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                  <text>Registrado como arUculo de segunda clase en 3 de Noviembr e de 1894.

Año XVI-Tomo I

México, 17 de Enero de 1909

Número 3

El Señor Presidente de la República llegando á la Plaza de "El Toreo."
CORRIDA DE CARIDAD EN FAVOR DE LAS VICTIMAS DE LOS
TERREMOTOS EN ITALIA.

�EL MUNDO ILUSTRADO

114
DIRECTORIO:

Propietario, VICTOR M. GARCES
DIRECTOR,
DR. LUIS LARA Y

PARDO

GERENTE,

ALFONSO E.. BRAVO
OFICINAS:

Calle de Alfaro número 9. México, D. F. Apartado postal 2570.
Teléfonos: Ericsson, 1,476. Compañía Telefónica, 47r.
PRECIOS DE SUBSCRIPCION:

$ r.25

En la Ciudad . . .
En los Estados. . .
En el Extranj ero. .

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NUMEROS SUELTOS:

En la Capital . . . . . . . . . . . . . . . . . $ 0.35 cs.
En los Estados . . . . . . . . . . . . . . . . 0.50 cs.
Despacho de subscripciones para la Capital:

2a. de Mesones, 14. Teléfono Núm. 488.
Impreso en papel de las Fábricas de San Rafael y Anexas, S. A.

LA VIDA PROVINCIANA

H

El hábito de disfrutar de las comodidades y refinamientos
de la civilización en las cápitales ricas y populosas, nos
priva de estimar en lo mucho que vale todo cuanto la
ciencia y la industria han acumulado en bien del decoro,
de la higiene y del recreo del hombre.
Los citadinos caminan sobre el asfalto terso y nivelado
de los pavimentos, inconscientes ya del esfuerzo y las molestias que han economizado en su marcha; pasean enmedio de la noche, al fulgor del resplandeciente alumbrado,
sin pensar en los peligros y los terrores inherentes á la
obscuridad¡ si sienten fatiga, con dar una palmada ó levantar nna mano, se detienen carrnajes y tranvías y le ofrecen sus asientos mullidos y su marcha rápida¡ el hambre y
la sed encuentran, al paso, todo género de satisfacciones¡ y
contra el tedio, grafófonos, cines, teatros, circos, abren sus
fauces ó sus puertas y disipan, como por encanto, el hastío
más rebelde.
Los negocios ofrecen todas las facilidades ; el teléfono,
el telégrafo, la oficina postal, abrevian los trámites, snprimen las distancias, facilitan las operaciones.
En caso de enfermedad, se puede recurrir á la horneo y
la alopatía, á la electro, á la mecano y á la seroterapia¡ el
pedi, el manicuro, el dentis y el oculista (1) pregonan á
grito herido, ~n rótulos y cartelones, su mercancía, y sobra
dónde escoger el tormento más del gusto y el género de
muerte predilecto del consumidor.
Si queremos información, los periódicos nos suministran
al día, á la hora y al minuto todas las noticias falsas que
podamos apetecer y aun alguna que otra verdadera que
pudiera sernos necesaria y en la quP., precisamente, no creemos escarmentados de las demás.
Para aprender hay escuelas, museos, bibliotecas y confe·
rencias ilustradas con proyecciones; y para olvidar, vicios,
devaneos y toda clase de mal comprendidos licores.
La moda y el afeite embellecen á todas las mujeres, aun
á las menos merecedoras, y el lujo arruina á los hombres,
aun á los menos provistos de recursos, y la sociedad nos
brinda el kaleidoscopio más variado de todas las mentiras,
de todas las rivalidades, de las ilusiones más dulces como
de las verdades más amargas.
Enmedio de todo este vaivén, de esta agitación, d e este
incesante sonar de músicas y cascabeles, de este desfile de
hadas . .. .. .bostezamos!
Acabamos por no ver la luz, por no oír el ruido, por no
sentir la música, por embotar nuestra sen~ibilidad á lo bello como el vecino del Niágara acaba por no percibir el
est~uendo ni la trepidación de la catarata.

-adopciónYadepropongo
la Correspondiente
estas elegancias gramaticales.
lI)

á

de la Rea!'Española la

Para que podamos volver en s{ (1), c~mo dicen. las ~eñoras,
para recuperar nuestra sensibilidad y la concienc_1a de lo
que vale y significa nuestra dicha, es .forzoso salir de l_a
ciudad é internarse en uno de esos pmtorescos pueblecillos que se tienden como rebaños de corderos en las ~erdegueantes faldas de las colinas ó se esconden como nidos
de palomas en los barrancos de las cordilleras. . .
.
La impresión es súbita y brusca. Aqu~llo es divmo visto de lejos al paso del tren ó del carruaie, Las yedras floridas cubren los muros de las chozas Jiumeantes de vapores blanquísimos; las aves revolotean sobr~ los -tejados Y
las mariposas sobre las flores; balan las ove¡as, mugen los
bueyes, murmuran los arroyos; todo respira paz y felicidad.
Al bajar del tren, la sacudida es tosca y el desencanto
instantáneo. Hay que echarse á cuestas las maletas y trepar así cargado por cuestas empinadas!de ca~a.choza salen
diez perros hidrófobos y agreden (2) a los via¡~ros.
El que no cae ( viajero) en un hoyanco, tropieza con un
pedruscoó se hundehasta el tobillo en el fa~go.
En el mesón lo sacan á uno en peso las chmches;no hay
que comer, como no sea longaniza intensamente mosqueada
y pasablemente oliscada, y huevos tostados en el comalioh Brillat Savarin!
-¿Y aquí en qué se divierte uno?
-En ir á la estación ó á ver á los que se bañan en el
río.
-Que me traigan el periódico.
-El¿qué?
- Una taza de café.
-Sólo que de «muicle».
. .
Momentos después una rabia sorda se apodera del via¡ero, la más profunda nostalgia lo invade. Intenta sal~r, y. sobre que los perros se oponen, el empedrado lo impide;
quisiera ver á las ninfas jugueteando en el arroyo y se le
contesta:
-¡Ujule! Si está &lt;lejísimos» y ahora no trae agua.
Se busca con quien platicar y nadie sabe más que beber
tequila; se pregunta por el buen retiro y una mano negruzca se tiende mostrando la inmensidad.
En las ventanas no hay vidrios, todas las sillas están cojas, la acumulación de los Santo's Niños y de las vírgenes
de la Soledad impide servirse de las mesas. Cada ocho días
hay pan caliente y el resto de la semana roendrut~s; la leche sabe á cebolla, el café es de garbanzo, el familiar fideo
y el modesto ayocote parten el alma, y lo que es peor, la
dentadura, y si no fuera porgue el chile hace bramar y el
ajo vomitar, no sabría uno qué cosa comer.
Se ven cosas extraordinarias. En Tlalpu . .. -¡silencio!
no personalicemos-llaman á la partera disparando el revólver desde la ventana de la futura madre.
En un poblacho de la sierra me ha pasado este caso: quise ir al telégrafo y me hicieron las más paternales reflexiones.
-Mejor sería que mandara usted &amp;1 mensaje; pero no
hay quien lo lleve. Si quiere usted seguir un buen consejo, quédese y déjese de telegramas; ¡no sabe en lo que se
mete!
-Pues ¿qué la oficina está en la boca del infierno?
-¡En esas nos viéramos! Está dentro 6\e la barranca del
Despeñadero, y si logra llegar, luego no podrá volverá
subir.
Como me urgía telegrafiar insistí. El dueño de la casa se
«abnegó» (3) y se ofreció á acompañarme y una de sus hi·
jitas quiso ir con nosotros. A fuerza de ruegos y de mi in·
tervención consiguió el permiso. Al salir, su padre, con los
cabellos erizados y los ojos fuera de las órbitas, lanzó esta
tremenda interpelación:
-iQué! ¿Vas á llevar la muñeca?
La niña llevaba, en efecto, una muñequita como de diez
centímetros de altura por dos y medio de espesor.
-Deje usted que la lleve-interpuse (4)-ipobrecita!
-¡Pobrecitos de nosotros!-interpuso á su vez el padre-.
dentro de un rato ne va á poder con ella y va á querer
que nosotros se la llevemos.
-Bueno, pues se la llevaré yo -agregué-cuando ella se
canse.
-¡Qué había usted de llevar! Manos le van á faltar para
agarrarse y no dar de astas en la oficina del telégrafo!
Y así fué. ¡Que cosa tan horrible! Resbalábamos, caíamos, levantábamos para volver á caer; la niña tiró la mu·

Esta otra eleganciano la propondré á la Correspondiente.
Tampoco esta.
(3) Tampoco esta.
(4) NI esta.
(1)
(2)

115

ÉL MUNDO ILUSTRA!&gt;ó
ñeca, y yo, por recogerla, me dí un sentón monumental;
aquélla la reclamaba á gritos y yo se la negaba á sollozos.
-A la vuelta veremos si la levantamos-decía el papá.
Y la muñeca no volvió á levantarse jamás.
Desde entonces adoro el asfalto de la capital.
Tanto más cuanto que siempre ando en coche.
DR. M. FLORES.

o

CRONICA CIENTIFICA
¿Qué es la Electricidad?
ENERALMENTE, cuando se quiere confundir á un hombre de ciencia ó se le
quiere &lt;dar chuela», se le hace la pregunta que encabeza estas líneas, con
la seguridad de que, si realmente es
un hombre de ciencia y no un charlatán, confesará que no sabe lo que es;
entonces se le dice que cómo es posible que él, que se precia de conocer
los efectos de la electricidad y su manera de ser, que es
capaz de producirla y modificarla á voluntad, de dirigirla
y llevarla por donde mejor le plazca y hacerla ejecutarlos
trabajos más maravillosos y sorprendentes, no es capaz de
decir lo que es.
Y realmente, ese es el caso; á pesar de que los grandes
sabios del siglo próximo pasado llegaron á hacer de la electricidad el más eficaz y el más sumiso de sus auxiliares;
á pesar de que actualmente todo se puede hacer por medio
de la electricidad, lo mismo encender un cigarro que fa.
bricar piedras preciosas, iguales á las que se extraen de
las minas, los sabios no han podido llegar á dar una definición de la electricidad que esté al alcance de las masas
populares. Seguramente que esto no les preocupa mucho,
pues no es necesario definir la electricidad para poder servirse de ella.

G

•••

No se crea que los sabios no sepan lo. que es la electricidad desde el punto de vista de las ciencias exactas; todo
lo contrario, tienen la definición matemática, la definición
filosófica, pudiéramos decir, y una infinidad de definiciones
experimentales; pero ninguna de éstas está al alcance del
vulgo, que querría á fuerza que los sabios definieran todo,
como si definir no fuera lo más difícil que hay en cuestiones científicas.
La noción con la que el vulgo cree estar más familiarizado, es con la de materia, y á ella es á la que quiere que
se relacione todo; por esto es por lo que le han satisfecho
las definiciones que se le han dado del calor y de la luz:
se le ha dicho que-el calor es una forma de vibración de
las partículas de la materia, y se le ha dicho también que
la luz es un movimiento ondulatorio de las partículas del
éter [hay que advertir que el éter ha sido asimilado á la
materia, aunque indebidamente]; y quiere ahora que la
ciencia ponga á su uso algo tan fácil como lo anterior, para darse cuenta de lo que es la electricidad.

• ••
La verdad es que no se puede hallar una relación tan
sencilla como las citadas entre la electricidad y la materia;
pero aun cuando existiera y se pudie!.'a anunciar ¿sería esta
una verdadera definición?
Definir una cosa, «decir lo que es», es únicamente expresar sus relaciones con algo que es conocido, ya sea por su
antigüedad, ya sea por su sencillez, ó ya por estar mejor
familiarizado con ello, y aunque ya dijimos que el vulgo
cree estar generalizado y familiarizado con la noción de
materia, nada es más falso.
Efectivamente, preguntad á cualquiera que esté muy satisfecho de las definiciones de la luz y el calor con relación
á la materia, ¿qué cosa es esta última? y es seguro que en
un ciento por ciento de las ocasiones acabará por confesar
que no sabe lo que es; así que, a11n cuando se llegara á establecer una relación entre la electricidad y la materia, se
habría avanzado muy poco, ó mís bien se habría retrocedido en las investigaciones por la consabida definición.
Porque en efecto, la noción de materia es una de las más
complicadas y menos precisas que se tienen en el mundo
científico, y con más razón entre los profanos en ciencia.
La última teoría plausible, respecto á materialización, descansa precisamente en la electricidad; así es que, según

esta teoría, la eiectriciciad es algo más elemental que la
materia, y es seguro que así ha de ser, pues empleando una
definición provisional de la materia, podemos decir que
esta es la causa de todas las sensaciones, y quizás sentimientos, que despiertan en nosotros los múltiples fenóme·
nos naturales, entre ellos la electricidad.

•
••

Pero desgraciadamente nuestros sentidos se han desarro·
llado en contacto con la materia y no saben distinguir ni
discernir acerca de lo que no sea material; la electricidad
es para ello algo muy secundario, y no se dan cuenta de
ella más que por la manera como afecta al mundo material,
que es el que directamente está bajo su dominio, como, por
ejemplo, las atracciones y repulsiones entre cuerpos electrizados y otras manifestaciones por el estilo. Por lo tanto,
para el interrogante, la materia es algo familiar y la electricidad no lo es, y quiere que se le establezca una relación
entre lo que cree conocer y lo que le es desconocido, por
muy ilógico que esto sea.
Cuand&lt;&gt; se le han hecho las anteriores observaciones, dice: «Todo eso me parece mu y bien y muy claro; pero, á pe·
sarde tanto hablar, todavía no me dice usted lo que es la
electricidad».

•

* * para el «no iniciado» es el
Hay otra causa de confusión
empleo de la palabra «electricidad» por los hombres de ciencia, con significados enteramente distintos. En ingeniería
se usa la palabra «electricidad» para expresar lo que el fí·
sico de gabinete llama «energía eléctrica».
Para el electricista teórico, la energía eléctrica, es decir,
la habilidad de la electricidad pata originar trabajo, se mi·
de por el producto de la cantidad deelectricidadmultiplicada por el potencial eléctrico, ó sea la tensión eléctrica
en cierta superficie; pero para el ingeniero este producto
representa lo que él llama electricidad simplemente.
El trabajo que puede desarrollar ú originar una libra de
agua cayendo de un pie de altura, es lo que se llama el
«pie-libra&gt;. El agua, tanto antes de caer como ya caída, es
la misma; pero no tiene la misma energía. Para el electricista una cantidad eléctrica es la misma á un volt que á
cien (el volt es la unidad de energía eléctrica) por más
que en el primer caso sólo pueda producir la centésim'i
parte del trabajo que puede hacer en el segundo.
••*

Esta diferencia de significado para la misma palabra es
causa de muchas discusiones entre estudiantes, quienes no
han perdido el hábito de definir, del que no se privan más
que los verdaderos hombres de ciencia, y quieren, á toda
costa, saber lo que «es» la electricidad.
Unos la definen como «una forma de energía, lo mismo
que la luz y el calor», mientras que otros aseguran que
«no es nada que pueda parecerse á la energía, si bien es
cierto que puede poseerla y desarrollarla». Es que unC's
toman el significado teórico de la palabra, mientras que
los otros toman el significado experimental y, si se quie·
re, un poco mas práctico.
Ahora, si tales cuestiones se suscitan entre los que ya
tienen nociones de ciencia ¿cómo queremos que los que
la desconocen por completo no exijan que se les defina lo
que es electricidad?
Y si no se les puede pedir que dejen de indagar lo que
ellos creen que los sabios tienen obligación de saber y de enseñarles, menos se les puede exigir que dejen de creer que
están siendo guiados por la misma ciencia cuando usan un
«cepillo eléctrico» ó piden en la cantina que se les sirva
un «bitter eléctrico».

•••
Después de leer lo anterior, no será difícil que algunos
de nuestros lectores pregunten cuál ha sido el objeto de
esta charla, si en ella no se les había de responderá la pregunta que la encabezaba; pues el objeto de ella ha sido
únicamente evitar que nuestros lect ores vayan á querer
«tomar el pelo» á alguien con la citada pregunta, pues los
«tomados» serían ellos, y evitar también que tomen bitters
eléctricos ó crean en los cepillos eléctricos y otras muchas
cosas eléctricas que se usan por ahí.
En cuanto á las definiciones matemáticas, filosóficas y exp erimentales de que hablamos en otro lugar, es seguro que
dejarán plenamente satisfechos á quienes se dediquen á
buscarlas en los tratados especiales, previa la necesaria
preparación para entenderlas.
Así es que aquí acaba la charla y dejamos el campo
abierto para el tratado, ·al que enviamos á nuestros caros
lectores.

�EL MUNDO ILUSTRADO

116

Tina di Lorenzo

ABLANDO de Tina di Lorenzo no puedo menos de
acordarme de aquella venturosa imagen que empleó Zola al referirse al autor de Petit chose. Imagínome que tod&lt;\s las hadas, las hadas sonrientes y ligeras del
mundo de los cuentos, se reunieron en torno á la cuna de esta
mujer incomparable, para brindarla, cada una de ellas, un
don precioso: una la dió el talento, otra la espiritualidad,
otra la belleza, otra la seducción, otra }agracia y la última
transformó su corazón de humano barro en ánfora divina,
donde se guardan ias más puras y fragantes esencias de la
emoción, preciado tesoro que sólo á los artistas plugo dar
el Hado, padre de las hadas, de las hadas que, luego de
-otorgarla sus atributos, huyeron con vuelo raudo, rientes,
atropellando al pasar á la otra, á la negra, á la mala, á la
que todo lo deforma y lo mancha, la cual se quedó á la
puerta .....
Sí, en la actriz italiana hay todos los encantos, las perfecciones todas que anhelarse puedan. No eri vano en su
peregrinación triunfal por tierra latina y aun sajona, las
muchedumbres la aclamaron al paso y alfombraron de rosas su camino; no en vano sus oídos han percibido, en las
explosiones del delirio popular, delirio santo porque lo
despierta el arte, las melodías todas de la gama del elogio:
el beso alado de las vírgenes, el himno generoso de la juventud, las lágrimas de admiración de los viejos .... Pero
lo que sorprende, lo que subyuga, es que en esta Animadora
-que diría D' Annunzio,-talento, espiritualidad, belleza,
seducción, gracia, se funden en una suprema armonía, que
pasa, ante los ojos iluminados de las multitudes, cegándolas, embriagándolas, como las cegaría y embriagaría, al són
de encantadas flautas, el desfile de siluetas blancas en blanca teoría, bajo el cielo azul de Grecia.
Ante Tina di Lorenzo, las plumas de los críticos transfórmanse en pebeteros que inciensan; la hórrida indiferencia en estremecimiento hondo y generador de emociones;
la mal~lad y el odio en virtud purísima que sabe admirar
sin comprenderlo ..... ¿Se deberá ello á su éorporal belleza?
De su fisonomía ha dicho un biógrafo italiano que es de
aquellas "que merecieron ser glorificadas y consagradas
en la patria de Platón y Calimaco, donde toda expresión inarmónica era tenida por visaje, y donde ni aun en
los horrores de la agonía la figura humana perdía su habitual compostura y noble actitud." Mas, con ser la belleza
de Tina tan grande, no debe tenérsela por el factor único
que la ha llevado á las inmaculadas alturas de la gloria, en
donde indudablemente se encuentra; otros hay, tan excelsos como éste, que contribuyeron á hacer de ella la artista
que hoy vemos: junto á la belleza están el raro talento, la
intuición, la escuela, y, sobre todo, la originalidad, la personalidad que hace de la gran actriz una excepción entre
la turba infinita de las actrices; excepción que marcha por
la común senda del teatro, cogiendo perlas ahí donde los
demás sólo encontraron piedrecillas del mar; creando ti pos
humanos, caracteres humanos, ahí donde los otros sólo vie
ron marionetas.
Tina di Lorenzo no se parece á nadie: es única. Su arte
hubo de enseñarla el culto de estos exclusivismos. Ella va
á las obras de los poetas áarrancarfiguras para encerrarlas
en el propio marco, sin alterarlas, sin ,deformarlas, ofreciéndolas bellas, humanas, y cuidándose de no desfigurar
la concepción de su creador.
He aquí, pues, su primera condición genial.
Querer penetrar los misterios de su arte sería osado. ¿En

IHI

¡
l

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i!

1

1

qué consiste su escuela ? ¿Qué matices tiene que la distingan y de qué recursos se vale la artista para encarnar esas
figuras y ofrecerlas en el tablado como sabe ofrecerlas?
Tina di Lorenzo no es una visionaria; caGi yo me atrevería á decir que no siente las intuiciones rápidas, relampagueantes. En este temperamento equilibrado, sano, extraño
á todo histerismo, felizmente librado de la neurosis que '
penetra y envuelve el alma moderna, las concepciones artísticas no cuajan sino por medios netamente humanos: por
el estudio, por la observación del ambiente, por la meditación larga y honda acerca de las obras que interpreta; cosas que, es natural, llegan á una completa realización, merced á la agudeza, á la percepción fina, características en la
actriz, y producen al cabo el milagro de hacer surgir en el
teatro mujeres de carne y hueso que vibran, que lloran,
que se emocionan, que ríen con amor y calor de humanidad, y absorben la individualidad de la actriz á tal punto, que en ellas no vemos á Tina di Lorenzo, sino á Silvi&lt;J,
á 'Pamela, á Margarita, á Magda, lógicamente separadas la
una de la otra, con carácter propio, distintas, multiformes.
Pocas, poquísimas adrices de nuestro tiempo podrán
jactarse de poseer la universalidad de talento escénico peculiar en la que ahora es la favorita de México. Unas hay
que dominan la tragedia; otras que se circunscribieron á la
comedia; otras cuyos horizontes se reducen solamente al
drama. Sin entrar en comparaciones, que al fin y á la postre resultan poco galantes, yo afirmaría que Tina di Lorenzo ejerce sus prestigios en todos los géneros, guardando en
esto, como en todo lo suyo, aquel supremo atributo á que
ya hice referencia: la euritmia.
Alguien objetará que eu tal ó cual pieza de determinada
índole encaja mejor-usaudo de la jerga teatral,-esta ó
aquella actriz, que Tina di Lorenzo. Pero si esto es verdad
también es cierto que hasta hoy no conocemos personaú'.
dad alguna que, dentro de la concepción artística de los
géneros que forman ese todo que se llama el teatro, tenga
menos limitaciones que las que ella tiene. Para convencerse, basta penetrar en el prodigioso museo de sus creaciones:
allí veremos, junto á la heroína de la tragedia clásica, á la
de la tragedia modero a; al lado de la máscara que se contrae
con ge~to de tortura, la faz sonriente; cerca de los ojos y de
los labios que lloran, los labios y las pupilas que ríen con
fresca y cristalina risa.
En cinco obras sería fácil encerrar la fisonomía de la ac·
·t riz italiana, sin perder una sola línea del conjunto armonioso. Son éstas Romeo y Julieta y La Gioconda, que representan la tragedia en sus dos mai.eras: la clásica y la
nueva; La Dama de las Camelias y Magda, drama romántico
el uno y rea!ista con tendencias al simbolismo el otro; y
Pamela 11ub1le, perla la de más preciado oriente de cuantas
ostenta el teatro cómico de Italia.
La Julíeta de Tina di Lorenzo es la encarnación más bella
del tipo de la amante ideal,soñado y esculpido en la maravillosa tragedia por el poeta de Stratford. Aquella pasión
que nace, se desarrolla y estalla en el alma de la hija de
los Capuletos, podría decirse que está de realce, sin que la
falte un matiz, un detalle, en la interpretación de la artista.
La Julieta del primer acto, tímida, de una infinita ternura,
deslumbrada ante la visión de Romeo; la Julieta del balcón,
en cuyos labios las palabras son música, música de dulzura
inefable que suspira al arrullo de la alondra; y la Julieta
resucitada que, al mirar al amado dueño muerto, no vacila
en hundir en el propio pecho el puñal, vislumbrando mundos arcanos en donde pueda á él unirse, son otras tantas
estatuas vivientes que perdurarán en la memoria de los
que tuvieron un día la fortuna de contemplarlas. Tina sabe
fundir su alma en el alma de Julieta; es Julietamismaque
desde reg,ones perdidas en el misterio de la fantasía y del

117

EL MUNDO ILUSTRADO
tiempo, viene hacia nosotros con una dólorosa sonrisa de
amor y de tristeza
Y tanto ó más grande que en la heroína clásica, aparece
en La Gioconda, tragedia que, dentro de su modernidad,
conserva un aroma del hieratismo antiguo, y, en ciertos
momentos, por la grandeza del dolor contenido, trae á la
memoria escenas de Esquilo y de Sófocles. Silvia Settala,
la divina mutilada, la que por amor sacrificó las manos-las
manos bellas como si el alba las hubiera hecho de un soplo, blancas como la espuma y más finas que los brocados
que el viento traza sobre la arena,-y sonríe á su amargura
y á su sacrificio ante la sonrisa ingenua de La Sirenetta,
y deja caer á sus pies las rosas que mutilaron también las
manos infantiles de Beata, tiene, en Tina di Lorenzo, una
intérprete fidelísima: hay en ella una riqueza de ritmo y
de emoción que responde á la derramada por el poeta en
las páginas admirables.
Pero así como logra elevarse á lá cima de alba blancura
del estro trágico, sabe vivir también, sentir, encarnar las
heroínas de hoy día. Ejemplo de ello son su Margoríta
Gauthier y su Ma1tda, que bien merecerían un estudio por
separado. La primera es algo muy distinto de lo que otras
actrices concibieron La Margarita de Dumás, adulterada,
transformada, deformada por tantas artistas que de años
atrás han venido interpretándola, es en Tina lo que en un
principio fué en el libro del dramaturgo: la cortesana que,
hundida en el fango, amó el amor y al amor consagró su
último aliento; la pobre mártir que en su peregrinación por
el jardín de las delicias, de las galanterías y de las suntuosidades mundanas, encontró una vez una esfinge, la de
la ilusión, hasta entonces ignota, y más allá una sombra, la
del deber, y á la ilusión y al deber sucumbió. Y Tina di
Lorenzo, que personifica tan delicadamente esta flor de
suave romanticismo, dándole toques de realidad tan viva,
tan fuerte, como el de la agonía en el último acto, al fin de
la cual el sol amarillento de invierno, entrando á raudales
por el balcón, baña la faz cadavérica, para siempre inmóvil,
de la tísica que amó, es la misma que podréis ver, á la noche siguiente, en Magda, la vigorosa, la tremenda heroína
de Sudermann, moviéndose como si se encontrase en su
propio ambiente; identificándose con el alma germana, como ayer se identificó con la francesa; lo cual equivale á ir
de un polo á otro polo,ydemuestra, ámayorabundamiento,
la ductilidad, la universalidad á que aludía.
Sería incompleta, no obstante, la figura de la artista, si
no mostrase con encantadora gallardía otra fase, para mí
tan bella como las anteriores: la del dominio absoluto de
la comedia en su más ingenua forma. Me refiero á la personalidad de Tina en el teatro de Goldoni. Este teatro, hecho de candor y de malicia; de sabroso diálogo que más
parece improvisación que labor meditada; este teatro, en
suma, que tiene la seducci6n de lo primitivo, dij érase que
había de encontrar en ella, andando el tiempo, á la intérprete deseada. Es entonces risueña, rebosante de sencillez
y de gracia; su voz ríe con los chistes que brotan de los
labios; en sus ojos hay un mirar ingenuo para cada malicia;
y se la ve ir y venir por la escena, tan natural, tan donosa,
como si súbitamente retrocediera al ambiente, á la vida, á
las costumbres del pasado. ¡Can razón Tomás Salvini, el
egregio actor, dijo, en ocasión de rep,esentar con Tina en
Pisa, la Pamela nubile, que llegaría á ser ella la émula de
Elleonora Duse!
Antójaseme que las palabras de Salvini .tienen la solem·
nidad de una profecía; que Tina será, en el futuro, la pri·
mera figura del teatro de su patria. A creerlo así me impulsan el grado mismo de perfeccióp. alcanzado hasta hoy
por la gran actriz; el absoluto dominio adquirido sobre sÚs
facultades; la madurez lograda de su escuela; su tempera·
mento, y, sobre todo,~e(grand(amor que_á su culto profe·

sa esta sacerdotisa, amor que se traduce en aspiración constante, en deseo insaciable de subir, de subir más alto.
Quien recorra de una ojeada la vida de Tina di Lorenzo,
podrá darse cuenta de la distancia inmensa recorrida por
ella en el campo artístico: nacida en Turín, trancurrieron
los años de su niñez en Noto (Sicilia)-hermosaregión
que en días recientes asoló el cataclismo más grande que
registra la historia en los tiempos modernos,-en la cual
su espíritu predestinado á exteriorizar belleza sintió quizás los primeros estremecimientos en contacto con la na·
turaleza bravía, saturada de aire de la montaña y cubierta
por un cielo de suave azul. Trabajó por primera vez en
plÍblico á los diez años, á beneficio de las víctimas del terremoto de Casamicciola, con envidiable éxito; y meses
después azares domésticos hiciéronla entrar de lleno en el
teatro, presentándose en Torre del Greco, lugar cercano á
Nápoles, nada menos que con la &lt;Dionisia&gt;, de Dumás.
Pasó por 103 teatros de Caserta, Capua y Santa María Vetere, hasta conseguir su ingreso á buenas compañías. Su
primer triunfo lo:alcanzó:en Nápoles, en el teatro&lt;Rossini&gt;,
y á éste siguieron otros muchos en Venecia, en Roma, en
Milán, en Palermo, en Pisa y casi todas las principales
metrópolis italianas, y al cabo en una &lt;tournée&gt; por América, Hungría, Rusia, Alemania y Francia, de vuelta de la
cual Tina di Lorenzo formó compañía propia, rodeándose
del elemento joven que es hoy soberana promesa para el
país del arte, y del cual se destacan figuras tan interesantes como las de Luigi Carini y Armando Falconi, su esposo.
Rindiéronle pleito homenaje las personalidades más
ilustres en las letras, en las ciencias y en la P"lítica de su
patria: Gabriel D'Annunzio, Gerolamo Rovetta, Giuseppe
Giacosa, J. A. Butti, J. Antona-Traversi, Roberto Braceo
Giovanni Verga, Marco Praga, Edmundo D'Amicis, Lui~
Süner y otros muchos, lo que significa una verdadera consagración.
Ha sido, pues, su obra, la obra de -una -laboriosa1 la obr~
de una esforzada, aparte de constituir) por sí misma, una
obra genial. Pero de la Tina di Lorenzo de trece años que
recibió las alabauzas del público napolitano, á esta que hoy
nos des] umbra, no hay, al decir de los críticos, variedad
alguna en la esencia. No parece sino que la niña que lloró las
_angustias de '&lt;Dionisia&gt; estaba cierta de la victoria en el
porvenir, y al recoger en el comienzo de la senda las primeras flores, por la propia senda siguió, convencida de
que, en lontananza, tras de mil vericuetos, hallaría el
Edén soñado.
Hay en los ojos de esta predilecta de las hadas-ojos di·.
vinos que reflejaron y reflejan pasiones infinitas,-una serena confianza en la gloria ... : . .

•

CARLOS GONZÁLEZ PEÑA.
,. • .¡.

UNA LAGRIMA
Llevaba un vestido verde mate: como el color de ciertos
escarabajos, y daba de comerá un caballero pétalos de rosa
que arrancaba ella misma..
-Ambrosía ...... murmuraba el caballero.
Más tarde estaba siempre sola. Su vestido verde mate
chispeaba como fósforo. Arrancaba lentamente péhlos de
rosa, y no se los daba á comer á nadie.
Una l ágrima cayó sobre su vestido.
Pero nadie dijo: ¡Néctar!

............

PErE(ALTENBERG.

-.....-

,,,.,./

�119

EL MUNDO ILUSTRADO

LA NAVIDAD EN CULIACAN

dió el nombre de «Junta de Santa
Claus&gt;, la cual se encargó de todos
los detalles de la fiesta de caridad.

mismo tiempo que los felices y los pre·
feridos de la suerte aumentan á sus felí·
cidades el goce inefable de hacer el bien
y la dicha de sus semejantes.
Bien conocidos como son los genero·
sos sentimientos de nuestras clases, adi·
neradas ó no, no es de extrañar que las
fiestas de Navidad del año último ha·
yan sido motivo para grandes demostra·
ciones de los buenos sentimientos me·
xicanos. Ennuestros números anteriores
nos hemos ocupado de las fiestas que en
esta ciudad se celebraron, organizadas
por las más distinguidas damas de la
sociedad elegante, y ahora nos vamos á
ocupar de las celebradas en la capital
del Estado de Sinaloa, las cuales no han
sido de menor lucimiento.
El sitio elegido para la fiesta fué el
palacio del Estado, en el que se congre·

***
Según los informes que nuestro
corresponsal en Culiacán nos ha en·
viado, la fiesta de Navidad ha sido
una de las más lucidas y hermosas
que se han celebrado en aquella
ciudad, y sus organizadores pueden
tener la satisfacción de haber hecho,
á la vez, un gran acto de caridad y

•
.

M:., ,, di

.

l '•

t, ,·a ,:,, !o _,..-, ..,

ta

!
1,

de ::&gt;anta Clau~.Señoritm Rosario
de la Vf,ga, Julíeta Gellae·
che, Arrlo11ia Padilla,
Maríu Antonia de
la Veea, Laura Almada
Salido y Guadalupe
Rojo.

Gnwo encargado de la mesa e.S• ita. Dolores Zepeda, Sr. Julián
Maldo•ado, Sra. Luz Cañedo
de Urrea -Haa.s,
Srítas. Virginia Bnrraeán y Veneranda
Bátíz.

1

'
La Navidad y las fiestas que, con ese
motivo, SP organizan en todas partes del
mundo, han sido siempre otras tantas
ocasiones para que los corazones nobles
den muestra de lo mucho de que son cap ices, y los pobres, los desvalidos, sabei.
que esa época del año es, quizás, la únic 1 en la que pueden olvidar sus desgracias y miserias, aun cuando sólo sea por
breves horas, para participar de la ale-

La fiesta no íué sólo
dedicada á los niños; todos los que tenían alguna desgracia que aliviar,
estaban seguros de recibir algún consuelo de

Encar;,ados de la me.sa D.-Se1ifJ1 i·
ta Laura Heredía, Sr. Fortuna·
to Escobar,~Sra. Rn.&lt;ario L.
de la v,,ga y Srífa. Con·
cepcí6&gt;1 Rojo.

FOTOGRAFÍA DE LOHN,

tomada éspecialmente para

"El ~lundo Ilustrado.''

¡!aron tanto los desvalidos que iban en
pos del obsequio que h:ibía de hacerles
olvidar su desgracia, como las damas ca·
ritati vas, pertenecientes á la mej or so·
ciedad de Culiacán. quienes se habían
encar~ado de poner en manos de los po·
bres los obsequios que les habían de ha·
cer recordar con gusto la Navidad dY1908.

Señora Angela H. de Sais, Sritasi
María Antonia; de la Vega,
Guadalupe del Corte y Sr.
Luís R . lzábal.

Grupo de reparto de la mesa E. · Sra. Maria Marlínez de Castro
de la Vega, Sritas. Rosario
de la Vega y Laura Al·
moda Salido, r Sr. Juan N. Tamayo.

gría con que todo el mundo celebra el
aniversario del que quiso ser, y de hecho fué, el gran amigo y protector de los
pobres, siendo tan pobre como ellos.
En todas partes del mundo se celebra
la fecha gloriosa con fiestas de caridad,
durante las cuales se procura que los
CÓ.eJir;~dOQ__l'\,]V.iAi&gt;n

c:._u._..clo;~ó~~--- -

una fiesta divertida, que será recor·
dada con gusto, tanto por los que re·
cibieron obsequios en objetos, como
por lo~ que los recibieron por medio
del placer que produce la satisfacción
de una buena acción llevada á cabo.

manos de las distinguidas y caritati·
vas damas y de los correctos y no me·
nos caritativos caballeros que las
ayudaban en su noble tarea d e hacer
olvidar los males para dejar~· lugar á
la alegría.
Con anterioridad, y en espera de
los muchos bienes que lle pensaba
hacer en esos días, se formó una junta de damas y caballeros, á la que se
Grupo de la mesa F.-Señorítas Julíeta Gellaeche y Antonia Padilla, se·
-

ª"

Sr, Miguel Tam ayo, Srita. Guadalupe Rojo, S ra Manuela M. de Esco•
bar y Srita. Ester Gellaeche.

�El Presidente de la República Visita la Escuela de Artes y Oficios

HERMOSA CELEBRACION

l

1

Para celebrar el principio del presente año, el señor Teniente Coronel D. Porfirio Díaz ofreció una comida á todos
los empleados y operarios que le ayudan en los trabajos de construcción de
1os varios edificios que tiene á su cargo.
La comida se efectuó en los jardines
de lo que fué huerta de la Castañeda, en
donde si construye actualmente el edificio que servirá de Manicomio General,
cuya construcción se ha encomendado,
como saben nuestros lectores, á la pericia y conocimiento del señor ingeniero
Díaz.
Se sentaron á la mesa, la cual fué presididalpor:el mis~ocÜado señor ingeniero~
,t odos sus empleados, desde los administradores y jefes,:hasta los peones que desempeñan los más rudos trabajos.

Grupo de invitados á la me~a principal.-Enmedio de ellos está el
Sr. Ing. D. Porfirio EJlaz.
Visita al taller de Artes Decoratfras,

LOS TRES ANHELOS

Durante muchos años, la Escuela Nacional de Artes y Oficios para varones,
uno de los establecimientos llamados á
ejercer influencia decisiva en la instrucción.
y en la educación de nuestro pueblo, per-¡
maneció en un estado de estancamiento,
mereciendo apenas que se le considerara
1

La una diJo:
-Tengo hambre.
Y tendió la mano al próximo manzano lieno
de hermoso fruto, y comió hasta satisfacer su
hambre.
·
La segunda añadió:
-Tengo sed.
Y se deslizó para entrar al césped en busca
del cristalino arroyo, bebiendo hasta aplacar
su sed.
La tercera dijo:
·
-Yo no tengo hambre ni sed; pero amo tier·
namente.
Y se fué por el mundo sin se; amada y de·
vorando amargas penas.
Andando el tiempo volvieron á encontrarse
las tres.
Exclamó la primera:
-Como he comido, no tengo hambre y estoy contenta.
Y dijo la segunda:
-Como he bebido, no tengo sed y estoy
satisfecha.
Añadió la tercera:
- Yo he amado sin ser amada. Pero soy más
feliz que vosotras, porque amo todavla.

J~

~

121

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

120

: !Los operarios aplauden al Teniente Coronel Díaz.

La_comitíva en el patio de ia Es·
cuela.-El taller de carpintería.

po, ha de dirigir los de~tinos de la Na·
ción, en la Escuela de Artes y Oficios
se forman los obreros inteligentes é
ilustrados que, bien dirigiJos por los
intelectuales, afirman el grupo que re·
presenta la verdadera nacionalidad , y
es de suma importancia que éstos sean
seres aptos para la lucha por la vida,

Ci\TULLE MENDES.

Entre los comensales había cuatrocien.
tos de los que trabajan en las obras de
la nueva Escuela Normal para Profesores, y el resto, hasta completar más de
mil, eran los empleados y operarios de
las obras deconstrucción del nuevo manic )m:o.
Durante la · simpática fiesta reinó la
mayor cordialidad y los trabajadores
guardarán de ella un muy grato recuerdo, pues pasaron muy agradables ratos
de ex pansión franca al lado de su jefe,
quien compartió con ellos la comida de
año nuevo, en la que se dan y se reciben los mejores deseos .para el resto del
año que empieza.
Las fotografías que acompañan estas
líneas fueron tomadas el día de la fiesta
y dan una idea de la animación y entus iasmo que reinó en ella.

Departame11to de tornos m ecánicos.

1í

{
Invitados recorriendo las mesas de los operuríos.

en el presupuesto de' Instrucción I Pública
y sin que nadie se diera cuenta de si mar·
chaba bien ó mal 6 de si siquiera existía.
En ese estado de cosas, la producción de
esa Esc.uela tenía que ser, y de hecho fu'
exigua, casi nula. De poco tiempo á esta
pa:te, sin embargo, la Secretaría del ramo
se ha fijado en ella de una manera preferente, y después de encomendarla á personas idóneas para su manejo y .dirtcción,
se preocupa á diario porque adelante y se
ponga á la altura que merece una iustitución de su clase; pues si bien es cierto que
las escuelas en donde se enseñan las ar·
tes y las profesiones liberales son de gran
utilidad, porque en ellas se forma el g~upo

1

1,

- --~

�122

EL MUNDO ILUSTRADO

y al mismo tiempo espíritus ordenados que
sepan distinguir á los arnantes del progreso
de los agitadores que inician movimientos en
provecho propio, valiéndose para, ello. del
obrero como instrumento, tanto mas ciego,
cuanto menos instruido está.
4

dicacio11es que muestran sus vastos conocimientos en lo
concerni~nte á la vija práctica; todos los trabajos expuestos fueron cuidadosamente examinados, y sobre ellos emitió
el séñor General Díaz opiniones dignas de un perito.
En el taller de decoración se le mostró un sillón, de estilo
bizantino, que fué entregado nuevo al señor Fernández para
que le diera el aspecto de viejo; este sillón fué presentado á
los visitantes con el mismo aspecto que si hubiera sido extrai·
do de entre las ruinas de una ciudad antig11a; el señor Pre~i·
dente preguntó y se informó de los procedimientos empleados,
y de'ipué, dió al señor Fernández una receta para imitar el
mármol en las fachadas de las casas y otras que, según él dijo, empleó en la construcción y decoración de su casa en la
costa del Pacífico.

••

Puesta, como decíamos, la Escuela en manos de personas aptas, desde luego se inició
para ella una era de reformas y adelantos que
tendían á su mejoramiento, el cual ha sido
notable en los últimos años.
El plantel se ha dotado de máquinas, aparatos y herramientas de primera clase, enco·
mendados al cuidado de maestros que los co·
nocen y saben sacar de ello,; todas las venta·
ias que ellos mismos ofrecen.
Se: han creado talleres nuevos, y en todos

•••

El i;eñor Presidente y sus ucompañanles:en el gimnasio.

formar v adecuar el plantel, y que el
señor Secretario de Instrucción Pública
estuvo satisfecho de los trabajos llevados á cabo, invitó al Primer Magistrado de la Nación para que se convenciera de los adelantos obtenidos, y juzgara, por sus propios ojos, del trabajo
llevado á cabo.
La·visita se efectuó el domingo 10 de
los corrientes, y de ella se mostró muy
satisfecho el señor Presidente.
Di.rige actualmente la Escuela el se·

***

Durante el recorrido del plantel, nuestro fotógrafo tomó va·
rias interesantes fotografías, las cuales publicamos acompañ:rndo estas línea~; en ellas están reproducidas las principa·
les escenas dé la visita y dan perfecta idea del interés demostrado por el señor Presidente durante ella, en todos y cada uno
de los detalles del plantel.
Confiamos en que la escuela continuará siendo objeto de
especial cuidado para que responda á las necesidades de un
país que acaba de despertar á la vida industrial y que tiene
sed de hombres que sean capaces de manejar y perfeccionar,
en caso necesario, las muchas máquinas que cada día se in·
ventan en los centros fabriles é industriales del mundo; en·
tonces será una verdadera gloria un diploma de la Escuela
Nacional de Artes y Oficios de México.

•
TIPOS CALLEJEROS

Taller dejundici6n.

ellos se hace uso de los métodos más
modernos; el trabajo de estos talleres
está completado y organizado por las
cátedras, en lasque se enseñan las ma·
terias que deben conocer los obreros
para hacer su labor más productiv:i., a
mismo tiempo que más fácil.

•••
Una vez terminado el trabajo de

Terminada la visita á los talleres, pasaron los visitantes al
gimnasio, donde presenciaron algunos ejercicios vistosos, ejecutados por los alumnos.
En la alberca, los educandos hicieron algunos ejercicios de
natación, entre ellos uno ejecutado por un alumno originario
de Tehuantei:-ec, quien cogió una moneda arrojada por el se·
ñor Secretario de Instrucción Pública, antes de que hubiera
llegado al fondo del tanque.
Tan detenida y minuciosa fué la visita al plantel, que en
ella se pasaron varias horas, y sólo se visitaron los departamentos mencionados, sin que hubiera tiempo para recorrer
las clases, gabinetes y laboratorios con que cuenta el plantel.
Al retirarse el señor Presidente y sus acompañantes, se
mostraron muy complacidos de su visita á un establecimiento
que, sin duda, está llamado á desempeñar un papel muy im·
portante en el adelanto de nuestro país, sobre todo si se le
1tiene, como ahora, á la altura de los adelantos modernos de
as :utes y de los oficios, su objeto principal.

"CARACOLILLO''

re·

(Para "El Mundo Ilu,trado.)

E1 i;eñor Pre,idtmle exam111u los
trabajos_de ajuste.

ñor Ingeniero Don Gonzalo Garita,
y es avudado en sus labores por el
señor Don Alberto Páez, que des-

empeña el cargo de secretario; los
dos mencionados caballeros esperaban al señor General Díaz en el
pórtico de la Escuela, para conforirlo por los diferentes departamentos.

,.

**

En cada uno de los talleres hiio~el.tseñor Presidente algunas in-

ARA vida asendereada, trashumante y andariega,
la de «Caracolillo&gt;.
Nunca asentó el pie inquieto en parte alguna,
ni arraigó la personilla picaresca en casa determinada; siempre anduvo de aquí para allí, de
arriba para abajo, de un extremo al otro, á los
cuatro vientos y á todos los ardores del sol y las crud.eiai
de Un vierno, recorriendo pueblos, villorrios j' nn..chet:ia91
con un equipo de cómico de la legua1 q'1e. pot ser tal, era
de lo más churrigueresco, redu(;ido- y pobre que P-uedan
tener prójimos de sem~jante catadura.
Para los pueblos, el traje urbano, casi completo, de casa·
quilla que iba para chupetín por el t~lle corto, las faldas
reducidas las mangas angostas y las sisas estrechas, todo lo
cual poní~ en contoneos el empingorotado continente, y
en apreturas el busto avante y atlético de nuestro personaje,
y en aspas de molino aquellos sus brazos encorvados, pron·
tos al ademán tribunicio y á la manotada grotesca; los pantalones estaban reñidos á tiro de ballesta con el chupetín;
si éste era estrecho, aquéllos eran anchos, hiperbólicamen·
te hinchados por las manos que andaban de continuo en
los bolsillos descomunales-granero y hucha,-donde se
guardaban así provisiones como ahorros¡ los zapatos tenían
m~s d~ un remiendo, lo que acusaba la perseveran1:i!l di;

123
«Caracolillo&gt; en eso de restaurar sus vestidos con oportunidad y con presteza, sin darle tiempo á la incuria para
que hiciera destrozo y ruina en ellos; el sombrero, aludo,
copón y ladeado, daban á su ya picaresco rostro aire muy
subido y más sospechoso de matasiete sobrado y entero.
Cuando radicaba por corta temporada en el pueblo, le
sacaba jugo y substancia á la industria de amplificar retra·
tos al crayón, por procedimientos de su inventiva (jamás
dormida para estos amaños) que dejaban atrás á las maneras y estilos de los geniales retratistas; eso sí: no respon·
día ni por jactancia del parecido, del aire de familia, y,
para responder por la factura de su obra, únicamente apechugaba con aquellos retratos de personas difuntas, en los
cuales el tiempo había borrado, con su anhelo de destruc·
ción constante, tanto las fuertes tintas de las sombras, co·
mo las débiles de los claros obscuros; de tal suerte, el re·
trato solía salir de sus pecadoras manos con más faltas que
el caballo de Gonela, cosa que le importaba un bledo, pues
achacaba á defecto de la muestra lo que era sacrilegio de
su lápiz, y así iba poniendo ojos donde había puntos¡ boca
en donde líneas, y cabello donde borrones informes y ape·
ñuscados, de manera tan desastrosa, que llO conociera el
invento pictórico ni la madre que echó al mundo al llorado difunto que sirvió para tales y tan atentatorios manejos.
Descansaba de esta tarea-productiva á las veces - para
meterse de lleno en la de pendolista; aquí sí que su mano
era hábil y discreta, atinada-y segura. ¡Qué de perfiles elegantes y de airosos rasgueos! ¡Qué de finales pulidos y de
gruesos sin garrotes y escarabajos! La letra limpia, el rasgo firme y la tinta indeleble.
En pañuelos, tarjetas y esquelas amorosas, la ostensiule
caligrafía del pendolista hacía derroches de petulancias y
prodigios de galanuras; aquí un Cupido, con la flecha em·
pulgada para dispararla á un corazón sangriento, 'v olaba
sobre una cinta descogida, en la que se leían con vistosos
caracteres: «Amor mío:&gt;; allá, dos palomas se daban el pico
en el nido que sustentaba una antorcha flameante y hu·
mosa, bajo la cual un «Recuerdo&gt; fra la clave de un amor
bien correspondido; y en las esquelas amorosas la abun·
dancia de símbolos y alegorías se 111ultiplicaban en las pla·
nillas albas, de cantos dorados, cual signos convenciona•
les para rendir el corazón femenino más rehacio á los requiebros de galán amartelado y comedido, aparte, por supuesto, de la elevada ortografía y de las mieles de que es•
tán repletos los modelos de este linaje de cartas.
Para los villorrios quedaban solamente estos menesteres
de pluma y estas habilidades de caligrafía, y olvidaba «Ca.
racolillo» la industria de amplificar retratos, por ser los
campesinos sencillos, crédulos y poco dados á ponerse tie·
sos como estaca ante el ojo atento y certero de la lente de
una cámara fotográfiC"a; antes bien, le agrada á estos rancheros la alegoría en pañuelos y el símbolo en carlas de
amores, por creerlos cosas de magia y de sortilegio; con es·
te modo de pensar en aquella gente, «Caracolillo medraba
que era una bendición¡ pero cate que á lo mejor de su re•
galo le salió competidor temible por aquellas sus habituales correrías, y hubo de despuntar la pluma y de vaciar el
tintero; quebró lápices y destrozó esfuminos.
iAdiós retrato~ y amplificaciones! iAdiós pañuelos, cs.
quelas y tarjetas!
.
No lloró sobre las ruinas de un pasado venturoso la mal·
andanza de su destino, que había nacido él para no amila·
narse por cosas de poca monta¡ sino que ~guzó el ingenio
de sus dilatadas cavilaciones por cantinas y tabernas, don·
de empinaba el codo más de lo que la cordura y el buen
nombre mandan, para venir á dar en el cómo y el cuándo,
dentro de sus reiterados desvelos, de salir airoso del lance
que le traía desorientado.
Conocía algo de escamoteo con su poco de magia prieta;
en sus ocios y huel¡!as-descansos impuesto~ por fatigas de
viajes y atareos-metió las manos en los naipes, y entre
brisca inocente y siete y media taimada, adquirió frailuna
destreza que sacaba pierna á las argucias y á las trampas de
los que se levantan el &lt;monte:&gt; con tapete y todo; recurrió,
pues, á la baraja y á la agilidad de sus manos para explo·
tar la candidez de los rancheros.
.
«Caracolillo», en cuatro trancos, se volvió de todo á todo
prestidigitador, así como suena; con mucha audacia por
guía y una hambre canina por estímulo; brujo, acaso,.para
la inocencia columbina de aquella buena gente de campo
que contaba con los dedos y creía á pie juntillas en caba·
ñuelas.
Del fondo de un vaso sa~aba un ramo de flores, y de és·
te, bien una rana asquerosa, bien un sapo barrigud9 1 siem..
Sigue en la página 127,

�EL MUNDO ILUSTRADO

Todo el mundo ha respondido al grito doloroso que el
horrible cataclismo de Calabria arrancó de los pechos de
las víctimas, aprontando todos los medios de auxilio que
las diferentes partes del mundo tienen á su disposición.
Todos los países civilizados de la tierra se han sentido
conmovidos ante la enorme catástrofe, y no ha habido una
sola alma que se niegue á ayudar, en su esfera, al alivio de
tantos males. Los socorros en metálico y en víveres llegan á Italia de todas partes del mundo, y á los desvalidos
que sobrevivieron al terremoto les quedará el consuelo de
contar con seres semejantes suyos que se han apresurado
á socorrerlos en medio de su desgracia.
Nuestra sociedad, caritativa de por sí, no necesitó de
mucho para ofrecerse amplia y prontamente á socorrerá
sus semejantes del Sur de Italia. El Ayuntamiento de la
capital de la República, cuerpo perfectamente caracterizado y cuya honorabilidad está por arriba de toda sospecha, se constituyó en junta directiva central para la~colecta de auxilios, y está desempeñando su trabajo' con el
mayor acierto. A su iniciativa, todas las corporaciones y
todos los particulares están enviando sus contribuciones,
y el fondo_de socorros está creciendo de una manera muy
plansible.
Entre las fiestas de caridad, organizaoas por el Honorable Ayuntamiento, merece especial mención la corrida de
toros efectuada el domingo 10 de los corrientes en la plaza de &lt;El Toree,&gt;. La invitación del comité central fué

125

i!L MUNDO ILUSTRADO

concurrentes al acto caritativo á que se- enti-egaban con toda el alma.
A las tres de la tarde, cuando los tendidos de la plaza
estaban henchidos, llegó el Primer Magistrado de la Nación, y el recibimiento hecho al jefe de la Nación, sin precedente por entusiasta y sincero, es una nota brillante
de recuerdos imperecederos.
La corrida, ese espectáculo que tan hondamente ha
arraigado en nosotros, es especialmente vívida, es la fiesta
del color de la vida y del entusiasaic ; colocada sobre el
espléndido marco que le formó la selecta concurrencía y

LOS PALCOS DE LA PLAZA,

aceptada por todas. las clases de nuestra sociedad, y la plaza presentaba un aspecto muy hermoso á la hora que se
inició la fiesta taurina.
Copiando los usos de Madrid para las corridas reales,
se construyó una escalinata para el acceso de las princi ·
pales familias á las localidades~especiales de la~plaza;~y el
desfile de carruajes y trenes de lujo, que precedió) la corrida, es un espectáculo que bien valió, por sí solo, por'.una
tarde de alegría, si no bastara para la satisfaccié,n de '.los

I
-¡

EL DESFILE DE CARRUAJES.

0

ASPECTO DE LA P LAZA 4':EL fP,l{~O» DVJtANTE LA. COl&lt;RlDA DE CARIDAD,

EL rnRoR PRESIDENTE RECIBIDO POR EL AYUNTAMIENTO
UN TENDIDO.

�tt MttNDO ILUSTRADO

Í26

Tipos Callejeros
Sigue de la página 123.

SIG. JUAN REPETTO, MIEMBRO DEL COMITÉ ITALIANO
DE CARIDAD.

dado el objeto á que se destinaba, aun cuando desde el
punto de vista de la afición hubiera sido mala, que no lo
fué, habría~ dejado, como dejó, los más gratos recuerdos
entre las personas que, al mismo tiempo que se divertían
llevaban á cabo una gran obra de caridad.
'

*

4 •

SR, ·D. FERNANDO PIMENTEL Y FAGOAGA 1 PRESIDENTE DEL
H. AYUNTAMIENTO DE MÉXICO.

El jueves próximo pasado se efectuó en el Teatro Prin·
cipal otra fiesta de caridad, organizada también por el Ho·
norable Ayuntamiento, cuyo éxito no fué menor que ~1 de
la corrida; con la asistencia del señor Presidente, con una
selecta y numerosa concurrencia y con elementos artísticos de primer orden, su éxito estaba asegurado de antemano, y es seguro que habrá rendido una suma considerable
que se unirá al fondo de socorro.
De esta manera la sociedad mexicana ha tenido una
nueva oportunidad para demostrar sus buenos sentimien·
tos en favor de sus semejantes con fiestas que dejarán re·
cuerdos imperecederos.
Por su parte, ~la colonia italiana también ha trabajado
con gran actividad, y el señor Ministro, conde Rannuzi
Segni, envía diariamente á su patría el óbolo con que la
colonia italiana contribuye en auxilio de sus conterráneos, sumidos en la miseria por el terrible cataclismo.
~~

'iili

El único egoísta que me place es el que dice: no hay ma·
dre como mi madre, ni hija como mi hija, ni patria como
mi patria.-Antonío de Trueba.

•••

La señora.- ¿Estás escribiendo á Pepe?
El marido.-Si hace quince días que recibí carta suya.
La señora.-¡Qué estúpido! ¡Siempre molestando!
El marído.-Déjame concluir la carta ... . "Mi mujer me
encarga que te dé muy afectuosos recuerdos."

•••

Vi vía aún el violinista Rossini y se trataba de erigirle
una estatua.
- ¿Cuánto vale el bronce?-preguntó el artista á los comisionados.
- 20,000 escudos-contestaron éstos.
-Entonces - inter uso Rossini-dadme 10,000 y me plan-

i27

ltL MtJNbO lttJS'I'R.At&gt;O

pre á la vista del público que lo aplaudía cada vez que
ejecutaba el prodigio.
Pronto los habitantes de ranchos y villorrios, sin embargo de su gusto por estos actos de quiromancia y magia, se
cansaron de las destrezas repetidas de «Caracolillo»; y allí
del ingenio del prestidigitador, que andaba siempre metido
en signos cabalísticos y abracadabras de subidos puntos,
para inventar suertes sensacionales, despampanantes, como
él mismo decía. por el medio llamativo de una letanía interminable de largos anuncios, hechos con grandes letras
d.e brocha gorda sobre la restirada tela que daba paso al
lugar de la función, el cual era ya un escampado contenido dentro de una cerca, ya un extenso corral, antes ó después de la ordeña, con el aditamento poco odorífero de la
majada, distribuida á cada palmo para recuerdo de la fiesta.
Ya el público no aplaudía con manos estrepitosas como
batanes, ni pedía ¡otro! ¡otro! con voces alteradas por el en·
tusiasmo que arrancaba lo sorprendente de la maravilla
ejecutada por «Caracolillo»: no; que esas eran habas contadas; ahora se murmuraba entre viejas y comadres, y entre
barbudos y lampiños, de la poca variedad del programa.
que de diario fué el mismo, con el sólo trastrueque del orden del espectáculo; pues si el jueves iba primero el escamoteo de sacar una mascad• de seda del cascarón de un
huevo, el domingo el huevo resultaba á lo ú!timo.
«Caracolillo» se desesperaba¡ exprimía su magín ante la
malicia candonguera de los campesinos que le daban tal
cual silba en el momento menos pensado¡ apuraba su cale·
tre para dar con un nuevo recurso que sobrepujare á todo
lo. hasta allí inventado¡ de pronto sonrió, entre conjuros y
reflexiones, con esa su sonrisa picaresca de d•ablillo en
acecho: estaba salvado¡ tenía para poner en suspenso la curiosidad insaciable de los rancheros por un par de semanas, para al cabo de ellas liar los chirimbolos y largarse
adonde Dios le llevara.
Un muchacho haraposo y sucio llevaba en alto un cartelón que, á la letra, decía:
«¡F USILAMIENTO DE «CARACOLILLO!&gt; ........ ¡COSA
NUNCA VISTA NI SORADA!. ... ¡ACUDID! ... ¡ACUDID!
¡ES EL ACTO MAS SENSACIONAL DE PRINCIPIOS DE
SIGLO XX! .. »
Y al cartel le seguía una cola de granujas, acompañados
por los ladridos de los perros.
El corral se llenó completamente; pasaron los actos conocidos del público con marcadas muestras de desdén¡ los
concurrentes pedían, á más y mejor, el nuevo y anunci-ido
suceso, el cual, para colmo de impaciencia, sería el final de
la función.
«Caracolillo», vestido de blanco como un Don Tancredo,
los ojos alegrer, el poblado bigote en púas, la boca sonriente y los brazos abiertos, cual un crucificado que espera la
muerte, estaba en el tondo del corral, debajo de la sombra
de un corpulento cedro. Para dar cima á la suerte, que ya
la reclamaban más de la cuenta, tomó una carabina; mostró
al público dos postas, así de redondas, y las introdujo eu
el cañón después de la pólvora¡ á las postas siguieron unas
vedijas d e algodón que hicieron de taco; pasó repetidas
veces de alto á abajo. la baqueta por el cañón¡ levantó d
gatillo, puso la cápsula en la chimenea y dió el arma á un
ranchero que veía con estúpida mirada aquellos terribles
preparativos¡ esperó «Caracolillo»el disparo á diez metros,
impasible, estoico, inalterado.
j¡?nm!! ....
Todos dieron un grito de alarma al ver el fogonazo y oir
la detonación. Pero «C..racolillo» estaba en pie, sonriente, y
el ranchero con el arma humeante en las manos y el asombro y el espanto pintados alternativamente en el embobado
rostro.
A pesar del ¡otro! ¡otro! repetido y obstinado, el acto uo
se sucedería hasta el domingo próximo, que actos de esta
importancia no se prodigan nunca.
Llegó la tarde de la repetición, anunciada con cartel,
muchachos y jauría de perros sin hueso¡ á la desbandada
vinieron de los villorrios y hatos vecinos, atraídos por
las proezas crecientes de «Caracolillo», que no las había
habido mejor en diez años atrás y en muchas leguas á la
redonda¡ sin e~bargo, de la «cabeza parlante» que aún
se traía en cuentos y corrillos de abuelas y nietezuelos á
la hora de h•mar el sueño; pues aquella audacia de «Cara·
colilllo» se la ponía sobre toda ponderación y se la creía
trastada del mismo demonio en cueros vivos.
El héroe de la fiesta entusiasmado or el asado xit

orgullo-so ·del pri~er triunfo, bebió· más copas de las que
acostumbraba por domingos y fiestas de guardar, con lo
que ;resultó que en aquel día festejó copiosamente sus andanzas funambulescas.
La concurrencia era fenomenal, como se acostumbra 'namar á estas entradas plenas, y la función monstruo, como
monstruosamente se les nombra á las funciones que provocan la curiosidad y vacían los bolsillos de los especia·
dores.
Vinieron los preliminares del fusilamiento; un mozarrón,
astuto y avieso, tomó el arma dispuesta para el disparo¡
mozarrón que mucho se ufanaba de que si la primera suerte
salió vana por falta de puntería del tirador, él sí daría y
en firme¡ para algo era un diestro cazador de venados·1 donde ponía el ojo ponía la bala; las cornamentas que tenía
hacinadas en su rancho, á manera de trofeos gloriosos, daban sobrado testimonio de su destreza.
«Caracolillo» reía, reía con risa burlona provocada por
el aguardiente, y entero como un pasmarote esperaba el
tiro, picándose de su invulnerabilidad.
El ranchero púsose la carabina al pecho¡ ladeó la cabeza·
miró por la alza; tiró del gatillo y ... . ¡pum!. ...•. sonó el
disparo ....
Aquel bulto blanco en el fondo del corral tambaleóse
unos instantes, se abatió presto y quedó en el suelo revol.
cándose en su propia sangre.
Un alarido de espanto salió de todas las bocas· ei ranchero arrojó la ~arabina aún caliente y puso pies e~ polvorosa; todos salieron á escape, y allí terminaron las hazañas
del nun~a olvidado «Caracolillo» por pueblos, villorrios
ranchenas.
A la postre el juez sacó en limpio que, como «Caracolillo» estaba medio chispo en el momento de cargar la carabina, no escamoteó más de una posta, y que la otra ¡traidora!
le dió muerte tan comentada y trágica, como poco sentida
y llorada.
¡Pobre «Caracolillo»!

y

CAYETANO RODRÍGUEZ BELTRAN.

Diciembre 5 de 1908.

ACAPULCO
En las costas occidentales de nuestro l'aís existen los
puertos naturales más útiles y mejor abrigados; por el contrario de las playas del Golfo de México, q-ue se entran en
el agua de una manera insensible y que son bajas y arenosas, las del Pacífico están formadas por acantilados de rocas cortadas á pico y en ellas se puede presenciar la verdadera lncha del agua contra la roca.
Lástima que su lejanía y la falta de medios de comuni·
cación nos hayan tenido apartados de ellas, porque hay
mucho que admirar y mucho que estudiar en nuestra región oeste. Afortunadamente la conclusión de la vía á
Manzanillo ha acercado considerablemente la región, y
dentro de poco tiempo nos será tan conocida como el resto
de nuestro país.
Entre los puertos del Pacífico descuella por su belleza y
por sus condiciones naturales el de Acapulco. El espacio
abrigado es uno de los más grandes del mundo y tiene la
circunstancia muy rara de tener un peñón fijo á la entrada,
lo que facilita mucho la navegación. Las escenas de que
se puede dis frutar en el puerto, tanto por la parte del mar
como por la de tierra, son muy pintore~cas y buena prueba de ello son las fotografías que publicamos con estas líneas, las cuales fotografías nos han sido enviadas por nuestro corresponsal en el bello puerto del Pacífico. Por ellas
se podrán formar idea nuestros lectores .de la magnificencia
de los panoramas y de los muchos encantos que esperan al
viajero en la región.

�129
EL MUNDO ILUSTRADO

��Sr. D. Gustavo Garmendia y Sra. María L. Beltrán de Garmendia con sus damas de honor.
(Fol. de "El Mundo Ilustrado.'')

.,,~

NUPCIAL
El templo de S;m Cosme, elegantemente adornado, sirvió de
local para la celebración del matrimonio eclesiástico del señor Teniente Gustavo Garmendia con la Srita. Maria Luisa Beltrán,
hija del señor Director del Colegio Militar.
Los dos contrayer,tes pertenect'n á familias muy distinguidas
de nuestra mejor sociedad, y, por lo tanto, no es de extrañar que
el templo haya abrigado una concurrencia elegante y numerosa.
Apadrinaron la ceremonia de manos el Sr. Lic. D. FiJencio Hernández y la Sra. D~lores G. de Hernándn, y la de velación, el
señor Coronel D. Joaquín Beltrán y la Sra. Dolores D. de
Beltrán.
A rn~Jio:lía se sirvió un banquete en la casa del señor Coronel Bdtrán, en Chaoultepec, y por la tarde ~e celebró en la mism1 el matrimonio civil, del que fueron testigos el Sr. Gral. D.
Manuel González Cosio, D. Julio Limantour, el Gral. D. Manuel Mondragón, el Lic. Adolfo Valles y el Gral. Francisco
Trnncoso.
Por la noche se efectuó un concierto y, durante él, se sirvió un
clunch-champae:ne&gt; á los invitados.
En la fotografía que acompaña estas líneas están los esposos
Garmendia enmedh de las damas de honor de la desposada, que
fueron l~s Sritas. Manuela lrigoyen, Rutila Castro, Ana M. Beltrán y Carmen Beltrán.

----.-....~

/ .·~

I

I

**

La Muerte del Sr. D. Alberto Correa
El domin1to 10 de los corrientes, á las dos y veinte :le la tarde,
dejó de existir el Sr. O. Alberto Correa, director de la enseñan·
za normal, desp11és de un~ larga Ypenosa enfermedad. ..
Sr. Profesor D. Alberto Correa t !:l 1 O del actual.
Era el señor Correa oriundo del Estado de Tabasco, h110 de
'
un educador célebre, el profesor D. Juan Correa, y desde sus
primeros años mostró gran vocación por la carrera del profesorado, en el que prestó grandes servidos á la instrucción pública.
Durante su vida desempeñó el señor Correa varios puestos en la administración pública, tanto en el ramo de instrucción
pública como en otros, y en todos ellos mostró gran acierto; su muerte ha sido generalmente sentida por el magisterio y por
los amantes de la educación popular, y su entierro fué una elocuente y dolorosa manifestación del aprecio en que se le tenia.
Duerma en paz el gran educador que dedicó toda su vida al bien de sus semejantes.

�134

ÉL MUNDO ILUSTRADO

Estreno de "La Samaritana" de Edmundo Rostand.
Traducción de Giove.
. Ha sido. este _el acontecimiento teatral de mayor atrae·
c1ón. A Tma dt Lorenzo debemos la primicia de este suave
evangelio, hecho música con la grata harmonía de los versos de Rostand.
Había expectación por conocer la obra. El público acudió
en mayoi:_ cantidad. que en noches ncrmales y fué agradablem~n~e~sorprend1do con la feérica presentación del poema divmo.

TINA DI LORENZO EN &lt;LA SAMARITANA&gt;.

-=

El telón se levanta en plena obscuridad. La escena es un
caos. Tres figuras blancas se alzan junto á la cisterna . .A.J
fondo enarcan sus cumbres los montes que circundan la
hondonada y el blanco .caserío de Samaria. La luz liega
poco á poco, inundándolo todo, penetrándolo todo suavemente, prendiendo su blanca dádiva en las ramas1 en las
cumbres y en la grama. Los ojos van descubriendo de instante en instante, la armonía del paisaje; y cuando l~ luz es

plena, surge el murmullo de las gentes que llegan: sacerdotes, mercantes y guerreros con sus vestiduras coloridas
y undosas.
~~ música lejana calla y empieza á regalarnos el oído la
mus1ca del verso
Rostand, en esta obra, es un orfebre de la rima. Los versos
brotan espontáneos, sonoros, fáciles y limpios como el
agua fresca de la cisterna bíblica, que allí, en un ángulo de
la escena, espera atestiguar el milagro de fe.
El hombre de Nazaret viene del fondo; blanco el traje
Y dora~os
barba y el cabello, avanza lentamente como
una ep1fania. La turba se dispersa y Jesús queda solo en
la.umbría, des~ués de ~aber mandado á sus discípulos ca°;11DO de Sa°:1ana. Y al!1, sentado en el brocal ruinoso, presiente el arribo de Fohna, la cortesana jovial que &lt;tiene el
alma suave como una hierba tierna&gt;, que dice el verso de
Rostand.
El diálogo de Cristo y la Samaritana, con que termina el
acto, es, to~o un P?ema de dulzura y amor, lleno del perfume b1blico, uncioso, sensible y tierno.
La pecadora Fotina ha llenado la ánfora con agua fresca
y cantando se va.
_ Jesús la llama, le pide de beber y ella le niega su pequeno tesoro. A .las palabra~ lumino~as del Maestro, á la poderosa sugestión de los OJOS de Cnsto, Fotina reconoce en
la blanca figura al _Esperado, al Mesías, y con un fervor,
~e~cla de encantamiento y fe, besa la tierra y pone á las
di;mas plantas la ofrenda de los besos que purificó el mil~~ro, mientras con hs manos extendidas como una bendic1?n sobre la. cabellera humillada de Fotina, Cristo hace el
don de su misericordia, al rumor de los cantos lejanos
Así termina el acto, en una suave poesía religiosa toda
amor, toda bondad y luz.
'
En el acto segundo Fotina va á Samaria y, ante los ojos
espanta~os de los mercaderes, narra su divino encuentro
con Jesus. Un sacerdote la hace aprehender por la guardia
romana, porq~e habla de un nuevo Rey. El ~a yón ríe cuando sabe el d~hto. &lt;No hay riesgo, dice, se trata de un pobre
hombre enaJenado, del hombre de Nazaret que va de
pueblo en pueblo predicando el amor á los despreciables
Y ~l perdón de las culpas. No perturbará la pazdenuestro
remo&gt;, y manda libertarla.
Y así, li~res los brazos y el alma, los pone en alto para
c~nt~r al ciel,o su himno de amor que todos cantan con ella,
s1gu1éndola a través de los campos para ver á Jesús que
aguarda en la cisterna.
Este desfíle de cortesanas, mercaderes y niños, con las
manos leva_ntadas y los dedos abiertos, avanzando entre la
dulce canción Y per~iéndose _lentamente entre los muros y
las arcadas de la vieJa Samaria, es un intenso cuadro que
reg;ila á los ojos Y al oído, la perenne poesía del creador
de Los Románticos.
Vuelve la divina pecadora convertida al pozo de Jacob
donde Jesús espera y medita, en tanto que sus discípulo¡
gustan del agua bendita en la ánfora de la Samaritana.
Una tur?a bulliciosa la sigue, trayendo en las manos ramas_flor ~cidas que ponen á los pies del Salvador. Dos peq~enos Jueg~n, y el apóstol Pedro les ordena alejarse. Je.
s us pronuncia l_as palab:as de amor de su doctrina, y besa~do las cabecitas rubias de los pequeños, pide que los
de¡en llegar á El, que es todo amor. Los inocentes labios
elevan la plegaria. La multitud se arrodilla en torno al

!ª

135

ltL MUNDO ILUSTRADO
Redentor, y rezando la plegaria de los apóstoles, en un
ferviente recogimiento, apacible armonioso, lleno de emo·
ción y fe, cae lentamente el telón, apagando la melodía
cristiana.
Así termina la obra, que es, en resumen, un inmortal
canto de amor. Rostand puso en sus versos toda el alma
undosa de su divina poesía, y cantó, como el viejo rey, en
arpa de oro.
El poema bíblico parece haber sido hecho para Tina.
No habrá cortesana irredenta, ni Samaritana redimida, más
llena de pasión ni más ferviente que ésta que ella creó.
La charla pueril de versos fáciles que monologa en el acto
primero mientras llena el ánfora en la fuente, parecía una
canción cantada á flor de labio; luego, en el diálogo con
Jesús y en el momento del milagro, sus transiciones de du·
da y fe, de amor y de esperanzll, encantaron nuestro espíritu ya preparado y dispuesto á la contemplación, con la
suntuosa propiedad escénica que ha sido deslumbrante y
rica en el sabor arcaico de esas viejas edades.
El acto segundo es el de más lucimiento para la hermosa
actriz. Sus prédicas ante la muchedumbre, sus plegarias y
evangelios, fueron dichos con encantadora ingenuidad. En
el acto final, su regocijo era comunicativo. Todos nos sentíamos alegres de su fe y de su triunfo.
Carini hizo un Jesús más amor que evangelio.
La obra es, esencialmente, un largo diálogo de estos dos
personajes bíblicos, matizado con escenas diversas de acción pueril. No hay drama, ni siquiera intención dramátisa. Es un poema, un encantador poema, himno de amor,
salmo de piedad, fuente de poesía, que, como el agua santa
de Fotina, apaga toda sed y deja en los labios un sabor de
rosas.
Demos gracias á Tina di Lorenzo por su exquisito dón.
El público se lo premió.

•

LORELEY.

ti Teatro Revolucion•rio en Inglaterra
B&amp;ANAADO tiHAW

El ataque contra la sociedad burguesa y las bases tradi·
cionales que la sostienen, no es exclusivo de ningún país;
el movimiento socialista está en todas partes y, como todos ·los movimientos importantes, p.or dondequiera en·
cuentran una expresión, más ó menos completa, en la li·
teratura.
La vieja y conservadora Inglaterra ha oído también re·
sonar el belicoso asalto coutra lo que ella venera, y se ha
recreado escuchando la marcial trompetería, porque era
brillante y estaba hábilmente ejecutada y sin alarmarse
mucho, porque sabe que sus instituciones son sólidas y
arraigadas.
El autor de las novelas, de las comedias y dramas socialistas que han escandalizado á unos y recreado á otros, es
un irlandés, que nació en Dublín el año de 1856, de una
familia protestante. Hoy no es más protestante que católico; pero siempre es irlandés por la vivacidad de su verba,
azogue que brilla y desconcierta por la rapidez de sus fugas imprevistas.
El hombre es nn original y en ello se complace. Vegetariano por principio humanitario, hace treinta y siete
años que no come carne; es opuesto al uso del akohol y
del tabaco: &lt;¿Fuma usted?&gt; le escribe un periodista á ca·
za de informaciones.-&lt;¿Por qué me acusa usted de tan su·
cia práctica-contesta,-sin tener pruebas de que á ellas
me entrego?&gt; La brusquedad, las faltas á las convencio·
nes de la urbanidad le parecen otros tantos méritos. Una
dama del gran mundo lo invita á un &lt;lunch&gt; al que asistirán algunas celebridades literarias. Contesta él en dos
líneas: &lt;Ciertamente que no. ¿Qué he hecho para merecer
esa ofensa á mis costumbres tan conocidas?&gt; La señora
replica con un mensaje: &lt;No conozco las costumbres de
usted; pero estoy segura que valdrán más que su cortesía&gt;.
Viene entonces una carta con explicaciones: &lt;Sea usted
razonable. Me moriría de hambre en su casa. ¿Qué quie·
re usted que yo haga con esos malaventurados cadáveres
de animales cou l os que usted cubre su mesa? ¿ Y cree
usted que sea agradable comer en compañía de carnívoros? etc.&gt;
No son inútiles estos detalles para hacer comprender
esta singular especie de revolucionario. Hay en él mu·

cho de fantasía, y eso es lo que atenúa la fuerza de sus
ataques, á la vez que los hace muy agradables para la
lectura.
Tiene él opiniones sobre todos los asuntos. No es cier·
tamente un escéptico. El escéptico examina para descubrir
lo que pudiera pensar. Bernardo Shaw sabe siempre la
opinión que debe tenerse y la solución que debe darse á
todos los problemas, y la anuncia en tono decisivo que no
acepta la legitimidad de otro punto de vista. «Soy arro·
gante&gt;, dijo alguna vez; y es la verdad, en el sentido de
que habiendo coutemplado una cuestión por un solo lado,
llega á una conclusión precisa y cortante y de proclama
por todo lo alto para imponerla á su auditorio.
Mu y fácil es conocer sus opiniones.
Dada la manera corriente de pensar acerca de un punto
cualquie,ra, tómese. la opinión diametralmente opuesta, y
se tendra el pensamiento de Bernardo Shaw. Por otra parte, tiene la convicción de que por poseer una vista normal
es por lo que discute de sus contemporáneos; un oculista
le reveló que noventa por ciento de los individuos humanos no tienen normal la vista; traslada él la misma propor·
ción al mundo normal; luego, él, que ve las cosas tales co·
mo son, debe diferir de los demás, que las deforman por
las deficiencias de su cojo&gt; intelectual.
Empezó por escribir congruentemente algunas disertaciones socialistas. Pero la verbosidad irlandesa que bullía
dentro de él exigía otros medios de desparramarse· mil y
mil personajes se agitaban en su mente, lanzándos'e entre
sí los problemas modernos como pelotas hábil y cert~ramente arrojadas. Hizo novelas y después dramas. y pa·
ra divertirse todavía más, se propuso sorprender y desconcertar la inteligencia común. Siéntese en sus obras
que el autor más de una vez se ha de haber' reído al pen~
sar &lt;la cara que pondrán al oír esto&gt;.
Ejemplos: es un concepto tradicional y universalmente
aceptado, al hacer el paralelo del inglés y del irlandés decir que éste es un imaginativo, un sentimental, que ~ive
en la región de los ensueños, á quien la realidad no apare·
ce sino á través de una bruma, mientras que el otro tiene
dura y sólida la cabeza, llena de hechos, de datos positivos. Léase ahora el prefacio de la pieza irlandesa de
B. Shaw, la otra isla de John Bull; allí se verá que el irlandés se distingue por su capacidad para comprender lo
real, y que el inglés lo deforma continuamente por un sentimentalismo absurdo. Y esta paradoja está desarrollada
con seductora facund~a; m~y divertida es esta tesis, y hay
momentos en que casi se siente uno convencido.
Pobreza no es vicio, dice la sabiduría de las nacione!,
¡Pobres gentes! dice Bernardo Shaw en la Comandante Barbe; por. lo contrario, la pobreza es el único vicio que existe
en la berra. No hay pecado como el de ser pobre, ni virtud como la de ser rico. Y la pieza, que contiene muchos
ataques contra el orden social, termina con una inesperada
apoteosis de un millonario traficante en armamentos.
Evidentemente que el pl¡ocer de sorprender y de ver las
caras sorprendidas de las gentes se sobrepone á la eonvicción ~el so;ialista. Preciso es que atraiga la atención, que
la obligue a escucharlo, y para ello muy á menudo abandona esa r~alidad que es su diosa, diosa á la que, por otra
parte, sacrifican tantos escritores modernos, pero que les
Juega la mala pasada de aparecérseles á cada cual con rasgos diferentes.
Confiesa él mismo su tendencia en uno de esos arranques
de franqueza, que, á su vez, son otro motivo de asombro
pa.ra el lector: "Dícenme que Fulano y Sutano, que no escriben pre_facios, no son charlatanes. Pues bien: yo sí lo
soy. La primera vez que sobre mí atraje las miradas del
público británico, fué cuando me encaramé sobre una carreta en Hyde Parck, acompañado del ronco resonar de los
instru~en!os de c~br.e; Y. eso lo hacía, no como un resignado sacnficio de mis mshntos de modestia y de soledad á
una necesidad política, sino porque, como todos los verdaderos mímicos y comediantes, soy saltimbanco por temperamento. Muy bien sé. que el ciudadano británico vulgar
reclama á todos los saltimbancos que revelen su ignominia,
como homenaje á la ignoble vida privada que le impone
su incapacidad para la vida pública. Por mi parte, no me
avergüenza mi obra, ni el modo como la ejecuto .... Dejo
las delicadezas de la modestia solitaria á los que son primero gentlemen y luego artesanos de las letras. ¡Para mí el
carro y las trompetas!"
La campaña abierta por Shaw á nadie perdona. En Cándido dibuja á un simpático socialista cristiano; el Ejército
de Salud, que forma cuadro á la Comandante BarbP, es tratado con cierto respeto; en La otra isla de John Bu/l hay
dos sacerdotes católicos; el uno es un cerebro desatornilla·

�,,

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRAJ?O

136

do, pero uu inofensivo, y en sus labios pone el autor muchas de sus propias ideas; el otro es un tipo vulgar de cura
irlandés, dueño de su parroquia yregenteándolacon firmeza dulce y apacible.
Sin embargo, claro es que el teatro de Shaw es adverso á
toda religi6n, y esto es más manifiesto en sus prefacios.
Pero no pone en ello ni más ni menos ímpetu que para
demoler las otras instituciones sociales, la propiedad, el
ejército, la magistratura. ¿Cómo es que la Inglaterra, tan
imbuida en las tradiciones, ha podido aplaudir un teatro
semejante? ¿C6mo es que el mismo rey ha ido á escuchar
La otra isla de John Bull, y cómo viéronse largas filas de
carruajes de lujo desarrollarse en las cercanías del teatro
en inttrminable procesi6n?
Es que, en primer lugar, ese teatro es muy recreativo; no
se le toma muy á lo serio; lo que hace reír es ó parece ser
menos peligroso, y, al contrario, debe infundir miedo lo
que interesa al sentimiento.
De hecho, las dos armas son muy formidables. Pero hay
algo que embota su efecto, y es la exageraci6n, la necesidad
de impresionar y de desconcertar; así no se da uno por
convencido, y menos por asustado. W. Steal caracteriza
muy bien á B. Shaw:-«Si fuera menos extravagante, sería
mucho más temible. Es el bu16n patentado de John Bull,
y pronuncia más de una palabra verdadera al s6n de sus
cascabeles de bufón».
Y, ahora bien, ¿cuál es el valor literario de este teatro?
Un crítico francés, en demasía panegirista, ha evocado á
este propósito el nombre de Moliére. Es ir demasiado lejos. Bernardo Shaw prodiga en sus piezas dones de prime·
ra calidad, recursos de una asombrosa riqueza; pero un
demonio interior se comp 1ace en ponerlos en desorden, en
dispersarlos y en dilapidarlos. Y este demonio es, desde
luego, el afán de la teoría social, y luego, y sobre todo, esa
necesidad de causar sorpresa y de impresionar, que lo aleja á mucha distancia de la realidad.
Sin duda que Moliére tenía deliberados intentos; pero
esto no de modo continuo; muy rara vez se inclinaba á la
disertación. El último acto de La Comandante Barhe es
una disertaci6n picante, surcada por relámpagos de pensa-

La Exposición Enciso

ORGE ENCISO, el joven y ya distinguJ~opintor j~lisciense, ha abierto una interesanhsi.ma exposición de estudios de paisaje, que constituye, en el
día, la nota sali~nte de arte, nota bell~ "'( atra.ctiva po.r
lo rara, pues bien sabido es que, en Mexico, si .los e~cntores y los músicos callan . con har,ta fyecuencia, ahog~·
dos por la incuria del ambiente, mas lugubre, es todavia
el sile.icio de los pintores. No contamos mas que con
'!na ex:posic~ón anual.-la de la Escuela de Bellas Artt s.

J

SR. W. SHANKLIN1 NOMBRADO CÓNSUL GENERAL DE
LOS ESTADOS UNIDOS.

miento, erizada de epigramas; pero al fin y al cabo es una
disertación. Shaw es quien habla; él quien tiene algo que
decir y que lo dice en forma de diálogo; no son los personajes los que se explican.
A juzgar por ciertos pasajes, hay en Bernardo Shaw estofa de penetrante psicólogo, perspicaz, un poco sutil, y
verdadero cuando quiere serlo. Pero lo que echa á perder
su psicología, es . el ahinco de ser paradoja!; su teatro se
desborda en inverosimilitudes. Parece, en ocasiones, que
el autor se propone burlarse de su auditorio.
También puede haber en él un poeta, si él mismo no se
propusiera amordazarlo. Su pieza de César y Cleopafra no
es, como lo pretende, una obra histórica. Contiene mucha
sátira política contemporánea, y á ratos remeda las parodias antiguas de Meilhac. Pero contiene, además, imágenes
encantadoras, aunque irreales, como el encuentro nocturno
de César y de Cleopatra frente á la Esfinge del desierto,
Dentro del género fantástico, eso es muy interesante.
Pero la facultad maestra de Bernardo Shaw es el ingenio. Como Beaumarchais, á quien se parece más que á Moliére, le sobra la inspiraci6n chispeante y la comunica á
todos sus personajes. En ninguna de las conversaciones de
la vida corriente hay tanto donaire como en el teatro de
Shaw. Su verba todo lo arrastra; tiene al diablo metido en
el cuerpo, y á pesar vuestro os arrebata por encima de to·
das las inverosimilitudes y de todas las teorías temerarias.
Tiene el sentido de lo cómico y hasta de la farsa. Es el
árbitro de la risa, y si fuera también árbitro de sí mismo,
si dominara su afán de atraer la atención por la paradoja,
no sólo sería un satírico osado é incisivo, un psicólogo
ocasionalmente interesante, sino que podría ser también
un gran comediógrafo, con todo lo que esta expresi6n contiene de serio y de profundo.

- Y, por lo tanto, aquellas particulares que se
efectúan, tienen que ser de suyo dignas d e
loa y de curiosidad por parte del público in·
tel gente, público :bastai te exiguo, por más SP •
ñas, y formado,en totalidad, pordos 6 tres do·
cenas de dilettantí.
lfJorl(e Enciso al'arece, ante todo. como un
trabajador valiente. Puede afirmarse q11e: entre
lo, artistas jóvenes que sueñan en un brillante
futuro de belleza, él quizá es el que más trabaja.
el que cultiva con mayor devoción y asiduidad
su arte. No le arredra el silencio; no le atemc-

)

liza el ambiente: elabora con voluntad de ~onvencido,. ~on religiosn
tes6n, entreviendo, allá en los imtantas d,e !ahga, , de d~hcioso cansan·
cio que deja en los nervios; la faena arh~hca, dias ~eiores en q~e el
pincel venga á ocupar el sitio que, necesanam~nte! debe,de esta:le senala·
do en los países que, como el nuestro, no sólo ..aspi7an al ,mate~tal esplen·
dor sino á algo más alto: á la eternidad en la Histona, por,med10 de la obi a
bella.
~1
No es ésta la primera vez que el inteligente p!ntor e:bibe sus cua~rcs.
Muchos de éstos han sido ya adm irados en ocasiones diversas. Mas, s1 i o
la primera, sí la de mayor impor 'ancia de cuantas hasta ahora · ha pi csentado, es su exposición de la calle de &lt;?ante.
. .
.
Vense en ella cerca de cincuenta estudios de pa1saie, bien lo(!rados los
unos originalísimos los otros pocos aquellos que no irerezcan la observación 'atenta y el aplauso. En todo~ · resalta la cara~terística del arte &lt;Je
Enciso: la abundancia de luz de luz clara, de luz diáfai a, que resbala se·
bre los campos, sobre los· árboles, sobre las perspectivas lejanías.~~ destacan, sin embargo, dos que'atraen sin¡(ular~ente la i:ni~ad~ de los v1s1!antts:
el del Canal de Xochimilco, y -u n estudio de paisa¡e en que domina. el
verde el verde en todos sus matices. ¡Ah! Y los ciek s de Jorgi Enciso
di 1 110~ son hmbiéu de alabanza y con razón seducen tanto.
.:,

SR. LTC,.,.RAFAEL ALCOLEA, ALCALDE DE VERACRUZ, QUE ACABA
DE TOMAR POSESIÓN DE SU PUESTO.

�EL MUNDO ILUSTRADO

139

EL MUNDO ILUSTRADO

138

El Sr. Lic. D. Gonzalo Alfaro

SATURNO
LA ünARAVILLA DEL SISTEMA SOLAR,

La Maravilla de las Cervezas Conocidas

DESPACHO DEL SR. AU"AJ&lt;O.

SR. LIC. D, GONZALO AL.FARO.

En 'números anteriores nos hemos ocupado de distinguidos profesionales pertenecientes á la joven generación de
nuestra capital; y siguiendo esa costumbre, dedicamos hoy
algunas líneas al señor Lic. D. Gonzalo Alfaro, miembro de
una distinguida familia de México y profesional de nota
que ha intervenido en asuntos de mucha importancia.
El señor Alfaro, muy joven aún, nació en esta ciudad el
año de 1878 y sus estudios los hizo en las escuelas Preparatoria y de Jurisprudencia, habiendo alcanzado envidiables calificaciones.
Una vez que obtuvo el título, en 2 de Mayo de 1903, se
asoció con su señor padre, el notable abogado D. Francisco
Alfaro, cou quien continúa, hasta la fecha, departiendo las
pesadas labores de un bufete de primer orden.
La tesis profesional presentada por el Lic. Alfaro, versó
sobre "Sociedades Extranjeras en México."

El joven abogado pertenece á la Academia de Legislación y Jurisprudencia y acaba de recibir el fdiploma que
lo acredita socio de la ''Alianza ·Universitaria de Londres
y Nueva York." Es especialista en Derecho Mercantil.
Muy largo sería para nosotros :citar todos y cada uno·de
los importantes negocios que el ºseñor Alfaro ha llevado
ante los tribunales de esta capital; bástenos decir que ha
intervenido en litigios de resonancia y que es apoderado
de muchas compañías, tanto extranjeras como nacionales.
Además, es abogado y prosecretario de la "CompañíaEmpa·
cadora Mexicana," comisario del "Control Químico Internacional&gt; y miembro de muchas compañías mineras.
Diariamente amplía la esfera de sus negocios y todo hace presi¡mir que el señor Alfaro será una de las primeras
figuras de nuestro Foro.

ANECDOTA PERSA
Siguieron comiendo y conversando, al mismo tiempo
TE:'1L califa Madhí salió á cazar. Habiéndose separado de
que el árabe llenaba de vez en cuando el vaso del califa
~ su comitiva en el ardor de la caza, se sintió con•hambre yagobiado por el calor. Condújole la casualidad á cuando éste preguntó por la tercera vez:
-¿De modo que no me conoces?
la tienda de un árabe; entró á ella y dijo:
-Creo conocerte, contestó el indolente y perezoso árabe
-1.Quieres recibir en tu casa un huésped, buen hombre?
pues acabas de decirme que eres uno de los más valiente~
El ái;abe le respondió:
-Si te contentas con lo que puedo ofrecerte y lo recibes generales del ejército.
_:_Nada de eso es cierto, respondió el desconocido soy
sin murmurar, bien venido seas.
el califa mismo.
'
-Traeme lo que tengas para comer, contestó el califa.
Al oir estas palabras, el árabe, con toda calma 1 levantó
El árabe le presentó una porción de maíz tostado; que
su huésped tomó con buen apetito; y así que hubo ter- lo que había sobrado de los manjares, y también del vino
haciendo ademán de llevarse todo á guardarlo.
minado, le preguntó:
-¿Qué haces.? preguntó admirado el califa, ¿te llevas lo
- ¿No tienes algo más?
El árabe le presentó un pedazo de queso y una odre de que me habías ofrecido, ahora que te he dicho mi verdadero
nombre?
buen vino.
-Precisamente por eso lo hago, respondió impasible el
Bebió el califa con la mejor voluntad, y varias veces se
hizo llenar su vaso por el árabe, después de lo cual, habién- árabe; al tomar la primera copa de vino, me dijiste que
dose puesto ya de buen humor, preguntó al dueño de la eras un criado de confianza del califa; luego, el vino te hizo
declarar que en ti se ocu,ltaba uno de los más valientes gecasa:
nerales del ejército; en seguida has avanzado á presentarte
-{Me conoces?
ante mí como el califa en persona; de modo que si conti-No, dijo el árabe.
-Pues soy uno de los criados de confianza del califa, núas bebiendo, vas á asegurarme que eres el mismísimo
Profeta, y no sería remoto que vinieran tus ángeles á desdijo éste.
-No lo dudo, replicó el árabe, nada tiene esto de difícil. truir mi pobre casa, por haberte tratado, tal vez, con poco
Cuando el califa hubo tomado otros vasos de vino, vol- respeto; de modo que no te daré más vino.
. Causó al califa grande risa este ingenioso discurso, y havió á preguntar al árabe, que fumaba tranquilamente:
biendo llegado en este momento toda su comitiva, contó
-¿De verdad no me conoces?
-Te conozco ya, respondió el árabe, puesto que dices ser el gracioso it\cidente, hizo al árabe un magnifico regalo y
partió de muy buen humor.
uno de los criados de confianza del califa.
.:_No, replicó el califa, he mentido, porque soy uno de
~
iii'
sus más valientes generales.

Desde la época de su descubrimiento se ha considerado al planeta Saturno como
una maravilla del cielo; conocido desde tiempos muy antiguos, nadie se explicó, ni se ha
explicado hasta ahora el verdadero origen de los anillos que lo circundan y que hacen
de él el único cuerpo celeste conocido, que tenga tal aditamento.
Las teorías modernas acerca del génesis de nuestro sistema planetario, han arrojado alguna luz acerca del probable origen de esos anillos; pero aun así, no se puede afirmar nada de cierto sobre el particular.
Por lo tanto, se consideraba al citado cuerpo celeste como único y siri competidor
en el cielo, en ·1a tierra y en todo el universo. Hace poco tiempo se habló mucho acerca
de Saturno, y se dijo que los anillos, que tanto han llamado la atención de todo el mundo, estaban desapareciendo; investigaciones posteriores probaron que la suposición era
falsa, y se dejó de hablar por entonces del planeta fenómeno.
Pero últimamente se ha hablado de nuevo acerca de «Saturno», y en todas partes
se halla á personas que llevan ese nombre en la boca, elogiándolo y llamándolo una maravilla cada día-más sorprendente; sólo que ahora ya nadie se ocupa del planeta, y si se
habla de él, es sólo para confesar que el «Saturno» de que ahora se habla, es una maravilla muy superior á lo que es en sí el tan decantado planeta; se habla de la última marca de cerveza creada por la «Cervecería Cuauhtemoc» de Monterrey, la cual, sin disputa, ha sido declarada, en el mundo de las cervezas, una maravilla muy superior al planeta, en el mundo estelar.
Saben perfectamente nuestros lectores que la fama de la «Cervecería Cuauhtemoc»
no es cosa nueva, y estamos -muy acostumbrados á verla obtener triunfo tras triunfo; por
lo tanto, el halagador éxito que ha obtenido la marca «Saturno», es algo que de antemano se sabía, puesto que la nueva marca ha sido precedida por la existencia de otras muchas, las cuales han sido otros tantos éxitos para los inteligentes cerveceros y los activos
directores de la fábrica de cervezas, que bien puede considerarse como la primera de
América.
Hace cerca de veinte años que las cervezas de la «Cervecería Cuauhtemoc» se hallan
en el mercado de la República, y desde entonces su fama ha ido aumentando á medida
que se han ido conociendo sus méritos; en otra ocasión nos hemos ocupado de reseñar á
grandes rasgos la historia del desarrollo y adelantos de la negociación, y los premios que
la casa ha recibido en todas las exposiciones ó certámenes á los que se ha presentado,
son la mejor prueba de que la fama de que disfrutan sus productos entre el público mexicano es muy merecida y honra tanto á la fábrica como al público, que se ha revelado
un alto conocedor, puesto que sus gustos han sido aprobados y sancionados por una corporación de cerveceros tan competentes como la Academia de Baviera.
La última distinción obtenida por la Cervecería, y de la que justamente se muestra
orgullosa, es la concesión de la Real Casa Española para que use en sus documentos y
en todas partes donde lo juzgue oportuno, el sello con las reales armas, distinción que se
le ha hecho en vista de que Su Majestad el Rey de España la nombró proveedora de la
Real Casa, distinción que á su vez fué consecuencia del alto lugar que las cervezas elaboradas en Monterrey ocuparon en la exposición internacional de Madrid el año de 1907.
En este certamen las cervezas fueron declaradas fuera de concurso (Hors Concours) y
la «Cervecería Cuauhtemoc», de Monterrey, fué nombrada presidente del jurado que
otorgó los premios á todas las demás cervecerías del mundo.
Esta distinción es muy honrosa para la industria nacional, y es la primera vez que
~Et confiere~ uqa c~sa t1!4ustrial g~ nuestro país.

�EL MUNDO ILUSTRADO

140

LIBROS NUE\'05

EL MUNDO ILUSTRADO

141

quieto. Y una faz anímica, si no igual, sí semejante á ésta,
ponen de relieve las otras que pudiéramos llamar etapas
de la obra: El libro de Job, Psalmos y Después del Naufragio.

EL 'M IRADOR DE LINDARAXA

EL GENERAL DÍAZ EN EL PORVENIR ~DE::MÉXICO
En esta sección mencionamos los libros cuyos
autores 6 editores remiten dos ejemplares
ll " El Mundo Ilustrado."

Un ramo de mirtos del más bello y legendario jardín de
la Alhambra, como dice el poeta en su dedicatoria al Ge·
neral venezolano Velutini, es este nuevo libro de Villaespesa, libro suave, libro de ensueño en que parece que el
alma de un viejo bardo de los tiempos de los califas, resucita, sonríe y sueña enmedio del paisaje delicadamente
romántico que trae á la mente remembranzas que saben á
miel y á rosas.
De ocho partes se compone el volumen, y son estas:
«El Mirador de Lindaraxa&gt;, &lt;Kasidas&gt;, &lt;La Tristeza del
Sol&gt;, &lt;Paisajes&gt;, &lt;Los Jardines Trágicos&gt;, &lt;Romances Moriscos&gt;, «Elegías de Granada&gt; y &lt;Hacia Damasco&gt;.
De todas ellas, difícil sería preferir alguna: Villaespesa
es, en este encantador libro, el mismo poeta inspiradísimo
de antes, el versificador elegaute, lleno de matices, de vaguedades tenuísimas; y, siendo el mismo, seguirá ocupando el lugar distinguidísimo que de años atrás le consagran
los aficionados á la nueva poesía, á este arte viejo y mo·
dernísimo, lleno de quintaesencia y de sencillez, canto de
inspirado y labor de orfebre.
Villaespesa se halla, á la hora presente, á grande altura
en el parnaso castellano. Es el poeta que, dentro del más
puro casticismo, infl.uenciado por los vates de Américaintroductores de procedimientos novísimos,- y por el
ejemplo de los grandes bardos europeos, ha conseguido
crearse una fisonomía propia, sin semejanza con otra algu·
na en las letras de España. Leyéndole, viene á la mente
el recuerdo de Rodembach, el poeta de las beguinas, de
los silenciosos canales, de Brujas la muerta .... y es que
en Villaespesa la suavidad, la tenuidad, es la condición
predominante.
Vaya un ejemplo para comprobarlo, cogido al azar en
&lt;El Mirador de Lindaraxa&gt;:

A largos y sesudos artículos daría margen este breve fo.
lleto, en que el Licenciado VBt"dad estudia breve, pero intensamente, la figura del señor General Díaz¡ y apoya vigorosamente la conveniencia de que el ilustre estadista continúe en el poder, á fin de que le sea dable afirmar la obra
que ha venido realizando de años atrás, la cual sacó á
México del ostracismo en que se encontraba, impulsándole
en una vía amplia de progreso.
El Licenciado Verdad es optimista respecto del porvenir
de México, con sano y fundado optimismo. Piensa que el
camino está señalado y que basta seguirlo, ir de prisa. Pero
como muy bien afirma, «¿quién, si no el General Díaz, más
de prisa nos ha hecho marchar'r&gt; Y si esto, como nosotros
lo creemos, es verdad, ¡.quién, si no el General Díaz es
quien debe regir en estos tiempos apacibles y á un tiempo
difíciles, los destinos de México?

AJEDREZ
Problema n6m. 22 por M, H. E. Kidsoo
NEGRAS.

La brisa es como el tibio aliento
de un rojo labio sensual.
El surtidor desgrana al viento
sus frescas sartas de crista l.
Amor, reclina con pereza
sobre mi hombro tu cabeza.
Tiembla el luar sobre tu tez,
Y en sus blancuras pasajeras
son más profundas tus ojeras
y más mortal tu palidez.
Y así es todo el libro. El lector, dejándole caer sobre sus
rodillas, cerrando los ojos, quizás piense, después de la
lectura de estos versos, que los labios rojos, sensuales, amo·
rosos, de una legendaria princesa esclava, rozaron su
frente ....
EL LIBRO DE JOB
Aunque de índole distinta del anterior, este libro revela,
bajo otras fases, la fisonomía interesantísima de Francisco
Villaespesa.
Es un libro de sincericad, de amor, en que un exqui sito
espíritu se remonta al cielo arcano de sus misticismos, de
sus ensueños.
Lo más bello, sin duda, que en él se encuentra, son las
Sinceridade$, veinticuatro hermosísimos sonetos de impecable forma, en que este trovador d e lejanas ó futuras edad es, que asombrado de cantar en el silencio infinito que á
la divina poesía rodea hoy, exclama en el Ego Sum:
¿He nacido muy tarde, ó llegué muy temprano?
En Sinceridades vació el poeta todas las dul zuras, todas
las fantasías, todas las tentadoras caricias de su ánimo in-

En el TEATRO DE L.\ A VENIDA, d e
Buenos Aires, estrenó últimamente la
compañía Guerrero - Mendoza una
nueva comedia de los hermanos Quin·
tero, titulada AMORES y AMORÍOS.
Pertenecen á la obra los siguientes
versos, que recitó admirablemente
María Guerrero:
. Era un jardín sonriente¡
era una tranquila fuente
de cristal¡
era, á su borde asomada,
una rosa inmaculada
de un rosal.
Era un viejo jardinero
que cuidaba con esmero
del verjel,
y era la rosa un tesoro
de más quilates que el oro
para él.
A la orilla de la fuente
un caballero pasó,
y la rosa dulcemente
de su tallo separó.
Y al notar el jardinero
que faltaba en el rosal,
cantaba así plañidero,
receloso de su mal:
-Rosa la más delicada
que por mi amor cultivada
nunca fué;
rosa la más encendida,
la más fragante y pulida
que cuidé;
blanca estrella que del cielo
curiosa de ver el suelo
resbaló;
á la que una mariposa,
de mancharla temerosa
no llegó:
¿Quién te quiere? ¿Quién te llama
por tu bien ó por tu mal?
¿Quién te llevó de la rama,
que no estás en tu rosal?

Sobre el jardín la noche es una
fragante y tibia invitación.
¡Ven á soñar! Plata de luna
tiembla en el mármol del balcón.

IILANOAB.
Salen las blancas y dan mate en tres Jugadas .

•

LA PALABRA

No es cierto, no, que el silencio sea oro¡ ese es un sofisma cristalizado, como tantos otros, en la forma de proverbio, detrás del cual se amparan los que nada tienen que
decir ó los que temen que algo se diga. La palabra, portadora de la idea, es la verdadera redentora de la humanidad;
ella vence el tiempo y la distancia; ella eslabona los esfuerzos de los hombres átravés del dolor y del vencimient o¡
ella es faro en las noches d e tormenta, estrella polar en los
mares de la existencia . . .. ¡Ay de los pueblos que pierden
la palabra!
SANTIAGO PÉREZ TRIANA.

No puede depender de ti el ser rico¡ pero sí puedes ser
feliz: las riquezas no son siempre buenas, y, lo que es peor
aún, son de corta d uración¡ al contrario, la felicidad que
da la virtud es eterna.-Epideto.

Ya los cristales del alba
la santa visión borraron¡
desgarróse la mortaja
entre las flores de un árbol,
como en la llama del sol
aquel lucero tan claro.
Tristes van las tres Marías,
tristes van peregrinando¡
que también~hay aflicción
en la fiesta de lo campos.

Nueva Obra de los Quintero

¿Tú no sabes que es grosero
el mundo ? ¿Que es traicionero
el amor?
;,Que no se aprecia en la vida
la pura miel escondida
en la flor?
¿Bajo qué cielo caíste?
¿A quién tu tesoro diste
"-~
virginal?
¿En qu é manos te deshojas?
;,Qué aliento quema tus hojas
infernal?
¿Quién te cuida con esmero
cúmo el viejo jardinero
te cuidó?
¿Quién por ti sólo suspira?
¿Quién te.quiere? ¡,Quién te mira
como yo?
¿Quién te miente que te ama
con fe y con ternura igual?
¿Quién te llevó de la rama,
que no estás en tu rosal?
¿Por qué te fuiste tan pura
de otra vida á la ventura

ó al dolor?

i. Qué faltaba á tu recreo?
¿Qué á t u inocente deseo
soñador'/
;.En la fuente limpia y clara,
espejo que te copiara
no te dí?
¿Los pájaros escondidos,
no cantaban en sus nidos
para ti?
Cuando era el aire de fuego,
¡,no refresqué con mi riego
tu calor'/
¿No te dió mi trato amigo
en las heladas abrigo
protector'!
Quien para sí te reclama
;.te hará bien ó te hará mal?
1. Quién te llevó de la rama,
que no estás en t u rosal"(
Así un día y otro d ía,
entre espinas y entre flores,
el jardinero plañía
ima¡!inando dolores,
desde aquel en que á la fuente
un c1ballero llegó,
y la rosa dulcemeute
de su tallo separó.

En el azul de los cielos
hay un lucero muy claro:
por el azul de los aires
pasa una alondra cantando.
Los árboles se estremecen
bajo el blancor de su manto;
la tierra es nido de flores,
la flor es cáliz del pájaro.
La música de las fuentes
en los riscales sonando,
parece un toque de gloria;
que están de fiesta los campos.
Y con aromas benditos
de festeros incensarios,
la vid extiende sus brotes
y da su olor el manzano.
En el huerto florecido
la sepultura cavaron:
de la triste sepultura
ya sale el fantasma blanco
coronado de rocío,
con lienzos amortajado.
Va hacia las Santas Marías
que llorándole velaron.
Una piensa que es un ángel;
otra, que es el hortelano;
no es hortelano ni es ángel,
que yo le he visto las manos.
Las manos tiene horadadas,
los pies están desgarrados·
lleva espinas en la frente '
y una rosa en el costado.

Yo soy el dolor que viene,
el dolor resucitado: ;
á mi sepultura voy,
de mi sepultura salgo:
estas son las flores mfas,
flores de sangre y d e llanto.
Me despertó la mañana,
me sepultó el desengaño;
tinieblas son enseñanzas
y maestros los gusanos.
Llorad, piadosas mujeres,
en el corazón amargo,
en la carne dolorida,
sobre el hierro del esclavo.
Las manos tengo hor~dadas,
tengo los pies desgarrados ;
espinas llevo en la frente ....
y una r osa en el costado.
¡Pascua de amores florida,
fiesta de paz y de llanto!
Tristes van las tres Marías
'
tristes van peregrinando:
que también hay aflicción
en la fiesta de los campos.
JosÉ NOGALES.

ORACION DE LA NOCHE
Todo calla: su ropaje
Tiende ya la noche obscura·
Sólo el céfiro murmura
'
Entre el espeso follaje.
Duerme el límpido riachuelo
Sobre su lecho de ¡!rama¡
Duerme el pájaro en la rama
'·
Las estrellas en el cielo.
Del mundo expira el rumor
Y tranquilo se adormece,
Que en los espacios se mece
Al impulso del Creador.
También se cierran mis ojos
A influjo del blando sueño,
Y un dulcísimo beleño
Va calmando mis enojos.
El ya transcurrido día
Grato recuerdo me deja:
¡Ningún sinsabor me aqueja!
iTranquila está el alma mía!
¡Sus instantes consagré
Al trabajo de mis manos!
iEl llanto de mis hermanos
En cuanto pude enjugué!
iOh! cuán bello es por la noche
Al tenderse en blando lecho
Decir: ¡cuánto bien he hecho
Nn siento ningún rPproche! '

¡Dadme del justo, Señor
El envidiable reposo¡
'
Haz que el Arcángel hermoso
Vele siempre mi sopor!
Haz que no turbe mi calma
Del mundo la voz impura:
Tú que al redil de ventura
Quisiste llevar mi alma!

�EL MUNDO ILUSTRADO

142

EL MUNDO ILUSTRADO
Ornan mi frente rosas de países huraños
donde dancé la danza ritual de los engaños
y donde me ofrecieron una gloria trivial.

Por ti dejé á los que yerran,
Pagando amor con agravios ....
¡Gracias, Señor, ya mis labios
Bendiciéndote se cierran.

EL ENIGMA

Pero llevo en las manos un lirio de los valles,
cortado en los jardines eternos de Versalles
y que es un amuleto de la divinidad.

ANGEL GRASSI,

*

CANTO A LAS HORAS
Todas las horas viven un íntimo poema,
poema de amargura ó poema de alegría;
adoremo~ las horas en que el ánima enferma
siente gérmenes nuevos de vital energía.
Bendigamos las horas de la humana clemencia
en que el parque es más solo bajo una. luz ambigua
y el árbol del dolor esparce más esencia
sobre el alma y las cosas de la ciudad antigua.
Esas horas que pasan como soplos de armiño
por las naves del alba, inquietando la~_flores,
tienen una sonrisa que fecunda el canno
en los seres ausentes que se escriben amores.
Esas horas que pasan como leves caricias
por las almas que esperan un milagr~ ~e trinos,
e~tán llenas de besos y fragantes dehc1as,
están llenas de sueños y pesares divinos.
Esas horas reflejan el secreto del sueño
nacido en las estrellas que custodian la cuna
de los frutos primeros de los besos de ensueño
que vibraron nerviosos bajo un rayo de luna.
Cuando el eco de al duna perfidia nos abate,
cuando el ojo de algu~a calumnia nos divisa,
en las horas del alba nuestra sed de combate
se perfuma y se torna una fresca sonrisa.
Sobre el seno de armiño de las horas primeras
he llorado la pena de mis tiempos mejores
y las horas me han dado panal de primaveras
para el vaso brumoso de mis tristes amores.
En la tarde dormida que parece enlutada,
cuando el sol se prosterna con su regio donaire,
pasan lentas las horas por la bóveda amada,
como alondras enfermas sollozando en el aire.
Entonces tienen almas de lejanas esquilas
esas horas dolientes de la tarde serena;
desmayadas y suaves sobre nuestras pupilas
esas horas nos dejan un destello de pena.
Las horas de la tarde, las horas misteriosas
van colmadas de tedio en pos de alguna estrella
que piadosa les brinde sus cámaras radiosas
ó la misericordia de una sonrisa bella.
¡Compañeras del verso más doliente de rimas
y más libre de ritmos y fulgores intensos!
¡Oh las horas poetas que transitan las cimas
por entre los rumores de los pinos inmensos!
Horas crepusculares, lágrimas de los montes
si los montes lloraran la doliente poesía
de los barcos que pasan sobre los horizontes,
bajo el tedio infinito del moribundo día.
0SVALDO BAZIL.

*
TROFEO LIRICO

E.

En playas diferentes y en latitudes varias
me ilumina la estrella de la esperanza en flor:
la estrella qu6 ilumina las aves procelarias,
nostálgicas de cielos donde no muera el sol.
Y sigo este camino como todos los parías,
-que no tienen hogares para el eterno a~oren sueños impos'ibles y en luchas t~meranas
hacia la fabulosa ciudad de la Ilusión ... . .

Novela por J. Berr de Turíque

CARRASQUILLA MALLARINO,

Santiago de Cuba, Octubre de 1908.

Traducida especialmente para " El Mundo Ilustrado"

*
RAYO DE LUNA
Se filtra por los árboles espesos
y entre los rojos picos, mudas arpas,
sorprende aromas de apagados besos.
Sube á la cima; baja las escarpas
del monte, y en el hondo laberinto,
mansión del macho de felinas zarpas,
semeja un ojo inquisidor y ardiente
que rastrea en el lóbrego recinto
el vago indicio del placer reciente.
En la hebra más sutil de la maraña
donde, cual una rueca milagrosa,
su menuda labor teje la araña,
enreda el oro de su luz radiosa.
En el cáliz abierto, del pistilo,
en donde breve y temblorosa estrella
¡adia el aljófar y se ve la huella
del voraz aguijón, cuelga su hilo.
Cae en el seno del raudal sonoro
y el alma del raudal tiembla y fulgura
al recibir el ósculo de oro.
Y brillan las escamas¡ y en la pura
y límpida corriente el pez dormido
en su bajel de plata en miniatura
por invisible amarra detenido .. . .
Atraviesa el cristal de mi ventana¡
se adueña de mi alcoba, y dulcemente
brilla en mi cabellera casi cana¡
invade las arrugas de mi frente;
me aprisiona en su red de resplandores,
y en medio de esa red finjo una araña
que teje una simbólica maraña
con el hilo de todos los dolores.
VICTOR RACAMONDE.

1906.

Brisa leve, ligera y vaporosa,
Detén tu vuelo en torno al ángel mío¡
Y en su frente, tan pura como hermosa,
El ósculo depón que en ti le envío.
Vuela, vuela callada y misteriosa
Y no digas que sois mi mensajera;
Contémplale un instante cariñosa
Y acaricia su negra cabellera.
Recoge de sus labios el aliento
Perfumado que arroba el alma mía;
Bebe en sus negros ojos el contento
Y en su tierna sonrisa la alegría.

A Mimí.

143

Y vuelve á mí trayéndome gozosa
¡Oh brisa! entre tus alas prisionera
Su mirada tan dulce y amorosa,
Su aliento y su sonrisa placentera,

S. FERNÁNDEZ.

(CONTINUA)

-Sí, nos habíamos prometido casarnos. Pero el mismo
día en que conoció la ruina de mi padre, retiró su palabra.
Positivamente Ricardo parecía aceptar esta confidencia
del mejor modo del mundo. Sin embargo, Lucy tenía prisa
en indicarle que había puesto el punto final á ese idilio.
- iAh! ¡Se lo juro!-dijo con tono de absoluta sinceridad-en ese momento preciso todo terminó entre nosotros.
El trató de alegar una orden de sus padres .... (Hay órdenes á las que no se obedece, usted comprende!
¡Vamos! Máximo estaba bien derribado.
Ricardo no se había atrevido nunca á esperar tanto.
-Comprendo-dijo besando los cabellos de Lucy.
Ella añadió, solicitando adhesión:
-Y he aquí por qué podemos casarnos ahora sin remordimientos, ¿no es verdad? puesto que vamos á nuestro
hogar, usted con un recuerdo y yo con un pesar. Vaya lo
uno por lo otro.
-Perfectamente razonado.
Lucy se animó.
-Pero hoy ya no tengo pesar, hoy ya no pienso absolutamente en Máximo Tillier . .. . Pues bien, encuentro ahora
que la partida no es igual ya! Y usted debía ser como y o:
liquidar su antigi.a cuenta.
Esta vez Ricardo no se contuvo.
- ¿Entonces es cierto, querida Lucy, que usted me ama
un poco't
-Más que un poco.
- l Y que le estorba esa mujer?
--¡Sí, me estorba, esa mujer que estará siempre entre nosotros, de la que nada sé, ni siquiera si ha muerto ó vi ve,
y cuyo nombre ignoraré siempre!
- Y o también.
- iEh!
Lucy, con movimiento brusco, quiso desatarse de los brazos de Ricardo¡ él la detuvo.
- ¡Pero si nunca ha existido esa mujer! ¡O más bieo, no
ha existido más que en nuestra imaginación! ¡Eres tú, tú
sola á quien he amado siempre!
Estupefacta, la joven casi se indignaba ahora.
-¡Cómo, era la misma á quien usted amaba! Y tuvo usted la crueldad de no decírmelo!
Ricardo mostró su barba estriada de gris y sus sienes li·
geramente calvas.
- No era por crueldad, sino únicamente por el temor de
atemorizar tu juventud.
Y como ella protestaba, Ricardo acercó el rostro de Lucy al suyo. Sus labios se unieron en un beso largo y profundo.
III
Roma.
Ricardo Duroc á Emmanuel Leroy.
Palacio Municipal en Coulommiers.
&lt;Querido amigo:
&lt;Aquí, en Roma, vino á alcanzarme tu bondadosa carta,
después de haber corrido detrás de nosotros por todas partes. Si puedo contestar desde hoy, es que Lucy, tolerablemente tatigada por el paseo de ayer en Tívoli, consintió,
á súplicas mías, en permanecer acostada; y mientras ella
reposa, me he instalado en el salón del hotel, vacío en este morDento de viajeros, l)Orque esta hora está consagrada
á la visita á los museos y colecciones. Tengo, pues, todo
el tiempo y toda la tranquilidad deseadas para darte parte
de mis impresiones, como pareces .iesearlo.
«Sin embargo, amigo mío, en el momento de tomar la
pluma para contestará tus preguntas, experimento cierta

dificultad. Me pregunto si no sería más juicioso, por mi
parte, arrancar esas cuantas líneas ya escritas y reemplazarlas por alguna tarjeta postal ilustrada, que representara
San Pedro 6 el Panteón, y en el corto espacio blanco de
ellas garrapateara dos palabras con mi firma.
&lt;Porque es temerario, si no ridículo en ciertas ocasiones, declarar que se es feliz, espléndidamente feliz! Y, sin
embargo, mi querido amigo, sería ingrato hacia el destino
si vacilara en darle gracias de esta felicidad completa é
inesperada q ne me tenía en reserva ... .
«¡Dios sabe si estaba dispuesto á coutent¡irme con poco!
Poder vivir cerca de mi querida Lucy, sentir que ella admite mi presencia lo bastante para hacer de mí un hombre
dichoso. Ahora, no se contenta con admitir esa presencia,
la desea, la llama .....En fin, el gozo me ahoga y tengo necesidad de gritarlo! Soy como aquellas gentes que llegan
de repente y demasiado tarde á alcanzar gran fortuna. Necesitan, para gozar de ella, exhibirla por todas partes.
¿Por qué no habría de haber también parvenus de la felicidad?
&lt;Este gozo que desborda de mí, tú eres el único, hasta
hoy, á quien me atreviera á confesarlo. Lucy misma no lo
sospecha. Tengo miedo de que si hago sonar ante ella todas
las fanfarrias de la alegría de mi corazón, la asombre y la
conduzca á reflexionar demasiado. Se preguntaría, tal vez
viéndome á tal punto feliz con su amor, si no me habrí~
yo creído digno de él.
&lt;Y, además, hay otra cosa. Si ella no advierte la diferencia de edad que nos separa, es porque me ama. Pero ¿qué
se necesitaría para que de repente no lo advirtiera? E s peligroso para el que desea evitar parecer viejo, vestirse demasiado juvenilmente. El mismo tacto, la misma reserva
se necesitan en la expresión de nuestros sentimientos.
Ciert•!i frases hay que parecerían ridículas en mi boca . . . .
y me abstengo de pronunciarlas, aunque sufra de ese forzoso silencio.
&lt;Evito, porque lo temo, todo aquello que pudiera recordarle ó subrayar esta diferencia de edad, diferencia que
toma á veces á mis ojos proporciones fantásticas. Creerás
que el otro día en la Farnésine, fre nte al delicioso fresco
de Rafael, que representa el triunfo de Galatea, me asaltó
una especie de espanto, é instintivamente dirigí la atención de mi mujer hacia los personajes accesorios del cuadro: tritones. amores ~u~ tiran d~l arco ... todo eso por temor de alguna asociación posible en su espíritu si se
detuviera mucho tiempo ante ese gigante de otra épo~a que
atra~ tan glotonamente á sí un sér todo de juventud y de
gracia.
«Pero ya te he dicho demasiado. Estas delgadas hojas de
papel, á las que entrego mi pensamiento íntimo, me hacen
pensar en los rosales del barbero de Midas. Temo que al
menor viento vuelen para confesar á otro lo que aún á ti
he hecho mal en haber dicho. Júrame que romperás esta
carta luego que la hayas leído.
&lt;Pero antes de cerrarla, quiero, sin embargo, darle algunas 1uces respecto á mi dimisión de procurador, que te sorprende tanto.
&lt;Veam.os, q,uerido amigo! de buena fe: ¿podría yo encerrar á mi mu¡er en ese agu¡ero de Coulommiers y dejar que
se marchitase allí días enteros, en tanto que yo fuera llamado
á algún lugar de las cercanías para hacer alguna investiga.
ción? Reflexiona. ¿No es justo que yo le dé la vida alegre
á que tiene derecho? iAh! si fuera joven, joven como ella....
¡~o digo ~ada! Desde lu_ego ~endría confianza en el prestigio de mis mostachos victoriosos! Y podría así ausentarme
sin temor. Tendría para distraerse, esperando mi regreso
el recuerdo de los minutos inolvidables que me debiera'.
Pero acabo de explicártelo: Ciertas frases de tenor serían
ridículas en mis labios. Por consecuencia le ahorro [sin
que ella lo sospeche, por supuesto]; perc, en fin le ahorro
toda esa serie de ca vatinas y de romanzas q ne ~n marido
más joven que yo hubiera podido cantarle.para arrullar-

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il

EL MUNDO ILUSTRADO

la. Y no es, pues, justo por mi parte, como compensación,·
rodearla con mi ternura en todos los momentos y no dejarle jamás lugar á que se fastidie. En fin, quiero dedicarme enteramente á su devoción, lo cual no podría yo hacer
si no hubiera abandonado mi antigua carrera.
«En cuanto al sentimiento que, según dices, debería experimentar más tarde por este abandono, no lo creo. Sí, yo
amaba mi oficio por encima de todo, es verdad. ¿Pero por
qué? Porque no tenía ni familia, ni pasión, ni otra cosa en
la vida. ¡Mientras que ahora tengo á mi mujer! Mis cualidades de investigador de que hablas (y que con demasiada
frecuencia me llevaron á durezas de las que hoy casi me
avergüenzo) las empleo ahora, querido amigo, en buscar lo
que podrá darle placer. Y cuando á fuerza de hábiles preguntas y de estratagemas inocentes he descubierto la distracción que ansía ó el objeto que desea, experimento el
mismo sentimiento de triunfo que cuando el acusado confesaba.
«Pero hete aquí que casi es mediodía. De un momento á
otro Lucy puede baj~r y buscarme. Si me pidiera que leyese esta carta, creo que moriría de confusión. La quiero,
pues, á toda costa.
«Tu amigo.-RICARDO&gt;.

* **
De Bologne.
Del mismo al mismo.
«Mi buen amigo:
«Hace más de dos meses que dura nuestro viaje debodas. Por entusiasmada que haya estado Lucy por el espectáculo de todas estas maravillas de la naturaleza y del
arte que han pasado an.te sus ojos, sospecho que ya suspira
en el fondo por encontrarse en París, y está presurosa, más
de lo que quiere parecer, de abrazar á sus padres. Así es
que, aun cuando ella declara que en ninguna parte se en
contraría más feliz que en este país de elección, sin duda porque se da cuenta del placer íntimo que aquí encuentro, creo responder á.su deseo secreto, llevándola súbitamente, por etapas, por el camino de regreso. Y en
quince días poco más ó menos, cuando vayas á pasar un
día en París, arréglate para llegar al número dos de la calle de Mesina.
«Nos encontrarás allí sin duda instalados, ó casi instalados. Y Lucy insiste en que vengas á pedirnos de almorzar.
«No es, por otra parte, sin cierta pena que me preparo á
regresar ... . Acaban de pasar, evidentement.?, los dos meses
más felices de mi vida. Y yo, el hombre fuerte, figúrate
que me vuelvo amoroso, supersticioso! Tengo miedo de la
vida febril y enervante de París, de las comparaciones ql r.¡
podrían dañarme en el espíritu de mi esposa, de las intn..
siones en nuestra intimidad .... Y luego, me pregunto taro
bién si para cada uno de nosotros no se lleva una cuenta
separada en el gran banco de la vida, para anotar el debe y
el haber de goces y de penas. Con tal de que en este viaje
no haya yo gastado demasiado de esa cuenta! ¡Si no que·
dase ya ningún saldo á mi favor!

IV

El tren que conducía á los viajeros llegó á la estación
á las diez y media de la mañana.
Ricardo, al pisar la plaza de Estrasburgo, bajo un cielo
brumoso, quedó mal impresionado. Le parecía que de
las gentes y de las cosas se desprendía una tristeza indecible. Esta aprensión del regreso, que manifestaba ya á
Emmanuel en su última carta y que no había cesado de
perseguirle durante todo el trayecto, se hizo más intensa.
Felizmente, en ese momento, Lucy sonreía, gozosísima á
l a idea de abrazar á sus padres.
Esta sonrisa le hizo recobrarse.
El carruaje que les esperaba partió á buen paso. La niebla empañaba los cristales de las portezuelas. Entonces
Ricardo, sin temor de ser visto desde el exterior, tomó
Lucy en sus brazos y la oprimió fuertemente contra él como si tratara de defenderla de peligros imaginarios. '
Ella, aunque un poco sorprendida por este brusco acceso
de ternura, se d ejó asir.
- ¡Niño grande!-murmuró.
Ricardo la abrazó largamente, y después, tras una corta
vacila~ió~, tenieD;do coD:cie~cia de que esta p~egunta que
le venia a los labios era md1gua de él, porque mdicaba de

á

su parte una especie de terror, ó cuando menos debilidad,
le dijo:
-¿Prometes amarme aquí lo mismo que allá?
Esta vez Lucy se echó á reir.
-iSí, te lo prometo!-respondió ella.
Había en esa respuesta tal franqueza, la joven parecía de
tal modo sorprendida de que una duda á ese respecto pu·
diera entrar en el espíritu de su esposo, que Ricardo se
sintió completamente tranquilizado.
También, desembarazado de todo doble pensamiento, pudo, algunos instantes después, dejarse llevar sin oposición
á un sentimiento de felicidad verdaderamente exquisito,
penetrando por primera vez en sus habitaciones, embalsamadas por el perfume de las flores que el señor y la señora
Le Quesnel habían puesto allí desde la víspera, para festejar el regreso de los recién casados.
Desde hacía más de tres meses, el señor y la señora Duroc habían regresado á París y la luna de miel radiaba aún
en todo su esplendor.
Si Ricardo en otro tiempo había podido tener aprensiones respecto á la solidez de su dicha, la actitud de su mujer, durante este tiempo, era la más á propósito para disi·
parlas. Sí, decididamente el amor qne ella experimentaba
hacia él.parecía de buena calidad.
Hasta el señor y la señora Le Quesnel se asombraban un
poco de que su hija estuviese tan tenazmente enamorada
de su esposo. Es verdad que les constaba la nobleza de alma
de Ricardo¡ y si habían aceptado esta unión, teniendo la
vaga idea de que se verificaba un sacrificio en bien de ellos,
era la causa de esa nobleza de alma.
Les parecía imposible que Lucy, aun admitiendo que se
hubiese engañado sobre la naturaleza exacta de sus sentimientos hacia el señor Duroc, no acabase por querer á este
hombre tan admirablemente bueno y caballeresco, y que, á
falta de un verdadero amor para él, no encontrara la felicidad, gracias á sus esfuerzos.
Pero que hubiese llegado á estar tan apasionadamente
enamorada, era una buena fortuna que llegaba inesperadamente, quitando la única gota de amargura que hubiese
podido permanecer en el fondo de su dicha. Y su yerno se
nimbaba á sus ojos con una aureola todavía más radiante
desde que había sabido conquistar tan rápidamente el amor
de su mujer.
El espectáculo que presentaba el nuevo hogar superaba
á sus esperanzas, y la señora Le Quesnel, un poco orgullosa por naturaleza, encontraba que sus hijos exageraban
cuando les veía, después de cinco años de matrimonio mirarse aún con la misma dulzura con que se miran lo~ recién casados.
Aquel día, cuando llegaron á la calle de Messina, des~ pués del almuerzo, los padres de Lucy encontraron á su
yerno en traje de ceremonia, despidiéndose de su mujer
con la mayor ternura.
- ¡Cómo! ¿Sale usted tan temprano?
-Sí, tengo que hacerle una visita oficial á mi nuevo presidente . . ..
-Es. justo, señor consejero,-dijo el papá, saludando ceremoniosamente.
Ric~rdo, en efecto, acababa de ser nombrado consejero
del Tribunal de Cuentas. Ese cargo, que había solicitado al
mismo tiempo que renunciaba el de Procurador de la Re~ública, tení~ .para él la ventaja de que le ocupaba poco
hempo, perm1héndole conservar en su tarjeta de visita un
título oficial que sonaba bien. Así es que se declaraba muy
satisfecho.
.-Pero entonces - dijo la señora Le Quesnel á su hija si tu marido te abandona, sal con nosotros. Ibamos justamente tu padre y yo á ver á la Condesa de Theil que se
encuentra en París por dos días.
'
Lucy hizo una mueca.
-¡Ah! ¿No tienes deseo de ello?
- No-dijo.- No estoy en traje de visita· y esta noche
debo vestirme para ir con Ricardo á la ópera'. Además es'
pero á mi costurera.
Ma~ como la .señora 1:e Quesnel no pareciera creer que
un tnple cambio de traJe fuera desagradable para un joven
Lucy añadió:
'
- ¡Y, además, no es todo! Justamente había hecho el proyecto de liquidar hoy todas las cuentas atrasadas!
Se había dirigido á su escritorio, encantador escritorio
inglés colocado ante la ventana, y mostrando un legajo de
papeles: «¡Vean usti?des este montón de f;i.cturas! Hace más
de un mes que regresamos y nada está clasificado».
( Continuará.)

145

EL MUNDO ILUSTRADO

IENEN todos los seres y las cosas un
momento definitivo y único, en el cual
Jledan al apogeo de su dicha ó de su
belleza¡ en todas las vidas existe el
··
recuerdo inefable de ese momento; las
flores lo tienen también, cuando el capullo se abre y aparecen los pétalos,
frescos por el rocío guardado interiormente en el cáliz de la flor, y parece
que estalla la corola con un estremecimiento de alegría al
contemplar su propia belleza. Los astros llegan solamente
en determinado instante al apogeo de su esplendor¡ y el
corazón humano, guardando secreta armonía y seroepnza
con la naturaleza entera, también conserva, entre los tesoros de sus recuerdos, un día, ó quizá una hora, en q ue le
tué revelado el dulce misterio de la felicidad. Para algunas almas no llega muy pronto ese moo:ie~.to; lo e$peran
largo tiempo, y ya desconfían de s1;1 apa.ncion cuando de
improviso llama á la p:nerta Y.e~tra ilummando, con el r~svlandor de su presencia, las tinieblas de los corazones tn~tes y solos. Muchas veces 11? se recono~e ese mo~ento dichoso, por al~una ceguedad mcomprens1ble d~ ~a mteh~encia¡ pero su paso fugitivo por nue: tra sensibilidad queda
drabadocon indeleble huella;los anos pasan y, á traves del
tiempo, surge impensadamente el recuerdo dulce y gra~o
de aquellos días, tal vez de breves horas, y ent~nces se luce justicia al destino de los seres, tan calumniado p~r l&lt;:&gt;s
pesimistas que niegan obstinadamente el paso transi torio
de la felicidad para ellos mismos y para otros que se les
asemejan en ideas.
También en la naturaleza vemos llegar ese momento p~ra las cosas¡ la primavera esgloriosament~bell... en_los pa1ses de clima templado y suave¡.en cambio, el rnv1ern~ es
intensamente hermoso en las c1~dad~s del N&lt;:&gt;rte; alh la
blancura de la nieve cant~ una. smf?ma n11stenosa _y tran·
quila que hace reinar el silenci~ y a la cdontehm~lac1~11 melancólica y profunda¡ el tono gns plat~ e1 onzon e convida á pensar en lo inmenso, en lo le¡ano, en t.odo lo que
se asemeja al ideal¡ los árboles des~ud?s de ho¡as, con sus
líneas precisas y obscuras de fino d1bu¡o, se destacan sobre
el pálido fondo del paisaje, como un arabesco de contornos
f tásticos· todo duerme, todo calla, como en una pausa
s~~emne, u~ preludio de muda meditac.ión, durante la cu~l
1 triunfo de la blancura y d e los matices esfumados t e¡e
delicado encaje de recogimiento y de apacibles ensueños. Las brillantes chispas de la ch1meD:ea, en la qu~ ere·
pita el rojo fuego, siguen en vuelo caprichoso esos mefables ensueños.
Es imposible no comenta; el recrudecimient? del i~vierno durante estos últimos dias, pues es el mohvo obligado
de todas las conversaciones.
Verdaderamente no hay abrigos que basten para dismi·
nuir un tanto los rigores del frío¡ las confortables y sedo·

T

:u

sas pieles, el terciopelo y el paño, no son suficientes para
llenar debidamente su objeto. Y como un contraste del todo caprichoso y digno de llamar la atención, vemos algunas excentricidades en los trajes femeninos que acreditan,
indudablemente, el juicio de varios críticos, los cuales
aseguran, sin temor de equivocarse, lo siguiente: dicen que
en la mujer es tan poderosa la afición al adorno y al embellecimiento de su persona, que por ese motivo se han
inventado, desde los primeros tiempos, las confecciones y
los trajes¡ mucho más que por la necesidad de tener una
defensa contra la intemperie de las estaciones. Los señores
críticos estarán actualmente de plácemes, pues podrían
bordar su tema con brillantes variaciones.
Efectivamente, salvo en el tiempo de las «Maravillo,as»,
jamá~ han parecido las modas más despreciativas de llemr
un pape l útil en el adorno femenino, como en los tiempo$
presentes; á medida que avanza el invierno, las ropas se
disminuyen, las faldas se adhieren al cuerpo, tomando el
aspecto de vestiduras fantásticas y propias más bien para
las armoniosas líneas de un modelo escultural. que para
las prácticas y un tanto prosaicas costumbres de la vida
diaria. Sin embargo, nuestras damas, por elegantes y distinguidas que sean, han tenido la fina y oportuna discreción de adoptar esos trajes so lamente para cenmonias, vi·
sitas de etiqueta, teatros, bailes y otros espectácu lo~ d e esa
especie¡ el traje slstre, ligeramente reformado, sobre todo
en los adorno~, llena por ahora las necesidades de la época¡ las elegantes y bien cortadas levitas diseñan los hermosos talles, y los jaquets cortos son un hábil recu rso para
las mujeres de pequeña estatura. En cambio, los trajes de
cola, y de corte Princesa ó Directorio, siguen un camino
netamente opuesto á las exigencias de la estación; la parte
superior del cuerpo se e~cota sobre camisolas de tela clara
y á veces transparente; las mangas, en los trajes de paño,
se hacen igualmente en tul, muselina de seda ó encaje veneciano. Las blusas tienen la parte superior de las mismas
telas li)!eras, y por más que se confeccionan hábil mente
con pequeños pliegues y alforzas, no por esto resultan menos transparentes y poco apropiadas para re&lt;;guardar el
cuello del viento frío, peculiar á la estación in vernal.

*
*.
E stas son, sin embargo, las modas de invierno¡ ma,; trai, ·
quilizaos, lectoras mías¡ la piel, la encantadora pifl, es1á
allí como un recurso supremo; ella bordea las -orillas de
las faldas, se coloca en franjas sobre las túoic~s de muselina de seda ó tul¡ se acomoda graciosamente ~obre los
peinados, en esas famosas tocas caucasianas, que tienen á
la vez aspecto de «moujicks&gt; rusos, ó de «gro)!nard». El entusiasmo con que se usa la toca actualmente, hace temer
que muy pronto caerá de su reinado¡ se han,, rec ibido con
verdadero beneplácito, l'Ues los grandes y voluminosos
sombreros iban ya haciendo pensar en la necesidad de establecer reformas en todas partes: en les trenes, autos,
banquetas de las calles y hasta en las puertas de las casas.
No han caído en desuso; pero la graciosa toca de piel le
ha quitado gran parte de su soberanía.
Tal vez la Moda prepara en ese sentido alguna evolución
importante¡ esperémosla, queridas lectoras, pues no es muy
probable que tenga mucho tiempo en suspenso vuestra
atención.

�Et

146

MUNDO ILUSTRADO

147
EL MUNDO ILUSTRADO

LINA CAVALIERI
¿Quién ha podido escribir que el velo en el rostro no es
más que un recuerdo, un sueño, una visión poética y encantadora, cuya época ha pasado ya?
Jamás se ha usado tanto ni ha estado en tanta privanza
como en nuestros días. Es cierto que los velos actuales se
alejan más y más Gada día de su primer destino. Antiguamente no se les pedía sino velar el rostro; ahora son una
deliciosa coquetería más bien que un verdadero abrigo y
protección de la tez. No cabe duda de que todo cambia, todo se transforma y cada época trae su tesoro de nuevas
gracias en el adorno de la mujer. Por ejemplo: el velo del
siglo XX no tiene mucha semejanza con el del siglo
XIII, que se ve en los retratos de Ana de Beaujeu y de
Ana de Bretagne. Estas damas lo usaban prendido en la
cabeza, caído hacia atrás y cubiendo toda la cola del traje.
El velo tiene su pequeña historia; ¿la queréis en dos líneas, lectoras mías? Se le encuentra en todos los países y
en todas las épocas. Veladas estuvieron las mujeres antiguas del Asia; veladas las vírgenes hebreas y las primeras
cristianas de Roma; veladas también las bayaderas de la
India, del Oriente, y las bellas damas de Grecia. Después
de Isabel de Baviera, tuvo un decaimiento el uso del velo,
pero reapareció en el siglo VI, en los artísticos tocados
italianos. No tardó este refinamiento de buen gusto en introducirse en Francia é Inglaterra. La brisa del mar, pasando sobre el navío que traía á la infortunada María
Stuardo, agita su largo y majestuoso velo. Catalina de Médicis añade á su cofia de duelo un extenso velo negro. De
la época de Ana de Austria á la de María Antonieta, el velo
quedó reducido á una simple mantilla, la cual se confeccionaba en exquisito punto de Inglaterra, ó de cualquiera
otro encaje de gran precio.
En seguida aparecieron las blondas, jugueteando graciosamente al derredor de los grandes sombreros; los velos de
Chantilly, que estuvieron en privanza hacia el año de 1855;
las flotantes gasas de diferentes colores que las elegantes
amazonas colocaban en sus sombreros, y de las cuales la
Emperatriz Eugenia se apasionó vivamente para sus trajes
de equitación.
Los velos de nuestra época son muy variados y elegantes
en sus diversos aspectos. Se les coloca de mil maneras dis·
tintas, siguiendo el gracioso capricho de los dedos que los
anudan ó prenden. Se prestan á muchos artificios deliciosos y á su contacto el rostro toma un tinte bello y delicado. A la orilla del mar, sobre la cubierta de un buque, reune á su encanto la utilidad de salvar el peinado de los
embates del aire salvaje de la playa y defender la piel de
los perjuicios que la salada brisa causa en ella. El velo se
pasa sobre la copa del sombrero y se anuda graciosamente
bajo la barba, dejando flotar sus largas puntas al capricho
del viento. Para viajar en «auto», se fija de un modo muy
original y elegante sobre el redondo «canotier», con cuatro
alfileres de sombrero, cuya artística forma hacen actualmente uno de los más bonitos adornos que hay entre dijes y
bagatelas de ese género. El color y la consistencia de estos
velos varía mucho, según la «toilette» ó la diferente temperatura. Sus dimensiones están perfectamente calculadas, y en
las casas de comercio donde se venden, se indica, por regla
general, la manera de colocarlos y de disponerlos con mayor gracia sobre los sombreros. Queda por hablar de los
velos que cubren la cabeza de las damas al salir del teatro
ó del baile. Son igualmente variados y elegantes; mas el
«chic&gt;, el gran «chic», está en rodear los cabellos y el rostro
con un simple tul «ilusión». Ligero y transparente dicho
tul, pone sobre las mu1eres un aspecto vaporoso é ideal,
que aumenta su gracia y su hermosura.
El bello sexo ha buscado siempre en todas las épocas
las impalpables ondulaciones del ve1o, cuya tenue consistencia parece prestarles un tinte semejante á las intangibles quimeras del ideal.
Es también el adorno que se presta á los propios sueños¡
se les rodea de una gasa ilusoria, la cual, á pesar de ser tan
ligera, les protege de la brusca realidad. Tal vez por esta
causa el gracioso accesorio del velo continuará largo tiempo en el favor de las damas, aun cuando tome diferentes
formas,

*

Se anuncia ya la próxima venida de la bellísima y notable cantatriz italiana Lina Cavalieri, y por tanto, hemos
creído complacerá nuestras lectoras dándoles siquiera sea
unos breves informes sobre la «estrella» que nos visitará
dentro de poco tiempo.
Lina Cavalieri no es solamente una mujer hermosa, sino
que ofrece un singular ejemplo de voluntad en su carrera
artística.
Su admirable y perfecta belleza envuelve un espíritu delicadamente artístico. Es, en verdad, sorprendente la armonía
que se encuentra reunida en esa criatura encantadora, la
cual ofrece, en sí misma, un delicioso conjunto de naturales gracias.
No era, ciertamente, una artista universalmente conocida
y admirada cuando comenzó su carrera de un modo original. Era muy joven, y habitando en Roma, la contrató un
empresario de «music-halb para cantar en su salón. Desde
luego no se habló de otra cosa en la ciudad eterna, sino de
la incomparable belleza de la joven debutante, que cantaba con su linda voz, agradablemente timbrada, dulces romanzas italianas y danzaba con exquisita gracia.
En todas las ciudades europeas encontró Lina Cavalieri iguales ovaciones que en Roma. Mas, ¿cuál no sería la
sorpresa de sus admiradores cuando supieron que su ídolo había cultivado en secreto su linda voz, bajo la direc
ción de maestros eminentes, y que no era ya solamente
una mujer bellísima, sino una artista complet::i, una de las
reinas del «bell canto», como dicen los «dilettanti» italianos?
Hoy representa, bajo su forma irreprochable, las más
conmovedoras heroínas del arte lírico. Es Manón, Margarita, Thais, Julieta .... Su voz, dulce y vibrante, parece un
perfume sonoro de su belleza.
No será una notabilidad absoluta como cantante; no estará dotada prodigiosamente como algunas otras á ese res·
pecto; pero sí es una artista reflexiva y discreta, profundamente penetrada del ideal que representa. Posee, además,
una ciencia completa en las actitudes estéticas, lo que hace
su figura teatral más admirable aún. Parece imposible pedir á un perfil femenino, líneas más puras, suaves é ideales
que las de Lina Cavalieri.
Ultimamente ha tenido grandes éxitos cantando la «Federa&gt;, del maestro Giordano, y la «Adriana de Lecouvreur»,
del célebre compositor italiano, Cilea.
Debemos llamarnos afortunadas, lectoras mías, al poder
escuchar y contemplar, dentro de poco tiempo, ála célebre
cantatriz que forma actualmente las delicias artísticas del
culto público europeo.

..

EL REGALO
Y abrió la mesa.
A su lado, de pie, el niño advirtió el reloj.
-¡Abuelo, le dijo, dámelo!
-Te lo daré el año entrante, resP,ondió el abuelo, si estudias mucho y eres juicioso. Ya veremos.
-¡El año entrante!-exclamó el niño. Pero, abuelo, tal
vez entonces te hayas muerto. ¡Eres tan viejo! ¡Y estás tan
enfermo!
Y el anciano se puso á reflexionar, diciéndose: Es verdad.
Y sus dedos acariciaban el cabello ensortijado del muchachito.
·
Tomó el reloj de plata con su pesada cadena y lo puso
entre las pequeñas manos ávidas.
-Tu padre me lo dió, dijo.

*

Habían cavado una fosita.* *
. Los c?le~iales se agruparon en torno de ella, y un anciano hinco penosamente la rodilla en tierra.
El viento de la mañana jugaba suavemente con sus cabellos.
La cajita descendió al agujero.
-¡Pobre criatura! lQuién lo hubiera dicho?
Y el abuelo regresó á su casa.
Lloraba. Lloraba amar)!amente.
Y volvió á colocar el reloj de plata en el interior de la
vieja mesa.
RosALÍA LovELING.

NUESTRAS LECTORAS PUEDEN GANAR
UN HERMOSO Y ARTISTICO PREMIO
¿Quiénes son las seis actrices cuy~,s ojos se ven en ~1 grabado ~djunto?
.
La lectora qúe mande una soluc1on exacta, tendra derecho a uno de los diez premios consistentes en objetos de arte que se distribuirán entre las soluciones más acertadas.
Si el número de soluciones exactas fuere mayor que el de premios, se sortearán
éstos.
El concurso se cierra el día 8 de Febrero próximo.
Es muy fácil resolver este acertijo.

~~

�EL MUNDO ILUSTRAÚO

148

149

EL MUNDO ILUSTRADO

·,..

FóT, FÉLIX, DE PARís.-MODAS:NEY.
FvT. FÉLIX, DE PARÍS. -Ml,DAS SrnONÉ

adornado con un grupo de plumas
de avestruz, negras también.

ELEGANTE SO~iBRERO DE PIEL NEGRA,

:TRAJE uE:BAILE.-Hermoso traje confeccionado en seda liberty, color de coral-rosa. La
parte~superior ,del cuerpo y las mangas, son de encaje de Irlanqa, bordado de plata. Dos bandas de tul de ilusión, forman hombreras.
· · ..
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Et MUNDO ILUSTRADO

ANEMIA 080 ANEMIA

Consultas para las Damas
NOTICIAS SOBRE LIBROS
Ignorante: Acontinuación doy á usted
los nombres de algunos autores, cuyas
obras pueden serle útiles: Carmen Burgos
Segul, (Colombina), Baronesa de Staaf,
Mme. d' Alcaq, Social_usages, by Virginia
Winthrop.
-En cuanto al tratado de ortografla que
desea, tal vez serla mejor que procurara
usted copiar un poco cada dla de libros
correctamente escritos, pues van quedando
en la memoria la fisonomla de las palabras y la ortografla de un modo práctico.

CULTIVO DE LAS FLORES
Jardinera: La camelia no se reproduce por
medio de semilla, sino plantando un pequeño retofio en tierra á propósito para
este objeto, y colocando el tiesto en un invernadero ó en algún sitio de temperatura cálida; por tanto, no debe usted cultivar esta planta en la presente estación,
sino esperar la entrada de la primavera.
Lo mismo sucede con la magnolia, la
cual se desarrolla solamente en los climas
calientes.
No es muy probable que florezcan las
dalias y ·al elles que sembró usted, pues
también se siembran en la primavera, Y
aun cuando no se sequen por los rigores
del trio, las dalias no producen flor en tan
breve tiempo. El mes de Febrero es el más
adecuado parasembrartodaclase de plantas; el tiempo de invierno no es favorable
á ninguna de ellas.

SAIZ de CARLOS
Medicamento de seguro éxito para curar la

'

NEURASTENIA Y ENFERMEDADES NERVIOSAS
DEBILIDAD, FALTA DE NUTRICION
FATIGA MUSCULAR Y NERVIOSA, DEMACRACION
CONVALECENCIAS LENTAS
ESCROFULAS Y R¡\QUITISMO
EXCELENTE TONICO QUE SUSTITUYE CON VENTAJA
A LAS EMULSIONES. ES DIGESTIVO Y AGRADABLE

TRADUCCION
Una desesperada de no hablar inglés:
Puede usted dirigir la carta de su amiga á
esta Redacción, y, con mucho gusto, se le
traducirá á usted.

RESPUESTA
"Club Avispa:" Agradezco á ustedes
soliciten mi opinión sobre la duda que se
sirven consultarme. Me parece debido tocar el Himno Nacional en la ceremonia de
que me hablan, pues no se hizo en honor
del nuevo buque, sino como un saludo á
la bandera mexicana, slmbolo de la patria.
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Florina: Me parece muy complicada la
situación de usted para poder aconsejarla oportunamente sin tener el honor de conocerla. Sin embargo, de un modo general diré á usted mi opinión sobre el asunto que me cons11lta. Los disgustos p~r
celos nacen, casi siempre, del amor propio
ofendido sin negar por esto que hay ocasiones e~ las cuales existen desgraciadamente razones muy serias para fundar
esos celos.
Aun cuando parezca á usted exagerada
y dificil de seguir mi opinión, me atrevo á
aconsejarle que, mientras sea posible, finja ignorar las faltas de su esposo, Ysi
esto no lo permite ya la dignidad, entonces muéstrese ofendida, pero con calma
y grandeza de ánimo, pues los arrebatos
y escenas violentas son una nueva derro-

ta para las m•1Jeres que se estiman á si
mismas. Si como usted me indica, su esposo se muestra á veces arrepentido y
afectuoso con usted, entonces perdone
siempre y no le cierre su corazón; el éxito en estas dificultades depende, general·
mente, no del valor y la fuerza para atacar, sino de la resigo ación y energla en la
mujer para sufrir y saber esperar el momento en que el mérito de su abnegación
y generosidad triunfe de las pasajeras alucinaciones que, á veces, 'perturban la dicha de un hogar.

RESPUESTA
R. R. Vera:- Suplico á usted dispense la tardanza para contestarle; pero
llegó su carta con mucho retraso; hoy me
es grato darle la receta que desea para
soldar aluminio.
Se hace fundir borraja en una vasija de
barro; anádase sal de amoniaco en la proporción de un décimo, y cuando estos ingredientes estén mezclados, se vaclan sobre una plancha de fierro para que se enfrien. El resultado de estas substancias es

una materia nitrosa, á la cual se afiade
una cantidad igual 1e cal viva. El metal
que ha de soldarse se calienta primero al
rojo y se aplica sobre él la composición
anterior reducida á polvo, fundida y colada como el lacre. Después se ponen otra
vez al fuego las piezas de metal, haciendo
que se calienten á una temperatura muy
elevada, y entonces se retiran y golpean
con un martillo, cuidando de que las superficies estén perfectamente Juntas.
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Mary-Lafon, una manana del mes de
Junio de 1835, se bañaba en el Mame, en
el puerto de Creteil, con un comerciante,
a-. Este, enredado en las hierbas, desapareció de repente. Mary· Lafon buceó y
le sacó á la orilla. J. a-, cuando volvió
en si, se deshizo en acciones de gracias
interminables.
-¡Mi padre no ha muertol-exclamaba-lo vuelvo á encontrar.en usted ..... .
¡Oh! no proteste .... Le debo la vida ... .
-Vaya, dejemos esto; tengo un hambre
atroz: usted ha de tener,tmás necesidad
todavia de re¡ioner sus fuerzas: vámonos
á un restaurant cualquiera.
-¡Oh! Por mucho que haga usted no
podrá sustraerse á la efusión de mi reconocimiento.
-Tenga usted cuidado: soy hombre de
poca paciencia, y por poco que me excite
usted, soy capaz de volverle á echar en
donde le he pescado ....
a- parece apaciguarse; sigue á su
compañero en silencio, y se sienta enfrente de él como un hombre que no piensa
más que en comer; pero, después de algu·
nos tragos, su gratitud no tarda en explot~r de nuevo. Y abruma á su padre adoptivo con los más ruidosos testimonios de
ternura.
Mary·Lafon tenia entonces unos veintitrés años. G•"'* tenla un lustro Diás.
-¡Vuelta á lo mismol-exclama el primero, harto de aquel inútil desbordamiento de piedad filial.-¿Es que está usted
enfermo del corazón?
El comerciante¡ se calla por un momento, pero en seguida vuelve como antes:
-¡Es usted mi salvador, mi padre!
Mary·Lafon no pudo más: uno no es
impunemente del Bajo Querey. Coge un
plato de fresa y se lo tira á la cabeza á
G•u.
Este se enfada y responde con una
botella de agua que va á estrellarse en la
pared. ·
Acude el mozo, y una vez pagado el
gasto, el ahogado y su salvador llamaron
á un simón, que recibió la orden de conducirlos ;,rimero á la calle Nueva de los
Campos.
Mary·Lafon manda parar el vehiculo
cerca del Pasaje Coisenil. Se apea, y no
tarda en volver acompañado por Hormoy,
exd1rector del, Teatro Italiano, que tiene
bajo el brazo una caja de pistolas.
-Querido- dijo haciéndole subir-le

Excelente Jabón de Tocador

presento r un examigo de agua dulce, comerciante de telas, con el que paseo en
bote habitualmente, y que me mortifica
ahora con su reconocimiento porque he
cometido la torpeza de irle á buscar al fondo del Sena.
-¡Es usted mi padre! suspira G*'*·
-No sabe hablar más que eso ....
El coche mar,hó en seguida al Boulevard Montmartre, y luego al Bosque de
Romainville, después de haber cargado un
cuarto personaje, D"*· oculista, que de·
bia apadrinar á G***·
Los padrinos midieron veinte pasos, y
á las tres palmadas, como había sido convenido, los dos adversarios tiraron al mismo tiempo.
Ambos resultaron ilesos.
--¿ Continuará usted insultándome con
sus ternuras?-preguntó Mary-Lafon.
-¡Es ust~d mi padre!-exclamó G-.
-Señores, vuelvan á cargar las pistolas.
Ejecutada la orden y entregadas las armas á los combatientes, se dió de nuevo
la señal, y de nuevo sonó una doble detonación.
Ninguno estaba herido.
-¡Es usted mi padrel-repitió G***,
precipitándose al cuello de Mary-Lafon,
que concluyó por ceder y conmoverse ante
una ternura tan obstinada.

Palabras Cordiales
Prólogo de SEL VA SONORA.

Sigue poeta, .abrando tus versos en la
paz profunda del crepúsculo. Rima tus
emociones, eleva tu alma sonora, desata
el ala de tus pensamientos.
Bajo el calor de las estrellas grato es
sentir la caricia de los céfiros y la quejumbre de los surtidores. Piérdete en los
boscajes obscuros donde vaga la quimera.
Saluda las auroras y los pálidos ortos,
hunde las pupilas en los ignotos ámbitos,
mira serenamente la corola del sol.
La lira tiene músicas para todos los matices del dolor y del amor, palabras supremas que resumen la.vasta visión de la vida. Dentro de ellas el corazón es una flor
de sangre que da su perfume ó deshoja,
fríamente, sus pétalos. Hay que decir las
canciones al diamantino fulgor meridiano,
al misterio de la noche, al viento que pasa. Hay que poner una tenue bruma de
plata sobre los áridos escarpes del sendero, cubriendo los abismos con una ligera
telaraña azul; impulsando hacia los alto~
lauredales de la gloria al taciturno ruiseñor que anida en nuestro esplritu.
Tañe el dulce instrumento con esa singular virtud de ilusión que crea el recóndito ritmo y puebla el alma de fantasmas
' errantes y el cerebro de constelaciones.
Y que cada cuerda exprese una arcana
alegria ó un nuevo dolor.-Froilán T11r-

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�EL MUNDO ILUSTRADO

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156

mCALMANTE

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Del Profesor Bustillos
Para la Dentición de los Niños.

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Como los suetíos azules, hacia ti vuelan

I mis versos, buscando dulce calor sobre tu

mórbido,seno:-Como una sutil abeja vuela mi frase amorosa, posando sus leves
alas sobre el clavel de tu boca.-Asl el color y el perfume exornen de luz mis rimas
y á tu virginal esplritu lleven las tristezas mlas.-¡Eres tan linda y tan joven!
Puras las manos aún tienes y yo adoro
tu candor y tus ojos inocentes.-Mlrame
en el corazón con tus pupilas obscuras y
con tu mirar disipa mis pesares y mis brumas.-No me olvides en tus suefios; tuya
es mi melancolía, y pau mis esperanzas
eres grácial y dulclsima.-Yo deliro con tu
nombre, con ilusión te recuerdo y van á ti
mis estrofas, mis suspiros y mis besos.-

NADA TAN ErICAZ Y Til
PAOIL a. t.omar como lu

OBLEAS DE STEARNt
,ara el DOLOR de CABEZA.
UNA SOLA OBLEA alivia al
momento el mis fuerte dolor dt
cabeza.
~o contiene Antipirina ni otraa
~pa peligrosas. Insista siem·
pré en que le den la de "Stearns"
que ea la t1nica legitima.

Malivert.

SEIOBAS

EL APIOL DE LOS

DrºJORET, HOMOLLE

Cura fu Oolorss,Retardos
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FREDERICK STEARNS &amp; CIA.

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nNtJRA t&gt;UMIZA fl'lRl'UIUI IDDJ.. - Comluúce 11 to1\ro 11111 m1ra.Ulou

'! dellc~Ja bellezA ,' una blanoura perfecta ,

un aterciopelado 111oomparabl,I
Cuatro tonoe en cada una de IOI colorea Rosa y Raqiael Blanco de \lDI p\lreza
c~aolula. Son los polvos de arros de 111 reina&amp; y los reyes de loe polvos de arroz.
~
"' QN t:L., PH11'Ml9TA II AVENIJE DE L'OPtAA, PAIIIS.

¡Máscaras!-exclama.- Veo en todas
partes el horrible sueño de la otra noche,
la ciudad desierta con todos lo cadáveres
enmascarados á las puertas de las casas;
aquella pesadilla de morfina y de éter se
ha instalado en mi. Veo máscaras en la
calle, las veo en los escenarios de los teatros y las veo también en los palcos. Las
hay en los anfiteatros, en la platea; siempre hay máscaras á mi alrededor. Los acomodadores, las mujeres del guardarropa
que me devuelven el abrigo , llevan careta;
máscaras se estrujan en el peristilo, á la
salida, y hasta el cochero de punto. que
por la noche me trae, tiene el rostro contra!do por la misma mueca helada de cartón. Es cosa por demás horrible eso de
sentirse solo y á la merced de todas esas
caras de enigma y de mentira, solo en medio de las risas burlonas y de las amenazas que se inmovilizan en las caretas. Y
es inútil que haga esfuerzos para persuadirme de que sueño, de que .soy juguete de
una visión.
FUMERIA DE OPIO

En la media obscuridad de la sala se
velan , en confuso montón, los grupos de
los. fumadores; rostros. crispados emer·
gían por diferen~es sitios como máscaras;
li\Íidos ·rostros dé'intOlCicados ya vencidps
por la embriaguez; otros se hablan hundí·
do en la noche, y sobre aquellos cuerpos
que pareclan cadáveres destrozados, aparecla la rlgida silueta de la vieja Altorneyshare, y se inmovilizaba iluminada un
instante por la llama de los cirios al reflejarse en las aguas de los collares, cual
estatua suntuosa y siniestra.

I

�159

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

158

CALENDARIO DE LA SEMANA
DOMINGO

24

(4 ° de mes y 3 ° después de Epifanla).
Festividad de la Santa Familia; Jesús,
Maria y José (su fiesta el 27 de Febrero).
Nuestra Sefiora de Belén, Nuestra Sefiora
de la Paz, San Tlmoteo, obispo mártir.Oficio y misa de Nuestra Señora de Bf.lén; rito doble mayor y ornamento blanco;
se conmemoran San Timoteo y la Domlni·
ca. Función á la Sagrada Familia en su
templo.
LUNES

25
La Conversión del apóstol San Pablo
(conmemoración de San Pedro). Santos
Juvenclo y Juventino, Máximo y Elvira,
virgen, mártires.
Conjunción de la Luna y Saturno á las
n h. 10 m. de la noche.

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MARTES

26
San Policarpo, obispo, mártir y Santa
Paula, viuda. (Su fiesta elI9 de Febrero).
Mercurio en su mayor elongación oriental á las 9 h. 23 m. de la noche.
MIÉRCOLES

27
San Juan Crisóstomo, obispo, confesor
;&gt;adre y doctor de la iglesia griega.-Co~
mienza la novena de San Felipe de Jesús
en su iglesia.
JUEVES

28
Sa~ Julio, obispo, confesor (se celebra
con rito ~oble de segunda clase). San Tirso, mártir y la segunda fiesta de Santa
Inés.
Cuarto creciente en Aries á las s h. 30
m. 54 seg. de la mañana.-Frlo.
VIERNES

29
San Francisco de Sales, obispo, funda·
dor, confesor y doctor de la Iglesia· San
Valerio, confesor (su fiesta el 21 de Fe·
brero) y San Sulpicio, obispo, confesor.
SÁBADO

30
Santas Martina, virgen, mártir, y el
Beato Sebastián Valfré, confesor.-Rito
semidoble que permite la celebración de
misas de difunto. Aniversario en Catedral
en sufragio de los seftores sacerdotes que
murieron en nuestra archidiócesis el afio
de 1908. Función en la Profesa.-S. '
Conjunción de Venus y Urano á las 10
h. 23 m. de la noche.
~

SRA. MARI MEYER.

lSRITA. BEULAH B. BROOME.

SRA. JOSIE SCHAETZEL,

CARTA. DE LA SRA.. MARY ME- Srita. Beuh.h B. Broome, Wáshing
Sra.. Josie Schaetzel, R. R. No. 1,
YIDR, Winfield, New York, Ave· ton, D. O.. E. U. A. .. 409 Calle 12,escri- Appleton, Wisconsin, escriue como
be al Dr. I-Iartman como sigue:
sigue:
nida Thompson:
"Padeci de tos por muchos años. Es- "Por haberme descuidado varios res- ••cont ra.je un severo resfrío ~ue se
ta era. tan severa., que con frecuencia.
fria.dos, padecí por me fué á los pulmones y no tardó en
me impedía. dormir. Muchos crelan
Debilidad en cuatro años de debi· desa.rrolla.rse en un serio catarro. To1ue yo estaba tísica.
los Pulmones. lidad en los pulmo- da.s las maña.nas expectoraba desagra"Ha.ce dos ai'los me fué recomendada - - - - - - - - nes, pero por reco· dablemente, tenia roa.la. digestión y
la Peruna. por una. mendacióndeunaa.miga.tomé laPeru- los pulmones adoloridos.
TEMIAN
señora.. Empecé á na y con placer digo que me restauró "Después de haber tomado algunas
FUERA TISIS tomarla., yahorame lasa.lud. Noquedaelmenorrastrode dosisde Peruna, - - - - - siento completa- ca.tarro en mi cuerpo, y mis pulmones empecé á mejorar y
EVITO LA
mente curada. de la tos.
están completamente saluda.bles."
me se{!tía. segura. de I
TISIS.
"Con placer digo que la Peruna me Sra. Wrn . Ilohmann, de Chicago, que s1 seguia to-,...___- - ~
curó completamente. Ocasionalmente l llinois 569 N Paulina St escr,be lo mándola, prl&gt;nto esta.ría bien. Tenia
la tomo, cuando no me siento bien, y . ·e t
·
·,
razón, pues en cuatro semanas estaba
la doy también á mis niííos.
si?.ui n e:
bien del todo.
1
" La. Peruna. es el mejorremedio que
.Padecí de catarro en ~! tubos brol!- ''Yo creo que la Peruna. es u11 gran
·
d'
d
d'l'
.
.
qutales, y tuve desde nma una ternse conoce para. tos y resfr ios. He d1cno ble tos. Decían que era. tosferina. cuan· reme 10, y eseo a.ffa 1. m1 test1m~?10
á muchos el bien que me ha hecho." do era niña, pero empeoraba. con el á los otros muchos que Vd. tiene.
Josm SCHAETZEL.
Testimonio de la Sra. Hettie Green, t ranscurso de los años.
1
R...: ~ ~~v1~!~~!'pi~ad~ti·e~atarro
''Ultima~ente era. taén. m~la. die:~
La.
guerra
en
contra
de la tisis ha
y me sentia ta.n ma.l que creía. se me tos, que tosia. en vera.no mvierno. 1· llegado á ser un problema. nacional.
desarrolla.ria en tisis.
na.lmente, reventó una. vena de la. gar- En todas partes se establecen hoy
"Después de haber toma.do varias ga.nta, de tanto toser, Ydespués una ve- casas de salud por cuenta. del Estado
na del estómago, y continué empeoranmedicina.s, la. Peruna sola.mente me do Yrnedicinándome sin poder curarme. para combatir el inmenso número de
proporcionó alivio.
á
d'
· casos de tisis.
"D d
t
J p
"Fui últimamente un ispensa.no La. c1'enc·1a médica cree el aire l1'bre
es e que orno a. eruna. no me para. que me curaran, pero no me hid
duele la ca.beza., tengo mejor apetito, cieron ningún bien. De noche no po- y 1a 1uz el sol de una. gra.n necesidad
mejor semblante, los ojos claros y es· día. acostarme de espalda., y permane- en el tratamiento de la tisis.
toy engruesando y fortaleciéndome.
í d
h t
d ó
t
Hace años que el Dr. Hartman
"La. Peruna, para mí, no tiene igual c esp1erta. as 1as os Ias res adoptó tratamientos al aire libre pa.ra
como remedio para el catarro."
de la. mafia.na.. Entonces yo Y todos la tisis. Al mismo tiempo reconoce la.
creímos que estaba tísica..
La Peruna tiende á disminuir la. tos ''Decidi probar la. Peruna. sin espe- Peruna. como un gran paliativo par&amp;
y la expectoración, fortalece a.\ enfer· ranzas de que me curara.. Después de los cungojosos síntomas que a.compamo, aumenta. el apetito y proporciona.
r
té
. ¡ ña.n la. plaga. blanca. Es muy bien cot ranquilida.d al dormir.
tomar tres rascas, no gra.n meJor a. nacida la. prontitud con que la. Peruna
Mejoré de apetito Ycontinué mejoran· aliv1·a resfr1'ados agudos y aun cróniNo •e Martirice.
do sin desanimarme. "
Cuando necesite un laxante que sea
cos. Esto hace de la. Peruna. un gran
agradable al paladar y suave,
Use las Pastillas Peruna. si no puede preventivo de la. tisis.
la Peruna en liquido. Pastillas Pida un almanaque Peruna al Dr.
Peruna..
Hartman, Columbus, Ohio, E. U. A.
Man-a.1·10 es el Laxante Ideal. tomar

1

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I

ª

ª

La Peruna se vende en todas las Droguerías, en dos tamaños de $1.00 y $2.00 Botella.

----

�161

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

160

Uemérides. de la Semana

Dolor de Espalda
y Abatimiento
Ambos son síntomas de desam :glo orgánico, y el aviso que da
la naturaleza á las mujeres de
un mal que tarde 6 temprano
tiene que declararse.
Esta condición es generalmente causada por algún desarreglo 6 enfermedad
de los órganos fe meninos-y ninguna mujer
tiene que sufrir dolores
en la rabadilla, en la
parte inferior del costado, tirantez, nerviosidad, abatimiento 6 períodos i r r e g u 1a r es ,
cuando hay un remedio
verdadero y perfecta·
mente probado.

18 de

Entre las mu,has órdenes de religiosos
que vinieron á la Nueva España, áralz de
la conquista, se distinguió la de los mer·
cedarios por el lujo y la magnificencia de
sus ceremonias y algunos de sus miem·
bros por sus notables actos de caridad en
favor de los indios.
Llegaron á México el año de 1582, y como venlan bien provistos de fondos , empezaron, desde luego, la construcción de
su convento, el.que estuvo terminado en

19 de

Enero de 1856

Circular sobre reclamaciones
diplomáticas

De Venta en todas las Farmacias. Preparado en los Laboratorios de

The Lycli~ E. Pinkham Medicine Co'm¡lany, Lyun, Mass,, U.S.A,

Productos mara·
villosos para suavi·
zar, blanquear yater·
ciopelar el cutis.
Exigir el verdade·
ro nombre.
Rthú1111 101 productos umllaru

J. SIMON.
9, FAUBG, ST. MARTUI
PARIS (lOe.)

Entre las muchas disposiciones dicta·
das al iniciarse la liberal administración
de D. Ignacio Comonfort, hay algunas cuya procedencia queda perfectamente pro·
bada por el hecho de que han perdurado
y aún subsisten como leyes de aplicación
corriente.
Amuchas de ellas hemos hecho referencia, indicando su importancia y valor;
ahora nos toca hacer mención de una cir·
cular sobre reclamaciones ·de agentes di·
plomáticos, de suma importancia, que fué
expedida el dfa 19 de Enero del afio de

23 de

1856.
20 de Enero

de

1722

~·~ Manantlale,
del Bitado
Francés.

Gota, lnfermed&amp;d.H (1 la PiÑrl
1 Jleocione1 ie 11 Vejip.

GRANDE-GRILLE lnierm:l~ •·
HOPI TAL lnfermedadu ... latómap.

1

PASTILLES-SELS-COMPRIMÉS VICHY~ETAT

El primer teatro ó coliseo que existió
en México, se hallaba contiguo al Hospital Real de Indias, junto á la iglesia del
mismo nombre.
La noche del 20 de Enero de 1722, tanto
el hospital como el teatro fueron totalmente destruidos por un terrible incendio, y
entonces se ~dificó un nuevo teatro en la
calle que, hasta la fecha, lleva el nombre
del Coliseo Viejo.
Este teatro duró abierto hasta el año de
1753, en el que se terminó el coliseo nuevo
que existe todavla con el nombre de Teatro Principal.
21

de Enero de 1553

Inauguración d e la Un iversid ad

El rápido progreso de la instrucción pública en México, el deseo de perfeccionarse en los estudios, que crecla constantemente en la juventud de la Nueva España,
y la gran cantidad de jóvenes que eran

Enero de 1812

Espera Morelos á Calleja en
Cuautla

Incendio del primer " Col iseo"

BlEllll ESPECIFICAR EL NOMBRE

eE,LESTINS

Comisionado Don José Mariano Jiménez por Allende, para propagar la revolución insurgente en las provincias del Nor·
te, se separó de los demás Jefes, al Norte
de la villa de San Felipe, en Guanajuato,
y se dirigió á Charcas, al Norte de San
Luis Potosi, donde se le unió fray Grego·
rio de la Concepción, al frente de tropas
de artillerla, capturadas en San Luis Po·
tos! á la toma de la ciudad.
Con estas fuerzas, Jiménez empezó su
marcha rumbo al Norte, arrollando todos
los obstáculos que hallaba á su paso y
apoderándose de las provincias de San
· Luis Potosi, Coahuila y Nuevo León; pa·
ra colmo de su buena suerte, uno de sus
subordinados, el capitán de milicias, Don
Juan Bautista Casas, tomó la ciudad de
San Antonio de Béxar, capital de Texas,
el 22 de Enero de 18n, y con ello la causa
liberal pudo contra toda la provincia texana, una de las vastas. si bien es cierto
que la menos habitada de la colonia.

La iglesia del convento, una de llls más
espléndidas que existieron en la ciudad,
cuya destrucción es uno de los 1J1ás lamentables acontecimientos de las guerras de
religiones, se dedicó y se empezó á construir en Agosto de 1654; quedó terminada
en 1682 y fué consagrada el 18 de Enero
de ese año por el Reverendo Fr. Juan
Durán, de la orden de los mercedarios.

El Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham

VICHY
VICHY
VICHY

22 de Enero de 18n
Toma de Texas

1616.

es el único remedio genuino é infalible para la cura positiva de las afee·
ciones y males peculiares de la mujer. Ningún otro remedio en el mundo la
adquirido tanta fama en la cura de enfermedades femeninas.
Cura las peores formas de achaques femeniles, tales como Tirantez, Debilidad
de la Espalda, Caída y Desviación de la Matriz, Inflamación, Afecciones de los
Ovarios y todas las Enfermedades orgánicas del Utero ó Matriz, y es de sumo
valor en el Carllbio de la Vida. Disuelve y arroja de la Matriz tumores que
comienzan á formarse, y contrarresta cualquier tendencia de Hu mores can·
cerosos. Q.yita Desmayos, Histerismo, Postración Nerviosa, Agotamiento, y
vigoriza y entona el Estómago. Cura las Jaquecas, Debilidad General, Indigestión, etc., y fortifica todo el sistema. Para la cura de las Afecciones de los
Riñones de ambos sexos el Compuesto Vegetal de Lydia E, Pinkham no
tiene rival.
Toda mujer que se sienta enferma no haga experimentos sino que tome el
Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham, el cual tiene archivado el mayor
número de verdaderas curas de males femeniles.

[ e~:

Enero de 1682

Es consagrada la iglesia
de la Merced

"w,--...,.•

Ve~era
Agua
Jlineral ~f~
Natural de

enviados por sus padres á la capital de la
colonia para que estudiaran las asignaturas de las carrerac; profesionales, hizo
que el Virrey, la audiencia y los principales personajes de la metrópoli pensaran
en la fundación de una Universidad en
México.
Se hicieron las primeras gestiones á este
respecto durante el gobierno de D. Antonio de Mendoza; pero no se obtuvo una
resolución favorable sino hasta el año de
1551, gobernando el virrey D. Luis de Velasco. El 21 de Enero de 1553 se hizv la
inauguración solemne, y las clases se
fueron abriendo una por dla con asistencia de todas las autoridades de la colonia.

'

Calleja, comprendiendo que en Cuautla
se hallaba reunido el cuerpo de ejército
más temible y mejor disciplinado de todos
los que servlan la causa de la libertad,
decidió deshacerse de él á toda costa, y se
dirigió al pueblo suriano, el cual se hallaba á las órdenes de Galeana.
Luego que Morelos supo lo que trataba
de hacer el jefe realista, estudió las ven·
tajas que podla tener para la causa de la
independencia el esperar á Calleja en
Cuautla, y una vez convencido de que sus
tropas, acostumbradas al triunfo, estaban
en condiciones de oponer una resistencia
gloriosa al avance de Calleja, decidió es·
perar á éste, y, por lo tanto, ordenó que
se fortificara la ciudad debidamente.
Esta decisión, de la que dependió la
realización de una de las páginas más glo·
riosas de la guerra de emancipación, fué
tomada el . 23 de Enero de 1812.
24 de Enero de 1856
Ghll ardl toma Toliman

Una de las circunstancias que acabaron
de decidir al General Alvarez á dejar la
presidencia, fué los levantamientos de
Uraga y de . Doblado en Toliman y en
'Güanajuato";i'r espectiv'8m'eni'e7' Efproñuií

ciamiento, encabezado por Doblado, no
tuvo eco en el pa1s, y apenas si en Tepic
hubo quien se declarara en favor de él; el
de Uraga fué un poco más importante.
Proclamaba la Constitución de 24 y se
opon la al sistema de cosas existente.
Sofocado el levantamiento de Guanajuato, y contando el gobierno federal con
las tropas de esa plaza, ordenó que el general Ghilardi, al frente de ellas, se dirigiera á Toliman Asofocar el levantamier.to.
El general gobiernista, después de una
ligera resistencia por parte de Uraga, tomó Toliman el 24 de Enero de 1856.

NO SEkA USTED

engafiado. Que siempre hay fn.
llerias y fraudes en abundancia,
'.lS cosa que todo el mundo saba ;
pero rara vez ó nunca se encuentra que una importante casa
comercial los cometa, sea cual
fuere la clase de su giro. No
puede haber éxito permanente de
alguna clase, cuando esté basado en la mala f é ó engafio. Los
qne intenten los fraudes, son
sencillamente tontos y pronto
sufren el castigo que se merecen. Sin embargo, hay muchas
personas que temen comprar
ciertos artículos anunciados por
temor , de ser embaucados y engañados; especialmente se resisten á dar confianza á las manifestaciones que se publican sobre
los méritos de ciertas medicinas.
El eficaz remedio denominado la
PREPARACION de W AMPOLE
es un artículo que se puede com·
prar con tanta seguridad y garantía como la harina, artefactos de
seda ó algodón, siempre que procedan de una fábrica con reconocida reputación. No nos con vendr~a exagerar de manera alguna
sus buenas cualidades ó representarla como con las que no le
-::orrespondan ; pero tampoco necesitamos de tal ardid. Es tan
sabrosa como la miel y contiene
todos los principios nutritivos y
curativos del Aceite de Hígado
de Bacalao Puro, combinados con
Jarabe de Hipofosfitos Compuesto, Extractos de Malta y Cerezo
Silvestre, y cuan valiosa debe ser
tal combinación de estos importantes reactivos medicinales, es
cosa patente á todo el mundo.
Es de inapreciable valor en casos
de Anemia, Insomnio, Mala Digestión, Afecciones de la Sangre
y los Pulmones. "El Dr. Fernando López, de México, dice: Tengo
el gusto de decirles, que conside·
ro la Preparación de Wampole de
mucha utilidad, para restaurar
el organismo por su fácil asimilación." De venta en las Boticas.

ESPECÍFICOS
DEL AFAMADO

úf,

Humphreys de Nueva York

Específico No. 27.
Este valioso específico tiene perfecto
dominio sobre las secreciones de los riñones,
'! ya solo ó, en algunos casos, alternar.do
:on el número 30, ha aliviado y curacl.0 á
millares de personas.
El específico No. 27 cura las enfermedarles
de los riñones. Arenilla, orina escasa,
~olProsa ó retardada. Cálculo renal, catarro
de la vejiga, depósitos arenosos y malsa!los
eu la orina. Orina espesa, turbie. y
&lt;lspumosa, ab1111dante en depósitos mucosos
y ladrillosos. Dolores en la región de los
riñones y la vejiga. Dilatación de ia glánciula
prostata. Flujo penosos é insuficientes en
las personas de edad. Orina ensangrenti:.da,
etc. Centenares de personas de edad se i:ian
sal vado de años de sufrimientos usaudo
este específico.
El específico No. 27 puede tomarse con
absoluta confianza en su poder curnt;vo,
que no puede exagerarse ni estimarse en
demasia.
Treinta y seis específicos más para otras
enfermedades.
Los Espectllcos del Dr. Humphreys se hallan de
\'euta en todas las droguerías y farmacias de prl-nera
clase por el mundo entero.
GRATIS-El manual del Dr. Humphreys contiene
una lista completa de estos remedios é Instrucciones
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ª_.Humphreys• Romeo. Medicine Co.. Cor. Wlllla&gt;t¡
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Las cualidades antisépticas,
detersivas y cicatrizantes que
han merecido al

coattar Saponiné

Le Beuf

su admisión en los Hospitales
de P aris, explican la boga de
ese producto para todos los usos
del tocador : Cuid ados de la
Boca á que purifica, de los
Cabellos cuya caída detíe11e.
Lociones de las Crias Cui·
'
da dos intimos, etc
Desconfiarse de las (alstficaciones
EN

LAS FARMACIAS.

Unico Agente apoderado . Carlos MULLER
A partado 1i04, Me:zico ,

�EL MUNDO ILUSTRADO

162

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Viaje Redondo, Moneda Americana

•
Nueva Orlealls
CON MOTIVO
DEL
-

CARNAVAL

Tengo una Amiga ....
Mi amiga es una extral\a criatura muy inteligente, muy linda,
muy sentimental. Tiene un alma de nifio y es como los nil\os,
versátil y caprichosa. Tras de su adorable apariencia, esconde en
el corazón una florecilla satánica que, en ocasiones graves, puede
causar la muerte á algún incauto. Ama la luna y la penumbra crepuscular en el gabinete exornado de pesadas colgaduras; ama los
claveles rojos y las músicas, que son encajes de sonidos, y las formas sutiles de aristocracia espiritual ...... ; pero todo lo ama un
instante . ... Sus amores tienen la duración del perfume de las violetas y cambian de matiz como las nubes y son como las nubes
ilusorias y nómadas .... Van hacia todos los rumbos, en fugaz vuelo de mariposas .. ... y nada hay más complejo y difuso que su
pensar amoroso. ¡Desgraciado del que crea que su impresión de
una hora va á durar eternamente! Desgraciado del que oiga sin
sonreir su canción de sirena! Porque ella, en verdad, no sabe lo
que ama, ni da importancia alguna á las palabras. Yes á un mismo tiempo triste y alegre, apasionada é indiferente, dulce y cruel,
sincera y banal. ¿Qué es ella? ¿Qué no es ella?. Leal y pérfida,
inspira deseos complicados y es un paratso y un abismo. El tedio
la roe interiormente, como el gusano á la flor .... Rie en los bailes,
en los paseos, en todas partes; sonrie á la amiga que pasa, alma·
jadero que la persigue, al petimetre que la devora con los ojos ....
Ella rie y se burla, y tiene lástima de todo y de todos .... Entre sedas y rosas revuela su alma sutil precozmente melancólica. sus
Hmpidos oj()S castal\os recogieron la tristeza de las cosas, y la ilusión no tiñe de azul su lontananza .. ..
Ha vivido demasiado y aún no tiene veinte al\os. Nerviosa é im·
pulsiva, una emoción anormal la hace vibrar; pero como sucede á
esos minúsculos relojes exornados de rubies, que las duquesas
llevaa en sus abanicos, su mecánica interna se inmoviliza pronto;
y para disculpar la aridez de su esplritu, tinge confandlr la piedad
con el amor.
Yo quiero mucho á esta amiga tan joven y tan enigmática. Me
atrae con su gracia encantadora. Tengo fe en su afecto .... de un
dla. Hoy es mi mejor amiga-á pesar de su divina juventud que
. perfumó en un tiempo mi corazón. Darla una parte de mi alma por
verla feliz. Pero jamás podrá serlo. Porque su pensamiento y su
hastío la llevan más allá del Bt'eny del Mal.

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Marzo

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Ferrocarril Central Mexicano
J. C. McDonald,
A. G. de P., La Mutua, México, D. F,

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Hay ciertas viejas verdades que serán verdad mientras el mundo exista, y que ningún progreso, por grande que sea, podrá jamás
alterar.
Una de ellas es que el deber elemental del marido es const#uzr
el hogar, ganando el pan necesario para su mujer y sus hijos; y
que el deber elemental de la mujer es ser apoyo del hombre, señora del hogar y madre!
Ninguna de las obras realizadas es, á la vez, tan dura y tan trascendental como la obra de una mujer que crla una familia de pequel\os niños, porque pesan sobre ella exigencias de su tiempo y
de su fuerza, no solamente á cadt hora del dla, sino también á ca·
da hora de la noche, á vece'&gt; durante toda la vida.
Ella estará obligada á levantarse noche tras noche, para cuidar
á un nil\o enfermo, Y, no obstante, estará igualmente obligada á
.sobrellevar todos los quehaceres domésticos durante el dla, y si
los recursos de la familia son escasos, rara vez gozará ella de la
libertad y descanso de un dla de fiesta, aun llevando consigo la
unidad de chicuelos.
Debemos nuestra simpatla y consideración, más que á nadie, á
las esposas que luchan; á aquellas á quienes Abraham Lincoln lla·
mó el verdadero pueblo, y á quienes él amó y honró tanto, porque
la existencia de estas mujeres se desarrolla á menudo en las al·
turas solitarias de un.herolsmo tranquilo y lle:io de abnegación.

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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