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                  <text>Registrado como articulo de segunda clase en 3 de Noviembre de 1894.

Año XVI-Tomo I

México, 14 de Febrero de 1909

Número 7

DEE(((((((((((((((((((((((((((((((((((D

0 )))))))))))))))))))))) ) ) ) ))))) )))))))0
Á 6rakam /:incoln, cugo cen tenario aca6a de cele6ral'3e.

�EL MUNDO ILUSTRADO

~26

A todo alcanzan y todo lo intentan, ~es~e crear falsas
DIAEC'rOAIO'.
reputaciones á las cupletistas y á las bailarinas, hasta cambiar los contornos del mapa del mundo.
Con oro se hace la «réclame&gt; y con la &lt;réclame&gt; se hace
Propietario, VICTOR M. GARCE~
lo que se quiere lo mismo lanzar un veneno al consumo
público que hac¡r aceptar una candidatura al cuerpo elecDIREOXOR:
toral.
Para el rico son las primicias de todos los frutos, los
DR. L.U IS L.ARA Y PARDO
néctares de todos los viñedos, los halagos de todas las vanidades y las genuflexiones de todos ~os hombres.
.
GERENTE,
El oro encierra la plenitud del bien c?mo la plemtud
ALFONSO E. BRAVO
del mal. Puede hacer la dicha ó la desgracia de hombres y
pueblos, volcarse como cuerno de abundancia ó exhalar, como la solfatara, vapores mefíticos.
OFICINAS:
¡Poseer es imperar, es dominar, es g~zar!
.
Calle de Alfaro número 9. México, D. F. Apartado postal 2570.
¡Y así se quiere que el afán de la riqueza no nos fustigue! ¡Cómo levantar, indiferen_tes, los ho1;11bros, a~t.e . ese
Teléfonos: Ericsson, 1,476. Compañía Telefónica, 471.
amuleto prodigioso, ante ese talismán omnipotente. 1Como
PRECIOS DE SUBSCRIPCION:
no tender los brazos, y elevar la vista, y ent?nar alaba~zas,
$ I.25
y formular votos ante ese ídolo milagroso, dios de los tiemEn la Ciudad . . .
pos presentes y, de hoy más, también de l~s futuros!
.
1.50
En los Estados. . .
¡No¡ imposible! Tenemos que anhelar sm tregua la ri2.00
En el Extranje10 ..
queza porque con ella se llega á todo, se domina todo y se
disfrdta de todo¡ porque es, por e~celencia, el medio de
NUMEROS SUELTOS:
todo lograr, el sendero que conduce a todas partes, menos...
En la Cap!'tal , .
· · · · · · · · · . $~0.35'_cs.
menos, acaso, á la felicidad.
En los Estados.
. ... · , · · ·
0.50 cs.
Expliquemos esta aparente paradoja.
Despacho de subscripcio~es para la Capital:
Hay muchas clases de ricos.
Hay el rico de nación, de abolengo, que heredó su fortu2a. de Mesones, 14. Teléfono Núm. 488.
na como el pecado original, sin conciencia de lo que.es, de
Impreso en papel de las Fábricas de San Rafael y Anexas, S. A. lo que vale y de lo que significa. ~ste tal, cuan~o. 10,ven,
se envicia, se prostituye, se hasha pronto, env_1dia -~ los
pobres que todavía tienen hambre, paladar y digestion y
acaba por confinarse en un sport automático, dentro del
cual vive aburrido, insulso, menos feliz que el lacayo que
lleva á la zaga y á quien pasea por el bosque de Chapultepec ó el de Boulogne.
Este tipo es envidiable dos años, mientras se cansa del
De cien hombres á quienes s~ pr~gunte qué es lo que
placer¡ más tarde es despreciable y acaba digno de la más
más apetecen, ochenta contestaran: dm~ro.
p
abrirse todas las puertas¡ para girar en todas las es· misericordiosa compasión.
Hay el rico que ha trabajado y adquirido, que ha acumufera~~ªpara conquistar mujeres'. disfrutar goces, al~anzar
poder y gloria, no hay, _en los tiempos actuales, medio más lado bago á bago su fortuna, que es digno de ella porque
con su esfuerzo la ha sacado de la nada y puede sentir el
eficaz y rápido que el dmero.
.
En tiempos remotos,Y en pueblos. salvaJes, cuand? un orgullo de haberla creado.
A éste se le puede envidiar mientras llega á acumular el
hombre quería poseer a todas l.as mu¡eres y subyugar a tod los hombres de su tribu, se armaba de un buen garrote primer millón. Después es un condenado á cadena per.
.
emprendía á estacazo limpi~ con todos y~ontra todos. petua.
La riqueza, que comenzó á mirar como un medio de pro~ si era valiente, vigoroso y ágil, en ,un santiamén ya era
jefe, caciqueó rey y vivía y gozaba a expensas de sus va- curarse satisfacciones y á la que en sus ensueños él mismo
ponía un límite para después retirarse á la vida privada á
sallos.
1
Más tarde en las épocas caballerescas, un Amadís cua • disfrutar de sus beneficios, acaba por convertirse en un fin
uiera reve~tía la cota de malla, empuñaba el lanzón ó el y en una obsesión: un millón, ¡qué bagatela! diez, ¡qué m~·
~andoble, cabalgaba ~n brioso p~lafrén,, y así se _iba por seria! cien, ¡para qué sirven! No; aquel tonel de las Dona1·
os mundos de Dios a la conquista de msulas y a buscar des hay que llenarlo, aquella roca de Sísifo hay que subir·
;~ncesas que, enamoradas del donaire y d~ las proezas del la hasta las altas cimas.
Y á la lucha, á la brega, al afán insaciable, á la ruta sin
aladín le ofrecían reinos, esclavos, palacios y tesoros.
p En lo~ tiempos que corren, el placer y la dicha no se meta, al eterno arrastrar de la cadena!
Y el sueño huye y se va el apetito, y la salud se 2gota, Y
conquistan á palos ni á lanzadas. Hoy no pe~eamos: com·
ramos, Salimos al mundo, no con la _coraza bien templada el amor se extingue y la felicidad se desvanece en el anhe·
fobre el pecho, sino con la cartera bi~n repleta en la m~· lo de conquistar la riqueza infinita, indefinida y por lo
no. y el resultado es el ID;ismo: d?minamos, gozamos, vi· mismo inaccesible.
Hay el avaro. Este no es un rico,sino un pordiosero. No
vimos la plenitud de la vida prodig~ndo, no nuestra san·
gre ni nuestra carne, sino nuestros billetes y nuestras mo- viste púrpuras, sino andrajos. No goza ni disfruta: llora y
gime. Vive en los más amargos trances, inq'!ieto, receloso,
nedas de oro.
Beato el que posee-decimos y creemos firmemente to- perseguido, temeroso de perder lo que ha acumulado¡ aman·
dos -Para él las consideraciones, los honores, el poder en te celoso de una cortesana que sonríe á todos los transeún·
lo ~ue tiene de más efectivo, la f~lícidad en lo que apare~- tes y se entrega á todos los solicitantes¡ acosado en la vigita de más valioso y hasta la gloria en lo que finge de mas lia por el terror, y durante el sueño por la pesadilla. ¡Cuán·
to más feliz el obrero que canta en su bohardilla, ó el va·
,
deslumbrador.
Antes, la aparición d~ un héroe ó de un sa~to . hacia gabundo que roe su mendrugo y duerme después á la orilla
prosternarse á las multitudes ó les arrancaba canhcos y del camino y á la sombra de un árbol!
El único rico feliz es el filántropo. El que trabaja y ahoaclamaciones. l'loy, la apari~ión. de un rico ~os. hace doblar la cerviz, anuda de admm~ción y de envid~a nuestra rra para hacerse bien y para hacer el bien¡ el que cuenta
garganta, deja corre~ un calosfrio por nuestros miembros y su oro á la vez que las miserias que puede socorrer y los
males que puede conjurar¡ el qne, más inteligente y más
araliza casi los latidos del corazón.
.
.
p El rico es el semidiós moderno. Los banqueros israeli- bueno que los otros, aspira á enriquecerse enriqueciendo,
tas y los burgueses archimillonarios gobiernan el mundo. y derrama el pan del trabajo entre los menesterosos y los
L guerra ellos la desencadenan ó la aplacan; la paz, ellos merecedores.
¡Rara avis! La vieja experiencia tiene demostrado que la
1aªfirman la desgarran; la democracia, ellos l_a fingen ó la
filantropía es patrimonio de los pobres más que de los ri· an· la libertad ellos la toleran ó la aherro¡an.
min
'
' los monarcas, 1os presi"dent es, 1os par- cos, y quien quiere acaparar riquezas para hacer el bien,
En Europa
reinan
. lamentos¡ pero gobiernan los plutócratas. Contar cou R~st· corre inminente peligro de posponer el bien que puede ha·
child ó con Bleichroeder es más que contar con AleJan- cer á las riquezas que quiere acaparar.
Preguntadle á Creso moribundo¡ él os dirá que la riqueza,
dro ó con Napoleón. Por eso se les llama reyes del acero,
del trigo, del petróleo¡ en realidad son soberanos de los por sí misma y en sí l)"'ÍSma, no es la felicidad,
DR. M. FLORES,
pueblos.

PODEROSO CABALLERO......!

EL MUNDO ILUSTRADO

Crónica Científiéa
El Giroscopio y sus Aplicaciones
~

UNQUE poco usado entre nosotros, todos nuestros lectores conocen, segura·
mente, esos trompos llamados giroscopios que venden las jugueterías, y que
tienen la rara propiedad de &lt;bailar&gt; lo
mismo parados que acostados: sobre la
palma de la mano, sobre la punta de
un dedo, sobre una cuerda, ya sea tendida ó floja, y, en una palabra, en todas las posturas imaginables, con la mayor facilidad.
Seguramente que si alguno de los que esto leen se ha
fijado en la manera de funcionar del raro aparato, no habrá
dejado de llamar su atención las facultades de que parece
dotado.
La figura número uno reproduce uno de esos trompos, y
seguramente que, á su vista, lo reconocerá todo el mundo:
es un disco pesado que gir~ alrededor de un eje fijo en sus
extremidades á un círculo contenido en un plano perpen·
ticular al del disco. Este se hace girar sobre su propio
eje por medio de una cuerda, como para hacer «bailar&gt; un
trompo, y una vez conseguido que se mneva, se coloca sobre un soporte, en el que &lt;baila&gt; por un tiempo excepcionalmente largo.
Mientras que el eje del disco permanece vertical, todo
el conjunto se mueve como un trompo cualquiera, y su
movimiento no tiene nada de particular; pero si se cambia
la dirección del eje, se notarán algunos fenómenos, á los
que se ha calificado ce incomprensibles y contra las leyes
naturales, lo cual es un absurdo.
En la figura vemos al giroscopio, cuyo eje de rotación se
halla. en un plano horizontal, y que, estando apoyado ~olamente por una de las extremidades del eje, en lugar de
~

FIGURA

2.

Trompo en el que el punto de apoyo coincide con el centro de
gravedad.-P, impulso de tracción aplicado al eje de rotación.-M,
flecha que indica la dirección en que es obedecido el impulso.
una masa d e forma regular, repartida simétricamente aire·
dedor de un eje, y supongamos ese trompo bailando so·
bre cualquiera superficie. Seguramente que á todo el mundo le parecerá lo más sencillo que esa masa uniforme, y
repartida simétricamente con relación á su eje, gire por un
tiempo más ó menos largo, en relación con el impulso recibido por la cuerda que se desenrolló de su punta. Pero
consideremos el baile de este trompo, visto desde una
estrella, y en este caso la cuestión se complica; para la estrella no se trata sólo de un trompo bailando sobre una
superficie fija, sino el mismo trompo bailando sobre una
superficie que participa del movimienfo de la tierra, y ésta
es precisamente una de las pruebas más hermosas del mo·
vimiento de nuestro planeta.

***

º1:

6

327

FIGURA r.

El giroscopio girando en un plano sensiblemente horizontal.-La
trayectoria aparente del extremo libre del eje está representada
por el circulo de puntos.
caer, sigue &lt;bailando&gt;, y al mismo tiempo que el disco gira
alrededor del repetido eje, el aparato todo gira en un plano horizontal alrededor del punto de apoyo.

*
*.
Esto, que es lo que parece inexp~icable para la may~ría
y que ha sido objeto de controversia durante muchos anos,
no es más que una aplicación de la más sencilla de las leyes mecánicas: la de. la inercia, q~e. dice que un cuerpo ~o
puede modificar un impulso recibido, y, por lo tanto, tiene que moverse de acuerdo con él, mientras no haya in·
fluencia exterior que lo modifique.
Para ver cómo se puede relacionar esta sencillísima ley
con un fenómeno que parece tan complicado, y que ha si·
do declarado inexplicable por varios matemáticos, vamos
á relacionarlo con fenómenos que son tan complicados como él, y que, sin embargo, todo el mun~o com~rende. .
Supongamos un trompo de la forma mas comun, es decir,

Para estudiar más fácilmente el movimiento del giroscopio, lo r~duciremos á su tipo más sencillo: un trompo cuyo punto de apoyo coincide con su centro de gravedad, y
que, por lo tanto, está libre de la acción de la pesantez,
trompo que está representado por la figura número dos. Si
hacemos girar éste de manera que su eje se conserve vertical, no notaremos nada de anormal; pero si tratamos de
ejercer, ya sea una presión ó una tracción en un punto de
la parte superior del eje, veremos que el trompo parece
oponer una resistencia á este impulso, y que en vez de inclinarse en la dirección de él, lo hace en una dirección que
forma un ángulo recto con ella; este fenómeno es en el que
reside el secreto del movimiento del giroscopio, y es el que
hay que explicar.
La explicación la vamos á transcribir de un hermoso artículo sobre el asunto, escrito por Mr. Webster, profesor de
física en la Universidad de Clark en Worcester, Massachussets.

*••
Para simplificar la explicación, supongamos el eje de un
gran giroscopio colocado en el plano del Ecuador terrestre, figu~a número 3, y la rueda principal de éste, girando
de ~ur a Norte, en la parte anterior de la figura, y de Norte a Snr en el lado opuesto. El globo gira de Oeste á Este
como lo indica la flecha horizontal. Supongamos un punt~
d~ la ~~eda que s~ halle. en el Ecuador, P; este punto estara sohc1tado al mismo tiempo por el movimiento de rotación de la rueda en el sentido vertical, y el de rotación del
globo en el sentido horizontal, el cual alcanza su mayor
velocidad precisamente en el Ecuador; al ascender este
punto, el impulso que lo hace tender hacia el Este es neutralizado por la rigidez de la rueda; pero la acción de ese
impulso se hace sentir tanto más cuanto más lejos del
Ecuador se halla el citado punto, hasta llegar ásu máximo
en el polo. Lo contrario exactamente sucede con cualquie;
punto que se halle al S.ir del Ecuador: mientras más se
acercan á éste vau ganando en impulso hacia el Este, y,
por ~o tanto, ejercen una tracción hacia el Oeste, la que es
máxima en el polo Sur; como exactamente lo mismo sucede en la mitad posterior de la figura, tenemos que la parte

,

�EL MUNDO ILUSTRADO

328

329

EL MUNDO ILUSTRADO

Después de un rato, no muy largo, empezó á ver varias
visiones; pero·entre ellas una que se destacaba con mayor
precisión que las otras, se fijó en ella, y después de algunos trabajos, vió que representaba un conjunto de diez diamantes, piedras preciosas; la carta que habían guardado
sus amigos era la que en la baraja americana se llama diez
de diamantes.

Ñ

***

E

s
FIGURA 3.

Esquema imaginativo para explicar la propiedad fundamental
del giroscopio.-Véase el texto.
superior del disco tiende á caer hacia la derecha, mientras
que la parte inferior tiende á levantarse hacia la izquierda· de aquí que la parte izquierda del eje se vea solicita·
da' por un impulso hacia arriba, que es lo que se trataba de
demostrar, con lo cual se prueba que el movimiento del
giroscopio no es más que una aplicación del principio de
que un cuerpo que ha recibido un impulso tiende á cami·
nar en línea recta c&lt;&gt;n una velocidad uniforme.

•
••
Para terminar haremos notar que la extremidad libre del
eje del giroscopio no camina en un plano horizontal, como
parece á la simple vista¡ solicitado por dos fuerzas diferentes, una de las cu~les varía de intensidad, su movimiento es irreóular y esta representado por las curvas que se
ven en 1a\gura 4. curvas que fueron obtenidas de fotografía directa, colocando una luz eléctrica en la extremidad
del eje del giroscopio. Al movimiento que d_e~cr~be una
trayectoria de esta natur_aleza se .le llama. mov1m1ento de
nutación, que es el que hene el eie de la tierra.
Es de actualidad en estos momentos el estudio del movimiento del giroscopio, porque su~ excepcionales y al parecer maravillosas condiciones de equilibrio están siendo
aprovechadas para multitud de usos¡ como nivel de superficies planas está dando mu y buenos resultados, lo mismo que como brújula; pero donde la aplicación es más notable y más provechosa, es en el ferrocarril de un solo riel;
por carecer de espacio ahora no nos ocupamos de esta preciosa aplicación del giroscopio; pero lo haremos en artículo aparte con la atención que merece el asunto.

Cita el autor otros casos de influencia personal, tan hermosos como el anterior, y para terminar cita algunos en
que figuran personas que han muerto y que son los que
más ardientemente invocan los espiritistas como base de
sus teorías.
En el caso de personas vivas, seguramente que nadie se
atreverá á negar que se trata de influencia personal, pues
aunque nadie ha llegado á conocer el mecanismo de esa influencia, la mejor prueba de que existe es que los fenóme·
nos telepáticos se pueden producir á voluntad, lo cual no
podría ser si no dependieran de la personalidad que los
provoca¡ luego la influencia existe, se puede ejercer á voluntad, y sólo se necesita un estado que pudiéramos llamar
de &lt;nerviosidad» para que estos fenómenos se produzcan;
no hay que olvidar que este estado de&lt;nerviosidad»puede
ser provocado en el sujeto, ya sea por su propia voluntad,
ya por medios exteriores, tales como el sueño hipnótico ó
el sueño natural¡ así es que, en el caso de visión de una
persona viva, no hay absolutamente necesidad de recurrir
á los espíritus para su explicación.

***
En el caso de aparición de muertos, tampoco se necesita
de la supervivencia del &lt;aparecido» para explicar su aparición; seguramente que la persona que pide la aparición
conoce al &lt;evocado», ya sea personalmente ó por referencias y ejerciendo su influencia sobre el sujeto ó medium á
quien previamente se ha puesto en estado de recibirla, h¡ce
que e~ evocado se vea tal como él se lo ha representado; y
la me1or prueba de esto es que siempre la visión del evo·
cado corresponde con la idea que de él tiene formada el
evocador, por más que muchas veces no esté de acuerdo
con los rasgos que la historia da al personaje evocado.

La Telepatía Frente al Espiritismo
FIGURA 4.
El profesor H. Aldington Bruce acaba de escribir un
hermoso trabajo, en el que prueba que todos los fenómenos
que se quieren explicar por medio de la existencia de los
espíritus y la supervivencia del individuo espiritual des ·
pués de su muerte corporal, se basan en la telepatía y pue·
den ser explicados por ella sin necesidad de recurrir á las
teorías espíritas, sino haciendo uso solamente de los fenómenos comprobados de la influencia personal.
Cita el autor de la obra infinidad de casos de influencia
personal ya sea ejercida sobre otras personas ó recibida de
ellas á v~luntad. De este segundo caso cita un ejemplo que
es muy hermoso y que vamos á reproducir: Mr. Thomas
Jay Hudscin, uno de los estudia_ntes m~s dedic~dos á la
telepatía, quiso someterse á la 1nfluenc1a de varios de sus
amigos, que se hallaban de visita en su ca~a, y les pidió
que colocaran sobre la mesa una carta de Juego conocida
de todos menos de él, y que pensaran en ella tratando de
concentrar todos sus pensamientos en ella sin sufrir distracciones. El experimentador se vendó los ojos y procuró
no pensar en nada más que en su deseo de conocer la car·
ta en cuestión,

Trayectoria descrita por el extremo libre del eje del giroscopio.
Movimiento de nutación.
En el .cas~ de mensajes escritos se puede aplicar la mis·
ma explicación, pues seguramente que hay alguien en el
mundo que conoce el contenido del mensaje que se trata
de obtener, y como la influencia telepática todavía no tiene
limitado m campo de acci_ón á ninguna parte del mundo,
el fenómeno se puede hacer infinitamente extenso mientras
no haya algo que pruebe lo contrario; de esta manera la in·
fluencia sobre el sujeto puede ejercerse desde cualquiera
parte de la tierra¡ esto haciendo á un lado los casos de
fraude, á los que son muy afectos los que predican fanáticamente un principio.

a

Novela por J. Berfde Turíque
Traducida especialmente para "El Mundo Ilustrado"
(CONTINUA)

horas en París, y le preguntaba si podría recibirlo:al:(día
siguiente á almorzar.
Ricardo, para garrapatear inmediatamente una respuesta
afirmativa, fué á sentarse al escritorio.
- iToma! ni una gota de tinta-dijo al ver que su pluma, sumergida por dos veces al fonélo delrecipiente ni si'
quiera estaba húmeda.
Un tanto sorprendido, buscó entonces en el mismo escritorio otro tintero lleno; aquel que Lucy había debido usar poco antes para hacer las cuentas. No lo encon·
.
tró.
,
Aquello era cada vez menos explicable.
Se levantó y llamó á la doncella.
-!,Hay tinta?-le preguntó.
-Sí, señor. La señora me ordenó justamente ayer que la
comprara. Todavía no está destapada la botella.
Ricardo le dió el tintero.
-¿Me haría usted favor de poner una poca?
-Inmediatamente, señor.
Ya la doncella, llevando el tintero, había casi franqueado la puerta, cuando Ricardo la detuvo ante una idea que
surgió en él.
-¿Pero dónde está el tintero de la señora?
Rosina, ligeramente sorprendida, se volvió.
-Pues este es, señor.
-Pero-dijo Ricardo-no hay nada dentro, y si la señora
hubiera querido escribir ..... .
La doncella no pudo evitar sonreír ante la candidez de
aquella observación.
-Si la señora hubiera querido escribir, habría hecho
como el señor. Me habría llamado para llenar el tintero.
-Es justo-concluyó Ricardo-que tuvo que confesar
que aquella muchacha era la lógica misma.
De todo esto resultaba claramente que Lucy no había tocado una pluma.
Ricardo regresó al escritorio y miró atentamente las hojas de papel, regadas encima. Sobre un montón de facturas
se encontraba una que él ya había visto antes de marcharse, porque era u~~ cuenta. del tapicero, bastante fuerte, que
le llamó la atenc1on. Ev1aentemente, ninguuo de esos papeles había sido tocado.
VI
Entonces, ¿qué necesidad había tenido Lucy al hacer va·
ciar la canastilla?
Ricardo, en ese momento, sintió que sus sienes latían con
Ricardo, descontento, se paseaba á lo largo de la pieza. fuerza.
Sin poner todavía en duda la sinceridad de Lucy, enconLa doncella regresó y colocó el tintero lleno en el escritorió.
traba, sin embargo, que su actitud era extraña.
-Aquí está, señor.
Mas se esforzó para quitar de su espíritu esa preocupaRicardo le dió las gracias, inclinando la cabeza. Luego
ción.
Quizás, en algunos instantes, su esposa volvería al es- la llamó d e nuevo:
-¡Ah! Dígame usted, Rosina-dijo con un tono que se
tado normal, y el ir juntos á la ópera en la noche sería un feliz derivativo para los nervios un poco tensos esforzaba en hacer aparecer como el más natural del
mundo- cuide usted de que nunca falte tinta en este tinde Lucy.
En ese momento, Ricardo recordó que al salir había en- tero.
-Está bien, señor.
contrado en la portería una carta de Emmanuel Leroy. Su
- Cuide usted lo mismo d~ vaciar .esta canastilla .... No
prefecto, llamado en el mismo día por el ministerio del
interior, anunciaba á su amigo'.que pasaría cuarenta y ocho espere usted á que la señora· se lo ordene . .• .

Sin embargo, él insistió.
- iQué importa! Al fin ya has hecho las sumas.
-Las dejé á medio hacer. Estaban muy difíciles, ya te
lo dije.
Ricardo, á su vez, comenzaba á impacientarse.
De cualquier modo, esa actitud de Lucy le parecía menos
y menos' clara.
Maquinalmente pasaba su vista por los papeles que había en el escritorio, cuando una tarjeta de visita l e llamó
particularmente la atención.
- ¿Qué es esto? ¿Quién es la señora Nerville?
Si Lucy se hubiera atrevido, habría apoyado su mano
contra su corazón para comprimir sus latidos.
-No lo sé.
-¿No sabes quién es la señora Nerville?
Era tiempo aún de que Lucy confesara todo á su esposo.
Por la segunda vez, desde el principio de la conversación,
estuvo á punto de hacerlo, olvidando completamente á
Máximo en ese momento. Pero lo que la detuvo, sobre to·
do, fué una especie de falso amor propio. Le habría sido
necesario confesar que acababa de mentir, puesto que la
señora Nerville no era otra que Teresa y acababa de recibirla.
-No-dijo. Ese nombre nada me recuerda .... tal vez
alguno de los comerciantes con quienes tratamos.
-Debe ser un comerciante lujoso-replicó Ricardo,puesto que en la tarjeta se señala un día de recepción.
Acababa, en efecto, de leer en la tarjeta: &lt;el segundo y el
tercer martes, desde las cuatro».
Lucy se atrevió:
- .... A menos que no sea una amiga de mamá. Sabes que
con frecuencia viene á instalarse aquí para contestar su
correspondencia.
Pero se sentía desfallecer .... A toda costa se necesitaba
cortar la conversación.
Felizmente recordó que su modista la esperaba desde ha·
cía un rato.

�330

,:¡
I·

1

EL MUNDO ILUSTRADO

convertirse (tenía de ello el presentimiento) en el cuerpo
del delito de su desgracia.
Y aunque una voz interior le aconsejaba desgarrarla y no
llevar más lejos su sospecha, una fuerza más poderosa que
su voluntad y que su razón le arrastraba á aclarar el misterio.
Allí1 cerca junto al teléfono, se encontraba con el anua·
rio el &lt;Tod~ París». Fehrilmente lo hojeó. Leyó: &lt;Ernesto
Nerville. Miembro del Consejo de Estado y esposa, nacida
en Tillier, Avenida Frienland, 28&gt;.
&lt;Nacida en Tillier». Sí, allí estaba la clave.
Volvió á cerrar el volumen, y luego, inmóvil, reflexionó
durante algunos momentos.
•
.. ,
-Vamos-dijo, una vez que hubo tomado su dec1S1on;en todo caso ya tuve en mi vida G,inco .meses de fel,icidad
completa! Sería injusto de mi parte que1arme; todav1a puedo contarme entre los privilegiados.
Tocó el timbre y pidió un vaso de agua.
La doncella trajo la bandeja, la puso en la mesa y se
retiró.
Pero tras ella, sin que lo advirtiera, Ricardo dejó caer
la tarjeta de visita que había guardado en su mano.
.
-Vea usted, hija mía-dijo en el momento en que Ros1na iba á salir:-acaba usted de dejar caer algo.;
Rosina se inclinó inmediatamente, recogió la tarjeta y
la leyó.
-No fuí yo, señor. Debe haber sido la señora cuando le
anuncié esta visita, hace un momento.
Era todo lo que Ricardo quería saber.
-¡Ab, bien!-dijo con tono muy natural, como si estuviera al corriente.
Luego, una vez solo, reflexionó de nuevo.
¿De qué asunto habría podido hablar Teresa á Lucy para
turbarla hasta el punto de que se creyese obligada á ocultar su visita? ¿Sin duda las dos mujeres habían hablado
juntas del pasado'/ ¿De Máximo Tillier? ¿Acaso este joven
habría intentado, por intermedio de su hermana, volver á
verá aquella á quien amaba en otro tiempo? ...... ámenos
La doncella [y esto era lo que Rosina esperaba] vióen que no hubiese venido él también ....
esta indicación una especie de reproche disfrazado y traRosina volvió á entrar para recoger la bandeja.
tó de defenderse al momento.
-¡Ah! dígame usted, Rosina-preguntó Ricardo con in- ¡Oh señor! la señora no ha tenido que decírmelo ja- diferencia-esperaba un paquete que un señor debía traermás. Po~ otra parte, desde que estoy al servicio del señor me esta tarde, el señor Máximo Tillier.
y la señora no he visto nunca un solo papel en est~ caLa respuesta no se hizo esperar.
nastilla. Hasta me he llegado á preguntar para qué sir.ve.
-Sin duda lo entregó directamente á la señora, hace un
-Bueno bueno-dijo Ricardo, que una vez que Ros1na momento, cuando vino. ¿Quiere 11sted que le pregunte á la
salió y ce;ró la puerta, se puso á pasear agitadamente.
señora?
-¡Imposible comprender nada, pensaba!
- No, no-respondió Ricardo-yo mismo lo reclamaré.
Se preguntó primero si Lucy, al hacerle creer que se ha- Por lo demás, no tiene importancia.
bía ocupado de hacer las c~ent~s ó des~ac_har su co~resE indicó á la doncella que no la necesitaba ya.
pondencia no había obedecido a un senhm1ento puenl, es
¡Vamos! ¡Todo estaba claro! Máximo quería recobrará
cierto é i~digno de ella; pero que, en rigor, podía expli· Lucy . . .. ahor~ que no estaba obligado á casarse con ella.
carse 'e1 temor de que su marido bromeara llamándola pe- ¿Pero cómo lo había recibido ella? lQné le había responrezosa. Después de haber anunciado que iba á entregar· dido? ¿Qué pensaba, en fin?
se á una tarea formidable, podía, en efecto, serle desQue ella se hubiese visto obligada á ocultar esta visita á
agradable confesar que no había teni~o el valor de, em· su esposo, si .... esto podría explicarse todavía si se sentía
prenderla. Pero, inmediatamente, Ricardo rechazo esa segura de sí misma, si había despedido á ese hombre quitándole toda esperanza. Pero era lo que Ricardo quería saidea.
¿Cómo es que Lucy, habitua~~ á ~ncontrar _en su marido ber. ¡Sí, era necesario que lo supiera á toda costa!
una admiración, una aprobac1on s1emp~e d1spues~a, una
Había reanudado sus pasos en la pieza con la mirada fija,
complacencia incansable á todos sus caprichos, hubiera po- la frente contraída, dominado por la preocupación que le
dide tener temor de confesarle que no se había oc~padode perseguía, imaginándose ya interrogatorios bruscos, como
nada? Y aún admitiendo ese temor, ¿~ra un ~ohvo sufi- triquiñuelas en las cuales Lucy caería de momento.
ciente para mentir'l Porque Lucylehab1a menhdo. De esto
Así es que no oyó cuando se abrió la puerta.
no le era posible dudar.
Desde hacía un momento, Emmanuel había entrado y
Ricardo detuvo por un segundo su mirada tormento- sorprendido contemplaba en silencio á su amigo.
sa en el salón, y fué á caer como un perro de presa sobre
-Y bien-dijo de repente-si fuésemos un año más jó)a tarjeta que había tenido en sus manos un momento antes. venes, me diría: &lt;He aquí al señor procurador de la Repú·
Volvió á leer: "Señora Nerville, el segundo y tercer mar- blica que se dispone á seguir una nueva p~ta&gt;.
tes ..... ,"
Ricardo se estremeció.
Lucy le había dicho que no conocía á esta señora ~er- ¡Toma! ¡Cómo! ¿Estabas allí?
Emmanuel parecía estar mu y contento.
ville. ¿y si la conociera? Puesto qll:e había me~hdo
una cosa ¿por qué no había de mentir en la otral En
- Sí, qu1:.rido amigo¡ ¡una gran noticia! No quise esperar
~~ro tiemp~, cuando era p~ocurador, Ric~rdo había vi~to hasta mañana para anunciártela. ¡Esta vez está hecho! Mi
mujeres atacadas de la mama de la mentira, que menhan nombramiento de Prefecto aparecerá mañana en el Oficial.
Ricardo, mal arrancado aún á la idea que le perseguía,
por nada, por gusto.
Con ademán brusco arrojó la tarjeta sobre el escri- no pudo responder á esta comunicación sino por un &lt;iAh!&gt;
vago y vana!.
torio.
p
t t '
-Gracias por tus felicitaciones, viejo ... ¡Esto siempre
- ¡Vamos! ¡Vamos! ¡Me vuelvo loco.1 or una on en.as~mejante voy á ponerme á dudar de lo que hay para m1 mas causa placer!
-Vamos, Emmanuel-dijo Duroc sonriendo con aire
.
caro en el mundo.
distraído,
y volvió á pasearse en la p1e'za.
.
Su amigo vino á él y le miró en los ojos.
Pero luego se detuvo ot5a vez y volvió á tomar la cartu-Ricardo, tú tienes algo.
.
da'ndole vueltas y mas vueltas entre sus dedos.
11na,
,
, d
t·g
A pesar suyo se senha pose1do e nuevo por su a.n .1 u~
( Continuará.)
oficio. Esa tarjeta . que palpaba, que olfateaba casi, iba a

331

EL MUNDO ILUSTRADO

y de sus ojos resbalaba el llanto,
y;era ruda y terrible su agonía,
y:noraba,!y;lloraba ....
¡Mientras tanto,
el;niño!á:su~juguete sonreía!. ...
ALBERTO HERRERA,

¡ETERNA HISTORIA!. ...

*

EL VERSO
Para "El Mundo Ilustrado. "
La enferma se moría ....
Torpemente
S'l mano acariciaba la cabeza
del pequeñín y pálido inocente,
que sin dolor, sin llanto, sin tristeza,
la veía morir indiferente.
Mientras que sin pensarlo, el pobre niño
destrozaba un muñeco de vil trapo,
un Arlequín pringoso y sin aliño,
más que Arlequín, guiñapo;
la enferma en la garganta ya sentía
el estertor-presagio de al(onía;pero serena, y abnegada, y fuerte,
luchaba con la Muerte,
porque la pobre madre comprendía
que al emprender su viaje á lo ignorado,
tenía que dejar abandonado,
en manos impiadosas, por extrañas,
á aquel niño tan rubio y sonros..do,
¡hijo de sus entrañas!
Por eso, despreciando sus dolores
lúgubres, torturantes, punzadores,
sin medir los excesos
de aquel terrible y angustioso frío
que hacía estremecer hasta sus huesos,
clamaba la infeliz:
-¡Dulce Dios mío!
¿Por qué destruye tu divina mano
á este pobre gusano? ....
I Apiádate, Señor, de mi tortura,
pase de mí este cáliz de amargura ... .
¡Detén tu voluntad; morir no quiero!
¿Qué será de mi hijo si yo muero?
Solo y abandonado, su inocencia
no hallará nunca protector, ni amigo,
que los huérfanos van por la existencia,
sin amor, y sin pan, y sin'abrigo! ....
Pero en vano la enferma, en su desvelo,
hasta el Señor del cielo
levantaba su queja dolorosa,
que la Muerte, la Muerte
llegaba, torva y fuerte,
á romper la cadena de cariño
formada por la vieja pesarosa
y por el rubio y sonrosado niño .. , ,
¡Oh, cuán horrible y pavorosa escena!
¡Qué infinito dolor; qué horrible pena!
Al mirar la infeliz que lo imposible
se alzaba, hosco y terrible,
mostrándole, con gesto imperturbable,
el hasta aquí, que marca lo inmutable:
con un mortal espanto,
loca ya de aflicción se revolvía,

Es el verso lo mismo que las ascuas latentes,
que la trémula llama de la hoguera briosa,
donde crujen los tallos con ingenua alegría
y se erizan de lenguas retorcidas y locas.
Es el verso el espíritu que palpita abrasado
por corriente de fuego de regiones ignotas,
y su arder huele á selva, huele á orégano arisco,
huele á pino y á sándalo, huele á cedro y á gloria,
Cual destila sus gomas el almendro nevado,
cual destila sus mieles la colmena cantora,
cual destila el azúcar el sagrario del fruto,
aromático el verso de la lira rebosa.
Es retama hecha música su ardorosa cadencia,
es incienso quemado que difunde sus ondas,
y lo dulce del fruto donde el pájaro pica
que derrama su almíbar en la rama gloriosa.
Congelad os espíritus: acercad á los versos
vuestras manos convulsas¡ acercad vuestras ropas
por la escarcha tupidas, que las lenguas de lumbre
hechas cálidos ritmos revibrando se enroscan.
Y vosotros, poetas, arrojad vuestros himnos
á la hoguera impoluta como á un ara armoniosa;
abrasad vuestra carne para darla hecha verso
y los labios ansiosos de ideal se la coman.
Se la coman voraces hecha pan de armonía,
donde tiembla la gracia que perdura y remoza,
se la coman gozosos como vida del cielo
y alimento sublime de virtud milagrosa.
Comulgar con el ritmo, es beber en un cáliz;
y es labrar verso á verso la silábica forma,
ertregarse hecho llama, hecho vino, hecho espigas,
hecho luz, hecho música, y hecho Dios en la estrofa.
SALVADOR RUEDA,

*

Pensamiento
A bañarse en la gota de rocío
Que halla en las flores vacilante cuna,
En las noches de estío
Desciende el rayo de la blanca luna.
Así en las horas de ventura y calma,
Y dulce desvarío,
Hay en mi alma una gota de tu alma "
Donde se baña el pensamiento mío',
• RAFAEL~DELGADO-. •.

�332

J!L MUNDO ILUSTRADO

DESDE LA PLAYA

NEMA ESCARLATA

A Salvador Ramos,

Naufragó el sol en Ocaso¡
en el espacio la luna
va caminando cual una
visión de intangible paso.
El cielo, como de raso,
refléjase en la laguna
y juguetona é importuna
la brisa corre al acaso.
En el muelle, soñadores
se aduermen los pescadores
pensando en playa remota.

JJ

Y, como blanca ilusión,
se aleja una embarcación
semejando una gaviota .....
JosÉ RuBÉN RoMERo.
Sahuayo, 1909

*

EL JOYERO ANTIGUO
Con arte insigne y sin igual maestría
mejor que Ruiz y Becerril y Arfeo
un asa, grabo un camafeo '
cincelo
,
y se engastar bi:illante pedrería.

.

Sobre el metal que al iris desafía
siempre labré-pecaminoso empleoen v~z de un santo y místico trofeo,
al Cisne y Leda, á Baco en una orgía.
Damasquinando estoques y puñales,
por el orgullo de obras infernales
puse en peligro mi futura suerte¡
~or eso al ver que la vejez me agobia
quiero, cual Juan, el preste de Segovia
cincelando un copón hallar la muerte!'
JosÉ MARÍA l&gt;E HEREDIA.

De la sombría nave bajo el dulce sosiego,
rezabas, hacia el Cristo levantados los ojos¡
como en nubes de aromas, en tu amoroso ruego
se alzaban y perdían. tus lúgubres enojos ..... .
Dejaron de moverse tus labios siempre rojos,
tus labios escarlata, tus labios como el fu~go,
cuando de la penumbra, donde oraba de hinojos
iiguióse la figura de un viejecito lego.
'
Te alzaste presurosa, le hablaste dulcemente,
Y al concluir, doblóse tu inmaculada frente,
porque besar quisiste la diestra del anciano,

Y pareció tu labio, fresco y encarnad.no,
so?re las palideces de aquella exangüe mano,
ro¡o nema de lacre sobre de un pergamino.

•

ALBERTO HERRERA.

EN FEBRERO
Vas ~e prisa, con pasos pequeños,
cual vivaz codorniz que se aleja:
tus graciosos choclitos sedeños
van cantando una copla ya vieja.
En tu falda, de tintes risueños,
un pecado gentil se refleja;
al alzarla, descubres ensueños
que no ver la moral aconseja.
Sopla el aire, locuaz te acaricia
con un beso que acusa malicia,
y parece que ríe atrevido
con risilla burlona y coqueta,
al untar el ligero vestido
á tus curvas de airosa griseta.

LA ESPADA DEL VIRREY

LA VIEJA

Cuando el Virrey bajó la última grada
del palacio, risueño en su decoro
de su espada oprimió la cruz de ~ro
volvióse y dijo adiós con la mirada.'

Petrarca ya un altar no le inaugura:
ya Dante no la sueña ideal tesoro;
El Tasso no la esculpe en versos de oro·
Byron no aspira el don de su ternura. '

La espada del Virrey era una espada
que probó en otra edad sangre de moro
desde su fina punta hasta el tesoro
'
de esa su empuñadura cincelada ...

iPobre mujer! El sol de su hermosura
brilló en su edad azul como un meteoro
y de una diosa en el senil desdoro
veis hoy grotesca la silueta oscura!

Sú?ito, ante el Virrey, llega un anciano:
movió de su piedad el noble instinto
y una limosna le rogó, no en vano:

Pero si, al mundo, hilaridad inspiran
labios sin. perlas en su faz rugosa,
amantes hene: como á un dios la miran.

el que pobre bajó desde esa altura
quebró el acero que llevaba al cinto'
¡para poderle dar la empuñadura!

Y yo os daría la beldad más vana
de rnbias trenzas, con la tez de rosa:
por un cabello de mi madre anciana.

JosÉ SANTOS CHOCANO.

no

¡MARCA, MARCA BOLETERO!

Para ''El Mundo Ilustrado "

ALBERTO HERRERA,

(TRADICION LIMENA)

EL MUNDO ILUSTRA

CARLOS A. SALAVERRY.

CUENTO DE MARK TWAIN
Pido al lector que ponga sus ojos sobre los siguientes
versos y que me diga si es posible encontrar en ellos algún
carácter pernicioso:

33~

Suspiré tristemente y respondí: «Buen amigo bole!t ro,
marca, marca al pasajero un boleto azul ó rosa&gt;.
.
El n.verendo M. me víó de pies á cabeza, con un aire
grave, y luego ~ñadió: Mark, esto me. extraña: las p~labras
que acabáis de pronunciar son las mismas q.ue repeh~ d~sde que subimos al tren; no les encuentro nmguna . s~gmfi·
cación especial, y, sin embargo, cuando las pro.nunc1á1s, experimento una sensación penosa. «Buen amigo boletero:
marca, marca .... :!&gt; ¿Cómo sigue eso?
Continué al punto los versos y recité la tirada completa,
El rostro de mi amigo se iluminó:

Buen amigo boletero:
marca, marca al pasajero
un boleto azul ó rosa¡
dile, dile alguna cosa
muy galana y muy graciosa
mientras cuentas el dinero.
(En coro):
Marca, marca boletero
1in boleto al pasajero!
. Hace alg~n tie~po me encontré estos versos en un periódico¡ los lei dos o tres veces y esto fué bastante para que
tomaran posesión de mi cerebro. Durante el tiempo de mi
desayuno, su cadencia se repitió en mi mente, de tal modo,
que al fin del almuerzo, cuando doblé mi servilleta me
sentí in,capaz de saber si había almorzado ó no. La víspera
me ~a)na traza~o ya el plan para mi trabajo de aquel día:
escribir un capitulo dramático de la novela que estaba haciendo.
Me fuí á mi casa con objeto de sentarme tranquilamente
á e~cribir mi tragedia; tomé la pluma; pero mi espíritu, obsesionado, repitió como un, estribillo: «¡Marca, marca boletero un boleto al pasajero:!&gt;. Luché con todas mis fuerzas
durante una hora; mas fué tiempo perdido. ,iDilz, dile alguna cosa muy galana y muy graciosa:1&gt;-estos versos repiqueteaban en mis oídos, sin tregua, obsesionantes.
Aquella fué para mí una tarde perdida; lo comprendí
después. Renuncié á mi trabajo y tomé la resolución de salí~ á ~ar un paseo; mas una vez sobre la banqueta, noté que
mis pies marcaban la cadencia de los malditos versos. Procnré entonces caminar más despacio; pero el ritmo de los
versos se acomodaba siempre á mis pasos y me seguía con
una obstinación endiablada.
Desesperado, volví á mi casa; inútil es decir que todo el
día tuve sobre mí esa obsesión. Maquinalmente me senté á
la mesa y comí sin darme cuenta de ello. Un violento dolor
de cabeza me clavó la garra y me obligó á meterme en el
lecho;_ allí, dando vueltas como un poseítlo repetía los versos mientras me apretaba la cabeza con las manos. A media
noche, casi loco, me levanté é intenté leer algo; mas entre
rooglón y renglón me parecía ver: &lt;un boleto azul 6 rosa .... &gt; Aún no salía el sol cuando me levanté y me lancé
á la calle repitiendo siempre la frase idiota: «Marca, marca
boletero un boleto al pasajero&gt;.
pos días después, un sábado por la mañana, me levanté
mas muerto que vivo y salí; iba á buscará un amigo mío,
el_ ~everendo M., á quien había dado cita para llevarlo á
VISltar la torre de Talcot, á diez millas de distancia. Mi
amigo me miró sin dirigirme la menor pregunta. Partimos
los dos. Siguiendo su costumbre M. me habló como un mo·
lino de viento. Yo no le re~pondía porque no le entendía
nada. Al cabo de una milla, M. me preguntó:
-Mark, ¿,tenéis alguna pena? Me parecéis terriblemente
abatido. Vais distraído .... !Vamos! decid qué os pasa.
Con un aire lúgubre, sin entusiasmo, le respondí: ,imarca,
marca boletero un boleto azul ó rosa&gt;.
Mi amigo me miró con extrañeza, y muy perplejo añadió:
-No sé lo que queréis decir, Mark. No me parece que
vuestra respuesta sea triste, y, sin embargo, el tono con que
acabáis de pronunciar esas frases y el sonido patético de
vuestra voz, me hieren penosamente. Decid, ¿qué tenéis?
Casi no entendí sus palabras absorbido por mi estribill'? 'ídile, dile alguna cosa muy galana y muy graciosa
mientras cuentas el dinero:!&gt;.
Ignoro lo que pasó durante las nueve millas restantes.
Sin embargo, hubo un momento en que M., poniendo sus
manos en mis hombros, exclamó:
-iOh, Mark! Des¡:ertad, despertad, os lo ruego, no soñéis
tnás; hemos llegado al fin del viaje, amigo mío. Yo he hablado como una cotorra durante todo el paseo sin obtener
una sola respuesta; mirad ese magnífico paisaje de otoño.
Vos que habtis viajado, podréis hacer comparaciones. Vea·
mos, lqué pensáis de esta perspectiva?

-¡Qué agradable, Y, extraña .consonancia!.-me r;spcn·
dió;-parece una mus1ca; ¡qué ntmo tan bomto! Creia haber atrapado la cadencia¡ pero no, se me escapa .... á ver,
á ver, ¿queréis repetir esos versos una vez más? Creo que
eso será bastante para aprendérmelos de memoria.
Se los recité. M. los repitió, le corregí un error que tuvo
en ellos, volvió á decirlos y por esta vez salió ya bien la
recitación entera. En ese momento me pareció que quitaban de mis espaldas un pesado fardo; mi cerebro ~e sintió
de pronto desembarazado de aquel torturante estribillo, y
probé una profunda sensación de reposo y de bienestar.
Tan ligero sentí mi corazón, que estuve cantando por más
de una hora. Volvíamos ya del viaje. Mi lengua desligada habló y habló sin descanso de cosas agradables; las palabras corrían de mi boca como el a~ua de una fuente. En
el momento de despedirme de mi amigo, le apreté la mano
y le dije:
-iQué hermoso paseo hemos hecho! Pero conste que á la
vuelta de él no me habéis dirigido la palabra. Veamos, ha·
blad, decidme algo.
El reverendo M. arrojó sobre mí una mirada lúgubre,
lanzó un profundo suspiro y articuló maquinalmente:
«Marca, marca boletero un boleto al pasajero:!&gt;.
Sentí una cruel angustia y pensé: «¡Oh, pobre amigo mío!
por esta vez eres ya presa del maldito estribillo&gt;.
No vi al reverendo M. durante dos ó tres días; pero el
martes apareció de nuevo ante mí y se dejó caer como un
fardo sobre un sillón; estaba pálido, abatido, horriblemente deprimido. Levantó hacia mí sus ojos apagados y me
dijo:
-¡Ah, Mark! qué horrible de~cubrimiento he hecho
aprendiéndome esos endiablados versos¡ me han perseguí·
do como una mala sombra día y noche, hora tras hora, dn
tregua alguna. Después que os dejé, he sufrido un calvario. El sábado tomé el tren para Boston; un amigo mío ha·
bía muerto, y la familia me rogaba, por medio de ur. telegrama, que fuese á pronunciar el elogio fúnebre de mi ¡:o·
bre amigo muerto. Me encerré en el gabinete del tren é in·
tenté elaborar el plan de mi discurso; pero me fué ímposi·
ble agregar nada á la primera frase, pues apenas comenzó
el tren á caminar y á dejar oír el monótono ,iclac, clac,
clac», de sus ruedas, vuestros diabólicos versos comenzaron á amartillear mis oídos al compás de aquel ruído. Du·
rante una hora permanecí recostado en el rincón, pronun·
ciando con cada «clac:!&gt; del tren una sílaba de los versos.
Un espantoso dolor de cabeza me partía el cráneo; tuve la
impresión de volverme loco si continuaba un minuto más
sentado en aquel lugar. Me desnudé y me metí en la cama. Ya adivináis lo que se siguió: «Clac .... clac .... clac ..
marca, marca boletero .... clac, clac, clac, un boteto al pa·

�..
.i!L MUNDO ILUSTRADO

334

EL MUNDO ILUSTRA1)ó

FUGACES

'J

I

l

¡¡

El lunes pasado hizo un año justo que murió Tíck-Tack,
el regocijado autor de aquellas Semanas Alegres que, durante tanto tiempo, aparecieron en las columnas de «El Impacíal&gt; de los domingos.
,
.
Yo lo recordé, con amargura, desde el dia anterior; y al
amanecer del lunes, tan pronto como estuvieron en mis
manos los periódicos del día, busqué con ansiedad, en cada
uno de ellos, el artículo que mi inocencia creyó que le sería dedicado, en esa fecha, al festivo y talentoso escritor.
Y ¡oh, decepción! Tan sólo en el diario en que colaboró
por tanto tiempo el delicado cuentista apareció, y eso firmado por una poetisa que no fué amiga de Tick- Tack, el
artículo en recuerdo del hermano muerto, que yo creía firmemente encontrar en todos los periódicos metropolitanos.
¡Cuán profunda tristeza produjo en mi espíritu aquella
frialdad horrible, aquel olvido injustificado! ¿Cómo, aún
no se secaba enteramente la tierra con que fueron cubiertos los restos mortales de Mícr6s, aún resonaban en nuestros
oídos los ditirambos de ocasión, que diarios y revistas dedicaron al ilustre fallecido, y ya el polvo de la indiferencia caía sobre su recuerdo? ¿Para eso había trabajado, tan·
to y tanto, el infatigable luchador? ¿Para eso había consumido su vida y quemado rápidamente su cerebro? ¡,Los miles de lectores que rieron á conciencia con los áticos
chistes de Tíck-Tack, ya lo habían olvidado por completo?
¿Sus compañeros de arte, sus camaradas de periódico, sus
cofrades de letras, no tenían una frase de cariño que dedi·
car al hermano desaparecido? ¿Y las hojas impresas, las
que tantas veces gritan desaforadamente que aman al Arte
y que sienten honda veneración por los artistas, no tenían

sajero .... &gt; Imposible cerrar los ojos. Al llegar á Boston
era ya un loco de atar. No me preguntéis cómo me las
compuse en los funerales. Todos mis intentos ~e pal~bras
graves y solemnes se resolvían en un solo. gnto chillón:
«Buen amigo boletero: marca, marca al pasa1ero un boleto
azul y rosa . ... &gt; Todo mi dis~urso t':1vo el sonsonete, de
los nefastos versos; y en medio de mi locura, me quedo al_l!una lucidez para ver á mis oyentes estupefactos, completamente abismados primero, y después transportados, embriagados, en éxtasis, campaneando estúpidamente sus cabezas para marcar el ritmo de mis palabras. . .
,
Cuando terminé, huí á la sacristía, abrumado: allt me encontré á una vieja tía del difunto que acababa de llegar de
Springfield y que no había podido entrar en la iglesia. Me
dijo sollozando:
.
-iOh! ha partido todo, todo se acabó .... y no he podido verlo antes de morir.
-¡Sí-le dije,-ha partido, ha partido, ha partido.
-iOh! vos le amabais mucho?
-lA quién'?-le pregunté.
-A mi pobre Jorge, á mi pobre sobrino.
.
-Es verdad, es verdad, un boleto azuló rosa, pobre amigo....
.
-Gracias, señor, gracias por esos consuelos; _isu .m':1ert~
me ha hecho sufrir tanto!. ... y decidme: ¿habéis asistido a
sus últimos momentos?
-Sí, no, sí .... ¿momentos de quién?
-De nuestro querido difunto.
-iOh, sí, estuve allí!
-¡Qué consuelo! ¡Repetidme, repetidme sus últimas palabras!
-iAh, sí, él decía... él decía «ma~ca, m~rca bo~etero,
un boleto al pasajero .. . . &gt; ¡Ah! por Dios, s~nora, deJadme,
dejadme; en nomb~e d.e lo. má~ sagrad?, de1adme .aba.ndonado á mi locura, a mi miseria, á mi desesperaci6t1;, &lt;un
boleto azul ó rosa, dile, dile alguna cosa&gt;. ¡Tened pieda~ ANGEL DE CAMPO, «MICRÓS&gt;.
de mí. ... «buen amigo boletero, mientras cuenta~ el dinero!. ... &gt;
..
tampoco un1 palabra que decir en recuerdo del joven esMi amigo me miró entonces desesperadamente y me diJo critor que, en su rapidísima vida, supo dar lustre á la pacon expresión conmovedora:
tria literatura'! ......
-Mark, ¿nada decís? ¿no me dáis la menor esperanza?
¡Amarguísima lección para los artistas que aún viven,
· no podéis dirigirme siquiera una palabra de consuelo? para los que, aún llenos de ilusiones, luchan virilmente
Algo me hace pres.entir que !11'~ lengua está ~ond~nada pa- por conquistar fama y renombre! ¡Malaventurados esfuerzos
ra siempre á repetir ese estribillo macabro. 1Ved. aquí es- los suyos! ¡En vano torturarán su cerebro para producir
tá otra vez: «Marca, marca boletero .... un bol~to . ·... &gt;
, algo grande, para producir algo bueno, para producir algo
Este murmullo se extinguía poco á poco; m1 amigo cayo que merezca la simbólica corona de laurel! El medio en
en un dulce éxtasis que trajo á sus sufrimientos un reposo que trabajan es un me~io deprimente., desconsolador y
reparador.
.
.
mezquino. Sus obras, mientras ellos vivan, serán tasadas
Para preservarlo de u11; lug~r en el a~ilo de l,os altena- en precios irrisorios, y maTÍana, cuando la Muerte los sordos le conduje á una Universidad próxima, yalli pudo des- prenda, esa vida ulterior con que han soñado no durará
cargar el penoso fardo de sus rimas sobre los oídos de los ni siquiera doce meses!. .... •
pobres estudiantes. ¿Qué les pasó á ellos? Prefiero c~l~arEn verdad que los escritores de nuestra patria son unos
me antes que contar el triste resultado de esta ~rasmisión. verdaderos mártires. Privaciones, hambres, miserias en vi'Por qué he escrito este artículo? Con un ob1eto noble da· olvido indiferencia y abandono después de su muerte.
y loable: para advertirte, lector, que si algún dí~ caen tus N¡cesitan 1ser, como son, verdaderos sacerdotes del ideal,
ojos sobre estas rimas despiadadas, procures huir de ellas para proseguir caminando por la engañosa senda que ha?como de la peste.
M
T
elegido¡ necesitan de todo el sacrosanto anhelo qu~ los ant·
ARK WAIN.
ma para no desmayar; necesitan de todo el empuJe de sus

\

'\

335

almas esforzadas para no romper la péñola entre sus manos, y dedicarse á la vida vulgar de las multitudes; necesitan, en suma, de una voluntad inquebrantable y de un
inmenso amor hacia lo bello, para tomar amorosamente la
cuartilla de papel y dejar caer en ella pedazos de alma,
jilones de sentimiento, chispazos de inspiración, para que
una vez producida la obra, sirva mañana para en vol ver
garbanzos!. .... .
¡Oh, mil veces desventurados los escritores de mi patria,
bien saben ya lo que se les espera, la última lección ha
sido profundamente desconsoladora! En vano fué que Tick·
Tack consumara un trabajo formidable; en vano fué que,
domingo á domingo, durante muchos años, arrancara, con
su charla, ligera y juguetona, una alegre carcajada de millares de bocas; en vano fué que con sus delicados cuentos,
cuentos tejidos con brumas de tristezas, despertara los en·
sueños en las almas sensibles; en vano, por fin, que
labor tan aplastante, debilitando día á día su cuerpo débil,

lo condujera quizá á una muerte prematura¡ la indiferencia de propios y extraños, el olvido de amigos y enemigos,
ha sido el premio de sus afanes, ha sido la amarga hoja de
laurel que se ha puesto sobre su sepulcro!. .. .
Pero no: aún hay almas que lo recuerdan, aún hay seres
que dejan caer una lágrima en su losa funeraria, aunque
no hubieran estrechado su diestra, cuando feliz y satisfecho dejaba correr su alegre pluma, vapuleanc;!o ridículas
necedades ó torpes cursilerías ... .
T,ck-Tack no ha muerto en la horrible muerte del olvido: su recuerdo vi ve aún en muchos corazones que lo admiraron, y ante la tumba del escritor, escasa tal vez de
ofreudas á su talento, exclaman enteramente convencidos:
«No importa esa fría soledad; murió como mueren todos
nuestros ;irtistas: dichoso porque supo cumplir con el deber que se había impuesto: rendir culto á la Belleza por la
Belleza misma! ... . . .
IVAN.

La antigua junta directiva de los fe ri;ocarriles nacionales de México, que
se hallaba compuesta de siete miem·
bros, ha sido aumentada hasta veintiún directores. El traspaso á dicha compañía del ferrocarril Central mexicano y del ferrocarril Nacional de México, motivó tal aumento, dado que la amplitud de los
asuntos que de hoy en adelante habrán de tratarse requieren mayor número de miembros que integren la susodicha
junta.
Esta componfase primitivamente de los señores licenciado don Joaquín D. Casasús, licenciado don Pablo Macedo,
ingeniero don Gabriel Mancera, don Luis Elguero, don
Guillermo de Landa y Escandón, don Manuel de Zamacona é lnclán y don Ricardo Honey, residentes en México.
Y se ha adicionado, hasta alcanzar un total de veintiún
miembros, con los señores licenciado don José I ves Liman·
tour, don Eduardo N. Brown, don Julio M. Limantour, don
Samuel Felton y don León Signoret, residentes también en
esta ciudad, y los señores William H. Nichols, Ernesto
Thalmann, James N. Wállace, James Speyer, Bradley W.
Palmer, Henry Clay Pierce, Clay Arthur Pierce, Henry S.
Priest y Eben Richards, vecinos de New York, y todos
ellos, como los arriba mencionados, con el carácter de directores.
El señor Limantour fué designado para la presidencia de
la expresada junta; pero considerándose impedido por su
cargo de secretario de Hacienda y Crédito público para
ejercer tan altas funciones, renunció la presidencia, renuncia que no le fué aceptada, y tras de la cual ha pedido una
licencia indefinida, substituyéndole, durante ella, el señor
licenciado don Pablo Macedo, electo vicepresidente.

conspirador, fué preso en la mañana del 16 de Septiembre
del mencionado año, en las cárceles arzobispales, de donde
se les trasladó á las de la inquisición.
Condenado á destierro de la Nueva España, en Abril de
1809 fué conducido á Veracruz, y en tanto llegaba el navío
que había de llevarle á España, encerrado en una mazmorra de Ulúa, en la cual murió, atacado de vómito, en los
primeros días de Mayo.
La figura de fray Melchor de Talamautes Salvador y Baeza, es, pues, ahora de gran actualidad histórica.

EL PRESIDENTE
DE LAS
LINEAS NACIONALES

• •*
Aún no se borra de la imaginación
el recuerdo de la tretT.enda catástrofe
ocurrida en el Sur de Italia, y natural
es que el miedo se apodere del ánimo más valeroso ante
la posibilidad de hecatombes semejantes, máxime cuando
éstas parecen anunciarse en el patrio suelo.
El volcán de Colima, que sólo de vez en cuando da señales de actividad, hizo erupción el día 4 del corriente,
causando terror pánico entre los moradores de la falda de
la montaña. De días atrás la gente de la comarca venía escuchando frecuentes detonaciones subterráneas, hasta el
día 3, en que apareció cubierta de nieve la cima, siguiendo
á este fenómeno á la mañana siguiente, el de la erupción.
El cráter del volcán arrojó torrentes de vapor y de lava, y
á :ªl fenómeno siguieron leves sacudimiento~ sísmicos,
asi como un temblor ondulatorio de 35 segundos de duración.
La población de Colima encuéntrase atemorizada, y los
temblores continúan.
TEMBLORES
EN COLIMA

•

•**

**
El conocido historiador don Luis
González Obregón ha tenido la fortuna de encontrar el proceso auténtico
formado por las autoridades civil y eclesiástica de la Núeva España á fray Melchor de Talamantes, ilustre protomártir de la independencia.
Dicho proceso considerábase perdido, y, de .co.nsiguie.nte, su descubrimiento es un verdadero acontecimiento histórico.
El padre Talamantes nació en Lima el JO de Enero de
1875. Pertenecía á la orden religiosa de la Merced, y vino
á México por asuntos de familia, dándose á conocer como
de grande erudición y talento y de admirable carácter.
Conspiró contra el gobierno de España con .d on Fra~cisco Manuel Sánchez de Tagle, don Juan Francisco Azcarate y don Francisco Primo Verdad y Ramos, regidores del
ayuntamiento de Mé:;ico, en 18,08! distinguié:°~~se por s.u
actividad y por los celebres anommos que dirigiera al virrey Iturrigaray. Dió á luz interesantes escritos en defensa
de sus ideas avanzadísimas para la época, y acusado como
LA FIGURA
DEL P. TALAMANTES

ACCIDENTE DE CAZA

Ha muerto el señor don Lucas Alamán, nieto del conocido historiador de

ese nombre.
El fallecimiento del señor Alamán debióse á un lamen·
table accidente.
Habiendo tomado parte en una excursión cinegética, que
tuvo lugar en terrenos de la hacienda de Xajai, en el Estado de Hidalgo, debido á la imprudencia de un criado
recibió la descarga de una escopeta, á consecuencias de la
cual murió horas después.

***
En el «hall&gt; de la casa del señor general don Pedro Rincón Gallardo tuvo verifica ti vo una reunión política, á fin de proceder á
la formación del «Club Reeleccionista de la Ciudad de
México», que, como su nombre lo indica, se propone presentar la candidatura del Sr. Gral. ·Dfaz para la Presidencia en las próximas elecciones.
CLUB REEL[CCIONISTA

�EL MUNDO ILUSTRADO

33i

Concur~iero~ á la junta distinguidas personalidades, y
1 mesa direct~va ,se constituyó bajo la presidencia del se-

-ª

nor general Rrncon Gallardo.
L.os acuerd?s de este club serán, no cabe duda de grande importancia.
'

•
••

l

&lt;

I

};

Los católicos han celebrado con
. gr~n~es fiestas el arribo á México del
.
nuevo arzobispo, ilustnsimo señor doctor don José María
Mora.
Hubo trene~ especiales hasta Tula, y se cantó en la catedral un . «Tedeum~, al cual siguieron otras ceremonias de
suntuosidad no vistas con frecuencia por ojos metropolitanos, e:ntre ellas la toma. de posesión del jefe de la iglesia
en Mé~i~o, Y una comumón general de niños de las escuel as catohcas.
EL NUEVO ARZOBISPO

•*•
UN GENERAL FRANCES
Ha llegado á esta ciudad el señor
EN MEXICO
genera_! de división dd ejército francés

Francisco de Negrier. Su presencia
entre nosotros se debe á simple afición viajera y es digna
de notarse, dada la alta cateóoría militar d•l d' 1· g 'd
huésped.
~
~
IS ID ui o
1

1
'

1

1, 1

El gen.eral _Negrier vino por primera vez á México du
r~nte la mvas1ón francesa en 1862, con el grado de subten1enJe,_ En 1875 ascendió á general de división.
Mexico e~ ~na de las etapas del viaje que ha emprendido por Amenca y el Japón.
"
Muy co_rto tiempo permanecerá en esta capital, ]a cual
ha recorrido con grande complacencia, mostrándose satisfecho de lo~ adelantos alcanzados hasta hoy.
La coloma francesa prepara algunas brillantes fie~tas en
su honor.

***

EL CENTENARIO
El día doce del actual debe haDE LINCOLN berse celebrado en los Estados Uni.
dos el centenario del nacimiento de
Abra~an Lmcoln, uno de los hombres más grandes de
América, que con Wáshington, con Jéfferson y con Grant
comparte la admiración y el culto del pueblo americano
c?mo uno de l~s campeones más esforzados de la democra~
c1a norteamericana.
To~ó en suerte á Lincoln ser el conductor de esa guerra
formidable, que ocupó casi todo su período presidencial
comenzando al mediar el año de 1860.
'
. Epoca la más difícil fué esa para la gran república amencan~. Dos formidables intereses se encontraban en pug
na ab1~rta Y amena~aban di vidir la nación americana en
dos diferentes republicas. El motivo de la disputa era de
tras~endental fnterés, de trascendental importancia para
l~ libertad, as1_ como para los intereses de una de las re·
g_1ones más neas de Norteamérica: disputábase sobre la
l~b~rtad de los esclavos. El territorio americano, extens1s1ffi:O desde. que la confederación proclamó su independencia, ofrec1a una débil densidad de población, )a cual
se ~abía agrupado_ en el ~orte y en el Este, formando los
graudes, c~ntros m~ustriales, y practicando, en las riberas
del Atlan.hco la agricultura intensiva. Era el núcleo de
la población ~!anca, que seguía los métodos europeos.
Pero á medida que :nuevas adquisiciones de territorio
aumentaron la extensión de la república, la población
blanc~ no g~stó para las necesidades de la agricultura y
de la_ mdust na; áEln s~ invasión gradual, la confederación
americana
as .riberas del Mississipp'i, 11amado ¡us·
'l
t
t l 1N1ego
_amen e e 1 o_amen~ano, y siguió hacia el «Oeste Salva¡e&gt; Y se e_x~endió hacia el Sur, ocupando las llanuras tejan~s, defimhvamente ocupadas después de la guerra de M ' .
XICO en 1847.
e
Se emp_rendieron nue_vos cultivos y, siendo insuficiente
~a población blanca y hbre, fué necesario importar traba¡adores negros, q_ue en aquel tiempo no se consideraban
como ~o~bres libres, excepto en México, país que tuvo
la gl,or1a mmensa de haber sido quien primero dió libertad a los esclavos de todas las razas.
. Al mediar el siglo pasado, la opinión pública comenzó á
fi¡arse en lo~ Estados _D_nidos, la esclavitud de los negros
estaba en abierta oposición con los principios de libertad
que formaro_n I_a base de la confederación americana. Era
preciso redimirlos; la idea lantiesclavista fué abriéndose
paso, como se abren paso todas las ideas de libertad basta
encontrar la barrera, al parecer infranqueable, de los inte·

reses fabulosos, representados por los i1gricultores del Oes·

MASCARILLA DE Lli'ICOLN TOMADA EN VIDA DURANTE
LA GUERRA DE SECESIÓN.

te y del Sur, para quienes el problema de la esclavitud
era\ ante todo, económico, y que se consideraban atacados
de muerte con la expedición de una acta que suprimiera
para siempre la esclavitud.
La oposición era abierta y terrible, y de tal modo tenaz,
que dividió francamente á los ciudadanos de la Unión ameri·
cana en dos grandes partidos: el esclavista y el antiesclavista,
que se disputaban el predominio político. Y la disputa
era tan reñida, que obligó á no pocos gobernantes á em·
prender nuevas conquistas para ensanchar el territorio
americano, anexándose territorios que, convertidos en Estados esclavistas, irían á fortalecer la posición de este partido, que se consideraba débil, en tanto que los antiesclavistas l!anaban terreño, y su actitud se hacía más y más
amenazadora. No á otra cosa se debió principalmente la
anexión de Texas, que más tarde fué pretexto para la ini·
cua guerra de 1847.
En esas condiciones, Abraham Lincoln, cuya carrera política había sido brillantísima y le había colocado entre
los más grandes liders de la historia, hombre de firmes
principios, de carácter no menos enérgico y que tenía el
dón de atraer la elocuencia viril de los apóstoles y la virtud de los grandes liberales, fué á ocupar la presidencia
d_e I,a república. Era antiesclavista; pero vacilaba y se res1sha á declarar de una manera abierta la abolición, porque
sabía perfectamente, y así lo declaró en entrevistas con los
principales corifeos del abolicionismo, que decretarla era
provocar la desunión, y creía que antes que todo debía
procurarse mantener unidos todos los Estados de la fede
ra~ión americana. La abolición vendría después por sí
misma.
Mas la agitación creciente fué imposible de vencer y al
fin estalló la guerra; los Estados esclavistas se unieron en
una confederación nueva¡ se prepararon á la lucha y aun
se adelantaron á efectuar la invasión, con el propósito fir·
me de luchar hasta el fin. En tan difíciles circunstancias,
la personalidad de Lincoln se reveló con toda su firmeza,
con toda su serenidad, con toda su habilidad. El condujo
la guerra hasta su término; él defendió, con un vigor casi
sin ejemplo, el gran principio democrático, y además, salvó
la unió_n ~e la república; títulos suficientes. para que su
memoria vi va eternamente, como uno de los libertadores
y redentores de la especie humana, y como uno de los
grandes patri~ios. Pa,ra que nada faltara á su gloria, apenas
concluída su mmensa labor, fué mártir: murió á manos de
un fanático en 1865, cuando la nación entera le aclamaba
como salvador de la patria americana.

LA LIBERTAD
DE CUBA

***

Gran significación ha tenido para la
política internacional americana la toma de posesión de los nuevos funcionarios del gobierno cubano electo recientemente, así como
la retirada de las fuerzas americanas que por más de dos
años habían ido á restablecer el orden, á garantizar la li·
bertad en las elecciones y apoyar la intervención america·
na representada por el gobierno provisional de Mr. Char·

les E. Ma~OOll,

EL MUNDO ILUSTRADO
Al retirarse el gobernador provisional y al ordenar et
embarque de las tropas americanas, hubo quienes pensaran
que la cesación de la tutela ejercida por los Estados Uni·
dos serfa definitiva, y que Cuba tendría para el porvenir
un gobier~? n~cional estable, democrático, producto de
una elecc1on hbre, y que fuese al mismo tiempo fuerte y
respetable. Se creía que el pueblo cubano habría llegado á
comprender que sólo puede disfrntar el bien tan preciado
de la _soberanía nacional, si se mantiene respetuoso de la
autoridad brotada de la voluntad popular, y si pacíficament~se dedica á trabajar y explotar la riqueza pública.
Asi se creyó en todo el continente americano. Los que
deseamos ver en este hemisferio florecer la libertad y prosperar la democracia, así lo creÍlmos con firmeza. Mas las
not~cias recientemente llegadas de Cuba hacen temer que
sur¡a nuevo conflicto.
Al efectuarse las elecciones últimas, el pueblo cubano
se encontraba dividido en dos partidos: el liberal y el conservador¡ el primero de los cuales se snbdi vidía. á su vez,
e~ dos facciones personalist.¡s: la und proclamaba la cau~idatura del general don José Miguel Gómez, uno de los
¡efes de la pasada insurrección, y la otra la del doctor Alfredo Zayas, que fué uno de los agentes revolucionarios
en los Estados Unidos durante la guerra de independencia
Y es uno d~ los escritores más distinguidos de la isla.
Convencidas las facciones de que eran dema5iado d ébiles para luchar aisladamente contra el partido conservador, resolvieron unirse para poder derrocará aquel partido e~ l~s elecciones, y celebraron un pacto, por el cual
~on!1nieron en dar una distribución de empleos públicos
a ~iembros de las respectivas facciones, proporcionalmente a los elementos que una y otra hubiesen aportaJo á la
lucha.
Parece ser, conforme á las informaciones más r ecientes,
que. al hacer la distribución del botín político, la~ do~
faccione~ se manifestaron descontentas, y la situación se
ha hech&lt;' muy tirante entre ellas. Grave es, en efecto, que
haya desacuerdo entre el presidente y vicepre~idente de
un p~ís, pues no raros ejemplos hay de que esas desavenencias hayan traído consigo una rivalidad política abier
ta que ocasiona trastornos ó, cu1ndo menos, entorpece la
marcha de la administración pública.
A agravar la situación viene el descontento que se manifiesta entre ciertos elementos conservadores, que claman
contra el predominio que en las elecciones obtuvo el elemento negro. Quéjanse de que una administración en que
predomina este elemento, asimilaría Cuba á Haití ó Santo
Domingo, las repúhlicas negras de América. Las cuestiones de raza siempre han sido peligrosas para la tranquilidad de las naciones, porque dividen muy hondamente elementos que deberían trabajar unidos para el bienestar na·
cional.
Pero tenemos fe en que los disturbios habrán de evitarse; de que el pueblo cubano, inteligente como pocos, se dé
cuenta de que su nacionalidad estaría en gravísimo riesgo
á causa de cualquier perturbación del orden, y que no vol·
veremos á ver el espectáculo de un país latino, abiertamente tutoreado por un país sajón.

&amp;

'*•...

METROPOLITANASLas Vidas que Fu e ron
Llueve. Es una lluvia menuda, fina, que repiquetea en
los cristales de los escaparates, acribillándoles, fulgurando
al contacto de la luz que sale á chorros, con centelleo de
piedras pr.eciosas. A ras del suelo, sobre la acera, deslízase
el agua de las cañerías, gorgoriteando mansamente, con una
cadencia vaga, lenta, que se funde en el rumor infinito de
la llovizna que cae.
Solitaria está la calle. En el asfalto, bruñido como espejo,
cabrillean ampos de claridad desde la esquina próxima,
hasta allá, en la lejanía que torna brumosa la cortina líquida de fina urdimbre, constantemente tejida por manos in
visibles de hadas. Al abrigo del muro van caminando mujeres que recogen con presteza sus faldas y miran al que
pasa; media docena de chiquillos astrosos, con periódicos
del día bajo del brazo, agrúp;,.nse en el quicio de una puerta, y charlan, y ríen, murmurando en voz baja, cuando algún transeunte se aproxima, nombres de publicaciones que
se pierden en el murmullo apagado del agua. Dos jamelgos,
tirando de viejo simón: trptan ¡,or el ¡Lrroyo, bílja la testa,

337

Sus herraduras hieren el pavimento con monótona regula·
ridad que se desvanece á lo lejos.
Estoy solo en mitad de la acera. Estoy triste. El soplo
helado del aire, la inclemencia del cielo que no muestra
siquiera un ped.lcito de azul á través de una desgarradura
de nubes, como ingenua sonrisa entre lágrimas, me hacen
anhelar entonce~. con in~tintivo anhelo, la dulzura de un
retiro, la quietud de una habitación cálida donde me arrellanase en uno de esos arcaicos sillones que parecen hacer·
nos confidencias de cosas pasadas, cuando, tras del cristal,
miramos el cielo pluvioso.
Mas ¿adónde ir? Me abruma la idea de encerrarme en
mi cuarto, con mis muebles, con mis libro5, Quiero, junto
á mí, un espíritu que viva la vida de los sencillos; unos
labios que sonrían, unos ojos que miren con tranquila mi·
rada.
Tengo en aquel instante la visión de un hog,rblanc&gt;;de
la casona muslia, colonial. donde moran aquellos viejos
mis amigos que no he visitado en tanto tiempo; y me encamino hacia allá, ale{!re de mi descubrimiento, decidido á
seguir el consejo de la lluvia; á' escuchar el tamborileo de
las gotas, h11ndido en apolillado sillón de los que sabm
hacer confidencias
Ando calles y má~ calles. Todas están negras, con negru·
ra de cuento romántico; todas enlodadas; el buro que cu·
bre las baldosas, diríase que se empeña. á loJa co~ta, en
retener al que pasa; tal es la fuerza con que se adhiere á
los zapatos. En:uéntrome en pleno barrio popular, en uno
de esto5 barrios de México, tan pintorescos, tan típicos, que
huelen á pLteblo. Acurrucado en un rin:ón, dormita el se·
reno. librándose de la lluvia al amor de la raída cap:i. Una
hembra pobre, de viejo rebozo, marcha junto á la pared,
esquivando toscos requiebros. Por las puertas de las caoti·
nas, antros cuya miseria disimulan las mamparas de sudos
cristales, cuéla11se vociferaciones y risas. Tengo la vislumbre
de una cabecita femenina que rápidamente asoma por encima de t osco barandal, y despide al paciente enamorado
que esperaba.
Pero la lluvia no cesa. La lluvia cae, menuda, fina . .... .
J.Qué impwta, si llegaré, á pesar suyo, al término de mi
jornada?
Me he detenido ante el caserón. E 'i una pesada mole negra, de altas ventan~s. de portal an chís imo. El agua de los
caños, al descender por aquellas paredes aüosas, a,t gura·
ríase que secretea.
Doy tres aldabonazos en la puerta. A~uardo Pasa un mo·
mento que á mí se me figura largo, muy largo ... . Al fin,
una voz responde allá dentro; una voz q ne parece venir de
lo lv•ndo de una cue va; una voz que trae á la mente deseo
loridos pensamientos de vejez.
Han gemido los ¡.!oznes herrumbrosos, y la recia hoj,, al
entreabrirse, me deja pasar. Allí está Camila con el farol
en la diestra, en tanto que con la otra mano agarra el
pestillo.
-Buenas noches, Camila .. . .
-iUy, niño, si me has asustado! il·hce boto tiempo que
no te veíamos por aquí!
Y Camila, luego de cerrar, platica conmigo, poniendo el
mechero de petróleo que humea, á la altura de mi faz. para
verme. Y yo me deleito mirando sus pupilas hundidas; los
aladares de cabello gris que resbalan sobre su frente rugosa;
su desdentada boca que, al plegarse, insinúa una dulce, Ulld
inefable sonrisa.
- ¿ Están t ns amos, Camila'!
-Sí, allá arriba están. Pase, niño, pase, que mucho gusto
ha de darles.
Atravieso el patio. El patio está á obscuras; ¿á qué gastar
lnz si nadie viene? Trepo lentamente por la escal,:ra; llego
al corredor, empujo una puerta, dejo en la antesala som·
brero y paraguas, y entro . . . . . .
Es aquello uua explosión de risas, de pequeño, grito\
de adulaciones. Allí es1á11 mis viejos, en torno á la mesa
redonda de retorcidas p~tas, junto al quinque, el cual parece despedir una luz má~ clara, más diá lana, C J ll el júbilo
de s us dueños. All í esta D. Trinidad, con sus ojuelos ne·
gros que tienen brillo de juventud; Ritita, entregada á la
labor de gancho. tejiendo la misma colcha que tejía hace
diez años; Lucecita, callada, acariciando á Precio,;a, releniéudola en sus piernas no bien ha visto q ne alzaba las
diminuta&lt;; orejas y tendía hacia mí su boc1quillo . avido
de morder; Panchita, reclinada en su sillón, duerme que
duerme ....
-¡Qué mila~ro! ¡Pero. hombre, qué milagro!
- A ver, déjame acabar estos puntos para abrazarte.
-JJrecio~a, ¡quieta!

Sigue en la página 352.

�338

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

339

LA RECEPCION

A MONS.
MORA
.

ESCALERA y PATIO DEL PALACIO ARQUIEPISCOPAL DE MÉXICO, RESIDENCIA DE MONS. MORA,

La llegada del arzobispo electo
de la metrópoli á esta ciudad, fué
motivo de grandes demostraciones
de regocijo de parte de los católicos de la misma.
El miércoles último salió de esta ciudad, á bordo de un tren especial, una comisión que fué á
León á asistir á la despedida de
Mons. Mora de su antigua diócesis
y acompañarlo durante su viaje.
La despedida que los fieles leoneses.,.hicieron á su prelado fné
mn y sentida y conmovedora, como
lo ha sido también el saludo de
sus nuevos gobernados.~.;Desde la estación de Buenavista,
adonde llegó el tren especial en
que vino el nuevo arzobispo, hasta la Catedral, las calles estaban
adornadas y llenas de una multitud que ansiosamente esperaba
las bendiciones de su nuevo pas·
tor.
Después de las ceremonias de
acción de gracias, que se llevaron
á cabo en la Catedral, el arzobispo
pasó á la residencia palaciega de
la calle de Santo Domingo, la cual
ha sido totalmente renovada y
arreglada para su nuevo ocupante.
11ustran estas líneas, fotografías
de esta suntuosa residencia, dona·
da por la generosidad de una dama católica para los arzobispos
metropolitanos. En nuestro próxim'o número publicaremos información gráfica amplia y completa
de la recepción hecha á Mons.
Mora.

SALA DEL TRONO DEL PALACIO ARQUIEPISCOPAL Y DETALLE DE LA MISMA.

�EL MUNDO ILUSTRADO

3i0

EL MUNDO ILUSTRADO

341

La "Gioconda"

Obras Maestras de los Grandes Pintores

D1E LEONARDO DE VINCI
Entre las obras maestras del
pincel, pocas tan célebres como
la Gioconda. El di vino Leonar·
do, como le llamaron sus con·
Í!mporáneos y como continúa
llamándole la posteridad, puso
en ella lo que de más exquisito tenía su genio. La Gioconda
es una esfinge ante la cual ha
pasado la humanidad reverente,
¡Oh, los ojos profundos, llenos de ternura y de misterio;
la vaga sonrisa de ensueño que
pliega levemente los labios; las
manos blancas, rebosantes de
abandono y de gracia, que inspiraron á uno de los más grandes poetas modernos la singular
tragedia! Todo es grande, todo

\.

1

.\

'{

1. -El presiden/e G6mez aren¡Jl al pueblo des~e los balcones de palacio.-2. Desfile de la artíllería.-Cordón militar en la plaza de armas .

. . LA úlOCONDA DE LEONARDO DE_VINCI

es bello, todo es infinito en este cuadro.
Cuenta Vasari que Leonardo de Vinci comenzó para Francisco del Giocondo el retrato
de Mona Lisa, su mujer, y que, luego de haber
trabajado en él durante cuatro años, hubo de
abandonarlo. A manos de Francisco 1, rey de
Francia, vino á parar esta obra maestra, me·
diante la suma de 4,000 escudos de oro. En
tanto que Vinci trasladaba al lienzo la imagen de Mona Lisa, cuya belleza temía alterar,
rodeó 1a de cantantes, músicos y bufones, á fin
de mantenerla en constante solaz, é impedir,
de tal suerte, el tedio de una larga pose. Así
consiguió el maestro que en el retrato conservase la esposa del Giocondo esa sonrisa de li.
gereza, de malicia y de gracia que hoy admi·
ramos tanto.
Este cuadro no es menos sorprendente ~orno

�Ét MUNDO ILtJsTRA:bO

estudio profundísimo de
carácter. Leonardo de
Vinci aparece ahí por la
generalización y elevación del estilo, como el
intérprete por excelencia
de la Mujer, del encanto
arcano que la hizo poderosa en todos los siglos.
Entre las producciones
de Leonardo de Vinci,
siempre sabias, La cena
(Milán), La Virgen y Santa Ana (Louvre), la Gioconda es quizá la más
ignificativa, por lo que

EL MUNDO ILUSTRADO

L
hay en ella de inefal&gt;le encanto, de
algo indeterminado, infinito, que es
la vida misma, el perpetuo deseo ....

1. Los diplomáticos que asistieron
á la toma de posesión al salir de pa·
lacío.-2. El presidente y el vicepresi·
dente revistando las tropas.-3. Llega·
da del presidente á palacio.

1. El gobernador Magoon en el momento de embarcarse.-2. El jefe de columna saluda al presidente.
3. Artíll~r{a de costa en revista.-4. Guardas rurales.

*

�EL MUNDO ILUSTRADO

34!

345

EL MUNDO ILUSTRADO

•

1T'EA'T'RAlifTI3

flli.......-

El beneficio de Tina di Lorenzo.- Un paréntesis
en la temporada.-"La Confesión" de
Dlcenta en el "Fábregas"

&lt;Magda&gt; de Suderrmann, fué la obra elegida aquella no·
che de flor~s. Así podemos llamarla. Cuando apareci6 la
artista envuelta en sedas rojas, como una fogata ardiente
de vol~ptuosidad y amor, animando la figura armoniosa de
esa hija pr6diga que torna á la casa paterna, no por . regeneraci6n, sino por deseo de regenerarse, la cornucopia de
la admiraci6n volc6 su tesoro de rosas y de halagos. Un
deseo, largo tiempo contenido, estreme_ci? el am?iente, y
entre el murmullo cariñoso pasaba la d1vma actriz como
las diosas griegas: sobre alfombras de rosas fresca,. Ahí
comenz6 la escala ascendente de esa noche de triunfos,

do en compañías de idioma extranjero, mostraba uua vez
más la ductilidad de su espíritu de artista.
¡ C6mo-nos preguntábamos-es ese el que tiene constante~ente sobre sus hombros la pesada carga de la alegría
fingida, el que pone siempre en los labios d~ los espectadores la risa, y en los espíritus agobiados con la teosi6n
dramática el descanso de la gracia Y
Sí; era él el actor cómico que saltaba de improviso de la
mueca de Momo al torvo &lt;rictus&gt; de Melpómene. con la fa.
cilidad de un omnipotente. Su coronel apoplético y de alma acerada fué detallado, sentido y expresado en una ga.
ma ascendente de la vaga alegría del primer acto, á la tristísima muerte del final.
Así, la sorpresa se tradujo en convicci6n, la convicci6n
en aplauso y el aplauso en triunfo.
Después de esta velada de memoria tan grata, la compañía de Tina nos di6, como postrera representaci6n, dnfedele&gt; de Braceo, cuya comedia finísima abre el paréntesis de ausencia de la hermosa '.lctriz.
Tornarán pronto, y para su regreso han abierto un corto
abono de seis funciones, en una de las cuales se llevará á
la escena el drama &lt;La Piu forte&gt; de un autor mexicano.
Desde ahora bulle en nuestros espíritus la ansiedad por
ver esa flor de arte, ya que son tan raras en el estéril carmen de nuestra producci6n intelectual. Demos un aplauso
á la empresa Consigli, que nos da ocasión de dar un aplauso y un aliento á los caminantes del buen sendero.

***

JOSEF LHÉVINNE, PIANISTA RUSO QUE NOS VISITA
ACTUALMENTE,

porque el alma de Tina, toda serenidad y firmeza, se unifi.
c6 al espíritu de Magd:i, la cantante alemana fría, calcula·
dora y dura que nos hizo sentir,. desesperar y dud~r. Pasado el encantamiento de esos tnunfos, una figura 1mpre·
vista condens6 toda nuestra atenci6n, llevándola de sor·
presa en sorpresa hasta el desbordamiento del apl~~so.
Falconi, el actor c6mico de más fuerza que nos ha vmta·

El &lt;Virginia Fábregas&gt; nos ha dado á conocer dos obras
que han sido dos éxitos: &lt;La Con(esi6n&gt;, de Dicenta, y &lt;Mariposear&gt;, de Sardou. A la primera consagraremos más atenci6n, porque nos parece de más interés. El autor de &lt;Juan
José&gt;, fustigador de vicios, que con tanta dureza y franca
valentía combate en sus cbras, ha hecho en su pequeño
drama un capo-laboro. El diálogo es duro, la tesis cruel.
Un minero enriquecido en el subsuelo de Africa mata á
un hermano de trabajo que ha descubierto el tesoro para
hacerse duefio único de la riqueza descubierta. Torna á
España y ahí disfruta de los honores y homenajes que el
vulgo necio rinde á su alteza el Oro, mientras se muere de
hambre y sufre vergüenzas la familia del obrero muerto.
Vemos en las primeras escenas de la obra, el final de la vida del asesino¡ éste agoniza; la esposa y su hija, mujeres
religiosas, afiliadas en innumerables cofradías, intentan,
por todos medios, el último acto de fe que ha de lavar los
últimos pecados. Don Santiago se niega en absoluto, y esa
firmeza llega 'á ser vencida por la ternura del llanto de la
hija que suplica y el secreto pavor de lo desconocido. Su
conciencia se despierta, el remordimiento atenacea su al·
roa y pide el auxilio divino que desahogue su pecado. No
puede ya volver la vida que arrancó al hermano de traba·
jos ..... .Se"conforma con dar la fortuna arrebatada á los
hijos que lloran la muerte y el hambre, y pide un sacerdo·
te á quien confesarle el crimen de esa vida y á quien rogarle la devolución de aquellos bienes.
Entonces surge la fría, la dolorosa, la repugnante escena
con que cierra el acto, cuando la esposa y la hija prefieren,
á pesar de su inmenso amor religioso, á pesar de la ciega
creencia en el plus ultra de la vida, prefieren, á la salvaci6n
del moribundo, la posesión de sus bienes terrenales. Y as(,
canallescamente, ocultan al sacerdote, que espera en la
alcoba de al lado, la última voluntad del inconfeso:

BENOIT CONSfANT COQUELIN (AI NÉ )

°!

EL

2/

DE ENERO ÚLTIMO,

-¡Es tenaz, le dicen; no quiere recibir los auxilios di·
vinos!
La fuerza dramática de esta obra llega aquí á su mayor
altura¡ pasa·por todos los espectadores un frío soplo de
desencanto, que para el público asiduo al coliseo de San
Andrés fué un cilicio de horror. Seguramente que esta obra,
en un teatro de público menos fanático, habría logrado el
éxito grandioso de que viene precedida.
Efectivamente, Dicenta ha sabido tocar, en su drama, todos los resortes de la emotividad, cuya fuerza va exten·
diéndose lentamente, hasta producir, en su escena última,
e,a sensación de lo que se adivina, de lo que no se palpa,
y sin embargo, se siente, de lo que es v no se ve. Un vacío
llena las almas¡ no se llora con el drama de Dicenta: se sufre, se duda y aun se maldice. No será posible producir
mayor interés ni más sincera emoci6n en tan poco tiempo.
Solamente un acto forma la obra de que me ocupo, y en
esas pocas escenas que lo componen pasa el alma por todas las gamas del sentimiento y del dolor humano.
Dicenta ha triunfado una vez más. De la interpretación
de la obra no podemos dar un juicio honrado, porque la
premura con que fué puesta en escena &lt;La Confesión&gt; no
di6 tiempo á los artistas de identificarse á conciencia con
sus personajes.
&lt;Mariposear&gt;, de Sardou, dió ocasión á la señora Fábregas y al actor Vásquez para dar relieve á sus personalidades artísticas. La comedia del viejo desaparecido es un in·
genioso &lt;bouquet&gt; de gracia y esprit&gt;. Aunque dividida en
tres actos, bien pudo resolverse en uno solo; pero la ten·
dencia de los autores franceses á bordar y damasquinar sus
asuntos, alargándolos indefinidamente en situaciones y
diálogos innecesarios, si se quiere, pero siempre llenos de
regocijo y savoir faire, fué seguramente causa de este pequeño error de &lt;Mariposear&gt;, disculpable en gracia al buen
humor y alegría inquietante que lo mantienen.
Ambas obras son de vida larga.

•••

En el Principal se celebró la funci6n á beneficio ~e la
tiple Cándida Suárez, que deja ya la escena de este coli·
seo. Se hici~ron &lt;Tragedia de Pierrot&gt; y &lt;Cavallería Rusticana&gt;.
A pesar de los aplausos y _flores prodigados á la artista,
el público ignoraba, al salir, si había visto dos &lt;Tragedias&gt;
6 dos &lt;Cavallerías&gt;.
LORELEY.

ERNESTO COQUELIN (CADET)

t

EL

8

DEL ACTUAL.

MARCELA SEMBRICH
EL OCASO DE UNA ESTRELLA
En los primeros días del presente 111es se efectuó un acon•
tecimiento de gran importancia en el mundo del arte tea·
tral: el retiro de la escena de la gran soprano Marcela Sembrich, después de una carrera de treinta años de triunfos
continuados.
El camino que tuvo que recorrer la gran artista para
llegar al templo de la gloria no fué nada fácil, y si ahora,
al retirarse de la escena, lleva junto con sus recuerdos artísticos un capital que le perµtitirá pasar c6inodamente el
resto de su vida, los trabajos q'ue pasó para llegar á esta
situaci6n bien merecen la recompensa.
Hija de un granartistacuyo talento no fuénunca bien conocido, recibió de su padre las primeras lecciones de música,
y el primer instrumento tocado por ella fué un violín, fa.
bricado por su mismo padre. Sus talentos y su dedicación
hicieron que pronto fuera solicitada en todos los pueblos
y castillos de los alrededore., de Wisnoszky, su aldea natal. cuando no tenía más que ocho años de edad.
La pobre chiquilla encontr6 su hada benéqca en la forma de un rico anciano polaco que gustaba mucho de oirá
sus paisanos: éste oy6 tocar una vez á la Marcelita y decidió apoyarla en sus estudios musicales. Gracias á este buen
anciano, Marcela entró al conservatorio de Lemb1:.rg y fué
puesta al cuidado del joven profesor Wilhelm Stengel,
quien acababa de llegar del conservatorio de Léipzig y
quien continúa aún prodigando sus cuidados á la artista,
pues poco tiempo después se cas6 con ella y desde entonces han vivido los dos una vida de amor y de consideraciones mutuas.

•••

El joven profesor enseñ6 á su discípula todo lo que é l
sabía del piano, y cuando no tuvo más que enseñarle decidió presentarla ante el gran pedagogo Julius Epstein
que residía en Viena.
'
Por el mismo tiempo tuvo lugar un acontecimiento de
gran trascendencia para la vida artística de la Sembrich ·
conoció á la Patti, y aunque por entonces no pensaba de:
dicarse al canto, se prendó de tal manera de la gran can-

�346

EL MUNDO ILUSTRADO
á"dar una función de despedida al teatro donde verdadera.
mente se puede decir que empezó su carrera.
Después de este fracaso en Dresde, y resuelta á seguir el
teatro italiano, el mayor anhelo de la artista fué ir á Londres, donde se reunían cada año las mejores cantantes italianas; la escasez de sus recursos no le permitía el viaje,
pero habiéndola oído cantar los directores del festival
musical de Colonia, la contrataron para las fiestas, y con lo
que reunió en ellas pudo irá Londres, donde fué contra.
tada, desde luego, en Convent Garden.
El invierno siguiente viajó por Rusia, España y Francia, teniendo en todas partes un éxito muy lisonjero. Des·
pués de haber cantado algo más de un año en público, tuvo la casualidad de hallar en Como al padre de su tJrimer
profesor italiano, y con él se dedicó á un estudio de seis
me~es, rasgo muy difícil de hallar en una artista que ya
disfrutaba de fama y renombre.
Ea. el otoño de 1883 hizo su primera aparición en los
Estados Unidos, compartiendo con Cristina Nilson el gusto de inaugurar la «Metropolitan Opera House» de Nueva
York. Se presentó con la «Lucia» el 24 de Octubre. En 1896
regresó á los Estados Unidos, para dar una serie de concierto~, y desde entonces, con excepción de una sola tempor:ida. ha sido la primera soprano de coloratura en la
t.: tropolitana.

347

1!:t MtrNDO ItúS'rRAt&gt;C

La Granja Experimenta~ de Zoquipa
UN EJEMPLO DE CARACTER E INTELIGENCIA
En uno de los lugares más áridos de la metrópoli; en un
arrabal lleno de polvo, de miseria y de tristeza, ha surgido
en pocos años, al conjuro imperioso de un hombre de in·
quebrantable carácter y de clara inteligencia, un oasis, un
milagroso jardín sombreado por los árboles, perfumado por
las flores y alegrado sin cesar por el jubiloso canto de los
pájaros.
El lugar es Zoquipa; el hombre don Lauro Arizcorreta,
Zoquipa, que en idioma nahuatl significa lodazal, era un
erial maldito desde la época de los aztecas; un fango saturado de corrosivo salitre hacía imposible la más leve ma-

La vida de la gran artista ha sido siempre muy sencilla
y sin ostentaciones; amante fiel de la naturaleza, de la mú-

MARULA SEMBRICH EN

1880,

AL EMPEZAR SU

CARRERA TEATRAL.

tante, que su afecto~llegó á: hace1 Ia! lecir con frecuencia:
«Cuando se habla de la gran Patti, se habla de algo que s.Slo ha sucedido una vez».
Cuando Marcela salió con su profesor y con su madre
rumbo á Viena para conocer la opinión de Epstein, no tenía la más remota idea de dedicarse al canto. Una vez que
la chiquilla había tocado el violín y el piano con delicia
del gran profesor, Stengel sugirió la idea de que cantara
el aria de «Emani». Epstein, que ya se había mostrado muy
complacido por la 1:.jecución de Marcela en el piano y en
el violín, se mostró grandemente entusiasmado ante su
manera de cantar; este entusiasmo contagió á la artista,
quien decidió desarrollar las nuevas alas que se le ofrecían para volar hacia la gloria.
Se dedicó al e~tudio del canto, primero en Viena bajo la
tlirección de Rokitansky, y después en Milán con el tJrof ;sor Lamperti.

si.:a y de su esposo, ha compartido con estas tres entida·
des las mejores momentos de su vida. Cincuenta años lleva ésta y han sido pasados tranquilamente; en los buenos
días gozando de la dicha, y en los malos esperando algo
lll~ JOr.
A esta sencillez de vida debe la cantante el haber conservado su hermosa voz durante tantos años y el que haya. llegad~ al ?Caso ~omo las estrellas, sin perder un solp
ap1ce de su brilló; al retirarse de la escena, tiene sus fa.
cultades completa, y si ella lo quisiera, seguiría disfru·
tando de los favores del público por algunos años.
El repertorio de óperas de la señora Sembrich incluye
más de treinta de las más difíciles; tiene la facultad inna~~ en su país para el aprendizaje de los idiomas y habla
cmco con la misma facilidad¡ su repertorio de canciones,
del que ha hecho uso en los conciertos por muchos años
Y seguirá haciendo por algunos más, se compone de todas
las principales canciones de todos los autores del mundo.

SR. D. LAURO ARIZCORRETA,

fundador y propietario de la Granja Expenn,enfal
de Zoquipa .

•••

La primera aparición de la Sembrich en un foro íué e!l
Mayo de 1878, en Atena~, formando parte de una compañía
italiana. Adoptó en esta primera temporada de su vida
teatral el nombre de Bosio, que era el de una soprano ita
liana que estaba entonces en boga y cuya voz tenía mucha
semejanza con la de la debutante.
Su primera temporada estuvo muy lejos de ser un acon·
tecimiento grato desde el punto de vista pecuniario; cuando, después de muchos trabajos, c,msiguió la artista ver el
teatro lleno el día de su beneficio, el empresario se marchó
con la cantidad colectada en ese día y dejó á la principiante en Atenas y sin un real.
.
Gracias á la generosidad de algunos polacos que se hallaban en la corte griega, la cantante y sus acompañantes
pudieron lÍegar á Dresden, donde Marcela se contr~tó para cantar en el teatro de la Opera. Por este tiempo, y durante un viaje á Italia, determinó retirarse del teatro alemán para dedicarse al italiano; en él comprendió. que es·
taba la base de su futura gloria.
Por otra fiarte, su situación en el teatro de Dresden no
era nada agradable; siendo poco conocida, la gerencia no
quería darle papeles que estuvieran á la altura de sus aptitudes, lo que disgustó mucho á sus admiradores; éstos
o.-ganizaron una demostración de pr.o,testa el últi~o día
de fnl\fioues en el teatro, demostrac1on que ha tenido por
resultado que no se vuelva á invitará la artista para que
cante en el teatro de la Opera de Dresden.
Una vez que se haya retirado de la escena de los Estados Unidos, donde trabaja desde hace veinticinco años, irá

nifestación de la vida vegetal, el hombre huía de sus contornos amenazado por su aire mefítico, intimidado por su
aspecto siniestro y sólo los canes famélicos y los torvos
zo_pilotes l_legaban hasta los montones de ?~sura ._&lt;tue

MARCELA SEJ,{BRICH EN EL PAPEL DE LA RE;JNA El'I &lt;LOS
HUGONOTES&gt;,-UNO DE SUS ÚLTIMOS RETRATOS,

Sala de la habitaci6n del Sr. Arizcorreta.

allí se hacinaban en aquel lóbrego paraje. Causa asom·

bro considerar cómo ciertos rumbos de la ciudad pue-.
den ser escogidos para habitación. Las fatídicas colonj.as de la Bolsa, Santa Julia, Valle Gómez, con la miseria
que las envuelve, la desolación que las rodea y los siniestros criminales que las frecuentan, parecen rebeldes á la
urbanización y rehacías al progreso. Zoquipa era más tris·
te aún que esos siniestros lugares. ¿Qué heroísmo de carácter inspiró, pues, á don Lauro Arizcorreta para irse á fijar
en ese páramo, fecundado á fuerza de abnegación, de inteligencia y de inquebrantable fe? Es el caso que el singular luchador, desoyendo los fatídicos augurios de los pesimistas, peregrinó por aquel yermo con los ojos fijos en la
estrella diamantina de su ideal. Durante su breve marcha,
breve para los enormes prodigios realizados, su mano se
tendió sobre .el erial con el lírico gesto del sembrador, su voz ferviente entonó el himno del trabajo y el
sudor de la frente pensativa y austera derramó sus bíblicas perlas sobre el erial maldito. Y poco á poco, del suelo de anatema, fuéronse levantando las apariencias del
milagro. Los pastos de esmeralda tapizaron los prados.
El fango se desintegró; en tierra humífera y agua de cristal. La más variada de las flores creció sobre los campos,
surgieron árboles frutales, naranjos de flores de nieve y
pomas de oro; vides de racimos de topacio¡ olivos de folla·
je argentado, y para que el prodigio fuera mayor, brotaron
las más delicadas plantas exóticas, el agave del henequén,
las enormes palmeras tropicales y el ahuehuete, el árbol
por excelencia mexicano y cuyo secreto de propagación parecía perdido para siempre. Hoy Zoquipa posee el más
vasto almácigo de ahuehuetes y ha contribuido á la repoblación del magnífico bosque de Chapultepec. Junto á ese
prodigio agrícola, el infatigable don Lauro hizo surgir prós·
peros laboratorios industriales, un taller de cerámica, una
fábrica de vidrio de celebrados productos, un establo que
es hoy modelo entre los mejores completaron la obra
de fe, uno de los más sonoros himnos al progreso levantados entre nosotros por la iniciativa privada. Pero don Lau·
ro Arizcorreta, además de ser un hombre :de gran carácter
~e alta inteligencia, completa su perfil moral siendo un

Fachada principal de la granja.

�EL MUNDO ILUSTRADO

348

349

EL MUNDO ILUSTRADO

NOTABLE EJEMPLAR, PREMIADO, DE RAZA HOLANDESA,

Fuente artística y avenida de palma.•.

El ganado suizo.

patriota acendrado y un filántropo cabal. Los miserables
que con él trabajan son paternalmente educados, experimentando una elevación moral; varias veces al año Zoqui ·
pa reúne á sus trabajadores, obsequiándolos con un ban·
quete y en ocasiones con prendas de vestir. De los magníficos establos del señor Arizcorreta sale diariamente una
gran cantidad de leche, que se ha repartido gratuitamente
entre los niños que asisten á las escuelas del gobierno y
actualmente se cede á favor del &lt;Congreso Nacional de
Madres», por cuyo conducto día á día proporciona alimen·
to á un grupo de niños desvalidos. A la mujer, á su protección y educación ha dedicado el señor Arizcorreta gran par·
te de sus desvelos y sus estudios y trabajos en pro de la pue·
ricultura tienen una gran significación social. En su granja el
señor Arizcorreta ha fundado la «Escuela Agrícola de Jardi·
nería Artística y Horticultura&gt; en beneficio de la mujer
mexicana. El señor Arizcorreta es, en vista de lo dicho, un
hombre de poderosa intelectualidad, de voluntad firmísi·
ma y de muy culminante nivel moral. Su obra científica,
perseverante y llena de amor para sus semejantes, revela
todas las cualidades del hombre. Dijimos que como cria·
dor de ganado ocupa el señor Arizcorreta un lugar hors
ligue entre los Arena, Fuente Parres, Arellano y otros no
menos distinguidos ganaderos, y como tal, el señor Arizco·
rreta ha obtenido ho~osos premios en los concursos de ganadería, y en ellos una honrosísima nota del jurado cali·
ficador que no podemos menos de copiar. Dice así:
&lt;Es de felicitarse al expositor, por dos hechos que con·
curren en sus ejemplares cruzados; primero: por el cuida·
do esmerado con que han sido presentados dichos anima·

les¡ segundo, por los caracteres tan avanzados de raza pura que varios de los animales presentan, que el jurado ha
creído estimar los caracteres de raza hasta la proporción
de un 15Z16 ó más».
La obra realizada en Zoquipa por don Lauro Arizr.orreta
ha merecido la atención y el elogio de personas tan eminentes como el señor Gral. Díaz, don José !ves Liman·
tour, varios secretarios de Estado y, en su parte especial,
por el director técnico del bosque de Chapultepec don
León Vauden Hende y el notable hortifloricultor señor J.
Balme.
En los grabados que publicamos hoy, tomados en la
granja experimental de Zoquipa, figuran varias fotografías
del magnífico ganado suizo, holandés, Jersey y Dúrham
que hacen tan notable al establo, una vista de la avenida
de palmas, olivos y henequén; otra de los hermosos prados
bordeados de ahuehuetes y un interior del lujoso y artís
tico salón principal de la casa habitación.

Uno:de los·:plantíos de"?.:.ahuehuetes.

Para terminar, manifestaremos que el señor Arizcorreta
es autor de muy notables proyectos para el aprovechamiento de basuras, los cuales, al llevarse á efecto, producirán
no sólo grandes resultados para la higiene de la metrópoli,
sino que desarrollarán elementos de riqueza hasta hoy ignorados ó vistos con un incomprensible desdén. En esa
empresa fracasó la fuerte Compañía del Guano, cuyo legado
recogió el Sr. Arizcorreta.
El señor Arizcorreta es, pues, no sólo un alquimista del
progreso que hace oro con las basuras¡ es algo m.á s, puesto
que con la basura social de los desheredados y de los mi·

J&gt;encedor del campeonato.

serables, crea, á fuerza de bondad y de inteligencia, almas
y conciencias.
Este elogio no es una hipérbole y demasiado lo merece
el noble filántropo, el progresista industrial y agricultor, el
hombre de fe y de carácter que ha creado 1'1 admirable obra
de Zoquipa por su propio esfuerzo individual, que merece

EL SECRETO

M

E llamo Théano. Vivo en Mycona. Mi madre murió apenas vine al mundo. Mi padre, honrado y
valeroso pescador, cuidó de mi niñez¡ pero a.~otado por el trabajo iucesaute, bien pronto si~uió
á mi madre. Me dejó pobre y sola á los quin ce años. Viví
tejiendo telas rara mujeres menos bellas que yo. Yo era
muy bella, en verdad. Sin embar¡!o, era hmb1én muy desdichada: nadie me rendía homenaje. La exi~teucia erad ura
para todos en Mycona, roca estéril b.irrida por los vientos.
No había horas que consagrar á las mujeres. No se conocían
la voluptuosidad ni los placeres.
Una tarde, cansada de haber errado ea la playa, me apoyé contra el giJ(ante peñasco cuya sombra Rota lejanamente
sobre el mar. Escuché la amenaza de los vient&lt;'s y de laJ
olas, contemplé mi árida patria y pensé en Corinto, Eleu·
sis, Olimpia, Atenas; pensé en las s;iudades gloriosas. ¿No
vería nunca los templos resplandecientes, las luchas heroicas, las fiestas de los pueblos afortunados?
De repente, una palabra resonó en mis oído~. Me estre·
mecí y miré en torno mío. ¡Nadie! Me convencí de que me:;
hallaba completamente sola.
¿Había s0ñado aquella palabra, cuyo sentido me era desconocido? Repetí en alta voz sus armoniosas sílabas, y
sentí, bajo mi mano, entreabrirse la roca.
En una caverna profunda, de columnas de bronce, fluían
por todas partes el oro, la plata y las piedras preciosas.
P~recíame que la tierra me revelaba su esplendor y me abría
su magnífico santuario. Penetré sin temor, á la luz de los
magníficos diamantes que constelaban las bóvedas de pór·
fido y rodaban á mis pies como guijarros.
Largo tiempo permalleCÍ en la cavPrna. Escogí piedras
azules, verdes y rojas para adornar mis brazos y mi cuello
de nieve, para adornar mis cabellos de ébano. Me embriagué de alegría y de or¡!ullo. ¡Qué triunfo, después de tan
tos sufrimientos y tantas hnmillacioues! ¡Saber lo que nadie
sabía! ¡Poseer todas esas riquezas. y mañana .tominar el
mundo! ¡Yo, Tbéano, bella, insp irada, reina de te,oros!
A la hora del alba salí de la l!ruta y me diri~í prontamente hacia bs humild es casas de las próxi mas aldeas para
proclamar allí mi descubrim'euto.
Quería gritará mis compañeros de miseria:
-¡Venid! ¡Venid! ¡Poseo la dicha para todos! D('jad vuestras mallas y vuestras barcas. Os juro que M ycona será más
opulenta que Atenas. Llamemos hacia nosotros á los poe·
tas, á los artistas. Que nobles figuras de mármol y de mar·
fil se levanten en nuestras plazas. Que al furor de las olas
opongan los templos su majestad soberana Qne melodiosos
cantos apaguen la queja de los aires. Que la belleza reine,
en fin, sobre la isla melancólica, sin bosques y sin flores!

EL GANADO HOLANDÉS.

la atención y el estímulo de la sociedad y del gobierno de
un país que aspire al titulo de proiresiRta.
Tales son, en síntesis, Zoquipa y su creador: una obra
admirable y un hombre ejemplar.

Corría ansiosamente, -alegremente, cuando otro-pensamiento atravesó mi espíritu.
"Si todos conociesen mi tesoro, á todos, como á mí, les
pertenecería. ¿Vería yo vender en las tiendas las divinas
joyas'( ¿Vería, en los dedos de los marineros, esas piedras
reales? ¿Con qué vulgares palabras turbarían ellos el silencio de aquellos sitios encantados?
",.Qnién murmuró á mi oído las milagrosas sílabas'! Al·
¡!Ún dios invisible, sin duda. He sido, pues, la elegida, la
única. ;,Revelai ía el misterio á los no escogidos, á los qu~
no podían escuchar la voz que yo escuché'?
"No seria entonces sino la esclava de los hombres. ¡No!
Los profanos no deben conocer los tesoros sagrados ...... "
Dos veces el sol se enc'ende sobre Mycona. Cuando sus
últimos rayos se apagaban en la lejana superficie de las
a~uas, penetraba furtivamente en mi reino y salía antes de
la aurora. llevándome algunas joyas que escondía en mi
cabaña. Me sena permitido traficar con e~tas cosas maravi·
llosas, porque solamente á roí fueron ofre: idas. Pensaba,
además, que al amontonar suficientes riquezas, me iría á
. vivir lejos de Myco11a, á las cindades del lujo y del placer.
El tercer día, como eu los dos anteriores, posé la mano
sobre la roca y entreabrí los labi os . ..... ¡Había enmudecido!..... Había olvidado ¡oh dioses! la p labra divina.
Toda la noche hice esfuenos sobrehumanos para recor·
darla. Acudí en vano á mi memoria, junté sonidos di ver·
sos, golpeé mi frente contra la muralla de granito, pre metí
sacrificios á todos los inmortales, invoqué al que me había
hablado . ...
AL lle~a· la mailana, helada por el viento y entorpecida
por la fatiga, regresé á mi choza.
La noche si¡(lliente luché aún más contra el destino.
Después me dirigí á los hombres. Les conté mi historia
y les supliqué que, armados de hacha~. rompiesen la puerta de la cual nadie poseía la llave. Consintieron en ello;
pero sus vigorosos brazos nada pudieron contra la dura
roe;\, contra el muro implacable.
Y riéronse de mí. Me creen loca. Nunca lo sabrán.
¡Si yo les hubie,c hecho dón de la mágica palabra! .. . .. .
La habría encontrado en sus corazones.
¡P~ro n¡,! Lo que es de todos no es de nadie. Solamente
para mí el oro ha brillado en las profundas cavernas. Fní
la favo rita de los dioses. Guardo su secreto. Y lo guarda, é
por siempre con orgullo.
Hoy día, estov triste y vieja, pero pienso aún en lo que
fu í. e11 lo qne debí:i ser, y busco, investigo, insisto .....
Cuando llega la noche, evoco el esplendor de los tesoros
ocultos, de rodillas, delante de la puerta que no se abre
nunca.
CATINA PSYCHA.

�350

351

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

GRAN ACONTECIMIENTO SPORTIVO

EL JABON DE LECHE DE BURRA

LOS AUTOMOVILES PACKARD

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GRAN GRUPO DE AUTOMÓVILES (l'ACKARD» FRENTE AL EDIFICIO DEL &lt;COUNTRY CLUB» EN' CHURUBUSCO

Uno de los acontecimientos sportivos más notables de
los últimos días, fué la excursión automovilística organi·
zada por el Sr. McKie Walker, único agente de los automóviles Packard, con el objeto de dar una demostración
práctica de las grandes cualidades de estos automóviles.
Tomó parte en la citada excursión un gran grupo de autos de diferentes modelos, dominando los de turismo, de la
citada marca, los que recorrieron los caminos más difíciles
del Distrito, que en algunos lugares son de verdadera prue·
b1 para las máquinas.
Todos los automovilistas saben que los automóviles
Packard tienen conquistada una fama muy merecida por
sus excepcionales condiciones de resistencia, ligereza y co·
m0didad, condiciones que demostraron una vez más, y de
una manera sorprendente, durante la última prueba á la
que se les sometió.
Pocos minutos después de las nueve de la mañana partió
la comitiva de autos del «garage» situado en el paseo de la
Reforma, poco antes de llegará la glorieta de Colón, ante
un gentío considerable que adn1iraba la hermosura de las
máquinas y la habilidad de sus conductores.
L:i gran procesión recorrió algunas de nuestras princi pales calles y en seguida se dirigi ó por diferentes caminos al
punto de cita, que era el edilicio del Country Club, en las
cercanías de Churubusco.
Una vez que las máquinas se reunieron frente al citado
edificio, era de vH como, tras un recorrido mu y penoso, se
hallaban n1 las mismas condiciones que cuando salieron
del «garage, algunas horas an tes; este momento fué el que

'

sorprendió nuestro fotógrafo, y el que representa la ilus·
traci6n que acompaña estas líneas; en el fondo de la vista
se ve el edificio del Country Club, la primera de las insti·
tuciones de su género en nuestro país, y una de las prime·
ras de la América, y frente á él las máquinas, tal como si
acabaran de salir de su «garage», y sin uada que denuncie
que acaban de hacer un recorrido de varios kilómetros
algunas de ellas por caminos que nada tienen de fáciles ni
de practicables.
La diversidad de modelos que se ve en la fotografía hará ver que no se escogieron coches de determinado modelo
para la prueba; claro es que deben dominar los coches de
turismo; pero entre los que están en la fotografía tenemos
uno cerrado, que es de los que se usan especialmente en las
calles de las ciudades; éste, lo mismo que los demás, pa~ó
por la prueba sin que se resintiera de ella y sin que se
notara en él el mínimo desperfecto después del viaje¡ esto
creemos que nos autoriza para declarar una vez más, como
lo hicimos al principio, que los automóviles Packard han
probado, que su fama no es inmerecida, y que sus condi ·
cienes los colocan en primera línea en la industria auto·
movilística de nuestro coutinente.
Entre los ocupantes de los coches que hicieron la excur·
si6n estaba el señor McKie Walker, quien, como ya lo di·
jimos, es el único agente de los Packard en nuestro país
y á quien se debe la idea de esta gran prueba deportiva,
la mejor muestra de que tiene plena confianza en el ar·
tícnlo que vende, pues de otra manera no lo hubiera so·
metido á una prueba de la que sólo los bueuos salen bien
librados.

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.1 •

Tras de laborioso~ estudios
qulmicos, el señor O.hoa Alcaraz ha presentado al público un
jabón que tiene por base la leche de burra, y que está dotado
de propiedades exce¡,cionales
para la conservación de la purezc.. y de la ,frescura del cutis.
~ No hay necesidad de recordar
las propiedades de la leche de
burra, como conservador de la
piel: es bien sabido que las más
grandes bellezas de la antigüadad acostumbraban b~ñarsecon
leche de b1,rras, y que á ello
debieron el ser admirada's en todas partes del mundo: Cle.;patra, la reina de Saba y otras
muchas belle2as le dieron fama
que perdurará por muchos siglos.
En cuanto al producto de los
e5,tudios del señor O~hoa Alcaraz, nos es muy grato mani!estar que responde á las dellcadas exigencias de tocador, y
que, seguramente, á habe~ existi,1o en los tiempos antiguos,
hubiera sido prtferido por las
bellezas que hemos" mencionado.
r El señor Ochoa Alcaraz, comprendiendo la importancia de
su invento, y temiendo, por lo
mismo, que se quisiera aprovechar iridebidamente de sus trabajos, pidió y obtuvo pate~te
de privilegio exclusivo por vemte añn~. por la explotación de
jabón compuesto por él.
Acompaña estas lineas un·
fac~lmil de la patente de privilegio, expedida el 18 de Noviem.
bre del año de 1907. y que em·
pezó á surtir sus efectos el 26
de Octubre del mismo año. Culdese de que sea legitima, porque ha sido objeto de falsificaciones groseras.

�EL MUNDO ILUSTRADO

352

EL MUNDO ILUSTRADO

353

LA CASA DE CAMPO
Salvo un pórtico que se ha colocado delante del zaguán,
la fachada no ha sufrido modificación alguna. Y lo mismo
que se puede decir de la fachada, es aplicable al interior y
al mueblaje de la casa. En los cuartos se respira un aire
de antigüedad¡ todo lo que hay dentro de la casa trae á la
memoria las ideas y las costumbres de hace doscientos
años, como si al entrará la casa se pasara de golpe á una
época que pasó hace dos siglos. Las ilustraciones qt:e
acompañan estas líneas representan el salón y el comedor
de la casa; en todos y en cada uno de los detalles de les
cuartos se notará la p.1reza y la sobriedad de líneas carac·
terísticas de la época¡ las paredes, los muebles y todos les
detalles de la casa toman al que la visita y lo sacan de la
vida de movimiento y agitación de nuestros días, para lle·
vario, aunque sea por breves momentos, á la era de tran·
quilidad y de reposo en que vi vieron nue~tros abuelos.
COMEDOR &lt;COLONIAL».
El gusto por los muebles y las residencias de estilo anti·
guo es muy laudable en los que gustan de la vida del cam·
po; la vecindad de las plantas y los árboles parece convi
ciar á la vida retrospectiva y á los hermosos y confortables
muebles, á los que tanto cariño tenían nuestros abuelos.
Pero para que el encanto sea perfecto, es necesario que
se conserve la nota uniforme en todo, porque es del peor
efecto encontrar muebles modernos dentro de una casa
que, por su aspecto exterior, recuerda las mansiones seño
riales de la época de la conquista, como lo es hallar mue·
bles antiguos de estilo colonial dentro de una casa de estilo moderno¡ nada hace resaltar tanto las bellezas ee los
objetos antiguos como el que estén en un medio apropiado
Como prueba de lo que decimo~, presentamos como mo·
delo una hermosa casa de campo construida hace cerca de
doscientos años, amueblada en la misma época y cuyos
mu~bles y construcc_ión no han sufrido más ligeras modificaciones desde ese tiempo. En ella todo está de acuerdo
con la época; el armazón de madera de la casa, que ha resistido á la intemperie durante tantos años, tiene un hermoso aspecto de vejez; en uno de los grabados que acompañan estas líneas está representado el exterior de la casa
y en el grabado se podrá notar la belleza y pureza absol nta de las líneas, completamente de acuerdo con el lu·'ar en
el que se levanta la casa.
"'

I

CHIMENEA &lt;COLONIAL»

METRO PO LITANAS

Si}!ue de la página 337.
-iAaaab! (un bostezo). Muchacho, /.tú por aquí?
Salúdoles uno por uno. Todos me preguntan. Es aquello
una avalancha de preguntas.-lHas visto á Fulano1 ¿ Y Men·
ganito, cómo está? /.No se ha muerto? Y
luego que si tl':nía novia; que si aún conti
uuaba en el periodismo este; que si iba á
misa todos los domingos; que si comulgué
en la Cudresma .... iQué sé yo!
Siéntome enmedio de ellos. Todos for·
roamos un círculo muy apretado, muy es·
trecho, en torno á la mesa que denuncia
vagos esplendores pasados; en aquella sala
que huele á ancianidad, con sns pesados
cortinajes, con sus grandes espejos de dora·
do marco ennegrecido, con sus rinconeras,
con sus consolas, con sus imá.~enes resguar·
d&gt;.das del polvo por los capelos. El quin·
qné derrama una luz tenue que arranca re·
fiej0s de marfil de los rostros. Precío;a se
ha dormido; D. Trinidad me quita la palabra á cada instante; Lucecita le riñe; Rit1ta
ha tornado á coger el gancho¡ Panchita cabe·
cea; Camila asoma por la puerta, .:uriosa ...
Y yo, charlando, pienso que aquellos vie
jos hansidomozos, quehanamado,que han
reído, qu2 han hecho locuras Y me inva·
de lentamente una apacible, una serena me·
lancolía, al pensar en las vidas que fueron¡
en tanto que la lluvia, allá en la calle, canta
MODELO DE CASA DE CAMPO ESTILO COLONIAL.
CARLOS GoNZÁLEZ PERA.
y canta. . • .

El Terreno y los Abonos

La tierra de alcanforero es una tierra de composición
secreta que se usa en el Japón con gran éxito para el cul·
tivo de las crisantemas, con el objeto de aumentar el tama·
ño de las flores. Esta tierra se puede obtener por impor·
tación; se usa con muy buenos resultados á razón de cinco
kilos por metro cúbico, como abono.
Naturalmente que no en todas partes se puede hallar
el terreno que se necesita para determinado cultivo, y al
agricultor toca modifiearlo, ya sea por la adición de abo·
nos ó por medio de mezclas de terrenos de diferentes cla·
ses. Para modificar un terreno arcilloso, se le puede mezclar con tierra arenosa ó calcárea para hacerlo menos com·
pacto, y de la misma manera se procurará hacer perder sus
defectos á un terreno adicionándole tierra que tenga pro·
piedades opuestas.

No todos los terrenos son igualmente buenos, ni todas
las plantas nacen en cualquier terreno.
La tierra propia para el cultivo de las plantas, á la que
se da el nombre de tierra arable, se compone de materias
minerales y orgánicas, y de la proporción en que se hallen
estos dos componentes depende la clase de la tierra; así
por ejemplo, en la tierra que se llama franca, los elemen·
tos minerales dominan sobre los orgánicos, mientras qne
en la tierra de hoja sucede precisamente lo contrario. En
la tierra de los jardines artificiales, la adición constante
de abonos hace que después de cierto tiempo haya consi·
derablemente más materias orgánicas que minerales.
4 *4
Hecha la anterior declaración, pasemos á examinar las
Otra
manera
de
modificar
los terrenos es por medio de
diferentes clases de tierras que se presentan en los cul·
los abonos; se llama así á substancias que se agrega á las
ti vos.
La tierra arcillosa, en la que domina la arcilla, como su tierras para modificar su estado, mejorándolo en determi·
nombre lo indica, es compacta, fría, retiene el agua, se en· nado sentido; estos abonos se llaman modificantes cuando
dnrece muy pronto y se hiende; no es favorable para una cambian la naturaleza del suelo y estimulantes cuando pro·
buena vegetación y aun menos para las plantas pequeñas. vocan la fermentación de los elementos orgánicos del
La tierra calcárea (que contiene cal) es blanquizca, se suelo.
Se distinguen dos clases de abonos: los que provienen de
humedece y se seca con facilidad, tiene poca consistencia,
conserva difícilmente los abonos y se deslíe en el agua: es la descomposición de materias orgánicas, y los abonos mi·
nerales, que se llaman abonos químicos.
muy fría.
Entre los primeros, el más usado es el procedente de los
La tierra cilisosa ó arenosa es ligera, muy permeable al
résiduos
de la digestión de los anímales de establo, los que,
agua y al aire; se calienta y se seca rápidamente; es apro·
piada para cierta clase de plantas; especialmente para las á su vez, se subdividen en abonos calientes y abonos fríos;
entre los primeros se hallan los procedentes de los caballos
que se reproducen por medio de bulbos.
La tierra franca ó tierra de trigo se compone de las tres y carneros; éstos se usan para las tierras frías y compactas;
clases anteriores, adicionadas de algunas substancias orgá- los abonos fríos, tales como los de bestias de cuernos, son
nicas; es de una consistencia media y muy favorable para muy buenos para las tierras calientes y secas.
Todos los desechos de cocina, como las hierbas, hojas de
la vegetación; es la tierra por excelencia para la mayoría
aguas de lejía, etc., son magníficos abonos de los
legumbres,
de los árboles frutales y de ornato, las legumbres y las
que dispone todos los días.
flores.
La lista de abonos es muy larga: sirven como tales todos
La tierra de jardín es una tierra franca que, por la adi·
ción de abonos orgánicos, ha modificado completamente su los cuerpos que contienen substancias azoadas, las cuales
naturaleza primitiva; es más ligera y contiene más humus, se convierten en nitratos por medio de la fermentación;
es muy apropiada para la mayoría de las legumbres y de citaremos como los principales, de acción inmediata: el
las flores; es caliente y fácil de trabajar, contiene tantas guano, la sangre, las algas marinas, las cenizas de madera,
materias orgánicas como vegetales, si no es que más de las el sebo; y como de acción más lenta: el vellón de lana, los
lodos de las calles, asientos de fuentes y estanques, raspa·
primeras.
duras de cuerno, hueso, desperdicios de cueros, mondadu·
La tierra de pasto se obtiene por la putrefacción de ca- ras de frutas, etc.
pas de zacate; es excelente para agregarla á ?tras tie~as
Los abonos líquidos son de acción más rápida, porque
que se destinen al trasplante en macetas y a la germina- st disuelven en el agua con mayor facilidad¡ entre éstos
ción de algunas semillas.
citaremos los siguientes: la sangre fresca, la hiel de vaca y
La tierra de hoja se compone de cílice y materias orgá- el guano líquido. Los desechos de digestión humana son
nicas procedentes de la descomposición de hojas. Se más ricos en ázoe y en humus, que los de los aniwales, y
le encuentra generalmente en lo6 bosques y en las selva~; si se les ::¡uiere desinfectar, se les puede agregar sulfato de
se le usa para el trasplante de plantas delicadas á macetas.
Hay una clase de tierras muy ricas en substancias or.gá- fierro.
Los abonos químicos obran como complementarios ó co
nicas que provienen de la descomposición ó fermentación mo estimulantes. Su empleo se está generalizando mucho,
de los desechos de digestión de los animales rumiantes; se pero para su uso hay que tener en cuenta la clase de te·
usan generalmente los desechos de los caballos y los de_l~s rreno en que se van á usar, y la clase de plantas que se
vacas¡ las tierras procedentes de los segundos son más nh· trata de desarrollar en ellos.
les que las de los primeros¡ se les usa mezcladas á otras
Su uso, como el de las medicinas de patente, ha sido muy
clases de tierras para las macetas¡ también se les usa para atacado y muy defendido, y creemos que se debe consul·
cubrir los terrenos después de la siembra.
tar, en cada caso, como cuando se trata de una medicina,
La tierra fibrosa, que se usa especialmente para el tra~- pues muchas veces el éxito depende de las dosis¡ en ar·
plante de ciertas orquídeas, no es más que un haz de ra1- tículo aparte trataremos esta cuestió11. que es importante.
ces de una alga, el polípedo vulgar.

�354

Usos de Sociedad
LA VOZ

V

--CRONICA~
La amitad, como todos los demás sentimientos, ha sido objeto
de interés y de constante análisis
por parte de los filósofos y pensadores, afect~s al estudio sugestivo y complicado del espíritu.
Las opin~ones se han dividido en multitud de aspectos y de div~rsas ideas¡ unas afirman que este afecto nace de la semeJ~~za¡ ot:os, al contrario, piensan que para
establecer ~na solida .Y herna amistad es indispensable la
compensación¡ es decir, la armoniosa diferencia entre las
facultades que distinguen personalmente á dos amigos·
~e este modo, var~an extraordinariamente las definicio~e~
a ~se. ~especto. Sm pretender de ningún modo añadit una
opmio1;1 m_ás á las que se han dado ya, desearía ahora proponer~ mis amables lectoras la siguiente idea: ¿es posible
que exista una verdadera y _profunda amistad entre dos
personas. que nunca se han visto y que sólo se han tratado
por escrito ?-Para la imaginación y sensibilidad femenina
el problema es bien fácil de resolver¡ y aun cuando eÍ
asunto rest1;lta un tanto novelesco, es indudable que la mayoría de mis lectoras le darán una opinión afirmativa. Na·
da puede habe~ tan gr~to y pródigo en sorpresas como
una de es~s ami:tade:, 1_1br~s de todo convencionalismo y
compromiso _soc~al, !1~ siqu~era sujetas al capricho pueril
de un~ ant?pa_ha h~1ca ó a las sugestiones de la va.aidad¡
la amistad a distancia es la más libre, la más sincera y,
por tant~, la _más atractiva. No amenaza con decepcio·
nes, desv1os .m malos momentos del humor¡ como una ave
gozosa que hende las alas sobre el azul horizonte deja volar su fantasía y su ilusión para ver el descon~cido ro t:o del_amigo lejano, con todos los encantos, con todas 1!s
s1mpat~as que pide el anhelo. ¿Os imagináis, lectoras mías,
los delicados g~ces que c?n este exquisito género de amistad habrán temdo los artistas geniales, los escritores ilustres . que ha~ sostenido mu.chas veces por largo tiempo,
relaciones epistolares con amigos desconocidos y lejanos't
Indu~ablemente q~e esas almas ausentell y tiernamente
queridas h~n.pod1do ofrecer las más dulces impresiones
de ese sen~imiento tan alto, profundo é intenso que llamamos ~mistad. Hay en la historia de e~os hombres céle·
bres, artistas de la _pa_labr~, músicos notables, literatos y
otros &lt;l:ue se han d1shngu1do de algún modo, interesantes
y poéhcos amores que comenzaron por una carta anónima, llegada ~e r~~otos países, pero en cuyas páginas, blancas como la il_us1on y ~orno la ingenua sencillez de quien
las había escrito, palp1t_aba una alma tierna y sinceramente
ena°:1orada. Las relac~ones por escrito fueron, en estas
ocasiones, ~ornando seriedad y forma determinada, de manera que, s_m conocers~ e~teriormente, se conocían tanto
en gus~os, ideas y sentimientos como si por largo tiempo
se hu~iera_n trat_a do con intimidad. Esto no parecerá tan
extrano si se piensa un poco en que las personas cultivadas, en las. cuales domina la parte intelectual dan grande
importancia al encanto del espíritu. No deb~mos dudar
lectoras mías, de que puede existir una amistad lejana'
sostenida solament~ por cartas recíprocas, que se cruza~
e~ l?s extensos camm?s, como _las golondrinas en el espacio mmenso y tranquilo¡ mas s1 alguna incertidumbre tu·
viera sobre e~to, ~ecor~aré que mttchas de vosotras sois ya
por este medio mis amigas, y hoy, para complaceros, trataré de algunas novedades de la Moda, que sin duda despertarán vuestra atención.

***
La verdadera originalidad de las modas, al comenzar este a~o, es, sin duda.' la ~ez~la original y, sin embargo, armoniosa, de los traies mspirados en la Grecia antigua y
en los tiempos del rey Dagoberto y de su bella esposa· el
favoritismo por las dúnicas», ya sean cortas, largas, c~a-

dradas ó en picos, domina por
completo en las creaciones mo·
dernas de los trajes más elegantes.
Hay indudablemente cierta confusión de estilos: el «Imperio» se
ha bifurcado. en medio Imperio; el &lt;Directorio» lo mismo¡ las t~mcas ~e e~tilo griego y bizantino no tienen
una exactitud his~ónca digna de alabanza¡ pero cuando se van á buscar ideas sobre confecciones en un pasado
tan remo.to, cuatro .ó cinco siglos atrás, las diferencias son
de poca importancia cronológica, especialmente si se trata
de °:1odas. Por tanto, los trajes de actualidad siguen dos
c?rnentes ó estilos dominantes: el griego y el estrecho y
aiu,stado de la eda,d ~edia; la sobrefalda semejando túni·
ca o la verda~era tun!c~ ligera y transparente. Algunas otras
fa~das, recogidas arhshcamente, casi enrolladas por decirlo
as1,, e~ el cuerpo, dan á éste un movimiento deliciosamente
a~hshco y escultural. En esas di versas maneras de plegar y
disponer las t~~as es e~ don~ese deja ver la gracia y elegancia
de la confeccion¡ la d1vers1dad más completa puede existir
en esto, pues vemos unas draperías ligeramente recogidas
~esde lo alto de los hombros, simulando lindos y peque
nos mantos reales¡ otras, plegadas sobre las caderas ó en
la parte superior del talle, casi en la mitad de la espalda.
El cuerpo ó corsé del traje casi va desapareciendo pues
que el tal~e ya ~ea liso ó con telas plegadas, sube m~y alto,
Y. la camisola o escote de géneros transparentes es casi
siempre bastante prolongada¡ de modo que dicho corsé es
solamente un adorno ó pretexto para colocar en él vistosos Y elegantes bord~dos, ricas aplicaciones de pedrería en
todos. co~ores, encaies con realce de seda ó exquisitas
combmaci?ne~ d~ soutache. Sin embargo, por mucho que
se haya dism~m.u do el corsé, tiene su importancia v á él
s~ le debe casi siempre la esbeltez del talle y la elegante
riqueza que da c.arácter al conjunto del traje.
Entre los eshlo~ reinantes, hay alguno de tendencias
opuestas. á los demas¡ este es el ((moscovita» de hace un siglo¡((redmgots.» rectos, hechos en piel¡ faldas cortas, adornadas en la orilla con esta misma piel¡ bonete de pelo ó al gunas ve~es de plumas, y enorme manguito de espesa y
obscura piel.
Todas estas artísticas creaciones son las novedades que
la ~oda ofrece á las bellas y elegantes damas al comenzar
el ano presente. Ya lo sabéis, lectoras mías: tomadlo en
c1;1enta, Y realzad, con todas esas creaciones vuestros propios encantos.
'

•

•

Una astuta señora de Nebraska ha demandado diez m\l
pesos de daños y perjuicios á un hombre que le robó un
beso, fundándose principalmente en que. no le dijo una
palabra sobre el atentado, sino después que lo cometió.

***
Según un fisiólogo inglés, el pelo rubio está llamado á
des~parecer. A~h~ca la escasez de personas rubias á que,
segun las estad1shcas, se casan un 85 por ciento de mujeres
morenas y sólo un 29 por ciento de las rubias.

*

355

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

AMOS hoy á hablar á nuestras lectoras de un detalle
casi insignificante en apariencia, pero que tiene
mucha importancia para hacer agradable la conversación.
Este detalle es el tono de la voz, discreto y propio para
hablar. Las personas que tienen un timbre dulce y grato
en su voz, han recibido un gran dónde la Naturaleza. Esta
cualidad llega á tener cierta influencia, Il'O sólo en el placer del oído, sino muchas veces hasta intelectualmente. En
la vida del hogar tiene increíble poder sobre la armonía y
unión que debe reinar entre los miembros de la familia,
pues en varias ocasiones una palabra indiferente, pronun·
ciada con acento duro y áspero, provoca disgustos nada
sencillos; y en cambio, una inflexión tierna de la voz con·
mueve deliciosamente el corazón, y en las sombrías crisis
de la vida penetra en las almas como un rayo de luz consolador y suave.
.
Si tenéis, lectoras mías, una voz dulce y musical, procurad conservarla como las pupilas de los ojos,'y si no es así,
tratad entonces de suavizar el acento de vuestras palabras.
Es preciso no calificar de pueril y superfluo este asunto,
sino muy al contrario, velar constantemente sobre el timbre apacible y suave de la voz; mucho más que por este
medio se adquiere un gran dominio sobre las naturales
pasiones que á veces nos mueven á irritarnos y á exaltarnos de manera muy desagradable para los demás y aun pa·
ra nosotros mismos.
Por grave que sea nuestro resentimiento á causa de al·
guna ofensa recibida, debe expresarse el reproche ó pena
que tenemos con voz mesurada y sin descomponer el ros·
tro. Este maravilloso instrumento, con el cual nos comu·
nicamos con nuestros semejantes, no admite que se haga
uso de él bruscamente ni aun por pocas veces, pues si se tie.
ne costumbre de proferir las palabras con voz dura, silbante ó irónica, no podrá después, quien así haga, dulcificar
la expresión de sus conceptos, ni modular el timbre de su
voz para pronunciar las frases afectuosas.
Un acento dulce es como el canto de un pájaro en la
tranquila soledad de los bosques¡ es para el corazón lo que
la luz á los ojos¡ ¿acaso la luz no hene sus ondas y sus vibraciones muy semejantes al sonido? Podría decirse que no
habrá mujer encantadora y agradable si carece de esta cualidad indispensable en el bello sexo. ¿No os parece, lectoras
mías, muy exacto el viejo proverbio que dice: ''El tono es el
que hace la canción?" Una palabra de cariño, para tener todo
su valor, debe ser dicha con voz dulce ó al menos afectuosa;
y un reproche justo ó una queja espontánea no producirán efecto si no se supriire, del acento con que sean di·
ches, toda inflexión de cólera, desprecio ó burla. Para
merecer el nombre de persona bien educada debe hablarse
siempre con tono amable y moderado, proc~rando disminuir el volumen de la voz cuando éste es muy robusto.
Por muy agradable y elocuente que sea la conversación de
algunas personas, cuya voz es fuerte y áspera, desearía uno
que terminase cuanto antes. Esto no quiere decir que de·
ba adoptarse un tono monótono y uniforme para hablar,
pues hay acentos tan incoloros y fríos, que hacen estremecerse como al contacto de la nieve. En las grandes agitaciones del alma, sin duda que la voz participa de esa
emoción; mas esto nada importa si el dolor ó la justa indignación no le comunican ese acento áspero y desagradable que se ha procurado reprimir desde la infancia. La
voz no debe ser ni muy alta ni muy baja, ni demasiado
e~evada y aguda, sin que por esto sea sorda y poco inteli·
g1ble. Nunca debe cuidar tanto una persona el tono de su
voz como en una discusión, sobre todo si se tratan asuntos que interesen profundamente á los interlocutores. No
es ciertamente la declaración de una idea contraria á la
nuestra lo que ofende el amor propio, sino el tono dogmático ó de superioridad adoptado por nuestro adversario.
La verdad y l~ razón serán casi siempre aceptadas si la
firmeza y claridad de los conceptos fueran sostenidos por
una voz dulce ó al menos moderada, la cual, lo mismo que
las palabras, acreditarían para el interlocutor atenta consideración y modestia bondadosa por parte del que habla.
En estas condiciones podrá muy bien discutirse, sin violar las leyes de la cortesía y aun las de una sincera afección.
En los salones donde se estiman las buenas maneras, to·
das las personas hablan con voz poco elevada, aunque cla-

~ y d~stinta. ~e procura pronunciar bien cada palabra, y
s1 s_e he~e algun defecto de dicción, se esfuerza por destruirlo o atenuarlo, lo cual se consigue con un poco de
voluntad y atención. No olvidéis amables lectoras la be·
lla fábula de las sirenas: la dulzu~a de la voz ha h~cho su·
gestivas á muchas mujeres, que sin ese atractivo, hubieran
pasa~o completamente inadvertidas, y á esa interesante
cualidad debieron la irresistible simpatía que las hizo dul.
ces y encantadoras para todos.

*

Cuestiones Trascendentales
La Educación de la Mujer
EMOS se~uido recibiendo algunas respuestas, relati·
vas al mteresante asunto de cuál debe ser la edu·
cación más propia que ha de darse actualmente á
la mujer. Insertamos á continuación dichas respuestas:
«Respecto del problema propuesto por ese semanario
acerca de cómo debe educarse á la mujer de nuestra época'
creemos que, según admiten ilustres pensadores ha de dar~
se mayor importancia á la educación moral q~e á la intelectual y física¡ pues aun cuando una mujer sea muy ilustrada en ciencias, artes ó habilidades manuales, todo ese
brillante conjunto quedará opacado si falta la sólida edu·
cación moral. Y puede decirse que no basta á la mujer
ser cultivada moralmente de un modo abstracto pues el
criterio social es muy insuficiente para armarla de un modo completo, á fin de que triunfe en la dura lucha de la
exi.st~ncia. Es pr~ciso, pues, que la mujer sea idealista y
rehg1osa, que su piedad esté basada en una ilustración sólida, libre de vulgaridades y fanatismos. De otro modo es
imposible pedir de su abnegación los heroicos sacrifi~ios
que su condición social le exigen, en cualquier estado de
la vida en que el destino la coloque.
Es muy desigual, por cierto, el conjunto de virtudes que
pide la sociedad á un hombre y los que pide á una mujer
ofreciéndole á ésta muy mezquina recompensa en cambi~
de sus constantes sacrificios, juzgándola con implacable
dureza por la menor falta y negándole toda rehabilitación
con inflexible severidad¡ y como un amargo é irónico contraste ofrece al hombre, con pródiga generosidad, todos los
tesoros de su indulgencia, para perdonar sus extravíos y
disimular sus culpas, haciéndolo dueño de la opinión pública, dirigiendo ésta á su antojo. Tan notoria é irremediable
injusticia solamente puede ser sufrida por la mujer con
una gran dosis de resignación y prudencia, cualidades todas que no se adquieren sino por medio de una elevada
educación moral y de la continua consideración de ideales altísimos que sirvan de base y de apoyo á los esfuerzos constantes, exigidos al espíritu femenino, débil en la
apariencia y fuerte en la realidad práctica de la vida diaria. Por tanto, pensamos que, aun cuando se dé mucha
importancia, la educación intelectual y física de Ja mujer
debe, ante todo, cultivarse su moralidad, para tener, como
se hace en los jardines, preparada la buena tierra, en donde se siembren las bellas flores, de las demás facultades que
se han de educar&gt;.
V. L.

lHI

***

«La educación de la mujer es tan útil y digna de estudio como la del hombre: debe sujetarse á la enseñanza de
los deberes y derechos que por naturaleza y razón corres·
ponden en las diversas fases y estados de su vida á la
criatura humana del sexo débil, y á la instrucción necesaria para satisfacer los que ha de ejecutar y exigir el cum·
plimiento de los otros. Puede abarcar el vasto campo de
conocimientos destinado á la :nteligencia del varón; pero
lo propio es que con predilección consagre su entendimiento á la recta cultura de los afectos del alma en beneficio de la especie. Como indispensable, para no ser vulgar
y tener idea más exacta de lo que es necesario en la vida,
debe conocer, cuanto más á fondo mejor, después de la
instrucción primaria, lo siguiente: quehaceres y economía
domésticos¡ Higiene, Moral, Urbanidad, Gramática del idioma en uso, Lógica, Nociones de Literatura, Historia, Geografía, Física y Química, principio~ de Dibujo y Música, y
por complemento, ha de tener aficion, y de hecho, practi·
car la lectura de libros bien escritos y de provecho».
GUADALUPE

R.

DE CARRERO.

•••

Agradecemos debidamente á nuestras lectoras la bondad
y eficacia con que se han servido enviarnos sus opiniones

acerca de tan interesante asunto.

�EL MUNDO ILUSTRADO

LABORES MANUALES
El estado de salud de los niños se refleja inmediatamente
en su apariencia, en sus actitudes, en su aspecto. El niño
rnno está siempre contento, siempre risueño, siempre entregado á sus juegos, á los que se entrega totalmente, como
que son lo único que les preocupa y que les atrae. Por el
contrario, el niño enfermizo está triste, en quietud; rehusa
los juegos y su aspecto marchito causa verdadera pena.
Pero si se quiere criar á los niños en condiciones de salud excelentes, y se trata de evitar que se hagan débiles y
enfermizos, no hay que aguardará que adquieran francamente el aspecto de niños enfermizos. Se tienen medios
muy exactos y sencillos para vigilar la marcha de su desarrollo, sobre todo en ios primeros meses de la vida, que es
cuando muy principalmente hay que vigilarlos, y cuando
los signos exieriores de enfermedad no se reflejan tan fácilmente en su aspecto y en sus actitudes.
Este medio, que está al alcance de todas las personas, es
el estudio comparativo del peso que ofrecen los niños durante los primeros meses de su existencia. El peso refleja
de una manera muy exacta y clara el estado de la nutrición,
que indudablemente iufluye de una manera decisiva sobre
el desarrollo general, porque si en la edad adulta la nutrí·
ción no tiene por fin más que la conservación de las fun·
dones orgánicas, durante la niñez tiene otro fin no menos
importante: el de permitir el desarrollo de todo e: or.~anismo. Ha de efectuarse, pues, con mayc,r actividad, y cualquier
trastorno que se produzca en ella, influirá muy considerablemente sobre el de5arrollo general.
Por estas reflexiones se comprende con mucta facilidad
la importancia que tiene vigilar muy cuidadosamente el
peso de los niños en los primeros meses de la vida Nosotros hemos visto que en México se descuida mul"hO este
estudio, y no sabemos que haya sino muy pocas familias
que cuiden de seguir esas observaciones, cuya importancia,
sin embar¡(o, es muy grande. Los padres de familia que no
se curan de ob,ervar el peso de sus hijos, cometen una falta muy grave, tanto más, cuanto que esa observación nada
tiene de complicado, ni de dificultoso, ni ofrece el menor
peligro para el pequeño ó para la persona que efectúa la
operación.
El niño, en cuanto nace, debe ser puesto en la balanza
para que se tenga exactamente noticia de su peso inicial.
Este dato tiene también mucha importancia, puesto que el
peso es el único informe que podemos tener respecto á las
condiciones de vitalidad que ofrece el niño en esos momentos. Un niño cuyo peso es muy corto, está seguramente
mal desarrollado, débil, y requiere cuidados especiales. El
pesar á los mños recién nacidos tampoco se acostumbra en
México, y el descuido es tan grande, que no ha permitido,
hasta estos momentos, decir con exactitud cuál es el térmi·
no medio que debe tener el peso de un niño en esas condiciones para considerarse bien desarrollado. En los países
de Europa y en los Estados Unidos, la costµmbre se sigue
en todas partes, y de este modo se ha podido determinar el
promedio del peso inicial de los niños sanos. Este promedio es de tres kilogramos.
Por regla general se cree que los niños mexicanos ofrecen

un peso medio inferior á tres kilogramos; sea porque pertenecemos á una raza menos corpulenta ó por cualquiera otra
razón. El hecho es que, quienes han observado más de cerca y han podido reunir mayor número de casos, convienen
en que muchos niños sanos en México ofrecen un peso inicial de menos de tres kilogramos.
Pero si hay diferencia en el peso inicial y si niños sanos
y bien desarrollados pueden ofrecer en la época del naci·
miento un peso menor de tres kilogramos, en cambio, el
aumento de peso debe ser uniforme y alcanzar cierta pro·
porción, cuando el crecimiento se hace normalmente y
cuando la salud del niño es completa. El aumento varía
con la edad. Debe ser de quince á veinte gramos diarios
en los tres primeros meses; de quince á veinte gramos diarios en los tres meses siguientes; de diez á quince gramos
en los otros tres meses; y de cinco á diez en los tres últí·
mos meses del primer año; de manera que, por regla general, un niño sano debe duplicar su peso al terminar el
quinto mes de su vida, y triplicarlo al cumplir un año.
Aun cuando el aumento de peso se calcula por promedio
diario, esto no quiere decir que debe hacer una pesada diariamente. Esto sería ciertamente acertado; y nada se pierde
con hacerlo; aun debe hacérselo cuando el niño cambia de
nodriza, por ejemplo, ó cuando se sospecha que su alimentación es insuficiente; pero por regla general, dos pesadas
por semana permiten vigilar su desarrollo de una manera
satisfactoria.
Lo que sí es indispensable en todos los casos, es que se
tome el peso cada vez exactamente en las mismas condiciones, á la misma hora, en el mismo aparato, y cuando el
niño tenga el estómago y el vientre en idénticas condicio·
nes de plenitud y vacuidad. Sólo entonces se puede tener
la certeza de que los datos recogidos son comparables en·
tre sí.

'

El uso de la chaquira había
caído en bastante olvido; pero he aquí que las recientes
noticias recibidas de Londres
y los Estados Unidos nos dicen
que)a aplicación de la chaquíra en las labores de las señoras vuelve á estar en absoluta
privanza. Hoy tenemos el gusto de ofrecerá nuestras lectoras dos grabados que representan, el uno, una elegante
pantalla para lámpara eléctrica, y el otro un visillo para
ventanal ancho.
Describiremos el modelo número uno. Se hace de raso
amarillo paja. Para cortar esta pantalla, téngase presente
que un trozo de tela completamente cuadrado puede servir perfectamente. En redondo lleva unas guirnaldas bordadas, al pasado, en sedas de distintos verdes. En la orilla
va el fleco, que es de chaquira menuda. En este fleco se
puede desplegar un arte exquisito, pues se presta á hacer
en él mil combinaciones, sabiendo elegir los colores varia·
dos de la chaquira. Por ejemplo: En cada hilo pueden ir
chaquiras de cuatro colores distintos: verde, amarillo, azul
y paja; y sí se pone un hilo de esta combinación y otro
que lleve los colores blanco, rosa, negro y lila, resultará
el fleco entero una maravilla: un arco-iris que, con la luz
blanquísima 'J velada que baja por el interior de la pantalla y que hiere directamente las chaquiras, semejará una
cascada idéntica á las que se ven en las apoteosis de los
cuentos de magia ...... La cabeza de la pantalla se hace
aparte completamente, y luego se adhiere á la pantalla. con
costura de máquina y cosida con seda del color de la tela.
Va elegantemente abullonada y lleva una jareta con cordón
en su tercera parte. En los esquineros de la pantalla van
otros bordados de chaquira. En estos 1amos deben predominar los colores azul pálido y negro. Este contraste de co-

"~

l•..

~

lores, sobre el amaríllo del fondo, presenta un efecto sumamente elegante.
El número dos representa un visillo para ventanal an·
cho. Se hace de ra,o color de lim6n. En la parte inferior
lleva, como la pantalla, un fleco de chaquira. Este visillo
debe ser un poco discreto, pues es propio para recámara de
soltero. En la parte superior lleva un crnato que imita cúpulas, y de él bajan, á modo de trenzas, flecos gruesos he·
chos de chaquira. Bajo de cada cúpula; lleva un plas-

FIGURA

trón bordado al pasado con sedas de distintos rosas, desde
el más pálido hasta el más fuerte. Los flecos más cortos están combinados con chaquira pequeña y chaquira grande.
El color que debe dominar en todos estos flecos, es el rosa,
para que haga contraste agradable con el tono limón de la
seda con que está hecha la cortina.
El grabado número tres muestra el modelo de un !apetito para candelero.
Está hecho de tela gruesa y blanca de lino-pues este tapete debe ser lavable-y con la trencilla más ó menos historiada que se compra para el encaje inglés, se hacen los
dibujos de las orillas, que parecen muy complicados y que
son sumamente sencillos. Los hilos largos que le dan aspecto como de tela de araña, se hacen con un hilo muy
grueso. El nudo es el mismo que para el encaje inglés.

�EL MUNDO ILUSTRADO

359

LA ROPA BLANCA

MANERA DE PRESENTAR

LOS MANJARES EN LA MESA
La ropa interior merece tanto ó más cuidado y esmero
que los trajes. Actualmente se hace derroche de lujo y elegancia en estas prendas de ropa. A ese propósito, damos á
nuestras lectoras un precioso modelo de bata de dormir. La

Si en alguna parte puede desplegarse arte y gracia exquisitos, es en la manera de presentar los manjares y ~n el
arreglo y adorno de la mesa.
Cumpliendo lo que ofrecimos á nuestras lectoras, damos
hoy un modelo deAservilleta bordada, que debe colocarse
en una plancheta de madera ne~ra ó laca del mismo color,
á fin de que se destaque artísticamente la blancura de la
servilleta y los bellos colores del bordado, los cuales deberán ser de preferencia aquellos que sobresalgan en el dibujo de la vajilla. De todas maneras. deberán preferirse los
dibujos que representen flores. Si la vajilla es blanca, será
de muy buen efecto reunir los colores brillantes del borda-

tela de que está confeccionada es nansú blanco, sumamente fino. Las mangas se cortan completamente cuadradas y
se adornan con encajes valencianos, alternados los embutí·
dos con las puntillas. En los hombros, el cuadrado de las
mangas se recoge con ahuevados, alternados también con
entredoses. La parte del cuello, que como observarán nuestras lectoras, es sumamente ancho, debe llevar una jareta
que recoja más ó me!los el escote, según el gusto de cada
persona. Dentro de esta jareta, va un listón ó cordón que
'sea fuerte. Esta bata debe hacerse muy larga y muy amplia, pues los trajes para dormir deben prestar toda suerte
de comodidades.

EL MUNDO ILUSTRADO
Se unta un molde con grasa y se espolvorea con pan rallado; se vierte la mezcla en el molde y se cuece al baño de
maría. Cuando sale limpia una aguja, está cocido el flan.
Partido en cuadros pequeños, se echa, al tiempo de mandarla á la mesa, en un caldo de tapioca muy delgado.

CALAMARES RELLENOS
Un kilo de calamares. Cien gramos de jamón. Doscientos
gramos de tomates. Doscientos gramos de aceite. Una
cebolla.
Se limpian bien los calamares, sacándoles todo lo que
tienen en el interior, cuidando de apartar en una jícara la
tinta, que es una bolsita plateada que está adherida por
dentro. Se separan las aletas y con las patas bien limpias
se pican junto con el jamón, haciendo un picadillo que se
amasa con un poco de tomate frito. Con esta pasta se reUenan los calamares, rebosándolos en harina y friéndolos en
aceite. Luego se colocan en una cacerola y en la grasa en
que se frieron se pica la ceboUa, un diente de ajo y el to·
mate. En estando todo esto frito, se incorpora á los calamares, añadiendo dos ó tres cacillos de caldo ó de agua.
Se deshace la tinta en un poco de agua y se vuelca sobre
los calamares, dejándolos hervir quince minutos. Si la salsa resulta algo clara, se espesa con una cucharada de hari·
na tostada, bien deshecha en la misma salsa.

359

La Modista en Casa
Damos á nuestras queridas lectoras dos bonitos modelos
de corbatas. El primero se hace de raso brillante color de
cereza. El forro de esta corbata, que debe ser de raso blanco de la misma calidad que el cereza, va volteado sobre la
parte de encima, figurando un vivo que tenga el ancho de
un centímetro. Esto le presta mucha vida á la corbata, pues
el contraste de los colores del raso resulta de muy buen efec·

LOMO ADOBADO

., J

do, sobre el blanco del mantelillo, al negro mate de la plan·
cheta.
Nuestro tercer grabado representa un platón ó fuente,
conteniendo croquetas de pescado. Como nada hay más
eficaz para abrir el apetito que contemplar manjares de vistosa apariencia, recomendamos muy de veras á nuestras
lectoras, cuiden mucho de que en su mesa no falte este detalle. Nada hay más desagradable que ver un platón con
algún manjar, como, por ejemplo, el que representa nuestro
grabado, sin cuidar del importante detalle del tamaño,
igualdad de éste y adorno conveniente. En efecto, si las
croquetas se hacen descuidadamente, sin poner empeño en
que salgan todas de igual tamaño, tendrán un aspecto muy
poco agradable. Para dar una idea exacta del tamaño debi·
do, cr~emos conv~niente señalar el de una pera mediana.
También debe cuidarse de que todas estén igualmente doradas, pues disgusta, á la vista, ver unas lastimosamente
quemadas y otras opacas é incoloras. El adorno debe con·
sistir en una guirnalda, á manera de corona, de la verdura
que se desee, por ejemplo, rábanos, escarolas ú otra cual·
quiera. Un ramito ú hoja de esta verdura debe ir en el re-

Un kilo de lomo. Cien gramos de aceite. Cien gramos de
vinagre. Cien gramos de vino blanco. Sal, pimienta, perejil,
ajos, laurel y orégano.
Se pi:epara el adobo machacando en el mortero el orégano, el ajo y la pimienta; se mezcla todo esto con el aceite,
el vinagre y el vino; se añade un diente de ajo, una hoja
de laurel y una rama de perejil, y en este adobo se tiene
dos días el lomo.
Pasadas las veinticuatro horas, se limpia muy bien el
horno con un paño, se unta de manteca de cerdo y se asa
en el horno.
Sírvese caliente con patatas grandes asadas, pero es mucho mejor servirlo con fiambre.

PERDIZ EN AGRIDULCE
Tres perdices. Cien gramos de aceite. Cien gramos de vino blanco. Cien gramos de vinagre. Una cebolla grande.
Cien gramos de azúcar.
Las perdices, enteras y bien limpias, se ponen en una
olla amplia, el aceite, el vinagre, el vino y otros cien gramos de caldo del puchero, y si no lo hubiere, de agua. La
sal suficiente y unos granos de pimienta.
Se tapa la olla y se deja cocer á fuego lento. Cuando es·
tán tiernas las perdices, se añade al azúcar, dejándolas hervir aún quince minutos más.

to. Las puntas de esta corbata van recortadas en una forma
ochavada. El vivo debe dar la vuelta hasta las puntas también. Dos borlas de seda blanca, que pueden comprarse en
cualquier almacén de ropa, completan el aspecto elegante
de este adorno.
El segundo modelo se hace de seda japonesa, lavable. El
sistema de confección es el mismo que para la anterior
corbata, esto es, el forro de raso que dé vuelta hacia la
parte de encima. Los colores quedan al gusto de las lecto-

ZANAHORIAS ALA FRANCESA
Después de la bata viene una camisa de día. La tela con
que debe hacerse es la batista. Siempre había sido costumbre que el borde inferior de las camisas no llevara ningún
adorno, sino que rematara solamente en un dobladillo bastante ancho. Hoy la moda, que toma ingerencia hasta en lo
que no va á exponerse, dice que la parte inferior de una
camisa debe ir perfectamente adornada con entredoses, alforzas, gaveados, etc., etc. El modelo que presentamos indica mny claro á las lectoras cómo debe hacerse este adorno. La parte superior de la camisa lleva tamuién entredo·
ses. Y las bocamangas van adornadas con listones.

mate de cada croqueta en forma de penacho. Presentadas
así las croquetas, recrearán la vista de los comensales y
abrirán el apetito.

..**

Recetas para preparar una comida propia del tiempo:

SOPA l~\PERIAL
Un cuarto de gallina. Cincuenta gramos de jamón. Cuatro
huevos. Cincuenta gramos de tapioca.
La gallina y el jamón, cocidas ambas cosas en el puchero, se pican; después se baten cuatro yemas de huevo y se
mezclan al picadillo, añadiendo medio cuartillo de caldo

Dos manojos de zanahorias. Cien gramos de aceite. Vein·
te gramos de azúcar.
Las zanahorias han de ser de las llamadas francesas, que
son cortas y redondas, mondadas y limpias se parten en
ruedas delgadas, se rehogan cinco minutos en aceite bien
pasado y se colocan en una cacerola de porcelana con sal,
pimienta negra, el azúcar y un poco de caldo; se dejan
hervir media hora bien tapadas; al cabo de este tiempo se
destapan y se les da vueltas á menudo para que tomen co·
lor por igual.
En nuestro próximo número continuaremos dando lo~
postres y dulces que se necesitan para que la comida esté
completa.
ras. El frente de la corbata es más bajo en su parte posterior, y deja ver un trozo de t ela d e gro acanalada, donde va
incrustada una cinta negra de terciopelo. Esta corbata es
más elegante que la primera, Y su confección resulta un
poco más costosa; pero las dos, hechas á domicilio, no im·
plican un gran gasto.

�EL MUNDO ILUSTRADO

360

361

EL MUNDO ILUSTRADO

\

FOT. FELIX, DE PARIS
FOT. FELIX, DE PARIS
TRAJE DE PASEo.- En seda liberty azul ~álido. La levita es en forma de túnica, de tul bordado. Un ancho bies de seda rodea las orillas.

TocA DE TERCIOPELO ABULLONADO, color «chaudrón». Dos alas blancas en forma de «aigrette»
puestas en un lado, constituyen su adorno.
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Saiz de Carlos

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Maria Ester:-Con todo gusto doy á usted mi opinión sobre el regalo que desea
hacer. Tratándose de obsequio hecho en
labores femeninas, para señores no es
muy fácil encontrar alguno de buen gusto
y al mismo tiempo discreto. Entre todos
los objetos de uso persoüal, ellos prefie·
ren, _ge~eralmente, los apropiados para su
escntono. Por esto m~ ha parecido con·
veniente dar á usted un modelo que con-

CON VENTAJA A LAS EMULSIONES. ES DIGESTIVO

Y AGRADABLE.
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Magda:-Tuve el gusto de recibir su
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correo le envio lo que se sirvió pedirme.
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granos de alcanfor ó pastillas de creolina.

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Diana:- Tengo verdadera gratitud por el
afecto con que me favorece. Si como usted
dice, es sola rica, Joven y de carácter impulsivo que' muchas veces la ha colocado
en situáciones dificil es, tendré sincera satisfacción en manifestarle mis ideas sobre
todos los asuntos que se sirva consultarme. Solamente encuentro una dificultad,
y es la de que siendo usted tan independiente y poco dispuest~ á so~eterse á la
voluntad de otros, segun me md1ca, pueda desagradarle con la franqueza de mis
opiniones; ¿le será posible aceptarlas? Espero su respuesta.

VARIAS CONSULTAS

CONVALECENCIAS LENTASt

'

Ester:-Para quitar las manchas de
grasa, hay una preparación muy eficaz,
que se compone de dos cuartillos de agua,
dos onzas de solución de amoniaco, una
cucharada cafetera de salitre y una onza
de jabón. Se disuelven bien todas estas
substancias y luego se embotellan.
-Con mucho gusto doy á usted el modelo de traje. Puede servirle, tanto para
el género escocés de que me habla, como
para el rayado .
La camisola es de seda ligera blanca
y el traje está adornado con cinta de terciopelo ne~ro, ó de algún color obscuro
que armonice con el color de la tela. La
corbata es de gasa blanca plisada; en el
cuello y en los puf\os de las mangas tiene vuelos de esta misma gasa.

1

DEBILIDADt FALTA DE NUTRICIONt

ESCROFULAS Y.i RAQUITISMO.

DOS RESPUFSTAS

Neomide:-El bordado á la duquesa se
hace poniendo en el bastidor el género
que va á bordarse, sobre el cual se dibuja
el ornato que se ha elegido. Después se
pone debajo una tela de punto, que se hilvana por los cuatro lados. En seguida se
va bordando el dibujo con cadeneta, hecha ya sea con seda ó hilaza, según convenga. Después se recorta. la tela, de manera que el dibujo se destaque sobre el
fondo de punto, y resulte el género como
aplicación sobre el tul.
-Los cuadros que desea usted los encontrará, tal vez, en la casa de Pellandini ó en cualquiera otra dedica.da á vender
esos artlculos.
-Los bastones para visillos los hay
en las ferreterlas, en donde, sin dificultad,
podrá usted conseguirlos.

D NEURASTENIA Y ENFERMEDADES NERVIOSASt D
D
o

discretos y de buen gusto. OJalA que mis
indicaciones le sean útiles.
SECRETOS DE TOCADOR
H. A.:-Lo más pronto posible daré á
usted el modelo que desea para traje de
calle. En cuanto á la costumbre de lavarse
el rostro con agua tibia en las mal'ianas y
con agua caliente antes de acostarse, es
excelente y conserva muy bien el cutis. Si
á este cuidado afiade usted el masaje
facial, hecho suave y prolongadamente,
obtendrá mejor resultado. La mezcla de
glicerina pura con polvo de bórax, es muy
eficaz para suavizar la tez, poniéndose
dicha preparación antes del polvo, á fin de
que éste se adhiera bien.

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363

EL MUNDO ILUSTRADO

o

o~

Dr. A. Ruiz Erdozain.
Administrador,

J. Lavista.

�~64

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Amala, Sirve y Regala ....

CARTA BLANCA
¡¡LA MEJOR CERVEZA DE AMERICA!!
,
&lt;;uauhtemoc •• Monterrey

-¿De manera que usted cree, don Felipe .. ?
-Amigo mio, dijo el viejecillo sacudiendo la ceniza de su cigarro, y asaetándome
con su pupila amarillenta veteada de gris
acero y cubierta en parte por esa tela que
envuelve los ojos de los ancianos como
un velo de desilusión y de melancoHa;
amigo mio, no le quepa duda: estamos en
sus manos, ejercen mero y mixto imperio
sobre nuestros sentidos: nuestras potencias, nuestras facultades y nuestra persona toda. Cuando algún filósofo saturnino venga á hablarle de esclavitud femenina, rlasele usted en las barbas y compadezca su birrete venerable: no hay tal
esclavitud, y por el contrario, nosotros
somos esclavos de ellas sin poderlo remediar .... Fácil es prescindir de la buena
mesa, del lecho blando, de los muebles
lujosos, hasta del suefio y hasta de la comida; pero de lo que no se puede prescindir es de la mujer, de la compañia de
quien, á vuelta de daruos todos los disgustos del :mundo, nos poetiza y alegra
un poco el vivir. Hasta los santos, hasta
los ascetas han necesitado de su comunicatión y trato, y aunque co11 toda la limp:eza del mundo, San Jerónimo, San Francisco de Asls y San Juan de la Cruz han
solido suavizar las púas de sus cilicios y
quebrantar los aceros de sus mortificaciones para tener sencilla, noble y dulce
amistad ya con las austeras viudas Paula
y Eustaquia, bien con 11 angélica Clara de
Asis, ora con la bendita é inspirada Teresa de Jesús. Ysi eso necesitan la,;; almas
escogidas, ¿qué no habrán menester las
uuestras, balas, sin vuelos y sujetas á
apetitos terrenos?
-Pesimista anda el:tiempo, don Felipe.
- ¿Pesimista? Créame usted que no lo
soy; pero cuando se sabe lo que sabe un
viejo de mi edad, se tiene que convenir
en que debemos entregarnos á ellas atados de pies y manos, y que nuestro único
derecho es el derecho de los vencidos: pedír piedad.
-¿Pero usted ha visto ... ?
- ¡Que si he visto! Vamos, hombre, lo
que yo he visto r.o cabe en tomos para
relatarlo; pero como sintesis le puedo asegurar que hay esto en el fondo: nos endulzan y nos amargan la vida, nos alegran
y nos entristecen, nos safüfacen y nos
afligen, se sacrifican por nosotros y nos
traicionan .... y sin embargo, no podemos
prescindir de ellas.
-¿P~ro todas? Hombre, mir~ usted que
es mucho decir. Vi,tuosas las hay y ... .
- Pero ¿por quién me toma usted, cuando supone que yo afirmo que todas son
picaras y livianas? Lo que yo digo, y lo
sostendría ante un claustro de doctores,
es que no podemos prevalemos contra sus
artes, que las que son buenas lo son porque quieren, y que ni toda la vigilancia, ni
todos los esptas, ni todo el cuidado del
mundo consiguen que sea fiel la que no
tiene deseos de ~erlo. Ya se acuerda usted
de los muchachos á quien Sancho Panza
queria mandar á dormir á la cárcel: pues

365

DIVINIA
: El Perfume Exquisito
que ha conquistado en
muy poco tiempo el fa·

vor del MUNDO ELEGANTE
EL PERFUME

DIVIIIA
ES DE UNA FRAGANCIA FINISIMA Y NO
TIENE RIVAL POR LA PERSISTEN·
CIA Y SUAVIDAD EN SU AROMA

F. WOLFF &amp; SOBO~, Karlsrnhe
ME DALLA DE ORO

Exposición Universal

PARIS

1900

Vino fortmoante, di;eatlvo, tónico, r1co111tltuye11t1 de •abor
excelente, mu eficaz para lH penonaa debilltadaÍ que loe
ferruginoso, y la1 quina1. Co111ervado por el mc§todo de
M, Paateur. Prescribeae en lat mole1tlaa del eatómago la
clorosis, la anemia y la, CC\nvalecenQiH ¡ e1te vino se
mienda á laa personas de edad, álas muJer11, ióvenea y á loa niio1o
AVISO MUY IMPORTANTE. - •1 rinico Y/NO autélltico d1
S. RA,JHA~L1 el solo que tielle .~l derecho .de llamarse así, el aolo
que es leg1t1mo ,: de que ,e nace me1Jc16n Bll el formulario dll

rece,.

Profasor BDUCHARDAT 81 el de M" CLEMENT y C'• de Val81lCI
(Dr6me, Francia). - Cada Botella lleva la marca de Ía Unión di
IOI Fa/Jrtcant11 J Bll el pescuezo un medallóll anunciando el
"OUTIA8 ''.-Las dema., son groseras¡ peligrosa.a falsitJ. ca.cio.lles.

I

f.5ENCIA·POLVO DE ARROZ· JABÓN
ACOAoETOCADOR • POLVOS PARASACHETS,r,c. DrJ~;;;;,,

�366

EL MUNDO ILUSTRADO

ta~ r"-·~--~
Gotas para
Curar la Tos
son las Gotas
del Pectoral
de Cereza del
Dr. Ayer.

r··.'
,
!

·•

~

Setenta años atrás los médicos
usaron por primera vez el Pectoral
de Cereza del Dr. Ayer, y desde
entonces ha sido el 'remedio tipo
para la tos en todo el mundo. Mi·
llares de familias en Europa, Asia,
Africa y América guardan siempre
en su casa un frasco de esta medí·
cina para poder usarla en cualquier
caso imprevisto de urgencia. El

Pectoral de Cereza
del Dr. Ayer
domina los esfuerzos espasmódicos
del toser, alivia la congestión de la
garganta, calma la inflamación de
los tubos bronquiales é impide que
la afección interese los pulmones.
Hay muchos substitutos é imi·
taciones. Cerciórese de que se
obtiene el Pectoral de Cereza
"del DR. AYER." (No contiene
alcohol ni veneno)
Cada frnsco ostenta la fórmula en la
,·otulatn. P1·cr,1mte 11.,ted, a Bit ~nédico
lo que opina del l'ectoral de Cereza del
Dr.Ayer,

Preparado por el DR. J. C. AYER y CIA.,
Lowell, Mua,, E, U, ele A,

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Sin Competencia en Precios

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Que tratan de

asl son ellas; no quieren dormir en la cár·
cel, es decir, no quieren ser fieles, y asl
se vuelva usted como el comendador de
Córdova, que no sólo no tenla en su casa
criados varones, sino que no consentía
perros ni gatos en ella, se la pegarán si
está usted predestinado para el caso.
-Buena noticia para los celosos, don
Felipe ....
-El celoso es un animal ciego y torplsimo que tiene por atributo especial equivocarse siempre. Siéntelo usted como regla segura; las mujeres engaflan á los
hombres cuando no se lo figuran .... y con
quien no se lo figuran, ...
-Algo habrá visto usted, amigo, y quizás algo habrá sentido.
-Que si he visto .... Ya le digo que de
lo que he visto se podrla formar un tratado de filosofla práctica, que de seguro no
servirla de nada, como todos los libros del
mundo no sirven de nada para el e;obierno
de las pasiones. En cuanto á lo que yo
haya sufrido, la cosa es distinta y le ruego me consienta hacer abstracción de mi
persona. En cambio, voy áreferirle un caso que no sé si lel ó me contaron, y que
me parece profundamente demostrativo de
lo que le aseguro. Dos prlncipes árabes,
Schahriary Schahzamán,mozos, discretos,
inteligentes, guapos y de buena casa ha.
blan sufrido ciertas desventuras conyu·
gales, y para consolarse de ellas, determinaron buscar en el cultivo de la filoso·
fía, en:e1 trato de los hombres y en el conocimiento de las tierras la calma y la
tranquilidad que necesitaban para sus dolores. Salieron de sus Estados á media
noche, de tapadillo y sin que los mirara
nadie, y vieron apuntar la .aurora cerca de
la mar salada, á la vera de unas rocas que
sefloreaban la playa. En la más alta y cubierta por un árbol de copa frondosa brotaba una clara fueote de agua dulce, con
la cual se refrigeraron los viajeros, sentándose á descansar y á dolme de su
desventura cerca del tronco de aquella
planta.
Un rato habla pasado cuando emrezó á
agitarse el océano, y á poco brotó una co·
lumna de humo negro que ascendió hasta
el cielo. Llenos de asombro los prlncipes
subieron á la cima del árbol y se quedaron mirando aquel espectáculo desconocí·
do. Pues he aqul que la columna se trueca
en un efrit genni, ó genio como nosotros
le decimos, alto de muchos codos, de maciza estructura y de ancho y robusto pecho. Después de otear por los alrededores
sin mirar á los cuitados Schahzamán y
Schahriar el genni se sentó bajo el árbol,
tomó un arca que llevaba en la cabeza, la
abrió y extrajo un cofre,•del cual sacó á
una Joven ,resplandeciente de belleza y
luminosa como el sol. Por ella se dijo
aquello de:

Todas las enfermedades peculiares del hombre

Como antorcha aparece en las tinieblas,

Este libro contiene muchas ilustraciones y es
un verdadero manantial de ciencia, tanto para la
joventud como para lo~ ancianos, que sufran de
falta de vigor, causado por errores de joventud,
enfermedades nerviosas, sífilis, contraccion de
uretra, afecciones de los riñones 6 de la vejiga.
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Los soles p las lunas se visten de su claridad ante la sonrisa de sus ojos.
Al desgarrarse los velos de sus misterios
todas las criaturas se postran asombradas
4 sus pies.
Y ante la claridad de su mirada, lágri·

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367
mas de Pasión humedecen todos los pár·
pados.
Luego que el genio contempló á la hermosa adolescente le dijo: "¡Oh reina de
las más ricas sederlas: di tú á quien robé
la noche misma de tus boda~ !: te participo que tengo gana de dormir un poco." y
al posar la cabeza sobre las rodillas de la
Joven se quedó dormido.
La hermosa alzó la cabeza hacia la copa
del árbol y en ella vió ocultos á. los dos
mancebos. Inmediatamente y cogiendo
con gran tiento la cabeza del genni la puso en el suelo, se levantó y les dijo por
señas: "Bajad sin desconfianza y no tengáis miedo, que está bien dormido." También por señas le respondieron ellos: "Por
Alá bendito, sé muy servida de dispensarños que'es trance peligroso." . y ella:
"Por Alá, ó bajáis pronto ó se lo diré
todo al gigante, que os hará morir de mala muerte." Los pobrecillos se sintieron
amedrentados y bajaron; sin esperar más
razones ella les dijo: "Pronto, abrazadme
y besadme sin reparo, porque si no lo ha·
céis despierto al genni de su sueño."
Asustado Schahriar le dijo á Schahzamán:
" Hermano mio, á ti te toca." Y el otro
respondió: "A nada me atreveré si tú no
me das el ejemplo, ya que eres el mayor
de los dos." Y ambos se invitaban mutuamente con guiños; pero sin decidirse á
nada. Entonces ella dijo: "¿Qué estáis
haciendo alll y qué significan esas panto·
mimas? Si no os ponéis al avfo, inmediatamente despierto al genio."
Por fin ambos hicieron de mala gana lo
que se les disponla. Cuando la hermosa
habla depuesto todo enojo, sacó del bolsillo un saquito que contenta un collar
compuesto de quinientas setenta sortijas
de hierro y les dijo: "¿Sabéis lo que es
esto?" "No, en verdad, contestaron."
''Los dueños de estas sortijas han sido
mis amantes sin que de ello se diera cuenta ese gigante aborrecido. Dadme vuestras
sortijas, que asl debe ser."
Mientras colocaba en su sitio los nuevos trofeos, la hermosa dijo: '· Habéis de
saber que este genio me robó la noche de
mis bodas, me metió dentro de un cofre,
puso el cofre dentro de un arca fuerte,
afianzó al arca con siete enormes candados y todo lo introdujo al fondo del mar
rugiente, cuyas olas rugen y chocan entre
sf; pero no sabia que cuando una mujer
desea algo no hay cosa que sea parte á
impedlrselo."
Suspensos se quedaron los dos herma·
nos oyendo estas cosas y se dijeron en el
límite del asombro: ' 'Si esto acontece con
un genni, y si á pesar de su grandeza su·
fre cosas más terribles que nosotros, en
esta aventura debemos ver una enseñan·
z1 que nos servirá de consuelo."
Tempranito dejaron á la moza y se volvieron á su,; respectivos lugares por el
canino que habían traido.
Callado quedé r€flexionando aquellas
cosas , y después de un buen espacio, dije
pensativo:
-Y bien, don"'. Felipe, si tal es la ley,
habrá que~huir de las mujeres y declarar·
se su enemigo. Pocas me parecen, en ver·
dad, las maldiciones de todos los Santos
Padres para_execrará tales monstruos.

DE LA Mi,"LTITUD
Que han usado nuestra preft
paración ó que la están usando
en la actualidad, jamás hemos
sabido de ninguno que no haya
quedado satisfecho del resultado.
No pretendemos nada que no
haya sido ámpliamente justificado por la experiencia. Al recomendarla á los enfermos no
tenemos más que haoer referencia á sus mériLos. Se han obtenido grandes curaciones y de
seguro que se obtendrán muchas
más. No hay y podemos asegurarlo honradamente, ningun otro medicamento, que pueda emplearse con mayor fé y confianza. Alimenta y sostiene las fuerzas del enfermo durante esos periodos en que falta el apetito
y los alimentos no pueden digerirse. Para evitar las falsificaciones ponemos esta marca de
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Tomada antes de las comidas,
aumenta el apetito, ayuda á la
digestión, y vuelve á los placeres
y tareas del mundo á mucho3
que habian perdido ya toda es
peranza. " El Profesor Adrian
de Garay, dice; Con buen éxito
he usado la Preparación de Wampole en los Anémicos, Cloróticos, Palúdicos, en la neurastenia
y en otras enfermedades que de·
jan al organismo débil y la sangre empobrecida, y los enfermos
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bien me parece percibir, entresacándolo y
deduciéndolo de esta y otros cosas, que
hay que pensar en buscarlas buenas, enamoradas, cariñosas y sencillas; pero que
de nada valen amone~taciones ni regaños,
rejas ni cerrojos, esplas ni dueñas, cuan·
do no existe en las mujeres el ánimo de
tolerar la servidumbre. A los hombres más
listos que ha habido en el mundo los han
engañado hembras de poco ó ningún en·
tendimiento, y hombres feos, to11tos y sin
gracia han logrado la fidelidad de las da·
mas más bellas y discretas. Asl, pues, el
remedio no serla alejarse de ellas, sino
estudiarlas, conocerlas y buscar la ma·
nera de contentarlas. Créamelo usted:
quizás lo único posible sea lo que aconsejaba uno de los mayores buzos del cora·
zón humano que han existido en el mundo, Tirso de Molh1a, que resum!a sus
creencias sobre el trato á la mujer en esta
quintilla, que yo quisiera ver grabada en
todos los hogares:
Con tu mismo sér la iguala;
Amala, sirve y regala;
Con celos no la des pena;
Pues no hay mujer que sea buena
Si ve que piensan que es mala.
Yavivando el fuego de su cigarrillo, don
Felipe salió de escapada dándome las bue.
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PARABOLA
Sucedió una vez que, de una mujer que parecía cuerda,
empezó á decirse que daba pruebas de no estar en su cabal
juicio.
Y las vecinas de la mujer, que eran muy caritativas, se
reunieron para deliberar so'bre aquel caso y, después de
deliberar, hacer cuanto pudieran por favorecer á la pobre
loca.
Y cada una de las que asistieron á la asamblea habló largamente, refiriendo todo lo que sabía acerca de aquella
desgraciada.
Y hasta algunas refirieron más de lo que sabían.
Y en resumen, lo que de ella dijeron, fué:
"Que en el centro de una habitación había colocado ver·
"ticalmente y clavado en el suelo, un palo.
·· "Y que ese palo, en el extremo libre, tenía un clavo.y
''que ese clavo servía de eje á una banderita metálica ó
"veleta.
''Y que como la banderita ó veleta en cuestión estaba
"dentre del cuarto y allí no llegaba el viento, hubiera per·
"manecido constantemente inmóvil.
''Pero ( y aquí entraba lo particular del caso) que la dueña
"de la veleta, la infeliz maniática, hacíala girar á cada ins·
"tante, soplando sobre ella para orientarla; y que ponía ex·
"traordínario empeño en que señalase siempre la misma
"dirección que la gran veleta de un campanario próximo.
"Y que acontecía que mirando á la inconstante veleta
"del próximo campanario para sorprender sns menores va"riaciones y soplando la veleta propia, se le pasaba dulce·
"mente el tiempo.
"Y que aunque podía alegarse que aquel entretenimiento
"le salía barato y que con él no había, al parecer, perjuicio
''para nadie, era forzoso convenir en que sí había per¡uicio;
"pues entre mirar y soplar olvidaba todos sus ordinarios
"quehaceres y ni se cuidaba del marido, ni de los hijos, ni
''de la casa, ni de nada, lo cual estaba muy mal hecho."
Y las vecinas, que eran muy caritativas, acordaron, para
bien de la enferma, que convenía recluirla en un maníco·
mío, porque aquello no podía ni debía seguir así.
Y prevías las gestiones necesarias que hicieron con toda
inteligencia y buena voluntad, la mujer de la veleta fué
recluida.
Y las piadosas vecinas, satisfechas de su buena acción,
y con la conciencia tranquila, se fueron á sus respectivas
casas.
Y allí se consagraron todas á consultar y estudiar catálogos y revistas de figurines con modelos nuevos, porque
el viento, digo, la moda, había cambiado y era ímprescin·
díble y urgentísimo orientarse en la nueva dirección.
Y á nadie le pasó por la idea de encerrar en el manico·
mio á las vecinas.
PEDRO GUZMAN.

369

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Cuenta la crónica que hallándose contratado en Granada
el célebre actor don Julíán Romea, al llegar la época del
&lt;Tenorio&gt;, le dijo el empresario que pusiera dicha obra en
escena, á lo cual replicó don Julíán:
-Yo no hago esa obra; no es de mí repertorio.
-Pues á mí me conviene que se haga, porque son unas
cuantas entradas seguras. Si usted no la quiere hacer, al
menos dirija los ensayos.
-En eso no tengo inconveniente.
Repartió la obra y citó al primer ensayo; al comenzar
éste sentóse don Julián junto á la concha del apuntador,
donde permanecía mudo y pensativo, pues es sabido que
no le gustaba dirigir y que limitaba esta importante fun·
ción á decir una que otra vez: «No es eeo», sin tomarse la
molestia de i::xplicar cómo era &lt;aquello».
Aquel día no dijo absolutamente nada, y, al terminarse
el cuarto acto, se levantó, tomó su sombrero y se dispuso á
salir del escenario.
El empresario le cortó el paso, diciéndole:
-¿Adónde va usted, don Julíán? Falta la segunda parte.
-¡Ah, de eso no sé nada. Ignoro cómo hablan los
muertos.
Y se marchó tranquilamente.

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�374

EL MUNDO ILUSTRADO

Operaciones que
pueden evitarse
Cuando el médico dice á su paciente, que sufre de enfermedades
femeninas,quees necesaria una opera·
ción, esto por supuesto la asusta.
El sólo pensamiento de la mesa de
operación y del cucbilo llena de terror
su corazón.
No se niega que las enfermedades
femeniles pueden alcanzar un pro·
greso, en el cual sólo una operación
puede curarlas, pero tales casos son
mucho menos frecuentes de lo que
generalmente se supone, porque
muchísimas señoras se han curado
tomando el Compuesto Vegetal de
Lydia E. Pinkham, después que los
-· ~
médicos les habían dicho que una
"
·
operación debía de hacerse. En
1 ,
·"
efecto hasta el punto en que es abso·
lutamente inevitable la operación para obtener alivio instantáneo, esta medi·
cina seguramente proporcionará alivio. Las expresiones de gratitud más
ardientes que pueden darse, se nos envían por señoras quienes por haber
tomado el Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham han escapado opera·
ciones peligrosas.

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El Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham
es el Unico Remedio Genuino é lnfalibie para la cura positiva de las afee·
ciones y males peculiares de la mujer.
Cura las peores formas de achaques femeniles, tales como Tirantez, Debilidad
de la Espalda, Caída y Desviación de la Matriz, Inflamación, Afecciones de los
Ovarios y todas las Enfermedades orgánicas del Utero ó Matriz, y es de sumo
valor en el Cambio de la Vida; disuelve y arroja de la Matriz los tumores que
comienzan á formar¡¡e, y contrarresta cualquier tendencia hacia Humores can·
cerosos. ~ita Desmayos, Hist~rismo, Postración Nerviosa, y Agotamiento,
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PASTILLES- SELS- COIPRIMÉS VICHY·ETAT

LA APUESTA
Un dla el viejo monarca.de_los Gnomos
me dijo:
-Pagado estás, ¡oh, poeta! del ~carmln
que bulle en los labios de tu amada; mas,
si quieres hacer una apuesta, te convencerás que un rubl de mi corona humillarla el
rojo de ese carmin.
-¿ Y qué apostarlamos, sefior?
-Mi espada de combate, que ostenta por
empufiadura un solo diamante, extraldo
de mis dominios de Golconda; mi lecho de
amores, donde recibo á la Luna.tallado en
una ¡i.matista, y mi carro de topacio, que
en irradiaciones vence al Sol.
-¿Y cuál de mis tesoros exiges ¡oh po·
deroso monarca! para compensar el va·
lor de tu apuesta? ¿Quieres el velo impal·
pable de mi musa, ó bien, el ritmo arrullador de mis estrofas que hace palpitar
de amor el corazón de las vlrgenes; ó la
copa de oro en que los suenos me escan·
cian la bebida_:i11mortal que ahuyenta la
tristeza?
-No, poeta, guárdate esas miserias'.in·
dignas de mi cetro y mi corona. Yo tengo
por velo el manto de la tierra, cuajado de
pedrerlas; por estrofa, el ritmo atronador
de los torrentes, y son los volcanes mi
inmensa copa, donde bebo el licor dt !la·
mas que enciende mi sangre y ahuyenta
mis tristezas. Quiero ....
-Habla; cualquiera que sea el teso·
ro que me exijas,.~ queda aceptada la
apuesta.
-Pues .. tu amada misma.
-Mucho pides, señor; y no alcanzarlan
las riquezas todas de tus arcas subterrá·
neas á compensar el más leve átomo del
tesoro que me exiges; pero la apuesta es·
tá hecha.
11

¡Ay! Era muy hermoso aquel rubl for·
mado de gotas de sangre, arrancadas á la
frente del infeliz obrero por el trabajo
abrumador de las minas. Yrazón tenla el
viejo monarca de los Gnomos para mostrarse tan orgulloso de la roja, brillante
luz que irradiaban las mil facetas de la
preciosa piedra.
¿Fué la timidez, la emoción de la apuesta ó fué el amor? No lo sé. ¡Ay! lo cierto
era que mi amada aquel dla estaba tem·
blorosa y pálida como nunca, y que sus
labios, en vez de flor de granado, parecían pétalos de magnolia.:.Perdida estaba·
para siempre, y en vano la infeliz se debatla llorosa y suplicante. El viejo Gnomo
la reclamaba con acento que su repugnan·
te pasión hacia más odioso.
Trastornado de rabia é impotencia me
arrojé t. ella, y en un beso de amor supremo le expresé mi Infinito dolor y¡mis:angustias infinitas ....
Y el viejo Gnomo prorrumpiólen un gri·
to-grito horrible de desesperación y cólera-y huyó despavorido á su caverna.
Mi beso nos habla salvado, caldeando
con su fuego los labios de mi amada, que
aparecieron más que nunca rojos y lucientes!
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"Mi hija. Allie se curó radica.lmente el catarro de la. cabeza con tres
frascos de Peruna. Dlcha medicina la he usado por mucho tiempo como
un tónico general y también pa.ra. el catarro. Estoy muy satisfecho de
sus efectos, y la recomiendo á todos para el catarro. Cualquiera. que desee informaciones puede escribirme á mi dirección."
Un Doctor Mexicano muy Reputado nos
., ·r
elo su E xpenen·
·
Escribe manuestan
cía con la Peruna, el Famoso
Remedio para el Catarro.

Toluca, México.
Sres. Peruna. Drug Co.
Muy Sres. mios:-Tengo el honor de
dirigirme á V des. para. a.testiguar una
vez más los beneficiosos efectos de su
preparación, la. Peruna..
La Peruna es, en mi concepto, una
de las mejores medicinas pa.ra las persona.s débiles, y los que tienen afecta·
dos los pulmones y los va.sos linfáticos.
Mi esposa padecla. de una debilidad
pulmonar que me preocupaba, y al term~na.r seis frascos de «Peruna&gt; estaba
entera.mente cura.da, así como ua nifío
de siete aílos, hijo mío, que padecía
linfatismo, quedó completamente curado con tres frascos.
Desde entonees la. he usado en diez
neurasténicos, en nueve niílos que padecían de escrófulas, sobre todo en los
ojos, teniendo ya ulceraciones en la
córnea, y en ocho ancianos octogenarios á quienes ha levantado las fuerzas admirablemente.

Sólo esperaba. tener este número de
Catarro Crónico.
observaciones, para tener una conclu- Carta. de Mr. C. A. Reustrom, Og.
sión general y satisfactoria. y tener el
gusto de presentárselas, para. beneficio den, Utah, E. U. de A.
de la. humanidad doliente.
"Con placer les manifiesto que la
Quedo de V des. afmo. Y atto. S. S. medicina., Peruna, me curó radicalmente un catarro crónico.
Dr. Vicente Estrada Montes de Oca.
"Po:t recomendación de un amigo
comencé á toma.rsu mara.v1llosa. Peru·
La Pe-ru-na Curó Todos los Síntomas. na. Los resultados fueron muy satis·
Carta de Mr. J. C. Crumpacker, Ko- factorios. Yhoy la recomiendo sin vakomo, Indiana, E. U. de A.
cila.r á todo el que padece de cual''Puedo decir que de nada tengo que quier forma de catarro.
queja.rme actualmente. Me siento
"Sufría. horribles agonías, pero ahora.
bien, descanso bien toda la noche, ten- me siento tan ágil como cualquiera. otro
go buen apetito y puedo comer cual y más lleno de aspiraciones que antes.
quier clase de alimentos.
''Todos mis amigos dicen q_ue tengo
"No siento dolor ó perturbación nin- mejor semblante y los compelo á que
guna. y puedo trabajar todos los días. prueben la Peruna. He contribuido
Puedo resistir toda clase de fatigas y con la mayor satisfacción á la. venta
sentirme bien después.
de muchas docenas de Peruna..
"La Peruna me curó los flujos de san- ''Su Pernna es el mejor tónico restau,
gre, la gripe y los dolores que sentia.. rador que se conoce para. una. persona
"Ha desaparecido el ruido en los delicada, y para el que padezca. de la
oídos y la cabeza. Mi imaginación es temerosa enfermedad, ca.t&amp;.rro."
clara., y tengo buena memoria.. Tengo Los médicos más prominentes de los
el estómago en estado normal y me Estad9s Unidos de América, Canadá,
siento radicalmente bien.
México, Cuba. y Puerto Rico la reco"La curación de mi enfermedad ha miendan y prescriben en todos los casi~o verdaderamente una. victoria.." sos catarrales, agudos y crónicos.

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�r-~-

376

EL MUNDO ILUSTRADO

CALENDARIO DE LA SEMANA

Un Buen Apetito
Una Buena Digestión
Un Hígado Sano
Un Cerebro Activo
y Nervio5 Fuertes

DOMINGO

21

Estos son mejores que bs r;,:mucs
riquezas, y usted p;_iede
obtener estos beneficios inapreciables
por el precio de un
frasco de Zarzapa=
rrill:i d~I Dr. Ayer. Es
la medicina más eficaz
que pueda comprarse con
dinero. Si el apetito de usted
es escaso; si su digestión estardia ó imperfecta y se siente usted
nerviosoy débil, lo convendrá tomar

del Drº Ayer
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Si se siente usted ligeramente indispuesto, ó enfermo de gravedad, el
medio más seguro de restablecer
su salud es la Zarzaparrilla del Dr.
Ayer-el depurativo de la sangre
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rotulata . 1-'re ff""t,, 11.~tecl ¡, su médico lo
q11e opina de l a Z a r zapai·rilla del Dr,
A.yer,

J:&gt;reparada. por el DR. J. C. AYER y CIA.,
Lowell, .Mass., E. U . de A.

LINIMEffl
CltEAU
" ...,.. .. .... roriao
,

. . ,,.,...

l'NIIJIUH. .

VIERNES

(39 del mes. Quincuagésima ó Carnestolendas. Minerva). San Valerio, obispo,
confesor (del 29 de Enero): Santos Severiano, obispo; Vérulo y el B. Diego Carballo, mártires. Oficio y misa de la Domi·
nica: rito semidoble y ornamento morado; se
hace conmemoración de San Valerio, obispo, confesor. El Evangelio nos recuerda la
curación del ciego de Jericó. Función solemne por tres &lt;!las en Jesús Nazareno,
con exposición del Divinisimo é indulgencia plenaria. Exposición de su Divina
Majestad por dlas en vari,1s iglesias.
(P) .

En este dla, como recuerdo de las · fiestas del Carnaval, se hace un paseo.por la
Reforma sin ninguna animación ni entusiasmo.

26
Festividad de la Corona de Espinas de
Nuestro Seilor Jesucristo. Santa Margarita de Cortona (del dla 22). Santos Porfirio, confesor, y Néstor, obispo, mártir.
Todos los viernes de cuaresma se gana
indulgencia plenaria, visitando al Sefior
de la Expiración en su capilla.
El evangelio de la feria refiere el mandamiento de amar á nuestros enemigos y
perdonar las injurias. (S.)
Cuarto creciente en Tauro, á las 8 h.
12 m. 36 seg. de la noche. Frio.

22

ll

..... ,la telerd
•Ita 4tl ftlt, tarl
nplh 7 1-.ara ••

l11Co11ru.Zlplrllo
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DEPf\RTf\MENTO
DE

SÁBADO

27

LUNES

La dedicación de la Santa Iglesia Catedral de Zacatecas. La Cátedra de San
Pedro en Antioqula (conmemoración de
San Pablo); Santa Margarita de Cortona,
penitente (su fiesta el dia 16) y San Pascasio, obispo, confesor.
Conjunción de la Luna y Saturno, á las
12 h. 52 m. del dla.

La Zarzaparrilla
1

gos, se canta en Catedral y Guadalupe
dos misas: la de la fiesta del dia á las 8
de la mai!a1;a, y la de la feria. con ornamento morado y sin órgano á las 9.

La Santa Familia (de la Dominica, 3~
después de la Epifania), San Baldomero
confesor. Desde hoy hasta el sábado
santo, excepto los domingos. se cantan
en Catedral y Guadalupe las visperas,
acabada la segunda misa.

MARTES

23
Festividad de la · Sagrada Columna· en
aue fué azotado Nuestro Señor Jesucristo.
El Divino Rostro. La vigilia de San Matlas apóstol, San Pedro Damiano, obispo,
confesor y doctor de la Iglesia, cuyo oficio
se traslada al 16 de Marzo para la archi·
diócesis y al 29 del mismo para la ciudad.
Santos Florencio, confesor, y Milburga,
virgen. F1rnción al Divino Rostro en el
Coh gio de Niñas.
Se repite el paseo de Carnaval, tan desanimado como el domingo.
MIÉRCOLES

24
(F. S.) Ceniza. (Ayuno y abstinencia
de carnes). Santos Matlas:apóstol, y Modesto, obispo, confesor. Oficio y misa de
la feria; rito simple y ornamento morado;
no hay conmemoración de ningún santo y
se prohibe la celebración de misas privadas de difunto y cualquiera otra votiva.
Se traslada San Matias, apóstol, al dia 6
de Marzo. El Evangelio nos recuerda la
pureza de intención que debe haber en el
ayuno. A las nueve y media de la mañana solemne bendición é imposición de la
ceniza en Catedral y Guadalupe. Sermón
en las mismas iglesias todos los miércoles, viernes y domingos de cuaresma, en
la misa segunda, que es de feria y se can·
ta antes de las nueve de la mañana. Comienzan los ejercicios cuaresmales en todas las iglesias, avisándose á los fieles
los dlas y horas en que tienen lugar. Todos los miércoles de cuaresma, asl como
todos los viernes del afio, indulgencia plenaria en la parroquia de la Santa Veracruz, visitando al señor de los Siete Ve·
ios. Absolución del Escapulario de la
Merced en la Iglesia de Belén.
Se cierran las velaciones.
JUEVES

25
El Beato Sebastián de Aparicio; Santos
Averta1,o, Cesáreo y Pipino , duque, confesores. Indulgencia plenaria en Catedral, exposición de la reliquia de San Plo
mártir y misa votiva del mismo, que se
canta antes de las nueve de la mañana.
En toda la cuaresma, menos los domin-

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�EL MUNDO ILUSTRADO

378

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Mundo Ilust, Febrero 21-1909

El edificio que ocupó por muchos años
el hospital de S1n A1drés, en cuyo sitio
se construye actualmente el palacio de la
secretarla de comunicaciones y Obras Públicas, ttivo, como uso primitivo, un colegio para novicios de la compañia de Jesú~,
institución que se fundó en 1626.
A fines del año de 1772 y á principios
del siguiente hubo una gran epidemia de
viruela en la ciudad de México, la que hizo necesaria la ocupación del edificio del
colegio para dedicarlo á hospital. Los primeros enformos fueron admitidos en el
edificio el 15 de Febrero de 1773. Al principio los gastos del hospital fueren costeados por la mitra de México y algunas
asociaciones piadosas hasta la Reforma
época en que, nacionalizados los biene~
de la Iglesia, el hospital empezó á ser administrado por la oficina correspondiente
de la administración pública.
16 ie Febrero de 1go8
Consagración del tercer obispo
de Tehuantepec
La sede vacante de Tehuantepec fué
o~upada por breve del S.mto Padre, en la
que se nombraba al prebendado de la cate lral d~ Guadalajara, :monseñor _Ignacio
Plasenc1a, tercer obispo de la diócesis
lstmica,
.~~cibijas las bulas en México, se procedto á la consagración del nuevo mitrado
la cual se efdctuó solemnemente en la ca~
ledral de G:.1adalajua el 16 de Febrero de
1908. Ofició el arzobispo diocesano, quien
tuvo , como asbtentes, á los obispos de
León y de T~pie.
17 de Febrero de 1907
Inauguración del palacio de Correos
Terminado y listo para su uso el palacio
de,tinado á l 1 administración general de
correos, que se levanta en la esquina de
las ca\l~s de Sm A1drés ;y S1nta 1,abel,
se fijó, para su inauguración, el 5 de Ft:lbrero de 1907; pero por ligeras indisposiciones en la salud del señor Presidente de
la Rdpública, la ceremonia se pospuso por
varios dias, h1sta que al fin se llevó á c,bo el día 17 del mi,mo mes.
La fi !Sta de ;inauguración fué muy solemne; asistieron á ella las principales
personalidades de la administración y los
representantes diplomáticos de las nacionds amigas.
El edifi;io ocupa el solar en que se levantó por mucho tiempo el hospital de terceros y que últimamente f.ié destind.do á
E;cuela de Comercio.
18 de Fdbrero de 1856
Apertura del Congreso constituyente
El acont_acimiento polltico de mayor importancia que mmó el principio de la adm!nistración de don lg~acio C'JmonfJrt, fué
l I ap~rtura del congreso constituyente,
q 1e estaba destinado á _trazar los princi-

379

EL MUNDO ILUSTRADO

pios de nuestra organización polltica. La
solemne sesión de apertura se efectuó la
tarde del 18 de F~brero de 1856.
De esta manera el gobierno liberal cumplió una de las promesas más solemnes
del Plan de Ayutla.
En la sesión de apertura Comonfort
pronunció un discurso, en el que exponla,
de una manera sobria y sincera, la verdadera situación y su confianza para vencer
las dificultades. Este discurso fué contestado por el presidente de la Cámara, don
Ponciano Arriaga, con un discurso. vehemente, en el que campeaban las ideas de
liberalismo exaltado.

.EMPLASTOS
POROSOS de

20 de Febrero de 1812
Carta de Calleja á Venegas
Apenas empezaba el sitio de Cuautla
por Calleja, comprendió este Jefe realista
que tenla á su frente un enemigo formidable, y que la tarea de tomar la ciudad de
Cuautla, si acaso la consegula, le habla
de costar grandes sacrificios.
Iniciado el sitio el 18 de Febrero de 1812,
al dfa siguiente sufrió Calleja el primer
revés, el cual comunicó al virrey Venegas
en carta fechada el 20 del mismo mes. En
ésta expresaba su creencia de que era necesaria la destrucción absoluta de Cuautla para que, debajo de sus ruinas, quedaran sepultad&lt;,&gt;s todos los insurgentes á
quienes daba el nombre de facciosos; "de
esta manera, decla, nadie se atreverá, en
lo de adelante, A encerrarse en los pueblos
ni encontrarán otro medio para libertarse
de la muerte que el de dejar las armas."

21 de Febrero de 1856
Franqueo previo de la corres·
pondencia
Por una vez más ocupan nuestra atención los acontecimientos con que inició su
administración don Ignacio Comonfort. A
la ya larga lista de acontecimientos á que
hemos hecho referencia en anteriores efemérides. tenemos que aumentar uno que,
aunque no es de grande impo,tancia desde el punto de vista politico, representa
una mejora muy digna de tomarse en consideración desde el punto de vista administrativo. Se trata del franqueo previo de
la correspondencia, que fué decretado el
21 de Febrero de 1856.

•

W

Remedio universal para el dolor de caderas (tan frecuente entre t~ mujeres)
Proporcionan a 1i vi o , - - - - - - - - - instantáneo.
Donde quiera que se
sienta dolor aplíquese
un emplasto. Para

Reumatismo,
Resfriados, Tos,
Dolor de Pecho,
Debilidad de
Caderas,
Lumbago,
Ciática, etc., etc.

19 de Febrero de 1856
Se Incorpora el Estado de Coa huila al
de Nuevo León
Mientras el gobierno de comonfort hacia grandes esfuerzos por mantener la paz
del pals y sobreponerse á las dificultades
que presentaba la oposición del partido
clerical, los mismos liberales, á quienes se
habla encomendado la dirección ordenada
y pacifica l\e la nación, originaban, á su
vez, disgustos de otra naturaleza.
Don Santiago Vidaurri, que se habla retirado á la frontera norte del pals y que
obraba de una manera independiente, sin
hacer el menor caso del gobierno del centro, declarándose árbitro y jefe del partido
liberal, decretó, el 19de Febrero de 1856, la
anexión del Estado de Coahuila al de
Nuevo León, medida que, naturalmente,
tenla que ser desaprobada por el gobierno
federal, como de hecho lo fué.

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fraudulentas, con que se prueba de substite. {r1abl con las ~als1fica~iorres
valor yd~ ~aªlau?r~:c°onl~eJ~gi:;~53:~lrºr
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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