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                  <text>El Mundo Ilustrado

Dolor en la espalda es dolor en los riñones
¿Le duele á usted alguna vez la espalda? ¿Se siente débil y que no puede andar y tan adolorido q"Ue apenas puede continuar en su ocupación?
¿Está usted cometiendo el error que cometen millares de personas que su•
fren como usted, esperando que le pase? El verdadero dolor de espalda, de
los rifiones-llámesele mejor dolor de los rifio-nes-no pasará permanentemente hasta que no se curen los rifiones. Ese dolor puede cesar por algún
tiempo; pero retornará. Dificultades urinarias molestarán á usted y lo mismo
jaquecas y sensaciones de pesadez y 111areos. Quizis se siente usted ca11sado,
aburrido y u:ha11sto todo el tiempo. No tenga usted duda de que sus riñones
necesitan atención, y procúrese CD cualquiera buena farmacia ó droguuía
los siguientes ingredientes:
Jarabe compuesto de Hipofosfitos........ .•. . . . . . 4S gramos
Jarabe compuesto deZanaparrilla ., •.. .•. , .••• , • 60 gramos
Extracto compuesto vegetal Arvelina.. . . . .. . . . . . 1S gramos
M.ézclese todo bien en illlll botella y tome media eucharada después de
cada comida y al acostarse. Esta preparación da alivio inmediato á los rilio•
nes enfermos, e:q,ele las impurezas que entorpecen sus funciones, alivia la
congestión é inflamación: sana, fortalece y cura, purifica y enriquece la san·
grey destierra el dolor y sufrimiento de los rifiones para siempre.

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~os Lugares para Recrearse

1

en las montañas y las playas durante
el verano, están ya abiertos. Permita·
nos sugerir planes para su recreo.

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hasta Octubre 31 de 1910

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Hace poco cumpliéronse trescientos
años de eu muerte. Murió el 3 de Mayo
de 1709 en desgracia política (taque hu•
bo de sufrir después de la revolución
que destronó i Jaime II). y legó al colegio Magdalena, de Cambndge, del que
fué disclpulo, una. biblioteca es1&gt;léndida
y sus papeles. Entre éstoa iba olvidado,
sin duda por él mismo, el diario que una
enfennedwd de la vista le hizo suspen•
der en 1669. Hasta 1825, 9,ne lo editó
Lord Braybrooke, no foé impreso este
libro ssombroao, del que se han hecho
desde entonces numerosas ediclonea,
casi todl.9 e:irpu!'l'adaa y que es m!s popular cada día eu Inglaterra.
¿Cómo explicar esta eitrañ1 fi¡-ura?
A veces ocurre la Idea de que hombre
tan original fué liólo un &amp;"fafomano qu.e
necesitaba dar dendao ( an deseo inven•
cible de emborronar papel. Pero des•
pués de leer el libro se siente mb respeto que ant:ipat{a 1&gt;0r el autor, ( pesar
de sus faltas, La verdad honra siempre,
más en perjuicio de quien la dicta, y
Pepys parece mejor que los otros )&gt;ombres de su época. Como ellos, se vi6 en
el caso de ahogar mu.cha.a veces los impulsos de sn corazón, de di6fr8Z8r ens
puiones, de andar por el mundo cubierto con una mbcara; ~ro en la soledad
de su eue.rto, el disfraz le era insoportatable,., en lugar, como los otros, deaoureir debajo de la cattta, tenia que erran•
cbsela, contemplarse tal cual era (6
mejoró peor, poco importaba; pero nuu•
ca hipócrita) y verse el alma como en un
espejo, antes de salir ( represeDtar la
comedia de cada dfa.
JOSÉ DEARlltAS V CÁRDENAS,

CUBNTO

1

1

t

Uoa pobre anciana que vivía, en una
choza humilde, de la caridad que recibfa
diariamente, repartía sus limosnas á todos los pobres de los alrededores1 porque ella necesitaba poco, infeliz v1ejeci1a que le sobraba con lo que las stñoras
del pueblo le mandaban. Su alma y su
vida erau el s{mbolo de la paz. Su rostro
_reflejaba la mh completa calma, la seret1idad mb absoluta. Por alll pasaban
los coches de las familias y se detentan
á veces en la choza humilde.
-Y usted, buena mujer-le preguntaban-lde qué se vale para ser tan feliz?
Ella sonre[a con dulzurs.-•Es un sccreto•~ont~staba;-pero habl~udole inFiatido un df.a una joven ( quien habfa
visto nacer. le dijo; •mira, hija mfa, jamás he hecho mal, no tengo una sombra
en la conciencia . . . . -¡ s6lo eso basta pa·
ra dar la felicidad•. :Entonces la viejecita miró el horizonte inacabable, inlinlto .. . y murmuró: •la dicha y la paz la
proporcioD.B.11 únicamente el 11raN!

Postración
Nerviosa
"Sufría de tal manera de postraci6n nerviosa, que crei que
nada me baria provecho. U na
amiga me recomendó la N'erVina
del Dr. Miles, y aunque sin fé,
me resolví á tomarla. Pronto
me comeru:é i aliviar, y hoy:
estoy completamente bien. H
SRA. D. I. JONES,
Ckvcland, Ohio.
Infinidad de cnfermedade.s no
son otra cosa que dificultades
nerviosas. Los nervios son los
qt¿ hacen que el corazón dirija
la sangre al través de las venas,
que los pulmones to11."len oxigeno, ~ue el cst6mago digiera
los alimentos, el hígado secrete
la bilis y los r:iñorics filtren la
sangre. Si &lt;alguno de estos
órganos está débil, a debido
á los nervios' particulares que lo
fortalecen. La N ervilla clel Dr.
Miles es un especifico para los
ne~ios, calma la irritad6n y
asiste en la gena-ac;i~n de fuerza.
F,s pues claro que Ud. no comete
un error al tomarla cuando Ud.
csd. achacoso.
De venta en tDdH lu Botlca1
Preparada par

MILES MEMCAL CO.,
llkhart, E, ele Indiana, E1tado1 Unl4•

Conservar sano á un niño
es mucho más fácil que ayudarle á
recobr&amp;r la salud perdida. Sl se
quiere preservar al nif!o de las tan
temibles afecciones estivales, el cólera., le. dl&amp;rrea, el ca.tarro intestinal, etc., a.liméntesele con el único
alimento conocido en su género,
cKUFE.KE&gt;, que da excelentes resultados en el nmo sano, en el que
padece afecclooes gastrointestinales y también en el débil y retrasa·
do en su desarrollo.
cEL N!RO DE PEORO&gt;, folleto
instructivo que se reparte gra.tls en

los lugares de venta.

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que se venden ahora en Sud America
son imitaciones espurias de la

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DE ORIGEN busquese primero que la
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aparezca en
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las mejillas, haciendo que la sangre se agolpe en las venas de
la ca.re., lo que da lugar á que ésta aparezca bañada de vapor
permanente é intempestivo,. principales causas del desarrollo
frecuente de la rubicundez.

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�El Mundo Ilustrado
El Mundo Ilustrado

El Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham
Por 30 años el Compuesto Vegetal de la Sra. Lydia E. Pinkham
ha curado las enfermedades de las mujeres y ha convertido á éstas
en seres fuertes, saludables y alegres. La Sra. Fabiaoa Calderón de
la ciudad de Cienfuegos, República de Cuba, nos escribe lo siguiente:
•· Desde la niñez he sufrido dolores en lodo el cuerpo. Al casarme
y tener hijos mis males allmentaron basta que di con sus buenos
remedios que me curaron radicalmenle. Después de 30 aiios de tormentos, y de tomar el Compuesto Vegetal de Lydia E. Pink}1am
recobré mi salud. pero siguiendo al pié de la letra sus indicaciones.
La asistencia médica que me proporcioné no me vali6 nada y no
pue~o ~enos que. bac11r constar ahora, en pruLba de gratitud, mi
testtmoruo por medio de las pre entes linea.~, las cuales desearía dieran
Vds. á la publicidad para que otras mujeres sufrientes puedan gozar
de la salud que yo be recobrado, gracias á Vds."
A la venta en todas las farmacias.
l'n,pa.rado en los Laboratorios de

LYDIA. E. PTh'KHA111 lllEDICTh"E OO., Lynu, l\Iilss., E. U. de A.

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lidos y las madres que cdan¡ es de
{,foil digestión y el e~ t6mago más débil la retiene aun cnaJJdo rechace
los otros alimentos.
Dt ,enta H 111 droguer!as J botleas,
A,Clla r-.Ja: YINCENTY HNOS. Aoutd•

••- 1236. lhict, D. F.

Siempre había sollado eso: ser Ja mu·
jer de un poeta .. .. Pero el implacable
Destino, en vez de la existencia romántica y febril que ambicionaba, le arregló una vida dichosa y lllny tranquila
casándola con un rico rentista de Au:
teuil, amable y dulce, un poco viejo
para ella, y que sólo tenía una pasión
-completamente inn[ensiva y paciñca:-La hortic11ltura. El bueno del hom•
bre pasaba el tiempo, con la podadera
fin la mano, en ciudar, en hacer frondosa u.na colección de rosales, en caldear la ~atufa, en regar los arriatee ·
¡y vive Dios que convendréis en qu~
para un corazoncito hambriento de
ideal, todo eso no era ba&amp;ante ! Sin
emb~rgo. durante diez. años Beguidos,
su vida se mantuvo rlgula y uuifonne,
como las ala.medas enarenadas del jardín de su .marido, y la ubió por eue
pasos contados, oyendo con resigna•
c_i~n el r!]id~ fastidi?so y seco de las
t1¡_eras de Jardmería, &amp;empre en movimiento, ó la lluvia monótona, infinita,
que caia de las regaderas sobre las tupidas plantas. .A.que] horticultor furi•
buado teoía con BU mujer el mismo
meticuloso cuidado que con sus florea.
Medía el frío y el calor que debla .reinar en su salón, lleno de ramos y hojas, y temía que tomase el rocío de
Abril ó el sol de Marzo; y como á esas
plantas coloca&lt;las en cajones que ee
sacan ó ee meten en determinadas época~ del afta, así la hacía vivir met6dicam1mte, con la vieta puesta en el barómetro y con las variaciones en la
luna.
Al'Í vivió ella largo tiempo, aprisionada entre las cuatro paredes del jardín conyugal, inocente como una clemátide, pero con aspiraciones hacia
otros jardines menos regula-res, menos
burgueses, donde los rosales crecieran
con todas sus ramas, donde lllB mata.~
silvestres subieran más arriba de los
árboles y estuviesen cargadas de flol'lllj
fantásticas, desconocidas, en libertad
y acariciadas por un sol más fuert.e.
Esos jardines no se enc11entran más
qne en los versos de los poeta.a; así es
que la pobre leía m~chos ~ersoe á es-

con.didas del horticultor, el cual, en
materia de ~ía, no conocfamás que
las dísticos de los almanaques, alusivos
al tiempo.
in poder elegtr glotonamente, la
infeliz devoraba los peores poemM,
con tal de que en éótoA encontr11ra rimas de amor y de pasi611; luego cerraba el libro y pasaba las horas muertas
soñando despierta y suspirando: •¡Es~
es el marido que yo necesitabal•
Probablemente todo eso re hubiera
quedado en .el estado de las va"aa aspiraciones, ei en el momento terrible
para las mujeres, de los treinta afl.o~,
que es la ed11d decisiva para la virtud
de la mujer, como el mediodla es la
hora decisiva para la belJt&gt;za del dfa,
uo ee llnbiese encontrado en su camir10
al irresi tibie Amaury. A.maury ea un
poeta de salón, uno de eaos exaltadOt!,
de frac y guant.e blanco, que van entre
diez y doce de la noche á contar en
sociedad BUS éxta.BÍ!! de amor, sus dt&gt;s•
esperacionet1, BllS embria11uece,., melan •
cólicamente apoyadosen las cbimt&gt;nea,.,
á la luz de 111.!l arañas y candel11broP,
mientrae las mujeres, en traje d1;1 baile,
lo escuchan sentadasforma.ndo clrcn1o,
extasiadas detrás de sus abanicos.
Amaury pasaba por ser el ideal del
género: Ca.beia de zapatero fatal, ojns
hundidoe, color pálido~inado á la
J'Ul!a y muy untado el
o con pomada húngara. Es uno e esos det:eeperadoe de la vida, como gusta á l.i!s
damas, siempre vestidos á la última
moda.; un llrico puesto á enfriar, en
quien el deaorden de la inspiración
sólo se adivina por el lazo un poco flojo de la corbata, hecho descuidada•
mente. Así es que son admirables su.s
éxitos cuando, con voz estridente, redta una tirada de su poema. El Credo del
Amor, obre todo, aqutJUa que termina
con eate verao asombroso:
¡Yo creoenel amor
como creo en Dios !
Observad que, no s6 por qué, sospecho que li ese farsante le tiene tan ein
cuidado Dios como todo lo demás· pe·
ro las mujeres no se paran
tan
COl!a. Se dejan impresionar [ácilmenle
poc el sonido de las palabras, y ca.da
vez que .Amaury recitaba su Credo del
Amor, estad seguros de ver alrededor
del ealón boquitaa sonrosadas que re
abren y se dirigen como á tragar e.;e
fácil anzuelo del sentimiento ¡ Ahí t'S
nada! 1 n poeta que tiene un bigote
tan bonito y que cree en el amor como
cree en Dios! . ...
La mujer de nuestro jardinero no
se le resiEtió. En tres sesiunes fué rnncida. Solamente que, como habla en el
fondo dtt aquella naturaleza elE'gíacn
algo de honrado y altivo, no quiso cumtiter una falta mezquina. Además,
en su Credo el poeta mí,;mo decl11raba
que no co~prendía. más que una clase
de adulteno: aquel qne camina con la
cabeza erguida, desafiando á la ley y
á la sociedad. Tomando, pullll, el Cre
do del Amor por l{U.Ía, la joven se evadió bruscamente áel jardfn de Auteail
1-y fu~ á echarse _en brazos de su poeta.
-«No puedo vfr.ir más tiempo coo e...oe
1
. hombre. 1Llévame h En ca.sos así el
1 marido se llama ei.e mpre ese hombre
1 aunque eea jardinero por afición.
'
Amaury t11vo un momento de estopor. ¿9ómo imaginaree que una mujer
de tremta anos tomaría por lo serio un
poema. dtt _amor y lo eegu:iria al pie dti
la letra?Smembargo, puso á mal tiem·
1)0 buena. cara; y como e11 su jardincito de Autetúl, tan bieo resguardado,
la muchacha se habfa coneervado frel!•
ca y bonita, se la lleYÓ !!Ío rnnrmurar
Lo!! primeros días aquello loé dt!licio:
so. Temían las persecuciones del marido. Fué aecesario ocultares con nombres eupuestoe, cambiar de fot1da, vivir
en barrios inverosúniles, en las afuera~
de PaTfs, en 1011 di timos rincones. A 1
aoocheoer ealíao furtivamente dabau
p_ai:eos sentimentales por las f~rtifaaCJones. l Oh poder del romanticismo 1
Cuanto más 1!Úedo tenía ella, cuantas
mád precauciones eran necesarias y
más. balcones cerrados y más lH!rsiana~
corndas, más grande le parecía su poeta. Por la noche abría la veataua do
su habitación y contemplando las es-

en

poca

, t..A:; Ci&lt;IATURAS
leberia.n estar medianamente gor•
ins y criar grasa. á medida que la
com:umen; pues la grasa. es un
combustible y su consumo produce fuerzas, Las crin.turas delg::!·
das, aun cuando lleguen á la edad de 18 6 20 atlos, c01Tcn peligro de contraer la tísis ú otra enfermedad agot:mte. Es uM cosa
espantosa cuando reflexiona.moa
sobro el número de criaturas de
ambos sexos qufones mueren por
mala. asimilaci.'.JD de sus alimentos. El a1i:nento, aunque se tome en abundancia, no los nutre,
no cria grasa ni imparte fuerzas.
Para evitar este mal, para curarlo, para salv::i.r las criaturas que
las madres acarician, y los simpáticos muchachos y muchachas
que r,rincipian á mirar al mundo con ojos llenos de esperanzcs
y ambición., debe emplearse ln

PREPARACION de WAMPO LE
Su éxito, es cosa decidida y rci;aelta. Miles de personas le deben su vida y salud. E!! tan sabrosa como la miel y contiene
todos los principios curativos
del .Aceite de Hígado de Bacalao puro, combinados con Jarabe de Hipofosfitos Compuesto, Extractos de Malta y Cerezo
.-.;lvestre. Para la reposición de
.1ifios pálidos, que sulren de Anoruia., E scrófula, Raquitismo y :Cnfermedades de los Huesos y la
Sangre, nada hay tan bueno c erno nuestra. preparación. ~ :El Sr.
Dn. M. S.ínchez Rodriguez, Director de la Casa Amiga de la
Obrera de México, dice :-La Preparación de Wa.mpole me ha dado los mejores resultados en les
niaoe {i. quienes la apliqué, {¡.
pe-mr de lo avanzado do su en-

fermedad están yo, períectamen! o
curados, habiendo desap:irecido
l:is escr.'.ifubs que la terrible anemia les pro&lt;lujom y su estado general es do lo más satisfactorio."
Eficaz dc: ue lo. primera. J6sis.
Nacl:c ,:ufrc un descnga1:lo coro
~&lt;i~:1.

Do \'ru'. :\ en hs TI oti,,-

t,rellas gue se vefan más allá de lo
faroles del ferrocarril, próximo A la
caea donde vivían, ella. le bacla recitar
sus versos.
1Y era tan bueno! De;graciadamente
aquello no duró mucho. El marido les
dejó eu ?az. ¿Qué queréis? Aquel hom•
bre era filósofo. Cuando su mujer se
hubo marchado. él cerró la. puerta de
su oasis y siguió dedicfodose á crear
rosales, pensando que afortunadamente las plantas echan ralees muy bondae, ee agarran á la tierra y no ee pueden marchar tan fácilmente. Nuestros
enamoradoo, ya tranquilos, volvieron á
Parle, y de pronto parecióle á la joven
que se le habían lle,,ado u pOl.'ta y le
uabfan traido otro poeta. La fuga, los
temores de ser sorprendida, las perpetuas alarmas, tod11s esas COSllll que
mantenían viva su pasión, yf&gt; no E&gt;xiat.ían y entonces comenzó á comprender, á ver claro. Ademá.~ á cada. instante, en la instalación d~ s11 casita y
en ~i!Os m_il po,menores burgueses de
l~ v1Ja íntima, el hombre con quien
v1vfa !!e daba II conocer mejor.
~o poco que había en él de l!t'nlim1ent-0e generoeo.s, heroicos ó delicad,os, lo babia dealefdo en sug versos,
sm &lt;1,uedarse l'on nada para eu consumo
particular. Era· mezquino, egofsta y,
sobre todo, roñoso, qil
. e es c&lt;&gt;da que el
am~r no per~oua. .Además, se había
afeitado ~l bigote, y aquel disfraz le
entaba muy mal. i Qué diferencia cou
8

r

Ootas para
Curar la Tos
son las Ootas
del Pectoral ·
deCerezndel •
Dr. Ayer.

hombre.
Ahora Lo
le tocaba
~er
es~ hombre,
raro et! al
queamante
se es·

,

!

~~!d;~:~b!1!:~:~~od~u:1~;
aunque pedía ~rd6n á su marido, t.emla la exaltación de sn amante.

Setenta años atrás los méuicm
u~aron por primera vez el Pectora.
d~ Cereza del Dr. Ayer, y tlt!sdt
ento1 c,_.s ha €ido c1 remedio tipc
para la tos en todo el mundo. Mi
llares de familias en Europa, Asia,
Afriea y América guardan siempre
en su casa un frasco de esta medicina para poder usarla en cualc¡uie1
caso imprevisto de urgencia. [1

Pectoral de Cereza
del Dr. Ayer
domina los esfuerzos espasmódicm
del toser, alivia la congestión de l:
garganta, calma la inflamación dt
loe tubos bronquiales é impide qu&lt;
la afección interese los pulmones.

Hay muchos substitutos é imi•
taciones. Cerciórese de que Sf
obtiene el Pectoral de Cerez:i
"del DR. AYER." (No contic nr
alcohol ni veneno)
Cntla frtur.o 01rtenfn, la

¡ó.,..,,..,¡,. ,.,.

FAMOSO DOCTOR MEX1eANO

J

Ntulrr.ta. P~y,rut11 11Jtled a "" ,,,;.¡;1
lo que 07H" n dt'l J•ectoral de C:c1•,·z11 ,l,:I

Dr• .A.yu.

!'reparado por el D.R. J". O. AYER y CIA.
Lowell, Ma.tiil., E. O. do ~

UNIMENTO GENEAU

Bolo 'l'Of'ICO

ree.mptu.SH'o 11
hego a,.o d"ior ■t
cal4.¡¡ del p.eao. e.ara
rarida , •rrur• 4•

IU CojarH. E•pllt'II•
-.&amp;obubue-,
Tof'C,.d1.1raa..e1.e..e.1.1.

11.-i-1-,0,......i-

u.-o 1um•Jonbte.
Parll. 16&amp;,Rue S'-Honorj J todu Fum,ou

,

aquel sedoso y rizado bigote que se le
había aparecido una nocbe, recitando
su Credo entre dos candelabro . Ahora,
t-.n el forzoS-O retiro que sufría por c.ulpa suya, se entregaba. á toda clase de
manías, la mayor dtt las cuales era la.
de creerse siempre enfermo. ¡ Diablos l
A fuerza de haceree siempre el tísico
acaba uno por imagi,narre que efecti:
vamente lo está. El poeta .A.maury ern
aficionado á las tizana!', se en vol vfa en
papel FayarJ y llenaba la chimenea dt:
frascos y Je botes. Durante H lgl1n tiem ·
po, la pobre majt:r tomó en serio su
papel de hermana de la. Caridad. La
abne¡zación daba al menos una, excusa
á ea falta, un objtJtivo á t&lt;U vida. Pero
se can 6 J?ronto. A su pesar, en la ahogada. habttación donrle el poeta se envoh-fa. en franela., pensaba ella t-n su
~rfllllllld~ jard(p; y el buen jardinero,
visto de le1os, rodeado de sus arriateti
de macetas, y hasta de SllS hortalizas
Je parecía tan sencillo, conmovedor:
desinteresado, como ego!t!ta y exigente
el r&gt;tro .. . .
Al cabo de un mes amaba á su me.•
rido, y lo amaba realmente, no con
afecto impuesto por la costllmbre, l!inn
con verdadero amor.
n día le eecribió una •·xtenea carta, apas.ionada, de
arN&gt;pentimieuto. El no cante tó. Tal
Vt'z no creyera que estaba todavía bastante castigada.
EntoneeR ella em·ió cartas y más
cartas; se hmnilló 1 suplicó que la dejase volverá su hogar, diciendo que
preferiría. morLree á vivir con aquel

Prescribe Péruna á sus Pacientes

de~{~ás dejará que me nya," le
Así es que cuando, á fuerza de ruegos, obtuvo su r.rdón, y el jardinero
- ¿ no os be dicho que era un filósofo? - consintió que volviese á vivir
con él, aquella vuelta al hogar conyugal tm·o todos los aspectol:! misteriOIIOS
y dramáticos de una inga. Positivamente hizo que eu marido la robase.
Fué su t1ltimo goce de cnlpable. Una
noche que el poeta, h.arto de la vida
en coml1n y muy orgnlloso con btl bigote, ya crecido de nuevo, se fué á una
r('Unión á recitar Credo del .Amor,
ella se metió en un carrnajeien el cual
la esperaba su marido en a esquina
de la calle, y así regresó á en jardincitr, de A nteuil, curada para eíempre de
111, ambición de ser la mujer de un
p&lt;l('ta.

¡ Eii verdad que aquel poeta era tan
poco poeta!
.Al,FOXSO DAUDET.

LA TRANSMISION DE LA VIDA

por Medios Artificiales
Doce afios atrás el profesor Loeb
coruprobó que los ti.uevecillo&amp; del gusano de seda podlan ser fecundados
artibciaJmente.
Unos sabios negaron rotundamente la aserción de Loeb y otros manifestaron su duda, más ó roer.os
justi6eaaa. !ves Del11ge, ilustre zoólogo y profesor de la Sorbo.na, tomó el
descubrimiento de Loeb como punto
de partida de una nueva sorie de curioslsima.s investigaciones acerca de
la fecundación artificial.
¿Puede, por medios artificiales,
transmitirse la vida? Autorizan para
afirmarlo, de un modo categórico, los
descubrimientos .realizados por el
profesor Delage, tras ocho afios de
paciente investigación,
Para sus experimentos se ha valido
Delage, como Loeb, del gusano de seda y, además, de las estrellas y erizos
de mar, cuyos huevecillos ha logrado
por distintos medios fecundar artificialmente.
A veces ha empleado Delage procedimientos químicos. Actuando sobre
el huevo mediante diversos. ácidos y
bases, es decir, á virtud de reacciones q uim icas, se ha conseguido fecun.
darlo y que dies~ margen á un sér
idéntico á los que se producen pc.r fecundación natural.
Otras ocasionPs base apelado, para
la fecundación artificial, al calor, la
electricidad y á medios puramente
mecánico~. El doctor Baitallón, uno
de los discípulos de Oelage, que le se•
cunda en sus prácticas de laboratorio, ha fecundado huovecillos de rana,
haciendo en ellos una incisión con una
tinlsima aguja de platino.
A este propósito hizo el doctor Bataillón muy curio!lllS observaciones.
l!Jn el lugar del huevecillo donde la
incisión filé prac,icada, inicióse una
fermeatación que poco á poco general1zóse, dando lugar á que el germen
de la rans quedase fecundado. '{ dentro del término 11atural salieron de
los huevecillos sometidos 4 ese procedimiento, renacuajos qae abaolut11mente en nada diferían de los que na•
cen por fecundación natural.
Sobre todo los experimentos reali•
zados por lve8 Delage con los huevec illus del erizo de mar son curiosísimos y de un ~"Blor probatorio innegable. l!ll procedimiento A que se 11pela,
para fecundarlos artificialmente, e.s
quíruico.
El óvulo, 6 germen del erizo de
mar hembra, antes de que haya sido
fecundado naturalmente, p6neae en
agua azucarada á la que se agrega una

Sr. Dr. Vicente Estrada Montes de Oca
Se!Iores Peruna Drog. Co.
Tolnca, México.
Muy seíiores mlos:-Tengo el honor de dirigirme á ustedes para.
atestiguar una vez más los beneficiosos efectos de su preparación
la Peruna.
La. Perun&amp; es, en mi concepto, una de las mejores medicinas
para las personas débiles y los que t1enon &amp;fectados los pulmones
y los vasos lln:fátlcos. Mi espesa padecla una debilidad pulmonar
que me preocupaba, y al terminar seis frascos de Peruna., estaba.
enteramente curada., asl como un n11Io de siete affos, hijo mio, que
padecla. linfatismo, quedó completa.mente curado con tres frascos.
Desde entonces la he usado en diez neurasténlcos1 en nueve ninos que padeclan de escr6ruJas, sobre todo en los ojos, tenlendo ya
ulceraciones en la córnea, y en ocho ancla.nos octogenarios, á quienes ha levantado las fuerzas admirablemente.
Sólo esperaba tener este número de observaciones para tener
una conclusión general y satlsfactoda y tener el gusto de presentárselos, para beneficio de la. humanidad doliente.
Quedo de ustedes afectísimo y atento S. S.
VICENTE ESTRADA MONTE DE OCA.

11
~~~=!.

1

LAunPERO
NA es principalmente
remedio para el catarro.
No obstante, al aliviar el catarro,
corrige Incidentalmente otros males.
Catarro del estómago y órganos
dlgesti vos, frecuentement,e afectan
la sangre y producen neurastenia.
La Peruna libra estos órganos del
catarro. después de purificar la. sangre, y &amp;llvla la postraol6nnervlosa.

Cualquier remedJo que aumente
la. nutrición, es un agente importante para curar escrófulas.
Un Gran Tónico
El doctor J. W. H. HamJlton
Duluth, Ga., dice como slgue:
'
&lt;Por la presente certifico que be
usado la. Peruna. en mi pro:tesi6n,
aplicándola. en ca.sos de debilidad,
y be tenido buen éxito&gt;.

La Peruna se vende en todas las droguerías, en dos ta•
maños, de $1.00 y $2.00 botella.
determinada cantidad de tanato de
amoniaco. Al cabo de una bora son
ya vh;ibles los fenómenos de fecundación del germen, y como por reproducción natural surge después de un nue•
vo sér é la vida.
Asi, por procedimientos qulmicos y
fls.icos, se logra la fecundación artificial, la producción de ejemplares vjvientes que alcanzan un desarrollo
moral y en nada se distinguen de los
que, por los medios naturales, son ani.

ruadas por el SOJ,)lo de la existencia.
Y ello es de una 1mpol'tancia verdaderamente t rascendental.
Los descubrimientos de Ives Delage abren, en efecto, á la ciencia, horizontes amplísimos. Ponen de relieve
que, merced al arma calla vez más poderosa de la ciencia, llegará día en que
será ilimitado el dominio del hombre
sobre la hoy invencible Natur11lez11.
GUI DO LABORDE.

�ORf\NDE,8 f\L,Mf\OENE8 DE NOV6DADE8

UNDO LUSTRADO

EL CENTRO
MERCANTIL
s.
y
sues.
RE)BBRT

Registrado como articulo tl~ segunda clase en 3 de Noviembre de 1894.-Impreso en papel de las FA.bricas de San Ra.fael.

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Año XVII-Tomo II

México, 3 de Julio de 1910

Número 10

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LIC. JOSÉ LUIS BEQUENA

Director General.
LIO. ERNESTO OHAVERO

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Rn la ciudad, por mea . . . . S 1. 00
Rn los Estados, por trimestre .
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NÚMEROS SUELTOS:
En la capital .
.Bn los 2atados
En el extranjero
Atrasados . . .
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES

§enumll
La Obsesión de la Muerte

C

OSA bi1m sabida es que el sentimieDto del
amor se ha eo1azado a1 deseo de la muer•
te desde tiempo inmemorial.
IAmal'l ¡Morirl-He aquí el grito lanzado por
los poetas de primitivas edades y por los poetas
de ayer y de hoy.
Es una suprema aspiración la de amar y morir;
un anhelo que se revela así en la canción anóni•
ma del pueblo, como en la -obra divina del artista. Son en tiempos remotos las rapsodias y los
romances que iban de boca en boca, de ciudad en
ciudad, dando ruda forma á los anhelos del alma
colectiva; son en nuestros tiempos los desesperados ayes y los lamentos gemebundos lanzados
en preciosos -versos por el pesimista Leopardi, por
el enC'antadoramente tierno Alfredo de Mnsset,
ó por el sensitivo Bécqaer, los que expresaron y
expresan esa dua1idad en el deseo, qne acaba por
convertirse en una sola tendencia de amar y de
morir.
El amor es vida¡ el amor es reprodn~ción y
existencia perenne; los más sublimes de eDtre los
amores han tenido el mismo desenlace: el matrimonio bartvés, con S11 cortejo de honradas alegrías y vulgares penas. ¿Cómo, pues, explicarnos
este deseo de la muerte á él anido, que riman los
poetas, y que, á veces, se hace sentir en la realidad?
Cuando se ha querido extremar en el arte el
sentimiento del amor, intensificándolo hasta el
infinito, un gran poeta, Ricardo Wag1Ler, escribe
Tristán é Isolda. Pero la idea del Tristán no es
de hoy, .no es moderna, no es sospechosa de mal
de neuosis, de moda en nuestra época: remonta
á siglos, se pierde entre las tradiciones de los
cantares de gesta; pertenece al pueblo de JejaDos
tiempos¡ al pueblo de aquel entonces qne, como
el de ahora, al entonar 11n himno de amor, ren·
día pleito homeDaje á la muerte.
Así, pues, si buscamos en los gérmenes de la obra
de arte, si escudrifuimo11 en la realidad, venimos
en conocimiento de que el amor y la muerte,
siendo tan distintos, se han identificado, yde que
)a humanidad, en sa tránsito por el mund&lt;', en su

carrera en tropel hacia el ideal, ha pasado, con•
movid•, torturada, triste, sama11do su.s indivi•
duales anhelos en este común: amar, morir • • · • ·
Confesemos, sin embar(o, que una cosa es la
aspiración lírica, y otra, bien divers•, la general
y corriente. Si existe el deseo de amar y de morir, pocas 11eeu, en cambio, se lleva á la práctica
tal deseo. De ahí que 11eamos, sin inmutarnos, el
que un vate llore y se desespere y llame á gritos
á la muerte; y el que u.n adolescente, en sus car•
tas á la novu, escriba de asuntos fúnebres, pon·
derando el reposo de la tumba, y la duh:ara de
morir, en una noche de lnn•, entre mirtos. Ni
aquel poeta ni este joven -podéis estar ciertos
en el noventa y nueve por ciento de los casosemprenderán el viaje del qu~ nanea se 'l'aelve¡
seráo, al fin y á la postre, u :celentes padres de
familia que coman bien y se acuesten temprano,
y verán llegar á la Parca asastados, en su cama,
coD asistencia de médico y rezos. Los hombres
somos unos grandes cómicos.

....

Por eso cuando el drama lle!fa, y cuando ex·
cepcionalmente vemos realizarse eu la vida ordi•
naria una de esas aspiraciones latentes, pero Ji.
ricas, fruncimos el ceiio, intrigados, y nos damos
á pensar en si esa doble personalidad nuestra, la
llrica T la hninana, no será una misma, que se
revela en u.na ú otra forma, s,gúo sean las con•
diciones de ambiente que nos rodean.
Los tipos puionales logran inspirarnos enton•
ces c11riosidad. Son algo nuevo, algo u:ótico en
el núcleo de los mortales que nacen, viven y
aguardan á morir. Y entonces también compren·
demos la omnipotencia y la nrdad de la pasión,
y cómo el hombre p11edeser de la pasión juguete.
El amor es egoísta T del egoísmo del amor nace el anhelo de la mu.erte. ¿ Q11t son los celos si
no un su.premo egoísmo? ¿Y á quién debe la
m11erte más vfctimas que al motivo dramático fa•
vorito de don Pedro Ca1derón1
El drama pasional originado J&gt;Or los celos es
el más común, el que con mayor frecuencia turba
nuestra calmosa tranquilidad de hombres normal et. La aspiración de la muerte, al sobrevenir
este sentimiento que deriva del egoísmo de una
creencia,-la eternidad del ansia amorosa,- t.r ansfórmase en acto. Pero t'&lt;ll transformación, que á
menado oq,.rre en el macho, que es la fuerza, el
dominador, muy rara yez se hace sentir en la
hembra, por esencia débil y temerosa.
Abundan los Otelos¡ pero es muy difícil encontrar mujeres que encarnen al moro de Venecia.
El bello concepto de la mujer toda dulzura,
sencillez y bondad; de la que ante el infortunio
no apela á otro recarso qae el de las lá,:rimas;
de la pobre doncella desdeñada que pena en sa
riDcón; de la que es alma cariñosa y tier11a, y
heroica en sus tristezas, sabe con vertidas en blan·
do rocío que caiga sobre la cana de sus hijos, nos
hace ver, como caso monstruoso, al femenino
Upo pasional que •a hasta el crimen; á la mujer
que, sedienta de amor, rugiente, loca ante el
abandono ó el dcsvfo, mata.
Infllnde pavura el idilio caando se le ve á lra·
vé9 de nn velo de sangre.
EmDriagado de •ida, gozoso de aire y de sol,
penetrado de la sana dulzura de lo que es fecundo, y luminoso, y perdurable, el espirita se rebela ante la tragedia, y considera enlo11ces, sobrecogido, esa aspiración lírica que, á las veces,
se transforma en obsesión real, eu tremenda obsesión de la muerte .. .. . .
CARLOS

Go!izÁu z P.Et!A.

La Moda y la Figura Humana
AS inclemencias d e 1
medio en qae vive, el
deseo d~ ataviarse y
embellecerse y kmbién
el sentimiento del pudor, que aunque embrionario es de todos los
tiempos y de todos los
pueblos, han i01puesto
á la humanidad la necesidad del vestido y, con ella, las exigencias de la
moda.
Para abdgarse y sal11aguardar las convenien·
cías, importa que el vestido envu.elva y, por
coosig.niente, que encubra y disimule la forma hu•
mana, y el deseo de embellecerse exige pu.nto menos qae lo propio.
En efecto: si todos los hombres íneran Antinoo
y todas las mujeres Venus, la mejor manera de
embellecerse seria desnudarse, como lo hada
Sócrates ante sus discípulos. Pero, desgraciadamente, por un Adonis hay cien Polifemos y por
cada Afrodita mil harpías, lo cual nos obliga á
cabrlnios para, al menos, parecer menos feos.
Tan es cierto que la desnudez es rara -vez belleza, que precisamente pintar el desnudo y pintarlo bello es el problema supremo del arte plástico.
Definidos los tres f11ndament&amp;les orígenes del
vestido y de la moda, es de presumir q11e hay
tres formas capitales de indume11taria: la que
abriga y protege, la que atavía y embellece y la
que recata, encubre y disi01ula.
El primer tipo de vestido nos lo suministran
el esquimal, preocupado únicamente de protegerse contra el clima hiperbóreo, y el beduíno, obli·
gado á precaver los súbitos enfriamie.ntos nocturnos y las asfixiantes polvaredas del desierto,

El colmo del vestido qae atavía, le. realiza la
mujer polinesia, que viste únicamente collares
de concbitas y guijuros, y lo u.saba en las re•
uniones solemnes aquel romano que en los banquetes solía vestir tan sólo la copa de oro que
lle•aba á menudo á los labios.
El traje púdico, el que encubre y esfuma, el
que oculta el tesoro de la forma humana, el que
envolviendo el cuerpo nos hace olvidar nuestra
animalidad, lo llevaron, augustas, las matronas
romanas, y lo han exagerado y refinado las mu•
jeres orientales y las suram1.ricanas, llegando al
extremo de cubrirse el rostro para no dejar entrever más que los ojos, por donde, en ocasiones,
parece escapárseles el alma.
A través de la historia y de la etnografía, en•
contramos predominar, según los tiempos y las
razas, ya nna, ya otra de esas formas del vestir y
de esos tipos de la moda.
Bizancio viste á sus mujeres como á sus icoDos,
de telas rígidas, pesadas, casi diríamos de bron•
ce cincelado t incrustado de pedrería, túnicas
interminables de mangas indefuiidas, que cubren
los pies y las manos y que no dejan ni entrever
siquiera el desenvol11imienlo de un torso ni la
curva armoniosa de una cadera.
En la Grecia de Pericles y la Roma de Cómodo,
1a desnudez: es casi la regla y el vestido no hace
mis que acenh1arla 'I realzarla.
En Rusia y Escandinavia, velis nolis, hay que
envolverse en pieles, vestir cerrado y pesado y
pagar, antes que nada, lribato al \:ierzo heladu.
Pero también la moda tiene sugo11gorismo; también padece el ma1 consunt-ivo del decadentismo,
y de tiempo en tiempo se olvida de abrigar, desdeña encubrir y velar y, hastiada de embellecer,
se propon~, y lo logra, afear y rid.icularizar.
Estos períodos de degradación de la moda, de
trabajo ó contrapelo de la iodumentari,, de revolución V de anarquismo del atavío, son señalados
y característicos en la historia y suceden en ge-

neral á los períodos de grandeza de los pueblos y de las instituciones bu ·
manas.
Bizancio es uno de ellos. Teodora vestida de gala, causa espanto. Diría·
sel a amortajada en oro y pedrería,
Nada más típico qae el período de decadencia de la época de Luis XV y
de principios de la de Luis XVI . 1Q11é peinados! Había dama que llevara en
la cabeza oo navío de tres puentes, otra un molino de viento, la de más allá
uoa catedral gótica,
~
·
Ni se diga de los paniers y de los tontillanes. Los moligoflfers tuvieron
prec11rsores en las faldas femeninas.
L1, ReYolacióo Fcancesa imprimió macha austeridad á la moda, Todos
los hombres vestían á la puritana, todas las mujeres remedaban á la madre
de los Gracos,
D¿spués, con la podredumbre del_Directorio, sobrevino la abQminación
de la desolación.

No creo que la historia re~istre igual or •
.l(ía de lo ridículo, de lo extravagante, de
lo horrible y de lo deshonesto como lo foé
la moda de aquella tpoca.
Mad. Talieo. y Josefina de Beauharnais. la
futura emperatriz. se ostentaban casi des•
nadas en público, y fandaban la escuela
de las &lt;déshabillés&gt;, Los &lt;incrofables&gt;eran
ridículos figaronu, al lado de los cualn
palidece Polichinela. El sombrero femenino revistió las forma.s más sorprendentes y
las dimensiones más exageradas y la mas•
carada universal desfilaba comedio de los
últimos gritos de aogastia y de las pestreras coo.vulsiones del Terror,
Y ahora con los sombreros ccloche&gt;, los
&lt;chantecler&gt;, las faldas ceñidas y transpanotes -y la proscripción de la ropa inte•
rior. estamos presenciando el resnrgimien•
to de lo horrible y de lo impuro, so pretexto de lujo y de eleg.aocia.
¡Cuándo se convencerá la moda de qne
su ley fundamental no es variar, sin.o em•
bellecer!
Probablemente nanea. Para eso se necesitaría primero que el arte y la literatura
reconocieran que su ley dominante no es
crear nuevo. sino crear bello.
Y de ello no hay ni la más remota espe·
r&amp;11H,-DR. M. FLORES,

IIL A!P'OS'll'OILAOO ID&gt;E ll..A OliCRON
Et. PRESBITERO SEROR BASURTO OFICIA NO O EN l.A MISA SOt.EMNE.- El. Al.TAR OEt. TEMPt.O DE REG/NA
DONDZ SE EFl!CTUO t.A FUNCtON El. MIERCOI.ES Ul..TIMO , -El. PRESBITEfiO BASURTO,

Dllf.CTO/f QEL ''APOSTOt.ADO," Y PRINCIPAi.ES SOCIAS OEI. MISMO.

�S Ullll noche canicular,
tempestuosa y negra, sin
luna y sin estrellas. A
lo largo del boulevard,
plantado de escuetos arbustos, camiJlan con negligente paso alga.nos
retardados transeúntes,
y la doble hilera de fa•
roles de gu, que irradian en la atmósfera sofocante, se pierde de vista hundiéndose en las soledades del arrabal.
Arrojado de su habitación por el horrible calor, por la fatiga, por la amenazadora vibración
de loa mosquitos de fines de Agosto, que revoloteaban en torno á su lámpara, Ludovico levantó•
se de su sillón, miró con desesperación la página
de prosa que no tcrminara-p,gina escrita sin
deseo ni fluidez, acribillada de tachuras. mala;luego, desalentado, apagó la luz, descendió los

en quedarse en casi, en meterse en cama quids.
Pascal tiene razón, el hombre debe permanecer
"en su alcoba¡" y el proverbio ánbe tampoco se
equivoca: vale más estar acostado que sentado,
muerto que acostado.-¿Muerto? Sf, sin duda.
Bastante tiene ya con su áspera vida de hombre
de letras fracasado-¿quiéo sabe si sin talento?¿No es ella acaso tan monótona como el itinerario de ese tran•ía que, de diez en diez minutos,
rueda ante sus ojos por la calzada polvos,, al pe•
sado trote de los derrengados jamelgos? También
él, para ganar su pan, ha debido convertirse en
caballo de ómnibus, enganchándose á las nru
de un periódico. ¿Qué de las dos cous será más
dura? ¡Valiente oficio el suyo de vender verbos
y adjetivos! Y cuenta que tiene treinta y ocho
añoa. Por la ma.ñ ana, al hacerse la barba, ve extenderse más y más sobre sus sienes los hilos de
plata. Una juventud perdida. Nada de verdaderamente dulce y tierno en sus recuerdos; ningún
"rincón verde," como dicen los ingleses¡ nada,
como no sean los amores •ristes ó vergonzosos

que se dispon~ á vaciar su 1'aso de cerveza, observa de pronto, en el quinto piso de enfrente,
justamente encima de su alojamiento, una ven•
tana iluminada.
Es la única de la casa y aun de las casas vecinas, porque se acostumbra dotmir tcmprano en
el arraba.l , y como en esta sombría noche lo alto
de los edificios se pierde en la obscuridad, la luminosa ventana brilla enmtdio de las tinieblas
con la irradiación fija y apacible de 11n faro. Se
halla abierta¡ pero vese echada una blanca cortina que, cuando pasa la brisa, se estremece.
-¿Quién 'fivirá alH?-se pregunta Ludovico.
Se considera en ese instante de tal manera triste, abandonado, solitario, y fulgura la nntana
iluminada tan dulce, tan apaciblemente, que, por
un capricho irónico de su imaginación, evoca las
existencias felices-más felices que la suya, se•
guramente,-que deben de ser vividas en esta
habitación alta. Todos aquellos á quienes el descubrimiento ó la tristeza ha frecuentemente lanzado de su cuarto, y que muchu veces han fatigado su esplín en los paseos nocturnos, conocen
perfectamente tal impresión. ¿Cuál de entre ellos,
mirando brillar una ventana cn la noche, no ae
ha dicho: "La felicidad debe de estar allí?" y no
la ha largo tiempo contemplado, desde la sombra,
con algo semejante á una enternecida envidia,como un desesperado al que traicionó el muodC1,
y que encacntra melancólico consuelo en mirar
un astro y esperar que un nuevo día dé comienzo á una nueva vida.

•••

cuatrc piso,, atravesó el desierto boulevurd y
sentóse en una mesa exterior de la pequeña cervecería situada enfrente de su domicilio.
¡La torturadora noche! El vaso de ceneza que
acaba de servirle el mozo, en mangas de camisa
y arrastrando los pies, sabe á boj tanto, qae da
náuseas¡ ni una rach.a de aire se siente alli, como
no se sintiera en el caa.r to, y cuando d viento
sopla, es cálido como el aliento de 11D enfermo.
Ahora Ludovico piensa que hubiera hecho mejor

del soltero pobre¡ y si conscrv... nombres de mujer en su corazón, están allí escritos como sobre
11D espejo de restaurant. Entristeciéndose basta
llorar, se acuerda de una de sus noches mb si
niestras, una noche pasada, la víspera de un duelo, cerca de una amante de azar, á la cual ni siquiera había querido despertar y besar á la mañina, antes de ir á batirse: ¡tan extraiía le parecía!
Snmiéndose en lúgubre ensucño, Ludovico deja errar maquinalmente la mirada¡ y, á tiempo

- ¿ Qcúén vivirá allí?- se dice Ludovico,lQaién vela á estas horas?
¿Un trabajador como él, quizá an escritor, un
poeta? ¿No cambió alguna vez un saludo en la
escalera con un joven pálido y mal vestido, que
trat consigo, ordinariamente, un libro? Así ha de
ser. Este chico ha de ganar sin duda la india•
pensable pieza de cien sueldos, dando una lección en la mañana, vendiendo un poco de sa
latín, p«o dtdicando todo el resto de su tiempo
á la poesía y al arte. Es pobre, muy pobre, pero
noble y paro como an lirio¡ ha conservado intacto el tesoro de su juventud yde sus ilusiones,
Y, cuando á pesar de su raída vestimenta, una
griseta le mira riendo, sas ojos profundos, de
aterciopeladas pestaw, se reservan para uoa
Beatriz fatura.
Ciertamente quiere la ¡!loria; pero no pretende conquistarla más que por una obra maestra en
la que ha de verter toda la sinceridad de su alma¡ respeta su pluma, como un paladín su espada, y más bien prderiría morirse de hambre que
transformarse ca obrero de la literatura1 sem•
brando de colillas las escupideras de las rcdac•
ciones. No ha vivido, sin dada, el noble mozo¡
mas, ¿para qué sirve la vida á los poetas sino
para marchitar, para destruir sus quimeras? El
escribe ahora sus primeros versos, su di vino poe
ma de juventud, aquel que sólo se hace una vez;
crea Ull paraíso cncantadc-, an paraíso imposible,
donde loa pájaros son perfumados, donde las 80•
res tienen alas, donde todas las mujeres son pu•
ras y dulces como Ju estrellas, donde no hay
m,h que scntimie.ntos y ensueños. Más tarde,
cuando dé á laz sus canciones, aqaellos que se
e~briagucu al cantarlas y al _leerlas, quedarin
tr1st_es como al dfa siguieDte de una bacanal, y
sufruán de amarga tristeza pensando qae la vida
no es tan bella,
Pero, hasta hoy, su poema no pertenece más
que á él, su poema inacabado y, por ello, tanto
más caro, porque, á través del diseño puede
, tal y como sería en el ideal. ¿Qué
'
ver1o aun
pue•
de hacer á esta hora el joven poeta? ¿Se ha acos·

tado ya para leer hasta bien eotrada la noche,
cogiendo de la mesita que cerca está de su cama
de tijera el libro favorito, cien veces leido, en el
cual, merced á su poderosa y fresca imaginación,
se abren entre lu líneas horizontes infinitos? No¡
quizás ha trabajado durante toda la noche, escribiendo algunas de sus mejores estrofas¡ después,
agotado por el esfuuzo, se ha arrellanado ea su
gran sillón, la hermosa testa de adolescente caída sobre el hombro, cerrados los ojos, caída la
pluma de entre los dedos; pero en el suciio 'fe
siempre la página empezada, y sueña que la musa satisfecha -la musa que todavía existe para
él, semejante á una madre que fuese un ,ngelse ha rcclilllldo en el respaldo 4c su sillón, le
mira dormir sonriendo, y, á veces, ¡aparta sus cabellos con una mano ligera y le besa con suavi•
dad sobre la frente!

.•.
- lQaién vivirá allí?-sc prcganta Ludovico,
seducido siempre por la misteriosa atracción de
la •entana iluminada, flotando su pcDsamiento
en el azar,
¡Serán amantes! Sí, amantes para los que el
mundo se !ande, en ambos, en sa inagotable
deseo, y que no miran más allá de s11S dos sombras enlazadas que les preceden, al claro de luna. ¡Oh, la joven encantadora pareja! Sa popular
idilio comenzó humilde en 11D rinc~n de barrio,
un día que por casualidad se encontraron el uno
junto al otro, mirando el volantín. Aivirtió ella
en seguida que el estudiante era rubio, rubio de
rojos labios; dióse él en un minuto á la morena
de ojos alegres como una canción, y, para ser felices, tan sólo pidieron permiso á sus veinte
aiios, El idHio dura desde la primanra, á partir
del mes de los racimos de cerezas y de las hijas
de la Virgen; pero tienen la edad en la que
cmafiana&gt; quiere decir siempre, y han transformado la alcoba en una pajarera de besos,
Es extraordinario que en casa de ellos haya
laz ahor~¡ habitualmente-el amor ama las largu noches-se acuestan temprano y se levantan
tarde. Qaizá el enamorado se ausentó hoy, invi•
tado á comer por algunos parientes: al partir,
ella le puso un fichú en torno del cuello, para que,
durante el nmioo, sienta su olor y no la olvide. Comiendo en un extremo de la mesa, se
siente feliz por estar sola y poder uí pensar me•
jor en él; escribe, soñadora, maquinalmente, el
nombre del amante en el mantel, con la fina

Ele.gía de Inviet1no
H 1blan dos persooaJH el uno desde un
hu ,co abierto eo la esquloa de un tejado¡
el Qtro acurrucado Junto i un ine;ulo de
la puerta de la casa de enfrente. El es Wl
gorrlonc!llo que ba caldo des~e un quinto
piso, huyendo de unos chicuelos que arrasaron el nido, lleviodose la mami y los
ber111anltos; el otro es uoa rapuuela sin
no111bre, i quien le dicen "L• Hosca" por•
que ouoca rle.... ol come. Es traperllla.
Es la hora vespertina. Ella ha llegado,
Y, arropilldose, qulMe dormir. El, asomando la cabecita por ·s1 alguien viene,
rompe el dlalogo:
-¡Eal, tú, rapaza, ¿no es verdad que hace frlo?
-1Machol-cootesta ella.
-¿Cómo te llamas?
-¿Yo? .... Marta. Y tú ¿qaé haces ahl?
Me pareces algo pequello para que andes
solo.
-¿QDlén eres?
- ¿Yo? .... 1Soy huérfano!
-¡Ayl como yo. }S1 supiera.si Cuando
maml vlvla lbamos untos y nunca faltaba el pan, ni el cuartucho donde abrigarnos..... Hoy, ya lo ves. 1Qaé trio tengo!
Estoy aqat basta que me echen muy tempranito.

punta del cuchillo; evoca, con sonrisa tierna, la
manera que tiene de andar, de moverse, y se figara
que algo delicioso se expande en su corazón. Al
cabo, se desnuda y se mete ca cama. Ahora duerme cerca de la bujía parpadeante¡ su cara fresca,
envuelta en la desecha cabellera, reposa sobre
las manos unidas¡ y su camisón de muselina, deslizándose á lo largo de los brazos, descubre su
espalda redonda y pura. Cu.ando él llegue, po·
cos momentos después, sin hacer ruido, tendrá el
placer de sorprcndeda en su sueño de fior; se
sentad junto al l«ho y la mirari por mucho
tiempo. Entonces, adivinándole por instinto en
su sueño, ella abrirá los ojos¡-¡ob, el temblar de
los párpados de 11Da muchacha de veinte años
que dcspiuta; los primeros falgorcs de una estrella!-y él, loco de amor, la cogerá en sus brazo, la estrechará apasionadamente y ocultará
su rostro en el seno perfumado!

-¿Qaiéo vivir, aJU?-sucña Ludovico, los
ojos siempre fijos en la alta ventana que resplandece en la noche.
¿Por qué no un buen matrimonio con niños,
1111 otoño con hermosos frutos? Almas resignadas
y humildes existen que son fclicu en el deber
y por el deber, como los esposos que Ludovico
encuentra algunas veces, los domi11gos, en el arrabal, de sencillas costumbres: la mamt rubia, fatigada, ataviada modestainente, empujando el co•
chccito del recién nacido¡ y el padre-una tc,ta
gris de subjefe que espera la cruz,-org11lloso de
dar la mano al hijo mayor. Son q1tizá ellos los
que habitan allf, y como tienen un presupuesto
de cuatrocientos y tantos francos-¡figaraos, con
dos niños! -apenas si algo les queda para los fr{.
volos gastos. A menudo almuerzan un resto de
ternera fría de la víspera, y el colegial duerme
en el comedor, sobre una cama plegadiza que le
preparan todas las noches. ¡Ah! el pequeiiín, á
quien no esperaban, pero que hoy adoran, había
descqambrado la pobre hacienda. Afortunadamente, el l)apá encontró en el escritorio de una
drogueda un empico de tenedor de libros á razón
de seiscientos francos por aiio, que le obliga á
partir á las ocho de la mañana, llevando consigo
el almuerzo en un.a bolsa de chaerín negro. ¡Y
bien, no se quejan! Todo el mundo goza ahí de
salud. León, el primogénito, que cursa el quinto
de estadios, obtuvo tres premios el año último,
y es conmovedora la mirada que el marido dirige

-1Pobre Maria! ¡SI cupieras aqul, te daba UD lugarclto i mi lado; pero es tao peq11tllo UD Dldol . . , .
-Gracias, si i lo meoos hubiera comido,
estarla mejor; pero eo todo el dla, nada ...
-Tampoco yo teo¡o ni un grano, ni
nna mlgaJa . Lutgo, el tiempo es tao
crudo! ... -1' :uiota nlevel SI siquiera tuviese mis plumas!
-¿Q:ié tdad tienes, gorrlonclllo?
-Ocho dlas, ¿Y tú?
- O;ho allos.
-1Qaé casualidad! 1A queoo me cuentas tu historia! .. .. ¡Pero qué frlol ¡Ay,
amiguita. yo creo que ya el sol ba muer•
tol .. .. ¡No volverá nunca!
La nllla tiembla, suspira y llora.
-Yo también lo creo- dlce;-teogo un
frto que me muero ... y mal'laoa .... otra
vez i caminar.. no teogo zapatos y los
ples me sangran .... 1Ma&lt;1reclta mlal .. . .
¡Madrecita mtal .... ¡Tengo un frlo qae me
muero!
-¿Qulares que v«ya i darte un poco de
calor?
- Bamo, veo, con eso me contarls tam bléD tu historia.
El paJarlllo echa el cuerpo afuera, quiere volar, nléganse los músculos entumecidos . . y cae .... dando un gemido lastimero. Maria corre hacia él, y, al descubrirse, un acceso de tos le ahoga. Por el
pico jel gorrión y por los labios de la chl•
ca sale un hllo de sangre ....
-¿Te has hecho dafto?-pregunta ella,
recogiendo al caldo.

á su mujer cuando el niño, viéndola fatigarse los
ojos cosiendo largas horas de la noche, la dice:
e Vamos, mamá, ve á acostarte .... Ya basta por
ahora&gt;,-Mas lpor qaé no hace otro tanto el pa·
dre, que debe levantarse todos los días tan temprano, y poner al corriente el libro mayor de su
droguista? ¿Por qué se queda junto á la lámpara
de petróleo? iAb, es qac ha advertido que León,
cuando avance en sus estudios, no puede pasarla
sin un &lt;repetidor&gt;, y en tal virtud, intenta re•
frescar su griego el pobrccilk, y se pone á estudiar su Burnouf, y se embrolla en la penetra·
cióa de rudos espiritas de filósofos., . .
1B1hl A pesar de todas sus miserias, Ludovico
cn•idia , esta pobre gente, porque poste lo que
él no podría pagar con su sangre toda: un ¡(ran
sentimiento, y come su pacbero con la virtud en
derredor!

•*•
De súbito, gruesas gotas de lluvia empiezan,
caer sobre la acera y sobre la mesa donde Ludovico se acodara. Es la tormenta que llega¡ es pre•
ciso volver á casa.
No obstante lo avanzado de la hora, hall11 á su
portera despierta, remendando una media de lan,, arrellanada en una silla baja, ¡Caramba! Al
fin sabrá quién vela tras de la lum.inosa cortina,
ante la cual él ha tan dolorosamente ensoñado
aquella noche en todas las dichas, en aquellas,
al menos, qae están al alcance de los pobres: el
trabajo, el amor, la familia.
-¿Quién vive arriba de mi cuarto?-inttrroga á la vieja.-sr, en la habitación que está jastamentc encima de la mfa .. , .Es la única ventana de la casa en donde todavía se ve luz.
-lAy, señor-le ruponde la portera:-no vhe
nadie!. .. Estaba ali{ un pobre viejo que debía
ya dos mensualidades .... La propietaria no se las
reclamaba, por caridad . ... El infeliz andaba cerca de los setenta, y no veía lejano el día en que
tuviese que ir al hospital. ... Pero es la verdad
que murió hoy, á eso de las caatro . . .. Entonces
la •ccina del primero dió una vieja tábana para
amortajarle, y, como no conocía á nadie ... ¡ah, Dios mfo, á nadh:, ni siquiera un amigo, ni
un parirnte para vclarle!-cncendi noa vela cerca de su cama, y puesto que ya todos los U1quiliaos han entradc, voy á subir una hora allá
arriba, y á rezar un rosario por el dtscanso de su
alma.

-Mucho: me be roto las dos patas,
-Y tll ¿qué llenes? . .. ¡Echas sangre!
-Lo mismo que mam4. Ella decla que
eso no es nada. Pero vamos Junto , la
puerta: ya encienden las luces y es muy
grande el frfo .. ..
A ptco estaba la chica acurrucada de
nuevo y eovolvla al animalito eo sus harapos.
Pttgunta él si su calor la ha servida de
algo y ella, con cluta lroola ,morosa é
lodufgeote, asegura que "si," anadleodo
de seguida:
-Ahora, escucha mi blstorl•: Yo tuve
aoa mami que me daba pao y mullecas,
y un papá muy malo .... muy feo, que pegaba á mamafta. Un dla aquel hombre
colocó á mi madre eo un cajón muy grao·
de y muy negro; vinieron otros y por mlls
que yo pedla socorro i los guardias, se
la llevaron, porque ella, como siempre, no
querfa decir nada. Después .ni papi me
dijo que saliese por las caJles • pedir dinero para él .. . y desde entonces, cuando
no le llevo mucho~ perros g·ra11dts me 120ta. Por eso, cuando no ccnslgo oad,, hego
lo que hoy: me ungo i dorml.r aqut, y no
vuelvo i casa huta que teogo la bolsa
llena .... Pero, 1ullal Te has dormido ... .
1Ah, desat1 ntol Escucha: ¿oo vas á contarme tu vida?
El (despertindose).-Es verdad.... Pues
yo era ... como tú: ... también yo tuve ma•
má . .. . ¿quieres que sigamos mallaoa?.....
-Bueno- responde ella con mimo.Duerme, hermanito mio ....
~si sorprendió la noche i aquellos dos

FRANC1SCO C OPPU :,

cuerpecftos enjutos, ambos caldos del nido: el uno del tejado, la otra de la miseria .... y eran dos seres Iguales: la nllla,
pobre gorrión arroJado del hogar por manos criminales p11a morar en nidos lóbregos, para que el fdo del pecado le entumeciera las alas y no pudiera elevarse
sobre el vicio, yenllo á caer al arroyo, quebrantados sus miembros por la tisis y su
alma por el dolo,{· el otro, pobre nlllo arrebatado i las car das maternas, para mo·
rlrse de hambre! .. ,
Las sombras sepultuon en su abismo
de esfumaciones aquel cuadro doloroso.
Y la mleve cala lentamente, suavemente .... como un vaho de la humana loJustlcla, envolviendo á los desventurados.

•••
A la manana siguiente, Junto 4 la puerta de la baronesa del "Buen Socorro '' se
hallaron dos cadiveres: Uaa cbfca 'y un
patarlllo ....
De los labios de ella y del pico de él
pende un hilo de sangre helada.
ISMAEL CLARK.

�Actualidades Extranjeras

Tanto el maestro ebanista como el herrero, hacen grandes elogios de sus discipnlos por su laboriosidad y dcdic.ación.

En Viaje Redondo Sobre el Canal de La Mancha

Un funeral sin precedente

H,ce p:&gt;cos dla.s informamos á D.uestros lectores de la repetiicóD del
viaje de Blcriot sobre el canal de La Mancha en aeroplano, prona l'cvada
á cabo por el acronaut.a Lessrps; CD esa ocasión dijimos que el mismo in·
teDtaba hacer el viaje de -:egreso por el mismo medio de transporte, cosa
que
llevó á cabo por habtrselo ímpedi.lo el fuerte viento, por lo cual
aplazó el hacerlo en otra oc.isión,
Ahora tenemos que dar la grata nueva de que ya un aeroplanisla illglél
gaDó por la mano á Lcsseps y acaba de hacer el viaje redondo en aeroplano sobre el canal, p.artiendo de Ja costa de Inglaterra, llegando á la deFrancia y regresando en uguida para descender en el mismo lugar de donde
había partido.
El atrevido navegaD.te q ae acaba de realizar tan notable y deseada proeza, es el honorable Mr. Rolls, quien la Uevó á cabo á bordo de no aeroplano
Wright.
El panfo de partida del viaje fné Donvre,, en donde se elevó 1najestuoso el biplano, y, después de un vuelo de tanteo, se dirigió en línea
recta hacia la costa francesa.
Llegado á Ja costa de Franda, voló durante algunos minutos sobre el
pueblo de Sangatte, célebre porque de ti han partido todos los aviadores
que haD atravesado La Mancha ó la han intentado atravesar, y después de
volar por sobre las casas del pueblo, enderezó la proa bacía Ioglaterra nuevamente y emprendió el viaje de regreso, el cual se Jlnó j, cabo con toda
felicidad.
Los ingleses, que sabían la illtcnción de su paisano de rrgruar á su
país á vue1o, le esperaban en Donvres, en el mismo punto de donde había
pulido el aeroplano. Su confianza estaba plenaroente jusHficada, pues RoJls
llegó j, la costa inglesa, y, sin vacilaciones ni tanteos, íat á descender justamente en el mismo punto de donde partiera hora y media antes.
El entusiasmo de los espectadores fné delirante. Inglaterra cel~bró, con
gran júbilo, su primera gran victoria en el terreno de la aviación.
El viaje de ida y regreso se hizo en una hora treinta y cinco mioutos,
habiendo recorrido, en ese tiempo, ocbeD.ta y cinco kilómetros,

Jtl sangriento drama qae privó á Francia de
una de sus más hermosas unidades navales: la
pérdida del snmcrgible «Pluviose&gt;, acab,1 de tener no i11cidcnte, único por su terrible y desconsolador aspeclo, y por la heroicidad de los hombres que lo llevaron á cabo.
El regreso del &lt;Plu viose&gt; al puerto ha sido una
escena sin precedente en el mundo. Los restos
del sumergible, suspendidos á dos pontones,
ocupaban el centro del fíinebre cortejo, y tirando
de ellos iban c nalro remolcadores,
El trabajo de conducción. del barco perdido
filé digo.o de titanes. Una vez que se Je llegó á
suspender por medio de cadenas, las cuales eran
sostenidas por los pontones, se corría el riesgo
de qne alguna de ellas se rompiera; tal faé lo que
sucedió¡ las cadenas se rompieron y el &lt;Pluviose&gt; volvió á caer al fondo del mar; se necesitó
toda la fuerza de voluntad de los que se ocupaban de la tarea del salvamento para no abando
narla,
Se empezó de nnevo y a l fin se consiguió tener al barco asegurado. Entonces quedaba, quizás, la parte más dilícil: la entrada al puerto con
el peligro constante de que chocara el fíincbre
despojo del barco con los bajos fondos, Toda la
pericia y todos los conocimientos de los prácticos y del capitán del puerto apenas ba: ta ron para
entrar sin tropiezo.

º"

EL AVJAOOR ROLLS ANTES OE PARTIR DE LA COSTA OE I NQ L.A TERR A

Por eso creemos que está llamada á ocupar un lngu prefennte en
el mnndo de la aviación deD.lro de muy poco tiempo.

Príncipes Artesanos
Es bien conocido de todo el mundo el empeño que tiene el empe·
rador de Alemania porque sus hijos, antes de aprender algo de política
y de las ciencias administrativas y gubern.ativas,se eduquen en algún
oficio que pudiera proporcionarles una honrada y sega.ra manutención
en el desgraciado caso de que se vieran privados de los derechos que
su real estirpe les concede, caso que por ahora, afortunadamente, parece muy remoto,
Así es que ha hecho que uno de sus hijos sea herrero, el otro carpintero y así sucesivamente¡ á cada uno de ellos les ha proporcionado
la manrra de ejercitarse en un oficio.
Los grabados que acompañan estas líneas representan á los prfoci pes Federico Segismundo y Federico Carlos en sus respectivos t.-.
lleres y á las órdenes de sus maestros. El primero de ellos es aprendiz de ebanista y el sega.oda de herrero.
Parece que los príncipes están convencidos de la bondad
de la luminosa idea de su re.al
t impcri,1 padre, y se dedican
con esmero y ahinco al apren ·
dizaje de sus respectivos oficios.

ROLLS VOLANDO SOBRE LA COSTA OE CAL."11S

Decimos antes qne esta es la primera gran
vidoria de Inglaterra en asnntos d.e aviación¡
pero seguramente que no será la últim~
juzgar por el entusiasmo 1ue se nota en los
últimos meses por el deporte aéreo.
·
loglaterra, que pareda dormida ante el progreso de las demb naciones en.topeas en el
dolDinio del aire, parece h.a.ber despertado con
deseos de ignalar á sus compañeras en el camino de la aviación. Hace muy poco tiempo
que Graham Wbite estuvo á punto de ganar et
premio Lo11dres-M.anchcster, el cual perdió
por un desgraciado incidente¡ el mismo aviador a.c aba de construir un gran biplano de modelo especial, en el que espera hace.r el viaje
de Londres á Pads con tod1 tranquilidad, Según el proyecto del aYiador inglés, este viaje
se harj, en tres etapas, y no bay nada qne nos
impida creer en la posibilidad y aun probabilidad de tal proeza.

Luego que se COD~ iguió tener al sumergible enterrado en la arena, y que hubo bajado la marea,
se empc:ó á la penosa tarea de la u:lracción de
los cadáveres. El primero que se encontró h1é el
del timonel, muerto en su puest.,¡después se extrajeron nueve cadáveres más, y en seguida se
tuvo que aban.donar la tarea, en vista de que el
agua tenía i nvadidos los demás departamentos
delbnquc.
Haba que esperar el que fuera posible llevar
al buque mb tierra adentro, para continuar extrayendo cadáveres. Todavía losperiódicos franceses no nos hablan del resultado de esa penosa
tarea.
Toda Francia cc,nscrvará los nombres de los
heroicos trabajadores qne se han dedicado al
salvamento y la recolección de cadáverrs, txponiendo sus propias vidas á cada insta11te.

IP'IIUMCllPlES AIRTESANOS

EL PRINO/PE. FEDERI OO•SEQ / $MIJNOO OE ALEMANIA, APRl!NOI Z OE EBt,N/ STA

El Ancla
El puerto, á la hora del crepúsculo, es armoniosamente lánguido. También es triste. Una
campana suena no sé en dónde, y las notas argentinas corren sobre el agua y se apag•n al fin
con un sollozo. El humo de la chimenea de un
vapor, crespón aéreo, se desenvuelve como un
luto co11sagrado á la muerte de la tarde. Desde
el tope de un mástil, una bandera que todo el
día tremoló como una ftor extrafia luciendo la
alegría de su color, al sr.r arriada parece que se
mustia: la b.1ndera que como un pájaro prisionero tendió al viento marino, al Jibre viento del
mar su ata pintore§c•, al ser arriada parece que
hubiera sido herida, J)Or una bda invisible, c11
su sn,ño de libertad. Y á lo lejos, el sol, como
un bergantín. de oro, tiende en el ocaso su enorme vtla de púrpura, E l agua misma del mar se
incendia , y en el zafiro que todo el dla mostró
al cido sa imponder.able azul, arden ahora las
sangres de los rubíes.
Por todas partes encuentra la pupila un sitio
de encanto. Pero entre todas las joyas del mar

lP!RHMCIIPIS AlR'lI'lES

OS

OL IJB OEt. SOLOAOO, PARIS

sólo tú me llenaste el alma de rosas melancólicas
¡oh vieja ancla abandonada!
Com ida de orín, medio enterrada en la arena,
soñabas acaso en tus eternos viajes¡ soñabas en todos los mares, á qui enes mov iste el seno, ora en
los mares del Norte, dondc:viste correr el pesado
1nrte cristali no, y te sentiste helada de angustias,
como en lo, golfos ardi entes, cuando hincaste tu
férreo colmillo la!ci vo en el seno sonrosado del
banco de coral.
De tus viejas aventuras sólo ahora recuerdas
los bellos instantes con la melancolía de toda,
las bohemias. Pero está, i nválida. Estás i nútil.
La playa del puerto es tu hospi tal, tu ca1na es la
are11a. Y el hospital y la cama te devoran, mientras t ú no haces sino mirar, con. mi rada pensativa, el horizonte,
Te falla un brazo, y el ú nico diente que te
queda se ha gastado. Ya no sirves. Ya no sirves
sino para la barca de oro aparejada por la falltasía de un poeta.
A.

FERl'ÁNDl!:Z GARCÍA,

•

U11a Exnlfoaeión

EL P .~ /N C IPE FEOERI CO•CIIRL.CS OE I Lfi:MAfVt t, , APRENDIZ Ol! HERRERO
EN ALTII

MAR

ROLt.8 REQRESII A DOIJVRES

Cierto arist6 crala ignorante, pero muy u i¡ente
encargó á cierto famoso pintor un cuadro representando su castillo señorial con su perro favorito la•
draudo á la puerta.
Hizolo as! el pintor, y al llevarle el cuadro le dijo
el aristócrata:
'
- No esbi mal ; pero le bailo u11 defecto.
-¿Cuál?
- Que el perro no ladra.
- Es la h ora de cc&gt;mer y tendrá al¡ (in hueso en la
boca-repuso el artista amosta.ado.

�Sigui6 á esta gran prueba nna carrera de obst,culos, en la
que tomaron parte l os señ ores Cuéllar y G6mu: ganó el primero. Siguió una carrera en bicicletas que llamó poco la
ah:nción y, en seguida, se disputó el campeonato de la milla
( •elocidad), organi.2:ado por cEl Diario&gt;.
Gran intcrts despertó esta prueba¡ veinticinco corredores
tomaron parte cu ella, todos de reconocida competencia,
Ganó el campeonato el señor Alfonso:Christlieb; en segando
y tercer lagar llegaron los señores Jesús Irrasb-illos y Láza·
ro Mercado, respectiumente.
Terminó la fiesta con una carrera de bicicletas, la cual
hié ganada ror el señor Morales, en primer lugar, y el señor
Silvcti en segando.
Después se hizo la distribución de premios, la eual faé lle-..ada á cabo por los sc:ñores general Beltrán, l. Romero, Ernesto T. Simondctti, B. Muller, Luclcn Me rignac, Alejandro
Garrido Alfuo, Bddomero Romero, licenciado M, Silva y
A. Noel.
No cabe duda que esta fiesta, de preparación para los tor•
neos del centenario, se grabad, para siempre, en la imaginaci6n de los camatears&gt; del csport&gt; de la capital,

SPORT
Pruebas Pedestres
La nota dominante en la fiesta deportiva del último domingo, íue•
ron las pr11ebas pedestres: carreras de velocidad y resislenci,, saltos,
etc.¡ pues si bien es cierto que hubo una carrera de biciclelas, ésta se
puede considerar como un incidente, piies el objeto de la fiesta íué
decidir carreras á pie y preparará los atletas mexicanos para las gran·
des pr11eba 1 deportivas que habrán de efectuarse dunnte las fiestas,
coa las cuales se festejará el primer centenario de la proclamación de
la Independencia Nacional.
En el programa del domingo figuró, en primer lugar, una gran carrera de resistencia, con un recorrido de 25 kilómetros entre Tlálpam
y el hipódromo de Peralvillo. Era ésta una prueba sensacional, y por
lo tanto, no es de extrañar que haya despertado gran cnt11siasmo en
el mQndo deportivo.
Tomaron pule en esa carrera catorce corredores, todos ellos ventaj osamcnte conocidos por SQS hazañas anteriores. Los cuatro premios
concedidos por el cCiub Atlético Internacional&gt;, organizador de la
ñesta, íaeron obtenidos por los siguientes corredores: primer lugar, se•
ñor Juan Riiiz, de la sala &lt;Moriguac&gt;, quien hizo el recorrido en 1
hora 38 minutos y medio¡ obtuvo el segando premio el señor J. Villaseñor, del club cVíbora&gt;, 1 hora 47 minutos 28 segundos; tercer
premio, señor Eulogio Castañón, 1 hora 50 minutos 20 segundos¡ cuarto logar, señor Carlos Mc.Mauns, del cV íbora&gt;, 1 hora 53 m inutos.

IJN CORREDOR DESPUES DE Lo\ Co\RRERA DE RESISTENCIA .-UN BUEN s.iu. TO 01!. RA•
MIREZ. - LLEQANOO A PERo\LVILLO, - CORREDORES QUE TOMARON PARTE
1!.N EL CAMPEONATO DE UI. MILLA/ EL Vl!NCEDOR ESTA MARCADO
CON UNA CRUZ.- CIJELLAR SALTANDO UN OBSTACUL.O

CUEL.LAR SAL.TAND0.-1.0S VENCEDORES l!N L.A OAlfRERA DE RESISTENClo\ (PRIMERO A CUARTO L.UQAR. DE DERECHA A IZQUIERDA,)
CORREDORES EN BICICL.ETA, - o\SPECTO DEL.AS TRIBUNAS Y L.A PISTA DURANTE LAS CARRERAS

�SAN .JUAN Y
Para los que nacimos y vamos ~nvejeciendo en la capital de la Re•
p6blica, hay fechas gratas t inolvidables, y entre ellas, como los astros
en ,zul horizonte, relucen el 2i y el 29 de Junio, es decir, San Juan y
San Pedro.
Dejadme en alas de la fantasía volver á otros tiempos, buscar otros
d{as má, serenos y recrearme en añejas inocentadas.
Y o faí un héroe á los diez años y voy á demostrarlo en pocas palabns.
Era yo un niño gordo, glotón y travieso, que me aprendía la lección
de Fleury en menos que canta un gdlo y la recitaba como el loro, cuando el maestro me la pedía_, trastornando las más de las veces las preguntas
y las respuestas.
Alguna vez, el dómine orgulloso me interrogó con énfasis delante de
varias pusonas que visitaban la e.senda.
-Niño: ¿quién es el demonio?
-Ci.ro, rey de Persia, griego de nación . . ..
-No. no; es menester que se fije usted sin atarantarse (este ,.crbo
atarantar lo usaban mucho e11 mi tiempo)¡ es indispensable que te fije
asted bien; vamos, despa.:ito.
-¿Q11ién es el de-mo•nio?
-¡Ahl si, ya lo sé, ya lo sé muy bien: ¡el Centurión Cornclio!
-¡V,mosl Está usted perdido; pasaremos á decir algo del Ripalda á
estos señores . . . . á ver: el séptimo mandamiento, decidme, ¿quién lo
quebranta?
-La Silnta Madre Iglesia lo tiene y usa .. . . grité con urojo y creyendo que iba á deslumbrar con mi erudición á todos los presentes.
-¿Cómo es eso? fqué blasfemia! A ver otra cosa: ¿quién compuso
la salve?
-!Dios mismo, al principio del mundo!
-¿Dios mismo? ¡Jesús! Eso es del Fleury, f. ver: ¿quitu instituyó el
matrimonio?
-Un bgel rebelde á Dios.
-¡Jesucristo nos valga! pero ;,qué le pasa á usted hoy, niiio de mis
pecados? Pretuntarcmos cosas más fáciles: Lc11áles son losmlllldamicntos
de la ley de Dios?

SR.N PEDRO
-1..Y nos lo prcganta.s? que por haber soltado la bandera nos derrotaron, pues si esto no sucede, ¡pobres de ellos! Por ti hemos perdido, y
nada es
justo que lo que acaba de disponer el general.
- ¿Qnt ha dispuesto al gcneral1-uclamé bebiéndome mi sa11gre.
-Q11e te ío.silen; y ya te puedes ir preparaodo con ouestro capelU.n.
Adelant6se entonces un muchacho n¡!ordete v colorado, q11c sólo gu,•
taba de hablar y de hacer cosas de iglnia y qae hoy es cura de pueblo, y
me co11íesó en el acto,
Recuerdo qae le dij~, entre mis pecados, que me dolfu mucho la ma•
110 y la frente, que á cualquiera qae Je peguen como á mí, soltará, no sólo
una banpua de papel, sino una talega de mil pesos, y que ya quería irme
á mi casa.
-Me parece bien-me respondió,-y te asrgaro que después de que
te Íllsilen te ir.is sin que nadie te detenga.
Acabada la confesión, lled.roome al mismo sitio en qae 1lgu110s años
después f11silaron á Vldnrri.
Allf se formó el cuadro; me colocuoo en el fondo; me vendaron los
ojos; el ~cneral arengó á la tropa, d capellán rezó el credo, y al decir: csu
único hljo&gt;, conmovieron mi cuerpo cloco terribles pedradas, siendo la
más grave una que me tocó en la espinilla de la pic-rna derecha.
Caí al suelo dindome por mnerto; desfiló la tropa, me dejaron abandonado, y algonos minutos después vino el capellán y me dijo:-puedes irte.
Cua.ndo 1Jeg11é á casa y me vieron tan ensangrentado y tan descompuesto, llevaron gran susto, y entre regaiios y reflexiones me convencieron
de que nada deben de hacer los nifios sín. conocimiento ni voluntad de
SDS padres.
-Tú no tienes, ni por asomo, vocación para militar-me decía mi tfo;
-l,de dónde has resultado gente de goerra?
Por mb de tres semanas fu( á la escuela con la mano veodada y con
un gran parche ea la frente.
Mis compañero9, con las má, picante, sátiras, me obligaban á enardc,

m,,

EN PUNA VERBENA

DENTRO DE. LJl ALBEROA

Compra un traje de oficial e11 el portal de Mercaderes; que tu espada su
de Ju que cuestan veinte reales, para que no se quiebre¡ que tu kcpí sea
de paño encolado, porque los de cartón se rompen , la primera pedrada
que les toca, y .... u.o tengas cuidado.
-¿Cómo? repuse yo con susto¡ lse van á tirar pedradas?
-Por supuesto, á puras pedradas nos las compondremos; yo seré Zaragou y fu.la.níto será Luuencu, el jefe francés.
-!Pobre fulanitol dije para mis adentros,
Dc,paés de tita y otras conversaciones semejantes.quedamos citados
para el día 2i de Juafo á las cuatro de la tarde en el atrio de Santo Domingo.
Por súplicas y promesas, logré qae me llevara el criado de mayor
confianza al sitio consabido, y allí me encontré á machos de mis coudiscípulos vestidos de milítares, todos con espada y fusil, r ormado11 c011
gran disciplina y obedeciendo SlllDbos , mi general cZarago za&gt; de la escuela.
E,te, al verme llegar, salió 4 encontrarme, y poniendo en mi mano
derecha una gran bandera de papel de china, con una ágaila que parecía
zopilote, me elijo:
-Toma este pabellón que defenderb con tu vida.
-¡Soldados! dijo dirlgié11dose al inmenso grupo, ¿somos ó no somo•
muy hombr&amp;S?
- SUiii, gritaron todos al uofsono.
-P11cs mirad, d c11emigo eslá a.l frente ... . adentro Puebla .... avancen. ... hn .... tan .. . hn .... rataplá ... plan .. . . plan .... Y no bien
habíamos andado cuarenta pasos, cua.n do un guijarro, del tamaño de una
naranja, cayó como bo111ba sobre la nariz de un sargento primuc-, quien,
como herido por an rayo, se tendió en el sucio boca arriba, mlen,ra.s le
brotaban de la fisonomá dos abonda.ntes caños de san,!re.
-!Adelante, chicos! gritó mi Zu•goia; ebte no es nada, es el primu
herido; ya lu !taremos peores cosas¡ junten parque.
Y todos nos !)asimos á recoger piedras en plena pla:i:ucla y á lanzar•
las con (urza, los íovascres.

Hubo 1111 momento en que pudo decirse que las piedras, como las
Btchu de los ejércitos de Jcrjcs, nos pcrmitlan combatirá la sombra¡ pero desgraciadamente llovía 6 cántaros¡ San Juan lloraba como mujer melindrosa, y nosotros, sin hacer caso, "fiendo ya remojadas las charreteras
de papel dorado, desteñidos los mal pintados uniformes y plegada y rota
por la lluvi• 11uestr• bandera, seguíamos impasibles sobre el enemigo....
Las. gentes coriosu presenciaban desde las zaguanes, los balcones y
las azoteas de las cnas la descomunal batalla, y la policía, á quien estaban confiadas lo mismo la avería de nariz del sargento que la de cada
uno de nosotros, 110 aparecía ni daba señi1les de vida.
Bueno es recordar que entonces hAbía cdiurnos:t y serenos, que eran
mil veces más apáticos que los gendarmes.
Por fin llegamos á lo mb reñido del combate¡ muchos gritos, muchas
piedras y ya luchábamos cuerpo á cuerpo, pues el enemigo y nosottos
nos hablamos acercado v co11fundido en muy poco tiempo sill advertirlo,
quizás porque nos cegaba el entusiasmo.
De pronto, el jefe de los invasores, que en vez de espada tenía un
graeso bastón de encioo, me dió un palo tan facrtc en Ja mano derec ha,
q11e solté la bandera y me puse á dar espantosos cllillidos. Creí que me
había desbaratado los de.:tos.
No bien cayó en tierra el pabellón de papel, cuando mi verdugo lo
levantó orgulloso y gritó con todos sus pulmones: ¡Hemos vencido! Una
terrible pedrada me partió to ese momento la frente y no vi, ni oí, ni
supe, ni pode dar caeota de más.
Una nube negra me envolvían el cuerpo y el espíritu.
Media hora después el combate había cesado; cada ejército se reple,t.ó á su campamento, y yo, sintieudo terribles dolores, me encontré, sin
s~ber cómo, dentro del zagaáu de una casa del portal de Santo Domingo,
cercado de centinelas de visla.
-¿Qué sncede7-u:clamé espantado.

LOS FI..ORl!ROS

IOHURROS J

-Rubtn, Simeón, Leví, Judá, DaD, Nc!taH, Zabalón, Jost y Bcnjamiiín
- IHorror!-díjo el maestro. (Bonito est.i eso! Pncs ¿cuáles eran las
tribus de Israel?
-luías, Jenmías y Bnucb, que son un.o solo . . ... .
-Qni solo ni qut solo¡ c.l.llese u~ted y no vuelva á chistar delante
de persona civilizada . Ya lo lle dicho il todo el mundo¡ usted todo Jo re·
vudve, lo tergiversa y lo descompone; la única gracia quc le conozco es
medio piolar la letra y por cso le aseg11.ro que cuando más llegará 11sted
;l ser. cn el porveuir, cvaogelista del portal de Santo Domiogo.
Esta fct la profecía de mi maestro seis días antes del 24 de Junio de

cerm.e de coraj~, y si algano aparentaba consolarmf' me decía: lpobre calcabuciadol:t
'

. .. .. , ....... .... .. ... ·········...... ..······ ··... .

H 111 corrído muchos año~ y, al llegar cada nuevo d la de S1n Juan, recuerdo aquclJ~ c¡mpañ.a que foé u:n ª" iso del cielo, qae me hbr6 de ser
soldado.
No ll~gu_é, evanJe~úta, como lo profetizó mi maestro, y no sé si habré
llegado s1qu1cra á cscnlor mediano.
!Tantos ejercen ese noble oficio en nuestro tiempo!
¡Oh, dfa de San J~ao! 1Caá11~~ te han cambíado la ci ,rilinción y la
cultural Todavía se vuteo de militares machos oiiios¡ pero ya no bay
aquellas luchAs brutales, de las que se salía ileso por milagro,
¡Ni cómo ha d~ haberlas! Los niños de hoy no conocen la guerra. Hui
nacido en paz y viven en paz; por eso les gasta mh ju~ar coo ferrocarri les qne con s~hles, y mientras en mi tiempo montábamos en un carrizo
con un caballito de badana en la punta, los niños de hoy se van desde la
Plaza basta Cbapal1epec en bicicleta ... . . .

186 .. ... .

Desesperado y cariacontecido, me quedé con la vista clavada u1 d
sudo, imaginando que babia transcurrido el tiempo, y que yo, ya ba,budo y gra.ndote, tenia debajo dtl feo portal de la Aduana, nn tosco y mugroso papitr~, un tintero de losa barnizada, con sus corrcspo11dic11tes
plumas y dándome carácter social el consabido letrero: •Escribiente público número 20&gt;.
Cundo más cngolíado me sentía en tan tristes reAeiiones, dióme
uoo de mis campañeros una palmada en el hombro, diciéndome: No te
importen las palabras de este bárbaro; tú y yo hemos de ser generales
y ya verás cómo el día de San Jaan vamos á derrotar á cuantos se no,
poogan delante; lqllieres ser el abanderado de mi tropa? c11ento con los
fnlanitos, los sntanilos y los menganitos; iremos al atrio de Santo Domingo, el enemigo vendrá por la calle de la Perpetua y el combate será muy reñido,
-Bueno, yo seré la abanderado, porque es una posición mejor que
la de evangelista.
-¿Te duele el anuncio del idiota profesor de la cscnela7 Olvfdalo.

J oA!f ni! D ios P tzA.

El.. AI.MUl!.RZO
F RENTE/!, 1...11 '"11,1..Bl!RO" "

�usa Castellana ~

~

_____

.....;:

lFIRAINCilSCO VIlil. JLAIE§l?JESA

lEmpú&amp; eil gañi allñfu110 tdle Ila Ililllllvia

lHia:, rMa gas die Illl\\llTI&amp; em1 Rc1

lCril'lbilil!!4
{De Boja la llavia) .

..

Empañad J!cis difuso de la lluvia
la transparencia azul de ta ventana . .. .
Mis hombros sueñan con tu sien . . . . Hermana,
¿dónde descansa tu cabeza rubia?
Hasta en mis pobres huesos siento el frío
de la tierra mojada . ...En esta hora,
¿qué llenará mi corazón vacío
cuando hasta el cielo se obscurece y llora?
Deshójanse los últimos rosales . . . .
Resbala el libro abierto de la mano,
mientras, temblando, sobre los cristales
llora la lluvia mi dolor humano.
En esta tarde gris, loh , quiéa pudiera
sentir el tibio roce de ta cara,
y ver arder ta rubia cabellera
bajo los oros de la tarde clara!
Tus pupilas azales, tus pupilas
extáticas de paz y de co11s11do:
lagos de aguas profundas y tranquilas
donde se espeja el claro azul del cielo.
¡Oh, tu casa á la vuelta dd camino!
Fnlge el oro del sol en las ventanas,
mientr.is turba el silenoio campesino
ua al~gre repique de campanas!

++++++++

!Bajo Ilo, cñefo, Réb!l'iego1 y olbac\\llll'CI
( De Bajo fa llavia).
B•jo los cielos lóbregos y obscuros
parece estar desierta la ciudad.
Deja la llavia en los parduscos muros
sangrantes cicatrices de humedad.
En la plaza enchucada se refleja
como sobre una losa sepulcral,
entre árboles raquíticos, la vieja
y par-da molde de la Catedral.
Con sn perro de lanas, por la acera
cruza nn ciego, y monótona su voz
bajo la lluvia implora lastimera:
- ¡Una limosna por amor de D io~!-

++++++++
l?'ell'aiíaftellllitemente
(D~ Bajo la lluvia)
Persistentemeote
la lluvia se siente
sobre los cristales
lenta gotear ..... .
!Mis p obres rosales
se van á seca.ti
Cabecita loca,
¿por qaé me provoca
al beso tn boca?

Mientras gime el viento,
sólo anhelos siento
de dar al quebranto
del alma salida . . . .. .
Deshacerme en llanto . ...
!Tener una herida,
por dondt muy lenta
se fuese la vida
sin darme yo cuenta!
Cabecita loca,
¿por qué me provoca
al beso to boca'!

(De Bajo la lluviu) .
Hay ráfagas de lluvia en Jos cristales,
y á través del cstoi&gt; resbala lenta,
como una angustia lívida de plomo
de la tarde de Otoño la tristeza.
Se apaga la espiral del pebetero,
y las pupilas de sopor se cierran
mientras, sobre los libros del estudio,
nuestra labor interrumpida queda.
El c1nsanclo es tan hondo y tan pesado,
que se hiela la sangre entre las venas,
y pensamos morir bajo la llavia
amortajados por las hojas secas.. . . .
Flotar como un cadáver en las ondas
de uoa corriente, y detene.rme apenas
entre los verdes juncos del remanso
que copia el viejo puente de la aldea,
para seguir rodando hacia el olvido
del tenebroso mar de la existencia,
baío el llanto perenne de los cielos
y el sudario plomiio de las nieblas.

++++++++
lLa i mrdle e3 unllll 111J11pill'o «lle llllllll&amp;ftñattaa
(De Rimas sinceras).
La tarde es un suspiro de amatistas¡
la brisa, un leve aliento de violetas ... .
Toda mi vida es un sollozo tenue
de viejos ensueños y de penas naevas ....
Una campana vierte en el crepúsculo
la metáUca paz de su tristeza ....

Las hojas, lentas, vuelan de las ramas ... .
Lágrimas que derr,1,ma la arboleda
por el Otoño por las vidas tísicas,
que invisible segar abate y siega . .. .
Esta vaga inquietad de golondrinas
que en los pálidos cielos se dispersan
sin saber dónde van, dejó su nido
abandonado eatre las vigas viejas.
Los labios mdancólicos se callan,
y nuestros ojos hícidos contemplan,
tras 1os grises cristales del Otoño,
la lenta lluvia de las hojas secas . .. .

++++++++

(De Rimas sinceras).
El puqne gris. Las largas avenidas
húmedas y encharcada~,
donde en horas de sol tiemblan las móviles
sombras de las estatuas.
El viejo parque gris ha florecido.
Sa verde corazón siente nostalgias
de antiguas primaveras,
y sueña con las blancas
siluetas fugitivas de otros días:
rumor de risa y seda entre las ramas.
Sn espíritu de nuevo resucita
en la caoción equívoca del agua
que brota de los viejos surtidores
en nu sonoro resplandor de plata,
y entre las ramas trémulas de luna,

mientras los nuevos rniseñores cantan,
vaga como un periume en los jardines
soñando con las cosas olvidadas.
¡Oll, los viejos idilios de otros djas!
¡Oh, los besos furtivos, las palabras
dichas á media voz, mientras se oprimen
las manos temblorosas y enlazadas.
y se vuelven los ojos ojerosos
y la.s pupilas se tornan pálidas!
¿Dónde fui la ilusión? Jamb ha vuelto
á crazar la~ veredas solitariaP,
preguntando á las blancas margaritas
la suprema pregunta de las almas . ...

Y el parqae se deshoja de tristeza
bajo los rayos de la luna blanca . ...
El parque gris ... . Las largas avenidas
húmedas y encharcadas
donde en horas de sol tiemblan Ju móviles
sombras de las estatuas.

++++++++

11"o dio se V&amp;o,oo,lEllll en wcéll'ttñce die Ilcs
CR]P)ll"esea muere
(De Gri'tos dispersos).
Todo se va .... , ,En d vértice de los cipreses
(muere,
desangrándose, un lento crepúsculo de oro,
y dedos invisibles al órgano sonoro
de las fuentes arrancan un lento miserue.
Las sombras van surgiendo. La leyenda dormi(da
despierta de su sueño de poi vo y de pereza,
y entre las manos pálidas se inclina la cabua
Y saciia hasta que pierde la noción de la vida.
El alma ya no es alma . . . Es tristeza infinita,
blanco rosal que sueña, cipresal que medita,
en el hilo de agua suspira temblorosa . ...
E, musgo, es oro pálido, es mármol en la fuente,
y perfume de adelfa que ea Ja alberca verdosa
hoja á boja se deshoja melancólicamente.

++++++++

Vñ el

nell!"or de rus io,jo1 ell!libre

Ilas cellosnu
(De Gritos dispersos).
Vi el negror de tas ojos entre las celosías.
Su misterio insondable, mi corazón ha herido
Y tristes desde entonces van pasando mis día~ . ..
Mi mal no tiene cara ni mi d::lor ohido.
Un instante hu sólo seaU v11e~tros destellos
envolverme en su fiebrt, gnndes ojos sombríos;
Jojos ebrios de noche, que acaso sois más bellos
porque nunca ni en sueños podré llamaros mío~!
A veces, en mi eterna y ardiente pesadilla,
vuestro ardor en el fondo de mis tioieblas brilla,
Y baío el negro y fiílgido sol de voestra mirada,

mi corazón se angustia y se muere de frío . .. .
Mi ca&lt;'ne es una hoja que tiembla en el vado
Y mi espíritu es humo que se pierde eo la Nada.

lnnlo al por-eoir.-La lempuada ie ópttlq&amp;!
La ilic:i1tiÓII wagneri,11

st

anUDciJ.-

SI como el desengañado vtve del
recuerdo, el ero•
nista, en los días
presentes, tiene
que volver su
mir.ida á la esperanza.
La esperanza
sonríe. E11 el ho•
rizonte teatral
hay palpitaclone, de 1oz. Nuestro desierto artlstico se animará al paso de la noble caravana;
aaúociase, como cosa definitiva, que en Septiem•
bre próximo, y para celebrar el
centenario, una compa6ía de ópera vendrá al Arbeu. Se ha confiado la dirección artística de ella
al maestro Giorgio Polacco, el
brioso director de orqaesh bien
conocido del público
No es de eminencias, á lo q 11e
puece, de lo que está compuesta
la compañía lírica de cuyo arri•
b;) doy cnenta yo aquí, harto anticipadameote, con excep;ió11 del
barlto110 Aogelini y de la mezzosopr.1no&gt; María Pozzi - uoa inol•
vidable Amoeris¡-el resto de los
artistas q ac la forman son total·
mente desconccidos. Pero si no
ccstrc:llas&gt;, •Í se puede aseg11rar
q11e veremos cantantes agrupados
en un núcleo homogéneo, los cuales, por más qne no despierten en•
tre nosotros ese eatnsiasmo a vasa·
11.ldor que arrancan las primeras
figuras, legrarán. en cambio, darnos la sensació11 estttiCJi, toda co •
lorido y armenia, que es prodac·
to de un conjunto sabiamente di•
rígido y org mizado.
Veremos y diremos. No es tiempo de adelantar juicio, , ni eotra
eo los propósitos de esta crónica
el a6rmar nada en lo tocante á la
personalidad de cada ano de los
nuevos artistas que, si el destino
lo quiue, escacharemos dentro
de dos meses. ftli pensamiento al
escribirla es tan sólo hacer tal
cual considerando en lo relativo
á los estrenos que entonces se
nos ofrecerán, y. muy principalmente, en lo que se refiere á lo
que podría llamarse nne11lra iniciación w jJ!neriana, que ahora se
propone emprender, con loable
acuerdo, la Secretada de Instrucción Pública y Bellas Artes.

merced á la inspiración poderosa y á la sabiduría
técnica de Monssorgski. Obra de arte moderno en
la más noble y amplia acepción de la palabra, el
Boris Goadonow muestra gallardamente el vigor,
la fnerza incomparable de los genuinos frutos
artísticos del espíritu rus~, así en literatura como en música: es hosco á la maoera de las S infonías de Tchaikowsky, severo como las creacionei novelescas de Tolstoi, y melancólicamente
tierno, á semejanza de algano de los rr,gmentos
más se11tidos de Máximo Gorki.
Lore/ey, aunque no la más acabada y moderoa
obra de C'ltalani, sí es una ópera de dulce ingenuidad italiana, en la que se inician los procedí
mientes de composición que había de seguir más
tarde el autor de La Vall y. Loreley será la pnmera producción de Catalani que escachemos en
México, y quien sepa á qué alto grado está elevada hoy día la personalidad del infortunado

11.DEI..INA VEHI, ARTISTA DEI. "t.lRICO"

*..*
Tres son las naens óperas que vamos á cono·
cer: Tristán é I soUa. de Wagaer; Bor is Goudonow,
de M.oussorg, ki. y Loreley, de Catalani.
D~l Bo ·is G &gt;iidonow se tu o:apldo coa gr.ande
encomio la crítica europea. Considérase esta
ópera como la cristalización del arte musical ruso. Sarge en ella la doliente, la mustia alma es•
lava con cuanto de meditativa y grande tiene,

maestro, muerto en la flor de la edad y cuando
sn genio empezaba á irradiar con las más vivas
fnlgaraciooes, DO vacilará en aplaudir el buen
acierto que ha tenido Polacco escogiendo la Lo- _
reley para hacerla fig11rar entre las novedades que
110s brinda.
Pero si el conocimiento que trabemos con
Moussorgski y Catalani ejercerá poderosa inftuen·

cía en nuestra educación estética, no hay para
qd ponderará qué extrema ímpodaucia. á qué
cima de grandeza alcanza el pro-yecto que entra•
ña el cantar en México, por la vez primera,
Trístán ~ [solda.
Ahora q11e hs países cíviliudos se postran ante el arte magnífico de Wagoer¡ ahora que el pro•
digioso genio germánico se ha impuesto como lo
que de más estupendo ha surgido en el género
operático, y se reverencia su obra y se la escucha y se la comprende como algo que á religiosa
unción se asemeja, meogoa para nosotros es, y
muy gr.llnde, el conocer apenas la obra esencial
del crudor de la Tetralof1lo.
Así, pues, cabe tener la fntura representación
del Tristán por uno de los acootecimientos más
grandes, si no el más grande, de cuantos en el
campo m11sical se han registrado en México.

• *
Manía bastante socorrida faé,
aUá en los tiempos en que el
maestro se debatía en titánica lucha contra la necedad ambiente,
el presentará Wagner á profaoos
ojos como el genio de la obscuridad y de lo abstruso ¡ como dinnovador que ve.n ía á implantar en
másica uoa reforma impcsíble. hi"
ja tan sólo de un cerebro destor·
nillado y loco de fan original.
¡Cosas del tiempo!
Ahora y .. nadie discute á W.iJ!•
ner. Su obra aparece clara y lógica, y no se le achaca tal reforma..
Ni W .1g11er es obscuro; 11í s11s
óperas s011 l•beriutos iou:tricables de qaimeras; oi se le consi•
dera tampoco como nn re.formador, pae~to que nada reformó, !&gt;ioo como el creador de 011 noe• o
y divi110 arte, que llegó á la hon
j11sb, cuando B•ch, Btethoven,
Scbúbert y otros grandes maestros
abrieron las sendas d~sconocidas
antes de ellos, p,,r las cuales habría de encaminarse la música.
El terreno estaba preparado;
los profetas habían anunciado y .i.
la buena nueva¡ los viejos moldes
crujían, de9htchos casi eo polilla,
y sólo faltaba el poderoso esplri tu creador que viniese á realizar,
en el género lírico, la obra bien lograda por los precursores en los
demás géneros. Ese poderoso espíritu foé Wagner.
Wagner, artista perfecto, genio
de lo más asombroso que hayan
visto los tiempos, era, á más de
110 compositor, UD gran poeta.
De ahí que en sn obra se admi·
re esa gran cohnión, esa identi6 ·
cacióu perfecta entre la palabra y
el sonido, esa acabada armoofa
que nos hace pensar que la frase
hablada es un complemento de la
música y la músi,ca nn complemento de la frase.
Antes de él, )a ópera era un género artificioso,
jamás hamaoo, en que el poema servía tan sólo
de pretexto al compositor para incrustado
sin orden ni coocierto, bellas melodías. Desconocía éste toda psicolot;fa, era extraño á la cieocia
de formar caracteres y almas. Después de él oo
concebimos arte más lógicamente perfecto que el

�suyo. El drama musical por él creado, en que
poema y música responden á U'l pensamiento de
unidad, de cohesión perfecta, y el poeta'/ el músico son dos pensadores artistas, fundidos en uno
solo, aparece como el coronamiento del género
lírico.

La Catástrofe de Paso Blanco

-Lo que hioiuon después .... t_De modo q11e h_i•
cieron algo malo7 ¿Qaé trave:snra 1d~aron? De_fiJo
que algún pececillo de la fuente ha sido la victima,

Rosa (meneando la linda cabeza).
-No ha sido.con bs pececillos de la fuente.

La abuela ( ímpacientP),

•

-Entonces ¿con quién?

""

Rosa (la voz trémula) .
-Conmigo ..... "

Difícil sería hacer ana síntesis completa en tan
breve crónica, de Jo que representa el drama mu•
sicaJ. Tiempo habrá, empero, de realizarlo, á me·
dida que se aproxime ese fotaro día que el
cronista, en su aián de mirar al porvenir, considera como la auora de un resurgimiento.

La abuela (alroyéndola á su re,ta~o).
-Contigo, preoiosa, Lhabéis rc.íi_id~i' lQoé palabras
crueles te han dicho? Vamos, cb1qu1lla, no hay qne
prcoc11parse por tonterías. Yo también era como iú.
Lo mismo: le daba importancia á cosas qne no la
tenían ¿Apuesta á que esta misma tarde hacéis la•
paces¡ á que Ana L111sa se echa en tas brazo, y Luciano te pide perdón?
Rosa (con segara infle.,·i6n).
-No lo harán, abaelita ....

*
La Peeadoneia do la Ostra

La abuela:
-lQaé no lo ha.rán? y ¿por qué no? Pero dime ck
lo qne se trata¡ lqué te han hecho?
Rosa (airada y triste).
-Que me dejaron sola.

La abuela (alisándose ta cabellera brillonie).
Viene observándose, desde hace algáo tiem'l)o, un
hecho curioso que la ciencia se dispone á explicarnos
para aumentar la confusión general. Este hecho es
l a decadencia de la ostra. No es que el apreciable
molusco esté dcam~jorado, ni que vay.i. perdiendo
aquella fuerza que le hizo, ea oca.sloaes, tan difícil de
digerir; es algo m.á s triste, más desconsolador para
los que gusten de su consumo... ita ostra 11e va, tiende á desaparecer, sin qne hasta ahora sepamos la causá... ! ltn efecto, todos los banco,i de ostras espucidos en el litoral de Europa, dlsmiuuyen de día en dia
el producto, e.:1:ceptua11do el de 'fréguier, cuyo desenvolvimiento es tn11yor cada afio. ¿Acaso laostra, de1engaiiada del trato que recíbe entre los hombres. trata de haceT un mutis definitivo ea el seno de la l'laturaleza...? ¡Quiiu sabe.... ! Siatlimoslo, porque nos gustaba mucbo. 'Pero pensemos, para conformarnos, en
que, según demostraciones cientl'licas, que 110 pueden
rlndarse, ea la ostra vive el microbio del tHus ... .
·ral vez los pobres, víctimas de esa enfHmedad en
los llllilos, tomaban ostras á tndo pasto.

- ¿No te dije qne era una tonterfa? No vayas á
llorar por ello. Conliniia .. . . ¿Regresaron con el ni,
do? ¿No los agaardilSte junto á la fa.ente? ¿Te has
venido á contármelo antes de que regresen1 Vamos¡
no llores . .. . Lo mismo me sucedía á mí cuando niíia¡ 6 me lo hacían á mí, ó se lo hacia yo á las com
pañeras . . .. . .
Rosa (suspirando pronlo á llorar) .
-Fné que yo lessrgui sin que me advirtieran . . .
La abaela (an.siosa).
-Les scgniste. ¿Y hallaron d nido?
Rosa (llorosa).
-SL .. . en. la gruta de loll malabares .. ..
La abuela (sonrelda y convincente).
-lNo lo ves, tontina . .. . Si hallaron el nido q11e
te prometieton ¿de qué te quejas~ ¿ Qaé mal te h~cieron? r,Por qné víenu inq11ieta á llorar en mis
brazos? (Besándola): Habla .. . . ¿Por qué suspiras?
Rosa (deshech11 en lágrimas; abrazada tr,ma.l.i á la

anciana).
-Abuelita ..•. yo oí. .. • qae se besaron mucho!. . . .
EL TENIENTE CORONEL OCTAVIO CASTRO. FALLECIDO
FERROCARRILERA, Y SIJ FAMILIA

EN LA CATASTROFE

UN fUNl:R.AL SIN PRECEDl:NTE

sENa,u I..IJISA QONZALEZ DE VIDERIQUE y
SENOR iJUl..10 VIOER/QUE.-Fol

.Mac/,

Diálogo Matinal
Rn.,a (invadiendo repentinamente la habitación).
- Aba lita: Lnciauo .. . . Lnc1ano . .. .

La abnela (indulgente ante la sofocada premura de
la niña).
-Acércate, monina¡ Luciano, ¿qné?
P11es Luciano se ha portado muy mal. Aoa Luisa,
mi prima y yo, nos entreteníamos cortando claveles.
Ya debéis saber que los claveles est6n ahora de lo
más preciosos; aquellos rojos fronteros á la fuente,
sobre todo. En esto aparecióse Luc:iano . . ..
- ¿Luciano, el hijo de ese señor que uo hace quince dias alquiló la quinta vecina'/ ¿Aqnel chico de
ojos azules , cabellos de color de oro y aspecto jovial? Un revoltociUo que en días pasados? .•..
-Acabó con todas las fresas y me obsequió con
tt1Jos jazmines?-El mi5mo, ab11dita . . .. (con melancolio): Esta mañana, c 11u1do más divertidas estába•
mos Ana Luisa y yo corlando claveles, como te he
dicho, salt6 la reja y penetré en el huerto hasta
donde nos bailábamos, Yo me intranquilicé un poquito. Ana Luisa lo recibió muy sonreída.

ENTRADA OEI.. "'PI..IJVIOSE" AL PUERTO DE OAL.AIS

La abuela:
-Nada tiene de e.:1:traíio, niña¡ tu prima ha podi•
do conocer ese chico antes que tú y ser su amiga
primero que tú. No veo hasta ahora el motivo de tu
agitación ....
Rosa: (impaciente y dolida).
-Como tú eres ya 'llieja . .. . ¡qué lo vas á compren·
der!
La abuela (curiosa):
- ¿Q11é dice,, chiquilla? ¿Te enfadas por una co•
sa tan natural? Qne un chico couozc.i á una niiia
antes que á otra, me parece la cosa más tonta del
mando.
Rosa (melonc61íca).
No fné tan natural lo que hicieron después . . , ,
La abuew ( con alencl6n y curiosidad).

SERORA OONOEPCION PATIRO DI!. AQU1,11R Y sEROR,IOSE SANOHEZ AGU/LAR, - Foi. Al!Ub,

�·---•--IMl_....,,.,_____l____ -lll...1_""'""_""1!_. ._11!1!1,!11-lltlltl~-----,_...

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42 T (5C) 6 e (j,qut)
43 P 4 C (mate).

( jaque) .

( L) A 2 Res la continuaci6n usual, enrOCAndo en seguida.
(2) P 3 A R al parecer ganan una pieza, pero la contestación sería
4 A, la
cual es irre i tibie.
(3) o hay nada en el contra ataque que
justifique el acrificio de Peone que sigue.
(4) Un brillante movim:ento.
(5) Corno consecuencia de esta. bonita
combinaci6n, las Blancas ganan calidad con
el cambio, y además, tienen dos P eones á su
favor. Las agras solamente pueden re isti r la lucha unos cuantos mo,Timientos más,
para caer ella mismas víctimas del mate.

______

1
1

SERORA AMELIA SAIJVINET DE ZARATE Y Sff.ROR DON MANIJEL.Z ..RATE

___._.._....

,.__.___,...__,,,.

Fbt. Mack

AJEDREZ

1D2T
D 2 D (j 1q u• )

R5D
si R 5 A 3 A 5 D matt:.
siR4R 3 D5D6

2

Problema núm. 3, por Patrick Morán

D .¡ A mate.

NEGRAS
1

D

2

•r

2

D

2

D

Movimiento peones.
Cualquiera.

3 D 5 D 6 D 4 A (mate. )

Hemo recibido varias soluc10ne , de las
cuales sólo han sido exactas las de los señores Olallo Rubio, de Cananea, tilano 1'oria, de Veracruz, y Alfonso del Río, de
México.

DEFE

~

CRIPTOGRAMA CURIOSO
Se ofrecen 300 premios por descifrarlo
En la ligan ane:s:a hay trazadas varias líneas
que i la vista superficial nada dicen¡ pero que,
bien miradas, revelan un secreto de gran importancia para quien cuide de su buena presencia.
Repartiremos 300 premios para las sol11cionuco•
rreclas¡ en caso de que el número de las solucio•
nes q 11e se reciban fuese mayor que el de los pre•
mios ofrecidos, la suerte decidiri en su repartición. Cada 11110 de estos premios consiste en an
pom.o del rep11tado dentífrico Odol, que, según
los adelantos de la cíen.cía, ofrece, verdadera·
meute, el mejor remedio para el cuidado de la
boca y los dientes.

A PETROFF
NEGRAS

Stüor C,p1hl111•1.

S,eor Mmhall.

I P 4 R

BLANCAS

P 4R
2 CR 3 A
,3 P :l D
4C X P
.5 P 4D
6 A 5 C R(1)
7 C 3 AD
8 P 4A
1

C R .'I A
.'I C X P
4 C 3 AR
2

Las blauc:as juegan y dau mate en dos j11gadas

Solución al problema número 6,
por H. J. M.
NEGRAS

BLANCAS
I D 2
2

D

2

1'
A D (jeqttt )

R 4A

si R 5 C 3 D 6 C mate.
si R 4 C 3 D 6 C mate-.
si R 4 R 3 D X P mate.
R ;¡ D

Ei R 4 R .'I D X P mate.
~¡ mueve P 3 D 7 R
(mate).

5P4D
6 A :l D
7 Enroca
8TrR
9P4A

9 A J D

P X P
11 D X A
r2 D :l R

10 A X C

10

13
14
15
16
17
18

A
D
A
D
C

XC (2)
X P (jaque)
5 C
XC
3 A
C4 R

n CXP D
12 D 3 A

I:l P X A
14 R 2 A
15 D X A
16 T R t R •
11
1

R r e
D JT

Las soluciones deben rtmitírsenos manuscri-

tas, en tarjeta postal, firmadas de puño y letra y
co11 la dirección e:s:acta del remitente y i más
tardar hasta el día 12 del presente mes. Después
de termi11ar el examen y cotejo de las soluciones,
procederemos á la distrib11ción de los premios.

JOSE UIHLEIN SUCESORES
Apartado Número 139

MEXICO
Representantes del Dresdener
Chemisches Laboratorium Lingoer
Dresden

•

•

Ahora, hablemos un ;o~o de mocla.s .
Las revistas europeas nos describen con entu•
i,iasmo los últimos modelos de sombreros. Parece que comienza i empequeñecerse el tamaño de
las formas, Y era ya tiempo, pues nuestros peinados y sombreros tenfan m.uy disgustado al sexo masculino. Las rosas, las violetas de Parma,
las hortensias y los nomeolvides, son las ftores
predilectas para adornar los sombreros en la ac•
t11al e,tación. Estas delicadas y lindas florts, alternadas con crepés transparentes de seda y con
listones d.e raso cVoillée&gt;, hacen una combinación muy e:s:q11isita.
Es de rigor que el ala del sombrero, por la par•
te delantera, sea muy corta. El sombrero se usa
bastante caído sobre la frente. Esto da cierta pe•
numbra al rostro, que aynda muchísimo i la belleza de la mujer, pues la hace mi~teriosa y atra•
yente.

ENID, venid-decía el curioso anunio¡-ve11id aquí todos los que no haiis eneontrado la felicidad¡ yo puedo
irosla completa!....&gt; ¿Será posible (pen•
saba yo) que la felicidad esté ya de
venta, y así, com.o quieu no dice nada, al alean·
ce de todo el mando, quid por llll&amp;S cuantas
monedas .... ? ( Y uguí leyendo) &lt;.... Un peso,
señores, sólo por 11n peso encontraréis la felici·
dad, el olvido de todas las malas pasadas que la
vida nos juega .... ¡Venid, venid!. . . . en la calle
del Clavel podréis encontrarla¡ uo hay sino mirar hacia la acera que mira al Norte; allí, allf veréi6 el auancio iluminado con letras de colores:
&lt;GRAN SALON DE CINEMATOGRAFO Y YA·

Partida jugada en el Torneo para el Campeonato de la Asociación de Ajedrez del
Estado de ew York, ntre los res. Capablanca y Marshall.

BLANCAS

deseable lo q11e no se tiene y nadie tiene lo que
q11iere.

Crónica

3.'l
:'l4
35
,,6

RIEDADES&gt; .... Tiré al suelo el papel11eho
embaucador, y sonreí melancólicamente ... tLA
felicidad por un peso! . . . . La felicidad aquí en
la tierra .. .. y nada menos que á la vuelta de
mi casa .... en la calle del Clavel .. .. tQaé ironía!
Porque, á ver, querida lectora, leres completamente feliz? Medita, medita bien y responde, .....
Y,, ya veo cómo nubla tu frente ese recuerdo
triste .. . . ¿cuil? aquel, aquel. . . .
iAy! á veces llll solo recuerdo, uno solo, basta
para empañar la mañana clara de n11estra vida...•
En estas meditaciones me hundía sin ver que
el sol, un sol hermosísimo de ocaso, estaba á

pu.nto de ahogarse en el P-,Diente sin lograr que
yo p11siera mis ojos en él. ... Las meditaciones
tristes me embutaban. De ellas vinieron á sacarme mis amigas (había olvidado también q11e ese
día y i esa hora recibía yo)¡ me alcé lingaidamente de la silla y me p11se i preparar el té. Y,
mientras les ofrecf11 pastillas de menta y pastelíllos i la cGaatier&gt;, les lancé la pregunta obse•
sionante:
-Decidme, ¿sois completamente felices?
Y tuve el placer ( dicen que ese placer es de
tontos) de oír, una por 1111&amp;, las resp11estas de mis
amigas:
-Yo-dijo Beatriz, una muchacha pilida y enferma, que va i casarse en la primavera próxim.a -no soy feliz, porq11e lo único que deseo,
que es la salud, DO la tengo . ...
-Yo-dijo Rosa, uua muchacha alta, morellJI,
gra.c iosa, que lleva en las mejillas los colores de
las manzanas maduras-no soy feliz, porque....
(¡salga de una vez 1A con(esiónl) .. . . amo al pro•
metido de Beatriz, y ti. .. . ya lo sabéis .... la ama
iella . .. .
Estas palabras habían nublado sus ojos y habían quitado el color de sus mejillas ....
Beatriz, con una voz un poco apagada, no sé si
por la emoción, por la sorpresa de esa confesión
inesperada, ó porque no amara lo bastante á su
prometido, respondió mirando i Rosa:
- ¿Es posible? .. . . Yo . . . . te lo daría .. . •.
Pensé en Rafael,-el prometido de Beatrizque la adora con toda su alma, que va á casarse
con ella sin reparar siquiera en esa enfermedad
que la mina, que es un hombre que sólo vive para esa mujer .... l.q11é dijera si p11diese escuchar
esas frías palabras en que se hace donación de su
alma? . . . .
-Pues yo-dijo Luc~, procurando interrumpir la escena que ya se hacía larga y penosano soy feliz porque mi hermana Teresa, que es
la mayor, es la que va i los bailes, y yo, •.. como
todavía no tengo edad para entrar en sociedad.....
pues .... en la casa .... zurciendo medias . . ..
-Pues yo-dijo Teresa-diera algo por cam•
biarme por ti, pues bien sabes los machos disgustos que por asistirá esos bailes, á los cuales
me obligan i ir, tengo con Femando (Femando
es su novio).
-¿Y tú, Juanita?-preg11Dté dirigítndome hacia ano de los rincones envueltos ya completa
mente en la penumbra-tú no has hablado todavía, ¿por qué est.is tan callada? responde ... .
En ese momento entraba la criada con la lim•
para, y i s11 luz pude ver i J11anita, inclinada,
con la cabeza entre las manos y el pañuelo en los
ojos ... .
-Pero ¿qué te pasa? .. . ,¿qué es esto? .... ¿qué
significan estas higrimas? . . . .
Y Jaanita, sin abrir los labios, avara quid de
su dolor, sin dejar siquiara sospechar el motivo
de s11 pena, y dejando correr ampliamente sus
lágrimas, me daba, con ellas, la mejor de las res·
puestas ....
Tampoco ella, tampoco era feliz ...
E11 esa tarde, mis amigas y yo bebimos un té
mav amargo .. .. Y despab que se fueron, saqué
esta conclusión.: Nadie es felii, porque sólo es

Las gorritas de dormir para las sdic,ras han
adoptado un poco la forma del cguiolé&gt;¡ esto es,
se adelantan algo sobre las sienes. Los encajes de
Bruselas y las puntillas italianas se asan mucho
para adornar estas gonitu, que se hacen en muselina cPekín&gt;, de seda lavable, ó de cambray
muy lino. La tira bordada es la que más cuadra
para esl'As prendas, p11es cada vez que va á la colada parece que es n11eva¡ la tira bordada no
pierde su belleza sino cuaDdo ya ha pasado mu·
cbo la plancha sobre ella.
Ninguna mujer debe prescindir de su gorrita
para dormir, pues además de que es un abz:igo,
sirve maravillosamente para aumentar su gracia
femanina. Los encajes sobre los cabellos resultan e11ca11tadoru.
MARGARITA.

�FoT. F ÉLIX, DE PARÍS. - ESPECIAL PARA "EL MUNDO ILUSTRADO"
FoT. FÉLIX, DE PARÍS.-ESPECIAL PARA "EL M ONDO ILUSTRADO"
HmtnRERO nE PA.U DE SEDA

NEGRA.- Oinco grandes plumas de ave truz, negras también, dispuestas en grupo ndornan todo el

frente. Tres broches &lt;m1ripo a~ completan el gracioso conjunto de este elegante ombrero.

TRA,H1 DE

UAILE.- Hecho en muselin11. de eda, blanca. Falda en forma de túnica, l'ecogida en la parte inferior con un abullonado

y una gran rosa de seda, dejando vel' el bajo de la falda, que es de satén "regcnt'· blanco, con flo re rosa muy pálido. El cuerpo es de
satén con volantes en el cuello :ven la manga:~ de mu elina de eda, pli acla.

�Arreglo y Ornato de las Habitaciones
El lugar donde se trabaja, Ice ó estudia, es, ~in
duda all{nna, lectoras mfai,, el ~itio de uuestrllQpreferencias. ¡ Cuántas l10ra. dcllcio~as habrfo transcu.rrido pani. vosotra~ en el g11biuete tlu labor ltiyendo á vuestro poeta favorito, !'l't.u&lt;lian&lt;lo 111. ciimcia á (JUe os incline vue:tro nato1ral ó JeJica,la A
trabajos art!;;tico., aquellas d., v&lt;¡sotr.,s qne lengái~
la dicha de cons11grar vuestras C'nrrgía'I á tan bella
labor, pue., sin dmla alsmna la vida dd u11ista es
una hermosa y tloriJa Fenda, en lu que camiua é~te arrnlhu.lo siempre por el eco Yibrante de sns propios ensueños, los cuales, á ruanera Je mu~u~ .,,·o-

tico 1.Ju-to y tl"s jarrones ó tibores. En el fondo
hay una p\ltirta, sobre la cual está colocada una cortina de paño verde con dibujos exóticos. Ea el extremo Lid ángulo hay un trípié de metal que eustent., una frondosa planta de ealón, colocada
en amplhi macett1 do mayólica. ,Tunto de dicho trir,ié wmos una gran Yentuna, cub;ert11. con delicadil
y eleganto co1tina de enc~j,•. Otro eillón de maucra, dti forma. másC'suella y fina que el primero, Y
tapizado dt&lt;I mi~rno modo, una. mesita circular, un
Cl'Sto p:im paJll'le&lt;', ue1.-ormlo con l&gt;ordados de estarol,n:s t'll colores qllli armonicen con el aposento,
forman un grupo armonio~o junto de la ventana.
Enfrentll &lt;.le l&gt;1. chirnanea está colocada nna mesa
de escribir, cuuierta con una carpeta de paño Yer-

repetiremos que el silencio es oro y que no hay na·

da como un mudo repro&lt;'he?
,\_ meuos que no os reáis obligadas, no deis jamás Jeccion
ni siqniera lrui más sencillas. No
1
sorprendáis á las peraonns en flagrante delito de
contradfoción con ellas mi:!Illas. No hagáis observar ánadie, ni aun con tono dulc·e é inocente, que
acaba de deC'ir una tontería.
No repitáis nanea á yuestros conocidos las cosas
&lt;Jne éstos os hayan dicbo contra ellos mismos, contra eu lamilia ó contra. cualquiera en un momento
de expansión 6 de cólera.
1'o deis consejos más oue cuando os los pidan.
Reflexionhd bien, y dadlos sin aires de importancia, sin adoptdr uu tono dogmlitico.
l-li no siguen vuestros coneejos, y luego se arrepienten, no digáis jamás: "¡ Bien lo tlecla yo!"
:So contéis á nadie lo que os Lan dicho de él, ni
lo que habéis oí&lt;lo decir. Esta es una mala acción
una deslealtad respecto al ()ne os ha hablado y una
grave imprudencia.
Si ob~erváis esta!! máximas, mis queridas lectoras, os haréis agradables en la fomilia y en la sociedad.

,,

[:llr1SULt
LABORES DE MANOS

Leonor L. P.: Con mucho gusto doy á usted un
modelo de abrigo, tejido al crochet, deseando
que le sea útil. Para darle indicaciones más claras, seria preciso hacerlo pricticamente.

El Traje para Desposada
El traje de desposada exige exquisita sencillez
en cuanto á la hechura y á los adornos. Si este
vestido, que va cubierto con el velo, se carga demasiado, la novia parecerá un envoltorio.
La falda deberá ser de seda blanca, larga, sin
ridículas e.xa¡reraciones y completamente lisa. El
cuerpo debe modelar el grácil talle.
El tocudo be de ser adecuado al tipo y al rostro de cad11 una. Si la novia es alt1 y delgada, no
se le convertirá en espárrago poniéndole muy altas las flores con que se le adorne el pelo: si por
el contrario, es un poco gro.esa ó si tiAoe Je cara
algo redonda, le conviene un peinado alto, bastante recogido.

cadoras, le inspiran las grandiosas creaciones que
consagran para siempre su nombre entre los victoriosos.
De igual manera q,10 las rosas necesitan para florecer el rocío del cielo y el beso del sol, y las aves,
para vh·ir primero y aletear despuéi, el suave calor del nido, RSf también, mis amables lectoras, las
imágt&gt;nes poéticas-rosas del 11,lma,-los pensamientos art!stkos y los ideales de belleza-pájaros de la
, inteligencia-que cantan y aletean, necesitan de un
asilo de grato silencio y reposo inefable, en el que,
por la gracia y encanto del decorado, por la e3tética. de los objetos y por el poder del medio propicio, el artffice que trabaja pueda aislarse de las
vulgaridades deJa vida cotidiana, encerrándose con
sus ideales -y eentim.ientos, con sus ensueños y anhelasen el recinto apropiado para vivir la existencia
interior honda y alta al mismo tiempo del artista
que crea.
.Atendiendo á todas estas razones, damos hoy á
nuestras lectoras un modelo hermoso y original de
estudio para artista. Lo deHcado y fino de sus
muebles lo hace propio para una dama, aunqae no
por eeto decimos que no ee11, útil también para caballero.
Diremos al¡:?o sobre el color y estructura de sus
muebles. En el primer término de la derecha, vemo llll sillón de madera de rosa, tapizado con pi.el
verde obscura. Tres cojines de seda en colores suaves y discretos están colocados en dicho sil1ón, á fin
de proporcionar comodidad y confort. Cerca de este mueble está una mesita con diferentes compartimentos, muy propi.os para _poner en ellos libros,
revistas, etc. n gran librero, cubierto por una cortina de color claro, ocupa una parte del muro derecho. En seguida vemos la chimenea de mármol
blanco, la cual luce, en la parte superior, un nrtf~-

de; encima luce una jardinera de mayólica, cristal
6 plata con lll)res.
ompletan el ajuar de este gabinete in.s trumentos músicos, lámparas para escritorio y algnnos objetos artísticos.
De3eamos que este modelo sea del agrllodo de nuestras lectoras.

~
La Discreción en la Vida Social
En sociedad no debemos censurar las faltas de
atención qne BP. nos cometan, á no ser que lo exija
nuestra dignidad. Basta con no volver á la casa
en donde nos hayan ofendido. El Hilencio para con
el culpable, silencio que él tomará por indiferencia,
será mucho más digno que las q_uejas. Pensarán
que sois superiores á la ofensa que no ol! ha mortificado.
Si alguien comete una falta ó una deslealtad, lo
mejor, generalmente, es aparentar ignorarlo. A
pesar de nuestro derecho para quejarnos, nosguardarfan rencor por nuestras reconvenciones y por
mostrar que hemos reconocido la íalta.
No manifestéis tampoco comprender (cuando lo
permita el honor) las burlas, las indirectas qne os
dirijan. Vale más no responder.
No da?Se por entendido es, á veces, prueba de
una. g ran habilidad. Del mismo modo enele eer una
1,rueba de dignidad callar nuestras reconvenciones.
Guardemos eilencio con 1A mayor frecuencia poitl ble; pero un silencio completo, pues es más elocuente que todas la reconvenciones.
Ri no tenéis obligación 6 autoridad para censurará
alguno, ó pur11 reprenderle, calláos. ¿ ' ná.utas veces

Las inglesas siempre cuidan de proporcionarse
una ramita de espino blanco, que, segán dicen
trae buPna .•u.erte. Esta ramita la ponen entre las
flores que 11 ·vao en la cabeza ó entre el ramo que
tienen en la mano.
Algunos trajes de novi11, ~on en extremo originales. A veces vemos que se abandona la larga
cola clá.s ica. Una desposada jovencita, linda y
sonrosada como una figunta de Sajonia, escogió
hace poco tiempo un vestido estilo Luis XV, que
Je sentaba á las mil maravillas. Solamente que
no llevaba la falda hueca ni lasobrefaldadeaqueJla época; pero unos volantes de encaje, recogidos
con ramos de azahar, describían bObre la seda
blanca del vestido Ja;¡ curvas que ya conocen mis
lectoras. El cuerpo e prolongaba por delante
terminando en pico, y las mangeseetaban adornadas con vuelos de encaje, bajo los cuales se velan
los grandes guantes. Un ramito de florea de a11:ahar, coloclido en Ja cabez!i, sujetaba al velo que
caia hacia atrás. Las simbólicas florecillas de
azahar aparedan bn una guirnalda prendidas diagonalmente en el pecho.
La viuda que vuelve á casarse debe llevar un
traje lila, gris claro ó azul p erla. En lugar del velo blanco, llevará sombrero.
Hubiera debido empezar por deci r que para la
toma de dichos, toda joven que se casa debería
escoger un vestido rosa, como la aurora, á no ser
que el color de su tez se oponga á ello. También
aconsejo á las recién casadas que dentro de casa
usen vestidos blancos. No hay cosa que más en consonancia es~ con su adad y con el estado de su
corazón. Para frec uentar la socit.dad y en cuant11s ocasiones se presenten durante el ver ano, sus
trajes deberán ser blancos. De este modo signen
mostrándose á los ojos de su esposo rodeadas de
una atmósfera de poesla y de ju1·enil encanto.

RALAS DAMAS
sea instr11cci6n cientifica 6 artística, puede conseguirla de la mauera indicada.
OPINION

Beatriz Ra.scerio: Ya que tiene usted la graude
y eitraña facilidad de permanecer indiíerente
á las luchas y penas amorosas, d¿jese llevar por
ese descanso sentimental, semejante á una tranquila v mansa corrientt, esperando la hora-que
á todo corazón llega-en la cual se experimentan
esas agitaciones tempestuosas ¿ inquietudes cons•
tantes que trae consigo la pasión. Si desea atenerse á mi consejo, le recomiendo que escriba al
joven, cuyo cariño no es correspondido por
usted, dioUndole con franqueza el estado de sa
corazón y pidiéndole una disculpa por haberle
hecho concebir esperanzas que no puede realizar. El será benévolo para juzgar á usted, pues
nadie merece desprecio por equivocar un sentimiento sin torcidas intenciones.
Y no se entregue á esa tristeza injustificada¡ el
porvenir reserva dulces sorpresas á las almas
jóvenes, y ad lo desea para usted esta amiga lejana que agradece mucho sus bondadosas frases.
RESPUESTA

CARTAS EXTRAVIADAS

·carmen Lozano: No be tenido el gasto de recibir sus dos cartas anteriores y mucho lo siento,
pues sa correspondencia epistolar me es muy
gratL
Contestando ahora ásu última carla, le digo que
me parece muy fundada su esperanza de ser amada
por aquel á quien usted quiere en silencio desde
"hace tanto tiempo. La conducta de ¿1 demuestra
que ha sabido apreciar las cualidades de usted,
de•pertándose en su corazón una simpatía oaciente que puede convertirse bien pronto en sólido y duradero afecto. Pero no debe usted desanimarse pensando que su juventud está próxima
á terminar; no es así, mi querida amiga: la majer
á los veinticinco años se encuentra eu todo el
esplendor de su belleza y lozanía¡ usted se deja
dominar demasiado de esa melancólica decepcióu de sí misma que padecen las personas ner-.losu, y por esto no acepta la idea de ser feliz
en nínguua ¿poca de au eiistencia. Levante su
espíritu abatido; abra su corazón al soplo leve y
perfumado de la esperanza y fortifique su desaliento con el recuerdo de tantas vidas cuya
transformación sorprende por el imprevisto contraste que ofrece un pasado triste y monótono
con un presente deslumbrador de dicha y de
bellos ideales, realizados en una venturosa plenitud,

Antonic:ta: Seda más conveniente que consultase usted á un médico antes de uur esa prepa•
ración. Puede hacer la consulta por medio de
una carta anónima si le apena personalmente.
Y o no me atrevo á darle mi opinión á ese respecto, porque no conozco las substancias qae
forman dicho producto.
ALGO DE HIGIENE

Paquito: Recomiendo á usted que use la pasta
dentífrica del doctor Pierre. También d carbón
de quina suele dar el resaltado que asted desea.
En cuanto á la manera de librarse del diente
que le molesta, no veo otra más propia si no es
la de acudir al dentista, pues podrían perjudicarse las encías si asase usted alguna preparación
que afloje la dentadura.
MOVIMIENTO PERPETUO

Carlos Sáochez y Flores: Macho le agradez:CQ
la confianza coa que me habla de sa descubrimiento¡ pero no tengo inconveniente en c~nfesarle mi absoluta ignorancia sobre esa ciencia, por
cuyo motivo no puedo nI siquiera decirle mi
o~oi6n sobre la utilidad ¿ importancia de dicho
4t'scubrimiento. Ruego á usted que disculpe mi
deficiencia y en otra ocasión tendr¿ mucho guto
en contestar á sus preguntas, si son relali'vas á
asuntos diferentes del que ahora se trata.

NOTICIAS

DOS RESPUESTAS

Dora Froc: En la drog11eda de Labadie, situada
en la avenida de San Francisco, en esta capital,
encontrará usl.e d las píldoras que desea,
-'Para aclarar el cabello, solamente da resultado eficaz el uso de alguna tintura inofensiva,
cayo matiz puede usted elegir á su gusto en alguna de las casas gue se dedican al comercio de
esos artículos.

María Luisa R. de Cordero: Creo q11e conseguirá usted teñir su tapete de an hermoso matiz:,
si usa para esto anilina del colo-r que usted desee
disuelta en alcohol.
-Doy á usted una receta para guisar la carne
del modo que me indica:
Se unta de aceite el rosbif para impedir que la
piel se endurezca; se asa á la · parrilla durante
do~ minutos á fuego moderado, siempre igaal.
Se ponen en un.a fuente cuatro onzas de salsa
Maitre d'hotel. Se sirve el rosbif sobre la salsa y
1e ,tuarnece con patatas fritas.

INSTRUCCION

W. X. l.: Procure usted ilutrarse con buenas
lecturas sobre Ja.s materias que desea conoqer. Ya

Este rosbif se sirve tambUn con salsa italiana
de tomate, picante, bearnesa y bordalesa.
MODELO

Anita: Doy á asted el modelo de traje que
desea.

MARGARITA.

�El Mundo Ilustrado

El Mundo Ilustrado

Calendario de la Semana

LA CREMA ROSADA

Adelina Patti

DOMINGO
3

•

Usada por todas las grandes artistas y las damas aristócratas, es la mejor prepara•
ción, entre todas las de su clase,

PARA CONSERVAR EL CUTIS
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MEXICO

(19 de mes y 79 D. P. ) F11etividad rle
la precios{sima PR11gre de Nue~tro S,ñor
Jesucristo. Sao Marcial, obispo confesor,
patrón prh,cipal de la ciudad de Oan.
ca; santos Anatolio. Heliodoro, oblsl)Oa
eoafesores, é Ireueo, dld.coao mártir. 0 6rlo y misa de la fiesta del dla; rito doble
de segunda clase y oraame11t&lt;1 encarnado; se hace coamemoracl6a de la dom{.
oka. Función en &lt;'atedral á la Divina
Providencia y vibila de los siete altares.
1"unci611 solemne en la parroquia de ta
Palma, lglesla de la Profesa, s,ntuarlo
ele los Angeles y capilla del Señor del
Claustro en Tacuba, donde
ll'&amp;na lndulge11cia plenaria toda la octava.-(S.)

(FRAGMENTO DE UNA CARTA)
"¡SI supieras, Irene, lo que sufrol-He
ba]ado al Jardln-a1 grao Jardlo que rodea
la quinta-A evocar tu recuerJo Idolatrado, aqal donde todo me babia de las be•
llas horas-ya pasadas-de felicidad. Yo
crel esta dltba loacal:able y en el azul de
las tardes me parecla que tü no podlas
ale]arte. Esperaba que el Destino, que me
hlzo amarte. no te arrebatase de mi lado.
T(í sabes, ntíla, que he e,crntrado siempre

mon~t,uoso el betho de vivir 1l,J•do de
los seres amados. Recuerda que te lo he
dicho slemi:re: "únlc,mentt t,mporal." Y
tú sonretas recostada en el asiento rostlco, Junto al lago ael parque, donde no
me ·be atrevido A volver desde que te
aleja~te. Me parece verte. Cierro tos o]os
y veo tu imagen: una cabeta morena y
pálida, unos ojos negros, vivos y brlllantes y el cabello de ébano ondulado; se me
epa.rece y me desgarra el alma este recuerdo constante. ¡Tu recuerdo me acompalla siempre! A veces el recuerdo y yo
nos detenemos d. llorar Juntos y no es entonces tu ausenci,, sino tu enfermedad, 1,
que me ature: estar en Nlu, yo aqol tao

ltJos. t: ,crtbeme y dime cómo esus. A~ul
tus libros, ta gabinete, Intactos. Las gar:
us blancas del estanque parece que te
esperan en la tarde cuando les llevabas
blzcocbos. Vienen Ala orilla, cerca, muy
cerc.: esperan sllendosas y luego se ale·
Jan. Parece que se van tristes por tu ausencia.
No sé cómo estoy aqut. El dla que me·
nos lo pienses me olvido de todo y me
voy allt para llevarte junto A aqael suburbio m,r, t ver ~l te curas. ¡Ab, si, tú
no puedes morfrl considero t to padre
preocupado y la opinión del doctor:
· 'calma, aire fresco, snt del m,edlodla."
En aquel clima tienes esto t raudales.
Escrlbtme y no me olvides, y no te fatigues y [no debla decirte esto] "ven."

. Seria_ c~sa de extr!}ilar si á nadje. hubiese a 1ín llamado la at11nci6'n la circunstancia d11 que. ti. pesar de la Jim.
pieza d1ar1a de los d1eotes por medio
de polvos 6 jabones dentlfrico., los
dientes (especialmente las muela,;) Re
ponen picados y huecos. ¿No es un tal
resultado la mejor prueba de que la
limpieza de los dientes con polvo 6 ja.
bón re.,u Ita ,lusoria por completo? Los
dientes no nos dan el gusto de pudrirse únicamente en los puntos que son
fácilmente gobemados por el cepiUo,
polvo 6 jabón. De lo contrario, es jus- •,
tamente en los sitios de dificil acceso,
como el dorso de las muelas, las hendiduras de Josdieotcs, dientes picados
y huecos, etc., etc., la putrefacción y
el deterioro marchan adelante con pasos ligeros más y más seguros.
Sí queremos conservar nuestros
dientes en el estado perfectamente sano y libre de putrefacción y deterioroÍ
es absolutamente necesario u~ar e
agua antiséptica y dentífrica ODOL. El
ODOL, al enjuagarse, penetra en todos
los rmcones·de la boca, en los rlientes
hueco¡:, en las hendiduras, en las partes traseras de las muelas, etc. El
ODOL destruye en los bacterias su condición vital y protege los dientes
contra picaduras.
Aconsejamos, pues, con conciencia
y energla, á tQda persona, quien quiera
conservar sus dientes en estado perfectamente sano, de acostumbrars11
á cuidar esmeradamente sus dientes
con el ODOL. Un frasco grande valll
1.20 y un frasco chico, $0.90.

EN UN DIA.

,e

El Rcmedío de Muoyoa para lot Resfría•
&amp;le aliwia cui instanténeamente el re.drío&lt;lo

LUNES
4
Nuestra Señora del "Refugio (~e cele,
hra con rito doble de eegunda clau).
Santos J.qureano. obispo mAnir, 0-eaa y
Ageo, profdllll. Fanci6o en .. launas lgle,nas por la advocación de 1.i virgen.

MARTES
5
San Aatoaio Marfa Z~rBTÍR, ronfr~or y
fundador de los bunabl1&gt;1s, S1.n Mign~I
de lo• !'\!'otos, con~esor (su fiesta el 9 ) y
Saa1a F11ome11a. vugrn.
Conj11nci6n de la l,011a y M,rrurio i
188 u horas 17 minuto~ de h1 m.ñana.

MJERCOLES

En la Ausencia

LOS RESFRIADOS
SE CURAN

6
L I octa,·a de S,n Pedro y Sln P,iblo,
apó~toles: santos hafas, profeta· TranQl\ilino y Godt!leva, vira-en, mártl~es. Comienza en Monserrate la novena de San
Camilo.
Conjunción en Génesi.o, d. las 2 horas
43 minutos 28 segundos de la tarde. Caluroso.
Coajuaci6a de la I,una y Neptuno d.
laa 10 horas I mi11ato de la noche.
'

JUEVES
7
Sanla Palcherla, emperatriz vhgen·
aaatos Cirito y Metodlo. obispos confe~
so~es (su fiesta et dfa 24). San FermiD.
ob1&gt;100 mártir (se celebra el dfa n ) . San•
tos Claudio, mirtir; Lorenzo de Biiadls
Y Wlllebaldo, obispo, confeaorea. Co•
mlenu la novena de Nnestr11 &amp;-ñora del
Carmen ea fu ig'esia yen ambas Teresas.

VIERNES
8
S1nta Isabel, rtioa viuda, y S1111 Procoulo, mártir. Rito s•midoble QDe per·
mite c_deb!ar misa pnvada de difunto,
Conin11cr60 d~ la Luna y Marte, á la 1
hora y 34 m111utos de la tarde.

de la ca~u, de la irarganta y df' lM 11111,
monea. AtaJa la 6cbrc, contiene 1,, destilo,
ción de la nari&amp; '1 quita los doloru que producen 101 resfriado1. Cura la gnppe, toce•
rebcld.- , precave contra la pulmonia,
Tentls Inflamadas ó rigidu Ju coyunturas,
no importa lo crónico que 1ea? Td donde
el boticario, comprad el Reinedio de M unyon
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uno de lo escritores.
- lEspléndida!- a.g re g 6 el
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ICOno,n~

J d t.lnteo lncU.l'Gblt.

L• Nariz de la Reína Lu
El nacimiento de la princesa de Tartarla
faé celebrado con grandes fiestas en todo
el reino. L• capital bervla de juglares y
astrólogos, batlarloas y cortesanas . Se
Instalaron en las calles fuentes de leche
y de hidromiel. Por un Ingenioso mecanismo, cuyo secreto se Ignora, m1llaresde
pa]arltos en dulce, artlstlcameote diseminados por enramadas artlficlales, gorjeaban melodiosas alabanzas en booor de
la dlnastla y después eran repartidos entre los concurrentes á manera de postre.
El rey se exhibió un dla entero en un palaoquln, rodeado de guardias nublos, que
le sacudlail las moscas coo grandes aba•
oleos de plumas multicolores, y como gracia especial, permltla A sus vasallos que
de vez en cuaado le besasen el dedo gordo
del ple llqulerdo.
El monarca fallecló á los veinte al!os
cabales del fausto suceso, y la prlnceslta
Lu le sucedió eo el trono, pues no teala
hermanos mayores ni menores,
Lo era una mujer ei:cepclooal: escrlbla
madrigales en forma de pera, es decir, en
versos de veinte silabas, fioallzaodo con
una de dos¡ pintaba Arboles amarillos y
caballos verdes; tocaba aires deliciosos
en flautas de bamba, fabricadas por su
propia mano; cantaba y hallaba con la
languidez de una bayadera, y vestla u.nos
kimonos maravlUosos, de seda tan sutil,
que podla guardarse mei!la docena de ellos
fD el hueco de UD dedal; • Oadld ' esto
una figura de abanico, delicada y frAgll¡
unos ojuelos castan,s, deliciosamente
oblicuos; unas frescas meJfllas del color
del oro viejo; la boqulta roja y abultada
como una cereza madura, el talle clmbrador como el juoco y los ples chiquitines
como nueces, y tendréis el perfecto retrato de la Joven soberana, cuyo amable recaerdo ai\n conserva cierto vaho de prl•
mavera-como de hojas balstmlcas secadas por el t iempo-en los vetustos ptrgamlnos que dan fidedigno testimonio de
su paso por el mundo.
Pero la reina Lu no era dichosa, t pesar de tantas perfecciones y encaotos. Al
guna bada perversa la babia hech:&gt; mal
de ojo en el Instante de su oaclmiento.
¿Por qué palldecla, como la flor del nenlif ar cuando la besa el viento de la tarde?
Pua decirlo de una vez: la graciosa Lu
tenla una nariz deforme, una nulz proterva, una nariz 10,eroslmll, una verdadera supernarlz, que se proyectaba como
una sombra sobre los hecblceros carrillos:
aquello no era nariz ni cosa que tal pareciese, sino uo pepinillo tenido de bermellóo, recto desde la base y con la punt.a
hatla arriba, como si retase audazmente
A los dioses Inmortales . Para colmo de
desdicha, en el remate de aqutlla plrAmlde grotesca se ergulan, graves y recto•,
tres pelos rojos, de una lozanla loconlras•
table: cortados hoy, sur¡lan de nuevo al

JURADO ANTE HOTA..ltia. ·
El

que &amp;usoribe hac11 constar : "Qat
por espacio de doll años padeoi6 de y:,..
rías enfermedades del estómago y del
ligado, deipuéll de ensayar con toda
clase de medicamentos, un día un amigo le recet ó las mLra.villosa.; Pildoraa

de Vida del 'f&gt;r. Rosa. Aun dudando dr,
la eficacia da las referidas Pildoras,
comenzó á tomarlns y al t erminu ff
¡eguado fruquito se enccnt::-6 complet.amente eurado. Autorizo á Vds., estimados Sre1., para que públiquen la
presente, y les doy las más e:1pre-

1ivas graciu por tan maravillou
preparación para aliviar la humanidad
!oliente.

(Firmado)

RmtN B.

TraóN.

'ú constn-EY41U8TO H. R1os, Notua

dla siguiente, como vigilantes centloelh
de aquel monumento faraónico.
Ya en vida del difunto monarca se hablan adoptado toda suerte de medJdas para reducir t sus Justos limites el apéndice
nasal de la rrlncesa. 1Trabajo lnlitlll fue•
roo vanas las tentativas de los oasólogos
mh célebres; vanas las rogativas en las
pagodas, anunciadas A golpe de gongo
por los bonzos mb austeros; vanas las
operaciones mAglcas de faktres delgados
como alambres, que juzgaban el doloroso
asunto cual si f.lese cosa de encanta·
mteoto . . . .
Cierto dla llegó A la corte un filósofo
chino, moralista nada lerdo, que se sabia
de memoria todos los libros de Cnnfllclo,
y la reina le hizo trur, palacio par• pedirle un sabio cr,ns,jo, que s iquiera la
consolase del nefando peso de su nariz.
El filósofo la dijo que el malhadado tubérculo no tenla enmienda y proploóla una
panacu moral. Su argumentación fué esta , en rAplJa s lntesls:-Nada nos alivia
tanto de la deformidad propia, como el
grato especUculo de la dtformldad ajena, sobre todo cuando es de opuesta especie . .. .
Poco después, la princesa nariguda se
casaba con un prlnclpe chato . Tan chato
era el duque de Magnolia, que no t,ola
oarlz, sin, un asomo de narlcllla , que era
necesario to~ar con los dedos para da.r fe
de su existencia . Pero el filósofo chloo oo
conoola bien la naturaleza humana. Puada la luna de miel, que lu6 brevlslma, no
pu~leron vivir aveoldos los reales cónyu•
ges, porque ella qutrla ser chata y él
deseaba ser nazóo. As! es que muy pronto se separaron.
Visitó la capital un e.mbajador procedente de la Arabia fe'lz, que tenla sus puntas
Y rlbetts de pslcólogo. También fué ob]eto de consulta por parte de la reina natl•
zona. DIJola el embajador, A vuelta de
muy hábil es razones, que los monarcas
absolutos no lo son absolutamente sino
cuando imprfmm el sello de so augusta
persona en los pueblos que dominan: han
de srr como el grao A1', que refleja so
divina grandeza en todas sus criaturas .
La perspicaz soberana no echó la obser•
vación en saco roto. Poco después los ha·
bltantes de la ciudad andaban por las calles con enormes narices postizas. Considertb•se favorecido por la fortuna al hombre que tenla una narlr txtraorJlnarla. y
se reservó para la corte el Insigne privilegio de ostentar las nar ices más grandonas
Y feas. A1uello era la quintaesencia del
refinamiento cortesano. Mas también duró poco. Toda supercberla repuir:naba Instintivamente al recto natural de la princesa. Ademts. ¿qué ganaba ella con afeará
sus súbditos ¡;ara pootrlos á su nivel 1,f
el triste espectácu lo de su miseria flslca
se manten la perenne dla y n iche en sus
oJos y en su esplrltu7
Por fin f11é un brahmán, arcbifllmoso pcr
su mlstlca ciencia , oulen abrió A sus llorosa.s pupilas t'I horizonte del consuelo.
El brahmAn la enJaretó este breve discurso, en el más puro sAoscrito:-No es
dable al hombre ¡ob princesa ! corregir las
naturales leyes que para gobernar el Universo han emanado del gra n Logos. No
pueJes variar tu narl1; no debes conminar
t tus vasallos para que lleven en i.u rostro una copla de tu nariz. No te Queda mAs
remedio r.ue echarte en brazos de la Ilusión, Ten en cuenta que t odo es Il usión
en la vida . ... MI remrdlo se e fra en una
palabra que no comprendes aún. Se llama
"sugestión." Para comprenderla tendrás
que reencarnar setenta y cinco milloau
de veces. Ptro no salgas nunca de tu pa•
lado, porque ti poder de uo sabio, aunque Sta br,bmAn , s ólo puede realfzarse
dentro de ciertos llmltt~ .
Dicho esto, tocó con sus dedos Indices
la nariz de la princesa, compr lmténdola
suavemente las fosas nasalei ; murmuró
un n1a11t ra con voz gangosa, mirando al

Enferma del
Coraz6n por Veinte Anoa
"El Remedio del Dr. Miles
para el Corazón me ha curado de
padecimientos y achaque■ de
veinte años. Estaba tan enferma
que no podía trabajar, y cas!
puedo decir que cada vez que
respiraba profundamente, me
dcsma:raba. -M_i Dr. me dijo que
no tema remedio y rehusó venir
á verme. Yo comenzé á tomar
el Remedio del Dr. Miles para
el Corazón, y nunca me olvidaré
de aquella bendita noche, pues
descansé y dormí mejor que
cualquier noche de los meses
anteriores. Continué mejorándome, y hoy estoy perfectamente."
SRA. LAURA RUSSELL,
Logan, Iowa.
Cuando la acción del corazón
esti débil, la sangre no circula
á través de los pulmones con
suficiente rapidez. En este caso
ellos no reciben la cantldad suficiente de aire. El resultado es
c?rtedad de respiración, opresión de pecho, ataques etc. El
Remedio del Dr. Miles para el
corazón fortalece loa Nervios y
músculos del Corazón, y de .esta
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dad@• AD
os, 111tc
Oc,.,Mf&amp;{r,4¡?C~ riJi. WW fa W~CólUt
~ (bAQ trAlll~A.olA ~
'OI 1.lltlliia f,~ b . ~
11,~
ii~
~ ~

techo¡ hizo dos ó tres zalemas, y se fué
por dond, habla venl Jo.
Vlvló alchos11 la reina La, desde enton•
ces. Olvidó hasta tal punto su defo1me
nariz, que llegó A convencerse de que tenia otra muy diversa, de correctlsimas 11·
neas. La bell ua de su nariz fué provu·
blal. La corte Urtara se extasiaba diaria•
mente ante la nariz de su soberana . De
tierras remotas acudlan periódicamente
millares de pertgrlnos para rendir bomi•
naje t la Impecable nariz. No pocos caballeros, enzarzados en amorosa rivalidad
vertieron su generosa sangre pllr la narl¡
de la p , lncesa.
Mas lo que puso el sello , su fama fué
esta frase de un poeta Indio:
-La oarlJ de la princesa Lu es suave
y delicada como la flor del brezo De s us
lindas cavidades sale uo perfume mas g, ato que el de la flor del crnamono 1Qulén
tuviera la gargant a del b11/b11l, para can•
tar esa primorosa nariz con la miglca las.
plraelón que ella menee! 1Lo, mos • Vb bna, por habernos dado ocasión de admirar
taota belleza!
EUG ENIO ASTOL.

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•----------------it
.

4-a. calle de Humboldt Núm. 52

'&gt;570

APARTADO
POSTAL L

tos, ya no surgiría nunea en-el lienzo:
el mozo cortejaría un espíritu, un esbozo impreciso á quien parecía amenaza, el azadón negro con humedad
de tierra; la muchacha no surgiri11
ya en el cuadro, más el pintor la encontraba en su corazfln y en su corazón estaba el poeta ... . . .
¿No era para él ese manojo de rosas de cementerio que traía en las
mejillas?

Para la ejecución de su ¡?'r&amp;n cuadro, el pintor Marcelo había reflexionado h:rgo tiempc,determinaodo, por
fin, trasladarse á la aldea, donde un
detenido estudio del medio que quería utilizar debla serle muy provechoso. Fuese al rincón nativo y sólo
con respirar el ambiente salutifero
LUIS TA BLANCA.
de sus montañas y ver tan amplio el
cielo que las cobijaba con generoso
derroche de luz, sintió brincar de gozo el corazón: allí estaba la vida que
sus pinceles querían trasladar al
lienzo.
Serviría de fondo al cuadro, bajo la
gloria infinita de un mediodía de verano, la oodulación lejana de un campo de trigo donde los campesin~, emCUENTO PARA NIROS DE PELO BLANCO
pequeflecidos por Ja distancia se verían como puntos obscuros doblados
codiciosamente sobre la mies; y con&gt;'-Papá .... ¿es cierto que hay tietituirla el asunto una pareja de enamorados, dialogando p ..,r encima &lt;lo rras donde los hombres son complela tapia 'del cementerio. (El mozo, tamente salvajes?
tras de cumplir una obra de miseri-:Muy cierto, hij mio. Hay todacordia, la vió venir de la fuente, conhnta como el agua que parlotea, y vía sobre el planeta grandes terri tocon el azadón sobre el hombro, se vino rios que están por civilizar. En ellos
á decirle qui~n sabe qué cosa que á los hombres son crueles como verdala muchachn deleita y suspende).
dero.- animales feroces.
A la buena ejecución de su obra
-¿Y hay ni!ios en esas tierra&amp;, paconfiaba Marcelo s11 porvenir de artista. El cuadro seria como la mani- pá?
festación de su manera de ver la vida,
-Naturalmente; hay hermosos nirenovr\odose de si mis'lla, minuto tras
minuto bajo la sonrisa impasible del ilos y niñas como aqui.
cielo. El cielo lleno de luz, maravillo-¡ Pobrecitos! Tendrán mucho mieso de azul, debería tener una pu reza do, ¿eh?
absoluta; los campos de trigo, pródi-Un poco, porque al 6.o y al cabo,
gos y anegados de sol, dar1an la sensación l~jana de las campiñas bíbli- el amor de sus padres lo!! protege.
cas: los mozos en la más floridn
-Entonces .... ¿no son salvajes los
mocedad· ella por fuera de la pared,
junto al cántaro htímedo que descan- padres?
-Aunque lo sean, hijo mfo, ¿eso
só en la tierra; el mozo vuelto de espaldas tras de la barba. El a1adón qué importa ¿No ves ttí que los anisuspendido sobre el hombro, negro males que muerden quieren á sus hj.
de la tierra gue aventó para cubrir
un cadáver, seria la nota elocuente, la juelos y velan por ellos á pesar de ser
gran sombra trágica de todos temida, irracionales? Pues asi son las salvael ala silenciosa que golpea para for- jes de esas tierrlll'. Ahora que como
mar el gran silencio.
viven en tan lamentable atraso,sufren
Las maoos febriles del artista fue- mucho los niños.
ron iocansables ea aque1la labor, y
asi, las blancuras del lienzo se fueron
-¿Si? ¿ Y no se puede ir allí á lletrensformando rápida, maravillosa- varles juguetes para que se pongan
• mente.
El inmenso campo abierto, siempre contentos.
-¿Ir allí? Esos pal.ses están muy
lleno de btz y de juventud, se mostraba á sus ojos, desde el amanecer, lleno lejos, tanto, que hace mucho tiempo
de colores y detalles nuevos caaa día, que camina hacia ellos un rey muy
y los sabio pinceles cada día llevaban
a l lienzo una belleza nuev11, un nuevo bueno, y sin embargo, no ha podido
llegar todavía al pafs de esos nilios.
vuelo ele luz.
Era una i nmensa floración de vida
- ¿Y ese rny les lleva juguetes?
que se multiplicaba en torno de los
- 1::!í, les lleva juguetes á todos los
muchachos enamorados y á la cual
azotaba rud11mente la lllancha negra nÜios y hará, además, leyes que p10
del 11zadón suspendido en Jo alto. El hiban á los hombres que en aquellas
mozo mostraba llenas de sol sus an- tierras alg uilan habitaciones á las pochas espaldas de labrador sano que bres gentes que no pueden pagar una
se ha encorvado largas horas sobre
los surcós próvidos, y la moza ... De casa entera, que pierdan la bárbara
la moza sólo había en el cuadro una costumbre de anunciar en la puerta
figura inconclusa, porque la mucha- de las casas, sin que la razón se cai.
cha que le servia de modelo, una cam- ga de espaldas, que no se admitt-n nipesioita como una alborada, bací11
ños, que sólo alquilan A matrimonios
días que no asomaba por el barrio.
sin niños.
- ¿Sabéis de ella?
-1!:stá enferma . . . .. .
- ¿Y cómo se llama ese rey?
Tras de muchos días de fatigosa
-.¡
Ese rey, que no ha llegado todaespera, una mañana entró on el estudio y fué á colocarse de espaldas á la vfo á los pueblos salvajes? Se llama
ventano, con la manos empuñadas el Amor.
sobre el pecho y al brazo el enorme
canastón de mimbres que otras veces
VICTO.R H UGO TAMAYO.
babia llevado con jugosas legumbres.
E l color claro de s us cabellos palidecía por efecto de la I uz que los bañaba, y la curva de una mejilla mostraba
PEN SA MIENTOS
el toque marfileño que deja en las
•No olvides nunca que la autoridad
carnes el paso de un wal; su voz temreal no es mh que un carl(o público del
blaba:
- .... todavía toso un poco y siento cual tendn\g que dar estrecha cuenta
fiebre prr las tardee, ¡:ero y a no será después de ta muerte•.
nada, ¿verdad?
Sf, no st:rfa nada . La tigura prin•Somos tan injusto~. que no considecipal ele su obra, la mujer triunfante
ramoa sensaloa sino , los que piensan
,le vidaa, junto al silencio de los muer- como
nosotros..

•

ERASE UN REY.....

"

....

-

GtfO XVH TOMOH-NU['JER·o 11

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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