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                  <text>Para Recortar y Guardar

J. &amp; F. MARTEJ,1,
COGNAC
CASA FUNDADA EN 1715

v. s. o.

Lo9 síncopes ó desmayos ocarren cuando no hay bastante nntrc en el
cucbro¡ por coMiiuiente, debe hacerse todo lo posible pua que la sangre
flaya hacía el cerebro. AC1Jé1tcse la persona so~ 1~ c•~alda con la cabeza
m,, baja que el co.erpo, maate.niéndo11eca esa posu:tón san levantar la caben , hasta q 11e Tacha en sí.
Las personas anémicas son mis propeJ1sas que otras á desmayarse: Pan.
Pl ir Ja dclicicucia en la sangre, se usa la zarzaparrilla más que DIDgUJLa
Sil
.,.
otra
medicina. Los hipofosfitos, tónico, geoerales, 10n tamb1o,n
muy u't'I
I es
biuac-ióo y Ja Arvcliua tonHica y pone los riñones en condic.i6A de
m
en co
,
· d' h ·
producir sangre rica y para. Procúrense eo la botica ó farmacia 1c os tngredieates cu Ju siguientes proporciones:
Janbc com¡n1esto de Zarzaparrilla ... , ... .. ,,,.. . 60 gramos
Jarabe comp11.esto de Hipofosfitos.... . .. , .... . , . . 45 gramos
Eitracto compuesto •ctctal A"elilla. . , . ... , . • , . 15 gramos
Mézclese todo en una botella y saciídase bien. Tómese DDa cuchandit.,
de las de té ó café desp11és de cada comida y al acostarse, sacudiendo siempre ta botella antes de tomar eada dosis. Tómese bastante agua entre comi da,· pero no daraute las comidas.
'Con ct 1110 de esa receta desaparece el ácido úrico de la sangre y se cura
el rcumatisn.o proutamentr..

V.S. O. P.
V. V. S.O. P.

v. o.

EXTRA

TODAS LAS PERSONAS
ELEGANTES
Univenalmente Teconocido como el mejor

CONAC

saben que para los perfumes,

BAYONNE &amp; COMPAROT
m:m: 1n .l!JUHS.-u11ct

jabones, aguas
dentífricos, etc.

de

Ja Marca que

esta más abajo
1111

da

tocador,

constituye

el señaJ de la

•

Cuando Quiera Vd.
tome1asdeBrandret

más elevada
perfección.

Puramente Vegetales.
Siempre Eficaces.
Para el Estrenimfrnto Crónico.
Las Píldoras de BRANDRBTH, purifican la sangre,
activan la digestion, y limpian el estómago y los
intestinos. Estimulan el hígado y arrojan del
sistema la bilis y dem&amp;s secreciones viciadas.
EsJ.ina medicina que regula, purifica y fortalece
el si tema.
Pua el Estr~;;'lmleato, Vahldo1, Somnolencia, Lena:
Dolor de Bstoma¡ro, lndl¡estlon, Di1pcpsl ■, Mal del t1
arreglos que d imanan d e b impuJn:a de la saug re, no 1
PE \'E!í'l'A EN LA BOTIC.4~ D&amp;L MUSDO ESTEBO ,

lltnto Fétido
cla, y los de

Vino fortificante, digestivo, tónico, reoonstiturente, de sabor
excelente, mas efioaz para las personas debihtadas que los
ferruginosos y las quinas. Conservado por el método de
M. Past.eur. Presoribeee en las molestias del estómago, la
clorosis, la anemia y las oonvalecenoias; este vino se recomienda álas personas de edad, alas mujeres, jóvenes yá los niños.

AVISO MUY IMPORTANTE. - El único VINO autentico de
S. RAPHAEL, el solo que tieíie el derecho de llamarse así, el solo
que es legitimo y de que se hace mención en el formulario del
Profesor BOUCHARDAT es el de M" CLEMENT y C,. de Valence
(Dróme, Francia). - Cada Botella lleva la marca de la Unión de
los Fa/Jrlcontes y en el pescuezo un medallón anunciudo el
" OLETEJ.S ''. -Los demas son groseras y peligrosas falsificaciones.

�.

Los Resftiádos se Curan
en Un Día.
El Remedio
íte Munyon
para los Resfriados alivia casi
instantáneamente el resfría,·&gt; de la ca·
beza, de la gar~anta y de lo5
pulmones. Ataja la fiebre,
contiene la destilación de la
nariz y quita los
do 1ores que
p r o d u ccn los
resfriados.
Cura la grippc,
toces rebeldes y

precave contra la pulmonía.

Habla una mujer qu.e e!it&amp;bfl sola en el
mundo. Era buena, honrada, leal. Como
pobre, trabajaba para ccmtr. Y ,,otabacon sorpresa-que &amp; otras jóvenes. t•I
vez menos activas que ella. su trabajo
les dabam6s resultaelo, ganaban m&amp;s, te·
nlan mts protección.
Algunas veces, en la U.brlca donde gana bol el pan de cada di•. n11taba llllradas
de odio, asl como de rencor y se prerzuntaba: ¿por qué podri ser, Dlos mio? Y en
su conciencia pensaba que nunca, onnc:a
habla hecho mal •lguno. Alma sencilla y
c,ndlda , desconocla el mal. Y vlvla en la
Ignorancia de lo que la rodeaba.
Algunas tardes, en la orllla de la phya.
esperaba la salida de la luna .... Era su
diversión única. Y alll. en aquella playa,
encontró un anciano de barba blanca que
meditaba. "Buen sellor-le dlJo:-¿porqué
ser6 que encuentro taotas contr,riedadeb
eo mi vida? El viejo levantó la cabtza y
la miró: era una joven belllslma. adora Me,
como una rosa de frescura y e, canto. E,la
soorela dulcemtnte m tanto que él la
miraba coo atención. Hija mla,-le dijo
con dulzura-voy • decirle t usted la
causa :le todas las contrariedades que sufre y de todas sus angustias . Y mlr6ndola ron compasión y tristeza, alladió: la

tn'Didia.
.._,..., e

Días que Fueron

Testimonio Verídico de Personas Bien Conocidas.
)lra. E. L. Walt, No. Ir SÚ!Jpeon Áftnae,
Wtlt Somemlle, Mus., E. U. de A., ••
cur6 de un resfriado fuerte, la 1Tippe y
"He tomado el Remedio de M=yon para
neuralgia. No puede estar ■In tener 101
loe Re■friadoa, el que considero UD medíRemedio• de Munyl)n, y ■iempre 101 tiene .l
camento e6cu, 7 lo remmlcndo .l loa que
la mano.
oafran eon 'IHI reafriado 6 la crippe. Nunca
Mr. Frcdcrick Smitb, No. 6 &lt;:ordon
atamo1 ,in ü en cua, '1 ¡0 conoidtt&amp;lll08
Street, Jamaica Plain, •• an admirador de
IIDI neealclad m d 11,....._ Nunca falla .,.
IDI Rc~dlo1 de Munyon ¡,ara los Ne.Criados
••~
y la Grippc. Lot recom,cnda i todu aua
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F &amp;IIIO, 8T. IU,BTUI
PABIB

BELLAS

Ei ESCOLL~

Ugrlmas, vanas 1'grlmas, yo oo sé
qué quieran dedr-Ugrlmas de lo profu11do de uoa como divina desesptraclónbrotao en el corazón y se reúnen en los
ojos-l la vista de los felices campos de
otofto-1 pensamiento de los dtas que
han oasado.- Frescos como el prlmtr ra·
yo, fú'gldos, sobre una barca-que nos
devuelve los aml¡os del mundo submar1no;-trlstes como el llltlmo, rosado,sobre
1• barca-que n■ufr,ga con todo lo que
amamos¡ de ese modo son tristes y frescos los alas que bao pas1do.-¡Ahl Tristes, extnfios, como en un alba obscura-

•

MEXICO. 2a. SAN FRANQSCO NUMERO 33
TELEFONO ERIC. 1703
MEX. 1007
ti gorjeo de los p•J11os apenas despiertos - para oldos moribundos, cu,ndo i
ojos moribundos-la ventana lentamente
forma uo cuadro pllldo,-A\I, tristes, 1s1
utranos. son lo~ dlas que bao pasadocaros como los besos recordados después
de la muerte;-dulces como los Imaginados por un fantasma sin e,peranza en
labios que son para otros; profundos como
•I amor; y salvajes, de pena.- 10hl Muerte en la vida son los ellas pasados.
ALFREDO TENNYSON .

QUINA LAROCH~
TONI CO-RECONSTITUYENTE-FEBRIFUGO
Debilidad, Agotamiento, Dispepsia,
Falta de Apetito; Convalecencias,
Calenturas
Entre loa mlllere■
teatlmonloe de
aprobación con que á

de

dlar10:ae ve honreda y
favorecida la QUINA
LAROCHE, y que noa
aerl ■ lmposlble repro•
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que es leg1t1mo y, de que se he.ce mención en el formulario del
Profesor BOUCHARDAT es el de Mfl CLEMENT yC'• de Va.lence
(Dr6me, Francia). - Oa.da. Botella IIeva. la. marca. de la. Unión de
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excelente, mas eficaz para las personas debilitadas que los
ferruginosos y . las quinas. Conservado por el método de
M. P~steur. Pre~oribese en las molestias del estómago, la
clorosis, la anemia y las convalecencias ; este vino se recomienda alas personas de edad, á las mujeres, jóvenes y á los niños.

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Apartado 1404. Mtxico

1

�El Mundo Ilustrado
El Mundo Ilustrado

Calendario de la Semana

Carlos Dantin

DOMINGO
29

Cuento Histórico

LAS JOVENES
á menudo sufren algún desarreglo del aearato femenino en
vez de ser Jovenes bellas, saludables y fuertes.
La Sra. Elodia Pacheco de Rodri9"uez, residente en la calle Martí
96,0 Regla1 ciudad de la Habana,nos
escribe de la siguiente manera:
"Los médicos me dijeron que padecía
de desviación del útero complicada con un
padec.imieuto de los riñones é intestinos y
Jiasta me llegaron á decir que mi mal era
~
del cornzón. Ten fa adolorido é infl~mado d abdo•r7
·
mm y lo· íntestinos, me d?Ua la p•~na dercch.~,
sentía constante dolor de riñones, mucho flu10 y el periodo era terriblemente peno ·o sintiéndome toda enferma - un malestar general.

El Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham
"Una amiga me aconsejó el Compuesto Vegetal de Ly_dia E. Pinkham y leí su librito cuidadosamente, habiéndole escnto á ella y
comenzando inmeciiatamente la medicina. Todos mis achaques
desaparecieron despúes de su uso, y no puedo escoger pa_labras para
expresarle mi agradecimiento por esta mara~illosa medicina para las
mujeres sufrientes, pues hay millares de vktunas en Cuba de enfermedades intestinales. Ahora me siento en perfecto estado de salud."
A l a venta en todas las farmacias.
Preparado en los LaboraLOrios de
LIDIA E, PINKllill MEDICINE CO,, Lynn, M1tss., E . U. do A.

(59 de mes y 29 D. .P.-Infraoctava de
Corpus). La aparición del apóstol Santiago (del dJa 23). Santa María Magdalena de Pauis, virgen (su fiesta el 3 de
Junio) . Santa Teodosia, mirtir, y San
Maxlmlno, obispo coufe.sor. Oficio y misa de la dominica: rito semidoble y ornamento blanco; se hace coamemoraclón
de la octava de Corpus y de la aparición
del apóstol Santl9Ko. Función en Catedral, Baaflica, la Profua, parroquia d.:
San Sebastiin y otras lrteaiaa, habiendo
también la i&gt;rocealón de Corpus.-(S.)
Conj1111clóa de Neptuno y Marte, , las
10 horas 34 minutos de la mañana.

LUNES
30
lulraoctav■ de Cori&gt;ue, San Femando,
rey confesor, cuyo oficio ae trulada al 9
de Junio. Sao Féllx l , papa, y Bmella,
mirtlrea.

MARTES
31
Featividad de la Sandaima Virgen l','.[a.
rfa, reina de todo!! los santos y madre
del Amor Hermoso, cuyo oficio se tra~lada al 17 de Junio. Infraoctava de Cor·
pus. Santa Aagela Merlcia, virgen, fun·
dadort de las Ursulinas (su fiesta el día
aiauieate), SantaPetroaila, virgen, y Sao
Pascaaio, wicouo.
Cuarto menguante ea Acuario, á laA 3
horas 48 minutos 58 aeJUDdo11 de la t&amp;1·
de.- Calor y amenazante.

.,f:E&lt;~f:f-.~E&lt;M:f:H,~f:H'H ·~~,

"EL MUNDO ILUSTRADO"

ES EL MEJOR SEMANAilO DE LA REPUBLIOA MEXIOANA

1M

,

JUNIO

,,,

:'IJ:'t.' t.'""

.....""' (t

MIERCOLES
J &lt;?
Nue.,tra Seflora de la Gracia. Iafraoctava de Corpt111. Santa Aagela Mericia,
vlflfeD (del dfa anterior). Santos Pá.afi·
lo, preebftero ; Segundo y Reverlauo,
obispo, mártire.s. De11de hoy he.ata el dfa
30 ae practica el ejercicio del mes de Je•
aú11 en Santa Iaés1 Santa Catarlua, Jesú,
Maria, San FraoCIBCO y otr&amp;11 igles1as.

JUEVES
2
La octava de Corpus. San Uba.ldo, obia.
po confesor {del 16 de M.a :,o). Sant11s
Marceli110, Pedro, Erumo y Blaadino,
mútirea, y la beata María Ana de Jesús
Paredes, virgen. Función en Catedral y
solemne procesión después de la misa,
coa asistencia de algnaos mlerubros del
clero y diversas asociaciones religiosa,,
portando cada una de elle.a sus respectivos e.standartea. Por la tarde, á laa cuatro
y media, se repite la pro«sióa para lle•
var el Dlvlntsimo al Saa,ario. Eu la ba,
srtica de Guadalupe Igual solemnidad.

VIERNES
3
1U S1grado Corazón de Jesó.a. Santa

ULTIMAS CREACIONES
PERFUME ENIGMA
PERFUME SOLA MIA
PERFUME PAMPRES 0 10A
PERFUME BOUQUET GREUZE
Jabonea 1 ■gúaa da tocador, polvo•
de
brlllantlnaa, P••paradD ■
en oada uno de ••toa aram■ ••

ª""ºª•

()

liarla Magdalena de Pazzls, virgen (del
~9 de Mayo). San Isaac, monje m,rtir;
Santu Clotilde, reina, y Oliva, vir¡en.
Oficio y mlea de la fiesta del día : rito doble de prlmeraclaae yornamellto blanco,
Se suprime el oficio de Santa MadaMag.
daleua de Pazzis, F1111clón en Catedral,
Sagrario, la Prof1111a, la Encamación, Je·
aús Maña, Santa Inés, San Fraacis~-o.
Santa Catariaa, Santa Mana, Capuchinaa de Guadalupe y otraa iglesias. Ea la
perroqula del Sagrado Corazón de Jeaúa,
situada ea la segunda calle de Roma, solemne íuncióa titular.-(S,)

SABADO
4
San PrtuJaco Can~olo, confesor y
fundidor de loe Clfd1oa rc1ulare1 me•

norea. San toa Qutrlno , Ruúfo, mtrtiree,
Conju11d611 ile la I.ll!la, Venus, t laa
6 hona 1$ nsl11ut0&amp; de I&amp; ma9.a11a; y de 11
Lun, 7 Satunio, i laa 8 llora■ a m1nuloa
de lltmlama,

Los faatasmBB, 108 fe11ómen011 psíquiCOB, los sueños premonilores y tod89
esa11 cosas i11compre1Jaiblea que moran
ó tienen relación con 1.:ts se1&gt;ulcros, han
preocupado tirofuadamente mi atención
de.,de muy joven. Algunos me acusan
de supersticioso porque yo creo en casi
toda.a eaaa fantásticas historias que se
cuentan, E,i cierto. Yo creo-¿por qué
aegarlo?-en la existencia de algo extraordinario; creo en la vida más aUi de
la tumba, y, con el tiempo, esta creencia
ha venido i constituir una necesidad de
mi eaplritu exaltado.
Repetidas veces he querido Rpartarme
de estos misteiioa¡ pero lo iacomprcaslble-como el abi11mo-atrae, y cuando
mú dHligado de los íaataama1 me be
creldo. Ull 3 aparición, un cuenLo, aliro
singular ha venido l. decirme que el fe.
nómeno c:itlate- y me impresiono .... Es•
ta impresión de tal suerte ae aprra, mi
eap!rltu mleatraa lucho por explicarme
el misterio, que por algunas aemanaa ae
convierte en Juguete de los mú ridículos
aiasaborcs.
La úllima vez que reanudé mis propósitos de 110 traspasar en mis cavilaciones
loa limites de lo terreno, empecé por
achacar todos mis males á crómca blpocoadrfa y decidí puar una temporada
en el campo. Pero .... ¡e11 que i todas
partes los fantasmas me perslguea lpues la misma noche que llegué: á la hacienda, un suceso de lus wás extraordln.a rios vino á empeorar mi situación y i
ser es usa de penosfalmos insomnios ....
Hablan dado las once y todo parcela
dormi r desde muy temprano-( excep•
ción de don Jaime, el dueño, y Carl&lt;.s
Dantia, el maestro, que en el espacioso
local de la escuela (ali{ hab{a escuela,
igle~ia, etcétera) discut{an desde la ora·
c1óa. Hab.aban en voz baja y, sin em·
bargo, las palabras •fantasma• y •mis1erio•-Jmi eterno azote!-llegaroa cla1ameate i mis o{doa. Temf muclanne en
lo que parecía 11118 d iscusión fantástica ;
no quería rotnper el compromiso que yo
había coutra{do conmigo mismo, y diri•
giéndome al ext,emo opuesto del salón
de una biblioteca que alli habla tomé ai
azar un libro .... M.uéle el lomo y lel en
lnl{lés: Poetry.
Yo amo la poe11fa, acaso porqae 110 soy
poeta (tal esmi coadición ); pero, en realidad, de pronto 11eut! repugnancia por
aquel libro. No_ obstante a~r1lo, y joh,
el Destillo! lo pnmero que nus ojo11 leye·
ron fné Tlu: Ravm ( a1 cuervo) de Poe.
Molesto, tir~ el libro al suelo y seguidamente oi que tocaban en la puetta con
premura extrema.
-¿Quién va? preguntó Dautiu, acerd.ndoae á la puerta.
-Yo, Manuel, contestó uno de afuera.
Abrió, y ante ella estaba el criado de
don Jaime con los ojos de11mesuradameate abiertos y exclamando: •;La luz, la
luz, aeHor!•
A.I oír eoto, el aaciaao Pe ea cogió de
hombros, i&gt;reso de terrible mitdo-al pa.
so que Dantia volvió á sonreírse burlo·
nameate . ...
- ¡Vamos, doa Jaime! le dijo, ¿es posible que usted crea ea fantasmas?
-No sé, amigo mío; i&gt;ero lo cierto es
que esa luz ejerce extraña lafluencia en
mi sér. Le juro que jamb be conocido
el miedo, T, uo obotaate ....
Estaba pil.lido-coa la palidez que au
\lma timorata ponla en los fantasmasY como se habla incorporado inconscleatemeote para D'&gt; caer al suelo tuvo atcesidad de apoyarse eu la sil!~ que antes
ocupara, Al ojo observador de Daatiu
no pudo escaparse tal estado de ánimo·
pero fingiendo no haberlo advertido ca:
miaó leutameute hacia la puerta y 0all{
quedóse meditando sin medltar nada
El escarceo del criado Manuel aac6 de
cama i varios vecinos, que á poco secreteaban ante la escuela, ta1 vez comen·
tando la flemática actitud del maestro
que ni siquiera se había curado de mira;
hacia la luz.
De pronto dijo Manuel :
-¡Mire, mire usted, señor Dantia, y
apuntó con el dedo.
-i Bahl Agreró Dautia sonriendo, fue.
gos fatuos . . . . :Son fuegos fatuos, seño.
ree. Y entró.
-Ser!; pero yo Je ase¡ruro que desea•
r!a comprobarlo, dijo el anciano,
·- ¿Q"IH ¿I,o duda ueted?
-,Quiere vét- cómo voy bast1 el irbol
7 la toco con ml11 proplH wanoal
-¡SI, ya to oreo que etl ....
No 11e perdió tiempo. Don Ia!Jlle tam•
blEa. iñ,; aquel era an hombre de cienclaa, peaaaba, y preciso era creer cuanto
61 decla, Por lo demh, la decisión del

Rico~ y
pobres, principes y aldeanos, millou:.n ios y jorualeros, todos
atestiguan la
inmensa reputación y
valor de las

ba e l camino, al oir el ruido de la11 hnjas
que la brisa arrastraba i lo largo del angosto trillo, atónitos se detenian y se suJetaban unos i otro•, aguijoneados por
illdescriptihle oa.vor.
Dantlu camiaaba Imperturbable; sa
resolución, ,u firmeza en el andar hubieran sido suficiente para infundirle valor
al sér más timorato, y no obstaate-co·
mo hemos vi11to-almeaorruldodo11 Jaime, m4s aue los otros, experimentaba un
violento latirazo laterior, inevitab!P, que
terminaba por paralizar lodos sus miem•
brosy helarle el cuerpo. Míl veces pea·
só desistir de tan oaada aventura; preferfa vivir en la duda cruel antes que lle·
gar al convencimiento, tanto mis cruel,
de que en realidad aquello era un faa·
t1&lt;,111a. Y no es e:stra!1o, pues hay miaterlos en la vida que vale mis ignorar
qne penetrarlos ... .
Se acercaban . . . .
-Dantla . . . -dijo el sacia.no con voz
elltreeortada-desisto de nuestra empresa. ¡Que sea lo que Dios quiere!
-¿Cómo? .. ¿Pero es posible que siga
usted viendo un fantasma en eaa luz?... .
¡Supercherías .. . 1
Carlos Dautia- bueao es saberlo-baLas autoridades médicas reco• sado en sus i&gt;rofuados estudios, se burlaba abiertamente de 1011 temore11 de
miendan estas Píldor:.s para el es- aquellas gentes, temores qne conceptuatreñimiento, indigestión, card~c1.Jgía, ba ridkulas mperclterlas . . .. Un 11ns ia·
vesti¡acloaes, en sus deseoa de saber
desgana, jaqueca, dolor de cabeza qué hab(a de cierto en estas cuestiones
de fautasmBB &gt; misteriosas aparic!one11
pulsante, biliosidad, diarrea biliosa, que
tanto ocupaban la atención del vulnáuseas, ictericia, hemorriodes, al• iro-y de no l)OC0! hombres de clenclalltgó
imitar al cl!!ebre poeta y lexicó
morranas, granos, y varias afec- uaío i inglés
Sa.muel Johoasoa que anciones del sistema nerviosa origina- Hio•o de ver un fantasma, una noche se
al cementerio de Cocklan~, y desdas del estreñimiento del vientre á dlrlgí6
n1.1és de tocar rel)etidas veces sobre la
b6veda de una sepultura, en vano e.,peinactividad del hígado.
ró que el fanta4ma contestara ... ¡1DsenLas Píldoras del Dr. Ayer están 11alol . ... Pero bien; ¿qué, pues¡ Iba A pe9ue tan impávido se d rigiese al
azucaradas, obran con prontitud pero t!Me
wisteno110 mango? Ademis, Da11Li11 busuavemente, y son por consecuencia biera jurado que aquello eran fueg011 fa•
Por eso agregó bW'looameute:
el mejor remedio laxante para hom• tuos.
- ¡Vamos, hombres, parece mentira!...
bres, mujeres y niños.
¿No ea la luz aquélla-y apuntó con el
dedo-que se ve sobre aquel irbol? ¡si
Cada. pomilo O•tenta la fÓrmv.la en la sólo faltan unos pasos!. ...
-Rsa m isma, eH-dijo don Jaime. Y
rotula.ta. J•rrytnl-te 1uted, á a.u ,.nédico lo
tras una pausa agregó con gravedad pro'i'"' opina, d e la.,, Pil,loras del Dr, .ttyer, funda:
- Usted tiene sus convicciones, señor
Preplll'adas por el DR.J. C . AYER y CIA. Daatln, y nodotros, aqu{ en la hacienda,
Lowell, Maas., E. U. de A .
tenemos las nueatras.
Aquella respuesta era terminante en su
formll y tono.
-NOBotros lo esperamos aquf, maesmae•tro le infundí,. auficio:ate val.,, pa- troañadió el criado coa voz temblora afrontar el misterio. Lo~ otros-y ea·
tre ellos el criado de don Jaime-no ar- rosa.
¿A
qut! insistir? Rra Inútil. La luz se
ticulaban i&gt;alabra alguua ;se concretaban veta perfectamente;
nnncala hablan obi interrogarse mutuamente cnn los ojos servado
de tao cerca y eatoaco coa mis
si desistían 6 no de acomi&gt;añar á Dan·
que aatu, pe1111aba.n que no
tia. Pero 110: también irían: también con· coavicclóa
podfau ser fuegos fatuos,
fiaban ciegamente en el saber del maesDaotio hizo un gesto de profundo dlstro: casi hablan llegado á la convicción
y quedóse pensativo. Yo creo que
de haber vivido ea un error hBBta aquel ¡nsto
hasta
aquel momento ao babfa refle:sióinstaate-sul)Onlendo á un fantasma en
aado sobre el misterio-' ~ue se dlrlgfa;
lo que tan sólo eran fuegos fatuos.. ...
Empero, obrdeciendo inconscientes i lo acaso babia caminado movido por la exquisita satisfacción que juzga1se el hé·
que podría llamarse una paradoja del
esi&gt;fritu, no se e1Jtreirabaa por comi&gt;leto TOe de aquella aventura le produjere,
pues e11 lo cierto que a1 dejar errar la
á la confianza que Da.atia le11 ia•pira·
mirada por la cúspide del árbol, sintió
ra: antes bien, ali! en su fuero interno nublarse
su espíritu de hierro, y un cadudaban de sua propias fuerzas para llelob!rfo iaexnllcable heló la palabra ea
gar hasta el misterioso árbol.
s11s
labios.
8mpero, á poco recobró su
- !Rh, muchachos, ea marcha! dijo
habitual energla, y cediendo al impulso
Daatin saliendo del local de la escuele.
Y l)&amp;rtieron: Daatin resuelto, los de- de 11u escepticismo Indomable, repuso:
-¡Bien, señores, yo Iré solo!. .. .
mh vacilantes, algo as! como arrastraY se fué ....
dos por la curiosidad y la intrepidez del
Amenazaba llover. Por el profundo
maestro.
azul
corrlaa aegr{simos nubarrones. DiA ua kilómetro del solitario ca•erfo,
ríase
que basta la Naturaleza misma se
dormido en la obscuridad de aquella noche, se divisaba la fantástica l uz engas- aturdla al influjo de aquel misterio, pue11
ka demás átboles, como todo allf, estatada en la cumbre de un alto mango. De
ban tocados de incomprensible intensa
aatlguo se la venia ubservaado. Los vemelaacol{a.
tY qué sileuciol . .. . Sólo nao
cinos de la comarca vivfaa en constante
que
otro palillo seco que se quebraba
sobresalto, pues •no hay duda•, decfan,
bajo la pisada firme de Daatia lo lnte•aquello debía ser un fantasma, un alma
en pena ....• Ua noches obscuras, como rrumptal
Dantinse detuvo de improviRo, se apreaquella, sol{a presentarse- y entonces se
escuchaban las mis fantistlcas aaécdo- tó el aombrero, y tras de una mirada r,.
i&gt;ida
á sus compañeros, que inmóviles
tas.-Coataban (y yo no lo dudo) que una
Jo miraban i unos veinte puos de disvez enrarecida por el alarde de 1ncredu
tancia, reanudó su marcha.
lidad que frente á ella hiciera un franYa 11e acercaba al tronco del añoso
cés que hubo de visitar la hacienda, la
~aago
coa paso vacila.nte, como si la
luz descendió del árbol, y el pobre es
proximidad
al misterio actuara sobre su
cé:ptico tuvo necesidad de correr despa·
ilaimo, a1&gt;ocá11dolo1 cuando de l)toato se
vorldo para salvar su vida. Y hubo quien
aseguraba, entre los vecinos, que mo- vió bajar la f..utásttca luz, girar horriso·
me11tos después de este suceso se oyó nante en torno del nefando irbol y envolver ea deslumbradora claridad el
un quejido, prolongado, moribundo, qu11
cuerpo de Daatia , que desapareció como
puaba loa pelos.
por encanto ...
No es erLrafio, pueP, lector, que cooo
Doll Jaime, frío, mudo, con la mudez
cieudo estos hechos don Jaime y los dede la muerte, se abr&amp;2ó fren6tico á sus
más, acompañaran 11. Dantia ea furtiva
aobreeicitacióa- mis bien irresistible compañeros que, , su vez, lanzaban ate,
rrsdores gritos.
grima.- Y como el miedo tiene la facill•
¡Pavoroso lostaatt-!. . .. I.a luz giraba y
tad de nublar nuestros seo ti dos ; como de
tal suerte nos turba que vemos cosaa g iraba entonando en su desatada carrera
realmente extravaga11te11 y el menor rui- algo así como el horrlsoao crujir de huedo nos eriza los vellos y electriza el cuer•
sos humanos que se acometen y rechi•
l&gt;º, don Jaime y sus compañeros, siguien- ■ an con la soberbia del rayo en lo infinido silenciosos las pisadas 'de Daatiu que to .. . . Era na //)a/ ¡paf· semejante al sosin mú norte que la fantástica luz ¡uia· nido de una mano hercúlea que se desear,

El ilustrísimo señor don Abniham Uandala, Gobernador del
Estado de Tabasco, recomienda la Peruna, porque
ha dado pruebas de ser .un remedio eficaz
para afecciones catarrales

Píldoras

del Dr. Ayer

II
. :.:.v:,· ,.:.,•;,._:;:}:

. .................+++++++++#+++++++++++++++++++++++

tl

l
i
+
+

it

San Juan Bautista., Méx.
Seffores P~runa Medicine Co., Columbus, Oh1o, E. U. A.
Muy sellares mios:-Me es grat,o me.nltestar á ustedes que las +
personas que hao usado el especifico "La Peruna" contra. las afee- +
clones catarrales, han encontrado en éJ un eficaz remedio digno de
ser recomendado.
Pueden ustedes hacer de la presente. el uso m!is conveniente á
sus Intereses, y quedo de uste&lt;Jes atento y S. s.

i

ABRillAM BANDA.LA,

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Otras personas distinguidas de como el mejor medicamento des·
México dan opiniones similares con cubierto para. el oaso de que me
respecto á la. Peruna. Prominente ocupo.
entre esto&lt;J hombres y de reputa•
Felicito á ustedes por tan est,J.
clóo universal es el doctor Agustln mable preparación, y de.i.de Juego
Rivera.
ofr,zco á ustedes ser el prJmero en
recomendará. mi numerosa, clienteSllao, Gaanajuato, México.
la su uso.
Sírvanse ustedes aceptar mi elnThe Peruna Medicine Oo.
cero testlmonlo1 haciendo ustedes
el uso que convenga, para. enterar
Muy sefiores mios que apreclo:á. los que adolecen de la enfermeEo vista de los magoUlcos resulta- dad
que llevo indicada., y me es grados que he obtenido con el empleo LO quedar
en buen concepto con la.
de su muy recomendable prepara- adm~lstración
de su ya citada meción ''Peruoa,'' en algunos caso11 dicina..
rebeldes de catarro nasal, tengo la.
De ustedes su afectísimo atento
sa.tlsfacclón de hacer un tesLlmo. y s.
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A GUSTÍN RIVERA,

La Peruna se vende en todas las droguerías, en dos tamaños
de $1.00 y $2.00 botella
ge. interrumpida sobre una iamenEa faz
humaua ....
lQué era aquéllo? ¿ilusión aterradora ó
rea11dad pavoros{slma7 ¿~ra que la luz
en realidad 1tirabe, ó era que el cerebro
de aquellos desventurados se habta trastornado? !No, que Daatiu no ae vefa ni
se oía 1. . . ¿Dónde estaba, pues, el infortunado escéptico?
- ¡Danlin! tDantin!-gritó don Jaime
al recobrar el sentido.
La luz giraba y giraba despavorida,
loca, aaegaado con su claridad morltfe.
ra todo el fantútico recinto, y ¡oh dolor!
Dantln uo respoadfa.
- iDantin! ¡Dantin l-volvió i gritar
don Jaime.
Una carcajada horrible, aterradora, que

se filtraba. basta la médula de los huesos
pues nada hay tao horripilante como un~
carcajada á destiempo, se oyó al illstante, y como impulsados por un mismo
1&gt;rese11timifalo, cuando lltgaban al pa.
rorismo del terror, don J aime y sus compañeros huyeron en desaforado tropel
hacia la casa . . ..

.'.ú dta-~ii~i~~t~-~~¡ i&gt;~~~ia·a~·1~ it~n.i

eaco1Jtr6 á Dantid. Teafa la cara borriblemente inflamada y exhalando estri•
dentes gritos mezclado11 de carcajadas
corría furioso, loco, ea torno del pavoro!
so mango ...
i Y babia ere.ido, ¡infeliz! que aq11ello
eraa fuegos fatuos . ...
AR1'URO Á NGtTT.0,

�El Mundo Ilustrado

CONSEJOS UTlLES
No puede decirse que goz;a de s11lud perfecta una persona que padece
constantemente de jaquecas ó dolores de cabeza. Hay hombres y mujeres
que pasan la vida sufriendo horriblemente de ese mal. Recurre cada semana ó cada dos 6 tres semanas y es atribuido ó á Ja ocupación ó :f. alguna
causa inevitable. A la verdad que no hay cosa más fácil que evitar la causa, y así lo ha descubierto todo el que ha consuJtado un buen mMico. El
que esto escribe era víctima de esos sufrimientos, y hablando con unmMico
amigo, fué informado que el n:..al radicaba enla sangre y que una receta muy
sencilla, que cualquier farmacia podía despachar, les pondría término. Pruebe la receta todo el que la necesite. licia aquí:
Jarabe de Zarzaparrilla compuesto. .. .. .. . .... . ..
Jarabe de Hipofosñtos compuesto.. . . . . .. . . . . . . . .
Extracto compuesto vegetal Arvelina. . . . .. . . . . . .

60 gramos
4S gramos
15 gramos

Se toma una cucharadita de la mezcla después de cada comida y al acostarse. Sacúdase la botella antes de tomar cada dosis.

El Frío de la Tarde
En la mitad del camino que forman dos hileras de sauces y que costea, onda.lande, la orilla del riachue•
lo, á veinte pasos del pueblecito que
recorta sobre la barranca la !!nea
complicada sus tejados contra el fon·
do purpúreo del cielo de la tarde.
Personajes, u.o viejo cargado d~ añ.os
y de penar que se ap~a en un anudoso y fornido bastón de viaje, y dos
ancianas ladinas que han saJido á
distraer á sus nietecitos, llaciéndoles
contemplar las imágenes invertidas
que reftéja el agua.
Un hálito de tranquilidad envuelve y dulcifica todas las cosas, del
mismo modo que la luz rosada de la
tarde las hace risueñas. Se oyen,

suavizadas por la distancia, voces de
campesinos que suben á la sierra¡
los golpes mesurados del martillo de
la herrería y la conversación melodiosa del agua que se dispone á ve·
lar el dcsfiJe de las horas nocturnas;
una paloma se queja con voz de mujer, y los g'l'illos alternan bajo la
hierba sus agudas cancioues. Por 110
camiuo distante que baj.- raptando
al poblado, se ve pasar una procesión de campesinos que descienden
lentamente,
Dice -una de las abuelas:
-¿Ves, Magdalena? Allá van á enterrar á Dolores, la novia de Anh1co.
Una linda muchacha muerta enhora·
mala. Ya es ta segunda.,. . ¿Recaer•
das? Mal año éste para Las mozas casaderas ..... .
- Malos años todos y siempre buen
año éste para las muchachas con no•

vio .. .. A tristezas de olvido prcfie•
ro el descanso bajo las rosas y los
mirtos.
-¿Por qué dices eso? Juntas vi·
mos la desesperaci6n de aq,u:I mozo
que enviudó sin casarse; juntas le
vimos cubrir á la diía.nta de ramas
ftorecidas como para impedir que la
tierra hedionda manchara la palidez
de aquella carne muerta. Además, ha
trasplantado al cementerio todos esos
lirios rojos de la montaña que se
abren pór la tardecita como lagrimones de saogre que llora el sol moribundo¡ y en las noct.es de Jnna han
11,gado á sorprenderlo, acodado en
el bardal musgoso, esperando algo
que ni él mismo habr:f. logrado ex·
pUcarsc,, ..••
-Por eso prefiero la muerte .. . . . .
Estas muchachas que desaparecen en
el alborear de la pubescencia, dejan
grabado su recuerdo de una manera
borrosa, pero indeleble¡ dijérase un
jirón de nebliDa que se pone á danzar en el alma, que á ratos se com•
pacta y toma una vaguedad encanta·
dora ,:te formas corpóreas, y rn veces
se disuelve, se disuelve, sin exlin•
guirse nünca.
Calla11, y una de las abuelas nota
la presencia del auciano y preg11Uta:
-¿Qaién es aquel señor que allí
mira tan fijamente nuestras casitas?
-No lo sé, por mis días, responde
la otra. Pero adivino que ha hecho
una bneaa joruada, porque trae macho polvo y parece cansado. ¿Ves?
Ha llevado el paiínclo á los ojos.
Se acercan. Es un bravo capitán
que arrima la nave de su cuerpo á
la costa ineluctable; las espumas dtl
mar de la vida blanq_nean en su cabeza¡ la transparencia glauca del piélago se ha quedado á hacer misterio•
sas sus pupilas; su barba de patriarca
le llegaba hasta el ombligo.
-Boen señor ..... .

¿En Qué consiste l.a popularidad de la "VICTOR?"
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unanimidad: "No cabe duda que los discos V ICTOR son de calidad superior, Inmejorables é inimltables, resisten afios y años y la reproducción de la voz humana y de
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Con la introd ucción de los DI COS DOBLES "VICTOR"
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A"enIda

~ª" Francisco 10
l\féxtl',0. 1&gt;. F.

Y sentados e.n el tronco de nu ár•
bol qae derribaron las tormentas,
cadher enjuto y bienoliente á quien
la gramíneas tratan de dar una sepultura verde, ecb:f.ndole por encima
sus tallos jugosos, depar1en lo~ tres
como viejos camaradas; entreunto,
los niños, sobre las rodillas de las
abuelas, se están quietos con los ojos
alelados.
- En uú pueblo-cuenta el anciano-tuve una novia, nua muchacha
hija de un hortelano, que decía que•
rerme mucho; pero que amaba más á
su padre, puesto que Je siguió el
consejo de no dar su mano á un hom•
bre sin fortuna. &lt;Vete, me dijo una
vez, y ve si co otros lugares logras
con qué comprar ese pedazo de tic•
rra de cultivo que exigen por toda
condición para darme á ti&gt;. Recuerdo su voz temblorosa de persona que
hace de tripas corazón para dictarse
una sentencia. Recostada á la pared
de su huerto, con las manos en el de•
!anta! recogido á la altu,a del seno,
llorab1. en silencio, y el cielo de
aquel Noviembre, nubloso bmbiéo,
lagrimeaba sobre nosotros 11na llovizna fría y menuda que enfangaba
el sucio. cQae no tardes y me escribas mucho; ya verás, cuando v11ehas,
cómo seremos felices¡ mi padre ao
exige imposibles: un pedazo de tierra de labor para que no nos coma la
miseria ...... &gt;
-Tal vez no le escribiría, insinuó
con voz débil una de las abueHtas.
- ¿Para qné7 Yo confiaba en regresar á los pocos meses haciendo
cascabelear mis muchas monedas de
oro, y olvidé que conmigo viajaría
la infidelidad. Sufrí mucho, padecí
demasiado, y al fin se cerró en mi
corazón ese hoequecito donde anida
la ventura. Hoy .. . . tras de tantos
años, vuelvo á mi tierra, sólo á bascar nn rincón de paz donde son polvo los huesos de los que me eugen•
duren. Ma,!dalena •••.. , M.agdaleoa
habrá muerto ..... .
Una de: las abuelas se siente mala,
y se levaDta y se va con su muchachito de la mano. La otra la sigue.
- Adiós, bneu sdior¡ si entráis al
pueblo, en mi casa lullaréis cama y
cena.
En la lumi nosidad de la tarde, que
ha tomado un vivo .:olor de naranja,
el rfo, lamiendo la barranca negra,
brilla con brillo metálico. Loii sauces cabecean lentame11te y se besan
con rumoreo pasional. Las dos-ancianas se alejan dejando marcadas
en el polvo del camino las huiellas
de sus pasos, como las cuentas de un
rosario de tristezas rendo en silencio.
-¿Por qué lloras7 ¿Te duele su
abandono Y
- Sí, me duele •. . . . .
E inclidndose al oido de su compañera,.muy quedo, como para evitar
que la escuchen los niños que llevan de la mano:
-Yo soy e,a Mali!dalena-le dijol no habías comprendido?

Luis

EL PUERTO DE LIVERPOOL
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tan bien y con tan triunfante bito
para las enfermedades de reumatismo,
fiehres, dispepsia, riñones, almorranas y
constipnción." Así se expresa pl Dr.
PñnCllo Ba.rahona, de San Antowo de
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Año XVII-Tomo II

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México, 29 de Mayo de 1910

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N la primanra, ¿por qué-me
dices-•ue!Yc:la alegria á Ju
almas ateridas por el invier·
no, .i los ojos tristes, á los
marchitos labios, .i las ma•
nos que son nn poema de:
abandono y de: cansancio?
Y yo te responderé, ¡oh mi
amiga! qne con la primavera
penetra en nuestras almas heladas, en nuestros
ojos dolientes, en los p.ilidos labios y en las
cansadu manos, el dueo de amar,
¿Hu pensado alga.na •ez en esto del deseo de
amar?
Yo creo que sí; y si acaso no lo pe.nsaste, lo
sentiste, que no á otra cosa obedece: tu admira•
ción por el resurgimiento de la 11aturalez:a mustia, tu jubilosa sorpresa al minr la primera flor y
al oír el primer arrullo de: las fuentes . También
yo, al pasar hoy por un jardÍP, me conmoví ante
la vida intensa y milagrosa de los árboles que
creía muertos; y ahora que escucho tu pregunta,
me dispongo '- hablarte de la primavera y de la
mejor sc:D.5llción q11e la acompaña, como el otro
día te hablt de la lluvia que te c:ntrateda.
Dcsapacecen lot cielos pilidos¡ no vemos más
las grandes llanuras amarillentas, ni las ramas
escuetas y desnudas que rodean algún viejo tem•
plo, ni aquella livldc:t de ambiente: que antaño
se infiltrase: en ouutro espíritu, saturándolo de
melancolía. Una oueo vida sargc:. B,jo el in611ito azul, los árboles reverdecen, con unaembria·
guez, con u delirio de verdor¡ los botan« re•
vientan en floración deseada; las lluvias reíres•
can la tierra, que ahora, al sol, tiene: una exqaisita fragancia, y en el aire, y en la luz, y en
cuanto nos rodea, sentimos una vibración extra•
iia, como si DDa oleada de fuerza, uua amorosa
incitación, 110 galante co11vite al festúi de la vida nos transformase:.
Conmovido ante el esplendor de la Naturalrza
nuestro c:spfritu, como nuevo Sigírido á qnJen
arrullaran las músicas de maravillosas selvas, le
vc:a:os estremecc:nc:, sacudir la dolorosa inercia,
tender las alas, en un vuelo hacia el ideal. . .. , ,
Algo hay en ti que alienta, des111ado¡ alto como
un snpremo anhelo, como una aspiración ■ l goce
de iguondos deleites, como un llamamiento i la
ilusión que: no aparece: ya i los ojos como lejana quimera c:ovuc:lta en brumas, sino que mis
bien se oatenta i la manera del fruto de oro de
la fábula qa.e suspendido de las nm.a1 mueve
nuestras manos á cogerle. Y experimentamos un
vigor que nos impuln i la conquista de los intangibles ensueños; 001 sentimos renovados co·
mo los árboles, como las llauuns, como los cielos, y presas de 1:111 llJllia muy dulce que infunde
en nuestros nervios leve inquietud.
La primaYera u como un ca.nto al unor, y al
be.sarnas con sus labios treman tes, nos hace sentar
el deseo de amar.

¡A.h, cómo quisiera, mi noble arni_ta, expresarle
eo palabra_s la intensidad de este 110 h&gt;iO de•eol
Pero es lo cierto que más bleo que: cu la fra,c
coucebida por ajeno pensamiento, lo ilimitado
de él lo percibimos eo oosotros mismos. en lo
más recóndito de nuestro « yo&gt;, de ese: misterioso
yo más d1Ucil de descDbrir en las gentes qnc: el
fenómeno más abstruso en la naturaleza.
S1 empiezas por fijarte en las cosu, el deseo de
amar lo ves latente en las flores aohdaotc:s de espucir su aroma, en las aguas que , e !uodcn con
la tierra en c:I mb infinito de los besos¡ si c:n los
animales, en los pájaros que cantan en la pc:oum·
bra de l&amp; fronda, y en las mariposas que: uc:ndeo
al sol las inrea alas. ¡Cuánto más intenso no debe de ser en ti, qac: eres mujer, y en mí. que
hombre soy, ese aohdo que la eslacióo florida
deu&gt;1crla como al compb de un himno triun fal.
Yo quisiera expresarle, en frases de una divina
poc:sb, el deseo de amar.
!.e .-eo en torno m(o, en los poetas que: entonan nuc:.-os cantos, impulsada ~u mano por nna
musa qae es como una simpática campesina ado•
lc:sceote que regala llores; le veo en la mujer be•
Jla q oc: interroga al espejo, temerosa de que en la
prima•era ambe 111 otoño; le veo huta en c:l
simple mortal, .i quien la fortuna no concedió
atribotos mayorc:1, que e regocija en la conlem•
plación de la naturaleza y aparece: poeta sin
serlo.
,Qat será ute ignoto deseo de: amar?
¿Scr.i acaso el ■ mor mismo? ¿Nuestro amor no
e s por ventara un eterno deseo de amar?
En la vida, en los horizontes del pasado, aparece en ocasiooes l.a silueta de 110a mujer. Es la
silueta azul de una muchacha risue.iia, que io•
funde con su risa, con sn nsa cristalina. qoe sale
á borbotones, en armoniosas cascadas , la aletría
de .-ivir, un sano contento. Volviendo los ojos
al pHado, se la ve: aparecer y desaparecer en el
c11no de uno, de dos, de cinco años . ... Atrae,
sobynga, despierta una sensación extraña: el de·
seo, el in6oito deseo de amar, que renació c:o el
alma l. cada primavera, y que oo ha sido hasta
hoy saciado. La silueta az:ul de la muchacha
rii.ueiia revolotea, gira, va y viene No han lo•
grado aún tocar la orla de s11. •este nuestros de•
dos¡ pero en el ánimo existe, rc:jDvcnecido, renovado á cada primavera, el misterioso anhelo que
siempre, i pesar de que o.nutras humanas acciones hayan tenido direcciones contrarias, ha vivi•
do latente:, en un rincón de nuestro jardín espi•
ritual.
Y he aquí cómo, amiga m a , i tu sencilla pre•
g11nta, acabo por responder con nn símbolo con•
fuso que quid no entiendas.
SI la primavera es bella y boena, ya te lo be
dicho, es porq11c: rc:avi•a en nosotros el deseo de
am ■r

CAIILOS Go.·.i;iUZ P u

/J.

~

El Coarto de los Trebejos

UN

bogar honesto y bien cimc:n•
tado debe constar, en lo m.a·
tc:rial, no sólo de sala, dos ó
tres recámaras, comedor, co·
cioa, etc., etc., sino ademb,
y como accesorio iodispen•
sable, de 11n departamento,
mientras mis grande mejor,
q11e la guardiana del hogar designará con ~• c:u•
fónico apodo de ccuuto de los trebejos&gt;.
Una casa puede, en buena hora, carecer de sala,
de alcobas, de comedor y de cocina. ¡No importa!
Con tal de que tenga ccu.a rto de trebejos&gt;, todo
va bien,
Para los extranjeros 11acidos fuera del país hay
q_11c: entrar en algo.nas explicaciones á este respecto y que comenzar por ladc:fiuición de lo que
es un ctrc:bejo&gt;. De: otre modo, la ingente nc:cesi•
dad de un ccuarto de trc:bejo~se les cescaparia&gt;
totalmente: y dejarían de escudnñar ano de los
aspectos más pinlotescos de nuestra n:ísteocia J
de penetrar uno de los arcanos más hondos de
nuestro caráctu.
Lleva el nombre ge11trico de ctrebejo&gt; lo que:
queda de todo cuanto existe, uoa vez inutiluado. Se usa de preferencia aplicad) á los muebles,
inatrameatos, utensilios y aparatos.
Una silla coja, unupejo sin luna ó coa lacasta Diaoa estrellada, un •quinqut&gt; si.o quemador,
un lebrillo despostillado, una cubeta dc:sfundada,
son trebejo1,
Lo son igualmente: las sombrereras en disponl•
bilidad, lu petacas de viaje en ncacionca, los
esqueletos de sombrillas y paraguas, lu cajas y
cajones vados, los barriles sin aros, los aroa sio
barriles, 101 mUJiquíu desorganizados, el bote-

llaje en recese, todas la plamu, goiroaldas y ga•
sas de lo s,:,mbreros de anhño , cqu,milu&gt; de
falda~,bluu . ref•JOS y durá 1oduruc1,una rcH ·
rada :i d1spcr os, como bota:s dc~t.loo1dn, pantofl•s agu1eread.s que autaiio bordó-cobre s bre
panilla-11ua mano ambrosa.
F1g11nD •c11tajosan•*otc: entre los trebe jo•, 6
acab•o por 6tarar entre e llos, los •it Jos retratos al óleo de los antepasadu•: ancianos solcm·
ues de sobbuba cblaoca.&gt; y ahorcados en los
ciocuenta metros de so corbata; matronas pHci•
das en perceptible calado interesante que se ca
heotan el vientre con las maoo cuajadas de ccin•
1illos&gt;; bebés sonriente pe1nac.los de t,nbuzoucs,
calzados con babu(has y c:n !ondadu Id piernas
en calzones lulomttncos.
Por el primer coocepto, los t rebtj os son restos
dispersos del oan frag10 de: la •Ida que Is tempestad arrojó á la anhelada playa ; ba~o ra depo·
sitada en uo Zoquipa doméstico.
Por el segundo soo i:eucalt-gia; á vccu, histo•
ria ; en oca~1oocs, •erdadua a1 qut olo,eta, dignas
de los hooores del musco y de las med1tacio11es
de los arqueólogo• del porvenu.
Pero esta dc6u1c1óo del trebe jo DO bula á explicar por qut us sdioras los g aardao ¡ qoc es la
razón de ser del &lt;coarto de los trebejo,&gt;.
Y i rc:sol•er este pa uto nmos á consagrar las
inmedistas coosidcraclonU,
Es claro que: á quien menos bay qac: pnguntar
las causales de ese almaceuamicntodc: lo inser'IÍ•
ble, es al gaardaalmacéo, o sea á la sacerdohsa
del hogar.
No tc:odría, no tiene más que una de dos ns•
puestas. O dJce:
-;Ya verá\! ¡ya verás!
O 1 es mb viva de genio, ex plica:
- ¡Vay a! LY qné te importa:' Dtjamc: tú á mí.. ...
Meditaado un poco, y puliendo de las tcnden•
cias t i nclioac1ooc:1 pro pias de la mujer, se llega
i una solución uacta é irreprochable.
L is señoras guardan los trebejos por el placer
de guardado,.
Coiuervar cosas, cualesquiera qnc: tstas sean, y
acumularlas, es un placer de dioses, Tiene d o.s
cla,es de mani íestac1oneh: la naricia y la manía
de hacer colecciones.
Y no se diga qnc: el a•aro acumula y conserva
el oro porque le es útil ó porque es útJI, JM.cotira! A nadie meaos que al a aro aprovechan sus
riquezas¡ y creer que las acumula para que: sir•
van á los demás, es un disparate. Harpag6n 110
quiere más que: aca.m11lar y, á la hora de la muer•
te, aniquilane á la vez q ne su tesoro.
Y el coleccionador, ¿ qnt mira utilitaria lleva?
ioguoa. Colecc1ooa por coleccionar, y machas
veces objetos ioserviblu, sin valor y basta repuj!naotes y odiosos.
H ay, es verdad. los filatelistas, que son ioofen•
siYos. Pero ha habido qnien coleccione las 11ñas
que se ha cortado, los zapatos que ha desechado
y hasta los parches que le han aplicado.
De este gtoero es la inclinación de las sdíons
al tnibejo. Anricia y coleccioois1110; tal es la
psicología del asunto,
Pc:ro sea cual fuere esa psicología, es el hecho
que los trebejos y su aeu.mulaclón llegan á crear,
en la vida, dificultades insuperable!, y más ahora
que las casas son cada vez: mis chicas y las rcn·
tas mb y más altas.
Cambiar de casa, iqut problema! Llega el marido, extasiado, ponderando las comodidades qne
ofrece: y la baratura de una. casa que acaba
de ver.
- ¡F11!úntel Dos recá maras, sala, comedor .... y
tan sólo trescientos cincuenta pesos mensuales
de renta. Anda, vístete: y ve i verla.
Va la señora y .-nehc: armada de la mú desdeñ o1a de las sonrisas.
-J.Qot te pareció la casa?
- Pu . .. . no está mala¡ pero no cabemos,
-¿Cómo qac: oo cabemos?
- No, hijo, no. Y si no, á ver: ¿Dónde ponemos
los trebejos?
Y no hay remedio; hay que prc:Jciodir de la
Cua de los A.z11lejos, del Palacio Nacional, del
Castillo de Chapoltc:pec y basta del Mo.nasterio
del Escorial, por la senclla raz:60. de qDe ahí no
hay donde poner los trc: bc:jos!
-¿ Y si c:ncc:nditramos c:I bañ o con ellos?
No aconsejo á ningúni marido esta pregunta. Ya
he visto mucho• casos de divorcio y ya ha da·
do lugar i i.ncontablc:s delitos de UDgre.

LAS CARRERAS DEL ULTIMO DOMINGO

DM, M. FLORES.

FIN Oll

I.A CA1'Rl!RII MIXTA

EN L./1 Ml!TA

�El Centenario
de la Argentina
Hei::mana de nuestra p..tria
por razón de idioma, de raza,
de aspiraciones y de ideales;
hermana gemela por la fecla
de su nacimiento, la Repúbli·
ca del Plata acaba de celebrar el primer centenario de su
vida autónoma, al cum_plimien,
to del primer siglo como na•
ci6n libre y dueña de sus ac·
tos,
De tal manera han sido rápidos y efectivos los progresos
de la Argentina durante el pri.
mer siglo de su vida, que actualmente figua en primera
fila entre las naciones ci vili•
zadu del mundo enh:ro.
La capibl de la República,
BDCnos Aires, es una ciudad
de gl'an importancia en el co•
mercio mlllldial, y por su belleza ha m.e recido ser llamada
el París de América. Las ex•
posiciones qae con motivo del
centenario de la independen·
cia se han cdebra.d o en teda
la nacióo, lian dado muestras
muy elocuentes del inmenso
progreso alcanzado.
Por lo tanto, muy justo es
que esta privilegiada oacióu
celebre con el mayor regocijo
su primer centenario, al cnal
ha llegado enmedio de la paz
y del progreso, y 9ue nosotros.
sus hermanos, ayudemos á esa
celebración no sólo con el cará.c ter de amigos, sino como
miembros de la misma familia ,
Ja gran agni.pac:ión latinoamericana que comnlga en los mismos principios, en los mismos
ideales, y que sigue por la mis ma senda hacia el progreso y
el engrandecimiento.
Tales swtimientos se vieron
patentizados durante la brillan.te fiesta á que convocó el
señor ministro de la Argenli •
na en nuestro país, la eual
fiesta se efectuó el mié.rcoles
v.ltimo en los salones del edi-

EL SEfiOlt PRESIDENTE

or.

't"

ficio del &lt;Automóvil Club&gt; en Cha•
pultepcc,
La galante invitación del cumplido y caballeroso diplomático 'V de
la señora su esposa, fué aceptada
con regocijo por toda Ja sodedad
m• xicana, la que acudió gustosa á
festejar las gkrias de la nación hermana.
A la cabeza de ella iba el señor
PrHidente de la Repnblica.
A las cinco de la tarde empezó á
llel!ar al edificio del club la distin~oida concurrencia, la c11al era recibida enel cbalhpor el señor ministro
de la Argentina y la señora su esposa. A las seis de la tarde llegó el se•
ñor Presidente de la Rep'Óblica, y en
seguida se dió principio el b1ile en
el salón principal del edificio.
Poco después se sirvió el 1é en el
salón comedor, y se bebió uua copa
de champaña en honor de la gloriosa nación. En es•a ocasión el seiior
ministro anfitrión proonnció nn her•
moso brindis, del que transcribimos
el siJ!niente fragmento:
«El gobierno y el pnebloargentiuos
estarán dentro de 'POCO gratamente
imprei.ionados, al tener noticia de
qne el estadista ilustre que ¡!obierna
esta república ha querido honrarnos
con sn presencia, dando así prueba
sincera de los sentimientos amistosos que nos noen. La culta sociedad
mexicana ba querido también demostrar sus simpatlas, y, debido á esta
circunstancia, oos vemos rodeados
de personas tan re~pelables y queridas, oyas bondades nos hacen olTidar. con frecuu1cia, que no estamos
en la patria.
Con la venia del seiíor Presidente
-y 1:11evio consentimiento que os dig:
né1s darme, voy á permitirme evocar en estos momentos la lucha magna qne sostuvieron nuestros ante-pa•
s~dos, á fin de cre,.r la patria argentina&gt;.
En srguida habló el señor ministro
de las h1cbas gloriosas de San Martín, de Bt.Jgran,o y de Alvear, por
c!ear y consohdar la p.alria argenhoa, huta el 5Drgimiento glorfo~o de
nna patria libre y soberana
Al hablar de los colores de la bandera argentina, el Hñor ministro pronunció las siguientes hcrmoas fra•
lt~l'tJBl.lCA y CONVIDAOCS 1.1.rGANDO

,A{.

EDIFICIO DEL "AIJTOl,//OVIL CL.Uli "

ses:

El&lt;0/1,10, SR. O, .JIICINTOSIXTO GARC/A,
ENCARGADO OE NEGOCIOS DE LA REPUBLICA ARGENTINA

LA CONCURRENCIA LL.EGANDO A l. EDIFICIO DEL CLUB

QRUPO TOl#AOO EN EL. s.aLON PRINCIPAL. OEL "AUTOMOVIL CLUB," EN EL QUE FIGURAN
L.A SEN01'A DE GAROIA Y L.AS SENORITAS SUS HIJAS Y LOS t;EROR/ES PRESIDENTE
DE. LA REPUBUCII, VICEl'RESIOENTE, MINISTRO DE l.A ARGENTINA, SECRE·
TA1'10S OE /NSTRUOOION PUBLJCA Y RELACIONES, ETC.

Es indudable q11e el egregio capitlin &amp;!grano, al designar los colores de nuestra bandera, símbolo augusto en que palpita el corazón de la patria, reflejó en ella las aspiraciones T la fodole de l,¡
nación argentina, en el blanco y el celeste. Asi son los matices del
cielo cuando pasa la tempestad que estremrce los aires y cubre coa
fatídicos crespones el espacio.
Esos son los colores que responden á la setenidad de la •tml,sfe•
ra y también á la plácida serenidad de la conciencia.
Y hasta ahora ellos han respondido á las nobles tendencias de
nuestra patria, á la hidalguía de su conducta, ora en las l11clla11
ejempllficadoras del derecho, en donde al ser •encida obha:'t'o la
mis difícil victoria, cna' es la de sojuzgar los propios anhelos· oni
trhmfantes en~ lides de la fuerza,
'
Terminó brindatt'do por el pueblo y el gobierno de Mbico T por
la un.ión de las naciones hermanas.
A este brindis contestó ol señor Presidente de la República m:indando por el pueblo y el gobierno ar(entinos, y por los mismos
ide.ales expresados en el brindis del señor ministro.
Terminado este hermoso ado, continuó el baile hasta h IOll.edia
noche.

�1

LISPETH
11

11
. ___.r,-.._,,.,,,..,,~RA la hija de Sonoo, 1111 hombre de lu Colinas, y de Jadeh, su mujer.
Un año perdióse la cosecha
de maiz, y dos osos hollaron
por la ncche el único campo
de adormideras, que se haUaba justamente e11 Jo

alto del valle de Sntlej, sobre la vertiente de
Kotguh.
De ahí que, á la estación siguiente, se co11vir•
tiesen al cristianismo y llevaran A la .aiña á la
misión, para hacerla bautizar.
El capellb de Kotgarh dióle el nombre de
Isabel, cuya pro11unciación pahari ó de las ColiAU, es Lispeth.
M.ú tarde, el cólera asoló el valle de Kotgarh,
llnindose á Sonoo y á Jadeh.
Lispeth fué entonces, cerca de la mujer del capellán de Kotgarh, mitad sirvienta, mitad com•
pañera.
Esto ocurría poco después del reinado de los
misioneros moravios¡ pero antes de que Kotgarh
hubiese echado en olvido por completo su titulo de &lt;amada de las colin~del Norto.
¿El cristianhmÓ'hfzo felí:t á Lispeth? lO bien
sas dioses pudieron hacer otro tanto, en 110 im•
porta qué circunstancias? Lo ignoro.
El hecho es que ella se tornó muy linda .

Cuando u11a hija de las Colinas se precia de
ser bella, es menester viajar cincuenta millas á
través de ingratas regio11es para contemplarla.
Lispcth tenía el rostro de ana griega, uno de
esos rostros que tan á menado se pinta11, pero
qt1e en raras ocasiones se ven.
Era pálida, con an tinte de marfil,

Para su ran, aparecía extremadamente alta.
Tenia también unos admirables ojos, y si no la
hubiesen ve~tÍdo con las abominables telas de
color, que tanto placen á las misiones, cualqt1iera la tomara, encontrándola de improviso sobre
la ve.r tiente de las Colinas, por la propia Diana
romana, pirtiendo á ca:iar.
Lispeth se hizo sincerameote cristiana. No
abandonó esta religión cuando fué mnjer, como
lo hacen tantas otns jóvenes de las Colinas.
Detestáhallla su compatriotas, porque, según
decían, se había coa.vertido en una memsohib que
se lavaba cotidianamcnt~.
No sabía en qné emplearla la mujer del capelláu..
¡Como que se resiste pedir á una diosa toda
majestad, de cinco pies y diu pulgadas de alta,
el cal:iado inclnsive, que lave fuentes y platos!
Jugaba con los hijos del capellán, y seguía los
cursos de la escuela el domingo. Leía todos los
libros del capellán, y tornábase cada día más

hermosa, como las princesas de los c11catos et.e
hadas,
La mujer del capellán utimaba qae u jowea.
debía colocan1e en Simia, como aya, ó coJl algáa.
otro acomodo &lt;distinguido&gt;. Pero Lispeth no l.
jt1:ttó conveniente.
Era fcli:i con su vida.
Cundo algunos viajeros-no tabú
muchos en esta época-venían á Kotgarb, Lispeth acostumbraba encerrar•
se en su cuarto, por temor de que la
Itevann á Simia, ó á alguna otra
parte del mund.o desconocido.
Un día, pocos meses después de
qnc cumpliera los din y siete aiios,
Lispcth salió de paseo.
No paseaba ella á la m.anera de las
damas inglesas, que recorren huta
milla y media de distancia y rcgre•
san en carruaje.
Ella andaba de veinte á treinta millas sin parar, en • sas pequ«ibs excursiones higiénicas entre Kotgarh f
Narku11da.
Aquel día volvió ya bien entrada
la noche, descendiendo la cmpin.ad:a
coli11a de Kotgarh con un pesado
fardo en bra:tos.
La mujer del capellin dormitaba
en el salón cuando Lispcth entró jadeante y como extenuada por so
carga.
Depositó ésta sobre el canapi y
dijo simplemente:
-¡He aquí á mi 111Uido! Le enco.a.•
tré en el camino de Bagi. Está be•
rido. Le cuidaremos y, cuando se
restable:ica, me cas.a ré con él.
Era la primera vei qt1e Lispeth
enunciaba su aspiraciones matrimo.
niales.
La mujer del c:apclláa lao:ió ll1l
grito de horror.
Pero urgía, ante todo, ocuparse dd.
ho01bre que ahoria se bailaba tendido
c:11 el canapé.
Era 11.D jo•en inglés y mostraba
una herida profa.oda en la cabe:ia.
Lispeth contó que le había encontrado en el fondo del c.Khud&gt; ( 1) .
Por eso habíase decidido á traedc á
Kotgarh. Respiraba dif.ícilmeute 7
estaba sin sentido,
Lleváronle á un lecho y le atendió el capellán.
qa.ien poseía algunos conocimientos en medici na, en tanto qt1e Lispeth a,tu.udaba tras de la
puerta, caso de que pudiera ser •ül.
Ella dijo al capellán que era aqael hombre e1
que deseaba por esposo.
El capellán y su mujer la sermonearon SCYera•
mente, haciéndola ver lo i11c:011venicntc des■
couducta.
Lispeth les escucb6 apacible y hubo de repetir
lo q ae expusiera al prillcipio.
Es necesario que un hilldá se haya imprcgudo
ft1er~cme11te de cristianiuno, para que se despoje
de los instintos inciYili:iados dd oric11tal, eo
particular del de enamorarse de pronto.
Lispeth, que encontrase al hombre adondo, oo
alcanzaba á comprender qae se habiese eqai.-ocado en la eleccióa. No tenfa tampaco el deseo
de hacerse despedir.
(1)

Bananco.

Ella C1lidada al iatl&amp; huta qac estniese lo
wtutc aliviado para desposarla.
Tal era n prc,trama.
Tras de qaillcc días de illftamaciones y de lige•
ra 6ebre, el iat}és volvió a sí, dando, desde
Jweto, las gracias al capellúl, á s11 mujer y á
Liapcth, sobre tocio á Lispeth, por 111s bondades.
Viajaba por el Este, KJ!'Áa dijo-desconocfanse
les c:xcursiouistas en ata époc:a en que la flota
ele la cPellins-1ar aa.d Orie11tal&gt; estaba aún eu la
iafancia,-y había venido de Dehra Duo, en
bpea de plantas y mariposas, á las coli11as de
Simla.
Nadie ea Simia le conocía.. Nadie sabía nada

lo alto de las coli.11.&amp;s, el inglés, rodeando el talle
de Lispcth con 1UlO de HS brazos, le aseguró que
volvería á desposarla.
bispeth le hizo repetir muchas veces s11 pro•
mesa.
Lloró, de pie en la cresta del NarkllDd, hasta
q11c él se hubo perdido de vista, á lo largo del
SC11dero de Muttioni.
Al fin cnj11g6 ns lágrimas, tornando á Kotgarh.
Y diju á la mujer del capclláo.:
-El volverá y se casará conmigo. Ha ido en
basca de sus padres para anuuciárselo.
Y la mujer del capellán Ja consoló y le dijo:
- El volverá.

Suponía haber caído al precipicio, cuando se
esforzaba por UTaD.car un helecho sobre el tron•
co de an árbol podrido, y q ae los guías le habían
robado sas bagajes, h11yeado después.
Tenía el propósito de bajar á Simia cuand• se
hallase -.11 poco más fa.c rte, y en Terdad que no
se SCDtía con ánimos para emprender nueYas as·
cCD.Siones.
No se apresuró, sin embargo, á partir, Recobraba lentamente su energías.
Lispeth se rebasó á seg11ir Jos consejos del ca•
pcllán ó de Sll m11jer. Esta habo de hablar, en
co11sec11cncia1 al inglés y le reveló el secreto
del c;.orazón de Lispcth.
Ri6 macho. P.arecióle aqacllo muy gentil, muy
romancesco, 11n perfecto idilio del Himalaya.
Pero como era novio de ua señorita ca Ioglate·
ua, figuróse que nada sería posible á este respec•
1o. Pensaba conducirse co11 d1screció11. Y así lo

Al cabo de dos meses, Lispcth empció á mostrarse impaciente, y se la asegaró qnc el inglés
había ido más allá de los mares, hasta Ioglaterra.
Sabía ella dóade estaba Io.glaterra, en ratón de
que leyera pe.q11eiíu geografías elementales¡ pero,
naturalmente, como verdadera hija de las Cuh•
nas, oo tenía idea algulla de lo que fuese el mar.
Había en cua del capellán an viejo jucto de
ñchu qne representaba la carta del Globo. Lis•
peth se solazó con a c11ando era niña.
Dtscnterróle, y por la noche unía las fichas y
lloraba quedamnte, esfor:táodose por imaginar
dónde estuviera su inglb.
Co010 carecía de ideas sobre las distancias y
los barcos de vapor, slls nocio11es eran un tanto
erróneas. Asi facscn exactas, por otra parte, no
habría diferencia alg11J1&amp;, porqac el iaglés note•
nía la intención de dar s11 nombre á una hija de
las Colinas.
El la había ol•idado del todo, y quién sabe si
á aquellas horas cazara las mariposas de Assam.
Algú11 ticlllpo después escribió 1111 libro sobre
el Ociente¡ el nombre de Lispeth no se hallaba en
él ni siquiera mencionado.
Al cabo de tres meses, Lispeth empezó á peregrinar diariamente á Nark11nda para ver si au
in,(lés venía por el sendero.
Esto la reconfortaba, y la mujer del capellán,
observándola jovial, pensó que babia cebado en
olvido s11 locura b,rbara é indelicada.
Poco tiempo después, los paseos cesaron de
consolar á Lispcth¡ un.. cous1ante mal humor la
poseyó.
La mujer del c:apdlán supuso que el momento
favorable había llegado para hacerla conocer la
verdad de las cosas.
Díjola que el inglés tan sólo la habló de amor
para tranquilizarla; que ella jamás había esc11chado cosa algu11a q11c fuese la soñada verdad, y
q11e consideraba impropio por parte de Lispcth
tan sólo el pensar en que daría sa mano á un inglés, hombre de esencia s11perior, que, por otra

cu.a

hiu.

No obsta11te, encontró moy divertido el char·
lar con Lispeth, el pascar cou Lispeth, el decirla

liDdas cosas, el darla nombres acariciadoru da·
ranlc todo el tiempo qH permaneció alli, reha•

cicndo sus energías antes de la partida.
Para él, esto no signific:aba uada. Para Lispeth,
era todo llll mando. Jazgábase feliz, pasada la
primera qt1inceua, porque había eocoo.trado un
ombre á quien amar.
Salvaje de nacimiento, no cuidaba de ocultar
sils scotimicatos, lo cual divertía al inglés.
Cuan.do se marchó, Lispclh hubo de acompaiiule á lo alto de la colina, hasta Narkllll.da, con
n c.uita triste, y si11tiéndose muy desgraciada.
La mujer del capellán, que era b11ena y detcs•
!aba todo lo qac tuvio:sc apariencia de ruido ó
esQ.Ddalo, había rogado al inglés que dijera á
Lispcth que volvería á desposarla.
-No es más q11c una niña, ya v,cis, y, en el
fondo, JO la creo IIJI.I pagana de c:orazón-decla
la m11ier del capellán.
Fué por ello qac, á doce millas recorridas eo

par1e, estaba ya cosnprometido con. lllla moza el•
su rau.
Replicó Lispeth que todo aquello por i.nvcrosfmil Jo tenía, ea. virtud de que el mozo afira6
qae la amaba, y de que ella misma, la propia aajcr del capellán, le aseguró una vez qoe d Ía•
glés tornaría.
-¿Cómo es posible q11e vos y él no hayüa d.i
cho la verdad ?-interrogó Lispetb.
-Hablamos así para calmaros, pobre n.iiia,dijo la majer del capelJán.
-Eo.touces, habéis mentido vos y él,-c:oa.cla•
yóLispeth.
La m11jcr del capellán inclinó la frente sin ra•
pondcr.
Eotooccs Lispeth descendió hacia el valle, regresando vestida como las hijas de las Coliau,
con an traje horriblemente sacio; pero sin uíllos en la nariz ni ea. las oreju.
Habla peinado su cabellera en dos largas budas, at•das con un hilo negro, ,egún costambl'c
de las hijas de las Colinas.
-Me voy con los míos,-dijo.-HaW:is matado
á Lispeth. Tan sólo resta la hija de la vieja
Jadch, la hija de un &lt;pahari&gt; y la senidoracle
Tarka Dcvi. !Vosotros todos, vo~troa los iqle•
ses sois mentirosos!
Antes de que 1a esposa del capellá.n se repa•
sicra del asombro que la causó d saber qu Lit
peth volvía á los dioses de su madre, la jovu
había desaparecido.
Y no volvió jamás.
Apasionóse de sas compatriotu astrosos, coae
si de esa saerte anhelara compellSU el rebaso
de su vida, del que saliera con la frente atea¡ y
poco tiempo más tarde dió s11 mano á u11 leñador
que le pegaba, á la manera de los Paharis.
Sa belle:ta se marchitó bien pronto.
-No existe ley que pueda explic:aros los caprichos de una pagana,-dcda la mujer del cape•
llán.-Yo creo que Lispeth, en el fondo, siempre
faé infiel,
Si se piensa que Lispcth había sido recibida
en el seno de la Iglesia de Ioglatcrra á la eda4
de cinco semanas, semejante juicio hace poco~nor al ascendiente de-la mujer del capellá.n.
Lispeth era muy Yieja cuando marió.
Seguía poseyendo á maravilla el ioglés, ycaudo estaba.lo bastante ebria, fácilmente se la laa·
da contar la historia de sus primeros amores.
Y era entonces difícil imaginar que aqllClia
mísera criatlll'II rugosa, de sombríos ojos, semejante á un• escoba chamuscada, babia podiélo ser
&lt;la Lispeth de la misión de Kotgarh•.
RUDY ARD KIPLING.

�Con la sentida muerte de su ma.j tacl Eduardo VII, re.v de Inglaterra y emQerador de las Indias, se ha

el

creado en
Reino Unido UD nuevo
estado de cos;1s. Desde luego su majestad In reina Alejandra ha dejado
de er l'eina con ortce para ser reir.a

madre.
El ad,,enimíento al trono de sumaje. tad Jorge V de Inglaterra. ba elevado á la princesa MarÍfl de Gales al
rango de u majestncl María reina
conso,te de Inglaterra ,v emperatriz
de las India . Como he1·edern de la
corona queda u a lt;e,m real el pl'Íncipe llwrto, que llevnrá el título de
prínci¡.&gt;e de Gales. y en cEU;o de que

.JORGE V Y E.DUARDO VII

$, A, R , El. PRfNOIPE AL.BERTO, HEREDERO Ot!. L'I OORONA Oii; INGL.ATElfRA, - LA PRtNCE!SA ALEo/ANORA HERIIIANA OEL REY ' OlGE
S. A. R . EL PRINCIPE ENRIQUE, SEQUNOO HI.JO OEL REY. -TolfES QE.NERACIOltES: LA Rl!INA VIOTORfA
"
.
El.. REY EOUIIROO y EL REY iJORQE y LAS DOS ESPOSAS oe L.OS ULTINIOS CON El.. UL TrMO
'
Hl,/0 DEL REY .JORGE, - SS, NIM, eL. REY DE ING&amp;.ATERRA Y E'L ZAR DE RUSIA

SS. MM- ,JORGE V YMAR/11, REYES DE INQLATERRA Y EMPl!.RIIOORES DE LAS INDIAS.

.'...'.:'.

desgraciadamente muriera, heredaría • u
nombre .r títlLio su alteza real el pl'Íncipe
Enrique. segnndo hijo de Jorge Y.
Su alteza Alejandm, primera hija del
re)' Eduardo, tíeoe ahora en la casa real de
l nglaterra el puesto qu en España ellama infanta, y de acuerdo con estos cambio , van ot1·0 · de menoi- importancia.
compañan áe tos líneas fotografía que
las ilu tran y que son de retratos de los
reales perwnajes. _E tas fotognifía se han
hecho circular en Londres C"n motivo de
la muerte de su moje tad E duardo, y nos
fu•ron endadas bondado amente por nue tro correspon ·al en Europa, el señor don
Benjamín Barrio· de quien recibirewo
pró..· irnamente la · w:ís interesantes relatirns á los fuoe1'llles regíos, c¡_ue han tenido
re~onancia en todo el mundo.

S, M. úORGla V, - 5S, MM, EL D IFUNTO REY EOUIIROO Y LA REINA VIUDA
Al.E.JAN ORA

~

�1i\ ~1r[J1\\ ILIl 1D)1\\1D)

SOLEMNES FIESTAS EN EL COLEGIO SALESIANO

AILEMANilA !EN JEIRUS.AJI.EN
En la primera qaillceua del me,deAbril próximo pasado ina1:1g11ró el príncipe Federico Eithel,
se,e1:1odo hijo del emperador de Alem1.nio1 y gran
maestre de la orden de Sao Je1a11 de Jerusalén, el
hospital alem6u del monte de los Oli,ros y la
iglesia católica de Nncstra Señora de Si6n, cny~
primera piedra foé colocad• en i898 por los soberanos alemanes durante su tan celebrado 'l'iaje
por la Tierra Smta.
El nuevo hospital tiene cuca de cien cnartos
aislados para enfermos, y costó ce.rea de dos mi•
lloucs de francos. Sa situación faé escogida por
la emperatriz Victoria y es ideal; domina la ciudad UDta, tanto por el Este como por d Oeste, lo
mísmo que las arenas de la J adca y el curso del
Jordáu.. En el patio de este edificio hay dos estatuas: una del emperador y otra de la emperatriz de Alemania, represeut1.dos en el traje de
cabil.lleros de la orden de Sau Jnan de Jerusalén,
Mientras que en las demás partes del imperio
otomano: en Constantinopla y en los B.illlkanes,
por ejemplo, la iuflaeucia de Alemaná se mues•
tra por medio del domiuio político y finaJ\cicro,
en Palestina se hace seutir por medio de iustitucioncs de edncación y de caridad, procedimiento
que es mucho más hábil.
La coosagraci6u oficial y algo ostentosa de es•
tos dos establecimientos alemues, tiene bastaute

HOSPICIO Al..E,,,AN "Al,IGIJSTA \IICTORIA" EN El. MONTE DE I.DS OUIIDS

por má'I que no licuen el 11ombre. Su situación
cerca de la.s principales ciudades jcrosolimita11as, su macicez y apariencia, las hace aparecer
como otra~ tantas posicionumilita«s en caso de
necesidad,

bles se trata de hacer progresar la germanización
de la Tierra S1.Dt1., lo coa_l está llamando notablemente la atención de toda E'IITopa; pero muy pac•
ticularmeule de Francia, qne dur11nte machos
años fd domÍll&amp;lldo en todo lo relativo al rilo
en los santos lugares.

~ICBLA

HOSPICIO 11,1..EMAN eN ,.,. PVElfTA DE DAMAS, o1e1wsa.t..eN

importancia para atraer, uua nz más, la atención
de todo el mundo hacia la tendencia de Alemania á obtener mayor predominio en la Tierra
Santa, tendeucia que se ha DWÚfestado desde el
citado viaje hecho el año de 1898.
Los edificios construidos por Alemania en
Tierra Sa.Db, tiene11 la apariencia de fortalezas,

Un viajero que hizo recientemente una ascensión al monte Nebo, y que desde ti contempló,
como M:)isés, la tierra de Promisión, had1. notar
que á esa distaocia no se distinguen más edíficios
que los constraidos por Alemania. La sociedad
ale111U1a es nna de las más io8uycoles, si no la
más, en Palestina, y por todos los medios posi-

1.

Todos abominamos de la niebla¡ licue la r11da
hostilidad de las cosas inmensamente igootas y
la frialdad implacable del abrumador ai91amicuto. Pero hay una oiebla en la vida que nos baila
propicios, y en la caal nos s11mcrgimos trauqaHos y aun con cierto bicuestar rcsiguado, como
las almas doloridas en el Nirvana.
Caminamos entre soaibras que tod1.vfa se trans•
pareutan con diafanidades de turbio esmeril, y
sentimos el deseo de ioternaruos más y m:ás en
la lobreguez infinita. Tc,davia, á lo lejos. divisamos una luz morteciu. y ella nos dice, prodn•
ciendonO!I un estremecimiento espasmódico, qne
aún vivimos entre hombres, q11e es preciso a van•
zar hasta uo sentir el rumor más len y experimentar la sensación blaud1. é inefable de la total
inmersión en el caos.
Entonces nos invade un extraño estupor y lue•
go una inmensa placidez t6uica. Todo uuntro
pasado se esfuma y no nos queda de él si1Jo la
intuición nebulosa de haber llorado. Pero y1. uo
lloramos¡ el universo ha cesado de herirnos, y
sus impresiones pasau sobre nosotros á flor de
piel. No expcrimentamo6 siuo la nostalgia del
descanso infinito, del aniquilamiento sin resn·
rreccióo, Minmos arriba y tampoco hay ciclo,
No hay sino niebla helada, que 11,os oprime. qae
nos acaricia, que nos besa la.s sienes, la fr~ote y
los Jabios, y nos lleva hacia no sabemos qae mares dormidos. en donde dotaremos rígidos, la caben echada hacia atrás, bañados los cabellos cu
las 11guas iumóviles, siu qoe pase sobre uosotros
ni aoa rátat'l perf11mad1. ni 110 rayo de Jnna.
Bien venida la 111ebla para los qae sufreu .ñoraozas etU!lls, supremo canuncio ó absoluto
desdén. Ella es una grata auticip:acióo, la úuica,
la postrera, la remuneradora csperaou.
ANTONlO ZoZAYA,

MONS. s11..va.. - 1.A CAP/1..1.A D E I. COLEGIO
SAI.ESOINO

IQLESIA Y OONIIEto(TO Al.EMANES DE N , S. DE SION

ORFANATORIO ALEMAN DE IJELEN

MONS .

ca.

511.VII, OBISPO DE TR/loJIINOPOI.IS, CON El. DIRECTOR Y BENEFACTORES
DEI. 001.EQIO SA L ..SIANO. - EI. MISMO 11.IJSTRISIMO sr:RoR
EN El. TRONO PONTIFICAL

C:•da año,. el 24 d.c Mayo, se acost11mbr1.celebrar, en los colegios sales11.oos de todo el mundo á M■ da Auxiliadora pa•
trona de la institucióu.
'
'
El martes de la semana última, siguiendo esta tradición se
celebró en el Colegio S1.lcsiauo, ubicado cu la colonia de S~nta Julia, la fiesta anual, que revistió i:ran solemnidad.
A tu nueve y media de la mañana se cclrbró la misa solemue, á la q!e Histieron el Arzobispo de Mb::íco, Mons.
Mora. Y el obupo de Trajanópolis. Mons. Da Silva. D1:1raute
el resto del dia se celebraroa otras 6eshs que revistieron
iuuitada animaci611.

�iai
~¡
Ad1l:.1

Ver ne y la Orquesta "Beethov"n '' Impresiones del último concierto

Si alabaous no merecieran los artistas que to•
mMOD parte en el concierto celebrado el ma, lts
en el cColóo&gt;, serían c11ando menos acrudores
al reconocimiento de todos aq11cllos que en MéJtico, de algún tiempo at"á, se ven privados de
aslstir al teatro por la canncia absol uta de cspecU.culos, en los cuales intervenga algo de intelectual y bello. No nos acostumbra•
mos todavía á conformarnos con la
a11J1e11cia de toda manifestación de
talento en los escenarios¡ no podemos resistir, sin perjuicio del estómago, los excesos zauuelescos que
se nos sirven, y es por ello que,
cuando esforzados artistas se presentan á abrir un breve paréntesis en
n11estra soledad artística, nos sentimos hacia ellos agradecidos.
Adela VcrDe, la apla11dida pianis1a,
y el maestro Julián Carrillo con la
orq11esta q11e dirige, aniéronse á fui
de dar un concierto q11e se llevó á
cabo con éJtíto singuladsimo por lo
óptimo, txito que debería alentar,
que alentará, sin duda, á nuestr os
músicos, á los pianistas sobre todo-y aludo aquí directamente á Pedro
L uis Oguón que, largo tiempo hace,
está en silencio,-á dar fiestas artísticas á las que no faltaría un simpático concurso, lle11ando, de lial suer•
te, el vacío teatral á que antes hice
referencia.
Tres obras maestras, cuál más, c11ál
menos, compusieron el prognma mu•
sical del martes: el célebre 59 Concierto en mi bemol mayor op. 73 de
Beethoven, el Concierto en la menor
op. 54 de Schúmann, y el Concierto
en si bemol menor op. 23 de Tschaikowsky.

el primer tiempo¡ lltna de uoc i6D la vimos tjccntar el segundo, y sn arranque para llevará buen
término el tercero, sin vacilaciones, salvando ¡!a·
llardameote escollos, sin fatiga, laé prueba del
vigor de esta pianista que, si bien no se eleva á
las alturas de los colosos, sf es excelente cjccu
laDtc é iotérprele, en el sentido más amplio de
la palabra.
La orquesta, en su dialogueo constante coD el
piano, y comentando bs frases cristalinas de és-

SRA. ESTER

a. VIVAS OE ESCOBl!OO.-SR,

MANUEL ESCOBEOO

l"OT, PACH.

EN VOZ BAJA • • ••
No profanes los Citntos de mi lira,
adorable deidad ele mis dolores,
r¡ ue i l'l'adian eo mis versos los amores
&lt;¡ ue tu belleza celesthd me inspira.
El alma inquieta por doquier te mira
flotar en torno de rosa&lt;las flores,
.v escucha ele tus ecos los primores
entre perfumes de sagri1da pira.
No profanes mis cnnto~ de p~ ares
-sueños benditos de mis tristes penasqne cual olas furiosas de los mares
que temblantes abrazan las arenas,

derrnmbarán mis pálidos altares
·us papilas azules y serenas.
MIGUEL GALLIACO

u.

SRA, TERESA SUAREZ OECASOU, SR, At..BERTO M. CASOU.-FOT,

MACK,- SRA. SUSANA

GAV/fJO DE ZAYAQO, SR. REM/Q/OSAYAGO, - FOT. MACK

do, finalmente, completa la variedad múltiple en
que reside, en no pequeña part~, el arte supremo
con que el concierto en si bemol mcnor.fné escrito.
Merece encomio la interpretación que alcanzó
en manos él.e la señorita V erne el e Aoda'lltc grazioso&gt;.
El entusiasmo llegó al delirio con el concierto
en si bemol menor de Tsch.ailcow1k y,
esta brillantísima página mu.sical á la
que alg11nos cdticoucnros pretenden tachar de no escasa en efectos¡
pero que, de todu suertes, constih1•
ye na.a de lu mao.iíestaciooes más
vigorosas, más bellas del genio ruso.
Tiene de particular este concierto,
que en él T:1cbaik-,wiky, al igu.al
de todos los artistas de su país, dejó
impreso, de modo indeleble, el espíritu de su raza, El alma ru.sa está
allí, en los acordes tri'll.tlfales que
io.ician el primer tiempo¡ eo el cAo•
dautino&gt;, saturado de inquietad, lle•
no de desasosiego¡ en el &lt;Allegro .:on
fuoco&gt;, compuesto con remini:,ccn•
cias de pintorescos bailes populares,
y que se resuelve en un armonioso
y valiente himno, C'll el que hay tal
brillantez, tal bravura cu la presentación y enlace de lostcnas,qucllcva hasta el delirio á Jos ánimos emo•
cionados desde el comienzo.
La pianísta bávara, qac se mostró sega.ra y faerte en el concierto
de Tscbaikowsky¡ el maestroCarrillo
y la orquesta, alcanzaro11, cuando
todavía no se extinguía en el ambiente la palpitación de las últimas

notas, nn aplanso nnlrído, •ictorioso.

• ••

*..

La f•ma que ha alcanzado d S9
concierto de Becthoven, no superado
basta hoy por ninguna otra obra del
mismo género, apenas si me autoriza
para hablar de él.
El &lt;Allcgro&gt;, que se inicia con
cadencias de una sonoridad pujaot~
y se desarrolla luego con maestría in•
imitable, majestuosa y marcialmente,
en una sucesión de tcmilS de gran rique:za rftmi·
ca; el «Adagio an poco mosso&gt;, du lcísimo, de ius•
piración qu.i eta y saavequc hace caer el upírilQ
en un estado de contemplación casi religiosa, y
el &lt;Rondó&gt;, enérgico, vibrante, que es como una
coronación de los anteriores tiempos, bactn de
este concierto, justamente llamado •Emperado,&gt;,
una obra de sorprendente unidad, peifcctamcutc
ajusta1a, en que abundan los rasgos geuialcs de
la mejor época de Beetbovcn.
Bien hizo Adela Vcrnc e'll elegirlo para primtr
número de su programa, JI que en él, una ve:t
más,supo dar maestras de su discreción en el dominio de la mú,ica bcctbo•iana. Con bdo atac6

en las cEscenas de niños-el geniode:schúmann;
y el «Allcgro vivacc&gt;, animadísimo y complica-

te se eucontr6 siempre muy acertada bajo la di•
reccióo del maestro Carrillo.
El concierto de SchúmaaD, a11Dquc de di•liuto
carácter dtl de Bec1boveu, es una d~ las obras
monumeotalu del arte mu~ical. El encanto cspc•
cíalísimo, la vagoedad irónica, la seocillr intencionad&amp;menh: infantil, J el hermoso colorido
de la orquestacíóu, peculiares tn el ctlcbre can•
tor de lo, cLieder&gt;, resaltan en é l.
Primtro el cAllegro affduoso&gt;, pródigo en temas de ana ori,iioahdad udncton, nos ,ni. ia en
la belleu de la obr• ; es á continuación el cAndante ¡erazio~o&gt; ti que nos hace gustar, en una de
~u1 má• pecoliarcs fases - la que Je hizo cilclne

Fnt cate concierto, en resumen,
uno de los mejores de cuantos hemos
oído á Adela Vcrnc.
Cabe atribair buena parte del éxito
logrado al maestro Ju.liin Carrillo,
que con su bahlta se mostró justo
y correctlsimo, sobre todo en la dirección del primero y 1Íllimo de los
conciertos cjecatados¡ y á la orquesta «Beethoven&gt;, quchacegala de 'tllla
excelente discipliJla, y que no entorpeció, sino por el contrario hiz.o
resaltar las habilidades pianísticas de la artista
báura.
M .u :u: P&amp;IIJ!O.

Fíate más bien de los que te necesiten, que de
aquellos á quienes has hecho favores..

Siempre coavicne saber la verdad¡ pero no
siempre es prndentc decirla á todo el mundo.

¡Cuán hermoso y grande es crear ingratos!

�Nuestros Concursos Semanales

Hermosa Fiesta de Caridad

Nuestro sccrundo concur. o. emana!, pant
el que co1wocamo en el número corre:pondiente al , c1el actual, ha dado lugar(¡
vai·ia confusione .
Como hi tonnicutoria die que !;t~ cle!Jerá formar una fra•e de oc:ho letras. In. cuales pahlhrn,; dt&gt;h •nin &lt;&gt;mpezn 1:adu unn, con
cacfa una de In:&gt; ocho primeras I tnl · clel
alfabeto en u orden natural , muchas ¡,ersona e han dirigido á no. otro para consultarnos ac rea d, i en las primeras ocho
letras ('
compr nditla la 'h. En rnntestación :í e,.ta-; pregunta,, debemo" deeir &gt;1
nuestros lectore que, en castellano, la ''1
e una letra .r no dos, y, por Jo tanto, est:i
comprendida como una letra ;:imple de lih
ocho primera. del alfabeto.
En gen ral. para decidir acerca. de lo.
premio en e te egumlo concur. o, :.· en
lo. dos qne le han eguido, no r giremo.·
por la~ letra del alfabeto tal como hü considem 111 R 11I Academia de b, lengua. única autoridad oücial en la mitteria.
Uomo e tas aclaraciones no lleg,nán á
nue~tro:,; l ctore' á tiempo, concedemos uu
nueyo 1.lazo parn enviar solnciom al ;;egundo ccmcnr o, el cual :-;e cenará el próximo domingo, el una manera improrrogable; &lt;l la mi ma manern h1- concur
ercero y enarto seguirán a bie rto!-,: el tercero, ha ta el día 12 de ,Junio, .r el cuarto
ha.fa el clía 17.
En el pre,,ente mímero, debido á la:- circunstancias citadas, no abrimos nueYO concur~o, puc e peramo que, de. ,·nnecidas
las dudas de nue tro I ctore. . tendr?mo.
nue,·11.- .r numero as olnc:io1P á los c:Qncur, os al fab,~ticos.

La asociación &lt;lt'I &lt;Apostolado de la
Cruz&gt;, con objeto de celebrar su notable.&lt;:
adelantos en lo::; último- tiempo organiz6
;-r lle'\'Ó á caho una solemne función 1•eliio a, la cual se efectuó, en el templo pitnoquial de Ucgina, el domingo último.
A ltts nue,·e J' media de La maííana del
citudo dfa principió lá solemne mi a cantada, en la cual fició clt' pontifical 11,fon. cñor Basurto, y asi tió tÍ Pila, como irn-itado de honor, Mon ílor Enrique ,.'ih'a obi 1&gt;0 de TrajanópoH .
Para que la función tul'iera un ello especial de la bondad c-ristiaou caritativa ante que todo, la Mesa Directini. de Ja a ocinción d cidió dar una comida á lo~ pobres
de la parroquia, la cual 'e efectuó en el
cuadrante de la mi,.,ID¡l, a l mediodía.

Problema núm. 3, por W. Atkinson

º"'

PRl~ClPA r.i;s 'ARIA, ·-rt:S

1C X A

1C 6 R

NEGRA S

D X D

1

1D1T
2 e 6 R mate.

P 4 C mate.

2

r P 4

e

2

A mate.

·r

1

1 T r A
2 C 6 T mat&lt;',

X T

l

R

l

D 6 C

L11. ·olnción &lt;H p1·oblem1t m'imero 2 en
mi concepto, • la igui nte :

·tn

Asistieron al m le ·to banquete má de
cincuenta pobr&lt;.' , :í 11uienes atendieron personalmente lo- dama,, que fot·man la Me a
Directi rn, acornpnfütda por otms eñora y
señoritas, y auxiliadas pQr los acerdote ·
de la pal'roquia.
Desput~s de la comida de lo.' pobres, e
.sird6 otra para lo· sacerdotes y persona~
invitada quienes gustaron de los mi •
mo' platil lo que e habían .5er1ido anteriormPnte á lo pobre .
l\iuy g-ratos recuerdo~ dejó la caritatiT"a
fie ta en los corazone de todos cuantos
asistieron á ella, y eguramente sen·irá para que progl'ese cada día mn la cri tiana
asociación.
En la pre ente pltrnil clamo á nue tros
lectore do -, fotografías tomadasdurante la
fiesta las cuale son otros tanto gratos recuerdos de ella.

NEGRA S

BLANCAS

AJEDREZ

B LANCA S
rP,,C

NEGRA S
1R4R

2D2AD

2R,1.D

3 D 4 R male.

Ln s G.

ILI ALl'rORRl,

T n_iro el gusto ele incluirle solución al
wolJlem,t de ajedrez m'unero 2. poniendo la
l&gt;ama, que es negnt. t0mo blanca pues no
ti ne ,.;oluci6n t'll tre juga.d:t · por
estudio qne he heeho de él ; s:ii&gt;ndo así la eoluci6n e · como &lt;:igne:

mn,

BLANCAS

NEGRA S

BLANCAS

Salen las blaocas y dan mate en dos jugadas

1 P 3

e

ú 2 R {j aque)
3 D 4 R ( mate).
2

Hemrndamo hoy nue tra .·ección de ajedrez, la cual no vimos en la nrce.~iclncl de
~uprimir en nuestro mímero anterior pur
falta de e,;¡rncio.
Yernos con guslo que continúan nue. tros
con t1tntf:'; corre'pondientes en . u nuima·ión por el helio jueyo. En la pre ente ~ecci6n publicitmos las -ol uciones enviada por
los scñore \'iderique .r Valdosán. ,,- sent imo,: no tener notícía · del señor Hulon á
quien nn stro. abonado se han dirigido en
vRrias o ·a ione .
La olución al probl ma de aj :lrez mímero l, e¡ ue rrmitió el eiior E. I lulon no
e. la co1T&lt;'dn. ~i:10 In l&gt;i§!uir.nte:

1P3C
2D7 T
;¡ D 4 R ( mate).
1 P3C
D 8 T (jaque)

2

!

P .,

e

1R6 R
2R5D
1 R 4 R

z (Cualquiera).

1R4R
Si z R 4 A 3 D 6 A
( mate).
Si2R4D,C3A
( mate ).
1

;'llovimiento del

2

(Cua'quiera)

( Alfil.

D 2 R
,&gt; D 4 R (mate ).
2

i
2

P 3e
D 2 A (jaque)

3 D X A (male}.
'R. S. V.U.DO ÁX.

ECOS
DE
El.. TEMPLO OE REQIN,. OVR,.NTE I..AI FIESTA DEI.. "A POSTOI..AOO

IL~§ IFilIE§1rA§ !RlECilIEINTlE§

OE I..AI CRUZ"

DESOLACION

E-'l emnzas .v ensueño

,

Placer .,· afán,
Nntla dura en la vicia:
!Todo se va'.
P ,tra el artern mundo,

l&gt;folm 6 pe a,·,
'Lágrimas ó sonrisa ,
ITodo e igual!
Hace bien el que lejo
De los clernú. ,
o huel !m ó . lamenta
Del b en .r el mal.
Hace bien el que alh·io

Pid jam~ .
Y busca en su pesare
La oJedad.
Bien hace el Qlte disfraza
'u propio mal;
B;en hace el que se e conde
Para llorar.

Ju
MONSEROR SILVA , OPISPO 01/! TRAiJ•NOPOI..IS, ACOMPAR•Do POR I..A MESA DIRECT/V•
OEI- " APOSTOLADO OE t..A CRUZ"

N DE

Dro

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PEzA.

RECAM•RAI DEL. SEROR PRESIDENTE DE t.A REPUBLIC• EN /QU•L.A,
DIJRANTE SU UI.. TIMO VIAJE

CARRO "CH•NTECLER" DE "t.. AS F ,.BRICAS IJNIVERSA l ES, "
PREMt•ao EN EL CONCURSO FLOR•L

�fl Buen Gu~to en la Alcoba

CRONICA

car á mis lectoras las tendencias gc:nc:ralcs de
la Moda, tanto en trajes como en sombreros; ahora deseo que fijen su atención en ciertos detalles
que, lejos de ser insignificantes, es preciso atender para realizar un cooj11nto de buen gusto, único secreto de la verdadera elegancia.
El dailleur&gt; ha conservado su favor; pero junto
con él, la blusa rusa que cada día es más aceptada entre las damas. En ciertos atavíos, dicha
blon está completamente indicada y es indispensable. Por otra parte, la Moda, que es tan in·
geniosa y hábil, ba permitido nsar las blusas del
aiio anterior, adaptándolas á .l as necesidades del
momento.
Hablaré hoy á mis lccto,as de esas deliciosas
blusas &lt;veladas&gt;, como se llaman generalmente, Si
pua 1111 sencillo &lt;tailleur&gt;, la blusa camisa, hectia en linón alforzado ó plegado, con -una corba•
ta de seda ftotante por único adorno, permanece
como la má.s &lt;chic&gt;, en cambio, para un traje sastre de cierta elegancia, se requiere la blusa de
rnuselina de seda ó tul, ya sea blanca ó en el
mismo tono del traje.

UA.NDO los constantes
rumores de las aveni•
das y paseos públicos
cesan por breves in~tantes, escuchamos al·
gunas veces, lectoras
mías, el silbido prolon•
gado y lastimero de
un tren que parte ó de
otro que llega. Entonces se despierta en nos•
otros u11a vaga i11q uiet ud, un anbelo de: sensaciones indeterminadas, como el aleteo inquido de
una ave prisionera que mira el cielo tranquilo y
•~al _á tr~vés de Jas rejas de su prisión, con ao•
9119 1n6iutas de libertad.

1

'
,.

¡El trca qae parte!. ... esa sola frase evoca en
nuestra memoria lejanas impresioaes que juzdb&amp;mos muertas y nada mú dormían¡ volvemos ,
ver en el íntimo santuario de los rc:cac:rdos
aquellas agitadas escenas, de dolor unas, de ate'.
gría otras, que hicieron tan honda huella en
nuestra existencia. La reconstrucción del paudo
se: verifica de un modo rápido y maravilloso; no
parece sino que la wgica varilla de las hadas
pone delante de la vista el cuadro completo en
el cual s1:1cedieron los acontecimientos cuya remembranza toma de improviso una nueva y sor•
prc:ndc:ntc: realidad. Nos transportamos otra vez
, aquella noche: sin estrellas y sia claridades de
luna, cuando el cielo tempestuoso, nublado y
sombrío, era como nn refiejo del entristecido co
razón que iba ádespectirsc en esos instantes, qui•
ú para siempre, de an sér tiernamente: amado.
El andén henchido de: pasajeros, empleados, policías y curiosos, no era el sitio mb apropiado
ciertamente para tener los últimos desahol!os
del reprimido sentimiento. Una multitud exlraiia é indiferente nos oprimía y arrollaba con Sil
prisa y con Sil falta de coosideración hacia el
ajeno dolor. lQaé podía importarles á todas aqne•
Has gentes la pena de dos corazones desgarrados, heridos y colmados de amarga.ra? Absolutamente: nada¡ así pacs, pasamos con premura para
bascar 1111 rinconcillodonde poder decirse adiós,
estrechando esa mano querida qlle temblaba Ji.
geramcu~c entre las nuestras. Un poco más al1'.,
el tren d1sp11esto ya para la salida, extendía los
n~gros anillos de su cola, semejante á un reptil
gigantesco que emprende la fuga después de ha·
ber causado irreparable da.fio á sus víctimas. Un
último silbido, el toque vibrante y sonoro de la
campana, acompaiiado del grito gutural qae da
la señal de partir, y el abrazo postrero en el cual
se estrechan aquellos corazones cuyos latidos
parecen detenerse para siempre en ese instante
supremo ... . Después, lcctons mías, bien sabéis
que sólo resta ea el recuerdo una vaga idea de
todos los sucesos posteriores¡ Botan a1Ín en el
oído las tiernas y últimas palabras de la despedida, proo1111ciadu casi siempre entre un sollo-

zo; en las mejillu pálidas y heladas por el vic:o·
to de la noche, tiembla todavía una ligrima, q11e
nos í11t dejada como una ofrenda de inestimable
valor, y luel(o ... nada; los rostros desconocidos,
las conversaciones insustanciales y tranquilas de
los que: h1c:ron allí úoicamente á. ver salir el
tren; los carruajes que hacen rodeos y evolucio nes incesantes¡ el cbasquido de los látigos y el
voceo de los aurigas; 110 murmullo ensordecedor
y tormentoso para q11ic:11 ha dejado en aquel sitio
algo mb que la vida.
Pero ¿p-,r qué entristecer, mis amables lector-as con la evocación de tales escenas que acaso
forman la derna melancolía de sus recuerdos
íntimos? No todo es doloroso en la vida¡ si hay
muchos trenes que parteo, también hay otros
muchos que lleg,n, y entonces iremos con los
brazo_~ abiertos V el alma vibrante: de ale2ría á
rec,h_1 r al ~nseute amado, cuyo retorno jazgaba~os imposible, y que la vida, en su revueltos
g,ros, volverá. á traer felizmente: á 011c:stro lado.

•
••
En las cróoic.is anteriores be p, ocur,d J iodi-

Hay ana marcada prdereocia por esas variedades de telas e11 uu solo atavío, que permitcD
hacer trao.sposiciones de tonos en un matiz semejante, lo cual produce un bello efecto, sin do•
cJa algona. Se pueden cubrir con géneros transpuc:otes todas las blusas. desde: las qllc se conÍ(ccionan en lino, cacbemira, fonlard y velo
huta las de encaje.
'
Para los trajes de cierta etiqueta, existe un
refi11amiento de: boca gusto, el cual es emplear
muselina de seda en tonos diferentes, para obtener ese: lindo efecto de las transparic:ncias, ó poner
1111 fondo de maselioa de seda cobic:rto de tul del
mismo matiz, ó de otro que fraterniza con él, lo
caal es, indudablemente, una idea digna de elogio.
Los colores m,s á la moda, para formar estos
ori,tioale, conjuntos, soii el verde bronce, el gris
he1mo, el azul en todos sus diversos tonos y eJ
uegro. Hay dos modelos de dichas blusas, muy
elegantes¡ uno es de crespón de Cbina &lt;mordort&gt;, cubierto por muselina de seda verde bronce;
el color qac se produc:c: con esta combinación es
delicioso y armoniza admirablemente con el del
traje, que es morado obscuro hecho en paño saté11, Otro de esos modelos es de velo ninón azul
violeta, cubierto por tal negro, bordado de lc:ntej aela dr.l mismo color. La nayor parte de las
citadas blusas se acompañan con el &lt;collercte&gt;
plisado en encaje: ó en linón guarnecido con en:
cajes valencianos, porque: el código de la elegancia parece que ha prescrito los cuellos altos de
los atavíos reinantes¡ todos los trajes tienen el
canesú ó el corsé ligeramente escotado, Lo más
que se permite es usar un cuello hecho de entredoses, de manera que la piel se transparente, ó
uno de esos antiguos y graciosos cuellos de nuestras abuelas, cortados en círculo, con un pequeño encaje valenciano á guisa de: gola ó vuc:lo,
para cubrir un poco la garganta. Los cuellos Luis
XII( se lln·an ahora mucho¡ pero no soportan la
01ed~ocridad y piden encajes muy fi nos y de grao
precio.
MARGA.RITA.

Si todos los muebles que pc:rtcllt:cen al dormitorio d: 11Ua mujer elegante requieren especial cuidado,
tanto en su elección como ea el esmerado asco que con ellos debe tenerse:, b cama u sin duda alJ!ana,
la que reclama mayor rc:6uamiento
y buen gusto. En efecto, lectoras
mías, teou:ndo oua poca de observación. notaremos que: la mujer desc11idado1, poco coita y vulgar, no se
preocupa e11 lo más mínimo por el
ornato de: su lecho.
Todo lo contrario sucede con las
damas o:legantc:s y que se interesan
por el orden y arreglo de su hogar.
Sin pretender que su cama sea rica
y lujosa, si sus recursos no Jo permiten, vemos que dicbomuebl e constituye la primera y principal de sas
atenciones.
Por otra parte, esto lienc su razón
de ser, ¿no os parece, mis queridas
lectoras? La cama u el lugar del
descanso, de los sueños y de los en·
sueños, pues cuando después dt las
fati,tas diarias el cuerpo re-posa en
dulce negligencia, el espíritu tiende
)as alas y se remonta hacia c:J mundo del ideal ó á la religión de las
realidades gratas y queridas.
Teniendo, pues, en cuenta el gusto universal que las damas tienen
para componer y arreglar este: mueble tan importante en sn alcoba, damos boy an modelo de: cama estilo
Luis XIII, muy hermoso y elegute, Es de caoba, encino ó nogal,
padiendo también hacerse de cualquiera otra madera, ya sea dorada ó
esmaltada de color. Las &lt;ortinas son
de seda en matiz rosa anti)!uo, bordadas con trencilla de oro. plata ó algún otro tono que armonice con el
color de la tela. La colcha es de etamina ó tul crema, bordada de estilo
Renacimiento, sobre fondo de: seda
rosa antiguo, La inventiva y el arte tienen aquí amplio campo para
desarrollarse, pue_s también puede hacerse de encaje inglés. tal bordado, matlla, ó bien de: seda
pintada ó bordada en colores.
Nuestras lectoras verán en el presente grabado,
además del modelo de cama, otros muy elegantes
de peinador. camisa de vestir y pantalón, pues
dichas prendas pueden considerarse como parte:
del ornato en una alcoba. El peinador es de seda
china blanco, ó en colores claros, adornado con
entredoses, aplicaciones de encaje y listón. La
camisa y el pantalón son de nansú ó cambray,
adornados con finísimo c:11caje de malla y listones.

~
La IVladre
En estos dias habrá p isado tierra mexicana,
después de muchos años, quizá de medio siglo
de ausencia, una dama h;u;to infortunada cuyo
nombre no diré.
Vino á Españ.a mlly joven. acompañada de 110a
hermana, á quien llamart Luisa, que casó con 1111
español.
Eran dos: altas, blancas y rubias, de: no común
belleza y pertenecían á vieja familia de uno de
los Estados del Norte de México.
Luisa tuvo de su matrimonio un bijo, guapo y
brillante mozo, que por no st qué inftaencias ó
por convicción propia, era carlista.
Don Carlos &lt;el Señor&gt;, como le dicen con sumisión tradicionalista sus partidarios, hlzole: su
secretario puticolar, y mucho tiempo vivió el
mo:r:o á su lado en el solílario palacio de Venecia.
Como otros muchos, gutóse sus bienes por da
causa&gt;, y 110 día, en todo el vigor de la juventud, faé sorprendi do casi repentinamente por la
muerte.
Las dos hermanas quedaron solas en Madrid,
y desde entonces empezó para ellas el más angu.stioso calvario. Enfermas, tristes, sin recursos,
no encontraron abiertas en su inopia mis que
puertas humil&lt;Su, de esas qae no q uiere Dios
que se cierren nanea, aan cuando permanezcan
sordas todas las demás.
En los buenos tiempos veíase c:n la casa de las
dos bermanas 110 enjambre de sombreros de teja.
Ellas eran deYota.s y el b1jo de: Luisa habí• si-

do carlista; y sabido es que el carlismo se esconde con predilección debajo de las sotanas, Pero
cuando llegó la pobreza, ui las sotanas quedaron.
Los solícitos sombreros, de anchas alas negras,
volaron , no sé dónde:, llevados por husmos
nuevos .. . . .
Las dos hermanas pasaron por todos los abandonos,
Un día se presentaron en la legación y se les
ayudó. Repetidas veces volvióse á ay lldarlas. El
primer secretario basta les fijó una pequeña pensión mensual¡ pero la situación no podía resolverse con tales aniilios. Las ancianas necesi taban
ahfo mis substancioso y permanente para poder
vivir.
En esto, la viuda cayó euferma y las dos hermatas h1eron recogidas por una familia amiga, á
quien en otro tiempo habían favorecido¡ pero
cuya pobreza era casi tan grande como la de ellas.
Allí, la otra hermana enfermó , su vez, y como
por circunstancias diversas no estaban las dos
en la misma pieza, no les era dado verse, contentándose con hablarse y confortarse de: lecho á
lecho.
Todas las mañanas, al despertarse:, entablabaa
diálogos doloridos.
No poder asistirse ni ampararse era la última
y suprema prueba.
Mal alimentadas, dtbilcs, f-uc:ron cruzando por
esos limbos de la fiebre, hasta que un día, á la
voz de una de ellas y a no respondió la voz de: la
otn, de la viuda, que, rígida y tranquila, rcpo•
saba, por última vez, en aquel lecho de miseria.
Para enterrarla se recurrió, como de costumbre, á la legación, á la cual siguió acudiendo más
tarde:, cua11do pudo levantarse:, la triste hermana
superviviente, que ahora llevaba á cuestas, además de sus seseDta y tantos años, el peso de su
soledad absoluta.
H ay que: advertir que en México vivía y vive
un hermano de las dos desamparadas ancianas,
octogenario ya, pero vigoroso, y que posee recursos suficientes .
No sé por qué, entre los generosos oficios de
este hermano (que es afcctaoso y bueno) y las
pobres se.floras, se interpuso toda una serie de:
pequeños obstáculos. El dinero llegaba tarde ó
no llegaba, á pesar de la excelente voluntad dcl
que lo rc:mití;i,
En cierta ocasión se quiso aprovechar la veni•
da á España de 1111os parientes con q-uiencs la
hermana solitaria debía Yohc:r á México.
Estas buscáronla con empcfio; pero la inercia ó

la malevolencia de no sé quién burló sas pesquisas y los viajeros rcgruaron sin ella á la Patria, quizás dejando una suma que no podo ser
entregada á la mísera dama,
Hay destinos así, de una dureza de diamante.
No intentéis ablandarlos; os acontecerá lo que á
aquel rico misericordioso que con insistencia
grande quiso salvar de la miseria á un amigo, no
lográndolo jamás á cau!&lt;a de obstáculos misteriosos, basta que al fin, cuando desesperanzado y a,
meditando en su fracaso, oyó una voz que surgía
de la sombra, que le dijo severa:
- •~No intentes volver rico al que yo quiero
pobre:! ... "
Y desistió en adelante de ay udar á aquel hombre, eletido para el dolor por un a voluntad invisible: .. . ,
En este caso, empero, el Destino se saavizó al
fin y un día la pobre anciana se: presentó en la
legación sonriendo .... por primera vez en mucho tiempo.
Su hermano le: había escrito y le enviaba recnr·
sos suficientes para que volviese á su lado, Iba
á embarcarse en la Coruña, donde la legación la
recomendó eficazmente a l cónsul.
Lo únicu que amargaba so dicha era dejará la
muerta, y y o, por consolarla, dfjelc -una perogrullada:
- "La muerta no ha menester ya compañía. El
que duerme no está solo!"
En la conversación de despedida, repasando to•
das las penas sufridas por las dos hermanas, ocuniósemc p reguntarle;
-¿Y por qué á tiempo no volvieron áMtxico,
al lado del hermano que a fectuosamente las lla~
maba? ¿cu,ntas angustias se h abrían ahorrado?
-"Qué quiere usted, me r espondió la anciana.
Yo no podía dejar sola á Luisa y ella no quiso
jam'5, á pesar de todo, salir de España."
- ¿Y porqué?
- Por no dar la espalda al hijo muerto .. ..
Así, piles, aquella madre había sufrido tantas
cosas por no apartarse de 110 cadáver que no podía llevar consigo ,. , .
''No quiso dar la espalda al hijo muerto," rcpe·
lía sentenci osamente la anciana, y yo me: quedé
abismado, 110a vez m,s en la vida, ante la piedad
que cabe en el corazón de la madre.

�FOT. F:ÉLIX, DE PARÍS.- ESPECIAL PARA "EL MtJNDO ILUSTRADO"

FoT, FÉLIX, DE PARis.-ESPECIAL PARA "EL MUNDO ILUSTRADO"
T.rtA.tE Dt: (hRDEX-PARTY.- Confecciooado en .finíb.ima mweJina ele la India, 'obre fondo de libel'ty blan ·o. Falda y t(míca
pliiii0dil , gumnl"ci&lt;la en la orilla con un 1mcho encaje de Bru ela . Lit túnica está cerrada por el frenle con pe&lt;1ueiías rosas de
edn. 1 intu1·ón ele lil 04·t.r te,mimtndo en una ..,ran ro a. de sedn.

ue

1':RA.JE DE 1• Eo. - Hecho en velo do seda «azul rey&gt;. La parte inferior
la. falda es de eda lib rty en el mi roo tono. El
fronte del corpiño, l puño de las manga y la fa.Ida est.ín Rdornado. con un 1·ico encaje ele f dandn. :mi •u rpu )t' la faldn ID en
d l lado izquierdo cu1\Ll'o grandes l'O us de li t6n libert, .

~
~~

�El Mundo Ilustrado

LA PULGA

RA LAS 0RMR~ -

[llrtSULT

VARIAS RESPUESTAS

UNA RECETA

Giuevra: El cab llo sal. eu aboudancia froláudose la rafa de t~te con alcobol mezclado co11
qnioa roja.
-En el repertorio de Wagner y eo el de AIzoz pueden facilitar á usted catálogos, cu los cuales encontrará las piezas de música que desn.
- Respecto de su asunto amoroso, le acooSfjo
macha prudencia y sumisión hacia sus padres,
siu dejar por esto las relaciones que soslirne con
ese joven, cuya.a cualidades Jo hacen d igoo de
ser auiado por usted.
El tiempo y la volont.id firme lodo lo alcanza a¡ pero siempre que usted oo se deje llevar por
arrebatos y 11iole1.1cias de carácter que poedau
ofender á sus padres, obligándolos á lomar determinaciones severas, las cuales sepa1arian á usted,
quid para siempu, de su novio.
Por ahora co, fórmense con escribir e y quererse macho; no es poca dicba por cierl&lt;', y espertn
los cambios de fortuna que trae la vida.

Adela: E~ muy e6ca~, ¡ura suavizar la tu Y po•
nerla blanca y deliciosa, uoa preparacióo que se
llama cSna visina&gt;, la cual se veo de en las drogue•
das de esta capital. Después de aplicar dicha
substaocia sobre las macos, se pooe su6cieote
pol•o de talco boratado, á fin de aclarar el color
de la piel.
ASUNTO DE FAMILIA

Lnisa: Me paree.e muy peligroso que u$led se
mez:cle cu las relaciones amorosas de su hermao.a, pnes de allí puedeo provenir disgustos de fa•
milia desagradables é inútiles, porque en cucs1iones de amor cada persona se cond ace por su propio criterio, y es muy difícil qne atienda al de
los demás, Acaso sería más prudente que una
amiga, cnyo prestigio y honorabilidad fuerao indiscutibles, hablara con la señorita hermana de
usted para conveocerla de que ese caballero no
es el llamado á formar su dicha en el matrim.o nio.
Deseo sincuamente un arreglo feliz en este
asunto, y me es grato llamarme amiga de usted,
aunque desconocida y lejana.

CONSEJO SOBRE AMOR

G.abriela Márquez: Mocho me ha preocupado
la carta de usted, y después de pensar detenidamente.. sobre el consejo oportuno para remediar
sos penas, me parece necesario que acepte usted
á ao novio tal cual es y con todas sus cualidades
y defectos, pues si ti la quiere de verdad, poco
á poco irá cambiando :le carácter por complacer
á usted.
Pero es preciso que la encuentre dulce y complaciente, á fin de ir g iuando de este modo su
voluntad.
Puede usted obsequiarle un objeto propio para
su escritorio, como por ejemplo: una carpeta,
biombo, visillos, c~to para paptles ó algún otro
utensilio confeccionado por asted.

USOS SOCIALES

Una admiradora: Los padres están obligados i
obsequiar á su hija cuando ésta va á contraer
matrimonio, solamente coit aa surtido completo
de ropa blanca y de trajes propios para las diferentes necesidades de la vida social.
El anillo de esponsales paeae ser asado por la
prometida desde el día de su presentación.
VENGANZA AMOijOSA

Miguel: Puede usted tomar una defeau digna
y decorosa de la ofensa que le ha hecho esa jon:n, enviándole una nueva carta, en la cual le
diga que nanea le ha tenido verdadero afecto,
pues solamente se dirigió á ella para convencerse de su manera de conducirse en un caso seme-

DOS NOTICIAS

jante.
SOBRE LITERATURA

Napoleón: Macho gusto tendré en leer el articulo de que me habla¡ pero desde luego le confieso mi insuficieucia para rxteroar un juicio
acertado sobre esos asuntos.
-Vargas Vala es 110 escritor afamado; pero no
simpatizo con su inspiración; por esto no puedo
decir á usted cuál es la obra de él que prefiero.
RETRATOS

Eaoyalus: Hay una casa dedicada á hacer ampli6caciones de retratos que podría desempeñar
d trabajo que usted desea. Di.cha casa está sitaa•
da ea la calle de Revillagigedo, en esta c~pital.

DOS MODELOS

Liliaaa: Con mucho gusto doy i mí estimada y
desconocida amiga los modelos que desea. Los
adornos para el traje consisten en aplicaciones
de algodón ó encaje de seda, e.o el cuello y ea
los puños.
Puede usted conseguir dichos adornos en cualquiera de las casas siguientes: cLaGranSederia&gt;,
cLa Saiia&gt;, cEl Paje&gt; y muchas otras mb que
comercian en esta clase de artículos.

A NUESTROS LECTORES
Ri alguno de nuestros subsc1·i ptores de los J&lt;);tados deja de recibir repentioiunente
su periódico, esto e dehe á que el a.gente en su ciudad ha dejado ele ·erlo por íalta de
cumplimiento en su pago.. ~~n este caso, rogomos á_los nbscriptore, que se dirijan
á nosotros, sin ningún intermedio, con la eguridad do que recibirán SLl subscripci6n
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COMPAÑIA EDITORA NACIONAL, S. A.
Apartado Postal 2570

Bigotón y Voceador: Son mn y difíciJea de contestar sus dos preguntas¡ pero, deseando complacerlo, le digo que puede conseguir los grandes
bigotes, causa de su ambición, afeitándose frecuentemente y usando una preparación llamada
cBigotioa&gt;, 1a cual se vende en la drogauía de
Sao José el Real.
-En cuanto al timbre delgado de su voi, le
aconsejo que consulte á un médico especialista
para las enfermedades de la gargauta, y éste le
indicará uo tratamiento apropiado para lograr lo
que usted desea.

AlfARG.

RITA.

V

IVIENTE invisible de la noche, átomo con
vida, punto con movimiento, molécula
que salta y trepa los escalones del pespunte como si gimnasta reducidbimo
fuese, vampiro microscópico que alborozado chu•
pu la sangre humana, pues , despertarme vieues
de mi sueño, el cual reparaba todos los dolores
de palos recibidos, y te huelgas y des de mí,
dándome carrerillas de hombro á hombro, y te
paras de pronto,',y otra vez vuelves, lo andado ,
v de nuevo vas á cbvar la punta allí donde antes la clavaras, acepto y recojo el desafío á que
me llamas, y pronto te ver'5 caer en mi mano,
no teniéndote yo entonces piedad y compasión,
sino antes bien me gozaré ea ta agonía aplicándote todos los tormentos imaginables; que á fe
digo no está hecha la espada, Hecha, lanza ó pico
de pulga que á carues de don Quijote se atreva,
y sabidas son mis huañas por historias, romances y libros de caballerías,
Así dice el de la triste figura tendido en aa le.:ho de posada, dando dos manotada■ al aiff para
.irrojar lejos de ai las cáscaras del lecho.
Hace h1ego espaciosamente la luz cu la pique•
ra de un candil, y el end1rendor de entuertos queda metido en la porción de rayos luminosos con todos los ángulos y cruces de tendones
de su cnerpo, á la sazón sostenedor de las fieras
magulladuras de una paliz:a, como la panoplia,
del haz de relampagueantes espadas.
Pero no quita lo vapuleado á lo valiente, Dl
amengua la derrota al acometer de nuevas cm·
presas¡ a!IÍ, poniéndose de un salto en cuclillas,
con acompañamiento de una repeatioa mecida
de candil, encárase con las almoh&lt;1das del lecho,
y sosteniendo el cuerpo sobre las puntas de los
pies, las asentaderas sobre los tobillus y la mirada destilando rabia y enojo, dice repasando ribetes y costuras para ver de sorprender i la pró·
fuga:
-Non fuyades, cobarde, que si fue.ras dragóu,
ó moostrno terrible, lo mismo que si fueras iaima diabólica trocada en átomo viviente, del mismo modo y con igual entereza aceptara ta reto
de combate, y te despedazaría entre mis manos
sin llamar en mi auxilio otro refuerzo que el heroísmo¡ que no serla de caballeros alborotará tales horas la posada y hacer venir gente armada
para acometer á una pulga, aunque sea dragón
disfraz:ado, ni es esta hazaña que encajada en el
cuadro de mis grandes y decantadas empresas.
Pero mírala cómo solapadamente corre por la
escalera de ese pespunte, cual si hubiera de con•
ducirle i salvación¡ pero tate, que empuño la espada puesta á mi cabecera, desenvaino de pronto el
acero y le arrojo 'una fiera estocada: así lo hato
al punto¡ i la U.Qa .. , . á lu dos .... á las tres ... .
muerta debe estar. ¿No destila sangre el acero? .. .
¿qllé es eso 7 .... [oh, siento que ha ido á condecorar la sábana! Allá va de nuevo el átomo diabó ·
líco .... enristro otra vez la espada . .. . Izas •.. .
tampoco!
La pulga, en tanto, se regodea y deshace dando saltos y cabriolas con cómica desfachatez, y tan
pronto atraviesa como microscópica visión bajo el
encaje, no mu y sutil, de la almohada, como hace
uo.a brillante dislocación cerca de las narices del
héroe, ó va moviéndose con ligerísimo repiqueteo de patas sobre lo blanco del tejido, segara de
su agilidad y riéndose de todas las espadas, actos de fuerza y libros de caballería.
Tal aspecto presenta la figura del desvelado
caballero entre la luz borrosa que convierte en
vivos paisajes de tinta las paredes, que don Qui•
jote parece el símbolo extraño de la demencia
empeñada en conseguir lo impoaible.
Sus piernas, cuajadas totalmente de nudos, ba·
ches y tropciones, que algo tienen del aire de
cordel viejo de campana, más semejan dos sierras
erizadas de dientes y púas que partes del noble
cuerpo humano; las rodillas son dos enormes bo·
las ó tropiezos, donde se ve, sin obstáculo alguno, el abrir y cerrarse de los goznes del hueso;
el pecho, que por raz:ón de la hendidura de la
camisa, se descubre con gran parte de so cuerpo,
mejor parece empalme de fragmentos de upa que
espiritual recinto de pensamientos, y la cara
cualquiera la tomará por molde 6 armaión para
semblante, que no por la parte mis bella y acaba•
da de la homaJla figura.
Otra parte hay de su cuerpo, que sería pescuezo si antes no se supiera que es un haz de tirantes y apergaminados cordeles, entre los cuales se
vería, asimismo, el rodar de la sopa del liberta•
dor de doncellas, si es que éste viniera á ocuparse de tales pormenores, como hacen otros que
andu por el mando sin ser caballeros andantct.
.Q1tiaro dci:ir, con todo cato, que don Quijote, por
coaacguir, de modo improc:edentc, Jo que cataban
llamando , raaU&amp;ant bajo otra forma, m1011daaba
,o ••• lanudas, ofreciendo un irriaorio upec:•
t6Galo , 101 mo1quito1 q-.e, barlliAdo11 de au tor•
pez■, diballlc incoportalilc cocenada de trolll•
pctUlu.

bien la importancia capital de la nueva y especiaUsima acción del Odol.

Mientras que todos los demás dentí•
fricos no obran sino durante el corto
momento de la limpieza de la boca, el
Odol, por el contrario, sigue ejerciendo
sa acción antiséptica por espacio de
horas enteras, ó sea por mucho tiempo después de esta ope.r ación. El Odol
penetra en los huecos do,: loa dientes,
empapa las encías y mucosas de la bo ·
e•, y este depósito de antiséptico es eJ
que obra durante algunas horas. Esta
notabilísima propiedad del Odol produce la completa y segura asepsia de
la boca ( esto es, la ausencia de fermentación y putrefacción), y por con•
1iguiente, la salad y conservación de
I• dentara, y en ésta su acción segn•
ra estriba la snperíoridad del Odol
sobre todos los dentlfricos conocidos.
Tal vino á encolerizarse el huésped de la ven•
ta, que ya movía la espada contra la p¡ilga como
por movimiento adquirido, y la trapisonda y la
iarabanda que annó dentro de su coarto fueron
causas suficiente á que por fin se despertase
Maritornes, ésta pnsiera en movimiento con sus
exclamaciones de sorpresa ii sus amos, los amos
hicieran llamar la atención con sus voces á Rocinante¡ y el bridón diera parte del escándalo al
rucio, que haciendo de su voi campana el.e presidente, desparramó un soberano rebuzno por la
casa. que además de despertar ii Sancho-úlhmo
eu volver á la vida-y hac.e rle correr al lado de
don Quijote, puso en tremenda dislocación el gallinero, donde los comentarios y los·quiquiriquies
acabaron por no dejar á una sola araiia sin ente•
rarla del suceso,
-No v1agál1 en mi a11zilio-dec:ia don Q1tljote
apcrc:lbido del alboroto¡-yo solo me baato pan
c:01111.batir eate caormc dn&amp;6a metido 1a el c11erpo dt Ulll P•l&amp;1, qu al d1 Ü aaHera, lo Yltlala
c:oa•ertine en el1fa11te; m'- ba de " ' la &amp;lona
de la ampnaa, y 11tc 11•1vo trlufo acaao

••va ,

ablandar el corazón de mi ingrata cuanto bella
Dulcinea.
Pero puesta la posada en movimiento, atolpóse
la gente á la pu.erta del cuarto de don ~uijote
un tanto ruborizada la mujer del posadero, y allí
fué ella, que empezaron á sostener al esforzado
caballero y á querer convencerle con palabras y
con ideas, que así venían á agarrar cu su cerebro
como bola de goma llena de viento en la piedra.
Entrando Sancho en la habitació n, logró al fin
acallar el escándalo ocasionado por la pulga, y
con espasmos de asombro por parte de don Quijote y risa de las personas presentes, averigüé
dónde _se hallaba el dragón de que hablaba 1111
amo; hizo i éste alumbrar uno de los repliegues
de la almohada, plant6 la yema dd dedo í.ndicc
sobre la pulga. retorcióla luego entre los dedoa
Y achándoH el e&amp;trufado ttomo e11 la ucha 11ft~
dal pul&amp;ar, dcjóle caer CDcima la acmeJaaata da la
otn maoo, y dif o, c11111do te b11bo prod11cido la
caractulttlc:a 11flal da n aataraiaio1
-1V111citlo Nü 11 11i,uto10 dra1611, 111i aaiol
SALVADOJl R.VUA

�El Mundo llustrado
LAS MADRES
debieran saber. Con b m1Lyo,
parlo de las nillas, su · tribulaciones proceden do la foll11 Jr uutrlción, lauto cu cal:dn&lt;l como en
cantidad. 1loy Jia i:o Mnominn
e h~ condición ¡,or el Lérmino do
A.nemiu; p •ro las palnbrns no alteran los hocho . Exi t.en miles
do nit1as n C' la condición; al"ll nas do olla &lt;' l:ln en l::J. edad
do lo mi lerio:-ios ca.mbio que
conducen uJ. completo dcsnrri&gt;llo
y . uece ·itan
·pecial cuidado.
Mnchas sucumben en e lo periodo tau crítico y la historia
de tales p6rdidn. o la más tri •
te on el curso do ln vida. Un
tmt.umicnlo conveniente podría
haber salvado fL la mayor parte
de c~tos tesoro de sus padres, si
las madres hubieren sabido do la
PR.EPARACION de WAft\POLE
y la hubieren admini trado á. , u.
bija~, con el re uJtuüo do que hubrí n llegado ÍL er muj~r :3 Inertes y sana . Es tan sabro. a. como
la miel y contiene todo lo principios nutritivos y curativos del
Aceito de ligado de Bacalao
Puro, que extraemos de los hígados fre cos del bacalao, combinados con Jara.be de Ilipoto. fito~
Compuesto, Extractos de Mnlta
y Cerezo ilve-tre. Para lom1r
el desarrollo de ninos pálidos,
raquíticos y demacrado:, y c pccialmente aquellos que padecen
Anemia, E scrófula, Raquitismo
6 Enfermedades de los IIue os y
la angra, no tiene ignaJ., puc
..ns propriedades l6nicas on e&gt;;celontee. "El r. Dr. J os6 M.
Guijosa, de México, dice : IIe
empleado su Preparación de
Wampole en una · fl orit.a. 4110
prcsenta.ba algunos síntomas inquietantes eu el ap:trato respiratorio y desde el primor fra co
comenzó á uotarse ali vio marca.do, habiendo de o.p:irecido toda
huella. de enfermedad al terminar el sexto fr co." No.die
sufre un de engnílo con esta.
De venta en todas las .Botica~.

LA REGENTA
Ada tuvo la mozuela delante del esp~
Jo 110 final arrebato de ,oqueterla.
-ft\adre, corte una ftor, la m,s bonita,
para la c.tntura ...
Se &amp;IJó la vleJecllla de su asiento y se
acercó , la ventana arrastrando los servllts ples, encorvada baJo sus anos y sus
ruindades.
Mis 111, del alf61u.r, sobre el tejado,
estaban las macetas de geranlos,c.recldo!
entre el mimo de su JoTen dlltfta, cuyas
manos cuidados u venlao todas la mananas , Ttrter entre canelones de la fr ca
bo'8, el deleite de unas fulii;eot'9 ii;otas
de qua, que la tierra de los tiesto! se
tucaba con lenta delicia.
-¿Cómo ha de ser la flor? ¿De las rofu ó de las blancas?
Ella, la mocita coqueta, titubeó un Instante. Despu6s, riendo , dKldl¡la, ,x,lamó:
- 1R0Ja, de las que upre,10 cannol
La víeja mano arru&amp;ada tronchó una
flor, la mu Jarifa del tiesto, y II la ofretló , su hija entre dos ayes.
Despido, cuidadoso, se¡ula el tocado
y pulimento de la doncella.
Por el notaouco frontero t las nubes
antraba an ulguo rayo de 101. Las flores
poolao una nota caya y luminosa en el
aórclldo marco q11e 'º"1adrab&amp; 11n peduo
d• delo y lu cblman,a■ d• la tasa vtt!na,
por la que H 11capa.ba retord60do11116·
tldO, ti b11■0,
D• 1&amp; e.lit lnvl1lbl1, eepultadull4, aba•
jo, • 101 pin de l01 11ts pl101 de la casa,
vaol• el rumor lodlstloto y confaso d• los

c«bes y del voc.erlo plebeyo. En un• claraboya ncloa ii;orjeaba oo fllgaero. En
otra, distante, entonaba un grillo su can·
tlón estulta. monótona, llena de sopor.
Dentro de la estancia sólo habla sordidez y miseria. UD&amp; esterilla, raid ■ y mal•
tratada, cubrt, t trecllos el pnimeoto de
ladrlllos roJos. En las paredes, descalln·
da y hend1du, salpicadas por bambollas
de humedad, se recostaban algunos muebles desvencijados y ■l&amp;On cuadro prov8'·
to y venerable, que yadó cautivo en la
covacha de un cb,marlltro durante lutogos alios, y qae vino, parar por herencia en el muro de aquella buhardllla teta·
na, Junto , una cómoda perniquebrada,
sustentadora de una devota lm1¡eo encerrada en un fanal.
Desde La estancia, que lo mismo servia
para yantar que para zurcir, que pilla recibir t tu visitas, se vela todo ,1 re to
del bo¡ar. La cocina t un ledo; al otro,
el cuarto de los padres; en medio, chlqul•
ta, sin ventllatlóo, la alcoba donde la ¡en•
tll coqueta pasaba sus l•r&amp;U oocbes de
Insomnio, sotlando con los otos abiertos,
ml,otrn ,J padre roowa fieramente y
la madre, despabilad&amp;, Iba lanzando , lo·
tarvalos sus ayes y sollo1os seniles.
Q.1edó, al fin, colocada la floreo lado
tura. Despu6s, la moza se echó sobre los
hombros ti chal di espuma y mlró por Qltlma vei al espefo. Sonrió. Era IOgtco
que al pasar por ta calle, st abrieran los
hombres en dos files para decirle requiebros.
Besó 6. la madre. El padre dormla aún,
abotagado por los vapores del vtoo. Luego pilló el cestito d:- la comida y salló t
fa escalera. Descendió los seis pisos y se
encontró en la calle. AIII respiró liberada,
como si le laltA.se un gran peso sobre su
coruón y su espirito. En la calle se vlvla. En el hoii;ar, todo eran trlstuas y
aatal'(W'as. La repellan el ambiente, la
miseria, el padre Iracundo, que de o.ltla la
notaba sin piedad y que de moza, aunque
tila manteolalos , todos con su trabajo,
aún le habla reventado aleona ve&amp; la boca
de un brutal manotuo cuando SI atrevl•
t reprenderle, viéndole lle¡ar ebrio, apestaote, maldiciente, rompiendo cristales,
arrollbdolo todo.
Ah, pero veodrla el desqalte y veo*
dr a prootol No podla estar lejano el
dla efe te bOda. 1Qu6 feliz antoneesl Se
lrta i. vivir con 61 t una casa bonita y rlsu,t11. ¡Con 611 ¿Los padres? 1Pobresl
Les pasarla ... . ¡qué sé yol .... Als;Qn di·
oero para qae v1vtuao. Miguel era bueno, trabalador y debla ii;anar un sueldo
enorme. Lo menos cu a.r enta duros al mes1
y acaso mu. Era el re¡ente ¡el re&amp;eote
1QJé miedo le tenla al prJoclplol ¿Era
por ser regente ó era tambl6n por su ii;uapua? Ella no lo sabia. Pero (QU6 mJedo
tao espantoso!
Habla entrado en la Imprenta de aprendiza, para ayudar i. las corr8'toras. El
regente se la habla quedado mirando, lento y socarrón.
-Tienes unos oJos bonitos, mucbacba.
La moza no se d1ó taeota de nade, Sólo
advirtió que 6. s11s mejlllas allula la sangre y que, s111 ojos acadia ti rubor. ¿Por
qu6? ¿No "taba acostumbrtcl• 6. los piropos? ¡SIi Pero la voz de aquel hombre
tenla aleo desconcertante, fascinador, lnu•
sltado. Era el recente, el amo, y habla
reparado eo ella y le habla llamado bo·
Dita,
Desde aquel die no pudo estar en su
presencia con sosleii;o. M'5 tarde, fuhl·
oltndo la serenidad, conforme las p1,t1us
se Iban proloncando. y 101 piropos eran
tucas decl111clooes de amor. Un dla, MI·
iruel quiso acompaflarla por las calles.
Otro, la &lt;ODTldó al teatro. Fu6 una escapada llena de loterh y da ale&amp;rl•, que
metió en su corazón una cratltud Infinita
y un amor de.go por aquel ho.abre, t
qaleo empe&amp;ó, adorar. En los talleres se
1, llamo desp116s "la Recenta." Y "La
Recanta" tenla un ¡tsto majestuoso y un
mobln de soberana eDtre las otras traba•
Jadorasü que mordJ•n en 1ll1nc.to sas un·
calo , eoas de eo't'fdla y di rencor.
todo esto, Mlcuella asediaba en un
frenes! de encelamiento. Junto t ella, ni
maoos ni boca podlan utarse quietas,
q1:1e la boea dem.a ndab• besos sin tino y
las manos cartelas sin c1110t1.
¡Oh, se c:asarl1ol ¿Cdndo? Jami.s la
moza Intentó loslouarto, tlmlda, apocada.
Pero babrla de ocurrir. Y, para eotoocu,
tenla miedo de ser demnlado dichosa,
con el miedo Infantil, to¡enuo, de los qoe
slempr• penaron y para qulenu la dltha
es una bella dl't'foldad que mata A puros
coces.
En tales medltadooes dlstralda, reco-

!

Y,

rr16la mo111ela 1lgaoas calles, l11Seoslble
, todo, suspenso el ,olmo en la glosa florida de sos desvaneo .
Desembocó en una pluuela y se Internó por una calle labertotlca. Al final esta•
bala Imprenta. Entró. Entre lu compa·
neus se !nieló un movimiento de bostlll·
da4 y deSYIO. Ella dejó su cestito y su
cbal, como una reina dejara ceuo y manto, se enfundó dentro del mandil faenero
y subió al taller.
Al mediodla ae le aurcó el regente. 1Tentan que hablarl
Cuando son Ola hora del de eaoso, salleroo aparejados t la calle. cercana habla una taberna. Penetraron. Miguel pr~
tendió entrar en al&amp;lln cuarto recóndito,
basta el que no llegasen las mlrada.s lm·
portunas. "La R•genta" accedió.
Ya alll, seoti.ronse muy Juntos. El tabernero Iba y venia, ap,rando la mesL
Cuando se quedaron solos, rodeó Miguel
con su brazo la e.totora de la novia, y ta
dijo rtsuetlo:
-¿Me quieres?
Ella se echó t reir ale&amp;remeot,, conveocld•.
Entoo,u dame un beso
Ne¡ó. Era muy pronto . Esas cosas vi.neo ó no 't'feoen, se dan 6 no se dan, dependen del momento y i. ncu no hay
cana de otorcartas. Y al decir esto reta,
eoseflaodo los dientes hdmedos, entreabriendo los labios bermeJos, gorditos,
sensuales.
Hi,bo un pacflato y la vlrilldad veo•
ció. Pero el novio que.ria mts. La mujer,
allda, fragante, palpitaba cerca de ti:
la mujer tanto tiempo deseada, y cuya
posesión, •I hacerse dlfldl, Inunda de
odios el alma torturada y sombrla. TBDI&amp;
que ser suya. La Idolatraba con locura,
con todos sus sentidos, brut1.lmeote. Un
beso. La •Ida toda, toda entera, le darl&amp;
por un beso. Y las aoal ■s cooteoldas se
desbordaban por la boca del novio en un
torrente de sópllcu y Juram,ntos.
Ella, al principio, ante el asedio Inopinado y repentino, rela, hurUodose de las
audaces manos que la querlan aprisionar.
Oespuh se puso serla. Estaba sola y en
poder de 110 hombre. El tabernero habla
cerrado ta puerta. Acaso, si gritara, no la
pod•lao olr, Tuvo miedo. El novio se¡ula
sopllcando.
Al fin, Mlgual la sujetó por las mulle•
tas y la atrajo hada si. Tenla en los ojos
un falcor siniestro.
-h\e has de querer por fuerza. ¿Sabes?
(Por fuerzal
Hubo un momento decisivo, en el que
ella se sintió vencida, magullada entre
los br1.10s hemlleos de Miguel. Pallde.
ció. De pronto, toda su gallardla de muJer se le ,ubló A la boca, y le grltO:
-¡Cobarde(
El grito rut tao brusco y tan altivo, que
el oovlo se contuvo lot1m1dado.
-¡Coba.rdel
Hombre y mufet se adraron frente t
frente, en un reto. Por el semblante di
Mlruel pasó una mueca de asesino. Despub rfó con amargura, c:oo desprec.to, con
l.ra.
-tlmb6c.lll
Volvió i. reir, ttmblando de cólera, trocado sllbltamente 10 rencor el deseo.
-Ere una lmbfcU, UD&amp; estllpld&amp;. UDI
Idiota. T• gu11das tus besos. 1Te los guardu. rldtcula.
Ella ola estupefacta, slntlfndose abandonar de 11. vida.
-¿ Ptro te figurabas que vo me casarla
contigo, lofelu1 1Cootl¡ol Te Juro queme
de risa ahora tu estupidez. ¡Cuarme
contlco: ¡NI por son1ctóol
Miguel, tracoodo, se¡ala eosaftl.odose
como uo rufl•n en el corazón absorto de
su novia.
-SI yo me quisiera euar, mt sobran
nlnas tan guapl.S como tú y mts ricas.
¿Entiendes? TO no mo sln,1s , Jpobrel 1Y
cómo se defiende la condena al ¡Como
1101 santa m,rttr, ta muy aodra¡osal Pues,
por mi, puedes meterte en a cohol, hija
mla. ¡Adiós vlrludl
Ell• ae delo caer sobre el asiento, anlqullada. Mlcuel saUó. En el umbral, todavta tu,o un ultrale:
- 1Que te 1uruol No me sirves ni para
• o. tAdlósl
Puaron unos Instantes solemo , loa11dlto11 tra¡tcos, de locoosclenc.ta dolorosa.
Cuando despertó, se vló sola y aban·
donada. Quiso serenarte. Lueco se compuso lu ropas, y, con los ojos eoJutos y
el aire altanero, salló de la taberna.
Empezó t caminar por las talles 11
uar, asombrada, como en una pesadilla.
Todos sus suenos se hablao disipado
bestialmente, sin dejarle slqalera una

Neuralgia
JAQUECA
DOLOR DE F.SPALDA

Tome Ud.

UNA

dolor 1ulrh por
acmaau c:alUU dc""1bl&lt;t aoural11u .

de estu
Pildoritu
y

"Ana de • .., In
Plldoru-Conl r ■ •

Hoy,.,. ftJ a,cduclc

h t1bt11.

anc ■

me ,.lwiD 0$IAI f'U..

el

donaco II

dolor
desaparece.

OllNc "

Snia. Ltonor Wide.
125 N. edl Scrtt~
Se. Jostpb, M 1.-rt.

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' ada ni4 ni pido l efica.t en la cura de las
afecciones d" la urc1m ,1ue lo ME'IlLOIDES
Son mejor que el ,./indalo &gt; la cubeba ;
mu) u1&gt;eriores i 1 - inyecciones. Empieum
ñ .urtir 11 ef.-cto :i la~ tres ó cuatro horas

de haber,e tomodo.
ontiencn eJ !lujo
imnedittlnmcnte y curan la gonorrea,

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De ,·rntll en todn.s les Boticn.,.

cva, ~

ANEMIA

nJ:al\Jla, DDll.ll&gt;ADl"'...MU
btmdl•CCI\.O,,,&amp;.CO
V •l cltt""1 üt4Ulrabu.

, , ""º ...........-

r.&amp;.a&amp;a

huella d6 espera011, al la cartela de un
desenlace rom,ntlco. Las calles lobóspltls la vieron de filar serla y constuoada. ca.minando , la ventura.
Al obscureur lltgó , su cau. Subió los
seis piso, . Entr6. En el ambral ezct,mó
secamentt:
-Me han despedido de la Imprenta.
La madre\ aterrada, rtmoteó huta que
fu6 lle¡ada a noche. Cuando recres(&gt; el
padre 11 golpeó, abofete,odola hes tasadarse1 maldldeodo, Jurando. Hablan de
morir todos de hambre, y por culpa de la
muy perra ...
Despu4is vino el slleodo sobre la casa.
Los padres se recluyeron en la alcobe. L,.
luz del qaloqd se ,xtlnpla entre reflejos azulados. En una ventana re111ota rimaba el grlllo la salmodia d• su canto
monótono, bajo la luz de la luna. En el
misterio de su alcoba, cohlbla "la Recenta" entre las s,baoas, el rumor de un
llanto Inextinguible.
En el suelo yacla, como un despojo . una
misera fl~r d• gt ranl&lt;' marchita
LUIS ANTO:{ DEL OLMET.

t!V••

ha-.t&amp;a •• piel ., ,~ da IIM bl_,.. na&lt;!Uldl ~ .,
re41oalmemt
lmMOloli• , a lloon. fm lllla la ull&amp;a 7 I• cll brillo J lrE11perlll&lt;lla.
AGNIU. Pa fflllffA 11, IVINUI DI t.'O,tllA, ,.1111,

ANO .XVII. Tº Mº 11-NcJMERO 6
MEXf fO JlJNIO 5 DE 191º

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado, 1910, Año 17, Tomo 2, No 5, Mayo 29</text>
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              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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