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                  <text>El Mundo llustrado
LAS MADRES
debieran saber. Con b m1Lyo,
parlo de las nillas, su · tribulaciones proceden do la foll11 Jr uutrlción, lauto cu cal:dn&lt;l como en
cantidad. 1loy Jia i:o Mnominn
e h~ condición ¡,or el Lérmino do
A.nemiu; p •ro las palnbrns no alteran los hocho . Exi t.en miles
do nit1as n C' la condición; al"ll nas do olla &lt;' l:ln en l::J. edad
do lo mi lerio:-ios ca.mbio que
conducen uJ. completo dcsnrri&gt;llo
y . uece ·itan
·pecial cuidado.
Mnchas sucumben en e lo periodo tau crítico y la historia
de tales p6rdidn. o la más tri •
te on el curso do ln vida. Un
tmt.umicnlo conveniente podría
haber salvado fL la mayor parte
de c~tos tesoro de sus padres, si
las madres hubieren sabido do la
PR.EPARACION de WAft\POLE
y la hubieren admini trado á. , u.
bija~, con el re uJtuüo do que hubrí n llegado ÍL er muj~r :3 Inertes y sana . Es tan sabro. a. como
la miel y contiene todo lo principios nutritivos y curativos del
Aceito de ligado de Bacalao
Puro, que extraemos de los hígados fre cos del bacalao, combinados con Jara.be de Ilipoto. fito~
Compuesto, Extractos de Mnlta
y Cerezo ilve-tre. Para lom1r
el desarrollo de ninos pálidos,
raquíticos y demacrado:, y c pccialmente aquellos que padecen
Anemia, E scrófula, Raquitismo
6 Enfermedades de los IIue os y
la angra, no tiene ignaJ., puc
..ns propriedades l6nicas on e&gt;;celontee. "El r. Dr. J os6 M.
Guijosa, de México, dice : IIe
empleado su Preparación de
Wampole en una · fl orit.a. 4110
prcsenta.ba algunos síntomas inquietantes eu el ap:trato respiratorio y desde el primor fra co
comenzó á uotarse ali vio marca.do, habiendo de o.p:irecido toda
huella. de enfermedad al terminar el sexto fr co." No.die
sufre un de engnílo con esta.
De venta en todas las .Botica~.

LA REGENTA
Ada tuvo la mozuela delante del esp~
Jo 110 final arrebato de ,oqueterla.
-ft\adre, corte una ftor, la m,s bonita,
para la c.tntura ...
Se &amp;IJó la vleJecllla de su asiento y se
acercó , la ventana arrastrando los servllts ples, encorvada baJo sus anos y sus
ruindades.
Mis 111, del alf61u.r, sobre el tejado,
estaban las macetas de geranlos,c.recldo!
entre el mimo de su JoTen dlltfta, cuyas
manos cuidados u venlao todas la mananas , Ttrter entre canelones de la fr ca
bo'8, el deleite de unas fulii;eot'9 ii;otas
de qua, que la tierra de los tiesto! se
tucaba con lenta delicia.
-¿Cómo ha de ser la flor? ¿De las rofu ó de las blancas?
Ella, la mocita coqueta, titubeó un Instante. Despu6s, riendo , dKldl¡la, ,x,lamó:
- 1R0Ja, de las que upre,10 cannol
La víeja mano arru&amp;ada tronchó una
flor, la mu Jarifa del tiesto, y II la ofretló , su hija entre dos ayes.
Despido, cuidadoso, se¡ula el tocado
y pulimento de la doncella.
Por el notaouco frontero t las nubes
antraba an ulguo rayo de 101. Las flores
poolao una nota caya y luminosa en el
aórclldo marco q11e 'º"1adrab&amp; 11n peduo
d• delo y lu cblman,a■ d• la tasa vtt!na,
por la que H 11capa.ba retord60do11116·
tldO, ti b11■0,
D• 1&amp; e.lit lnvl1lbl1, eepultadull4, aba•
jo, • 101 pin de l01 11ts pl101 de la casa,
vaol• el rumor lodlstloto y confaso d• los

c«bes y del voc.erlo plebeyo. En un• claraboya ncloa ii;orjeaba oo fllgaero. En
otra, distante, entonaba un grillo su can·
tlón estulta. monótona, llena de sopor.
Dentro de la estancia sólo habla sordidez y miseria. UD&amp; esterilla, raid ■ y mal•
tratada, cubrt, t trecllos el pnimeoto de
ladrlllos roJos. En las paredes, descalln·
da y hend1du, salpicadas por bambollas
de humedad, se recostaban algunos muebles desvencijados y ■l&amp;On cuadro prov8'·
to y venerable, que yadó cautivo en la
covacha de un cb,marlltro durante lutogos alios, y qae vino, parar por herencia en el muro de aquella buhardllla teta·
na, Junto , una cómoda perniquebrada,
sustentadora de una devota lm1¡eo encerrada en un fanal.
Desde La estancia, que lo mismo servia
para yantar que para zurcir, que pilla recibir t tu visitas, se vela todo ,1 re to
del bo¡ar. La cocina t un ledo; al otro,
el cuarto de los padres; en medio, chlqul•
ta, sin ventllatlóo, la alcoba donde la ¡en•
tll coqueta pasaba sus l•r&amp;U oocbes de
Insomnio, sotlando con los otos abiertos,
ml,otrn ,J padre roowa fieramente y
la madre, despabilad&amp;, Iba lanzando , lo·
tarvalos sus ayes y sollo1os seniles.
Q.1edó, al fin, colocada la floreo lado
tura. Despu6s, la moza se echó sobre los
hombros ti chal di espuma y mlró por Qltlma vei al espefo. Sonrió. Era IOgtco
que al pasar por ta calle, st abrieran los
hombres en dos files para decirle requiebros.
Besó 6. la madre. El padre dormla aún,
abotagado por los vapores del vtoo. Luego pilló el cestito d:- la comida y salló t
fa escalera. Descendió los seis pisos y se
encontró en la calle. AIII respiró liberada,
como si le laltA.se un gran peso sobre su
coruón y su espirito. En la calle se vlvla. En el hoii;ar, todo eran trlstuas y
aatal'(W'as. La repellan el ambiente, la
miseria, el padre Iracundo, que de o.ltla la
notaba sin piedad y que de moza, aunque
tila manteolalos , todos con su trabajo,
aún le habla reventado aleona ve&amp; la boca
de un brutal manotuo cuando SI atrevl•
t reprenderle, viéndole lle¡ar ebrio, apestaote, maldiciente, rompiendo cristales,
arrollbdolo todo.
Ah, pero veodrla el desqalte y veo*
dr a prootol No podla estar lejano el
dla efe te bOda. 1Qu6 feliz antoneesl Se
lrta i. vivir con 61 t una casa bonita y rlsu,t11. ¡Con 611 ¿Los padres? 1Pobresl
Les pasarla ... . ¡qué sé yol .... Als;Qn di·
oero para qae v1vtuao. Miguel era bueno, trabalador y debla ii;anar un sueldo
enorme. Lo menos cu a.r enta duros al mes1
y acaso mu. Era el re¡ente ¡el re&amp;eote
1QJé miedo le tenla al prJoclplol ¿Era
por ser regente ó era tambl6n por su ii;uapua? Ella no lo sabia. Pero (QU6 mJedo
tao espantoso!
Habla entrado en la Imprenta de aprendiza, para ayudar i. las corr8'toras. El
regente se la habla quedado mirando, lento y socarrón.
-Tienes unos oJos bonitos, mucbacba.
La moza no se d1ó taeota de nade, Sólo
advirtió que 6. s11s mejlllas allula la sangre y que, s111 ojos acadia ti rubor. ¿Por
qu6? ¿No "taba acostumbrtcl• 6. los piropos? ¡SIi Pero la voz de aquel hombre
tenla aleo desconcertante, fascinador, lnu•
sltado. Era el recente, el amo, y habla
reparado eo ella y le habla llamado bo·
Dita,
Desde aquel die no pudo estar en su
presencia con sosleii;o. M'5 tarde, fuhl·
oltndo la serenidad, conforme las p1,t1us
se Iban proloncando. y 101 piropos eran
tucas decl111clooes de amor. Un dla, MI·
iruel quiso acompaflarla por las calles.
Otro, la &lt;ODTldó al teatro. Fu6 una escapada llena de loterh y da ale&amp;rl•, que
metió en su corazón una cratltud Infinita
y un amor de.go por aquel ho.abre, t
qaleo empe&amp;ó, adorar. En los talleres se
1, llamo desp116s "la Recenta." Y "La
Recanta" tenla un ¡tsto majestuoso y un
mobln de soberana eDtre las otras traba•
Jadorasü que mordJ•n en 1ll1nc.to sas un·
calo , eoas de eo't'fdla y di rencor.
todo esto, Mlcuella asediaba en un
frenes! de encelamiento. Junto t ella, ni
maoos ni boca podlan utarse quietas,
q1:1e la boea dem.a ndab• besos sin tino y
las manos cartelas sin c1110t1.
¡Oh, se c:asarl1ol ¿Cdndo? Jami.s la
moza Intentó loslouarto, tlmlda, apocada.
Pero babrla de ocurrir. Y, para eotoocu,
tenla miedo de ser demnlado dichosa,
con el miedo Infantil, to¡enuo, de los qoe
slempr• penaron y para qulenu la dltha
es una bella dl't'foldad que mata A puros
coces.
En tales medltadooes dlstralda, reco-

!

Y,

rr16la mo111ela 1lgaoas calles, l11Seoslble
, todo, suspenso el ,olmo en la glosa florida de sos desvaneo .
Desembocó en una pluuela y se Internó por una calle labertotlca. Al final esta•
bala Imprenta. Entró. Entre lu compa·
neus se !nieló un movimiento de bostlll·
da4 y deSYIO. Ella dejó su cestito y su
cbal, como una reina dejara ceuo y manto, se enfundó dentro del mandil faenero
y subió al taller.
Al mediodla ae le aurcó el regente. 1Tentan que hablarl
Cuando son Ola hora del de eaoso, salleroo aparejados t la calle. cercana habla una taberna. Penetraron. Miguel pr~
tendió entrar en al&amp;lln cuarto recóndito,
basta el que no llegasen las mlrada.s lm·
portunas. "La R•genta" accedió.
Ya alll, seoti.ronse muy Juntos. El tabernero Iba y venia, ap,rando la mesL
Cuando se quedaron solos, rodeó Miguel
con su brazo la e.totora de la novia, y ta
dijo rtsuetlo:
-¿Me quieres?
Ella se echó t reir ale&amp;remeot,, conveocld•.
Entoo,u dame un beso
Ne¡ó. Era muy pronto . Esas cosas vi.neo ó no 't'feoen, se dan 6 no se dan, dependen del momento y i. ncu no hay
cana de otorcartas. Y al decir esto reta,
eoseflaodo los dientes hdmedos, entreabriendo los labios bermeJos, gorditos,
sensuales.
Hi,bo un pacflato y la vlrilldad veo•
ció. Pero el novio que.ria mts. La mujer,
allda, fragante, palpitaba cerca de ti:
la mujer tanto tiempo deseada, y cuya
posesión, •I hacerse dlfldl, Inunda de
odios el alma torturada y sombrla. TBDI&amp;
que ser suya. La Idolatraba con locura,
con todos sus sentidos, brut1.lmeote. Un
beso. La •Ida toda, toda entera, le darl&amp;
por un beso. Y las aoal ■s cooteoldas se
desbordaban por la boca del novio en un
torrente de sópllcu y Juram,ntos.
Ella, al principio, ante el asedio Inopinado y repentino, rela, hurUodose de las
audaces manos que la querlan aprisionar.
Oespuh se puso serla. Estaba sola y en
poder de 110 hombre. El tabernero habla
cerrado ta puerta. Acaso, si gritara, no la
pod•lao olr, Tuvo miedo. El novio se¡ula
sopllcando.
Al fin, Mlgual la sujetó por las mulle•
tas y la atrajo hada si. Tenla en los ojos
un falcor siniestro.
-h\e has de querer por fuerza. ¿Sabes?
(Por fuerzal
Hubo un momento decisivo, en el que
ella se sintió vencida, magullada entre
los br1.10s hemlleos de Miguel. Pallde.
ció. De pronto, toda su gallardla de muJer se le ,ubló A la boca, y le grltO:
-¡Cobarde(
El grito rut tao brusco y tan altivo, que
el oovlo se contuvo lot1m1dado.
-¡Coba.rdel
Hombre y mufet se adraron frente t
frente, en un reto. Por el semblante di
Mlruel pasó una mueca de asesino. Despub rfó con amargura, c:oo desprec.to, con
l.ra.
-tlmb6c.lll
Volvió i. reir, ttmblando de cólera, trocado sllbltamente 10 rencor el deseo.
-Ere una lmbfcU, UD&amp; estllpld&amp;. UDI
Idiota. T• gu11das tus besos. 1Te los guardu. rldtcula.
Ella ola estupefacta, slntlfndose abandonar de 11. vida.
-¿ Ptro te figurabas que vo me casarla
contigo, lofelu1 1Cootl¡ol Te Juro queme
de risa ahora tu estupidez. ¡Cuarme
contlco: ¡NI por son1ctóol
Miguel, tracoodo, se¡ala eosaftl.odose
como uo rufl•n en el corazón absorto de
su novia.
-SI yo me quisiera euar, mt sobran
nlnas tan guapl.S como tú y mts ricas.
¿Entiendes? TO no mo sln,1s , Jpobrel 1Y
cómo se defiende la condena al ¡Como
1101 santa m,rttr, ta muy aodra¡osal Pues,
por mi, puedes meterte en a cohol, hija
mla. ¡Adiós vlrludl
Ell• ae delo caer sobre el asiento, anlqullada. Mlcuel saUó. En el umbral, todavta tu,o un ultrale:
- 1Que te 1uruol No me sirves ni para
• o. tAdlósl
Puaron unos Instantes solemo , loa11dlto11 tra¡tcos, de locoosclenc.ta dolorosa.
Cuando despertó, se vló sola y aban·
donada. Quiso serenarte. Lueco se compuso lu ropas, y, con los ojos eoJutos y
el aire altanero, salló de la taberna.
Empezó t caminar por las talles 11
uar, asombrada, como en una pesadilla.
Todos sus suenos se hablao disipado
bestialmente, sin dejarle slqalera una

Neuralgia
JAQUECA
DOLOR DE F.SPALDA

Tome Ud.

UNA

dolor 1ulrh por
acmaau c:alUU dc""1bl&lt;t aoural11u .

de estu
Pildoritu
y

"Ana de • .., In
Plldoru-Conl r ■ •

Hoy,.,. ftJ a,cduclc

h t1bt11.

anc ■

me ,.lwiD 0$IAI f'U..

el

donaco II

dolor
desaparece.

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huella d6 espera011, al la cartela de un
desenlace rom,ntlco. Las calles lobóspltls la vieron de filar serla y constuoada. ca.minando , la ventura.
Al obscureur lltgó , su cau. Subió los
seis piso, . Entr6. En el ambral ezct,mó
secamentt:
-Me han despedido de la Imprenta.
La madre\ aterrada, rtmoteó huta que
fu6 lle¡ada a noche. Cuando recres(&gt; el
padre 11 golpeó, abofete,odola hes tasadarse1 maldldeodo, Jurando. Hablan de
morir todos de hambre, y por culpa de la
muy perra ...
Despu4is vino el slleodo sobre la casa.
Los padres se recluyeron en la alcobe. L,.
luz del qaloqd se ,xtlnpla entre reflejos azulados. En una ventana re111ota rimaba el grlllo la salmodia d• su canto
monótono, bajo la luz de la luna. En el
misterio de su alcoba, cohlbla "la Recenta" entre las s,baoas, el rumor de un
llanto Inextinguible.
En el suelo yacla, como un despojo . una
misera fl~r d• gt ranl&lt;' marchita
LUIS ANTO:{ DEL OLMET.

t!V••

ha-.t&amp;a •• piel ., ,~ da IIM bl_,.. na&lt;!Uldl ~ .,
re41oalmemt
lmMOloli• , a lloon. fm lllla la ull&amp;a 7 I• cll brillo J lrE11perlll&lt;lla.
AGNIU. Pa fflllffA 11, IVINUI DI t.'O,tllA, ,.1111,

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LOPEZ-COTILLA NUMS. 323 y 331
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1

�El Mundo Ilustrado

El Mundo Ilustrado

Calendario de la Semana

LAS JOVENES

DOMINGO

á menudo sufren algún desar•
reglo del aparato femenino en
vez de ser jovenes bellas, saludables y fuertes.
La Sra. Elodia Pacheco de Rodriguez, residente en la calle Martí
96, Regla,ciudad de b Habana, nos
escribe de la siguiente manera:

5
(19 de mes y 39 D. P ) El Purf•imo Conuón de Maria S11ntí~iw~. palroua prindpal de J,. diócesis de Chilapa. Sautos
Booifacio, obispo; Doroteo, presbítero,
y Zenalda, mirtircs. 06cio y misa de la
fiesta del día : rito doble mayor y ornamento b 1anco; se conm~moran San Bonifado y la dominica. Función titular
~n J&amp; psrroquia del Inmaculado Corazón de María y en la de Sao Miguel la
titular de 111. asnciación del Saat{simo.
En varias iv:lesia,i función a l Sagrado
Corazón de J es6s.
Coojunción de Veou, y Saturoo, it las
7 hura, 7 minutos de 111. mañana.

"Los médicos me dijeron que padecía
de desviación del útero complicadacon un
padecimiento de los riñones é intestinos y
hasta me llegaron á decir que mi mal era
del corazón. Tenía adolorido é inflamado el abdomen y los intestinos, me dolía la pierna derecha,
sentía constante dolor de riñones, mucho·flujo y el periodo era terriblemente penoso sintiéndome toda enferma - un malestar general.

LUNES
6
San Norberto, obispo, confesor y funda&lt;lor de los Pro:monstrate11se1&lt;.
Conj unción de la Luna y Mercurio, á
las 5 horas 3 minutos de la mañaoa.

El Compuesto Vegetal de lydia E. Pinkham
"Una amiga me aconsejó el Compuesto Vegetal deLydia E. Pinkham y leí su librito cuidadosamente, habiéndole escrito á ella y
comenzando inmediatamente la medicina. Todos mis achaques
desaparecieron despúes de su uso, y no puedo escoger palabras para
expresarle mi agradecimiento por esta maravillosa medicina para las
mujeres sufrientes, pues hay millares de víctimas en Cuba de enfermedades intestinales. Ahora me siento en perfecto estado de salud.''

MARTES
7
San Juan Baulista de La Salle, confesnr (dd 15 de Mayo). Santos Pablo,
&lt;ibispo mártir, y Robello, abad.
~onjuudón en Tauro, á la8 5 horu 39
nnnutos 5l segundos de la mañana. Aíradable.

.1\. la venta en todas las fnnnacias.
Preparado en los Laboratorios de
LYDIA E. PIN.Kll.A.M MEDICU.'E CO., Lynn, MllSS., E. U. do A.

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villosos para suavizar,blanquearyaterciopelar el cutis.
El.igir el verdade•
ro nombre.
I.U.111 la ,rff1ICIN

MIERCOLES
8
Sao Fdipe Neri. confeRor (trasladRito
del 26 de Mayo). Saotos Maximino Heraclio, Medardo y Gil dardo, obispo¿ confesores.

JUEVES

ll■lllrl

J.&amp;IMOl"I.
l'.lt711G. BT. M.taua

9

l'AR18

San Fernando, rey confesor ( lraslailado del JO de Mayo). Santos Primo y Feliciaao, mártires.
Conjunción de la Luna y Neptuno, á
las 10 horas 26 minutos de la mañana ; y
de la Luna y .Marte, á las 9 horas 39 mi" u tos de la ooche.

AEL
Vino fortificant~, digestivo, tónico, reconstituyente, de sabor
excelente, mas eficaz para las personas debilitadas que los
ferruginosos y las quinas. Conservado por el método de
M. P~steur. Pre~oribese en las molf:Stias del estómago, la
clorosis, la anemia y las convalecencias¡ este vino se recomienda á las personas de edad, álas mujeres, jóvenes y á los niños.

VIERNES
10

que es legítimo y de que se ha.ce mención en el formulario del
Profesor BOUCHAROAT es el de M" CL.EMENT yC1•, de Va.lenco
{Dróme, Francia). - Cada. Botella lleva. la. marca. de la Unión de
los ~Fabricantes y en el pescuezo un medallón anunciando el
'' CLETEAS '', - Los dema.s son grosera.s y peligrosas falsitlca.ciones.

ª

l

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5

5

=

DE

11

MENNEN Talco
ª
Boratado
~==

Sarpullidos, Desolladu..l'as, quemadas de Sol y todas las afee- §
Alivio positivo para los

clones del cutis. Hace desaparecer el olor del sudor,

=

Es una delicia después del Baño. §
Es un lujo después do Afeitarse.
E~ el IÍnico polvo para los NIÑOS y para el §

=

TOCADOR que es inocente y sano.
;;
Pldase el de MENNEN (el original) de precio :3
~
un poco mis subido quizás que los sustitntos, pero ¡¡¡¡
hay razón para ello.
•
:::1
Recomendado por mMlcos eminentes y aodrlzu. ~
~ Rehuse topos los dcmlis, ¡ •ocsto que pncdcn dañar al cutis. Se vende m todas parta. §

San Beroabé, apóstol y patr6u·prínci.
pal de la ciudad de Mérida ( Yucaufo).
l&gt;antos Félix y Forturiato, htrmanls
miirtires.

.~

SEB'O:B.6.S . .
EL APIOLoet0s

DJOREJy HOMOLLE
1
"

Cura¡,., Dotor,s,Retardos
Supresionr.s ds 1o, Menstruos
EIIUl.., 161 S~.Parl1,J1Huf1,a...

5

ª

e GERHARD

MENNEN COMPANY, Nt'wark, N. J.• E. U.

fJ

Cll

Ol

SABADO

IPolvos de ·T ocadori

ª_:_.

O!

03

ilRIUIIIIIDUillUlllllllllllllllllllllllllllllllllll,IJllllllllllmlllmnummrmmnummunmmnrmmmnmt!

1

~·=_g~.•~·~·. . . . . ......
~

SantaM•rgarila, reinadeEscocia, viuda, y San Primitivo. mirtir. Rito semidoble que permite la celebración de misas pri vada!I de difunto.

AVISO MUY IMPORTANTE, - El único VINO a.uténtico de
S. RAPHAEL, el solo que tiene el derecho de llamarse así, el solo

BASADO EN E::L HONOR,
Sin duda habrá U d. visto e1
los periódicos, con relación á al
gun 1·emcdio, algún anuncio co
mo este: "Si despues Ue un en
sayo, Ud. nos escribe q uc ost.i
remedio no le ha surtido bueno:
efectos, le reembolsaremos ú. Ud.
su dinero." Pues, nunca. hemm
tenido motivo para hablar de esta manera con relación al reme,
dio designado en este artículo.
En un comercio que se extieud{
p9r todo el m lllldo, nadie se h2
quejado jamás de que nucstrc
remedio ha.ya. fallado 6 ha pcdi•
do la devolucióu do su dinero.
El pú.blico nunca murmura de
pan honrado y habilmente elaborado ó de una medicina que
produce los efectos para lo~
cuales se ha elaborado. Lu
PREPA,RACION de WAMPOLE
está basada en la lealtad v el honor, y el conocimiento de esto
hecho de parte del pueblo, e. .
plica f!U popularidad y gran éxito. •o os el resulta.do ele un
suefl.o ó de una casualidad sino
de afanosos estudios fundados en
los conocidos principios de la
ciencia módica aplic!lda. Es tau
sabrosa como la miel y contiene
todos los principios nutritivos y
curativos del Aceite de llígado
de Bacalao Puro, que extraemos
directamente de los hígados frescos del bacalao, con Jaraba de
Hipofosfito , Extractos de )falta
y Cel'ezo ilvc tre. Este remedio
ha merecido los elogios do todos
los que lo han empleado eu cualquiera de las enfermedAdes para
las cuales se recomiendA como
alivio y curación. En los casos
de Escr6Iula, Anemia, Resfriados
y Tísis, es un específico. "El
Dr. Manuel Dominguez, Profesor
de Medicina en México, dice:
He encontraslo la Preparación de
Wam1&gt;0le de acción eficaz, como
reconstituyente. La seguiré empleando con plena confianza en
los casos de su indicación." Ca.fa
d6Elis es efectiva. En las Boticas.

§

iiuumJll!IIIUlll!!lllltlllllll!WlllllllllW!!ID!llUlllll]IIIUIILIQlllillWlllllllllllllllllllUIIIJl''lfllll 1111111J!Ui

c1,u:

ANEMIA

FtllllllU, DElDLIDAl&gt;
~

1/l md• ,co"om ,c:o

V , 1 UhOCO IJUIIU.-ab~.

1~ .....

IIH .........Ara

•

WAIID

LAS PILDORAS AZTECAS

de o. MÜLLER, Spcesor.
111 Lt..UUJI.AJI P.t. U LO

fll.FU~AVII.II.IAS

sbca¡yo

AZTSCBS

ao• iduapn P iltloru .

SU ULTIMA VOlUNTAD
P[RCANCE INtSPlRADO
Vecloo de un suburbio, soltero que vlvla en uoa pieza amueblada, Francisco
Cardón no tuvo nunca sino una sbla pa•
slón: el campo. En la atmósfera de las
mil.quinas , entre el vértigo de las correas,
en el tumu lto de los talleru, sollaba con
zonas verdeantes, con silencio, con Ja.rdlnes soleados. La felicidad de su vida hubiera s ido poseer una pequtf\a quinta, en
cualquier parte que fuese, 11. orillas de un
rlo ó de un gra.n bosque, y respirar a lll
a lre fresco, cuJda.ndo manzanos y regando rosales. Pero semejante ldu I no se
realiza ganando cinco pesos cincuenta
centavos por dla.
Francisco Cardón se contentó, por lo
tanto, con prepa.rarse s iquiera una morada t su gusto en el otro mundo. No tenla
familia, ni amigos, ni persona alguna que
pudiera cuidarlo una vez que no estuviese capaz de hacerlo él mismo. Sólo le es·
pera.bao, en su última hora, el abandono,
peor que la muerte. las cuatro tablas de
madera blanca, la fosa común. Esta Idea.
de morlr asl, sin sepultura y sin poe~la,
era ta.n odiosa. t Francisco Cardón, que
un dla., durante uno de sus pa.seos por los
a lrededores, ha.blendo descubierto en la
extremidad de un ti.mino rocoso y s alva·
je un peque!lo cementtrlo, perdido en un
bosque, no vaciló: alll, ea el fondo del reelato delicioso, a lo largo del muro Inundado de sol, que parecla esperar espalderas, no le.jos de la capilla del ú:tlmo a.lcalde, eligió el rincón mts tranquilo, desde donde la vista era más linda. Después,
habiendo sacado de un ropero todas sus
economlas, se compró una concesión t
perpetuidad .
Y ahora todos los domingos de verano,
mientras que los otros iban t sus casas
de campo, Francisco Cardón Iba al cementerio á visitar sus tres metros cuadrados
de terreno. Llevaba consigo algunos útiles de Jardinería, pasaba su dla en cavar,
escardar, plantar y trazar arrlatts de flo res. G~zaba de esta suerte toda la dulzur a y la seguridad de su foturo a lbergue.
SI los bienes de la vida son fugitivos, los
de la muerte srn mis St&gt;guros, y el J,rd lnr.lto que tanto le gustaba cuidará Francisco Cardón s abia perfectamente. por lo
menos, que era suyo para siempre. Por
esto, de noche, cuando volvla á tomar el
tren de la capital, se sentla el corazón
todo hinchado de esa rtlicidad emocionante y grave que s igue á la realización de
los grandes hechos, pues él también habla realizado su sueih de propietario lugarefto.
Allora bien; sucedió que un obrero del
taller en que trabafaba Francisco Cardón1
se casó. Para festejar sus bodu, Invitó a
su-. compalleros de tarea II almorzar t orillas del rlo Negro.
Francisco Cardón aceptó la Invitación
s in mavor placer: no le gustaba esta clase de diversiones, donéle, siendo la socle•
dad siempre numerosa y turbulenta, no
se puele gozar de la campl!la. De s uerte
Que, cuando vló levantarse el sol ese dla,
pensó que más le agradarla rr completamente solo t dar su vuelta por el lejano
cementerio.
Sin embargo, no habiendo n1Jnea visitado esos oara JeQ, le parecía útil Irá cono·
ctrlos . En el tren estaba en ra plataforms, y mientras la comitiva se dlstrala
con chanzas y canto~ , miraba curiosamente desfilar en el paisaje los palacetes de
campo y los bosqueclllos dorados por el
sol.
"Todo esto . pensaba, es menos bonito
que la vista del terreno mio."
El almuerzo, muy copioso y muy Jlegre, Je paree.la algo largo. y jespués del
champana, pus que la concurrencia se
eternizaba ea ca otar romanzas y recitar
monólogos, se levantó.
- No vale la pena venir aqul si no se va
siquiera á ver el rlo.
E&lt;ta observación de un amigo de la na•
tur. 1,111. pa.recla tan Justa, que se decidió
en see:11fda un paseo en bote.
-¡Vamos t beber una copa 11. San Anto•
nlol gritó alguien.
El rlo era brilla nte é Inundado de sol.
Botes se cruzaban , adornados de blusas
blancas y sombrillas. En frente. sobre d
e.lelo llmpldo, se ergula una linea de álamos ya amarlllentos, de los cuales una
brisa fue,te por ln~tantes. destacaba algunas hojas . Hada la derecha, 11. lo lejos,
se vela San Antonio , cuyo puente cerraba
el hnrlzonte con su sombra .
Toda la comitiva entró en tres botes.
Como Francisco Cardfln llevaba. so traje
nuevo, txtendló su o• fluelo sobre el banquito a ntes de sentuse. Quedó un Instante de ple en la embarcación agitada,
mirando el palsa jt , y desde la rlb,r1 unos
curiosos se dlvertlan, presenciando el rmbArque de esta altgce comitiva que pron-

El Catarro es la Plaga del Mundo
La Pe-ru-na es el Remedio Universal
EUROPA

.......

._

·,

.... -.

r ~. \

;

: ·.........•·

:;;Jir/'"':1}
El Catarro en
Países Cálidos
Afecta el
//jss~'Fri~!~~.
los Intestinos
y Organos
Pélvicos.

El Catarro en
Pafses Fríos

~R§§§§§§§§§§§§§§§§§=ir

fJE {@ ~;\~ \fülE.il©~(;UY:1
t====================~"'.:'

1--- -- - - -- - - - - - - - - - - -..l.i

Afecta la

g~~~:~t~,

la
los Pulmones
y Tubos
Bronquiales.

El catarro es universalmente conocido como la enfermedad más terrible. Más de quinientas mil personas padecen de catarro anualmente
en los Estados Unidos de América. En otros países el promedio de víct.i1uas es tan to ó más.
Quienes no puedan tomar medicinas líquidas, que prueben _las "Pastillas Peruna." Estas pastillas contienen los mismos ingredientes que la
Peruna en líquido. Pida las " Pastillas Peruna."
La Peruoa se vende en todas las droguerfas, en dos tamaños, de $1.00 y $2.0Q botella
to se alejó, continuando sus canciones so.
bre las olas clara~ y tranqutlas .
De repente, alll en el tondo retum bó un
grito. Varios ma.r lneros se precipitaron
hacia equel sitio. La muchedumbre se re•
unió y co rrió, los mü~icns callaron en los
bailes populares. Los miron,s ~alleron de
la~ barracas , _los tragadorrs de s1 blts y
lns tltlrlt,ros lntenumpleron sus prueltas .
Un p rolongado rumor de ,spanto sucedió
a todos estos ruidos de taberna y de fest ívldad. Por fin la noticia empez{) • c:lrcuJa.r y rreclsarsP. Un bote habla chocado
contra la arcada drl puente y hablaLZozobrado . Se habla podido sa lv.r ya la mayor parte de los ná~fregos: ¡uno solo habla desaparecido!
Mientras tanto, se organizaron pesqu isas. Canoas recorrlan el rlo en todas di·
recclones. Se exploraban los arcos del
purote, las cJnas , los s itios de poca

,gua.. . .. H 1s t a la 11oche, en el rlo, s obre
el que lentamente desctndlan el s1 ltnclo
y 1• sombra. vlóse asl ll los marineros,
armados de largos palos, remover el agua
flln el:re.
·
El cuerpo del ahoga do no pudo ser halla do.
Se ll amal¡a Francisco Cardón, obrtro
de taller, soltero, y rn su humild e alojamiento, ,ntre una boleta de elector y recibos de a lqulltr, se descubrió un testamento que comenzaba asl:
"MI ú ltima voluntad es ser enterrado
en el cementerio de Carmín, donde he adquirido una concesión á perpetuidad. Da•
rante mi vida he dedicado todos mis cuidados 11. este terreno mi única fortuna . y
deseo que se dejen morir sot&gt;re mi tumba
las flores que yo Iba alll 11. cultivar todos
los domingos."
GASTON RAGEOT.

�UNDO LUSTRADO

GRf\ND68 ftLMf\OENES DE NOV6DRDE8

EL CENTRO
MERCANTIL
s.
v e111.. sues.

Registrado como arttcu lo tl!! segunda cla¡¡e e n 3 de Noviembre de 1894.-Impreso en papel de las Fé.brlcas de San Rafael.

Año XVII-Tomo 11

J\•Iéxico, 5 de Junio de 1910

RE&gt;BERT

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S.

Á. .Jorge

11.

fl?ey rle SnglatePra, e n u nlf'op:ne d e almirante
1

Número 6

�DIRECTOR I O :

"EL MUNDO ILUSTRA DO"
Se publica semanarí,meult por la
COMPARIA

EDITORA NACIONAL, S .

A.

Presidente,
LIC. JOSÉ LUIB REQUEN.A

Dlrecuir 0ener-1,
LIC. ERNESTO ORA VERO

Gerente,
.MANUEL . PALACIOS
Ol"ICll'IAll:

4~ Ctll ; de H11mboldt número 52. México, D. F.
Aputado postal, 149.-Ambos Teléfonos, 485

PRECIOS DE SOBSCRIPCION ( PAGO ADELANTADO):
Rn la ciudad, por mes . . . . $ I.()0

Bn los Bstados, por trimestre .
Bn el extranjero, por trimestre •
NÚMEROS SUELTOS:
$
Bn la capital . •
Bn los Estados .
•
E11 el extranjero
Atrassdos . . ,

3.75
4 50

o.~
o..,,
0.50

. o-~º

NO SE DEVU ELVEN ORlGINALE

Pueblos de Ensueño
O bien están lounos los campos y los bard.a l~ se cubren
de rosas, la gente de México
se aficiona á 11eregrinar por
los alrededores. Es una cos•
tn.mbre nueva que empieza á
imponerse; una costumbre que
nos enseñan las grandes ciaaides y que comenzamos á adoptar, convencidos de sus virtudes y
de sus encantos.
Había en nuestros abuelos la here11cia colonial
.¡ue más movíilles á quedarse en sn rincón, que
no á comprometerse en gratas andanzas. Los graves señores, r11:clu(dos en el misterio del caseró11
holgado, levantábanse con el sol, comían á las
doce, paseaban en los atardeceres por el entonces
sombrío atri.o de la Catedral, luego de haber
aparado la taza de hiniente chocolate con bizcochos, que á las veces procedían de albas y monacales maDos, y se recotían á las siete, dejando
á la ciudad sumida en tinieblas que aq11 í y acullá
rasgara la luz parpadeante de algún retablo. A
eso se reducía su higiene, higiene de inmovilidad yde silencio, 1a1I bien distinta de Jade nosotros, víctimas de nna vida que agitada y nerviosa habemos menester.
No ya el amplio y destartalado palacio nos detiene. Abandonamos la vivienda humilde, situada
en el fond.o del típico palió mexi&lt;:&lt;lno, ó la casita moderna, minúscufa como nuestro tiempo, refinada y coqueta, y emprendemos el camino del
campo abierto y libre, saturado de sol, en d que
se alzan graciosos, mostrando el carácter m:is seductor y vario, esos lindos pueblos que sella•
man Mixcoac, Sau Angel, Coyoacán ....
Curioso espectáculo el de los trenes los domingos. R~pletos •e excursionistas van á la ma-ñana y en las primeras horas vespertinas, para
tornar henchidos cuando ya las sombras cubren
las llao.nras y de luz de lana, como espe.c tros,
aparecen bañados los árboles. Se respira en ellos
una atmósfera de alegría, harto diversa del ambiente de presura y de cansancio que flota en los
días ordinarios de labor, cuando ejércitos de empleados y gente menuda viajan á las horas consabidas, en la feroz lacha por el pan. No: son
otras las caras y abundantes las risas. Véis aquí
al buen bargués, pildre de familia, acomp añado

~

de la es posa. gr uesa señora qne apenas s i conser•
va trazas de haber sido una mediaoa beldad, Y
de la turba de retoños, dos, tre11, cinco, kasta
ocho á veces, personas tan pequeñas como tra·
viesas qut, en unión de los autores de sus dias,
van á respirar aire puro y fresco. AIJá , en un
extremo del curo, dos señoritas emperifolladas
con las galas domi11gaera.s, ríen discretas ó atis•
baa con cnriosos ojos las esquinas en busca de
la quimera, que, para ellas, se resuelve generalmente en horteras de poco más á menos. Acnllá
un caballero pa■zado lee gravemente los diarios.
Esotro- ¿será poeta?-no despega los ojos de un
volumen, con gra_nde ex traiieza por parte de tres
mozas de la clase humilde, modistas sin duda,
qae envueltos los talles en el transpareo.te chal
ne(ro, se encaminan también al p;aseo . .. . ¡Gente
de toda condición y de la más varia apariencia,
6. la cual sólo preocupa nn pensamiento: el de
olvidar el hastío de los días corrientes en la
tranquilidad del domingo, entregada al blando
y sutil deleite que para los prisioneros de la ciudad tienen los verdes campo~I

***
P11eblos de ensueño, quietos lagares en donde
diríase que la vida se adormece, retiros que todavía conservan ao.tiguos rasgos de existen.cía
senc1lla, son fatos adonde peregrina la caravana
d.?. aburridos de la ciudad.
Y y1. sea Mixcoac, con su fisonomía riente y
sas largas hileras de palacetes con jardines que
se extienden á ambos lados de la vía por donde
rueda el tren; ya San Angel, pueblo monástico
de apacible silencio, de pintorescas calles tortuosas, de floridos senderos, de añosos arbolados
por entre cuyas ramas se columbran, blancas ó
gríses, recias mansiones que llevan impreso el
sello colonial; ó bien Coyoacán, con sus viejas
reminiscencias, con s.u secular parroquia y con
el encanto de sns villas tapiz:ada, de flores que
se reflej ,u, en ocasiones, sobre cristalinos estan•
qaes, acogen á so seno á los regocijados viajeros
que, por el breve espacio de unas hcras, danles
vida nueva y ruidosa, harto diversa de la melancólica de otros días.
Invaden las calles. Es al crepúsculo, cuando
ínlgorcs de sol chispean sobre las gutadas g11ijas
del empedrado y en luz dorada se envuelven los
jardines limitados por las verjas. Apacible brisa
hace ondular, sobre aquietados maros de antiguas moradas, los festones de hojas; de los campos, donde la fiesta se santifica con la ausencia
del trab1jo, viene el rumor tranquilo, ese rumor
nunca descrito que infonde serena paz en las
almas.
El sitio convida así al regocijo como al silen•
cio. NJ de otra suerte se explica que los niños
del bnrgaés rían y correteen, y las lindas señoritas miren coquetas, en tanto que hombrea, nunca
saciados de bellas letras, buscan un apartado rincón en el que á la lectura y al goce de la soledad
puedan entrtgarse.
Y la tarde franscurre dichos,.
Lentamente se va realizando la utinción de la
Jnz, que de los tonos calientes puó á los claros
tonos, y q11e palidece poco á poco, dulcemente,
con no.a dulzora de caricia.
Al extremo de una calleja se percibe una escena dtl poema vesperal; la sombra penctra-.satil,
vagamente; envuelve las viejas moradas, hace
de, aparecer los jardines en u11a masa confusa;
opaca el cris1al de las foentes. En una pequeña
plazoleta, no distante del atrio, una encorvada
maritornes, embozada en el \-ebozo, marcha con
andar quieto. Un perro ladra en el umbral de un.
huerto.
HJ. llegado la noche, y, con ella, el momento
del reloroo para los peregrinos q ae vinieron de
la ciudad, y qne presto dejan atrá~, envueltos en
luz de lana , los pueblos de ensueño .... . .
C ARLOS G ONZÁLl!'.Z

PER ,,

El Amor á los Animales
R al p rójimo como á sí mismo es, si
ien d ifícil, no enteramente imposible y,
además, es altamente moral y social.
Pero amar á los animales como si fueran prójimos y a\Ín más que, nuestros mismos semejantes, es cosa que piiSa de la raya, que de virh1d se
convierte en ,wicio y de seo.timisnto laudable e11
pasión vita pera ble.
Bien está que se tenga por los animales sentimientos de humanidad, si cabe el término¡ que
se procure, en lo posible, alimentarlos, curarlos
si estáJJ enfermos, alojarlos debidamente y profesarles cariño en. relación con los servicios que
predan y el afecto que llegamos á inspirarles.
Los animales son, mnchos de ellos al menos,
seres útiles, instrumentos e6cac:.s de trabajo, activos colaboradores de las grandes empresas ha•
manas,
lQaé sería de la agricultura sin el buey? lQ11t
de la guerra sin el caballo7 ¿Qué de la 1egarida4
ha.mana sin el perro?
El animal que no nos nntre, como la ternera, el
salmón ó el pavo, nos viste, como el carnero •
el gusano de sed.a, 6 nos recrea, como el zenzontlc
y el ruiseñor. Y animal que directamente no utilizamos, nos prestol, no obstante, inestimables servicios. Tal el gato, destructor del rat~n, ó d buitrr, agente sanitario, consumidor afanoso de las
carnes muertas.
V .:rdad es q~ en cambio, hay animales por
todo extremo dañinos y perjudiciales, merecedores de nuestro odio y acreedores á nuestra persecución. Pero, en suma, previos los distingos indispensables, el amor , los animales e.s un sentimiento noble y debe ser estimulado.
Así las cosa~, nada hay que objetar á las sociedades protectoras de animales, ni álas viejas solteronas que manifiestan acentuada predih:ccióll
por gatos, perros y pericos.
Nada más natural que el que un jockey obseqnie con terrones de azúcar al cpur sang&gt; qne le
aynda á ganar la vida y á conqnistar renombre.
y es hasta tierno el afán con qne las tías incasables preparan sabrosos cbocaditos&gt; para su jau•
ría de falderos ó asean las pajareras de sus parvadas de canarios.
Lo repetimos: hasta aquí todo va bien, nada.
hay que objetar y aun puede encontrarse mllcho
qae aplaudir.
Pero lo que sí es intolerable, lo que raya eu.
verdaderamente punible y , en ocasiones, confina
con Jo repugnante, no es que se ame á los anima•
les, sino que se les ame más que á los hombres.
Ahora bien, esta aberración es más frecuente
de lo que parece.
Es verdad que mnchas personas no confiesa11
jamás sn delito y que de dientes para afuera protestan siempre que la humanidad es más digna
de amor que la animalidad; pero lo es también
que mnchas gentes tienen el descaro de ostentar
esa su preferencia por los animales y que algunas invocan razones para justificarla.
Yo he oído, á este respecto, razonar así:
-Los animales son más dignos de amor v más
menc~1'eS de.~o que los hombres. En efecto, los animales no son malos por su voluntad y
los hombres sí. Aq aéllos carecen de la inteligen•
cia y de la ilustración de éstos¡ son,en consecuencia, más débiles y se enca..entran más desamparados. Cuando los hombres enferman, saben curarse
ó encuentran quien los cure. Los animales no tienen más médico que el hombre. Los animales no
tienen tantos medios como el hombre de buscarse
su bien y más fácilmente son victimas de las inclemencias natnrales, etcétera, etcétera.
Todo eso es posible, si bien no todo es rigurosamente exacto.
No obstante, todavía el humbre es más digno
de amor y de solicitud que el animal.
Y la razón es clara: El amor á que un sér tiene derecho y la solicitud que se le debe, deberi

guardar proporción con las necesidades de ese
sér y con la delicadeza de su seusibilídad.
E ,, -por ejemplo, evi dente que huelga abrigar
á un oso blanco cuya piel le permite afrontar el
frío circumpolar. De la misma manera sale sobrando el preparar alimento para las moscas que,
en general, lo encuentran tan abundaute como lo
han menester.
Además, en los anima.les la organiza ci 6n respon•
de más pronto y mejor al apremio de la necesi·
dad que ene\ hombre. Así, por ejemplo, enaqaé
llos el pelaje ó el plumaje aumentan 6 dismina·
yen según. sea el clima, en boto qae no se han
visto aún esquimales con zalea natural.
Pero si hs necesidad es físicas son en nú mero

menor en los animales y menos vivas sus sensaciones, en cambio en el hombre la sensibilidad
es exquisita, y , su sensibilidad física hay que
agregar su sensibilidad mora).
Si á un animal se le nieg;a el alimento, sufre,
si n dada , los tormentos dd hambre; pero sólo
ello,. Si con un hombre se procede lo mismc,
sufre doblemente y en dos formas: hambre y
amargura ¡ y esta última suele ser más cruel que
aquélla.
E ste redoblamiento del dolor Usico por el do•
lor moral hace al hombre, á la vez que más te·
mible, más digno de compasión. Más temible,
porque el sufrimiento moral lo hace veagativo y
rencoroso; y más dig no de coro pasión, porque en

igualdad de coo.diciones sufre in6nitamenle más
que el animal.
Sufre más y más tiempo. En los animales, como
en los niños, las impresioues, gcc t s ó dolores,
son fagihvos: en d hombre son. pusistentes. El
dolor de un instante puede durar, reavivado por
la memoria, toda la vida ; en el an imal durará,
en general, lo que dure su causa.
Por esto b.a y que amar más á los hombres que
á los animales ; y por e~to strán vitaperables las
gentu que hacen. s..u frir i los hombres para halagará los animales.
D 11. M. FLORES.

SOLEMNE SESION EN LA SOCIEDAD ASTRONOMICA

QR'.J.,:, O !; P ERS ONAS Q'.J E P .'f !:.S/0 ,' 0 I.A S!:.S/ON $01.E.MNE

L a sesión celebrada el miércoles último
por la ociedad A tron6mica mexicana,
t.uvo el carácter de olemne pu" fué dedicada, al señor mini tro ele Relaciones Exteriore. don Euriqu C. Urecl, y durante
ella se Je recib:ó como socio LiLular ele la
corporación. c:entHica.
Después de leída el acta de la e ión an
terior, la señorita protesora I abel González leyó unl\ inter esante di ertaci6n sobre
lo ª" trónomos ugusto Char1oi • y ir
William H uggins, hablando de sus tri unfos
en la ciencia de la Astronomía.

oe I.A

SOCI.EDAD ASTRONOMICA MEXICANA

E l sciíot· ~lanuel Miranda y l\fanón prentó un i nterc ante tmbajo, referente á lo
temblorc recientemente ocurrido en Cartngo tratando de la. pr oba.ble relación ent re los ter remotos .Y las corrientes de mo ·
teoritos.
Por último, el señor profesor don L uis
G . León recitó un magnífico t rabajo sobre las nuevas ohservacioneH hechas con el
cometa Halley, con proyecciones l uminosa , en las qu presentó al cometa desde
que íué descubierto, ~T todas las fotografías q ue se habían logrado en obser-

vaciones posterio re , ha. ta lru m:í.s rec1e11tes.
Antes d lernotar e la csi6n el señor
Cree!, en reve, pero locuent.r discur o,
ag radeció á la ociednd Astronómica la.
l onra que le dispen aba al consagrarle e ·
intcre ante sesión, de la 'l ue guarcLirá siempre grato re uerdo .
Durante la :esióo, y gracias IÍ la urm1.biJidad de las rli tinguidas pcr-ona ctue ocut)nron la presidencia, nuestro fot6gl'afo log ró lo. fotografía con que ilustramo estas

linea.s.

�N

•

O comprendes nada de esto,

•migo mío, y lo concibo pcr•
ícctameote. ¿Crees que me he
vuelto loco? Lo estoy, qaizá,
1111 poco¡ mas no por las razo
nes que te figuras.
SI. Me cuo. He aqaí todo.
Y, sin embargo, mis ideas y mis con•iccioues
no hin cambiado. Considero el matrimonio legalizado como una torpen Estoy seguro de que
ocho maridos, por cida din:, rcsaltau engañados.
Bien lo merecen por haber sido lo suficiente imbtcílu para aherrojar su vida, para renunciar al
amor libre, la única cosa alegre y buena en el
mando, para corlar alas• la fantasía que nos empaja sin cesar hacia todas las mujeres, etc:., ele.
Ahora, más que nunca, me siento incapaz de
amar á una mujer, porque siempre amart dema•
siado • las otras. Quisiera tener mil brazos, mil labios .... y mil tcmpenmentos
para poder abrazar • un ejtrcito de esos se•
res encantadores y sin importancia.
Y, sin embargo, me caso.
Te digo, ademb, que casi no conozco á
mi mujer Ge mañana. La he •isto solamente
cuatro 6 cinco •eces. St qae no me desagrada, y ello me basta para el fin que me
propongo. Es pequeñita, rubia y gruen.
Pasado maiiana deseai t ardirntemcnte una
mujer alta, moreDa y delgada.
No es rica. Pertenece á una familia de la
clase media. Es una sdlorita como tantas
otras de esas propicias al matrimonio, sin
coalichdes ni defectos'.apartotes, que se en•
caentran en la burguesía. Se dice de ella:
cLa señorita Lajolle es muy guapa&gt;. De ella
se dirá tambitn mañana: c¡Qnt guapa u la
Stñora Raymoo&gt;. Puteocce, para decirlo de
una "'-'• á la legión de 1eiioritas honestas,
entre las cuales nos consideramos muy ícliccs de elegir esposa, hasta el día en que
descubrimos en qat preferíamos jnstamcn•
te á todas las demás mujeres sobre aquella
elegida.
Entonces, ¿á qué casarse7-mc dir'ás tú.
Apenas me atrevo á confesarle la extra•
lía t inverosímil razón que me impulsa á
realizar este acto insensato.
1Me caso por no estar solo!
No st cómo decirlo, cómo hacerme comprender. Tendrás piedad de mi, y hasta es
posible que llegues á despreciarme: tan mi·
serable es el estado de mi espírita.
No quiero estar ya por más tiempo solo por la
no.:he. Q11iero tener á alguien cerca de mí, apre•
tado contra mi: un dr á quien hablar. á quito
decir algo, no importa qnt.
Qaiero poder quebrantar su snciio¡ dirigirle
una preg11nla bruscamente, una pregunta estúpida, tu sólo para escuchar una voz, para sentir
un alma dcspierb, an razonamiento lúcido¡ para ver, encendiendo bruscamente mi lámpara,
una figura humana á mi lado . .. . porque .. . . porque .... (no oso confesarle esta vergüenza) ..... .
porque tengo miedo de est:ir solo.
¡Oh, no me comprendes toda'l'ia!
No tengo miedo de un peligro. Si nD hombre
entrase, le mataría sin vacilar. No temo á los
aparecidos¡ no creo eu lo sobrenatoral. No temo
á los muertos: creo en el anonadamiento dcfinili•
de cada str que desaparece.
¡Entoucesl. ... Sí. .. . ¡Entonce~!. . .. ¡Y bien, ten•
go miedo de mi mismo, tengo miedo; miedo de
los e spasmos de mi espirito que enloquece, mie~
do de esta tremenda sensación de lo incompre_o1ible!

"º

2

R(e si qaieru. Esto es espantoso, ioc1uable.
Tengo miedo d~ los maros, de los muebles, de loa
famíliarcs objetos qae se animan, para mí, con
ana especie de vida animal. Tengo miedo, sobre
todo, de la tarbación horrible de mi pensamie11to, de mi razón qae escipa, re•aelta, dispersada
por aua misteriosa t in•isible angustia.
Siento primero una vaga iuqaietad que pasa
por mi alma y hace correr un estremecimiento
por mi cutis. Miro en derredor. ¡Nidal Y yo qaie•
ro algo. ¿Qat? Algo comprensible, paulo qae
tengo miedo únicamente, porqae mi propio miedo no lo comprendo.
¡Si hablo, tengo miedo de mi •oz¡ si ando, tengo
miedo de lo descooocido qae me espera tras de
la puerta, tras de la cortina, tras del armarlo,
bajo del lecho! Y, sin embargo, estoy seguro de
que nada hay por parte algana.

veía perfec tamente. Uno de sos brazos colgando
á la derecha¡ sos pies crazados uno sobre el otro¡
la cabeza inclinada un poco hacia la izqaierda
del sillón, harto demostraban el s ueño. Pttg antt:
c ¿Qait n cs?&gt;-Sc vela apenas en la pieza. Ade•
lanl t la mano para tocarle en la espalda . . ..
¡Me encontrt con la madera del respaldo! ¡No
habh nadie! ¡El sillón est~ba vacío!
¡Qat sobresalto, Dios mío!
Al principio retroced( como si un peligro terri·
ble bubiese aparecido ante mis oj os.
Desp11ts volvíme creyendo que alguien estaba
á mi espal&lt;U¡ despub, de pronto, una imperiosa
necesidad de •ol•er á nr chillón me hizo girar
sobre los talones 1101 vez; más. Y quedé en pir,
temblando de espanto, de tal manera aterrorizado, que no tenía un pensamiento y me sentía
desfatl,cer.
Pero soy hombre de sangre fria y pronto •oh{
en mi. Peost : «Acabo de tener una alucinación
y nada más&gt;. Y refle:riont inmediatamente en tal
fenómeno. El pe1uamicnto corre vertiginoso en
momentos semejantes.
Qae yo habla tenido una alucinación, era un
hecho incontestable. Ahora bien, mi cerebro había
permanecido lúcido por todo aquel tiempo, f11n·
clonando reglllar y lógicamente. No había, pues,
turbación alguna por lo que se refiere al cerebro.
Los ojos tan sólo Caeron engañados y engañaron
á mi pen,amieoto. Los ojos habían tenido una visión, una de esas visiones que hacen creer en los
milagrcs á los ingenuos. Tratábase de un acci•
dente nervioso del apar,1,to óptico y nada m~s;
de una lígera congestión quizá.
Eucend{ la vela. Nolt, cuando me inclinaba al
faego, que temblaba, y me erguí de no salte,, como si me hubieran tocado por deuá,.
No estaba en absoluto tranquilo p or lo •is to.
Di unos cnantos pasos; hablé en voz alta. Cantt á media voz: algunos estribillos.
D'5puh ccrrt la puerta de la alcoba con doble
vnelt1 de llave y me senU un tmto sere110. Nadie podía entrar, por lo menos.
Todavía me sentt y cavilé largo ralo sobre mi
aventara; más tarde me acosté, y, de un soplo,
ap1gat la luz.
Por alguno, minutos todo fat á mara•ltla.
Hallábame de espaldas sobre la cama, bubnte
tranquilo. Dcsp11ts experimentt la necesidad de
mirar en ta estancia y me acostt de lado.
El luego tan sólo se alimentaba ya con tres ti•
zoncs rojos que proyectaban 111 luz justamente
sobre las palas del sillón¡ y creí volnr á colum·
brar al hombre sentado.
E11cend1 una cerilla rápidamente. Me había
eqai•ocado¡ no veía ahora nada.
Me levantt, no obstante, y Caí á ocnltar ,.¡ sillón tras de mi lecho.
Después volvíme á quedar á obscuras y traté
'de dormir. No hada cinco minutos que lo con•
sjguiera, cuando percibí en saeños, y claramente como en la realidad, toda la escena de la 110•
che. D'5perltme desatinado, y luego de haber
encendido luz:, permanecí acotado en la cama,
sin atreverme siquiera á tratar de dormir de
nue'l'O,

F11t en et otoño, en una tarde húmeda. Al salir
mi criada, después de servirme la comida, me pre•
guntt lo que iba á hacer. P•see algún tiempo por
mi alcoba. Me sentía cansado, agobiado s in razón,
incapaz de trabajar, sin fnerzas siquiera para
leer. Una llu•h. fina empapaba los cristales¡ estaba lriste, penetrado por una de esas tristezas sin
causa que mueven, llorar, que nos hacen desear
no importa qat para sacudir la pesantez de nuestro pensamiento.
Me sentía solo. Partdamc mi morada ••cía
como no lo habla estado nunca. Una soledad infinita y desesperante me rodeaba. ¿Qat hacer?
.Me sentt. Entonces una nerviosa impaciencia me
corrió por las piernas. Me lcvantt y voh{ á andar. Tenía, quid, un poco de fiebre, porqac mía
manos, que conservaba crnzadas á la espalda, como suele hacerse cuando se marcha con lentitud,
se qnemabin la una á la otra, según pude
observar. Desputs, súbitamente, ao estremecimie11to de frío me heló la espalda.
Penst en que la humedad de faera entraba
en la estancia, y tuve la idea de hacer ínego.
Encendí la chimenea: era aqaella la primera •ez e_o el aiio. Y me se11tt nuevamente,
mirando las llamas. Bien pronto, la imposibilidad de permanecu inmóvil me hizo
lcl'antarme de nu.e•o y comprendí que era
menester escz par, ucadirme, encontrar un
amigo.
S1U. Me enoamiot á casa de tres camara·
das que no encoot.r t¡gant despu.tul cbou•
le•,ird&gt;, decidido á bascar alga11a persona
de mi conocimiento.
Todo me panda triste. Las aceras moja•
das relaclan. Una tibieza acuosa, una de
esas tibiezas que hielan haciendo safrire!o•
trcmecimientos brusco~, una tibieza peuda
de lluvia impalpable, abrumaba la calle,
dijtrasc que cansaba y obscurecía la flama
del gas.

Me •nel•o bruscamente por.¡ac leogo miedo de
lo que está delrb de mí. por mb que no haya
nada y ,ne yo lo sepa.
Me agito, siento crecer mi pnor¡ me encierro
e11 mi cuarto; me hundo en mi lecho, me oculto
bajo las mantas¡ y agazapado, acurrucado como
una bola, cierro los ojos desesperadamente y per•
manuco uí por un tiempo infinito, con el pensamiento de que mi bujía quedó enceodidasobre
la mesa de noche, y qae es menester, sin embugo, apagarla. No me atrno.
¿No es esto espantoso?
En otro tiempo, no habdae:rpcrimentado nada
semejante. Entraba en casa tranquilamente. Iba T
noía por mis habitaciones, sin que nada tarbilSc
la serenidad de mi alma. Si me hubieran dicho
de qué enf..:rmedad de miedo inverosímil, cstú•
pido y terrible había de padecer un día, me hubiese reldo. Abría las puertas en la sombra, sin
vacilación¡ me acostaba lentamente, sin echar los
cerrojos, y jamás me levaott á media noche para
asegurarme de qae 1odas las salidas de mi alcoba
se hallaban perfectamente cerradas.
La cosa dló principio, el año pasado, de una
manera singular

Caminaba COD blando paso, repititodomc:
•No encontra.rt á nadie con quien hablar&gt;.
Inspecciont varios cafts, más tarde la
M1gdalen1 1 hasta el F.ubourg PoisooDitrc. Sentadas ante las mesas vi gentes tris•
tu que se me antojó no ten.hu la fuerza ne•
cesarla para dar fin á su consumo.
Errt largo tiempo asf, y hacia la media
noche me p11Se en marcha de vuelta á mi
domicilio. Hulábame en calma, pero muy
cansado. Mi portero, que se ac-aesta antes
de las ODCf', abrió me CD seguid•, contra su COI•
tambre: y yo pe11si¡ cVaya, sin dud1 otro inqni•
lino acaba de subir&gt;.
Cnando salgo de casa, doy siempre dos •uellas
de llave á mi puerta. La eocontrt simplemente
entornada y esto me asombró. Sopuse entonces
que quizb me hubiesen subido una carta por la
noche.
Entrt. Ardb el mego aúo, iluminando len·
mente la habitación. Tomaba una •ela con el 60
de encenderla en el hogar, cuando, mirando hacia
adelantt, percibí á alguien sentado en mi sillón,
que se calentaba los ples vol vita dome las espaldas.
No lave miedo, Job, no! absolutamente. Una su•
posición harto verosímil surgió en mi magín: la
de que alguno de mis amigos había veni do • nr•
me. El portero, sin dada prevenido por mf al
salir, había dicho que no tardaría y o en •olver
Y había pre.s tado la Une. Y todas las circans•
tanelas de mi regreso en un segundo vioieron •
mi imaginación: la ninguna tardanza con que me
abrieron¡ la puerta entornada solamente . ...
Mi amigo, del cual y o tao sólo veía los cabello•,
habíase dormido ante el fuego aguardándome, y
yo avancé con et propósito de despertarle. Le

-

Én dos ocasione,, sin embargo, nl.t
inndió el 111tiio á pesar m(o por
brcns segundos. Creía haberme vael•
to loco.
Al amanecer me sc11H aliv iado y
dormí apaciblemente hasta ti me·
diodía.
Todo había termiDado. Ilabfa tenido 6cbrr, lJ.lga11a pesadilla, iquifo
sabe! Estaba enferme, en suma. Exa•
min6odome á ml mismo. me encontraba ridículo,
El día fat alegre. Comí en un
ccabaret&gt;¡ desputs mcdirigl al teatro
y al cabo me puse en camino para
tornar á casa. Mas he aqul que al
aproximarme á ella, ana extraña inquietud me hizo presa. Tenía miedo
de vol ver á nrlc á él, DO miedo de
il, no miedo de t u presencia, en la
c111l no c reía, sino miedo de una uuc•
n turbación de mis ojo,, miedo de
la alucinacióo, miedo del espanto
q ne me sobrecoged a.
Darante más de una hora anduve
de arriba á abajo por la acera. Con•
sideráodomc imbécil, al fin cotrt. Ja•
deaba tanto, que no me creía con
menas para subir la escalera. Me de•
tuve por más de diez minutos ante
mi habitación en el descansillo; en
seguida, bruscamentr, tu'l't un impal·
so de valor, un resfriamiento de la 'l'olantad. Metí
la llave en la cerradura¡ me precipité hacia
el interior con una vela en la mano; empujt de
un pllntapit la puerta • medlo cerrar de mi aleo·
ba, y i.oct una mirach de terror en dirección de
la chimenea, No vi nada.
- IAhl. . ....
1Qot alivie! 1Q11t al,grfal 1Qat liberación! Me
paseaba de 110 l•do á otro, coa aires de triunfador. Pero no me consideraba seguro; •ohíamc
con sobresalto¡ me inquietaba la sombra de los
rincones.
Dormí mal, despertando sin cesar por ruidos
imagin•rios. Pero no le 'l'i. No. ¡Todo había terminado!
A partir de ese día, tengo miedo al estar solo
por la noche. Yo siento allí, cerca de mf, la vi•
aióo. No ha aparecido de nuevo ¡Ob, nol tY qut
importa, por lo demás, puesto que no creo en
ella, puesto que st que no es nada!
Me tortura, sin embargo, porque pienso en ella
sin cesar. Una mano colgaba hacia la derecha,
su cabeza se i11clinaba á la izquierd11 como la de
un hombre que duermt..... ¡Vamor, que no pue•
do soportar más, Dios mio¡ qae no quiero pensar
mbl
¿Qaé es, sin embugo, tamaña obsesión? , Por
q ut tal persistencia? ¡Sos pies estaban cerca del
focgo!
Me turba á menado. St que no c~toy es loco,
pero es así. ¿Quito es t i? Sé bien que no exist e,
qaenocs nadie! ¡No existe sÍJlo enmi aprensión.

en mi temor, en m ; a oga~tia! 1Vamo,, q u~ uo puc•
do más!. ...
Sí, pero es ioúlll que ru.on.-, que me resisb.¡
no es posible estar ya por mb t iempo en mi casa, porqae ti se coc11entra allí. No le •crt m b ,
lo st¡ DO se mostrará mi•, t odo ha terminado.
Pero él está alU, sin embargo, en mi mente. Per•
manece iovlsiblr, lo que no impide que eslt allí.
E stá tras de las p11erta•, en el cerrado armario,
baj.&gt; del lecho, ca todos los rioco11cs obscuros,
en todas las sombras. S i cierro la p11ert1, si abro
el armario, si alumbro bajo del lecho, si ilumino
los rincone,, no le descubro ya allf¡ pero entonces le siento á mi espalda. Me vael vo setllro,
si11 embargo, de qlle no le •eré, de que no le •e•
rt más. El ya no se halla tras de mí.
E , to es estúpido, pero es atroz. lQut qníeres?
No paedo impedirlo,
¡Pero si somos dos en c1sa, estoy cierto, af¡
creo qu.e ti no asomar.i por ahll tPacs está ahll
porque·estoy solo, únicamente porque estoy solo,
GU Y DE MAOPASSANT.
( Trad. e.• p. p ara "E l Mundo Ilustrado'·)

DEL AMOR
No te eovaou:cas de ser muy amado de la mu•
jer que te ama mucho.- Pitóg_oras.
-El amor vuelve ciegos á los qne está11 dota•
dos de mayor pcoctración.-Mme. de R ieux.
-El arte de hacerse amar en las mu jeres, u el
arte de defenderse. - Almt , de Latour.

�•

A.CGUCA.D0S

CUAD~OS N.OTABLl ES •

:...

DE

DOS GRI\NDt S I\GTORES

Hojas de Album
I
A M a tUde Olava rrí a

'Ob, dolce, delicadit sensitiva,
húmeda &lt;le candor!
iCuánto dice tu frente p nsat.i'\':L
hecha de blancos pétalos &lt;le flor!
Tus pestañas sombrean tru parcnte
y púdico cristal,
del que uele escapar calladamente
una luz misteriosa de ve tal.
Tu sonrisa es un ímbolo: bo que,i,L
llll horizonte a;;: ul,
donde asoma una alon&lt;lrn l}ue se aleja
ha.jo un \Telo muy diáfano de tul.
1Oh paloma dormida en las temprana.

i I usiones en flor,
que el nilo de tus padres cngtilanas
con el nfreo p lumón de tti candor 1
!Oh dulce .Y delicada ensitiva,
cómo tiemblo al pen~tu·
que puede alguna nubefu~itiva
en ombrecer tu frente de azahar 1

II
A Dolores Miranda

Versos, música, flores . . . . todo es mentira.
iQuieres de la existencin. la realidad'/
Pues ama, y ama. iempre mienbras la vida
en tus venas no apague la sed de amar.

t Te amenaza tu nombre con la desdicha
de que algunos dolores te amagaTán? ..
Y lqué importa! si todo dolor se olvida
cuando el amor nos llena de claridad.
!Ama! .. La caprichosa deidad sombría
que á ti, y :i él, y á todos nos llamará,
puede apartar sn paso compadecida
de los que al fin hallaron felicidad!
1894.

III
R o n deles
A Josefa T o r n e.l

Tu rara hcrmo urn, rico. flor nacirfa
con tan del icndo matiz .Y frescura
va abri 'ndose al blando soplo de In. vidit,
tu rara hermo w·a.
Bajo la indolencia de t11 vestidura,
qué bien que tu espíritu arti ta se anida
.r es alma de un cuerpo de airosa e c11 ltura.

Cuando te estremezcas á la sacudida
del amor que estalla, hiere y tran figura,
!de qué irradiaciones se verá vesticlf\
tura ra.hermosura!
Tu ademán altivo de feudal prince a
que á su caballero 1·etiene cauti\O,
de I us amadores pone el alma l resa
tu ademán altivo.
Que apreste las in las, que afirm: el estribo,
salre á los corceles y arbole la empresa,
la noble mesnada del amor más vivo.

De entrar en la liza, la gloria no esquivo,
bien muestres y otor~ucs por toda prome a
tll ad mán n.ltirol

1 96.

IV
A Josef i na Gallardo de Tornel

, ' ñom : los jnrdines encantados,
llenos de rosa y camelia blnnca ·,
donde mi in. piruci6n (si es que la tuve)
cantando, á veces, ag'tó la Hlas;
el J)araí •J de lo tiernos año ,
qne al ahrirse al amor se forja el n.lma,
y ú cuyo umbral su misteriosa Eva,
en dulce sncño el coraz6n aguarda;
aquel edén, e un edén perdido
de donde huy6, proscrita, mi espemnza.
(Perdonad el preámbulo, eñora,
y no os itmlginéis que no hace fa.lta.-

Proseguh·é).
Cuando la vez me llega
de aparecer en la comedia humana~
y displicente, incomodado y hosco,
mi P pfritu se viste la casaca;
cuando, risueño el labio, ágil la mano,
presta á inclinarse con placer la cara
al primer necio que á la escena acude
y petulante 6 zafio se nos planta;
entonce , oh, señora! qué consuelo
es estrechar alguna mano franca
y, complacido, entretener las horas
con las conver aciones que no engañan.
·y á quién eñora, al punto que os conoce
'
no logran cautivar vuestras palabras1
O lo habré de contnr? ... A&lt;Jnellos ·eres
qa quiso basta el delit·io mi pobt·e nuna,
de aparecieron ya; los unos [pocos]
para dormir el sueño que no acaba,
otros lipocos también!] para p rderse
del manso ofrido entre la niebla parda.

... t inguno quedai iAh, nol Como una
.r uo se aparta (sombra,

aca o, acaso ,rive

jamás de mí, la imagen pensativa
ele un sér á quien be amado, y qu me nmn,
y cuyo nombre mu ical ~· tenue
no lo pudiera su pirar el aura.
De noble estirpe virginal doncel la,
para la. vida inmaterial creada
en el santuario misterio o hu.bita
de la dio o. belJeza, diosa casta
pura como la nieve &lt;le lo polos
é inconmovible cual marmórea e tatua.
l ólo ante ella
l'I corazón, que ha. tiado
boga en el mar sin fin de la nostal(]'ia,
trémulo, llameante, redivivo,
on jun.'niles ímpeLus talla;
sólo ante ella, mi incens11rio quema
la oliente mirra del amor sin mancha,
.r con lu fe más ardoro a, labro
verso, suti les en estrofas ele úmbar;
sólo note ella la emoción desciende
y ent1·e sus brnzos, palpitnnt y pálida;
con su raudo volar· m alza ú. lo cielo.
.V en ~té reo sopor mi ér embarga .......
1Oh, mi sacerdoti a del dios Acre.
!Oh, Virgen 'oh Ye lnll loh, Mnsa! ioh,
[Magn!

[Bi n estbe aqui, señora, algún respiro
tt'll e a d cripción bastante larga.
Y torno á proseguir].
Tú ,To efioa,
flor tropical, magnífica. .v lozana,
que al ol abrasador del eutu iasmo
fresca y purpúrea la corola guarda
tú, la canora y peregrins alondra
que á los cielo fanz6 Guadalajn.ra.,
porque al óo mu ical de sus ¡?orjeos
todos los corazones se extasiaran ·
tú, la- gentil, la airosa la festiva,
la chi peante de geniales gracia. ,
que bas aprendido á estremecer las fibras
que esconde, en lo má.s íntimo, cada alma;
tú también, esos cantos, que, dispersos
del poeta en la mente, informes va_o•a.n
o
'
sab cristalizados en e trofa
ni fulgor singular de tu miradas.
n

Abre tus ojos, r¡ue mis versos llegan
para regar sus flores ú tu planta ,
flores de lo jardines encantado .
lleno de rosas .r camelias blancas,
donde nii in piraci6n lsi es que la tuve]
bajo ta encanto ~acudió las a.la .
BALm~o IHvnoP.
M¡¡uo de 1897.

......,.......................... , .....•..........•..................•.•...........•••••••••••••••••••

e ♦♦♦♦ ttt ♦♦♦♦♦ tt ♦♦♦♦ t ♦♦♦♦♦t♦♦♦♦♦♦♦♦ ♦♦♦♦♦♦♦♦ +A ♦♦♦♦♦♦

•

tt ♦♦♦ ttttt ♦ tttt ♦ t+ ♦t ♦♦♦ tt ♦♦♦ ttA ♦ t ♦ t♦♦♦♦ t♦♦♦♦♦♦ t ♦♦♦ t ♦

En la misma semana he tenido
la suerte de CDmer §. la mls,na
mesa con d'&gt;S actores, uno de los
cuales ha dejado la escena hace
unos diez años y el otro representa todavta: loa dos han pasado de
los sesenta y, por consiguiente,
1&gt;0•een uo tesoro de anécdotas
telltrales que remontan§. muchos
añM.
Y los dos cuentan con mucha

gracia y sabor. Sus relatos han si•
do el recreo, no solamente del
postre, sino de toda la comida.
Monnet Sully, como conviene A
un tr(gico, ha retenido, sobre todo, los incidentes serios y basta
dramá.ticos de se carrera, trascu•
rdda en la Comedia Francesa. Nos
ha dicho la emocl6n de la com•
oañía durante las bora11 lnolvldab:ea del sitio de Parls y de la Comuna en "1870 y 1871 .
B,taba en escena repregentando no sé ya qu~ obra-oueg es el
honor del teatro francés no haber
cerrado nunca en las horas m'8
peligrosas-cuando se oy6 un ruido formidable.
Era impo!lible para los actores
y para el i,úblico equivo carse sob re el origen de ese rn1do, tanto
menos, cu.auto que los oídos eataba11 familiari zados con las detonaciones de los obuses pl'llllianos .
¿Qué hacer, una vez pasada la
orimera e moci6n y después de
haber comprobado que el oblls
no babfa caldo ni en la escena ni
en la sala? Los tres acto rea que
estaban en la escena-no babta
mujeres presentes en ese momeo•
to-se consultaron con la miiada.
Pero sólo foé un re!Am pago. Mon•
net Sully, 11 quien le tocaba el
turno. contlnu.6 su papel como si
nade hubiera sncedido, mirando
de soslayo le impresi6n producida en la sala. RI p6blico estaba
compuesto de señores de edad, de
colegiales, imposibilitados unos y
otros de llevar fosil en las fortificaciones, yde una gran mayoría
de mujeres.
Monuet Su\ly y los otros do!'
actores leyeron un poco de an•
iustia en los ojos de los espectadores y espectadoras. y n o notaron
al momento que su sang re fría ~e
actores, al representar su papel.
de todos modos les había tranq u ilizado. L~ representación continu6 sin se.r interrumpida otra vez
por n uevo ruido de proyectiles.
S61o a\ día siguiente ~e encon·
traron cascos de granada en la
plaza del :Palacio Real, á oocos
metros solamente del Teatro Franc~ y al IBdo un caballo rlestroza•
do, la única víctima, afortunadamente, esa noche del bomhardeo
parisiense en ese sitio.

..•.

Federico Ffbu pasó A una nota
menos tri~te y más galante y nos
bab16 de Rns compañeros femeninos queá su ti.lento agregaban
mucho ingenio. Tal fné el c•so de
Agustina y Mairdalena Brob.am,
dos bermBDBS célebres.
Agustina Broham era esoecial ·
mente maliciosa, pronta á la ré•
plica; pero muy miope, siendo
objeto de bromas por esto. Cuando se burlaba. de el\a alguua amiga sin maldad, no hacía mú que
re Irse; pero un día que una rival,
me.demoise11e Judith, que tenfa la
desgracia de tener mala la dentadnra, le
dijo fingiendo compasión:
-Usted no ve claro.
-No soy tan miope eotno usted cree,
replicó Agustina, pues veo su dentadura.
Magdalena Brobam, al contrario de su
hermana. era mil.s amable. Una noche, en
el foyer de la Comedia Francesa, el mariscal Canrobert, apoyado en la chime•
nea, vió una actriz joven muy agitada,
que daba vueltas por el salón de srriba
á ahajo.
-¿Qné tiene usted, señorita? le oregnnto el glorioso soldado.
-Tengo miedo, respondi6 la joven. Es
la primera vez que voy A representar y
tengo que hacerlo dentro de poco.
- ¿Miedo? replicó sonriente el mariscal. ~Qué quiere -usted decir? ¿Qué significa esa palabra miedo?

INOCENCIA
-En efecto, dijo Magdalena Brobam,
que estaba allí.
Y vol viéndose hacia un sirviente le ordenó:
-Vaya 4 buscar un diccionario francés para el señor mariscal.
Al final de su carrera,, un joven que se
había hecho preseptar á ella, com1:Lió la
torpeza de decirle:
-Mi madre y mi ab11elo me han ha·
blado, con admiraci6n, del talento de
u sted.
Cuando vió en el rostro de mad,me
Arnold Plessy que e88 evocacl6n de fa•
milia no le era muy agradable, qnlso en•
mendarla y sali6 con e5ta frase cándida:
- ¿Qué quiere usted, señora? No ae
puede ser y hsber sido.
- Dispense- le replic6 ella al momen•

ts. Se. puede haber sido un imbécil y
contwuar siéndolo.
En el ambiente muy amigo del arle
dramático en que el señor Fcbre habla•
ba de teatro, se lamcnls'ba la actnsclóu,
ofensiva pare la mo, al, de ciertas obras.
Febre hizo ( este respecto las observJ.•
ciones siguient&lt;s:
- Dejo á otros el cuidado devitupeur,
en nombre de los principios, la elección
de asuntos escabrosos como el de la comedia •Virgenes l~cas•, de que se bace
l(ran ruido. Me llm!to A protestar ronlra
la fatnidad de los autores j6venes ó bs~ta de los críticos y de uua parte del p6blico, que exclama imprudentemente :
«¿Cómo los autores de antes han dejado
A un lado tan hermosos argumentos?» Se•
ñores, la respuesta es muy sencilla. Han
dejado voluntariamente semejantes temas, porque los han desdeñado por no

haberlos conside.r ado hermosos. ¡V por
qué no Jo,. hao considerado así? Porque
oieDdJan A la moral que todo espectador,
aunque poco moral en 1u vida privada,
exígla entonces en la eaceDa.
•Los autores de antes podlan DO ser
siempre persones muy virtuosas, y como
los de hoy, no desde6aban el diDero; pero temían que los ttmes audaces promovieran lem peslades y Filbidos que hubieran hecbo fracasar la obra. A.iiidase
que una obra inmoral notoriamente no
hubiera afrontado la escena en vista de
que la censura no hubiera admitido la
representaci6n, sino á costa de numerosos cortes.
•¿Qué prueba la elección de un argu.
mento como el de • Lyu, representado el
aiio pasado en el Vaudeville?
•Prueba que el público se ha hecho
me.nos moral qú.e antes•.

�Inglaterra Tiene un Nuevo Rey
PE AS había lanzado el último uspiro
el amado Tey de Ioglaterra Eduardo
Vlf, por ministerio de la le,y tomó pose i6n del reino u heredero legítimo
el príncipe de Gales, quien empezó á
reinar en seguida con el nombro de
Jorge V.
Al día siguiente de la muerte del rey se
anunció solemnemente á Inglaterra
que tenía uu nuevo soberano. La proclamación del re,y y su entrada como tal á la ciudad de Londres, dieron lugar á olernne y con-·
movedora ceremonia .
Una ele ellos fué la proclamación en el palacio real do ~~aint
Jame , hecha por el 1·eJ· do ai·ma , quien tenía á su lado al duque
de Norfolk y lo. represen tantos del colegio de h raklos.
La proclamación se hizo en los términos acostumbrados, que
son los siguientes: "El alto y poderoso príncipe Jorge Federico
Ernesto .A.lberto es ahora nuestro único legal y ronl señor Jorge
V. Después d~ esta fórmula el re.v de a1·mas gritó: "iDios salve
al rey l
En estos momentos e produjo un incidente que no es del ritual: la multitud qne esperaba frente al palacio y que escuchóJa
proclama, empezó á cantar el himno nacional inglés; al principio
sólo eran unas cuantas voces; poro después toda la muchedumbre
en coro cantó lns estrofas que tomaron, en esa ocasión, un tono de
gran olemnidad.
Otra ceremonia que e muy hermo a es la entrada de los heraldos de armas en la ciudad. 8egún el ritual acostumbmdo, e coloca en la esquina de Chancery Lane, on los límites de la ciuelad,
desde el punto de vi tá del rito, un cordón rojo que indica ha ta
dónde llega el dominio municipal. Por la parte de lldentro esperan

E te lfl. leyó y en voz alt{i y c\11ra, elijo: « Paso á los heraldos del rey!&gt;
e retiró el cordón y lo. heraldos entruTOn á la cjudad y la recorrieron
en todas direcciones, entre una valla de soldado que pre entaban las ar-

mas.

***
El sábaao 1 de Maro celebró su majestad Jorge V cons jo de E tado
por primera vez. E te acto revistió gran solemnidad y á él asistieron todo
los lores ele Con ejo.
Unu vez que estuvieron reuniaos éstos en mímero considerablem nto
superior :í cien, el lord alcalde de la ciudad, los miembro del ayuntamiento y demás funcionario de la. ciudad, aprobaron la proclamación del rey.
A renglón eguido entró su maje tad. Lo primero que hizo fué dar cuenta
de la muerte de n padre; de, pués hizo u profesión de política y luego
firmó un documento relaLivo á la seguridad de la iglesia de Kcocia.
Terminado el Consejo, so retiró al palacio real.
i(·

* *

Tale han ido lns principales ceremonias con que o inaugur6 el r inado de su majestad Jorge V, rey de Inglaterra é Irlanda y emperador de

S, M, .JORGE II SE DIRIGl!)I CELEBRAR CON .l!.JO POR PRIMERA VEZ

las India.s.

LAS DANZAS MAS CONOCIDAS
cEn la última reunión de la Academia Ioternacional de la dan
u, que ac1ba de dectuarse en Parb, el presidente, señor Giraudet,

ha dado la lista, por orden de antigüedad, de las danzas más conocidas desde diez y seis siglos antes de Jesucristo hasta nue!ttros
dlas. Creemos interesante reproducirla:
19 La "Arqoinism~," cuyo origen se pierde en la noche de las
I.OS HERAl.00S REAL.ES RECORR/f:NDO L.A CIUDAD DE LONDRES

las autoridades municipalo,;, con el lord alcalde á la cabeza, basta
que llegan los heraldo por la parte de afuera; llegados éstos, se
anuncian con tres toques de us trompetas de plata.
El alcalde de la ciudad se adelanta y en \1 oz alta hace esta pregunta: " Alto! iQuién llega?"' Contestan los heraldos: "Lo oficiales de armas de su majestad, quienes piden la entrada. á la ciudad para p1·oclamar á su Real Maje tad Jorg V.
El ujier pa ó
dentro del cordón J' di6 al lord alcalde una carta, la cual fué pa ada n! jefe militar de la ciudad.

épocas t.-árbHas.
29 La "A,tronómic•," que se danzaba principalmente con motivo de las fiestas ca1Dpestres.

1..0S Hl!RAL.00S REALES SOL.ICITANDO I.A ENTRADA A l.A C/UO/. O

3q Las "Bacan.te~," ejecutada por mujeres en el momento de las vendimias
en honor de Baco.
49 El "Cántico," daou pagan.a que se ejecutaba caolandc-, como acción de
gracias á ln divinidades.
59 El "DáctiJo," especie de divc:rlimiento coreográfico del que los atletas
hac(ao proceder s11s ejercicios,
69 Los ''Ditil'ambos," paso y canto de los coristas durante sos cvoh1ciones
en torno del altar de Dionysos.
79 La ''Eudimatra," 5altería de grupos dándose la mano Y altcrnai:do con
marchas por parejas.
89 La "F.araodola," grao u,onoir.io qoe se desa.rrolla aúu hoy en Provtnza.
99 La "Grúa," repretentaodo en las evoluciones de los dauzadores las sinuosidades de 11n laberinto.
109 La "Jonia," que se danzaba en el 5iglo III.
11º La "Lavaodarina," que danzaban los campuioos en los caminos volEL SECRETARIO DEI.,. CASA 1'11!!.AL, S,.1./ENOODEI..Pl'IIMERCON•
SE.JO OEI.. REY &lt;JORGE

viendo de colectar la lavanda.
129 La "Danza de Mayo," ó divertimiento de las Borcs qoe 1e eíectnaba para celebrar la llegada del estío, cambiáudose flores.
139 El "Pirriquio," gran danza guerrera ó más bien danza que se rjecutaba armado con la espada, el e5codo y 13 laoZJ,
149 La '·Ronda," especie de rondó que se d;uizabi teniéndose de la
mano,
159 L,1, "Co;," en la cual los danzadores ejecotab,1,0 movimientos vivos y altos, lanzando un pie para atrás.
169 La ''Sixteh," en la cual tres partjas evolucionaban ¡:'t'CO roh ó
menos como en una cuadrilla.

1..ECTURA DE 1..11 PROCL.IIMA 01! S, M, ,JORGE V EN LAS CALLES DE l.ONDRES

El. REY OE ARMAS HACf!. LA S01.EMNE PROCI.AMACION DEL REY .JORGE V EN El.. P/.1..ACIO DE ST, .JAMES

�Ohidado huye el hombre de su genealogía¡ y en su
frente angustialb, conínndida con la de los fogitivos
trotadores, nadie podría leer un eterno destino,
Una riifaga sola de tu ira, loh viento! hace temblar
de miedo su inmortalidad, y eso que aún sigue la tierra gir.uido en los aires su abjgarrada plataforma.
Córrelos, ¡oh viento!¡ echa tus jaurías sobre cslA
inerme can; cánsalos, rfndelos y que escondan en sus
guaridas su ridiculez!
Atorméntalos por fatnos, por pedantes y por embtu•
teros¡ por haberse fiogido hijos de dioses y monarcas
del mando¡ hazles sentir su insignificancia en Jo hondo
de su pequeño corazón.

R.

CASTNOS ASENS,

-El amor es ti más orgulloso de los déspotas: 6 lo
es todo ó oo es nada.-Stendhal.

•••
Las plumas&lt;te uu buen avestruz valen, por término
medio, dos mil puos.

..

..

El ga, para ti alumbrado empezó á nsarse en 1792

SR, 11,UGUSTO FINK Y SRII,, M. MAURIN OE FINK
FOT. MACK

SRA. MARIA DAVll,LOSJOE",.BER/STAIN Y SR. LAURO

(

J

•

BERISTAIN, - FOT. MACK

INVOCACION AL VJENTO
¡Oh, gran viento iracu ,do, que como una clamorosa le,!ióo, como una enorme fiera, llegas del campo á la ciudad! lQ11é nos
vienes diciendo con tu enorme 1ugido? lQué supremo dndén
qué terrible amenaza vienes murmurando para la pobre multi•
tnd?
Yo he puesto el oído ateoto y be escuchado en tu voz el temblor de la cólera, que sacude tu Jeugua como una espada y no
deja salir la palabra precüa.
Erizado vienes contr.a el hormigaero y contra la colmena; como en un pecho enorme, bate en el espacio el latir de tu cólera,
y como una tromba de fuerzas en el seno del caos, así se dilata,
In rugido á lo Jugo de las calles.
A llevarnos vienes como á las hojas secas y como á las frágiles obras de nuestras manos.
iOh, gran viento! ¿quién podrá resistirte?
Tus alas inmensas chocan contra los altos techos y los sobtrLios obeliseos, emblema de la g loria¡ la amplia calle es estrecha
para la anchura de tu enojo, y el polvo que fu aliento levanta,
ciega y envuelve el tropel de los hombres, como á una banda de
lan.l(osl as.
El hombre, ante ti, vuelve á ser el hu~ilde animal, fatuo hermano del gusano y la hormíga¡ inhábil y débil como todo lo que
vive por el ritmo de 110 íngo ó una saugre; humilde está ante ti
como uu desvalido ascendiente qae un día abrió al sol sus ojos
brafales é inocenle r.

SR. ALFONSO MOL/NA Y SRA. OE MOLIN•. - FOT, PACH, - SRA, MAR/11, OEL C, URll,L.OE
V SUS OAMll,S DE HONOR. - FOT. MACK

Tú revuelves sus gillas y muedras, bajo ellas, la miseria original; elévanse los rouco.3 remolinos y huyen
olvidados de la au¡!nsta ficción¡ los descendientes de
los dio,es correa como los perros más villanos.
¿Ea dónde están ahora las bellas actitudes y las dnl,
ces sonrisas? ¿Dónde la gentilua y la arro¡!ancfa?
¿A qué graciosa figura podría ahora aplicarse et verso
que el poeta hizo para la bella v par;i la armoniosa?
La liuda damita que tan bien sabe coquetear en los
estrados, corre anhelante al lado de su esclava; la que
tan bien sabe atitarse en los salones sin duccmponer
sn tocado, lleva los cabellos erizados como las grrñas
del perro que la sigue.
¿Dónde está ea este instante su elegancia, y la línea
ondulante de su cuerpo, que cien imbéciles han hecho
notar en los salones?
El gallardo militar, que tau bien sabe adornarse de
su espad.i, no ronda esta tarde los balcones, ni pasea en
la avenida s1u espuelas s : noras¡ con la pluma del casco, rendilb como él mismo, el bello César huye á refugiar su fatuidild como cnalqaier torpe mancebo de su
escuadra.
El viento, implacablt, guita á cada uno su ficción; en
un mismo temor á todos iguala el viento justiciero, como si fuese el hálito de ana revolución; á los cuerpos
estremecidos por su látigo, vuelve una sincera brstialidad.
lQuién podrá fingir esta tarde de viento? Mientras la
muchacha se vuelve para sonreír, el viento da á sn
traje una forma grotesca, y cuando marcha con su espalda encorvada y su inseguro pie, cualquiera la tomara por su madre.

~.SRA, VIRGINIA ARTEAQA DE ROMERO V SR• .JOSE O. ROMERO, - FOT. ARR/IIGA

�Banquete al Gobernádor de Guerrero
El señor goberoador del Esto.do de Guerl'ero, don Da-

mián Flores, e ha hecho acreedor al acrradecimiento y

•

al elogio de sus conterráaeos por, u importante y productiva, labor en el gobierno de la entidad confiada :'i su mando.
Muchas y mu.v p1·ovech0Sll.S han sido In obras llevadas :'i
cabo durante su gobierno· pero ninguna d ellas ba tenido
la importancia y tmscendencia que la inaugurnda rcci ntemente: la carretera entre ]gun la y Chilpancingo. Ya en
otra ocasión hemos hablado cxlen amento de esta mejora y
de su importancia, .v por esa. razón no lo hacemo abora.
Los provechosos trabajos del seiior Flore le han g ranjeado el a precio d sus conterr:íncos, q ni ene , q Ll riendo dar
una muesh·a del llprecio y ele la alta estima en (]UC tienen á
su gobernante, han organizado fiestas n su honor durante
u p rmanencia en estn. ciudad.
Una de esas manife tuciones, la que motiva estas líneas,
fué un banquete riue se ofectu6 rccicntcmento on la « illa,
de Ho~s&gt; en ' an Angel.
Todos los miembros prominentes de la colonia, radicados en la ciudad, y numerosos amigos del sríior Flores se
sentaron 6. Jn mcsn; entre ellos Yii:nos á fas siguient.c.
personas:
'eñorcs licenciado Roberto Núiíez licenciado Roseado
Pjneda, 1icenciaclo Víctor Manuel Castillo, C:1rlos Dfoz
Dufoo, Guillermo Pons, Enrique Torres Torija licenciado
Rafael Pardo licenciado José Marfa Lozano, licenciado
Agustín Garza Gnlinclo licenciado Jnan R. Or í, Lui
!barra, ingeniero Guillermo B. y Puga, ingeniero Norberto Domfoguez, ingeniero i1annel Torre To rija, Juan
Moncilla, Jacinto S. n.rcía encargado de negocios de la
Aro·entina: José M . .Y Eduardo Ortiz, H. Braschi, Demetrio L6pez, A.rturo Alvai-adejo, Jesú Uría y algunos más.
mnnmentc animada fué la grata reuuión. A fa hora del
cbaml)aña, tom6 la palabra el señor ingeniero don orberto I&gt;omínguez, director general de Correo , y e n co rrectas
frases ofreci6 el banquete al señor Flore , quien contestó
en galantes térmiuo agl'ndecienclo la m:rnifcstación de e
tim'\ de ns nrnigos y contenáneo. .

Concluto de la orquesta "Beelhovcn.''- lllénddssohn,
5chúbut, Mozart.-Dos btllas romanzas
de Brahms. - La cultura musical

l

ASISTENTES .-L BANQUETE OF RECIDO AL SE.ROR ('LORES

uestro fotógrafo logró
algunas fotogl'afía de los
asis ntcs al banquete, con
hts euale. ornamos e ta pá.gioa.

DE LA MUJER
En la edad que las mujer ~n comienzan á ser menos

amables, es cuando saben
amllr mejor.-Rocbebruno.
- La mujer que ama de
vera , deja de ser coqnetn;
J)ero in coquetería, dejn,
de ngradar.- Bersesio.
- Lo agrM·iosdelasmnjeres no on generalmente
mú que errores· los de los
hombr es, son casi siempre
faltas. - Beauchene.

di.too de alabanza si se tiene en cnrnta que no
precedieron á la ejecución de ella m11cbos tn•
sayos, en razón de la premura con que se prrparó el concierto.
Mozart, el compositor todo delicadeza, aladc,,
ligerr, con clásica li¡(eren, íaé el que se d,:signara par.1 abrir la seg1111da pule del programa.
La obertura de " La finta encantada," tan Jumi•
nos:&gt;, de una comprensión tan• fácil, aparecía en•
tonces , tras de las lameotaciones de Schú•
bert, como un madrigal galante despertador
de sonrisas. Y faé de ad ,ertirse la complacencia con que el públice&gt;, así el docto como el prohno, saboreó el encanto de e~te
género de Mozut que ojalá viéramos sur•
gir en los repertorios de Cataras temporadas líricas.
La señorita Mi11ny H.:ydtekl', ya aplan·
dida en anteriores conciertos, se presentó
nuevamenlr, cantando dos hermosísimas
'romanzas de Brahms: "Die Manachl" y " Ven
ewige Liebe." La seiíorita Heydecke posee
aua agr.adable voz, agradable no tanto por
lo u:teosa cuanto por lo boDito de su timbre, y el "lied" alemán se acomoda más á
ella , al contrario de las romanzas italianas
y francesu, en las cuales se resiente de im•
perfección por su Irasco defectnoso en estas lenguas que no conoce tan bien como
fnera de desearse.
La "Cuarta Sinfonía" de Bcelhovro, que
la orquesta de este nombre ejecutó hace
algún tiempo, en sus primeros co ciertos,
faé el punto final de aquella noche.
e.Sería necesario afüadir algo á lo q ne se
dijo entonces, como no sea que abora tam.
bién prodajo el "Adagio," el más bello de
sas tiempos, un delirio?
MAESE PEO RO,

A11tcs de eDtrar en materia en lo que al coD·
cierto propiamente dicho se refiere, paréceme
oport11no hablar de nna innovación iDtrodncida
en este orden de espectáculos: en el concierto ce•
lebrado en el teatro "Lirico" por la orq11e.s ta
"Btelboveo," la entrada á la galería fot grat11ita.
Pensando quizá el maestro Carrillo que
es necesario rec11rrir á nn medio práctíco
para que la buena múdca logre franca popa laridad, ocnrriósele mu y acertadamente
q ae, eo ca.sos como el que reseño, lo mejor
es proporciooar á las clasn modei,tas el li·
bre acceso á las localidades altas, coofor•
mándose la empresa con el producto que
rindan butacas y palcos.
Vde la pena de que tal desprendimieoto
sea eslndiado, porque Loo atravesamos boy
acaso por una crisis de arte7 El diletante,
es cierto, oo falla; concurre devotamente
á la fiesta artística q ne le hace pen~ar y
sentir, responde al llamado de los arl!stas;
pero, ¿y la enorme multitud no dilelaote,
sino profana en achaques de emotividad
estélica, es tan asidaa como a..¡uél7 No. sin
duda. Se abstiene de trasponer el umbral
de Jos teatros porque se le antoja iDúlil,
si no necio, gastar su dinero en cosas que
110 entieode; ir á bostezar, cansada, contemplando á la Esfinge que no suele, por loco•
múo, revelar so misterio sino á aquenos
que, de tanto mirarla, la conocen y la amao.
No á otra razón se debe que el mozuelo
ignorante y pobre más bien 'gaste de recibir deleite con el vuelo de las vaporosas
Caldas de una bailarina, que deja al descubierto una pantorrilla mórbida, gue no esc11char una melodía chopiniana ó 1111 "a11dant.-." •de Beethovell,
Qa.eno se le cobre; qne se le ofrezca, gra•
tis,el buen concierto. Biugnés convencido,
quizis le m11eva hacia el arte el espíritu de
la economía; acaso vaya, con lo cual se ha·
La mujer, inferior al hombre por sus sen ·
brá rec:i,rrido la mitad del camino que con•
tidos, lo es superior por su alma.
duce al b11en gdsto. P.:irqne es indiscutible:
Los gillos le atribn yeroo un sentido mb:
para gozar de la buena música, así sea la
el sentido divino.
Ellos tenían razón¡ la nat11raleza !u coa•
más alla y compleja, no precisa, ciertamen•
cedido á las majeres dos doues dolorosos
te, poseer hondos conocimientos técnicos;
pero celestes, . q_ae las distin¡!uen y eleva~
bista con un refinamiento de la sensibili•
sobre _la cond1c1ón h~mana: Ja piedad y et
dad, con cierta distin.ció.n y aristocrathmo
eotus~asmo Exaltación y abnegacióD ¿no
conshtu yen heroísmo?
de los órganos auditivos, que se consigne
E!las tieuen más cocazó11 y mh imagifácilmente creando el hábito de escuchar
nación.
las obras de los graodes maestros,
E_,ta !acollad de la mente origina el cn•
Los qne ahora se recrean oyendo vulgaOLOA STCES
tns!asmo, y en el corazón reside la abDe•
gae1ón.
PI.. NfSTA AMERICANA QUE DEBUTO EL. MIEROOl.ES ULTIMO
rísi mos moti vos de una zarzuela, no es reLa~ mujeres, pues, son 11afnralmeote más
EN LA ACADEMIA METROPOL.ITIINA
moto que, por una juiciosa evolacióo, asheroicas que los hombres, y cuando el be·
cendiendo por escalas, sin precipitaciones
roismo debe alcanzará lo maravilloso bay
11i atropellos, lleg11en mañana á comprender y
qne esperar de una mujer el milagro Los .hcm•
ropa y por las uodacio1Jf:s musicales de mayor
bres sólo llegao á la vir+ud.
gustará Bacb y á Schúbert .
renombre, y que e11 Mi!xico, á lo que entiendo,
Siempre que el sentimiento del patriotismo
Todo es cuestión de costumbre, lo repito, y á
se tocaba por la vez primera, no es, sin embargo,
!xaltado llega_al entusiasmo en u11 país, las mucrear tal costumbre fueron sin dudafncaminados
de Jo más exquisito, de lo más perfecto del gran
Jcres lo u::penmentau c11 el mi~mo grado que los
los propósitos de la joven corporación musical
hombres.
maestro de los "Impromtns." El "Allegro modeLa palria no les pertenece más que á nosotros·
al du su último concierto grataito para los conrato" con que comien- a, se antoja u11 poco vulp_ero como ella~, por sn naturaltza, son impre~
currentes á la galería, la cual, creo innecesario
gar: la frase no tiene aquella sutil consistencia y
s1onables, sensibles y amantes, se incorporan más
decido, estuvo llena en la;agradabilisimavelada,
á la par emoción profunda que s~bía dará las sn·
pcrsonalmeDte con todos sus sentimientos y todo
su corazón á cnaDto leg rodea .
yas Scbúbcrt. En cambio, el ''Andante con moto'
•
La cara im~gen de la patria se compone, para
es muy sentido: allí sí que reconoceinos el alma
ellas, de sus madre!', esposos é hijos¡ de sus ho
Salvo un error de gradación-el de poner á
de Schóbert, sentimental y amoro! a, con u11 se11gares, de sus tumbas, templo y cultos; y ellas se
Giordano entre Méndehsoh11 y Schúbert,- el pro·
timentalismo á las veces ingenuo, pero saturado
aferran como las cosas débiles á las c:osas fuergrama faé b11eno.
tes, con tanto _ahinco y fre11esí, que cnanjo este
siempre de dulce melaocoHa. La orquesta semosapoyo se derrtba, ellas perecen debajo.
Lo inició la obertnra del "Rny Blat," de Félix
tró muy discreta en la interpretación de la ''Sin•
Méndelssoh:i, elegante, fforida, ccmo todo Jo que
fonía" que Schiiberl dejó sin terminar, lo cual es
LA.MARTINE.

~

HEROISMO

••

OTRO QRUPO D E. L.4 S PERSONAS QUE OFRE:C tE.RON EL. BANQUETE AL SEROR GOBERNADOR DE GUERRERO

brotó del numen de aquel romántico. Abunda en
motivos que dan al ofdo la sensación de 1111a caricia; pero es quiziá resuJtas de este romanticismo de Méndelssohn, de carácter tan especial.que
su músi.:a nos parece un tanto artificiosa y poco
humana.
La "Si11fonfa incompleta" de Schúbert, que i
partir de la muerte de su autor ha obtenido repetidas ejecuciones cn las mtjores s;Jas de En-

�TEATRO EXTRANJERO
"Lf\ BE8Tlf\"
Pieza en cuatro actos de Edmundo Fleg, estrenada
en el teatro "Antoine'' de París

Entre los 6xito rocicntes de los teatros
d 1 París, e de taca, de una manern. notable el triunfo obtenido por M. Edmundo
Fleg con su primera obra teatral, 6. la que
di6 por título &lt;La BesUa&gt;.
El e. treno de la obm en el teatro &lt;.\ntoi ne:., ha ido un suceso de los m~s francos : .\'
si bien es cierto que )L Fleg ern. ~·:L conocido por nlg-nnos ensayos anteriores, su
primer intento formal ha sido una verdadera revelación pnrn la mayoría. del público.
E litargumcnto de la obra
umamente
interesante; helo noui':
Lt1cian1 Esselin y su primo Guillermo
lmn id:&gt; educados juntos y junto han crecido y han pa a.do los nños de su niffez y
do su ju entud. L uciana tiene la oncicnciu &lt;le que ama á su primo ,v quisiera ca. ar e con él.
Por su parte, Guillermo experimentR por
su prima una afección entimental bajo la
cual no abo i habrá alero de a.mor. ,'in
embargo, .r por instinto le mole tan las
insinuacione de un tnl Pedro Mar ·é hacia
su prima, tanto más cuanto que ha tenido
que sufrir, n varias ocasiones los capl'ichos y los arcusmo · de Ju dominadora YOlunLad del temjdo rival.
Pedro es un literato corrompido, curio o
de ensaciones .v refinado 011 el ricio. 'u
carácter ha ido ngriado por la miseria, y
de pué' de hab •r gasti1d.o su herencia, se
dedica á una vida &lt;le libe1'tinajc.
El pintor Patricio comparte con P echo
do todo sus vicios y de s11s e cenas ele e
cándalo.

"1

~

Fast icliaclo de las aventuras galant,e , Pedro ba &lt;1eciélido casarse con Lnciana . .... .
Aún sin tener cc,ntraído ningún compromiiso, la prec-cnta á su amigo como una nueva asociada á u vida libertina.
La madre de Pedro informa á la de Lutiana de la clase do vida quo ll va su hijo
Guillermo amenaza ni presunto novio con
u venganza y Luc iana I mta de e canar á
ios lazo que so le tienden; pero todo es
Inútil; al fin la pobre niña ucumbe á lu,;
audaces acometidas del scclncto1· qui 11 • e
siente excitado por los ob táculos :r las dificultado .

**

L A B~ST/A. u - ACTO I

..

••

·lf

Luciana está disgustada con u familia.
te ha casado con Ped ro y ahorn es cómplice en todas sos fechoría~.
Ella no se siente feliz, experimenta los
r mordimientos poi' lo quo hace; pero sufre el ascendiente brutal de su amo .Y se
somete á todos sus capl'ichos. Por un e ce. o ele su carácler altanero no quiere confoar sus sufrimienLos.
Pedro se ha fastidiado de ella. Quisiera
una sensación nue,·a. Quisiera experimentar celo'. 'e aprovecha de la ci rcunsbmcia de que su amigo Patricio ha regrrsado
ele un viaje para d jarlo olo con su mujer.
Tien ardido un plan quo quizó le satisfaga. en u de eo de ensaciones nue,,a por
la, vía d los celos.
Pero Patricio ba amado IÍ Luciana; su
yinje no ha obedecido rná que ni de eo de
ol vidn.rlu. y uo cornetm· una mala acción con
u amigo. e confiesa con Luciann, conCiea Sll pasión y habla de la terrible inflncn-

'

plora y se arrastra á los pi s de su antigua
víctima.
Pero &amp; medida qu él e humillo, Luciana recobra valor y energía, torna posesión
de su olunt.'l&lt;l y &lt;le ·u conciencia. Cada -palabra de Pedro la hace entirse más li1Jre y
dueña de í. &lt;TA bestia&gt; agoniza.
Arroja á su marido de u cn a · una vez
que ha teoitlo este rasgo de valor, se icnt
débil y 11::una á Gurnermo para conüarle,
entre us brazos q ne &lt;la be tia&gt; ha muerto.

M, EDMUNDO FL.liG,
AUTOR DE "LA BESTIA"

cia que su amigo ejerce obre él. Luciana
le compadece. En e tos momentos, Pedro,
que ha oído todo escondido detrás de una
cortina, sale do su escondite y se enfurece.
Luciana, indignada, por esta estratagema
está á pt1r.to de librarse de la influencia de
u mar ido; pero éste conoce !ns palabras
que la. dominan, y con ella vt1elrn á domar
á la &lt;bestia&gt; y la hace rol\'el' á su dominio.
De ·de que Luciann. e ha ca ado con P •dro Guillermo se ha dado cuenta de u p11.sión por ella. Ha compr. ndido que no e
feliz. en su nueva vida y lo dos se b:in
confesado su mutuo amor. Ayudado por la
madre de Luciana, ha conseguido que é ta.
se decida á sacudir u yugo y á, partir ni
campo para. recobrar la calma á la sombrn
de los árboles Pedro no quiere dejarla.
p11.rtir le muestra la al..: ba y le recuerda
lo rato que han pasado en ella. Anto e tas evocaciones, Lucia.na vacihi, .Y sucumbiría de nuevo i no fuera por la iofiuonci:i.
de Guillermo.
En el ·ampú, Luciaoa recobra la calma .... es feliz . e ha libt·ado ca i comp!etamento del recuerdo de Pedro. .Ama ú G uillermo y se casará con él.
'in emba rgo, dentro de -u ér siente una.
inquietud : la de que no ha.va muerto en
ella completamente «la bestia&gt;. Teme que
P ed ro \'Uelv.i y que olla ucumba una vez
más á su influencia.
Cuando la madre de Pedro le pid una
cntrevi ta á nombre de éJ, ella se niegf\
precisa mente por temor; pero Ped1·0 toca á
u puerta y ella abre.
El antiguo amo e pr scnta. sarcástico .r
ensaya lo mismos medio. por lo que la ha
dominitdo stemp re: empieza por mosirars
brutal, después tierno· luego suplica im-

M. Fleg ha pue,,to, n u prjmera obra,
todo su talento ~· ha obtenido un r esultado
muy feliz. Escogió on asunto muy difícil
porque e excepcional y lo es por la misma.
voluntad dP-1 autor. Estl3 de eo de excepcioaalid!l.d se muestra más en la idea de la.
pieza que en su realización. Parece que M.
Fleg e asu t6 de su propia, idea y no la llev6 á la práctica tal como la había concebido.
La exposición del primer acto, la pres ntaci6n do lo caracteres de Pedro y de
Lucio.na, prometen una lucl1a miÍ brutal
y rná audaz entre la voluntad dominadora
del uno y la pa iva de la otra. in duda el
autor temió que esta lucha fuera demasiado
Yebemente y la dulcificó todo lo que pudo.
Esta atenmición, muy en ible en el desarrollo do l
situacionc lo os más en el
el lo caracteres. El carácter d Guillermo,
concebido. egún la fórrnuh1. antigua de oponer el bien al mnl, ol ju to al injusto, es
tra iicional. ,'e ve, desde luego hacia qué
fin llevar:í eJ confü to, 1 un sin onoce1· l!ls
ruzones Y los móvile que Je moverán 6,
ello. La. fisonomfo &lt;le Patricio, i
cierto
quo está bien delinead.a, carece de relieve.
E l colorido es muy fuerte, pero el dibujo
es una silueta.
Estas imperfecciones y otra inexperiencias en el oficio &lt;le que se podría acusar :i
:M. Fleg no rebajan el valor real de la obra.
M. Fleg es joven .r, por lo tanto, tiene

"'L.A BESTIA, " - ACTO 11

su flaqueza y us falta de &lt;le tl'eza. La
mlÍ notable de elln es la entrada de Gui llermo, que iempre llega !Í tiempo.\' sin
pr paración. Pero esta falta e t.'Í compensa.da por la fogo idad del personaje J' por
rasgos de franqueza como en la. últimn escena entre P edro y Guillermo, la cual está
h ha de mano maestra .r in r currir ti!
a_rsenal de efectismos gastados.
La, acción es movida rápida, llevada á
su cor,clu ión con s.egurida&lt;l; algunas ,,e
ces
demasiado voluntario a, pue5lo l¡ue
concluc á invero imilitudes .r á descalabro . Pero teniendo en cuenta los defectos
y las cualidades de &lt;Ln. Be. tia&gt;, obre todo
en los últimos dos actos, no e puede negar
que es una magnífica. obra de debut. , 'u

autor prometo mucho y su primem piczn
íormal ha ,·enido á confirmar las e, 1Jeranzas qu habían hecho concebir, u ensayos
¡wimeros.

La h rmo u pieza cuya crónica acnhamo
de transcribir d lo periódicos france.-es,
como lo dijimos ante , ha. ido uno de lo
má legítimos triunfos de la escenn francesa. en los último · mese .
Aprovechando la circun tancia de la llegada de les peri6dicos ele Europa podemos
dar á nuestros lectore tanto el arO'umento
de la h rmosa obra como e. cenas tomada
de fotogru.fía h chas durante la primera
representación.
Los intérpretes ele la obra, Pgtín lns r evi tas qt1e tenemo á la 1·ista contribure1·on mucho ul éx ito dd autor. 'Ojalá 'l,ue en
tiempo no remoto podamos apl:rndir las bclleza.s de &lt;[,it Be tia&gt; en alguno &lt;le nnc tros
escennl'ios, llevada n In. e cena con I.i propiedad y con la mue trfo con que fué puesta en e l teatro &lt;Anloine&gt; de París.
1Jientras tanto nos conformarcmo-· con
lo poco que d
l la podrmos aber lo
cua l hemos proc urado dm· :í conocer :í
nuestro· lec tore..

n hombr nec ita para u so tenim iento, por término medio, 1 60 libras
[ingle as] de alimentos al niío· una mujer
tend1·:í, uticien con l 200..}' un niíío con
900.

***
En E cocía In Ie,v permita el matrimonio
l más de catorce años y á
In muchachas que hayan complico los doce, si n nece idnd del consentimiento de
us padres 6 tutores.

á los jóvenes

"LA SF!STIA," - AOTO IV

�Solución al problema núm.3, porW. Atkinson

AJEDREZ

Nuestros Concursos Semanales

1~ VARIANTE

Problema núm. 4, por H. DºO. Bernard

Grande ba sido el intel'é demostrado
por nuestros lectore por los tres concursos alfabético que tenemos ahora abiertos.
A diario recibimos correspondencia relativa 1í elJo _ya sea enviando soluciones 6 consultando duda.s.
Re. pecto á esta últimru, repetimos lo
c1icho en nuestro número anterior: en todo
lo relativo á orden de las letrfül y número
de ellas, nos hemos de guiar por la autoridad de la real Academia de la Len()'ua,
pues si bien e cierto que alguno gmmáticos no van en todo de acuerdo con ella,
es la única autoridad ofic-i((/ en la materia,
y por lo t:into, á. su dicho hemos de ate-

Recordamo que hoy se cierro. el concurso alfabético de las primera ocho letra
6 srn segundo de la serie, y siguen abierto los otro dos que se cerrarán: uno el
pr6ximo domingo y el siguiente el otro.

C. 3 R

2

D

1

P A X C

r

P O XC

1

(Cualquiera).

C mate-.

2

2~ VARIANTE
1
2

CJ R

1

C :¡ R
D s D

D

C mate.

2

3~ V AIHANTE

mate.
Toluca, Mayo 31 de

2

1910.

J MERINO CERVANTES.
Tengo el gusto de tomar parte en el concurso de ajedrez que pre entan al público
en a digno periódico, y para el efocto, les
doy á continuación las soluciones que he
obtenido en el problemo. número 3, expuesto en el número 5 de la revista mencioARTURO

nada.
S8AN LOS CINCO CASOS POSlBLllS:
BLANCAS
1 C J R

BLANCAS

Jaegall las blancas y dall mate en tres jugadas

Con gusto vemo que en esta semana
nuestra ecci6n de ajedl'ez ha aui:nentado
considerablemente el número de sus ol)onados. Remo recibido má soluciones que
en ninguna otra semana, y 1a mayoría de
ella correctas. Publicamos en eguida las
exactas, y no lo hacemos con las demás por
considera.::i6n á sus o.utores.
Envio á ustedes la siguiente solución al
tercer problema de ajedr z:
NEGRAS

BLANCAS
1

1

C. 3 R

2

D 5 D mate.

2
2

D
D

2

D

p deD XC

VARIANTES
2
2

s

CD mate.
C. R mate.
D m&amp;te.

r P de A R X C
1R3AR
P de AR 3 AR

1

ADOLFO AMEZCUA.

•
*.

I

NEGRAS

nemos
En algunas de las cartas que hemos recibido, se nos dice que, al anunciar el segundo concurso, inCul'l'imos en un error de
cuenta, al decir que contaríamo las ocho
segundas letras que siguen á la H. Admitiendo de J)lmo nuestro error, creemos que
éste no aísculpa el del ap!'eciable lector ti
quien pedimos perdón po1· nuestra Íalta, la
cual mucho lamenttLmos que haya sido compartida por él.
No abrimos, en el p1·esente número, un
nuevo concuriso porque, estando abiertos
los dos alfabéticos t1ue ocupan el tercero y
cuarto l ugares ele la erie, respectivamente, tendríamos do concursos quo ·e cerrarfan el mismo dfa , lo que sería origen de
de 6rdenes para nosotros. En nuestro próximo número al 1·iremos uno que esperamos
ha de contar con muchos favorecedores.

NEGRAS

BLANCAS

Solución al probléma de Ajedrez núm. 3,
por w. Atkinson
NEGRAS

BLANCAS
1

I

C. J R

2

D 2 C 6 D S D (mate).

Cu\]qui,r movl-

(mltnto.

R. S.

Y ALDOSÁN.

Si P (P 5 A) T C.

1

Si P (P5D)TC

1

SI P 6 A

e mate.

2

D

1

CJ R

2

D 5 D mate.

2

NEGRAS
I

1

C..~ R

2

D 5 D mete.

1

e3

2

D 5 D LUate.

1 Si P (P2 D) 3 6
(~ D

R

1 C 3 R
2 D 2 C

1

Chilla y cachemira de seda. La suma ele)!allciade
las telas es realzada por la riqueza de los adornos, pues llU!lCa como ahora se había derrochado
tanto lujo en ellos. Los bordados orie11hih:s son
muy estimados en todas sus diorersas combilla•
ciones¡ ya sean de metales antiguos, gruesas apli•
caciones de seda, perlas 6 tobillos de cristal.
Hasta los trajes sastre, antes tall severos y seo•
cilios, comiellZall á participar de este sello especial qne hoy se nota en todos ]os atavíos¡ así,
pu.e s, vemos ya elegantes &lt;taillears&gt; hechos en
seda, como charmense cnatté royal&gt;, y, sobre to•
do, el hermoso satín Régeot, una tela magnífica
que realmente evoca l;as suntuosidades que lavo
la seda el siglo XVIII, y que aún vemos claramente en los retratos de las gralldes damas de
aquella época.
Pero su empleo y uso ell el práctico siglo XX
es bien disti!lto, pnes la falda corta, el jaquet se·
mi largo estrechando la silneta como una vaina,
la nota trivial de un chaleco hecho en tassor ó
en terciopelo rpsa de China 6 en oro alltíguo, le
prestan un tipo marcado de modernismo, qne no

CRONIC"A
AS rosas deshojadas y las marchitas azucenas que langui•
decen coll suave agonía en
las ob!curas naves de los
templos, oos dicen, mis qne•
ridas lectoras, que el mes
hermoso y florido, en el cul
se cantan las glorias de la virgen Mar1a, ofreciéndole tiernos corazones, amantes plegarias y
perfumados pttalos. ha termiudo ya y sólo nos
queda el recuerdo de esas místicas horas dnlce!De~te tranquilas y el vago aroma de las flores, el
1oc1enso y las ceras pálidas, cnyo parpadeo lumwoso se ha extinguido en la pennmbra cálida
y misteriosa de la cerrada iglesia ya desierta.
Todos los fieles h10 salido lentamente, ttllO tras
otro¡ el pesado manojo de llaves ha dado su alar•

nna sacdstia. Entonces, la dnlce Virgen piadosa
la consnela, contándole cómo otras .Bores maerell
triigicamente en las tumaltnosas fiestas populares
6 sobre los tapices poi vorientos de los salones en
los grandes bailes. La rosa blanca-imagen de las
almas tierllas- se siente dfohosa con sn destino
y eovla d 6ltimo beso de su perfume á la Madre
misericordiosa.
Los claveles rojos y las gardenias se lamentan
de llO haber bril~ado ell el gran ma!ldo; pero la
voz suave les dice cnáo breve hubiera sido sn
reinado y caán sola y triste su agonía, ol oridados en el deo ftorero cristalino, ell tanto aq aí
morían ¡!loriosame11te al pie del trono de la Reina celestial. Y los pensamientos aterciopelados
suspirall por no haber sido transportados á las
hojas de los libros, para acompañar alll siempre
á aquellos otros pellsamientos, bellas flores de
las almas; pero el dnlce acento les anima recordándoles el injusto olvido ell que murieron los
j!raodes artista!!, cuya illspiració11 p rodnjo esas
flores mua•illosas del ingenio. Y los obscuros
pensamiclltos, graves y meditabundos, aceptan
sn noble 6°1 marchiUndose en aras de la suprema
bdleza del ideal. . . . . Todas Jas flores han dicho
sns penas¡ solame11te nna permanece silenciosa y
en éxtasis vellturoso; es la azucena la blanca
in1112oalada y bella flor mística; la ca~ta ncerdo'.
tisa de los templos, que nunca se ve en las fiestas
mundanas y frívolas¡ es la .ll.or de la Virgen símbolo perfecto de la inocente y para alma reiigio·
sar cuyas virtudes oUraterrenas Ueoe11 asombrosa semejanza co11 el perfume delicioso de la
pilida flor. Y por esto ella no coe!lta sus penas
ni sus nostalgias¡ s,:m:illamente porque es feliz
de viorir y morir en la suve penumbra que produce la lnz á través de los vidrios de colores
mecida por el vuelo de los i!lcensarios perfuma:
dos y consumiendo su poética existencia al pie
del altar donde encoe!ltra á la fe, sn único amor .

Sl R 6 A

mate.
C. BARR.filt AS.

Nota -Debo advertir que .lesigno como lngar
del rey la enarta casilla de las blancas, co!ltada
por la derecha, 6 sea desde el escaque blanco.
México, Mayo 30 de 1910.

Naolinco, Mayo BO de 1910.
Mando á usted la soluci6n que creo corresponde al problema de ajedrez número 3, el cual apareció en el número del día
29 último.

Es así:

aleo las blancas jugando el caballo ó la
tercera casilla del rey --:r según la jugada
que contesten las negra , mata la reina
blanca en su ctuinta casilla, ó en la segunda
del caballo del rer que es la que ocupa el
caballo en el problema planteado.
DR. ERNE TO EscALO A.

.•.

MARINA, POR R . 1../1.1.0

mante señal de partida y el vieio sacdstán arrastr.1 pansadamente su encorvado cuerpo, que parece desprendido de algún antiguo nicho de piedra.
La, lámparas del altar lanzall illquietos resplan·
dores, como si sostuvieran desigual combate con
las sombras qne vao invadiendo las altas bóvedas
sonoras, vibrantes aún por el canto de los plijaros. Y el 6rf1no ha callado ya, sumergiéndose
en su graore silencio de asceta contemplativo; pe·
ro las golondrinas qne anidan en los góticos
ventanales, charlan como locas bohemias, rela•
talldo las a venturas de sus viajes á los países tropicales, donde el cielo azul y el sol de oro estáll
siempre de fiesta.
Entre tanto, allá abajo, ea las gradas del altar,
también las flores mnrmurao en voz baja, coota11•
do á la Virgell sus pellas. ¿S1bemos, acaso, si
las .ll..o res padecell? ...... Una rosa bla11ca le dice
sns tristezas; acababa de abrir los transpare!ltes
pétalos de so corola, esperando con ansia el íresco rocío matiD.al, cuando una mano cruel la desprendió del tallo para llevarla, con otras machas
víctimas hermanas suyas, al obscuro rinc6n de

Las telas preferida&lt;s en la prese!lte estacióll
son verdaderamente lindas, lectoras mías; cansa
grande placer contemplar, tras los cristales de los
!ojosos escaparates, esa ola vaporosa y tornasolad.a de talllos géneros exquisitos, recogidos hábilmente oou artísticos pliegues. Allí vemos Ja
frágil y coqueta muselina de seda, glaceada 6 labrada, c~armease tornasolado, gasas metálicas
con refle1os deslumbradores, moiré flexible de
cambiantes matices, combinaciones audaces y
elegantes de gasu V tnl, con terciopelo1 otlomaao
T piel de seda. Las cécharpes&gt; traosparentes
consteladas de lentejuela 6 bordados con lacien~
te seda, semejan nubes de verano qae velan discretamente el horizonte y esta comparacióll resolla más completa cuando se lleva 1111 traje azul,
porque el color aznl es ahora de grall cchic&gt;, lector-as mias,ynunca podría alabarse bastante la feliz
elección de ese btllo matiz que tanto favorece
á las pálidas rubias, como á Jas sonrosadas more11as. En cuanto á las telas snntuosas para los
trajes de etiqueta, ceremonia ó espectácnlos, vemos que cada día aumen_tan su lujo y esplendor,
no sólo en las sedas, s11lo también en algunos
gé!leros de lana, como el velo Nin6n, cresp61l de

va may de acnerdo con la o,lentacíón de esas le•
las majestnosas, dignas, ciertamente, de mejor
sue1le.
Los jaquets cortos de seda toTnaso1ada se 11sao
mucho¡ pero éste será nn capricho pasajero de 1a
Mo~a; no promete larga vida, sobre todo en la es·
tac16ll calnrosa que ya se acerca. D.1mos á llUCS•
tras lectoras 11n !indo modelo de estos jaqnets¡
comos~ ve e~ _d1~ho modelo, se obtiene mayor
clrgai:ic1a y d1shnc1ón, ponielldo el gracioso accesori~ sobre el tnje, que usando simplemente
ttll ct~11lenr&gt; vulgar de paño, sarga ó cachemira.
Tamb1é~ les ofrecemos un li11do modelo de traje
para baile ó rea11i60, COllfeccionado cll·esas telas
nporosas, bordadas cou metales y pedrería, que
tan hermoso efecto producen sobre las sedas bri •
lla11tes y flexibles que les siroren de fondo.

MARGARITA.

�iJ

FOT. FÉLIX, DE PARÍS.-ESPECIA.L PARA. ''EL MUNDO ILUSTRADO "
FoT. FÉLIX, DE PARis.-ESPECIA.L PARA "EL MUNDO ILUSTRADO"

Sombrero de paja color de fresa. El ala va forrada de satén en tono más claro, abullonado. El ala e recoge por el frente
con una hebilla de plumas y cuatro cuchillos negros.

ElegJ.nte sombrero de }Jaja de arroz, adornado con un cYran grnpo de plumas de ave truz blanca

•

~

�Labores Femeniles
C. encaje es, sin dada, lectoras-

de la confección ha podido
crear.
Las modas se suceden 11nas
á otras; los galones. pasamanerías, bieses, cintas y otros mil ornatos de los
trajes, caen s11ccsivamente del favor de .l as ~amas viniendo á suplantarlos alg11na nueva in·n n~ión. Con el encaje no pasa esto jamás. Desde
que esta heratosa man11fact~ra apareció ea. d
mundo elegante, no hemos de1ado de verla adornando los atavíos femeninos.
En todu las estacíones prestan rgrandfsima

utilidad y belleza á los diferentes accesor:íos de
mujer· pero indiscutiblemente la estac1ón de
verano e~ la que puede llamarse &lt;el rtinado de
los eocajn&gt;.
Conociendo, pues, su utilidad, as~ como ~mbíén el precio elevado que los eoca1es legítimos
llegan á alcanzar, damos hoy á naestras lectoras
algunos modelos de encajes, que pueden confeccionarse e11 casa, propios para ador11ar blasas y
vestidos ligeros.
Los dos primeros grabados representan un_e11tredós y una puntilla, bordados con finísimo
soutache de seda, sobre tul.
El díb1ijo es sea.cillo y sumamente vistoso. Se
hace ensartando una aguja imesa y pasándola
entre el tul, como se ve en el grabado.
El tercer modelo es una preciosa imitación de
encaje de Bruselas, hecho con tul_y galoncillo fi .
nlsimo pa1 a encaje inglé1. La orilla est~ formada por dos galoncillos unidos con pequenos centros de hilo, y un galón e11 ondas que se une al
anterior.
E5te encaje se hace sobre fondo de h~le ver·
de como el inglés, poniendo el tul encima del
dibujo, el cual debe estar hecho en papel de l:hina. Las guias de florecitas están hechas con hilaza de bordar.
Con poco trabajo, nuestras lectoras obtendrán
algunos metros de encaje verdaderamente lino Y
elel(ante, propio para adornar on traje de seda.
El cuarto grabado representa un detalle de tal,
combinado con aplicaciones del tejido llamado
de &lt;alfiler&gt; y galón gT'lleso para encaje inglé~, Esta combinación produce un hermoso y delicado
encaje, propio para confeccionar con. él elegantes
blusas, las cuales están muy en privanza en la
actualidad.

)a

RALAS ORNAS

C.llrtSULT

mías, el adorno más artístico
y elegante que la inveotiv..

RELACIONES PASAJERAS
U ANDO nos encontramos casualmente con personas deseo.n acidas en sociedad debemos conducirnos graciosa benévolamente con ellas si
la ocasión se presenta. Es, sin embargo, ridículo y huta peligroso
conceder perfecta confianza V demo~trar excesiva amabilidad á gente á quien no se conoce.
No aconsejaremos á nadie esa rigidez británica
que impide al buen: nadador salvará uno que se
aboga si no le ha sido presentad~ antes; puo entre ella ó esa indiscreta expansión de algunos
meridionales con los extraños, no_ se sabe ~uál
sea peor. Entre esos dos extremos, inconveDJ.u&gt;•
tes ambos, hay un término medio que consiste
en una actitud amable, pero reservada.
En viaje, por ejemplo, sucede á vec_es que u~
desconocido preste á una dama pequcnos servicios. Seda una incorrección en ella no mostrársele agradecida; perotambiéo poco razonable que
se creyera obligadit, por ese solo hecho, á concederle cierta intimidad,
B,starlan, ea. tales ca1os, palabru g~tas y corteses que sin inconveniente podrían tr acompa ·
ñadas de una sonrisa. No debe pasarse de allí;
pero s, se presenta una ocasión de devolverle el
servicio recibido con otro, aprovt:chémos~a.
Entiéndase bien lo que esto quiere decu ¡ porque si es necio entablar rel~ciones V conversaciones familiares con extranos, hablándoles de
asan tos íntimos de familia, DO seria meDoS ab·
surdo DO despltgar los labios para decir una palabra de agradecimiento, que
hasta puede ser amable si
llega el caso. Eso no expo•
ne á nada si se sabe contener en los límites justos.
La mujer finamente educada y de buenos seDtimientos, que tiene en cuenta el bien ajeDo, au-nque se
trate de personas descono•
cidas para ella, teme siempre ab11Sar, molestar é ia.vadir el terreno de los demis.
Evitad, pues, esas manifes•
taciones de egoísmo que
consisten en ponerse á sos
anchas y cómodamente¡sino
que al contrario, cede siem ·
pre su puesto y lo concede
aun á costa de su derecho.
Piensa más en s11s compañeros de viaje que en si
misma. Teme bajar el vidrio
por no enfriarlos, aunque
encuentre demasia4o cargado el aire dd coche;
n.o se atreve á descorrer

y

•

la cortinilla aunque le e~torbe, p~ra leer, la semiobscuridad alli reiDaDte, por evitar que la de•
muiada claridad moleste á cualquiera de los.
presentes. Hasta cuando cree poder cambiar en
Jos indicados ó en cualeiquina otros coDc,ptos.
el estado de las cosas, no Je, hace sin o~teDer el
asea.timiento de todos. C11éstale poco privarse de
al¡!unas comodidades en ben• ficio de los drm_ás.
Por tales procederesse demue~tra mucho !DeJOl'
la verdadera benevolencia propia de la muJer ~e.
mnndo, que por la corrección de una rr:verencJa
ó por la elegancia y soltura para teodrr la m~no .... lo que no qujta que se salude con ~rac1a.
y se tienda la maDo con distinción._La muJe~ de
que hablamos, delicada y afab_le, _tiene ~ons1deraciones con todo el mundo, sin 111~0.rnr Dunca
en familiaridades vulgares. No om1_hrá dar. las.
o&lt;racias con una palabra y una sonrisa á quien~
;iéodola sin asiento, se levante pa~a cederle e!
suyo; pero tampoco se ~ostrará disgustada, 111
menos ofendida, si nadie se levanb., Pensad,
para sus adentros, muy ~al de la cortesia de aquellos señores; pe.ro no ~ciará trasparentar su pensamiento en la e:rpres16n de su semblante. .Respetará el derecho de prioridad de los o~ros, como
se mostrará reconocida al q11e renuncie á él en
favor s11yo.
Si tiene que detempeiiar cualquier negocio en
una oficina, hablará á los empludos de elh, por

RECETAS DOMESTlCAS

NOTICIA

Margarita B.: Seda mejor que se decidiera ust,d á teñir el tapete manchado, pues si intenta
limpiarlo con alguna substancia, perdería los colores y desmerecería mucho. Hay varias recetas
ó fórmulas para teñir las telas y tapices á domicilio, sin tener necesidad de recurrir á las tintorerías. Si usted desea obtener una de esas fórmulu, con todo gusto se la daré en el próximo número.

S. V. de S.: Creo que conseguirá usted el mode ·
lo de pira, solicitando catálogos de ese género
en alguDa agencia de inhumaciones, como la de
Gayosso ó cualquiera otra igualmente acreditada.
No he podido encontrar dicho modelo, y por es•
to me permito hacerle esa indicación.
-Con macho gusto contestaré á usted en la forma que desea¡ no se necesita otro requisito sino
es el de enviarme su dirección particular. Me
sería muy grato contestará sus preguntas con
mayor eficacia que la de esta ocasión, para manifestar así mi buena voluntad de complacerá as•
ted y el ag radecimiento con que corres¡,ondo ii
su exqllisita amabHidad.

0

MODELO DE TRAJE

Ofelia: Las arrugas, manchas y otros defectos
del cutis, suelen quitarse 11sando ona agoa de tocador, que también tiene la ventaja de aclarar el
color de Ja tez, y cuya composición se hace mezclando las subdancias siguientes: dos cucharadas
grandes de leche, otras dos de agaa de Colonia,
una de gliceriua, diez gotas de tintura de benjuí
y veinte de jugo de limóo. Se pone en el rostro
esta agua después de lavarse, usando luego polvo de almidón tamizado cuidadosamente.
- En esta sección verii usted el modelo de traje
que desea. Se hace de cachemira á cuadros, azul
marino y blanco, adornado con pesplllltes, botones de fantasía y gruesas presillas de cordóu de
seda. Un ancho cuelJo de batista bordada completa el atavío. Sombrero de paja inglesa, adornado solameute por una ancha banda de liberty
color de mar.61.
-Ea. coanlo ii la pregunta que me hace usted,
referenteá la cost11mbre de ponerse de pie cuando
se toca el Ilimno Nacional , creo que también las
señoras están obligadas á dar esa muestra de respeto á las manifestaciones patrióticas.
- Las plantas se ponen mb lozanas cuando se
hace la trasplantación estando la lona llena.
D,searia muy ~inceramente complacer, con mis
respuestas, á la estimada é incógnita amiga que
tao amable es para juzgarme.

POSTAL

Víctor Manuel : Recibí su linda postal, por la
que doy á usted las más sinceras gracias y espero tener la oportunidad de serle útil con mis
noticias en alguna otra vez.
PARA LA TEZ

Nena: Creo que le conviene á 11sted usar la
cKaloderma&gt; para que Je aclare la piel de las
manos y de los brazos. Esta es una substancia
ucelente pan suavizar el cutis y qui tarl e lo
quemado y áspe.ro. Después de empleu diot.a
substancia póngase usted polvo de talco boratado.
-Para vol ver al rostro el color sonrosado, suele
ser muy eficaz tomar algún reconstituyente que
contenga principio ferrugiDoso, como la cHemoglobino Dalloz¡ pero sería discreto, en este ca10,
consultar antes al médico.
Sobre todo, si es bella y pálida, ¿por qué desear convertirse en rosa, quien felizmente puede
llamarse p oética azucena?
SOBRE AMOR

Alejandri na: Si mi opi nión i11ftuye de algún
modo en la si mpática y desconocida amiga Cllyo
nombre encabeza estas líneas, le aconsejo qne
cuanto antes sea si ncera con su amigo predilecto, y le confiese el cariño que d11ra11 te tanto tiempo le ha ocultado por una prudente discreción.

RESPUESTA

ínfimos que sean, con benevolencia y dulzura ;
nunca entrará en un al macén por dist raM'lle y con
el propósito de no comprar nada ; así como tampoco atropellará á los otros clientes para abrirse
paso y apoderarse de las mercancías que le agra·
den, ni menos las qui tará de las maDoS á otras
señoras que las habían elegido aDtes que ella.
Animada de los mismos seutimientos corteses,.
nanea saldrá de una tienda s in saludar y dar gracias á los depeudienles que la han servido; no
habrá dejado pasar la ocasión de decir alguna
palabra agradable que sea como un rayo de luz
en la triste vida de los que tan fatigosamente.
trabajan para ganarse el diario sustento. Hay
gente tan triste y tan abandonada, que t ieDe por
ona felicidad oir una palabra agradable ó veruua
sonrisa dulce. No rehusemos, pues, dar esa limos•
na de corazón, que nada, absolutamente nada
no'I cuesta.
La mujer bien educada se sonrojará de ser des•
cortés aun con los más humildes. Mandará y d ispoodrii, siempre que tenga qne ha:erlo, sin quebrantar los deberes sociales y la fraternidad que.
debemos demostrar ii todos los seres humanos.
altos y bajos, dichosos é infortnnados.

Funcia Blanca: No encuentro otro medio mejor para obligar á ese comerciante á que devuelva el d i o.ero ó el peinado, sino escribirle nDa carta firmada por alguna persona de respeto y prest igio, amenazándolo con recurrirá las autoridades
competentes en el caso de que no cumpla su
compromiso, como debe hacerlo, ¡Ojalá que mis
iudicaciones le sean útiles, y tengo verdadero
gusto en contestará las preguntas que se sirva
usted h•cerme en lo sucesivo!
MODELO DE CAJA

Azucena: Doy á osted el modelo de caja q11e
desea, esperando agradarla con dicho modelo.

RETRATO

Alfonso: Recibí la fotog,;aHa de su linda y graciosa amiga. P rometo i 11sted hacer de mi parte
todo lo posible por obsequiar sus deseos.
VARIAS RESPUESTAS
TINTURA EFICAZ

Blanca Vorjas: P• ra t eñir las can as da muy
buen resttltado usar u na tintura compuesta de
vino rojo, un litro, y sul fato de fierro, veinte gramos. Se pooe i hervir esta mezcla durant e un
cuarto de hora y se usa d os ó tres veces por semana.
-A fin de evitar la caída de las pestañ as, recomi endo á usted que se co.rle las puntas, ponitndose luego aceite de ricino. Es preciso evi tar
que éste penetre al i nterior del ojo.
UNA CARTA

Hortensia: Ya escribí á usted parlicnla rmente,
y deseo que haya recibido mi respuesta con oportunidad .

Azucena: No creo que sea útil á usted el monograma, habiendo pasado la fecha que me indicó en sa carta. No pude contestarle antes por
tener cartas retrasadas, coya contestación era indispensable.
- Sí se 11,a en las desposadas el velo en el rostro: es una coduoibre muy linda y potlica.
- Puede usted obsequiar á su amiga algú n ob•
jeto arUstico propio para su locador, como ftor e·
ros, cofrecito para joy u ó frascos de perfume
m11y fino.
- Sa carta está muy bien dirigida y le aseguro
que t eDgo mucho gusto en llamarme su amiga y
responder á todas sus preguntas.
MARGARITA.

�El Mundo Ilustrado

El Mundo Ilustrado

Los doctores rusos Vaschlde y Vurpas,

bien conocidos en el a,undo clentlfico

han estado estadlando, durante algunos
alios los fenó1Denos, ast flslcos como
pstqulcos, q11e presagian con bastante
anticipación la muerte. Como resultado
de sus Investigaciones, pretenden haber
establecido lo que ellos llaman la fislologla de Ja muerte, emitiendo leyes y ftnómenos q11e Indican que los dlas de una
persona est6n contad.os, aunque parezca
disfrutar de excelente salud.
Las observaciones han sido hechas sobre mis de cuatrocientas personas, lo
mismo Jóvenes que de edad madura. Algunas de ellas pareclan gozar de una salud envidiable. Todos los suJetos quemurleron durante los primeros al'los c¡ue siguieron A la primera investigación, pasaron por las misma.$ fases antes de morir,
estas fases siempre fueron tres, A saber
Ejn primer lugar, se not¡iba una sensible
disminución en el vigor de las relaciones
del'cerebfo con el cuerpó y sus funciones
vitales, La clrcutaclón se hacia Irregular,
y el aparato r~plratorlo perdta poco á
poco la fuerza. Obsuvábase una tendencia A detenerse. bru,c&amp;111ente en medio de
ta ¡:onversaclóo ó del trabajo para mirar fiJamente á un panto· Indeterminado,
con el aire de v1guedad c¡ue algunas veces se nvta en las per:;onas mAs saluda•
bles durante una distracción pasajera.
Este ten6meno Indica cesación de la vo·
luntad •~llva, y se observa, sobre todo,
en las P-erson~s de car.tcter sensible ó
pOético.
·
En, la segunda fase h&gt;s tejidos empiezan
á dar mue.tras de torpeza, ~lntoma c¡ue
se nota al exterior por la tendencia A ptt·
der el color del Interior de tos pArpados,
la lividez del rostro y un disgusto, cuando oo un completo abo,reclmlento hacia
los' alimentos que-antes se preferlan, y
hacia las cosas que antes preocupab,n
prloclpalmeote. Para las personas poco
corfocetforas del asunto, un cambio de
este género resulta Imperceptible; A veces basta los amigos mis lntlm?S no se
dan cuenta de esta pérdida de vitalidad.
Sin embargo, en los casos en que vlvlan
tos padres del sujeto, la madre rara vez
dejaba de observar hasta los mis pequenos slntomas.
En la tercera fase se observó cierto decaimiento, asl mental como moral. ó, por
lo menos , una ligera pérdlcla en la lntensl!ad 'de la mente y de la conciencia c¡11e
caracteriza a.l hombre sano. Cuando se
trata de ancianos. si han vivido honra•
damente suele notarse marcada tendencia bacli las cosas religiosa~; pero los
jóvenes y las personas de mediana edad,
mis bien se muestran indiferentes Y olvidan todas 1as.cooslderaclones que co~cler•
neo al alma. Muy free11ente es también la
tendencia A recordar episodios de la Juventud, á pensar en amigos Y parientes
mullrtos, sobre todo hermanos Y hermanas y A rechazar A los nlflos.
Cuando se trata de muieres ó de hombres muy sensibles, es frecuente cierta
disposición á la melancolla y á las lágrimas y el miedo A las habitaciones obscuras. En tas mu¡ere9 se ha notado, ademAs lndlferenc a por el vestido Y los
adornos; no hay peor stntoma en una
mujer qae ver que desculda su propia
compostura. Un slntoma, en fin, muy curioso es la lncllnaclón á la compañia del
sexo' contrario, lncllnaclóo muc.bo más
sensib"le c¡ue·la c¡ue se observa en personu SI.DAS.

LA CREMA ROSADA

Adelina Patti

SE PUEDE CURAR~

Usada por todas las grandes artistas y las damas aristócratas, es la mejor prepara·
ción, entre todas las de su clase,

Léase lo que
dice el pueblo
ro1pocto al
Remedio de
Munyon para
la Dispep.sla.

PARA CONSERVAR EL CUTIS
Cura Escoriaciones, Erupciones, Sarpullido y Granos
Suaviza, Perfuma, Hermosea y Refresca la Piel
Disímnla las arrugas y le comunica el brillo
aterciopelado de la piel

El Testi=PARA EL
ESTÓMAGO.

De Venta en Todas las Droguerías y Perfumería•

Depósito General: José Uihlein, Sucs. Almacén de Drogas
COLISEO NUEVO, 8.

.

MEXICO

JARABE m CALMANTE
Del Profesor Bustillos

No me es posible recomenétar 6astante á que prueben este remedio
todos los que sufran con los síntomas siguientes: Malestar despues de
las comidas, El Estómago repleto, Eructos del alimento, Eructós de
agua agria, Estómago agrio, Acedías, Pérdida del apetito, Estreñimiento, Desvanecimientos, Decaimiento, Palpitaciones del 1corazón,
Falta de resuello y todas 1:i.s afecciones del corazón que produce la indigestión. • Su acción sobre el jugo gástrico es casi instantánea; tonifica
al estómago y le da fuerza para digerir toda dase de alimentos. Calma
el dolor y la irritación en los estómagos que se han debilitado con purgantes y drogas perjudiciales.
Mn. W. A. Pnklno, No. 1(.t6 Korth Secon4
SI., St. Joscpb, Yo,, E. U. dt ,\,
"Puedo recomendar el Remedio de 'Mun•
Jon para la la Di~pepsia. Es un medicamento
maravilloso, { no tenco bastante palabras con
que alabar
cst: '1"an rcmodio. He usado
tambier, el Remedio de Munyon para lu
Fitbrea J nunca ba fallado rn curar. Tene•
mo, una gran fé en los remedios de M'unyon,
nunca noa faltan J l01 c:onsideramot una
necesidad c.n el bo¡:u-. Son srandea rcmcdioL"
l nu.ie ol est6m110 al tocarlo 1 Probadlo.
l Tenéit nausea 6 vómi1017 Probadlo.
l 01 Yiene d alimento a la praaota 7 Probad lo.
l Tenéis mal ,u,to en la boca? Probadto.
l Tenfi1 ol vientre irrepb.r 6 utref'tido 7

Para la Dentición de los Niños.

NO CONTUNf OPIO NI DR06AS PfRNICIOSAS.

Probad lo.
l Eructiit Tiento 6 pa cid eat6ma10? Probadlo.

«·

DE VENTA EN TODAS LAS DROGUERIAS.

1

w,

fül6ntcs G6n6ralcs:

Yr, P. Flcmmlnl!', No. 118 Tillman A.e.,

Dctroit, Mich., E. U . de A.
"Me alegro que se presenle la orortunl•
dad de rtcomtndar el Reme-dio do ~I uuvon
r,an la Di~psia," dijo el Sr. Flrming.
'Seguramente que u un remedio mar;1vi•
lioso; no tengo frMCI 1uñcic-ntc1 para drcir
c;omo me cur6., y me complazco 11c·mpre ~n
r~comendar 1.111 remedio que u tan bcnc•
fi.cioso!'
l 01 -riene I la boca tn llqulclo qrlo 6
amargo? Probadlo.
l Scnti.t dcbilid•d 6 decaimiento en ti
estómago? Probadlo.
l Os sentís repleto 6 con ~1 cs16m.qo dilatado dupues de comer 7 Probadlo.
l Sentil pesadez en el estómago 1 Prob,d,o.
i Trnéi1 un apetito irrt'g_ufar. wtrunas vece•
perdido J otru Yoráz7 Probadlo.
¿ Os duele el utómago cuando c11i nclo
7 ,e aliTia cU&amp;Ddo coméis? Probadio.

T'lc,eo que l01 que Htin dttalentado1 7 tristet 1ufrlendo COII 1111lu del ut6ma10 ttlie,
l•do todo• 101 otroa remedio• 7 pruc~ al.e. N uoca fall&amp; ea ur aatil!afocción.

IWNYOM.

~

Ytnde en todat lu botlcu.

MUXYO!'f, ud and Jefcroon Sta.. 'níladelplila. Pa.. L U . . . A.

Agentes Generales, J. Labadie Sucs. y Cía. Profesa 5, México, F. D.

JOSB UHIL,EJN, 8UOR8.
COLISEO NUEVO, 3. MEXICO.

FRASES DE ESTETICA
Hby he •vuelto ! sonar con el alma de
las palabras como cuando mi vida era de
Ilusión; con el alma misteriosa de la pa·
labra, esquiva.a tas muchedumbres, y por
el contrario, fina y dócll como una sedue,.
tora. querida para los artistas, seres de
excepción que llevan en si toda la tristeza de las v1e¡as razas, y junto al fulgor
del cerebro a bruma . del e~plritu, po·
btido de quimeras y abstfaccton,s.
A91, un verso perfecto es un fragmento
de espirita. Mts q11e células , cerebrales,
hay en él placer o melancolla, es decir,
la vtb1 ación .de un alma. A través de una
sola linea de Insólita c•dencla, se veo
pasar el Amor y el Dolor, como f1ntasmas
errantes .. Como en una mlnllscula faceta
diamantina se nfle/•n lomeosos pafsejes1
as! en los versos mpecables refléJase e

de

I

tl5
UN VERSO QUE VALE EL UNIVERSO

"Por ¡n:is 011 •..21¿
anos he tenido
oonstantemento en
mi casa el Pectoral
de Cereza del Dr.
.Ayer. Mi p:idre
me dijn
· r epetidas
"Vecc¡;que
me salní
la.vida
cuart'd o

LOS INJERTOS DEL ROSAL

~Podremos Predecir la Muerlo?

Infinito del alma humana. Un verso es 110
diamante. Como estas piedras refulgentes, cada verso tiene un valor peculiar.
Los hay c¡ue apenas valen un pu nado de
monedas de cobre. Pero también hay algunos q11e valen un universo ... No hay
hipérbole en esta frase. Sólo c¡ue los creadores de esos milagros de ricprtslón no
pueden producir dos de Igual mérito. Un
esteta jam;ls encontrar, e10s vrrsos del
mismo quilate, ni aun entre los mtxlmos
maestros. Dos bellos pareados . ,n lo aue
concierne a la calldad de la forma, trio
siempre de acuerdo; y es forzoso que uno
de ellos sirva al otro tocayo.' fata es, quizá, la ver~adera aristocracia de la Poesla.
A,t como la riobleza tiene sus escalas, el
Arte tiene Infinitas gradaciones.
He deseado conocer un soneto perfecto.
Un soneto que dejara en mi alma 110a l11z
y una mdodla y me hiciera senUr una
nueva vibración. Un soneto de versos 1111perlales, de excelsa aristocracia, bello y

obsesionante desde 11 primera b ■ sta la
últlma pal,bra, suprema, Implacable, de
una sola pieza.
He deseado ballar una estrofa de ab•
soluta hermosura, una estrofa de cuatro
versos fraternales, de i¡ual fuerz:a y encanto. Tal deseo ha sido una c¡11lmera.
Un verso es superior ó Inferior á otro
verso; pero nunca Igual.
Por lo demás, convencido de que no hay
una forma de arte mb complicada que la
del verso, me conformo con encontrar en
cada. uno de los mejores poetas uno ó dos
versos de Inmortal belleza: un renglón
relampagueante, lnsollto y profundo, metálico y sonoro, foflte y grácil, por enhe
cuyas palabras, combhiadas mll1grosamente1 pisen los estremecimientos de la
Vida y del Dolor, y vibren y oodalen un
pensamiento y un espirita.
FROILAN TURCIOS.

Pf.NSI\MIENTOS
Dice Balrac: " Hoy dta, la competencia
en todo limita tanto las gaa.nctas, que
bien p11ede augurarse c¡ue toda fortuna
hecha en poco tiempo, ó es efecto de un~
casualidad, de un descubrlmler.to ó el
resultado de un robo legal."
'
"El comercio muela. a los hombres; pero no los une."

••*
"Para que nazcan vlrt11des, es necesario sembrar recompensas."

•••
Dice Ovldlo: "Vivir oculto es vivir
feliz."

Celestino Creplnón vlvta. en San /1\artlíl, en una casa rodeada de Jardines. Et
enrejado que daba sobre la callo estaba
cubierto de yedra y campanillas , que á l1.
primera brisa de la primavera sacudlan
sus cabecitas a lrededor de un pabellón.
desde doode el soltero miraba "pasar el
mando."
Nudoso como una cepa de vid, la nariz
de pico de urraca, los cabellos en maleza,
los ojos amarillos, sombreados por cejas
como cresta de bubo, llevab• alegremeo.
te sus cincuenta, y decla, sa.:ando bocana.das de su corta plpa: "Sesenta años
mis de esta vida y moriré satisftcho."
Habla convertido eo buenas rentas tas
vlftas de que era propietario y, gracias A
esta circunspección, llevaba ta existencia
soflada por el "Pe1fecto J ud inero." Este
libro precioso lo tenla en el delantal de
tela, del cual estaba tan orgulloso como
de sus dallas dentadas, sus hortensias
decorativas y sus rosales pesados de flores coa pétalos nacarados , ó rosado pá.
lldo como clertas concbas , ó rojo vivo,
y que pareclan sangrar baJo los besos
del sol.
Creplnón tenla por vecina á la señora
vfuda Solla Bla.ncard, antes modista, y
11ue vlvla durante la hermosa estación en
un pabellón, debajo de tos pinos, A la otra
extremidad de la ciudad. Lll encontraba
alg11nas veces en la plaza, durante los
conciertos, y siendo hombre educado, no
fatt•ba nunca de saluda.ria correctamente. F.iera de este momento, Creplnón no
se acordaba siquiera. de ella . Atento á escardar, A Injertar, llevaba el respeto á la
1ardlnerta hasta el punto de regar él mismo sus caminos, hacia la caza A los cara•
coles Y, al caer de la noche, dem1maba
sobre las pl,ntas, eon la parsimonia que
dlcta I• escasez de agua, la. hl.~nhecbora
lluvia. de la regadera. Después N la. haciendo resonar sobre la calle su c&amp;.!Qdo
de tacos reforzados con hierro. Lleno~
benevolencia contestaba con una se!!al'
de lama.no, ó un '"buenos dlas" amistoso
A los tenderos, se detenta A veces para pedir noticias · 'del chico, de.la chica ó del
abuelo" Y, hacia las seis, se le vela abrir
la puerta del Café de los Independientes .
La terrua daba s ~bre una plezoleta donde, como por artificio de un Eros de piedra , cala el agua clara de una fuente. Encontraba, alrededor del billar, á una docena de compañeros. solterones como él
qaeformaban el Club de los Célibes, cuyÓ
presidente era Creplnón.
S11 vida trans.urrta asl, calmosa y regular. No se le conoclan otras pasloaes
que tas flores. Caritativo y bueno no
habla JamAs matado sino los caracoles y
los pulgones enemigos de su Jardln.
En el Club de los Célibes gozaba de
grao aprecio, pues con sus rentas Je hab1la sido IAcJI tomar estado, y, sin emhargo , babia prtferldo su libertad. ¡Viva
Creplnónl Y cada añJ. por 11nanlmldad
Creplnón era re electo presidente.
'

*••
Cierta noch,i, cuando 1bit de prisa hacia
el café , se detuvo lleno de admiración delante de ua rosal treoador que, á despecho de un enreJsdo, tfrecla A los transetlntes ,;us flores de p~rpura. Era en el mes
de J 1010. Los patios Interiores dejaban
sobresalir de sus paredes, lilas en copas
abiertas. Creplnón, dichoso de vivir y
como emb)tado de bienestar delante de
esas ro~•~, sintió nacer en él t i deseo de
poseer Iguales. Preguntó A quién pertenecla. el jardln. Le cont~staron: " Pues á
vuestra vecina. señ,ra Blancard."-"Sa•
be arreglarse," pensó Creplnón, quien
cootlnuaba su camino. En el café se observó su aire preocupado. Sus amigos se
Informaron de su salud: •·Un poco de dolor de cabeza." No Insistieron.
Después de comer, a l regresará sa casa, frente á la verJa, adivinó el rosal, en
la sombra. por su perfume. Moderó sus
pasos, • fin de respirarlo por más tlrmpo
y pensó: " SI pudiera tener tnJertos de es;
te rosal;" y por una brasea resolución de
t lmldo , decidió que se presentarla el dla
siguiente en ca.a de la señora Bla11card
'·con el solo objeto de pedir lnJertos."
Acaso hab:a presum ido demasiado de
su couJe. Habiendo sallJo veHldo con su
traje dominguero, observó Que sus piernas aflojaban y que su corazón palpihbt
Su emoción aamentaba á medida c¡ue ~e
Iba acercando; desoba a lgún acontecimiento Imprevisto que lo obligue á vo l•
vtr sobre su cami no; &lt;les pué, se tra11q11tllzó: " A:asn lasti'IGra B'ancard no estarla
en casa." Cuando estuvo frente al enre•
Jado, el rosal le parecla aún más hermoso
que la vlspera , Sólo de él dependla el

y o era
muy , j o.v eo. "

En miles de hqgares el Pectoral
de Cereza del Dr. Ayer es cual la
consigna tradicíon~l de la fam,ilia~
Primeramente lo tomaron,los aliue~
los, después los padres y ahóra lo
t oman los niños. Para resfriados,
,..
toses, bronquitis, crup, tos ferina,
gripe, inflamaei6n de la garganta 6
de los tubos bronquiales, el

.

,

Pectoral de Cereza
del Dr. ·Ayer
se halla preeminente sobre todos
sus rivales. No cont iene alcohol ni
veneno. No ha de aceptarse ningún substituto.
Ctrda frasco o,t,inta ta ¡,r.,..,..ula 1m f&lt;t
1"',•efl""'e1,ated á att1u édlco fo

r ol1tlat,i.

't"" oplua

&lt;.kl J•uctQrrd de C'crez°' 'dt;l

' &gt;,•. A. !J6r.

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�El Mundo Ilustrado

Epilepsia y
Ataques
"Mi hijo se curó de un caso
muy rebelde de ataques epilépticos por ·medio de la Nervina
del Dr. Milés."
SRA. D. BAKER, Cleveland, O.
"Mi hijita qll'e sufría terriblemente del Baile de S. Vito, está
completamente bien después de
tomar la Nervina del Dr. Miles
por solo cuatro meses.''

un ■ casita con terraza 11. la Italiana se levantaba debajo de los pinos.
oscurecla. A lo lejos, la llan11r11 que se
entrevela a través de las ramas se Jaspeaba de sombras viciadas. Los gorriones
voceaban en los árboles. Una brisa más
fresca desho jaba sobre los cabellos de la
s,nora Blancard los pétalos de una rosa.
Cnplnón voh'ló la cabeza atraldo por el
vuelo de eHu hojitas claras. Miró tam·
bién ! la mujtr; ella se apoyaba contra
él, las facclones animadas, la mirada sabllmente dlstralda, los lablos semlablertos como para m•Jor aspirar esa brisa sabrosa. La liiz naca.rada del crepúsculo
parecla acariciarla, ASI lluml11ada , la antigua modista era casi bella y Creplnón
la encontró hermosa rn alto grado. EnroJedóse ado más, pretrxtó labora avanza·
da, pidió el permiso de retirarse. La ulio·
ralo acomp• l'ló hasta la verja y, d!ndole
la mano: ''No olvide que me ha prometldo
volver A verme," Creplnón, tan en su
conr11slón, no recordó haber hecho seme·
)ante promesa.

.

SRA. C. G. BENNETT,
Alma, Mich.
Epilepsia, Ataques, Baile ,:le S.
Vito etc., son enfermedades puramente nerviosas. Ellas han sido
curadas en tantos casos por la
Nervina del Dr. Miles, que es
muy razonable deducir que también á Ud. le hará provecho. En
casos demasiado severos su uso
persistente ha causado alivio que
,·ale infinitamente más que la
medicina. La mejor evidencia
que Ud. puede tener es escribir
á los la han usado.
De venta en todae la ■ Botica
Preparada por

MII,ES MEDICAL OO.,
Elkhart, E. de Indiana, Eotados Unldoa.

tener en su jardincito rosas Iguales; y
mientras prepauba la frase que dirigirla
• la modista para obtener de ella esos In•
jertos tan deseal!os, tocó resueltamente
el timbre. Gorrionn asustados se echaron• volar. Una peque!!• criada se adelantó ,¡, detrás de ella, la ~ eíiora Blan•
Ct.rd. "¡Oh, el,senor Crepln6ol 1Ooé ,gra"dable sorpresa!" Celestino drjó caer so
sombrero y, ensenando su bastón: "Discúlpeme, dijo, tengo las manos tao otu•
padas."

Se sentaron debajo de un castafto, Los
Iris p,lldos se mluban en un estanaue
sus flores delicadas, los caminos bordados de boj costeaban bosqueclllos de lilas.
Entre las ramas ~a destacaba el delo.
Una nube parecta flotar aJU e-0mo un dsne
dormido.
Creplnón ml,6 obstinadamente la punta
de su calzado acharolado de los domingos
y trazaba figuras geométrl:as en eJ suelo.
¿No era todavla demasiado temprano pi•
ra explicar el verddero motivo de su visita y la seliora Btancard no lo Juzgarla
demasiado Interesado?
La seftora sonrela. Bajo sus cabellos
rublos, H cara un poco llena, tenla el
aterciopelado de una íruta madura. Llevaba con honor sus cuarenta primaveras y
hacia valer á cada movimiento, pues
Creplnón no le desagradaba, los encantos
de su fresca y consoladora madurez. Un
cálido perfume de verbena llegaba basta
el rentista. Eorofecl6se. se levantó y quiso despedirse. •·No antu de haber dado
una vuelta por la propiedad ." Y Ja senora
Btancard, cogiendo con autoridad el brazo
del senor Celestino, lo arrastró hacia el
Jardln florido, donde zumbaban los Insectos. En la extremidad del olivar plateado,

IJN BUEN PADRE DE FA:-MILIA.
"~omo testimonio de gratitud á lo~
fab ncn.ntes de las afamadas Píldora5
de Vida del Dr. Ross, y en beneficio
del pr6jimo, digo que he usado éstas
ea mi familia en casos de intennítentes
rebeldes con complicaciones de v6mitos
Y mucho dolor de cabeza en que otras
~edicinas habían fallado. Habiéndome
sido recomendadas estas famosas Píldoru de Iloss, se las dí á tomar i\ lo&amp;
tniembros de mi familia y hoy tozan de
• 'l"l'.octa 1alud."
__ - ~

•*
E§a noche A todo el Club de los Célibes
llamó la atención la cara á la vez despierta y dl;tralda de su presidente.
Pasaron los dlas, pero no 1, lnQolttud
de los Independientes, pues Cele~tino ya

EL PERFUME ROSE DE CIDRAZ

El tiempo que debemos dormir
La cantidad di: sueño necesaria para la coo~uvación de Ja sah,d p11cde
determinarse solamente por expcríencia personal. Napoleón pasaba largos
periodos de actividad durmiendo solamente c11alro horas cada Docbe. Por
término medio, una persona en bar:na salud tiene suficíente con siete "J media ú ocho horas, y en algunos casos con nueve horas de s11eño.
El .sudlo es corto t inquieto cuando el individuo es pobre de uogre 6
cuando ésta es impura. Generalmente se cree que, usando ciertos arlknlos
de alimentación, la sangre se enriquece, lo cual en teoría es correcto; pero
si los riñones no h1ncionan bien por estar obstruido~ 6 debí litados, no importa lo que se coma 6 se bcb:i, el enfermo no sentirá mejoría, y al contrario empeorará cada dfa. Poner los riñones en orden e•, pues, el primer paso
¡¡ecesario para purificar primero y enriquecer despnts la sangre y para que
se duerma bien y que el sueño refresque y fortalezca. Actualmente se usa
mucho la siguiente receta para entonar y dar vigor á los riñones y para purificar y enriquecer la sangre:
Extracto compuesto vegetal Arveli.Da.. . . .•. . . • . . 1S gramos
Jarabe compuesto de Zarzaparrilla ... . . .... . ..... 60 gr.unos
Jan be compuesto de Hipofosfitos..... . .. .. . . . . . 45 gramos
Estos ingredientes se obtienen en cnalqniu botica 6 drognuía y los
metcla noo mismo en sn casa. Se toma una cucharadita después de cada comida y al poco rato ó á la media hora un vaso de agua,

de la casa F. Wolff y Son recuerda la fragancia 1uave de las
a• ■

ro-

de Pe rala.

no Iba ó casi no Iba al cdé. E0tpe:aron
las sospechas y comenuroo ! murmurar
las lenguas. ¿Estarla enfermo r ¿No tendrla dinero? ¿Se lla)lrla en,morado? ¡Creplnón enamondol Esta palabra provocó
gran hlltrldad.
¡Ah, por cierto! Celestino habla. cambiado mucho. El. tao alegre antes, se hastiaba. Languldecla, esto era visible. Ator·
mentallo por un le:ual deseo de volver á
verá la sef'.iora Blancard, se pre;lpltaba
de repente hacia la verja, creyendo olr sus
pasos; pero cuando, por uoa casuallJad,
ella pasaba por frente de su casa, se ocul·
taba tollo avergonzado. Apenas babia
desaparecido , ya sentla vivos deseos de
verla nuevamente. Entonces evocaba el
peQuetio pabellón blanco debaJo de lus
pinos y el demasiado corto paseo en el
olivar Inundado de sol. crela sentir .~obre
Sll brazo el ptSO delicioso de Solla Blancard, que en M se apoyaba muellemente.
A~I, Celestino, habiendo perdido la raz
de su alma, vaciaba ha~ta el fondo la co-

Quinta de Salud
"R. Lavista"
Tlálpam, D. F.--Teléfono M. 18
Asistencia científica de.
enajenados, morfinomanos,
alcohólicos y quirúrgicos,
empleando los medios terapéuticos más modernos, Eficaz atención para los enfermos. Departamento especial para seííoras. Instalación eléctrica completa.
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Director Médico,

EDUARDO UCEAGA.
Médico encargado del departamento de enfermedades nerviosas,

Dr. A. Ruiz &amp;dozain.
Administrador

J. Lavista.

FIMURA. •URIIZA, 1'1:IU'UIOl mEAL. - c.omunlaa al roelro lllltl maM•Ulon
~ dóllcads ~ - . una blllDOW'8 P!lrfec!.e y UD aterciopelado IIICOmp&amp;r•.i&gt;le.
Cu•t,v lanoe ea cada una de 1&lt;'.111 &lt;lOIOt"ell Ro,,• v n..quel Bl•noo de una pureu
Son '""
de ernn de
M!lnM y 'in. ,..,yes de loS PoiVOII de arrea:.

.,...,1.,._

''°''""

•ON C L.

I••

r ••"1.ft'T.I.. 'º· .. VEN!-'(

pa del amor envenenado por su ¡ropfa
timldtz. Dtspué;, brusc11mente,
esta
timidez sucedió 1101 audacia desmesurad•. C,lestlno prtteodl6 volver! visitar
en seguida á la Sf 11 &gt;r&amp; Blaocard. Stntla
aue la vida se le habla hecho Imposible
sin esa multr cuya Imagen deseable domln11ba sus ensuenos. Volvió, pues,• su
casa. "JOhl-exclamaba frente •l rosal
de la antigua modista- pasión á la Jardloerla, ¡adónde me has llendol 1S1 no
hubiera deseado tener tus injertos, no
llamarla, estas horas por segunda vez
frtnte á esta vtrjal"
La mi ~masenora Blancard vino A abrirle. Ll sombra del sombrero hacia mis
Joven sus facciones . Acogió ! C replnón
con una sonrisa tierna, y él ~inUó el rlacer de un nll!o. Q uedó alll, sin decir p•labra, absorto por la revelación de una fellcldad que h1sta entonces no habla siquiera sospechado. Ambos se dlrlglan
hacia el banco debajo del castalio. Grandes libélulas h•clan centellar al sol sus
alas tran~parentes. La s el!ora Blancard
tomó el bnzo de Crepln6o, quien murmuró:
- 1Qué bien se esté. ac¡ull
- Vtnga con mayor frecuencia.
- No me atrevo.
- ¿Y s i se lo pidiera?
A~I conversaron largo rato, olvidando
I• hora . íelie@S de estar Juntos '/ sorprtndldos de haber podl.1o vivir tantos dlas
el uno sin el otro.
Al momento de partir y franquear la
verja, la sefiora Blaocard cortó una rosa
que dló ! Creplnón .
- Usted ama las flores, creo, dijo ella
son.ri endo.
- 1S1,amolasflores l ¡Ah , sefloral Ypensando en su primera visita, agregó con
voz aue la emoción hacia temblar:
- 1El lnJerto, el I njertol
- ¿Có1110 el inJerto1 ¿Qué lnjert&lt;i?
- El lnJe1to de s u rosal.
- ¿Da rol rosal ? No comprendo lo que
usted estA lliclendo .
- Es cierto, le debo una coofesl0n.
Entonces, como un ,lumno sorprendido
en ralta y con voz tan débil que I a u nora Blancard lo entendla apenas, Creplnón
continuó:
- CUando vine por primera vez, era con
la Intención de pedirle algunos loJertos
de este rosal; pero dupués la he visto
'1 · ······ ·
- Y me habló de otra cosa, agregó la

sel!ora Blaocard que, tranqulllzada y safüfecha , cerró lentau1ente la verja, mientras que Celestlno. confuso, desapareció
en la noche.
Pocos dlas m!s tarde el Club de los CElibes supo, con la renuncla de su presidente, la noticia del enlace del si!lor C repinón con la srñora viuda Sofla Bl ■ nctrd,
Después de haberse llado lectura á esta
grave corounlcaclóo, el decano concluyó
tristemente:
- Y, sin embargo, era un buen mu•
chacho.
JEAN RENOTARD.

OE

L•o,_P_tA-"-·-p-"-"'.s• - - - - -

De provecho á la madre y al hlfo
DarantRel oerfododelalactancla, cu1m•
do la mudretlene Q.Ue alimentar su nlflo
1 la vez Q.ue aumentarse ella t"mbléu,
uolcamente debe tomar a.lJmentos oue
se,.n capaces dP prrdaclrle leche apropio.da 011,re. !OS delicados llrg11nos dl¡:esiivos
de su nlno. Le. Leche M11.1tee.de. de Hor-llck es el allmfnto por excelencJ&amp; ¡¡sra
asta él)OC&amp;, wrnuecootleoe todos los ¡¡rluclplus nutritivos Que necesita el or ganismo en estos momentOll, en torma mu1 dlirerlble ó. la vez q_ue de auadable sabor
Exija.se siempre 1" de "Horllck:" las utr,..á
IIOD lmlt!LCIOnes.- J,'abrlCAnt,es: Horllck'd
lllalt.ed M.lk Oo.. Raclne, Wlfi.. U. S A.
A!feotes generales : VTNOfNTY HER~'lANOS. Apartado 1236 México. D F.

EL VERSO
El verso es perla. No bao de ser los
Yersos como la rosa centifolla: toda llena
lle boj as , sino c;omo el JHmln de Malabar:
muy c~1gado de esencles. La hoJa deb11
ser nlt1da, pe1fomant11, sólld1, tersa . Ca•
da vasillo suyo ba de ser un vaso de aro•
mas . El verso, por dondequiera que se
quiebre, ha de dar luz y pelfume.
J O SE MARTI.

w

Dice N •poleón: "en el mundo no hay
mts que dos podtres: el sable y el talento. Entiendo por talento, ó capacidad In·
telectual, las Instituciones civiles y rell·
glosas . . A la larga la fuerza es vencida
por el talento."

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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