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                  <text>Registrado co~o articulo de segun da clase en 3 de Noviembre de 1894.

.
Año XVI-Torno I

México, 21 de Febrero de 1909

La llegada de Monseñor Mora
Adorno de la fachada de la catedral en honor del nuevo arzobispo.

Número 8

�ÉL MUNDÓ ILUSÍRADO
DIRECTORIO!

Propietario, VICTOR M. GARCES

•

DIBEOTOR:
DR. LUIS LARA V

PARDO

GERENTE,

ALFONSO E. BRAVO
OFICINAS:

Calle de Alfare número 9. México, D. F. Apartado post:i.1 2570.
Teléfonos: Ericsson, 1,476. Compañía Telefónica, 471.
PRECIOS DE SUBSCRIPCION:

$ 1.25
1.50

En la Ciudad . . .
En los Estados. . .
En el Extranjero..

2.00

NUMEROS SUELTOS:

En la Capital . .
En los Estados .

. . . . . . $ 0.35 cs.
0.50 cs.

Despacho de subscripciones para la Capital:
2a. de Mesones, 14. Teléfono Núm. 488.
11

Impreso en papel de las Fábricas de San Rafael y Anexas, S. A.

El Poder y la Dicha Humana
AS tres grandes ambiciones del hombre
son la riqueza,.el poder y la gloria¡ y
de las tres, acaso la más subyugadora
y dominadora, es la del poder.
Es verdad, "y ya lo hemos probado,
que la riqueza es poder y suele ser
gloria¡ no lo es menos que en los tiem·
pos que corren la gloria suele ser riqueza y poder¡ pero es indiscutible
que el poder necesaria é inevitablemente es riqueza y es
gloria. ·
Un poeta laureado, un escritor leído, una diva aplaudida, una bailarina admirada, se hacen pagar á precio de oro
sus estrofas, sus libros, sus notas ó sus piruetas¡ y sobre
que así llegan á la riqueza, también conquistan la influencia, que es el poder entre bastidores¡ pero al fin y al cabo
el poder.
Lola Montes llegó á gobernar Baviera¡ la Montespan y la
Mainte'nón, Francia¡ Juana Dubarry acabó de desencadenar las iras de la Revolución francesa¡ y Castrauccio
Castrascani, y el Príncipe de la Paz, y tantos otros y otras
supier:on, cosa que hoy pocos ignoran, convertir la gracia
en talento, el talento en gloria, la gloria en riqueza y la riqueza én poderío."
Pero si hubiéramos de preguntar á los gloriosos qué es
lo que'tnás estiman de su gloria, y á los ricos qué es lo que
aprecian más de su riqueza, contestarían unánimes que el
poder que les confiere sobre las cosas, sobre los hombres y
sobre los sucesos.
Gobernar, reinar, imperar, subyugar¡ mirar doblegadas
alrededor nuestro, como espigas, todas las frentes¡ uncidos
á nuestro carro de triunfo los esclavos sumisos¡ atadas al
arzón ae nuestra ~ill~t l~s o_pulentas cabelleras de las sahínas raptadas¡ aspirar el humo de los inciensos quemados
para nosotros¡ sentir atronados nuestros oídos con el estridor de los clarines triunfales y de los atabales turbulentos¡
escuchar cánticos y loores¡ ver desfilar ante nuestra vista
corazas y cascos de combatientes, togas de magistrados,
casullas y sobrepellices de sacerdotes y diáconos¡ sentir·
nos, como el sol, foco y centro¡ convergencia, como astros,
de miradas y anhelos¡ ser capaces, como Neptuno, de pro·
nunciar el Quos ego¡ como Eolo, de desencadenar las tempestades, y como Jehová de lanzar el Fíat fecundo y
creador, es imposible imaginar cosa más bella, más deli-

L

1¡

ciosa y más potente para orientar la voluntad humana y
encaminarla á más altos ideales de grandeza.
Por eso amamos, los grandes como los pequeños, los merecedores como los indignos, las águilas como los insectos,
el poder.
El báculo, iqué sostén! la tiara, ¡qué diadema! el trono,
¡qué pedestal!
El poder es una cima, desde la cual vemos todo á nues·
tros pies. Desde esa cima, como el cóndor desde más arriba de los Andes, todo lo podemos ver, examinar, escudriñar y dominar.
Si desde el fondo de los pozos profundos pueden, en
pleno día, ser visibles los astros, desde lo alto de los espa·
cios infinitos pueden ser escudriñables todos los abismos.
Y .no es la menor de las voluptuosidades del poder el
descubrir, desde aquellas cimas, lo'l antros profundos y
los recónditos vericuetos del corazón humano.
Desde las alturas del poder se sabe qué virtudes son vicios, qué desprendimientos son interesados, qué abnegaciones son traidoras.
La oreja del poderoso escucha todas las bajezas¡ su olfa·
to respira todos los miasmas¡ su tacto palpa todas las asperezas¡ su gusto paladea todos los resabios.
-Quisiera-decía una vez un cortesano á un monarcaser el dosel de vuestro tono.
-¿Y para qué?-preguntaba el soberano.
-Para saber lo que todo los que os hablan os dicen.
-Es bien fácil-respondió el soberano-saber lo que todos los que me hablan me dicen.
-¿Y qué os dicen?
-Tened por cierto que todo el que me dice algo me ha·
bla mal de las demás.
Ese es el resabio amargo que sienten en el paladar todos
los poderosos: ver que la mayoría de los hombres son in·
significantes, perversos ó despreciables, y oir hablar mal
de todos los que les parecen estimables ó superiores.
Esto sólo basta para hacer cruel y odioso el poder.
¿Puede darse nada más doloroso que no encontrar en rededor nuestro ni desinterés, ni abnegación, ni virtud y
que vivir bajo la eterna obsesión de que quien nos elogia
no~ adula, ~e que quien nos admira nos explota, y de que
quien nos sirve nos teme?
No creo que exista desengaño más cruel que el de saber
que .1~~ ho~bres son incapaces de amor, de lealtad y de
sumis1on sin la espada de Damocles del castigo de la
indiferencia ó del olvido sobre su cabeza.
'
Para ser feliz es imprescindible estimar á la humanidad
á la vez que á sí mismo. Un león empiojado es infeliz. Sa·
ber que sólo ~osotros somo buenos, probos y grandes, no
es un placer, sino un dolor¡ no es una fortuna, sino una
bancarrota¡ no es una delicia, sino un tormento.
La felicidad no es patrimonio del individuo sino con la
precisa condición de que sea patrimonio de la especie.
La Ie_y; del contraste parece, en este caso, presentar una
excepcion. No se puede ser tanto más feliz cuanto más desgraciados son los seres que nos rodean.
Por el contrario, en los corazones bien templados la fe·
licidad ajena acrecienta la propia.
Ignorar la desgracia que aflige á los hombres es un ele·
mento de dicha personal, y los poderosos que, mejor que
nadie, ven todas las miserias y las bajezas ajenas son en
proporción, más desgraciados que el común de las ge~tes.
El poder no es, pues, la felicidad. La grandeza militar,
política, económica, arranca ante el Areópago de la con·
ciencia, y brutalmente, l~s velos de Frinea. Sólo que, en
vez de la belleza pura é mmacúlada de · quien, por supre·
mamente bella, merecía ser diosa, sólo exhibe un esqueleto
descarnado y odioso, que hace desviar la mirada y huir
aterrados y asqueados á los jueces.
Y yo preferiré siempre tener, como Diógenes, el derecho
de decir á Alejandro: «No me quites el sob, á quitará
Diógenes, siendo Alejandro, un rayo de la luz que lo alumbra ó del calor que lo vivifica.
·

/

383

EL MUNDO ILUSTRADO

CRONICA CIENTIFICA
EL VUELO ARTIFICIAL

El doctor Quinton, francés, acaba de proponer un nuevo
premio para los que se dedican á estudios de aviación.
Ofrece diez mil francos para el aviador &lt;que permanezca
cinco minutos en el aire con su motor apagado y sin descender más de cincuenta metros&gt;. La fundación de este
premio inesperado,parece haber sido originada..por los es·
tudios y descubrimientos de, ,M. Deprez, quien acaba de
construir unostaparatos para probar que:los pájaros pueden permanecer en el aire sin mover.;:las alas y aun caminar en contra del viento.

FIGURA 1.
PLACA DE ALUMIJHO SUJETA Á UN CARRO MÓVIL
EN PLANO INCLINADO.

Los teóricos, en cuestiones de aviación, se han preocu·
pado últimamente por explicar el mecanismo por medio
del cual los pájaros se mantienen en el aire sin mover las
alas¡ algunos niegan esta inmovilidad y aseguran que las
alas se mueven, pero coa un movimiento tan rápido y de
amplitud tan pequeña, que pasa inadvertido; otros, partidarios de la inmovilidad, invocan influencias eléctricas,
radioactivas ó de otra especie; pero todas estas son hipótesis teóricas que no han sido comprobadas por la observa·
ción científica.
M. Marce! Deprez, miembro del instituto de Francia, bien
conocido en el mundo de la ciencia por sus experiencias
acerca de trasmisión de la electricidad á distancia y acerca
de la manera de caer de los gatos, acaba de construir dos
aparatos de gahinete, con los que prueba que los pájaros,
naturales ó artificiales, pueden sostenerse inmóviles eu el
aire sin necesidad de recurrir á influencias eléctricas ó á
ninguna de esas fantasías de los teóricos.

rá en un lugar sin avanzar ni retroceder con muy ligeras
oscilaciones. Este equilibrio se mantendría hasta el infinito si no fuera porque el peso insignificante del aparato no
permite conservar rigurosamente el ángulo y la intensidad
del viento que lo origina.
Modificando una vez más el ángulo de la corriente de
aire, el pájaro, en lugar de seguir caminando hacia la iz·
quierda, en la dirección del viento, retrocederá de izquierda á derecha.

;,Cómo se explican estos fenómenos y qué consecuencia
se puede sacar de ellos?
Existe en mecánica un principio que se llama del para·
lelogramo de las fuerzas, cuyo enunciado es el siguiente:
Cuando un objeto O (figura 3) es solicitado al mismo
tiempo por dos fuerzas de diferentes sentidos, la acción
combinada de estas dos fuerzas tiene por resultante, una
tercera, R, representada por la diagonal del paralelogramo
construido sobr1;; las líneas F f. De una manera in versa una
fuerza aplicada en un punto puede descomponerse de in·
finidad de maneras en otras dos.
Por fin está perfectamente establecido, desde hace muchos años, que todo cuerpo, sumergido en un flúido sufre
las presiones de éste normalmente á su superficie '
Sentado esto, nos es fácil comprender, con ayuda de
nuestra esquema (figura 4) la manera, á primera vista paradójica, del funcionamiento de los aparatos de M. Deprez.
El viento, al chocar contra la hoja del aluminio, A, ejerce
sobre ella una presión de abajo arriba, representada por la
fuerza F normal al plano. Esta fuerza se descompone en
dos: una, vertical, que tiende á levantarla y que equilibra la fuerza de la pesantez, P, que tiende á hacerla caer
la otra horizontal, H, que lleva á la hoja de aluminio con~
,ra el viento¡ he aquí por qué el carrito sube por el plano
inclinado.
Si aumenta,mos á la hoja de aluminio un pequelío apéndice ó pantalla v:ertical, ~· como en el segundo aparate,
esta pantalla recibe del viento una presié,n que, como se
ejerce siempre normalmente, se traduce por una fuerza horizontal directamente opuesta á H, y que puede ser inferior, superior ó igual.
Si es inferior, el pájaro de aluminio marcha contra el
viento¡ si es s~perior, marcha con él¡ si es igual, más fuerzas se neutralizan y se establece el equilibrio.
. En vista de lo anterior, M. Deprez cree demostrado, teóricamente, que un aviador puede permanecer en el viento
sin avanzar ni retroceder, con su motor apagado aun en
contra del viento.
'

•*•
El primero de estos aparatos (figura 1) es un pequeño
carrito que sostiene un cuadro de alambres, igual al de los
tranvías de trole y, el cual lleva, en su extremidad superior,
una placa de aluminio ligeramente encorvada. Colocado
sobre un plano inclinado, el carrito trata, naturalmente, de
descender¡ pero si se lanza una corriente de aire ascendente bajo un cierto ángulo en un sentido que haría suponer
que aceleraría el descenso del carrito, se ve que, por el
contrario, éste asciende.
El segundo aparato (figura 2) aparece aún más preciso
como medio demostrativo. Un rectángulo de aluminio, en·
corvado, simula las alas de un pájaro¡ interiormente, á lo
largo de su eje menor, hay un pequeño tubo del mismo
metal que representa el cuerpo del animal. En los cuatro
ángulos del rectángulo hay otros tantos anillos que permiten correr al aparato sobre dos hilos tendidos horizontalmente.
Repitamos con este aparato la experiencia que hicimos
con el otro¡ es decir, lancemos una corriente de aire aseen·
dente que sople en una dirección oblicua de derecha á iz·
quierda: el pájaro geométrico volará hacia la izquierda. Si
cambiamos el ángulo de la corriente de aire se estaciona·

FIGURA 2.
EL PÁJARO ARTIFICIAL,

..

:.-i

Estos estudios, estas conclusiones y el premio ofrecido,
orientan los estudios de aviación en una dirección nueva
que los hace muy interesantes.

El darwinisno no es la evolución

La celebración del centenario de Carlos Roberto Darwin,
acontecimiento que señalará, de una manera prominente, el
mes actual en el mundo de la ciencia, tendrá, como uno de

�384

EL MUNDO ILUSTRADO

sus resultados más importantes, el que se deslinde, de una
manera definitiva, la diferencia entre el darwinismo y la
teoría de la evolución, dos nociones científicas que, aunque se relacionan, son perfectamente distint..s.
Sobre este particular vamos á citar pade de un artículo
del profesor Cramptoy, encargado de la clase de zoología
de la universidad de Columbia: «para muchas personas,
que no están familiarizadas con la historia de la ciencia

,w,
R.

l&gt;
FIGURA 3.
PARALELOGRAMO DE LAS FUERZAS,

biológica, Carlos Darwin es el fundador de la doctrina de
la evolución, lo cual es un error en el que han caído tódos los oponentes, á la doctrina evolutiva&gt;.
El mismo Darwin declaró en sus obras que desde sus
primeros años estudió la teoría evolutiva que ya existía, y
que él no hizo más que explicarla y ponerla al ~lcance de
todo el mundo.

*

**

La teoría de la evolución está formada por hechos y
principios que demuestran que los seres vivientes no han
existido siempre, ni han tenido, durante toda su existencia,
la forma en que los vemos actualmente; nos enseña que los
organismos se han formado y perfeccionado por cambios de
generación en generación, desde sus más remotos antecesores, de la misma manera que las locomotoras y los buqut:s
de vapor, para usar de un ejemplo perfectament_e comprensible, han variado desde lo que fuc:ron en tiempo de Ste·
phenson ó de Fulton. Todos los que están· familiarizados
con la historia de la ciencia, saben que la teoría evolutiva
existió mucho tiempo antes del nacimiento de Darwin y
que había sido enunciada y perfectamente delineada por
algunos· anatomistas. como Lamarck, y que fué perfeccionada mucho por los embriologistas como von B:ier.
El trabajo de Carlos Darwin se relaciona principalmente
con los medios naturales por los que se rige la evolución,
y aunque él no hubiera vi v'ido, la teoría evolutiva existiría actualmente poco más ó menos tal cual existe.
El servicio de Darwin á la ciencia, que es muy grande,
consiste en haber presentado, por primera vez, una explicación clara y concisa de la manera como las especies varían, y él mismo nunca consideró sus explicaciones como
finales ó completas.
Darwin comparte con Wallace el honor d~ haber formulado la doctrina de la selección, y es de notarse que los dos
sabios enunciaron las mismas teorías sin haberse puesto de
acuerdo, y deduciéndolas sólo de sus observaciones personales.

***

,I
1

¿Qué es, pues, esa &lt;doctrina de la selección natural&gt; que
ha causado una revolución en la ciencia, y que ha sido tan
mal interpretada por la mayoría de los estudiantes? Vamos
á tratar de exponerla:
Un animal ó una planta, que parecen vivir por sí solos
y tan independientemente, están, sin embargo, ligados de
una manera ineludible con todo Jo que los rodea, puesto
que su misma substancia está formada de elementos que,
con sus energías características, han sido tomados del mun·
do exterior. Un animal que se halla sometido á la acción
de lo que lo rodea, y que tiene enemigos p9r todas pai:tes,
si no está conformado· dé ·mañera de oponerse con éxito á
estos enemigos, tiene que morir. La vida sólo es posible
por medio de la adaptación.
¡,Cómo se ha llegado-á -esa adaptación? Según las tradiciones religiosas, los seres orgánicos fueron construidos por
fuerzas superiores, como los hombres hacen las máquinas,
sobre planos hechos de antemano y acondicionadas de manera que llenen las exigencias de sus destinos. Esta manera de contestar la pregunta es invulnerable, porque no deja
problema por resolver, pero para hombres iniciados en la
teoría evolutiva, como Darwin, no es ni puede ser suficiente.
Juntando de una manera ordenada todas sus observaciones, Darwin llegó á la conclusión de que los organismos
cambian; analizando esos cambios y la manera como se

385

EL MUNDO ILUSTRADO

efectúan, llegó á encontrar las causas, que quizás no sean
finales, para los fenómenos de la adaptación orgánica.

•••
Dice también la doctrina que todos los individuos de
una misma especie son diferentes, y que esta diferencia se
observa aun entre los individuos de una misma familia.
Este hecho es incuestionable; Buffon había atribuido gran
valor al medio¡ Erasmo Darwin y Lamarck decían que éste
influye en gran manera para el uso ó desuso de algunas
partes del organismo; pero Carlos Darwin consideró de
mayor importancia las variaciones que se heredan, que son
recibidas de los antepasados y que no se influencian de una
manera directa por los agentes que nos rodean.
La parte que debiéramos considerar como la principal
en los estudios de Darwin, es la que se ocupa de la selección. Según sus teorías, los seres orgánicos se reproducen de una manera excesiva, y por lo tanto, sólo una pequeña porción de los seres engendrados pueden sobrevivir
escapando de los muchos enemigos de su misma especie,
que tratan de obtener la preponderancia. De esta manera
es como verdaderamente se inicia la lucha por la vida, lucha que se entabla entre los seres nuevos y el medio que
les rodea, al mismo tiempo que con los otros seres de su
mism:i especie.
¿A qué conduce esta lucha? Todos tratan de vivir donde
sólo pueden existir unos pocos. De esta manera, los seres
que están dotados de algunas ventajas sobre los demás, tienen más probabilidades de vivir que los otros. La supervivencia de los aptos resulta de la eliminación de los débiles¡
por esto es por lo que los seres que sobreviven á esa lucha
se hallan adaptados para soportar el medio. Como estos
cambios se heredan, cada uno de ellos va siendo la base
para evoluciones posteriores.

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5UELO

º

FIGURA 4.
ESQUEMA EXPLICATIVO.

Tal es, en extracto, la doctrina de la selección natural
que se puede comprobará cada momento, observando cual·
quiera de los fenómenos naturales.

*

Nada varía tanto como el alcance de la voz humana, se·
gún los climas y los países. En algunos experimentos realizados hace poco, se ha demostrado que no excede de cinco
kilómetros. Un hombre, desde lo alto de una colina, gri·
tando «Bob~ á otro, situado á cuatro kilómetros, fué clara·
mente comprendido. El teniente Foster, que formó parte
de una expedición al polo Norte, pudo hablar con uno de
sus compañeros á una distancia_ de tres kilómetros. Bajo el
agua, el alcance de la voz aumenta de un modo considera·
ble y se trasmite á distancias increíbles.

•
••
El gobierno del Canadá, con objeto de dar seguridad á
los buques que se acercan á la costa, envueltos á menudo
en espesa niebla, ha establecido en Camerdown, cerca de
Halifax, un servicio de telegrafía sin hilos, que á hora fija
da en gran extensión á cuantos buques se encuentran en
ese radio y tienen aparatos también, la hora oficial y regulan sus relojes, de modo que les es fácil tomar la altura á
medida exacta.

*

Novela porJ. Berr de Turique
Traducida especialmente para "El Mundo Ilustrado"
(CONTINÚA)
El otro se turbó.
-No. ¿Por qué dices que tengo algo?
Emmanuel se encogió de hombros.
-¡Vamos! Como si yo no conociera tu figura característica de procurador en funciones.
-Veamos: ¡,qué pasa? ¿Todavía otro robo de doméstico?
Ricardo hizo seña de que no.
-En fin, ¿nada grave?
-Absolutamente.
Pero el rostro trastornado de Ricardo desmentía su afirmación.
El subprefecto no sabía qué pensar. Se aventuró tímidamente:
-Al menos ¿no se trata de tu mujer?
Ricardo sintió que no tendría fuerza para disimular por
más tiempo la verdad.
- Y bien, sí, di jo, se trata de ella.
Y dejándose caer en un sillón:
-¡Ah! ¡qué contento estoy de tenerte aquí! Desde hace
al¡!unos momentos sentía ahogarme.
Emmanuel se acercó á su amigo y le estrechó las manos.
-¡Pobre viejo! ¡Pobre viejo! ¡Tú que eras tan feliz la Úl·
tima vez que te vi! Pero, vamos .... te alarmas tal vez sin
razón.
Ricardo se había erguido.
- ¡Oh! Está seguro de que no sospecho de Lucy. No dudo
de su lealtad. Ni siquiera dudo de su ternura.
Emmanuel parecía no comprender.
-Entonces ¿qué es?
-Trato de comprender lo que no comprendo todavía.
¿Por qué Lucy ine ocultó que había recibido la visita de
Máximo Tillier, visita que la ha enervado, que la ha trastornado? Porque es necesario que sepas que en otro tiempo
amó á ese Máximo Tillier.
-Si ya no lo ama, ¿qué te puede importar?
-No, no le ama, ó por lo meno~, me lo ha dicho. Y también me ha dicho que no le amaba ya cuando me contó
que le había amado; Pero en fin, si su a1;11or hacia ese hombre hubiese vuelto a brotará la superficie?
Emmanuel se encogió de hombros.
-Sí. . .. sí .. . . sí. .. . Se iría lejos con todos esos síes. En
cinco minutos convertirías á tu mujer en un monstruo.
-No; si estoy seguro de que no me ha engañado.
-Entonces no te pongas en ese estado y da carpetazo al
asunto.
-¿Pero qué tú nunca has experimentado esto . ..... la
necesidad de saber?
-Recuerda lo que te ha costado á ti haberla experimenta·
do. Tu carrera se interrumpió en sus comienzos. Vamos,
viejo no hagas tonterías. Reflexiona un poco, como un ma·
rido ~ulgar lleno de buen sentido, que no hubiera sido jamás procurador de la república. Si tu mujer te ocultó esa
visita es que tenía buenas y justas razones para ocultártela ~n interés mismo de tu tranquilidad.
E~ta reflexión, en lugar de calmará Ricardo, le hizo dar
un salto.
-¿En interés mío? ¿Por qué en interés mío? Puesto que
ella no ama ya á; ese hombre;:porque,:si hubiera vuelto á

amarle, habría una razón para apoyarse en mí y .pedirme
ayuda.
,
Había llegado al paroxismo de la excitación y dando u
n
puñetazo sobre el escritorio:
'
-¡Quiero saber, dijo, quiero saber!
-Y yo te respondo inmediatamente: «Si tu mujer quiere
que no sepas nada, nada sabrás. La mujer más tonta (y la
tuya está lejos de serlo) tiene más finura en la punta de un
dedo ~ue todo~ l_os antiJ!)lOS y mode~nos procuradores de
todas , las repubhcas y de todos los imperios del mundo
Ricardo alzó la cabeza.
'
- - El; necesario que sepa, te lo digo.
A su vez el subprefecto se impacientó.
-¿Pero saber qué, demonio de maniático?
-Lo que sient_e ella por este hombre, ó si acaso no siente
nada. En fin, quiero ver claro en su pensamiento secreto
Eran como dos adversarios frente á frente.
·
-Es imposible.
-He hecho cosas más difíciles que esto.
Emmanuel se echó á reír.
-Sí .... conozco el sistema: obligar al individuo á quie
se.tortura, por ~orpresa, temor ó espanto, si es necesario :
'
gritar la confesión de s11 falta.
Ricardo P"iró á su amigo con compasión.
-No . .. . .. tú no sabes. Por una sola palabra, un gesto,
una achtud que haya provocado en ella, todo se aclarar'
en mi espíritu. Me habrá entregado su secreto, sin dars:
cuenta de que yo sospechaba que lo tuviese.
. Esta vez Emmanuel no respondió y permaneció como
divagado.
Lo que Ricardo quería indagar era posible tal vez
¡pero cuán peligroso!
· · · · ·'
-Sí. .. . veo adónde vas:_la extracción con cloroformo
'' •
¿Pero si usas demasiado?
-Juego de niños para mí, te lo aseguro.
En este momento entró Lucy.
Durante esa media hora que duró la prueba del vestid
ausent~ de lo que :pasaba en der~edor de ella y dejando ºá'.
la modista operar a su gusto, babia tenido tiempo de recobrar la c_alma y hacer su e1.amen de conciencia. Cierto, se
veía ~bh$ada á comprobar q~e _Máximo, ahora, dejaba de
serle mdi~erent~. Per.o el sentimiento de tierna compasión
que experimento hacia él no alte~aba de ningún modo el
amor profundo, hecho. de reconocimiento y de admiración
que se_n:ía por s_u m,ando. Ese amor estaba bien segura de
no tra1c1onarlo Jamas.
• Ricar~o, á quien se pro.m etía contar todo más tarde, sena el pnmero-:-así lo creia ella-en aprobar que no había
abandonad,o, sm el soc&lt;?rro de algunas palabras de paz, de
con~uelo, a un pobre ser que las suplicaba así. Porque no
pod1a tratarse más ~ue de palabras de consuelo. La joven
esperaba que, gracias á algunas conversaciones tanto más
~e~mi~idas y t~nto más peligr?sas, C1Janto que Teresa asis·
tma sie?Jp~e a ellas, calma~ia ese gran dolor de Máximo,
y aun dirigiendo sus pensamientos hacia algún ideal noble
le llevaría á recobrar el gusto á la vida. Tarea difícil e~
verdad, pero posible.
'
Mientras tanto, ¿acaso Lucy no_teníaeldeber [aunque no

�EL MUNDO ILUSTRADO

386

i
1

fuese más que como una reparación de las apariencias de
error que cometía respecto de su esposo], de mostrarse hacia él más tierna, más acariciadora que antes?
Era necesario que nunca se formase entre ellos ni la sombra de una nube. Y por eso, deseosa de borrar en Ricardo
la impresión de pena que tal vez hubiera qu~dado de su
discusión, la primera habida entre ellos, quiso aparecer
sonriente ante sus ojos, más linda que de costumbre. Y,
con el traje escotado que acababa de probarse, fué á presentarse ante su marido.
Pero al notar la presencia de Emmanuel, que ignoraba
hasta entonces, se retiró instintivamente.
El pudor, que varía con las latitudes, varía también con
las horas del día. Tal mujer que, á la luz artificial, encontrara enteramente natural dejará toda una cohorte de gentes extrañas ver su cuello descubierto, se avergonzaría de
mostrar, en pleno día, sus hombros á un amigo, á un pa·
riente.
-¡Oh! Le pido perdón-dijo confusa á Emmanuel .. .ignoraba que estuviese usted con mi esposo.
-Por fortuna, señora mía,-respondió galantemente el
subprefecto.-Sin esto, me habría privado de un espectáculo
que aprecio en lo que vale. ¡Hermoso!-añadió mirando á
Lucy-ihermoso traje! ¡Y qué bien le va!. ... Si parece usted una reina . .... .
--Justamente-observó Lucy.-Es el reproche que le hago. Es demasiado para mí. .
.
. .
Ricardo permanecía silencioso. Entonces su amigo, dirigiéndose á él, le tocó en el hombro, y en tono de broma le
dijo:
-¡Fefiz hí que posees una muñeca semejante! Trata al
menos de cuidarla, y no te arriesgues á quebrarla... . .
Luego, entre dientes, añadió:« .. . . .. Por el placer de ver
lo que hay adentro&gt;.

I'
TERCERA PARTE

libre de todo compromiso respecto de mí. Nada me debía
usted. No puedo ser hoy, á los ojos de usted, más que un
desdichado que solicita una limosna. Por el menor óbolo
que hubiese usted dejado caer en mi mano, tendría usted
derecho á mi reconocimiento.
Lur.y descubría que Máximo estaba hoy humildísimo.
- No-rectificó ella, con un tono que se esforzó en hacer
ligero-yo no creo venir aquí á saldar una cuenta ni á hacer larguezas. Vengo como compañera, como amiga. Hablaremos de todo si usted quiere, de las gentes, áe las cosas ....
pero lo menos posible de nosotros mismos.
E inmediatamente, para marcar bien su intención de
concluir de una vez para siempre con la cuestión sentimental, se informó con Teresa de la salud del señor y la
señora Tillier. Hizo en seguida contar la historia de su casamiento con el señor Nerville. Cómo había conocido á
ese joven. Cuánto tiempo había durado su noviazgo. Adónde había hecho su viaje de bodas.
Luego, por una transición muy natural, los tres pusiéronse á hablar de Italia y de Alemania. Máximo, silencioso hasta entonces, se dejó arrastrar en la conversación. Hablaba bien. Su espíritu sorprendía fácilmente el lado original ó anecdótico de las cosas, y su sentido artístico descubría siempre la belleza de ellas. Además, las condiciones
en que había marchado le habían hecho ver á Alemania
bajo un aspecto sentimental que podía pasar por profundidad. Era más de lo que se necesitaba para dar á su conversación un encanto que no tardó en impresionar á
Lucy.
Cuando ella vió su reloj, no pudo impedir la exclamación: "Pero si hace dos horas que estoy aquí."
-¿Lo lamenta usted ?-preguntó Máximo.
- Cierto que no-respondió con naturalidad.
Y de hecho, Máximo parecía completamente distinto que
la víspera.
Esta transformación no pasó inadvertida para Teresa,
que se felicitaba ya del éxito alcanzado.
-Estás á punto de hacer milagros-dijo á Lucy cuando
salió á despedirla.

1
Lucy llamó deliberadamente á la puerta de la señora
Nerville.
No iba, como tantas mujeres, vacilante ante la primera
dificultad de su existencia sentimental á pedir á las circunstancias una solución para el problema de su corazón.
La línea de conducta que se había trazado no podía, según ella pensaba, termitar en un J?recipici?·
.
Iba sencillamente como un médico, á quien el deber im·
pulsa á curar una alma enferma, sin pensar siquiera en los
peligros de un contagio posible.
Como había anunciado su visita desde hacía una hora,
Máximo la esperaba en el salón con Teresa.
-Gracias por haber venido-le dijo luego que ella se
presentó.
-¿No estaba usted seguro de verme hoy? Por lo demás,
no depende sino de usted que me vea con frecuencia. Si
mi presencia puede hacerle algún bien, ¿por qué habría yo
de vacilar en proporcionarle ~se' consuelo? Ayer establecimos claramente las bases de nuestro acuerdo. No me pi·
da usted lo que no podría obtener de mí; es decir, el olvi·
do de mi deber y el abandono en provecho suyo de un
amor que ahora pertenece á otro. Pero si, como espero, la
dulzura de una amistad enteramente fraternal puede ayu·
darle á recobrar el gusto á la vida, cuente usted conmigo
enteramente.
Toda esta alocución un tanto larga, que había sido pre·
parada de antemano, si no lit~ralmente, por lo 1:°enos e~ su
sentido preciso, fué pronu~ciad~ por Lucy sin respi~r.
Porque ella juzgaba ne~esano evitar qu~ la men~r .mala inteligencia pudiese deslizarse en el espíritu de Maximo res·
pecto á sus propias intenciones.
Sin esta precaución oratoria, una palabra, una entonación misma habría podido, tal vez más tarde, hacer suponer en ella ~tro pensamiento y falsear elsignificado de esos
encuentros.
Máximo contestó con gravedad:
- Le pedí á Teresa que me refiriera la conversación que
tuvieron ustedes dos ayer antes de mi llegada. No le habría
perdonado que me hubiese representado á los ojos de usted como un acreedor que viene á reclamar el pago de una
deuda. Reconozco que mi viaje brusco, en el momento de
la ruina de sus padres, debía parecerle algo como una deserción, Por el hecho mismo de ese viaje, estaba usted, pues,

.......... ·· ····· .. ............. ... .............. ·······

Fué un momento penoso para la joven aquel en que, al
regresar á su habitación de la calle de Messina, encontró á
Ricardo instalado·en el salón, disponiéndose, como de costumbre, á leer el periódico de la tarde.
Por primera vez olvidó, ó más bieu parecía olvidarse de
referir detalladamente lo que había hecho en el día.
Por lo demás, Ricardo, como si lo hubiera hecho de pro·
pósito, y tambien por primera vez, olvidó de interrogarla
en ese punto.
Este olvido de su esposo, aunque la dispensara de men·
tir, le fué, sin embargo, penoso. Le parecía que acababa de
operarse una división entre ellos, y que, desde ese momento, sus dos existencias cesaban de estar tan estrechamente
ligadas como antes.
Aún, durante un momento, se preguntó si Ricardo no
tenía alguna sospecha de la verdad y si su silencio no
provenía de que él la supiera, en la imposibilidad de de·
cirle todo.
Entonces, conmovida por este pensamiento, estuvo otra
vez á punto de confesar todo. Habría bastado una poca de
decisión. Pero, al mismo tiempo, medía todos los inconve·
nientes que presentaba á esta hora tal confesión. Ricardo,
por bueno, por generoso que fuera, ¿toleraría que continuara viendo á Máximo? Entonces ¿qué sería de ese pobre
muchacho? ¿Habría necesidad, después de haberle tendido la mano, de rechazarle inmediatamente y dejarlo en su
desesperación? Si siquiera esa primera tentativa no hubiese dado ningún resultado apreciable; si la joven hubiese
previsto la inutilidad de todo nuevo esfuerzo por su parte, sin duda, á pesar de una confesión que debía costarle
pena, habría podido confesar á su esposo ese ensayo in·
fructuoso y solicitar su indulgencia por haber obrado, en
esas circunstancias, sin su previa autorización.
Mas, al salir de aquella primera entrevista, por anodina
que hubiera sido y durante la cual Lucy no había, en rea
lidad, causado ningún daño á Ricardo, ni siquiera de pensamiento, Máximo parecía ya transfigurado. Todavía algunas conversaciones y su curación quedaría asegurada.
Dada la lealtad de sus propios sentimientos y la aproba
ción que le daba su conciencia, ¿tenía acaso Lucy el dere·
cho, por un simple escrúpulo de franque za, de comprome·
ter el éxito de la obra?

(Continuará.)

387

'l:L MUNDO ILUSTRADO

•
Cruzar las landas con el agua al cuello
bajo el fuego de trnenos y arcabuces,
y pasar viejos burgos á degüello
· entre un tumulto de sangrientas luces.

Alma Española
1

Bajo los soportales de esta plaza
-ha tres siglos-hubieia paseado,
con la altivez bizarra de mi raza,
mis fanfarronerías de soldado.
Chambergo con cintillo de esmeralda;
levantando la capa la tizona;
la melena flotante por la espalda
y los mostachos á la borgoñona.
De mí patria y mi Dios noble cruzado,
tomar una galera ó un castillo,
y haber dado que hablar mucho á la Fama.
Y caer, con el pecho atravesado,
á la medrosa luz de un farolillo,
bajo las celosías de mí dama.

II

Tener un nombre que sonase á hierro;
- don César, don Rodrigo, don Fernando,y un escudero dócil como un perro
que fuese mis hazañas relatando.
Ser héroe de nocturnas cuchilladas;
capitán de los tercios más temidos;
ensueño de doncellas y casadas
y desvelo de padres y maridos.
Pasar, después, las horas silenciosas
entregado á las prácticas piadosas,
y al llegar de la Muerte á los confines,
legar al primogénito mi espada
herrumbrosa de orín y algo mellada
de degollar herejes y muslines.
III

Entre aventuras y entre desafíos
atravesar de Italia las regiones;
en el puño y el alma muchos bríos
y la escarcela llena de doblones.
Gastar sin tasa y derrochar con lujo,
y matar más franceses en Pavía
que mujeres itálicas sedujo
la española y galante bizarría.
Y jugar en nocturno campamento,
sobre un tambor, mientras recorre el viento
el alerta tenaz del centinela,
á la luz de una hóguera ensangrentada,
el último doblón de la escarcela
y hasta la empuñadura de mi espada.
IV
Desde Italia, tras épicos trabajos,
llegar altivo de mi tercio al frente
á una ciudad de los Países Bajos,
suelta)a~enseña y á tambor batiente.

Y conducir herejes á la hoguera,
y mientras se retuercen en la llama
y el pavor de las turbas se apodera,

á hurtadillas dejar algún sonoro
beso en los frescos labios de una dama
de pupilas de azul y bucles de oro.
V
Lanzarme al mar sobre veloz galera
tripulada por viejos lobos, llenos
de amor de Dios, y cuyo nombre fuera
terror de luteranos y agarenos.
Y sobre un mar de hirviente pedrería
abordar, á la luz de la mañana
y al estruendo de bronca artillería,
de los turcos la nave capitana.

Hundir el hacha en el primer turbante;
y en tanto que quedase un tripulante,
herir sin tregua y matar con saña,

y entre el sangriento estruendo del asalto,
izar al sol sobre el mastil más alto,
la cruz de Cristo y el pendón de España.
VI
Desplegadas las velas luminosas,
entre las pompas de oriental boato,
arribar á las playas fabulosas
de algún nuevo y remoto virreinato.
Y enloquecido por la sed del oro,
achicharrar del ídolo en el ara
los pies descalzos de un cacique, para
descubrir el lugar de su tesoro.
Abandonar las islas tan lejanas
con la cabeza ya llena de canas;
y arribar á las costas españolas
en el puente de rápida galera,
de botín tan cargada que trajera
la escotilla rasando con las olas.

VII
Avivar con mis manos los tizones
del hogar, y á mis hijos, en mi tierra,
entre pausas del asma y oraciones,
narrar lances de amor, fortuna y guerra.
Tirso mis aventuras rimaría,
y en el fondo espectral de su locura,
con la mano en el pecho, el Greco habría
copiado la altivez de mi figura.
Todas las tardes á la iglesia iría,
para ahogar mis pecados en la eterna
católica piedad que á Cristo loa.
Y y a noche, á mi casa tornaría,
arrastrando el reúma de mi pierna
igual que el buen don Lope Figueroa.

Vlfl
Y ya, casi al final de la jornada,
hacer de todo afán renunciamiento,

�388

EL MUNDO ILUSTRADO

y para oir del cielo la llamada
retirarse á la celda de un convento.

SER DOS

En donde llega la hora postrimera
sin que nada á la vida nos despierte,
entre dos tibias y una calavera
que nos .hablan de Dios y de la Muerte.
Y sín miedos, ya eu paz con la conciencia,
abandonar la mísera existencia,
para entregar, tras angustiosa lucha,

e-1 alma á Dios y el cuerpo á los gusanos,
calada sobre el rostro la capucha
y con un crucifijo entre las manos.
IX

ENVIO
A una dama que pudo haber pintado Coetto

'

!' '

¡Oh, qué dulce es ser dos mientras la vida
sus sueños y esperanzas nos envíe!
cuando se tiene una ilusión querida ..... .
¡Oh, qué dulce es ser dos cuando se ríe!
¡Oh, qué dulce es ser dos mientras que crece
el- tormento de amar que nos devora,
cuando por sentir tanto se padece ..... !
¡Oh, qué dulce es ser dos cuando se llora!
Ser dos en el festín, siempre querido,
del amor y la vida y la harmonía ..... .
la dicha de ser dos, he comprendido
cuando estoy á tu lado, vida mía!
Cuando he leído en tu mirar ansioso
que no cruzo la vida solo y triste ..... .
y entonces todo me parece hermoso!
y entonces creo que la dicha existe!

Y sobre cada lírica faceta,
para halagar tu juventud florida,
ha miniado el buril de tu poeta
las ansias más intensas de su vida.

¡Oh, qué dulce es ser dos, cuando sentimos
que hay un alma á la auestra siempre unida!
ioh, qué dulce es ser dos cuando sufrimos
temiendo no ser dos toda la vida!

Yo nací con tres siglos de retraso;
amo el justillo y el jubón de raso,
el chambergo con plumas y la espada,
y es el mayor pesar de mi agonía
vivir en este siglo, sin poesía,
sin Dios, sin luz y sin creer en nada.

j

•

rrado1 de lona, sin más puertas de salida que dos pequeñí·
simas, por las cuales no cabía un hombre de mediana esta,
Hace dos semanas apenas que dábamos tura, sin ventilación, sin luz, sin elementos para impedir
cuenta aquí del incendio del «Guerrero&gt;, de Puebla, que probables accidentes, ni nada, en fin , que pusiera á cubier;
amenazó destruir la parte más bella de la ciudad, causando to de la muerte á los infelices que, desconocedores de l~
graves desperfectos, para reparar los cuales hemos de es- naturaleza del local, se aventuraron en él, sii¡ sospechat
:
perar el paso del tiempo; y ahora vamos á referirnos á otro siquiera los naturales peligros,
Y sucedió lo que estaba previsto, lo que lógicamente ha,
que, lejos de ser un simple incendio, constituyó la más
;horrorosa catástrofe ocurrida desde hace muchos años en la bía de suceder: que la multitud, cegada por el terror, obsr
truyóse ella misma las puertas, formando ji:nto á ellas un
República: el del teatro &lt;Flores», de Acapulco.
Disponíanse los habitantes del hermoso puerto del Pací- hacinamiento de carne humana, estremecida por el egoís,
fico á celebrar, con grandes fiestas, la visita del señor go- mo y el miedo. Olvidáronse entonces los más rudimentabernador, y al efecto, organizóse una exhibición de cine- rios sentimientos humanos: no había compasión para ei
mat6grafo en el susodicho teatro, á la cual concurrió lo débil, para las mujeres, para los niños, para los viejos. El
más granado de la sociedad y buena parte de hs clases hu- amoral «yo&gt;, el instinto de conservación, mostrábase triunt
mildes, que presto hubieron de llenar la galería, muy ex- fante, embriagando á la enloquecida turba. Era la batalla
del fuerte contra el débil, y la derrota ante el elementQ_ tetrañas, por cierto, al fin lamentable que las aguardaba.
Cuéntase que estaba la función para terminar cuando, en rrible que lo invadía todo, que lo consumía t9do,,.que os;
la parte alta de la improvisada sala, se escuchó el grito de tentaba, semejante á enorme lucha, las fauces ~Jiis y sa4·· '
,
grientas, pobladas de chispas. . .. . .
¡fuego!
Contados fueron los que lograron escapar de la muerté.
El desorden y el terror fueron entonces enormes. Aquella muchedumbre disímbola, compuesta de hombres, de En diez minutos, el teatro quedó reducido á escombros y
mujeres, de ancianos y de niños, se precipitó hacia las los espectadores á esqueletos carbonizados. De la galerí¡t
no se salvó nadie. En el patio, mujeres y niños perecie~
puertas, ávida de salir y de salvarse.
Las llamas brotaron de la caseta del manipulador, debi- ron, y hombres fuertes también, incapaces de lucha.
Dió principio á la luz de las estrellas, ante el mar, la
do á que se inflamó una de las películas, por impericia de
éste, y pronto invadieron el recinto. Gritos, lamentaciones, faena lúgubre de remover las ruinas y extraer cadáveres.
quejas, blasfemias, sucedieron á la alegría de antes, bro- Un pelotón de soldados abrió una enorme zanj~ de veinte
tando enronquecidos de la enorme masa, ansiosa de con- metros cúbicos en el cementerio, y, acto seguido, comenzaservar su vida. Mas, para darse cuenta de lo que sería esta ron á desfilar las to3cas carretas rebosantes de cadáveres,
escena macabra, verdaderamente dantesca por lo sombría, de miembros que se encontraron esparcidos, de músculos
menester es saber que el tal teatro &lt;Flores&gt;, que se abriera y de cráneos, seguidos por los alaridos de la muchedumbre
al público previo el consentimiento de la autoridad, no que veía pasar ante sus ojos, sin saber cuáles eran, los restos de sus padres, de sus esposas y de sus hijos ....
era teatro ni cosa parecida, sino un barracón de madera fo.
Soplan vientos de desdicha para los
LA CATASTROFE DE
ACAPULCO
teatros.

GUSTAVO F. AGUII.AR.
México, Febrero de 1909.

OCASO

V!LLAESPESA.

Para ''EL MUNDO ILUSTRADO"

*

ASPODELO
A Blanca en su día
Para &lt;EL MUNDO ILUSTRADO».
Al boscaje aromoso en que anidas,
Tremu !ante mi uumen se a~oma
Para oir las endechas sentidas
Que modulan tus labio•, paloma.
Y te miro flexible y gallarda
Columpiando tu cuerpo entre flores,
Como blonda princesa que aguarda
Mensajeros de arcanos amores.
Del ázul camarín de tus sueños
Vengo á abrir la radiosa ventana
Para ver á los pajes risueños
Que diademan tu frente ioh sultana!
iQué afanosos tu'l albos donceles!
iQué gentiles sirvientes los tuyos!
En tu faz unos ponen claveles,
Y en tu voz otros ponen arrullos.
Y te miro, y presiento en las brisas
Que (e envuelven con vagos rumores,
Una orquesta de blandas sonrisas
Y un poema de besos y flores.
En tus frondas el pájaro trina
Y adivino en su voz melodiosa
Que te dice: ¡salud, golondrina,
Blanco lirio ó gentil mariposa!
Y entre tanto que encumbras un orto
En la llama auroral de tus días,
Esta flor te consagro, y absorto,
Vuelvo á hundirme en mis celdas umbrías.
BENITO FENTANES.
1909.

REVISTA üNIVERSílL

Para &lt;EL MONDO ILUSTRADO&gt;.

Para adornar tu palidez de luna
y ceijir. tus cabellos ondulantes,
te ofrezco estos poemas que son una
corona de oro ornada de diamantes.

FRANCISCO

389

EL MUNDO ILUSTRADO

Con la solemne pompa de un dios el sol declina
Trenzando lentamente su roja cabellera,
Y en el confín brumoso se esfuma, cual si fuera,
De un cíclope gigante, la colosal retina.
No turba un solo acento la calma vespertina.
El mar, como ancha placa de cobre, reverbera;
Y las errantes nubes, flotando en la riber~
Sem•jan vastos chales de blanca muselina:

..
1

1

La luz por fin se muere .... Los últimos reflejos
S~ filtran p.o r la rú,tica malla de los viejo~
Pmos del bosque, y, rotos en luminosas hebras,
Pálidamente a~umbran un tronco carcomido
Que sirve, entre peñones abruptos escondido '
De tálamo á un ardiente connubio de culebr;s,

'

RAÚL A. ESTEVA,

"MEDALLON"
LUIS XI [EVOCANDO EL RECUERDO DE NOVELLI]
Para "EL MUNDO ILUSTRADO"
En tenebroso abismo de crímenes hundido
Como la zorra astuto y en la crueldad maest~o
Pérfidamente late su corazón siniestro
'
Bajo los viejos oros de su jubón raído.
Falaz, taimado, sórdido, devoto corroído
Por místicos terrores, y en represalias diestro,
Urde suplicios bároaros ó reza un padrenuestro
Postrado ante su gorro de efigies guarnecido.

VI

[

Su ,vida es una antítesis, su sér un hondo arcano ....
Rival del feudalismo, quebranta su tirano
Poder, y ~n todo triunfa su espíritu vidente.
Circuida de un extraño nimbo de sangre y gloria,
Su equívoca silueta desfila por la Historia
Como una pavorosa contradicción viviente.
RAÚL A. ESTEVA,

l
EL

VOLCÁN DE COLIMA, ACTUALMENTE EN ERUPCIÓN

�EL MUNDO ILUSTRADO

390

391

EL MUNDO ILUSTRADÓ

ped y no ha pasado inadvertida su presencia, gratísima
por ser él quien es, aguerrido defensor del suelo que fué
su patria, y por encontrarse en un país que sabe de esas
grandes cosas.
El ge1;1eral D'Otton va con rumbo á Madagascar, y su per·
manencia en México obedece al deseo vivísimo que tiene
de establecer aquí una colonia boer semejante á las que
fundara en aquella lejana región, en el Senegal y, en Zan·
zíba~, con 4100 y 4800 boers respectivamente.
Hiz? sus estudios en la esc~ela militar de Saint-Cyr,
Franc~a, en donde fué condiscipulo del ahora famoso general Japonés Kuroki, y tomó parte activísima en las tres
guerras del Transvaal, siendo, al verificarse la ú ltima, jefe
del Estaao Mayor del Ejército boer. Ha concurrido á muchos combates, recibiendo siete heridas, y en Johannesburgo, donde peleó gloriosamente, los ingleses le dejaron por
m_uerto. Es cuñado de Kronje y de Kruger, y ahijado de
Pio X.
Pertenece á la. estirpe de los irreductibles, y es por ello
que no volverá Jamás á su patria hoy esclava.
«Nada tengo allá que me lleve-ha dicho.-Mis propie·
da.des. !ueron c~nfiscadas por los ingleses, y mi esposa y
mis ~iJOS perecieron: los hombres, matando enemigos y
vendiendo cara su vida; ellas, indefensas y desamparadas&gt;.

pueden cimentarse si el orden permanece inalterable. En
lo económ~co significa, desde luego, el aprovechamiento de
u~ gran numero de brazos para la agricultura, y puede significar en un futuro próximo la explotación conveniente de
una extensa zona, que se considera como una de las más
fértiles de América.
Aun cuando en los preliminares han transcurrido varios
meses y se desconfía de la actitud de los indios, es de esperarse que su completa sumisión no tarde en convertirse
en realidad.

*

**rápida visita á Alemania el
Tras una
monarca
inglés, Eduardo VII, ha regr~sa·
INGLESA
do á Londres, para asistir á la apertura
del par~amento, cere1;11o~ia que ha tenido siempre gran importancia en la política internacional.
En esta vez, sin embargo, la expectación -pública ha sido
chasquea~a. El discurs'? de la corona, leído en el par·
l~mento .mglés, no contiene más que vagas declaraciones
sm gran importancia -política, á no ser que se dé trascen'.
dental interés á las ~speranzas expresadas por el rey Eduar·
do de q~e. la cuestión de los Balkanes, que ha agitado á
Europa ulhmamente, se arregle de un modo satisfactorio.
Claro es que esta opinión se refiere á los:intereses de Inglaterra en la agitada península.
•
LA POLITICA

•••

*

MANIFFSTACION ELECTORAL

Tuvo lugar en Oaxaca una m;.ni.
. . f~stación en la que tomaron parte
personalidades dish~guidas de aquella ciudad, con objeto
de sostener la candidatura del Sr. Gral. D. Porfirio Díaz
para la Presidencia de la República, en la campaña electoral que se avecina.

S. M. Elvira !, réna del carnavul, y su antecesora
en el trono

tuales. Las mujeres entonces usaban
sombreros de una forma bastante parecida á los de hoy y también los prendlan en
la cabeza por medio de un largo alfiler
como ahora. Se usaban los trajes de cua·
dros en combinación, muy parecidos á los
actuales corsés abiertos por delante, una
especie de gabanes cortos y muy escotados, con mangas cortas y muy abiertas.

***
Ha muertq uno de los luchadores inSANDOVALITO
fatigables del teatro en México; un
hombre que, con su fortuna y con su esfuerzo personal
consagró su vida á la formaci6n del gusto del público,
hubo de crear una atmósfera para bien del arte: el señor
don Felipe Sandoval,
Sandoval representó á las mejores compañían teatrales
qu~ han ,visitado .á ~éxico de treinta años acá: á Coquelin
(Ainé), a la Path, a Emma Yuck, á Graih á Stracoch á
Charlies, á Sarasate, á Paderewsky,á María Guerrero á .A.n·
tonio Vico, á Enriqueta Alemanny, á Hofmann, á Tina di
Lorenzo ....
Perdurará el recuerdo de aquel viejecito diligente amable, que para todos tuvo una sonrisa, y que los muchachos
cronistas, á quienes él trató paternalmente llamaban «San.
'
dovalito&gt;, con cariñoso respeto.
Fué un hombre bueno que no hizo daño á nadie. Por eso
es melanc61icamente dolorosa su desaparición.

y

General D'Otto, del ejército boer, actualmente
entre nosotros

¡Y esa letal tarea dur6 un día, un día eterno! ¡Y siendo
trescientos los muertos, ascienden á cien los heridos, veinte de ellos condenados irremisiblemente á morir!
¿Será lo bastante terrible esta catástrofe para despertar
la caridad mexicana? ¿No habrá necesidad de una lecci6n
más, para que las autoridades sean inflexibles en todo
aquello que ataña á la conservaci6n de la vida pública?

GOBERNADOR ELECTO

*
**

El señor teniente coronel don Pablo
.
Escandón ha sido electo por mayoría
para ocupar la magistratura del Estado de Morelos, en el
próximo período administrativo.

*

** de Colima continúa en acEl volcán
tividad, ó mejor dicho, crece en actividad Cl\da día.
Nada fué la última erupción á que nos referimos, comparada con la que ocurrió el día 12 del actual, á las 2.25 p.
m. La montaña se coronó de llamas, y por el cráter brotaron cantidades enormes de lava, sin contar con que fué
abnndantísima la lluvia de arena en estado candente, que
destruyó en totalidad los sembradíos, y, arrastrada por el
viento, habrá llegado quizá á las regiones situadas al E. y
NE. del volcán. El incendio de los bosques continúa y
las pérdidas registradas hasta ahora son enormes.
¡,Estará condenada la tierra colimense á reproducir los
trágicos horrores de Sicilia y de Calabria?
TREMENDA ERUPCION
DELCOUMA

.\
11

*
••
LA REINA DEL CARNAVAL

Las fiestas del Carnaval, que se cele·
bran entre nosotros de una manera tan
desanimada, d,espi~rta~ gran entusiasmo en otras regio.nes
de nuestro pais, principalmente en Yucatán y en la costa
del Pacífico.
En Mazatlán se iniciaron las fiestas carnavalescas el domingo 7 del actual con la elección de reina del Carnaval
nombramiento que fué concedido por una agobiadora ma:
yoría \Í la señorita Elvira Rivas, quien ascendió al trono
en seguida, con el nombre de Elvira l.
,
El entusiasmo mostrado hasta ahora augura un gran éxi·
to al Carnaval en este año.

LA GUERRA DEL
YAQUI

Noticias recientes de Sonora nos ha·
cen saber que los jefes yaquis están dis·
. puestos á rendir las armas y dar término
á la guerra, que casi por medio siglo, con cortos intervalos
de paz, han sostenido con las autoridades federales y del
Estado.
.
, 1:,a term~nación de es~a guerra ofrece un· gran interés po·
hhco, social y económico. En lo político, significaría el
••
•
de la paz en esa región de la frontera mexi·
aseguramiento
UH VETERANO DEL
Es el general D'Otton, viejo soldado
y la swwisión_de_toda. w .a.raza..á las autoridades cons·
TRANSYAAL · EH .MEXICO de faz. ruda, de patriarcal.barba gris _y . cana.
de marcial vestimenta, la figura de ac- tituídas. En lo social, quiere decir la introducción á toda
la z.ona 9cup~da ,por · esa raza de elementos civilizadores
tualidad palpitante.
que mejorará la condición de los habitantes, y que sólo
Una semana hace que el bravo veterano es nuestro hués-

••
•
Rlo Janeiro sólo tiene un edificio de
nueve pisos, y es propiedad de uno de los
periódicos de la ciudad. El otro edificio
que tiene más de cinco pisos, pertenec~
también á otro periódico .1

•••

La ciencia francesa purifica el aire de
las habitaciones oxigenándolas[con una
mezcla proporcionada de peróxido blanco
de bario con polvos de permanganato de
potasio. Esta combinación transforma en
saludable la más pernlciosa)tmósfera. 1
S.M. Elvira I, reina del carnaval, ro l eada de su futura corte

•
••

Un flsico que ha viajado mucho por la
Persia dice que los naturales del pals
conservan la antigua creencia de que las
lágrimas derramadas en los ceremoniales
de los entierros son un remedio eficaz para ciertas enfermedades crónicas. En dichas ceremonias, se presentan los dolientes llevando todos una esponja, que empapan en las lágrimas que vierten; luego
un sacerdote va exprimiendo las esponjas
en una botella, donde se guarda el precioso liquido, para aplicarlo cuando se crea
necesario. Esta práctica es antiqulsima
en los pueblos persas, y de ella se hace
mención en el Viejo Testamento.

•**
Después de haber estudiado los cráneos
antiguos de la Etruria y el foro romano,
el fisiólogo Angel Mosse se ha ocupado en
estudiar, en una reciente expedición á
Creta, cómo vestlan las mujeres hace 4,000
al'los. El conocido erudito italiano dice ha-

�EL MUNDO ILUSTRADO

392

S. Susana Strong, otra belleza de fama mundial.
6. Virginia Fábregas, la actriz mexicana, mimada del
público.
.
..
Cinco soluciones exactas recibimos, las cuales fueron en.
viadas por las personas siguientes:
Señorita Antonia Angulo, 3¡¡. de las Artes, México, D. F.
Señorita Rafaela Gómez, V eracruz.
Señorita Elena Prieto Quemper, Rosales 20, México,

n~

.

Señorita Carmen Franco Urías, Rosales 23, México, D. F.
Señorita Berta Gallardo, H de Madrid 27, Méx~co, D. F.
Entre las demás soluciones distribuimos los cmco premios restantes, sorteándolos entre las que habían acertado

1. Capitán Ignacío Mori.-2. Gral. Luis Buli.
3. Dolores Sáncola, jefes yaquis
1

:1,

LOS OJOS FASCINADORES DE LAS ARTISTAS
LOS DlE! PRf.\tlOS DEL CONCURSO

Fueron.muy numerosas las soluciones q.ue recibimos al
concurso: &lt;Los ojos fascinadores de las arhstas~; pero fueron muy pocas las completamente exactas que nos lle·
garon.
.
Las seis artistas á quienes correspondieron los rostros
que se veían en el grabado, son:
1. Lillian Nordica, una de las más famosas cantantes del
mundo.
. ,
2. Mme. Nelson que, según se ha anunciado, nos visitara
pronto.
.
3. Geraldine Farrar, una de las más hermosas artistas.
4. Nellie Melba, famosísima cantante.

1. Ignacio Buli.-2. Gral. Luís Buli.-3. Hijo del
capitán Morí, jefes yaquís
mayor número-tres nombres-y fue·
ron agraciadas las siguientes personas:
Señorita Za h ir a Domínguez, de
Tuxtla Gutiérrez, que acertó los nombres de la Melba, la Nelson y la Fábregas.
Señorita Elisa Ríos González, de
Monclova, Coahuila, que acertó los
mismos nombres.
Señorita Dolores Flores Verdad, de
México, 2&lt;). Mesones 21, que acertó
los nombres de la Melba, la Farrar y
la Fábregas.
Señorita BerthaM. Serrano, de Tuxtla Gutiérrez, que acertó los de la
Melba, la Nelson y la Fábregas.
Señorita María Trimori, que acertó
los mismos nombres.
A la disposición de las personas
indicadas se encue.ntran los premios.
En el próximo domingo propondremos un nuevo acertijo para nues·
tras lectoras.

Grupo de jefes yaquis que han depuesto las armas

393

EL MUNDO ILUSTRADO

CATULLE MENDES
1 • • • Había cenado aquella noche con unos amigos en París. A las doce tomó el tren de Saint-Germain. Su cuerpo
destrozado hubo de encontrarse, á la mañana siguiente, en
el túnel.
. .
. .
Así dicen, poco más 6 menos, las noticias transmitidas
por el cable.
¿Y sabéis de quién se trata?
Se trata de un poeta, de un suave, de un amable poeta
que, sin duda, os hizo pasar ratos deliciosos con sus cuentos, con sus versos, con sus breves artículos alados: de Catulle Mendes.
Si la víctima hubiera sido un fabricante de sombreros 6
de telas un mercader de vinos 6 un burgués que viviera
de sus ;entas, el accidente no tendría importancia, aunque
figurase en él el nombre de Rotschild. ~ero el despe~azado el mutilado, el muerto en la obscuridad de un tunel,
ro~ la noche bajo las ruedas homicidas, es un poeta, y los
poetas no deben de morir así, si hemos de ceñirnos al concepto que de ellos tenemos, á la silueta ideal del bardo
que aparece, en medio de l~s .t!nebros~dades Y. c~udezas de
la existencia, como un semidios que, siendo distinto de los
demás hombres, requiere vida y muerte diversas.
Andrés Chénier, muriendo en la guillotina con el gesto
armonioso de un héroe pindárico; Byron, dejando escapar
el último aliento en Missolonghi, en defensa de Grecia, son
bellos. La gloria de su muerte les d~s~ubre, ant~ los ~umanos ojos, como personajes de una divma fantas~a. Tienen, en la realidad, la propia grandeza de los paladines que
crelu'on. Y por eso seducen y por eso se ~~bliman. . .
Mas, ¡oh miseria de los tiempos!-que d1na un pesimista,
adorador del antaño:-iYa ni la muerte es, para los poetas,
hermosa!. ... No basta que el poeta sea uno de tantos, exteriormente· un buen señor que viste como los demás, qll:e
come á su~ horas, que tiene su familia, sus libros, sus amigos, sus locuras: menester es. también _q~e Jl"uera 6 esté expuesto á morir como cualquiera morina en un vulgar, en
un estúpido accidente.
Para este poeta que amó tanto, que rió y que sintió tanto, hubiéramos deseado la lentall la impalpable agoní~ de
un Petronio entre aromas de cortesanas y de rosas. Digno
era de ella, porque pasó por el q~e los infort~n_:1dos llaman valle de lál!rímas, con la sonrisa de un epicureo, con
el gesto de un adolescente bello, para quien la vida se traducía en placer, y que, como la dulce heroína de D'Annunzio había nacido para cantar, para cantar solamente . ... Y
he ~quí que su cuerpo, el mortal relicario que encerrase el
ánima exquisita, encuéntrase, al amanecer, despedaza~o
sobre toscos rieles; y que los que todavía, en estas necias
edades aman á los poetas, se vuelven, trémulos de asom0b ro interrogando al Hado: «¿Por qué? .... ¿Por qué? .... &gt;
éatulle Mendes ha muerto joven. Tenía más de sesenta
años; pero, lo repito, ha muerto joven..
&lt;Viéndole siempre tan activo, tan lleno de ardor y de
entusiasmo-aseguraba Enrique Gómez Carrillo en una
vieja crónica,-comprendí una vez _más l~ inmensa _vanidad de los fechas. &lt;Tiene sesenta anos&gt;, dicen las biografías. En realidad tiene veinte, 6, mejor dicho, no tiene
edad: es como un símbolo de gallardía invencible, de mo·cedad eterna, de vigor perdurable.. Ya no es el rostro s~nrosado de sus primeros retratos, m la es~~tez de antan~,
ni la gracia bironiana que adoraron las ultimas marques1tas de las Tullerías. Pero aún es bello cual un dios wagneriano, con el rostro ligeramente encendido, con la cabellera echada hacia atrás en ondas de oro y plata, con la barba
despeinada, rojiza; con los ojos de una claridad, de uua
vivacidad, de una intensidad admirables, sobre todo. El
traje es siempre el mismo. La corbata blanca que aparece
en las aguafuertes de hace trei1;1ta años, cua~ una eno~me
mariposa loca, no ha variado. Ni el ~eltro, ni la. amencana muy amplia, ni las suntuosas camisas han v.ariado_. Seguro de su prestigio. plástico, sig~~ el poeta 1mponiendo
su dandismo bohemio y personahsimo&gt;.
La edad de los artistas se mide por la obra: que producen: Catulle Mendes era un trabajador incansable. Su pluma como volandero pajarillo, picoteó con fortuna en todo~ los géneros. Y ahora en el teatro, mañana en la novela, después en la poesía, y siempre en los di~rios, en los
cuales surgía á menudo el breve cuento, el dilatado folletín dramático 6 el artículo de actualidad, siempre el nombre de Catulle Mendes tuvo sabor de novedad continuada,
inconmovible, eterna, con la eternidad de más de cuarenta

CATULLE MENDES

Literato francés

t

el 7 del actual

años. De ahí que su muerte merezca la dolorosa lamentación que consagramos á los jóvenes que, embriagados de
ensueño, el corazón palpitante de emoción estética, desaparecen del mundo.
Raro y simpático atractivo posee, en las letras francesas,
la personalidad de Mendes. Todavía niño, compuso una
serie de poemas latinos en la lengua de Horacio. Ya por
aquel entonces esbozábase lo que, andando el tiempo, había
de ser este espíritu sensual, delicado, que lo mismo place
á la señorita cuasi inocente de hoy, como al viejo veterano
en lides eróticas. Catulle Mendes fué poeta, novelador,
cuentista, dramaturgo, crítico; y aun dentro de tales géneros, hizo gala de variedad no comúnmente vista.
Sus versos son toda una ,!ama de procedimiento y de
sentimiento. En ellos descubrirá el curioso la solemnidad
hierática de Rugo, la pureza escultórea de Leconte de Lisie, la impasibilidad de Heredia, 6 el nerviosismo sádico de
Paul Verlaine. No faltó quien le haya llamado mosaico de
la poesía Pero Catulle Mendes se afilió al parnasismo; fué,
mejor dicho, el sacerdote que ofrendara el símbolo de fe,
escribiendo la Pantaleía. Eso no obstante, indignábase
cuando le tenían por impasible.-Los hijos de Víctor Rugo
-decía-no pueden ser impasibles.
Enamorado de la forma, supo vestir las ideas con atavíos
principescos. Sus versos son elegantes, de una sonorjdad
de cristal de Bohemia, y asombra la maestría con que éstán
ejecutados.
Cultivó, asimismo, con asiduidad, el teatro. Siete obras
deja en su testamento dramático, y son éstas: La femme de
Tabarín, Le docteur Blanc, Médée, Sainte Thérese, La part
du roí, Scarron y Glatígny, cuyos nombres cito por ser poco
conocidas. Y á la vez que se hacía representar en los escenarios parisienses, juzgaba las producciones de los otros
con aquel sprit que en ocasiones trocábase en censurable
ligereza, en el folletín de Le Journal, que estuvo á su cargo
durante algttnos años.
No es, sin embargo, al poeta, ni al dramaturgo, ni aJ novelador, ni al crítico, con ser sus respectivas' fisonomfas tan
interesantes, á quienes principalmente quiero_. aquí ,referirme, sino al cuentistá, al forjador incansable de_p~queñas historietas que, traducidas á muchas lenguas, corren
hoy por los diarios del orbe entero. En América, sobre todo,

Sigue en la página 395.

�EL MUNDO IL USTl?J'

394

ro

EL MUNDO ILUSTRADO

La Toma de Posesión de Monseñor Mora

Mons. Mora y los canónigos de León

~-

MONSER OR MORA EN EL LUGAR DE HONOR EN LA COMIDA DE CARI DAD.

Como lo ofrecimos en nuestro número anterior, publicamos en el presente información gráfica, amplia y detallada
de los festejos á que ha dado origen uno de los acontecimientos más importantes para los católicos mexicanos: la
toma de posesión del nuevo arzobispo metropolitano, monseñor José Mora y del Río.
Dijimos ya que su viaje de León á esta ciudad fué seña·
lado por- las muestras de entusiasmo de los habitantes de
los pueblos vecinos á la vía, quienes organizaron en su honor procesiones y caminatas en grupo, para ofrecerle sus
. respetos.
La recepción que se le hizo á su llegada á esta ciudad
fué, con mucho, más suntuosa que las que se han hecho á
los prelados sus antecesores en la silla arquiepiscopal, y
las fiestas que se están celebrando con motivo de su toma
de posesión, no tienen precedente, si no nos remontamos á
los tiempos del esplendor religioso de la iglesia oficial.
Después de la toma de posesión celebrada en la Catetedral con toda pompa, se han sucedido, casi sin interrupción, las fiestas en todos los templos de la ciudad. Ofrecida por los curas de las parroquias, se efectuó una comida
para los pobres, cuya presidencia se ofreció al nuevo pre·
lado, quien aceptó la invitación y presidió el acto caritativo.
Las fotografías que ilustran estas líneas dan idea exacta
de lo que .han sido las fiestas de referencia.

Procesión entrando (la parroquia de Tala

CATULLE MENDES
Sigue de la página 393.

Catulle Mendes obtuvo la celebridad merced al cuento.
¿Débese ello á que se le tenga por el mejor cuentista entre
los franceses?
Yo diría que ne. No es el mejor cuentista, pero considerémosle como un cuentista nuevo¡ como el creador de un
género especial de cuento.
No tenía el arte supremo de Guy de Maupassant para es·
culpir una gran idea en una narración brillante. No era
dulcemente tierno y henchido de poesía como Daudet. No
sabía dar tampoco el colorido de que Zola hizo gala en sus
páginas á Ninón. No era decadente y refinado como Lo·
rrain, ni inmoral-en el sentido rabelesiano de la palabraá semejanza de Armand Silvestre. Era, ¡,cómo os lo diré?
el ingenio maliciosillo y amable que se prodigaba en menudísimas gotas, tan frescas como de rocío y á la vez tan
picantes como de vino añejo, y tan frágiles como burbujas,
en cuentecitos breves, galantes, alados, que día á día desparramábanse por las hojas impresas como pétalos de nardo en pantanos inmundos.
En ellos hizo Catulle Mendes una delicada síntesis de la
mujer, de la muj~r parisiense, y en especial de la daifa, de la
cortesana del boulrvard. Ante sus ojos de romano de la deca-

Mons. Mora llegando á _la parroquia de Tula.- Mons. Mora saliendo de la parroquia de Tula dcspués de cefrbra(mis a
ASPECTO GENENAL DEL SA' 'ÍII D~ KANT t: LA COMl'l,1.DE CARIDAD EN HONOR DE MONS. MORA.

1

�EL MUNDO ILUSTRADO

395

397

EL MUNDO ILUSTRA 1)0

Obras Maestras de los Grandes Pintores

Altar de la catedral de León

Parroquia de Tula.

dencia,"la mujer no aparecía como la serpiente de siete ca· . yo no 3abría decíroslo. Lo que sí aseguro es que damas re·
bez~s á quien la cod'lparan los míilícos; ni como la virgen milgadas y pudorosas niñas de dieciocho abriles saborean
pálida de lo.s románticos; ni siquh:ra como la mosca de oro con deleite los cuentos de Mendes. No sería difícil hallar
c•el poema zolesco: era 1ma besliczncla adorable, lin,b, on· en la intimidad de un frágil mueblecillo, ó entre las hojas
de un libro devoto, recortes de periódico que encierren El
csc11do, La novicia 6 Un quid pro quo.
Catulle Mendes llegó á dominar de tal modo el género,
que fué, sin disputa, uno de los cuentistas más prodigiosa·
mente fecundos de la época. A más de veinte ascienden los
volúmenes de miniaturas narrativas que publicó.
El chorro cristalino, empero, ha cesado. No eya la fuente
inagotable. Acabáronse los versos, los novelescos episodios,
los hermosos actos. El poeta que tanto rió y que gozó tanto, brindándonos amor, gracia y poesía, se ha marchado del
mando, quizás con una mueca triste .•....

•

&lt;

CARLOS GONZÁLEZ PERA.

Sala d!!l trono en el palacio episcopal de León

dulante, que re.p artía caricias, que daba besos y burlábase
de los hombres con todo y ser el suyo un diminuto _cerebro
de pájaro ... . . .
· Ahol'a·bien, ·q-ue las mujeres gusteu de tal representación,

- Autorretrato de Rembrandt
Sr. D. José .Matla Vígil

Mons. Mora en el palacio episcopal de León,

t el 1 $ del actual

·oo

�398

REMBRANDT

.,_

No existe pintor alguno cuyo rostro sea más conocido, y
cuyas transformaciones, acarreadas á U propia fisonomía
por el paso de los años, ha ya sido tan á menudo anotadas,_ de edad en edad, desde la extrema juventud que se
adp1erte en el autorretrato que Rembrandt pintara á los
veinte años hasta aquel en que aparece su faz envejecida.
Y, sin embargo, ninguna vida más obscura que la del maest~o de la escuela holandesa: puede decirse que, por largo
hempo, fué en absoluto desconocida.
Es ahora cuando comenzamos á saber algo de ella. Pero
como Rembrandt llevó una existencia sencilla, apartada, y
su carácter, además, pecaba de hosco, el hombre quedará por mayor que sea nuestro empeño en pedirlo-encerrado
en el más hondo misterío. ,
Los estudios que de sí mismo pintó nos permiten, em·
per~, hacer de su persona no pocas suposiciones verosími·
les. Nos legó retr,atos serios y tranquilos; aguafuertes
que denuncian estudios atentos de fisonomía, en las que
sonríe y gesticula, regocijado 6 rabioso. ¡Qué más! Hasta
le hemos llevado la blusa de taller; sin contar con que nos
dejó también verdaderos estudios de bravura en donde su
imag-en se exalta, ostentando atavíos fastuosos y en los
que, según las circunstancias, exagera cierto detalles.
1.Es ello· simplemente una comedia?
No, á decir verdad.
Un artista de la talla de Rembrandt dominado por el
gei;iio que le inflama y le ilumina á 1~ vez, transfórma·
le .de cuerpo y de ánima. Lejos de ser comediante, es
actor en el más exacto sentido del vocablo. Afirmase en él
el poder de los actos variados y hasta contradictorios: es,
al mismo tiempo, el soldado voluntarioso y sanguinario,
el filósofo amigo ·d e la paz y del ensueño; 6, para decirlo
de una v~z, la naturahza en sus mil aspectos c;iiversos.
Rémbranc\t poseía t~n bella universalidad y la-estudia·
·
ba con mano maestra.
Ejemplo de ello es la obra que ahora ofrecemos á nuest~os lectol'JS, en la ~al debemos ver no sólo un retrato,
sino una obra de imaginación, en la que el gran pintor nos
presentó al guerrero que en él se ocultaba, al espíritu que
le dictase la elección de las hermosas armaduras y centelleantes cascos en la Ronda de Noche, y al filósofo amante
de las dulzuras del claroscuro que en este, como en
otros muchos cuadros suyos, bañan de tinieblas la acción.
Desde cierto punto de vista, el autorretrato que ilustra
las presentes líneas es uno de los más bellos de Rembrandt:
la verdad aparece en él vibrante y enéx:gica, y el arte en
t~do_su esplendor. Tiene, en cierto modo, algo de confidencial mterés, puesto que nos permite sorprender á un gran
artista en la intimidad de su genio.

aprovechó un momento decisivo
y disparó su escopeta certeramen·
te. La bala fué á incrustarse en la
cabeza del animal, que se revolcó
en el suelo con fiereza, y en los
momentos desesperados de su
muerte, aún pudo erguirse sobre
sus patas traseras. Entonces el
«Cabueño&gt;, tirando la escopeta al
suelo, se dirigió hacia el oso, en·
terrándole su cuchillo en el corazón.
Los dos cayeron al suelo for·
mando un salo cuerpo. Cuando los
demás compañeros bajaron al In·
gar de la lucha, el infeliz «Cabue·
ño&gt; era cadáver. Un zarpazo le
había desgarrado el pecho.
En los ojos de todos se pintó el
asombro y la pena que el arrojo
inaudito 'y la desgracia irrepara·
ble les causaban.
Cargaron con los dos cadáve·
res retornando al Concejo. Por el
camino hacían innumerables pa·
radas con objeto de descansar y
de hacer tiempo para entrar en la
aldea cuando fuera de noche.
Manolín volvía triste y contraí·
do, sin que de sus labios saliera
la más 1eve palabra.

Miguelón del Páramo er.tel q uc siempre organizata aquellas batidas, y al reunir en su casa á los labriegos cazadores, los obsequiaba con vino y con sidra en grandes tazas
de barro.
Su bija Rosario, moza robusta y esbelta, de mejillas co·
!oradas y ojos acastañados, escanciaba á cada uno ensu taza
el vino de la jarra, que sostenía graciosamente entre sus
dedos. Cuando se acercaba al grupo de los mozos, bajaba la
vista con recato, sonriendo al oír las débiles palabras de
halago que éstos le dirigían.
Dos de ellos, el &lt;Cabueño&gt; y Manolín del Tor, hacía
tiempo que rondaban á la hija de Miguelón, sin conseguir
la más pequeña esperanza salida de sus labios. Y al encontrarse allí, frente á frente, junto á Rosario, redoblaban los
agasajos y pretendían lucir su ingenio.
Pero la moza para ninguno tenía preferencia, y esto, que
hubiera desesperado al no preferido, hubiera, en cambio,
dejado franco el camino y rotas las hostilidades de los dos
rivales. Sin embargo, los tres sabían aquel secreto que ella
aparentaba no conocer y ellos no querían revelar.
Mas el vino, ante la presencia de la moza, hizo las len·
guas ligeras, y uno soltó un reto que el otro recogió con
presteza, y se miraron con odio reconcentrado, mientras
ella sonreía con orgullo.
-¿Nos da palabra, Rosario, de que aquel de los dos que
sea más valiente será su preferido?
-Sí que la doy-contestó.
-Yo-dijo el &lt;Cabueño&gt; con arrogancia-mataré el oso.
-Y yo-agregó Manolín del Tor-espero hacer lo propio.
Rosario se alejó para llenar por última vez la taza de los
cazadores, mientras la luz del alba apuntaba en marco tenue
por la puerta de la solana.
Al poco rato, animosos y joviales, emprendieron la m:u·
cha hacia los ingentes picos del puerto, donde la nieve
empezaba á brillar bajo la caricia del sol naciente,

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~

lII

Al llegar á ca~a de Miguelón
del Páramo, con el triste carga·
mento, entraron silenciosos en la
amplia cocina. Sus labios secos
no ansiaban ni la sidra, ni el vino ale,!re que zahuma los corazo·
nes. El fuel(o ardía lento, chisporroteando los leños húmedos como una carcajada.
RQ.Sario se desconsolaba por la
desgracia acaecida, de la que acaso
.
ella, inconscientemente, era causante. Manolín seguía guardando silencio. Los demás convenían la forma de participará la familia del desgraciado
«Cabueño&gt; tamaña desgracia.
Todos citaban su arrojo y su desventura, que correría
bien pronto por los caminos y por los agrestes feriales como el héroe de un viejo romance.
Pero para Manolín apenas había una palabra de elogio.
La magnitud de la desgracia hacíales olvidar al pobre ra·
paz, y é~te, acaso para revelarse ante Rosario, se acercó á
ella y le dijo:
-No es ocasión de que te hable de tu promesa; pero dígote que Y" fui quien mató al oso.
-¡Ay, Manolín! dices verdad; ambos á dc,s fuisteis va·
, lientes; pero barrunto que no puedo decidir. Si el oso te
matara á ti, había de quererte más, como quiero la memo·
ria del &lt;Cabueño&gt;, que pereció por causa mía.

II

A Rosario le llegó á preocupar hondamente el reto de
aquellos dos mozos, que parecían dispuestos á exponer su
vida por una palabra suya. La moza· tenía el corazón para
el amor duro como las rocas de la montaña y frío como la
nieve de los ventisqueros; pero montaraz al fin, 'sentía una
admiración sincera hacia el más humilde gañán, si un hecho notable y valeroso elevaba su nombre, y aunque no
creíaenel valordel&lt;Cabueño&gt; ni en el deManolín del Tor,
su imaginación se recreaba en vanidosa voluptuosidad y
pensó todo el día que acaso el amor propio de los dos ra·
paces se manifestara en un acto heroico y arrojado.
Y así fué en verdad,
Tan pr&lt;'nto como los cazadores llegaron al lugar donde
podía el oso tener su guarida, Manolín y el &lt;Cabueño&gt;, se·
parados de sus compañeros, buscaban con ansia el rastro
de la fiera. Los ojos de uno y otro avizoraban las ondula·
ciones del terreno, las altas matas, sin que encontraran el
menor indicio de su paso. Cuando alguna vez se encontra·
ban con la vista, un ceño de rencor se plegaba en sus fren·
tes. Los demás, diseminados en g~pos, charlaban descui·
dados y sin temor, reconociendo también el terreno.
A media mañana, cansados del inútil trabajo, procuraron
el yantar bajo los pinos de un alto pico, frente á un sol
l
bienhechor y marzal. Todos comían alegres las diversas
A medida que iban llegando los cazadores á casa de Mi· viandas que condujeran en los morrales, menos Manolín y
guelón del Páramo, subían á la cocina, donde ardía una el &lt;Cabueño&gt;, q ne un poco separados y simulando tranqui·
buena lumbre, y después del saludo, contestado por todos lidad, escudriñaban el horizonte y el profundo valle.
á coro, se sentaban en los bancos de piedra que rodean el
En las palabras de algunos se notaba que iban perdiendo
llar, continuándose el interrumpido y obligado cuento de las esperanzas de encontrar al oso.
fabulosas cacerías.
De pronto Manolín se levantó con decisión; fulguró rá·
Era más de media noche y ya pocos faltaban á la cita. pida en sus ojos una alegría que fué notada por su rival,
La cacería que desde el amanecer se iba á celebrar en los y cogiendo la escopeta se fué monte abajo diciendo que
apartados riscos de la montaña, para dar muerte á un oso iba á matar un pajarraco que había visto posar en un árbol.
bravío, era esperada con ansia, porque la tranquilidad al· El &lt;Cabueño&gt; le siguió, alegando idéntico pretexto. No ha·
terada del lugar sería devuelta. El bravo cazador que lo· bía pasado mucho rato cuando los cazadores, que bebían
grára la fortuna de colocarle su bala entre los ojos, ó tuviera · .•alegremente el vino de sus botas, notaro!l un r\lido extraño
la valen.H:ele- _clavarle su cuchillo en el corazón, sería lle· que los puso sobre aviso. Vieron á Mañolín. que se desli·
vado en hgml1¡os por la aldea y bebería la sidra de innu- zaba por entre unos greñascales con la escopeta preparada,
mérables ... jarras - que -mozas-gentiles· le ofrendarían,-como y -al tcCabueño&gt; EJ.Ue -trataba de .ganar posición entre un ma·
consa~ración á la sequedad de sus labios.
torral.
El comento de añejas historias, sacadas á relucir por.los
Al ver estos preparativos y cuidados de los dos mozos,
viejos, en las que iba mezclado el nombre del famoso ca· alguno reía burlándose de ellos.
Mas, bien pronto se acabó la risa para convertirse en
zador de osos, Xuanón de Ci1bañaquinta y el de Miguelón
el de Rita, hacía llamear en los mozos el deseo de una vic· asombro, cuando vieron al oso que buscaba salirtranquila·
toria montaraz, y pensaban que luego, al bajar al Concejo, mente de su guarida, emplazada entre ocultos matorrales.
el más cumplido agasajo sería para ellos, como pertenece
Los dos, decididos y valerosos, aguardaban el momento
de disparar. Manolín, que había ganado ventajosa posición.
al héroe de un romance.

399

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

*

Rivales Montaraces

t

,/

Comenzaba el autor á leer y decla,
por ejemplo:
"El teatro representa una sala decentemente amueblada. A la derecha,
entre la primera y segunda puerta, un
buró .. .
Lo del buró le disonaba al empresario, é interrumpiendo la lectura, gritaba:
-¡Fulano!. ...
Fulano, que era el mueblista y guardarropa, se presentaba en
seguida.
-¿Tenemos buró?
•
Si contestaba que si, el empresario le decla al autor:
-Puede usted continuar.
Pero si Fulano contestaba negativamente, mi hombre decla, con
la mayor sencillez:
-O quita usted el buró, 6 se lleva la obra.
Tenla sólo cuatro mallsimas decoraciones.
Como casi ningún autor de los que escribían para la Infantil quePRUDENCIO CA!HTROT,
ria firmar ni parecer siquiera por el teatro, cuando una obra gustaba mucho y el público pedla con insistencia que saliera á escena
el autor, saltaba el empresario á las tablas haciendo genuflexiones
y corteslas ridlculas.
Algún chusco espectador gritaba á veces desde la butaca:
EMPRESARIO SINGULAR
-¡Usted no es el autor! .. . . ¡Fuera de ahll ....
Entonces él se adelantaba majestuoso hacia la batiría y encarándose con el preopinante, le decla:
-Oiga ustea, caoallero: la obra es mla, porque la he comprado,
En el teatro de la Infantil (hoy Romea) actuaba una modesta
y tengo perfecto derecho á salir aqul.
compaf'íla de verso á ralz de la revolución del 68.
Una nsotac!a general, nuevos aplausos y nueva llamada. á la
Se haclan cuatro piezas todas las :ioches, y al final de cada una
se bailaba un "can·can," el primero, honesto-hasta cierto pun- escena.
to-el segundo, un poquito más fuerte; el tercero, escandaloso, y
el de la cua,ta sección, frenético y desenfrenado.
En Capellanes (hoy Cómico) se segula el mismo procedimiento.
El empresario de la Infantil era un exsargento de caballerla, orlginallsimo.
No pagaba derechos de representación, porque solamente represent.tba en su teatro las obras cuya propiedad compraba de antemano; pagándolas á cinco duros, la que menos. y á diez la que más.
Casi tocias las obras que se haclan en la Infantil eran anónimas.
Como se ve, al empresario le sallan por una friolera los derechos
de representación.
La lectura de una obra al empresario era, á veces, más divertidª
que la obra misma,

�EL MUNDO ILUSTRADO

400

.)

PUESTO DE LA &lt;CERVECERÍA CUAUHTEMOC&gt; EN LA KERMESSE DE CHIHUAHUA ;

Lujosa Jamaica en Chihuahua
Brillante Fiesta de Caridad
Las grandes catástrofes que afligen á la humanidad, si
bien es cierto que llenan el alma de duelo y afligen á los
corazones que sienten las desgracias ajenas, como si fueran
las propias; si siegan miles de vidas y dejan luto y deso·
ladón en infinidad de hogares; si presentan á los ojos atónitos de todo el mundo escenas desgarradoras de miseria
y de dolor, por otra parte tienen, como una especie d.e
compensación, el privilegio de despertar los nobles senh·
mientes y permitir á la humanidad demostrar que las palabras caridad, altruismo y solidaridad humana tienen todavía razón de existir.
De todas partes del mundo nos llegan noticias á diario
del movimiento caritativo motivado por los recientes cataclismos que asolaron la región Sur de Italia. Y si en to·
das partes del mundo se ua dejado sentir ese movimiento
de conmiseración, en favor de los desvalidos italianos,
nuestro país no tiene por qué averge&gt;nzarse ante esa cari·
dad universal, pues podemos decir que marcha en prime·
ra fila entre los que con más ahinco han contribuido á aliviar, hasta donde ha sido posible, los dolores y las angustias de los damnificados.
Los actos de caridad, tanto públicos como privados, se
han sucedido sin inft.rrupción, y la prensa diaria, lo mis·
moque la semanaria, nos·hemos ocupado de ellos conforme se efectúan. A su larg~ lista tenemos que agregar uno,
que por su lucimiento, bien puede ocupar un lugar promi·
nente entre los de su género.
El día siete de los corrientes el «Teatro de los Héroes»
de la ciudad de Chihuahua, adornado con sus mejores galas sirvió de marco á una d~ las fiestas que se recordarán
po~ más tiempo en la capital fronteriza, y que reunió, movida por un solo sentimie~to-la c.aridad-á las personas
má,;; prominentes de la soc1edad ch1huahuense,

La kermesse organizada por el club «Sorosis&gt; para colectar fondos en favor de las víctimas de los recientes terre·
motos de Calabria, Sicilia y demás ciudades del Sur de
Italia, tuvo todo el éxito que merecía, dado su noble fin Y
el tino con que se organizó
Todos los puestos que tomaron parte en la hermosa fiesta
de caridad contribuyeron al éxito de ella por el buen gusto y elegancia desplegades por sus constructores. De entre
los que más llamaron la atención citaremos á los siguientes:
El de dulces, que se hallaba á carl(o de las señoras J. M
de Stéfano y Nicolleti S. de Margallain, ayudadas por una
encantadora multitud de niñitas que se confundían con s~
mercancía por lo agraciadas.
El "banco" !ué encomendado á la hábil gestión adminis·
trativa de la señora Concepción Olivares de Sánchez, se·
cundada con gran acierto por un grupo de no menos hábi·
les ayudantes, dignas de fil(urar en primera fila en el rol
de empleados de cualquiera de los más importantes "ban·
cos" del mundo. ·
En medio de una cascada de espumoso y rico champa·
ña se destacaba la elegante figura de la señora Luz Zuloa·
ga de Madero, quien contando con la colaboración ~e un
grupo de distinguidas y guapas señoritas, tuvo cuidado
de que no disminuyera el caudal de la tentadora catarata.
El puesto de la alegría, y lo llamamos así porque en t1
se expendían los hermosos papelillos multicolores que
en esta clase de fiestas forman el entretenimiento y ador·
no que más animación les da, estuvo á cargo de las distin·
¡!uidas damas doña María de Jesús Seijas viuda de Priete&gt;.
Guadalupe Asúnsolo de Muro y Guadalupe Bárcenas &lt;. e
Calderón, quienes cumplieron á maravilla su cometido con
la ayuda de una pléyade de hermosos pimpollos, que no
descansaron un momento en el despacho del material de
guerra, que había de figurar en más de un galante encuentr~.
El depósito de puros y cigarros fué puesto en las h~b1·
les manos de las señoras Santos Maytorena de Falom1r Y
Clotilde Q. de Corredor Lator~e; y el puesto d~-~guas ga·
seosas y nieve se encomendó a las no menos hab1les de las

PUESTO DE LA «CERVECERÍA CUAUHTEMOC» EN LA KERMESSE DE CHIHUAHUA.

~ea.oras Manuela Salazar de O'Bannon y Elenteria L. de
Attolini.
La noble dama doña Carolina Cuilty de Terrazas y las
bellas señoritas sus hijas, tuvieron á su cargo el puesto de
tamales y atole.
El café oriental fué una de las notas más hermosas y
originales de la kermes~e, y las señoritas Kuch, Sartorios
y Alvarez le imprimieron un sello de distinción y elegan·
cia; la señorita Beatriz Muñoz Lumbier personificó á una
gitana que hacía suspirar por los verdes y perfumados
cármenes de la antigua Granada ó de Sevilla.
Llamó la atención de una manera mu y particular el pues·
to instalado por la Cervecería Cuauhtemoc, de Monterrey,
el cual fué obsequiado al club•Sorosis&gt;, organizador de la
fie,;;ta, y adornado de blanco y oro, los colores distintivos
del club, en honor del mismo. Este, dando una muestra de
delicadeza y para corresponder á la fina galantería de la
compañía cervecera, patrocinó, de una manera especial, este
puesto, y en él se reunieron las distinguidas damas de la
simpática agrupación, encabezadas por su aristocrática pre·
sidenta la señorita Carmen Bárcenas. Prestaron su valiosa
protección al mencionado puesto las hermosas hadas Enri·
queta Rubio, Josefina Hermosillo. Sofía de la Vega, Estela
Goroztieta, Luz Prieto y Berta Mayer, quienes protegían
sus albos tocados con unos artísticos delantales, obsequio
de la cervecería, que llevaban pintado un Cuauhtemoc
abanderado enmedio de unos letreros que decían, en la
parte alta, «Club Sorosis», y en la parte baja, «Cervecería
Cuauhtemoc».
Inmediata al puesto se instaló la mejor orquesta de Chi·
huahua, expensada por la Cervecería Cuauhtemoc, la que
tocó lo mejor de su repertorio durante toda la noche; fué la
que proporcionó el elemento musical durante el baile que
se efectuó en el salón blanco del teatro.
•
Las únicas marcas de cerveza que se usaron en el entusiasta testival , fueron las que fabrica la CERVECERIA
CUAVHTEMOC, figurando en primera línea la incompara·

ble SATURNO y la sin rival CARTA BLANCA, lo que
quiere decir que los paladares chi~uahuenses abundan en
buen gusto y que no aceptan más que sus marcas favori·
tas. con exclusión de cualesquiera otras: la SATURNO in·
comparable y la CARTA BLANCA, sin rival, no admiten
competencia en el mercado de Chihuahua, probándolo el
hecho de que, sin excepción alguna, el puesto de la CERVECERIA CUAUHTEMOC fué el que más realizó en la
kermesse. ascendiendo sus utilidades líquidas al derredor
de $1,500.00 para el auxilio que el simpático CLUB SO~OSIS dedica á los supervivientes de la hecatombe de Regl(io
di Calabria, Messioa, Catania, Cattaniseti, Palmi y Conzenzt:, cuyos nombre•, que ahora significan duelo, resalta·
ban en dorados letreros en derredor del kiosco de la Cuauh·
temoc, como símbolo de caridad.
La instalación del citado kiosco, de blanco y oro, como
homenaje al CLUB SOROSIS, era verdaderamente feérica
y deslumbrant~: más de 400 focos de luz eléctrica le cir·
cuían en toda su extensión, y en su centro se erguía una
estatua de CUAUHTEMOC, sosteniendo en una mano un
foco vistosísimo, que atraía todas las miradas, siendo como
el faro guiador de los sedientos, que se encaminaban á d~·
leitar sus paladares con las inapreciables cervezas de las
más suprema« y populares marcas de la CERVECERIA
CUAUHTEMOC, que constituye un verdadero orgullo na·
cional, as í por la superioridad de sus productos cuanto por
su generoso desprendimiento' en casos como el que no&lt;i
ocupa ab.ora, cualidades que la hacen acreedora á ocupar
un puesto prominente y á triunfar de toda competencia.
Las ilu~traciones que acompañan á la presente reseña
darán meior idea del éxito brillantísimo debido al snpremo y portentoso esfuerzo del CLUB SOROSIS, la más bella
organización de las damas de la sociedad chihuahuensi;,

�402

EL MONDO ILUSTRADO

403

EL Mü NDO ILUSTRADO

GRANDES FIFSTAS EN OAXACA

FIESTA DEL &lt;CENTRO DE DEPENDIENTES.&gt;

FIESTA DEL &lt;CENTRO DE DEPENDIENTES», DE OAXACA

GRUPO DE CICLISTAS

C.\RRERAS DE BICICLETAS

REPARl"O DE CERTIFICADOS Á LOS ALUMNOS DE LAS ESCUELAS PRIMARIAS EN EL PASEO JUAREZ DE OAXACA,
1

1

1

La capital del Estado de Oaxaca acaba de ser teatro de grandes fiestas que, aunque de diverso carácter, hablan muy
en favor de su cultura y progreso.
Dos de estas festividades fueron de carácter educativo y la otra fué una nota social muy simpática.
El día treinta del mes próximo pasado, el Instituto de Ciencias y Artes del Estado celebró una hermosa fiesta para
hacer entrega de las recompensas merecidas á sus hijos que se distinguieron durante el último año escolar.
La dirección del plantel organizó un programa ameno para la fiesta, cuyos números principales fueron: el acto de
la distribución de recompensas, el vals &lt;Dansa de Amere&gt;, cantado por la señorita María Vásqnez Orozco, y la lectura
de la poesía &lt;Después del Paraíso&gt;, que ya conocen nuestros lectores, por su autor.
Entre las ilustraciones que acompañan á estas líneas, están dos retratos de otros tantos hijos del instituto de chaca: son los pasantes en derecho, señores don Manuel Rueda Magro y Onésimo González¡ los dos han hecho brillantes
carreras en el instituto y lucen en el pecho las condecoraciones á que su dedicación y amor al estudio les han hecho
acreedores; ambos desempeñan cargos honrosos en el profesorado del plantel, que se honra al contarlos! entre sus hijos.
La otra fiesta, de carácter escolar, fué la repartición de certificados á los alumnos de las escuelas primarias del Estado, efectuada el último domingo de Enero en el paseo duárez&gt;. Des¡:ués de la repartición, los alumnos de las escuelas

LABORES EXHIBIDAS E l'I LA EXPOSICIÓN ESCOLAR

EN OAXACA,

GIMNASIA EN EL PASEO &lt;JUÁREZ&gt;

DE OAXACA

hicieron algunos ejercicios de gimnasia sueca, y
en seguida el señor Gobernador del Estado declaró inaugurada la ex·
posición de labores ma ·
nuales de los mismos
educandos.
Réstanos hacer men ·
ción de la fiesta social,
que fué la de aniversario
de la sociedad de dependientes «Unión y Protección Mutua&gt;, cuyo número culminante fué la
fiesta deportiva efectua
da el domingo treinta y
uno de Enero por la tar·
de. Las fotografías ·que
acompañan estas líneas,
tomad as expresamente
para «El Mundo Ilustrado», darán á nuestros lec·
tores una idea de lo que
fueron las .animadas fiestas á que nos referimos.

SR, D. MAN UE L RUEDA MAGRO, DISTINGUIDO A LO M·
DETALLES DE LA EXP OSI CI ÓN DE LABORES ESCOLARES

FIESTA DE PREMIOS EN OAXACA.-GRUPO DE NIÍ:AS HACIENDO

NO DEL INSTITUTO DE OAXACA

"

�~es

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDOI LUSTRADO

CON CUR,:SO IDE ;TI~ O
tros de distancia, y con
pistolas de modelo "Parabellum" á cincuenta
metros. En vista Je los
magnlficos tiros que se
han hecho en los domingos pasados, se espera
que la prueba definitiva
sea muy refiida; después
de cerradas las prueba!
se efectuará la fiesta de
premios, la cual es muy
lucida y entusiasta.

"'~

*
Los Nuevos Automóviles
• En .el último Salón de Autos, correspondiente á 1908,
que se abrió en París, y al cual nos hemos referido ya en
esta sección, puede decirse que los fabricantes, en mayoría,
esmeráronse en l)!esent¡lr tipos de automóviles pequeños,
ligeros, que si bien es cierto que están dotados de una gran
resistencia y hechos con primor, no lo es menos que, por
-su tamaño, son menos costosos, y, por lo mismo, hállanse
al alcance de aquellos aficionados á este género de sport
que no son poseedores de gran fortuna que les permita ha·
cer fuertes desembolsos.
Los fabricantes franceses tienden á democratizar el automóvil. Elogiémosles, pl)eS nada más propio para conseguir
que el progreso automovilístico-si vale la frase,-logre
aún proporciones mayores.
Sólo puede anotai;se una excepción dentro de esta tendencia marcadísima del Salón parisiense: entre los múltiples tip.)s de vehículos ligeros que merecieron el aplauso
'del público, presentóse uno grande y suntuoso, que en grabado reproducimos ahora, el cual ha venido á revolucionar la producción de los industriales similares franceses.
Está hecho con un cuidado de orfebrería, dentro de cierta
severidad de buen gusto, y responde á los deseos de los
automovilistas de élite, siendo verdadero modelo en el
género.
- Es de 15- 20 caballos y la gama sigue por 35, 45, 55 y 65
caballos á 4 cilindros, que completan dos notabilísimos «6
.~iJigdros&gt; de 65 y 75. caballos; Por lo que loca á la foLIDa
de tal modelo, no puede ser más original ni más bella:
afecta l~ de doble coupé, y puede permanecer así cerrado
herméhcamente, como abierto. No cabe duda que es éste
uno de los más legítimos triunfos alcanzados por el Salón
de Autos parisiense.

M. de Vizcaya, notable esgrimi~la español.

Vizcaya obtuvo el primer premio, puesto en lbs torneos
ve1ificados el año pasado en Baden, en Rouen, .e n Dieppe
y en San Sebastián.
De nacionalidad española, ha fijado su residencia en
En México ha alcanzado la esgrima, en la actualidad, un Francia. Preside, en París, una de las mejores salas, Y es
discípulo de un sabio maestro: Jeanty.
franco esplendor.
Su juego es sobrio, enérgico y poderoso. Ataca poco, Y
Y es á c1usa de esta afición merecedora de aplauso, y del
deseo que se tiene de observar los grandes éxitos de la· eso después de largas y concienzudas preparaciones. Su
esgrima en su centro mismo, en la urbe donde impera, en gnardia habitual es en sexta: no pára sino á la extrema fiParís, que ahora aparece en estas páginas el retrato de M. nal. y lo hace entonces-cuarta y respuesta directa-con
una prontitud, un cá ~ropos&gt; y una seguridad notables.
de Vizcaya, el ~sgnmista de moda.en la metrópoli france~a.

Los Campeones de la Esgrima

1

1

La socieda&lt;\ suiza de
tiro está celebrando actualmente su concurso
anual de tiro, a,:ontecimie.ito deoortivo QU ~ cada año despierta gr11n
entusiasmo entre los afi donados.
En lo'l do'l domingo;
transcurridos del NPS~nte mes se han efectuado las pruebas primarias
del concurso, y hoy de·
ben efectuarse las definitivas.
El concurso actua 1 es
de tiro de fusil con fusi·
les suizos de ordenanza,
á cien ntresclentos me-

�406

EL MUNDO ILUSTRADO

LA MUERTt Df BURON.-TRfS BfNfFICIOS DISTINTOS
9" Y UNO SOLO VfRDADfRO
Cuando le vi pasar y me dijeron: ese es Burón, todo un
enjambre de recuerdos, de cosas sabidas acudió á mi memoria. Vi, en aquel viejo disfrazado de joven; en aquella
musculatura rehacía al tiempo; en aquel cuerpo erguido y
firme, un chisporroteo de gloria ida, un fogonazo de triunfo
extinto.
Ese que pasaba fué astro de primera magnitud en la escena de México. Hizo de ella un reinado de prestigio. Su
nombre iba de boca en boca pronunciado siempre con alabanza y hasta con entusiasmo. El teatro Nacional-ese otro
desaparecido que asoló bárbaramente el poderoso ciclón de
la finanza-fué testigo de aquel constante diluviar de
aplausos que inundaba el alma del viejo actor.
Pensé en aquel tiempo de triunfo y alabanza, de gloria
y juventud. Vino á mi memoria la algarabía entusiasta
que voceó en mi terruño el gran suceso de la inauguración
del teatro por Burón ¡Oh, Bnrón!. . . . Y todos los labios
aclamaban ese nombre con los epítetos más envanecedores.
Esto era en mi infancia, y nunca vi sobre la escena á
aquel soberano de entonces. Su nombre fué apagándose
lenta, imprecisamente como una lámpara, y después ....
nadie lo pronunciaba.
En mí, sin embargo, quedaba vivo el deseo de mi niñez.
¡,Cómo será Burón? pensaba. Aquel personaje, de quien
todos hablaban allí en mi provincia y en mi infancia; ese
nigromante, á quien yo me figuraba como un sér extraordinario, casi un taumaturgo, un superhombre magnate de
la ¡!loria.
Y el prodigioso esperado pasó, ante mis ojos, fríamente,
vul¡!ar, como uno de tantos, sin despertar curiosidad ni
asombro más que á mi contemplación.
La gloria, esa coqueta incorregible, le había vuelto la
espalda. Burón, el monumento, pasaba como un escombro,
como una ruina.
Hoy, al s:i.ber que ha muerto, me llega la noticia como..
un consuelo. Me la dan con frialdad, con indiferencia.
Su cuerpo tuvo la debilidad de ser fuerte y resistió la vi- ·
da mucho tiempo.
¡Pobre Burón!
¡Pobre artista el que muere viejo!
Para sobrevivir hay que morir en gloria,

El circo estaba casi solo.
Llegué en los momentos en que el viejo clown hacía la
delicia de sus concurrentes con un número musical de gro·
tesca ejecución.
Una carcajada estruendosa aprobó la farsa. No era la risa
infantil que otras veces premia la gracia de ese clown ami·
go: era una risa de tonos graves, de voces roncas, risa de
hombres.
Sí, de estos se compone el público de hoy en el circo de
Bell.
Mis ojos, curiosos, repasaron la concurrencia. Pocas señoras, poquísimos niños: sólo hombres, hombrazos de caras
afeitadas, cuerpos hercúleos, ojos claros y cabellos lacios
cayendo en bandas sobre la frente. Un público de yankees.
Y esas risas ingenuas de los yankees en el circo, substi·
tuyen ampliamente las risas de los niños que faltaron.
Tan ingenuas unas como otras. Las primeras son la ale·
gría sana del espíritu enérgico de esa raza que se deleita
en la contemplación de un triunfo de la constancia y de la
persistencia venciendo una dificultad. Las segundas son la
alegría ingenua del golpe inesperado, de la mueca ridícula,
del chiste accesible y llano.
Cuando esos niños crezcan y sean hombres, no tendrán
el candor yankee, que los haga disfrutar como los vemos
aplaudir y gozar en ese su espectáculo favorito.
Diferencia de temperamentos que hará pensar á los psi·
cólogo~. A mí, cronista humilde, sólo me toca anotar que
hubo risas y aplausos sin investigar de dónde vinieron.

***
. Al be.nefi.cio de Be~l siguió la función, organizada por varios arhstan para arbitrar recursos al transformista Aldo
que perdió cuanto poseía en el incendio del teatro &lt;Guerre:
ro&gt; de Puebla.
Es esta función, la ~nica que puede llamarse verdaderamente beneficio, pues la de Bell y la que se verificó en el
teatro Principal, como beneficio del maestro Gascón, no
merecen tal nombre, ya que son en realidad &lt;seratas d'ono·
re&gt;, como llaman los italianos á esta clase de funciones.
Tanto la función de beneficio de Aldo, como la &lt;serata
d'onore&gt; del maestro Gascón, dieron dos llenos en los res·
pectivos coliseos donde se verificaron.
Ambos programas contaban con los mismos elementos y,
sin embargo, el público acudió diligente.
Para una fiesta lo condujo la piedad.
Para la otra el cariño.
LORELEY.

•

*

11 •

En esta temporada, que ya toca á su fin, no ha hecho la
algazara de otras veces el circo de Bell.
Parece que este espectáculo decae. Antes, anunciar un
beneficio de Bell era un acontecimiento. Las localidades
se agotaban con anterioridad á la fiesta y en aquella noche no se cabía en el amplio edificio.
Yo asistí al último doble beneficio del mimado clown.
Faltaba allí el público de otros años; aquel apiñamiento
inquieto de cabezas en el descenso de las gradas; aquella
confusión de colores y de rostros en la sombra de la gradería, cuya multitud se apretaba alejándose hasta tocar las
barras de la techumbre.
Tampoco en los palcos mostraba sus lujosos atavíos nues·
tra aristocracia.

"DIEZ MINUTOS DE AUTO"
L público parisiense, á pesar de estar acostumbrado
á toda clase de incongruencias y aberraciones, no
dejó de sorprenderse cuandovió hace poco más de
un mes juntos en los programas del teatro de Novedades
los nombres de Georges Berr, el comedista funambulesco,
y Pierre Descourcelle, antor de &lt;Los Dos Pilletes&gt;, firmando
la misma obra, y su sorpresa no fué menor al ver represen·
tada la obra en el citado teatro,
&lt;Diez minutos de Auto&gt;, que es de lo que se trata, es
una comedia ligera, una improvisación de esas que siguen

E

407

't:L MUNDO ILUSTRADO

4DIEZ MINUTOS DE AUTO&gt;,-ACTO Il

á una escena literaria, con la que el autor ó autores. sed~vierten ingenuamente en sus ratos de ocio, para divertir
después al público que no gusta de los argumentos com·
plicados y de los problemas sociales llevados á la escena.
El cuento, despojado de las gal~s con que sus autores lo
presentaron al público, es como sigue:
.
.
Un farmacéutico llamado Folletourt.e, enr1quec1do ~n el
comercio de las pildoritas, lega, al morir, un redondo millón
de francos á su amigo el comandar.te Laloucagne; pero á
condición expresa de que el favorecido por el ~egado de·
berá casarse con la viuda, que se llama Jacqueline, Y que
es muy guapa. Laloucagne, que no había esperado á que se
le in vitara para encontrar á señora muy á su gusto, encuen·
tra que la cláusula testamentaria es muy aceptable, Pll;es
viene á leditimar
algunos• deseos suyos, qu~ en otras c1r·
b
c unstancias serían pecaminosos.
Pero como está dicho que la felicidad no ha de ser com·
pleta, la noche misma del matr~monio el notario hace en·
treda al nuevo marido de un pliego sellado, procedente de
ent~e los documentos que encierr~n la últi~a voluntad del
difunto. En este pliego el exmarido anunciaba á su suce·
sor que su esposa, ó más bien dicho, ~a esposa de los dos,
no había observado, durante toda la vida, una conducta ab·
solutamente irreprochable.
La prueba de sus deslices, dice la carta, est~ dentro de
una caja, y esta caja, á su vez, se halla escondida .... ¿Pero
dónde? Esta es la cuestión; en este lugar de la lectura el
ordenaza del comandante deja caer la carta en. la lumbre,
y con su destrucción se pierde el s~creto.. En _vista de es·
to, Laloucagne decide empezar una 1nveshgac1ón para des·
cubrir ese secreto.
.
A causa de las revelaciones, el carácter del reci,én casado
se vuelve taciturno y agrio; provoca, uno despue~ de otro,
á todos los hombres de quienessabe ,9-ue han podido .estar,
directa é indirectamente, en relacion con Jacquehne, Y
principalmente al notario Duverdier y a~ doctor _T~urneuville, quienes, lejos de g:ilantear á la senora, d_1ngen sus
fuegos amorosos á una señorita de costumbres ligeras que
vi ve en el piso alto de la casa,

Al fin, pocos momentos ~después la .intriga se aclara, ó
por decir mejor, se obscurece más, pues el comandante lle·
ga á saber en qué condiciones cometió su falta la señora.
La aventura no tiene nada de sorprendente de parte de una
buena burguesa; una noche, después de haber asistido al
baile de los &lt;Quat'- z-Artz&gt;, en compañía de su primer esposo, quien portaba un disfraz de dux, Jacqueline, un poco trastornada por los humos del alcohol, se equivocó de
automóvil y se entró en uno en el que iba otro dux,
que no era su marido; pero que se prestó gustoso á hacer
las veces de tal. La señora no se dió cuenta de su equi vocación sino demasiado tarde.
Como decíamos antes, la posesión de estos datos más
oscureció que aclaró la situación, pues ahora se trata de
encontrar á.,ese emprendedor dux, causa de los males del
desgraciado Laloucagne; éste, después de laboriosas pes·
guisas, llega al convencimiento de que el dux no es otro
que él mismo, que se adelantó á la última voluntad del
desprendido esposo.
No acaba aquí la cosa, si110 que el esposo, queriendo
deshacerse de un último resto de inquietud, idea presen·
tarse á su esposa con el mismo traje, causa de las inquietutudes matrimoniales de su antecesor. Pero he aquí que el
primo Tranquilino, que ama también á Jacqueline, y que
no espera para casarse con ella más que enviude, llega al
mismo tiempo portando el vestido de los Dandolo.
Parece que hay un nuevo embrollo en pueita; pero la
joven esposa, dando muestra de un gran talento práctico,
imagina una estratagema muy ingeniosa para descubrir á
su verdadero seductor. Se ofrece sucesivamente á las caricias de los dos hombres, hastjl que al fin reconoce, por al·
gunos detalles, al hombre con quien pasó en otro tiempo
diez gratos minutos en automóvil yse arroja en sus brazos
gri.tando: «¡este e!':o&gt;!
La obra está escrita en un lenguaje fácil; su diálogo es
muy brillante y entretenido, y su interpretación en Novedades fué sumamente discreto, con lo cual huelga decir q ue
su éxito ha sido franco y ruidoso,

�409

EL MUNDO ILUSTRADO

El Hombre y sus Costumbres
/

JARDINES DE ORNATO

El arte de los jardines modernos no está dotado de una
clasificación tan complicada como lo fué en otro tiempo.
Actualmente se ha convenido en reconocer sólo tres estilos
de jardines: el estilo simétrico, el paisajista y el mixto; á
1-.stos tres estilos generales nos referiremos sin entrar en detalles acerca de sus variedades, por no permitirlo la extensión de nuestros artículos.
El estilo simétrico, como su nombre lo indica, incluye
á todos los jardines , que están repartidos de una manera
regular; su trazado se debe al célebre arquitecto de jardines Le Notre, de origen francés, y por esto es por lo que se
conoce también á estos jardines con el nombre de franceses.
Se usa generalmente esta clase de jardines en las cercanías de las habitaciones, principalmente delante de las
construcciones arquitectónicas. Los jardines esencialmente floristas se trazan, generalmente también, según d estilo
simétrico, lo mismo que los jardines pequeños de las plazas en las ciudades. El estilo simétrico no hace uso más
que de líneas trazadas á compás ó á cordel; es el más bello
acompañamiento de los grandes edificios.
Ilustra estas líneas un modelo de pequeño jardín, trazado
conforme á las reglas del estilo simétrico, que es fácilmente trazable en un terreno pequeño.

de las propiedades de los dos. Muchas personas gustan de
tener un pequeño &lt;parterre&gt; delante de sus habitaciones, lo
cual es muy fácil, pues se traza sólo con líneas regulares, y
generalmente se ven muy bien los jardines simétricos al
lr~nte ó al derredor de las habitaciones, sobre todo cuando la inclinación del suelo es muy notable.

1:

regla.
t
, . d'
. .. t
. é
Actualmen e se usan mas Jar mes pa1sa11s as que s1m ·
tricos, porque la conservación de los primeros es más barata y más fácil que la de los segundos. Los paisajistas se
prestan de una manera admirable para las cercanías de
las casas de campo. Damos adjunto un modelo que es de
fácil ejecución y á la vez muy hermoso.

•••

La combinación d-, los dos estilos anteriores ha dado
origen á lo que se llama el estilo mixto, el cual participa

&lt;No vuelvan á presentarme estos papeles)nútiles.
FEDERICO GUILLERMO,

Príncipe de la~Corona&gt;.
La influencia del príncipe se está haciendo sentir en to·
das las esferas de negocios del imperio alemán, y seguramente: que será muy benéfica, pues evitará que se continúe
la rutina establecida en muchas oficinas, rutina que significa una gran pérdida de tiempo, que se traduce en pérdida
de dinero.

***
A
B

*

El estilo paisajista, al que **
también se llama estilo inglés,
difiere del simétrico por la ausencia de regularidad; las
callecillas describen curvas más ó menos irregulares y no
geométricas, para llevar al paseante á los. lugares más interesantes del jardín. Pasan: ya por enmedio de bosquecillos
de arbustos, ya enmedio de planos cubiertos solamente de
pasto. Naturaimente que en algunos lugares habrá líneas
rectas ó curvas regulares; pero esto es la excepción y no la

El príncipe Federico, heredero de 'la corona ~de Alemania, es uno de los jefes de un movimiento para eliminar
todo lo superfluo en los métodos que se usan para la tran·
sacción de negocios. Bajo la estricta vigilancia de su padre, el joven príncipe se ocupa de todos los negocios del
imperio, los que revisa con la misma escrupulosidad que
haría el más cuidadoso hombre de negocios.
Exige que se le presenten informes semanarios y men·
suales, y constantemente está ideando medios que permitan economía de tiempo y de dinero. Durante unas vacaciones se le presentaron los informes diariamente. Una vez
devolvió todos los informes correspondientes á un día con
la siguiente leyenda:

PLANO DE JARDIN DE ESTILO SIMÉTRICO Ó FRANCÉS

Ahora, lo mismo que se ven bien los jardines regulares
en las cercanías de las habitaciones y de acuerdo con su
arquitectura, cuando se dispone de una gran extensión de
terreno parece más apropiado el estilo paisajista; á estas
exigencias del buen gusto y de la comodidad es á lo que
responde el estilo mixto; en el modelo de iardín paisajista
que presentamos, se ve delante de la habitación dos parterres, BB, trazados sobre un plano simétrico, y en la parte
posterior de las habitaciones está el jardín paisajista, combinación que es de muy buen gusto.

Wu Ting-Fang, el diplomático chino que acaba de ser re·
tirado de la embajada de los Estados Unidos, tiene fama
de ser el hombre que más preguntas hace en el mundo,
costumbre que ha sido caricaturizada por todos los per_iódicos norteamericanos y que ha hecho la desesperación
de sus compañeros en la carrera diplomática.
Este gran preguntóa se halló con su contra durante un
viaje que hizo recientemente en compañía del gran ferrocarrilero Harriman. Luego que el diplomático chino se
vió cerca de su acompañante, se dirigió á él y le hizo la siguiente pregunh:
-¿Cómo obtuvo usted el dominio de tantos ferrocarri·
les? ¿Qué hizo usted'?
Mr. Harriman sonrió y dijo al preguntante:~
-La mejor contestación que puedo hacer á esa pregunta
es contarle un cuento acerca de un gran capitalista. Fué
llamado ésté para atestiguar ante un tribunal, y se le interrogó acerca de sus negocios.
-¿Qué sueldo tiene usted? preguntó el juez.
-Ninguno.
-Bueno; ¿entonces qué rentas recibe usted?
-Ningunas.
- ,,Quiere usted d ecir que no tiene ninguna entrada en
numerario?
-Justo.
- ¿Cuánto gasta usted al año?
-Alrededor de unos sesenta mil dólares.
-Si usted no tiene entrada ninguna, ¿cómo puede gas·
tar tanto dinero'/
-Ese es mi secreto.
El diplomático chino se dió por satisfecho con el cuento y no continuó la serie de preguntas que ya tenía en la
punta de la lengua.

{

(

¡
(

***

Para que se vea hasta donde ha avanzado el espíritu de
cosmopolitanismo en las grandes ciudade1, de _los E~tados
Unidos y principalmente en Nueva york, la c1u~ad !mperio como se le llama en el país vecino, vamos a citar el
ca¡o ocurrido recientemente á un viajero y comerciante.
Acabando de llegar de China entró á un restaurant y comió· al terminar la comida notó que no tenía ni una sola
pie;a de moneda americana; parte por reir y p~rte por&lt;J.ue
las circunstancias lo exigían, dió al mozo un billete chino
de alto valor el mozo lo tomó sin decir palabra, y á poco
rato regresó trayendo el cambio ínt~gro, sin faltar un ~~lo
centavo. Ojalá que este acto de unidad humana serepihe·
ra en todos los centros de actividades, para mostrar que
todos los hombres son miembros de una gran familia.
ELEGANTE ABRIGO DE MEDIA ESTACIÓ~
JARDÍN ESCÉNICO DE ES!ILO INGLÉS CON CPAR!ERRES&gt; SIMÉTRICOS AL FRENTE,

Explicací6n: A. Habitaciones.- B. B. «Parterres&gt;.-C. Lagos artifícíales,-D, Puertas de entrada.
E. Cerros artífíciales.-F. Pu.ente.-G. Rio.-I. Kiosco.

�. 410

EL MUNDO ILUSTRADO

411

EL MUNDO ILUSTRADO

JUNTO A LA CUNA

-. CRONICA "E-

1
!

1

El invierno comienza á alejarse; hemos tenido ya bellas mañanas
tibias y serenas, en las cuales el
cielo azul, la brisa tranquila y los
tímidos cantos de los pájaros pa·
recen anunciar la próxima llegada
de la reina primavera. Un preludio gozoso, una agitación
de loca aletría nos avisa que el Carnaval se acerca¡ esa
fiesta original, triunfo de la irónica filosofía, que se bur·
la de la vida, y de los graves espíritus, devotos del pesi·
mismo y de la tristeza.
Entre las cosas buenas que hay en la existencia, tenemos
la risa, lectoras mías, la cual es, para la sombría decepción
y el negro presentimiento, lo que la luz á la naturaleza
entera.
El dios Momo agita sus cascabeles, y á esa mágica señal
corresponde el armonioso desbordamiento de mil músicas
alegres y bulliciosas; bajo el terciopelo de los antifaces,
los rojos labios sonríen, traviesos y graciosos, como relámpagos de rojo fulgor bajo nubes de tempestad¡ la belleza se
oculta en elegantes disfraces para hacer más intenso después el placer de contemplarla¡ y en su aparente frivolidad y entre el torbellino de la risa, la música y los trajes
de fantasía se encuentra en estas fiestas un fondo de seriedad, innato por costumbre al pensamiento humano. Porque al esconder el rostro bajo el antifaz de negro terciope ·
lo, la mujer pregunta al rendido adorador que le jura
amarla más que á su vida: «¿me amas ciertamente, ó buscas sólo la belleza fugitiva de mi rostro?&gt; Ella muestra
entonces los encantos de su alma, el brillo de su inteligencia, las más íntimas ternuras de su corazón, para
convencerse de las bases del amor que ha inspirado;
mas ........ no te fatigues, bella dama, disfrazada solamente
por breves imtantes: no es todo ese conjunto deslumbra·
dor de intelectuales primores, lo que ha vencido el cora·
zón de tu amigo¡ es el brillo de tus hermosos y grandes
ojos: es la sonrisa encantadora ce tns finos labios, la opu·
lencia de tu sedosa cabellera y la esbeltez elegante de tu
talle¡ aparta pronto el negro antifaz que oculta el verdade·
ro cetro de tu poder, y entonces tendrás el espectáculo de
tu reinado absoluto y avasallador; tu amigo, deslumbrado
y rendido á esos encantos, volverá á jurarte su eterna
pasión.
Y esa burlona risa del Carnaval suena en los oídos de
la humanidad engañada como una amarga ironía de las
fingidas amistades, de las falsas grandezas, de todo ese oropel brillante y alucinador con que el hombre trata de en·
gañar á los demás y aun á sí mismo, para darse el mezquino placer de una farsa de ventura, necesaria á su ambición
de dicha; el Carnaval representa, muy á lo vivo, aquella
«comedia humana&gt; que pintó, con mano maestra, el célebre
novelista francés.
No puedo desearos, lectoras mías, sino que gocéis en estas fiestas de mucha y muy sincera alegría¡ se debe estar
contento y regocijado aJgunas veces, para ser amable, bueno y aun justo, pues hay placeres ciertos y legítimos en
la viq.a, á los cuales se les puede tributar el homenaje dedido de una sonrisa.

•••
La Moda gusta de presentar, á la admiración de sus devotas, novedades y creaciones verdaderamente originales,
y, entre ellas, ofrece ahora Jas túnicas en velo ó en gasa de
seda, con escotes redondos, sin mangas y apenas ceñidas ·
al talle por un cinturón ligeramente anudado.
Estas túnicas llegdn solamente hasta la rodilla, y en los
bordes tienen un angosto galoncillo de «soutache&gt;¡ su vapo rosa transparencia permite ver, ó más bien adivinar, los bordados de la blusa ó del corselete interior, velando así, con
gracia deliciosa, los brillantes reflejos de la pedrería. Si de

estas notas generales pasamos á la
cuestión de detalles, es preciso fi.
jar la atención cuando se trata de
doilettes&gt; para baile, teatro ó recepción, en esas elegantes y hermosas túnicas, hechas en tul bordado
de perlas, seda realzada, ó en gasa cubierta de pinturas de·
licadas¡ linda novedad de última moda¡ para esta confec·
ción se usan gasas tornasoladas, de cambiantes matices, cu·
yo encanto es indiscutible. En esos trajes de ceremonia
sigue muy en boga el chifón de seda, y una nueva especie
de tafeta, que se llama «glacé&gt;, la cual participa de dos
medios colores, combinados artísticamente. Por ejemplo:
hay un cierto glacé, con reflejos de cereza y color de ceniza, cuyo conjunto es encanfador¡ lo mismo el violeta con
ligeras coloraciones rosa viejo, y el azul pálido con verde
luz¡ todas estas combinaciones dan un resultado original y
lindo en extremo. Para realzar todavía más el aspecto de
estas hermosas telas transparentes, se colocan sobre fondo
de satín blanco, que hace resaltar los dos matices de la gasa, marcando el más intenso con un relieve muy artjstico.
. Los trajes de noche, para espectáculos, tienen preferencia por los colores vivos y extraños, como el azul eléctri~o, el _verde malaquita, el violeta sombrío, gris plomo, roJo antiguo y otros por el estilo.
Estos colores rivalizan con los matices señalados generalmente, paro trajes de ceremonia, y que en realidad fa
vorecen mucho el rostro femenino, tales son: el blanco rosa y azul pálido, crema, verde nilo, gris plata y rubí. Mas
los colores fuertes é intensos, se usan de preferencia para
los trajes de mayor etiqueta, con escote redondo y gran
cola, y esa privanza tiene su explicación, pues la blancura
del cuello y de los hombros se destaca con mayor belleza
de esos tintes sombríos y enérgicos, que de lbs matices
suaves y esfumados, los cuales se verán deliciosos en tra ·
jes de media etiqueta, con camisola y mangas de gasa blan·
ca, encaje ó muselina de seda,
Mis amables lectaras tienen un vasto horizonte en estas
nuevas fantasías de la confección, para elegir las que más
favorezcan á su fisonomía, pues precisamente para embellecer á todos los tipos multiplica la Moda, sin cesar sus diferentes creaciones.
'

*

Corto diálogo.
EL GUARDABARRERA.-iSeñor, señor, está prohibido seguir
la línea del camino de fierro! !Podríais ser aplastado por
un tren!. .. .
EL SEi:fOR.-Pierde cuidado, buen hombre .... Me paseo
aquí para evitar los automóviles.
Y el señor sigue tranquilamente por el mismo camino.

***

Un «chauffer&gt; ve que su auto va á precipitarse sobre una
vieja; maniobra en el freno con habilidé!d y detiene su vehículo á algunos centímetros de la buena mujer, no sin exclamar:
-¡Qué horror! sería el número trece en este mes y esto
me hubiera traído mal agüero.

*

La madre tierna, amorosa, lo mismo que el padre lleno
de afecto y deseoso del bien;de sus hijos, los examina día
por día desde que despiertan. Les miran con ansioso cuidado, buscan en su mirada la limpidez y alegría que sólo
la salud puede dar, y sólo quedan tranquilos cuando han
visto á los niños contentos, con los carrillos sonrosados, los
labios húmedos y sonrientes. ¿Por qué no metodizar es·
tas observaciones¡ hacerlas menos empíricas; no fiarse solamente de apariencias que suelen ser engañosas, sino buscar más bien signos de valor indiscutible?
En nuestro arículo anterior nos referimos al peso de los
niños que es reflejo fiel de su estado de salud. No es el
únicd signo á que debe atenderse. También es interesante
saber si el crecimiento se hace de una manera regular, ó si
ofrece alguna interrupción. Hay que pesar al niño perió·
dicamente, y también periódicamente hay que medirlo¡
para que, si acaso hay alguna detención en su crecimiento,
se consulte desde luego al médico, para que, previo examen
detenido del pequeño, aconseje lo más apropiado para favorecer su desarrollo. Muchas personas no tendrían corta es-

Estadíómetro, aparato para medir {a estatura de los niños

•

tatura en la edad adulta si sus padres hubieran tenido el
cuidado, nada difícil por cierto, de vigilar su crecimiento
cuando niños, y haber sabido dar la voz de alarma y pedir
la ayuda del médico cuando aún era posible remediar ese
trastorno en el desarrollo del niño.
Lo que hemos dicho con relación al peso, se aplica en
cuanto á la longitud de los niños. Ofrece variaciones, en
las cuales la herencia tiene parte muy principal, comocau·
sa determinante. Sin embargo, se han podido establecer
promedios que pued~n se~vir de guía para determinar si
un niño alcanza las dimensiones normales,
Por regla general?:1n recién nacido [-y: se e~tiende por
recién nacido el nmo que no ha cumplido aun los ocho
días de vida] debe medir de cuarenta á cincuenta centímetros de longitud, tomada ésta desde el vértice de la cabeza hasta la planta de los pies, colocados éstos en posi·
ción perpendi~ular con r~~ación aleje del cuerpo.
Si el crecimiento del mno se hace de una manera regular su talla ó longitud debe aumentar en una proporción
qu~ varía con la edad, En los cuatro primeros meses el
aumento debe ser de doce centímetros; de manera que un
niño que, recién nacido, mida 45 ~en~ímetros, debe med~r
57 al cumplir los cuatro meses, y s1 ~1sie SO, deb~rá medir
62 al cumplir el cuarto mes de su vida. A. partir de esta
edad el crecimiento se hace con menos rapidez. La talla
ó lo~gitud del niño aumenta por término medio en la proporción de un centímetro por mes, h;asta cumplir el primer
año· de modo que los niños, al cumplir el primer año,
deb~n tener una longitud de sesenta y cinco á seten·
ta centímetros, según la talla inicial.
El crecimiento se hace todavía con mayor lentitud durante el segundo año, en el cual el aumento en la talla es,
por término medio, de 10 centímetros solamente.

Tanto los niños como las nmas ofrecen un crecimiento
igual hasta llegar á los once ó doce años¡ de los doce á los
catorce, las niñas crecen, por re:Va general, más de prisa
que los niños, y á partir de esa edad, estos últimos sobre·
pasan en crecimiento á las niñas hasta alcanzar la talla
definitiva en Ja edad adulta,
Hay una superstición muy general en México entre las
personas de poca cultura; y es que los niños á quienes se
aplica la medida de la estatura mueren. Es un error que
apenas merecería rectificarse, si no fuera porque está su·
mamente generalizado, sobre todo en ciertas regiones del
país. Claro está que ninguna relación H:ay entre uno y
otro de esos hechos, y que, por el contrario, el atender
cuidadosamente á los niños y anotar con escrúpulo su
desa.rrollo, ofrece muchas ventajas y ningún inconveniente.
Casi todos los padres hacen retratar á sus hijos cada
año. ¿Por qué no se preocupan también de saber si se desarrollan proporcionalmente'!
'
Cuando los niños son grandes, puede medirse su estatura
valiéndose del estadiómetro ó del cartabón común y corriente. En las escuelas oficiales de México se vigila con
cuidado el desarrollo de los niños que á ellas asisten. En·
tiendo que en algunos Estados de la República se está im·
plantando un sistema semejante.
Cuando los niños son muy pequeños, se puede usar de
diversos procedimientos. No sé que en México se usen
aparatos especiales; pero un padre de familia cuidadoso
podía muy bien improvisar uno, como el del croquis que
se encuentra en esta página, y que consistiría en una plan·
cha horizontal, sobre la cual descansara el cuerpecito del
niño. Otra plancha perpendicular más corta, inamovible,
contra la cual se colocaría la cabecita del pequeño, teniendo
cuidado de extender el cuerpo á lo largo de la varilla horizontal graduada, que llevaría otra plancha más pequeña
que se fijaría en la planta "de los pies. Un aparato como
éste no tendría dimensiones superiores á un metro. Su costo sería sumamente corto¡ cualquier obrero podría fabricarlo. Su uso sería sumamente sencillo. No habría más que
tener cuidado de que el cuerpecito estuviera completamen·
te extendido; que ninguna articulación estuviera doblada,
porque esto acortaría la talla.
Sería muy conveniente medir la talla de los niños cada
dos meses, por ejemplo; pero, en último caso, dos medidas
al año podrían servir muy bien para saber sí su crecimien·
to se hace de un modo normal.
La talla y el peso son de los datos más interesantes que
deben preocupar, porque sirven para conocer si el desarrollo se hace debidamente.
,
Debemos preocuparnos grandemente porque los niños
estén desarrollados, pues así saldrán vencedores de las enfermedades propias de su edad, tales como las fiebres erup·
tí vas, las del aparato digestivo tan comunes en ellos, la
meningitis y otras muchas que sería largo enumerar. Lo
contrario sucederá con ~os niños cuyo organismo se en·
c11entre delicado.
Los padres trasmiten á sus hijos, al decir del especialista Charles, &lt;el temperamento, la constitución, la organización, la fuerza física, la debilidad, la inteligencia, las fac
ciones, el carácter, las cualidades y los defectos del espíritu y del corazón, la predisposición á las enfermedades y
las enfermedades mismas&gt;¡ &lt;tales padres, tales hijos&gt;, dice
el refrán.
'
Procuremos, por todos los medios posibles, mejorar las
generaciones futuras¡ velemos por los luchadores del mañana¡ el verdadero porvenir de ellos está en su buena
constitución¡ el ideal es formar razas fuertes y vigorosas,
procurando que el niño sea mejor que sus padres y que
su desarrollo alcance á la perfección.
DRA. COLUJ\!BA RIVERA,

Aparatos para medir la estatura de niños de menos de dos años

�USOS DE SOCIEDAD
BAILES Y REUNIONES

ri=fF!ODAS las disposiciones relativas á una fiesta de so·
ciedad deben ser pensadas anteriormente, de tal roa·
nera, que los dueños de la casa, libres ya de toda
preocupación, p\ledan consagrarse por completo á sus in·
vitados cuando comience la fiesta. Daremos hoy á nues·
tras lectoras algunas indicaciones sobre la manera de disponer la casa para una recepción ó baile, y de atender de·
bidamente á los invitados.
El Testíbulo, escalera y antesala deben estar brillantemente iluminados; y como adorno predilecto, se degirán
plantas de sombra, con grandes hojas verdes y afelpadas,
que comuniquen á estos sitios un aspecto de frescura y de
belleza difícil de obtener con otro decorado.
Los salones donde ha de recibirse á la concurrencia de·
ben estar cuidadosamente dispuestos y arreglados, como
requiere una.fiesta, es decir, con luces y flores en abun·
dancia, poniendo atención en que estas últimas no tengan
un perfume demasiado intenso, pues en los sitios donde
se reúnen varias personas y hay muchas luces, la atmósfera
se vuelve pesada y molesta, por lo cual, el perfume de al·
gunas flores contribuiría á hacer difícil la permanencia en
el salón. Debe dedicarse un gabinete especial para guarda·
rropa, en el cual ha de reinar un orden y aseo completos,
á fin de que, al terminar la fiesta, puedan los invitados en·
contrar fácilmente los sombreros, abrigos y demás objetos
que han depositado allí al llegar. Para las damas, es pre·
ciso disponer un pequeño tocador ó saloncito, del todo
íntimo y aislado absolutamente de las demás habitaciones,
á fin de que las señoras puedan, con toda libertad, arreglar
su peinado y atavío cuando lo juzguen con veniente. El
ama de la casa colocará allí doncellas de cierta educación
y habilídad para ayudar á las damas á despojarse de sus
abrigos y reparar los accidentes que haya sufrido su «toi·
lette&gt;. Aunque la luz debe estar abundantemente distri·
buida en los vestíbulos, galerías y salones, este tocador ó
saloncito íntimo debe ser iluminado con discreción y sua·
vidad, á fin de que las damas, fatigadas del ruido y de la
brillante luz de lossalones,vengan á tomar un poco de des·
canso durante la fiesta; necesidad absoluta en las pe1sonas
cuyo sistema nervioso es fácilmente excitable, ó sufren"
debilidad cerebral ó de la vista.
Si no se dispone de salones amplios, no es conveniente
recibir en una sola ocasión á muchas personas, pues no es
posible divertirse cuando, por ejemplo, en un baile, se re·
ciben choques inesperado!'. con otras parejas¡ los pies re·
sultan después muy lastimados, y las «toilettes&gt; se maltra·
tan y aun desgarran, por la poca amplitud de que se dis·
fruta en el salón. La más hermosa sala de ba~le será, sin
duda alguna, la más extensa; pero si no es posible encontrar una pieza de tan grandes dimensiones en todas las ca·
sas, debe elegirse la más vasta de las habitaciones, cuando
se trata de dar un baile.
El buffet estará, de ordinario, dispuesto en el comedor;
***
Continuaremos
dando
á
nuestras
lectoras algunas indi·
es inútil ponderar la necesidad de que el servicio de mesa
esté encomendado á criados útiles, limpios, de correcto caciones sobre los usos de sociedad relativos á estas di ver·
traje y agradable aspecto. Los manjares deben correspon- siones.

J!

•

1

der á las exigencias de la posición social que tenga el dueño de la casa, y serán los indicados generalmente en una
cena ó comida de etiqueta.
En algunos otros saloncitos se colocarán luces, flores y
asientos cómodos, para que los señores descansen en ellos,
fumen, ó bien conversen íntimamente. Los dueños de la
casa deben recibir á sus invitados en las puertas del primer salón¡ procurarán instalarlos cómodamente, hasta que
la concurrencia sea demasiado numerosa, en cuyo caso, las
personas deberán colocarse á su gusto por sí mismas.
Está por demás añadir que los dueños de la ca~a deberán dejar el primer salón, ó sea el salón principal, cuando
los invitados lo ocupen casi por completo; y atenderán á
recibir á los retrasados, disimulando amablemente su falta
de puntualidad. Esta cortesía la hará solamente el señor,
si se trata de que los recién llegados sean hombres solteros.
La dueña de la casa bailará poco y tendrá especial atención de que no permanezca sin bailar ninguna de las da·
mas que pueda hacerlo, según !o indiquen las apariencias
y usos sociales. A fin de lograr esto, le es permitido tratar
con la mayor amabilidad á los invitados masculinos que
sean bastante jóvenes, para que lleven á bailar á las señoritas ó señoras invitadas á la reunión. Puede afirmarse,
lectoras mías, que del ama de la casa dependen el brillo y
la alegría de una fiesta.
La costumbre establecida entre las personas de buena
sociedad, es terminar el baile con un cotillón. Los dueños
de la casa tendrán cuidado de proveer de alguna graciosa
novedad las figuras, de manera que,"!.in tener esos objetos
ningún valor intrínseco, puedan conservarse como un re·
cuerdo de la fiesta por las damas invitadas á ella. Al fin
del cotillón, las parejas que lo han bailado irán sucesiva·
mente á inclinarse con toda cortesía delante de los dueños
de la casa, en señal de despedida.
Hay también, entre los bailes, algunas diferencias de as·
pecto ó de conjunto, que pueden prestarles mayor atractivo. Por ejemplo: existen los bailes «blancos,, en los cuales
las jóvenes sin casar y los hombres solteros son los úni·
cos con derecho á bailar. Las señoritas llevan trajes blan·
cos adornados con flores del mismo color; gardenias, lirios,
rosas, margaritas, lilas blancas y otras lindas flores, que
formarán el más delicioso conjunto posible, colocadas so·
bre la gasa, seda ó crespón, Los caballeros pondrán en su
ojal una flor del color indicado por la doilette&gt; de las se·
ñoritas.
De algún tiempo acá se han establecido las reuniones
breves llamadas «soirées Cendrillón&gt;. Estas fiestas comien·
zan á las nueve y terminan en punto de la media noche.
Es una reunión sencilla, familiar y llena de alegre cordia·
lidad, inspirada tal vez en la deliciosa y espiritual historia de la Cenicienta. Estas siro páticas reuniones deben
prestar muchos atractivos para los papás de avanzada edad,
que temen justamente á las largas veladas, y para los ma·
ridos serios y poco sociables.
El compromiso queda cubierto con dos ó tres horas de
reunión y un sencillo y gracioJo traje de tertulia.

•

Ahí tenéis, mis queridas lectoras, un hermoso moaelo de
mantelillo para el te de la tar·
de. Su forma, caprichosa y ele¡.!ante, se puede prestar á todas
las combinaciones que vuestra
fantasía os sugiera. El presen·
te modelo es de género de lino
grueso. con el encaje hecho al
crochet. Es imposible decir en
pocas líneas el papel tan importante que el tejido al crochet puede de~empeñar en el
menaje del comedor. Reúne, además de otras ventajas, la
de no descomponerse cuando se lava, la de ser muy económico y durable y, por último, la de su fácil ejecución.
Con ese tejido se pueden hacer multitud de cosas lindas,
que contribuirán, en gran manera, al aspecto hermoso del
comedor.
Nuestro segundo grabado representa una original servilleta ó cubierta para kake. Es también al crochet, de una
labor sumamente fácil y lucida. Nuestras le'ctoras podrán
hacerse cargo con sólo verla. Para darle mayor vista se le
entrelazan unos listones en colores claros, de preferencia
azul, rosa, lila ó verde pálido. Es conveniente consultar
el color de la vajilla y el de las flores que se pongan en la
mesa, á fin de buscar un conjunto armonioso. Seguramente
que el dorado «kake&gt;, aprisionado en tan graciosa red, tendrá un aspecto más agradable y apetitoso y será, además,
U!l bonito adorno para la mesa.

También pueden hacerse de este mismo tejido, encajes
para las cubiertas del aparador, cristalero, trinchador y
manteles, resultando este juego tan económico como lucido.
Nunca se ponderará bastante lo indispensable que es,
para una mujer bien educada, tener Sil comedor no sola·
mente limpio, sino elegante y confortable. El decir elegante no significa lujoso, pues no es posible pedirá la modes·
ta ama de casa lo que se le pide á la que tiene recursos y
cuenta con todos los elementos que el dinero presta á
quien puede gastar una buena suma en satisfacer, no sólo
sus necesidades, sino sus gustos y caprichos. Entiéndese
por elegante todo aquello que la coquetería y gracia femenina puede ensayar para dar á su casa un aspecto her·
moso y agradable. Un juego de mantelería limpio y adornado, como los modelos que hoy damos, un grupo de rosas
en e l centro de la mesa, y ésta puesta con gracia y cuida·
do, puede resultar de más agradable conjunto que un co·
roedor de lujosos muebles, cuando éstos se ven manchados
y los manteles, aunque sean muy finos, sin adornos, sin coquetería, mostrándose así el descuido del ama de la casa.

*

L~ CLARIFICACION DEL AZUCAR
1)•

•

,

413

EL MUNDO ILUSTRADO

Et MtiNDO ILUSTRADO

412

Precisamente la clarificación del azúcar requiere un cui·
dado especial, puesto que el azúcar clarificado entra en to·
dos los platos, así de repostería, como de pastelería y con·
fitería, en distintas graduaciones.
El método más sencillo y más general para esta clarifi·

cac1on es batir para cada diez kilos de azúcar, seis claras
de huevo en doce litros de agua. Se pone á hervir á fuego
vivo, y cuando empieza la ebullición, se le añade un litro
de agua; vuelve á ponerse nuevamente al fuego, repitién·
dose la misma operación por tres veces. Entonces se dis·
minuye el combustible y se deja que vaya hirviendo el líquido mu y despacio, hasta que la espuma haya ido retirándose á las orillas del perol; se saca con una espumade·
ra y después se cuela el líquido por una manga de bayeta.
La cochura del azúcar consiste en las varias cocciones á
que se le debe sujetar para determinar el punto más conveniente á las diferentes composiciones de que haya de
formar parte.
Estos puntos son los denominados: hebra floja, hebra
fuerte, bola floja, bola fuerte y caramelo.
El primero, para conocerlo, se toma cuando está hirvien·
do un poco con las yemas de los dt&gt;.dos índice y pulgar,
abriéndolos y cerrándolos muy despacio, hasta que se ve
que forma uua especie de hilo muy delgado.
El segundo requiere que se le deje hervir algo más que
el anterior, hasta que, haciendo una operación semejante á
la indicada, la hebra que se forme resulte fuerte y pega.
josa.
La bola floja se conoce al observar que el azúcar se va
espesando y que, al tomarla entre los dedos, puede reducirse á una pequeña bolita pegajosa.
Y la bola fu erte ha de resnltar, despué~ de haber hervi·
do el azúcar algo más qne para la bola floja, mucho más
fuerte, sin que se pegue á los dedos.

El_cara~elo consiste en que la bola adquiera mayor
cons1stenc1a y que, al ponerla entre los dientes, se romp.1
con facilidad y sin pegarse ya entre los dedos.
. Continuaremos dando á nuestr~s lectoras algunas indica·
c10nes sobre este asunto, pues tiene mucha imporhncia
para la hábil fabricación de los d .1lces.
CREMA DE CHOCOLATE

Se deslíen doce yemas de huevo con seis onzas de cho·
colate, una ~e almidón y ~uatro de azúcar; se pone al fuego y se le anade dos cuartillos de leche, vertiéndolos poco
á poco; se revuelve hasta que empieza á hervir, se retira
~el fuego y se pone en un plato; se puede adornar con pastillas de chocolate y en el centro se le hace un dibujo con
merengue.
CREMA DE. LIMON

En medí? litro ~e ~e~he se ponen ocho yemas, cien gra·
n:ios de azucar, vem~1cmco gramos de harina y cáscara de
limón¡ se bate todo Junto y después se pasa por tamiz de
crín para que la harina quede bien desleída.
Se pone á cocer á fuego lento, meneando la pasta conti·
n~amente con la espátula, y tan luego como empiece áher·
v1r, se echa en un plato, adornándolo alrededor con me·
rengue y el centro se cubre con. jalea de limón.

�414

EL MUNDO ILUSTRADO

LA M09ISTA EN CASA
Uno de los accesorios más útiles del traje de las señoras
es el delantal. En él se pueden desplegar todos los lujos
posibles, pues ha'¡ delantales de adorno y hay d~lantales
de trat,ajo. Los modc(os que hoy otrecemos á n-i:estras lec.oras son muy variados y, á la vez, muy elegantes. :r..a tela
es también distinta para cada uno de ellos. El que está

LOS VEJIGATORIOS

:1

'

Núr,C."ROS 1 Y 2.
marcado con el número uno, es propio para los días en que
las damas se ven en el caso de ir á la cocina. Este delantal
es de tela cruda; lleva un dobladillo ancho en la orilla y
en las hombreras unos encajes de punto, color crudo también. ..El número dos es en forma de pico; un olán al sesgo adorna la parte inferior, y otro olán, al sesgo también,
rodea el escote. La orilla de todo el delantal va orlada por
un embutido ó entredós bo.rdado en negro. El número tres
es de forma redonda; un olán angosto adorna la orilla; en
la parte de atrás lleva un moño de puntas largas y la orilla
del olán va orlada con una puntilla de encaje valenciano.
El número cuatro tiene cuatro picos en la parte de abajo.
Un volante de muselina muy fina, adornado de puntilla valenciana, va plegado en todo el derredor del delantal. Este
no lleva peto como los otros; un entredós dibuja los picos
y sube por el centro del delantal; un moño de listón lo
completa. El número cinco es de muselina con alforzas en
el peto y va adornado con trencilla de Venecia.

*

LOS COJINES YEL CONFORT
Nada hay más desagradable que penetrar á un saloncito
ó á un budoír y no hallar por ninguno de sus rincones, ya
en canapés ó sobre poltronas, el tibio &lt;confort», para el que
prestan ayuda tan generosa los deliciosos cojines. Nada habla tanto y tan propi~iamente al descanso y hasta á la mo-

que fijarlo por medio ~e tiras d(tela adhesiva, colocadas
Los vejigatorios llamados comúnmente cáusticos, son,
en direcciones perpendiculares.
entre los revulsiv~s, unos de los que tienen más gener~l
En seguida hay que cub.rir empl~sto c~n una cap~ de
uso Se llaman revulsivos los medicamentos que se aph · algodón
absorbente, muy hmp10, de dimens~ones suficiencan' exteriormente sobre la piel con el fin de causar una tes para abarcar, no solamente la superficie ocupada por
irritación más ó menos intensa, que puede llegar hasta la el emplasto, sino una mucho mayo~. Esta _capa de algoquemadura de segundo y aun de tercer grado.
dón se quita por medio de un vendaJe apropiado.
.
En otro tiempo se exageró m~cho la eficaci~ d~, esta
El emplasto debe dejarse en su sitio más ó menos tiemclase de medicamentos. Se cre1a qu~ la aylica;10~ de po, según el efecto que se quiera obt~ner. General~ente
ellos, en la parte de la piel correspond1en~e a algun or~a: lo que se busca es provocar la formación de tt:óll ve¡iga ó
no interno, podría fácilmente descongeshonar1o ó des~n
ámpula la cual tarda en formarse, también más ó menos
flamarlo. Se suponía que mientras mayor efecto exterior tiempo' se¡!Ún la calidad del emplasto que se usa. Los
causara, más eficaz sería; y por esto es que se usaban para que se 'venden generalmente en las farmacias tardan, _POr
muchísimas enfermedades los puntos de fuego, que no término medio, de seis á ocho horas. A mt~oa de dedicaeran más que quemaduras de tercer grado¡ los sedales, iue ción especial, debe dejarse solamente flor seis horas, tant_o
no eran otra cosa que la introducción de cuerpos extranos más, cuanto que, si al llegará este ti~mpo no ~a prod~ci·
debajo de la piel, para producir heridas que expr~~ame~te do su efecto es muy probable que, aun despues de quitase dejaban infectar, y cuando se aplir.aba u1;1 ve)lgator~o, do el empla~to, la acción continúe por un corto tiempo y
se tenía cuidado de levantar la capa superficial de la piel el efecto deseado se produzca.
para dejar á descubierto la capa profunda, .c~n lo cual se
Para quitar el emplasto, se ~ará uso de unas tijeras, que
su'etaba á los enfermos á un verdadero marhn~.
se cuidará de quemar previamente en la flama de una
estudio atento de los resultados _obten:1d?s con el lámpara de alcohol, con el fin de desinfectarlas. Si la veuso de estos agentes exteriores h~ v_en1do limitando su jiga ó ámpula se ha formado ya, se la pic11rá, ~aciendo peaplicación á casos mucho más restrm~1dos.
..
.
queñas aberturas en los siti,os ~e mayor declive. Se li.mSin embargo, todavía en la actualidad e~ ve11gatono ~e piará cuidadosamente el hqmdo que escurre; en seguida
usa mucho; y como generalmente los médicos no lo apli- se lavará nuevamente toda la rel(ión con agua hervida, tecan ellos mismos sino que encargan á las personas.de la niendo cuidado de quitar las substancias del emplasto que
familia que lo h;gan y que vigil~n. su efecto y apliquen haya podido quedar adherida, pero cu'ldando tambiéµ de
en el sitio correspondiente los apositos qu~ d~ben usarse, no desprender la pequeña capa de la piel, la cual deberá
es muy conveniente fijar algunas reglas é indicar las p~e- quedar en su sitio, pues, de lo contrario, se ocasionarán
cauciones que deben tomarse para practicar de la me¡or mayores sufrimientos al enfermo y se abrirá una puerta
manera esas operaciones.
franca para la infección. A continuación se cubrirá toda
Antiguamente, los vejigatorios se preparaban en_ la ~a,r· esa superficie con una capa je algod61;1 aséptico, que se
macia, en el momento mismo de usarlos. La fabncac1on habrá cubierto con una capa de vaselina perfectamente
de emplastos se ha perfeccionado á tal punto, que ahora limpia, para evitar que se adhiera á la piel. Todo esto
es posible obtener vejigatorios preparados de antemano, se fijará con un vendaje apropiado.
Si se toman todas estas precauciones, es seguro que se
de excelente calidad y á bajo precio; de modo que éstos
evitarán todos los peligros de una erisipela, un antrax ó
son los únicos que se usan ya.
Toca siempre al médico señalar el tamaño del emplasto cualquiera de las complicacoines que á veces se producen,
ue ha de usarse así como el sitio en que se le ~a de ~o- y que, ámenos que se trate de una persona diabética ó
(ocar. Hace tiedipo se usaban vejigatorios de d1mensio: enferma de los riñones, no tienen otro motivo que la infección producida, sea en el momento de quitar el emnes verdaderamente monstruosas: no era raro que se cu
briera toda la espalda ó todo el pecho con uno de esos plástico ó durante las curaciones consecutivas.
emplastos, lo cual, además de ser sumamente do~oroso y
DR. WEIL.
molesto, exponía al enfermo á muchos y _muy senos pe_hros, como eran el de contraer una ensip~la ó ~ualquier
~tra infección, y hasta env~nenarse por ~e¡ar abierta u~
amplia superficie de absorción en presenc~a de la capa de
Sr. Eduardo S. Ochoa.-Pénjamo.-Creemos que una cu·
plasto que está hecho de una substancia venenosa. En ra de aguas termales, sea en México ó en Puebla, y al misactuaÚdad se usan generalmente vejiga~orios de cortas mismo tiempo el masaje bien aplicado, serán muy efica·
dimensiones, pues su efica_cia no está, de ninguna manera, ces en el caso de usted, pues si no le curarían completa·
en relación con la superficie que ocupa.
.
mente, cuando menos le aliviarían muchísimo.
Los médicos escrupulosos, con el fi~ ~e e:7itar errores Y
Alicia.-La observación de usted es muy atinada. Es clator ezas acostumbran marcar con lap1z hnta, ó de cua~- ro que si una persona atacada de tuberculosis pulmonar
ufer otro modo, sobre la piel del enfermo, la superfic~e permanece en condiciones de estar absorbiendo constante·
!ue se ha de cubrir y dar á la perso~a encargada de aph· mente los gérmenes que ella misma expul!la, tendrá que
cario todas las instrucciones necesarias.
.
recaer, aun cuando se sujete á un tratamiento de los más
Estas pueden reducirse á las siguientes: debe despo¡ar· adecuados. La reiufección de los tuberculosos por sí misse á la piel en una extensión superior á la que ha de mos está perfectamente demostrada. Pero no son precisa ·
ocupar el vejigatorio, del vello que pudier~ cubnr~a. De· mente las ropas las más peligrosas; el peligro está, más que
sto es en ninguna otra cosa, en las expectoraciones. Por esta ra·
be lavársele cuidadosamente con agua y ¡abón.
mu importante desde el momento en que se va á pr?vocar zón se recomienda con urgencia grandísima que las perso·
un! lesión qu~, de no estar limpio el lugar, podna muy nas atacadas de esa enfermedad, tengan un utensilio espe·
fácilmente infectarse.
cial para recoger sus expectoraciones: y ese utensilio
Hechos estos preparativos, se aplica el emplast~ directa- debe asearse perfectamente y desinfectarse de una manera
mente sobre la piel. Generalme~te el em~lasto mismo co~i adecuada.
Enriqueta Jaime.-La hemos depositado en el correo
tiene una substancia que le permite adherirse, par~ lo cu.
bastará calentarlo ligeramente. En caso contrario, habrá contestación á su consulta.

NÚMERO

5.

NÚMEROS

3

Y

4,

licie como esas fundas artísticas de seda que, en buen español, llamamos cojines y que se rellenan de algodón ó de
pluma. No hay nada más delicioso, sobre todo en estos días
de frío, que reclinarse sobre uno de esos suaves cojines
que é1 buen gusto hace cada día más y más vistosos.
Hoy tenemos el honor de ofrecer á nuestras lectoras tres
modelos de cojines. El primero de ellos se hace en raso
color granate; las flores van al pasado, bordadas con seda
color plata, sombreando el interior de las corolas con seda
amarilla. Al derredor lleva un grueso cordón color granate. El segundo modelo se hace de forma redonda; es de ter·
ciopelo color de cereza. Los bordados son también al pasado, bastante realzados y están hechos con sedas de dos colores: azul pálido y blanco. En el centro va bordado un
cordón al punto de ojal. El modelo número tres es de seda japonesa, lavable y va bordado con sedas, lavables también, dejando la combinación de colores á gusto de las
lectoras.

•

Bebé. - ¡Oh, mamá! cuánto me duelen los dientes; quisie·
ra vo ser como mi abuelita.
La mamá.-¿Por qué, hijito mío?
Bebé.-Porque yo he visto que cuando á ella le duelen
los dientes, se los quita.

k1

•

~;,u

�416

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

FoT. FÉLIX, DE PARfs.-EsPECIAL PARA "EL MONDO lLusTRADo"
TRAJE MANTO.-En paño de seda gris plata, con drapería recogida á un lado del talle y susce{ltible de colocarse
de diferentes modos. La parte superior del cuerpo luce una rica aplicación de tul, bordada de oro y plata.

FoT. FÉLIX, DE PAnís.-EsPECIAL PARA "EL MoNoo lLusTRAoo''
El mismo traj e, con h drapería colocada en el hombro, en forma de manto griego.

417

�418

EL MUNDO ILUSTRADO

Consultas para las Damas
MODELOS PARA TRAJF.S
Maria Esperanza:-1::n-esta isección:Verá usted los modelos para trajes que se
sirvió pedirme, no habiendo podido dárselos en el número anterior, por falta de es·
pacio. El estilo "Imperio" conviene á
cualquier color de tela; de modo que su

TRAJF.S DE FANTASIA
Petuma:IEI traje de, Walkirla consta de
una túnica blanca, armadura de escamas
plateadas, casco de metal blanco con dos
alas pequeñas; en el brazo, escudo y lanza, y los cabellos sueltos.
El füfraz de Dálila es una túnica suje.
ta á la cintura por •1na banda floja, que se
recoge por delante con un hermoso broche
de estilo oriental. Mangas cortas, luciendo en la parte superior del brazo y junto

Jes por el uso prolongado desaparece con
una sencilla frotación de piedra pómez, la
cual debe humedecerse con una solución
de sulfato'de zinc al dos por ciento.
-Para limpiar los espejos, nada hay mejor que el Jabón de arena; lo puede usted
encontrar en las droguerlas de esta capital. Los lienzos de franela, para limpiar
las lunas de dichos espejos, son más úti·
les que otros cualquiera; le aconsejo elija
éstos para lo que desea.

,LIBROS NUE\'05
En esta secci6n mencionamos los llbros cuyos
autores 6 editores remiten dos ejemplares á
"El Mundo Ilustrado."

RESPUF.STAS
Andrea: Para limpiar los muebles de que
me habla, puede usted;emplear una solu·
ción de carbonato de sosa frotando lo que
vaá limpiar con un lienzo de lana, hume·
decido en dicha solución.
-La sopa de tortuga se prepara de la
manera siguiente: se pone la carne de la
tortuga partida en trozos muy pequei'ios,
en bastante cantidad de caldo concentrado; en seguida se le pone pimienta, clavo,
cebollas, zanahorias, tomillo y laurel. Se
deja cocer toda esta mezcla en fuego manso, durante tres ó cuatro horas, añadiéndole luego un poco de vino seco, "Madera," cuya cantidad se calcula:Sl gusto.
-En cuanto á la manera de colocar los
cuadros, ha de procurarse buscar la armenia, tanto en lo que convenga~ al tapiz de
las paredes, como en el conju:ito de los
cuadros entre si, pues aun cuando es cier·
to que hoy se usa gran variedad y capri·
cho para colocarlos, es preciso, sin embar·
go, buscar en esa misma variedad la armoola del aspecto,
-Para dirigirse á la sección de encargos
y consultas médicas, lo único necesario
es pedir al agente, por cuyo medio recibe
usted el periódico, una tarjeta, á fin de
justificar que es usted suscritora.

DIVERSAS NOTICIAS
Pequeña: La terminación "ica" corres·
oonde á la de "kee," que se encuentra en
las palabras griegas, de las cuales deri·
van muchas de las castellanas.
-Las plantas por que usted se interesa
pueden ser pensamientos, violetas y flor
de cera.
-El color del calzado propio para lle·
varse con el traje que usted me indica,
debe r er de preferencia negro.
RECETA UTIL

traje se verá muy bien en color crudo y
en ese estilo. Como las dos muestras que
me envla son de telas ligeras, me parece
que debe u~ltd adornarlos, uno con entredoses de enco.]e y el otro con camisola de
tul grueso,
BAUTIZO

Conrada R. de Flores: Los padres del
nifio no tienen obligación de dar ningún
obsequio á los padrinos que han elegido;
la noche de la ceremonia les ofrecerán, ya
sea una cena, ya sea un lunch, según sus
circunstancias se lo permitan.

de la mano, dos brazaletes unidos entre
si por una cadenilla de oro. Los cabellos
sueltos y adornando la frente; una diade·
ma con medallas. En el cuello, un collar
del mismo estilo.
En cuanto al traje de ninfa, como es
completamente fantástico, puede tener di·
ferentes aspectos; por ejemplo: túnica
blanca, vaporosa y flotante, guarnecida
con flores propias de la estación de primavera, como rosas, claveles ó lirios.

ALGO DE ECONOMIA

M. A.: Los libros y los grabados anti·
guos tienen muchas veces manchas pardas de un efecto desagradable. Para ha·
cerlas desaparecer se lava una hoja manchada con una solución recién hecha de
hipoclorito de potasa. Una vez desaparecidas las manchas, se lava el papel varias
veces con agua destilada, sin frotarlo con
fuerza para no romperlo. En seguida se le
seca con una esponja cuidadosamente.
Este tratamiento no altera en modo algu·
no la tinta de imprimir.

419

EL MUNDO ILUSTRADO

'

&lt;Estudios y Notas», por Juan B. Terán.-Tucumán, 1908.
Entre los países hispanoamericanos es la Argentina uno
de los que más libros produce. La tendencia de los argentinos á europeizarse les ha traído consigo, á juzgar por los
hechos, el amor de las letras, amor que vale tanto 6 más
que el de la prosperidad material, y que sirve de impulso
al pensamiento patrio para su propio desenvolvimiento.
Así vemos que la publicidad alcanza cada día mayores
proporciones, y que entre el fárrago de periódicos y revistas que de allá v1enen, nos sorprende, á veces, la apari·
ción de un libro.
Pero no es sólo en el campo de la literatura-en !&gt;U acep·
ción más limitada-en el que espigan los escritores argen·
tinos: también les atrae la especulación científica, especialmente por lo que toca á la sociología, la criminalogía y
la crítica. Ejemplo de ello son: José Enrique Rodó, Leopoldo Lugones y José Ingegnieros.
Ahora es un nuevo -6 por lo menos desconocido para
nosotros,-el que surge en el campo de las letras: Juan B.
Terán.
El libro suyo que hemos rtcibido puede considerarse
como una atinadísima recopilación de breves trabajos escritos en diversas épocas. La Yariedad y la riqueza de su
índice es de aquellas que seducen, y si del contenido del
volumen pasamos á la forma, no escatimaremos elogios al
escritor argentino, pues que ésta es vigorosa, clara, concisa.
De los susodichos trabajos señalaríamos como los más
notables: c:La Tradición Colonial&gt;, &lt;El Estudio y el Libro»
y c:Taine y su Filosofía». En ellos hay ideas nuevas y de·
ducciones que revelan al crítico observador y sagaz. Cautivan más que convencen las «Notas Marginales» que cierran el libro.
La edición de «Estudios y Notas» sahó tle los talleres
de la «Revista de Letras y Ciencias Sociales», de Tucumán,
y merece elogios por lo correcta.

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gorjeará la una y media de la madrugada; una hora .después, la
curruca comienza á agitar l11s ramas que le han servido de l~cho;
la codorniz no se des¡,ierta h1sta las tres. Alas cuatro. comienza
s11 canto el mirlo, y á éste suceden los del tordo, el petirrojo y el
reyezuelo. Ya el sol está m~y alto e~ el h?rizonte, cuando se escuchan los trinos del gornon y el ahonin.

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"El Mundo Ilustrado"

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�~t MUNDO ILUSTRADO

420

tos sobre animales vivos, para observar si
ese suero es capaz de producir el efecto
de estimular la vida misma, prolongán·
dota.

VARIEDADES
J. Pierpont Morgan dió un banquete en
Chicago, poniendo su firma autógrafa en
doscientos veinte memís que se repartieron á los invitados, y que ahora se guardan con gran estimación por contener semejante escritura.

•••

PARA LOS

DlfNHS

Se ha descubierto un nuevo suero, capaz no sólo de retardar la descomposición
de los órganos separados del cuerpo, sino
que también de conservar por algún tiempo su vitalidad y sus funciones. El prdesor Bouchard, hablando de él, expuso que
el doctor Fleig habla preparado un suero
artificial, en cuya formación entran las
principales sales contenidas en la san~re
humana, en su estado normal, y principalmente cal y potasa. En ese suero, el co·
razón de varios animales, con los cuales
se hicieron detenidos exp~rimentos, continuó latiendo casi en la misma forma que
durante la vida. El más largo periodo de
funcionamiento, ó sea de vida artificial,
que se obtuvo, fué de una semana. En los
momentos actuales se hacen experiwen-

"El

Dentífrico Ideal"
Limpia y conserva la
dentadura como ningún
otro.
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paras u uso. Se enviagratlsalquelo solicite y mandf
si; ,urecclón.
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t.u&lt;1 AnnStreets.New York.

•

* * Altken, eo cada
Según el flsico inglés
centimetro cúbico de aire atmosférico que
nos rodea, existen 130,000 partículas de
polvo, y en cada una de éstas habitan más
de un millón de microbios.
•**

En Nueva Zelanda hoy un pmblo lla·
mado Te-Uku, donde existe un administrador de correos que no puede servirse
de sus manos, por la sencilla cuanto poderosa razón de que no las tiene, y sin
embargo, desempeña su cargo á safüfacclón de la dirección del ramo. Once años
hace que el funcionario hace sus anotaciones y timbra las cartas, sirviéndose de
los pies.

Curaf ón, Profilaxia éHi~iene cotidiana de la Piel cabelluda

DEL AFAMADO

Este e-pccíttco pngn sn costo mil veces en
~ur,~~ maravillo.· ns de Pieúl'es, Ü!l•(Jestiones i
l 11J/.,1m1u,iones. Dix:pn In conge,tióu quita
lus escalofríos, retluce la liebre y, por tanto,
cnm la enftrUJe&lt;facl.
'rn,lns las famin,1s &lt;lebiernn tener á mane
p,le remeclio que cuesta tan poco y qllf
11-,.;n,loln ,í tiempo lihm ue graves enferme,
chle~.Y preservn la vi,la.
El Espccíficn Ko. 1 del Dr. Ilumphreyi
cnra la Fiebre, Inflamación y Congestióa
1lcl Cerebro y la Cabeza. Inflnmnción de
los Ojos, Inflamación de la Gnrgnnta,
Angin as, Pulmonía, Pleuresía, mflamacióa
ne! Higndo y ele los Intestinos, Sarampión,
Fiebre Arnnrilln, Renmalismo Inflamatorio,
Fiebre Biliosn, Inflamatoria ó Gástrica,
Tabnrclillo, etc.
Este E!\pecífico no es una panacea, perc
cnrn Fiebres, Congestiones é Inflamacione¡
en cualquier fo rma.
Trninta y seis específicos más para otrai
enfermedades.

•
••

La "planta-reloj" es una de las muchas
maravillas que nos. ofrece la flora ameri·
cana. Con regularidad cronométrica, las
flores de dicha planta varían de color, se·
gún las horas: son verdes por la mañana,
encarnadas al mediodía y a-mies por la
noche.

I
1

~

1
1
1

PERTUISINE

-··--

No es ciertamente á Mefistófeles que, conforme á las ideas del dfa. el
doctor Faus to hu biese p.edido el rejuvenecet•, pero es á la PERTUISINE que
se huhiese dirij•do.
Los antiguos alquimistas ban sido en busca de la pi edra filosora l y no
han podido dar con ella . pero los qu ímicos hoy dia más prácticos no se
munlienen de ilusiones, lo que resulta que la PERTUISINr: forma parle de
los últimos descubrimientos.
Al cu mplir el prodigio cienlífico de la reconstitución de la piel cabelluda.
de poder supri mir'/ enrnyar la ,·al vicie. hay que considera r que la especie
humana ha cumplido con una tra~formac1ón completa.
·
\
No tenemos aquí que analizar los princi·
· pios de la P R 1 UISINE, extructo de varios
vegetales y de elemenlos sabiamente com'binudos - La PERTUISINE produce unos
,efectos resullando verdaderamente prodigiosos inmediatamente averiguados sin
' tener paren tezco alguno con los productos
simila,·es que proceden de l empi rismo y
han sido. desgrociuda men te , caustts de
tantas irónicas decepcione,. cuando no
han motivudo calamidades ó enfermedades
gr~ví,-inius.
No huy nada que temer de la PERTU ! SINE
que not· s u propia composición vie ne á
re~ul tar un producto de los más higiénicos.
· Se puede él veriguar cuanto benéfica es su
acció11 sobre el cerebro, am¡,jorundo su actividad y facultades.
Al primer mes de aplicación. un lijerito
vello uparece sobre las partes denudadas, el
cual udqu iere una vitalidad progresiva por
medio de las lociones, trasformándose en
pelo verdadero.
Los pelos perdidos en ti lli mo luga r son los
que vuelven á crecer de nuevo lo má.5 pronto, siendo demostrado de
esa manera la eficacia completa de la Pr:RTUI~ INE.
No existe ningun caso que haya resistido al empleo de la PERTUISIN:::
aplicada bajo forma de loción, de día y noche.
Las atestaciones que publ icHmos al pie de la presente no dejnn ningu na
duda sobre los prodigiosos efectos de dicho producto. llamado á cumplir
una verdadera revolución.
Paris. 20 &lt;le Marzo 190,.

Certifico que mi pelo crece de nuevo, has/a sobre las parles deuudadas, liempo hace; as! es que
declaro que la Pertu!slne 110 solame11te dttie11e· la caida del pelo, pero lo haGe ere, er de 11uevo.
Fíl'ma: L'Aubé J.

V&lt;TEA.u,

56; Bouleva,·u Exelmans, Puris.
Levallols, 6 Marzo 1907.

"El Nuevo Siglo"
I

Muebles y Joyas Preciosas

Sin Competenci~ eñ_"frecios
Colegio de Niñas, l.

Tengo el gusto de darle d co11ocer que la curaci6n por medio de la Pertuisine aco11sejrido por
uno de mis amigos para combatí,· la caidu del pelo acaba de darme resulta.tos muy satis(aclorios.
Jlabie11do sido u11 esc;plico ir.~eterudo respecto d la eficacidad de lodo producto del mismo
í ndole, le corif.,so hoy dia, mi entusiasta salisfacci611 de haber podido meter muno sobre un
producto que me ha procurado algo otro que ilusioues e11ga11adoras.
Desde liace algunos dias estoy 11ola11&lt;10 un dete11imie1110 ca~i completo er1 la caida d.l pelo,
hasta percibo un tijera vello sobre las partes denudadas rei:,e11 por la calvicie.
Tengo fe e11 que estos primeros resultados salitfactorios irá11 pro9resar1do y d ese efecto
contiu uo el lralamienlo. Quedo d! Y. A. S. S.
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vara tenerla siempre á orevenclón. Produce efectos seguríslmos en
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noelent.e, mu eficaz para 1.. peraonaa debllit.adu que loe
ferruginoso• y la• quinas. Con11rvado por el m,t.odo de
M, Pasteur. Prescrtbese en lat mole1ttu del eetómago la
clorosi1, la anemia y la• OC\nvaleoeneia•; e1te vino se
mienda á las personaa de edaci, álaa mujere1, j6Te11es 1 á 101 niiioe.

reco•

-~ AVISO MUY IMPORTANTE. - 11 rmico VINO autéIJtico de
S. RA,JHA~Lz el solo que tiene .~1 derecho .de llama.ras así, el 1010
que e.s. legitimo i de que ,e nace mención ltJ el formula.ria dll
Profaso; BOUCHARDAT e, el de M" CLEMENT yC1• de Valenc,
(Drnme, Francia). - Cada Botella lleva la marca de la Unión da
101 Fa/Jr/canta, 1 e11 el .pescu~zo un medallón anunciando el
":Oll'llA.8 ''.-Los dema, so11 grosera.a y peligrosa.a talaitJ.caciones.

Por Salvador Palencia y Llerena

Cuando Actea, la belllsima joven corintia, perdió el favor de César, tuvo la rara
fortuna de conservar la vida; y más aún,
de seguir viviendo en el palatino. No se
mezcló más en las Intrigas de la corte: habla perdido su influencia y escondla, en el
fondo de su corazón, el amor Inmortal que
Nerón le inspirara.
Habitaba la hermosa griega un pabellón
en los vastos jardines del palacio; á través del follaje se vela la amplia escalinata
del pórtico, formado por ocho columnas
estriadas; y el arquitrabe adornado con
slmbolos y estatuas. Del techo del peristilo colgaban delgadas cadenas de oro que,
con broches del mismo metal, sujetaban
los tenues cortinajes de tul, de que Actea
se servia para defenderse de los rayos
del sol. Orientado el pabellón hacia el
ocaso, se envolvia en el fuego del astro
rey, desde los principios de la tarde hasta
las livideces del crepúsculo.
Un surtidor de mármol, blanco como la
nieve que corona las montañas, vert!a
menudos chorros de agua perfumada que,
llenando la pequeñ'I. taza del centro, se
desbordaba como un capelo de cristal sobre el amplio depósito inferior. El sol quebraba sus rayos sobre la superficie del Uquido transparente, en la que pintaba
arabescos movibles y luminosos.
Actea, de pie junto á la fuente, regaba
la escalinata del pórtico, sacudiendo un
manojo de lirios que bañaba en el chorro
del surtidor. Sus ojos se extasiaban en la
contemplación del crepúsculo y pensaba
en el destino, más variable que las nubes
á pesar de la inconstancia de éstas para
conservar su forma, su color y su densidad. Celajes vivlsimos, purpúreos, eran
instantes después débiles pinceladas grises ó jirones color de rosa que terminaban
por diluirse en el violeta dominador, ó se
rehaclan triunfantes, monstruosas, como
dragones amenazadores!
Las calles del parque, regadas con polvo de oro y arenas de colores, fulguraban
con todas las luces del iris. Las estatuas
de los dioses, de las ninfas y de los sátiros, modelados en bronce ó esculpidos en
mármoles venosos, ó en alabastros blanqulsimos, recii:&gt;lan también el reflejo de la
luz ....
De pronto, Actea dejó de sacudir los lirios empapados sobre los peldaños de la
escalinata: habla visto dirigirse, corriendo
hacia el pabellón, á una esclava, cuyo peplo flotaba agitado por el viento.
La esclava llegó jadeante, ascendió al
peristilo, y arrojándose de rodillas, abrazó gimiendo las piernas de la sorprendida
Actea. Besaba los primorosos pies de la
griega, calzados con sandalias cubiertas
de rubíes, y Acteasent!a caer, como lluvia
interinitente, gotas de llanto que humede~
clan su piel.

423

EL MUNDO ILUSTRADO

- ¡PerJona, divino! ¡perdóname, César!
A;lia y Norsa eran dos jóvenes hermaNerón sorprendido, casi risueño, se disnas. Juntas habían salido de Corinto,
formando parte de las cien esclavas que ponla á perdonar á la esclava, cuando Ti·
el procónsul obsequiaba á César con mo- gelino, por cuyos ojos pasó un relámpago
tivo de las fiestas de Venus. La Augusta lúgubre:
-Cé,ar-le dljo-¡cast!gala! Es una
Popea tomó para si á Norsa, en substitución de la esclava númida que habla sido griega á quien esta mañana ol jurar que
su favorita y quien cayó en desagrado por sangrarla tus plantas.
N~rón enarcó las cejas.
haber prendido mal, sobre el hombro de la
- ¿Cómo te llamas?-interrogó á la es·
A•Jgusta, la túnica color amatista que usaba en los grandes fastejos de la corte. As- clava.
--Aslia.
lia quedó en la servidumbre del señor del
--Asila, Aslia-repitió Nerón.-No re·
mundo, yendo á confundirse con el ejércicuerdo ese nombre.
to de esclavos que llenaban el palatino.
Las dos hermanas hablan vivido siemNO SE DESCUIDE UD.
pre en Corinto, ignoradas de todos y ajenas al bullicio mundial. Las dos eran
Los varios síntomas de una
bellas, con la belleza sugestiva de todas condición debilitada que toda
las hijas de la:Acaya. Huérfanas de padre, persona reconoce en si misma, es
su madre su uoió á un viejo gladiador vi- una advertencia que por ningun
cioso y pervertido, quien á la muerte de
ella, y valiéndose de criminales artima- concepto debería pasar desaperfl.as, vendió á las huérfanas á un merca- cibida, pues de otra manera los
der de esclavos y éste :al procón,.Jl: asi gérmenes de enfermedad tomafué como las dos corintias llegaron hasta rán incremento con gran pelila fastuosa residencia del César romano. gro de fatales consecuencias.

Los gérmenes de la tísis pue-

I den ser absorvidos por los pul-

En palacio se preparaba una grandiosa mones á cualquiera hora echan\ r1o raíces y multiplicándose, á no
fiesta.
El "triclinio," en donde el banquete de- ser que el sistema sea alimenbla celebrarse,t estaba siendo:dispuesto tado hasta. cierto punto que le
por una multitud de esclavos y pretoria- facilite resistir sus ataques. La
nos. Miles de lámparas y pebeteros, en PREPARACION de W AMPOLE
que ardía la mirra, multiplicaban sus tremantes fulgores en las ánforas y cálices que es tan sabrosa como la miel
de oro que llenaban la mesa. Un grupo y contiene los principios nutride esclavas tejlan,coronas de rosas para tivos y curativos del Aceite d.e
las cabeza~ de los comensales. En el atrio, Hígado de Bacalao Puro, que expo( entre las estatuas de los dioses, dis- traemos directamente de los hícurrlan las damas y los patricios roma- gados frescos del bacalao, combinos, quienes descendlan de sus literas en nados con Jarabe de Hipofosfitos
el gran pórtico de la entrada; el "nomen- Compuesto, Extractos de Malta y
clator" iba nombrando á cada uno de los Cerezo Silvestre, fortifica el sisque se presentaban.

•••
Nerón estaba de buen humor. Había
concluido un himno nuevo dedicado á Júpiter, y esperaba con ansia el instante rn
que, empuñando la lira tricorde, deleitara
á los invitados con la magnificencia de su
voz y la belleza de las estrofas de su
canto.
Del brazo de Tigelino recorrla los vastos salones, asomándose aqul y allá para
verá los que llegaban. Quiso visitar el
•·triclinio" antes del comienzo de la fiesta,
y ambJs se dirigieron á la estancia.
ir -Rabiará Lucano esta noche-exclamó
N~rón, pensando en el éxito de su himno.
-Tú eres Apolo-contestó Tlgelino.
-Lucano por diez lunas no podrá reponerse de su despecho. Es un poeta cuyos
cantos todos no valen lo que una estrofa
de los tuyos ....
Penetraron al " triclinio." Las esclavas
que de pie, junto á una mesa, tejían las
coronas de rosas, quedaron suspensas
ante la intempestiva presencia de Nerón.
Aslia no le conocla, yJanta fué.su turbación, que soltó un haz de rosas que tenla en la mano, las que cayeron suavemente sobre un pie del César. La esclava
exhaló un grito de temor, y se humilló
hasta tocar el suelo con la frente.

tema contra todos los cambios de
temperatura, que producen invariablemente Tos, Catarro, Asma,
Gripa, Tísis y todas las enfermedades emanadas por debilidad de
los pulmones y constitución raquítica. Tomada á tiempo evita la tísis; tomada á tiempo la
cura. "El Sr. Profesor Bernardo
U rueta, de la Botica Frizac en la
Ciudad de México, dice: Por la
presente tengo el gusto de participar á Uds. que he usado en mi
hijo, enfermo de Mal de Pott y
por indicación del Sr. Dr. Rafael
Lavista la Preparación de Wam
pole, y además de que le ha hecho
mucho bien, su estómago la tolera
muchísimo mejor que las otras
preparaciones de aceite de bacalao. Igual cosa ha pasado con
algunos otros nifios á quienes
les he recomendado que usen la
medicina de Uds." Basta una
botella para convencerse. Eficaz
desde la primera dósis. "Nadie
sufre un desengafio con esta."
De venta en todas las Boticas.

- Augusto - interrumpió Tlgelino.- Es
una de las esclavas que anteayer te regaló el procónsul de Corinto.
-Pero si no me conoce ¿por qué me
odia?-1Levanta!-ordenó Nerón.
Tigelino, ' envolviendo '.á la •esclava en
una mirada de tigre:
-Niega, niega á César que:esas rosas,
llenas todavla de espinas, las arrojaste
con intención:de herirlo. Yo escuché tus
juramentos de venganza; ·crees á César
culpable de tu destierro y de tu esclavitud, y te prometiste derramar siquiera
una gota de s,1 divina sangre. ¡Niega lo
que yo escuché! ¡Ofende más:á Osar
con tu mentira! niega, niega .... y Tigelino accionaba elevando su voz como animado por un sentimiento de verdadera indignación.
La turbación de la esclava fuéítan intensa, que ni intentó protestar su inocencia: arrodillada gemla ocultando el rostro
entre sus manos.
-Ya es larga la escena-interrumpió
Nerón.-Di, Tigelino, ¿cómo debo castigarla?
-Ma~da que le corten los pies, puesto
que henr quiso los tuyos.
-su mano fué la que arrojó las rosas
-¡Eres justo, divino César! Que le cor~
ten también las manos.
- Bien, Tigelino, invita al banquete á
un cojo Yá un manco, Y yo les regalaré
las manos y los pies arrancados á esta
esclava.

•*•
La consternación hizo temblará todos
os esclavos.
Nerón Y Tigelino continuaron su marc~a. Aslia, levantándose al fin, miró atómta á su alrededor, cual si no hubiese escuchado la sentencia.
En Corinto, Aslia y N.:irsa hablan trab~do amistad cc,n un amigo de Pablo, el
d1sclpulo _de Cristo, y lentamente adquirieron_ nociones de la religión, que cual un
sol gigantesco se proyectaba hacia clncu~nta Y ocho años desJe la cumbre del
Golgota. Nociones rudimentarias que no
consiguieron disipar la tiniebla que envolvía lo~ esplritus de las dos esclavas· inici.ación incumpleta, debillsima que ap~nas
s1 tenla un átomo luninoso para alumbrar
la noche de sus almas. Era como luciérnaga: foquito intermitente de color pálido
que no podía disipar las sombras en que s~
a~1taban tantos dioses y tanta• supersticiones. Ellas sablan que el amigo de Pable creta únicamente en un solo Dios
qu~ reunla "él solo" todo poder, tod~
atributo.
Tejidas las coronas, las esclavas dejaron ~l "triclinio." Aslia, preocupada; silenciosa, se aventuró por l.is jardines. Ti.
gelino le salió al paso; la esclava lo vÍó y
comenzó á temblar.
-No soy el .•ejecutor, Aslia; no me iemas.
-Señor, tu provocaste contra mil~ cólera de César.
•
-Te amo, respondió Tigelino, y tu indiferencia me enloquece. Podrla pedirte á
Nerón y me serlas dada, y te llevarla
conmigo para hacerte mi favorita, ó para
oirte gemir con las varas: (Su voz se h. • .

�EL MUNDO ILUSTRADO

424

BEIDEBIO Pm
lR
'

smu'

1l BEJIÍS IWPDBEZBS
\

DE lD SRl&amp;BE.

cia sibilante, ansiosa). He extraviado el
camino. Ansié misterio para el amor, qui·
se verte caer rendida en mis brazos, y no
lo agradeciste! Esclava miserable: lo que
has hecho conmigo, no lo baria una matrona romana. Aslia: Tigelino te promete
que.hará que César ordene tu castigo.
Aslia no pudo más. Apenas si escuchó
las últimas palabras del patricio, y huyó
desatentada hacia el pabellón de Actea.
Al acercarse vió á Actea, recargada en la
fuente, y fué hasta ella buscando salvación.

***

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calmada la excitación de la esclava, re·
firió, en todos sus detalles, las escenas de
que fué protagonista, sin callar su origen
ni su propia historia. Actea la escuchó con
interés.
Sentia un placer indescriptible al oir
hablar de Connto; la interrogaba minuciosamente. oh 1Jando la demaoJa de auxilio de la afli¡;iJa Aslia. Cuando agotó
su curiosidad, después de suspirar por la
lejana Grecia, Actea reflexionó sobre la
suerte de la infeliz esclava.
-¿ Yqué puedo hacer por ti, cuando César lo quiere .... ? Quienquiera tiene más
influencia en el ánimo del emperador que
yo. Nada, nada podré hacer si no es compadecerte. Me extraña tu resistencia á Tigelino; me extrañas tú ...... ¿Eres cristiana?
-No lo sé-c1ntestó Aslia.--En Corinto
alguien l l l! l.a ,!aba de serlo; me referia leyendas ..!&lt;! L.D h'&gt;mbre á quien crucificaron
y á quien 11: ruaban Dios único.
-¡Ya hay luz en tu nochel-murmuró
débilmente Actea.

* **

Transcurrla el tiempo. Actea y Aslia
perm11necian en el peristilo del pabellón.
Se habla hu!ldido el sol, y los cortinajes
de tul, plegados junto á las columnas, les
permitlan ver el jardln en toda su extensión, y la gigante mole del palacio, desde
donde ventan en alas del viento rumores
de la orgiástica fiesta.
-Permanece aqul. Tal vez te olviden. Si
vienen á buscarte, te llevaré á mi "cubiculum,'' en donde á todos está vedado el
paso.
-¿Y si viniese César? . ...
-No vendrá· por no verme; mas si lo
hiciera, entonces, Aslia, confórmate con tu
suerte.

***

El banquete iba á concluir. Echados sobre los lechos todos los comensales haclan frecuentes libaciones. César habla
entonado su himno á Júpiter; pero desgraciadamente, al concluir, una cuerda de
la citara saltó hecha pedazos.
La tempestad de aplausos no disipó el
enojo de Nerón. Contraidas las cejas, miraba á todos, que aterrorizados crelan sen·
tir sobre sus .cabezas el estallido de su
cólera.
Tigelino supo aprovecharse. Su alma
rencorosa tenla sed de ve11ganza, su odio
hacia violencia en su pecho.
-Divine- exclamó enderezándose sobre
el lecho:
-El manco y el cojo, que por tu mandato asisten al banquete,l lloran conmoví-

dos por la dicha de haber escuchado tu divina voz: bendicen su mutilación que el
hado quiso les sirviera para llegar hasta
tu mesa. César, tu les tienes prometidos
pies y manos, en su nombre. ¡Oh ApoloJ
me atrevo á pedirte les cumplas tu palabra.
Sólo Nerón entendió la arenga. Se habla
olvidado de la infeliz esclava; pero venia
como de molde la oportunidad para des·
ahogar su cólera por la cuerda rota; as! es
que, parándose violentamente y con voz
y ademanes de comediante:
-Tigelino, Tigelino, y no he sido obedecido. Esa esclava se ha vengado: tienes
razón mil veces. Seguramente que la miserable conocerá sortilegios malignos. Habrá arrojado otras rosas sobre mi citara!
Ve tú mismo, Tigelino; lleva contigo un
centurión, y que le arranquen las manos y
los pies.
Todos ignoraban la escena del atardE·
cer, y esperaron llenos de curiosidad.

***

Tigelino no vaciló. Sabia el refugio buscado por Aslia, y fuése derecho hacia el
pabellón de Actea. Recibiólo ésta.
-Los dioses te sean propicios, bella
Actea.
-Lo sean á ti, noble Tigelino.
-César me ordena llevar á la esclava
Aslia á su presencia; sé que está aqul, y
te ruego, hermosa,me la entregues.
-Aslia está en mi "cubiculum." Si te
sientes capaz de ir hasta all! por ella, entra; diré á Augusto tu proceder.
-Bella Actea, ciertamente no cruzaré
el umbral; pero teme á César y permlteme
cumplir sus órdenes.
-Obra como gustes; la esclava no será
llamada por mi.
Tigelino se desconcertó. Volvióse al palacio con el centurión y penetró al "triclinio." Nerón esperaba impaciente: sus
instintos de hiena estaban en tensión.
-Hubiera preferido la mutilaras aquldijo al ver entrar á su favorito.
-As! se hará. ¡César Justiciero! Pues la
esclava culpable está con Actea en su
"cubiculum," y no me ha permitido traspasar los umbrales.
La cólera del emperador se desató. A
grandes voces dió órdenes diversas. Un
regimiento de esclavos númidas, griegos,
asirios, egipcios y galos, provistos de antorthas resinosas, se tendieron en doble
hilera, formando valla, desde el palacio
hasta el pabellón de Actea. Nerón, seguido de todos los cortesanos asistentes al
banquete, se dirigió con Tigelino por las
avenidas del jardln.
En los estanqnes se reflejaban las len·
guas de fuego y los penachos de humo
rojizo de las antorchas. Un fulgor intermi·
tente alumbraba el follaje de los árboles.
Las estrellas, como margaritas de luz, tachonaban el firmamento.
La comitiva llegó hasta la marmórea
escalinata del pabellón. Fué una verdadera invasión la que llenó la pequeña terraza, en donde el surtidor regaba sus hilos
de diamante. Patricios, senadores, sacer·
dotisas del templo de Vesta, una multi·
tud heterogénea y desenfrenada, que seguia todo, los movimientos del emperador

EL M.UNDOJILUSTRADO

y todos sus ademanes, con la más servil
humillación.
Actea, trémula pero altiva, acogió al
emperador llena de respeto. César no con·
testó el saludo.
-Entrega la esclava á este centurióngritó Nerón.
- ugusto, Aslia está en mi "cubiculum.' Tengo tu autorización para tomar
de los tuyos á los esclavos que me agraden; Aslia es de mi pais y la he elegido.
Me pertenece, no es tuya.
- ¡Actea! Mla es la e¡,clava, como lo es
su dueña!
-¡Oh, César!Ten piedad. Norsa su hermana es la favorita de Augusta Popea.
Tigelino te ha engafiado. Quiso poseer á
la esclava, y ella se negó, porque Aslia
no era de Tigelino, sino de César! Todo ha
sido una venganza de él ... .
En tanto, en el "cubiculum," Aslia se
habla arrodillado, como en una suprema
imploración. Sus manos Juntas hacia lo
alto como sus ojos llenos de lágrimas, sus
labios moviéndose agitadamente como su
pecho. Habla buscado su corazón un au-

xilio extraterrestre; pasaron por su mente
en largo pero violento desfile, dioses y
diosas, y surgió allá en el fondo, débil
primero y radiante al fin, la imagen del
crucificado, el Dios único que reunla en si
todo poder, todo atributo, según ,las narraciones del amigo de Pablo, allá en Corinto; y á El fué la imploración, á El la demanda de auxilio, por El la fe en la salvación.
De improviso, paróse Aslia. Como impulsada por una inspiración repentina,
abandonó el "cubiculum" y apareció frente á frente de Nerón; y asl de pie, erguida,
sin la oblación de esconder el rostro entre
las manos, ni de posar sus rodillas sobre
el mármol del pavimento:
-Augusto-le dijo.-Aqul estoy pronta
á sufr.r el castigo. Aqui están mis pies,
los que me sostuvieron mientras alfombraba de olorosos pétalos tu camino hasta
el "triclinio." Aqui están mis manos, las
que tejieron la corona de rosas que cifie tu
imperial cabeza. ¡Prlvame de ellas! ¡Arráncalasl Castiga as! á la esclava que no te
I conocia hoy mismo, cuando el sol estaba

en mitad de su carrera! Pero te pido una
gracia, ¡oh bondadoso César! concéde
oir tu voz. Has cantado, y Eolo nos trajo
en sus alas notas de tu himno, que me hicieron llorar. Canta, canta, que te escuchen las estrellas y las sombras, y Aslia,
tu esclava, no sufrirá cuando tú ordenes
su mutilación ...
Tal elocuencia había en las frases de la
esclava, modulaba la voz de modo tan encantador y sugestivo, transfigurada y radiante, que se impuso á la corte entera.
El mismo Nerón sintióse admirado, halagado con una expresión tan intensa. Mandó por su citara y alli, junto á la fuente,
donde el surtldordesgranaba hilos de diamantes, cantó su himno á Júpiter. Al terminar sus ojos estaban húmedos de emoción! Besó los cabellos de Aslia, que se
habla arrodillado, y que con el dedo indice
de su preciosa mano sefialaba al cielo.
Nerón alzó los ojos, sin comprender el secreto pensamiento de la esclava.... .
¡En ese instante, una estrella rodó por
el firmamento como una lágrima de luz!
1Aslia se habla salvado!
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El Tlo amuel ha enviado por diez ai\os á la penitenciaria á un
industrial que falsificó billetes de banco de á dnco pesos, bastante
bien, aunque no tanto que pudieran pasar; y las gentes se preguntan si los billetes falsificados habran sido de á mil pesos, ¿á
cuánto lo hubieran condenado?
En Rank-Herlong (Hungrla), no existe en las mujeres el derecho
de elegir marido. La emigración á las repúblicas americanas ha
reducido en tal forma la roblación masculina, que la mujer que logra casarse bien puede cantar victoria. En dicho pals el ele·
mento femenino ha tenido que encargarse de las funciones administrativas.

***

Esprafrodides fué uno de los principales bibliófilos de la ar.tigüedad; llegó á coleccionar 30,000 volúmenes. Le aventajó Samoenius Severo, reuniendo en su biblioteca ha~ta 62,000 obras de
los más renombrados autores de su tiempo. En estos últimos ai\os
se destaca la figura de cierto personaje inglés, que pagó 1,720 libras por una obra de Shakespeare, editada en 1623.

***
GW. W. HIBBARD,

-~
r.J IB3rEUAS º A~JrE§ ~

Alos aristócratas europeos, que andan á caza de la dote de las
millonarias americanas, se les hará agua la boca al saber que en
San Francisco murió una doncella, bastante entrada en ai\os, Y
dejando cuarenta millones por no haber habido quien le dijese:
"Por ali! te pudras."

•••

Se darán informes

f

Tenía el cardenal :Fleury noventa años y se lamentaba ante su
ayuda de cámara, que también era muy viejo, de lo poco que le
quedaba de vida, y su buen servidor ideó una estratagema tan
galante como original. En el día de reyes invitó á comer con su
amo al conde de Beaupre. el abate d'Enneville, el conde de Gensac, el marqués de Nogaret, la princesa de Montbarey, el marqués de Flavacourt, la marquesa de la Faye, la condesa de Combredk, el conde de SaintMesme, la marquesa de Condray y la de
Anglure.
Cuando se trató de partir la torta de reyes, dijo el cardenal con
tristeza:
-Este honor corresponde al más joven, y yo tengo noventa
años.
-Perdonad, monseñor-dijo la princesa de Montbarey,-yo
nací el 15 de Enero de 1651, y por consiguiente, tengo dos años
más que vuestra eminencia.
La otra vecina del cardenal, dijo:
-Yo no tengo más que noventa y uno.
-¿Noventa y uno?-preguntó el cardenal estupefacto.
-Yo os llevo un mes, marquesa-interrumpió el conde de
Beaupré.
-Y yo un año-añadió el abate d'Enneville.
Sucesivamente fueron declarando su edad respectiva los demás comensales. La marquesa de Anglure tenía noventa y seis;
el conde de Gensac, noventa y cuatro; Nogarest, noventa y cinco;
la Faye, noventa y seis; Saint Mesme y la condesa Combreuk,
noventa y siete.
-¿Es esto casualidad ó apuesta?-preguntó; y entonces vió á
su ayuda de cámara radiante de alegría, y le agradeció tanto la
idea de haber reunido aquellos convidados, que le dejó un legado importante.

Se ha visto estos dlas por las calles de Parls un sujeto que no
toma los patines como deporte recreativo, sino que los utiliza eu
el terreno más práctico de la vida. Gracias á su calzado especial
con ruedas se desliza rápidamente sobre el asfalto y hace de esta
suerte á pi~ grandes recorridos sin necesidad de automóvil ni bicicleta. Dado el esp!ritu novelesco, no será extrai\o que tenga
pronto numerosos imitadores este patinador práctico, que ha r~suelto el problema de la locomoción á pajo precio. Para ser práctico del todo, el hombre va provisto de un fuerte bastón, con el cual
facilita el impulso, mantiene el equilibrio en los casos apurados, Y
se detiene en la carrera cuando es necesario.

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Hago toda clase de trabajos finos en madera tallada,
y Aparatos niquelados para Aparadores.
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430

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CALENDARIO DE LA SEMANA

Las Señoras·

28

Deberian Saber que

El Compuesto Vegetal
De Lydia E. Pinkham
es un Remedio Valiosisimo para
todos esos males femeninos que tan
penosos son. Cura absolutamente las
peores formas de las Afecciones Femeniles tales como Desarreglos de los
Ovarios, Inflamación y Ulceración;
Caída y Desviación de la Matriz, y la
Debilidad de la Espina Dorsal que de
ello resulta; está especialmente adap-~
Jt'~
tado al Cambio Crítico de la Vida.
,J
. .n~
Quita positivamente el Dolor de Es•
_o~
0. ·
palda. Ha curado más casos de Leu11}1;¡¡¡~iiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiif.
correa que cualquier otro remedio
conocido del mundo, y es casi infalible en tales casos.
Disuelve y arroja los tumores del U tero en su primer período de desarrollo.
Alivia instantáneamente y cura de un modo permanente la Sensación de
Tirantez que produce dolor, pesadez y jaquecas. En todas circunstancias
obra en harmonía con el sistema femenino. _
,,
, Normaliza la Menstruación, la regulariza cuando está suprimida ó es
penosa, corrige la Debilidad del Estó~ago, Indigestión, Flatu.lencia, F.lujo,
Postración Nerviosa, Jaquecas, y Debilidad ep qeneral i. tam.b1én Vá~md?~,
Desmayos, Lasitud extrema, Abandono de s1 mismo, Histensmo, Irntab1hdad Nerviosidad Insomnios, Turgencia, Melancolía, Mal Humor y Dolor
de Espalda, cuya; molestias son indicaciones seguras de Debilidad Femenina, 6 de algún desarreglo en la Matriz.
Para las Enfermedades de los Riñones y Dolor de Espalda en ambos
sexos, el Compuesto Vegetal ~e Lydia E. Pinkham no tiene rival.
.
Deberían recordar las muieres que el Co~puesto Vegetal de Lyd1a E.
Pinkham es el único remedio positivo y genumo para la cura de las afecciones y males peculiares de la mujer, y el que ~e gloría de ha:t&gt;er curado más
casos de Enfermedades Femeniles que cualquier otro remedio del mundo.
De Venta en todas las Farmacias

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Preparado en los Laboratorios de
The Lyclia E. Pinkham Jlf&lt;tdicine Company, Lynn, Mass., U,S,A,

( 49 de mes y 19 de cuaresma). La segunda traslación del cuerpo de Sa~ Agustln. Santos Román, abad, y Macano, m~rtir. Oficio y misa de la Dominica: nto
semidoble y ornamento morado; no h_ay
conmemoración de ningún santo. Dommgo llamado de la tentación, porq1..1e el
Evangelio nos recuerda las tentaciones
que le puso el demonio al Salvador y el
modo como las venció. Semana del paralitico. (P. S.)
Oposición de Júpiter con el Sol, á las
12 h. 23 m. de la noche.

MARZO
LUNES

Santo, Rosendo y Albino, obispos, confesons; Eudoxla y el B. Miguel, mártires.
,,..
conjunción de la Luna y Urano, á'las
4 h. ss minutos de la tarde.
MARTES

2
El beato Bartolomé Gutiérrez, mártir
mexicano. Santus Pablo, mártir; Federico,
abad, y Simplicio, papa, confesor. Función en catedral con asistencia de los religiosos agustinos, que toman asiento en
el coro, quedando el sermón á cargo de
uno de ellos. (P. S.)

3

[

e-1 : ~

(Témporas.) Sant-es Emeterlo y Celedonio, hermanos, mártires. (S.)

Manantiales
del Bitado
Pranc61.

VICHY CE.LESTINS
VICHY GRANDE-GRILLE
VICHY HOPITAL hf,rmed~

&amp;tta, lnfermeW.1111 laPlem
y .Ueocionu le la V•Jip.

laferm=

ble que permite la celebración de misas
privadas de difuntos.
;VIERNES

PASTILLES-SELS- COMPRIIÉS VICHY·ETAT
~

Santos Casimiro, confesor; Lucio, papa,

y Elpldlo, obispo, mártires. Rito semido-

ul

u11,umap.

_ ___
.....

JUEVES

4

BIEli ESPECIFICAR EL NOMBRE

s
..- (Témporas. Ordenes menores)." Festividad de la lanza y clavos de Nuestro Señor Jesucristo. San Eusebio, y el B. Pablo~Navarro, mártires. Función al Sefior
del Rebozo en Santa Catalina de Sena.
El Evangelio de la feria refiere la curación
del paral!tico.~(S.)

"'11: - -- -

NO OS DEJEIS ENGANAII!

AS ALMORRANAS

Las almorrana• son curadas por el Bltzlr deVlrglnleJryrdahl que cura
igualmente los varicoceles, varices, accidente• del retorno de edad,

congestiones, y hemorragias de toda naturaleza,
.
.
No confundir nunca el Eliztr de Vtrglnte Nyrdahl con las fals1flcamonet

fraudulentas con que se prueba de substituirlo, las que no tienen ningult
valor y 6 menudo son peligrosas. Por esto debe exigirse sobre la envoltur&amp;
de cada frasco la firma de s-arantia : 1\Tyrdahl. Envio gratuito y franil-~
de correos del folleto exphoativo. Escribir : Kyrdalll,. ZO,Bue de .:r.•
aocbefouov.w4,l'art1, PQ vento ea tq1aa las Dro~uor1Q8 Ji'Qrmac1ar

22

de Febrero de 1521

CORTE
CRIMINAL
DE
MEXICO
Cartd del Sr. Lic. C. Gutiérrez Quintero, Abog~d~, México, P. F., México.

Llega á Veracruz Jullán de
Alderete

Entre las tropas que vinieron de refuerzo para la expedición del conquistador
Pánfilo de Narváez, vino una división á
las órdenes de don Julián de Alderete, camarero del obispo de Burgos, presidente
del consejo de Indias, quien vino con tres
navlos y do~cientos hombres; llegó al
puerto de Yeracruz el 22 de Febrero de
1521, Y fué la primera persona que desempeñó el cargo de tesorero real. Se conservan los nombres de la mayorla de sus
soldados; pero se sabe muy poco acerca
de su vida y administración en la Nueva
España.

1º

MIÉRCOLES

Verdadera ~f~
Agua )(ineral
'Natural de
l

Efemérides de la Semana

DOMINGO

4~1

SÁBADO

6
(Témpora.¡, Ordenes mayores). San
Matlas, apóstol. (trasladado al 24 de Febrero). Santos Olegario, confesor; Vlctor,
mártir, y santa Coleta, virgen, fundadora.
de las capuchinas.
Conjunción de la Luna y Júpiter, á la~
3. h. 13 m. de la mafiana.
Llena en León á las 8 h., 19 m., 18 se¡
de la n,:11~. Viento frio.

23

de Febrero de 18n

F'eroz bando de Cruz

Complacido Venegas por los triunfos del
comandante Cruz en la provincia de Nueva Galicia, y queriendo crear un competidor á Calleja, decidió conceder grandes
honores al que se llamó Pacificador del
O:cidente, y entre otros le confirió el nombramiento de comandante general de la
provincia pacificada.
Cruz, quizás para probar que no era
~e.nos feroz que su rival, empezó el ejerc1c10 de sus nuevas funciones con la expedición de un feroz bando, en el que condenaba á muerte á todos los que tuvieran
en su p~der armas blancas ó de fuego, al
que supiera en qué lugar habla las mismas
armas y no lo declarara inmediatamente
al armero que construyera cal\ones ócual'.
quiera otra clase de armas, á toda persona
que saliera de su casa después de haber
dado toque de alarma y á toJo el que caminara sin pasaporte.
Además, ordenaba que en todo pueblo
rancho ó hacienda donde hubiera reunió~
de rebeldes ó se cometiera algún robo ó
asesin_ato, se diezmara á sus habitantes y
se fusilara á todos los señalados en la
diezma, Este terrible bando fué expedido ·
en Guadalajara el 23 de Febrero de 18~1.
24 de

Febrero de 1629 .

Entierro de Hernán Cortés

Los restos del conquistador Cortés, que
descansaban provisionalmente en el monasterio de Sto Francisco de Texcoco,
fueron trasladados solemnemente al de
San Francisco, de México, el 24 de Febrero de 1629.
Salió el entierro de ta casa de Cortés
formando parte de él el arzobispo y el
ayuntamiento. Iban los restos del conquistador en un ataúd de terciopelo negro,
que llevaba á un lado un guión de raso
blanco y del otro las armas del rey de Espafia; detrás del féretro iba el arzobispo
con todos los prebendados; detrás de ellos
iban los enlutados y un caballo también
-enlutado; luego segulan los tribunales de
ia Universidad, y cerrando la procesión

-el virrey escoltaoo por cuatro compaffla;

l

LIC. C GUTIER'REZ QUINTERO.
SANTA TERESA NUM, U,

México, D F.
México, D:clembre 28 &lt;le 1905
The Peruna Medicine Co., Oolumbus, Ohio, E. u. de A.
·
Muy Sres. mios:-Tengo el gusto de comunicar á Udes por medio
de 1~ presente, que su pr_eparación «:1,a. Peruna&gt; es verd~dtlramente
ma.ra.villosa para l~ curación de resfnados y afecciones catarrales, de
tal manera.. que m1 seiiora. esposa, que los padece con alguna intensidad. y de un carácter rebelde, se alivló últimamente y de una manera
rápida con ha.~er tomado parte de un pomo de tan benéfico remect·
, Para que s1~va. en el público y se alivien muchos enfermos con!~·
te precioso medicamento, les dirijo á Udes. estas lineas, para que ha:
gan _Ude~. de ellas el uso que crean conveniente· pues lo dicho es
test1momo de los efectos rápidos de «La Peruna&gt;.'
un
De Udes. su más atto. y afmo. S. S.-c. Gutíérrez Quintero.
Guarla.laja.ra, México, .L\ bril 26, 1905.
Sres Peruna Medicine Co.
M~y Sres. mios:-Tengo el honor de
manifestarles con satisfacción que
desde luego
· hl · e i i
m1 laJOPeruna,
as m roinme,
Y yo
empezamos. áque
tomar
jora.ble medicina. que Udes. preparan
notamos mucho alivio en nuestras en'.
fermeda.des, de tal suerte que mimenclonado hijo, á la. fecha sanó ya del
catarro epidémico llamado influenza.
del cual padeció, yyo estoy notable'.
mente aliviado de los pulmones que
desde hace algún tiempo siento afee
~!dglcfnº¡ mis continuas ocupaciones
N
·
o vac11o, por lo tanto, en i:nanifes
tar que la Peruna es el mejor remedio
g~~~!r!r:~¿f;_medades de que he he-

Me subscribo de Udes. respetuosa·
mente su muy afmo. s. s.

s

· MENDOZA .
El Ilmo. Sr. D. Miguel Ahumada
Coronel
del
E¡'ército
Y Gobernador del'
E
stado de Jalisco, México, nos manifiesta lo siguiente:
Gua.dala.jara, Méx., Diciembre 4 de
1906.
Sres. Peruna Medicine Co.
Columbus, Ohio, E. u. de A.
Muyseí'iores míos:-El medicamento
&lt;La. Peruna&gt; se usa. en esta. capital
con resultados satisfactorios, Y sé de
muchos casos en que ha sido efir,az pa..
ra. la. cura. de afecciones catarrales en
sus diversas formas.
Quedo de Ud. afmo.Ma.ttAo. y s. s.

, HUMADA.
La Peruna se vende en todas las Droguerfas, en dos tamaño:,
de 1.00 200 Bo el

�•
EL MUNDO ILUSTRADO

432

de arcabuceros con sus banderas arrastrando por el suelo: el féretro era llevado
en hombros de los oidores.
25 de Febrero de 1856
Ereccl6n de la ciudad de Progreso

Ala fadministración del presidflnte Comonfort, tantas veces citada en las efemé·
rides de los últimos dlas, debe su existencia el puerto de Progreso.
Por decreto de 25 de Febrero de 18561 el
Presidente de la. República, haciendo uso
deJasJacultades extraordinarias que le
habla concedido el Congreso, permitió la
erección de un nuevo poblado en la costa
norte de Yucatán, en un lugar conocido
con el nombre de "El Progreso."
26 de Febrero de 1907
Muere el arzobispo de Linares

., ES ·usTED CALVO?
¿ Disminuye su pelo? Se debilita? Cae?

¿ Es Ud calvo, tiene el pelo en mal estado (duro ó debilitado) ó se le cae ? Pues

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escriba pidiendome dicha muestra.
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personas que lo empleen y que ootendrán segurament! feliz resultado, como ha
sucedido con todas las que han hecho uso de él.
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de nuevo. Sé por experiencia propia que sí lo hace crecer. Hace años encontrábame
yo completamente calvo y a los cuarenta días de emplear mi preparacion me salió
un pelo hermoso y es oeso,
Si ha empleado Ud ya todos los llamados " Regeneradores del Cabello" que
se venden por ahi, le suplico MUY ENCARECIDAMENTE que me escriba. Repeti·
das veces me han escrito muchas señoras y caballeros diciéndome que habían usado
varias preparaciones liquidas sin efecto alguno : pero que despues de haber em·
pleado el verdadero " Hair Grower " de John Craven-Burleigh les volvió a salir el
pelo y muy poc~ después teni~n la cabeza cubierta qe fuerte y sedosa cab!llera.
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GRATIS

JOHN CRAVEN•BURLEIGH
(Rayan J3 ~J. B, rus Mlnars, PAR/8

El ilustrlsimo señor don Santiago Garza
Zambrano, que por. varios a!los ocupó la
silla arquiepiscopal de Linares, dejó de
existir el dla 26 de Febrero de 1907, á las
dos y media de la tarde, en la ciudad de
Monterrey,
La muerte del prelado fué muy sentida,
y durante el tiempo que permaneció su
cadáver expuesto en el palacio de la
diOcesis, recibió muestras de gran apre·
ciación y respeto de parte de los que ha·
l.&gt;lan sido sus feligreses.
La inhumación del cadáver se hizo en la
sacrlstla de la catedral, donde reposan
los restos de la mayorla de loi, prelados
de esa diócesis.
z¡ de Febrero

de 1696

Empieza el gobierno del virrey
Ortega

Terminado, en medio de grandes dis·
gustos, el virreinato del marqués de Gál·
vez, y admitida la renuncht que éste hizo
de él, el monarca espaffol nombró, para su·
cederle, á don Manuel Fernández de Santa
Cruz, obispo de Puebla, quil'n no aceptó
el nombramiento; en vista de esto, se
abrieron los pliegos de instrucciones y se
halló que habla sido designado para un
r em
dJl J 1an e Ortega Y
Montaftés, obl!,po de Michoacán, quien
llegó á la capital y se hizo cargo de su
puesto el z¡ de Febrero de 16g6.
Su gobierno fué muy corto y desprovisto
de acontecimientos que le hicieran nota·
ble. Durante él, los padres Jesuitas empezaron la tarea de civilizar y colonizar
las Californias. El suceso más notable de
su gobierno fué un motln de estudiantes,
durante el cual ¡,e quemó la picota que
existla en el centro de la Plaza de Armas,
aparato de ignominia que se recoustruyó
al dla siguiente.
28 de Febrero de 1812

e LLIFLORE
.

HOR

OE BELLEZA
PO~~?,S, ~OH~P.~NH~

Llega Llano frente á Cu.a utla

Quince dlas de asedio á Cuautla hablan
convencido á Calleja dll que la tarea de
tomar el recinto defendido por los insurgentes no era tarea tan fácil como él. lo
habla imaginado al principio. Esto, umdo

EL MUNDO ILUSTRA no

433

"LA JOYA",

á los desastres de Cruz en lzúcar, hizo
que Venegas ordenara á este último Jefe
que marchara á la mayor brevedad á incorporarse al ejército de Calleja.
Cruz, ante una orden que le relevaba de
la responsabilidad de la Jefatura, se dirigió á Cuautla, adónde llegó el 28 de Febrero de 1812; con las tropas de Cruz, unidas á las de Calleja, se pudo empezar el
cerco de la ciudad.

Gran Relojería y Joyería

fNRIQUf 6. SCHAffR, SUCS.

EL PERFUME ROSE DE CHIRAZ

Av. S. Francisco, 71. Antes la. Plateros 12 y l4

de la casa F'. Wolf y Son, recuerda la fragancia suave de las rosas de Persia.

Los pueblos que emplean mayor número
de obreros en la explotación minera son:
Inglaterra, 875,005; Alemania, 498,56g; Esta~os Unidos, 444,578;, las Indias, 310,888;
Ceilán, 310,210; Francia, 292.2z¡; Bélgica
16o,150; Japón, n8,5r7; México, 6o,ooo. '

ESPECÍFICOS
DEL AFilUDO

1.1r. Humphreys de Nueva Vork
Específico No. 27.
Este valioso específico tiene perfACto
dominio sobre las secreciones de los riñones,
"f ya solo ó, en algunos cnsos, alternar.do
:On el número 30, ha aliviado y curao.0 á
millares de personas.
El específico No. 27 cura las enfermeda.ñes
de los riñones. Arenilla, orina escasa
&lt;l.olNosa ó retardada. Cálculo renal, catarr~
de la vejiga, depósitos arenosos y malsa!los
en la orina. Orina espesa, turbif. y
espumosa, abu'ldante en depósitos mucosos
y ladrillosos. Dolores en la región de los
riñones y la vejiga. Dilatación de ia glándula
prostata. Flujo penosos é insuficientes en
las personas de edad, Orina ensangrentada,
etc. Centenares de personas de edad se 'oan
salvado de años de sufrimientos usaildo
este específico.
El específico No. 27 puede tomarse con
absoluta confianza en su poder curat:vo,
que no puede exagerarse ni estimarse en
demasía.
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i Desearla V. po~eer es~ raro, i_nisterioso podrr que e ncanta y fascina

á hombres y mu;¡eres, mflue11c1a sus pensamientos, dumrna sus deseos y
hace de_~· el dn1:110. supr emo de todas las sitnaciones 7 La vida está llena
de h~ln~eua~ pos1l11hdatles para aquellos que dominan los serre os de la ineuc1a h1pnót1ca; paraaquellos que desarrollan su poder maguéllco. V. pueda
~ . nderen su cusa, curnr enfernl( da&lt;ies y malos hábitos sin 111editiuas, ga1,arse la
a1D1st_ad ye! amor, aumentar su s r ent as, r:ratifirarsus deseos, ahuyentar las pre·
?Cup~c10ues Yl11s penas, aumentar la memo1 in, ve11rer las dificultades domésticas
divertir de la i_nauera m:\s a¡¡radable que jnmíis se ha visto y des11rrollar una maravillo'.
samanta magnét(CII fuerza de volunt~d, por medio de In 1·11nl podrá V. vencer todos los
obstáculos que ~e m~e:pongan á s11 éx1~0. V. puede hi¡&gt;notizar a las p ersonas instantánea.me1.1te - rap1d~ como no relnmpa¡to-dormi,se V. 6 dormirá cualquier persona en cualqmer.hora del dta 6 de la noehe-desterrar el dolor y los sufrimientos. Nuestro
libro gratis le dice á V. los secr etos de esta ciencia mamvillosa. Expliea exactamente 111
mnuerade usarest~ J&gt;.oderparamejorar l ns condiciones de la vida. Los mini~tros del l(vangelio,
/ los abogados, los med1cos, los hombres de ne11ocios y las damas de la buPna sociedad lo han
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endos_ado ~ntn•iastamente. BPnE&gt;firia á-to&lt;lo.E&gt;l mundo_y M C1USta nada. Lo. re¡rnlnmos á fiu ele
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del Centenario.
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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