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                  <text>��\
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BIBl IOTECA UNIVERSITAfUA
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El Mundo Ilu trado

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SUCURSAL EN

Febrífugo
Universalmente reoonooJdo como el remedio
soberano en el tratamiento de la

GADALAJARA: CALLE LOPEZ COTILLA 43, 45. Apartado 183.
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DEBILIDAD, AGOTAMIENTO,
DISPEPSIA, FALTA DE APETITO

CONVALECENCIAS, CALENTURAS
Entre loa millares de t eatimon101
. d e aprobación con u , d" •
.
honrada y favorecida la QUINA LAROCHE,
q e a aano se v~ •.
Y que nos sería impoJible

re-

"Vin exquis, le QUINA LAROCHE ua
.
tout ce qu'on veul,,
S CHA
q nd on en boit, on peut chanter
•
LIAPIN,
célebre artiate ruase

"¡Oh QUINA LAROCHE, vino exquisito!
¡Cuando de el le ha debido, puede cantarse todo lo que se quiera!"

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�El Mundo Ilustrado

El Mundo Ilustrado

Calendario de la Semana

Laslnfeímeña~es ~e los Riñones se Curan !

~l'.f:f.J:f:f;l(l.... (;..~ .1'-111111iH·E'E'.'

*

oon el aemedio ae roungon uara tos Biñonas.
Leed la Prueba.

MAYO

~f,E:l,~

DOMINGO

Toda per10n1 q111

19
(r9 de mes y 59 después de Pascua).

LUNES

e,:tº~;'.

¡; 3• Pf

C

se realizan fnertes sumas de dinero. por las especulaciones más
sencillas; pero las grandes fortu~~ proceden de los negocios
legitimes y de buena fé, en
que los ef9&lt;:tos proporcionados
valen el premo pagado. Ciertos
afamados hombres de negocios
han acumulado sus millones enteramente de esta manera. Exactos y fieles en todo contrato ó
compromiso, ~ozan de la con•
fianza del. publico y dominan
un comer010 que no pueden a.lean.zar los competidores tramposos y de mala. fé. A lo largo no
paga engaflar á otros. Un fareant: 1mede anunciarse con un
ruido semejante al sonido de mil
cornetas, pero pronto se le llega.
á conocer. Los fabricantes de la
PREPARAClON de WAMPOLB
siempre han obrado bajo principios muy distintos. Antes de
ofrecerla al público, se cercioraron perfectamente de sus méritos
y solo entonces permitieron que
su nombre ¡¡e diera á la estampa.
Al público se le aseguraron los
resultados, y encontró que lo dicho era la verda.d. Hoy la gente
le tiene f é como la tiene el!. la
-palabra de un .amigo probado y
de toda confianza. Es tan sabrosa como la miel y contiene todos
los principios nutritivos y curativos del .Aceite de Hígado de
.Bacalao Puro, con J a.rabe de Hipofosfitos, E.xtraotos de Malta y
Cerezo Silvestre. Ayuda. á la digestión, arroja las Impurezas de
la Sangre_y CUl'll la .lnemia, Escrófula, Debilida.d, Linfatismo,
Tisis, y todas las Enfermedades
Dem.aore.ntes, "El Dr. R.amon
Macias, Profésol' en la Escuela
aoional de Medicin.a. de México,
dice: He usado la Prenaraoión de
Wampole con buenos· 1esultados
y la. seguiré aplicando coro" eficaz para enfermedades del pecho
y de los n~os." El dese~gafi o os imposi.ble. En las Boticas,

Versión Española
Una de las mis suntuosas casas en el

1,.:J~',J" gran boulevard de Budapest .. . .

■-fu con cv.alquJrra
f o r m a de ení~rmc- r,a Santísima Madre del Divino Pastor.
cb.d de 101 rillonca. no Santos Felipe y Santiago, apóstoles, y
lm9orta cuanto• rcme- San Jerem!as, profeta. Oficio y misa de
di o I ba probado, los Santos apóstoles: rito doble de secuanto• falcultativo1 gunda clase y ornamento encarnado¡ se
lla consultado 6 lo
crave que tea el cuo, hace conmemoración de la dominica. Se
ba¡• una prueba con traslada la advocación de la Santísima
el Remtdlo de Mun- Vira-ea al 15 de Junio. Desde hoy hBEt8
J'VD para 101 RJ!lonta.
el d{a 31 se practica el belHsimo ejerci01 scrprender~• &amp;I do del mes de Maña, en San Bernardo,
nr la rapidei c:on San F,rancisco, Santa Clara, la Encarnaqua alida lo• dolore1.
ca !u cadcrul lo1 ción, la Concepción, Jesds María y otra•
mu■!o■ r laa n1rle1 igleal11.-{P.)
q111 produce el mal
de loa rU!onCL E,
aorprendente la rapld•• con c¡ae reduce
2
la !n8amaci6n d.c lu
piernas '1 de 101
( I,etanfas menores). San Atanasia,
plél1 1 tambien el
ab111tamlento bajo 101 obispo, coDfesor, padre y doctor de la
ojos,
despu ea
d&lt; iglesia griega. Hoy y mañana á las nuehaberse tomado unas ve va la procesión de la letanfa de Catecuantas do1is de cstr dral al Sagrario, donde se celebra la mi_....
remedio. 01 del~ita· sa de Roración, volviendo despcés lt Is
rd, al ffJ' como e1 color 'nlCITe i ta• mejillu Y 1e11tir de niuevo li!t vigor ~ la
misma iglesia, donde termina con el relritu. SI la orina ea espen y ltcbos&amp;. ciar&amp; Y t s p ~ • ~n ene .as!cll ••
a,
dºd ó tiene mal olor 11 orinai1 con frecuenci'- dcbe11 persistir en tomar cll'[e zo de preces y oraciones de ccstumbre.
u
ue todos esos ,;;tomas han desaparecido. \..reemot que ha curado mu c....,, En la bas11ica de Guadalupe y otros templos ha.11 tambié.n la procesión de las le=••'ºde enfe~cdad de los riilonu q'!e cualquicradotrdo mcdicame~~ ~•
1 P•rdi~~ tanías en rstos tres dlas.
ar eao El Profeaor Mun::,on cree que la mortan • q11e cauaa ., "!
r ID 1
Cuarto menguante en Capricornio, á
1:. no· tiene ninguna ru6n ele ■er1 '1 11e reducir~ ,nu~o con eate remedio.
l!.lcribld l estas pel'IOnP qne a.n dado te1tt1D0ruo1:
las 6 horas 53 minutos 4 segundos de la
• Ali
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?.fr. Jame• llrown, 414 S. 7ta SI., PhD• mañaua.-Templlldo.
22d St.,
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P1iW:tiphi~ Oa g:;;:¡, lo,3~ 11fri,;,lento• que ~pbiL Su te11im~io d coi¡encerá i cui-l·
pu6, lu medicinal di(mnte,•,.q~ 'wºb6, Y \'!~ra :":r:O~J::!:a ~~o ¡~":::~.=r~ :
como IC cur6 con el Remewu
•n:ra•
~¡°~ una medicina infalible.
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?.fr. H&amp;rrY Tully, 601 Sand111'1cy Street,
(i?. S.-I:,etanf.as menores). La ln\lea
fbiladelplúL Su te1timonlo lnteruari- a
Pittsburg, PL 01 d1ri como se cur/) con el clón ó el hallazgo de la Santa Cruz (se
todu w perscnu (1111 1ufren con mal de
Remedio
de
Munyon
1X
para
l91
Riñ~nu
celebra con rito doble de segunda clase).
to1 rllione1. Laa estimulará l probar el
despues de haber probado con var101 médico, Santos Alejandro, papa; Eveac!o, TeóRemedio de Munyon para lot1 Rillone■•.
'f muchu mediciou.
d ulo, J?resb(tero; Diódoro, mártires, y
Claire H. Stuens. 2121 S. 7tb St.la,PbilaJuvenc10, obispo confesor. Eln Catedral
delpbia, tit1.e ba•tantc ra.z6n •n dar R ¡ra·
W w Wilso" 720 W1ieelin1 ATcnut y Guadalupe se u:pone el Santo Ligno.
ciu a) Profesor Munyon por au 1nn eme•
. ·.
·
.., dirl 1
·
d1
~unción en la Concepción al Señor de
dio para ta.o Riil.on~•· '1 tendrá 1muchod gudsdto
r•lk•d~buJ!•
para Í:,.q'/{,¡¡:~~1
Burroa y en la ancarnación la litular
m relatar á cualqu1f'ra pcrson~ a Ter a
e
e-me 10
. 1
aul sufrimientos y de ,u c.urac1óo.
sus otroA rmied1os.
del ap06tolado de la Cruz. Iudulgenda
'tita r,lr!na se ¡,odia llenar con lo~ tutimcmiol de personas formalc1 que ■e 111111 eu,ado plenatia en la parroquia de la Salita Veracruz y en la de Santa Cruz Acatlán.
..,11 el Rrniedio de Munyon para los Rillones.
il
.._
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f•y1:,,~;

LA BOLA NEGRA

;,

~

UN CAMBIO

equitativo. Incuestionablemente

Es una tarde de Invierno¡ la nieve cae
en menudos conos. El hotel del conde Ma•
t!as Fernyl se lumlnaba. El comedor, deeorado con viejas maderas que encuadran
retratos antiguos, esU. preparado para
una cena lntlm•; los crl1ados han dlspues·
to, entre flores y cristales, dos cubiertos.
En el Inmueble un calor de lnvemadero.
Por doquiera lac:ayos con vestidos ar•
caicos. Todo en esta habitación de grao
stflor revela riqueza¡ y es, seguramente,
una mano de moler la que adornó con exquisito gusto esta morada de prlnctpe.
Hé aqul la du ella de la tasa que entra.
Es rubia, cuenta treinta y cinco 1!1os: es
bella. Su talle ha cooser,ado toda la ele•
ganda de la primera Juventud; sus ojos
glaucos t&amp;U.D llenos de una poesla me11ocóllca. Tiene la narb: correcta y la bo·
ca burlona de las lindas vlenesu. Es bien
formada y un traje de tertulfa de sattn
malva dibuja sus formas adorables. Pocas joyu; una flor graciosamente colocada eo sus cabellos. Es la gracia en p~rson ■.

El conde llega, por una puerta opuest■ 1
abotootndose los patios. Está al,gre e
Impaciente por reunirse il &amp;u esposa después de los negocios del dla. El frac y Ja
blanca corbata le sientan ad:lJlrable!l)tD·
te. Es uno de los hombres mejor p,reclC!os de Budapest. Los cabellos de él son
tan negros como rublos los de su esposa.
Usa barba á la moda magyar: bigotes retorcidos y patflJasrfradas. Los cabellos se
eosortllan A cada lado de una raya Impecable. El rostro, un poco to~ tado, es rrgular, casi duro. El conda fija sus ojos enternecidos sobre la adorada que, hace ya
dnco ai'.ios, lleYa su nombre histórico.
El coode Matlu es feliz como nadie en
3
el mundo. Tras una Juventud bastante
borrascosa, dislfada en Viena, rtgres6 á
su ciudad nata con el juicio bien sent ado. Se puso á trabajar. Una herencia le
suministró los primeros ca pita les que su
Inteligencia y suaudacfa hao s abldo n:plo·
tar. Muy pronto lhgó il ser uno de los
primeros finaoclstas de Budapest1 rom•
pi endo asl con las tradiciones ae su
casta.
Posela ya diez millones cuando enCGDtró en su camino t la cantante mts festtjada de la ópera oaclo::ial: Berta Welsmaon, mis joven que él algunos meses,
Herido como por un rayo una noche en
loh1111rin en que ella cantaba Eisa, el
conde babia ,frecfdo á la encantadora ru4
bia ricos presentes.
No pudiendo vencer su virtud, se babia
( I:,etanias menoru) . La vi¡ilia de la
Ascensión del Seíior. Santa Mónica, vlu• asado con ella, y la fidelidad de Berta,
da, madre de San Agusl.fo. San Silvano, moler discreta, le recompensaba A eotera
ubispo, y el beato Ricardo Reynolds, satlsfacclón ae lo que los magnates d.e su
m:irtires. A las nueve de la mañana pro familia llamaban un matrimonio desigual
cesión de la ietan!a en Catedral y des- é lnl\tll.
Correcto, el marido besó la mano de su
pués se canta la misa de Ro¡ación. Funesposa y admiró su toilette; la parelll se
ción en San Francisco y en Portacceli.
sentó á la mesa.tComlan aprisa, i tlñ de
lltgar á tiempo i la función de gala que
se &lt;1aba en ese mismo teatro donde se ha•
bla decidido la dicha de ambos.
T erminaban ya cuando resonó el timbre
en el piso bajo. A poco aparecl6 el maLa Asceusión del Señor. La con ver• yo,domo llevando los Impresos y una
sión del ¡ran padre y doctor de la igle• carta certificada, al mismo tlrmpo qu• el
,ia San Agl18tín. San P!o V, papa confe· recibo que debla firmarse al cartero. ~
oor (au fiesta el día 14) y Santa CrescenEl conde Fernyl garabateó su firma, y,
ciana m:irtir. Oficio y misa de la fiesta pasando t la condesa los periódicos f111sdel d~a: rito doble de -primera clase con trados1 solicitó su permiso para abrir la
octava y ornamenlo blanco. Se suprime carta.
el oficio de la conversión de San Agus•
Paseaba ésta su mirada dlstralda sobre
1[n. Función en Catedral, Guadalupe, algunos grabados , cuando le parecl6 ad.Sagrario, Seíior San José y alguna otra vertir rn los ojos de Sil muBo sel'lal de
iglesia. Exposición de su lliviDa Majes- enojo¡ pero lurgo esta Impresión se borró
l.lld por cuatro dias en Rrgina. La Hora por completo¡ rues el conde Mat1as est11·
de las doce á. la una en Catedral, Guada- vo
muy Jovla toda la velada, dando bro·
lupe y algdu otro templo.-(P. S .)
mas á los amigos que los vlslt■ ron en su
Conjunción de la Luna y Venus, á. las palco, en el cual los Ftrnyl retenlan A los
2 horas 6 minutos de la tarde.
escrupulosos abonados.
Se celebra con fiestas oficiales y popuEo la tarde del dla siguiente, en tanto
lares el XL VIII aniversario de la bata- que la condesa daba un paseo en carrualla de Puebla, ll'!lnada por el ejército de je, el conde Matlas, encerrado en su oficl-.
la Repd blica a.l francéa enviado por Na• na, se suicidaba con un disparo de revólpoleón lI[ para cimentar y sostener el ver que le atra...esaba el corazón.
imperio de Maximlliano.
FIié para todos JJna dolorosa sorpresa.
Luego que regresó la condesa, el mayordomo, aterrado, le dló llorando la noticia.
La desdichada cubrió de besos el rostro
de su querido esposo, que los criados ba•
6
blan conducido :ar lecho, esper,ndo la In·
· (69 de Espíritu Santo). San ¡uan ante evitable lnvestl¡aclón de la Justicia.
portam latinaDJ. ósea el ma1tluo del sanEl Juez de instrucción tomó todas las
t'l apóstol y evangelista. San Evollo, medfcias para establecer las causas de esuhispo m:irtir.
te fin inesperado; pero con general asombro c.omprendl6 bien pronto que la tarea
serla
larga y dificil .
SABADO
No habla duda posible en la manera como babia muerto el condeMatlai;, asl que
7
Santos Estanislao, óbispo, y F lavio, ·se autorizaron. las- ixequlas, MIies de
personas asistleroo á ellas, consternamártires.
Conjunción de ta Luna y Saturno, á. das, lncaptces de encontrar explicación •
este
golpe tráglCG.
las 4 horas 56 minutos de la tarde.

MARTES

t,t,.,

t,i~.:

de

MIERCOLES

S. •aida a

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dado• 1nUmoa, etc

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M 14W f«1't{%oocU&gt;tw•
ilN . 1,.A8 P'A .. M A CIA!i.&gt;.
OUltf ,U111t6
a.r11111 xm.um
l . ~ tt.Ol. ~

i)dCOn/1'.rl•

•~•rab.

Algunas horas mts tarde, la condesa
Feroyl, abrumada por el dolor. vló entrar
eo su tau, grave y entristecido, al meJor
amigo de su muido, '-U camarada de la
J11ventud, el abogado Horvati.
-¿Sabe usted algo? pre¡tuntó ansiosa
-Sl,ml pobre amfga, s! sé .... sé, y vengo t decir t usted toJo.
Fu6 11111 metamorfosis. La po~ibllidad
de aclarar el misterio despejó la frente de
la bella viuda.
No podla dominar su lmpadencfa y preguntó:
-¿Habla perdido clloero en alg\ln negocio? MIiiones, ¿tal vez? ¿Toios sus bte·
nes?
-No. Sos cuentas esU.o en un orden admirable. El Juez las ha examinado. Jamh
habla estado Matlas mts rico qua al preseote.
-¿Entonces ... 1 No puedo aeer 10 penas de amor. ¿Por quién?
-¡Ohl no. SI t alguien amó seriamente
en su vida, fu6 A usted, querida y buena
Berta.
-¿Seriamente? ...... ¿Hay, pues, otr,
mujer?
-Hubo. Eso paso ya. Hace dle.z anos.
Escll,beme usted sin temblar, amiga mla.
Vuestro querido difunto me encargó
hacerle la espantosa revelacl6n.
El abogado, t un gesto s11pllc1nte da la
condesa, se babia sentado Junto á ella.
D,ó un suspiro y continuó con voz entrecortada:
-E; usted austriaca y, por lo tanto, no
está famllfarlzada con ciertas tradiciones
un poco salvajes de nuestra Huogrla. Una
hay que excede t las demis en atrocidad:
es el duelo sin combate.
-No comprendo.
-Le llaman también duelo á la americana, por m,s que los atllertcanos no estén sometldos A esta tradición i lo que
creo. Pero poc:o Importa. La costumbre es
horrible.
-¿Q11é va usted i cootll1llle, Horvatz?
-Se remonta • los Uempos bArbaros de
nuestra bfstorla magyar. Oiga: cuando
un geotflhambre ofeo&lt;le gravemente A1100
de sus Iguale,, sucede que el ofendido,
después &lt;le pedir reparación al ofensor,
evita el encueotro ordJoarlo, aquel que
pone i los duelistas uno frente i otro,
con las umas en la mano, para n:tgír el
duelo sin combate, un d11e10 A distancia,
pues se saca á l11. suerte el nombre del
que deberA suicidarse.
-fAbo~n"blel
. -En presencia de testigos, los dos
líomDres ven caer en un som1&gt;r ero dos bo·
Ju de madera: IIDa es bl&amp;uca, la otra
negra. El agraviado buade, t la V&lt;&gt;J de
mane!o, la &lt;1erecha en el sombrero. Aquel
de tos dos adversar1os que saca la bola
negra, es desde luego la victima del otro.
A 1a primer&amp; Intimación, debe darse la
mllerte en 110 t6rmloo de veinticuatro horas , baJo pena delnf&amp;mla. Los refinamientos del favorecido por esta Joterla mortal,
~on á veces crueles. Demorao a!los para
reclamar el pago de la deuda de honor
contralda. Es este uno de esos casos.
Durante su permanencia en Viena, Mallas ofeadi6 gravemente al conde Rttkas;
y e,te, a quien correspondla la elección de
armas, exlgi6 el duelo t la bola negra.
Matlas, va.ueote como era, aceptó. La bo·
la blanca tocó A Rlckas cuando metió la
mano en el sombrero de uno de los testigos . .. Era yo ese testigo.
- Hace diez anos, Horvau ....
-No Importa. El conde Rlckas baque•
rido esperar que Mallas foese feliz , completamente feliz, para satisfacer con mayor c.ruetdae! su venganza.
- ¡Miserable!
-En los primeros alhs , Matlas esperaba cada Ola rectblr la orden fatal El tiempo pasaba y llegó t creer en la generosi.
oad de R•ckas; pero éste no lo babia per•
o1on1110. Guardad este secreto; la Justicia
no debe Jilmás descubrirlo.
- S1; lo que usted d!ce es verdad. El dla
ant~r,or, sentados á la mesa, Matlas recibió la terrible carta. ¡Amado mlol 1mpos1ble Imaginar.me qu~ dta tan terrible sena
el siguiente para mi. Estuvo conmigo mis
ca.rlAoso que óUDc:a. Ahora comprendo.
- Lea usted, dijo et abogado, abrrendo
ante sus ojos una carta, Su adiós en tres
uneas: "/,\1 buen amigo &lt;le siempre: nues•
tro verdugo no ha olvidado. Lieg6 la llora. Expttca , mi adorada Berta lo que para ella sert toexpllcable. Allós."
Y habléndo~e puesto el abogado y la
viuda A buscar el stniestro mensaje, descubrieron 110 el caJ6n secreto oe un mueDie, un cofrecito de plata, La llave, minúscula, estaba. en la cerraoura. La con.
desa le dió vuelta y abrió el cofre.
L&amp; bola negra estaba aUI, acurrucada
deotro de un aco1cha&lt;10 color de cereza,
como una rellqllla &lt;le esas t las cuales da•
mos, de tiempo en ttelilpo, una ojeada pa·
r&amp; no olyldarl~.
PIERRE GIFFARD.

Los Rayos Z
J

MAN-A-LIN:

Ella e.ta de una fealdad superlativa; lo
~orrible hecho carne;pero él la empeo
raba en tercio y quinto con au cnerpo
díslocado, su cabeza como machscade
entre d011 piedras, pies de aumento y menazas como imantes de eagrimir. El
amor, que une hasta loe hipopótamos,
babia apasionado mutuamente aquellos
monstruos; ~ro nadie se imaginaba al
Cupido que hizo su consorcio con alas
de oro y rosa, sino en fi.g-ura de mnrclélago. Al verloa romplan á. llorar hasta
loa usureros, y las aguas de los ríos, espantadas, corr[an más de prisa; el Sol se
nublaba para tapar aquella visión de.ble,
y la Obscnridad, al envolverlos cada noche, aeatla las entralias doloridas á la
idea de tener que darloa á luz por lamaÜll.lla.

II

Desde entonces saben ID!I poetaa que
pueden hablar hasta las piedras, porque
las estatuas de Fidlasse quejaron en voz
alta diciendo deHde sus pedestales:
-~~ Intolerable que lo feo inspire
amor.
Y las Frinés y los Adonis que lucían
en los juegos olímpicouus cuerpe.sarrog111Jtes, vociferaban iudignados:
-Atraer y aer querido, es el prlvile¡io
de lo hermoso ; repe!Pr y repugnar, es el
castl11:o de lo feo.
-Ese amor tierno y horrible trastorua las nociones de la fealdad y la belleza.
-Destierra, Apolo, esos amantes al
astro más lejano, adonde no lleguen la
vista, ni el pensamiento de los hombres.
-Pide AJúpiter que los confunda con
s us rayos.

MAN-A-LINesun remedio excelente para
el Estreñimiento

III

El carro del Solse detuvo, y los dioses,
los héroes y cuantos tienen entrada de
[avor ea el Olimpo, subieron á escuchar
el himno de Apolo en defense de ta poesfa y la belleza. Al resonar su argentina
voz en las alturas, los mundos enmudecieron para no interrumpir su cántico
anblime, y temblaron los monstruos, las
Harpias, les Parcas y la.s Furiu cuando
pidió el exterminio de la fealdad por
desapacible ti. la vista, indigna de amor
y ser el borrón de lo creado.
IV

Iba lt dictarse la sentencia; ~ro pidi6
la palabra Vulcano, el mis feo de los dioses: de lo ocurrido allí, sólo ae conservan breves fragmentos en un papiro bailado en llls ra.lnu de: Pompeya.
D1jo Vulcano:
-~atiendo que hay tres clases, Job
Febo! ea cuantu alumbras: lo bello, lo
indiferente y lo deforme, y todo constituye una arwon1a. St oupdmes la fealdad, quedará pcrpeluad11 por esa dislocacióu del todo, hoy perfecto, mañana
coJo como yo. N i teodrá valor lo hermoso s1 falta •I contraste que le da su estimación.
¿Puedes negar acaso que, desterrando
la fealdad, destruyes la bermoaura, que
resulta muchan veces de su 1rau11formación ó de sus obras? Fea es la oruga y se
convierte en mariposa; fea es, al nacer
la cría de los péjan,s y Juego alegra lo;
Jardines y los aires; leo suy y feos son
mis ciclopes y, ¡ob Sol! fabricamos el
carro en que paseas tu beUeza. ¡Qne
for,en obra 1gu1&lt;! las deidades más h er·
mosas.
Que lo feo no debe in8pu-ar amor .. .
E110 es lo que inspira; y desde que hay
recuerdos cn el nempo, 1111 realiza el e1J
lace y reproducción bi,.ota de lo más 1epn1&gt;11vu y &gt;&lt;squeto•o. ¿Pu, qué m11;teno?
l'regunu.a.wc los secretos u&lt;: la aleac1ó~
de los meta tes; ¡,ero no a.e los m1steuos
i&lt;morosos. Pido qu.c venga el Amor ti. de•
clarar en ei.lt: j111c10.
V

Entró riendo: una bandada de maripobh,ncll.l!, verdte, azulet1 y g,,.yad8!;
bullla alred,dor de bus cabellos y 11e d•~pULaba el iuú~e sus labios.
-¡Amor!-a.í¡u 'VulCBDo-¿por qué secreto es amado hasta lo honible?
-¿I.o horriote? No comprendo; ya sabéis que soy ciego.
-Eatonc.:s ¿como aciertas cuando hiereb?
-Tengo luz propia con que todo lo
Ilumino á mi mant:ra. Mirad cómo me
alumbro.
Y de los ojos blancos de Cupido .brotó
una luz rosada, que pr9yectándose en
neblina lwnino,,a sobre los seres· mú
disformes, en.mendabi,. sus defectos, c-0-

sa,¡

Muchas enfermedades, tales como exce-sos de bilis, descoloramiento y bonosidad del
cutis, mal de_hígadoJ dispepsia, afecciones de los riñones
y dolores de cabeza, dependen
directamente de estreñimientos.
Cúrese el estreñimiento y
desaparecerán todas estas
enfermedades.
MAN-A-LIN facilita la
evacuación del vientre, hac(endo completamente írmecesario el uso de píldoras ó
drásticos catárticos.
Aconséjase el uso de una
ó dos dosis de M an-a-lin para ataque-s febriles , la gripe,
resfríos é influenza.
Cu.ando pastillas son preferidas, pida las pastillas
Man-a-lin.
THE MAN-A-LIN ca.
Columbu,, Ohio, E. U. A.

�El Mundo Ilustrado
El Mundo Ilustrado
podría la rlivioa mano de Apelca co·
rreitix el borrón de un aprendiz.
Vieron loa dioses 11 aquella falsa !ui
convertidos en obraa maestras los wamarra~bos de artisllLIJ impotentes que apare=, no conforme er8JI en realidad, sino como los concibieron y creían haberlos ejecutado sus autores.
Y vier.in e n todo su esplendor la belleza del escuerzo. los e ncantos de la mosca, las seducciones del ga1'pago, los
atractivos de la cucaracha, las gmcias
del l!locbuelo y un desfile tentador de
pulgas, topos, erizos, cerdO!I y ruicos ado,
rabies, que as{ resol taban todos mirados
con los ojos del Amor.
Cuando las razas buman¡u penetraron
en el foro luminoso, ttmbl6 la b,llna
1110

hell:nica al ver otras formas rivales d.e
hermosura que ni aun había sospechado:
la Venus amarilla, de ojos oblicuos y sin
pies¡ la Venus e11quim11.I, envu.,Jta en
oiel de fura; la Venus ¡ritana, de ojos
brillantes y lascivo m ovimiento¡ la Venus enana, la Venus hotentota ...
Cupido cerró los pairpados y la linterna se apagó; babia sentido un pellizco
de su madre, la Ve ntts verdadl!ra.
-Ba~ta- Je dijo enfurccida,-tl! dt'aa·
fío á que l!mbe1lezcas ain deeligurarlf's,
esos monstruos que han escandalizado á
Grecia con u awor.
Ca ye roo sobre Bita y El los rayos amo·
rosos, y de la horrible parl'ja, s in perder
su parecido, emanó uo gl:nero nuevo de
bellua inarm6nlca, baja, sens ual, pican-

te; pero indudable y poderosa. Apolo,
en au nobleu, no pudo meuos que e:&amp;•
clamar:
-Verdader•mt nte eso monstruos aon
hermosos, y hay otra belleza oculta que
no alumbran mis niyos y sólo ve ti
Amor.
Venus confesó su derrote con furia,
porque, desatándose el ceñidor, dl6 á
Cupido una szotalua enmedto de los cie•
los. BI Amor sigui6 r iéndose: como que
el ctfüdor con q ue le azotaba su mac1re
era de Oores .

•**
~ o pudo entender más el sabio que
descifraba el m anuscrito pompeyano, y
abandonó la biblioteca murmurando:
- Los r&amp;yO!I X Dos han de,;cubierto
nuevos misterios de la hu. Pero hay
otros r• yos dentro de nosotros, que ba•
ceo ver embellecidos , en la lfotema miigica del amor, á la8 madres de su~ hijos,
bUS obras al artiota, y l. todos su id~al.
Si 110 hubiera rayos X , merecerían ese
uom bre¡ ¿cómo ha de ser? los llamu-1: rayo,i Z.

La Cabeza
Duele
Cuando los nervios del cerebro
se encuentran en una condición

excita.da ó irritada. El dolor no
es otra cosa que el grito de un
cerebro cansado. Pronto alivio
se obtiene por medio de las píldoras Contra-dolor del Dr. Mile1&gt;
(Anti-Pain Pi!Js). Ellas suavizan los nervios, Y cuando esto
se obtiene, el dolor disminuye.
Este es el modo naturaJ y razonable de curar un dolor. Ningún
trastorno puede sobrevenir si se
toman de acuerdo con las direcciones. Tome una prontamente
al primer indicio del dolor, y
evite asi el sufrimiento.

~L PU~RTO DE LIVERPOOL
G!f©1m1©k~~ A ilmméfil&lt;e®ITll®~ cdl® lN@w®cdléfilcdl®~
J. B. EBRARD Y CIA. SUCS., S. EN C.
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tabn.n los dolores de cabeza; pero e r.
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no tengo dolor de eabeia. !recuente J
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el.A .. sues.

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R egistr a do como articulo ti· ~ s •gunda clase, en 3 do Noviembr e de 1 89 ...

----- - - ---

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Número 1

México, 1? de Mayo de 1910

Año XVII-Tomo II

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�nen, paréceme n.n vasto poema en el que se ve
re8ejado eo11 brfo un período-no me atrevo á
decir una época-de la vida del poeta: aquel eo
que se pasa de la juventud .l. la madurez; en que
agoniza la temida treintena que es-lquiéo lo
duda ?-la edad del pleno vigor, del perfecto dominio artístico, la más pródiga en aromosos y sazonados frutos.

DIRECTORIO:

"EL MUNDO ILUSTRADO"
Se publica semuarumen11 ptr la
COMP~AIA tOITORA NACIONAL, S. A.

Presidente,

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,,.50
Atrasados .
, . , . o 50
1

NO

E DEV ELVE

ORIGINALES

EL NUEYO TRAJE
Heno aquí otra vez ante nuestros lectores , i tiendo el antiguo traje; lo hemos
limpiado y arreglado de tal manera, queparece nuevo.
in embargo, con él vivimos
durante diez y sei aüo , .Y el nos gan6 el
primer puesto en el ánimo del público.
Temimos, en un tiempo, que este traje esLuviera dema·iado raido y lo cambiatno
por uno muy di tinto y que no pareció más
cómodo; pero hemos sacado del armario
nuestro viejo vestido y nos hallamo con
que no e tfi mido· los años han pasado por
él sin deteriorarlo, y e tá tan nuevo y tan
bueno, como el que s6lo usamo durante
un poco más d un año. En vista de esto
hemos decidido usarlo otra vez y presentamos atariados con él por todos lo años•
que nos restan de vida, que, gracias al favor de nuestros lectore ·, esperamos que
sean muchos.
&lt;El traje no hace 1d ¡110nje&gt;, bien lo sabemos; por lo tanto, no hemos &lt;le escatimar
voluntad ni trabajo en nuestra nueva forma: esto Jo saben nuestros lectore . Por el
presente número se verá que eguimos fieles á nuestras tradiciones, y que el esfuerzo
que nos dió el primer lugar no ha muerto
en nosotros; el público no ha -favorecido
siempre, y nosotros no aspiramos más que
á mo trarnos dignos de ese favor.
En esta forma, como en cualquiera otra,
trabajaremos por nue tro progre o con tante, eguros de que s6lo de e ta manera
podemos mostrar á nuestros lectore! todo
lo que agradecemos su aruda .Y e tfmulo.

ORNA el poeta m;h cansado,
m.!.s triste, m.!.s dolido, apoya~ do en el hombro de la Melancolía, Ya no es el mozo senti•
me■tal de los "Viejos roman'?l'l.'l"6;11!,c:;:¡11:::::=:;:1""'»w1 ticismos," el que cantó "La
última serenata," el que suspiró ante la nnlana
de Margarita, el inquieto de "Mis noches" .. . .
Ha corrido el tiempo; las flores de entonces se
marchitaron; largos otoños despojaron de hojas
los .!.lamas¡ y el poeta, llevando en las sandalias
el polvo del camino, viene i ofrecernos sus nuevos versos, versos tristes, en los que al antiguo
fuego de la edad juvenil seha snbstihtfdo lacon•
goja de la vida que pasa, de las cosas que mueren.
Es como un peregrino de Tierra Santa, que vimos ir impatuoso, entonando por los caminos
alegres cantos, y que ahora vudve, enfermo de
melancolía, por la senda que azulea con las iíllimas hices de la tarde.
Eo el título del libro está encerrado, como en
relicario prc&lt;:ioso, el espíritn que Je anima.
"Paestas de sol" se llama, y dijérase que todo en
él fné inspirado en la suprema amargnra del tramonto, eo la peolllllbra suave que' signe á la des•
aparición de la luz. Tiene lll1 no sé. qué de meditativo que penetra el á.nlmo, que infunde no el
ansia de llorar de los primeros libros fogosos, si•
no un sentimiento alado de dolores que se ocnltan tras de la sonrisa del hombra que ha vivido
mucho.
Yo quiero hablaros-Job viejos lectoresl-breve, fngitivamente, en ocasión de inaugurar estas
crónicas, del nuevo libro qne ha escrito Luis G.
Urbina, el espiritual cronista que en estas mismas páginas &lt;:onvers6 durante tanto tiempo con
vosotros.
Será una recordación y an tributo.
4

••

"Pnestas de sol" es un libro sincero. Ucbina
a.firma en él sn personalidad ya de antaño conocida, presentando de ella nuevas fases, variaciones m;h amplias y profundas del tema inicial;
pero conservando, en el fondo, la misma fisonomía que le hizo grato.
Es el poeta de suave romanticismo; el de las
sntiles melaocolía.s; el descriptivo de las larJ?as
pinceladas; el pintoresco artífice del verso; el
espontáneo que e:n gallarda rima oo vacila en revelarnos aspectos de ~11 interior, haciendo, como
bnen lírico, el preceso de: su vida propia. Ese
verso penetrante, de nn colorido y de una delicadeza qne seducen¡ veno ligero y amable como una caricia, que fné patrimonio del artista
desde que hizo sus primeras armas en las letras,
surge ahora más interesante, más hondamente
hnmaoo, porque es fruto de un eapfritu que ha
sufrido y sentido m.!.s.
La relle:s:ión, la erperiencia de la vida, gran
maestr'a en el perfeccionamiento de la obra de
arte, y el mayor y más seguro dominio de la forma i medida qne se trabaja m.!.s,han agregado un
nueYo encanto al poeta que, en algunos versos de
las "Ingenuas,' 1 nos recordaba el laúd coronado de
rosas de Alfredo de Musset, y la doliente musa
que acarició los sueños de nuestro inolvidable
Gutiérrez Nájera. No es ya tan sólo un sentimental Luis G. Urbioa: es un pahajista de intenso
colorido, un meditativo con sus ribetes de filóso·
fo. y uo digo que un o~dor lírico, porque para
mí la nota íntima y emiuenteme:nte subjetiva domina en él á todas las demás.
"Puestas de sol," en su coofecci6n, tn el ordeoamienfo de los trozos poéticos que le compo-

, • •4

El nos lleva de la mano .l. través del pequeño
recinto, pequeño porque es PHcioso, de la capilla de sus sueños.
Son primero las «Canciones de amor y de tristeza&gt;, iniciadas por la cOración pagana&gt;, en que
se expresa el desencanto de la vida y tI vano retorno á la Ironía para escapar al Dolor. Un sentimiento de dnJce y serena tristua imprej!na e.s ta
parte del libro, en que el poeta tiene ternuras tan
simp.!.ticas como la de "Nupcial," visiones tan
fuertes como la de ''Mediodía," rimas tan mn.slca•
les como las de "Tu amor es un milagro ...... "
Mas, con ser todas estaseomposicione:s tan bellas
yo tengo por predilecta aquella titulada: "A un~
santa memoria," última de las "Canciones," en la
qua el poeta dejó lo más sincero y lo mb noble
de su emoción.
Tras de las "Elegías," de "transparente m,rmol" y los ''Trípticos," viene: "El poema del lago,'' considerado ya como de lo m.!.s hermo,o de
Urbina. Es incomparable la belleza de estos din
y ocho sonetos,-en Jos que hay de lodo: pintura
de paisajes, divagaciones sentimentales que el
poeta llama "intermedios románticos," entre las
que no se olvida aquella "A una onda," tan Huida, y hasta animadas figuras como "El buey,"unidos por un mismo invisible lazo: el de una
adoración panteísta por la Natun.lcza.
Y torna la obsesión del amor en los '"Madrigales," vaporosos como velos de gasa, galantes y
escépticos; y se acent6a en los "Sonetos de la tarde," de los cualu es 1111 arrullo aquel que co
mienza:
Blancoflorida, Blancof{oridu, eres m, ensueño;
eres quizá la última pure~a de mí vida;
el ideal remoto de mi postrer empeño;
la súplica ferviente de mi ilusi6n vencida.
Las "Vespertinas," que siguen i los "Nocturnos," tienen de curioso, i más de sn mérito
intrínseco, el revelarnos la evolución del sentimiento del poeta en el tiempo que ha corrido,
desde que apareció su primer volumen. Son, quizá,
lo más íntimo, lo m.!.s recóndito de ''Pautas de
sol."
En las "Arentas Hricas," la parte final aseguraríase que ha des.aparecido el "leimotiv" que
desde el principio del libro vemos desarrollarse
como en una sinfonía¡ ase¡furar:lase que desaparece la nota íntima, la delicada nota que es la mejor de Urbina. Pero no: est.!. allí, en el fondo,muy
en el fondo, ocultindose tras de las pompas de
liris.mo, tras de las estrofas rotlllldas, si no es
que surgiendo espont.!.neamente en la superficie,
como en las dedicadas .l. María Guerrero y 111
maestro don Justo Sierra. A ello se debe, quids,
que aparezca entonces e:l estro de Urbina menos
brillante y, sobre todo, menos personal que en el
resto de la obra.
Será obsesión¡ pero es lo cierto que la poesía
de Urbina más nos parece que brota del laúd
doliente ó de la paieta de vívidos colores, quede
la ¡iuerrera trompa de oro . .. . . .
Poeta de 611a psicología, de intimidades ama•
bles, de profundo subjetivismo, nació para ser
leído en la sombra rumorosa de los jardines ó
en el rincón de la callada estancia.
CARLOS GoNZÁLEZ Pa~A.

El Timo de la Labori()sidad

H

E acabJdo por convencerme de
que la mejor manera de no
hacer nada, es tener macho
que hacer,
Dnrante mi niñez y bnen,
parle de mi juventud, creí cin.
, ,dam.: te que á m.!.s que hacer mb trabajo, y me figuraba no menos inocentemente que la única manera de: permanecer con
los brazos cruzados,es no tener en que ocuparlos.
La experiencia, en este orden de ideas como en
tantas otras, me ha arrebatado la venda de los
ojos y me ha enseñado precisamente todo lo con·
trario.
En efecto, he podido compro·
bar que ¡ay de aquel que no tiene más que lllla sola ocueaciónl
O la desempeña 6 ve para qué na·
ció. Sus amos, sn.s superiores me•
diatos é inmediatos, el público en
general, la prensa, todo cuanto en
la tierra tiene: ojos y gusta de meterse en lo qae no le importa, están siempre pendientes del infeliz
«hombre de un solo negocio&gt; y lo
interpelan, lo acosan, Jo hostigan
y lo torturan para que cumpla con
sn. obligación y desempeñe la función única que le está encomendada.
Así por ejemplo: el gendarme no
tiene otra ocupación, que se sepa,
que permanecer en el crucero de
la calle¡ y no bien falta á ella, si
es qne alguna vez la cumple, todo
el vecindario se indigna, el oficial
de torno lo castiga y los periódicos se encarnizan con él.
Hay qne ver el recibimicnto que
los amos de casa hacen al bombeador cuando, cosa muy frecuente, ha faltado de primera noche al
c11mplimiento de su solo deber de
bombear.
Ni se diga del ceño airado, de
la mi.rada torva, del léxico rudo
del jefe de mesa, cuando el meritorio de la misma no desempeña
su quehacer ell:clusivo dihumede•
cer los trapos del copiador.
En las oficinas públicas llueven
las reprensiones, las suspensiones
y las mnltas, y no llueven menos
en las privadas, por motivos aná•
lo¡!os, llueven siempre con el menor motivo, sobre la gentuza del
trabajo, sobre quienes están condenados á una_ so•
ta y única tarea, sobre los dan.lides de la oficina,
del taller ó del hogar doméstico.
No bien las ocupaciones se multiplican, va siendo gradualmente posible no desempeñ arlas Y ést(¡ con progresiva impunidad.
La pílmama que tiene: que cuidar del niño y
lavarle sus pañales, halla ficil manera de no lavar, so pretexto de &lt;J,,Ue está cuidando Y de no
cuidar por razón de que está lavando.
Un jefe de mesa no ce:s:pedienta&gt; los docu~entos, porque esti &lt;acordan~o&gt;. con su supen~r y
no acude al acuerdo porqne tiene que ell:pedtentar los docucnentos.
Si las ocnpaciones, con ser dos 6 más, han de
desempeñarse en lugares diíerentes, miel sobre
hojuelas para el responsable de ~a labor:
-¿Por qné no has limpiado mis zapatos?
- Porque fuí por los cigarros.
Momentos después:
-Me trajiste ya los cerillos?
-No señor,
- ¿Pues qué te has estado haciendo?
-&lt;Acepillando-&gt; la ropa.
y toda•fados ó tres labores noell:imen de hacer,
aun cuando sea mal, alguna de ellas. Pero cuan-

do los qnehaceres son muchos, y mientras más
sea.n, mejor, ya se puede contar con una holganza perenne é impune.
Un viejo amigo m.io,actuario de un juzgado menor, vino un día .l. verme, rebosando amargura é
inc:ignacióo,
-lQné te parece lo que me ha hecho Felipe?
(un amigo comün ).
-,Pues qué te ha hecho?
-Me acaba de demandar por cincuenta mil pe•
sos, por lo de las minas de aire líqnido.
-¿Por &lt;:incuenta mil pesos? Pues dale las gracias, porque si te demanda por cincuenta, te parte.
Cosa semejante pasa con lo del quehacer; lo
malo es que sea poco, porque entonces no queda
m.!.s remedío que desempeñarlo. En cambio, 'es
una verdadera ganga que sea muchó.

gir aquella que más agrada, y hasta, cosa que es
en general infinitamente mejor, no asistirá ninguna,
Tengo un amigo que es miembro de todas las
juntas directiva, y de todos los Consejos de administración posibles é imaginables de este con·
tinente y de otros muchos del planeta; á mayor
abnndamiento, es miembro de todas las sociedades científicas, literarias y de benefü:encia que la
m.!.s ardiente fantasía pueda soñar. Pues bien, este tal se pasa la vida en bata, pantuft.as y gorra
griega, arrellenado en un sillón Voltaire, medio
sepultado entre citatorios despedazados y fumando el habano má, e:s:quisito.
-lOné te haces?
-Qné he de hacer, (renegar! Figúrate, cmcne:n•
ta citas i la misma hora.
-¿Y qué ha.s resuelto?
-Francamente, quedarme en casa y e::s:c11sarme con cada cnal,alegando la cita que los demás me
han dado.
-Al pelo; y divertirse.
Y es probado.
DR. M. FLORES

Efímeras
Botón que mnere en la rama

sin haber llegado á llor;
suspira preso en los labios¡
nota que no tuvo són,
Con el ritmo de la hoja
que el viento otoñal Jlev6,
la pena de vuestra pena
pondré en doliente canción.
Y en esa canción la historia
de aqttel desdichado amor;
botón que murió en la rama
sin haber llegado á llor.

Crepuscular
Cada tard~ cnando muere
alguna ilusión me arranca,
por eso al caer el sol
siempre: hay en mis ojos 1.1.grimas.

Las negrnras de la noche
tn.s la luz de la mañana ....
Teas la ilusión venturosa
la desilusión amarga,.,,
Hay, c11aodo agoniza el día,
una agonía en mi alma;
cada tarde cuando muere
alguna ilusión me arranca.
L UIS DE OLEYZA.

Quien no recibe m.!.s qne una carta, no tiene
perdón de Dios si no la contesta, y, por regla genen.l, lo hace por decoro propio y por temor al
qué dirán.
En cambio, las personas que reciben uua voluminosa correspondencia pueden echarla en block
al cesto, sin que nadie les chiste.
Cuando, en efecto, alguno de sus corresponsales le reclama el trámite y lo increpa por su silencio, le sobra manera de decirle:
-Dispénseme; pero he tenido que contestar
otras dos mil cartas y aún tengo setecientas que
no he podido ni abrir. Cnando le llegue su turno, que procnraré sea pronto, le contestaré como
es debido.
A la mayoría de las gentes les causa contrarie•
dad recibir dos ó mis cartas para el mismo día
y la misma hora. Si comprendieran sus verdaderos intereses, batirian palmas y entonarían him·
nos.
Y la razón es obvia. Cuando se recibe nna sola
cita, es casi un delito oo asistir .l. ella, y si no se
acude, queda, cuando menos en el paladar el amargo resabio del remordimiento. Pero si las citas
son sincrónicas y varias, sin que nadie tenga nada que oponer ni por qné protestar, se puede ele-

RISAS Y BESOS
¡Cantemos al amor!
Esta mañana
mi alegre corazón echaba rosas¡
reía el sol; reía la fontana,
y reían también las mariposas
en el jardín oliente á mejorana:
y el reir de los seres J las cosa.s
era la fueria de la vida sana
en manifestaciones amorosas.
«Cantemos al amor que nunca muere&gt;
-díjele á la muchacha que me quie:re,&lt;y pues nosotros en s11s redes pro1sos
de su encanto divino disfrutamos,
uo himno le debemos&gt;.
. ... Y entonamos
una canción de risas y de besos,
SALVADOR ROl:DA,

�EL TROlJSSEAlJ
Cuando partió Barba AzuJ de viaje y de'•
jó sola á su esposa cuidando del siniestro
palacio que guardaba los decapitados cuerpos de Jas siete anteriores, dice Perranlt
que ~la curiosa señora llamó á todas sus
amigas, quienes no habían osado penetrar
por miedo á la barba rarísima del propietario¡ y con ellas hizo nn ncorrido de
todos los ricos departamentos de la casa,
admirando sus tesoros de belleza y de valor.

recibir algunas de las impresioues de la futura seil.ora y fan•
tasear á más Y mejor sobre lo que habíamos -visto.
Cada traje de esos, nos decíamos, ¡cuántos recuerdos debe
guard ar para la desposada! iCon qué plac.er, pasados los años,
contemplará la novia el traje de ceremonia! El templo con
sus cirios encendidos, con su numerosa y selecta concurrencia, que dicen los cronistas, con su anciano sacerdote (se nos
antoja que ha de ser anciano), volverá á presentarse á su
vista Y vivirá de nuevo los felices momentos en los que la
palabra del representante de su Dios en la tierra la hizo se•
ñora de su hogar, depositaria de una honra y espuanza de
un hombre digno.
Todo eso pens.ibamos cuando el señor regente de la imprenta nos dijo que ya no cabía más en e\tas planas. · Por lo
tanto, ponemos punto.

* **

Entraban á u11a cámara y admiraban el
mullido lecho, las pesadas colgaduras, los

!Ojalá que la señorita Camacho y futura señora Rojas Loa
vea realizados todos sus deseos y que sus añoranzas de dentro de algunos años sean tan felices como el momento en q ne
el anciano sacerdote la convierta en s,ñora de su hoJ!ar,
depositarla de una honra y esperanza de un hombre digno.

TRAo.lES DE CAI.I.E Y DE BAIL.E
DOS HERMOSAS BATAS DE CASA

sen.tes, amenazados los organismos por la
tuberculosis, no han de ser en España los
sanatorios marítimos (como lo son en otros
países) providenciales vi veros donde puedan regenerarse física y moralmente los
hombres, dando lugar á la floración de una
patria nueva, sana, creyente y poderosa.
Ayudadnos en esta santa empresa y propagad y difundid la buena nueva!&gt;-

trajes de calle y de casa: las hermosas y cómodas batas, las kímonas
y demás trajes holgados para el interior, y las elegantes creaciones
de los modistos parisienses para que las señoras luzcan sus lemeniles
encantos por las calles. Nuestra vista iba de unos á otros, admirándolos todos, hasta que á su propietaria le vino la idea de penetrar al

------- ·•-+-,._______
COMO Sf DA UN BAÑO Df VAPOR
SR/TA. CIUIACHO Y CORONA CON L.A SEIIORA MARIA
CORONA DE C4MACHO

E

El. TRAo.lli: DE CEREMONIA

ricos y aut¿nticos tapices y las mil minucias qae
forman el encanto de las cámaras reales, y una vrz
que habían recreado la vista y el tacto con la inspección de todo ello, pasaban á otro apartamento,
en el que seguían saciando su curiosidad, al mismo
tiempo qaedeleitaban su delicado gasto femenino,
hasta que la señora tuvo el mal gusto de irá ver la
cámara cuya entrada se le había prohibido, curiosidad que, por poco, le cuesta un grave disgusto.
Líbrenos Dios de comparar á los esposos de nuestros tiempos con el feroz hombre de la barba de color, si que b.mbitn de creer que las señoras sus
esposas son tan amantes de lo vedado como lo era
la señora de Barba Azul; pero, hechas estas sal veda.des, tenemos que confesar que, sin sabe! cómo ni
por cuál razón, pensábamos en la visita de las ami•
gas al castillo mientras que la hoy señorita Ca.macho y próximamente señora
de Rojas Loa nos guiaba con exquisita galantería por las salas qne contienen las ricas prendas que componen su trousseau de boda. Entrábamos á
una cámara y admirábamos el hermosísimo traje blanco para la ceremonia,
de seda todo él, adornado coa los simbólicos azahares y con una luenga
cauda que, á su tiempo, será cubierta por transparente y vaporoso velo. Uua
vez que hubimos recreado nuestra vista, y no nuestro tacto, con los encantos del traje de c;erea¡onia, la fntur~ esposa nos llevó á contemplar los

KIMONA Y TRAo.lE DE CAL.I.E

enarto que para nosotros estaba vedado. La amabilidad de la entusiasta señorita llegó hasta invitarnos á pasar al amplio salón donde se hallaba, en
enormes cantidades, la lencería; pero nosotros, recordando lo que coSt Ó ~u
curiosidad á la esposa del Buba, nos detuvimos á la puerta de ese santuano
y en ella detenemos á nuestros lectores, uo sea que el celoso guardián del
castillo llegue alfanje en mano y nos haga pasar un mal rato, pues no creo
que contemos con los buenos hermanos que nos salven de sus garras,
Prohibida la entrada á la cámara de Jos secretos, nos conformamos con

L. 12 de Octubre, décimoséptimo aniversario de
la colocación de la primera piedra de la benéfica
obra del Sanatorio Marítimo de SAnta Clara, en Chlpona
( Cádiz), bendijo el señor obispo de Fessea el nuevo pabellón que ha construido la Junta local de Sevilla, que
depende de la Asociación Nacional para la fundación de
sanatorios y hospicios marinos en España, Actualmente
se halla en vía, de consb:ucción otro pabellón, costeado
por la Jonia central residente en Madrid, y partee que
también la Janta local de Cádjz iniciará una con~tracción
análoga. El sanatorio completo constará, pues, de cuatro
pabellones: 11n pabellón central, y otro de contagiosos
y lazareto, amén de la capilla y escuela. El central y uno
para dependencias están ya terminados. Los pabellones,
de 25 camas cada ano, son independientes y están dotados de todos los servicios. El frente de cada pabellón es
de 34 metros, y el fondo mide, por el lado mayor, 22.50.
Cada dormitorio tiene 13 metros por 7¡ hay lavabos, retretes, tisanería, cuarto de baño y ropero, y, además, amplia
azotea que abarca toda la edificación. En el acto de la inauguración del pabellón de Sevilla, en el cual alzábase la
bandera nacional con el lema cSalus infirmórum&gt;, el obispo deFessea pronunció un elocuente sermón, comentando
estas palabras del Silvador: &lt;El que recibieseá uno de es·
tos párvulos en mi nombre, i Mi me recibe&gt;. cEI mar, añadió, nos brinda con los vivificantes gérmenes de la vida.
Pensad si en tiempos de agitación y prueba como los pre-

El baño de vapor consiste en recibir so•
bre el cuerpo el vapor de agua, ya sola, ya
mezclada con productos medicinales.

Como no siempre se dispone de aparatos
convenientes, puede improvisarse con tres
aros, de mayor á menor, superponiéndolos
por medio de cuatro barras de madera. Se
sienta el paciente dentro del aparato que
resalta, cubriéndolo con mantas, excepto la
cabeza, y colocando, á la vez, en el interior,
el agua hirviendo.
Cuando el en.fumo no puede moverse, se
abomban las ropas de la cama, colocando
bajo de ellas el aparato que produce el
vapor.
Después del baño, se le seca todo el cuer•
po antes de trasladarlo al lecho, donde se
abriga convenientemente.

TRAo.lES DE RECl!PCION.
PIEZAS DEI. EI.EGANTE TROUSSEAU OE BODA DE LA SEÑORITA CAMA CHO y CORONA

�EN LAS VIZCAINAS

El Palacio de la Paz Americana

HON JOHN SARRET
PRESIDENTE 01! LA UNION DE REPUBLICAS

AMERICANAS

NUEVO EDIFICIO DE LA UN/ON EN WASHINGTON

En la tarde y en la noche del martes 26 de
Abril de 1910, tnvo lngar en la cindad de Wá.s hington, la capital de los Estados Unidos, nn e:1:traordinario acontecimiento de interés nuiversal.
Fué un suceso de tal significación política y diplomática, que el presidente Talt lo habla calificado de antemano como la celebración interna•
cional más importante que Wáshillgton ha pre·
seuciado eu muchos aiios.
En aquel día fut dedicado el nuevo local de la
oñcina internacional de las Repúblicas America•
nas. Este noble edilicio, cuya primera piedra fut
colocada por el expresidente Roosevelt coJJ las

ceremonias má~ lucidas é imponentes que se han
registrado en la historia de Wáshingtou, representa una inversión de un millón de dólares ... .
($1 000,000), á cuya suma Mr. Andrew Cunegie
contribuyó generosamente con setecientos cincuenta mil dólares, y las veintiuna repúblicas
con unos doscientos cincuenta mil. Los mejores
críticos arquitectónicos lo describen como el edificio oficial mjs artístico del mundo. El estilo de
sn exterior y el decorado de su intedor, apartan
por completo de la arquitectura convencional de
la capital americana, al par qae est,n tn cooso•
n.ancia con sus alrededores. Ocupa uno de los si·

tíos mis estratégicos de h. capit-al, da»do al Parque y Rlo Potomac, frente á los jardines de la
Casa Blanca y cerca del monumento de Wáshington.
La apreciación internacional y local de la siJ!·
nilican9ia de la dedicación de este palacio diplo•
mático, quedó patentemente probada por la presencia en las ceremonias, como participantes en
el programa, del presidente de los Estados Unl·
dos, del secretario de Estado de los Estados Unidos, del embajador de Méx-lco, del cardenal Gib
bons, del senador Elihn Root, de Mr. Andrew
Carnegie y de Mr. John Barrett, director en jefe
de la ofi.:ina intemacional. También estuvieroo
presentes el Cuerpo Diplomático en JDasa y de
uniforme, la Corte Suprema, el Gabinete, senadores y representantes del Coogreso Nacional, altos oficiales del Ejército y de la Armada, y un
gran número de distinguidos caballuos yuño-

~ADA año, la~ educandas de la
~ Pu (Vizcaínas) disfrutan de
una gran fiest. muy jutamente ganada: la fiesta de premios en la
1
cual el jefe de la Nación pone en las
manos de ellas las medallas, diplomas Y obsequios con que se recom•
penu 111. dedicación durante el año.
El vetusto edificio viste en ese día
sus n_iás preciadas galas, tanto para
fes~eJ_ar e! acontecimiento como para
rec1b1r dignamente al jefe de la Na•
cióu. Las educandas, niñas y jó,e•
ncs, se engalanan como para las grandes solemnidades, y en el ánimo de
todos el gran día significa un desean•
so para el cnerpo y para el alma, el
cual se recuerda por muchos ali.o s.
Y uo sólo 1011 ellas quienes recnerda11 sus triunfos de la iniancia
con regocijo: también en los hogares
de los padres se guardará el diploma
ó la medalla como reliquia recordadora de las primeras luchas de los
pequeños seres á quienes se ama.
Y si por desgracia el nilio falta de
la cau., el psdre gnardará el premio
como una preciada reliquia.
Por esto y por otras muchas consideraciones, el día de premios en la
escuela es de gran solemn.idad.
El domiDgo último, el sefior Presidente de la República se dignó hacer
la distribución de recompensa.s á las
alumnas 4ne las merecieron dnraute

el último afio escolar. El jefe de Estado, rodeado de sus colaboradores,
de sn brillante Estado Mayor y de
los principales personajes de la administración del plantel, puso en
manos de las niñas y de las j6nnes
la medalla, el diploma 6 el obsequio
que les harán recordar ese día como
u110 de los más hermosos de su vida.

L1 verdad tiene qne salir á laz¡ el
crimen no puede estar occdto por
mucho tiempo.

•••
El cerebro puede dictar leyes á la
sangre¡ pero UD genio ardiente salta
por encima del fdo decreto.

••*
Nnestras dudas son traidoras y con
lrecuencia nos hacen perder el bien
qne pudiframos alcanzar, por el te•
mor de intentarlo.

.

••
Niugnna persona discreta bnsca~
al casal'lle, únicamente la belleza.
Casarse con nna bonita cara, sin carácter. una bella fisonomía á la cnal
el sentimiento y el buen humor no
le dan encanto, es el más deplorable
de los errores.
EL PRESIDENTE OE LA REPIJSL/CII, LI.EQA 11, '-"'S VIZCA/NAS

r-..s.

SR. 0, FRANCISCO L. DE LA BARRA
EMBlhJAOOR OE NIEXICO EN LOS ESTADOS UNIDOS,

A CUYO CARGO ESTUVO EL DISC(IRSO
EN LA FIESTA lf'/AIJ•
GURA!.

ESTRl,DO OFICIAL t;N I.A OISTRIBUCION OE PREMIOS EN EL COLEGIO DE LA PAZ

OtrrALLE DEL INTl!RIOR DEL EDIFICIO

SAMUl!L 5 1'ULES,

�o(

OCIO

Bajo de aquellas negruzcas vigas, de las cuales
pendían las telarañas como arambeles, habían
corrido su vida y sus alegrías. Se arrastraba aún,
queriendo verlo todo, pasando la trágica y orgullosa revista. En el íondo del establo se detuvo
no pudiendo más,

JL©1 MM®r~® ©l®Il 1rfi@ M©),llil®M

o
media noche, el tío Maheu se incorporó en su lecho, sofocado, estrangulado por el asma. Tras de los
fríos, aquel mal le hacía presa
bruscamente, sin ra.z ón algana. Entonces, quebrantado, sin mantas
que lo cabrieran, los dedos cris•
pados, debatíase con un doloroso estertor que le
duraba horas enteras, roncando y gesticalando
desordenadamente. Ahora, tan sólo con mirarsus
ojos terribles, su pecho anhelante y la ansiedad
que congestionaba su rostro, el médico dijo á la
familia, compuesta de dos recios mozos y de una
muchacha que con harta torpeu le ayudaba,
arras1rando los zuecos por el suelo:
-Es el acabóse. No saldrá de esta.

Cuando partió y se encontraron solos con el
moribundo, los chicos pasiéronse á llorar un poco, con llauto silencioso. El viejo, con boca y
ojos desmesnradamente abiertos, fijaba en el muro, invadido por la sombra, una mirada que tenía
un no sé qué de terrible y misterioso. La moza
faé la primera que se arriesgó á hablar en medio
de su llanto:
- ¿Si mandásemos bascar al señor cura . . . . ?
Los hermanos respondieron en voz baja:
- ¡B,h-dijo uno¡- papá no les quiere mucho
que digamos!
El primogénito decidió:
-Sin embugo . . ..
E inclinándose sobre la cama, preguntó:
-lQniere usted ver al señor cura? . ...
El viejo cesó de mirar su negro horizonte súbitamente, alzó los puños y gruñó:
-¡No!. . .. jNo quiero!
La muchacha insi stió dulcemente:
-Cuentan que si no se hace eso, cuando uno se
muere resucita como alma en pena ....Mañana es
Navidad . .... .
Medio echado en la cama, tuvo aún la fuerza
de gritar:
-¡No! ¡No!
Los mozos entonces se sentaron. Como la noche

Oi::::::10
era fria, encendieron fufgo y, charlando en voz
baja, los pies cerca de la lumbre, aguardaron ... .
Bien pronto, dominados por la fatiga y acaricia·
dos por el calor del hogar, á la par que por el ronquido que cortaba la respiración del enfermo,
adormeciéronse, y al llegar la aurora, 1111 suave
resplandor de tinte malva hubo de colarse por
las persianas. Despertáronse sorprendidos por el
silencio que reinaba y corrieron al lecho. El padre respiraba, con respirar un tanto tranquilo, y
pidió luz. Abiertos qae fueron los maderos de la
ventana, la claridad penetró en la estancia, una
claridad tétrica de invierno. La nieve, hasta per·
derse de vista, cubría los campos, y grandes ban•
dadas de cuervos revoloteaban en tomo á los
haces de heno tapizados de copos blancos. A la

pálida luz, la cabeza del enfermo surgía aterrorizadora. Los hijos pensaron: cNo vivirá mucho... &gt;
Y se apartaron. Pero el viejo ordenó con voz
seca:
-Levántenme; vístanme ... .
El torso encorvado, la barba saliente, él mismo
les ayodó con sus impacientes ma.n os. Cuando estuvo listo, fué menester sentarle en un sillón, rodearle de almohadas y acercarle á la ventana.
Respirando fuerte, absorbiendo el aire con un Ji.
gero balanceo de espaldas, contemplaba la blancura inmensa de la planicie y el ciclo de donde
la nieve caía. Sobre su cntis consumido por el
sol Y moreno como la tierra sobre la cual viviese
encorvado por espacio de sesenta años, mostráb1nse las arrttgas innumerables, las arrugas que
plegaban sus párpados, su boca, y que en las mejillas semejaban grandes sucos, imprimiendo sobre su cara toda algo así como d gesto de un
mudo dolor ó de una sonrisa. En ocasiones sus
ojos dejaban de errar por la llanura para po;arse
en los hijos silenciosos, y fulgor de odio e:..:pan•
díase entonces por las pupilas. Hacia el mediodía el ansia volvió á torturarle. Les hizo señal
de que se acercasen y les dijo con antoritnia
voz:
-Cuando esto arrecie . . . . nada de curas ... . ¡ eso

. sólo está bueno para gastar el dinero .. .. . . Nada
de Dios . ... Yo no creo en él. . . . Embastes . . .. historias . ... Sin él gané mi pan y no le necesito pa•
ra partir ... .
Uno de los mozos respondió:
-Como usted guste.
La muchacha, inclinada la frente, dijo quedo:
e Usted manda . . . &gt; en tanto que pasaba sin ruido
las cuentas del rosario.
De nuevo el silencio descendió, y de nuevo el
anciano volvió los ojos hacia la llanura. La muer•
te amenazadora más Je causaba cólera que temor.
Consumfale la rabia, pensando que no había gozado de su fortuna, que penó hasta la última hora
tan sólo para dejar á otros sus praderas, sus establos, su hacienda. ¡Su hacienda! So mirada la envol 9fa, la abrazaba, y Ja visión de sus propios
campos, que se extendían ante la ventana, le llenaba de una intolerable angostia. Mentalmente,
en su cerebro, donde ya las ideas emptzaban á
c :mfundirse, contaba los escudos, e1 valor de las
e JSech.as, el valor de sus ganados, de sus arados
y de sus bieldos¡ la suma entrevista surgía ante
él á la manera dt 0.11 amontonamiento formidable,
y cerraba los párpados pensando que la hora lle•
garfa en que se desprendiese de todo aquello: la
idea de la moerte le endurecía el coraón, le se•
c aba los ojos, Je oprimía el alma.
Al caer la tarde, cuando tmpuaba á descender
la sombra del cielo lívido, una pobre mujer pasó
bajo de la ventana, con un niño en los brazos.
Miserable y temerosa, yerta de Ido, llamó á la
puerta. La hija cesó de ruar y abrió. El viejo,
no obstante que había vislumbrado la pobreza de
la infeliz y adivinado su doloroso gesto, interrogó sin volverse :
- ¿Quién es?
-Una pobre mujer con un niño, que pide un
pedazo de pan y abrigo por esta noche.
El gruíló:
-¡No! Nada de mendigos.
- Seria una buena acc1ón- atrevióse á decir la
chica. -Hace tanto frío .. ..
La menesterosa. tiritando, asomó á la estancia,
á9ida de calor, é imploró:
-No me negarán ustedes esto, buenos señores,
por la noche en que Nuestro Señor nació . . ..
-lNol-repitió el viejo.-lNol
La muchacha acercóse al umbral y habló algo
de prisa¡ pero en voz baja.
-¡Hace aire! ¡Cierra!-ordenó.
Obedeció la doncella, tornando á sus nzos. Y
así permanecieron mucho tiempo. La obscuridad
se hizo más intensa¡ llegó la noche. No bien la
lámpara ftté encendida, él preguntó bruscamente:
-lQaé cosa me dijo? lQne era Navidad ..... . ?
-Sf. ¿Por qué?
Reflexionó, víctima quizás de un vago remor•
dimiento supersticioso, y murmuró laego:
-Por nada.
Su hija no osó insistir. Afuera, la nieve cala
siempre, y el enfermo comenzaba á sofocarse, co•
mo si la nie-ve misma pesara sobre sus espaldas.
Como se tratara de acostarle, rehusó. Experimen•
taba grandes · crisis de opresión y cada vez más
raros eran los instantes de alivio. Dlll'a.n te uno
de éstos, dijo:
-Hará frío esta noche en el camino .. . .
- ¡Ah, señor-murmnró su hija,- Jos pobres no
tienen abrigo ...... !
- Sí . .. . . .
No dijo más¡ pero tampoco levantó los ojos
porque pensaba en la mend iga que vien poco an•
tes. Oyó el rumor de las cuentas del rosario Y
ocnrrlósele entonces que el tiempo empleado en
la plegaria trascurría más pronto. Cuando sus hi•
jos hubieron comido, mostró deseo de que se re-

Un buey, baja la testuz, resollaba suavemente¡
mirábale con mirada fija u.n asno, sacando el hocico del pesebre. El viejo, ll la 1112 de su linterna, percibió, medio oculta entre la paja y apretando á su hijo contra el desnudo seno, á la mendiga que le pidiera caridad.
Entooces, para él, el establo resplandeció de
luz. Un gran rumor de campanas llegó basta sns
oídos; el niño abrió los brazos¡ parecióle que son•
reía¡ le pareció también que la mujer lloraba, que
los Reyes Magos, inclinados sobre su lecho, cru•
zaban los brazos, y que, por un milagro del Salvador, la tierna escena de la Natividad reproducíase bajo de su techo. Cayó de rodillas, buscó
en su pensamiento, sin encontrarla, una plegaria .. ...
Pero Dio'I quiso llevárselo en aquel instante,
y murió en estado de gracia, jusfamente cuando
su diestra acababa de hacer, ~obre el pecho, la señal de la cruz.
MAURICIO L EVEL,

( TrQducción •Mpecial parQ "El Mundo llu•f_!Cfdo " )

..

,

cogiesen. De ordinari o no se inquietaba por la
!aliga de los demás; acostumbrado á despreciar la
propia. La moza se tendió sobre el jergóa, y acomodáronse los mozos en un rincón, al amor del
fuego. Les miraba dormir, feliz de encontrarse en
la estancia tibia, con sus retoíios, evitando qaej1rse de su mal, á fin de no despertarles. En el
gran silencio reinante, añoraba otras noches de
Navid¡d,

la sombra. Quiso llamar; pero su vida potente y
dura apareció á sus ojos y anheló estar solo para
contemplarla mejor por la vrz postrera. Pensó
también, mirando hacia los campos que, ba jo la
lnna, se extendían á lo lejos.
-iEs mi riqueza! Mañana ese trigo, que hará
reventar la tierra, será mi trigo, y serán también
m.is bueyes los que abran el zarco con la reja de
mis arados.

-IA.b., cuando yo era pequeño!.. . . ¡Cuando mis
pobres viejos estaban allí!. . . .

Y experimentó el deseo de arrastrar consigo á
la sombra, á la cual se encaminaba, la visión de
todo aquello que había sido suyo. Por un instante la voluntad venció al sufrimiento: levantóse,
encendió su linterna, ganó la puerta, abrió, y sin
zuecos, no sintiendo ni dolor ni írlo, encaminóse penosamente á los establos. El agrio olor de la
paja hizo palpitar sus narices. Las bestias, echadas, rumiaban¡ sus largas cornamentas relucían
eo la penumbra. Las reconoció á todas, y no teniendo la fuerza necesaria para hablar, se detuvo
ante cada una, evocando su nombre:

Sonaron las diez, las once . . . . Los chicos dor•
mían . .. . Ensoñaba él siempre, y tn 1u ensueño
surgía y resurgía la triste visión de la mendiga,
caminando con el pequeño en brazos por la desolada senda. Sonaron las doce. La caoci6n de las
campanas susurró en el cielo. La opresión volvió. Al principio fné como un peso sobre s11 pe·
cho; despds una angustia que Je oprimía; más
tarde un ramor que llenó sus oídos. Acrecía la
crisis á modo de ola imponente. Y él presentía
su fin, presentía que la muerte se Je acercaba en

-&lt;Laboriosa&gt; . .. cFnerte&gt; . .. . cCaporal. . . .

•
De la colección "El Sueño de
la E•tCftua, " dedicada á
Querol.
Si muero y vives tú, Qnerol divino,
tú qoc du á las piedras melodía,
esculpe un arpa donde el Sol se ría
coronando mi mármol diamantino.
Preste á sus cuerdas el temblor del tri.no
to cincel q ne es pasión y es energía,
y pensaré que aún brota la poesía
de mis dedos cual cb.orro cristalino.
Ya que un gran monumento me regalas,
trasmítale to genio las escalas
con que tejí mis risas y mi lloro.

y en el cántaro eterno de la vida,
caerá, por ti, cual fuente estremecida,
el .haz de sol de mi canción de oro.
S ALVll l&gt;OR R UEDII,

ROSAS DE ABRIL
A la puerta de mi casa,
antes de partir el sol,
en esa tarde abrileña
rosas regalaba yo.
Todas las mozas del pueblo
pasaron, en procesión,
con la sonrisa en los labios
y en cada mano una flor . . . . . .
Rojas, blancas ó amarillas,
bien abiertas ó en botón,
nua por una, las rosas
del cesto sacaba yo.
Teresa, Inés, Luz, María,
niogana de ellas partió
sin u.na rosa en el pecho
y un gusto en el coraz ón ..... .
Quedó el canasto vacío,
quedé pensativa yo,
y cuando iba ya muy lejos
la risueña procesión,

llegóse Juan á mi puerta
y las manos extendió . .. .. .
-Se acabAron ya las rosasmurmnré con débil voz ..
-Tude llegué-me responde.-Sí, muy tarde .. -dije yo.y él, bajando la cabua
con suave resignación:
-Se acabaron ya las rosas,dijo muy quedo, y . ... part.ió . . . . . .
No supo Juan esa tarde
que, en vez de una linda flor,
se llevaba entre las ma11os
un maltrecho corazón!. ...
MARÍA E &gt;IRJQO~TA .

�Actualidad Extranjera

NUFOlf\L

MUSICA TRISTE

El Zar Fernando en Constantinopla
Fernando I, Zar de los búlgaros, ha sido recibido eo Coosfaotioopla por Mehemed V, Snltán de
T11rq11(a. Este hecho, que eo sí no tiene una gran
significación, la tiene en vista de qne es una
mnestra de la cordialidad de las relaciones actuales entre T11rq11ía y su antigua hija Balgaria, y de
que se han aplac:ado completame11te los ánimos
que se mostraron hostiles á la declaración de in•
dependencia de los búlgaros.
Esta cente11te&gt; se debe, principalmente, á la
diplomacia rusa, que la preparó con gran sagacidas. En primer lngar, cuando se trató de la compra del ferrocarril oriental de R11melia, Rusia t erció eu. el asunto para evitar q ne se agriaran los
ánimos y adquu:ió la lfoea en beneficio de Bnlgaria, cediendo, para ello, la iadem11jzación de
guerra que le debía Tnrquía desde 1877.
Este acto d11lci6c6 mucho las relaciones entre
los dos países¡ pero á pesar de ello, no dejaron
de efectuarse algunos incidentes desagradables.
Por una parte, los jóvenes turcos, en quienes te-

tUr. amor que se va i . ... .. !Cuántos o hnn ido!
Otm runo1· volverá más duradero
.Y meno doloro o que· el olvido.
E l alma e como el pájaro eñero
q ue, roto el nido en el ru ino o alero,
Robre otro alero reconstn1y rl nielo.
Puede el t'Íltimo nmor er el primero ... •..
Mient ra más tor turado y abatido,
el cornz6n del hombre e m~ s sincero.

Tra ele cada nublad o hay un luce r ,
.r por n 1da torm&lt;&gt;nta acudido
florece hasta.'. morir el limonero.
n amo r que e va ? .. .... iCuántus
lrn n iclo !
·Puede el último nmor , er el primero!
AN ORF~ M ATA.
FERN~NDO OE BIJI..GARIA Y El. PRINCIPE HEREDERO DE TIJRQIJIA CON SIJ SEQUITO

ha conservado magníficas relaciones con México
y con distinguidos mexicanos.
Acompañando estas Hueas, publicamos dos -ntratos del señ or Jiméoez : uno de ellos lo repre•
sen ta cuando estuvo entre nosotros, y el otro está tomado de las tarjetas postales que se han hecho circular en Puerto Rico con motivo de su
elección.

EL ALCAZAR.
EL{SULTAN Dli!TnURQ.IA ACOMPARANDOA LA
REINA OE BULQARIA

Edifiqué mi alcázar en una soberana
C11mbre--de aquellas cumbres en que el águila
(anidaDejando una ventana abierta hacia la vida
Cuy o rumor me llfga como el de mar lejana.

FERNANDO, ZAR DE BIJI.GARIA, EMBARCANDOSE
EN CONSTANTINOPLA

nían grandes esperanzas los búlgaros, se mostra·
ron tan intransigentes como sus antecesores en
política, y por la otra, los búlgaros no quisieron
tratar con los turcos hasta qne no se mostraran
110 poco mb hnmanos.
Turquía, en vista de esta actitud y aconsejada
por Rusia, empezó ai fundar misi:&gt;nes diplomiticas y consulares en B11lgaria1 y por medio de
ellas consiguió al fin, siempre ayudada por N.ico•
lás, que el Zar de los búlgaro&amp; visitara la capital

Allí cerré mis sueños-la pobre caravana
De mis errantes sueños- . .. De nieblas circuido,
Contémplase de lejos la insólita guarida
Como esas viejas cúspides de cabellera cana.
Mis sueños allí aguaidan que cierre ya la pueita,
Y han de mirarme un tifa de la mansión desierta
Cruzar-eterno huésped - las silenciosas naves.
Echados los cerrojos, levantaré el rastrillo,
Y al foso que circnnda los muros del castillo
Una noche de orgullo arrojaré las llaves.
E NRIQOI! GONZALEZ MARTI~E Z.
_ EL ZAR FELICITA Al. S/Jt..TAN POR S IJ EJERCITO

de T11rq11fa, en do11de le se:recibió con gra11 magnificencia
El pueblo búlgaro odia ai los turcos y está perfectamente d ispuesto para el caso de que estallara
u11a guerra entre los dos países, ocasi ó n que deseau con toda su alma.
Pero los diplomáticos rusos siguen vigilando,
y duran te la entrevista de los soberanos, no se
habló más que de la paz. Parece que Rusia tiene
no sólo la idea de q11e hay a pu entre los pdses
balk ánicos, sino de que sea una para forma r una
gran unión.
¿Qnt es pera de ella? Nadie lo sabe.

•

Y~SR , JOSE 1.0PEZ ARA/ZA
POT, MACK

ULTRA

COTILOS

&lt;;&gt;alero volar perdido eo la penumbra,
que al trasponer el éter dilatado,
forme, al fnlgor del astro qne tealumbn,
tu cuerpo eo el za6r transfigurado.
Qcaiero volar muy cerca d_e tu lado,
mb allá de los cielos que vislumbra
la mente del poeta iluminado
que á misteriosos éxtasis se encumbra.

y en el beso que estalle de repente
al juntar para siempre nuestras bocas
con un rapto que dore eternamente,
de lo ideal obedeciendo el rito,
como ofrenda¡ los dioses que tú invocas
llallar el corazón á lo in.finito!

.•.
En Costa Rica se acaban de efectuar las elecciones para Presidente de la República, y ha sido electo, para ese alto puesto, un antiguo amigo
de Mbico: el señor licenciado don Ricardo Jiménez Oreamuno.
El seiior Jiménez Oreamuno estuvo en nuestro
país como reprHentante del suyo, con misión ts•
pec1al, hace veinticuatro años, y, desde entonces,

SRA. MARIA SOUSA CE 1.0PEZ ARA/ZA

B .\LBl llO D ÁVAl.OS,

EL SR, LIC, RICARDO JIMENEZ OREAMIJNO
HACE VE/NT/0/JATRO AROS

SRA , ELOISA L, OE OALU"JA

FOT. MACK,

�¡Por ftnl- El concierto de Adela Verne.- De la ''Appassionata" al "Tannhauser"
NTRE los últimos acon•
tecimientos ocurridos en
el mando deportivo, tie•
nen especial significacióa, por su importancia
social el ano y por lo ne•
tamente deportiva, el jue•
go de pelota del cJunior
Clnb&gt; en el Frontón Na•
cional, y el campeonato
de tiro, de la sociedad suiza, en el &lt;stand&gt; de Guadal o pe.
Forman el clnb &lt;Junior&gt;, jóvenes pertenecien•
tes á las priacipales familias de la buena sociedad, y esta circunstancia, unida á la de ser el club
la corporación más seria y mejor organizada en
su especie, le dan gran importancia en el mundo
social y ea el deportivo.
A la fiesta de pelota efectuada en el Frontón
Nacional, el viernes de la semana próximi, pasa•
da, concurrió una selecta concurrencia formada
por las familias de los socios y sus invitados.
D~ entre esas distinguidas familias, se escogió
un grapo de señoritas para que presidiera la fies•
ta¡ publicamos una fotografía de ese simpático
grupo, la cual fotografía nos ha sido proporciona•
da amablemente por el mismo club.

No informamos á nuestros lectores acerca del
resultado obtenido, porque la decisión no se to•
mará sino el día de hoy en el que continuará el
tiro.
Hoy volverán los buenos hijos de Suiza á re•
cordar el país ausente dedicilndose á s11 deporte
favorito; desde las primeras horas de la maiiana
hasta la puesta del sol, ocuparán sus sitios en el
&lt;stand&gt; y dispararán sobre los lejanos blancos,
para mostrar que no en van.o d~scienden del Gui•
llermo Tell.

si en el inmenso
desierto, en el infinito mar de
arena que reverberaba al sol,
sofocados por el huracán que
cegab:i nuestras papilas y nos
hacía experimentar sed ardiente, hubiésemos encontrado de pronto el oasis
con que soñamos, el oasis de claras linfas irisa•
da.s por la luz, que expandía su aroma de frescu•
ra bajo las alias palmeras .... Tras del espectácn
lo insignificante, tras de la grosería
de las zarzuelas fofimas, tras de las
piruetas de las bailarinas, escachamos lol buena nueva del arte.
A Adela Verne debemos este breve
paréntesis.
La gentil artista bávara nos hizo sen•
tir, eu una velada, lo que en muchas
noches, por largo tiempo, ltau largo!
no hablamos sentido: la sensación de
la belleza, ese flúido que nos penetra,
que despierta la divina emoción, que
dignifica, que eleva muy alto.... , ...
Decidme: un concierto, un concier•
to serio, en estos tiempos de vacío,
de insignificancia, de estultez teatral,
¿no os parece algo nuevo, algo deli•
cadamente grato, algo tan bueno como
el agua clara del oasis brindada por
una ingenua samaritana?
La señorita Verne, sentada ante el
piano, era, por sí sola, un espectáculo á que ya nos hablan desacostum•
brado los tangos y Jas coplas¡ y lo
digo por cierto público que concurrió á ese recital, y creyendo, sin duda, qne se encontraba ante los &lt;des•
habillés&gt; de madame Rostow, no su·
po guardar 1~ compostura debida, ig•
noranté quizás de que, para oir mÚii•
ca, no se necesita luz como para ver
mallas.
La noble pianista llegó, pnes, á
tiempo: hasido unaaltivaSalammbó,
presentándose de pronto en el festín
de los bárbaros

L.OS TIRADORES SUIZOS EN EL. "STAND"

4

.

•

En cuanto el dunior&gt;, declarado campeón del
base ball y poseedor del trofeo en que se encar•
na el titulo, dedicará sus actividades á otros deportes.
Demostraron su habilidad en la exhibición del
domingo último para el juego español de la pelota, y están sus socios preparando una de sus
brillantes fiestas deportivas al aire libre, que se
consideran como verdaderos acontecimientos en
el mundo deportivo.

El cuerpo ágil y robusto denota equilibrio.
Al equilibrio físico corresponde el moral. Los
a t\elas tienen la conciencia del deber al mismo
tiempo que la del derecho.
A.

C ASAS.

· (Campe6n)
SR, ZUMTHOR,
PRESIDENTE OEL CLUB SUIZO

sati,,a en el &lt;Andante&gt;, llena de brío enel &lt;Alle•
gro ma non troppo&gt;, dió á los que la escnchaban
en la penumbra de la sala una visión muy hermosa de Beethoven. Al terminar, la emoción pro•
funda, intensísima, emoción que casi llega al des•
garramiento y que el genio encerró en su Sonata
de manera maestra, poseía á todos, como si el in·
finito canto, que se elevaba solemne en el silen•
cio, difundiera una infinita beatitud.
Puede consagrarse este número como el mejor
del concierto, como el más propicio para que la

.

••

.

••

EL SR. LEUZA TIRANDO

•••
E l campeonato de tiro de la sociedad suiza tie·
ne gran importancia en el mundo deportivo, pues
sabido es que los descendientes de GniUermo
Tell profesan especial devoción por el deporte
del tiro y entre ellos hay espléndidos tiradores.
Para el que no sea iniciado en ese varonil deporte, la fiesta efectuada el domingo 1Íltimo en el
&lt;stand&gt; de Guadalupe, no ha de tener gran atrae•
tivo¡ pero para los devotos, es de inmenso entretenimiento. Desde la.s primeras horas de la mañana hasta el atardecer, los soéios se instalan en
sus puestos de mira y están tirando constantemente sin interrumpir la tarea más que para fOmer. El socio que hace más tiros bnenos, es el
vencedor del c.a mpeonato.

@

j
QRUPO DE SERORITAS QUE PRES/O/O LOS .JUEGOS DE PELOTA DEL ".JUNIOR"

,.,

Espléndido programa: de Beetho•
ven á Wagaer-Liszt, pasando por
Chopin.
foicióse con la &lt;Appassionata&gt;, alto poema en que el genio penetró muy
hondo en las almas estremecidas de
amor y de dolor¡ poema severo en
que se recorre la escala toda del sen·
timiento amoroso, desde el suspiro snave, qne
brota del pecho tímido, contenido, dulce, hasta
el grito de pasión que todo lo avasalla y que asciende victorioso.
El temperamento de Adela v:r_ne acomó~se á
la interpretación j asta de la mus1ca beethovia~aLa pianista bávara es severa, noble en la_ exteriorinción de su sentimiento, poco femenina i _pe•
sar de ser mujer, y por manera extraña tan vigorosa, de técnica tan sólida, que si se la escuchase
sin verla, cualquiera aseguraría que era un hom•
bre el que tocaba.
.
Su &lt;Appassionata&gt; sólo merece elogios: randa Y
vibrante en el cAllegro assai.&gt;, dulcemente pen·

romántico y sensitivo de los poetas del piano.
Cbopin, al contrario de Beethoven, es femenino,
sutil, de una enfermiza delicadeza¡ su dolor no
es tempestad: es niebla que envnel".e los bosques
dormidos¡ sn tristeza no es ceñuda; es infantil,
ingenua, lindante con la melancolía. Cuanto es
menester de vigor y sobriedad para ejecutar al
autor 4e las &lt;Sinfonías&gt;, tanto se necesita de sen•
timiento quintaesenciado para decir la música
doliente, elegíaca, del cantor de las «Baladas&gt;.
¡Lejos de mí la idea de hacer de Chopin 1111
qentimental cursi, como suele verse
1
¡ 1 las interpretaciones de ciertos
1
prendices del arte pianístico! Pero
sí es verdad que el Chopin de Adela
Veme no es el Choi:-in idul, el que
odos sofü1mos. No hay en él todo el
; alor de emoción que fu.era de desearse¡ le encontramos un tanto frío,
algo severo, con severidad mayor de
la que él acostumbra; aunque, como
es natural, bello, porque bella tiene
que ser toda creación de una artista
que se sale, con mucho, de lo vulgar.
El cP.reludio&gt; número 15¡ d «Estudio&gt; op. 25¡ una &lt; Mazurca&gt;¡ el
cVals&gt;, op. 34. número 1, y el cScher·
zo&gt; en Do sostenido mea,or, ccmpu•
sieron el programa chopiniano en es·
te recital; y á fe mía que preciso es
reconocer, en la distinguida pianis•
ta, si no á un acabado intérprete, sí
á un delicado seleccionador de la
música del gran polaco.

ADELA VERNE

personalidad de Adela Verne se revelase una vez
más á los qne ya la conocíamos por anteriores é
inolvidables recitales.
A B~ethoven siguió Schúbert con uno de sus
dmpromptus&gt;, cristalino como gema; Weber con
el cPerpetuum mobile&gt;, y Liszt con la &lt;Campanella&gt;. En la obra de Weber, la señorita Veme hi•
zo dechados de habilidad y limpidez técnicas.

**•
Y llegó Chopin.
Es muy común observar que, por lo general,
los buenos intérpretes de Beethoven no alcanzan
la misma perfección al tocar las obras del mís

El cMinneto&gt; de Paderew,ky, elegante, alado, fué el primer número
de la tercera parte. Música de pianista, llena de virtuosismos, dió oca•
sión el &lt;Minneto&gt; para que Adela
Verne luciera gallardamente.
¡Lástima que la estética dominante
en la formación dtl programa quedase mal parada con la substitución
que la concertista hizo del clnter•
mezzo&gt; en octavas de Leschetitzky,
verdadero &lt;trait d 'nnion&gt; entre Pa•
derewsky y Liszt-ejecntando, en In•
gar de éste, una fantasía con motivos
de &lt;Rigolelto!&gt;-Stmejante género de
composiciones se halla proscrito va
en los recitales serios.
Y cerró la velada la majestnosa
ob.:rtura del &lt;Tannhauser&gt;, transcri•
ta para piano por Franz Liszt. De
esta obra tenemos recuerdo~ inolvidables-¿quién olvidará á Hofmann que la ejecn•
taba maravillosamente?;-pero bien dice el vulgo
que nanea las comparaciones fueron buenas. Cabe admirar en la ejec11ci6n de ella á la distinguida pianista, porque, de suyo, tal ejecución nos
revela una &lt;bravura&gt;-que diría un italiano- des•
usada en el bello sexo, pues si bien es verdad
que Adela Veme tnvo, al tocarla, algDDas vacila•
ciones que dejaban adivinar su cansancio, cierto
me parece también que, el simple hecho de atreverse con la dificilísima interpretación de Liszt
v el de vencer en ella, aunque sea sin gloria, no
es honor reservado á los mediocres,
MAESE P EDRO,

�DESDE EL GLOBO CAUTIVO
P1m1 • t con ·ur:-;o oLo.r gnr mC1 do pr _
mio" uno á cada una de las do ·olucione
que ,í nu&lt;' tro juicio, . can mejore. . Esto
p1· mio consistirán n objet de arl .r d
,·alol' lo. cua l . ammciaremo en mímcro · po. tel'ior~. dumnt el ti mpo qu&lt;&gt; e té
nbi l'to I oncu rso.

La olucion s deb 1 rán dii·igii e 111 departamento de e• ncurso .
El fallo otorJ.,&gt;11.do cr:Í. definit.il'o ~ iniLpehtblc .

GRONIGA
OY á hablaros ahora, lectoras
mías, de las manos femeuinas.
Nada hay tan e.xpresivo, tan
exquisitameote bello, para
gustos refinados y artísticos,
como l as maoos blancas y fi.
nas, suaves, pulidas y elegantes en su forma y ea sus actitudes, Los más geniales estatuarios y coloristas
han cifrado su orgullo en haber esculpido y pin•
lado bellas maoos de mujer, Poetas sutiles y apa

t Qu se siente y qué o re desdo hi canastilla del globo1
ta pr guntll la teníamos tereotipadn en lo tímplLnos de nue •.
trru orej en fuerza de oirla repet,it·. Tanto
la. oímo &lt;¡ue no obcecó-'' fuimos víctim ·
de ella. I&gt;espu '. de alguno día , .ra no
sólo la oíamo
ando s no." hacía, ino
que no la hacíamo~ nosotro. mismos, tod,L
hora.
'u umbiendo á esta ob-e ión, clecidimo
hacer l viaj aéreo y para no dejar ayunos á nu stro lectore~, decidimo llevar
con nosotro al eñor fot6¿rafo con su ojo
reO'is}rador de paisajes y colore .
El mismo día que un accidente acab6,
cuando meno temporalm&lt;'nlc con la vida
del aero tato, .,~ pocas hora antes de que
e efectuara el citado ac ·id nt , emprendimo el an iado vu lo por los aire · aunque
. ujetos por un hilo, romo lo:- pájaros 1U1111estrndos.

Al p1·incipio nue t.m tlesi lu ión fu~grande porque no St' sicntr rn1da, ab. olutamente
naclR. y . i no fu m porq uf' las co.-ns ,•an
hatia abajo -" nuc tros compa iie1·0' d&lt;' raansLilla e ,, n rntre ello. con ojo muy
poco Lranq uilos r&lt;'erínmo estar· en e 11.
P ero una rPl'. que ~" ha I\Sccnrl ido un poco
y el pai aj de nue tro hermo o ,·ali ,r no
menos h rmo a iuuad, s empi za 1í &lt;le ·nrrollar bajo aue tro. ojo., la co~a et1ml in.
Mé ·i o, unn. ele las ci ud111l&lt;':-1 mejor traznch
del mundo r ,,xt.irod c·om uñ t.nblel'o c1ebajo de no otros rodeada por u 11era10. o rnJle. Todo. lo. encantos que poeln¡,¡ .r ·11.bios
hsn cnntado con mu.,· ju to título nparercn
{i nue tra vi ta en todo su e plendor, i'lll
conLemplnci6n nos exta fo. hasta. el 11t1oto
de casi olvidar la fotografía hru ta q u
nuestro com pañrro no!'i llama ni cumplimiento del deber, para qu nue t ro lecto1·CJ tengan nlguna iclea ele lo r¡u
e 1·e desde la cana tilla del globo diriaihle,

Las fotogmfía c¡u ilu tran P ta plana
son el resultado del celo d nuestro seiíor
fotógrafo.

Primer Concurso Semandl

AJEDREZ
Eu esta srccióu, además de publicar uoa serie de
problemn, tendremos á nuestros lectores al tanto de
los principalesaconlecimieu tos ocarridoun ti man•
do de los ajedrecistas.
Publicaremos las soluciones correctas que se nos
envíen.

..
♦

Las primeras modas de primavera han hecbo al
fill sa aparición , lectoras mía~¡ modas on poco
vacila11tes, es cierto. y sobre las cuales_u nota

Problema 11úm. 1

Con e~t primer niímero di&gt; In nu va forma el nu stro:-emannrio, inm1g11rnmo: una
seri!' clr con&lt;·nr. o srmanalr. , . l'm&lt;'junl1• iÍ.

la qu tanto éxito ul anzó Pn PI aiío X\T d
nurstm pu bli ·11&lt;·ión.
El primer conC'urso, al ftlll' t'OIH'ocamo
:í. nuestros su~hscl'iptore , e. lá declicado á
llo rxclu i rnmenl,•.
~e trnta dP fonun r. &lt;·on palalwn-; lomadas de lo.~ o.visos d ,, tr 111ímern, 1111 p n•
snmiento, propio &lt;'t cxlraiio; f'll p( 1íHimo
l'll"o d&lt;'hrri'i citar. e al nut,01·.
Ln&lt;, oluciones á &lt;'.'l&lt;' conrur os!' reciben
hn-,La &lt;&gt;I día quinc:e rl 1 pre. &lt;'nte Ma.ru .r
1 rrsu ltndo e pul&gt;lira1·1í 1•11 el núm ro colTe pondient al domingo veintidós del
mismo.
En cada olución debP l'"pccilicar~e ele
qu~n,·isoha ido lomn.dn cada palnbrn .r
cada palab1·11 d berñ . &lt;'r tomada &lt;lr di ferentC1 a\'i. o.

NEGRAS

.
eosadores altos y profundo~, ba~ cans100ado9, P
mooiosos y en prosas 1 usp1ndas,
tado en versos.art ensa y el euc:aoto irresistible de
la hermosura 1n
lu manos.
1 es y las actrices expresan con mayor
Los ª~ or
mueven más hondamente con las
perfección Y con nos qae con la fuerza de su.s
actitudes de s~~ maO v~rdad ts la elocuencia de
palabns. Amp
e icas &amp; s~mejanz:a de un anatas manoS, orta en rcgomo bendiciones, ansiosas Y
t ema·, protec orudolor· enlaz:adas con f 11eua, en
1
crispa~as por e a· ·oobs, en imploración piadoaogast•~ su~ellle~fernecidas y acariciadoras, l&amp;nsa; apu1~na ~s'tas infinitas en expresión, bermogo idas ó 10.q u1e ,
sa.ra y poderío,
. . d
1 del plleblo llega el prcsh.(10 e
Huta e~;
las viejas snpersticiones de leer
las manos. ea 1 destino de los seres. Tanto se
stis
pal
mas
e
. de e Ua.s, que se pien ·
. d la e....,..res16n
ba populanz:a o
-r

'ªi

BLANCAS

Sal~o las blancas y dau mate en drs jugadas

de y se dala m.mo d! ana mujer cuando se le
solicita en matrimonio,
.
Revelan tamblén el temperamento, car&amp;cler, h·
naje y costumbres¡ aun el estado del alma puede
apreciarse en la manera de dar la mano. ~•da
hay tan franco como u11 c.or~!al estncham1eulo
de manos amigu¡ nada tan 1ns1ouante y casto co•
mo la leve presión de las manos de dos seres qae
se aman· nada tan gallardo y caballeresco como
el respetnoso beso dado eu la mano aristocrática
de 11na dama.
Cuando las manos son bellas y están cnidadas
con arte alcanzan una perfecta hermosura¡ ~eríanse b~chas de pétalos tibios de rosas páhdas,
y que en las venas uuladas se deslizan, e~ vez:
de sangre, líquidas violetas, Cuando la piel es
intensamente blanca, desticanse sobre las _telas
obscuras, parecie11do ilam,oar coro? si n~eias~n
claridad lunar, ó alet~11, como mariposa! rnqnietas, sobre las vestiduras blancas, cu.al St ~evolo;
teasen sobre la nieve, sobre Rores desboJadas o
sobre aguas verdosas, coronadas de espumas des·
lumbrantes y fioas.
.
Lu uiias pulidas, sotltosadas y bnllaot1:;s, semejan lf.minas de nácar; los anillos y piedras
preciosas laceo en los dedos afilados y s11a•es
con arte supremo. Las manos son la realeza de_ la
estirpe, pues los ojos, los labios y demb facc.10nes pueden ser igualmeo te hermosos en uua re1Da
y una labradora, ma_s e11tre_sus manos habrf. siem•
pre un abismo de d1ferencta.
Las manos acarician, sostieuen, bendi&lt;;en Y c:~~suelao. Para quien entiende su lengua¡e esp1ntual y elocuente, ama11, sollono, sonden Y suspiran.
Cultivad vuestras manos, lectoras mías, como
flores delicadas de maravilloso perfume que embriaga y e11canta¡ cuidad de ellas como de joyas
preciosas, porque, creedlo, p11eden guardar dones
del alma en sus blancas concavidades, y las o:sanos bellas son verdaderos talismanes de m,g,~a
virtud ¡ fascinan y emocionan, pues tienen el m1:;terioso poder de atraer y de subyugar.

y vaporous. En cuanto .i los _l~ajes de dla, pYO·
píos para salidas á compras, visitas de con6anz:a
ó paseo matinal, se prefieren los jaqoets corto~de
los trajes sastres, c:011 sn corte arrogante y Juveuil,
.
Sin embugo al llegar la elección definihva de
0
los trajes para el aso diario, se decide casi si~m•
pre el favor de las damas por la falda excesiva·
mente estrecha, aanq11e alj!ana, comi,nzan ya á
aceptar las de corle amplio_en la pule _alta con
canesú eu las caderas, de pano ó de terc1opelo, y
recogidas en la parte inferior. Si el jaqoel es bas•
tante corlo, el canesú puede lucir macho.
Los grandes mantos tratan de suplantar f. lu
levitas y á los jaquets largos., para formar conjunto cou las faldas sastre. Se corlan de modo que
todo el pliegue se recoja en la espalda, y para

°uí

que nadie se ha resuelto á tomat a11 partido. T?·
das las personas parecen probar un vaj!o ~eohmiento de fastidio en seguir aceptando las faldH
cortas y lo~ jaquets largos, que dan á las damas
un aspecto de tubo ó de estache, y ese conjunto
severo que presta á las reanioou femeninas ona
· monotonía abrumadora. Sin embargo. los trajes
ctailleur&gt; no se substituyen de ningú11 modo, y
por esto las damaseleg•ntes no se d~ciden &amp;aba~•
donarlos. Se comienzan á ensayar dsíerente~ uh•
lo~ de cloiletteu¡ ciertas casas de confección se
inclina11 resueltamente á la amplih1d de las faldas· amplitud moy convencional, ciertamente,
de pliegues llexiblu y suaves¡ pero en fin, caalqa.iera que sea el corle de estas faldas, resallan
de un aspecto artístico, como 'llerán nuestras lectoras en el pre,ea.te modelo, por la elegante en•
voltura de las telas suaves y Botantes. que modelan discretamente el cuerpo, dejando libertad á
los movimientos. Esta amplitud del corte no se
reparte uua1mente¡ la! espal~as y _los dela11teros
son bastante lisos, casi de eshlo princesa, en tan•
to que los costados se fruncen semejandC! un_c-,nuú qoe ciñe las caderas, lo ~ual es una mspsra•
ción directa de la época Lass XIII y una. tentativa de reconstrucción de tan Jajosos tra¡es y
atavíos.
.
,
Otras casas de confección umpatizan m&amp;s con
el corpiño ó corsé terminado en punta y _la_ falda
fruncida en la parte superior-plena remsns.acen•
cia Luis XV-para los trajes de reunión ó de
concierto, hechos en todas clases de telas claras

facilitar y ace11taar el movimiento del talle, se
hacen ligeramente drapeados por ~1 frente, ó en
dos partes diferentes; la alta semeja uoa pequeña
túnica muy estrecha, á la coal se ajusta an gran
faldón cortado en bies, qae consta de varías fraD·
jas, redociendo siempre Ja silueta por el frente,
Indudablemente estos mantos van f. tener mayor
aceptación que los íaqaets lugos y las levitas,
pnes son más novedosos y ele,!aoles, favoreciendo en extremo á las damas delg•das, por su amplio y distinguido cooj11nto y las lojosa.s combinaciones á qae se prestan para adornarlos.

�Labores Femeniles
El mes de Mayo con sus tardes luminosas,
embalsamadas por el perfume de los jar dines rebonntes de llores, nos recuerda, lectoras mías,
qtte es la época del año dedicada á honrar de un
modo especial á la virgen María. En este mes, las
niifas inocentes, cubiertas por blancas vestiduras
y vaporosos velos, llevan á los aliares, resplande•
cientes de luz, los sencillos ramos de llores, como poética y tradicional ofrenda.
Es el tiempo, pues, de ocuparnos un poco del
adorno de los altares y de la confección de obje•
tos para los templos.
Hoy damos á nuestras lectoras unos modelos
de casulla y estola, muy hermosos y elegantes.
Están bordados de oro sobre piel de seda 6 raso
blanco. El bordado que forma el oro.a to puede
hacerse también con sedas de uno ó varios colo-

.

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res, aanqne nunca tendrá el aspecto rico y bri•
llante del anterior. El canutillo y la lentejuela
prestan muy útiles servicios en esta clase de bordados, ya sea para centros, ó ya para formar límite ú orilla del ornato.
Tanto la casulla como la estola deben ir forrados de seda, siendo el ta ff~ta lo más propio para
este objeto.
La orilla se adorna con nn galón de oro.

~

aquel anillo que le da una importancia de la
cual carecía hasta entonces!
En Noruega también la novia regala nna sortija
de esponsales al novio, y tod-0 hombre exhibe alH,
con orgullo, la marca exterior de su leal sami ·
sión por haber sido aceptado. Es una hermo~a
costumbre que demuestra gran honradez.
Estas sortijas son de oro, tratándose de ricos,
y de plata ó filigrana, para los pobres.
En cuanto á su significación, las sortijas tienen
también su lenguaje: para los que quieren y sa•
ben entenderlo. Puesta en el índice [to cual no
es elegante] dice: &lt;Me casaré por mi gusto&gt;. En
el dedo del corazón: cHe dado el mío&gt;. En el
enarto: &lt;Casada ó prome:tid~; no penséis en mí&gt;.
En el meñique: &lt;Qniero permanecer doncella&gt;.
Colocados en una mano masculina, significan
poco mis ó menos lo mismo.
Las prometidas francesas usan siempre la sor
tija de esponsales en el enarto dedo de la mano
izquierda¡ las americanas, en el tercero, y tanto
unas como otras colocan después sobre ella el
anillo de bodas.
Las alemanas lo usan en el anular de la mano
izquierda h,mbiéo ; pero, al casarse, lo trasladan á
la derecha,
El anillo de boda ó alianza es, después de la
sortija de esponsales, lo que más ambiciona en
el mando el corazón de la mujer que ama. En
último extremo. se coutentará con esas dos joyas
solamente, creyendo que no ha cumplido su destino si no brillan en sus dedos.
La Biblia no habla del anillo de boda¡ creese,
sin embargo, que los israelitas tenían la costumbre de colocarlo en un dedo de la esposa.
Lo, roiianos ofrecían este anillo el día mismo
de los esponsallls¡ apenas se fijaba la fecha del
casamiento, la joven desposada lo colocaba eo el
dedo anular de la mano izquierda, lo m.i smo que
nosotros, haciéndose la ilusión de que un nervio
se extendía desde dicho dedo huta el corazón.
Así lo creían también los egipcios, que consagra
ron ese dedo á A polo y al Sol, por lo cual dicho
anillo debía ser necesariamente de oro,
El joven romano enviaba el anillo de boda á
la doncella que su familia había elegido para él,
como símbolo de la fidelidad que le guardaría
siempre:. La forma circular del anillo indica que
el amor no tiene 6n, siendo, al mismo tiempo,
emblema de la eternidad.
Desde los tiempos de Plinio se usaba el oro pa-

ra estos anillos¡ pero también se hacían de hierro,
adornados con un diamante, como símbolo de la
s~Jidez del contrato. A •eces aolfa tener una
piedra de imán en la montara, significando as{ la
unión que debe reinu entre los esposos. Esta
montura contenía, generalmente, una insignia¡ una
llave, por ejemplo, que denotaba la autoridad
responsabilidad de la mujer en casa de su espos?.
La costumbre de usar anillos de boda era muy
favorecida por los sajones, que los usaban del oro
más puro y refinado. Acostumbraban colocar el
anillo en el dedo pulgar de la estatua que representaba á Dios Padre, pasarlo después al índice
en honor del . Hijo, y, de.spuis, al tercero par.honrar al Espíntn Santo, reconociendo así el misterio de la Santísima Trinidad. La ceremonia terminaba colocando el anillo en el dedo anular de
la doncella, que jamás lo quitaba de allí, 1' que
por ningún motivo se lo hubiera puesto un momento antes de la bendición nupcial, porque debía colocarse allí una sola vez y para siempre.
Los hebreos, y lo mismo los romanos, lejos de
simbolizar en este anillo la sumisión de Ja esposa, lo consideraban como signo de la autoridad
que le conferían, delegando en ella el poder de
representar á su esposo y dar órdenes en su nombre.
Los anillos de boda son á veces de plata, En Rusia, los pobres no asan de otro metal; bien es verdad que, generalmente, tienen como adorno una
piedra azuló nn trozo de cristal. En Inglaterra, el
anillo de plata solía estar grabado con la-efigie
de un santo ó algunos versos. Shakespeare alude
;i esta costa mbre.
En Italia, en los siglos XV y XVI. los adorna•
ban con diamantes, creyendo qne el precioso mineral tenía el poder de conservar el amor enll'e
ambos esposos. También eran muy apreciadas las
sortijas de plata nielada.
En España no se concede al anillo de esponsales ó de boda tanta importancia, siendo simplemente un aro de oro en algunas ocasiones; pero,
en ot.as, cualquiera sortija, por recargada que
esté, sirve al efecto y se usa en cualquier dedo.
Hace un siglo, los anillos de boda con ua diamante ú otra piedra, estuvieron muy de moda.
Muy frecuentemente se grababa en su interior le
mas semejantes á estos: cSin lin como mi amor&gt;.
c:Sólo la muerte puede separar dos corazones
amantes&gt;. cUn corazón satisfecho, JIO se arre•
piente: jamás&gt;,

Hoy sólo se graba en el interior del anillo el
nombre de los esposos y la fecha del casamiento.
El momento más ,importante para la mujer, en
loda la ceremonia, es aquel en que el esposo des·
liza el anillo en su dedo, Si no pasa de la segunda falaaje, indica que le cede la soberanía en el
manejo de la casa ; pero si, por el contrario, llega
basta el origen del dedo, demuestra que el marido seguirá siendo el jefe de la casa, cosa que ver•
daderamente le pertenece de derecho, y que se•
ría una eqai vocación no dejarle ejercer.

lE.mcaj e1

!?U&amp; ll!llls11mll:eU de

mlftsur

En esta clase de labores pnede desplegarse una
habilidad y un gasto exquisitos. Vemos manteles
hechos de tela de oro, de plab., de raso y muselina de seda, pintados ó bordados. Pero esta clase
de manteles tiene el inconveniente de no poder•
se lavar. Por eso son preferibles, para este objeto,
encajes lavables que nunca pierden su transpa•
reacia y belleza. Los modelos que hoy damos á
nuestras lectoris, pertenecen á este género.
El primero de ellos representa un encaje hecho
en punto, bordado con seda blanca y azul. Sa di·
bajo es enteramente sencillo, teniendo á la •ez
un aspecto vistoso y lindo.
El segnodo es una combinación de cruchet y
guipare. Las cruces son de est• último y se rodean de crochet, como se ve en el grabado. Su
confección es sencilla y resalta muy hermosa.
El último modelo es de malla trapeada ó bordada con seda ó hilaza.
Cttalquiera de ellos se verá muy lindo y apropiado para adornar un mantel de altar.

La Sortija de Esponsales
y el Anillo de Boda
costumbre que tienen las mujeres
g.ut~r
LA pendientes,
obliga ;i la mayoría de las
de

01-

Con las alegrías de la Pascua ha llegado tam•
bién la apertura de las velaciones; así, pues, tenemos en nuestra sociedad una brillante profusión de fiestas na pciales, por lo cual nos ha pa•
recido oportuno hablar algo sobre la diferente
significación que tienen las sortijas entre los desposados.
L1 sortija de esponsales es siempre un aro con
una ó varias piedras preciosas incrustadas en él ;
al menos es el uso más aceptado.
En Turquía se compone de perlitas ensartadas
y pequeños cequíes de oro que cuelgan graciosamente del dedo. Los moros las adornan con dia·
mantes rosa, formando un grapo.
Se regala siempre anos días después de haber
sido pedida y concedida la mano de la novia,
siendo la uñal de nn pacto que no puede romperse ya, sin mediar graves motivos.
El día que t.l novio regala la sortija ;i la eltgida de su corazón, puede ésta considerarse feliz,
contemplando su mano adornada con la primera
joya respetable, !Con qué placer hará admirar

al uno por veinte ó una solución de sublimado
( ano por mil).
Se toma un corcho empapado en una de estas
soluciones ó en agua hirviendo, se aplica el lo·
bulilJo sobre el corcbo y se hace penetrar el tró·
car en el corcho, atravesando la parte carnosa de
la oreja. Hecho est~, se saca el trócar de la cá·
nula, con lo cual el corcho cae¡ se pasa entonces
la extremidad del aro por la abertura de la cánu•
la y. se hace seguir el hilo del aro. Tomando estas precauciones se evitarán los inconvenientes
consecutivos á la operación que, á veces, revisten cierta gra•edad.

ñas á sufrir una pequeña operación que no deja
de tener sus inconvenientes. La perforación de
las orejas se confía generalmente á personas más
ó menos comptlentes (joyeros, relojeros), sin que
éstas se preocupen de tomar las precauciones an•
tisépticas que exige la ciencia moderna. Asf es
que se ve á menudo que, después de agujereado
el Jobulillo de la oreja, sobrevienen un impét igo
rebelde, ulceraciones, adenitis y aun enfermeda•
des contagiosas más gra•es.
Es, pues, de recomendar que se pase previamente la cánula y el trócar por la llama de una
lámpara de alcohol y que se lave después de la
operación la parte perforada con una solución de
sublimado de ano por mil.
No se debe perforar las orejas antes de la edad
de tres aííos y aun más tarde, tratándose de niñas atacadas de eczema, impttigo, etcétera. Lo
mejor es que el médico de la familia haga la ope•
ración, si en ello consiente. De otra manera, ha•
brá que observar la siguiente práctica: lavar el
lobalillo de la oreja con una solución fenicada

EN

la ciencia de la puericultura, todas las
caesticnes que se relacionan con la higie•
ne del niño, la facilidad de su d11sarrollo y su
bienestar en general, son de primordial importancia y deben preocupar, de una manera especial,
á todos cuantos tengan á su cargo la crianza de
los interesantes pequeñuelos. La vulgarización
de los medios preconizados por los especialista!!

en la materia se impone, con lo cual se evitarán
ciertas prácticas y tradiciones perjudiciales al
niño. Conviene reservar en estas columnas un espacio para tratar de an tema acerca del que han
sido emitidas, durante largo tiempo, encontradas
opiniones: ¿cu;il es el mejor modo de envolver ó
fajar una criatura?
Este problema ha sido al 60 resuelto, casi de•
finiti vamente, por los hombres de ciencia, y en
Europa, la generalidad de las madres han adoptado el método inglés qne, como es sabido, per•
mite al niño la libertad de sus movimientos. Esta
innovación, adoptada en el viejo continente, no
ha sido secundada, ó por lo menos ha tenido has·
ta la fecha pocos adeptos en la República Sudamericana, como ha podido observarlo el que
escribe: estas lineas. Daremos una breve explicación de dicho método, esperando que muchos
quedarán convencidos de su excelencia:
En casa, el niño debe ir vestido como sigue: la
cabeza desnuda, sin gorra¡ de consiguiente, sin
ninguna cinta qne apriete el cuello, á 6n de
que no se produzcan erosiones ó supuraciones,
como á veces ocurre¡ una venda de franela ó cintura alrededor del vientre, durante las primeras
semanas; camisita de tela, justillo de franela y
otro de bombasí; estas tres prendas, para ser colocadas la un.- dentro de la otra, están abiertas

por detrá, y se pouen al niño de una sola vez; se
puede colocar La mano del ni ño en un cartucho
de papel, para que su bracito se deslice mejor
dentro de la manga.
Para abrigar la parte inferi or del cuerpo, se
emplea un _pañal, un bombacho de franela ó de
algodón, según la estación ¡ medias ó escarpines
de lana y se recubre todo de un vestidito de franela sin mangas, poniendo encima otro de tela
liviana. El pañal se dobla en triángulo, y en la
base del tdángalo se fija por uuo de Jos ángulos
un cuadrado de tejido-esponja y el bombacho¡
estas tres prendas se sujetan por medio de un al-•
fiter de gancho. El vértice del triániulo se hace
pasar por delante, por entre las piernas y los
dos ángulos laterales se recogen y se cruzan so ·
bre las nalgas del ni ño. De es te modo, los miem,
bros, sepirados por el pañal, no pueden frotar el
uno contra el otro. Cuando se saca al niño, se le
pone un vestidito con maugas, que cubre los bra•
zos hasta la muñeca. Con este sistema de vestir,
los niños conservan. desde que nacen, la libertad
de sus brazos, de sus piernas. no están a-prelados
en ninguna parte, respiran fácilmente y - se mueven ;i sus anchas. La cabeza se cubre con uua go-

rrita, sobre la cara se poue un •elo, y encima del
vestidito, una pelisa más ó menos caliente, según
la estación, y acolchada si es necesario.
Vistiendo así al niño, se puede estar seguros
de que éste no estará más expuesto á los resfri ados de lo que lo estaría la criatura, ante, apretada
por la anticuada manti11a.

Cbaroli de íorma caprichosa, he:cba en muaré
antiguo, bordada con sedas de colores. En el
borde interior lleva un ancho galón de oro.

�"'

•

FoT. F ÉLIX, DE P ARÍS.-ESPECIAL PARA " E L M UNDO I LUSTRADO"

FoT. FÉLIX, DE PARÍS.- ESPECIAL PARA ''EL M UNDO ILUSTRADO"

TRAJE DE n . rr.\.-Hecbo en crespón &lt;le China &lt;azul rey&gt;. La falda es completamente lisa. El cuerpo va adornado
con aplicaciones ele terciopelo .Y galón de metal en el mismo tono. L as mangas y el delantero llevan volantes do encaje de
Manila. El canesú es tambi6n de este encaje.

REOEt&gt;OIÓN.- Ilecbo en tussor color de coral. La falda lleva UfüL drapería que se recoge por detrás con una
banda, dejando descubierto el lado izq uim·do sobre un fondo de tul, bordado de seda y metal &lt;lel mismo tono. El cuerpo es
también de tul. Canesú de encaje mu.r fino.
'fRAJE DE

•

�El Mundo Ilustrado

[:ClrtSULt

RALAS ORNAS

RESPUESTA

VARIAS NOTICIAS

Maria Dolores: Su c.irta está mu y bien dirigida¡
la recibí con toda oportunidad. No tema usted
molestarme con sus preguntas¡ puede hacerme
cuantas quiera, con la seguridad de que tendré
macho gasto en contestarlas. No importa que no
me c;Qnozca personalmente, ¿Acaso no es bastante,
para formarana amistad, la simpatía y semejanza
de dos almas? Tampoco le preocupe á usted la
mala letra y la ortografía incorrecta¡ esto sería
tanto como apreciar más el modesto frasco donde
se guarda un perfume delicado que á éste mismo,

Flora: El sudor de las manos desaparece por
completo usando unos polvos preparados de la
manera siguiente: alumbre, una libra¡ salvado,
una libra, y ocho ontas de raíz de lirio de Florencia. Este polvo, bien tamizado, se pone en las
manos después de lavárselas.
-No creo daiiosa la tintura á que uated se refiere, siempre que no penetre al interior de los
ojos ó se deje correr sobre la piel de la frente ó
de las sienes.
-En cnaulo á la receta que me pide usted para

para buscar descanso
á sus penas, Le con•
testé que no se abandonara con tan poco
ánimo á un estado do•
loroso, pero quids pa•
sajero¡ le aconsejé, como remedio eficaz, un
viaje á la simpática
población campestre
donde residen sus
Uos y su prima, en cuya casa encontraría us•
tcd indudablemente
calma, distracción y
pruebas de afecto que
endulzarían sus amargos pesares, Y como

La Crítica Literaria

usted me describía á sa prima tan inlcligcnlc, buena Y afecta á la lectura de obras exquisitas, á las
bellas arles y á la contemplación de la Naturaleza, gustos todos semejantes á los de usted, creí
que pasaría una temporada muy grata, cuyo término sería la curación definitiva de su dolencia
moral.
Poco tíempo después rccibl otra carta, en la
cual me daba usted las gracias más expresivas y
me anunciaba su próximo enlace con esa querida
prima, cuyas blancas, suaves y bcllu manos habían sabido curar hábilmente la herida que tenía
usted en el corazón, y me enviaba, como un rec11erdo de su dicha, unas flores disecadas que la
dulce y amable prometida me obsequiaba.
Ahora recibo una tercera carla, en la que me
dice usted estar desesperado por aquel amor infeliz de antaiio y me pide un nuevo remedio para
su mal. . .. ¿Cómo entender esta confusión? ¿Tendré, acaso, qae habérmelas con un nuevo Wcrther, ó es el mismo de las otras dos cartas? ¿Sería
usted tan galante que se sirviera aclarar este misterio y contestu á mi pregunta?
Después de que usted lo h.aga, tendré el placer
de darle mi respuesta.
MODELOS

HIGIENE DE LA PIEL

Una subscriptora muy agradecida: Todos los
depilatorlos son peligrosos por su acc:ión cáustica sobre la piel¡ de manera que es preferible re•
Clll'l'ir á la electricidad para evitar ese riesgo.
-Hay en cstacapilal una casa en donde se vende artículos de tocador muy e5caces para mejorar la tez. Dicha casa está situada en la Avenida
Jnáru, y los pedidos se dirigen á laseñorila Beatriz Phiffcr. Allí podrán aconsejarle á uated cuál
depilatorio es menos nocivo y también le indicarán alguna substancia útil para blanquear la piel
del cuello.
-En cuanto á la preparación que deaea usted,
á ñ11 de evitar las escamas de la tez, le rtcomicn•
do la cSuavisina&gt;: es un arUculo nuevo y que da
resultados muy eficaces á uc respecto, Se vende
en las droguerías de esta capital.

su penosa enfermedad, le aconsejo la siguiente
preparación, la cual puede usted usar con la certeza de que no perjudica en lo más insignificante, Se mezcla una onza de aceite de almendras
dulces, sin fuego, á una dracma de sebo de carnero recientemente sacado del animal y se hace
cocer todo perfectamente. Cuando ya lo esU se
guarda bien tapado par.i usarse como pomada.'
UNA PREGUNTA

Wcrthcr: May extraño le parecerá á usted qae
le dirija una pregunta en vez: de darle una respuesta; pero es bien singular la contradicción
que existe entre la segunda y tercera carla de us,
tcd, por lo cual me tomo la libertad de hacerle
dicha pregunta.
En su primera carta me hablaba de un amor
desgraciado, de su inmensa desesperación por esta
causa y del funesto proyecto de quitarse la vida

Anita: En esta sección verá asted los modelos
que me pide para batas, matinée y traje de nüio
pequeño.
El primer modelo de bata es de tal moteado,
sobre fondo de seda liberty color de marfil. Está
adornada con incrustaciones y puntiJla de encaje de Irlanda. Dos lazos de listón angosto, con
larg:u puntas, recogen por el írentc las hombreras en forma de drapería.
El segundo modelo es de crespón de Chinaazial
p!lido. El cuello y las mangas están hechos con
la tela plisada y guarnecidos con incro,taciones
y puntilla de encaje valenciano,
El matinée es semejante, en todo, al primer
modelo de bata.
El traje de niiio puede hacerse en batista ó
muselina, adornado con encaje ó tiras bo1dadas
MARGARITA.

Indudablemente la critica t11vo una 6poca de florecimiento en el siglo pasado,
durante la c11al, con mts ó menos firmeza , creyeron las gentes en su valor absoluto, no sólo como Juicio de la producción
!Iterarla, sloo como medio educativo-singularmente en la función de pollcla, que
es una manera de educar-para los aspl·
rantes • literatos. Tal creencia no debe
extra!lar á nadie. No es un fenómeno espedal de la critica, sino un hecho que se
repite constantemente en 11 historia, con
motlvo de toda función que lleve en si
alglln propósito dlredlvo, disciplinarlo,
desdé la polltlca • la eoseflanza. Rous·
seau, Goethe, Flthte, creyeron en la omnipotencia de 11 pedagogla, en lo absoluto
de sus resultados, y á ese Juicio asintió
toda la humanidad civilizada durante más
de un siglo. La revoluclón 1 los pollttcos
todos, educados en el raaooallsmo del
derecho natural y que con 61 han trans·
formado el mundo, creyeron Igualmente
en la omnipotencia de los cambios constitucionales. Unos y otros se equivocaron·¡
pero esa equlvoc1tlón no ha destruido o
la fuerza real de la ped1¡ogla y el Interés
cre;lente que le otorgan los esplrltus
substancialmente reformadores, nl el po·
der y la misión del estado en la vid t. Toda la rectificación ha consistido en hacer
más modestos á polltlcos y peO.gogos,
en reducir su aeelón á los Justo~ limites y
en depurar los métodos para qoe produi·
can el mejor efedo que sea dable.
Lo mismo ha sucedldo con la critica literaria, respecto de la c11al, sin embargo,
aquella aerncla no fa6 nunca tao absoluta y general como las correspondientes á
la ensellanza y á la polltlca. Posible es
que algunos crltlcos se considerasen "de
derecho divino'' (por lo menos, los hay
que fo confiesan asl, auooue el testimonio sólo vale para los confesados); pero
esto, que obedece m,s que, concepto ~e
la función, t la Idea que de su valer propio tiene cada cual, puede cargarse en el
capitulo de las faltas personales, no en el
de la critica misma. Bastantes faltas tiene ésta, como Juicio humano que es, para
que se le cuelguen otras ajenas.
Pero 10 curioso es que quienes recha:ian
como lndtlf y, substancialmente¡ oecesa·
rlamente erróneo, el Juicio de a c.rltfca
profesional 00 suprimen toda función de
este g6nero'. En cuanto á lo presente, sustituyen aquél con el Juicio de los profanos,
del grao fllbllco, fiando de un modo uclu·
slvo en e Instinto artlstlco q11e atribuyen
á la masa· y en cuanto á lo futuro, se entregan al fallo de las generaciones ven!·
duas á la obra Infalible (?) del tiempo.
Analléemos esas dos ouens creendas.
La primera supone dos cosu: que los
profanos no se equivocan, mientras los
profesionales si¡ que, en todo caso, el Jaldo de aquéllos es superior• de más guan·
tlas de acierto, que el de éstos. Asombrémonos del admirable candor que sopone creer Infalible el Juicio del gran pdbtlco
en materia de arte, ó en cualquiera otra.
Se necesita haber olvidado que ese eran
dbllco que esos profanos, tuvieron por
~dmlrables oovellst1s-las ediciones de
cuyas obras se agotaban rl.pldprent:al vizconde de D' Arlincourt Y • rez s·
crfch A Ob.net Y á Paul Feval; por Insignes , etu á Velarde Y A Grllo; por dra•
mat~os Inconmensurables, • ScrlJ&gt;J Y
Bouchardl. ..... Los ejemplos se po a~
m11ftlpllc1r con poco trabajo de la memo
1 Y nótese que las ml.s de las veces,
juicios de los profanos eran cyntra·
dichos por los profesionales, Y que ª re ·

~a1es

'

OJOS Y DIENTES
No es avcntarado afirmar que e:xi!te, entre estos dos
adornos de la cara humana, un indefinido y misterioso
lazo que tan estrechamente les uoe, que la hermosura
de los unos se realza con el brillo de los otros. Tal vez
de este fenómeno dimane la creencia popular de que la
pérdida de los colmillos, llamados «dientes del ojo&gt;,
te»ga por correlativo 11111 disminación de la vista¡crccncía que no tiene fandamcnto científico alguoo; pe•
ro que demuestra hasta cierto punto que el fuego de los
ojos parece apagado por una dentadura que afean algunas mellas. ¿Paede darse el epíteto de encantadora á la
sonrisa de una humosa mujer, si sus ojos ,no brillan y
sas dientes no resplandecen de blancura? Nuestras miradas establecen instintivamente estrecha correlación
entre estos dos órganos escncialisimos, y se sienten heridas por los defectos del uno 6 del otro. ¡Cuántas ve·
ces ocurre que efectos de e11ta indolc, al parecer imperceptibles, sean la cansa de que nos alejemos de las
personas á las cuales aquejan, y aún sintamos por ellas
una rcpu.lsión injustificada !
Es verdaderamente extrafio que se conceda á todos
los órganos del cuerpo mayor atención y cuidado que
á los dientes. Viene esto de que los dientes pueden cubrirse con los labios. Es probable. Hay también gentes
que limpian solamente lo que se ve: el vestido, las manos la cara y la parte del cuello que sale de la ropa:
tod~ lo demás, lo que está oculto, queda sucio, Una cosa es casi cierta: los que no cuidan sus dientes, lampo•
co cuidan del aseo del cuerpo. Pocas veces se equivocan aquellos qae tienen por dcjadbs, sin energía y de
pocos alcances, á las personas que dejan que se les
padran los dientes A c~tas personas se les puede ~cscar qac caigan en la cuenta de que u mucho más importante cuidar los dientes que lavarse las manos. La
naturaleza no nos da una dentad ara completa sino una
vez en la vida. Del estado de los dientes depende toda
la digestión, por consiguiente, nuestro bienestar¡ luego,
en parte tambiEn, la duración de la vida.
Si la limpieza de los dientes exigiese un trabajo diUcil imponiendo al cerebro ó á los músculos un gran
esfu;rzo, se podría comprender el miedo al aseo. ¡Pero
es trabajo tan corto, íácil y cómodo! Todo consiste en
zóo estuvo de parte de é~los . !"f D' Arlln·
coort y Pérez Escrlch, Feval y Ohnet, V elarde y Grllo atendieron ll'ÁS el voto de
los prlmtros que al de los segundos , para
orientarse en la producción literaria {}'
asl parece que fué ), no debe ya extraflarnos que perslstluan en sus nolleces y
vulgaridades y que formasen de si propios un 1ltlslmo coocepto,como cosa asentada en opiniones lnfellbles. Y si á lo pre•
sente miramos, ¿cabe duda que mochos
de los autores prtf~rldos hoy por el gran
pllbllco, y cuyas obras se veoden que es
un primor se hundlr•n en el olvldo pasadas dos ótres generaciones? ¿Tomaremos
por oro de ley , por Juicio lncontrovuti·
ble, el aplauso de los profanos á eso que
se llama el género chico? ¿Reputaremos
de bueo gu~to é Infalible el entusiasmo
por La Marcha d, Cádir, y la canción del
minino? Pues todo ehu lo sancionaron

aco, t ombrarse á la.,ados a•1listpl1c1.&gt;• d" h• ho.;.. u, ... a ,
mente con el dcntíírico ODOL. A.unqac no fuese mb
que por la sensación de refrigerio y de bienestar que
sigue inmediatamente á estos lavados, todos deberían
practicarlos. Estos lavados antisépticos-( IJamados baños antisépticos de la boca) se hacen guardando primero en la boca un. sorbo de agua odolizada por espacio
de dos 6 tres minutos, para que el antiséptico del ODOL
penetre bien por todas partes: seguidamente enjuagándose bien la boca con un segundo sorbo, de modo que
el líquido pase por entre los dientes, lavándolos luego
con vigor, y finalmente haciendo gárgaras: esto es lo que
se llama odolizar, Los que se odolizan con regularidad
por la mañana, la tarde y la noche, protegen en abso·

/

luto sus dientes ·coutr~ la ·carie• y purifi.:a11 so boca de
lodo hedor. Por tanto, acousejamos con buena concien •
cia á cuantos quieran consuvar sa11os sas dientes y
e.renta la boca de malos o lores, se acostumbren á ~vársela cou el dentlfrico ODOL. Las personas que tienen muelas picadas serán las qae más especialmente
experimentarán la iafl11encia benéfica de estos lavados:
en este caso es cuando su acción es rápida y sorpren
dente. Acoshímbrense. pac,, todos á lavarse con regu.•
laridad la boca con el ODOL. Los que sigan nacstro
consejo nos lo agradcceráu más tarde.

esos profa~os que se prttende colocar l.
fa cabeza de la critica &amp;rtlbtiCa.
El argumento que se usa es an61ogo •
uno que se osó para probar la necesidad
del Jurado en materia penal: porque el
profesional está lleno de preocupaciones
de escuela y de envidias ó celo~ de clase,
y no pueae, por tanto, ni ser lmpertlal, ni
tener la clara, serena visión de lo bello,
que suele estar por encima de todo dogma
ele filos olla estética. En lo que se refiere
al orden Intelectual, este argumento representa la solotlón de un problema lógico de la mayor Importancia: el de fa )erar·
quia en que se hallan el conocimiento vulgar y el clentlfico y, en otros términos, el
ele fa necesidad ó inutilidad de lu especialidades técnicas; y esa solución significarla, aplicada en todo su sentido, qoe
el 'f'Ulgo sabe más que el hombre de ciencia, y que no sólo no hace falta estudiar

y espe.iallzar para entender de las cosas

y poder hablar de ellas con au101 idad fundada , sino que el e~tudlo y l.:. especlalluclón perjudican. Por lo tanto, cuando
se trate de estimar el valor arquitectónico
de una catedral gGtlca, vtrblgracla, yo
acudiré al Jultlo def carbonero de la esqui•
na, ó del comerciante retirado que vive
del cupón, entes que al de un arqueólogo
que se ha pasado la vida estudiando y
viendo monumentos.
Ya sé yo que los mantenedores del susodicho argumento cf,marl. n contra esta
consecutncla y la callficar,n de exagerada; pero esos clamores no slgnlficar,n s i•
no que se den cuenta del absurdo lmpllclto en su teo1fa y ntroc,den ente su declaración ló1tlca. Por DIAS vueltas que le
deo, esa es la conclusión en que ha de pararse.
En cu1oto al fallo de la postrrldad, cftf·

�El Mundo Ilustrado

El Mundo Ilustrado

LA CA PTACION

LaSaludTrae Consigo
La Felicidad.

DE LA HERENCIA
La anciana Marta vino A despertarme.
-1Su tia se muerel
He bajado y hl!teme nuevamente ant e
la puerta entreabierta que ya, por más de
,los dlas, hase convenido en mi " punto
fijo" para espiar, si, ecethar como un esp1a vulgar la penosa 1goala de mi tlo, de
aquel que me habla criado, que habla sido
mi abnegado y dulce tutor durante tantos
•~os. El ine ha repudiado de su presencia.
Ha ordenado terminantemente que ao fuera admitido en el castlllo, slo motivo, slo
ha?:er mediado ofensa ni disgusto de especie a lguna, senclllamente porque me
desheredaba en favor de ellal
tEUal La veo girar por la pieza del moribundo á cln.:o oasos de mi. Ella reina
sin contrapeso. Ella se consagra toda ent,ra al morlbu::ido. Cumple re11gfosamente
cada una de las prescrlpeiones del doctor,
,tui ea vela Juotameate con ella. No pierdo
m uno solo de sus movimientos. Un odio
.. troz me quema la sangre, mezcla ele rabia, d11 an¡¡:ustla, de humillación, de dis¡¡:usto, en fin. todo esto condénsase ea on
Jolor ins~frlble, oo Inmenso aaonadarnleoto.
- ¡Ahl la Infame, 111 miserable!
Ella es bella y en la Incierta luz de la
lnteoclonal penumbra, su rostro re~plandece cual las pilldas nympheas entre las
sombreadas t-:ojas. Pero yo la execro precisamente por eso, por su hermosura, por
el 11s0 infame que ella ha hecho de tal vea•
taja física, por babPrla tran5formado en
el Instrumento de muerte del asesino, en
la ganzúa. del vulgar ladrón.

La mala salud es la causa
de los sufrimientos y no proporciona ningtín placer. T oda
mujer que padece alg ún desarreglo de sus 6rganos femeninos
se puede convertir en vigorosa
y hermosa con el Com puesto
Vegetal de la Sra. L ydia E.
Pinkham. Acontin uaci6n publicamos la carta que escribe á la Sra. Pinkham, la Sra. Rhona
McCoy de Gran Caimán, East End, Antillas Jnglesas :

El Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham
"Por muchos años fuí víct ima de la menstruaci6n dplorosa, s intien do un fuerte dolor atral'és de mis espaldas y
caderas ; y habi&lt;!ndome recomendado una amiga el Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham como ensayo, me
decid í á escribirle primero y pedir su consejo. Inmed iatamente p rinci pie! á tomar el Compuesto Vegetal y
desde q ue acabé la novena botella no me siento nada.
U n mill6n de gracias por lo q ue me ha hecho á mí y
no fallaré en recomendarlo á las mujeres que padecen.''

Y los recuerdos se despiertan en mi lma•

glnaclóo, desplegando s11 caleldoscóplca
v~riedad cual las nubes movidas por el
v1Pato del oeste.
Re:onstruyo la escena aquella de la
pres entación, mi sorpresa al verla por primera vez, á mi regreso de Alemanl• . Instalad': al lado de mi anciano tlo. Parece
que aun oyera su voz . . ..
- Es la hija de mi vlelo amigo Sénart. . .
Muerto arr~inado el infelfz ... . Es peroqua
tú me perm1t1rts constituirla una modesta
dote ... . . tTú no serás menos mlllonarto
por esto! . .
De temperamento altivo y taciturno, la
mirada m1~terlos1 , trala A la Imaginación
por asociación de Ideas, lo. rara 1mpreslóJ
Que oroduce la vista de los eHanques en
otoi'! o; y si A esto agregamos una tez maravillosa, encu1drae1a en una dorada y
suavlslma cabellera, nos habremos formado una Idea bastante aceptable de esta extra na , si. bella. pero exlra!la, muy extra na
y con ~odo el aspecto de poco sociable. No
me rec.1bló muy humildemente, ella , I• protegida. y • pes,r de e~to y de todo lo que
ai:m sin conocerla temla descubrir con el
tiempo en ella, se apoderó iostaat!nea mente de mi corazón . Sn paso me hacia
estrem~cer; su elegsnte, fi na silueta, bajo
la mag11 de los pt rales plateados por las
nubes. invadla mi sér a&amp; una exquisita
sensación de delk la, de bienestar de ad mlracióo.
'
Transcurrieron treinta dlas y mi pastón
fué eo aumento. Me parecla poco ofre·
cerle el cielo y la tierra. Me sentla capaz
de harer locuras ror ella. Se lo manifesté
Y pedf su mano. Ella rehusó rotundamente, sin vacilar.

- Jamás.
¡Ah! ese " jamh" era un11 sentencia

je

muerte! Era como si todo el mundo se hu-

A la venta en todas las farmacias.
?repar.tdo en los Laboratorios de

LYDIA •. PI:'\-XHAM ll1t:DI.01 ' E OO., Lynn, Mass., E, U. de A..

•
to que, en términos generales, es el que
detlde, descartando todos los casos de
autores olvidados lojushmeate durante
muchlslmo tfeinpo, ó de otros cuya fama
Injusta persiste por varias genere clones;
pero ~I se analizan los elementos de qoe
esU. formado ese fallo, fácll será advertir
que la mayorla de ellos procede de los especialistas, de los profeslooales, y que la
masa ao sólo se ltmlta ! aceptar los juicios de éstos y A repeUrlos, sioo que necesita A cada momento que la soliciten y
espoleen para no caer en fa Indiferencia
mts grande respecto de los más admirables libros. Lo que sucede con la supuesta populartdad ele! ' 'Quijote," es un buen
ejemplo que no debieran olvidar tos dtfea·
sores de la opinión profana .
Queja por decir algo en punto al capitulo de envidias y celos de clase. Que de
esto hay mucho en la vida literaria, no
cabe dudarlo; los mismos que de tllo se
quejan, suelen padecer de ese mal. Ptro
ni es cosa exclusiva de aquella vida, al
tiene nada que ver coa las cualidades
lntrlnsecas, Intelectuales , de la crJtlca,
el escritor que, al Juzgar la obra de otro,
se deja llevar por la envldl11 , por los celos
6 (cuando alaba ) por la slmpatJa, comete una inmoralidad que. por de contado, ao
suele engallar mucho tiempo á las gentes;
pero es este defecto ladlvfdual (de que no
e~táo exentos los profanos ). no un vicio
propio de la critica misma. Además, sólo
en un hombre atrablllarlo y amante de
molestar al prójimo, ó totalmente desprovisto de sentido de Justicia, cabe suponer
que proceda as l como todos, ó con la mayorfa de los autores. Por lo común, la in•
Justicia se comete con alguno, en quien

la conslduación de los agravios ptrson•les ó de la ~impatl• llega 4 sobrepujar
el deber de decir lo que verdaderamente
se siente, ó pone antojeras en la vista del
c.rJtlco; pero, ea los más de los casos, esto ao ocurre, y e.o mucblslmos crltlcos,
al siquiera una vez.
Por último, es erróneo el supuesto de
que la critica, cuando crnsura, no sirve
para nada. A los corregibles, los enmienda; A los audace~, los contiene. La historia literaria de todos los tiemoos demuestra que, cuando no hay un látigo-aunque
éste no sacuda muy fuerte-todas las nulidades salen de sus agujeros é Infestan
la vida lntrlectual. Es la hl~torla eterna
del gato y los ratones. Ha.ce falta el gato.

·Re~uuión ~e Pre(iOS

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RAFAEL ALTAMIRA .

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_El Sr. Don José Membrilla, de h.-

~1utla, Jal., México, e. tU\o sin mo,-i
miento por dos años, y hablando d:
lo que ufrió diee : "Por espacio dt
dos años padecía fuertes ,iolores biliosos atacándome Jos r iñoues, al grade
de dejarme sin movimi nto e:1 el as;ento que ocupaba; después de habermi
visto varios médico , ocurrí á la· afamadas ''.Píldoras de Vida del Dr. Ros ",
y g rncias á éstas e loy enteramente
~ano, lo que digo á V el . con sati far.•
~ióu y para que este mi testimonio sit·v,
para bien de la humanidad doliente."

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Gran Combate
= = de Flores= -

Mayo 1~

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Gota, Enf~rmedadesde i..~iedra
y Afeccaones de lo VeJtga.

GRANDE•GRILLE Enfe~~;:;:_es del
HO PITAL

Enfermedades del Estómago.

PASTILLES - SELS - COMPRIMÉS

VICHY·ÉTAT

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11~ - ~11=======~-

1

1

Ferrocarriles Nacionales
DE MEXICO

blera desplomado Ami alrededor. Los t ia•
mos vacilaban sacudidos por la violencia
de las aguas del cielo, ta sombrla y dell•
cada joven ancojtbaseme uno de esos
uueles misterios que simbolizan las leyendas. Es verdad qae ella me destrozó
el eoruóo; pero ao destruyó la aureola
con que mi Imaginación la babia rodeado,
La ere! sincera, altiva, Intachable. Le dije
coa suavidad:
- H11biera podido usted ser meno:; cruel,
preparándome el •nimo poco A poc.o.
-Hubiera sido menos eficaz.
No sé qué grandeza salvaje emanaba de
esta fr■oQueza, que yo admiraba como un
Imbécil senllmeatal de veinte allos .
Bien lo comprendo hoy. ¡Abl cómo me
doy cuenta exacta de lo que ocultaban
esos ojos penetrantes y meditabundos!
Qué debe extralhrme su sllenclo, su acogida fria, su Insultante negativa, si ya
ella tenla su plan admirablemente concebido; ya ella sabi• q:ie me despojarla de
mi fortuna. Y pens,r que, durante esos
dos dtas, ni s1qultra hubiera t,o!Jo yo el
valor de gritarle ! la cara mi de1predo,
que mo tie conformado con evitar su ellcuentro, con no hablarla. tCOmo se retrá
ell• de este Imberbe!
Bajo el Imperio de tales Ideas se apodera de mi un furor recoacer.tra.do: estoy
á punto de franq11e1tr la porterla. Pero las
palabras dtl doctor aparecen gro badas
coa caracteres qaemantes en el f JDdo de
mi cerebru:
-tQJltre usted matará nuestro enlermo? . •· . . Es cuestión de un minuto , .. .. .
Uaa emoción intensa, una sorpresa, una
lmpreslón violenta de alegria ó disgusto
y . .. . ¡crac!
Ya se ve, 1111. naturaleza misma se declara en favor de la usurpadora! . . .... La
vuelvo á 111lrar. Está Inclinada sobre el
lecbo, conserva su actitud de virgen altiva, esa e1tpresión misteriosa y fucinedora que se babia apoderado de mi voluntad, esa fatal belleza de q•Je estaba armada para servirá pérfiJos desigalosl.. . .
En este momento, el viejo se,glta, gime
tomo un 11il! ,. MI corazón se conmueve,
slento una piedad Infinita por el desventurado, Pero la voz se hace más audible:
-tLtural
Súbitamente siento transformarse todo
sentimiento de compasión en an profundo
deipreclo, odio su estupidez, su cobarde
é lolame canño por la extranjera. Me persuado deque me asiste el derecho de odiarlo, porque el Injusto abandono de su so·
brlao no Obtdece á pasión noble al generosa de alnguaa especie.
El doctor hace un gesto, oigo ua rumor
confuso, en seguida un grito:
- ¡Meabogot .. . . ¡Abl . .. . Me . .. .
Un sil ene.lo aterraaor, un soplo de ao sé
qué de pavoroso, ea seguida . . . y nuevamente el silencio absolutAD1ente.
Pasa un sevundo, un siglo, y siento al
doctor que se lac:lloa y escucha, ausculta
y declara, ea fio, con voz sorda, pero sufi·
clentemeate perceptible:
-Ha muerto . , . .
Ella oculta el rostro entre sus manos¡
yo avanzo, quiero gritar cualquier cosa.
Un pueril sentimiento de respeto me Impone slleaclo y es "ella" quien se anticipa.
-Deseo hablar con usted . ...
Sus ojos estén llenos de lágrimas; pero
su voi es firme. Se me figura que ella me
provoca.
No obstante, accedo, la conduzco A una
pleu vecina .. . . Y durante un minuto nos
contemplamos, taciturnos, Interrogadores.
Es ella quien, por stgunda vez, toma la
iniciativa.
·
-Aute lodo deseo pedirle excusas por
no haber provocado esta entrevista antes
de ahora . . .. Su tlo rehusaba obstinada y
estrictamente el verlo y ao era posible en
su estado contrariarlo. Por lo demás el
doctor era m!s dtctatorlal aún si se quiere
en sus prohibiciones, y habla que obedecer
á riesgo de comprometer la vida del enfermo . . . . Créame que lo sleato . . , .
- ¡Lo creo! repliqué coa una risa Insultante.
Ella me miró cara • cara, fij amente; sus
ojos relampaguearon: cesó de llorar.
-¡Se arrepentirá usted de esta rlsal
dijo ella coa dignidad. . . . Es una cobardla . .. . Su d~ber de caballero es escucharme cortésmente, sean cuales fueren sus
prejuicios . . ..
su actitud me impresionó, bien A pesar
mio pues ao me aststla la menor Idea de
que 'se trataba de una comedla mis; res•
po11dl gravemente;
- ¡Sea!. . . Escucho ! usted
Ella volvló.
-Sé que usted tiene la convlcclóo de
que yo be Intrigado cerca de su tlo .. . .
s6 que usted me cree culpable de haber
desviado el afecto que él te ten la ea mi
beaefldo., .. y de haber captado su herencia . . .. SI! q111 usted me cree aml&gt;lclosa falsa lntr11anto, lnfamel . . . Y entre
ta~to, 1todo eso es falsol
-tD• 1111nera que usted no es la berederal pregunté coa uo tono tristemente
Irónico.

FLORÉINE
CREMA DE BELLEZA
L a di tinguida esposa de uno de lo má famosos doctore
en :Medicina, nos dice lo iguiente en una carta llena de rcconocim ento ,Y rebosante de entn ia mo:
'\Jamás ha,y lugar á decepcionar o cou la OHEMA. FLC)REINA. Como conse!'vador a del cutis e un ideal, un en-neño; y estoy segu ra de que la bondades de su CRE~ll .FLOl{EIN serán confirmadas por cuantas señora. que ha.,.,,(}'ft.n, como yo lo be hecho, uo en a .ro concienzudo é inteligente dee te producto, real ment~ incomparahle. Ko exi.te en efecto,
absolutamente nada. que pueda puuerse en parangón cou In,
'HEMA FLOREINA en todo I arupl 0 ar enitl d , ltl perfumería con tempor ánea."
1

CREMA FLOREINE,
POLVO FLORElNE,
JABON FLOREINE
A, GIRARD1 22, Rue de Condé, Paris
UN/COS AGENTES para la República Me.rcicana

Emilio ú\1.ANUEL e&amp; Co. Avenida l6 de Septiembre, 65.-ú\IBXICO
11

ITJ□LJ□□□□□□□□D□□DDD□□□D□□□□□□□□□□□□□□□
□

8o
□
Cia.
Bancaria
de
Fomento
y
Bienes
Rafoes
de
Méxioo
B
o
80011tOAO ANÓN I MA

o□

"'eoolETÉ

MEXIQUE"

Dap•rt•mento Bancario, ProlonflllOn.dal 5 de Mayo 31. Cdplt•I tot,1meore exlllbldo, SID.600,000.00

o

HAOI! OEIIJOUENTOS, Plt/ESTAMOIIJ CON PltENOA, COllltOS
I' Q//t08 808/tE TOOAS LAIIJ "'-AZAS 01! L.A ltEPUBL/01&amp;
I' DEL EJtT/tl&amp;NJE/tO.
lt/!!0181! 01!!"0SITOS A "LAZO ~IJO
Y •N OUENTA OOltltlENTE, f'Off LO QUE 180NA INTEltESES
A JIE,JO/tl!S TIPOS QUI!' NINQUNI OTltA COMPARIA • • • •

□

§
B
o

O \.J

Antes: C9mpañía Bancaria de Obras y Bienes Raíces

8o
o□

FONOllitJClE

Cambio de Mone.lla
al tiPo más ventajoso en la Plaza

Compra y Venta
de bonos del Gobierno Mexicano

Prealdante de le Comp■ llle , FERNANDO PtMENTEL Y FAGOAGA
Primer Vloapraaldanta, PABLO MACE DO
Sagundo Vloa11realdente, E. T RON
Garente, XAVI t:111 ICAZA Y LANDA
CaJaro, E. FRANK CAMPOS
Contador JOSE R. GARDUIQo

.
~
'
Bo□□□o□□□□□□□□□DD□□□□□□□□□□□□□□□rn□□□
¡MADRES!

8
□

LA POMADA BALSAMICA MARAVILLOSA
ea la nin• de lu pam&amp;du. PC&gt;rQua , 11 ■ ,rt eu:ra,

..U•ta 1'_111■ ,n ea ell•
ca.. M!Dar111 de personu cur&amp;du con ella ie1\Ulca11 au.1 mar&amp;'l1ll.oeoa re,unad01,-, por eew e, que 18 be hecho la pref8rlda del pdblleo Buia usarla una •e■
pua ,811ezla atempr8, ore•enctón. Produce efec"11 aecur!úmot en
G:ranOI, Tumores. Almonanu, Heridas, P-dahlu, Lle.cu. UlleN»,
Ulceru. Q11emaduru, :rrea,u1u, ErUPClonea, &amp;•. A:.
111■,rt

U• v•nta •n toda.a • - Dro¡¡u•r•- Y Both:o-.

Se acernan los calores y con ellos
la é poca de las peligrosas enfermedades de los nli'l.os.
Os habéis con vencido de que están bien ali mentados vuestros hijos, y por lo tanto, de que los habéls preservad o del A N GEL EX.
TERMINADO R DE LA INFANOIA, EL COLE RA. LA DIARREA, EL CA.TARRO INTESTINA L.
Sólo alimentando á vuestros hl•

Suavl:ia la piel y la da unn hlon,:,, ra nacarod• perfecl•. y cura r,c!lcalmeni.
lrrll&lt;lclQñes y esbaño&lt;&gt;ea. fo, tillo,; tas uñao y 1.. do b1111o y lranspereoc1B.
"- QN E:L., PounM•IT• , 10, AVtNUt DIE L'OPt RA , PARIS,

jos con KOFE KE es como podr éis
tener la seguridad de preservarles
de talus pe11_gros,
EL NI:So DE P EORO, folle~
instructivo que se repa.rlie grat.ts
en los lugares de venta.

�El Mundo Ilustrado

Irº
o

o

ºVº

El Mundo Ilustrado

o

La Mejor de América

º71o
Las Píldoras
del Dr.Ayer
Para la Dispepsia,
Estreñimiento,
Jaqueca y Desarreglos
del Estómago,
Hígado y Vientre.
Son Puramente Vegetales,
Son Azucaradas,
Son un Laxante
Suave pero Eficar.
"Con las Píldoras del Dr. Ayer he
obtenido siempre una. acción ~ás segura. todavía que con otras plldorae
muy en uso y que por su crédito se han
familiarizado entre el vulgo. Son muy
fáciles de tomar y no ca.usan dolorea
ni repugnancia."
A. MARTíNE7. V A RGA~,
Catedrático de Medicina,
Granada., F.spal!a.,
Qad&lt;i ~mito ostenta la J't&gt;rnwlci e~

rotulata,
,
,
Pi·er,1tnU tuted,. "" mndieo lo

de la• Pt/dora• ,let Dr, Ayer.

lCI

q,,, opl110

Prepar&amp;das por el DR. J. C. AYER Y OLA,,
Lowell, M8Jle., E . U. de A.

auando el orranlsmo se encuentra de,
caldo y extenu&amp;dll lt consecuencia de su·
frlmlentos y enfermedades, los órganos
dlitestlvos pierden ca.si siempre su ene?•
¡¡fa y l)()der de asimilación Y necesitan
alimento mll.9 concentrado y !!tell de di·
¡¡erlr. La Leche .Malteada. de Borllck es
el tónico aUmenilcto oor excelencia. para
esto$ ca.sos: a.yuda la digestión de los otros
a.Umentos. y como contiene todos los tos·
fa.tos minera.les n&amp;tllJ'ales que rBQuJere el
oritanismo, en forma. muy asimilable, 1.&gt;rovorclona muy pronto las tuerzas Y el viitor perdidos y hace recuwrar la ~al ud.
De venta. en las botica,¡ y droguedllS,

A.ceo r-nles: VINCENTY HNOS. A,&amp;nú,

,bien 1236. ll&amp;icl, D. F.

o

lbo

o

o

FO

oclJ

Ajuares, Roperos, Juegos de Comedor
r todo lo que se necestta para
Amueblar una C•sa.
PRECIOS SIN COMPETENCIA,

''El Nuevo Siglo"
Colegio de Niñaa, l.

-SI stftor¡· yo soy la heredera de la fortuna de su t o. . . . Pero no be beeho absolutamente nada de aquello que la 111As
escrupulosa delicadeza pudiera reprobar.
Hice tanto cuanto pude por obtener, por
medio de la súplica y de la persuasión,
que su tfo lo llamara Asu lado; no tuve
hito... .. Hube de ceder • las Instancias
dd doctor, quien me conjuraba por lo
mb querldo • q11e no Insistiera mAs si
aprecia.ba en algo al moribundo . ... S11 tlo
u.a mi bleabecbor, me habla salvado de
la miseria¡ yo no podla obrar de otra manera que bajo la inspiración de la m'5
tierna gratitud, y, cuando se apoderó de
él la extr11!1 locura de preferirme A usted,
no pude hacer otra cosa que respetar su
voluntad: estaba demasiado grave para
que se le pudiera contrariar Impunemente .. . .
- ¡Pero usted hereda! repetl con la mlsma melancólica lroola.
-¿Heredo? ...
Su mirada, su ardiente y profunda mi•
rada, no se desviaba un Instante de mi.
No pude contenerme por mis tiempo:
-Y .... ¿qué creerla usted si estuviera
ea mi lugar?
- (LO que usted va A creerl
Sacó de su corplllo una tartera y me la
alargó:
-(Perdone usted al anclaao .... y destruya esta prueba de su delirio!
Quedé Inmóvil ... mis manos tembla•
bao. Yo eotrevela vagamente el horror de
mi desprecio:
-¿Qué quJere decir usted? pude balbucear por fin.
-El testamento esU alll dentro ... Yo
se lo devuelvo como al único heredero de
su desgraciado tlo ....
Me sen tia desfallecer. Me apoyaba contra la pared, Inundado de un sudor helado,
• hogAndome • Influencias de la vergilenza y estupefacción, no osando mirar en la
cara A quien ya tllD Ignominiosamente
habla calumniado.
Después de un minuto de un estado muy
próximo A la demencia, seatl que nueva
sangre se agolpaba á mt cerebro y sólo
pude explicar:
- ¡Perd6nl. ... se lo ruego .... Tome esta cutera nuevamente ... . preferirla morir • aceptar la herencia en esas condiciones ... .
-Y yo, exclamó ella coa vehemente y
supremo desdén, ¿cree usted que quiera
mancharme coa un robo?
-La he ofendido vilmente, no la cooocla .... declaré con desesperación. Me he
conducido como un bruto. .. ¡soy un mlserable tmbéclll
-¡Qué Importa! . .. . Probablemente ya
no nos veremos Jamás!
.
Ella hablaba coa dulzura, con un aue
de abandono y de lejanla, sus belllslmos
ojos fijos eo el vaclo. Y ahora yo sabia
realmente quo era ella "sincera, altiva,
lotachable," Me seatl embargado por un
pavor atroz, lleno de admlraculn y de humildad.
-¡Dios de la vida! murmuraba yo. P•ra
qué me sirve este dinero ... recibirlo de
sus manos es Infligirme el peor d~ los suplicios .. .. ¡No lo quiero! .. .. Recibirlo de
usted, que tan duumente me ha rechazado . ... de usted, que me desprecia con esa
dulzura aún mis numlllante que el mayor
lnsulto .... me sentirla envilecido por toda
I&amp; vlda l
-¿Qué dice usted? ¿Envilecido porque le
devuelv-o su fortuna ? ¿Porque rehuso aprovacharme del extravio de un enfermo?. . .
Ella babladadounpasohacia atrAs, y el
c;olo movimiento de su vestido, y el Juego
de las luces proyectadas sobre su suelta
cabellera y la gracia de su boca grave, me
agobiaron.
-¡Dios mlc•l ¿por qué no pude tener la
fellc1dad de obtener su amor? ... . ¿por qi,é
me ha apartado usted de su camino?
-Yo era una oilla pobre, aco¡lda con
bondad y confianza .... yo habrla traicionado esa bondad y esa confianza si hubiera escuchado A usted ...
-¿Me habrla usted escuchado, dije yo
exaltad amente, si hubiera sido nea?
Ella bajó los pArpados. Por un minuto
se mantuvo Indecisa. Luego, las crespas
pestallas se levantaron.
-Creo qua si, dijo.
Mi exaltación aumentó¡ las palabras me
!.litaron, no pude sino balb11cear:
-Pero entonces .... . usted padrla .... .
aún ....
Ella me hizo sellal de guardar silencio.
-Déjeme reflexionar.
Nos callamos. Yo la miraba coa la mis·
ma mirada con que en otros tiempos cont~mplaba las santas Imágenes eo- el tem•
plo. Reten1a mi resplracion;11xperlmeota•
oa la impresión de hallarme en el umbral
del mundo, en un sitio sagrado, donde esta por realizarse ua milagro.
-Hoy, dijo ella, creo 4ue teadrla derecho de escucharlo: ni mJ rechuo al mi
aceptación dependerlan de otra cosa que
de mi locUnaclóo ..
Yo me acercaba A ella. Tintaba como en
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rnsa fundai11 en ~l Afl•
le

1m

De venta en todas partes
-¡ No la rechuol dijo ella con una dulzura inenarrable.
Y de pronto, sonriendo con una bondad
dellcadlsima y asl.alsmo con esa sutll lronla femenina:
-Y no la hubiera desechado jam'5•....
1SU Porque si es verdad que usted me
amó bastante pronto, no tard6 yo más en
amarlo!
Sen ti el vértigo de la fellcldad .... Sólo
tenla una vaga sensación de deleite lofinfto ... . de una suavidad .. . . . Tomé las
manos de Laura y las besé humildemente. Ella me tenla A cierta distan da: me re,
cordó Que la muerte estaba presente, lo
que debo confesar habla olvidado totalmente. El tono de nuestra conversad6n
ba)ó. Pero habla en ml el ol vldo del sepulcro. la ardlente Juventud que busca su
provlslón de vlda y de felicidad en medio
de los catacllsmosl
J. H. ROSNY.

Se trata de averiguar cómo han de ser
las casas para responder A las exigencias
de la higiene mis moderna, y hay quien

asegura que podrA realizarse el mllagr.:,
de que sea un hecho aqu]I famoso disparate del que afirmaba que en Filipinas tenla un palacio con las cuatro fachadas al
Medlodla. Para ello toda la constrilcclón
so montarA sobre ua perno gigantesco,
para que pueda girar y bailarse sucesiva•
mente sus fachadas al Saliente, al Medlodla y al Poniente para aprovechar continuamente los rayos del sol, pues estA demostrado que éstos ejercen una saludable
influencia en nuestro orga11lsmo, particularmente sobre el sistema nervloso, y cont.rlbuyea A curar las enfermedades. "Donde no entra el sol, entra el médico," repite
la higiene moderna., y un arquitecto de Parls , Mr. Eugenio Veul, ha comezado •
construir una casa giratoria, última palabra de la higiene y de la terapedtfca.

*••
En las escuelas deCblcago se estA dando Instrucción pr.6ctlca sobre la mejor manera de subir A los carros eléctricos, usarlos y bajar de ellos, en términos de no
correr peligro ni sufrir molestias, ni tampoco ser causa de que los corran ó sufran
los dem!s.

�El Mundo Ilustrado

,

co11 so doctrina y éste realizad trandes cosas.
Recuerdo haber asistido, en un vapor norteamericano, á numerosos é
interminables partidos de cpoker&gt;.
Es sabido que ese juego nacional no
es sino 1111 ejercicio de cbluff&gt;, pues
que consiste, sobre todo, en engañar
al adversario con la carta que se echa.
sobre la que se tiene en mano. Eltige
audacia, sangre fría y hasta cierto
LA PASTA
,/'
genio: las cualidades que hacen á archimillonarios. Nada más divertido,
durante las largas tardu de la trave•
-ESsia, que seguir lo• juegos de fisono•
Reoomend•d• oomo la mejor por
Una sociedad financiera lanza un mia de los que están con las bara3000 dentlatH, llmPI• ,. dentad U
uegocio: á fuerza de proyactoa es jas en la mano¡ que entrar en su es·
re, ••n• y vlgorl•• I•• enolaa, pu•
cierto, á fuerza de cálculos dados' co• píritu¡ que seguir el esfuerzo de su
rlfloa el allento y destruyendo I••
mo ciertos y de cifras que se creeu inteligencia y de su voluntad. Ahí
baot••••• dello•••• 11•11• verdad•·
auténticas, ella llega á persuadir que utin, mudos, calmosos, prudentes,
rement• • aer un
la operación es soberbia, !u.mediata·
prontos al ataque, terriblemente aten·
La palabra es nueva como la Amé- meute las accioues emprendeu una tos •in interrumpirse, á no ser para
rica que nos la d.ió¡ la cosa u vieja asceosión alegre. Y muchos habrá lolll&amp;r 11lguno1 tragos de su cmancomo el mundo, Ella hacía ya parte que podrán decir, con razóD, que ha· battan&gt; violento y helado, quelosexPREVENTIVO DE LOS DIENTES
del depósito de accesorios l!el arti- biendo sido el único fin de la empre• cita, cuando la suerte ea fa'l'orable ó
De venta en toda• l•• Droauarla•Y Botloea
ficioso Odiseo, y servía acaso á la fa- sa el alza. de los títulos, el cbluff&gt;, los consuela, cua11do ella da vuelta.
tubo. No eoepta nlnaC.n aubatltuto
ma de habilidad que obtuviera desus aquí por lo menos, ha tenido ú:ito, Se tiene á la vista, como en minialu· Y'$0.50
tina••• cuidado d• no obtener el loaltl·
compadres. Siendo un peligroso !ns• Pero si hizo afluir el dillero de los ra, el espectáculo de la lucha humamo. Ea I• mejor do lo mejor.
trumento, se le conser'l'a con precan· unos en el bolsillo de los otros, no na, en lo que de más artero tiene, de
Hecho aolemonto por ta
ción, sin dejarlo derrumbar¡ y, á pe• ha h :aído el oro anunciado á los filo
mis codicioso, de más intenso en ciernes imagi11arios de alguna mina de to sentido y de más tenu, Se siente
sar de que la experiencia haya sufi·
cientemente demostrado que no se nombre espleudoroso, ni transforma· que quieren ganar, que para consepuede nada esperar de él, se perseve• do en beneficios las pérdidas reales guirlo no titubean ante nada, y que,
HEW YORK, N, J., U, S. A.
ra en emplearlo, prometiéndose de disimuladas en los balances. De suerte en sus csmock ing~&gt;, irreprochables,
que
llega
el
momento
en
que
se
esél maravillas. Asl son los hombres y
hundidos en sus cuellos, son todavía
SELLOS DE CORREO
los hijos de los hombres¡ de siglo en tablece el equilibrio, en que es me- a~les rapaces, ávidos y íeroces.
siglo, de generación en generación, nester distinguir bien, si es lícito iQné júbilo cuando el adversario se DE LAS MISIONES EXTRANJERAS
Garantizados ato ser esco,cldos, se venden
vuehen á cometer los mismos erro- decirlo, los gatos de las liebres, y en deja. engañar! 1Qué or¡(ullo cuando l)()r
klloa-ra.mos,-Olrcnlar expUcattva (en
res, no se caasan nunca de repetir que, una vez más, los dineros del sa- el &lt;blufi&gt; ha resultadol- Pero si las espalloll gratu franco, Bécaune, u. rue
cristán cantando vienen y cantando peripecias del partido dan á veces al des Redoutes, Toulouse (Franela).
las mismas faltas,
Basta abrir los ojos para ver los se van.
jugador hibil y cínico un momento
ejemplos del cbluft&gt;. Es suficiente
Los pescadores del Pacifico, y enteode•
¿Iovocarétodavía ciertos casamien· d_e ventaja, el equilibrio concluye
mirar un poco mejor para reconocer tos cuya historia es común? Se abolsiempre por establecerse en provecho mos que todos los de oaestras costas, tieque esos ejemplos enseñan todos la la la dote de la joven, se aumenta la del que tiene auténticamente la.s me- nen como regla Infalible para la pesca del
ostión, h1cerh1 en los meses aue tiene R
ine6caciL Y he aquí algunos:
del joven. El uno se casa jores cartas: aquf, como siempre el en su nombre. Desde Enero á Mayo y des·
Dos países estilo en guerra; el pri- sitoación
para &lt;concluirla&gt; 6 porque al fin es cbluff&gt; no es sino lo que es y sus 're- de Stptlembre A Diciembre.
mer cuidado de los beligerantes, es necesario establecerse; la otra porque cursos se agotan pronto.
hacer creer al mundo que llevan la &lt;un marido pasable no es fácil encon•
••
EDUARDO ROD.
victoria · entre los pliegues de sus trar en los tiempos que corren&gt; y la
El floricultor americano H. A. John de
b&amp;Dderas respectivas¡ que matan un
New
Bedford,
ha
obtenido
una variedad
ingeniosa conspiración de los pariengran número de soldados á sus ad- tes de los amigos, y hasta de las rede claveles blancos, que alc,..ozan un dliD1etro de cerca ae nueve ceottmetros, con
versarios, aunque éstos fuesen viclaciones, los envuelve en una nube
la particularidad de qae conservan uo lo·
toriosos, mientras que ellos no pier• de
cariño: c¡Se adoran, querida . . . . !&gt;
teoso perfume, al cnntrarlo de to que sue•
den sino á muy pocos, aunque estu- No obstante, faltan el amor y el dilt suceder con las flores de excepcionales
viesen vencidos¡ que sus heridos, nero, y los pobres desposados no tie•
dimensiones, que pierden grao parte de su
además, sa.nan por milagro¡ que sus nen sino los vapores,- que los ahogan
aroma. Segú:l las noticias de los periódiretiradas no son nunca sino maniocos locales, se le han ofrecido al flortcul·
bras y asi en lo demás Sin embargo, i veces,
tor 40,000 francos por la planta de claveDe esta suerte, en las cosas peque•
les gigantes, y no ba querido venderla en
las derrotas son derrotas¡ cuando no
se retrocede no se avanza¡ á pesar de ñas y en las grandes, en las queredicho precio.
lu esttdisticas, los que murieron ya llas de los Estados, cuyo ruido agita
•
••
no son vivos, y las falsas noticias, el mundo, y en las miserables dispu
Un Ingeniero de Londres ha logrado fatas
privadas,
en
las
vastas
empresas
bricar,
por
etectrotysls,
tubos
de
fierrodbela mil veces el timbre &lt;oficial&gt;
Según datos estadlstlcos recogidos por
no detienen la lógica de las cosas. ' que remueven los millones y en las Hace tiempo que ya un llslco francés, M. una revista extranjera, el pals que PlÁS
pequeñas
especulaciones
de
los
pe
Callletet,
habla
obtenido
depósitos
eléc
rendimientos
obtiene por la correspondenDos partidos combaten:ácadaelec•
trlcos de fierro . Desde entonces se ha pro-'. cia es loglaterra, cuyo Tesoro percibe al
ción cada uno canta victoria. Los queños especuladores, por todas partes el método es el misi:&amp;o, se le em· curado obtener la metalurgia de fierro por atlO, por ~ste concepto, lasuina oe 128 ml·
candidatos fracasados tratan de povla húmeda. El c1escubrlmleato del loge• llones. Sigue en Importancia Rasia con un
ner caras risueliu para contratularse pica.con las mismas torpezas, los mis· niero lnglé,1 marca, por tanto, un grao pa- beneficio
liquido de n 6 D111lones; Alemamos
cálculos
ó
las
mismas
faltas,
para
de los resultados que los a8igen en
so en la vla Industrial
nia con 94¡ Francia con 47¡ el J dpóO con
su amor propio¡ pero los consuelan llegar al desenlace. Exitos de un
19; Espat\1 con 18; Bélgica con 16; Huoen su desinterés, y se sabe la impor- instante son pagados con largos re•
itrla con 15; ltalla con 11. En los Estados
Unidos se dice que hubo el ano pasado un
tancia que tenía esa virtud en sus al- veses: El amor propio expía en los
Estados
Unljos
ocupa
el
primer
lugar
mas romanas. Si á algún inocente se males reales las quiméricas satisfacdefi ;lt de 53 millones.
entre
los
principales
palses
del
globo
co~
le ocurriese coufesar 1111 fracaso, i.e ciones; por haber perseguido la som- mo entidad ferrocarrilera; luego Yléaen
*
••
le miraría como á un traidor y se le bra de la victoria, somos víctimas de R11sl1.. Alemania, Francia, Austria-HuoCiltulos recientes estiman en
haría responsable de los D1&amp;les del la derrota. Los hechos son más fuer• grla. Gran Bretafia, República Argentina 1,261.000,goc,
toneladas el petróléo
~e~
partido. Sí11embargo, en esas batallas tes que las palabras, Estas llegan á Y México. Estados Unidos cuenta con tualmeote existe en América y Europa de
"Veces
á
dar
1111
chasco¡
pero
no
es
si349
736
kilómetro,
de
red
ferroviaria
y
como en otras. hay veucedoresy veudonde se deduce que la humanidad no ten•
'
cidos . Es inútil que éstos traten de no por un tiempo corto. La ilusión /l\ex1co con r8 g68.
drá que preocuparse de la cuestión de
que
han
creado
se
desvanece
cuancombustible sino de aqul • otbocteotos
tocar marchas triunfales;se hizo bien
•
en hacer presente cuanto valen-in- do se pierde su eco.
cuarenta allos.
Hace
poco
tiempo
qae
las
mujeres
han
!Qué eor.rgía, pur.s, ganarían los
nlidindolos,
~!Jo
admitldu
en
las
universidades
ale·
Un tal ha compuesto un libro ó una que, reconociendo por fin la inefica• manas A~taalmeote 6stas son frecuenta·
Lu socledadas de temperancia en Ale·
pieia teatral, que no ha tenido éxito. cia mil veces demoslrada de ese de• das
por 376 representantes 0el bello sexo
manta &amp;estlonan que en las escuelas
¡No importa! El autor, el director el testa~le método, empezaran por re- de las que hav 133 en la sola universidad pdbUcas se deo lecciones para hacer coeditor y los amigos afirman qu~ el nunciar á él! Se cree poder imponer de Mónaco; 16o sellorltas cursan medici- nocer • los alumnos de las escuelas los
libro se vende engrandes cantidades, con prestigios, obstinindose en rena; 128 filosofla, filologla é historia· 53ma- 91alos efectos del alcohol sobre el organisque todas las localidades están toma• presentar las cosas bajo los colorn y temétitas¡ 15 ecooomta polltlca; 7 derecho, mo humano.
das con ocbo días de anticipación , en las formas que se quisiera que tu- 3 odootolog1a, y una teologta evangé!lca.
Si se contentasen con decir que el viesen, como si los demis no poseyepñblico ó la critica se engañan, que sen ojos, como si se pudiese desna•
la pieza 6 el libro son obras maes· turalizar la evidencia; mientras que
tras de seguro, pues que no pueden po11iéndose de acuerdo con la verdad'.
ser sino obras maestras no compren· se reemplazaría la fuerza ficticia que
d.idas, su franqueza pasaría por cgro· se trata desvergonzadamente de exsería&gt; y los colocaría en el rango de plotar con una fuerza real y positiva,
gente pérfida, de la cual hay que des• la única que triunfa siempre.
confiar, á la que se evita. Sin embarSé bien que sería preciso, para ello,
go, á peSl\r de los eutusiasmosde en
romper con la pretendida prudencia
cargo, la sala queda vada, el montón de la gente hábil, ¿Por veutura un
de libros sin vender se cubre de pol· hombre de Estado famoso no la revo en las trastiendas.
sumió, diciendo: cNo se gobierna
Tan poderosa es la verdad, que ella con la verdad?&gt; Otro, más ilustre
triunfa hasta de los hábitos rutina• aún, dijo lo contrar io¡ pero era para
rios del público. Panur go puede gri
mentir m.áll. Acaso veremos surgir
tar que el primer carnero salta; si el un dla al que, hablando como el secaruero no salta de verdad, el r ebaño gundo, pondrá sus actos de acuerdo
queda inmóvil.

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.é terrií
blemente de dolores al aparecer del periodo mensual{ ª~ta~~~;
un flujo que me aniquilaba, y lo que era peor, a a e
Alentada por algunas amigas, resolv( tomar ~l Compuesto Va~=~á
de L dia E. Pinkham y someteane á su tratamiento. H,0 Y, gr
Vd ~e encuentro libre de los achaques que antes sufna y ~engo ~n
he~oso niño que es la alegría de la casa. Recomiendo á to a muJer
que sufra de esas dolencias, como yo las sufrí, que no demor~ su c~a
sino que se someta sin pérdida de tiempo á vuestr? tratamiento.

El Catarro es la Plaga del Mundo
La Pe-ro-na es el Remedio Universal

LA CONFIANZA
dijo un sabio, es una plan~ de
lento desarrollo. La gei;ite tiene
fé en las cosas que ve, y .hablando en sentido general tiene
razón. Lo que á vec_es se llama
fé ciega no es fé de runguna m_:1nera, pues debe haber una razon
7 hechos para. tener en qué fundarse. Por ejemplo, en lo que r~specta. á una medicina 6 remedio]
:a gente pregunta "¿Ho. curado a
0tro ? ¿ e han aliviado c::n ~lla
al!!Unos ca-sos emejantes al mio?
en armonía con los descubrimiento de la ciencia modern_a
1 están sus antecedentes al abrigo de toda sospecha? En ta~ ca30, es digno de. confianza, y s1 al
,..un:i vez me encuentro ntaq1v.o
&lt;le 3 ,~no de los me.le para lofl
cual~~ se recomienda, ocurrir~ á
él en la plenii. confianza de que
me podrá aliviar." Estos son, los
fundamentos que han dado a la

PREPARACION de WAA1POLE

S·1 orlgtn es muy curioso: Viajaban por
los alrej~dores de Marsella un par de Individuos desprovistos de una pierna cada
uno; al hallarse se vieron y · se dieron
cuenta de sa comú!I defecto.
-¡Cómol dijo uno, tú también.
-SI, yo también.
-Y de la Izquierda.
-Precisamente, de la Izquierda. Como
tú.
De esta entrevista nació poco después
la Idea de la formación de un clab, en el
que no se admitiera mas que bo.mbres que
carecieran de una de sus piernas.
Los dos personajes, de cuya reunión resultó uno de los mts extravagantes clubs
que registra la historia, cuentan con las
suyas que no dejan de tener Importancia.
Uno de ellos, llamado Rosln, ha becbo la
vuelta al mundo marchando con un solo
pie. Tuvo la Idea de que serla original un
" globetrotter" con una sola pierna , y emprendió su viaje de circunvalaclon mundla!, partiendo de Valencia en 1904. En
todas las ciudades por donde pasaba, tenla la costumbre de retar t todos los lisiados de la localidad ti alguna proeza
dificil, de la que salla siempre vencedor,
pues esun hombredlestro en los deportes .
Ea Bt!lglca ganó todos loe; campeonatos
de carreras de coJos. En Holanda hizo
otro tanto. En Alemania se le prohibieron

su alta reputación entre los médicos así como entre todos los
puehlos civilizados. E ste eficaz
remedio es tan sabroso como la
;niel y contiene.los principi~s uutritivos y curativos del Aceite de
flígado de Bacalao Puro, que ex'. raemos de los hígados fresc~s
Jel bacalao, combinados con HipofoJito Malta y Cerezo , 'ilvei.:re. Cod toda prontitud elimina
_o :'leidos venenosos que engei;ilran la enfermedad y l as dnmas
11aterir.s tóxicas que se encnen-

·ran en el organismo ; desarrolla
.m .í;1crte apeti to y buena di~ _s.·1 ón. y s infalible en Postra.::10_n
-que sigue á las Fiebres, TÍSlS
f Eniermedades Agotantes. "El
~r . Dr. Demetrio :Mejía, Proiei:or
m ln E~cuela -. de Medicina de
)Iéxico, dice: )fi juicio respecto
,i la Preparación de Wampole se
:iana ro~mtecido de tiempo, atrúz conc diendo á dicha pr paracii,u todo el mérito y toda la.
·:mp')r7ancia c¡uo en realidad ti ne
~u .la terapéutica." El desc!lgailo es imposible. En las Boticas.

{..•···

,,....i~.

,;,

los deportes y trató de mantenerse cantando por las calles; la polkla lo expulsó
de territorio alemAn y pasó 11 Espilla. En
ltalla la pollcla se sorprendió de ver A un
Pordiosero francés , porqae Francia tiene
f1111il de ser un pals productivr pua ellos,
y no salló de su asombro sino basta haber expulsado al Intruso. Al fin, después
de su viaje por el txlranjero, regresó ti su
patria para hallarse A su antiguo amigo
Carller, estropeado como él.
La historia de este último es mucho
menos pintoresca. Un automóvil le cortó
la pierna derecha, y desde entonces se ba
mantenido arrastrando su humanidad por
todas las ciudades de Francia, ganando
el sustento por medio de hl.blles I! lncenlosas maniobras.

,LA

de

;

1

EMED l

NIVER .
PARA

1

CATA
El Catarro en
Países Cálidos.
Afecta el

z!s~~:!~~,

los Intestinos
y~~

Afecta la

~~tJi?O.t%\h0h11~(2).~~.~} ·,

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il F======= ===================~·. '·,,._
A. . .

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f

Pélvicos.

la ~~~:~ta,
6

los Pulmones
yTu~
Bronquiales.

El catarro es universalmente conocido como la enfe1·medad más terrible. Más de quinientas mil personas padecen de catarro anualmente
en los Estados Unidos de América. En otros países el promedio de víctimas es tan to ó más.
Quienes no puedan lomar medicinas líquidas, que prueben las ''Pastillas Peruna." Estas pastillas contienen los mismos ingredientes que la
Peruna en líquido. Pida las "Pastillas Peruna."
La Peruna se vende en todas las droguerías, en dos tamaños, de Sl.00 y SZ.0O botella

.•.

Este reglamento fué reconocido desde
luego en Parls; pero faltaba darlo A conocer Atodos los estropeados de Francia, y
en seguida ti todos los del mundo.
Con este objeto partieron tos lolc4adores y recorrieron A toda la Francia, ba•
tiendo propaganda A su idu. En todas
partes fueron recibidos en triunfo, el en·
tuslasmo les acompaftó en su viaje, y en
vista de ello decidieron solicitar el auxl•
tto oficial, para que el sindicato extendiera sus beneficios á toda la tierra,
No sabemos qué resultado darlan sus
gestiones ante el gobierno francés.

·~-&lt;-~¡

/·····.\,

E·RU·

•**
Una vez que nuestros dos amigos se
hubieron comunicado -sus lmpresl.ones,
empezaron, hablar de tas veotaju y los
• inconvenientes del oficio, y convinieron
en que el mayor de éstos es la competencia que hacen los falsos estropeados
que estafan• las almas crédulas. Sentada
esta coocluslóo, se trató de la manera
mis conveniente de evitar el mal, y recordando que la unióo da la fuerza, pensaron en formar un club ea el que sótosé
admitiera, los verdaderos estropeados y
que se dedicara á perseguir á los falsos.
Y "tal pensaste, tal hiciste," se lanzó
una convocatoria á todos los cojos, mancos, etc., de la ciudad de Marsella y se
procedió ti la formación de lo que se llamó
"Sindicato de cantore~ ambulantes y de
estropeados." La9 bases tal sindicato
fueron las siguientes:
Articulo 1. Todo miembro del sindicato
debe estar verdaderamente estropeado.
11. Ningún miembro de él cantarA ni declarar, nada en contra de las autoridades
constituidas.
fil . Cuando algún miembro del sindicato sepa que existe alguien que explote
la caridad pública fiogléndose estropeado,
barA cuanto esté en su mano Por hacer
cesar esta especulación, y si fuera nece.
sario, dan! parte ti fas autoridades. _

.

··•·

FINURA, l'OREZ&amp;, l'llfll'UME mEAL. - Comunica 111 l'Q8tro nn8. maravUlosa.
y dellceda belleza, 11na blancura perfecta y un oterciopelado lncompa1 .!)la.
Cuatro tonos en eada una d.-. 106 co!ores Rosa y R~quel Blanco da una pureza
alloolota Son los polvoo de arroz de lu relnu y loe re)'6 de los polvos de arroz.
..-.ONEL, Pu.,muan, 18. A.VENUE DE L'OPtAA, PARlS.

AL ARTt
Enrico Caraso, el príncipe de los
tenores vivientes, anda con la liuter•
na de Diógenes al rebusco de un jo•
ven q11e posea la mejor voz de tenor
q11e su posible hallar, esto t;s, tau
bnena ó mejor q11e la s11-ya propia¡ á
fin de, 11na vez hallado, costearle una
completa educación artística. En car-

ta dd señor Car11so, revelando su
propósito á 1111 amigo suyo residente
en Boston, dice en parte :
&lt;Creo, juzgando por mí propia expuiencia, q11e los lugares más adecuados para desarrollar la voz no
c11ltivada son los Alpes sui:tos en
verano y Nápoles en invierno.
&lt;De la selección de caodidatc, se
encargará uua comisión, como tam•
bitn de su edncaci6n. El candidato

ha de ser menor de veinte aiios, apa•
s ionadísi mo por la música, pues la
vo:r: sola no basta. Tendr:l que someterse absoluta y legalmenteá la comisión por diez años, uo siéndole permitido cantar en público ni casarse
en todo ese tiempo, el cual le sobrará para ello ca.ando sea un artista
completo.
&lt;Ya se ha ofrecido para la comisión
uuo de los más ilustres músicos de
Italia¡ otro comisionado será ameri•
cano, y el tercero y el último, fran.
cts ó alemán, y los tres retribuidos
por d donante. El mundo me ha dado fama y fort una-dice el gran tenor al fin de sn carta- y yo quiero
pagar mi denda dándole al mundo
un tenor qne me aventaje&gt;.

�</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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