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                  <text>Registrado como articulo de segunda clase en 3 de Noviembre de 189{

Año XVI-Tomo I

México, 14 de Marzo de 1909

Número 11

EL CARNAVAL .EN CULIACAN

'

'

.:,

Srita. Dolores corona, é1Clt1mado reino
\

.,

�EL MUNDO ILUSTRADO
566

EL MUNDO ILUSTRADO

de sin previa idea de otras que son pequeñas; sentir el goce sin haber conocido antes el dolor, son cosas todas impo·
sibles, absurdas, contradictorias.
Para sentir, pensar y quererfuerza es haber experimentaPropleta..lo, VICTOR M. GARCES
do sensaciones que contrasten las unas con las otras, que
se contrapongan. Del choque de ese contraste surgen, como
del pedernal las chispas, las sensaciones como las ideas,
DIRltCTOR!
las emociones como las resoluciones.
OR. L.UIS L.ARA Y PARDO
Quien desee saber, querer y sentir, debe acatar, por in·
eludible, la ley del contraste, y tan absurdo es querer gozar
GERENTE,
sin haber sufrido, como pretender c&lt;'nocer sin haber comparado.
ALFONSO E.. BRAVO
Toda teoría científica de la felicidad debe tener en ccen·
ta este principio. Para poder gozar es preciso también su·
OFICINAS:
frir, y la flor perfumada del placer requiere el riego de las
Calle de Alfaro número 9. México, D. F. Apartado postal 2570. lágrimas.
Resignarse á sufrir es ya dar un paso gigantesco en el
Teléfonos: Ericsson, 1,470. Compañía Telefónica, 471.
sentido de la felicidad. En rigor, no es el sufrimiento el
que nos hace desgraciados, sino la desesperación. Es la
PRECIOS DE SUBSCRIPCION:
rebeldía la que constituye el infierno de Satán. Con el do$ 1.25
En la Ciudad . . . .
lor resignado y henchido de esperanzas, se hace la beatitud
x.50
En los Estados. . .
de los elegidos.
2.00
En el Extranjero..
Hay sufrimientos dulces como hay placeres acerbos. Gra·
cias al amor, á la esperanza, al sentimiento del deber, el
NUMEROS SUELTOS:
dolor se transforma en voluptuosidad. El dolor de Cuauh·
En la Capital. . . . . . . . . . . . . . . . $ 0.35 cs.
temoc, en el tormento, se sublimiza y se torna en goce ante
En los Estados . . . . . . . . . . . . . . . 0.50 cs.
la conciencia del deber cumplido; la esperanza hace son·
Despacho de subscripciones para la Capital:
reir al mártir sobre la hoguera; y sufrir, por amor á los de·
más, es goce supremo.
2a. de Mesones, 14. Teléfono Núm. 488.
Las lágrimas que á San Francisco de Paula arrancaban
Impreso en papel de las Fábricas de San Rafael y Anexas, S. A. la orfandad y la miseria humanas, las endulzaban su abne·
gación y su sacrificio en pro de los desvalidos. Morir por
la patria es dicha envidiable; sacrificarse por la ciencia,
sufrir para dar á luz la belleza, sangrar por fecundar el
surco que ha de dar nutrimento y vida á la humanidad, es
un deleite.
En cambio, gozar con remordimiento; entregarse al t1la·
cer por huir del hastío; fingirse paraísos artificiales para
encontrar en ellos refugio contra la desesperanza y el des·
Siempre que el hombre ha tenido la pretensión de reali·
¡qué crueles torturas!
zar algo en la vida fuera de las vías que la Naturaleza le aliento,
La felicidad tiene también su st:creto como la virtud.
ha trazado ó de los medios materiales ó morales que ha Seguirá la Naturaleza será siempre la regla. No esquivar
puesto á su alcance, ha fracasado lamentablemente.
el dolor para no caer en el infierno del hastío; pero s1ber
Nuestra organización física y moral es un prisma á tra· transformarlo en goce por intermedio del amor, del deber
vés del cual, y sólo de él, podemos ver y juzgar las cosas y de la esperanza, tal es el secreto.
y los hechos; y ese prisma tiene su. refring~ncia propia y
Meditando en él se llega á esta convicción: El hombre
su forma especial que no nos permite examinar el mundo no es desgraciado tanto porque la vida sea dolorosa, cuanto
tal cual es que lo colora, lo abulta, lo delorma y nos lo porque no la sabe debidamente orientar á sus altos y su·
presenta en' formas y modos propios nuestros más que pe·
premos fines.
culiares suyos.
La felicidad no debe asaltarse, sino flanquearse. No hay
y como no podemos prescindir del prisma, so pena de que buscarla fuera, sino dentro de sí mismo. Es vano pre·
prescindir de la vista misma, claro es que, irremediable· tender reformar el mundo para que sea el dócil instrumen·
mente todo lo hemos de ver á través de nuestro tempera· to de nuestros caprichos. Querer reforjar el arma para
mentd y de nuestro organismo sensorial, racional y emo· que nuestro bruo pueda esgrimirla, es, en mucha parte,
cional.
quimérico. Es preferible fortalec;er el brazo para que pue·
Dondequiera que la ciencia ha querido conocer algo más
da
manejarla.
allá de lo que nuestras facultades nos revelan, en lugar de
Bien meditado el arduo problema, su solución es ésta:
haber encendido astros, ha amontonado nubes; en vez de rehacer nuestra alma, retemplar nuestra voluntad, cambiar
esclarecer, ha oscurecido; lejos de explicar, ha enmarañado, la orientación de nuestra conducta, ilustrar nuestra inte·
y por querer mejor ilustrarnos nos ha hundido en la más ligencia y amar, amar mucho y desinteresadamente.
pedantesca ignorancia.
¿Es esto posible? Creemos que sí, y existen, para ello,
Ahí donde el arte, salvando las barreras de lo accesible, medios eficaces. Al señalarlos haremos resaltar esta apa·
ha aspirado á hacemos ver otros mundos que el nuestro y rente paradoja, que la mejor manera de ser feliz es procu·
descubrimos otros horizontes que los que alcanza nuestra rar la bien entendida felicidad ajena.
miopía no ha llegado más que al delirio y á la extrava·
DR. M. FLORES.
gancia, 'y por querer embellecer demasiado la Naturaleza, la
DIRECTORIO:

la ley del Contraste

ha desfigurado y empequeñecido.
En el orden moral tampoco han podido romperse las
cadenas que, como á Prometeo, nos atan á la roca de las le·
ye!&gt; naturales de la organización y de la vida. Tan lejos
están del supremo bien y de la snprema felicidad el siba·
rita como el anacoreta, porque tanto se violan los princi·
pios de la verdadera virtnd y se atropellan lall legítimas
exigencias de nuestro sér con el sacrificio sistemático como
con el sistemático refinamiento.
Así como en el mundo físico una ley universal é inviola·
ble impera, la dela grav.itación, á la que nada !scapa y que
nadie puede eludir, as1 en el mu~do moral, intelectual y
sensorial una ley subyuga y domina: la ley del contraste.
Esta ley es fatal. Ni la ~enor se~sación, ni el más insi~nificante conocimiento, n1 la emoción más leve son post·
bles sin la necesaria comparación y el inevitable contraste
con otras sen'!aciones, con otras nociones, con otras emo·
ciones.
b
'b'
Conocer la Jnz sin tener noción de 1a som ra; perc1 ir
el sonido sin la previa impresión de otros sonidos ó rui·
dos y aun del silencio mismo; saber que una cosa es gran-

~

ALA MEMORIA DEL DR. D. JOSE RAMOS

567

NUESTRA VIDA
AUTOBIOGRAFIA
DE. LOS

HERMANOS WRIGHT
WILBUR WRJGHI

ORVILLE WRJGHT

Entrevistados por un periódico francés los hermanos
Wright, quienes más que nadie se han acer~ado á la solu·
ción del problema del vuelo de los hombres contaron la
~istoria de su. vida y de la manera como' han llegado
a la construcción de su maravilloso aereoplano en un
artículo que bien merece un lugar entre nuestras ~harlas,
ya que el problema de la aviación ha salido del dominio
d,el mero deporte para entrar, de lleno, en la vida cien·
hfica.
Tienen la palabra los hermanos Wright:

•
••
&lt;Nuestro interés por la navegación aérea se remonta á
los días de nuestra infancia. A fines del otoño de 1878,
nuestro padre llevó á casa un objeto que escondía entre
sus manos, y que al ser libertado, en lugar de caer al suelo, como nosotros lo esperábamos, se elevó por los aires
llegó al techo y revoloteó un rato junto á él.
'
«Era un juguetito, al que se da el n ombre científico de
&lt;heli~ópt~ro&gt;; pero al que nosotros, haciendo á un lado toda c1~ncia, llaman;os el murciélago. Se componía de un
armazon d~ .bambu y corcho, cubierto con papel que for maba dos hehces, las cuales se podían hacer girar en sentidos opuestos gracias á la torsión de unas bandas de hule
tendidas. Un juguete de construcción tan delicada tenía
que durar poco entre las manos de unos muchachos como
nosotros; pero su recuerdo perduró.
«Pocos años después nos dió la idea de construir helicópteros como el que habíamos visto¡ pero no nos conformam?~ con las humildes dimensiones del que conocíamos
y quisi.mos hacerlos mucho más grandes; el resultado fué
que, mientr~s más g~andes los hacíamos, menos aptos eran
par: volar; ignorabamos entonces que, para duplicar el tamano de uno de esos aparatos, hay que multiplicar por
ocho la potencia de~ motor que los ha de mover.
&lt;~asta por .e~ esho de 1896, cuando llegó á los Estados
Umdos la noticia de la muer1e de Lilienthal fné cuando
hici~~s atención, de una manera durable, ~cerca de la
cue5hon del vuelo. Nos dedicamos á estudiar todos los
li~~os que existían á ese respecto; los grandes tratados nos
hicieron co~uprender la importancia del p roblema, y los
hechos de Lihenthal y de Monillar hicieron nacer en nosotros el entusiasmo de esos apóstoles de la aviación y
transformaron nuestra pasiva curiosidad en un celo acu'vo
de creadores.

**•
MAESTRO:

Si el lema de la Naturaleza es crear para luego destruir,
no alcanzará nunca á borrar ni tu recuerdo ni tus obras. La
muerte es el olvido. Tú vivirás entre nosotros. Cariño sem·
braste en todos los corazones que te conocieron y cariño
cosechas; por eso hoy, con dolorosa resignación, lloramos
tu ausencia: todos la sentimos; fuiste bueno, afable y gene·
roso con todos; nadie discute tu mérito, sabio entre los sa·
bios, bienhechor y honra no sólo de nuestra patria, sino de
la humanidad entera. Las flores depositadas sobre tu fosa,
entre cuyos perfumes duermes tranquilo el sueño de los
justos, no se secarán nunca, porque están regadas con las
lágrimas de tantos como te amaron!
DRA. COLUMBA RIVERA,

«La avi~ción se hall~ba dividida entonces en dos escue·
la~. La pn~era, sost~mda por hombres como Langley y Sir
Hiram Maum, traba¡aba en favor del vuelo mecánico con
alas; la segunda! iepresent.ada por Lilienthal, Mouiller y
Cbanute, se dedicaba especialmente del vuelo sin alas á la
manera de. c~metas. Nosotros nos declaramos por el segundo procedtm1ento, en razón de su mayor sencillez; el enorm~ gasto de u~ aparato cuyas alas no puede mover nadie
mas que su mvent.or,. nos alejaba del vuelo alado, y por
otra parte, las descripciones de los partidarios de la segunda escuela nos cautivaron hasta el delirio.
&lt;~l equilibrio de un aeroplano parece la cosa más fácil
y sm embargo, es la parte más difícil del problema, segú~
la confesión de todos los inve~tores. A este respecto se han

Después de es.to, los hermanos Wright entran en detalles
acerca de los metodos usa~os para . conseguir el equilibrio
de los aeroplanos y examinan los mconvenientes de cada
uno, ha~ta llegar al sistema que se llamó del diedro y que
se consideraba como el más perfecto antes d e ellos.
«El período de 1885 á 1900 fué de una actividad sin precedente en lo que se refiere á los problemas de la aviación
Y hubo momentos en los que se creyó resuelto el proble'
ma. Pero Maxim abandonó la obra después de haber gas:
tado en. ella medio millón de francos; la máquina Ader,
const~u.ida á expensas del gobierno francés, fué un desast~e; Lihenthal Y Pilcher se mataron durante sus experiencias, Y C.hanute, lo mismo que otros muchos, abandonaron
los est~dios c?n.razón ó sin ella; así es que el campo quedó des1ert?, si bien se supo después que el profesor Lan·
gley traba¡aba en secreto en favor y á expensas del gobier·
no de los Estados Unidos.

***
&lt;Al terminar esta época, en Octubre de 1900 fué cuando
n(~sotr~s comenzamos nuestras experiencias en Kitty Hawk
arohna del Norte). Nuestra máquina estaba construida
para ~ne volara como una cometa, con uu hombre á b d
con vientos cuya velocidad variara entre 15y20 ·11 or º·
hora (24 á 32 kilómetros por hora, lo que da 7
X:!t~~:
por sego.ndo). P~ro, al querer usarlo, nos hallamos con ue
se necesitaba~ vientos mucho más fuertes para levanta;lo.
Como los vientos necesarios no son frecuentes tuvimos
que conform~rnos con hacer volar el aparato si~ nadie á
bor~~ y mamobrar las palancas que habían de modificar las
posiciones de las superficies de mantenimiento p or medio
df cuerdas desde el suelo. Este procedimiento no nos d',
10
e resu~tado que esperábamos¡ pero nos inspiró confi
en el sisJema de equilibrio por medio de planos m ' a~za
que habiamos adoptado.
ovi es
&lt;Durante el estío de 1901 entramos en relac· o
t
.i nes perso
nalmente con M Ch
d ' 'b
á
· . ~~u e, quien, cuando supo que nos de!~ª ~mo.s d la a~iacion por mero deporte y sin la intencion e m emnizarnos de nuestros traba .os n
. ,
;ucho en nuestros estudios. A invitación ~ue~tr:sp:s:i~l~
1:nas semanas en nuestro campo de experimentación en
d ºf · Y en {ºs dos años siguientes asistió también á uno
ef a~~ ~:;:~~e nuestros primeros aeroplanos con motor,

:i;

~~i :a~:J::f:~~i;~: l~~J!ºLl1:!:h:l~~~:~~~~:fi~1::!e:r~~
d;J' de q~: t~::ª, flecha dfe 1.12; pero ~ara tener la segori na una uerza ascensional com
bastante para vientos de 15 á 20 millas 11· .
o cometa,
I
r;rfic~e, que en 1900 era de 15 metros cui~~:,~so;uf:::a
s;1
me ros cuadrados, extensión que sot.repasaba con m e
que habían juzgado ~ecesario Lilienthal 'y Chan:.
e.
pesar de esto, en la practica hallamos que la fuer
za
sustentadora era muy interior á lo que hab'
or lo t t d · ·
iamosca 1culado
YP
. an º• ec1d1mos abandonar el sistema de v 1 '
~~re~:~10 d\ cometas. M: Chanute nos declaró que el e~~o~
ª en a construcción, y nosotros por n 1
concluimos que &lt;las tablas de presión 'del ai ues ra parte,
ban entonces eran falsos&gt; .
re que se usu-

~hº,lº

•
&lt;En vista. de esto n~s decidimos á conformarnos con ha-

�569

EL MUNDO ILUSTRA.DO
EL MUNDO ILUSTRADO

568
pendientes de las colinas, único modo que nos permitió,al
fin, aprender la manera de equilibrar un aeroplano. Des·
pués de pocos minutos estuvimos en aptitud de hacer des·
censos de trescientos pies, y en pocos días llegamos á ma ·
níobrar con seguridad contra vientos de 12 metros.
(Durante nuestras experiencias nos dimos cuenta de un
hecho completamente inesperado. Al contrarío de lo que
enseñan los tratados sobre la materia, hallamos que el centro de presión de una superficie curva se dirige hacia atrás
mientras más agudo es el ángulo en que la hiere una co·
rriente de aire. También nos hallamos con que cuando se
presentan á la corriente de aire las dos alas del aparato
bajo diferentes ángulos, el ala que se presenta bajo ángulo
mayor tiende á bajar, al contrario de lo que nosotros espe·
rábamos, conforme á nuestras experiencias con los come·
tas. El aumento del ángulo ofrecía mayor resistencia para
el a vanee, y por lo tanto, reducía la velocidad del ala
correspondiente, con lo cual ésta tendía á bajar. Necesi·
tamos mucho tiempo para hallar el remedio, el cual fué el
uso de timones móviles, que se movían de acuerdo con la
inclinación de las ala:,.
Nuestras experiencias de 1901 no tu vieron nada de satis·
factorías, si bien es cierto que M. Chanute nos aseguró que
tanto desde el punto de vi:ita de la. estabilidad como el de
peso, llevado por caballo de fuerza, eran muy superiores á
todo lo que se había obtexüdo hasta entonces.
&lt;Empezamos con plena fe en los datos científicos y, al fin
de las experiencias, llegamos á la conclusión de que todos
ellos eran falsos y que teníamos que hacer todo á fuerza
de tanteos en la oscuridad. La verdad y el error se halla·
ban mezclados de tal manera, que era muy difícil saber
hasta dónde llegaba una y dónde empezaba el otro. Sin
embarg.,, el tiempo que pasamos en la lectura de los trata·
dos no fué perdido, porque gracias á esos estudios nos evi·
tamos muchas experiencias que nos hubieran sido indispensables sin ellos».

anteriores. De esta manera formamos tablas de presión pa·
ra cincuenta de estas superficies, tipo para ángulos que va·
riaban de 2'5 en 2'5 grados, desde O hasta 45 grados. Tam·
bién anotamos el resultado de nuestras experiencias sobre
planos sobrepuestos y sobre planos que se ocultan unos á
otros.
&lt;Estos estudios nos condujeron á resultados tan díver·
sos y tan contrarios á todo lo que se había hecho hasta en·
tonces, que estuvimos á punto de desconfiar de todo, cuan·
do se nos sugirió una experiencia muy sencilla. Fabrica·
mos una veleta, sobre la cual montamos dos planos con una
inclinación de ochenta grados entre sí. Según nuestros cálcu·
los, una veleta, formada de esta manera, debía halla.rse en
equilibrio inestable cuando se le presentara directamente
contra el viento, pues si por una casualidad el viento he·
ría uno de los planos bajo un ángulo de 39 grados, el otro
sería herido bajo uno de 41 grados¡ el primer plano, que
recibiría el viento bajo el ángulo más débil, sufriría lama·
yor presión, y por lo tanto, la veleta giraría hasta que las
dos caras soportaran una presión igual, lo que sucedería
próximamente para los ángulos de SO y 30 grados.
&lt;La veleta, una vez construída, funcionó exactamente
como lo habíamos previsto.

•*•
En el siguiente párrafo cueutan los Wright todas las di·
ficult?.des que tuvieron para determinar los datos científi·
cosque les eran indispensables para el funcionamiento del
aparato. El punto que parecía más sencillo: el de la pre·
!ión del aire, según los diferentes planos de inclinación
de las superficies de sostenimiento, se hallaba determinado
por varias corporaciones científicas, y las tablas dadas por
cada una de ellas eran totalmente diferentes de las otras.
&lt;Habiendo empezado el estudio de la aviación por mero
deporte, las circunstancias nos llevaron al estudio científi·
co, el que emprendimos por pura necesidad y no sin re
pugnancia¡ pero después de poco tiempo nos fascinó de tal
manera el estudio, que lo emprendimos di:: todo corazón.
Construimos dos máquinas, con las que pensábamos reme·
diar todos los errores de los que nos habían precedido.
Después de haber hecho una serie de medidas preliminares
para darnos una idea de lo que teníamos que hacer, ero·
prendimos las medidas matemáticas sobre superficies, pa·
trón de formas variadas, para darnos cuenta de las causas
de error que habíamos hallado en nuestras experiencias

rativos pa~a el viaje. El aparato se halla sobre una vía de
1;1n solo nel, dando la cara al viento y sólidamente ligado
a un cable., ~e pone en marcha el motor y empiezan á moverse las hehces. El viajero se sienta al lado del conduc·
tor. éste suelta el cable y hay que inclinarse hacia adelan·
te. Un a~udante que mantiene la máquina en equilibrio
sobre el nel se lanza al mismo tiempo que el aparato· e·
ro apenas se ~an recorrido 40 pies, la velocidad es ex~isi·
va para él Y tiene que abandonar á los viajeros.
~~n~es de llegar al fin del riel, el conductor hace voltear
~1 imon, Y. el aparato se lanza por el aire como un papa·
ote ~ost_e~1do por el viento. El terreno parece una mancha
al pnnc1p10, pero después se empiezan á ver las cosas cla·
ras. ~ una altura de cien pies, fuera del viento que ejerce
p~es1 n e~ la cara, no se tiene ninguna noción de moví·
miento. S1 no se ha asegurado bien el sombrero en la ca~eza, es este el momento de perderlo¡ el conductor mueve
na palanca, el ala se levanta y el aparato se inclina. Se

ejecuta un vira.ge; pero no se tiene la sensación de ser
arrancado del asiento, como se siente en los automóviles y
en los trenes.
&lt;Aho~ los viaj~ros se hallan dando el frente á su punto
de pa=hda; los ob¡etos del suelo parecen moverse con una
v~loc1dad mucho más grande¡ por más que la presióu del
~1re en la ~ara no.parezca haber aumentado, es que se vía·
¡a en la m1sm~ dirección del viento. Cuando se llega al
punt? de partida, el operador apaga el motor cuando se halla aun el aparato ~ una alt~ra considerable¡ éste hace un
desce~so de unos ,cmcuenta o cien pies en línea oblicua y
se detiene,- Por mas q:Ue algunas veces llegue á tierra con
una velocidad de vanas millas por segundo no se siente el
menor choque y no se sabe á qué hora se h~ tocado el suelo. El m_otor hace, ~u~ante todo el camino, un ruido terri·
ble d~tras de los via¡ero¡ pero éstos no se dan cuenta de
ello smo cua1,.do el ruido ha cesado&gt;.

•••
&lt;Poseyendo datos científicos precisos, y un sistema de
equilibrio eficaz para el caso de vientos, lo mismo que pa·
ra cuando no hubiera corrientes en la atmósfera, creímos
hallarnos en estado de poder fabricar el aeroplano con mo·
tor.
&lt;Nuestros primeros dibujos prevían un peso total de
seiscientas libras, incluso el operador y un motor de ocho
caballos¡ pero una vez que el motor estuvo construído, re·
sultó de mayor potencia, y por lo tanto, se pudo aumentar
el peso en unas ciento cincuenta libras más, peso que se
empleó para reforzar las alas y otras partes del aparato.
&lt;Gracias á nuestras fórmulas, el trazo de las alas no nos
ofrecía dificultad, y como se trataba de que las hélices de
propulsión fueran simples superficies animadas de un mo·
vimíento elicoidal, creímos que lo mejor que podíamos
hacer era dirigirnos á los marinos para que nos dieran al·
gunas ideas acerca de la teoría de las hélices de propulsión¡
pero nos hallamos con que los ingenieros navales no tie·
nen, á esterespecto, más que fórmulas empíricas, en lasque
no se puede confiar, y una vez más tuvimos que determi·
nar nuestros datos por nosotros mismos.
«Después de muchos meses de estudio, y haber llegado
hasta el fondo de la cuestión, empezamos á orientarnos en
el maremágnum de teorías y fórmulas empíricas, pues no
teníamos tiempo para hacer estudios prácticos.
&lt;El buen rendimiento de una hélice no depende de una
forma particular ó especial, y no existe nada semejante á
una hélice optimum. Un propulsor que suministra unren·
dimiento dinámico considerable con una máquina puede
ser absolutamente inútil con otra. El propulsor debe adap·
tarse, en cada caso, á la máquina para la que se le destina.
Nuestros primeros propulsores, construídos de acuerdo con
nuestros cálculos, nos dieron un rendimiento de 66 por
ciento del trabajo empleado. Este resul·
hdo era superior al obtenido por Máxim
ó Langley.

.

••
t Los primeros vuelos en aeroplano con
motor se hicieron el 17 de Diciembre
ele 1903, ante cinco persona~¡ el primero
duró doce segundos, vuelo muy corto si
se le compara con el de los pájaros¡ pe·
ro fné, á pesar de todo, la primera vez
que una máquina, con un hombre á bor·
do, se elevó en los aires, volando libre·
mente por sus propios medios; esta máquina había recorrido un camino hori·
zontal, sin disminuir su velocidad, y
había descendido á tierra sin naufragio,
Los vuelos segundo y tercero fueron un
poco más grandes, y el cuarto duró 59
segundos, haciendo, contra un viento de
veinte millas, un recorrido de 852 pies,
medido sobre el suelo&gt;.

••*

Novela por J. Berr de .Turique
Traducida especialmente para "El Mundo [lustrado"
(CONTINÚA)

. Aquel. viaje ~ue Ricardo había querido hacer en otro
tiemr~· ,por que no lo propondría ella misma ahora? Una
vez e¡os, c~ando pudiera elegir su hora en la dulzura de
ut_º~ dec'?rac1ón propicia á la tranquilidad del alma, se sen·
1na me¡or para prrparar poco á oc ,
ndecMes~r~a revelación, sin temer enion:e: ::
e aximo.
m Presentaríaá
'
·
héste
b' á los o¡'os de Ricardo como a, un en fer·
. o a quien a ia que compadecer ...... Por fin te dr'
tiempo para todo.
, n 1a
E~ ~uanto á Máximo, ella le escribirí;. para rometerle
srg VlSlt~~n co;;o plazo, con objeto de darle paJencia por
a unos ias.
si cansado de esperar en vano escribía ó
. para
•
llevaba su locura
ca
· · hasta venir en persona á 1ns
provor un rompu~~ento, e~contraría la casa deshabitada.
d'Lu~y =e~olvio, pues, mvocar motivos de salud para deci·
_ir e via¡_~, y que le acompañara no solamente su es oso
s~no Jamb1en sus padres, á quienes tenía el escrúpufo d~
a ~~ onar tan bruscamente cuando contaban con su com·
~a:1~ durant~ una parte del verano. Pretextaría la necesia . e unl aire má~ vivificador, y tal vez aun una perma.nencia en as montanas.
i1:1. p~co so~:Prendidos desde luego por la proposición de
su i¡a, os senor~s Le Quesnel quedaron pronto seducidos
por ~~ per~pechva de un viaje delicioso en com añía de
s~s dh1¡os.. Ricardo, por su parte, asintió inmeditamente
sm ar n:mguna muestra de asombro.
-QY bieln, ¿qué dice usted de esto?-preguntó el señor
L e uesne.
-Que la idea me agrada muchísimo.
-Entonces, ¿cuándo partiremos?-preguntó la señora L
e
Quesoel.
-¿Por qué no inmediatamente?-se aventuró Luc á
preguntar.
Y
.
-La
D · señora
, Le Quesnel
,
. no pudo contener 1a nsa.
-;--dios mio, que prisa¡ parecería que la ca¡a está que·
man ose.
Lucy, de pronto, se sintió tnrbada. Su madre acababa de

:::~!~rfir:c:~

definir claramente la situación. En efecto, había fuego e 1
casLa Y, ante to~o, Lucv quería huir del incendio.
n ª
a buena senora continuó:
hNtpu~o pa_rtir sobre la marcha;dadmecuando menos
oc o . ias. eces1to, por una parte, revisar mi guard
Necesitaré algunas cosas. Además, ¿es conveniente marªrcrhopa.
nos cuando nuest
·
ar·
domingo próximo?ros amigos han anunciado su visita el
Eran arg_umentos sin réplica, ante los cuales Luc deb'
ahogar s_u impaciencia. Así es que no insistió co Yd , ia
do~e statisfechla con que se hubiera señalado' el !:1rt:~asn1:
gu1 ~n e para a partida.
·
Solo siete días 1
b
medio de tener al:¡·a~:pa;_aMaán .de aquel. Enc~ntraría el
·é d
nmo ese corto tiempo h
ci 1:1 o1e esperar su visita en un corto laz
, ' a·
. .Atsi. ~s que,
casi con una sonrisa de triunfo subió á !'u hob
escribirle.
'
a I ac1on para
IV

Aquel domingo, antevíspera del día fi. d
.
. ¡ta o para la parti·
da, los habitantes de Iris hablaba
té
1 16
n, mien ras se tomaba 1
e~de sa n, del famoso viaje proyectado Se habi'
e
ven1. o en que primero
·
, una corta
· parada aencon·
p·
se hana
1
inndeos: y d~spués el señor y la señora Le Quesnel os
empren enan, sm duda el regr
poso seguirían hasta España.eso, en tanto queLucy y su esEn la mesa se veían amontonadas guías
fl
. .
cadores, y los concurrentes lo h . b
' pan etos, md1·

~:~~:~ p~:f:d~~= ~::~ció e; 1aº~:j~ ~!1 j~:J::~~!~:~!i
-¿No soy indiscreto?
Co~~f~!~tél~xclamó Ricardo. ¡Ah! ¡qué sorpresa!

-¿Qué dicen ustedes de esto?-dijo Einmanuel
engo
desde Auch para hacer la partida de brid e d 1
. Luego, al estrecharle las manos le diógalge dom1ng~.
c1o)le~.
'
unas e:,rphca-

.--y

�S7G

EL MUNDO [LUSTRADO

-Ayer fuí llamado con urgencia á París por el mini;;tro fin cuando estuvieron instalados en la terraza, rodeados de
para hablar de las huelgas que acaban de esta llar en mi de- una nube de humo, mu y propicia á las confidencias.
-No.
partamento, y esta misma tarde necesito tomar el rápido
-¿Cómo? ¿No? ;.Qué ln~ de~cubierto?
para Auch, sí es que puede llamarse rápido á ese tren.
-Nada. Preci•amentc es lo q11e me irrita, lo que me aJ!uiLa señora Le Quesnel le compadecía.
-¡Pobre señor Leroy! Va usted á necesitar hacer bastan- jonea, lo que me tortura. Un día estoy sobre la pista. Lucy
me va á entregar su secreto. Y de repente, por una palabra,
tes kilómetros en poco tiempo. ¡Qué fatiga!
Pero Emmanucl no parecía afectado por esta necesidad. por un simple ademán, advierto que he hecho falsa vía.
Es otro camino el que hay que seguir.
No había perdido su antiguo buen humor.
Emmanuel se encogió de hombros.
-¡Qué quiere usted, señora mía, necesito tomar mi par·
-La verdad es clara como el cristal de roca. Tu mujer
tido! Esto de las huelgas ....
nada tiene que reprocharse. No es culpable.
-Y tu ministro-preguntó Ricardo-lqué dice?
Ricardo saltó como si hubiera recibido un insulto.
-¿Lo que dice? Me aconseja que concilie todo, y sobre
-¿Culpable?
¿Pero alguna vez te he dicho que fuese
todo, que no le moleste. Sus simpatías son para el sindica
to amarillo; pero no quiere que los rojos load viertan. iAh! culpable? Es una criatura leal ante todo. Si hubiese come·
Yo te aseguro que enmedio de estos rojos y amarillos no tido lo que se ba dado en llamar la falta, su mirada no sostodo es color de rosa. Es por lo que, con el fin de olvidar tendría la mía. De eso estoy cierto.
Emmanuel respiraba.
un poco e~as molestia~. quise aprovechar mi medio día li·
-En buena hora.
bre para venir á pasarlo con viejos amigos.
-Y además. me coníesaría todo antes de sentirse lt umi·
- ¡Magnífica idea!
liada,
empequeñecida.
-Además, ansiaba vol verá verá todos ustedes.
-Tú ves bien que ....
Y añadió alegremente; ¿,Todo va bien aquí'( ¿No se me
Pero Ricardo, poni éndcse de pie, tomó á Emmanuel por
extraña?
el
puño.
- ¡Cómo no!-respondió Lucy.
-Y mi sucesor, el nuevú subprefecto, ¿al menos hace
que se acuerden de mi'~
-Ni siquiera le conocemos, figúrese usted. No se ha dig·:: .:f.:·
nado honrarnos con una visita.
.·: : \
-Más vale. Es un retino.
•,:;
-¡Ah!-dijo el señor Le Quesnel con tono indiferente.
Luego, súbitamente: ¿Juega al bridge?
-Sí, muy bien.
La fisonomía del dueño de la casa se tranquilizó.
Emmanuel no pudo dominar su risa.
- Entonces es un grande hombre.
-Más que eso: es un hombre útil. Figúrese usted, mi
querido prefecto, que no tenemos con quien jugar ahora.
El señor Le Quesnel, procurando con la idea descubrir
todos los sitios necesarios para la partida de bridge, aña·
dió: El conde de Theil, que acaba de estar bastante enfer·
mo, no nos ha visitado en este verano ..... .
- ..:1!, .
'---'¡-Comprendo el enfado de usted. Le falta gente.
-Perfectamente exacto-dijo Lucy. - A tal· punto, que
me han obligado á mí misma á jugará las cartas.
-Y juega ya bastante bien-añadió orgullosamente la
señora Le QuesneL ... - por lo menos á lo que dicen estos
señores.
-El hecho es-afirmó el señor Le Quesnel-que muestra
las mayores disposiciones. ,Comprenae la finura de las ju·
gadas, ¿no es verdad, R1cardo'f
-En efecto, no deja fácilmente leer en su juego.
Ricardo había pronunciado esta frase de una manera tan
subrayada, que Lucy sintió un calosfrío.
-Lo sabe todo-pensó ella.
Pero, como para desorientar á su esposa una vez más,
Ricardo se le acercó y comenzó á jugar co~ dos rizos re·
beldes de su cabeza, al mismo tiempo que decía á Emma•
nuel en tono de broma:
-Al menos, no creas que por esto la considero como una
socarrona.
Luego, súbitamente, pasó á otro asunto.
-Qué casualidad que hayas venido hoy, viejo. Si tu vi·
sita hubiera sido la próxima semana ..... .
-Se habría usted encontrado la casa deshabitada, dijo
la señora Le Quesnel.-Pasado mañana partimos para los
Pirineos. Ha sido idea de Lucy ....
-Pues bien .... Es horrible .... Hay instantes en que me
Et:t1manuel se volvió hacia la joven.
pregunto si no valdría más que me hubiese traicionado
--No le bastan á usted las montañas de esta región.
-He estado un poco neurasténica .... como todo el mun· completamente y que hubiese abandonado la casa.
-¡Estás loco!-dijo Emmanuel levantándose á su vez.
do--re~pondió sonriendo-y creo que una· cúra por la alti·
- -No, no estoy loco. El desgarramiento hubiera sido ho·
tud nos sería saludable á todos. Además, debía ya, hasta
rrible en verdad; lloraría á una muerta. Pero al menos no
cierto punto, este viaje á mi esposo. Desde Abril último
tend·r ía yo esta fiebre de todos los instantes. ;.Es á mí á
quería hacerlo. Yo era quien lo había retardado.
-·Y hasta me pregunté siempre porqué-d110Ricardo q~ien ama·~ ¿Es á él? Cuando está frente á mí, ;.en qué
piensa? i.Sufre al tenerme á su lado't ;,Es simplemente por
mirando de reojo á Emmanud.
conmiseración ó reconocimiento ror lo que no me abando·
Este comprendió.
na/ iKb! desde hace tres meses, si supieras lo que he sufrí·
No todo marchaba bien en ese hogar.
-¿Se sigue fumando en casa de u:,,'ted '?-preguntó ála se· do por este enigma que. no llegaré á descifrar nunca tal
vez_ . ...
ñora Le Quesnel.
En verdad, Ricardo, exhibiendo así su miseria y su im·
-Sí, sí. Sólo que para no incomodar á mamá política,
que precisamente está un poco constipada, vamos, si quie· potencia moral, daba coro pasión.
Emmanuel trató de reanimarle.
res, á quemar nuestros cigarrillos ai billar.
.
-¿Pero si estás seguro de que es fiel. no es lo principal?
Llevó consigo á Leroy.
Ricardo, á su vez, dejó caer sobre su amigo una mirada
Este último, ante el rostro de su amigo, no pudo mede
lástima.
nos que sentir cierta inquietud.
( Continuará)
-¿No has r"obrado la calma del espíritu?-le dijo por

571

EL MUNDO ILUSTRADO

ARREPENTIMIENTO

Te acercaste á Jesús Crucificado,
que como siempre, cariñoso y bueno
sobre troncos abruptos enclavado '
es como un cáliz de ternura lleno'.

POEMA CUARESMAL
PARA EL POETA URUGUAYO CF.SAR MIRANDA
CARNAVAL.

iTe conocí á pesar de tu careta!. . . .
Tu carcajada, loca y cristalina,
estallaba, sutilmente coqueta,
como una clarinada venusina.
¡Cuál te burlaste del gentil poeta!
Tu frase, como aguda javalina,
hizo r,edazos su ilusión discreta ....
¡Fuiste una verdadera Colombina!
En vano su palabra cariñosa
te buscó. Como alegre mariposa,
tú la esquivaste con sutiles vuelos,
y, por fin, te alejaste con tus galas,
sin dejar, á la luz de sus anhelos
ni un polvillo del oro de tus ala~ ..... .
CENIZA

Te alzaste del altar. Leve sonrisa
irradiaba detrás de tu tristeza,
como la luz _detrás de un guardabrisa,
como el genio á través de una cabeza.

Le pediste perdón por tu pecado·
'
heriste ansiosa tu rotundo seno
Y tu infantil espíritu azorado '
renegó de la vida y su veneno.
Te l~vantaste triste y cavilosa ....
Pero dime: ¿la estampa milagrosa
besaste por ganar absoluciones,
ó es que miraste la gentil violeta
que colocó en tu libro de oraciones
tu cariñoso y pálido poeta? .. , .
ANSIAS

A tu casa }legaste casi loca
herida por mortal remordimi~nto·
los triunfal~ carmines de tu boc~
se secaron alt acre sufrimiento.
Allí soñaste con la blanca toca
con la paz infinita del convento '
con el Ama&lt;!;~ au~usto, el que p~ovoca
una santa e.x.r.1os1ón del sentimiento ....

Mas todas tas mañanas diamantinas
al cantar las ~legres golondrinas,
'
posadas en t~ yedra trepadora,
su canción de ternuras y de amores,
despertaba tu almita soñadora
Y pensaba en los versos y en las flores.
RESOLUCION

Cruzaste melancólica, indecisa,
domando la pagana gentileza
de tu cuerpo de diosa, que precisa
todo un himno cantado á la Belleza.

Así pasaste, ¡oh, virgen! esos días
de pesar, de dolor, de penitencia·
sombras ~e innominadas nostalgias
enlobrec1eron tu infantil conciencia.

La Cuaresma empezaba. Tú, creyente
al cura fuiste á presentar la frente
'
siguiendo tus costumbres infantil;s,

Sermones, evangelios, profecías
llenaban de terrores tu existencia'
iYa no charlabas tú, ya no reías!.: ..
¡Era un dolor sangrante tu inocencia!

y la,cruz, emblemática y piadosa,
se poso, como negra mariposa,
sobre tu frente de dieciocho abriles.
CONFESION

~le¡¡aste al sac.:rdote. Ya de hinojos,
abriste tu pequeno antifonario,
y de tus dedos, pálidos y flojos,
colgó, como serpienti\, tu rosario.
Y confesaste. De tus labios rojos
desprendióse un discurso tumultuario
mientras el cura, sin alzar los ojos, '
mascullaba latín en su breviario.

L~~ubre, melancólica, cohibida,
dec1d1ste cambiar toda tu vida.
dejar á un lado el oropel del ~undo,
olvidar tus amores terrenales
Y en un ensueño místico y prof~ndo
sólo pensar en cosas celestiales! .... . .
TERRnRES

Lloraste mucho. En noches funer~rías
plenas de angustias y alucinaciones
'
alzábanse tus tímidas plegarias,
'
como defensa contra tentaciones, , , .

Mas, de repente, hablaste. temerosa,
¿qué pecadillo de color de rosa
se deslizó en tu frase ya imprecisa,

.i~'i_ una luz en tus penas solitarias!
C1bc1os, llantos y tribulaciones
Y t~s. ensueños,. lpobrecitos pari'asl
rec1b1endo terribles maldiciones.

que dejó sus latines el oyente
y hubo en sus labios picaresca risa
y tempestad de auroras en tu frente?, . • ,

¡Triste virgen neurótica! Tu vida
sintió del desencanto la embestida,
se ·alocó tu cerebro entte la bruma

�EL MUNDO ILUSTl{ADó

572
de infundados escrúpulos pueriles ..... .
·Pero vive un dolor lo que la espu~a
~n quien no cuenta diecinueve abriles!
PRIMAVERA

La Cuaresma pas6. Mayo florido
vierte doquier la cest~ de !us rosa.s; .
de todo arbusto se columpia ~n nido.
hay como nn aluvi6n 'de ruan posas.
Al presentir la vida de las ~osas,
tu coraz6n revienta en un.~hdo,
y piensas en las frases canno~as,
y piensas en tu joven prometido .....
Olvidando el fatídico Mement?,
despierta en tu sér el sacro ahento
se
. h umana·'
de dar impulso á la,progeme.
en el amor tu ensueño se deslíe,
y aunque lloras, creyéndotry~gana,
en el altar la Virgen se sonr!e ... · · · · ·
.

ALBERTO HERRERA.

La Noche Lírica
Están todas las noches abiertas mis ventanas;
. to Sur, un viento que. se acerca
y un vien
. sonando
1 voz medrosa de unas berras 1e¡anas,
c:~é: :abe desde dónde, quién sabe desde cu~ndo,
las soledades de mi nocturnal éstllnc1a
q
en I ra en
, .
f g ·a
y llena mis sentidos de mus1ca y ra anc1 ....
y o en esta nocte he oído no sé q~é ~ma~o acento
ue incorporar me hace y abandona\' ID! a~1ent.q,
~somarme á una abferta ventana, oler el viento
contar las estrell'as que hay en el firmamen~o..
uién me llama'? ,,Qúién osa penetrar en m1 abismo.
. Qtenor.
. 'I 1.·Quién roe busca? ¿Quién habla?
Soy· yo mismo.
1n
· • f
m~ m anc1a.
Soy YO mismo que gozo con 'recordar
y mirar mis antiga.as cosas a ·1a d'1st ancia!
que se ofrecen envueltas en un vago refle30, .
como un plaf6n á~l alma visto sobre u~ espe¡o.

¿

'Oh niñez taciturna de niño qu.e no jue~~! •
P:dre marcial, herrn'.a~a místJca, mad.re griega.
y o también, como el ni!3,o del homérico canto,
entí en mis cuatro abriles el temblo~oso espanto
~
uel hijo de Andrómaca; -estrechandose al seno
e taeqrnal ante· el J{éróe ceñido en su armadura.
ma
,
d ·,
t
o·
El adiós de mi padre se ensor ec10 en un ruen '
y sólo oí el galope de una ,ca~algadura. .
Padre marcial, hermana m1shca,.ma~re griega.
¡Oh niñez taciturná (\e niño que no ¡uega! . ,

·e
' trágica la hora!
en tanto,
I uan
, . Mi )lermana,
·, .
11 implora.
•
Mi madre es en 'el cuadro la umca que .no ora.
t:lla tiene en sus n~rvios toda la ~nta ir~ .
que después han t~nido las cuer~a~ de m1 hra.
y la derrota vino, copip un ala sm1estra
e huracanadamente )?arrió al fin la palestra.
l~a justo. En los viéjos paJac~os los señores
del vicio hereditai:;ió pxoshtmau ~or~s .
.
en frentes cortesanas,. cbn toda la 1~t:o:1s~1enc1a . .
.
elegante que tuvo· Rom.a'en la,Decaienoa;
y en tresillos impropios. de hombres Ju~rtes y bravos,
en vez de áureas moµedas, .apunta.ban .esclavos ....

Luego, un luto de siglos. Honda paz, muda aldea,
campos indiferentes y sangre que se orea.
En las tierras doradas de nuevos resplandores,
sobre las tumbas frescas aparecier.on flor~s.
Un amor. Dos amores .... Los abriles ~e3o~es
vistieron, en los campo~, mis campos mt~nores.
Y el mar con la armonia de su monotonia,
entr6 pa~sadamente dentro ~el alma mía;,
viví así algunos años cual s1 fuesen un d1a;
y ante el mar, como Venus, naci6 mi Poesía.
Cuando, al fin, de la infancia doblé l~ blanc~ hoja,
canté. Mi primer libro fué impreso en tmta ro3a.
Un viento de protestas estremeci6 mis ramas.
Mi volcán despedía rosas en vez de llamas .. ·· .
¡Oh iras santas! Fué entonces cuando supe ?el luerro,
de la sal de una lágrima y del pan del ,desherr~; .
y fué entonces, entonces, cuando un d1a, en m1 encierre,
vi asomarse, á las rejas, la maternal figura
serenamente como si fuese una escultura.
¡Oh madre mía! ¡Oh madre, que me enseña.ste un día
á ser grande en el choque, tranquilo en la v1ctona,
.
reverberante dentro de la prisión sombría . .
de m1 h1ston:1,
Y bueno hasta en los malos instantes
' '.. · · ·
yo tengo el gran orgullo de que t u, seas m1a
Hoy otra vez tu imagen, ya q~e otra vez, soy preso
(de un suspiro que en vano quiere llegar a ~eso) .
viene á alegrar las horas de est~ ~oche en m1 ~stanc1a,
con este viento henchido de mus1ca y fragancia.
y así es como, dejando de ver el firmamento,
cierro al fin las ventanas y torno á mi aposento;
y fijo en esta imagen tenue que se desmaya,
cierro también los ojos para que no se vaya.···
J osÉ SA"ITOS CHOCANO.

EL CONVITE
Del altar más insigne que ~ubo en Capo di Monte,
labrada por las manos de arhfice vene.to,
ten&lt;1o en casa una taza. Ancha, clara, ¡octmda,
muy digna de que en ella libara Anacreonte
la leche de las cabras del Pindo y del Himeto
y el vino de las viñas del Atica fecunda.
Pintado un jardín tiene. De azucena y de nardo,
de ciprés y de mirt~, itnal que el que sabemos
en la divina Anunc1ac1ón de Leonardo.
Eros y Dyonisos se alzan en sus extremos
con sus figuras blancas de mármoles de Paros!
Tal es mi taza. Avaros
no son para gozarla mis l,abios.. y o quisiera
que los tuyos libaran alh tamb1e11. La l~ca
ilusi6n me persigne de una ~up:ema org1a,,
despreciar por liviana la ohmp1ca ambros1a
y estar picotean~o cerezas .en tu b.oca.
Nos guía en el camino la ninfa Primavera,
Faetón á su paso va encendiendo la esfera.
Sobre un mantel de flores
tengo la mesa para el festín de mis amores.
Ven 1 la vida nos brinda tesoros de promesas,
bajo el eternamente florido terebinto,
yo te ofrendo un· banquete de besos y de fresas,
un soneto y un ramo de rosas de Corinto.
PEDRO DE R Í PI ;E,

573

EL MUNDO ILUSTRADO

EL VIAJE ALAS RUINAS
El señor ministro Sierra ha regresa.
DEL PALENQUE
do de su viaje á las ruinas del Palen·
que, el cual tuvo por principal objeto
el de hacer importantes investigaciones y estudios históri
cos, amén del solaz que proporcionase al señor ministro y
sus acompañantes.
El viaje dur6 algunas semanas, y los excursionistas re·
corrieron muchos de los lugares históricos de aquella región del Palenque, cuyos monumentos y ruinas hacen pen·
sar en un pasado de esplendor y alta civilización de la raza india: Balancán, Palenque, Montecristo, Usumacinta,
Tenosique y Santa Margarita fueron los más señalados. En
ellos recibi6se á la comitiva con grande agasajo, y tanto
las autoridades como los vecinos contribuyeron al buen
éxito del viaje.
Sin entrar en largas consideraciones á este propósito, sí
diremos que los resultados obtenidos son dignos de encomio, puesto que tienden á hacer luz en muchos puntos históricos, hasta hoy eµ la obscuridad, y á hacer conocidas las
maravillosas ruinas del Palenque, divulgando cuanto á
ellas atañe por medio de monografías, estudios, fotografías
y pinturas.
Ya dimos cuenta en esta sección del acuerdo que se tomará, relativo á trasladar al Museo Nacional el tablero
que faltaba para que se completase la famosa Cruz del Pa·
lenque. Es este uno de los más brillantes resultados del
viaje ministerial, y no hay para qué insistir en él, por lo
· tanto.
Una semana íntegra pasó el señor ministro Sierra con sus
acompañantes en las ruinas del Palenque, situadas en lo
más intrincado de la '&gt;elva, y distantes obra de cinco leguas del pueblo de ese nombre. Se hicieron excavaciones;
los pintores Enciso é Izaguirre tomaron apuntes interesantísimos de algunos sitios, y el fotógrafo, señor Gustavo Silva, sacó gran número de fotografías, así como películas ci·
nematográficas y vistas estereosc6picas.
En Usumacinta los viajeros tuvieron noticia de cierta
leyenda, relativa á que en tal pueblo se hallan los restos
dt.l hérc,e Cuauhtemoc. Y á pesar de los rasgos de aparen·
te verosimilitud que ofrecía, se decidi6, por iniciativa ofi·
cial, no hacer ningunas excavaciones, ya que, en realidad,
es imposible saber si efectivamente son auténticos.
El naturalista francés, M. Enrejane, quedóse por al¡!Ún
tiempo más en las hist6ricas ruinas, á fin de coleccionar
datos y ejemplares para sus disquisiciones científicas.
Se anuncia que en breve serán publicadas las memorias
y estudios que se hicieron durante el viaje del señor ministro Sierra, y entonces podremos darnos cuenta del alcance de la excursión :¡ ue hoy tanto se comenta.

** *
POR UN ARTISTA

No se trata de uno de esos acontecimientos por todos reconocidos como de grande importancia. No se ha muerto ningún polí·
tico; no se ha expedido ninguna ley trascendPntal de que
hayamos menester hablar; no h~ llegado á México ninguna
gran personalidad que reclame la atención del croníqueur....
Se trata, simplemente, de un artista; de la traslación á México de los restos de un pobre artista nuestro, muerto en
tierra extranjera: de Juventino Rosas ... ,¡Nada más! ¿Verdad que es poca cosa'/
La colonia mexicana residente en la Habana, nuestro
cónsul en aquella ciudad y la sociedad de compositores
mexicanoq, con la cooperación de la secretaría de Instrucción Pública y Bellas Artes, se disponen á realizar la pia·
dosa obra.
No fué, en verdad, Rosas, un artista ponderado. Su obra,
su pobre, su humilde obra, se red.uce á un vals: Sobrt' las
olas, que ha dado la vuelta al mundo, llevando el nombre
de la patria á distintas regiones. Pero si sus merecimientos, en concepto de algú!l severo Arlstarco, no so_n bastantes á justificar el que se dé abrigo á sus cenizas enla tierra
natal, valga, al menos, el hecho de haber sido artista para

del noble pensamiento que entraña en favor de los que
aquí, en México, en un ambiente de indiferencia y de olvido se consagran al arte, para loarla y enaltecerla.

NUEVO FERROCARRIL
EN DURANGO

***

La importancia ferrocarrilera que,
con el transcurso de los años, ha venido á adquirir el país, va á acrecentar·
se con la construcci6n de una nueva línea en el Estado de
Durango.
Obvio resultaría encomiar este proyecto ahora puesto en
vías de realizaci6n. Durango, como otras muchas regiones
de México, ha permanecido hasta hoy en cierto modo
inexplotado, en razón de la escasez de vías de comunicación. Y esto era tanto más lamentable, cuanto que aquel
Estado, poseyendo tan grandes riquezas en metales y maderas preciosas, á más de tener una decidida importancia
agrícola, no podría, como podrá en lo por venir, darles salida y sacar de ellas el natural provecho, dada la carencia
de ferrocarriles.
La &lt;Sierra Lumber Company&gt; será la que, por contrato con
la junta de los ferrocarriles nacionales de México, se encargará de construir esta vía férrea, que tendrá una exten·
si6n de cien kilómetros, y partirá de la ciudad de Durango para internarse en los bosques, hacia el oeste; siendo
probable que llegue, andando el tiempo, hasta Mazatlán,
con lo cual este puerto del Pacífico habrá de adquirir mayor importancia de la que ahora tiene.

***

NUEVO DIRECTOR DE LA
El señor don Leopoldo Kiel ha sido
ESCUELA NORMAL
nombrado director de la Escuela Normal de Profesores, en substitución del
señor don Alberto Correa, recientemente fallecido.
El señor Kiel naci6 en Chicontepec, Estado de Veracruz,
é hizo sus estudios para profesor normalista en la Escuela
de Jalapa, bajo la dirección del maestro Rébsamen. Es
miembro del Consejo Superior de Educación, y ha desem·
peñado varias comisiones de importancia en Europa.

•

LOS NUEVOS ASCENSOS
EN EL EJERCITO

**

Entre el elemento militar han sido
sensacionales los últimos ascensos, no
ciertamente porque fueran inesperados, sino porque de tiempo atrás no se habían registrado
en tal número y en una misma fecha.
Concedióse el grado de generales de brigada á seis generales brigadieres, y este último se otorgó á trece coroneles
de los más ameritados.
Tales promociones han sido recibidas satisfactoriamente,
y se las tiene como debida recompensa á los servicios que
en diversas épocas prestaron los jeíes por ellos agraciados.
Los brigadieres ascendidos á generales de brigada son
los señores don Ignacio Salas, don Julián Jaramillo, don
Miguel M. Morales, don Manuel Plata, don Manuel Mondragóu y don Fernando Gonzá'.ez; y los coroneles á quienes se otorgó el despacho de ~enerales bri¡!adieres: los señores don Rafael M. Dávila, don Enrique Mondragón, don
José Legorreta, don Enrique Torroella, don Eduardo Paz,
don José G. Salas, don Ramón Ricoy, don Refugio Velasco,
don Felipe Mier, don Agustín Sanjinés, don Félix Díaz,
don Eduardo Cauz y don Higinio Aguilar.

..

••
RICHEPIN, ACADEMICO

Acaba de tomar asiento, et.1tre los cua·
renta &lt;inmortales:t,Juan Richepin, el
delicadí~imo poeta que parecía, hasta hace unos cuantos
años, el menos avocado de los e•critores franceses de su
época para conquistar el sillón académico Richepin tiene
en la actualidad cincuenta y tres años. Desde 1872, des·
pués de la gnerra ~ francoprusiana, faé el poeta más bull icioso, más independiente y quizás también el más espiri·
tual del barrio latino. Su espíritu aventurero le había lle-

�• 574

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

575

LOS ASUNSOS EN El EJERCITO

La Visita al Palenque
t. Aspecto general de las
ruinas.-2. Mascarones Y
bajorrelieves en una de las
galerías.-3. El Usumaciuta. -4. Basamento del primer patio del palacio.-5.
Arbol cuyas raíces están en
el techo de las galerías.6. Escalinata llena de bajorelieves. -7. Bajando una
de las piedras que componen la cruz del Palenque.8. Un bajorrelieve.-9. La
piedra de la cruz del Palenque al pie de la pirámide.
Fots. por Gustavo Silva.

quí, cuya famosa y trágica retirada debía describir más tarde en l~s
bellísimas páginas de «Cesarina,. Después y esperando que su am~1ción-la vida literaria-le fuese posible, comienza á escribir para rev1s·
, tas oscuras y á dar lecciones que le permitan vivir. Por aquel entonces en
el barrio latino conoció á los hermanos Burgé, Pablo y Félix, que le presentan en los círculos literarios de ese tiempo. Richepin va de los
clásicos á los parnasianos, de -los parnasianos á los románticos. de l~s
románticos á los naturalistas, llevando por todas partes el eco de su
sa de oro y la música de sus deliciosos versos; pero ni con unos m
con otros llega finalmente á aliarse. El es libre; su círculo es estrecho.
El cronista y el poeta Raúl Ponchon y Mauricio Bouchor, poeta en
su juventud y en su madurez, uno de los apóstoles del sociafümo, Y
el famoso trío, familiar á todo París culto y literario, llena el barrio

n:

BRIGADIER RAMÓN RICOY

BRIGADIER JOSÉ GONZÁLEZ
SALAS
GENERAL MANUEL MON·

GENERAL MIGUEL M. MORALES

GENERAL FERNANDO GONZÁLEZ
BRTGADI ER EDUARDO PAZ

DRAGÓN
BRIGADIER FÉLIX DÍAZ

�EL MUNDO ILUSTRADO
EN TEPIC

Parece que cerca de la costa del
Pacífico se refugió todo el entu·
siasmo carnavalesco, huyendo de
la austeridad de las costumbres de
la~ ciudades del centro de la República. A las fiestas entusiastas
de Culiacán y de Mazatlán se unie·
ron, no menos animadas y bri·
llantes, las celebradas en Tepic.
Está determinada por la costumbre la forma en que han de hacer·
se las fiestas de Carnaval, y por
esto es que en el fondo no d ifier~n unas. de otras, pero en cada
cJUdad heuen el sello especial y
típico del lugar.
Si bien es cierto que en todas
partes donde se celebra el Cama·
val se empieza por la elección de
sob~ranos Y. se sigue con las pro·
c~1ones, bailes y demás fiestas san·
c1onadas por el uso, el entusiasm&lt;',
la forma de que se revisten esas
cer~monias de ritual. pudiéramos
decir, hace que sean realmente di·
ferentes las celebradas en un pun·
to de las que se hacen en otro.
Entre los números principales
de las fiestas tepiqueñas, dt.scuellan el gran baile dado en el casi·
no¡ el combate de flores en la alam~da. Y la serenata en el jardín
prmcipal; en todas estas fiestas rein_ó la mayor animación, al mismo
hempo que el mayor orden y gran
compostura.

EL MUNDO ILUSTRADO
mientras tanto el presupuesto naval sigue creciendo, y so·
lamente las ampliaciones al presupuesto, aprobadas últim·a ·
mente, alcanzaron á la suma de ciento treinta y seis millones. El presidente Roosevelt recomendó el ensanche del
poder naval americano, y con toda certeza su sucesor se·
gt'irá el mismo camino, pues el gobierno y el pueblo ame·
ricanos están convencidos de la necesidad de tener en pie
una fuerza naval considerable. El hecho es que el gobierno americano necesita aumentar sus ingresos, y la opinión general de los Estados Unidos es que, en tanto que
se decide la reforma de las tarifas y se ponen en vigor, se
dictarán medidas de carácter temporal con el fin de impo·
ner impuestos transitorios sobre algunos artículos, como
la cerveza, á semejanza de como se hizo durante la guerra
hispanoamericana.
La revisión de las tarifas en los Estados Unidos tiene
para nosotros interés considerable, pues más del sesenta
por ciento de nuestro comercio exterior se hace con los
Estados Unidos, que son los principales compradores de
nuestros productos. Ya se espera. como cosa cierta, que el
café y el zinc, por ejemplo, sufran un aumento en los de·
rechos de importación, y esto afectará, de una manera di·
recta, á nuestra agricultura tropical y á nuestra minería.

EL CARNAVAL
La~ ~estas del Carnaval, desaparecidas de una manera
definitiva de nuestra ciudad, en la que todo lo que trascienda á sociabilidad se considera como enfermedad de la
que hay que huir, todavía despiertan el entusiasmo en va·
rias regiones de nuestro país, y la época que la mayoría del
mundo civilizado celebra con muestras de alegría y alborozo, es también motivo de regocijos y fiestas en algunas ciuJUAN RICHEPIN
dades
de la República.
Nuevo &lt;inmortal&gt; de la Academia Francesa
Como prueba de que lo antedicho no tiene nada de fals?, dedicamos en este número varias páginas á las fotogra·
latino con el brillo de su vida fácil, de su talento, de sus has que, procedentes de esas ciudades, se relacionan con
versos.
las fiestas del Carnaval, que en todas ellas han sido muy
Ahora el autor de la &lt;Chanson du Gueux,, de las muertes
extravagantes de Mme. Andre y de tantas otras obras maes· lucidas.
EN CULIACAN
tras, ha ido á ocupar en la Academia francesa el sitio que
dejó vacante la muerte de Theuriet.
El Estado de Sinaloa se ha distinguido por haberse cele·
brado en dos de sus principales ciudades algunas de las
•••
fiestas más entusiastas.
'
EL GOBIERNO DE TAFT
El nuevo presidente de los Estados
Unidos ha tomado ya posesión de su
cargo; ha nombrado su ministerio y celebrado ya la prime·
ra reunión del gabinet.,, después de la cual los ministros
declararon que el nuevo jeíe del Ejecutivo americano se·
guiría, en cuanto á la prensa, la misma táctica que su an·
tecesor: él sería quien decidiera cuáles de los asuntos tra·
tados en Consejo de ministros deberían ser dados á publi·
cidad.
Uno de los primeros actos del gobierno de Mr. Taft será
convocar al congreso á un período extraordinario de se·
~iones, con el fin de atenderá la revisión de las tarifas: uno
de los puntos esenciales de la plataforma republicana. La
comisión enca1gada de presentar dictamen en este asunto
ha trabajado con mucha rapidez, y dentro de muy pocos
días se conocerá detalladamente el trabajo.
Se ha traslucido ya de los trabajos cuidadosamente he·
chos por la comisión bastante para que los financie·
ros americanos se den cuenta de cuál es el sentido de
las reformas que han de proponerse á la Cámara. Se cree
que el nuevo proyecto de ley será tan decididamente proteccionista como lo es la tarifa actual. Pero al mismo
tiempo se suprimirán los derechos á algunos de los artícu·
los que actualmente pagan impuesto; se reducirán otros y,
CARNAVAL EN MAZATLÁN
en caso de que se aumenten los impuestos en un tercer
grupo de artículos, será más bien con el objefo de nivelar S. M. Elv ira 1 al hacer su entrada el domingo de Carnaval
los ingresos aduanales que con el de llevar la protección á
un grado más intenso. Para hacer esta modificación á las
En Culiacá_n , capital del Estado, las fiestas revistieron
tarifas, la comisión respectiva ha tenido á su's órdenes una gran suntuosidad; la elección de reina de las fiestas fué un
falange de empleados y peritos, con el objeto de recoger verdadero acontecimiento, y el resultado de ella fué cele·
informaciones, arreglar estadísticas¡ y los políticos ameri· bra~o co!1 gran alegi:!a ~n todas partes; apenas se supo la
canos predicen que la próxima tarifa se hará conforme á designación de la senonta Corona, cuyo retrato publicamos
un plan rigurosamente científico, y superará, en este sentí· en lugar preferente, se le aclamó por las calles enmedio
do, á todas las que hasta la fecha han estado en vigor en el del mayor entusiasmo, y se le hizo centro, muy merecida·
continente americano.
mente, de las mayores atenciones y cuidados.
El gobierno
Las rocesiones y bailes fueron verdaderamente suntuo·

EN CAMPECHE

Para terminar nuestras nota!! SO·
bre el Carnaval, vamos á trasladarnos al otro lado de nuestro país:
al puerto del Carmen en Campeche. Nombrada una comisión para
que se encargara de lo relativo á
las fiestas, ésta se empeñó por darles el mayor lucimiento posible
Y sus trabajos se vieron coronado~
por e~ éxi!o más lisonjero, á lo que
con.t;1buyo grandemente la colabo·
CARNAVAL EN TEPIC
racion tanto de los particulares con'." ~ 1 elemento cc&gt;mercial de la
Srítas. Elvíra Pérez, dama de honor de S· M ·,. Carolina Cast,'llo, reina,
.
ciudad.
Caiulína Rodríguez, dama de honor
.l'.u1n: las ilustraciones que acoro·
pañan estas líneas, hay una ue
,!ran pompa celebró en su casa habitación el señor don For- representa á dis~ingu:du damas de la sociedad del uirto
de: ~armen, quienes tomaron parte en el baile de f!tasía
tunato Escobar.
Nuestro r~presentante especial en Culiacán nos remitió ce e rado en la casa del señor don Manuel Rep eto N' e
~as fotograhas que _acompanan estas líneas, las cuales darán una de las notas culminantes en las fiestas E1 citad~ ves,
1d~a de la suntuosidad de los festejos y del entusiasmo que ~aláe~ose mostró un elegan;eycorrectoanfitrión, la
remó en ellos! lo que los hará ser recordados muy grata- s~ci:l ~:tc:r~:s:. es de las que harán época en la historia
mente por quienes tuvieron el gusto de asistir á ellos.
0

y n::

EN MAZATLAN

Ya con. anterioridad i~formamos á nuestros lectores de
los enlu~1astas preparahvos que se hicieron en Mazatlán
pa~a esperar las fi_estas del Carnaval, y de la elección de
rema de ellas, quien desde entonces reina con el s · át'1
co nombre de &lt;El vira b.
imp ·
Aunque sin que ello fuera intencional, formó parte de
las fiestas
carnavalescas,
por haberse efectuado en 1OS mlS•
·
,
.
mos d ias una orgamzada para arbitrar fondos destinados
para· las
d fiestas
d con
· que se celebrará el centenari'o d e nuest ra m epe_n . e~cia en el puerto de que hablamos.
. Fueron mic1adores de la ~esta los señores profesorFran·
cisco Martínez Cabrera y Vicente A. Serrano, quienes ersonalmente se encargaron de la dirección de ella u g p ·
·- b · 1 d '
·,
, n rupo
d e nmos,. aJo a 1recc1on de los citados caballeros, llevó
al escen~no del teatro &lt;Rubio) la hermosa zarzuela de Arríe·
ta &lt;Marma:,o; de esta fiesta, lo mismo que de las del Carnaval, damo~ á nuestros lectores amplia información g áfi
~a que me1or que cualquiera descripción ó reseña le: dac~
idea de ellas.

�EL MUNDO ILUSTRADO

__Es de notar cómo en
lo, supremos momentoJcuand..&gt; la tierra abría un
abismo á cada paso y cas
da -in&lt;;hnte podía ser e,
último de muchas vidas,
todas ellas se acordaron
del amor antes que de la
muerte, y consideraron
que la existencia merecía
la pena de ser vi vida, y
quisieron que una ola de
voluptuosidad estremecitse todos los ctrerpos,
al mismo tiempo que el
fuego del corazón del planeta hacía estremecerse
la tierra.
Tierra de fuego, tierra
de sol, tierra latina. Amada de los viejos dioses
que eran tan divinos por
ser tan humanos, ¡Quién
hablara á tus habitantes de la muerte crist~ª°:ª• con tnnor al otro mundo y an epenhm1e~to de pecados! En el momento apo·
calíphco ahatióse el tétrico fantasma religioso, y surr;ó tremendo, imperativo é imperante, todo: el instinto de vivir. No se
pensó en los :sacramentos ni en las recomenda~iones del alma; no se pensó más que
en los 1mpetus del amor.

El Ansia de Vivir
Una dantesca poesía y una tremenda majestad cubren, con un
manto solemne, lo que á algunos
espíritus pudiera parecer miserahle en las escenas que tenían por
fondo la catástrofe, y ahora han
teni&lt;io una reparación debida que
puede ser, acaso, el comienzo ~e
una~ vida~ dichosas, que habran
vi~to basar sus dichas sobre su
misma desventura.
En ~stos días se han verificado
en M.essina numerosos r.asamientos Pero no es solamente lo notabl¡ el hallará los supervivientes
de la ciudad destruida con el ale·
gre humor de pensar en bodas, sobre el enorme cementerio que fu é
un día la villa riente bajo los ~a
lagos del sol. Es que estas nupcias
oficiales no son sino la legaliza
ción de otras que tu vieron ambiente de apocalipsis en la noche trá·
gica, y fueron sus lechos los e~
combros, y sus arrullos el gemir
de los moribundos, y sus ~ntorchas los resplandores del mcendip de la ciudad.

579

Los reyes del Carnaval en losbalcones
del teatro Apolo,-C6mputo de
votos para la eleeci6n de reína.-Grupo· de niños que
tom6 parte en el concurso de trujPs.-Carro de la Es·
cuela Indus·
trial
El Camaval en Culiacán.-Paso del carro "real" por el puente sobre el TamazrJa.'..:..

Carreras en burros, el campeón.- Srila. Laura A lmada Salido,
qnicn ocupó el seJ!undo lugar e,¡ la votación para reina

�580

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

581

EL CARNAVAL EN TEP~C

..

·')_. .

-

.

. ':·_i

::....·'I
j,

Carnaval en Mazatlán. - La carroza rPal.-Carruaje adornado de los niños G6mez Castaño

EL CARNAVAL ENTEPIC

Ca·ruoje del Sr. Olio Barr611 29 pmnio

No en vano es aquella la tierra
donde hace veinte siglos la imagen
de la muerte era, en lugar del medro·
so y feo esqueleto que lleva la guadaña, un adolescente coronado de anémonas que apagaba una antorcha con
el pie La muerte sucia y descarnada
es una invención del sombrío cristianismo, que necesitaba amargar las vidas con sus tristez~s é infundir el
miedo al morir, para justificar, al mis·
mo tiempo, sus creaciones del infierno
y del purgat&lt;'rio, todo un comercio
basado en los temores de ultratumba.
Pero en aquella región de la belleza
y de la vida, hasta la muerte tenía un
símbolo de gracia y de hermosura,
plácido y sereno, como el azul del
cielo de Grecia, de Roma y de Hes·
peri a,
Pasó la noche trágica, pasaron dfas
de dolor, y la vida se ha impuesto,
como se impuso dominadora y triun·
fante, disputando su reino á la inva·
sión de la muerte. De aquellas grietas
ea que se abrió la tierra ban surgido
nuevas llores. Como unas hermosas
rosas rojas, cuyos capullos se abren á
la luz, fragantes y encendidos.
¡Vida y amor: Eternamente reno·
vado~ y renovadores. ¡Cómo reináis
impasible~, y cómo pasáis por el mal
y sobre el bien, sobre el dolor y sobre
la alegría, y sobre todas las cosas! Na·
da se pierde en la armonía universal.
Todo vive perdurablemente en el
aliento misterioso, que es alma de
todo lo creado. Sobre una tumba crece
un árbol y entre sus ramas verdecí·
das llacen los pájaros su nido, alegres
y cantores.
PEDRO DE RÉPIDE.

ESTUDIANTlNAS_&lt;VJOL.E.TA(BE:SERORlTAS ( &lt;nRJPlT!l']Sl r ( CAf / ll H CS

�EL MUNDO ILUSTRADO

582

EL MUNDO ILUSTRADO

583

CARNAVAL EN MAZATLAN

CARROZA DE LOS REY E~ ANTES D~t GRAN DESFrLE DE CARROS Y CARRl'AJES

Grupo de "chinas pc blana~ :"-Señoritas Laura Hidalgo, Maria •:asillas, Guadalupe Savin, Guadalupe Mendoza, Carmen
Guerrero, Clvtilde y Luisa Douglas, Beatriz J\\,Hltton y Guadalupe y J\\.uta Vega, y señJr Júsé Caoobbio.

GRUPO DE Nl~ OS QUE CANTARON «MARINA:l&gt;:

Marina.-2. Josefa-Astorga, Teresa.-3. Martiniano Carvajal, Capilán.- 4. Miguel Santos,

.

,•

,,

·-

.

�EL MUNDO

ILÜSTRÁDO

~t MUNOÓ CLUS'tRAbÓ

OBRAS MAESTRAS DE LOS GRANDES PINTORES
"\

t

Grupo de damas distinguidas del puerto de •·carmen."-Sentadas de izquierda á derech1: señoritas Nica R~:¡uena, HmnilJa
Abreu y Ciadera, Luisa Paoli y Maria Ramos.-D~ ple: señlritls Cumela Lliteras y Leonor Field D.

Comparsa de la wv'aquerla," en "Carmrn."

�EL MUNDO ILUSTRADO

SS6

Obras Maestras de los Grandes Pintores
RETR~TO DE MISTRESS GRAHAM.
POR GAINSBOROUGH

.
d y· · estudi6 el ~ér de ir finito
_En la m11Jer, Leon~rJo
1~;:rn.a ) tri1 nf.,Jor,·; Ti.iano
m1,tc111,; R.,f,1t'.I la m,,krn,~ f . did~d ' lo~ mae,tr&lt;o- frar.·
la volupt1;~:-1 JaXd;VRIII~r:~ w:~t~:u ¡0 ~· N.ittier, lu!&gt; Fragoceses dd ~11!. 1o
· . l
'
naud,:--la munJadn:' elr~~L~a.
la
natnraleza
rermitia aún, em·
La rnagotabh:: 1vbr~1 .ª ti t:. Grlmsborough, c1Jn menos es·
pero, algun!JS ~e~c.u nm1en tantect:sores pero con mayor
tilo y men_us c1t:nc1a. que su trazar dt:li~io~as siluetas fo.
espontanc:1dad Y~an_lldad, s~p~o re,illia en la atmó-frra de
meninas, cuyo ~Tl~Clpal enc~nlas ro.dease. La auaacia de su
seducción .Y de )nllf!11.d~d ~u bode favorecerle. Entre los pinto·
pincel. feliz Y ~,~pattc~d
mujer dc:st:o~t,s de: conseguir ~us
rt:s ii.!Óla,ra' ~crv1ente\ ~ Q ub{~ y Fortunio: la1 onvicción,
favores y LOllflJenCI~&gt; u1e0 r:';vos de juventud y de inocen·
la "fran.¡ueta, la pa,1?n., ~ 0
ciJ, aseg·Jrárunle el ex1to. ovió cuando la contemplación del
Cuanüu _su aólma ~~ Lf~~uSla~mo sagrado, G.,111sboru1.gh,
modelo de~pert
en e e
d no p'intó Mist,t-,s S,ddons
· 1· ·11 d de aban u ,
lleno de s1m111 1 a Y H b nson (cukcción Rkharll Walla·
(National Gallery), Mary( ~ '·ción Rubchtkl). la P, i11cesa
ce). El Pu:;en mutma¿ u•C., (Wrnds,Jr), y M,stre.is Gruhu.m,
Isabel de J!"sse-Hom
Bürger -que dt:~pues de Miss
•·Creo flrmc:mentc!- ILt: 1 trt:~~ Gr ham es la más Lau·
Nelly O'Bnen J~ Rc: ynold~n' Mp,·,",tura
Flur de arbtocracia
·
eue e~ta tda
· · · huele
·
t1vadora
dt: ¡as líl"b 1esas
. . .
bien,"
y flor de colorido. Dina¡e blar contarianos una novela de
El retrato, :,1 pudiera EJiard Pue Hija de Lord Cath·
amor digna de la pluma. eGraham Mtstms Graham murió
c:irt y es~usa dd gen~rfJo incons~lable. Desaparecida ella,
10-1en, dc:J~ndo un . m~r or Gainsburough. Pobres corazo·
.¡uedó su lmétgen pmtaJa ~jantc afmáronse con toda la fuer·
nes hay que, en c_aso sefl Jº á 'un fanta~ma como éstf'. Un
za de su ~er~,1·ra a un re e: ' asaba horas y horas mirando
artista ex1st10, en efc:ctf • q~~ga Sentado ante el caballtte,
el retra~o.de una muer.a ~e la a~sente, volvía los ojos hacia
altar eng1do en,:~morta testigo de sus palabras, mez~láb~la
la esposa, toma a ª por , una ersona, pobre oyente ~1lenC10·
á la conversac16Ecomo ª movidora pareja acabó por arrastrar
sa, pe.ro atent~. ~ta c.on se dirigió al cabo tanto á uno como
al v1s1tante mismo, quie,l n:trJto cual si vivie~e en un mundo
al otro, al art)sta cobo j s cruel~s separacionts de la muerte.
en el cual se 1gn()ra an ªer;i un soñador no era un artista;
El genml Graham no entidos sin haber pensado jamás en
am3.b~ tan solo. con sus s ue no 'creía. Material, nervioso Y
una vida supenor, en.!ª ·\er el retrato de la amada muerta,
práctico, cuan~o vot'ºc!ntusión creciente. El cu~dro, q_ue celehubo de l!Xpenme~ ar necido parecióle una iroma terrible, un
braba un pasado esva
;met aza de eternos deseos; Y
recuerdo enlfqhec{1ºr¡ó~n:n
donde reinaba el fantasma, m~n·
I
huyendo de a a ac
s El amor inspiraba una amón
dó tapiar puertas Y -..:ent~~a Persuadido de que en el retrato
de po~ta a esGte ahpas1oneªsidia un poder sublime que era me·
de M1stress ra
r
b
·
ne;ter respetar!.. le ~,o un ~~moir~ maestra en las tinieblas.
Cincu~nta anos ~rm1 la ieza intacta, no le¡os del cuaAl ser v10la~o su ªr'~º¡,:;ueñ~s escarpines que calzaban los
d_ro,
enc?ntrdarolnsed
lmdos
pies e a esºaparecida cuando pasó ante Gaisnbo·
r,&gt;Ugh ..... ·

¡\ct

1.

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t

ª~-

6

*

LA PESADILLA

Nunca supe del color, y basta juraría que lo cambiaba
exprofeso para atormentarme; sólo recuerdo que entre las
se notaba como una
h end 1.duras de sus párpados carnosos
. ból'
t
d
ascua muy viva que ya gi7aba d1a 1came:1 e, ya se apaba·
ba de improviso, coincidiendo tan extra~a mudanza con
la forma en que cumplía mis encargos .Mil vecei5 su .~ a.
reute e,tult1:z desato mi cólera, y las chispas de os OJJ 11os
de,a areciau, matando m1 furor aquella oscundad de cala·
ver.. otra, escucl,aba mis órdenes con las _ascuas bnllanme en¡!anaba.
t es. y t ntonc es, inddechblemente,
.
, d
e s
y siempre vidrio~os, y ~1empre a~~mau 0,e, como sa
muñecas de bazar que cambian los OJOS al mudar de pos·

r

tu~~ pude más. La obsesión de saber ~ué había dentro. de
aquella cabeza de cuadrumano llegó a, paroxi~mo, y c1er·
ta noche, después de tomar mi ajenjo, le llam~, y cuando
entraba como todos los días con sus &lt;portaviandas, para
la comida de los redactores, le asesté.el golpe,.y reí de. ver
bailar, por última vez, los malditos OJOS. del diablo.
.
'Hornble desilusión! El mono me miraba como nunca_,
1a! ascuillas aquellas brillaban in_sole~t.es, me desafiaban,
se burlaban de mi ira, excitada m1 pasion de venganza.,··
Entre mis manos sentía yo el bullir de puchero de la
cabeza miserable¡ ésta, pensé, es la máqurna que mueve
el odioso muñeco, y loco la abrí pasmado de tan larga
cuerda.
t b
·1
La maquinilla, deshecha ya, no me .:tormen ~ a; pero os
ojos, los malditos ojos, seguían gumando sm descanso,
burlones y ameuazadores á Uú tiempo.
Allí quedó. Vencido y confuso, enterré los cuatro huesos
que compouían aquel escrúpulo de hombre. N~ tuve mu·
cho que trabajar- en el espacio de 1,eis losas deJé perfectaé
mente acomodad~ el residuo de mi venganza Y la e_nt~rr
con tartera y todo, recordando que mis ma.yores suf~1mi~nÍ
tos me los había causado al traerme la misera comida e
bodegón, siempre capada por su gula insaci~ble.
.•
¡Ah, mico odiado! .lfogáñame ahora, desal.1ame con tu rru
rada de zorra hambrienta, silba por la comisura de t_u bo~a
de huja, escucha mis conversaciones con tus o~eJaS :
murciélago, turba mis siestas con el desahogo ruidoso d
tu nariz de gato.
d tú
¡Con qué tranquilidad he de cenar, no. babosean o .
mi post e, no chupando de mi vino, no riéndote de mis
digestiones!
.
· ·
Pasaron días. No sé cuántos, ni me i~porta, m e_l, a¡e:~.0
me permite contarlos. Sólo sé que com1, que trabaJe tr
quilo, y que debieron ser pocos, muy pocos, .tan breves Y
escasos como son en la vida ~os momentos felices,:
al
Una mañana aporrearon m1 puerta, y unos senores ~·
afeitados sucios y de gesto repulsivo invadieron la ha 1;
' los repre~entantes d ~1 JU~
· ga.d o, q u e veníanlaa
tación. Eran
denunciar el último numero de m1 penod1co y á recoger
tirada.
.
li
Tampoco recuerdo á quién se había faltado, n1 me exp :
co semejante atropello. Los recibí todo lo afectuoso q~e mi
despertar permitía, les entregué los originales, se h1~1eron
cargo del papel, quisieron r.:gistrar la casa, ha~bn,en~si
sin duda, del botín, y allá fuimos, al olvidado nncon e
sotabanco.
.
, un
No pude franquear aquella puerta delintenor, venia
ruido extraño que me helaba la sangre. Rota la cerradura,
Penetraron todos y allí estaba, allí de pie, con las tarteras
•
espantosa danza, el desme d ra do es·
en la mano, bailando
queleto de mi víctima.
á do
Reía como nunca con aquellos ojos incoloros, asom n •
a mar·
se por los enormes 'agujeros de la deforme ca1a ver.'
.ó
cando con el sonar de los huesos, en la macabra agitaci n,
el rítmico compás de un canto de triunfo.
de
Como comprenderán mis lectores, todo esto no pasa
ser un efecto del cKirsh&gt; y de la mala digestión de una
lectura terrorífica.
¡Yo lo juro! soy incapaz de matar una mosca.
E DGAR

d 't' ron á aquel niño en el servicio de la
Des~e que a m1 i~ofundamente antipático. Su figura gro,
redacción, me fdué_P 1 cabeza abultada los pies deformes,
a
'
t esca.me hacía é ano:
t . los brazos largos, muy largos, como
las piernas par n esis,en dos ies, despuf s de usar muchos
si acabara de poners\ midaJes me producían el efecto de
para e~carnio de la raza y para
años de las chuatrho ex
un mono hec o om r
ía
especialmente.
· ·
tá d
cisa para el serv1c10 á que es
tor t ura ~
í 1
es. De nar~o
~a~i:t: para presumi1; la bo.ca, me~lª1ª y
hnad~ y
í hecha con tijeras, y los OJO~ .... ¡a~. los
encogida, paree
lma el torpe afán del crimen.
oj_os incubaron en m1 a

;ee

tf:

ª .

PoE.

EL MUNDO ILUSTRADO

587

·EN EL ARROZAL
Hasta donde llegaba. la vista. germinaba. ~l tierno
arroz en los llanos arrozales. Era. como un mmenso
lienzo extendido, donde armonizaban todas las gamas
verdes y todos los tejidos va.liosos. Allá, donde el arroz
aún no había brotado, terciopelo verde papagayo. Aquí,
donde el agua relucía á través de los tallos del sembrado claro, raso verde jaspeado. Y más lejos, los frisos
P(\hando espigas, imitaban esmeraldino crespón de la
China.
Y esto daba á. esta triste tierra del Anam, esa tierra.
negra y cenagosa, consumida por la a.nt\güed.ad, de la
fatiga doblegada, un aire de extraordinaria pni:uavera,
una sonrisa de inocencia v frescura desconocidas du·
rante las otras éoocas del alio.
En la rPglón de Tau-Dcc, los campos de arrcz eran
t,orlavía más sonrient,es que en otras partes.
Mientras los ancianos y ancianas descansaban, en su
pajar, de las duras fatigas de la cosecha, salían los niños jóvenes y niñas, á cuidar del arroz':Ll. Temiase á
los iarlrones que arrancan las gramíneas en pie; la inva.
sión de líls búralos y de las aves rebuscadoras; mas, ante todo, al diablo y á los ma.lPiicos espíritus de los pantanos y del aire. Para combatir esas influencias hosti
tites. se levantaba.. de cien en cien codo~, una espPcie
de «rni raclores», altas y e~t,rechas andamiadas de bambú,
terminadas en una plataforma abierta, á la cual se lle.
gaba por una escalera de cuerda. Alli quPda.ban, de
cuatro á seis semanas, hasta la época de la recolección.
Llevaban consigo cuanto precisaba para vivir durante ese lapso de tiemoo: una pequeña cantidad de arroz,
un poco de té, pescado desecado. y como mueblaje, una
est.Pra de bambú y una a.lmoharla dti porcelana.
Porque una vez en Jo alto de la garita aérea, ya. no
tenéis el derecho de dPscender de ella, en prime• lugar,
porque perdP.riais los ret.oñns qne surgen, y en segundo,
porque al pireblo anamitico le agrada. imponerse un
aprendizaje de solicitud y sufrimientos. SucPde frecuentement~ que se en vía allí á lo,; novins-para poner á prueba. su virtud- ca.da uno de ellos á. un mirador diferente. Y cuando llega la hora. de la. libertad recuperada
y no se encuentran en el suelo fangoso huellas de pisa
das, ni tallo alguno aplastado. son inscriptos sus nom
bres en la tabla de honor de la. pagoda. siendo el pueblo
mismo quien sufraga los gastos del casamiento.

***
Thi-Tham y ~ay se habían conocido desde muy nifíos
Juntos habfan r.uidado de los búfalos. En este mismo
año-cuando ella tenia. diez y seis años y diez y ocho
él-a.nte el altar de sus venerables manes habían sido
anunciados sus desposorios, y fué convenido que se ca
saria.n inmediatamente d•spués de la cosecha del arroz.
No obstante, tuvo Thi-Ta.m el corazón oprimido
cuando trepó á sus anda.mios. Había.o permitido á Na.y
llevar alli su modesto bagaje.
Después de frota.rse cariñosamente las narices, la una.
contra otra, hablan respirado lánguidamente, su piel
azafranada; en seguida el adolescente hablase aleja.do,
para. ganar su mirador, distante unos cien pasos.
Era. la primera vez que Thi-Ta.m cuidaba del arrozal
y la primera, también, que se ha.liaría separado de Nay
durante sets semanas Con melancolia vló á su prometido cbapotear á través del pantano y reaparecer sobre
su atalaya de bambú, semejante, debajo de su sombrero
cónico, á un pequeilo hongo.
·¡Ah, qué bueno hubiera sido poder velar ambos jun.
tos; observar, entre los dos, el sonriente y verde arrozal . extendido á sus pies!
P.i.ra distraerse de su pesar, arreglóse ella su meno.je
de muñeca; su minúsculo hornillo; sus jícaras de té,
grandes como un dedal; sus platillos de ha.da y sus la.r.
gos palillos de madera barnizada con laca, con los cuales se come el arroz, grano por grano, como con agujas
de calceta. Instaló. asimismo, sobre un pequeño altar
de Lili put, su pálida diosa de la luna, hecha con una
pa.i;t,a. de loto; la. luna, la. patrona de los enamorados.
Ya algo coLsol:tda, sorbió la leche de una nuez da coco, ablertaJpor Na.y; y comió una banana del bananero
que entrambos habían plantado.
Después, _cuando entró !anoche, encendió)u linterna.

de vejiga de pescado, suspendiéndola en la extremidad ·
de una larga caña que se alargaba en el vacio. En una
segunda asta. fijó un pequeño canasto, lleno de papelillos dorados y tortas de harina de arroz. Era una ofren."
da al diablo y á sus duendeci\los, con objeto de desviarlos de su frágil persona y de las espigas tiernas.
Allá abajo, á lo lejos, vió otra luz, parecida á la suya.,
que descendia y remontaba, como ejecutando reverencias y corvetas Era su novio quien la saludaba. Ella
contestó de la misma manera. De~pués, habiendo dirigido á su diosa algunos ctchin-tchin», recoglóse sobre
su estera suspirando con nostalgia. la nuca. a.poyada en
su almohada. de porcelana., para no aplastar la a.rqulteé_.
tnra. de su tocado, que no sería rehecho antes de regreso al pueblo.
·
Mas. bien pronto se despertó. Entre las estacas de su
casucha multiplicáronse rnldos espantosos y extraí'ios.
El a.rroza.l todo, cabrilleaba, brincoteaba., culebreaba,
graznaba., ea palúdica cacofonía. Sombras negras flotaban en el aire; el sapo- búfalo emitia voces de mal agüero; volaban los papelillos de la cesta, sacrificio des •

�EL MUNDO ILUSTRA no

589

EL MUNDO ILUS1RADO

588

ESTUDIO "FOTOGRÁFICO POR RAMOS

ciado y la. pobre pequelia. Thi-,Tam creyó que el demonio y los diablillos la. llevarían consigo. ¡_Ah, cuán
sola. se sentía en a.que! pantano, poblado de vidas la.ten·
teR y misteriosos ca.losfríos!
.
Pero, de súbito, á través de la la.custre soledad, vrn~,
como dulce caricia., á envolverla en la noche, una musica. débil ma.ullante, entrecortada.. Reconoció la can·
ción de amor de Na.y, la plaliidera. canción de su flauta.
de bambú que en el pajar de sus padres solla escuchar
todas las noches antes de dormir. Así pues, recobró
ánimo
Levantóse y se inclinó sobre el balcón. El palustre
campo llano brillaba bajo los rayos de la luna como un
plato de jade, y en el fondo, la linterna. de su novio parecía. un ardiente corazón suspendido en el espacio ar·
gentlno.
Se incorporó sobre la estera, y tomando su laúd, en for.
ma de pequefia caja., punteóle con los dedos para. cantar
en tono menor y con el pulgar del ple izquierdo para.
tañer los bajos, como prolongado sollozo.
y todas la.s noches, Thi-Ta.m y Na.y ca.mbiáronse,
as! las expresiones de su ternura..
.Durante el dia, para ahuyentar á los búfalos y á las
aves se echan al aire cometas. Aquellas de los novios
rem¿ntan slempre la una. hacia. la. otra.; y á veces sus
la.rga.s colas se enredan, y disputándo~e el cordel, vienen
á caer entrelaza.das sobre el esmeraldmo copete de eres·
pón de la China..
No obstante á la entrada del segundo mes, Thl-Tam
fué nuevamente dominada por indecible tristeza. No
comla; apenas bebía; y durante la. noche, á pesar de los
dulces maullidos del flautín amigo, desconcertába.nla.
terrores atroces é inexplicables rece!os.
,
Distinguía. con toda clarida.d al diablo y su cofrad1a,
que triscaban en derredor de su garita y l&amp; rozaban con
sus alas. Más aba.jo, a.l pie de la.s est.a.cas, cabrilleaban

lúgubremente los ,spiritu11 del panta·
no. El negro a.n:rza.l, debajo de un
rielo nrgro, aparecía.le como lago ma.
léfico; y á Jo lejos, el mirador de Nay
representaba un gran sayón fantástl·
co, que lo devoraba. con su ojo de
llamas.
-¡Oh, Na.Y, Nay!-llora.ba.ella,ocultando la cabeza. y extendiendo los
brazos.
Y á pesar de su miedo, hubiera.que·
rldo arrojarse allí aba.jo. correrá tra·
11és de la fangosa. llanura. y alcanzar
la tierna. flauta qne la llamaba.. Mas
el orgullo de las hija. de Anam retenía.la en su prisión aérea.
¡Qué diria.n los notables al encon·
t ra.r las huellas de sus pies y aplasta.,
,fo el arroz! No sería. su nombre ins·
crlnto en el memorial de la pagoda.
Todas las noches vlsitábanla. la tie·
hre, la. fiebre atroz de los pantanos que
ora. con ardiente beso os mueroe, ora.
os est,recha er,tre sus bra1,ns helados.
Al día siguiente casi faltáha.nle fu'lr·
·1,'tS para echa.r la. comet,a. Esta ftota.·
i..,a, por un lado y otro, de manera tan
ltstimera., que ni siquiera. esp~nta.ba.
'ns pája.ros. como tampoco llego á reunirse con la de Na.y, siempre a.morosa. v triunfante.
De noche, vara contestar á la fla.ut.a., sólo pudo puntear, con el pulgar
rlel pie. la cuerda. gruesa. que con do·
lor sollozaba. sollozaba. ....
Por la maí'ía.na. no tenia fuerzas para. levant,a.rse; y al llegar el crepú'lCU·
In volvió á olr al sapo-búfalo. Con·
t.~ndo con los dedfls el número de sus
¡:ritos, comorendl6 que era hacia. la
muerte hacia. donde la. llamaba. In·
menso escalofrío recorre su cuerpo.
\forir sin haber visto antes á Nay, sin
lnber respirado. una vez más. su azafrana.do cutis. Pero de pronto dom!·
nala. inexplicable content,o; siente un
ali vio general; una huida, antP. ella.
misma. ha.cía. maravillosas mPlodias Y
magníficos encantRmientos. Todo es
rubio, todo claro; la 1una se desliza.
sobre el firmamento y la diosa. de los novios soorfele con
sonrisa de dichas. Después, repentina.mente, la luna tan
alta., tan pálida, ta.n redonda; la luna. a.cércase, a.cérea.se,
y destacándose de súbito del cielo, la. luna hecha larga.,
con cola. de cometa, la luna que ha tomado las facc)ones
de su novio. se extiende sobre su cuerpo estrememdo Y
los labios de N::i.y vienen á roza.r con su de,fa.lleclda. cara. Entonces Thi-Tam cierra. los párpados: mas aún
oye la música embriagadora.. la. ma.1·a.villosa. múi.ica. las
voces del arroza.1 entero, que cantan un epitalamio
nupcial.

*••
Dos días después, los nota.bles de la villa vinieron á
resca.t.ar á los guardianes. Entonces, sobre el mirador de
Thl-Tam. descubrlóse un cadáver con facciones de bieni
aventurada., recostado deba.jo de una. cometa en la cua
estaban dihujados, con tinta. china., los rasgos de Na.y.
Acndló Na.y, enloquecido, y explicó ent:e sollozos. có·
mo, al ver apag-ada la linterna y creyendo enferma. á su
novia, le habla enviado la. cometa con su imagen para.
que la. acompañara, aquella cometa. que le habia protegido contra. los ardores del sol y el ataque de las aves.
Admiraron todos la. persevera.ocia de la pequeña. muerta de amor. y su nombre fué fijado en la pag-oda. A Na.y.
empero, se Je concedió el oermiso de enterrarla P.n el
mismo sitio del mi ra.dar. Despuéi, cuando el sepulcros
quedó levantado, plantó dos estacas quesostenian la ce·
meta con sn imagen, pero no antes de haber rehecho la.
cola con fl1utillas de bambú. Y cuando el viento agita.
el arrozal, pónense las flautas á llorar y á sus oies. sobre
el negro suelo, Thl-Tam escucha el eólico dolor de su
novio.
MYRIAM}HARRY,

La temporada de Tiua di Lorenzo toca definitivamente á
su término. La encautadora actriz italiana se marcha, lle·
vando una impresión un tanto triste de esta su segunda
estancia en México. No porque haya dejado de oír el estruendo de los aplausos, ni haya visto el escenario muchas
veces cubierto de flores, ni porgue la crítica, nuestra fil·
dimentaria crítica, á veces mansa, bonachona y optimista,
á veces terrible, c~n la terrible inconsciencia de quien juz·
ga por deber profesional y cree que es bueno, de tiempo en
tiempo, dar zarpazos que traigan consigo fama de ert1dición
y de exquisitez artística ; no porque esta crítica haya deja·
do de proclamar á Tina di Lorenzo una de las reinas del
escenario moderno.
Nada de eso; pero en cambio, cuántas noches, la actriz
que labora con la pasión intensa de su arte, que pasa su
vida estudiando las actitudes, las inflexiones de la voz, qu~
lucha y vive intensamente-joh, sí, muy intensamentepara lograr la alta finalidad del teatro, conmoverá las multitudes, se ha de haber sentido «deplacée&gt; ante un salón
casi vacío, frente á los palcos y lunetas que enseñan sus
huecos como enormes bocas que bostezan, y ante un grupo de unas cuantas docenas de admiradores que se pierden
en la fría soledad del escenario.
Con razón la deliciosa artista, ante los aplausos que caían
de lo alto, alzaba los ojos y enviaba besos hacia las cornisas, hacia los ángulos del plafond, donde adivinaba, más
bien que veía, á la multitud apiñada, la que aplaudía con
entusiasmo, la realmente devota del arte y del artista; la
que no iba alteatro á lucir el sombrero en forma de turbante, ó la «robe empire&gt;, ó el enorme c:gainsborough:,, ó á saborear el último platillo de nuestra chismografía social.. ....
Allí en las alturas de la incómoda galería estaba la multitud devota, para quien Tina di Lorenzo se pasa las horas
de vigilia freute al manuscrito, tratando de penetrar en
el alma de los personajes, estudiando las actitudes, las in·
flexiones de voz que hacen de ella una de las reinas del
escenario moderno . . . . .. Allí estaban sus amigos: los que,
al caer el telón en el último acto, bajaban las escaleras á
zancadas, para gritar el último jbravo! en el pórtico y tri·
botar el último aplauso. Y por esto Tina, en sus momen·
tos más gloriosos, cuando sentía en su sér el calosfrío de·
licioso di: la inspiración, no miraba nunca á los palcos vacíos ni á las lunetas desocupadas, sino allá, á lo alto, donde
se adivinaba un amo11tonamiento de cabezas atentas, de ojos
expresivos, de rostros inteligente.s.
Tina se va, y no quedan en la metrópoli más qne las rutinarias variedades. No se habla todavía, de un modo serio,
de nuevos espectáculos. Dícese q ne se dice que tendremos
ópera, que vendrá una compañía de opereta á inaugurar
uno de los teatros llueves, ¡¡l ~ual ~~ ~tán dando ya los úl·
timos toques,
·

LIOA BORl!:LLI

Nolahle actriz ilali&lt;1na que nos visitará próximamente

Nuestro amigo Consigli, el empeñoso empresario que ha
hecho excelentes temporadas en México, nos visitará el
año próximo, y traerá otra compañía italiana: la compañía
Ruggeri-Borelli, que es una de las más modernas entre las
de pri'.°er orden de Italia. Las figuras principales, Lyda
Borelh Y Ruggero Ruggeri, son de las más distinguidas en
el teatro italiano. La compañía estará en México en Junio
próximo y hará temporada hasta Octubre.

�EL MUNDO ILUSTRADO

590

CAMINOS Y CALLECILLAS

Dado el deplorable estado en que hasta ahora se han hallado todas nuestras vías de comunicación. principalmente
los caminos carreteros, no es de extrañar que nadie de los
que vi ven cerca de ellos se ha ya preocupado más que por
hacer el uso que mejor han podido, sin darse nada de su
mejoró peor aspecto; pero ahora que la fiebre del automo·
vilismo está empezando á hacer que los caminos tengan
un aspecto decente, al menos algunos, es tiempo de recordar que el camino forma parte de las fincas por donde pasa,
y que si su conservación es un asunto que toca en gran
parte á los colindantes, su embellecimiento es cosa que
corresponde á ellos y solamente á ellos.
· Causa una sensación muy desagradable el llegar por un
camino polvoso y descuidado á una residencia campestre,
por hermosa qur. ésta sea, v mientras más bella es la últi·
ma, más notable es el contraste.
En los países en los qu e hay buenos caminos, los pro
pietarios de las fincas colindantes se preocupan de que
éstos presenten un buen aspecto, y á este fin siembran á
sus lados plantas de ornato, los riegan y los componen, con
la se~uridad de que estos trabajos redundarán en favor de
la finca, pues predisponen el ánimo de los visitantes en
favor de ella.
Las plantaciones de pastos á las orillas de los caminos
s:&gt;n casi siempre indispensables; difícilmente se forma una
idea, sin haberlo visto, de lo muy hermosos y cómodos
que son los caminos limita&lt;los por plantíos de pastos bien
cuidados que hacen descansar los ojos.
Publicamos en esta plana fotografías de caminos cuidados por los propietarios que viven cerca de ellos y que no
pueden ser más hermosos, advirtiendo que las fotoj!rafías
son tomadas de verdaderos caminos rarreteros de los Estado~ Unidos y no fabricadas en el gabinete fotográfico ;
por ellas se verá basta qué punto es posible hermosear un
camino.
·
l Pero para que el efecto sea agradable y llene el objeto
que se desea, hay que tener en cuenta que lo que se ha
hecho en un luj!ar v ha dado resultados muy hermosos,
puede no ser adaptable á otros sitios, y por lo tanto, lo
esencial es tener en consideración las condiciones especiales en cada caso; un bosquecillo artificial, qne se vería muy

Puerta de entradfl de una finca de campo y cumi110
particular de la misma

.,

E xterif;r de la-capilla reconslrnida

bien como fondo en una curva del camino, pierde comple·
tamente su efecto en un camino recto, y una alameda de
árboles, plantados á la orilla del camino recto, se vería mal
en una curva. Por lo tanto, las fotograHas que publicamos
no son para que se imiten incondicionalmente, sino para
que se vea lo que se puede hacer y que nuestros lectores,
tomando en consideración las condiciones peculiares en
cada caso, hagan algo quizás mejor en favor de los cam'inos
que hn dP•cnidados e~tán hora.

Forc,ó11 , ·e

.t11

camino público con pla11ta~io1,&lt;f;¡ ·...
árboles á los lados

Y si decimos que el propietario de las residencias que
se hallan al lado de un camino público debe contribuir al
embellecimiento de éste, en lo que toca á los caminos ó
callecillas que el camino principal llevan á la finca 1 y que
generalmente, están destinados exclusivamente al uso d~
los propietarios de la misma ó sus visitas segura&lt;Dente
qne no es disculpable que los ten~a~ en el desastroso abandono en que se hallan entre nosotros; si el que llega á una
residencia de campo y se halla un camino público mal
cuid~do, ~e forma u _na mala idea. de la residencia y sus
prop1etanos, con cuanta más razon se formará esa mala
idea si se baila con que los caminos privados de la casa
están en tan mal e~tado como la vía pública, 6 en peor estado en algunos casos.
Una de las vistas que acompañan estas líneas representa un camino privado. hermo,amente adornado con árboles
y plantas, y que seguramente hará que el visitante á e, a
casa se forme una magnífica idea de ella y de sus habitantes.
Repetimos, por creerlo necesario, que no damos modélos
inmutables, sino que indicamos lo que se debe hacer, para
CJ,ue nue~tros lectores saquen de estas ideas el mejor partido posible, de acuerdo con las condiciones peculiares en
cada caso.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Et M.u~no 1tustkAi&gt;ó

USOS DE SOCIEDAD
PRELIMINARES DEL MATRIMONIO

CRONICA

•

Y la estación convida, mis que
El pensJmiento humano es como
un inmenso y profundo bosque ridas lectoras; el tiempo bello y
nunca explorado del todo; sus mis· tranquilo de la naciente primavera
teriosas avenidas están bordeadas ha de desear la frescura de los jar·
de altos y frondosos árboles que dines que comienzan á cubrirse de
dan sombra á lls humildes florecillas ocultas entre la húme nuevas flores, como si la madre natura quisiera mostrarnos
da yerba; imitan unos los elevados ideales, los grandes en ellas sus joyas más valiosas.
descubrimientos del genio, y tienen semejanza las otras
•*•
con esas sencillas ideas, esos naturales y espontáneos sen·
timientos que florecen diariamente en nuestra vida interior.
Las joyas y piedras preciosas son también el más lindo
También tiene ese bosque, sin límites conocidos del pensa· adorno de la mujer; hay secretas analogías entre la belleza
miento, lagos tranquilos y azules que reflejan el cielo, como femenina y el resplandor de algunas de dichas piedras; las
refleja nuestro deseo el bello ideal, siempre cerca y siempre cabelleras rubias piden esmeraldas; las negras, perlas, y las
lejos de nuestro posible alcance. A la orilla de esos lagos, dor· color castaño, diamantes y rubíes.
midos y transparentes, vamos á descansar de las fatig&lt;1s de la
La Moda, que en todos estos asuntos tiene el derecho de
vida diaria; allí se es feliz porque se cree serlo-causa suficirn· decir la última palabra, ha dado el cetro á las lucientes y be·
te para alcanzar una dicha deslumbradora, aunque breve y fu· llas esmeraldas. Se prefieren las de color obscuro con tonos
gaz.-allí se mira el abierto horizonte de las deseadas ventu· aterciopelados, semejantes á esas plantas tropicales cuando á
ras, y con la bulliciosa charla de nuestros ensueños, pájaros través de ellas pasa un ardiente ravo del sol; se usan en to·
siempre despiertos y parleros. y con el aroma de los gratos das partes y de todos modos: en broches para el cuello, pen·
recuerdos, que son flores de inextinguible perfume, y el bri· dientes, s )rtijas, peinetas, pulseras y collares. Las leyendas
liante p~fpadeo de las argentadas ilusiones, semejantes á li· supersticiosas de las tribus errante s. en las cuales morenas gi·
geras o1as rizadas por la brisa, ponemos un delicioso paréntes:s tanill•s dicen la buena ventura, atribuyen á la esmeralda un
á la monótona realidad, meciéndonos en la frágil y dorada re· secreto poder sobre la inteligencia y la gracia femeninas: una
decilla de la imaginación sobre el fascinador abismo del impo· hermosa dama, adornada con esmeraldas, parece más ingenio·
sa y sugestiva; trae e~a piedra, en su luz verde y fascinadora,
si ble.
¿Conocéis vosotras, lectoras mías, ese encantado bosque, algo de fresco y ligero como el soplo de las orientales palme·
en el cual reina, como una bella soberana, la intensa y com· ra•; algo de magico atractivo, como los espejismos que presen·
plicada vida interior? No son muchos los afortunadcs que co· tan ante 1.1 vista oasis anhelados por su fresco verdor; la es·
nocen esa región llena de escondidas delicias, de goces reserva· meralda es ahora la reina indiscutible de las piedras preciosas,
dos á unos cuantos elegidos que verdaderamente saben estimar- y las damas de buen gusto le han concedido plenamente su
los. En efecto, bellas lectoras, habréis visto á muchas personas preferencia. No están poco aceptadas las otras piedras; pero
agitarse sin cesar del día á h noche; salir de casa, ir á paseos, ninguna alcanza el favor de las esmeraldas. Los corales rosa,
teatros, bailes y espectáculos; cambiar frecuentes visitas con los pálidos y exquisitos corales, tienen ciertamente mucha pri·
sus numerosas amistades; conversar de muchos asuntos; to· vanza; pero no para todas las ''toilettes'' ni para todas las cir·
már el té coñtodas las reglas de la moda; mas .... estas-·per· cunstancias. Nunca como ahora había puesto la Moda tal de·
sonas, ¿habrán tenido durante ur¡o de esos días vertiginosos, rroche de lujo y de fantasía sobre las joyas de las damas,
siquiera media hora de vida interior y reflexiva? ¿Entrarán. particularmente en peinetas y en dijes. Las primeras son un
acaso, en la dulce y solemne caima de ese bosque silencioso del verdadero rrimor de arte y de buen gusto; allí sí tienen ple·
pensamiento? No, ciertamente que no; desconocen las delicias na aceptación las chispas luminosas de los brillantes, la ater·
de esa existencia, del mismo modo que no aprecian las de la ciopelada blancura de las perlas y el terso azul de las lindas
contemplación exterior; no meditan nunca junto al dormido y turquesas. Las tinas labores de oro y plata, en caprichosas lí·
azul lago del ensueño; no escuchan el secreto de amor, sor· neas de arte nuevo, bordan el carey, y describen sus audacts
prendido en la charla de los pájaros, que anidan. allá, en las curvas en diversos y fantásticos dibujos. En cuanto á los di·
altas ramas de los viejos robles seculares; no observan el es· jes, no puede enumerarse la inmensa y hermosa variedad que
tremecimiento de cándida delicia con que tiemblan las flores hay entre ellos. Los dijes arte nuevo sobrepasan toda la gracia
al ser besadas por las alas de blancas mariposas; ni la respues· de la más artística imaginación. Hay algunas flores de esmalte,
ta ápasionada del lago, cuando la brisa se inclina amorosa pa· ligeras y diáfanas, que semejan presentes de una hada ó genio
ra agitar su plateada superficie; nada de esto conocen esas
los cuentos.
almas que viven una existencia incompleta de todas sus fa. de Pero
entre todos los dijes y joyas, tiene, como ya expresa·
cultale,; que piensan y sienten con algo de inconsciencia in· mos al principio, el cetro del poder la espléndida y lumino5a reina
fantil. Pero vosotras, lectoras mías, las que sentís dentro del esmeralda. ¿Durará !.irgo tiemno su imperio? ... tal vez sea bre·
corazón y del pensamiento esa voz suave é imperiosa cuyo ve como el de alguna~ flores; ahora son la corona de la belleza;
irresi.,tihle llamamiento convida al silencio y á la meditación, mañana quién sabe si tendrán que rcultar su desgracia baio
toma i vuestro libro preferido ó vuestra labor, b;ijad al jardín el perfumado terciorelo de los estuches, en el c.lvidado cajón
ó id al bosque, y alli; junto al mbterioso espejo del estanque, de algún armario. Solamente la Moda podrá decir si termi·
entre las verdes hojas casi luminosas, bajo la fresca sombra nará pronto ó no el tirillante reinado de las esmeraldas.
d! las altas enchas, gozad intensamente de esa existencia
delicio~a y exqui ,ita, que los conocedores del espíritu han lla·
MARGARITA.
mü) tan a;)ropi:damente "vida interior."

. .

-- - -

~

_..

_. ,--·

Cnando un joven elige á determinada señorita para ha·
cerla su esposa, no debe, ciertamente declararle su amor
~e un mo~o intemp~stivo é indiscret~. Puede inquirir, con
~mo .Y dehcad~za, si ella corresponderá al cariño que ha
mspi~do, y cierto ya el caballero de que será así, debe
rec~rnr á sus padres, á un amigo de respeto ó á algún su·
penor, para que se dirijan á los padres de la señorita, ó á
l~s personas qu~ tengan autoridad sobre ella, á fin de soli·
citar la a_probacion de sus relaciones amorosas.
L~s primeras entrevistas de los dos jóvenes deben re·
v~shr un carácter de suma etiqueta y moderación, pues
aun no _se sab~ el resultado que tenga ese asunto y si el
porvenir reunirá ó separará para siempre á esas personas
que aca~ de conocerse. Ocultos, pues, los acontecimien·
tos post~nores, las relaciones deben comenzar con toda
prudenc_ia por ambas partes, particularmente de la señorita
pretendida.
Esa amistad es como el principio de un viaje explora·
dor, .cuyo ~egreso no se sabe de qué manera va á efectuar·
se, si reunidos para no separarse jamás ó muy lejos el uno
del otro. En tales condiciones, se debe'estar prevenido pa·
ra todos. los casos. Si al tratarla, no agrada la señorita al
pretendiente, éste, con toda sinceridad, pero con la debida
c~rtesfa, procurará hacerlo entender á la familia de ella;
si.en~o él r~chazado, escuchará la negativa con tranquila
dign~dad, sm mostrarse neciamente ofendido. Si á conti·
nu~ción de ese suceso se encontrare en las reuniones de
sociedad con la señorit~ _por quien no fué aceptado, debe·
rá trat~r.la con ~oda pohhca y amabilidad, lo mismo que á
la f~m1ha de dtcha señorita, pues no hay razón para con·
~uc!rse de otro .modo, y la habilidad y buena educación
indican ese camino.
E~ el caso contrario, es decir, cuando las primeras en·
trevistas confirman á uno y á otro la mutua simpatía que
s~ ~rofesan y la seguridad de comprenderse en ideas, sen·
hmientos Y d~más _lazos de unión que existen entre dos
seres, el matnmonio puede fijarse para determinada fecha
~n cuyo plazo debe~án tr~tarse y conocerse ambos jóvenes:
a fin _de preparar mas sóhdamente su dicha futura. Cuando
t~r!111na ese plazo, viene la ceremonia de la petición ó so·
licitud formal del mat~im?nio por pa~te de los padres del
cab~llero á los de la senorita, ceremonia muy importante y
dehcada, de la cual trataremos brevemente siquiera sea
porque tal vez interese á algunas de nuestras' lectoras, que
se en~~entran muy cerca de todos esos pasos tan graves y
definih vos para la felicidad de toda la vida.
La solicitud d~l matrimonio debe ser hecha por los pa·
dre,s de~ pretendiente, ó á falta de éstos, por algún parien·
te o amigo de respeto, u!1 superior, tal como el jefe ó pri
mer emplead? ~e la oficma, casa de comercio ó cualquiera
otro establecimiento en donde trabaje el prometido. EL en·
~argad~ de esta petición tiene, en tales casos, el carácter
sole1!1ne de un embajador, y su traje debe corresponderá
la ehqueta quP, 1a ceremonia requiere. En esta entrevista
s~ tratará, no solamente de la petición ciel pretendiente,
smo de todos los detalles y preliminares necesarios para
la celebración del matrimonio, como son: la fecha, el lugar

593
Y la hora en que éste deba verificarse. La cuésfión de for·
tuna debe ~er tratada con toda discreción y delicadeza¡ en
algunos paises, los padres de la señorita están en el deber
de man_ifestar á los representantes del novio la cifra á
que asciende la dote de su hija, y esta cuestión se tra·
ta con toda lealtad y exactitud, dándole la importancia
que personas honradas dan siempre á la cuestión de inte·
reses.
Entre nosotr?s n~ es muy bien aceptada esta costumbre,
Y aun cuando i!lt.enormente sea objeto de grande interés
para ambas f~l"ihas, el asunto de capitales no se trata con
~ªº!ªs formalidades, y a_un ~e aparenta prestar poca atención
a dicho asu.nto. La senonta pretendida no debe asistir á
esta entrevista, á menos que existan circunstancias difíci·
les de prever. En este último caso, si se ve precisada á
r~sp~nder por ~í misma, deberá expresarse con sencilla
~ig~udad y absoluta franqueza. Si esta solicitud realiza un
mhmo Ysec~eto anhelo, lpor qué lo ha de ocultar? Ni tam·
poco es precis~, para ser. franca y espontánea, dejar á un
lado la modesha uecesana á una señorita.
Despu~s. de ser oficialmente recibido el pretendiente, ha·
r~ una visita de agradecimiento á la familia de su prome·
hda, l~ cual deberá estar presente, como es natural. Esta
entrevista reclama mucho tacto de parte del futuro esposo
pues ya _se puede considerar así más hieu que como u~
p_retendient~ aceptado. Dará las gracias con afectuosa efu·
sión, l?ero sin exagerar demasiado sus protestas, pues re·
sultaria. un tal!to afectado y ridículo su discurso, dirigién·
dose p~1mero a los padres de la señorita y en seguida á
ella. misma, por la aceptación que ha tenido su solicitud.
La ¡oven puede mostrarse amable con su prometido sin
faltar por esto á las leyes de la etiqueta· ¿por qué h~ d
estar ob~igada á manifestar frialdad á aq~el cuyo cariño
hace fe~iz, del que espera la realización de todos sus idea·
le_s, debido á las cualidades en que se apoya su estimación?
Ciertamente que no le estará prohibido á una joven ha~
cerle v~r que ella se siente honrada con haber sido elegida por el para ser la compañera de su vida. Cuando llegue
el ~omento de la despedida, si los padres de la señorita
habi!an en el campo, es bien visto ofrecer al pretendiente
un hgero refresco 6 lunch, pues viniendo de lejos es muy
natural,. antes del !egreso á la ciudad, tener esa ~tendón
co.n. quien se considera ya como un miembro de 1 f •
miha.
a a
En casos. extraordinarios, cuando el futuro esposo no
puede enviar p~rsonalmente :¡lgún representante de respe·
to t'y de
·ó categona
t · á ·los padres de su novia para h acer 1a
pe ici n -~~ nmonial, ~ntonces tiene el recurso de hacer
que se din¡an por escrito á la familia de la señorita. Esta
c~rta, en extremo grave y ceremoniosa, debe ser enviada
directa!11ente al padre de la novia, y en caso de que no lo
tenga, a la mad_re, ó á ~a •persona de cuya tutela ó autori·
dad dependa dicha senorita.
. Desde el momento en que se fija r.l matrimonio las relaciones entre ambas familias se hacen ya íntimas y'
d
obl'g
· ·
que an
i a das a' visitarse
con más frecuencia. El pretendiente
ó
fu:ur~ esposo_, puede, entonces, visitar más á menudo á la
s~nonta a quien. ama, pues no es ya solamente su novia,
smo su pron:iehd~, á la cual tiene el derecho de tratar y
c~nocer lo mas íntimamente posible, para tener una idea
fi¡a de _la ~ersona con la cual va á unir su destino de un
modo m~,isoluble. Esta~ son _las primeras fórmulas ara la
celebbracion d_e un matrimonio, concertado entre pirsonas
d e uena sociedad.

1!

�594

EL MUNDÓ ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

595

ar

'

Cuando la ci.mcia ha sido impotente para arrancar de
las férreas manos de la muerte á una madre que deja en la
orfandad á un tierno niño; cuando no se puede conseguirá
una nodriza, entonces podemos recurrir á otros medios,
que dirigidos por una persona inteligente, pueden dar mag.
níficos resultados.
La cabra es un animal fácil de adquirir, cuesta poco y
puede tenérsele en una pequeña cuadra que le sirva de es·
tablo cuando se disponga en la casa de un jardincito 6 uu
pequeño prado; es un animal dócil y fácilmente puede ser
domesticado; deberá nutrirse de preferencia con alfalfa,
trébol, salvado y maíz, pues así como por la leche materna
, son absorbidas algunas subs1ancias medicamentosas y á ve·
. ces hasta perjudiciales para la salud del niño, lo mismo
sucede con los animales que comen cierta clase de hierbas
que transmiten á su leche hasta el sabor de ellas. La leche
de este animal puede utilizarse de dos modos: 19 dándola
directamente al niño; 29, recogiéndola en frascos.
En el primer caso, se escoge una cabra blanca y que no
tenga cuernos, se coloca al niño en una cuna baja entre las
patas del animal, que una vez acostumbrado á esta manio·
bra, se está quieto bastante tiempo¡ se observarán las mis·
mas reglas que hemos dado para la madre y nodriza en lo
que respecta á la alimentación del niño, que debe ser cada
tres horas¡ es decir, siete veces en veinticuatro horas, cin·
co repartidas en el día y dos en la noche: se cuidará que
el niño no mame demasiado, para evitar las indigestiones;
la cabra se recomienda por la semejanza que tiene su leche
con la leche de mujer, porque es ligera y tiene la ventaja
de que se puede tomar cruda, sin hervirse ni esterilizarse,
cuando es recogida en condiciones muy especiales de lim·
pieza, por persona cuidadosa; la leche hervida sufre modi·
ficaciones en lo que toca á los fermentos solubles que tan

importante papel juegan en la digestión y desarrollo dd
niño.
La leche de cabra, dándose directamente al niño, se po·
ne al abrigo del aire y por consecuencia de los microbios¡
no sucede así con otra clase de leches, como la de vaca,
por ejemplo, que puede ser el vehículo de ia tuberculosi~,
fiebre tifoidea y otras muchas enfermedades; por consiguien·
te, sólo se administrará al niño después de la ebullición 6
la esterilización.
29-Como dijimos al principio, se recoge en frascos bien
lavados con agua hervida y jabón, valiéndose de un em·
budo, que puede ser hervido previamente¡ las manos dela~
personas, así como la región en que va á operarse, deben
ser también lavadas con agua hervida y jabón.
Estos frascos deben estar dosificados para contener exac·
tamente la cantidad di:' leche necesaria para cada vez que
el niño la tome, y se procurará que sea consumida en poco
tiempo¡ en los momentos de dársela al niño, deberán ser
destapados los frascos y cubiertos con una mamadera. h~rvida.
No deja de tener sus detractores¡ se dice que la leche de
cabra es indigesta, que tiene mal sabor; todo esto es ver·
dad cu ..ndo se trata de cabras de mala clase; pero hay al·
gunas cuya leche es muy digerible y conviene perfecta·
mente á los recién nacidos y á los niños hasta los seis me·
ses de edad: la leche de las albinas y de las suizas es 1a
más recomendable¡ entre nuestros ganados debe haberlas
muy buenas, -pero hasta ahora creo que no se han hecho
con dichos animales ningunos experimentos, y es de la·
mentarse, pues sería un poderosísimo recurso para nutrir,
no sólo á los pequeñuelos pobres, sino á los niños de ele·
vada posición, por todas las ventajas que presenta.
DRA. COLUMBA R I VERA,

1

•

Extendiéndose cada vez más, entre las
persona~ de buena sociedad, la costumbre
de tener determinados días de recibo, y sien·
do casi una obligación impuesta por la i:Doda
ofrecer en dichos días una taza de té mientras se convers.1 agradablemente, hemos querido complacer á nuestras
lectoras dando hoy dos modelos que pueden serles útiles

Se despellejan las lenguas, escaldándolas
con agua hirviendo, y se ponen en una ca·
cerola con el jamón partido en lonc't.as, el
ramillete, el vino blanco, dos dientes de ajo
y caldo 6 agua suficiente pai:a cubrirlo todo.
Déjase cocer hasta que la lengua esté blanda á la presión
del dedo¡ se saca y se deja hervir la salsa, pasada por el
colador, con unas setas probadas de antemano, unas alcaparras y u.nos pepinillos, todo bien picado.
Vuelve á ponerse la lengua en la salsa, dejándola repo·
sar quince minutos al lado de la hornilla.
El ramillete se hace con una rama de perejil, otra de to·
millo, dos hojas de laurel y una cebolleta, en la que se
clava un clavo de especie.
Para comer las setas sin miedo á envenenamiento se
hierven, después de muy lavadas, con una cuchara de pla·
ta 6_ co~ una moneda de este metal. Si la pieza de plata sa·
le hmp1a, pueden comerse las setas sin cuidado¡ si la pieza
de plata se obscurece ó se mancha, de ningún modo deben
apro 11echarre las setas.
Muselina de Bacalao

Medio kilo de bacalao. Cuatro huevos. Doscientos cincuenta gramos de aceite.
Después de tenerle en agua seis horas, se cuece el bacalao. Se saca, se escurre bien el a~ua y se deshace en hebras
con ayuda de dos tenedores.
Bátense las claras á punto de nieve, mezclándolas con
las yemas, también batidas, y con el bacalao.
Se toman cucharadas de esta mezcla y se fríen en aceite
muy caliente.
.
Croquetas de Salmón

Número 1

á ese respecto. El primero es una mesita de mimbre, cubierta por un hermoso mantel de etamina, bordado con se·
da de dos 6 tres colores. Encima de esta mesita se ve colo
cado un juego de té y un artístico ramo de crisantemas.
Estas bellas flores son muy apropiadas para adornar una
mesa dedicada á este servicio, pues los objetos exteriores
siempre evocan ide!S y sentimientos enlazados á ellos, y
por tanto, esas exóticas flores traen el recnerdo de los leja·
nos países de donde proceden, en los cuales la -dorada be·
bida del té es el néctar preferido. La tetera, con su apagado
y misterioso murmullo, parece también contarnos historias
poéticas y extrañas de aquellas regiones tan apartadas y
de tan distintas costumbres á las nuestras.
El segundo grabado representa una cesta ó fuente, para
poner dulcecillos ó merengues, que acompañau al té. Dicha cesta es un verdadero adorno para el salón, pues está
en vuelta en tul blanco, recogido artísticamente con lazos
de listón y ramos de rosas té entrelazadas. El efecto de es·
ta fuente 6 cesta er, encantador, y lo completan admirable·
mente los suaves colores y las doradas cortezas de los dulces depositados dentro de ella. Si en algo se conoce el refi·
namiento y elegancia femeninos, es ciertamente en la manera
de preparar, servir y presentar el té. Es la bebida íntima y
á la vez de salón. Puede hacerse de ella un placer exquisito, si está servida con primor y con bnen gusto, 6 convertirla en una bebida insípida y desagt'.1dable, si la tomamos
en una taza impropia, sin la elegante cucharilla de plata
y sin todos esos accesorios que este importantísimo servi·
cio exige en la actualidad.
Lengua Estofada

Tres lenguas. Cien gramos de jamón (gordo y magro).
Tres cebolletas pequeñas. Un ramillete. Cien gramos de vi·
no blanco.

Medio litro de leche. Doscientos gramos de harina. Cien
gramo~ de man.teca de _vaca; doscientos cincuenta gramos
de aceite; doscientos cmcuenta gramos de pan rallado. Tres
huevos. Un cuarto de kilo de salmón.
En la m_anteca de vaca se fríe la harina sin que tome color y se anade la leche, un polvo de pimienta, la sal sufi·
ciente y unas ralladuras de nuez moscada. Se da vueltas sin
cesar para que no se apelmace la harina y quede una crema

/

�EL MUNDO ILUSTRADO

Et MUNDO it'úS'fRADO

5%
espesa, q ne se pone á enfriar en una fuente. En estando fría,
se toma una cucharada, y colocando en el centro un pedacito de salmón, se le da forma redonda y alargada, rodándola sobre el pan rallado, bañándola después en el huevo
batido y volviéndola á rebosar en el pan, se fríe en aceite
abundante y muy caliente.
El salmón se habrá cocido con una cebolleta y dos dientes de ajo y sacándolo del agua debe haberse enfriado antes
de partirlo para las croquetas.

IL~lb@1r®~ *Ml~rm@~Il®~
Nada hay más incómodo, para los que asisten á los teatros que llevar la caja donde se guardan los anteojos. Perol~ moda no se duerme, y ya nos envía la nueva invención de unas elegantísimas bolsas que tienen por objeto
dar cabida á los anteojos¡ bolsas que están provistas de lar
gos cordones en forma de asas y que prestan todo género
de comodidades. El modelo que ofrecemos hoy á nuestras
bellas lectoras indica la forma y adorno de la bolsa. Su
labor es de encaje irlandés. El lado anterior es de seda tafetán, tornasolada de rosa y gris¡ va adornada con una
bonita labor de encaje que se trabaja como encaje irlandés de cintillas de oro lisas, de tres centímetros de ancho
y o;o lavable de dos gruesos. Primero se hilvana la cintilla
á lo largo, sobre el dibujo, frunciéndola donde sea necesario en los bordes por medio de puntadas hechas con seda
am~rilla·1 se cosen más tarde los extremos del hilo por el
revés de la labor. Dentro de las hojas se tiende primero,
como nervio, un cordón de oro, doble¡ se rellena entonces
cada hoja con puntadas cruza~as, borda~as con el oro fino;
además, se_tr~baja en_cada hoJa un enre1ado, para el cual

Consultas para las Damas
ALGO DE TOCADOR

Pudín

Cuatrocientos gramos de pan rallado. Dos cuartillos de
leche. Medio kilo de azúcar. Diez huevos. Cien gramos de
pasas de Corinto. Setenta y cinco gramos de pasas de Málaga. Una copa de ron. Cincuenta gramos de manteca de vaca. Dos limoncillos en dulce.
Se hierve la leche con el azúcar, se mezcla con ella el
pan rallado y se deja reposar en una vasija de porcelana.
Se lavan y se quitan las pepitas y los palos de las pasas, y
se mezcclan á la leche cuando está casi fría, añadiendo las
diez yemas de huevo batidas y los limoncillos picados.
Se baña el molde con azúcar tostado, untándolo cuando
está frío con manteca de vaca.
Así preparado un molde, se añade á la pasta una copa de
ron y las claras de huevo, batidas á punto de nieve. Mez·
dando todo perfectamente, se pone en el molde y éste en
el baño de marh al horno. Tiene que estar ahí para cocerse
unas cuatro horas. ·

597

NtÍmero 2

se tienden los hilos á lo largo y se zurcen. Por último. se
cose el encaje sobre la seda, se hace un arreglo de cierre
por medio de anillos y se agrega conforme al grabado, grueso cordón de oro con borlas en los extremos.

***

El grabado número 2 representa dos servilletas ó tapetes, para colocarse debajo de botellones ó de platos. El centro de estos tapetes puede hacerse al crochet ó en tejido
de horquilla; de las dos maneras se ven muy' bien. La te·
la debe ser de lino muy fino y el bordado se hace con hilo
que tenga lustre. Transportados los dibujos sobre el fondo
de la tela, se bordan al punto plano, oblicuo, de relieve
sobre algunas puntadas rectas por debajo, las florecillas de
las coronas, las hojas, etc. El centro de estas margaritas diminutas lo constituye un ojillo; el recamado y los
tallos se hacen sobre hilos superpuestos. Las estrellas de
drivolités&gt; resultan muy vistosas siempre, y aquí dan á
los tapetes mucha distinción artística. El derredor de es·
tas servilletas va bordado al punto de ojal para evitar que
:,,e desflequen. Estas piezas son lavables y, por lo tanto, de
bastante duración.

Una morena:-Con mucho gusto doy á
usted las noticias que desea. Las pecas
suelen desaparecer con algunos medicamentos especiales para ' esto, como por
ejemplo: la leche antefélica, el jabón de
Reuter y otros. Si ninguno de ellos le ha
dado buen resultado, puede usted ensayar un remedio muy recomt:ndado para ese
objeto. Se llama'' Agua Oriental" y se expende en la botica de la colonia Juárez, de
esta capital. Tal vez consiga usted lo que
desea usando este medicamento.

UNA TARJETA
Mireya:-Tuve el gusto de recilíir su
tarjeta de felicitacion para el año nuevo.
Mucho le agradezco su amabilidad, y co·
rrespondo á sus finos deseos.

MODELO DE TRAJE
L. de la Parra:-Con mucho gusto doy
á usted el modelo que desea para hacer
un traje. Es de '!stilo medio impnio; los
tirantt$5 son del mismo género de la hhl~.

•
••

El grabado número 3 representa una armazón para tarjetas postales. Hoy qut: la moda ha impuesto el diario obsequio de ellas, no dudamos que nuestras lectoras se alegra·
rán cuando vean el modelo que tenemos el gusto de presentarles. Esta armazón se hace de madera, claveteada en
los lugares que forman escuadra, con tachuelas doradas
bastante anchas. La armazón puede ser dorada, pintada al
esmalte, pirograbada ó forrada en tela recamada en oro
( que es como la representa el grabado). En la parte superior
lleva un cordón cuyo color no desdiga del de la armazón
entera; este cordón sirve para colgar la armazón. No ~s
tampoco sencilla la colocación de las tarjetas (nos refen·
mos á la elección de ellas, pues por lo que hace á soste·
nerlas en el bastidor, es muy sencillo el procedimiento: la
tachuela que clava las esquinas se dobla por debajo para
que agarre las postales), nos referimos á los colores de las
distintas tarjetas, recomendando que no ha,gan cont~a~t~s
chillones ni de mal gusto, lo cual redundana en per1u1c10
de la belleza artística del armazón.

en bordado á la duquesa. Puede usted h ,_
cer la colcha y el cojfn del mismo bordado
y as! resultará más elegante el conjunto.
Las cortinas grandes deberán ser iguales al dosel.

AMISTAD INCOGNITA
Diana:-Desde el momento en que usted me hace el honor de solicitar mi amistad, estoy dispuesta á ayudarla en todas
sus dificultades. En la que ahora me consulta. creo debido no contestar la carta de
su amigo, sin pensar a:ites, algún tiempo,
la respuesta que debo darle.
Espere usted, cuando menos, una semana para que él, á su vez, reflexione en la
injusticia de haber querido imponer á uste:l su autoridad sin tener aún derecho
para ello. Pero no conteste usted en seguida como desea; calma, querida Diana
la mejor fuerza es la de una energía tran:
quila y sostenida.

PARA LA TEZ

La camisola puede ser de muselina ó de
seda ligera blanca, alforzada. El cuello y
los puños, de pasamanerla de seda, blanca también.
MODELO DE DOSEL
Cbichar!ta:-Cumplo hoy la promesa
que le·hice, dándole un modelo para dosel,

Trébol:-Un depilatorio eficaz es el indicado en la siguiente fórmula: diez gramos de cal viva pulverizada; tres gramos
de sulfhidrato de sosa y diez gramos de
almidón. Disuélvase esta mezcla en un
poco de agua y aplfquese sobre el sitio
que se va á depilar. El efecto se produce
en veinticinco ó treinta minutos. Lávese
después inmediatamente con agua tibia y
póngase un poco de cold-cream.

DOS RESPUESTAS
Lucrecia:-Para teñir de negro las cejas
y las pestañas, puede emplearse algún
cosmético, pues produce el efecto que de-

sea usted y se lo puede quitar fácil mente. si no queaa á su gusto.
Para mejorar su tez, blanqueándola y
poniéndola tersa y suave, use usted •· Kaloduma, " que es muy eficaz para ese
objeto.
- No creo propio para la cortina de que
me habla ni la clase ni el color de esa tela; podrfa usted substituirla por damasco ó
cretona de algún color discreto.

ALGUNAS INDICACIONES
Provinciana:-No aconsejo á u~ted que
compre to_ca de piel ó de terciopelo, pues
en la prox1ma e~tación no son propias
confecciones tan pesadas que solamente
se llevan en el invierno.
-Si los matices claros no favorecen al
color de su tez, no es preciso que su traje
de baile sea en esos tonos; puede confeccionarse en colores vivos y aun oscuros
c~mo por ejemplo: en fresa, rosa antiguo'.
v10leta seco y verde malaquita. El uso de
la "écharpe" ósea de la banda larga hecha en seda ligera y atada á un lado del
talle, está muy aceptada, y le aconsejo
que ponga en su traje tan eleganta adorno, cuidando de que sea discreta la combinación del color de la tela en que está
hecho el traje y el de dicha banda.
-Las mangas plegadas de encaje, de
tul Yde muselina, continúan en gran rri·
vanza.

�EL MUNDO ILUSTRADO

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EL MUNDO ILUSTRADO

599

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FoT. FÉLIX, DE PARís.-EsPECIAL PARA

"EL MUNDO lLusTRADO"

TRAn: DE BAILE.-Hecho en tul blanco, bordado de seda realzada del mismo color. La sobrefalda tiene forma
de túnica y en la orilla lleva una ancha guarnición bordada, lo mismo que en la parte inferior de la falda. El
cuerpo y las mangas son de tul bordado.

FoT. FÉLIX, DE PAnfs.-EsPECIAL PARA " EL MUNDO ILUSTRADO"
'!'RAJE DE CAttE.-Elegante traje, confeccionado en «charmeuse» gris 1 t e
Cami~ola de encaje veneciano y muselina de seda blanca, alforzada.
p a a. asaca bordada de

plata y acero,

�EL MUNDO ILUSTRADO

600

Los médicos más notables de la República certifican la bondad del ELIXIR DE
SAIZ DE CARLOS, el único específico que cura de verdad las enf~rmeda·
des del estómago é intestinos.
Sr. Dr. Saiz de Carlos.
Sr. Dr. Saiz de Carlos.
Muy señor mio:
Muy senor mio de mi distinguida conMuy grato me es hacer saber á Ud. oue
sideración:
T.?ngo la satisfacción de manifestar á Co11testo á Ud. su carta de fecha 18 del en todos los casos que de DISPEPSIAS
usted que siempre que he empleado el I corriente en la que se sirve pedirme mi estomacal é intestinal, no ligadas con le·
ELIXIR ESTOMACAL DE SAIZ DE CAR- opinión acerca del ELIXIR ESTOMACAL siones orgánicas, he usado el ELIXIR ES·
LOS, sólo he tenido que felicitarme por los DE SAIZ DE CARLOS. Diré á usted que TOMACAL DE SAIZ DE CARLOS, á titulo
buenos resultados obtenidos.
siempre me abstuve de prescribir á mis de digestivo tónico, he logrado beneficiar
enfermos los especlficos que están en bo- á mis enfermos de una manera perfecta,
Me es grato suscribirme de usted afe~ti· \ ga, porqu~ casi siempre los autores de cuando la DISPEPSIA ha sido atónica y
simo S. S.
tales medicamentos hacen un secreto de acompañada de dolor.
su~ componentes. Respecto del FLIXIR Espero recoger más observaciones, y
Dr. J. P. Gayón. 1 ESTOMACAL
DE SAtz DE CARLOS, co- me será satisfactorio comunicará Ud. los
mo su autor indica, su coiliposicion, cono- resultados que siga obteniendo á favor de
Profe~or de la Escuela N. de Medicina ciendo las sustancias activas que lo for· tan agradable preparación; creyendo desde México etc.
man, me decid! á aplicarlo en las afewo- de ahora que serán magnificos siempre
'
nes en que lo ere! indicado, una vez cono- que stpa manejarla, usándola en los casos en que debe modificar ó comb.ttir dicida la composición de dicho ELIXIR.
Así es que lo he empleado de preferen- cho ELIXIR, según las substancias actiSr. Dr. Saiz de Carlos.
cia en el CATARRO GASTRICO y en el V!1~. que entran en su esmerada compo·
..
GASTRO-INTESTINAL, tanto agudo como SICton.
Muy seflor roto.
crónico, en los adultos v en los niños. Los
r
t
buenos efectos del ELIXIR han sido cons- Soy de Ud. afmo. atto. S. S.
cum~lo un debet verd dera~en te g 0 tantes en el catarro gastrico y gastro·in·
al mamfe~tarle lo~ excelente, resultados testinal crónico, sobre todo en los casos
Dr. Salvador f. Alcalá.
del ELIXIR ESTOMACAL ~E SAIZ D~ en que dichas afecciones son dolorosas y
CARLOS, pues 8:penas empiezo á pres están acompañadu de diarrea. Lo he em· Director del Hospital Civil de Guadalacnb1rlo y ya he vt~to ceder a su uso una 1
t b'é
DIARREA de larga duración y rebelde á los P eado '.1_m I n con muy buen resulta.do jara, etc., etc.
otros me~ios de tratamiento, y ot~9: grave f:n~~!.mnos, después de la primera mY complicada d~ VO~ITOS cast mcura· As! es que creo que en los CATARROS
ble, durante la dtgestion.. .
..
GASTRICOS GASTRO·INTESTlNALES
Sr. Dr. Saiz de Carlos.
No dud~ que esta. medicma segmra co· sobre todo crónicos, el ELIXIR ESTO~
Muy sefior mio:
rre~pond1endo en mt práctica á las espe- MACAL es un recurso con que debe con
ranzas que en ella tengo. f.undadas • Y as! tarse, pues que sus buenos res1Itados so~
Con verdadera sati~facción participo á
tendré e.1 gusto de partlc1párselo en su casi constantes.
Ud. que el ELIXIR ESTOMACAL DE SAIZ
oportumdad.
Queda de Ud. afmo.·atto. S. S.
DE CARLOS es una preparació:i que me
Soy de vd. afmo. s. s. Q. s. M. 8 ·
Dr. francisco de P Chacón. ha
dado brillantes resultados en las DISPEPSIAS, en general, y muy particularDr. Manuel Gutiérrez.
Profesor de Anatomla Quirúrgica en la mente en las GASTRALGIAS. Para esta
Escuela N. de Medicina de México, etc., última afección lo he empleado en mi ~ eProfesor de Ob~tetricia en la Escuela N. etc.
ñora con un éxito verdaderamente comde Medicina de Méxicó, etc., etc.
pleto.
Sr. Dr. Saiz de Carlos.
Quedo de Ud. atento S. S.
Muy seflor mio:
Sr. Dr. Saiz de Carlos.
Dr. Carlos Tejeda.
He empleado en varios de mis enfermos
el
ELIXIR
ESTOMACAL
DE
SAIZ
DE
Muy señor mio:
CARLOS. y lo considero como un excelen- Profesor de CHnica infantil en la Escue·
la N. de Medicina de México, etc., etc.
Estoy ensayando el ELIXIR ESTOMA· te eupéptico, buen tónico y digestivo.
CAL DE SAIZ DE CARLOS, y debO decir Su ~abor agradable hace oe e,ta prepaá Ud. que en los casos en que lo he usa- ración un medicamento de fácil aceptación,
do, se ha mostrado eficaz para combatir y el tener en su composición substancias
Profesor de Higiene de la Escuela Norale:unos sfr,tomas de las dispepsias, y de acción bien determinadas y ya conoci- mal
para Profesores de México, etc., etc.
algunos enfermos considéranse curados. das, como son la Quinina, Pepsina, Hierro, Cocaína, etc., garantiza su eficacia
El Médico Cirujano que suscribe certi·
Me es grato ofrecerme de usted afectl- en varios padecimientos del aparato di- fica
aue ha u•ado en distintas afecciones
gestivo.
simo S. S.
del ESTOMAGO. el ELIXIR ESTOMACAL
Dr. A. López Hermosa. DE SAIZ DE CARLOS, siempre con muy
Dr. M. Carmona y Valle.
buenos resultados.
.
Profesor adjunto de Cllnica y de ObsteDirector de la Escuela N. de Medicina tricia en la Escuela N. de Medicina de Mé- Veracruz, Julio 21 de tgoo.
de México. etc., etc.
xico, etc., etc.
sr. Dr. Saiz de Carlos.
Muy seflor mio:

¡

l

ª

ª

I

Carta. Blanca
LA MEJOR CERVEZA DE AMERICA

CUAUHTEMOC
MONTERREY

Dr. R. Benítez.

De venta en Farmacias y Droguerías.-Agente General de América, Carlos S. Prats.
Apartado 468, México, D. F.

\

�Et MUNDO ILUSTRADO

EL JURAMENTO

~Ji'W!!:i$'9'Jltl......._
. . . . .,~~9i!:~Ji'W!!:i9'9'JM1\!!!II~

1

IE
1

La Torre de Babel

1
¡

IVIA Speri dejó caer el libro que leía: Les détours du
coenr, de Paul Bourget, sobre los muell~s almohadones de su chaise longue; tomó de la bande]lta de ~ronce
japonés la carta que el sirviente le pr~sentaba Y la miró ~n
instante, con sus grandes ojos a~ul-v1oleta, _antes de abrirla. El sirviente había desaparecido. Todav1a un mo1:11ento
siguió la carta en sus bellas 1:11an~s, carga~as de p1~~ras
singulares, rarísimas; y una misteriosa sonris~ ~parec10 e_n
la boca de Livia Speri. Al fin,, con un cuchilht~ de ho1a
de oro, cortó el sobre, sacó de el unas cuantas ho¡as delga·
A, B. C. Cod. 4th, Ed. i
das, de un lila palidísimo, cuyos caracteres finos y ~argos,
trazados con tinta violeta, se e~t;ecruza~an caprichosa·
Cod. !,p. .......
mente. La bellísima mujer tend1ose meio.r sobre los, almohadones, donde se hundía su cuerpo flexible, recosto la
cabeza de abundante cabellera dorada en uno de aquel.los,
aún más mórbido, y teniendo en una mano la carta, m1en·
tras la otra jugaba maquinalmente con una ca~ena d~ pequeños brillantes que chispeaban, como un hilo suhl de
agua, sobre su pecho. Livia leyó, queda y lentaµiente, lo
que le escribía Roberto Sforza, su. amante:, .
. , .
«Livia mía, mi gran amor, mi amor umco, mi u!h':110
amor: cuando ayer tarde, á tus preguntas cad~ vez mas ID·
quietas, cada vez más tristes, y luego convulsivas como los
latidos de mi corazón, yo no me atreví á responder la ver·
dad, dura y áspera; cuando yo, tembloro~o, d~sola~o Y
desesperado, á tu gran pregunta fiera y trág1~a: d1m~ si m_e
amas todavía, no pude responder con otr~. gnto de s1nc~1= ·
dad y tartamudeando confusamente te d~J~ que te escnb1·
ría esta mañana, hoy; cuando te auun~1e ~sta carta que
ahora fiel á mi promesa, te envío, yo vi palidecer tu semblant~ descomponerse como si fueras á morir. ¡Y todo por
mí, sólo por mis palabras, sólo porque t~ ha~ías acaso pre·
visto, comprendido que esta carta mía iba a_ llevarte una
palabra terrible! ¡Cómo sufriste en aquel mmuto Y cótD:o
sufrí yo con tu sufrimiento; cómo quise tomarte, e~ m1!
brazos estrechar tu cuerpo inerte, del que parec1a iba a
escapa~se la vida, besar tu rostro lívi~o don~e no quedaba
una gota de sangre! Y no: permanecí mmóvil, mudo, t~mbloroso, lleno de espanto y de dolor, y m~entras te escribo,
querida mujer, revivo el instante trágico de anoche, Y.
tiemblo y me estremezco, pensando, sabiendo que esta m1
!:O&amp;.. r. !:;6,.lliio.... .~r.., carta
renovará en ti, cuando te llegue, el supremo espa~mo,
arrancándote las lágrimas y los sollozos más convulsivos.
Lo pienso lo sé· y te escribo igualmente la carta y te doy
este saeta~o mo;tal horrorizado de mi crueldad, porque
soy cruel y porqu¡, ... 'debo serlo, ya que prometí, ya que
juré, y un hombre de honor debe cumplir su promesa Y
sostener su juramento! .
.
.
&lt;Livia, Livia: ¿recuerdas aquellos ardientes primeros
días de nuestro amor, tan ardientes que parecían tor~~ntosos, tan elevada temperatura alcanzaba nuestra pa~1on,
tan alto íbamos allí donde hay demasiada luz, demasiado
calor, donde udo queda deslumbrado, cegado'{ lQuién ~e
hubiera atrevido á dudar de nosotros y de nuestros senh·
mientes, cuando nos sentíamos más fuertes y más altos que
nuestra humanidad, cuando lo que nos abrasaba el alma Y
los sentidos no se parecía á nada de cuanto habíamos sen·
tido hasta entonces, á nada de cuantos otros sentía_n en tor·
no nuestro'l ¡Todo era tan pequeño, tan mezqumo Y tan
miserable ante nuestro amor, ante el ímpetu violento y tu·
multuoso de nuestra pasión! Y al mismo tiempo, i~~~ntas
veces en aquellos primeros tiempos pensamos y d1pmo;,
hablando para nosotros ó en voz alta: podemos morir no

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otros; pero nuestro amor no puede morir!

&lt;lQuién fué, después, el primero en ~udar de _n_uestr~
amor? ¡No yo, Livia mía, no, no! La tnste prev1s1ón, ~
amargo presentimiento, la venenosa duda, la sosp~cha al ·
sigante, no nacieron en mi alma: en la tuya nac1ero~ un
día, primero vagos, lentos y fugaces; luego más pr~c1sos,
más dominantes, más insistentes. Tú dudaste la pn~~ra,
Livia y seguiste dudando siempre, y siempre enturbio la
duda'tus alegrías; y yo leía en tus ojos azules de fondo
violeta la dolorosa incertidumbre que todo lo acecha Y lo
mancha en nuestras fiestas y en nuestros placeres. Yo te·
nía fe en ti en mí en el amor; tú eras como una flor her·
'
'
mosísima, pero
cargada
de veneno; eras como un~ f ru ta es-•
pléndida pero llena de ceniza. ¿De dónde vema tu pro
funda de~confianza que toda mi adoración no lograba ven·
cer? ¿De dónde venía tu mortal pesimismo que me .espan·
taba y me torturaba, ya que, amándote intensa y sm~e~amente yo no sabía combatirlo? ¿De dónde venía tu cinis·
' á cada instante, relampagueaba a, mi· vis
· t a y me
mo que,

ELMUNDO ILUSTRADO
causaba horror? iQuién sabe! Entonces yo sentía mi razón extraviarse ante ese espectro de nuestro amor muer·
to, que los ojos de tu alma veían casi
de continuo levantarse entre nosotros:
ahora, pienso que tú eres más sensible que yo, que tú veías mejor, que
tú veías, mientras mis ojos espirituales estaban ciegos!
&lt;Y entonces, un día más triste que
los otros, un día que te vi realmente
alucinada, como si la muerte no quisiera ya apartarse de nosotros, tú conseguiste de mí el cruel juramento.
Tú, turbada como nunca, convulsa
como nunca, me obligaste á jurar; y
yo te juré, Livia Speri, mi amante,
mi amor, yo, Roberto Sforza, tu amante, juré que el día en que estuviese
cierto de que no te amaba ya, te lo re·
velaría sin ambages, rudamente, brutalmente. Tú me lo impusiste, tú me
lo impusiste en nombre del amor que
aún nos unía, porque tú no debías sufrir la suerte de las otras mujeres me
nos amadas, poco amadas, no amadas
ya y á quienes se sigue mintiendo un
amor desaparecido, por piedad, por limosna. ¡Nada de piedad, nada de limosna! decías tú; y pedías la verdad
por terrible que fuese, la verdad que
abate, pero que no humilla; la verdad
que hiere, pero que no pisotea; la
verdad que mata, pero de un solo
golpe, y no la piedad, no la limosna,
quehumillan. que pisotean, que arras·
tran por el fango un alma con toda su
dignidad! Te amaba, Livia: tú me amabas: creía en ti, en mí, en el amor;
pero sobre mi honor y sobre mi conciencia juré que ni por un instante
te mentiría, que te diría la verdad
entera, como si me encontrara ante el
Juez Eterno, cuando yo dejase de
amarte.

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&lt;Livia, soy un hombre honrado; no
puedo faltar á mi palabra ni hacer
traición á mi conciencia¡ debo mantener mi juramento. Ya no te amo,
Livia. ¡Ah, qué escuchan misoidos el
grito sordo de dolor que te arrancará
esta terrible verdad, dicha á ti que me
amas, que me amas todavía y, bien lo
sé, mucho, no lo he dudado nunca!
iAh, que veo tu querido semblante pa·
lidecer y tus bellos ojos cerrarse, pa·
ra de nuevo abrirse bajo un río de lágrimas! ¿Por qué me hiciste jurar entonces? Yo no te amo ya, Livia, no
por culpa tuya, porque tú eres la
amante ideal, la enamorada ideal; ni
por culpa mía, puesto que yo te res·
peto, te estimo y te quiero; sino por
culpa del amor que ha pasado, que
ha muerto, no sé cómo, no sé por
qué .... Ya no te amo; pero si no hubiese jurado, Livia querida, yo po·
dría esconder esta verdad terrible y
hablar el idioma del amor, perfectamente, lo mismo que antes, sin causarte este dolor inmenso, mintiendo,
mintiendo por bondad, por ternura,
por lástima, como miles de otros hombres y de otras mujeres mienten.
¿Por qué me hiciste jurar? ¿Por qué
juré'? ¿Quién me tentó entonces, por
qué me tentaste entonces para que yo
deba ahora hacer sangrar tu corazón,
tu corazón que me ama y del que la
menor gota de sangre es sagrada para
mí? iAh, Livia, Livia! /.por qué no
quisiste que fuésemos como los otros?
¿por qué no podemos ser como los
?tros? Yo no te amo ya, pero ¿qué
importa, qué importaría si tú no lo
supieras, si yo no hubiese jamás debi •

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�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO IL USTRADO

605

60l
"Por más de !:íO
aiios he tenido
constantemente en
mi casa el Pectoral
de Cereza del Dr.
Ayer. Mi padre
me dijo
repe~idas
veces que
me salvó
la v i &lt;la
cuantll'
y o era
muy jo·
ven."

En miles de hogares el Pectoral
de Cereza del Dr. Ayer es cual la
consigna tradicional de la familia.
Primeramente lo tomaron los abuelos, después los padres y ahora lo
toman los niños. Para resfriados,
toses, bronquitis, crup, tos ferina,
gripe, inflamación de la garganta 6
de los tubos bronquiales, el

Pectoral de Cereza
del Dri Ayer
se halla preeminente sobre todos
sus rivales. No contiene alcohol ni
veneno. No ha de aceptarse ningún substituto.
Cnd(l, frasco ostenta la fórmula en In
á su mf.clico lo
,.,,,,, opina cl&lt;:l J',·ctorat ele Cereza c/t·l

1·nt1,Tatn, 1'1·er¡w1.tc usted
J;,,, A.ye,•.

l'~eoaTado por el DR. J. C. AYER y ClA
Lowell, Mass., E. U. do i'....

do decírtelo'! ¿Por qué has querido
á la fuerza levantar, hacerme levan
tar el velo del misterio? En el sal(rario del templo no se entra; los que lo
hacen, caen fulminados.
&lt;Livia, yo sufro inmensamente pen·
sando en lo que sufres tú. No te amo
ya¡ pero soy un hombre unido á ti
por una inmensa simpatía y por una
inmensa gratitud; siento el lazo humano que me liga á ti; siento tu dolor
como si fuera el mío. Mi coraz6n está
vacío de amor, está libre de amor; pero hay en él una ternura singular,
que mezcla con su~ ardientes lágrimas de de~esperación las frías de su
desconsuelo. ¿Qué harás tú, Livia, de
ti, de tu vida, de tu coraz6n, de tu
alma? ¿Qué será deti ? Yonomeatrevo á preguntártelo: yo no me atrevo
á llamará tu puerta: yo no me atrevo
á verte. Sería mi deber, mi alto deber,
correr á consolarte del dolor que te
causo: me falta el valor. ¡Yo, un
hombre bueno, un hombre dulce, un
hombre justo, venir á convertirme en
un verdugo, y tú, tú en mi víctima,
sólo porque ju1éun día revelarte que
no te amaba ya cuando ya no te ama·
se! ¿Por qué, por qué me hiciste jnrar't ¿Qué demonio, enemigo tuyo. te
inspiró en aquel instante tatal'? ¡Ah,
Livia! /.qué has hecho ... qué hemos
h• cho~ Si el amor ha muerto, como
mt1ere siempre, yo no soy culpable:
si ya, ante el amor, no siento sino el
hiele de la indiferencia, no soy culpable, porque millares de seres son
así¡ pero si parezco un infame, es por
ese juramento que tú me arrancaste,
del que estoy mil veces arrepentido,
pero que he debido cumplir hoy ....
¡terrible juramento que me hace tu
verdugo y á ti mi víctima, Li via querida .... verdugo y víctima, yo que te
he idolatrado, y tú que me amas, que
me amas siempre, pobre, pobre adorada víctima mía! ROBERTO SFORU».
L., víctima reley6 la carta, y una
sonrisa, aún más profunda y miste·
riosa, apareció en su boca. Después
tomó de nuevo el libro de Bourget y
prosigui6 la lectura sosegadamente.
MATllDE SERA(',

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la menopausa O sea el retorno de la edad : hemorragias. congestiones,
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iielQl1Úllbl!ñu.

�EL MUNDO ILUSTRADO

606

ELMONDO ILUSTRADO

INVOLUNTARIA ~TRAICION
Esto plisaba en carlsbad. ·un amigo
mio, secretario de la embajada otomana en
Berlln, hablame invitado á pasar una temporada en aquella pequeña Y elegante estación termal de Bohemia, en la cu~I'. á
pesar de todos sus encantos, me fastidiaba soberanamente.
Uno de los atractivos de la temporada,
I atractivo que á m! me dejaba completamente frlo era la estancia en aquel lugar
de Bismar~k-Bismarck en todo su poder¡y
prestigio,-que salla por la mafiana á dar
un paseo, gravemente, con pasos lentos,
seguido de dos enormes perros que eran
sus favoritos. La salud del canciller de
hierro estaba un poca resentida. Este hombre importante cambiab11 de aires, tomaba
reposo Ysu presencia se prolongarla ha~ta el fin de la estación.
Yo tenla la nostalgia de las playastrar:cesas· el deseo irresistible de irá respirar ei hermoso aire de la mar abiert~ .se
habla apoderado de mi como una obses1on •
y ya iba á romper la polltica_ para rogar á
•
¿ Disminuye su pelo? Se debilita? Cae?
mi amigo que me dejara partir, cuando un
1
1 estado (duro ó debilitado) ó se le cae? Pues atractivo nuevo me hizo cambiar de re~o¿ Es Ud calvo, tiene el pe o e~f~:amente mi verdadero " Hair Grower ". Ex.pe·
le conviene entonc~s conoce:¡f~u eficar.ia No quiero que lo compre si no ha de lución: la eterna aventura: una mo¡er.
Una mujer exquisita á fe mla, intere~ante
riméntelo y se da1da cuenta so voy 11 hác; r a Ud la proposicion siguiente :
darle buen resuka o, Y por e
• •
hasta el delirio por su aire de exotismo,
por si rara distinción, por la atmo,tera
i me e.scr1"be Ud en los tres dia.s que vienen le enviare
de vago misterio que la envolvla toda ~nORATIS una caja de mi verdadero '' Hair Orower ,, .
tera. Sola bajaba al comedor del hotel, m.
d
uestra ateniéndose al modo de empleo que le indicaré. diferente á la admiración que provocaban
u qu.
es~ da. buen resultado y desea más, me complaceré en su linda cabeza aureoleada de oro Y~u
Quiero que
Si. reconoce
Uduse
luego
lindo talle, rebosante de finura Y gracia:
mandárselo p_or_unt pr~~o:s~~u~~~;tra ABSOLUTAMENTE ...- - - - - - era una mujer severa Y altiva, que sabl~,
El ofrec1m1en. o rueba de la confianza que yo teng)
con los ojos, poner á respetable distancia
GRA'fIS eds Ida m~J.ºttf r Grower" de John Craven-Burleigh.
en m1 ver a erho es'su confianza de Ud. y conste que
á sus admiradores.
Lo que deseo a ora.
d' d
A Vd solo
te caso el unico que sale per ten o sov yo.
.
.
Yo estaba loco por esa mujer. Después
es esta una tarjeta postal, franqueada de 4 cents, que me
de algún tiempo, habla yo logrado _acere cu
d
d'cha muestra
escriba pidien eme i oner en mis anuncios elogios y pre·
carme á ella Y hacer su conoc1m1ento.
~.o me gusta exp erca de los maravillosos efectos de
.
tensiones exagerad~s ac er .. Quiero que vengan 1 como han de venir, de lar ¿Cómo? No lo sé. Por una perseverante
mi verda iero " Hair IGrow qu; ootendrán segurament ~ feliz resultado, como b, admiración que yo le dejaba entrever. á
personas que lo emy een Y han hecho uso de él.
cada momento; por una multitud ~e humilsucedido con todas dsdque " Hair Growcr porque Creo que hará crecer el pelo des miradas, de discretas atenc1~nes ;ue
No vend.o el ver ª. er~ia ro ia que sí lo hace crecer. Hace años e )COntrábaD?e le impartia de lejos; por esas de11~ade.. a:
de
nuevo.
Se por exprien
yo completamente
ca vo Yalgs ctarenta dias de emplear mi preparac10n me sahó indefinibles á las cuales una muJe_r, po
un pe_lo hermoso e ~es?, todos los llamados " Regeneradores del C~bello" q~e muy ad11lada que esté, no es insens1b_le.
St ha emplea. o
MUY ENCARECIDAMENTE que me escnb~ RepettLlegamos al fin á ser buenos amigo~.
se venden por ahi, le ~up1~~chas señoras y caballeros diciéndome que hab1an usado ¿Sólo amigos? SI; sólo amigos_. Todas mis
das veces me ha.n escn:o .d s sin efecto alguno : pero que despues de haber em·
varias preparaciones
Grower" de John Craven-Burleigh les volvió a salir el impaciencias y ardores juvemles-:--no tenla yo sino veinte años,-todas mis declapleado el verdadedo ·sª tenían la cabe3a cubierta de fuerte y sedosa cab:llcra.
pelo y muy poc~1 11espue
li u;do Preséntase bajo forma i:le pom1da y su em- raciones, todas mis galanter!as, ~o _puMi prep~
nod~b~n S~rte t;n buen efecto en el hombre como en la mujer dieron decidirla á concederme s1qu1era
pleo es senci OY a~ad ;s absolutamente inofensiva.
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Escndbalme
!ir en algunas ocasioms; por adm1t1r m1
muestra
e verdadepro ,, Hair Grower ' de John Craven-Burle1gh.
compafüa, todas las ma ñanaS , á. la hora
·a
1el almuerzo, y porque i o se pierde J ~
más la esperanza de ganar la Pª'.tid
(Rayo•
B, rue Mlnars, PARIB
completa, me sent[a enteramente dicho:
so, y mis sentimientos y esperanzas ere
clan más y más continuamente.
Ella estaba inscrita en el libro del hotel con el nombre de madame Weber; se
decla austriaca, viuda-1cuán Joven!~~
hablaba correctamente el francés, annq
n-1111 D)JIAL - Comlllllca al rostro 1111&amp;
nNORA PUREZA, PE"""
~•
con un cierto dejo de acento extranjero
1111 akralopelado luoomparabl,t
y delicada belle.za, dllll&amp;
blg~• oolore1 Rcia y Raquel Blanco de 1111~ p11reza
1 11111
que no parecía el de una austríaca. En decuatro tonoe ell ea
arroJ de lu reJuu .., los reyes de loa polvOI e ll'l'OI,
tba&lt;&gt;lula. Son,-QNE
loa poLIVOSPl~ISU
.. AYENUE DE L'OPtRA, PAIIIS.
rredor de ella vela ro, sin razón aparente,
, _ _

·, ES USTED-CALVO?
s

re

UNA CAJA

GRATIS

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1t º

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.ª

JOHN CRAVE~·BURLEIGH
J36J,

como una impenetrable intriga. Todo esto
aumentaba el encanto.
Un suceso inesperado y extraordinario
vino de pronto á romper este idilio.
En una hermosa mañana, mi amigo llegóse á ml, y sin más preámbulo que un
rápido saludo, exclamó:
-¿Quieres hacer un señalado servicio
á Bismarck?
-¡Un servicio á Bismarck!-le respond!
admirado.
Y mi amigo, categóricamente y con la
mayor seriedad, agregó:
-Si, un servicio muy importante para
él y muy sencillo para ti.
-¿De qué se trata?-le respoodl picado
de la más viva curiosidad.
-E.cucha: Tú te desayunas todas las
mañanas con madame Weber ¿no es esto?
-Sl.
-Pues bien: entre la sopa y los huevos le
dirás, simplemente y sin ningún comentario, estas palabras: "¿Sabe usted que
B1smarck acaba de partir para Berlín? Ni
una silaba más, sólo esto. Y si ella se
muestra incréJula á la noticia, tú insistirás como si se tratase de una verdad absolutamente cierta, asegurándole que lo
sabes por tu amigo, el cual ha ido á la estación á acompañarle y le ha visto partir.
BLmarck no ha salido en esta mañana á
dar su paseo con el objeto de prestar mayores vi~os de verdad al ·•canard."
Q 1eJéme sorprendido. No entendía una
palanra Je a.¡uello. Pedile explicaciones;
pero no me las dió pretextando que él tam·
poco entenJla nada y que no se había
atrevido á interrogar al ••grande hombre."
Y como yo me n !gas e ab,olulamente á
prestar mi concurso al inexplicable capricho de aquel hombre que me era sobera·
nam ente antipático, mi amigo insistió,
u,ó de toda :.u inflt!encia, de toda su persuas1ó.-, a :aban Jo por decirme:
-NJ "eas niño; hay que estar bien con
estas gentes de importancia.
A pesar de todo, no cedl un punto en mi
propósito. Mas ¡ahl de pronto cambié de
re,;olución: una idea acababa de cruzar
por mi cerebro: entre Bismarck y mi adorada 0Jlcinea habla una intriga. Era pre·
ciso descubrirla.
Tenla yo veinte años, lo repito; las ideas
á lo~ cuatro vientos.... Y los minutos
corrla:i, corrlan. La hora del desayuno se
aproximaba; no habla que perder el tiempo en reflexiones.
.
M.1dame Weber estaba ya en la mesa,
llegué precipitadamente, y procurando cal·
mar mi emo.:ión, tomé asiento Junto á la
hermosa dama, que me recibió con una sonrisa discreta y cariñosa. Casi no le hablé
esperindo tener mi voz tranquila para hacerlo. Por fin, después de la sopa, lancé
la frase conveniJa:
-¡,No sabéis? Bismarck ha partido para B~rl!n.
-¡Cómol- exclamó sorprendida-¿Bismarck ha partido as!. ..... de pronto, sin
avisar ... sin avisarlo á nadie? ¡Es imposible! ...•
-Tan posible es-confirmé yo- que mi
amigo acaba de volver de acompallarlo á
la estación.

607

Este irrecusable testimonio causó en ella
la más extraña impresión. Precipitó el al·
muerzo, se levantó antes de tomar los postres, salió del comedor y .... no la volvl á
ver jamás, ¿lo ols bien? ¡jamás!
Mi adorada amiga era una espla rusa ...
Y yo, que abrigaba por ella tan tiernos
sentimientos; yo, que Je debla tanto reconocimiento por las pruebas de amistad
con que me favorecla; yo la habla traicio·
nado como un cobarde.
La noticia que acababa de darle, y que
debla tener para ella una singular y alar·
mante significación. la habla obligado á
correr al telégrafo, hacia donde los "mouchards" alemanes la hablan seguido encontrando en este hecho la prueba irrecusable que se esperaba para considerarla
como una espla.
Madame Weber fué arrestada.

Rompl para siempre el lazo de estrecha
amistad que me ligaba á mi amigo, por
más que éste me declarase que nada habla sospechado de aquel capricho del
"grande hombre." Y algún tiempo después recibl la orden de ¡" El Aguila Roja,"
por "servicios prestados." Devolvlla inmediatamente, con una carta en la .cual
vertl toda:mi impotente rabia y todos mis
remordimientos-por haberprestado aquel
involuntario é indigno servicio.
Y aún ahora, después de tantos años,
este recuerdo, tan lejano ya, que en mi
orgullo de caballero y de gentilhombre ha
dejado imborrable mancha, me persigue y
me obsesiona, obligá.ndome frecuentemente á exclamar.
-¡Dios mio! ¿qué habrá pensado ella de
m!? ....
S. KERVAL.

))))))))))))*((((((((((((

LA PERTUISINE
De todos los problemas que la ciencia ha tentado en resolver, la
supresión de la calvicie ha sido uno de los más importantes delante
la cual ha venido á tropezar.
Hoy día, ¡!racias al descubrimiento de la PERTUISIN8, el
problema se encuentra resuello.
Este producto únicamente compuesto de plantas exóticas detiene
la propiedad sin igual de hacer crecer de uuevo el pelo á toda
perso11a c11yo bulbo peludo tiene todavía fuerza vital.
La PERTUISINE e11érgico regenerador se emplea por medio de
lociones día y noche obrando sobre el bulbo peludo en el mismo
sitio de la enfermedad.
La PERTUISINE aplaca y enraya las cuidas de pelo las má!
abundantes comunicando á la cabellera una nueva sustancia nutritiva
y un lucimiento inesperado procurándole un desarrollo completo.
Por fin, la PERTUISINE viene á combatir los malos resultados
debidos á las ondulaciones, malos tintes y descolorimientos tanto en
voga entre un número muy crecido de seño:·as.
Al pié de la presente, la atestación con reproducciones fotográficas
viene á ser mas comprobadora que todos los discursos.
Pari1, 11 de Diciem~r, 190~.
Muv 1Jeñor mto,
Me es grato dirigirle á
V. 1•úbllcamente mis más
eincero/J ag,-adeclmlentos
po,- los resultado.~ que obtuce ron su PERTUISINE,
La he emple¡¡do IIIU!f regularmente desde el mes dd
Agosto último y de acuerdo
con sus prescr,pcionl'.~( E.i;tra nueco por la mañana 11
Emtra Emtra de 1wclte)ltabie11do notado que al pri11.
cipio su pl'Oducto hal. a
detenido la caída de mi
pelo haciendolo crecer d e
n u eco po,·o tlemoo desoués,
aft romo lo demu,·st,.o.n /aj
dos fotogra(ius r¡ue le adjunto, una indtcm1do el
principio del trata111imto
la otra la conclusión.

u

Quedo de

v. A. s. s.

Firma : M. T111 11110,or,

ANTES

DESPUES

31, Rue de Citazelles.

D&amp;PóSITO G&amp;N.B:Rü.: PARIS·LEVALLOIS, 18, Rue des Arts.

Depósitos en México: J. LABADIE y Sucs. y Cía.
Sa. calle de la Profesa.

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L a ge nte d e buen gusto la prefiere
Es por todos conce ptos recome ndable

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�EL MUNDO ILUSTRADO

610

EL MUNDO ILUSTRA DO

AGUA de los
CARMELITAS

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BOYER

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JAQUECAS,
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EL DESPERTAR
de la Bella Durmiente del Bosque
Arrodillado al pie del iuntuoso lecho,
donde reposa la bella dr · miente, el príncipe encantador le dice 1..on voz t rémula:
-¡Oh princesa, divina princesa! ¿queréis amarme?
-Amigo mío, responde la princesa apenas ha despertado, vamos primero á casa
de la modista; mi traje debe estar muy
pasado de moda; ¡figuraos' cien año~ hace que no cambio mi •toiletten; este tiempo es muy largo para una linda joven.
y rápidamente, la princesa salta de su
lecho.
-Pronto, exclama, mis caballos, mi
carroza.
Mas apenas se remueve el carruaje para sacarle fu era de la cochera, se rompe
.
.
y cae en el polvo.
-Material mal con~ervado, dice la prmcesa; pero una ama de casa no debe jamás
perder el tiempo; vamos á pie! e~to me
desentumirá. Hace señal al pnncipe para que la siga, y bé aquí á los dos ca~inando á la ciudad, saliendo al fin la prmcesa de su torpeza causada por un siglo
de inacción. Estaba como un pajarillo regocijado; corría y saltaba alegre~ente;
en cambio, el príncipe iba muy fatigado;
para llegar hasta ella con el auxilio de la
buena bada, su madrina, le había sido
preciso triunfar de espant, ,os peligros y
de afrontar duros trabaj, ·
Llegaron los dos á casa&lt;-~ la modista;
tas obrerillas se apresuraban á poner orden en los salones que habían descuidado, por el sueño de cien años en que to.do
el reino se había sumergido. Era preciso
limpiar las agujas enmohecidas, y destruir los hongos indiscretos, que habían
crecido entre las piezas de tela.
- ¿Qué tenéis de nuevo? preguntó la
princesa.
-Lo más notable, contestó la modista,
es el traje color de luna y el de color de
sol.
.
.
- )Iuy bien, replicó la pnncesa; sm
embargo, enseñadme algunos otros colores de trajes.
J,a modista le mostró diversas lelas,
que la princesa palpaba go:osamente. _El
príncipe encantador se babia adormecido
sohre una silla; ella le tiró por una manga, después de haber ma~dado á hacer
ciento setenta y cuatro traJes.
-¿Nos volvemos ya? preguntó él.
-Veamos, amigo mío, respondió ella,
¿pretendéis que vaya yo con la cabeza
descubierta?
El príncipe, por tanto, tuvo que acompañarla á casa de otra modista, donde
ella compró seiscientos cuarenta y dos
sombreros.
-Héme aquí habilitada siquiera para
ocho ctías, exclamó ella.

***

-¿Habéis terminado vuestras compras?
preguntó el príncipe.
- No por completo, dijo ella.
- Princesa, exclamó el desventurado
joven, tened piedad de mí; pensad en las
fatigas que he soportado para llegar has-

ta vos; he matado gigantes, he combatido
contra terribles dragones· que arrojaban
llamas, y con los cuales la guerra ha sido
peligro~a. Esta misma mañana he matado á cierto malvado brujo que pretendía
transformarme en una botella; me siento
extenuado de fatiga.
-Un pequeño esfuerzo. amigo mío, res,
pondió la princesa; vuestro deber es seguirme; ¿no sois mi prometido?
EJ príncipe tuvo' que seguirla y acompañarla á casa de la corsetera, la vendedora de ropa blanca, á comprar guantes
y otras bagatelas.

•

**

Volvieron á palacio hasta la hora de
comer, para tomar el lugar de honor, en
una mesa ~untuosamente servida y rodeada de cabablleros y damas de la corte. La
comida fué esplénd i la y presentada con
majestuoso orden y solemnidad. La princesa comía. bebía y charlaba sin interrupción. El p1íncipe, á quien envolvía
una laxitud absoluta, hacía estuerzos supremos para s,nreir á las damas, y sobre
todo para no dejar caer su nariz ~obre
las copas alineadas delante de él. Termi.
nado el festín, se escucharon los primeros
preludios de la orquesta.
-¿Qué es eso? preguntó el príncipe encantador.
-Es el baile, respondió la princesa;
dadme l? mano, amigo mío.
En la plataforma del salón los mú~icos
tocaban con furia. Como ellos salían también del letargo general, y en todo ese
tiempo no se hHbían ejercitado, que~ían
reparar la habilidacl que habían perdido.
E l baile acababa de comenzar. Mas ¡cuán
diferentes eran aquellos extraños movi
miéntos de las tranquilas evoluciones
que habían enseñado al príncipe los profesores·y ayos de su reino! ¿Dónde estaban las suaves gavotas, los apacibles minués, las indolentes pavanas que él había aprendido?
La p rincesa y su corte se dislocaban
en ritmos fren éticos, y en vez de moverse
según las cadencias armoniosas lo indicaban, se entregaban á saltos desordenados brincaban con las manos en alto Y el
cue~po vuelto hacia atrás, ó bien se torcían la espalda como acróbatas.
El príncipe, desde luego, rehusó tomar
parte en estas locuras que le disgustaban
un poco; mas se le había arrastrado, aunque sin aliento, y le obligaban á estos terribles ejercicios coreográficos.

•

* * terminaba el baiAl amanecer, cuando
le y el príncipe se disponía á gozar de u~
reposo tan bien ganado, oyó sonar brillantes fanfarrias.
- ¿Qué es esto aún? exclamó alarma~o.
-Es la partida de caza, replicó la pnncesa.
-¡ Cóaio! ¿en seguida del baile?
-Naturalmente.
- Excusadme, yo no puedo acompañaros, dijo él.
-¡Vamos, insistió la princesa; ¿acaso
no tenéis fuerzas ya para complacerme?
Tened cuidado, os va á ser muy dif~cil
establecer vuestro prestigio en este re!llo
donde vais á gobernar dentro de poco
tiempo. Es un uso inmemorial en unes-

611

tro país que el soberano presida personos-se conte uta ron con reprimir una son·
mouio; por fin ella consintió; mas no sin
nalmente todas las fiestas de montería.
risa, no osando faltar le al respeto ; pero .advertirle que tenía demasiadas cosas en
Vuestra ausencia daría á conocer la poca la princesa no escaseó sus burlas. Le la cabeza para pensar en el amor. La ceestima en que tenéis las costumbres na- cumplimentó oor la modestia que le im- remonia se efectuó apresuradamente y
cionales; pnede ser mal interpretada, y pedía disputar á sus vasallos la gloria de el programa de diversiones continuó veno me admi raría que tuviera para vos fu- las hazañas de la caza, y también sobre rificfodose después de que ésta hubo ternestas consecuencias.
el poder de un 6rgano respiratorio, capaz minado. El príncipe obtuvo solamente
El príncipe ~e rindió á estas razones y
de llevar el espanto mád allá de las fron- un cuarto de luna de miel, obligado, como
venció su cansancio; en tanto que la prin- teras del reino.
estaba, á asistirá todas las fiestas,además
cesa cambiaba su •toilette», él se quitaba
El príncipe fingió no haber notado la de las ocupaciones necesariasparagober·
apresuradamente sus escarpines charola- ironía de estas palabras; no quería des- nar el reino. Todos los negocios se desdos, para calzarse las grandes botas de pertar querellas en un hogar que aún no pachaban con una celeridad extraordinacaza y tromba FU jubón de raso blanco existía.
ria; se vivía doble en ese palacio donde
por una t única de paño obscuro.
Sin embargo, fué preciso aceptar una reinaba un movimiento continuo. Desde
Cuando dejaron sus habitariones, en- triste verdad, que era suficiente para ex- la mañana basta la noche, las puertas se
contraron en el patio de palacio á todos plicarse la extraña conducta ele la prin- abrían con estrépito y los cortesanos palos caballeros y damas de la corte que ya cesa: por haber dormido tanto tiempo,
saban corriendo como un torbellino por
los esperaban. Sus caballos piafahan; los estaba, al presente, demasiado despierta. los si.Iones, corredores y escaleras. Los
monteros contenían con trabajo la impa- \'ivía en una agitación perpetua, en una
ayudas de cámara galopaban igualmenciencia de la jauría. J.a princesa saltó li- fiebre que comunicaba á su derredor. Los te y hasta los guardias hacían su ronda
gera sobre s11 corcel, en tanto que su pro- festines sucedían á los almuerzos camá todo correr. En la noche se descansaba
metido subía penosamente subre el suyo.
pestres; los bailes á los festines; los tor- un poco de semejante batahola; pero esa
Fué una cacería muy accidentada, se neos á los bailes; las representaciones dicha duró breve tiempo. Una ocasión, en
perseguían varias piezas de importancia,
teatrales á los torneos. Las recepciones, que el príncipe reposaba tranquilameny hubiera sido muy mal hecho cesar en
los paseos en carruaje, las serenatas, los té, fué despertado ele improviso por un
un ejercicio tan divertido. Mas el ciervo, juegos de pelota iban siguiéndose sin
ruido espantoso. Temió que un rayo huque como todos los seres de ese país. sainterrupción. Entre ese torbellino de di- biese caído sobre el palacio, y saltando
lía del letargo de un siglo, tenía una forvt:rsiones, el príncipe había suplicado de su lecho, salió para informarse de lo
midable resPrva de fu erzas. Durante va- inútilmente á la princesa que se dignase que pasaba. Su asombro fué grande al
rias horas, la persecución fué encarniza- conse,,tir en la celebración de su rnatri- verá la princesa que jugaba al boliche
da á través de sitios despejados y de zarzales espesos. Se tuvo una gran dificultad para reducirlo co11 los ladridos ele la
Proveedores
de S.lf. el Rey
patentados
de Inglaterra.
jauría. Por fin, fué alcanzado por el jefe
de los monteros, con todas las reglas del
arte. 'f erminada la cacería, volvieron
alegremente al palacio; mas al caminar
por el bo5que, escucharon un ronco rugi.
do que parecía salir á intervalos regulares
de una hondonada no lejana de allí. El
séquito se detuvo al punto; los caballeros
habían asegurado sus sombreros y preparaban s us armas. Sin duda iban á sufri r el ataque de una fiera gigantesca; las
clamas estaban pálidas de espanto; mas la
princesa, á la sola idea ele asistir á un espectáculo sensacional, sonreía. Como la
y
fiera no se resolvía á atacar, los hombres
de arruas decidieron avanzar con precaución; la fiera no se movía. Entonces
la escolta se aproximó con las espadas levantadas, los arcos tendidos y las lan zas
preparadas; la fiera continuabarugiendr,
PESCADOS, CARNES, SALSAS, CAZA, toda
pero no se mostraba, y según todas las
apariencias, reunía sus fuerzas para ataclase de VOLATERIA, ENSALADAS, etc., etc.
car mejor. Hubo unos momentos de terrihle emoción, hasta que al fin uno ele
La verdadera Salsa "WORCESTERSHIRE " de origen.
los más valientes escuderos se aventuró
á deslizarse hasta la formidable madriVenta al por mayor por los Propietarios en Worceslcr l nglaten-a•
guera y arriesgar una mirada á través de
CROSS E &amp; llLACK WELL, Ltd., en Londres, y p~r todos lo~
Exportadores en general.
las ramas de los árboles . • . Tras de
ellos, contempló un espectáculo inesperado. En lugar del monstruo sanguinario,
cuya presencia se creía adivinar, no había tras de los arbustos más que un hom bre te1,dido de plano sobre la hierba y
profundamente dormido. Era el príncipe
que ronca ha. Cansado en extrtruo para
poder seguirá los cazadores, se había
ocultado allí, sin que ninguno bubiera
notado su ausencia.

:ka Salsa

LEA&amp;PERRINS
da un gusto picante sabor
delicioso á los guisos más
variados:

4

•*

Se le despertó con grandes •atenciones
y'.fu6 preciso ir á buscar su caballo, que
pa~taba ea los alrederlores .' T,os cortesa-

�EL MUNDO ILUSTRADO

612
con sus damas de honor. Al ser interrogada por su esposo, respondió que no pudiendo dormir, procuraría en adelante
divertirse de ese modo hasta que saliera
el sol.

••·•

El príncipe aventuró algunas observaciones; ella las acogió mal, contestand_o con
dureza. Las relaciones de los dos se enfriaron un tanto con estos choques. Enton·
ces el príncipe· pensó en reducirá s u esposa por la dulzura y la amonestó suavemente; pero este método dió un resultado
desastroso, pues durante una comida íntima, mientras'_el príncipe arriesgaba algunas tímidas indicaciones, ella, indignada, l e envió al rostro, no solamente todas
las copas de cristal, sino los platos, el
salero y tres frascos de mostaza. El prín·
cipe tuvo el tino de no continuar la dis·
cusión y así escapó de seguir recibiend o
otros proyectiles de ese género. Desde
es&lt;' día no volvió á reprender á la princesa, la cual, sonriendo, le decía en agradecimiento: «La vida es cosa exquisita,
amigo mío , es á vos á quien yo debo haber
sido libertada de ese terrible encantamiento; nunca lo olvidaré; ahora gozo de
los placeres de la juventud: soy feliz, y
para que nada enturbie mi felicidad, sólo
me falta algún sainete que voy á medi·
tar". E l príncipe no pudo menos de asustarse. ¿Qué irá á inventar? se preguntaba
ansioso.

***

Pocos días después, el príncipe recibía
en &lt;. l palacio, con el ceremonial de cos·

tumbre, al embajador de uno de sus vecinos: el rey Limón, que acababa de tener con él un tratado de-alianza. Por fortuna, la princesa había_:salido cuando
llegó el embajador, el cual, contrariando
todas las leyes de la etiqueta, no se había
hecho anunciar. LUando volvió la princesa y vió al embajador, estalló en risa,
pues aquel digno señor era completamen·
te. amarillo de rostro, cabellos y t raje.
Como buen diplomático, fingió no haber
notado la hilaridad que despertó su figura; mas no pudo quedar nada contento.
La princesa estaba radiante de júbilo.
-Ya encontré mi sainete, murmuró en
voz baja.
Y aquel sainete fué de consecuencias
lamentables, pues á la mitad de una comida, dada en honor del elevado persona·
je, la princesa le envió al rostro dos lenguados que tenía prevenidos con anticipación, diciéndole: «Aquí, señor mío, el
mundo está al revés; de ordinario se pone
el limón sobre los lenguados, y nosotros
ponemos éstos ~obre el Limón».
El embajador, indignado, dejó el palacio en el acto y dió aviso á su rey del insulto que se le había inferido. El rey
Limón no era de los que retroceden ante
las aventuras y las dificultades, declaró
la guerra y se rompieron luego las hostilidades. La princesa, para quien era la ba·
talla una n ueva diversión, fué á encabritar su caballo frente de las tropas enemigas; pero no por esto se alcanzó la victoria,
y el príncipe encantador fué vencido y
hecho prisionero. Tuvo que sufrir una

SAINT:ORAPHAE•-

1

_ Vino forWioante, cllg..U•o, t61lloo, reoo111tlt~e11te, de MJ,g
esoelente, mu eflou para lM penouu debWtadu que IN
ferruglnoeoa y la, quhlu, Cóuervado ~r el m,toc10 do
11, Puteui. PreacrlbeH en lu mole1t.lu del e1tómago1 la
· oloroall, la anemia y 1u oonvaleoenelu; •te vino •• recomienda ilaa penonu de edad, álumu,Jena, i6•e11ea Ji 101 niñO&amp;

AYIID Mll lNPQITlNTE. - 11 wuco V/ID autéJJtico de
S. RA?HAEL, el solo qu, tieae el derecho de llamarse así, ·~ solo
que es legitimo ~ de qae ,e bace me11ci6n 111 el formulario del
Prof,sor BOUCHARD"'A T e, el de r CLEMEIT I C'• de Vale.ne,
(DrOme, Ira.ocia). - Cada Botella neva la marca de I, UfJldn, di
101 1abrlcant11 1 111 el p,scue:o Wl me~all611 u!U!c1111do el
u OIJTIAB ''·- Loa dema, 1011 grosera, 1peligrosa, faJ1fflcacio111B,

dura cautividad, que no terminó hasta
después de prometer una costosa indemnización de guerra y firmar una paz humillante.

•• •
En su prisión, el infortunado príncipe
tuvo tiempo de meditar sobre s u triste
situación; y no se entregaba al sueño ning una noche sin dirigir á la b uena hada,
su madrina, esta invocación ferviente,
que harán quizás muchos esposos, pero
que, por desgracia para el príncipe, nunca fué escuchada: «¡Oh madrina, la ambición del hombre le impulsa casi siem·
pre á una dicha engañosa! La conquista
de la Bella Durmiente, que se me figuraba la mayor felicidad, es la causa de to.
dos mis infortunios presentes; vos me
habéis ayudado antes para despertar á la
princesa; pues bien, si aún es tiempo,
ayudadme de nuevo ahora ; ¡yo os lo rne·
go; haced que vuelva á dormirse!
GABRIEf, 'fil\IMORY.

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·Porcelanas Esmaltadas, Facsímiles de Acuarela--Utiles para Artistas Pintores, Colegios Y Dibujantes. -

II

m

�614

EL MUNDO Itt1STJ{Ab0
f' 1 M {1N "~ l 11. US I I&lt; ADO

615

CALtNDARIO DE LA SEMANA

Mujeres Saluda~les
Y
Felices.
La mujer saludable-fuerte
mental y corporalmen te, cuya
am bici6n é influencia atractiva
obliga á los hombres á hechos
prodigiosos y heroicos-es
únicamente la que se encuentm llena de Yigor.
Las Achacosas, enfermizas
y débiles carecen de ambici6n-sus propios pesares les ocupan todo el pensamiento-viven
aburridas y preocupadas, sin nervios, con constantes dolores de
cabeza, y casi siempre, sufren de melancolía,evitandotodo roce social.

El Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham
Por 30 años el Compuesto Vegetal de la Sra. Lydia E. Pinkham
ha curado las enfermedades de las mujeres y ha convertido á éstas
en seres fuertes, saludables y alegres. La Sra. Fabiana Calder6n de
la ciudad de Cienfuegos, República de Cuba, nos escribe lo siguiente:
" Desde la niñez he sufrido dolores en todo el cuerpo. Al casarme
y tener hijos mis males aumentaron hasta que dí con sus buenos
remedios que me curaron radicalmente. Después de 30 años de tormentos, y de tomar el Compuesto \' egetal de Lydia E. Pinkham
recobré mi salud. pero ~iguiendo al pié de la letra sus indicaciones.
La asistencia médica que me proporcioné no me valió nada y no
puedo menos que hacer constar ahora, en pnaba de gratitud, mi
testimonio por medio de las presentes linea~, las cuales desearía dieran
Vds. á la publ icidad para q ue otras mujeres sufrientes puedan gozar
de la salud que yo he recobrado, gracias á Vds."
A la venta en todas las farmacias.
P reparado en los Laboratorios de

LYDIA E. PI~KHk:11 JUEDICINE CO., Lynn, llfoss., E. U. de A..

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21

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PÉRDIDAS SEMINALES
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ATONIA DE LOS 0RGANOS
POR. iL

CtTAATOde HIERRO

CHA BLE

En todas las Bot icas.

22
San Cirilo Jero~olimitano, obispo, con·
fesor y doctor. (Del dla 18.) Santos O;ta·
viano, mártir, y Catalina de Suecia, vir·
gen. Comienzan las pláticas doctrinales
en todas las iglesias: duran tres dlas, á fin
de que los fieles que asistan y comulguen
el domingo siguiente ganen la indulgen·
cía plenaria concedida.
Conjunción de la Luna y Saturno á las
s h., 9 m. de la mañana.
MARTES

23
San Benito Abad, trasladado del dla 21.
Santos Victoriano, Fidel, Pelagia, mártl·
res; Herlinda y Reinalda, vlrgenes.
MIÉRCOLES

24
Las Llagas del Divino Redentor, trasladadas del último viernes. San Epigmenio,
pre~bltero, mártir. Comienza la novena dl'
los Dolores de Maria Santlsima. en laparroQuia de santa Cruz y Soledad y en otras
iglesias.-S.

25

26

PASTILLES-SELS-COIPRlltS VICHY·ETIT

(Viernes de Lázaro.) Festividad de la
Precioslsima Sangre de Nuestro Stflor Jesucristo. San Dimas el Buen Ladrón, confesor, y san Cástulo. mártir. Indulgencia
plenaria en catedral. Función en la Profesa y en la parroquia de santa Cruz y Soledad, El Evangelio de la feria refiere la
resurrección de Lázaro.-S.
Conjunción de Marte y Urano á las 2 h.,
17 m. de la tarde.
SÁBADO

27
Santos Juan Damasceno, confesor y doctor de la iglesia; Ruperto, obispo y Constantinopolitano, cor,fesor. Se cubre los
altares de las iglesias, cruces é imágenes
en honor de la Pasión del Señor. En catedral y en Guadalupe, después de las visperas, que son por la maflana, tiene lugar
la primera ceremonia de la Seih.

1814

Las derrotas de los insurgente, en Va·
lla.lolid y Puruarán sembraron el pánico
en la región Sur del pais y hubo pocos jefes que sostuvieran en ella la bandera de
Is. libertad. Entre éstos estaba don .Miguel Bravo, quien por sus eminentes servicios mereció ser nombrado mariscal de
campo; este jefe se retiró al Sur de lzú::ar,
en los linderos de la Huasteca y alll se
mantuvo por algún tiempo ofreciendo resistencia á las tropas realistas, durante
los meses de Enero y Febrero de 1814,
Mermadas sus fuerzas por haber confiado parte de ellas á su hermano, su posición se hizo dificil. Mandaba á los realistas de lzúcar don Félix Lamadrid, hombre
cruel y sanguinario Que fusilaba sin merced á todos los prisioneros que calan en
sus manos. Este Jefe logró derrotará Bravo en una batalla sostenida en la confluencia del Mixteca y del Atoyac, y después de esto, rodeó con su caballería el
pueblo de Chila, donde se habla rtfugiado
el jefe insurgente. El 15 de Marzo de
1814 se trabó una re:ia batalla en el citado pueblo, al fin de la cual. y tras una heroica resistencia, se entregó Bravo en el
curato, después de que Lamadrid ofreció
respetar su vida, promesa que no cumplió.

LUNES

La Anunciación de Maria Santísima y
Encarnación del Divino Verbo. Oficio y
misa propios; rito doble de primera clase
y ornamento blanco; se hace conmemora·
ción de la feria ocurrente. Función en ca·
ttdral. indulgencia plenaria y vi~ita de
IJs siete altares. Función titular en la En·
carnación v en la basllica de Guadalupe
la de la diócesis de Tepic.-P. S.

de Marzo de

Acción de Chila y prisión de Miguel
Bravo

San Benito Abad, fundador de los benedictinos. Oficio y misa de la Dominica; rito semidoble y ornamento morado; no hay
conmemoración de ningún santo. Se traslada san Benito al dla 23. Domingo de los
cinco panes, por recordarnos el Evangelio
el milagro de la multiplicación de cinco
panes y dos peces que obró el Salvador,
para dar de comer á cinco mil personas.
Función solemne en san Juan de Dios.
P. S.
Conjunción en PiHis á la r h., 34 m., 48
seg. de la tarde. Templado.

VIERNES

VICHY CÉLESTINS a.~·~r:~:'i,º,~!~
VICHY GRANDE-GRILLE
VICHY HOPI TAL hf,rmeua..... 1au..,..

15

(39 de mes y 4'.' de cuaresma. Minerva.)

JUEVES

SARPULLIDOS
ÜLCERAS SARNOSAS

Efemérides de la Semana

DO MINGO

16 de Marzo

de 1863

Empieza el sitio de Puebla

•

El gobierno de la República, dando muestras de la mayor dignidad, procuró conte·
ner el avance de la intervención francesa
hasta que se lo permitieron sus recursos.
Sabiendo que las dos ciudades principa les del pals eran la capital y Puebla, y
que esta última habla de ser atacada nuevamente antes d~ pasar á la primera. decidió fortificar ambas de una manera que
ofreciera la mayor resistencia posible.
Como se habla previsto, el general Forey decidió tomar I a ciudad de Puebla y se
dirigió hacia á ella en los primeros día!&gt;
del mes de Febrero de 1863; el 28 del mismo mes el Presidente de la República fué
á Puebla y con sus palabras alentó á las
tropas, que se disponian á la defensa de
la ciudad. Después de los preparativos de
estilo, las tropas francesas empezaron
las operaciones de sitio el 16 de Marzo del
citado año, sitio que duró más de dos meses, al fin de !os cuales se rindió gloriosam'!nte la guarnición á las órdenes del general González Ortega, despué~ de haber
destruido todo el armamento.

va E,palh, empezó á gobernarla el 17 de - - - - - - - - - - - - - - - Marzo de 1734 con integridad é inteligencia; los hechos más notables de su gobierno fueron:
En el año de 1736 tuvu origen, en una
obra que se practicaba en la call e de Ta·
cuba, la destructora epidemia del matlazahuatl, que se propagó a todo e! virrei·
nato, especialmente entre los indios. El
virrey, las comunidades religiosas, el
ayuntam iento y toda la gente acomodada
proporcionaron con generosidad todos lo~
auxilios compatibles, sin excusar el servicio personal en los hospitales.
En el mismo año un indio de Guaymas,
diciéndose prúfeta,puso en conmo\'ión toda
aquella región sonorense. El capitán don
Juan Bautista Ansa, gobernador de aqu el
distrito , lo hizo ahorcar en Guaymas el
1'? de Jimio de di cho año con gran admiración de los indios que, hasta que expiró,
estuvieron esperando que iba á convertir
en piedras á todos los españoles.
El virrey Vizarron hizo renovar el pala·
cio arzobispal y construir el de Tacubaya.
En su tiempo se construyó también El co·
.legio apostólico de San Fernando.

MAN-A-LIN

18

de Mc1rzo de 18.¡3

Promulgación de las Bases Orgán i cas de l a República

19

de Marzo de 188.¡

Mu ere en Tulancingo don Juan
B. Ormachea

20

de Marzo de 1773

Se termina el acueducto
de Chapultepec

El famoso acueducto de Chapultepec,
por el cual !legó el agua á la ciudad du·
rante muchos años, constaba de 90.¡ arcos
de mamposterla, de 4 metros y 47 centi·
metros de luz cada uno; empezaba en la
alberca Cle Clupu ltepec y terminaba en la
fLlente de! Salto dt!I Agua, que aún se con·
serva. E,1su con,trucción se emplearon
20 años y fué terminado el 19 de Marzo
de 1773, bajo el gobierno del célebre virrey
Bucareli. El acueducto se destruyó en su
ca;i totahdaJ µara ensanchar la calzada
de Chapultepec, y sólo se conservan uno~
cuantos arcos como recuerdo, y la fuente
del Salto del Agua.

21

de Marzo de 1812

Asesinatos de Alfajayucan

El capitán español don R.ifael Casasola,
que se hallaba con sus tropas en fxtniquilpan, salió de sus acantonamientos el do·
mingo 21 de Marzo de 181 2 y se dirigió al
cercano pueblo de Alfajayucan, donde se
celebraba el " tiang 1i;" ó mercado. Cayó
el sanguinario Jtfe sobre la multitud inde17 de Mar;:o de 1734
/ tensa y mató á ciento cincuenta personas,
Empieza el gobierno del virrey
se apoderó del malz y de todo lo que halló
Vizarron
á ma,10, después de lo cual se retiró á sus
El excelentlsimo é ifustrisimo señor don cuarte!es á dar cuenta al virrey de lo que
Juan A1tonio de Vizarron y Eguiarreta, él consideraba como una hazaña meriarzobispo de Méxi.:o y 38? virrey de Nue- '

MAN-A-LIN es un Remedio
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Muchas enfermedades, tales como exceso de bzlis, descoloramiento y bonosidad del
cutis, mal de hígado, dispepsia, ajectos de los riñones y
dolores de cabeza, dependen
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desaparecerán todas estas
enfermedades.
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dos dosis de M an-a-Zin para
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�616

EL MUNDO ILUSTRADO

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i El circo de gala! El inmenso ,1alaniwi escarlata, flameando
sobre los espectadores como una llama interminable y movediza.
Por todas partes, mástiles enguirnaldados con flores, trípodes que
esparcen perfumes de la Arabia, sostenes de maderas exquisitas
donde estallan, en chispazos de luz, los bajorrelieves de nácar y
de bronce . . .
Y en el gigante anfiteatro, la multitud inquieta, la multitucl
abigarrada, la multitud disímbola, donde se miran al liberto y al
patricio, á los vestales y á los senarlores, á los dignatarios y á los
militares. En el anfiteatro majestuoso, el pueblo de Roma, ese
pueblo cuyo perfil moral pasó á las generaciones subsecuentes
condensado en esta frase que tronó millares de ocasiones en Ja
augusta ciudad ele las siete colinas: ¡Panem et Li·censes!
El pueblo que sufre, sin rebelarse, los crímenes del César y los
latigazos de los altos señores, es feliz este día, porque tiene circo
y hay mucha carne cristiana que será destrozada por los afilados
dientes de los leones ó las garras de acero de los tigres.
Es feliz, porque verá á los gladiadores, que forman su encanto
rodar sin vida por la ar,na con el estoicismo de verdaderos artis'.
tas de la muerte. Por eso grita en el paroxismo de la alegría, por
eso siente hervir su sangre, con palpitaciones tumultuosas, y
aclama al tirano á quien debe , u profunda abyección.
De todo el ~mbito del circo se levanta un murmullo imponente
y atronador, algo semejante al rugido de un mar azrtado por la
tormenta: gritos, canciones, denuestos, sátiras picantes que cru,
zan silbando, como flechas de oro, hasta clavarse en el corazón
de los seres odiados . .
De repente, todo aquel mar humano calla, como obedeciendo á
una misma order ; todos los ojos ,e dirigen al pC'diuin dorado,
donde acaba de aparecer un hombre de fuerte y altiva cabeza. de
imperiosa actitud y que mira despreciativamentP á aquel pueblo,
exclamando para sí mismo: «Aún me temenn. Es el César, es el
hombre nefasto, frente al cual todos tiemblan con terror; es el
mismo que, en un momento ele ira, mandó prender fuego á Roma
por los cuatro costados.
Todas las bocas callan, todas las cabezas se i11clinan inconscientemente; sólo 1111 hombre ve cara á cara al tirano, dejando vagar
por sus labios una sonrisa burlona: es Petronio, es el poeta, es el
árbitro de la elegancia.
El mutismo general dura bien poco; el prefecto de Roma hace
la señal convenida, y un grito ronco, un grito unánime, un grito
inmenso parte de la multitud vitoreando á la fiesta que va á dar
principio. Todos dirigen sus miradas hacia la puerta que va á
abrirse, ávidas de emociones cruentas; todos aplauden de antemano los episodios terribles; todos gozan con las escenas espantosas que van á desarrollarse; sólo una mirada contempla impa
siblemente á aquel rebaño de esclavos, á través de los tonos verdes de una esmeralda . .
Las pesadas puertas de fierro giran chirriando sobre sus gozne~ y dan paso á una centena de gladiadores de razas diferentes,
que altivos, orgullosos, felices podría decirse, ven al pueblo con
el desdén de seres superiores. A pasos majestuosos avanzan, haciendo chispear sus broqueles y sus escudos, dejando q ue la luz
ría sobre sus vestidos multicolores y resbale centelleante sobre el
alero de sus armas. Avanzan paso á paso hacia el palco del emperador, tranquilos, grandiosos, como figu ras arrancadas de un
bajorrelieve. ¡Qué hermosos son! ¡Cuál laten precipitadamente á
su vista los corazones de las más orgullosas damas romanas!
¡Qué bellamente artísticas se destacan las líneas de sus cuerpos,
que parecen talladas en bronce! ..
Avanzan, avanzan, y al estar frente al podium dorado del César, levantan la diestra y mezclando sus acentos diverrns en una
sola armonía, surge de todos aquellos pechos este grito que bien
pudiera llamarse el salmo de la muerte:
¡Ave, César imperator,
morituri te salutant!
¡Después . . una breve lucha; cuerpos que ruedan i11ánimes,
destrozados sin piedad, y una mancha de sangre sobre la arena,
marcando una página más en la historia de la brutalidad hu·
mana! . .
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tema y comumcando vigor á los
nervios. Tomándola

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medicina. Esto no puede decirse de
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Ayer.

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por alguien que con urgencia le reco·
miende otra Zarzaparrilla de la que
nada sepa. Procúrese usted la legiti·
ma Zarzaparrilla 11 del DR. AVER."
(Nr contiene alcohol)
Cada f rasco ostenta la fÓnnula en lr•
r()tulnta. l'1·err1111te 11sted á s n 1nfdico lo
que opine, d e la Zctrzapa1•rilla del Dr.
Aye1·,
Preparada. por el DR. J. O.AYER y CIA.,
Lowell, Mass., E. U. de A.

EL M. u rwo lLUSTl{Al)O

El Chico del Guitarro
Por ahí anda en compañia de otro muchacho mayor que él. El contará 10 anos.
Tiene cara de angelote y habla de plcaro.
Su aspecto es de salud. Aún está colorado y gordo este pájaro de las calles.
¡Pobre pájaro amarrado por la garganta
á las clavijas de un guitarro! Su oficio es
cantar jotas. Sin tregua las canta con su
vocecilla infantil. Mientras canta rasguea
las cuerdas del baturro instrumento. L11
guitarra de su compadre acompaña el rasgueo y las coplas.
En las pausas, el jotero enciende un pitillo, se quita la boina y recorre, boina en
mano, el circulo que forman los curiosos.
Para cada oyente tiene un guilío truhán y
una sonrisa pedigüeña. A veces adorna el
guiño y la sonrisa con chistes de mancebia ó tasca. El público rie los chistes, y
el chiquillo, poniéndose en jarras, envia
al cielo nubes de humo azul.
Canta bien, muy bien. Su voz aflauta·
da cambia en bosque las calles; trino de
ruiseñor parece.
En las coplas alterna con lo religioso lo
rufianesco. Como la presente vida española, van y vienen entre estos dos matices.
El repite las de una y otra indole con
entusiasmo igual. Quizás no las comprende aún bien; quizás, y sin quizás, no comprende tampoco las desvergüenzas con
que enjoyece el mendigueo.
Sí; canta muy bien. Es gentil su figurilla, yendo y viniendo sobre las piedras del
arroyo, para rebuscar entre los gorjeos la
pitanza, á imitación de sus hermanos los
gorriones. Simpático es el muchachuelo.
Al decir de una joven que oye sus coplas
Junto á mi, una monería.
Lo malo es que esa monerla canta desde la mañana hasta el anochecido; lomalo es que, según se siguen en !&gt;U garganta los cantares, se ve precisado á forzar
la voz, á exagerar la gimnasia de sus
cuerdas vocales.
Llega un instante en que toda la cara
es púrpura y tod!! el gesto congestión.
L,s músculos del cuello se apelotan; la
piel se estira próxima á estallar; el pecho
tiembla jadeante en los brevlsimos compases de espera; el cuerpo oscila temblonso. Yo tuve un canario que murió asl,
cantando entre sus prisiones de alambre.
No digo yo que muera el chiquillo; pero
e, triste visión contemplarle entonando
Jotas desde la mañana á la noche, para
ganar su vida y la de otros, á esa edad en
q•1• los niños, si cantan, es por gusto. en

DE LA r,~;.;LTlTUD
Que han usado nucst·a 1n·e..
paración ó que la están usaudo
en la actualidad, jamás hemos
sabido de ninguno que no haya
quedado satisfecho del resultado.
No pretendemos nada que no
haya sido ámpliamente justificado por la experiencia. Al recomendarla á los enfermos no
tenemos más que haoor referencia á sus mériLos. So han obtenido grandes curaciones y de
seguro que se obtendrán muchas
más. No hay y podemos asegurarlo honradamente, ningun otro medicamento, que 1rneda emplear~e con mayor fé y confianza. Alimenta y sostiene las fuerzas del enfermo durnnte esos periodos en que falta el apetito
y los alimentos 1;10 pueden ?igerirse. Para evitar las falsificaciones ponemos esta marca de
fábrica en cada botella ele lo

úl'J

la clase de pájaros libres, que pueden
abrir las alas y volará placer por las cercaniai. del nido.
Este, no. Ya es pájaro cautivo entre las
cuerdas de un guitarro; ya la vida es suplicio para él, supt:cio de notas que vagan
rasgando sus pulmones y enronqueciendo
su garganta en diversión de los ajenos y
manutenció,1 de los propios.
Dentro de algunos meses el gorrioncillo
humano no podrá entretener á la gente;
se habrá puesto ronco; la afición callejera
buscará nuevo~ pájaros que la distraigan,
y él irá con su guitarro inútil y con sus
pulmones deshechos al montón anónimo
de los mendigos sin relieve.
Es lástima ver cómo canta esa criatura
infeliz.
Cuidado ¿eh? No vayan á tomar e~tos
señores que gobiernan mis lamentaciones
por una instancia para que prohiban al
chiquillo cantsr.
Peor que la enfermedad fuera el remedio.
¿Dónde iba á ir el chico del guitarro?
Que cante, que cante mientras pueda.
Dado nuestro delicioso ambiente social,
condenarle á enmudecer serla anticiparle
ayunos.
QJe cante mientras pueda.
Preferible á que se muera de hambre en
un rincón, es que reviente cantando e:i
mitad del arroyo.
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forma de S1tllis. Aun en los casos de ca!·1!c1e
prematura y cuau:io el cuerpo se cubre de
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1:1ólamente ataja la enfermedad sino que eli·
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&lt;...;:

"Preparación de Wampole" y
sin ella ninguna es legítima. Es
tan sabl'Osa como la miel y contiene los principios nutritivos y
curativos del Aceite de Bacalao
Puro, que extraemos de los hígados frescos del bacalao, con
Jarabe de Hipofosfitos Compuesto, Malta y Cerezo Silvestre.
Tomada antes de las comidas,
aumenta el apetito, ayuda á la
digest,ión, y vuelve á los placeres
y tareas del mundo á mucho)
que habían perdido ya toda .es
peranza. " El Profesor Adrrnn
de Garay, dice; Con buen éxito
he usado la Preparación de Wampole en los Anémicos, Olorót_icos, Palúdicos, en la neurastema
y en otras enfermedades que de·
jan al organismo débil y la sangre empobrecida, y los enfermos
se han vigorizado y aumentado
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado,  1909. Año. 16. Tomo 1. No. 11. Marzo</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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