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                  <text>R egistrado como articulo de segunda clase en 3 de Noviembre de 1894.

Año XVI-Tomo I

México, 7 de Febrero de 1909

Número 6

FIESTA HIPICA EN HONOR DEL EMPERADOR GUILLERMO II

r

-

1

El_Señor Presidente de la República presenciando los ejercicios deportivos en el "Polo Club,"
el domingo último

�EL MUNDO ILUSTRADO

270

271

EL MUNDO ILUSTRADO
DIRECTORIO:

Propietario, VICTOR M. GARCES

DIRECTOR:
OR. LUIS LARA Y

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GERENTE,

ALFONSO E. BRAVO
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2a. de Mesones, 14. Teléfono Núm. 488,
Impreso en papel de las Fábricas de San Rafael y Anexas, S. A.

EL PLACER YEL HASTIO
O primero que hace un niño, al nacer, es
lanzar un grito.
Los poetas dicen que es llanto; que
es el lamento del nuevo sér en el din·
tel del munJo; una protesta contra la
vida que, sin haberla pedido, se le ha
impuesto; la manifestación anticipada
de las lágrimas y de los sollozos que
ha de arrancarle después la existencia con sus zarzas agudas y sus senderos ásperos.
Los fisiologistas dirán, y es la verdad, que ese primer vagido no es una protesta, sino un anhelo; es el esfuerzo supremo parála satisfacción de la más primordial de las necesidades: la de ensanchar los pulmones comprimidos en
el claustro materno, la de aspirar á torrentes la atmósfera
tibia y vivificante, la de aerear la sangre con el oxígeno
vital y con él transfundir nueva actividad y más fecunda
al organismo hasta entonces adormecido, vegetativo, casi
hipnotizado.
El filósofo afirmará que ese primer grito es la reclamación imperiosa del primer placer, del primer goce, de la
primera satisfacción de la existencia; y el filósofo, como el
fisiologista y, acaso también el poeta, tendrá razón.
Antes, mucho antes que el hombre llegue á la vida consciente y racional y de que pueda discernir las causas y
calcular los efectos de todo cuanto siente, piensa y quiere,
ya el instinto habla en él y lo instiga en forma apremiante,
brutal á veces, y casi siempre ciega, á procurar la satisfacción de sus necesidades. De no ser así, el niño moriría antes de dar su primer grito 6 de pegarse, ansioso y sediento
como un pulpo, al seno de su madre.
Esta ley no es tan sólo humana: es animal. Lo mismo el
niño que el polluelo; lo mismo el cachorro que el lechoncillo; lo mismo el pichón que el aguilucho sienten, apenas nacidos, un impulso irresistible al ejercicio de los actos que han de constituir la trama de su vida. Sus juegos
no son sino ficciones. de lo que la existencia les ha de exigir de positivo y de inevitable, y la niñez la pasan jugando,
es decir, adiestrándose, ejercitándose, preparándose para
las luchas de la realidad.
La niña arrulla muñecas y el niño esgrime armas; el potro salta, se encabrita, corretea y hace corvetas; el cachorro
atisba, acomete, destroza y devora; el ciervo escapa, escala,

se escabulle; el aguilucho bate las alas y afila las garras, y
mientras el ruiseñor niño ensaya sus trinos, el buho, ape·
nas salido del huevo, ensaya sus graznidos.
En los s~res superiores y más plenamente coascientes,
esa gimnástica, ese aprendizaje que constituye la vida de
la infancia, si según los fisiologistas es satisfacción de ne·
cesidades ó enirainement para llegar cumplidamente á sa·
tisfacerlas, en el fondo, y en concepto de los filósofos, es un
no interrumpido disfrute de placeres, una serie continuada
de goces.
De este hecho resulta que el hombre, para no ocuparnos
más que de él, se inicia en la existencia buscando el pla·
cer y en cierto modo viviendo en él y en sus deleites.
Los niños, aun los menos favorecidos por la fortuna, son
siempre felices. Juegan, se ¡1gitan, van y vienen, riendo,
cantando, aspirando y logrando. Como no necesitan de lo
real y se conforman con lo ficticio, con tal de que dé pasto
á su actividad y atempere su sed de goces, lo que no tienen, lo fingen; lo que el destino les niega, lo forjan; lo
crean, con la imaginación, de pies á cabeza¡ y así se conci·
be á Coseta arrullando un sablecito envuelto en un guiña·
po con el mismo amor que una madre á su hijo, y así se
comprenden esos Alejandros y esos Napoleones del día de
San Juan, esgrimiendo, radiantes, anchos tejamaniles y ca·
balgando, orgullosos, en briosos palafNnes de otate.
La niñez es, pues, fanática del goce. El placer no la can·
sa jamás, ni jamás llega á hastiada. Después de una jornada de agitación, de gritería y de actividad, suele, como
Mesalina, caer rendida, pero jamás hastiada. A veces, sor·
prendemos á los niños dormidos á muerte sobre el hacina·
miento de sus juguetes rotos, como suele encontrarse en
los campos de batalla á los artilleros roncando sobre lo
qut: queda de las cureñas y de las cajuelas de sus baterías.
Todo esto sería delicioso si no fuera siniestro. Si el horo·
bre no fuera niño sino cuando es niño; si, además, elhom·
bre no fuera infante sino individual y no colectivamente,
todo podría pasar y nada de eso tendría trascendencia.
Sabríamos que, para cada cual, hay una época en que es
pleno el derecho al placer, sin que haya que pagarse en
dolor, y sabríamos, igualmente, que los devaneos y los
extravíos de nuestra personal infancia no habrían de re·
percutir en el destino de nuestra patria, de nuestra raza,
de la humanidad.
Pero por desgracia no es así. La niñez suele prolongarse
en el hombre hasta la edad viril, y lo que es peor, suele
haber no solamente hombres, sino pueblos niños y razas
que no parecen deber salir jamás de la infancia.
Esos hombres, esos pueblos, esas razas, condenadas á una
infancia perpetua tienen, como los niños, una falsa idea de
la vida y una idea no menos falsa de la felicidad. Creen
que la vida ha de ser, de por fuerza, una sucesión conti·
nuada de goces, una serie inacabable de placeres. Vincn·
lan su bien personal y el bien humano en el festín siem·
pre ruidoso, en la copa eternamente rebosante, en la senda
tapizada, sin interrupción, de flores.
Para ellos la atmósfera debe ser toda perfumes, el cielo
todo estrellas, el sendero todo flores. Vestirán púrpuras,
calzarán áureas sandalias, sentirán en su frente las diademas, en las manos los ramilletes y los cetros.
Las mujeres, siempre jóvenes y siempre bellas, les ten·
derán sus brazos torneados y los deslumbrarán con el ful
gor de sus pupilas. Para ellos la vida será la Arcadia, y la
muerte los Campos Elíseos.
Y olvidan el .Mane, Thecel, Phures de Baltasar, y la pira
de Sardanápalo, y la invasión de los bárbaros abrasando en
fuego el circo y sorprendiendo á Petronio en el baño; y
olvidan á los emperadores romanos estrangulados dentro
de los albañales y empapando su púrpura en fango, y ol·
vidan ...... que contra la fatiga del placer, los niños tienen un lenitivo y un bálsamo: el sueño, y que los hombres y los pueblos niños encuentran una dolorosa expía·
ción: el hastío.
No; resueltamente, el módulo de la felicidad humana no
nos lo darán ni los sibaritas romanos, ni los sátrapas orien·
tales, ni Epicuro, ni Petronio.
¡,Nos lo darán, acaso, Sócrates ó Cristo?

CRONICA CIENTIFICA
LA CATALYSIS
tiempo en tiempo la Naturaleza parece querer
burlarse tanto de los adelantos de la ciencia moderna, estimados como maravillosos con mucha
justicia, cuanto de las presunciones de los sabios,
que consideran á los alquimistas como indignos aun del
nombre de estudiantes aprovechados.
' Preséntanse con tanta frecuencia fenómeuos de tal mane·
ra inexplicables, que los que se dedican á los estudios cien·
tíficos tienen, en la mayoría de las veces, que conforinarse
con hacer de ellos el mejor uso posible, y dejar su explicación para una época en que, con elementos mejores, qui·
zás se llegue á algo satisfactorio.
Las anteriores reflexiones nos han sido sugeridas por la
lectura de un hermoso trabajo del Dr. Duncan, acerca del
fenómeno de la catalysis, hasta ahora inexplicable.

*••

+

•*•

En la catalysis no hay tal cambio; el cuerpo catalítico se
halla en las mismas condiciones químicas; antes de la reacción que después de ella, su constitución íntima no ha variado para nada, y el mismo cuerpo puede ser utilizado
cuantas veces se quiera, produciendo siempre el misrro
efecto. Además, una cantidad ca•i inapreciable de un cuerpo catalítico es capaz de causar la transformación de grandes cantidades de otros cuerpos.
~· Vamos á, citar algunos casos de catalysis para facili tar la
definición del fenómeno y poder comentar acerca de él.
Supongamos que tenemos en un tubo
de ensaye algunos cristales de violeta en
contacto con una cantidad de agua; po·
demos dejarlos allí por varios días sin
que el agua disuelva la míuima parte de
ellos; pero si aumentamos huellas, siquiera de cloruro de cromo, se notará
iumediatamente una gran actividad en el
interior de la probeta, como si los cristales tuvieran avidez por hacerse disol·
ver; la temperatura se eleva y el agua
se colora de azul índigo. La sola preser.·
cía de las huellas de cloruro d~ ero·
mo bastó para despertar las afinidades
latentes entre el agua y los cristales c'e
violeta. El fenómeno es tan curioso como si, al echar un puño de sal en el mar,
viéramos disolverse una isla.
En este ejemplo se trata de un caso
A
B
B
A
B
de catalysis física, porque ni el agua ni·
A
Fig, 3.
Fig. 2.
Fig. l.
los cristales han modificado su constitución íntima, y sólo han cambiado de
Fig. 1. -Catalysis físíca.-A. probeta con agua y cri!,tales de viuleia en el forma aparente.
fondo.-B. la misma después de haberse efectuado la catalysis por medio de
•••
ta sal de cromo.
Volviendo
á
la
catalysis
química, haFig. 2.-Caialysis química -A. probeta con ácido hidroclórico y estañn.-B.
bría que llenar muchos libros si quisié reacción producida por la presencia del caiaWico (sal de plutino).
ramos mencionar la infinidad de cases
F1g. 3.- Caialysis provocada por un encimo -A. p robeta con leche descremoen los que se verifica ese fenómeno. Re.
da.-B. reacción provocada por la p resencia del catalítico exiraldo del q!1eso. curriendo á la probeta, como en el ejemplo anterior, pondremos en ella ácido
onzas de mercurio y éste se convertirá en un instante en hidroclórico y estaño; estas dos substancia• estarán iudefiun polvo rojo. Tómese un onza:de este polvo y échese, á su nidam~nt~ en la probeta sin provocar reacción ninguna;
vez, sobre otras mil onzas de mercurio, y estas mil onzas pero s1 deJamos caer una sola gota de alguna solución de
se convertirán también en polvo rojo. Colóquese una onza sal de platino, veremos que todo el tubo se llena de burde este último pqlvo sobre mil onzas de mercurio, el cual, bujas de hidrógeno y, dentro de él, hay s,:ñas manifiestas de
por este simple hecho, se convertirá en polvo rojo, y si de que se está produciendo una reacción, la cual fué motivada
este polvo se coloca una onza sobre mil onzas de mercurio, solamente por la presencia del platino.
éste quedará convertido en medicina. De esta medicina se
Todos l?s metales y s~s com~uestos ti~nen la propie·
toma una onza y se arroja sobre mil onzas de mercurio, y dad de eshmular, por decirlo as1, las reacciones químicas·
las mil onzas se convierten en oro, que es mejor que el oro y lo más notable de ello es que basta una cantidadinsigni~
ficante para producir movimientos de gran importancia en
de las minas."
masas considerables de substancias que, sin ellos, permane*
••
c~rían en tranquilidad por siempre. No hay que perder de
Las ideas que se tenían hasta hace poco tiempo, pugnan vista el hecho de que, una vez verificado el fenómeno de la
abiertamente con la receta del gran alquimista. Una subs· catalysis, el cuerpo catalítico se halla íntegro en cantidad
tancia, cualquiera que fuera, en tan corta cantidad, no era y en calidad, sin tener huellas de haber sufrido ninguna
capaz de producir semejante cambio de constitución en tan modificación.
gran cantidad de mercurio, por su sola presencia.
Según lo que se enseña en las escuelas primarias y aun
***
secundarias, y siquier profesionales, las acciones químicas,
No sólo las substancias inorgánicas son capaces de ejerentre dos ó más cuerpos, se pueden consid
, ó como un cer la catalysis: todos los fenómenos de fermentación se

Antes de presentará nuestros lectores el fenómeno de la
catal ysis, vamos á hacer un poco de historia y á dar algunos
datos acerca de lo que se llama en química una reacción.
En un libro antiquísimo, que se atribuye á «Ramundus
Lullus, Doctor llluminatissimus&gt;, y que si no es de élsí es
de algún alquimista su contemporáneo, se halla mencionada una «notable substancia» que es capaz de hacer todo lo
que sigue:
"Tómese de esa preciosa medicina, dice el libro, un pe·
dazo que no pase del tamaño de una haba, échese sobre mil

•

cambio equitativo ó comercio; como un matrimonio, como
un divorcio, ó, finalmente, como un robo.
Como ejemplo del primer caso, vamos á citar uno muy
gráfico del que se vale el Dr. Duncan. Supoagamos á un
vendedor de cacahuates con su vendimia en la esquina de
una calle, y un muchacho que marcha por la misma calle
llevando su centavo en la bolsa. Mientras que los dos cuer·
pos, á los que llamaremos vendedor-cacahuates y muchaeho-centavo, se hallan aislados, no hay reacción; pero una
vez que están juntos é íntimamente unidos, se efectúa una
reacción que pudiéramos representar por la ecuación siguiente:
(Vendedor-cacahuates) (muchacho-centavo)= ( vende·
dor-centavo) '- ( rnuchacho-cacahuates).
Esta reacción es sencillísima: se trata simplemente de una
doble des:omposición, pero no todas las reacciones químicas son tan fáciles, y algunas de ellas no han sido todavía,
no digamos comprendidas, pero ni siquiera enunciadas por
nadie¡ ejemplo: el beneficio de la plata en el sistema de
patio. Pero en todas ellas, según las ideas antiguas, hay
cambio de naturaleza de las snbstancias que se toman en
consideración.

..

�273

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

272

Cl

Caja en cuyo interior se hace la mezcla
en el aparato trasmisor de M. Senlecq, y frascos
que la alimentan.

.¡
I!:

deben á la presencia de microorganismos. La planta de l.a
levadura convierte el azúcar en alcohol; la planta del vinagre convierte el alcohol en ácido acético; el fermento
láctico transforma el azúcar en ácido láctico, y los fermentos nitrosos y nítricos transforman los productos amo~i,acales en los nitratos del suelo. El poder de fermentacion
parece residir en ciertas substancias secreta~as P?r el. protoplasma del microorganismo y no en el microbio mismo.
Esto parece demostrado en el caso de la planta de la levadura.
Se ha tomado levadura fresca, se la ha mezclado con arena y se la ha sometido á una presión de 7,000 libras por
pulgada cuadrada; el jugo, obtenido P?r.este tratam~ento, ~a
sido precipitado en alcohol y el precipitado ~btemdo tema
la propiedad de transformar en alcohol el azucar.
.
Las substancias catalíticas que se extraen de las celdillas
vivas, sin perder su activida~, se llaman en~i~os.
La vida en vista de los reciente~ descubrimientos, se está convirtiendo en una rama de 1a enorme ciencia que de¡
berá llamarse la catalysis.

.
***
En cuanto á las razones que haya para la producción de

este fenómeno, se han dado infinidad de ellas, lo cual es la
mejor prueba de que ninguna ~s buena . .
De entre la variedad de teorias enunciadas, hay dos que
se disputan la preeminencia: se llaman la de la vibración
simpática y la de la reacción intermedia. Se~ún la primera,
los catalíticos obran por su sola pre.,enc1a, en razón.de
que tienen un período de vi.bración que se comunic~ á l~s
mezclas inertes y las hace vibrar de tal manera, que disocia
sus átomos y los obliga á formar nuevos cuerpos. Esta teoría es invulnerable, pero tambiéu improbable, porque nadie
podrá probar nada acerca de ella, ni en pro ni en contra.
~egún la teoría ~e la reacción inte:media, el fenómeno
se explica com~ s1g~e: dos. substancias, q.u~ llamaremos A
y B reaccionarian si estuvieran en cond1c1ones1&gt;ara ello;
se i~troduce una tercera substancia; el catalítico, que llamaremos CA, reacciona con C y forma el cuerpo AC; pero
este cuerpo es inestable é inmediatamente reacciona con
B. AC más Bes igual á AB más C. De estamaneraloscuerpos A y B son puestos en condiciones de reaccionar, y C
[el catalítico] queda en libertad para ejercer su acción
de una manera indefinida.
Esta teoría se predica con fanatismo por los que estudian
la catalysis; es muy cómoda mientras no se pide á los teóricos que muestren ese cuerpo intermedio AC, cosa que
hasta ahora no han podido hacer de una manera satisfactoria. Además, esta teoría es imposible cuando se trata de
catalysis negativas, de las que también se dan casos.
En resumen, como lo decíamos al principio de estas líneas el fenómeno de la catalysis es de los que no se ha
podido explicar la ciencia moderna, y de los que hacen
recordar con tristeza los tiempos de los alquimistas para
concederles la razón en muchas cosas.

un grave defecto, que se ha llamado~«la ~nercial!"del selenio&gt;, y que consiste en que sus modi~cac~ones,c?n respecto á la corriente eléctrica, nose efectuan insta~taneamente
después de recibida la impresión luminosa, s.ino que tardan algunos instantes, y, lo que es peor, persisten por algún tiempo¡ de esto resulta que el ~parato no podrá . f~ncionar con la rapidez que es necesaria para la transmisión
de las imágenes, pues como sólo ~e dis~one de un~ ~entana que se acerca lo más posible a la linea matematica, la
transmisión tiene que hacerse por puntos, y para que la
reproducción fuera perfecta en ~l aparato receptor, se n~cesitaría que la impresión luminosa de cada punto se ~1ciera en un décimo de segundo. Por ~o tanto, la soluc1~n
del problema, haciendo uso del se~emo, no parece se~ fácil.
Pero M. Senlecq, uno de los primero~ que _se dedic~ron
al estudio del problema y que lleva treinta anos estudiá1_1dolo, acaba de hallar la manera de deshacerse d~l selen~o
en el aparato transmisor, y esto es lo que nos hizo decir
al principio de est~s líneas que el problema se acerca cada
día más á su solución.
He aquí el aparato que ha ideado M. Senlecq p~ra la
transmisión de las imágeues: En el foco de una camara
obscura coloca una caja que, por un lado, está cerrada por
medio de un cristal claro y, por el otro, por una placa de
micrófono Ader, ó lo que es mejor, por una me°;lbrana
elástica de baudruche; detrás de esta mem~rana estan los
arbones de contacto imperfecto, como el micrófono¡ este es
atravesado por una corriente inducid~ _constante, y se ha·
na comunicado con la línea de transmisión, como en los te,
léfonos.
'l'
En cuanto á la caja, en el intervalo de dos ó tres mi 1metros que es el que hay entre el cristal y la membranahay u~a mezcla de hidrógeno y cloro.
La base del aparato es la sección química de la luz sob~e
esta mezcla· he aquí cómo se utiliza: al caer un haz luminoso sobre ~Ua, se produce una reacci?n _q uímica y sefor~
roa una cierta cantidad de ácido clorhidrico¡ se sabe qtre s1
se expusiera la mezcla á la luz del sol, ~e ·produciría una
terrible explosión; pero como el haz lum,moso es muy d!bil, sólo se produce una ligera reaccion y una pequena
cantidad de ácido. Ahora, M. Senlecq ha notado que la combinación química produce sobre el micrófono el m!smo efecto que las vibraciones sonoras, y que esta modificación está en relación directa con la intensidad del haz
luminoso proyectado sobre la mezcla. Este fenómeno ~ el
que permite traducir las impresiones luminosas en corr~en·
tes eléctricas.
.
La imagen que hay que transmitir se pro-y:ecta sobre .la
placa de cristal que forma la. pared . anterior. de la ca1a;
pero este cristal no está descubierto, sino que tiene de~ante de él una pantalla, en la que hay perforaciones muy·pe-·
queñas y muy próximas un~s de las otrasJ fo;mando .una
línea espiral, pantalla que gira con una velocidad que ha
sido arreglada de antemano. De esta manera, cada punto
de la imagen envía su haz luminoso sobre la mezcla de
cloro é hidrógeno y ejerce su acción sobre ella.
Hay que notar una circunstancia, que es, en gr~n pa~te, el
punto culminante del aparato: la atmósfera del 1ntenor de
la caja permanece siempre idént~ca; un poco _de agua, colocada en su fondo, disuelve el ácido clorhídrico que s~ fo~ma y dos frascos que contienen uno cloro y el otro h1drogeno, suministran lo que se pierda de cada uno de estos
cuerpos.
. .
.
Una vez que se ha conseguido la transmis1ó~ instantánea de la imagen, ésta se puede recibir por medio de cualquiera de los muchos aparatos receptores que se usan en
los ensayos de transmisión de imágenes.

, ~.o ... ~· - () ...... . o...

LA VISION A DISTANCIA
El problema d e la trans1:11~sión de l.as imágenes á distancia por medio d e la elec.t nc1dad, n~cido desde que s~ tuvo
conocimiento d e la cor riente eléctrica, parece cada dia más
cerca de su solución. La mayoría de los experimentos hechos últimamente, con visos de éxito lisonjero, entre ellos
los 'muy notables de Arniengaud, se basan en la propiedad
del selenio de modificar su conductibilidad eléctrica, en
relación con las impresiones recibidas de un haz luminoso lo que permite traducir las var iaciones de luz en vari~ciones de corriente eléctrica, las cuales se trasmiten por
medio de los alambres y se vuelven á convertir en luz por
medio del aparato r eceptor.
su reciosa sensibilidad, tiene el selenio

i/,·

'\,\.

:
'

9

Después del Paraíso
Poema rústico que ebtuvo el primer premio (del Gobierno del Estado) en el
Concurso Científico-Literario del Instituto de Ciencias y Artes de Oaxaca
el 23 de Enero próximo pasado

Cuando á medir sus fuerzas materiales
Se aprestaron los seres animales,
Para alcanzar su fama y su renombre,
Una voz preguntó: «¿quién es el Hombre?&gt;., ••
Y, al verlo caminar á paso lento,
Mendigando el abrigo y el sustento,
Y sentir la fatiga del trabajo
Para cumplir con su fatal sentencia,
Lo vieron muy pequeño, muy abajo,
Y, estimando verdad esa apariencia,
Hicieron de sus males un trofeo
Y exclamaron: &lt;iel Hombre es un pigmeo!&gt;

***
-¡Desheredado! le~negó Natura
Su pluma y su vellón por vestidura.
-¡Endeble! cada paso que adelanta
Hiere el guijarro su desnuda planta.
- Si emprende la carrera, su fatiga
Le impide luego que corriendo siga.
-Si halla un raudal de linfa transparente,
«:¡Detén tu paso!&gt; dice su corriente.
-Quiere volar, y lo aprisiona el suelo:
¡Sólo con alas se remonta el vuelo!
-El canto de la alondra lo extasía,
Y él no entona tan dulce melodía.
-Le causa envidia el águila altanera.
-El corzo le aventaja en su carrera;
Y en tanto que en el fondo de los mares
Los dimir.-,tos peces, por millares,
Resisten fas corrientes del abismo,
El Hombre, lastimando su organismo,
Fatigado camina á paso lento,
Y conoce el dolor y el sufrimiento ....
Y, por segunda vez, aquellos seres,
De la fama sintiendo los placeres,
Exclamaron: «¡el Hombre es un pigmeo!&gt;
Y tomaron sus males por trofeo.

•
••
Si truena el cielo y la tormenta asoma,
Se torna en Franklin y centellas doma;
Y por doquiera que la calma cunde,
Es Gutemberg que la instrucción difunde.

***

No le importan las sombras de la noche.
El pued~ hacer de luces un derroche;
Ya cautivó el perfume de las rosas,
Y produce armonías misteriosas;
Alzó su brazo y trasmitió su idea;
El cielo con la nieve se blanquea,
Y él irradia calor .. .. ¡Así es Melloni,
Edison, Berthelot, AmpéFe, Marconi.

*

A-*

Pesa los mundos y se eleva al cielo
Sin alas, con potente y raudo vuelo '
Y Arquímedes se nombra ó Mongoltfieriy triunfa al fin del tedio de la vida
'
O arranca arpegios de su alma herida
Y es Puccini y también Dante Alighieri,

*

* * tan alta esfera;
Nunca escaló el condor
No tuvo el gamo tan veloz carrera
Ni hubo león más fuerte y vigoros~
Ni ruiseñor más dulce y cadencios~.
Fué vista con asombro la figura
Del sér humano; toda la Natura
Su rey lo proclamó, y en ese instante
El buey se soi:netió para el trabajo, '
La mansa ove1a su vellón le trajo·
Y abrigo le ofreció; fué necesario
Que el caballo y también el dromedario
Reclamaran misiones tan honrosas
Cual llevarlo por sendas escabrosa;
Sobre su espalda, y el león artero
Temiendo al hombn:. armado del ~cero
Sintió que declinaba su bravura
'
Y se hundió de la selva en la espesura.
~

•**

~

0

•*•

Cobra aliento y emprende~la;jornada,
Contempla ya su planta desangrada,
Se ríe del dolor .... ¡y es Prometeo!
Los soles multiplica: ¡es Galileo!
Es Colón y vislumbra un Continente.
Acorta las distancias velozmente,
Surca el mar, atraviesa las montañas,
Desmorona á la tierra sus entrañas,
Y es Papín que ha lanzado en el espacio
Sus penachos de nieve y de topacio,
O es Bertoldo que infunde al monasterio
Sospechas de satánico misterio.

o'

El Hombre estaba herido en su amor propio,
Y de esfuerzos y trabajo haciendo acopio,
En su cerebro concibió la idea.
La razón, como astro que flamea,
Iluminó el sendero peregrino,
Perfumó los abrojos del camino,
Y en vigor transformando la flaqueza,
Y~en~aprecio á la vida la tristeza,
Lanzó su alma racional un grito
Que hizo estremecer el Infinito.

**
Ante ~anto prodigio inimitable,
Otra voz, con acento formidable,
Preguntó, estremeciendo el Infinito:
«;,Quién es el hombre?&gt; . . . Respondióle un grito
De entusiasmo, de gloria y de contento,
Y los seres clamaron al momento
Con gran amor: «¡el Hombre es un coloso
Símbolo fiel del Todopoderoso!&gt;
'
Oaxaca.-1909.

ENRIQUE

,

c. O LIVER A•
·

·

�EL- MUNDO ILUSTRADO

274

LA GOTA DE HIEL
Los días más negros
que antaño pasé
hambriento de hambre,
sediento de sed,
Ash verus sin cut pa
y Amán sin poder,
bebiendo mí cáliz
llenito de hiel,
no tuve en mí Huerto
de Olivas á quien
-sudando agoníaslos ojos volver.
Tú sola de espinas
libraste mí sien.
¡Tú sola enjugaste
mí rostro, mujer! ... .
No más que en tus labios
las mieles gusté.
¡Que estaba mi cáliz
llenito de hiel! .. ..

•*•

La noche en que el triunfo
me dió su laurel,
saciadas mis hambres,
calmada mi sed,
Ashverus tranquilo
y Amán con poder,
bebiendo roí cáliz
llenito de miel,
no tuve en mi Pascua
de Ramos á quien
la noche del triunfo
brindar mi laurel.
¡Tú sola del lauro
libraste mi sien!
¡Tú sola amargaste
mi triunfo, mujer! . . ..
Del cáliz del triunfo
las mieles gusté.
¡Tú sola pusiste
la gota de hiel! . ...
CRISTÓBAL DE CASTRO.

Madrid.

*

AL INSPIRADO PIANISTA

ALBERTO VILLASEÑOR
En su visita á Querétaro

Heraldo prodigioso
de lo almo, de lo inmenso;
del genio prepotente
anunciador excelso,
¿qué sientes en el alma,
qué encierras en tu pecho
vertiendo sobre el mundo
amor y luz y ensueños1
¡,Qué dices del piano
á los bordones trémulos
que vibran delirantes
las armonías del cielo?
Bajo tus dedos ágiles,
en divinal concierto,
desgránanse las notas
como raudales célicos
que pueblan el espacio
de misteriosos ecos,
y levantan sublimes
amor y sentimiento;
tras tus acordes rítmicos
llevas de almas un séquito,
y es de almas soñadoras
el mundo de tu imperio.
Por eso te pregunto . . . .
mas ya lo sé . . . . ¡silencio!
Eres genuino artista,
el arte es tu cerebro,
el corazón palpita

y las desiertas veredas
tienen un doliente aspecto
de soledad y tristeza . . ..
Los viejos siguen callados.
Querétaro, Octubre 1~ de 1908.
Están muy tristes .... Recuerdan . .. .
Una lágrima en sus ojos
JosÉ M ARÍ A CARRILLO.
apagados brílla y tiembla,
y resbala por sus flacas
mejillas amarillentas .. . .
Han recordado á la hija,
INVERNAL
blanca como una azucena,
bonita como una rosa,
fresca como una ribera,
Junto á los leños de encina
limpia como el agua clara,
que sobre el hogar llamean,
alegre como unas fiestas,
los dos pobres viejecitos
laboriosa como nadie
charlan y tosen y tiemblan.
y como el pan blanco buena,
Recuerdan cosas lejanas:
que era su mejor consuelo,
él narra lances de guerra,
y el orgullo de la aldea,
donosos lances viriles
y el adorno de los campos,
y hazañas aventureras,
y la gloria de las vegas,
•
en las que probó, gallardo,
que en un crudo roes de Enero, ,
su patrimonial braveza ...
de grandes heladas fieras,
Y después, la viejecita,
cogió un dolor en el peche
arrobándose, recuerda
que la postró muy enferma
,las noches en que venían
y la mató en una alegre
á festejarla á su puerta
mañana de primavera .. . .
todos les mozos en ronda.
Han recordado á la hija
-Dime-prosigue la abuela,
y la han recordado m~erta,
dirigiéndose al abuelo
dentro de la blanca caja
que atento escucha:-¿te acuerdas
en blanca mortaja envuelta,
de las coplas que me hacías
con la blanca frente helada
sacadas de tu cabeza,
y las manos como cera
y que cantabas debajo
cruzaditas sobre el pecho,
de mí ventana entreabierta?
entrelazadas, cubiertas
¡Ya han pasado muchos años
de blancas flores silvestres . ...
de entonces acá!. ... ¿Te acuerdas? . .
Lo mismo que si durmiera
-¡Sí me acuerdo! ¡Ya lo creo!
era dulce su carita,
Las alondras mañaneras •
orlada de ricas trenzas.
cantaban entre las húmedas
Sus labios, blancos y fríos
ramas de las arboledas
-igual que sí sonrierancuando volvía á roí casa . . . .
se plegaban dulcemente ...
¡Qué buenas noches aquellas!
Y sobre la almohada aquella
Y callan los viejecitos
que bordaron otros días
y evocan . . . Se escucha fuera
las blancas manos de cera,
el vendaval que retuerce
con los párpados caídos,
las torcidas ramas secas
y con la boca risueña,
de los árboles desnudos,
díjérese que dormía
que sollozan y se quejan
entre las velas siniestras
con prolongado gemido .. . .
que, oscilantes, alumbraban :
El aire ruge en las vegas
la carita de la muerta .. . .
y rompe con sus lamentos
Los callados viejecitos,
la paz de la carretera ...
rememorando su pena,
Se oyen aullidos lejanos
tienen en los ojos llanto
de hambrientos lobos que acechan,
y un gesto de honda tristeza ....
brama impetuoso un torrente
Sobre el hogar, consumiéndose,
desbocándose entre peñas,
los leños chisporrotean,
y, bien oculta en las ruinas
y ya son rescoldos rojos
de una abadía desierta,
y cenizas . . .. Se oye fuera
canta y repite su canto
el aterrador torrente
una lechuza agorera . ...
que se desboca entre peñas,
La luna, redonda y alta,
y á lo largo del camino
inmóvil y cadavérica,
y á lo largo de las eras
derrama una luz pajiza
que parece una luz muerta,
corre el sollozo del aire
que se pierde en las tinieblas . . . .
tiñendo todas las cosas
de claridad macilenta,
ALBERTO V ALERO MARTÍ N.
y los desiertos caminos

275

EL MUNDO ILUSTRADO

en tu pulsar intrépido,
y en tu alma tiene un trono
la inspiración del genio.

*

Novela por J. Berr de Turíque
Traducida especialmente para "El Mundo llustrado"
(CoNTmuA)
Mientras hablaba, Lucy se
había vuelto hacia Teresa, como para tomarla por testigo. Su
mirada parecía decir: «Veamos
de buena fe, como mujer honrada que soy, ¿puedo hacer
más? Tú misma, en mi lugar,
¿irías más lejos?&gt;
Con un signo de cabeza, equi·
valente á una aprobación, le
dió la respuesta que esperaba.
Firme con esa adhesión, añadió dirigiéndose otra vez directamente á Máximo para de·
tener un gesto de imploración
que veía bosquejarse.
- Y sobre todo, no se queje
usted. De nosotros dos, ¿no
es usted quien resulta más fa.
vorecído'!
Se le escapó un suspiro.
-Si. ¿ Cuál. va á ser ahora mi existencia? Llena de reproches, de argucias, de silencios mendaces.
En ese momento se oyó un ruido de pasos en la pieza
contigua.
Lucy palideció.
-¡Mi marido! dijo.
-¿Acaso no puedo yo venir á visitarle en compañía de
mí hermana'f-preguntó Máximo.
Evidentemente era lo único que había que decir. Sin em·
bargo, Lucy lamentaba ahora haber contado en otro tiempo
á Ricardo su antiguo idilio con Máximo. ¿Se inquietaría
tal vez al ver aparecer de nuevo al joven? Además, se sentía tan inepta para todo disimulo aun por motivos nobles,
que fné para ella un verdadero alivio cuando víó que, en
lugar de Ricardo, era la doncella quien entraba para anunciar que la modista acababa de llegar.
-Bueno, que espere-dijo.
Luego, dirigiéndose á Máximo y á Teresa:
- Váyanse ahora, se los suplico . . .... Sí, se los aseguro,
necesito estar sola . .. . . . aunque no sea más que para repo·
nerme un poco.
-Entonces, ¿cuándo podré volver á verla, hablarle?preguntó Máximo.
¡,Qué podría responder Lucy?
Tal vez, aun en ese momento, hubiera querido decir &lt;jamás&gt;. Pero ya se ligaba por una especie de compromiso.
¿Recogería su pala\Jral ¿Sería posible? Máximo entonces
volvería á comenzar sus súplicas .... Y Ricardo de un momento á otro podía regresar.
--Pronto .. .. Sí. ... Iré á verá Teresa y le telefonearé
para anunciarme. No tendrá usted más que estar allí presente.
Máximo imploró.
-¿~aña!a'f
--S1, manana. . . . lo procuraré. Pero márchese usted, se
lo suplico.

Teresa tuvo la impresión de que Máximo, insistiendo,
dañaría su propia causa.
Lo arrastró tras ella.
V

El primer pensamiento de Lucy, una vez que estuvo sola,
fué: «¡Con tal de que Ricardo no regrese inmediatamente!&gt;
Tenía necesidad de un poco de tiempo para reponerse,
para arreglarse su fisonomía.
¿Sería posible que en menos de una hora toda su inquietud de espíritu se hubiese desvanecido?
¿Trataba también de leer en su interior cuáles eran exactamente sus sentimientos respecto á Máximo?
Sacudida aún por la rapidez de los sucesos, ¿podría acaso en ese momento, entregarse á semejante examen de conci~ncia? Sin embargo, era claro para ella que Máximo acababa de vol verá instalarse en su corazón, sí no como dueño
absoluto, cuando menos como huésped familiar.
Tuvo miedo.
-¡Dios mío!-dijo en una plegaria mental-puesto q11e
quiero ser siempre honrada, puesto que lo quiero á toda
costa, has que Ricardo no se aperciba nunca de lo que pasa en mí corazón.
Y, como para buscar apoyo, fué á colocarse ante la chimenea sobre la cual se encontraba una fotografía de su esposo, contemplo largamente esta fisonomía inteligente y
franca.
¡Sí, sí alguien tenía derecho á la felicidad completa, era
ese hombre!
De la fotografía, su mirada pasó al espejo, donde se vió
pálida, casi desfalleciente. Le pareció que tenía el rostro
de una culpable.
Luego, de repente, recordó que la costurera la esperaba.
Le pareció su períor á sus fuerzas en el estado de sobreexcitación en que se encontraba ir á probarse el vestido. Así
es que iba á mandarle decir que volviera al día siguiente,
cuando se abrió la puerta.
Apareció Ricardo sonriente.
-¿Sabes q11e ha estado verdaderamente encantador el
Presidente del Tribunal de Cuentas? No solamente no tendré gran cosa que hacer, según me ha dicho, sino que podré tomar un secretario . ... para que me ayude. En consecuencia, nada de nuestra vida cambiará, y el señor tu marido podrá consagrarse á la señora su esposa como antes.
Mientras hablaba, había llevado á Lucy á sentarse junto
á él.
-Entonces, estás satisfecho-dijo ella por decir algo.
-Tanto más satisfecho, cuanto que este presidente ideal
me ha dicho, cuando me ponía á su disposición para tomar
posesión de mí cargo, que no me necesitaría antes de un
mes.
-¡Ah!

�276

EL MUNDO ILUSTRADO

277

EL MUNDO ILUSTRADO

11

Se acercó más á Lucy y jugaba con los rizos de su nuca.
-Entonces, adivina lo que he pensado.
Lucy se retiró.
-¿Qué dirías de ir á pasar quince días en la Cote
d'Azur?
Lucy hizo objeción.
- Y a conocemos esa región.
-Sólo al pasar. ¡Pero si prefieres ir á otra parte!
-Pero ..... .
Estaba sin saber qué decir.
-Mira, querida Lucy-respondió Ricardo, que seguía
siempre su pensamiento,-¿quieres que ya guardemos nuestro saco de viaje?
Lucy, al principio, estuvo á punto de aceptar. Sí, tal vez
partir era el medio de sustraerse á este papel un poco
equívoco de consoladora que había aceptadq á su pesar.
Pero la detuvo la idea de parecer que huía ante un peligro. Era necesario que Máximo no pudiera creer por un
momento que ella temía encontrarse en su presencia.
-A fe mía, no-respondió;-me gusta tanto permanecer
aquí.
Luego, como si tuviera que decir algo que pareciera razón de su negativa, añadió: «Aun cuando no fuera sino
por mis padres,.
Ricardo no pudo contener la risa.
-¡Ah, la historia de siempre! Tus padres saben que adoras los viajes. Y como nada puede causarles más gozo que
yerte contenta ..... .
-No. Te lo ruego, no insistas. En verdad prefiero no
salir por ahora de París.
Un poco asombrado, Ricardo miró á su mujer con más
atención. El encontró un ligero cambio en la fisonomía.
Sus ojos estaban más brillantes que de costumbre. Su voz
era más vibrante.
Lucy, turbada por ese examen de que se sentía objeto,
intentando hacerse . cariñosa, dijo: «Cuando menos no me
reñirás por eso&gt;.
-¿Reñirte yo? Sería locura de mi parte, porque umca·
mente por ti lo deseaba. Pero, como todavía ayer expresabas el pesar d.e no haber encontrado el equivalente de
nuestras horas exquisitas en Italia, pensaba buscar nuevas
impresiones igualmente dulces. Has como si no hubiera
yo dicho nada. Pero en verdad, no comprendo. Y, ya lo
sabes-añadió riendo,-cuando no comprendo nada (viejo
hábito de mi antiguo oficio, sin duda) es necesario que acabe por comprender.
Se acercó á Lucy, y tomándole la mano: «Vamos, querida
Lucy, ¿nada me ocultas?
Lucy se estremeció.
-¿Qué podría yo ocultarte?
Pero su sobresalto había sido demasiado brusco y el tono empleado acusaba cierta turbación.
Ricardo recordaba que en sus antiguos interrogatorios,
á veces se producía la misma actitud en los acusados á
quienes pronto debía reconocer culpables.
-No lo sé-dijo-lo busco.
Y la miró más fijamente aún.
Lucy, dándose cuenta de que no podía disimular su turbación, se enervó más.
-Vamos, te lo suplico, Ricardo-dijo con cierto matiz
de cólera ~reflexiona que tienes frente á ti á tu esposa y
no á un acusado. Si por la menor palabra que pronuncie
he de sufrir un interrogatorio en regla . ...
Ricardo, teniendo siempre la mano de ella en las suyas,
le respondió con mucha dulzura:
-Me comprendes mal, querida. Quiero decir: ¿No me
ocultas nada de tu estado d~ salud? A veces las jóvenes
temen hacer confidencias á ese respecto ..... .
Lucy se apoderó de esta idea como de una tabla de salvación.
· -Pues sí, justamente desde hace algunos días estoy un
poco indispuesta. ¡Oh! nada de lo que ~udieras creer-añadió vivamente.-Un poco de enervamiento, de fatiga, eso
es todo. Iré á ver al médico si dentro de poco no me encuentro mejor. Y por eso es que la perspectiva de ponerme.á viajar desde lúego. : ...
Lucy sintió que su explicación era aceptada, Su rostro
se tranquilizó;
·.
-Entonce~..tQ,do se explica-concluyó Ricardo besando
á su mujer-y hasta este pequeño arranque de mal humor
0

en el que ya no hay que pensar. Pero quiero que consul·
tes inmediatamente á un médico. Me trastorna la idea de
que pudieras estar enferma.
Ya se había dirigido cerca de la chimenea á la pequeña
consola en que estaba puesto el aparato de teléfono.
- lQué vas á hacer?-gritó casi Lucy.
-Pues ...... la cosa más sencilla del mundo ... . lo único
que hay que hacer. Telefoneo al doctor para decirle que,
si puede, venga antes de almorzar.
'
Lucy se ~spantó.
-¿Pero qué vas á decirle á tu doctor? Si ni yo misma
sé lo que tengo.
Ricardo sonrió.
-iTal vez lo sepa él! Así sucede á veces.
Lucy perdía la cabeza enteramente.
-)Te aseguro, Ricardo, es insoportable! Ponerse inmediatamente en camino porque se ha escapado la palabra
viaje. Inmediatamente consultar al médico porque siente
uno la cabeza pesada ó porque está uno de mal humor. Es
de no atreverse siquiera á hablar. Por lo demás, tal vez no
estoy enferma. ¿Y quién sabe si mañana no sea yo quien
te pida que me lleves á otra parte? Pero déjame respirar,
te lo ruego. Siempre tiene uno el derecho de no decidirse
inmediatamente ó de cambiar de opinión .... . .
Ricardo terminó la frase: «Y hasta acaso, de amar menos á su esposo&gt;.
Había algo tan doloroso en ese momento en su voz y en
su mirada, que Lucy se sintió conmovidísima.
-Perdóname-le dijo, arrojándosele al cuello.
Se habría necesitado más que ese movimiento de mal humor por parte de Lucy para que Ricardo vacilara en tomarla en sus brazos.
-Querida mía-le dijo,-¿quieres callarte? Aun cuando
cometieras los más grandes errores, te prohibo que me pidas perdón. Soy yo quien he sido torpe, demasiado brusco . ... porque es muy evidente para mí :¡ue no estás en tu
estado normal.
Le tomó las manos.
-Tus manos están calientes y hasta tus párpados están
un poco enrojecidos .... como si acabaras de llorar. ¿Has
llorado acaso?
- ¿ Yo? ¡qué idea!'¿Por qué quieres que hubiera llorado?
Se echó á reír con risa excesiva, que sorprendió á Ricardo.
-En fin, desde que marché, ¿no has experimentado ninguna contrariedad?
-Ninguna.
Ricardo reflexionaba. Para que Lucy, naturaleza tranquila por excelencia, se mostrara súbitamente enervada
hasta irascible,. era ciertamente necesario que alguna caus~
hubiese producido ese enervamiento. Creyó haberla encontrado.
-Ya sé lo que es Son esas malditas sumas que te llan
atormentado. ¿Y qué ganamos con saber que al cabo del
año se han gastado algunos centenares de francos más ó
menos? Se les ha gastado y eso es todo.
F~é. á sentarse ante el escritorio y dijo alegremente:
-1Sm contar con que son muy probablemente falsas tus
sumas!
-S~, lo eran-dijo vivamente Lucy, inquieta al verle
exammar las facturas que ella ni siquiera había tocado.
- Espera, voy á ponértelas en orden en un momento. Ya
sabes, la aritmética es mi fuerte. ¿Dónde están esas dolorosas operaciones? ¿En la canastilla de los papeles?
Lucy, temblando, murmuró:
-No, acabo de hacerla vaciar . . .. como estaba llena.
Ricardo no se asombró. Reconoció en efecto que nada
hacía tanto e~torbo como_ la~ notas estrujadas y 'rotas. Sin
embargo, tema ahora curiosidad de conocer cierta ó falsa
la cifra que hubiera obtenido Lucy de lo~ gastos hecho~
desde el principio del año.
-Pero-dijo ella-puesto que renuncié al llegar al re·
sultado.• •.•• •

1

't
l

Iniciamos esta uueva sección con una
nota lúgubre.
Entre las catástrofes que suelen ocurrir, conmoviendo ó despertando, de
mauera punzante, la curiosidad del público, ningunas ó
muy pocas hay que, como los incendios, tengan caracteres
más negros. El incendio no sólo trae consigo, en ocasio·
nes, la pérdida de vidas: acarrea también la desaparición
de riquezas amasadas quizá á fuerza de constancia y de esfuerzo alentado por la ilusión; anula esperanzas, borra la
estela que en la imaginación dejan los sueños de justo bienestar del hombre que lucha, y en la lucha pone talento y
corazón, ansioso de triunfo.
Por ello es que, cuando se registra un siniestro de tal
naturaleza, no sólo causa dolor á quienes lo presenciaron,
en razón de vivir en el lugar mismo del suceso, sino á
cuantos de él tienen noticia, y sobre todo si, á la simpatía
puramente humana, únese la confraternidad natural entre
compatriotas.
Así hemos podido observarlo con motivo del formidable
incendio de Puebla.
La ciudad angebpolitana ha perdido uno de sus más
bellos rincones. El fuego que estalló el domingo último en
el teatro Guerrero, no sólo hubo de destruir totalmente este coliseo: consumió también, hasta reducirlo á escombros,
el célebre «Pasaje&gt;, ocasionando serios desperfectos en el
palacio municipal, en el hotel del «Pasaje&gt; y en el almacén de «La Sorpresa&gt;.
Varias versiones han corrido respecto de las causas de·
terminantes de la catástrofe. Pero, sin duda, la que predo·
mina y tiene más visos de verdad, es la que, hallándose
los criados del conocido transformista Aldo limpiando peEL INCENDIO
DEL
TEATRO GUERRERO

lucas y demás adminículos de la propiedad de éste, el alcohol de que se servían se inflamó súbitamente, invadiendo
las llamas, en breves momentos, el recinto del que fué teatro Guerrero.
Imposible fué detener el incendio en el coliseo, tanto
porque se carecía de recursos para conseguirlo, como porque se apoderó de todos el aturdimiento, muy explicable,
por lo demás, en gente no habituada á este género de si·
niestros¡ pues, si no nos equivocamos, hace muchos años
que en Puebla no se registraba uno semejante al que acaba
de ocurrir.
De ahí que el fuego se comunicase al exterior, y que, en
unas cuantas horas, se hallara amenazada seriamente una
manzana de edificios. Milagro es que la catástrofe no haya
sido de consecuencias más graves. Pensándolo, parecen escasas, con ser tan grandes, las pérdidas sufridas, cuyo monto se calcula en más de $700,000.
La catástrofe de Puebla es una lección que el gobierno
de aquel, como de otros muchos Estados, debe de aprovechar. Porque parece inverosímil que ciudades de tanta
importancia como la de los Angeles no cuenten con un
cuerpo de bomberos bien dotado y disciplinado, á fin de
hacer desaparecer el peligro de los grandes incendios.

***

El lunes último prestó la protesta
TOMA DE POSESION.~
de ley, ante la legislatura del Estado
DE
de Puebla, el señor general don Mucio
UN GOBERNADOR

P. Martínez, gobernador reelecto para
el nuevo período; tomando desde luego posesión del gobierno que queda nuevamente á su cargo.
La ceremonia fué severa, en razón delluto que sufre aho-

¡
'

(Continuará.)

INTERIOR DEL TEATRO GUERRaRO Y «EL PASAJE&gt;, DE P UEBLA.

-

~..... •Fots-. de "E:z Mundo..flustrado.' '

�EL MUNDO ILUSTRADO

278

Secretaría de Instrucción Pública de México ha ofrecido
secundar las altas iniciativas de los planteles de educación
franceses.

,
A

11

* ..

I

/

•••
Han comenzado en Culiacán los trabajos electorales encaminados á la re·
elección del general don Porfirio Díaz
para la pr~sidencia de la República.
TRABAJOS ELECTORALES

***

G 11A1.

D.

Muero

P.

MARTÍ NEZ.

ra aquella entidad por el terrible incendio ocurrido el día
anterior. Concurrió al acto el elemento civil y militar más
distinguido.

***

Los sentimientos de confraternidad
LA CONFRATERNIDAD
entre los países latinos tienden á uniLATINA

Pocas cuestiones internacionales han
"ENTENTE" YANQUIdespertado interés mayor que la actiJAPONESA
tud de desconfianza r ecíproca asumí
da por el Japón ylos Estados Unidos en elExtremoOriente, y que han hecho temer, en repetidas ocasiones, un rom·
pimiento que traería consigo la guerra más grande, el conflicto más formidable de los tiempos modernos.
Una y otra nació~ han deseado el predominio del Pacífico y son las dos únicas que, en los momentos actuales
pueden ~ispntárselo. El dominio d el mar sólo se consigu;
por medio de poderosas escuadras, y en todo tiempo, desde que la humanidad existe, el dominio marítimo ha sido
exclusivamente de la nación que ha podido sostener las
más poderosas escuadras. Inglaterra ha tenido, desde ba~e
~ás de ci~n años, ese dominio incontestable, hasta que surgió en Oriente una nueva poteocia naval: el Ja pón. Los
Estados U?i~os, por s~ parte, ya que no han podido tener
el predommio comercial en América, gracias al alejamiento d~ ~lgunas de las principales repúblicas de la porción
meridional del continente, y á la antipatía manifiesta que
allí ha despertado el imperialismo americano han coro·
prend ido que el porvenir de su comercio está en Oriente

ficarse, mediante una hermosa iniciativa de los estudiantes franceses.
El ministro (; México en la República de Chile tuvo
en días recient~s una conferencia con el Sr. Felipe Millet,
profesor de filosofía y delegado de una agrupación de las
escuelas y universidades francesas destinada á establecer
relaciones intelectuales con lo5 establecimientos de esa ín ·
dole, creados en la América latina.
El señor ministro ha dado ya cuenta de dicha ent.revista
á la Secretaría de Relaciones, y por él sabemos que el señor Millet se propone
gestionar se constituyan comités americanos, corresponsales de la agrupación
parisiense, con el propósito de alcanzar
el noble objeto que se persigue, cuya
finalidad práctica inmediata es el inter·
cambio de estudiantes; la creación, en
París, de un centro de estudiantes latinoamericanos; la concesión, por parte del
gobierno francés, de becas para que los
alumnos de las escuelas comerciales industriales y agrícolas, vengan á América
á hacer estudios de importancia, y, finalmente la publicación de t.na revista de
la Adiérica latina en Par ís, en la cual
se tratarán asuntos d e vital interés para
F rancia y América, colaborando en ella
e.,scritores latinoamericall;o~ que dis~rt~rán sobre cuestiones ·pohhcas, econom1cas y sociales.
Lamentó el señor Millet no poder venir á México á hacer sus gestiones en
este asunto tan importante; manifestando
q_ue pronto se enviaría un delegado cerc!i. de nuestro gobierno que cumpliese tan
honr;só propósito.
.
ÜARRO &lt;PUEBLA»
El señor Millet ha obtenido grandes
concesiones por parte de los gobiernos
de la Argentina, Brasil y Chile, y la

1

'

-

donde una gran nación, de cerca de medio millar de mi- nal, y su trascendencia alcanza particularmente á México
llones de habitantes, será, en un futuro próximo un consu- que sería, indudablemente, una de las naciones afectada~
de un modo directo en caso de conflicto.
midor de primer orden.
'
.Per~ allí está, vigilante, el Japón, á quien la reciente
v1ctona sobre Rusia permitió acrecentar su potencia na·
•
val, y que se encu~ntra. en las mejores condiciones para
dommar el comercio chmo, como que está casi frente á las
OTRA CUESTION
En tanto que lacuestión de Oriente
~ostas de~ gran imperio amarillo, y como que su posición
DEL
parece haberse resuelto de una manemsular, sin posesiones ni costas en otros mares, le permiPAC/F/CO
ra pacífica, en Sudamérica, por el conte mantener sus fuerzas navales concentradas 6, en todo
. . .
trario, vuelve á agitarse nuevamente
caso, concentrarlas rápidamente. Los Estados Unidos por
el contrario, tienen tantos intereses en las costas del Atlán. la vie¡a. di~puta por la posesión definitiva de Tacna y Aritico como en las del Pacífico, unas de otras están separa- ca, terntono ocupado por Chile después de la guerra del
das por muchos millares de kilómetros. Se encuentran. Pacífico, y que ahora Perú quiere que le sea devuelto.
Esta cuestión ha venido agitándose con intermitencias
por lo tanto, en condiciones de relativa inferioridad, 'á me:
Y
c_onstituy~
siempre una amenaza de guerra en este hemis~
nos que refuercen sus respectivas escuadras de una manera
Ha
sido
uno de los escollos más serios para la soli·
ferio.
rápida y considerable.
daridad 3:mericana, y uno de los factores que han impediEn tales condiciones, cuando el sentimiento general era do más ~irectamente el que, en las diversas tentativas de
de que el inevitable conflicto se acerca más cada día es acercamiento de las repúblicas de este continente, no se
claro que la noticia de que ambas potencias han llegado á haya llegado á obtener todo el fruto que desearan los amiun acuerdo completo sobre la cuestión de Oriente ha cau- gos de la solidaridad de las repúblicas americanas.
sado sensación universal.
•
El acuerdo, contenido en dos notas cambiadas entre el
secretario Root y el barón Takahira y que sólo difieren
*••
por ligeros detalles en el preámbulo está hecho en los
1 ~rminos siguientes: Es el deseo de l~s dos gobiernos esEL NAPOLEON
.N~ obstante la seguridad con que
timular el desarrollo pacífico y libre de su comercio en el
DE
Cipnano Castro, el expresinente de
océano Pacífi~o. La.política de ambos gobiernos ajena á
LOS ANDES
Venezuela, anunció su intención de
toda tendencia agresiva, se endereza á mantener el actual
.
,
embarcarse para aquella república
&lt;s~at°:·~uo&gt; e°: la región antes mencionada, y defender el su~amencana a fines del actual Febrero, no ha habido
pn~cip10 de iguales oportunidades para el comercio de ~uien to~e en Europa su promesa. Ese hombre, uno de los
Chma. Por lo tanto, están firmemente resueltos á respetar hra1;1os mas .°:otables de América, que seis meses hace tomutuamente las posesiones territoriales que pertenecen á dav.ia parec10 ser el ídolo de su pueblo, y que ahora, al
cada un~ de ellos en la mencionada región. Están resuel- decir de los des~achos procede1;1tes de Venezuela, es exetos también á conservar los intereses comunes de todas las crado, en su patria, fué en las ultimas semanas el hombre
potenci~s en China, pr~tegiendo, por todos los medios que d~l dia en Eu~opa. Los periódicos publicaron su retrato en
tengan a s~ a~c~nce, mdependencia é integridad de Chi· diversos tamanos y actitudes. La descripción de su desemn~ y ~l.prmc~p10 de iguales oportunidades para el comer· barco llenó dos columnas en más de una hoja parisien·
cio é industna de todos los países en el referido imperio
se, Y fué telegrafiada inmediatamente á todos los centros
En caso de que algún evento amenazara destruir el &lt;statu: de Europa. Los repórters habían hecho vanas tentativas
quo&gt; antes ref~rido 6 el principio de iguales oportunida- para abor~arlo en Santander, y en Bordeaux se encontrades antes defimdo, los dos gobiernos se pondrán de acuer- ron dete!lidos p~r una multitud de cónsules venezolanos,
do para tomar las medidas que consideren conveniente.
que h:abian ~cudido de todas partes de Europa árendirhoEsta &lt;enJente&gt; significa, en realidad, una alianza entre mena¡e .al dictador. Castro llegaba á Europa precisamente
los dos pa1s~, la cu~l no puede ser elevada á la categoría cuando acababan de romperse las relaciones diplo át'
,
All'i recibió también la noticia m
de .tratado mternacional, y, por lo tanto, no tiene que ser entre am b os paises.
de icas
que
ratificada. Pero las notas respectivas contenían además de la carta de ~rédito ilimitado que llevaba consigo había
los términos del acuerdo, expresiones amistos;s ·qui; hacen q:nedado nuhficada. Poco tiempo despues recibió la noticreer que, por lo menos en un futuro próximo, no habrá cia de que el general Vicente Gómez, presidente interino
desacue~do, y que ambqs países, ya que no pueden por se había declarad? jefe único del Ejecutivo venezolano,
ahora disputarse el predominio del comercio en China
que tod_a Ja auto~1~ad local había quedado por tierra. Nuedesean apoyarse mutuamente, en tanto que algunos de ello; ~as noticias le hic1ero~ saber que había sido descubierto
está en posibilidad de tomar la delantera.
un complot para _asesmar al general Gómez, y en el cual
~a ~elebraci?n de este acuerdo es, pues, uno de losacon- estaba ~ompromehdo el hermano de Castro. Ultimas intec1mientos mas trascendentales en la política interoacio- formaciones cablegráficas hacen saber que la Suprema Cor·
rr.:--------e:;o---::::::"""'--::::----e:..=-::-::-=-=------=-=-' en
te de la República ha decidido proceder
contra del exdictador Castro, á quien
se ~cusa de complicidad en el complot
recientemente descubierto.
La_historia es demasiado trivial: es
la misma d; t?dos lo~ grandes caciques
de l~s repubhcas latmoamericanas, que
domman por el terror á las multitudes
hasta convertirlas en sumisos rebaños·
pero que, á la primera oportunidad s~
vuelven contra ellos. Es la misma historia: llámese el tirano Antonio López
d~ S~nta Anna, doctor Francia, Rosas ó
C1pnano Castro.

•·•

Se pone en tela de juicio que sea el
auténtico el «Arbol de la Noche TrisDELA
te&gt;, que yergue todavía su recio !ronNOCHE TRISTE
co en Popotla, y bajo cuyas ramas, según tradición, se detuvo Hernán Cortés al abandonar la
vieja Tenoxtitlán, camino del cerro de los Remedios.
Que el susodicho árbol sea el verdadero 6 no sea-cosa
que, en realidad, importa bien poco,-se han propuesto
averiguarlo el señor don Nemesio García Naranjo, secretario
del Museo Nacional, y don Manuel Urbina, profernr de ese
establecimiento. Al efecto, y contra los preceptos históri·
cos más severos, han entrevistado á un señor don Alejo González, octogenario vecino de San Juanico, pretendiendo
encontrar en él las fuentes tradicionales, sin gran resultado por cierto, pues aún estamos en la duda de si el Conquistador lloró bajo el ahuehuete conocido en Popotla, 6
bajo el que se muestra al curioso en Tacuba, y aún lo estaremos por muchos años, quizá por siempre, lo cual, en
verdad, no nos intriga demasiado.
EL ARBOL

/

279

EL MUNDO ILUSTRADO

'·ª

y

•

MANlFESl"ACIÓN EN PUEBLA POR LA TvMA DE ,·o~ESIÓN DE GOBERNADOR.
EN LA MANIFESTACIÓN EN HONOR DEL GRAL. MARTÍ?l'EZ .

( Fot. de El "Mundo ]lustrado." )

(Fot. de_&lt;El Mundo Ilustrado&gt;.)

- Los gatos, los murciélagos, las lechu.
zas, etc., ~en mejor en la osc.1ridad porque sus o¡os son muy sensiblts á la menor ca~tidad de luz. Se cree también que
ha&gt;'. ciertas propiedades de la luz que
afect~n,á su aparato visual en tanto que
en el ~uestro no causan ningún efecto;
es decir, que hay algunos rayos que mu
par~ nosotros. De aquí que pueden ver
me¡.or en la que nosotros ll¡¡mamos O§·
cundad.

�EL MUNDO ILUSTRADO

280

HISTORIA TRAGICA
Bartolomé Juan Salviati, marqués de Spoleto y duque de
Vintimille cuya familia proveyó de varios dux á Venecia y
de gobern~dores á Florencia, contab31 ya cin.cuenta años y
hacia quince que era vi,udo de ~ana Lucrec1a ~~lleverant,
de los Belleverani de Napoles, aliados de las familias ducales de Módena y de Parma, como asimismo de !ª casa d~ los
Médicis cuando se desposó en segundas nupcias con S1mona Fos¿ari, herm?sa niña de veinte años apenas, en todo el
esplendor de una Juventud deslumbrante.
Simona, florentin~ de raza y por in~tinto, de la s~ngre de
los antiguos Foscan, fatales a su patna, los Foscart de las
asonadas de las conspiraciones, de los idilios trágicos y la
traición progenie de criminales y voluptuosos, los hombres,
hermos~s como mujeres, y las mujeres, bellas como arcángeles no desmentía, por cierto, un proverbio popular en Italia,
sobre la insolente belleza de los hombres y mujeres de su casa: «Los Foscari son tan hermosos que tentarían á Dios&gt;,
blasfemábase entonces y blasfémase todavía en la llanura
lombarda.
.
Una figura anónima de un discípulo de Leonardo y que bien
pudiera ser la Foscari de esta historia, ya que en los catálogos se la intitula retrato de la ".Marquesa de Spoleto," ha
tnsmitido hasta nosotros su pehgrosa hermosura. Relegada
en una pequeña sala obscura del museo, solamente el azaró
el intento premeditado de hacerlo pueden descubrirnos la
preciosa tela; pero qui_enquie!a que haya.con~emplado en, una
ocasión sola esa cabecita rubia, no la olvida Jamas. Segun la
curvatura que va desde el fondo á la nuca, es una cabeza chica voluntariosa, obstinada, que sería malévola sin la languide~ de los ojos, defendidos por párpados de demasiajo peso;
dos l11rgos ojos sombríos, cuyas pupilas, extrañamente alejadas bajo los arcos superciliares, tien~n rojizos resplando~es
de terciopelo abrasado. La boca es smuosa, como de labios
cincelados; la nariz recta y corta, de aletas dilatadas; los semiplanos del rostro definidos y fijos como esculpidos en piedra· máscara imperiosa de joven aventurera y de princesa,
cab~za, en fin, de juventud y ardor pavoroso en su intensidad. El peinado está hecho de macizos bucles entrelazaios
con perlas y piedras verdes, formando, según la usanza toscana un casco sobre la frente; el cuello es femenil, viperino
casi por lo grácil y por lo largo, y surge como un tallo de un
cuerpo de vestido ampliamente escotado, de un damasco azafranado que se adapta admirablemente al tono herrumbrado
de la cabellera y los ojos. La carnadura mate, que bajo la influencia de la luz adquiere transparencias verdosas, evoca á
un tiempo mismo la blandura de la cera y la dureza del metal.

***

***

Andrés Salviati, hijo del duque y de María Lucrecia Belle
verani, abandonó despechado el hogar paterno. Era un ado·
lescente de aspecto miserable, ruin y magro, y de carácter
taciturno, heredado de su madre. Tenia bellos ojos de color
verde obscuro, que constituian el único encanto de su rostro
de aborto. Eran estos ojos los que la altanera y plácida Simona encontró en Vintimille el dfa mismo de su arribo. La florentina y el hijo de la napolitana cruzaron sus miradas como
dos aceros; pero del choque no brotó chispa alguna. Política
como todos los de su raza, 1~ duquesita se esforzó en atraer á
su causa al hijo de la extranjera. Hizose maternal, zalamera
y hasta es1'ozó algo así como una vaga promesa, sin conse·
guir, á pesar de todo, vencer la hostilidad creciente del mancebo.
Cansóse, al fin, de sostener una lucha inútil, y desdeñando
esta conquista esquiva, regresó de nuevo á sus placeres. En
medio de una corte de músicos, pintores y poetas, constituyó
el imperio absoluto, dulcemente despótico, de una reina de
amor. El duque, enamorado, la dejaba hacer. Sordo á todas
las observaciones, ciego de pasión, respondla á la maledicen·
cia con estas solas palabras: "Es una Foscari." Verdad es
que tqdos aquellos hermosos jóvenes, florentinos como ella,
eran más bien que seres de su raza, animales familiares, ju·
guetes y bufones. Su orgullo la defendia de si misma, y, por
otra parte, sus caprichos se sucedían sin interrupción, de tal
modo, que el favorito de la vispera estaba hoy, invariable·
ment~, en desgracia. Cuando uno de ellos dejaba de agradar·
la, le alejaba ó le casaba con alguna de sus criadas. Guillermo de Borre, trovador provenzal, seducido por el esplendor
de Vintimille, donde durante dos meses se vió colmado de
honores, debió huirá favor de las sombras de la noche y ga·
nar la frontera á marchas forzadas, para no casarse con una
vieja piamontesa, empleada en las cocinas, que un capricho
de la duquesa le impuso de repente.

•••
El viejo duque, subyugado cada vez más por su joven espos~, vivía, entre tanto, confinado en la parte antigua del
castillo, en la compañia de astrólogos y alquimista~, amigos
de la duquesa, entregados á ella en cuerpo y alma, y que, se·
gún el rumor público, extraviaban la razón del noble señor
en peligrosos experimentos de las ciencias malditas. Hacían
bien, sin embargo, en distraer la atención de Bartolomé,
ocultándole el comportamiento de la Perra Galga, como
llamaban en Vintimille á la fina y flexible hija de los Foscari, rodeada de su jauría de dogos florentinos y de galgos tos·
canos.
El escándalll era ya público; franqueando las fronteras, hacía entonces la alegria de Italia y de Provenza. Entre una
multitud de favoritos-menuda morralla de la que daba cuen·
ta semanalmente el lazo de los estranguladores ó el ve·
neno de los alquimistas agregados al palacio-había tres
it~li~nos unidos por ~l interés común de su C(lnservación y su
crédito, que se repart1an el favor ducal: Beppo Nardi, poeta
formado en la corte de Aviñón y compositor de sonetos de
la escuela de Petrarca, esbelto y fino caballero de un perfil de
camafeo, rostro grave y enérgico, encapuchado siempre de
terciopelo escarlata, y cuya musa festejaba todas las mañanas la juventud gloriosa de Simona; Angel Barda músico
n:ilndolinista! composit~r á ratos perdido~ de lánguidas canc10nes, napolitano de ongen, moreno aceitunado, con los ojos
blancos azulados, de ardientes labios secos, violáceos como
ciru~las, y Pedro D' Arlani, pintor y escultor á la manera de
Miguel Angel, tipo soberbio, musculoso como un atleta, de
negros cabellos espesos y encrespados sobre una pequeña cabeza de Antinoo.
Aires de guitarra, poema,;, sonetos y bustos de pintada cera formaban la atmósfera de voluptuosidad intelectual y de
languidez dichosa de la corte, en las riberas del mar azul, reverberante y undosíf, entre .fos-labreles, rosas y palmeras de
la playa y ante la solemne y vaporosa decoración del valle.

Simona, ca~ada en virtud de su real belleza y juventud
triunfaPte, trajo ála ruda y pe,:¡ueña corte de Vintimille las refinadas elegancias, las costumbres cómodas y las suntuosidades de las princesas florentinas.
Era en una pequeña ciudad de la frontera, más acostumbrada hasta entonces á la soldadesca de la guarnición que á
la retahila de los poetas juglares y los músicos, todo un séquito de artistas iluminadores de misales, modeladores en cera y recitadores de sonetos y baladas, que pululaban enton·
ces en Lombardía y Toscana, á sueldo de los ricos y poderosos; y que se lanzaban ahora en pos de la duquesa, esclavos
de su fortuna, encantados los unos de su hermosura y los
demás de su generosidad.
La vieja fortaleza se pobló con el ruido de las voces y de
las risas, roces de sedas é instrumer,tos murmuradores, cuando antes sólo se oía el crujido de los vasos y el golpe de las
ala~ardas, y, en las veladas de armas, el choque de los dados
y los cubiletes. Durante todo el día y particularmente desde
las primeras horas de la noc_h~ hasta las últimas d~l alba, sucejiéronse en adelante los pmcatos de los mandolinas, el es*••
tertor sollozante de las guitarras y los versos de los poetas,
tan pronto bien acentuados como balbucidos en éxtasb por
Y Bartolomé Salviati lo permitía todo. Los alquimistas
voces acariciadoras, desfallecientes de amor. Así se convir- acaparaban al duque, ~ ~e esta hermosa . inteligencia, de estieron en salones galantes las viejas sala, bajas, reservadas ta volun~a~ segu~a,y raptda, de este c~racter decidido y au·
. hasta entonces para los soldados de la guardia. Las paredes, daz de. v1eJo cap1tan, terror e~ otro tiempo de los enemigos
· antes desnudas, fueron adornadas con frescos. La joven du- de !taha, sólo quedaba un anciano encerrado en el más peliltuesá hizo veniF pintores de Fiesole y escultores de la Roma- groso de los círculos.
'
-na .y su imagen, lv mismo bajo la figura de una ninfa que
Asilo habla querido la duquesa; diez años le hablan bastabaio la de una ~anta canonizada_, embelleció los corredores y do para aprisionar el águila y convertirla en un viejo buho de
·p1ltios lle)·palacio.
·
laboratorio. Salviati no dejaba ya los hornillos y retortas en

medio de los cuales la bella Foscari lo habla confinado, y
cuando por casualidad salia fuera de la parte alta del palac10
donde se habla refugiado, era para asistir, á ruegos de su esposa, á alguna fiesta, comedia ó baile o~ganiza~o por _ella,
consagrando así, con su venerable presencia, el luJo y la licencia instalados en su corte.
y seguros de su impunidad, los favoritos se alentaron y la
audacia de la duquesa se atrevió á. cosas mayores todavía.
Perdiendo toda prudencia, aconsejada quién sabe por qué genio maléfico, la aventurera resolvió aparecer personal"!ente
en las tablas, delante de la corte y al lado de tre~ am1g~s.
que tendrian un papel cerca de ella, en una comedia 6 baile
de circunstancias, donde cada uno confirmarla su tale_nto. .
Tratábase como se ve, de una val&lt;mtonada de muJer ebna
de fuerza, de~pose\da de orgullo, vibra~te de pasió~; con !odo
se resolvió llevar a cabo el proyecto, dandose comienzo a los
preparativos con · la anticipación necesaria. La duquesa de
Vintimille encomendó el libreto á Nardi, la música á Barda y
las decoraciones á Pedro, imponiendo á todos el asunto y dirigiendo en persona los trabajos. Y cuando Nardi y Barda_ le
presentaron terminada al fin, la" Muerte de San Juan Baut1s·
ta "que el!~ les había confiado, Simona halló que la obra era
m;estra, porque á través de los . con&lt;;eptos de poesía, de asonancias y preciosida~e.s, reconoció la tdea que .les hab1a sugerido, sin que las ins1p1das melodias del ~apohtano alterara_n
gran cosa el bello horror del drama escogido por su alma tra·
gica La muerte de San Juan Bautista,ladegollación del Pre·
cursor la leyenda de sangre que obsedía entonces á to~o el
Renacimiento italiano, Herodes y Sal~mé, los dos tern~les
personajes que han tratado todos los p1~tores de aquella, epo·
ca y cuyos cuadros nos ha~ lega?º el t1p~ de la, Sa.lome qu~
nos es hoy familiar, la hab1a atratdo en pnmer termmo. Y a
ella princesa de Florencia, marquesa de Spoleto y duquesa
de Vintímille, era la doncella que· le placía evocar, encarnar,
vivir durante una tarde delante de todo un pueblo.

menos apiadada que curiosa, ofreciéndole primero de beber y
tendiéndole luego una flor; el desdén del santo, la insistencia
de Salomé, el furor profético y el anatema del asceta, pidien·
do el fuego del cielo para la tentadora. En el segundo cuadro
se veía á Herodes en su trono, en medio de los dignatarios
de su corte, la entrada de Salomé y el siniestro convenio discutido entre la princesa y el rey; después, una vez efect11ada
la fatídica danza, Herodes manten!a su promesa y el verdu·
go traia la cabeza de San Juan.
La Foscari distribuyó los papeles: Beppo Nardi, el poeta,
ocuparía á su lado el sitial de Herodes; Angel de Nápoles con
su ardiente· cabeza demacrada, sería el Precursor; su fla:ura
y sus ojos brillantes le indicaban como á propósito para en·
carnar al huraño devrrador de langostas. En cuanto á Pedro
D' Arlani, su gigantesca talla y su enorme musculatura le ser.alaban d papel de verdugo; permanecería inmóvil, cimitarra
en mano, detrás del santo arrodillado durante toda la danza;
luego, tomando al profeta por la espalda, le arra~traria fuera
de la escena, para volver al cabo de un momento con su ca·
beza en un plato.
:s
Con una alegría infantil y la ciencia de aetalles Que las
mujeres aplican en estos casos, la duquesa se ocupaba tam·
*
••
bién de los trajes y la decoración de la sala. b•Jscando para
La duquesa había dividido el drama en dos cuadros: el en· ello telas de Oriente y terciopelos preciosos. Se diriiieron pecuentro de Salomé con el Precursor e~ los cor~edores del pa- didos á Venecia y se enviaron mercaderes judíos a Génova
lacio; el santo preso entre dos guardias; la prmcesa, tal vez para que eligieran allí tapices de Damasco y sederías de Tiro.

�EL MUNDO ILUSTRADO

282
Hiciéronse venir también, á precio de oro, bailarinas de Bérgamo que regularían los tiempos del baile de Salomé y ense·
ñarían á la duquesa todos los recursos de la danza, para que
apareciera en las tablas como una almea de los países berbe·
riscos. La orquesta del palacio fué reforzada con quince mú·
sicos y las viejas tapicerías de la familia Salviati, represen·
tando la vida de la virgen, fueron sacadas de sus cofres de
madera de alcanfor, donde se las guardaba por ser tenidas en
un precio inestimable, sin usarlas más que en las grandes
fiestas, en ocasión de los casamientos de los duques y los
bautismos de los niños varones. Convirtió el patio del casti·
llo en sala de espectáculos, y, talando los antemuros de la for·
taleza, hizo demoler veinte metros de murallas de las que da·
ban al mar. Los picos y los azadones hicieron presa en las
piedras de granito colocadas por Humberto el Fuerte, formán·
dose así una bahía luminosa y azul, á diez metros de altura,
sobre el infinito del golfo, á través del muro.
Simona había elegido precisamente para el fastuoso escándalo el aniversario de sus bodas. Llegó éste por fin, y la maravillosa tapicería de los Salviati fué extendida en los estrados
del patio, á la sombra de los torreones y atalayas.

tura, soberbio en la ostentación de sus músculos y el torso
ceñido por una estola blanca. Y entre los pizicatos de las mandolinas y un ritmo ligero y saltarín corno un tintineo de carn·
panillas, música extraña, por cierto, á la que se unían de vez
en cuando voces débiles de flautas y lánguidas invocaciones de
guzla, apareció Simona, fina como una aguja, enfundada en
un medio traje de seda verde, rnordorada y reluciente como la
piel de una culebra, interrumpida aquí y allá con grandes
rosetones de azabache. Avanzaba radiosa y como embebida
en su atavío, pálida bajo los afeites, agrandados los ojos por
el Kohl y estrechada la frente por el peinado de tiara, como
un firmamento constelado de estrellas. Pesados arambeles
temblaban sobre su fre.nte, y suspendido al extremo de una
hilera de perlas descansaba un ópalo en su seno.

***
I

EL MUNDO ILUSTRA lJO

Un dosel de brocato con los colores del ducado se erguía
al frente de la escena, en el medio mismo de las hileras de
asientos, reservado para el viejo Bartolomé y su séquito de
sabios. El espectáculo estaba anunciado para las tres de la
tarde, y cuando llegó la hora, la multitud, amontonada en las
gradas, daba visibles muestras de impaciencia ante la ausen·
cia delduque.
Después de una espera de tres cuartos de hora, la orquesta
entabló un concierto de flautas y violines, y los tapices que
ocultaban la bahía se descorrieron. El duque hacía saber á
la duquesa que no debía esperarlo por el momento, y que podía
comenzar la fiesta sin él; habiendo sido víctima de una indis·
posición pasajera al abandonar sus habitaciones, pedíales diez
minutos para reponerse, en la seguridad de que antes de un
cuarto de hora vendría á presenciar la danza de Salomé, en
la cual deseaba ardientemente admirar y :iplaudir á la du·
quesa.
Y el espectáculo comenzó, en una atmósfera de vaga an·
gustia, porque, verdaderamente, no se había sospechado que
la audacia de la hermosa Simona llegara nunca tan lejos.
La figura ondulante y fina de la duquesa, convertida en
príncesa de Judea, se destacaba sobre la escena, envuelta en
pesadas telas asiáticas, frente á un antiguo tapiz flamenco,
que simulaba los fre~cos de un corredor. Una después de
otra, tendía á San Juan-Barda-una rosa, luego una copa,
después los brazos.
·
Bartolomé no aparecía.
El primer cuadro había terminado, y se comentaban en la
sala las novedades que se reservaba el segundo. La principal
era una espantosa cabeza de Barda, modelada en cera por
D' Arlani, y que á la lividez de la muerte sumaba el horror de
la sangre del suplicio, que le bañaba el rostro.
Descorrióse nuevamente el telón, y, sobre el azul del cielo
y del golfo, que llenaba de claridad el patio del castillo, se
destacó Nardi-Herodes-rodeado de dignatarios y esclavos,
vencido por el peso de la púrpura y la mitra. Próximo á él
estaba el escultor D' Arlani, dominando_á todos con la esta·

•
*.
Bailaba, y en sus grandes ojos y en la sonrisa de sus labios apareció de pronto una sombra de espanto. El duque
acababa de tornar asiento en su trono, y, cerca de él, dé pie
y en actitud respetuosa, pero con los ojos llenos de amena·
zas, estaba Andrés Salviati, el proscripto, el desterrado, el
hijo caído en desgracia, el enemigo de Sirnona, que había re·
gresado.
Era á él á quien miraba la duquesa, ·sin ocuparse casi de He·
rodes, de San Ju?n arrodillado detrás de ella, ni del vtrdugo
en pie junto á su víctima. Con lá mirada fija como lá de un
alucinado, Simona bailaba; pero cuando la danza terminó y
ella se volvió hacia Herndes para pedirle la cabeza del blasfe·
mador, un grito horrible brotó de todos los pecho~. La duque·
sa, con la boca enormemente abierta, no pudo hallar un solo
sonido en su garganta apretada.
El duque acababa de levantarse, apoyándose con una mano
en la espalda de su hijo, mientras que con la otra hacia un
signo, ante el cual cayeron á los pies de Simona tres cabezas
cortadas. Verdugos situados entre los figurantes habían
ejecutado estrictamente la orden. Un triple golpe de hacha
había decapitado á San Juan, á Herodes y al verdugo: un
mismo castigo había caído sobre Nardi, D Arlani y Barda.
-Han pagado-fueron las únicas palabras del duque al re·
tirarse.
A la tarde de ese mismo día, una mujer volvía en sí en me·
dio de las tinieblas vacilantes de una celda iluminada con ci·
rios, como una capilla ardiente, y cuya puerta y ventana ha·
bían sido tapiadas, porque la condenada no debía salir jamás.
A sus pies yacían en un plato tres cabezas ensangrentadas,
jóvenes, lívidas, de pupilas convulsas y cabellos erizados to·
davía de horror. La mujer, centellante aún de joyas y de se·
das, retrocedió instintivarnénte, y al hacerlo se deslizó de sus
ropas un pergamino sellado con las armas de los Salviati. Si·
mona lo recogió del suelo, y, desdoblándolo, leyó este adiós
de un anciano:
"Vos que los amasteis vivos, amadlos muertos, señora. Os
ha placido vivir con ellos y por ellos, y os será dulce morir
también con ellos-, que murieron por vos.''
Y dando vuelta á la hoja, la duquesa halló estas líneas con·
soladoras:
"Pero yo también os he amado, Simona; lo recuerdo y ten· ·
go piedad: sus labi_os están envenenados .... "
JUAN LORRAIN.

LA SIEMBRA
Estamos en el momento de las primeras siembras: acaba
de pasar el «día 2 de la Candelaria&gt;, en el que nuestros
abuelos establecieron la costumbre, seguida hasta nuestros
días, de q 11e se bendijeran las semillas que se habían de
sembrar en el año, para poder empezar la siembra desde
luego.
Todas, ó casi todas las plantas florales y frutales que
han de lucir sus galas en la primavera, se siembran en esta
época del año, y salvo las indicaciones que se hagan individualmente con cada especie de planta, se debe escoger
principalmente el mes de Febrero para las anuales, si se
quiere que luzcan en todo su esplendor en los meses floridos del año, que son Abril y Mayo¡ y que puedan obtener
todo su desarrollo antes de que los fríos 'del invierno mar·
chiten sus galas.
Por tanto, vamos á dar á nuestros lectores, y sobre todo
á nuestras lectoras, algunos consejos para que sus jardines
sean los más bellos y los más llenos de flores á su debido
tiempo.

•
••

L1. siembra debe hacerse en suelo compacto cuando se
haga en el lugar en que ha de permanecer la planta y en
un suelo ligero y blando cuando haya de ser traspla~tada:
en los dos casos hay que poner una capa de tierra floja so·
bre las semillas para facilitar su germinación.
Empezamos ocupándonos de la reproducción por medio
de semillas, porque es el procedimiento natural.
Al sembrar, hay que tomar en cuenta el tamaño de las
semillas para determinar la profundidad á que deberán
ser depositadas en el suelo¡ esto no quiere decir que se
seguirá una proporción matemática en relación con los ta·
maños, pues en algunos casos la profundidad resultaría
demasiada. Como guía general, diremos que las semillas
pequeñas, como las de las begonias, por ejemplo, deberán
colocarse á un milímetro de profundida~ ó sea en la su·
perlicie de la tierra firme, y las grandes, como las nueces
y castañas, se colocarán á una profundidad de cuatro á
seis centímetros; las semillas que se hallen entre estos dos
tamaños de límite, deberán sembrarseá profundidades que
se aproximen á una ó á otra de las citadas, según que el
tamaño de la semilla sea más ó menos semejante al de los
ejemplos de semillas enunciados.
Pan mejor gobierno, diremos que hay menos inconve·
niente en enterrar demasiado una semilla en un terreno
seco que en uno húmedo.
Los granos de algunas plantas gramíneas se siembran á
profundidades que varían entre dos y cuatro centímetros
y germinan muy bien.

**•
En cuanto á la manera de sembrar, por lo que á la tierra
hace, se puede dividir en: siembra en tierra-libre, siembra
en cuadro ó bajo campanas, y en invernaderos.

La siembra en tierra libre tiene varios inconvenientes,
comparada con los otros medios, y sólo se usa cuando se
trata de semillas y plantas que no son delicadas; cuando se
tiene que sembrar semillas de plantas delicadas, lo mejor
es hacerlo en cuadro ó en macetas, y siempre bajo cubier·
ta. Cuando no se tiene manera de formar un cuadro y se
care.-:e á la vez de invernadero, la siembra se hará en macetas ó en vasijas arreglada.s convenientemente para su
desagüe y cubiertas con un cristal.
Se sembrará de preferencia en el suelo y al aire libre la
mayoría de las plantas leguminosas, algunas florales y las
semillas de árboles y arbustos cuya germinación se deja
al tiempo.
La siembra en el suelo se hace á vuelo, en surcos ó en
pozos¡ para la primera, una vez que el terreno ha sido de·
bidamente preparado, se toman las semillas en la mano, á
puños, y se arrojan á una cierta altura, para permitir que
el viénto las reparta sobre ei suelo de una manera regular:
una vez que las semillas están repartidas, procurando evitar su _aglomeración, se rastrillea el suelo para hacer que
se entierren un poco. Es bueno colocar sobre las semillas
una capa de tierra suelta, que las protege muy bien.

*

* * grandes ventajas sobre el
La siembra en surcos presenta
procedimiento anterior, porque las semillas se pueden re·
partir de una manera mucho más regular, y en caso de que
haya necesidad de trasplantar, se hace con más facilidad.
Para hacerla, se trazan surcos paralelos á una distancia
que esté en relación con la clase de plantas de que se tra·
te y el desarrollo que se desee para ellas, y cuya profun·
didad se determinará por lo que dijimos anteriormente
con relación al tamaño de las semillas, las cuales se colo·
can en el fondo y se cubren con tierra: cuando el terreno
es seco, se llenarán los surcos sólo hasta la mitad de su
profundidad y se dejará el resto para llenarlo cuando las
plantas hayan brotado.
Hay algunos granos que necesitan estar mejor protegidos,
y para estos, en lugar de hacer surcos, se les coloca en po·
zos que se abren á espacios regulares en el suelo y se cu·
bren una vez que se han depositado las semillas en el
fondo.
*

* bajo chasis ó en inverna·
La siembra á cubierto, ya *sea
dero, conviene para las plantas delicadas; algunas legumbres se siembran bajo chasis, ya sea para obtener plantas
p!queñas para trasplante. ó para acelerar su desarrollo.
Las siembras anuales de flores deben hacerse siempre en
tierra cubierta, ya sea en chasis ó en macetas, en los mesesde Enero y Febrero, y para éstas se debe preferir la siembra en surcos.
Para las siembras cubiertas se deberá emplear una tierra
ligera y fina, y cuando se siembra al vuelo se cubrirán las
semillas con una ligera capa de tierra suelta.
Ya dijimos que cuando no se tiene invernadero es con·
venient~ cubrir las macetas con un cristal, y si es 'apagado
será me3or.

�EL MUNDO ILUSTRADO

285

EL MUNDO ILUSTRADO

-¿En qué consiste.esa prueba?-preguntó él, medio sorprendido, medio burlón.
-En contestar inmediatamente á cuatro
preguntas que yo formularé. Pero sus respuestas no podrán ser, en cada caso, de más
de una palabra, y esta pablabra ha de ser,
por fuerza, un adverbio.
- ¿Qué voy perdiendo en la prueba, si no
triunfo?
-Todo.
-Y si triunfo, ¿qué voy ganando?
-Todo, también.
-¿Palabra?
-¡Palabra!
-Convenido. Principie Vd. á preguntar,
-Convenido; principie Vd. á responderdijo Marcela.-Primera pregunta: ¿Cómo
quisiera Vd. vivir?
-Armoniosamente-contestó Julián.
-De todas las armonías, de todas las bellezas, de todos los matices, ¿cuáles son y
de qué género sus preferidos?
-Femeninamente.
-¿Posee V d. la seguridad de hacer feliz
á la persona con. la cual quisiera Vd. vincularse en la vida?
- Absolutamente.
Marcela del Cerro hizo una larga pausa,
miró con fijeza á Julián y, con un acento contenido y grave que aquél no le conocía, dijo:
-Ha triunfado Vd. en las tres primeras
preguntas. Va la última, la decisiva. Hela
aquí: Si yo, vencida por sus abnegaciones,
consintiese en ser su esposa, ¿cómo me
amaría Vd?
':' Entonces Julián Pineda, diluyendo besos
en la voz, respondió:
-Religiosamente .... eternamente... apasionadamente ....

SRA. MERCEDES BERRIOZÁBAL DE FERNÁNDEZ CASTELLot.
FoT. VALLETO.

IMPROMPTU
j[

El Señor Presídrnfe se dirige al «Springarten&gt; an fo ,
del lunch.-Salto emocíonante.-El ve,,cedor del jueg o
del cigarro.-Grnpo de-invitado( distinguidos.

El Sr. Julián Pineda, hombre de mundo, de cuarenta años de
edad, languidecía inútilmente, desde hacía largo tiempo por el corazón y la mano de la Sra. Marcela del Cerro, viuda de Fernández,
de treinta años confesados. La campaña había sido recia y tenaz
por parte de Julián y en ella había agotado estérilmente todos sus
recursos de solterón diestro y experimentado. Todas las tretas, todos los medios, todos los juegos habíalos ensayado. Y nada, nada...
Más astuta ó menos precipitada que Pineda, la Sra. del Cerro
tenía en su favor, en aquel flirt, las ventajas naturales de su propia
condición y los prestigios decisivos de su traviesa coquetería.
Y conociendo completamente á su enemigo, sus armas, sus fuerzas y sus intenciones, se resistía por cálculo, por orgullo y hasta
por placer. Gozaba con la sensación de la resistencia, así como otras
gozan con la emoción del abandono; y en aquella sensación cruelmente voluptuosa, perversamente exquisita, su vanidad hallaba un
triunfo y sus nervios una vibración.

***

Pero aquel juego, delicado de por sí, comenzaba á volverse peligroso para su misma autora, y Marcela del Cerro principiaba á lan- •
guidecer también á ella, como esos extraños hipnotizadores que
en un minuto de descuido ó de debilidad, terminan por adormecer:
se ellos mismos.
Y una noche en que, aislados los dos en la cariñosa media luz de
un saloncito poblado de ternuras sugerentes y discretas, él la suspiraba una vez más la suave sonatina de sus adoraciones, ella en
un impromptu, le dijo de súbito, sin darse cuenta de lo que d~cía
ó dándosela demasiado quizás:
'
-Sus atenciones y su perseverancia no me son indiferentes
Pineda. Y si V. quisiera someterse á una prueba, le anticipo que ha~
bría adelantado mucho en mi. •.. en mi estimación.

SRA, MARÍA ANTONIETA RODRÍGUEZ
DE SÁNCHFZ MEJORADA, '

La colonia alemana, residente entre nosotros, or¡(anizé
ttna hermosa fiesta deportiva que se efectuó el domingo
último, para celebr:ir el aniversario del natalicio del Emperador de Alemania, Guillermo II.
E l lugar elegido para la fiesta fué los terrenos que cerca
de la hacienda de la Condesa tiene el &lt;Polo Club&gt;, los
cuales fueron debid~mente preparados y acondicionados
para los ejercicios que se llevaron á cabo en ellos.
Bien cc&gt;nocido e~ el entusiasmo que muestran siempre
los hijos del imperio germano por los deportes, y sobre
todo por los deportes hípicos, y por lo tanto, no es de extrap.ar la animación que reinó durante la fiesta, sobre todo
si se tiene en cuenta el motivo de ella, que llamaba poderosamente á las almas de los súbditos del Kaiser.
El programa era muy largo; pero, no obstante eso, se llevó á cabo de tal manera, que no se hizo pesado y sí muy
di ~ertido para los asistentes á la fiesta.
El primer número fué un concurso de saltos de obstáculos¡ en el que hubo catorce entradas, el cual fué gana~o
pot el Sr. D. Carlos Rincón Gallardo, montado en &lt;La Ciénega&gt;. El número siguiente, un partido de &lt;polo&gt;, fué uno
de fos más divertidos para los profanos, y, sin duda, uno de
los¡que más disfrutaron los conocedores. A pesar de que
se notó una gran ventaja de part~ d~l pa~tido de los blancos" el v·entedor Tos contrarios se defeniheron y su derrota ~o fué vergo~zosa, por más que el resultado del juego
fué cuatro puntos por nada.

Se cerró el programa con una «gímkhana», cuyos cuatro
números fueron muy originales y divertidos; hubo unaca·rera de &lt;salvamento», una de &lt;cigarros&gt;, una de «sombrillas&gt; y otra que merecería llamarse de la «camisa de dormir&gt;, porque se trataba de que, durante ella, los corredores habían de vestirse esa prenda de ropa, con la q11e tt:nían que presentarse en la meta.e
:
::-::
Aparte del éxito de la fiesta desde el punto de vista de·
portivo, desde el social bien merece ser llamado un acon·
tecimiento; la colonia alemana estaba representada casi por
la totalidad de sus miembros, y las inglesa y americana
por lo más selecto de ellas, así como gran parte de nuestra
mejor sociedad; d señor presidente de la República fué
invitado para presidir la fiesta, y, obsequiando esta invi tación, asistió á ella y repartió los premios á los vencedores en los diversos concursos.
Terminada la fiesta hípica, los organizadores de ella in·
vitaron al señor presidente y sus acompañantes á un lunch
que se sirvió en local apropiado; aparte do éste, que se
pudiera llamar lunch oficial, hubo otro del que disfrutaron
todos los demás invitados.
La hermosa fiesta terminó poco después de mediodía; los
asistentes á ella deberán guardar gratos recuerdos de la
manera como los alemanes celebraron, en el presente año, el
.día onomástico de su soberano.

•

�EL MUNDO LLU STRADO

236

,
1. Grnpo de parlícipanles en la fiesta, duran{~ el "lttnéh. "-2 y 3. S altos de obstáculos. - 4. Concurrentrs.. á
los saltos de ol stáculos.--5. Uri lujoso tren de i11vila dos.
·

EL MUNDO ' ILUSTRADO

287

1. Lu cu.ncurrencia.-2. Llegada de nvitadoe.--3. Los jvgadores de polo ....:1:. El si,ñor Pre.&lt;i,lenl&lt;' 1/c.::u a

terrenos dtl «Polo Club&gt; con el Ministro Alemán.-5, Eljue{o del cigarro en el &lt;¡;imkhana&gt;,

111 ,

�289

l!:L MUND;:YILUSTl&lt;i\00

iL fi Ct-DO lLUSTRA l.JO

por la violencia y la energía de la acción. Las figuras se mueven realmente
sol re el fondo sombrío
del p'.íisaje,· y de toda la
tela fl11ye una potente vibración de la vida, contrariamente envuelta 'e11
la solemnidad de la luz
ves perlina.
Esta tela prodigiosa,
por su extraordinari'a..belleza plástica, su simple
ejecución y a fuga de su
dibujo,const.tu ¡e, por sí
sola, un soberbio legado.
Pero ro· grande que
sea el valor del legado
Olavarrieta bajo el punto de vista artístico y pecuniario. mayor es su
significado como acción
social, sobre todo, tenien
do en consideración que
en la República la generosidad del individuo h3·
cía el Estado' no es una
característica nacional.
En países d onde el
amor á la patria se traduce en acciones prácti·

:-~EL LEGADO OLAVARRIET A

Escuela Italiana
~

del clero que, 6 lcts oculta por celo, 6 las
exporta por lucro.
Por eso la donación del magnánimo ne·
gociante poblano tiene sobre su importan·
c~a in!rínseca, el grande mérito de ser un
rico e¡emplo.-GERARlJO MURILLO.

"Su Valor y Significado
Como importancia artística, la do
nación del viejo y laborioso negociante de Puebla tiene un grande valor. Eliminando los pésimos originales, las malas copias, que son muchas, y las falsificaciones, que son más,
la colección que se acaba de inaugurar en la Escuela de Bellas Artes
es de , grande interés. Una serie de
telas españolas, tres de las cuales pertenecen á la ensalzada prosapia murillesca; un Delacroix, nervioso y firme; unas «Hijas de Lot», de la Escuela del Poussin, que revelan un profundo conocimiento de la forma y un
gusto exquisito en el componer; un
Girodet-Trisson, sabiamente iluminado, bien compuesto, de agradable coloración; varios cuadros italianos de
segundo orden, bastante interesantes;
marc¡¡damente un boceto de Gessi, San
Francisco en éxtasis, pintado con habi lid¡¡d y compuesto con ese gusto
teatral que dominó en toda la escuela
boloñesa, desde los Carracci, y una
simpática tela que recuerda al Albano; algunas copias discretas y, sobre
todo, una tela veneciana, sobre la
cual un dorado reflejo del crepúsculo
, ha descubierto misteriosamente la carne palpitante de una mujer que baila
l! entre las contorsiones de dos· sátiros
musculosos. La carne palpita sobre
los músculos puestos en movimiento

"1:Jucw1u l'" ,u:I i ic:1uno,

.•

r

cas de interés general, los que tienen colecciones de
obras de arte las ceden al Estado, los ricos fundan
bibliotecas, asilos y universidades. En Inglaterra los
coleccionistas ponen á disposición del gobierno sus
bibliotecas y sus museos, para qué el públi~o pueda disfrutar libremente, y á su muerte los hbros y
los cuadros pasan á ser propiedad de la nación; en
Francia, los franceses que voluntariamente emigran
en busca de joyas artísticas, una vez coleccionadas,
las regalan á la tierra donde nacieron; y en Estados
Unidos, en Italia, en Noruega, todo ciudadano que
posee un tesoro de arte, de ciencia -0 de. dinero, ha~e
siempre participante al Estado de sus bienes, contribuyendo al bienestar y á la riqueza sociales; Pero
aq~í ~n México el dinero de muchos ricos va á pa·
rar en misas, y las escasas obras de arte, en manos

�2 'l

EL MUNDO ILUSTRADO

Et MUNDO, ILUSTRADO

FIESTA DE ANIVERSARIO
r-- -

1.

1. Saltos de obstáculos en grvpo.-2. Salto sob,e una me·
sa srrvida.-3. Volteo á caballo en grupos.-4. Capricho
ecuesire.-5. 'Tug of war&gt;.-( Fots. de recoristrucciones, n·
peciales para &lt;El Mundo Ilustrado&gt;)
de ésta, á cuyo frente se hallaba el señor director quien se
colocó sobre la escalinata central y, destacándos~ sobre to·
dos los demás, llevó á cabo la ceremonia que se hace cada
año y que consiste en vitorear á la escuela y desearle lar·
.~a vida y prosperidad.

l. Volteos á cubullo pur a&gt;'pirwde,; de cub ..11/e,íu.-¿. ;:;,,./.
to de obstáculos conduciendo heridos.-3. Ejercicios de es·
cuadr6n.-4. Concurso de exploradores escalando árboles,5. Notable acto ecuestre por el aspirante Maupomé.-(Foti:.
~e reconstruccione~_especíales para &lt;El Mundo Ilustrado&gt;)

.,..

.

Siguiendo una costumbre establecida desde su fundacié n,
la Escuela de Aspirantes celebró, el día 29 de Enero próxi·
roo pasado, el cuarto aniversario de su fundación con una
fiesta, á la cual se dio el carácter de íntima, no obstante lo
cual fué muy solemne.
La mayoría, casi la totalidad de los números del prcgra·
roa formado para la fiesta, fueron desempeñados por los
alumnos de la escuela y se relacionaron con los conocí·
mientos adquiridos en el plantel, ya sea los que forman
directa é inmediatamente la educación militar, 6 los que
~e relacionan con ella,

Hubo concursos dé manejo de armas; de ejercicios hípi·
cos, de exploraciones y servicios militares, luchas, saltus y
carreras, tanto á pie como á caballo y haciendo uso de to·
dos los medios posibles.
· -,l·" ·
En todos los actos; los aspira·¡;_¡~emostraron gran ha·
bilidad y destreza; pero llamaron especialmente la aten
cíón por su novedad: el concurso d_e exploradores esca·
laudo árboles, el de volteos á caballo: las l iichas ¡-;;];aii;;,
en pelo y los saltos de obstáculos á caballo, conduciendo
heridos.
Tienen fama las fiestas deportivas de la Escuela de Aspirante1: de ser las mejor organizadas y las más lucidas
de su género entre nosotros, y la fiesta que nos ocupa com·
probó que esa fama no es inmerecida; en todos y en, ~da
uno de los ejercicios que formaron el programa, los asfi•

***

.ntes demostraron los beneficios de una educación física
completa y homogénea, y .sus actos, tanto á pie como á ca·
L.. t lo, hubieran lucido en cualquier parte del mundo.
Desde el punto de vista moral, la fiesta fué de gran signi·
licado, pues en ella mostraron los aspirantes el cariño que
tienen al establecimiento y su empeño porque no sólo
perdure y viva, sino porgue se distinga y progrese.
Al terminar los ejercicios físicos hubo uno que pudiéra·
mos llamar moral; todo el personal de la escuela: jefes,
oficiales y alumnos se dirigieron en columna á lo largo de
la calzada principal de la escuela, basta el edificio central

1

El señor Coronel Ruelas, usando la fórmula que se ha
consagrado para este acto, tomó la palabra y dijo: &lt;Hoy
cump~e nuestra escuela el cuarto año de su existencia; por·
que viva Y progrese siempre conforme á sus ideales; por·
que conserve para siempre su espíritu militar, ',1amos á
lanzar, según nuestra antigua costumbre, tres vivas&gt;. Aqu.:·
llos tres vivas, contestados al unísono por todo el peno·
nal de la escuela, fueron como una promesa de que lcll
deseos expresados por el director se &lt;:umplirán.

�293

EL MUNDO ILUSTRADO

EL HUNDO ILUSTRADO

o,c=::::::ro,c:::::::roc:::::::ro=:::::::r

Obras -Maestras de los Grandes Péntores

o(

SPORTS )

0

.oc::::::::r,oc:::::::roc:::::::ro,c=:::ro
EL "BASE·BALL" EN CULIACAN

Tener un alma fuerte en un cuerpo sano, es lo que el
hombre moderno, en los países de más avanzada civilización, se ha propuesto.

PERIPECIAS DEL JUEGO,

EL SALON DE AUTOS EN PARIS

&lt;BASE BALL) EN CULIACÁN.-LA CONCURRENCIA.

I

La Madona de San Francisco
DE ANDREA DEL SARTO
Los caracteres generales de la composición, el estilo del
dibujo,· el sentimiento del color, todo es de una suprema
elegancia, de un sutil encanto en la obra célebre del gran
pintor, Esta virgen, estos saJ;).tos, son bellos, humanos, felices: los ángeles sonríen á Jesús, juegan con él como sim·
ples mo.rtales, persiguiéndole hasta en los brazos mismos
de la madre augusta, que le sirven de refugio. No descubrimos á la Virgen gótica que, envuelta en paños, carece de
cuerpo: no es este el Jesús anémico que gravemente bendi·
ce á los hombres; no son estos tampoco 'los santos agotados
por el ayuno, que dijérase brotan de la tumba. No se advierte en la tela admirable la lúgubre tendencia de los
Primitivos,.ansiosos de enseñarnos que la vida es misera. 1 ble, que somos pecadores, y que, por lo tanto, sólo debemos
orar y arrepentirnos si anhelamos rehuir á la condenación
eterna. Los santos, la Virgen, el Jesús, los pequeños ángeles de Andrea del Sarto, nos dicen que la vida es buena, y

que Dios puso en ella la dulzura del hogar evocada por la
Virgen: la alegría del trabajo, puesta de relieve por San
Juan Evangelista, y aun el supremo goce de la plegaria, á
la cual entrégase con fervor San Francisco, porque la ple·
garia no es el grito ahogado del espanto que implora la mi·
sericordia del Supremo Hacedor, sino más bien el himno
de la gratitud y del de~eo.
_
-~
La Maaona de San Francisco revela, en sus menores detalles, la religión, el amor de la forma: en el zócalo lleno
de esculturas, en los paños que envuelven el desnudo, ha·
ciéndole entrever, ocultándole apenas, y dejando aparecer.
como al descuido, los hermosos pies y los bellos brazos,
adivínase un alma cristiana penetrada por el espíritu todo
luz, todo alegría y blancura del viejo paganismo. La Roma
nueva, reina y señora de las almas, aspira en el lienzo á
unirse con la antigua Roma, dominadora de los cuerpos.
El ánima encantadora del artista florentino fue, quizás,
demasiado débil para apegarse á las realidades de la vida.
Sábese que habiendo recibido Andrea del Sarto cierta suma
de Francisco 1, á fin de comprar obras de arte, permitió que
su espósa la derrochara, y jamás pudo, no obstante sus no·
bles esfuerzos, reparar la falta. Abandonado por aquella
ingrata mujer, murió en un obscuro lecho, en tanto que
en la ciudad del Arno estallaba, clamorosa, la guerra civil'

Acaba de cerrar sus puertas el 119 salón de autos, de la
serie que viene verificándose en París, año por año, con
beneplácito de los automovilistas enragées.
Al decir de los cronistas, ningunos de los presentados
hasta ahora á la atención del mundo sportivo fué más brillante que el que correspondió á 1908. En él llamaron la
atención, sobre todo, los nuevos tipos de vehículos ligeros,
que caracterizan una hermosa evolución de la industria
francesa, y que fueron presentados como una verdadera
novedad, ostentando las célebres marcas «Renault&gt;, de
«Dion·Bouton&gt;, «Unic&gt; y «Lion Pengot&gt;.
~Largo sería, sin embargo, en estas breves líneas, reseñar
una por una las creaciones que en materia de automovilismo han tenido gran éxito en el Salón de Autos parisiense.
Todas ellas son espléndi(i,as, y de seguro interesarán á los
aficionados á este género de sport, el más nuevo, peligroso y atractivo de cuantos contamos.
Lo único que hay que lamentar, es que los constructores franceses, cansados de producir, año por año, nuevos
tipos, desistan de abrir en lo sucesivo salones de la índole
del que ha encantado á París últimamente. Tratan de re·
posar, de ganar sin molestarse mucho, y es, por esto, que
han declarado en una reunión celebrada misteriosamente
en los Campos Elíseos, en un restaurant, que no expondrán

Los sabios preceptos de los antigu?s han recobrado s:u
prestigio· las viejas máximas, sacudiendo el polvo de si·
glos de divido, surgen brillantes, lúcidas y se e~evan á la
categoría que lógicamente, por la verdad que encierran, ~es
corresponde en tiempos en que-anulados los convencionalismos cuasi místicos que respecto de la cultura corporal dejaron establecidas edat!es en ~as _que el espíri~u _a~canzara absoluto predominio-el principal anhelo civilizador es el de la perfección en su más amplia forma, así
interior como exterior.
Que se cultive en buena h~ra la inteligencia;que se ~~ncurra á bibliotecas y academias; que se empape el esp1ntu
en fa ciencia y en el arte; que se vaya en pos de una cultura. Pero, á la vez, procuremos dar á nuestros músculos
fuerza y elasticidad; fortifiquemos nuestro cuerpo en ~a
labor gimnástica, que ello redundará, no sólo en beneficio
,
corporal, sino intelectual también,
Los sports se han establecido venturosamente en México:
han encajado en nuestras propias costumbres, por tradición rehacias á él. De esa ¡¡¡¡¡¡~,'~"JJ~D~~'ff..h~(e~jij~jp.i~~
suerte observamos que se abren gimna·
sios y que la cultura física alcanza un
comienzo de buen auge.
Pero lo digno de aplauso y lo que
hace esperar que el !pOrt prospere, es
que no sólo en la metrópoli, sino en el
interior de la República, va obteniendo
lo que los rep6rters llaman común y frecuentemente carta de naturalizaci6n.
En Culiacán-como podrá ver el lector
por los grabados que hoy damos á la estampa, y que debemos á la actividad de
nuestro corresponsal en aquella aparta·
da capital sinaloense-se ha despertado,
en días recientes, la afición por el base·
ball.
Entre los ejercicios de sport es éste,
quizá el que mejor conviene á nuestro
carácter. No ostenta la brutalidad que
algunos achacan á otros juegos, y alcan·
za las finalidades todas que son de desearse por lo que toca á la cultura física.

SALÓN DEL AUT0.-1909.

�EL MUNDO ILUSTRADO

294
automóviles en 1909, ~o pena de una multa de cincuenta
mil francos para quien quebrante el pacto.
¿Prosperará tal determinación?
· A la competencia toca decirlo.
EL BILLAR

El billar es un &lt;sport&gt; que cuenta con muchos devotos
en México, algunos de ellos verdaderos maestros en el manejo del taco.

ción&gt;, es decir, en que eJ jugador al mismo tiempo que
realiza un golpe determinado, coloca las bolas en posición
que le permita efectuar el golpe siguiente. Tan importante
es esto, que mientras un jugador habilísimo, pero que no
se cuida de &lt;preparar&gt; sus golpes, muy difícilmente puede
hacer series de 15 ó 20 carambolas¡ un jugador mediano,
pero que sabe &lt;preparar,, logra fácilmente hacer series de
35 ó 40.
Ilustramos esta página con proyecciones, en las que se
ven algunos golpes fáciles &lt;de preparación&gt;. La punta del
taco está representada por un pequeño casquillo. La bola 1
es la del que juega¡ la 2, es la que recibe el primer choque.
La trayectoria que sigue la bola 1 está representada por la
línea de \)untos, y la que sigue la bola 2, está marcada por
la línea negra. Se ve que en todos los golpes, ambas bolas
van .á reunirse en el punto que ocupa la tercera.

295

EL MUNDO ILUSTRADO

-LA GASA DE GAMPO-.

..

AJEDREZ
Problema núm. u por E. B, Greenshields, de Montreal
Este golpe es muy sencillo. Tóquese la bola 1 hacia la derecha. Tómese la bola 2 á la mitad. La bola 1 tomará las bardas
By e y hará la carambola, en tanto que la 2 va á ángulo de las
bardas Ay B, y sereiíne con los otros dos.

Cuarto premio en el torneo de la "Montreal Gazette" de 1887
NEGRAB.

y en verdad que ningún juego, como este, posee tan alto
grado de elegancia. A ello se debe quizá que sea el billar
uno de los recreos favoritos de los hombres que, siendo
enemigos del~ excesiva fatiga, g_us!an, sin. em~argo, de ha·
cer un ejercicio fructoso que, as1m1smo, d1stra1ga.
Es nuestro deseo dar á la estampa algunos problemas
sencillos de billar, para solaz de los billaristas A medida
que aquéllos vayan apareciend~, incluirel;llos también preceptos útiles en lo referente al ¡uego en s1.
Abrigamos la creencia de que, á la par que prestamos un
atractivo más á ,El Mundo Ilustrado&gt;, somos útiles á los
aficionados que en gran número cultivan dicho &lt;esport&gt; en
México.

PÓRTICO DE LA CASA.

Cuando se construye una casa en el campo, se debe 'pro·
curar contener el mayor espacio sobre el menor tterreno y
bajo el menor techo posible¡ para esto se prestan, ~e una
manera admirable, las casas cuyas paredes se empiezan á
aproximar desde la mitad del :segundo ó tercer piso, para
formar techo &lt;mansard&gt;, y que, por este motivo, son llamadas en los Estados Unidos de dos pisos y medio.
Como ilustración á estas líneas, presentamos un modelo
de casa de ese género, cuyo estilo general es el colonial, ó
sea el característico de la época de la dominación inglesa
en América. Como se verá por la ilustración, la casa se
halla enmedio de un vasto jardín¡ su fachada, que es ar·
moniosa y sencilla, tiene en el centro un pórtico, que en
otro grabado damos en detalle, el que conduce á un &lt;hall&gt;
ó sala de descanso, la cual tiene, en el centro, la escalera
que conduce á los departamentos altos. El techo no deslu·
ce el conjunto de la casa, sino, por el contrario, la remata
de-una manera_original, muy digna de tomarse en conside-

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ESCALERA EN MEDIO DEL

El juego del billar es muy difícil; requiere un dominio
absoluto sobre los movimientos del brazo y una soltura
extraordinaria. Estas aptitudes sólo se desarrollan con la
práctica. Pero, si sólo á muy pocos es dado llegar á obt~ter el dominio absoluto del taco, hasta el punto de permi·
tirles hacer en juego libre todo el número ~e carambal~s
que desean, tiene, en cambio, el gran atrach:vo de que di·
vierte sobremanera é interesa aun á jugadores menos que
medianos.
La clave del billar está en lo que se llama da prepara-

e

.

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R

8
Golpe de retroceso, fácil y vistoso. Tóq~ese la bola 1 en la
arte superior. Tómese la bola 2 un poco hacia la derecha. La bo~ 1 retrocederá dir~ctamente.sobre la 3, en tanto que las dos tralzarán un zig-zag é irá á reumrse con las otras dos .

BLANOAB.

Juegan las blancas y dan mate en dos jugadas.

El hombre ha nacido sin ninguna cosa que le cubra,
porque es el único animal que puede vestirse.
-El pico de las aves es generalmente puntiagudo, por
que la mayor parte de ellas viven recogiendo pequeños ob·
jetos, como gusanos, insectos, semillas, etc., que les sirven
de alimento.
Todas las aves ponen huevos, porque si tuvieran que
llevar su cría de otra manera, les estorbaría el vuelo.
-Cuando las golondrinas vuelan rozando la tierra, es se·
ñal de que va á llover; esto se. explica, porque los insectos
que estas aves persiguen, mientras vuelan, se encuentran
muy bajos para huir' de la humedad que reina en las altas
regiones de la atmósfera.
- Es señal de que truene ó llueva, cuando las aves dejan
de cantar; esto es porque un cambio desfavorable en la at·
mósfera les entristece.
-Cuando se hace muy perceptible el perfume de las flo·
res, es señal de que vendrán días de lluvia, porque estan·
do el aire húmedo, conduce el aroma de, las flores más efi·
cazmente que cuand·o está seco.

*

HALL, ''

ración, en vista de las muchas ventajas que proporciona al
interior.
La distribución de la casa es muy ordenada y presta toda clase de comodidades; en la planta baja, comunicando
con el pórtico, está el &lt;hall&gt; de que ya hicimos mención; á
un lado de éste está una sala para recibir y para pasar los
ratos perdidos, sala que está rodeada por un corredor abier·
to sobre el jardín¡ al otro lado del &lt;hall&gt; ó pasillo hay un
comedor, y detrás de él la cocina y los departamentos de
criados y demás dependencias privadas de la casa¡ el segundo piso está dedicado exclusivamente á recámaras y piezas
que con ellas tienen relación.
La construcción de:esta comodísima habitación es ligera
y, por lo tanto, muy barata¡ á pesar de esto, su interior se
presta para adornarlo con toda la suntuosidad que se quie·
ra y al mismo tiempo luce mucho con una decoración sen·
cilla y de poco costo.

h.&gt;-'-••••,... ••••• _../

Golpe muy brillante. Tóquese la bola 1 en el centro, tómese
la 2 finamente. La bola 1 tomará la banda By hará carambola
con suavidad. La bola 2 va t. la baranda D y regresa á efectuar la
reunión.

11

MODELO DE LA RESIDENCIA DE CAMPO ESTILO &lt;COLONIAL&gt;

�296

EL MUNDO ILUSTRADO

297

EL MUNDO ILUSTRADO

El Hombre y sus Costumbres
Bajo este título nos proponemos hablar de lo que él indica: del hombre y de sus costumbres, examinando éstas y
emitiendo opiniones acerca de ellas, ya sean buenas ó malas; para ello aprovecharemos hechos ó circunstancias que
den oportunidad á nuestras líneas.

***
Los periódicos extranjeros dieron cuenta.hace pocos días
de que una compañía de navegación se vió envuelta en un
litigio porque uno de sus mozos se quejaba de que se le
había separado de su empleo porque había exigido su parte
en una propina que un pasajero dió á otro de los emplea·
dos. El mozo negó haber recibido el dinero¡ se pidió el
testimonio del pasajero, y entonces se descubrió que éste
había gastado más de sesenta pesos de propinas durante la
travesía del Atlántico.
La compañía pudo probar que en su reglamento estaba
prohibido el solicitar propinas y se le absolvió¡ pero seguramente que hubiera ganado más si hace observar esa
prohibición, pues cuando menos se hubiera evitado el ver
figurar su nombre en una demanda que bien hubiera podido afectar su crédito.
La noticia de que se han suprimido las propinas en los
trasatlánticos, ha sido recibida con mucho gusto por los
viajeros, quienes se veían en la necesidad de gastar entre
diez y cien pesos de propina en los viajes de travesía entre
puertos de Europa y América.
Aprovechando de esta circunstancia, se ha levantado el
grito de protesta en otras partes, y se están fundando peluquerías, restaurantes y otros establecimientos en los que
se prohibe dar y recibir propinas.
Creemos que es tiempo de abolir la pésima costumbre de
la propina, pues ella ha hecho que los patrones lleguen á
creerse desobligados de pagará ciertos empleados¡ en mu·
chos restaurantes de nuestra ciudad se acostumbra no pa·
gar sueldo á los meseros, quienes viven sólo con lo que
reciben de propina¡ como se comprende, esta costumbre es
muy perjudicial, tanto para el sirviente como para el pa·
rroquiano; para el primero, porque el cliente que no esté
acostumbrado á la propina no la dará, y para el segundo,
porque cuando el mozo ve que no se le remuneran sus servicios, trabaja de mala manera naturalmente.
Creemos que los patrones deberían pagar á sus emplea·
dos sus sueldos íntegros y no dejar esto al cuidado de los
parroquianos, quienes tienen derecho á esperar y exigir
un servicio completo por el precio estipulado en la tarifa
que, en último análisis, no es más que un contrato.

•••
Un negociante de los Estados Unidos tiene la costumbre
de escribir todo porque dice que, de esta manera, tiene á la
vista, tanto sus obligaciones como sus derechos¡ como
muestra de esto, vamos á transcribir lo que escribió en un
pizarrón antes de que llegaran los accionistas de la com·
pañía de que es gerente á una junta á la que habían sido
citados:
«Objeto. Vender nuestras acciones sobrantes.
Obligaciones: 1. Emplear buenas personas que nos ayu den. 2. Organizar nuestras fábricas y agencias. 3. Tener
juntas con frecuencia. 4. Anticiparnos á las demandas rn
nuestro ramo. S. Cooperación con todos en el trabajo.
Cinco cosas que hay que aumentar: 1. Las ventas. 2. l a
existencia en caja. 3. Las ganancias. 4. La eficiencia de.
nuestros trabajadores. S. La clase de nuestros productos.
Cinco cosas que hay que disminuir: 1. Las deudas. 2..
Gastos superfluos. 3. El número de quejas que se reciben.
4. El tiempo que se pierde. S. El costo de la producción&gt;..
Este pizarrón estuvo á la vista de los accionistas duran·
te todas las juntas, y éstas no terminaron hasta que se hu..
bieron tratado todos los asuntos anunciados y se propuso
soluciones más ó menos acertadas para ellos. ¡Ojalá que .
todos los hombres de negocios tuvieran ese espíritu de or~
den para proceder!
TRAJE DE INVIERNO PARA CALLE.

t

" MINENTE ACTOR FRA NCÉS
EL
BENOII CONSTANT CQQUE LIN, "
[ F OTOGRAFÍ A DE _VALLE TO}

27

DE E NERO PRÓXI MO PASADO

�EL MUNDO ILUSTRADO

298

299

. EL MUNDO ILUSTRADO

EL BENEFICIO DE FALCONI

Vuelve á quedar vacío el coliseo de San Felipe. La
compañía de Tina se va, y por esto, como es vieja costumbre, se celebran ya las funciones de honor de sus princi·
pales artistas.
A Armando Falconi tocó el turno de esta semana y cubrió su &lt;serata d'onore&gt; con dos obras cómicas: la celebrada comedia inglesa: &lt;La Tía de Carlo~» y el estreno de una
petipieza graciosa, &lt;Cavallerizza», en la que, como excep·
ción, tomó parte la dúctil artista Tina di Lorenzo.
El teatro estuvo concurridísimo.
Y era de esperarse. . Falconi es el artista más completo
del actual cuadro italiano.
Su gracia natural, su gran talento-fácil á toda concep·
ción-su espíritu dócil y un fino sentido, que abre el ojo
observador á la asimilación de lo .l(rote5co, dan á Falconi
posesión amplia de ese difícil secreto de que hablaba yo
en mi crónica anterior y que es único de los grandes artistas: ser multánime.
Este actor cómico, reconocido entre los primeros de Ita·
lia, ha escuchado y seguido el sabio consejo del gran actor
francés que acaba de morir-el viejo Coquelín- y hace,
en sus interpretaciones, el desentendimiento de la personalidad, es decir, &lt;el dominio del crítico sereno dentro
del cómico inspirado».
La víspera de su noche de honor charlaba con él quien
c~to escribe, sobre las obras preferidas del celebrado actor.
-Esto es difícil definirlo, me dijo. Yo sólo sé decir á
n~ted que prefiero las obras en que hay que hacer un tipo
lnimano, real. vivido.
Lo &lt;póchade» me molesta.
Y es cierto: Falconi no es un actor bufo. Su gracia no
e~ burda ni alambicada. Es inl(enua, es llana, sutil y fina.
Hiere la sensibilidad nerviosa de su auditorio tenuemente, cosquilleando, deslizándose en la gama de la alegría, en un tono menor; provoca la risa, nunca la car·
cajada.
Y esa tremenda dificultad de poner al corcel desenfrena·
do de la alegría los rendales de la gracia, es un hondo pro·
blema de voluntad, de estudio y de constancia que Falco·
ni ha resuelto.
Nada más difícil que determinar esta fr3ntera impr¡cisa
de la chocarrería y la gracia.
Refrenar un temperamento en la escena, sin castigar su
placidez y, al mismo tiempo, sin desviarlo en ridículas exal·
taciones, es labor ardua. Allí está el dilícil equilibrio,
la línea divisoria entre el cómico y el payaso.
Tal vez porque á nuestro público más le place el gesto
ridículo que el ademán gracioso, Falconi fué visto, en su
primera visita á nuestro país, con una cierta indiferencia·
pero después, á través de la esmeralda neroniana del re~
cuerdo, ese público mismo vió con aumento las altas fa.
cultades del actor, y hoy, en su nueva visita, ya lerecono
ce todo el mérito en que antes no había reparado.
Aquella falta, aquel descuido tuvieron una causa: la
belleza de Tina absorbió la adrriración de todos los ojos.
La juventud y el arte de Carini se atrajeron todas las
observaciones, y Falconi, tan alto como ellos, más grande
aún en sus dominios, no logró alcanzar, entonces sino
unos cuantos elogios.
'
Hoy se le ha hecho justicia; y en su noche de honor vió
comprobado que no sólo se le admira, sino que se le
quiere.
Méritos t_iene, y grandes, para ser admirado; mayores p'a·
ra ser querido.
La adt1~iración la ha ganado con ~u arte exquisito, con
la posesión completa y firme de su virtud de actor. El
público que estremeció el ambiente de la sala con el ru·
mor de sus aplausos, no era un ceremonioso aristócrata
que palmoteaba las manos por cortesía: era un convencido
que sancionaba, con el estrépito de su ovación, toda la ex·
quisita labor del artista agraciado. Ese aplauso fué un
resumen de todos los aplausos merecidos. En él se ova·
cionaba, no exclusivamente el tipo acabado de &lt;La Tía de
Carlos», sino el desfile fantástico de todos los personajes
que Falconi ha creado, esa cohorte de almas que él ha
exteriorizado en &lt;Zazá&gt;, «Divor\;ons&gt;, &lt;El Mundo del Fas·
tidio&gt;, &lt;El Adversario ... . &gt; todas cuantas han entrado al
dominio de .su arte.
El cariño lo ha conquistado con su caballerosidad, y
admiración y cariño se unierQn aquell a noche. Juntas pu·
sieron en el alma del artista una diadema de triunfo que
florecerá en recuerdo.

&lt;CLOS REVOLUCIONAR!OS».-ACTO
ACTO 111.-ACTO

Armando f'alconi
Caricatura de Bagaría

Nos ofrece volver.
Tal v_ez á su regreso ya hayamos tenido otros actores
c~n quien comparar al maestro de la gracia que hoy aplaudimos Y entonces será más aquilatado su valer. Porque
aquí somo~ de es~e modo de ser, señor Falconi. No tene·
mos el OJO críhco suficientemente educado para pesar

V, CUADRO 59

IV.

el mérito intrínseco de un actor, de un virtuoso, de
una flor de arte, en fin. Nos es indisl?ensable el
punto de comparación para ma~ las salidas d.e _l~s
iónorantes aconalados en el circulo de un ¡u1c10
c~ítico, emr,leando las puertas de la servidumbre: el
vulgar «más que ó menos que .... &gt;
Pero no hay- qne temer; estoy seguro que, para us ·
ted, habrá siempre el superlativo.
Lo hemos querido bien. Lo hemos comprendido_mejor.
Vuelva usted tranquilo. Tema solamente que un lllgrato
olvido, del que suele haber ejemplos. crueles en_ nuestro
público veleidoso ex: lame, como en diversas ocasiones ha
exclamado ante ~l anuncio de regreso de otros artistas
amigos:
¡Ya lo conozco! ¡Ya lo he visto!

Que trad!lcido, desenmascarado, significa para esos d.:
samorados que sólo aman lo que no conocen, por el afán
de conocerlo (y esto es la mayoría del público nues tro) sil(nifica, vuelvo á decir, .un desencanto expresado así:
¡No vuelvo á verlo!
Es el momento de las promesas. Ahora todos deseamos
que no nos dejen esos perseverantes trabajadores del glo·

�300
rioso Tecne. Nos sentimos -sotos- y rogamos su estancia;
pedimos, cuando menos, el regreso.
Pasarán los días, los meses y los años. Se borrarán las
impresiones, se dejarán los recuerdos, y los que hoy acla·
roamos, serán olvidados.
Triste vida de artista. Luz de estrella. l.Q uién recuer·
da un brillo? ¡Hay tantos en el alma y en -el cielo!
¿Verdad, público amigo?
LORELEY,

*
"Los Revolucionarios"
L último gran éxito teatral, registrado
en la escena parisiense, ha sido el es·
treno del drama en cinco actos y seis
cuadros, de los Sres. Henri Caín y
y Edou:,rd Adenis, titulado: Los Re·
volrzcíonarios, el cual tuvo lugar en el
«Sara Bernhardb.
El movimiento socialista en Rusia,
en la segunda mitad del siglo XIX, á
más de preocupará los sociólogos, ha logrado atraer la
atención de los autores dramáticos, tanto rusos como fran·
ceses. Aparte de Resurreocí6n de Tolstoi, y de Los Deste·
rrados, que constituyeron un gran suceso no ha mucho
tiempo en París, hay que contar el triunfo ruidoso alcanzado por La gran velada, intenso y fuerte drama de autores
germanos.
Ahora son Caín y Adenis, bien conocidos por algunas
piezas melodramáticas, los que llevan á la escena un nuevo
drama inspirado en los dolorosos acontecimientos de Rusia, haciendo de las miserias, de las heroicidades, de los
·amores y de los ideales de los revolucionarios rusos un
conjunto escénico, una obra punzante que, al decir de la
crítica parisiense, reúne el elemento principal en el géne·
ro: el interés creciente.
Al levantarse el telón en el primer acto, aparece la zsba
de Simón Randzew, contramaestre en la fábrica del opu·
lento industrial Apraxine. Hombre prudente, pacífico,
Randzew considérase feliz entre su mJljer, Sonia, y su pe·
queña hija, á la que ama tiernamente.
Ha reunido aquel día en torno á su mesa á algunos amigos: se come pan negro, huevos y kwass. Uno de los convidados, Miguel, aprovéchase de la ocasión para emitir
algunos conceptos revolucionarios, que no despiertan, en
verdad, de su sueño tradicional á los apacibles mJJjícks.
Le escucha también un norteamericrno, Jeremy, caprichoso
millonario que gusta de disipar en el ambiente obrero ruso su neurastenia. De pronto, la policía, advertida por el
traidor Brever, se anuncia. Viene á arrestar á Miguel, que
no es otro que el famoso agitador Sergio Geramovitch.
Simón Randzew sabe por la primera vez, de labios de su
amigo, su ve,rdadera identidad; y como Miguel, que es es·
tudiante de medieina, ha salvado la vida á su hija, decídese á salvarle él también, protegiendo su evasión. Cuando
la policía se presenta, no encuentra á Sergio: el pájaro había volado.
El industrial Apraxine recibe la intimación de entregar
á aquel de sus obreros que haya favorecido la huida del
agitador. Descúbrese, al fin, que éste es Simón. Apraxine
está, pues, en el caso de poner en manos de la policía á su
contramaestre; pero como está locamente enamorado de la
mujer ele éste, Sonia, que hasta entonces ha resistido á sus
seducciones, echa mano de tan brillante coyuntura para
llegar al logro de sus deseos, y la propone entregarle su
amor á cambio de la libertad de su marido. Sonia cede;
l{andzew será salvado, sin que él mismo sepa á qué debe
su salvación.
Empero, Geramovitch es aprehendido días después. Y
co¡J~~e da la coincidencia de que Simón, conociendo su
escotitl.ite, líbrase de la policía, no vacila la opinión obrera en señalarle como traidor. El comité terrorista le con·
déna entonces á muerte: ºPero he aquí que, de pronto, la
policía invade la habitación, en donde los revolucionarios
se han reunido para deliberar sobre la susodicha condena,
y Brener, el verdadero traidor, se descubre como tal. Gra·
ve engaño, porque los tales policías son falsos, y obedecen
simplemente á una estratagema del americano Jeremy, pa·
ra llegar al descubrimiento de la verdad, á propósito de la
delatación de Geramovitch.-Brener es entonces golpeado,
sujetándole sus antiguos compañeros á una mesa, y en

E

aquel instante óyes-e un silbido, el de la policía, el ' de la
verdadera .. ..
Los revolucionarios colocan una bomba en el umbral
del cuarto, y huyen. Brener, inmovilizado, grita á los agen·
tes que no se aventuren á entrar. Pero éstos no le escu·
chan: empujan la puerta, prodúcese la explosión y la casa
se derrumba sobre el traidor, envuelta en llamas.
Simón Raudzew recobra la estima de sus camaradas, y
descubre, gracias á chismoneos que en estos casos no fal·
tan, que Sonia le ha sido infiel.
El marido ultrajado no tiene otra idea que la de vengar·
se. Afíliase al partido terrorista. Un día de revuelta pre·
cipítase en el domicilio de Apraxine y le estrangula.
La obra fué muy bien desempeñada por los señores Henry Krauss, Sydney, Herrmann, Jean Worms y Decceur, y
las celebradas actrices Cerny y Rosy.

L

de los corazones femeninos á la blanca y apacible figura
de la Paz.
Volvamos de nuevo nuestra atención al viento frío y
agitado de Febrero¡ es preciso defenderse de él y cubrirse
con los confortables y pesados abrigos de paño y pieles¡
no puede decirse que la Moda, siempre inagotable para sus
confecciones, haya descuidado punto tan importante í la
comodidad y al buen gusto.

*

LA PRESENCIA DEL AUTOR
ANUEL Linares-Rivas, entre otros de mayor calidad,
desea conocer mi opinión sobre esto de las salidas
del autor á escena.
Por mi parte, y en muchas ocasiones, he procurado demostrar el movimiento andando, es decir, no saliendo á
escena. Siempre me pareció ridícula esa exhibición perso·
nal, que ni á los autores de buena figura puede favorecer.
La luz de las baterías presenta cadavérico el semblante de
mejor color sin el artificio del colorete, y no es cosa de
que los autores nos demos una manita de gato para presentarnos al público, como Napoleón 111, según Zola, para
revistar á su ejército antes de la batalla de Sedán.
No digamos los que no fuimos muy favorecidos por la
Naturaleza, qué iremos ganando con la exhibición. Des·
truir ilusiones.
Cuántos dirán: ¡Yo no me le figuraba así!
En el estreno de mi olJra La comida de las fieras, hallá·
base un buen matrimonio en asiento de galería principal,
y al aparecer yo en escena, la señora, flechándome con sus
gemelos, hizo esta filosófica reflexión á su marido:
-Tiene cara de hambre, como todos los escritores.
Quiso la casualidad que al lado se sentara mi cocinera,
gran admiradora, que protestó iracunda, herida en lo más
vivo de su decoro profesional.
-Está usted equivocada, señora; éste no tiene hambre.
Se lo digo yo á usted.
Pues estos ó parecidos lances ocasiona el autor coµ dar
la cara al público, como si no fuera bastante dar la obra,
cuand~ si' la obra es mala, aunque la cara sea buena, no le
han de aplaudir á uno por su linda cara.
Pero las empresas aseguran que las obras se perjudican,
que el éxito baja con no salir el autor á escena.
También lo creo así, dentro de las actuales prácticas tea·
trales.
Para que así no suceda, será preciso un acuerdo colectivo, de calidad, si no fuera posible de cantidad entre los
autores.
Que la crítica, por su parte, no estimara el éxito de las
obras por el número de salidas á escena, subidas y bajadas
del telón. En igualdad, y aun en inferioridad, de méritos,
hay obras que no se prestan tanto á las demostraciones de
entusiasmo; estoy por decir que casi siempre esos grandes
arrebatos del público, calificados de éxitos extraordina·
ríos, suelen obtenerse por medios y recursos extraños al
verdadero arte.
Las aclamaciones han perdido ya su valor, como los ad·
jetivos. Hay que restablecerlos en su propia si'gnificación.
As.í, éxito, gran éxito; no quiere decir nada¡ el éxito es
bueno ó es malo. Una ovación, que hoy expresa el mayor
entusiasmo, tampoco quiere decir eso; la onción es todo
lo contrario: íntima, familiar, discreta. ¡Discreto! ¿A quién
puede hoy satisfacer que le llamen discreto'( Y, no obstante, ser discreto, según va el mundo, es como ser escogido
uno entre mil.
¡Atended nuestro ruego, Señor! ¡Sean otros eminentes,
obtengan otras ruidosas ovaciones y éxitos extraordina·
ríos! Pero nuestras obras sean siempre discretas, discretos
los aplausos de nuestro público, discretos nosotros mismos
y que la discreción sea siempre con nosotros.
J. BENAVENTE,

301

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ItUSTRA'DO

***

M

CRONICA
;

el loco y arrebatado mes de los.hu·
[ F IEBRERO,
racanes, llama á nuestras pn_ertas; los cnsta_~

les tiemblan y las maderas gimen; los árboles
sin hojas tuercen sus ramas escuetas! como
en un estremecimiento de espanto; y siempre
impetuoso y dominador, pasa el viento de
Febrero1 levantando torbellinos de polvo
gris y d e amari_!lentas hojas. secas;,las pobres
hojillas muertas desde el otono, que camman aun al azar,
pisadas siempre y siempre errantes y solas, ~orno algunas
vidas melancólicas que pasan entre el ~orbell~no del mun·
do sin una mirada tierna que las amme, m una palabra
piadosa que las sostenga en sus, desfallecimientos. .
El viento es malo lectoras m1as, ¿no os parece? tiene se·
creta semejanza con' todo lo cruel, lo tiráni.co y destructor¡
es como el alma del desorden y de la rebehÓI?i un. constan·
te ímpetu de discordia agita sus alas sombrias y tenebro·
sas· las suaves sonrisas de las flores no calman su sorda
impiedad¡ lánzase sobre los delicad~s pétalos y los desJ?e·
daza sin compasión; las doradas espigas de los campo~ mclínanse sumisas á su paso, mas no pueden salvar asi sus
frágiles existencias; el tirano, inflexible y ~ruel, rompe sus
tallos y los dobla para siempre s?bre la herra; vuela des·
pués hacia los bosques y traba furiosa lucha con las gran·
des encinas y los vigorosos rob~es sec~lares; la fn_er.za de
aquella resistencia aumenta sus iras y silba con smiestro
i mento que en las noches obscuras hace temblar de e~pªanto en sus lechos á los niños y á los pájaros en sus oscilantes nidos; no detiene su desenfrenado impuls.o y sube á
las cumbres de las montañas, tratando de abahr los. altos
pinos que dialogan eternamente con las nubes.; desga¡a sus
el doloroso quejido de ese desgarramiento no cal·
Y
ramas1,anhelo
'
'
destructor del huracan¡
a11 a' va d esenro11 ancomo gigantesca serpiente qu.e. baja hasta la pla,:-a,
agita las olas y encontrando en el vie¡o mar un antagon~sta digno de él, mezcla sus bramidos con el de las turbias
aguas coronadas de blancas espumas, y lleva ~1 es~anto
hasta el interior de los navíos, donde le esperan, mquietos,
los viajeros
, .
Por esto el viento parece penetrado del espmtu d~~truc·
tor que tantas veces, por desgracia, se apodera tamb1en del
nombre con ese ímpetu inexplicable que. Je lanza al lev~n·
tamiento, al crimen y á la guerra. Es .triste, lectoras mias,
en la historia de los tiempos pasados y presentes ese
:~:tinuo cuadro de combates y desolación que ofrece, en
conjunto lamentable, el dominante espíritu del hombre.
No no es por fortuna la mujer el elemento que figura en
todos esos cataclismos sociales; podemos congratular~os de
esto, amables lectoras; y ya que para vosotras escribo en
íntima y grata confidencia, no es de temerse una pro~esta
varonil á ese respecto, que turbaría .tal v_ez, con voz mes·
perada, el dulce himno entonado silenciosamente dentro
IJLj¡J

::s:

La piel ha tenido, en este invierno, una parte muy interesante, no sólo en los abrigos, como había sido antes, sino
también en el adorno de trajes y sombreros. En este artículo, como en todos, se ha marcado la privanza de las
damas por algunas clases &lt;!e pieles. La zibelina, la chinchilla, marta, la nutria, el zorro de color plateado ó negro,
y el armiño, siempre exquisito y distinguido, han gozado
del favor especial del bello sexo. Mas teniendo en cuenta
la diferencia de fortunas, y siendo las pieles legítimas, algo semejante á un bello ideal para algunos presupuestos,
por lo elevado de su precio, las falsificaciones hábilmente
preparadas, han venido en oportuno auxilio de esa necesidad. Entre ellas se cuenta la bonita piel de conejo, y aun
la de la rata, que la inagotable fantasía de los confeccionadores de este género saben presentar con aspecto un
tanto agradable y accesible á los modestos recursos de al·
gunas bellas friolentas. Hay, á ese respecto, la piel de zo,
rro «sitka», la nutria do Hudson, el &lt;skungs», muy en boga
por cierto, y una piel grisácea cuyo efecto es muy seme·
iante al de la chinchilla, de pelo espeso, ligero y resistente: el c-opposum» de Australia. Esta piel es muy elegante
y da un efecto excelente sobre las vueltas de los trajes de
paño, que se usan particularmente para equitación, auto y
otros ejercicios de sport. Este adorno original y elegante
de los trajes puede tener muchas variaciones, aunque á
primera vista no parece fácil. Un elegante modelo de ese
estilo, y cuya descripción tal vez agrade á mis lectoras, es
el siguiente: Hecho en paño granate¡ la levita semientallada, con una franja de «skungs» en la orilla¡ esta larga franja forma las vueltas de las solapas y del cuello. La falda
tiene en la orilla una guarnición de esta piel, y como complemento, el gran manguito hecho de abullonados en paño
de igual color del traje, alternados con bandas de «skungs».
Si el atavío es obscuro, el manguito debe ser de color dis·
creto, y en los trajes claros ó blancos se verá muy bien de
armiño.
· No dejaremos de hablar en esta ocasión de la fantasía
verdaderamente artística con que se desarrolla cada vez
más la graciosa moda del capuchón. Hay una gran variedad en la confección de este lindo accesorio. Un bonito
modelo está hecho en satín violeta de Parma, adornado
con un gran laz~ de terciopelo ,del mismo color, que cae á
los lados, anudandose por detras en graciosas combinaciones. Otro modelo muy lindo es de tafeta blanca adornado
con volante~ ~e gasa plisada y lazos de listón blanco; pero
el más exquisito de estos modelos es de liberty rosa y
muselina de seda del mismo color¡ un nudo de satín blan·
co en forma de mariposa, colocado en los volantes de la
orilla, le da una gracia particular.
Espero que mis lectoras no habrán descuidado la feliz
oportunidad que, para aumentar su belleza, les da la Moda con esta original y exqui~ita invención que tanto fa.
vorece á los rostros femeninos.
'

�EL MUNDO ILUSTRADO

302

USOS DE SOCIEDAD
LA HOSPITALIDAD
E ALGUNOS años acá se va generalizando la
costumbre de que los amigos vayan unos á casa
de los otros para pasar temporadas de recreo.
Esto sucede más á menudo en el estío y
cuando las familias acomodadas tienen pose·
siones en el campo. Estas invitaciones son recíprocas, por
regla general, y constituyen, á fuerza de repetirse, un aspecto especial de la vida de buena sociedad.
Como gran parte de los habitantes de las capitales de
importancia no han nacido en tllas, sino que proceden de
las provincias, resulta que siempre tienen en los sitios de
su tierra natal, parientes y amigos, con los cuales pueden
hacer1 digámoslo así, cambios de viaje.
El que habita en ciudades populosas, pongamos por
ejemplo, y ha trabajado durante el invierno en medio de
las brumas y el frío intenso, es muy natural que tenga deseos de pasar unos días de descanso en alguna población
de clima templado ó en alguna finca de campo, donde los
rigores de la estación invernal no se dejen sentir con tan·
ta intensidad. Por el contrario, los que viven en las ciudades cortas, ó sea fuera de las capitales, sueñan constantemente con pasar temporadas en dichos centros de civíli·
zación, y, por tanto, se encuentran con cierto derecho de
recibir hospitalidad del mismo pariente, á quien poco
tiempo antes recibió en su casa provinciana. De este mo·
do, y por la relativa comodidad de las comunicaciones que
el progreso ha establecido, se ha llegado á una época en
que necesita establecerse un código social, en el cual se
fijen las leyes de cortesía indispensables para la buena
educación en los deberes de la hospitalidad. Ea ella hay
que considerar las obligaciones del que convida y '.de la

ce, veinte ó más días, no prolongue su residencia, aunque
le insten vivamente con ese objeto.
Debe, no obstante, exceptuarse el caso en que estas instancias sean de tal modo ' reiteradas y hechas con sinceridad tan manifiesta, que no quepa duda sobre la verdad
del deseo expresado por los dueños de la casa, los cuales,
por su parte, deberán abstenerse de hacer indicaciones de
ese género cuando interiormente desean que los invitados
se marchen. La regla general debe ser partir en la fecha
fijada; p!!ro cabe la excepción antes dicha.
Aparte de las expresadas recomendaciones, es preciso
atenerse, en todo, á las costumbres de la casa en donde se
recibe la hospitalidad, aceptando de buen grado las horas
de las comidas; la organización general de las ocupaciones
de la familia; sus gustos, ideas y antipatías particulares,
sin demostrar disgusto aparente por nada de lo que forma
la vida íntima del hogar donde se recibe dicha hospitalidad; sin olvidar que en cambio de las fatigas que se toma
el ama de casa, particularmente por obsequiarnos y tenernos contentos, es preciso, por nuestra parte, facilitarle sus
tareas. Las faltas de atención para los dueños de la casa
donde se pasa una temporada de recreo adquieren un aspecto de verdadera grosería y brusquedad. Aun dejando á
un lado los deberes de la educación, será suficiente la gratitud y la natural bondad del corazón para no corresponder, con incorrecciones y asperezas de carácter, á los cuidados y desvelos que se toman en favor nuestro,
La persona invitada á pasar una temporada en casa ami·
ga deberá levantarse á hora oportuna, para que cuando reciba aviso de que está servido el desayuno, pueda ir á la
mesa sin hacer esperar á los demás.

303

EL MUNDO ILUSTRADO

La Cocina
Es una creencia, no poco á la hora de hacer uso de ellas. Las cómodas de abajo sir·
extendida por desgracia, pen · ven para guardar azúcar, manteca y otros artículos que
sar que la cocina es la par- pueden tenerse bajo llave, sin que, por esto, se descom·
te más secundaria de la ca· pongan.
Como objeto indispensable en una cocina, señalaremos el
saºy menos digna de la aten·
ción de personas inteligen- reloj, el cual vemos colocado en primer término en el hueco del armario. Sin el reloj, es imposible que una cocina
tes. Con especialidad se no
ta este descuido entre las esté completa, pues es preciso tenerlo á la mano para consultar el tiempo que las viandas están hirviendo, á fin de
mujeres mexicanas, pues no son pocas las amas de casa evitar que les falte ó les sobre cocimiento.
que dejan pasar varios días sin entrar á la cocina, consiLas marmitas, cacerolas, jarras, ollas y sartenes deben
derando su vista como espectáculo poco agradable. No hay
para qué ponderar los fatales resultados que trae esta au· estar lavados con mucho cuidado y precaución, pues de
sencia de cuidado y de vigilancia, pues baste decir que el cualquier descuido á este respecto, los manjares resultan
aseo y la higiene de este departamento tan importante, se dañosos y malsanos. Hay que tener un lugar para cada uno,
queda encomendado, por completo, á personas incultas y, y procurar que no se confundan sus diferentes usos. Si una
por regla general, sucias y descuidadas, las cuales no se marmita ó cacerola se ha usado para viandas hechas con
preocupan, en lo más mínimo, de ningún detalle de limpie· leche, no se debe usar ya más que para esto; y así con los
demás trastos. Las cortinas que cubren los tableros destiza é higiene.

** •

Lo mismo decimos de las comidas principales, y si bien
esto no excluye la iniciativa de proponer tal ó cual cosa,
según el grado de confianza ó intimidad que se tenga con
la familia de la casa, hay que dejar á ésta la determinación
de cómo deben verificarse las excursiones, paseos, visitas,
horas de recreo, distracciones y el momento de retirarse á
persona convidada.
Ante todo, podemos decir que ninguna persona debería descansar.
El ama de casa debe tener el cuidado más minucioso pacreerse obligada á convidará otra para que pase una temra
que sus invitados estén bien y nada les falte de lo más
orada en su casa de campo ó en una localidad diferente
indispensable
para su comodidad, procurando, á su vez, dar
!e la que el convidado habita, si no ha de tener verdadero
gusto de que la invitación sea aceptada. Nada hay más ejemplo de puntualidad y exactitud en las horas de lascodesagradable como vivir bajo un mismo techo, aun cuan· midas y paseos, de manera que nadie se crea autorizado
do sea por poco tiempo, con personas que no son de nues- para salirse de la regla general, observada por todos los
miembros de la familia y demás invitados.
tra estimación.
Hay un punto en el que se dividen las opiniones, y es
y el invitado debe tener en cuenta, además de las mis·
en
definir si se debe hacer un regalo ya sea en dinero ó de
mas consideraciones, la importantísima de si su posición
social y medios de fortuna le permitirán corresponder cualquiera otra manera, á los criados de la casa donde se
mañana á las atenciones de que va á ser objeto. En este ha recibido la hospitalidad. Aunque los más entendidos en
unto, solamente son· gratas las relaciones entre iguales ó esta materia dicen que el ama de la casa debe prohibir
;ntre personas de posición análoga, pues de lo contrario, completamente á la servidumbre aceptar ningún obsequio
ueden encontrarse unas en situación demasiado humilde por parte de sus in vitados, no está fuera de la justicia el haiocante á las otras. La desemejanza de círculo social, en es- cer lo contrario, pues los cuidados particulares que los
criados tienen con los extraños, deben ser recompensados,
te caso, debe atenderse.
El convidado á pasar una temporada en la casa de cam- por supuesto con toda di screción, de parte de esos mismos.
po de un amigo, ó en cualquiera otra de sus posesiones, Continuaremos dando á nuestras lectoras algunas otras in·
d ebe ser muy exacto en el día y hora de la llegada. Si le dicaciones sobre asunto tan importante, como son los usos
es imposible presentarse en el momento convenido, avíse- más estrictos que impone la buena sociedad á las personas
lo con toda oportunidad, para evitar las molestias que su correctas.
retraso pueda ocasionar. Está por demás decir que, en caso
de fuerza mayor, por)jemplo cuando un trenó buque que
el invitado pensaba tomar han sufrido alguna demora, no
se le puede considerar culpable, y las excusas serían superfluas antes de presentarse.
y así como debe llegar con exactitud, debe también marcharse de la misma manera, es decir, con verdadera opor·
tunidad. Si se la ha indicado que puede permanecer quin-

Comprendiendo el interés que este asunto tiene, no sólo nados á guardar comestibles que necesitan ventilación, así
para la comodidad, sino también para la salud, y á peti- como las cubiertas de las mesas y del armario, son de bra·
ción de muchas lectoras, establecemos en este semanario mante, dril ó cualquiera otro género grueso, con labores
una página dedicada á todo lo que se refiera al arte de la bordadas con galón de colores firmes y vistosos ó al punto
cocina, tan importante y, por otra parte, tan descuidado. de cruz con hilaza gruesa.
Estas cubiertas pueden también hacerse de hule que tenComenzamos hoy por dar, á nuestras lectoras, un modelo
de cocina muy cómodo, limpio y aun vistoso. El mueble ga cenefa~. Junto del tablero pequeño vemos el lavabo.
que ocupa la mayor parte de uno de los muros del ángulo Este puede ser de metal esmaltado, cemento ó mármol, y
que representa nuestro grabado, es un gran armario que debe procurarse, para cuidar de la apariencia agradable,
sirve de despensa. La comodidad y utilidad que presta que se asemeje al color y labor de las cubiertas. Llega su
este mueble es extraordinaria, pues sus diferentes compar- turno á la ventana. Puede ser que algunas de mis lectoras
timentos están destinados á guardar semillas y especias1 se hayan pregunbdo con asombro: ¿Es posible poner vi·
que en su gran variedad necesitan estar perfectamente se- sillos transparentes y con encajes en la cocina? Sí, lectoparadas, para que no tomen unas el sabor de las otras, for - ras mías, cuidando de que la estufa tenga una chimenea
mándose, de este modo, un componente muy desagradable convenientemente dispuesta para dar salida fácil al humo

�304

EL MUNDO ILUSTRADO

305
EL MUNDO ILUSTRADO

se muy posible, y esto le da á la cocina un hermoso aspecto.
Por &lt;'tra parte, como los vísíllos de muselina pueden
l~varse co~ toda la frecuencia que sea necesario, no hay
nmguna dificultad en tenerlos siempre limpios.
La estufa, que supondremos colocada cerca de la venta·
na, en el ángulo que ya no se ve en el grabado, deberá estar siempre limpia y bien cuidada. El piso de la' cocina
debe ser de mosaico, azulejo ó cemento. Los muros pintados de aceite, á fin de poderse lavar.
·
Y o os aseguro, lectoras mías, que sí tenéis la cocina tan
limpia y agradable como este modelo, vuestros padres, esposos y hermanos estarán de plácemes y la familia se conservará sana y contenta.
A fin de ayudaros en esta tarea, os daré cada semana recetas y todo lo necesario para este servicio.

El largo del &lt;matinée&gt; debe colocarse á lo largo de la tela
para que resulte cortado &lt;al hilo&gt;, y esto le dé buena for·
ma. Así los pliegues · que naturalmente resultan, caerán
suavemente y prestarán elegancia al &lt;matinée&gt;.

Labores Femeninas
El &lt;crochet&gt;, uno de los trabajos á que en todo tiempo se
~an dedíc~do las damas, no cae nunca en desuso. Las mu¡eres amencanas, que son muy afectas á tejer una mnltítud
de primores, han resucitado el tejido de gancho y se propo·

La Modista en Casa
He aquí, lectoras mías, un modelo de &lt;matinée&gt; japonés
para la casa.
~eúne todas las condiciones de comodidad y sencíllez,
pues su corte no es nada complicado, como que se éompo·
ne solamente de dos piezas. Puede hacerse de franela azul
pálido, Y las vueltas del adorno quedarán muy bien de lis·
tón negro Y blanco, que imite más ó menos el dibujo que
muestra el modelo. Procúrese que el listón mida unos diez
centímetros de ancho y que sea de una clase aterciopelada, que se lleve bien con la franela.

1

""L

nen hacer con él muchas cosas útiles y bellas. Por ejem·
plo: hé aquí un &lt;collar&gt;, como ellas le llaman, hecho al
«crochet&gt;, y que parece más bien una tela exquisita compra·
da en alguna. casa especial de tejidos de encaje.' Este &lt;eco·
llar&gt; debe te¡erse con hilo sumamente fino para que dé el
r~sultado compl~to. Las estrellas del centro hacen la ílu·
sión de la araña dentro de su tela. Sí á este «collar&gt; se le
p_one un fondo de raso color azul pálido, ganará en elegan·
cia, pues así el dibujo del &lt;crochet&gt; se destacará mejor. El
forro del «collar&gt; debe ser de una tela du ra para que l o
armr y sobre ella debe ir otro forro de raso que la cubra.
Presentamos, también, un abecedario completo y suma·
mente sencíllo, para poderse bordar con hilaza. Estas le·
tras pueden servir para marcar pañuelos.
, Tamb~én, si se desea, se puede hacer con seda de color,
o con h~lo. Hay muchas clases de sedas é hilos de colores
que resisten al lavado. Escójase lo que me¡or
. cuadre al
gusto.

00
SERVILLETA PARA TE

.!

'

Seguramente no se podrá encontrar ningún otro modelo
de &lt;matinée&gt; que sea tan seucíllo y que implique menos
gasto de tela que éste.
La moda japonesa va desapareciendo ya; pero en la ca·
sa, las señoras aún no se resuelven á abandonarla, sobre
todo en tratándose de kimonos, pues ¿qué puede haber
que sustituya á ellos en comodidad y elegancia? Nada, in·
dudablemente.
Obsérvese el modelo del &lt;i: matinée:i&gt; que ahora tenemos el
gus~o de ofrecer á nuestras lectoras, y se ,rerá cuánta razón
hay para decir lo que decimos.

Que una y otra cosa son evitables, si no de una manera
absoluta, sí en un gran número de casos, está ya perfectamente demostrado. Y los irreparables, los que pueden con·
síderarse como irremisiblemente perdidos, son aquellos
en que no hay nadie que acuda en auxilio de los niños
desheredados, aquellos en que la miseria y la ignorancia
se unen para árrvjarlos al arroyo ó para hacer de ellos pre·
sa de todas las degeneraciones.
La crianza y la educación de los niños son, en la época
mimos.
actual, verdaderas artes científicas, objeto de estudios
Su organización así lo requiere. Son seres frágiles, suje·
muy cuidadosos, de experiencias interesantísimas, de ob·
tos á sufrir por los menores contratiempos, á resentirse
servaciones atentas que han permitido fijar reglas claras,
de cualesquiera de la!l indiferencias exteriores, por poco
precisas, con cuyo auxilio es posible, hasta donde alcanza
intensamente que se ejerzan, y, para poder vivir, para rela falibilidad humana, defeuder de las garras de la muerte
sistirá tantas acciones perturbadoras y nocivas, necesitan
ó de la desgracia á nuestros hijos. En los grandes centros
indispensablemente de la vigilancia de sus padres.
de Europa se han hecho campañas perfectamente organi·
Pero no solamente la necesidad de conservar su vida es
zadas; se han formado estadísticas minuciosas hasta el exla que reclaman. Los cuidados que exigen todos ellos con
tremo y se ha podido comprobar que, con los métodosmo·
urgencia no solamente tienen por fin evitarles la muerte
dernos, no solamente se puede salvar de la muerte á muinmediata. La raza humana, no obstante su mayor perfec·
chos niiios, sino que se ha logrado hasta mejorar la raza.
cionamiento, es una de las más delicadas de las especies
Semejantes conquistas son de las más preciosas de la cisuperiores; y el número de los débiles, de los insuficiente·
vilización.
mente aptos en lo físico, para la vida, es más grande enes·
En los momentos actuales, contando con medios tan efita especie que en cualquiera de las otras, como son tamcaces para defender á los niños contra todas las causas que
bién más numerosos los padecimientos que la aquejan y
motivan su debilitamiento físico ó su deformidad moral
la diezman.
aquellos que no ponen en juego todos esos medios que J~
El niño es el futuro hombre. Habrá de desarrollarse; haciencia ha conquistado, son tanto más culpables, cuanto
brá de encontrarse más tarde en plena lucha con el medio
que tienen mayores pdsibilidades de hacerlo. Está bien que
exterior, así en lo moral como en lo físico; habrá de estar
· los absolutamente pobres, aquellos que para ganarse lo insujeto á la asechanza de las enfermedades y de las pasio·
dispensable para la subsistencia, tengan su necesidad de
nes, y sólo podrá defenderse de unas y otras si su organi·
luchar, hora tras hora del día, confíen la crianza y direczación física es resistente, poderosa, y si su espíritu es
c~ón de ~os pequeños á manos mercenarias, sin afecto y
fuerte y enérgico.
sin más interés que el puramente comercial. Se explica
Una y otra cosa pueden1 es cierto, tenerse por herencia;
que los ignorantes abandonen á sus hijos á que crezcan
puede hacerse sano y fuerte, lo mismo del cuerpo que del
corno plantas silvestres. Mas todos aquellos á quienes la
alma, con una salud y una fortaleza tales, que las influen·
cias nocivas del exterior no puedan nunca quebrantarlas. Fortuna ha dado los medios indispensables para ello, tie·
nen la obligación ineludible de sujetar cada uno de sus acMas estos seres, de tal modo fuertes, son excepcionales: la
inmensa mayoría, por el contrario, está sujeta á la influen· tos, con relación á sus hijos, á un plan de crianza y de
educación que obedezca á fines esencialmente científicos.
cia del medio, que modifica su manera de ser de un modo
Atendiendo á estas razones, así como á la indicación que
extraordinario.
reiteradas
veces nos han hecho muchas de nuestras lectoAsí como un niño sano é inclinado al bien puede con·
ras, hemos decidido consagrar esta parte de nuestro semavertirse en canijo por una crianza defectuosa, ó bien per·
vertirse por las compañías dañosas, por el ejemplo funes· nar_io á ~ar ~n l~ mejor forma á ,las madres de familia, una
sene de 1nd1caciones que tendran siempre aplicación en
to, por la dirección deficiente, del mismo modo el que, de·
la labor interesantísima de criar y educar á sus hijos. Para
pequeño y por razón de su natural manera de ser, no dis· esta sección hemos elegido á persona competente, que ha
frutaba de salud ó era inclinado al mal, puede perfecta·
consagrado parte de su vida, de un modo especial, 'á estas
mente, por una sabia dirección, cambiar, si no totalmente
cuestiones, y que ha hecho de ellas la parte principal del
su organización, sí modificarla hasta el punto de hacerse
ejercicio de su profesión. Procuraremos que estas indicaapto para la vida.
ciones estén de acuerdo con las condiciones especiales de
Nada hay más triste que un niño enfermo; nada hay más
nuestro medio, y no sean, como hasta ahora se ha acostum,
desagradable que un niño hipócrita. No hay vida más tris·
brado en publicaciones semejantes, una simple copia de
te que la de un hombre enfermizo 6 la de un hombre dé·
libros editados en otros países, y, como es natural, escritos
bil, sin voluntad, sin carácter, incapaz de manejarse por
para otra raza, para otro medio, para otros hábitos y otras
sí mismo; ó ignorante, inepto para toda clase de trabajo
condiciones, en gran parte diferentes de las nuestras.
por incapacidad mental.

E'!:~§im'F=='"ilADl\.~hay más interesante, más digno de
especial atención, de tierno cuidado,
que los niños. Ellos son los persona·
jes de más importancia en la familia,
no obstante su aparente insignifican·
cia, y en ellos se concentran todas las
miradas, todas las solicitudes y, en
torno suyo, se agrupan todas las delicadezas y todos los

De granité .de lino; el bordado se hace con ojales y al
realce; las orillas van orladas al punto de ojal también, y
recortadas en forma de pequeñas ondas. Esta es una ele·
gante servilleta· para té.
·

�EL MUNDO ILUSTRADO

306

307

EL MUNDO ILUSTRA no

lFOT. FELIX, DE PARIS
FOT. FELIX, DE PARIS
TRAJE DE. CALLE.-En «meteoro&gt; verde nilo. Sobrefalda corta , guarnecida con flecos de seda, 1o mismo
·
que 1a f aId a.
La parte
superior
del
cuerpo
va
adornada
con
dos
bandas
cruzadas
guarnecidas
de
fl
d
·
d
·
.
.
,
eco, e¡an o ver una camisola
de
muselina de seda blanca, tableada. A la onlla del escote tiene elegantes bordados de oro y seda.

Lu1oso MANTO DE OTOMANO, en color marrón. La vuelta del cuello, las mangas y la orilla, están guarnecidas
de piel; el delantero va adornado con ricos alamares de seda
que terminan en borlas.
\

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EL MUNDO ILUSTRADO

EL·MEDICO EN CASA.

. 1

rieñcia exterior de los objetos que sé encuentran en la habitación y de esta misma, sino el cuidado de quitar todos
los polvos y alejar todos los objetos que no se encuentren
perfectamente limpios. La habitación tendrá para esto solamente los muebles indispensables: una cama, mientras
La Recámara del Enfermo
más sencilla y menos estorbosa será mejor; una mesa de
noche, un lavabo, y, si acaso, una pequeña mesa donde se
Es creencia muy general que la habitación ocupada por coloquen los medicamentos y útiles necesarios para la atenuna persona enferma no debe requerir más atención que la ción dtl enfermo, y una silla. Nada de cortinajes; lo mede impedir el &lt;!cc:eso del aire y de la luz. Se cree que, lle- nos posible de alfombras. Absolutamente nada de muehles
nadas estas dos condiciones principales, lo demás es cues- de lujo, con el fin de que todo pueda ser aseado convetión del todo insignificante que no merece fijar la atención nientemente, y, si posible fuere, lavado con mucha fre.
de nadie.
cuencia.
Sin embargo, no sucede así, y si es verdad que muchas
En México no acostumbran-al menos que nosotros seveces el médico mismo no cuida de hacer las recomenda- pamos-aquellas personas que construyen expresamente la
ciones necesarias para que la habitación en donde hay un casa que han de habitar, tener en cuenta la posibilidad de
enfermo sea objeto de cuidados especiales, no por esto es que haya enfermos en la familia, y, de acuerdo con esa
menos exacto que debe concederse especial atención á mu- contingencia, construir un departamento especial donde
chos detalles, en apariencia insignificantes, pero que con- los enfermos pudieran ser atendidos. En otros países las
tribuyeJ:!. á evitará las personas enfermas molestias inúti· familias acomodadas que tienen posibilidad de construir
les é indebidas, peligros de diversa especie y á impedir á sus habitaciones conforme á sus propias necesidades y guslas personas que le rodean no menores molestias y no me- tos, no descuidan este detalle, que es muy interesante; y
nores riesgos.
así como destinan dos 6 tres piezas á los visitantes que
Es muy general que se peque por un exceso de precau- van á pasar cortas temporadas, del mismo modo de3tinan
ción en lo que concierne á impedir que el ambiente de una habitación sencilla y en excelentes condiciones de
esas habit&lt;!ciones sea renovado y á que la luz llegue. Este ventilación y aseo para alojar allí á cualquier enfermo de
pecado suele ser tan nocivo para los enfermos, como en la familia.
extremo contrario, que consiste en ponerlos punto menos
En este caso, la pequeña enfermería no cue$ta mucho.
que á la intemperie.
Una habitación pequeña, con amplia ventana hacia uno de
Por regla general, la habitación de un enfei:mo requiere los rumbos antes indicados, con las paredes estucadas, 6,
cuidados especiales, según que se trate de una enfermedad cuando menos, pintadas de aceite hasta una altura de dos
contagiosa ó no, y en este último caso, según el padeci- ó tres metros, con piso de madera encerado y con lo, muemiento de q;ie se trate.
bles á que mtes bemos hecho referencia, y situada en el
Siempre que se trate de una enfermedad contagiosa, el lugar más retirado de la casa, no significa un gasto excesi·
aislamiento es absolutamente indispensable, á menos que, vo, y puede tener una utilidad extraordinariamente gran·
como en el caso de la viruela, haya algún 'otro.medio com· de. Sabido es que los cirujano.s, sobre todo, no gustan de
pletamente eficaz de evitar el contagio,
·
, operará domicilio y muchas ocasiones llevan su'exigencia
Pero aun cuando el mal de que se trate no sea contagio· hasta á no permitir que las personas operadas salgan del
so, es mu y conveniente que se destine para recámara del sanatorio. Es precisamente porque no tienen confianza en
enfermo la habitación más aislada de la casa; la que esté las condiciones que ofrezca la habitación destinada al ope·
más tranquila y que á ella sólo tengan acceso aquellas per- rado, en quien una infracción cualquiera en las reglas del
sonas que sea indispensable que estén cerca del enfermo. más estricto aseo que privan en la cirugía moderna, puede
Naturalmente que si éste se encuentra atacado de un mal ocasionar complicaciones gravísimas.
crónico, inofensivo para los demás, y conserva su estado
Sea cual fuere la habitación que se destine á un enfer·
mental intacto, ese aislamiento, aún relativo, debe relajar- mo, es muy conveniente procurar que su temperatura sea
se del modo que parezca más prudente, porque, es claro uniforme. Esto no es muy fácil de conseguir en nuestro
que una separación absoluta en una habitación enterame~- clima, donde, por razón de la benignidad del invierte quieta sería más bien perjudicial que favora.ble para el no, no se acostumbra hacer instalaciones de calefacción.
paciente.
Habría necesidad de usar pequeñas estufas, las cuales ofreNo sucede lo mismo cuando hay que habérse1as con una cen á veces inconvenientes. En todo caso no se usará de
enfermedad a~uda que requiere, como condición primor- ellas sino cuando pueda contarse con una excelente ven·
dial en el tratamiento, la quietud y el reposo; entonces sí tilaci6n.
habrá que hacer más estricto el aislamiento. En éste, que
DR. WEIL,
es el caso más general en que debe destinarse un departamento especial para el enfermo, los siguientes consejos
pueden ser de mucha utilidad:
La habitación ,debe tener una ventana al exterior que
CONSULTAS
reciba la luz y orientada de prefer.,ncia hacia el Sur; 6
bien hacia el Oriente 6 Poniente, la cual, á menos de indicación expresa en contrario, se abrirá para dar paso á la
Señorita Marcelina, Progreso:-No creemos que las pílluz del sol. Esta es sumamente saludable, contra Jo que
generalmente se piensa, pues hay muchos microbios que doras á que hace referencia sean eficaces para corregir el
no resisten su acción por mucho tiempo. Así se explica defecto de que se queja. Si Vd. tiene la bondad de enviarque, por ejemplo, los médicos ingleses en la India hagan nos su dirección y una estampilla para la respuesta, ten·
la desinfección de las casas de los enfermos atacados de dremos mucho gusto en indicarle, en carta privada, nuestra
peste, simplemente practicando horadaciones en los techos opinión sobre su caso.
Rosa del Valle, Lerma:-El mal de que se queja Vd. se
para franquear el paso á la luz solar.
Si la habitación donde permanece una persona entera- corregirá muy fácilmente con sólo protegerse el dedo enmente sana debe ventilarse, es claro que esta necesidad fermo, envolviéndolo con una corta tira de tela adhesiva
aumenta de un modo considerable cuando quien se en- durante un corto tiempo, para evitar el roce constante so·
cuentra allí confinado por muchas horas es un enfermo. bre la piel.
Gil Blas:-El procedimiento más eficaz para curar la ti·
Pero es necesario que la ventilación se haga metódicamente, de preferencia en las horas del día, que son más calu- ña es el siguiente: en primer lugar, hay que depilar con
rosas, y graduando las corrientes de aire para que no per- una pinza toda la extensión de la mancha, 6 cuando me·
nos cortar los cabellos enteramente á ras y mantenerlos
judiquen al enfermo.
Las puertas y· ventanas no deben permanecer cerradas sumamente cortos durante todo el tiempo de la curación.
sino cuando el médico lo indique especialmente. Es claro Lavar en seguida la parte enferma con una solución de bi·
que habrá casos en los cuales, para dar quietud absoluta carbonato de sodio para desengrasarla; se lava luego con
al paciente, será indispensable amortiguar en gran manera una'solución de bicloruro de mercurio en agua pura, en la
la luz exterior; pero esto sólo es en casos excepcion:tles. proporción de uno para quinientos; y se cubre por fin con
Por lo general, es preferible dejar entrar la luz á la habi- una pomada hecha de un gramo de turbit mineral por cuatación, y solamente impedir, por medio de un sencillo renta de vasel,ina. Al mismo tiempo hay que ministrar tóbiombo ó cualquier otro medio, que llegue directamente nicos á la nifi.a enferma, y especialmente aceite de baca·
lao, ya sea puro 6 en forma de emulsión. La infusión de
al sitio que ocupa el enfermo.
' •
Una de las condiciones que es indispensable llenar, es hojas de nogal también da muy buen resultado.
la limpieza. Por limpieza se entiende no solamente la apa- .

•

309

EL MUNDO ILUSTRADO

fil no sea legitimo, pues en este caso, su
precio serla m11cho mayor. Me permito
.aconsejarle que elija algún otro objeto, por
ejemplo: unos floreros artlsticos para la
mesa de "toilette'' ó cualquiera otro adorno propio del tocador.

Consultas para las Damas
DOS MODELOS
X. Aurorita X.: En esta sección verá usted los modelos que se sirvió pedirme. El
de baile quedará muy bien en alguna seda ligera, como liberty. El escote lleva al
derredor una guarnición compuesta de
dos entredoses de encaje de "guipure" ú
otro cualquiera; dos tiras de esa misma
guarnición bajan por el frente en forma de
estola hasta la orilla de la sobrefalda.

AUTORE.SJ COMEDIAS

!" Maria Esperanza: Por carecer de espacio, no tengo ahora el gusto de darle los
modelos que desea, pero en el próximo
número los verá.
Pocas comedias serán tan bonitas y propias para ser representadas entre las familias como las de los hermanos Quintero, que en la actualidad gustan extraordinariamente. Entre ellas pueden elegirse
"El Nido," "Las Flores" y "El Amor que
Pasa."

RE.SPUESTA
una Eoseoadense: Tal vez le convendrla
á usted subscribirse á algún periódico exclusivamente para sel'ioras, como por ejemplo: "La Moda Elegante" ó el "Salón de
la Moda," en los cuales vienen hojas de
labores y dibujos para bordados.
Agradezco mucho las frases benévolas
que tiene para Juzgarme.

PARA EL VINO

Cinturón de tafeta. El otro modelo de estilo sastre puede hacerse eo pafio, sarga
ó cachemir.

VARIAS CONSULTAS

estimarla muy de veras, intenta suicidarse en el mismo taller, hiriéndose grave. mente. Su vida se salva, debido á la abnegación y heroicos cuidados de su esposa, la cual lo perdona y quiere salvarlo,
no sólo de la muerte, sino también de la
maléfica influencia de la "Gioconda." Con
este objeto, asiste á una cita que la modelo ha dado ál Lucio en el taller. Las dos
mujeres tienen en este acto un diálogo en
extremo interesante, el cual termina trágicamente, p'les la "Giocooda," humillada, creyéndose despedida de alll por el
mismo Lucio, en cuyo nombre ha_bla Silvia para conseguir sil objeto, dice que ella
desaparecerá, pero también la estatua moc1elada en su belleza. Intenta derribar la
obra de arte para romperla; la esposa lo
impide y alcanza este noble fin; pero á
costa de la pérdida de sus bellas manos,
pues el peso de la estatua las hiere, dejándola sin sentido por el Intenso dolor.
En ,et.último acto se consuma la tragedia,
pues Silvia aparece mutilada á causa de
la precisa amputación de las manos y su
esposo la ha abandonado por seguir á la
''Gioconda."

Sin nombre: Doy á usted los modelos
que desea para ropa blanca. Se adornan
con tiras bordadas muy finas, con encaje
valenciano ó de bolillos.
No se usan ya los refajos de tafeta.
-Para limpiar los muebles de que me
CARTA EXTRAVIADA
habla, puede usted hacerlo con alcohol
Chlcharita: No se ha recibido ninguna
puro, empapando un lienzo de seda, con el carta suya en esta redacción; tenga la
cual se frotan los muebles, y luego se les bondad de repetir sus preguntas.
pasa otro lienzo del mismo género bien
OBSEQUIO PARA BODAS
seco para que no pierda su brillo el barniz.
Enriqueta Villasel'ior: El "bouquet" de
-Procuraré explicarle brevemente el
argumento de la Giocooda, de d' Annun- gardenia! que desea usted para regalo de
zio. "La hermosa mutilada" es Silvia, es- una desposada, puede costarle de cinco á
posa del escultor Lucio Settala. Este se diez pesos, según el tamaño 1el ramo.
El libro y el rosario es casi siempre ob·
ha enamorado de la "Gioconda," mujer
bellfsima que le servia de modelo para eje,, • sequio particular del oov~Ol pera si usted
cutar sus trabajos artlsticos. No resol- quiere hacer dicho obsequio, le costará de
viéndose á abandonará su esposa, por quince á veinte pesos, siempre que el mar-

E. H.: Según la receta de un hábil quimico francés, la manera de dar al vino un
gusto y perfume agradables, es tomar
flores de vid en el tiempo que estén más
lozanas; se hacen secar á la sombra, teniendo cuidado de preservarlas del ardor
del sol ó de los grandes calores. Estando
bien secas, se pulverizan y se pone la
cantidad suficiente de estos polvos en una
muñequita de lienzo fino, la cual se pondrá en la cuba, mientras que el vino nuevo comienza á fermentar; nada es más eficaz que este polvo para d'l.T al vino un
perfume exquisito.
Cuando el vino está en fermentación,
obra sobre estas partlculas de flores, y el
movimiento que excita es suficiente para
que se mezclen bien, el cual, por este medio, contendrá todas las cualidades del
I acimo y de la flor.
MARGARITA..

��EL MUNDO ILUSTRADO

312

313

EL MUNDO ILUSTRADO

Comedia de Ensueño
Pmonajes:JL POETA.-LA A'IIANTE
LI\]

TODAS LAS PERSONAS
ELEGANTES

I

,.

'

saben que para los perfumes,
jabones, aguas de tocador,
dentífricos, etc,

,

1a Marca que

esta mas abajo

constituye

el señal de la
mas elevada
perfeccion.

luv!Al.rrl'·~J!:1 J la da una ble01ll'a uaarada perfed~1 1 cura radlcalme11te .,
,.
1 1aha!0Daa. Fol1U1ca lu aflu 1 lu da bnuo '1 \rlDlpareDola.
AQNKL PH1VIIIIT4, 18, AVENUI DI L'Ol'tRA, l'AAII,

LA POMADA BALSAMICA MARAVILLOSA
es la reina de las vomadas, vorQue 1lempre cura, 1lempr1 alivia y 1lempr1 es efi-

caz. Millares de versonas curada.,¡ con ella te6tlflcan sus m1m1vllJ1,boS rtsulta·
dos, y vor esto es que se ha hecho la oreterida del vúblfco Basta usarla una vez
vara tenerla siemvre á orevenclón. l'roduce efectos se,.-uríslmos en
Granos, Tumores, Almorranas, Heridas, l'ústulas, Llagas, Uñe,os.
Ulceras, Quemaduras. Fístulas. Eruvclones, &amp;., &amp;.
Ue venta en todas las Droguerias y Both;;as.

HERMOSEAN, CONSERVEN YSALVEN VDS SUS CA BELLOS

pºefrioI. E HAH N

, Este renombrado regenerador antiséptico, eu,pléado é lnoicado por las
Celebridades medlcales óel munóo entero.
EMPLEO AGRADABLE SIN NINGUN RIESGO, SE VENDE EN TODOS
LUGAROS - 3 MODELOS DE FRASCOS.

Rehusar las imitaciones cuyos resultMos son desastrns. Extntr la firma
HAH N en la envoltura 11 los rotulos, con el sello de garantía de In Unton d
los Fabricantes.- VI BERT FABRICANTE, LA UREADO DE QUI MICA, LYON 1'RANCIA,

En el jardín umbrio esplende la noche.
Un amplio dosel estelado cubre fa fronda;
los ramajes en los que anidan loi; pájaros,
dormitando en el apacible silencio; la vie·
ja mansión á travé, de cuyas ventanas
abier tas aún se percibe la luz descendiendo d~ los canJelabros sobre los antiguos
muebles, muebles entonces esparcidos en
d~,;orden, PO desorden que revela la bá·
quica alegria de la pasada fiesta .... Vense
e r la alfombra flores de5hojadas, listones
mustios que quizá cayeron de una cabeza
bl0nda; junto á un tibor chinesco, en que
las crisantemas florecen con solemne floración oriental, está un abanico. Flota en
el ambiente un delicado aroma de mujer.
Dijérase que todavia se escucha el eco de
la~ risas, de los flirteos galantes; y que
la tersura de los espejos se tií'ió de rosa
al rrflejar la contracción risueña de los
h bios femeninos; y que en los rincones
discretos de sombra, tras de los biombos
en donde sonrien doradas musmés, vagan
aún fantasmas de amantes, de amantes
frívolos que dieron un amor en la espuma
de cristalina copa, para recobrarle no bien
el licor de azulados cambiantes se deslizó
burhujeando por las rosadas gargantas.
No hace media hora que los últimos
acordes de vals languiftecieron, y que las
alegres palabras de despedida de los últimos invitados vibraron como gorjeos para apagarse luego. Y, sin 1mbargo, reinan la tristeza y el hastio: la tristeza de
los Júbilos idos; el hastío del placer extre·
mado. Suave nostalgia dé cosas muertas;
anhelo de vida nueva; reacción del rego·
cijo violentú; ansia de silencio, de quietud, de calma ...
El poeta.-(Que aburrido recorriera los
salones, ávido de disipar su tedio ya recostándose en este diván, ya recogiendo
aquella flor marchita y d~ desmayado
perfume, ya abriendo el olvidado ·abanico
ó contemplando en los espejos su rostro
empalidecido por la dilatada vigilia, sale
á la terraza que domina el jardin. No hay
un soplo de aire en la atmósfera; creerlas e
que los árboles duermen. El mira al cielo,
al cielo estrellado que palidece también,
en las postrimerias de la noche). ¡Cómo
tarda en pasar el tiempo! Lejos aún está
la aurora .....
(Reclinase en el recio barandal Medita.
La humedad del rocio, envuelta en la emanación de las rosas que no distantes de él
se insinúan en la obscuridad, refresca su
frente calenturienta. Cansados sus ojos
de ir errabuDlios por la espesura del parque, se fijan en el estanque que abajo está. Siente el misterio de las aguas adormecidas, de las aguas inmóviles, sobre
cuyo cristal de luna riela con albos destellos .... -Las horas prosiguen su curso.
Oyese, atenuado por la distancia, el toque
de un reloj. El poeta desciende por la
blanca escalinata, con blando pero seguro
paso, como si experimentase de súbito la
seducción del Jardin umbrio. lntérnase en

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anda sin detenerse, pensativo. Estrlas d~
luz, filtrándose por entre las hojas, imprimen sobre su negra ve$timenta raudas
caricias. El aletear de algún pájaro tui ba
á ve:es su abstracción. Va, en el misterio de la soledad y de la noche, hacia un
lugar ignoto, en donde luzca la aurora.
De pronto, de un claro bosque se destaca
del nimbo de claridad proyectada por la
luna que desciende al ocaso, una silueta
de mujer, que avanza, que avanza ha~ta
cerrarle el paso).
El poeta.-¿Quién eres tú, que apareces
tan inopinadamente y estorbas mi camino?
La amante.- No podria decirtelo. ¿Acaso tú mismo sabes quién eres?
El poeta.-Soy un peregrino desengañado.
La amante.-!UD peregrino? ¿Pvr Q' é
no un poeta? Aunque no descubro melenas en tu cabeza-quizá porque hoy la~
melenas sólo convencen á los tontos en
poesla,-bástame mirarte para compren·
derte .... Los poetas aman la noche, la ~o·
ledad,·y saben penetrar en el alma de lo~ ·
bosques .. .
El poeta.-Yo amo la aurora.
La amante.-Entonces, en tu peregrind·
ción, ¿1a buscas?
El poeta.-La he buscado sin encon
trarla.
La amante.-¿Y por eso te quejas?
El poeta.-Ni me quejo, ni me regocij, :
simplemente me aburro y marcho sin run bo ....
La amante.-¿Quieres mi compañia?
El poeta.-No eres la mujer ideal.
La amante.-1Neciol ¿Ignoras que J;,
mujer ideal se halla donde menos se pier sa, como un grano de oro que entre la,
guijas del sendero resplandece al sol?
El poeta.-(Mirándola). ¿Qué extraño
misterio tienen tus palabras? Tu lenguajP
es algo que nunca oi. Brota con la dulzura
de las fuentes y es más grato que el arru
llo de los pájaros. Si como él es tu belle·
za, divina has de ser, como ninguna e tra
hembra en el mundo.
La amante.-Soy bella con humana l&gt;r·
lleza. No busques la belleza fuera de l,s
cosas humanas.
El poeta.-,-(Embriagado, trémulo ).
¡Quiero verte!
La amante.-Me verás á la aurora.
El poeta.-Tarde llegará y experimento
sed de ti, sed de contemplarte, sed de hun·
dirme en el arcano de tus ojos y de tu&lt;
labios. Me atraes con la atrac:ión de lo
desconocido, de lo impalpable; me subyugas; presiento que en ti encontraré la e~clavitud.
La amante.-Sfgueme; la aurora ha de
saludarnos muy pronto. Breve será el resto de la noche ..
(Marchan por la calleja umbrosa. La~
hojas secas crujer. á su paso. Ha desapa·
recido la luna, y la Naturaleza y las cosas
se esfuman en la vaga penumbra que parece descender de las estrellas).
La amante.-(Señalando un rincón del
arcaico Jardin). ¿Te placería que nos sentásemos en este viejo banco? Desde aqul
se descubre el oriente, aún tranquilo, y

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�EL MUNDO ILUSTRADO

314

se respira la frescuri. del rocio y de las
hojas.
El poeta.-Sabia eres. Los hombres de
hoy sólo aprendimos á andar, á andar de
prisa . ...
y
(Siéntanse los dos en el olvidado bany
co. En la sombra, muy cerca, el poeta adivina la presencia de una también olvidada
Toda. madre debe obtener este interesante librito sobre los cuiestatua, que erguida en su pedestal recidados de las criaturas, escrito expresamente por eminentes médibió en su carne marmórea el beso del
cos. Millares de ejemplares se ha.n distribuido gratis á. las madres
tiempo y del abandono, beso que trocó su
en la.s últimas semanas. Pida.nos un ejemplar inmediatamente.
blancura en palidez).
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El pr,eta.-(Cogiendo entre las suyas
las manos de la amante). Tus manos tienen la suavidad de un tierno pétalo de
azucena, y me imagino que hacen gala de
Ag .. ntes Generales de los Sres.
la propia blancura. Tus manos completan
&amp;
el pensamiento de tus labios. Palpo en
ellas el misterio de tu aparición y de tu
Muy señores míos:
encanto.
Sirva.use remitirme gratis y libre de porte el interesante librito
La amante.-¡Oh! Y si conocieras mi
para la.s madres, escrito por especialista. de niños.
alma ....
Nombre..................... . . . Localidad ....................... .
El poeta.-Pero no retires tus manos.
Son
ellas el gesto de tu alma, de esa alma
Dirección...... . . . . . . . . . . .. . . . . . Edad del niño ... .... ... ... .. .... .
que no conozco. ¡Y es tan amable su contacto; tanto el bienestar que me dan!
NOTA -C6rte&gt;1e e te aviso y remíta&gt;1e en sobre abierto con J,Jorte simple de
La amante.-(Esparciendo por entre los
2 centavos, y se recibirá Inmediatamente este librito,
cabellos negros del poeta la caricia de sus
Mundo Ilust, Febrero 7-1909.
dedos largos y esbeltos). ¿Sufres? . .. . . .
Cuéntame tus cuitas, que quizás yo sabré aliviarlas.
El poeta.-Sufro del vaclo de las cosas;
mi alma nació para elevarse y tropieza
siempre con la realidad ....
La amante.-¿No eres artista?
El poeta.-SI; pero al mismo tiempo que
lo soy en los libros, quisiera serlo en la
vida. Yo aspiro á hacer de la vida un arte, como el dlvino Leonardo. En vano lo
intenté hasta hoy. Mi pluma me dió la
fama, pero no la felicidad. En vano también he buscado la felicidad en el placer,
9. FAUBG. ST. MARTIN
porque el placer, luego de deslumbrarme,
P ARIS (lOe.)
dejó en mi ánimo profunda huella de hastlo; inútilmente la persegul en la gloria,
pues, glorioso como soy, encuéntrome solo y triste; la amistad me sonrió un dla
para volverme el rostro después; la riqueza .. . .. en cuanto á la riqueza yo te .tiria que, si la reina de Saba se me presentase, habrla de desdeñarla tan sólo porque
el oro me la representarla frlvola y harla
Gran Relojería y Joyería
perder á mis '. ojos el encanto de sus
besos .....
La amante.-¡llusol Has corrido tras
de todas las quimeras, y, al fin, cansado,
jadeante, te detienes, pensando que los
y
horizontes cerráronse para ti .... (Pausa).
¿Pensaste alguna vez en el amor?
El poeta.-Pensé en él, si, y hasta
Recomienda á sus favorecedores
hube
de desearlo; pero nunca lo he sentiy al público en general, el más VAdo. Yo descubría en las almas de las muReloj &lt;Omega&gt; de
RIADO SURTIDO DE NOVEDA- jeres un yermo desierto. Persegui el amor
dos tapas para
DES de todas clases en nuestro ramo. sin darle alcance .. ..
SE~ORA, de plaLa amante.-Hé ah! tu yerro. El amor
Invitamos á que nos visiten.
ta, grabado rico: $18.00
no se persigue: se halla ..
Para el interior mandamos GRADe oro 14 quilates,, 65.00
El poeta.--¿Y dónde hallarle, dime? ¿En
El mismo reloj
TIS el CATALOGO ILUSTRADO dónde?
OMEGA para
La amante.-¿Por ventura sabes si lo
encontraste ya?
HOMBRE, de plata, grabado rico,, 16.00
El poeta.-Lo dudo .. . .
La amante.-¿Darlas el arte por el amor?
De oro 14 quilates,, 90.00
El poeta.-Les unirla á los ·dos para
OMEGA de níquel
hacerles
más grand!lS, Yo anslo la concepcon una tapa, de
ción
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tú, ¡oh benéfica desconocida á quien ya
conozco! esta grandeza?
La amante.-Si no lo has conseguido
hasta ahora, es porque tu espiritu sólo
soñó, y no viviste. ¡Cuántas veces pasó á
lado, sin que lo advirtieras, lll amante
SE CURAN EN _UN D~ tuIdeal!
Ella te habrla dado la dicha con el
calor de sus manos y la luz de sus ojos;
ella serla la compaftera angélica que dulcificara los obstáculos del camino, siguiéndote como una sombra; tú la habrlas
adorado y no lrlas errante en las tinieblas de la noche y del silencio ....
IUna leve palpitación estremece el Oriente. Azulada franja de luz surge, primero
~t Remedio dE&gt; Munyo!l para el R€sfr.el),
~.h :a ia cabeza, la gargan'.::t y los pulmones cas. débil, luego más y más azul, de un lumiInstantáneamente. AtDja la fiebre y suprimf noso azul que va dilatándose con lentitud
las clescargas de mucosidaé'es ;iasales, nsr come por el cielo].
todos los dolores producidos por los restriado •
y IC's catarros. Cura la Grippe y los "!aso,
El poeta.-¡Oh! ¡La aurora!
rebelde:; de tos. Impide la Pu lmonra. Precio
(Enmudecen los dos por largos instanen n1oneda mejicana; 60 centavos.
¿Eufre Ud. de rigidez ó de hinchazlln crónl tes. El poeta piensa; la amante sonrle.
cas, ~· por muy cronicas que sean, en la~
coyunturas? Ptdale á. su farm'.lcéutlco que En tanto, una coloración cada vez más inJe Vt'nda el Remedio de )fuhJ011 para e: tensa invade el orto. En los ramajes escúReumatismo, y verá Ud. cuan pronto nued~ chaose rumores de alas. Un gorjeo se
w,mr.,e. Precio, " ll moneda mejicana; .,..'11.
centavos.
desgrana en musicales trinos, eo la alei:,1\ adolece U d. de alguna enfermedsd de lo,
rmon1s ó de la vejiga, no deje de conEegui.r e: gria matinal. La brisa hace ondular el foRrn;.e\\iodeMunyon para [Qs r!flones. Precio, llaje; las flores exhalan un aroma más
en roo neda mejicana; óO " '.:TI tavos.
) ffi Vivificador de Munyo'l conviene a. lm puro, de más exquisita fragancia que el
hombres dlbiles en fuertes y les hace recupo nocturno. La natural.eza se abandona á la
rar la vir!lidad perdida. Precio, en monedl armonla de la mañana que nace).
lllel1cana.; 2 veso&amp;·
Agtontell Uentorales: J. Labadle '::;uc~
La amante. - (Inclinándose). ¿Duer·
)' Cia. Profesa 5. México. D. F.
mes?
El noeta.-(lrguiéndose, sobresaltado).
¡Es ya de dial
La amante.-(Riendo). ¿Me conoces?
El poeta.-(Mirándola). ¡Sí, te conozco! Yo te he visto alguna vez, creo que
DOCTOR FRANCISCO DE P. MILLAN.
Especlallsta en en1Prmfdades secretab muchas veces; yoteconocl un dla, ayer ....
Clrul!'fa. 11' de Santo Dnmlngo núm. 5.
hace mucho tiempo .... no sé ... .
La amante.-Algunas mañanas virie á
AURELIO MACIAS NAVARRO. Clrujann
Dentista. Avt&gt;nldaCorona S.,. (Antes Pal~· coger flores de tu jardln ....
r.!ol Guadalaj1m~.
El poeta.-¡Ah, es cierto, me acuerdo!
Pero nunca como ahora me pareciste tan
bella: en tus grandes ojos claros hay una
suprema seducción; tu palidez me encan&lt;J. M. de la. Garza,&gt;
ta; y tu cabeza, tu linda cabeza negra,
es el~ alimento de los pulmo- con la negrura de la noche, esplende á la
nes y positivamente nutre, for- aurora, radiante ...... La aurora me hace
talece y engorda. Droguería sentir tu hechizo; eres hermosa con la her·
de Uihlein Sucs., México, mosura del amanecer; tu fisonomla resD. F.
ponde al encanto de tu alma. , .. Dime, ¿cómo te llamas, de dónde vienes?
ROMAN S. ALVAREZ
Vende abarrotes de todas clases. Cotiza
La amante.-¿Para qué quieres saberlo?
á solicitud, cualquier artículo de la plaza.
El poeta.-Porque en ti encontrarla la
Agente de las afamadas máquinas de co,
dicha;
porque yo te adorarla como se adoser: "Nuestra Amiga," Ap. 1405. Guada·
ra á la virgen de humilde capilla, en un
)ajara, Jalisco.
AL RECIBIR $1.00 EN TIMBRES POS· rincón campestre, cubriéndola de plegaTALES 6 GIRO, remitiré, porte pngado rias y de flores. (Suplicante). ¿Quién
cualo.uiera de los siguientes lotes: 12 pa- tres, quién, respóndeme?
o.uetes semillas de flores 6 de hortaliza.;
La amante.-Soy el amor.
5 jabones de amole vara. desmanchar; 12
El poeta.-¿Y me amas?
oostales de lustre; 3 vares ca.Jcet!nes; 1
linterna ojo de bu1&gt;ycon luz de 3 colores;
La amante.-Si no te amara, ¿te escuuna nav~ja para la. barba marca "Gemelos;" 920 gramos de dulces entrefinos. 6 460 charía?
El poeta.-(Arrodillándose). Belleza ....
gramos de dulces Hnos; 6 lHS siguiente&amp;
tres 11lezas¡ una. alcancía. para décimos, Amor: ¡infinita verdad!
un atrascollO y unos Rnteojoe de risa. PI·
(Es de dla).
da. nuestra lista de 3,000 efectos y dlrecCARLOS GONZÁLEZ PERA.
clone.q pa.ra la siembra de toda Clal&gt;e de
semillas de flores. zacates y de hortaliza.
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Dolor de Pecho,
Debilidad de
Caderas,
Lumbago,
Ciática, etc., etc,
Para dolores en la rel!'ión de
los Riñones ó para la Debilidad
en las Caderas, el emplasto.de·
bcrbplicarsccomo sevéarnba.
Donde haya dolor póngase
un emplasto de Allcock,

Insista en obtener el
de

A.ttcock
~

~
-

~

.

,~
~_......~

a
ta T
B:oª:~u'n?!J~1i!~t~~ p~br1T!
tados, y las partes sensitivas y
doloridas del estómago, aplle
quesc como queda dicho.

TENCA PRESENTE-Que los Emplastos de Allcock, se han vendido 1i millones

durante mas de 60 anos. Como todns !ns cosas buenas ban sido imüados, peI? sol~ment.e
en apariencia. Los de Allcock ee garantiza que no eontinen Belladona, Opw, ni veneno

&lt;k ningumi especie.
DB VBNTA BN LAS BOTICAS DEL MUNDO BNTBRO,

,. Fiebre, Congestlon, Inllamaclon.
2. Fiebre de Lombrices.
s. Colico, Lloro é Insomnio.
4. Diarrea en Nlfios y Adult-0s.
5. Disenteria, Cólico bllloso.
6. Colera, Cólera Morbus, Vomltos.
7. Tos, RestrladúS, Bronquitis.
8. Dolor de Muelas, Neuralgia.
9. Dolor de Cabeza, Jaq_ueca, Vér ~
10. Dispepsia, Bilis, Estrenimlento.
!t. Supreslon del periodo, 6 escnzE11.
12. Leucorrea, ó Periódos profusos.
18. Crup, Tos ronca, Resplraclon diJlcl'
14. Reuma Erupciones, Erisipela~
15. Reumatismo, ó Dolores reumáticos.
16. Calenturas, de frlo, Tercianas.
17. Almorranas, Simples 6 Sangrantes.
18. Oftalmia, Ojos deblles ó lnllamados.
19. Catarro, Flux.Ion, lnlluenza.
ro. Tos Ferina, Tós espasmódica.
21. Asma, Resplraclon oprimida. dlflcultoea.
22. Supuracion de Oldos, S-Ordera.
28. Escrofula, Hlncbazon Y Ulceras.
24. Debllldad aeneral, debllld~ ftslca.
26. l'lfareo en el mar, Nausea, Vomltos.
27. Enfermedades Urinarias, deposltos,pledn
en la vejiga.
28. Debilidad de los nervios, debllldad v!tal.
OO. Incontineno!la de la Orina, Derrame de
orines en la cama.
81. l\lenstruacion dolorosa, Prurltus.
82. i\taL de Corazon, Palpltaclon.
33. Epilepsia, 6 Baile de San Vito.
St Difteria, ó Ulceraclon de la Garganta.
85. Congestion Cronica, Do'or de Cabeza.
77, La Grippe, Trancazo, Dengue.
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hfermedahl

Las cualidades antisépticas,
detersivas y cicatrizantes que
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su admisión en los Hospitales
de Paris, explican la boga de
ese producto para todos los usos
del tocador : Cuidados de la
Boca á que purifica, de lo¡:
Cabellos cuya caída detiene.
Lociones de las Crias, Cui·
dados intimos, etc
Descon{f.arse de las (alstfi,cac1.ones
EN LAS FARMACIAS,

Unico Agente apoderado. carios MULLER
Apartado U,04, Me:uco

�EL MUNDO ILUSTRADO

318

ES Po·sAS DE AGRICU LTORES DI CEN

319

EL MUNDO 1Lt1S'fRA00

,
f

Los
Agricultores
Usan Peruna
para
Todas las
11
1

Enfermedades

1

:II·

Catarrales.
1

1
1

,

1

¡

1

La Esposa del Agricultor.

¡,Quién mejor que la esposa del agricultor sabe lo que se requiere
en la casa del agricultor? Ella tiene que afronta.r dificultades, resolver sus problemas, evitar enfermedades, cui~ar al enfermo; todo esto
tiene que hacerlo sola, y ella sabe por expenencia lo que conviene Y
lo que no conviene.
En una infinidad de hogares de agricultores, se cuen~a con la
Peruna. como el remedio de la familia. Consultan y leen los hbros con
que les obsequia. la Peruna. Usan dicha medicina., como preventivo Y
correcc.ivo de la.s enfermedades.
.
Las esposas de los agricultores de los F.stados Unidos constituyen
una falange á favor de la l:'eruna..
Peruna en el Hogar.

Sra. Anna Linder, Dassel, Meeker
Minn., E. U. de A., manifiesta lo
Íguiente:
·
.
"Por dos años padecí de la terrible
nfermeda.d denominada. ca.tarro.
"Afortunadamente lei su a.nun~io en
1 periódico, el cu~l .ensel'ié á m1 her·
p.ana, quien escribió consultando al

10 .,

Dr. Hartman. LaPeruna. me fué recetada. La. tomé y hoy gozo de salud y
soy madre de dos nlfios.
"A la. Peruna. debo mi salud, y no
esta.ria. sin dicho tónico aunque costara. diez veces su precio. Me siento fuerte y bien, y carezco de palabras con
qué expresar mi gratitud por tan bue·
na medicina..

''Tomé la Peruna según dirección en
el rótulo, y en pocos dias estaba. bien.
Mi salud la. debo, por lo tanto, al Dr.
Hartman y á su remedio.''
Padeciendo de Catarro.

Sra. Hettie Green, Iuka, Ill., E. U.
A., escribe como slgue:
'' En Noviembre pasado tenia. catarro
y me sentia tan mal que creia estaba.
tísica.
'·De las varias medicinas que tomé
solamente la Peruna. me hizo bien.
"Después de comenzar á tomar la
Peruna., empecé á sentirme mejor.
"La cabeza no me duele tanto, estoy bien del estómago, tengo buen
apetito, buen semblante, y me siento
muy fuerte y gruesa.
''Yo no creo que la Peruna. tenga
igual como remedio para. el catarro."
La Peruna está preparada. en liquido
y pastillas. Una pastilla. Peruna equi·
va.le á una cucharada. de Peruna..

Indigestión y Afección de los Nervios.

Sra. Leonora Bodenhamer, Aparta.do 99, Kernersvllle, North Carolina,
escribe como sigue:
"Pa.deci de indigestión por mucho
tiempo, y ningún alimento me sentaba. bien.
''Estaba muy nerviosa y siempre
muy intranquila..
''Tomé varias medicinas, pero nin·
guna me hizo bien. En uno de sus a.l·
manaques encontré una descripción de
mi enfermedad. Consulté al Dr. Ha.rt·
man, quien dijo tenia ca.tarro en el es·
tómago.
•·Tomé Peruna. y Mana.Un, de acuer.
do con instrucciones en los rótulos, y
me siento radicalmente bien.
"Confio en que todos los que pa.dezCin de mi enfermedad tomen Peruna.,
pues me ha. curado enteramente."

médicos. Su Peruna.

y Manalin me libra-

ron del catarro.
"Cuando por pri·
mera vez le escribí
consultándole sobre
mi enfermedad, me
encontraba tan enferma que no espera
ba resistir el In vier·
no, pero a.hora. me
encuentro llena de
salud. Carezco de palabras con que elo- senti radicalmente bien
giar su medicina.."-Magdalena Win cuarto frasco.
kler, Route 5, Westminstier, Md.
"La recomiendo á todos los que p
dezcan de ca.tarro. Para tos y resfri~
Para Niños Resfriados.
en los niños es un magnifico remedil
Mrs. Henry Ma.rtin, La Motte, In., una. dosis al acostarse evita. que to~
E. U. de A., escribe como sigue:
toda la noche. Siempre la. tengo ~
" Después de ta.ber padecido de los casa y la recomiendo á. todos.
ojos por algún tiempo, empecé, por reMANALIN
comendaclón
de
un
amigo,
á
tomar
la
Este
prepara.do
goza. hoy de tanta f
Carta de la Sra. Magdalena Wrnkler.
Pe runa.
ma. como la Peruna.. No tiene igul1
''Reciba las gracias por sus consejos "El primer frasco me alivió, y me como laxante suave y agrada.ble.
.

La Peruna se vende en todas las Droguerías, en dos tamaños de $1.00 y $2.00 Botella.

�320

EL MUNDO) LUSTRADO

321

EL MUNDO ILUSTRADO

CALENDARIO DE LA SEMANA

Efemérides de la Semana

;~ A l~s que sufrari
La esposa leal parece escuclrnr l~
voz de todo deber excepto la pr111c1~ pal que le manda cuidar de su salud.
:' Antes que reconozca tal voz, algún
desarreglo de los órganos femeninos
se habrá manifestado, y la nerviosidad é irritabilidad reemplazan su felicidad y alegría.
Las enfermedades de los ovarios y
·Ja matriz se van aumentando entre las
mujeres, y ellas sufren de dolor de
espalda, Jaquecas, dolores tirantes y
desviaciones que hacen de la vida una
carga penosa.
Si las reglas son muy dolo~i...;as ~
demasiado frecuentes 6 excesivas, s1
_,,.-- hay dolor 6 hinchazón en la parte
~ inferior del costado izquierdo, dolores
~
'
tirantes 6 leucorrP.a, no se descuiden
tales síntomas, s\no tómese el Com"'// 11 \;
~,Q,
puesto Vegetal de Lydia E. Pinkham.
Ninguna otro medicina en el mundo tiene archivadas tantas curas de afecciones femeninas.
•lit

;,---;

·

rJ

~

El Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham
es el Unico Remedio Genuino é Infalible para la cura positiva de las afec•
..
ciones y males peculiares de la mujer.
Cura las peores formas de achaques femeniles, tales coi~~ T1rante~, Deb1hdad
de la Espa1ila, Caída y Desviación de J~ Matriz, Inflama~10n, ~ecc1ones de los
Ovarios y todas las Enfermedades organicas del U tero o Ma.tnz, y es de sumo
valor en el Cambio de la Vida. Disuelve y arroja de la Matnz los tumor:s que
comienzan á formarse. ~lÍta Desmayos, Histerismo, Postración Nerv1.o~a Y
Agotamiento, y vigoriza y entona el Estómago. .Cura las Jaquecas, Debilidad
General, Indigestión, etc., y fortifica todo el sistema. Para la cura de l~s
Afecciones de los Riñones de ambos sexos el Compuesto Vegetal de Lydta
E. Pinkham no tiene rival.

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14

8 de Febrero de 1811

(29 de mes.-Sexagésima). Santa Ague·
da, virgen, mártir (del d!a 5). San Valentln, presbltero , mártir; San Pedro Tol entino, obispo, mártir; especial abogado contra toda epidemia y enfermedad contagiosa. San Eleucadio, obispo y el Beato San
Juan Bautista de la Concepción, confesores . Oficio y misa de la dominica: rito semidoble y ornamento morado; se hace conmemoración de Santa Agueda y de San
Valentlfl. El evangelio nos recuerda laparábola del sembrador. Función ea el sagrario A San Pedro Tomás y en el santuario de Xaltocan, parroquia ae Xochimilco,
á los Dolores de Maria Santlsima.-P.

Entra Cruz en Teplc

LUNES

15
Santa Eulalia, virgen, mártir (del dfa
12). Santos Faustino y Jovita y el beato
Juan Bautista Machado, mártires.
Conjunción de la Luna y Marte á las
2 h. 6. m. de la tard~.

16
Festividad de la Pasión del Sefior. Sant~s Fructuoso, obispo y compafiero, mártir~s (del 21 de Enero); Santos Onésimo,
obispo, y Julilma, virgen, mártires .

17

The Lydia. E, Pinkham Medicl.Qf Company, Lynn, Mass,, U,S.A..

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como se suele en Nauheim (Alemania) y Royat (Francia)
preparándose instantáneamente en casa propia
POR MEDIO DE LA

CEODEUINE

San Anastasio, mártir (del 22 de Enero) .
Santos Teódulo y Rómulo, mártires y Santa Constanza. El rito de San Anastasio
es semidoble y por lo mismo se permite la
celebración de mlsas privadas de difunto,
con ornamento negro en todas las iglesias
del clero secular, dentro del arzobispado
de México.
Conjunción de la Luna y Urano á las
8 h. 24 m. de la mafiana.

JUEVES

18

2

San Raimundo de Pefiafort, confesor
(del 23 de Enero). Santos Simeón, obispo,
már!ir y Heladio, obispo, confesor. Rito
semidoble como ayer, permitiéndose la celebración de misas privadas ae difunto.
Conjunción de la Luna y Venus á las
9 h: 34 m. de la noche y de la Luna y Mercuno á las I I h. 1 m. de la misma.

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Escribir: lll'yrdabl. ZO,R.ue de La R.ochefoacanJd,Paria,para recibil!
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Derrotado y muerto el padre Mercado,
jefe de los insurgentes del hoy Estado de
Jalisco, las tropas que llevaba á su mando se desbandaron, y en gran desorden
trataron de dirigirse al centro del país,
donde probablemente podrían unirse al
gran ejército independiente á las órdenes
de Hidalgo. Entusiasmados por el triunfo, los realistas de Tepic decidieron oponerse al paso de estas tropas, y aprovechándose del decaimiento moral en que
venían, las derrotaron una segunda vez,
y las acabaron de hacer desbandarse. El
brigadier Cruz, jefe de las operaciones
en la regi6n1 al tener cuenta del comportamiento de los realistas, se dirigió á Tépic, adonde llegó el 8 de Febrero de 18rr
y fué recibido con gran entusiasmo y
muestras del mayor aprecio. Con esto
quedó dominada, por entonces, la revo1uci6n en el occidente de la colonia.

MARTES

MIÉRqOLES

Preparado en los Laboratorios de

co

DOMIN GO

VIERNES

19
Santa Paula, viuda [del 26 de Enero].
Santos Gabino, presbítero, mártir y Alvaro de Córdoba, confesor. Rito semidoble
igual á los d!as anteriores.
SÁBADO

20
Los siete santos fundadores de la orden
de los Siervos de Maria [del d!a 12). Santos Eleuterio, obispo, confesor y Sadot,
mártir.
Conjunción en Acuario á las 4 h. 15 m.
36 seg. de la mañana.-Heladas.

·7 ES USTED.CALVO?·
¿ Disminuye su pelo? Se debilita? Cae?

9 de Febrero de 1856
Pronunciamiento de Tulanclngo

Ya otra vez hemos dicho que el retiro del
general Alvarez de la presidencia de la
República y la elevación de don Ignacio
Comonfort á ella, se señalaron por una
serie casi ininterrumpida de levañta·
mientas y motines en todo el país. También hemos hecho mención de varios
de ellos, en los que se tomaba como bandera el grito de "religión y fueros." El 9 de Febrero de 1856 se levantó
eu 'rulancingo el coronel Antonio Moreno, quien proclamó el citado principio;
por fortuna este ~levantamiento, como la
mayoría de ellos, careció de importancia.
10 de

Febrero de 1856

Decreto de Santos Degollado

Dij imos en la anterior efeméride que
la mayoría de los n:otines y levantamientos, ocurridos en el país á principios del
año de 1856, fueron de escasa 6 ninguna
importancia, lo que prueba que el gobierno había llegado á un grado de estabilidad en que no le preocupaban, como en
otras ocasiones, motines ó asonadas en
l ugares remotos del país, y sólo se dedicaba con gran fe á la propagación de los
princi,Pios liberales.
Refleja este estado de ánimo un manifiesto expedido por don Santos Degollado, que era entonces gobernador del Estado de Jalisco. En este decreto, expedido el 10 de Feb1ero de 18561 Degollado
declaró que no reconocería por ningún
motivo un gobierno que se erigiera por
la fuerza en la República; que en caso de
que esto sucediera, recobraría el Estado
su soberanía: terminaba ofreciendo su
territorio para asiento del supremo poder,
en caso de que no pudiera permanecer
en la capital, y exhortando á los demás
Estados para que siguieran su ejemplo.-

¿ Es Ud calvo, tiene el pelo en mal estado (duro ó debilitado) ó se le cae? Pues
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escriba pidiendome dicha muestra.
No me gusta exponer en mis anuncios elogios y pretensiones exagerados acerca de los maravillosos efectos de
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personas que lo empleen y que obtendrán segurament~ feliz resultado ¿omo ha
sucedido con todas las que han hecho uso de él.
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de nuevo. Se por expenenc1a propia que s1 lo hace crecer. Hace años encontrábame
yo completamente calvo y los cuarenta dias de emplear mi preparacion me salió
un pelo hermoso y es oeso,
Si ha emplea~o Ud y~ todos los llamados " Regeneradores del Cabello " que
se venden por ah1, le ~uphco MUY ~NCARECIDAMEN'.f.~ que me escriba Repeti·d as veces me han escrito muchas senoras y_ caballeros d1c1enaome que habian usado
varias preparaciones liquidas sin efecto alguno : pero que despues de haber empleado el verdadero " Hair Grower " de fohn Craven-Burleigh les volvió a salir el
pelo y muy poco después tenían la cabeza cubierta de fuerte y sedosa cab~llcra
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�EL MUNDO ILUSTRADO

32t

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u de Febrero de 18n
Fusilamientos ordenados por Calleja

Después de su victoria del Puente de
Calderón sobre los insurgentes, Calleja
no pensó más que en dirigirse á San
Luis Potosí, p ues esperaba adquirir victorias decisivas en las provincias del norte del país.
Urgido por esta idea, no esperó á Cruz,
que acababa de obtener victorias en San
Blas y decidió salir rumbo al norte; su úl·
timo neto fué ordenar el fusilamiento de
once prisioneros que tenía, á quienes,
según la misma orden, se fusilaron por la
espalda el n de F ebrero de 1811.

12 de :l'ebrero de 1856
Sublevación de San Juan de U lúa

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patentados

de S.M. el Rey
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laj6map.

Para dar fin, por ahora, á la serie de revoluciones de los primeros meses del
año de 1856, vamos á ocuparnos del levantamiento habido en el interior de la
fortaleza de San Juan de Ulúa el 12 de
Febrero del citado año.
El movimiento fué encabezado por don
Vicente Salcedo, los jefes y oficiales subalternos de infantería y artillería y los
sargentos y cabos de dos compañías no
completas del batallón de " Garantías "
únic~ fuerza que ~abía en el castillo, ' y
que eu su totahdad apenas llegaba á
cie?to veinte _hombres. Lo que dió alguna 1mportanc1a al levantamiento de Ul úa
fué el hecho de que los pronunciados
amenazaron con bombardear la ciudad
d e Veracruz, amenaza que llevaron á
cabo.

13 de Febrero de 1856
Bombardeo de Veracruz

El día 13 de Febrero se produjo en la
dudad de Veracruz un gran pánico porque se supo que los sublevados de Ulúa
habían amenazado con bombardear el
puerto. Todas las casas de comercio se
cerraron y los soldados de la guardia nacional se encerraron en sus cuarteles dispuestos á 1uchar en defensa del legítimo
gobierno.
A mediodía los sublevados rompieron
el fu ego sobre la ciudad, la cual no contestó; este estado de cosas se prolongó
hasta que se produjo en el interior de la
fortaleza una contrarrevolución encabezada por uno de los sargentos, quien se
proclamó en favor del gobierno federal
y aprehendió:á Salcedo, el jefe de los revolucionarios.
14 de Febrero de 1856
Ley sobre el papel sellado

Mientras los sucesos anteriores se des·
arrollaban en todas partes'.del país, el general Comonfort se p reocupaba por poner en orden la cosa pública y dictaba
medidas muy acertadas, de alguna de las
cuales ya hemos hablado. Una de las últimas, pero no de las menos importantes,
fué una ley, en la que se reglamentó el imp uesto del papel sellado, la cual~ fué ex·
pedida el 14 de Febrero de 18j6.

323

EL MUNDO ILUSTRADO

Deputamento de fncargos
Desde el mes de Julio del afio pasado
establecimos en este semanario un "Departamento de Encargos" que ofrecla
grandes ventajas á nuestros abonados, y
cuyo éxito creciente nos indica, con elocuencia, la excelente acogida que nuestros
lectores han dispensado al mencionado
departamento.
No podla ser de otra manera, toda vez
que el "Departamento de Encargos" ofrece, entre otras, las siguientes ventajas á
nuestros subscriptores:
Hace todos los encargos que_ se le encomienden, sin cobrar comisión alguna ni
gastos por el desempeflo de ellos, pues
sus servicios son enteramente gratuitos.
Contesta por carta ó por telégrafo, si
esto último es preciso, dando todos los
informes que se le piden, y despacha, con
la mayor rapidez y por la vla más segura, todas las comisiones que se le encomiendan.
Se encarga de toda clase de compras,
transacciones mercantiles, asuntos admi ·
nistrativos, judiciales, y, en resumen, de
toda clase de comisiones, contando, para
su desempeño, con un personal competente.
Las frecuentes compras que hacemos en
las principales casas comerciales permiten á este departamento tener precios re.
ducidos y efectos de la mejor calidad.
Contando con activos corresponsales en
toda la República, podemos hacer toda
clase de encargos en cualquier Estado,
sin que esto ocasione gastos á nuestros
abonados.
Hasta la fecha hemos atendido y despachado más de mil doscientos cincuenta
encargos, sin haber dado lugar á una sola queja, lo cual comprueba la eficacia de
nuestro servicio.
Inútil es advertir que este "Departamento de Encargos" sólo es para el uso
de nuestros subscri¡¡tores, y que seguiremos devolviendo, sin despachar, todas las
comisio11es que nos encomienden personas
que no estén abonadas á "El Mundo Ilustrado."
Para mayor comodidad, desde esta fecha
dedicamos esta sección especial t todos los asuntos que no requieran una contestación pronta ó enteramente privada.
Rogamos á las personas interesadas que,
cuando no deseen figurar en esta sección,
tengan la bondad de advertir que desean
contestación privada.
4

••

Carlos gomán, hijo.- Culiacán, Sin.
Ya encargamos el ejemplar que desea
de "Derechos Administrativos."

**4

w. Patraca.-Rincón Antonio, Oax.
La armerla que usted indica no tiene
los objetos que usted desea. La misma
casa escribió á usted sobre el particular.

***
Villalpando Dlaz, Aguascalientes.

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la docena de frascos.

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La media docena de camisitas para niño, como usted desea, vale entre $4,00 y
Sxo.oo, según la calidad.
4

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Heraclio C. Ramos.-Nacozari,
Son.
El valor de los rifles es de $35.00 los de
calibre 44, y de $45.00 los de calibrt 32 y
30-30.
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E. de la Peza.-Puebla, Pue.
Con la factura respectiva enviamos á
usted los libros que deseaba.
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Enviamos á usted catálogos ilustrados
de las mejores marcas de bicicletas.

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. Las obra, de Loti, traducidas al ~spañol, son: "El casamiento de Loti," " Aziyadé," "Flores de hast!o," " Japonerias
de Otoño,'' "Mi hermano lves," "Recuer.
dos del Destierro," "Madame Chrysanteme" y algunas otras.

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gramos de dulces finos: 6 las siguientes
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado,  1909. Año. 16. Tomo 1. No. 6. Febrero</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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