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                  <text>~ó : ;-· ,·
'

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t!if.! •

.-··: ~:..

c. •

,

,. •• - - .,.

FONDO

· RICARDO COVARRUBIAS

/

�F
IIL ll11JfDO 1Lt7ft'R&amp;.DO
1 o Meaallas de Oro

Recompensa Nacional de 16,000 fr.

QUINA-LAROCH~

dsIEJl· Mwmcdl@ Illll1Mibr1Lcdl@p
DF.SEA UN ARO FWZ
A. SUS ANUNCIA.NTF.S Y SUBSCRIPTO

1!"0MllCO-llU:COMSTI1flUYUfll"E- IFlE.18llUIFUCO
Universalmente reconocido como el remedio
soberano en el tratamiento de la

Debitidad, A gotamiento, Dispepsia
Falta de Apetito, Convalecencias

hdro, el de Nuestra Sellora de Guda·
lnpe '1 el de la Padaima.-(P. S )

Calenturas

OOMINcao

Entre los millares de testimonios de aprobaci6n
con que á diario es honrada y farnrecida la QUI:XA-LAROCHE,

r

que nos sería imposible repro-

ducir aquí, citaremos el siguiente:

7

(19 de mu.-Vaeute). La Odan de
8u Jllfebu, ,rotomtrtlr; Sutoa lfartl.
......_ oblapo; J' lhc:arlo Alejadrlno,
-'-one. O&amp;do J' naiade la octna de
Su Batebu: rito doble '1 oniameato en•
CIUlll4o; ae eoamemoran 1aa octaYú de
8u Jau y loa Sutoa InoeentH. Pan•
dOn ea la Padalm• '1 en la parroquia de
8a Sebudta. 81 primer dombm&gt; de
- - f1111ei6n en la archicofradía del ID•
macalado Coru6n de Mufa en n parroqala, Jeda llarfa, Su Rq,6Hto.

Iafraoctava de la Bpffaa(a. La vaelta
de 8-fpto del Nilo Jea-. San Ladeo,
preebítero mhtlr. Olido '1 mua de la fn •
fraocta-.a huta el dfa 12 BI ritoee - • ·
doble; pero DO permite la eelebraclOn de
mi- prindu de difn11to. Bl primer
viernee del mee aolemnee caltoe al Sagrado Coru6a de Jea6a en machos temploe eoa u:poelcl6n del Dl•infalmo.

LUNKe

3

"Confieso mi debilidad por la QUINA

LAROCHE; con ella me encuentro admirablemente."
Jane HADING

MARTKe

4

Exljase en las Farmacias la Verdadera

La od:aft de loa SantlM lnooentee, m,r.

tirea. Sutoa Prleciliano y Aqallino, IIW'·
tima.

'
.:

PutNA LARDCHL
COMAR &amp; Cie. 20 Ruedes fosses, St. Jacques, PARIS
Apoderado General:

ÜAllLOS MULLER,

AYenida Juárez, 88. Apartado H:04.

)Itx100

VIKRNKe

2

MlltROOLKe

5

~

'l'fdlla de la Bplfanía del Sellor.
~ 'felesf'oro, papa DW'tfr, y Sime6n

.iuav••

6
I.a ~ 6manlfemei6a del Se6or.
taedana161i de loe Su• Be79 Balta. . . ~ 1 llelc:bor. Naeetn Sellora
d e ~ • Oleio l S!IIA propioe de
la
c1el clfa: rito cloble de primen
da C!Oá ocena Dri\'lleaiada y ornamen·
to blaaco. Fanc14n ea C'atéelril, 'ffepens
~ por la tarde 7 Tlaita de loa elete
~Al aíliJbr, el de toe San·
toa leril. el dét Sellor del BUII DeeJ)aclio, e(cW latoNl!o caatno, el de San

-ca•

8
I11fraoetaft de la 8pifaafL Santoe Apoliaar, oblepo COllfaor, y Te6lllo, di,cono mbtlr. BI clfa 8 de cada mee, miea
eolemne ea aaaeboa temploa en honor de
l a ~ bahleadoea alpnoe n:poeiei6n del Dl.tnfelmo todo el dfa 7 tu
otroe fflad6a 6 e,lercldo de retiro.

EL Df.SENGARO

chachltu Yiftll eolul ¡Nadie aba ele
d6ade vienen ni- ad6ncle ftD( Rfea coa
el eol lamiaoao; llonm c:ou la nocbe 80III•
brfa. Mientra el pljaro canta deatro de
la jaula, nadie,- ae acuerda de qae ao •
libre. Un día amaaec:e maerto y atoa•
cea todOII comprenden qae le ba aaerto
1a eedantn4.
-iNadie me bar4 creer qae no hay 1111
amor ea todo atol
-Sf .•.. SJn duda tiene uted ruda;,.
ro loe pui6cllc:oe no baa dicho aada••••
lQaf les im&amp;,,orta la clelsrad,a ele nna aa•
chacha que DIIIICa libo mal 4 nadie?
-Bntonc:a .•. ¿Hubo DD amor?
.,...sr.· . Y lo mte triete ee qae el Clllpable no merece reproche, .••. ¿Qaf aabía
El lo qae puaba ea aqael c:oruoacito?
-lY 1oc:oaoda, e■e ealpüle?
-No le llame uted ul. ...• aerfa 1111a
lajut.leia .... uted no le coaoc:e. Debe
Ylvlr lejoa de aqnf, en la Betrella 6 ea
Pauy. Ua día, IIOI' CMllálldacl, 'ftllO '
lloatmartre. Miraba con curloaldacl la
penpecti-.a de la calle ea icae■ta. De
pronto eae ojoa ae detuvlenm ea Noaoc:be, qae marchaba en dlreccl6n c:oatraria 4 la euya.

No era mala la pobre ... ¿Verdad, ...
iora~
-No era mala, eellora Julia.
-cuando venía la primavera, ae pua.
ba el d(a cantando en la ventaaa de ea
cua de la calle de loe Mútiree. Re(■,
reía efempre ....
-COUoda todu lu canclonee de moda
1 Jae arreciaba, ea manera.
-iC6mo ~e bada rabiarc:ou eae pic:ar.
dihuelael
-sabfa bnrlarae de todo el mundo con
palabru cracloau, que hacía reir al me
melanc6llco.
-Uaa va riñ6eoa un ■pote. Y tantea
coeu le dljp, que &amp;te concluy6 por ale•
Jar■e 10Drieado.
-S( ••. era enc:aatadora la pequella Noaoc:be.
-Y, ele pm11m, torn6ae trlete '1 c:abfa.
baja. , .. ¿C6mo IIUCICll6 eeto?
-¡Vaya utecU aherl .... iBltu mn•

Bl idilio comene6 por uu eonrla y
elpi6 por ana mirada mali~
Hablaroa y puearon jantoa, detetúhdOPe ute loe eec:apuatea, c:bar.laado de
mil coeu fr(volu ..•. Loe vi deeaparecer
por la e.quina de la calle de Orlel ....
Al día eipieate, Noaoc:he me c:ont6
que eran no.toa '1 qlltl El la babfa pnae.
ddo volver por el barrio, Retaba may
eztrallada de aquel ■1iblto ._oramiento que ee adaetlaba de ea ~ t o .....
Jam'8 hubiera crefdoque te pudieran q .
ceder tale• c:oeu.
•No hay que burlane .... -!Qe 4ec:fa.Se trata de un amor, de un ftrduero
amor-•
Me re( mucho oyEndola. ¡Parecfa Dfll'1
felu la pobre!
-¿Cuhdo vol•er'8 , ftr 4 tu uovlo?prepntEle.
-iUII día de •toal-me c:onteet6 re-

loc:i.lada.
Y •irui6 haciendo el eloefo cWJnn,

�EL )fi'XDO ru:STRADO

EL )Il:XDO ILUSTRADO

Consideraciones Importantes
para las Señoras.
Al dirijirsé toda mujer á la Sra. Pinkham puede tener la
seguridad que está confiando el secreto de sus padecimientos
privados á una mujer quien por más de 25 años ha venido
curando innumerables enfermedades femeniles.
•,La actual Sra. Pinkham es hija política de Lydia E.
Pinkham, estuvo por muchos años bajo su dirección y la
sustituye, desde su fallecimiento, continuando la noble tarea
de aconsejar á las señoras que sufren.
•
Infinidad de mujeres sufren en silencio y resignadamente,
empeorando cada día, ron el pleno conocimiento de que
necesitan un tratamiento inmediato, pero á causa de ese
pudor innato en la mujer temen el exponerse á las amargas
averiguaciones y probables reconocimientos de los médicos,
aun de los de sus propias familias. Toda mujer puede gratuitamente consultará una señora cuyos conocimientos son
ganados á fuerza de una gran experiencia.

INVITACIÓN QUE EXTIENDE LA SRA. PINKHAM.
Las señoras que padecen de cualquier enfermedad propia
del sexo están mvitadas á ponerse en pronta comunicación
con la Sra. Pinkham de la ciudad de
Lynn, Estado de Massachusetts, Estados
Unidos de América. .
• Todas las cartas son recibidas, abiertas, leídas y contestadas exclusivamente
por señoras. U na mujer puede trasmitir
franca y libremente la historia de sus
padecimientos privados á otra ·mujer y
por ello se ha establecido la confianza
que existe entre la Sra. Pinkham y las
señores de América, la cual es ilimitada.
Nunca se publicará un testimonio ó se
usará una carta sin el consentimiento
escrito de la firmante y nunca!;;, Compañía ha permitido que estas comunicaciones confidenciales hayan sido
llevadas fuera de su posesión, como se puede probar por los
miles de ellas archivadas en nuestras oficinas.
Teniendo en cuenta la vastísima experienca de la Sra.
1'mkham es más que probable que acertará á curar su caso.
Ella no pide nada por sus servicios y tan solo desea agradecimiento Y. buena voluntad. · Sus consejos han sido de
mucha utilidad á millares de señoras. Con seguridad toda
mujer, pobre ó rica, se aprovechará gustosísima dP "•te
, noble Y. generoso ofrecimiento de socorro.
'
Dinjirse á la Sra. Pinkham, c/o Lydia E. Pinkham Medi_,;ne Co.; Lynn, Mass., E. U. de A.
En los taller~ de Fotograbado de &lt;EL MUNDO ILUSTRADO•,
Alfaro 9, se hacen twos los trabajos del ramo, con prontitud, limpieza y economía

á. quien encontraba elegante, lindo, gra•
cioso ....

EL SACRIFICIO

-¿Y él?

-¿El? No volvió m'9 ..• Sin duda no
babia tomado la cosa en serio .. .. ¡Una
aventura de una tarde ... . !
Nonoche no se inquietó al principio.
Tenía ciega confianza en sus palabras.
Pero, conforme pasaban los d{as, invadióla la tristeza. Cambió su cantcter.
¿Por qué le babia ofrecido lo que no había de cumplir?
Yo la compadecía sinceramente y procuraba desengañarla. •Los bombres-dedata-emplean mucho jarabe en el pico...
y tú no tienes mú riquen que tu juventud y tu alegría. Tus botas tienen los ta.
eones torcidos, y los encajes de tu falda
no son precisamente de Malinas. Tu novio habr, pensado que t6. no eres mujer
lo bastante linda para que le acompañes
por el centro de París. ServiTis tan fiÓlo
para Montmartre, en su opinión•.
Pero ella no se hacía cargo de razones
tan prudentes. Desmejoraba, ojos Vistos. No cantaba jamb, y sus mejillas
perdfan las rosas que las adornaruu tanto
tiempo.
Sin embargo, se le hubiera pRsado la
tristeza, porque no se muere de amcr 4
los diez y ocho añoR, cuando un dfa sul·edió la catástrofe. Me contó lo qut: tenia,
con fra.,,es entrecortadas y la.stimoi-as, en
su habitación, siempre tan limpfa, 11 la
que acudiera al oirla llorar. Su pequt-ña
alma blanca se iba con las palabras de sus
labios .....
-!Ah, señora!-me clccía.-Tengo mucha pena.... Ayer, viendo entrad, la gente en el concierto de los Mártires., .. Figúreseme ..... vi á mi novio.... que entra
ba también ...... dando el brazo..... ii una
mujer muy elegante ..... vestida ron St"da
y encajes...... y un gran sombrero ...... Le
miré. Me miró. Y no me reconoció 6Í•
quiera .... Yo muero.... He llorado tanto...
Si alguna vez le encuentra ... dígale que
Nonoche murió amándole .... con todo su
corazón ... . y que le perdona. .. .
-¿Y aquella noche .... ?
-Sí. Aquella noche se murió en mis
brazos ..... El médico habló de una complicación cardíaca .... ¡Qué saben los · mé·
dicos de esas cosas!
-Pues entonces ....
-Murió de un desengaño .... 1Esa es la
verdad!
RENE

Taou.

U no de los hechos mas curiosos
relativos á la locura, es la completa
ausencia de lágrimas en los ind1vi-.
duos dementes, sea cualquiera la for ..
ma de su locura: melancólica 6 furiosa. Cuando se ve llorar á un paciente

Mi querida Edith, esc6chame. Tengo
algo importante que decirte. M. Edgardo
Guiton, el rico banquero belga á quien
conoces, ha venido esta mañana 11. pedirme tu mano.
Ante estas palabras que le dijo su tío,
Edith palideció. La idt:a de convertirse
en la mujer de Guitan, ese sér grueso,
calvo, feo y pequeño, casi la hizo reir.
El aire severo de su tío la detuvo y no
soltó el • noa que ya etnpezaban á murmurar sus labios.
-Reflexiona, mi querida niña, antes
de responder. Yo sé qne Guiton no es
¡ruapo, ni es seguramente eJ príncipe con
quien todassoñtis. Es un hombre de una
perfecta honorabilidad. inteligente y bondadoso. Su fortuna es considerable y desde luego él se compromete li recónocerte
de dote un millón. Conque reflexiona.
Y desde la víspera Editb reflexionaba.

Para. los 11ncla.nos, personas delicadas
tnválldos Y débiles en a-eneral. la Lecbé
Maltea.da. de Borllck les ~roporclona alimento sano y adecuado E-i leche pura y
abundante t:n nata combinada.con extracto m11.lt.,,ado de trigo: flictl de prentt.rar y
de dl¡rerlr. Muy sunerlor. como bt btd11. de
mesa, al café, té Y chocolate, y reemplaza
vent1,Josa.mente á. la. leche conlente de vac11., que mucha.a veces contiene impurezas
aue ()("I\Slona.n dlstnrblO!'I dla-esttvos. No
se BCepte otra que la de "Horllck."
Fabrlc11.ntes: Hn, ltck'l!I Malted Mllk Oo.
R&amp;P.lnP., Wls., U. S. A,
A(e,t,s C...rala: YINCENTY HNOS. "-a

'""" 1236. l!d&lt;e, D. F.
DOCTOR FRANCISCO OE P. MILLAN

Fspec!R.lt'ltR. en enfermedades secretas
Cirugía 1• de Santo Domlnlf() ndm. 5.
•
GRABADOR EN ACERO Y COBRE.-Ma-

nuelBevlll•. 011.leru ndmero &amp;.-Tarje,u, Membretes, Eilaue,u, Acciones 7
Bon01.

en una casa de orates, es señal de que
empieza á recobrar la razón, y lo mismo indica el que un epiléptico tenga
alguna e:z:plosión emocional, porque
los verdaderos locos pierden la facultad de llorar y sólo la recobran al recobrar la razón.

SEitO:Et..ASEL APIOL DE LOS

O'•JORETvllOMOLLE
tu Dotor,s,Rltardos
Cura

lupr,stoniis d, 10, Menstruos
lhlllll. 111,LSI Hol\O",P1r11,1 IMu fara•

•

Era una encantadora criatura de veinte
años, rubia, con grandes ojos azules y
ez:tremadamcnte alegre.
Huérfana desde muy joven, había sido
educada por su Uo, el capitlin retirado
Deltreil, que sentía por su sobrina gran
bondad; pero poco cariño.
Edith reflexionaba en el fondo del coche, que la llevaba por las calles de Belleville, adonde le conducta su deseo de
visitar 4 los pobres. No, decididamente
no se casaría con un'hombre tan feo. Mejor no se casaba nunca.
Y su boca, que hasta entonces había
permanecido seria y funcida, pronunció
un nombre: Eduardo Lauttre.
No reflez:ionó mlis. Ya ten{a decidida
su resolución.

Thos. Cale, ne Alaska
Miembro del Congreso de los
Estados Unidos

•••
El coche se detuvo y Edith bajó del
coche, y recogiendo su vestido, comenzó
á. subir los cinco tramos de una escalera
tortuosa. Allí se hallaban una madre que
no com{a desde hacía dos días, y dos niños, uno de los cuales se moría de inanición. El padre se hallaba sin trabajo, y
la miseria se había apoderado de aquella
casa donde ya no quedaba nada por
vender.
Edith olvidó sus amores, sus preocupaciones y sus tristezas. Se apresuró li
dejar en poder de aquella familia todo
aquel dinero que llevaba y partió dolorida.
Siempre le ocurría lo mismo, y para
acudir li tanto desgraciado, le hacfan falta
millones.
iMillones! Esta palabra le hizo reflez:ionar.
Cuando se casara con el banquero Guitan, seguramente que los tendría. En
una visión lejana le parecía ver i1 los enfermos y li los pobres bendiciendo su
nombre. También le pareció divisará
DIPUTADO THOMAS CALE
Eduardo, su amor, y por algunos instantes las dos visiones se confundieron y
Hon. Thomas Cale, diputado elegientremezclaron. Una de ellas se disipó,
do por Ala.ska., es muy popular en las
quedando la otra, la de los pobres.
escupas del Pacfflco, adonde ha. resl~
Junto á su oído oía una voz que le d!do. Su dirección en Washington, D.
decía:
C., es 1312 Calte 9.
-Soy joven y te amo.
Wáshingtoo, D. C., E. U. de A.
-Y nosotros somos viejos y desrraciados y necesitamos de ti-replicaba otra. Señores Peruna Drug. Co.
La voz de la miseria podía más en ella.
Columbus, Ohio, E. U. A.
Todo estaba resuelto: se sacrificaría.

•••
-¿Has reflexionado?
-sr, tío; seré la esposa del banquero
Guitan cuando él quiera.
Y dolorosamente Edith no volvió á
pensar en sus ilusiones y en sus amores.
No faltó quien, al enterarse de la cosa,
dijo:-¿Puea no se casa Edith con el banquero Guiton? JNunca la hubiera creído
tan interesada!
ROBERTO

GAUTBIER.

La población del territorio que
abraza hoy el imperio alemán 1 se ha
duplicado desde 1838,
-En la i•la de Cnba hay más J&gt;••

trio~• ~ue emplcoa para prcmtu
patnohsmo,

JU.

Muy señores míos:- Sio vacilar reco•
miendo la Peruna como eficaz remedio
para la tos y resfríos.
THOMAS CALE.

El Ron. C. Slemp, diputado de Virginia, E. U. A., escribe como sl¡¡ue:
elle usado su magofflco remedio la
Peruna con beneficiosos resulta.dos, y
me place recomendarlo como tónico y

cura permanente para el ca.tarro&gt;.

No se martirice
Cuando necesite un laxante que sea
agradable al paladar y suave,

Man-a-lin es el Laxante Ideal
La Peruoa se vende en todas las dro•
ruerfas, en dos tamanos, de $1.()0 y $2.00
botella.

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C'-1

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en Sil:

§ •52

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�EL lffXDO !Lt:STRADO

I•a, ~n:xuo

Crónicas Extranjeras

Para el que padece de los riñones no hay
paz posible

La Limosna

El que sufre de los riñones no tiene descanso. De1de por la mañana has•
ta la noche el mismo incesante intenso dolor en la espalda. Llega usted á su
casa cansado, exhausto, sin apetito para la comida. El sueño no tne de.sean•
,o. Es un aburrimiento, trabajo y dolor día tras díL No aguarde usted. Las
afecciones de los riñones son peligrosas. Las Diolbetes, mal de Bright y en•
fermedades del corazón resultan de ellas á menudo. El primer síntoma puede que sea nada más que un tenue doloren'Ja espalda, una sensación como de
estar estropeado 6 dolor en lo!I lomos 6 alguna irregularidad en las vías uri•
narias. Ningún bien resulta de demorar. En cualquiera botica 6 farmacia
venden los siguientes ingredientes:
Jarabe compuesto de hipofosfitos ....... , , ..... . 45 gnmos
Jarabe compuesto de zarzaparrilla ......... , .... . 60 gramos
Extracto compuesto vegetal Arvelina, .......... . 1S gramos

Mézclese en una botella y tómese media cucharada desputs de cada CO•
mida y al acostarse. Esta preparación ejerce su influencia directamente sobre
tos riñones, estimula s11 acción, destierra el dolor de espalda, regulariza la
orina y las funciones de la vejiga, purifica y e.q.riquece la sangre, efectúa una
cura permanente.

' El Peluquero Mexicano''
'.: ,:'':;:._,~

.f;.-

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Es un periódico mensual, dedica•
do á los intereses de Barberos,
Peluqueros, Peinadores, Peinado•
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POLVOS DE TOCADOR DE MENNEN de Talco Boratado
y sn buen éxito, ha producido innumerables falsificaciones, que son
peligrosas. Los legítimos tienen el retrato de MENNEN en la
tapa de cada cajita.
Se Yende en todaa partes.

OERHARD MENNEN CHEMICAL CO., Newark, N. J., E. U. A.

En estos :admirables pafses de Europa
todo el mundo pide limosna. Sólo que
hay distintas maneras de pedirla y que la
limosna toma diversa~ denominaciones,
según el l~gar donde se da y la persona
que la suplica.
La pide el cochero con la solicitud con
que nos abre la portezuela, chistera en
mano; la pide el barbero en la amabilidad
femenina con que nos cepilla el cuello de
la americana; la pide la florista en la In·
definible sonrisa con que nos coloca un
clavel en el ojal del frac; la pide, en fin,
la Margarita Gauthier de precio convencional, en el h.tbil mimo con que nos lleva
hasta la mesa de la cena.
A nosotros, pobres muchachos americanos, un tanto primitivos y un poco selvitlcos, nos lastima esa flexibilidad dorsal,
esa elasticidad espiritual, y desnudando
la sonrisa ó la genuflexión, alargamos la
mano, creyendo remediar una necesidad,
cuando no hacemos sino satisfacer un
vicio hecho ley .t fuerza de prictica.
Y por ~ta facilidad en abrir la mano,
nos llaman en Espafta "primos" y en
Francia de una manera un poco mts chocante. ¡Qué importa! Entre el alma europea y el alma americana hay un abismo
de siglos, y tienen que pasar.muchos anos
antes de que nosotros aprendamos á permanecer Impasibles ante una súplica he,.
cha con ¡esto pavoroso de hambre. Mientras tanto consolémonos, pregunttndonos:
&amp;t , nosotros se nos llama "primo!." porque alargamos la diestra ante una s!lplica, ¿cómo debe llamarse i los que con•
vierten su espirita en una etcétera para
constgulr con facilidad de limosna lo que
podrlan obtener honradamente por medio
di:I trabajo? ....
Es Imposible que desde Amér:lca se pretenda adivinar el cansancio, la caducidad
espiritual de estos pueblos del viejo mundo. Aquf ha sonado hace tiempo labore.
terrible de "silvese quien pueda," y la
lucha por la peseta está declarada franca.
y abiertamente. De aqul que quien la afloja es un "primo" y quien la. atrapa es un
"listo," sin que Importen los medios de
que se ha valido para allegársela.
Ser mendigo en estas latitudes es una
profesión como otra cualquiera. Por eso
no es extra no que, , cada rato, nos encon•
tremos en la prensa. diaria sueltos como
el siguiente; ''Ultimamente han sido recogidos por la autoridad cuarenta y ocho
mendigos de la vla pública. Entre ellos
habla uno que disfruta de una renta diaria de quince pesetas, producto de sus
propiedades. ¡Cu.tatos militares de alta.
graduación y cuintos empleados de alta
jerarquta en el orden Judicial se conslderarlan felices y vivlrian decentemente con
esta renta!. . . ''
Pero, como no sabemos cu.todo el mendigo es falso y cutndo es auténtico, tiene
uno, de rtmate, una 1tn1ibllldad u.n PD"1

ROYAL
BAKING POWDER
(POLVOS PARA HORNEAR)

INSTRUCCIONES PARA HACER MO•
LLETES ROYAL.
Mézclense completamente dos cucharaditas de
los Polvos Royal para Hornear con una libra
de harina. Bátanse 3 huevos. añadase medio
litro de leche, ½ cucharadita de sal, 1 cucharadita de azúcar, añadase la harina. Bátase duro
por 1 minuto, llénese los moldes engrasados ó
sartenes para molletes las ¾ partes, cuézase en
el acto en un horno caliente corno por 20 minutos.
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New York
'"'º'ª J"' mu&lt;1a por estos

lugares y resulta
que 1eremos "primos 11 por los sl&amp;:los de
los slg:tos.
Una noche de la pasada Primavera re•
Cl'!!Hba del paralelo en donde habla asls•
tldo •l estreno de una nueva obra de Vl!rgol, el autor de "Las Bribonas." La pieza
titulada 1 ·EI cisne de los embajadores" (es
una de esas obrillas "educadoras," llenas
de ensefianzas para el futuro ó para el
presente) y con su fina lite moral y todo
eso. Un chaparrón Inesperado-de esos que
son cosa corriente en esta saludable Barce•
lona, donde ocurrlan en el pasado invierno
de ciento • ciento veinte defunciones diarias-me hizo buscarrdugio en el portal de
un café cantante, Iba yo t entrar atraldo
por la voz alegre de las castaftuelas, cuando mi curiosidad reparó en el elenco, expuesto en un grande y negro tablero.
11
Ballaoras-decf1:-la Lunares, la Delirio y la Despiporren. Tocaores: el Tripa,"
Instintivamente me llevé la mano al
reloj y me cerré herméticamente la americana y deslstl de entru, ya que por lo
pronto la lluvia no me permltia abandonar
mi provisional guarida. De pronto se cuela corriendo en el hueco de la puerta donde me encontraba una Mlmt del arroyo,
rubia como una candela y llena de agua
y de lodo.
-¿Qué hay, chico, cómo estás? .... dice.
-¿Conmigo? pregunto yo sorprendido.
-¿Con quién va "4. cé, a.rma mla," con
"er" Nuncio Apostólico?
A mi me hace gracia la famtllartda.d car·
ta¡tenera ,on que me trata la prójima,

-Yo estoy bien, gracias, le respondo.
-Llueve mucho, ¿eh? y se me aproxima.
-Parece, respondo yo.
-¿Cómo que parece? ¡guasón!
Y entonces caigo en la cuenta de que,
desde que me hao hecho el honor de elevarme, la categorla de pichón de dlplo·
mitico, las frases definitivas, rotundas,
Irrevocables, son cosa ajena 4. mi vocabulario. En lugar de 11 sl" ó "no/' yo acostumbro decir: 11 me parece, puede ser, seguramente," que estimo lo mis prictlco
para quedar de la noche á la manana chapado de Blsmarck de ocasión.
-Mira, dice mi compaflera forzosa,
¿quieres convidarme i tomar café?
-Lo acabo de tomar, chiquilla, miento yo.
-Entonces-dice ella levantando su ple
, lo alto de una cornisa y subiéndose has•
ta más anlba de la rodllla la media que
se le habla caldo en la carrera-dame diez
céntimos para tomarlo yo. Ves: tengo
quince céntimos; pero son para dormir y
me hace falta para café.
-Gracias, dice ella apreUodome lamano, y se cuela zahurda adentro.
Aúo pienso, caminando, en la tormento·
sa vida de la Mlmi de género Intimo, cuando un nuevo mendigo me sale al paso en
forma de francés.
-Monsieur: 1 ' ¿vous parles francais?''
-¿Yo? .... ¡ca.hombre, ca ... 1
Mi tipo se resuelve descender hasta
nuestro modesto castellano y dice con voz
de melodrama:
-Yo soy extranjero, senor.

-¿Tú extranjero? ¡Choca esa mano, camarada!
Elfrancés, un poco amostazado, no quiere creer ell el honor que le dispenso.
-No tengo trabajo, sefior, agrega,
-Aprieta, camarada, aprieta, le digo
yo. "La misma es nuestra pena."
El francés esU corrido¡ y eso que es
francés.
-No be comido, sefior.
-Afloja un poco, afloja un poco .... SI
yo me .... Bueno, si yo hiciera el tonto como tú, tampoco hubiera comido.
-Con diez céntimos yo teodrla suficiente.
-Suelta lamano-lediito,-suelta lamano, que yo no puedo resolver el problema
tan ficilmente.
Y el pobre francés se deshace en genuflexiones provocadas por los diez céntimos; y es que por aqul son muy baratas
las genuflexiones en francés, en alemán,
en italiano, etcétera.
La lluvia ha cesado; pero de cuando en
cuando vienen ráfagas asesinas que me
hacen estornudar ruidosamente. Algún vigilante cruza en las sombras ripidamente,
Y su silueta fantá.stica de larga blusa negra y el ruido que producen sus fuertes
11 aves de hl erro al caminar, evocan el recuerdo de aquellas sombras de los cuen•
tos macabros que arrastran en el silencio
de la noche pesaCas cadenas de hierro.
Al llegar i la Rambla de Catalufta, una
viejecita me sale al encuentro.
-una limosna, senorito, musita la vieja.
-Gracias, sefiorlto. ¡Que Dios le au•
mente la caridad!
Y lleco• mi casa pensando en el santl•
sfmo deseo de la abuelita. ¡Que Dios me
aumente la caridad! . . . SI me aumentara
el sueldo! .... ¡Pero cal Dios no se mete
en estas porquerlas de presupuestos de
las repúblicas americanas, en donde to·
davfa. andamos con plumas y taparrabos.
RICARDO MIRO.
Bucelona, 1909.

Ua vendedor de fonógrafos de Lon•
dres ha descubierto un medio muy
ingenioso para dar más salida á sus
aparatos. Todos los días saca una lista de los nacimientos ocurridos en la
población, y envía en seguida á los
padres de cada recién nacido una cir•
cular, ofreciéndoles, por poco dinero,
cnn excelente fonograma de los primeros vagidos de su querido hijo&gt;.
Y como los progenitores casi siempre
aceptan, el negocio es hecho.

TREINTA PARA T:NA FAMILIA.
"He sido ata.cado en uni6n de mi
familia por la influenza, pero en }o9
momentos de su comienzo, he hechv
uso de las benévolas Pastillas del Dr.
A&lt;lams, y ha. sido tanto su virtuoso
éxito, que en cinco días desapareció
por completo la enfermedad, habiendo
empleado únicamente treinta Pastillas
para cinco personas." Este es el testimonio de la Sra. Carmen }r, Ortuño,

da Allotonga, Ven Cruz, :México.

1

�como arUculo de sesunda clase en S de Noviembre de 1894

México, 2 de Enero de 1910
~

..()1Ncf)'9RIO:

He conocido un perico portero, cuyas condiciones mentales envidiarían
~ ~ g A R C E S los conserjes de mayor escuadria. Es·
OFICINAS:
te perico distinguía á leguas, y con
Calle de Alfaro námero 9, México, D. P.
mejor discernimiento que el perro de
Apartado postal 2~70. Telefonos: EricsCardoso, á las personas decentes del
son, 1470¡ Companía Telefónica, 471.
resto de la humanidad, y especialmente de las clases populares, humil•
PRECIOS DE SUBSCJUPCION:
des y tan dignas de interés como afi•
PAGO ADELANTADO:
cionadas al raterismo.
Sn la ciudad, por mes , .
$ I.00 '
No bien nuestro papagayo veía
En los Estados, por mes .
I.00
acercarse á la puerta á un indio alfa•
En el extranjero, por mes
1.25
rero ó á una mestiza recaudera, se solNU:MEROS SUELTOS:
taba gritando á voz en cuello:
En la capital . . • . .
$ 0.25
-¿Qué quiere? !qué se le ofrece?
En los llstados. . , . .
0.30
Niña: aquí está un hombre (6 una mujer, sc-gún el caso).
.
A estas voces acudía la familia y
se evitaban invasiones clandestinas
de pordioseros, ebrios y demás gente
maleante al sagrado recinto del hogar.
Si, por el contrario, quien 6 quieEn artículo anterior quedamos, es nes se acercaban eran, ó lo parecían,
decir1 quedé yo1 encontinuar demos•
personas pulcras y de aspecto decotrando que los pericos, que comien- roso, el perico se deshacía en agasajos:
zan hablando por pura y simple imi-!Qué hay? ¿Cómo va? Pasen adetación y repitiendo lo que oyen con lante. ¡Niña, aquí hay visitas!
la inconsciencia de un fonógrafo,
Lo cu.al permitía recibir, con todos
acaban, á la larga, por saber lo que los honores de la guerra, á los recién
dicen, por d.::cirlo en su tiempo y lu- llegados¡ pero no impidió que unos
gar, y, en suma, por pensartal y como rateros de levita se llevann un bello
pensaríamo, las personas mayores de día la mesa estorbo1 los espejos de la
edad y &lt;ciudadanos mexicanos por sala y varios otros bienes muebles,
nacimiento&gt;1 como dicen nuestras li- inclusive el perico, que se desgañita•
bérrimas instituciones.
ba gritando:
Para no mezclar hechos fantásticos
-¡Niña. niña! ique ya me llevan las
á los reales y positi1'os que paso á visitas!
exponer1 no mencio_n,ré las proez~s
Otro loro acertó una vez .i bajarse
psicológicas del penco de las bendi- de su estaca y á. discurrir sin rumbo
ciones de San Antonio Abad. Este
por un corral ó traspatio por donde
sujeto,· acicalado y emperifollado á circulaba un gallo. Este último, al ver
más no poder, acudió, de orden supe• á aquél, paró la golilla y lo acometió
rior, á las ya susodichas bendiciones, con furia. El perico, saltando hacia
Su ama, una solterona multicolora
atrás sobre una sola pata y enarbocomo él, lo encintó, lo adornó, la lando la otra en son de defensa, no
acicaló y, en breves términos, lo pu• cesaba. de protestar:
so c:como Dios pu110 al perico&gt;. Y lle~
-¡Así no juego! ¡Así no juego!
gados el perico, Dios, que está en toPero donde pueden mejor que en
das partes, y ella, al estadio del temparte alguna estudiarse la psicología
plo, lo soltó aquélla para que, &lt;motu y el lenguaje de los loros, guacamaproprio&gt;1 fuera en busca de la bendi- yas y demás congéneres. es en la casa
ción nupcial. El papagayo pasó las colonda, la casa trágica, la de la arde Caín, sobrecargado de accesorios quitectura moderna, frontera á la mía
decorativoa y obligadoá caminar me•
y que yahe tenido ocasión de presen•
dio kilómetro .i pie enjuto entre dos
tar á mis lectores.
filas de indígenas malolientes y de un
Viven en ella, entre otras mil quipar, por lo bajo, de animales de cada
nientas personas, un perico y una
especi~~
gaacamaya que no hay más que haCuando escaló los primeros pelda- blar.
ñoa del altar mayor, echaba ya los
U.o cadete, no sé si del Colegio Mi•
bofes y su cuerpo chorreaba el acre
litar 6 de la Escuela de Aspirantes,
sudor de su frente.
monta casi á diario la guardia por
En esas, un acólito le lanza un hi • aquellos rumbos y ejercita el paso
sopazo de agaa bendita, y el émulo gimnástico prusiano por la acera dt
del hombre, después de un calosfrío enfrente.
mortal, gritó en voz claramente perNo bien el perico lo ve llegar, se
ceptible:
despiertan todos sus instintos bélicos
-INo mojen, que estoy sudando!
en estos 6 parecidos términos:
Pero tarde se me hace, aunque ma-¡Al hombro! iArr .... ! IA__punten!
yormente no lo parezca, para conta.r iFutgot IP"mim!
los hechos reales y positivos que me
Y acto continuo remeda al tambor,
ha sido dable preseuciar en favor de toca la retreta y entona la marcha
mi tesis.
dragona.

También los Pericos Piensan

ES MI PREFERIDA

La Cerveza Pilsner, Taluca
Es la más Popular en México
Es la que toma todo el mundo

§RNRº ]l;)[J~R W 1D)!EIL,Il~:ffi1I))~
• la le~tima
o·
, porque, como todo lo bueno, está siendo imitada.
H ay que ped1r
Pero su sabor es único, y el que la ha tomado una vez,
no puede confundirla con ninguna otra.

CompañíaCervecera Toluca yMéxico, S.A.
fijarse bien en la marca para no !lCeptar falaificacionea y modificacione1.

•

Número 1

En cambio, no bien ve pasar á los
alumnos de una escuela cercana, lanza los más plañideros lamentos y for•
mula las JDÁs amar'gas protestas:
-¡Mamacita, no quiero ir á la escuela! JNo me sé la lección! JAy, ay,
ay, que me van á. castigar!
Y cuando un transeúnte tropieza,
resbala ó cae, es verdaderamente homérica la carcajada que lanza.
Su compañera de cautiverio, la guacamaya, es no menos inteligente
que él.
Como no está enjaulada, gusta, en
ocasiones, de subirse al barandal del
balcón para gozar del panorama que
se disfruta en aquellas elevada, alti•
tudes.
Un día la sorprende un fuerte viento en aquella situación peligrosa. Volábanle las plumas, esponjá.basele la
cola y creeríase que el aire la iba á
arrebatar.
El animal tuvo conciencia del peligro y trató de bajar del barandal
para, sin dud3i internarse en la habi•
tación. Pero todos sus esfa.erzos fue•
ron vanos. Sujetóse entonces con las
garn.s y el pico para resistir al impulso del viento. Quiso despub descender, no á la casa, sino á la calle, y
con una mirada oblicua sondeó el
abismo. Al verlo tan hondo, se desalentó y se la oyó exclamar:
-¡Ujule!
A la sazón vió venir por la calle á
su amo y en el colmo de la angustia1
á la vez que llena de esperanza, gritó
desaforada:
-¡Qae me caigo! iQae me caigo!
1Daca Ja pata!
Su amo usaba de esta última frase
para invitarla á bajar cada vez que la
encontraba encaramada en el barandal.
Desde entonces no sólo creo en la
paz de los sepulcros, sino tambitn en
el pensar de los pericos.

~
El reverendo Muge de Walkeslase.
ha in ventado un sistema de telegraUa

subterr.inea sin b.ilos, habiendo obtenido ya tales resultados, que espera
dentro de poco poderse comunicar
directamente con Europa. El nuevo
sistema necesita un pozo de 300 metros de- profundidad. Los hilos yapa•
ratos que en elloase instalen deberán
ser protegidos por envolturas de hie~
rro 6 acero.

�I;:L Ml:NDO ILl:STRADO

I;:L Ml:liDO ILl"STIL\DO

,·

.
..
•

~~'•'\,

Huellas de Vida
Afto Nuevo
Con el afio qa.e se "'ª' tcuf.ntas ilu•
siones muertas, cuántas realidades
puadas, cú.ntas ale_grías 6 cd.ntas
tristeus que no tienen ahora más vi•
da que ta intangible del recuerdo!

Con el año ·que llega, 1cuántas espe·
ranzas, cu:.iu.tos amables sueños por
realizar, que tienden ante nuestros
ojos 11D lejano horizonte!

Es un momento dulce para u.nos,
doloroso para otros, indiferente para
alguien quizá¡ pero revestido siempre
de un no st qué de solemne, este del
paso del año. Le considerarán los op•
timistas como un avance m'5 del
tiempo hacia ta felicidad¡ habrin de
verle los escépticos á la manera de
un largo trecho del camine recorrido
hacia la muerte. Mas para ambos tiene iu:.portancia¡ ambos le avizoran
como suceso digno de registrarse en
el libro de memorias que todos llevamos dentt'O,
El tiempo-cuyo paso no advertimos en la primavera, cuando los jardines se cubrieron de rosas, y el cielo
H vistió de azul, y la amada prendió
en su pecho el ramillete de florea de
tenue fragancia que apresurado, fuimos á comprarla¡ ni en el verano, en
lu cálidas tardes de siesta, cuando
el eapúitn pare~ amodorrado c~mo
el cuerpo, en invencible sopor¡ n1 en
tos atardeceres otoñales, de íntima
melancolía, embellecidos por 1lll prestigio romintico,-se nos hace sensible ahora, en el mes invernal, en la
fría noche de diciembre, cuando un
pequeñísimo espacio recorrido por
el minutero del reloj que instintivamente ,-emos, marca el nacimiento
del año nuevo,

•••

Podría señalarse entonces un momento interesante de la existencia de
todos, Para el escudrifiador de vid~s,
pan el cronista que guste de regu.
trar sensaciones, curioso por extremo
sería conocer, en un instante justo,
los pensamientos de hombres de diversa condición y almas di versas.
Ese momento infinitamente peque•

flo repruentari., para el viejo, el mo•
mento de los recuerdos, de las bellas
remembranzas tristes, de las felices
memorias que, como palomas de nieve,
Tendd.n á posarse en la cabeza blan•
CL Hace muchos años, en un instan•
te como aque1 1 se sintió joven. pleno
de savia, de fuerza generadora de luch11i de nobles aspiraciones ó de ideales empre.as. Entonces miraba la vida como se mira .i. la altiva cortesana
á cuya belleza no alcanzan nuestras
manos¡ pero que nos mostramos ansiosos de conquistar. Y laboró, y luchó gallarda y valerosamente¡ y sin·
tió las caricias de 1a voluptuosidad
y del amor, .... Ahora, vencedor ó
vencido, en tanto que en la soledad
de su cuarto sin tibieza, en su solitaria noche de viejo célibe. 6 bien ro•
d"do de su compañera y de sus hijos, de los frescos retoños de su mocedad que fué, deja errar las pupi1as
por el estrellado cielo, que se destaca
tras de los cristales de la ventana,
una emoción muy suave, una callada
emoción le envuelve. y en los sere•
nos ojos fijase una mirada de melan•
eolia. ¡Un afio más de vida! iUn paso
más en la escabrosa 1_endal Y no sabe, al fin, qué hacer, si entri1teccrse
6 regocijarse, porque nunca se aupo
qué fué mejor: si la vida ó la muerte,
la Tida que 101 optimistas ama.u, ó 1a
muerte qo.e espíritus ro~nticos can-

taron.
¡Qué distinta, en cambio, la visión
de los jóvenes ante el paso de un año
i otro año! En salas de fiesta, en
blancos patios entoldados, en torno á
la mesa que brinda la cena de año
nuevo, experimeutarán el sano deseo
de la 1ucha y del triunfo¡ el deseo de
amar, de vivir una vida fructuosa y
bella¡ el deseo de gozar de los piace•
res todos que, como sonriente diosa,
ofrece la juventud, la de la cabellera
blonda, la de los labios frescos1 la de
los apasionados ojos, la del corazón
abierto á todo lo noble, á todo lo
grande¡ 1a del divino cuerpo cuyas
carnes sonrosadas no empalidece aún
la anemia, y cuyos músculos gallardos ostentan generoso vigor!
C:::
Es la eterna historia del. amanecer
y del tramonto.

'

MARGARITA

Al cmpuaf el afio nuevo, 1in cmbarto, las alma, de jóTenca y viejo,
sienten mu. upiración 1uprema , la
felicidad.
Un delicado encanto anima eaoa
pequeños billetes, uas cartulinas,
esas postales que llegan á loa buzones del correo por minares, y luego
se esparcen por todas partes, por las
ciudades lej•OU. por los polvorienf
tos pueblos, ·por 1as olvidadas aldeas,
por las montañas, por los campos.
Son la palabra cariñosa del amigo
que suponíamos olvidado de nosotros y que desde tierras distantes
nos saluda; la frase amable con que
nos refala alguna discreta señora hasta la cual no se elevaron nuestros
ojos¡ la salutación de alguna person&amp;
que vimos algún dí11i y de la cual
apenas si consenábamos recuerdo,
cuando no las memorias que nos envían las gentes amadas con más bon•
do y natural amor.
Sobre la blancura de 1a cartulina,
6 en torno al lindo grabado de la postal, se destacan, negros, elegantes ó
humildes, los caracteres que forman
laa frases consagradas: &lt;feliz año nuevo&gt;, can año feliz&gt;, cmil felicidadu
en el año&gt;, y otras que no habría pa•
ra qué citar. Y las pequeñas y conientes frases, y los renglones de
apretada lectura, escritos_al margen
de un paisaje, de una perspectiva de
gran ciudad, de un retrato de perso•
naje célebre, despiertan en nosotros
un interés: el de saber que no nos ol·
vidan¡ que gentes hay, entre los que
nos rodean y los ausentes. que de
nosotros se acuerdan.
Suprimid las tarjetas de año nuevo¡
dejad de imponeros esa pequeña é
inútil obligación¡ dad i los niños po·
bres, á los que han hambre y tienen
frío, ese capital gastado en cartón, en
tinta y correos,-.dicen algunos.
¿Y por qué-respondería el cronista,-por qué privarnos de tan amable
futtza? ¿Acaso la vida social no se
hizo de fruslerías?
CARLOS GONZÁLEZ PERA,

Nona '" F. -

Cnwl,nl

Tnlduccldn E1ptcl1I Plrl "E Mundo lustrado"

(CONTINÓA)

•

-ISí lo es! gritó Margarita. Es absurdo el quererme hacer creer que la
simple indicación de que se desea
poseer algo haga que este algo suba su
valor á tal altura. Ha costado i la señora Rushmore no sé qué tanto en
pleitos y litigios, y nadie creía. siqaiera en su existencia. Ella peleó sólo
por bondad de su corazón, y aun los licenciados dijeron que era una locura
seguir el litigio ..... .
-¿Quiere usted oírme? preguntó
Logotheti interrumpiéndola. No tengo mucho que decir; pero ello será
convincente. Probablemente no negará usted que el invento es produc•
tivo, y que, por su medio, hizo dinero
Alva Moon,
-Creo que sí lo hizo, el Tiejo ladrón.
-Bien. Sucedió que yo necesité
poseer el invento. He comprado va•
rios y después los be vendido á compañías que he formado .. Este es una
especie de juego que no deja de tener
sus ganancias. Me propuse jugar con
este invento. Yo conozco de él mucho m;b que usted¡ lo conozco per•
fectamente. Cablegrafié á mi gente en
América que lo comprara si podía, y
Jo compró. Ahora, lcree usted que la
seilora Rusbmore hubiera suspendido
su pleito al cambiar de propietario e1
negocio sólo porque comí una vez
en su casa?
-No, tuvo que decir Margarita,
seguramente que hubiera seguido.
-Seguramente¡ pues bien, yo no
quiero una propiedad que está en
pleito y que ha hecho hablar tanto
de ella. El crédito de un negocio, en
esas condiciones, sufre mucho por lo
que se habla de los pleitos. Por lo
tantoI me dirigí á la señora Rashmore
y me informé acerca de lo que pudiera Taler la reclamación de usted; me
lo dijo, yo le dí 11D cheque por el valor convenido, y ella, en cambio, se
desistió á nombre de asted y como
apodendL Si el litigio hubiera sido
por cuenta de ella ó de la s~ñora De
Rosa, yo habría hecho exactamente
1::, mismo, lQuiere usted decirme cómo hubiera podido Mcer para no seguir este camino y tea.er mi propiedad
libre de pleitos? ¿Cree usted que
había otro medio?
Margarita pumaneció en silencio
porque no ball6 nada que decir.
-No babft. otro medio, coDtinu6
Logotheü¡ ye,, podía haber iniciado la
' idea de que formara usted una sociedad conmigo, que eslo que usted viene
, proponerme. Pero confieso que ai los
ojos de todo el mundo hubie.ra podido parecer demasiad.a intimidad, si no
ea que otn cosa. ¿No lo cree usted.V
·-IEs usted el hombre más convincente, quien he oído hablaren mi vid.al Al decir esto, Margarita casi se rió,
por mú que au rabia 1ubai1tiua aún.
-.Qlli•r• uated dejar lu co- tal
como eatú y ol-.ldar todo lo 111Cedi•
do? Lo que eati hecho ya no H puede

dahacer, ¡No qaisiero uted 11panr.

me de cate negocio en 111• pensamten•
toa? Bien puede hacerlo si quiere.
Ya sabe que soy dos personas en una
y lo mismo es usted, Yo soy Logotheti el financiero y Logotheti el
hombre. Usted es Margarita Donne y
la señorita de Córdova-quien se halla en TÍsperas de la celebridad-y
además, á veces pienso que es usted
una tercera persona, á la que yo no
entiendo, pero que es algo como mi
suerte, porque no puedo escapar de
usted, ya sea qaela esté viendo 6 que
sueñe en usted
Margarita había permanecido en
silencio sentada sobre el brazo del
sillón¡ después de un rato, dijo:
-No quiero que se pong~ ahora i
hacerme e1 amor. Usted ha hecho algo que me ha ofendido sobremanera
y que ha llegado á hacerme desear el
no volverá verle después de esta entrevista, Bien pudiera deshacer lo
hecho. Estoy segara de que hay un
medio para ello.
Inconsciente de lo que había hecho,
acababa de tomar el pulso i su con•
trincante. Se quedó mirindolo por
un rato y después movió la cabeza.
El se levantó súbitamente desu asien•
to, volvió la cara al lado opuesto del
quesehallaba ella y empezó árecorrer
el cuarto i grandes pasos en diferen•
tes direcciones con la cabeza baja y
las manos cruzadas por detrás.
Aun cuando el aire del cuarto era
puro, se sentía inmóvil y bochornoso,
pues la tarde de prima vera se había
hecho repentinamente tempestuosa,
e] flúido de una tempestad cercana se
estaba acercando rápidamente al pun•
to de la explosión.
El hombre sentía, más que la mujer,
la influencia de1 flúido. Este obraba
sobre su estado, ya sobreexcitado, y lo
hacía in.soportable, Sus manos cruzadas por la espalda, entrelazaban sus
dedos y oprimían hasta el punto de
impedir la circulación. Caminaba con
esos pasos silenciosos con que las fieras recorren sus jaulas, de un lado al
otro, sin descanso.
-Yo lo veo así, continuó Margari•
ta en un tono de voz mucho más dulce de lo que se proponía. No creo lo
que me ha dicho, Tengo casi la
seguridad de que usted pensó que yo
dejaría la carrera teatral si tuviera
bastante dinero para vivir sin trabajar.
-Sí lo creí.
-¿Lo ve usted? dijo Margarita en
tono de triunfo, ¡Lo sabía, después
de esto que queda de 1a historia que
acaba de forjar acerca de la famosa
compañía!
-Sin embargo, todo lo que le he
dicho, es verdad. Lo que sucede es
que e1 negocio me sirvió para dos fi.
nes: eso es todo. Al menos así me lo
figuré y me prometía un verdadero
placer al ayudarle sin que usted lo
supien. ¿Por qué había. de sentirlo?
Ese dinero podía llegar á sus manos
lo mismo por mi intermedio que por
el de alguna persona. Usted está disgustada conmigo, ¿por qué? {Porque
me siento subyugado por usted 7 Ya
no puede ser por la cuestión del dinero, por ese maldito dinero. Si no
puede conservarlo-ya que no le im•
pedin. ir ;l la cscena,-puede usted
re&amp;alulo. Tirarlo , la calle ai quiere.
Perdvlo ai puede. Pero no trate de
de•ohúmelo porqa.• u el precio de
1lna cosa qua he comprado, y yo noad-

mitiré que ae dealuga el negocio ni
que ae me regale el dinero,
Hablaba en un tono tan duro que
Margarita, que , 111 Tez había empezado a recorrer el cuarto, ae detuvo
en su •iaje y H le quedó viendo ,
los ojos para adivinar lo que había
detrás de esas palabras. Ella se hallaba en pje delante de la si11a¡ él citaba detrás, con las manos entrelaza•
das. Su voz era ruda y '-•pera¡ pero
baja: parecía un hombre sediento que
solicita agua por faTor.
La luz del cuarto había tomado un
tinte amari11ento, y la ventana, que
antes encuadraba un campo azul ce•
leste, ahora mostraba un cuadro gris.
La luz elecbizada babia penetrado á
los ojos de Logotheti y estaba á pun.
to de estallar en el momento en que
Margarita le miró.
Inmediatamente ésta tuvo la intuición del pelígro. No hubiera podido
decir cómo se dió cuenta de él, ni en
qué consistfa¡ pero lo sintió¡ levantó
su hermosa cabeza, como lo hace la
serpiente cuando siente el olor de
humedad en la brisa. El, á su vez, se
dió cuenta de lo que pasaba en el in•
terior de la hermosa cabecita que tenía enfrente, y desligó sus manos pa•
rar asirse fuertemente al respaldo del
sillón.
-¿Quisiera usted hacerme el favor
de conducirme adonde está la señora De Rosa? preguntó Margarita sio.
que vacilara su voz,
Antes de que él pudiera contestar,
sonó el ruido de una descarg. eléctrica y el cuarto se tiñó de rojo , la
luz del relámpago.
Si Logotheti dió alguna contestación á las palabras de Margarita, au
voz se perdió en el estruendo que
estremeció toda la casa y baiJote6 por
algún rato sobre laciudad, Sus miradas no se apartaron de la cara de
Margarita¡ ésta sentía que se hallaban
adheridas á sus labios, como queriendo indicar el deseo de que se juntaran con los de él. No estaba amedrentada¡ peró sabía que debía de huir
de él porque era mú: fuerte que ella.
y estaba casi rabioso. Le parecía que
había de suceder una de dos cosas:
6 dejar que los labios de 61 tocaran
los sayos sin resistenci11i ó matarle
cuando se acercara. No sabía c:atl de
las dos cosas haría. Ella misma com•
prendía su doble personalidad tal
como se la explicara Logotheti poco
antes. Era al mismo tiempo 11l1&amp; mu•
jer joven, tentada por la simpatía
misteriosa de la carne y de la sangre,
una muchacha sola y cogida dentro
de u.na trampa, de la que no podía
escapar.
Con una mirada Margarita midió la
distancia que la separaba de la puer..
ta y notó que se hallaba demasiado
lejos de el1a. Habría una media docena de pasos, y Logotheti estaba mucho ~s cerca, aun suponiendo quc
tuviera que pasar por sobre la silla.
Además, acababa de moverse an
poco y era demasiado tarde para intentar la fuga. Logotheti se hallaba
delante. de la silla en vez de detrás
de .ella¡ pero allí se detuvo y no siguió caminando en dirección de ella
mientru hablaba. ,:
-¿Por 4116 vino usted? preguntó
en Toz baja. Debía haber considerado
que no cataba muy ~va.

( Continaard.)

�EL MUNDO ILUSTRADO
J,:L MUNDO ILUSTRADO

Los Versos Libres
Libre, suelto y igil

como de la tierra
fluye el manantial,
y en arroyo se convierte,
y desputs en ancho río,
que

i medida

que adelanta,
crece, y bota,
bota y ruge
como un monstruo
y otro mar parece
cuando aboca al mar¡
¡libre, suelto y ,gn
fluya el verso y llegue
potente y resonante,

como al mar el gran río, al corazón!
Quiso aliñar al verbo primitivo
el arte caprichoso,
como adorna tal vez :i )as mujeres,
cuando ajorca les ciñe
sobre el tobillo,
y graciosa mantilla en el brazo,
y en la guganta espléndido collar.

Rimas consonantes,

silabas medidas,

rígidas estrofas,
fijo diapasón,
postizas galas fueron, con que al verbo

quiso el arte adornar.
Renieguen ya del inútil
artificio los poetas¡
y en honesta sencillez
lnzcan, sin vano atavío,
pensamientos, y ensueños y emociones,
como luce sin velos, desnuda,
la santa Verdad.
¡Cull hermosas las .ninfas del Iliso,
á través de las ondas transparentes!
A Atenas llevadlas¡
vestidles brocados¡
y el ágora dirá que era m:.ís bella
Friné. siendo mujer, ante los jueces.
--c·Y por qué, si son hijas de los dioses&gt;preguntará-&lt;recatan á la vista
el divino esplendor y gentileza?&gt;
Cuando el arpa pergeña las palabras
con rimas consonantes1
con sílabas medidas,
con rígidas estrofas,
con fijo diapasón,
las ajorcas en grillos se convierten¡
son esposas las pulseras,
la gargantilla dogal.
y parecen los versos presidiarios
cargados de hierros,
y alineados en larga cuadrilla,
donde hay grandes, medianos y chicos,
y unos son ciegos
y van á tientas,
y otros son cojos
y á rastras andan1
y éstos son fuertes
y aquéllos flacos¡
pero , un mismo paso todos
, compás han de seguir;
y al que deja la fila, la vara
al rebafio le hace volver.

en la rueda hay lugar para todos
aunque lleguen tal vez sin pareja,
y annque algunos la suelte.n1 sus giros
la rueda prosigue:
y brincan y danzan,
y cruzan las voces1
y cruzan las risas,
y en su alborozo,
como cohetes1
los gorros tiran.
de viva grana,
los bailadores,
y ellas lanzan también sus pañuelos¡
y destocadas
las lindas testas
de griegos moldes,
de lle.no lucen,
y cada moza
parece un sol.

Servidumbre por instinto
busca el mortal¡ la libertad abdica¡
mas después de perderla, y sólo entonces
á amarla aprende, y afanoso lucha
por recobrar el bien que desechó.
Forja dioses, y quema sus aras¡
dicta leyes, y astuto las burla¡
alza tronos, y vuélcalos luego¡
abre al amor de par en par las puertas
del corazón, y acata su dominio1
y al desdén y al olvido poco á poco
después las abre, y al amor impulsa ....
De los lazos en que el veno
amarraron incautos los poetas,
hoy1 que todos los yugos se rompen,
¿no querrán desHgarse también?
¿Sin pauta no entona
sus trinos el ave1
y sus hosannas
el serafín?

iCon cuánta holgura en espaciosas eras
revuélvense las plantas! No limitan
el veloz torbellino cerca ó muro ...
Cual la danza campestre, ¡así discurran
y retocen y salten mis palabras!
Qniero hacer á mis versos ciudadanos
de una libre república. y verlos,
sin rimas consonantes,
sin sílabas medidas,
sin rígidas estrofas,
sin fijo diapasón,
imponerse á sí mismos, soberanos.
y no de otros la ley recibir.
Ni á medida, ni á número, ni li pe.so
obligados los quiero: ¡ya estoy harto
de contar y medir y pesar!
Mida el cordel, cuando edifique un templo

¡Ay! ¡en vano se agitan en la mente
los pensamientos!
Si en el metro no caben ó en la estrofa,
al medirlos el arte, los mutila
ó no salen á luz¡
y aunque surjan incólumes, enteros,
inválidos semejan, que en las rimas,
como el lisiado en las muletas, busca
apoyo para andar.
Yo quiero que corran
y salten mis versos
en plena libertad, y entren y salgan
en las estrofas á su antojo, y muden
cuando quieran de paso y compañía.
Yo quiero que dancen
alegres y ufanos,
no el que siguen1 en fiestas_solemnes,
1iesos señorones,
damas presumidas,
por parejas y en pasos iguales
y grave apostura,
cortesano, severo rigodón¡
quiero que bailen
la que eo la tierra
de mis abuelos,
form:;1.n en corro
los campesinos
-allá en la tierra
donde al rebato
del somatén,
despierta el fierro
del almogávar,
y en los talleres,
para el trabajo,
siempre despierta
la mano está,la sardana,
que es á un tiempo
salto y baile.
juego y chanza,
y al alma alegría,
y al cuerpo salud,
como todo
lo que al beso del sol y del aire,
en la paz de los campos incuba
la libertad,
De las manos asidos, en rueda,
con las mozas alternan los mozos¡
y si abundan doncellas ó galanes,
-que no brota apareada en los jardines
una flor para cada mariposa,

La Música de Mañana

•

El aforismo de Wagner: cla música
debe constituir la verdad&gt;, es aplicable á la música teatral que refleja,
exclusivamente, emociones y sucesos¡
pero, tratándose de música sinfónica,
bien puede sustituirse dicha frase por
otra mis acorde: cla música es belleza&gt;,
Las escuelas de composición que
se apartan sistemáticamente de esta
última regla para seguir la primera,
se condenan, por este solo hecho, á
un temprano fin. No cabe dudar que
prosperarán algún tiempo1 gracias á
la cariosidad y la sed de sensación
del público¡ no faltará. quien tome
los frutos que produzcan por &lt;música clásica&gt;¡ pero, una vez pasada la
moda y desvanecido el primer deslumbramiento de la nevedad, se hundirán en el olvido inevitablemente.
El arte musical ha sufrido evidentes desperfectos al embate del modernismo. Actualmente nadie sabe, á
punto fijo, dónde estamos en música,
ni hacia dónde corremos á toda velocidad.
Wagner representa la música de
ayer¡ Strauss, Reger, Debussy y D'Indy, la de hoy¡ de la música de anteayer y de lasemanapasadaparece que
debemos emanciparnos para siempre,
puesto que, á decir de algunos, la armonía misma está á punto de sufrir
modificaciones y hasta cambios radicales. Es innegable que ya se necesita un temperamento nuevo para apre.
ciar las escuelas que imperan hoypor
hoy; por consiguiente, para preparar•
nos 4 saborear la música de mañana,
aeri p•eciso arrancarnos, primero1 ,

induatrioso alarife, altas columnas,
arcos, cimborios, ventanales, puertas;
y ya erecto, la cuenta los devotos,
de los cinco misterios, siempre cinco,
en el rosario lleven, y contados
los padrenuestros recen y las Aves¡
y el humeante incensario, del aroma
que por libras compró, con igual peso,
el acólito cargue, á cada oficio,
Yo, en tanto1 en el gran templo que otra mano
sin lienzo construyó, bajo la nave
de los cielos, también in.mensurada,
quiero aspirar los que sin tasa acendran,
varios perfumes, Oorecientes huertos¡
y las varias cadencias imitando
que los bosques alegran en los nidos,
sin pauta cantaré, como las aves,
.i mi amada y á Dios en libres versos.
Bien medidas ajuste seda y blonda
ricadueña á su talle an el sarao;
pese en balanza fiel, ya que más valen
cuanto el peso es mayor, oros y piedras;
y por centenas cuente las vistosas
lentejuelas que aumenten de sus ojos
y sus joyas el brillo ....
Las palabras
yo engarzaré en el verso , mi albedrío,
sin pesar, sin contar, sin medir¡
y dejar~ que corra,
libre, suelto y ágil,
como de la tierra
fluye el manantial.
Esta hermosa composición se debe á la pluma de un
escritor cubano que ocupa un alto puesto en la política de
su país, y que no quiere dar su nombre.

viva fuerza, de la influencia que persisten en tejer sobre nuestro espíritu
algunas antiguallas, como Bach y Beethoven.
La evolución es una ley que se impone; el que no marcha con ella, no
sólo se queda atrás, sino que pronto
se ve arrollado y aplastado por el
progreso de todas las cosas, A vaneemos, pues; pero falta saber si los ver•
tiginosos giros del arte musical en
estos últimos tiempos significan realmente avanc~ ó decadencia. Por otra
parte, no hay que olvidar que todos
los grandes innovadores: Beethoven,
Schúmann, Chopin1 Wagner, etcétera,
vieron acogidos sus trabajos por el
grito de escándalo, de sarcasmo, de
feroz incredulidad de sus contemporáneos¡ y, sin embargo, sus composiciones, esas composiciones que no
fueron gustadas, ni comprendidas, ni
siquiera toleradas en algunos casos
por los públicos de la ép~ constituyen para nosotros la única música
plausible. ¿Por qué no había de repetirse la misma historia en nuestra
generación y 4 propósito de nuestros
&lt;innovadores?&gt;
La verdad es que Strauss no deja
escapar una sola oportunidad de compararse con Wagner, siempre que discurren los críticos con demasiado eesprit&gt; sobre la originalidad extraordinaria de sus producciones; ya ha ame•
nazado seriamente á sus detractores
con la confusión de una ignominiosa
derrota cuando el mundo entero le
proclame, en un arranque de agradecimiento, genio preclaro. En su
cTeuersnotb.&gt; hay un pasaje lle.no de
alusiones que tiende .i establecer una
analogía inequívoca entre la situaci6n de Wagncr y la su ya propia. En
realidad, la crítica se ha ensañado

contra Strauss de un modo violento¡
pero no tan inmerecida y estúpidamente como pretenden los entusiastas del famoso músico. Nadie piensa
en disputar la nobleza y hermosura
de sus primeras composiciones, cuando la.fiebre de la novedad cá outran•
ce&gt; no se había despertado en él to•
da vía; tampoco se discuten sus in•
mensos conocimientos técnicos. Pero
el público y la crítica se creen con
derecho de retirar su aprobación y
declarar su disgusto cuando las &lt;innovaciones&gt; caen decididamente en
lo antimusical, ó lo que se ha consi•
derado hasta hoy como antimusical.
Sea esto como fuere, las generaciones
futuras se encargarán de dar la razón
á quien corre~ponda.
Entre tanto, la música marcha vien•
to en popa. Las sinfonías de Mahler
y D'lndy, los embrollos armónicos de
Max Reger, las nebulosas produccio•
nes de Debussy, hanse impuesto triunfalmente.
Los compositores contemporáneos
son maestros en el arte de manejar la
orquesta: lo hacen con estupenda ha•
bilidad¡ pero poco producen que valga realmente la pena que se to.man.
Las leyes de la forma han sido descartadas á favor de la expresión libre,
sin trabas¡ mas, por desgracia. los
músicos parecen tener muy poco que
expresar. Algunos no son alno acró•
batas de la orquesta; otros, como niños muy pequeños, parecen no poder
caminar sin apoyo ajeno¡ y ninguno
se preocupa de seguir el camino recto, ¿para qui? El que escribe másica
sana, de fácil y espontánea belleza,
es tachado de &lt;anticuado&gt;, ó condenado como simple imitador, exento
de individualidad propia. Por la ambición de parecer originales, algunos

�EL MUNDO ILUSTRADO

~;L ~IUNDO ILUSTRADO
compositores u.crifican el ritmo mismo; y lo peor es que hay críticos quetratan sus obras de revelaciones geniales, declarando á los creadores algo así como ediciones corregidas y
aumentadas de Beethoven 6 Wagner.
Por fortuna el público siente instintivamente que la perversión 6 la simple evasión de una ley no significa
«genio&gt;, y se_ niega y se negará !iempre á ensalzar á esa clase de &lt;1nnovadores&gt;.
En un artículo de IacNeue Musikzeitung&gt; declara Scherber que la música moderna se ha vuelto un &lt;sport&gt;
para profesionales1 algo que sólo puede interesar á una minoría muy pequeña. Y Weingartner, re6riéndose á
los procedimientos de la escuela mo·
dcrnbta, escribió, hace poco, un poema satírico, en el que figura un crítico
dando á un compositor el siga.iente
consejo: &lt;Antes que todo, debe usted
evitar la melodía&gt;.
La música pianística ha sufrido,
naturalmente, la influencia del modernismo reinante¡ lo que 110 es de cele•
brarse por cierto. He aquí una opi•
nión de la eximia pianista Teresa
Carreño:....&lt;El culto por las peculiaridades de estilo es la plaga de nuestra
época. Los fundadores de estas escuelas modernistas tienen probablemente facultades de grandes compositores¡ pero se han atado á sí mismos
con &lt;modismos&gt; que 110 se atreven á
abandonar por miedo de que nada
quede de!Ji:s. El resultado es que se
encuentra la misma idea alterada;
pero no disfrazada en todas sus obras.
Sus composiciones pianísticas son de
una dificultad que no está. compensa•
da por la impresión qa.e producen.
Yo dito á los jóvenes pianistas que
si lo que buscan es solamente dificultad, que toquen un estudio de Chopin de v-eras bien&gt;. Y añade: &lt;la
construcción de las piezas modernistas es generalmente tan superficial
como su idea musical&gt;.
El gran pianista Rosenthal dice á
su vez: &lt;La música que se usa hoy es
más fuerte de colorido que &amp;e dibujo
y, por lo tanto, no puede ser música
pianística. Se escribe en estos díaspara la orquesta de preferencia, porque la orquesta se presta á sacar
partido de una idea insignificante.
Los compositores actuales no tienen
ya sa.ficientes pensamientos para escribir una pieza pianística de mérito;
el piauo es un delator despiadado de
debilidades en la forma y diseño de
una obra&gt;.
Así, pues, Gestamos, decididamente,
en un período de decadencia? Los pesimistas declaran sin vacilación que
lf, y alegan, para apoyar su aserto,
que ninguna ~infonía moderna puede
rivalizar con la delicada gracia de
.M.éndelssohn, el apasionado romanticismo de Schúmann, ó la &lt;razonable
dulzura&gt; de Brahmsj y añaden que
mejor que extraviarse en laberintos
sin salida, conviene cultivar la buena
música de nuestrosabueloa hasta que
surjan verdaderos genios creadores y
no solamente cenragés&gt; de sensacionalismo y novelería.
Otros pretenden que la salvación
de la música está en los cantos popa.•
lares exóticos. Saint-Saens, en un interesante estudio, declara que la música se encuentra en los límites desu
desarrollo presente, y que las escalas
en que está basada la armonía modcr-

na van á caer en desuso¡ añade que
la música de Oriente está destinada
á. infundir nueva vida y nuevos elementos á la melodía. También el autor alemán Capellen asegura que la
música asiática se amalgamad algún
día con la europea, formando una es•
pecie de música mundial que sera
cota.prendida por todas las naciones
del globo. La adopción de estos estilos nuevos ha sido presentida ya por
algunas escuelas nacionales, que se
basan diredamente en la música popular; las obras de Grieg y RimskyKorsakoff agradan á todos los públicos civilizados, y al mismo tiempo
poseen el encanto de la novedad.
Sin embargo, el &lt;nacionalismo&gt; no
es el supremo fin del arte musicaL
La más grande música refleja las pasiones de la humanidad y no las de
una sola raza. En Rusia los famosos
&lt;cinco&gt; consideraban á Tschaikowsky poco nacional; y en efecto, este
compositor usaba menos que ellos las
canciones populares de &lt;su país&gt;. En
cambio, su &lt;Sinfonía patética&gt; conmueve al mundo entero, mientras que
muchas fantasías de &lt;los cinco&gt;, bor·
dadas sobre temas cosacos, no han
podido cruzar, hasta hoy, la frontera
rusa.
A pesar del profundo respeto y de
la gran admiración que nos merecen
dos autoridades de la talla de SaintSaeos y Cape11en, dudamos que la armonía actual sea ya insuficiente y que
haya necesidad de recurrirá innova~
ciones para darla nueva vida. La ex•
quisita polifonía de Bach, la profundidad de Beethoven, la melodía límpida de Schúbert, la opulencia.armónica de Wagoer, no tienen, por cierto,
carácter nacional ó local. Lo que se
necesita no es precisamente la introducción de estilos nuevos en la música, sino el advenimiento de nuevos
talentos para aprovechar las antiguas
fórmulas dignamente; la aparición de
compositores inspirados que nos demuestren que la música es belleza y
no solamente color local.

A.

HERRERA Y ÜGA ZÓ ~.

Teatrales
Una vieja controversia.- La evolución
del dlvorclo.- ''Suaana. ' '

Desde aquel famoso &lt;¡mátala!&gt; de
Alejandro Dumu, hijo, h-an pasado
treinta años, y los franceses todavía
siguen discutiendo el adulterio en el
teatro. No parece sino que el teatro
es el único sitio apropiado para resolver tal cuestión. Ciertos apéndices han llegado á ser un símbolo en
la dramaturgia parisiense.
Alegará un crítico que la cuestión
es ardua y difícil; que eso de que la
mujer engañe al marido 6 el marido
engañe á la mujer-lo cual, por lo
visto, si hemos de creer que el teatro
es trasunto fiel del medio en que se
desarrolla, sucede- á menudo en Pa•
rís,-no es mal cuyo remedio pueda
dilucidarse1 no diiamos en una treiJl•
tena de año9t pel'o ni en un siglo.
Qnizá.
Es lo cierto, no obstante, que en los
susodichos treinta años se le ha dado

vueltas y más vueltas á la cuestión;
hanse escrito tres ó cuatro comediaa
definitivas1 contundentes, y en torno
á tstas los autores han seguido ma•
chacando sobre el mismo tema¡ á:tal
punto, que no parece sino que la ma•
teria prima para el teatro se agotó
ya, y que, en concepto de los dramaturgos de Lutecia, la humanidad se
reduce á un solo tipo: el de lo(adúl•
teros.
Los sentimientos humano!, la lucha
de las grandes pasiones, la pintura
de costumbres, fuentes inagotables á
las q ne han acudido los hombres de
teatro, desde Grecia hasta nuestros
dfas, se reducen-siguiendo el símil
de la fuente,-para los comediógrafos franceses, á ~ un pobre.' hilillo de
agua que no da, que no dará nunca,
por m&amp;s que se~empeñen, materia diversa para media docena de obras,
Y no media docena, sino centenares de comedias con el mismo asun•
to han salido á. luz en los escenarios
parisinos, en poco más de tres décadas.

•••

La historia del adultuio en el teatro francés contemporaD.eo, es por demás curiosa y digna de observarse.
Fué Alejandro Dumas hijo, el mundano, el sofístico, el sutil moralista,
quien con su &lt;imátala!&gt;, terror de las
mujeres culpables, señaló la primera
etapa. El &lt;imátala!&gt; irremediable, ló•
gico, terrible, y Dios sabe de cuántos
homicidios sería responsable el se•
fü,r Dumas, pues él y nadie más que
él fué cansa de que se escribieran
innumerables comedias en las que
se sostenía que un tirito bien disparado era la más eficaz medicina para
curar la enfermedad de adulterio.
Pero sucedió que á los dramaturgos de la generación siguiente les pareció fuerte, casi salvaje la cosa, y
entonces se inventó el divorcio en
el teatro, coincidiendo su aparición
con la de los artículos respe.divos
del Código, que prevenían la separa•
ción de cónyuges mal avenidos, y
no e;l asesinato, recurso excelente según el criterio del autor de &lt;La dama
de las camelias&gt;.
Con· el divorcio hubo de empezar
la segunda etapa del adulterio,
Pero aquí surgieron varias interesantes cuestiones:-¿El divorcio debía ser definivo ó temporal? ¿Qué
condiciones debían de concurrir para realizarlo? ¿Los divorciados espo•
sos podrían volver á casarse? ¿Y los
hijos? ¿Qué sucedería de los hijos?
¿Y si los divorciados, luego de contraer matrimonio alguno de ellos por
su cuenta, tornaban á -enamorarse?
¿Y si uno de los hijos del primer
matrimonio prendábase de su medio
hermano del segundo? ¿Y si cuando
uno de los retoños quería casarse,
no daba su consentimiento la madre
culpable? .. .
¡Cuántas complicaciones, d.lame
Dios; cuántos quiebros y requiebros,
cuántas idas y venidas, cuántas vueltas y revueltas! Convengamos en que
el divorcio fué una mina para la con•
fección, á domicilio, de dramas conmovedores, profundos ó satíricos.
Y hete ahí á los autores dramáticos lanzados á la explotación. Se trataba de hacer obra de arte sin otro
fin que el de discutir en pro ó en
contra de loa artka.101 del Código,

de los que nadie conservad memoria
dentro de cien afios, Y M. Lavedan,
Hervieu, y Capus, y Donnay, y de
Curel, y Brieux, emprendieron la
tarea CC\n ardor y fe tanta1 que para
sí la quisieran los legisladoru.

•••
La cuestión del adulterio puede
decirse, por consigui~nte, que por lo
que toca á su resolución ha abarcado
tres fases: primet"at el c¡mátalal&gt; de
M. Dumas1 hijq; segunda, el diTorcio,
con todas sus variantes¡ y tercera el
perdón, el sacrificio del cónyuge
ofendido en bien del hijo inocente.
M. Brieux es el más acérrimo sostenedor de esta última, y &lt;Susana&gt;,
su obra más valiente en este sentido,
cuyo estreno en México debemos á
Virginia Fábregas.
No andan descaminados algunos
críticos al asegurar que Brieux es el
menos artista de los dramaturgos
franceses. El no sabe de &lt;nuances&gt;,
de estudios psicológicos delicados,
de situaciones humanas. Gusta de los
efectos.., de las requisitorias á propósito de la idea que se propone al escribir una obra. Es árido, frío, y en
ocasiones carece del sentido rudimentario de la realidad. Ejemplo de
ello es la propia &lt;Susana&gt;, en la que
nos presenta una niña, verdadero feno.111eno de precocidad, u.na niña que
discurre como podría hacerlo el más
docto magistrado. Y otro tanto diría
yo de los demás personajes, en espe•
cial de Regina Chambert, que no tiene de real más que el nombre. El
único bien trazado, por lo mismo que
carece de unidad de carácter, es Enrique Chambert, un enfermo de la
voluntad, el que perdona á la esposa
la ofensa,
M. Brieux, sin embargo, conoce la
ciencia de apasionar y conmover al
público. La noche del domingo tuve
la pena de descubrir algunos bellos
ojos, al principio sonrientes, de espirituales damas, llenos de látrimas ..•. ¡Confieso que me enterneci
Virginia Fábregas se excedió en el
buen cumplimiento de su papel, y
fa.é calurosamente aplaudida. Com•
partió con ella el buen &lt;suceso&gt; una
pequeñuela encantadora de inteligen•
cía y de gracia: la niña Romero. Los
demás artistas mostráronse empeñosos. Sólo habría que volver á reco•
mendar á la señora Sala que se abstenga de hacer patético lo común y
corriente. Crea la señora Sala que si
viviéramos llorando, esta pícara vida
no valdría la pena de vivirse.
MnSE PEDRO,

~

Revista de la Semana
LA CARRERA MEXICO·PUEBLA

Despertó grande entu,iasmo entre
los sportman la carrera México-Fue•
bla que, desde hace algún tiempo, venía anunciándose y que por fin tuvo
lugar el sábado de la semana pasada.
Si para beneficio del automovilismo se compusieran. las carreteras, que
guardan actualmente triste estado, y
ae utablc~icnn .;alzadas que toro.a-

sen ficU la comunicación por medio
de auto entre puntos distantes, saldrían ganando en ello no sólo los afi·
cionados al sport, sin.o los agricultores y viajeros.
Por eso es que merece se le conceda importanciaá todo acontecimiento
automovilístico del género del reseñado.
Nueve fueron las máquinas que tomaron parte en la carrera MéxicoPuebla, saliendo de esta capital en el
orden siguiente:
La del señor Angel Final E. Icaza,
tripulada por su propietario, al que
acompañaba el cchauffeur&gt;H. G.Steslop¡ la del señor JulioSchmeltz, con el
&lt;chauffeur&gt; Juan Valero¡ la del señor
Rafael Ramírez, llevando á bordo al
señor Alberto Rosas y al &lt;chauffeur&gt;
Exiquio Medina¡ la del señor Rafael
Alducfn, hijo, con el &lt;chauffeur&gt; Eladio Campero¡ la del señor Víctor Ginther, con el cchauffeur&gt; A . R. Diesa;
la del &lt;chauffeur&gt; Igo.acio Bringas¡
la del señor P. L. Couttolene, con
el &lt;chauffeur&gt; Juan Pascual; la de los
señores Manuel y Carlos Bnenrostro,
á quienes acompañaban el señor Rafael Hornedo y el &lt;chauffeur&gt; J. H.
Rubio;ladel &lt;chauffeur&gt;Anselmo Meneses y mecánico Juan Pizzat, y, por
último, la del señor Alberto Braniff,
con su propietario y los mecánicos
Anís Laborne y Agapito Pascual.
Resultó vencedor en este torneo el
señor don Angel Pü:ial é Icaza, con su
auto &lt;Zizaire-Naudin&gt;, que empren•
dió la carrera á las 9.45 a. m. y llegó
á Puebla á las 2.37 p, m.
EL SEfilOR CREEL REGRESA

Don Enrique C. Creel, que fué nom
brado agente confidencial del gobierno mexicano cerca del de Wáshington, á fin de llegar á un arreglo en
los graves asuntos de Nicaragua, llegará próximamente á esta capital,
terminada la misión que le llevó á la
república vecina.
N.ada se ha dicho oficialmente hasta ahora respecto de los asuntos que
el señor Creel haya tratado en el Departamento de Estado de Wáshington,
y, por lo tanto, no es fácil decir si
sus labores fuerou coronadas por el
buen éxito.
EL EXPRESIDENTE ZELAYA
EN MEXICO

Es actualmente huésped de la ciu
dad el general don José Santos Zelaya, presidente hasta hace pocos días
de Nicaragua, que renunció el cargo
debido á la presión que sobre él ejercieran los revolucionarios y el gobierno de los Estados U nidos.
Nuestro gobierno, obedeciendo sin
duda á un alto sentimiento de humanitarismo y á q ne el general Zela ya
ha sido siempre, en todos los actos
de su vida política, un sincero amigo
de México, le dió asilo á bordo del
cañonero &lt;General Guerrero&gt;, anclado en Corinto, en el cual embarcó el
dfa 24 de Diciembre, acompañándole
hasta dejarle á bordo nuestro ministro
en Nicaragua, señor licenciado don
Bartolomé Carbajal y Rosas, ha.jo cuya protección se puso el antiguo man•
datario.
El &lt;General Guerrero&gt; hizo una
travesía feliz, pues llegó á Salina Cruz:
el domingo último, á. las ocho y me•
dia de la noche.

En aquel paerto, el expresidCAte
hizo al corresponsal de la Prensa
Asociada alg11D.as interesantes declaraciones.
Respecto de Mb:ico, dijo:
&lt;Voy á México, en donde permaneceré seis meses. Si el clima me es favorable, iré por mi familia ó enviaré
por ella. En caso contrario, me dirigiré'- algún lugar de Europa, Voy á
la ciudad de México 4 dar las gracias
al señor Presidente Dfaz y , los funcionarios mexicanos por sus bondades&gt;.
La colonia centroamericana l,; ha
hecho una entusiasta recepción, como
corresponde á sus merecimientos de
acendrado patriota.
México puede estar orgulloso de
dar asilo en su suelo al general Zelaya, en razón de 1ue este hecho, por
sí solo, constituye una muestra de
confraternidad de raza, y porque el
expresidente, en la turbulenta polftica de Centroamérica, es una de las
mh simpáticas figuras, ahora sobre
todo, en que ha sido víctima.
No se le han tributado hoaores por
lo mismo que carece de representa•
ción oficial alguna.
UNA SUCURSAL MEXICANA
EN MADRID

La Sociedad Mexicana para el Cultivo de las Ciencias,de la que es pre..
sidente el dh.tinguido escritor señor
don Federico G,¡mboa, acaba de establecer una sucursal en Madrid, contribuyendo poderosamente de esa
suerte al acercamiento intelectual en•
tre mexicanos y españoles, noble ideal
que de algún tiempo acá se vienen
proponiendo ilustres personalidades
de ambos países, entre las que mencionaremos, por no citar otras, la del
eminente historiador don Rafael Altamira.
La iniciativa de esasociedad espor
todo extremo laudable, y la representación que Ja sucursal de ella en Madrid ha conseguido, no puede ser más
insigne. El gobierno, la prensa, las
ciencias y las artes españolas han
tenido ahí cabida.
He aquí los nombres de las perso ·
nas en quienes han recaído los nombramientos:
Presidente: excelentísimo señor don
Segismundo Moret y Prsndergast, presidente del consejo de ministros y
presidente de la asociación española
para el progreso de las ciencias.
Vicepresidentes: excelentísimo se•
ñor don José Echegaray, de las reales
academias y exmin.istro¡ u :celentfsimo señor don Augusto González Besada, exministro de Gobernación, Hacienda y Fomento, académico.
Vocales: excelentísimo señor don
Alfredo Vicenti, director de cEl Li•
beral&gt;, de Madrid, poeta¡ excelentísimo señor don Joaquín SoroJla, pintor
laureado; excelentísimo señor don
Agustín Querol, escaltor laureado, di•
putado.
Secretario: excelentísimo señor don
Mariano Miguel de Val.

�Grandes Almaoenes de Novedades

fl CfNTRO MfRCANTIL
8. ROBERT Y Olf\. 8U08.
LOS MAS IRANDES

y MEJOR sumoos EN LA REPUBLICA

[l ¡\\UNDO ILUSTRADO
Registrado
189 como artrculo de segunda clase en 3 de N ovi emb re de
4.-Impreso en papel de las Fá.br leas d e San Rafael

Año XVII Tomo I

México, 2 de Enero de 191 O

Número 1

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NOMBRADO EMBAJADOR

DE

LOS

ESTADOS U~IOOS EN

MEXICO

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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