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                  <text>Registrado como articulo de segunda clase en 3 de Noviembre de 1894.

Año XVI-Tomo I

México, 25 de Abril de 1909

Número 17

Monumento al Dr. D. Manuel Carmona y Valle, en el jardín de Santo Domingo
Se inau¡urará próximament~

�EL MUNDO ILUSTRADO

918
DIRECTORIO:

Propietario, VICTOR M. GARCES
DIRECTOR Y GERENTE,
ALFONSO

E.

BRAVO

OFICINAS:

Calle de Alfaro número 9. México, D. F. Apartado postal 2570
Teléfonos: Eri-:;3son, 11 470. Compañía Telefónica, 471.
PRECIOS DE SUBSCRIPCION:

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En la Ciudad . . .
En los Estados. . .
En el Extranjero..

1.50
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NUMEROS SUELTOS:

En la Capital . . . . . . . . . . . . . . . . . $ 0.35 cs.

En los Estados . . . . . . . . . . . . . . . .

0.50 cs.

Despacho de subscripciones para la Capital:
2a. de Mesones, 14. Teléfono Núm. 488,

Impreso en papel de las Fábricas de San Rafael y Anexas, S. A.

La Memoria y la Belleza
Cuando á los oidos de un veterano llegan los ecos de
clarín de guerra, el redoble del tambor, el estampido del
cañón ó el chisporroten de la fusilería, despiertan en su
mente, como los seres muertos á las llamadas del Juicio
Final, una infinidad de recuerdos dormidos. Acuden en
tropel las reminiscencias de victorias alcanzadas y de derrotas sufridas¡ la memoria gloriosa de compañeros de armas caídos bajo las balas enemigas¡ las imágenes redivivas
de los héroes triunfadores que escalaron los parapetos y
clavaron en los baluartes banderas victoriosas¡ los desfiles
brillantes bajo lluvias de flores y clamoreos de campanas
en las ciudades conquistadas¡ las retiradas penosas entre
la nieve y el cierzo¡ las acampadas monótonas en las llanuras interminables¡ los amores de paso, tan pronto llegados
como idos¡ las agapas pantagruelescas y las hambres devoradoras. Y en breves instantes, ante aquel mágico y movedizo panorama de recuerdos y aquella renovación de impresiones ya olvidadas, el viejo soldado vuelve momentá·
neamente á recorrer su existencia pasada, á resentir las
emociones viejas y cree haber vuelto á vivir su propia
vida.
Y como la vida es supremamente amable; como el dolor
sólo atenacea cuando es actual, y como con los sufrimientos del pasado se forjan las glorias y las dulces melancolías del presente, el veterano encuentra sublimemente qe·
llos los ecos bélicos que, haciéndolo vivir de nuevo, le han
ofrecido una nueva y, al parecer, ya imposible existencia.
De la misma manera el marino ante la vela desplegada,
el cultivador enmedio del sembrado floreciente, el pastor
en la colina verdegueante, la desposada ante los azahares
de su corona nupcial, guardados como reliquia en el escaparate¡ todos, en presencia de ciertas cosas y de ciertos
fenómtnos, sentimos desenvolverse de nuevo la existencia
pasada y desplegarse, como páginas atestadas de caracteres,
los episodios en que hemos sido protagonistas ó actores,
los dramas en que hemos sido verdugos ó víctimas, las
epopeyas en que hemos desempeñado el papel de héroes y
los idilios en, que, pastores, hemos amado á Filis.
Es sorprenfiente cuánto el recuerdo poetiza y embellece
las peripecias de la vida. Hechos y seres, goces y dolores,
nos aparecen' efl. el recuerdo bañados en luz crepuscular,

o

que los tiñe de rosa y envueltos en nubes transparentes,
como las divinidades en las apoteosis.
El recuerdo embota las puntas aceradas de la realidad,
pulimenta las aristas, tersifica las asperezas. De las hogueras hace luceros¡ de los cardos, flores; del acíbar, mieles.
Sumergidas en la bruma del tiempo, las cosas pasadas, si
lastimaban la vista, iluminaban la pupila; si atronaban el
oido, lo deleitan; si laceraban las carnes, las acarician.
A través de las reminiscencias del dolor pasado, de la
angustia sufrida, de la decepción aceptada, el recuerdo nos
atrae, más viva é intensa que todas, la impresión de que
hemos sentido, actuado y luchado, de que hemos vivido¡ y
amamos el recuerdo porque es la conciencia actual de la
vida pasada y porque es una nueva existencia hecha con
la existencia desvanecida.
Como el hombre quisiera ser eterno, nada lo extasía ni
lo emociona más que sentirse vivir¡ y si la vida es doble,
al tener conciencia de ella, es doblemente feliz.
Una cosa ó un suceso son, pues, tanto más bellos cuanto
más considerable es la masa de los recuerdos que evocan y
más intensa su evocación. Y cuando el recuerdo abarca,
reproduciéndola, la vida ajena á la vez que la propia, la
vida de la especie y no sólo la del individuo, se acrecienta la belleza de cuanto es capaz de provocarlo.
De ahí que haya espectáculos cuya belleza sobrepuja á
todo lo concebible. El campo es supremamente bello, porque en el campo han vivido los primeros hombres y pulula
la vida de los animales; porque es un hervidero de vegetales y un granero, siempre repleto, para los animales; por·
que nos nutre y nos viste¡ porque nos ofrece flores, frutos,
insectos y aves; porque la vida palpita en todo él desde
las profundidades en que se extienden y multiplican las
raíces hasta las cimas en las que oscilan las ramas, tiemblan las hojas y penden los frutos.
Por eso mismo todo lo viejo, lo antiguo, lo arcaico acaba
por ser bello. Sobre las almenas desportilladas y á través
de los muros agrietado~ del castillo feudal creemos ver los
centinelas vigilantes, íos caballeros armados de todas armas
y prontos al combate; pasear en los patios encharcados los
briosos palafrenes y circular en los salones las 1rincesas
augustas y los pajes gentiles.
Toda una época de la historia, toda una faz de la existencia humana surgen á la contemplación de aquella ruina,
y la vida que evoca en nuestro espíritu, creemos, momen·
táneamente, que ha sido también nuestra.
Ante las ruinas de las ciudades muertas sentimos bullir
· la agitación de las muchedumbres, renacer las ideas, las
costumbres y h civilización de pueblos extintos y acrecentamos la nuestra con su vida, con sus agitaciones, con
sus luchas, con sus conquistas.
Asistimos en el coliseo á los combates de fieras y gladiadores, á las carreras de las cuádrigas, á las suntuosas fies·
tas imperiales. Conversamos con los sabios y con los guerreros frente á sus tumbas derruidas¡ los Faraones abando•
nan sus criptas, sepultadas bajo la pesadumbre de las pirámides y nos narran sus proezas.
Y en cada recuerdo volvemos á vivir la vida vieja ó nos
forjamos una nueva existencia. Luchamos como güelfos ó
como gibelinos en las plazas florentinas¡ amamos á Julieta
ó morimos como Romeo en Verana; paseamos seguidos de
suntuosa corte por los jardines de Versalles¡ gritamos fre·
néticos iá la guillotina! en la Plaza de la Revolución. En
los campos de Jena ó de Austerlitz somos Napoleón¡ en el
de Watterloo, Wéllington y derramamos las mismas amar•
gas lágrimas que Cortés bajo el añoso ahuehuet"e de la Noche Triste.
Lo nuevo puede ser bello; lo viejo lo es siempre porque
tiene historia y esa historia es, para nosotros, manantial
perenne de vidas nuevas, perpetuo nirvana, eterna metemp·
sicosis que nos hace eternos dentro de nuestra fugitiva
existencia y nos permite, además de la vida del presente,
disfrutar de toda la vida del pasado.

000

EL MUNDO ILUSTRADO

919

La Enfermedad del Sueño
CRONICA CIENTIFICA
La reciente aparición de casos que son, ó se parecen mucho, á los de la enfermedad africana del sueño acaecidos
en París recientemente, han hecho que se fije la atención
de los sabios a~erca de dicha enfermedad, la que ya de antemano había sido estudiada por las comisiones coloniales
francesas en Africa.
La ~nfermeda~ del sueño se empezó á observar hace poc?s anos en Afnca: ataca no sólo á los nativos, sino también á los europeos, y á éstos con una prontitud verdaderamente alarmante¡ su tratamiento no se conoce todavía
más que de una manera imperfecta. El nombre de enfer~edad del sueño es el que se le da en todos los idiomas y
dialectos del continente negro.
Pero esta enfermedad, tal como se le conoce entre los
pueblos africanos, no es más que la forma final de otra en
f~rmedad de desarrollo muy lento, causada por la presencia en el organismo de un microbio llamado «trypanosoma&gt;, el cual es llevado y depositado por una mosca picadora llamada &lt;tsé-tsé».
Cuando empieza la enfermedad, se nota alrededor del
punto de la inoculación una irritación que desaparece á
los pocos días, pero que es seguida por :\ccesos de una calentura rebelde á la quinina. Esta calentura va acompañada de adelg~zamiento, pérdida de las energías, dolores de
c~beza pe~s1stentes, cala°:"bres en la~ pantorrillas y en los
b1ceps, as1 co~o ~n los pies! turba~1ones visuales y algunas veces exc1tac1ones nt.rv1osas é insomnios. Aparecen en
el cuerpo manchas rojizas que desaparecen á la presión. Y
generalmente, en el europeo cuando menos, se manifiestan
en algunas partes del cuerpo zonas en las que la sensibilidad es extr :mada. El acto de cerrar una mano, abrir una
llave, golpe.trse el codo suavemente, producen dolores intolerables.
. Este estado de fiebre irregular, de debilidad de turbaciones en_ la sensibilidad, se prolonga en algunds casos durante_ vanos meses¡ después, los síntomas suelen desaparecer sm q;1e por esto haya terminado la enfermedad. La faz
del &lt;sueno~, la que primero llamó la atención de los ob,
servadores y aun de los mismos indígenas, no es más que
el estado final de la enfermedad. Sobreviene con más ó menos tardanza después de la desaparición de los primeros

prestar algunos servicios, y hay muchos ejemplos de cocineros que se duermen junto á sus hornillos, soldados tiradores que se duermen durante las maniobras, indígenas
que se due~~en en su templo orando, y aun se cita el caso
de una fam1ha entera que se quedó dormida sobre el techo
de su choza que estaban construyendo.
Pero pronto pasa este estado, y el enfermo no vuelve á
dar muestras de actividad alguna¡ se acuesta en un rincón
de su casa y no tiene en~rgías más que para hablar una que
ot,ra vez. Y tomar sus alimentos¡ el entorpecimiento continua y bien J?ro1;1to el enfermo pierde la capacidad para todo lo que . s1g01fica un esfuerzo, por pequeño que sea. El
adelgazamiento se acentúa y se produce un temblor en los
miembros y movimientos convulsivos en todo el cuerpo
Una_ vez que no queda más que el esqueleto cubierto co~
la piel, ésta se cubre de llagas· con frecuencia sobreviene
la parálisis, y al fin el enferm~ sucumbe en medio de su
profundo, pero molesto sueño.

•••

La mosca tsé-tsé (glosina palpalis) vehfculo del
microbio de la enfermedad del sueño

;!ntom~s¡ ~ero una vez que el sueño se acusa claramente,
d termznacz6n fatal no tiene remedio, y sobreviene después
e un período que varía entre cuatro y ocho meses.
• **

0

La comisión de médicos franceses haciendo punciones
en el brazo de un individuo picado
por la glosina

·
estHad ~1ºd0 enviada
al Congo una comisión francesa para que
Ma;tíie la_ enferm~da~, y el jefe de esta comisión, el doctor
n, dice lo s1gu1ente en un estudio presentado hace
poco.
· · · la enfermedad se manifiesta como una ext Al principio
{e;n:- pereza en el trabajo¡ el andar es lento y arrastrado·
·\ a iga se presenta pronto¡ pero lo accesos de sueño so~
in ermitentes. En este estado el enfermo puede todavía

_Como dijimos antes, se ha formado una comisión de médicos franceses par~ que estudien la enfermedad y traten
de hallar su,trata~1ento. Esta comisión tiene, como jefe, al
doctor M~rhn, quien ya había hecho estudios semejantes
en la Gumea francesa¡ es su segundo el doctor Leboeuf
quie~ ha residid~, durante algún tiempo, en el Congo y qu¡
tam~1~n ha estudiado la terrible enfermedad; adjunto á la
com1s_1ó1;1 está M. Roub~ud, profesor de ciencias naturales,
espec1~hsta en e~ estudio de los insecto picadores, y con él
M. We1s, naturalista ayudante, á quien debe magníficas coleccio°:~ el museo d_e historia natural de París¡ completa
la commón M. Mun1s, soldado del cuerpo de ingenieros
hombre servicial y activo.
'
L?s comisionados s~ han establecido en Brazzaville, don•
d~ henen u1;1 la?oratorio completo para sus experiencias, cedido por el mshtuto &lt;Pasteur&gt; de París. Recurrimos de nuev_o á _los estudios del doctor Martín, de donde tomamos los
s1gu1entes datos.

**•
La_ trypan~soma de la enfermedad del sueño es un microbio que tiene la forma de un pequeño haz, que se coloca

�EL MUNDO ILUSTRADO
920

EL MUNDO ILUSTRADO
Pero las glosinas no son el único medio de prop~g~ción
de la enfermedad. Los estudios hechos por la comisión Y
por sus miembros, aisl~damente! prueban que 1~ _enfermedad del sueño se trasmite también por contagio, y se~an
observado alóunos casos eu individuos que nunca han sido
~
, é
picados por la mosca &lt;tse-h ».
.
.
Se han dado también casos de ep1dem1as desarrolladas
eu pueblos, en los que las mujeres no se separan nun~a de
sus chozas, ó en los que no se ha notado la presencia de
la mosca durante mucho tiempo.
.
. ,
La existencia del contagio es conocida de los md1genas,
quienes aislan á los enfermos atacados del &lt;sueño» y los
abandonan entre los bosques, donde ~ue~e!l de la manera
más lastimosa: prefieren sacrificar al individuo atacado en
favor de la comunidad.
¿Qué hacer, pues, para atacar la terrible e;11fermedad?
Mientras que la comisión no halle su tratamiento, babra
que evitar los lugares de vegetación, cerrada; pero esto ~s
muy difícil en Africa; además, ha~ra que :odear_las habitaciones de un espacio claro, lo mas ampho posible; esto,
aun cuando no es muy fácil, es más factible que lo ante·
· or la caza de los grandes animales que habitan los bos~ue~ africanos también servirá para la_ destr~cción de la
glosina; y, para terminar, habr~ que evitar cuidadosamente la cercanía de los atacado~; s1 todo esto no basta, no hay
más remedio que sucumbir á la terrible defensa del continente negro.

..

Poder del Pensamiento
Mujer atacada de la enfermedad del sueño, a~sloda en medio
de la selva, lejos de todo lugar habitado .

entre lo~ glóbulos rojos de la sangre, y _que está provisto
de un largo fuete en una de sns extre~id~des, el que le
ermite una gran actividad cuando esta vivo. Se agita enfre los glóbulos, en f~rma ~e torbellino, y gira alrededor de
su eje como un tornillo sm fin.
.
. .
El trypanosoma mide de veinticinco á tremta m1lés1_mos
de milímetro. Como la cur~ción d_e la enfermedad hene
robabilidades de éxito sahsfactono, cu~ndo se leata~a en
~1 rincipio, es de la mayor importancia aprender ~ ~e•
ter~inar la -presencia del trypanosoma desde su aparición
en el organismo, y la comisión se ha e!ltregad?, de preferencia, á estudios microscópicos q~e henden a ese fin. ó _
El examen microscópico ha se~vido ~ª:ª encontrar albu
casos en los que la observación chnica no acusaba na~~~Los doctores Martín y Leboeuf insisten mucho acerca
de la rapidez con que son atacados los europeos por la enfermedad, y para ilustrar este dato. citan ~l caso de un oficial que llegó, por primera vez, á Brazzaville el 20 de Mayo
d 1907 á quien se le encontraron trypanoso~as en_ la sang;e el primero de Agosto del mismo año; la mfecc1ón da·
taba del 8 de Julio.

***
El agente de transporte y de inoculación del !rypanosoma es la mosca «tsé-tsé&gt; ó glosina, cuyo nombre c_ientífico es
· a palpalis&gt;. Esta mosca se halla exclusivamente
&lt;g1osin
t .,
b d á
la orilla de los ríos donde crece una vege ac1on ~ un ante y espesa: cerca de los lagos, arroyos y corn~ntes d_e
g a siempre que éstas estén cubiertas de vegetación. V1·
~eusiempre bajo los árboles y las hierbas, Y_ raras veces se
aleja de sus guaridas; esto lo hace sólo urgida por el hambr~o es igualmente abundante en todos los lugares qu~ se
prestan para darle abrigo; prefiere los lugares donde hene
asegurada su subsistencia; por lo tanto, se 1~ halla en abundancia en los lugares que, por su configuración, se prestan
para abrevadero de los búfalos, los antílopes y los elefant . en las cercanías de veredas ó vados transitados; 1.:erca
de:,los pueblos ó congregaciones de indígenas, Y. en lu¡!ares donde éstos van á bañarse, preparar sus alimentos ó
abrigar sus piraguas.
.
Una vez que se conoció la manera de repr?du~c1ón de
la mosca, los lugares que prefi_ere para su _hab1tac1ón y pa. dar la comisión se dedicó á estudiar la manera de
rda ªtni. 1' El mei·or medio que se ha hallado para ello es
es reir a.
.
1 d monte y la limpia de hierbas y arbustos en 1a cerca•
:fa ~~ las habitaciones. Para la destrucción de las larvas,
el me'or agente es el calor; un~ temperatura de cuar~nta
grado!, sostenida durante vanos días, las mata radical•
me.c1te.

Una nación sólo vive porque piensa. Cogitat ergo est
La fuerza y la riqueza no bastan para pr?bar que una. na•
ción vive una vida que merezca ser glorificada en la historia como los recios músculos del cuerpo Y el oro que llena 'una bolsa no bastan para que un hombre ho1;1re~sí á la
humanidad. Un reino de Africa con guerreros mnumer~s
en sns campamentos é innúmeros diamantes en sus cobnas será siempre una tierra bravía y muerta que, p~r~ lu•
cro' de la civilización, los civilizados huellan y dividen
tan tranquilamente como se sangra y se despedaza la _res
para alimentar al animal pensante. ~. por otra parte, s_1 el
Egipto ó Túnez formasen resplanc!ec1entes cetros de ciencias de literaturas y de artes y, á través de una serena
leói(m de hombres geniales, educasen incesanteme_nte al
m~ndo, ninguna nación, ni aun en esta e_dad de h1erro_y
de fuerza, osaría ocupar, como un campo mfecundo y sm
dueño, esos suelos angostos dond_e se elevase1;1, para ser me
jores, las almas, el enjambre subbme de las ideas Y de las
formas.
'ó
Sólo, en verdad, el pensamiento y su creaci n, suprema:
la ciencia, la literatura, las artes, dan grandez~ a los ~~eblos atrayendo hacia ellos universal reverencia y canno¡
y f~rmando en su seno el tesoro de verdades Y de bellez~s que el mundo necesita, los hacen sacrosantos, ante ~1
mundo. ¿Qué diferencia hay realme~te ent~e Pans y Cht·
cago? Son dos palpitantes y productivas ciudades, e~ las
que los palacios, las ins~ituciones, los parques, las r1que~
zas se equiparan soberbiain:e~t~. /.~or qué, _pues! f?rma Pa
rís un foco crepitante de c1 vihzac1ón, q~e irres_1sbblemen·
te fascina á la humanidad, y por qué Cb1cago hene apenas
sobre la tierra el valor de un rudo y formidable granero,
adonde sólo se va á buscar grano y harina? Porque ~arís,
además de los palacios, de las instituciones y de las nque•
zas de que Chicago también justamente se glor~a, posee un
grupo especial de hombres: Renán, Pasteur, Tame, Bertbe·
lot, Coppée, Bonnat, Falguiéres, Gounod, Masse'!-et, que
por la incesante producción de su cerebro convierten la
trivial ciudad que habitan en un centro soberano de ense•
ñauza. Si los Orígenes del Cristianismo, el Fausto, l~s. cua ·
dros de Bonnat, los mármoles de Falguiéres nos vm1ese;11
de más allá de los mares, de la nueva y monumental Ch1cago, hacia Chicago y no hacia París se vol verían, co~o
las plantas hacia el sol, los espíritus y corazones de la he·
rra.
Si una nación, por tanto, sólo tiene superioridad, porque
tiene pensamiento, todo aquel que venga á revelar en nuestra patria un nuevo hombre de original pensar, concurre
patrióticamente á aumentar la única grandeza que la hará
respetable, la única belleza que la hará amada; es como el
que á sus templos añadiese un sagrario más ó sobre sus
murallas levantase un nuevo castillo.
EcA DE QuEiltOZ,

921

NOV.ELA

Versión Española de L. Lara y Pardo

Por F. Marión Cranwford

llustraclones de Llllo

*

CAPITULO I
-Yo soy realista-dijo Edmundo Lushington, como si así lo explicara todo.Difícilmente podríamos estar de acuérdo.
Por el tono en que dijo esas palabras,
pareció como si hubiera dicho:
-Usted, pobre señorita, no es realista,
y, por lo tanto, difícilmente podría yo concederle que supiera algo.
Margarita Donne le miró tranquilamente
y sonrió. No era muy sensible á la opinión
de los demás. Pocos idealistas lo son, porque, generalmente, piensan más acerca de sus
propias ideas que de sus personas. El señor Lushington
había dicho que difícilmente estaría de acuerdo con ella;
eso era todo, y la tenía completamente indiferente. Desde
que comenzó la discusión sabía ella que él no participaría
de su parecer porque nunca participaba, de lo cual ella se
alegraba. Sabía también que su sonrisa le irritaría á él, por
que Lushington no se le parecía en lo más mínimo. El era
un tanto agresivo, como lo son muchas veces las personas
hurañas; y, además, como muchísimos hombres que profe•
san el «realismo&gt;, la franqueza brutal y la incredulidad
más completa hacia lo que no es cientif,camente cierto, el
señor Lushington poseía una sensibilidad casi enfermiza
respecto de la opinión de los demás. La crítica le lastimaba; la indiferencia le hería vivamente; el ridículo le enloquecía.
Era un hombre bien presentado, cuya salud se veía hasta en la piel, y de ojos azules¡ pero éstos tenían una manera particularmente desagradable de ver de repente por un
momento, con una ligera contracción de los párpados, con
un ligero fulgor en la mirada, y luego volverse á otro lado,
como disgustados, como si quien así miraba esperase ser
insultado y estuviese seguro de que el interlocutor le estaba desdeñando, finalmente. Con frecuencia, al decir alguna frase un poco ruda, se ruborizaba.
Habría deseado ser moreno, pc,rque las personas morenas
pueden decir cosas mordaces sin ruborizarse, y pálido,
porque sentía que es poco interesante tener las mejillas
sonrosadas. Su cabello, además, era más lacio y suave de lo
que él deseara. Había hecho di versos experimentos con su
barba y su bigote, y aun se había resuelto á dejarlos crecer;
pero encontró que, aun con ellos, su aspecto era desesperadamente pulcro y severo. Cuando se echaba el cabello so•
bre la frente, para ponerlo en desorden, se vefa sencilla•
mente desaliñado, como si se hubiese olvidado de peinarse. Por fin había aceptado su suerte y resignádose á lo que
consideraba como sus desventajas físicas; pero nadie sabría
que se había puesto á estudiar las fotogralías de los grandes hombres, con el fin de encontrar en ellos algún rasgo
por el cual se le parecieran. Y hasta entonces no lo había
conseguido.
Y, sin embargo, era &lt;alguien&gt;, y quizás esto signifique
más ahora, en la lucha reñida por la notoriedad y la
cultura, que en la última parte del siglo XIX. ¡Cuán fácil era, comparada con esta, la vida, allá por el año de
80; cuáu inocentes lo~ manejos de las naciones; cuán pri •
mitivos, puros y rectos, los de los hombres de negocios en
aquellos días de prístina virtud y de sencillez pastoril!
Era, en aquel tiempo, magnífico ser idealista (según decía
con frecuencia Lushington á Margarita); el mundo era más
joven¡ había tiempo para todo, sitio para todo el mundo¡
hasta las estaciones eran distintas! Al menos así lo dicen
todos los viejos, y apenas podría concebirse que todas las

personas de más de cincuenta años pertenecen á una poderosa sociedad secreta de
mentirosos, reunida y organizada para en•
gañar á los jóvenes.
El señor Lusbington era alguien, aun al
principio de esta verídica historieta, lo cual
fué hace ya algún tiempo; y si algo pudie•
ra haber irritado realmente á Margarita Donne, era que ella no podía entender la ra•
zón de la innegable importancia de él. Las
personas que tienen éxito en la vida, en
las artes ó en las profesiones, no siempre
son las personas más agradables y simpáticas. La señorita Donne había advertido
esto desde antes de que cumpliera los veinte años, y
ahora tenía dos más. Había aprendido también muchas
otras cosas más ó menos relacionadas con la naturaleza
humana y de mayor ó menor utilidad para una joven de
su posición.
Recordaba dos ó tres de estos sus relativamente recientes descubrimientos, cuando sonrió á las palabras del señor
Lushington, y notó que su sonrisa le irritaba, No porque
Margarita fuese cruel y amiga de causar pena por el sólo
gusto de ver sufrir; pero sí era ambas cosas cuando se tra.
taba de defender sus creencias, sus ideales y hasta sus gustos.
Es terrible la fría ferocidad de algunas jóvenes. Judit,
Jael, Dalila y Atalia no son mitos. ~Hay algún hombre que
no haya despertado alguna vez, encontrando que la mujer
en quien confiaba le ha robado la fuerza ó está á punto de
hundirle un clavo en las sienes?
No es que Margarita Donne fuese crnel hacia sus prójimos. No era una de esas personas de estos tiempos que se
desmayan al ver un caballo que lleva penosamente una
carga excesiva¡ pero que, sin palidecer siquiera, serían capaces de cambiar en un infierno la vida de un hombre.
Tales mujeres son mal nombradas por los hombres. Margarita no bacfa más que defenderse, porque el señor Lus•
hington á veces la llevaba al colmo¡ era tan agresiva su
esquivez, que Margarita no podía compadecerle, aun cuan•
do Je viese penosamente ruborizado, y advirtiese el ligero
rocío que la timidez social bacía brotar en la tersura de
su frente.
. Margarita ten,ía nervios excelentes y no era nada tímida¡
s1 acaso, se creta un tanto desenvuelta, de lo cual se aver·
gonzaba un poco, pues le parecía que no era femenil. Tenía mucho temor de serlo, y en presencia del señor Lus•
hington, que parecía dar por hecho que ella había de pensar como los hombres, y había que censurarla si no pensaba de tal modo, se empeñaba ella particularmente en reclamar sus privilegios de mujer, á cada paso y á propósito
de todo.
-No puedo comprender-dijo el señor Lusbingtoncómo una persona intelige11te puede creer semejantes patrañas.
-Pero si no pretendo ser inteligente,-murmuró Margarita.
-Es absurdo-contestó él, dirigiéndola una miradasemifurti va, semiairada¡-usted sabe que es inteligente.
Margarita lo sabía, por supuesto, y volvió á sonreír. El
joven no necesitaba en ese momento mirarla para saber
la expresión que en ese momento tendría su rostro por•
que la conocía perfectamente. La tenía grabado en
me•
moria desde hacía tiempo y no había podido fijar allí otra
imagen que le cubriese. Quizá no lo había intentado con
la tenacidad que suponía.

la

�922

~L MUNDO ILUSTRADO

Y, á primera vista, no era de esos .rostros que sorpren· derarse como un atractivo en un sér humano, lo cual es
den y se fijan. Las facciones no eran perfectas, ni con mu· dudoso. No se le considera como tal en un cachorrito.
El señor Lushington rechazaba la familiaridad de aquecho, y no eran, en verdad, griegas. Anacreonte no habría
comparado el cutis de Margarita con la leche mezclada con llos que le llamaban sencillamente ci:Luchington&gt;. Cuando
pétalos de rosas; pero habría pensado tal vez en el suave quienes así le hablaban eran mayores que él en edad, le
color de la crema y la sonrosada flor del durazno, y, de parecía que le trataban con protección; cuando eran más
cualquier mo&amp;o, le habría llamado hermoso. Margarita te- jóvenes, le parecía que le trataban con desdén. Alguna vez
nía los ojos de color moreno, más bien claro; pero cuando tuvo algún amigo ó antiguo compañero de escuela que le
miraba con atención, sus pupilas se ensanchaban de tal llamó «Ned&gt; y hasta &lt;Eddie&gt;. Esto le causó muchos malos
modo, que se veían muy obscuras. Sus párpados, entonces, ratos, especialmente cuando le llamaba asi delante de otras
permanecían inmóviles por mucho tiempo, y todo su ros- personas. Margarita llegó, á veces, á pensar si no podría en
tro palidecía; pero en esos momentos precisos se mordía alguna ocasión valerse de esa misma arma.
Había posibilidad de ello y estaba en manos de la joven
los labios y echaba á perder lo que algunos habrían llamado la intensidad de su expresión. Cierto es que sus dientes · conseguirlo. Había, en efecto, dos pr9bal::ilidades, porque
no tenían tacha y que sus labios era11 frescos y carmíneos¡ podía muy bien casarse con él tan luego como ella quisiepero, de todos modos, Lushiugton habría preferido no ver- ra, ó bien podía hacer de él un amigo de confianza, y en
la morderse el labio. Nunca las musas han sido represen- ambos casos, bien podría llamarle por su nombre. Margarita
tadas mordiéndose los labios; y, en sus momentos de mayor le conocía tan bien, que evitó llamarle por su nombre, y él
entusiasmo, Lushington pensaba, con agrado, que Margari- la llamaba &lt;señorita Margarita&gt; cuando estaba contento, y
ta fuese su musa. El pelo era castaño, abundante, natural- &lt;señorita Donne&gt; cuando no lo estaba.
-Es lástima que me crea usted inte_Hgente-dijo con inmente ondulado; pero no formaba los ricillos que algunas
jóvenes tienen ó gustan de imitar. La línea del cabello á lo diferencia después de una pausa,
-¿Por qué?-preguntó él con seriedad.
largo de la frente y de las sienes, aunque curva, tenía cier-Porque esa idea le causa tanta molestia-respondió la
ta severidad. Cuando niña, era mu y pálida; pero su cutis se
joven -Si yo fuera una muchacha dócil y buena, usted no
había oscurecido después de los quince años.
Si en ello pensaba, se sentía más bien satisfecha de su tendría más que imponer la ley y yo que aceptarla. O hien
rostro, pues no estaba tratando constantemente de ser otra. no se sentiría usted obligado á hablar conmigo, lo cual seEn general era, pensaba, un rostro bastante aceptable, per- ría mucho más sencillo.
-Mucho-dijo Lushington con cierta acritud.
fectamente natural v franco y sano. Sin duda que habría
- Y tanto, que me admira cómo no sigue usted la línea
sido bonito ser tan hermosa como madame de Villeneuve
ó como la condesa de Castiglioni; mas ya que esto era im- de menor resistencia.
Después de esta indicación hubo un corto silencio, y
posible, fácil era contentarse con lo que tenía, y no envidiar el brillo insolente de las bellezas pálidas, ó el trágico Margarita se puso á hojear el libro que tenía en las manos,
esplendor de las morenas. Además, la m11cha belleza tiene como si tratara de buscar por donde comenzaría su lectura.
No se crea que hacía esto po.r mostrarse desdeñosa, pues
$US desventajas¡ llama la atención en el momento menos
deseable, hace molesto el viajar, obstruye é impide que la precisamente Lushington era quien le había llevado ese
mujer haga lo que le place. Es una forma de celebridad y, libro, diciéndole que su lectura le sería muy útil, pues fa.
por lo tanto, con viértese en el blanco de todo touristafotó· vorecería el desarrollo de su facultad de razonar. Por vía de
estímulo, había añadido que probablemente no le agradagrafo y de todo periodista.
Y luego, al perderla, como tiene que suceder, es un su- ría, En este punto Margarita había estado de acuerdo. Para
frimiento que ningún hombre puede comprender. Todas las personas que leen mucho, cada libro nuevo tiene permujeres que poseen gran belleza, se sienten injustamente sonalidad, rasgos propios y expresión, ya simpática, indicondenadas á muerte entre los cuarenta y los cincuenta ferente ó repulsiva, como la mayoría de las personas con
años, y que cada día que transcurre de su vida, las acerca quienes se encuentra uno por primera vez. Aquel libro temás á esa ignominiosa ejecución pública, y aunque hay nía una expresión particularmente presuntuosa, como los
mujeres que logran conservar por más tiempo su belleza, zapatos bayos de Lushington, que eran demasiado finos y
sn vida es triste, sujetas, como están, á la pericia del pe· demasiado nuevos, y los cuales parecía él estar examinanluquero, del dentista y de otras incógnitas x, y, como do con interés en aquel mismo instante. A decir verdad,
ni siquiera les veía, porque estaba pensando si el sonrojo
dicen los matemáticos.
Atribúyese al emperador Tiberio el haber dicho que si que sentía invadirle el rostro era ya demasiado aparente.
un hombre no sabe, á los tremta años, lo que le conviene, Y el resultado fué que, mientras más lo pensaba, más subía
es un loco 6: un médico. Del mismo modo, puede afirmarse el color de sus mejillas hasta llegar al escarlata vi vísimo.
que si una mujer á los veinte años no sabe cuáles SOJ;l sus
-Se ha pu-:sto usted muy encarnado-hizo notar Margapropios encantos, debe ser una loca, una belleza soberana 6 rita con una sonrisa irritante hasta la exasperación.
una santa. Quizá las mujeres pueden ser todo á un tiempo;
-No-respondió Lnshington, sintiendo como si le hu,nada es posible afirmar de ellas con certeza. Margarita biesen frotado los carrillos con pimienta roja. Será tal vez
Donne era inteligente, buena muchacha, aunque no santa, que me ha quemado el sol.
y era mucho más que aceptablemente hermosa. Así es que
Diminutas perlas de sudor cubrían la piel de su frente,
conocía perfectamente sus atractivos. Si no estaba constan- y Lushington conoció, por la sonrisa de Margarita, que hatemente exhibiéndolos y sacando de ellos ventaja, al me- bía advertido su situación. ¡Cómo hubiera querido estar á
nos sabía cuáles eran y el partido que de ellos pudiera, en diez metros bajo tierra, con todo y zapatitos bayos!
caso dado, obtener. Eran: su cutis, su boca y su rostro¡ era,
además, inteligente, si es :¡ue la inteligencia puede consi(Continuará)

EL MUNDO ILUSTRADO

~N~
,~-'--;::....,~----...) ~ ~ "

REVELACION
Con palabras que encumbran acentos
De piedad, de reproche y de queja,
Me preguntas por qué, como un risco
Que aparece anublar mis ideas,
Se levanta en mi frente el e·stigma
De un repliegue que finge una mueca.

•••
Te sorprende que surco sombrío
Mi frente obscurezca,
Porque ves que en mis campos hay flores
Y canciones de nido en mis huertas;
Porque sabes que el himno que canta
Nuestra vida en su plácida senda,
Tiene notas de besos que arrullan,
De trinos que embriagan y sueños que vuelan.

Mas el surco que ves en mi frente
No presagia el dolor de la inercia·
N~ es tami:oco la cripta que torne'
Mis ensuenos de gloria en tristezas.

•••
Si el labriego que empuña el arado
Ennoblece con surcos la tierra
La existencia, labriego incans;ble,
Con s~ arado-el dolor-ya despliega
En m1 frente los surcos primeros
Los primeros esbozos de brechas '
Que transformen en haces de espiga
Lo que hoy es semillero de ideas
Abril de 1909.
BENITO F ENTANES.

•
••
Pero yo que, aunque labro á tus ojos
Sonrisas ingenuas,
Necesito buscar en la vida
La impresión de dolor más intensa¡
Yo, que en todo conflicto sorprendo
Un fíat lux portentoso de ideas,
No me embriago en la miel de mis dichas,
Ni las palmas del triunfo me ciegan,
Porque vivo sintiendo el oprobio
Del andrajo que implora á mi puerta,
Y mis ansias se esponjan al grito
De los seres vencidos que tiemblan
Esperando de Dios la justicia
Que falta en la tierra.

*••
Entre tanto que existan verdugos
Que se ufanen sembrando miserias¡
Mientras se oiga la voz del perverso
Aclamando á la chispa que incendia,
Y la burla del hombre insensato
Rabia audaz ante el hombre que piensa,
El estigma que ves en mi frente,
Como viva expresión de una mueca,
Se alzará cada vez más sombrío
Y ha de ser mi entrañable protesta
Contra el odio del buitre que grazna
Acechando al plumón qne gorjea.

Para "El Mundo Ilustrado."

Vengo á llorar entre las bellas flores
que me miraron sonreír un día;
vengo á llorar la desventura mía
al sitio en que anidaron mis amores.
Ya no cantan los tiernos ruiseñores
que entonaban de amor su melodía.
¡Así es la adversidad!. ... La suerte impía
desgarra mi existir con sus rigores!
Vengo á llorar, en el vergel florido
de mi vida, los crueles sinsabores
hoy que bate sus palmas el olvid~ .
Pues al herir á mi alma lof dolores,
se transporta mi espíritu abatido
al sitio en que anidaron mis amores.
VIRGJLIO AZAMAR,

Cosamaloápam, Ver., Marzo 30 de 1909.

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�EL MUNDO ILUSTRADO
924

EL MUNDO ILUSTRADO

EPOPEYA SALVAJE
(DE "HL DORADO")
Conozco una caverna donde hay un personaje,
Una mitad artista y otra mitad salvaje,
Que ve la vida humana como el gue ve un paisaje.
Esta caverna es una caverna luminosa
Que tengo yo en el alma: cuenca de azul y rosa,
En gue cada arco-iris es una mariposa.

Y el personaje de esta caverna es un demente
Calderoniano, un nuevo Segismundo gue siente
Cómo la vida es hecha de sueño solamente.
Pero él no: á la manera del superhombre huraño,
Se resigna: él se yergue contra el brutal engaño;
Y es bravo y dice truenos ... y es fuerte y hace daño.
Una vez (era noche) penetré en el profundo
Laberinto de mi alma. Y encontré al Segismundo,
Que tenla las manos crispadas contra el mundo.
Le interrogué. Poeta-me dijo:-los pegueñüs
No saben de las garras gue tienes en tus sueños,
Ni del torrente oculto que corre en tus empeños.
No te importe el zumbido con gue la turba inquieta
De insectos bulliciosos te ensordece y te reta:
Para ahuyentar leones emboca tu trompeta.
Ya sabes tú gue tienes coraza de guerrero;
Y que te dan, á modo de manopla~ de acero,
Dante su endecasllabo y su exámetro Homero.
Don Miguel de Cervantes es fuerte: con un brazo
Se abre camimo. Goethe lo es también en el trazo
De su gran vuelo. Y Hugo lo es en cada aletazo ....
Shakespeare es fuerte. Milton es fuerte. Ariosto es fuerte.
Y si buscas ej~mplos para fortalecerte,
Cuenta todos los nombres que triunfan de la muerte.
-Es verdad. Y él:-Poeta: lucha con vientos y olas:
Y alslate en la cumbre, si quieres aureolas.
Los gorriones se agrupan, las águilas van solas ....
Y yo afirmé:-No debe gustar la musa mla
Dd acicalamiento ni la sabidurla.
América es mi sola fuente de poesla:

Y América es pujante, montañosa y radiante:
Tal en el verso mio se incrusta el consonante
Como en sortija pétrea firmlsimo diamante.

Crespos mares, picachos de nevadas coronas,
Bosques gue enjugan rlos, rlos ... . ¡El Amazonas!)
El Amazonas (una salvaje ilusión) era
El rio que mis versos formaban. Se dijera
Que á veces por sus aguas pasaba una isla entera.
Mis versos se dilatan á modo de océanos
De verdura, sujetos entre velludas manos
Y rechinantes yugos; porque asl son mis llanos.
Mis versos otras veces dominan horizontes

Y erigen hasta el cielo las cúspides bifrontes

De entrambos hemistiquios; porgue asi son mis montes.
¡Oh, musal Cuando en flamas de inspiración te envuelvas

Y ensordecer los tiempos con tu canción resuelvas,

Haz versos formidables, porque as( son mis selvas.
.Mis versos cubren siglos como si fuesen moles,
Recortan nuevas cumbres y apagan viejos soles;
Porque as! son los incas y asl los españoles.
El Ande, el Amazonas, la Pampa, abismos, sierras,
Pamperos y temblores, catástrofes y guerras;
Asl han de ser mis versos, porque asl son mis tierras.
Pienso en España siempre que el canto rompe el vuelo
como espiral sonora que envuelve todo el cielo:
El cóndor es mi padre; pero el león, mi abuelo.
Tal es como, por entre mis bárbaras canciones,
Pasan veinte naciones con veinte pabellones,
Se imponen ci~n tiranos y hay cien revoluciones.

Y tal es como, cuando mi corazón elevo
Al sol, padre del Inca, sobre mi canto llevo
Todo el vigor antiguo dentro del arte nuevo.
Voy con mi lira, como con su hacha iba el augur,
Porque sé que mis campos esperan la segur.
Walt Whitman tiene el Norte; pero yo tengo el sur.
Y ahora. al fin, saliendo de mi bosque interior,
Canto El Dorado. Y pongo mi lira y una flor
Encima del recuerdo de su conquistador.
No olvido los acentos del joven Segismundo
Que habita la caverna de mi alma: en ella me hundo;
Y saco esta epüpeya breve del Nuevo .Mundo.

Y el gran r!o á mis ojos se tiende entre las frondas
Como un reptil pesado que el arenal escarba;
Y luego que se tiende, despliega ondas tras ondas,
A manera dt un viejo que acaricia su barba ....
JüSE SANTOS CHOCANO.

El signo de mis versos á veces es un lazo,

Y á veces una honda: dibuja siempre un trazo;
Y acaba en un e~trép1to ó acaba en un chispazo.
O bien voy con mi lazo por pampa y por boscaje,
Persiguiendo la rima que en el molde se encaje,
Cual si fuese en la caza de un caballo salvaje.
O bien busca la rima gue el eco le responda,
A modo de una piedra que parte de una honda
Y silba por los aires hasta caer redonda.
Y él: -Si alguien á tu lira le niega sentimiento,
•á porque su oldo no merece tu acento.
lo mismo ser ave, que ser rio ó ser viento?
Podrá sentir el ave sus trinos. Las canciones
D~ viento ó rlo fingen también palpitaciones·
Pero como si fuesen de muchos corazones. '
Sientes, gozas y sufres de gigantescos modos.
Como selva que brota de los humanos lodos.
¡Ellos sienten por ellos; y tú sientes por todos!
Eres tú como un rio que recoge el lamento
De las montañas. Eres tú como un vasto aliento
Que se hincha de suspiros. Eres tú como un viento.

MI HAMACA
Tengo una hamaca grácil de brocado,
aérea y más suave que espumosa blonda,
menos inquieta que azulada onda
y blanca como lirio inmaculado.
Al soplo del sutil céfiro alado,
que entre los juncos temblorosos ronda,
me aduermo en ella, bajo la alta fronda
del plácido boscaje alborozado.
Dulces ensueños de color de cielo
se posan voluptuosos en mi frente,
y con fruición int.:nsa y hondo anhelo
late mi corazón, que es llama ardiente,
cuando apresura el céfiro su vuelo
y se mece mi hamaca blandamente.
RANULFO PENAGOS.

Y yo temblé. En mi lira se entreabrieron los nidos

De las estrofas. Una confusión de ruidos
Me aturdia. En mi pecho saltaban los latidos ....... .

Y comprendl que aquello, sin duda, era la aurora:
Entraba en la caverna la luz conquistadora.
Y el personaje, entonces, me dijo:-¡Cantal Es tu hora.

Y canté. Y de mis versos se fué formando un rlo
Que desenrollaba por un bosque bravlo.
Y aquello era en el mundo de Colón, gue hoy es mio.
(Mio porque lo canto como es: lúbricas zonas.

El señor de Morvaudes era un homhre original; siempre
había vivido alejado de la sociedad, codeándose con las
personas, pero sin tratar con ellas, y mirando pasar los
acontecimientos con una filosofía algo orgullosa, hecha de
escepticismo y de indiferencia. Rico, sin familia, de P.spíritu cnlti vado y de gnstos exquisitos, no conocía ot ra ley
que su voluntad, habiendo hecho desu independencia una
verdadera regla de la manera que tenía de vivir.
-¿Por qué no se casa usted?-le preguntaba en cierta oca•
sión un amigo íntimo.
-En verdad-le había contestado el caballero-esta es
una eventnalidad en la que nunca he pensado.
-Cnidado-le dijo su amigo,-pues un día puede ser y a
·demasiado tarde para pensar en esto.
-,Es cierto- repitió el señor Morvandes,-tieneustedrazón¡ ya pensaré en ese asunto.
Mas los años transcurrían y los cabellos de Morvandes
comenzaban á volverse grises. Permanecía soltero, y con la
edad su misantropía aumentaba cada vez más.
Abandonó á París y compró una pequeña propiedad en
Bretaña, no lejos de Dinard, sobre las fértiles riberas de la
Rance. Allí, donde los otoños tienen el dulce calor de las
primaveras, el señor de Morvandes veía transcurrir los
días tranquilamente, entre sus libros, sus caballos y sus
perros de caza, en una soledad egoista que ningún bullicio
del mu!ldo exterior venía é turbar. Desde el pabellón elegante de su terraza, cuyo techo de cristales
reflejaba diariamente la pálida plata de las
auroras y el oro rojizo de los crepésculos,
contemplaba el caballero extensas y verdes pradera~ sembradas de flores de di ver·
sos matices¡ y en el camino que bajaba á la
playa, á modo de embalsamada tapia, ha·
bía plantado una doble hilera de rosales,
que varios jardineros se ocupaban de con•
servar constantemente florecidos. Tau bello
era este sitio, que los concurrentes á los ba•
ños de la playa vecina tomaban ese lindo
rinconcillo por delicioso descanso de sus
excursiones.
U na delicada atención del señor de Mor•
vandes le había conquistado un renombre
digno de suscitar la curiosid~d general, pues
en medio de los rosales había un cartelillo
con la siguiente inscripción: &lt;A toda mujer
bonita le está permitido tomar una rosa». Y
nada más. Todas las damas que pasaban
por allí se detenían un momento, y des•
pués de leer la inscripción, cortaban pron•
lamente el frágil tallo de alguna rosa, no
sin haber elegido antes, entre esa infinidad
de matices, el que más favoreciera á su tez.
Puesto de codos sobre la ventana de su pabellón, Y ocul ·
to por una cortina que le permitía ver sin ser visto, el se•
ñor deMorvandes se divertía constantemente contemplando este espectáculo, siempre nuevo, de la coquetería fe~e•
nina. Lo que él encontraba de más curioso, era que mn·
guna de aquellas mujeres, al pasar frente á los rosales, vacilase en obedecer la invitación. Había entre ellas, como
es natural, feas y viejas; mas en todas era el mismo movi•
miento instintivo, como si mirasen en algún espejo secreto de su pensamiento, el cual les asegurase que eran bellas
á pesar de la edad y de la naturaleza¡ bellas como lo habían
sido en su juventud ó como hubieran deseado serlo; en
una palabra: bellas, como si fuera preciso ese solo moví•
miento para afirmarlo.
Un día, sin embargo, la filosofía irónica del señor de
Morvandes quedó burlada. Era el principio del mes de Ju.
lio y la estación de baños comenzaba á estar en toda su
plenitud. Numerosos concurrentes á dichos baños venían
ya á ocupar sus propiedades.
Por primera vez, desde que Morvandes se había establ~cido en su observatorio en la ventana del pabellón, v1ó
una mujer de andar elegante y de silueta esbelta, que pasó
delante de las rosas sin detenerse y fué á sentarse, con
gracioso y flexible movimiento, un poco más lejos, s~bre
la ribera sombría de la Rance, para reposar allí un ms•
tante. •
·
El señor de Morvandes no pudo dejar de admirarse profundamente¡ pensó que las facciones de la desconocida,
ocultas por el grande sombrero de paseo, debían ser desagra•

dables hasta el punto de conocerlo ella misma. El caballero sintió entonces toda la descortés incorrección de su
cartelillo, y como era )!alante, quiso reparar la involunta·
ria injuria que había hecho á esa desconocida, la cual, ab•
sarta en mirar las chispas de oro que el sol poniente prendía sobre la superficie de las aguas cristalinas, rizadas por
la tib ia brisa del crepúsculo, no oyó los pasos de Morvan•
des que, á su vez, pudo examinarla fá::ilmente.
Era un joven de exquisita belleza¡ hermosos y rubios
bucles encuadraban el rostro más fino y correcto que pudie·
ra soñarse; la suave sombra de su "charlotte" de batista
blanca, guarnecida de un sencillo lazo de listón azul, dába
á su tez un brillo de frescura deslumbradora¡ y de todo su
sér, inclinado sobre la rápida corriente del agua, emanaba
un delicioso perfume de juventud y de encanto.
Agradablemente sorprendo el señor de Morvandes, se
aproximó lentamente para no sobresaltarla, é inclinándose delante de ella, dijo:

- ¡,No ha leído usted por casualidad esa inscripción, se•
ñorita?
Ella se estremeció arrancada bruscamente de su ensueño,
y toda ruborizada se levantó apresuradamente haciendo
ademán de alejarse, sin responder á aquel importuno,
cuando el caballero repitió con deferencia:
-Perdone usted que le hable así, señorita; pero yo soy
el propietario de estos rosales, M. de Morvandes, muy conocido en el país.
El tono respetuoso y la fisonomía simpática de su ínter·
locutor calmaron, sin duda, la desconfianza de la joven, pues
volviéndose hacia él, replicó con acento tranquilo:
--En ese caso, señor, excusadme á mi vez de haber des•
deñado, en apariencia, vuestras flores; cuando esal contrario: me parecen maravillosamente bellas.
-Entonces--dijo el caballero--¿ por qué no ha cortado usted alguna? le estab~ permitido ciertamente, añadió son·
riendo. Ella bajó los ojos y contestó ingenuamente:

�926
-No me he atrevido ....
El hielo estaba roto y comenzaron á conversar amigablemente. Poco á poco, ella le hizo saber que había venido
á pasar tres semanas con una tía, en Dinard. Su padre había muerto cuando era pequeña, no dejando á su madre
más que unas rentas muy modestas que no les permitían
tener tranquilidad sobre el porvenir, el cual, para ella, se
presentaba muy obscuro. La suerte de una joven pobre no
es mny envidiable; y ella se daba cuenta de ésto. No tenía
pretendientes, pue3 sabían que no poseía dote, y la conocían como digna y altiva para solicitar homenajes que sólo
se tributan á la fortuna¡ y por tanto, vivía sola y aislada
por completo.
Decía todo esto con un acento triste y resignado, feliz
de encontrarse en aquel momento con un confidente imprevisto, que parecía escucharla con interés, y al cual podía
abrirle francamente su alma, tanto más, cuanto que nunca
le volvería á ver. Y sin embargo, á través del desdén un
poco altivo que ella afectaba, se podía adivinar la nostalgia del esposo, al cual hubiera hecho feliz¡ de los pequeños
hijos, á los cuales habría adorado, y del hogar, que se llenaría de dicha con su gracia sonriente ....
En tanto que la joven hablaba, el señor de Morvandes
sentía, sin notarlo, el encanto modesto de su interlocutora,
y comprendía, en ese momento, la dolorosa causa por la
cual la desconocida había pasado frente á los rosales sin
detenerse, como las otras, á cortar una flor. ¿De qué le servía su belleza, de la cual no tenía al presente más que desilusión y sufrimiento'/ Mas ella, interrumpiéndose de improviso:
-¡Cómo pasa el tiempo en charlar!-exclamó-tengo que
volver, pues mi tía estará inquieta¡ es preciso, señor, que
os deje.
Con una voz que temblaba por la emoción mal contenida,
el señor de Morvandes respondió:
-Ahora comprendo, señorita, por qué no ha querido us·
ted cortar una de mis rosas: es porque todos los rosales deberían deshojarse á sus pies. Y como ella protestase
graciosamente, amenazando enojarse, él se hizo aún más
gabnte y adulador, diciendo:
-Mas si me lo permite usted, mi jardinero irá mañana á
llevar un ramo á la señora su tía. La joven le tendió la mano con un ademán amable y dándole las gracias
por su delicada atención, partió ligera, risueña y emo ·
donada. El la vió alejarse, hasta que la perdió de vista
en un recodo del camino de la playa¡ y entonces per·
maneció largo tiempo delante de sus rosas. Hallaba en
ellu algo del encanto de la bella desconocida¡ las rosadas·tenían la diáfana tersura de su tez¡ las rojas el bri•
!lo bermejo de sus labios¡ hasta en las rosas té encontraba algo del oro pálido de su cabellera. La noche iba llegando lentamente¡ los rosales se envolvían en una sombra
gris, que mezclaba todos los matices y daba á las rosas si·
luetas vagas. La campana, que anunciaba la hora de la comida, sacó al señor de Morvandes de su muda contemplación. Volvió á su casa pensativo y preocupado, sintiendo
indi¡!nación contra la locura de los jóvenes que, en su insensata carrera tras de la fortuna, pasaban junto de aquella
criatura superior, sin ver la exquisita esposa que encontra·
rían en ella. Y por la primera vez en su vida se preguntó,
ansioso é inquieto, si también él no había hecho muy mal
en buscar la dicha en el egoismo de la soledad, y si no era
mucho mis necio no haber imaginado que podíaaúnserfeliz. Maquinalmente contempló en el espejo sus cabellos grises y las ligeras arruga'! que marcaban en sus sienes los implacables cuarenta años, y á su vez se repitió con angustia: ¡Con tal que no sea demasiado tarde! . ...
Mas á la mañana siguiente hizo un gran ramo de sus
más bellas rosas y él mismo fué á llevarlo i la joven desconocida.
GUY DE TERAMOND.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Obras Maestras de los Grandes Pintores
Obras Maestras de los Grandes Pintores
Retrato del Duque de Olivares por Velásquez
En tanto que las provincias del vasto imperio español
desaparecían una á una, y se desmoronaba el colosal edificio levantado por Carlos V, su perezoso descendiente, Fe·
lipe IV, consolábase viendo pintará Velisquez; filosofía
inconsciente, mas no por ello menos razonable. La era de
gloria activa había pasado. Y dejando á Olivares, su ambicioso favorito, su terrible ministro, el Richelieu de España, luchar contra la inevitable decadencia, el rey asistía,
en el taller del pintor, á la erección de la gloria pacífica y
duradera, de aquella que debería fijar, para el porvenir, la
brava apariencia de sus héroes, vencedores de los moros,
dominadores de Europa, intrépidos aventureros del Nuevo
Mundo.
Velásquez llegó en el momento en que, tras de la fachada aún magnífica, comenzaba el hundimiento. Advirtiendo
la prontitud de su ejecución, creeríasele obsesionado por la
inminencia de la ruina. Desde su juventud logró crearse
un procedimiento vivo, capaz de traducir con exactitud y
celeridad el espectáculo único del cual debería ser el historiador.-Modestamente, aplicóse á la sinceridad estud'iando &lt;naturalezas muertas&gt;; su pincel adquirió en tal gim•
nástica una seguridad que elevaría él mis tarde al estudio
arduo de las actitudes del cuerpo humano, dela expresión
de los rostros, de la delicada flor de las carnes, pin !ando
con el mismo escrúpulo un joven modelo en todas las posturas posibles. Era necesaria, en artista dotado tan ricamente, una singular energía para moderar su ardimiento,
subordinando su facilidad i una tarea mediocre. ¡Pero con
qué maestría enriqueció Velásquez sus cualidades naturales! Desde que consiguió amoldar su genio á tan ruda escuela, triunfó de las dificultades todas i modo de &lt;ilusionista&gt; sorprendente. El rey Felipe IV, rendido, dirigía la
palabra al Retrato del Almirante Pareja, y el pueblo dP.
Roma saludaba al Retrato de Inocencio X, creyendo reconocer en él á la persona misma del Soberano Pontífice. Teófilo Gauthier exclamaba: Ante las Meninas {Museo del Pra•
do) ganas le dan á uno de preguntar: &lt;¿dónde está el cuadro?&gt;

*

**
Familia real, infantas, infantes, grandes señores, bufones
de la corte, todo el mundo contemporineo desfilaba por el
caballete con un poderoso acento de realidad. De los retratos pasaba el artista á las escenas históricas, tomando
sin esfuerzo el tono épico en la Rendición de Breda (Museo
del Prada ), y hasta descendiendo al pintoresco cuadro de
los interiores de talleres en las Hilanderas (Museo del Prado), y al mundo de los ebrios en· la Cofradía de los Bebe·
dores (Museo del Prado). Digno hijo de la fiera España,
donde el simple aldeano puede convertirse en héroe, poseía el arte de ser gentilhombre, á la par que fiel cronista¡
era noble sin ser cortesano. Su pincel implacable, su colorido grave y sobrio, ignoran la adulación porque ignoraban
la mentira. Las faces pálidas de Felipe IV y de los infantes, revelan, sin vacilación alguna, la sangre empobrecida
de una raza agonizante. La majestad de Olivares triunfa
pesadamente, con fanfarronería castellana que aún aspira
á la supremacía de España. Pero no había de morir el duque sin asistir á la gloria naciente de Coudé, sin escuchar
el cañón de Rocroy, y sin ver la hecatombe de la vieja infantería española hasta entonces invencible .... . .
¿Sospechaban acaso ellos, el orgulloso duque y el débil
rey, que las horas breves y vacías transcurridas en pre•
sencia de Velisquez, serían más fecundas que sus años de
esfuerzos consagrados á los negocios públicos? ¿Sospecha•
ban acaso que el fantasma de colores, erguido en la fragil
tela, perpetuaría su recuerdo más hondo, mis poderosa•
mente que su valor, su poJerío y su gloria persoaales'f

Retrato del Duque de Olivares, por Velásquez

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EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

I\EVISTJ\
LOS HEROES SIN
HISTORIA

Muchos hombres hay que dieron su
vida por la patria, otros que la sacrificaron á un concepto falso ó verdadero del
honor, otros que sucumbieron en persecución de un noble
ideal, de ciencia ó de belleza. ¿Pero quien, por ventura,
decid, murió por salvará un niñoY
¡Un niño es una cosa tan pequeña, y en su pequeñez tan
grande, junto á la patria, junto á la ciencia, junto al arte!...
De la vulgaridad ambiente, al correr de la vida, en el
mar que si á veces ofrece tempestades, otras muestra abru-

unIVERSAL
Ese hombre joven, lleno de vida, de ilusión y de esperanza, que desapareció entre las olas en su ansia de librar
la pobre, la pequeña vida de un chicuelo, símbolo es el
más bello de la piedad humana.
Ni siquiera encontró la tumba que los dolientes cubren
de rosas, y las mañanas de sol y la noche de claridad de
luna; un grande, un inmenso sepulcro hallaron sus despojos: el mar . ... . .
Que su infortunio heroico sirva de veneración y de
ejemplo.

da que estos actos, cuando son espontáneos, resultan más
bellos. La personalidad de Carlos Darwin es de tal modo
trascendente en la ciencia moderna, que debería haber despertado en los ánimos juveniles la admir~ción y el amor,
y, con ellos, el deseo de exteriorizarles. Pero, ya que los
jóvenes no han tomado iniciativa alguna á este respecto,
conformémonos con la oficial, esperando que no tardará
en llevarse á la práctica de un modo severo, á la par que
grandioso, como corresponde á la memoria del autor del
Oriten de las especies,

*••
BLASCO IBAREZ YANALa prensa diaria ha dado la noticia
TOLE FRANCE
de que no sería remoto que el ilustre
escritor, gloria de las letras francesas,
M. Auatole France, y el vigoroso novelista español don Vi-

cente Blasco Ibáñez, vinieran á México en días próximos.
Ana tole France saldrá á fines del presente mes de su país,
con dirección á Buenos Aires, á fin de dar algunas conferencias de arte, y cuéntase que ha expresado á periodistas
parisienses su deseo de recorrer la América, desde el Plata
hasta el Misisipi. Sin embargo, no se da por seguro su
viaje á México.
En cambio, por lo que toca á Blasco lbáñez, sí se tiene
por cierto q ne le veremos entre nosotros mu y pronto. Blasco Ibáñez tiene una gran simpatía por los pueblos latinos
de América. E~critor fuerte, lleno de nobles ideales,
propagandista asiduo de altos pensamientos humanitarios, su alma de artista y de pensador le lleva á contemplar el espectáculo ambiente, no sólo de su patria, sino de
países extranjeros y distantes. Ha viajado por Oriente;
sintetizó, en hermosas páginas, sus impresiones de Italia;
ha conocido y estudiado con amable perspicacia de novelador, Alemania, Francia y Austria. Y ahora vendrá á este
Sr. Lic. Joaquín D. Casasús
que, á pesar de ser viejo, llámase nuevo mundo, y en espeNombrado
Director de la Escuela N. de Comercio
cial á México.
y Adminislraci6n
;,Recibirá nuestro país como merecen al admirable artista
de Thais y Le lys route, y al autor de La barraca y de La
minentes salieron en tren especial, y á sn llegada á Maza·
ma1a desnuda?
tlán tomarou parte en los festejos organizados para celebrar
tan importante mejora. Hubo audiciones musicales, ban•
q uetes, desfile de charros, fuegos artificiales; todos los actos,
***
en suma, con que acostumbramos celebrar los sucesos
INAUGURACION DE UN
La inauguración del ferrocarril de faustos,
FERROCARRIL
Mazatlán á Culiacán, ramal del sur Pa,
La apertura del tráfico del ramal de Mazatlán á la capi•
cífico, ha sido celebrada con grande tal de Sinaloa, abre-usando de la manoseada frase-una
entusiasmo en aquella ciudad.
nueva era para el comercio, la agricultura y la industria de
Hubo señalada afluencia de excursionistas. El J!oberna- aquellas apartadas regiones que, si hasta ahora no se han
dor del Estado, señor general Cañedo, el secretario de go- elevado á la altura que debiera suponerse, es por causa del
bierno, magistrados del Supremo Tribunal y vecinos pro- aislamiento en que la falta de comunicaciones con el resto
de la República las tenía,

•••
NUEVA CONDECORACION
En los salones de la presidencia tu•
IMPU~TA AL
vo lugar el martes último, á las doce
SR. GRAL. DIAZ
del día, la ceremonia de la imposición
de la (ran cruz de la Orden de Alejandro Newsky, con que honró al primer magistrado de la
Nación su majestad el emperador de Rusia.
El acto fué imponente. Concurrieron á él los generales
jefes y oficiales de la guarnición, los secretarios de Estad~
y una muchedumbre de curiosos.
Su excelencia t:I señor Gregorio de Wollant, enviado extraordinario y ministro plenipotenciario de Rusia, se pre•
sentó en el salón momentos después de que apareciera en
él el Sr. Gr~l. Día:i:, y ~on el _ceremonial de estilo y luego
de pronunciar correctísimo discurso, entregó al señor Presidente, encerrada en rico estuche, la gran cr11z de Alejandro Newsky con su correspondiente placa.
Es aquélla una cruz griega, de oro esmaltado, pendiente
de un listón. Coronas moscovitas lucen entre las aspas y
en el centro vese un pequeño óvalo, símbolo de la ord~o.
Para darse una idea de la importan.cia de la condecoración otorgada al primer magistrado, basta saber que fué
fundada ésta en 1725 por Catalina I, emperatriz de Rusia
en honor del príncipe Alejandro Newsky, una de las má;
altas figuras de la historia eslava, vencedor de las hordas
mongólicas, de los teutones y de los suecos, y que tan sólo
se concede á los soberanos y jefes de Estado así como á
los altoii miembros de la corte rnsa cuando se' distinguen
por elevados merecimientos.

LA CONDECORACIÓN AL GR~L, DÍAZ,-l!L EXCMO. SR, WOLLANT LL!GANDO AL PALACIO NACIONAL

madoras calmas¡ de la existencia que se desliza en torno,
raras veces surgen y se imponen á la admiración pasajera
de un día, los héroes, los que, elevándose por encima de
las propias conveniencias, sacrifican su bienestar, su felicidad, su vida misma, en favor de los otros. ¡Hay tanto egoísmo y miseria tanta!
Son los !:..;roes sin historia¡ los que, ocupando la atención popular por un breve, por un fugaz instante, se hun·
den mañana en el olvido y en la sombra, á pesar de ser
quizá más grandes dentro de su humilde y desinteresada
grandeza, que otros m,uchos cuyo recuerdo consagró el
mármol, ó la página histórica, ó la fama que va de generación en generación, de padres á hijos, llenándolo todo y
rodeando al paladín de una aureola gloriosa de respeto.
La acción nobilísima del joven español don José Pérez,
quien, por salvar la vida de dos infelices niños, arrostró
las iras del mar en Veracruz y en su arrojo perdió la vida,
es de las que por si solas consagran á un hombre como sér
superior en la escala divina del sentimiento.

***

EL CENTENARIO DE
Aunque un poco tarde, México se disDARWIN
pone á celebrar el centenario del gran
naturalista inglés.
A este propósito, la secretaria de Instrucción Pública y
Bellas Artes se ha dirigido á los directores de la escuela
de Medicina, del Museo Nacional y demás establecimientos
de instrucción superior, á fin de que propongan la manera
más conveniente de celebrar esta fausta fecha para la cien·
cia mundial.
Tras de los días transcurridos desde que la susodicha
secretaria expidió el mencionado acuerdo1 nada se resuel·
ve aún sobre el particular; lo cual es de lamentarse cierta•
mente, porque tiempo era ya de que la ceremonia aludida
se verificara, en razón de que bastante nos vamos alejando
ya de la fecha del centenario.
De buena gana quisiéramos que á la iniciatin oficial se
hubiese unido la de la juventud que estudia. No cabe du•

Sr. Teniente Coronel Manuel Galván
t recientemente

�EL MUNDO ILUSTRADO

930
La crisis política por que ha atrave•
sado Servia, la cual dió tanto que te•
mer á Europa, ha sido ya resuelta de
manera feliz, aunque, si se quiere, dolorosa para el pueblo
del pequeño reino.
Servia ha tenido que ceder ante la actitud amenazante
de Austria. No habrá guerra. La guerra ha sido conjurada,
constituyendo esto una decepción para el elemento mili·
tarde aquel país que veía en Belgrado una presa envidia•
ble y un triunfo diplomático para el barón d'Aehrenthal,
ministro austriaco de negocios extranjeros, y para el gabi•
nete servio, que preside el señor Milovanavitch.
,., ~
Al aceptar las dos notas enviadas por Austria, y hacer
las declaraciones de paz que se le pedían, Servia, aunque
herida en su amor propio, ha asegurado su independencia
futura, ya que los embajadores de las potencias en Belgrado la dieron las más amplias seguridades de que si proce•
día al desarme, Austria-Hungría &lt;no atentaría contra su
indep.:nc!encia, su libre desenvolvimiento yla seguridad é
integridad de su territorio&gt;, poniéndola, de esa suerte, tá·
citamente bajo la protección de todas las naciones europeas.
La renuncia de los derechos al trono, que hizo el prínci•
pe Jorge, heredero de la corona, afirma también l~indepen·
dencia de Servia, ya que al considerarse como sucesor del
rey Pedro á su segundo hijo el príncipe Alejandro, se tiene
por cierto que, dadas las prendas de carácter de éste, bien
distintas del impulsivismo de su hermano, la política ser•
vía del porvenir será de mesura y de tacto.

EL MUNDO ILUSTRADO

LA RESIGNACION
DE SERVIA

tt
tt

*

Desde los días lejanos de la Comu•
·· ·ña, París no había vuelto á ver maní•
-• PARISIENSE
festaciones de revuelta tan ruidosas
como las que se promovieron con motivo de la reciente
huelga de empleados de correos y telégrafos. Dicha huelga
estalló debido á ciertas medidas de orden administrativo,
que, en perjuicio de los empleados, hubo de tomar M.
Symian, subsecretario del ramo en el gabinete francés.

LA ULTIMA HUELGA

Escena durante la huelga de empleados de correos
en Francia, frente á la oficina de Par(s

Hombres y mujeres de toda condición, desde el alto em•
pleado hasta la simple telefonista, abandonaron sus puestos, dejando á París prácticamente incomunicada con el resto del mundo. Para darse cuenta de la magnitud de la
huelga, basta saber que la capital francesa, q ae cotidianamente recibe 100,000 partes telegráficos, el primer día de
la huelga sólo recibió 12,000 y muchos menos después.
► El gobierno, al cabo, cedió á las exigencias de los huel•
guistas.
Tal movimiento demuestra la fuerza que ha llegado á al·
canzar el elemento trabajador en Francia.

***
LA REVOLUCION EN
TURQUIA

El ansia de libertad y de consecución de derechos está dando lugar, en
Turquía, á escenas terribles, ocasiona•
das en parte, por el justo deseo de progreso y, en parte
tam'bién, por el fanatismo religios~.
Hace algo más de un año que el pueblo turco solicitó, y
obtuvo del sultán, la promulgación de una constitución que

M. Symian, sub-secretario de correos
y telégrafos de Francia

garantizara los derechos del pueblo y limitara el absolutismo omnipotente del monarca; contra todo lo que se temía, el sultán accedió á la demanda del pueblo y concedió
la constitución solicitada
Pero con la misma facilidad con que la concedió, la abo•
lió al poco tiempo, y el pueblo tuvo la idea de que había
perdido su tiempo, y lo único que había conseguido, era
crear un sentimiento de desconfianza en el ánimo del sul•
tán.
En vista de la actitud resueltamente retrógrada del
monarca se formó un partido que se llamó de los &lt;Jóvenes
Turcos&gt;, que representa las legítimas aspiraciones del pae•
blo, y que se ha propuesto abolir el sistema antiguo y
substituirlo por otro que esté de acuerdo con los derechos
naturales de los seres humanos.
Durante cerca de un año, la guerra entre el antiguo ré·
gimen y los sostenedores del moderno se había hecho de
una manera sorda y sin manifestaciones hostiles; pero al
fin los J6venes se cansaron de la actitud solapada del sultán y abiertamente le declararon la guerra.
Lo primero que se pidió fué la renuncia del gabinete, al
que se acusa de haber abusado de sus atribuciones y de
haber ejercido presión en el ánimo del sultán para prolon•
gar el sistema de cosas existentes. Una vez que se obtuvo
la primera victoria, se creyó llegado el momento de exigir
todo y se pidió la inmediata promulgación de la constitu•
ción, garantizada con el retiro del sultán y la ascensión, al
trono, de una persona de ideas más avanzadas que el viejo
monarca.
El sultán no quiso accederá tales demandas y empezó
la guerra sin cuartel por una y otra parte. Las exigencias
de los jóvenes no se limitan ya á la abdicación del sultán;
piden su cabeza antes de entrar en arreglos posteriores, y,
dada la fuerza moral y física de que disponen, no será difícil que logren su objeto.
Desgraciadamente el movimiento revolucionario tiene
otra faz; si bien es cierto que los &lt;Jóvenes Turcos&gt; no son
enemigos de los extranjeros y sólo pelean por los derechos
de humanidad, el fanatismo religioso se ha aprovechado
de las circunstancias y ha emprendido la guerra contra los
cristianos y los extranjeros. En Adana se han registrado
terribles escenas de carnicería; por las calles y plazas de
la ciudad han corrido ríos de sangre humana, y ante tales
excesos las potencias se han visto en la necesidad de interve•
nir, sólo para proteger los intereses de sus súbditos; ojalá
que esta intervención necesaria no vaya á ser el pretexto
para la desmembración de Turquía, cosa que no sería difí•
cil, siempre que conviniera á los intereses de las potencias
pacificadoras.

~

~:~~-~◄

931

�933

EL MUNDO ll.USTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

932

RECEPCION DIPLOMATICA EN PALACIO

EL JARDIN, PARAISO DE LA INFANCIA

Sr. Rodoljo Nervo, segundo introductor de embajadores.
Excmo. Sr.~George Allart, emviado extraordinario y ministro plenipotenciario de Bélgica en México.
Sr. Alfredo Barr6n, primer introductor de embajadores,
Sr. Gabt6n de Rameix, secretario de la legaci6n belga.
EL EXCMO. SR, ALLART PRESENTÓ SUS CREDENCIALES AL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA EL JUEVES ÚLTIMO

METROPOLITANAS
DE BASTIDORES ADENTRO
A orquesta calla. Escúchase el silbato del director de
escena; se alza el telón, y un chico, atado á mugrien·
ta cuerda, desciende de lo alto de las bambalinas
hasta el suelo. Es un demonio de cara negruzca, fa.
tigado, astroso, que rezuma sudor. De la escena brotan las
primeras frases entre actor y tiple. Ha comenzado la representación.
De intc:nto me quedé en el foro, Sentía un antojo: el de
ver de cerca la vida íntima de este pequeño teatro, que
tanto deslumbra á la concurrencia asaz humilde que llena
la sala-si de sala merece el nombre esa que más parece
corralón sin los encantos clásicos,-despertando insano cu·
rioaeo en el efebo que mira atento desde la primera fila;
cosquilleando con refinada sensación la dura epidermis del
viejo verde, y sonriendo, con sonrisa prometedora, á la
modista y á la buscona que atisban el tablado por entre el
maremágnum de masculinas testas.
Es un recinto estrecho, obscuro, húmedo, oloroso á polilla y á herrumbre. A través de las destarraduras de los

l

FOTOGRAFÍAS TOMADAS EN LA ALAMEDA DE SANTA MARÍA DURANTE EL RECREO
DE LOS Niilos DE ESA COLONIA

bastidores pintarrajeados, cuélase una luz amarillenta, lívida, que va á morir en los rincones de sombra donde se
amontonan decoraciones y cachivaches: mesas cojas, sillas
desfondadas, palos y tablas, todo sin concierto alguno, como
si la mano del maquinista hubiese abandonado ahí tales
cosas, para hacer de ellas uso mañana ó nunca. En lo alto,
el maderamen retorcido, sombrío, oculta el techo, dejando
pender cuerdas y arambeles que permanecen inmóviles en
la eterna sombra del antro. En torno, alíneanse las puertas
de los &lt;camerinos&gt;-algún nombre he de darles,-ó bien
abre sus fauces un pasillo lóbrego, estrecho, que muestra á
un lado y otro pequeños cuartos :.emejantes á celdas, de
donde brota un acre aroma de perfumería barata, envolviendo las risas finas y canallescas, infantiles ó alcohólicas
de las sacerdotisas de la farándula. A trechos, obra de dos
metros del suelo, acodadas á un barandal de madera, hállanse las coristas que abandonaron ya sus tugurios altos,
y luciendo las pantorrillas encerradas en tosca·media y el
pecho flácido encuadrado por 'el escote, aguardan turno
para entrar á escena.
Y reina un indescriptible vaivén. Figurones de mejillas
de púrpura y hondas ojeras, hembras que por la blancura
mate de sus rostros recuerdan á Pierrot, pillastres de-faces
Sigue en la. página 936

�EL MUNDO ILUSTRADO

934

FIESTA DEPORTIVA

Sres. Luden Mérignac y Rafael Arrillaga, Director y Subdirector de la Escuela Magistral de Esgrima, con los
profesores y alumnos que tomaron parte en la reunión deportiva
celebrada recientemente en la citada escuela

Asalto entre los Sres. Juan M. Navarro y Wenceslao de (a Maza, dirigido por el profesor Mérignac

EL MUNDO' ILUSTRADO

935

Temporada Veraniega en Tehuacán

La temporada de vacaciones de la «Semana Mayor&gt; fué muy animada en la pintoresca ciudad de Tehuacán, del Es•
tado de Puebla. Muchas familias distinguidas, tanto de la capital de la República como de la ciudad angelopolitana, fi·
jaron su residencia, por esos días, en la ciudad balnearia, y con frecuencia organizaron entusiastas y divertidas fiestas.
Los grabados adjuntos representan la partida para el campo, montando sendos burros. La temporada debió mucho
de sn animación á los señores licenciado Alejandro Garrido, Jorge Garibay y Felipe Urquiaga, á quienes se debió la
iniciativa de la mayoría de las fiestas organizadas.

�•
936

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

937

Juegos Florales en Sa~ta María de la Ribera

¡
I

Srítas. Carlota Fígaeroa, Rita Roddguez
y Elisa Medina.
Ayer se efectuó en el casino de Santa María la fiesta literaria en la que se dieron á conocer los trabajos premiados
en el certamen abierto por dicho casino, y se entregaron á sus autores los premios acordados los que están representados por los grabados adjuntos.
'
Al autor de la composición designada para primer premio, señor don Enrique Cervantes Olivera secretario del instituto de ciencias y artes de Oaxaca, se le dió, además de la flor natural, un bronce artístico para ládipara eléctrica.
A los autoresde los trabajos designados con segundo y tercero, señores Samuel Ruiz Cabañas y Manuel Torres Torija
respectivamente, se les obsequió con un hermoso reloj y un alfiler de corbata.
'

METROPOLITANAS
Sigue de la página 933.

ca~darias, corren atropelladamente, llamándose los unos
á los otros, riendo, comentando la acogida ruidosa del
público á la obra, y deslizándose á su vez en el tablado
cuando les corresponde.
Las bullangueras armonías de la orquesta, que por lo des·
acompasadas hacen surgir en la mente las caras mofletudas,
rojizas como la de Tomé Cecial, de filarmónicos trasnochados que soplan en el trombón ó en la flauta echando chispas por los ojos, resuenan á ratos. Y entonces las voces de
tiples y coros óyense ríspidas, casi chillantes, en su ansia
de sobresalir de la baraúnda musical. Y aquellos ruidos,
y aquellas voces, van á agonizar también, como la claridad
de las baterías, en los míseros rincones en que ahora se
agrupan sospechosas parejas, ó desde los cuales algún desocupado contempla negligente el espectáculo que se des•
arrolla e11 torno.
-¡Señora Fulana, á escena!-grita el traspunte.
-¡A escena, señora Mengana!-repite, yendo á llamará
la puerta inmediata,

Unas silenciosas, regocijadas las otras, las más con una
mueca de indiferencia, como habituadas á tal función me•
cánica, pasan por entre los corrillos, con fru-fru de gasas,
al aire las piernas bonitas ó deformes, dejando tras sí un
olor de polvos de arroz y de esencias ínfimas. Mas no bien
pisan el escenario, su gesto de hastío, de mal humor acaso,
transfórmase en estereotipada sonrisa que pide aplausos.
Aquí junto á un piano viejísimo; allá bien arrellanados
en sillas ó cajas, acullá de pie, se forman grupos interesan•
tes por lo pintorescos. Es b bailarina, una chicuela de cuyo rostro vicioso aún no se borra el encanto de la adolescencia, á la cual rodean los galanes de bastidores: tipos
b:irbilindos ó seniles, de vestimenta no por- cierto regia,
sueltos de ademanes y de lengua, aunque quizá, quizá, cor•
tos de blanca; la vieja característica desdeñada de machos
que bromea con la servidumbre; la tiple en boga que re•
parte guiños expresivos, llevándose á los labios el cigarro
que mantuviera en alto, entre los dedos ensortijados ..... .
Y entre ellos, con un aire de tristeza, de miseria quizá, en
la faz marchita, mozas enclenques, niños harapientos, vie·
jos decrépitos: el enjambre que vive á costa de los favores
de sus hermanas, de sus madres ó de sus hijas, mujeres de
teatro, estrellas ...... ó satélites del género frívolo, que

Srita. Carlota Fígueroa, hija del señor
presidente de la república del Salvador.

La señorita Figueroa estuvo durante algunos días en nuestra ciudad, de paso para un colegio de los Estados Unidos.
Se mostró muy complacida de su visita á México, adonde ofreció regresar próximamente.

noche á noche, entre un beso y un revoloteo de faldas, lle•
van á casa la pitanza ansiada.
Cae el telón una y otra vez, y vuelve á levantarse tras
de brevísimo intermedio musical. Mas si entonces, para la
multitud que patalea, allá afuera, se interrumpe la repre•
sentación, la punzante comedia sigue de bastidores aden·
tro: ved, si no, al director de escena, que vocifera y multa;
á la tiple, amante de uno, que oprime á hurtadillas la mano
del otro; á la «bailaora~ de algo que flamenco parece, sudorosa, muerta de cansancio, olvidada ya de bravos y aclamaciones, enjugándose el rostro con el pañuelo que bien
pronto aparece de rojo teñido; y á los tenorios que prosi•
guen en su obra galante, de torpeza y grosería .... Un mis•
mo interés les impulsa á todos: el del placer ó el del pan.
Y veis entrechocar envidias y ambiciones que luchan; y
aquellos semblantes desfigurados por los afeites, y aquellos
cuerpos enfundados en trajes de la más caprichosa hechura, son de los pobres polichinelas que, á má~ de represen•
tar el drama de la vida, truecan quizá en fingida alegría la
pena, y en movimiento la deseada inercia, eternos bufones
encargados de arrancar la risa, ó el deseo, ó el júbilo, del
monstruo insaciado.
Veo, asomándome por entre bastidores, á una vieja inno•
ble que despierta hilaridad con las contorsiones funambulescas de su vientre al són de un ritmo oriental. Pero bien
pronto la sigue la adolescente de carita pilla que, en el re·
voloteo de la danza, deja columbrar, flotando en polvareda

de luz, los encajes vaporosos de la corta falda, y no es en
aquel instante la carcajada burlona, sino el silencio reve•
lador de apetito el que la saluda. Mirándolas á las dos
pienso en los destinos reservados al hórrido antro: allí s~
juntan auroras y ocasos; la mozuela que empieza su carre•
ra de galantería y de teatro, y el despojo humano desdeñado, escarnecido, inútil. lQuién no ha pensado, por ventura,
en las pequeñas miserias de los cómicos?
De tales reflexiones me saca, empe;o, el ruido del telón
que cae, en medio de la algarabía de la murga y del aplauso
estruendoso. Una y otra vez preséntanse en el tablado ti•
ples y actores. La muchedumbre ruge. Y de los rostros de
ellos y de ellas irradia una satisfacción, un bienestar, un
contento de sí mismos que asombra, en aquel apoteosis de
la carne y de las piruetas.
Y cuando, ya en la calle fangosa, obsesionado por la visión del agujero donde moran, las veo desfilar, bajo la llu•
via, con sus sacos raídos, con sus pobres. faldas, sin paraguas, un amigo, mofándose de mi compa~ión, me dice:
-iBah! ¿Usted cree en el infortunio de los cómicos? ....
Si les sacara de aquel tugurio¡ si dejasen de oír el aplauso·
si nunca más volvieran á desnudarse para recreo de
ojos atisbadores, se morirían... , .

lo;

CARLOS GONZÁLEZ PERA.

♦

�EL MUNDO ILUSTRADO

938

'r E: A'r RAI.iffi 3

ftG~

LA DESPEDIDA OE LORELEV.-"POR LAS NUBES."-SENAVENTE EN SUS ESTUDIOS
OE LA CLASE MEOIA.-EL PROBLl::MA DEL MATRIMONIO.-¿ES POSIBLE
LA RESURRECCIÓN DE LA VIEJA ZARZUELA?

Loreley, el amable cronista que por tanto tiempo deleitó al lector dlsde estas columnas, ha desaparecido. Ha
desaparecido con el mismo misterio de las hadas del Rhin:

vaga, discretamente. Quiso ser raro, salirse de los vulgares
moldes, y es por ello que no dirigió, á los que le leían, el
acostumbrado adiós melancólico. Los cómicos á quienes
festejó le echarán de menos¡ los resentidoss(alguno hubo-celebrarán su marcha¡ y los
que saboreaban sus juicios, sus impresiones
teatrales, sus siluetas artísticas, le recordarán
siempre con simpatía cordial, como nosotros
todos, aquí, en la redacción, le recordamos.
Maese Pedro, al coger la pluma y trazar el
primer renglón~de!esta crónica, se abstiene de
enderezar, al que leyere, el acostumbrado proemio, y de hacer profesión de fe artística. Maese
Pedro, de tanto ver marionetas, ha llegado á
amarlas y pretende conocerlas. Y como parientes próximos de las marionetas son los co•
mediantes, de ellos y de las cosas que interpretan hablará semana tras semana, sin dejarse
dominar, en la medida de su fuerzas, por prejuicio alguno, y guiándose siempre por un
ideal de belleza, por un alto concepto de arte
que no torcerán las conveniencias ni las personales simpatías.
Maese P1cdro se propone decir la verdad,
envuelta, acaso, como soñaba Queiroz, «en un
velo de fantasía&gt;.
Si lo consigue, aplaude, lector, porque empeño es bien difícil, en estos tiempos, ser franco y sincero¡ si no, q ne es lo más probable,
apiádate de él - ¡oh, benévolo!-y tenle por uno
más de los mentirosos de la comedia.

•••

____ __

...._

939'

EL MONDO ILUSTRADO

Ruggero Ruggeri, primer actor de la compañía «Ruggeri-Boreli&gt;, que ocu.
_.;;__
pará el leatro «Arbeu&gt; en Entro del año entrante

El &lt;suceso&gt; teatral de mayor resonancia en
los últimos días ha sido el estreno de la co·
media en dos actos de Jacinto Benavente: Por
las Nubes. El público que concurrió el domin·
go al teatro «Virginia Fábregas&gt; gozó del más
inefable de los deleites escuchándola. Y es
que no se trataba de un vaudevílle divertido,
de un dnma de lineamientos gruesos, de una
obra sostenedora de tesis, sin hermosura ni re·
lieve; sino de una pequeña comedia que, dentro de su pequeñez misma, penetraba muy hon·
do, conmovía profundamente y hacía pen•

sar.

¡Pensar!
¿No es este de pensar un fenómeno muy poco advertido
en nuestro público? El pide casi siempre que le distraigan, que le solacen, que le hagan pasar los autores un rato
de dichoso olvido¡ pero en cuanto sospecha que éstos intentan hacerle meditar una idea, examinar un problema de
realidad punzante, tuerce el gesto. No á otra causa se debe
que, en México, aún no sean de repertorio en las compañías nacionales lbsen, Maeterlinck, Bjornson, Giacosa.....
Y cuando un comediógrafo llega, y, simulando entretener,
estudia y plantea problemas y hace de ellos el tema de su
obra, menester es reconocerle un ingenio á toda prueba y
una maestría indudable en el ejercicio de su arte.
De estos es Jacinto Benavente.
De Benavente se ha dicho que era tan sólo el psicólogo
de salón¡ el observador mordaz de la vida aristocrática¡ el
irónico cronista de sucesos mundanos. Pero si verdad
es que en la gran mayoría de sus obras, así en Gente Conocida como en Lo Cursi, y en El Hombrecito como en La
Princesa Bebé, veíase patente tal tendencia, de hoy en adelante hay que reconocerle que no únicamente ha paseado
sus ojos por tapicerías, y bellos tocados, y complicadas al
mas. Los Buhos, una de sus obras de buen éxito reciente,
y en especial Por las Nubes, son la demostración palpable
de que también ha descendido al hogar de los humildes.
En esa breve é intensísima comedia, Benavente presentó
de bulto las miserias, los dolores, las hondas luchas internas del burócrata, del empleado, del molusco aferrado al
presupuesto que, desde su rincón, en la penumbra, junto
al eterno pupitre, ve pasar la vida, la vida que se desliza
con la primavera y con el sol, y con ella la juventud, la
edad madura y la vejez, sin más esperanza que la de vegetará costa del mísero sueldo, en plena inacción, en nna
inacción nociva y terrible. Estudió, asimismo, los vicios
y las virtudes de la clase media, de la que, según él dice
por boca de uno de sus personajes, no pudieudo constituirse en ejemplo para los de abajo, se han limitado á ser
una caricatura de los de arriba¡ y, finalmente, como asunto
directo de la comedia, llevó á la escena el cuadro, tierno y
doloroso á la par, de una familia amenazada por el matrimonio del hijo único, que era su sostén, bordando sobre
el tema de las dificultades del santo estado en la especie
burocrática una serie de primorosas escenas, resignadas
las unas, tristes, con resignada tristeza las otras.
Benavente muestra los escollos de la vida conyugal
cuando no tiene más base ni apoyo que el de un sueldo
exiguo, ganado, si se quiere, con holgura. ¡Cuántos habrá
que se hayan aterrorizado ante la ficción! Ma( no se limita

á demoler ilusiones y á angustiar ánimos pasivos¡ no condena el amor en el burócrata¡ no le dice: c¡Detente, hazte
egoísta, vive tu vida de pequeñez para ti solo¡ no busques
compañera de miserias!&gt; grítale, por el contrario: &lt;!Lucha,
sobreponte al envenenado ambiente¡ ve á redimirte por el
trabajo y por el esfuerzo, y, cuando hayas prescindido de
tus ambiciones de boato ::¡ue no puedes sostener¡ cuando te
hayas transformado en el hombre fuerte, en el dominador
de las propias miserias, escoge una mujer digna de ti, que
te ame, que te impulse y qne contigo arrostre la azarada
travesía de la existencia del pobre!&gt;
La interpretación, por parte de la compañía «Fábregas&gt;,
fué muy discreta.
A la simpática actriz tocó encarnar el tipo de doña Carmen, el más interesante quizá, y á fe que lo hizo bien. La
señora Navarro, artista llena de juventud y no escasa de
guapeza, debut6 en la Luisa. Tiene aptitudes para la lid
escénica, y si no subrayara tanto las frases, estaría mejor.
La comedia de Benavente se representará aún por muchas noches en el "Virginia Fábregas." Es de las que no
envejecen.

•••
En el "Arbeu" continúa su campaña lírica la compañía
de ópera y opereta española.
Han desfilado por el viejo escenario, en los días de la semana. algunas de las viejas zarzuelas españolas: Marina, La
Tempestad, El Reloj de Lucerna ... .
Cierto que los artistas se han esmerado grandemente en
su labor; sobre todo el barítono Gil Reyes y la señorita
Millanes. Pero no lo es menos que el público deplora
la monotonía del repertorio elegido.
La zarzuelas del género grande, sobre no tener música,
porque música no es aquel acompañamiento de enorme
guitarra de que habl6 Wagner, se resienten de la fealdad
del libreto, melodramático las más de las veces y abundante en efectos teatrales que, en los días presentes, son
intolerables. Si brindasen siquiera la gracia y travesura
de la música frívola, que tampoco dice nada, pero que,
cuando menos, regocija . . ... .
;,Por qué, en vez de melodramas musicados, no se canta
La Gran Duquesa, La Mascota, ó algo más nuevo: La
Geisha, por ejemplo?
Hay que convencerse de que el género grande está bien
muerto é imposible sería resucitarlo.
MAESE PEDRO.

�EL MUNDO ILUSTRADO

940

MARGARITA

941

EL MUNDO ILUSTRADO

,J,

No hace muchos días que murió en Italia Francis Marión Carwford, reconocido como uno de los novelistas más
notal:les de América-si no el más notable.-Celebradísimo
en los Estados Unidos, su patria, es de los pocos escritores
de este lado del Atlántico que se hicieron leer y que cautivaron al público de Europa.
Es que Matión Crawford, dotado de un talento excepción, de originalidad innegable, de un extraordinario
vigor descriptivo, no fué, sin embargo, como Bret Harte,
un escritor genuinamente nacional: sus tipos son cosmopo•
litas; su acción se desarrolla en un medio menos típico y,
por lo tanto, más comprensible: sus mujeres no son las «girls&gt;
que desfilaná paso gimnástico por el Broadway, ni los &lt;business men&gt; de Wall Street, ni los intrigantes del Tamman y
Hall. Tampoco son los precursores de la civilización en el
Oeste amerícano, los rancheros que casi todos los novelistas mediocres del otro lado del Bravo escogen como
héroes de estupendas historias de aventuras.
Marión Crawford es un escritor delicado, un novelista
de personalidad bien definida. Sus novelas no tienen por
trama la eterna y única historia de amor de los folletinistas: no es nada vulgar, y al mismo tiempo no peca por Jo
fantástico.
«El Mundo Ilustrado&gt;, en su deseo constante de elegir
}oq mejores materiales literariM. tendrá el honor de ser el
primero qne dé á conocer en México á ese novelista, legí
tima gloria de las letras americanas. Hoy comenzamos á
publicar una traducción de la hermosa novela CfUe en inglés lleva por título «Dais Margaret&gt;, y á la cual el tradnctor ha · preferido llamar simplemente en castellano
«Margarita&gt;.

LA CASA DE CAMPO

00
AJEDREZ
Problema núm. 27, por W. f\tklnson ,
de Montreal
LA CASA DE CAMPO DE MR, WILDER, MODELO DE RESIDEliCIA HERMOSA Y ECONÓMICA

NEGRAS.

BLANOAS.
Salen las blancas y dan mate en dos Jugadas.

ELEGANTE TRAJE DE VERANO

Acaba de resol verse, de una manera satisfactoria, un problema que durante mucho tiempo preocupó á los propietarios, y más que á ellos, á los ingenieros y constructores
de casas en el campo: la residencia campestre que fuera al
mismo tiempo cómoda, elegante y poco costosa.
Los arquitectos han llegado á convencerse de que hay
que vivir con la época, y no querer que la época se adapte á nuestro modo de ser, y han ideado, en compañía de
los propietarios, casitas de precios bajos que tienen todas
las comodidades de las grandes, hasta donde es posible, y
que á todas esas ventajas reúnen el encanto que s,empre
han inspirado las residencias de campo coquetas, que parecen nidos de pájaros entre los árboles.
Estas casas pequeñai tienen una gran ventaja: siendo como en su mayoría son, trazadas sin obedecer á un estilo
especial, se les puede imprimir un sello de personalidad,
gracias á algunos detalles al capricho del propietario,
siempre que no estén en abierta pugna con los cánones de
la inl(eniería¡ el resultado de esto es: casas artísticas adaptadas á las necesidades de la familia que las va á ocupar,

y sin salir de los límites de las posibilidades de uu propietario que no está inscrito en la lista de los millonarios.
Entre las casas construidas por este sistema descuella, de
una manera muy particular, la que representa la adjunta
ilustración, la cual casita fué construida en las cercanías
de Nueva York por su propietario, Mr. Wilder.
Escogió el propietario un terreno en la falda de una colina, lo que le dió oportunidad para muchas combinaciones artísticas y de gran efecto. El exterior de la casa está
cubierto con estuco de yeso blanco y los adornos son de
un color verde gris, que armoniza muy bien con el fondo
de vegetación que rodea á toda la casa. El jardín es uno
de los más importantes detalles de ella, y la hace resaltar
de una manera encantadora.
El pequeño terreno de que se dispuso fué arreglado de
tal manera, que en su interior cuenta la casa con todas las
comodidades apetecibles, y de esta manera, con un gasto
insignificante, si se atiende al resultado, se tuvo una casita
que es la envidia de propietarios mucho más adinerados
que Mr. Wílder.

�942

MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

LAS HEMORRAGIAS
Despoés del largo y severo reco)!imieoto de
la Cuaresma, la alegría bulliciesa de la Pascua
viene á traernos una nueva sonrisa en el perfume de las flores y en el gozoso repique de
las campanas. Guardaban éstas sus lenguas de
bronce en un triste ~ilencio, meditando tal
vez, graves y pensativas, en los sagrados misterios que nos recoerdan los días santos¡ pero, de improviso, se escuchan los regocijados cánticos de Resurrección,
y, como un eco glorioso, responden á esos cánticos las solemnes voces de las campanas qoe, en un repique á vuelo,
voltean locamente agitadas dentro de sus viejos arcos de
piedra. ¡La voz de las campanas, lectoras mías!. ... ;,No os
parece que tienen un variado y especial lenguaje, siempre
diverso en su expresióni' Coando en las auroras sonrosa•
das tocan el alba, parece que hablan de noevas venturas y
de risueñas esperanzas que vendrán ese día á llamar á
nuestras puertas¡ en el ardiente mediodía, su '\"OZ grave y
cansada convida al descanso de la calurosa siesta meridiana, cuando en los campos, abrasaaos por el sol, las flores
se inclinan de~mayadas y sedientas sobre la yerba lacia de
los sembrados y cuando el rebaño dormita tranquilamente
bajo la obscura sombra de los árboles; más tarde, al morir
la luz en un incendio de oro y fuego tras de los azules
montes, se oye el toque del Angelus¡ entonces la mística
voz de las campanas que anuncian el fin del día, hace brotar del alma el suave perfume de la oración; el recuerdo
de los seTfs ausentes y bien amados sube del corazón, como una ola de lágrimas, á los ojos, y pensando en las ventoras idas y en los muertos ideales, se pierde la mirada y
el pensamiento en las pálidas lejanías del horizonte, mieu
tras qoe el toque del Aogelus va extinguiéndose también,
lentamente, en el dormido eco del campo, como la dulce y
lenta agonía de un ensueño de amor.
No sólo tienen las campanas acordes místicos y religio
sos; díganlo, si no, los terribles y arrebatados toques de
revolución y de goerra, coando la Patria oprimida llama á
~us hijos en desesperado )!rito con la voz alarmante de las
campanas¡ entonces parece que hablan de historias heroi•
cas y de hazañas gloriosas; semejan la voz de la Patria que
recuerda al pueblo la sangre de los caudillos derramada
por darle honra y libertad¡ amenaza, manda, rue¡¡a y llora
con las desdichas nacionales, y alma de los pueblos tiembla y se agita i.l oir esa voz irresistible que los llama al
combate. Poco después, las escuchamos anunciando el
triunfo, y, desde la majestuosa altura de las torres, sus notas caen alegres y sonoras, como una lluvia de frescas flores, sobre los valientes ejércitos victoriosos.
Hablan las campanas, lectoras mías, cuando con triste y
l(rave acento tocan á funerales; no hemos visto con los propios ojos el cuadro desolador del duelo¡ mas así, á larga
distancia, al oir el toque de agonía, se evoca todo el conjunto fúnebre de muerte y de dolor. Flotan crespones negros ante nuestra mirada¡ parece que se escuchan sollozos
y suspiros lejanos, y el toque de agonía nos avisa la partida de una alma, que en esa voz misteriosa de las campanas nos da su eterna despedida. Cuando en las tardes nubladas, llenas de paz y de sosie~o, escuchéis, lectoras mías,
el eco distante de una campana que á través de los brumosos horizontes envía su dulce é insinuante llamamiento, decidme si no semeja una voz amiga que convida al
descanso del alma en la tranquilidad de la meditación.
Y después de haber escuchado los alegres repiques de
la Pascua, que anuncian la plenitud de la estación primaveral, mis lectoras pensarán, sin duda, en los bellos pa-

seos campestres¡ en las risueñas excursiones
por jardines y parques florecidos, y en los
frescos y vaporosos trajes que para este hermoso tiempo se requieren.

..

**

Las telas ligeras comienzan á reinar, y no
solamente se extiende esta privanza á las gasas, muselinas
y batistas¡ sino también á los géneros de seda para trajes
de etiqueta. En efecto, el meteoro, el fino otomano, el paño satinado, cachemira de seda, ccharmeuse&gt; y otros, despliegan toda su gracia ondulante y flexible en esos trajes
de estilo Directorio, princesa y de corte griego. Estas telas
lujosas siguen adornándose con elegantes bordados de seda realzada sobre tul¡ perlas, tubillos de cristal del mismo
tono del traje y espléndidos bordados de oro y plata que
destacan sus brillantes dibujos sobre el suave matiz de la
seda. En fin, los trajes de tul cobiertos de lentejuela, con
sos esbeltas líneas del corte, terminando en la orilla de la
falda en una amplitud artística que permite á los movimientos marcar una graciosa y elegante ondulación, siguen
en pleno favor de las damas. No dejaré de hacer la descripción de un traje de ceremonia que sin duda agradará
á mis lectoras. De corte princesa, confeccionado en tul color de oro, todo cubierto de lentejuela y de bordados en
soulache de seda y oro antiguo¡ el fondo del traje es de seda ligera, marfil, y el corselete, todo de sootache, se destaca sobre una camisola de encaje de Inglaterra, el cual
forma también las mangas. Otro modelo es de tul violeta,
cubierto de lentejuela del mismo color, sobre un fondo de
satín blanco. El cuerpo semeja un gracioso bolero Impe•
rio, cobierto de lentejuela y mangas corlas de tul abullonado. La camisola que completa el escote es de encaje de
aplicaciones, y el conjunto del traje no poede ser más ele•
gante,
Si los trajes permanecen actualmente en el tipo de la
pasada estación, los sombreros no tienen mucha semejanza
con los que tanto se discutieron hace tiempo, pero que en
realidad, y á pesar de sus grandes dimensiones, tenían una
elegancia indudable. Abora son, en su mayoría, enormes
cilindros de paja que cubren la cabeza casi por completo,
como si tratasen de ocultar todo el peinado, y no solo és
to, sino que cubren en parte el perfil, adornando uno de
los bordes con un grupo de grandes rosas, ó de abullona&lt;los de seda que se extienden después hasta rodear la alta
copa. Hay también las amplias formas inspiradas en el es
tilo Directorio¡ otros en forma de cúpula, de la época de
Luis YVI, con su copa de drapería y una flor colocada á
un lado, ó un penacho de plumas á la cVigeé le Bron&gt;.
Vemos también el gran sombrero de alas tendidas, el más
elegante de todos, coronado de plumas y de &lt;aigrettes&gt;, á
pesar de la estación calurosa que se inicia ya.
Como verán mis lectoras, la variedad de los estilos en
los sombreros es muy vasta¡ no pueden quejarse de la Moda, que ofrece ahora, con toda prodigalidad, los recursos
de su fantasía para el adorno de las damas.

Pocas cosas h'ly que causen mayor impresión á quien
no está á ello habituado, que el ver correr sangre humana,
propia ó ajena. Pocos hombres tienen la serenidad suficiente para vér brotar su propia sangre, y pocas señoras pueden presenciar, con toda tranquilidad, ese accidente en
otras personas, sobre todo si son sus hijos. A la vista del
rojo flúido pierden la calma, y en muchísimas ocasiones
su atolondramiento, unido al desconocimiento de lo que
pueden hacer en esos momentos para aliviar la situación
de la persona que es víctima de ese accidente, las induce
á practicar actos que pueden ser muy perjodiciales.
Ea este caso, como en todos aquellos en que urge obrar
con seguridad, decisión y acierto, la precipitación es muchas veces causa de mayores males, y si bien es cierto que
nunca hay que perder el tiempo en vacilaciones ó reflexiones inútiles, no hay que intentar nada nunca sino hasta
qoe se conoce perfectamente el sitio de la hemorragia. Hablamos, naturalmente, de las hemorragias externas¡ qne las
internas sólo pueden ser descubiertas y valorizadas por el
médico.
Cuando se ve brotar la sangre, basta un momento muy
rápido para juzgar de la gravedad del mal. Si la sangre
brota en grandes cantidades, hay que pedir inmediatamente auxilio á un médico competente, pues sólo él podrá
aplicar un remedio radical. Mientras tanto, las personas no
versadas en el arte de curar no podrán sino aplicar medios que disminuyan la salida de la sangre, ó que la con•
tengan provisionalmente. Cuando el líquido no brota en
gran abundancia, no es necesario alarmarse innecesariamente. Es bueno saber que un hombre sano puede perder
varios cuartillos de san¡!re, y que, mientras no aumente la
intensidad de la hemorragia ni se presenten si¡!nos de anemia aguda grave, no hay temor por la vida del accidentado.
En todo caso, sea ó no abundante la hemorragia, es cosa
muy conveniente dejar en absoluto reposo á la persona
que sufre de ella. Hay que acostarla de la mejor manera
posible, evitar que se incorpore, que haga esfuerzos, y co•
locarle la cabeza en posición de declive, C'ln el fin de que el
cerebro no sufra por la escasez de sangre, pues la falta de
este lfquido en aquel órgano es lo que determina la muer•
te por hemorragia. Muchas veces la sangre se detiene espontáneamente por el reposo, debido á que se forman
coágulos en el sitio por donde el líquido sale¡es claro que
un movimiento brusco, un esfuerzo, un golpe, pueden
hacer que ese coágulo se desprenda y la sangre vuelva á
salir.
El medio más eficaz para contener una hemorragia consiste, como es muy fácil comprender, en ir directamente á
obstruir el ó los vasos que le dan salida. Esto es infalible
Y no ofrece dificultad ninguna en las hemorragias externas,

943

es decir, en aquellas en que el foco se encuentra en al•
gún ponto exterior del cuerpo. Para ello se usan diversos
medios, los unos provisionales y los otros permanentes ó
definitivos. El más rudimentario consiste en comprimir el
lugar mismo por donde la sangre brota. Supongamos, por
ejemplo, una herida que está dando mucha sangre. Muy
fácil es, entonces, ejercer una compresión sobre el sitio mismo, y la sangre se detendrá necesariamente, si ésto se efectúa en las debidas condiciones. Los enfermeros
saben muy bien que, cuando la sangre es venosa, es mucho
más eficaz, para contener su salida, oprimir en un punto
situado inmediatamente abajo del lugar herido, es decir,
en un punto situado más á la periferia, más lejos del corazón. Al contrario, cuando la hemorragia es arterial, entonces hay que oprimir en un punto situado entre el corazón y el sitio herido. Los enfermeros saben también que
hay ciertos lugares en que las arterias, que son las que lle·
van la sangre al sitio herido, se encuentran inmediatamen•
te detrás de la piel y encima de una soperficie huesosa¡
situación muy apropósito para comprimirlas eficazmente,
y allí es donde comprimen. Mas esto requiere conocimientos de anatomía que no están al alcance de todas las personas, lo cual los hace menos útiles, porque cuando esa
compresión no está bien hecha, puede ser perjudicial. Por
esto creemos que es mucho más útil recomendar que se
comprima en todos los casos el sitio mismo de donde la
sangre brota. Para ello basta seguir las recomendaciones
siguientes:
Ante todo, el material que se use para la compresión,
debe ser aséptico, ó coando menos perfectamente limpio.
Por esto es bueno tener siempre en el botiquín de familia,
al alcance de la mano, un paquete de gasa aséptica, que
sirve perfectamente para este fin.
Procúrese comprimir hasta el fondo mismo de la herida.
Para ello bastará cor~ar la gasa en tiras de anchura pro
porcionada á la extensión de la herida y rellenarla con
ella poco á poco, por medio de una varillita de metal previamente quemada en la flama del alcohol, Si no se hiciere
esto, aun cuando se cubriera y comprimiera superficialmen•
te la abertura de la herida, la sangre seguiría derramándose interiormente.
Hecho el taponamiento, se sujeta el tapón de gasa con
una venda que comprima el todo convenientemente. Para
ello hay que seguir la indicación que hemos hecho respec·
to á los vendajes. (Véase nuestro artículo correspondiente).
Todas estas indicaciones se aplican á las hemorragias externas, en que el foco está al alcance del cirujano. Es claro
que estas indicaciones son puramente provisionales y no
pueden tomarse como defin_itivas. Son D:1ie~tras qoe_ la
persona accidentada es atendida por un c1ro¡ano, á quien
debe ocurrirse en todo caso.
DR. " ' EIL.

�EL MUNDO ILUSTRADO

945

EL MONDO ILUSTRADO

944

USOS DE SOCIEDAD
CORRESPONDENCIA EPISTOLAR
ARA escribir á los amigos, conocidos ó
simples clientes, no es preciso tener
un gran talento; sin embargo, es necesario conocer bastante el propio idioma y la ortografía con que éste debe
escribirse.
Cuando se ha recibido una buena instrucción p•imaria,
basta un poco de práctica y de atención para dar al estilo
la claridad y la corrección necesarias. U na letra irre pt o•
chable no puede exigirse siempre; pero sí ha de ponerse
todo el cuidado posible, para ser leido sin fatiga y sin disgusto. &lt;Una mala letra - dice Grotius-es una forma de des•
precio para los demás, pues así se prueba que se estima
más el propio tiempo que el aieno&gt;. De esta máxima del
célebre holandés viene, sin duda, la excusa que vemos con
frecuencia en algunas cartas: &lt;Pido á usted perdón por lo
mal escrita de ésta&gt;. Por consiguiente, una buena letra es
casi necesaria, y sí con algún trabajo puede adquirirse, es·
to redundará en favor del propio individuo que se toma
tal fatiga, pues causa muy buena impresión la lectura de
una carta correctamente escrita y redactada.
El papel debe ser siempre de una limpieza absoluta; el
sobre en que se guarda la carta no ha de estar maltratado
y nunca debe suprimirse, pues es una grande incorrección
enviar cartas ó recados en una hoja de papel sin el correspondiente sobre.
No pueden darse fórmulas exactas para escribir á los pa•
rientes ó amigos; el afecto es un buen maestro que sabrá,
sin duda alguna, desempeñar el papel de consejero para
indicar cómo se debe expresar el cariño, el respeto ó la
gratitud. Es preciso escribir como se piensa, sin frases es
tudiadas ó ajenas; en una carta debe advertirse la personalidad del que la escribe, pues nada más las palabras sentidas sinceramente tienen el secreto de conmover y de pin
tar con energía los diversos sentimientos que allí se manifiestan. Esto no quiere decir que se descuide la corrección del estilo y ciertas formas de cortesía; la discreción
y la amabilidad pueden formar parte muy importante de
una carta, sobre todo si se dirige á parientes cercanos ó á
amigos íntimos. Si alguno de estos amigos se eleva en posición social sobre la que uno guarda, después de haberle
felicitado, ya sea de palabra ó por escrito, es conveniente
observar con él, en las relaciones ulteriores, una digna reserva. Sería iruy discreto esperar de este amigo alguna
manifestación en la cual indique que no ha cambiado su
amistad hacia nosotros, á pesar de la elevada posición que
ocupa. Cuando se escribe á alguna persona con la que se
tiene una amistad so perficial, la carta debe encabezarse de
este modo: &lt;Estimado señor, señora, señorita, etc.&gt;, y al
terminar se usará de estas ó parecidas fórmulas: &lt;Sírvase
usted recibir la expresión de mis respetuosos saludos&gt;; ó
bien: &lt;mi sincero afecto y simpatía&gt;, según la confianza y
estimación que se tenga con la persona á quien uno se dirige. Un caballero deberá añadir en su carta, si ésta es para alguna dama: &lt;Reciba usted mí respetuosa estimación&gt;,
ó cualquiera otra frase galante y discreta. A una persona
de mucho cumplimiento ó de nacionalidad extranjera se
le dirá solamente: «Presento á usted mis respetos&gt; ó &lt;quedo de usted affmo. S. S.&gt; Cuando se le escribe á algún personaje de alta posición, se le debe dar el título ó nombre
de su profesión ó autoriJad, lo mismo que á los militares,

en cuyo caso es preciso dirigirse á ellos, tanto en el sobre
como en la carta, designándolos por el título ó grado que
los distingue; por ejemplo: á un médico ó ingeniero se les
escribirá llamándolos: &lt;señor doctor; señor ingeniero, etc.&gt;;
y á los militares se les designará por su grado: general, co•
ronel, capitán, etc. A los sacerdotes se les debe también
tratar con respeto y atención, aun cuando no se comulgue
con las ideas que representan y enseñan; pues este respeto
es una consideración social debida á la categoría y autorí•
dad que tienen sobre otras personas, á las cuales se les de•
be también respetar en lo más sagrado que existe para el
ibdividuo: la creencia y el culto de un ideal. Nada hay
tan desagradable y de ·mal tono como lo que hacen algunas personas mal educadas, las cuales alardean de un necio
desdén por los sacerdotes y creyentes de otra religión di•
ferente de las que ellas practican; este es el último grado
de la intransigencia y de la poca cortesía; las convicciones
ajenas en materia de fe son muy respetables y no deben
tocarse sino en el seno de la más completa intimidad, y
esto con la debida prudencia y discreción, á fin de no herir la opinión de los demás. Para terminar una carla, escrita á algún personaje de a1ta posición y autoridad, se
deben emplear frases respetuosas y corteses, como por
ejemplo: &lt;Dígnese usted, señor, recibir la expresión de mi
más atenta consideración y respeto&gt;. Hay aún varias fórmulas para terminar algunas cartas. Una dama no debe nun•
ca emplear palabras demasiado afectuosas para escribir sus
cartas, si éstas van dirigidas á algún caballero que no sea
de su familia ó la unan con él lazos muy íntimos,· como
son las relaciones amorosas ó una amistad fraternal, libre
de toda exigencia y restricción impuestas por la sociedad.
Si solamente sostiene con dicho caballero una amistad sen•
cilla y desinteresada, no debe nunca emplear frases afec•
tuosas que puedan dará aquél la idea de que la dama sien·
te por él otro cariño diferente de la amistad.
Un hombre para escribir á otro, con el cual no tenga
amistad, puede terminar su carta de este modo: &lt;Sírvase
usted recibir mi estimarión&gt;; ó bien, &lt;mi atenta conside•
1'ación, etc.&gt; Si es un inferior el que escribe á un superior,
debe cambiar la palabra &lt;recibir&gt; por &lt;aceptar&gt;, que es
más cortés y correcta en ese caso. El superior debe contes•
tar en esta forma sencilla, pero adecuada: &lt;Ruego á usted
reciba la seguridad de mi estimación ó afecto, etc.&gt; En
esas pequeñas frases, el matiz de los sentimientos, atencio•
nes y demás lazos sociales, cambia mucho y pueden tener
toda la expresión necesaria. Los discípulos que escriben
á_sus maestros deben emplear el tratamiento respetuoso
que se usa con los superiores, cualquiera que sea la posición social que tengan dichos discípulos. Los padres de
éstos, cuando se dirijan por escrito á los profesores de sus
hijos, lo harán con toda atención, ..un cuando se trate de
un maestro de baile. A los obreros, trabajadores y sirvien•
tes también se les debe dispensar cortesía y consideración,
pues el orgullo es desagradable en cualquiera de sus formas. No se debe escribir á un operario diciéndole: «Haga
usted esto; lleve ó traiga lo otro&gt;; sino: &lt;Hágame el favor
de venir ó de hacer esto, etc.&gt;
La amabilidad y la buena educación son, acaso, los lazos
más firmes y estrechos para unir entre sí á las personas, y
hacer grata la vida de sociedad.

Los vestidos del niño son de capital importancia y sirven para protegerlo contra los rigores del tiempo; el niño
deberá abrigarse más mientras más pequeñito sea.
El uso y las costumbres de los pueblos han hecho variar
los vestidos; unos optan por sujetar demasiado al niño como los romanos; otros, como los chinos, los japoneses y los
griegos, acostumbran traer á sus hijos casi desnudos con
vestidos mu y amplios y flotantes; debemos ponernos en un
término medio y aconsejar á las madres que las ropas del
niño tengan bastante amplitud, ya que la hechura y los
adornos son del dominio de la moda más que de la higiene.

CÓMO VISTEN LOS JNGLES'ES Á LOS NIÑOS

El vestido del niño, ó sea la canastilla, se compone: de la
envoltura ó pañales, una camiseta y camisa, las medias, el
calzado, una chambra, una falla, un gorrito y otrcs accesorios, Los pañales son piezas de ropa más ó menos cuadrados y bastante largos para cubrir bien las piernas del niño
en los primeros meses de su vida; una mantilla de género
delgado y suave para el interior; son tan delicados los ni·
ños y su aterciopelada piel es tan fina. que un nudo eu so
ropa puede determinar una excoriación, y un ligero frote
con algodón ha producido una equimosis (moretón); una
mantilla de franela y una blanca encima, bastau' generalmente para completar la en..,.,.,1 ~ura que se sujeta pqr medio
de un fajero. La ropa interior del niño debe ser sencilla y
amplia, que no esté muy ceñida alrededor del cuerpecito
para que no perturbe su circulación y respiración, así como
el desarrollo de sus órganos internos, procurando también

que los movimientos de los brazos y piernas queden libres.
. Una camisa de tela delgada, escotada y con mangas:largas que puedan recogerse en las extremidades por medio
de una cintita ó cordón, sin apretarlas mocho y una cham•
brita de género blanco.
Las piezas de ropa varían según el gusto de las madres y
su posición social; se da la preferencia á loi géneros blan•
cos porque revelan ma vor limpieza. ¡Es tan justa la coquetería de una madre, que quisiera siempre el más bonito
vestido y mejor adorno para su hijo, y á pesar de las opi•
niones de los higienistas, tienen que conformarse con reco•
mendar solamente amplitud y comodidad! Las medias y
los za patitos serán de lana; los pañales se pasan por debajo
de las axilas del niño sin apretar demasiado, pues se ha
dado el caso de hinchazón en sus manos por compresión
de los vasos y dificultad en su circulación; hay niños que
á cada paso se producen araño~; tuve oportunidad de ver
á una niñita recién nacida que había hecho presa sobre
uno de sus ojos, clavando las uñitas en sus párpados con
verdadera ferocidad; prescindiendo de los prejuicios vul~ares de que les da alferecía á los niños cuando se les cor•
tan las uñas, debe hacerse cuando sea necesario, y en estos
casos, se les pondrán guantes de lana y también cuando
hace mucho frío.
La envoltura inglesa se compone de un pañal doblado
en triángulo, cuya base rodea el tronco del niño y el vér·
tice se pasa entre las piernas y un calzón de franela que
cubre al pañal y lo sostiene; no soy partidaria de este sistema porque separa demasiado las piernas de los nifíos,
me parece antiestético, y el niño, vestido de ese modo, más
que un bebé recién nacido, parece un muñeco.
Cuando se vista á un niño no se deberá ni aproximarle
demasiado sus piernas que dificulte sus movimientos ni dejarlas muy separadas; si se usan alfileres para sujetar las
mantillas, se tendrá cuidado de poner dos dedos entre el
cuerpecito del niño y la pieza que se sujeta. Louise Bab1:t
refiere un hecho que le pasó al doctor Bouchot, quien ha
visto á un bebé que tenía la piel del dorso atravezada de
parte á parte, lo mismo que su camisa y su chambra; este
pequeño sér lanzaba gritos horribles y quedó dos horas en
esta situación¡ tuvo una convulsión bastante fuerte y no
fué sino desvütiéndolo como se descubrió la causa del
mal; por esto y otros muchos casos por el estilo, se recomienda muy especialmente á las madres que cuando igno•
ren el motivo del llanto del niño, traten de averiguar la
causa, pues más de una vez un alfiler mal colocado. ó que
se haya desabrochado, como sucede algunas veces, pique ó
moleste al niño, ó llore porque está muy apretado, en este
caso basta aflojarlo para que cesen sus manifestaciones de
dolor.
DRA. COLUMBA RIVERA.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

947

Labores Femeniles

en el {J-60 ar

Nuestros grabados de hoy representan: el
primero, una lengua de res fresca en un
platón ó fuente, servida con puré de castañas. La lengua se pone enmedio del platón
y á los lados se coloca el puré, procurando darle alguna
forma ó figura que finja haber estado en un molde.
El segundo .f!rabado nos muestra una torta de arroz con
relleno de carne ó jamón. Encima puede adornarse con

Sabiendo lo mucho que agradan á las damas los modelos
de labores al crochet, les ofrecemos en este número dos
muestras de dichas labores,

asierran los huesos por la mitad de su lon·
gitud, y se mecha con tiras delgadas de toci~ ~ ,
no. Se arrolla la parte delgada de la carne,
t
fijándola con tres &lt;hatelets&gt; de madera y se
•
ensarta en el asador el trozo así preparado, Se envuelve en
un papel untado de manteca y se asa, Diez minutos antes
de servirse se le quita el papel y se baña, colocándolo en la
fuente. Se prepara un puré de achicorias, que se hace pasando por el cedazo de cerda las achicorias cocidas y condimentadas.

frita da de pollos

flores ó con alguna verdura, El grabado representa también
el modo de partir dicha torta, pues algunas personas no se
fijan en esto, á pesar de ser tan importante para no descom·
poner un platillo, y aun para no quitar á los comensales
el deseo de tomarlo.

Especias y aromáticos
Las especias y aromáticos para condimentos se cuentan
entre los objetos de primera necesidad en una cocina.
Es necesario tener siempre á mano para el trabajo: sal
blanca y sal morena. Pimienta blanca molida y pimienta
en grano¡ nuez moscada, clavo, tomillo laurel. ajos, mostaza ordinaria (sin aromáticos), harina de mostaza in.f!lesa,
pimienta de Cayena, pimentón bueno, aceite clarificado,
vinagre de yema, vinagre de estragón, canela, vainilla, harina de flor (la mejor que se encuentre), a¡¡ua de azahar,
azúcar blanca, caramelo, especias compuestas.
La próxima vez hablaremos á nuesuas lectoras de lamanera de preparar estas especias,

Sopa de hortalizas á la Royale
Se hace nn cuarto de cuartillo de puré con la parte encarnada de las zanahorias¡ se cuela por nn cedazo¡se baten
dos huevos como para hacer tortilla, y se les añade: el puré
de zanahorias un cuarto de cuartillo de consommé, una poca de nuez moscada, un poquito de carmín para que la
crema sea de un hermoso matiz encarnado. Se cuela por el
cedazo de estameña, apretando bien con la cuchara. Se unta
de mantequilla un molde liso para poner en él la crema
que acaba de prepararse, y luego se cuaja ésta al baño de
María, Se deja enfriar y se saca del molde. Se corta en trozos de un centímetro cuadrado y se guarda para guarnecer
la sopa,
Se prepara, como acaba de decirse. otra crema con un
cnartillo de puré de espárragos y se le agrega unas pocas
de espinacas molidas y coladas en un cedazo para que la
crema tenga un matiz verde obscuro¡ se concluye como la
crema de zanahorias, Se preparan tres onzas y media de
pasta blanca de apio, que se corta en cuadrados de ocho
milímetros, y éstos se cuecen en consommé blanco, se escurren y se ponen en la sopera con los de crema de zanahoria y de espárragos, Se vierten encima seis cuartillos de
consommé de ave, blanco, ligeramente espesado con tapioca,

Ternera mechada con puré de achicorias
Se le quita enteramente todo el hueso del:espinazo á un
costillar de ternera¡ se deshuesa la parte alta de éste y se

Se limpian dos pollos y se escabechan con aceite, zumo
de limón, sal y pimienta, perejil en rama y cebolla cortada
en rodajaq, Media hora antes de servirlos se saca la cebolla
y el perejil.
Se enju.f!an con un paño limpio los pedazos de pollo, se
empapan con leche y despuésserebozaneuharina. Sefríen
á fuego moderado y se activa el calor á medida que se efectúa la cocción. Cuando los pollos están fritos y dorados, se
escurren de la manteca. Se colocan en la fuente en forma
de pirámide, sobre una servilleta, y se guarnecen con perejil frito. Se sirve aparte salsa de pebre ó salsa de tomate.

La aplicación de ellas puede hacerse en servilletas para
tomar el té.
El centro de estas servilletas es de tela de lino, ó bien
de ~granité&gt;. Estos centros llevan un gabeado al derredor,
hecho con hilaza blanca. Y los tejidos van montados directamente en la tela de los centros.

Los dos modelos de corbatas que tenemos el gusto de
ofrecer en este número á nue~tras lectoras, están confeccionados así, á domicilio, por la aguja del hogar, que es
más cuidadosa, más escrupulosa, más &lt;bien educada&gt;-pudiéramos decir-que la aguja del taller, un poco casquivana, y á veces, hasta un poco chapucera ... .
Una de estas ·dos corbatas lleva puntas figurando olanes, guarnecidos éstos por finísimo encaje de Manila. La
otra se compone de un plastrón de encaje valenciano, y, al

Salmón con mayonesa
Se prepara un salmón grande que se cuece con mirepiox
y vino blanco, Cuando está cocido se deja enfriar en su
caldo. Se escurre y se coloca sobre un zócalo decorado,
Entre el zócalo y el salmón se pone una servilleta, y se
guarnece con un cordón de perejil y de cangrejos. Se adorna con &lt;hatelets&gt; armados con langostinos y patatas cocidas, Se sirve aparte salsa mayonesa,

Carlota de manzanas
Se mondan treinta manzanas buenas y bien escogidas¡ se
desmenuzan y se ponen en una sartén con manteca y azúcar molida. Se cuecen salteándolas á la lumbre. Se prepara
un molde liso que se espolvorea con pan rallado. Para ti
fondo se cortan pedazos de pan, de miga, en forma de corazones, que se empapan en manteca derretida y se colocan
enmedio. Se empapan en manteca igualmente los pedazos
en forma de corazón, que se ponen con la punta apoyada
en el redondel de enmedio y el plano en la~ paredes del
molde, cabalgando unos sobre otros, Se cortan rebanadas
muy finas de pan de miga, de la altura del molde y de cuatro centímetros de ancho; se empapan también en manteca
derrtlida y se colocan cubriendo las paredes del molde,
cabalgando unas sobre otras. Se llena el molde con las man•
zanas y se cuece en el horno. Una vez cocida la carlota, se
saca del molde y se baña con mermelada de albaricoque.

El hilo para tejer estos encajes debe ser sumamente fino
para que no desdiga de la delicadeza de la tela,
En el centro de cada servilleta puede ponerse el monograma de la dueña de la casa.

*

La Confección de Adornos á Domicilio
No solamente en los almacenes de las grandes casas de
comercio se puede conseguir una elegante corbata ó un
cuello lujoso. También, entre la discreta media luz del gabinete de costura de una dama, suele verse la mágica transformación de un trozo de tul en una vaporosa y frágil corbata que, semejante á una rosada mariposa, se dispone á
agitar las alas:en revuelos lánguidos . . . .

derredor de él, un caprichoso volante de muselina de seda
blanca, adornado con un entredós de enca1e, valenciano
también, y una puntilla de lo mismo en la orilla. Esta corbata se coloca en el cuello, prendida con un pasador más
ó menos artístico.
Después viene un modelo de cuello, confeccionado en
encaje inglés y orlado por una puntilla sumamente fina de
encaje de punto, Este bordado se pone sobre un fondo de
raso liberty verde seco ó rosa viejo, y puede usarse con
cualquier traje,
La corbata que lleva los volantes en las puntas se hace
de tul rosa pálido.
•

�.,·

.:;?:,

1
¡Ji1

:}l

For.

FÉLIX, DE PARfs.-EsPEOIAL PARA "EL MuNDo ILUSTRADO"

TRAJE DE PASEo,-Confeccionado en fulard gris con lunares rojos. Corselete de muselina de seda blanca con
tirantes de fulard. Mangas adornadas con pequeños volantes de muselina de seda blanca, plisada.

FOT.

FÉLIX, DE PARfs.-EsPEOIAL! PARA

"EL MUNDO !LUSTRADO"

SOMBRERO LUIS XVI,-La copa es de tafcta tornasolada en violeta y rosa. El ala de tul blanco abullonado;
dos grupos de rosas á los lados. Lazo y bridas de terciopelo negro.

�EL MUNDO ILUSTRADO

950

Agra~ezco sin:eramente su amabilidad
lo felicito por su buen gusto, pues los
pensamientos son, acaso, las flores más
lindas y ¡xpresivas por su forma, sus diversos y aterciopelados matices y por el
poético simbolismo que se les atribuye.
-Para dirigirse á la Sección de Encargos, puede usted hacerlo escribiendo directamente á dicha Sección, en la cual le
informarán sobre la manera más conveniente de enviar los valores de que me
habla.

con~ultas para las Ddmas

y

CONSEJO INTIMO

Aurelia:-Comprendo muy bien la pena
que usted, como madre, padece al ver á
su esposo castigar con tanta severidad al
único niño que usted tiene; pero yo me
atrevo á indicarle que no manifieste usted ese desagrado delante del niño, sino
m!s bien procure hablar á su esposo con
suavidad y discreción, haciéndole ver los
malos resultados que con frecuencia se
observan en la educación exageradamente
rigorosa, y sobre todo los perjuicio_s
Que puede sufrir la delicada salud del mi'lo si se continúa sujetándolo á prolongados encierros y falta de alimento. SI
sus observaciones y súplicas no tienen
resultado, entonces acuda usted á una
conducta diplomática, • adhiriéndose, en
apariencia, á la opinión de. su esposo, Y
convenciéndolo de que es preciso llevar al
nii'lo Aun internado para lograr, por'.medio de los maestros y de las personas extrañas, lo que en la familia no:Se puede
conseguir. De esta manera, el nii'lo estar_á
bien atendido en algún colegio de prestigio, el régimen ordenado mejorará su po~a
salud, y usted podrá verle con frecuencia
y lo librará de la severidad excesiva de su
papá, que, por otra parte, puede tener muy
b:iena intención al corregirlo.
En esta, como en otras difii:ultades, tendré mucho gusto en ayudarla.

SATURND

LABORES

Luci!a: Uno de los estilos de bordados
más elegante y exquisito, es el "Rococo,"
que recuerda la galante época del siglo
XVUI, en la cual tuvo grande aceptación.
Me parece que puede usted obsequiará su
amiga con algún obsequio hecho en ese
bordado, como por ejemplo: una bolsa ó
"ridlculo" para los anteojos de teatro,
ebanico, pañuelo, etc.; una caja para bombones, un sachet, cojin ó cualquiera otra
prenda propia para señorita.
UN MODELO

Flora: Doy á usted el modelo que se sirvió pedirme para traje de nifia. Quedará
muy bien si se confecciona en cachemira
de seda azul marino. El cuerpo figura un
bolero que termina en un fleco de bellotas
de seda. Una banda de seda liberty dtl

PRIMER AMOR

Ana Maria Acevedo: No hay ningún inconveniente en que dé usted Asu novio
.un rizo de sus :cabellos; pero en cuanto á
concederle uh beso, debe usted negarse por
completo, pues además de ser ésto muy
mal recibido socialmente, él mismo la criticarla con más severidad de lo que usted
se imagina. Una mujer discreta no debe
nunca prodigar las manifestaciones de su
cariño; este es el medio más seguro para
ser poco estimada y recibir, en vez de una
sincera correspondencia·•• su amor, frialdad y olvido.
Agradezco á usted mucho haya solicitado mi opinión sobre este asunto, y deseo
que mis indicaciones le sean de alguna
utilidad.
VARIAS RESPlJESTAS

Magda: Recibl con oportunidad su carta y sinceramente lamento la causa por
que no me habla usted escrito. Aunque
no tengo el honor de conocerla personalmente, me afirmo una vez más en la posibilidad de las amistades lejanas é incóg.
nitas; acepto con todo gusto la suya, correspondiéndola afectuosamente, y me ser! muy grato recibir sus cartas.
Respecto á la pregunta que se sirve
ha:frme de cu!I es el método m!s adecuado para aprender taquigrafia, le recomiendo el de Lozada, que según dicen es
sencillo y eficaz, 6 el "Nuevo método pr!ctico de taquigrafia," sistema español, por
Luis Gosberts. Estos libros los puede
usted encontrar en la casa de Herrero, en
esta capital.

MODELO DE TRAJE

Pishé: En esta sección verá usted el modelo que desea de traje y peinado para
baile. Puede usted hacerlo en la seda que
me indica, adorn!ndolo·con encaje de "gu1pure" ó de Irlanda y bieses de seda liberty.
La parte superior del cuerpo está formada por dobles hombreras de encaje, y
éste cubre el delantero del corpiño. Una
banda de seda rodea el talle, recogiéndose
por el frente con dos rosas abullonadas y
cae en dos puntas que terminan en borlas. La parte inferior de la falda va guarnecida con un ancho entredós de encaje,
igual al que adorna el cuerpo.
El peinado, como verá usted, es muy
sencillo y elegante, teniendo, además, la
ventaja de favorecer á los rostros finos y
degados.
FLORES

Vlctor Manuel: Se consigue el objeto que
usted desea dejando las flores en marmaja durante varios dlas y ;,rocurando que
ésta las cubra por completo. Al colocarlas,
hay que tener cuidado de extender bien
los pétalos.

Da Fuerza

Es Superior

y=

al

Vigor

MeJor Tónico

¡¡ES LA MARAVILLA de las CERVEZAS
CONOCIDAS!!
mismo color del traje rodea el talle. El
sombrero es de paja de arroz, adornado
con un gran lazo de fü tón taffeta, azul
marino y un ramo de violetas.

•

MARGARITA,

(erve(eri~ (u~u~temo(, s. A.
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�952

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Médico encargado del departamento de enfermedades nerviosas,

Dr. A. Ruiz Erdozain.
Administrador,

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VARIEDADES
Para saber si un negro puede volverse
blanco, lo primero que hay que saber es
por qué es negro. El color de la raza etiópica es debido á una! substancia colorante idenominada "melanum," compuesta
principalmente de hierro. Este hecho ha
dado la clave para resolver el problema.
Hoy un negro puede volverse blanco por
medio de la electricidad: los rayos X cons•
tituyen la forma de aplicación de la corriente. La casualidad llevó al descubrimiento, cuando un médieo quiso destruir
los "anteojos" del rostro de un niño blanco, y en vista de que de esta manera se
destrufa la materia colorante, un médico
austriaco sometió á un negro á este tratamiento, habiéndole blanqueado todas
aQuellas partes del cuerpo que se expusieron á la acción de los rayos X.

***
Un entendido y sabio facultativo americano) acaba de enunciar la siguiente teorfa, que va de acuerdo con algunos poetas
de ahora: "Ninguna costumbre es mejor,
dice, para el propio mejoramiento y cultivo de la mente, que la de una constante
alegria. La tendencia de la medicina moderna es la de prevenir las enfermedades
en vez de curarlas, y parece que no hay
mejor preventivo que la ecuanimidad y la
risa. La buena salud marcha siempre mano á mano con el humorismo. Por el contrario, la melancolla y la dispepsia van
siempre asociadas."

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M ~:~~~~~~:·
del••-..•■-a..1-. . . :_._II_II
Watural

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hf,rmedai• ... 1at6..,..

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..•*
En Suiza las mujeres y los hombres en·
cargados de ordeñar á las vacas re:iben
más jornal cuando tienen buena voz, porque se ha descubierto que las vacas dan
un poquito más de leche cuando, mientras
se las ordeña, escuchan alguna melodla
agradable.
*

**

El nombre "aeroplano," que tanto va
sonando en estos tiempos, comienza á
disgustar á muchas personas á quienes
les parece bárbaro y poco armonioso. En
vista de ello, un periódico parisiense ha
abierto un plebiscito para encontrar un
nombre ideal que satisfaga igualmente á
gramáticos y deportistas. Entre los nombres propuestos figura el de ·•autoplano,"
que gusta á algunos por su semejanza con
el de "automóvil," aunque tampoco les
parece mal el de "autobuse," (que podrfamos traducir nosotros "autocernicalo/')
en memoria del ave que puede :cernirse
más tiempo en los aires. Otro propone
"oisel," por tratarse realmente de un pájaro artificial; otro duda entre "aeroplano" y "aeronave," pero lo arregla todo
aplicando el primero de estos nombres á
los aparatos grandes y el segundo á los
pequeños.

•

Las Joyas de los Soberanos de Siam

Cuando Ud~ oiga el Fonograma
Amberol, entonces habrá oído
el Fonógrafo Edison en lo mejor
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fascinador y agradable que antes, haciéndolo más dulce y rico en su tono, aumentando su repertorio y facilitando á las personas el goce de más y mejor
música.
Consideramos el aumento del goce, debido á que estos Fonogramas tocan
el doble de los Fonogramas comunes de Edison y un tiempo más largo que

cualesquiera otros.
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en su fonógrafo actual y también utilizar los fonogramas que Ud. tenga.
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$1.30. Fonogramas Edison comuRECOROS
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CD/SON
60l0110tll0(0 1
~,lDtlOti!OCO

6,)lONOUtDro

Si es verdad que una joya valiosa
es el placer mayor para una mujer,
la reina de Siam debe ser la más feliz
del mundo, puesto que posee la colección más notable que SE; conoce.
Según refiere un periódico, las paredes de su alcoba están materialmen·
te tapizadas de piedras preciosas, y
en un lugar seguro de las habitado·
nes reales hay diamantes, rubíes, per·
las y esmeraldas engarzadas en de·
licadísimos collares de fabuloso va•
lor.
Hasta el dedal de la reina, figurando
una flor de loto, está valuado en...
420,000 pesetas.
También el rey posee una maravillosa colección de joyas, y no sola•
mente su trono es de oro puro cua·
jado de diamantes, perlas y rubíes
in,;rustados en él, sino hasta el man·
to de corte está cubierto de alhajas.
A pesar de tener tan enorme can•
tidad de riquezas, el rey de Siam sólo
piensa en aumentarlas, y se gasta al
año 120,000 libras esterlinas en nue•
vas alhajas.

RECOROS

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-Declao al escritor satlrico inglés Donne: ''.Tronad contra el
vicio, pero respetad á lo~ viciosos." ¡Cómol-d1jo-¿condenar las
barajas y perdonar á los jugadores?
-Mme. de Prie, favorita del regente, aconsej~da por su pa~re'
un mercader llamado Pleneuf, según creo, realizo un acap~ram1eot de tri o lo que desesperó al pueblo, que al fin se amotinó. una
om aftl! de mosqueteros recibió orden de ir A calmar la r~vuelta.
~~ j:e de los mosqueteros, M, d'Avejao, llevaba lostrucc1ooes de
1 dis arar sobre la canalla-as! es como designaban al pueblo de
Fr!cia -Aquel hombre honrado sentla pena al tener que mand~r
hscer f~e o sobre sus conciudadanos, Y he a~ul cót110 resolvió
llr ' ug cometido: mandó hacer todos los preparativos para
cumpd
..
de mosqueterla ' Y antes &lt;!e gritar ¡FUEGOI,
uoa escarga
b se adelantó hacia la multitud, llevando en una mano el so~ rero Y en
otra la orden del "negente· ''Caballer"s-dljo:- tra1go orden de
1 arar sobre la canalla. Ruego á las personas honradas que se
~e:i~en antes de que yo mande hacer fuego." Todo el mundo desapareció.
b
t
Discutlao en casa de Mme. de Luxembourg so re es e verso
de~abate Delille: y estas dos grandes ru1i1as se amparan mutua·
1 En aquel momento anuncian al alcalde de Breteu1J y Mme.
111m e.
b o"
de la Reioiére, dos valetudinarios. "El verso es bueno, es ueo '
dijo la mariscala.
CHAMFORT.

•

!La Ilrcma y Ila IP'ñedla&lt;tll
.
la vida humana más me persuado de que
Cuando más pienso en
ju ces á la ironla y la Piedad, como
conviene.darle por teSt1gos ~ rede sus muertos a la diosa lsis y á
losd~gipc~~:~v°LC:~~~1 :~aºPiedad son dos buenas consejeras:
la iosa
1 ·do nos hace la vida amable; la otra, llorando, nos
la una, sol'lr en · . 1 ue invoco nada tiene de cruel. No se
la hace sagrada. L~
O J~º~a\~lleza. Es dulce y bondadosa. Su risa
mofa ni de! amor
1 e nos ensena a mofamos de los mafi~~adl:1~~1f~té~i~!~ ¡squÍei~s sin ella pudiéramos tener la debiliJad de abarrecer.
ANATOLE FRANCE.

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('lJe /a Academia Francesa).

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Iíg,1tlo Crónico, Dilatación clel Hír;ndo,
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Jurn, en 11nr1 pnlnbra, casi t~los lo~
lesónlenes de los tres órgnnos 11hados, e,
"ltó:n'.\go, el bígnclo y los intestinos.
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'"llllaDI

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Efemérides de la Semana

tos muy prominentes, hasta llegar al de
Presidente de la R?pública, aunque fuera salló de esa prensa fué un largo manifiesto á espanoles y americanos, en el que
por pocos dlas.
19 de Abril de 1613
dada
cuenta de su conducta y de las razoNació en la ciudad de México en 1807, y
Batalla de Tonalá
nes que tuvo pua abrazar la causa de la
desde
muy
jovan
se
ilstinguió
como
miliMientras que .Morelos obtenla grandes
independencia mexicana.
triunfos con la toma de Acapulco y el fuer- tar y prioci pal mente en el arma de artiTerminaba el manifiesto con estas palallerla.
te del mismo puerto, Matamoros obtenla
bras,
dirigidas á los mexicanos:
Empezó á figurar en la polltica el año
otros no menos valiosos peleando contra
"Entonces,
en recompensa, decid á vueslos realistas de la provincia de Guatema- de 1841, formando parte de la junta de no- tros hijos: "Esta tierra fué dos veces inunla, que en aquellos tiempos llegaba hasta tables que redactó las Bases Orgánicas dada en sangre por espanoles serviles
Tehuaotepec. Trataban los realistas de re- de la República. Fué senador en los aflos vasallos abyectos de un rey; pero hubo
conquistar la ciudad de Oaxaca, que habla de 1843 á 45, y a:mque varias veces se le también espanoles liberales y patriotas
caldo poco tiempo antes e11 manos de los Instó para que aceptara la cartera de Gue- que sacrificaron su vida y su reposo por
insurgentes, y para ello designaron al te- rra, se negó siempre á ello; fué designado nuestro blen."-Soto la Marina, 25 de
niente coronel Dambrioi á las órdenes de para la presidencia de la República con Abril de 1817."
una fuerza considerable; este jefe tomó la el carácter de interino por la junta de reciudad de Niltepec y mandó fusilar en se- presentantes de todos los Estados; su goguida á los veinticinco prisioneros que to- bierno sólo duró del 14 de Agosto al n de
mó durante la batalla. Sabedor de esto, Septiembre de 1855. Retirado de la polítiTHE
Matamoros se puso en camino para en- ca, murió en la capital de la República el
AMERICAN FASHIONABLE
contrar á la~ fuerzas realistas, las que hu- 22 de Abril de 1871.
yeron al saber su proximidad. Matamoros
CLOTHINO CO.
23 de Abril de 154r
las persiguió y les dió alcance el 19 de
Fundación de Valladolid,
-LAAbril de 1813, cerca de Tooalá.
hoy Morella
Acosados los realistas, tuvieron que
0Jrante su viaje de pacificación á Nuepresentar batalla, en la que quedaron completamente derrotados y tuvieron que en- va Galicia, sin que esté bien determinado
Trajes de Diario $19.75
tregar armas, municiones y un cargamen- si fué á la ida ó al regreso, ordenó el virrey
don
Antonio
de
h\eodoza
la
fundación
to de anil y cacao que vigilaban.
Trajes Casimir Francrs
de una ciudad en el valle de G:iayangareo
el 23 de Abril de 1541, á la que se habla de
20 de Abril d:i 1521
ó Inglés $39.75
dar el nombre de Valladolid en recuerdo
Cortés sale de Coyoacán
de la ciudad natal del fundador. Para disA
La desastrosa expec!ición de Cortes con- tinguirla de esa Valladolid y de la que
tra los tlahuica no terminó á su llegada á ex1stla en Yucatán, se le dió siempre el
MEXICO
Coyoacáo, puesto que tenla necesaria- nombre de Valladolid de Michoacán. Ormente que regresará Texcoco, donde se denada la fundación, el 18 de Mayo del
construlao los bergantines. Llegado á Co- mismo ano tomar.:&gt;n posesión del terreno
yoacáo el 18 de Abril de 1521, tuvo que los comisionados y empezaron á trazar las
salir de alll el dla 20 del mismo mes para calles y solares para los primeros habicontinuar su camino enmedio de grandes tantes. Esa ciudad es la capital del Estapeligros por los constantes ataques, ya do de A\lchoacán, que se llama Morella
trancos, ya emboscados de los mexica; por haber sido cuna del glorioso cura A\oen uno de los ataques se vió nuevamente relos, héroe muy principal de la guerra de
Cortés en grao peligro y tuvo que aban- ln:lependencia.
donará sus mozos de espuela Pedro Gallego y Martln Vendaval, quienes fueron
24 de Abril de 1812
hecho5 prisioneros y sacrificados ante el
Carta de Calleja al virrey
altar de Huitzilopochtli.
En la segunda quincena del mes de Abril
21 de Abril de 1812
de 1812, si la situación era desesperante
Sale Matamoros para Ocultuco
para los sitiados en Cuautla, no lo era
(.
Al empezar el mes de Abril d? 1812, la menos para los siti adore~; el 24 del citado
situación de los sitiados en Cuautla em- mes, Catleja se lo hacia saber al virrey
pezó á hacerse poco soportable; el hambre Venegas en una carta, en la que confesaba
·-..
y la peste hicieron sentir sus terribles su sorpresa ante la resistencia de los inefectos, y las fuerzas de los soldados em- surgentes y ante el valor de Morelos, á
pezaron á flaquear por falta de alimenta- quien, por otra parte, denigraba y aplicaba
ción. Ea este estado de cosas empezó los más lnsultantts epttetos, sin pisca
Morelos á preocuparse seriamente por la de justificación. El virrey, que vela en Ca·
manera de proporcionar vlveres á los si- llejar á un rival, se complacía en zaherirlo
tiados, y en vista del fracaso de Bravo, siempre que hallaba ocasión para ello, y
á quien habla encomendado el que los bus- así lo hizo en contestación de la citada
cara, decidió salir el mismo Morelos por carta. Por desgracia Morelos nunca llegó
entre las filas sitiadoras; todos sus subal- á saber esto, que de otra manera su triunternos se opusieron á esto, y entonces se fo hubiera sido más glorioso si cabe.
determinó que saliera h\atamoros, quien
lo hizo arrollando á los sitiadores el 21 de
25 de Abril de 1817
Abril de 1812; desgraciadamente este nuevo e~fuerzo no tuvo resultado satisfacProclama de Mina
torio.
Lutgo que h\loa desembarcó en Soto la
h\arlna y dictó las primeras medidas en22 de Abril de 1871
caminadas á poner en orden la ciudad que
Sucursales:
Muere en México don Martín Carrera
habla sido abandonada por los realistas,
Don Martin Carrera figuró mucho en la se preocupó por establecer una imprenta
GUADALAJARA, PUULA YORIZABA
Polltica mexicana, en la que ocupó pues- que trata consigo, y el primer impreso que

Sasfrería Perfeccionada

1 Revillagigedo, 24

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�EL MUNDO ILUSTRADO

IR. IPOOCOIRNY

951

Fuerza de Voluntad, Pensamiento y Memoria

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CUANDO GANO PRIMER PREMIO AMEXICO

El conocido fabricante de postizos franceses,
Sr. RODOLFO POKORNY, Av. JuárezN9 40,
México, D. F., obtuvo el primer premio en el torneo internacional de ajedrecistas de México.
Este es el primer torneo del «Club Internacional de Ajedrecistas», de México, el cual .fué
fundado por el Sr. Lic. E. Requcna, Sr. Tower,
ministro de Inglaterra, y otros.
Hubo 28 participantes en el torneo, de los cuales salieron:
Primer premio, Sr. RODOLFO POKORNY.
Segundo premio, Sr. A. Sancloval, muy conocido en los círculos de ajedrecistas.
Tercer premio, Sr. L. Smith.
Se demostró gran entusiasmo en el científico
juego y salieron partidas muy interesantes.
El Sr. R. Pokorny propone ahora de jugar
una serie de quince partidas por un premio de
MIL PESOS.
El vencedor también tendrá el título de campeón de México.
Diríjase al «Club Internacional de Ajedrecistas]&gt;, Av. Hombres Ilustres número 5. México.
El Sr. Pokorny tiene 29 años de edad y es soltero. Fué miembro de los clubs de Londres, Nueva York, Viena, Chicago y París, y tiene varios
premios de ajedrez.
Hace alg·1ín tiempo que terminó su viaje nll'Cdedor del mundo .v habla seis idiomas.
Llegando aquí, estableció la Fábrica de Postizos
Franceses .Y la Academia para la [nseñanza de Peinados, por los cuales también obturo premios en
Londres, Viena y París.

No obstante los crecidos gastos, nuestro Instituto se ha propuesto populariZar
estas ciencias

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~ Postizos franceses; Pintura francesa

-

Personal, desarroUan
al individuo, mental y físicamente

1:11

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El Hipnotismo, Mesmerismo y Magnetismo

Polvos para quitar vello sobre cara,
de París
R. POKORNY, fabricante
Av. Juárez número 40. México, D. f.

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La fuerza de voluntad es un factor muy
importante para el feliz resultado de una
empresa. El proverbio que dice: "Querer
es poder," dice una verdad incontrovertible. Quien tiene una voluntad firme, de
seguro alcanZdrá lo que se propone. A la
dicha cualidad es un auxiliar muy poderoso el usar cientlficamente nuestra inteligencia y demás facultades, asl como el
saber servirse de esa fuerza que atrae á
otros hacia si: el magnetismo personal.
Nadie debiera pasar por alto el estudio
de la Psicologla, en sus ramas del Hipnotismo. Mesmerismo, Magnetismo Personal, Sugestoterapia, etc. Esta profunda
ciencia es de fácil estudio y á todo puede
aplicarse. Enumerar los prodigios que por
su medio se han realizado, serla interminable. El poder de esta ciencia, no obstante que parece sobrehumano, es solamente una fuerza natural.
¡Cuántos sin gran inteligencia y sin aptitudes especiales están llenando cargos
y altas posiciones, mientras que otros de
esclarecida inteligencia y aptitudes supe•
rlores no pueden mejorar su condición y
viven siempre en la obscuridad! Hay un
poder, por el que algunos hombres dominan á otros. Hay quien con facilidad obtiene lo que desea, conquista fácilmente

la amistad de' aquellos que le rodean, y en
corto tiempo y con5facilidad de pobre se
convierte en rico. Esto es porque sabe
usar sus talentos de.'la manera debida y
porque posee naturalmente ó ha adquirido
y cultivado lo que se llama magnetismo
6 Influencia personal.
El estudio del Hipnotismo y demás ramas pondrá en conocimiento del secreto
del éxito. Erfuncionario público, el militar, el hombre de negocios, el abogado, el
corredor, el empleado, en una palabra, todos pueden mejorarse con su estudio y
obtener un brillante progreso y sorprendentes resultados en su profesión. ¿Por
qué no conseguir salud, fortuna, felicidad, simpatla y amor? Apréndanse las leyes que ensenan esto y como dominar,
influenciar y guiará otros.
Hemos impreso. gastando grande suma
de dinero, un libro titulado: "Misterios
de las Ciencias Ocultas;" este se envla
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se interesan en el estudio de las mencionadas ciencias. Dirljase la solicitud con
cuidado, y puede, además, recortarse y pegar en el sobre esta dirección: CENTRAL
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ICN TODA8 LA8 ■OTICA8

-

Comedia de Ensueño
Una cueva en el monte, sobre la encru ·
cijada de dos caminos de herradura. Algunos hombr.es á caballo llegan en tropel,
y una vieja asoma en la boca de la cueva.
Su figura se destaca por obscuro sobre el
fondo rojizo, donde llamea el fµego del hogar. Es la hora de anochecer.
La vieja.-¡Con cuá1ito afán os esperaba, hijos mios! Desde ayer tengo encendido un buen fuego para que podáis calentaros . Vendréis de~fallecidos.
La vieja éntrase en la cueva y los hombres descabalgan. Tienen los rostros ce•
trinos y sus pupila~ destellan en el blanco de los ojos con extralia ferocidad. Uno
de ellos queda al cuidado &lt;le los caballos
y los otros, con las alforjas al hombro'.
penetran en la cueva y se sientan al
amor del fuego. Son doce ladrones y el
capitán.
La vieja.-¿Habéis tenido suerte mis
hijos?
'
El capitán.-¡Ahora lo veréis madre
Silvia! ,\\uchachos: Juntad el botín para
que puedan hacerse las particiones.
La vieja.--Nunca habéis hecho tan larga ausencia.
El ca~itán.--No requerlamenos ellance,
madre Silvia.
. La madre Silvia tiende su paño y sus
010s acechan avarientos cómo las manos
de aquellos doce hombres desaparecen en
lo hondo de las alforjas y sacan enreda•
das las joyas de oro, que destellan al
temblor de las llamas.
La vieja.-1Jamás he visto tan rica pe•
drerlal
El capitán.-¿No queda nada en tus alforjas, Ferragut?
Ferragut.-¡Nada, capitán!
El capitán.-¿Y en las tuyas, Galaor?
Galaor.-¡Nada, capitán!
El capitán.-¿Y en las tuyas, Fierabrás?
Fierabrás.-¡Nada! ....
El capltán.-Está ~len. Tened por cierto, hijos mios, que pagaréis con la vida
cualquier engaffo .... Alumbrad aquí, madre Silvia.
La madre Silvia descuelga el candil. El
capitán requiere las alforzas, que al entrar dejó sobre un escalio que hay delante
del fuego, y los ladrones se acercan. Sobre aquel grupo de cabezas cetrinas y curiosas flamea el reflejo sangriento de la
hoguera. El capitán saca de las alforjas
un lenzuelo bordado de oro, y al desplegarlo se ve que sirve de mortaja á una
mano cercenada: una mano de mujer con
los dedos llenos de anillos y blancura de
flor.
La vieja.-Cada uno de esos anillos vale una fortuna: no los hay ni más ricos ni
más bellos. . Aprended, hijos ....
El capitán.-¡Bella también es la mano
· y mucho &lt;lebla serlo su dueña!
· La vleja.-¿No la has visto?
El capitán.-No...... La mano asomaba
fuera de una reja -y la hice rodar con un
golpe de mi yatagán, Era- una reja celada
de jazmines, y sin.el fulgor de los anillos
la mano hubiera parecido otra flor. Yo pa~

�EL MUNDO ILUSTRADO

95'3

'

LA MARCA DE PERFUMERIA
LA MÁS CÉLEBRE
EN [L MUNDO

FI!I URA, PUlll:i.A, PElll'VD mur.. - Cou11111loa al l'Ollro '11118 marn!Uo.1 '
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f..
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1_

• Vbao !ortlfioante, dlgNUTo, t6Rloo, noouUtuye1ate, de Rbor
aoelente, mu eflou pan 1M penouu düWtadu que loa
terrugtno101 'T lae qutnu. Co1111"ado por 11 m•toct• de
■. Paateur. PreecribeH en lu moluUu del e■tómago, la
oloro1l1, la anemia y lu Q('nvaleoenotu; e1t1 Tblo H noo11\lenda i la• penonu de edau, á laa mujer11, jóYIDH Ji 101 niAOI.

!!!U ll.llI INPQITANTE. - 11 rmico r110 aut,1tico d•
I RA.'HAEt el 1010 qu, tieae el derecho de UamarH aai, •l 1010
qÚ, 11 legli1mo i de qa, ,e bac, m11ci61 11 el formulario d•l
PrOfllOf BDUCHARD'"AT 11 ,1 d• r CLEMEIT IC'ª de ValeDCI
(Dtam,, lnJOia). - Cada Botella nera Ja marca d• la UnltJn, di
,,,.,,,,1aant11t1 •• ,1 JJIICUIIO UD medall6D IDUDCiudo .,
"0/JfJJB '',-Lo, demu 101groaer111 peU,ro111 t&amp;11~cacto111.

saba al galope de mi caballo, y sin refre·
narlo, la hice caer entre las flores, salpi·
cándolas de sangre: apenas tuve tiempo
para cogerla y huir .... ¡Ay, si hubiera po•
dido Imaginarla tan bella!
El capitán queda pensativo: una nube
de tristeza empaña su rostro, y en los oj.:&gt;s
negros y violentos se contempla el fuego,
tiembla el áureo reflejo de las llamas y de
los sueños. Uno de los ladrones alcanza
la mano, que yace s~bre el paño de tisú,
intenta despojarla de los anillos, queparecen engastados á los dedos yertos. El
capitán levanta la cabeza y fulmina una
mirada terrible.
El capitán.-Deja lo que no puedes tocar, hijo de una perra. Deja esa mano que
en mala hora cortó mi yatagán. ¡Asl hubieran cegado mis ojos ~uando la vil
El capitán suspira, y los ladrones callan asombrados de ver cómo dos lágrimas
le corren por las fieras mejillas.
La vieja.-¡Asl hubieran cegado tus
ojos!
El capitán.-Pobre mano blanca que
pronto habrá de marchitarse como las flores! Diera todos mis tesoros por unirla
otra vez al brazo de donde la corté ....
La vieja.-¡Y acaso hallaras un tesoro
mayor!
·
El capitán.-Y por ver el rostro de aquella mujer diera la vida .... Madre Silvia, tú
que entiendes los misterios de la quiromancia, dime quién era.
La madre Silvia toma entre sus manos
de bruja aquella mano blanca, y sin es·
fuerzo la despoja de los anillos. Luego
frota la yerta palma para limpiarla .de la
sangre y poder leer en sus rayas. Los la·
drones callan y atienden.
La vieja.-¡Desde el nacer, esta mano
hallábase destinada á deshojar en el viento la flor que dicen "de la buena ventura!" Es la mano de una dama encantada
que, cuando dormfa el enano su carcelero,
asomaba fuera de la reja, llamando á los
caminantes para indicarles la senda.
El capitán.-¡Con qué tierno misterio
esa mano me llama ahora á mil
La vieja.- Ojos humanos no la hablan
visto hasta que la vieron los tuyc,s, porque el poder del enano á unos se las fingfa
como paloma blanca y á otros como flor
de la reja florida.
El capitán.-1Por qué mi~ ojos la vieron
sin aquel fingimientol
La vieja.-Porque se habla puesto los
anillos •para que más no la creyesen ni
paloma ni flor. Y pasaste tú, y de no haberla hecho rodar tu yatagán, te habrlas
desposado con la dama, que es una princesa.
El capitán calla pensativo. La madre
Silvia, á la luz del candil, cuenta y precia
los anillos. Ferragut, Galaor, Fierabrás Y
los otros ladrones hacen la división del
botln.
Ferragut.-Dadme acá esos anillos,
madre Silvia.
Galaor.-Dejad que los veamos.
Fierabrás.-1Buen golpe ha dado el capitán!
Argilao.-¿No serán esos anillos cosa
de encanto, ~ue desaparezca? .
Solimán.-Si eso temes, yo te compro el
que te caiga.en suerte.

959

EL .MUNDO 1LUSTKADO

Barbarroja.-Yo te lo compro, te lo cambio ó te lo juego.
La vieja.-¡Esplen:len tanta luz, que
hasta mis manos arrugadas parecen hermosas como ellos!
Después de estas palabras, hay un silencio; se ha oldo el canto de la lechuza
y todos atienden. Aún dura el silencio,
c·1ando en la boca de la cueva aparece una
sombra con sayal de penitente y luenga
barba. Entra encapuchado y doblándose
sobre el bordón: en medio de la cueva se
endereza y se arranca las barbas venerables que arroja en el hogar, donde levanta
una llama leve y volandera. Los ladrones
rfen con algazara. El capitán pasea sobre
ellos su mirada.
El ermitaño.-Una nueva os traigo que
,10 es para fruncir el ceño, capitán.
El capitán.--Dila pronto y vete.
El ermitaño.-Antes de amanecer, pasará por el monte una caravana de ricos
mercaderes.
Los ladrones se alborozan con risa de
lobo que muestra los dientes. Ferragut
afila su puñal en la piedra del hogar, y la
vieja echa otro haz en el fuego.
El capitán.-¿Son muchos los mercaderes?
El ermitaño.-Son los hijos y los nietos
de Elibán el Rojo.
El capitán.-¿Y adónde caminan?
El ermitaño.-A tierras lejanas, con sedas y brocados para las tres hijas de un
rey.
El capitán calla contemplando el fuego
y vuelve á sumirse en la niebla de su ensueño. En la cueva penetra cauteloso un
perro, uno de esos perros vagabundos
~ue de noche, al claro de la luna, corren
por la orilla de las veredas solitarias. Se
arrima al muro y con las orejas gachas
rastrea en la sombra. Alguna vez levanta
la cabeza y olfatea el aire: los ojos le relucen: es un perro blanco y espectral. Se
oye un grit?. El perro huye, y en los dientes lleva la mano cercenada, flor de albura, flor de misterio que yacfa sobre el pañJ de oro. Los ladrones salen en tropel á
la boca de la cueva. El perro ha desaparecido en la noche.
El capitán.-¡Seguidlel
Ferragut.-Parece que las sombras se lo
hayan tragado.
Solimán.-Entró en la cueva sin ser
visto de nadie.
Galaor.-Es un perro embrujado.
Barbarroja.-Por suerte, se lleva solamente la mano, que de los anillos ya habla cuidado de despojarla la madre Silvia.
El capitán.-¡Seguidlel La mitad de mis
tesoros daré al que me devuelva esa mano. ¡Seguidle! Ferragut, Galaor, Solimán,
batid el monte sin dejar una mata. Barbarroja, Gaiteros, Cifer, vosotros corred
los caminos. ¡Pronto, á caballo! La mitad
de mis tesoros tiene el que me devuelva
esa mano y todos los anillos que habéis
visto lucir en sus dedos yertos. ¡Pronto,
pronto, á caballo! ¿No habéis oido? ¿Quién
desoye mis órdenes? A batir el monte, á
correr caminos, ó rodarán vuestras cabezas.
El grupo de los ladrones permanece inmóvil, en la encrucijada y más al fondo

EL PERFUME ROSE DE CHIRAZ
de la casa F. Wolf y Son, recuerda la fragancia suave de las rosas de Persia.

los caballos ccn las sillas puestas, muerden la yerba áspera del monte. La luna
ilumina el paraje rocoso, batido por todos
los vientos. Se oye que pasr. á lo lejos la
caravana lenta y soñolienta. La madre
Silvia, desde la entrada de la cueva, deja
oir su voz.
La vieja.-Hijos mios, no corráis el mundo inútilmente, que morirlais de viejos á
lo largo le los caminos sin hallar la mano
de la princesa ... La caravana pasa: aprovechad el bien que os depara la suerte.
El capitán.-Calla, vieja maldita, si no
quieres que te clave la lengua con mi puñal.
Ferragut.-¡No lo permitiera yo!
Solimán.-¡Ni yo!
Barbarroja.-La madre Silvia habla en
razón.
Galaor.-EI capitán ha sido hechizado
por aquella mano que cortó.
Cifer.-Yo por nada del mundo me pondrfa uno solo de sus anillos.
Gaiferos.-Yo, si alguno me toca en
suerte, desde ahora lo renuncio.
El capitán.-¡Callad, hijos de una perra!
Yo iré solo, pues de ninguno necesito.
Vosotros quedad aqui esperando la soga
del verdugo.
A:lelanta un paso hacia el grupo de gente y queda mirándolos con altivo desdeño.
Los ladrones esperan torvos y airados
prevenidas las manos sobre los puñales.
Se oye más cerca el rumor de la caravana
que cruza por el monte. El capitán, con
una gran voz, llama á su caballo, monta
y se aleja.
La vieja.-¡Aguarda un consejo.
Argilao.-¡Ya nunca volverá!
Ferragut.-Desde ahora, yo seré vuestro capitán.
Barbarroja.-Yo lo seré.
Solimán.-Ved que todos pudiéramos
decir lo mismo.
Galaor.-Lo echaremos en suertes.
Clfer.-Que los dados decidan quién ha
de ser.
La madre Silvia. tiende en el suelo el
pallo de oro que fué mortaja de la mano
blanca, y los la:lrones flan su suerte á los
dados, mientras por el camino que ilumi•
na la luna corre un jinete en busca de la
mano y de la princesa quimera.
RAMON DEL VALLE INCLAN.

"El Nuevo Siglo"
Muebles y Joyas Preciosas

Sin Competencia en Precios
Colegio de Niñas, 1.

La Emulsión Predigerida
cJ. M. de la. Garza.,&gt;

es el alimento de los pulmo-

nes y l)ositiva-mente nutre, fortalece y engorda. Drogueria
de Uihlein Sucs., México,

D.F.

~

~

\\\

'.'.'...,..1, ~ ;

¿ Por qué ponerse calvos y aparecer viejos antes de tiempo ? El descuido del cabello causa la formación
de la caspa, y ésta es la precursora
de la caída del cabello y de la calvicie. Para evitar estos malos, aconsejamos á usted fuertemente use el

Vigor del Cabello
del Dr. Ayer
Un caballero escribe:
" La gratitud me impulsa á escribirles
que tengo ahora la cabeza bien poblada
de pelo espeso y sedoso, por haber
usado su maravilloso Vigor del Cabello.
Estaba casi calvo antes de usar el
Vigor del Cabello. Todavía me lo
aplico una vez al dia, restregándolo
bien con los dedos en las raíces del
cabello. Estoy muy agradecido al
Vigor del Cabello del Dr. Ayer por
haber mejorado tanto mi apariencia."

Tome us1ed este consejo á tiempo,
Use el Vigor del Cabello del Dr.
Ayer y conserve su juventud.
No nw.ncha el cabello. Preuunte ,Í su
m édico lo que 01ñna d el Viyor del Cabello
d el Dr. Ayer,

Preparado por el DR. J. C. AYER y CIA.
Lowell, Mass., E. U. de A.
SI alguna duda os aflige, alguna

pena. os agobia. 6 algún deseo os domina,
consulten a.l telepatlsta. Prof. Lewls, Quien
os dará una. solución segura y pronta. pa.·
ra. todos los ca.sos Que tengáis oue consultarle. El número Ilimitado de felicitaciones Que á diario recibe, es el testimonio
más elocuente de los éxitos alcanzados
vor sus trabajos. Consultorio: ca.lle de
Alfa.ro núm. 8, altos. Consultas: de 10 a..
m. ~ 9 n. m. Y \'lO~ r.n,rpn

mGIENE del TOCADOR
Las cualidades antisépticas,
detersivas y cicatrizantes que
han merecido al

coattar Saponine

le Beuf

su admisión en los Hospitales
de Paria, explican la Loga de
ese pMducto para todo~ los usos
del tocador : Cuidados de la
Boca á que purifica, de los
Cabellos cuya caída detiene.
Lociones de las Crias, Cui•
dados tntimos, etc
Deaconf'a.ru de la.a fal3t{tcaciones.
EN LAI F'ARMACIAS.

Unlco Agente apoderad.o Cerloa MULLER
l.partado HO~, Mezioo

�EL PROBLEMA DE LA IRRIGACION FINALMENTE RESUELTO
Las Famosas Cervezas

11-:11
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TOLUCA EXTRA
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Inundan al Mundo
y le dan Vida

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�962

LA CALVICIE

EL MUNDO ILUSTRADO

EXIGENCIAS

de los requisitos más importantes: representa la hermosura del claro obscuro.
produciendo el mismo bellísimo efecto
que Rubens tan magistralmente copió
en el célebre retrato titulado «Sombreros
de paja... La sombrilla de tonos claros,
de tela color maíz, por ejemplo, es la que
proporciona más hermosos reflejos, y con
doble motivo si es de igual tono el traje.
Si éste fuere de «taffetas11 violeta ó malva,
convendrá entonces que el forro no vaya
de distinto color; y eso que estos matices
son de cuidado, puesto que suelen portarse mal con el cutis, dejándolo algc, incoloro. En cambi(), una sombrilla forrada de seda «rosa de China111 ó encarnada,
da al rostro animación y juvertud ¡que
ya es dar! Los volantes en las sombrillas
-como en las faldas-hacen mucho favor; si el color, en general, difiere del que
domine en el traje, el volante, por lo menos, debe parecerse. En fin, que la sombrilla, para la unión de matices, dando al
cuadro tono, brillo y ?rmonía superiores,
viene á ser un «glacis11, y para los efectos
de luz, uu «store11.
Hablo más, mucho más, y de elegancias siempre, nuestra amiga; pero sus
compañeras no la escuchaban como otras
veces la oyeron.
No me equivoqué al sospechar que todo había variado. La hostilidad era un
hecho.
Y lo hecho por nuestra preferida era lo
siguiente:
En una visita archielegante, rodeada
de damas supermodernas, se había atre-

Las Causas, su Remedio: La PERTUISINE

-·-

Se sabe hoy día que la calvicie resulta de la naturaleza mismo del pelo
como la del terreno en el cual se desarrolla.
Es necesario pues de una parte poder luchar contra la calvicie, que la
circulación general lleve al pelo los materiales necesarios A su desarrollo,
por otra parte combatir la flor microbiana destructora y parAsita que se
ejerce con mayor rApidez sobre un terreno cuya fuerza {es decir la
resistencia) es disminuida.
El poder absorbente del pelo habiendo sido muchas veces averiguado y
los recien estudios del profes,,r Metchnikoff habiendo puesto en evidencia la
posibilidad de hacer reaccionar el pelo por sí mismo y su coloración; el
remedio siendo de este modo limitado, la co11secuenc1a ha sido el descubrimiento de la PERTUISINE. túnico regenerodor y antiséptico.
La PERTUISINE obra, gracias A su acción sobre el bulbo peludo, en el
mismo sitio de la enfermedad.
Los antiguos procedimienlos aplicAndose al método irritativo ó revulsivo
son actualmente reconocidos como no solamente ineficaces pero tarnbien
como peligrosos porque descansan sobre el empleo de sustancias nocivas
y hasta tóxicas.
Con la PERTUISINE, nada hay que temer, al contrario, se notará una
accion benéfica sobre el cerebro a mejorando su actividad y facultades.
Es por medio de sencillas pero enérgicas fricciones que se aplica
18 PERTUIS I •E,
A los primeros meses de aplicación, los pelos aparecen por millares en
las partes denudadas, al principio al 11stado de Jijero vello el cual adquiere
con las lociones, una vitalidad progresiva que se desarrolla en seguida y
se estiende sin omisiones: se puede decir que el pelo nace de dicho embrión
el cual adquiere su vigor normal y se multiplica al infinito.
Se notaré que al principio, las partes las més rebeldes A la reconstitución
aon precisamente las que han sido contagiad11s por 111 alopecia.
Los pelos perdidos en ultimo son los que vuelven é crecer lo mAs pronto,
demo8trando así la extraordinaria eficacidad de la PERTUISINE,
Las atestaciones que publicarnos al pié de la presente no dejan ninguna
dude sobre los prodig10sos efectos de este producto destinado é cumplir
una verdadera revolución,
Parlo, 25 de Mayo 1906,

Muy sellor 111io: B,toy tan ,atis(echa d, V. 9ue no ,uedo resiltir al gwto de escribirle.
De1d1 algun tiempo acd, mi pelo cata de un modo lamentable, sin que 110 pudie,e llegar d
conocer las c11ua1. Daba pena de ver lo poco 9ue 9uedab&lt;1, estaba muy afligida y mi marido
tambien. El Sr. Cura D. C..... d quien q11tdarl siempre ag,·ad,cid11, me d16 d enle!tder que
conocía 1111 r,med,oserio : LA PERTUISINE. Me parecla i1tcreiblt. Mi i11credulidaddurd poco
tiempo. l!:n menos de oclo dia1, la caída del pelo era completamwte detenida y desde tnlouces,
debido al uso regular de la PERTUISINE, la crescencia del pelo ,e ha acentuado d tal pu1110
,, volver á t,ner esa hermosa cabellera de dntes que mi esposo y yo CO!lsiderdbamos e,,mo
perdida d jaintú. Go11 mis (elicitaciotus por su illve11ci6n verdaderame11te maravillosa, 1, ruego
,, aceptar ta real ,zpre, 6n d1 mi mds sincera gratitud.
Fii·ma : Madame J •. L. MrcnL, 13, Rue Fermal, Parla.

ti D clembre 1906.

Muy 1ellor mio: D,sde hace un mu 9ue hago uso de la PERTUISl:l!E, el pelo que perdia u
untidad muy notable, ha dejado de abandonarme y vuelve d i,,co•·¡,orarse.
La p,rsona que he e11carga&lt;lo hoy de ezaminar mi piel cabelluda pri11cipalme11te en la punta
de la cabeza en donde se encontra el pelo algo clareado. me afirma que un vello muy ~no se
,1111 formando ra, siendo precursor d, una nueva crecida de pelos. Me es guslo10 poderle in{ormar
l.1 dicha cosa y le autorizo t1¡u/Jlicar dicha carta para poder cottvencer toda persona 9ue
pudiera ur inerlduta rtspecto 111 loci6n.
Firma: Osear HAs,1un, 10, Cité dee Fleur,, Parle.

DJCPÓSITO GENERAL:

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EXPOSICION . NIVERSAL PARIS 1900

963

EL MUNDO ILUSTRADO

No sé, no sé qué pensar . . Me hundo
en un mar de confusiones. El caso no es
para menos . .
Tengo á nuestra amiga-ya os diré algún día quién es-por persona grata á la
concurrencia «chic11, piadosa y bien oliente. Parecióme que ésta aprobaba las ideas
de aquélla; ideas convertidas en muy lindas y primorosas galas. Creí que hasta
la gente más quintaesenciada hallaba
atinado lo que ella opin~ba respecto de
los abrigos de primavera; por ejemplo,
que representan «un róle effacé• en la
«toilette11 femenina. Se me figuraba también que ninguna exigente ponía reparos
á que ella declarase que no comprendía
el traje sastre con su chaqueta ó levita,
sino acompañado, aun en invierno, de
blusa de marino. Yo juraría, asimismo,
que cuando ella, nuestra amiga, se declaró muy partidaria de la «écharpe• de crespón de China y el boa de plumas de avestruz, no hubo una, ni la más leve descontentadiza, que disintiera. Igual entusiasta
aprobación creí observar ante los elogios
dedicados al gabancito, un verdadero
«amor11 de encaje Irlanda; al abrigo hechura Imperio; los inmensos «carricks11
de paño greda y sus cordones de oro, los
cuales 110 terminan hasta que termina tan
largo abrigo. No menos unánime pare·
cióme la admiración por el traje de otomana, de seda, con adorno de estrecha
trencilla, formando caprichoso dibujo.
Confieso igualmente que cuando esperé que las ideas de nuestra amiga serían
más escuchadas, es cuando, al referirse á
los accesorios, esos que completan la elegancia de toda vestimenta primaveral, se
ocupó de las sombrillas, y dijo:
-La sombrilla entra ahora en su gran
época; el sol la llama y ella va á él como
la abeja va á la flor. Al lado de la sombrilla está su hermano el «en cas11, y-si
éste es de seda verde, un verde prudente,
más bien obscuro, que hace buenas migas con toda «toilette", mejor que mejor;
el puño de concha clara ú obscura, pero
verdadera concha, es una elegancia más.
enemiga, ¡ya lo creol de los adornos do
radas, de los «motivos11 arte 1;uevo. Pero
volviendo á la sombrilla: si el «en cas11 es
grave, ella es y debe ser risueña, alegre
como el mismo sol, á quien desafía y
quiere al mismo tiempo, puesto que á él
debe lucimiento y vida. Las de rica «1ingerie11 perfectamente trabajada, con encajes y primores, cual si se tratase de la
saya más bonita, son más bonitas que él,
que el mismo sol.
Hubo una pausa de pocos segundos,
durante la cual me pareció observar cier •
to tejemaneje entre los elegantes.
-La sombrilla-siguió diciendo nuestra
predilecta amiga-es·un coqueteo más. Si
nació ó no nació para preservar el cutis
de las crueldades del sol, eso que lo digan
otros. Yo os aseguro qne vino también al
mundo de las exigencias para dar al ros•
tro encantadora penumbra.... En esa obra
de arte tan simpática que se llama la
«toilette" de la mujer, la sombrilla es uno

vido . . . ¿á qué creerán ustedes? Nada
menos que á hacer presentaciones, y como entre las muchas personas que allí
había se encontraban, por pura casualidad, dos ó tres que 110 eran «conocidas",
en lo que tiene de más exquisito este dictado, y como ya no se estila presentar, la
muy inocente cometió, al hacerlo, grave
error; y ni sus sinceras opiniones fueron
ya atendidas, ni sus «toilettes11, iY eso que
eran y son bonitas! celebradas ni copiadas.
Tentaciones me dieron, cuando se ausentó, después de hablar tanto de sombrillas, de darla un gran paraguas . .
Para que se resguardara del chaparrón
de burlas que cay6 sobre su modesta
charla y su inofensiva y encantadora persona.
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�964

EL MUNDO ILUSTRADO

Magnetismo Personal
De cómo los hombres prominentes desarrollan este po• der y lo usan para inf luendar á otros. Las
..
mujeres, también, adeptas en este
arte misterioso

Mis arrugas des•
aparecieron
en
una noche

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CLAUDIO PELLANDINI

Un fibro maravilloso y nuevo, escrito por un
hombre prominente de Nueva York
acumuló sus millones á fuerza del mismo
poder. Morgan organizó el trust del acero
por valor de un billón de pesos, y se enriqueció él con millones, simplemente por
medio de su habilidad maravillosa de influenciar á otros. Hay miles de hombres
Que poseen el cerebro y la educación de
Margan y que son indigentes. Tienen la
habilidad para organizar un trust, pero
carecen del poder de influencia personal.
Influencia personal, fuerza de voluntad,
solidez, llámese lo que se quiera, ha sido,
desde la creación del hombre, la fuerza
sutil que le ha valido, al c¡ue la posee, fortuna, fama y celebridad. Esta extraña y
misteriosa influencia e~ inherente en todo
sér humano. Por los métodos que explica
este especialista en la cultura humana,
cualquier persona inteligente puede desarrollar una maravillosamente magnética
personalidad y puede aprender á influenciar la vida de los otros, en unos cuantos
dias de estudio, en su propia casa; usted
puede usar este maravilloso·poder sin el
conocimiento de sus más intimes amigos
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en la vida. Usted puede darse á respetar
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Este libro revela el poder secreto
por el cual la mente de los seres humano~
puede encantarse y fascinarse, El más
nuevo y mejor de los sistemas de cultura
mental y de poder magnético para curar
se halla alll perfectamente explicado, No
se ha publicadl jamás un libro igual. No
se han puesto jamás en manos del público
semejantes maravillosos informes.
No hace mucho tiempo que Jobo D. Rockefeller, el hombre más rico de América,
dijo, hablando á una clase en la Escuela
Dominical, que él atribula su exito en la
vida mayormente á su habilidad para influenciará otros. Llncoln, Napoleón, Alejandro el Grande, todos ganaron su celebridad y fama por medio de su maravillo•
so poder de influencia personal. Gould

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Así dice una señora da Clavaland,
que recuperó sus encantos
juveniles por medio de
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secreto
"Me quité las arrugas en una
sola noche," dice Helen Sanborn, de
Cleveland, Ohio, y me siento tan
feliz que deseo informar, á cualquiera que me escriba, libre de
costo, cómo lo hice. Este procedimiento es tan simple que uno se
admira de no haberlo pensado antes.
No usé ni masage ni rodillos, y
mi procedimiento da á la tez esa
suavidad y frescura que es el encanto de la juventud.
Con gusto daré más informes á
todo el que me escriba, sin tardanza, con respecto á este maravilloso descubrimiento.
HELEN SAi'!BORN, Sala 2204 B,
Cleveland, Ohio.

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�EL MUNDO ILUSTRADO

966

LA MONEDA FALSA

Mujeres Saludables
YFelices.
L a mujer saludable-fuerte
mental y corporalmente, cuya
am bici6n é influencia atractiva
obliga á los hombres á hechos
prodigiosos y heroicos -es
únicamente la que se encuentra llena de vigor.
Las Achacosas, enfermizas
y débiles carecen de ambici6n-sus propios pesares les ocupan todo el pensamiento-viven
aburridas y preocupadas, sin nervios, con constantes dolores de
cabeza, y casi siempre, sufren de melancolía, evitando todo roce social.

El Compuesto Vegetal de lydia E. Pinkham
Ppr 30 años el Compuesto Vegetal de la Sra. Lydia E. Pinkham
ha curado las enfermedades de las mujeres y ha convertido á éstas
en seres fuertes, saludables y alegres. La Sra. Fabiana Calder6n de
la ciudad de Cienfuegos, República de Cuba, nos escribe lo siguiente:
" Desde la niñez he sufrido dolores en todo el cuerpo. Al casarme
y tener hijos mis males aumentaron hasta que dí con sus buenos
remedios que me curaron radicalmente. Después de_ 30 ~ños. de tormentos, y de tomar el Compuesto Vegetal de Lyd1a E. Pmkham
recobré mi salud. pero siguiendo al pié ele la letra sus indicaciones.
La asistencia médica que me proporcioné no me valió nada y no
puedo menos que hacer constar aho~a, en prm ba de gratitu~, mi
testimonio por medio de las presentes ]meas, las cuales desearía dieran
Vds. á la publicidad para que otras mujeres s ufrientes puedan gozar
de la salud que yo he recobrado, gracias á Vds."

A la venta en todas las farmacias.
Preparado en los Laboratorios de

LYDIA E. PINKHA1'l l\IEDICINE CO., Lyun, l\Iass., E. U. de A,

Conforme nos alejábamos del estanco,
mi amigo hizo una cuidadosa selección de
su dinero; en el bolsillo izquierdo de su
chaleco deslizó las pequenas moneditas
de oro; en el derecho las monedas de plata;
en el bolsillo izquierdo del pantalón, un
puHado de cobre y, por último, en el derecho una moneda de plata de dos francos,
que habla cuidadosamente examinado.
"¡Singular y minuciosa distribución!"
me dije.
Nos encontramos con un mendi~o. quien
nos al&amp;rgó su gorra temblando. No conozco nada tan inquietador como la elocuencia muda de esos ojos suplicantes, que
contienen á la vez, para el hombre sensible que sabe leer en ellos, tanta humildad,
tantos reproches. Hay algo muy semejante á esta profundidad de sentimiento complicado en los ojos lacrimosos del perro á
quien se pega.
La ofrenda de mi amigo fué mucho más
considerable que la mla, y le dije:
"Tiene usted razón; después del placer
de ser sorprendido, no hay ninguno mayor que el de causar una sorpresa."
"Era la moneda falsa," me respondió él
tranquilamente, como para justificar su
prodigalidad.
Pero en mi cerebro miserable, siempre
ocupado en cosas extranas (Jqué fatigosa
facultad me propinó la naturaleza!) entró
súbitamente la idea de que semejante conducta, de parte de mi amigo, no era excusable sino por el deseo de crear un acontecimiento en la vida de aquel pobre diablo, tal vez harta de conocer las consecuencias varias, funestas ó de otra lndole,
que puede engendrar una moneda falsa
en manos de un mendigo. ¿No podiaionvertirse en moneda buena? ¿No podia
también llevarle á la cárcel? Un ta bernero,
un panadero, por ejemplo, iba quizás á
hacerle detener por monedero falso ó por
corredor de moneda falsa.
También la moneda falsa rodia ser para
un pobre pequeno especulador, el germen

ASOMBRO DE LA EPOCA
«¡El asombro del
público! ¡La desesperación de la J&gt;f·
licía! No hay esposas, grillos, cadenas, ni candados,
que puedan resistir
al poder del mago.
Se le carga de grillos y cadenas y
pocos minutos después se le ve salir
airoso, libre, sin
embarazo alguno.
La sensación de los
tiempos moder•

blu.ova uaarada perf'°'!1 J Clll'&amp; radlcalme11&amp;t
lrrltaG!oüe 1 Hl&gt;d.o11e1. Fon!Aoa lu alu J lu da brwo
1 tr&amp;111J)U'ellcia.

luvlza la piel , 1a da

1111&amp;

AQNllL Pn"'1111u, 18, AVt:NUI DI L'O,tllA, ,ARII,

nos».

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Supresiones de

'º' Me

P. SEGUIN, 1611,l.S¡¡¡;,;,¡,Parla,1

967

EL MUNDO ILUSTRADO

de una riqueza de varios dlas. Y as! mi
fantasla viajaba, prestando alas al espirito de mi ami~o y sacando todas las posibles hipótesis.
Pero él rompió bruscamente mi ensueño,
repitiendo mis propias palabras.
"SI, dijo, tiene usted razón: no hay placer tan dulce como el de sorprender á un
hombre dándole más de lo que espera."
Le miré á lo blanco de los ojos, y quedé
espantado al ver que éstos brillaban con
incontestable candor.
Vi entonces, claramente, que habla querido á la vez hacer caridad y un buen negocio; ganar cuarenta sueldos y_el ~orazón
de Dios; obtener el paralso econom1camente; atrapar, por último, gratis, un privilegio de hombre caritativo.
Le babrla casi perdonado el deseo del
goce criminal de que le vela capaz peco
antes; hubiera encontrado curioso. singular, que se divirtiese comprometiendo á
los pobres; mas nunca le perdonaré la
ineocia de su cálculo.
No hay nada que excuse de ser malo;
pero hay algún mérito en saber que se es
as!; y el más irreparable de los vicios es
hacer el mal por estupidez.

EL ILUSTRISIMO SEÑOR GOBERNADOR DE
ZACATECAS RECOMIENDA LA PE-RU-NA
r+++++++++++++++++++++++++++++++++++t+++++++++l

J

l

La

f

f
f

Pe--ru-na
J es de
Valor
Genuino,
dice el
Efemérides de la Semana
limo. Sr.
CARLOS BAUDELAIRE.

•

26 de Abril de 1618
Fundación de la Ciudad de Córdoba

Las depredaciones de los negros que se
sublevaron el ano de 1617 y que hicieron
sentir su influencia en todos los puntos
poblados de las cercanlas de Veracruz,
originaron una petición de los vecinos de
esos lugares para la fundación de una villa en la loma de Huilango.
Obtenido el permiso del virrey, se hizo
la lista de los vecinos de la nueva villa,
se nombró cuatro regidores, á quienes se
encargó la elección de alcalde y se trazó
la nueva villa, la cual se declaró fundada
el 26 de Abril de 1618.
Se le dió el nombre de Córdoba en honor
del marqués de Guadalcázar, don Diego
Fernández de Córdoba.
27 de Abril de 1813
Sale Castillo y Bustamante para
atacar á Rayón

Las tropas de Ramón Rayón, derrotadas
en Salvatierra, se dirigieron á Tlalpujahua
con el objeto de hacerse de refuerzos y
proseguir la campafía; pero el jefe insurgente halló los campamentos de El Gallo
y Tlalpujahua preparándose para resistir
el ataque del jefe realista Castillo y Bustamante.
Seguro Calleja de que Morelos no estaba en aptitud de atacar las ciudades de
México ó de Puebla, decidió atacar al mismo tiempo los campamentos de Huichapan y de Tlalpujahua; para el ataque de
este último designó á la división de Toluca, A las órdenes de Castillo y Bustamante. Obedeciendo á las órdenes en este
sentido, salió el Jefe r.ealista citado de la
ciudad de Toluca el 27 de Abril de 1813.

i
i
i

I
i

i

1

1

J Pankhurst

J

i Goberna¡ dor de
¡ Zacatecas.
il

limo. Sr. Eduardo Pankhurst.
Sr. Eduardo Pa.nkhurst, Gobernador del Esta.do de Za.ca.tecas, Méxl-

t co, escribe como sigue respecr,o á la. Peruna:

i
!
!
li
!t

Muy señor mio:-Por laopini6nquede su especifico laPerunaheoido
il ádevarias
personas respetables de esta ciudad, creo que efectivamente es
utilidad para todo lo que como curativo se anuncia..
l
De Vd. afmo. a.migo y S. S.
i

t

EDUARDO PANKHURST.

t

+++++++++++++++++++++++++++++++++++ff++++++++++++++++
no hay remedio
PROBABLEMENTE
en el mundo que, como la Peruna.,

haya sido recomendado por tantos
hombres prominentes.
Gobernadores, cónsules, miembros
de congreso, embajadores y representantes de diferentes repúblicas ame1icanas, todos recomiendan la Peruna.
El Ilmo. Gobernador Pankhurst, de
Zaca.tecas, México, es uno de los hombres prominentes que recomiendan la
Peruna.
La Peruna es un remedio casero
americano.
Es el remedio para. la. tos, resfrios,
ca.tarros, iufluenza, la gripe, bronquitis y los primeros grados de tisis.
Es también un tónico admira.ble para reponer las fuerzas y salud general
del cuerpo.

En otras palabras, remueve de los
órganos digestivos y asimilativos los
principios catarrales que tienden á
Impedir las funcion.s de estos órga•
nos, dejándolos en perfecto estado para. ejercitar correctamente sus funciones.
Haciendo la digestión y asimilación
normalmente, no dejará de haber.suficiente cantidad de sangre pura., que
fortalezca el cuerpo.
Ha producido alivio en casos nota.bles, y se ha estado usando por más de
cuarenta affos.
Dirección completa para el uso de la.
Pe runa se encontrará en el rótulo de
cada frasco, ó en el libro del Doctor
S. B. Hartman, titulado "Las .Enfermedades de la Vida," el cual regalan
todos los droguistas.

La Peruna se vende en todas las Droguerías, en dos tamaños
de $1.00 y $2.00 Botella.

�•

EL MUNDO ILUSTRADO

968

Decida Usted Mismo su Porvenir
Todo hombre puede influir en su suerte futura
Estúdiense las leyes por medio de las cuales el Individuo puede cambiar
y gobernar las circunstancias é influencias que le rodean

No hay efecto sin causa. Búsquese el secreto del éxito
¿Qué porvenir es el que se le ef pera á
cada quién? Este será tal cual cada quien
se lo labre. Todos gozamos del poder de
llevar á cabo todo aquello que nuestra ambición nos dicta, siempre que para ello se
pongan los medios. Este es un hecho per·
fectamente demostrado cientificamente.
Nosotros mismos determinamos nuestra
condición, decidimos y creamos nuestro
destino. Si ignoramos las leyes por las
cuales llevamos ésto á cabo, el resultado
no puede ser feliz. Pero por el contra·
rio, si las entendemos, los resultados serán los que deseemos.
Cualquiera puede aprender cómo alcanzar brillantes éxitos, no importa qué obstáculos se le presenten. Lamayorla se deja
llevar de la corriente porque no sabe cómo
dirigir su curso de una manera indepen·
diente á ésta. El secreto está en usar nues·
tro poder de una manera inteligente. Tal
secreto dirá cómo alcanzarlo el libro que
damos gratis, titulado: "Misterios de las
Ciencias ocultas." La ignorancia es la
causa de los fracasos y desgracias de la
vida. Entendiendo la ley y principios de
que depende el éxito, nos será posible regir nuestro destino, por la misma razón
que es fácil hacer una operación aritmética cuando se conocen las reglas. Esta ley
y principio no tienen nada de complica•
do: es una de las leyes más simples en la
vida práctica. Pero aplicando ésta de una
manera inteligente, sus posibilidades son
extraordinarias é ilimitadas,
Los hombres y mujeres que poseen la
cualidad de atraer hacia si á todos cuantos les rodean, no pueden menos de brillar
en sociedad ó de ser afortunados en sus
negocios y empresas. Cada problema en la

vida tiene su solución; pero hay que saber
cómo buscar ésta, pues á tientas es ptobable no dar con ella. Es fácil obtener la instrucción de cómo cultivar una personalidad
magnética para atraerá otros, en aquellos
que por naturaleza lo poseen, ó para crear·
la y desarrollarla en los que no gozan de
ella. De la misma fuente puede aprenderse
cómo encontrar la solución á los problemas y dificultades con que se tropieza en
la vida. La Psicologla y Metafisica moder·
nas dan, en sus ramas del Hipnotismo,
Mesmerismo, Magnetismo Personal, Sugesto-Terapia, etc., el talismán para el
progreso individual, salud, felicidad y
prosperidad. La mente, imaginación, me•
moría, poder de personalidad, los talentos
y habilidades, se cultivan y se desarrollan con estas ciencias. Las mismas
nos dan los medios de curar en uno mismo ó en otros tanto las enfermedades
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que con fe y empeño han estudiado y
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larizar conocimientos tan necesarios ha
desarrollado un plan que facilita su estudio. Toda persona de ambición que desee
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28 de

Abril de 176o

Entra en México el virrey Cajiga!

El excelent!simo Sffi0r don Francisco
Cajiga! de la Vega fué nombrado para que
ocupara interinamente el virreinato de
México, mientras que desempefiaba el cargo de gobernador de la Habana. Llegó á
la ciudad de México y tomó posesión de
su cargo el 28 de Abril de 176o,
Su gobierno no duró más que hasta el
5 de Octubre del mismo año, y durante él
Inició la obra de limpia y arreglo de la plaza mayor de la ciudad de México. Como
todos los virreyes que gobernaron bajo la
dinas tia de los Borbón, tenla el cargo de
teniente general.
29 de

Abril de 1838

Termina la injusta guerra llamada de
11
los pasteles''

30 de Abril de 1800
Empieza el gobierno del virrey
Marquina

Terminado el virreinato de don José de
Azanza, hombre probo y justo, se hizo
cargo je él don Félix Berenguer de Marquina, quien tomó posesión del puesto el
30 de Abril de 1800. Su gobierno foé estéril
en grado sumo para la colonia, hasta el
punto de haberse hecho proverbial esa es·
terilidad.
D:uante él se iniciaron los primeros movimientos en favor de la independencia de
la Nueva Espafla, y aunque la paz con
Inglaterra dió gran tranquilidad á la colo·
nia, en su interior se empezaron á notar
conspiraciones y conferencias, que eran el
principio de la gran revolución en favor de
la libertad.
19

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Nace San Felipe de Jesús

de Mayo de 1812

Morelos abandona Cuautla

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~Ir~rmcdl~§ Rilm:m~~~rm~§ cdl~ W@v~cdl@cdl~§

de Mayo de 1575

Felipe de las Casas, que con el tiempo
habla de ser el primer mexicano que su·
biera á los altares, nació el 19 de Mayo de
1575 en la ciudad de México y fué hijo de
don Alonso de Casas y doña Antonia Mar·
tlnez, espafloles los dos.
San Felipe, aunque personalmente no
significó nada, fué convertido por la suer·
te_.en el slmbolo de la raza criolla, dignifi·
cada hasta el punto de mere~er un lugar
en los altares, circunstancia que si ahora
no significa nada, en aquellos tiempos era
de gran importancia.
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ELPUERTO DE LIVERPOOL

Setenta y dos dlas llevaba de establecido el cerco de Cuautla por los realistas, Y
cada uno de ellos se habla sefialado por
alguna hazaña heroica de parte de los si·
tlados; los vlveres se hablan agotado hacia muchos dlas; el hambre y la peste se
hablan ctbado en los insurgentes y era
humanamente imposible sostener la plaz•
por más tiempo.
Sigue en la página 970,

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EL MUNDO ILUSTRADO

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Efemérides de la Semana
Sigue de la página 968.

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COMO ME QUITE LAS ARRUGAS

Comprendiendo Morelos que prolong.i.r
la resistencia hubiera sido criminal, é ignorando que los realistas estaban á punto
de levantar el sitio por las malas circunstancias en que se hallaban, convocó á sus
principales oficiales á una junta de gue•
rra, que se efectuó el 19 de Mayo de 1812
por la tarde, y en ta que se decidió salir
de la ciudad rompiendo el sitio en las pri·
meras horas de la maíiana del dla siguiente.
Alas dos de la maíiana del dla 2 se emprendió la salida, enm2dio del mayor silenciv; pero un centinela de los realistas
dió la voz de alarma., y todo el ejército si•
tiador se reunió en persecución de los insurgentes. Las tropas regulares de los
insurgentes no sufrieron mucho; pero los
habitantes de Cuautla, que trataron de sa-:·.;.
lir detrás de ellas, fueron pasados á cu-~
chillo sin piedad; los insurgentes perdieron toda su artillerla y sus municiones;
pero la heroica resistencia de Morelos escribió una de las páginas más gloriosas
Las arrugas de Helen Sanborn desapareElla desea dar completos informes, grade la guerra de emancipación.
cieron en una sola noche, pero no desapa- tis, á. cualquiera que quiera quitarse las

AGUA de los
CARMELITAS

IE.mJP)e«lilf&amp;«linililc J
ell&lt;éfollllc li «JJiJ I1rñic.

recieron por si mismas. Usó un método ~rrugas y recuperar los encantos de la
de su propio descubrimiento, que efectuó Juv~ntud.
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esta maravillosa transformación mientras . ~m dolor, sm mconvemenc1a, sm pos
,
_
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b1lidad de hacerse daño, solamente un
ella dorm1a. Durante anos había hecho procedimiento, cientüico, simple, eficaz,
uso de cre'.°as, masage, máscaras, etc. que puede aplicarse en el retiro de su
Estaba casi desesperada, cuando final- cuarto sin el conocimiento de sus más In·
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1751956&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado,  1909. Año. 16. Tomo 1. No. 17. Abril</text>
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              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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