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                  <text>Registrado como articulo de segunda clase en 3 de Noviembre de 1894.

Año XVI-Tomo I

México, 16 de Mayo de 1909

Número 20

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0/ Señor

:Prestdente de la fRep1í.6/ica presenciando la fiesta flora/ rlesr/e fos
balcones de la casa riel Selior Sec1•etario rle Jfncien&lt;&gt;a

�DIRECTORIO:

Propietario, VICTOR M. G.~RCES
DIBEOlOR Y GERENTE,

ALFONSO

E.

BRAVO

OFICINAS:

Calle de Alfaro número 9. México, D. F. Apartado postal 2570
Teléfonos: Ericsson, 1,470. Compañía Telefónica, 471.
PRECIOS DE SU1lSCRIPCION:

En la Ciudad . . .
En los Estados. . .
En el Extranjero..

$ 1.25
1.50
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NUMEROS SUELTOS:

En la Capital . . . . . . . . . . . . . . . . . $ 0.35 cs.
En los Estados . . . . . . . . . . . . . . . • 0.50 cs.
DHpacho de subscripciones para la Capital:
2a. de Mesones, 14. Teléfono Núm. 488,

lmpreso en papel de las Fá.bricas de San Rafael y Anexas, S. A.

El Dolor y la Belleza
NO de los grandes arcanos de la filosofía de lo
bello, y uno de los problemas más intrincados
de la psicología, consiste en explicar cómo lo
doloroso, lo cruel, lo despiadado, la emoción
desgarradora que provoca sollozos y lágrimas,
la pasión que atormenta y atenacea, la miseria,
la sangre, la muerte, pueden ser elementos estéticos, y có•
mo de la angustia, del torcedor, del potro del 'tormento Y
de la cruz del calvario pueden hacerse obras maestras del
arte y monumentos imperecederos de belleza.
Que sea bello y todos aceptamos como tal, lo que halaga
lo que sonríe, lo que acaricia¡ el amor correspondido, la
amistad fiel, el patriotismo puro; que cuanto embellece la
vida y la acrecienta, y la endulza, nos parezca hermoso,
nada más natural ni más lógico.
Pero que con afán incomparable y con verdadero anhelo
busquemos, para en él extasiarnos, el dolor punzante Y la
tortura inaudita, es cosa que parece desafiará la razón humana y erguir, frente á la meditación y el estudio, la más
fría y la más muda de las esfinges.
Acudir presurosos al baile ó al banquete¡ recorrer la
pradera cortando flores y trenzando guirnaldas; sacudir el
árbol y recoger los frutos¡ admirar, en el cuadro, el paisaje
luminoso, el grupo juguetón de sátiros y ninfas; leer, en el
poema, los amores tiernos, las grandiosas conquistas de gloria y de poder; reir, en la comedia, de las peripecias escabroaas y de los chistes espirituales; disfrutar, eu la música,
del ritmo alborozado y de la melodía expansiva y regocijada, bien está.
Todo eso es belleza, porque es placer y es felicidad.
Pero resentir_las: altas emociones estéticas anteLaoconte,
estrangulado por las serpientes; encontrar bella la espan•
tosa cabeza de Medusa, coronada de víboras; pasarse las
horas ante el &lt;Juicio Final&gt;, de Miguel Angel ó devorando
los pasajes del &lt;Infierno&gt;, de la &lt;Divina Comedia&gt;¡ gozar con
las torturas de Prometeo, con el martirio de Cristo, con las
carnicerías épicas; aplaudir, desbordantes de entusiasmo,
los dolores de Edipo, las dolientes abnegaciones de Cor•
nelia y las matanzas finales de Hamlet y de Otelo, es co ·
sa horrible que nadie puede comprender y emoción divina
que nadie deja de experimentar.
Cuando Víctor Hugo decía:&lt;Lo feo es lo bello&gt;, no pare•

1

1

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1
1

cía decir blasfemia mayor que cuando exclamamos, Y si
somos lógicos debemos exclamarlo: &lt;Lo cruel es lo delicioso&gt;.
Y no hay en esta paradoja degradación ninguna de nuestra sensibilidad ni detenerescencía asignable de nuestro espíritu. Todos los hombres, en todas las épocas y en todas
las formas imaginables han buscado el dolor para encontrar los más exquisitos goces y, del tormento, han hecho el
placer supremo.
En el orden poético son la epopeya, la tragedia y el dra·
malas más altas expresiones del arte y, por su esencia mis•
ma, epopeya, tragedia y drama son atormentadores. El arte
es una montaña inmensa, en cuya cúspide gime el dolor.
La plástica griega es serena y dulce¡ pero también, en
ocasiones, es dolorosa y despiadada¡ en cambio, Sófocles Y
Esquilo son formidables y hasta brutales. Todo el arte
cristiano es una mezcla de éxtasis místicos y de torturas
infernales. Bizancio y los puritanos son terroríficos, Y ape•
nas el Renacimiento puso una nota dulce y alegre en el
tétrico concierto del arte medioeval.
Después, romanticismo, simbolismo, decadentismo, todo
es amargo y todo negro en ese arte de caverna. Ningún la•
bio sonríe, ninguna voz canta. Todo gime y ruge¡ y hasta
la faz de Momo tiene un gesto tétrico Y sombrío.
Beethoven desgarra; Chopin disuelve en llanto su poderosa lírica¡ en Wagner se desencadenan todas las tempestades y palpitan todos los dolores humanos, y las figuras
simbólicas de Rodin son cadáveres gigantescos drapeados
en mantos fúnebres y trágicos.
¿Por qué amamos el dolor? Más aún: ¿por qué al lado
del sufrimiento '.encontramos soso é insípido el placer
mismo?
Profundo arcano al que ningún pensador ni ningún críti•
co se asoma sin miedo.
Pero en suma, y por necesario efecto de contraste, amamos
el dolor en el arte como am:imos la sombra en el cuadro:
porque hace resaltar la luz. En el Dante lo único preferí·
do y leído es el &lt;Infierno&gt;; cuando nos habla del cielo, es
decir, de lo único puro y de lo único dulce sin mezcla de
acíbar, tal parecer que el Homero medioeval dormita.
Pero hay algo más que un puro efecto de contraste, ó
mejor dicho, hay otra forma del contraste que nos hace
buscar el dolor en el arte y reputarlo supremamente bello.
Ante Prometeo encadenado nos sentimos felices de ser
libres; ante Medea desdeñada é infanticida, la mujer menos•
preciada se siente menos desgraciada; ante Cuasimodo y an·
te Poli femo nos creemos Apolo ó Antinoo. El arte nos exhibe
lo peor y, ante eso peor, lo malo que sufrimos nos parece
soportable. Leemos las peregrinaciones de A~havrus arre·
llenado en una poltrona; mientras los argonautas afron·
tan las tempestades, nos calentamos junto á la chimenea; Y
debajo de un copudo fresno, todo verdor y todo frescura,
leemos las peregrinaciones judías á través del desierto.
Mientras somos espectadores, el dolor que sufren los ac•
tores del drama y el que nosotros mismos, por contagio, resentimos, es un placer, porque nosotros somos extraños á
él. El dolor sólo es doloroso cuando somos los protatonis·
tas del drama; y aun el drama personal se hace dulce Y se
embellece cuando el tiempo ha extendido sobre él su velo
esfumador y vertido en nuestras llagas su perfumado bálsamo.
En suma: el dolor sólo es dolor cuando es actual Y per•
sonal. Cuando es ajeno, cuando, sobre todo, es fin&amp;ido Y
no real y cuando es lejano, se transforma en verdadero pla•
cer por'que lo experimentamos á la vez que la impresión
de que, ó no lo hemos sufrido, ó no hemos de volverá re·
sentirlo.

DR. M. FLORES.

1087

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

1086

LA BARCA FANTASMA

los

J

CONOCES? ¿Conoces esos días sucios y tristes,
en los que el fastidio inmortal toma el color gris,
el olor nauseabundo y la pesadez opresora de la bruma in•
vernal, en los que el cielo está ~túpidamente anémico,
en los que el sol parece una lámpara llena de hnmo y
medio apagada, en los que las flores palidecen y los
frutos se pudren, en los que las mejillas de las mujeres
parecen polveadas con ceniza, en los que las manos de los
hombres parecen de corcho, en los que la ciudad hiede
con el olor del aguardiente y el campo con el de la leche
agria? En esos días es cuando la imaginación, exaltada por
su propia fiebre, no halla alimento, no tiene pienso, y se
nutre horriblemente consigo misma, disecándose, exami•
nándose. En esos dfas, la Poesía, esa virgen delicada y tenue, irremisiblemente enferma, languidece, inclina la cabeza y muere sin un gemido, sin un suspiro; y el Arte, la
virgen fuerte y robusta, herida mor•
talmente, agoniza retorciéndose los
brazos, exhalando su propia desespe•
ración en quejas lúgubres. En vano
trata el poeta de sumergirse en su sue•
ño preferido: el ensueño desaparece.
En vano trata de hacer vibrar las cuerdas de la blonda lira; bajo su mano
temblorosa se rompen las cuerdas, con
un sonido que se prolonga en el aire
como presagio siniestro. ¡Oh días
sombríos, crueles y malditos!
Pero ¿por qué no buscamos la
muerte eu tales días'! ¿Por qué no
cerramos los ojos y nos dejamos caer
en un abismo sin fondo, en el que
sería tan dulcemente doloroso ter·
minar la vida? ¿Por qué no hablamos
de amor hasta que la voz se extinga
en nuestra garganta árida y la pala•
bra se convierta en un murmullo in•
distinto? .... Ven á escucharme: te
hablaré de amor, á ti, fantasma fugitivo é intangible, sér divinamente
malhechor, humanamente bueno, infinitamente querido, bello como una
realidad, horrible como una ilusión,
siempre lejano, siempre presente, que
vives en las regiones desconocidas Y.
que estás en mí, quimera, sér humano, 1
nebulosa, espejismo, prisma, aparición, imagen fngitiva,
idea odiosa y adorable que llenas mi vida ....
(&amp;o

***
/.Has visto alguna vella barca fantasma? ¿La has visto,
amor mío'/ .. . . Escúchame. No sé cuándo sucedió la historia de amor que voy á contarte. Pero no importa. Hoy,
ayer, mañana, el drama de la pasión es multiforme y único. El corazón late hasta romperse, lo mismo debajo de una
toca de lana, que bajo una coraza de acero 6 un corpiño de
terciopelo, y la loca palpitación causa siempre la ruina de
una existencia; ya sea que los brazos de la bien amada estén cubiertos de velos sagrados ó desnudos, bajo los círcu·
los metálicos de los brazaletes; que estén cubiertos por telas unidas ó apenas veladas por encajes tran3parentes; en
ningún caso dejarán de abrasar con un ardor más ó menos
grande. ¿Qué importa una fecha? Tecla era bella¡ su cara
~enfa esa blancura caliente y viva que se vuelve rosaba
JO los besos; en sus grandes ojos voluptuosos se veía relucir
extrañas chispas de oro; sus labios arqueados estaban hechos para esa sonrisa larga, profunda y consciente que tan
pocas mujeres conocen; sus trenzas gruesas, morenas, tenían
sombras de un negro azuloso. Se le llamaba Tecla, nombre
á la vez duro y dulce, que en el vocabulario de la fantasía
de los nombres significa &lt;corazón culpable&gt;. Los nom•
bres tienen su fatalidad. De niña, Tecla había ignorado lo
que era amor, orgullosa é indiferente; una vez que se casó
~~~ Bruno, siguió ignorando lo que era pasión, espo~a al•
""'era y fría.

Sin embargo, había visto el corazón de Bruno arder y
consumirse por ella, ese corazón duro que no había amado
nunca¡ pero este soplo ardiente de deseo no la había re•
calentado, esa voz ansiosa y trémula no la había conmovido, y la pasión de Bruno había sino inútil. Este lo sabía
porque Tecla se lo había dicho. Ella no mentía nunca. Se
había casado sin odio¡ pero sin entusiasmo. Bruno, por su
parte, no podía resignarse, y su fría esposa era el tormento
insoportable de su existencia. La arruga de su frente, la
crueldad de su mirada, el fruncimiento de sus labios, la
amargura de su boca, la hiel de su alma, todo esto era causado por Tecla. Hubiera podido morir; pero cuando se
ama es raro que se tenga el valor necesario para abandonar la vida, Hubiera podido matar á Tecla; pero nunca
pensó en ello: no se mata á una mujer virtuosa, y ella te•
nía una grande y valerosa virtud.

***
Pero como todo sentimiento elevado halla otro que le
sobrepasa y le domina, la virtud de Tecla fué sobrepasada
y dominada por un amor inmenso. Fué una gran derrota y
un gran triunfo. Bruscamente su altanería se ahogó en una
gran humildad: su orgullo fué resquebrajado, anonadado....
Aldo era singularmente bello: en su voz armoniosa vibraba un encanto irresistible; sus palabras ardían como fuego
líquido, y su mirada llevaba al alma un espanto exquisito.
Pero aunque nada de esto hubiera existido, Tecla lo ha·
bría amado. Se encontraron una noche, en una sala resplandeciente de luz. No supieron decirse nada. Sin embargo, entre estos dos seres que se separaron sin una sonrisa, sin un salude, se había creado un lazo. Marchaban
uno hacia el otro y tenían que encontrarse indefectiblemente.
-¿Qué haces en la ventana, Tecla? Hace una hora que
ves á la obscuridad como si miraras algo.
-Miro la mar, Bruno, respoudía ella con la infinita melancolía de los que empiezan á amar.
-La brisa de la noche te hace mal, Tecla; estás pálida
como una muerta.
-Déjame aquí, te lo ruego.
-Estás triste, Tecla; ¿en qué sueñas?
-No sueño, Bruno.
-Dime qué es lo que te entristece.
-No hay nada que pueda entristecerme.
- Tecla, tu mano está helada y tus labios están ardientes;
tú sufres, tú tiemblas, tú vacilas ..... .
-Me muero... . .. .

�EL MUNDO ILUSTRADO

1088

Pero una noche, después de veinte que el insomnio angustioso se había sentado á la cabecera_ de su cama empa·
pada en lágrimas, Tecla sintió estremecido todo su sér, como si la hubiera despertado un llamado poderoso.
-Heme aquí, murmuró.
Y muda, rígida, con paso unif?rme como un autómata,
arrastrando detrás de ella su tra¡e blanco, como un sudario, con paso rítmico que apenas tocaba el suelo, con sus
largos cabellos sueltos sobre los hombros y sus grandes
ojos abiertos enmedio de la obscuridad, atravesó la casa Y
salió á la terraza que daba sobre el ruar. Aldo se hallaba
allí.
· d ·
Ella se dirigió á él. Se miraron en la s_ombra, sm ecir
una sola palabra, sin exhalar un solo suspiro.
.
El amor triunfante, desdeño5o, de una vana expansión,
los ahogaba.

***

·Oh noches inolvidables creadas para el amor! ¡Oh eterna
be~leza del J!olfo de Nápoles, creada por el amor! En_ las
noches de Primavera¡ cuando la tierra turba los senhdos
y tienta el alma¡ cuando el aire está sobreca~gado con el
perfume de las flores, se puede descender h_acia el mar, e~trar en una barca, huir de la costa, y, tendido sobre _coJi•
nes, contemplar el azul sombrío_ del cielo, ~as ?ndnlaciones
voluptuosas de las ola5 y la ardiente palp1tac1ón de las estrellas que parecen querer despren?erse del negro firma·
mento para precipitarse en el espacio.
En las mórbidas noches del Estío que suceden á los días
ardientes y angustiosos, cuando la tierra re_posa, agotada
por la larga y apasionada caricia del Sol, fehz el que J?Ue·
de hacerse mecer en una barca, como en una hamaca, m1_entras que el perfume del mar le hace soñar en el tróp~~o,
en su espléndida y monstruosa veget~ción, en s~s h1¡as
morenas y sonrientes que se pasean ba¡o los tamarindos. .
Ea las dulces noches del Otoño, cuando la luna enfermiza se une á la blanca melancolía de~ ciel~, á la palidez
lánguida de las estrellas, á la nebulosidad ideal de las co·
linas· cuando la naturaleza entera está cubierta de copos
de es'puma hay personas que escogen al mar como co_nfidente y va~ á contarle los desfallecimientos de su v~da,
mientras que la suave curva de Pausilipe parece abahrse
y querer desaparecer entre las ondas. Durante las noc~es
tempestuosas de Invierno, cuando la borrasca d~ en la ciu•
dad el espectáculo miserable de las calles sucias Y estre·
chas empapadas bajo el agua de las goteras¡ cuando el alma s'¡ente la necesidad de un espectáculo más grande Y
majestuoso, no hay impresión más bella que la de hall~rse
en alta mar enmedio de la sombra negra, donde el peligro
es tanto má; grande cuanto más escondido se halla. Per_o
el más feliz de todos es el que goza de estas noches acariciando los cabellos de la mujer amada, el qu~, al abr_azarla
contra su corazón, sueñe con llevarla al pais _querido de
los amantes, y que, al estrecharla, ~spera morir co~ ella,
bajo el cielo profundo, en el mar tnun~a~te. Más fehz que
todos ellos, más envidiables por su fehcidad, eran Aldo Y

Tecla.

••*
- Aldo, la mar está demasiado negra.
-Te amo, Tecla.
-Te amo, Aldo. Sostenme con tu brazo poderoso, amor
mío. ¿Por qué se calla ese batelero?
-Quizás su trabajo sea demasiado duro. Le pagaremos....
¿Me amarás siempre, Tecla?
-Siempre, Aldo¡ esa antorcha lanza una luz sangrienta
sobre nuestras caras y sobre el mar. Se diría que alumbra
cadáveres y una tumba, amor mio ....
-¿Qué temes de la muerte?
- Que me separe de ti.
-¡Jamás! Dios debe castigarnos juntos.
Se hizo un largo silencio. Se miraban, mientras que á su
pasión se unía la nota dulce de una grave ternura, como un
presentimiento. La barca volaba sobre el agua¡ el batelero
remaba con gran fuerza, sin volver la cabeza para mirará
los amantes.
-Aldo, ¿no te parece que estamos demasiado lejos de la
playa?
-Tanto mejor, mi dulce bien.
-lPor qué no habla ese hombre?
-Quizás nos envidfe, Tecla. Es joven, sin duda tiene en
el corazón un amor sin esperanza.
-Interrógate Aldo. Pregúntale por qué esconde su cara.
De repente eÍ batelero se volvió. Era Bruno, era la figura del odio. Aldo y Tecla se estrecharon uno contra el otro

'

y se abrazaron, y la barca se volcó bajo el beso de los aman·
tes, bajo el grito de furor de Bruno. Tres veces los ª°:1an•
tes volvieron á la superficie, enlazados, con una beahtud
celeste en el rostro; tres veces volvió á la superficie una
máscara contraída por el gesto de la cólera ....

EL MUNDO ILUSTRADO

1089

•••
Escúchame, amor mío. A cierta hora de 1a noche, sobre
la hermosa orilla de Pausilipe, sobre la alegre playa de
Mergellina, sobre la sombría falda de Chiatai:n,one, sobre la
arena ardiente de Santa Lucía, sobre el sucio muelle del
Mole, la barca fántasma aparece y pasa rápidamente sobre
el agua¡ los amantes se besa~ lar_gamente, la . cabeza de~
marido se vuelve llena de rabia y 1a embarcación se.vuel
ca. Aún por tres veces, y el beso eterno, y el eterno &lt;netos&gt;
de la rabia salen á la superficie. Todas las noches ~parece
la barca fantasma. Pero no todo el mundo la ve. Dios permite que la contemplen sólo los que aman, los que ai:n,an
perdidamente. Se muestra sólo á los amantes, que palidecen al verla: es la prueba de amor, una prueba infalible Y
extraña.
¿La has visto? ¿Has visto la barca fantasma? ¡Oh! ¡Desgraciada si sólo yo la hubiera visto!

NOVELA

Por F. Marión Cranwford

Ilustraciones de LUio

*

(1:0NTINÚA)

CAPITULO III

MATILDE SERAO.

*
Rostand y el Perro
El célebre literato francés, Edmond Rostand, pasó el
verano en la preciosa villa que, cerca de Bayona, se había
hecho edificar, principalmente para curarse allí del tenaz
insomnio que padece.
La primera noche de su estancia concilió, en efecto, el
sueño casi inmediatamente después de haberse acostado¡
pero la madrugada le despertó el furioso ladrido de u n
perro, al que contestaron todos los canes de la vecindad.
Inútil es decir que el sueño huyó de los párpados del poe•
ta y como el hecho se repetía cada noche, éste se puso en
u~ estado rayano en la desesperación, mayormente viendo
que, á pesar de todas las pesquisas, era impo~ible encon
trar al animal importuno. Entonces le aconse¡aron á Rostand que acudiera á un vecino suyo, pobre labr~dor que
vivía en una modesta cabaña, y el cual tenía una influencia
mágica sobre los animales. Rosfand se mostró desconfiado¡
habló, sin embargo, con el hombre, á quien prometió una
buena recompensa si lograba hacer calla~ a~ perro en cuestión. En electo la noche aquella y las s1gu1entes transcu•
rrieron tranquilamente, y el aldeano recibió el premio prometido.
Sin embargo, unas semanas más !arde volvió á oirse al
perro. Rostand, agobiado, se _puso a hacer. personalmenfe
las indagaciones que le parecieron conveme_ntes, Y_, como
resultado de éstas, volvió á llamar á su vecino. Sin roen
cionar para nada el execrado can, empezó á hablar aquél
de la vida en el campo, y le preguntó de qué modo había
adquirido ese conocimiento de los animales, tan ponder~do
por todo el pueblo. El hombre, halagado, contó en segu_ida
sus trabajos y observaciones, y al verle Rostand entusiasmado, le preguntó: &lt;¿Usted, sin duda, sabrá imitará ma~a
villa las voces de los animales?&gt; &lt;iYa lo creo!&gt;, respondió,
y empezó en seguida á cantar como un mirlo, cacarear como
una gallina, á aullar como zorra, á mu~ir como un buey.
Rostand le colmó de alabanzas, y entusiasmado al parecer,
exclamó: &lt;Ahora imitará usted el ladrido de un perro&gt;. El
hombre se puso á ladrar rabiosamente, y Rostand, en efec·
to, reconoció la voz de su enemigo nocturno. Sacó una
moneda del bolsillo y se apresuró á ponerla_ en la man~
del sorprendido labrador, diciéndole: &lt;Nece~ito descanso,
no vuelva usted á empezar la comedia¡ pues, de lo contra·
río, avisaré á los gendarmPs&gt;. Desde entonces no ladran ya
los perros en las inmediaciones de la villa de Rostaod.

Versión Española de L. Lara y Pardo

i

(

,,

U a criado risueño abrió la,..puerta. Era
un hombre como de treinta y cinco años,
poco más ó menos, de ojos azules de mirar
alegre; bigote castaño y mejillas sonrosadas.
Llevaba un delantal azul y empuñaba un
plumero. Sonrió de modo muy placentero.
-Madama Bonanni dijo que la podría yo
ver aquí hoy en la mañana-explicó Margarita.
-¿Su nombre, si me hace usted favor?-preguntó el
criado, mirándola detenidamente.
-Señorita Donne.
-Muy bien. Pero la señora está bañándose-hizo notar
el criado, sin manifestarse dispuesto á dejar entrará Margarita.-Sería mejor que la señorita viniese otro día.
-Pero madama Bonanni me ha dado cita.
-Es posible-dijo el hombre, sin dejar de sonreír.
-He venido á cantar en su presencia -dijo Margarita
con cierta impaciencia.
- ¡Ah, eso es distinto! - el criado hizo una profunda reverencia. - ¿Entonces la señorita es cantante? ¿Quién lo
habría pensado?
Margarita no imaginaba quién lo habría pensado¡ pero
pensó que decididamente el criado usaba demasiada fami·
liaridad. En ese instante, el criado le dejó el pa~o franco,
cerró la puerta y condujo á la joven á la escalinata que
daba paso á las habitaciones.
-Por aquí, señorita. Si la señorita tiene la bondad de
esperar, voy á informar á la señora.
- Favor de no molestarla. Dijo usted que estaba en el
baño.
-¡No importa, señorita!-dijo el criado, y desapareció
en el mismo instante.
Margarita miró en derredor. Aun cuando hubiese sido
ciega, habría comprendido que se encontraba en un lugar
muy distinto de todos los que había frecuentado antes. El
ambiente tenía un olor especial, muy intenso é imposible
de describir¡ unt mezcla de perfumes, tabaco griego, tapi
ces persas, vestiaos de mujer, y licores¡ era casi sofocante,
excepto, quizás, para quienes estuviesen habituados al amb_iente del teatro. Margarita no vió al principio ningún sitio en que sentarse, y permaneció de pie.
Era una habitación amplia, con dos grandes ventanas de
un lado, una pesada chimenea frente á la puerta y, frente
á las ventanas, un diván enorme, como Margarita no recordaba haber visto otro. Sobre el diván había una especie de
dosel de seda, sostenido por lanzas más ó menos medioeva•
les. Era muy alto el diván, tanto, que una persona de l!S·
tatura mediana, para sentarse en él, habría tenido que trepar, Y estaba literalmente cubierto de cojines de todos colores y en el mayor desorden, como si un ejército de muchachas de escuela hubiese trabado en él reñida batalla á coj inazos.
Llena estaba la habitación de objetos artísticos: buenos
los unos, otros malos, atroces los de más allá¡ pero que recordaban todos los triunfos de la cantante, y amontonados
en mesas, caballetes, columnas, canastillas, todo dispuesto
c~n ~n gusto peor que el de un escaparate de tendero. Ni
siquiera había luz suficiente para verlos, porque la cortina
de terciopelo genovés, terriblemente pesada, producía un

crepú~culo tenue. La alfombra persa era tan
gruesa, que Margarita estuvo á punto de
dislocarse un pie cuando di6 el primer paso dentro de la pieza.
Margarita permaneció algunos momentos
de pie¡ mas como comprendiera que debería esperar por largo tiempo, buscó sitio
donde sentarse. Vió aquí y allí algunas sillas, pero todas ocupadas: un cuadro al óleo,
con su correspondiente marco, aguardaba
en una que se encontrase un sitio apropó·
sito para colgarlo¡ otra estaba ocupada por
una gran caja¡ en la tercera había una pieza
de ropa femenina que lo mismo podía ser una salida de
teatro que un traje de visita ó de concierto¡ sobre la cuarta se veía una bandeja con una taza que contenía restos de
café y una copa de licor, vacía. La mirada escudriñador:\
de Margarita pudo descubrir, al fin, una silla desocupada,
y la joven la tomó para ir á sentarse en un ángulo de la
pieza.
Tomóla del respaldo con ese propósito, y parte de él se
le quedó en la mano. Volvió ácolocarlo en su sitio lo mejor que pudo y, no queriendo desalojar lo que había en
las otras sillas, permaneció de pie, enmedio del salón, pensando si acaso los visitantes de madama Bonanni acostumbrarían sentarse, y, en caso afirmativo, dónde se acomodarían.
De pronto sus miradas tropezaron con el piano, semioculto por unos caballetes. Generalmente los pianos tienen
banquillo, y en busca de él se dirigió Margarita por entre
el maremágnum de objetos disímbolos regados en la sala.
No se equivocó: allí estaba el banquillo y en él se acomodó lo mejor que pudo.
El ambiente era casi irrespirable y Margarita habría deseado encontrarse afuera, en el parque Monceau, en esa
mañana primaveral. La espera le parecía eterna. El hábito
la hizo, casi insensiblemente, volverse en el banquillo hacia el piano y oprimir las teclas. Dió suavemente algunos
acordes y el sonido perfecto del piano le causó placer.
Púsose á tocar, tratando al principio de hacer el menor
ruido posible, en tanto que se dió cuenta de dónde estaba¡
mas luego se olvidó de todo, entreabrió los labios y dejó
oir su voz, natural, sin esfuerzo alguno.
Púsose á cantar el vals del primer acto de &lt;Romeo y Ju·
lieta&gt;, de Gounod, y después de los primeros compases, se
olvidó completamente de que no estaba en casa, con su
propio piano, 6 bien detrás de !(profesora, en el bulevar
Malesherbes.
Hay en la actualidad muchos cantantes que pu·eden cantar ese vals y acompañarse en el piano sin equivocarse.
Margarita no solamente podía hacerlo, sino que lo realizaba á la perfección, porque no era sólo cantante, sino que
tenía grandes y profundos conocimientos de música. No
hubo una vacilación ni una nota fuera de tono en su canto,
ni una nota equivocada en el acompañamiento.
Cuando hubo concluido el canto, siguió tocando la parte
de acompañamiento de la escena inmediata. No había llegado al sexto compás, cuando una cabeza femenina apareció
repentinamente detrás de un caballete.
-¡Ah, bah!-exclamó aquella persona con acento de sorpresa.
Tenía el cabello desatado, los ojos enormemente abiertos,
mostrando el mayor asombro, y la boca sonriente dejaba
ver los dientes, fuertes, aunque ligeramente descoloridos,

�10~0

Margarita se puso en pie de un salto y trat? de disculparse por tamaña distracción¡ pero la cabeza rió y se adelantó, dejando aparecer un cuerpo voluminoso, envuelto
en un enorme vestido de tela turca, sostenido con las manos por la parte interior. Ante esa figura, Margarita recordó la estatua de Balzac.
-Creí que fuera Caravita-dijo madama Bonanni.-Somos grandes amigas, ¿sabe usted? Algunas veces la encuentro que está esperándome. Pero ¿quién es usted?
-Margarita Donne.
.
-¡Ah! ¡Bahl-exclamó la célebre cantante, como si esas
dos sílabas fueran sus únicas exclamaciones de asombro.
-Le había yo dicho al criado .....
-¿Por qué no ha hecho usted su debut?-gritó madama
Bonanni, interrumpiendo á la joven y sacudiendo, mientras hablaba, los rizosdesordenadosdesu cabellera.-tTiene
usted millones en la garganta! ¿A qué ha venido usted
aquí? ¿A pedir consejo? ¿A que yo la oiga? IQue la oiga
el públic&lt;&gt;! ¿Qué espera usted? Mañana será usted vieja.
Y todas las cantantes son jóvenes, ¿Qué edad cree usted
que tenga yo? ¡Cuarenta y cinco, tal vez, porque así corre
impreso! No hay tal. Una primadona nunca tien!. má!de
treinta años, nunca, nunca, nunca! ¡Imagínese una Juheta
ó una Lucía de más de treinta años! ¡Bah! !Eso es horrible! Afortunadamente todos los tenores son gordos. Una
Julieta de treinta años puede amar á un Romeo gordo; pero á los cuarenta sería repugnante, verdaderamente repugnante! Me irrita sólo pensarlo.
Margarita permaneció de pie, apoyada en el piano) son•
riendo ante ese torrente de frases. Y al mismo tiempo,
mientras madama Bonanni decía todo aquello que parecía

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

absurdo, la joven se daba cuenta de
que aquellos hermosos ojos pardos la
estudiaban tranquila y concienzudamente.
-Tengo veintidós años-dijo, por
contestar algo.
.. Yo hice mi debut cuando tenía
veinte - respondió la primadona.Pero-agregó como por vía de explicación - me casé á los diez y siete.
- ¿Sí ?
- Sí. Mi esposo murió. ¡Cantemos!
Me gusta cantar cuando acabo de tomar mi baño. ¿Sabe usted el dúo del
principio del cuarto acto? ¿Sí? Bue•
no. Canlaré la parte de Romeo. ¡Oh,
sí! puedo cantar la parte del tenor,
que es demasiado alta para un hombre. Siéntese usted. Imagínese usted
que me ama y que la alondra está
tratando de imitar al ruiseñor, de
modo que tenemos que separarnos
ya, usted y yo. No la hemos oído.
Empieza á amanecer á través de la
ventana, detrás de nosotros; pero no
lo advertimos. Somos perfectamente
felices. Ahora, comience usted.
El piano sonó con suavidad. Las
dos voces surgieron, ondulantes, subiendo hasta las notas más altas del
registro, bajando hasta los tonos más
graves y se extinguieron después. Las
notas bajas de la famosa cantante
imitaban bastante bien la voz del
tenor para dará Margarita lo poco
de ilusión que había menester, y su
desbordante dicha hizo lo demás. La
joven cantó como no había cantado
jamás.
-Déjeme besarla,-exc1amó J?lªd~·
ma Bonanni cuando hubieron terminado.
Y Margarita se sintió envuelta en
la enorme bata turca y en el rizado
cabello, y sujeta por dos brazos blancos, tremendamente fuertes, y, antes
de que pudiera evitarlo, sintió un
par de besos cariñosos, pero bruscos,
en las mejillas; después de lo cual
quedó libre.
-Es usted una verdadera artistadijo madama Bonanni con acento de
admiración sincera.-Puede usted tocar cualquier cosa, lo mismo que
cantarla. Espero que jamás me oirá usted tocar. Es una
cosa terrible, ¡Podría yo vaciar rápidamente un teatro, en
caso de incendio, con sólo tocar un poco!
Rió de buena gana de su propia broma, porque, como
muchos griindes cantantes, era mitad infantil y mitad ~enio, y estaba dotada de esa poderosa vitalidad, la úmca
que puede hacer posible la vida de una artista de ópe~.
-Cambiaría mi manera de tocar por la voz de usted - di·
jo Margarita.
- Perdería usted con el cambio-hizo notar madama
Bonanni.-Déjeme usted mirarla. ¿Tiene grande el pecho
y grueso el cuello? ¿Cómo son sus brazos'/ Si tiene usted
voz y talento, la fuerza hará lo demás. ¡Tantas jovenzuelas
vienen á verme, que cantan tan bonito, tan dulcemente!
!Quieren ser cantantes de óperal ¡Cantantes, amiga mía, con
el pecho como el de una muñeca de papel y el cuello como el de un pollito tierno! ¡Bah! No sirven para nada, se
acatarran con cualquier cosa, lanzan un quejido y mueren.
La fuerza es el todo. ¡Déjeme ver su cuello! ¡No! ¡Usted ni
se acatarrará nunca! Usted no morirá jamás. ¿Y sus brazo~Vea usted los míos. Sí; los suyos serán como los míos a •
gún día.
.
Margarita esperaba que no, porque madama Bonanni pa•
recía demasiado gruesa, aun cuando procurase parecer hu•
mana en el papel de Julieta. Quizás porque todos los teno•
res son gordos.

1091

A UN POETA

ODA SALVAJE

Para Luis G. Urbina.

Poeta de la blonda melena alborotada,
¿,por qué callas y sufres, á qué suspiras tanto?
La vida es un veneno que amarga como el llanto;
mas es también almíbar en copa cincelada.
Y o quiero de tus labios oir la carcajada
que incita á las bacantes, y luego que tu canto,
perlado de armonías, derrame en mi alma cuanto
sobre la flor derrama la límpida cascada.
Si Dante fué un proscrito, no lo fué Anacreonte:
aquél vivió entre penas, aqueste siempre riendo
enmedio á los oleajes del mundanal estruendo.
Así cuando tú adviertas nublado el horizonte
que e~tiéndese á tus ojos, piensa que en la_ partida
vive mejor quien tiene por un placer la vida.
11

Mas oye, buen maestro: si Dante fué un proscrito,
por su Beatriz amada también fué un gran poeta,
y el corazón del mun_d o traspa!ó su s~eta, _
y estremeció los ámbitos del piélago mfinito.
iQué importa que te ultrajen llamándote &lt;maldito&gt;
porque el tesoro escondes de tu ~asión secreta!
El genio á veces cruza-melancóhco ascetacallando y reprimiendo su gigantesco grito.
La copa de falerno subyuga y envilece,
trastorna y aniquila, Si alientas por tu amada,
si sufres por su ausencia, piensa que la jornada
no acaba con la muerte; que el astro resplandece
cuando la noche empieza; que existe el bien eterno
tras de vivir la vida que le han llamado infierno.
RANULFO PENAGOS,

*
A UNA ESCULTURA
Blanca, leve, vaporosa,
tan esbelta como Diana,
muy satisfecha y ufana
de su cabellera undosa.

q

Siempre igual, siempre orgullo~a
de su cuerpo de sultana.
Como una palma, lozana¡
como una ilusión, hermosa.
La risa, en sus labios rojos
y brotando de sus ojos
la aurora, la luz, el día . . ..
Y, aunque mi dicho os asombre,
Dolores tiene por nombre
y por blasón: iAlegría!

(Continuará.)

JosÉ RUBÉN ROMERO,

\JI

Sel va de mis abuelos,
diosa tutelar de los Incas y de los Aztecas,
yo te saludo, desde el mar, que estremece
todas sus espumas para besarte, como besa
un viejo esclavo
los pies de su reina:
yo te saludo, desde el mar, sobre cuyas crines
tus brisas perfumadas se restriegan,
y tus troncos mutilados
señalan á la aventura el camino de las Américas;
yo te saludo, desde el mar, que te es amable
como un cacique de barbas luengas
y que sabe que de los apretados renglones
de tu indescifrable leyenda
sale el árbol hueco y alígero
que lo muerde con la quilla y lo devora con la vela;
yo te saludo, desde el mar, selva de mis abuelos,
diosa tutelar de los Incas y de los Aztecas.
Vuelvo á ti sano del alma,
á pesar de las civilizaciones enfermas:
tu vista me conforta,
porque al verte me siento á la manera
de los caciques primitivos,
que dormían sobre la yerba
y bebían leche de cabras salv_ajes
.
y comían pan de maíz con miel de abeJas;
tu vista me conforta,
porque tu espesura de ejército me recuerda
de cuando, hace novecientos años,
discurrí á b cabeza
de veinte mil flecheros,
que, arrancándose del éxodo tolteca,
fueron hasta el país de los lagos y de los volcanes,
en donde el Chontal sólo se rindió ante la Reina,
y de cuando trasmigré al Imperio
del gran Inca Yupanqui, y le seguí por las sierras
á las vertientes de Arauco,
en donde con alas de cóndor nos improvisábamos tiendas¡
tu vista me conforta,
porque sé que los siglos me señalan como tu Poeta,
y recojo, del misterio alucinante
de tus edades quiméricas,
la voz con que se dolían y exaltaban,
en sus liras de piedra,
los Naraviccus del Cuzco
y los Emperadores Azte~s,
los jempines del Arauco indomable
y los rapsodas que repetían, de selva en selva,
las historias de los Palenkes y Tahuantisuyos,
babilónicamente desaparecidos de la tierra . .. .
Ahora que á ti me acerco
y me siento con tu savia en las venas,
creo desenterrar los siglos
y hacerlos desfilar por tu juventud perpetua:
evoco yo los tiempos informes
en que tu primer árbol cuajó sobre una pi1:;dra
y apareciéronte todos de repente,
aquí y allá, con el ordenado desorden de las estrellas¡
y evoco yo los tiempos
que han pasado en una procesión monótona y lenta,
hasta que tus raíces subxionaron el ímpetu,
y tus troncos se acorazaron en sus cortezas,
y los nudos de.tus ramas se des~t~on .
en este himno inacabable de tu unica Primavera.
Jaula florida de p4jaroa sinfónico,,
eres como el fantasma de una orquesta;
sinsontes y turpiales

�1092

EL MUNDO ILUSTRADO

ponen en tus oidos estupefactos milsicas nuevas¡
y solamente mudo
el quetzal heráldico te ornamenta,
arcoirisando el símbolo de sus largas plumas
sobre las sienes de una gran raza muerta .. ..
Tus mariposas azules y rosadas
se abanican como damas coquetas¡
tus cantáridas brillan
como las talismánicas piedras
incrustadas en las empuñaduras
de las espadas viejas¡
tus chicharras se hinchan clamorosas
en una fiebre de pitonisas coléricas¡
y en la pesadilla
de tus noctámbulas tinieblas,
se confunde
el pestañeo de las luciérnagas
con el temblor:azufrado
de las pupilas satánicas de las fieras ....
Tuya es la danta,
que sorprende en los charcos la deformidad de su silueta
y se va abriendo paso entre los matorrales
al golpe enérgico de su cabeza¡
tuyo el jaguar, que brinca,
en el alarde acrobático de sus fuerzas,
á los árboles corpulentos,
para dejarse caer súbito sobre su presa¡
tuyo el tigrillo, que urde
taimadas estrategias,
para los carnívoros alborozos
de sus dientes de alabastro y sus encías de felpa¡
tuyo el lagarto, dios anfibio y vetusto,
que preside las lluvias y las siembras
y condecora con las esmeraldas de sus ojos
las taciturnas oquedades de las cuevas¡
tuyo el boa,
que se dijera
un brazo
recortado á las sombras por un hacha dantesca ....

Y con ser tan vasta
la vida animal que te puebla,
tu vida vegetal parice una esponja
que, hidrópicamente, sorbiera
el hierro de todos los músculos
y la sangre de todas las venas,
para explotar en el laberinto
de una frondosidad desconcertante y gigautesca:
allí el bélico penacho
de tus imperativas palmeras,
en cuyos lechosos frutos refrescaron su fatiga
las tribus de las malandanzas pretéritas¡
allí el dosel legislativo
de tus patriarcales ceibas,
á cuya sombra deliberaron los caciques
sobre la paz y sobre la guerra;
allí el pindárico roble y el bíblico cedro¡
allí la caoba madre, en cuya aromática madera
el di vino artífice talla,
para las cortes europeas,
los estrados faraónicos de los reyes
y los tálamos salomónicos de las reinas ... .
Sel va de mis abuelos,
diosa tutelar de los Incas y de los Aztecas,
yo te saludo, desde el mar¡ y te pido
que en la noche-en la noche que está cercame sepultes
en tus tinieblas,
como si me creyeses un fantasma
de tus religiones muertas,
y me brindes, para salvajizar mis ojos
con reverberaciones de fiesta,
en la punta de cada uno de tus árboles
ensarta,dá una estrella.
JOSÉ SANT0S CHOCANO.

LtYCNDf\ ROJA

✓

Llegó á tanta palidez
la hermanita Encarnación,
qne era de marfil su tez,
de nieve su corazón.
(En la historia conventual
añaden con toda suerte
de encomios, que fué su mal
un divino mal de muerte ... . )
No obstante la buena sor,
entre la comunidad,
fué la belleza mayor,
una flor de idealidad.
Jamás en ningún espejo
la hermanita se había visto
que no fuera en el de Cristo,
-un Cristo pálido y viejo.Mas la leyenda asegura
que una vez, como un reflejo
celeste, vió en el espejo
del estanque su figura¡
Y que fué tal la sorpresa
de la pálida profesa,
que en la imagen adoró
algo que adorar debía.
Añádese que a1uel día,
dando al cisne preferido
de comer en el estanque,
cayó al agua sin sentido¡
Y el cisne, que era, tal vez,
el alma de un gran señor
desdeñado en el amor
de una novia de alba tez,
Voló sobre los despojos
de la monja marfilina,
y, al arrancarle los ojos,
tiñó el agua cristalina
un raudal de llantos rojos.
E. CARRA~QUILLA MALLARINO.

*

PASIONARIA
(IMITACION)
Hiélase en vos Amor; en mí se inflama:
la pena que me dais tengo por gloria;
vuestro desdén me aparta, Amor me llama;
HERRERA.
Con valor resistí los rudos golpes
del fiero Amor con quien, tenaz, luchaba¡
mil veces evité sus embestidas,
destruyendo otras mil sus asechanzas¡
pero llegó un momento en que, cansado,
ya mis débiles fuerzas agotadas,
capitulé enconlrándome vencido,
mirando ya perdida la batalla.
Prisionero de Amor fuí desde entonces,
y desde entonces voy donde él me manda;
me mandó que te amara, y yo, sumiso,
te di por siempre el corazón y el alma.
Tú desprecias mi afecto, rechazando
la dicha que te ofrecen mis palabras,
y te apartas de mí de igual manera
con que el prudente del reptil se aparta.
Mas no me importa¡ tu desdén me sirve
para probar cuán j!rande es mi constancia,
dando un título más á este cariño
tan puro y firme, que mi pecho guarda.
No esperes, pues, que de tu amor desista,
no esperes, pues, que de mi boca salga
ni una queja, ni frase que no exprese
la pasión que en mí siento desbordada.
Es inútil, mujer, que me desprecies,
inútil también es toda venganza,
que más he de quererte, flor de flores,
cuanto más yo padezca por tn causa.
JosE PAREJA.

lL MUNDO ILUSTRADO

1093

Revista ·de la Semana
EL MONUMENTO AL DOCLos mexicanos
somos, en lo ge
TOR CARMONA
neral, poco afee·
Y VALLE
tos á hacer perdurable la memoria de nuestros gran•
des hombres por medio del bronce ó
del mármol. Como no sea de guerreros, no entendemos de elevar monu•
mentes á nuestros artistas y á nuestros
hombres de ciencia, por más que és•
tos, exan¡inando la cosa bajo un criterio al ta mente culto, sean acreedores,
en mayor grado que aquéllos, á la
devocióp. y al amor de sus conciudadaiios, p~esto que consagraron su
vida á una obra inmensa, á la más
inmensa. de todas las obras: á la Belleza y á la Verdad.
No sería aventurado afirmar que
México, entre las grandes ciudades,
es la qi,ie tiene menor número de es•
tatuas.
Y estas consideraciones, justamen·
te, son las que nos hacen saludar con
entusiasmo la erección del monuMÓNUMENTO AL. DR. CARMONA Y VAL.t.E EN EL .JARDIN DE SANTO DOMINGO
mento al doctor don Manuel Carmo·
INAUGURADO EL .JUEVES 6 DEL CORRIENTE
na y Val le, recientemente descubierto,
el cual, si en punto á estética no es
Precedió al descubrimiento de su estatua un breve acto
siquiera mediano, porque tiene un pedestal defectnoso,
por lo que se refiere á significación moral elevada sí que en la Escuela de Medicina, en el que tomaron la palabra
los señores José Manuel Puig, Juan de Dios Peza y doctor
la tiene,
Al doctor Carmena y Valle se le considera como una de don .Manuel Domínguez y el cual fué presidido por el
Primer Magistrado de la Nación.
nuestras más insignes personalidades médicas.
En la solemne ceremonia del descubrimiento, acompañaFué profesor, durante más de treinta años, de fisiología,
clínica interna y clínica externa, y director de la Escuela ron al Sr. Gral. Díaz, aparte de los alumnos de la Escuela
de Medicina por cerca de dieciséis¡ presidente de la Aca- de Medicina en masa, los señores Vicepresidente y secre•
demia Nacion~l de Medicina, de la sociedad médica c:Pe• tarios de Estado, licenciado don Justo Sierra, ministro &lt;!e
dro Escobedo&gt;, del primer congreso médico nacional y Instrucción Pública y Bellas Artes¡ ingeniero Leandro
del segundo congreso médico panamericano, y senador y Fernández, ministro de Comunicaciones y Obras Públicas,
señor don Guillermo de Landa y Escandón. gobernador del
presidente del ayuntamiento de esta ciudad.
Hizo largos estudios en Europa, y representó á México Distrito Federal; doctor don Eduardo Licéaga, director de
en los congresos médicos internacionales de Berlín y la Escuela Nacional de Medicina¡ doctor Monjarrás, secretario del Consejo Superior de Salubridad¡ doctores general
Roma.

11111

�1094

ltt. MUNDO ILUSTRADO

Rafael Carranza, Felipe Gutiérrez, Manuel González ·y
González, Gregorio Mendizábal, Eduardo Armendáriz, Daniel Vergara Lope, Alfonso Ruiz Erdozáin, Efrén María
Ruiz, Samuel Navarro, Tomás Noriega, coronel Juan B.
Hernández, Octaviano González Favela, Antonio Casillas,
Emilio del Raso, mayor Ernesto Careaga, Ismael Vela, Je·
sús Sola, Nicolás Ramírez de Arellano, y otros.
't

**

LA LEGACION ALEMANA
El excelentísimo señor Karl Buenz,
EN MEXICO
ministro de Alemania cerca de nuestro
gobierno, solicitará audiencia del señor
Presidente de la República, á fin de hacerle entrega de una
carta autógrafa del Káiser.
Por medio de ella, su majestad Guillermo II participa al
Primer Magistrado que la legación alemana en México ha
sido elevada al rango de primera categoría, que es el más
próximo al de embajada.
Tal decreto imperial contribuirá-según la socorrida frase -á acrecentar los lazos de unión de nuestro ;país con
Alemania,

*••
EL COMBATE DE FLORES

Bella costumbre es ésta de saludar á
la Primavera con combates de flores,
fiestas de luz y alegría que, bajo el sol, en la mañana azul,
regocijan los ánimos y transforman la ciudad de colonial
silencio en metrópoli ruidosa
Desde hace pocos años que se la viene ob~ervando, y
cualquiera juraría, al contemplar el júbilo con que se la
acoge, que nos hemos connaturalizado con ella. ¡Y nada
más loable, nada más digno de encomio que la celebración
Jel lindo festejo primaveral, en que las damas lucen su
hermosura y su gracia, y los artistas-artistas inconscientes los más,-su dónde belleza¡ y en que las amplias avenidas ostentan vestidura suntuosa de guirnaldas, de cortinajes, de pétalos y de hojas!
Del combate de flores, que tanto intrigó á los metropolitanos el domingo último, si no puede afirmarse que sea el
primero de los hasta ahora vistos, sí puede decirse-sin
temor á exageración-que superó al del año pasado.
Tórrido era el calor; el sol espléndido. Las aceras henchidas estaban de gente curiosa¡ en los balcones, pintorescos grupos, en los que se destacaba el rostro picante de la
morena y el níveo de la rubia, daban una fresca nota de

Gral. John B. Frisbie,
del ejército americano, t el 1 O de los corrientes

juventud en las arcaicas fachadas, cuyos arabescos arquitectónicos cubrían gasas y flores. En la avenida Juárez, á
lo largo de la Alameda, en donde se levantaron feísimas
tribunas, ideadas, sin duda, por algún aficionado sin pizca
de gracia, la animación de la multitud acrecía por momentos; y el ir y venir de organizadores y paseantes, de carruajes y autos, tornaba el ambiente, de ordinario pesado
en horas de sol, en ruidoso y vibrante.

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.EL MUNDO ÍLUSTRADO

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El desfile, que se iniciara á las once, fué largo y belio.
El cronista no quisiera aquí parecer reportero al dar
cuenta de él¡ mas, en la obligación de informar al lector de
cuanto vió y de hacer en estas páginas historia frívola que
años más tarde buscará con ahinco el gulusmeador de vida
antigua, pesia su renuencia, dará sucinta cuenta de cuantos
vehículos se distinguieron en el concurso con que se inició el festival.
Pasaron airosos los ciclistas, muy pagados de sí, ostentando, amén de su habilidad en el manejo de las máquinas,
fantásticos adornos que se juzgaran impracticables. De éstas citaremos tres: la del señor Mauro Gaviño, que representaba una enorme concha revestida de gardenias y margaritas, de la cual tiraba un cisne hecho de claveles¡ la del
señor Luis Montiel, de novísimo adorno, convertido en
aereomotor, que lucía en la cúspide una interesante frase:
&lt;La irrigación es el porvenir de la agricultura&gt;; la del señor Manuel lllán: un barco de plata, rebosante de rosas¡ y
las del club &lt;Estrella&gt;, que renunciamos á describir en
gracia de la brevedad. Todas ellas obtuvieron lujosos premios.
El desfile de carruajes fué superior, con mucho, al antes
reseñado.
Nuestro semanario, en su carácter de revista exclusivamente mundana, y ligada, por lo tanto, con todos aquellos
festivales de alta significación social, creyóse en el deber
de iniciar la costumbre de que las publicaciones de su género estén ahí representadas, enviando un espléndido auto
que figuraba una góndola blanca el cual fué del agrado
público y mereció del jurado calificador un primer prem_io.
En la imposibilidad de reseñar, uno á uno, los carrua¡es
y automóviles adornados que arrancaron aplausos de la
muchedumbre nos contentamos, para dar fin á esta nota,
con citar brev~mente, así como los nombres de sus propietarios, los principales.
Fueron los siguientes: señores Nicolás García Colín, carroza estilo antiguo; señor Guadalupe Trueba, victor!a _co!1
heno¡ señora Elena Espronceda de Olvera, automóvil 1m1-

SR/TA. MARIA CRISTINA SANCHEZ t.lUAREZ

tando una concha tapizada de musgo y flores; niñas de la
Barra, elegante victoria de adorno sobrio¡ señora Sunshine
S. de Samuels, poderoso automóvil en el cual derrocharon
flores¡ señoritas Laura Garamendi y Consuelo Tornalé, faetón cubierto de orquídeas y gasas; señorJuan Ral, jardinera imitando una barraca valenciana; niños Torroella, Escudero, Lalanne, Ibáñez y Castillo, &lt;toneau&gt; tirado por una
jaca andaluza; señor Arturo Braniff, automóvil delicadamente engalanado; &lt;Automóvil Club&gt;, magnífica máquina
que obtuvo primer premio; señor conde de Kergolay, automóvil lujosamente adornado¡ señor Román Rodrí¡!uez
Peña, automóvil con ramos y guías florales; señora de Symonds, automóvil revestido de gasas azules; señoritas Morales coche lleno de listones y flores, y señor Francisco
Medina, espléndido tren con adcrno de gasas azul pálido.
El señor Presidente de la República asistió á la fiesta,
presenciando el desfile desde los balcones de la residencia
del señor Limantour, en la avenida Juárez.
El combate de flores fué nutridísimo, por la tarde, en
Chapultepec, y continuó, durante la noche, en la principal
vía metropolitana.
Dejó muy gratos recuerdos.

•

Demas Dbtinguidas que Asistieron al Baile del Cd~ino Español
Según ofrecimos en nuestra edición anterior, c?n!inu~mos la publicación de los retratos de las damas d1shngu1das que asistieron al baile. ofreci~o á la señora Romero
Rubio de Díaz por la coloma espanola.
- Adornan esta plana los retratos de la señora Corona de
Sánchez y de la señorita_Sánchez J uárez, qui~nes recibieron y atendieron á la senora esposa del Presidente de la
República.
Manifestación reeleccíonisfa en honor del Gral. Dlaz el 5 del actual

�EL MUNDO ILUSTRADO
1096

1097

EL MUNDO ILUSTRADO

BELLEZAS DE AGUASCALIENTES

Casa Louis Godefroy

Fué la casa del acreditado &lt;tailleur&gt; M. Louis Godefroy,
establecida en la avenida de San Francisco, una de las que
lucieron más espléndido adorno en sus aparadores y fa.
chada.
Con el gusto exquisito que caracteriza al señor Godefroy con su aristocrática clientela (la más selecta y delicada de México), organizó el adorno de su establecimiento,
logrando atraerse las miradas y alabanzas de cuantos, ávi·
dos de belleza y novedad, ocurrieron á presenciar el combate de flores, para el que hubo tan gran entusiasmo.
Los aparadores de la casa Godefroy lucían magníficas
telas francesas de alta calidad, seleccionadas entre lo me•

jor que recibe la casa de Europa en los distintos vapores,
y distribuidas con tan exquisito buen gusto, que atraían
al público inconscientemente y lo haéían contemplar em•
bebido los artísticos aparadores de M. Godefroy,
Nuestro fotógrafo estuvo feliz al tomar en su cámara el
hermoso adorno que ostentaba este aristocrático establecimiento, la sastrería de moda y más exquisita de México,
y el premio que se otorgó al señor Godefroy por su ele•
gantísimo adorno, es una prueba más de lo natural que resulta la preferencia de la aristocracia mexicana por esta
gran casa.

o

LOlJIS GODEFROY
~TAILLEUR~

Av. San Francisco

�1098

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

1091

f\UTOMOVIL,18MO

MÁQUINAS -ADMIRABL.ES: EL PACKARD

AUTOMOVIL. OE "EL. MUNOO 11.USTRAOO"-PRIMER PREMIO

ILA IrilIESlA IrILCO&gt;iAIL

IPIRilMAVIEIRA
ie~h lüfltil
l,tl.~
'

AUTOMOVIL. "PAOKARD•L.ANDEAUL.ET•EIGHTEEN. "-UNIOO AGENTE PARA L.A REPUBL.IOA,
MO, KIE WAL.KER, PASEO DEL.A REFORMA 52 Y 54, ESQUINA DONATO GUERRA; TEL.EFONO, 1505; APARTADO, 1356
AUTOMOV/L. PAOKARD "TOURING•OARTHIRTY"

Las últimas carreras de automóviles verificadas en nuestro país nos han hecho fijar nuestra atención en varios
autos, qne generalmente alejados de estos sistemas de prue1::a (6 anuncio, que es realmente lo que buscan algunas fá·
bricas) poseen, sin embargo, cualidades de superioridad notoria é incontrastable.
Desde luego el PACKARD es de lo mejor que se conoce¡
y su elegancia, solidez, comodidad y moda son de la época; y la mayoría de la aristocracia mexicana ha optado por
esta máquina en gran número de casos, siendo el número
de automóviles de esta marca que cruzan nuestras avenidas muy superior al que de otras marcas logran alcanzar

alguna preferencia.
Dos modelos del PACKARD hay de verdadero mérito y
gran belleza: son el Packard Landolet-eíghteen y el Touríng

car-thírty, cuyas fotografías reproducimos en primero y segundo lugar en esta plana, y cuyos modelos tomamos en el
Paseo de la Reforma, por deferencia especial de los seño•
res Me. Kiel Walker, agentes del P ACKARD y establecidos
en el propio Paseo de la Reforma números 52 y 54 (teléfo•
no 1505, apartado 1356), esquina á Donato Guerra,
Tan elegantes y cómodos son los automóviles citados,
que el PACKARD es, en la actualidad, el más conocido en
México.
Casas como éstas muy raras veces toman participio a~guno en carreras de azar, como son todas las que se ven·
fican con máquinas muy inferiores á esta que menciona·
mos, y el PACKARD es y seguirá siendo el automóvil más
perfecto y elegante de cuantos se conocen.

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AUTOMOVIL. DEL. SR, ARTURO BRANIFF
PRIMER PREMIO

ESTANOARTI!
OONCEDI

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EL MUNDO ILUSTRA DO

EL MUNDO ILUSTRADO

CALESA DE LOS N1Nos DIAZ RA/GOSA
PRIMER PREMIO
BICICLETA DEL SR. M.~ILLAN

FACHADA DEL ''.IOCKEY CLUB"
''MAIL•COACH" DEL AYUNTAMIENTO

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EL MUNDO ILUSTRADO

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EL MUNDO ILUSTRADO

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EL MUNDO ILUSTRADO

UN TRIUNFO
DE

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r'EL PALACIO DE HIERRO"

AIJTOMOV/L. DE "EL PALACIO DE HIERRO"

GRANJCARRUAJE DE "El. PAL.ACIO DE HIERRO. "-PRIMER PRE.MIO

~esde luego se comprende, que decidido á concurrir al
~amen floral «El Palacio de Hierro&gt;, tenía, por fuerza,
:i,, f corresponder con su ~ontin~ente de coches, tanto á la
e: }la de grandeza y magnificencia de que muy merecidalnte gozan sus almacenes, como á la curiosidad y expec~ lión que había despertado en todos los habitantes de la
:S hrópoli la noticia de que &lt;El Palacio de Hierro&gt;se prer- ~aba para contender en las florales lides, que con entu0
~ ,ista regocijo presenciamos el domingo pasado,
u, rada menos que dos carruajes y dos automóviles aportó
:1 ~ importante casa comercial al sugestivo concurso, Uno
' los carruajes, el que aspiraba á llevarse la palma de la
~ ~toria, y que, naturalmente, lo consiguió, alcanzando el
mer premio, era una perfecta y genial alegoría de la in~ tria, el comercio y las artes, descollando en su ornantación el estilo japonés, según puede verse en la fotoHa :¡ue publicamos, y que habla con más elocuencia del
lendor y belleza del carruaje triunfante que todas las
cripciones escritas. El otro coche y los dos automóvitambién lucían lindos adornos de las más ricas y vaas flores, siendo uno de dichos automóviles muy cono•
o de infinidad de p1monas de nuestra buena sociedad,
ser el que destina &lt;El Palacio de Hierro&gt; para conduJ á sus inmensos talleres de la Prolongación de Necati•
n á quienes desean visitarlos, que suelen ser muchos,

ó

5
t

r

pues hay en dichos talleres muchísimo que admirar y que
cautiva la atención del visitante.
Quizás una pequeña parte del numeroso público que
presenció la batalla de flores sintiérase sorprendido al ver
desfilar los hermosos coches de &lt;El Palacio de Hierro&gt;¡
pero nosotros, si hemos de decir la verdad, experimentamos el inefable placer de todo el que contempla algo gran·
dioso, mas no sorpresa, porque, conociendo como conocemos, muy á fondo, las tesoros de lujo, riqueza y arte que
existen en los almacenes de &lt;El Palacio de Hierro&gt;, com·
prendíamos que lo que exhibieran en el combate de flores
sería superior á toda ponderación y todo encomio. Basta,
para comprenderlo así, haber recorrido por una sola vez
sus talleres de confecciones y de alta costura, su departamento de sombreros,-sus otras secciones de los más diversos artículos,'yºsobre todo y muy especialmente su nuevo
edificio, el anexo recién construido, donde se agrupan, en
el más bello orden, mobiliarios y tapicerías de los más variados estilos, y que pueden rivalizar con los que nos
ofrecen las mejores casas similares de Europa y Norteamé·
rica.
Ojalá que para la -·batalla delaño próximo vuelva «El
Palacio de Hierro&gt; á dar brillo al floral concurso con sus
carruajes, dechados de esplendidez y arte.

OTRO CARRUAJ E

�1108

EL MUNDO ILUSTRADO

CARRUAJE
DE

DON JUAN RAL
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¡

Los periódicos diarios se han ocupado, con extensión y
entusiasmo, del preciosísimo carruaje que presentó en el
concurso floral el rico industrial español don Juan Ral,
un caballeroso valenciano que si como hombre de negocios ha demostrado ampliamente su iniciativa y talento,
como hombre de temperamento artístico no desmiente la
fama de que gozan quienes nacieron en la encantadora
tierra valenciana.
Ahí, en la fotografía que adorna esta página, se puede
admirar la belleza del coche con que recreó nuestra vista
el señor Ral, y que, como no podía menos de suceder, se
conquistó el primer premio.
Representa una barraca valenciana y la histórica fortaleza del Micalet, que son seguramente, para don Juan Ral,
cosas que despertaran en su alma dulces afioranzas y melancólicas nostalgias.
En el pescante, vestido de claro, iba el señor Ral, y en el
interior, como cuatro reinas de la primavera, exhalando
frescura, belleza y donaire, las señoritas Ester y María
Aubert, Ana María Fournier y Celia Montaño.
El púl:lico que llenaba las espaciosas avenidas donde se
verificó el concurso, prorrumpía en exclamaciones de gratísima sorpresa cuantas veces pasaba el coche-barraca, ma-

nifestaciones de admiración que se repitieron por la tarde
en Chapultepec y, por la noche, en San Francisco y Pla·
teros.
Todavía el lunes por la mañana vimos estacionadas muchas personas á la puerta de la elegante residencia que en
la 4~ calle de la Santa Veracruz número 7, habitan el señor
Ral y su distinguida familia, ansiosas de contemplar el
precioso carruaje.
El señor don Juan Ral, asociado para algunos negocios
con otras personas, y en otros él solo, es de un carácter
emprendedor, pues además de cosechero y exportador de
café en gran escala, es propietario de la fábrica de jabón
de la 1l!- calle de Granados número 1, de una fábrica de
productos químicos situada en el barrio de la Bolsa y par·
tícipe de otras muchas empresas.
De sn actividad é iniciativa todavía nos dará nuevas
pruebas el señor Ral, ya que, según nuestras noticias, tiene
vastos proyectos para impulsar algunos ramos de nuestra
industria.
Mientras se nos presenta nueva ocasión de tributar otros
aplausos al señor don Juan Ral, le enviamos los que haSta
ahora se tiene bien ganados.

BasJaba pronunciar el nombre de esta popularísima za•
patena para que todo el mundo se pusiera de puntillas y
todas las miradas i;onvergieran hacia el lugar por donde
aparecería el que, antes de ser visto, proclamábamos como
el carro más original que asistiría al concurso.
Nos tienen tan acostumbrados á sorpresas, por sus sin·
inlares genialidades, los propietarios de la &lt;Zapatería del
Elefante&gt;, que cuando los vecinos de México oímos ó
leemos que se prepara algo sensacional, algo maravilloso,
algo que ha de romper con todo lo trillado, manoseado y
vulgar, maquinalmente decimos que ese algo será de la
&lt;Zapatería del Elefante&gt;, casa que parece, por la variedad
de sus concepciones, una fábrica de ideas.
Claramente se ve en la fotografía que del exótico carro
r~~roducimos, la grandeza de la idea; y México entero parhc1pa de nuestra opinión, y á pesar de haber llegado casi
al terminar el concurso, desde el momento en que el colosal elefante se presentó en las calles, hasta que llegó la
h?ra de la retirada, lo acompañó un aplauso unánime, jubiloso y entusiástico, por la magnífica idea.
Allá va, allá va el imponente elefante, cruzando el abra
sador desierto, llevando en sus anchos lomos á dos muchachas bellas, y guiado por un asiático de luenga barba,
muy ufano y muy serio.
. Es, sin duda, imposible que el público mexicano olvide
ª la &lt;Zapatería del Elefante&gt;, San José el Real 7, que nos
da calzado americano de las mejores marcas á seis pesos
sesenta centavos el par, para caballeros, y á cuatro cin~uenta para señoras; pero si por cualquier circunstancia
_nyera ese popular nombre de nuestra memoria, los duenos de la &lt;Zapatería del Elefante&gt; discurrirían algo : de~pampanante que llamara vivamente nuestra atención.

�1110

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Maravillá dé Ingeniería
Un almacén de cuatro pisos construído en lrts meses y veinte diu
Los habitantes de nuestra buena ciudad han asistido, en
los últimos tres meses, á un espectáculo poco común entre
nosotros: la construcción de un gran almacén de cuatro pisos en el perentorio tiempo d~ 110 días.
Lo que se ha dado en llamar &lt;fiebre de construcción&gt; se
manifiesta por el número de construcciones, pero no por
su rapidez¡ una vez que se emprende un trabajo de construcción en algún edificio, los transeúntes tienen que resignarse á sufrir las molestias consiguientes por varios me
ses, si se trata de un trabajo ligero, y de algunos años, si
se trata de trabajos de importancia.
Por esta razón cuando, hace algunos años, un almacén
de los que existen en el centro de la ciudad construyó su
casa en poco menos de un año, se consideró esto como algo maravilloso; pues hien, esta maravilla ha sido sobrepasada y con mucho, por el caso que nos ocupa.
Los señores J. Ollivier y compañía, propietarios de los
grandes almacenes de ropa y variedades &lt;Sorpresa y Primavera Unidas&gt; y &lt;La Ciudad de Londres&gt;, que se hallan,
respectivamente, en la esquina de la avenida de San Fran•
cisco y calle de la Palma, y en la primera calle de la Monterilla, decidieron unir estos almacenes para formar uno
que difícilmente tendrá igual en la ciudad, por su colocación y por sus dimensiones.
Hubo necesidad de pasar revista á todas las firmas que
se ocupan de trabajos de ingeniería . para buscar á la que
respondiera á las exigencias del momento y, al fin, se escogió la firma Dorner y Bacmeister como la más apropiada.
Una vez que los señores Dorner y Bacmeister se dieron
cuenta de lo que se trataba, comprendiendo que ns elementos les permitían contraer el compromiso, se comprometieron á terminar el almacén en un período de tiempo
cuatro meses más corto que cualquier otro contratista.
Concedido el contrato para la construcción, empezaron
los trabajos, y el edificio quedó terminado en el tiempo
verdaderamente asombroso de tres meses y diez días.

No se crea que el edificio construído es una tiendita de
pequeñas dimensiones; tiene cerca de treinta metros de
frente y cuarenta de fondo; en cuanto á su altura, ya diji•
mosque es de cuatro pisos, cuyas alturas respectivas van
siendo mayores mientras más se elevan, pues había que
igualar á los ni veles del edificio de la «Sorpresa&gt;, que se
encuentran en esa forma.
La fachada está trazada de acuerdo con los mejores modelos de establecimientos comerciales, y de acuerdo con
esto está la distribución interior. Como materiales entran
en la fachada chiluca y cantera pulida. Todo el edificio
está sostenido por una gran estructura de hierro, que fué
construída en los talleres &lt;El Fénin, de Carlos Minne,
S. en C., que se halla en el rancho del Chopo, de la colonia
de Santa María de la Rivera, talleres en los que se halla
ampliamente interesada la firma Dorner y Bacmeister.
En el primer piso de la casa hay dos grandes claros de
piso, cubiertos con cristal francés, ligeramente terso en su
cara superior y con prismas eu la cara inferior; este cristal
tiene la propiedad de dar una iluminación intensa y, á la
vez, uniforme.
Un detalle muy interesa11te del edificio es la parte destinada á habitaciones de los empleados del almacén¡ se halla
este departamento en el cuarto piso de la casa, y se compone de veintidós cuartos dormitorios, construídos de
acuerdo con todas las reglas de la higie~e, un gran baño,
cocina y un espacioso comedor. Las paredes divisorias de
todo el cuarto piso son de yeso, sistema &lt;Yischer&gt;, indudablemente el mejor material que se conoce para paredes
medianeras; la capa de yeso, de tres pulgadas de espesor,
se halla cubierta en sus dos caras con kasomine, material
que á la vez que es de acuerdo con las prescripciones sanitarias, da un aspecto muy hermoso á los muros.
Seguramente que los constructores de la capital tomarán
nota de todas las ventajas que ofrece esta construcción, la
que servirá de ejemplo en los casos futuros.
Después de lo anteriormente expuesto, no nos queda más
que felicitará los señores J. Ollivier y compañía, por haber ampliado, con tan buen tino, su establecimiento comercial que es, sin duda, en su género, uno de los primeros de
la República.

1l11

EL BAUL RODANTE
AUTOMOVIL DE LA CASA GRANAT

CARR!.JA.JE DE LA $0MBRERERIA SAN,JEN/$

Apropósito de las carreras
de automóviles San Luis Potosí-Aguascalientes.

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Lo que hace la Com=
pañía Vulganizadora
Mexicana.
Avenidas Juárez y Balderas, Apartado 1632.

Especialidad en llantas
para automóviles - - - -

DE /NSERV/81.E A UT/L

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EL MUNDO ILOSTRAOO

EL MUNDO ILUSTRADO

La Moda y la Batalla de Flores
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LOS AUTOMOVILES
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Fué el domingo, 9 de Mayo, un día en que presen•
ciamos los más encantadores torneos que el mundo nos
ofrece: torneo de flores, torneo de femeninas bellezas y
torneo de elegancias.
En cuanto á la descripción de la fiesta floral y enumera·
ción de las bellas damas y señoritas que tomaron parte en
el poético festival, ya damos amplios pormenores en distintas páginas de este número, restándonos, únicamente,
consagrar algunas líneas á reseñar, en conjunto, las lujosas elegancias que tuvimos ocasión de admirar y aplaudir.
Según iban desfilando las señoras más encopetadas y más
distinguidas, así por su hermosura como por su exquisito
gusto en el vestir, venía á nuestra memoria el recuerdo de
la casa comercial en que habíamos visto aquellas preciosas y artísticas sombrillas, aquellas &lt;loilettes&gt; de un corte
y una confección irreprochables, aquellos caprichosos y
riquísimos sombreros, aquellas gasas y aquellos listones, y
el nombre de &lt;La Gran Sedería&gt;, primera calle de la Monterilla números 3 y 4, parecía estar grabado en los elegantísimos atavíos que nos deslumbraban ... porque hay que
convenir en que la antigua y acreditada casa de los señores Julio Albert y Compañía, que por algo es antigua y
acreditada, parece ser poseedora del envidiable dón de la

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originalidad, y tan original es, que no hay más que ver una
señora vestida con la más absoluta distinción y el más cul•
to refinamiento, para saber que es cliente de «La Gran Se·
dería&gt;.
Sí recordábamos, presenciando el majestuoso desfile del
domingo último, que hace algunos días, no muchos, visi•
tamos detenidamente los almacenes y talleres de &lt;La Gran
Sedería&gt;, y quedamos sorprendidos al ver allí lo que creía·
mos que sólo existía en las más renombradas casas de mo•
das de París, Berlín, Londres, New York, etc.
Reflexionando, reflexionando, caímos en la cuenta de
que nuestro asombro sólo estaba justificado por nuestro
desconocimiento íntimo de la casa de los señores Julio Al·
bert y Compañía, sucesores; pues fácil es comprender que
cuando un establecimiento comercial lleva muchísimos
años de existencia y tiene cada día mayor fama y mayor
clientela, es, indudablemente, porque merece la preferen·
cia que el público le concede.
Y en lo que respecta á &lt;La Gran Sedería&gt;, primera de la
Monterilla números 3 y 4, nuestro público es justo.
¡Vayan nuestras sinceras felicitaciones para los jefes de

tan respetable casa comercial!

*

El señor Carlos Muller, único
Y exclusivo representante de los
automóviles de esta renombrada
marca en nuestra República,
puso á contribución toda la espiritualidad y todo el chic francés para adornar sus autos de
una manera tan acabadamente
artística, que no había más que
pedir, pues eran, sencillamente,
un primor.
Nosotros, más interesados en
el funcionamiento de los automóviles "Peugeot," que en la
deliciosa coquetería con que estaban enflorados no obstante ser
,
'
eSta muy atrayente, no quitamos
1
.
os OJOS de las incomparables
máquinas, las cuales giraban con
una precisión, una exactitud y
una ligereza imponderables, lamentando entonces, más que mrnca, el que fa suerte no nos hubiese favorecido con el premio

de $200,000 de la última lotería,
para ya ricos haber saboreado
las delicias de manejar un invencible "Peugeot."
Ya que nuestro anhelo no podía ser satisfecho, llegó la noche
y, á solas en nuestro hogar, nos

consolamos con leer la historia
de los automóviles "Peugeot,"
siempre victoriosos, jamás derrotados, cubiertos de laureles de
gloria en cuantas carreras tomaron parte, desde 1891 á la fecha.
Y extasiados ante la valiosa
" copa de la prensa," ganada por
un "Peugeot" de 28 caballos
manejado por Eugenio Raunex,'
en las carreras del 6 de Agosto
de 1907 en Francia, lo que con~tituyó un hecho sin precedente
en los anales de las carreras de
automóviles, caímos en el más
dulce de los sueños: en el sueño
de posesión de uno de aquellos
autos "Peugeot," á los que el
jurado del concurso otorgó primer premio por su adorno floral
y el público un aplauso prolongado por su superioridad y brillantísima historia.

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�1114

EL MUNDO ILUSTRADO

· 1115

EL MUNDO ILUSTRADO

''El Nido Ajeno."-La suave melancolía del viajero que pasa.-Del monólogo en la comedia moderna.
La danza de Salomé.-Novedades musicales
. . . . &lt;¡Para siempre, no!. ... Hasta que seamos muy viejos
y no quepan desconfianzas ni recelos entre nosotros ... .
Cuando no podamos dudar .... ni de nosotros mismos ... .
Entonces vol veré á buscar un rincón donde morir en el
nido ajeno&gt;.
Decidme: ¿no sentís que tiembla en estas palabras una
suave melancolía, tan suave como una mano blanca de mujer blonda, como una carta de amor olvidada que viene á
interrumpir por un instante la apacible calma, y luego parece murmurar: &lt;hasta luego?&gt;
Es la melancolía del viajero que pasa; del ave errante
que, abatiendo el vuelo en el nido tibio que invita al amor
y al silencio, torna á emprenderlo, eterno peregrino del
espacio, hacia lejanos y desconocidos horizontes. E~ la tristeza de Manuel, el hombre mundano, saturado del hastío
de la vida sin asiento, ansioso de callada ternura, que, mirando imposible su estancia en el hogar del h,:rmano hi ·
pocondriaco, junto á María, la esposa de sencillo encanto,
en razón de la sospecha, de la inevitable sospecha que inspira el célibe en el nido ajeno, se va, prometiendo volver,
pero á la vejez, cuando la llama amorosa incapaz sea de
· despertarse, cuando la fría ceniza no pueda revivir ya al
contacto del beso fraternal, delicado y casto.
Hay en esta comedia de Jacinto Benavente un poquito
de ironía, un poco de pasión y un poco de amargura. &lt;Clarín&gt; preguntaba, hace ya muchos años, por qué las concepciones de arte moderno serían todas tristes. Mas si &lt;Clarín&gt;
lo preguntaba, entiendo que era por coquetería de crítico;
no porque lo ignorase. Son tristes por exceso de vida artificiosa, por refinada complicación psíquica. Porque el
ambiente, por risueño que aparezca, esconde un no sé qué
de angustia que yo simbolizaría en el &lt;Tanghin&gt; monstruoso que la heroína de Zola muerde con dientes convulsos
en una de las más bellas páginas de &lt;La curee&gt;.
Amargo es &lt;El nido ajeno&gt;, sí, En la linda casita que rebosa holgura y gracia, revelando el espíritu diligente de
una mujer, hay todos los atractivos que el hombre errante
busca. Allí el solterón hermano ve el rinconcito que con•
vida á la charla durante las horas de la velada; la sobremesa-más apetecible al ánimo que lo es al cuerpo la pitanza,-en el término de la cual, apurando á pequeños
tragos el ne,iro café y fumando lentamente el cigarro que
se consume lanzando ondulantes espirales de humo, se
platica de menudas cosas que acaecieran en el día; el lecho
muelle; el baño que en horas calurosas refresca y tiempla
los músculos¡ las comodidades todas, todos los regalos á
que aspira el ave de paso. Pero no sabe que en aquella
tranquila atmósfera soplarán huracanes de celos; no sabe
que ahí donde vió reposo y calma renacerá la lucha, como
consecuencia de su estado en el mundo social.
Por eso, cuando se hace la luz en :torno y se desgarran
los velos de ilusión que cubrieran sus ojos, la visión primera, visión radiante, no se borra á merced de la segunda;
y al emprender el inexorable, el melancólico viaje, dice:
&lt;Volveré, volveré ..... pero cuando sea viejo&gt;.

***
&lt;El nido ajeno&gt; tiene una importancia histórica en el
teatro español y en la obra del gran comediógrafo. No sólo
en él se reveló Benavente como un artista moderno, sino
que, siéndolo, introdujo nuevos procedimientos en la li•
teratura dramática de su patria. Fué el autor de esta hermosa página de vida mundana, el primero en aparecer simple á los ojos del espectador, harto ya de las espeluznantes
complicaciones de los dramaturgos seudorrománticos, y
de los sentimentalismos cursis de los fabricantes de come·
dias burguesas.
En &lt;El nido ajeno&gt; no hay enredo, no hay efectos, no
hay lagrimitas excesivas-que nunca se derraman en la vi·

carruaje, para llevaros la dulce confidencia de algún indis·
creto y rendido corazón•
da,-ni frases de relumbrón. Todo es sencillo, natural, lógico. Todo es realidad .... menos los monólogos.
Todavía entonces, al escribir su primera obra, Benaven ·
te no se afirmaba en su &lt;manera&gt; artística. De ahí que no
suprimiese de golpe esos soliloquios que si naturales nos
parecen en &lt;Hamlet&gt; ó en los caballeros de capa y espada,
no puedtn menos de hacernos sonreír tratándose de seres
contemporáneos nuestros. Monologamos todos en la vida,
pero brevemente¡ el monólogo de palabras entrecortadas y
rápidas exterioriza, á menudo, secretos de nuestras almas.
Nadie, sin embargo, se pronuncia discursos á sí mismo.
Si se escribiera la crítica de la obra total del ironisla
español, este capítulo .ie la desaparición del nonólogo á
través de la producción benaventina, sería una de las más
interesantes,
Mas reparo que si algo he dicho de la comedia que ocu ·
pó durante la semana el principal lugar del cartel dd
teatro &lt;VirginiaFábregas&gt;, hasta ahora me olvidé de su interpretación.
Cúmpleme aquí dar mi más caluroso elogio á la señora
Fábregas. Su papel es el mejor logrado en &lt;El nido ajeno&gt;.
La vi sobria y llena de simplicidad. Borrás, como gran ac·
tor que es, realizó una excelente labor. Pero en la come·
dia mundana se halla fuera de su admirable campo de ac·
ción. El señor Galé caracteriza bien su personaje¡ pero su
declamación peca de monótona: hay en ella una lamenta·
ble ausencia de matices.
,.**
Mirando bailar á Atmore Grey en el &lt;Folies- Bergér&lt; &gt;,
han venido ámi mente las palabras de la princesa de Ju.
dea.
CiAh, Yo'Kanaán! .... ¡Yo'Kanaán! .... -exclamaba Salo·
mé besando la cabeza del Bautista.-Has sido el únícohom
bre á quien yo he amado .... Excepto tú todos los hombres
me habían inspirado asco. Tú eras el único, el hermoso Tu
cuerpo era semejante á una estatua de marfil, asentada so•
bre pedestal de plata. Nada existía en el mundo comparable á tu cuerpo¡ nada tan negro como tus cabellos; nada tan
rojo como tu boca. Era tu boca como turíbulo que e.x hala
y esparce perfumes penetrantes y deliciosos, y cuando lle·
gué á mirarla parecióme oír en lo profundo de mi alma
una como música sobrenatural. ... jAh! ¿Por qué me negaste
tu mirada, Yo'Kanaán? ¿Por qué blasfemaste de mí y escondiste el rostro con tus manos? .... Cubriste tus ojos cou
la venda que se pone el que anhela verá su Dios. Ya lo
has visto, pero á mí no. No¡ si me hubieras visto, me habrías amado. Yo sí te vi, Yo'Kanaán: por eso le amé. ¡Oh.
cuán ardientemente te he amado!... y a6n te amo, Yo'
Kanaán. Tengo hambre de tu cuerpo. Tengo sed de tu bocJ,
Ni el vino ni la fruta son bastantes á saciar mi deseo, ¡,Qué
hacer ahora, Yo'Kanaán?&gt;......
.
Y meditando en ellas, he podido darme cuenta de la di·
ficultad extrema de exteriorizar, por medio de la danza,
tan refinado, tan sensual, tan misterioso amor.
1Qué lejos está, física y estéticamente, Miss A thmore
Grey, de la verdadera danza de Salomé!

•••
Dos novedades musicales: la inauguración de los concier·
tos del Cuarteto de Bruselas, y la próxima apertura del tea•
tro &lt;Colón&gt; con una temporada lírica.
De la primera, lector, te hablaré la semana que viene.
De la segunda .... ¿cuándo?
Ni yo mismo lo sé.
MAESE PEDRO.

♦

***
El combate de flores, la galana fiesta de Mayo, con su in·
tenso perfume y su deslumbrador conjunto de belleza
ha pasado ya. Vimos allí, como en los hermosos cuentos d~
hadas, carrozas espléndidas cubiertas de violetas rosas
níveas gardenias y otras mil flores maravillosas,
coro'
nando esos magníficos carruajes, iban las más bellas flores:
lindas jóvenes vestidas de claros y vaporosos trajes ataviadas con gracia deliciosa, semejantes á esas prince;as en•
cantadas, que en dichos cuentos vemos aparecer de improviso en sombríos y hermosos bosques, sonriendo entre las
fabulosas flores de aquellas selvas á los valientes príncipes que, caballeros en temibles dragones, vienen á des ·
encantarlas para cubrir de gloria su nombre y de soñada
ventura sus aguerridos corazones. Pasó, en fin, la hermosa
fiesta de las flores, como pasa todo, sin que poder ninguno
pueda retener un instante más aquellos breves goces que
la humana existencia suele ofrecer de vez en cuando, ¿No
os parece un tanto triste, lectoras mías, esa visión fugitiva de la dicha, que pasa delante de nuestra Tista con la luminosa rapidez de una estrella errante? Apenas se ha podido apreciar la dulzura de una felicidad siempre ambicionada; aún permaneee la suave embriaguez de aquel perfume que envuelve, como una atmósfera distinta de la que
siempre se respira; queda aún en la mirada el deslumbramiento de aquella visión fugitiva, cuando de improviso
viene el triste convencimiento de que todo ha desaparecido y no queda sino la dicha del recuerdo, que poco á po
co irá también borrándose, extinguiéndose, como los tintes
rojizos del horizonte, después de que el sol se ha ocultado,
Y la luz violada del atardecer se va confundiendo con las
sombras de la noche. En vano se tienden los brazos con
infinito anhelo para detener el amado recuerdo de aquella
ventura, y se le ruega, con intensa súplica, que no se aleje
aún¡ en vano se resiste el corazón á ese último despojo, ya
que es el úuico tesoro restante, después de haber perdido
tan brevemente la bella realidad; todo es inútil, y el tiempo, como implacable ladrón, nos va robando poco á poco
nuestra última riqueza: el recuerdo, que es el brillante espejismo en donde se contemplan las pasadas venturas,
!Cuántas veces tratamos de recordar alguna querida voz
q_ue el tiempo y la distancia ha borrado casi de la memoria! iCon cuánto afán se intenta reconstruir, rasgo por rasgo,
la fisonomía de un amado sér ausente, y se procura ver,
con los ojos del alma, su sonrisa, sus habituales movimien·
t?s, algo de su conjunto personal! Mas á medida que el
hempo pasa, y la muerte ó el alejamiento nos separa de
esos seres, su recuerdo se va extinguiendo, como el último
e~o de un acorde musical que, en las ondas sonoras del
viento, se va alejando hasta perderse en el silencio y en la
nada.
El recuerdo de la fiesta floral pasará también, lectoras
mía~; mas puede ser que entre los finos estuches de seda y
terciopelo, en vuestros cajoncillos secretos, guardéis, quizá, el perfumado pétalo de aquella flor enviada á vuestro

y

A través de las diferentes transformaciones de la Moda
se conserva el se_ntido J?ráctico, y los trajes sastres, indis~
pensables~ la vida achva de nuestra época, saben permanecer sencillos y elegantes, lo cual es una ventaja muy
grande para el buen gusto y tambiéu para la economía de
los presupuestos, Hay mucbas ocasiones en que la verdadera eleganc~a consiste en una extremada sencillez¡ para el
paseo de m_a1;1ana en el bosque; para las idas y veuidas de
co~pras, visitas de confianza y otros asuntos en los cuales
. sena de muy mal tono, ó mejor dicho, una v~rdadera ridicu_lez llevar trajes espléndidos, de cola, bordados y com·
phcados en su confección. Es preciso salir á esas ocupac~ones 6, ~aseos matinales con trajes completament~ sencill~s, facdes ~e vestir, y que no hagan perder inútilmente
el hempo dedicado á asuntos de cierta importancia dejando, además, la silueta ligera y nada estorbosa
fin de
poder moverse con libertad. Para los trajes sastr~s que se
u_san por las ma~anas, nada de jaqueles largos y estrechos,
sino paletós c_asi cuadrados en las orillas, con él elegantes Y amplias bolsas, cuellos escotados y mangas ajust~das y sell:c1llas. Con ~eme¡antes atavíos, no es de temerse
n~ ~l sol, ni el polvo ni la lluvia; son casi un equipo de
viaJe. Na~uralmente que la tela debe corresponder al objeto del tra1e; para ést?s se usan: cheviottes, paños gruesos
y demás generos resistentes. Como adornos, se prefieren
los pespuntes y los grandes botones; sin embargo, suele usarse el &lt;_souta~he:i&gt; del mismo tono del traje; ese adorno es
p_refenble siempre á los botones, bieses de paño y de presilla de este género que unen las faldas, abiertas á veces,
de los faldones de muchos paletós y jaquets. No cabe
d_uda de qu~ los trajes sastres son los legítimos atavíos del
siglo XX; henen la originalidad real ~e nuestra época,
pues no toman D:ada de lo~ pasados tiempos, ni tienen,
como los otros tra1es, un eshlo incompleto y mezclado de
diferentes inspiraciones.
Los colores preferidos para confeccionarlos son: el azul
pavo, el castor y el verde seco, que parecen estar más en
boga que otros. Las falJas corlas son muy graciosas elegantes Y variadas. El jaquel que se usa con estas faldas
es sencillo, largo y recto, adornado de &lt;soutache&gt;, principalmente en las esquinas del delantero, cuello y puños de
las mangas. En cuanto á éstas, se nota una tendencia marca~a á confeccionarlas del mismo modo, largas, ajustadas
y hsas, verdaderas mangas de corte sastre. Para los trajes
de este estilo, un tanto complicados, las telas actuales llenan debidamente su objeto, pues como algnnos tienen draperías, pliegues y prendidos caprichosos en las faldas, dichas telas se ada ~tan ~ esta exigencia; son flexibles y
hermosas, su consistencia es suave y sus matices exquisitos·
generalmente éstos son: rosa antiguo, madera de rosa, fres~
y toda esa gama tierna de los tonos secos que van del rosa
al marrón. Creo. que mis ~ectoras tienen, por ahora, amplio
campo para elegir sus tra1es sastres, que deben llevar á los
frescos y tranquilos paseos matinales de este bello tiempo
primaveral.

á

MARGARITA.

�iii6

EL MUNDO ILUSTRADO

i!:t MUNDO !LUSTRADO

USOS DE SOCIEDAD
LAS VISITAS

La recámara del niño debe ser bien orientada, amplia, de
25 metros cúbicos de capacidad roco más ó menos; las pa-

redes pintadas de aceite ó estucadas, porque se facilita mejor
su aseo; puede hacerse la desinfección encaso de enfermedad infecciosa, tan comunes en los niños, lo que no sucedería si estuvieran tapizadas, porque se echaría á perder
el papel¡ sin embargo, no sucederá así si se emplea uno especial que es lavable f porque está barnizado¡ cuando sea
necesario, se quitará el polvo por medio de un trapo húmedo, y si las paredes están pintadas al óleo, de vez en cuando podrán ser lavadas con jabón y agua ó simplemente
limpiadas con una esponja mojada.
La luz del sol deberá penetrar por las ventanas ó puertas, que sean b1stante grandes, con el fin de proporcionar
mayor cantidad de luz y de aire por el lado oriente. El
sol es el factor principal para una buena salud¡ es indispensable á todos los seres vivientes y muy especialmente
á los niños, cuya acción bienhechora influye sobre su des·
arrollo físico y fortalece su organismo, mientras aquellos
que están confinados en sus recámaras y no sienten sus
benéficos rayos que los vivifiquen y les den calor, presen·
tan los rostros pálidos y melancólicos¡ lo mismo sucede
con los prisioneros, los mineros; la~ plantas, cuando se
privan intencionalmente de la luz del sol en determinadas
épocas del año, se ponen enteramente amarillas. Debemos
aprovechar las lecciones que la misma naturaleza nos señala y evitar los males qi:e nosotros mismos nos proporcio·
namos.
El niño necesita de aire puro y de sol, porque de otro
modo sucederá lú del proverbio napolitano: &lt;donde nunca
entra el sol, el .médico entra á menudo&gt;.
Aun cuando en la recámara de la madre esté la cuna del
niño, es indispensable que éste tenga destinada una pieza
que sea la mejor de la casa, que no esté en la planta baja,
porque es la más fría y húmeda y lo predispone á contraer
enfermedades¡ en dicha pieza se guardará toda su ropa, se
le administrarán sus baños y, una vez lavado y vestido, se
ventilará la pieza ampliamente, abriendo las puertas de
par en par, sin temor de ninguna clase.
La l Ltz artificial tiene por objeto sustituir tanto cuanto
sea posible la luz del sol¡ en los primeros días de nacido

el niño, debe ser moderada para proteger sus ojos contra
una claridad demasiado viv.i, tanto de día como de noche¡
una luz, para que sea buena, tiene que ser lo más blanca y
más fija que sea posible, que no presente oscilaciones, que
alumbre suficientemente sin desarrollar dema5iado calor¡
se puede evitar la luz fuerte por medio de una pantalla
azul-claro ó verde. Entre nosotros se usa comúnmente la
luz eléctrica ó las bujías¡ la luz de petróleo, que desprende
mal olor y se hace muchas veces verdaderamente insopor·
table, es peligrosa, porque casi siempre es manejada por
personas ignorantes y puede dar lugar, como ha sucedido
muchas veces, á quemazones¡ hay lámparas también de alcohol, gasolina y gas acetileno, que no se usa más de en
algunos ferrocarriles, y que en otras naciones se usa para
alumbrar las casas.
El alumbrado por la estearina es el mejor, se considera
como el más higiénico, consume poco oxígeno, desprende
menor cantidad de ácido carbónico y, por lo tanto, vicia
menos el aire.
Se recomienda una veladora con una lamparita de aceite
para que el niño duerma con luz y sirva, al mismo tiempo,
para calentar la leche llegado el caso; si se establece esta
costumbre, mala por cierto, el niño se vuelve nervioso y
asustadizo, y cuando carece de luz en su recámara, le asustan las sombras de la noche¡ debe evitarse todo lo que resulte una costumbre inútil que, á veces, se convierte en
manía.
Las alfombras tienen el inconveniente de que no se pue•
den aseptizar ni humedecer¡ por lo tanto, levantan mayor
cantidad de polvo al barrerse, y á má~ de lo molesto, resul•
ta muy peligroso porque lleva todos los gérmenes de las
enfermedades; el piso de iradera es preferible: se barre con
facilidad, se trapea con un lienzo húmedo ó mojado en una
solución antiséptica, y cuantas veces sea necesario, se hace
mejor el aseo por medio del lavado.
Es necesario que la madre prevea todo¡ la vigilancia con·
tinua en todo lo que se relacione con el niño es uno de
sus mayores deberes, y si entramos en detalles que parecen
minuciosos, es con el fin de mejorar, basta donde sea posi·
ble. las condiciones de su vida y de su salud.
DRA. COLUMBA RIVERA,

- ---~---,

j

LAS PERSONAS que llegan de visita á
alguna casa, dejarán, en la antesala 6
en el vestíbulo, los paraguas, los impermeables y los zapatos de hule,
de los cuales se han provisto contra
la intemperie. Las damas pueden pasar á la sala con su sombrilla, su boa y su manguito.
Los señores están en libertad para despojarse ó no de
su abrigo¡ mas no deben conservar en la mano su sombre•
ro. Las señoras cuidarán de no maltratar los tapetes y al•
fombra con la punta de sus sombrillas, como hacen algunas personas mal tducadas, que parecen estar resueltas á
acabar con los tapices del salón en donde se les recibe.
Cuando se va á una visita, debe procurarse vestir un traje
correcto y elegante¡ si se sale en carruaje, la &lt;toilette&gt; femenina puede desplegar un lujo y originalidad que no es
propio para cuando se sale á pie¡ mas en este último caso,
las damas procurarán adoptar un traje sencillo, pero de
buen gusto, y adornase con gracia modesta, para causar
buena impresión á las personas á quienes se va á visitar.
No por esto se prohibe la entrada á los salones á las da·
mas modestamente vestidas¡ mas esta modestia es siempre
relativa y con pocos recursos pueden muy bien confeccio•
narse atavíos sencillos y, al mismo tiempo, agradables á la
vista. En cuanto al aseo personal con que se debe ir á una
visita, es superfluo recomendarlo, pues no hay palabras suficientes para ponderar la falta de educación que implica
algún descuido en tan importante asunto. Los caballeros
usarán la levita para hacer visitas de cumplimiento; sólo
en el campo se permite presentarse de jaquet. Si se trata
de concierto, recepción 6 comida de ceremonia, es indispensable el traje de etiqueta, lo mismo que para las damas,
las cuales, en este caso, deben llevar«toilettes&gt; claras, de co•
la y casi siempre con ligero escote. Al entrar al salón,
las personas que llegan de visita saludarán, primero, á la
dueña de la casa, informándose cortésmente de su salud¡
y á las demás personas que se encuentren allí se les salu·
dará con una cortés inclinación, á no ser que sean también
amigos y conocidos de los recién llegados, en cuyo caso
se les debe estrechar la mano cordialmente. La dueña de
la casa debe levantarse á la entrada de cada visitante y lo
mismo los caballeros que se encuentren en el salón; pero
las damas permanecerán sentadas si el que llega nuevamente es un señor, y sólo deberán ponerse de pie si se
trata de alguna persona de mucho respeto y representación,
ó de avanzada edad. La llegada de una dama exige siempre que las demás se levanten para recibirla, aunque no
sea amiga, ni esté presentada con el resto de b concurren·
cia, Si la dueña de la casa se encuentra sola para hacer
los honores de ella, los caballeros que estén de visita no
deben desdeñar prestarle toda clase de strvicios para aten-

1117

der á la concurrencia; como por ejemplo: acompañar á las
damas hasta el vestíbulo, ofrecerles sus abrigos y demás
pequeños detalles que indica la cortesía¡ nunca un hombre
bien educado debe creerse libre de manifestar su respetuosa deferencia á las señoras.
Así como las personas, al ir á una visita, tienen cuidado
de elegir un traje agradable y, si es posible, elegante y be•
llo, así también deben presentar, en su fisonomía moral, el
lado más agradable¡ de manera que si se sienten en una
disposición triste, agresiva ó desagradable para tratar con
los demás, es mejor que se abstengan de salir de casa, pues
si no hay suficiente fuerza para dominarse, se dará un mal
rato á las personas á quienes se va á visitar. Nada puede
dispensar en el trato social de la amabilidad, buen humor
y aun ingenio, si se tiene algo de éste, para agradará aquellos con quienes se tiene relaciones de amistad. El papel
de los que reciben la visita será en extremo penoso y difícil en presencia de esas personas mal humoradas, frías ó
desagradables. Es también muy impolítico afectar un aire
glacial hacia los otros visitantes que se encuentren en el
salón¡ muchas personas pretenden así evitar relaciones que
no desean contraer. Esta es una descortesía y también una
muestra de poco talento¡ nadie pretende usar esa violen•
cía, ni meterse por puertas que no se les franquean ampliamente. Bien se puede usar de esa reserva con personas de
conducta sospechosa é indiscretas¡ pero en otro caso, sale
sobrando por complento ese aspecto frío¡ es posible y de•
bido sonreír á los demás, sin atraer sobre sí ese peligro
imaginado. Si algunas personas de poco tino pretenden
tomar por asalto el santLtario de la intimidad, insinuando
que ellos desean ser recibidos en casa de aquellos á quienes se dirige personalmente esta indicación, bien pueden
ponerse pretextos políticos para defender la Ji bertad personal, fingiendo no haber comprendido dichas indicaciones, desviando dulce y hábilmente ese espíritu demasiado intempestivo de simpatía. Con tacto y benevolencia se
detiene á los importunos en los límites en que deben permanecer, y, para esto, no hay necesidad de afectar un tono
brusco y ofensivo. Es una forma de verdadero suplicio para los dueños de la casa que alguna de las personas que
se encuentran de visita use un lenguaje áspero ó despreciativo para otro de los amigos allí presentes. Los amos
de la casa no saben entonces qué hacer para cubrir la descortesía del ofensor, para asegurar su afecto á aquel á quien
se ataca, sin irritar más aún al imprudenie que se permite
tal atrevimiento social. Algunas veces el desdén y la mala
prevención entre dos concurrentes es recíproca, y no es
posible ponderar la dificultad que resulta á los dLteños de
la casa viendo á aquellos combatientes disimulados uno
al frente del otro, y dispuestos á atacarse de palabras, ya
que no pueden de otra manera. No se debe pedir á todos
la perfección; mas si no se tiene suficiente urbanidad para
ser dLteño de sí mismo y sobreponerse á su rencor y antipatía, el sentido común indica la conducta que debe tenerse para evitar esos peligrosos encuentros. A la llegada de
un enemigo debe uno retirarse inmediatamente, con gran
consuelo de lo, dueños de la casa y seguidos, sin duda, de
su agradecimiento. No se tiene el derecho de hacer sufrir
á los demás las consecuencias de sus propias antipatías.

�EL MUNDO ILUSTRADO

1118

en el 860

En otra ocasión hemos tenido el gusto de
dar á nuestras lectoras algunos modelos
ir• i#
útiles para el servicio del té. Siendo éste
de tanta importancia, pues la moda exige, no
sólo indica ofrecer una taza de té los días de recibo y en
atras oportunidades, creemos serán del agrado de nuestras
lectoras los modelos que hoy damos á este respecto.
El grabado número uno representa una mesita de metal,
con sus diferentes compartimentos movibles, de laca. Esta
mesita es indispensable en un salón donde se tome el té.
En la cubierta de la parte superior vemos colocada una
charola, conteniendo la tetera puesta sobre una pequeña
estufa¡ la jarra para la leche 6 crema y la azucarera. En las
diferentes cubiertas se van colocando las tazas que se
necesiten, según el número de concurrentes.
El segundo grabado nos muestra una charola de laca y
metal, en donde vemos cuatro diferentes modelos de ternos
para té¡ cualquiera de ellos es sumamente elegante y original.
Nos atrevemos á recomendar á nuestras lectoras procuren mostrar toda su gracia y refinamiento en la manera de
servir y preparar esta bebida, tan apropiada para acompa•
ñar la plática íntima, la emoción.de un rato de arte y las
gratas confidencias de la amistad.
~ ~

•

Ternera con Salsa "Blanquette"
La ternera á la cblanquette&gt; se hace ordinariamente con
carne· de falda ó de pecho.
Se cortan tres libras en trozos de seis centímetros cua·
drados, que se ponen en una cacerola donde quepan diez
cuartillos de agua.
Se cubre de ésta para que los pedazos de ternera queden
completamente cubiertos, y después se añaden unos pol·
vos de sal y una poca de pimienta.
Se hace hervir y se espuma al primer hervor. Se ponen
siete onzas de cebolla, dos clavos de especia y un ramillete doble.
Se hace hervir una hora con hervor muy suave. Cuando

con la cuchara¡ se hace reducir durante
veinte minutos, removiendo siempre en
circulo.
Se espesa con tres yemas de huevo. Se
cuela rpor el colador llamado chino á la cacerola en que se
hallan los trozos de ternera¡ se hace hervir un minuto y
se añade una cucharada de perejil picado Se mezcla y se
sirve.
Se hace tambiéu la ternera con salsa &lt;blanquette&gt; con
los restos de asado de ternera. Se cortan los pedazos en
tajadas de cuatro centímetros de largo por medio centímetro de grueso, separando las partes tostadas. Se cali~ntan
en una salsa &lt;poulette&gt; [cuya receta damos á continua•
ción], teniendo cuidado de no dejar hervir la ternera para
que no se endurezca. Se añade media cucharada de perejil
picado en el momento de servirse.

Salsa 11Poulette"
Poco menos de un cuartillo de caldo, una onza de manteca, una onza de harina y dos yemas de huevo.
Se hace un rehogo en 11na cacerola donde quepan dos
cuartillos de a¡!ua, con diez adarmes de manteca y la onza
de harina. Se dej:t cocer durante tres minutos, sin olvidar•
se de agitar bien, y después se añade el escaso cuartillo de
caldo. Se remueve circularmente durante un cuarto de ho•
ra sobre la lumbre, y después se espesa con las dos yemas
de huevo y los cinco adarmes de manteca que se habían
reservado. Se cuela por el colador chino y se sirve. No se
le pondrá sal más que en el caso de que el caldo no estu•
viera suficientemente salado.

Puré de Caza

en la lumbre durante cuatro minutos, Se retira este rehoga.
do del fuego y se mezcla con todo el caldo, removiendo

1119

Labores Femeniles
Damos hoy á nuestras lectoras un lindo modelo de biom ·
bo, que puede confeccionarse perfectamente á domicilio.
Está hecho en seda suave y opaca, de algún medio color,
como gris perla, amarillo pálido ó lila.
Las flores y las hojas están bordadas con seda americana·
las margaritas de color blanco, y las hojas de verde en va~
ríos tonos: obscuro, pálido y seco, como musgo, por ejemplo.
Los tallos deben ser de color obscuro, pues generalmente
éstos son los más frescos, y las hojas pequeñas de verde
pálido, para imitar así á la naturaleza, que en los tiernos
retoños pone la suavidad de esos tonos claros, tan suaves y
transparentes.
La guirnalda de la parte superior está hecha en el mismo estilo, cuidando solamente de matizar las hojas con
toda delicadeza y arte.
Las semillas de las flores se hacen con seda amarilla pálida.
Es incalculable, lectoras mías, la comodidad que prestan
los biombos¡ son uno de los adornos más graciosos y discretos y, al mismo tiempo, más necesarios en una habita•
ción, pues hay veces en que es preciso ocultar alguna
puerta, formar un ángulo en la pieza para colocar un mueble pequeñ" ó bien disminuir un tanto la luz de la3 ventanas y balcones.
Si á esto se agrega lo elegante y lindo que es un biombo
artísticamente confeccionado, podremos decir que es uno
de los accesorios más bonitos para adornar una habitación,
y en la cual la gracia y la coquetería femeninas se muestran claramente del mismo modo que vemos el tierno y poé·
tico cuidado con que fabrican los pájaros su nido. Triste
es, en verdad, el hogar en donde las amas de casa no ponen
ninguna atención para que ésta se encuentre _hermo~a y sin~adornar ni cubrir oportunamente con estos lindos stoconfortable.
res, envían al rostro una luz insolente que ofende la vista
Y da á la habitación un aspecto de poco confort y descuido,
propios, tal vez, de una casa de hombres solos¡ pero nunca
•*•
de
un hogar graciosamente atendido por una dama hacen•
Los stores y transparentes, lectoras mfas, son de todo
dosa
y entendida en los asuntos propios del bello sexo. El
punto indispensables para dar á las habitaciones una luz
modelo de store que hoy damos á nuestras lectoras será
suave, discreta y agradable¡ es verdaderamente imposible
probablemente, de su agrado; está hecho en punto grueso
encontrarse cómodo en una pieza, cuyas puertas ó ventanas,
etamina¡ también pueden substituir3e estas telas por algu.
na seda ligera, ó el vaporoso y fresco &lt;ni pis&gt;, aunque este
modelo se verá mejor en punto, como hemos dicho, y se bor•
dará con aplicaciones de encaje de guipure ó valencianos¡
éstos pueden ser suplantados con ventaja si se les ponen
al store encaje inglés, pues sin duda será más elegante¡
pero, sin embargo, quedará muy bien si se hace como antes
indicamos á nuestras lectoras. El color de dicho store de•
be ser blanco marfil¡ pero no hay ningún inconveniente en
hacerlo de algún otro color, como por ejemplo: crema ó
blanco perla, pues los otros matices aumentan la luz en
vez de disminuirla, ó le suele dar un tono más vivo y molesto, como pasa con el rojo, azul fuerte y el rosa, No dudamos que dicho modelo será del agrado de nuestras lectoras, que gustan del adorno de su hogar.

6

Las setas se emplean, generalmente, para las salsas «pou·
lettes&gt;¡ no se dejará de añadir el jugo de las setas á la sal·
sa en el momento que se vierta el caldo, lo cual mejorará
mucho el sabor.
Se mezcla algunas veces perejil picado con la salsa cpou•
lette&gt;.

la ternera está suficientemente cocida, se cuela por un colador grande¡ se limpian con cuidado los pedazos y se po•
nen en seguida en una cacerola de seis cuartillos. Se reho
gan en otra cacerola de cuatro cuartillos, una onza de man.
tec:a y onza y media de harina¡ se remueve circularmente

EL MUNDO ILUSTRADO

Se preparan, como para ensartarlos en elasador, tres per•
dices y dos conejos de campo, Se ponen en una cacerola
con seis cuartillos de caldo, una cebolla con dos clavos de
especia metidos en ella, un ramillete surtido, dos zanaho•
rías, y se hace hervir todo, se espuma y se deja cocer suave•
mente al lado de la hornilla, hasta que las piezas de caza
estén completamente cocidas. Entonces se deja enfriará
medias, y se separa la carne de los conejos y perdices, que
se pi ca y se machaca en el mortero.
Se añaden siete onzas de miga de pan empapada en un
cuartillo de caldo bien desengrasado¡ se pasa por el cedUO
y se pone el puré en una cacerola con el caldo que ha ser•
vido para cocer la caza, se le da vueltas en la lumbre, pero

sin dejar que rompa á hervir, se espuma y se sirve COII
cquenelles&gt; hecho11 del tamaño de un guisante.

�FOT, FÉLIX, DE PARJ.s.-F.8PEOIAL PAltA "EL MUNDO ILUSTHADO"

FOT, FÉLIX, DE PARfs.-F.aPEOIAL PARA "EL MUNDO !LUSTRADO"

color de azabache y rosa coral. Una guirnalda de flores y follaje lo rodea
por completo, El ala va forrada de taffeta coral

SOMBRERO DE PAJA METÁLI CA,

TRAJE DE PASEo.-Hecho en fulard color de malva con lunares blancos, El cuerpo tiene un bordado de aplicación
c0 0 r de malva; la falda lleva una ancha franja de velo ninón del mismo color. Desde la espalda del talle hasta la
orilla del traje, cae una elegante drapería de velo ninón,

!

�1122

EL MUNDO ILUSTRADO

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(C(O)N§lUJIL1rAS

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PARA EL HOGAR

Antigua subscriptora: Los blzcochitos
ingleses por que usted me pregunta, se
hacen del modo siguiente: mézclase á una
libra de harina una cucharada grande de
"Royal" y cuatro yemas de huevo. En
seguida se pone á esta mezcla leche cruda
hasta formar una pasta de consistencia
ligera; luego se toman cucharadas de ésta
y se frien en la manteca, dorándolas bien
y después se roclan con miel ó con polvo
de azúcar.

JP&gt;AlA

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NOTICIAS

Urania: Cuando se llevan trajes de tela
de lino, ya sean blancos ó muy claros,
puede usarse el calzado de color, siempre
que se trate de sel!orita ó sel!ora joven.
-Creo que le convendría á usted pedir
catálogos á las casas de Elcoro ó de sommer, de esta capital, para elegir el modelo
de portamacetas que usted desea.
-El vino de que me habla se usa después de la comida, en los postres. Antes
de comer se acostumbra generalmente tomar una copa de col!ac ó algún aperitivo.
-Para componer el vino cuando comienza á torcerse, se hace hervir un cAntaro
de vino en buen estado, y cuando está en
ebullición, se mezcla al tonel del vino dafiado y se tapa en seguida. Al cabo de
quince dlas el vino torcido habrá recobrado su primitiva calidad.

Cosetta: El género apropiado para el
juego de manteles y servilletas que usted
desea hacer es el "granlté" ó cualquiera
otra tela de lino usada á ese respecto. Es
más elegante adornarlos con deshilados.
Los bordados se hacen con seda lavabley
de colores vivos.
Doy á usted varios modelos de servilletas, que pueden servirle para el caso,
y el mantel se hace bajo el mismo sistema.
El calado puede suprimirse, pooiendo en
su lugar un gaveado.

SATURND

e--:

Lily Burton: Puede usted hacer uso de
la siguiente preparación para conseguir el
objeto que desea. Sulfato de plomo, dos
onzas; cal viva molida, una onza; se mezclarán estos polvos con clara de huevo
batida é incorporada con agua rosada, á
fin de hacer una composición ligera y cta.
ra; en seguida se toma el pelo por cadejos, y con un pincel se unta bien por to·
dos lados; después de que el cabello esté
bastante mojado de esa substancia, se
cubre la cabeza con un casquete de tafetán provisto de cintas, á fin de sujetarlo
bien, y se deja as! cubierta la cabeza por
espacio de dos ó tres horas, si solamente
se desea obtener un color castaño claro.

MANTELES Y SERVILLETAS

Marletta: La caspa desaparece casi
siempre, usando jabón de bicloruro de
mercurio para lavarse el pelo.
-Puede usted ensayar, para curarse los
barros, la vaselina bórica y el polvo de
almidón, tamizado por un lienzo muy fino.
-En cuanto á los callos, lo mAs eficaz
es cortárselos, acudiendo para esto Apersona entendida en el asunto y usando
calzado de piel de cabra ó de glacé, sumamente amplio y cómodo.
-Respecto del escorbuto no me atrevo
á indicarle ninguna receta, por falta de
conocimientos clentlficos, y le aconsejo á
usted se dirija á la sección médica establecida en este semanario.

- -~:

PARA TEÑIR EL PELO

Una subscriptora: Para tel!ir el cabello
de castal!o obscuro es muy eficaz la siguiente receta: jugo de cortezas verdes
de nuez, diez partes; alcohol, noventa.
Déjese esta substancia en maceración
durante diez dlas y flltrese después.
Antes de aplicarlo se lavan los cabellos
con una solución de carbo,1ato de potasa.

SECRETOS DE TOCADOR

--

- - ¡.:

-- ----

[))AMA§

RECETA PARA EL CABELLO

-Doy á usted el modelo que se sirvió
pedirme de trajecito para nif!o de dos al!os.
Puede adornarse con un dibujo de trencilla, ó haciendo el cuello de tela bordada.
El peto va adornado del mismo modo. El
cinturón tiene pespuntes y botones de nácar. Este trajecito se verá muy bien si
se confecciona en piqué, como usted me
indica.

-

DIFICULTADES DOMESTICAS

Laura: No veo tan comrlicada su situación como á usted le parece, pues yo creo
que su esposo no le ha perdido el ~fecto
verdaderamente como usted teme, sino
que tal vez pretende sólo imponer su legitima autoridad desatendida por usted,
según sinceramente me confiesa, y por
esto aparenta un'\ frialdad y un desvlo
que obligue á usted á ceder. Procure hacer esto cuanto antes, y la dicha anterior
volverá á establecerse en su hogar.
DA~FUERZA
y
Vl&lt;iOR

ES SUPERIOR\
al
MEJ0~ TONICO
0

UES LA MARAVILLA DE LAS
-CERVEZAS CONOCIDAS!! -

(erveíería (uau~temoí, s. A.MONTERREY

�EL MUNDO ILUSTRADO

1124

La Corrida
PERFUME ULTRAPERMANENTE

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lRFUME

POLVO
LOCION
JABON

\.

A

18 Place Vendome. París

ED.Pinaud
A

18. Place Vendome. PARIS

"EL MUNDO ILUSTRADO"
EL MEJOR SEMANARIO
DE LA REPUBLICA

LIBROS NUEVOS
En esta sección mencionamos los libros cuyos autores
6 editores remiten dos ejemplares á "El Mundo
Ilustrado."
"El Protomártir dela Independencia" por Manuel Miranda
Marr6n,--Méxlco, 1909
"Sllénter," por Enrique Gonzátez
Martinez.--Mocorlto, 1909

s~ ha publicado ya el estudio histórico
critico que el sellor Miranda Marrón leyera en la sesión celebrada por la socle•
dad de Geografia y Estadistica el b de
Octubre del ali~ próximo pasado.
El estudio del sellor Miranda Marrón
pone de relieve la figura del licenciado
Verdad. y muestra} apreciables ejemplos
de erudición, por más Que no revele un alto esplritu de analizador de sucesos históricos.
·~ · ,... _
·: :;;
Enrique González Martlnez es, entre
los poetas jóvenes, uno de los que poseen
una más vigorosa personalidad y -verdadtra conciencia de su arte. Es, sobre todo,
como muy bien dice el prologuista de su
último libro, un trabajador serio, infatigable.
Quizás por su juventud no se ha creado
aún una fisonomla definida, clara, en el

El Espíritu de Justicia
un rey justo, que estaba en trance de morir sin herederos, decidió legar su reino al más justo de sus súbditos. Con es~e fin hizo
llamar á todos los hombres del reino para examinarlos, sabiendo
que las mujeres son incompatibles con la justicia.
Pero es éste un bien tandificil de encontrar sobre la tierra, que
los dias y los súbditos p,tsaban sin que el rey hallase el heredero
de su reino. Persistia, no obstante, en ello; pues, ¿cuál bien semejante al de un justo mandatario, podla aquel monarca legará los
hombres?
Al fin de la ardua selección, quedaron tres candidatos apenas.
Dos que hablan hablado bien y uno que no había hablado. Porque
el rey respetaba el silencio, que como una mina preciosa suele
encerrar el oro de la cordura. Yla cordura, decla el rey, es una form11 de justicia.
¡Cuántos hablan hablado del asunto con el rey!
Todos decian ~er justos, pero no eran sino vanidosos que se admiraban. Pretendlan que la justicia consistiera en un acomodo del
mundo á sus conceptos.
Por último, vino el primero de los tres que restaban, y solicitado
para que hiciera un resumen de sus ideas, dijo;
-Señor. he ~ido juez. Apliqué la ley con inflexibilidad y sin pasiones. Creyendo que encerraba la sabidurla de vuestra majestad
y de su pueblo, constituime en instrumento ~uyo. No he faltado
una sola vez á la ley. Mi concepto de la justicia es la aplicación
estricta de la ley, sin una debilidad, sin una pasión.
-Es claro tu concepto de la ju~ticia.
Y habló el segundo de los hombres restantes:
-Señor, he sido pobre y rico. En todo tiempo hice el bien á los
amigos como á los adversarios. A los que labraron mi fortuna como
á los que consumarrn mi ruina. Pude causar daño á mis enemigos
y les hice favores. Domé mis impulsos de venganza en bien de
todos. Para mi la justicia consiste en hacer el bien á aquellos
cuyo mal nos complacerla. Justo es aquel que domina su egoísmo.
Y el rey sentenció:
-Has procedido cor,f )rme á tu concepto de justicia.
El tercer hombre, el silencioso, dijo:
-Sellor, yo no tengo conceptos. Pero he aqul lo que me sucedió
una vez. Yendo camino del hospital, llegué á una población donde
tenia un conocido. Estaba fatigado, hambriento. Pedile albergue
y me lo negó. Cuando arribé al hospital. encontré otro conocido
que salia ya, dado de alta. Llevaba como bagaje dos mudas de ropa y le dije:
-Tú que estás sano ya, hallarás trahajo. Yo estoy enfermo y no
tengo sino estos harapos. Haz el favor de darme uno de tus trajes. Y él convino en ello. Años después, aquellos dos hombres
fueron condenados por un consejo de guerra al ostracismo. Yo
mandaba en jtfo y podla acordarles el indulto que ambos roe pidie·
ron por conducto de sus familias y de mis amigo~. Dejé cumpiir,;e
la sentencia del que me negó albergue y agracié al otro. fato es
todo.
Entonces el rey tendió su mano al narrador. Un rayo de alegria
hermoseó sus barbas ancianas. Yvolviéndose hacia los ministros
congregados, dictaminó:
-He aqul el hombre justo.

verso. Algunos le han llamajo parnasiano; otros romántico. Y no es ni lo t1no ni
lo otro, pues si á veces consagra un desmedido culto á la forma, muy á menudo se
deja arra~trar por su sensibilidad. Lo que
si nadie atreverlase á negarle, es el reconocimiento de su habi!i:iad en la técnica
p~ética. Prueba de ello es S1lénter.
En este libro ha reunido algunos de sus
más bellos poemas. En otros, merecen citarse, con entusia~mo, "Cruzas por estas

LEOPOLDO LUGONES.

páginas ... , ," "La vejez d~I poeta" Y
·•Tristeza" de Septiembre.
"Silénter" es, sin duda, uno de los mas
bellos libros que se hayan publicado en
estos tiempos, en que la musa parece dormir con eterno y doloroso sueño.
Por lo que toca á la parte material del
volumen, parece mentira que en tan apar·
tada región del Estado de Sinaloa se hagan ediciones de tan buen gusto como la
cte "Silénter."

EL MUNDO ILUSTRADO

1125

PAX MULTA. . . .
Ayer, en una postal de Brujas, escribla
yo á un amigo querido:
'' Este es uno de los últimos refugios que
quedan en el mundo para el "ensueño."
En efecto, ni los _inevitables ingleses
que con el B1edeker en la mano discurren
por las calles medioevales, ni el meJiano
tráfico de la ciudad, logran arrebatarle su
silencio, su deleitable y misterioso silencio, que parece venir del fondo de los siglos y por los siglos mismos reforzado ...
Ea los canales verdosos nadan sin ruido cisnes, que parecen dioses tutelares de
a~uellas aguas .dormidas. H1y por dondequiera remansos admirables de quietud,
entre los árboles obscuros y las .:as,tas
rojas, y fl1'ta sobre el conjunto de canales,
de puentes vetustos, de calzadas húmeda,, tal d~scansadame!ancollaconventual,
que no h1y de fijo en el mundo paz de
claustro más prop1.:ia y hospitalaria para
ti pensamiento, fatigado de rastrear por
los lodos de la tierra.
¿Y el "beguinage?" 1,ómo desc,ibir el
recogimiento, la unc1ó11 111decible, el reposo y la sereniJaJ otoñ.1.les de aquellos patiec11los tapizados de césped, de aquellas
moradas minúsculas y mudas, tras cuyos
cristales velados por visillos se adiviua11
las vidas hum1IJe;, pensativas, extáticas,
de las religiosas 1
Un canal anchuroso, entre dos puentes,
lo limita.
Sobre el agua cae la sombra de los árboles. Nadan cisnes y cisnes, en la dorada
luz de la tarde. Uu "carillón" lejano canta las horas ....
Una i11fi11ita y celeste sensación de paz
os satura.
¡Oh! vivir aqui, en una de estas casitas
cuya imagen tiembla en el agua., .. ¡No
más escribir, no más hablar! Pensar, pensar solamente. Dejar, por fin, que la pobre alma inquieta se cierna libre sobr~ la
vida, sobre las cosas perecederas .... que
nunca el "facteur" tire del coqueto cordón
de estas campanillas, que sostiene un hi,rro forjado, y que tan rara vez deben
anunciar vi;1tas .... Nada saber del perenne ''circo de las civilizaciones" ... Pensar, sólo pensar .. y acaso estar en éxtasis ....
Cierro los ojos y veo los de Rodembach
suavemente azules, en el célebre retrat~
del Luxemburgo, en el fondo del cual se
yergue la silueta mística de Brujas, . Ya se
cerraron para siempre esos ojos admirables que tan discreta y hondamente sab!an remirar y acariciar estos rincones.. .
Pero en la resignada melancolia de la
h_ora, su ensuello blanco, tal uno de e~tos
cisnes pasajeros, debe complacerse en bogar por los canales, en revolar por el ambiente de inefable paz del "beguinage,"
en ~scuchar la música indescriptible del
canflón. que desciende alada de la torre...
Yo siento la proximidad de esta gran
alma hermana, de esta gran alma huraña
que, como la mla, tuvo siempre sed de las
cosas eternas ...
AMADO NERVO.

Ve~era

~ Kineral

~f~

[ -~
:
-

~ Manantlale,
del Bitad•

Watural de _,_._ _..._.,...,. .~

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�EL MUNDO ILUSTRADO

1126

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apenas despertada á la vida matinal. Hay

La Maravillosa Transforma-

banderas en las calles; enguirnaldados
ción de una Mujer Fea en
van los trenes; el liso asfalto cubierto esuna Mujer de Belleza
tá de arena negruzca que reverbera al sol
y despide, tras de las pisadas del tranRegia en una Noche
seúnte, ingrata polvareda... La caravana no interrumpida de paseantes, que desfilan trotando por las aceras, présaga es Una Historia Verdadera de Como
del futuro tumulto, del apif!amlento Innose Quitó las Arrugas y Reble de gentes que, más tarde, llenará pla•
cobró 1a Apariencia de
zas y jardines, y regalará su necia curiosidad, y girará, y se embriagará en cons20 Años Más Joven
tante vaivén, en su insaciado deseo de
Jácara y grlterlo.
¡Oh, el eterno fastidio de los dlas de Miles le Escriben Solicitando Infiesta patriótlcal
formes que Suministra Gratis
México entonces pierde su carácter; es
á modo de una máscara que disimulara sus
encantos tras del antifaz y los col.:irines.
Desaparece su fisonomla amable; transfórmase en una inmensa barraca de feria,
para recreo y solaz del forastero que, no
conociendo el alma metropolitana, no sabe
amarla.
·
¡Cuánto mejor y más apetecible es huir de
la baraúnda y de la zambra, pensar en la
dulce calma de la soledai y del silencio,
respirar aire de frescura, aire impregnado
de hierba, en un rlnconcillo apartado y
agreste! Ah! el ánimo reposará de la mundanal fatiga; cerraránse los ojos á la vagarosa caricia del viento libre; el cuerpo
distenderá los músculos sobre la afelpada
alfombra del césped; las manos realizarán
caprichosas ansias deshojando flores silvestres, y hasta deleitará la boca el fragante sabor de las briznas de hierba corLa experiencia de una mujer, bella
tada á flor de labio.
y encantadora, es siempre intere~ant_e,
Pensando estt&gt;, vienen á mi memoria los particularmente cuando esa experi~nc1a
diáfanos versos de Fray Luis; y no bien el concierne vitalmente á todas las muJeres
poeta Impera, cojo el primer tren que sa- que saben apreciar el encanto de la ju•
ventud, y i qué es más indispensable hoy
le....
¡Adiós, banderas! ¡Adiós, multitud au- á la felicidad de una mujer que la bellantel Voy hacia el campo, ávido desole- lleza f La historia de Helen Sanbom de
como detuvo el curso del tiempo Y se
dad y de silencio.
burló de los llamados especialistas de la
belleza, debiera ser leída por todas _las
•
lectoras
de este periódico. Masage facial,
••
baños de vapor, máscaras, cremas, etc.,
En el tren, no bien perdl de vista la ca- todos estos procedimientos fueron caros
pital, empezaron mis ojos á extasiarse y poco satisfactorios.
.Su descubrimiento simple y secreto de
con el verdor y el rltmlco susurro de los
arbolados. En la pura, en la azul manana quitar las arrugas en una noche, y lograr
de Mayo todo esplende y se lisonjea al una tez bella y natural, está al alcance
amor de la luz. El sol desciende á chorros de aquellas que quieran entrar en corres·
pondencia confidencial con esta encan·
sobre los campos, hace espejear las char- tadora y benévola señora. Este P;0cecas, halaga mansamente los tejados roji· dimiento fué descubierto por casuahdad,
zos, refulge en la blancura de las paredes tan sencillo y seguro, tan lógico en _sus
aisladas, en mitad del llano. Trina la pa· principios que se sorprende uno de no
Jarerfacon alegres trinos, como rl saluda- haberlo pensado antes. No exige la menor
ra al mes de las flores. Y el aire, colándo· inconveniencia ni publicidad, no _es Po·
se por las ventanillas del vagón como sible que haga daño ni que no satisfaga.
1 ll
El goce de la vida encuentra sat'sfac·
buen rey y senor, estremece las guedejas ción
en este triunvirato del éxito: "Re ede oro que rebosan del amplio sombrero za, Felicidad, Juventud.
tis
de una senorlta blonda, y refresca la frenSus informes pueden obtenerse IVª á
te sudorosa de un caballero obeso. ¡Qué solamente por corto tiempo. Se suplic!te
hermosa la sensación de la brisa campes• las lectoras que escriban inmedia~ A.
tre, tan distinta ¡ayl del viento colado, á MiH Helen Sanborn, Salón 4 JC ti
,ncaJonado entre muros, de 111 urbea, Sin• BeGlnnan Building, Clevelc ud, Ohlo, ' '

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EL MUNDO ILUSTRADO

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w11r111•.

1127

vigor, y dljérase que corre por las venas
fecundadora savia.
¡Ycómo no suponerlo as!, mirando como
miro, los rostros que me rodean!
Allá, en un rincón del carro, una moza
sonrosada, de traicioneras pupilas que
tienen el verde del prado y el ocre de las
tardes tempestuosas, charla discretamente con un galán fornido. De ella veo las
formas escultóreas, exuberiintes, que no
encubre la holgura del negro traje estilo
Imperio. Acá, dos chicuelas rubias, que
muestran el rosa y el nácar de los tobillos
contrastando con el celeste del calcetln
coqueto, enrédanse en un parloteo risueño, risueño por lo lafantil y por lo sano,
que las hace semejarse á las aves libres
del campo. Acullá dos viejos, grandes seflores ambos, á juzgar por la apariencia,
sonrlen con una sonrisa que cualquiera
asegurarla que, como el coloquio de la
moza y el júbilo de los niños, obedece al
mandato de la primavera triunfal.
Ypasamos por Chapultepec, y dejamos
atrás Tacubaya y San Pedro, y nos Internamos en la llanura ondulada, suave, de
una suavidad de poema pastoral, que precede á Mixcoac, el pueblecillo riente. ...
El humo de las chimeneas se deslfe en
el azul de la mallana. Exhalan una infinita, una delicada fragancia los jardines enverjados. En la dorada transparencia del
aire, los diminutos torreones de los "chalets" se yerguen gallardos, y las veletas,
inmóviles, parecen aflorar las tardes nfvosas. Es la paz que comienza, la apacible
calma.

•
*.

He llegado.
He llegado, y doime á vagar por las empinadas y en ocasiones tortuosas calles
del pueblo mfstfco de San Angel, de este
pueblo sobre el cual figúrome que gravita
la misteriosa poesla de un pasado que
evocan á cada Instante las casas cuyos
portales ostentan escudos borrosos, las
verjas amarfllentas de moho, las ruinas
donde florecen margaritas silvestres, y la
centenaria fuente que al extremo de una
calle conventual aún guarda sus desgastados sfllares la linfa cristalina. AIII, en
esa calle silenciosa, contemplo una vez
más el abandonado jardln donde moró un
alma creada por mi fantasla; y me detengo extático, embriagado por el olor_principesco de las rosas. , . .
Pronto reanudo mi marcha. Enderezo el
paso por callejuelas que limiten los cercados que tapiza la hierba, la hierba que
mostrara quld.s, pocas horas antes, en
las tiernas hojas, gotitas del llanto de la
noche. Asciende el sol por el cielo. Plan
los pájaros. Gorriones saltarines me miran curiosos desde las cercas. Las lagartijas de azulada piel huyen medrosas. En
el puro ambiente, el canto del viejo campanario se'deja olr... Yyo entonces me penetro, me saturo, gozo de la bucólica quietud campestre, pobre esclavo de la lejana
ciudad, ahora enamorado del sol, de la
hierba, de la brisa que pasa.
CARLOS GO!IZALEZ PERA,

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dados tntimos, etc
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�EL MUNDO ILUSTRADO

1130
11

Efemérides de la Semana
10 de Mayo de 18n
Fusilamiento de Camargo, Carrasco
y Marroquin

Aprehendidos los Iniciadores del movimiento revolucionarlo que habla de dar ll·
bertad á la Nueva España, se les hizo una
simulación de proceso, que ha sido objeto
de Irrisión aun de los más ardientes partidarios del realismo, y después de él se
les condenó á muerte, sin recursos de
apelación y sin piedad.•
Antes de que se dieran por cerrados los
procesos, se empezaron las ejecuciones;
los primeros fusilados fueron el coronel
don Ignacio Camargo, el brigadier don
Juan Bautista Carrasco y el capitán don
Agustln Marroquln, á quienes se fusiló en
la plaza de los Ejercicios, de Chihuahua,
por la espalda como á traidores, lo mismo
que á sus compañeros; esta primera ejecución se llevó á cabo el 10 de Mayo de
18n.

de Mayo de 18n

Fusllamlento de Lanzagorta
y Mlreles

Siguiendo la serle de ejecuciones por la
espalda, el II de Mayo del mismo año
mencionado en la efeméride anterior se
fusiló, en la misma plaza de los Ejercicios,
de Chihuahua, al mariscal don Francisco
Lanzagorta y al coronel don Luis Gonzaga
Mireles.
12 de

don Pelaglo Antonio Labastlda, habla predicado algo que se podla considerar como
subversivo, y el gobierno, para cortar por
lo sano, decidió su expulsión del pals.
Tomada esta declslón;_se le comunléQ al ,
Interesado á las doce del dla 12 d~ Mayo
de 1856, dándole dos horas de plazo, al ,
cabo de las cuales se le puso á bordo de
un carruaje y se le llevó, custodiado por
fuerza armada, hasta Veracruz, donde se
le embarcó rumbo á Europa.

13 de Mayo de 1524
Desembarcan los primeros colonos
franciscanos

Autorizado el rey Carlos V por el Papa
y por el general de los franciscanos para
enviar misioneros á México, decidió el envió de tres frailes que voluntariamente se
prestaron para llevar á cabo la tarea de
evangelización de los indios, y que fueron
fray Juan de Toic, fray Juan de Ayora y
un lego llamado fray Pedro de Mura, que
se hizo famoso en México con el nombre
de fray Pedro de Gante.
Continuó el rey con su empefto de enviar
franciscanos, y como en ese tiempo fué
electo general de la orden el padre Francisco de los Angeles, que se habla distinguido por su celo en favor de los indios,
se pensó en enviar á una docena de religiosos para que fundaran la primera colonia
de misioneros; se encargó de la dirección
de estos religiosos á fray Martln de Valencia, á quien se dieron amplias instrucciones de lo que debla de hacer. Los doce
misioneros primeros, que fundaron convento ó colonia misionera, desembarcaron
en Veracruz el 13 de .~ayo de 1524.

Mayo de 1856

Destierro del obispo Labastlda

El decreto de nacionalización de los bienes del clero dió origen á grandes trastornos y á que se recrudecieran los antiguos rencores entre liberales y conservadores.
En este estado de cosas, todo lo que
procediera de cualquiera de los dos partl·
dos tenla que ser considerado como ofensivo para el otro. "El Heraldo," periódico
que se publicaba en México, dijo en uno
de sus números que el obispo de Puebla,

1131

EL MUNDO ILUSTRADO

AGUA de los
CARMELITAS
BOYP!!R

-

EA U o~s CARMES
BOYER

-

6, Rue de l'Abbaye, París.

14 de Mayo de 1813
Es fusilado Vlllagrán

ATAQUES NERVIOSOS
VERTIGOS, DESVANECIMIENTOS
NAUSEAS, INDISPOSICIONES

Con anterioridad hablamos del favorable resultado que tuvo para los realistas
su expedición contra Huichapam y de las
circunstancias en que obtuvieron la victoria. ~omo dijimos entonce!&gt;, mandaban en
la plaza los Villagranes y Vlllanueva; Chi-

contra:

En un poco de agua rresca
Tomense algunas gotas en un térroD
de azucar después de

to Vlllagrán, que por el momento tenla el
mando por ausencia de su padre, y VIilanueva, lograron escapar en el momento
de la derrota; pero fueron aprehendidos á
corta distancia del pueblo. Villanueva fué
fusilado en ~I acto .y á :Villagrán se le
guardó en rehenes para conseguir de él
que esctlblera á su padre aconsejándole
que depusiera las armas y se rindiera á
los realistas; ante la negativa de don Julián Villagrán, se mandó fusÚar á su hijo
el 14 de .Mayo de 1813.
15 de Mayo de 1847
Ocupan los americanos Puebla.
16 de Mayo

de 18n

Sale Calleja de Zacatecas
\

Calleja, que habla entrado en zacatecas
el 3 de Mayo de 18u, trató de llamar la
atención hacia él haciendo un ensayo de
administración.
Empezó por expedir un decreto, en el que
decla que la única misión de las armas
realistas era afirmar el orden y afianzar
los derechos del soberano; declaró de nuevo el indultó concedido a los Insurgentes;
pero sujeto al reglamento expedido en san
Luis Potosi, el cual hacia tantas excepciones que nulificaba la gracia concedida.
Nombró intendente de la provincia á don
Martln Medina, y finalmente ordenó que
el cura de Matehuala, ardiente realista,
marchara con su división á castigar á los
Indios de Colotlán, que se hablan afiliado

á la revolución. Después de dictar estas
disposiciones, salló de la ciudad el 16 de
Mayo de 18u.

~
Cn el Lago

Flota en la atmósfer~ vaga neblina, sutil cortinaje de gasa blanca, que envuelve
entre sus vaporosos pliegues las esbeltas
y bellas torrecltas de la 1g!esia, los taciturnos sauces de la ribera, y deja adivinar las siluetas elegantes y graciosas de
los "chalets," sembrados á lo largo de la
playa, tendiendo nlveo dosel sobre las
aguac; cristalinas del lago.
El sol anuncia su aparición, proyectando sobre el horizonte ráfagas encarnadas,
que se pliegan como un cortinaje de fuego
sobre la bóveda azulada, donde brillan
aún, languldecentes, mortecinas, como
palpitantes gotas de roclo, las estrellas de
la maftana. La brisa matinal, fresca y ligera, acaricia mi rostro, susurra en las
copas de los melancólicos sauces y riza
en mil pliegues murmurantes las aguas
cristalinas del lago¡ antes tranquilas, que,
cadenciosas y arru ladoras, se funden en
la arena de la playa.
El sol avanza sobre la cordillera borrosa, sus primeros resplandores brillan so•
bre la bóveda azul y ponen toques liisados al paisaje, al filtrarse curiosamente
¡&gt;or entre los pliegues sutiles de la neblina que comienza a fundirse en nubecillas
volantes, que parecen jirones de un gran
Ch'!.I de seda .. ..
Y entonces, pensativo, tomo un bote, y
remando perezosamente, me dirijo al centro del lago, en donde, abandona.lo al manso oleaje, contemplo la aparición de la faz
ensangrentada y rtsplandecieote del sol,
que surge, radiante y majestuosa, detrás
de las borrosas montañas,
MAURICE DE LA VILLE.

goooooooooooooooooooooooooooooooooooo
g
LA CREMA ROSADA
8

un GOLPE, una CAIDA, una EMOC/Off,
Cario■ MULLER,Age,u e, Apartado U04,llextco

EN TODAS LAS DROGUERIAS

&amp;

Adelina Patti i

Usada por todas las grandes artistas y las damas aristócratas, es la mejor prepara•
ción, entre todas las de su clase,

EL VINO DE STEARNS

PARA CONSERVAR EL CUTIS

DE ACEITE DE BACALAO
FERRUGINOSO

ULTIMAS CREACIONES
PERFUME ENIGMA
PERFUME SOLA MIA
PERFUME PAMPRES D'OR
PERFUME BOUQUET GREUZE
Jabones,aguas de tocador, polvos
de arroz, brillantinas, preparados
en cada uno de estos aromas.

o

'9 :.ma preparación maravillosa.

roeconocida por la profesión médka como el mejor de los t6nicoe
y el reconstituyente mas energico.
Estimula el apetito, purifica Y
enriquece la sangre y cura todat
las enfermedades del pecho Y h
.,:Jlmones.
Pídase siempre el de St~~

FREbERICK STEARNS &amp;CIL
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�EL MUNDO ILUSTRADO

1132

ROflNANTE AFORTUNADO
UNA IDEA ANEJA Y TONTA.
Se creía antiguamente, que una
medicina era benéfica en propor ·
Hace algunos anos, el famoso actor Y
ción {t lo rcpugnai1te de su sabor empresario, Mr. lrving, quiso estrenar en
y olor; pero y_a sabcm~s que tal su teatro de Londres la obra de gran esidea era un disparate. J\o hay pectáculo 'Don Quijote, que poco antes
ninguna razón por la cual la m~- habla obtenido en Parls muy buen éxito.
á hacer los preparativos; homdicina deba ofender á los senti- brecomenzó
que sabia gastar á tiempo su dinero,
dos más que los alimento8,,Y por no reparó en gastos para presentar eslo mismo, uno de los tnunfos pléndiJamente aquella obra, que requerla
más grandes que ha alcanzado la mucho personal artlstico, mucha maquiquímica en los últimos afiC's, con- naria, decorado magnifico, vestuario de
siste en lo que se puede llamar primera, etc.
Pero, ante todo, era intransigente en
la redención del aceite de hígado
de bacalao. Todo el mundo sabe cuanto se referla á la propiedad escénica;
cuan asqueroso es el sabor y olor y lo que no pudo hallar, por el pronto, fué
de esta droga en su estado natu- un caballejo del tipo que describe Cervanral, y no es de extrañarse que la tes, comparAndolo con el de Gonela (que
pellis et ossa fuit) , ó como aquel
mayoría de la gente declare que tantl4m
otro cuadrúpedo de que habla Samanlego:
prefiere sufrir la enfermedad á
Triste armazón
tomar el areite de hígado do 1
(de huesos y pellejo).
bacalao puro. Ahora bien, es
En suma: le faltaba un verdadero Rociuna de las leyes de la naturaleza, que un remedio que es re- nante.
Deparóle la fortuna uno que tiraba de
pugnante al olfato y al paladar, y
un carro de trapero por las calles de Lonque tambien revuelve el estóma- dres. ¡Pintiparado para el casol Apllca~le
go, no puede producir bn:nos re- Aaquel escuAlido caballo era toda la pmsultados, pues el orgamsmo se toresca variedad de nombres que, citando
rebela en su contra y á gritos al noble bruto, usan nuestros revisteros
pide deshacerse de él. El mila- taurinos: arpa, fantasma, oblea, aleluya,
gro apetecido se encuentra en la flauta, violln, arenque.•• •
Adquirió, pues, el arenque Mr. lrvlng,
PREPARACION de WAMPOLE
lo entregó á sus palafreneros Yno volvió
en la cual tenemos 1n. parte va- Aacordarse de él, atareado con los prepaliosa del aceite, sin los demás ele- rativos y ensayos de la complicada º?ra.
mentos. Este moderno y eficaz
El estreno sufrió un largo aplazamienremeaio es tan sabroso como la to, por razones que no es del caso especimiel y contiene todos lo~ prin- ficar ahora.
y he aqul que cuando llegó el momento
cipios curativos del Aceite de
llígado de BacaJao puro, que ex- de sacar de la cuadra á Rocinante, ve con
traemos de los hígados frescos asombro el empresario que le presentan
del bacalao, combinados con Ja- un caballote hermoso, lucio, oron:lo, con
rabe de IIipofosfi.tos, Malta y un abdomen que recordaba el de los carafilipinos ....
Cerezo Silvestre. Tomado ántes baos
-¿Qué significa esto?-gritó furioso A
de los alimentos, evita y cura la sus mozos de cuadra.-¡Qultadme de deDispepsia N ervio:::a, Afecciones lante ese monstruoso anlmall Lo que yo
de los Pulmones y todas las en- quiero es mi Rocinante, el caballejo flaco
fermedanes que se originan por que os entregué ... .
-Es este, seflor-le contestaron.-Pero
las impurezas de la sangre. "El
Sr. Dr. F. Zárraga, Profesor en la crelmos que nos confiaba aquel esqueleto
Escuela Nacional de Medicina de para que le diésemos doble pienso, YsoMéxico, dice : He usado la Prepa- pitas en vino y le engordAramos 1. •' • 1
-¡Pues me habéis partido por e e¡e.
ración de Wampo]'), como tónico
Hubo que aplazar de nuevo el estreno,
reconstituyente, con muy buen porque no era posible que saliese á esceresultado." Nadie sufre un de- na la figura del hidalgo manchego Alomos
se:1gaño con esta. En Boticas. de t11n rollizo corcel.

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�EL MUNDO ILUSTRADO

1134

EL MUNDO ILUSTRADO.

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Ly&lt;lia E. Pinkham es positiva?1ente
u na cura para todas las dolencias de
las mujeres. tales como : males de los
ovarios. inflamación, ulceración, caida
ó desviación de la matriz y sus consiguientes dolores de espaldas y debilidad espinal, adaptándose con particub.ridad en el '· cambio de vicia"
de la mujer.
H a curado mas casos de leucorrea
6 flores blancas que cualquier otro
r emedio jamas descubierto en el
mundo. Disuelve y hace desapare~er
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enseguida, curándose de una'vez con esta medicina . . En cualq?.1er ca,o siempre
obra de acuerdo con los órganos genitales de la mu¡er. Corn¡e la: m_enst~~aciones irregulares, penosas ó suprimidas, ~ ebilid~d estomacal, rnd1gest1on,
hinchazón ó hemorragia uterinas, la postracion nerviosa. lo_s dolores de cabeza
ó debilidad general. T ambién es muy eficaz para_l~s vah1dos, _desmayo~, l~nuidez ó flojedad excesiva, el mal humor, el abat:~ 1ento depdez, la 1rnt~tilidad excitabilidad, debilidad nerviosa, desvelo o rnso~mo, flato, mela1_1~oha
ó trist:za y dolores de espaldas. T odos esos son smtomas de Debilidad
Femenil ó de algún desarreglo del útero.
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23
( 49 de mes.-lnfraoctava de la Ascens ión). La octava d~ ~an J uan ~ epomu~eno mártir. La apar1c1ónde Santiago, aposto!' (su fiesta el dla 29). Sant~s Epitaci~,
obispo mártir, y J uan Bautista Ros st ,
conf~sór. Oficio y misa de la octav a de
San Juan Nepomuceno: rito doble y o~amento encarnado; s e hace conmemoración
de la dominica y de la octava de la A~censión. Función solemne en la parroquia de
Tlalnepantla, Corp•1s C hristi al senor de
las Mis ericordias, lo mismo que en la vicarla fija de Actopan.
LUNES

24
Nuestra Senora del Auxilio d.el Cristiano. santos Donaciano, Rogaciano y ~usana, mártires. Función por la adorac1ón
de la Virgen en Santa Inés y en la capilla
del colegio Salesiano. Función en la basllica de Guadalupe, de la diócesis de Colima.
MARTES

25
Santos Gregorio VII. papa, confesor, y
Urbano J, papa, mártir. Calenda en la Profes a por la manana y vlsperas solemnes
por la tarde.

DNDJREAS, FLUJOS ILANC
PtRDIDAS SEM!NALES
ATONIA DE LOS OR8AN0
toa

IL

CITRATO di HIERIIO

CHARLE
En roda&amp; Uu Bot ica,,

17 de Mayo de 17()8
Llega á Veracruz el virrey Az anza

Los últimos tiempos del virreinato del
marqués de Branciforte fueron perturbados por serias inquietudes, que tuvieron su origen en las amenazas de los ingleses para establecer, por la fuerza, una
colonia en el territorio de Walix, que
con el tiempo se ha llamado Belice, y por
la iniciación de los primeros movimientos revolucior•arios en favor de la independencia de la colonia. Se preparaba el
virrey para repeler las agresiones de los
ingleses, con ayuda del gobernador de
Yucatán, cuando recibió la noticia de
que había s ido depuesto del mando y
que se había nombrado, en su lugar,á don
Miguel José de Azanza, que desempeñaba
antes de su nombramiento el puesto de
ministro de la Guerra del reino.
Ante esta noticia, el marqués de Branciforte se retiró de la capital de la Nueva España y se dir igió á Veracruz, en
donde el n uevo virrey desembarcó el 17
de Mayo de 17()8. El virrey depuesto y
el nombrado se saludaron en Orizaba,
donde el primero entregó el poder al segundo.

r8 de Mayo de 1683

MIÉRCOLES

26

Asalto de Veracruz por los piratas

La Madre Santlsima de la Luz, patrona
principal de la diócesis de Le~n , cuyo oficio se traslada al 13 de Septiembre. rara
la archidiócesis de México y al 16 de Octubre para la ciudad. San Felipe N~~.
confesor y fundador de la C?ngregac1on
del Oratorio (se celebra con rito doble de
segunda clase). Santos E\euterio, papa, Y
Simitrio, pre~bltero, mártires.
Función titular solemnlsima en la Profesa. indulgencia plenaria y exposi~lón
del Divinlsimo por tres dias de las cmco
de la mañana á las seis de la tarde; función en el Sagrario, Santo Domingo y_otras
iglesias por la advocación de la. Virgen.
En la basllica de Guadalupe función de la
diócesis de Cuernav•ca.
Conjunción de la Luna y Júpiter á las
4 h ., 28 m. de la tarde.
Cuarto creciente en León á las 6 h., 51
m., 18 seg. de la tarde.- Calor.

Durante el gobierno del conde de Paredes, las costas de la Nueva España es t~ban cons tantemente amagadas por los
p1ratas, y aunque se firmó la paz entre
E spaña é Inglaterra, los piratas ingleses
no se daban nada de las relaciones diplomáticas y seguían cometiendo toda clase
de depredaciones.
En este estado de cosas se supo que
venía una escuad:a de España para proteger _l_as costas de la colonia, y todo era
regoc1¡0 e n espera de ella. El 17 de Mayo
de 1683 se a vistó una flota en Veracruz y
~odos creyeron que se trataba de la espanola, por lo que nadie se tomó la molestia ni siquiera de ver qué clase de barcos
eran. Al día sig uiente, por la mañana, los
piratas, que habían desembarcado durante la n;;che, entraron á saco en la ciudad, en n &lt;imero de cerca de mil, y empezó una de las más terribles rapiñas de
que se guarda recuerdo en la h istoria de
la ~ominación española. Las casas eran
abiertas á la fuerza · los hombres eran
h~chos pr\sion_er&lt;;&gt;s las mujeres eran
violadas sm d1st10c1ón de clase ni de
edad.
D~rante una semana los piratas fueron
duenos abs?l~tos de la ciudad, y cuando
llegó el auxilio de México, era demasiado
tarde ; se calcula que los piratas se lleva~on en valores cerca de cuatro millones
e pesos, t res mil prisioneros blancos
mulatos y negros.
'

JUEV ES

27
La octava de la Ascensión del S1i!or,
San Veda, venerable pres bttero, confesor
y doctor de la iitles ia, cuyo oficio se tras•
lada al 17 de Diciembre para la archidiócesis y al 22 del mismo para la ciudad.
Santos Juan 1, papa , y Ranulfo, mártires.
VIERNES

28
(79 y último de Espfritu Santo). Santos
Agus tln c anturiense y Germán, obispos,
confesores. Comienza la nov~na de la
Santlsima Trinidad en s u iglesia Y en el
Sa~rario.
Júpiter en cuadratura con el Sol á las
4 h., 23 m. de la ma nana.
SÁBADO

sanados de

Efemérides de la Semana

29
(Vigilia de Pentecostés). Ayuno Yabs:
tinencia de carne. La a parlclon del apÓS
tol Santiago ( del dla 23l. Santa Mari~
Magdalena de Pas sfs , virgen (su fiesta e
3 de Junio). Santa Teodosia, mArtfr
Maximfno, obispo, confesor. Oficio Y mnto
de la feria: rito s emidoble Y orname del

Y~::

encarnado; se conmemora la aparirióficlO'
apóstol Santiago, solamente .en e O 1:
se prohibe celebrar misa de dlfuntoycua.
quiera otra votiva.

y

19 de Mayo de 1812
Batalla de L e rm a

Ji T omada _la ciudad ~e Cuaut la, los reaestas J!ll~1eron dedicar su atención á
ombatir a los demás jefes insurgentes
Y sobre todo á Rayón que se mantení~
á m~y corta ? istanci~ de la ciudad de
rtxico. El virrey reorganizó el ejército
e \ entro Y lo puso á las órden es del corone CaSt illo Y Bustamante para que
á tara al l\'eneral Rayón. Este se retiró
der rma, ciudad que era fácil de defen:óY se dedicó á los trabajos de fortificac,
·
Le n que ereYó convenientes.
Como
de r;11f se hallaba entonces en el centro
con ª!\'una de su nombre y comunicada
fá .1ª. tierra sólo por una calzada0 fué
ci aislarla por medio de fosos y hon-

f

1135
donadas, lo que la hacía casi inaccesible.
Los realistas se prese¡¡taron delante de
la ciudad el 19 de Mayo de 1812 y avanzaron valientemente hasta hallar el primer reducto; sobre él tendieron un puente y llegaron al segundo · pero las balas
de los insurgentes, que n~ cesaba11 un so·
lo momento, los hicieron al fin desbandarse enmedio del mayor desorden.

MAN-A-LIN

20 de Mayo de 1520
M atanza de nobl es en el t emplo
por Pe dro de Alvarado

21 de Mayo de 1822
Jura mento de don Agustín de lturblde

22 de Mayo de 1813
Es libertada doña Leona Vicario

Apnque la joven Leona Vicario pertenec1a á _una de las principales familias
de Mé:li;ICO, que desde el principio de la
1!1ch~ hbertadora~e hab_ía declarado partidar!a de la. c9nt1nuac1ón del dominio
espanol, y v1v1a bajo la t utela de una
m?narqmsta empedernida, se declaró
~b1ertamente amante de la causa de la
m?ependencia, sentimiento que se subhmó con los amores de la joven con el
gran repúblico Quintana Roo. Este se
hallaba refugiado en el campamento de
Ray~n, y desde allí sostenía correspond7,,c1a con su amada, quien le enviaba
~mero y hombref en ayuda de la causa
msurgente.
El _gobierno sorprendió la corresponde~c1a de los a~antes, y en vista de esto,
dona Leona sahó de la ciudad de México Y fué á refugiarse á un pueblo inmediatJ, Su familia ]a convenció de que
deb1a volv~r á la cIUdad, garantizándole
q~e no sena mole~tada; pero apenas babia llegado á México fué encerrada en
el colegio de Belén de las Mochas por
orden del gobierno.
El 22 de Mayo, por h noche, se presentaron tres hombres armados en la portería_del colegio y, por la fuerza, sacaron á
dona Leona para llevarla á una casa donde estuviera segura, mieñtras se le podía
sacar de la ciudad.

2.1 de Mayo de 1855
Ocupación de Nuevo Le ón
por Vidaurri

Al triunfo del plan de Ayutla y abandono ~e la presidencia por Santa Anna,
sucedió un estado de anarquía en todo el
país y estallaron revoluciones y contrarevol uciones por todHs partes. En Nuevo
León. el general Ampudia consiguió captarse,con su prudencia, la buena voluntad
de los neoleonenses; pero su sucesor, el
general Cardona, se mostró arbitrario y
tiránico y provocó un levantamiento del
general don Santiago Vidaurri, que se
hallaba en Lampazos. El jefe revolucionario S'e dirigió á la capital del Estado,
la que tomó el 23 de Mayo de 1855. En
el la estableció el centro de sus operaciones y bien pronto se relacionó ampliamente hasta hacerse temer del gobierno
federal como un elemento de disensiones mny considerables.

IAN~A-LIN es un remedio excelente para
Estreñimiento
Muchas en/ermedades, tales como exceso de bilis, descoloramiento y bonosidad del
cutis 1mal de hígado, dispepsia1 ajecciones de los riñones
y dolores de cabeza dependen
directamente de estreñimientos.
Cúrese el estreñimiento y
desaparecerán todas est,as
enfermedades.
MAN-A-LIN facilita la
evacuación del vientre, haciendo completamente innecesario el uso de píldoras ó
drásticos catárticos.
A conséjase el uso de una
ó dos dosis de M an-a-lin para ataques f ebriles, la grip e,
res/ríos é influenza.
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Man-a-lin.
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Cuatro tonoe en cada ua da loe oolorea Roa&amp; -, Requel lllanoo de ua puua
~blOlute. Son loe polvoa de lll'l'OI de lu Nlnu J loe rey11 de loe poll'OI de anos

1-'

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La Madre de Wá~bington
Esta noble señora, que no recibió sino
muy somera instrucción, ya que no permitían otra cosa los escasos recursos de
aquella civilización naciente, supo instruirse, dedicándose á meditar y á leer
mucho. La moral fué su norma. Su libro predilecto, conservado después, era
la obra de sir Marthew Hale, titulada:
•Consideraciones morales y religiosas•.
En esa colección de máximas y lecciones enseñó á leer á sus hijos, quienes de
este modo se identificaron con los principios de austeridad, de dignidad y de caridad, que tan vigorosamente templaron
su ánimo para los deberes y las luchas de
la vida.
A tanta elevación de miras, á tanta
escrupulosidad de conciencia, debieron
Wáshington y su madre haber sabido
aceptar la prosperidad sin orgullo y la
rlesgracia sin temor.
Vió, con la inquietud consiguiente, pero sin desfallecer, cómo su hijo Jorge se
ponía al frente de los sublevados. Cuaudo él experimentó los primeros reveses
conservó ella la misma serenidad que demostró el día del triunfo.
Los ingleses, dueños de Nueva Jersey,
se habían repartido en esta provincia.
Wáshington, que acampaba del otro lado
del Ddaware, dijo á s us oficiales:
-Nuestros enemigos han extendido de•
masiado las alas; ya es hora de cortárselas.
Cuando la digna señora supo la rendi•
ciór. de Cornwallis, sin parar mientes en
la gloria de su Jorge, exclamó:
-¡Dios sea loado! Nuestra patria es
libre; la paz es un hecho.
Había estado siete años sin ver á su
hijo, consagrado á la guerra durante este
tiempo.
Al fin, cuando el ejército vencedor re•
gresó á Nueva York, Wáshington pudo
tomar el camino de Frederisksburg. Pre•
guntó antes á su madre cómo quería re•
cibirlo.
-Solo-contestó ella.
Y el general en jefe de las tropas americanas, el libertador de la patria, diri·
gióse á pie hacia donde vivía quien era
para él, según propia frase, no solamente la autora de sus días, sino de su fama.
Mistress Wáshington acogió á su hijo
con efusiva ternura, pero sin hacer mea•
ción del triunfo que él acababa de obte•
ner, y que ella consideraba como el hecho más natural.
-Le inculqué la virtud; la gloriaes
consecuencia de ésta-dijo sin alardes de
ningún género.

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ó editores remiten dos ejemplares á "El Mundo
Ilustrado."
• 'Ejercicios de lengu•Je," ¡1or Benito FentaneR,
Xalapa•Enríquez, 1909,-Fray Me1ehor
de Talamantes Blogufía y escritos
póstumos.-llltíxtco, 1009

Don Benito Fentanes, ventajosamente
conocido por su labor literaria, ha querido hacer ahora obra pedagógica.
Sus Ejercicios de leng uaje forman un
pequeño folleto, que revela un estudio
harto laborioso, y servirán, sin duda, en
gran manera, á facilitar la tarea del
maestro en la enseñanza de la lengua.
Ha guiado al señor Fentanes el propósito de combatir prácticamente en sus
ejercicios el gramaticalismo imperante.
Nosotros le aplaudimos por lo que toca
al gramaticalismo; pero no creemos, como él, inútil la enseñanza de la gramática en las escuelas primarias.

•
••

Sucursales:
GUADAi.AJARA, PUEBLA YORIZABA

La figura de fray Melchor de Talamantes, el insigne limeño protomártir de
nuestra Independencia, ha adquirido, en
los últimos tiempos, un gran relieve, merced á los descubrimientos históricos que
recientemente se han hecho, los cuales
la hacen aparecer en un nimbo luminoso,
como paladín esforzadísimo de la libertad y defensor de las más altas ideas humanitarias en épocas y ambientes que ni
siquiera las presentían.
El padre Talamantes, cGn el licenciado Verdad, fué una de las primeras víctimas de la gran lucha que al cabo hubo
de resolverse en la emancipación de la
Nueva España. Defendió ' con calor de
héroe sus pensamientos, y en tan heroica defensa murió en la soledad y miseria
de un calabozo de Ulúa.
y si inmenso fué el fraile limeño, digna de él es toda obra que tienda á popularizarle y á fijar su verdadera personalidad en la historia de nuestra patria.
Pequeña, aunque hermosa contribución á tal obra, es el folleto últimamen·
te publicado bajo los auspicios de la secretaría de Relaciones con el título que
encabeza estas líneas. Lo forman un discreto estudio biográfico del conocido historiador don Luis González Obregón, y
dos escritos póstumos de fray Melchor

de Talamantes-11Congreso Nacional del
Reyno de Nueva España, y Representación de las Colonias»,-sobre cuyo mérito intrínseco y alto valor histórico nos
creemos relevados de hablar largamente,
ya que son tan grandes.

*

EL AGUILA DE MEAUX
Refiriendo sus recuerdos de viaj~ J?Or
América el director del famoso penodtco
francés '11 Revue des Deux ~andes," e_l
difunto M. Fernando Brunettére, canto
una anécdota muy divertida.
Antes de transcribirla, hemos de a~vertir que este seftor, en suc; trabajos ltterarios se ocupó mucho de Bossuet, al que,
como es sabido, se le suele llamar "El
águila de M~aux" por sus rasgos de eleva•
da elocuencia.
.
Júzguese de la sorpresa que el escritor
recibirla cuando le entreitaron en la tierra
de los Barnums una carta de cierto empresario de espectáculos, que decla:
"Muy sellar mio: Me han hablado ~ace
poco de cierta águila de Meaux c¡ue dicen
es muy célebre en su pats y que pertenece
á usted.
Yo soy director de un museo de una d_e
tas principales ciudades de Estados Untdos, y creo que esa águila de Meaux,. c¡ue
tanta reputación ha alcanzado, gracias á
la elocuencia de usted, despertarla gran
curiosidad entre el público.
Así, pues, le suplico me la prest.e para
exhibirla, (liciéndome de qué se alimenta
ave tan rara y lo que me quiere cobrar por
la cesión."
Mr. Brunétiere contestó muy cortésmente que aquella •·ave tan rara" habla muerto hacia cerca de doscientos aftas Yno la
hablan disecado.

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Las cualidades antisépticas,
detersivas y cicatrizant~• que
han merecido al

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su admisión en los Hospitales
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del tocador : Cuidados de la
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado,  1909. Año. 16. Tomo 1. No. 20. Mayo</text>
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