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                  <text>El Mundo Ilustrado

EL REUMATISMO
SE PUEDE CURAR.

Deseo que todo el mundo
sepa que mi
Remedio para el
Reumatismo
alivia en pocas
horas los do1ores en las
piernas, en los
brazos, en la espalda, la rigidéz
ó inflamación de
las coyunturas,
y cun. en muy
pocas días. No
contiene M o r fina, Opio, Cocaína ó drogas
que adormecen
el dolor. Neutrafüa los ácidos y echa fuera del organismo todo el
veneno reumático. No tomen medicinas antiguas, no tomen narcóticos, no gasten dinero en médicos, sino hagan lo que han hecho estas
personas y recuperen la salud.

Aquí está la Prueba:
!:1tu penonu 4an teetlmonlo 4e

«medio■

,..e

de

MUNYOM

porque

te

lo■

liao

curado; atán a1ndeddu / deR&amp;n qn loa
11tfren ,epan la •crda resprcto l e■to■

rfflledio1.

Vr. ROBERT MORRIS que .!tt ea d
No. f•6 Locust St., Plailadelpllia, dice , ue
el Remedio para el Reumatismo oo ea nlo1una trampL E1to7 airradccido por el bien
que me ha hecho,
pueden p11bllcu mi
nombre ó referirme alg'llicn.
Mr. JOHN P. SHERIDAN, que Tl.-c ell
el No. 15.20 Vine St, Pbiladclphia, dice qut
ae aleKTarla que al,ruien le prrpntarL El
R"medio de :UUNYON para el Rrum1tl1mo
ha ~eclto por mi lo que no hablan podido

l

Mr.¡. BROWN .;•e en el No. uu Bel·
111ont Ye., Pbiladcle_hia, dice que n_~ J!ucdc
olabar bastante al Remedio de MUNYON
para el Reumatismo. El Sr. Ilrown probó
con nrlo1 médicos y un número de remedios
que •• anunciaban, 1in derivar nlnrun beneficio, Mi Remedio para el Reumatismo le
alivió casi inslantinumente r tronto le hacer loa mejores facultaUvoa -, otru medicina,.
llnolvió la salud.
Probadlo -, 01 convencercla.
lfUNYON, 53d and Jeffenon $ta., Pllllaclclpllla, .._, lt. U, .. A.
Se nada aa todu tu ktlcu.

Agentes Generales, J. Labadie Sucs. y Cía. Profesa 5, México, F. D.

Para obtener un

hermoso Pecho
Todos saben Que la.opulencia. de la.a formas del pecho es muy aprecia.da. de los
orienta.les y nlle sus mujeres entienden
mara.vll1osamenteel arte de adaulrlr esta
robustez, uue no siempre la da la Naturl\leza.
Fuera del Oriente. un hermoso perho es
l,roalmente considerado en todas nartes
cual la 1,x1:&gt;reslón más l)6l'Ceeta de la. be•
Ueza femenina; adem'8, es el signo apro•
xlmada.mente cierto de una sallld floreciente, Para adaulrlr este de&amp;arrollo aue
hace hn elegante y tan seductora á 1a
mujer. no b11y nada m1b e6cAz ni meJor
Pllra la slllud que las PU.ULII:$ OnraN •
TALl:S.

"Estas píldoras Llenen, en
efecto. la virtud de desarrollar y de reconstituir los ¡Michos, de Cortalecer los teJI ·
dos. de borrar 10/I relieves
huesosos de les bombros Y
de: d,n á todo el tusto una
a:raclosa gordura.
Ooo vienen á. la joven
aue s11 desarrolla así como á la moJer Que no ha
tenido n11nca 6 oue ba
perdido la hermosura del
oecho. Obran estl·
mulando la naturaleza, y esto sin vio•
lencln: de ahí su •C·
clón hené6ce sobre
la salud y tBmblén
la e.'lt&amp;bllldad del re.~ultRdO oroducldo, el
cual se ma.ntlene de oué~ nerfectamente
l,as PILUL-r,¡ 01uKl'i'.TALE Ut-nen. l)Or lo
demás,uoa. nombraófa mu, 11ntliru11 y unl·
vf'rsal. (Marca dePOliltada. sea:ún la ley).
Tra.ta.mlento de dos meses aoroxlmada.men,e, fllell de se1rulr.
Precio: El frasco con noticia exollcatl ·
va, 6.35 Crsncos.
Dlrla:lrse al señor D. .T. RMlé. farm11céu·
tlco de l)rlmera clase. 5. l'assage Verdea11
(E'aubourg Montm&amp;rtre) París.
En México: J. Labadle, ucrs. f Ola.
Veracruz: G. Muller.
Monterrey: G. B. _chlrmacher.
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AVENIDA JUAREZ NUM. 40
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NUM. 13. GRATIS

Para Niños

ANtCOOTA Df LfOPOLDO 11
Eo uno de sus frecuentes viajes á Puls,
el hoy difunto rey de los belgas, Leopoldo
11, ss paseaba completamente soto por el
parque de Moneeaux.
En un arriate llamó su atención una
flor rara y se adelanto A cogerla; pero lamedfah.mente apareció ua guarda que,
coo la amabilidad acostumbrada entre al·
gunos Individuos de sa caerpo, Je dilo:
-1Eh .... salga usted de ahl, fogfés de
patas largas . ... 1 tao sabe usted que está
prohibido pisar el césped?
El rey, A quien hizo mu~ha gracia la
&amp;~entura, se Iba A marchar, cuando el
guarda, mlrAndole, le dijo que crela conocer aquella cara.
-Es muy posible-repuso S. M.,-y
para que no vuelva A dt'SplotArsele el Inglés de patas largas, aquf tleoe usted mi
retrato.
y le dló una moneda belga de cinco
francos, en la cual estaba grabado el basto real.

.Acunreln
Entre las dos torres de la vieja Catedral, donde crecen las solitarias siemprevivas, una c:lgiltlla dormita silenciosa.
Abajo, las calles solariegas y estre·
chas, con sus aotlgoas casas de piedra
y sus anchos balcones de hierro.
Allá lejos .... tras las collnas, se hunde
el FOI como una hostia de luz ...
En la dulce languidez de la tarde, el al.
re es fresco y huele á moahlla ....
De pronto suenan las campanas del vetusto campanario, las campaa11.s broncas
y tu de pfal'ildero són.
La tlgüella escucha atenta, sacude las
alas perezosa, alarga el cuello, y vuela¡
vuela descendiendo oblicuamente como s
bajara A detenerse sobre la f Jente de la
plaza. donde las mujeres llenan de agua
sus cántaros de barro. Luego, el ave describe ua amplio circulo, y trazando espirales lentamente, se eleva en el espacio ....
Y aquella clgüetla de largo cuello, de
alas aogostlls y puatllgudas, y de patas

EL DEBER DEL HOMBRE.

La Zarzaparrilla
del Dr. Ayer
es un t6nico maravilloso. Limpia,
depura y enriquece
la sangre, expeliendo todos los
venenos del sistema y comunicando vigor á los
nervios. Tomándola

La Sangre es Enriquecida
Los Músculos son Fortalecidos
Los Nervios Vigorizados
V la Salud Restablecida
La zarzaparrilla es sólo uno de una
docena de ingredientes de que está compuesto esto maravilloso remedio, cada
uno de los cuales ejerce una acción especial en la. obra restauradora de esta.
medicina. Esto no puede decirs6 de
otras Zarzaparrillas, pues sólo es verdad de la Zarzaparrilla del Dr.

Ayer.

No se deje usted persuadir ó engañar
por alguien que coo urgencia le reco•
mieode otra Zarzaparrilla de la que
nada sepa. Procúrese usted la legltl•
ma Zarzaparrilla 11 del DR. A VER."
( N" contiene alcohol)
Cada f'rruco oat.enla la /Órmula en la
.,.otu..lata. 1~reounte 11sted ,Í 3u Wd1co 1n
qt1c opina de la Zar:aparrilla del D•••
dy~r.

elDR.J.O.AYEB y CIA.,_
El Sr. Don Vicente Galindo, de San PreparlldaPor
Lowelt, Mue., E. u. de .A.
Pablo, Papantla, Ver., México, hablando de las famosas Píldoras de
luen,as y f11ntas, parece una cru.1 de plaVida del Dr. Ross, dice: "Creo mi deta, una cruz que el huracAn hubiese arreber manifestarles que bace miÍs de doce
batado • fa iglesia .
meses tnvo conocimiento de sus PíldoEo lll calle, unll vieja que camina sacudida por el viento, se santigua al toque de
ras de Vida, y desde entonces he estado
oración, y, rtzongaodo, rezoagaodo, se
usándolas en mi persona y familia,
alela . . . .
siendo suR resultados siempre invariaY el ave, en el bello palsafe de aquel
bles é infalibles; advirtiéndoles que ancreoú.culo, es también como una caprichosa
·c1gaena pintada en la acuarela de un
teriormente era yo partidario de otras
biombo chino.
preparaciones; pero desde que usé las
Y después, cuando las sombras arropan
dldorns de Vida del Dr. Ross no las
los carcomidos torreones de fa Iglesia, que
semejan dos fantasmas en la ooche, la cf.
cambio por la-. primeras, por 11'!1: éstas
ga:na desciende, pósase pensativa cerca
superiores.
• un grifo de hierro, y alll, con el cuello
"Sirva la presente como tesl imonio
encogido y una pata bafo el ala, esponja
do mi gralilud, recomendando á mis
su blaoqulsfmo plumaje, y simula una al•
ha magnolia entre la ruinosa arquitectura
111nigos y por.;onas que no hag-nn uso
de la vlejll catedral.
Je of r:is prepnrnciones que no sean J11p
RAFAEL ANGEL TROVO.
e-1P11rio1111dn." Pildorns del Dr. Ilesa!''

DIVINIA

~

r---._,_._;;,.:;:;7.;._

El perfume exqulaltof ...___,,_.-..
que ha conqulatado en
muy poco tiempo el fa• •
vor del TtfUNDO ELEGANTE

EL PERFlJMI:

DIVINIA
ES DE UNA F'RAGA NC IA F'INISIMA y
NO TI EN E.RIVAL POR LA PERSISTEN·
CIA Y SUAVIDAD EN SU AROMA•-·•

La.s prl meras autoridades !tia.llanas
y de otros palses recomiendan "K UFEKE" pa.ra. nl!ios como el alimento mejor en casos de cólera lntaotll,
d iarrea, ca.tarro iotest1oa1, etc.
''El NHio de Pecho, 11 folleto Instructivo que se repa.rt,e gratis en
los iuga.ras de vent:1,.

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J. &amp; F. MAR.TELL
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Verter walquicr líquido frío
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el líquido seguirá todada frío
veinlicuatro hora5 di- ·pués.

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PELLANDINI

Ni caior, ni sales químicas. ni nkohol, n:i,fa que gas!e. El mlor de un frasco l;l~~I
as! es evidente. El

FRASCO
THER OS

C1msen&gt;
a d ta/01· de los llquzifos d11ranlt 24koras

v. s. o.
V. S. O. P.
V. V. S. O. P.

Thermos .
S: encue:'llra fn fa,.. Joyerlact, Platc,ri.a,. 1~;1rma,,,.
ciM v }:1;p~~da..s; ~ pidan \'d-.. .~1 I• .'.."""'' ~
Therme,. : Dc•conílcJ1 \'J,. de •a, r.•son,,oonesl p;
l.os í.ti::&gt;irie.adorcs u.rán ptN•~::;u Q4..
JI
Pre~11nten u1mb:in por e:l t·r,.MrO 'I !, .. rmtnt t
,, Oval .. y el 'rhMntetot, pora. )o~·alin,rnto~
Po,ttdore d,l J\lonol""l·n
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que pier. an como nosotros."

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M ~'rell&amp;IJI&amp; ~e lu DOm&amp;du, J&gt;Qraue 1I1■,n CIU&amp;, . :. . ,re &amp;liria 111,■,r, u ellca1. .... rea ue 11er1onu c111&amp;du con ella te■U1lca11 llll,I maraYlliotloa r111u1'a-

t!01, Y por e11&lt;&gt; 11 que H h&amp;hecbo a preferida del :&gt;d.bl•co Buia uaarb, \UIIL .,H
Dar&amp; ienerla llempre f. prnmció11, Produce etecklll 11,,u[stm011 en
Groo■ . Tumor•. Al.morr&amp;11u, BerlO.u, Pdnul.,. Ll&amp;fl'u, Uiiel"Oa.
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:,,., el sistema.
Paro el Estr~ñlmlcnto, Vahidoa, Somn olencia, Leo¡
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las Eníerme~a~es ~e los ffiñones se Curan
oon et aemeaio ae mnnuon uara los Riñones.
Leed la Prueba.

DOMINGO
19

Tode penona q•
Rfra con cu.lquiera
f o r m a de enferme-

dad de loa riflonea, no
Importa cuanto• remed 1 o I ha probado,
Cllanto1 falcultativo1
laa consultado 6 ro
grave que aea el cuo,
lla1a una prueba con
el Remedio de Mut1•
!\&gt;D

Calendario de la Semana La Buena Ladrona

para loa Rlflonu.

01 ..,rprcndercia al
11 rapide&gt;: con
que allm los doto,..

(39 de mes y ~ D. P.-Minerva).
Nuestra Señora del Perpetno ~ocorro.
Santa Juliana de Fa!cooer1a, vtrge~, Y
Santos Gcrvaslo y ProUU!10, má_rtires.
O.fido y misa de Santa Jnhana: nto doble y ornamento blanco¡ se conmemorao
la dominica y los 11antos miirtires. Función ,1 Nu,stra Sefiora del Perpetuo Socorro en la Santa Vera cruz Y en San Dlego.-(P.)
.
Mercurio en su mayor elougaci6n OC•
cideutal, ,1 laa 7 horas 23 minutos de la
noche.

'ftl'

C1l lu caderu
loa
musloa y las ln1lca
que produce el mal
de lot rilionet. Ea

■orprendenta

=~

~-

..._ -

me al

la

remedio.

.,,SJ

Oe d~lcita•

.:.'lº

C:.

!rl'r. J"T' 11'':r•nt:"co~..i~¡t.,, ~u~
dirJf t~&amp;~:•:~Mq"; ~1;~
4. . !1 Wcn!:io de Mun1on para loe
Rillones proporciona allTlo Inmediato 7 ca

Miss Allce Ed¡mcr, 1330 N. ,ad St. ,
l'lalladelphla. di 9•
los
puó, lu me6 Clnat 1 eRr~~--''- de ll•nJ011
como le cur coa e
...,......,
para loa IU.6onea.
1,1n. T. F. Buettine, tB,t N. •1lll St.1
Pbiladelplila. Sa testimonio lntere1ari 1
todu lat personu q,.,. 1ufrcn con mal de
101 rllloneL
Laa estimulari l probar el

Remedio de M un7on para lot lUfloaes.

nu

cul 1111a

llll&amp;

Mr. Bari-, Tully1 601 Sanclualry Street.
Pittabnrg, PL 01 dirá como u cur6 con el
Remedio de Munyon 3X para lot Rl![~ne1
deap"es de haber probado con varloa méd1cot
'1 machat medicinas.

Sa n11dlo ca i.clat 111 ktlcaa.
Agentes Generales, J, Labadie Sncs. y Cf.a. Profesa 5, México, P. D.

IEJEDDBIP DE UBBOS ~~s~~

¿ DESEA V. TENER EXITO EN LOS NE_
GOCIOS? b~'::'.'i~il"n~1t~~~;::
tar s11 ruel(lo 1 ¡Desea V. poseer 1n cap11eidnd p•.ra illri¡¡lr y_ dom.mnr !ns grnn(les emp:r,aaa.s de ne~1os f
El.conocimiento de la.contabilidad m,mentarr. su.s oportmild11des un cient.o por ciento. Nnestro metodo
supera~ tod1Js los otros. Se puede apre11deT rá.pidamente, en •u P•(!pia
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"

toMMBRCIAL CORRESPONDENCB SCHOOlS. 206 C. Commcrclal Bldg.,

MARTES
21
San Luis Gonzaga, confesor.

MIERCOLES
22
Sao Paulino, obispo confesor.
Llena eo Sagitario, á la I hora 35 :minutos ;22 segundos de la tarde.-Calor y
nubes.
Bstfo 6 Verano. Hoy á la 1 hora J minutos de la ma~ana comienza esta esta·
ción, la segunda del año. El sol lJega á
su mayor declinación Norte y el día es
mayor que la noche. En todos los puntos del hemisferio Sur entra hoy el Invierno.

JUEVES
23
(Vigilia con ayu_ao). San lleda venerable, presbitero, confesor y doctor, trasladado del 27 de Mayo. Saotos Zen6n y
Agripina, mártires.

VIERNES
24
La Natividad de San Juan Bautista,
precursor del Señor, santificado en el
vientre materno, patrón principal de la
ciudad de Tulancingo. Oficio y misa
propios: rito doble de primera clase con
octava y ornamento blanco. Función é
indulgencia plenaria en Catedral y titular en et Sagrario.-(P. S.)

SABADO
25

Rochestet, N. r,

T-RAPHAEL
, Vino lortificante, digestivo, tónico, reconstituyente, de sabor
excelente, mas eficaz para las personas debilitadas que los
ferruginosos y las quinas. Conse.r vado por el método do
M. Pasteur. Preeoribese en las molestias del estómago, la
clorosis la anemia y las convalecencias¡ este vino se recomienda 'álas personas de edad, á laa mujeres, jóvenes y á los niños.

AVISO .M.YI IMPORTANTE. - El tínico VINO autéILtico de
S. RAPHAEL, el solo que tielle el derecho de llamarse así, e~ solo

¡; de que se ha.ce mención en el formulario del
BOUC ARDAT 'es el de M" CUMEHT y C'j de Va.Ience

que es legitimo

Profesor

San Isidoro obispo, confesor y ~octor,
trasladado deÍ 14 de Abril. San Sil v;crlo
y el beato Francisco Pacheco, mártires.

medicina lnbllble.

Chaire H. Stevens,
S. 7tli St.ia!'bila•
delphia, tie,re bastante razón en dar
&amp;r•W w Wilsoo., 1Jo Wltee!ing Avcnuc{
ciu al Profesor M unyon por su gran RemeWilldnsb~rg, Pa., OI diri Jo q u~ plena de
dio para los Rilloncs, '1 tendrá mucho gusto
Remedio de Munyon para lo• R,ñonu '1 de
en relatar á cualquiera persona la verdad de
dio
..,. ,uf.rimientos y de ,., curaci6n.
sus otros reme s.
J:ne página oe podía Jlenar coa !os__te1timonio1 de personas formalet que 1e llu. curad•
con d Remedio. de Munyon ~~ 1&lt;?5 Ru,d_ontacs. Id , la botica uw cen:a r comprad u ,,_
No demore1S en tomar a,won uune ia •
quito del Remedio do Munyon para 101 Riñones.
U:UMYON, 53d 1Dd Jefcnon Sta., l'hilÑalfllia. Pa.. E. U. .. ~

pPBEKDH

20

,.

pldez con CJD&lt; reduce
la ln!amaa6n de J.u
pierna, J de lot
piéa1 y tambien el
abwtamicnto bajo loa
oi ot,
despue.
de
haberte tomado unas
cuanta, dosia de este

como ~I color .ueh-e , ~me~tlu 1
:r:~~n:'~fe.;tot te~•:01~~
a,b-lhl~ o~in•e C:,!Jª~f:r 1 ti ori:ái. ~~ 7fruuen~ ~ persistir en tomar este
u encen.... o ue 'i:,ao, esoa el~tomu un desapareeido. Creem01 que ha curado mu cuo1
:e!1"a!~e~edad de tos riftoncs que cualquieradotrdo medlcamcn¡o
~ i\13"'.{~~iu;i!~
El Profesor Mun1011 cree que la morttn a qe ca111a e •
,..
,
ao.tie e nlog1t11a raz6n de .,r J ,e rcdndri mucho con ute remedio,
:S:..1bld , eatu peuoou que !&amp;ao dado tatlUll;mloa:
fff

LUNES

(Dr6me, Fra.n.cia). - Oada Botella. lleva. la. ma.rca. de 1a. Unión de
los ,;,Fabricantes y en el pescuezo Ull medallón a.nu.noiando el
11 OLETEAS '', - Los demas son_
grosera,s y peligrosas falsitlcaciones.

Santos Guillermo, abad¡ Jlebrooia y
Lucia, v(rgenes mártires.

, ..........
•

?

El pasado lo vislumbramos siempre 4
través de una 11ube de tristeza. ¡A través
de una nube de 1'itrimasl
El dulce recuerdo de vuestra infancia
lo habéis reg11.do mil veces con el roclo
de vuestros párpados.
Hay llantos que, al resbalar 11obre el
sepulcro, cubren 11. la muerte de 8.ores.
ILa vida ea una lág-rlnud
]OSÉ S i;LGAS.

Jesús, en compaftla de Pedro, Andrés,
Santiago, Juan, Tom'5 y Judas, pues los
apóstoles no eran doce todavla, se dirl·
gla , Cafarnaum.
Cou objeto de evitar Las boras de bochorno hablau salido poco antes de que
se pusiese el sol y deblanaodar una parte en la nocbe.
Sus recursos estaban casi agotados. En
la bolsa de cuero que Judas llevaba debajo del manto apenas quedaban seis
aenarfos de plata. Pero en Cafarnaum,
Pedro, Andrés Santiago y Juan se proponlan trabajar durante algunos meses ejerciendo el oficio de pescadores. Tomas eJer·
cerla $1 suyo de zapatero, y Judas entra.
ria mientras tanto en las oficinas de un
publicano para hacer escrituras. Y todos
vtvtrlan en casa de Salomé, la madre de
Santiago y de Jaan, pues la casa era
grande; y luego, en cuanto recogiesen algúu dinero, se pondrtan de nuevo en camino y reanodarlan la predicación de Jesús
por toda la Galllea,
El camino serpenteaba entre dos filas
da olivos cuyos tortuosos troncos pareclao
negros bajo el cielo enrojecido por el poniente.
Judas dijo A sus compafteros:
-Me he unido á vosotros porque la
Justicia me gusta. vuestra pesca no os
reportará mucho¡ pero os serla más fructlfera si supieseis poneros de acuerdo con
los demás pescadores del lae;o para lmpooer los precios A los mercaderes de pescado, hombres injustos y codiciosos.
-Es cierto-respondió Juao;-mas tú
hablas como si este mundo no fuese una
morada transitoria.
-Aunque sea transitoria, no por esto
debe despreciarse-replicó Judas,
Lentamente salla la luna derrr.mando
sobre los olivos una especie de ceniza
azul.
El camino atravesaba una suerte de
desfiladero, entre dos colloas rocosas. De
repente, detrás de unas malezas, surgle•
roo cinco hombres,
Tenlan feroz aspecto y estaban ■ rmados
con cuchillos y estiletes.
uno de ellos, el jefe, era muy alto y llevaba un airón eo el turbante.
Cerraron el paso á los viajeros, y con
amenazas les Intimaron A que se detu•
viesen.
Pedro alzó el bastón para defenderse.
Pero Jesds dijo:
-No resistáis.
Y Tom'5 murmuró:
-Después de todo, los ladrones seri.o
los robados.
Y los ladrones registraron las vestiduras de Jesús, de Pedro, de Santiago, de
Juan, de Andrés y de Tomás sin encontrar
nada.
Pero J11das quiso huir y el !efe de los
111.drones le alcanzó, se apoderó de la bolsa de cuero, encontró los cinco denarios,
y dlJo:
-Poco es; pero es algo, !!ado lo malos
que estAo los tiempos.
Y 1f'iadló:
-Podéis contln11ar vuestro camino, no
quiero haceros ningún dallo.
Jesús y sus dlsclpwos continuaron\ pues,
su camino, y Jesús les hablab11. de reino
de Dios.
Judas, que no dejaba de suspirar, dijo á
Jesll.s:
-Maestro, no es el dinero lo que me
gusta, es la Justicia y por esto qulsi!ra
que el dinero se repartiese equitativa•
mente entre los hombres . . . Sueno con
una sociedad de hermanos que trabajen
en comunidad y practiquen la virtud, de
los cuales fuese yo el adminlstra1or y el
tesorero, , fin de que pudiesen vlvlr en
paz.
Estas p11.labras hicieron sonrelr A TomAs, y Jesús respondió á ellas con la
parAbola de los pAjaros del delo y de los
lirios q1;ie hilan.
Y como la luna acababa de ocultarse,
ninguno de ellos vió que una mujer les
sea:ula.
Para dormir se detuvieron en un paraje
Que las rocas abrigaban. YJuao dijo alegremente:
-Durmamos sin Inquietud como los llrlos
de los campos. Puesto que nada poseemos, nada tenemos que temer de los ladrones.
Cuan!!o al despertn ef dla despertaron,
vieron A una mujer que les estaba mlrando y que tenla una bolsa en la mano. Es•
muler, !oven todavla y con la cua cubierta de afeites, estaba vestida con oropeles
raldos y llevaba aros en los bruos y en
los toblUos.
Se dirigió á Jesos, y entregándole la
bolsa, le dijo:
-Sei'lor, tened lo qne os han quitado.
Jeslls tendió la bolsa AJudas, que la
abrl6 en seg11ld• para ver lo que contenta.
-Esta bolsa-!!IJo Jesús-contenla ayer

El Mundo Ilustrado
seis denarios. ¿Porqu6 contiene boy nue.
ve?
-Es cierto-respondió Judas.
La mujer se puso colorada y no acertó
, responder. Al verla as!, TomAs le dijo
afablemente:
-Seftora, nuestro a¡¡:r&amp;i!edmlento es
graude; pero, ¿cómo ha llegado A vuestras
manos nuestro dinero? ··· Y, ¿por qué nos
los devolvéis con usura?
-Yo soy-respondió la mujer-la ami·
sa de Dimas, el Jefe de los ladrones. Les
preparo la comida t todos y les remiendo
la ropa; pero no pertenezco mts que á Dimas. Ayer me encontraba no lejos del sitio en que os despojaron, y yo mlsm_a f11I
quien tes sellaló V"Uestro paso; pero,
cuando os vi de cerea, me parecisteis muy
distintos A los demAs hombres. A cau.sa
de esto os see;ul mientras Dimas y sus
compatieros volvlan al viejo castfllo que
nos sirve de guulda. 01 las palabras de
vuestro maestro; sabia que erais pobres,
compreodl que erais buenos, y entonces
volvl corriendo á casa de mi amigo. Cogl la bolsa mientras éste dormla, y os la
he traldo después de haberle alladldo tres
denarios. No me deis las gracias: Dimas
eocontrarA la compensas16n en cuanto
tropiece coa un rico mercader.
-¿Cómo es poslbl-preguntó Pedroq11e vos, que os mostráis tan honrada con
nosotros, podAls vivir con un ladrón, del
fruto de raoiftas y, acaso, de bomlcldlos?
-¡Obl Dlm1s rara vez hace daíio A los
viajeros-respondió la mu¡er.-A mi am}go no le gusta eso, y si a guoa vez da ,a
muerte, lo bace par• no morir.
-Auo cuando asl su, eso es muy ma.
lo y lo peor es que, s,e:110 parece, ni s1qÚlera lo lmaglntls.-¿A:aso no os bao
eosellado la ley?
-¿La 1ey?-pregunt6 la mujer.-¿Qné
e~ la ley y quién me la hubiera enstftado?
Yo naci muy lelos de aqul, en la ciudad
de Alejeodrla; mi madre era una de esas
mu¡eres que 11am11.n cortesanas, y de nllla
bal é en las tabemu. Luego practiqué el
oficio de mi madre; pero, como apenas me
ganaba la vida, un mercader griego me
trajo A Cese.rea, donde bay una guarnición de soldados romanos. AIII conocl A
Dimas, me enamoré de t!I y le segul.
- Pero-jljo Santiago-es Imposible que
sigtls viviendo con él en el pecado.
-¿Y qué es el pecado?-prtguntó la
mujer.
-Quedios con nosotros -dilo Andrés.Nuestro maestro os ensenará la palabra
de Dios.
-QuedAos con nosotros-aftadl6 To·
mis,- que os respetaremos eomo si fue-seis nuestra hermana. SI volv61s A re.
uniros con vuestro compallero, es seguro
que os maltratar,.
-Y ademAs-alJo Judas, dirigiéndose
A TomAs-puesto cioe sabe ballar, ballarA
en las ciudades por donde pasemos. Anunciaré el especticulo, y A cada uno de los
que lo presencien les pediré nn11. monedita de cobre.
- 1Eso ool-respondló Juan.-No debe
ballar ni Inspirará los hombres deseos
prohlbld.os. SI quer61s , sef'iora, os Llenremos t casa de mi madre Salomé, Y viviréis con ella. EII• os ensellará A remendar redes, y nrlas veces al ai'lo veréis A
nuestro maestro.
La mujer vacilaba, y aun cuando escuchaba , los otros, tao sólo miraba á J e-

slls.

Y al fin, dijo:
-SI vuelvo á casa de Dimas, es seguro
Que me pegarA, mas no me pegarA mucho.
Me necesita: si no estuviese con 61 serla
muy desgraciado y, tal vez, llegase á ser
peor. Ademls, yo le quiero. En un princl·
plo le quise porque le encontré hermoso,
y porque antes que vosotros, fué el prf.
mer hombre que se mostró bondadoso conmigo. También le quiero. porque el oficio
que ejerce no es siempre tan fácil como
pare« á primera vista, y porque hemos
s ufrido y muchas veces sufrimos juntos.
Le repetiré, eso si, las cosas que esta no
che he oldo de labios de vuestro maestro
mientras os segula, pues no he olvidado
ninguna . .... Eso es lo que pienso; sin
embargo, haré lo que vuestro maestro me
ordene.
-Mujer-dijo Jesú~:-ve A reunirte con
tu compai'lero.
JULIO LEMAJTRE.

SRA. MARV MEVER

CAiit?\r~~f ~:yy~J:

A venida Thompson.
''Padecf de tos por mucbos anos.

Esta. era ta.n severa, que con 1re•
cueocta me Impedía dormir. Muchos crelan que yo estaba. tísica.
"Hace dos allos me tué recomen.
- - - - - - - dada la. Peruna
TEMIAN
por una senara..
FUERA TISIS !:r~:~é
me siento completa.mente curada. de la tos.
"Con placer digo que la. Peruna
me curó completamente. Oeas1ona.lmente la. tomo cuando no me
stent;o bien, y la doy también á mJs
nilios.
" La Peruna es el mejor remedio
que se conoce para tos y res!rios.
He dicho á muchos el bien que me
ha hecho."
·.restimonlo de la Sra.. Hettie
Green , R. R. No. 6, Iuka, Ill., E.
U.A.
"En Noviembre pa.sado tuve ca.tarro y me sentía. tan mal que creía.
se me desarrollarla en tisis.
"Deapuésde haber tomado va.nas
mediclna.s, la Peruna sola.mente
me proporcionó alivio.
'·Desde que tomo la Perana no
me duele la cabeza, tengo mejor
apetito, mejor semblante, los ojos
ola.ros y estoy engruesando y fortaleciéndome.
''La Peruna, para mi, no tiene
Igual como remedio para. el catarro."
La Peruna tiende á disminuir la.
tos y la expectoración, fortalece al
enfermo, aumenta. el apetito y proporciona tranquilidad al dormir.

y~~;

No se Martirice
Cuando neceaíte un laxante que
•ea a11railable al paladar y auaue,

Man-a•lin es el laxante Ideal
Graciu á la ciencia, dentro de dos siglos el hombre extraerA de la tierra, dél
mar y del viento, las fuerzas necesarias
para asegurarle la vida¡ y la vida sert
entonces tan barata, que el obrero mts
humilde gozará de las comodidades y dulzuras A que hoy sólo pueden uplrar los
capitalistas que hoy gozan de un millón
de renta.
El rádlum·, que todavla no nos ha revelado su energla fabulosa, será, dentro de
dos s iglos, dócil Instrumento del hombre.
Acaso él sólo btstarl11. para transformar
el mundo; pero habrA algo mA.s: el vapor

SRITA. BEULAH B. BROOME
Srlta. Bealab B. Broome, Wá.shington, D. C., E. U. A., 409 Ca.lle
12, escribe al doctor Hartman eomo
sigue:
"Por ba.berme descuidado varios
resfriados, paDebilidad en decf por caatro
,
anos de debtli•
,os Pulmone, dad en los pul•
menes; pero por
recomendación de una. amiga tomé
la Peruna, y con placer digo que
me resta.uró la. salud. No queda. el
menor rastro d!l catarro en mi cuerpo, y mis pulmones están completamente saludables.''
Sra. Wm. Hobma.nn, de OhJcago,
Inlnois, 569 N. Paulina St., escribe
lo siguiente:
"Padecl de cata.rro en los tubos
bronqula.les, y_ tuve desde nlfia una.
terribl e tos. Decian que era tos te•
rlna. ouando era nlfia; pero empeoraba con el transcurso de los &amp;fios.
'' Ultima.mente era tan mal&amp; dicha tos, que tosf&amp; en verano á Invierno. Finalmente, reventó una.
-vena de la garganta de tanto toser,
y después una vena. del estómago,
y continué empeorando y medlclnandome sin poder curarme.
"Fui última.mente á un d.Jspensario para. que me curaran; pero no
me bicieron ninglln bien. De noche
no podía acostarme de espalda, y
perma.neela. despierta hasta. las dos
ó las tres de la. mana.na. Entonces
yo y todos crelamos que estaba. tfslca..
"Decidí probar la Peruna. sln esperanzas de que me cura.ra. Desplfés de tomar tres frascos, noté
gran mejorfa. Mejoré de apetito y
continué mejorando sin desani-

1-------.

l

ma.rme.''

Use las Pastillas Peruna si no
puede tomar la Peruna. en liquido.
.Pastillas Peruna.

SRA. JOSIE SCHAETZEL
,..._ Sra.. Joste Schaetzel, R. R. No. 1,

_1A)&gt;pleton, Wisconsin, escribe como

sigue:
"Contra.je un severo resfrío que
se me foé á los pulmones y no tar•
dó en dPs&amp;rrolla.rse en un serio catarro. Todas las mafianas expectoraba desagradablemente, tenia mala digestión y los pulmones adoloridos.
"Después
de haber
nas
dosis de Pe_ _tomado
_ _ _ algu__

run_a, empecé á
EVITO LA 1
meJora.r y me
sentía.segura. de
TISIS
que s 1 segufa.
tomándola, pronto estarla bien.
Tenia razón, pues en cuatro semanas estaba bien del todo.
"Yo creo que la Peruna es un
g.ran remedio, y deseo af!.adlr mi
testimorio 11. los otros muchos que
usted tiene.
Josm. ScRAE'l'ZEL.

La guerra en contra. de la tisis
ha llegado á ser un problema na.clona!.
En todas partes se establecen hov
casas de sa.lu1 por cuenta del Esta.
do p&amp;.ra. combatir el inmenso númerc de casos de t .is1s.
La. ciencia médica. cree el aire Ubre y la. luz del sol de una gran ne
cesld&amp;d en el tratamiento de la tisis.
Hace anos que el doctor Hartman adoptó tratamientos al aire
libre para. la tisis. Al mismo tiempo reconoce la Peruna como un
gran pa.llatlvo para. los congojosos
sfntomas que acompaf!an la plaga
blanca. Es muy bien conocida. la.
prontitud con que la Peruna. a.Uvla
re11frlados agudos y aun crónicos.
l!]sto hace de la. Peruna. un gran
preventivo de la tisis.
•Pida. un alma.na.que Peruna. a.l
doctor Ba.rtman, Columbus, Ohlo,
E. U. A.

La Perlllll &amp;e wead1 ea todle laa dregaerla1, en dos lam1ll1s, de Sl.00 J $2.00 botflla
de los volcanes, por ejemplo, capaz de
mil prodigios, contrlbulrA á la revolucJón

!!e la vida humana.

No cretls-termlna el s1blo E41son-que

me permito pronosticar para dentro de

doscientos a llos una era de fellcldad hu·
mana . Esto de la felicidad es cos11. mAs
honda. Estoy seguro de que, al fin , todas las fuerzas lamensas , iolmaglnables,
que laten en las entratias :del planeta y
resbalan sin aprovechamiento sobre las

olas y crunn los aires, se emplear,n en
hacer mAs dulce la vida del hombre. No
puedo predeclr si el bombre sabrA dominar las fuerzas, hasta ahora Indómitas,
que le de hozan por dentro. Los huracanes, que hoy son desolación del mundo,
gemlrAn dulcemente bajo la mano de los
hijos de la cfvilfzat!óo; los mares, a l embravecerse, sólo constguirAn aumeotar la
velocidad de los buque.;, y si se desbor•
dan, se desbordarAn en rlos de oro; el te-

rromoto, hoy leo temible, será esperado
con ansia, porque dará eoerglas a la Industria. Pero del alma de los hombres
nada sé. Hoy un vendaval produce una
caUstrofe y un temblor de alma produce
un crimen. Dentro de doscientos allos un
temblor de alma producirá probableménte
un crimen, anoqne un ven.iaval produzca
uo tesoro.
EDISON,

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Registrado como articulo Je segunda clase en 3 de Noviembre de 1894.- Im¡,reso en papel de ¡¡u¡ FAbr leas de San Ratael.

Año XVII-Tomo II

Número 8

México, 19 de Junio de 1910

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1PC IT IS l OlPlEZ

�DIRECTORIO:

UEL MUNDO ILUSTRADO"
Se pulia smuarwaesle per la
COMPAf.llA

EDITORA NACIONAL, S. A.

Presiden.te,
LIC, JOSÉ LUIS REQUENA

DI.rector General,
LIO. ERNESTO O11.AVERO
Gerente,
MANUEL S. P ALAOIOS
011IClN Ali :

4'!' Call.: de Humboldt número 52. México, D. F.
Apartado postal, 149.-Ambos Teléfonos, 485

PREClOS DE SUBSCRIPCION (PAGO ADEUNTADO):
Itn la ciudad, por mes . . . . $ I,00
3.75
Rn los Itstados, por ttlme5tre .
Rn el extranjero, por trimestre , 4 So
NÚMEROS SUELTO :
Rn la capital
Rn los Retados .
En el extranjero

Atrasados . . .

$ 0,30

0.35
0.50
0.50

NO SE DEVUELVEN ORTGINALEB

§emarut
La Vida Trágica de Roberto Scbúmenn
ADA es comparable, entre los
h11manos dolores, al del ar•
tista q11e, en el esplendor de
su genio y de su glo•ia, cuando la admiración de los hombres y los ojos de la mujer
amada ¡le s01'i.ríen1 tiene la
visión. de la locura, y aterrorizado por los primeros sfotomas, procura olvidar, perder el concepto de sí, ocultarse el propio dolor, eutregándose á la labor artística, sin. con.seguir, por ello,
q 11e la sombra de su destino fatal desaparezca del
horizonte que columbran sa.s ojos.
1Qué martirio inmenso! iQné suprema amargura! ¡Ha nacido y ha vivido para la belleza; la
obra de arte ha encarnado en. su vida¡ en. la imagen bella ha inmortalizado sus ang11stias, sus
tristezas, sus deseos, sus ansias¡ aún se cousidera fuerte¡ todavía su cerebro refulge con la lumiuosidad soberbia de la inspiración genial, y la
idea creadora, viva, espléndida, rica en don.es
como una fecnn.da primavera, alíenta en su men•
te! ¡y todo aqnello tiene que terminar, todo
aquello ha de morir, no de natural muerte, sino
barrido por el soplo de huracán de la loc11ra, de
esa muerte transitoria que mata las almas y deja
vivos los cuerpos!
Asi fué el destino de Roberto Schúmann.
El amor y el arte abarcan por entero la vida
de SchúmaDD.
Es curioso observar cómo el poeta divino de
los líeder no fl:lé un escéptico, un espíritu amar•
go, reconcentrado eu si mismo, lleno de odio hacia la especie, desengaliado de todo, como lo fué,
en cierta manera, otro gra.n de artista de nuestr.s
tiempos: Gay de Maupassant, cuya existencia segó también en. ftor la propia locura.
El amor aparece en muchas de las fases de su
existencia, desde los primeros años hasta. la madura edad,
F11eron al priucipio dos muchachas, NaDDy y
Liddy, de las que se enamoró al mismo tiempo¡
fué después el amor fllgitivo de Clara de Kurrer¡
la pasión casta y profuoda por E.n riqueta Voigt;
los lazos de equivocado amor que le unieron á
Ernestina de Fricken, cuya silueta aparece, fugaz,
en el Carnaval; la amistad amorosa con miss Anna
Laidla w, y, 6nalmeute, la ternura amorosa, desen

frenada, abiorbente, inmensa, que le ligó á la
que al cabo sería su esposa: la divina Clara
Wieck.
Esta facilidad de amar, este inquieto deseo de
ser querido, de acercarse, más que por anhelo
cunal, por romántic::a idealidad á la mujer, ¿no
revelan, acaso, el ansia de vivir de Schtimann,
su aspiración A una vida in.tensa y consciente,
en la que su razón, á la par que su alma, se aferraran. á lo que palpita, á lo que vibra con vibra·
cióo. inteusa de equilibrio y de fuerza, al alma
de Dlll. mujer amante? Y esta misma volubilidad erótica de Schúm.aDD, su facilidad para sen•
tír el amor, ya se exteriorice éste como fugitiva
simpatía ó en la forma de hondo conflicto sen.ti•
01ental, como en. los casos d-: Enriqueta Voigt y
de Clara, sobre tod.o , lno da muestras de la abun•
dancia de potencia vital que residía en aquel su
espíritu noble y bueno? También se dirá-y en
ello no an.darán, por cierto, muy descaminados
los que lo afirmen-que la miso¡a condición ver•
sátil del temperamento amoroso de Schúmann, ea
una de tautas mauifestaciones de la neurosis.
Sin embargo, á quienes tal asegnreJI, podría responderse, con Mauclair, que todos los amores de
Schúmaun no fueron más que riachuelos a1luen•
tes del caudaloso río de pasión por Clara Wieck.
La segunda mitad casi de su existencia, la llena
la admirable artista, que al fui se convirtió en su.
compañera amable, la inspiradora de sus obras, la
JDadre de sus hijos,
Habiéndola conocido cuando ella tenía apcnas
trece años, en su alma apareció primero un sentimiento vago, impreciso, de simpatia hacia la
hija de su maestro Wieck¡sentimiento que, á poco y tras de bceves evoluciones, hubo de trans•
formarse en la memorable pasión que si tuvo pa·
ra Schúmann todas las amarguras y los tormen•
tos, dióle también, en cambio, los más dulces
regalos de amor, y la serena, la luminosa paz do•
l!léstica,-no burguesa, sino propicia al artista,de que disfrutó ea sus postreros años, y gracias A
la cual pudo esquivar, por algún tiempo, la locura, la locura que, de no haber sido Clara Wíeck
su esposa, le habria asaltado mucho antes.
La luch;a que Schúmann sostuvo para alcanzar
la mano de Clara contra la voluntad del padre
de ésta, agotó quizás c:n él su afá11 de mariposeo
sentimental, vigorizó sn propia pasión, y fué de
resultados espléndidos para el arte.-&lt;Verdaderamente-escribfa-de las lachas que ella me
cuesta, mucha música ha nacido. Los Conciertos,
las Sonatas, Kreísleriana, las Novelettes, las danzas de los Davids-bíindler, á ella deben su origen.
Es mi sola inspiración&gt;,
Schúmann, al dar su mano á Clara, tuvo la dicha-rarísima hoy en que la burguesía odiosa
impera-de 'llllir en uno solo su amor por la mu,
jer, amor esencialmente humano, y su amor por
el arte, amor divino,
Los primeros años de matrimonio constituyen
el periodo más facundo de su vida arthtica. De
entonces datan la Sinfonía en si bemol, cuatro
cuartetos, la Phanlast'estiicke, el quinteto, las
Variaciones para dos píwios, El Para(so y la
Pári, extraído de la Lalla Rookh de Tomás Moore, y Fa11Sto, su obra maestra. Los lieder, asimis•
rno, un. centenar de los cuales compuso tan sólo
en el aiio de 1840, el de su en.lace, son una btlla
manifestación de tantas que tuvo actividad se•
rnejante.
Pero el fantasma de la locura se interpuso,
bruscamente, hacia 1844. Y es entonces cuando
se inicia aquel periodo doloroso de la vida de
Schúmann, que n.o igualará en dolor la más sombría de las inventadas tragedias: los años en que,
habiendo reaparecido los sínt.o mas de aliena•
cíón,-anioesia, irritaciones súbitas, depresio•
pes, vértigos., temores de muerte violen.ta, falta
decfrculación, insomnios, como clasifica el mismo
J\1auclair-el artista, ansioso de vivir, en un gigantesco esfuerzo por conse.rvar la razón, luchó
con la locura, familiar herencia, brazo á brazo,
coerpo á cuerpo, ei.cribiendo sinfonías, concier•
to!, fantasías, música religiosa, lieder, oberturas,

como si con aquel prodigioso derroche, con aquel
estupendo alarde de poderlo mental, quisiera
ahuyentará la locnril, á la locura fatal, horrible,
que mosttaba su (az á los ojos del artista enfer•
mo, condenado á morir.
¡Esfuerzo vano de un alma y de un cerebro
enamorados de la belleza y del vivir; esfuerzo
que termin.ó con el in.lento de suicidio, realizado
por el autor de Fauslo en Febcero de 1849 al
arrojarse al Rhio, al Rhin de c11yasverdes aguas
los pescadores recogieroo, ahogándose casi, no á
Roberto Schúcnaon, sino á una aterrorizante som•
bra del qoe habf• sido en vida el músico in.comparable.

•

CARLOS GoNZÁLEZ PERA.

La Alegría de Morir
A prensa nos ha hecho una ponneuo-

rizada descripción de las ceremonias que acompañan. la agonía y la
muerte de un bohemio, tales y como las celebró días pasados en la
villa de Guadalupe una tribu DÓ•
mada de las muchas que han dado
en surcar mu:stro territorio.
Dichas ceremonias se redocen á bien poco¡ son,
en suma, muy sen.cillas¡ pero á la vez profunda•
mente significativas.
Consisten, en súitesis, en hacer al moribnndo
encargos para el otro mtl1ldo, y en cantar y bai•
lar de regocijo una vez que ha exh1 lado el último
suspiro.
Ningún hecho puede mejor demostrar la esfre•
cha relación. que liga las conviccioues con. los
actos, y cómo las manifestaciones exteriores tradncen siempre el estado del ánimo, las ideas qne
nos animan y los sentimientos que nos agitau en.
una c ircv.nstancia dadL
En ese caso se encuentran las ceremonias mortuorias. Ellas tienden á traducir y traducen, en
lo fundamental, la idea que de la muerte nos formamos y los sentimientos que en nosotros despierta.
Y esas ideas y esos sen.timientos, á su vez, nos
los inspiran nuestra rau, nuestra cducación,
uuestros hábitos y n.uestras preferencias.
Para un nómada la muerte no es más que un
viaje; más largo, sin duda, y á países menos explorados¡ pero, "en suma, un viaje.
'
Si quien va á morir, va tan sólo , viajar, nada
puede haber de más natural que hacerle encargos.
Es cosa sabida, eu efecto. que á quien viaja, to•
do el mundo le da eucomiendas, le encarga comi•
siones, le recomienda visitas y expresiones á los
amigos, le suplica compre cachivaches de por
allá, etcétera, etcétera.
As{, pues, no bien los zÚlgaros vieron en agonía, es decir, emprendiendo la marcha á uno de
los suyos, comenzaron, como no podían menos, á
en.comen.darle todo género de comisioues para el
otro mnndo.
Rodeados del lecho, ya cui mortuorio, á grito
tendido y con.forme iban llegando, los bohemios,
hacían sus recomendaciones al moribundo.
-Salúdame afectuosarneute , Falauo.
-No dejes de hacer una visita á Mengano.
-A Perengano que lpor qué no me ha escrito?
-Cuida de mandarme pimienta roja _para la
sopa.
Y así por ese orden.
Algunos temían negar con retardo y malograr
sus encomien.das y acadian. presurosos de todas
partes. Otros, temerosos d.e que el moribundo
vol viera á la vida, de que fracasara su viaje y
dien al traste con los encargos, contaban ansiosos
las boqueadas. Los de más allá se ioquietában
porque los músicos no hubieran. aún. llegado y
no dejaban de e,::igir su presencia. Y una bayadera, sonora, en. fuerza de dijes, como un cande~

Jabro de prismas, suelta al viento la roja cabellera, jadeante de impaciencia é inclinada sobre el
agonizante, esperaba impacieute el ú.llimo suspiro.
Cundo el hálito helado dejó de escaparse del
pecho del bohemio y de esca.rchar la mejilla ate·
zada de la bayadera, és1a se irguió triunfal exhalando un ¡Al fin! de alegría. Y la orquesta rom·
pió á hacer resonar b matchícha y los circunstan•
tc:s A bailar como locos á ejemplo de la bayadera.
Esta explosión de regocijo se comprende nn
poco menos que los encargos y las recomendaciODes¡ pero es igualmente y hasta más explica·
ble. Veamos cómo.
No olvidemos que se trata de una tribu nóma•
da, sin patria, sin hogar, sin arraigo, que vive á
la ventara, sieml!re tratando de alcanzar lo que
tiene delante de sf, en perpetuo movimiento;
verdadero Judío Errante para quien n.o hay repolo ni meta.
Para seres así, ¿qué es la vida? Un perpetuo

viajar. Y como viajan líbrcmente, como nadie
, ello los constriñe como á Ashaverus, como mo•
tu proprio y por su espontinea voluntad han es•
cogido ese género de vida, claro es que odian. el
sedentarismo y que su placer supremo es cambiar de lugar, moverse, viajar en suma,
Ahora bien, cuando amamos una cosa, Jlos regocija saber que otro la emprende y la logra, sobre todo si no es á expensas nuestras; y nada
más natur.l, si somos fanáticos del movimiento,
que saber que otro se mueve ó va á moverse, y
si somos amantes del viaje, que fdicitunos de
que otro viaje y manifestar nuestra alrgría cuan•
do lo vemos ya en camiJI0,
Tal ea la psicología de los zfngaros ante un moribundo,
Saben qne va á emprender un viaje. ¡Y qué
viaje! El más largo, el más misterioso, el más
atractivo de todos.
Ante esa consideración, la tribu entera se con•
mueve y se agita, Todos quisieran acompañar al

v1a1ero, todos Jo celebran, todos lo fe.tejan c••
mo las sociedades de geograf~ á los u::plondo,
res del polo 6 como los aerómanos á los acro•
plauistas,
Y cuando lo ven emprender el vuelo en su
gran viaje á lo ignorado, todos rie11, cantan., aplau•
dru, hacen enton111r la mulcldcha y se sueltan
bailando como loa judíos ante el Arca Santa 6 el
Beccn-o de Oro.
Menos que nadie debemos nosotros sorpreodemos de esas defunciones al són de la matchic-ha
ó del tango del lapicero. Nuestros velorios son
cosa parecida con la agravante de la orgía que
las acompaña.
Y la psicología del velorio es la misma que la
de los zÚlgaros y puede siutetizarse en esta f6r•
mula:
El que se va se divierte
Con lo verde del camino ....
D R.. M. FLORES.

EL PROTOCOLO DIPLOMATICO MEXICANO

En todos los países del mundo existe un. protocolo diplomático, el cual es el tratado escrito
por el qu.e se rigen las ceremonias de carActcr
diplomático, tales como recepciones de ministros
y embajadores, reuniones oficiales, etc.
Hasta ahora México ha carecido de este importante reglamento, y se trata de subsanar esta
falta lo más pronto posible, para lo cual se ha
nombrado una comisión encargada de formar el
citado protocolo.

Hace poco más de un año se e01prendi6 la tarea bajo la dirección. del difunto señor secretario
de Relaciones, don Ignacio Mariscal, y se ade•
lan.tó bastante en el trabajo; pero no se terminó.
Ahora, y en vista de que duran.te las fiestas
del centenario de la Independencia habrá necesidad de recibir o6cialmen.te ::i muchos represen•
tantes de las naciones extranjera,, se ha decidido
revisar los trabajos hechos y continuarlos hasta
su terminación. La comisión nombrada al efecto

estA formada por el Stñor secretario de Relaciones Exteriores, doa Enríque C. Cree!; el señor
subsecretario del ramo, don Federico Gamboa¡
el señor primer introductor de embajadores, don
Luis F. Carmena¡ el señor segundo introductor,
don Rodollo Neno, y el señor jefe de la sección de Europa, don Vicente Morales; estos per·
sonajea son los que aparecen en la.fotografía que
acompaña estas líneas,

�[Il
OY nadie se oc11pa de la
pequeña cruz: que se
alza en nn rincón del
cementuio de Snrt•
sió. Los que -vienen á
la iglesia, pasan ante
ella sin fijar siguiera
una mirada. Y no es
de soTprender, p-0rque
la crllZ es tan baja, que el trébol y las campánulas azules alcanzan sus braz-os. Nadie se c11ida
tampoco de leu
la inscripción
en ella escrita.
Las letras blancas están ahora
casi borradas
por la lluvia, y
no -parece que
alg11ien haya tenido, en alguna
ocasión, la idea
de tratar de reconstituirlas y
formar con ellas
palabras. Y, sin
embargq, esa
cruz excitó antaño grande admiración y CU·
riosídad. Tiempo hubo en que
nadie ponía un
pie en el cem ente ri o de
Svartsió
sin
que fuera á verla. A.hora mismo, basta que
los viejos se detengan ante ella,
para que toda nna historia se desarrolle á sus ojos.
Vuelven á ver la Comuna sumida
en su sueño de invier110, envuelta
por todas pades iJ!ualmente bajo de
vua y media de nieve blanca. No es
fácil orientarse allí más que con brú•
jula, como en el mar. No existe diferencia algUDa entre la ribera y el
lago¡el campo, mal desmontado, muéstrase tan llano como aquel que dió
cien cosechas de avena. Los carboneros, cuya choi:21 se eleva cerca
de Jos grandes pantanos y de las mesetas desnudas , pueden imaginarse que soa duefios de tantas tiettas de labor como los campesi•
nos ricos. Abandonaron los caminos su plácido
trazo eatre las cercas grises; se aventaran ahora á
través de los campos v de las congeladas aguas.
De uaa cna á otra: se e.xperimenta la sensación del
que se ha perdido, y, cuando menos se piensa,
descúbrese que el seade:ro que conducía al pozo,
pasa por encima del diminuto seto que rodea la
platabanda de rosas.
Pero en ningllilll parte es tan difícil oi:ienta_i:,se
como en el cementerio. El muro de toscas piedras que lo rodea, ha desaparecido, tanto, que el
campo de los muertos se confnnde con los del
presbiterio. Ninguna desigualdad sobre la d.bana de nieve deja columbrar los oteros y las alturas Los corazoncitos de hierro suspendidos de
los brazos de las craces, que de ordinario el
viento agita, no dejan oir mi~ sus tintineos tris•
tes. Algunos emergen de entre los iarzales de
lilas, pero las escuetas ramas que horadan la nieve, semejantes todas, no dan indicio alguno á
aquellos que quisieran orientarse allí. Las muje•
rucas que tienen por costumbre venir cada d0•
mi_11go á ver las tum.bas de sus muertos amados,

no pueden ir más allá que algunos pasos ~deJa11·
te de la callecilla de enmedio. Allí se detienen é
intenta11 adivinar el lugar con ansia buscado. ¿Es
en esa malez:a ó en aquella? Y suspiran por el
deshielo. Diríase qne los muertos están muy le•
jos, ahora que no se percibe el lugar donde fu~ron enterrados, Aqu1 y acnlU, altas losas se dL•
visID; pero son raras, y la nieve qne las clibre
permite apeuas distinguirlas la uoa de la otra.

Tan sólo una calleciUa ha sido despejada: la
~ne conduce á la capilla mortuoria. Es allí donde se depositan los féretros, v el pastor dice las
palabras de despedida y recita los últimos salmos. Ni pensar en inhumarlo en tanto dure. el
invierno. Se les deja, pues, en la capilla, basta
~ r voluntad de Dios se fnnden las nieves

les. Allí estaba llorando; mas, á estas palabras,
s11s ojos secáronse de pronto, toda ella se contrajo á impulsos del terror, v u11 temblor la sobrecogió.
-lQ11é dices? ¿Qaé dices?-pregnntó, hablan ·
do como quie11 tJr ta.
-Eso me disgusta - respondió el he,r rero.-Pa·
dre y madre reposan ahí..EI nombre de Sander está sobre la piedra. Y no admito que ese niño sea
enterrado alUI
-¡Ah, por fin encontraste pretextol-mnrmnró
ella, siempre temblando.-Bien sabía yo que ha·
brías de vengarte un día.
Hizo la servilleta á un lado, se levantó de la
mesa y se irguió ante ella, grueso y alto. No era,
en verdad, sn intrnción hacer pesar su voluutad
á ínerza de palabras, Y ella
debió comprender, viéndole
así, quenocam ·
biaria de idea.
Le pinta su ter•
qnedad inquebrantable y
ÍDCTtr.
-No pretendo en absoluto
ve11garme-di jo
sin alzar la voz.
- Simplemente
es qneno puedo
tcaosigir en tal
asunto.
-Hablas co·
mo si se tratara
de cambiarlo de
cama- mnrmuró Ebba , -Pauto que no existe
ya, nada le importa á él; en
cambio, Jo.....
estoy perdida.
-Lo he pen
sado; pero no puedo rel!lediarlo.
Los que cuentan largos años de matrimonio, no necesitan de muchas palabras para comprenderse. Bien sabe ella
que es inútil intentar doblegarle,
-Entonces. ¿por qué me has perdonado?-gimió retorciéndose las manos.
-¿Por qué bu permitido que me quede
en Lernm, como tu esposa? El marido
no la desea mal alguno; pero ha llegado
al límite extremo de las concesiones.

y la tierra puede ser removida por la nada y el
azadón.

.•"
Ahora bieD, he aqa,í que, en lo más duro del
invierno, un niño muere en Lernm, e'n la casa
del herrero Sander. Hermosa fragua es la de Lerum y hombre fuerte el herrero. No ha mucho
que se mandó construir una tumba de fami1ia,
de la cual la nieve qne 1a oculta no ha logrado
borrar el recuerdo. Un canto de tallada piedra y
una cad.,na de hierro la rodea; enmedio ,Uzase
un bloque de granito que no ostenta más que
una sola palabra: el nombre de Sander, en grandes caracteres, que se leen desde el otro extremo
del cementerio.
Como el niño ha muerto y se habla de entierro, el herrero di,::e á su mujer:
-No quiero que ese cbico sea puesto en mi
tumba.
Es la hora del almuerzo. Está sentado en el
comedor de Lerum, y engulle solo, según propia
costumbre Su mujer, Ebba Sander, hallábase cerca de la ventana desde donde la vista se extien•
de sobre el lago y las islas plantadas de abedu-

- Inventemos UD pret~xto para que
tú lo des á los vecinos - respondió.-Les
contarás que está anegada la tamba; que
no queda en ella sitio más que para los ataúdes
de padre y de madre. para el mío y para el tuyo.
-l. Y piensas que me cre.edu?
-¡Arréglate com-0 pneda,s entonces!
No está enfadado. Ella lo ve. Pero, como lo ha
afirmado, punto es este e11 el que no cederá.
Se arrellana en un sillón, las maoos en la cabeza y mira fijamente á través de los cristales.
lNo es horrible que alienten en la vida tantas
cosas más poderosas que nosotros? ¡Pero que en
nosotros mismos nazcan fuerzas que no sabríamos gobernar, es aún más terrible! EJ amor que
concibiera algn_11os años antes, siendo ya una
mujer casada, una mujer ruonable; aqnel amor
no había siquiera inte,n tado domeñarlo: á tanto
alcanzaba su pasión. ¿ Y era ahora á un deseo de
vengaDza al qne obedecía su marido? Jamás la
hab(a tomado en contra suya. Desde que le con•
fesara su falta, la perdonó, &lt;Estabas loca y trai•
cionaste á tu buen seutido&gt;, habfala dicho, dejándola continnar á su lado la vida de esposa.
Mas si fácil es decir que se perdona, harto duro·
es, qu izás, realizarlo¡ es sobre todo duro y difí•'
cil para quien tiene nn espíritu terco y melancólico, para quien no olvida ni estalla. Pensó

ella siempre qne m,s le hubiese valido que sn
esposo cediera á la cólera hasta pegarla. Entonces. posiblemente, él se hubiese tornado buuo;
pero cerca de este hombre moroso y concentrado,
ac,1b6 por sentir miedo. Va como un caballo en•
tre l:as varas. ¡Y he aquí qneélaprovecha la tcasió11! ¡Y bela aqui áella, una majer perdida)

."
*

Cuenta la gente que jamás se vió dolor como
el suyo. Parecía petrificada. Los dias que prece•
dieron al entierro, no hnbiua sido posible decir
si en realidad vivía. ¿Esc11cbaba las palabruque
la dirigían? ¿Distinguía á las personas que la ha•
blaban? Ang nrarfase qne no tenía hambre. Expo•
n(ase al frío rig11roso sin ad vertido, Pero la gen•
te se eq11ivocaba¡ no era el dolor lo que la paralizaba: era el terror.
No pe Jsó siquiera en cuidar de la casa el día
del entierro. Ida hasta el cementerio. Seguiría
el cortejo¡ y aquellos que la acompañasen, creerían
que se llevabil al muerto á la tumba de los Sander. Y, sin dada, abatiriase ante las IJliradas de
admiraci6n q ne pesaran sobre ella, cuando el que
marchase delante del ataúd se encaminara hacia
una fosa obscura. Por mb que estuviesen en el
cementerio, un murmuUo correría por entre las
apretadas fila,._ &lt;lPor qné no entierun al niño
e11 la tamba de Jos Sander?&gt; Y se recordarían los
vagos rumores que circularon en otro tiempo.
cAlgo había de verd,.d en e lo&gt;, se diría. Y a.ntes
de que hnbieran vuelto del eutierro, ella sería
j11zcada y co11denada. Pero era menesterqueluese allá: era este, aunqne d11doso, el único medio
de salv;ación. Precisaba que se mostrase y tuviera u11a fu tranqnila. Qnizb entonces creerÚJl lo
que dijera para explic¡r el caso.
El marido tambitn vendrá á la iglesia. Lo ha
arreglado todo; ha invitado á sus conocidos, encugó el féretro y decid,ió ya quién lo llevaría.
No aparece ya rudo ni cruel, ahora qne ha impue,to su voluntad.
El domingo, después de los oficios, se forma el
cortrjo ante la akaidía rural. Los que llevan el
féretro pusléronse las blancas bandas. Todos los
notables de Lerllm e~tán aní, así como gran par•
te de la demás gente de la parroquia. Mientras
que Ja procesión se organiza, dijtrase que Ebba
Sander semeja an crimi.nal que se aproxima al
lugar del suplicio, Quisiera prepararles; pero ni
una sola palabra b1ota de sus labio,. Es incapaz
de hablar cuerdamente y con calma. Todo lo que
podría hacer, sería echarse á llorar. No se atreve
siquiera áabrir la boca, por miedo de qae un grito
de horror se la escape. Las campanas empiezan á
doblar en el campanario: el cortejo se mueve. IY
nadie siquiera piensa lo que va á snceder! ;,Por
qué no ha dicho algo? Si no fuera por el esfuerzo que hace para conten1:rse, In gritada que no
acompañaran al m'Uerto al cementerio. ¿Qué significa un mnerto? ¿Es menester que ella se pier·
da por un muerto? lQaé. le lleven, donde q11ie
ran, menos allí! ¿Pero cómo impedirles que entrell? Ideas incoherentes bullen en su cerebro.. .
Se han vbto rastros de lobos en el cementerio. . .
Se puede atrapar una enfermedad ..... Quisiera
asustarles como á chiquillos. No sabe dónde han
cavado la fosa del pequeñuelo. Puo lo sabrá
bien pronto ....
Cna.ndo el enlietto peuetró en el C&amp;Jllposanto.
ella dejó errar sus ojos por el campo de nieve

pero no vió senda algUDa, ni sepulcro, nada más
que nna ÍIIJDllculada llanun blanca, El cortejo
se encamhió hacia la capilla. Lle,náronla todos á
rebosar, y dió comienzo el se"icio fúnebre. No
se trató siquiera de irá la tumba de los Sander.
Nadie sabría, pues, que el niño, cuyo último sne•
ño había sido bendecido, no seda depositado ja•
más en la cripta de la familia. Si Ebba Sander
lo hubiera pensado, no habría sido aturdida por
el espanto; no habría tenido llll solo instaute de
angustia. &lt;En la primavera-pensó,-cuando sea
puesto el ataúd en la fosa, únicamente el sepulturero se hallará, sin duda, presente&gt;. Estaba salvada, y estalló en lágrimas. Todos la mirabaa
con piedad. c¡Qué dolorl-decían.-¡Es terrible!&gt;
Pero ella tan sólo llora~a con el llanto de quien
ha escapado de la vergüenza y del peligro C!ortal.

•*•

Dos ó tres días después del entierro, hallábase
sentada en el sitio ordwario, en el comedor, y
eo tanto que el crepúsculo desceadía, dióse cuenta de gue suspiraba por algo. Era la hora enqae
el niño acostumbraba correr y juguetear á Sil lado. Ebba aprestaba d oído, como para escuchar
los débiles pasos. Y, de pronto, tembló y se dijo:
cPero, sieudo que ya est-' muerto, muerto . .. . &gt;
Al día siguiente, al crepúsculo, eocontrábase
también sentada en eJ mismo lugar, y la propia
sensación de espera la opri:mja el corazón. Y todas las tardes el propio deseo la torturó, cada
vez más angustioso . Extendióse c:-0mo la luz primaveral, hasta reinar, como elh, en todas las horas del día y de la noche.
Natnralmente, un chicuelo nacido eu tales con•
dicíones, no podía haber sido amado en extremo,
m11erto ó vivo. Dnnnte la existencia de él, la
madre habíase ocupado tan sólo de recobrará su
marido, y la presencia del niño no podía ser, en
manera ali;ana, agradable al herrero. Era me11est.,r, en la medida de lo p-0sible, tenerle aparte; y
á meu11do el pobrecillo ainlió que estorbaba. La
majer que traicionara sn deber, a11siaba demostrar al esposo que valía algo, á pes.ar de todo, y
vigilaba y activaba el trabajo en la cocina y en
el obrador. ¿Dónde encontrar un sitfo para el pequeño en existencia semejante?
Ahora evoca ella cómo sus ojos sabían implorar, suplicar. Por la noche, pedfala que se qne•
dan junto á su camita; la decía que tenía miedo
de las tinieblas. Pero ella einpieza á vislumbrar
q'Ue tal proceder no era más que un fingimiento
para reten,e rla. Se acuerda cómo lncbaba él contra el sueño, y comprende que si permanecía despierto, era únicamen1e con el propósito de sentir
por más tiempo la caricia de su mano sobre las
s11yas. (Ab, con todo y su corla edad, qué astuto
eral Empleaba s11 inteHgeucia toda para obtener
un poco de sn amor. Es admirable cómo los niños pueden ainar asL Lo comprendió cuando el
suyo vivfa. A decir verdad, es hasta ahora que
el amor maternal despierta. Es hasta ahora que
ella se siente orgullosa y encantada de la belleza
de su hijo. D11rante lugos instantes sudia con
sus grandes ojos misteriosos. Jamb había sido
rubicUDdo y regordete, sino pálido y delicado,
pero extrañamente bello¡y, á medida que el tiempa pasa, más bello le parece. iLos niíios so11 ,
pues, lo que la tierra ofrece de más precioso! ¡Decir que hay tantos hombrecitos que tienden la
mano á todo el mundo, y creen qae todo el m110
do es bueao; hombrecitos que no miran si un

rostro es feo ó hermoso, y gue de tan buena gana
besan al uno como al otro, acarician igualmente
á los viejos, á los jóvenes, á los ricos, á los pobres, y que, sin embargo, son hombus!
Cada día la parece estar más cerca del peqneiio. Anhelaría que viviese¡ pero se pregunta si
estaría entonces tan próxima á él como hoy lo
está. Por momentos, la idea de que no le ha hecho feliz la desespera: cPor eso le perdI&gt;-se di·
ce.-Mas en raras ocasiones su tristeza reviste
esta forma dolorosa. La tristeza que tanto temiera en otro tiempo, no es lo que supoofa. La triste2a es vivir y revivir el pasado. La tristeza es
penetrar en el sér íntimo del hijo desaparecido,
comprenderle al fin. Y semejante pena u para
ella un tesoro.
Pero teme, sobre todo, que el tiempo borre su
imagen. No posee de él ningún retrato. Qniz-'
sus facciones se iráo disipando en su memoria.
Diariamente, sentada ante la 'VeDtana, hace la
prueba y se i11terroga: c¿Le veo? ¿Le veo claramente?• Y en tanto que las scn.anas del invierno pasan Ulla tras de otra, piensa en la primavera, e11 la primavera durante la cual habrán de retirarle de la capilla mortuoria y le depositadn
en la tierra, de manera que pueda ir á sn tumba
y hablarle. Le pondrán del lado del Oeste, donde
los vientos son más tibios, Adomal'á ella ~11 lápida con rosas. Sueña también en poner en terno
al sepulcro un andén y floridos setos, á ,fiD de
qui:darse allí largas horas.
Los que Jlllda sepan y crean qne el nüio yace
e11 la cripta de la familia, se asombrar; n al verla
embellecer y cuidar un sepulcro extraño y permanecer alH largo tiempo. c',Qllé decirles? ¿No
seda mejor encamina,r se á aquélla, depositar un
ramillete, detenerse un instante, y luego, en la
ocasión primera, deslizarse hacia el humilde sepulcro? S1, esto será lo que haga. El niño se contenbrá, no hay duda, con la lloreoifa que le guar•
de . . . . Pero no será así como ella logre entrar en
comunión con el diminuto sér querido. Sabrá en•
tonces que su niño por él enrojece. Comprenderá
qué terrible vergüenz-a significó para ella al venir al mn.ndo. Y esto es, justamente, lo que quiere evitarle. Es indispensable que comprenda qae
el ansia de poseerle la hizo puar por encima de
todo ..... .

..

"

Y el invierno cedr. La primavera se esboza,
Bajo la sábana de nieve qne se fnndr, la tierra
comienza -' surgir. Será menester esperar alrededor de dos 6 tres semanas antes de que venga el
completo deshielo; pero, en suma, cerca11a está 1~
hora de qne los muertos salgan de la capilla.
Ebba Sander lo desea con nn deseo más y más ardiente.
¿Ve todavía á sn hijo? La figurilla, distinta en
el invierno, se ha tornado á la primavera, indecisa. La experiencia que renueva cotidianamente, aumenta su desesperación. Urge, á cualquier
precio, que ella pueda srntarse jauto á la 1nmba
para estar cerca de él, para verle, para amarle.
¡Oh! ¿cuálldo estará en tierra? No tiene más que
un sér en el mundo á quien amar: él. Es precisp
que le vea, que Je vea durante toda su vida. Sus
vacilaciones, sus temores, se han desvanec,i do,
arrastrados por el deseo de su alma. Ama y no
puede vivir sin sn muerto. No tendrá ~n adelante miramientos más que para él .. .
Cuando el franco deshielo llegó; cnan~o las

-

�MUERTE ABORDO

tumbas y las eminencias de terreno del cementerio reaparecieron¡ cuando los corazo11es de las
cruces de hierro empezaron de nuevo su tintineo¡ cuando la tierra, en fin, se abrió al paso del
diminuto féretro, ya estaba construida la cruz
que había de colocarse en el sepulcro, Era negra
y llevaba escritas sobre sus dos brazos, en letras
blancas, utas palabras: c.Aquf yace mi hijo. Ebba
Saoder&gt;. No le importa la opinión del mando.
Es todo vanidad. Tan sólo ana cosa interesa: que
pueda ella, sin disfraz, venir á llorar á la tumba
de su hijo.

Hacia trelota horas que oangtbamos 3lo que el mts Ugero viento
hubiese Interrumpido la c1.lma del
mar. El vapor balanceab1. cul 1111·
perceptJblemeote sobre la Inmensa
extensión del océano. y tripu lantes
Y pasaferos llevtbamos contento y

SELMA LAG.E.RLOF.

(Traducción especial p ara «El Mundo Ilustrado.,..}

El Tiro de Pichón
El club de Tiro de Picb6n ha decidido
celebrar periódicamente fiestas deporti VR~,
en las que se ejercite el varonil deporte de
tiro, con el objeto de levantar la :;lfici6n
entre nosotros por esa clase de juegos que
son tan propios de los caract-eres varoniles.
Iniciada esta idea por los miembros de
la Junta. directiva del citado Centro, fué
acogida con grao entusiasmo y se decidi6
llevarla á la práctica en seguida.
El jueves de la semana que termina hoy,
se efectuó la primera de estas reuniones
deportivas, declaradas reglamentarias por
el Club, y durante ella reinó gran entusiasmo y se hicieron muy buenos tiros.
Poco después de les tres de la tarde di6
principio la fiesta deportiva, en la cual tomaron parte active may distinguidas personas de nuestra mejor sociedarl, quienes
abatieron durante la tarde más de doscien·
tos pichones. e distinguieron notablemen•
te, por la certeza de sus tiros, el señor H.
Thoier y el señor don Frumencio Gavito,
quienes se hicieron acreedores á una mención especial.
Después de que los miembros del club
lucieron sus relevantes dotes de portivas
se sirvi6 el té en pequeñas mesitas; la fies:
ta se prolong6 hasta las siete y media de
la noche.

TIRANDO AL. PICHON

Entre la selecta concurrencia recordamos á las siguientes personas:
Señoras: Catalina Cuevas de Escand6n,
Elena Portillo y Cuevas de Lerdo y Sanz,
señora de Kuma Horigoutchi, señora de
Romero Dusmet, señora de ilvn, señora
Pizerro, María anz de Cervantes, A.na
Rubio de Iturbide, Lorenza Brániff de Bormejillo, Marquesa de Moh.enando, Dolores
Rubio de Fernández Castell6, Carmen
Iturbide de Romero Vargas, Elena Amor
de Brániff, Elena Licéaga de Reyes; señoritas Mercedes Cue vas, Concbita Rubio y
Obreg6n, Concepci6n Biester y Pardo,
Concbita Pardo y algunas otras que sentimos no recordar.
eñores Daque de Montpensier, Príncipe de A.uerspberg, Tbomás Bránitf Kuma Horigoutcbi, Encarg ado de e;ocios
del Jap6n; José de Romero Dusru; 't, Se-

cretario de la Legaci6n de E spaña; Juan
Lerdo y anz, Manuel P érez Bolde, Lic.
José Lozano y Echeverría, L ucien de Merignac, H. Tbonier , 1I. Rocb, Eduardo
Iturbide, Manuel Romero Vargas, Agustín chultz, Antonio Escand6n y Cuevas,
Gastavo Pizarro, Joaquín Ga rcía Pimentel. Isidoro de la Torrf', Frumencio G avito, Pedrh Cervantes, I g nacio y Fernando
A.lgara y Romero de Terreros, Alvaro F ernández del Valle, Lic. Rafael Pardo, Enrique Silva, Alex de la Arena, Luis de alamanca, D. Reyes y alg unos ot ros.

paz ea nuestras almas.
Llenos los c.marotes, sólo pudo darse A una iofellz mujer que
cuidaba un pequtíluelo enfermo,
uo1. tlend1. Improvisada con toldos
sobre cuble1ta, y sobre la cual permanecieron madre 6 hijo durante
la travesta, El nlilo lloraba lastimosamente, atormentado por los
dolores que no podJa explicar, y la
mujer, sollozante, lo contemplaba
con esa mirada de lofinJta ternura
que las madres tienen para sus
hijos.
Ea los viajes por mar se Intima
muy f:lcllmeote, y unos Á otros se
ayudan los compal'ieros, formbdose unida y numerosa lamllla . .Esto hizo Que cuantos lbamos en el
buque ofreciéramos nuutros amdltos 4 la triste viajera, cuya pena
en algo pudimos amenguar.
A media noche desencadenóse la
tempestad. El barco se mecla con
raptdfslmos vaivenes, tllcando sus
borJes la alborot1.da superficie del
mar; rechfoaban las fardas simulando desesperadu quejas; el rayo, con sus rtsptandores y sus
truenos, sitiaba la nave y se hundla entre l•s oceAnlca~ espumas·
la fuerte lluvia azotaba nuestr~
barco y el viento zumbaba lúgu•
bremeote; los marineros apareclao
'/ desapareclan 4 la eflmera luz de

La Unión Universal de Estudiantes
Con objeto de ar bitrar se recu r os, &lt;La
Unión U niver al de E tudiantc &gt; organ izó
una fiesta deportiva, la cual tu\"O efecto el
á bado 11 de los corri entes.
H ubo en ella tiro de sable y fl orete, box,
patines .Y otras manifestaciones deportin1s.
La fiesta, además de re ponder ú u fi n,
r¡ ue fué f' l de reunir fondo ·, fué tnLJ.'" brillante, tanto desde el punto de vi to deportivo como desde e1 social.

1os relámpagos, pudiéndoseles ver ata-

readlilmos en sus maniobras singulares:

se escuchaban entre la balumba de aque-

l la ton11enta las voces enérgicas del e.pitio y el ruido de las c.denas de proa á
pot&gt;a, arrastradas por los tripulantes .. .
Recordé ea tales momentos 6 la desdichada mujer que, bajo Improvisada tienda
de lona, velabl. por su pequello hijo enfermo. Un sentimiento generoso se apo·
deró de mi corazón, ¡ vistiéndome 6 toda
prisa, me dispuse correr en ayuda de
aquella compaftera.
- ¡Sefforal .... --dlje asomando mi cabeza por la abertura de entrada é Introduciendo una linterna que habla llevado. A
la luz de ésta pude presenciar un doloroslslmo especttculo. La madre, de rodillas
haciendo descansar en su regazo la cabe~
cita de su hljo (muerto, cootemplab1. con
mirada llena de Infinita ternura al amor
de sus amores, al sér que constituyera
todo su consuelo. toda su ventura . ... La
Inconsolable mujer pronuncia b1. maqui•
01.lmeote las frases de una oración· escuché apenas el ''hlgase tu volunta'd" de
los desdlcbados, de los que hao ptrdldo
cuanto teolao.
NI una flor, ot un rezo de los otros, ni
ao cirio que alumbrase el vuelo de aquella almlt1. blanca .. . .
Afaer1., el r1.yo deslumbrador, el formidable trueno, el rellocbo de tu Jarcias, el
ruido de las ca.denas, las voces del cat&gt;l·
tto y los bramidos es pantosos del océano ....
MAN UEL ROSELLO Y ORIOL.

El Club .. Víbora"
Yarios aficionado al deporte pode t1·e
se han reunido para formar un clt1b, cllyO
objeto e de. ar rollar la a6ci6n por la marcha, )R. carrera y todo los deportes en lo
que figure, como factor esencial, el pie humano.
La mayoría de los miembro del nuevo dub lo son también de la &lt; ociaci6n
Cri tiana de J 6venes&gt;, y en el local de es ta agr~pación están haciendo las pruebas
nece arias para la elecci6n de lo miembro del club y al mismo tiempo para la
1
educación de ellos.

UN ASALTO OE SOX EN LA ,.IESTA DI/! L.OS ESTUDIANTES
1.A SEL.t!OTA CONCVRRE NC IA EN EL. STAND

ll!L. CLU8 "VISOltA"

UN OAMPEON DCL PATIN

�1a gloria de lo

La Segunda Travesía de La Mancha en!Aeroplano
De Calais á Douvrea en Cuarenta y
Llevada á cabo la trave,ía &lt;le La :Mancha á bordo de un aeroplano por Luis Bleriot, obterúdo el feliz resultado de ir de Francia á
Inglaterra por la vía de lo aires, parecfa que la tentativa de imitar
á Bleriot no seducía mucho á los hombres voladores.
En vista de esto, M. Ruinart, hombre rico .r además,ext1il.vaeante,
tuvo la idea de e tablecer un premio d doce mil quinientos francos
para quien atravesara nuevamente La Mancha ea aeroplano; pero á
c:mdici6o de que fuera un sábado 6 un domingo.
antiago de Le- eps aviador joven :r ambicioso, decidió ganar el
premio ofrecido, para lo cual empren&lt;li6 el vuelo y lo llevó á feJiz
término el sábado 21 de Mayo del :presento año.
Aull/'lue nuevo en el dominio de los aire , Lr cps se ha hecho
notable por la seguridad de sus vu los .V pur el valor .v atrcvfo11ento
r¡ue muestra en ellos.
Vamos á dará conocerá. nuestt·os lectores l1LS peripecias del dajP,
tal como nos las comunican los periódico e pcciali tas.
El 20 de Mayo último, Lessep partici I ó á sus omigo~ y á la
preo a que al día siguiente intenlarfa ganar el l)l'emio Ruinart. En
vista &lt;le eslo, e hicieron lo prnparuti1'0 , y c:omo el aviador había
señalado para el viaje las primeras horas de la maiíana, desde las tre
todo el m1mdo estuvo alerta.
A esa hora, el e· ,mandante y los marinos del cont.-atorpedero
«Escopette&gt; llicieron un viaje de exploración mal' afuera, .v dijeron
que el viento era demasiado fuerte para intentar la travesía. ó. esa ho1·u. Y empezó una esp~ra. de doce horas, durante las cuales e hicieron ex:¡;&gt;lo1'l\Ciones cada tres, para ver el e._tudo del viento.
A las nueYe de la m,ñana e &lt;lesat,c&gt; una tempestad, .v después de
ella, el tiempo se tranquilizó completamente.
A la una de la tarde el comanchlnte del «E copette&gt; dijo que el
viento se mostraba propicio para el viaje: se empezaron en seguida

D01

'1

Minutos

EL MOTOR LISTO PARA PARTR
EL FOTOGRAFO ESPERANDO &amp;.A L.LE•

GAOA OE LESSEPtS

EL AVIADOR LESSEPS. CONVERSANOO CON M. RUINAl:T,
OONAOOR DEL PREMIO OOUVRES-CALP IS

los preparativos. Se ensa.y6 el motor el cual funcionó perf ctacnente; e retiró al p1íbllco que e torbaba, y á las t res r cun.ronbt minutos de la tarde el avjador ;e levantó por los aires, y
después de haber descl'ito un círculo ;,01· encima de las cabezas
de lo circun. taotes, e di1·i.$ti6 ho.c:iu. h co ta ingl Sil.
Una vez partido ol aviador, empez6 la ansiedad por rrcib1r
noticia-. de él en In costa francesa, ansiedad que duró uno cincuenta cninutos al cabo de los cuales se supo que había llegado
con toda felicidad á Inglaterra y había tocado tierra en Margaret Bay, sin novedad.
En la costa de Douvres la a·1siedad duró mucho más tiempo,
pue se esperaba á Lesseps de de las cuatro de la mañana, en el
apuesto de que partiría de la costa francesa alrededor de las
tres.

Después de las felicitaciones de estilo ,\'
ele las congratulaciones de lo amigos, Lesep xplic6 el por q_ué de u de cen. o
lejos del lugar propuesto: la bruma r el
viento le habían extraviado; hizo un yfaje
sobre ln.s nubes, á ~etecientos cincuenta LD tros sobre eJ mar, y sin más ~uía que el
ol · en estas condicione no era muy :f:íci 1
seguir un camino trazndo de antemano obre eJ uelo.
Illtbfa .Ya pasado el lugar de descenso de
Bleriot cuando vió la costa por entr un
claro de las nubes: descendió un poco 1 arareconocer el termuo, y cuando halló un lu- ·
g,11· apropiado, de, cendió, Lo repetimos, con
la seguridad de un pájaro.
In ·peccionado su motor y su aparato genera], lo encontró todo en perfecto estado,
en vi. tn ele lo cual decidió hacer u regreso 11 Francia á vuelo. El viento y el estado
&lt;le In. temperatura no se lo permitió, ,v de pué · de esperar hasta la mañana siguiente,
tuvo que confo1-marse con volver con u
aparato á bordo del cEscopette&gt;, resignado
ante las circunstancias, pero no atisfecho,
pues se 1'1"DPOne hacer el viaje redondo 11

vuelo. y lo intentará ten luego como lo permitan las cin:ua tancia .
eguramente que el día qne hagA e o, y

LA PA~TIOA DE CAl.AIS

no hay duda de que lo hará, su hazaíia será en verdad glorio a; pero el no haberlo hecho hoy, no disminuye en un punto

Apareció la luz del día, y los que esperaban ver en el horizonte el deseado aeroplano, empezaron á de espe1,il.rse. Doce horas dul'Ó su impac1encia, y por fin cerca de las cuatro u liL tarde, Y después de haber ufri.do un sinnt1mero de alucinaciones.
se oyó el ruido del motor .Y a.pareció eu lo aire C'l monopln.no
do Le sep.

LLEGADA

oe L.ESSEPS A "SAINT &amp;IARGARETBAY"

El fotógrafo de &lt;La Yie au Grand Air&gt;, peri6dico e. pecialista, esperaba á Le eps acostado obr la picura que conme
mora. el descenso de Bleri t, piedra que tiene fa fo,·ma de la proyección de monoplano obre el suele, .V desde allí nfocaba. su
rñmnrn en esp ra de la aparición.
Cuando se dioron cuenta de la pr enci:~ del aeroplano, s,:
notó que estaba demasiado alto .v que no ele cendurfa ourc el
lugar consagrado, como Jo prometió.
~ntonces, los que esperaban, subieron en un automóvil ·s e.mpezo una carrera entre el aeroplano y el motor t,•rrestre. Hubo
necesidad de correr á. toda velocidad, de escalar pendientes CJl.c;i
inaccesibles, Y al fin e Jleg6 al lugar del deseen o, ca. i en los
mismos momentos en que Le seps tocaba tierra con la suavidad
de un pájaro que detiene u vuelo.

hecho, y e La · crnpre~a, llevada á cabo á la primera tentativa y con
toda felicJdRd, coloca á Lesseps entre los
avü1.dores de primera. fila eu el mundo del
deporte del aire. Todo,; los que vieron de
qué manera se portó durante su vuelo, tie·
nen la seguridad de que el día que e lo
pl'oponga, hará el viaje de ida y regreso.
Pura terminar daremos alguno de los
datos reJati vo · al atrevido ria je: empezó
éste á las tres y cuarenta minutos de la tarde del día 21 de Mayo de 1910; se hizo á
unn altura media de seteci oto cincuenta
m tros, y con una velocidad merua, de setenta kilómetro por liorn. La duración del
viaj · foé de cuarenta .Y dos minutos; por
lo tanto, terminó 1í la cuatro y veintidó
minutos de la tarde.
El viaje de regreso, hechó á bordo del
&lt;Escopette&gt;, se emprendió á los nueve de
la. maliaaa del vei□ Lldó de Mayo y terminó á las diez y media de la mañaoa..
Los ingleses que •egún se dice, piensan
elevar un monumento á Bleriot en el pun
t-0 de su descenso, debían eJevar otro, aun
cuando fuera má · humilde, al atrevido ,Y
vaJero o Lessep .

Con esta es hi egunda \' &lt;'Z que se nlrnviesa el canal de La Mancha en aeroplano,
partiendo de Francia para llegal' á lnglnterra. 'i cumple Lesseps su prom a de
hacer el viaje redondo en aeroplano, ,v todo hace creer qne lo cumplirá, parece que
el principio de lo viajes aéreos, de cnrácter práctico, será sobro el canal d La Mancha. entre Frnncia ó Inglaterra.
Si tenemos en cuenta el enorme trá!ico
comercial que ha,y entre las do grandes
naciones, con un poco de bllena voluntad
un poco de irnaginaci6n, !qué enormes pr~,\'octos se pueden levant.ar sobre la base de
e tos primeros viajes aéreo l
l ué hermo o u~ño para un lib1·epensnclorl lcon qué gusto !o vería realizado! Pero no erá nada difícil qu los gobiernos
do Francia y do-Inglaterra hallen la manera de establecer una policfa aérea, y en
este caso el ueño luibrá caído por su base
los f caros contrabandista irán á la cárcel de la. mi ma manera que van ahora los
que humildernetJLe ejercen u ltteratfro oficio á flor de tierra.

't

EL REGRESO A CALAIS

�El ''Día de la ·Bandera'' de los Estados Unidos

El ''Día de la Bandera'' de los Estados Unidos

•

El martes de la semana que acaba de
-pasar, el capítulo &lt;Benjamín Franklin&gt;, de
la asociación de &lt;Hija de la Re,·olucí6n
Americana&gt;, celebró en México el an1ver'sario de la proclamación de la bandera de
llts barras y las estrell11s en los Estado
nidos.
La coremonia organizada para este objeto faé muy olemne. 'e eligió como loc:1 l
el &lt;hall&gt; &lt;le! hotel de &lt;Geueve.&gt;, el cual se
hallaba severa y Mtístieamente adornado.
Presidió la fie ta la regente del capítulo
señora G. M. Gnither, quien tomó asiento
en un sitial que estaba adornado con un.a
bandera americana, lo mismo que la mesa
de honor.
Después que se hubo cumpliuo coa el
ritual del día, empezó la conmemorad6n
especial.
La eñora C. H . 11. y Agramonte I yó
una historia muy interesante, acerca de 111.
manera como rué hecha la pfünera bandera americ:rna á inici:lth·a del grno libertador Wá hioulon, la que sólo1 tenía trece
estrellas en ~u campo, y de cómo han ido
aumentando las estrellas basta llegar al
gran número c¡ue llena hoy el campo aznl
de la hermosa enseña.
Este aumento de estrellas resume la historja de la grao naci6n que, de un conjunto de trece E iados. ha llegado á la enormo
extensión territorial que a lcanz:li actual
mente, exten ·i6n que cor1e ponde á la influencia poderoso. que ejerce en todo el
mundo.
De pué de la lectura de este trabajo, se
leyeron las comuaicac ones recibidas del
señor ero brtjador de los Estados Unidos .Y
del señor c6nsu l general.
El dfa de la bandera se observa en toda
la extensión de los Estados O-nidos y en toda partes donde hay un ciudadano ameri·
cano; pero no se considera oficialmente como un día de fiesta, y por esta razón no se
enarb0la.n las banderas en los edi6cios públfoos.
Terminado el programa de la ceremon ia
oficial, las señoras miembros del capítulo
se reuniet·on en fie ta social: se Lomó el té
en pequeñas mesitas y se formó lo que en
inglés se llama lunch de dos. Las me as se
hallaban adornadas con flores y lazo de los
colores de la bandera americana.
Asi t ieron á la ceremonia y á la fiesta
social, las siguientes damas miembros del
capítulo: eñoras G. M. Ga:ther, G. Il. M.
y Agramoote, Joseph R. Scales, F. . IIamilton, Thomas Mitcbel,
. M. Suárez
Dr. Florence R. Haile, Arthur Martfoez,
Charles McCullougb, Daniel J. Bohan,
G rovel' Hammett William R McKenna y
Emile Leauiaud,

•
RESURRECCION

AqueTia misa de media noche debfa quedar en la memoria de Neklicdoff como uno
de los más suaves é indelebles recuerdos.
Cuando, después de una larga caminata
por entre las tiniebla , que 6lo de cuando
en cuando se il uminaban con la blancura
de la nieve, llegó al atrio de la iglesia, la
ceremonia había ya empezado.
Había gran número de fieles. A la derecha estaban lo aldeano ; ancianos con
los trajes cosidos por sus propias mano ,
em ueltas y apretada las piernas por tiras de Henzo blanquísimo; jóvenes vestidos

DetTás de la mujer del propietario estaba !arfa Paulovna, con un traje de tornasol lila, .V Katiuscha, con
un ,~estido blanco, un ointur6n azul y un lazo rojo en
su pelo negro. Todo era l ello, alegre, solemne: el pope
que llevaba el manto de plata al picado de áureas cruce ;
el sacri. tnn con la estola recamada de oro y plata; el
canto alegre de los coros, el g sto con que el pope levantaba el candelabro de t r e brazos, bendiciendo íÍ los
asi tentes, y el modo como ésto lo interrumpían á cada
instante, diciendo: &lt;iCristo ha resucitado! ¡Cristo ha resucitado!&gt; 'l'o&lt;lo era bello; pero más bella que todo,
Katin~che., con su traje blanco y el cinturón azul y el
lazo rojo entre las negras trenzas y los ojo.s que le centelleaban de alegría.
eklmdoff estaba seguro de que, i,in volverse, 111 ,..-efo,
y tuvo una pl'Lleba de ello cuando, al pasar por su lado
para aproximarse al altar, le susurr6:
-La tía. ha dich ) que habrá cena. después de la segunda misa.
Ln joven sintió subir la sangre al rostro, como siemp re que veía á eklindofl', y onriente y feliz, repu. o,
fijando su ojos negros en los suyos:
- Ya lo sé.
Durante el intervalo que medió entré la p rimera y la
egunda misa, Kekli ndoff salió de la iglesia. La multitud
e ahría. á u paso y lo saludaba. reverentemente: algunos le reconocían; otros preguntaban : &lt;tQuién es1 &gt;
Bajo el atrio los me:.diO'OS le rodearon : les distribuyó
las monedas que llevaba en el bol iUo y bajó las gradas.
Katiuscha lo vi6 en eguida entre la multitud, y su
rostro brilló de alegría. 'e paró un instante , on María
Paulovna para dar limo&amp;na á los pobres. Uno de éstos,
un desdichado que t nía la nal'iz roída por una llaga
asquerosa, se acercó á ella.. Kat i uscha busc6 algunas
monrdas, se las di6, r luego, sin el más leve signo de
repugnancia, cambió con él los tres besos. /;u mira.da
encontró la de eklindo.ff y pareció preguntarle:
-tHago bien en besará este infeliz?
- Oh, sí adorada mía!-pareci6 responderle él;-haces bien; todo eso es hermoso .Y yo te amo.
Las dos mujeres bajaron las gradas y eklindoff se
aproximó á ellas. .r o tenía intención de felicita rles las
buenas pascuas; pero anhelaba estar cerca de ellas.
-Ori to ha resucitado,-dijo Marfa Paulovna, y después de enjugarse los labio~, bf'sÓ al joven.
-Es ,erdad, El ha re ucitado,-replic6 Neklindoff de-

CELE.SRACION DEL " DIA OE LA BANDERA , EN MEX/CO,

volviendo los besos. Luego
chó u:ia mirada nKatiuscha,
que ~e ruborizó y e acercó.
-Cristo ha resucitado, Dimitri franovitch.
-En verdad ha resucitado.
e besaron do veces; después se pararon, como -preguntándose si lo besos debían
ser tres; de repente se decidier on, se besaron por lercera vez .Y sonrieron.
-tNo. volvéis á la iglesia?
- No, Dimitri Ivanovitcb,
- replicó la muckacba, l'espirando á plenos 1)Ulmones
como despi:.és de una fatiga
agradable y mir{indolo con
ojOJ obedientes, puro y enamorados.
Cuando un hombre y una
mujer e aman, llega siempre
un mqmento en que el amor
ascien(le á tal altu ra, que no
tiene nada de cálculo ni de
sen ualidad y las dos almas
se confunden en una sola. Este era el momento que eklindoff habfa conocido en aquella
hora de Pascua.

JORGE WÁ RTIGTO
PRIMEfl PRES/03NTE OE LOS ESTADOS UNIDOS E INICIADOR DE LA BANDERA
01! LAS BARRAS Y DE LAS ESTRELLAS

de pafio nuevo con fajas de vivos colores
en IR. cintu ra y Iotas altas A la izquierda, la aldeanas con pañuelos de ·eda roja
en la cabeza, co1·µiños de ter ciopelo con
manga rojas y sa.ras verdes, azulei ·, encarnadas, escoce as, con zapato nuevos;
las viejas se habían colocado modestamente en el fondo, con sus pañolitos blancos y
su ayas grise. : entre ellas, muchacho con
los trapitos de cristiana.-1· y los cabello lleno de pomada.
Los hombres se persignaban muchas veces· las mujeres, y en especial las ancianas, fijaban sus ojos descolorido en el ico11.() rodeado de cirio· ardiendo, se daban
golpe en la frente, en e l pecho y el vientre con todo los dedo reunidos y murmurando una plegaria en voz baja, tan
pronto se inclinaban hacia delante con reverente corrformación, como se dejaban
caer de rodillas. Los niITos imitaban á los

mayores, y su plegaria era más fervorosa
cuando sentían pesar. obre ellos la mirada.
de sus pad1·e .
E l /coriosfr,8s (l) re. plandecía como un
ascua de oro, nla luz de innumerables cirios }' de un gran candelabro. De los dos
coros que acompañaban lois rem , surgía
un canto alegre, y con los mugidos de lo
bajos se confundían las notas agudísima
de lo niíio .
eklindoff pasó adelante y iué al centro
de la iglesia donde estaba la ari tocracia.
Había allí un pro¡;ietario con la mujer y el
niño ve tido de marinero, un stanovoi, un
empleado de telégrafos, un me,r cader con
altas botas y el sta1·01strt (2) con u medalla.
(l) Altar cuajado de im!ge_oes !Jacrae.
(2) Hombre elegido por los aldeanos para
cuidar de los intereses de i. iglesia

,

t¡5
11/!SA 011'/!CTIVA 0/!L CAPITULO ''Bl!NJAIIIN FRANKLIN"

�usa Castellana ~
La Música
Alemana

Es el rumoe de hirviente catarata
Que en lo abismos su cristales quiebra·
Del lúgubre cañ6n el e tampido:
El sublime fragor de la tormeola;
El colérico grito de los mares
&lt;Cansados de luchar con su cadena &gt;;
El acerado cboqu de las armas·
Del bélico clal'ín la voz ¡ruerrora;
El gigante concierto de los mundos;
El són valiente de la tropa 6pica,
Y el ritmo eterno annónico r ,g-rand10 o
De la máquina inmensa de la tierra.
Italiana

E el rumor del beso apasionado;
Del aura los dulcísimos poemas:
Las notas qu del lago se levantan
En las nol!hes azules y serenas;
La canción de los silfo á las flores;
De las arpas Je oro la cadencia ·
El lay! desgarrador del moribundo;
El canto seductor de las sirenas;
El uspiro amoroso de las vírgcnc ;
Oe las aves en.nora 1as endechn ,
Y las mil armonías de lo bosques
Que los espacio infinitos rmcl)lan.
Francesa

Es el rumor ardiente de la orgía;
La barca.rola rítmica y ligera
Que las náyades canton reco tadas
En sus esquifes de coral .í perla ;
El canto del amor y los plac res;
El crujido &lt;le] Taso .Y de la seda:
El &lt;allegro&gt; monótono que en~ona
La bola de marfil en la ruleta·
Las sonrosada S' alegres carcaja.dns
De Paul de Kock; la voz de las gri eta
Las famosas canciones del Berán,g-et·,
Y el cboque de tus copas d Bohemia.

POMO 'A.

Sombras .Amadas

El aire está lleno de ·ombms amadas
que en el día duermen.,· en la noche velan;
que pasan, que giran,
que escuchan, que miran
q ne al panle no otros. recuerdan y anhelan.
, on ombra amada de muerto. que vue!(ven,
lo qu hemos soñado, lo que hornos querido;
un eterno imperio
que vjrn en misterio;
toda la arboleda vi ta desde el nido.
La paz del ilencio, la voz ele la noche
con melancolía ele fulgor de e trella,
vierte en nue tro oído
u dulce onido ..... .
IY babia nuestro pro]Jio corazón Pn ella .
iTriste - remembranzas ele cosas que fuecómo r percuten en el corw.ónl. ... (ron,
Vibran insinuantes ....
Faltan los cantnnte~:
pero elernacnent uena la canción.
~

**

Ya los ruiseííore cn_ntan: el sol torna.
De nuevo lassomlmls amadas se a]myentan.
Las lucl,as ,orace ,
las g lorías fugac&lt;&gt;.
ele nu&lt;'\"O sonríen. d nuc,'o atormenlan.
Otra vez el sol c:on su luz nlumbrn
Yanos oropeles, torpes aml&gt;•c·ioncs:
la fah,a. alegría
que huirá con el día
volYicndo las ombms á los cora;mnes.
!Ro. a del ilencio, que a1·oma.s la noche'.
Abreme el encanto de tu ob curidacl,
s en los procelosos
mare. engaITosos,
mué tram la pla,ras de la cternidn.d.
Rr

ARDO

J. CATARir EU.

~L, DOLrOR
¿Por q_ué el recuerdo de los tri tes dfas
acude más frecuente á la memoria.
que el de pasados goces .Y alegrías,
por m:ís que derramaron luz de gloria?

¿El pobre corazón ,va está habituac.lo
iRosa del silencio, que aromas la noche!
Cánsada del largo revuelo del día,
como mat·iposa
que en la flor se posa,
á tus soledades viene el alma mía.
Silencio nocturno, misterio :1pacible,
en t i me detengo y á ti me coofío;
en tu blanda calma
se expansiona el alma,
como por los campos se dilata el 1-ío.
iempre en lo más hondo demi sér tr IIHo
y, al cesar del día luces .r rumores,
como bu ca el niño
brazos de cariño,
instintivamente vuelyo iÍ tt1s amore .

á lo abrojos de la humana vidrt

y ve q ne su~ 0 son s el bien, prestodo,
qne, en cuanto liega, anuncia la partida.
1

Yo lo creo, y me explico aquella extmña,
penosa fruición que el alma siente,
evocando el dolor que con más aña
tronchóle en flor su dicha más sonriente.
Iloy pienso en un dolor, dolor no mfo
por no caber en la potencia. huma.ca;
y aunque hace tiempo se sufri6, aún frío
y horror mortal. de su reonerdo emana.
Era una tarJe de esplendente cielo;
calma aplastante en el e pacio había,

y abajo un pueblo ·on furioso anhelo
al G61gota sus ¡ asos dirigfa.

Un Ilombre &lt;inconocible&gt; caminaba,
carO'l:l,ndo enorme Cl'UZ á duras pena ,
y
pueblo, entre alaridot lo escoltaba
lanzando risas de de precio llenas.
El Hombre staba condenado á muerte
,y en la cruz por E l mi mo conducida;
el pueblo al l'e0 ultraja .r so dirierLe
y v.i al alvario á recoger sn vida.

el

Y allí, fijo en la cruz, lo e'to.v miraodo,
lijo en la cruz clavada en e a altura.
-;\'liro, ~- veo al Dolor que va avonzando
con su copa repleta. de amargura.
Aún la puede apurar aún e tá vivo
1 Hombre tle la cruz, aún tiene aliento
para sufril' amante y compasivo,
,v á los hombres salvar con u tormento.
Media tarde ... ilencio repentino
en la agitada multitud se nota.
.. Trhmfó el I&gt;olor ... y sigue su camino ...
L-a. vida, mpero, de e u muerte brota.
Jo ·f.;
OEL \'ENEGA V.

*

LOS PALADINES
iEn el alto peñón rudo .V mu go ·o
divisába e el nido
como el altivo peosamiel,to humano
. obre la calva frente de los iglos!
iEI águila llegó pi gó las ala ,
y ol cobijar sus hijos,
o.vó en el fondo del abrupto monte
del le6u hambriento el hórrido rugido:
corn , ht voz de la montaña enorme
saliendo de las fauces del abismo!
iEI león miró sobre la. cima, el águila
que cobijaba el nido;
. ubió trepando las desnudas rocas
cuando afilaba el águila, su pico,
y entonces fué b lucha de las liera
la lucha de la fuerza y del instinto;
la Iucba de la · alas y la garras
al borde inexpugnable del abismo!
iLa bestia hirsuta }eyantó su brazo
sobl'e el pájaro altivo;
y al de cargar la ira de u cólera,
mostró los diente de marfil pulido;
pero e capando el ave de aquel golpe,
6jó en la arteria de la tiera el pica,,
ra gó, ¡y en sangre se bañó la. rociL!
el león cayó rendido,
:-; oyeron las montaiia secular. s
tltr&lt;'na&lt;lor y desgarrante grito:
como el lamento de la tierra toda;
como la voz doliente del abismo!
lOh poeta·: Oriente ~e colora
con la. brillante luz que de pedimo
iEn la gigantes Iuc:has con la fnerza
no unge la victoria con su nimbo:
como somos la alas del derecho,
no podemos ser nunca los vencidos !

M.

PlMENTEL ÜORONEL.

l
'

.
.
.

.
.

El CoKieno del Ctntumit de S~lm.aan.-Pei,ito Arriolay la Orq11Hll del C1nsemt01io
N años hizo, el día 8 de los corrienes, que vioo al mundo el espíritu
atormentado de Roberto Sch6mann,
en la pequeña ciudad de Zwickau.
Fecha memorable en los anaJes dd arte, no po•
día pasar inadvertida para cuantos aman Jo bello y lo grande, representados en la magia incomparable de la música. Roberto Schtímann ocupó
un tam alto p11csto cu su tiempo, y sigue aúo
ejerciendo y ejercerá por h1engos años tao
poderosa inff11encia, que el aniversario
de su nacimieuto ha sido celebrado con
devoción en todo el mnndo. El maestro
admirable de los &lt;lieder&gt;, que supo fijar
profundamente en poemas de una nitidez
y delicadeza maravillosas los infinitos e,tados de alma, las sensaoiones, dnde la
neb11losa y doliente hasta la melancólicamente ris11eiia. es ahora quid., en nuestros
tiempos de refinada agitación, de nervio •
sa sutileza, mejor comprendido y segara•
mente mb gustado que en la época en que
vi ri6, Schúman11, con s11 genio, ba dado
orientaciones nuevas al arte¡ hizo de la
música un preciso instrumento de anilisis
psicológico, y, á la manera que Beetbovcn.
encerró en páginas inolvidables las grandes
torb11lencias dd alma humana, elevadas al
grado épico, él sintetizó en breves poemas
las pequeñas emociones, las complicadas
singularidades de D11.estros nervios, el clarosc11ro de nuestra vida anímica, la fugitiVil línea, el tenue, el fugitivo rasgo de
n11estras ansias sentimentales.
¿Cómo no admirade? ¿Cómo no amule
y comprenderle si le sentimos palpitar al
unísono con nuestros corazoni::s¡ si las &lt;es
fumlll11ras&gt; de nuestros sentimientos que
no acertamos á definir, él las revela á
nuestros ojos?
Scbúmann es, quizá, el más moderno de
los músicos. F11é 11n precursor del alma moderna. Di.ficilmen.te encontramos q11ien
mejor la pinte y la sienta. En la música
de piano, subre todo, su originalidad potente y su facultad de penetrar en lo m,b
íntimo, en lo mb recóndito del mundo espiritual•
se ostentan con ullil claridild asombrosa. S11s
&lt;Scenes migoonnes&gt;, la cKreisleriana&gt;, los dos
cCaraavales&gt;, y en especial sus clieder&gt;, e;i los
que, sobre una poesía establecida, cnó una poesía nueva y muy saya, son maestras de sutil, de
fina.penetración psicológica, que qaedar,n en la
literatura musical como perdurables modelos.

La idea del director del Conservatorio de celebrar 11na velada conmemorativil del centena.río
de Schúmann, ha sido, p11es, dado el culto que se
tiene por al autor del cFausto&gt;, de aquellas que
responden á un deseo colectivo, á 11na necesidad
ambiente. ·
Tuvo lugar dicha velada en el teatro anexo al
plantel, y, confesémoslo, el programa que Jacom•
ponia~faé espléndido.:Lo;deumpdi.von alg11nos

fulgores, En las postrimerías de la vida, el genio
de Schúmann.
A fas &lt;Variaciones&gt; á dos pianos, confiadas á
la señorita Ana María Charles y al señor Carlos
Lo,z.ano, sifnieron dos números del cFaasto&gt;: la
eEscena en el jardín&gt; y &lt;Ante la madre dolorosa&gt;,
cantados por los profesores sefior Roberto Marín
y señora Antonia Ochoa de Miranda. Luminoso~.
de un exquisito colorido son estos dos fragmentos del gran poema schumanoiano, en los
q11e el pensamiento de Goethe encontró un
felicísimo iotérprete.
cLa tarde&gt;, la &lt;Romanza&gt; en fa sostenido
y &lt;A mi novia&gt;, precedieron al admirable
estudio sobre la &lt;Psicología de la vida de
Schúmann&gt;, de Camilo Ma11clair, en que d
critico francés hilce un bello retrato mora J
del creador de &lt;El Paraíso y la Peri&gt;. A
ciertas damas y jóvenes concurrentes pareció bastante largo y poco divertido el tal
estadio. No hay que ceosnrarles, sin embargo: es muy común aqa.J, en México, el
creer que se va, en conmemoraciones artísticas de esta íodole, á esc11cbar romanzas
sentimentales de Tosti, comiendo pasteliUos: tcnestión de no fijarse en los pro,:ra•
mas!
La &lt;Sonata&gt; para piano y violín, tocada
por los señoresRocabruna y Perches· siete
&lt;Heder&gt;, q11e cantó la señorita Sofía Camacho, y el &lt;Qninteto&gt; en mi bemol mayor,
lleno de emoción y de ternura, abundante
e11 dolorosas frases, dieron fin á esta velada con la que el primer plantel de cduca,dón musical de México rindió 11n tri
buto á la memoria del il11stre maestro.
lt

••

S.:hámann
de nuestros más conocidos artistas, y puede con•
siderarse como una amplia síntesis de las diversas fases de la obra del maestro.
Uoa impresió11 sobre Schúmaon, del señor don
R11bén M Campos, inició la velada, y á continua•
cióa la orqnesta del Conservatorio eje&lt;ul6 la
obertura del &lt;Milnfredo&gt;, obra una de las más
intensas, en la que irradió con sus más vivos

La personalidad artística del piaq ista ni•
ño ha tenido ocasión de afirmarse nna vez
más en su tercer recital, efectuado el do
mingo en cl&lt;Culón~.
Al excelente concurso de la orq aesta del
Conservatorio debemos el haber escuchado
á Pepito Arriola en el magistral &lt;Concierto&gt; en mí bemol de Liszt. Obra de ejecución diUcil, á fa par q11e erizada de escollos en la interpretación, fué de pra.eba para el
infantil artista. Y en ella tria11f6, ,;11 vacilaciones ni titubeos.
Eu la parte de piano solo del programa, Pepito
ArrioJa gustó especialmente en cEI Cu-cú&gt; de
Daqurn, y en cLa Toccata&gt; de su maestro Jonás.
MAESE PEDRO.

�~~=

AJEDREZ

~

Problema núm. 6, por H. J. M,

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NUJIPCilAIL

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..........

11
NEGRAS

11

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11

BLANCAS

Las blaoc.u jncgao y dao mate co tres jugadas

Solución al problema número 4,
por H. D'O. Bernard
1RXA
2RXA

Si el nt&gt;gro juega 1
2

/)

NEGRAS

BLANCAS
1P5A
2T4R
3 T 4 T R (mate).
R X

C

A 4 A y 3 T 2 'l' R (mate).

Sí el nt&gt;gro j11ega 1 R 6 C
2

A 5 C y 3 T 3 R (mate) .

Han mandado olución exacta. los señores J. G. Gutiérrez Topete y Alfonso del
Río, de México; A.l'turo J. Merino Cervante , de Toluca; doctor Ernesto Escalona,
de Naolinco y Olallo Rubio, d~ Cananea.

~

" **

Niños Roberto y Lucrecia Torres,
quienes celebraron su primera. comunión recientemente

Partidfi. jugada en el campeonato de
Pensylvannia entre los eñores . F. Whitaker· y W. .A. Ruth.

DEFE

~

NEGRAS
Señor Rat~

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20

Rnroca lado D

21

C

2

T

(1} Las negras han escogido una línea de
defensa inferio1· por ser inconveniente en
la práctica cambiar el Alfil pol' el Caballo,
lo qu , n este ca o, se ven p1·eci adas á
hacer.
(2) o hay nada en el ataque que justifique la entrega del Pe6r.. del AJ61; y menos
aún cuando las Bla.ncas tan fácilmente pueden llevar su Alfil á d render al Rey.
(3) El primer movimiento de una gran
combina.ci6n, contra el cual las 'egras no
pueden oponer J'esistencía.

22 P 5 D
?J T cuma 'r R

22

D4A

24D5R
25 D 2 C

23 C (2D) casilla A
24C2D
25 P 4 A

26 T casilla C D

26 D

2

27 P X P

27 A

xe

R
29 R
2

x

2

T
(ja4ue).

28 e X P (taque ).
29 T R casilla R

A

R

~A X P
31 R ca•llla A

~C X P
31 D casilla T

;¡2 T 7 T

32 P 4 'f

Uo bonito ma•e en tres jugad.as comenzando por

33 D 8 e (jaque) D X D. 34 T X D (jaque) C X T.
35 T 7 A (mate ).

~

Nuestros Concursos Semanarios
En muchas y repetidas cartas, nue tros
sub criptores nos ba.n pedido que empleemos el lugar que hasta ahora hemos dedicado á nue tros c&lt;;&gt;ncursos semanarios, en
algún otro asunto, pues juzgan que los
coocm·sos son cue ti6n tTivial y no creen
que sea diana de ocupar lugar tan preferente en una revista de la importancia de
l1t nue tra.
Esperábamos que esta eccióo ería del
agrado de nuestros lectores, y las muchas
soluciones que recibimos á los primeros
concurso y lns consultas que suscitaron el

segundo y tercero, nos hicieron creer que
habfamo acertado en nuestra suposición;
pe.ro en vi ta de las cartas á que antes hacemos referencia, y en Yista, además, de
la necesidad que hemos tenido de declarar
desierto lo dos últimos concursos por falta de concurrentes, pue· al tercero y al
cuarto sólo hemo r ecibido una olucióo á
cada uno, nos creemos en la obligación de
. uprimir los concur os y dedicar I espacio
á informaci6n gráfica, que t iene más interés para nuestros lectores, ó á otros
asuntos que, seguramf'nte, estarán má de
acuerdo con nuestro proorama.
No sucede lo mi mo, afortunadamente,
con nue tra ecci6n de ajedrez, la cual cuenta cada día con mayor número de adeptos.
Hállase al frente de ella perona muy entendida, que se esmero por dar gusto y, al
mismo tiempo ilustrar en el juego á los
aficionados, y como apta y muy capaz de
elJo, esperamos, y de hecho está ucediendo, que la secci6D sea cada día más favorecida.

Señor• Bertn de In Pezn de V!llllseñor y Señor Snlvndor Villnseiior
-j

Orto de Amor
No sé qué beatitud , qaé delfcloso
desmayo de mis brlos se apodera;
dulce y arrobador, triste y sabroso,
que gusto y que eustar yo no quisiera.

Ou no quisiera, porque es faerza ahora
declr que no soy duello de mi mismo;
que al hethlzado corazón devora
yo no s6qué lofaotll romaotlclsmo.

Escacho á todas horas un sonoro
rumor que de lo aJto por mi suena;
estoy en medlo de un celeste coro,
que con sus voces de piedad me llena.

Cierro los ojos y doquiera veo
floridos bosques. A su fresca sombra
danzan ninfas al són del Hlmeoeo,

Capaz me siento de olvidar la lojana,
de perdonar al que maldad me ba hecho,
que enporóse mi. mundana furia,
y la misericordia está en mi pecho.

Siento que se deshacen mls agravios,

y están mis ojos de una Imagen presos;
me estremezco de amor por unos labios

vlrgenes de blasfemias y de besos.

ii

~====~~~

Las luchas de la vlrta, qae entristecen,
sin turbar por mi esplrltu resbalan;
mis suellos A judloes se pareeen:
eomo un perfume arrobador exhaJa.n.

y del verdor se duermen ea la alfombra,

"' """'

¿Qu6ha pasado por mi? ¿Quéaladeseda
rozó mi frente, entusiasmó mi vida?
Besó el ala y se faé 1 pero se queda
el alma A su recuerao agradecida.

Hay una tierna ldealHad, hay una

mufer que de adorar nunca me canso;
radiante cual la lumbre de la l una

cuando riela del rlo en el remanso.

¿Y una sola mufer ha convertido
mi orgullo y mi soberbia eo mansedumbre?
Yo te bendigo, Amor, porque has podido
hacer verá un viviente endurecido
del astro de la fe Ja hermosa lumbre.
S. QUESADA TORRES.

�fraces simbólicos. Pero la incoaformidad humana
no cesa de lamentarse en todo y por ~odo de lo 9-ue
lerodea·si se asisteácualqu.iera reuu16n femen1~,
aede o'irse, desde luego, un coro de lamentac10~es eoel cual ~e protesta contra las fa]~as estr~chas que casi no permiten dar un paso bbremen e
ni b~jar del carraajr, ni subir una escalera¡ ~e los
&lt;jaqaets&gt; cortos que dan aspecto de militares
retirados· de los sombreros enormes Y pesados,
semejant~s á canastas invertidas, esca!andras de
h11%0S ó cascos de e:s-pJoradores, se dirá que ya
resulta imposible el uso de los paraguas Y sombrilla~ con tales sombreros, pues al~unos sobr~pasau los límites de aquellos admnúculos, sw

CRONICA
A temporada en el campo, du·
raote los meses de primavera
~ y estío, despoja á la sociedad
de muchas familias distinguidas, cuya ausencia es muy
notada e.11 los centros de reunión y de diversiones. La
mirada busca casi de un modo involuntario, en
los palcos de 0los teatros y en las aveuidas de los

amplitud, que parecen inspiradas en ideas de
economía por el gasto elevado de las :ricas telas
con que se confeccionan, y de la ostentación refi.nada de los lujosos adornos con los cuales se
intenta equilibrar la escasez del ¡!énero; pero
ese sutil rebuscamiento no indica sino un profano criterio de la armonía y estética. Por últi•
mo. todas las opiniones se inclinarán á creer que
el &lt;estado de cosas&gt; relativo á las modas, no
puede continuar así mucho tiempo. y se ensaya•
rá una reacción, usando faldas más razonables
eu su amplitud, cjaquets&gt; de largo normal, sombreros más pequeños y elegantes, y para trajes
de ceremonia, faldas de oorte menos estrecho,

mdinal y del enaaoto siempre nuevo que el ca.m po ofrece á sus devotos y ad?&gt;-iradores..
Las caballos piafan y se agitan i_u::~nosame~te,
ansiosos por disfrotar de la v~rtig1f:losa "'f hbre
carrera; ladran los perros ftvontos disponié~do•
se para seguir á sus amos en la grata excursión¡
los pájaros cantan desde las ramas con ~n gozo
dulce y constante, que penetra a] espíritu contagiándolo de esa pura aleg_ría, y _los abiertos _horizontes parecen hacer :Oº 1mper!oso l~ama1n1ento á aquellos que les miran á distancia, prome•
tiéndoles alguna sorpresa deliciosa cuando lleguen á esos limites azulados que se confunden
en una vaga transparencia h1mJnosa.
y la marcha se emprende llevando por guía á
la esperanza· á la bella engañadora tanh:l.bil para
hacerse cree~ de la pobre humanidad siempre
sedienta de ideales . ... Los caminos se recorren
con avidez¡ las perspectiva~ se alejan cada v_ez
tnb como una cortina de nieblas que retrocediera ai in.flujo de un mágico conjuro¡ las lejanías
permanecen inaccesibles, semejantes al &lt;derno é
intangible ideal&gt;. Al fin el desaliento detiene el
paso de los viajeros, haciéndolos retroceder p~r
la misma ruta por la cual creyeron llegar al_ límite de su ambición¡ al regreso se alarga la distancia que al partir se hizo tan corta, y los rayos
del sol caen despiadadamente sobre las cabezas
inclinadas y los rostros melanc6licos.... Así es l 1
vida leotoras mías¡ lcoárttas esperanzas no han
burl~do casi al tocar la cima dorada de un ensueño! ¡cuántas perspectivas de dicha, lejanas sí,
pero al parecer no inaccesibles del todo, uos han
obligado á gastar inútilmente nuestras en':rgfa~I
Mas al fin de la jornada, cuando el cansancio del
alma avisa que es imposible continuar Ja fatigo
sa exploración, entonces se emprende la vuelta
hacia el hogu tranquilo y siem_p~e fiel, en _donde
las dulces alecciones de famiha nos dicen al
oído aq aellas palabras intensamente tristes que
dice el duque Job en su~ &lt;Enlutadas&gt;: «Ven con
nosotras vamos á casa&gt; .... Y allí, á la luz de la
1:1.mpara'que alumbra el saloncito íntimo, y cerca
de la mesa de labor, pensamo,, lectoras mías, en
«muertos buenos y en ingratos vivos&gt;, mientras
afuera en el bosque desierto y silencioso, otros
viajer¿s corren, anhelantes é ilusionados, por la
misma rata engañosa del ensueño.
públicos paseos, algunos hermosos rostros conocidos que se tiene ya costumbre de contemplar
con verdadero placer.
.
.
P.:ro esos bellos rostros y esu graciosas siluetas han ido ahora á engalanar los grandes _apo·
sentos y los solitarios jardines de las quintas
veraniegas; la fuente ~e mármol, bord~ada por
claveles y violetas, refte1a en la supcrfic1_e de sus
dormidas aguas el lindo rost, o peo~abvo qu_e
contempla el cielo azol en aquel espe¡o tranq1U•
Jo el cual solamente despierta coando las a_las
d~ una tnariposa ó de una inquieta golondnua
vienen á rozar el luminoso crista], rompiéndolo
en fragmentos resplandecientes y deslumbrado•
res. Más allá, en la calzada de froadoses árboles,
el grupo de jinetes y de amazonas ~e pone _en
mucha alegremeute para gozar de la fresca brisa

•*•
Nuestras modas actuales nos hacen probar un
vaga sensación de descontento Y, sin embargo
mis queridas lectoras, por niogún ~otivo volveríamos á aceptar los modelos de traJes Y sombreros que se usaron en tiempos pasados, no solamente porque esos retrocesos de la Moda necesitan d.e siglos, más bien que de aíios, para v:olver á presentarse en el mundo ele~ante, s11!0
porque en las confecciones se ha de¡ado sen~r,
lo mismo que en todos los adelantos de la vida
moderna, un impulso marcado hacia la belleza
estética en la forma, y por m:i~ q~e se aseg~re lo
contrario, hay verdadera inspiración artística en
algonas creaciones de trajes, los cuales hubieran
sido tomados, hace pocos años, como .locuras ~e
raotasía, buenas únicamente para losbatles dedis•

cuyos pliegues flotantes y de hermosa flexibilidad, permitan la ¡!racia de todas las posturas y
ademanes. Se confeccionarán esos trajes en telas
suaves y adaptables, acaso deliciosamente tornasoladas, para qae el triunfo del movimiento se
verifique en toda su extensión, haciéndolas brillar con variados matices al contacto de la luz
artificial. ... En fin, a..n mundo de proyecto y de
variadas reformas brotarán en los rebeldes cere ·
bros femeninos, y tales reuniones seráu más bo•
lliciosas y agitadas qne cualquier centro político¡ pero,de todo este mar tempestuoso, ¿qué resta i las pocas horas? . .. . nada, lectoras mías: una
mansa conformidad, un secreto placer de usar
todas esas extravagancias tan graciosas y elegantes, de las cuales se acaba de protestar con tanto
calor y en el fuero interno de cada señora la convkción más perfecta de que en medio de las audaces creaciones actuales, hay un sello de arte
muy marcado, como decíamos antes, y como lo
reco.11ocen las mismas damas al dar una última
mirada de satisfacción á su doiletto delante del
espejo, que le dice en voz baja: ceres bella&gt;.
MARGARITA.

contar con la justa indignación de los transeún•
tes, que se ven obligados á bajarse de la baDqueta y echarse á nado por el arroyo para dejar el
"paso libre á las voluminosas siluetas femeninas¡
y se levantará una elegíaca distrtación sobre las
morti6cantes reclamaciones que permiten hacer
los señores en teatros y espectáculos, diciendo
con voz l!rave y amen.azadora: c¡E,os sombre
ros!&gt; . . . . Y en seguida, la humillaut~ y ridícula sumisión con que las damas tieoro qne ceder
al despótico clamoreo, despojándose de sus som•
breros y descompouiendo de DJl DJodo absolut_o
los artísticos y difíciles peinados. cuya complicación no es comprendida por aquellos caballeros eril(entes y malhumorados . También se elevarán quejas contra las faldas de !os tr.a jes de
etiqueta, tan estrechas, cortas y meiqainas en

('

Labores Femeniles
Nuestras lectoras verán en esta p.ágina varioi.
objetos lindos y elegantes, propios para ntilirtad
y ornato de u.11 gabinete ó saloncito de hacer música.
Las personas devotas de este incomparable arte, el más espiritual que se conoce, dedican,
generalmente, algÚJl aposento de su casa conveoie.11temente aislado, ya sea para estudiar ó bien
para deleitarse oyendo exquisitos trozos musicales.
Parece inútil añadir cuánto gusto, refinamiento
y confort puede desplegarse en esta habitación,
á la cual denominan algunas personas muy jusbmente &lt;santuario del arte&gt;.
Siendo, pues, tan general el gusto por la músi•
ca, creemos que mnchas de nuestras lectoras
verán satisfechos sus deseos con estos modelos,
lo cual será para nosotros muy satisfactorio.
El primero es un cubreteclado de piano ó de
armónium. Está hecho en seda gris perla ó azul
azufre. La cinta que representa la pauta, se bace
con un aplicación de seda blanca, limitada con
un cordón de punto atrás, bordado de seda ne·
gra. También puede ser simplemente de ponto
atrás.
Las golondrinas se bordan con seda en los col ores propios del plumaje de tan poéticos pajarillos. El follaje y las flores se hacen de sedas
verdes en varios tonos, rosa -y azul.
La orilla se recorta en ondas con festón de seda.Vemos después un. pandero hecho en tela de
moliJlo y bordado también con sedas de colores.
A la orilla lleva una guarnición hecha de cordón
azoJ pálido y bellotas de oro, Un listón azul,
anudado en dos graciosos la.zos, sirve para colgar
ede lindo y decorativo objeto en la pared.
El tercer modelo nos muestra una bolsa ó funda, propia para guardar la cartera en que se llevan las piezas de música, las batutas, etcétera.
Está hecha de igual seda á la que se emplee para
el cubreteclado, bordada con sedas de colores
suaves y cuentas con lentejuelas de oro. Un listón anudado del mismo modo que el del pandero, sirve para colgar esta bolsa en la pared, la
cual es á la vez un objeto de ornato y de utilidad.
El ouarto modelo representa un marco doble
para retratos. hecho en moaré ó piel de seda y

bordado de estilo &lt;roco•
co&gt;. El color de la seda
es el mismo que hemos
indicado para los otros
objetos¡ pero puede ha·
cerse también, enrosaan·
tiguo, marfil ó verde Nilo.
Los lazos de listón que
vemos en el dibujo, se
hacen con galón de oro
ó con listón cuyo tono
armonice con el color de
la tela en que está hecho el marco. El follaje
se hace con seda verde
resedá en varios tonos, y
las Dores, azules y rosa.
El quinto grabado es
un modelo de pantalla ó
veladora. Esta se hace
también de seda gris per
la ó azul, bordada en el
mismo aristocrático estilo &lt;rococo&gt;. La tela se
corta un poco acampanada. Una varilla circular le da forma en la parle superior, y la fija á la
bombilla por medio d,:
ganchos de metal. En la
parte inferior también
es conveniente que lleve
un alambre metido entre el forro y el género
Dicho forro puede ser de pongé.
Por último, vemos un cojín de la misma s~da,
bordado con un dibujo que representa grandes
margaritas colocadas en a.11a cesta, la cual aparece pendiente de un listón que se pasa por gran•
des ojales hechos en la seda, y terminando en un
grao lazo colocado en una esquina del cojín.
Todos estos objet os dan un aspecto delicioso
al aposento en que se coloquen, y creemos que
si nuestras lectoras decoran su salón con ello~,
no quedarán descontentas.
No es menos precioso el briJJaote porque caiga en un basurero, ni menos vil el poi vo que el
viento levanta basta las nubes.

......

El que seduce á un juei con el prestigio de so
elocuencia, es tan culpable como el que lo compra con su Cortan.a .

�FoT. FÉLIX, DE PARis.-ESPECIAL PARA "EL MUNDO ILUSTRADO"

THE. - Oonfeccíonado en 6nísima batista bordada. La falda lleva e;n el borde una ancha franja de
muselina completamente cubierta de grue os bordado~. La orilla del e cote y de las manga , lo mismo que el cíntur6n, on de
seda liberty color de frc a.
TRA,JE DE PA EO CAMPE

FoT. FÉLIX, DE P ARis. -EsPECIAL PARA

11

EL MUNDO ILUSTRADO"

TRAJE DE BEUNIO .-Hecho en eda liberty azul acero. Falda lisa, cubierta de tul negro bordado de metales antio-uos. El
corpiño luce l'icas aplicaciones de encaje veladas por tul negro. En la orilla de las mangas y del ligero escote, lleva ':'bordados
iguales á los de la falda.

�El Mundo Ilustrado

"Las Pequenas
- Cansas.•••."

RALAS DAMAS

[:ClrlSULT
TINTURA INOFENSIVA

Az:ncena: Dov á usted una fórmula pa_ra teñir
el pelo de c:astaiio obscuro: Se hace hcuir un
gramo de •ulfato de fierro en sesenta gr.amos de
vino rojo. Con este líquido se humedece bien el
cabello dos vece~ por sema11a, y se obtiene, de
este modo, no h..rmoso color castaño.
-Eo cuanto al modo de usar la leche autdéli ·
ca, e, el signieutc: Se pone esa substancia sobre
el rostro todas las noches antes de acostarse, y
en la mañana hay q11e lavarse con agua tibia,
mezclada con ne poco de almidón para evitar
que la piel •e irnte por el efecto enérgico de dicu snb,tanci•, la cual quita efectivamente ]as
peca, por algúu tiempo, y cuando vuelven á sa·
lir, e • preciso vol v"r :6. aplidrsela.
Corro:spondo asa amable salado CO.J toda mi
simpalfa y atecto

MODELO

Ja.anita: Doy á nstcd el modelo qne desea de
1r•jc para oiiia de doce á trece aiios. Está ador-

RESPUESTA DIFICIL

Un ,uraano: E• muy complicada la situación
de u,ted y. por tanto. no es fácil da.r lc una respuesta clara y precisa¡ sin embargo, de 110 modo
general puedo decirle que, seg6n opiniones au·
torizadas, la mis segara promesa de infelicidad
en el matrimonio es la diferencia de caracteres.
Usted parece ser apasionado, vehemente y fran•
co; sn prometida es tranquila, llemática y reservada; asted no pnede identificarse con un tempeTameuto de ese género, ni ella tampoco podría,
á pesar de los esfuerzos qnc haga impnlsada por
el cariño, identificarse con usted, y bajo estas
bases, ¿cómo encentra.rían la dich• al nnir sus
destinos?
Sin embargo, el amor snele obrar milagros y
usted debe, á mi entender, intentar uoo de esos
prodlgios, hablando á su novia con toda franqueza y coergia, maniíe1Undole cuál es Ja conducta
que desea ver en ella, las pruebas de cariño que
anbcla recibir de so parte, eligiendo, natnr•lmentc, demodracioaes tiernas pero honestas, pncs
una señorita juiciosa n1111ca debe doblegarse ¡\
caprichos indebidos qne pnedan degradar ni en
lo mb pequeño sn dignidad, indicándole cnálcs
son los desvíos que más desagradan á usted; en
aua palabra, pidiendo á su coruón el heroico,
pero necesario sacrificio de vencer sus inclinaciones y cadcter para realizar así esa mágica y
bella transformación que obra el verdadero amor,
haciendo de dos vidas una sola; una sola para
goz:ar, sufrir, vivir y morir, compenetrados en
una indestructible y dichosa unión.
Deseo que sns investigaciones ten)?an el éxito
más feliz.
VARIAS RESPUESTAS

Un subscriptor: Pncde asted obseqniar á su
prometida con no artístico joyero de metal, porcelana ó tafilete; un juego de té ó algún objeto de
lujo y buen gnsto, el cnal sea útil á la señorita
para adorno de su tocador.
-Las manchas de la cara se quitan asando jn¡go de limón, mezclado co11 agua de rosas y glicc•
.rina.
-La caíd• del cabello suele quitarse peinándose diariamente ·con extracto de quina roja, al
cual se le pone alcohol puro.

•~ profesa an amor tan grande, sobre algunas bases ha de haber comenzado esa imprc.sión, V as-

ted mismo d~clara qae. en cíecto,habocsas bases.
Y hoy no sabe cómo libcrtusc de ese conzón
enamorado, el cual ha puebto en asted toda esperanza de ser feliz. Nada hay tan erad y peligroso para las almas femeninas como el cfliro, ese
j uguetco amoroso. en el que mnchas vidas venturosas han perdido sa alegría, y usted quid jugó
de esa manera y ahora no sabe cómo reparar el
mal que ha canuclo, Solamente puede haber un
remedio, aunque por cierto es poC"o piadoso; sín
embargo, sn eficacia es indndable: escriba usted
una carta :6. esa señorita, en la cual se muestre
noble y leal , pidiéndole una disculpa por haberle
dado esas indiscretas pruebas de an amor nunca
sentido por usted y confesándole claramente el
afecto que nsted profesa á su novia. Esta condact.a no le hará perder la estimación de sn amig,,
y ella recobrará la tranquilidad qae tanto necc•
sita un corazón dcspnés de las penas amorosas
por las cuales ha pasado.
Dispense asted la franqueza con qac le contesto y reciba mi gratitud por su bondad para j azgarme.

'De 'Bla11q111"ta .AI gara á Fi/f Castro.
"Atónita, querida Fifl, tu carta me ha deja.do atónita. ¿Conque también h&amp;y tempestades en esos apacibles rincones de
provincia? 1Y nosotras que los coosidert•
bamos como refugios a.brigados del viento, donde la. vida se deslizaba m&amp;ru1a y
sin accidentes, puramente vegetativa .. . 1
Razón tuvo quJeo dijo que nuestros enemigos mu temibles somos nosotras mlsmu. Amas-son tus palabras-con un
amor criminal. un amor vedado, y a punto de rodar por la pendiente, lovocas
nuestra antigua amistad, te agarras t ella
como a uoa tabla de salvación y me pides
consejo.
¿Aca.so pued.o dártelo? ¿Acaso lo segulrts si te lo doy . . .. ? Amas, dices, con
locura; pues si amas locamoote estb perdida; perdida hoy, 6 manana, ó pasado
tal vez, pero perdida al fin é Irremisible•
me1te.
Y no veo, pobre de mi, cuAles son esos
1ra1u/1s medios que td invocas, los gta11des m1dios de que echar mano en el tra11ce supremo; no, querida F1fl, oo; eo la vi·
da, cuando el amor es grande, todo absolutamente todo lo demb se empequenece,
y no hay grandes recursos contra grandes
pasiones, el las pasiones deJulaa de serlo; son siempre causas muy pequen as las
que producen efectos grandes, ya lo dijo
el refrán.
Y por si acaso te es ficll tropezar con
una de esas pequeilas u.usas, yo, en vez
de dar consejos que tú oo bas de seguir,
voy t contarte un Incidente de mi vida;
¡que también sobre ella han sople.do con
furia los huracanes. . . 1
Me cas6 un al!o antes qoe h1, al cumplir los dieciocho, lo cual foé ya un In•
meoso disparate. Estaba enamorada de
mi marido ó crela estarlo; ¿quién no ha
creldo amar a los dleclocho allos? ¿Pero
es que t esa edad se nos puede exigir, en
sana lóctca, uo profundo conocimiento de
la vida y una Inmutable fijeza de Ideas?
¿No debla prohibirse que una persona tan
joven como yo eotrecara ciegamente su
cue'lº• su alma, su vida entera, en una
eda en que todavta no se ha contrastado
nuestro propio carácter, en que aün no se
bao definido por completo costos y aspiraciones, eo que aún no ban cristalizado
dentro de nuestro sér, pasiones y sentim.teotos .... ?
MI marido me adoraba; era todo un seflor de arrogante ficura, altiva. 6 impecable; an conquistador cuyas b11e11as fortu•
11as oo tenlao número, uo c/ubman Impenitente, rico y desocupado, tirador de pichón, Jugador de polo; todo uo senor,
repito, todo un sel'ior de cuarenta y tres

allos.

11ado con bieses de seda liberty, botones forrados
en la misma seda y camisola de encaje ligero.
DIFICULTAD MATRIMONIAL

Dionisia: El as11nto q11e asted me consulta no
admite tratarse con poca franqueza; así pues, le
rnego qac disculpe mi sincerid;ad para contestule, pau acaso pueda ofenderle. Si asted se casó
por interés, deseando, como claramente confiesa,
gozar de una posición brillante y de todos los
placeres qne el lujo proporciona, no es justo negar •hora á so esposo las delicadas manifestaciones de cariño que él solicita, solamente porque
es un anciano poco agradable á usted, y demoslrarl. nn desvío tan ofensivo y hnmillante á fin
de retirarlo de sn intimidad,
La majer que veude sa afcdo debe, al meaos,
tener la bncna fe de uu comerciante, el cual está
oblig_ado i entregar la mercancía cayo precio ha
recibido ya y no engaiiaral comprador, reteniendo inj11slamente el objeto que obtnvo por sn di•
ncro, ó enviándole otro falsi6cado. El amor no se
fabrica volnntariameotc, es cierto, pero el afecto
que prodace la estimación y gratitud, bien puede
hacer la dicha de un esposo digno de ser querido y respetado como me parece el d~ usted.
Nuevamente le ruego que discnlpe mi c:icccsiva
fraoqncza para contestarle; pero oo hubiera podido hacerlo de otra manera.
UNA OPINI0N

Armando: ¿Desea usted saber mi hnmilde opinión 7 Pnes bien, se Ja daré sinceramente. Me
parece que si la señorita á qaicn usted se refiere

¿Soorles al leer su edad? P11es ella acabó de cautivarme. 1Llbrárame Dios de 110
Jovencito de esos, tlmldos y atontados,
que empezaban a revolotear sin maffa por
los salones . ... 1 Yo querla un homltfl, un
hombre de mundo.
Y con 61 me casé; fol feliz al principio,
ya lo creol 1Un vlaJecito por Francia é
nglaterra, que yo no cooocta, y después
dos meses en los lacos de ltalla, cuyas
aguas azules reflejaron mil veces nuestra
luna de miel, siempre en creciente . . . 1
MI marido ejercla sobre mi verdadera
fascinación¡ era amable, cariñoso y tierno,
me hablaba 4e amor con el tono triste y
desengat11do de una larga experiencia que
me hacia llorar; ¿y guapo . . . . . ? ¡oh, las
mujeres le mirabe.o con el nbllJo del ojo;
aicuoas se volvlan para verle más á sus
anchas, como al persoo ■ Je de aquella novela de Prévost que leimos Juntas; yo estaba orgullosa, orgullosa .... 1
M.e adoraba, te digo; yo era pua él un
Juguete precioso, una chiquilla muy mona
y muy buena, alou.dllla á ratos, rlsuen,
siempre, á quien Iba iniciando poco t poto
en los grandes misterios de 111 vida .. . . 1
Y fué uoa lástima que no viniera al
mundo uu terc,ro (lcoo qué ansia lo deseaba yo!), para atu con más sólido lazo
los hilos de 110 amor que por ley divioa
babia de durar eternamente ... .
Volvimos A Madrid¡ las costumbres de
mi sefformarldo fueron cambiando de una
manera lenta y progresiva; comenzó por
acompaffarme meaos¡· cootlnuó por acom·
pal'iarme poco; conc oyó por oo acompal'iarme nada.
Volvió t su club, á sus partidas de caza, l. sus correrlas en automóvil; se acostaba á las tantas, me besaba eo la frente
(t mi, que le esperaba y fiogla dormir) .
se Iba á su enarto . ... Yo su fria y lloraba.
Asl pasaron meses, asl transcurrieron
anos.
Al principio protesté y fué Inútil; después me rebelé y perdl el tiempo; ¡apagada por siempre la antorcha de Himeneo . . !
Crel morirme, pero no me morl; me ful
acostumbrando, óyelo bien, querida, me
ful acostumbrando; hlce examen de cooclentla y me quedé aterrada: mi senor ma-

¡

México, J 11-nio 15 de 1910.
A parlado 194.
Muy seiior mfo:
Tengo el gnsto de poner en conocimiento de
usted que, por escritura p6blica firmada en esta
ciudad el dí.a primero del corriente, ante el señor
notario don Salvador León, he asociado á mis
negocios á mi hijo Albuto Pellandini, formando
una sociedad mercantil, en nombre colectivo, que
girará bajo la razón social de
cCLAUDIO PELLANDINI E HJJO&gt;.
Todo el activo y pasivo de mi negociación, de
esta Capital y de la sucnrsal de Gnadalajara, pa•
san, respectivamente, á favor y á cargo de la nueva sociedad¡ y con motivo de la constitución de
ést., el señor don Alberto Larroqne desde hoy
cesa de ser mi apoderado.
Espero que á la sociedad dispensará asted la
misma confiauza que á mí; y snplicáodole ac sir"ª tomar nota de nuestras firmas sociales, me
snbsC'l'ibo sn atto. S. S.
C PELLANDINL

Vino Nutritivo de Somatosa
DEL DOCTOR J. M. SOLARI

SUPERIOR Á LOS VINOS DE PEPTONA
Y EXTRACTO DE CARNE
DE VENTA EN EL ALMACEN DE DROGAS DE

J. UIHLEIN, SUCESORES
Calle del Coliseo Nuevo Núm. 3
M~XIGO
rldo oo me importaba ya; además, su ficura, su arrogante figura, decala, se Iba vol·
viendo viejo .. ..
Yo frecuentaba el mundo, porque en
algo babia de entretenerme y el mundo
me recibla con todos los honores; la falsa
modestia, ¿para qué?; era guapa, alta, es•
be1ta, rubia; mis ofos eran grandes y
azules; en fin, tú me conoces, ¿verdad que
he sido goapa?
Los hombres me rodeaban; los mismos
que de soltera no me hicieron el menor
caso, me recitaban ahora madrigales y se
declaraban enamorados; ¡lo que atrae el
fruto aJellO sin peligros al responsabilidades ... . 1
Yo, ea el fondo, segula siendo buena: 111
el fondo, entiéndelo bien; me rela coa to·
dos y á todos alentaba, sio slogularlzarme
con ninguno.
Pero . pero conocl a Rafael Alcázar.
No recuerdo dónde, ni recuerdo quién
me lo presentó; ea cambio, sé que desde
el primer momento simpatizamos. Era un
hombre Infinitamente peligroso; parecla
COMPRENDASE
bien la importancia capital
de la nueva y ESPECIALISIIA
acción del Odol. Mientras
que: todos los demis denH•
frJcos no obran sino dnrante el corto momento de la
limpieza de la boca, el Odol,
por el contrario, sigue ejcr•
cicndo su acción antísépti•
ca por espacio de horas
enteras, ó sea por mncho
tiempo después de esta operación, El Odol penetra en
los huecos de los dientes,
empapa las encías y muco•
sas de la boca, y este depósito de antiséptico es el que
obra DURANTE ALGUNAS HORAS.
Estanot.bilísima propiedad
del Odol produce la completa y scgnra asepsia de 1•
boca (esto es la ausencia de
fermentación y putrefaccióo ), y por consiguiente la
salud -y la. conservación de
la dentadnra, y en ésta, su
acción segura, estriba la superioridad del Odol sobre
todos los dentífricos conocidos.

bueno, era un cómico superior l. to4• ponderación; eso lo apreodl más tude y, naturalmente, á costa ml1.
Alegre en su tristeza (llevaba, decla él,
un profando dolor en el alma), pintoresco
y gráfico en el decir, atildado y c,&gt;rrecto en
sus maneras, u.utlvaba por su ingenio,
ca.utlvaba por la mirada profunda, un poco adormecida, de sus ojos necros; cautivaba también por la Innata elegancia de
sus manos, blancas y cuidada.s como las
de ODA diosa.
Congenlamos en todo· eoteodla la vida
como yo; tenfamos Iguales aficiones, gustos ld6ntlcos, unas mismas simpatlas,
uoa misma mane.ri. de sentir, eso era ya
ao peligro, que nada bay en e mundo tan
peligroso, Flfl querida, como una persona
con quien tropiezas a todas horas y con
qulen est•s tan identificada, que no paedes uber á punto 6Jo si es ella ó eres td
la que piensa ....
¿Querrás creer que ese hombre no hablo nunca de amor? Ello fué, sin embargo, tal y como lo cuento. No me hablaba

r

de amor; pero yo sabia perfectamente que
me bacta el amor, y encontré su conducta
tan original y de buen tono, que tentada
estuve de darle las gracias por no decirme uoa cosa que yo lela en 61 sin la menor necesidad de olrsela.
Ese era todo el pelicro, el más grande;
contra los que á tontas y a locas te confiesan su amor en pdbllco o en privado
hay siempre defensa; desgradada de ti
si tropiezas constantemente con uo hombre que td crees que te adora, 1pero que
no lo dlcel La curiosidad, la vanldad femenina, entran en Juego y empieza.o las concesiones que nadie te ha pedido .. . ¡tú
eres mujer como yo y sabrts comprenderme!
Nos velamos en todas partes: eo los
teatros, en los tés de Fulana, en ca.sa de
Zutana, eo los bailes de las Embajadas, y
hablábamos tanto, tanto, que las gentes
murmuraban ya, sin razones posltl,as
para ello.
De repente, 1zasl ocho dlas de eclipse y
mis amigos maretndome:

�El Mundo Ilustrado
-------~- - - - - -- - - - - -- - - - - - - - - - -- - -- - - - -- -- - -- -- -- -- - - -- -- - -----~

TODOS LOS MÉDICOS

están de acuerdo en que la sangre es la causa p-rimordial de enfermedad ó de
salud en el cuerpo humano. Si la sangre es pura, el individuo es fuerte y saludable; si la .sangre está impuru ó enferma, entonces hay enfermedad ó decadencia en el sistema entero.
Et reumatismo es estrictamente una enfermedad de la sangre, causada
poT exceso de ácido thico. Las úlceras, llagas, pústulas, barros ó granos de la
cara, etc., delatan la impureza de la sangre. Las afecciones catarrales deben
tratarse por medio de la sangre, para obtener resultados permanentes. Para
curarse, para sentirse uno fuerte, alegre y vigoroso, la persona debe estar dotada de sangre buena, pura, limpia y en abundancia. La sangre no puede limpiarse ó purificarse ámenos que no se devuelva á )os rifíone~ su perdida actividad. Sangre impura significa hígado y rinones obetruídos, inactivos, y como
resultado, se notan estas condiciones y síntomas: dolor en la espalda, nerviosidad, afecciones de la vejiga y vías urinarias y las molestias consiguientes.
Hay un remedio simple, casero puede decirse, para estos males y á continuación damos la receta para prepararlo:
Jarabe corupuesto de hipofosfitos. .. . .. ......... 45 gramos
Jarabe compuesto de zarzaparrilla.. .......... .. 60 ,.
Extracto compuesto vegetal arvelina . . . . . . . . . . . 15 ,,
Mézclese todo en una botella, sacudiéndose bien al tomar cada dosis. Tómese una cucharada de las de té ó café, después de cada comida y también al
acostarse, ó see unas tres ó cuatro veces al día. Los ingredientes indicados
pueden comprarse en cualquier droguería ó farmacia y no cuestan mucho. En
esta receta tienen los lectores de este periódico, un simple á la vez que poderoso y eficaz remedio pera toda clase de enfermedades de la sangre, de los ri·
nones y de la vejiga, que tiene que aliviar el reumatismo y las afecciones cata·
rrales, substituyendo la sensación de flojedad, cansancio y malestar general,
por otra de fuerza, vigor y salud.

Pare, los ancla.nos, personas delicadas,
Inválidos y débiles en ,reneul, la Leche
.Malteada de Rorllc.k les i,rol)()rclona alimento sano y 8'\ecu&amp;do. Es leche pura y
abundante en nata, combinada con extracto malteado de trlito, fácil de prepa.rar y de dJ¡erlr, Muy superior como bebl•
da de mesa. al caté, t6 y chocol~te. y reemplaza. ventajosamente á la leche cor.riente
de vaca, que muchas veces contiene lm•
pu.res•s Que oca.stona.n disturbios dlgestl•
vos. Nose acepte otra que la de "Hor•
llck." Fe.bricen tes: llorllck's Malted Mllk
Oo.- Rsctnes, W!s., U. s. A,
~ '-'les: YINCENIY BJfOS. A,u1Ut
aí.,. 1236. l&amp;a, D. F.

EL PERFUME ROSE DE CHIRAZ

d• la oan F. Woltf y Son recuerda la fragancia ■ uave d• la■ ro••• de Peral ■ .

CURAN
toda clase de H.ujos purulentos en menos
tiempo que ningún olro preparado similar.
Nos referimos á los MEtlLOIDES. Se p resentan en pequeilas cápsulas faciles de
tomar y que no ocasionan molestias ni
estrechez. Mejores que las inyecciones,
que el sándalo y la copaiba. Los Metiloides curan rápida y permnnentemente. Su
precio es razonable.
Se venden en todas las Boticas.

UNIMEffl liENEAU

Solo 'IOPZCO
NlmpluaDdO al
......, tlD dolor DI

-.-.....__

c.t.141 dol polo, cara
rapld• 1 oeirur&amp; ••

laiColena.~
...,_.........1c..-i..
8-ftlai'fO 1 ~

11ft ,am.ojorablt.

Pa,ta.ti&amp;, Rile Sl.llonori J todu Farmacia

-¡Graclas t Dios que se puede hablar
con usted! ¿Qu6 ha sido de Rafael Aletzar .... ?
-¡Que dure la ausencia .... 1
-¡Que oo vuelva .... 1
El ¡¡rlmer di&amp; me extr&amp;ffó no verle, el
segundo sufrl; el tercero pensé en escribirle; el cuarto quise bascule y abrazar•
me t su cuello ....
Apareció el octav-o; traté de estar severa
y estun rldlcula.
-¡Al fin se dl¡oa usted honrarme con
sa gra.ta presencla . . . .1 ¡SI yo no fuera
tao bondadosa .. ! Porque, amigo, "quien
fué t Savllla .... "
Replicó burlón:
-1B1hl ¡Como no tengo silla qae perder .. . !
-1Y como tampoco le lmporta t usted
perderla .... 1
Me miró en slleoclo.
-¿De veras-dijo-me ha echado usted
de menos ... . ?
Y sonrió Incrédulo.
No supe qué decir; le hubiera pegado;
dos estllpldas ltgrt.mas salieron de mis
ojos ....
-He tenido mJI cosas que hacer-atladló, como quien c:oenta algo sin lmportancla.- He traldo t Madrid toda mi galerta
de cuadros de ExtremadUJ&amp;, y estoy loco
tratando de Instalarla en casa; tbleo podla
usted ayudarme; necesito una cabeza femenina que organice aquello, y como vivo
solo ... . 1
-¡Ah, entonces maftana mismo voy
allll
- Muchas gradas-contestó muy for.
mal;- t las once la espero; ¿es temprano .. .. ?
- ¿Pero cree usted en serlo que voy t
ir A su casa .. .. ?
-Naturalmente; ¿qu6 tiene de particular .... ?
Yo no salla de mi asombro.
-Me parece que la cosa no es muy
corriente ....
-¿P.ir qué no, Déjese usted de tonterlas; yo no me cómo los nllios crudos . ..
Hasta ma.i'lana .... A 11.S once.
Me besó la mano y desapareció.
No, querida F1fl, no sall de c:asa¡ y tuve tentaciones, pero logré vencerlas.
Al dla siguiente, t cosa de las cinco
Maria. BerJa (la condesa de Berja, ya sa~
bes) entró en mi gabinete. donde yo lela....
ó trataba de leer.
Me contó un slo fin de cosas, me distrajo, me hizo reir, y me preguntó A quemarropa:
- ¿Cómo van tu.s asuntos ... . ?
- ¿Mis asuntos . ... ?
-SI, tu jlirJ con Rafael AlcAiar: DO te
asombres, lo sabe todo el mundo, y bien
puedes coottrmelo ... .
- Es que yo no ... .
-Vamos, Blanc:a, no digas tonterlas ....
-Repito que no hay nada, no bay nada
nl babrA nada,
-Mira, si es verdad me alegro. Anoche estaba él en el Real coqueteando con
Luisa Torres, y no faltó quien se compadedera de la Pobre Blanca . ...
Oebl ahogula, pero me contuve.

-Por mi ya puede coqueteu con quien
le dé la gana.
Me mlró loslnuante.
-Blanquita, ¿de verdad no estts enamorada .. . ?
-¡Claro que no . .. . !-grité,
Se echó t reir como una loca.
-Mira-me dijo.
Volvl la c:abeza; allt arriba, en lo mts
alto de una ela1t r1 monlslma, un maf!eco
lapooés, Sachsuma, con 110 aire simiesco,
las manos apoyadas en el vientre y su
enorme bota rasga.da de oreja t oreja, se
rela de un modo Insultante .. . .
-¿Qa6 Quieres decir . .. . ? - mnrmuré
atónita.
-¡Mira, mira cómo se rle .. .. y mira
cómo merlo yo .... 1 tAdlós, querida!
Me quedé atontada, fija la vista en aquel
!dolo grotesco.
-¿De qué se relrt el muy lmbécll .. . . ?pensé furiosa. - 1Vaya-murmuré - me
vuelvo local
Entró Rafael Alcbu.
-¿Me da usted una taza de té, am.l¡a
mla? ¿Estt usted sois?
-No; sola, no.
-¡Abl ¿Esti en su casa su marido?
-MI marido no estt, pero estt usted ...
· -¡Ohl-dljo.-"La soledad de dos en
comp&amp;ffl1." 10ué cerca estamos, al parecer, y, sin embargo, qué lejos .... !
Aproximó su silla.
-A bien que usted trata de acortar
las distancias.
Sonrió enlgmttlco; sirvieron el té; nos
quedamos solos.
-iMe permite asted que fume?
-Como usted quiera.
Encendió un cigarrillo turco, y con voz
triste:
-¿Por qué se porta usted tan mal conmigo? Lo de ayer, por e¡emplo, no ba estado bien . . Yo neces taba ana mano,
una dlvloa mano de mujer que gulue la
mla, y usted me la rehusa ... .
La tomó y ya no me atrevl t rehustrsela; se sentó j,mto t mi.
-¿Acaso es absolutamente necesario
que yo descubra al fin un secreto qae
pensaba guudar .. ? ¿Acaso usted no
sabe que la adoro . ... ?
MI cabeza ardla, mi pulso temblaba,
ere! m.ortrme... Rodeó mi talle con su
brazo.
-¡SI, la adoro t usted· pero usted se
empella en no comprenderlo . . .. y podlamos ser tan flUces .. .. 1
Seotl que un hillto abrasador buscaba
mi boca; cerré los ojos, y no encontraba
palabras coo qué responder ni me atrev1a
A moverme .... cuando un ruido, que yo
oo podría precisar, me sacó del atolladero.
¿Faé rumor de cristal que vibra, lle ventana que se cierra de ¡olpe, de cuerda de
plano que salta . .. . ? Lo Ignoro; recuerdo,
si, que me puse en ple y volvl la cabeza.
No vi nada; miento, mlsolos tropezaron
los llel !dolo Japonés, que allt arriba, con
so aire slmlesto, sus manos apoyadas en
el vientre y su enorme boca, ras¡ada de
ore)a t oreja, se rela desvergonzado, Insolente y clnlco ....
Búrlate cuanto quieras porque el caso es estdpldo; le miré fiÍamente, sonrel
yo también, sentl ver&amp;üenza, y quedó roto
el encanto de la dulce entrevista ....
Ya ves, F1fl querida, cómo causas pequel!as son capaces de producir grandes
efectos.
Y ahora, entérate bien; si encuentras
como yo un mufleco capas lle salvarte,
culdale mucho. El mio se rompió, por
desgracia, pero de haber durado (no lo
cuentes t 01clle. es un secreto) 1cómo se
hubiera reldo de ml1 poco después .. . . 1
¡Cómo se hubiera reloo .. mientras yo lloraba .. .. !
Y eso es precisamente lo que no autere
que te suceda, tu buena amlga.-'Bla11ea."
MANUEL DE MENDIVI L.

lJna h!rrnusa

mata de pelo
es una corona
de gloria par:.
el hombre ó la
mujer.
Una

señora e-Scribo
desde Londrés:
"El Vigor del CabeUo del Dr. Ayer
ha hecho muchísimo
bien á mi cabello, que
crece ahora espeso,
lustroso y suave, !'
cuando está trenza,
d o tiene 55 pulgadas
\.. de largo. El Vigor
'}J del Cabello delDr.

&lt;:

Ayer deberían
usarlo todas aquellas personas que
i1,,..

cuidan de su apariencia."

También puede usted poseer una
corona de gloria tal, siguiendo este
ejemplo y usando el

Vigor del Cabello
del Dr. Ayer
.Limpia toda la caspa de la cabeza y
hace crecer el cabello rico y abundante.
No mancha el cabello.
Pregunte usted á su médico lo que
opina del Vigor del Cabello del
Dr. Ayer.

El Mundo Ilustrado

El !!Verdadero
Mérito
Si Ud. tiene jaqueca 6 neuralgia, Ud. quiere aliviarse, y aliviarse pronto. Las Píldora~
Contra-dolor del Dr. Miles alivian el dolor en unos cuantos
minutos, pero ~ su verdadero
mérito consiste en que no dejan
malos efectos posteriores. Por
lo mismo, no hay mejor remedio
para dolores que las Píldoras
Contra-dolor del Dr. Miles.
"He usado en el
seno de mi fa..mllla
laa Plldorae del
Dr. Miles Contra.dolor desde hace
unos do■ allos y las
hallo 11er uno de los
me.jorea remedios
que he conserva.do
en los 22 alias que
tengo de poseer una
amllla. Nunca me
lega la noticia de
que alguien padezca
un dolor sin que al
punto no le reco•
mtende las Píldora.a
del Dr.
•• ~tr.-dolor y A menudo
yo ml.amo 11e lu ar porque 1tempre la.a
llevo conmtao.
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su adm1s ón en los Hospitales
de Parta, explican la boga de
ese producto para todos los usos
del toe■dor : Cuidados de la
Booa á que purifica, de los
Cabellos cuya caída detiene.

Loclo11e■ de laa Crlu, Cui:
dado• !nt.lmoa, etc

los Nombres de tu Niciones

que el primer poblado que encontruon
estaba coustruido sobre pllarotes, enmedio de un lago, y les recordaba. la ciudad
de Venecia..

w

No hay chico que no sepa por qué se
da el nombre de Amétfca al nuevo continente¡ pero, en cambio, hay muchos
_pa{ses cuyo nombre tiene un origen 6
un sipificado que muchos lgnorau.
Austria lignifica •tierra oriental•, y se
Bl amor, lo piutoresco y exótico, que
llamó asl por hallarse al Bate de los doel romanticismo despertó en las literaminios de Carlomagno.
El Brasil se llamó, primitivamente, turas de la Europa occldente.1-laa 6ni•país del brasU. por le. gran cantidad de . cas literaturas mundiales entonces-ha
madera llamada •palo de Campeche•, que sido fecundo en resultados. SI de una
se cría en aquellaa regionea y que los parte di6 origen á la inveuci6n de artiñciosos y socorridos moldes de •color
portugueses llamaban, por au color rojo
•palo de brasa• 6 •braait..
' locala-le. :Qspaña de Hll&amp;'o y de Mu68et,
la
Turqu(a de Tbéophlle Gautier, la RuCeil,n quiere decir •tierra de los leosia de Byron, la Persia de Thomas Moones,.
Chile significa •el pata fno•. Su nom- re, basta dar eu el Japóu de Pierre Loti
y la Nueva España de Jean I,orraln-eu
bre es de otfge11 Indio.
Dinamarca equivale 4 •selva de los da- cambio sucltó las reconstrucciones fieles y laboriosas, cuyo tipo es la Cartago
neses•.
Bl nombre de Bgipto creese que sir- de Flanbert. n1 exotismo de mejor ley
nifica •tierra del buitre•, porque el bui- ha preferido las tradacclonea á laa fa1sificaciouea1 la visión directa á la fant4stitre era el ave .Hl'fada del dios Horns.
Sin embargo, este nombre es de origen ca., el Japon de Lafcadio Hearn y la Inrrlero. Los prlm.ltlvoa lo llam.a ban dia de Klpling á cualesquiera ficciones
•Kem• 6 •pals nerro•, por ser su terreno a.siíticas de parnasianos ó naturalistas·
t habiendo recibido, a I nacer, el influl~
muy obscuro.
Inglaterra qu,iere decir •tierra de los del redescubrimiento de Grecia, realizaanrles 6 de los anrlos•. •Anglea• signi- do por el genio alemán, influyó á su vez
en la relvi.udlcaclón de la ltdad Media y
fica herbajeros.
Fraucia. es lo mismo que •tierra de los el triuufo del regionalismo, dejando como 11edimento definitivo un interés perhombrea francos 6 Ubres•.
BI nombre alemú de Al e man i a manente, aunque de intensidad varia.ble,
••Dentschland• slg11ifica •tierra de la por toda revelación de vld1111 y mundos diversos de los habitua.lmente regente.,
Guatemala ee corrupclóu de W1 nom- presentados en las literaturas que todabre Indio primitivo, que aipifica •árbol vía sirven como norma.doras en los paises de civlli.zacl6n europe.a.
podrido•.
A veces, el gusto por lo exótico proHa!U equivale 4 •tierra eacabrosa•.
Holanda. significa •pala cubierto de duce el paradójico efecto de renovar ó
despertar el amor á laP letras antiguas;
bosques•.
que uf como Racine alegaba en defensa
Ir)anda quiere decir •tierra del remoto de su tragedia turca la diste.ncie. como
Occtdente•, porque antiguamente marcade antigüedad, invirtiendo
ba el 11mite extremo occidental de la equivalente
los términos algunos lectores coutempoEuropa conocida..
cuya educación clásica y bíblica.
.Ja¡:,6n es nombre derivado del chino y ráneos,
sido escasa 6 nula, saborean los poesi,guilica •reino del sol naciente•. Los ha
mas
homéricos,
las acrisoladas verJa1&gt;0ueses dan á su patria el nombre de sionea francesaa en
de Leconte de Lisie, ó
•Nlppom, que tiene el mismo sipifi- las profecta.a hebraicas,
en la 4spen tracado.
ducción eapañola de Ciprlano de Va.leMéxico equivale 4 •tierra de Mextilt
ra, con el mismo encanto de rareza que
Mextil era el nombre del dios de la ¡ue: descubren
en el •Tarass Boulba. del rurra de 108 aztecas.
so
Go¡-ol ó en loa •Rubayata• del persa
Paraguay era una palabra india que,
Khayam, Desde luqo, semejante
según se cree, si¡nificaba •tierra de las Omar
pllllto de viata-•punto de vista pinto·
avea acu4tlcas,.
reaco• podría titu14rsele, que prefiere
Del verdadero origen del nombre de en
la •Iliada• la descripción de 18-ll arPerú hay varias opiniones: pero casi to- mas
de Aquilea i. la despedida de Andas l!' detfvan de los nombrea 1!erú, Pe- drómaca,
en la •Odisea» loa primer08
lú, 1!1~6., que eran loa de un indl.o, de uu graciosos movimientos
de Ni11Bica al
do y &lt;ie u11a comarca.
encuentro de Ulises con Telémaco, el
Portugal recibió eate nombre del puer- punto
de
vista,
en
suma,
representa,
to de marque llame.mos Oporto y que en si con la dlstinci6n de unque
persousje platiempo de los romanos era un importan· t6nico, el Erneato de Oacar
en el
te centro de comercio llamado •Portus diUogo sobre •La cr1tica y elWilde
arte•- im·
Cale•.
plica una !alea coacepci6n eetética, cuPru~la sigulfica •tierra de loa vecinos•. ya
in.fluencia a61o pnede de.rnos desnaRusta quiere decil' -tierra de los reme- t111:'8lizaclones
de las é¡:,ocas clásicas, coros•. Este uombre data del siglo XVII. mola crisoelefantina.
Alejandrfa de Ple·
Antes se llamaba Moscovla dicha nación
rre Louya y la rrotesca Roma neroniana
por Moscow, su capital. Los vik.ill¡-11° de
Sienklewicz ( contra las cuales habrá
bajo el mando di: Rurik, se eatableclero:ii
erl¡-ir siempre la severa Alejandría
en la aagrada ciudad de Novgorod, y, que
de
Kingsley y la selecta Roma imperial
gradualmente, se apoderaron del gobier- de Walter
Peter) y modas ídtiles como
no central. &amp;tos eran llamados •Russh la momentánea
boga poética de las seupor los eslavos, y;desde el tiempo de Rn- doc]ásica.s trl vialidades
siglo X VIII, pulrik 1:mpezó á darse al pata el nombre de
venzadas le. VÍllpera por los románticos
Rusta.
Pero
si
es
cierto
que
el
ponto de vis~
&amp;cocia se supone que equivale 4 •tie- 111'8 alto es el que no, descubre
lasig11irra de los aborfgenes•.
Suiza recibió el nombre de uno de sus ficació11 espirilual y profunda del arte
lo es que el gusto de lo pinto'.
principales caJ1tones (Schw:f%) que, 4 su también
reaco y lo care.cteñstico, al dirigir su
vez, tomó la deuominaclón de su pueblo preferencias
hacia las descripciones y
principal.
imágenes (por ejemplo, á lea reden·
Suecia. significa •tierra del pueblo 11111
temente
popularizadas
expresiones de
Svea•. Los suecos llaman á su país Sve- los poemas homéricos, los
•clichés, disrlge 6 •reino del pueblo Svea•.
de cada personaje) ha dado n ueTnrqu{a equivale 4 •tierra de ladro- tintivos
va vida •totah 4 las antiguas obras denes•.
que pueden subsistir íntegras
Hay muchos que dicen que el uombre mostrando
de Uruguay significa •tierra de la cola tanto por su Interés hu.meno como por
todos sus mil detalles acceaotfos, contra
del ave•, y que se aplicó á esta región el
pen8Rr de los que, como Gayan, tepor la rran c1111cada llamada Salto Gran- miau
que el tiempo las redujera á uuos
de, que se extie11de como la cola de un cuantos
pasajes de nniversal é inagota.
ave.
ble sugestión.
Venezuela es uu dimi11utlvo de Venecia, y se lo aplicaron los españoles porPEDRO H ENRIQUEZ URERA..

El Exotismo

i

ANTES DE l'&lt;&gt;DER
atilizarlos, es menester extraer el
fierro ú oro de la piedra mineral.
Lo mismo puede decirse del aceite de hígado de bacalao puro.
Sus virtudes no se encuentran en
sus materias grasosas y mucho
ménos en su asqueroso sabor y
olor. Sus efectos sobre los nervios, la repugnancia con que lo
recibe el estómago, son más que
suficientes para contrarestar, en
la mayoría do las gentes, sus
buenos efectos como medicina, y
eso sin tomar en cuenta que es
de dificil digestión. Sin embargo, siempre hemos tenido motivo para creer, que envuelto en
los element os que componen el
aceite de bacalao, se encontraban
propiedades curativas del más alto valor. Pero fué necesario separarlas de su nauseabunda matriz
en que estaban combinados, y esto es lo que con grán éxito se ha
efectuado en la elaboración de la

PREPARACION de WAMPOLB
en cuyo eficaz remedio, tan sabroso como la miel, tenemos toda
la esencia del Aceite de Bacalao
puro, combinada con Jarabe do
Ilipofosfitos Compuesto, Extractos de Malta y Cerezo Silvestre.
Estos ingredientes, constituyen
un reconstructor de tejidos, bn
purificador de la sangre, y un reconstituyente general incomparable. Ante este remedio, la enfermedad se retira con una eficacia
y rapidez, 'l_ue asombra á los facultativor tanto como deleita á
los enfermos. En los casos de
E scrófula, Diarrea. Crónica, .Afecciones Pulmonares, jamás deja de
proporcionar un alivio y curar.
"El Dr. N. Ramirez Arellano,
Profesor en la Escuela Nacional
de Medicina de México, dice: La
Preparación de Wampole ea doblemente eficaz en las Alecciones Pulmonares, por la acción de
los principios nutritivos del aceite de bí~ado de bacalao." Na.die snfre un desengaflo con esta.
De venta en todas las Boticas.

LAS PILDORAS AZTECAS

.,. de o. MO'LLER. Sucesor.
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Om.c.Ji i ll ~ li
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IIULUD\

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SEBOBAS
EL APIOL DE LOS

gruJORETy IIJMOLLE
Cura /u Dalorss,R1tardos
Supraslonas da 'º' Msnstruas
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LAS "PILDORAS AZTECAS" DC ANTES,

6 "MARAYlllAS AITICAS" DE HOY.
. . . . •• ~Uu 4• lat.a fm_...•M UIOgraflad••
D• monoram• •• el tendo on■ lu lelra•
G. Y. ••iNluactaa. ~ la tapa, •I ltu'- 4• u
u ~ Ukita 1 1.. palabru
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Te41ecomo anl&amp;S. 111ás la palabra "Mararillas" !O
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MÜLLI.R, 5UCE.50R_':

\ ' Jtrl AC'H tJZ.

�El Mundo Ilustrado

LA FLEMA BRITANICA

La Salud Trae Consigo

La Felicidad.
La mala salud es la causa
de los sufrimientos y no proporciona ningún placer. Toda
mujer que padece algún desarreglo de sus órganos femeninos
se puede convertir en vigorosa
y hermosa con el Compuesto
Vegetal de la Sra. Lydia R
Pinkham. A continuación publicamos la carta que escribe á la Sra. Pinkham, la Sra. Rhona
McCoy de Gran Caimán, East End, Antillas Inglesas:

El Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham
"Por muchos años fuí víetima de la menstruación dolorosa, sintiendo un fuerte dolor através de mis espaldas y
caderas; y habiéndome ;recomendado una amiga el Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham como ensayo, me
decidí á escribirle primero y pedir su consejo. Inmediatamente principié á tomar el Compuesto Vegetal y
desde que acabé la novena botella no me siento nada.
Un millón de gracias por lo que me ha hecho á mí y
no fallaré en recomendarlo á las mujeres que padecen."
A la venta en todas las farmacias.
Preparado en los Laboratorios de

LYDIA E. PINKBAM l\lEDI0INE CO., Lyun, Mau., E. U,

de

A,

Vl•Jaba por Inglaterra con un srmp,uco Joven e11yo apellldo he olvidado; sólo

recuerdo su nombre: Evarlsto. Aunque
por pura bolgazanerla nunca baya escrito
alg;o, te he considerado siempre como uno
de los m'5 preciosos lronlstas de la época. Solamente que, en vez de traducir su
lronfa en pequel!os papeles, la "vlv!a," lo
cual vale mis acaso, y la mezclaba i las
contingencias cotidianas que nada perdlan en ello .... Pues bien, cierto dla que
tomamos el tren para Ir i visitar no sé
qué castillo de los subLllblos londinenses,
me sentl de repente dominado en el vagón por Invencible nostalgla. Crel tener
que hacer participe de ella i Evarlsto, para sacudir un poco su Jovialidad habitual,
cuyo contraste con ml propio esplln me
exasperaba singularmente aquella tarde.
-.Mira, pues, un momento, le dije en
una lengua que sólo nosotros comprendla.mos (el francés vulgar), mira esas caras Impasibles de todos esos iugleses que
nos rodean, y su flema Insular te sirva de
ejemplo y te Incite á moderar tu locuaci
dail. No se conocen unos i otros y no
sienten deseo alguno de conocerse. Cada
uno piensa sólo en el objeto de su viaje
sin haber dirigido la palabra i sus vecinos, porq11e los Ingleses tienen horror i
gestos vanos y á palabras Inútiles.
-¡Sigue charlando! me respondió Evarlsto con elerta Intención. Pero no creo en
la flema brlUnlca mis que en la tlestra
espal!ola. 1Vamosl ¿Quieres apostar que,
si yo Intervengo, antes de la siguiente
estación, donde por lo demás balaremos,
es decir, antes de velnte minutos, toda
esa gente se habrá relacionado Y no tratará de dlslmular las emociones que voy
á suscitar en ellos?
-¡Vaya con la plcardlal contesté. Es
evidente que si tos injurias groseramente, si slmul■9 un ataque de epilepsia, o si
tocas el timbre de alarma ... .
-Nada de esto, dijo Evarlsto. Me contentaré, pues Ignoro su lengua y ellos
me respooder,o en la misma forma, con
una pequef!a pantomima apropiada; y te
respooao de que dentro de un cuarto de
hora todo el vagón estará en completo
desorden.
-¡Agradable perspectiva!
-En fin, ¿\I ó no? !Apuestas cinco pesos? Comprender,s que con el calor ,;¡ue
hace no trabajaré por tu linda cara.
Por pereu, y porque se calló, antes
que oor curiosidad, contesté.
-Vayan los cinco pesos.
Y me arrellané en mi rincón .
Andábamos ya desde cinco minutos. y
nuestros vecinos no nos hablan todavla
prestado la mis pequd!a atención.
Sin querer parecer Interesado en su
broma, no dejaba de vigilará mi Evarlsto con el rabillo del
Conservó, al prlnc plo, la más rlglda
Inmovilidad.
Después, de repente, como herido por
angustiosa inquietud, se Irguió de un
brinco y se puso á practicar en todos sus
bolsillos registros mlnuclosos y de los
m,s febriles. Por todas partes pasó su
mano: saco, chaleco, pantalón. Sacó, uno
tras otro, los objetos más disparatados:
un cuchillo de treinta y ocho hoJas, una
monedera sospethosamente chata, un paJ'luelo de mano, una colección de lápices
multicolores, una Ug;a con cintas. . .
Sea lo que fuere, los viajeros concluyeron por seguir todos sus gestos con
atentll&gt;o, y un ngo altruismo se despertó
en ellos. 1Eal no c.abla duda de que ese
desdichado Joven habla perdido una car·
tera repleta de valores. Era de seguro algún cobrador i quien un consumado ratero acababa de desvalijar. EmpezAbaose 6
cambiar miradas llenas de desconfianza.
Mientras taoto, Evarlsto volvió á seo•
tarse con aire desesperado.
Una vieja miss no pudo contenerse y
le Interrogó ....
El se contentó con significar. por gestos, su Ignorancia de la lengua Inglesa, y
se encerró en un doloroso sllenclo.
1Nuestros compalleros de viaje no le
lmltaronl Lor comentarlos continuaron.
Comprendl que se compadeclao de la pobre victima.
Pero Evarlsto se habla levantado nuevamente y siempre por stffas Imploró el
concurso de los viajeros para ayudarle á
levantar los acolchados de los esca nos:
Se levantaron todos como un soto hombre. Toda esa gente, poco AOtes impasible, se puso alegremente ti la obra, se revolvieron los acolchados. Un sel!or complaciente se puso en cucllllas y encendió
fósforos para alumbrar debajo de los asientos. Yo mismo. buen artista, y también
porque mi lodlfereocla hubiera parecido
sospechosa, me puse al lado de los de-

ºIº·

Productos mara.
vilJosos ,ara suavi.
zar,blanquearyater.
ciopelar el cutis.
Exigir el verdade•
ro nombre.
........ In,,..__ ...11.,.
J . 81MON,

r.i.uso. Bor. IIU.aoru

e LLIFLO RE
I

"

P.ua11

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POLVOS ADHERE
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1 '.i .1l

"EL MUNDO ILUSTRADO"

\1

~

ES EL MEJOR SEMANARIO.DE LA BEPUBLIOA MEXIOANA

más.

Os parecerá acaso superfluo Insistir en
q11e uo se encontró nada.
Evar!sto, vuelto i caerse sobre el asiento, hacia gala en su tara, por lo demil.s
oaruralmente movible como un trompo,
de todas las expresiones de la desesperación. Con una espontaneidad queme conmovió, el senor complaciente, abrió su
valija y nos exbtbló el contenido. Su ejemplo fué Inmediata.mente seguido y nuestro
vagón se trocó en un momento en una
ropavejerla.
Con toda su mlmlca, Evarlsto protestó
contra esta exhibición. tAb, por cierto
nunca la menor sospecha habla rozado su
alma! Su actitud desesperada, pero digna, atestiguaba basta en la desgracia su
legitima fiereza de viajar con tao perfectos caballeros, y sus miradas sólo expresaban una gratitud eoteroeclda. Por tercera vez se puso de pie y solicitó con
gestos el permiso de retirar so saco para
asegurarse de si el objeto no se babia,
por casuandad, resbalado por alll. Podéis
suponer qué emoción levantó semejante
petición. Por último, se consultaron entre
ellos y después de corta del!btración, el
caballero complaciente tradujo la decisión
general y significó i Evarlsto que, en vista de la gravedad del caso, podrla permltlrsele todo. Lifrimas de reconocimiento brillaron en los ojos de Ev■rlsto.
Apacible y sonriente hlio lo que habla
anunciado, mleotras que las misses finglan admirar el paisaje.
Una desgraciada sel!orlta de unos doce
al!os de edad, habiendo arriesgado una
mirada entre sus dedos, recibió, Incontinenti, de su madre uua corrección que la
hlio gritar, no sin motivo, y llevó el desorden á su colmo.
Evarlsto sacudió su saco con melanco.
lla. Por fin, ante el fracaso de sus averl·
guaclones, tomó el partido de resignarse
y de ponerse otra vez el saco. Volvió A
sentarse, y con la cabua entre tas manos,
afectó no pensar mis sino en las consecuencias terribles de su pérdida.
Mientras tanto, la estación se acercaba y
yo empecé á preguntar, no sin alguna cu.
rlosldad, cómo Ev■rlsto se arreglarta una
retirada honrosa. Huelga decir que babia
llegado A ser héroe de nuestro vagón, por
lo demis, muy cambiado. Todos nuestros
compal!eros de viaje, que se coooclan ya,
no hablaban sino de él, y adiviné su unánime pesar de Ignorar nuestra lengua,
que les hubiera permitido prodigar al desd!cbado muchacho los cons11elos Indispensables.
El treo d!smlnula su marcha, y est,bamos por entrar en el andén, cuando Eurlsto sacó su sombrero de paja para secar
su frente llena de sudor y de angustia. Y
de repente todas las facciones C1e su rostro expresaron u n a dlcba Indecible,
mientras miró al fondo de su sombrero
boca arriba sobre sos rodillas.
El vagón entero dló voces de alivio. El
objeto habla sido hallado. Por fin se Iba
á ver ese objeto, esa alhaja, ese paquete
de billetes ce banco, cuya pérdida babia
enloquecido al pobre Joven basta el punto
de privarle del sentimiento del "cant" y
de la ''respectabU!ty." Todas las frentes
estaban tendidas hacia el sombrero misterioso. Pero Evarlsto economizaba sus
efectos, cuando el tren se detuvo, y después de haber dirigido á toda la asistencia estremecida de curiosidad una soorl.
sa amistosa y circular, se rtecldló, portio,
i levantar el borde Interior de su sombrero, de donde sacó, con precauciones minuciosas y lentas, un pequelio copo de algodón .... que se Introdujo en la oreja de la
derecha.
Nuestra agilidad nos permitió salvar
al andén, antes que nuestros compañeros
de vla¡e hubiesen manifestado sus sentimientos. Pero la "flema británica" no
salló tan ganADclosa.
Y, á fe, no lamenté mls cinco pesos ....
mtxlme cuando volvl á gan,rselos A Evarlsto, al dla siguiente, en un bonito "p&lt;&gt;ker á seis."
R. CURNONSKI.

VA.LIOSO HALLAZGO.
El Sr. Don Jaime J aramillo di
Sons6n, Colombia, cuenta lo siguienU
que le pas6 cuando paseaba por la
calle, y s ~ él, encontr6 lo que lf
salv6 la vida. Dice: "Tenía yo una
:fuerta dispepsia que me tenía inú.til
para trabajar: paseaba yo por la calle
Y 1!1-e en~ontré una hoja de papel, la
alce y v1 un retrato de un individuo
que se había curado con las Píldoras de
Vida del Dr. Ross. Inmediatamente
las compré y las tomé, y la curaci6n
fuó casi instantánea."

eLmunoo
ILUSTRADO

�</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado, 1910, Año 17, Tomo 2, No 8, Junio 19</text>
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              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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