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                  <text>El Mundo Ilustrado

Epilepsia y
Ataques
"Mi hijo se curó de un caso
muy rebelde de ataques epilépticos por ·medio de la Nervina
del Dr. Milés."
SRA. D. BAKER, Cleveland, O.
"Mi hijita qll'e sufría terriblemente del Baile de S. Vito, está
completamente bien después de
tomar la Nervina del Dr. Miles
por solo cuatro meses.''

un ■ casita con terraza 11. la Italiana se levantaba debajo de los pinos.
oscurecla. A lo lejos, la llan11r11 que se
entrevela a través de las ramas se Jaspeaba de sombras viciadas. Los gorriones
voceaban en los árboles. Una brisa más
fresca desho jaba sobre los cabellos de la
s,nora Blancard los pétalos de una rosa.
Cnplnón voh'ló la cabeza atraldo por el
vuelo de eHu hojitas claras. Miró tam·
bién ! la mujtr; ella se apoyaba contra
él, las facclones animadas, la mirada sabllmente dlstralda, los lablos semlablertos como para m•Jor aspirar esa brisa sabrosa. La liiz naca.rada del crepúsculo
parecla acariciarla, ASI lluml11ada , la antigua modista era casi bella y Creplnón
la encontró hermosa rn alto grado. EnroJedóse ado más, pretrxtó labora avanza·
da, pidió el permiso de retirarse. La ulio·
ralo acomp• l'ló hasta la verja y, d!ndole
la mano: ''No olvide que me ha prometldo
volver A verme," Creplnón, tan en su
conr11slón, no recordó haber hecho seme·
)ante promesa.

.

SRA. C. G. BENNETT,
Alma, Mich.
Epilepsia, Ataques, Baile ,:le S.
Vito etc., son enfermedades puramente nerviosas. Ellas han sido
curadas en tantos casos por la
Nervina del Dr. Miles, que es
muy razonable deducir que también á Ud. le hará provecho. En
casos demasiado severos su uso
persistente ha causado alivio que
,·ale infinitamente más que la
medicina. La mejor evidencia
que Ud. puede tener es escribir
á los la han usado.
De venta en todae la ■ Botica
Preparada por

MII,ES MEDICAL OO.,
Elkhart, E. de Indiana, Eotados Unldoa.

tener en su jardincito rosas Iguales; y
mientras prepauba la frase que dirigirla
• la modista para obtener de ella esos In•
jertos tan deseal!os, tocó resueltamente
el timbre. Gorrionn asustados se echaron• volar. Una peque!!• criada se adelantó ,¡, detrás de ella, la ~ eíiora Blan•
Ct.rd. "¡Oh, el,senor Crepln6ol 1Ooé ,gra"dable sorpresa!" Celestino drjó caer so
sombrero y, ensenando su bastón: "Discúlpeme, dijo, tengo las manos tao otu•
padas."

Se sentaron debajo de un castafto, Los
Iris p,lldos se mluban en un estanaue
sus flores delicadas, los caminos bordados de boj costeaban bosqueclllos de lilas.
Entre las ramas ~a destacaba el delo.
Una nube parecta flotar aJU e-0mo un dsne
dormido.
Creplnón ml,6 obstinadamente la punta
de su calzado acharolado de los domingos
y trazaba figuras geométrl:as en eJ suelo.
¿No era todavla demasiado temprano pi•
ra explicar el verddero motivo de su visita y la seliora Btancard no lo Juzgarla
demasiado Interesado?
La seftora sonrela. Bajo sus cabellos
rublos, H cara un poco llena, tenla el
aterciopelado de una íruta madura. Llevaba con honor sus cuarenta primaveras y
hacia valer á cada movimiento, pues
Creplnón no le desagradaba, los encantos
de su fresca y consoladora madurez. Un
cálido perfume de verbena llegaba basta
el rentista. Eorofecl6se. se levantó y quiso despedirse. •·No antu de haber dado
una vuelta por la propiedad ." Y Ja senora
Btancard, cogiendo con autoridad el brazo
del senor Celestino, lo arrastró hacia el
Jardln florido, donde zumbaban los Insectos. En la extremidad del olivar plateado,

IJN BUEN PADRE DE FA:-MILIA.
"~omo testimonio de gratitud á lo~
fab ncn.ntes de las afamadas Píldora5
de Vida del Dr. Ross, y en beneficio
del pr6jimo, digo que he usado éstas
ea mi familia en casos de intennítentes
rebeldes con complicaciones de v6mitos
Y mucho dolor de cabeza en que otras
~edicinas habían fallado. Habiéndome
sido recomendadas estas famosas Píldoru de Iloss, se las dí á tomar i\ lo&amp;
tniembros de mi familia y hoy tozan de
• 'l"l'.octa 1alud."
__ - ~

•*
E§a noche A todo el Club de los Célibes
llamó la atención la cara á la vez despierta y dl;tralda de su presidente.
Pasaron los dlas, pero no 1, lnQolttud
de los Independientes, pues Cele~tino ya

EL PERFUME ROSE DE CIDRAZ

El tiempo que debemos dormir
La cantidad di: sueño necesaria para la coo~uvación de Ja sah,d p11cde
determinarse solamente por expcríencia personal. Napoleón pasaba largos
periodos de actividad durmiendo solamente c11alro horas cada Docbe. Por
término medio, una persona en bar:na salud tiene suficíente con siete "J media ú ocho horas, y en algunos casos con nueve horas de s11eño.
El .sudlo es corto t inquieto cuando el individuo es pobre de uogre 6
cuando ésta es impura. Generalmente se cree que, usando ciertos arlknlos
de alimentación, la sangre se enriquece, lo cual en teoría es correcto; pero
si los riñones no h1ncionan bien por estar obstruido~ 6 debí litados, no importa lo que se coma 6 se bcb:i, el enfermo no sentirá mejoría, y al contrario empeorará cada dfa. Poner los riñones en orden e•, pues, el primer paso
¡¡ecesario para purificar primero y enriquecer despnts la sangre y para que
se duerma bien y que el sueño refresque y fortalezca. Actualmente se usa
mucho la siguiente receta para entonar y dar vigor á los riñones y para purificar y enriquecer la sangre:
Extracto compuesto vegetal Arveli.Da.. . . .•. . . • . . 1S gramos
Jarabe compuesto de Zarzaparrilla ... . . .... . ..... 60 gr.unos
Jan be compuesto de Hipofosfitos..... . .. .. . . . . . 45 gramos
Estos ingredientes se obtienen en cnalqniu botica 6 drognuía y los
metcla noo mismo en sn casa. Se toma una cucharadita después de cada comida y al poco rato ó á la media hora un vaso de agua,

de la casa F. Wolff y Son recuerda la fragancia 1uave de las
a• ■

ro-

de Pe rala.

no Iba ó casi no Iba al cdé. E0tpe:aron
las sospechas y comenuroo ! murmurar
las lenguas. ¿Estarla enfermo r ¿No tendrla dinero? ¿Se lla)lrla en,morado? ¡Creplnón enamondol Esta palabra provocó
gran hlltrldad.
¡Ah, por cierto! Celestino habla. cambiado mucho. El. tao alegre antes, se hastiaba. Languldecla, esto era visible. Ator·
mentallo por un le:ual deseo de volver á
verá la sef'.iora Blancard, se pre;lpltaba
de repente hacia la verja, creyendo olr sus
pasos; pero cuando, por uoa casuallJad,
ella pasaba por frente de su casa, se ocul·
taba tollo avergonzado. Apenas babia
desaparecido , ya sentla vivos deseos de
verla nuevamente. Entonces evocaba el
peQuetio pabellón blanco debaJo de lus
pinos y el demasiado corto paseo en el
olivar Inundado de sol. crela sentir .~obre
Sll brazo el ptSO delicioso de Solla Blancard, que en M se apoyaba muellemente.
A~I, Celestino, habiendo perdido la raz
de su alma, vaciaba ha~ta el fondo la co-

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Son '""
de ernn de
M!lnM y 'in. ,..,yes de loS PoiVOII de arrea:.

.,...,1.,._

''°''""

•ON C L.

I••

r ••"1.ft'T.I.. 'º· .. VEN!-'(

pa del amor envenenado por su ¡ropfa
timldtz. Dtspué;, brusc11mente,
esta
timidez sucedió 1101 audacia desmesurad•. C,lestlno prtteodl6 volver! visitar
en seguida á la Sf 11 &gt;r&amp; Blaocard. Stntla
aue la vida se le habla hecho Imposible
sin esa multr cuya Imagen deseable domln11ba sus ensuenos. Volvió, pues,• su
casa. "JOhl-exclamaba frente •l rosal
de la antigua modista- pasión á la Jardloerla, ¡adónde me has llendol 1S1 no
hubiera deseado tener tus injertos, no
llamarla, estas horas por segunda vez
frtnte á esta vtrjal"
La mi ~masenora Blancard vino A abrirle. Ll sombra del sombrero hacia mis
Joven sus facciones . Acogió ! C replnón
con una sonrisa tierna, y él ~inUó el rlacer de un nll!o. Q uedó alll, sin decir p•labra, absorto por la revelación de una fellcldad que h1sta entonces no habla siquiera sospechado. Ambos se dlrlglan
hacia el banco debajo del castalio. Grandes libélulas h•clan centellar al sol sus
alas tran~parentes. La s el!ora Blancard
tomó el bnzo de Crepln6o, quien murmuró:
- 1Qué bien se esté. ac¡ull
- Vtnga con mayor frecuencia.
- No me atrevo.
- ¿Y s i se lo pidiera?
A~I conversaron largo rato, olvidando
I• hora . íelie@S de estar Juntos '/ sorprtndldos de haber podl.1o vivir tantos dlas
el uno sin el otro.
Al momento de partir y franquear la
verja, la sefiora Blaocard cortó una rosa
que dló ! Creplnón .
- Usted ama las flores, creo, dijo ella
son.ri endo.
- 1S1,amolasflores l ¡Ah , sefloral Ypensando en su primera visita, agregó con
voz aue la emoción hacia temblar:
- 1El lnJerto, el I njertol
- ¿Có1110 el inJerto1 ¿Qué lnjert&lt;i?
- El lnJe1to de s u rosal.
- ¿Da rol rosal ? No comprendo lo que
usted estA lliclendo .
- Es cierto, le debo una coofesl0n.
Entonces, como un ,lumno sorprendido
en ralta y con voz tan débil que I a u nora Blancard lo entendla apenas, Creplnón
continuó:
- CUando vine por primera vez, era con
la Intención de pedirle algunos loJertos
de este rosal; pero dupués la he visto
'1 · ······ ·
- Y me habló de otra cosa, agregó la

sel!ora Blaocard que, tranqulllzada y safüfecha , cerró lentau1ente la verja, mientras que Celestlno. confuso, desapareció
en la noche.
Pocos dlas m!s tarde el Club de los CElibes supo, con la renuncla de su presidente, la noticia del enlace del si!lor C repinón con la srñora viuda Sofla Bl ■ nctrd,
Después de haberse llado lectura á esta
grave corounlcaclóo, el decano concluyó
tristemente:
- Y, sin embargo, era un buen mu•
chacho.
JEAN RENOTARD.

OE

L•o,_P_tA-"-·-p-"-"'.s• - - - - -

De provecho á la madre y al hlfo
DarantRel oerfododelalactancla, cu1m•
do la mudretlene Q.Ue alimentar su nlflo
1 la vez Q.ue aumentarse ella t"mbléu,
uolcamente debe tomar a.lJmentos oue
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asta él)OC&amp;, wrnuecootleoe todos los ¡¡rluclplus nutritivos Que necesita el or ganismo en estos momentOll, en torma mu1 dlirerlble ó. la vez q_ue de auadable sabor
Exija.se siempre 1" de "Horllck:" las utr,..á
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lllalt.ed M.lk Oo.. Raclne, Wlfi.. U. S A.
A!feotes generales : VTNOfNTY HER~'lANOS. Apartado 1236 México. D F.

EL VERSO
El verso es perla. No bao de ser los
Yersos como la rosa centifolla: toda llena
lle boj as , sino c;omo el JHmln de Malabar:
muy c~1gado de esencles. La hoJa deb11
ser nlt1da, pe1fomant11, sólld1, tersa . Ca•
da vasillo suyo ba de ser un vaso de aro•
mas . El verso, por dondequiera que se
quiebre, ha de dar luz y pelfume.
J O SE MARTI.

w

Dice N •poleón: "en el mundo no hay
mts que dos podtres: el sable y el talento. Entiendo por talento, ó capacidad In·
telectual, las Instituciones civiles y rell·
glosas . . A la larga la fuerza es vencida
por el talento."

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SIEMPRE LA VERDAD.
."Cuando está Ud. en duda dt
ga. la verdad." Fué un experi,
mentado y viejo diplomático eJ
(jUtl así dijo á lln principiante en
la carrera. La mentira p11ede
pasar en algunas cosas pero 11.0
en los negocios. El fraude y eng3:no á menudo son ventajosos
mientras se ocllltan; pero tarde
ó temprano se descúbrirán, y entonces viene el fracaso. y el castigo. Lo mejor y más seguro es
el decir la verdad en todo tiem.
po, pues de esta manera s&amp;
hace uno de amigos constantes
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donde quiera que uno ofrezca e:
-~-'"'1 "S en venta. Estamos en situac. ~ élfl afirmar modestamente, que SObito: esta bese descw
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PREPARACION de WAMPOLB
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de Sangre Impura. "El Sr. D.&gt;.
Porfirio Parra, Profesor de Medicina en México, dice: La. Preparación de Wampole está compuesta de los principios nutritivo_s del Aceite de Bacalao, Malta,
H1pofosfitos y Cerezo Silvestre.
En las personas debilitadas esta
medicina me ha servido perfectamente." En todas las Boticas.

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LUNES
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MIERCOLES

VIERNES
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- \\-d'~"~,_~
f~.._(,,
-----=-

VARILLAS CURVAS

U.ia criada vieja la servia, dAnJola dt
beber y haciendo que, de cuando en cuando, comiera un poco de fiambre. ¿Qué ocu.
rrla en el fondo de aquella alma desesperada? Nadie lo supo jam•s . porque la cui•
tada no volvió a hablar. ¿Pensaba en los
muertos? ¿So!laba sin Idea fija? Q~izá su
pensamiento aoul11do utaba lmmóvil como
el agua sin contente.
12
Durante · q11lnce anos permaneció de
( 29 de mu y 49 D. P . ) Santos Juan de aquel modo, muda e inmóvil.
Llegó la guerra, y t primeros de Dlclem•
Facundo, confeaor; Basllldl~, Clrlno,
Nabor, Naza,io, márlin11, y Onolre A.na• bre los prusianos penetraron en Cormell.
Me acuerdo como si foe,a ay•r. Helaba
coreta. Oficio y misa del vrimH santo:
rito doble y ornamento blanco; se con- de un modo horrible. Estaba yo Inmóvil
memoran la dominica y los aantos márti- en un sillón, t consecuencia de un ataque
res. !to la bas{lica de Guadalupe visita de gota, cuando ol el ruido pesado y rltde los siete altarts y función de la a.r- mlco de sus pasos. Les vi pasar detde mi
nntana.
chidíócesls de Yucatán.
Desfilaban sin cesar, todos Iguales, con
eso, movimientos de monigote que les son
peculiares. Yo alojé dlu y siete. A la loca le tocaron doce, entre ellos un comandante, que era 110 verdadero borracho,
violento y adusto.
Durante los primeros dlas no ocurrió
nada de partlculu. Hablan dicho al co( F. S.) Sao Antonio de Padua, conle- mandante que so huéspeda estaba ente,.
~or. Función titular en la11 parroquia&amp; de ma, y poco le Importaba. Pero al no ver
San Alltonio Tometlán yS1n Antonlc. de nunca t so huéspeda 1e Irritó: se le dlJo
las Huertas, y solemne eu Sao Juan de que Ignoraban qué enfermedad tenla, y
Dios y otras varias i&amp;'lesiaa.
que hacl4 quince allos no se movla de I•
cama. No Jo creyó, sin duda, é Imaginó
que la pobre demente permaoecla en ca• El Ilmo. Sr. D. En,iqae O. de Lama para no ver t los utranjeros, para no
mad,id, Gobernador del Estado
hablarles ni rozarse c:oo ellos.
Exigió que la senora le recibiera. Le hl·
de Colima, México, fofo,.
cleron entrar en su cuarto. Pidió c:oo tono
14
adusto y estropeando al francés:
ma al Dr. Hartman
-Senora, le ruego que se levante y que
Sao Basilio Mapo, obispo confesor, baje para que la veamos.
de los buenos reaultados obte:
padre y doctor de la l¡r;lesla grle&amp;'a, y San
Ella volvl6 hacia el militar los ojos va•
Elíseo, profeta.
clos . sin expresión y no replicó.
niJos de la Pe-1a-na
Cuart(! creciente eu Virro, á l1111 9 ho-No tolerar6 Insolencias. SI no se lera, 42 mtuutoa 52 Sf&amp;'UDdos de la mafia. vant a uste/1 de grado, se levant11rt pcr
Colima, México.
na.-Calor.
fuerza; yo hallaré medio de hacerla pa•
sear.
Seilor doctor S. B. Hartman.
No hizo la Infeliz ni un ademin y perColumbuCJ, Ohlo, E. U. de A.
maneció Inmóvil, como si nada hubiera
visto.
Muy
apreciable sefior:-Slrva la.
El comandante se enlurecla, creyendo
ver en aquel silencio una prueba de su• presente para manltestar á usted
15
premo desprecio. y alladló:-SI DO bllja que habiendo usado su medicamen.
to &lt;La Peruna.&gt; para combatir alusted mallana . . ..
La S1nttsima Madre del Divino Pas•
Al dla siguiente, la vieja criada, deses• gunas de las eo!ermedades para
tor, trash,dada de la dominica -primera perada, quiso vestiría; pero la loca empe- cuya curr.clón es preparada., he obde Mayo. Santos Vito, Modesto y Cres• zó t chlllar, forcejeando. El oficial subió tenido los mejores resultados, por
cencla, mártires.
rápidamente. La vieja se echó t sus plan- cuyo motivo no dudo en recomenConjunción de la Luna y J(ipiter, f. las tas gritando:
darla, especialmente como muy efi7 hora. 19 minutos de la mañaoa.
-No quiere, srnor, no quiere. Perdóoe- caz para su objeto.
la usted; 1es t ao desgraciada!
Me es grato repetirme .de usted
El soldado estaba turbado, no atrevltn•
dose, t pesar de su cólera, , hacetla saAfectfs1mo atento y s. S.
J UEVES
car de su cama por sus subordinados.
ENRIQUE 0 . DE L AMA DRID.
Pero de pronto se echó , reir y dló algunas órdenes en alemto.
16
Pronto se vló salir un destacamento qae HAY una lo1loldad efe simples pa.
declmlentos causados direct.aSantos Juan Francisco Rerls, AureJla. sostenla un colchón, como si llenseo en
no, obispo, confesores, y Ludrarda, vlr- él un herido. En aquella cama la loca per• mente por la variación del ~lempo.
manecta Indiferente, tranquila, silenciocen .
Estos generalmente son más se.
sa, pues la dejaban estar acostada. Un veros en el excesivo calor del verahombre que Iba detrts llevaba un llo con
no y el Intenso !rfo del Invierno;
vestidos de mujer.
pero se presentan en todas las es·
El oficial dijo, frotiodose las manos:
-Ya veremos ahora si puede usted ves- taclones.
tirse sola y dar un paselto.
Sea resfriado ó tos catarro de la
A~uel corteJo se alejó en dirección al cabeza ó mal de los intestinos del
bosque de lmauvllle.
La Santísima Madre del Amor HermoDos horas después los soldados volvle· higa.do ó los rlllones, la causa. es
casi siempre la misma.
so, trasladada del 31 de Mayo. Santos ron solos.
El mal tiempo afecta. la membra&amp;Ianuel, Sabc.1, Ismael é Isauro, dikoLa loca no pareció mis. ¿Qué hablan
no, m,rtires.
hecho de ella? ¿Dónde la llevaron? No se na mucosa. de 1:&gt;s órganos, y el resupo Jamis.
sultado es alguna de estas enferme,

SABADO

pura 6 con agua, dJ.alpa

e!

CON

-

,?&gt;V

A NTEFÉLICA 6 CANDi S

HIGIENI-CO

Cleopatra . . . . . . .. . . . . . . ... ........... $
Odette .. .. .. . .. .. .. .. . .. .. .. .... . .... $
Ophelie .... .......................... $
Al1•c1.a .. ..•.... . . .. ... ... .... . .•....• . $

LA--;:;-HB

Calendario de la Sernafl a

coaltar sapontnA
Le Beur

su admisión en los Bospltalee
de Parl•, explican la boga de
ese producto para lodos los usos
del tocador : Cuidados de la
Boca A que purifica, de los
Cabellos cuya caida detiene,
Lociones de laa Crlu, Cut,

dado■ llltimos, etc
1H u ~ rH 411, IIU f•l,tfltJ,UÚIMI
11:N LAe P'A"MACIA...

.uute 1,-tillMI .GarlN ilVLUDl
~p
f.
-..to.,

da.des.
La Peruna ha llegado á ser hoy
el auxl1 lo de miles de hogares, para.
La nieve cala sin tregua, de nothe y de padecimientos de este género.
tila, cubriendo campos y bosques con una

•••

mortaja de blaoc.a y hela4a espuma. Los
Santos Ciriaco y P~ula, hermanos; lobos aullaban Junto 4 las puertas del pue•
Marcos y Marceliano, mirtiru.
blo.
No me abandonaba el pensamiento de
aquella mujer desaparecida. DI muchos
pasos cerca de las autoridades prusla•
nas, para ver si consegula alguna noticia.
Por poco no me fusilaron.
Llegó la primavera. El ejército de ocuMiren-dijo el senor Mathleo d' Eudo- pación se retiró. La casa de mi vecina
llo,-las heladas me recuerdan una an6c• continuó cerr11da. Hierbales y musgos ere•
clu en los patios y en las a venid u del
dota siniestra de la guerra.
Creo que conocen ustedes mis propie- jar4lo.
La vieja alada murió 4oraote el Invierdades del arrabal de Cormell. Las babi·
taba cuando llegaron aqut los J&gt;ruslaoos. no. Nad(e pensaba ya en aquel suceso:
Tenla por vecma una especie de loca, sólo yo recordaba de continuo.
¿QJ6 hicieron de aquella mujer? ¿Hacuyo cerebro se trastornó t Impulsos de
rtpetldas desgracias. A los ,velntfcioco brla huido al través del bosQue1 ¿La baaños perdió en un mes , su padre, , su brlan recogido en algún p11oto y eovltdola t algQo manicomio, sin poder obtem1rf4o y á su hijo recléo nacido.
Cuando la muerte entra en una casa, ner lodlc.aclón alguna de ella? 1Nadal
vuelve casi siempre Inmediatamente A N"iogóo Indicio disipaba mis dudas, Pero
el tiempo calmó la angustia que aquel reella, como si conociera la puerta.
La lofellz{ abrumada por el dolor, en· cuerdo me producla.
Al otono siguiente, las becadas pasaron
rermó y del ró seis semanas. Después,
como si un caosaocJ.o tranquilo hubiera t millares; y como 1a gota me daba uaa
sucedido , aq11ella crisis violenta, quedó tregua, me llegué al bosQue. Habla matasin movimiento, sin comer apenas, mo- do ya tres ó cuatro aves picudas, cuando
viendo solamente los ojos. Cuando la derrlb6 una q_ue cayó en un foso lleno de
querlao hacer lenntar, gritaba como si la ramas. Tuve que baJar t él , para recoger
mataran. DeJAroola, pues, tendida, y ónl- la pieza. La hallé Junto t una calave,a .
cameote la sacaban de la cama para asear Bruscamente, el recuerdo de la loca su1gló
en mi ml!.IDorla. Muchos otros, sin du&lt;1a,
y volver los colchones.

La Loca

La Peruna se vende en todas las droguerías, en dos ta•
maños, de $1.00 y $2.00 bo-

teUa.
habrlan expirado en el bosque durante
aquel ano terrible; ptro no sé por f!Ué estab11 seguro, segurlslmo de que babia ballatlo el cráneo ae la loféliz maniaca.
De pronto adlvlo6 y comprendl todo.
La abandonaron en el bosque desierto y
frto, sobre el colchón; y ella, fiel t su Idea
fija , se dejó morir b•Jo la espesa y ligera
pelusa de las nieves, sin moverse sfn
U~bra~
'
Luego, los lobos la habrlan devora4o.
Y los pájaros hicieron 5US nidos con la
lana de su cama destrozada .
Guardé aquel triste despojo. Yh1govotos de continuo para que nuestros hijos
no vean nunca los horrores de la guerra.
GUY DE MAUPASSANT.

�UNDO LUSTRADO

0Rf\ND58 ftLMROENE8 DE NOVE,Df\DE8

EL CENTRO
MERCANTIL
s.
e1A .. sues.
RE)BERT Y

R egistrado como articulo d e eQgun da clase en 3 de Noviembre de 1894. -I m preso en papel d e la.s Fá.brJcas d e San R afa.el.

Año XVII-Tomo II

.

México, 12 de Junio de 1910

LOS MAS GRANDES Y MEJOR SURTIDOS EN LA REPUBLICA

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Número 7

�DIRECTORIO:

"EL MUNDO ILUSTRADO"
Se pablica seau,riammte ptr la
C0MPARIA

EDITORA NACIONAL, S. A.

Presidecte,
LIC. JOSÉ LUIS REQUENA

en el viejo rinconcito que en otras 11.oridas esta•
ciones conocieran, y huir después, á los primeros
fríos, piando joviale~, hacia regiones de amor Y
de sol
El campanario es bello porque se alza airoso¡
es armonioso porque canta¡ es bueno porque acoge ...... ¿Qaién no ha sentido la poesía del campanario?

Directo? Geceral.
LIC. ERNESTO CHAVERO
Gerente,
MANUEL S. PALACIO
OlrlCINAS:

4~ CaH: de H1u:nboldt nv.mero 52. Mé:l:ico, D. F.
Apartado postal, 149.-Ambos Teléfonos, 485
PREOOS DE SIJBSCRIPCION (PAGO ADELANTADO):
Rn la ciudad, por mes . . . . $ 1.00
Rn los Bstados, por trimestre .
3-75
:Sn el eztranjero, por trimestre • 4 So
NÚME:RO SUELTOS:
Bn la capital • •
w
Bu los Bstados .
0 .•15
0. 50
Ru el extranjero
O.!,O
Atrasados . . .

'o.

NO SE DEVUELVEN ORIGINALES

EN UN VIEJO CAMPANARIO
OS campanarios tienen una secreta
poesía. ¿Qd poeta no ha cantado
la poesía de los campanarios?
Ya sean pequefios 6 grandes, humildes 6 suntuosos¡ ya se yergan sobre el mar de azoteas de la ciudad
ó en la plazoleta herbosa y solea•
da de los pueblos, siempre despiertan en el espíritu no sé qué bellas asociaciones de id~s. 03
hacen levantar los ojos, y en mudo éxtasu ante ellos, que bordan su silueta en el az:ul, surge en el ánimo la vaga aspiración de la grandeza
ó del recogimiento,
El campanario, con su alegre repicar, saluda
en las maiianas á los que en brazos del sneiio se
entregaron. Es su vibración metálica, cristalina,
la que hendiendo el aire transparente, impregnado dt frescura, se introduce e.11. las calladas estancias y á los dormidos despierta. La canción
de las campanas resuena en las calles de la ciu•
dad, uniendo su alegria á la alegría del sol naciente. Y las pu.e rtas se abren, y el arroyo se anima, y los madrugadores VM y vienen, sintiéndose ligeros, respirando á todo pulmón en el ambiente puro, dnlcificado por laarmon{a del bronce y de la luz.
El campanario, en los pueblos, en esos apartados villorrios adonde todavía no ha penetrado
la fiebre de la actividad moderna, da el toque de
oración cuando la tarde declina, cuando de los
campos solitarios se eleva l• canción del labrie•
go de vuelta al hogar, yen los cornles se escucha
el mngir blando de las bestias saciadas, y las callejuelas, envueltas en la penumbra crepuscular,
parecen sumirse en mlstica apacibilidad y quieto
silencio,
Las palomas blancas, las azules palomas sin
dueño, se acogen al campanario cuando por el
gavilán se ven perseguidas. Allf duermen arrullándose¡ alH hacen sus nidos al amor de las cor•
nisas ó en las fauces de milenarios trasgos, y en
el nido se agitan los críos cuando la madre, en el
rosado pico, les trae el grano de las sementeras.
Morada predilecta es también de las golondrinas, raudas aves bienvenidas, el poético campanario. A la primavera las veréis llegar con entrecortado, con zigzagueante vuelo, y establecerse

Pero si fresca poesía y poesía luminosa y vivieote dernmau los campanarios de pueblos Y
ciudades, poesía mística, melancólíca poesía esparcen en torno los campanarios de las raiaas.
En uno muy viejo estuve una semana hace.
La tarde era lluviosa y en el pequeño valle,
rodeado de la inmensa vegetación de pinos, sobre
la raina inmensa del monasterio carmelita, ne•
gruzco y mudo, el campanario tenla para mis
ojos un secreto encanto, el encinto de lo pasado
y ya muerto, el encanto del despojo que perdura
comedio de la fiesta de la naturaleza que se renueva.
Aquel stlvático y opulento bosque, comúumen·
te llamado Dnierto de los Leones, parecía ador•
mecerse en el comienzo de la tarde, bajo la luz
acerada que descendía del cielo nuboso, bajo la
lluvia que sobre las hojas murmuraba dnlcemen•
te. Y el campanario, del cual los argentinos
sones escaparon muchos años ha, comolasgolon•
.drinas, tenía entonces, empapado de Huvia, mos•
trando sus desgastadas piedras, diminuto, cuadra•
do, y, si.u. embargo, airoso, una íntima poesía que
convidaba á subir i él para palparla, para sentirla en silencio, ó dejando tan sólo hablar á la voz
de un místico, de fray Luis ..... .
Y hacia él trepamos, luego de atravesar largos
pasillos orlados de vacías celdas; silenciosos pa•
tíos con fuent.e s mudas y una vieja escalera de
caracol, refugio de murciélagos, de peldaños desgastados, de redondas claraboyas por las que pe•
netraba la claridad lívida de la tarde, media do•
cena de amigos que en ezcuraión al Desierto habíamos ido.
¡Cómo se siente la fuerza que hace siglos t11Tiera la idea mística que impulsó á un grupo de
ascetas á rdugiarse en el fondo de aquel lejano
paraje, ávidos de contemplación y de silencio!
Admirados veíamos á nuestros pies la muralla
derruida que antafio circundase el monasterio¡
el todavía hermoso huerto abandonado, ahora
convertido en terreno de cultivo que limitan si•
métricas cercas de alambre con púas; las capillas
desmanteladas¡ los patios, y en derredor, inva•
diéndolo todo, cubriéndolo todo, la selva adormida á la lluvia, infinitamente verde, que ascendía
hasta la cima de los vecinos montes.
Una sen.saci6u rau.dosa, un deseo de paz tran•
quila, nos infundían los árboles y las ruinas.
Y de boca de un amigo salieron los versos del
místico cuyo recuerdo avivara cu nuestra mente
el huerto distante:

Mil varios pensamientos
Mi alma en un instante revolvlo,

Cercada de tormentos,
De pena y agon(a,
Buscando aTgún descanso y alegrla ....

•••
El poeta siguió cantando. Aqnellos sus versos
tenían la virtud de elevarse en el relígioso ámbito, como una plegaria. Al fin cesó. Y más tarde, de retorno á la ciudad, cuando, caballeros en
flacos rocines nos internamos en el sendero del
bosque, la visión del campanario ruinoso, saturado de íntima poesía, hubo de perdurar en la
memoria por mucho, lohl por largo tiempo . . ..
CAJ1:tos Go11zÁLEZ PEIIA.

El Nuevo Cuauhtemoc

tes de precipitar el desenlace arrojándose al faego,' bu,ca uaa piedra, se sienta cu el!~ y espera
impasible qae el faego veagl á red11c1rlo á ce-

~=-

A prensa diaria nos ha dado
noticia de uno de los rasgos
más notables de heroísmo y,
sobre todo, de estoicismo que
pueda registrar la historia
humana.
El escenario de ese sublime episodio no ha podido ser más modesto ni
más humilde el protagonista del tremendo drama¡ pero la tragedja, en si misma, es grandiosa y
digna, por todos conceptos, de pasar á la historia.
Una choza se incendia. Sitiado por el fuego,
envuelto en humaredas y en llamas se encuen•
tra un. niño de poca edad. Va i perecer. De pronto un hombre del pueblo, su padre, se lanza á la
hornaza. Como uoa salamandra se agita y busca entre las llamas¡ los vapores lo asfiJ:ian, la
humareda lo ciega, las chispas lo envuelven, las
llamas lameu su cuerpo; la muerte, siniestn y
ávida, esgrime ya su guadaña sobre aquel héror.
El, en medio del peligro, respirando, como los
dragones, fuego, chispeante su pupila al igual de
la lumbre en que hurga y escudriña, desprecia la
muerte, é insensible al dolor de sus quemaduras,
no piensa sino en encontrar al recién nacido y
salvar su vida .
Durante breves instantes, que parecen siglos,
aquel padre heroico busca á su hijo; acaba por
encontrarlo, lo toma en brazos, vuelve triunfan·
te á atravesar la hornaza y salva la vida de la
criatura.
Hasta aquí el hecho, bien que estupendo y dig,
no de toda loa, encuentra muchos similares en la
historia del amor paterno y los encuentra también en la epopeya del deber profesional y de la
filantropía humana.
No uno, innumerables padres, y también mu•
chas madres, han afrontado el fuego, se han lan·
zado i las aguas procelosas, han escalado cimas
abruptas y descecdido á abismos insondables en
busca de sus hijos y para salvarlos de la muerte.
Se sabe también de muchos bomberos que, en
cumplimiento de su noble misión, han salvado
vidas ajenas con inminente peligro de la propia.
Nnestro héroe de Nacozari no es otra cosa que
un suicida sublime que ofrece en holocausto su
vida para salvar centenares de otras.
Pero el episodio que comentamos es doblemente épico. Salvado su hijo, el hombre se engríe
con su triunfo. Juzga acaso que el íuego lo respeta ó lo teme. O tal vu, enardecido con la lucha en qne acaba de obtener el triunfo, quiere
reiterarla, renovarla, darse de nuevo la volup•
tuosidad de combatir y de vencer y vuelve á la
hornaza á diiputarle los despojos de su escaso
haber.

.

P.ira lltgar á ese grado ~e estoicismo, para mi1.'ar con ta.o épico desprecio á la maerle, se nece•
sita ser descendü:nte de Cnauhtemoc.
A,{ soa los hijos de nuestra raza.
Cuando el impttlso generoso los mueve. van
intrépidos á las má, cruentas luchas y á los mb
dolorosos sacrificios. Afrontan el hambre, la sed,

h desnudez, b. bala homicida, el veneno sutil, el
ol~aje encrespado, el fae¡!o devastad~r.
D~ enmedio de su letargo, los despiertan al ~~­
ro{smo la p~tria, la familia, la amist~d, la d~b1h•
dad amenazada, la jasticia escarnec1~a, el ideal
pisoteado. AuimAdos de esos s~bhmcs sent_1•
mientos se agigantan ante el peligro, se prodaj!rn aut~ el amago, se enfrenbn y desafían á la
muerte.
Y caando ya vencidos, inermes, á merced del
enemigo no paeden lacb.ar ni tienen esperanza

En este segundo combate la fortuna lo abando•
na. El fuego, que ha hecho progresos, ha acabado
por debilitar toda la construcción: un muro se.
derrumba y cierra el paso al héroe, que queda,
desde ese momento, encerrado en nn horno candente, sin salida posible.
¡Momentos angustiosos que hacen encanecer á
los espectadores! El vencedor de hace n.n momento es ya un vencido. El fuego le ha acorralado v hace presa en él como para .vengarse de la
derrota que acaba de sufrir.
1No hay salvación posible! Murallas inaccesibles é incandescentes alrededor¡ obstruido el camino por tizones ardientes y desmesurados y
por piedras enrojecidas, aquel hombre está ya
condenado á morir.
Así lo comprende. Pero en vez de sentir terror.
en vez de pedir auxilio, de pretender abrirse pa•
so, de perder la cabeza en el delirio de la muertecercana y de la as6J:ia creciente, aquel hombre
de bronce, estoico, sublime, acaso sonriente, mira al.rededor, busca la última tabla del naufngio
en aquel mar de luego, y al no encontrarla, seguro de la más cruel de las desapariciones, en ver
de blasfemar, de mesarse los cabellos ya humean-

' ñore don Franci co L. de la Barra, don .Jo~é Y. Ljmantour, doñ Rnm én
Corral, don Enririue C. Urce! y don Federico Gamboa,
condecorado con la orden japonesa
del Drag6n.

de vencer,entonces, como Morelos, como 10~ampo
ó como Caauhtemoc,ofrecen su pecho á as balas
h,micidu ó sus carnes á las lenguas devoradoras
d,d fae¡!o.
Nosotros tenemos abolengo de héroes¡ estamos
llamados á tener una sucesión de próceres Y de
trabajadores.
Caa.udo se tiene por abaelo á Caau~temoc, se
acaba por tener como nieto á Wá.shangton 6 i
Porfirio Diaz.
DR. M. FLORES.

�-

Nll:JZA ~AZTEI-1LANK ff'.
-

•

VISIONES ROMANTICAS

I
Por los muertos canales de mi vida
con tus ojos enfermos do turquesa,
pasabas en tu góndola florida
como convaleciente Dogaresa.
Blonda de sol tu palidez latina,
con tu mano enjoyada de zafiros
arrancando á la vieja mandolina
músicas vaporosas cual suspiros.

Y ú sus compases cuatro negros mudos,
como cuatro románticos dolores,
con sus brazos potentes y desnudos
empujaban la góndola que era,
bajo un sudario de fragantes fior&lt;'s,
como el sepulcro de la Prünavera.

V

ENVIO
Para tu vanidad de golondrina
que ama la aristocracia de las gemas,
6. compás de mi vieja mandolina
compuse estos románticos poemas.
Para velar á tu pudor rendido
y desnudo s,1 Amor. la frágil_pluma
estos velos de ensueños bn teJ1do
con el vellón más blanco de la e,,puma.
Corno adoras lo inútil y lo leve
do la esperanza y del amor, te envío
estos versos tan frágiles, cual una
guirnalda de amplios cálices de nieve
colma!ios basta el borde de rocío
y atados con un ra~·o &lt;le la lun11.
Ft&lt;A~CJ,

co

V1LLAE .PE A,

II
Sobre las rosas de tu desconsuelo
corrieron palideces de agonía,
mientras algo en tus ojos y en el cielo
como un vago crepúsculo moría.
Besabll la marmórea escalinata
la onda con un temblor de algo que muere,
y en la. tarde fugaz la serenata
era un ronco dolor de miserere.
Desgarrando sus velos de cautiYas
á la gótica flor de las ojivas,
se asomaron mis sueños para verte
sobre un florido tálamo dormida,
cruzar como el fantasmn de la Muerte
por los muertos canales de mi vida.
JI[

Cual rosac; de diamantes, en tu caja
sus más puras estrellas clavó el ciclo,
y te prestó la noche su mortaja
de obscuro y silencioso terciopelo.

Y con sus dedos finos y sedeños,
cuando pasaste bajo mis balcones,
sobre ti deshojaron mis ensueños
sus más blancas guirnaldas de canciones;
mientras curvados los remeros mudos.
con sus brazos potentes y desnudos
empujaban la góndola de flores
hacia el misterio del canal más alto,
como cuatro románticos dolores
que un nocturno cincel talló en basalto.

IV
¡Oh, ju\'eotud perdida: tú eres CHl
visión que de la tarde á los fulgore~
crJ.1Zll. como una. joven Dogaresa
muerta sobre una góndola de flores!
Por los muertos canales de mi invierno
aún to miro pasar .v oigo tu canto •
como un recuerdo inmemorial y eterno
que se esfuma en las nieblas de mi l11rnto.
Cuatro negros dolores te acompniínn;
las estrellas románticas se bañan
para verte en las ondas de zatiro,

y el viento de la noche alza una. not1,
temblorosa y fugaz como un suspiro
a l agitar tu mandolina rota.

A LA JUVENTUD
EN UNA OISTRIBUCION DE PREMIOS ESCOLARES

Levanta ¡oh juvcutud! la noble frente,
cierra el volumen árido y abstruso
donde, en eternos símbolo,, el sabio,
tras de largo estudiar, su cieucia puso;
a pacta de la mente, enardecida
al caldeante f aego de la idea,
los austeros problemas de la vida,
que tu espíritu audaz enseñorea;
por breve espacio olvida
que la meditación solemne y grave
es la dueña de siempre, hosca y saüada,
que apresta la ocasióo, tuerce la llave
y á la conquista temeraria ayuda¡
sal un momento del recinto aug11~to
en donde la verdad-Palas que adoraste tortura á la par que te da l(nsto,
y acude al fes ti val sencillo y justo
con qae h Patria premia
la labor de las testas pensadoras.
Tú, juventud, tú guardas inextin!a
fe de alcanzar las cumbres ideales
q ae tras doradu brumas entrevi~te¡
lanzas tu corazón á los raed.des
del entusiasmo súbito, y de.cinf.l.
llamas á la ilnsión que te conquiste.
Por la ngión grandiosa de los sueños,
tu pensamiento irreductible y ágil
huye ligero de la frente frágil
y con alas condóricas avanza,
vuelo tras vuelo, á nuevos horizontes,
donde, en careo de nubes, la esperanza,
complaciente y risueña, ante tus ojos
cruza fugaz porque veloz la siga,,
y ni siente pe~ar ni finge enojos
cuando, Ja fatigadas sns cuadrigas,
indolente á las dulces seducciones
conviertes en despojos,
desdeñados por ti , sus galardonHI
¿Dónde trazó jam:l.s lo incognosciblc
el circulo de sombras q11e el luciente
dedo de tu compás no ensanche 11unca?
De tu 'Vis.i ón la poderosa lente,
clavando la impasible
mirada de cíclope omnipole.n!e,
á la luz que el acaso le depara,

dispersa las tinieblas del pasado,
contempla lo presente cara á cara,
y en su arrebato osado,
¿qnitn la reprimirá de que dirija
sus golpes de titán contra la puerta
del porvenir terrífico y obscuro,
y abra de vez en cnando una rendija
por la que atisbJ. la región desierta
del seno tenebroso del foturo?
Tu ambición, Jnventnd, no sólo tiende
sn altivo vuelo al mundo de lo grande
y perdurablemente allí contiende;
ávida de algo más, presto desciende,
y con empeño utoico,
para descanso de su viaje heroico
nneva labor, infatigable, emprende.
¿Qot esconde, entonces, la dorada espiga,
la leve bruma, el agua rumorosa,
la sombra hostil, la claridad amiga,
que no busque, y no indague, y no persiga
tu admiración intrépida y cnriosa?
Aun en la oculta sima mist«:rio5a
que se ahonda en tu espíritu, penetras
como de nn cráter al profu11do abismo,
y trasladas á número y á letras
la pulsación del pensamiento mismo.
Largu generaciones de inmor1ales
que á las conquistas del saber volaron
y hubieron de pisar sns litorales,
el oro acumulado en sns reales
á tu noble codicia abandonaron.
Y del libro, del sabio, de lu fuentes
de la natnraleza inagotada
los eflnvios perennes y latentes
snelen b1ñu las juveniles frentes
con su deslumbradora llamarada .. ..

EL COMETA DE HALLEY
ENTRO de muy pocos días el
cometa de Halley dej ará de
ser visible á la simple vista
y solamente podrá ser ob•
servado con un anteojo. Más
larde será necesario el em•
pico de nn poderoso telesco·
pío para poder distinguirlo; despaé,, la placa
fotográfica será la única qae conseguirá sorprenderlo en su camino y , al fin, el cometa se perderá
c11 los abismos del infinito para no volver huta
1986. cuando todos los q11e esto lean esttn ya re•
ducidos á polvo. Probablemente nuestros hijos
habrán muerto también, y serio nuestros nietos
los que disfruten del espect;lculo del com.eta de
Halley en su próximo regreso.
Edmundo Hdley, astrónomo inglés, comparan·
do los elementos de los cometas aparecidos en
1S31, en 1607 y en 1682, vió qne eran muy semejantes, y aplicando á este cometa las leyes de la
gravitación uninrsal, descubiertas por su amigo
y colega I,aac Newton, -y aplicando tambitn al
mismo astro las leyes de Képler, descubiertas
cincuenta aií.os antes, predijo que el cometa de
1682 había de regresar en 1758 ó en 1759, atriba•
yendo la irregularidad del periodo á la acción
perturbadora de los grandes planetas encontrados
en su largo -trayecto. La órbita fut calculada por
Clairaut, según el método de Newton, y el pronóstico de Halley se cumplió, pues el cometa
iné visto, á la simple vista, por Messier, el 21 de
Enero de 1759 y pasó por el perihelio el 12 de
Marzo del mismo año. ¡Tan hermoso trinnfo del
cálculo matemático causó la admiración nniver•
sal é hizo prorrnmpir en alabiln:us hacia Halley
y Newton!

Y la Patria lo ve, la Patri.a goza,
la Patria aplaude en tus primeros triunfos
los claros y propicios
vislumbras de nna lnz que la alboroza;
y á lll revelación de los auspicios
que su grandeza y esplendor augura ,
la fe de qne obtendréis marores bienes
inflama con solícita ternura
colocando un laurel en vntslras sienes.
Si, la Pauia lo ve, porque la Patria
no es la creación de n.n entcsiasmo loco
qne el moderno saber burla y expatria,
ni ensueño metafísico tampoco
en la penumbra del trror forjado:
es elemento anímico, envolvente
organismo social; es el puñado
de inteligencias núbiles que han dado
todas las j uventudes, felizmente!
¡A.h! no extingáis la milagrosa llama ....
¡Cuando un sol en el tter centellu,
treme el espacio, se condensan mundos,
el gran mar de la vida se derrama
y en l os cerebros fuertes y fecundos
fulguradora enciéndese la ideal
iOh. Juventud, la P.1tria te reclama:
vuelve con ardimiento á la tarea!
B~ LBINO DÁVALOS.

ASPECTO DEL COMETA CE HALLl!Y A LAS 4 H.
30. M, DEL 12 DE MAYO DE t9t0

D¿spné~ de la aparición de 1759, se calculó el
regreso del cometa para el aüo de 1835 y la pre•
dicción se cumplió, pnes el as!ro comenzó á ser
vi1ible, á la simple vista, el 23 de Septiembre y
pasó por el perihelio el 16 de N,3viembre del
mismo año de 35.
Desde entonces se predijo qne el cometa de
Halley regresaría en el año de 1910. Los distin•
gnidos calculadores, Felipe H. CowelJ y Ao.•
drts C. D. Crommelin, del Real Ol&gt;servatoriq de
Greenw icb, calcularon los elemeotos y efeméri•
des del cometa para su actual retorno, quedando
fijildo el paso por el perihelio para el 19 de Abril
de 1910.
Las efemtrides fneron calculadas con precisión
ian notable, que en la madrugada del 12 de Septiembre de 1909, el profesor Ma:a:imiliuio Wolf,
director del Observatorio de la Universidad de
Heidelberg, logró fotogra6ar el cometadeHalley,
teniendo el telescopio fotogr,fico dirigido á los
pies de la constelación de los Gemelos, cerca de
los límites de Orión, precisamente por donde las
-e femtrid es señalaban q 11e el cometa debfa encontrarse.
En Diciembre de 1909 el vfajero celute co-

EL COMETA CE HALLEY OBSERVADO A LA S IMPLE V ISTA, A LAS 7 H. 30 N •
CE LA NOCHE DEL SABIIDO 21 DE MAYO DE 1910

menzó á ser observado con pequeños telesccpios.
Yo empect á observarlo con un anteojo c-Zeiss&gt;,
de 80 milímetros, el día 19 de Enero de 1910, y
segul observándolo, !iempre que las nubes no me
lo impidieron, hasta el día 26 de Ftbrero. En to·
do este tiempo, el cometa lavo el aspecto de una
débil nebulosidad con una pequeña condensación
en el centro.
El 25 de Marzo el cometa estnvo en conjuoción
con el Sol y había interés por ob1ervarlo en la
madrugada, al Oriente, después de esa fecha.
Hasta el 8 de Abril fné observado desde el Ob,
servatorio del Clbo de Baena Esperanza, A frica
del Su. Et 11 en la mañana fné obstrvado en
Wáshington y en Valparaí so.
En el Valle de .Mtxico empezó á ser visible, á
la simple vis ta, el miércoles 20 de Abril , pues
antes d mal estado del tiempo no lo había permitido. La cauda se distinguía muy bien, según
una línea inclinada al SW. 1Q11éadmi rable t rans•
formación ! ¡Cómo la fuerza repulsiva del Sol
había obligado á una parte de la masa del c omt•
ta á hnir en sentido contrario y á formar una ca•
dena de corpúsculos electrizados, verdaderos
ciones&gt; celestes!
El j11tvu 12 de Mayo, el celeste viajero nos
dió nna gran sorpresa. Sn cauda, de 32 grados de
largo, se extendía desde la estrella número 58 de
los Peces hasta ltl altura de la est rella «-Zeta&gt; del
Pegaso.
La cauda s iguió desarrollálldcse más y más , y
el día 18 de Mayo se extendía desde la constela·
ción de Aries hasta la Vh Láctea en los límites
del asterismo llamado &lt;Escudo de Sobieski&gt;.
El tránsito del núcleo del cometa de H.a! ley
por el disco del Sol se verificó á la hora indica•
da por el cUcalo; pero la Tierra uo quedó en•
vuelta en la canda debido á que ésta. no se hallaba en la dirección del &lt;radio vector&gt;, ó sea de la
linea recta llevada del centro del Sol al cent ro
del núcleo del astro cabelludo.

E l 20 de :r.tayo pudo ya ser v isto el cometa al
O.::cidcntr, despnts de la puesta del Sol. El s.l.ba•
do 2S lo observt en Coyoacán en muy bnenas con•
dic:iones a tmosférica~, y á puar de la intensa luz
de la Luna, el cometa lució su hermosa vestidu•
ra. rodeado por las bri llantes estrellas cSitio&gt;,
cPcocyon&gt;, &lt;Póll ux&gt;, ~c1sto r&gt;, &lt;Menkalinan&gt;y la
&lt;Cabra&gt;. Muy cerca del horizonte, •Betelguese&gt;
lanzaba sus roj izos rdl~jos.

Causó scn:presa general que la canda del come•

de las estrellas número 29 y número 30 del cSex•
tante•. El brillo del núcleo era igual al de la estrella ero&gt; del c Lcón Mayor&gt;, qne es de cuarta
magnih1d.

ta se hnbiera observado al Oriente en la madru•
g,¡da del día 19 después del tdn~ito. Srgún la
hipótesis del señor H . C. Wilson, astrónomo norteameriCllllo, ese fenómeno se dcbib á qae los
grandes cometas tienen, eu lo general , tres can•
das: u.ni rectilínea, formada por los gases menos
ligeros, hidrógeno y helio¡ U.Da curvilínea, for•
mada por carbn.ros de hidrógeno, y oh-a encorva•
da hacia atrb, formada de vapores pesados de
sodio y de hierro.

El núcleo del comet a se encontraba muy cerca
de la estrella cgamma&gt;, de los &lt;Genu:los&gt;, y la
canda llegaba hasta la cabeza de la &lt;Hidra&gt;.
E l día 2 del presente mes se pado ver el cometa entre 9 y 10 de la noche en l a constelación
del &lt;Sextante&gt;; la canda se dirigía hacia cJúpi•
ter&gt; y el núcleo brillaba como una estrell a de ter•
cera magcilud, El m ié rcoles 8, en tre 8 h. 30 m. y
9 h , observé al cometa, á l a ~i mpl e vista, cerca

ASPECTO TELESCO P/ CO DEL COMETA
DE HALLEY

A.provechemos estos ú lt imos d{as para dirigir
uca última m irada al cometa de Halley, pnes
cuando regresr, en 1986, ya habremos desapa.r eci•
do de este mísero planel~.
México, Junio 9 de 1910.

Luis G. L i!:611.

�Una Nueva Iglesia en la Colonia de la· Bolsa

Una Nueva Iglesia en la Colonia de la Bolsa
Pare. celebrar la 6este. del ag rado Corr z6n de Jesús en su día, que este año ce.·
y 6 el 3 del corriente, la iglesia cat6lica.
decidi6 la erecci6n de un nuevo templo de·
dice.do al alíador, coye. primera. pied ra
d ebería. ser colocada, y de hecho lo f oé, el
ci tado día 3.
Como emplazamiento para el nuevo templo, se escogió un sitio que ha sido siempre nombrado por sus escándalos y que t iene fama de ser el más desordenado de la
ciudad: le.coloniade la Bolsa. De esta me.nora se hará patente la infloencia del templo en aquel barrio y se procura la envan·
gelizaci6n de los habitantes de aquella po·
pulosa región.
e quiso que la ceremonia de la coloce.ci6n de 1a. primera piedra tuviere. solemni·
dad, y se invit6 á ella á Su eñoría Don
José Mora y del Río, Arzobispo de "México, quien tovo á su cargo la parte principal de las fiestas, asi~tido por el reverendo
señor Andrade, prebendado de la Basílica
de Guadalupe, bajo cuya j urisdicción se
halla la colonia.
Existe en ésta una antigua capilla con
paredes de madera, y en ella se celebró la
misa solemne, en la que estuvo como asistente u eñoría Monseñor l\,fora.
Después de la misa solemne se procedi6
á la ceremonia de la colocaci6n, la cual f ué
colebrade. por el citado señor Arzobispo.
Apadrinaron el acto el señor Don Francisco Moreno, prefecto político de la ciudad de Guadalupe Ri &lt;lRlgo; el doctor Villa-

AMOR DE MADRE

MONSER OR MORA BENDCE LA PRIMER PfeDR4

grán y otras personas cuyos nombres sentimos no recordar.
Para los habitantes de la colonia fué el
día 3 de gran regocijo, tanto por la fest ividad religiosa, como por la verbena q ue
con ese pretexto se organiz6 en las afueras
del templo.
Nuestro fot6g rafo logr6 algunas muy be-

llas instantáneas de la ceremonia, con las
cuales il ustramos estas líneas.

LA VIRTUD CLAUSTRAL

El paganismo inventó la fábula de un
niño alado :v ciego que, armado de flechas, e complacía en arrojarlas para atravesar los cornzone. . nngraba la herida de
la ent raña y de la pena nacfa el amor.
Más poético y divino que el pagano í mbolo es el misterio de la maternidad , de
ese amor sublime nacido también de un
g1-an dolor: un oplo del espírittl inmortal
desciende del cielo y e encarna en el seno
de la mujer cuya ensibi lidad comienza á
padecer, y cuya alma comienza á amar la
misma caus!l de la tor tura.
El amor humano con todo s u volupt uoo afán, suele mudare 6 extingu irse. Parece grande porque
egoí-ta; mas i se
intent a destruirle, resulte. pequeño, invisible como el átomo.
To a í el entrañable divino amor de la
madre, que tiene la maravillosa propiedad
del infinito. Cualquiera q ue ea el númer o
de los hijos, á todos .v á cada uno les toca
por entero. E como el Universo: sin centro y sin orillas. E el único amor que en
ht tierra e acerca al inmen o amor de lo
ciclo.
L o corazones amantes se unen ; pero no
se funden. Por los intersticios de la unión
e fil t ran el ha tío, la infidelidad y el olvido.
La fealdad, el vicio, el crimen, la ingra-

PADRINOS DE l.A OEREMONIA De COl.OOACION De LA PRI MERA PI ED/liA
0

titud mi ma del hjjo, no hacen mella en el
cor azón de una madr e, porque ltt idea de
ju ticia. desaparece en ella al primer g rito
del ér á quien acaba de dar vida.
De de ese momento la humanidad no
exi te si no es para admirar á su hijo, en
quien se reúnen todas las perfeccione de
ta:creaci6n; y cuando por pri~era vez le

S1bemos que lo bueno y lo malo crecen lnseparable111ente mezclados en este mundo; y el conocimiento de
lo bueno se halla tan envuelto y entretejido con el conocimiento de lo malo y tienen apariencias tan engeftosas, qu.e separar el uno del otro es una tarea tan dlflclf
colllo la de Psiquis, cuando tuvo la Incesante labor lle
escoger y clasificar las sell!lllas para que no se revol•
vieran mts. Por gustar la corteza de una manzana vino
4 este mundo el conoclllllento de lo bueno y de lo malo
como dos gemelos adheridos el uno al otro. Y tal vez
la suerte de A 1'n fué conocer el bien y el mal, es decir,
conocer el bien por el mal. En el estado actual de la
humanidad, qué pureza habrla para abstenerse del
conocimiento del mal, qué sabldurla para escogerlo?
Q.iien puede aprender y analizar elvklo con todas sus
t~otaclones y rn¡anosos placeres, y • oesar de esto
puede refrenarse y distinguir y aun prtferlr lo que es
mejor, ese es un heroico y verdadero cristiano. No
puedo alabar esa virtud fugltva y claustral, virtud inejertltada, que no conoce el alre libre, que no sale nunca A ver Asu adversar io, que evita la carrera rndonde
se lucha por la corona iomortal-que no se gana sin
empolvarse y asolearse,- Por cierto que no traemos A
este mundo la lnocencl•, sino más bien la impurtza~
lo que nos purifica es la prueba y , para que é~ta exista,
es preciso un adversario. Por eso aquella virtud que
no es m4s que un chicuelo que cootempla lo malo y no
sabe hasta lo ~ltlmo que promete el vicio A sus secuaces
antes de rechazarlo, es una vhtud vacla, Ilegitima; su
blancura es una blancura enfermiza; y por este motivo
nuestro sabio y serlo poeta Spéncer (á quien no me
atrevo A considerar como mejor maestro que Scoto 6
Aquino) cuando de~cribe la verdadera temperancia en
la persona de Guion, lo presenta conducido por un
peregrino y viajando 6 través de la cuva de Mammon
y de las arboledas de los goces terrenales para que el
vea y conozca y, al mismo tiempo, se abstenga. SI él
conoclmleoto y la visión del vicio son tan necesarlos para constituir la virtud humana y para que se confirme
la verdad con el examen del error¿cómo podrlamos con
más seguridad y con menos peligro explorar tas regiones del pftado y de la falsedad, si no leyéramos toda
clase de libros y no escucháramos toda clase de raciocinios? Y esta ventaja puede obtenerse leyendo toda
clase de libros.
LA CEREMON/4 DE LA COLCCACION

JOH

h\lLTON

brinda su pecl1o~que mana amor y ·vida,
le da también u alma toda entera.
L a materniclnd es la divinización de la
mujer por extraordinario dolor sin lágrimas. Es la iniciaci6n en el cele tial deleite
del sacrificio, el súbito desbordamiento en
el alma de una misericordia infinita.

.B. PERAZA.

~

GUC~TO
(E!SJ.I.LO· i USO)

QlfUPO Dll f'lllf80NA8 QUI/! "1fW91!NCf0 LA 01/!ffll!/tlONIA

Era una alta cumbre al final de un pueblecito de gente trabajadora. Todos los habitantes miraban aquella altura con encan. to y orgullo porque los viajeros que pasaban por el pueblo la vi itaban.
Cubiertas de verde serba las ladera tenían me.tices divinos y por e e mo aico encantador se llegaba á la altura; de allí d ivisába e el panorama. admirable. Los campe ' ino sentían veneraci6n hacia la loma,
orgullo del pueblecito.
na tarde lleg6 un caballero en un coche al pueblo. Venía á fabricar un chalet
en la alta cumbre. enía aquel caballero á
encerrar allí su dolor- in e peranza ni
consuelo.-Y había escogido aquel lugar
solitario para sufrir en paz. Aquello era
un símbolo.
sí lo pensaron los campesinos que vieron al fin que en el mundo el
que llega á la altura de la fortnnn. y del
poder, no puede alcanzar la felfoidad.

�TREN

DE LU.JO

OBRE la Unea de Nin, la gran vía
de los trenes de lujo qa.e de Lon•
dres y París llevan á la Costa Azul
á todos los que g11stan de la vida
intensa: los vencedores y los vencidos, los millo•
narios inútiles, los aventureros, los cosmopolitas, los enfermos aforti,¡ia_dos, ta.1 cual poeta, Y,
hasta si se quiere, algunos amantes que van ha•
cía el sol y hacia la ilnsió!l·
En an vagón-salón, adornado con flores raras,

Ella.-Sí. ... macho.
El.-¿El movimiento del tren . ... ?
Ella -Quizá¡ estoy cansada de permanecer en
la misma postura.
El.-(Vivamente) . No te muevas.
Ella.-¡Ay, bien sabes que no puedo! .... Llama
_ para que me ayadtll un poco; eso me dad. algún
alivio.
El.-¡Te lo han proh'bidotantolos médicos!
Ella.-lAh, tus médicos!... . . ¿Por ventura han

el y ella sa encaminan también
pre.surosamente á
esa costa de alegrías y dclágrimas,
Ella, de una be11 e za espléndida•
pero de una belleza
cuyo brillo aguda
enfermedad ha atenuado desde hace tiempo, há·
liase tendida sobre 11n lecho, en mitad del vagón,
Inmóvil, brillantes los ojos de ftebre, muy pá1ida
bajo la aureola de sus cabellos negros csparcidos
sobre la almohada, mira, i través de los cristales
empañados por el frío, los paisajes, las estaciones, las ciudades que pasan en fantástica cabalgata.
El, sentado junto á ella, conserva en las suyas
una de sus manos, y sigue con inquietud en el
rostro de la amada las impresiones de tristeza y
de dolor, En el rodante salón flota una tibia al •
mósfcra, en la que el perfume de las rosas se mezcla al olor insípido de] yodoformo.
El.-(Advirtiendo que una arruga contrae la
frente de la enferma). ,Sufres?

detellido mi parálisis? . .. . ¿La ban siquiera alí viado? . . .. ¡No!. .. . Sienfo este fr fo de
hielo que sube sieDlpre, que avanza ....
(Día vendrá e11 que me haya invadido por
completo!. . ..
El.-( Enloquecido) . ¡Pero, no, q nerida!....
(Hace él señ al de que se acerquen á dos criados que e$U,n en un extremo del vagón. Ambos
con infinitas precauciones, levantan ligeramente
á la joven y colocan sobte la sábana, C0ll:lo una
cosa oinerla, su brazo inerte en el que la sangre
no circula ya).
El.-(Cuando los domésticos se han retirado).
¿Estás mejor?
Elb.- Parece . ... si . . . al menos por algullos
minutos; gracias . . .. (Suspirand. ). iAb, cómo es
difícil, c6010 es dificil sufrir!. ...
El.-(Afiigido), ¡Si imaginaras mi tristeza al
verme inútil aquí, á tu lado, cuudo siento el
deseo de tentar lo imposible . ... y la desesperación de no conseguir nada .. .. Jcada!. ... La ciencia es ioipotente; impotente la riqueza contra esta
fuerza ciega, ~st6.pida, de la enfermedad. ¡La impotencia!... ¡Con cuánto gusto daría yo mi vida por conseguir algo! ... . !Es para volverse loco!
EUa.-1Vamos, Pedro!. .. .
El.-¡Ah! No pretendas ahora h•blarme de valor: tus pobres ojos tristes desmcntil'ian lo que tu
boca dijera.
Ella.-Es que este viaje m.; hace evocar el del
año pasado . ... !El pasado, tan lejano para todas
las cosas que viven, y, sin embargo, tan próximo!
. .. . No es un.a visión del recuerdo, es la realidad
de ayer la que veo, la que toco, la que me hace
daño . .. .
El.-(Soñando). Sí . .. como ahora, partimos
en Diciembre ... •
Jtlla.- .... ¡Y también en un vagón IÍÓrídoÍ.-...

Pero las ros as no mentían entonces . . .. rra dfa
de fiesta. . . ¿Te acuerdas? Se me tenía por demasiado linda¡ me echaban en cara un brillo de
elega.ncia que les parecía insolente, se me reprochaba mi buena salud, y partimos como iJlscnsa·
tos, como locos, arrastnd.os por la maravillosa
aventura. Para conquistarme, para ser mío, habías
roto con todas las leyes del mundo, abandonan•
do á tu mujer y á tu hijo . . . .
El.-iBilhl Algunos millones les dejé ....
Ella.- ,.. ¡Libres de prejuicioP, de trabas íbamos
hacia lo desconocido, hacia el porvenir que nrgfa
fulgurante, puesto que tú me hadan sdíar un sueño de amor y de oro!. . . . (Bien mío, no existe
un solo día de nuestra vida tn común que 110
haya ~ido marcado por una bondad luya. ¡Qué
existencia hubieras sabido darme allá, en el pafs
del sol y de la dicha! . .. . No c:reo que hubiera
habido nunca criatura más feliz . . ..
El.- .. .. ¡Más adorada!. . ..
Ella.-S( , más profundamente adorada que yu
(Tras de una pausa). Me acuerdo de nuestra vílla
de Roqaebr11ne, con sus jardines, con su.s terrazas, con sus naranjales, con sus setos de eterna
verd11ra y, en derredor, la colina de oli•os descendiendo hll!.ta el mllr .... ¡Cómo se me 6gara
ver todo aquello!. ... 1Q11é exqnisitas, inolvida•
bles horas p:isamos allá!
El.-(Con amargun). ¡Horas mny bellas ... ,que
es menester pagul
EllL - ( Prosiguiendo ensuáíioranza). Desputs,
nuestro regreso á París, con la gran sorpresa que
me preparaste .. .
El.-¿EI hotel de los Campos Elíseos?
Ella.- Sí, el espléndido hotel, el dorado nido en
el que yo no tenía más que entrar, en donde todo me aguardaba ..... ¡Y alU, como enRoquebrune, continuando, embriagadora, nuestra vida de
placeres, de fiestas y de besos!. .. . Y, de pronto,
en pleno deslumbramiento de goces, la horrible
noche .. . .
El.-¡La desgraciada. noche! (Con alterada. voz)
Después de una comida que diéramos á los amigos¡ después de nuestra última comida .... ¡Esta•
bas entonces tan idealmente bella que, una vez
solos, para regocijo de mis ojos, te pedí que permanecieras un instante más junto á mí, sólo para
mil. . .. De rodillas, como ante una aparición divina, te miraba .... te adoraba . . .. en éxtasis!. .. .
Luego . . .. ¡Ah, me parece revivir este ;nstante de
horror!. .. . Tas labios, tu rostro súbitamente descompuesto ... el ataque de parálisis .... tus po·
bres brazos, tu cuerpo ....
EUa.-1Todo inmovili:tado para siempre!
EI.- No lo digas ....
Ella.-Sí, sí, no creo en los milagros y sí en el
castigo.
El.-¿No es, pues, entonces, UD derecho el de

amar?
Ella.-No, cuando no se es libre .... Otros tenían ]os derechos. Y, después de todo, una pa·
sión de tal manera por encima de todo lo que es
humano, una pasión como la nuestra, no llega jamás á ser perdonada por los hombres. Dios mismo siente celos de ella. No quien: ver ásascriatnras alcanzar aquí el paraíso . ... y las hiere en
plena alegría, en plena voluptuosidad .... ¡y hit•
re tanto más holldo cuanto más hermoso faé el
ensaeñol
El.-Sio embargo, es el buen Dios.
Ella.- ( Resignándose). Quizá soy injusta , egoís•
ta, y ello no está bien . . .. cuando se va á mori r.
El.-¿Morlr?
Ella.-¿Acaso no vale más eso que vi•ir cnfer•
ma, que perder poco á poco tu a.mor . . .. hasta
tu simple afecto? ... . ¡Ser fa harto penosa la caída
del ídolo!
El.-Pero, ¿cómo puedes tú pensar . .. . 1
Ella.- ¡Es fatal , pero es, mi querido Pedro! Te
lo repito: te creo muy bueno¡ aun indiferente,
tendrías para mí la: voluntad de ser piadoso. ¡Mas

Ella.-Me diste la perla rosa una tarde, 1uia noche más bien, en que comimo•
juntos. __
E l.-Al vol ver de Montecarlo.
Ella.-Loszatiros representan nuestro día de Niza .. . . ¿Te acuerdas? . . . . .. Y las
perlas, mis dos collares, todos los aderezos soll de nuestro regreso á París, Cuan·
do llegamos al hotel, en cada pieza que me hiciste visitu había un estuche!. .. . ¡Qué
locuras hiciste por mU
EI.-INo muchas, puesto que no son posiblesyal (A fectuoso) , Temo que te fatigue el hablar. ¿Q11ieres dorm ir?... SI, sí, un poquito; por lo menos cerrar los ojos,
reposar ... . .. Me quedaré aquí. .. .
(Largo silencio se interpone entre ambos, mienfras q ue el ngón conti n6.a su marcha desenfrenada en la noche que avanza, sombría, profunda, qne torna opacos por
la humedad los espejos del salón ).
Ella.-( Abriendo los ojos al experimentar un traqueo brusco del tren). !Pedro!.. ... . !No te veo!. ... 1Pedrol. .. ¿E~t1'8 ahí? ... .
EI.-Sí, querida, sf, aquí esloy, , t a lado.
E lla.-iTengo miedo! ... He dormitado un poco .... ¿En qoé piensas, tan á obsc11ras'?
El.-(Sorprendído) /,Yo? . En nada ...
Ella,-Sí, sí, pensabas ...... yo sé en qué¡ acabo de tener un sueño horr ible¡ es
porque tú pensabas en eso,
El. -¡,En qué?
Ella.-1Yo estaba maerta, y le veía en nuestra casa de París, en la que tú me has
dado .. Te veía con tu mnjer, con tu hijo . , . ... Te habían perdonado .... Charla•
bais ... Tú estabas comedio de ello,, sonriente, feliz ... . . .
EL-Pero si no es verdad¡ en nada penuba yo . ... . .
Ella.-(Nerviosa)J lÚ_J~
EI.-Lo ... .. .
Ellll.-(Deteniéndole). 1No, no .... calla .. . , jurarías á pesar de todo¡ .. .. me amas
aún demasiado .... Pero lo sé, fué eso, era eso ... . Mañana cuando qo esté ya aquí.. . .
¿Ves, no respondes?
EI.-IAyl ¿qué quieres qae replique? . . .. Todo eso que me dices me apena¡ es
injusto, muy injusto acusarme, después de todo lo que he hecho .... ¡Faiste tú
misma, y un minuto hace, la que me lo recordó ..... .
Ella.-(A media voz). Perdóll . . .. ¡Si tú supieras lo triste que es sentir cl propio
infortunio!. . . . no poder nada, nada ... . ¡P,:rdón!
(Las lámparas cléclricas, súbitamente encendidu, 11eoan de vi va claridad el
talón).
Ella.- 1Todavía luz!. ... ¡Todavíal
(Los &amp;riados traen otras lámparas, encienden Ju bujías, y , con su profusión de
flores, el vagón iluminado semeja un feérico palacio rodante ó una capilla ardiente),
El.-i.Qaieres que llame á Donati?
Ella.-SL
(Pedro se dirige á un compartimento vecino, en:basca del célebre mú•ico que
trajera consigo á precio de oro en este viaje, con la esperanza de que su d i vino arco
pudiese dará la enferma un poco de calma y de olvido. Bien pronto, en medio de
á los treinta años, no se ama por m11cbo tiempo un alma . . . . sin
la ruidosa trepidación del tren, que añade á la másica un extraño acompañamiento,
cuerpo!. ... lQnién sabe si, en el curso de estos tres meses, una
se eleva el canto profundo de an violoncello en el andante de Ja cCopa del Rey de
ilusión ya ... . ?
Tbnli&gt;, de Díaz. La aoberbja melodía, de tan punzante intensidad doloros,, ejercita
El.-(No muy vivamente) . ¡No, no, te lo asegn.ro.
su acción poco á poco sobre los nervios de la joven, de los párpados de la cual,
Ella.-No importa, con. tal de que yo me vaya antes de q11e
casi cerrados, brotan lágrima., , que corren más brillutes que los diamantes de sus
acaezca, (Ella le mira como para leer en el fondo desu al ma;
luego, entrecerrando los párpados). ¿Dónde estamos?
sortijas).
El.-(Vencido por la emoción, llorando también la gran miseria del dolor humaEl. -(Yendo á la portezuela ). Supongo que hemos pasado y a
no). ¡Cómo la felicidad es bre•e, amada mía!
por Lyón.
Ella,-¿Cuándo saldremos de esta niebh, de este frío? ¡El
Ella.-(Con un sollozo) ¡Mi pobre Pedro!• . . .. .
tren. no anda!. . . . ¡Ab, el sol de Menton, de VilleTrancbe ; del c1-·
(Añte el poste 537 a·a giiaidabarrera - mrlleit, el rápido de lujo, &lt;:oil---nis ilumi- ·
bo Martín!. ... Quiero volverá mirar, en carruaje, todos esos - nados carros, con las chimeneas de su máquilla que prq_yectan sobre ]as ráfagas de
lagares de nuestra d icha . ... ¿Verdad que me llevarás?
vapor lucecillas rojas, pasa rápido como hancán )'.
El.-¿En cocbe? ... .Pero, si los médicos ... .
Marlica.-(Entrando, luego de haber dado' eJ cambio á aa am11jer). ¿No has visto
Ella.-Déjalos, te repito qne no les necesito más¡ quiero lleese vagón iluminado, María?.. . . . Había en él Dores, mlisical ... ¡Lo que se bailar á,
narme el corazón de recuerdos .... (Con una sonrisa triste) ¡Ne•
ahí dentro!. . . . . . ;Desdicha, cuando se piensa.. . .. 1 ¡Vaya si hay afortaoados en la
cesitaré de una gran provisióll allá , en el otro lado!
vida !
(El, sin respo11.der, ht v11elto á sentarst, la ha cog ido lamaLa mujer.- (Exuberante de salud). ¿Aforl11Dados? .. .. iQné sabes tú!
no, y envag11ecido el espíritu, j ugnetea maquinalmente con sus
Marliea.-¡Caramba , cuando todo se pued, pagar! ... .
dedos fl.lcos y c¡rgados de sortijas).
La m11jer.- ¿Y cuando se puede comer?. . . . . . . Vamos, lts que todavía te ocupas
Ella.-Se c11enta que las piedras pueden también enfermar
de ideas socialistas? . ... Aquí está la sopa .. . . . una buena olla de caldo: ¡Déjate de
y morir. Mira ... ¿no enc11entras que las mías brillan menos?....
baclas l ¿T,enes ham bre?
Todos estos aniUos v inluon de ti .... y tienen su h istoria. El
Mulieu.-(Sentándose, á tiempo que da , obre la mesa UD paiíctuo formi dable )
trébol de diamantes . .. .
¡Oh, vaya si la teogol
El. -¡Mi primer regalo!
M IGUEL P.AO VlNS.
E!la,-Sí, el primero . . . . Lo, rnbíes datan de nuestra pHti•
d.t el aiio 6.ltimo . . . .
( Trad. esp. para e El M undo llas/rado&gt;)
Et.-¡Y lll esmeulda, d e Í u llegada. á Roquebrunel

�Los funerales de fduardo

LOS FUNERALES DE EDUARDO Vil

vn

EGURAMENTE que eu la
historia del mundo llin·
gún soberano ha tenido
ta.u suntuosos funerales
como (los de su majestad Ednardo
VII, los cuales fWlerales se efectuaron el 20 de MilyO último.
A las nueve de la ma:íi.alla del cita·
do d{a, la misma cnreiia de cafión
que había servido tres dfas antes para trasladar el cuerpo dd monarca á
la capilla de We.s tminster, se colocó
á la puerta de ella para esperar el
precioso depósito. La procesión se
abrió con una escolta de coraceros¡
en seguida iba el féretro sobre la cu•
reña de cafión y detrás de él el caballo de armas del difunto monarca,
completamente enjaezado y llevando
en los estribos de la montara las botas vacías del rey, colocadas con las
puntas hacia atrás. Un criado, en
traje escocts, llevaba el perro favori
to de;Eduardo, un terrier.
LOS REYE'S A OASAl.1.0 DETRAS DEI. FERETRO

LOS SOBERANOS EN El. CORTE.JO FIJNEBRE EN WESTMINSTER

Un momento después, la campana
de la abadía anunció que el cortejo
real había salido de Bncgkinham,
donde se había reunido para jUDtar•
se á la procesión íúo.ebre.
Esta partió de Westminster á las
nueve y media de la mañana.
En primer lugar iban los destaca•
mentos de todos los ouerpos distin•
gllidos del ejército del imperio¡ los
destacamentos de los ejércitos ex•
tr.mj i:ros, los generales, los al miran•
tes, etc.
Ea. seguida se abría el cortejo pro•
pi.amente dicho, encabezado por el
duque de Norfolk, mariscal de la
corle. El féretro real, con la corona
encima, en la que brillaban las joyas
de la reaten; el caballo y el perro
del rey y luego un grapo im onentc,
formado por casi todos los soberanos
del mundo.
Iban como signe: e11 primer lugar,
Jorge V de Inglaterra, el nuevo monarca¡ á su derecha, el emperador de
Alemania en traje de mariscal de
campo, y al otro lado el duque de
Cocioaught¡ segnían los reyes de No-

ruega, de Grecia, de España, el Zar
de los búl¡!aro,, el rey de Dinamarca, el de Portugal, el de los belgas v
luego los príncipes como sigue: el
heredero del trono de Tnrquía, el ar•
chiduqueFrancisco Femando de Aus·
tria, el gran duque Miguel, hermano
de Zar de Rnsia, el prúicipe Fushimi, el duque de Aosta, el Sparta y
1u1 falange de grandes de la tierra.
Después de este cortejo ecuestre
iban ocho carrozas de la corte, con•
ducieudo á la reina viuda, á su her•
man.a la emperatriz viuda de Rusia,
á la reina María, á las princesas real~s y á las misiones extranjeras.
Todas las calles por donde debía
pasar la procesión estaban pintadas
de rojo y con esta pintu.r a se había
ocultado los letreros de las casas co·
mercia.les. El cortejo .ldelantó paso á
paso por entre una multitud muy
respetuosa, hasta la estación de Paddíngton, principio de la línea de ferrocarril que conduce á Wúidsor.
En este lugar se desarrollai:on las
escenas finales. Cien ma;ínoscondujeron el féretro hasta la Jglesia del

cid~tc que conmovió á en.autos 1 :presenciaron: .I;a reina viuda vió al caballo del rey, que
estaba listo para segnir el ferétro' de su amo, y 1 ')!asó la u.ano por la crio. ea. señal de cariño.
&gt;
Este ademán íné observado por el perro que acompañaba al caballo, como ya dijimos an•
tes, Y not~do qn.e para tl no tenía caricias b. so~erana, se levantó sobre las patas traseras
Y le llamó la atención hacia éL La reina derramó abundantes lágrimas Y acarició al fiel
perro, que tautos recuerdos signi6ca. ahora par.- la soberana viada.

'.;El. REY olORQ~ V

castillo V lo depositaron-eu el centro de ella, sobre la
misma cureña de cañóo. en -qae~fné colocado cu Londres.
El oficio fué muy breve. Luego que terminó éste, el
rey Jorge desplegó el estandarte real sobre el cadáver
de su padre.
Por medio de un mecanismo especial se hizo deseen•
der por un escoül1ón el cadáver á la cripta, á la vista
de los presentes¡ sólo quedó un agujero á cuya orilla
pronUllció el arzobispo de Canterblll'Y la última bendición.
Para terminar, el heraldo de la ordell de la Liga pro•
na '\Ció, con voz solemne, un saludo 6 Edaardo VII y
cu seguida aclamó al nuevo rey e11 la forma consagrada: c¡Dios guarde al rey!&gt;

.•..

Al salir el cortejo de Westminster,-se registró un in-,

-

• 11!1. FERETRO REAi.. EN l.A SALA DEI. TRONO

Las fotografías que acompañan estas lineas nos fueron remitidas por nuestro corresponsal en Europa, el señor don B~njamfo B.irrios.

PAGINA ESCOGIDA

l.A",/fEINA VtlJDA EN SIJ OA.RRQZA

l.OS OSISPOff REC~Bl~ ~DO l!!I. OADAVER Ef! WINOSOR

El alm1l' esel conjauto de cnalidades que el individuo
posee. Entonces soo las cual.,idades las que hacen nuestra
personalidad intensa 6 insignificant~ El atractivo irre•
sistible que tienen algunos seres, es el reflejo de las no-bles cu.a lidades de su inte~igencia y de su corazón, De
ahí los errores de la vi~.
·
Y á veces-cosa rara - existen simpatías entre perso•
nas desemejantes en absoluto. Pero no es,. no puede ser
dnradera esa impresión rápida, que al encontrarse los car ader es comp1etamé nte diferentes; sé coiiviertcó"éu í nd i-~
fef~c ~a,. }'._ ~ "..e: !'~ ~-~ ~~s_pre_ci~ J_~d_i!!·

�(. ' .~~.,.--~ ~J.....
.!. ·_;,..~

,

,.¡

~
.

1ientras más tiempo transcurre más
se anima la temporada de base-hall de
yerano.
La novena. unidas del club "Mascarones ' no ban podido ser derrotadas
hn.sta ahora por ningún otro club, y ca i
se les con idera invencibles á estas fechas.
El juego efecliua.do el domingo último
en ol terreno dd "Ma ca rones'' fué muy
. en ·acion11.l porque en él tomaron parte
los dos clubs má fuertes: el "Colón· y
el " fascarone . ·
Todos los aficionados al deporte e!&gt;taban pendientes de este juego, pues era
la última oportunidad que se oresentaba

,:

'.

•

~·:

·-~........
Pepito Arrlola.- Su temperamento artistlco.-Su porvenir.

PRIIIElfA=NOVENA DEI. ''MASCARONES"

•

..~

para medir la fuerza del invencible "Mascarones."
La suerte y la habilidad estuvieron una
vez más del lado del " fa carone , ' y su
contrario fué derrotado como lo habían sido los anteriores.
En vista de lo éxito obtenidos, se piensa reorganizar el temible g rupo de jugadores para que tome parte en los jueao de la
SEGUNDA NOVENA

IJNA ESOf!NA DURANTE EI..JUl!GO DEI. VI.TIMO DOMINGO

Jiga mayor, los cuales ban de tener lu:,rar
en el invierno próiimo.
o sería remoto que el "Mascarones"
triunfa.rn. en la liga mayor como ha triun•
fado on lo jueg de In temporada. de verano, y en so caso ganaría la copa de campeona.to ofrecida por "El Imparcial,' la que
se halla actualmente en poder del "Junior,'
otro el ub originado en el colegio de " ·M i carones.
De e ta manera el lnstituto Científico acionnl cimentaría la rama d portiva (lUe tan ju. tamPnto tiene ndq1Jirida.

Tt!RCt!RA NOVENA~DE.i.OS INVENO/BI.E.S

EPI TO Arriola se ha pre•
;~nta~o en México.
Las d-ificultades que
de ordiJl1rJo tiene el
piaoista pa-ra imponer
se en uno ó dos conciertos, se han acrecen•
tado en el 'caso de este
niño. Ha tropezado, por
uoa pule, cou la ine peía de reporteros que ocasionalmente ejercen la crónica,
y en cuyo meollo no cabe la
concepción de un f~11ómeno
fuera de lo vulgar y corriente
(el de un chiquillo que domina la téc11ica pianíslica, por
ejemplo); y , por la olr•, con
el lugar comú11, con la idea
hecha albergada en la mente
del público, de que uo oiiío
no puede ser más que nu principiante sin grandes dote•, inc&amp;paz de comprometerse en
empeños artísticos de cuantía.
No hay, sin embuto, qut:
c:h.ar á ellos, á reporteros y á
público, la culpa de todo. Se
ha abusado tan extrcmadamen• ·
te de los &lt;niños prodigios&gt;; se
encuentra tan manoseado este
nombre; se le ha explotado tan·
to en circos y barracas de sal•
timbancos, que no debe extra•
ñamos el que alguien, cuando
oiga hablar de niños de esa
laya, tucrn el gesto y sonría
escéptico.
No obstantt, en el caso de
Pepito Arriola no puede aplicarse el concepto preestablecido acerca de los &lt;niños prodigios&gt;¡ y es torpe, y es absurdo
y es necio el lanzar censuras
gratuitas, que no se apoyan,
que no pueden apoyarse en
nada real y efectivo, , propósito del arte de este nifio, que
es U11 arte serio, muy por en•
cima ¡oh, inñn.itamente! del
criterio de esos rastacueros que ·
Yan al teatro á juzgar la obra
estética, como irían á las comisarías á recoger listas de con•
signados.
Pepito Arriola es un artista, sólo que nn artista fuera de la edad un tanto avanzada ó madura en que acostumbramos ver á 1011 artistas¡ y co
mo tal es menester considerarle y juzgulc,
Nuestro convencimiento se impone, nuesh-o
gesto hostil y nuestra sonrisa escéptica tienen
que deuparecer cu~do le vemos sentusc en el
piano y ejecutar, sin una falta, sin perder una
not.a, sin equi•ocar un tiempo ni desnaturalizar
un inatiz, obras que son de prueba para pianilltas: Beethoven, Bach, Schúmann, Ch.opin ....
Los incrédulos han inclinado la frente, y-vistose en el extremo de confesar que no se trata
aquf de una mixtificación; que la fama de que
este niíio Tiene precedido no foé g¡u¡ada porque
sí, y que s1 el mb severo críticosometc·su labor
á un anilisis, tendrá que convenir, con ellos, en
que es realmente un fenómeno extraño, pero
i;ierto, el de este chiquillo que á la edad en que

otros apenas empiezan á leer bien música, ya se
atreve victorioso con programas que hadan pensar á un grande concertista.
El triunfo, puc,, de Ptpito Arriola , aunque
erizado de ob1táculos, debe tenerse ya por completo. Sus pequeñas mano~, corriendo por el le•
ciado, han sabido despertar entusiasmos.

* **

No pod/a str de otro modo. En el pianista ni •

cenario del &lt;Colón&gt; de aquel niño pálido, ner•
vioso, de larga cabellera castafia, de mirada viva,
con su blusa y pantalón blancos y los azules calcetines que dejaban al aire las morenas pantorri,
llu, nadie suponía que ejecutase como Jo hizo
la Sonata op, 53 de B~clhoven, conocida por el
nombre de cLa Aarora&gt;. Atacó decidido el A/legro eon brfo; foé ingeo110 y sencillo en el Ada•
gio molto, y por extrcmojgit en d Alegre/to y en
el Presfísimo.
De sus condiciones de intéa •
prctc dió muestras á conti•
n'Oación en cuatro Preludios
de Cbopio, y en el Scherzo el
si bemol del mismo autor, tao.
hondamente sentido, tan mclancólican.ente dicho, que sólo
merced á una intuición genia
nos explicamos que un niño
que ape11as ha vivido, sea ca•
paz de interpretar, sin desvirtuarlo, este poema de dolor y
de sufrimiento.
El Preludio en re bemol de
Racbmanindl, el Waram y el
Vogel als Prophet de Schúmann,
y el Sueño de amor, de Llszt,
sinicron después para re-.clarnos otras fases que como intérprete posee Pepito Arriola;
y, finalmente, ta Rupsodia número 6 de L isz.t puso de relieve su habilidad técnica, su virtuosismo de manos.

•••

,.EPITO ARR/O1..A

ño, á más de un temperamento admirable, hay
una orientación perfectamente encaminada, en la
que se reconoce la enseñanza de sus buenos maestros, d~ Alberto Jonas, principalmenlt, el discípulo del gran Antonio Rubinstcin, que tuvo á su
cargo la educación musical del chicu-clo.
La escuela que se ad vier te en Pepito es de
irreprochable severidad clásica¡ todo en él csiá.
muy bien, desde la manera de sentarse ante el
teclado, hasta la colocación de las manos. Sabe,
además, decir con justeza cuanto toca; la frase
musical brota fluida, lím pida bajo SJIS dedos, sin
confusión alguna, sin vacilacioDes, sin tergiversación de tiempos ni de carácter. Y ello es tanto
mis sorprendente y poderoso para convencernos
de la disciplina music,J del pequeño, cuanto
que todo lo ejecuta de memoria, sin conservar el
papel.
En su primer concierto, la aparición en el es•

Un segundo concierw, el ve•
rific:ado el domingo, en el que
tocó la Fantasía y Fuga de
Bach-Liszt; Yarios preludios,
el Nocturno en si natllral inayor
y la Polonesa en la bemol de
Chopin; el Estudio en sol mayor y Prés du Bc:rceuse de
Moszkowsky, y la Campanella
de Liszt, han acabado de definir la personalidad del ní.iio.
Esta puede resumirse I así:
Pepito Arriola es un artista ya
hecho, á pesar de sus pocos
años; pero susceptible, 6 más
bien dicho, seguro de mejoramiento con el estudio y elticm•
pe, sobre todo con el tiempo¡
ejecuta con apego á los cánones,
y su interpretación es ejemplo extraño de preco•
cidad. Tropieza, en razón de su edad, con dos
ob&amp;tácnlos: el de no tener la fuerza física ~ecesaria pa.r a que s11 pulsación sea vigorosa, y ~l de
que por gnnde que nos parez:ca esa su precocidad y fieles sus intcrpretaciones,aún no alc,nza,
ni con mucho, como intérprete, la altura de los
maestros.
El ánimo se asombra pe asando en lo q uc será
este niño en el porvenir, cuando los afios hayan
dado fuerza á sus manos, á sos nervios 1111a mayor sensibilidad, y á su certbro una concepción
clara de lo que es el alma humana en su tránsito
por la vida.
M AESE PKDRO.

�AJEDREZ

LA GITANA

Problema núm. 5 . por A. W D a n ie l
" .El Com e t "'"

Voy á hablaros de una mujer muy linda. Se
llama cLa GitaJla&gt;, Como todos •osotros la ·conoctis, tal vez os interese UJlJ)Óco mi relato.
Yo logré la dicha de serle presentado en-un
baile de gala. F11é en el Casino alem,n. Un-sua•
ve són de violines vibraba eu el espacio, y .i loa
acordes voluptuosos del vals, todas las damas y
damitas ele¡lantes de nuestra sociedad, lujosas,
ricamente ataviadas se deslizaban raudas sobre
el mármol del piso, Todo era ensueño y delicadeza en el amplío salón, radiante de luz, la que
cabrilleaba temblorosamente sobre las facl!!tas de
las piedras fü1as y refulgía intensa en la luna
clan. de los espejos. . . .
·
No u, por tanto, esta li11da mujer, á lo que yo
he llamado "La Gitana" una de esas frívolas CO•
mediantas, ora ya deseo vneltas, ya recatadas, que
fingen amores, tns de las candilejas de un escenario, con otros compafieros de farsa: esta bella
· se'i ion, cuyo brazo bnscó el apoyo del mío al
recorrer, en lento ambular, toda li. longitud ell:•
tensa del salón, es una duna gentil, distinguida y llljosa, admirada en los altos cfrC11los sócla•
les¡ y sus adorables piececitos, qne yo contemplé
• en silencio, sólo han hollado el terciopelo de la
carretela, reclinada en la cual pasea todas las tar·
des alrededor del prado y á lo largo de "La Ave•
nida del Golfo" durante esa dulce hora del ere•
púscnlo propicia al sueño.
Mas si, como aseguan tantos graves sefiores,
hay unos mondos ultntelúricos donde las almas
esperan pacientemente durante siglos, que Nuestro Señor les ordene volar hacia esta tierra, para
infnndirle movimiento coordínai!do á los hom•
bres que van naciendo, y se admite, como es lógico, junt.o con la tll:istencia de e,e otro _mnJJdo,
la posibilidad de un trutnequi: ep la d1strib11ción de esas almas, esta bella y noble señora, á
pesar de su altivo gesto de distin~ón, debió ~aber abierto sus lindos ojos negros en una tribu
gitana, porque sus menudos pies, di: baiJarina
célebre, estaban predestiuados á danzar ligero~,
entre aclamaciones y vítores, sobre el tablado de
los teatros de Enropa.
Yo tuve la indiscreción de confesarle todo es•
to. Y cLa Gitana&gt; rió con una risa fnnca. Vi
unos dientes muy blancos, unas encías muy !º"
jas unos labios muy finos. El seno turgente, 1n•
ci~dor, alzósele con una leve veheme11ci,. Y_ le
brillaron los ojos, ojos uegros, muy negros, 010s
de fiebre, ojos de iluminada. Y como si mis ir~ses hubiesen servido de conjuro .i toda una sene
de antigus y soHtarias ideas y ocultos anheles
irrealizables, cLa Gitana&gt;, tras de la risa, se pu•

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primero olfnbético, el domingo 1ílt imo, n
el presente mí.mero publicamos la solucí6n
(}ue á nuestro jnicio es Jn, más ac rtada :r
de acuerdo con las condiciones propue ta . .

iAh! bello, cult,o Chopin, dí: ¿E s fugaz
gloria 1

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Abandona

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BLANCAS

Las blancas juegan y darn malt en d os j ugadas

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(1). ConPL\ R hnhi ratenidounafoert-1 defensa contra. el alaque c¡_ue ,·iene.
(2). El ata&lt;¡ue ele las blanca e' un mocl ,.
lo de vigorosa macstl'Ía. Uatla jugada es la
pr&lt;Ci~a .v rápidamente destruye la rcsi ten cía del enemigo.
(3). Con este :}T lo tres m ovimientos siguientes se demuestra cómo un jueo-o puede "'1' terminado pronto cuando á un mac t ro SP le prl' cntaoportnnidad para hacerlo.

e

f
g

Apertura del Peón de la Dama
BLANCAS

S.B•r C.pablaatt

NEGRAS

Hemos recibido olución exacta al problema ntímero 3, del seiíor Olallo Hubio. de
Uanan a, 'onora.
La solución del problema número 4: In
publicaremos en el p róximo número para
dar lugar tÍ reci bi r la ele losnficionados que
radican en los Estado~.

Suicr J.fle

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NtRA BARSl!RI, QVtl!N Ol!L.EBRO Ut.TIMI.IIENTl!
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1 vez

E ta solud6n nos fué enviada por la 'O·
ñorita A na González, que vive en la casa
númet'o 142 de la calle del l 5 de 1fa.vo, en
M onterrey. A su di po i i6n se halla, en
nu tra. oficínas, el premio ofrecido.

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Una

,
-2 veces
1 .,
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siempre riendo con una risa de niña, sin conocer
el dolor de amar, dando l. todos el bien de su
alegría y derrochando, con el caudal de sus ri•
sueñas inconsciencias, los caudales múltiples de
sus admiradores.
¿N1111ca os habtis euco.ntrado en u11 caso
logo? ¿Jamás, al hablar con un amigo, al discre•
tar co11 una mujer, sentistei.s que sus almas vivían por fuerza una vida distinta á la qne debieran?
Yo contemplaba absorto á &lt;La Gitanas&gt;. ¿Cómo
pudo verificarse este trastrueque? ;,Qué cuerpo
de bailarina, de esas que van á disgusto errantes
por el mundo, suspirando por un.a vida tranquila de hogar, llevad en rehenes el alma de esta
bella señora, tan bella, tan aristocrática, tan social que yo he llamado cLa Gitana?&gt;
-Basta de soiiar disparates, me dijo suspirando, y al decirlo se alisó el cabello, corto y muy
negro, que en 1111 peinado á lo Cleo de Merode
le caía sobre la frente. Y se puso en pie. Al tra·
vts del vestido percibí toda la secreta perfección
de su escultnn.
De nttevo entramos en el salón. La música del
vals era amorosa y snave. Yo post mi mano so•
bre la cintura grácil de «La Gitana&gt;. La atraje ha•
cía mí dnlccment,, Bailamos. El seno henchido,
turgente, ebúrneo, ascendía y declinaba en un
ritmo plá.cido, tan próll:imo á mí, que s11 perfume se mezclaba al aroma sutil de las violetas de
mi ojal. Ibamos dando vueltas cada vez más am•
plías. ¡Divino vals de ensneño que puso en mi
alma un poco de locura! Bailamos, IQd gentil,
qut divinamente valsaba esta bella mujer, toda
aristocracia, que á pesar de su abolengo noble
debió haber nacido gitana y bailarina!

,.

,,

1

•&gt;

SRA, QUAOAI.UPE Vll.l.Al.BA DE QRANOI! Y SR. CARL.05 QRANOI:, CUYO MATftlMON/0 SE EFECTUO
RECIENTEMENTE EN SAN 1.UIS POTOSI

so un poco triste. Yo la escaché snspinr. Y yo
sentl estremecerse sn brazo junto al mío,
Nos sentamos. El balcón daba al &lt;Parque&gt;.
Veíamos sus árboles, tus luces.
Y así, bajo el cielo lleno de estrella,, &lt;La Gitana&gt; vistió con frasi:s discretas sus locos en·
sueños.
Yo había adivinado sus ocultas ansias. Ella,
indudablemente, en lugar de nacer altiva seliora,
debió haber sido gitaoa y bailarina.
-¿Ama usted esa vida7
-¡Oh, la adoro! lla adot"Ol-exclamó uuiendo
las mauos en nu rápido gesto y enlomando sus
lindos ojos negros.
¡Oh sil «La Gitana&gt; que muestra con coquetería, por los salones elega11tes, sus ricos broales¡
que asiste-siempre desde un palco de platea-á
todas las representaciones de gala¡ que conC11tte
á todos los paseos¡ que es adorada respetuosa•
mente-no muy respetuosamente-por todos los
hombres y envidiada, en silencio, por todas las
mujeres, vive, co,no ella misma ell:pone, triste y
enferma, al lado de su esposo; prisionera de las
etiquetas mttndanas¡ deseosa siempre de huir ha·
cia la alegre vida de la farándula y recorrer el
muudo, entre aclamaciones y aplausos, danaando
ligera, al són de los crótalos, sobre sus pies pequeños de bailarina.
&lt;La Gitana&gt; ama esa vida errante, Le gt1Staría
ir de una ciudad en otra, despertando, .i su paso,
amores, pero sin corresponder de corazón á ningún cariño¡ siempre libre¡ pendiente sólo de lucir linda¡ cada vez con un nuevo traje y, en todo
tiempo, elegante y bellL Y así, desenvuelta, jovial, desprcocnpada, ser como una encarnación
de la divina locura. Triunfar en los escenarios.
Sobresalir e11 los paseos. Las muos llmas de
brilla11tes. El esbelto y air050 cuerpo, ceñido fi.
uamente. Siempre stttil, voluble, ligera, dichosa;

.,

1
J

•)

TEATROS
.-

"
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h

1)

P artida jugada en Scw York, en el club
&lt;Rice&gt; de ajedrez en el match parn el campeonato del Ernpi rc , 'tate, entre los seiíor es Capttblanca y ,Tnffe.

usa.da !J \·cces
,, 1 vez

Saltimbanqui &gt;, opereta estrenada en el teatro &lt;Lírico&gt;
el ábado 1íltimo

L FRAu MAltSRAt.,

..

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r:,,11ti-♦""!IF,,l•--•---r.. 11ti-,;;e,.~•":iiítlr,~•--•~.►.--a-.:..1►.--♦~lt!--a~•-•~.►.- -.or..lt!-,.~•'""dCt::~11ti-..,,--Y.i1J:--•~~-~~.►......--,..~~

1

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eCa cJJ(ujer en el &lt;Xc9ar

L .....'+"__,.,....._,.~~•~•-•l':A..~.. ~~- ~.......... ~•-•~~--~c~•-•~•-11~♦.a....11~•--111~~~"61"'--•.._'+"_,.J

ñoras para d isminuir el tam, iio de d ichas prendas. Las faldas de los trajes sastre son ah~ra m~y
variadas; unas se estrechan en la parte 1.Dfcnor
por una banda lisa, dos ó más, ~alocadas en forma de angostas draperías, recogidas en los la_dos
por graciosos &lt;roches&gt;, y estas bandas, fruncidas
liJ!eramente, fijan la amplilod de la fal da ~u un
corte ceñido y estrecho, que reclama uoa silueta
fina , esbelta y delicada.
.
. •
Muy característicos son los traJ_es cuyo dtbUJO
semeja un pequeño tablero de aJedru; los hay
en todas las telas: tussor, crespón de China,
cllemiras y lanas inglesas. La falda , de corte casi
recto se adorna con draperías y franjas de la
mism'a tela, colocad.a en sesgo; el &lt;jaquel&gt;, de estilo
csmokwg:t, con los faldones bastante cortos-relati-.amente á los que se usan ahora, pues antes
se llamarían semilargos-y con la nota elegante
y decorati-.a de las solapas hrcbas !º satin negro y abiertas en formas de chal, su1 cuello, Y
adornadas con profusión de soutacbes ó galón, y
á veces los dos unidos en hábil y armonioso conjnotq. Damos á nnutras lectoras un liud~ mode·
Jo de dichos trajes; está hecho en cachemira azul
violeta, adornado con botones forrados en la mis-

Crónica
A lluvia In v11elto á vis itarnos; se a111111cia dis•
cretamente en los triste• crepúiculos de la
mtñ ,na, con so gotear
¡unndo y mouóto::no sobre los cdstales del cerrado baleó o. P.i.rece decirnos con su apaJ!ado
murm11llo: &lt;abridme. uo
temiis; traigo la frescura
y lozanía á los campo~,
el dorado tono á los lrntos que sólo yo puedo
madurar, y á vosotras os traigo la dulce Y J!ensati va m.!lancoHa de los días uablados; verud á
la ventaoa paril ver lit lluvia y soñu•. Al oir este tb.uumiento, dejamos las delicia.s_del desca:n·
so, y descorriendo las pesadas &lt;:_orhna~, enviamos un silencioso saludo á la mauana gns, que se
lavanta envueltilen so mwtode nieblas color de
humo. Y al contemplar l.l triste perspecti n , evo •
camos los · recuerdos vagos y poéticos á los coales deuam.os detener en su vuelo f11~itivo, s11pli cándoles que nos hagan breve compañia¡ pero en
esos din brumosos no quieren descansar en los
tibios nidos de los corazone•, porque hasta allí
sienten frío · huyen pre,arosos como J!aviotas
asustadu, y 1l0s vemos perderse en las leji1.11Ías
plomizas del velado horizonte¡ aca,o -.an b~sCllndo el sol resplandeciente y el cielo tranqa&amp;l_o
de los países cálidos, p11es los recuerdos senh·
mentales no gastan del frío oi de la duda , q~e
tiene t.anb semcj.anza coa esas nubes melaucóhcas de los días lloviosos.
E11tonces viene la mansa y pasiva contempla·

ca:

cióo á nuestro pe11samiento¡ ¡cuántas ideas nos
asaltan y cuántas reflexiones brotan al contacto
de las cosas exteriores! Lu gotas caen con apagado rumor sobre la tierra sedienta y sobre los
árboles ansiosos de recibir esta caricia hin nece•
saria á so vida .. ... ... Así también es la ternura ,
para hs almu, ¿no es cierto, h:ctoru mías? Las
hojas y las ramas recobran el matiz brillante de
verde esmeralda que sólo el agua puede devolverles, quitándoles la capa de pol-.o gris, con la
coa! el i11vierno y los huracanes les habhn cubierto. Y esta gozosa vuelta á la vida nos rec11erda la intensa alegría con que el corazón recibe el advenimiento de una dicha que se j11zgaba perdida ó nunca alcanzada. Hay algo de solemne, misterioso y deñniti-.o en esos instantes
s11premos1 en que la luz de una mirada, la suavidad de u11a sonrisa 6 el tono irresistible de una
voz q11erida 1 disipan, como por encanto, antiguas
tristtus, enviando claridades de sol primaveral
hasta el fondo sombrío de las almas solas y tristes, obÍigándolas á reconciliarse con la vida.
Y mientras pensaba en estas mara-.illosas resurrecciones, un peq ueiio pájaro, ( riolento y ent11mecicw, vino á distraerme con el espectácnlo
conmovedor de su ab.indooo¡ golpeaba acoogojado los cristales con las alas, llamaba á sus compañuos con -.oz quejumbrosa y suplicante¡ la
llovía caía lentamente y sin piedad sobre el pobrecillo viajero extra-.iado; ¿quién podría ayo·
darlo? .. . . . . . De impro"YihO se escuchó un trino
alegre y sonoro que bajó de la frondosa copa de
110 árbol -.ecino¡ el abandonado levantó so inquieta cabecita, y los lucientes ojillos se iluminaron con repentina alegría : había -.isto á una
golondrina que lo llamaba compasiva y tierna,
para compartir el abri¡(o de la misma rama y el
banquete inesperado de unos granos recoj!idos
por la pródiga avecilla aquella mañana. Y el pájaro, errante y cansado, voló de prisa á buscar el
calor de ese corazón generoso ..... . Las gotas de
agua siguen bajando del cielo entenebrecido por
la espesa bruma, y nuestro pensamiento continúa
recordando cómo la piedad sensitiva con que se
conforta á las almas solas y tristes, es la mis dulce y poderosa. de todas las piedades.

•*•
Las necesidades de la vida diaria enea.entran
ua recurso utilísimo en los trajes sastre¡ así es
que, con toda justicia las damas les conceden uoa
marcada preferencia y les dedican su particular
atención.
s~ nota, eu dichos trajes, una tendencia muy
bien definida hacia los &lt;jaquP.ts:t cortos; todas las
grandes casas de confección tratan de imponerlos, lo coal parece muy lógico en el momento de
entrar á Ja estación calurosa; pero ...... ,quién
podrá resistir la súplica de algunas damas elegantes, que indican á sus modistas el deseo de
alar_l!ar el &lt;jaquel &gt; del modelo siquiera un palmo
mb'f Y este deseo tiene su r.azón de ser, pues la
distinción y la severa gracia de los &lt;redingots&gt; y
&lt;jaq uets• largos es i11dudable, por lo cual queda
perfectamente explicada la resistencia de las se-

LGON tiempo hada que nuestras lectoras no -.cían, en esta
página, nada rela1ivo al ornato de la cocina y del comedor¡ pero como hemos recibido algunas cartas en las coales nos manifiestan el deseo
que tienen de obleneralgnnos modelosútilesá ue
respecto, obsequiamos hoy, con mucho gust o, sus
indicaciones. En electo, lectoras mías, una
de lu más indispensables atencione.s de
una buena ama de casa, debe ser procurar
que reine en el comedor un discreto refinamiento y buen gasto, así como uoa esmerada limpieza, arrtg lo y habilidad culioa•
ria en la cocina, pues no solamente dtbe
considerarse e~te asunto como placer, sino
como una absoluta necesidad de higiene.
Rabiatemos ahora de nt1estros grabados,
á fin de explicarlos á nuestras lectoras. El
primero repr116enta on ángulo de cociua,
dejando ~eral cocinero y á la doncella con
sus trajes propios. El del cocinero está
confeccionado en telil de lino. La blusa y
fa gana en colores claros, de preferencia
blancos. El pao1al6n es de tela obscura á
cuadros. El traje de la doncella es tamb1tn
de tela de lino ó percal negro, azul marino, café ó coalqniera otro color obscuro.
El delantal es de gtuero grneso, ya sea de
lino ó de algodón, blanco, adornado con
bordados de color y deshilados ó tiras bor•
dadas. En el peinado lace uoa cofia de
batista y tiras bordadas con dos grandes
cintas flotantes que caen por la espalda.

U no de ellos está adornado con bordado i oglé~
y el otro luce hermosos b .)rdados, hechos con se ·
das la vables de color, s d iscretos.
Los dos modelos son sumamente elegantes y
constituirán un verdadero adorno en la mesa
donde se coloquen.
M.uy grato nos será saber que nuestras lectoras
han encontrado de su gosto estos modelos y q ne
b1a obtenido con ellos a lguna util idad

PUR E DE GAZAPO

Se cortan tres gaza pos en dos pedaz os cada uno
y se brasean en &lt;consommé&gt; de cau. Se dejan enfriar y se hace la salsa y el puré como se ha dicho para el puré de lebrato.
Observacioo. -Se puede h acer tambi én el puré
de aves y de caza con las aves y las piezas de caza que vuelvan de l a mesa.

Haz bien
Muchas veces oigo quejarse de desengañ os á los que dedican gran parte de sos
~Canes á la propaganda de las ideas de regeneración social. Tropiezan á cada paso
con la ignorancia, con la mala fe, con la in•
,:ratitud y con la dtficultad de convencer á
la mayoría. Se desesperan de obtener escaos result.idos; Iras largos y enormes esfuerzos, al)!onos se desalientan y abando•
nan la lucha . .. . .. Yo tambié n he t enido
de~alientos y he sido herido por todos esos
tropiezos. P.:ro mi experi encia propia y la
Hidoria-qoe es la experiencia de los demás-me han ensr ñ ado que todo ello es
mu y humano, que si empre ha ocurrido así,
que todos los reformadores han luchado
con los mismos inconvenientes y que, sin
embargo, la humanidad ha realizado gran•
des progresos. Cuando he com prrndido eso ,
lJe rmpezado á tener paciencia, á esperar y
á no parecerme pequeña nwgnna ventaja,
ningún triunfo, niogaua conquista, por inferiores que á primera -.ista resultasen.comparados con la energía gastada en conseguirlos.
H.: aprendido que los grandes hechos socides se form-.n uí, lentamente, paso á paso, y que nada bay despreciable en el con-

En el armario y en la pequeña mesa vemos diftrenles pa ñ os de cocin1. y una bolPURE DE AVE

mate.la, con angostas franjas y presillas de terciopelo en tono más obsct1ro, y en el cuello una
ancha corbata de seda flexible del mi.mo color.
La falda se estrecha cu la parte in ferior por una
de esas bandas citadas -ya á nuestras lectoras.
Parece que las telas con dibt1jo -.an á tener
gran favor entre las demás¡ comieozao á introdn•
cirse las cachemiras de ese estilo, y la muselina
de seda labrada va á ser nua de las más privilegiadas á ese respecto. Eo1re éstas últimas, se -.eo
verdaderos primore~ de fantasía, pues unas tienen dibujos de colores muy suaves y casi es f11mados; otras ostentan un ornato claro y preciso,
formando contraste con el color del foudo. Las
blusas confeccionadas en muselina de seda con
dibujo increíblemente ligero y denanecido, son
encantadora~, y cuando se colocan en el canesú
ó camisola, lisas y sin pliegue que las haga poco
trasparentes, dan un efecto delicioso. Si la tela
está fuertemente impresa, se le cubre con otra
muselina de sc;da de un solo matiz, lo cual ofrece
un conjunto muy liudo. También el crespón de
China se usa con dibujo semejante á esas hermosas cachemiras de las Indias, ., ol foolard casi
siempre es con lunares de diferente color al del
fondo , como •erán nnestr.as lectoras en ese elegante modelo de traje para carreras, heliotropo y
blanco, que sin duda será de su agrado por su
elegante sencillrz.
MARGARITA.

sa para traer provisiones, hechos ambos objetos
en dril, y adornados con uoa franja de teLl en
colores "Yi vos y bordados de trencilla 6 cadena.
En el moro del frente está colocada una peque•
ña alacena, propia para guardar viandas ó platillos sin que dejen de nntilarse, pues tiene una
cortina de la misma tela, confeccionada con los
mismos bordados que lacen los paños y la bolsa, la cual , sin quitarle elaire, la protege del polvo y de las moscas.
E\te modelo de cocina con su prqueña est-nb,
armario y tablero para botes y cucharas, es mt1 y
sencillo y fácil de obtenerse eu cualquiera casa.
Los ateos dos modelos nos muestran un camino de mesa y dos centroF, que también pueden
utilizarse como servilletas para té.
El camino está hecho eu &lt;granitb ó etamina,
adornado con encaje de bolillos, un
deshilado angosto y pequeñas florecilla
bordadas con sedas lavables de colores
suaves y, si u posible. procurando que
armonicen con los colores de la -.ajilla.
Este camino, como verán nuestras lectores, es sumamente f.idl de hacerse, y
reúne á su sencillez un aspecto muy
hermoso -y original.
Los centros son del mismo género del
camino, pudiendo también hacerse en
tela lisa y sin dibujo.

Se brasean dos pollos con cconsommé:t de ave;
cuando están cocidos, se de jan enfriar. Se cuela
el caldo por el cedazo de cerda y se desengrasa
perfectamente.
Se reduce y se a fü1de una cocbarada de &lt;veloutb doble, de la reducci ón que quede. Se reducen
juntos la s11bstaucia y el &lt;velouté:t, lo cual debe
dar una salsa &lt;,uprcme&gt; muy consistente.
Cuando los pollos están fríot, se les quita la
carne, limpiándola de pellejos y de grasa, se pica y se machaca, añadiéndole la salsa. Se cuela
por el cedazo de tela y se pone en ti baño de
maría.
PURE DE LEBRATO
Se corta en coa tro pedazos un lebrato y se re•
boga en manteca, aiiadiéodole un cuartillo de
vino tinto de Borgoña y dos cuartillos de &lt;con•
sommé&gt; de caza. Se cocee á fuego lento. Cuando
la liebre está cocida, se cuela el caldo y se desengrasa; se reduce á la mitad, se añaden dos cuartillos de salsa española y se reduce de nuevo has ta
que espese mocho. Se cuela por el cedazo de tela.
Se le quita á la liebre la carne, limpiándola de
pellejos.
Se pica, se machaca y se le añade salsa española, colándola despots por el cedazo de tela y se
guarda.

tiooo caminar de las ideas. Me he con vencido de
que lo fundamental en la prcpagaoda es el acto
de fe que realizamos todos los días, creyendo
que aquello que predicamos, no obstante ser hoy
rechazado por mochos, sed, en lo fotarn, el credo
de la mayoría, ti credo de la humanidad toda, y
que esa fe en el porvenir de nuestras ideas se
va comunicando á los demás y es lo qae constituye la fuerza de las doctrinas y de los partidos.
Eso en cuanto á los deseogaíios que proporciona la ingratitud de aquellos mismos á quienes
queremos salvar, digo que no sólo no deben extrañarnos, sino que es preciso conlar con ellos
como cosa inevitable, segura. Quien tenga amor
propio y tan escaso amor al ideal que d choque
con la ingr.ititud-hlja, muchas veces, de la ignorancja, no de la malicia-pueda hacerle retroceder 6 renegar de lo hecho, ese q ue no se haga
portaestandarte de ninguna reforma.
Hay que hacer el bien á pesar de los ingratos,
sabiendo qae exislen, v resignarnos á que nuestros afanes sean olvidados y menos'li're•
ciados por los mismos que los aprovechan. El desquite de los que obran así
consiste en ver que, si 110 nombre se borra de la memoria de los otros su obra
triun fa, y los que les pagaron ~on desprecios ó rebeldíu personales, vi-.en de
los frotas de h s semil las que ellos sembraron.
R .IFAEL A LTA MI RA .

�FoT. FÉLIX, DE PARÍS.- ESPECIAL PARA "E L MUNDO ILUSTRADO"
FOT, FÉLIX, DE PARÍS.-

ESPECIAL PARA

"EL MUNDO

ILUSTRADO"

RAILE.-Ilecho en velo de seda azul pálido. La falda luc urn1 ancha gunruición de tu ( borch do con t ubillos
de cristal y plata ~- doble obre:falda en forma de úngul , adomadu con tlcc()S do cuentas y tubillo · d cri'. tlll y plata. La
TRAJE DE

parte uperior del cnc'r po y la mangas son d e Lul bord ado.

•

TRA.lE DE GARDEN- t&gt;ARTY.- Hecho en fi~ ísima bat ista 6 muselina bordada, y guarnecido con encoje de B rllselas. ' obrefal&lt;l~ corta por. el fren te Y alargada por &lt;letra . El c uer po está casi cubier to por anchns hombrera.e; de batista bordada con
encaJe en la orilh1, las cual
e cruzan por el frente y a n por detrás sobre Lma gran banda de )j t6n libert_y.
'

�El Mundo Ilustrado

Apuntes para una Novela

RA.LAS 0RMRS

[)JNSULT

AMISTAD INCOGNITA

UN OBSEQUIO

Diana: ¿Aú.n se acuerda usted de mí, querida
amiga? Pensaba que me había olvidado porque
la felicidad es un poco u:clusivista; pero asted
no pertenece á la raza vulgar, cuyo distintivo
propio es el egoísmo; por esto vi, co11 verdadero
gusto, su carta fechada en el hermoso puerto de
Gaaymas.
Decididamente Fernando manifiesta su gasto
por el mar y por la soledad para absorber él solo
todo el corazóo de so rabia adorada. Pero ruego
á usted, mi incorregible é impetuosa rebelde, qae
no vuelva á tener esos arrebatos peligrosos, enoj.iodose con sa esposo solamente porque en la
conversación intima con una anciana tía le llamó
á asted cmi mujer&gt; y no cmi señora&gt;, como usted
cree que debió hacerlo. No es ana ofensa uj 11D&amp;
libertad inconveniente la qae tuvo Fernando al
hablar de ese modc, mucho más si se toma en
cuenta su carácter serio, franco y poco afecto á
fórmulas supedla.as, sus sencillas costumbres de
militar que ha vivido lejos de los círc11los socia·
les y la pcrsooa de sa familia á qaien se dirigfa
en esa conversación que dió por resultado an
enojo tan iojasto por parte de Diana, mi irrefle
xible y caprichosa amiga, á quien deseo mayor
prud, ncia y todo bien.

Rostand : Desearía yo indicarle ua objdo lindo
y útil para bac:er el obseqaio de que me habla;
pero sería preciso, ante todo, conocer el gasto de
esa interesante desconocida que tanto preocupa
á asted.
Sin embargo, á las seiioritas en general les gasta tener en su tocador hermosos floreros, en los
• cuales colocan las rosas, violetas y peJ1Samientos
qae su amigo del alma les envía con frecuencia;
así, pues, le aconsejo q ae elija unos artísticos y
elegantes vasos de porcelaua, cristal 6 metal antiguo para el regalo qae desea hacer á la dueña
de su corazón, por la caal siente lo qae todos han
sentido, como asted dice muy bien.
-Doy á usted ana fórmula para hacer lapo•
mada qae desea: Vaselina, cincuenta gramos¡
manteca, cincuenta gr.1.mos; benzonaftol, cuatro
gramos¡ tintara concentrada de vainilla, diez
gramos, y esencia de Portagal, un gramo, Se funden en el bailo de maria la manteca y la vaselina, y cuando la mezcla comienza á enCriarse, se
le añaden las demás substancias.
MATRIMONIO

Amelía-: Siendo tan reciente el luto qac ustedes tienen, la ceremonia del matrimonio de sa
hermana debe verllicarse temprano, cuando más
á las ocho 6 nue.-e de la mañana, y asistiendo
solamente las personas de la familia y algunas
otras de absoluta- intimidad.

CONSEJO
MODELO DE TRAJE

Ana Maria: En esta sección ver! usted el mo•
delo para traje de lato que se sirvió pedirme,
Puede usted coofecciooarlo en velo ó cachemira
ligera. Preferí darle un traje de calle porque acaso le sea de mh utilidad que uno de baile, teatro
6 reunión¡ pero si usted desea alguno de éstos,
puede escribirme nuevamente y con macho gllllto se lo proporcionaré.
RESPUESTA

Si la música que se toque en dicha ceremonia
es religiosa y ejecutada en el órgano 6 en el armónium, no se opone á las reglas del duelo; únicamente es preciso elegir el género de composi•
clones, pues si fueran profanas, resulta.dan muy
impropias CD el caso de que se trata.
En cuanto al traje conveniente para ir á la
itJ.esia, pueden ustedes servirse del modelo de
traje qae tengo el guto de ofrecerles en esta
sección. Para seiions de alguna edad es más ele·
gante la toca 6 el sombrero pequeño.
AVISO

María Guadalupe: Escribí á t1sted por correo
hace varios dias; espero que ya recibida mi respuesta,

Amorosa: Lo qae usted siente, mi querida y
sencilla amiguita, son los primeros síntomas del
amor, pues así como el sol anuncia sn salida por
la claridad vag11 y opalina de la aurora, así el
amor se presenta, casi siempre, precedido de la
ilusión.
Si el j oven de que usted me habla es all caballero correcto, honrado y su porvenir está bien
definido, no encuentro ningún inconveniente en
que usted corresponda á su amor, y deseo para
los dos un hermoso día de ventura, cuyo dorado
crepúsculo no tenga 6u.
- Me parece muy bie.n que haya lllltcd elegido
un traje rosa, pnes las morenas se ven muy lin•
das vestidas de ese color. Los adornos pueden
ser de aplicaciones de encaje. si la tela es ligera
y angostos bieses de seda liberty rosa.
ORNATO DEL LECHO

Una admiradora: Las fundas de qac u.s ted me
habla debt:11 ser iguales"- la colcha; pero también
se asan de géocro fino como cambray 6 nansú,
adornados de encajes valencianos ó de bolillos.
Tengo mucho gusto en contestará sas preguntas y . por tanfo, no debe asted apenarse de diriglrmdas cuando lo traga á bien.

Lucrecia: Muy apenada estoy co11 la descripción que me hace usted de su molesta enferme•
dad. No encuentro otra solución si oo es la de
consultar con algún otro médico acreditado, pan
ver si éste le indica an tratamiento que la mejo·
re, como he visto ya en casos semejantes al de
usted, por lo cual no debe desanimarse ni temer
la imposibilidad de adquirir an pronto alivio
que muy sinceramente le deseo.
UNA OPINION

Lupe: Ante todo le agradezco sinceramente la
amabilidad con que me juzga, y hoyteogo el gusto de contestar á su pregunta. No hay ningún inconveniente, seí(ún yo creo, en vender el libro
que dejó á usted como herencia sa tío, mucho
más teniendo en cuenta el objeto tan loable al
cual destina el prodllcto de la venta. Para consega.ir ésta, procure usted dirigirse á algún abogado
que pueda interesarse por obtener dicho libro.
COSTUMBRES DE SOCIEDAD

Aralia: Cuando las relaciones amorosas te.rmi•
nan, existe la costumbre de devolverse mutuamente los obsequios que se han hecho entre si
los novios¡ así, pues, me parece indispensable, en
el caso de usted, que le envíe íntegra la caja de
papel y sobres, aunque su contenido se haya gas•
tado en parte escribiéndole á él. De este modo
verá en usted una conducta digna y delicada en
extremo.

1ARGARITA.

Acluando cierto dla como funcion ario
judicial en un acto de desahucio, me en•
cootré una libre la escrita, que l)Or curiosidad Jet
Itn ella estaba et sl¡¡ultnte Te!ato. que
bien pudiera se1 vir como argumento par a una novele :
•Pasaron d{as, meses, años y n~iraroo
, quince los que, unidos por amoroso lazo. permanPcimos Lacrecia y yo.
Privaciones y abundancias, tristeus y
alegrías, todo lo que ofrece esta misera•
ble vida, oo fueron e-ansa de que en tucrecla. notara nunca la m!s ligera va1 iacióa.
Siempre se mantuvo igual aquella ma
jer.
Pospoofa risueña ! todas horas sus
irustos, su bienestar y sa salud, por satisracer mls mb extravagantes caprichos.

•••

Así, sin que el cielo eAplendoroso de
mi dicha fuera nublado, llegó! nuestro
bogar el fruto de aquel amor que tan
cerca de la vida celestial nos habfa llevado.

•••

Uaa tarde ¡triste día! recib{ aviso ea
la oñciaa de que •algo grave■ ocurda en
mi casa.

•
••

El anriga del coche en que iba seguro
estoy de que me juzgó l)Or loco.
- ¡Corre! ;Arrea!- le gritaba &amp;ia cesar.
¡Qué calma la de aquel caballo! y 1qu~
lt"jos ae bada la casa!. . . .

•••

Luego recorrl, siempre á pie, ta jornada, porque la encuentro tau corta! . . .

•••

Pero no adelantemos los sncesos . . , .

*••

Cuando llegué, mi Lucrecia se revolcaba eo la cama, quej!ndose sin cesar.
Cord hacia ella, que se m~ abalanza
coa los brazos abiertos, y me dice:
•Creí que ao vendrfaa á tiempo; me
muero ... . Toma esta carta y júrame que
has de hacer lo que eat, escrito ea su
sobre ■ •

¿Cómo no jurárselo?
Cuando se lo prometf, aprisionó fuertemente mi cuerpo al suyo, besó mis labios coa un beso largo, ardiente, y cayó
de espaldas.

*•*

Ya no respiraba . . ..
Sus ojos dulcísimos ya no veían .. ..

•
**

•Te hablo as! para que no me perdonen.
•No soy digna de ello.
•E scucha. Marcial :
•Ea los días de mi desva:fo le amaba
más que nunca.
•Ni uu solo momento te apartaste de
mi mente.
•Cal, á conciencia de lo que hada; caf
iJOrque quise, por mala.
•Cuando caí, sentí asco de mí y no pu·
do el ar repentim iento que Eentta i.ntes
de ultrajarte, detenerme.
•D esde entonces mi vida fué horrible.
•~11Bcaba &amp;i a cesar C88tigo justo á mi
acción.
•Y lo enconbé haciéndote sufrir en el
largo perfodo que ha de transcurrir des
de el dla de mi muerte hasta el en que
leas esto ; porque tu cariño, el recuerdo
d., mi fin trágico y laii dudas Que por el
m.istulo de esta carta experime.ntes, habrán de torturar tu corazón.

Aquel beso último, que por lo apasionado trajo á mi mente el recuerdo del
primero en que se juntaron nuestros labios, se llevó para siempre la paz de rui
espíritu.

•
••

na aquella estancia lóbrega, ea que
fugaz se deslizó mi dicha, junto á aquel
lecho bendito, ¡cuántas veces, teniendo
la carta aquella entre mis manos , luché
coa el de.eo de conocer el m ister io que
sin cesar rue torturaba! . . . .
Pero le habfa jurado cumplir lo que en
el sobre estaba escritu, y que decía:
•Marcial : Esta carta ha de ser leída 1
por ti delante de nuestro hijo, el día que
él cumpla tos veinte años•.
1
Contando los minutos pasaron días, 1
meses, años, y llegó el ea q ue nuestro :
hijo alcau16 la edad señalada.

.
••

J. M M ORALES.

Qalen ame la luz, debe sallrde la mina;
quien saelle para sus hijos una patria Ubre, que aprenda A ser lndependlente.Z11macois.

**•la prostituclóo, ofenEl que se entrega,

de al mismo tiempo l. la moler corrompld•
y A la mujer pura.-Hans W meKtf'.

Stf'lora de ta Torre, llegada recientemente de Europa y América, predice lo pasado,
presente y porvenir por procedJmle.ntos
completamente nuevos, con grandes éxl•
tos procedentes de Egipto y Asia.
Hace toda clase ele consultas¡ horas: de
9 á x2a, m. y de 2 6 7 p. m.

2a. de Victoria, 42, bajos.

LA CREMA ROSADA

Adelina Patti

Usada por todas las grandes artistas y las damas aristócratas, es la mejor prepara•
cióo, entre todas las de su clase,

¡
1

Quia ce años a¡usrdé impacleute ....
i1.-'uánto sufrí eu ellos! . . . .

..

••

•/\si, mis remordimientos por lo que
hice y lo que ideo, serán mayores.
•Y lueiro, cuando llegue el momento
en que sepas esto, ¿qué sentimientos agitarán tu alma?
•¿No serla aalural que se despierte ea
ti y ea mi hijo, odio para mi?
• Y entonces, después de esos quince
años que he de pasar en la otra vida,
crueles, horribles, renacerán mlls fuertes
mis congojas, porque serán mayores las
que les proporciono coa la recordación
que aquí les hago.
•Te amo macho, Marcial, para que mi
arrepentimiento se conforme ocultando
mi maldad.
•Necesito que cuando tu espirita vaya
á juntarse con el mío allá en las regiones desconocidas, lo haga henchido de
dolor.
•Ya entonces el mfo no podrá sufdr
mlis, y merecetá tu perdóa.-l.UCllECIA•.

Amaneda . . . .
1
Los claros del sol no evitaban que aún
se distinguiera el cielo estrellado, y ya
caminábamos silenciosos mi h ijo y yo,
hacia uo lugu apartado.
1
Cuando Uegamoa le di á leer el sobre
y coa voz temblorosa me dijo:
-Hoy cumplo esa edad ; ¿vamos á leer
la carta?
-S{-le respondí.
Y zafando cnidadosameote una ciah
azul que presciataba el sobre, lo rompimos y la e:ztrajimos.
Decía:
•Marcial: Tú no eres el ¡,adre de nues·
tro hijo.
•¡Cuánto te hará sufrir cata revelación!
¿Verdad?
•iPobre hijo mfol ¡Qué porvenir más
triste te deparo!
•Pero eso es lo que yo ansfo.
•Que sufran ustedes mucho.

PARA CONSERVAR EL CUTIS
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Disimula las arrugas, Suaviza, Perfuma, Hermosea y Refresca la Piel y le comunica el brillo
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�El Mundo Ilus tr ado

El Mundo llustrado

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El Remedio Para Las
Dijeron
Mujeres Enfermas.
• •
que monna
CUENTO

El Compuesto Vegetal de la Sra.
Lydia E. Pinkham es positivamente
u na cura para todas las dolencias de
las mujeres, tales como : males de los
ovarios. inflamación, ulceración, caida
6 desviación de la ma1riz y us consiguientes dolores de espaldas y debilidad espinal, adaptándose con particulnridad en el ' cambio de vida"
de la mujer.
Ha curado mas casos de leucorrea
6 flores blancas que cualquier otro
reme&lt;lio jamas descubierto en el
mu ndo. Disuelve y hace desaparecer
los tumores uterinos cuando empiezan á desarrollarse.

El Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham
Los s1ntomas debilitantes, que causan dolor y peso en la cabeza se aliviarán
enseguida, curándose de una vez con esta medicina. E n cualquit!f ca;;o siempre
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ó debilidad general. T a mbién es muy eficaz para los vahídos, desmayos, languidez 6 flojedad excesiva, el mal humor. el abatimiento ó dejadez, la. irritabilidad, excitabilidad, debilidad nerviosa, desvelo 6 insomnio. flato, melaucolía
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Lolita, que era una nllla angelical, acabó
"E n 1903 escribimos á Uds
de vestir s u mulleca al lado de Luf1,lto y
Je pronto, con el candor de sus nueve con referencia á mi esposo que
allos. musitó:
-F.tlta el ramo de ,zahar.
sufria del corazón. Diez doctores
Lufs1to, que tenla un ano m,s que Lollta, contemplaba con sus ojos azules, dijeron que iba á morir. Uds.
grandes y pensatfvos la hermosura de nos prescribieron el Remedio del
aquella mu lleca de ca,tón vestida de nov ia.
Pnmero pasó sus manitas blancas por el Dr. Miles para el cora.zón en
tra)e de raso; drspué~ por el velo de encaJ•; al lin, las hundió gozoso entre los combinación con j la Nervina.
áureos rizos de aquella sonrosada frente,
que parecla hecha de carne para pensar, Así.J o hicimos, y el alivio fué
qulz6.s, qulds, en é l. ..
palpable desde el principio.• Se
loa á hablar·¡ pero Lollta dijo en aquel
tn1,tante con bu Uclo:
alivió algún tiempo después, y
- MJ malleca quiere llorar .... Mira qué
triste e1,ta porque no tiene un ramo de flo- aun cuando su trabajo es pesado,
res de esas que se ponen las novias.
se siente completamente bien.
Lutsito respoo41ó gentilmente:
-Yo te lo conseguiré.
Tengo gusto en participar á Uds.
- ¿Cómo?
- Se lo pediré a mi abuelita; le diré que esto como agradecimiento."
me lo compre, que es para tu mulleca.
SRA. X. S. EDWARDS,
-¿Me lo traes mallana, cuando vengas
A togar conmigo? .. ..
Wilncr, Ga.
- SI, mallana, s i la abuelita no me lleva
a dormir.
Esto prueba lo que el Reme-Yo no me acuesto nunca hasta las
dio del Dr. Miles para el coradoce de la noche.
-¿Y qué haces hasta esa hora?
zón .es capaz de hacer. Consiga
-Desando á la mulleca; la ballo y mientras la hallo, canto. A veces parece que Ud. un pomo y tómelo de
no tiene sueno . ...
acuerdo con las direcciones. No
-¡Ctarol 1Cómo va t tener sueno si la
aturdes con tus gritos y la metes en agua importa si solo es debilidad del
ftlal ¿Te gustarla A ti que antes de Irte á corazón ó dificultad or~ánica, de
la cama te hicieran lo mismo?
todos modos le bcncñcsará.
- Yo no soy de cartón: soy de carne.
- Y la mulleca no es de carne: es de
De venta en todu lu Botfcu
cartón .
Preparado por
-¿Se morirá por eso?
-Las munecas no se mueren, se rom•
peo . . ..
La abuela de Lulslto, que estaba de visita en casa de los papás de Lola, apare• UcJl&amp;rt. E. de Indiana, Estadoe Unlci..
ció por la puerta del salón, donde se bailaban ésta y aquél, Interrumpiéndoles
con ternura su dulce dJalogo. Y besando
á Louta y dando la mano • Lalslto, que
no querla Irse y bajó haciendo pucheros
las escaleras, tomó con él un automóvil
ciue la esperaba y partió ... .

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•
••

Era una noche otollal de Infinita triste•

za, A lo largo de la calle de Callao las lu-

ces de los focos eléctricos reverbeubao
llvldas; los coches y tranvlas ensordeclan
con su ajetreo, crudo dos e veloces en el
fragor trepidante de la carrera. De trecho
en uecbo habla sombras, envolviendo las
"tollettes" de muteres mag:nlficas que
pasaban apresur'ldameote, nnas á ple,
arrezagándose con sobriedad elegante,
otras recostadas sobre el coJln oriental de
sus veblculos, luclendo entre terciopelos
el misterio esplendoroso de su carne
blanca.
Las manos de la abuelita, aquellas manos ab1.clales de la venerable anciana,
entretallaron por la cintura á Luis que Iba
asomado &amp; la veotanllla del automóvil.
-Ven acá . . .. ven acá- exclamó la vlejecita;- sléotate, que ha.ce frl.o ...
El nlllo no respondló, cumpliendo por primera vez, sumiso t las órdenes de su
abuela. Pero en seguida rompió á hablar
como un loro.
- Abuelita ¿sabes? .. . . Lollta tiene una
muJleca muy linda con un trate de novia y
me ha dicho que la !len un ramo de azahar. ¿Quieres comprhmelo ... Anda, sé
buena, yo te qulero mucho, mucho . . . .
Ambos unieron sus rostros en un beso
Inmenso ... La cara de ella, surc1da por
arrugas de melancolla, se sintió arrebolada por una aurora de eterna juventud.
Aquel beso faé el beso de la Infancia lozana á la vetez marchita, el b!so de lo senecto á lo nuevo, un beso de tradición
un beso de raza, un beso de vtda.
•
Y, acariciando al ntno, dof'la Romana
marmuró:
-Ahora vamos a comer y en segulJa á
dormir. Malla.na hay que levantarse temprano para Irá rezar á la Virgen por tu
papá y mamá. Ahora v• á hacer un ano
que murieron en aquel maldito treo. ¡Dios
mio, aué desgracia tao grande! . . .
Do ria Roman1, al recordar aonella catástrofe ferroviaria de Parls a Berlln, por
donde vl•Jaban sus seres mtl.s queridos,
sintió humedecerse sus oJos con la caricia
candente de una emoción suprema.
También Lulsito lloró.

..
••

Al dia siguiente, la abuelita y su nieto
•neron á la iglesia de Las Catalinas, si•

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hinchazón debajo de Jos ojos y otros síntomas precurs ores del t r m i ble 1J1al
de Bright y de la d iabetes. Las virtudes de los hipofos6tos como tónicos
genualei. son bien conocidas, y todos Silbemos que para purificar y enriquecer la sangre no hay nada que supere á la zarzaparrilla. La A rvelina es 1111
gran diurético. Entona los r iñones, para que estos i mportantes órga nos desempeñ en sns fnu.cionu debidament e y se eviten los males fodicados. La receta es como signe:
Jarabe compuesto de Hípolosfitos... .. .. . ... • . . . . 4S gramos
Jarabe: compu.e sto de Zarzaparrilla. . . . . .• • . • . . • • . 60 gramos

Extracto compuesto vegetal Arvelina. . . . .. . . . . . .

15 gramos

Se obtienen los ingndientes en cualq uier botica buena, y u.no m ismo
los mezcla en su propia casa. Se toma media cucharada de la mezcla d espués
de cada comida y al acostarse. Conviene tomu· agua en abundancia, especialmente cuando se notan sfotomas de padecimi en to en los riñones.
to•ndose frente il un altar que parecta
arder en la luz vlvlslma de los respl•ndo•
res que Irradiaban las velas encendidas y
los pequeños focos eléctricos colocados en
las paredes y el techo. Una qaletod mlstica y profunda- la quietud confortante de
los santuarlos- lovadta el s,grado recinto, envuelto en la penumbra sobre la cual
cala , á Intervalos, por un -,entanuco entreabierto, un rayo ele sol argentino. En
el altar, entre varias lm•genes de santos
cuyo nombre ha populanzado el culto, estaba la Vlrgtn llamada del Carmen, vestida con un traje de seda recamado de
lenteloelas y de piedras preciosas.
Luls lto y su abuelita se arrodlllaron en
dos reclinatorios de ébano dispuestos pa•
ra sos oraciones. Estaban Junto A una
capilla cerrada por una verla de hierro, de
estilo casi medloeval. Por alll revolaban
las almas en pena, como• una cita céllca
de un Dante divino. Dona Romana rezó
mucho; rezó con amor, rezó con dolor, rezó con fervor. Luisito permanccla absorto, fascinado por algo Que vela en la hermosura excelsa de I• Virgen.
Se levantAron, y mientras la abuelita
dlstrala su atención contemplando una
est11ltura que servia de emblema y coronaba una pila bautismal. et nlno, sllenciosamente, escaló las gradas del altar
lltgando hasta tos ples de la Imagen que
tenla en sus manos piadosas un manojo
de flores, por entre las caales asomaba
un pequello ramo de anhar, Y avanzó,
y avanzó estremeciéndose ,. ..
- Ya es mio-se dijo.
Y se lo echó al bolsillo con adem•n de•
cldldo, arrogante, hasta en su misma Inocencia , sacrllego.

....

En la noche de aquel dla, Luis1to, llevado otra vez por su abuela, toé al ver á
Lollta, Quien acababa de reanudar sus
· juegos lofaotlles con fU adorada muf'l eca .
Lollta, llena de Impaciencia, al ve.r a
Lulsito preguntó:
- ¿Me has traldo el ramo de azahar?
-SI.
- l A ver, á ver?
-Toma.
-¡Qué lindo, qué llodol

Viendo el ramo de azahar Lollta no se
acordó de preodérselo e n el pecho de la
mulleca. Sólo pensó en Lulsito y , poco al
poco, y Jugando y jugando, llegó á sentir
deseos de vestirse ella de novia para casarse con él. ...
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111ont Ye., Pbiladcle_hia, dice que n_~ J!ucdc
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Ueza femenina; adem'8, es el signo apro•
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Pllra la slllud que las PU.ULII:$ OnraN •
TALl:S.

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dos. de borrar 10/I relieves
huesosos de les bombros Y
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a:raclosa gordura.
Ooo vienen á. la joven
aue s11 desarrolla así como á la moJer Que no ha
tenido n11nca 6 oue ba
perdido la hermosura del
oecho. Obran estl·
mulando la naturaleza, y esto sin vio•
lencln: de ahí su •C·
clón hené6ce sobre
la salud y tBmblén
la e.'lt&amp;bllldad del re.~ultRdO oroducldo, el
cual se ma.ntlene de oué~ nerfectamente
l,as PILUL-r,¡ 01uKl'i'.TALE Ut-nen. l)Or lo
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ANtCOOTA Df LfOPOLDO 11
Eo uno de sus frecuentes viajes á Puls,
el hoy difunto rey de los belgas, Leopoldo
11, ss paseaba completamente soto por el
parque de Moneeaux.
En un arriate llamó su atención una
flor rara y se adelanto A cogerla; pero lamedfah.mente apareció ua guarda que,
coo la amabilidad acostumbrada entre al·
gunos Individuos de sa caerpo, Je dilo:
-1Eh .... salga usted de ahl, fogfés de
patas largas . ... 1 tao sabe usted que está
prohibido pisar el césped?
El rey, A quien hizo mu~ha gracia la
&amp;~entura, se Iba A marchar, cuando el
guarda, mlrAndole, le dijo que crela conocer aquella cara.
-Es muy posible-repuso S. M.,-y
para que no vuelva A dt'SplotArsele el Inglés de patas largas, aquf tleoe usted mi
retrato.
y le dló una moneda belga de cinco
francos, en la cual estaba grabado el basto real.

.Acunreln
Entre las dos torres de la vieja Catedral, donde crecen las solitarias siemprevivas, una c:lgiltlla dormita silenciosa.
Abajo, las calles solariegas y estre·
chas, con sus aotlgoas casas de piedra
y sus anchos balcones de hierro.
Allá lejos .... tras las collnas, se hunde
el FOI como una hostia de luz ...
En la dulce languidez de la tarde, el al.
re es fresco y huele á moahlla ....
De pronto suenan las campanas del vetusto campanario, las campaa11.s broncas
y tu de pfal'ildero són.
La tlgüella escucha atenta, sacude las
alas perezosa, alarga el cuello, y vuela¡
vuela descendiendo oblicuamente como s
bajara A detenerse sobre la f Jente de la
plaza. donde las mujeres llenan de agua
sus cántaros de barro. Luego, el ave describe ua amplio circulo, y trazando espirales lentamente, se eleva en el espacio ....
Y aquella clgüetla de largo cuello, de
alas aogostlls y puatllgudas, y de patas

EL DEBER DEL HOMBRE.

La Zarzaparrilla
del Dr. Ayer
es un t6nico maravilloso. Limpia,
depura y enriquece
la sangre, expeliendo todos los
venenos del sistema y comunicando vigor á los
nervios. Tomándola

La Sangre es Enriquecida
Los Músculos son Fortalecidos
Los Nervios Vigorizados
V la Salud Restablecida
La zarzaparrilla es sólo uno de una
docena de ingredientes de que está compuesto esto maravilloso remedio, cada
uno de los cuales ejerce una acción especial en la. obra restauradora de esta.
medicina. Esto no puede decirs6 de
otras Zarzaparrillas, pues sólo es verdad de la Zarzaparrilla del Dr.

Ayer.

No se deje usted persuadir ó engañar
por alguien que coo urgencia le reco•
mieode otra Zarzaparrilla de la que
nada sepa. Procúrese usted la legltl•
ma Zarzaparrilla 11 del DR. A VER."
( N" contiene alcohol)
Cada f'rruco oat.enla la /Órmula en la
.,.otu..lata. 1~reounte 11sted ,Í 3u Wd1co 1n
qt1c opina de la Zar:aparrilla del D•••
dy~r.

elDR.J.O.AYEB y CIA.,_
El Sr. Don Vicente Galindo, de San PreparlldaPor
Lowelt, Mue., E. u. de .A.
Pablo, Papantla, Ver., México, hablando de las famosas Píldoras de
luen,as y f11ntas, parece una cru.1 de plaVida del Dr. Ross, dice: "Creo mi deta, una cruz que el huracAn hubiese arreber manifestarles que bace miÍs de doce
batado • fa iglesia .
meses tnvo conocimiento de sus PíldoEo lll calle, unll vieja que camina sacudida por el viento, se santigua al toque de
ras de Vida, y desde entonces he estado
oración, y, rtzongaodo, rezoagaodo, se
usándolas en mi persona y familia,
alela . . . .
siendo suR resultados siempre invariaY el ave, en el bello palsafe de aquel
bles é infalibles; advirtiéndoles que ancreoú.culo, es también como una caprichosa
·c1gaena pintada en la acuarela de un
teriormente era yo partidario de otras
biombo chino.
preparaciones; pero desde que usé las
Y después, cuando las sombras arropan
dldorns de Vida del Dr. Ross no las
los carcomidos torreones de fa Iglesia, que
semejan dos fantasmas en la ooche, la cf.
cambio por la-. primeras, por 11'!1: éstas
ga:na desciende, pósase pensativa cerca
superiores.
• un grifo de hierro, y alll, con el cuello
"Sirva la presente como tesl imonio
encogido y una pata bafo el ala, esponja
do mi gralilud, recomendando á mis
su blaoqulsfmo plumaje, y simula una al•
ha magnolia entre la ruinosa arquitectura
111nigos y por.;onas que no hag-nn uso
de la vlejll catedral.
Je of r:is prepnrnciones que no sean J11p
RAFAEL ANGEL TROVO.
e-1P11rio1111dn." Pildorns del Dr. Ilesa!''

DIVINIA

~

r---._,_._;;,.:;:;7.;._

El perfume exqulaltof ...___,,_.-..
que ha conqulatado en
muy poco tiempo el fa• •
vor del TtfUNDO ELEGANTE

EL PERFlJMI:

DIVINIA
ES DE UNA F'RAGA NC IA F'INISIMA y
NO TI EN E.RIVAL POR LA PERSISTEN·
CIA Y SUAVIDAD EN SU AROMA•-·•

La.s prl meras autoridades !tia.llanas
y de otros palses recomiendan "K UFEKE" pa.ra. nl!ios como el alimento mejor en casos de cólera lntaotll,
d iarrea, ca.tarro iotest1oa1, etc.
''El NHio de Pecho, 11 folleto Instructivo que se repa.rt,e gratis en
los iuga.ras de vent:1,.

P. WOLFF &amp; 8011N, Karlsrnlre
l"\l!!.DALL.A DI! ORO

EXPOSIOO.N UNIVERSAL PARIS 1900

�</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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