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                  <text>Registrado como articulo de segunda clase en 3 de Noviembre de 1894.

Año XVI-Tomo I

México, 7 de Marzo de 1909

Sr. Dr. D. José Ramos,
t EL 26

DE l'EBRERO

Número 10

�EL MUNDO ILUSTRADO

51Ó
DIRECTORIO:

Propietario, VICTOR M. GARCES
DI.RECTOR:
DR. LUIS LARA V

PARDO

GERENTE,

ALFONSO E. BRAYO
OFICINAS:

Calle de Alfaro número 9. México, D. F. Apartado postal 2570.
Teléfonos: Ericsson, 1,470. Compañía Telefónica, 471.
PRECIOS DE SUBSCRIPCION:

En la Ciudad . . .
En los Estados. . . . . .
En el Extranjero. . . . .

$ 1.25

1.50
2.00

NUMEROS SUELTOS:

En la Capital. .. . . . . . . . . . . . . . . $ o.~5 cs.
En los Estados . . . . . . . . . . . . . . . . 0.50 cs.

Despacho de subscripciones para la Capital:
2 a. de Mesones, 14. Teléfono Núm. 488.

Impreso en papel de las Fábricas de San Rafael y Anexas, S. A.

¡AMOR .... .!
Antes que el poder, la gloria ó la riqueza, el hombre bus·
c::1, como suprema fatisfacción de su existencia, el amor.
Antes de pensar en cavar la tierra para buscar tesoros
de escalar tronos para encontrar súbditos, de crear grande'.
zas para suscitar admiraciones, soñamos con una mujer
toda encantos y toda pureza que nos ama, que nos tiende
sus brazos alabastrinos y sus labios de rosa, para que en
ellos reposemos nuestras frentes ó bebamos los néctares
diviuos.
Qnien acaba por ser Rockefeller, comienza siendo Love·
lace; antes de llegará ser César, se es don Juan; Atila tuvo
sus momentos de ser Pablo, como Cornelia sus ocasiones
de ser Virginia; Creso y el Tirano de Siracusa lanzaron,
antes que destellos y ucases, suspiros y lamentos· Beatriz
precedió á la &lt;i:Divina Comedia», y hay dos cosas tri;tes para
el pensador y el filósofo: la primera, ignorará quién amó
Homero antes ~e canta! las proezas de Aquiles y las em·
pre~a~ te~er~nas de Uhses, y saber que Napoleón, el gran
capitan, Jamas supo verdaderamente amar.
A los veinte años, la savia de la vida, cálida y exuberante, penetra todo el sér y circula en la profundidad de todo
el organismo. Es vida y pide acrecentar la vida. Va al ce·
rebro y se transforma en idea; va al corazón y se hace sen·
timiento. En el nervio es vibración; en el músculo, fuerza.
Y todo: idea, sentimiento, fuerza y voluntad, tiende á un
fin único, á un resultado principal y predominante1 á la ex·
pansión y á la perfección del sér, completándose con otro
sér análogo y reproduciéndose en otros innumerables
seres.
Por eso el amor subyuga. Es la promesa de una dilata·
ción de nosotros mismos y de nuestra inmortalidad á tra·
vés de otros seres. Y como las dos supremas aspiraciones
s?n la expansión del propio sér y su indefinida perdurabi·
hdad, amamos porque nos amamos, y preferimos el amor á
todo porque sólo el amor es capaz de acrecentarnos y mul·
ti plicarnos.
Al arrancar Eva la manzana del árbol maldito y al ofre·
cerla á Adán, afrontaba las iras de Jehová porque sabía
que, como Jehová, y desobedeciéndolo, ella también se
hacía creadora. Y Adán, al aceptar y probar el fruto prohibido, tenía la convicción de que su sér, fundido en el de
Eva, se extendería, se multiplicaría y cubriría todo el espacio y duraría lo que durara el tiempo.
El poder, la riqueza y la gloria no ofrecen iguales garantías de expansión y de perdurabilidad. El poder menos
aún que la gloria; la riqueza menos aún que el poder.
Quien mucho puede, es un sol que alumbra todo un sis
tema planetario. Pero extinguido el sol, todos los planetas
se obscurecen.
Quien mucho tiene puede uncir á su carro todas hs mise·
rías ajenas y acrecentar su vida con la de ellas. Pero caídas las riendas de las manos de Apolo ¿quién será capaz
de conducir el carro del sol y qué cuádriga se ofrecerá dócil al freno?

Quien mucho se !,1ace admirar, puede perpetuar sus ideas
Y hacer conservar, en las generaciones venideras, el culto á
su memoria. Homero vive aún, y viven también, con él,
Prax~te~es y Fidias. La gloria, como el amor, perpetúa y
mulhphca, y tal parece que al igual del amor, y acaso antes que él mismo, debía atraernos y subyugarnos.
Pero la gloria no se disfruta en vida ó se disfruta rara
vez. Homero se ignoraba; son sus pósteros los que lo han
descubierto. Por un Miguel Angel que clama ante la estatua: &lt;i:¡Habla, puesto que existes!» cuántos artistas sienten el
desaliento y la incertidumbre y cuán pocos tienen fe en el
fallo de la posteridad.
Cervantes era un gran admirador de su «Quijote»; pero era
el ~nic?· ~illet, César Frank, Bizet, y son legión, no han
sabido Jamas que eran grandes y gloriosos y al morir ignoraron que habían de vivir en la admiración de los
hombres.
A _veces un Zola? un Wagner acaban por imponerse y
dommar; pero ¿cuantos de entre los centenares de miles
que quisieron irradiar luz y calor perduran en el firmamento?
.~n cambio, cuand? e~tre encajes y edredones se agita un
n_m o sonrosado y morbido; cuando lanza los primeros va·
gidos y agita trémulos é inciertos sus miembros la madre
Y el padre, ungidos y consagrados por el amor, dicen con·
vencidos y regocijados: &lt;i:¡Es nuestro!» saben que lo más
pro~undo y recóndi~o de su sér ha pasado á aquel recién
nacido, que tendencias, anhelos, esperanzas, todo incuba
en aquel germen, y que mañana, hecho flor ó hecho fruto
encer~ará e~ sus nectari~s las mismas mieles y en su pulp~
los mismos Jugos que dieron sabor y sustancia á sus progenitores.
E_l amor, pues, más que nada en el mundo y con mayor
razon que cosa alguna debía ser la felicidad 1 y sin embar·
go, nada m~s fala~ y precario q ne la dicha q ue procura el
amor. Es cie.rto: sm el amor la vida es imposible; pero, á
la vez, es evidente que, por él, la vida es dolorosa.
Los poetas lo han cantado y maldecido; le entonan himnos y le lanzan imprecaciones. Toda la literatura humana
canta el a~or como un paraíso, para después denunciarle
como un mfiern~. Por c~da idili? hay cieu elegías y por
c~da pastoral mil tragedias. Y s1 hemos de juzgar de la
~ic~a que el amor es capaz de proporcionar, por lo que de
el piensan y sienten quienes más hondamente lo han sentido y más de cerca estudiado, acabaremos por convenir
en que el amor es la bancarrota de la felicidad.
Para encontrar en el amor la dicha, es fuerza resignarse
á no materializarlo, á no realizarlo como lo hizo Dante.
Amar, como se amaron Jason y Medea, es hacer trágico el
amor; amar, como Hamlet á Ofelia, es hacerlo cruel é infe·
cundo; amar, como se amaron .M.acbeth y su tigresa es hacerlo criminal, y el único modo de amar y de ser feliz es
amarse á la manera de .M.r. Jourdain y deMad. Proudhome.
La Naturaleza es la gran traidora. Nos tiende por doquier
rede~ y nos prepara, en cada rincón, emboscadas. Ha Y' un
me~io se~uro de saber cuándo nos atrae á un abismo ó
qme!e ob_hgarnos á algo difícil ó irrealizable. Consiste en
~~dir el tmpu.lso que nos lleva á conquistar una quimera
o mtentar un imposible.
.Mientras más poderoso es el deseo más peligroso es el
acto._La Naturaleza nos solicita frenéticamente hacia la vida,
precisamente _porq,u~ nos ha hecho la vida dolorosa y triste. Creemos irresistiblemente en la inmortalidad, precisa·
mente porque somos perecederos y transitorios. Cuando la
Naturaleza quiere que atravesemos un barranco lo cubre
de. flores é instala del otro lado una seducció~ que nos
gnta: ¡Ven!
Si nos hace amables y deseables la gloria la riqueza el
.
'
poder y e1 ~mor, es, Justamente,
porque amor,
poder, ' riqueza y glona son torturas y no goces, dolores y no placere.s, angustias y no fruiciones.
La Natu~aleza, implacable, no parece haberse preocupado, poco ~i mucho, de que fuéramos felices, sino tan sólo
de que fueramos muchos y de que llegáramos á ser fuertes
y como quiera_que el hombre quiere ser feliz antes qu¡
fuerte, el conflicto es eterno y, al parecer, insoluble.
Pero en sus siniestros proyectos contra la Humanidad
la Naturaleza nos ha dado un arma y se ha dejado un~
brecha.
Nos c~eó inermes, desnudos, mise~ables y ridículos, y
hemos, a pesar suyo, y buscando abados en sus propias
fuerzas, hacernos grandes, fuertes y dignos.
Del seno de la noche hemos sacado la luz; de la debilidad hemos hecho fuerza; de la ignorancia, ciencia· del ins·
tinto ciego, razón ilustrada.
'

su

EL MUNDO ILUSTRADO

•
1
\

¿Y no habíamos de resolver el gran problema, el que
quiso vedarnos, el de nuestra felicidad?
Imposible. Si todas las demás grandezas las ha conquistado el hombre, cuando no las consideraba como medios
¿había de fracasar en la conquista de lo que es el objetivo
y el fin supremo, es decir, la felicidad?
No lo creemos y pronto creemos poder demostrar que la
felicidad, como la ciencia y la virtud, son perfectamente
accesibles al hombre.
DR. M. FLORES .

CRONICA CIENTIFICA
la Electricidad Salvadora

tensi6n no debe pasar de quince á diez y seis centímetros;
si pasa de este punto, se debe tomar precauciones porque
hay peligro de arteroesclerosis. Si la tensión es más baja
que el punto mencionado, el individuo se halla en estado
de gran debilidad; un mendigo, por ejemplo, que ha estado
sujeto á un ayuno prolongado, tiene una tensión inferior á
la normal; si se le hace comer abundantemente, su tensión
aumentará, y con poco que se insista pasará de la normal.
La vida exige un equilibrio completo de todas las funciones orgánicas, y la medida matemática de la presión arterial es la única que puede dar indicaciones absolutas y
exactas á este respecto.
Todo esto se sabía desde hace muchos años y se habían
ensayado varias drogas para su curación¡ pero no se había
obtenido resultados satisfactorios.

•••

El descubrimiento del profesor d'Arsonval, de las corrientes de alta tensión y alta frecuencia y su aplicación á
En da lucha por la los hipertendidos por el doctor Moutier, discípulo del pri·
v i d a &gt; , característica mero, parecen haber resuelto el problema.
La ciencia tiene, á veces, revelaciones que desconciertan;
de la ley de la selección natural, el indi· he aquí una de ellas: como todo el mundo sabe, en los Esviduo tiene que com- tados Unidos se ejecuta la pena de muerte por medio de
batir contra dos clases una corriente eléctrica de poca alternación; es decir, que
de enemigos: los seres se pone al servicio de la justicia la infinidad de accidentes
enemigos de su espe- que se repiten con frecuencia en las fábricas donde se hacie y los seres de su ce uso de la electricidad. En las máquinas industriales se
misma especie, que, por hace uso de una corriente que se invierte cien ó doscien·
serlo, se convierten en tas veces por segundo; la corriente de d'Arsonval, llamada
sus enemigos indi vi- de alta frecuencia, se invierte cuatro ó cinco cientos de veces en el mismo espacio de tiempo; la primera de estas co·
duales.
Pero al hombre se le rrientes atraviesa el cuerpo y mata; la segunda lo atraviesa
ha descubierto, última· sin causar la menor sensación
Esto no quiere decir que no produzca ningún efecto; la
mente, un nuevo ene·
migo que no se sabe si corriente de alta frecuencia, aplicada por primera vez á los
Profesor d'Arsonval, descubridor de las
será originado por seres conejos, hizo que disminuyera su tensión arterial; se quiso
corrientes de alta tensión
extraños á la especie ó aplicar la misma corriente al hombre y no dió ningún re;,
y alta frecuencia
si será consecuencia na- soltado; pero no se trataba más que de cuestión de dimen·
siones; los aparatos que servían para los conejos eran detural de la existencia del individuo. Este enemigo se pu- masiado débiles para los hombres¡ lo que se necesitaba era
diera llamar la vejez, si su presencia se debiera siempre al crear aparatos que produjeran una corriente capaz de ejertiempo; pero el mal más grave está en que en multitud de cer su influencia sobre el organismo humano. Entonces se
casos se presenta cuando el tiempo no lo justifica todavía idearon las grandes máquinas de potencia formidable, y se
y entonces se llama vejez prematura.
domaron sus formidables corrientes, para ponerlas al ser·
El uso continuado de los vasos sanguíneos hace que és- vicio de los enfermos.
tos pierdan su elasticidad y se endurezcan, exactamente
como los tubos de hule que han servido durante mucho
tiempo, y á este estado de los vasos se llama arteroesclero***
sis. La arteria endurecida se hace quebradiza y á nadie esE~ tratamiento no deja de ser impresionante; se coloca al
capan los peligros de un tal estado, pues la ruptura de la
paciente dentro de una especie de jaula y se le baña
arteria trae, como consecuencia inmediata, la muerte.
Ya dijimos que esto no sólo sucede á los viejos; que si con t.or~e1;1tes de fl~ido; su c_uerpo se cubre de chispas
fueran éstos solamente los atacados del mal, se les podría de_vemhcmco á tremta cenhmetros .de longitud, acom·
considerar como una de tantas calamidades de que adolece p~nadas de crepitaciones precipitadas, verdaderas detona·
la vejez; pero hay muchos jóvenes que, á pesar de serlo, ya ciones.
Convertido en el núcleo de un gran fuego artificial, el
tienen sus arterfas endurecidas, y que, quizás más q ne los
viejos, se hallan en peligro de morir en cualquier instante. tratado apenas se da cuenta de ello. Cómodamente sentado
Si para la galantería &lt;la mujer no tie·
ne más edad de la que representa»
,.... para la ciencia el hombre tiene l~
edad de sus arterias, y si éstas son
viejas y endurecidas, el individuo
será viejo aunque tenga pocos años.

***
Una vez que las arterias han perdido su elasticidad, palpitan con de·
masiada fuerza; la sangre circula con
dificultad por canales que se han en·
durecido ó estrechade&gt; demasiado; á
este fenómeno es al quesedael nom·
bre de hipertensión, comparando á las
arterias con tubos de distribución de
gas; naturalmente se comprende que,
una vez que el tubo está averiado,
con facilidad se produce una resquebrajadura. Una arteria demasiado
MáquinaJtipo para~la producci6n de corriente de alta frecuencia.
tensa es una arteria vieja. ¿Hay al1. Carrete de inducci6n.-2 Condensador de alfa
gún medio para devolverle su jufrecuencia,-3. Resanador.
ventudY Parece que sí. ...
La hipertensión arterial se mide por medio de instru·
mentos especiales que tienen la apariencia de los manómetros que se usan en las calderas de vapor. Normalmente la

¡¡¡:¡:=;;;;;;;::::::::::=~~;;.;;;:;~~~~~~.ai!.---

�513

EL MUNDO ILUSTRADO

512

EL MUNDO~ILUSTRADO

una excitación cualquiera se lleva su
tensión arterial á la normal, el enfermo
parece lleno de vigor y de energía; pe·
ro apenas pasado un momento, la tensión disminuye, la energía desaparece y
el sujeto vuelve á su estado de depresión; esto es lo que ha hecho decir que
el~neurasténico es un &lt;débil irritable&gt;.
Como se ve, el organismo presenta
grandes analogías con un acumulador
eléctrico, cuya fuerza electromotriz estuviera representada por la tensión arterial: los dos parecen obedecer á las
mismas leyes físicas. Si se lleva un
poco más lejos la comparación, se puede
asimilar á los nervios con los hilos de
distribución de la corriente eléctrica.
El cuerpo humano es una gran fábrica
de energía eléctrica, en la que los dina·
mos son substituidos por una serie de
pilas, formadas por las innumerables
celdillas del organismo.
Por lo tanto, el tratamiento de la neuraste~ia por medio de la electricidad, no
es mas que la carga razonada de una
máquina eléctrica que cede su energía
Paciente sometida al tratamiento llamado "D'Arsonvalizaci6n ''
con facilidad.
medidor. Después de unas seis sesiones ha llegado á su
La neurastenia es una enfermedad contagiosa, su contapunto normal, quince centímetros.
gio no es por el procedimiento de las enfermedades viruEn este punto puede cesar el tratamiento. La curación
lentas, sino siguiendo el símil de que nos ocupábamos ha·
sin ser definitiva, _protege por un tiempo bastante largo'. ce un momento, vemos que los acumuladores eléctricos
El tratado no obtiene una patente de eternidad; pero se necesitan un tratamiento especial que depende de su modo
h_alla dotado de una juventud fisiológica que le dura va- de construcción; si el funcionamiento del aparato no e~tá
nas semanas y que le permite dedicarse á sus trabajos de acuerdo con su construcción, se descompone. Dos seres
normales.
que llevan la misma vida acaban por ver las cosas desde el
¿Cuál es el mecanismo curativo de las corrientes? Es mismo punto de vista; sienten las mismas impresiones·
demasiado complicado para tratar de explicarlo en una acaban por ponerse al unísono. Si uno de ellos se hac~
charla como ésta.
neurasténico, el otro se halla en el caso de un acumulador
Los resultados obtenidos están en perfecto acuerdo con eléctrico de gas!o constante sujeto á alternati vas bruscas
la teoría de la hipertensión; en efecto, este fenómeno se de carga y descarga; el .segundo sujeto se verá atacado de
observa, generalm~nte, entre las personas cuya nutrición se neurastenia por contagio.
hace lentamente, o se halla retardada por una intoxicación
•
[alcohólica, tabáquica ó alguna otra], yse observa también
De esta manera, la electricidad, á la que tantos servicios
entre los individuos cuya sangre abunda en ácido úrico· debe el género hu~ano, nos está salvando de la vejez, cuanpues bien, las corrientes de alta tensión activan la nutri: do menos de sus mconvenientes; ante este resultado no
ción y aumentan las combustiones orgánicas.
han faltado personas que piden aún más: quisieran qne ya
Las corrientes de alta tensión se usan también entre las que las corrientes han hecho tantas buenas cosas, hicieran
p_ersonas ata~adas de hipotensión, entre los agobiados del todo lo q?e á ellos les viene en deseo; pero no hay que
sistema nervioso, los que están agotados por el trabajo· en ser tan exigentes: nosotros confiamos en que la electricidad
una_ palabra, al enorme número de personas á quiene~ se tod~vía hará muchas cosas sorprendentes; pero no hay que
designa con el nombre de neurasténicos.
pedirle, por ahora, tanto; ya es bastante que nos haya li·
· brado de la vejez, ya sea por el tiempo, ya prematura.

..

•*•
Si se examina la tensión arterial de un neurasténico se
observa~á que varía, de la misma manera que la fuerza eÍectromotnz de un acumulador eléctrico, que se cargará y se
descargara antes de que su carga fuera completa. Si se carga un acumulador, en menos de una hora su fuerza electromotriz se eleva á 2 vi., lo mismo que si estuviera totalmente cargado. Pero si le pone á descargar, en un momento su carga se debilita y se hace nula; de esta manera tenemos alternativas bruscas entre la carga completa y la
inercia.
Lo mismo sucede con el neurasténico. Si por medio de

.

*

Sed moderados y sobrios en vuestras costumbres y lo·
graréis conquistar vuestra propia salud corporal y moral
y la de vuestros hijos.

***

{!n doctor europeo preconiza, para substituirá la trans·
fusión de sangre, la inyección arterial de leche, algo tibia.

*

Sueci~ y Noruega poseen *la*mayor proporción conocida
de habitantes que saben leer y escribir, siendo verdadera~ ente raro hallar una perso.aa analfabeta.

•

l
Novela por J. Berr de Turique
Traducida especialmente para "El Mundo l luslrado"
(CONTINÚA)

?,
1

-Sí, al pretextar qu; ~eresa había estado en. la imposi·
bilidad de prevenirla a tiempo de su ausencia. . .. pues
ella le había escrito á medias palabras y firmando con uom·
bre supuest0, suplicándole que difiriera su vis~ta. Y esa
carta escrita desde esta mañana y que me habia yo en' de hacer llegar a' us t e d .... i he 1a aqui.
'I
cargado
En esta vez, la fisonomía de Lucy manifestó un desprecio indecible,
-;.Y qué, insiste usted?
-Sí, insisto. Quería, sí, á toda costa, encontrame solo
con usted en esta última entrevista.
-Llamo-dijo Lucy densamente pálida, dirigiéndose
hacia el botón eléctrico de la chimenea.
Máximo sonrió.
-Todo está previsto¡ por más que ustedhaga,nadieacu·
dirá
-¿Entonces es una verdadera emboscada?
-No, es una conversación forzada.-Quiero ;,me com·
prende usted!-quiero obtener su promesa de que nos veremos todavía.
- J.Por la violencia?-dijo Lucy con altivez.
-Por la persuasión.
La tomó la mano, y ella no se atrevió á retirarla, por te·
mor de otra nueva audacia.
-Vea usted Lucy; sabe bien que no podría ya vivir sin
usted. El amor que usted intentó arrancar de mí sólo
ha logrado usted transformarlo; ¡eso es todo! Antiguamente
la amaba con el corazón, con mi espíritu, con toda la pu·
reza de mis recuerdos de infancia¡ me bastaba sentirme
cerca de usted para estar, si no feliz, al menos consolado .
Por esto es que su presencia me ha causado desde luego
tan bienhechor efecto. Sí, durante nuestros primeros encuentros aquí-yo se lo juro-creí que llegaría usted á cu·
rarme. Pero poco á poco ... . ¡Ah! qué horrible; ¡vea mted
lo que he sufrido! El deseo y los celos se apoderaban de
mí. En tanto que usted me decía palabras tranquilizado·
ras, yo no pensaba más que en aferra!me á_ s? querida ima·
gen para vivir de ella hasta su próxima visita; pero cuan·
do usted se marchaba dejando detrás de sí un espantoso
vacío mi pensamiento seguía su surco perfumado; llegaba
hasta 'su casa, hasta la habitación en que yo veía á usted
prodigará otro las caricias por las cuales daría mi vida.
-¡Oh!
-Sí, por supuesto que usted me ha salvado. La tristeza,
la consunción, la neurastenia ... en fin, ese estado que lleva al hombre fatalmente al suicidio ... ¡usted me ha sa·
cado de él! Pero en cambio, á qué ha llegado usted: á hacer que su imagen me persiga; á instalarse en mis ensueños en mi carne. La amo, Lucy; la amo, y no solamente
co~o el prometido de otra época, sino con toda la pasión
de un amante.
y llevando á sus labios la mano que había conservado
entre las suyas, la cubrió de apasionados besos.
Lucy, que estaba desde luego en guardia contra una violencia posible y presta á defenderse si era necesario, no
podía, sin embargo, cerrar el oído á esas palabras embria·
gadoras.
Pero logró retirar su mano. Mas llena de turbación, no
pudo más que responder:

-Es mal agradecer mi confianza, Máximo.
Pero el otro continuó.
- No me pida que renuncie á usted. A pesar de esta supe:chería de que he usado para obligarla á oirme, y que
us ted, sin duda, me ha perdonado ya, no soy ciertamente
quien la obligue por medio de una sorpresa á soportar mi
amor. Es de usted misma de quien espero obtenerlo. Pero
no crea usted que podrá hacerme desistir por el razonamiento ó por el ruego. Es té usted cierta de que, mañana
como hoy, dentro de un año como mañana, mi voluntad
será la misma.
Tímidamente, porque estaba lejos de sentirse aún en seguridad, Lucy contestó: «Su voluntad, sí.... ¿pero la
mía? Es necesario que usted también la tenga en cuenta~.
Máximo, triunfante, replicó:
-La de usted será la más débil, porque me ama. Sí, usted
me ama. Y si hoy 6 mañana, ó un día cualquiera, ocurrie·
se una desgracia á su esposo, atrévase usted á jurarme que
rechazaría u sted la idea de ser mi esposa .

(

,.

'\

-

~¡Ah, cállese usted!-exclamó Luc y enloquecida, cubriéndose el rostro con las manos.
-No-dijo él:-haré luz completa en usted! usted es mía
de pensamiento y de corazón. Es simplemente un hombre
quien nos separa, y un hombre á quien usted no ama. Pues
bie~, y~ le digo que ese hombre, por digno que sea de su
estimación y aun de su cariño, no continuará confiscándo·
me á la mujer á quien amo y he amado antes de que él
hubiese pensado en ella. Con sólo un puñado de oro que
tuvo á su disposición en el momento oportuno, sería, en
verda~, paga~ baratísimo tanta felicidad. Después de todo,
no s~ra la pr~mera v~z en que dos hombres se disputen á
la misma mu¡er. Y s1 uno de los dos está de más en este
mundo, lo mejor es que desaparezca.
Lucy, pálida, temblorosa, preguntó con voz moribunda·
-Tengo miedo de comprenderlo. ¿Qué va usted á
cer?

ha:

�EL MUNDO ILUSTRADO

514

contraba. Y la confesión, que tantas veces había llegado
hasta sus labios, le sería arrancada ahora á viva fuerza.
Acabó de comer casi alegre, esperando que no tardaría
en venir la explicación. Para facilitarla, bajó inmediatamente después del almuerzo á encontrar á su esposo, que
se paseaba fumando solo en el jardín. Mas él habló de
III
asuntos de otro orden, resuelto, según parecía, á retardar
Desde que se había instalado en casa de sus padres, en la explicación grave que sobre ellos se imponía.
Ese aplazamiento (porque no podía tratarse más que de
Iris, no era vida la que Lucy llevaba.
un
aplazamiento) provocó en ella nuevas reflexiones.
Tenía miedo del resentimiento de Máximo hacia su esTranquilizada ahora por Ricardo, llegó por naturalísima
poso. Cada vez que éste, por las mañanas, tomaba el tren
asociación de ideas á pensar en Máximo ...... La frase de
para dirigirse á París, la invadía un temor vago.
Es cierto que no dudaba de que Máximo atacaría de Ricardo: &lt;esería probablemente hombre muerto» resonó nuefrente. Sabía que él era de lealtad á toda prueba. Si últi· vamente en sus oídos; pero en esta vez como un «réquiem».
Todas esas imágenes aterrorizadoras, que había intentado
mamente había empleado para verla y para retenerla un medio censurable, por lo menos ni un momento había pensa· vanamente alejar de sí, y en las cuales Ricardo se le predo en aprovecharse de la situación; y Lucy recordaba con sentaba agonizante y ensangrentado, cambiaron de aspecto.
reconocimiento la actitud respetuosamente tierna que él Ahora era Máximo á quien veía tendido en tierra con los
había conservado cuando ella recobró el sentido después ojos cerrados, la sien perforada por una bala, con ~n hilito
de su desmayo. Así es que lo único de temer era una pro- de sangre que brotaba de la herida.
Inconsciente de la realidad, creyendo en verdad asistir
vocación que terminaría necesariamente en duelo entre
á ese espectáculo terrible, lanzó un grito. Si no se hubiese
los dos hombres.
Lucy recordaba haber visto á Máximo tirar como un encontrado sola en ese momento en su habitación situada
'
maestro de armas el año anterior. Agil, diestro, era ya pa· en el primer piso, la habrían oído.
Intentó dominar sus nervios y recobrar la calma.
ra el profesor un adversario temible. ¿Qué sería entonces
.Después de todo, Máx~m" no er,a nada para ella. Si por
de Ricardo, quien, á lo que ella podía saber, jamás había
piedad,
solamente por piedad habia intentado hacerle más
practicado la esgrima? A la idea de que su esposo pudiera ser peligrosamente herido, ó muerto tal vez en un com- razonable, su propia responsabilidad no estaba compromebate cuya causa sería ella, sentía volverse loca. Le parecía tida en la desgracia que pudiera suceder. ¿Podría impedir
que al ocultar desde hacía tres meses, á Ricardo, todo una ella á un exaltado, á un loco, ir á buscar la muerte?
, Y ~or fin, si uno de los dos hombres debía morir, ¿no vaparte de su existencia, se había convertido en cómplice de
Máximo, y era más responsable que él quizás de la des· ha mas .... ?
No se atrevió á terminar la deducción.
gracia que pudiera sobrevenir. En la noche casi no dorlo más íntimo de su alma, en la parte tenebrosa en
Hasta
mía, y si vencida por la fatiga llegaba á adormecerce, la
que
todavía
su co11ciencia no había podido aventurarse
turbaban pesadillas en las que veía á los dos hombres, uno
frente al otro. Y aun durante el día no recobraba la cal· nunca, le pareció que acababa de proyectarse súbita luz
- ¿Le amaré ?-murmuró.
·
roa que le era, sin embargo, tan necesaria. Si en ausencia de
En
ese
momento,
la
doncella
entró
y
le
entregó
una
carsu esposo llegaba un telegrama, sentía desfallecerse. «¿Se
ta, cuya escritura conoció desde luego.
habrán batido? Ricardo habrá muerto .... »
Leyó:
Por estas inquietudes constantes, su salud acabó por
&lt;eAdorada Lucy:
resentirse. Había padecido ya de palpitaciones de corazón;
«N~
pu~do vivir así sin verla, sin saber si usted piensa
pero prefirió no decir nada. por temor de que Ricardo, al
mi: Mis fuerzas se agotan. Esperaré á usted pasado mainvestigar la causa moral de su estado físico, la hubiese ~n
nana Jtteves toda la tarde, en casa de Teresa. Es necesario
hecho sufrir algún interrogatorio que ella no podría so'
entiéndalo usted, t:s necesario que venga.
portar.
Por lo demás, no podía creer que él sospechara la ver· . «A~ escribirle, no es 9-ue cometa una imprudencia, ómeJor dicho, cometo una imprudencia voluntaria porque ·
dad. Si así hubiera sido, habría continuado mostrándose
tan tierno y atento hacia ella como antes. Sin embargo, en deseo más ardiente es que su esposo esté pres~nte cuan~~
momentos sorprendía la mirada de su esposo fija sobre ella; llegue esta carta, Y que usted se vea en la necesidad de
ver. Al menos de este modo la situación se d
una larga mirada, triste y escrutadora á la vez, y no sabía hacérsela
finirá entre los dos.
eya qué pensar.
«Que,
sepa
1Jien
que
~o
_hay
más
que
un
medio
de
conUn día, durante el almuerzo, el señor Le Quesnel hablaservar a usted, y es suprimirme».
ba justamente de un duelo parlamentario que relataban
L~cy, al termi~~r la lectura de este billete, tuvo la visión
los periódicos, y Lucy, dirigiéndose á Ricardo, le prepr~c~sa de un canon de revólver ante el cual se colocaba
guntó:
Maximo.
-¿Y tú, sabrías defenderte á espada?
¿Qué debía hacer ella? ¡,Iría á la citaéintentaría 1 por un
-A espada sería débil¡ pero eso no tiene importancia,
porque no está en mi carácter buscar querella. Si algún día supr~mo ~sfuerzo d~ razón, calmar un poco el esp íritu de
llegara á batirme, es que se trataría de lavar una injuria. Maximo, a fin de evitar una catástrofe? ¡Ay! sabía de antemano que esa tentativa no tendría resultado Y ademá
Tendría, pues, la elección de armas.
-Entonces-dijo la señora Le Quesnel-¿es usted fuerte ¡,con qué pretexto salir de Dammartine en es~ moment s.¡
A:un admit~e~do, ~or o~ra parte, que encontrara razón pla~:
á la pi~tola?
para ir a Pans, Ricardo la acompañaría.
sible
- Sí. Sin pretensión, creo que puedo considerarme de
¿No hacer nada y dejar sin respuesta esa carta?
primera fuerza. Por lo demás, desde hace algún tiempo he
Pero entonces Máximo se enloquecería más aún y no
vuelto á ejercitarme.
viéndole el día fijado en la casa de Teresa ¿no sería 'cap
-¡Cómo!-dijo el señor Le Quesnel.
. ,
rl • 1 h
. " :i,ucy veía el
' peligro por toaz
as t a I~1sr
-Sí, siempre que voy á París tengo _un poco de tiempo, d e ir a perse,,uir
p~~tes.
Por
mas
combinaciones
que
forjaba,
ninguna
das
pues el tren no regresa antes de las seis; entonces voy á la solucion se presentaba en su espíritu.
sala de armas y tiro durante media hora. Esto me di vier·
Confesar todo á Ricardo tal. vez. Sí, erá lo mejor.
te .... Y eso puede servir, aun sin batirse, porque cuando
Pero entonces era necesario que la confesión fuese hese sabe que un señor hace blanco en todos los golpes, se
cha de modo que no se produjese inmediatamente un enpiensa un poco antes de buscarle ruido ....
entre los dos hombres, sea que ellos se buscaran
cuentro
--Blanco en todos los golpes-replicó el suegro respeque
la casualidad les juntase, porque todo había qu~
sea
tuosamente.-Deseo que no tenga usted nunca adversario
temer de su cólera recíproca.
alguno.
Durant~ todos estos esfuerzos mentales, Lucy tenía como
-Ya lo creo; sería probablemente hombre muerto.
la
sensación de que su cabeza iba á estallar. Varias veces
Ricardo lanzó esta última frase con descuido, y pasó intuvo que llevarse la mano al corazón para comprimir las
mediatamente á otro asunto. Pero Lucy tuvo la impresión palpitaciones .violentísimas. En un momento no pudo soclarísima de que era únicamente para ella para quien ha· focar una queja.
blaba así, y se preguntó por qué, al contrario de como
- ¡Cuánto sufro!
acostumbraba, le había ocultado hasta ese momento el em·
Por fin, al cabo de una hora de reflexiones tocturantes
· pleo de su tiempo.
lanz.ó u~ .suspiro, de alivio. Le había venido una idea cuy~
Seguramente él sospechaba algo.
En vez de sentir espanto, experimentó una verdadera reahzacion podna arreglarlo todo .... cuando menos tero·
poralmente.
sensación de alivio.
(Continuará.)
Iba, pues, á salir de esa situación terrible en que se en-

515

EL MUNDO ILUSTRADO

Máximo acababa de recobrar la calma como por encanto.
-Conquistará usted-dijo.
Mas no tuvo tiempo más que de sostenerla. Vacilante
Lucy se dejó caer enteramente inerte.
'

ª,

1

.
"EL LOBO"
A Néstor Carbonell

GLOSAS DE ENSUERO
A ti, bella alma piadosa de los ojos grises

Visión, celeste visión
de mis ojos y mis sueños,
pon sobre mis nrdes leños
el alma y el corazón ......
Buen pastor de los mansos y armiñados corderos
que en las lomas dejaste tus amores primeros
bajo dos verdes leños enlazados en cruz,
más no lbres, que tiernas las alondras del día
de la cruz en los hombros una leve armonía
con el alba dejaron bajo un chorro de luz.
¡Más no llores! que pura, como hermana piadosa
con su cara de espumas, á la cruz, luminosa,
esta luna de Enero yo la vi descender
y prenderse en los brazos cual nevado cordero
y en los ángulos tristes del dormido madero
cuatro lirios de armiño luminosos tejer.
¡Cuatro lirios de armiño! ¡cuatro blancos fulgores!
¡Y cuán puro el cordero!
Buen pastor, más no llores
por la linda adorada que custodia tu cruz,
que tus qutjas, al alba, son la tierna armonía
de las puras alondras; y tu amor, perlería
que la luna de Enero teje en lirios de luz.
Buen pastor, más no llores
tus perdidos amores . ...
Las. alondras del día
y la luna de Enero
han prendido un cordero,
cuatro lirios de luz
y una leve armonía
de tu amada en la cruz.
V ALENTÍN GIRO,
Santo Domingo, 1908.

*
MEDALLA
Por entre las cortinas de su cabello
asoma el camafeo más bien pulido,
y la batista blanca de su vestido
se cierra honestamente sobre su cueli:o.
Da su frente inclinada triste destello;
su expresión simboliza pasión y olvido;
de la tierna paloma que alguien ha herido
su plácido conjunto presenta el sello.
Sentada está en la hierba de la campiña
con los brazos caídos la pobre niña . . ..
dibújase del dorso la curvatura
sobre el anciano roble que le da sombra,
y las flores de trébol que hay en su alfombra
padecen)a ictericia. de su tristura.
ADELA ÜASTELL DE LÓPEZ ROCHA,

-Duerme, duerme: es el lobo que aúlla ..... .
¿No es el viento?
-Sí, el aullido de lobo de un viento de ciudad.
Es la noche de orgía que con su largo aliento
sacude los sonoros vidrios de tu aposento
y azota las murallaq de tu virginidad.
¿No sabes lo que dice? Que el amor es la vida;
que la noche es un hada; que el placer es un dios·
que la boca sin ósculo es cual fétida herida·
'
que no hay frío en el lecho repartido entre dos.
¡Es mentira! Hay amores que dan sólo la muerte
'
sombras de pesadilla, gozos de frtonesí:
de la boca sin ósculo es la palabra fuerte
quien su lecho ha partido ya no es dueñ~ de sí

***
¿Oyes? Es el tumulto de los marinos griegos
que, arribando á los muelles, tras de las trave~ías
persiguen en las noches con ululantes rue~os
'
á las vírgenes blancas por las calles sombrías ....
¡,Oyes? Es la rugiente soldadesca de Roma
que á la ergástula henchida, por las rotas ~entanas
y los g~uesos barrotes de la puerta, se asoma
a asediar la belleza de las rubias cristianas.
¡Es el muelle! ¡Es el circo! la gran fiebre del sexo ....
Una m_ano que cae sobre un grito sonoro,
un punal que se clava contra un vientre convexo
una sien que se dobla bajo un nimbo de oro .... '
iEs el. ~uell~! ¡Es el circo! Tal los puños crisp!dos,
la caricia mas brusca, la palabra más recia
los velludos marinos y los ebrios soldado~,
los soldados de Roma, los marinos de Grecia.
Duerme, duerme.
-¿Es el viento?
Sí, es el viento de todas
la~ c~udades nocturnas: París, Londres, New York ....
1Mientras llegue la brisa de mi noche de bodas
'
abre bien las ventanas para oler el amor!
JOSÉ SANTOS CHOCANO.

*

LA FLOR
Solitaria en el desierto
te marchitas, ¡pobre fior!
y no hay nadie que te tenga,
á lo menos, compasión.
Se_m ejante á ti, olvidado,
moribundo está mi amor ....
T~is~e ~1 alma . : . ¡Ya no abriga
m s1quiera una ilusión!
JESÚS ZAVALA.

San Luis Potosí.

�516

.EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

CONVENTL1ALES
(Escrito en días Je tsclavitud'.

EN EL CLAUSTRO.
Te vi cortar el frágil pensamiento,
abrir después tu libro de oraciones,
y, presa de infantil azoramiento,
guardarlo allí, tras graves precauciones.
Y te vi temblorosa en el momento
que tus ojos, preñados de ilusiones,
se alzaron hacia el Cristo macilento
que agonizaba en medio de ladrones ....
Tu fresca boca murmuró de prisa
una plegaria, y, á tu fe sumisa,
rompiste aquella flor entre las manos ..... .
(Es que pensaste, al ver la calavera,
que la vida mortal es vil quimera
plagada de miserias y gusanos? ....

Cuando en tu hogar modesto, reposado
del diario afán, con que el vivir procuras,
el suave néctar, saboreaado apuras
del arábigo arbusto perfumado,
¿acaso alguna vez, te has preguntado
del terrón que amenguó sus amarguras
el origen horrendo, y mil oscuras
sombras cubrieron tu ánimo atristado?
iCómo pudo endulzar! ... Si en él mezclado
fué con la gota del meloso jugo,
h. gota de los ojos destilada,
la que arranca al sudor el grave yugo,
y la gota de sangre salpicada
al restallar su látigo el verdugo!
ALFREDO ZAYAS,
(El Habane•o).

EN EL CORO.
T.ras. de la oscura reja contemplé't~ carita,
encuadrada en la nieve d·e la clásica toca:
en tus ojos brillaba uná paz infinita,
la que sólo el ensueño religioso provoca.

t
VIEJO RITMO

De rodillas estaba tu hermosura israelita,
que .á la imagen divina de la Virgen evoca:
la plegaria st1blime, la plegaria bendita,
palpitaba en ~l ~lido tentador de tu boca.

Espera la monjita que anuncie la campana .
que ha llegado la hora de rezar los maitines .. ..
Mientras tanto, la brisa que cruza la ventana
esparce, por la celda, perfume de jazmines.

Al mirar que temblando de pasión y ternura,
á Jesús ofrendabas tu infantil hermosura,
sentí el rudo aletazo de una torva tristeza;

Siente un extraño anhelo la joven franciscana,
olvida el viejo libro de clásicos latines,
y surgen en su mente, como visión pagana,
románticas historias de bellos paladines.

me quemé con la lumbre de un incendio imprevisto,
y, olvidando lo humilde de mi humana flaqueza,
en diabólica rabia ¡tuve celos de Cristo!
A. HERRERA.

'11

En la infantil almita, de pureza tesoro,
hay un triunfal repique de campanas de oro,
hay un suave deleite que casto amor exhala;
por eso la monjita dulcemente murmura,
en vez de un salmo, el verso radiante dr ternura
que le compuso un bardo cuando era colegiala.

f\L Pf\PI\LOAPI\M

ALBERTO HERRERA.

J.

Para el doctor Luis Lara y Purdo

UN POETA
Para "EL MUNl)O ILUSTRADO"
Marcha veloz-con tu genial premura á coa fundir tus aguas con los mares,
y en tus ondas e.ivuelves mis pesares,
cuando en ellas admiro tu bravura.

No con rasgos de genio ni actitudes de santo
galardona su vida¡ pero el hombre sí es él.
Tal responde al insulto con el desdén de un canto
y endulza los fragores con su lírica miel.

En tus márgenes tienes mil altares
que á tu grandeza ofrece la Natura,
y cruzas por el monte y la llanura,
entonando orgulloso tns cantares.

El tiene el alma ilesa de júbilo y quebranto:
opone á toda lanza firmeza de broquel
y no se ablanda al roce de seductor encanto,
porque le da lo mismo la espina que el laurel.

Si Carpio te miró en su desvarío,
envidiando llorar en tus riberas,
de la redonda luna al royo frío,
yo que escucho el rumor de tu corriente,
me arrullo con tus brisas placenteras,
cuando pasan jugando por mi frente.

Este poeta vive sin cuidar de su suerte:
si gra.nde porque es firme, sereno porque es fuerte.
quién sabe ni ama ni odia: no se siente mortal.

VlRGlLTO AZ~MAF,
Cos1maloápam, Ver. , Febrero 19 de 1909.

. REVISTA UNIVERSAL
~~w.,.~~~-

~~~~..:~f'.1:,.~"3.1\i.'«*':'7~-if~~º..ee,,..A~~FÁ..;·

Noble y muy bello ha sido el rasgo
de los pintores mexicanos. El nos demuestra que nadie mejor que el artista, por la exquisitez de su alma, sabe
conmoverse ante las humanas miserias. Noble y muy bello
ha sido, lo repetimos, porque el ceder cuadros para una exposición á beneficio de las víctimas de. Ita1,ia., es alg~ que,
á más de revestir belleza, encierra dehcad1s1ma candad.
Fué á iniciativa de la señora doña Luz Mayara de Sie·
rra, esposa del señor ministro de Instrucción Pública Y
Bellas Artes, que se organizó esta exhibición de arte en las
galerías de la vieja Academia. Patrocinó, asimi~mo, la ,generosa idea, la señora doña Carmen Romero Rubio de D1az,
quien, con su presencia, dió mayor lucimiento á la solero·
'nidad de la apertura del improvisado salón.
A ésta concurrieron distinguidas damas de nuestra so·
ciedad.
Entre los cuadros expuestos, en muchos de los cuales
hay hermosas pinceladas reveladoras de temperamentos
verdaderamente artistas, descuellan veinte cedidos por el
conocido pintor don Gerardo Murillo, de los que un pas·
tel: El último be.m del sol, es, sin duda, el mejor logrado¡
ui;10 de don Leandro _Jzaguirre, titulado: La madre¡ dos
paisajes del señor Arellano¡ varios estudios de la señorita
María Caro, y dos paisajes y un estudio de los herrranos
Garduño.
El total de cuadros expuestos llega á setenta y dos, Y
con muy buen acuerdo-ya que bien sabido es lo poco aficionados que son nuestros ricos á gastar su dinero en obras
de arte, como 1o gastan en automóviles, pongamos por ca·
so,-las d~mas patrocinantes decidieron que, par~ ?btener
resultados efectivos que sirvieran de pronto ahv10 á las
víctimas de Italia, en cuyo beneficio abrióse esta exposi·
ción se hiciera con los cuadros una rifa de mil boletos,
á ci~co pesos cada uno.
Dignas de aplauso son las señoras Romero Rubio de Díaz
y Mayora de Sierra, y los artistas expositore~, &gt;:ª que han
contribuído, de manera tan hermosa, á la reahzac1ón de una
noble caridad.

~ ~~

. LOS PINTORES MEXICANOS

Elvira I, reina del Carnaval, y los señores presidente
y secretario del Casino Mazatleco

~.;. ~~"f:"3_}!: 11 :
.

•

"':,4'

'.

\

.Y así va por el mundo sin padecer desmayos,
viendo llover las rosas, viendo caer los rayos,
con una sangre fría de héroe ó de criminal.
JosÉ S~NTOS CHOCANO.
Febrero de 1909.

El Carnaval en Mazatlán.-S. M. Elvira I celebrando su eleccí6n

.

El señor don Leopoldo Batres, á iniciativa del señor minis·
tro de Instrucción Pública y Bellas Artes, ha extraído de la
capilla en donde se hallaba, en las famosas ruinas, el tercer tablero de la cruz
del Palenque sin follaje, que completará
otros dos que ya se encuentran en el
Museo Nacional.
Es éste uno de los monumentos arqueológicos más notables que nos Jegaron civilizaciones remotas. De los tres tableros
de que consta, el central fué traído á
México por orden del ministro de Fomento, general don Carlos Pacheco; el
del costado izquierdo perteneció al Instituto Smithsoniano de Nueva York, y
fué cedido á México por el gobierno de
los Estados Unidos; y el tercero, ó sea el
del costado derecho, uno de los más
interesantes, es el que en breve llegará
al Museo ·Nacional, quedando, con ello,
terminada la obra de traslación total de
ese monumento,· reclamada de tiempo
atrás por los arqueplogos.
El tercer tablero es, como los otros,
de · piedra ca.I cárea litográfica; mide de
alto un metro ochenta y siete centíme-

LA CRUZ DEL PALENQUE

�EL MUNDO ILUSTRADO

518

EL MUNDO ILUSTRADO

El general Flores ganó sus grados á fuerza de laboriosidad, de estudio y de buenos servicios. Desempeñó comi·
siones de grande importancia, tanto en el orden militar como en el científico. Era muy culto en astronomía y geo·
grafía, y mereció que el gobierno francés le honrase con las
palmas académicas.

•••

Después de cuatro años de arduas
labores, está concluido ya, y se levanta en el jardín del atrio de Santo Domingo, el monumento al doctor don Manu~l Carmona y
Valle, listo para ser descubierto.
A la ceremonia, que se verificará próximamente, ha ofrecido concurrir el señor Presidente de la República.

MONUMEMTO AUN
SABIO

.•..

LAS LINEAS NACIONALES

Se han hecho algunos importantes
nombramientos por la junta directiva
de los ferrocarriles nacionales de México y con motivo de
la nueva organización de esas líneas férreas.
El ferrocarril Central 11a quedado frarcionado en dos
grandes divisiones: una con oficinas principales en San
Luis Potosí-de la que ha sido nombrado superintendente
el señor J. M. Schneider,- que se llamará divisi6n del Este; y la otra divisi6n del Oeste-con oficinas en Al(uascalientes,-cuya superintendencia estará á cargo del señor
J. J. Waters.
Los señores G. P. de W olí y D. F. Bucher han sido
nombrados, asimismo, superintendentes del ramal de Mon·
terrey á Tampico y de la división de G6mez Palacio, res·
pectivamente.
Las dos grandes divisiones llamadas del Este y del Oes~

SR, D. FRANClSCO SOSA

Nombrado Director de la Biblioteca Nacional
tros, de ancho un metro cuarenta y tres centímetros, y
quince centímetros de grueso. Vese en él, esculpido en
bajorrelieve, un sacerdote que presenta las palmas de las
mmos hacia la cruz, en actitud de extraño hieratismo. Se
conserva en perfecto estado, y así las figuras como las inscripciones están intactas.

...•

El mayor movimiento político en
EL MOVIMIENTO ELEC·
en favor de la reelección del Sr. Gral.
TORAL

Díaz en el próximo período presiden·
cial, se ha registrado en el Estado de Puebla, en cuyos
distritos todos instalaron clubs para trabajar en las venideras elecciones.
-Por circular del &lt;Club Reeleccionista de la Ciudad de
México» sábese que la convención nacional, de días atrás
anunciada, tendrá lugar en esta capital el 25 del presente mes.
-En Zacatecas se instaló, igualmente, un club reeleccionista y otro tanto sucedió en Tlaxcala y Guadalajara.

*
••
NUEVO DIRECTOR DE LA
Ha sido nombrado director de la
BIBLIOTECA NACIONAL Biblioteca Nacional el señor don
Francisco Sosa.
El señor Sosa nació en Campeche el 2 de Abril de 1848.
Ha escrito algunas obras literarias, ocupó una curul en el
Congreso y es actualmente senador.

•
••
AVES NEGRAS

Se anuncia la llegada á. México del
multimillonario norteamericano Mr.
E. Harriman, d más notable ferrocarrilero de los Estados
Unidos; el que ha acaparado inmensas redes de ferrocarri·
les, extorsionando al comercio, á la minería y á la indus·
tria, y dando, con ello, no poco quehacer al gobierno de la
república del Norte.

MUERTE DE UN JUSTO

***
Un alto representante de la cultura
DON RAFAEL ALTAMIRA
española, don Rafael Altamira, profe·
EN MEXICO
sor de la Universidad de Oviedo, en
donde desempeña la cátedra de Historia del Derecho, es
probable que nos visite en los próximos días del centenario.
El señor rector de aquei centro docente, uno de los más
conspicuos de España, se ha dirigido á . la secretaría de
Instrucción Pública y Bellas Artes, solicitando el apoyo
moral de nuestro gobierno, á fin de que el señor Altamira
emprenda su importante viaje, que no tiene otro propósito
que el de dar conferencias sobre los siguientes temas¡ &lt;His·
toría de América y de sus grandes hombres&gt;, &lt;Historia de
España&gt;, y «Problemas morales y políticos de España y de
sus antiguos virreinatos y capitanía2 generales en el Nue·
vo Continente».
De este modo, la Universidad de Oviedo piensa contri·
buir á estrechar las relaciones de confraternidad entre España y los pueblos latinos de América, iniciando también
el cambio internacional de profesores, por medio de confe·
rencias.
Don Rafael Altamira es quizá, en España, la personali ·
dad más docta en ciencias históricas; es académico de la
Historia, pensador profundo y hombre de letras de lo más
distinguido, amén de periodista de altos vuelos.
Su viaje á México ha despertado interés entre la intelectu ,lidad mexicana.
Nuestro gobierno ha ofrecido contribuir con su apoyo
m wal á la realización del proyecto de la Universidad de
Oviedo.

•
••
Ha muerto el señor general don Antonio R. Flores, uno de los jefes más
ameritados de nuestro ejército.
Nació de cuna humilde en Mazatlán, el 10 de Mayo de
1855. Hizo sus primeros estudios en la Escuela Naval de
aquel puerto y los terminó en el Colegio Mitítar de Cha·
pultepec,

te comprenderán: la primera, la línea principarde Méxi·
co á Laredo con todos sus ramales, incluso el de:san Juan
del Río; y la segunda, todas las líneas y ramales situados
al Oeste de esta última poblaci6n.

MUERTE DEL
CENERAL FLORES

i---

WILLIAM H. TAF11 PRESIOE NTE D&amp; LOS ESTADOS UNIDOS

~UF. ACABA DE TOMAR POSESIÓN DE SU CI\RGO

***

La noticia fué para nosotros, los que
le conocimos de muy cerca, dolorosí·
sima, aunque no totalmente inesperada.
El doctor don José Ramos había muerto á consecuencia
de una hemorragia pulmonar súbita, que en unos cuanlos
momentos le hizo sucumbir. Y todos cuantos recibimos de
sus labios enseñanzas, y le vimos siempre firme e.n el trabajo, siempre con el libro abierto, siempre con la sonrisa en
los labios y la bondad en el corazón, le lloramos como se
llora á uno de los pocos justos que pasan por la vida sembrando el bien, sin la ambición de recoger el provecho de
cada una de sus acciones.
No nos causó la menor sorpresa, sin embargo, su muerte.
Le habíamos visto en los últimos días de su vida, y ad vertíamos los estragos que el terrible y alevoso mal hacia en
su organismo. En vano el maestro acudía, como siempre,
afable y tranquilo, á sus clases; en vano el filántropo seguía
repartiendo la salud y el consuelo con el noble ademán de
quien ejerce verdaderamente la caridad, la primera de todas las virtudes; en vano el sabio, el insaciable, seguía devorando libros y enriqueciendo su caudal de ciencia, como
si fuese un estudiante que tuviera, ante sí, toda una carrera
larga y llena de ilusiones. Sabíamos que estaba enfermo
del mal que no perdona, del mal que ataca precisamente á
quienes, sin egoísmo alguno, se dan á sus semejantes, im·
pulsados por el amor á la humanidad, y no reservan para
sí nada de sus energías, de sus actividades, de su trabajo.
Era un espíritu noble, que .ao tenía repliegues. Religioso, no tenía reparo en hacer su profesión de fe públicamenk, en días en que la incrednlidad era tomada por una
patente de talento; no era, sin embargo, uno de tantos que
toman la religión como un medio de atraerse clientes, como un anuncio para inspirar confianza entre las familias
ricas.
Era un sabio, no solamente en su especialidad, la oculística, sino también en otras ciencias médicas, y era, más
que todo, un maestro, admirable en la exposición, magistral en la descripción, y cuidando siempre de bordar sus
discursos con el oro de sus observaciones personales. Sus
lecciones eran escuchadas por estudiantes y profesionales,
y casi en todas ellas, sus disertaciones arrancaban aplausos
de la juventud entusiasta, que le amaba y le colocaba entre los pocos verdaderos maestros.
Y no solamente en la cátedra difundía sus enseñanzas¡
nosotros le vimos-ioh ironial-hacer una brillantísima
conferencia1 elocuente y hermosa, en contra de la tremenda

tuberculosis, contra la cual no quiso defenderse, porque

J\IRS, W. H. TAFT,
ESP OSA DEL ACTUAL PRESIDENTE DE LOS ESTADOS UNIDOS

esa defensa significaba descanso, significaba tiempo robado
á sus tareas profesionales y á sus estudios. Por esto llevó
una vida de retiro y de inacción física, propicia para el
terrible microbio, siempre en acecho.
No cabe duda que uno de sus más hermosos timbres, el
que le dió mayor fama fuera del país, es el haber sido el
principal intermediario para obtener del dictador guatemalteco, don Manuel Estrada Cabrera, el perdón de un grupo de presos políticos. Con sólo eso tenía derecho al título
envidiable de bienhechor de la humanidad.

***
EL NUEVO PRESIDENTE DE Ha tomado posesión de la presiden·
LOS ESTADOS UNIDOS cia de los Estados Unidos de América,
Mr. Taft, de cuya elección dimos cuenta hace muy pocos meses.
Y en esto~ momentos todavía, cuando se renueva la per·
sona que e3erce el mando supremo, el jefe del Ejecutivo
americano, sigue siendo más notable la figura del presiden
te que se retira que la del nuevo supremo magistrado. La
personalidad de Roosenlt sigue dominando, y pasará mucho tiempo antes de que su inftuencia se haya perdido totalmente en la historia de ese país.
William Howard Taft, el nuevo presidente, ha sido elec·
to por recomendación de Mr. Roosevelt. Parece extraño
que en un país como los Estados Unidos, en donde la elec·
ción se hace por voto popular, haya podido darse el caso
de que un l)residente designe á su sucesor. Así ha sucedido, sin embargo, en esta ocasión. Mr. Roosevelt fué elevado á la vicepresidencia de la República por el partido
republicano, como posible substituto de McKinley. Y en
esta calidad, fué llamado á la presidencia cuando la trage•
dia de Buft'alo dejó vacante la presidencia de la República,

�MUNDO ILUSTRADO

Sio
y su administraci6n . ~e- distingui6 por diversos caracteres
la decisi6n, la actividad, la energía.
Fué reelecto, y al acercarse el fin de su primer período
constitucional, los prohombres de su partido le significa1on el deseo de que continuase en la presidencia. Entonces aquel hombre, á quien acusaban sus enemigos de haberse dejado llevar por su decisión y energía, hasta traspasar !os límites exactos de la ley, y llamarle Teodoro I,, para
significar que había gobernado reñido con las instituciones republicanas, al menos eu principio; ese hombre no
quiso ceder á las insinuaciones de sus amigos y partida·
ríos, y se declar6 apegado á la 'tradici6n qne todos los presidentes, sin excepci6n, habían seguido, desde Wáshington,
y no quiso prolongar por un período más su estancia en el
poder.
·
Sus amigos le pidieron que señalara sucesor, y él reco·
mend6, y no tuvo empacho en manifestarlo libremente, á

,

Una Estatua a

J

Taft, su antiguo ministro, su amigo personal, su colaborador precisamente en algunos de los actos más salientes de
la administraci6n Roosevelt: en la cuesti6n net.ra, en la
política americana en extremo oriente, en la cuesti6n del
canal de Panamá.
El caso no es único en la historia americana: el presidente Jefferson design6 á sus dos sucesores inmediatos,
Madison y Monroe, y fué el alma de la administración de
ambos; el presidente Jackson impuso á su sucesor Van
Buren.
Resulta, pues, que Mr. William lloward Taft será muy
pro,bablemente el continuador de lo que se ha dado en designar en los Estados Unidos, la &lt;política rooseveliana&gt;, y el
presidente que se retira, aun desde la espesura del Africa
Central, cazando tigres, será el alma del gobierno americano.

Alfredo de

Al fin y al cabo, Alfredo de Vigo.y va á tener su estatua.
Mucho tiempo hacía que la estaba esperando. La verdad es
que pert.enece á aquellos que p~ejen esp~rar ind~fini~ame~te sin riesgo de que se les olvide, pues el trabaJo hterano
q~e él dejó es brillante y más se consolida á proporción
de que pasa el tiempo.
A propósito de la estatua que se proponen erigirle en París,
bueno es describit, en breves lí11eas, su actitud moral, la más
noble actitud humar.a que pudiera imaginarse. Es la actitud
del pesimistól bastante convencido de que debe sufrir, en su
corazón y en su carne, por su propio pesimismo, que no su·
cumbe al peso de su doctrina, pero que en su mismo dolor
halla, porque tiene una alma hermosa, la fuerza para predicar la acción desinteresada á lo verdadero, á lo hermoso y á
lo bueno.
·
,
La doctrina moral de Alfredo de Vigny se caracterita con
una sola palabra: el pe~imismo.
·
"'Ksu mod.o de pensa(, h~y en esta tierra baja dos clases ~e
hombres~~os vénturosos y los desventurados,' La ganadena
de los felices se compone de_todos los inconscientes, de todos
los tontos. de todos los que jamás vieron la viaa frente á frente, de todos los vicio~os y d~ todos los malvados; todos ellos
nacieron para acumularse n11méricamente y p~ra disfrutar de.
los productos opim'.ls de la tierra. La turba de los des~raciados comprende todos los que se elevan sobre los demas, ya
sea por su grandeza de espíritu ó por la de corazón, es decir,
los hombres d.e genio, los héroes, los santos.
El genio no es un favor de Dios, sino una maldición y una
predestinación al s~frimient?, Moi-és, en la antigüedad _hebr~ica· Gilberto, Andres Chemer y Chafferton, que estan mas
ce;ca de nosotros, fueron víctimas del genio. La grandeza mo·
ral e'.S siempre origen de tristeza: el capitán de Servitude
et Grandeur, que recoge á Laurette, remolcará toda su vida,
á ml)do de presidiario, la bala de su buena acción; la bondad
de Eloa tendrá por recompensa la condenación. Creeríase hallar aquí la doctrina antigua de b envidia de llls dioses; toda
grandeza es contradictoria en el estajo de hombre y, por lo
mismo, debe castigarse. Muvfrecuentemente hay que citará
los anti~uos tratándose de Vigny; parece que sombría teología de E'lquilo trasfundióse entera en la obra de ese jansenista romántico.
A,;í pues, para las almas selectas el mundo es una cárcel
de dolores. ¿Hacia dónde evadirse? ¿Qué refugio contra la tristeza que oprime el corazón?
¿Será ¡&gt;osiole, como lo hace el pesimista cristiano, convertir lo,; ojos hacia Dios? Inútil es eso, contesta Vigny. en su
irritación blasfematoria, porque Dios es injusto. El Diluvio
hizo ¡:erecer al inocente en confusión con el culpable:
,La mort de l'innocence est pour l'homme un mystere;
Ne t'en étonne pa~, n'y porte pas les yeux,
[a piete du marte! n'est point celle des cieux&gt;.
: · La hija de Jephté, qúe es inocente, habrá de perecer para
. -'expiar los crímenes de lsra,el y para pagar este favor de Dios,
lá. victoria de su padre:
·:: .~ . · cSeignéur, vous étes bien le Dieu de la vengeance;
l 1; _,. ,' E,Q'ech~nge du criine, il_vous faut l'innocence&gt;.
.,,J?.,Por último, el Cristo inocente padecerá y morirá reempla_,;:;mndo á los hombres culpables. Vigny, más altanero que Vic-

521

EL MUNDO ILUSTRAOO

Vigny

tor Hugo, no comprende que haya piedad en la doctrina cris·
tia na de la expiación. Cuando Vigny habla de la injusticia de
Dios, quizá:, debería entenderse que se refiere al Destino. Porque- él dice-:-existe un De!,tino superior al mbmo Dios que
nos aplasta bajo un yugo ciego y pesado. Unas veces concibe
Vigny al Destino como una especie de envidiosa divinidad
que se ensaña contra los hombres, otras veces como un axioma que los condena nada más porque son:nombres. En todo
caso, parece rehuir la opresión del mal, el hombre no puede
llevar á lo alto sus miradas, porque precisamente de lo alto
le viene todo el mal.
¿Volverá sus ojos á la naturaleza? Muchos filósofos así lo
creyeron, ilusionados de que en la naturaleza hallarían un refugio en el infortunio y un remedio á las tristezas del alma.
Vjgnv, á su vez, invita á Eva á que huya de la ciudad y á
que esconda sus desilusiones en la casa del pastor, rodeada
de la amable perspectiva de los campos. Pero la naturaleza no
le dará la felicidad. Se la darla si hubiese muerto, porque entonces conservaría su cadáver. Pero mientras viva, aspira á
saber, exige á la naturaleza que le revele sus secretos, que le
diga cuál es la causa del mal, Que le conceda una poca de compasión para el humano dolor. Contéstale ella:
«.... Je suis l'impassible théatre
Que ne peut remuer le pied de ses acteurs ... .
Je n'entenjs ni vos cris ni vos soupiro; á peine
Je sens passer sur moi la comédie humaine '
Qui cherche a vain au ciel ces muets spectateurs .: ..
On me dit une mére, et je suis une tombe&gt;.
Para consolarse ¿podrá el hombre refugiarse en el amor?
No, el amor es una enfermedad que conduce á la muerte, es
una añagaza. Los jóvenes de Montmorency se aman tres dias,
sin nublados: esta felicidad es tan contraria á la humana naturaleza, que se vuelven locos y se matan. Sansón ama á Da·
lila, y ésta lo traiciona y se ve condenado á la desventura que
la cólera y la humillación dan conjuntamente al alma humana.
¿Irá el hombre á pedir á los soñadores, á los filósofos, á un
Lamennais, á un Benjamín Constant, á un Saint-Simón, ó
á los peritos en las ciencias nuevas, el secreto para evitar el
mal? Respecto al mal. todos ellos disertan y pretenden explic~rlo; pero no 1? alivian; sólo palabras tienen, y lo que se les
pide son remedios.
Tampoco en sí mismo puede hallar el hombre un confortativo. Podria mofarse del Destino si en el fondo del cor&lt;1zón
tuviese un ideal inmune á todas las contingencias. Pero no
tiene.ideal, porque ninguna idea vale la pena de que ocupe la
mente.
Y· Vigny concluye: la Fatalidad abraza al hombre hasta
ahogarlo, y es .imposible que escape á la Fatalidad. ¿Qué hará
entonces? Podría tener la intención de rebelarse, como Prometeo, como los blasfemadores: tal actitud impone y los hombres la aplauden; pero, además de que tiene algo de teatral, es
inútil, porque las rebeldías de los impotentes no hace más que
agravar su suerte y hacer que sus cadenas estrechen los eslabones Podría el hombre verse tentado á gemir y á lamentarse.
Así lo hicieron muchos poetas, sobre todo después de Chateaubriand, y no tiene duda que.sus acentos son elocuentes. Pero
· quejarse es siempre una debilidad. URa sola actitud es digna
del hombre que protesta: la resignación estoica y desdeñosa

Federico Chopin, célebre pianista y compositor musical cuyo centenario
se conmemoró la semana próximo pasada
en la soledad y en el 'lilencio; evitar el contacto de los hombres; basta salirse de lo real y confinarse en esa torre de marfil que es la "casa ideal del pastor;" allí, como el héroe de
Laurette 6 como el de la Vara de Junco, doblar la cerviz en
la cotidiana tarea, y esperar el descanso de la,muerte. Y, si
á la larga, pareciese esta actitud muy dura para sostenerse,
si para reconfortarse se requiriesen ejemplos vivos, basta ·inclinarse hacia los animales é imitar su estoica resignación; el
lobo, próximo á morir, dirá si se le interroga:
"Gémir, pfeurer, prier est'egalemant lache
Fais énergiquement ta longue et lourde tache
Dans la voie ou le sort a voulu t'appeler,
Puis, aprís, comme moi, souffre et meurs sans parler.''

Doctrina pavorota, á la que una lógica irritada ha llevado
á una alma enferma de haber perdido la fe; doctrina sincera
y ficticia á un tiempo mismo, puesto que emana de un corazón
que ha sufrido profundamente, y puesto que exige una actitud que repugna á ese corazón; especie de estoicismo blasfematorio, en que habiéndose el hombre privado voluntariamente de-tóÓO auxilio exterior, divino ó humano, recae pesadamente
sobre sí mismo, y anhela, no obstante, i:lUe palpe ser nada,
sacar de esa nada una grandeza formada de dureza y de orgullo.
Sigue en la página 526.

�522

•

EL MUNDO ILUSTRADO

,Árfe :fotográlico

Estucio µen J. M. Bravo,·· Jiquilpan, Mich.

..
EL MUNDO ILUSTRADO

523

mendarse y, para ello, requiri6 de amores á la hija de otro
noble que tenía su palacio cercano á éste, á una legt'a es·
casa de aquí, y cuyas torres no se divisan porque las oculta aquel soto de castaños que usted ~e .... ;,
.
Y me señalaba el fondo del valle, ¡unto a la vertiente de
dos montañas que bajan hasta el río, donde un casta~ar
Bajo unas parras que entoldan la blasonada puerta del tupido y extenso mostraba sus copas red~ndas y sombnas;
Bao don Amaro estrechó mi mano, sonriente y ceremo·
-Tiene su historia ese castañar-contmuó.-Aquella a
nio~o, adradeciendo la visita que iba á hacerle. Luego, al quien requirió de amores, y que ·debía ser hermosa como
enseñar~e las amplias dependencias del Pazo, antigua ca· un.a niañana abrileña, prefirió morir doncella antes que
sa solariega, que data del tiempo de Pardo de Cela, me ha· unirse á él, que ansias tan grandísimas tenía de ello, Y,
bló de su viejo historial, tan largo y lleno de sabor campe· despechado por desprecio tal, procuró ocultar ante sus
sino como la solana donde se esponjan al sol las doradas ojos el torreón del Pazo frontero, donde una ba1;1dera se
é ingenuas mazorcas del maíz.
agitaba á merced del mismo viento que luego venia á mo·
Don Amaro hablaba con solemnidad y respeto de los ascen- ver la suya ó iba el viento de la suya á depl,egar aquél~a;
dientes de sus actuales amos, y en su cargo de mayordomo é hizo plantar esos castaños, ~l~gando a co!1segu1r,
había así como un deseo de imitar á éstos y suplirles no· tras largo tiempo, cuando ya era v1e10, que sus miradas Y
blemente todo el tiempo-á veces dos y tres años-que esta· suspiros no pasaran má&lt;: allá de los troncos que en el oto·
ban ausentes de la posesión. Juzgaba la opulencia señorial ño se cubren de erizos rudos y espinosos ..... .
como un blasón más¡ su nacimiento en el Pazo, como un
Me encantó la relación de don Amaro. Su sabor arcaico
timbre de gloria, y, fiel á su parecer, no le faltaba cierta y aldeano, su halo sentimental y noble, me puso triste, y
hidalga cortesanía.

EL SOTO DE CASTAÑOS

Tenía dos hijas: Flavia y Carmiña¡
las dos casaderas, de mirada dulce
y labios rojos, frescos como flor en
mañana, que allí pasaban su juven·
tud haciendo puntilla en el invier·
no, tras los cristales empañados por
la lluvia¡ desgranando el maíz que
se tiende en la solana, por el otoño,
y yendo alguna tarde, en verano, has·
ta la orilla del río, para retornar al
Bao al iniciarse el crepúsculo. Don
Amaro, severo y ceñudo, me las pre·
sentó como dechados de virtud, fie·
l es retratos de la malograda madre.
En mi presencia, bajaron modes·
tamente la cabeza, y, por último, sus
frescos labios dibujaron una sonrisa
juvenil, ante la solemnidad del padre
y mis reverencias afectuosas.
No sé por qué creí que aquella
sonrisa era la revelación de que Fla·
vía y Carmiña eran dichosas en la
apartada aldea, llena de aislamiento
y tristeza.
Pero, así y todo, pensé que sus tier·
nas almita~ verían transcurrir los
días y los a'ios, lueul(os, como las es·
pirales del humo que demandan hospitalidad en el azul del cielo, y que,
tras largas vigilias en deseo de una
limosna de realidad y de amor, no
recibirían más dones que un consuelo
de fe y resignación al amparo del
viejo Pazo que les servía de albergue.
Y las compadecí un momento, míen·
tras don Amaro encomiaba el encanto de una vida apacible, alejada de
toda ficción y todo trato, tan saluda·
ble al cuerpo éomo beneficiosa al al·
ma.-Y aún es más bella-me decíaesta vida para mis dos hija~, porque
disfrutan del regalo de su perlume,
lejos de la turba y rddosa mezquin·
dad de los hombres.
Flavia y Carmiña, silenciosas, con
los brazos extendidos á lo brgo del
cuerpo, cuyas manos, de líneas pu·
ns, estremecían los paños de la falda,
a parecían ahora ¡(ra ves, destacando
sus cabecitas recién peinadas en el
fondo del ameno valle que se divisaba desde la ventana,
baio unas nubes de tranquila melancolía gris.
Después de un breve rato de conversación, las hijas del
mayordomo se retiraron, pidiendo permiso antes al padre
para bajar de paseo hasta el río.
Don Amaro empezó á contarme las proezas de los anti·
guos moradores del Pazo.
-Uno ha habido-me decía-que, ausente largos años
en comarcas asoladas por el pecado, vino aquí, al Bao, re·
pleto de malsanas intenciones, y bien pronto se invistió
de una especie de poder feudal sobre las mozas de la co·
marca; pero, pensando acaso que era un ultraje á su hidalguía y á sus ;mtep~slld.9s s~~eian,t~ ~9qd~cta 1 tr~tó ge ~n,·

sentí en aquel morueuto cómo puede ser la glacial punzada del desengaño.
Sobre el cielo sin sol destacaban las lejanas montañas,
transparentadas por un reflejo cárdeno y sobre los erguidos pendones que coronan los maizales corría una brisa
ligera é infantil como una áurea ilusión que se desvanece.
Iba cayendo la tardeé iba convirtiéndose en una man·
cha el soto de los castaños.
Al despedirme de don Amaro, bajo el parral que entolda
la 1.,lasonada puerta del Pazo, me dijo en tono sentencioso
y solemne:
-Acuérdese que muchas veces es preciso ocultar de
ªuestra vist4' &lt;'.q,nellos lugares donde una ilusión se desfio·

�EL MUNDO ILUSTRADO

524

EL MUNDO ILUSTRADO

ró; pero no espere usted el tiempo que tarda en crecer un
castaño: eso es muy largo; á lo sumo, el que tarda el nacer
su fruto.

..

**
Emprendí el retomo hacia mi aldP,a por un camino don·
de las retorcidas raíces de los robles se abrazaban de uno
á otro lindero, formando escalones. A mi espalda, la estensa huerta del Bao, con su hórreo y su pomar, en una
nota deleitosa; y en lo alto, aquel venerable caserón hidal·
go, con ese inefable color de las piedras carcomidas, refle·
jaba en los cristales de sus venlanu los últimos rayos del
sol, que también doraba la copa de los castaños¡ aquellos
castaños hechos símbolo y poema por un alma soñadora y
espiritual, encarnación de un heroico misticismo.
Como mi camino arrodeaba el soto, quise atajar por él
para ir un trecho bajo los castaños; pero aun bien no me
internara en la umbría, oí así como unas risas juveniles,
que vinieron á interrumpir mi abstracción. Al principio
me pareció un eco que subía del río, ó un sonido produci·
do por el eco natural del valle. Mas de pronto vi dos pa·
rejas, que se -alejaban como esquivando mi encuentro.
Eran Flavia y Carmiña, que acompañadas de dos gala·
nos estudiantes en vacaciones, de un lugar cercano, procu·
raban hacer menos luengas y monótonas las tardes del
estío.

Alegremente olvidaban los consejos y preceptos del
bueno de don Amaro, :¡uien veía su mejor regalo en la vida alejada de la ficción; sin pensar que la vejez, como los
castaños del soto, tapa la vista á la ilusión de que la ju·
ventud se alimenta.

Adeath la nueva casa marchó como en ruedas, segúi¡ la
expresión familiar, y en poco tiempo fué objeto de gra~des
mejoras que acabaron de ponerla á la altura de las prime·
ras en su género.
Ultimamente, dando el propietario de &lt;El Gran Salón&gt;,
que tal es el nombre de la casa del señor Adeatb, una nueva muestra de su reconocida actividad, y para correspon·
der al favor del público, siempre creciente, decidió abrir
un restaurant anexo al salón y así lo hizo, con el feliz re·
sultado que era de esperarse, dado las manos en las que se
hallaba el ne&lt;Jocio. Está montado el nuevo restaurant con
todos los adeiantos y refinamientos de la moda, y si el éxito
de &lt;El Gran Salón&gt; ha sido tan notable antes de tener su
anexo, seguramente que será aún mayor con éste, y la dis·
tinguida clientela que con sus simpatías ha logrado nuestro
personaje, hallará en el restaurant un lugar digno de ella.
Está el nuevo establecimiento dedicado especialmente á
las damas y familias decentes de nuestra alta sociedad,
quienes disponen de una entrada especial por el zaguán
de la casa, para que no tengan que pasar por el. departamento de cautina. Desde las 9 de la mañana se sirve, en el
restaurant, consomé caliente y vol-au-vents riquísimos, muy
propios p~ra ser gustados con una copa de buen Oporto ó
con una de las sabrosas y delicadas cervezas de la cervecería de Toluca.
Mucho nos complace publicar el retrato del que ha sabi·
do triunfar en la lucha por la vida y vistas de su nuevo
establecimiento, digna corona para una carrera de trabajos.

PRUDEN.::IO CANITROT,

*

~I Monumento á Juáre~
En nuestro número anterior hicimos mención de los seis
proyectos presentados á concurso para un monumento á
Juárez en la Alameda, en el lugar que ocupa actualmente
el Pabellón Morisco.
Como dijimos entonces, fueron premiados y admitidos á
concurso final tres proyectos, los cuales están calzados por
los nombres de los arquitectos Jesús Acevedo, Guillermo
Heredia y los hermanos Manuel y Carlos Ituarte.
Los autores de estos proyectos se ocupan ahora de estu·
diarios y ampliarlos en sus detalles, para presentarlos nuevamente á concurso definitivo, en el que se ha de declarar
cuál de ellos será el que se lleve á la práctica.
Acompañan esta~ líneas fotografías de los proyectos de
los señores Acevedo é Ituarte, por las cuales nuestros lectores se podrán dar cuenta de sus bellezas.

l
[',
1

Sr. Julio Adeath,
propietario de &lt;El Gran Salón&gt;
elegante restaurant

Un nombre Labúrioso y su Obra
PROYECTO DEL SEÑOR ACEVEDO

PROYECTO DE LOS HERMANOS lTUARTE

525

Vamos á ocuparnos en estas líue~s
de un hombre que, por su constancia
en el trabajo, unida á sus grandes co·
uocimientos en el ramo que explota,
se ha creado una situación de•ahogada y ha dotado á la ciudad de ~n
centro de reunión muy elegante, digno de la cultura de nuestra ciudad,
y muy propio como lugar de cita de
la sociedad elegante.
Seguramente que pocas personas
desconocen en México al señor Julio
Adeath; veinte años de un trabajo
constante y rudo han hecho que su
fiJura se identifique con todos los
c;ntros elegantes de reunión de la
ciudad.
Empezó su carrera hace cosa de
veintiún años, por el de 1888, al lado
del conocido y reputado Peter Gay,
y una vez que desapareció este lu
cbador, el señor Adeath co~tinuó su
lucha por la vida en el ~alon del no
menos conoéido don Ernesto Weber.
Por más que los fatalistas jigan lo
contrario, quitn trabaja vence, y una
de las ma ¡ores pruebas de e lo es el
personaje que nos ocupa, pues tras
de su ruda batalla consiguió, con su
tesón y constancia, establecer un salón por su propia cuenta en lo que en·
tonces se llamó z;¡. calle de Platero~
y que ahora es Avenida de San Francisco, casi frente á la joyeFia de «La
Esmeralda&gt;.

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

526

t
1

l

GALERÍA DE LA EXPOSICIÓN ARTÍSTICÁ DE CJ\RIDAD

Una Estatua áAlfredo de Yigny
Sigue de la página 521.

,

1

Pero, en esa noche del alma, vense aparecer poco á poco al·
~unos vislumbres, al principio indecisos, Juego tirmes y por
ultimo esplendorosos. Ese desesperado, que con los' puños
amenaza al cielo, quiere conservar su dignidad de hombre y
en verdad la conserva; para so!&gt;tener su virtud, busca una ba·
se, y encuentra el honor.
A veces, en Vigny, el honor es una mezcla de orgullo y de
dignidad; pero lo más á menudo no hay aleación, pues el metal es fino y puro. Fúndase en la obligación moral: consiste
el honor en escuchar la voz de la conciencia que nos ordena
cumplamos con nuestro deber, por difícil y doloroso que sea
por graves que sean sus consecuencias, á pesar de los hom:
bres, á pesar. de los prejuicios reinantes. Esa voz de la con·
ciencia es una especie de dios interior: "La religión del h·onor
tiene siempre en el corazón presente á su dios." ¿A qué se debe que un hombre que no es cristiano no comete un robo por
má!; que quedase ignorado? El honor invisible lo retiene.''
¡
Tiene el hombre conciencia de que no puede sustraerse á
ninguna de las leye!&gt; del honor; y á pesar de los.sacrificios que
I
Je impone, porque el honor puede imponerlos todos, es ''una
milagrosa satisfacción'' obedecerlo con abnegado olvido de sí
mismo. Más aún: se adquiere el hábitodeobedecerlo: "El sen,, ti miento del deber de tal suerte acaba por dominar el ánimo
que entra en el carácter y se vuelve uno de sus rasgos princi:
pales, asi como una sana alimentación que perpetuamente se
recibe, puede cambiar la masa de la sangre y convertirse en
uno de los principios de nuestra constitución."
Por esto es que esa religión del honor parécele, á pesar de
Jó que tiene de impreciso y de austero, muy eficaz en todas
las circunstancias de la vida. Gracias á esa religión, de la que
se hizo creyente, pontífice y apóstol, Alfredo de Vigny, con
cierta rigidez, pero con una constancia admirable, se conservó puro tle todo compromiso y de toda bajeza, y, hasta el pos·
trero de sus días, á pesar de sus rupugnancias, cumplió su
austero deber, nada más que "por el honor.''
Toda virtud, diga lo que dijere el pesimista, lleva consigo
misma su recompensa, y devuelve en júbilo interior el esfuerzo moral que costara. Vigny experimentó esta alegría. Pero
su gran consolador fué la poesía. Preocupado el día entero en
velar á su esposa enferma, en la noche retirábase ásu "casa

y

del pastor," en el áustero silencio de la campiña vivía con
sus ensu~ños. No lloraban sus ojos, porque llorar es una
flaqueza; p~ro lo~ verso.s manaban de S!] corazón y lo aliviaban com~ s1 hubiesen sido ver.daderas lagrimas. En la univer·
sal mentira, quedaba una realidad que no engañaba: el Arte
q~e ~odeJa la ~elleza en los sentimientos humanos y tras~
m1;e a. los demas corazones el estremecimiento de un corazón
sohtano.
J?esde el moment~ en qu~ acoge á la Poesía como á una
amiga~ Alfredo de V1gny po~ese en c?ntacto con los hombres.
Reflexiona, que todos, como el, son v1Ctimas de la fatalidad,
que como el p3:dece~, y que, tal vez, son incapaces de humi·
113:rse en la res1gnac1?n, lo que,tiene que aumentar su sufrim1e~to,. Y el poeta s1e~te que.ª su corazón penetra un gran
sent1m1en.to de com~as1ón hacia la muchedumbre anónima que
sufr~ y llora• .9uer.na hacer algo para aliviarla.
. Ira a la ac~1on, ciega acción, sin duda, supuesto que la fata·
hdad es ommp?tente .Y no tolera que el amor trastorne sus
leyes; p~ro acctón resignada Y, animosa. El espíritu luchará.
Luchara P.ºr lo verdadero; y,~ pe~ar de la incertidumbre y de
las asperezas .d~ 1~ lucha, la c1enc1a acabará por dominar, esto
es, por d~f :thv10 a la hum_anidad. Es el instante en que su
n,ave va a. zozobrar; el capitán, con alegría y con confianza,
lanza al m~r la bote]la en que va encerrada la carta de los escollos por el descub~ertos, contando con los vientos y las olas
para ,hac~rl~ l\egar a otros, hombres y evitarles el fracaso de
que el fue victima. Lu~h.ara por lo bello; y, no obstante que el
cuerpo en que yac~ pns15&gt;ne~a ~uestra alma nos impida que lo
alcancemos, vendr~ un d1a, s1qmer sea después de la muerte, en
q~e el alma se~ mas fu~rte que .el cuerpo. Luchará por el Bien:
cierto !}ue aq~1,. en la tierra, reman tiránicas leyes que retardan el ~dvenu.mento de la fraternidad; existen zares que con·
fipan a los, mocentes en las mazmorras de Siberia. Pues
bien; ence¡remonos con los inocentes para consol, rlos y pa~ec~r .co~ ~l!os: cuando haya en demasía dolor inmerecido la
Justicia líl!Jlanente a~arrea~á el castigo.
'
Tal ~s la honda ps1Cologta de ~lfredo de yigny, de ese poe·
ta de cmcelada~ ~strofas, contenidas en la anfora majestuosa
Y bella de( clas1c1smo, poeta que lauró el arte divino no como un al~rde d.e gaya ciencia, sino como la expresiód ingenua
de las tri~ulac1ones de un alma enferma de dulce sensibili·
dad.
:

*

1

...

527

�528

...

EL MUNDO I:USTRADO

529

EL MUNDO ILUSTRADO

Se distinguieron, por la elegancia y
originalidad de los trajes, Elena Maqueo Zertuche, de td.uana; Elena
Lake, de J 111ieta; Ana Backmester, de
cielo; Carlos Backmester, de aguador,
muy original y gracioso; Estela Ri ·
vera, de locura; Alberto Rivera, de
paje; Elena Puga, de oriental; Julieta
Menard, de alsaciana; Leopoldo Villarreal, de Romeo, muy elegante;
Guillermo Pastrana, de cocinero; Ana
Lake, de manola; René Aldama, de
Mefistóíeles; David Reye~ Retana y
Licéaga, de pescador; Francisco Re·
yes Retana, de payaso¡ Bernardo Re·
yes Morales, de charro¡ Rodolfo Reyes, de napolitano; Francisco y Rafael Serrano, de charros¡ Beatriz Reyes Retana, de madame Pompadour;
Armando Villarreal, de payaso.
Los chiquillos fueron obsequiados
con dulces y refrescos.
Terminado el baile infantil, siguió
el de l-0s mayores, quienes se di vir·
tieron tauto como los chicos, hasta
después de mfdia noche,

•

~

-..

.... ....-p,'

....

--

-

-·

•

Rodolj, Reyes, gitano; Armando Vi·
llareal, Pierrot, y Elenita
Pnga, oriental

Brillante Fiesta Infantil

I

Para solemnizar la n•partición de
premios á los triunfadores en el con·
curso de muñecas, V celebrar, al mis·
mo tiempo, las fiestas del Carnaval,
la junta directiva del casino de Santa
María organizó una hermosa fiesta infantil, que s~ efectuó el domingo 28
del mes próximo pasado, en los salones del citado centro de reunión.
Se trataba de un baile de trajes de
fantasía para niños, y la concurrencia
fu é numerosa y selecta. Todos los trajes presentados fueron muy originales y los chiquillos los llevaban con
mucha gracia.
El conjunto que presentaban las pe·
queñas pareias era enG:tntador, y las
combinaciones á que se prestaba la
diversidad de disfraces dió mucho '
que reirá las gentes mayores. Hubo
charro que bailara con una madame
Pompadour y arlequín que llevara
del brazo á una tehuana.

Elena Lake y Leopoldo Villareal, lulieta y Romeo,

CARLOS BA.CKME;STER, A.GUADOR

BERNARDO REYES Y ANA MARÍA PÉREZ TEJADA, CHARRO Y CHINA

Gil.11'0 l)E NIÑOS CON LOS TRAJES QUE MÁS LLAMARON LA ATENCIÓN

�EL MUNDO ILUSTRADO

530

LA CAZA DEL MILLON

EL .Mtii-t:OO ILUSTRADO

53i

OBRAS MAESTRAS DE LOS GRANDES PINTORES

\\
\

/

/

.

•

CARLOS LREY DE INGLATERRA

del cual sería la víctima suprema .... ? El mar, á lo lejos,
trae á la mente la huída y el destierro de la infortunada
reina Enriqueta. La vela que pasa es quizá la nave que debería tomar Cronwell rumbo á América, y que no tom6
Por Van Dyck
sin embargo, permaneciendo, por voluntad del Consejo, e~
tierra inglesa, para representar en ella el papel trágico que
¿Qué retrato puede ofrecer un interés más punzante que el destino le reservase ..... .
el de Carlos l? ¿Cómo mirar, en el tranquilo paisaje, la ·
El cuadro es verdaderamente cautivador por lo decoratigracia apacible y suave de este príncipe, sin evocar el por- vo de la composición, la armonía de su cielo y la belleza
venir que le estaba reservado, el tremendo drama político incontrastable del grupo, compuesto del paje adolescente

�EL MUNDO ILUSTRADO

533

ftL MUNbO 1ttrSt'RADO

532

y del severo caballer¡mgo, al frente de los cuales se desta- • enjalbtgadc de los muros. El campanario cercano ríe con
ca la figura, soberbiamente majei.tuosa y artística, del rey argentina risa; el estruendo de los carros sobre el empede Inglaterra.
drado se hace más vibrante, más alegremente rudo; las vo~os cont~m_poráneos de Van Dyck nos han trasmitido ces de los vendedores elévanse con mayor brío: es que ha
los proced1m1entos del maestro, en los que sin duda resi- s:.lido el sol, el sol de cada día, el buen viejo de las barden su exraña frescura y su trazo gracioso. De Piles, en su has rojas que todo lo rejuvenece y lo regocija.
curso de pintura, escribe: " Van Dyck señalaba siempre día
El chirrido de una puerta turba la calma hasta entonces
y ~ora á las personas .que debía retratar, y jamás trabajó rúnante en el patio. Una cabeza asoma por entre los mamas de una hora seguida en cada retrato, sea para esbozar deros. Es gris, casi blanca, y corona un rostro mofletudo
.
redondo, de achatadas narices, labios carnosos y pupila~
ó para terminar."
De un temperamento menos fogoso, ¡,ero más noble que que chispean con claror incierto bajo los párpados hinchael de su. ~aestro Rubens, V~n ?yck ejec1;1tó algunos cua- dos. La boca se abre tan grande como es. y un bostezo, ;;111
dros rehg1osos de alto senhm1ento; es, sm embargo, en el bostezo terrible, contrae la fisonomía toda.
retrato en donde alcanzó sus más señalados triunfos. Pue-iAaaahhh!
de considedrsele como el pintor de los grandes señores.
Luego, la boca torna á cerrarse--cosa inaudita en las
Nadie como él trasladó á la tela la aristocrática y gallarda porteras;-los ojos cobran mayor viveza; se frunce el enapariencia de .1ª~. nob.les damas y de los cor.tesan~s ingleses. trecejo, y la diestra desca~nada, huesosa, húndese en la peEn Londres v1 vio Jehz, gozando de una existencia cómoda, lambre que alborota no leJos de las sienes.
-¡Las siete, que menos! ¡Uy, Jesús! ¡Condenado sueño
segura, sin cuidado por el presente ni temor por el porvenir. Ello no obstante, cuando pintaba el retrato de Carlos 1, este, condenao y requetecondenao! ....
el ~orizonte político ennegrecíase, y fué justamente por el
Y en seguida del inofensivo desahogo en contra de la
precario estado de su hacienda que el prócer sólo pagó modorra que sobrecoge á las personas trabajadoras y de100 libras por tal obra maestra, habiéndola estimado su centes como ella, cuando aprieta el frío, en invierno, la
auto! en 200. Mas no alcanzó.la tei:npestad al maestro, que buena mujer decídese á franquear el dintel, y échase pa·
munó antes de que la tormenta dispersara al gran mundo tio adelante, escoba en mano, á fin de limpiar de inmundi
que su pincel había inmortaliza\lo,
cías el caserón, abriendo antes, de par en par, la puerta del
El retrato de Carlos I pas6 sucesivamente por las manos zaguán, por la que se cuela súbitamente el rumor de la cade la Du Barry, de Luis XV y Luis XVI, hasta venir á pa- llejera zambra.
rar al museo del Louvre, en donde halló el asilo digno de
Cuando más atareada está, una voz suena á sus espaldas:
un maestro y el palacio que reclamaba un rey.
-Buenos días, doña Pancha .... . .
Ella ~e vnel ve, alelada, con la boca abierta, mirando de
hito en hito á la fámula del 17, que regresa de compras,
con la canasta al brazo, de la cual se escapan tentadores
olorcillos de pan caliente.
-Muy buenos, mialma ...... Pero, dígame, ¿por onde
entró?
-¡Por onde había de ser! Por el zaguán. Tengo llave.
La vieja quédase pensativa; después a.ñade, á guisa de
El Chismorreo
disculpa:
-Se lo preguntaba porque me dormí. ¡Ay, asté! ¡Lo que
son los años, y los aviejamientos: no la dejan á una aguan·
tarse con sus obligaciones!
ACABAN de sonar las seis. Fueron unas
-¡Pobre doña Panchal-murmura la criadita, sonriendo
campanadas argentinas de reloj nuevo,
á las que siguió la alharaca bullangue- todavía.
-Ora sólo le pido que no vaya á argüendear allá arriba;
ra de otras, que se esparció por el baporque si lo saben, se lo dicen al propietario, y asté ya
rrio, llamando á las beatas á misa, obliconoce lo remolón que es ..... .
gando á los perezosos á dejar el buen
La moza se indigna.-¿Ir ella con chismes? ¡Pues no falacomodo del lecho, y apresurando el
taba más! ¿Qué no sabía la estimable doña Pancha las porpaso de ordinario lento de las mariquerías que estaba ella sufriendo en aquella casa de pe·
tornes, que van á compras con el rostro amoratado por el
frío bien cruzado el rebozo sobre pecho y espaldas, y el rros?
pico1 listo-¡eso sí!-para responder á los requiebros que las
-No, no . . .. .. A ver . . .. cuente, cuente, chula, que arriedirijan don Juan, el carnicero; don Torcuato, el español de ros somos ... .
la tienda, y dou Nicomedes, el panadero, á quienes aun
Y la rapaza, que entrara de prisa, y la anciana que putienen que visitar para remate de matinales encargos.
siera á Morfeo como no digan dueñas por las tardanzas en
El patio está solitario. Las puertas alineadas en torno que la hacía incurrir, pónense á charlar tan sabrosamente
permanecen con los maderos bien cerrados, inmóviles, co- en el patio, ya ebrio de sol, bajo el azul de muaré del cielo
mo si lejos de ser entradas de viviendas, que más que vi- de la mañana.
viendas semejan avisperos por lo ruidosas, lo fuesen de
No han acabado del todo de hincar el diente á la apete·
tumbas ó cosa parecida. La fuente no modula un solo tri- cida golosina chismográfica, cuando un pavoroso estruendo
no regocijado de agua que corre. Allá en un rincón, un conmueve la vivienda del rincón próximo. Abrese la
gallo, un soberbio gallo de plumaje negro, er~uido junto puerta, y un señor calvo, regordete, sale disparado, poá la estaca que le aprisiona, enarca el cuello, agita la roja niéndose la corbata, abrochándose el chaleco y lanzando
cresta, abre el rosado pico y lanz.a un cacareo que resuena maldiciones de á pnño.
'
-iMalhaya sea la hora! .... ¡M.alhaya sea la hora! .. . . ¡Mal·
como toque de clarín en la pureza azul de la mañana, que
m ís que de invierno se diría primaveral.
haya sea la hora!. .....
El cielo muéstrase anublado por una sutil, por una
Portera y criada se miran con asombro, viéndole partir.
blanca neblina de gasa transparente. De la calle comien·
-¿Malhaya sea la hora de qné?-interrumpi6 ésta.
zan á ascender los acostumbradvs murmullos matinales;
-iCómo! ¿No lo sabía asté? ... . De que se casó, hija, de
rnidos imperceptibles, tenuísimos, que poco á poco acre- que se casó . .. . :. Dice que ha desperdiciado su ju vencen. Ya es el vocear de un vendedor; ya las apagadas ri- tú; que no debía haberlo hecho tan pronto .... ¡Y pasa de
sas de un grupo de transeúntes, á las cuales sigue el es- los cincuenta!
trueó.do de un carro que pasa; ya el chillido ríspido de las
Mas no parece sino que los gritos del ofendido caballero
indias que, de puerta en puerta, ofrecen sus hortalizas tan quitan los cerrojos á las puertas, y avivan ccrioseos, y
frescas, tan.bien olie.n.te!l.. como.si el rocío bañi\se lasJioj_as ~ alejan modc;,rr!ls; porque toJ.os, absolutamente todos los
á través de la urdimbre de las cestas.
moradore~ de la finca, van saliendo al patio uno á uno
Y estos .mur-mullos, y es-tas indefinidas armonías revela- desenfadados, ávidos.
'
'
doras de vida, poco á poco in vadeo, el patio, le despiertan,
- /.Q¡ié pasa, francisca? .
le animan, á modo de iu)llovilizado organismo al que de
-Oímos gritos.
pronto se inyectase savia.
- ¡,Qué sucede?
Pero la neblina se torna, de nítida que era, en sonrosa·
-lEs acaso el señor Fre$nillo que se enojó con doñ:i Ancla. Un vaporoso reflejo áureo dora el cielo, y el primer gusta'(
beso solar, beso tibio, beso cálido, se estampa en los rene- ,
Y los que preguntan llámanse don Pantaleó n, doña Filogridos paredones, baña de luz los tinacos, empapa en lu- mena, don Nicolás, don Plutarco, doña Joaquiua ... . ; gen•
minosa caricia las macetas que, pendientes de los baranda- ·
les de pasillos y ventanas, ponen la nota risueña en el gris

*

METROPOLITANAS

EL ARTE LLEGA Y EL PUBLICO SE VA
cSfumatnra&gt;, la graciosa comedia de Croisset, abrió el
desfile de estrenos que nos ofrece la compañía de Tina en
el abono corto que inauguró el sábado de la última semana.
La comedia es un puñado de gracia, un canevá de sprit,
delicado y sutil, como todo lo que en ese género fructifica
el ingenio francés.
Un marqués casado por amor con una neoyorkina multi
millooaria, cuya riqueza es fuente de su desgracia, porque
teme la maledicencia que cali fique su amor, su inmenso
amor á la blonda Maggy, de un mezquino interés á su fortuna¡ quiere ser pobre, como antes; no poseer más oro que
el de los cabellos de su bien amada, ni más grande fortuna
que la de haberla poseído. Y sin embargo, la suerte se em·
peña eu darle oro y más oro en cada negocio que emprende. á pesar de emprenderlos seguro del fracaso.
Así, lo que con el &lt;Samsón&gt; de Bernstein constituye la
frase culminante del drama, la acción heroica que iguala
en desgracia á aquellos dos rivales, en &lt;Sfumatura&gt; es el
contraste más cómico é hiperbólico, que cierra el acto primero: el teléfono anuncia á la divina Maggy que las cien
mil acciones de Groenlandia, compradas t,ara arruinarse,
han triplicado su valor, y por tanto, M.aggy, la amorosa
Maggy, en vez de perder ha ganado cincuenta millones de
francos, y es cuando el
marqués, al enterarse, ex
clama desfallecido y des ·
esperado: ¡cincuenta mi
llones más! ¡Estamos
arruinados!
En los dos actos siguientes la trama cambia
de giro. El amor, con sus
vericuetos de pasiones,
celo~ y artimañas,· en·
vuelve, como tela de ara
ña, lanuevavidadeM.aggy, quien, educada en un
medio social bien dife
rente, sufre aprisionada
entre las ligaduras que le
ciñen el alma.
Todos se empeñan en
hacer de Maggy una pari
siense: debe ser frí vola,
casquivana y fácil; amar
muchas almas y distintos
cuerpos, darse el lujo in·
dispensable de tener un
ama u te, cerrar los ojos de
su pas ión para huir del
fantas ma delos celos. Eso
que ella responde, que el
alma americana sólo sabe
amar una vez, es tonte·
ría: el amor , !O tiene patria; tiene escuela y la
universidad está en París.
Y la muchacha americana,)lena_4e ingenuida: -

des y blancuras, torna insensiblemente la enseñanza que
recibe, adquiere el chic que todos le reclaman y acaba siendo lo que todos quisieron: una infiel.
Esta e~, en extracto, la obra de Croisset, admirablemente
desarrollada; plena de gracia y enmarcada en un ambiente
de csans faSon&gt; y sprit que la hacen encantadora.
Ahora, el resabio ingrato, que dolorosamente tengo q ue
anotar en casi todas mis croniquillas: ¿Quiénes vieron,
cuántos paladearon este exquisito bombón francés?
Unos cuantos, muy pocos, contados.
El público, en esta temporada, es cada vez más reducido
más apático, m ~nos galante.
En las siete funciones que ha dado la compañía de Ti oa,
no Sf. ha repetido una sola obra; muchas de ellas han sido
nuevas para nuestro público y, sin embargo, éste no acude:
la sala está vacía y raramente una que otra &lt;matinée&gt; suele
verse concurrida.
Me dicen que es la cuaresma la que ha alejado al público de los espectáculos. Me afirman que nuestra aristocracia
es buena creyente y, como fiel cristiana, respeta los pre·
ceptos religiosos, huyendo en estos días de penitencia y
recogimiento de los lugares de diversión y regocijo.
Pongo una venda de credulidad á mis o jos, que.más vale
pensar que es falso rito y no verdadera incultura la que
hace cometer á nuestra clase pri vilcgiada el feo pecado de
la veleidad.
Ya lo sabe la dulce artista: esa encumbrada clase social

�EL MUNDO ILUSTRADO

534
que en todos los países civilizados, en las metr6polis esen·
cialmente, sostiene los espectáculos cultos y dignos, en es·
te rincón del mundo llamado México huye con el menor
pretexto de tales satisfacciones: es mariposa de oro que
tiene en las alas, para poder volar, un leve polvo de cultura, tan superficial y ajeno, que con batir las alas una
vez, sólo una vez, queda aliquieta en su oro.
No la juzgue ingrata; no la crea voluble; ya gastó el polvo de sus alas auríferas y está lejos el carmen que usted la
ofrece.
¡Lástima de jardines!
¡Pobres mariposas de oro!
LORELEY.

*

"E L L I R I O"
El último gran éi:ito de los teatros de París ha sido el
registnido en el «Vaudeville&gt; con la comedia en cuatro ac·
tos de Pierre Wolff y Gastón Leroux, titulada «El Lirio&gt;.
Nadie, como uno de los autores de la obra, ha definido
el lirio. M. Gastón. Leroux, tomando la palabra á oom·
bre de su colaborador y amigo, se expresó así en un artícu·
lo que apareci6 el día mismo de la primera representa·
ción:
&lt;Los lirios no son sino las j6venes puras, ll's castas don·
cellas que tan triste, tan héroicamente, cuando están solas,
ven llegar la vejez, y cuando se las mira y compadece,
yerguen el talle, antaño armonioso é inclinado ahora, bajo
el fardo del pasado, y pretenden aparecer revestidas del
encanto de una nueva floración. y sonríen, y ríen, y se
muestran alegres y llenas de gracia ... . . .
«No han pronunciado ningún voto. Guardan su sedosa
cabellera, y no las separa del mundo la muralla del claus
tro: Dios mismo no ha venido á tornarlas . .. . ¡Y, sin em·
bar~o, pasan por la vida, en donde todo es amor, en donde
todo se ama, y en donde todo vibra, y palpita, y suspira, y
mucre de amor, má~ castas que las carmelitas refugüdas á
las plantas de Jesús!. ...
«Los pobrecillos lirios quédanse para vestir santos&gt;.
He aquí, brevemente expuesto, el asunto de la comedia:
El conde de Ma~ny ha arruinado. por su ~ prodi~1lid'l-

des, á su mujer é hijos. Y á fin de cubrir las brechas abier·
tas en la propia hacienda, vive, durante muchos meses del
año, en el campo. Sus hijos son tres: dos mujeres y un
hombre. La mayor de ellas llámase Odette, y tiene treinta
y cinco años-es el «lirio&gt;;-la menor, Cristina, cuenta veinticinco, y el mozo lleva por nombre el de Gerardo.
Las dos jóvenes carecen de dote, y no les ha sido posi·
ble, de consiguiente, encontrar marido.
Pero si Odette aceptó su suerte con resignación, no sucede lo mismo con Cristina, que ama con todo el ardor de
sus juveniles años á un vecino de la casa, el pintor Jorge
Arnault. Tiembla cuando éste la dice que no es libre, que
está casado con una dama de ideas estrechas y renuente al
divorcio. Mas el amor no razona. Cristina, arrastrada irre·
sistiblemente por la pasión, se hace amar de Jorge.
La noticia de semejantes relaciones an6malas Jlega á
oídos de M. Darcey, el futuro suegro de Gerardo de Magny.
Gerardo debe casarse en breve con Simona Darcey, que no
es ni inteligente ni linda; pero que aporta al matrimonio
una dote más que apetecible.
Darcey, en su desistimiento ante el conde de Magny, de
continuar apoyando estos proyectos de unión, no da sino
explicaciones enrevesadas y obscuras. Gerardo, que ve desvanecerse sus sueños, decide saber el por qué de tal rup·
tura, y, no bien se entera de él, cuéntalo al autor de sus
días sin reticencias Este interroga á Cristina, y la desdí·
chada lo confiesa todo: ella ha caído, sí¡ pero si cayó, culpa es del egoísmo de su padre, el cual prefirió vivir en el
despilfarro á aminorar su lujo, y sus gastos de juego, y sus
regalos á las amantes .... Entre su hermano que se vende
y ella que se da, ¿,quién es el más vil?
El cuarto acto pasa en Sorrento, en la atmósfera de amor
de ese cielo divinamente azul, de ese sol que irradia luz,
en medio de la floración paradisíaca, turbadora, á la cual
son incapaces de J'esistir lo~ corazones amantes. Apasiona·
das, algunas parejas discurren por el campo. Cristina y
Jorge Arnault están ahí-han huído y se aman en la dulce
regi6n de Italia-cuando aparece Odette enviada por su
padre para llevar á Cristina á la paterna casa.
Pero Odette la mira dichosa¡ no se reconoce derecho alguno para convertirse en el obstáculo del idilio.
Y deja á los amantes seguir su camino de rosas, en tanto
que ella, triste. llora su inttlil µnreza ~nte el l(olfo azul.. ,

EL MUNDO ILUSTRADO

S35

t
EL POLO
Si hemos de dar crédito á la leyenda, hubo, años ha, en
la India, un pequeño rajá tributario que se fastidiaba tan
realmente como un soberano. Cuanto intentó pata su pro·
pio solaz había sido, hasta entonces, inútil.
Uno de tantos días, harto de cortar las cabezas de sus
ministros, publicó un bando, á són de tambor y trompeta,
diciendo que haría rico al feliz mortal que lograra dis·
traerlo.
No pocos concursantes se presentaron en masa¡ pero hubieron de mostrarse tan pobres de imaginación, que el rajá no tuvo más remedio que premiarles con bastonazos
en las plantas de los pies. Pero se encontr6, al fin en una
prisión, á cierto condenado á muerte,
que, en sus últimos momentos de vi
c!:t habfa tenido la fortuna de descu·
brír el polo, y el rajá di virtióse tanto
con este juego, que hizo desqe luego
su primer ministro al inteligente
presidiario¡ lo cual no obstó, eu manera alguna, para que el feliz inventor corriese más tarde la propia sucr·
te de los ministros de Su Alteza, por
haberse permitido ganar un partido
al gracioso monarca.
Sobrevivió el polo á su creador,
creciendo eu popularidad, y sea l.•
historia verdadera ó apócrifa, es la
verdad que este juego fué conocido
de los persa~ y de los indúes. Segúu
Firdousi, el poeta de las rosas, el
shah Afrasiab complacíase en organi·
zar partidos de chan¡!an, juego que
se jugaba entre dos bandos, compuestos cada uno de dos caballeros que ~e
esforzaban, á golpes de mazo, en ha
cer p1sar una bab. entre dos rostes
ddend idos por el partido ~d verso.
Esto equivale, poco más 6 meno•,
á nuestro moderno polo; sin contar
con que las suntuosas damas india·
nas disputábanse con ardor los par..
1idos de chan¡,an, tal y como ahora
lo hacen las rubias ladyes inglesas,
según se ve en una miniatura que ac,
tualmeute posee el Museo BritánkCl.
Sábese que los indúes fueron , eu
tiempos de esplendor. y aún lo son
ahora, brillantes caballeros. Y fué
viéndoles jugar soberbios partidos dt·
precisión y destreza, como los ingle·
ses hubieron de sacar no pocos bt.:neficios de este bello .&lt;port.
Fieles á su métodoanglo~ajón, uni ficaron y codificaron las r eglas, y el
nombre polu, con que Je d esignaban
los indígenas, transformáronloen polo. ~)n 1860 los oficiales dd ejército
de la India hicieron sus primeros
gaals. Y desde la gran colonia, la
afición por el polo ganó los regimien·
tos de la metróRoli, y bien pronto
Inglaterra toda.
Hacia 1880 los sportsmen franceses
int.utaron aclimatar el polo en su
país.¡Atgunos tímidosrensayos:tu vie\-.,. ~
. -·

--

ron lugar en Pau, durante la temporada de invierno; pero
el buen éxito fué tan solo pasajero, y ya en 1891 el polo
estaba completamente olvidado.
Entonces el conde de La Rochefoucauld fundó en Bagatella un club de polo, el cual, á fuerza de inteligentes cuí·
dados, alcanzó á ser próspero. Hoy el sport indio hace fu·
ror casi entre los que son bastante ricos para entreilarse á
él¡ porque, como se verá, el polo cuesta caro á sus adeptos.
No se le juega sino en París, en Compiégne, en Cannes y
en Deauville.
El espectáculo de una partida de polo es de lo más cautivador que puede darse.
Se juega el polo eu un rectángulo de terreno de 275 me·
tros de larja!o por 183 de ancho, que deberá ser de tierra
elá~tica bien cubierta de cé~ped y absolutamente plano, á

�536

EL MUNDO ILUSTRADO

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EL MUNDO ILUSTRADO

METROPOLITANAS
Sigue de la página 532.

3:L POLO,-PERlPECIAS DEL JUEGO

tal punto, que cuantos desperfectos ca11sen en él las pezuñas de los &lt;pont.ys», es menester que se los repare desde
luego.
Estos medirán, cuando má•, 1 metro 48 centímetros. Se
les encuentra en Mongolia, en Túnez y en Argel; pero los
mejores «poneys» de polo pertenecen á la raza cre~da es
pecialmente por los ganaderos ing1eses. El precio de estos
«poneys» varía entre 3,000, 10,000 y hasta 12,000 francos.
Pero no olvidemos que, cualquiera que sea la destreza de
un jugador de prilo, un buen «poney» le da desde lueóo
"
gran: superioridad sobre sus contrarios.
Un jui!ador debe poseer, cuando menos, cuatro «poneys»,
y es obvio decir que nadie puede lanzarse á una partida
de 11olo si no es excelente jinete y conoce á la perfección
las buenas condiciones de la bestia que monta.
Cada bando se compone de cuatro caballeros que se distinguen por divisas azules ó rojas; según que pertenezcan
á uno ú otro equipo. El límite del polo -gound ( terreno
de juego) está formado por una cerca de 30 centímetros de
altura, y la pelota no debe franquearla.
En los dos extremos del rectángulo, á distancias iguales
de los lados, se hallan los postes ( !foals) á 7 metros 50 centímetros de distancia el uno del otro. Se les pinta de colores fuertes para hacerles más visibles.
El árbitro ( umpire) arrojará la bala justamente en mitad
del terreno. Los dos teams están colocados frente á frente,
ante sus postes respectivos, con su capitán (back) detrás,
Al mandato del árbitro se lanzarán hacia la pelota, esforzándose en hacerla pasar por entre los postes del adversario.
Las principales reglas son las siguientes: el jugador puede entorpecer los movimientos de su adversario, pero no
puede evitar el golpe de su stick, sino á condición de estar colocado del lado del adversario en donde se halla la
pelota, ó colocado inmediatamente detrás de él. No puede
herirse intencionalmente á un ,poney». No se retendrá,
por nin~Ún caso, la pelota, sino que.. se. la dejará siempre
caer. No se tiene tampoco el derecho de ·~coger á ,m adversario, ni menos de herirle.
Todas las infracciones de estas reglas se contarán en detrimento del
bando que las cometa. Algunas Lay
que obligan á interrumpir el juego,
y dan un coup franc á un bando. Si
un jugador queda fuera de combate
por culpa del bando contrario, designará á uno de su~ adversarios para
que cese también inmediatamente rn
el luego, el que rompa su stick, irá,
en persona, á buscar otro. El que lo
deje caer, está en la obligación de
recogerlo. Si un jugador cae del «pouey&gt;, no se interrumpirá el jne¡!o.

te de toda condición, aunque de pa·
recido afán en lo tocante á saber de
vidas ajenas. Don Pantaleón trabaja
en Comunicaciones; doña Filomena
vive de sus modestísimas rentas; don
Nicolás es relojero de oficio, y doña
Joaquina soporta un marido más irritable que el señor Fresnillo, lo cual
no impide que muestre asombro, y
contribuya, con sus plañideras lamen·
taciones en favor de la víctima, á au·
mentar el escándalo y vocerío.
Surgen en aquel instante clamoro·
sos gritos. Todos están suspensos.¿Qué pasa? ¿Quién se muere?
-¡Doña Pancha! ¡Doña Pancha!llama una doméstica desde el chiri·
bitil de donde brotara poco antes la
furia, personificada en el señor Fns·
nillo.
Y doña Pancha se aleja de' corrillo, y entra, dejan·
do con su desaparición, hondamente conmovidos los ánimos.
Pasa un minuto, dos, diez minutos . . . .
-Cuéntenos, doña Pancha, cuéntenos ...... -la dicen
v_iéndola volver, escoba en mano, con aire de preocupa·
c1ón.
Doña Pancha mueve la cabeza tristemente. ¡Infeliz, mil
veces infortunada señora! La había dado un ataque de
nervios.
-¡Oh!
-iAh!
- i Desgraciada!
-¡Pobrecita!
Pero la fregona del 17, más práctica quizá que los otros,
pregunta, antes de optar por la compasión:
-¿Y cómo sigueY ¿Estará de cuidado'/
Doña Pancha la mira y responde:
-Ahora toma su chocolate la infeliz: una taza así, con
cuatro molletes ....
-¡Pobre!
-¡Infeliz!
-¡Malaventurada señora!
Y nadie quiere convencerse de que ya se encuentra ma·
ravillosa1;11ente doña Augusta.-¡,Porque toma chocolate hay
que considerarla en un lecho de rosas? ¡Quiá, no señor!-Y
don Pantaleón, y don Plutarco, y don Nicolás, y doña Fi·
lomena, y todos, hasta los que desde un segundo antes rodearan á la portera, comentan el simple suceso le examinan, le analizan, le sacan consecuencias moral~s sociales
Y políticas; le escudriñan, le disecan. . . .
'
Es el chismorreo, la indiscreción, la br~ve nota escandalosa que viene á dar sabor al insípido día que comienza
cuando ríen los campanarios, y el sol, eterno conquistador'
abrillanta los recios muros y espolvorea de oro los pétalo~
de las flores y el azul del aire ...

Trazo de Planos

Janiines Alpinus
Los jardines alpinos no son, como se podría creer, la reproducción de un conjunto de montañas, sino más bien la repro·
ducción de una escena montañesa, por medio de un agrupamiento de plantas y rocas.
El punto capital por resolver, después de la cuestión artística,
relativá al arreglo ger.eral,es la manera de reunir, en un espacio relativamente reducido, todos los f lementos necesarios
para la vida de las plantas, como son: suelo, humedad, exposición, etc.
Para establecer un jardín alpino, ya que éste debe ser accidentado, se escogerá la parte más accidentada de que se pueda
disponer y se procurará, siempre que sea posible, que el lugar
escogido esté cerca de una fuente ó manantial de agua.
Si el terreno de que se dispone es amplio y no presenta
bastantes accidentes, se "accidentará" artificialmente, procu·
rando colocar las rocas de una manera artística y no amontonar sin orden ni concieFto.
Uno de los ornament•&gt;S indispensables en un jardín alpino
es el agua; así es que en caso de que no exista alguna corrien·
te natural, se creará artificialmente, pues aparte de su muy
importante papel para la vegetación, inspira el agua un cierto
sentimiento de tranquilidad y de alegría campestre. Se hará
un arroyuelo que vaya á terminar en un estanque 6 pequeño
lago, el cual se podrá adornar con plantas acuáticas y semiacuáticas.
Como la naturaleza de las plantas está en relación muy in·
tima con lade las rocas que le circund,n, se comprende que
se deberá reunir por zonas á las plantas. En un lugar donde
se hayan colocado piedras calcáreas, se colocarán plantas cal·
dfugas; en otro, se agruparán las plantas que se dan bien en
entre las piedras graníticas, y de esta manera se contribuirá
para dar al jardín un aspecto que le sienta muy bien.

Una vez GUe se haya hecho la elección de estilo al que ha
de obedecer el trazo del jardín, hay que emprender los trabajos de este trazo. Pasaron ya los tiempos en que el patrón salía al campo y, ayudado de un mozo ó jardinero, se ponía á
trazar sobre el mismo terreno; ésto, aparte de la prca exacti·
tud que presta, es muy incómodo y está completamente en
desuso, habiendo sido sustituido por los trabajos de gabinete
que son más exactos y mucho menos molestos.
Hay que empezar por un tanteo y nivelación del terreno; si
no se tienen los conocimientos necesarios para ello, siempre
se halla á un geómetra que se encargue de hacerlo y haga, al
mismo tiempo, un piano general de la propiedad á escala fija.
Sobre este plano se harán los tr,tbajos de trazo empezando
por las calzadas; se debe tener en cuenta que éstas deben llevar á la mayor brevedad á todos partes, sin perjudicar á la
apariencia general. Hubo un tiempo en que uno de los requisitos indispensables de todo jardin, era la calzad? que se llamaba de cintura y que recorría al terreno lo más cerca po~ible
de su perlmetro; ahora se ha abolido esta calzada y ~ólo cuan·
do se tenga especial gusto por ella ó se persiga algún fin es·
pedal, se trazará.
Debe estudiarse en primer lugar la calzada principal, que se
llama de llegada; después de ésta, las demás calzadas principales y en seguida las secundarias. Trazadas las calzadas se
procederá á la distribución de las aguas, valles, rocas, planta·
dones de árboles, prados, etc. Cuando el terreno es un poco
accidentado, es bueno hacer algunos perfiles que ayudan mucho para los trazos y para los trabajos de tf rracería.
Cuando se trate de trazar un jardín simétrico 6 parterre, se
seguirán las mismas reglas, con la única diferencia que las líneas, en lugar de trazarse á mano, se trazarán con regla y
compás, y se procurará que la arquitectura del jardín se armonice con las construcciones adyacentes.

CARLOS GONZÁLEZ Pi;;?IA

MODELO DE JARDIN ALPINO
1-0LO,-PONIES

�539

EL MUNDO ILUSTRADO

USOS DE SOCIEDAD
Lunchs, Garden-Party, Paseos Campestres
El &lt;lunch&gt; como decimos por imitará los ingleses, no es

CRONICA

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L:i primavera está muy cerca, lec·
toras mías; nos sonríe ya en el sereno azul del cielo, en los primeros
botones de las rosas y el murmullo apagado de los pájaros, que
vuelven á anidar en las ramas de
los árboles, vestidos de un nuevo. y tierno verdor. Saludemos á la bella soberana de las flores con el devoto entusiasmo y la grave alegría con que los griegos, amantes fervoro·
sos de la naturaleza, veían llegará la primavera y le decían
en forma de himno triunfal: «Salve ioh diosa!&gt;.
Al maravilloso conjuro de esa reina siempre bella, joven
y sonriente, un ímpetu de alegría y de dicha agita á los se·
res y á las co~as; las flores brotan como por encanto; crecen verdes y lozanas las pequeñas hojas de los nuevos re·
toños, y la misteriosa sinfonía de las aves, en armoniosa
combinación con la corriente de las aguas impulsadas por
tibia brisa, parece cantar la serena alegría de vivir. En el
interior de los corazones pasa también un soplo de incógnita ventara; los anhelos se despiertan como pájaros entumecidos por el frío del desaliento; los sueños sacuden sus
alas tornasoladas de geniecillos inquietos, y en medio de
esa apoteosis surge la esperanza, el hada más bella y suave
que ha creado la fantasía; y allí se levanta, como una reina
benéfica, tendiendo sus bellas manos llenas de dones, para
consolar, con ellos, á la triste humanidad.
lAsaso alguna de mis lectoras no conocerá á la dulce y
amable esperanza? No es fácil que sea así, pues viene á todas las almas, del mismo modo que el aire, puro y libre, se
acerca á todos los labios para llevarles la vida. Un sensitivo y melancólico escritor comparaba á la esperanza con
la luz apacible de la luna, disipando, piadosa, las tinieblas
que llegan al ocultarse el sol, como bandada de aves nocturnas, semejantes á los desengaños evocados por el imprevisto alejamiento de una bella realidad. Y así también,
en los corazones tristes y entenebrecidos por la muerte de
amados ideales, viene la suave luz de la esperanza para
traer, en aquella lúgubre noche de las almas, un nuevo res·
plandor. Y es fiel, lectoras mías: nunca se aleja veleidosamente é inconstante; miradla allí, cerca, muy cerca de la joven que languidece agotada por la consunción; las mejillas
amarillentas semejan pétalos marchitos; la luz de los bellos
ojos se apaga lentamente; los finos labios se agitan ansio¡;os pidiendo un poco de aire; entonces la muerte se acerca
de prisa, acechando codiciosa á su presa; mas la esperanza,
el hada compasiva y tierna, extiende su transparente manto de blancos crespones; cubre, con él, la pálida frente que
se inclina, y una sonrisa, tímida y anhelante, viene á animar el triste rostro de la enferma; tQma entre sus manos lívidas las frescas flores de su jardín y las acerca á sus mejillas en fraternal caricia, para soñar acaso con una fugitiva alegría, semejante á la luz dorada y pasajera de un breve crepúsculo invernal. Así Ja esperanza, siempre piadosa, deslumbra los entristecidos ojos de los mortales con un
mágico espejismo, en el cual se ve, cerca de sí, la ventura
eternamente ambicionada. Por esto, al llegar la rubia y
sonrosada diosa de las flores, imagen de aquélla brota de
los labios y del corazón el saludo glorioso, el himno á la
belleza y á la juventud que cantaba Grecia: ¡Salve, dulce
y amable Primavera!

•
••
Con la nueva estación vendrán también las sorpresas y
los cambios que la Moda ofrece á las damas; comienzan ya
las flores á coronar los grandes sombreros; las telas transparentes se agitan en los escaparates como blancas alas de paloma; los encajes, las gasas y las muselinas salen de sus
empaques como aves gozosas que van á tender el vuelo......
Todaví¡ no se definen los nuevos estilos de los trajes¡ pero parece que las blusas blancas seguirán en el favor de la

Moda como en el año pasado. Lo~
trajes de estilo sastre se sienten
ya pesados y estorbosos; las pieles
se ocultan en los grandes armarios para dormir allí, como salvajes felinos, un largo sueño, que
se prolongará tal vez hasta el próximo invierno¡ tienen, pues, que acomodarse resignadamente, tomando tranquila postura, para soñar todo ese tiempo con las blancas
manos y los níveos cuellos, á los cuales dieron su grato
calor durante la estación del frío. Ahora es preciso dejar
sitio á las telas ligeras y á los suaves encajes aristocráticos. Una de dichas telas, elegante, bella, adaptable y distinguida, es el chiffón, que actualmente goza del favor de
las damas. Hay trajes confeccionados en este género,
que verdaderamente pueden considerarse como exqnisi·
tos modelos.
Entre los trajes de baile, la fanta!i&gt;ía sigue desarrollán·
dose cada día más¡ no es fácil la cuestión de elegir en este
respecto. Vemos, por ejemplo, un traje de tul color de
oro, sobre tisú de oro bordado en dos tonos, uno mate y
el otro brillante. Un verdadero prodigio de orfebrería
flexible cubre el corselete de terciopelo vesde seco, bor·
dado de oro. Más allá vemos un traje de baile, en tul
amarillo pálido, bordado de grandes rosas doradas y en
relieve; una banda de seda color de malva rodea el talle
v deja flotar sus largas puntas. El ..escote está adornado
cou un grupo de orquídeas. Otro espléndido y severo
modelo se nos muestra en un traje de recepción hecho en
&lt;charmense&gt; negro; el corselete bordado de azabaches Y
una camisola de encaje negro bordado también de azabaches. Y en seguida admiramos los largos trajes &lt;sílfide&gt;,
adaptándose á la flexible esbeltez de los cuerpos bien formados; el traje &lt;Andrógina&gt;, con su gracia á la vez se~cilla y audaz de su novedoso corte, y otros muchos esh·
los, á cual más lindos y originales.
No debemos limitar estos apuntes para tratar solamente de los trajes; diremos también algunas palabras sobre
los sombreros, que parecen sostener una animada compe·
tencia. Las formas grandes y majestuosas conservan to·
davía su reinado cerca de las damas que prefieren el
triunfo de la línea y del adorno artístico sobre otras razones; y las tocas de piel, plumas ó terciopelo, cuyas de·
votas son las que se adhieren á la última palabra de l_a
Moda sea cual fuere; ó que tienen cierto espíritu práctico, pues la cuestión no admite duda; las pequeñas y se~cillas tocas son mil veces más cómodas que los voluminosos y elegantes sombreros.
No hay, sin embargo, motivo de &lt;!iscordia desde el momento que se puede elegir libremente, según lo pidan las
circunstancias. En último extremo, se someterá el asun·
to á votación para que triunfe la mayoría; mis lectoras
pueden ir previniendo sus votos.

El fatuo está colocado entre el impertinente y el necio
y está compuesto de los dos.-LA BRUYER"'.,

•
••
El interés habla todos los idiomas y sabe representar
todos los papeles, hasta el de desinteresado.-RocHE·

FOUCAULD.

4

**

Porque una cosa es difícil para ti, no .:reas que ha de
ser imposible para otro,-TERENcto,

.
n estos caso~ viene á ser un
algún jardín parhcular, que e
t de fiesta campestre;
salón al aire libre. Se le da un aspeclo sa sostiene la ce.
1 d - os de a ca
d t o género y exispero la presencia de os uen .
1 excursiones e o r
'
í
remonia que f alta á as
t d Se baila por aqu ;
te, sin embargo, una agradable líber a . juego especial pase tira al blanco más allá¡ se coloca un t ciones de fanto·
. . 1
1 d r represen a
ra niños, pohchme a, vo a o '
g den-party&gt;, siem·
ches, etc. Todo está admiTd
i o en un&lt; ar
de buen gusto. En
·
· es correctas Y
pre que sean d1version
d d ramente encantarealidad, es un baile ca'.11pestre~::: ªre:entar el parque ó
dor por el aspecto poético que
p
ci·o y las hue · el cansan excursión en
l· ardíu en el cual se ven. fique, sm.
d . 1 fatiga en una
nas desagradtibles que e¡a ª .
d ·t·r en el «gardend
también a mi i •
pleno campo. Se pue en
t
's&gt; 6 una represen.
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ket&gt; da w enm
Party&gt;, partidas
e &lt;croe
,
. li"bre cuyo uso se
En estas' recepciones
tación pastoral, que es el t ea:tro al. aire
,1
lt y artística Grecia.
.
remonta a a cu a
el e¡' ercicio y e1
el «lunch&gt; debe permanecer servi"do, pues
b e el apetito á los
,
1 s flores a r
h d estar constantemenambiente de los arbo 1es y a

otra cosa qu~ el refresco, la colací6n de nuestro~ a~t~:~:::
res Puede considerarse como el complemento e 1 de
·d. d na &lt;matinée&gt; una diversión campestre ó .
•
.
E refen·
me 10 e u
una recepci'ó n de tarde, para explicarlo me3or. s pd allí
ble que este «lunch&gt; se sirva en el comedor, co:ocan o .
una gran mesa, en l a cual las señoras se sentaran
. solaoien
alte, mientras los caballeros permanecerán de pie á ~a esp rda de ella.s y así tomarán algo. También pueden dispone
. mesas p equeñas , de seis cubiertos á_ lo más, en
se vanas
donde ~odrán tomar asiento las damas y los ~eno~es. . á
Si los recursos de que se dispone no permit~n mvitar •
todas las amistades, es preciso limitar.e á reunir solame~
te á los parientes y amigos íntimos. En el caso contrario; invitados, por lo caal el &lt;bu~et&gt; a ~ mesas dispuestas
tratándose de personas de cumpli°:iento, el &lt;lunch&gt; ser: te atendido por hábiles servidores, ~óas No está prescrito
· i'nterrupc1 ln.
Ío más variado y exquisito posible, a fin de complacer l~
de un modo correcto y sm
·dor se va alh,
.
·tados
en
e
com1:
'
que se reúnan todos los mvi
E otras ocasiones el
gustos y cost umbres de todos los invitados. Se debe ·servir
res
.
té l b , café á determinadas personas; postres, hco ' á cualquiera h ora y en ando .se guste.. neóionales· es decir,
, ec e o
debe
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ta
con
tra¡es
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"
'
.
vinos diferentes, cerveza, champaña, etc. La mesa
«garden-party&gt; es una es
' El conjunt o de l
t · s de fantasia.
,
t
de
compotas
cremas,
helados,
pasteles
finos,
b.
un
baile
campestre
con
ra3e
ri'ado que nunca¡
1
estar cu 1er a
,
sa
á
bello
Y
va
merengues, b.izcochillos ingleses y otros arhculos de e r
ó farolillos de di ver·
jardín, en estos casos, es m s
. ,
. El centro de la mesa estará adornado con una a • los árboles estará n enbi. ertos de focos
l
1 la fiesta coutmue
especie.
.
· t l n la
l
ocultarse
e
so
•
.
.
tística jardinera de moyólica, plata antigua ~ cns a ' e co- sos colores, para que, ª
. mi·nación arhficia1· ·
.
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baJO
•
cual se colocarán flores delicadas que arm~n1cen co~ ~l de más espléndida y decora iva
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·os las damas lleextraor man •
1or d e 1a va31
''lla · En algunas circunstancias,
.d
os transparentes Y
. el servicio
. óo En los «garden-party&gt; no
t · de verano, 1iber 1
•
la mesa debe ser un tanto escogido, por e1emplo: el ¡u~.,
van un hermoso ra¡e
.
seda ligera, encaje, musehna
d mantelería bordado en determinado color ó guarnec1~0 elegantes·doilettes&gt; de batista, .
e estilo· grandes
'
telas por es
'
· L a vai'illa, en estos casos, deberá
tener
el
misdee enca3e.
de
lana
6
seda,
velo
y
otras
ts&gt;
en
el talle, mangas
.
. E tras
.
d
fl
res
«bouque
.
mo d 1'b u3oy
e olor del mantel y de las servilletas.
.
. no
sombreroscub1ertos e o ' 6 ingunas joyas.
.
ocasiones,
se pone una decoración floral intencionada,
fl ya cortas y guantes largos: ~ocas :rtidas de campo, que ticHay también unas ongmales p
cualquiera otras.
al
sea d e rosas, Vi'oletas ó margaritas, colocando_ estas ores
. d da alguna, que
en guirnalda.; artísti::as, ó solamente en pequenos ramos . nen más interés, sm
u
t
ostumbres del siglo
.
. d as en las galan es e stillos qumtas
.
6
1 d de cada cubierto. Con tan lindo y sencillo adorno se Parecen inspira
.
"ben
en
sus
ca
'
1o cual XVIII· los anfitriones
a o g . á dar al comedor un aspecto, si· no 1u3oso,
·
reci
. itados que fincense uir
ra
'
, sus numerosos inv
'
tá al alcance de todas las fortunas, al menos muy ag - posesiones
casa representan á los
de campo, ª
no
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se
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.
.
y
los
amos
de
1
a
.
- 0. El &lt;lunch&gt; se sirve me ia recepc1 ,
da ble y nsuen
gen ser via¡eros,
'
.
d nde se recibe la concu·
. t errumpe el baile, la conversación ó los juegos,
1n
. para dueños del albergue u hotel, a o
.
l os al volver del comedor. Estas recepciones no
cont muar
rrencia.
. f d s tanto por los trajes fan ·
.
lo. que. debe
hacerse
Estas fiestas son muy di ver i a '. ·t r diferentes y pasa·
tienen una ley fi3ºa para determinar
.
,
. •t •
an para imi a
,
l
ª
d urant e ellas., solamente se prescribe divertir a los invi
. d b en humor y alegria
serán tásticos que en el as se lns
espíritu
e
u
e
das épocas, como por
dos, y l as i"deas nuevas é ingeniosas á ese respecto
siempre las más oportunas.
'fe- q ue en ellas reina.
"d ci·as campestres, la
.
d las resi en
E n cuanto á los paseos campestres, no hay
muchas
di
En
estas
recepciones
e
de uno 6 de va·
,
·
de
. ·t d s puede ser
.
e establecer entre ellos. Se reune un grupo
P
de
los
mvi
a
o
fitriones
deberán dis·
ermanencia
., ,
. d lugar
rencias qu
·
personas ami·gas para ir en excursion a determina o,
rios días¡ en este u'lfim O caso' los an glas de la hospitah. d
todas las re
en e1 campo, Y allítomar undunch&gt;ó desayuno, segun e0• traerá sus invita
os con. .
'd ri'stocrática y siempre
·' dishngui a, a
·
rtida de caza. Aun·
rrespond a a, la hora en que se verifique el paseo.
.
os- dad' y como divers1on
L as d amas deberán cuidar' en estas excursiones,. de xn a· bien aceptada, pue d en frecerles u.na pa
s de los caballeros,
son más propia
·
t rarse correetas en sumo grado, pues como en dichos Plas q ue estas excursiones
te en ellas las damas.
·
t
par
1
. c1.erta libertad' es preciso no dar 1ugar á xnaia 6 no es raro ni ma vis o que tomen
seos rema
ta á caballo gallardamente y
. terpret aci·enes, aislándose del . resto
que. mon
11 mar agradablemente la
m
. de .la concurrenc
da ser . Una bella cazadora
·1·d d es digna de a
.
deslizándose á cualquiera otra md1screción que pue
tira con habi i a ,
.
, bien que una pieza
.
d · ' su disparo, mas
motivo de crítica para las demás personas.
atención y de ren ir, a
, d algún intt'épido y biza·
La partida de jardín, ó «garden-pa~ty&gt;, c~m~ se llam: de caza, el enamo(ado corazon e
rro cazador.
por lo general, es muy distinta; se verifica casi siempre e

°

.

�541

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO lLUSTRADO

510

en el cfl6o ar

Labores Manuales
Una de las cosas que más peocupa á las señoras de buen
gusto es el adorno de las camas¡ todo lo que se relaciona
con ellas es cuestión de estudio concienzudo y de largas
preocupaciones. Nosotros, ávidos, como siempre, de ayudar
á las damas en todo cuanto podamos, y teniendo en cuenta lo mucho que el adorno de una cama las hace pensar,
ofrecemos hoy un modelo s,e ncillo y elegante de entredós
al crochet, para funda de almohada. Se: teje con hilo del

Como verán nuestras lectoras, no tiene dificultad de ninguna clase este tejido ó puntos que se salgan de la factura
propia del crochet. Los macizos no llevan cadeneta ninguna de intermedio; pero los medios macizos van separados uno del otro por una sola cadeneta. El número de cadenas que lleva el dibujo que sirve para el fondo de la
labor, es el de tres en una vuelta y el de cinco en la otra,
Las cadenas que unen la roseta del centro son de tres cadenetas. Este dibujo es sumamente elegante y vistoso. Si
la funda va forrada en raso ó, por lo menos, en alguna tela
que tenga un bonito color, el efecto será precioso.
A continuación de la funda ofrecemos el modelo de un
delicioso tapiz de colgar para adornar con él un muro de
. recámara para señorita.
Este tapiz es pintado, y por las explicaciones que vamos
á dar, comprenderán nuestras lectoras que, aun en el caso
de que no sepan dibujo ni mucho menos pintura, á pesar
de ser pintado el tapiz de que nos ocupamos, puede cualquier persona emprender el trabajo de hacer uno exactalltlente igual, sin que, para ello, necesite mayores conocimientos.
El tapiz es de raso color gris plata. La silueta de los dos
barquichuelos puede ser recortada del modelo; puesta
sobre cualquier papel, se dibuja y en seguida se recorta
más grande¡ esta operáción se repite con el dibujo recor·
tado en papel, haciéndola más grande todavía, y así se sigue haciendo hasta obtener un barquito del tamañ:&gt; que se
d~see. Esto cuando se trate de personas que absolutamen-

Las personas que se preocupan por el buen
parecerdesu casa y procuran que todo lo que
hav en ella tenga un aspecto hermoso y elegante, dan una gran importancia á la indumen·
taria de sus criados, poniendo mayor atención
que en ninguna otra en la que llevan sus cocheros y lacayos. Probablemente se debe esto á que está más á la vista,
pues en paseos, recepciones y aun en las salidas diarias,
el brillante conjunto de un carruaje lujoso, acojinado muellemente, tirado por briosos y arrogantes caballos, y guiado
por intachable cochero, deslumbra la vista de los paseantes y da á la familia cuyo nombre se ostenta en las porte·
zuelas, gran prestigio de riqueza y buen gusto .
No sucede lo mismo con la indumentaria de los otros
criados en el interior de la casa, y, sin embargo, jcuánto
más importantes son algunas de ellas, pues están en mayor
contacto y proximidad de los amos y asisten á todos los
actos de la vida íntima! Entre todos los criados señalaremos, como más importante, al cocinero ó cocinera, pues
son los encargados de condimentar los alimentos, y por
tanto, puede decirse que ellos tienen la salud de toda la
familia en sus manos, y no sólo la salud, sino hasta su buen
humor y alegría. En efecto, nada es tan d1:.sagradable para
el ama de la casa como tener forzosa comunicación y trato
con una criada de las que abundan en nuestro pueblo, ab·
solutamente faltas de aseo, educación y decente aspecto.
Es preciso, pues, dedicar alguna atención á la indumentaria de la cocinera. Sí, lectoras mías, esto es una necesidad
entre nosotros. Al efecto, damos hoy unos modelos de ves·
tido y delantal para
cocinera. El traje es
de tela obscura, por
ser más propios esos
colores para resistir el
humo, la ceniza, etc.,
sin descomponerse.
Las mangas deben ser,
semicortas á fin deque
no se ensucien con fa.
cilidad. El delantal
puede hacerse de dril
en color crudo, con un
bies á la orilla rojo ó
azul marino. Su confección es muy senci·
lla, y la utilidad que
p r.esta, indiscutible.
Una cocinera, arregla·
da como lo indica el
presente modelo, será,
ciertamente, un adorno para la cocina, y
una promesa de buen
apetito para sus amos.
Nue3tro segundo grabado representa un
plato ó fuente con fruta. Conviene procurar
su colocación armo• niosa. Las granadas de
China coronan artísti·
· · camente el conjunto;
l ...- ;.;;...;;;;;;;;;;;;;;;.;;;.;...;;;;;.._~--..c.
:;;;;:;;1_ más abajo las chiri
.. moyas y las naranjas,
partidas en gajos, están colocadas con orden y cuidado. La manera de componer
el frutero puede ser de grande efecto en una mesa. Colo·
cando por ejemplo las doradas naranjas en combinación
con ciruelas rojas y de higos lucientes y maduros, resaltarán muy bien los tres colores y tendrán hermoso y ten·
tador aspecto.
El tercer grabado representa l!ll plato con pasteles, co·

llft

número 40. Al unir el entredós á la funda, se hace por
medio de~las puntadas qne las señoras designan con el
nombre de &lt;snrjete&gt;. La funda debe hacerse con sus dobladillos, bien anchos, cerrados con puntada &lt;al ojo&gt;. La
tela para esta funda debe ser de lino bastante fino, pues
sólo en esa clase de tela es posible sacar, con facilidad, los
hilos que hay que sacar para el dobladilio de &lt;ojo&gt;.
Damos, en tamaño natural, el modelo del entredós.

'{J

te puedan á la vista copiar la:forma de los dos barquichue·
los. El fondo del cielo se pinta con pintura al óleo, buscando un tono azul que sea bajo y agradable. El agua se ha·
ce de un azul más intenso; y los barcos se pintan con ocre.
El conjunto de estos tres colores sobre el gris plata del
tapiz-que se verá en un margen bastante ancho-forman
una combinación deliciosa. Abajo del tapiz va pegado un
fleco de hilo plata. En las cuatro orillas debe llevar unas
presillas hechas con punto de ojal; éstas para que sirvan
. de argollas para colgar el tapiz.

Uu rico negociante en alhajas, norteamericano, su esposa
· y su hijo, hace siete años viven constantemente en auto·
móvil¡ poseen cinco coches y en ellos pernoctan y comen,
cuando el tiempo no les permite hacerlo á la intemperie ó
en la tienda que llevan: con este original modo de vivir
tienen la pretensión de haber descubierto la salud perfec·
ta¡ raramente compran alimentos en las ciudades, prefiriendo siempre la caza en los bosques y la pesca en los la·
gos ó ríos. El gasto que tiene esta familia original no pasa
de 10,000 pesos por año.

·1

locados en una servilleta de papel de China,
para resguardar de la miel que puedan dejar,
la de abajo, que es de encaje inglés.

SOPA ESTOFADA

•

Se pone á freirman·
teca según la cantidad
de sopa, y se le echan
cebo 11 as rebanadas,
ajos enteros, carnero 6
vaca en pedazos menudos y jamón pica
do; cuando ya esté
bien dorado, se le pone caldo de la olla,
chícharos tiernos y al·
gunos trozos de ave,
sazonándolos con sal.
Se deja cocer todo á
fuego manso, y se le
añadirá, poco antes de
.
quitarla del fuego, un poco de canela y clavo molidos, pasándose en seguida por una coladera. Se. ponen la~ rebana·
das de pan bien tostado en una marmita, y echandole el
caldo colado, luego que hierve un poco, se podrá servir la
sopa adornada con pedatitos de jamón, pechuga de gallina
y chorizos enteros.

•

PESCADO EN SALSA VERDE

Se muelen ajos y pimienta y se fríen en manteca; se
.muele perejil con un pedazo de pan dorado en manteca y
colándose esto se echa en lo frito, donde se pondrá á her·
vir el pescado con la sal necesaria. Cuando ya e,s té bien
cocido, se aparta de la lumbre y se le añade aceite y vinagre.

•

PIERNA DE CARNERO CON COLES DE BRUSELAS

Kilo y medio de pierna. Una mano de ternera. Medio
kilo de coles de Bruselas. Cien gramos de tocino. Cien gramos de manteca de cerdo. Una copa de vino blanco.
Se mecha la pierna con unas tiras de tocino y unos pedacitos de ajo muy delgadas, se dora en la manteca hasta
que toma corteza por igual, se rocía con el vino, se añade
sal, pimienta, nuez moscada, agua y la mano de ternera bien
limpia y partida en pedazos pequeños. Cuando la pierna
empieza á estar blanda, se ponen las coles bien lavadas y
se deja hervir hasta que todo este muy tierno.
La mano se deshuesa y ~e parte menuda al tiempo de ir
á servir la r ier:1a.

�542

I

EL MUNDO ILUSTRADO

Tratamiento de las Quemaduras
Entre los medios de alimentación de que disponemos cuan.
do por graves razones ó porq•1e la madre no tenga buena le.
che para nutrirá su hijo, se escogerá de preferencia á una no.
driza, pues es el mejor medio para reemplazar la leche materna
aun cuando adolece de varios defectos y presenta varios in:
convenientes.
Antes de tomarla al servicio del niño, los padres tienen la
ineludible obligación de enviarla á un méjico cuidadoso y
experto en estos asuntos, para que, con toda escrupulosidad,
le practique un concienzudo examen.
A la simple vista se puede ver que no sea escrofulosa, pues
muchas llevan las ci:atrices de esta naturaleza en el cuello;
se procurará que no sea sifi:ítica ni anémica; en una palabra,
que no presente ninguna afección que pueda trasmitir al niño;
Que tenga buena dentadura, porque, de lo contrario, "mala
dentadura, mal estómago," y por consecuencia, digerirá mal
y el niño no se nutrirá bien; mucho se podria señalar á este
respecto, pero más bien es al médico á quien toca conocerlo,
pues simplemente he querido llamar la atención de los radres
á fin de que conozcan algo que puede interesarles en bien de
sus hijos y no vayan á tomar una nodriza cualquiera,aunque
presente buena apariencia.
Las condiciones de edad y de salud de ésta sólo pueden ser
conocidas por el médico; es muy difícil, por cierto, fijar un llmite para la ejad de la nojriza; preferible es escogerla ni muy
joven ni muy vieja, que no pase de 30 años y que haya tenido
dos ó tres hijos, porque de ese modo habrá adquirido práctica
en lo que se relaciona con la crianza.
No deja de tener importancia el lugar de su nacimiento, pues
entre nosotros se da la preferencia á las de Atzcapotzalco.
Muchas veces, por circunstancias precarias de los padres de
familia, la nodriza viene periódicamente á la casa del niño;
esto trae consigo serios inconvenientes; se le expone á contraer ciertas enfermedades y no podrá saberse la cantidad de
leche que tome el niño, ó si ésta ha dado de mamar antes á su
hijo.
Se procurará siempre que la nodriza permanezca en la casa,
y para que cuide bien del niño, algún autor aconseja que se
verifique una especie de contrato con ella, reteniéndole cada
mes una parte de su sueldo, en cuyo caso se le dará al separarse to:lo junto si se porta bien con el niño, y si no, no se le
dará nada; podría estimulársele más, halagándola con el ofrecimiento de una gratificación, además de la cantidad estipulada.

Si tiene hijo, el examen de éste es muy importante y se le
confiará también á un médico para saber si la leche es rec;ente y si puede convenir ó no al niño que va á amamantar. Se
seguirán las mismas reglas que para la madre, en lo que se
refiere á su alimentación; en cuanto á la de la nodriza, se procurará que sea sana y nutritiva, que no tome bebidas alcohólicas, ni cervezas fuertes, ni vinos; las salsas, las especies, el
café y toda clase de irritantes deberán proscribirse.
En cuanto á su persona, 5e le exigirá el mayor aseo posible,
así como en su ropa; se le encomendará también el lavado y
arreglo de la ropa del niño, como una medida económica y pa·
raque no se enseñe á ociosa; su recámara estará junto á la
de la madre, para que frecuentemente vigile la alimentación
de su hijo, y si quiere saber la cantidad de leche que toma, lo
pesará antes y después de haber mamado; deberá cerciorarse
si su intestino funciona con regularidad, asistirá á lac:toilette&gt;
del niño, vigilará que la nodriza no lo enseñe á estar en bra·
zos, que duerma solo en su cuna; si sale á paseo, mediante una
pequeña retribución, cuando escasea su leche, le da al niño á
alguna de sus compañeras y muchas veces toma una leche indigesta ó de mala calidad.
Toca á la familia investigar que la nodriza no sea ebria,
que sea de buen carácter, pues muchas veces les pegan á los
niños, los pellizcan y cuando las madres son descuidadas, no
sedan cuenta del maltrato que reciben estos seres indefensos,
que aun cuando son demasiado elocuentes sus gritos, se atri·
buyen á otras causas; que sea de buenas costumbres y moralidad, y si es posible, que tenga una mediana educación, pues
creo que con el trato tan íntimo que tienen con los niños, in·
fluyen hasta para su educación.
La madre deberá convertirse en espía de la nodriza; tanto
de día como de noche, ellas estudian desde que el niño nace:
su mirada, su sonrisa, velan su sueño y tratan de adivinar
sus deseos y sus necesidades.
Por último, y siempre con la autorización del médico, se
dará la preferencia á aquella que goce de buena salud, buena
constitución y estatura; pero sobre todo, que tenga buena can·
tidad y calidad de leche, á fin de nutrir bien al frágil sér, en
quien están cifradas todas las esperanzas.
DRA. COLUMBA RIVERA.

Es claro que si la importancia de las quemadura~ va~ía has·
ta el punto de que se las haya ~la_sificado en ,,seis diversos
grados su tratamiento ofrece vanac1ones tamb1en. muy gran·
des, según la situación, la extensión y la profundidad de las
lesiones.
·
Es, sin embargo, posible dar alguna; regJas gene~aJe~ que
tienen aplicación en muchos casos, y que, s1 no perm1t1ran suplir la falta de asistencia profesjonal, po:gue ésta debe p~ocurarse siempre, al menos podran ser ut1hzadas en cualquier
caso.
·
d
Cuando se trata de quemaduras ligeras, de pnmer gra o,
que no producen más que rubicund~z Y. ardor_ intenso en la
piel, hay la tendencia general deaphcarmmediatamenteag~a.
Pero se advierte que el contacto del agua, sobre to~o s1 es fna,
aumenta considerablemente el ardor hasta hacerlo mtolerable.
En estos casos es mucho más acertado aplicar, sobre la superficie quemada: u~ poco de. solución de ~ermanganato de
potasio en agua hmp1a y hervida. Est~ ~oluc1ón calm~ el _do·
lor de una manera completa y muy rap1da, y, ademas, s1rve
para lavar la región quemada.
.
..
Hecho esto y habiendo tenido cuidado de lavar bien el sitio
de la quemad~ra, lo mejor es cubrir la q~emadura con una capa de algodón aséptico y, en seguida, aphc:1.~ una venda,_con el
fin de evitar el dolor y el ardor. Esta curac1on no nece_s,ta r~novarse, pues muy poco tiempo basta para que la ep1derm1s
quemada se renueve.
En las quemaduras de segundo grado, en aquellas que se
producen ámpulas, es n~cesario,_desdelu~go, l~var la super~cie q11emada con agua bien hervida, ó me¡or _aun, con una li·
gerísima solución de permanganato de P?tas10 e~ agua herv1·
ca. A contin11ación se debe procurar vaciar las. ampulas, para
lo cual h::1br;i que picarlas, ya sea con una agu¡a ó c?n la extremidad de unas tijeras. En uno y otro c_aso deberan haber
sijo pJsadas antes por la flama de una lampara de al&lt;;?hol,
pues esta es la única manera de asegurarse de qu~ las t!Jeras
ó la aguja no llevan gérmenes que puedan ocasionar mfec·
dones. La abertura de las ámpulas debe h,!lcerse en el punt_o
más en declive, con el fin de que la serosidad pueda escurrir
fácilmente.
.
Muy especial cuidado debe tenerse en _que la capa d~ piel
que forma el ámpula, no se despre~da m. se desgar.re. S1 esto
sucediera la piel, desnuda de '-U ep1derm1s, quedana al descubierto en ~na extensión considerable y se producirían ardores
verdaderamente terribles. Por esta razón se debe procurar con·
servar esa capita de epidermis en su sitio, de modo que, una
vez que escurra el contenido del ámpula, vuelva á aplicarsr:
por sí misma sobre la piel. .
, .
En los hospitales y sanatorios, los med1cos, cuando se han
cerciorado de que hicieron todas estas operaciones con mucho
cuidado con aseo irreprochable, y no hay peligro alguno de
infecció~ se limitan á cubrir la región quemada con un empaque de algodón y con una venda, para dejar esto en tal es·
tado durante varios días, hasta que la piel quemada ha cica·
trizado. Para hacerlo así, es preciso contar con la seguridad
absoluta de que n1., habrá que mover la curación nuevamente porque cuando hay que moverla, se encuentra que el algodón se ha adherido á la piel del ámpula y ésta se desprende
al quitar aquél, dejando al descubierto !ª pi~l quef?ada, lo cual
provoca dolor intenso y abre la puerta a la mfecc1ón.
Por esto es que no aconsejaríamos seguir la misma prácti ·
ca á quienes no pueden estar ciertos de que todo se h~ hecho
con irreprochable limpieza y están á salvo de la necesidad de
renovar la curación. Es mucho más práctico, en tales casos,
lavar muy cuidadosamente la región quemada y cubrirla en
1

seguida de una capa de una substancia aséptic_a que impida la
adherencia del algodón. Para este fin, la vaselina, ya sea pura ó mezclada con una substancia antiséptica no venenosa, _pe·
ro siempre perfectamente limpia, ofrece las mayores venta1as,
pues no se altera. Y todavía es conv~niente separa_r el algo·
dón y la superficie qu~ma~a por medio de U~]l tela 1mper!11eable que se desinfectara cuidadosamente hac1endola hervir en
agua.
. .
En las de tercer grado, después del lavado m1nuc1oso de la
región, debe cubrí_rsela con una te!~ de gasaantisépticahumedecida, y en seguida con un venda¡e.
El tratamiento de las quemaduras de más de tercer grado
requiere siempre la intervención del médico, pues en ocasiones
hacen absolutamente necesaria una operación.
La cicatrización de las quemaduras de más de segundo grado cuando son extensas, se hace con mucha dificultad. No es
ra;o ver en los hospitales individuos que sufrieron quemaduras y que permanecen meses y meses, sin que la superficie
quemada vuelva á cubrirse con piel nueva. Los enfermos se
debilitan mientras tanto sobremanera, y hay que administrarles un tratamiento tónico.
Para acelerar la cicatrización se recurre con muy buen éxito á lo que en cirugía se llaman "injertos," y que consiste
en sembrar, sobre la superficie descarné1da de una quemadu·
ra, fragmentos de piel del mismo individuo ó de alguna otra
persona. Cuando la siembra de injertos se hace bien, se ve
que cada uno de ellos forma un islote. que va ensanchándose
con rapidez. Pero esta es una operación que no puede ser bien
practicada más que por un cirujano.

*

Consultas
Anita: Es cosa bien difícil detener la salida de las canas,
aun cuando sean prematmas. Sin embargo, teniendo algunos
cuidados racionales con su cabellera, podrá V. retardarlas un
tanto, mientras que si se limita V. á usar afeites para disimu·
lar las pocas que le hayan salido, pronto se verá usted obliga,
da á las odiosas tinturas. Los mejores consejos que podría
darle son estos: procure usted no lavar su pelo con frecuencia.
Para limpiarlo, prefiera usted cepillarlo cuidadosamente. El
cepillo no destruye como el mal peine, y además, parece que
efectúa una especie de masaje en la piel Que es favorable para
el cabello. Si es sumamente. reseco, engráselo usted ligeramente, escogiendo de preferencia la vaselina líquida. Puede
usted usar la fórmul1 siguiente para evitar la caida del cabe·
llo: Alcohol alcanforado, 100 gramos; esencia de trementina
25 gramos; amoníaco, 3 gramos. Con este liquido se hace~
friccionestodcs los días en la piel de la cabellera. Unavezque
el cabello nuevo comience á brotar, substituirá usted ese líquido por la mezcla siguiente: Alcohol á 90 grados, 200 gramos; esencia de bergamota, 10 gramos; amoniaco, 4 gramos.
Con la cual se seguirá usted frotando la piel de 11 cabellera.
Es una de las mejores fórmulas que para el caso se conocen.

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EL MUNDO ILUSTRA:DO

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IX DE PARfs.-EsPEOIAL PARA

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MUNDO ILUSTRADO"

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do de muselina de seda negra. El corselete es bordado de
TRAJE
DE BAILE.-H~cho
eny ~etorf
n¡[f~s~~fe' ~1:ual está cerrado por dos baudas que bajan de los hombros
o
mismo
que
las
mangas
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oro,
y se cruzan en el ta11e.

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EL MUNDO ILUSTRADO

546

BAUTIZO

Consultas para las Damas

Josefina:-Actualmente se acostumbra
que los padrinos obsequien á los invitados con cajas de dulces, apropiadas á ese
objeto, que se venden en las dulcerias
francesas de esta capital. A los padres
del niño se les debe hacer un regalo especial, como por ejemplo: una medalla con
la fecha del bautizo y la del nacimiento
del niño.

UN MODELO
H. A.:-En esta sección\ verá usted el
modelo que se sirvió pedirme para traje de
calle. Mucho he sentido no habérselo dado antes; pero habla siao imposible. Puede
usted adornarlo con pasamaneria ó con
encaje, eligiendo lo que mejor efecto haga
con la tela del vestido. ¡Ojalá que el modelo sea de su agrado!

PARA EL ROSTRO
Constante preguntona:-Para quitar las
espinillas del rostro, es muy eficaz el remedio que usted se aplica. Si no le da resultado, puede usted usar agua de végeto, mezclada en corta cantidad al agua
con que se lave usted diariamente.
-El obsequio que puede hacerse á un
caballero, empleando para hacerlo el encaje de bolillos, es el de un juego de cortinas y visillos, ya sea para su habitación
ó para su gabinete de estudio.
NOTICIAS

lone3 angostos y seis b:&gt;tones en doble hi·
lera, colocados en la parte del frente. El
cuerpo no lleva más adornos que unas al-

Una subscriptora:-Creo que si se verá
bien el sombrero hecho con los adornos
que usted me indica. La circunferencia
del ala debe medir un metro treinta centlmetros; la copa, cincuenta y seis poco
rof s ó menos, y la altura de ésta ocho ó
diez. Doy á usted el modelo que desea pa-

CONSULTA MEDICA
Coseta:-La consulta que usted me dirige ha pasado ya á la Sección Médica, en
donde se atenderá debidamente.

ra la confección de dicho sombrero. En vez
de los abullonados de seda que rodean la
copa, puede usted poner el tul de que me
habla.
Las faldas de estilo sastre se usan en
cualquier tiempo.

DIBUJOS

NOTICIA

Maria Ester:-EI cuaderno de dibujos
para bordados que desea usted, lo puede
conseguir en las mercerias de esta capital.
Agradezco sinceramente su benevolencia para mi y acepto, con todo gusto, su
amistad.

VARIAS RESPUESTAS
La de la otra vez:- La leche antefélica
cuesta dos pesos cincuenta centavos y se
vende en las droguerias de esta capital.
Puede usted dirigirse á la Sección de Encargos, en donde lé indicarán el modo de
remitir el valor de esas mercancías.
- Doy á usted los modelos que deseaba
de trajes para niña. Uno de ellos está
adornado con entredós de encaje, formando éste canenú y puños en las mangas.
Una banda de seda ligera, atada por un
lado, completa este sencillo y gracioso
lleva en la falda tres a·

fJrzas que forman canesú y doble hilera de botones iguales á los de la falda. En
el cuello y en los puños, tres galones.
Cinturón de seda "liberty ."
- Doy á usted también el monograma
que desea, rogándole que dispense la involuntaria tardanza para obsequiar sus
deseos.

Eugenia R:-Esa autora escribió también "Los herederos" y "Lucha desigual."
-Las formas de sombreros más apropiadas para trajes de calle, son las grandes de alas tendidas, adornadas con plumas, terciopelo ó abullonados de seda.
Respecto á la pregunta queme hace usted
de si será posible conseguir sombreros á
vistas fuera de esta capital, me parece algo dificil; pero, sin embargo, puede usted
dirigirse á las principales casas de comercio en ese ramo, para ver si es posible lo
que desea.
- En cuanto á la constancia que usted
me propone para dirigirse á las secciones
Médica y de Encargos, establecidas en este semanario, creo que seria más apropó·
sito enviar una tarjeta ó nota del agente
que entrega á usted el periódico.
MARGARITA.

Carta Blanca
LA MEJOR CERVEZA DE AMERICA

CUAUHTEMOC
MONTERREY

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EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

AVISO IMPORTANTE
LOS

Fer'rocarriles NaCionales
~

DE MEXICO
Deseando proporcionar á todos sus
favorecedores la oportunidad de visitar las principales ciudades de los
Estados Unidos, han resuelto poner
.
en vigor

Cuotas Reducidísimas
en los boletos de

Fué á verá Gladstone, en cierta ocasión, un importante personaje, y al entrar en el comedor se encontró al estadista, que ya
estaba muy viejo, corriendo torpemente en torno de la mesa con
unas riendas en la mano que sujetaba uno de sus n ietos, el cual ,
descargándole algunos fustazos, le obligaba á corr"r gritando:
"¡arre, mula!"
Napoleón no se cansaba de jugar ccn su deseado y querido
hijo el rey de Roma, y, según cuentan algunos h istoriadores, solía dejar á sus generales fumando y hasta enojados mientras él
hacía gestos y muecas ante un espejo, con el niño en b razos, para d istraerle y arrancarle inocentes sonrisas.
A la h()ra del almuerzo. sentaba al niño sobre un:i pierna y le
untaba la cara con el dedo mojado en la salsa del plato que le servían, y mientras el aya refunfuñaba, el emperador se reía y el n i·
ño también, demostrando que le agradaban las rudas caricias de
su padre.
Por último, cuénlase que E nrique I V de Francia dbfrutaha de
un modo extraordinario jugando con los niños, á los cuales quería much o. Algunas veces se le v ió correr sus aposentos á gatas,
llevando á cuestas al delfÍrl, mientras que sus amiguitos restallaban sus fu stas para que galopase más de prisa, como si fuese un
caballo.
U.::a vez le encontró en esta forma un embajador, y el rey, al
observHr su sorpresa, le preguntó:
- ¿No tiene hijos el señor embajador?
-Sí señor-respondió el preguutado.
- En ese caso-agregó el monarca poniéndose de pie, mientras
el delfín , látigo en mano, se le encaramaba en los hombros-en
ese caso, sigo mi di ver5ión.

Viaje Redondo,
lo cuales estarán á la venta durante
todos los días del año, con

LIMITE FINAL PARA EL REGRESO,

9 MESES
contados desde la fecha de venta.

Ojo á los Precios
+7"~
Moneda Mexicana
D e Ch ihuahua á Nueva Yor k

y r egreso ....... . .. $ 214.30

" Phil a delphia
,. Wás hington, D. C. ,.
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Ba ltl more, Md. · . ,
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...... .. . ...
. ... .. . . ..

140 .20
120.20
15i.20
192 .30
15 2.40
126. 60
11 2. 00
...... .. . . .. 111 .20
..... . . . .. 9 8 .3 0
.. . ..... .. 123.60

Si se desean obtener más informes, ocúrrase al agente más ?róximo.

En todas las situaciones, las mujeres tienen más causas de
dolor que el hombre y padecen más que él. En efecto, el hombre tiene su fuerza y el ejercicio de su poder¡ obra , se ocupa,
piensa, mira el porvenir y encuentra en él su consuelo. Pero
la mujer se está quieta, frente á frente con el dolor de que
nada la distrae, b1ja hasta el fondo del abismo que el dolor
ha abierto, le mide y, á veces, le colma con sus deseos y sus
lágrimas.

..

.. *

Ciertas mujeres, al verse abandonadas, corren y arrancan su
amante de los brazos de una rival, lo matan y huyen al últi·
mo extremo del mundo, sobre el cadalso ó la tum ba¡ esto es
magnífico; el móvil de este crimen es una pasión subli m.e que
impone respeto á la justicia humana. Otras mujeres ba¡an la
cabeza y sufren en silencio, y se consumen moribundas y re·
signadas, llorando y perdonando, orand0 y acordándose hasta
el último suspiro. Este es el amor, el amor verdadero, elamor
de los ángeles, el amor altivo que vive de su dolor y que de
él muere.

MAGNETISMO PERSONAL
DE COMO LOS HOMBRES PROMINENTES DESARROLLAN ESTE
PODER Y LO USAN PARA INFLUENCIAR A OTROS.
LAS MUJERES, TAMBIEN, ADEPTAS EN
ESTE ARTE MISTERIOSO
Métodos Secretos que Encantan y Fascína11 la Mente Humana.--Grandes Sacerdotes
de lo Oculto Revelan Secretos que se han Guardado Celosamente por años.
UN LIBRO MARAVILLOSO Y NUEVO ESCRITO POR UN HOMBRE PROMINENTE DE NUEVA YORK
Un nuevo y maravilloso libro titulado &lt;La. Filosofia
de la Influencia Personal&gt; se ha publicado últimamen·
te á un costo de miles de pesos, por una de las princi·
pales instituciones del EstaJo ae Nueva York. Este libro ha. salido de la pluma. de uno de los más hábiles especialistas de los tiempos modernos, que di6 la propiedad á condici6n de que se imprimieran diez mil ejempla.res para distribuirse gratis.
El New York Institute of Science está cumpliendo
ahora con ese convenio, y hasta. que la. edición de los
diez mil ejemplares se agote, usted puede obt.ener un
ejemplar de este libro absoluta.mente gratis. EsM profusa.mente ilustra.do con magnificois grabados. Está lle·
no de secretos ma.ra.villosos y de a.sombrosas sorpresas.
Explica., de lleno, la verdadera fuente del poder de la
influencia. personal. Revela, de lleno, los principios fundamentales del éxito y de la. influencia en todas las esfe·
ra.s de la. vida.. Los ocultos misterios del magnetismo
personal y de la fuerza. de voluntad están a.lli explica.dos de una. manera. intensa.mente interesante. Dascribe
métodos de influencia persona.! que positivamente dan
á cualquier persona inteligente el poder de ejercer una.
maravillosa. influencia y dominio sobre otros. Estos métodos son entera.mente nuevos y nunca. se han publica.do. Un rep6rter ha. hecho la prueba. personal y da. fe de
su maravilloso poder.
Este libro revela. el poder secreto, por el cual la. mente de los seres huma.nos puede encantarse y fascinarse.
El más nuevo y mejor de los sistemas de cultura men·
ta.l y de poder magnético para. curar, se halla alli perfecta.mente explica.do. No se ha publicado jamás un libro igual. No se han puesto jamás en manos del públi·
co semejantes maravillosos informes.
No h1ce mucho tiempo que John D. Rockefeller, el
hombre más rico de América, dijo, ha.blando á una clase en la. escuela. dominica.!, que él a.tribuía. su éxito en
la. vida mayormente á su habilidad para. influenciar á
otros. Lincoln, Napoleón, Alejandro el Grande, todos
g-a.oa.ron:su celebridad y fama. por medio de su mara.vi-

lloso poder de influencia. personal. Gould acumuló sus
millones á fuerza. del mismo poder. Morgan organizó el
trust del acero por valor de un millón de pesos, y s0
enriqueció él con millones. simplemente por medio de
su habilidad maravillosa. de influenciará otros. Hay miles de hombres que poseen el cerebro y la. educación de
Margan y que son indigentes. Tienen la habilidad para
organizar un trust; pero ca.recen del poder de influencia personal.
Influencia. personal, fuerza de voluntad, solidez, llá·
mese lo que se quiera, ha sido, desde la. creación del
hombre, la fuerza sutil que le ha. valido, al que la posee,
fortuna. fama. y celebridad. Esta extraffa. y misteriosa.
influencia. es inherente en todo sér humano. Por los
métodos que explica. este especia.lista en la. cultura. hu·
mana., cualquier persona. inteligente puede dsarrollar
una maravillosa.mente magnética personalidad y puede
a.prender á influenciar la. vida. de los ot ros, en unos
cuantos dias de estudio , en su propia. casa; usted puede
usar este maravilloso poder sin el conocimiento de sus
más intimos amigos y asociados. Usted puede usarlo para
obtener empleo lucrativo. aumento de sueldo, para. captarse la a.mistad y la Influencia de otros, para. obtener
mayor felicidad en la vida.. Usted puede darse á respetar y llegar á ser el primero en la comunidad donde usted vive.
Si t1sted no está satisfecho con su condición presente,
con las circunstancias de su vida; si usted anhela mayor
éxito; si usted no puede influenciar á otros todo lo que
usted desea., escriba. inmediatamente y pida un ejem·
pla.r de este libro, que se le enviará gratis. Si usted en·
vla su nombre y dirección al New York Institute of
Science, Dept. 462 Rochester, N. Y., este libro se le
enviará absoluta.mente gratis, libre de todo costo. A
causa. de los gastos en que se ha. incurrido para preparar y distribuir este libro, el Institute o! Science ruega.
que sola.mente aquellos que están especialmente inte·
resadas pidan este libro, sola.mente los que desean alcanzar mayor éxito y mejora.r sus condiciones de vida.

*
••

El amor es acaso la única pasión que no transige con el por·
ve, ir ni con el pasado.

***

Es de admirar en !as mujeres que nunca se paran en rno·
nar sus a~ciones más vituperables; el sentimiento las arras·
tra. Hasta en su disimulo hay naturalidad, y sólo en ellas se
encuentra el crimen sin bajeza. Por lo regular, no saben c6mo
hicieron lo que han hecho.
BALZAC.

549

., Vino lorWioante, cllg..UTo, t611.loo, reoo11.1tlt.uye11.te, d• aabol'
excelente, mu ellou para lH peraouu debllit.adu que 109
lerruglnoso1 y la. quinu. Cómervado ~r el m,t.oc10 de
11, Pa1te\U'. PrescrlheH en lu moleat.lu del eat6mago la
clorosll, la anemia y lu Ol'Dvaleoen~; eate vino ie
mienda á laa peraonu de edad, álaa mujerH, ióYenea 7 á loa Diiíoe.

reoo-

AVISO MYI IMPORTANTE. - 11 dztioo V/110 autéD.tico dt
S. RAiHAEL1 el solo que tieD.B el derecho de llamarse así, el ,olo
que es legitU1Jo 'i de que ,e bace meD.ci6D. 11 el formulario del
Pror,sor BOUCHARDJ T 81 ,1 de 11" CLEMEIT ye• de V&amp;lBD.CI
(Dr~me, lr&amp;D.cia). - Cada Botella neva la marca de la UnltJn di
101 Fabrlcantll 1 11 el pescuezo rm medal16D. &amp;D.UD.ciudo el
"Oll'l'IU ''.-1,oa dema, soD. grosera,,peligrosa1 lal1iJcacio1Jea.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Lo uuc debemos á la Ir.día

La administración de policía de Berlln
ha expedido una orden extraordinaria, ha·
ciendo saber á todos los propietarios de
las casas de comercio, de la ciudad y de
los alrededores, que, al partir de este mes,
tendrán que cerrar sus establecimientos
desde las ocho de la noche, y que toda
contravención será penada con seiscientos
francos de multa ó prisión.

El mundo civilizado debe á la India una porción de cosas.
La vid vino de las faldas del Himalaya, el olivo y la higuera, la
mostaza y el añil, la seda y la muselina, todo vino de la India.
Todas las medicinas que se empleaban en Egipto, Grecia y Roma,
se importaban desde la India, y muchas de ellas siguen importándose de allí todavía. En la India se inventó la tinta. Las primeras leyes conocidas fueron las del código de Manú.
Las plantas aromáticas, el incienso, la mirra y los bálsamos que
se empleaban en las ceremonias religiosas de Egipto, Siria, Gre·
cia y Roma, así como las flores decorativas, la rosa de Mileto, las
de Jericó y Damasco, el lirio de Persia, el loto y el jacinto, todas
procedían de la India.
El caballo vino también de Asia; se hace ya mención de él en
los vedas. El hierro se forjaba ea la India mucho antes que en
los países occidentales, y Plinio dice que en su tiempo no se hacía en ninguna parte cristal que pudiera compararse con el cristal
indio.
Pero no ~olamente fueron las artes industriales las que se iniciaron en la India; allí tambien nacieron la astronomía, la medicina, las artes. gráficas y la legislación , y la primera idea del alma,
como cosa distinta del cuerpo, se encuentra en los libros sagrados
de la India.

*

4 4

El gobierno alemán ha concebido un
grandioso proyecto, que puede muy bien
califi,arse de socialista: el de monopolizar
todo el suministro de electricidad en el
imperio. Esta idea es sostenida por el profesor Schmoller, uno de los más grandes
economistas contemporáneos. Para realizarla, el Estado tendrá que adquirir unas
dos mil usinas que en la actualidad funcionan, de las cuales 800 venden la corriente.

**4

Hay una enfermedad que ataca á •os
automovilistas que se apasionan por las
velocidades vertiginosas, y que se hallan
bajo la influencia de una especie de into·
xicación que les hace imposible dominarse. Las impresiones que experimentan
algunos individuos que puedan, á su antojo, alcanzar grandes velocidades, los
subyuga á tal punto, que todo exceso se
despierta en ellos bajo la forma de la pasión por las velocidades. Aesta enfermedad se le ha llamado "euferia," y hace
experimer.tar una sensación semejante á
la embriaguez de morfina.

PERFUME ENIGMA
PERFUME SOLA MIA
PERFUME PAMPRES D'OR
PERFUMEBOUQUETGREUZE

**•
¿Cuál es exactamente la distancia que
hay de la Tierra al Sol? Los sabios se han
ocupado siempre e1; determinarla con toda exactitud. En 1898, el descubrimiento
del planeta Eros, por .M. Witt, provocó
nuevas investigaciones. Cincuenta y ocho
observatorios se concertaron para operar;
hicieron más de 35,000 observaciones con
el telescopio, y lograron más de cuarenta
mil fotograflas. Según los cálculos de que
el abate .Moreux ha hablado recientemente, la distancia de la Tierra al Sol es de
ciento cuarenta y nueve millontls cuatrocientos setenta y un mil kilómetros, y se
estima que esta última cifra no entraña
una incertidumbre mayor de noventa mil
kilómetros.

Jabones,aguas detocador, polvos
de arroz, brillantinas, preparados
en cada uno de estos aromas.
)

LA POMADA BALSAMICA MARAVILLOSA
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!ES !ElL MJE.JJ(O)~ SIEMANAJRil(O) !EN lLA
!RlE!P'IU!SlLilCA Tuí!IE.XIlCANA

Un gran banco de Nueva York no quiso
aceptar, hace pocas semanas, al multimillonario americano Pierpont Margan, el
"cheque" que éste presentaba como abono de uoa cantidad importante. El millonario, irritado por el desaire, imaginó una
venganza, muy notable y curiosa. Al dia
siguiente exigió el cambio en oro de una
gran suma de billetes. Esta operación se
repitió varios dias, llegando á sacar de
las~reservas del banco la cantidad de cuatrocientos millones, y produciéndole grave
perturbación. La Junta acordó, ante la
amenaza de una bancarrota, aceptar en
adelante todos los "cheques" que se presentaran con la firma de .Morgan.

*

551

ELMUNDO ILUSTRADO

*

'

Arboles que dan Gas
Hay en el Norte unos árboles, llamados allí «madera de algodón", que según el descubrimiento hecho por un profesor de la
universidad de Kansas, producen mucho gas inflamable seme·
jante al gas común. Siempre que se corta un árbol de estoF, se
nota un pronunciado olor semejante al de un escape de gas, y el
profesor Bushong, fijándose en este hecho, tuvo un día la ocurrencia de meter en un tronco un tubo y poner al extremo de éste
una cerilla encendida: inmediatamente apareció una llamita azul,
que estuvo ardiendo algunos segundos.
En vista de este resultado, se hizo otro experimento con otro
árbol de la misma clase, poniendo también un tubo de plomo, y
á continuación uno de goma metido en una campana de cristal
colocada dentro de agua. Las burbujas que en ésta empezaron á
formarse indicaron bien pronto que el misterioso flúido estaha
llenando la campana. De este modo pudo recogerse el gas extraído del árbol y llevarse á un laboratorio, donde manifebló to-

En los "Reales Jardines Botánicos," de
Londres, se están haciendo experimentts
con la electricidad como substituto de los
rayos del sol, y como factor en la vegetación de ciertas plantas. Estos experi·
mentos continuarán por espacio de ur,
año, ó quizás más tiempo. Entre las piartas que se han sometido á este tratamier to, se ,encuentran los tomates y la~
fresas.

•••
Un comerciante inglés ha puesto un nú·
mero de tortugas dentro de la vidriera dt
su casa; cada tortuga tenla una letra del
nombre del:avisador, pegada sobre el cascarón. Le daba un premio de veinticinco
pesos á la primera persona que encontrase que las tortugas se hablan colocado en
orden correcto para poder leer el nombre
del comerciante, y también premios de
cinco pesos á los que encontraran cuatro
en la debida posición. Durante varios meses este método causó furor en Londres, )
lo original fué que se cruzaron ante aquel
aparador, apuestas de consideración, so·
bre el logro ó no del problema propu~sto
por el anunciador. El "réclame" resultó
fabuloso .

•

das las propie4ades del gas ordinario, ardiendo en un mechero
Bnnsen. El experimento se interrumpió para repetirlo en días
sucesivos, y siempre tuvo el mismo resultado, aunque, como es
natural, cada día la presión fué menor y la llama más débil, hasta que quedó agotado el contenido del árbol.

*

El Trabajo Intelectual
Para muchos inconscientes que no tienen la costumbre de discurrir por cuenta propia, el trabajo material y mecánico es el
único que merece cr,nsideración y respeto; todo lo que no sea
abrir la tierra con una azada, transportar materiales á hombro ó
subir cubos de cal á los últimos andamios de una obra en construccióu, es vivir en la holganza, ser unos perezosos y no ganar
el pan que se llevan á la boca. En vano será que se les haga ver
que muchos &lt;le esos holgazanes les han dado los beneficios de una
civilización que no saben apreciar; que en vano se les enumere el
prodigioso resultado del trabajo intelectual; para ellos el dilema es
sencillísimo: ó se tienen callos en las manos ó se es un holgazán.
Es evidente también que hay muchos oradores de club que
sostienen análogas teorías y muchos obreros para quienes el trabajo intelectual es una completa holgazanería.
Y, sin embargo, el trabajo manual seguirá produciendo lumbre
con el pedernal y el eslabón, mientras que el intelectual ha sabido utilizar los yacimientos del petróleo, ha repartido después el
flúido gaseoso por cañerías que llevan la lu• á grandes distancias, y hoy reparte con la misma facilidad el alumbrado eléctrico.
El holgazán se llama Guttenberg y deja impreso y multiplicado prodigiosamente el pensamiento humano.
Se llama Silvestre II é inventa el reloj.
Se llama Arezzo é inventa las notas musicales.
El holga~án se llama Colón y proporciona á la humanidad un
nuevo contmente.
Se llama Harwey y explica la circulación de la sangre.
El holgazán se llama J,enefelder y dota al mundo con la litografía,
El holgazán se llama Montgoler y deja establecido el principio
de la navegación aérea.
~l holgazán se llama Niepc-e ó se llama Dagunre .y aprisiona
la imagen en la cámara fotográfica.
Se llama Morse é inventa el telégrafo.
Se llama Edi~o11 y realiza las prodigiosas aplicaciones del soni&lt;1"., que hacen dará la Humanidad un paso gigantesco en el ca1111110 del progre~o.

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552

EL MUNDO ILUSTRADO

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'1 Cta. Profesa 5. México. D. F.

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EL VINO·DE STEARNS
DE ACEITE DE BACALAO
FERRUGINOSO
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Pídase siempre el de St~a~

iREDERICK STEARNS &amp;CIA.
bETROIT. Mtr.H•• E. U. ~. (

EL BACHAN

(1)

Al Sr. Lic. D. Jenaro Garcia

Duras guijas cubren el agrio sendero
que sube, baja y salta en los flancos de
la sierra. Los pastos, perdidos ya sus tonos verdes, en pugna con un rojo sol de
fuego, reciben sombra y tregua de pequeños encinos deformes. De tiempo en
tii:mpo, el halalí brusco y ronco de cuernos pastoriles anuncia que lejanos manchones de un blanco sucio son mil corderos inmaculados.
Al culminar de la montaña, donde la
lucha es épica entre mezquites y tunales,
surge, suspendido en la bruma azul de
los altos picachos, el oro pálido de un
techo pajizo. Es una pobre cabaña de las
«tienas de arriba»: los muros, á la vieja
usanza colonial, son gruesas pilas de laja
blanquizca; la puerta entreabierta, que
no labró herramienta propia, sino hacha
pesada y fulgurante, tiene cicatrices hondas y da paso á la luz y ambiente de cuadro antiguo al interior de la caseta; no
hay mesa ni lecho; suspendidas con sogas, que el hollín hizo negras, se mueven
en muy lento oscilar brazadas de mazorcas; abajo, mordiendo la tierra endurecida y lustrosa, arados i1.1servibles evocan
epopeyas de lahor.
En el más penumbroso rincón, como
figuras de lienzo flamenco, aparecen inmóviles y esfumados, un hombre, una
mujer y un perro: reclina el varón la viril testa de rudo trabajador en un costal
que llena rastrojo crepitante y encubre
el vigoroso cuerpo con una manta rojiza;
el rostro, que tiene hidalgo aspecto por la
negra barba poblada, se crispa á ratos en
luchas de agonía y se serena en veces con
calma de muerte; dos ojos negros de vivo
fulgor hablan de ardiente fiebre más que
tisanas y potinges. La mujer desgrana
á la cabecera las bayas, que son cuentas
de su rosario, y parece inconsciente, como
el perro montaraz y bravío, que á los pies
del jergón hila telarañas con baba viscosa.
Mi ingreso á la estancia no mueve curiosidad: los tres seres, como tres cosas,
guardan silencio y quietud.
Afuera está un gañán trenzando riendillas de crin cerca de una caja muy larga, que hunde sus tablones astillados en
la majada seca y es un pobre ataúd de la
montaña.
A preguntas que le hice, contestó con
la sinceridad que nace puesta en los hijos
del campo: Pedro estaba muy enfermo;
le «entró» viento en el pecho, según el
decir del curandero que sólo una noche
auguraba á su vida. El señor cura había
estado allí, de mañana, rezando ante un
Cristo que alumbraban dos cirios en hermosos candelabrvs dorados. No había dinero en casa; por eso iban á vender en
una miseria el novillo que trajo el moribundo en la semana anterior.
Entonces hallé explicación al silencio
Bachán" 6 bachanero" es el nombre
que recibe, en las haciendas del.Estado
de_Zacatecas, el ladrón de ganado.
(11

BASADO EN EL HONOR.
Sin duda habrá U d. visto en
los periódicos, con relación á algun remedio, algún anuncio co.
mo este: "Si despues de un ensayo, Ud. nos escribe que este
remedio no le ha surtido buenos
efectos, le reembolsaremos á Ud.
su dinero." Pues, nunca hemos
tenido motivo para hablar de es·
ta manera con relación al remedio designado en este artículo.
En un comercio que se extiende
por todo el mundo, nadie se ha
quejado jamás de que nuestro
remedio haya fallado ó ha pedido la devolución de su dinero.
El público nunca murmura de
pan honrado y habilmente elaborado ó de una medicina que
produce los efectos para los
cuales se ha elaborado. La
PREPARACION de W AMPOLE

está basada en la lealtad y el honor, y el conocimiento de este
hecho de parte del pueblo, esplica &amp;U popularidad y gran éxito. No es el resultado de un
sueño 6 de una casualidad sino
de afanosos estudios fundados en
los conocidos principios de la
ciencia médica aplicada. Es tan
sabrosa como la miel y contiene
todos los princi píos nutritivos y
curativos del Aceite de Híg:ido
de Bacalao Puro, que extraemos
directamente de los hígados frescos del bacalao, con J :1r:i.be de
Hipofosfitos, Extractos de )falta
y Cerezo Silvestre. Este rz:ncdio
ha merecido los elogio~ de todos
los que lo han empleado en cualquiera de las enfermedadc3 p:ira
las cuales se recomienda c:)mo
alivio y curación. En lo3 c:1303
de Escrófula, Anemia, Resfriad.os
y Tísis, es un e3pecííbo. "El
Dr. ~fanuel Dominguez, Profesor
de :.Medicina en México, dice:
He cnr.ontrado h Preparación de
Wampole de acción eficaz, como
reconstituyente. La seguiré empleando con plena co::ifianza e::i.
los casos de su indic:wión." Ca fa
dósis es efectiva. En las Botic.1s.

553

EL MUNDO ILUSTRADO

Ricos y
porres, príncipes y aldeanos, millonal'ios y jornaleros, todos
atestiguan la
inmensa reputación y
valor de las

Las autoridades médicas reco,
miendan estas Píldoras para el estreñimiento, indigestión, cardialgía,
desgana, jaqueca, dolor de cabeza
pulsante, biliosidad, diarrea biliosa,
náuseas, ictericia, hemorriodes, al·
morranas, granos, y varias afecciones del sistema nerviosa originadas del estreñimiento del vientre ó
inactividad del hígado.
Las Píldoras del Dr. Ayer están
azucaradas, obran con prontitud pero
suavemente, y son por consecuencia
el mejor remedio laxante para hom·
bres, mujeres y niños.
Cada pomito ostenta la fÚnnula en la
rotulat&lt;t. P1·eyunte usted á su médico lo
que opina de las l'ildo1·&lt;ts del J&gt;r. Ayer,

Preparadas por elDR.J. C. AYER y CIA.,
Lowell, Mass., E. U. de A.

ffiGIENE de1 TOCADOR
Las cualidades antisépticas,
detersivas y cicatrizantes que
han merecido al

coaltar Saponiné

Le Beuf

su admisión en los Hospitales
de Paris, explican la boga de
ese producto para todos los usos
del tocador : Cuidados de la
Boca á que purifica, de los
Cabellos cuya caída detiene .
Lociones de las Crias, Cui·
dados intimos, etc
Descon{l.arse de las falstfl,caciones
EN LAS FARMACIAS,

Unlco Agente apoderado. carloa llrlUU.ER
Apartado tt.04, Me:zico ,

''El Mundo Ilustrado"

de la mujer y á la tristeza del perro: hacían espera á la muerte.
Seguido por aquel hombre, que cardaba
siempre crínes hirsutas, llegué á espaldas de la choza, y allí, á la sombra de un
mezquite, atado á él con un fuerte pial ó
tiara de cuero, ruwiaba el novillo cuya
venta daría pan á la viuda y mortaja al
moribundo.
Pedro era el «bachán» más temido en
los contornos. Cuando, tras el boscaje de
manzanillas de los agostaderos altos,
percibían los pastores el reflejo de su
carabina y el oro brillante de su jarano,
nerviosa desazón ponía en los rostros
tintas lívidas y en los miembros laxitudes desconocidas.
Reses en ceba, potrancos de fina casta
y aun carneros desaparecían de las haciendas sin dejar huella en los pastales
ni sospechas en la mente. Algún vaquero
tuvo prevenciones hacia Pedro, el altivo
caporal que, vejado una vez por el amo,
huyó á lo más intrincado del monte; y
como los potros y las reses, no volvió al
establo el vaquero acusador. Siguió el
siniestro desfile de reses perdidas, de
acusaciones que condenaban al misterioso «bachán» y de hombres que tragaba la
montaña, acallando, para siempre, sus la·
bios indiscretos.
Iracunda resignación hizo que los ganados no se alejaran ya del «casco» de las
fincas, y dictó amargas quejas contra la
autoridad, que era impotente, más por el
pánico que iÍ sus tristes policías inspiraba el legendario bandido, que por inepta
y pusilánime.
La persecución de un venado me había
conducido por extraña coincidencia al
nido del «bachán» que tanto dañó á la
hacienda y cuyo rifle parecía amenazar,
sin descanso, á sus moradores; allí estaba,
como postrer testimonio, el novillo perdido en el «potrero viejo».
Involuntario asombro por tan audaces
hazañas se confundía en mi imaginación
con viva cólera y con el ardiente deseo
de castigar, cuando un aullido se escuchó, que hizo estremecer á mi acompañante y apresuró en mi pecho el latir del
corazón: era el lamento agudo y pavoroso
del perro de la cabaña. Acudimos allá
con un cierto temor que se sentía en nuestros ojos absortos. la mujer aún estrechaba el viejo rosario y una lágrima quemojaba la pelusa de sus mejillas morenas
dijo más su dolor, que gritos y sollozos.
El hombre seguía recostado y sólo la opacidad de los ojos negros y un hilillo de
sangre negruzca que corría de los labios
cárdeuos, negaban la vida. El perro, con
el pelaje erizado y la cola hundida en
los cuartos traseros, estaba en la puerta
aullando hacia lo alto, como si por allí
hubiera escapado la muerte.
Aparté con cuidado al afligido animal,
y saliendo de la choza, monté en mi jaca,
enfermo del alma y agobiado el cuerpo.
Nunca más se extraviaron las reses en
la comarca y nunca tampoco se supo qué
«bachán» robó el novillo de «potrero
viejo».

lEJl mmiej«lll!' eemm&amp;ll!l&amp;ll'Il@die Ilm

MANUEL GA:1110.

Febrero de 1909.

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�EL MUNDO ILUSTRADO

558

\ Efemérides de la Semana

-¡Alerta. Señoras!
Muchas señoras sufren en silencio y
van de peor en peor aunque sepan muy
bien, . cuán preciso es sujetarse á un
tratamiento inmediato.
¿ Cuántas set'ioras pueden decir que
están perfectamente buenas y fuertes?
Muy pocas, por cierto.
, Siempre la causa se puede encontrar
en algun desarreglo de los órganos
femeniles, el cual se manifiesta en la
forma de abatimiento, indiferencia á
los placeres de la vida, dolor de
espalda, sensación de tirantez, flatulencia, nerviosidad, insomnios 6 leucorrea.
l
Estos sfntomas no son sino avisos de
..._ ,_ ·
que hay peligro en el futuro, y ámenos
que se atiendan, una serie de sufrí·
mientes, y hasta operaciones graves,
\_ ~~ •
serán el resultado inevitable.
R#~
~ ,"'-\1
El remedio que nunca falla de con•
di...:.t,
~
trarrestar estos síntomas es el Com• ., " ~ . tJ,'Di
, \ \ 1
puesto Vegetal de Lydia E. l'inkham.
Ningún otro remedio en el mundo ha merecido tantas alabanzas universales é ilimitadas. No hay otra medicina que tiene archivadas tantas
curas de afecciones femeniles.

A~-JI\-

) El Compuesto Vegetal de Lydia. E. Pinkham
Cura las peores formas de achaques femeniles, tales como Tirantez, Debilidad
de la Espalda, Calda y Desviación de la Matriz, Inflamach' n, Afecciones de los
Ovarios y todas las Enfermedades orgánicas del Utero 6 hlatriz, y es de sumo
valor en el Cambio de la Vida. DisuelYe y arroja de la matriz los tumores que
comienzan á formarse; contrarresta cualquier tendencia hacia Humores can·
cerosos. ~ita Desmayos, Histerismo, Postración Nerviosa y Agotamiento, y
vigoriza y entona el Estómago.· Cura las Jaquecas, Debilidad General, Indi·
gestión, etc., y fortifica todo el sistema. Para la cura de las afecciones de los
riñones de ambos sexos el Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham ne
tiene rival.
De Vent.'\ en toclas las Farmacias. Preparado en los Laboratorios de

1

8 de Mmo de 1856
La oposición al gobierno federal, representado por Comonfort, como presidente,
y los motines armados á que dió origen
en todo el pais, hablan sido fácilmente
so tocados ó no hablan podido prosperar;
sólo en la ciudad de Puebla, que siempre
se distinguió por ser el centro de las re·
voluciones del partido reaccionario, se
conservaban las fuerzas latentes de este
partido y se hacia una decidida oposición
á los principios liberales.
Comprendiendo Comonfort la necesidad
de extinguir este foco revolucionario, decl·
dió emprender una campaña definitiva,
cuyo mando tomó él personalmente. El dfa
19 de Marzo de 1856 llegó Comonfort frente á Puebla, é inmediatamente empezó los
preparativos para el ataque. El dfa 7 del
mismo mes, despué, de varios dfas de
preparativos, se dirigió rumbo á la ciu·
dad; pero los revolucionarios, que creyeron fácil sorprender á los federalistas,
salieron á su encuentro la mañana del 8
y la batalla se trabó cerca del cerro de
O:otlán, donde se hallaban las principales
fortificaciones de los gobiernistas. El com·
bate fué rudo y la victoria es tuvo indeci·
sa por algún tiempo; cerca de medlodfa
se concedió.un armisticio que fué violado
por los revolucionarios.
9 de~Marzo de'1839

The Lydia E, Pinkham Medicine Com11any, Lynn, Mass., U.S.A.

BAílOScteACIDO CARBONICO

Empieza el bombardeo de Cuautla

10 de Marzo de 1812

preparándose instantáneamente en casa propia
POR MEDIO DE LA

CEODEUINE

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2

MARCA DEPOSITADA

Nneva medicación muy apreciad;¡;;;; combatir la ARTERIO-ESCLEROSIS,
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mo qu~ las últimas tropas francesas, y
desde á bordo se despidió de México, con
lo que terminó la intervención francesa en
México.

Batalla de Ocotlán

Se firma el tratado de paz con
Francia

como se suele en Nauheim (Alemania) y Royat (Francia)

EL MUNDO ILUSTRADO

Los dfas del primero al nueve de Marzo
de 1812 pasaron en preparativos de guerra, tanto de parte de los insurgentes en
el ir.terior de Cuautla, como de los realis·
tas en el exterior. Reunido Llano con Ct·
lleja y hecho efectivo el meo de la ciu·
dad, el 10 c1el mismo mes empezó el bom·
birdeo de la misma. Toda la atención de
los artilleros realistas se concentró sobre
la casa que habitaba Morelos; pero á pesar de hallarse en un punto perfectamente
visible, y que el bombardeo duró todo el
tiempo del sitio sin descansar de dia ni de
noche, ni una sola de las granada~ llegó
al codi:iado blanco.
n

de Marzo d~ 1867

Se embarcan las últimas tropas
francesas

B1zaine, al partir d~ la ciudad de Méx:·
co rumbo á Veracruz, se propuso hacer su
viaje con la mayor lentitud que le fué po·
si ble, para que en caso de que Maximiliaoo,
al darse cuenta de la situación, optara por
retirarse á su vez, tuviera alguien que
protegiera su retirada. El emperador lo
habla pensado de otra manera y decidió
quedarse en México y correr la suerte que
le estuviera destinada. El 19 de Marzo de
1867 llegó el mariscal á Veracruz, y to·
davfa permaneció en el puerto hasta el u,
esperando á ·M1ximiliano; 1en:este dla se
embircó á bordo del "Souveraln," lo mis-

12 de Marzo de 166o
Atentado contra Alburquerque

Empellado como estaba el duque de Alburquerque en la terminación de los trabajoc; de la catedral, tenla la costumbre
de visitarlos todos los dfas por la tarde;
d~spués de dar~e cuenta de los adelantos
del dta, se rétiraba á hacer sus oraciones
á l.1 carill, de la Soledad. El dla 12 de
Mu1.o de r66o después de que el virrey
h'lbi I pa~aJo algún rato en oración, entró
repentinamente un soldado Joven, quien
le dió un cintarazo con su espada. diciendo:
"Vive Dio, que os he de matar;" el virrey
se defendió detrás de su reclinatorio y
preguntó al ~oldado qué deseaba; la con·
testación de é,te fué: "Mataros y que no
se diga mi,a." Mientras tanto, los acoro·
pañmtes del virrey sujetaron al malhe·
chor y le entregaron á la policfa. El su·
ceso causó gran escándalo.

559

BELLA BAILARINA ESPAÑOLA
QUE ELOGIA LA PE-RU-NA
püSTRAOION nervi~sii. es por lo ge.
neraJ el resulta.do de una vocación
q_ue requiere un continuo esfuerzo del
su,t,Pma. nervioso.
Ea tia.les ca.sos, sería. prudente cam·
blar de profesión.
Pero esto no siempre es posible y
un bu1m tónico se hace necesario. '
La. Pi&gt;rnna es un tónico que fortalece sin producir hábito á ~rogas.

La. Peru~a. no es un narcótico. ni una
nervrera, smo un tónico honesto que
aumenta el apetito y purifica la sangre.
Durante el extraordinario calor tlel
verano, y especialmente en pafses
ajor,de prevalece f l calor los tónicos
son mny solicitados.
·'
La Peruna es, en este caso el tónko
requerido.
'

13 de Marzo de 1813
Sale Venegas para Veracruz

La od1osidad entre Calleja y Ver,egas
hizo que el primero estuviera enviando
constantemente informes adversos al segundo á la corte de Madrid, intormes que
al fin dieron por resultado que el soberano
español ordenara la separación de Venegas de la jefatura del virreinato y la elevación de Calleja á la misma. ~ecibida
esta orden en México en los primeros dlas
de Marzo de 1813, Venegas entregó el go·
bierno á su rival y sucesor, y se marchó
rumbo á E,pafia á la mayor brevedad po·
sible; salió de la ciudad de México el 13
del mismo mes.
14 de Marzo

de 1851

Muere don Manuel G6mez
Pedraza

Ocupó don Manuel Gómez Pedraza un
sitio distinguido en la polltica de nuestro
pafs, del que llegó á ser presidente, y uno
de los oradores parlamentarios más notables.
Desde muy joven ingresó al ejército y
persiguió á los insurgentes por todo· el
pafs; al caer el gobierno colonial, se adhi·
rió al partido iturbidista, en el que sirvió
con lealtad. Establecida la república, se
levantaron los primeros revolucionarios
La Srita. Pilar Monterde
en Puebla y se comisionó á Gómez PeCarta. de la popular bailarina esp li ¡ 8
draza para que los combatiera, después de la Peruna Drug Mfg. oo., dice como ¡¡g~!! rita. Pilar Monterde, enviada á
lo cual se le nombró gobernador y coman- r++++++++++++++++++++++t-+++++++++++++++++++++
dante del departamento. Fué Jefe del partido de los moderados, y en esta calidad j The Peruna Drug Mfi,e~~~~ &lt;5dJ~n~~~!· 8~~ad de México, México.
Muy señores mfos·-Por la re
'
·
fué uno de los más temibles opositores de
les que, habiendo usado por afgú~eire tengo el gusto de manifestar.
Guerrero. Desp~és del levantamiento del
de fama. bien merecida, lo considero
1su r~medóio. &lt;La Per_una&gt;,
Parián se le desterró, hasta el 5 de Nohe axperimentado.
e meJor t meo que Jamás
viembre de 1832, dfa en que fué llamado á
Para los nervios, después del can
.
la presidencia de la República; desempeñó
lloso, Y además aumenta la vitalidadsa~t~jsO uf fortlficante ruara.viha producido la restauración más compl t
e cuerpo, Y en mi caso
este alto cargo por pocos meses, y des·
tiene sabór muy agrada.ble. No vacilo pir ~o p~rmanente; también
pués fué ministro en varias administrate remedio á toda mujer como el meJ·~
áan o, en recon..endar es.
ciones. Como miembro del senado, es auque se puede tomar.
'
r Y m s agrada.ble fortificante
tor de la mejor' pieza oratoria con que
De Vdes. atta. y S s
cuenta la historia del parlamento mexica·
,.
Noviembre 3 de 1905.
' .
PILAR MONTERDE.
no. En 1850 fué candidato á la presidencia
pero fué derrotado. Murió el rfde Marzo +-1++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++
La Peruna se vende en todas las Droguerías, en dos - ~
de 1851, siendo director del Nacional Monte de Piedad.
de $1.00 y $2.00 Botella.

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ci:Eº

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�EL MUNDO ILUSTRADO
560

LA CONFIANZA
dijo un sabio, es una planta. de
lento desarrollo. La gente tiene
OOMINGIO
f é en las cosas que vé, y ha14
blando en sentido general tiene
I Hay Esperanza!
(29 de mes y 39 de cuaresma). Santas razón. Lo que á veces se llama
Florentina, virgen; Matilde, ralna y el beato Leonardo Quimura, mártir. Oficio y f é ciega no es f é de ninguna mamisa de la dominica: rito semidoble y or- nera pues debe haber una razón
'
namento morado; se hace conmemoración y hechos
para tener en que, f unde la primera santa. Domingo del de~onio
mudo, po1 recordamos el evangeho la darse. Por ejemplo, en lo que rescuración que hizo el sel'lor de un sordo- pecta á una medicina ó remedio,
mudo que estaba poseido del demonio. la gente pregunta "¿Ra curado á
Semana de la Samaritana.-(P. S.)
~cuarto 111enguante en sagitario á las 9 otros ? ¿Se han aliviado con ella
Remedio de Munyon para el Reumatismo. h. 5 m. 12 seg. de la noche. Nublados.
algunos casos semejantes al mio?
-Rarísima vez deja de aliviar en una, dos&lt;&gt; tres
boras,ycuraen pocosdlas. Preclo,en moneda
¿Vá en armonía .con.los descuLUNES
mejicana; 60 centavo11.
brimientos de la ciencia moderna.
Remedio de Munyon para 111 Dlspepsl11.Be garantiza. que cura todas las formas de lndl·
15
y están sus antecedentes al abrigestión y de dolencias estomacales. Precio, en
moneda. mejicana.; 60 centavos.
Santos Raimundo de Fitero, abad; Lon- go de toda sospecha? En tal. caRemedio de Munyon para los Rlf!.ones.- ginos y Nicanor, mártires.
so, es digno de confianza, y s1 alCura. rápidamente los dolores de espaldas,
guna vez me encuentro atacado
lomos é ingle, y las enfermedades de los rlll&lt;&gt;nes en todas sus formas. Precio, en moneda
MARTES
de alguno de l~s males par~ Jos
mejicana; 60centavos.
•
Remedio de l\lunyon para el Dolor de
cuales se recomienda, ocurnre á
16
Ca.beza.-Cura. en tres minutos. Precio, eu
él
en la plena confianza de que
En
México.
San
Cirilo
Alejandrino,
obismonede. mejicana.; 60 c~ntavos.
Remedio de Munyon para l9 Sangre.-- po, confesor y doctor; trasladado. del 23 me podrá aliviar." Estos son los
EUmina. todas las impurezas o la sangre. del mismo. santos Abraham, ermitaño y
fundamentos que han dado á la.
Precio enmoneda.mejlcana; 50&lt;:·.;lltavos.
Heriberto, confesor.
Conjunción de la Luna y Marte 'á las 8 PREPARACION de W AMPOLB
ReU:edlo de M11nyon para los :'aesfrlad~s.Implde Ja Pulmon1a, y acaba con un res.Criad~ h: 26 m. de la manana, y de la Luna y
E;:; pocas horas. Precio, en moneda mejicana,
Urano á las 1 h. 42m. de la noche.
su alta reputación entre los mé6() centavos.
dicos así como entre todos los
,e'(Jnguento de Munyon para la.11 Almor·
MIÉRCOLES
ranas.-Cura. positivamente todas las clases Y
puehlos civilizados. Este eficaz
formas de almorranas. PrNlo, en moneda.
remedio
es tan sabroso como la
mejicana; 50 centavos.
17
Vivificador de l\lunyon.-Dovuelve la poten·
miel
y
contiene
los principi~s nuSantos Patricio y Agrlcola, obispos,
cla á los hombres debilitados. Precio, en
confesores y San José de Arlmatea, dis- tritivos y curativos del Aceite de
moneda. roeilcane.; 2 pesos.
Los Remedios de Munyo:o. se corudguen en clpulo del Salvador.-(S.)
Hígado de Bacalao Puro, que ex.lodas las t-0tlca.s.
'
traemos de los hígados frescos
Agentes Generales: J. Laba.dle 'Sucs.
JUEVES
del bacalao, combinados con Ri1 Cia. Profesa. fi. México. D. F.
18
pofosfitos, Malta y Cerezo Silvessan Gabriel, arcángel. San Cirilo Jero- tre.• Con toda prontitud elimina
solimitano, obispo, confesor y doctor de la los ácidos venenosos que engenlD S PEC IF ICO S
Iglesia (su fiesta el dta 22). San Braulio,
DEL CELEBRIII
obispo, confesor. (su fies~a el di.a. 20) y dran la enfermedad y las demás
San Ntrciso, obispo, mártir. Ma1tmes en materias tóxicas que se encuenla iglesia de la santa Familia.
tran en el organismo; desarrolla
En uso 50 ái!.oe, simples, segwos. eJlcacllll, lJa.
ratos En venta en las principales y mas garanúun fuerte apetito y buena di~esVIERNES
zadas Droguerlas y Farmacias del Hundo.
tión,
y es infalible e1;1 Postrac!ó.U
No.
CURA LA
19
1. Fiebre, Congestlon, lnflamaclon.
-que sigue á las Fiebres, Tisis
Media la cuaresma.-EI castlslmo pa2. Fiebre de Lombrices,
s. Collco, Lloro é Insomnio.
triarca sel'lor San José, esposo de la San- y Enfermedades Agotantes. "El
,. Diarrea en Nli\os Y Adult.os.
tlsima Virgen. Maria, patrón ~e la iglesia Sr. Dr. Demetrio Mejía, Profesor
5, Disenteria, Cóllco bllloso.
1:
universal, pnnclpal de !a nación mexica- en la Escuela N. de Medicina de
6. Colera, CólerB Morbus, Vomlt.o~
na y singular protector de la ciudad de
7. Toe, Resfrladts, Bronquitis.
México. Festividad de las cinco.sagradas México, dice: Mi juicio respecto
8, Dolor de Muelas, Neuralgia.
llagas de Nuestro señor Jesucristo, cuyo á la Preparación de Wampole se
9. Dolor de Cabeza, Jaqueca, VértlgO,,
lO. Dhipepsla, Bilis, Estrefilmlent.o.
oficio se traslada al dla 24. Oficio y misa
1¡
propios de la fiesta del dla: rito doble de halla robustecido de tiempo a11, Suprealou del periodo, 6 escazei,.
12. Leucorrea, ó Pertódos profusos. ,
primera clase y ornamento blanco; se ha- tráz concediendo á dicha prepal3. Crup, Tos ronca, Resplraclon dlflcl
ce conmemoración de la feria ocurrente,
•
Reuma
Erupciones,
Erisipelas.
14
cuyo evangelio nos recuerda la conversión ración todo el mérito y toda la
•
Reumatismo,
ó
Dolores
reumát!COB.
15
de la samaritana.-Función en catedral, importancia que en realidad tiene
l6. Calenturas, de frlo, Tercianas.
sagrario basllica de Guadalupe, señor
17 Almorranas, Simples 6 Sangrantes.
San José la Profesa, Jesús Nazareno, la en la terapéutica." El dese~ga18: Oftalmia, Ojos debUes 6 J.n11amados.
sagrada 'Familia y otras !glesias. Este ilo es imposible. En las Boticas.
19• Catarro, Fluilon, Influenza.
~ Toa Ferina Tós espasmódica.
viernes se llama de Samantaua.-.(P. S.)
i:
Asma,
Resplraclon
oprimida.
dlflcultOIL
2
Cor.Junción de la Luna y .Mercurio á las

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22, Supuraclon de Oldos, Sordera.
29• Eacrofula, Hlncbazon y Ulceras.
Debilidad aeueral, debilidad flslea.
24
..,; Mareo en el mar, Nausea, Vómitos.
Enfermedades Urlnarlas,deposltos,pledra
en la vejiga.
1
28. Debilidad de los nenloa, deb!Udad vita ·
OO. lncontlueno!la de la Orina, Derrame de
orines en I&amp; cam&amp;.
Sl. Menatruaclou doloro1a, PrUrltus.
82. Mal de Corazon, Palpltaclon,
33. .Epilepsia, 6 Baile de San Vlt.o.
Si. Difteria, 6 Ulceraclon de, la Garganta.
85. Con11e1tlon Cronlca. Do .or de cabeza.
'17, La Grlppt, Trancazo, Dengue.
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'll:

HUMPHREYS' MEDICINE CO,,

4h. 58. m. de la tarde.
SÁBADO

20
San BrauliQ, obispo, confesor [del d!a
18]. santoscutberto y Wulf.rano, obispos,
confesores y Eufemla, mártir.
Conjunción de la Luna y Venus á las 6
h. 23 m. de la tarde.
Primavera.- Hoy á las 8 h. 36 m. de la
noche comienza esta estación, la primera
del afio. La declinación del Sol es o y el
dla es igual á la noche en toda la tierra.
En todos los puntos del hemisferio austral
ó sur entra hoy el Otol'lo.

�EL MUNDO ILUSTRADO

56~

L05 LIBROS

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favorecedores la oportunidad de visitar las principales ciudades de los
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Muchos se burlan de los bibliófilos; y tal vez, después de todo,
éstos se prestan á la burla: es el caso de todos los enamorados.
Pero más bien serla menester envidiarlos, porque han exornado su
vida con una larga y apacible voluptuosidad. Se cree confundirlos
diciéndoles que no leen sus libros; pero uno de ellos ha respondido á esto sin embarazo:
-¿Y usted come en su vajilla de porcelana?
Se ha dicho que no eran prestamentos. Lo creo, pues no me
atrevo á hacerles ese agravio.
¡No! t:l amor de los libros no endurece las costumbres, y los bibliófilos son los hombres más amables del mundo. ¿Qué acción
puede haber más honesta que colocar, como lo hacen ellos, libros en
un armario? Esto recuerda mucho, en verdad, la tarea á que se
entregan los niños cuando edifican pirámides de arena en la orilla
del mar. Trabajan en vano y todo lo que construyen será destruido pronto. Sin duda ocurre asl con las colecciones de libros y de
cuadros. Pero no puede acusarse de ello más que á las vicisitu·
des d·e la existencia y á la brevedad de la vida. El mar se lleva
los montones de arena; el comisario dispersa las colecciones. Y
o.&gt; obstarte eso, no puede hacerse nada mejor que montones de
arena á los seis añus y colecciones á los sesenta. De lo que ha·
cemos no perdurará nada, y el amor de los juguetes no es más
vano que los demás amores.
Bendigamos los libros; si la vida puede discurrir enmedio de ellos,
es una larga y dulce infancia. Pero yo conozco á más de uno que
tiene mucho bello que leer y escribir, y que no por eso está más
tranquilo. Si los libros llevan la paz á los pactfi,os, turban, en
cambio, á las almas inquietas. Un libro es una obra de brujerla de
la cual escapan toJa clase de imágenes que turban los espíritus Y
trastornan los corazones. Diré más todavla: el libro es un instrumento fantástico. Los que leen ·muchos lihros son como los
comedores de hachisch: viven en un sud'io. El veneno sutil que
penetra sus cerebros los torna insensible!&gt; al mundo r~al y 1os
o.rroja, cual una presa, á fantasma~ terribles ó encantadorts. El
lioro es el opio de O;cidente: nos devora.
Amémoslo~ como la enamorada del poeta amaba su er.fermedad.
Amémoslos; bien caros nos cuestan. Amémo~los, por.¡ue por ellos
morimos. Si, los libros nos matan. CreeJme á mi que los aduro,
que me he entreg ..do á ellos sin reserva. Los 1ibros nos matan.
Puseemos demasiados y de un número de clases distintas txcesivo.
SI, el libro nos cuesta caro. ¿Pero qué es lo que va!e?
Si por él morimos, por él vivimos también. Se lo debemos todo.
Es algo de que se puede de.;ir que es como la lengua: la mejor y la
peor de las cosas.... Es el bien de la vida c1v1l, la llave de las
ciencias, el órgano de la verdad y la raz.in. Con ella se destruye,
se persuade y se cumple con el primero de nuestros debaes, ti
cual es alabar á los dioses ..
Es también la madre de todos los debates, la fuente de todas las
diversiones. Si se dice que es órgano de la verdaJ, t 11nb1é,1 es
el del error, y lo que es peor aún, de la c&lt;1.lumnfa. Co11 t'll..t ,e
destruyen las ciudades y se compele la gente al cump!1U1ié11tv de
acciones perversas. Si por un lado alaba á los .iio~es, por el ctro
profiere bla~femias contra su poderlo ... Lee'\ la vi~a de facpo
el frigio imitada del griego por Juan de La Fontaine.
Para terminar deberla un consejo á los que se siente11 cansados
de ver tanto papel emborronado. Les diria: sed bibliofilos y leed
libros. Pero no los toméis de todas las manos. Sed delicados,
escoged, y como aquel personaje de las comedias de Shakespeare,
decidle á vuestro librero:
"Quiero que estén ricamente encuadernados y que hablen de
amor."
ANATOLE FRANCE.

563

tL MUNDO ILUSÍ'RADO

Las Viejecillas
Vi á las cuatro viejecillas pasearse por
el campo florido, á la calda de la tarde.
Vestlan humildes trajes de géneros claros, y grandes palíuelos de colores sujetaban sus cabellos de plata.
Trotaban como perrillos al borde de la
carretera. Se detenlan para coger alguna
flor ó para tomar aliento. Pero luego el
ruido seco de sus pasos olase resonar sobre el sendero guijarroso.
Sentáronse sobre un montón de piedras,
y con su voz cascada charlaron de las cosas antiguas. Eran las más ancianas mujeres de la aldea; tan viejas, que apenas
recordaban su edad.
Tres de ellas hablan sido madres. La
otra era virgen y conservaba en sus tris·
tes ojos, de un gris metálico, el pudor y la
ingenuidad de la infancia. Aquellas pupilas
revelaban una alma profunda y melancólica, y dec;pedlan aún rayos de gracia y
de fresca juventud. A pesar de la marca
terrible del tiempo, impresa en toda super·
sona, compreodíase que aquella mujer
habla poseldo una hermosura maravillosa. Así lo atestiguaban sus manos largas
y pálidas, la nobleza de su rostro, su cuerpo gracil, doblado ya por el peso de la
vida. A,l lo declan sus ojos dulces é ignotos. QJizá por eso sus compalíeras la
consideraban como un sér superior, guar·
dándole un grave respeto. Para ellas, viejas hembras ajadas, era doblemente; vir·
tuosa por haberse conservado impecable
poseyendo tan sedudora belleza.
Hablaban las viejecillas con: voz temblorosa, evocando imágenes del tiempo
remoto. Hablaron largamente de su existencia obscura, y de sus palabras banales exhalábase tal perfume de intensa
poesla, que yo las escuchdt&gt;a posel~o de
una tristeza profunda. Asl pasaron por
mi esplritu, mágicamente, los largos años
vividos por aquellos miseros seres, cuyas
sombras se perderlan muy pronto en la
noche de la muerte.
De aquella charla monótona surgieron,
como á la voz de un conjuro, nombres, fechas, sucesos y hotasmas que se levantaban de la tumba para vivir un minuto
en el pensamiento de las evocadoras. Surglan tras un esfuerzo inaudito, confusa,
vagamente; y era de ver los semblantes
caducos alegrarse ó entristecerse, según
amable ó sombrlo el recuerdo evocado.
Sus pobres bocas infantiles, de labios flá·
cidos y descoloridos , reían con !loa risa
sin expresión, con una risa que multiplicaba las arrugas de la frente y de la barba y
llenaba de lágrimas susojos. Relan haciendo gestos cómicos, ensefiaodo las enclas
llvidas; y era hermosa y horrible al mismo
tiempo aquella insólita alegria, inconsciente quizá, como la de los niños.
Pero he aqul que las alegres viejecillas
se ponen á cantar. Sus voces agudas y
chillonas, veladas por una honda emoción,
se confunden, se me::clan, hasta formar
una sola. Cantan no sé que canción de
antafio, sueve y monótona. Y hay en ella
un ritmo de otro tiempo, una música per·
dida en el pasado. ¡Qué de viejas som·

bras, qué de costumbres ingenuas, qué
de memorias muertas evocaba la tonada
lastimera! Era asf como el canto de la
vida que se extingue, como una larga
queja, como la letan!a de un dolor sin es·
peranza. Oyéndola sufria mi espfritu la
nostalgia de las cosas perdidas para
siempre, de todas las cosas queridas que
nos arrebató el implacable destino. Todo
el acre sabor de la vida, toda la amargura
de las dichas difuntas, sentíase en aque·
lla canción de tal manera, que mi fantasla
la revistió de un poder sobrenatural, capaz de hacer temblar el alma de los hom·
bres.
Después, enternecidas con sus propias
voces, conmovidas por sus ingratos re·
cuerdos, las viejecillas lloraron. Gruesas
lágrimas corrieron por la piel rugosa de
sus mejillas, silenciosame.1te ....

GRABADOR EN ACERO Y COBRE.-Ma·
nuel Sevilla. O'IJ.era.s n úmero 9.-TarJetas, Membrete Etiouetas, Acciones y
Bonos.

En tanto la tarde morfa y el cielo se poblaba de estrellas. En los montes cercanos las cigarras entonaban sus coros es·
tridentes y las cumbres de la lejana cordillera se envolvlan en la sombra.
Las viejecillas se levantaron sin hablar
y emprendieron el regreso. La campana
de la aldea comenzó á tocar el Angelus.
Ellas se detuvierun para rezar la sencilla
oración de la tarde; y luego continuaron
su menudo trotecillo al borde del camino.
Desde el lugar en que me hallaba, al
resplandor de la última lumbre, las vi des·
cender una tras otra una ligera pendiente
y perderse después en las sombras de la
noche.
FROILAN TURCIOS.

Suaviza, llmvia y embellece el cutis.
MANDE

UN

PESO.

Franci1&lt;0 S. González 1 Cía.--Gómez Palacio, Dur.

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado,  1909. Año. 16. Tomo 1. No. 10. Marzo</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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