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                  <text>Registrado como articulo de segunda claso en 3 de Noviembre de 1894.

Año XVI-Tomo I

México, 24 de Enero de 1909

JOYAS DE ARTE EN MEXICO

Número 4

�EL MUNDO ILUSTRADO

166
en relicarios circuidos de pedrería, los retratos de las prin·
cesas vacantes, pintados en delicadas miniaturas.
Ahí no había más que escoger y la elección era, sin em·
bargo, muy difícil. Todas las frentes eran de alabastro, toPropietario, VICTOR M. GARCES
dos los labios de carmín, todos los ojos ~e zafi.ro ó de azabache, todas las cabelleras abundosas, de oro ó de ébano
hilados. Cuellos de cisne, brazos torneados, hombros mórDIRECTOR,
bidos, carnaciones de jazmín y rosa, todo se ofrecía en pro·
fusión en aquellas deliciosas miniaturas; y era para creer
OR. LUIS LARA V PARCO
que todas las princesas debían ser necesariamente bellas.
El desengaño venía á la hora de la presentación. Entre
GERENTE,
la miniatura y la princesa mediaba, á menudo, un abismo.
Las frentes solían ser rugosas y deprimidas; las apolinas
ALFONSO E. BRAVO
narices, encorvarse ó aplr.starse ridículamente; las bocas,
abrirse de oreja á oreja; la osamenta, asomarse indiscreta bajo la piel apergaminada, y manar de los ojos lo que
OFICINAS:
Don Quijote jamás hubiera consentido ver manar de los
Calle de Alfaro número 9. México, D. F. Apartado postal 2570.
de Dulcinea.
Teléfonos: Ericsson, 1 1476. Compañía Telefónica, 471.
Es verdad que el sacudimiento era atenuado en lo posible por los artífices, que pintaban y reto~aban el modelo
PRECIOS DE SUBSCRIPCION:
con el mismo esmero que habían pintado la miniatura.
$ 1.25
En la Ciudad . . .
Hoy, gracias á la fotografía, estas cosas no parecen posi1.50
En los Estados. . .
bles. La placa reproduce ó debe reproducir el modelo con
2.00
En el Extranjero..
la más absoluta verdad y la más completa buena fe.
NUMEROS SUELTOS:
Si la interesada tiene las orejas grandes, ó la boca torcida, ó las mejillas rugosas, la prueba fotográfica tiene el es·
En la Capital . . . . . . . . . . . . . . . . . $ 0.35 cs.
tricto deber y la completa posibilidad de decirlo, y lo que
En los Estados . . . . . . . . . . . . . . . . 0.50 cs.
diga debe de ser el evangelio en leche y pan blanco de ha·
Despacho de subscripciones para la Capital:
rina flor.
No aconsejamos á nuestros lectores lleven á este extremo
2a. de Mesones, 14. Teléfono Núm. 488,
su confianza.
La fotografía es una gran solapada, una encubridora
Impreso en papel de las Fábricas de San Rafael y Anexas, S. A. tan cínica como la pintura. Como ésta, adultera también la
verdad; con la placa y con los números se hace lo que se
quiere: de lo grande, chico; de lo deforme, armonioso; de
lo feo, bello.
Y desde luego, á &lt;priori&gt;, puede demostrarse el hecho. Si
la fotografía no supiera mentir, disfrazar y encubrir, armo·
ni zar y embellecer, los fotógrafos se hubieran ya muerto de
hambre.
Vamos al taller fotográfico, van ellas sobre todo, á que
S cosa perfectamente admitida que la fotografía es las hagan más bellas, más atractivas, más encantadorai;, y
el único medio, el mejor al menos, de reproducir los fotógrafos conocen mil medios de lograrlo.
A las tuertas las colocan de perfil y del lado bueno; á
exactamente la realidad.
El lápiz, el pincel, el buril engañan. Por firme las cojas, las retratan de busto; á las jorobadas, las envuel·
y hábil que sea la mano del artífice, por grande ven en brumas que no permiten discernir más que el semque sean su talento y su sinceridad, sus obras se blante; á las sandias y á las pobres de espíritu les alboro·
resienten del temperamento personal del autor, consignan tan la cabellera y les hacen tomar actitudes de heroinas.
pormenores falsos ó desfigurados, dan á sus creaciones tin.
Tienen manera de hacer brotar el pelo de los calvos, co·
tes, contornos y sombras un tanto cnanto artificiales, y sus mo borrar las arrugas de los ancianos. Retocando la placa
creaciones se alejan mucho de la realidad que pretenden y la prueba, achican ó alargan, enderezan ó encorvan, comprimen ó abultan todo cuanto les conviene.
representar.
Nada digamos del arte efectista, del modernismo á todo
Entra el cliente á la fotografía flaco, macilento, encorva·
trance y á todo trapo. En éste, tal parece que el propósito do y exangüe, y sale robusto, colorado, erguido y airoso.
del artista es, precisamente, adulterar lo verdadero, Todo es cuestión de pantalla por aquí, cortina por allá,
deformarlo y ofrecer á la contemplación las cosas no reflector por acullá, pincel por todas partes y quedamos
como ellas son, no tales y como aparecen á nuestra vista, como nuevos en la tarjeta imperial.
sino tales como el artfsta quiere que sean, ó le parece que
&lt;Ya ni en la paz de los sepulcros creo&gt;,
deben ser.
A esos pintores que todo lo pintan violeta ó verde pavo;
á esos escultores que hipertrofian los músculos, abultan los decía el poeta y nosotros hemos llegado á no creer ni en
huesos y alteran las proporciones; á esos dibujantes que la la verdad fotográfica.
emprenden á cuchilladas con sus creaciones; á esos y á sus
Cuenta la Historia Sagrada q ne Pilatos preguntó á Cristo:
homólogos puede exigírseles todo: acramatopsia, temblor
-¿Qué es la verdad?
senil, delirium tremens y hasta calambre de los escribienY acto continuo dió la vuelta y se fué sin esperar la con·
tes; pero verdad, realidad y sinceridad, jamás.
testación.
No pintan, embadurnan; no esculpen, martillean· no di·
Si en la actualidad interpelamos á !os señores fotógrafos
bu jan, emborronan. Hacen la pose en vez de que 1~ hagan
en
la misma forma que Pilatos á Cristo, lo probable es que
sus modelos y suplen su falta de talento con el exceso de
den la vuelta y se retiren sin aventurar respuesta alguna.
su extravagancia.
Y es que los pobrecillos no tendrían qué responder.
Contra estos ll;tistas y este arte, I¡oy epidémico, parece
haber un remedio: la fotografía.
Esta sí es leal y no sigue las sugestiones de ningún sectarismo. Pinta lo que ve y tal como lo ve, reproduce lo que
·~
le ponen delante con, todos sus pormenores; y desde que
ha pa~ado á la categona de colorista; desde que, además de:
la actitud, puede reproducir el movimiento, y desde que:
por instantánea puede sorprender y fijar los fenómenos más·
fugitivos, como el relámpago, hasta las cosas inmutables,
como las montañas, no parece que pueda pedírsele nada en
punto á veracidad y á fidelidad.
Antes, cuando un monarca buscaba esposa, se le enviaban
DIRECTORIO:

LA VERDAD FOTOGRAFICA

E

167

EL MUNDO ILUSTRADO

CRONICA CIENTIFICA
¿06nde acaba el Universo?

De todos los espectáculos de que el hombre puede disfrutar,
ninguno invita tanto á la meditación y á la contemplación como el cielo estrellado. Las infinitamente variadas y extrañas
figuras que forman las estrellas en lo que se ha dado en llamar la bóveda celeste, las que dieron á los antiguos la idea de
figuras humanas, q_ue se han conservado hasta nosotros gracias á un curioso proceso de sugestión, llaman la atención
aun de los menos observadores y hacen pensar en la distan·
cia á que se hallarán de nosotros esas estrellas, ya sea una
sola, corno parece á la simple vista, ya sean varias y muy diferentes, corno dicen los que de ciencia astronómica se ocupan.
Que se conserve la tradición bíblica de que la tierra es el
centro del universo creado, 6 que se considere á nuestro pla·
neta corno un·o de los seres más insignificantes de la creación.,
corno seguramente es, no se puede menos de preguntar cuáles pueden ser las dimensiones de ese espacio lleno de estrellas que tan difícilmente se deja penetrar por los ojos del
hombre.

•
••

Los ojos de la ciencia, por más que van mucho más lejos
que los del profano, tampoc() han llegado á darse una idea
exacta acerca de la magnitud del universo estelar, y sólo se
tiene sobre el particular hipótesis más ó menos plausibles.
Para precisar las hipótesis reinantes, las relacionaremos con
la siguiente pregunta: Si pudiéramos salir de la tierra y mar·
char en línea recta indefinidamente, ¿qué encontraríamos?
Tres diferentes respuestas se han hecho á la anterior pre·
gunta. Se~ún una de ellas, el viajero andarla indefinidamente y hallana siempre más estrellas, si bien es cierto que ha·
llaría tarnl'tién espacios vacíos entre los diversos sistemas de
que se compone el universo.
Según otra opinión, el viajero llegaría á un lugar en el que
ya no hallaría estrellas por más que caminara, y según la última de las tres opiniones, el viajero, por más que caminara
en línea r,~cta, en la absoluta acepción de la palabra, siempre volvería al punto de partida.
En la primera de las respuestas se supone un universo ili·
rnitado en un espacio ilimitado; en la segunda, un universo
limitado en un espacio ilimitado, y en la tercera, hecha por
los que no admiten el infinito en ninguna manera, se supone
un universo limitado en un espacio finito. Hay que advertir
que esta última hipótesis es una pura especulación de gabinete, sin que tenga ¡:ruebas en su favor 6 en su contra; pero res·
pecto á las otras dos, si hay elementos que permitan la dis·
cusión.
Los que creen que existe un universo limitado, corno Jo
cree la mayoría de los astrónomos, dicen que, de no ser asi,
habiendo un número infinito de estrellas, nos enviarían un
número infinito de rayos luminosos, y la bóvedl celeste no
sería más que una esfera luminosa de brillo uniforme en to·
das partes. Este modo de ver las cosas no tiene en cuenta la
posibilidad de la existencia de un agente absorbente de luz
en el espacio, cuya acción se ejercería en razón directa de la
rnavor distancia á que se hallaran las estrellas de nosotros.
Hablando sobre este particular, un escritor notable en asun·
tos de astronomía dijo, en un reciente artículo, que además
de que gran cantidad de luz seria absorbida por ese medio absorbente, hay que tener en consideración que muchos de los
cuerpos celestes están colocados en una misma línea recta
con respecto al observador, y por otra parte, habiendo, como
hay, infinidad de cuerpos cele'&gt;tes opacos como nuestro planeta, éstos interceptarían gran parte de la luz emitida por los
cuerpos luminosos, contribuyendo, en gran manera, á dar al
cielo el aspecto que tiene, con su fondo obscuro, en el que se
destaca una infinidad de cuerpos brillantes. Por lo tanto Mr.
W. H. S. Monck, que es á quien nos referirnos, sostiene la
existencia de un universo ilimitado.

***

Ahora, si admitimos la hipótesis de Laplace para el génesis
del universo, hipótesis que tiene muchos visos de verosimilitud, hay que suponer que el universo es limitado, á menos
que concedamos que la creación se efectuó hace un tiempo infinito.
Según Laplace, el principio de la creación fué un núcleo
central incandescente que, por una causa desconocidá hasta
ahora, se animó de un movimiento de rotación; una vez en·

gendrado este movirnrento, se ejercieron, por primera vez, las
fuerzas centrífuga y centrípeta: venció la primera, y la gran
mole incandescente se disgregó cuando su estado de conden·
sación le impidió permanecer unida y, de esta manera, se forma·
ron diversos sistemas que siguieron el mismo proceso de for·
mación que el gran sistema central, y que, ásu vez, dieron origen á otros sistemas inferiores hasta llegar al individuo,que
es lo que actualmente se conoce con el nombre de planetas y
sus satélites.
Admitido este modo de formación, tenemos que, siguiendo
todo el gran sistema central regido por ti núcleo primitivo,
todo el universo tendrá que afectar, necesariamente, una forma
que se asemeje mucho al esferoide, 6, en último caso, á una
lente, forma que Hershell admite para el universo de que forma parte nuestro planeta.
Concediendo, corno tenemos que conceder, que la fuerza
centi:ífuga ha seguido dominando sobre la centrípeta, el sistema se ttabrá ampliado cada día más; pero por mucho que se
hayan ensanchado sus límites, se necesitaría, corno dijimos
primero, que la creación datara de un tiempo infinito p:ora que
el universo se hubiera ensanchado también hasta Id infinito.
Para admitir el universo infinito, habría que recurrir á la
idea de la generación espontánea de los cuerpos celestes en
medio del espacio; concepción que no tiene nada en su favor.
En cuanto al espacio, es casi seguro que sea infinito, y no
se explicaría un espacio limitado para contener tod(.I lo que en
nuestra mente constituye el universo, y siendo, como es la
idea de espacio, un auxiliar científico, nada impide el creer
que es infinito.
Lo anterior nos conduce al universo limitado en un espacio
infinito.

*

LOS SILFOS
-¿Crees en los silfos'
-No. He oido baladas extrañas en que tratan de ellos.
En Escocia me hablaron varios campesinos de la existencia
misteriosa de esos genios sutiles .... . ,
En Suiza, durante las largas veladas de invierno, cuentan
las crónicas en cantos ingenuos, los bailes nocturnos de
silfos y de hadas á la luna sobre lagunas diáfanas y frías.
~o sé. Desgraciadamente nunca lo~ silfos se me han apa·
recido¡ pero ahora, como estoy contigo, alma mía es muy
posible que ellos aparezcan.
'
-Espera . .. . Hay allí un rosal y, entre las rosas, veo pa·
sar de vez en cuando un cuerpo pequeñito,-blanco como
las estrellas, vivo como las libélulas.-¿Oyes?
-Es un gorjeo .... algún pájaro que pía ....
- No, cantan .... Oye, presta atención.
-Oigo una canción de amor. Son enamorados que pasan.
¡Hay tantos amores ahora!
-¡La primavera es comunicativa!
- l Y el silfo?
-1 Allí! l Ves? Son dos ahora. Mira .... se besan, ¿no
ves? ....
La novia, volviendo el rostro, miró con amor á su apa·
sionado amante.
-¡Ahora! ¡Ahora! ¡Ves!-balbuceó el infeliz mozo.-¿Lo
ves?
-Admirablemente, son dos: luminosos, claros como dos
estrellas. Tienen razón los campesinos de Escocia· hablan
con acierto los soñadores suizos; los silfos existen' son los
genios de la~ pupilas, _son espír~tus de mirar ap~ionado,
luceros de o¡os femenmos. Los silfos existen . .. existen ...
los veo ahora .... puedo besarlos. Deja que yo los posea,
amor ...
~í, murmuró la novia languideciendo; y el enamorado
fehz, tomando entre las manos su encantadora cabeza cu·
brió sus ojos de besos, como silfos fugitivamente, salt~ndo
de un punto á otro.
Los besos se perseguían por las mejillas, por los cabellos,
por la nuca, por la garganta; prendiendo los genios del
amor una co~ona en la bo~ cuyos labios, cerrados y estrechamente unidos, sólo deJaban escapar suspiros fugitivos.
CARLOTA WERTHER,

·. . (.

r

! .

�EL MUNDO ILUSTRADO

168

16?

EL MUNDO ILUSTRADO

CULTO CELESTIAL

APARICION

I

En la Isla de Tabarca
MI BOCINA
Tengo un caracol marino
puesto encima de la mesa,
que si hago zumbar su fondo
toda la isla retiembla.
El hueco de su turbante
esconde una ruda arenga
que, cuando soplo, despide
un són gigante de guerra.
Esta bocina de nácar
que torneó la marea
con sus buriles de sales,
con sus escoplos de perlas,
este caracol potente,
esta rotunda trompeta,
finge una bronca campana
al pie de la mar inmensa.
Vuela el són por las llanuras,
y á su llamada soberbia,
asoman por las rodantes
ondas que rasgan sus crestas,
torsos de mitología,
hadas, tritones, nereidas,
monstruos marinos que lucen
corales por cornamentas.
Bajo el brillar de la luna
todo de genios se puebla,
y por la orilla discurren
largos fantasmas de velas.
Acaso Ulises recorre
las grutas y las cavernas,
y conduce sobre barcos
las gentes de la Odisea.
Soplando más las entrañas
del caracol de ancha brecha,
álzase de entre las ondas
el Parthenón de Minerva
con su cordón de columnas
cual procesiones de cuerdas,
de cuerdas que al viento vibran
como los labios de Grecia.
A cada vez que en el fondo
de la marina trompeta
soplo con fuerza gigante
y arranco la larga arenga,
cambia la mar de visiones,
sus figuras se renuevan,
y surgen á su conjuro
religiones y leyendas.
Polifemo desde un monte
lanza una roca estupenda
·y parte el mar en mil palmas
que el cielo tapan soberbias.
Cruza Venus sonriente
en su concha de madréporas,
y al estrujar sus cabellos
canta el 91.ar, ríe la tierra.
· Pasa Apolo con la lira
de barras de sol por lenguas,
y asu canción, en suspenso
quedan mar, cielo y estrellas.
Cruza el alegre Dionisos
· sobre un gran odre que rueda,
y al vaivén ríen las pámpanas
que en torno á su frente tiemblan.
Pasa Homero prodigioso _
con su gran lira de estrellas,
la planta por los abismos
y en el cielo la cabeza.
•

•

'

............ .

.... 1

•••••••••

lo tengo sobre la mesa,
para llamar mi escudero
cuando en la Isla se interna.
SALVADOR RUEDA,

*

RIMAS LUCUBRES
Para «EL MUNDO !LUSTRADO&gt;.

. Media noche. En el espacio,
p letórico de misterios,
las sombras se arremolinan,
canta sus himnos el trueno
y hórridas nubes galopan
en las cuadrigas del viento.
La tierra duerme¡ y en tanto
que la niñez en su lecho,
medrosa, gime soñando
que mira monstruos y espectros,
con tétrica algarabía
fingen la lluvia y el viento
las enormes resonancias
de formidable salterio.
Satán sus iras enciende
y nutre con su resuello
las recias alas del bóreas,
las furias del aguacero
y la explosión de la nube
que, con ímpetus soberbios,
florece en la luz del rayo
y canta en la voz del trueno.
Relámpago esplendoroso
purpura de pronto el cielo,
y en hogar que de venturas
es pródigo y limpio huerto,
la tempestad arrebata,
con su infernal aleteo,
la existencia de dos seres
que brindan calor paterno
á dos rapaces que duermen
como, en el nido, el polluelo.
Y en tanto que en lo infinito
sus triunfos pregona el trueno
y hórridas nubes ~alopan
en las cuadrigas del viento,
la alcoba, muda y sombría,
ofrece el cuadro siniestro
de dos cuerpecitos blandos
que, en la inconsciencia del sueño,
ignoran que se acurrucan
al abrigo de dos muertos.

*

* * Declinan
Apunta el alba.
lluvia, tinieblas y viento,
y bullen cantos y aromas
en los nidos y los huertos.
II
Débiles lampos coloran
el monte, el cielo y el río¡
y en la alcoba desolada
por el chispazo rojizo,
vuelan sonrisas, alegres

como la gama de un trino.
A. la voz de los pequeños
nadie responde en el nido ....
sus palabras amorosas
se pierden en el vacío¡
y temiendo que sus voces
rompan el sueño tranquilo
de sus padres, hablan quedo,
y trémulos y sin ruido,
con las sábanas del lecho
cubren los cuerpos queridos.
Un beso suave y caliente
dan á los muertos los niños,
y se apartan silenciosos
y esperan, con regocijo,
el despertar de los padres
que duermen y tienen frío ..... .
BENlTO FENTANES.

*

LA ROSA MUtRTA
Cuando el temblor de la mano
que se crispó bajo el guante
rememoró en un instante
todo el idilio lejano,
en tus labios de rubí
me pareció ver clavada
la misma rosa encarnada
que en otro tiempo te dí.
Fugaz como la pasión
la flor aquella habrá muerto,
pero algo queda despierto
dentro de tu corazón¡
y cuando el sueño de ayer
la frágil memoria evoca,
se te suben á la boca
tus recuerdos de mujer.
Quizá ha querido el Destino
que en una fiesta mundana
recoja la casquivana
lo que sembró en el camino,
y ante el nuevo adorador
me ha plantado frente á frente,
como una prueba viviente
de tus mentiras de amor.
Pero no temas de mí
que en el baile de esta noche
trueque la flor en reproche
y recuerde lo que fuí,
pues sólo pongo á ios pies
de tu real coquetería
un manojo de ironía
V una palabra cortés.
Baila en tanto que sonrío¡
y no recuerdes siquiera
"la fantástica quimera
de aquella noche de estío,
cuando al margen del balcón
ensayaron nuestras bocas,
como libélulas locas,
un divino rigodón.
Para calmar la importuna
perplejidad que te inquieta
solicitará el poeta
la discreción de la luna;
y ninguno más que yo
sabrá que las bocas rojas
no son, á veces, más que hojas
de una rosa que murió.
MANUEL UGARTE.

¿Es Venus Afrodita? . ... En la blancura
de hostia de su frente no fulgura
el nimbo de la idea¡
de sus ojos no surgen las miradas
que brillan como espadas
en el sangriento campo de pelea.
Son sus labios inmóviles y fríos
ataúdes vacíos:
dicen más que esas líneas siempre juntas,
dicen más que esos pliegues siempre yertos,
las bocas de las vírgenes difuntas,
ataúdes donde hay ósculos muertos.
Su dulce faz, del arte maravilla,
azucena que nunca se arrebola
con la encendida ola
con que t.l rubor flagela la mejilla,
es una flor artificial que agravia
al destacarse entre la luz del cirio
la tristeza de un pétalo sin savia,
la palidez de un moribundo lirio.
Las manos junta en ademán de ruego;
mas, decid, ¿en el riego
de qué infortunio se han purificado?
¡,Qué perlas de dolor han recogido?
¿,Saben del viejo in válido que llora?
,¿Cuándo se han separado
para enjugar con la orla del vestido
el llanto de la huérfana que implora?
La súplica, el sollozo, la plegaria
que flotan en la nave solitaria
nunca su corazón han conmovido.
Los melódicos cantos del sinsonte
;.qué dicen á la yedra
y á los cardos estériles del monte?
Es natural que un corazón de piedra
viva sordo al humano sufrimiento
que en beatíficas voces se desborda:
la colosal Esfinge, cuando el viento
le canta, sigue inmóvil: ¡está sorda!
¡Fué humilde!. ... ¿ Y es humilde? .... Desde el coro,
despeñado raudal de ritmos de oro
sus ondas por el ámbito dilata¡
y al pie del' trono, donde está en suspenso
el ánimo piadoso, arde el incienso
en búcaros de plata.
Todo en redor llamea;
y hay en la nube que en lo alto ondea
do las cabezas rubias de los niños
alados dejan luminosos rastros,
sangre de rosas, limpidez de armiños,
azul de cielos y fulgor de astros .. . .
¡Fué humilde!. ... ¡,Y es humilde? . .. . La aldeana
luce oropel espléndido que irrita,
y es una cortesana
en mística actitud: jes Margarita!

[De Stéphane Mallarmé).

La luna se velaba. Serafines llorosos
Con el arco en los dedos, adolorida el alma,
Pensaban en la calma
De las dormidas flores de tallos vaporosos.
Y heridas por sus manos, las moribundas violas
Rompían en sollozos de un albor invisible
Que rozaban, rozaban,
El azul apacible
De las tibias corolas.

¡Era el día bendito de tu beso primero!
La febril fantasía que las almas consume,
Por herirme, á sabiendas se embriagó del perfume
De tristeza que lanza
La cosecha de un sueño sobre el sér que lo alcanza.
Mientras miraba el suelo con mirar abstraído,
En la calle, en la tarde, te me has aparecido
Como una hada riente,
Como el hada risueña de mis tiempos mejores
Como el hada riente que de blancos fulgores '
Coronada la frente
P:isaba ante mis ojos,
Pasaba ante mis ojos turbados dulcemente
Dejando que sus manos regasen, mal cerr¡das
Nevados ramilletes de estrellas perfumadas. '
GUILLERMO VALENCIA.

*

En la muerte de Rafael Núñez
Que sais-je?

El pensador llegó á la barca negra¡
Y le vieron hundirse
En las brumas del lago del Misterio,
Los ojos de los cisnes.
Su manto de poeta
Reconocieron, los ilustres lises
Y el laurel y la espina entremezclados
Sobre la frente triste.
A lo lejos alzábanse los muros
De la ciudad teológica, en que vi ve
La sempiterna Paz. La negra barca
Llegó á la ansiada costa, y el sublime
Espíritu gozó la suma gracia;
Y loh Montaigne! Núñez vió la cruz erguirse
Y halló al pie de la sacra Vencedora
'
El helado cadáver de la Esfinge:-;
RuBtN DARfo.

II

Núbiles pecadoras,
vírgenes de las celdas solitarias,
arrodilláos, sí. ... vuestras plegarias
de las noches del mal son las auroras.
Mas volved, al orar, vuestras pupilas,
medrosas ó tranquilas,
á la infinita bóveda azulada¡
esa luna que os ve con tiernos ojos,
virgen inmaculada,
no os avergonzará: icaed de hinojos!
Doncellas pudibundas,
huérfanos sin consuelo,
volveos, al orar, á las profundas
inmensidades límpidas del cielo.
El bien, como el maná, se precipita
de las altas regiones en que erra
la luna, como blanca margarita:
¡No es Venus Afrodita
la que reparte bienes en la tierra!
Vk:tQ~ R.A~A-!'{.QNDt,

MUSEO
;,Quién no guarda algún verso en su memoria?
¿Qué mortal no ha tenido su novela,
un amor á lo largo de su historia
y oculto algún tesoro en su escarcela?
Buscando alguna perla entre la escoria
lquién no ha pasado alguna noche en vela?
¿Y quién-decidme-al perseguir la gloria
no vió ~n segundo su radiosa estela?
¿Dónde está el corazón que no palpita,
al recordar el dulce devaneo
del primer beso y la primera cita?
El alma es un incógnito museo,
donde guardar el hombre necesita
una imagen, un lauro y un trofeo.

B,!BYRNF.,

�170

,i

'1

Todo el pueblo sabía que Apolinar se esta1?a derritiendo
vivo por Lucía, y que, aunque ésta no se derretía por na·
die, no ponía mala cara á las solicitudes del mozo. Matri·
monio igual: ella, joven, guapa, robusta y, .ie añadidura,
rica¡ él, en los linderos de los veinticinco, ne pobre, me·
dio señoritín, por lo que iba para alcalde, y entrambos
hijos únicos. No faltaba al naciente afecto más que el sa·
"cramento de la confirmación, y para eso no había otro obis·
po que el tío Juan, el c:Plantao&gt;, padre y señor natural de
la dama requerida.
'El ilustre linaje de los &lt;Plantaos&gt; distinguióse desde
muy antiguo tiempo por una terquedad nativa, de que estaba justamente orgulloso, y, de haber querido provP.erse
de heráldica, su escudo no fuera otro que un clavo clava·
do por el revés en una pared de gules. Apolinar sentíase
cohibido por esta testarudez hereditaria, y recelaba que
el tío Juan saliese con una gaita de las suyas, porque era
hombre que no se apartaba de sus síesó sus noes así lo
hicieran pedazos.
¡o hubo más remedio que pasar el Rubicón .. . . y tirar·
se de cabeza en aquellas honduras insondables de la voluntad paterna. El tío Juan había dicho una vez: «¿qué
trae ese por aquí?&gt; Y para los que le conocían el genio,
era bastante.
-Ahora que está tu padre en la bodega, voy y se lo es·
peto, y Dios quiera que pueda salir con cara alegre ....
Pero antes dime, para que lleve fuerza, que me quieres co·
mo yo te quiero, con los redaños del alma.
-Apolinar, que me aburres con tus quereres y tontees.
Si quieres decírselo, anda¡ y lo que saques á mi padre del
buche eso será, porque yo también soy &lt;plantá&gt;.
Renegando de aquellos bravíos rigores de la casta, encaminóse Apolinar á la bodega, pasando primero bajo la llo·
rosa. parra, que tendía sus sarmientos como cuerdas secas,
y después por el angosto corral atestado de aperos de labranza y cachivaches de vendimia. En la puerta de la bo·
dega enredósele un manojo de telarañas en el &lt;bombín&gt;,
y tra¡¡ando saliva entró en la obscura pieza.
-¡Tío Juan¡ eh, tío Juan .... !
-¡Aquí! ¿Eres tú? Con ese jinojo de tinglao no se ve
gota.
Estaba el hombre muy metido en faena, en mangas de
camisa, despechugado, con una pelambre de pecho quepa·
recía una maceta de albahaca. Era más que medianamen
te apersonado, canoso y fuerte¡ y sudando, como estaba,
parecía un oso polar.
-¿No se figura usted á lo que vengo?
-A tomar un jarrillo.
-No, señor¡ á tomar un parecer.
-Pues no es lo mesmo. Pero, anda, suéltalo; que no
hay hombre sin hombre.
-Con esa licencia .... nosé cómoledigaqueLucíame ti·
ra un poco, un pocazo, si se han de decir las cosas confor·
me son. Y como me parece á mí que yo también le tiro
una migaja, venía, porque es razón, á decirle qué la pare·
ce á usted de este tiraero que va por buen fin y por dere·
cho camino.
Dióse tío Juan cuatro rasconazos en el testuz, y, vol·
viendo la espalda, fué á buscar el jarrillo y la venencia,
y con ambas cosas en las manos, como quien echa el &lt;Do·
minus vobiscum&gt;, se abrió de brazos diciendo:
-Todo el toque del hombre está entre un sí y un no.
Así es q~e, antes de soltar uno ú otro, hay que rumiar
bien las .cosas.. 'remaremos un par de alumbradores y que
Dios sea con todos.
y después de beber por riguroso turno, quedóse tío Juan
rumiando aquel escopetazo, como un hermoso y prudente
buey, que ,no pone la -p ata, sino en terreno firme. ,
- Pues, atento á eso, digo que in.e parece á mí que la
mujer se hizo 'para -el hombre y el hombre para la mu·
jer, ... y que por eso tiran el uno del otro. Pero como ni el
hombre ni la mujer son siempre libres, otro.s han de agarrarse á la mancera· para que el surco salga bien hecho y
la aim~e11.te no se desperdicie. Yo, que por lo de ahora
soy el gañán en este negocio, te digo que quien quiera
ayuntarse con mi cordera ha de hacer tres cosas, sin que

EL MUNDO ILUSTRADO

ninguna le perdone; no haciéndolas, ya se puede ir con
viento fresco y levantar la parva.
-Aunque sean trescientas haré yo, con tal de meterme
debajo del yugo. Eche usted, tío Juan, por esa boca, que
ya se me hace tarde, y aunque me mande cargar con la bodega, todavía me había de parecer mandato ligero, según
lo encalambrinado y emperrado que estoy con el aquel
del tiraero que ya le he dicho.
-No soy tan bárbaro para mandar lo que está fuera de
las fuerzas del hombre, por animal que sea. Las tres cosas que pido son éstas: que me traigan todos los días la
primera gallinaza que suelte el gallo al romper el alba,
para hacer un remedio de este dolor de ijares que me quita el resuello de cuando en cuando; que al que tenga ese
querer, véalo yo una vez siquiera trincar un bocado de
hierba sin doblar los corvejones, ni acularse, ni tenderse;
que el tal me dé candela en la palma de la mano el día de
mi santo por la mañana, y esto ha de ser con sosiego, sin
hacer bailes, ni meneos, ni soplar, ni sacudir.
-¿Nada más'i
-En eso me he plantao, y ha de ser á lo justo; que ni
sobre ni falte.
-Tío Juan, vaya usted preparando el yugo mas fuerte
que haya en casa, porque yo me lo echo encima, si Dios
no dispone otra cosa.
Y Apolinar salió de allí con la cara radiante, bailándole
los ojos en una ráfaga de alegría loca y dando al viento
como romántica pluma aquel jirón de telarañas que se pe·
gó en el sombrero.
-¡Troncho, qué suerte! Lucía, me ha dicho tu padre
que te vayas preparando, que tenemos que abrir un surco.
-Qué tonto eres. ¿De qué surca hablas? .Me parece
que viene su merced algo repuntado y que el jarro habló
más que las personas.
-Te hablo del surco que han de hacer en el mundo to·
das las yuntas humanas. Verás que labor más dulce.
-¡Pero qué borrico te has vuelto!

•••
&lt;La del alba sería» cuando Apolinar acudió solícita·
mente á su corral sin quitar ojo del gallo hasta que dió de
sí el extraño remedio del mal de ijares, que en caliente re·
cogió, bien así como si llevase dentro una preciosa es·
meralda.
Cumplida por aquel día la primera condición y no sa·
biendo qué hacer á tales horas, tan desacostumbradas para
su vigilia, fuese con los cavadores á su majuelo &lt;á matar
el tiempo&gt; hasta que el estómago le avisase. Al llegar á
la viña, dijo á los jornaleros:
-Vamos á ver, muchachos: un cuartillo de vino hay
para quien, sin doblar los corvejones, ni acularse, ni ten·
derse, trinque un bocado de sarmientos.
-¿Pero eso qué tiene que hacer? ¡Valiente hombría!
Y cuatro ó cinco, los más jóvenes, salieron del grupo y
dobl índose y enderezándose, sacó cada cual un sarmiento
del modo y manera que los palomos cogen pajitas para
hacer el nipo. .
- A ver yo ....
¡Que si quieres! Cuantas veces quiso probar, dió de
cabeza en el montón. Una risa franca y noblota alegró el
majuelo, y hasta el sol de color de cereza que subía por
la cuesta azul parecía una gran cara hinchada de risa.
-Para hacer eso hay que criar mucha fuerza de espina·
zo y que las patas no se blandeen. Es menester cavar vi·
ñas y darle al cuerpo buenos remojones de sudor.
-¿Sí? Venga un azadón. Este no pesa, otro ...
Y como general q~e arenga á sus tropas, dijo, blandien·
do el instrumento:
- Hoy seré uno de.tantos. Hay gue apretar .... y no os
compadezcáis de mí si veis q11e reviento, porque necesito
echar un espinazo que sea á la vez tronco de olivo y va·
ra de mimbre.
Aquella tué una jornada heroica. Los cavadores, vien·
d'o cuan gallardamente trabajaba Apolinar, mermaron ci·
garro.,, ahorraron coloquios, apresuraron meriendas y Sal•

171

EL MUNDO ILUSTRADO.
caron el unto á sus brazos. Al poner el sol, no presentaba aquella cara burlona, henchida de risa, con que apareció entre las brumas de la mañana, sino otra muy grave,
casi austera, que parecía complacida con la ofrenda del su·
dor humano que riega el terrón y fecundiza el mundo.
Al dar de mano, dijo el jefe de la cuadrilla:
-¿No has visto la sementera'/
-No.
Y Apolinar sintió una vergüenza muy honda por aque·
lla confesión hecha en pleno campo.
-Pues vamos, hombre; hay día para todo. Tengo una
disputa don tu primo Epifanio: él, que lo suyo es mejor;
yo, que lo tuyo. Como sementera tempr~na, la cebada nos
llega á la rodilla; el trigo parece un forra1al.
Y fueron al sembrado, que con su verdor alegraba el alma, y en ella sintió Apolinar una. voz goz~sa que p~recía
brincar en otra mancha verde y lozana, gntándole: 1Todo
es tuyo; regocíjate, ó no eres hombre!
.
Y se regocijó honradamente, p~ter~alment~, como. si to·
da aquella vigorosa fuerza germinahva hubiese sahdo de
sus propias entrañas; .
.
.
-¡Yo, que no habia visto esto! ¡.Maldito sea el Casino y
las cartas y quien las inventó! i.Maldi~os los tabernácul~s,
que nos chupan el tiempo y no nos de1an ver esta gloria,
esta bendición de Dios derramada por los campos.
Los sembrados del primo Epiíanio no resistían la coro·
paración. La tierra era la misma; pero rutinas, codicias,
caprichos, ignorancia y necesidad la habían esquilmado y
empobrecido. El viejo jornalero explicaba el caso.
-Dale á un trabajador carne y vino; á otro, papas y to·
mates. Eso es la tierra: un trabajador. Según le eches,
así produce.
Apolinar sintió que otro amor sano y fuerte se le entra·
ba en el alma: el amor á la tierra, el amor á lo suyo, el gozo íntimo y callado del que posee, del que se conforta al
calor del surco, como semilla que germina, brota, crece y
se reproduce.
-¿ET\ qué estaría yo pensando? Tío Agapito, usted me
hace un hombre. Voy á echarme al cat"po como una fiera.
-¡Al campo, al campo! Esa es la ubre .... ¡Si vieras á
cuánto gandul mantiene el campo!
-Yo soy el primero. .Mejor dicho, lo fuí. Ya soy otro.
Me duelen los pies .... zapatos de vaca ... me duele la cabeza ... tir..ré este apestoso &lt;bombín&gt; y compraré un soro·
brero de esos fuertes, como si los hicieran de cerdas de
cochino. No más vestidos de Carnaval. Tío Agapito, un
abrazo, y pídale usted á Dios que allá, por la primavera,
pueda yo comer hierba sin doblar los corvejones.

***

No durmió bien, porque el excesivo cansancio riñe con
el sueño. En las manos parecían arder sus huesos desen·
cajados; el espinazo se le engarrotaba .. :. y en. m~dio de
sus dolores. otro sentimiento nuevo lo 1ba conquistando
mansamente· un sentimiento de infinita piedad hacia el
jornalero d~sheredado, que todos los días, á cambio de
unos cuartos roñosos, aumenta el caudal ajeno con bárbaro
derroche de su propia vida. Y como á la madrugada oye·
se cantar al gallo, pregonero de su deber y compromiso,
volvió á ver la claridad del naciente día, y otra vez cogie·
ron sus doloridas manos el azadón lustroso, y el sudor
del amo cayó como lluvia fecunda en la heredad, quepa·
recía estremecerse de amor y agradecimiento.
Y un día tra¡ de otro se fué curtiendo al sol y al aire, y
mientras más se endurecía la corteza, más nobles blanduras aparecían por dentro.-Como la viña de Apolinar no
hay ninguna. La sementera de Apolinar es la capitana.
¡Qué suerte de hombre!-Este era el tema de conversación
entre la gente labradora. Los jornaleros se disputaban la
casa, porque había formalidad y trago ~e vi~o, y allí no se
hacía el agio vergonzoso para la baJa de Jornales. Con

Apolinar trabajaban los sanos, los hombres de empuje, estimulados por su ejemplo.
Pasó el invierno y el sol primaveral vistió el campo de
gala. Los habares en flor henchían el aire de aromas pu·
rísimos¡ los trigos azuleaban, los cebadales se mecían orgullosamente á compás del viento, las yemas del higueral,
reventando al esfuerzo de las primeras hojas, tendían al
sol una espléndida gasa de oro verde .... y los viñedos
extendían sobre la rojiza tierra otra gasa de pámpanos, y
ya el olor tempranero del cierne se esparcía como una
caricia dulce y vivificante.
Llegó el día de la prueba; el día temido y deseado en
que Apolinar tenía puestos todos los grandes anhelos de
su vida. Antes que el canticio de los gallos sonaron las
campanas de la torre con un repique de gloria, de alegría,
como voces de un coro nupcial que celebrase las bodas
del cielo y de la tierra.
No pudo Lucía convencerá su padre de que, al menos
aquel día, debiera pasarlo con la chaqueta puesta.-.Me ajo·
garfa.-Y por parecerle esta razón de suficiente peso, no
daba otra. Con orgullo hereditario cubría su bust de
oso polar co11 limplsima camisa de lienzo, por entre la
cual se desbordaba la cresta pelambre como maceta frondosísima. Cuando entró Apolinar, ya estaba allí el primo
Clímaco, la hermana Bella con su dilatada prole, los traba·
jadores de la casa y varios vecinos, atraidos por aquellos
olores de cocina y fritanga, fieros despertadores de la gula.
-Que los tenga usted muy felices, tío Juan y la com·
paña.
-Apolinar, tantas gracias, y lo mesmo digo.
Vaya, aquí tiene usted la gallinaza de hoy, que parece
un bruño.
Y sin pedir permiso, fuese á la cuadra y trajo un braza·
do de amapolas, que tiró al suelo.
-Tío Juan, eche usted cuenta.
Y más ágil que un pájaro, doblóse y pescó un manojo
de hierba en flor que le &lt;'aía sobre el pecho como una llama.
-Si usted quiere, me la como.
-No tienes que comerla. El toque está en trincarla.
-Lucía, coge el ascua más grande que haya en la horní·
Ua: hala, ya está. Tío Juan, encienda usted su cigarro, y
si quiere usted liar otro por mí no hay apuro: que ni me
meneo, ni bailo, ni soplo ni sacudo .... ¡Como que tengo
aquí un callo que parece una onza de oro!
-Ya está. Ahora ... . justo, las tres cosas. Ahora, tú, Lucía, abraza á este bruto.
El bruto no esperó á Lucía¡ él la abrazó con toda su
fuerza.
-Tío Juan, ¿,de veras es para mí?
-Para ti, cernícalo. Y dale gracias al gallo que te curó;
porque ni yo tengo dolor de ijares ni cosa que se le pa·
rezca.
-;,Entonces? ..... .
No seas borrico-dijo Lucía.-Padre quería quemadrugases¡ si no madrugas, no me abrazas.
Apolinar soltó un relincho estrepitoso¡ un relincho de
salud, de amor, de fortaleza y de ventura.
-¿Sabéis lo que soñé esta noche'(-dijo el tío Juan.Pues que yo era el Padre Eterno, y esta mi cordera era la
España, y yo se la daba á una itente nueva, recién venía
no sé de aónde, con la barriga llena, y los ojos relucientes,
con callos en las manos y el azaón al hombro ..... .
Un alarido triunfal hendió como dardo sonoro el aíre
azul de aquella serena mañana de estío. El sol, deslumbran·
te, caía en lluvia de oro sobre los aperos de labranza; dos
mariposas de color de fuego volaban bajo el fresco toldo
de pámpanos, y el alegre requique de las campanas pare·
cía responder, allá, en lo alto, al alborozo de la raza nue·
· va, de la raza fuerte, que abría su fecundo surco de amor
en la llanura humana.
JosÉ

NOGALES.

�.

EL MUNDO l !.U'&gt;li{i\D("l

172

Et

173

MÚÑDÓ ILtJS1'RAÍ)Ó

Las Fiestas de Caridad

ADORNO DE LA FACHADA DEL TÍVOLI.

CUADRO ALEGÓ~ICO DEL " DÍ!\. DE REYES,'' REPRESENTADO EN LA CASA DEL SR, TENIENTE CORONEL PORFIRIO DÍAZ.
LOS PERSONAJES ES'fUVfERON Á CARGO DE LOS GRACIOSOS HIJOS
DEL CITADO CABI\LLERO.:

El domingo último hubo dos dedicadas al noble fin de voli del Elíseo, bajo el patronato del Comité de Caridad
socorrer á los damnificados; una de ellas fué un desfile de de la colonia italiana, fiesta que nos pareció poco concuseñoritas á bordo de automóviles, quienes recorrieron las rrida, sobre todo si se tiene en consideración el elevado
calles de la octava demarcación de policía, colectando fon- fin á que se dedicaron sus productos.
dos. La colecta, hecha en una forma tan original, dió mu y
Por una parte el gran entusiasmo que hubo por la corribuenos resultados y el fondo de caridad se aumentó nota- . da de toros, y por otra lo muy desacreditadas que están ya
blemente.
las kermesses, hicieron que el público se abstuviera de
La otra fiesta fué una kermesse que se efectuó en el Tí- asistir á la fiesta organizada por el comité italiano, á pesar

¡

-•
~(

..

~I

PROYECTO DE MANICOMIO GENERAL POR EL SR. INGENIERO PORFIRIO DÍAZ
ASPECTO~QUE P{lES$Jff~ e ~ANDO~EST~lTERMINADO .

GRUPO DE VENDEDORAS Y COMPRADORES,

�EL MUNDO ILUSTRADO

175

EL MUNDO ILUSTRADO

El Centenario de Poe

PUESTO DE CONFETI!

de que se ofrecieron en los programas varios atractivos.
Sin embargo, en vista de que todos los elementos para la fiesta fueron cedidos, sin remuneración, al comité,
el tívoli, la luz, el confetti, los dulces, los cigarros y las
cervezas que se consumieron, es probable que la kermesse
haya dejado una suma digna de tomarse en consideración,
pues en esa clase de fiestas los gastos son muy crecidos.
Por la mañana, el señor ministro de Italia estuvo en el
tívoli, y con su presencia dió animación á la kermesse;
por la tarde el entusiasmo fué un poco mayor, y á las diez
de la noche, hora que se había fijado para la terminación
de la fiesta, fué necesario prolongarla por una hora más

pues el público se negó á retirarse á la hora marcada por
los programas.
Uno de los mayores atractivos fué el que los puestos estuvieron á cargo de las principales familias de la colonia
italiana, que se prestaron galanh:mente á atenderlos, para
dar mayor lucimiento á la fiesta.

..

• •,.

Nuestro~fotógrafo obtuvo algunas)uenas instantáneas de
la kermesse, las cuales acompañan estas líneas, para dar á
nuestros lectores una idea má'i aproximada de lo que fué
la fiesta de caridad del último domingo.

El 19 de Enero se ha celebrado en los Estados Unidos el
primer centenario del nacimiento de Edgar Allan Poe, el
más original, el más inspirado, el más grande de todos los
poetas de esa raza y uno de los más excelsos del Continente americano.
El nombre Poe es corrupción americana de De la Poer ó
Le Poer, viejó nombre italiano que parece derivarse del
del dio Po. En el siglo IX un barón aventurero de esa fa.
milia salió de Italia y se estableció por algún tiempo en
Normandía, de donde pasó á Inglaterra, atravesando el
pah de Gales, y llegó á Irlanda, donde estableció una rama de la casa Poer.
Descendientes de este aventurero italiano vivían en Irlanda en 1327. El nombre de la familia era entonces Le
Poer, en la forma francesa. La gran guerra civil de ese pe·
ríodo, que devastó toda Irlanda, resultó de una lucha personal entre Mauricio Desmond y Arnold L. Poer. Este era
un crítico, tanto como un héroe. Se hizo famoso por su
aventura al rescatar á Lady Geraldine, que estaba prisio·
nera en una alta torre, á punto de ser ejecutada.
Durante la edad media, los Le Poer siguieron la quieta
vida de los gentilhombres ingleses. Se hicieron notables
como defensores de Irlanda en la invasión de Cromwell.
Esta defensa costó caro á la famtlia, porque su fortuna y
sus tierras les fueron arrebatadas por el «Protector y sus
aliados&gt;.
. David Le Poer pasó á América con sus padres á media·
dos del siglo XVIII. Se detuvo en P-ennsylvania, luego en
Baltimore, donde llegó á ser rico comerciante. Su tercer
hijo era David Poe, estudiante de leyes, bohemio soñador,
que se enamoró y se casó clandestinamente con Elisabeth
Arnold, actriz inglesa de buena familia. Su matrimonio le
costó el ser desterrado de Baltimore. Entonces emprendió
una jira artística con la compañía en que su esposa trabajaba, y con ella recorrió el país. De este bohemio matrimonio nacieron dos hijos, de los cuales Edgar Allan Poe
vino al mundo en el año de 1809. ¿Dónde ocurrió su naci·
miento? Los habitantes de Noríolk, Virginia, mnestran
una casa como la cuna del gran poeta; los bostonianos
aseguran con firmeza que nació en el Hub¡ pero lo queparece más exacto es que Maryland y no Massachussetts ni
Virginia fué la cuna del genial poeta. A Baltimore corresponde el derecho de llamarle su hijo. El 19 de Enero de
1809, Edgar Allan Poe nació en la ciudad de :Saltimore, en
el número 9 de Front Street, que en aquella epoca era una
casa de huéspedes ocupada por actores. La infancia de
Poe transcurrió, parte en Richmond y parte en Inglaterra.
Su madre murió cuando él no había cumplido tres años
aún, y fué adoptado por John Allan, de Richmond, ~or lo
cual recibió el nombre de Edgar Allan al ser bautizado.
Los años que pasó allí fueron los más felices de su vida.
Ingresó á la Universidad de Virginia, donde parece que
se disgustó un poco con el estudio de las clásicos y se despertaron sus deseos marciales, porque de allí pasó á la es·
cuela militar de West Point, donde se encontraba en plena adolescencia. Era inevitable que, además de su inclina·
ción al ejército, la carrera de Poe en la escuela de West
Point fuera un fracaso. ¡Qué! ¿se puede encadenar al águi·
la el alma ansiosa de un poeta, .dei:itro de la rutina de la
escuela militar? En poco tiempo consiguió ser expulsado.
Quería salir del ejército y deliberadamente buscó su expulsión.
En seguida regresó á Richmond, donde encontró todo
cambiado. Su buena madre adoptiva había muerto y Mr.
Allan se había casado de nuevo, esta vez con una joven.
Ya Edgar no fué el hijo pródigo á quien se recibe con festejos: era un intruso. E~ el hogar de Allan había un hijo,
y el poeta, hijo adoptivo, resultaba ser un extraño. Al comprenderlo Edgar, que era demasiado orgullos", no quiso
ser una carga por más tiempo. Partió de la casa de Rich·
mond para siempre y pasó á Baltimore, su ciudad natal.
Sin dinero, sin amigos, sin mas patrimonio que su divino
arte, ese muchacho mimado-se-encontró sujeto á sus pro·
pios recursos.
Los tres ó cuatro años que siguieron á su partida de la
casa de Allan han sido llamados clos años silenciosos&gt; por los
biógrafos del poeta. Si lo fueron, su silencio fué elocuentísimo. Nunca volvió Poe á disfrutar de tal tranquilidad y
de dominio sobre sí mismo como en aquellos llamados
años silenciosos. ·Los que pasó en Baltimore marcaron
sus-primeros éxitos literarios, el advenimiento del amor y

EDGAR ALLAN POE.

su casamiento. Finalmente conoció su destino. Allí encon·
tró á su tía María Clemm, media hermana de su padre, separada de su orgullosa familia á causa de, un matrimonio
desafortunado. Vivía humildemente en una buhardilla, y
trabajando en costuras y labores manuales se sostenía y
sostenía á su hija Virginia, entonces de diez años, frágil,
delicada.
A esta puerta llamó Edgar; la encontró bondadosamente
abierta y fué recibido con ternura. Compartió con ellos la
buhardilla. Frente á frente, por fin, de sus ideales, Poe se
encontró libre para elaborar sus fantasmagóricas producciones: la música y el ensueño de su poesía. La. pobreza no
le oprimía demasiado. Estaba protegido por la señora
Clemm, hábil ama de casi. y que, por algún tiempo, fué la
única que sostenía la casita.
En Baltimore fué donde Poe empezó á darse á conocer
por sus obras literarias.
En el año de 1833, el «Saturday Visitor», semanario de
literatura, anunció que daría un p remio de cien pesos á la
mejor poesía y al mejor cuento. Ed¡(ar Poe resolvió entrar
y envió sus «Historias del Folio Club», serie de relatos
fantásticos, para dis¡mtar el premio; y para el concurso de
poesía escribió «El Coliseo&gt;, una de sus más notables com·
posiciones.
Poe ganó el premio de los cuentos con el que se titula
«El Manuscrito encontrado en una botella». Puede imaginarse con qué orgullo se precipitaría en su casa para anunciará la tía Clemm y á Virginia la buena nueva.
Por algún tiempo la serenidad y la calma reinaron en el
hogar. En esa época conoció á Kennedy, que despu és ocu·
pó un lugar prominente en el gobierno del Presidente
Tyler.
· Mientras tanto, la hermosa Virginia crecía, y el afecto de
Poe se convirtió en amor apasionado. A causa de la extre·
macla juventud de la joven, que apenas tenía catorce años,
la señora Clemm se opuso al matrimonio inmediato. Pero
fhé en vano. Los dos la persuadieron de que diese su con·
sentimiento, y en Septiembre de 1834 se casaron en la Iglesia de San Pablo, en Haltimore.
· Poco.después del matrimonio, Poe recibió proposiciones
para ser socio editor de uu nuevo semanario de literatura
que acababa de aparecer en Richmond. Para él, que había
sufrido grandes privaciones, la per,pectiva de un trabajo
firme y remunerativo llegó como un dón del cielo, y lo
aceptó con ansia. La familia se trasladó á Richmond.
' El mundo-cuando menos el mundo literario-conoce la
obra maravillosa que Poe llevó á término en Richmond
como editor del «Mensajero Literario». Una nota favorable
del «Mensajero&gt; significaba el éxito de un 1 ihro ·nuevo y

�tt~MUNDO 1Lt.JSTRAi&gt;0
muchas reputaciones fueron deshechas 6 establecidas por
su sátira mordaz. Pero el carácter indisciplinado de Poe
le hizo que lo inevitable ocurriera: tuvo una disputa con
el propietario del periódico. Poe era difícil de tratar porque pocos le entendían.
Nueva York fué la siguiente estación en la carrera del
poeta. Una gran reputación literaria le había precedido, y
desde luego fué hecho ayudante del Di~ect~r de la &lt;Ne_w
York Review&gt;. Era esta una nueva pubhcación que. ba10
la brillante dirección de Poe, llegó á ocupar un sitio de
primer orden. Allí su reputación creció más todavía. Pero
también le proporcionó muchos y muy encar~izados ene·
migos. Los primeros tiempos ·de su permanencia en Nueva
York fueron felices; pero la felicidad es siempre un huésped transitorio, y pronto surgieron las nubes de borras7a.
Escritores medianos ocuparon sitio preferente en la revista, en tanto que á él le dieron lugar secundario. No podía
tolerar esta situación.
De allí pasó á Philadelphia en 1838, donde pe~aneció
seis años y regresó á Nueva York. En e:sta época fue cuando escribió cEl Cuervo&gt;. Apareció primero firmado con
seudónimo¡ pero su autor fué gradualmente conocido y
exaltado. Como Byron, Poe surgió casi repentinamente al
pináculo de la fama. Allí también murió su esposa.

fia eiedorai, y ai día s-iguiente fué á participar de las
elecciones, cuando todavía estaba en estado de inconsciencia. Así que terminaron con él, le arrojaron á la calle,
abandonándole á su propia suerte. Acertó á pasar por allí
uno de sus parientes y le encontró tendido al pie de la
escalera del viejo museo de Baltimore, en estado comatoso.
Era día de elecciones, y el pariente de Poe pensó que
aquel hombre se había excedido en el beber. Le miró más
cerca y vió, con horror, que era su primo Edgar. Hizo acer·
car un carruaje y condujo á Edgar al hospital Wáshing·
ton, dcmde los médicos lucharon tres días por tres días pa·
ra salvarle; pero no lograron que recobrara el sentido pa·
ra referir lo que había pasado. Diagnosticaron que se trataba de envenenamiento de la san~re, empeorado por la
debilidad del corazón. Fué mortal. En la mañana del 7 de
Octubre á la madrugada, Edgar Poe expiró. Dícese que sus
últimas palabras fueron: &lt;Quiera Dios que alguien me
arranque los sesos&gt;, y después: &lt;Señor, ten piedad de mi
pobre alma&gt;.
Al día siguiente fué sepultado en el cementerio de
Wetsminster, en Baltimore, junto al sitio donde descansa
su abuelo David Poe. Allí se alza un sencillo monumento,
erigido con fondos que un grupo de mujeres de Baltimore
reunió, y fué inaugurado en 1875.

*
DANZARINA PARISIENSE

SEPULCRO DE POE,

Poco después comenzó también la vida disipada que
tanto y tanto se le ha reprochado. Hizo repetidos viajes á
Baltimore en los dos escasos años de vida que le quedaron. La ciudad ejercía sobre él una mística atracción, qui·
zá porque esperaba encontrar en ella otra vez los días de
paz y de alegría, que fueron los de su infancia. En una de
esas visitas á Baltimore escribió cLas Campanas&gt;, el más
sonoro de todos los poemas escritos en lengua humana. La
tradición ha recogido, como un tesoro, una anécdota que se
refiere á esa composición: Una noche, Poe salía de la Bi ·
blioteca pública y se encaminaba á su casa por la calle de
San Pablo. Nevaba, y las campanas de la iglesia cercana
repicaban álegremente. El sonido vibrante le hirió con intensidad, y entonces él buscó ans~osamente en sus bolsillos
lápiz y papel. No los tenía. La~ hendas estaban ce~~das, y
mientras tanto se estaban perdiendo frases exqu1S1tas. Se
precipitó en la escalera de _la casa en que vivía ~· ~; Gi·
les. El juez en persona abrió la puerta, y Poe le pidio pa·
pel y pluma. El juez vió que era un caballero, le invitó á
entrar en su despacho y se retiró cortésmente. Al cabo de
poco tiempo, volvió adonde había dejado á su extraño
visitante, y encontró que ya se había ido; pero en la mesa
se encontraban las tres primeras estrofas de &lt;Las Campa·
nas,, que el juez colocó más tarde en un marco y puso
en sitio de honor en su despacho.
La última escena en la vida de Poe,·lo mismo que la primera ocurrió en Baltimore. Fué una escena mist eriosa,
y po~os detalles auténticos de ella se conocen. Lo único
cierto es que en la noche del 4 d e Octubre de 1849, Edgar
Allan Poe llegó á Baltimore. Se dirigía al Norte á casarse
y se le vió descender del tren de Richmond y entrar á una
vinatería cercana. Lo que sucedió después, en pocas palabras, fué: Dióse á beber ~n una banda que iba de campa·

¿Qué te has hecho, pequeñuela danzarina, que miré, hace ya dos años, en una barca del Sena, al empezar una cla·
ra noche otoñal? En medio del trágico río, cuyas olas
apagan los estertores de los suicidas; en medio del río de
amor, que oye el ardiente cantar de las sirenas, bailaste so·
bre los inmóviles talones de la barcaza, envuelta, como en
una sutil gasa de oro, en la lumbre amarilla del Poniente.
De pie entre la muchedumbre del antiguo arrabal que
aplaudía tu gracia, pude mirar tu frágil cuerpecillo de li·
bélula, vibrante al son pausado de la flauta y al redoble sonoro del tamboril. Y evoqué á las otras locuelas que bailaron ante mis ojos: á la húngara nómada, ritmadora del
paso en una calle de Lisboa; á la joven árabe que entreabría
sensualmente la roja herida de su boca en las sinuosidades
serpentinas de la danza, en la Puerta del Sol de Madrid....
á la núbil serrana que en honor mío bailó una tarde en el
patio de una choza rústica, al arrullo de los vientos monta·
tañeces y al fulgor de rosa de un crepúsculo del trópi·
co . . . . Pero no te parecías á ellas . ...
Eras única con tu voluptuosa cabellera de una negrura
sepulcral: con el luto de tus pupilas y con tu traje de
muerta, sombrío desde la gorra negra hasta las zapatillas
negras. Sólo tu rostro y tus manos fulguraban con res·
plandores de alabastro. Semejabas un largo lirio blanco
envuelto en un jirón de la sombra ó una marmórea esta·
tua vestida de tinieblas. Y por ese intenso contraste eras
más seductora, más inquietante, más misteriosa. Tu juventud y tu sexual encanto parecían florecer en el dolor.
Y tu baile, quizá por la mórbida languidez de los movi·
mientos y por la expresión inconsolable de tus miradas,
hacía pensar en cosas de martirio, en besos de angustia,
en abrazos nocturnos y siniestros.
¿Cuánto tiempo danzaste así, á la luz del ocaso, en el
dintel de la penumbra? ... .. . A mí me pareció un año de
tormento el mágico juego de tus pies y de tus curvas y me
asaltó una extraña- pena oyendo como en una pesadilla,
la cadencia quejumbrosa de la música. Porque adivinaba
algo trágico en toda tu persona y en tu faz infantil uno de
aquellos tormentos que hacen sangrar el corazón y las en·
trañas.
Y ahora pienso que tu danza-impulsada por la negra
miseria- era la d;tnza de la muerte.

177

EL MUNDO ILUSTRADO

Inerte del Arzobispo de Dnrango
El día 15 de los corrientes falleció en la ciudad cabecera de su arquidiócesis el señor Don Santiago Zubiría y
Manzanera, quien en sus µltimos'años desempeñó, con gran
acierto, el cargo de Arzobispo de Durango.
El venerable anciano se distinguió por su humildad,
pues á pesar de haber llegado á una tan alta jerarquía en
la iglesia católica, apenas si se hablaba de él, y era poco
conocido aun en los círculos católicos. Su muerte ha sido
muy sentida, y sus diocesanos lamentan sinceramente la
pérdida del buen pastor.

*

La Función del Principal
En nuestro número anterior nos referimos á una función
efectuada el jueves 14 de los corrientes en el Teatro Principal, organizada por el Honorable Ayuntamiento de la
ciudad, erigido en junta de caridad, á beneficio de las víctimas de los temblores ocurridos recientemente en el Sur
de Italia.
Como decíamos, la fiesta fué un acontecimiento, tanto
desde el punto de vista social, como desde el artístico, y
el fondo de auxilio recibió una suma considerable como
resultado de esa función; en el presente número publicamos una vista tomada durante ella por nuestro fotógrafo,
sin más luz que la que había en la sala, · y los retratos de
las damas que contribuyeron al éxito brillante de la fiesta.

Ilmo. Sr. D. Santiago Zubiría y Manzanera,
4rz1bíspo de Durango, t el 15 del actual.

F ROILÁN T URCIOS.

*

NU.ESTRO CONCURSO
No olviden nuestras lectoras que el día 8 de Febrero próximo se cierra el concurso. En nuestro próximo número
publtcaremos, por última vez, el grabado en que se ven
los ojos de las artistas.
Nuestras subscriptoras, que son, sin duda, afectas á las
tarjetas postales, pueden consultar sus colecciones, y en·
contrar los retratos á que corresponden esos fragmentos.

Vista tomada por nuestro fot6tra/o clitrante la función de caridad en el Teatro Principal.

�EL MUNDO ILUSTRADO.

EL MUNDO ILUSTRADO

178

!'

......

HOF MANN .·· LA~CO MPAÑIA DE TINA DI LO R E NZO.
LA APE RTURA _DE "FOLIES BERGERE."

Todo el México intelectual recuerda, con una grata evoca- .
cíón de triunfo, la despedida de Hofmann, ha.:e un año, en
el pórtico de Arbeu. El público, maravillado, electrizado,
enérgico de entusiasmo, vitoreó al glorioso polaco y á su
patria, levantando al primero en alto y paseándolo en
hombros, como un trofeo de gloria y arte.
Vuelve el artista á la tierra que tanto lo halagó una noche, su última noche de exhibición, y vuelve pensando:
«lo~ brazos que pujantes levantaron mi cuerpo hasta ponerlo en hombros amigos; las bocas que ¡!rifaron hurras á
mi nombre y vivas á mi patria, han de esperarme abiertos
con el mismo abrazo y con el propio grito.
«Yo vi cómo era ingenua su admiración, yo sentí cómo
era hondo su entusiasmo y oí de sus labios la despedi"d a
cariñosa de esa gente que invita á regresar: su proverbial
«hasta luego». Y pensé: he de ir otra vez á esa·ciudad que '
me quiso, me admiró y me dió alientos».
Y vuelve el artista; y los mismos que lo trajeron como
¡:nercancía explotable, comienzan por anunciarlo con un
apodo de cirquero. Ya no está solo el glorioso nombre en

SRA. GROSSI CARINI,

•

· muy notable dama joven de la compt.1ñ{a Tina di Lo~enzo.

JOSÉ HOFMANN,

el e"lf~nte píanista que nos visita por segunda:vez.

los carteles: ahora figura con un ridículo apéndice: Hofmann: el coloso del piano¡-dP.l mismo modo que,en lo"s
programas de un circo leemos sonriendo: Mr. Leotard: el
rey del trapecio.
Alll comienza la peregrinación de desencantos que el
artista recorre actualmente.
Abre su sila y á la esperanza de aquella despedida de
apot~os~s. Hdmann clava sus claros ojos en el público, en
su pubhco que él creía numeroso y ardiente como en aquella noche en que abrió el paréntesis de su ausencia corta.
Pero el exquisito artista ignoraba que aquí, en México, el
entusiasmo, la admiración y la ostentosa vocingh:ría acla·
madera son piedras falsas con que adornamos la pesada
corona de nuestra incultura.

•

179

�Residencias lujosas de México

EL MUNDO ILUSTRADO

180

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SRITA. MANUELA ! UGENIA TORRES.

SRA • .MARÍA L UI SA ESCOBAR DE ROCABRUNA.

_::'.;:¿;,.::__j

Damas que tomaron parte en la Junci6n de carídad del Teafrg Principal

Todas las celebridades artísticas que nos visitan recorren un camino fijo: son recibidas cou una cierta indiferencia· suben paso á paso y lentamente la escala del triunfo,
y e~ el último momento, cuando es víspera de la ausencia,
la desconfianza del retorno ó el remordimiento de la abstinencia hacen de aquella velada una noche de gloria que
engolosina al artista. Promete volver, se empeña en regresar y .... el desencanto le da la bienvenida.
Todos aquellos impetuosos ruegos de retorno¡ todas aquellas súplicas de regre"&gt;o, hechas por mil almas en una sola
voz de admiración, se han apagado entre las garras opresoras de la indiferencia y el olvido.
¡,Verdad: María Guerrero, Teresa Mariani, Tina di Lorenzo, José Hofmann? ¿Verdad que es justa mi acusación?
Tú, la última víctima de este pecado nuestro, me darás
la razón cada vez que hagas el rico dón de tu divino arte.
Mira: la sala está apenas concurrida. Los ojo~ que antes
eran sólo admiración, ya hoy se atreven á mir:trte como
jueces. Allí, en aquella luneta, una cabeza de cabellos
abundantes se mueve en protesta con una &lt;pose&gt; visible.
Dejas el piano y te saluda el ,aplaso unánime, sí-no pue·
den negártelo;-pero en el entreacto yo he sorprendido
juicios y apreciaciones que te discuten. Antes sólo escu·
chaba elogios y alabanzas que te glorificaban.
Y sin embargo, tu arte es el mismo, igual tu ciencia y
aún mayor tu sentimiento.
¿ Cuál es tu falta?
El regreso.
México no es país de golondrinas de arte. Vivimos en
un perpetuo invierno de indiferencia, en el que raramen·
te suele haber un día de sol.
¡Pobre golondrina la que en este sol desentuma sus alas!
Así también, como otro doloroso ejemplo, Tina di Lo·
renzo padeció el engaño.
Ninguna cQlllpañía extranjera nos ha presentado un
cuadro más homogéneo ni más brillante que el de la divi·
na actriz. Tampoco empresa alguna nos ha dado mejor
esplendidez en la_presentación de las obras.. En Europa
misma, rara es la que supera al lujo con que Tina regala
nuestros ojos.
Ultima prueba de ello es &lt;La Samaritana&gt; y en abundan·
cia cTheodorv, &lt;Adriana&gt; y &lt;Madame Sans Géne&gt;.
y sin ~mbargo, no basta á redimir el pecado de credu-

lidad ni el aparato deslumbrante de las obras, ni la ho·
mogeneidad de los artistas, ni el grato perfume del recuerdo que nos dejó su última estancia.
El teatro está vacío.
Solamente se llenan las funciones populares, para las que
suelen solicitar billetes algunos ricos de nuestra buena sociedad.
Tina pensó como Hofmann: ese público que en mi última noche de labor artística despojó de sus rosas todos los
cármenes de México para regarlas á mis pies; ese público,
que quebrantando su arcaica severidad gritaba en los palcos y en las calles hossanas á mi nombre, no puede aban·
donarme.
Puedo volver segura de mi triunfo. Y conmigo volverá
Falconi, que tanto celebraron¡ y Carini, que conmigo compartió diariamente los aplausos tumultuosos, y Nipoti y
Bonafini.-Y no podré ir sin Nerina-no habría &lt;Gioconda&gt;,-ni sin la Risoto, ni sin cualquiera de los que conmigo
han ido. Todos volveremos. ¡Todos!
Y aquí están, sí. Pero solos. Aquel público loco y turbulento, que agitaba pañuelos y derrochaba flores¡ en el
que hasta las damas, olvidando su recogimiento habitual.
se ponían de pie en los palcos para enviar, en la punta de
los dedos enguantados, besos de admiración á la gentil artista, aque\ público fanático era de un día de sol. Ha vuelto el invierno. Y las alas se entumen.
Tengo que repetirlo: Tina, Hofmann: México no es país
de golondrinas de arte!

.~

'

.. ..

·.,.

\.

***

El teatro Lírico, transformado en &lt;Folies Bergere&gt;, abrió
sus puertas con un éxito mediano.
Este espectáculo, popular en Europa, aquí tiene un sello de distinción y pulcritud que contrasta con el género
de sus actos.
En París, modelo de tales teatros, .l a vida de ellos está
en la diversidad constante de los públicos que los frecuentan y de los actos presentados. México no tiene más que
un público para fodos 1os espectáculos de este género, y es
insuficiente á sostenerlos todos. Menos aún si se les quiere
dar un ambiente de lujo. Ya sabemos que aquí sólo saben
&lt;linrtfrs~ ~os ciue carecen de medios para divertirse.
LORELEY.

CASA DEL SR, D, RA FAEL DE AROZARENA,

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�Residencias lujosas de México

185

EL MUNDO ILUSTRADO

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LA SUERTE LOCA (?)

Tiene la diosa Fortuna fama de ser ciega, loca, veleidosa
y otras muchas cosas á cual más injusta y poco adecuada,
al menos en nuestro tiempo. Quizás en la antigüedad la
Fortuna, que no había alcanzado la época de civilización
por que atravesamos, haya sido todo lo antedicho; pero indudablemente que ahora está muy corregida de esos defectos, si es que alguna vez adoleció de ellos.
La ciencia matemática, exacta por excelencia, invadió el
terreno que había sido reservado $Olamente á la suerte, é
inventó el cálculo de las probabilidades, con el que ató las
manos á la loca Fortuna y le quitó la venda de los ojos,
mal de su grado.
. Para probar la suerte que está curada de su locura y que
sus pasos están dirigidos por una vista perspicaz, está haciendo la fortuna de varios hogares de hombres trabajadores, que han luchado durante muchos años por obtener capitales que los pongan á cubierto de los horrores de una
vida de necesidades y de deseos no cumplidos.

•**

Para llegar á este fin, se ha valido de la Lotería del Estado de México, que celebra sus sorteos en la ciudad de
Toluca, y especialmente de sus sorteos extraordinarios de
diez mil pesos.
En nuestro último número dimes la lista de las personas
premiadas en los sorteos .,fectuados durante el año de 1908,
y por ella se habrán convencido nuestros lectores de lo
que decimos anteriormente, pues todas las personas ó corporaciones agraciadas son muy acreedoras al premio que
la suerte les hizo.
En el último sorteo de diez mil pesos, que fué el 46 de
la serie, el premio mayor tocó al billete número 6725, el
cual fué vendido en Veracruz por el agente de la lotería,
Sr. D. Pedro Z. Pernia, á los Sres. Noé Reyes y Justo Abello, empleados de la casa M . Perroux, premio que fué pagado en la ciudad de México en cheque número 24,465 á
cargo del Banco Central Mexicano. Los Sres. Reyes y Abe1 Premio de
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2
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10
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10
"
25

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$ 1,000.00
500.00
" 100.00
" 50.00
"11 30.00

50

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$ 15,250.00
4,000.00
" 3,750.00

"

$ 15,250.00

600

$ 24,000.00

Y aun colocándonos en el caso más desgraciado, supo·
niendo que no obtengíis ningún premio, es tan grato so·
ñar, mientras se trae en la bolsa el billete de la lotería, so-

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Para explicar más claramente el movimiento del sorteo
damos en seguida un detalle de la forma en que se distri'.
buyen los premios:
50.... . ...... . ....... . .
200 premios de $ 20.00
250
,, 15.00
"
"
100 aproximaciones
al
centenar que obtenga el premio de
$ 10,000.00 á $ 10.00

•••
' '

•••

No debemos olvidar que la Lotería del Estado de México
es la que se efectúa bajo el plan más liberal. Emplea el
sistema de premios directos, que es el aceptado por las principales loterías del mundo, y el uso que hace de sólo dos
globos, uno para los números y otro para los premios permite que todos y cada uno de los detalles del sorteo se
lleven á la vista del público, el que puede juzgar por sus
propios ojos de la legalidad de los manejos de los que tienen á su cargo los sorteos.
El próximo sorteo, con premio mayor de diez mil pesos
se efectuará en la ciudad de Toluca el sábado 30 del ac:
tual; hay que recordar que en él no jugarán más que diez
mil números y que. se sortearán seiscientos premios, que
representan, en conJunto, la respetable suma de veinticuatro mil pesos; para garantizar el pago de los premios hay
un fondo de cuarenta mil pesos, fondo que está gara~tizado con la firma del interventor que el Supremo Gobierno
del Estado ha nombrado para mayor seguridad del público, y depositado en el Banco del Estado de México.
Los dic:z mil billetes que juegan tienen, cada uno, un valor de cuatro pesos y están divididos en vigésimos que valen veinte centavos cada uno; de esta manera se pone la
suerte al alcance de todas las fortunas, y todos los que deseen hacerse de un capital que les evite fatigas é incomodidades en la vida, deberían apresurarse á comprar billetes.

$ 10,000.00
2,000.00
,, 1,000.00
1,000.00
" 500.00
" 750.00

El siguiente sorteo extraordinario, en las mismas condi·
ciones que el arriba anunciado, se efectuará en el local de
la lotería de Toluca, el veinte de Febrero del presente año.
Allí están los sorteos que os invitan á terminar una vida
de zozobras é incertidumbres, ó á aumentar vuestro capital con una suma muy considerable; si sois pobres, si ha·
béis pasado una vida de trabajos y privaciones, ha llegado
la hora de hacer que termine; si disfrutáis de una posición
acomodada y tenéis bienes de fortuna, debéis saber lo que
significan diez mil pesos aumentados al capital y lo que
éstos producen, invertidos de una manera cuidadosa; en
cualquiera de los dos casos debéis entrará la Lotería del
Estado de México para tener la gran satisfacción de di'i·
frutar á voluntad de diez mil pesos.
CASA DEL SR. D. 1!.AFAEL DE AROZARENA.

lla son dos laboriosos empleados cuya conducta los hace
muy acreedores á la distinción que ha hecho la suerte en
su favor; así es que una vez más ésta ha dado pruebas de
que está curada de su ceguera y de que obra con sensatez
y cordura.

"

$ 1,000.00

br,e t?do si esta lotería es de las que ofrecen garantías al
publico, ~e esper~; nunca el tenedor de u.n billete espera
p_erder; siempre hene la c?nfianza de que, al consultar las
hstas, va á encontrar su numero delante del premio gordo
y con esta esperanza se forman los más hermosos castillos'
y vive durante muchos días en el país de los ensueños'.
sólo este tiempo que se pasa viviendo en el más grato d¡
l~s mundos. cor~pensa con mucho el valor que se haya po·
d1do ga~tar en billetes, y esto, lo repetimos, en el caso más
desgraciado, que es en el que el billete no salga premiado
fi~uraos en el caso contrario, y entonces, seguramente qu;
n1 gastando el décuplo de lo que se gasta se habría pagado
no ya el valor del premio, ni la mitad del valor de las her:
mosas sensaciones quese reciben durante los días de espera, y después, cuando se tiene la seguridad de que la suerte se ha acordado de nosotros, y que, gracias á ella, representada por la Lotería de Toluca, va á empezar para noso~ros una vid.a llenad~ comodidades, y han acabado para
siempre los inconvementes de la estrechez y la incerti·
dumbre por el porvenir.

�EL MUNDO ILUSTRADO

186

lJná Gran Obra de Arte
Ocasión Excepcional
Entre los cuadros presentados al «Salón» en París el año
próximo pasado, obtuvo una de las más codiciadas distinciones uno calzado con la firma de H. Chartier, que representa el episodio culminante de la batalla de Marengo.
La medalla concedida á Chartier no ha sido una sorpresa
para los que están al .tanto del mov~miento artístico. en
Europa pues el citado pmtor es ventaiosamente conocido
en el ro'undo del arte, y no es la primera distinción de este
género que recibe, sobre todo en ~ua~ros de batallas y episodios militares, que son su especialidad.
.Este cuadro, del, que publicamos una re~roduc~ió~ en ~a
plana adjunta, esta actualmente en esta ciudad ~ disposición de los aficionados á los buenos cuadros, quienes podrán:admirarlo á voluntad á la hora que gusten.

***

Para que nuestros lectores se den cuenta de la importancia del episodio representado en el cuadro, vamos á refrescar sus recuerdos históricos.
Era primer Cónsul de Francia Napoleón Bonaparte y el
«Gran Ejército&gt; contaba sus triunfos por el número de sus
hechos de armas. Por todas partes por donde iba el genio
militar del siglo XIX le acompañaba el ángel de la Viéto·
ria, 'Y su -gran sueño de conquistar el mundo parecía en
vías de realizarse.
Desde el principio del año de 1800, Napoleón se hallaba
empeñado en guerra con Austria, y el 14 de Julio del cita·
do año se trabó un combate en el Sur de ese país, cerca de
la frontera italiana¡ el encuentro se inició en las primeras
horás del día y duró has1a después de las doce del mismo.
A las dos de la tarde, Napoleón ordenó la retirada hasta
el pueblo de Maren~o, y el éxito de la batalla estaba muy
dudoso, con todas las apariencias de una derrota para el
Gran Ejército.
Una vez en Marengo, el general Desaix, desesperado ante
lo que parecía un descalabro, se dirigió al Cónsul y le dijo:
«Señor aún es tiempo de la victoria&gt;¡ ante estas palabras,
reacci~nó el espíritu napoleónico y ordenó al mismo Desaix que se pusierá á la cabeza de seis mil hombres y diera
alcance á los austriacos. Desaix, acompañado por el ayudante de campo Savary y por el general Murat, selanzó en
persecución del el!emigo, al que alcanzó en un lugar situado á ocho kilómetros de Marengo.
En este lugar se trabó el combate, que terminó á las seis
de la tarde con una victoria decisiva para el ejército
francés; en él campo de batalla no quedó un solo austriaco
vivo.

*••
A las cuatro de la tarde, el gran ejército pasó por delante de una eminencia, en la que se hallaba situado Napoleón, y la vista del gran genio de la guerra ejerció en los
soldados el efecto enardecedor que ejercía siempre, efecto
que tuvo gran influencia en las victorias obtenidas.
Este momento, en que todo el ejército saluda al futuro
emperador, es el que escogió Chartier para su cuadro¡ las
tres figuras principales que se ven en él, son lo~ dos generales: Desaix y Murat y el ayudante Savary, quienes saludan á Napoleón con sus espadas. La figura del C6nsul, sobre su caballo blanco y rodeado de su Estado Mayor, se ve
en el fondo.
Pocos minutos después de este saludo cayó herido el general Desaix y murió sin haber tenido mas que la intuición
d e ~u victoria, la cual fué completada por el general Mural.
La copia que publicamos, como ilustración á estas líneas,

da una idea aproximada de la ejecución y ;del dibujo del
gran cuadro; pero no se puede apreciar, en ella, el colorido
ni la expresión de las figuras de la misma manera que se
puede estimará la vista del original.
1t

1 •

Decíamos antes que el cuadro se halla en nuestra ciudad
aficionados, y vamos á ver cómo fué esto:
Los propietarios de la joyería cLa Esmeralda&gt;, señores
Hausser Zivy y Compañía, son grandes aficionados á las
bellas artes, y llevados de su afición, nos han hecho conocer varios cuadros de celebridad y renombre universales.
Un representante de esta casa, durante su último viaje á
París, adonde va con frecuencia en busca de novedades
vió el cuadro que motiva estas líneas, y no pudo resistí;
á la tentación de darlo á conocer entre nosotros; para ello,
sin reparar en gasto~, lo compró, lo hizo empacar y lo envió á nuestra capital, donde se halla ahora á la vista de
los amantes del arte.
La tarea de empacar un gran cuadro, que al mismo tiempo es un cuadro de grandes dimensiones, no es fácil, y
muchas obras de arte han sufrido deméritos en el viaje por
falta de precauciones¡ pero esto no sucede nunca á aficio·
nados y artis,tas como los señores Hausser Zivy y Compañía;
el cuadro fue empacado, embarcado y transportado bajo la
vigilancia personal del enviado de la casa, y llegó á la
gran joyería de la esquina de San Francisco y Espíritu
Santo en el mismo estado en que salió del "Salón."

y que pueden admirarlo á su sabor los

***
Una vez llegada la tela á México, lo más importante era
exponerla de una manera digna de ella; por sus dimensiones no era posible exhibirla en los aparadores de la casa y
fué necesario colocarla en el entresuelo, en un lugar
desde el cual pudiera ser vista por todos. La tela se halla
al terminar la escalera que conduce á los departamentos
altos de la casa, colocada de manera que luzca todos y cad~ ~no delos detalles que la han hecho famosa, y que la
hicieron acreedora á una de las distinciones más altas á
que puede aspirar un artista.
Pero los seño~es Hausser Zivy y Compañía, guiados siem·
pre p~r .sus aficiones artísticas, no se conforman con poseer
y exhibir. la maestra. ~bra de arte con que han enriquecido
su ya ':ahosa. cole~~i?n de cuadros, sino que la quieren
poner a la d1sposicion de los amantes del arte pictórico,
para que quede como una de las más preciadas joyas artísticas de las galerías mexicanas.
No obstante las grandes dimensiones del cuadro y las dificultades que ofreció su traslación, y no obstante el gran
mérito que tiene, por ser una de las medallas del último
sal~1n de pintura, ~~s actu~les ~oseedores, los propietarios
de La Esmeralda, han fiJado a la tela el valor de seis mil
pesos, verdaderamente insignificante, si se tienen en cuenta las circunstancias precitadas.
Así es que los aficionados á las bellas artes, no sólo se
podrán recrear ante la contemplación del hermoso cuadro, sino que podrán conservarlo entre los muchos tesoros de arte, de los que justamente se muestra orgullosa
nuestra capital.
Los artistas están de plácemes, y los señores Hausser
Zi vy y Compañía se han hecho acreedores á la gratitud del
arte mexicano, por s~ loable tarea de traer y poner al alcance de nuestros artistas obras de tan grande importancia
eu el mundo del arte pictórico.

, MUNDO ILUSTRADO ,

181

�EL MUNDO ILUSTRADO

188

EL ENIGMA
Novela por J. Berr de Turique
Traducida e,pecialmente para "El Mundo lla,trado"
(CONTINUA)

-Que pase-dijo.
Apareció Teresa. Y como Lucy, ceremoniosa se adelantaba á su encuentro: ¿Sabías quién era yo al consentir en
recibirme ?-le preguntó inmediatamente.
-Sí lo sabía. Sin haber recibido aviso personal de tu casamiento, leí la noticia de él en los periódicos.
Luego, haciendo seña á Teresa de que se sentara, y acomodándose frente á ella un poco lejos, añadió con cierta
altivez en la voz:
- l Tienes algún servicio qué pedirme? Estoy enteramente
dispuesta á otorgártelo si me es posible.
Teresa acercó su silla á la de Lucy, y con v,oz humilde:
¡No seas mala! si mis padres te han causado mal, yo no tengo la culpa de ello¡ y te aseguro que sufrí mucho al no
vol ver á verte.
Lucy, sin embargo, no cedía.
-Empero, he tenido razón al suponer que tu visita no
es sin motivo interesado ..... .
-Sí. ...
-iAh! ¡Bien me decía! Escucho.
Teresa se acercó más.
-Desde
luego, ante todo-dijo-quiero que sepas que si
......... .. .. ..... .. ........... ··· ·· ·· ........ .
no te dí parte de mi casamiento, al principio del invierno,
Lucy, instalada en su escritorio, acababa de comprobar es que necesitaba á toda costa que Máximo no te viera allí
que no había tinta en su escritorio y se levantaba ya para presente.
pedirla, cuando sonó el timbre de la puerta.
Lucy se levantó.
-¡Con tal que no sea una visita!-dijo. ¡No sería agrada•
-Confieso que no comprendo. Amo á mi esposo. Mienble .... para estas pobres cuentas!
tras más tiempo pasa, mejor advierto que no he amado
nunca más que á él. iPor qué había de causarme la menor
molestia la presencia de tu hermano!
-A ti, tal vez no .... Pero te repito, era indispensable
que Máximo no te encontrase.
Desde hacía tiemp? q1;1e Máximo no existía ya paraLucy.
Con un ademán indicó á Teresa que esas historias del
pasado habían dejado de interesarle.
-Si qt..isieras- -le dijo-decirme desde luego ¿cuál es el
objeto de tu visitai'
-A eso voy-respondió Teresa.
Pero su turbación era visible en este momento. Ya no era
turbación, era una verdadera angustia. Las palabras que
quería pronunciar se detenían en su garganta.
Lucy había querido con mucha ternura á su amiga en
otro tiempo, para permanecer insensible ante semejante
emoción.
Ya sentía ceder toda su hostilidad.
Se preguntaba también, no sin inquietud ó dolor, qué podía revelarle Teresa.
Ignorando todo lo de ella desde hacía varios meses. no
sabiendo en qué condi~iones se había casado, ni qué clase
de hombre era ese senor Nerville, creyó desde luego que
.)-se tratada de un drama íntimo.
¿Acaso había descubierto súbitamente Teresa que había
Al cabo de un segundo, Rosina, la doncella, entró llevan· hecho falsa vía, que había fracasado y le venía la necesidad
• imperi?sa de confesar su desolación moral á su antigua
do una tarjeta de visita.
-Esta dama desea hablar á la señora.
c?mpanera?.,, .. .'~ meno~ que. . . . ¿Si no era todavía po·
Lucy tomando la tarjeta, murmuró con aire de fastidio: s1ble en plena cns1s sentimental, temiendo ceder no te·
-¡N~ decía yo! La primera vez que hubiera deseado es- niendo á nadie en su derredor para que la sostuviera hu·
biese acudido para pedirle ayuda?
'
tar tranquila.
En todo caso, se trataba de una cuestión grave.
Luego leyó el nombre.: &lt;Señor.~ de NervilJe&gt;.
-lLa señora de Nerv1lle?-d1Jo,-Pero s1 no la conozco.
De otra man~ra, lcómo admitir que esa mujer. de un
¿Está. usted segura·de que es á mí á quien desea hablar?
carácter más bien orgulloso, se hubiese impuesto la moles·
tia manifi~sta que le causaba ese paso?
-Sí. Desea hablar á la señora de Duroc.
-Es extraordinario. ... ... No la conozco absolutamente.
Lucy, viendo que Teresa no llegaba á explicarse, le tomó
Ya Lucy tenía en los labios la orden de re~ponder que la mano y con tono afectuoso le dijo: Veamos, debes cono recibiría cuando una luz atravesó su espíritu.
Il:ºcerme bastante par~ saber qu~ soy incapaz de tener para
Sí. ... las~ñora Nerville era Teresa Tillier, Teresa, ya ca- ~1 el menor rencor, ~1 para nadie. lQué es lo que te pasa?
sada también desde hacía algunos meses, y que ni siquiera (.En qué puedo servirte? Cuenta conmigo enteramente.
había dado parte de su casamiento á su antigua amiga.
Teresa se había repuesto un poco. La expresión casi tierna del rostro de Lucy le devolvió el valor.
¿Qué podía significar esa visita?
-Pues bien .. .. esto es-dijo-. . . . .. es de Máximo de
Lucy vacilaba.
-No comprendo, pensaba ...... Puesto que habíamos roto quien vengo á hablarte.
Lt~cy! ya inclina~a á. l~ indulgencia, tuvo un ligero
toda clase de relaciones . . ..
movlllllento, como s1 qull!iera retirarse.
Pero la curiosidad fué más fuerte.

Luego, para defenderse á una posible acusación de pereza ó desorden, añadió: ¡Culpa es deRicardo, por lo demás!
¡No llego á nada con este odioso marido que no sabe ~ué
inventar para distraerme! Así es que ahora que me hbra
por una hora ó dos de su presencia .... , .
-Tienes razón, hija mía, hay que aprovecharse-concluyó el señor Le Quesnel con aire de gravedad cómica.
-¡Oh! No será por mucho tiempo, supongo -dijo Ricardo-porque tengo la intención de despachar á toda prisa.
-¡Al contrario-dijo Lucy-no te apresures! Quisiera teter tiempo de terminar todo mi trabajo antes de tu regreso.
-Sea-respondió Ricardo bromeando-está dicho. Si
concluyo muy prouto iré, antes de regresar, á dar una vuel·
ta al boulevard.
El señor y la señora Le Quesnel, después de haberse despedido de su hija, pasaron á la antecámara. R~cardo se
preparaba á seguirlo~; pero antes, regresando v1v~mente
sobre sus pasos, no resistió al deseo de irá depositar un
beso apasionado en la mano de su esposa, esa cabellera
suave y dorada, de cuyas ondas se desprendía un perfume
?ue él deseaba llevar consigo.

ÉL MUNDO ILUStRA1)0
-/,De tu hermano?
-Sí, de mi hermano, que acaba de saber, hace muy poco
tiempo, tu casamiento .... y cuya desesperación es tal, que
tengo miedo de todo por él!
Lucy no pudo evitar el sonreír con cierta ironía.
-A nadie habría que culpar más que á él-dijo.
Ahora Teresa parecía haber vuelto á ser completamente
dueña de sí misma. No era ya sino el abogado que remonta al origen del negocio para encontrar en él circunstancias atenuantes en favor del acusado.
-Máximo-repuso-había sido educado, como yo, en la
ciega obediencia á nuestros padres. Creyó, como lo creí yo,
que el medio más seguro de tener su consentimiento para
el matrimonio era comenzar por someterse á su decisión.
Ahora sabes, como yo, que esta decisión era para él el
destierro. En la misma noche en que te dijo adiós en mi
presencia, partió para Alemania.
Lucy se había vuelto á poner instintivamente á la deíensiva.
-En efecto-contestó con tono ligeramente sarcásticono podía mostrarse más obediente.
Sin darse por vencida, Teresa prosiguió:
-¿Cómo habría podido suponer entonces que, al día siguiente al en que te dió este adiós desgarrador, otorgarías
tu mano á otro hombre?
Esta vez, la ofensiva que acababa de tomar Teresa llegaba casi á la temeridad.
Lucy contestó agriamente:
-Hay sus modos de presentar las cosas. En lo que· tú
dices, en efecto, yo habría desempeñado un papel poco
simpático. Pero la situación era muy distinta.
¡Casi se disgustaba al evocar esos recuerdos!
-Veamos . ... recuérdate la brusca partida de ustedes.. .
coincidiendo con nuestra ruina. . . . y' este desprecio mal
disimulado que parecían experimentar ustedes por mi
padre.
Teresa, batiéndose en retirada, quiso protestar. Pero Lucy no le dejó tiempo para ello.
-¡No, mira, Teresa, cuando se ama á una mujer, no se le
abandona así! No hay orden paterna que obligue mi consideración sobre la manera como se ha ganado .... ó perdido
el dinero en la familia. Queda uno cerca de ella para ayudarle á hacer frente á la tempestad.
-iPero tú no puedes saber!. . . .
Lucy, satisfecha de haber puesto de nuevo las cosas en
su verdadero punto, recobró la actitud tranquila que tenía al principio de la conversación.
-Qué importa, por otra parte, todo ese pasado, puesto
que tu hermano se encuentra hoy fuera de mi existencia.
Cierto, yo lamento vivamente que sufra á causa mía, puesto que tú me haces saber que acaba de despertarse su amor
hacia mí, ó más bien, de revelarse de una manera tan súbita. Pero en eso nada puedo yo, y los consuelos de un
hermano son los más reconfortantes.
Pero inmediatamente, temerosa de haber expresado en
sus últimas palabras un rencor hacia Máximo que pudiera
hacer creer todavía una cierta pena por su parte, añadió
casi sonriendo:
-Por lo demás, todo lo que digo no tiene ya más que
un interés retrospectivo. Es únicamente para restablecer
los hechos. Casándome con tu hermano ¿habría sido feliz?
¡Cuántas uniones, efectuadas en el entusiasmo, después se
arrastran miserablemente! Y con el Sr. Duroc, cuya bondad para mí ha sido infinita, he encontrado la felicidad .
Así es que esto está mejor, en lo que me concierne por lo
menos ... Y el Sr. Máximo Tillier puede estar cierto de
que no me queda ninguna animosidad contra él. Por consecuencia, yo no deseo otra cosa que serle útil, si acaso está en mi poder ..
-Sí, está en tu poder-dijo Teresa.
-Entouces, habla. Pero en verdad, me intrigas.
-Desde luego, te suplico que no veas en este paso mío
ningún sentimiento oculto y censurable. Me conoces bastante, á lo que pienso, para estar segura de que no puedo
pedir nada que sea contrario á tu dignidad de mujer y á
tu lealtad de esposa.
Lucy intentaba, en vano, adivinar lo que vendría.
-iPero qué, veamos!
Con un ademán la calmó Teresa.
-iTe lo ruego! ¡Un poco de paciencia! Para que me comprendas completamente, para que no me rechaces del todo
desde luego, es necesario antes que sepas en qué situación
terrible, sin salida hasta ahora, nos debatimos mis -padres
y yo, y que hayas dejado que la piedad penetre en ti.
-;,La piedad?
-Sí. ¿No te he dicho hace un momento que la desespera-

1M
ci6n de Máximo nos espanta, porque todo lo tememos de él?
Esta resurrección repentina de un amor al cual no pensaba, y que hasta había dejado de creer real, podía difícilmente conmover á Lucy, llena de ternura, por el momento,
para Ricardo.
Ante esa evocación inesperada, la imagen del joven, ol·
vidada desde hacía tantos meses, reapareció ante sus ojos,
pero esta vez sin brillo, sin encanto. Pudo mirarla fijamente, sin sentirse turbada.
-En todo caso-dijo-es extraño que semejante crisis se
declare en tu hermano después de tan largo tiempo. Mi casamiento no data de ayer, y podía difícilmente ignorarlo.
-Así sucedió sin embargo-contestó Teresa.-Desde el
fondo de Alemania, donde se había ido á ocultar para obedecer á mi padre, lcómo hubiera podido saber un acontecimiento que nosotros no le comunicamos? Y no queríamos
que lo supiera, ó más bien, contábamos con hacérselo saber
poco á poco.
¿En qué le interesaban esos detalles? parecía respon·
der la fisonomía de Lucy.
Pero Teresa, para llegar á sus fines y ganar la causa difícil por que iba á abogar, contaba con presentar á su hermano como inocente.
Continuó:
-Primero, tuve que inventar pretextos para evitar que
te escribiera directamente. En mi casa tengo un paquete de
correspondencia dirigida á ti. Respondía . . . .. . de parte
tuya . ... Pero poco á poco .... mis .... tus . . . respuestas
estaban más y más raras y breves. Agregando comentarios,
su efecto debía darle poeo á poco duda sobre la persisten·
cia de tu amor y conducirle á ver un porvenir en el cual
no figurarías tú. Hasta llegué, para prt.pararlo más pronto
á la fatal noticia, á hablarle de ciertos rumores de espon·
sales que, se decía, circulaban respecto á ti¡ pero él parecía
imperturbable. &lt;Estoy seguro de ella&gt;, me contestaba.
Lucy, cuya impaciencia parecía visible al tener que sufrir todas estas explicaciones tan inútiles para ella, comen·
zaba, á pesar de todo, á darles atención.
Feliz ante esa ventaja que advertía, Teresa prosiguió:
-En ocasión de mi matrimonio, hubiera sido necesario
dejarle venir á París por algunos días. ¡Ah! para que en este
tiempo no intentara volverte á ver. . . qué de mentiras, ya
te lo imaginarás. Por fortuna, en ese momento te encontrabas todavía en viaje de bodas con tu marido, y pudimos
hacerle creer que acababas de partir para el Sur con tus
padres y con un joven á quien se consideraba ya como tu
prometido. Pero su confiauza en ti no era menos tenaz. &lt;No
me hables de sus esponsales en los que no creo&gt;-nos decía.
-&lt;Solamente avísenme el día en que se case&gt;.
Esta vez Lucy parecía realmente interesada.
-¿Después?
-¡Espera! Debo decirte, ante todo, que desde el momento
en que estas palabras se pronunciaban en tono ligero, estábamos comiendo. La familia estaba reunida. Se acababa de
hacer un brindis por la salud de los recién casados. &lt;Y si ella
estuviera ya casada, ¿qué harías?-preguntó mi padre con
aire indiferente. Contestó con un simple ademán, pero en
sus ojos había cruzado un resplandor maléfico. Comprendí.
Me sacudió toda un calosfrío. Y de repente, aquella mesa
blanca cubierta de flores tomó á mis ojos el aspecto de un
catafalco.
-¿Después?-interrogó Lucy nerviosamente.
-Después volvió á marcharse. Pensábamos haberle sal·
vado. Pero hé aquí que poco tiempo después, en su destie·
rro . . .. /,cómo, por quién i' supo que te habías casado y casi
se volvió loco. Como que por poco se arroja al cuello de
mi padre. ¡Ah! ¡Todo era de temer en ese me.mento!
- ;.Qué? ¿Qué era de temer entonces?
-Que en un momento de locura no se lanzara contra tu
marido ó que su desesperación no se vol viera contra él
mismo. No vivíamos ni mis padres ni yo. Si salía, uno de
nosotros lo seguía de lejos. Si permanecía encerrado, espiábamos, el oído alerta, en la pieza inmediata iAh! ini aun á
mi peor enemigo le desearía pasar por semejante trance!
-¿Y ahora'(-preguntó Lucy.
-Ahora está un poco más tranquilo. No habla ya de recurrir á locos extremos. iPero si tú lo vieras! Hay en él un
abatimiento que no le abandona. Permanece durante horas
enteras sentado en un sillón, en la mano un libro que no
lee. Su mirada se pierde en el vacío. Cuando se le habla,
apenas responde. Y sus ojos se han hundido, su tinte es
amarillo, su rostro está desencajado.
A medida que pintaba el estado en que se encontraba su
hermano, Teresa sentía que las lágrimas le subían á los
ojos. Al fin, corrieron á torrentes.
( Continuará,)

�190

EL MUNDO ILUSTRADO

191

EL" MUNDO ILUSTRADO

.

Colección Heredid

~=-

·colección Heredld
,-- Figura mixtecoz.apoteca . - Escultura totonaca.- Cerámica policroma.--Figura mixteco-zapoteca.- E s cu l t ur a
tarasca. - Cerámica
policroma.- T e Po ·
naxtle de piedra.Cerámica policroma.
- Terracota (AlvaraO ) .- Panhuehuetl
(madera tallada).Figura totonaca. Piedra del Cacique
(~anPedro, Oaxaca).

d

Figura mixteco-zapoteca. - Escultura
de piedra (Tlaltelolco).-Figura mixtecozapoteca.--Figura de
madera y laca (Matlalzinca) .--Sepulcro
&lt;le! tintorero(Chichimequillas).-C e rámica policroma.--Fig II r a tarasca.- Escultura totonaca.Otra escultura totonaca.--Sepulcro mixteco (Oaxaca).-Escultura totonara.-Figura tarasca.

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• tL

193

EL MUNDO ILUSTRADO
MÜNDOfüL USTkAUÓ

La M~gníiica Colfééfó·n
DE HEREDIA Y SUS TESOROS DE ARTE
Ninguna colecci6n privada de antigüedades mexicanas puede disputar la primacía á la que. p.~see el en.inente arquitecto mexicano ·Don Guillermo de Heredia. Para formarla, el
mencionado caballero ha reunido circunstancias tan excepcionales como
son: una profunda cultura artística y
científica, una vasta fortuna y las investigaciones pacientes y reiteradas
de más de veinte años. No s61o la
colecci6n de Heredia _es, en su género, la primera de cuantas colecciones
privadas puedan exirtir en el mundo,
sino que, en ciert. s especialidades, sobrepasa á las colecciones públicas de
museos de Estados Unidos y Europa
y aun á las de nuestro Museo Nacional. Actualmente la colecci6n de He
redia llena cinco sa,lones, y convenientemente distribuida, podría llenar
dos 6 tres veces el espacio que hoy
ocupa.
Entre sus monolitos luce, como pie·
zas únicas y sin par, la interesantísima &lt;Piedra del Cacique&gt;; el precioso
deponaxtle&gt; de piedra, precioso por
su factura y sus jeroglíficos, la figura
de Tlaltelolco, comparable á las más
bellas del período egipcio-menfita,
un &lt;Ehecatl&gt; que aclara las fun·
ciones del numen y una diosa agrícola preciosamente esculpida. Posee
también las más raras figuras relativas al culto fálico, cuya semejanza
con ciertas obras asirias es, en verdad, pasmosa.
Como inapreciables documentos pa·
ra la reconstituci6n hist6rica y social,
posee la colección de Heredia el contenido íntegro de dos sepulcros, uno
de la raza tarasca y otro de la mixteco-zapoteca. De esta última y maravillosa civilizaci6n la colección que
examinamos ha logrado reunir el más
nutrido y encantador conjunto. Reproducimos algunas de esas figuras,
en que todo es admirable, desde la
calidad de la arcilla, hasta la magnificencia ornamental de los tocados y

1

SALA DE EXPOSICIÓN DEL &lt;MUSEO HEREDIA&gt;.
la imponente gravedad hierática de sas notables, atesora la referida colecci6n un &lt;huepil&gt;, cuyas labores de
los rostros.
El señor de Heredia ha conseguido pelo de conejo están en perfecta conintegrar, asimismo, la más sorpren- servaci6n.
La parte gliptográfica es un tesoro
dente colecci6n de barros tarascos,
entre los cuales reproducimos algu- profuso de piedras entalladas y pulidas, obsidianas, cristal de roca, jades,
nos de los más impresionantes.
De los relieves totonacos, famosos amatistas, turquesas, etc., asumiendo
en el mundo científico por su absoluta las formas más raras y admirables.
excelencia estética y cuya forma es- • En metalistería, los tesoros de la
quemática es la del pico del pato, po- magnífica coleccion son también admi ·
see el Sr. de Heredia la única colec- rables. Los objetos de oro fundido y
ción que, por el gran número y belle- repujado son una maravilla: cuentas,
za de sus ejemplares, merece tal adornos faciales y pectorales, &lt;teunombre. La cerátajca policroma está tetls&gt;, anillos, todo de un valor su·
brillantem1,:nte representada por ejem- premo y de una autenticid.1d indiscuplares innumerables, entre los que no tible. Los objetos de cobre son tamhay uno solo que no sea precioso y bién de un gran valor científico,
raro. La escultura en madera se hace explicándose que el señor arquitecto
admirar por dos obras excepcionales: Heredia sea el autor de la más luun suntuóso &lt;panhuehuetl&gt; de ma- minosa teoría sobre los procedimien·
ravillosa exornaci6n y una deliciosa tos de metalistería de los antiguos
figura femenina cubierta de laca ber- mexicanos.
Hemos procurado dar una ligera
meja.
De indumentaria, entre otras co- idea de las joyas de arte y documentos
arqueol6gicos que encierra la colecci6n excepcional del Sr. de -Heredia,
poco conocida entre nosotros, pero
famosa y admirada entre los sabios
europeos. En síntesis, puede decirse
que dicha colecci6n, entre sus millares de objetos, no guarda uno solo que
no sea una joya 4e arte y un documento científico precioso. Lasolµción
de algunos de los muchos problemas
que se imponen á nuestra arqueología se encontraría, sin duda, en el
estudio de los monumentos que encie·
rra la preciosa y única colecci6n de
que nos hemos ocupado.
Para el Gobierno mexicano y su
progresiva cultura no puede pasar
desapercibida la importancia que ten·
dría la fusión de esta colecci6n privada en las de nuestro Museo Nacional.
Llega la conmemoración del Centenario de nuestra Independencia y en
tan gloriosa fecha un congreso mundial de americanistas, y quizás p ermanentemente un instituto internacional de arqueología, estén instalados entre nosotros. lQué mejor ocasión
para presentar al mundo el tesoro ar·
queol6gico, los esplendorosos vestigios de nuestra ci vilizaci6n contenida
en la colección de que nos hemos ocu·
pado?

daremos hoy á nuestras lectoras la descripción de algunos
de ellos. Exquisita es la combinaci6n sil!uien.te: la falda,
azul violeta, subiendo hasta la mitad del talle y cerrada á
la izquierda por grandes botones de satén negro; la blusa,
hecha en tul del mismo tono con fondo de seda blanca, ligera; gran casaca amazona, estilo Luis XV, en otomano
azul violeta, con vistas derechas que se prolongan hasta
la orilla de la casaca, adornadas con elegantes presillas de
se~a y grandes botones de satén negro. En la espalda ne,
va una aplicación de las mismas presillas de seda y tam·
bién en las vueltas de las mangas. La vuelta del cuello
de chinchilla, anudada por un lado, á la izquierda, con u~
lazo de satén negro qne termina en largas puntas. Gran
manguito de chinchilla, adornado con una rosa de seda
azul violeta, y un grupo de lazos de satén negro. En
c~~nto á los trajes de noche, para baile, teatro y recepc1on, son verdaderas obras de arte. Las faldas lisas flexibles y flotantes cual túnicas antiguas. se velan á menudo con
las transparencias del tul bordado de perlas, hilo de oro
y plata¡ con dibujos exquisitos inspirado3 en el estilo bizantino, 6 algunos otros que retroceden hasta los remotísimos modelos de los frescos egipcios. V"eráos entre di·
chos trajes uno extraordinariamente el egante: la falda es
de tul negro bordado de animales fantásticos en color oro
viejo, combinado el dibujo con pedrería de diversos colores,. s?bre un f~ndo d,e seda ro•~ obscuro de matiz suave y
dehc1oso, que a traves de las hueas sombrías y vaporosas
del tul negro, da un reflejo de conjunto encantador é in·
descriptible. El talle es de la misma tela, adornado en
los hombros, en el frente del delantero y enmedio del escote! con r~qu~simas aplicaciones oro viejo y pedrería en
m?hvos el(1pc1os. Las mangas cortas, de fantasía, son del
mismo tul negro bordado de oro. En el estilo bizantinr
·vemos también dos exquisitos trajes: uno, en chif6n d¡
seda gris color de humo, dejando transparentar un fondo
de satén verde pál_ído,. en matiz seco; la tela gris humo
e~tá b~rdada con aphcac1ones de seda J!ris plata en estil&lt;&gt;
b1zanhno, y la forma del traje se inclina absolntamente á
tomar el aspecto de túnica cuadrada en sus terminaciones.
.El otro modelo es d~ tul negro, sobre fondo azul eléc
tnco; el talle está admirablemente bordado de azabache •,
oro y perl~s; el escote es redondo, y tiene una media carr isola del mism~ tul bordado ; las mangas, de esta misma t, .
la, van recogidas en la parte superior del brazo y c;ic 11
d,espués en largas. puntas que brillan á ransa d e la pedr&lt;'.•
na y dan un conJttnlo ~eslumbrador al traje.
El arte de.la confección aume.nta s in cesar sus maravi ·
llosa_s fantas1~s ; parece que se ha establecido una compe tenc1~ artíshca _en~re las principales casas de comerci n
q_ue ~i~nen especialidad en es0s artícul os de lujo; la civi .
h~ac1~n y el buen _gu~to han ganado mucho con ésto ,
mas aun el embellecimiento de la muj er.
}

'f.
f.

;¡;~ ,
A temporada de invierno, artísticamente considef'; '. rada, no puede haber sido más pródiga con nos~ otros. Todos los gustos han encontrado manera
f~~ de satis facerse; ya sea con escuchar selecta mÚ·
"'
sica genialmente interpretada, ya con las producciones dramáticas más notables que la inspiración moderna
ofrece. A estos elevados placeres, se ha reunido el de poder
admirar la exquisita belleza de la artista italiana que actúa
en J\.rbeu. La estética produce tambien, á la vista, indiscutible y grata impresión. Un fil6sofo, d efinidor admirable,
dice que «la armonía de las formas produce la belleza, y la
armonía de las ideas, la raz6n&gt;. Nadie puede poner en duda este discreto análisis, y como q:iiera que en la artista
citada' existe la más perfecta armonía de líneas, reunida á
un admirable gusto para la elección de trajes y atavíos, resulta de este conjunto un delicado espectáculo de belleza
plástica, que no dudo habrá encantado v_arias veces los ojos
de mis amables lectoras. No es de extranarse, pues, que en
las principales ciudades europeas se haya introducido una
costumbre al parecer frívola y poco útil, mas si se considera la esencia de ella y la importancia que puede prestar
al desarrollo de la industria y del arte en la confección, no
se opinará de esa manera Varias señoras de elevada
posición acostumbran actualmente reunirse en sus respectivas residencias, para tener en sus salones l&lt;' que llaman
&lt;exposici6n de trajes&gt;; ésta consiste en un desfile de modelos vivos, que exhiben las. magní~cas con_feccione~ de las
principales casas de comercio dedicadas a este obJeto. El
espectáculo debe ser brillante, sin duda alguna, pues generalmente, para esos modelos, eligen ro~tr~s y cuerpos hermosos, gracia y elegancia ~n los mov1m1entos, de lo cual
se infiere el armonioso con1unto que se produce de esta
manera. Efectivamente, lectoras mías, ¿hay algo más exquisito y bello que una linda mujer hábil~ente ataviada?
Y decimos hábilmente, porque no es preciso emplear un
lujo extraordinario para saber arreglarse con discreción Y
buen gusto. Por esto vemos que en algunos espíritu~ femeninos no son la vanidad y la ligereza causas determinantes
del c~idado y atención para la «toilette, , sino un secreto
instinto artístico, una irresistible inclinación personal para
apreciar la belleza estética; esto es lo que impulsa á muchas mujeres de buen gusto á procurar constantemente el
embellecimiento de su p ersona; y cuando h an encontrado
la fórmula cabalística que da ese resultado, los críticos más
rigoristas en ese sentido no podrán menos de percibir ese
mudo elogio de la belleza, ese encanto silencioso d ~ las líneas y de los matices, que se ~esprende de la figura irreprochable de una:mujer hermosa y ele1!ante.

•*•
Hay, entre los modelos más notables de las revistas ~uroeas, varios trajes que demuestran lo que llevamos dicho;

*

LECTURA PARA LOS NIÑOS
UNA HISTORIA VERDADERA
Joe Hun!er era un chiquillo, limpiabotas, cuyos alegres
y dulces OJOS y cuyo ademán vivo de pajarillo ocupado
le habían dado fama entre los viajeros y paseantes que fre'.
cuentaban la Estaci6n Central de Nueva York. Joe sabía,

�i!t. MUNDO tLUS'rR.Al&gt;O
como ningún otro, dejar las botas de. sus clientes más bri·
llantes que el sol, y esto en menos de lo que el minutero
va de una hora á otra ... .
Tenía ocho años solamente¡ pero ya, como cualquier
hombre maduro, hacía ahorros y proyectos, sobre todo pro·
yectos¡ pensaba en lo feliz que sería cuando, ahorrando ya
lo suficiente, pudiera él pagar profesores que lo educaran.
y pudiera, también, darse vida de hombre decente,. acaso
de gran señor¡ cuando pudiera portar, como sus clientes,
botas bien charoladas, altos cuellos flamantes, bastón y, so·
bre todo, reloj, un hermoso reloj con cadena que le canta·
ra eternamente en el bolsillo la canción del bienestar y de
la dicha ..... .¡Oh, cuántos sueños!
-¿Boleo, señor, boleo?- Este era el grito continuo de
Joe mientras iban y venían por el andén viajeros que par·
tía~, señoras que se despedían con las lágrimas en los ojos,
periodiqueros que se apresuraban á vender su mercancía,
niños que reían, jóvenes filósofos que, recargados en alguna
columna, miraban pasar la vida con aire desdeñoso.
-¿Boleo señor, boleo? Esta vez un caballero alto y dis·
tinguido, que llevaba una pequeña petaquilla de viaje, ~e
detuvo ante Joe y estiró sus pies, perfectamente calzados
con zapatos de cuero fino, de forma irreprochable.
-Bolea, chiquillo, bolea-dij? el caballero;-pero bolea
pronto porque el tren va á parhr ya¡ tenemos solamente
cinco minutos, hay que moverse vivo.
-Muy bien, señor, muy bien.
y J oe sacando apresuradamente sus útiles, se puso al
trabajo ~on todo empeño. En breves instantes quitó la capa de polvo que cubría las botas del caballero, y en seguí·
da, al bolto. , .. Poco á poco la cara del chiquillo se pouía
más risueña: era que ya su sonrisa se vislumbraba en las
botas. . . . parecían un espejo. Aún no terminaba del todo,
-porque Joe era demasiado exigente en cuestiones de ~leo -cuando la última campanada que anunciaba la parh·
da del tren resonó imperiosa por los aires, y el grito de
c¡vámonos!&gt; de los conductores se dejó oír en todos los
carros. Los trenes comenzaron á moverse y el caballero
saltó al estribo arrojando al muchacho un dólar, más re·
luciente que una ascua de fuego .... El chiquillo se apre
suró á sacar el vuelto, y con él en la mano, corrió, corrió
vertiginosamente d~t~ás de los carr,os qu~ huían á escape .. .. Todo era inuhl: el tren hab1a partido ya y el caballero había desaparecido por la puerta del wagón.

..... ······· ···· .. .... .............. ..... .. .. ······ ·.. .

EL MUNDO lLUS'rRAOO

CUESTIONES TRASCENDENTALES

LA MODISTA EN CASA

¿Qui se debe enseilar á la mujer?
ON gusto hemos visto que el interesante asunto pro·
puesto á nuestras lectoras sobre la educación de la
mujer en México, ha tenido gran acogida, y ha des
pertado interés general, pues así lo prueban las contestaciones que se han recibido, y q,1e á continuación publi·
camos.
Es, por otra parte, muy natural ese interés, pues á medi·
da que las ciudades adelantan en todos sentidos, vemos
que se da mayor importancia á la educación de la mujer,
considerándola, muy justamente, como la eaucadora de la
familia y de la sociedad.
Por más que las civilizaciones de otras épocas se hayan
empeñado en nulificar la importante personalidad femeni·
na, no han podido lograrlo¡ y no pocas veces se ha visto
que mientras más empeño han puesto en negará la mujer
inteligencia, poder de asimilación y demás cualidades del
espíritu, la influencia de ésta se deja sentir con mayor vigor en las costumbres y en los destinos de los pueblos,
desmintiendo asi, de la mejor manera, tales creencias.
Las contestaciones que hemos recibido indican, indudablemente, la cultura y el acierto de quienes las firman.
&lt;Acerca del importante asunto, sobre el cual ese semanario pide la opinión de las lectoras, me parece de prime·
ra importancia que se enseñe á la mujer, desde sus más
tiernos años, el afecto al hogar doméstico, saliendo poco
de él¡ el hábito del trabajo, pues si una niña se acostumbra
á estar ociosa, será imposible, cuando sea mujer, habituar·
la á él. Y la gran utilidad del método, tanto para trabajar
como para distribuir el tiempo, procurando dar á cada ho·
ra su ocupación oportuna. Se nota, especialmente en México, un asombroso número de mujeres, tanto de la clase
baja, como de la clase media, que se inclinan más á estar
en las puertas ó en el balcón, que á permanecer en el interior de la casa, ocupadas en labores útiles ó en lecturas
que cultiven su inteligencia.
&lt;Estas mujeres jamás harán nada de provecho. Por tanto,
creo que el principio de la educación de la mujer debe
ser: &lt;amor al hogar, al trabajo y al método&gt;. Después, ya
puede dársele una sólida instrucción elemental y fomen·
tar su afición por el arte ó la ciencia que su gusto prefiera¡
siendo á mi juicio más propios entre el primero, la música
y la pintura, y entre la segunda, la aritmética, la historia y
las ciencias físicas&gt;.

Levita Sastre

C

Seis meses habían pasado de este suceso. El día era frío¡
la neblina invadía la Estación Central y Joe se entristecía
de ver el poco fruto que su trabajo le daba en esa maña·
EM!LIA.
na, debido al mal tiempo, cuando vió del otro lado del
carro que acababa de llegar á un caballero alto, correctaOtra respuesfa dice lo siguiente:
mente vestido, que bajaba apresuradamente del tren y que
&lt;La enseñanza ó educación de la mujer, en México, me
corría hacia el lado donde están los coches. Al punto reconociólo Joe¡ era el mismo á quien seis meses antes había parece que, como en todos los países civilizados, debe coboleado sus botas . . . . recordaba bien su mirada bondado· menzar por el espíritu y no por la inteligencia, es decir,
primero moral y luego científicamente.
sa, su porte, su alto cuello, su reloj .. ..
&lt;Siendo la mujer un sér destinado á la lucha, y las más
-¡Señor! jseñor! esperad,-gritó J oe emprendiendo vertigi •
nosa carrera detrás del caballero, mientras metía su mano veces á la lucha interior, es preciso proveerla de armas
en la bolsa y hurgaba entre los pocos sueldos que había para ella, y las primeras deben ser el desprecio de la va·
en ella;-señor, señor, si vos lo habéis olvidado, yo no: nidad ( defecto muy extendido en la mujer y de terribles
consecuencias para ella)¡ á odiar el disimulo y la mentira¡
tomad, tomad vuestro vuelto ... .
y cuando llegue el tiempo de casarlas, á comprender que
El caballero se había detenido y miraba al chiquillo con la felicidad no depende de la fortuna ó de la posición so·
curiosidad. Su mirada se perdía en el limbo del recuer· cial del que elijan por esposo, sino de sus cualidades mo·
co .. .. -Mas el chico explicó, detalló y supo hacerlo tan rales y del afecto sólido que ambos se profesen.
bien, que el caballero vino al fin á caer en la cuenta de to·
&lt;Esto, en cuanto á su espíritu¡ que por lo que hace á su
do el sucedido ..... ,
inteligencia, creo que la mujer debe aprender labores ma·
- Es verdad- repetía,-- es verdad¡ pero,,, •• , parece una nuales y estar instruida, además (sin hablar de la instruc·
mentira ....
ción pr~maria), en li~eratura, historia é idiomas&gt;.
- Tomad, señor-repetía el chiquillo poniendo enlamaLuz DEL DÍA,
no del caballero las monedas¡- tomad vuestro vuelto.
- -No-dijo al fin el caballero después de una breve me·
*
ditación¡ - guarda para ti ese vu~lto y ven ~aña~a á bus·
carme: vivo en la Segunda Avemda¡ toma m1 tar1eta y no
Seguiremos publicando con gusto todas las respuestas
faltes· te espero, hijo mío, te espero, porque quiero tratar que nuestras lectoras se sirvan enviarno~¡ y felicitamos
contigo y con tus padres algunas cosas de importancia¡ allá sinceramente á las inteligentes autoras de las que hoy da·
nos veremos, hasta luego.
mos á conocer, pues revelan un recto criterio y una el~va·
y así, pcr esta honrada acción, Joe pudo, al cabo de po~ da ilustración.
cos años, ver realizados sus proyectos: tenía una carrera,
calzaba irreprochables botas de cuero charolado, llevaba
,/
alto cuello flamante, portaba bastón con puño de oro, y un
hermoso reloj. con su monograma grabado en claras letras,
cantaba dentro de sn bolsillo la más bella canción de di·
cha que han escuchado los mortales.

195

,

FIGURA

1
FIGURA

Para cortar esta levita, colóquese
la tela (debe ser paño) perfectamente apuntada con alfileres, desde lo alto del cuello hasta la altura de la
mitad de la falda, sacándole antes
una tira de ocho centímetros de an·
cho, á lo largo de la espalda.

2

Para cortar la pieza de la espalda,
tírese una línea (como lo indican los
puntos del grabado), partiendo de la
mitad del hombro hasta la cintura.

FIGURA

3

Tírese otra línea, partiendo de la
orilla del hombro y bajando á distan·
cía conveniente (según lo pida el
cuerpo más ó menos grueso de la
persona), hasta llegar al largo de la
primera pieza. Las costuras hay que
prenderlas por:encima con alfileres.

**

.

FIGURA

4

E sta pieza es el delantero. Por de·
bajo del brazo debe unirse á la se·
gunda pieza de la espalda. El sobran·
te del delantero préndase en un plie·
gue que llegue hasta la mitad del
hombro.

F IG URA

5

Córtese todo el sobrante del plie·
gue y fínjase con él ~n · tablón, que
servirá de adorno al delantero.

*

F I GURA

6

Aquí se ve ya claramente el resultado del tablón. La orilla ó cierre del
delantero de la levita, debe ser bas·
tante ancho en su costura, teniendo
en cuenta que allí se colocarán boto·
nes y presiilas.
(Continuará),

�197

EL MUNDO ILUSTRADO

'

FoT. FÉLIX, DE PARís.-MoDAS HEN.ll.Y Á LA~Ro Ns ~: E

FOT.

FÉlrx, .DE

PARís.-MoDAS BEcHOFF

DAVID.

ÜALLE.-De paño verde, guarnecido de «skungs&gt;. La falda es completamente li~
sa, adornada con tres botones•por el frente. El jaquet tiene elegantes:botones y hombreras de
pasamanería de:Seda; la franja:de «skungs&gt; rodea el iaquet en las orillas.
·
TRAJE DE

guarnecido cor. armiño y
de rosas por un lado.

ELEGANTE CAPUCHÓN DE SEDA BLANCA,

un

grupo

�198

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MEDICO EN CASA
El Botiquín familiar
Toda ama de casa debe tener á su disposición, para cualquier evento, un pequeño botiquín¡ es una precaución indispensable para las madres de familia y muy conveniente
en todos casos. En ocasiones ocurre cualquier accidente y
entonces las señoras lamentan la imprevisión, que les impidió tener á mano los elementos.indispensables para atender á la persona accidentada.
Pero el botiquín familiar no debe ser como muchas personas están dispuestas á creerlo: un almacén de medicinas
que las señoras puedan administrar conforme á su criterio
en caso de enfermedad. Este es un error muy común, sobre
todo en las poblaciones pequeñas. Las señoras encargan á
las droguerías botiquines que contienen, en pequeños frascos, gránulos que llevan cada uno la indicación para su
uso en di versas enfermedades. Estas substancias, ó son
inertes y, por lo tanto, inactivas, ó bien su actividad misma
las hace peligrosas. El que el ama de casa trate de convertirse en médico de la familia es uua propensión muy gene·
ral. y que expone á muchos y muy graves errores.
No¡ el botiquín familiar no debe ser tal cosa. Debe ser
un auxiliar para el médico en caso necesario. Debe contener substancias y materiales de curación que puedan, en
un momento dado, ser utilizados en condiciones en que el
tiempo es precioso y se necesita intervenir inmediatamente. En este artículo vamos á procurar explicar á las amas
de casa cómo se forma uno de estoi: botiquines, y qué condiciones debe satisfacer para ser más útil.
En primer lugar, es indispensable que el botiquín ocupe
un mueble especial, una pequeña alacena, en la que no se
guarden más que los medicamentos y útiles necesarios. De
este modo, por una parte, se evitan las dificultades que surgirían de tener mezclados los medicamentos con otras
substancias ó útiles de otra naturaleza. En segundo, se evita el peligro que resultaría de una confusión, muy fácil
si no se toman precauciones.
Es también muy conveniente que todas las substancias y
útiles, de cualquiera naturaleza que sean, se conserven en
frascos pttfectamente limpios y tapados herméticamente,
para lo cual se preferirán aquellos que Henen tapón es·
merilado. Los líquidos se conservarán en frascos comunes con tapón de cristal. Los polvos, las substancias vegetales, etc., se pondrán en pomos de cristal ó porcelana,
cuya boca sea más ó menos ancha, según el caso. Siempre
que sea posible, sé guardarán las substancias en el mismo
envase que lleven de la droguería.
Es indispensable poner á cada uno de los frascos que
contenga las substancias, su nombre en español, en una
etiqueta, con letra clara y grande. De.esta manera se evi·
tará toda confusión.
Otra precaución indisp~nsable es la de tener el botiquín
siempre cerrado con llave. Muchos accidentes han ocurrido por no seguir este consejo, sobre todo donde ha y pe·
queños que, sin conocer el peligro, pudieran apoderarse
de alguna de las substancias que allí se guardan. Por lo
demás, es también muy conveniente evitar, en lo posible,
almacenar substancias venenosas. Un botiquín, para ser
útil, no necesita contener materiales de intensa toxisidad.
Altunas señoras tienen la costumbre pésima de almacenar
los medicamentos que han usado durante algunas enfermedades, creyendo que alguna vez pueden volverlos á utili·
zar. Este es un error muy grave, que en más de una ocasión ha dado lugar á accidentes. Lo mejor, en todos los
casos, es arrojar el sobrante de las medicinas que se han
usado, cualesquiera que ellas sean, y hacer lavar inmedia·
tamente los frascos que sirvieron para contenerlas, cuando
se trata de medicamentos recetados por el médico para de·
terminadas enfermedades.
He aquí una lista de substancias que no deben faltar en
el botiquín de una familia:
Primero:-Algodón absorbente. Ya sea que se obtenga
en paquetes cerrados ó en frascos, debe conservarse en tal
situación. El único que debe abrirlo es el médico, y
cuando íuere indispensable que otra persona usare de él,
debe hacerlo con las manos perfectamente limpias¡ si es
posible, tomar con unas pinzas el fragmento de algodón
que se necesite y cortarlo con tijeras, también perfecta·
mente limpias, evitando tocar el resto del algodón. Si el
fragmento que se toma deja un sobrante, habrá que arrojarlo á la basura y no v,olverlo á colocar en donde queda
el algodón intacto,

Exactamente las mismas precauciones deben tenerse con
la gasa aséptica ó antiséptica, d1da que es bueno conservar una provisión.
Un pequeño carrete de seda aséptica también debe figurar en el botiquín de una familia, pues tiene muchas aplicaciones, y es indispensable al hacer la primera curación
de una herida.
Cosa muy necesaria es tener una substancia desinfectante, de uso fácil y poco peligrosa. Este doble papel lo llena
á maravilla el permanganato de potasio. Es una substancia no venenosa, sumamente barata, con la cual se hacen
soluciones en agua que pueden servir como desinfectante
en cualesquiera circunstancias. El agua oxigenada es tamhié.n un desinfectante muy manuable. Hay, sin embargo,
el mconveniente de que se altera con facilidad, y sobre
todo, de que no toda la que venden con ese nombre tiene
las cualidades requeridas.
El ácido bórico es otra substancia desinfectante que no
debe faltar, porque se emplea en casos en que el permanganato de potasio sería demasiado irritante, como sucede
por ejemplo. en los ojos.
'
Fuera de los desinfectantes hay otras substancias de aplicación interna, que es muy útil tener siempre á la mano.
Tales son, por ejemplo, los sinapismos. Antiguamente se
preparaban éstos en el momento de usarlos. Hoy la fabricación de papeles sinapismos se ha perfeccionado mucho,
y pueden obtenerse á muy bajo precio. Es indispensable
conservarlos en paquetes, envueltos en papel impermeable
y en cajas, también impermeables, porque la humedad les
altera muy fácilmente. Igual cosa puede decirse de las cataplasmas. Si se quiere prepararlas en el momento de hacer uso de ellas, hay que tener á mano harina de malva ó
de linaza¡ pero también se fabrican ahora en grande escala
y á precio sumamente cómodo para usarse en el momento
querido.
La vaselina y la glicerina tampoco deben faltar en ningún botiquín de familia. Respecto de éstas, no hay que decir otra cosa, sino que la costumbre general de tenerlas á
la intemperie, donde el polvo y el contacto de cuerpos su·
cios las echan á perder, debe suprimirse completamente.
Para esto _ser~ necesario. tomar con una cucharilla perfectamente hmpia la cantidad que ha de usarse, y no introducir el dedo ni cualquier objeto sucio en el receptáculo
que las contiene.
Claro es que el alcohol es una substancia que tiene mu·
chos usos en la práctica, ya sea por sí mismo ó como disol·
vente de otras substancias. Por ejemplo, es bueno tener á
mann siempre un poco de alcanfor, porque disuelto en una
cantidad de alcohol, sirve · para hacer una fricción muy
útil en ciertos casos.
Los ja~,nes,. así los ~esi~fectantes, r~sinosos y sulfurosos, tambien tienen aplicaciones muy utiles. Respecto de
los primeros, hay que tener en cuenta que algunos son venenosos, y por lo tanto no deben dejar~e al alcance de los
niños.
Substancia~ que pueden emplearse al interior y que deben tenerse siempre al alcance de la mano en la casa son:
El amoníaco, que también debe usarse al exterior. ' Hay
que tenerlo en frase~ herméticamente cerrado y en lugar
fresco¡ destaparlo cuuiadosamente porque se dan casos en
que el frasco se rompe y el líquido salta y causa quema·
duras.
El acetato de amoníaco, muy útil para preparar en la ca·
sa bebidas sudoríficas.
El éter sulfúrico, valiosísimo en ciertas ocasiones. Hay
que tenerlo en frasco perfectamente cerrado y no olvidar
que es inflamable, y no hay, por lo tanto, que destaparlo
cerca de una flama.
Entre las substancias vegetales que tienen uso más general y no deben faltar en la casa, están las hojas de cabo·
randi, las hojas de naranjo, las hojas de sen, la manzanilla
y la mal va. .s~s cocimie~tos tienen aplicaciones muy útiles.
Una provisión de aceite de risino nunca está de más.
P~efiérase usar para ello el aceite italiano, que ofrece ven·
ta3as, entre otras, la de no alterarse fácilmente. Consérve·
sele también en frasco cerrado. En las droguerías se le puede obtener en pequeños frascos de capacidad conocida1 de
modo que es fácil, por ese medio, emplear la cantidad ne·
cesaria sin recurrir á una -medición exacta.
Pero en todo caso, téngase presente que todas estas subs·
tanc~as, aun las más inoce~tes en apariencia, no deben usarse á tontas y á locas, sino mediante el consejo de alguien
que tenga los conocimientos suficientes para no cometer
un error funesto.

DR. WEIL.

EL MUNDO ILUSTRADO

199

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to que los ho1nbres no eslim1n debiJa·
mente:un amor demasiado sumiso y ,n.
tregado; pero sin llegar al servilismo y á
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enamorada en un equilibrio de dignidad y
complace~ci~, q1_1e no la incline á ningún
extremo indiscreto.
Si usted piensa atraer nuevamente á rn
novio, por medio de continuos desden~~.
y despertar sus celos, manifestando de~to á otros pretendientes, tal vez dé el resultado de que oierda u~ted la estimación
que él le tiene. Ojalá tenga usted en cuen·
ta esta'&gt; indicaciones; y sinceramente le
deseo un buen resultado en sus dificultades.

La Moda Griega
Cuando Urueta pronunciaba en la clásica Preparatoria de México sus memorables conferencias sobre los poemas homéricos y la tragedia ática ( esas sorprendentes disertaciones que, á pesar de su erudición barroca y su documentación apresurada, evocan vlvidamente aspectos del
esplritu griego, merced á la pod~rosa intuición del autor, á punto tal, que el Rec·
tor de la Universidad salmantina, helenista
y Unamuno, las juzgó con singular respeto), uno de los entonces discipulos del
orador mexicano salla de cada conferencia-según refiere hoy humorlsticamente-encendido en amor de las letras, y al llegar á su casa, se entregaba apasionadamente á la lectura de .... Gómez Carrillo.
Este salto d&lt;!sde las rapsodias homéricas hasta las crónicas parisinas del autor de "Entre encajes," lo consideré, al serme narrado, prodigio acrobático de la in·
conciencia intelectual. ¿Quién hubiera adi·
vinado que el salto lo darla más tarde, pe·
ro en sentido inverso, el propio Gómez
Carrillo?
Y que lo darla, digo, sin grave desacato
ni desconcierto. El nuevo libro "Grecia,"
de Gómez Carrillo-el primero, si no me
equivoco, en que un hispanoamericano
describe un viaje á las Hélade,-no podrá
tomarse, no digo ya como obra fundamental, pero ni siquiera, si se insiste, como
obra seria, como estudio detenido ó meditada y sincera impresión; pero no es un
libro pedante ni un libro irrespetuoso. Me
figuro que podria provocar las iras del severo Fernando Segundo Brieva Salvatierra. el docto traductor de Esquilo; pero no
irritará Menéndez y Pelayo. El ágiÍ ero·
nista guatemalteco ha ido á Grecia 1levado por imposición de la moda, por exigen·
cía perioaistica, y, so capa de pintar la
Grecia contemporánea, ha colgado á las ligeras alas de sus crónicas discreto fardo
de reminiscencias clásicas, porque á su
perspicaz instinto no se escapa que, 110
importa cuanto aparentemos interesarnos
por la cuestión balkánica, lo que seduce
al público literario, la moda no agotada
aún, es la Grecia antigua.
Desde el Renacimiento ha!&gt;ta nuestros
dlas, es decir, desde el platonismo floren·
tino hasta la resurrección del teatro al aire libre, no transcurre cuarto de siglo sin
que en la Europa intelectual se suscite la
cuestión helénica. En este momento-pue·
de observarlo quienquiera siga, aunque
sea de lejo·s y aprisa, el movimiento mundial,-los grandes autores Que están de
moda son''Homero" y Goethe. Shakespeare está sufriendo crisis; á Cervantes lo
hemos olvidado, á pesar de las fiestas del
"Quijote;" Dante apenas comienza á levantarse en una nueva aurora. Pero el legendario padre de la poesla europea goza
ahora de popularidad inusitada, como lo
muestran los cuentos de Lamaitre, el
"Ulises" de Stephen Phillips, los estudios del insigne Bréal y de los no menos
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�EL .MUNDO ILUSTRADO

202
de gentes leidas, la "Odisea" se comenta lo cierto es que su ligereza es más impues·
con fruición que no pudiera dar ninguna ta que nativa, y que él es capaz de vennovela moderna y los epltetos homéricos cerla á ratos, muy de tarde en tarde, para
son gala frecuente de la conversación: no escandalizar demasiado al público que
' hasta en editoriales de periódicos norte- pide actualidades brillantes. ¿No le hemos
americanos se hacen remini5cencias de visto lanzar una condenación enérgica de
las "palabras aladas." Ni es eso todo. lo l:onito de las letras?
Condenación que cae, se dirá, sobre su
Dentro dentro de pocos meses Sófocles se·
es un tónico mara·
misma obra, pero dictada en un momento
rá
autor
de
tanta
actualidad
como
Osear
villoso. Limpia,
Wilde, gracias á la música de Richard
.depura y enriquece
Strauss. Aristófanes inspira á los comela sangre, expediógrafos alemanes . Platón anda ya en
liendo todos los
lenguas de los nuevos pensadores . La musa campestre, el arte hesiódico y el arte
-.:,...-~..-, .,, venenos del sisbucólico reaparecen en D' Annunzio, en
'~
tema y comuniGuido verona, en Francis James .... En
'v
cando vigor á los
suma, el helenismo decadente de Pierre
nervios. Tomándola
Louys y Jean Bertheroy, inspirado en la
vida artificiosa de Alejandrla y Bizancio,
La Sangre es Enriquecida
va cediendo el puesto á la faz genuina,
del helenismo.
Los Músculos son Fortalecidos ateniense
A maravilla lo prueba el libro de Gómez
Los Nervios Vigorizados
Carrillo. No se nos da aqui una Grecia
uniforme, según la fórmula de serenidad
Yla Salud Restablecida
de Renán ó según la formula trágica de
Nietzsche, sino aspectos varios, rápidos,
La zarzapat:l'illa es sólo uno de una.
docena de iugredientes de que está compero no incongruentes, del mundo helénipuesto este maravilloso remedio, cada.
co. Apenas sí hay un capitulo para las
Á todas las personas que pa decen de impuuno de los cuales ejerce una acción escortesanas (éstas, que hace diez años le renzas
de la sang_re, y 10!\s particularmente a
pecial en la obra rtJstauradora de esta
habrían hecho llenar todo un volumen ga· las que Sd constoernn eufermss de Stfilis Od&lt;1
medicina. Esto no puede decirstJ de
Escrüiula, r ccou1tnw,wo::s l.Ull~ t=ucitu::c1u.N
la11te, ahora sólo le merecen quince pági
mellte que prneben et R emedio de l\funyo"
otras Zarzaparrillas, pues sólo es vernas un tanto duras), otro para las esta· para la Sangre. Elimina r!\pida mente&lt;'ualquier
dad ele la Za'rzapa·1•1•illa &lt;lel D1·.
forma.de SUilis. O.un &lt;'ll los casos de Cl.'2-.-:.,,e
tuas de Tanagra, y uno, deplorable, s0bre
remr,tum y cmm ;;o el cuerpo fi0 cubre de
Ayer.
el parisianismo de las mujeres de Atenas. Eagas, recomcndamo~ este remedio, pues no
~Olamente ataJa la tnfermedad siuo 4.ue eli·
No se deje usted persuadir ó engañar
Todo lo demás son evocaciones del mundo wina po,:o con1p!cto totlo &lt;'1 v i rus.
por alguien que con urgencia le reco·
No se desanime Ud.; 1l!' gaste sumas cuan
clásico ó aspectos de la nueva Grecia, cu·
t.tosas en con su tar 11. lo~especialistas, y comprt
miende otra Zarzaparrilla de la que
yo parentesco con l'l antigua, con la Gre· en cual'luie r botica, por 4 pesos en moneda
nada sepa. Procúrese usted la legiti·
cia eterna, es el retornelo de toda diserta- n1ejlcana, una botella del Remedio deMunyon
la San 6 re.
ción. Sin pedantería, antes bien con re· pam
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Age11Le:,; &lt;Jeutnl.le8: J. Labanle "Suc~.
Collignon; al hablar de los misterios de Y C!a. Profesa 5. México. D. F.
t'fJ(n/at11. l'rer¡uute 11.,te1l 1Í stt 1n(dieo /o
IJ!IO opiirn de l&lt;t Zar:mpan•illc, del Dr.
Eleusis, el griego Demetiros Philios y
~tye1·.
hasta el venerable Creuze,; sobre el ma.r
Preparada por el DR. J. C. AYER y CIA.,
de la Odisea, Victor Bérard; sobre la cues·
Lowell, Mass., E. U . de A,
tión homérica, Bréal, la escuela wolfi:rna,
las excavaciones de Schlieman. No hay
que ser muy avanzado en cuestiones grie·
gas para advertir los yerros de esa erudi
Suaviza, Jim pl:t. y embellece el cutis.
ción que Gómez Carrillo creyó necesaria
MANDE UN PESO.
para citas ocasionales. ¿Cómo se atreve
Francisca S. González y Cía. -·Gómez Pal~cio, Dur.
á aseverar, por ejemplo, que todos los
erudito,; alemane&lt;; votan por el origen po·
pular y fragmentario de los poemas homé·
DE ACEITE DE BACALAO
ricos? Basta recordar á escritor tan uniFERRUGINOSO
versalmente conocido, de tan prestigiosa
No se trata de sobas faciales, ni de autoridad y de tan larga secuela como
baños de vapor, ni tle máscaras, ni de
rouillos, ni de nachi que iny¡,ctar, sino de Otfried Müller, para aplastar semejante ~ ,.ma preparación maravillosa.
un descubrimiento sencillo y maravilloso ligereza.
r,,econocida por la profesión méEn cambio, las citas de autores antiqne hace desaparecer la$ más inveterndas
Rn ugas en OCHO IIORA.S CONTADAS guos tienen sabor y vienen siempre á dita como el mejor de los tónicos
POR EL RELOJ.
cuento, con aparente facilidad, como si Yel reconstituyente mas energico.
tuviera el autor familiaridad con ellos . No
Me Reí de Todos Los
es, sin duda, que tal familiaridad la pose- Estimula el apetito, purifica y
Especialistas
de antaño el modernista viajero, sino
r. hice desaparecer mis arrugas por medio yera
que
una
frecuentación constante, durante I enriquece la sangre y cura tod~
ele mi clf's&lt;mlirimiento, después de haber
el
viaje,
impregnó su dúctil espíritu de he· las enfermedades del pecho y lo¡,
fallado todos los doctores eonservado1·es
¡le h belleza á qnie11e~ me babia eoufü1do. lenismo puro. Cabe suponer que para este
~lmones.
Ahora tt&gt;ngo la eul'lt tnn ter 5a y suave como escritor la consulta erudita tiene que ser
c•n:m,lo te11fa diPcioc·ho años de ecla&lt;l. 'l'c molesta '. ¡imaginad á Gómez Carrillo esPídase siempre el de Stearnr..
'111.ré p:1rLícipe de mi secreto, amable letl o- tudiando la "Simbólica" de Creuzer ó la
rn, y te propot·cioua1·é informes completos, "Historia" de Grotel); y al contrario, la
Ji me prometes no revelarloH a nadie bajo lectura de los autores es fuente inextinta
:: ~ru1, de multa.-Para detalles dirigirse á
de deleites. Porque, si á Gómez Carrillo le
HELEN SANBORN
UETROIT. MIOH•• E. U. la.
tienen muchos por superficial incurable,
\)ept. 22041 Cleveland, Ohio, E. U. ~e A.

La Zarz8parrillá
del Dr. Ayer

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EL VINO DE STEARNS

FREDERICK STEIRNS &amp;·c1L

!-

203

EL MUNDO ILUSTRADO

de sinceridad por el olio de algo peor
que lo bonito: " lo cursi." Aqul ha ido
más lejos. El aroma : de la Grecia clásica llega á dar •distinción á más de
una página; los tltulos mismos son sugestivos: "El mar de la Odisea, Cielo del
Atica." Un purista dirá que recurre dema·
siado á la Antologla; pero ¿no ilustra la
Antología, más que cualquier otro resto
clásico-excepto las comedias de Aristófanes,-lo peculiar y lo·~menudo en las
costumbres públicas y privadas de Gre·
cia? Hay, por lo demás, suficientes y
atinadas reminiscencias de los autores de
las épocas áureas, aun de los filósofos .
No conozco página de Gómez Carríllo que
alcance la elevación del cuadro trágico
"El Palacio de Orestes," magistralmente
e,-crito, vlvidamente compue~to é iluminado con los colores inagotables que ofrece
el lenguaje de Esquilo y Sófocles, aunque
sea pálido el final, la modernización del
hijo de Clitemnestra: este cuadro vale
por si solo más que el conjunto de todo lo
restante.
En lo que toca á la Grecia contemporá·
nea, Gomez Carrillo quiere conservarnos
la ilusión de que sus hijos son descendientes dignos de sus abuelos, son ''hijos
de Usiles;" .i!pero el mundo moderno no
se ha interesado por la Grecia viva sino
una vez, hace un siglo. No sé si á todos .
en América, nos ha interesado la luclu
de in lependencia. De mi sé decir que,
cuando niñ~. apren.li á amar.:á· las dos
Grecias: á la segunda, ta heroica de 1823
gracias á cierta novela histórica y al poema) iyroniano ,del buen Núñez de Arce.
Después la ful olvidando. En Buffalo
conocf una dama griaga cuya única dis·
tinción real, en sociedad, era danzar admirablemente.· En Nueva York traté á un
descendiente de griegos, "bulgarizado"
hasta el apellido, pero antiguo residente
en Atenas, en donde, según me hace sospechar Gómez Carrillo, adquirió su verbosidad típica. Pocas cosas de Grecia
aprendi . por. ellos. De la literatura neogriega, algo nos ha llegado en las traducciones de Bikelas (á quien, dada su fama,
es raro no lo cite nuestro cronista), de
Palamas, de Eftaliotis, de Rhoides; algo
más nos cuenta Gómez Carrillo, sobre to·
do de la popular, interesanttsima. Pero el
mundo actual no se interesará vivamen.
te por esa literatura, por más que e:1 ella
se aspire á continuar la tradición clásica,
mientras no se produzca allí una obra de
genio. Por ahora, nos atrae la patria de
lbsen, revelador de vida nueva. Si en la
Grecia moderna apareciera un esptritu
genial, todas las miradas se convertirían
hacia la tierra del Atica; y aunque no si·
guiera las rutas clásica~. ya nos encarga.
riamos los admiradores de demost rar su
parentesco con sus divinos autepasadus.
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�EL MUNDO ILUSTRADO

206
Lo que ens11:ya~a el extraordinaric jarHe aqul un punto de partida. BaSoo, en dinero con quien iba á verme, era una susu :J(ovum organu,n., establece que el ca- gestión sobre las violetas. f:!ablalas en. nelero y otros odorlferos, colocados. cerca contrado singularmente nerv1o~_as, lo cual
de lugares fétidos, retienen obst1~a~a- demuestra, agregaba, la afecc1on y el homente el aroma, rehusando su em1sion, rror siempre exagerados que les profesan
para impedir que se mezcle con las exha- las histéricas ' y querla llegar á hacerles
Lo que deseaba aquel extral\o Jardinero laciones hediondas .. .
era crear la flor de la muerte. Sus tent_ativas remontaban á diez af\os, c~n éxito
negativo siempre, porque, cons1dera.ndo
al ve eta\ sin alma, atenlase excl_um:ament~ á la plástica. Injertos, combmac10nes de todo habla ensayado. La P!oducción de la rosa negra ocupóle un t1~mpo;
"Higiene de la Infancia y Consejos Prácticos
ero nada s11có de sus invest~gac1~nes.
tespué. le Interesaron las pasionarias Y
para Criar á los Niños Hermosos y Robustos."
los tuli;anes' con el único resultado de
dos ó tres ejemplares _mon~truosos, hasta
Toda. madre debe obtener este interesante librito sobre los cuique Bernardino de Sa~nt-P1erre !e puso en
el buen camino, ensenándole como pue_de
dados de las criaturas, escrito expresa.mente por eminentes médihaber analoglas entre la flor y la mu¡er
cos. Millares de ejemplares se ba.n di~tribuid~ gratis á las madres
en cinta supuestas ambas capaces de reen la.s últimas sema.na.s. Pida.nos un eJemplar mmediatamente.
cibir, po~ antojo, imágenes de los objetos
deseados.
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l\j\ttntes Generales de los Sres.
palabra para sugestionarse con. mt~nsidad p~recida á ta ~e un orgamsmo mALLEN &amp; HANBURYS, LONDRES
ferior. Esto era, precisamente, lo qu_e hB:bla llegado é. comprobar nuestro 1ard1Muy sen.ores mios:
nero.
Según él, ta marcha de los vástag;os en
Sirva.nse remitirme gratis y libre de porte el interesante librito
las enredaderas obedecl~ á una deliberapara la.s madres, escrito por especialista. de nií'iOs.
ción seguida por rescluc1ones que daban
origen á una serie de tanteos. D_e aqul las
Nombre .... . , ... ,.. ... ... .. .. ... Localidad . ....... . .... . .. , . . . . .. ,
curvas y acomodamientos, ~apnc~osos al
parecer, . las diversas onentac1ones Y
Dirección.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Edad del nifi.o.. ... ... .. .. . .. .. .. ,
adaptaciones a diferentes planos, que
ejecutan las gulas, los l';ªJos, la~ ralees.
Un sencillo sistema nervioso pre~1dla esas
NOTA.-Oórtese e,te avlso y remítase en sobre abierto con porte simple de
obscuras funciones. Habla tambtén en C!i2 centavos, y se recibir~ inmediatamente este librito,
da planta su bulbo cerebral y s~ corazon
Mundo Ilust. Enero 24 -1909,
rudimentario, situados respectivamente
en el cuello de la ralz y en el t_ronco. La
semilla, es decir, el sér resumido para l.a
procreación, lo dejaba ver con. toda cla!I·
dad El embrión de una nuez tiene I~ mis·
. ma del corazón, sie~do asaz parecida al
cerebro la de \os cotiledones. Las. dos ho·
jas rudimentarias que salen de di.cho embrión, recuerdan con bastante.cla,1dad dos
ramas bronqui~les,.~uyo oficio desempefian en la germmac1on . . .
Las analoglas morfolog1cas suponen caRemedio universal p~ra el dolor de.caderas (ta~ frecuente entre las mujeres)
si siempre otras de f_ondo; Y. por esto la
sugestión ejerce una mfluenc1a más vasta
Proporcionan al 1 v I o
de 10 que se cree sobre la forma de lo~ se·
instantáneo.
res. Algunos clarivi~entes de 18: histoDonde quiera que se
ria natural, como M1chelet y Fnes.• pr~sienta dolor aplíquese
sintieron esta verdad que la exp_enenc1a
un emplasto. Para
va confirmando. El mundo de!os msectos
pruébalo enteramente. Los pá¡aros osten·
tan colores más brillantes en los palses
cuyo cielo es siempre puro LGould], Los
gatos blancos y de ojos azules son, comúnmente, sordos [Darwln] . Hay _peces
que llevan fotografiadas en la _gelatma de
su dorso las olas del mar (Stnndberg ). El
girasol mira constanteme~te al ast~o del
dla y reproduce con fidelidad. su n_ucleo,
sus rayos y sus manchas LSamt-P1erre).

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MUNDO ILUSTRADO

emitir un tósigo mortal sin olor alguno;
una ponzofia fulminante é imperceptible.
Qué se proponla con ello, si no era puramente una extravagancia, permaneció
siempre misterioso para mi.
Encontré un anciano . de porte sencillo,
que me recibió con corteslas casi humildes. Estaba enterajo de mis pretensiones,
por lo cual entablamos acto continuo la
conversación sobre el tema que nos acercaba.
Querla sus flores como un padre, manifestando fanatica adoración por ellas.
Las hipétesls y datos consignados más
arriba fueron la introducción de nuestro
diálogo; y como el hombre hallara en mi
un conocedor, se encontró más á sus anchas.
Después de haberme expuesto sus teorlas con rara precisión, me invitó á conocer sus violetas.
-He procurado, decla mientras lbamos,
llevarlas á la producción del veneno que
deben exhalar, por una evolución de su
propia naturaleza; y aunque el resultado
ha sido otro, él comporta una verdadera
maravilla; sin contar con que no deses·
pero de obtener la exhalación mortlfera.
Pero ya hemos llegado; véalas usted.
Estaban en el extremo del Jardlo, en una
especie de plazoleta rodeada de plantas
extral\as. Entre las hojas habituales sobresallan sus corolas, que al pronto tomé
por pensamientos, pues eran negras.
-Violetas negras, exclamé.
-SI, pues; habla que empezar por el
color, para que la idea fúnebre se grabara
mejor en ellas. El negro es, salvo alguna
fantasla china, el color natural del luto,
puesto que lo es de la noche-vale decir
de la tristeza, de la diminución vital y del
suefio, hermano de la muerte. Además,
estas flores no tienen perfume, conforme a
mi propósito, y este es otro resultado producido por un efecto de correlación. El color ne~ro parece ser, en efecto, adverso
al perfume; y asl tiene usted que sobre
mil ciento noventa y tres especies dé flores blancas, hay ciento setenta y cinco
perfumadas y doce fétidas; mientras que
sobre dieciocho especies de flores negras
hay diecisiete inodoras y una fétida. Pero
esto no es lo interesante del asunto. Lo
maravilloso esta en otro detalle, que re-quiere, desgraciadamente, una larga explicación .•.
-No tema usted, respondl; mis deseos
de aprender son todavla mayores que mi
curiosidad.
-Oiga usted, entonces, cómo he procedido:
-Primeramente, debl proporcionar á mis
flores un medio favorable para el desarrollo de la idea fúnebre; luego, sugerirl~s
esta idea por medio de una sucesión de
fenómenos; después poner su sistema nervioso en esta~o de recibir la imagen y fi.
Jarla; por último,_ llegar á la producción
del veneno, combmando en su ambiente
y en su savia diversos tósigos vegetales. La herencia se encargarla del resto.
Las violet_as que usted ve, pertenecen á
á una familia cultivada bajo ese régimen
durante diez años. Algunos cruzamientos,
indispensables par&lt;1 prevenir le degeneración, han debido retardar un tanto el
éxito final de mi tentativa. Y digo éxito
final , porque conseguir la violeta negra é
inotlora, es ya un resultado.
Sin embargo, ello no es dificil; se reJuce
á una serie de manipulaciones, en las que
entra por base el carbono, con el objeto de
obtener una variedad de anilina. Suprimo
el detalle de las investigaciones á que debl entregarme sobre las toluidinas y los
xilenos, cuyas enormes series me llevar!~ muy lejos, vendiendo por otra parte
m1 secreto. Puedo darle, no obstante, un
indicio:.~¡ origen de los colores que llamamos afllhnas, es una combinación de hidróg_eno y cctrbono; el trabajo qulmico posterior s~ reduce á fijar ~xlgeno y nitrógeno,
produciendo los álcahs artificiales cuyo
tipo es la afiilina, y obteniendo derivados
después. Algo semejante he hecho yo. Usted sabe que la clorofila es muy sensible
y á esto se debe más de un resultado sor~
prendente. Exponiendo matas de hiedra á

207

Aquel recuerdo, que tendia á halagar vi ·
la luz solar, en un sitio donde ésta entraba por aberturas romboidales solamen- siblemente mis inclinaciones literarias,
te, he llegado á alterar la forma de su me conmovió .
- Permltame, dije, que admire de paso
hoja, tan persistente, sin embargo, que
es el tipo geométrico de la curva c1soides; su memoria verdaderamente juvenil.
-Para extremar aún la influencia sobre
y luego, es fácil observar que las hierbas
rastreras de un bosque se desarrollan imi- mis flores, continuó él sonriendo vagatando los arabescos de la luz á través del mente, he mezclado á los narcóticos plantas cadavéricas. Algunos ar'.lm y orchis,
ramaje .. ..
Llegamos ahora al procedimiento capi- una stapella aqul y allá, pues su olores
tal. La sugestión que ensayo sobre mis y colores recuerdan los de la carne co.
flores es muy dificil de efectuar, pues las rrompida. Las violetas, sobreexcitadas por
plantas tienen su cerebro debajo de tierra; su excitación amorosa natural, dado que
son seres invertidos . Por esto me he fija- la flor es un órgano de reproducción, 11-sdo más en la influencia del medio como piran el perfume de los venenos cadavérielemento fundamental. Obtenido el color cos añadido al olor del cadáver mismo;
negro de las violetas, estaba conseguida sufren la influencia soporlfica de los uarla primera nota fúnebre . Planté luego en cóticos que las :lisponen a la hipnosis, y
torno los vegetales que usted ve: estra- la megalopsia alucinante de los venenos
monio, jazmln y belladona. Mis violetas dilatadores de la pupila. La sugestión fúquedaban, asl, sometidas á influencia~ nebre comienza asl á efectuarse con toda
qulmica y fisiológicamente fúnebres. La intensidad; pero todavla aumenta la sensolarina es, en efecto, un veneno narcóti- sibilidad anormal en que la flor se encuenco; asl como la daturina contiene hioscya- tra por la inmediación de esas potencias
mina y atropina, dos alcaloides dilatado- vegetales, aproximándole de tiempo en
res de la pupila que producen la megalop- tiempo una mata de valeriana y de espuesia, ó sea el agrandamiento de los obje- las de caballeros cuyo cianuro la irrita
tos. Tenla, pues, los elementos del sueño notablemente. El etileno de la rosa colay de la alucinación, es decir, dos produc- bora también en este sentido.
Llegamos ahora al punto culminante del
tores de pesadillas; de modo que á los
efectos especificas del color negro, del experimento, pero antes deseo hacerle essueño y de las alucinaciones, se unia el ta advertencia: el ¡ay! humano es un grimiedo. Debo añadirle que para redoblar to de la naturale:a.
las impresiones alucinantes, planté, adeAl oir este brusco aparte, la locura de
más, el beleño, cuyo veneno radical es mi personaje se me presentó evidente; peprecisamente la hioscyamina.
ro él, sin darme tiempo á pensarlo bien
-¿ Y de qué sirve, puesto que la flor no siquiera, prosiguió:
tiene ojos? pregunté.
-El ¡ayl es, en efecto, una interjección
-Ah, señor; no se ve únicamente con de todos los tiempo'&gt;. El hombre se ha
los ojos, replicó el anciano. Los sonámbu- quejado siempre lo mismo. Pero lo curioso
los ven con los dedos de la mano y con es que entre los animales sucede también
la planta de los pies. No olvide usted asl. Desde el perro, un vertebrado superior, hasta la esfinge calavera, una marique aqul se trata de una sugestiOn.
Mis labios rebosaban de objeciones; pe- posa, el 1ayl es una manifestación de doro callé, por ver hasta dónde iba á llevar- lor y de miedo. Precisamente el extrafio
insecto que acabo de nombrar, y cuyo
nos el desarrollo de tan singular teorta.
- La solanina y la datunna, prosiguió nombre proviene de que lleva dibujada
mi interlocutor, se aproximan mucho á una calavera en el corselete, recuerda bien
los venenos cadavéricos-ptomainas y la fauna lúgubre, en la cual el 1ayl es co·
leucomalnas-que exhalan olores de jaz- mun. Fuera inútil recordar á los buhos;
mln y de rosa. Si la belladona y el estra- pero s1 debe mencionarse a ese extraviamonio me dan aquellos cuerpos, el ol.:,r do de las selvas pnmitivas, el perezoso,
está suministrado por el jazminero y por que parece llevar el dolor de su decadenese rosal cuyo perfume aumento, conforme cia en el ¡ay! especifico, al cual debe uno
á una observación de Candolle, sembran- de sus nombres . . .
Y bien; exasperado por mis diez afios de
do cebollas en sus rercanías. El cultivo
de las rosas está ahora muy adelantado, esfuerzos, dec1dl realizar ante las flores
pues los injertos han hecho prodigios; en escenas crueles que las impresionaran
tiempo de Shakespeare se injerto recién más aún, sin éxito también, hasta que un
dia ...
las primeras rosas en Inglaterra .. .
,..

. .

ó

LA POMADA BALSAMICA MARAVILLOSA
reina de las 1&gt;0madas, porQue alempre cura, siempre alivia y 1lempr1 es eficaz. Mlllares de versonas curadas con ~ua tes ,U!can Bl s maravillosos resultado,, y vor esto es Que se ba becbo la oreterlda del vúbllco Basta usarla una vez
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'

�.
~A~&amp;~v~v~~~~MA~

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~ ENERO
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17

::~ti~::~;iossed:a:~

Líneas Nacionales.

~

:a:d~e~::
::~:nt;~
::
.

~

~
~

~

~
~

7.30p.m.
El tren que sale para Empalme de González, vía
Querétaro, sale de la Estación de Colonia á las 7.45 a.
m. El tren que sale de San
Luis Missouri, Laredo, Monterrey, San Luis Potosí y
Querétaro, llega á la Estación de Colonia á las 8.00
p. m. en lugar de las 6.00

~

~

~

~

~

~
--~

~

El tren que anteriormente
salía de la Estación de Colonia á las 8.15 p. m. para
Querétaro, San Luis Potosí, Monterrey, Laredo y San
Luis Missouri, uldrá á las

mmo.
El tren de Empalme de González, vía Querétaro, llega
á la Estación de Colonia á

~

~

.... Pero aproxlmese, fuzgue por usted mismo.
Su cara tocaba las n~gras flores, Y, casi o~l\gado ~Ice lo propio,
Entonces-cosa Inaudita-me pareció percibir débiles quejidos,
Pronto hube de convencerme. Aquellas flores se quejaban, en efec·
to, y de sus corolas oscuras surglan una pululación de pequenoa
ayes muy semejantes á los de un niño. La sugestión hablase
operado en forma completamente imprevista, y aquellas flores
durante toda su breve existencia, no haclan sino llorar.
'
Mi estupefacción habla llegado al colmo, cuando de repente
una idea terrible me asaltó. Recordé que al decir de las leyen.
das de hechicerla, la mai,drágora llora también cuando se la
ha regado con la sangre de un niño; y con una sospecha que
me hizo palidecer horriblemente, me incorporé.
-Como las mandrágoras, dije.
-Como las mandrágoras, repitió él palideciendo aún mis
que yo.
·
Y nunca hemos vuelto á vernos. Pero mi convicción de ahora
es .:¡ue se trata de un verdadero bandido, de un perfecto hechicero
de otros tiempos, con sus venenosy sus flores de crimen. ¿Llega.
rá á producir la violeta mortlfera que se propone? ¿Debo en.
tregar su nombre maldito á la publicidad?

ZEISS

~

~
~

Avenida de San Francisco Número 33.

Gemelos de Campaña

--Antes 2a. de San Francisco.

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Oficina de Boletos:

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- Un atra~~dor desconocido escaló la CasalConsistorial de Fr~IJ(fort-sur-le-Meiri, cloroformó al Conserje, fracturó un anaquel del
archivo y se llevó la partida de nacimiento de Goethe.
La cosa es sorprendente, pues el ladrón dejó una nota en el ao•
quel saqueado, diciendo: que se llevaba el precioso documento, DO
para venderlo á un amateur coleccionista, sino para obtener 111
papel de familia; pues él es descendiente del inmortal creador III
Fausto y Werther.- .

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LEOPOi..DO LUGONES.

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Vergara 207

209

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

*

1

El ejercicio de toda ciencia, arte, profesión ú oficio, aun el mM
humilde, se con~ierte en algo parecido al saéerdocio, cuando el q
lo practica se si~nte alentado por un ideal mts ó menos vago
altruismo;·

l

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�EL MUNDO ILUSTRADO

210

EL MUNDO !LUSTRA.DO

CAL(NDARIO D( LA S~MANA
DOMINGO

¡Atenci6n, Señora!

31
(5'? de mes y 4&lt;? después de la Epifanla).
La lnvenclón ó el Hallazgo del Nitío Jesús en medio de los doctores. San Pedro
Nolasco, confesor y fundador de la orden
de redención de cautivos ó mercedarios.
San Ciro, médico, mártir. Oficio y misa de
San Pedro. Rito doble y ornamento blanco; se conmemora la Dominica. La fiesta
de la Invención del Niño Jesús ha sido
concedida por la Santa Sec!e para algunos lugares, asignándola la Dominica
cuarta después de la Epifanla para su
celebración. Función en Belén y absolución del escapulario.

Considere Ud. el hecho
importantis{mo
de que el Compuesto Vegetal de Lydia E. ~inkham
ha curado más casos de enfermedade~ femeninas que
cualquiera otra medicina jamás conocida en el mundo.
Si la que lee esto, e?tá sufrien~o de algún mal
peculiar del sexo fememno, no vacile en comprar ~n
seguida una botella del Compuesto Vegetal de Lyd1a
E. Pinkham. Proporcione vigor y fuerza. á todo el
organismo de la mujer, y cur~ tod.a desvi~c1ón, ulceración ó inflamación de la matnz. Es también excelente
para fortificará la mujer durante su embaraz? y ála
hora del parto, así como para las que atraviesan el
Cambio de la Vida.
Cuando un remedio ha tenido tan buen éxito en la
cura de tantas mujeres, nadie puede decir-á no ser
que deje de ser justo-sin probarlo antes: "Yo no
creo que á mí me hará bien." Por esto las que lean
esto, deberían recordar que el

FEBRERO
LUNES

1º

Santos Ignacio, obispo, mártir, y Severo, obispo, confesor.

Compuesto Vegetal

MARTES

2

de Lydia. E. Pinkha.m
es el Unico Remedio Genuino é Infalible para la cura las enfermedades
y males peculiares de la mujer.
.
.
Cura las \)eores formas de males femeninos, tales como la :3ensa~16n de T1r~ntez. la Debilidad de Espalda, Caída y Desviación del U tero o Matnz, y es vahosbim o en el Cambio crítico de la Vida. Disuelve y arroja los ~umor~s del Utero,
cuando comienzan á formarse, y contr~rr~sta toda .ten~en~ta hacia ~~more_s
cancerosos. Q!.iita los Desmayos, Irntac10nes, II1stensmo, Postrac1on ne1viosa, Agotamiento, y fortalece y entona el ~~tómago. Cur~ las Jaquecas, la
Debilidad Gweral, la Indigestión, etc., y v1V1fica todo el Sistema. Para la
cura de las Enfermadades de los Riñones de ambos sexos el Compuesto de
Lydia E, Pinkham no tiene rival,
De Venta en todas Jns Farmacias. Preparado en los Laboratorios de
The Lyclia E. Pinkham Medicine Company, Lynn, 1\Iass., U.S.A,

La Purificación de Maria Santlsima. San
. Cándido, mártir. Oficio y misa de la fiesta del dla: rito doble de segunda clase y
ornamento blanco. En Catectral, Guadalu·
pe y principales iglesias del Arzobispado,
bendición de las velas llamadas de la Candelaria, que sirven para la hora de la
muerte; también se bendicen las semillas
que han de sembrarse en el año. Fundón
é indulgencia plenaria en Catedral y en
Guadalupe y titular en la parroquia de
Tacubaya y en la capilla de la "Candelaria de los Patos." (P. S.)
Conjunción de la Luna y Neptuno á las
12 h. 17 m. del dla.
MIÉRCOLES

~~

3

Bias, obis_po, mártir, patrón menos
prmc1pal de la ciudad de México. San Celerino, diácono mártir. Función en la parroquia de la Santa Veracruz.

SÁBADO

6

*

25 de Enero de [r590
Entra á México el Virrey D. Luis
de Velasco

Un disgusto habido entre el Virrey de
Villa Manrique y un oidor de la ciudad
de Guadalajara, que no tuvo ningunas
consecuencias para el virreinato, pero
que llegó exagerado á oidos de Felipe II,
hizo ·que el monarca creyera que había
estallado la guerra civil en la colonia, y
por lo tanto, se preocupó mucho por enviar á México, como virrey, á persona
que fuera capaz, por su carácter y circunstancias, de imponerse sobre la situación.
Para ella designó á D. Luis de Velasco,
hijo del virrey del mismo nombre, y su
elección fué muy atinada, pues pocas
personas tenían en la Nue',a España tanta influencia y mejores conocimientos que
D. Luis. Luego que recibió éste la orden
&lt;le hacerse á la vela y tomar posesión del
virreinato, se embarcó y se dirigió á las
costas del golfo mexicano. Un fuerte temporal le impidió desembarcar en Veracruz y lo hizo en algún otro punto de la
costa á mediados de Diciembre de 1589.
Su viaje por tierra fué tan accidentado
como por el mar, y no llegó á la ciudad
de México sino el 25 de Enero de 1590.
Su administración se distinguió por su
prudencia y buen tino.
26 de Enero de r812

Santos Andrés Corcino, obispo; Gilberto y José de Leonlsa, confesores. A las
tres y media de la tarde, vlsperas cantadas en Catedral, siendo los maitines y laudes, que terminan á las siete de la noche.

Renuncia de Calleja

5
Ve~era
Agua
Kineral ~f~
1'atural de
•

l 11-I i

~ Manantlale,
del Bitado
Prand,.

BIE)J ESPECIFIC.A.R EL NOMBRE

VICHY CÉLESTINS e.~,~r:~:·~-,~:~
VICHY GRANDE-GRILLE lúerm= w
VICHY HOPITAL.
hfermed&amp;d• u1 l1i6map.

PASTILLES-SELS- COIPRIMtS VICHY·ETAT

-P. S.

Llena en Cáncer á la 1 h. 48 m. 24 seg.
de la maflana. Heladas.
En la capital de la República y en las
principales ciudades de la misma se conmemora la promulgación de la Constitución federal; pero las manifestaciones que
se hacen para ello carecen completamente de entusiasmo, y parecen hechas por
mera fórm ula.

jara Recomienda la Pe-rn-na

Eiemérides de la Semana

4

San Felipe de Jesús, mártir mexicano,
patrón principal de la archidiócesis mexicana. Santa Agueda, virgen, mártir (su
fiesta el 14). Oficio y misa del primer san·
to; rito de primera clase con octava y or·
namento encarnado. Función en Catedral
con asistencia del prelado diocesano y de
los religiosos franciscanos y dieguínos
que toman asiento en el coro; el sermón
está á cargo de uno de ellos. Acabada la
misa, el limo. señor Arzobispo da la ben·
dición papal, y ganan indulgencia plenaria quienes la reciban en estado de gracia.
También hay en Catedral visita de los
Siete Altares y vlsperas cantadas á las
tres y média de la tarde. Función en la
Profesa y Titular en San Felipe de Jesús.

El Ilustrísimo Señor Arzobispo de Guadala-

r Santos Tito y Amando, obispo; Dionisio
papa; Guari no. cardenal, confesores; Teó!
filo, abogado; Dorotea, virgen, y Revocata,
mártire~. E:n el oficio y misa, que son
de San Tito, se conmemora la Dominica
quinta después de Epifanla, que no tiene cabida en su lagar.

JUEVES

VIERNES

211

El triunfo de l\ilorelos sobre las tropas
de Porlier en Tenancingo consternó de
tal modo á los realistas, que Venegas ordenó á Calleja que marchara desde Maravatío, donde se hallaba, á Toluca á oponerse al avance de los insurgentes. Contestó Calleja que la marcha de más de
sesenta leguas, que había de hacerse necesariamente, á la mayor brevedad, pondría á sus tropas en tal estado, que les
imposibilitaría toda acción. A las reiteradas órdenes del virrey tuvo al fin que
obedecer Calleja; pero al llegará Ixtlahuaca presentó su renuncia, la que le
fué aceptada el mismo día 26 de Enero de
1812. El descontento que causó en el
ejército esta renuncia hizo que Venegas
pidiera á Calleja que la retirara, lo que
éste hizo en seguida, y se dirigió á la cabeza de rns tropas á la capital del virreinato.
27 de Enero de 1856
Comunicación de Ghilardl

En los trastornos que originaron la renuncia del Gral. Alvarez á la Primera

Catedral de Guadalajara, México.

TOS BRAVA ALIVIADA POR LA PE·RU=NA.
++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++
Pe1•u1ia D1·ug ..Mf'g . Oo.,
Guadal.a/ara, ..Mé.?Jico.
l
OolU1nbi1s, O., E. u. Á .
A bril ~3, 1905.
i
..Muy 81'es. míos:-Te?1go la satisfaaci6n de a01nunica1• á
t V~es. q~e e~ 'USO del 1nediaame1~to ~enom inado ' 1Pe1·una," ha
c~u ado 1 adic_almente ~n pocos dias a 1tna persona de nii Jamii l1a, que venta .padeowndo, desde liacía dos meses, de 'tma tos
molesta y persistente.
i
De Ydes. Afmo . S . 8.

i

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J08B DE JESll&amp;

i

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A rzobispo de Guadalaiam.
+++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++..+++-i.NING ON remedio puede posiblemente recibir mayor elogio que el que
ha recibido la medicina que ha. llamado la atención y merecido la recomendación de un Arzobispo de la Madre
~e lai Iglesias, la Santa Iglesia Cató
hca, el Ilmo. ,,. Rmo. Señor L1·c. Don
J
~~r:j~~:,esús Ortiz, Arzobtspo de Gua.
Tales dignidades no condescenderían
á dar su recomendación personal á un
remedio, á menos que haya demostrado sus méritos en casos peligrosos
Para enfermedades causadas ·por

cambios y peculiaridades del clima la
Peruna es el
d' á
,
el mundo. reme 10 m s conocido en
Para. enfermedades mucosas de la
nari I
z, _garganta, el estómago ú otros
órga!1os Internos, la Peruna es el remedio que proporciona alivio
Alivia inmediatamente, y s°us curas
:~ef~~~~~!i~::,. como lo testifican
e
d
me:'o~º reme io del hogar, es el priEn la casa del rico ó d l b
Peruna ocupa un puesto d; h~~ 1~~· la

ª

La Peruna se vende en todas las Droguerías, en dos tamaños
de $1.00 y $2.00 Botella.

�EL MUNDO ILUSTRADO

212

··1"e,"ck·~;

EMPLASTOS ,AUNDADIA
POROSOS de

W

Remedio universal para el dolor de caderas (tan frecuente entre las mujeres)
Proporcionan al 1 vi o " " " - - - - - - - -

instantáneo.

•

Donde quiera que se
sienta dolor aplíquese
un emplasto. Para

Reumatismo,
R11frlados, Tos,
Dolor de Peoho,
Debilidad de
Caderas,
lumbago,
Clitloa, eto., eto.
Para dolores en la reR'ión de

los Rlioaes 6 para la Debilidad
en las Caderas, el emplasto deberaaplicarsecomo sevéarriba.
Donde baya dolor l)Óngase
un emplasto de Allcodt,

Insista en obtener el
de

.Allceek.

~

ParaReatl1mo 6 Dolor
de Espalda,Codo.,
Y otras partes, 6
para Torcedura,
Contu1lone1, Entumecimiento, J
Ples DolorldOI, etc. el emplasto debert cortarse del
tamafio y forma requeridas ap,,
lidnd olo seg6n se demuestra.

TENCA PRESENTE-Que los Emplutos de Allc:ock, se han vendido fi. millona
durante mas de 60 anos. Como todas las cosas buenas bao sido ímiladol, pero solamente
eu apariencia. Los de Allc:ock se garantiza que no contlnen Belladona, Opio, flt MIMO
de ninguna ~cíe.

DB VENTA EN LAS BOTICAS DBL MUNDO ENTERO.

Magistratura de la Reptiblica, tomaron
gran parte los sacerdotes del culto católico, circunstancia que influyó poderosamente en el ánimo del presidente. Para
evitar esa intervención, el ministerio de
Justicia se dirigió al arzobispo de México
y á otras autoridades eclesiásticas en una
circular, en la que hacía patentes loe
abusos del clero en ese sentido. Todas
las autoridades de la iglesia contestaron
pidiendo que se les señalaran los nom•
bres de algunos de los culpables; tod&lt;&gt;11
los jefes liberales siguieron esta indicación; y entre las comunicaciones recibidas, hay una del Gral. Ghilardi, notable
por el ntimero de denuncias que contenta
y la energía con que fué redactada; esta
comunicación fué fechada el 27 de Enero
de 1856.

28, de Enero de 186¡
Mlram6n saapodera de Zacateca•

El 28 de Diciembre de 1866 salió Mi,
ramón de la ciudad de México á la di.be,
za de cuatrocientos hombres de las tres
armas, pequeña fuérza á la que pensaba
convertir en el nticleo de un gran ejército, con el que baria una reñida campaña
en d interior del país. El objetivo de su
marcha era la ciudad de San Luis Potos{¡
pero noticias desfavorables, recibidas en
el camino, le hicieron cambiar de ideas y
se dirigió á Zacatecas á marchas forzadas
y sorprendió al presidente de la Reptiblica, á quien obligó á huir. Llegó Miramón frente á la ciudad el 27 de Enero de
186¡ y al día siguiente penetró á la ciudad.

MUNDO ILUSTRADO

y.ta. dificultad . del acto que se pensaba
llevar á cabo, ordenó que á las tropas de
Llano, jefe de la expedición, se unieran
las de Iturbide, á quien se nombró segundo jefe. Los tropas realistas, en ntimero
de cuatro mil, de las tres armas, salieron
de Acámbaro el 16 de Enero de 1815, y
4espués de
correrlas y expediciones, en su mayoría infructuosas, llegaron frente al ce,:ro el :,, de Enero, para
empezar una 11.erie de operaciones que no
· dieron nillgtin resultado, más que poner
de manifiesto la importancia de la posi·
ción y la impotencia de los realistas ante ella.

e LLirLORE

rnruu.

íLOP CLUULUA

29 de Enero de. 1856

POLVOS tCHEP.E NH:

Se ordena la ereccl6n de loa mon·u·
mento• de Chapultepec
y Churubuaco

Comuloa 11 romo m - ~ 1
J delicada belleza, ua blallCIU'II ~ 1 u aterclol&gt;lledo IMapanbiel
Cua&amp;ro &amp;oDOII • cada ua ele loa ool«. Roea 1 Raquel Slanco da 11111 JMll'IIA
r.llaol11\a. Son loe polvoe de arros da lu NIDM 1 loe re:r• de loa pol'901 da U'l'OL
...
AQNl:L, Psumlm• 11. AYENUI DI L'Ol'f:RA, PARII,

PVRBIA. PBlll'VIIII

mUL. -

LA POMADA BALSAMICA MARAVILLOSA
ea 11. reina de laa pamadaa, porQue 1l111pf1 cura, 1i111pr1 allvta 1 1l111pr1 es elcaz. Mlllares de personaa curadaa con ella testifican sus maravill0808 resultados, 1 par esto ea Que se ha hecho la_preferlda del público Baata usarla una vez
para tenerla siempre á prevención. Produce efectos se,ruríslmoa en
Granos, Tumores, Almorranaa, Herldaa, Pústulas, Llacaa, Ufle"°8,
Ulceru, Quemaduraa, F(stulaa, Erupciones, &amp;., &amp;.
Ue venta en todas la• Dro¡ru-taa y Botl~aa.

Vino forUftoute, dlg.Un1 t61lloo, noouUi~te, de __.
aoelente, mu eficu para &amp;U penouu debUltadu qae loe
ferruglDoeoa y la1 qulnu. Comerndo ~r el müoclo de
11, Pa1teur. Prescribes• en lu moleettu del Ntómago la
clorosis, la anemia y lu OC'nvaleoenmu; ene vino ..
mienda i laa peraonu de edad, álu maJena,i6T111u 7 i lo1 mAoe.

Por una vez más tenemos que ocuparnos de la época de actividad administra·
tiva con que inauguró su gobierno D.
Ignacio Comonfort. El mes de Enero de
1856 vió inaugurarse nuevas reformas ó
dictarse medidas acertadas casi día á dfa¡
á la larga lista de las que ya hemos men·
clonado en otras efemérides de este mes, ..
tenemos que aumentar la orden para que
se erigieran monumentos conmemorativos de los sacrificios de los mexicanos
ante las tropas invasoras de los Estados
Unidos en Churubusco y en el Molino
del Rey, deuda que la Nación tenía pen·
diente con sus heroicos hijos.
La orden para la erección se dió el 29
de Enero de 1856.

30 de Enero de 1815

noc,.

Llegan loa reallataa frente á C6poro

VIIO auté.atico "'
S. RA, JiAEL1 el solo que tiellB el derecho de llaman, ui, ,1 1olo
que es legitJ1110 i de que se ilace meaci6.a ea el formal&amp;rio del
Prof,sor BOUCNARD;4 T II el de,- CLEMEIT 1C- de V&amp;le11oe
(Dr6me, lraacia). - Cada Botella Ueva la m&amp;101 de 'l. Unldn
IOI Fabrlcantll 1 ,.a el p,scueio rm medaJ16.a a.armoiudo eJ

La campaña por la independencia de
México se inició el año de 1815 con la expedición en contra del cerro de Cóporo,
centro formidable de operaciones, fortificado á conciencia por D. Ramón Rayón,
quien lo puso á las órdenes de su hermano mayor D. Ignacio, luego que éste se
presentó en el campo de operaciones.
Comprendiendo Calleja la importancia

il!l!I
1.11! IMPQRTAITE. - .i rúuao
1

a

"OUTW ''.-Loa dema, 10.a groseras1 pelifrosuf&amp;ldoaataaa.

"LA JOYA"

varias

31 de Enero de 1522
Sale Alvarado para Oaxaoa

A fines del año de 1521, la mayoría de
las razas mixteca y zapoteca estaban sometidas á los españoles¡ pero había un
cacique, el de Tututepec, que no sólo se
negaba á reconocer la autoridad de los
conquistadores, sino que hostilizaba al
rey de TehnantepéC, quien solicitó de
Cortés que enviara algunos soldados españoles á terminar la conquista de aquellas regiones.
Convencido Cortés de que la pacificación de Oanca era un hecho, decidió enviar á Alvarado rumbo á Oaxaca para
que sometiera al rebelde cacique¡ la partida de Alvarado, á la cabeza de ciento
ochenta soldados, se efectuó el 31 de Enero de 1522. Durante este viaje dió Alva. rado muestras de la mayor crueldad.

'B
BODAS DE ORO CURIOSAS
En Pittsburgo [Estados Unidos] cele-

.

213

braron sus bodas de oro el multimillonario Slnger y su esposa.
Por la noche aleroo UD banquete Ala
familia y A los amigos lntlaos, y , los

postres Slnger pronunció este brindis:
"Nuestra fortuna es hoy de deo millones de ctólar&amp;s y algo mu. Con este "algo mú" tenemos butante para vivir mi
muj• y yo. Los cien millones de dólares
pasan esta noche mi•• A poder de nuestros herederos, que son nuestros hijos.
MI esposa y yo tenemos fe ciega en el
amor filial; pero queremos librar A nuestros hijos de la loca tentación de desearnos
la muerte. Tomad nuestra fortuna, hijos
mios, Y dejadnos seguir viviendo puesto
'
que ya no os cuesta ningún trabajo."

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f centavoa, 1 ae reetbtñ lnmedtatamen'8 ea'8 llbrtto,

Mundo Ilust. Enero 31-1809,

�EL MUNDO ILUSTRADO
214

LOS DIALOGOS DEL BOSQUE

~v~va~v~v~~~¡

~
~

~
~

ENERO 17
!~
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Desde esta fecha se cambiaron los itinerarios de las

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~n=: : : :::iormente
salía de la Estación de Colonia á las 8.15 p. m. para
Querétaro, San Luis Poto·
sí, Monterrey, Laredo y San
Luis Missouri, uldrá á las
7.30 p.m.
El tren que sale para Empalme de González, vía
Querétaro, sale de la Esta·
ción de Colonia á las 7.45 a.
m. El tren que sale de San
Luis Missouri, Laredo, Monterrey, San Luis Potosí y
Querétaro, llega á la Estación de Colonia á las 8.00
p. m. en lugar de las 6.00
a. m. del día siguiente, ahorr~ndo una noche de cammo.
El tren de Empalme de González, vía Querétaro, llega

~

Oficina de Boletos:
Vergara 207
México, D. F.

~

....

~
~

~

RES amigos, Pedro, Juan y Francisco, los
tres cuarentones, los tres escarmentados, los tres melancólicos y amantes los
tres de "frotar y limar sus cerebros
contra los de semejantes suyos," como
decía Montaigne, se reunieron una tar·
de del pasado mes de Diciembre en la
calzada que llaman de los Fil6sofos, en
el Bos:¡ue de Chapultepec.
Pedro es moreno, barbinegro, con tendencias á la obesidad
y no sé si por la mezcla india 6 algún ancestralismo español,
su tipo se acerca mucho al arábigo que corre en cromos y grabados. Sus amigos le llaman el " Moro."
Juan es rubio, bien compuesto de miembros, ojos claros,
;
nariz larga y ademanes señoriles y llenos de elegancia no
aprendida.
La tez de Francisco es cobriza, el cabello lacio, abundante y negrísimo, la voz suave y melosa, los movimientos felinos y como temerosos, el vestido descuidado.
Los viejos amigos, que por circunstancias que no hay que
~ explicar,
habían permanecido separados largos años, co~ miendo juntos aquel día, y luego, para disipar el tiempo, se
dieron á recorrer el Bosque y concluyeron su excursión en la
linda avenida. Entre los tres pasó un diálogo, que noté por
ser curioso, y que quiero que el público conozca por si lo en~ cuentra tan curioso como yo.
Juan.-Hermosa tarde nos ha tocado; nadie diría que nos
encontramos en el rigor del invierno, cuando las hojas de estos árboles ni siquiera amarillean y el cielo p:uece una enor·
me turquesa combada.
que más me compla~e es la calma de la ho·
~~ ra,Francisco.-Lo
el sol que calienta tan suavemente, esas voces de rapaces
f. que parecen venir de tan lejos, ese olor á hojas que se pu·
dren, el prado en que juegan al tennis esos muchachotes ves·
~ tidos de blanco, las sombras misteriosas de esos ahuehuetes
que semejan indios armados en guerra, el castillo, que se re·
~ fleja en el agua, el cristal del volcán que sirve de fondo á todos nuestros cuadros como el Fussijama japonés ...... Si no
fuera por esos sonidos de campanas y esos toques de come·
ta, podría jurar que estábamos en pleno campo.
~
Juan.-Sonidos de campanas, toques de clarines ...... La
historia de nuestro país en una fórmula sonora y aérea: la
iglesia y el ejército dominándolo todo y alejándono~ de toda
idea de descanso y de tr. n-:¡uilidad.
Pedro.-Ya había tardado en asomar el jacobinismo ....
Juan.-Y si más me apuras, te diré que en este bosque veo
toda nuestra historia: árboles cortesanos junto á jaras y mapradillos, cultivados y con cercas de boj al lado de
~ droños,
rocas agrestes, matojos raquíticos junto á troncos milena·
rios: razas, civilizaciones, edades, tiempos, hombres, tenden·
cias, teorías, leyes, en conglomerado confuso, á veces ocultán·
dose unos á otros, á veces coexistiendo como vegetaciones
de distintos climas, á veces separados por abismos cuando
la naturaleza y la historia los han puesto cerca, muy cerca ....
Pedro.-(Desentendiéndose de la tirada de su amigo). Este
~ es el tiempo en que me parece más poético el campo. Qué ele·
gancia en los colores, qué aleación tan extraña de tierra Y
cielo, qué fisonom ía tan nueva la de estas hojas. Hasta don·
de alcanzó á vislumbrar, como que se funde todo en un color
gris que bu~ca al azul pálido y al verde moribundo, pasando
por un violeta cadencioso y un rojo suave ...
Francisco.-Y así queremos comprender y aun practicar el
Christmassajón. Pinos helados, campanas que tiemblan en
la noche sin estrellas como la mano que agita su badajo, nie·
ve, rachas de frío ...... cómo desentonan aquí. Si Santa
Claus viniera por estas latitudes, se vería precisado, no lo
duden, á quitarse su pelliza de marta cebellina, á dejar su
trineo atascado en cualquier camino polvoso y á licenciar á
sus rengíferos, substituyendo éstos y aquél por una cumpli·
~ da
carreta de bueyes.
Pedro.-Lo cual prueba, Francisco amigo, que tenía gran·
disima razón quien dijo que todo está lo mejor posible en el
mejor de los mundos posibles. Cuando tu mujer y la mía,
pongamos por caso, celebran el Noel con ramas de pinos traí·
das de muchas leguas de distancia y cuajadas- de chirimbolos
ultramarinos, y se permiten llamar cursis á las pobrecillas
que rompen piñatas y cantan letanías , las cursis son ellas Y
no las otras, que siguen viejos usos de la tierra y tradiciones
ligadas con eljolk lore indígena.
Juan.-Nada menos eso de la piñata (pienatta) debe de

T

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ser costumbre de Nápoles ó de Sicilia, quizás perdida en la
Península y conservada aquí.
Pedro.-Y la reunión de tantas gentes durante nueve noches, las letanías por corredores descubiertos, el baile en patios entoldados son pocas cosas propias de países de clima
benigno y suavísimo, &lt;prados de bienandanza que ni al hielo
ni con el rayo ardiente fallecen . .... . &gt;
Francisco.-Pase como un alarde del mejor Taine: raza,
medio, momento .... Todo eso está ya olvidado ó se olvidará
pronto.
Pedro.-Si es cierto, no ha de olvidarse de seguro. Las
verdades no tienen hora ni lugar . . . . ¿Quién fué el primero
que dijo que la línea recta es la más corta que puede trazarse
de un punto á otro? Quizás un caldeo ó un egipcio, y, sin
embargo, sigue repitiéndose y nadie lo contradice, á pesar
de todos los adelañtos antiguos y modernos
Desde aquí
miro los techos abigarrados de la colonia americana ....
Francisco.-Colonia Juárez es su nombre.
Pedro.-lncurres en la manía de inmortalización barata que
gastamos aquí: en Francia hay bustos y estatuas para cada
quisque que sobresale un poco; aqui la celebridad se distin·
gue según lo que al paciente se dedica, variando la cosa desde un cine hasta un Estado.
Juan.-Sin que por eso se olviden la calle, el paseo, la colonia, la estación de ferrocarril, el villorrio, la ciudad y ... . . .
la bomba de incendios y el tranvía aéreo.
Pedro.-Colonia americana dije y ro me retracto, pues parece un pueblecillo de baño, de los Estados Unidos esta apretada aglomeración de chalets, cottages, villas, villinos y demás edificaciones, y no un barrio de la ciudad que tiene más
carácter en América. Piensa si serían posibles las posadas
metiéndose en halls, pasando por t,itting rooms, dando la
vuelta por parlors minús:ulos, trepando por escaleras, extraviándose en clnsets y asomándose por incómodas ventanas
de guillotina. El riesgo de incendiar maderas, de destruir lam·
brequines, de romper colgaduras, sería inminente . .. .
Francisco.-tú quisieras la uniformidad y la monotonía
· de nuestras viejas ciudades coloniales y proscribirías de
buena gana esas manifestaciones de progreso, que nos ponen cal nivel de las naciones más civilizadas del mundo&gt;.
Pedro.-En verdad te digo, Francisco de mi alma, que no
sabes de la misa la media. Tu deseo de novedades te impul·
saría á echar abajo la Catedral á fin de abrir una gran arteria que comunicara partes interesantes de la población; á des·
truir, por anticu~da, la c~sa de! ~acahuatal y á levan!ar.en
su sitio una sucia y horrible fabrica con techos de lamma
de hierro y á derrumbar. el pórti~o de la ?antísit?a Y. substi·
tuirlo con otro de ladnllos ro¡1zos, estilo de 1gles1a metodista.
Ruskin sostiene que nadie pueje ser arquitecto sin ser, al
mismo tiempo, metafísico, es decir, poeta, es decir, persona
que, al idear una construcción, tenga e!1 cuenta. las circuns·
tancias del lugar, sus costumbres, su clima, su cielo. sus precedentes de historia y de raza y hasta sus instituciones poli·
ticas. ¿Qué tienen que ver con nuestro medio esas cupulillas
de sinagoga, esas espadañas sin campanas, esos minaretes

~

Avisos Económicos

~

Esvecla.llsta. en enfermedades secretas.
Cirugía.. 1~ de Sa.nto Domingo núm. 5,

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~~SW'A~B'A"A~~

215

EL MUNDO ILUSTRADO

DOCTOR FRANCISCO DE P. MILLAN.

OlruJa.no
Dentista. Avenida Corona. 85, (Antes Pala.clol Guadalaja.Ta..
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La Emulsión Predigerida
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sin mezquita, esos dombos de iglesia rusa, esos pórticos co·
lonial style, esas torres de papier maché, esas bay windows
¡&gt;orlas cuales no se asoma nadie, y esos palomares en que no
puede caber una persona, ni colocarse un mueble, ni menearse un gato enamorado?
Francisco.-Lo recto para ti serían las casonas macizas,
con salas como potreros, comedores y recámaras como corrales de bestias, y patios de uno ó dos sitios de ganado
mayor.
Pedro.-tales cosas no serían posibles, dada la carestía
del terreno actualmente; pero sostengo que en un clima c1,mo
el nuestro toda construcción debe tener por centro el patio.
El patio consiente q11e tengan aire las habitaciones, que los
niños gocen de espacio para sus juegos, que los criados dis·
pongan de lugar para sus faenas y que se cultiven lindas
matas de flores que alegren, higienicen y hermoseen el sitio.
¿Para qué queremos nosotros back porches si sabemos que
no hemos de utilizarlos por la infidelidad notoria de nuestros
criados? ¿Para qué queremos ventanas estrechas, piecesillas
abrigadas y mantle pieces de mármol, si la suavidad de nuestros climas no exige que se enciendan chimeneas ni que se
resguarden del viento y de la nieve las habitaciones?
Pero todo el mundo siente la comezón de singularizarse, y
ror eso «tenemos columnas corintias sobre pilastras que no
pertenecen á ningún orden establecido, coronadas por monstruosos saleros, góticos en la forma y griegos en los detalles;
por eso tenemos cottages falsa y calumniosamente apodados
suizos y asentados en los lodosos campos de los alrededores
de la metrópoli; y por eso tenemos residencias de altas ven·
tanas cuadradas y techos planos de pizarra, imitando chisto·
samente el estilo de Regent's parks&gt; al pie del castillo de Chapultepec. Y parodiando á Ruskin, podríamos admirarnos de
que legítimos charros del Bajío beban su pulque y fumen sus
tag:arninas bajo arcadas góticas y hornacinas con esculturas,
y de que pelados del barrio de la Palma logren reclinarse en
banquillos rodeados de césped y espiar por ventanas de cha·
lets suizos.
Juan.-Y no mencionas algo muy principal: los materiales, esos materiales siempre fingidos: piedra artificial figurando mármol, estuco figurando piedra, cartón figurando made·
ra .. . . .. Y luego esas puertas que no se abren, esos balcones
que dan á las recámaras d.: las casas vecinas, esas cerraduras
que nada cierran ..... .
Quizás la causa del mal de que te quejas, y que es indudable, radique en los propietarios. El que tiene su terreno y su
dinero manda hacer la construcción como le acomoda, gene·
ralmente conforme al modelo que ha visto en este libro ó en
aquel álbum, ó semejante á la de Don Fulánez, á quien
se admira, 6 la de las Perengánez, con quien se está de pi·
que.
Pedro.-¿ Y el decoro artístico, Juan ~migo ..... ?
La noche se venía á más andar, y los tres amigos, deseosos de seguir explorando este y otros temas, se dieron cita pa·
ra el siguiente día.
V. SALADO ALVAREZ.

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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