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                  <text>El Mundo Ilustrado

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4-a. calle de Humboldt Núm. 52

'&gt;570

APARTADO
POSTAL L

tos, ya no surgiría nunea en-el lienzo:
el mozo cortejaría un espíritu, un esbozo impreciso á quien parecía amenaza, el azadón negro con humedad
de tierra; la muchacha no surgiri11
ya en el cuadro, más el pintor la encontraba en su corazfln y en su corazón estaba el poeta ... . . .
¿No era para él ese manojo de rosas de cementerio que traía en las
mejillas?

Para la ejecución de su ¡?'r&amp;n cuadro, el pintor Marcelo había reflexionado h:rgo tiempc,determinaodo, por
fin, trasladarse á la aldea, donde un
detenido estudio del medio que quería utilizar debla serle muy provechoso. Fuese al rincón nativo y sólo
con respirar el ambiente salutifero
LUIS TA BLANCA.
de sus montañas y ver tan amplio el
cielo que las cobijaba con generoso
derroche de luz, sintió brincar de gozo el corazón: allí estaba la vida que
sus pinceles querían trasladar al
lienzo.
Serviría de fondo al cuadro, bajo la
gloria infinita de un mediodía de verano, la oodulación lejana de un campo de trigo donde los campesin~, emCUENTO PARA NIROS DE PELO BLANCO
pequeflecidos por Ja distancia se verían como puntos obscuros doblados
codiciosamente sobre la mies; y con&gt;'-Papá .... ¿es cierto que hay tietituirla el asunto una pareja de enamorados, dialogando p ..,r encima &lt;lo rras donde los hombres son complela tapia 'del cementerio. (El mozo, tamente salvajes?
tras de cumplir una obra de miseri-:Muy cierto, hij mio. Hay todacordia, la vió venir de la fuente, conhnta como el agua que parlotea, y vía sobre el planeta grandes terri tocon el azadón sobre el hombro, se vino rios que están por civilizar. En ellos
á decirle qui~n sabe qué cosa que á los hombres son crueles como verdala muchachn deleita y suspende).
dero.- animales feroces.
A la buena ejecución de su obra
-¿Y hay ni!ios en esas tierra&amp;, paconfiaba Marcelo s11 porvenir de artista. El cuadro seria como la mani- pá?
festación de su manera de ver la vida,
-Naturalmente; hay hermosos nirenovr\odose de si mis'lla, minuto tras
minuto bajo la sonrisa impasible del ilos y niñas como aqui.
cielo. El cielo lleno de luz, maravillo-¡ Pobrecitos! Tendrán mucho mieso de azul, debería tener una pu reza do, ¿eh?
absoluta; los campos de trigo, pródi-Un poco, porque al 6.o y al cabo,
gos y anegados de sol, dar1an la sensación l~jana de las campiñas bíbli- el amor de sus padres lo!! protege.
cas: los mozos en la más floridn
-Entonces .... ¿no son salvajes los
mocedad· ella por fuera de la pared,
junto al cántaro htímedo que descan- padres?
-Aunque lo sean, hijo mfo, ¿eso
só en la tierra; el mozo vuelto de espaldas tras de la barba. El a1adón qué importa ¿No ves ttí que los anisuspendido sobre el hombro, negro males que muerden quieren á sus hj.
de la tierra gue aventó para cubrir
un cadáver, seria la nota elocuente, la juelos y velan por ellos á pesar de ser
gran sombra trágica de todos temida, irracionales? Pues asi son las salvael ala silenciosa que golpea para for- jes de esas tierrlll'. Ahora que como
mar el gran silencio.
viven en tan lamentable atraso,sufren
Las maoos febriles del artista fue- mucho los niños.
ron iocansables ea aque1la labor, y
asi, las blancuras del lienzo se fueron
-¿Si? ¿ Y no se puede ir allí á lletrensformando rápida, maravillosa- varles juguetes para que se pongan
• mente.
El inmenso campo abierto, siempre contentos.
-¿Ir allí? Esos pal.ses están muy
lleno de btz y de juventud, se mostraba á sus ojos, desde el amanecer, lleno lejos, tanto, que hace mucho tiempo
de colores y detalles nuevos caaa día, que camina hacia ellos un rey muy
y los sabio pinceles cada día llevaban
a l lienzo una belleza nuev11, un nuevo bueno, y sin embargo, no ha podido
llegar todavía al pafs de esos nilios.
vuelo ele luz.
Era una i nmensa floración de vida
- ¿Y ese rny les lleva juguetes?
que se multiplicaba en torno de los
- 1::!í, les lleva juguetes á todos los
muchachos enamorados y á la cual
azotaba rud11mente la lllancha negra nÜios y hará, además, leyes que p10
del 11zadón suspendido en Jo alto. El hiban á los hombres que en aquellas
mozo mostraba llenas de sol sus an- tierras alg uilan habitaciones á las pochas espaldas de labrador sano que bres gentes que no pueden pagar una
se ha encorvado largas horas sobre
los surcós próvidos, y la moza ... De casa entera, que pierdan la bárbara
la moza sólo había en el cuadro una costumbre de anunciar en la puerta
figura inconclusa, porque la mucha- de las casas, sin que la razón se cai.
cha que le servia de modelo, una cam- ga de espaldas, que no se admitt-n nipesioita como una alborada, bací11
ños, que sólo alquilan A matrimonios
días que no asomaba por el barrio.
sin niños.
- ¿Sabéis de ella?
-1!:stá enferma . . . .. .
- ¿Y cómo se llama ese rey?
Tras de muchos días de fatigosa
-.¡
Ese rey, que no ha llegado todaespera, una mañana entró on el estudio y fué á colocarse de espaldas á la vfo á los pueblos salvajes? Se llama
ventano, con la manos empuñadas el Amor.
sobre el pecho y al brazo el enorme
canastón de mimbres que otras veces
VICTO.R H UGO TAMAYO.
babia llevado con jugosas legumbres.
E l color claro de s us cabellos palidecía por efecto de la I uz que los bañaba, y la curva de una mejilla mostraba
PEN SA MIENTOS
el toque marfileño que deja en las
•No olvides nunca que la autoridad
carnes el paso de un wal; su voz temreal no es mh que un carl(o público del
blaba:
- .... todavía toso un poco y siento cual tendn\g que dar estrecha cuenta
fiebre prr las tardee, ¡:ero y a no será después de ta muerte•.
nada, ¿verdad?
Sf, no st:rfa nada . La tigura prin•Somos tan injusto~. que no considecipal ele su obra, la mujer triunfante
ramoa sensaloa sino , los que piensan
,le vidaa, junto al silencio de los muer- como
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Calendario de la Semana
DOMINGO
10
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de Ocotlán. Los ~autos sitte hermanos

m,rtirea F ~lix, Felipe. Jeoarn. Marcial,
Silvano, Alejandro y Vid"l Sautas Ru6JtR y Segunda, vfra-enes, m,htire•; Amalia., virgen, y Silo Lttoncio, mártir. Oficio
y misa de la domínica: rito semidoble y
umamento verde; se conmemoran los
"autos aiete herma_uos mártires.

LUNES
11
San F~rmfo, obispo mártir (del día 7)
S1ntoa Pfo I, papR; Abundlo, presbltero,
y Sid.ronio, milrtires.

MARTES
Pr(lductos mara•
villosos para suavi•
zar blaoquearyater•
ciopelar el cutis.
Exigir el verdade•
ro nombre.
Rehuuu loa produolu almllun
.J. Slf,\Ol'f
F A IJBG ST. M.u\Tt !&gt;

12
intos J uan G ualbe,to, abad; Nabor y
Félix, D1lrtires. En la basllica de Guadelupe visita.de los siete altares y fuucióu de la archimócesis de DnrRttgo.
Conjunción de Neptuno y el Sol, á las
12 horas 23 minutos del dla: y de la Luna y Jtípite.r, 11. las 7 horas 34 minutos de
la noche.

MIERCOLES
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Al subir la. portera le dijo:
- Segundo derecha; e5tl.n puestas las
llaves.
Y él subió penosamente las escaleras ,
dejando sentir todo su peso á cada uno
d.e los escatooes que no pensaba descender. La puerta estaba entornada_ y exhalábase del pl~o vaclo un olor á pintura
fresca. Largas tiras de papel A medio
arrancar daban á las p.rede · del pasillo
un aspecto cala.mlto~o. El J,asillo era obscuro; pero á su término un• viv a luminosidad hacia presentir el Júbllo de habitaclones amplias. Un gesto oe alegria animó la cara del v1s1tante cuando vló las
canarias del alumbrado á gas Internarse
en la casa., gesto que deshizo un rictus de
contrariedad al olr un marmullo de voces
que sallóle al encuentro.
Desde que la decisión habla sido adoptada, una muelle tranqullfdad metla Sil
espirito diciéndole, por contraste, las to1•turas de la luc.ba anterior , sufrimiento
latente en aquellas innumerables computsaclones de faerzas hacia la muerte y hacia la vida. Las vicisitudes de un a existencia dificultada por preJulcios de clase,
por la ineptitud, fruto de una infancia regalada. y de un abandono á los juveuftes
mstintos de laxitud y de molicie que ha·
blan hecho de s u cuerpo una ruina sólo
comparable á la ruina de su voluntad,
toda:. tas alternativas que precedieran 4
su resolución, aparectansele ahora lejanas,
desprovistas de violencia; conslderi bal ■s
con esa coo111Jseracióo pasiva y melancólica con que consideramos las zozobras
ajenas. mas bien las zozobras de personas
que sufrieron en 6pocas anteriores, y cuya distancia de nosotros no logran destruir ta. virtud del escritor que las fija ó
del narrador .:¡ue las evoca. Como las voces se perciblao muy próximas A la habltatlon donde él se babia detenido, acercóse á una ventana para velar et momento
oportuno. Al pasar cercioróse de que la
escalera tod&amp;vla. estaba_ en el pasillo de
que et trozo saliente de la cañerla ' del
alua,brado era resistente, muy resistente.
Las voces se alejaron . . . . Entonces con
~lgílo, cargó la escalera, erigiéndola 'baJo
la cañerla del ¡as; sacó del bolsillo u11
ldrgo cordón verdeé ll1zo en él dos nudos
corredizos. Realizaba toao esto de una
manera pausada , contento de haber halla.do una fórmula que supliese la des6gura.clón monstruosa de la bala. ó el magullamiento producido por una. calda desde gran
altura, por un aspecto no sabia bien s i
1?rote«0, si humilde. La conciencia de esta preocupaci4ln póstuma fe hizo sonreir.
Las voce~ se fueron acercando poco á poco. E9taba subido en el pri111er tra.vesa.i'io
de I a escalera, con el cordón entre las
manos , Interesado por las dos voces que
venl•n á coartarle la úoka libertad que
peo~ó ejercer sin obstáculo. Una de las
voces era. grave, reposada; la otra era
alocada y fr.esca, con timbre de risas Ju veniles. Quiso concluir pronto y subió
do~ travesaí!os más. Una dama y una i.eñ irlta entraron en la habltadóo.
Fué un momento 1ngustioso para él
Con intuición rápida comprendió que aque:
llo retardaba. Indefinidamente su designio
Y ante las dos muieres que lo miraban
sin sorpresa, tuvo ta sensación de enrofecer lote.rlormente, deun rubor esplrituaJ.
E11 un reláa,pago le pasó por el peasa~
miento el propósito de conclulr con rapidez. con brutalidad, á la vista_ de las dos
mujeres. Sus brazos se alzaron hacia la
callarla, pero volvferon á tenderse á lo
largo del caerpo. Fué un Imperio de tos
instintos artlstlcos, á veces larvados en
nosotros, lo que le hizo desistir. La voluptuosidad ae la muerte, como la del
amor, sólo se gozan á plenitad, sin testigos. en la soledad en el silencio ....
Como tos esplrlt11s de les dos mujeres
estaban henchidos de amor 4 la vida 6.
t ravés de un prisma_ vital vieron tos dos
brazos tendidos y .Juzgaron a quel movl.
miento acción del traba.Jo, sostén y carga
de la_ existencia. La mis Joven, Irreflexiva y comunicativa, afirmó:
-Usted es el pa.pellsta, ¿verdad? Lo
adiviné en seguida .. . . ,Ob. tengo muchas
cosas Que pedirle! Al principio tuvimos
miedo de que fuese alguien deseoso de alquilar la. ca.sa. Como todavla no hemos
firmado et contrato .. ..
La. anciana interrumpió:
-;-IT0 qué sabes, mujer! .... ¿Qué va A
dectr este hombre de una senorita Que
comienza pidiendo? .... Qaizás no sea e t
papelista. Mereclas haberte equivocado.
El, que ya habla. t omado su partido, repuso:
-SI lo soy, seftora. . .. . Nada malo podré
pensa.r de una senorlta que 'tiene tanta
espontaneidad en los oJos y en las palabras. SOio sle.o to no serle lo útil que quisiera!
-¿Cómo que no puede serme útll?- di-

acá, buen hombre .. . ¡Enormemente úlíll. ..

Usted podrá colahOrar con el s &gt;I para ha·
cerme la casa. • lrgre. como conviene á un
matrimonio recién unido .. .
y comenzaron á recorrer la.s hablt,clones. A cada momento la seflorlta se dete•
nla para decir: •·Aqul un papel azul muy
tenue" ó ••esta habitación, ver Je nllo, con
un zócalo color caoba y el pi, fón gris ,
ca.si blanco." El translgla_ con la cabeia.
La setl3ra marchaba detris , diciendo de
t iempo en tiempo: " Es una ch1qullla ....
¿A QUlén se le ocurre casar una chiqu\lla
asl?" -y algunas veces se llevaba el
ñuelo á los ojos, dlsculpand, aquella ru1do-.a alegria de la hija que tres dlas después 1ba A dejar de ser suya para str de
un hombre, con el re;;uudo muy lel•no,
de ta noche en que ella ab.indr nó la casa
de sus padres ... Ningún detall " quedabl tnadverUdO para la stnortta En la a lcoba sus mstrucclones furron mas mlnuclosss:
-Aqul s! quite,&gt; que haga asted una
obra de arte, tal vrz una obra de ben, h
cencla. ¿Verdad que usted comprende l a
Importancia de poner un aspecto rlsueno
en ta. habltaclOn donde h10 de establecer!leJas relaciones entre los esposos, donde
h!ln, tal vez, de nacer y de crecer los hijos? ... • Hly en todo esto una trascenJen
cla ... , ¿Te rles, m1111á? Pues si: dond,
pueJen aprender li pensar los hijos, h&amp;y
que poner tonos agradables que no I•~
anticipen, prematuramente, esa_s sombra~
que dicen hay en la vida . . . . Cuando ellc,s
vengan, habrá en este rincón una cumta
blanca.
La madre sonrtla. El también sonrela
gravemente. ,;on votubllldad, ta seno, ta finatlió:
- Ya sabe usted que cuento con ser
obedecld•. Tlene ust~d cara de demasiado trabaJador; trabajar mucho no es saludable . . YÍ.IIIODOS .... Esperaremos en la
puerta para verle bajar. Usted es capaz
de engallarnos y quedarse aqut trabajando.
Sumiso, descendió detrlis de ellas. En
la puerta se despidieron. Pero él, sin saber para qué, las fu6 slgulen~o 4 lravéi
de la.s calles, esperándolas en las puertas
de dos tiendas en donde entraron á comprar. Andaba slD pensar ea nada, prendida la voluntad en la_ gracia de aquella
mujer que tal vu ya no se acorda.rla de
él, que seguramente no sospechaba la
inocente persecución. Hacia frto, y su
diestra se distrajo con arrugar dentro del
bolsillo un papel que luego dividió en peQuenos pedazos para deJarlos poco 4 poco
en ta longitud d ! la acera. Al tirar uno ae
los últimos, se detuvo atómto: ha.bla roto
la carta destina.da 6. decltle a.l Juu su voluntad de abandonar la vida. En el primer momento esto le pareció un colosal
conflicto; Juego encoglóse de hombros.
Aquel paseo era UD paréntesis de lncons·
1:reucla, de suave laconsclencla; pero él
sabia que en lo má-1 Interior de su esplrl·
tu, la decisión eucoglue hipócrita y retráctil, como un mu elle.
Al final de una calle, la sellora y la senor1ta se aetuvieron un momento, 1u,go
cruzaron y se perdieron en la lcb, rgun
de un portal. El q:1edose terrib1em~ute
extrat'I td11, porque aquello que debla ~uced~r sucediese Se a cercó al portal y 110
vio naja, La no-iie era obscura. otra
vez s intió en torno á si la va, ta lndlfertncla de las cosas. La je 1slón que durante
la. presencia de ella habla estado cohibida
en 10 mh lnt~rlorJe su esph itu, lrgulóse,
expandlóse, hasta llenarlo todo. A lo lt&gt;Jos venia un tranvl• ; su campana gritaba
co11 tnslstencia sobre PI murmullo de las
gentes. Se .arrojó ante él, y antes de desaparecer bajo la mole, pensó lovolu nurlamenh en un Jirón de pa pel que en la
casa vacla obligaba_ á ver el díbuJo de una
cabeza de leóo. Gritos de es panto turbaron la afanosa paz de la calle.
El tranvla. i.e detu.vo . deJando muy de•
trás et cuerpo s in vida. Al calo~f• lo de es·
panto sucedió, en una. rea celen 1epetlda
constaatemente, una protesta oe los transeúqtes, que se dirigieron hacia el velt 1culo con frases hostiles y puftos crispados , victimas de la eterna necesidad de
buscar un autor tangible ! t odas las desgracias. Los viajeros quertan salir á la
vez, y, do111lna11do sus gritos, el conductor, entre sollozos, suplicaba:
-¡Que tengo tres hilos ... . ¡Quédense
á declarar. sefiores . . .. !Todos han visto
q·n foé él quien se tiró .... Teogo tres
hijos, tres h1Jos: ¡et ma_yor de seis al\os l
Gentes con luces custodiaban el cuerpo
que, magullado, hablase recogido hasta
l!uarecer entre el vientre y los muslos el
fracaso de la cabeza, bajo cuya informe
conf JSI0n de sesos y de sangre mantenla_
el ro~tro un gesto de presentimiento de
dolor. Vulos hombres corrieron en busca
de los gua.rdlas. Et conductor i.fgula cl amanllc:
- ToJos ha.n visto que fu6 él . . Tengo
tres hilos , . . . ¡Et mayor de seis dios! Un
murmullo de c:onmlseracl6o se hizo en
tornc:1 111yo, A11110011 comtn11ron á atnt!1111r ID aftrmaclón . Loa viajero, u a1r~•
paron, UD lado, lnde,110s, sólo pnocu-

1\eerea de la Ve-ru-na

r•-

SRA. CLARA L.~MITLER

SRA. MAHA LA RE I D

SRA S. L. JEWEL

¡

~,t,,M!,¡,,H,t,,Mo,t,,Mt++,t,,t,,ti,J,,t,,t,,t,,t,rft+,i,+,troHntl,t,,l,,t,,t,,t,,t,tlt,t,,t,,t,,M,,it,t,,t,-tt,tttt,t,,lt,t,,tnt,,6,-t,,tr,l!.......,tnM,rtnt,,t,...+,t ..........................

¡+

i

Los siguientes testimoni os repr esent an exparl encl as da todos los dlas. Ellos son los
dichos auténticos de sei'\oras que han estado enferm as y han s ido c uradas por la Peruna,
Carta de la Sra. Beatriz Frada r a de Tió, Laj as, Puerto Rico.
"En mi última carta le partici paba que su medicina l a Peruna me habla curado e l catarro, p ero no el asma, quizás debido al corto tiempo que hacía la estaba tomando.
"En ta actualldac.t, ~raci as á Dios, estoy completamente curada, y debo mi s a l ud á su
maravilloso remeaio.'

1

ft

¡i

"""""'ff'fi"'"""'°"',MI+""""'......."""""""""'""""'"""""""'-...""""'""""'~~""""'""""'""""'""""'""""'""""'""""'.........
cF!oa.l mente, tomé d os f ras oos de
P e runa y m e s en tl complet amente
Sei'!.ora. Ola.u L. Mitler, A p:i.rtado 7 l t,l en. Con tinué, no obstante, tomanrl.i
Col umbia. St&amp;tlon, Sea.ttle , W a.sh. , E dicha med loln.a. h ash que m e c re í ra.d i .
cal men t e CLlra.da.; y d es d e entonces me
U. de A., escribe como sigue:
«Nue ve frascos de Perun.a. me cura- sl.mto b ien , com o ble o y d uermo bien &gt;
ron una. bronquitis or ó nlca.. N o c on oz
Una Buena Recomendación
co recnedi o superior 1\ la. Pe runa.. L 'l
a.ccló n de dicho remedlo sobre los cenc"No puedo menos que d ar mi mt\s
tros nerviosos es beneficiosa. E'l.toaa s incera r ecomend:i.:iión A l a Peruoa.
e l sistema. y a y uda á la nat ura.lez:i. en porq ue la he u sado y me ha d a do magsos funciones.
11fficos r esulta.dos, y h e observa do a l
cLa h e recomen.da.do 1\ u n núme ro mlsmo tiempo que á varios conocidn~
de mis amigos , qaieoesse expre-;an en IP,g ha hfCh'l mucho blen&gt;.-Señora
los m lsmoslié rmtnos. Yn t en ~o la.con L. Jewel, No. l. R. F . D., Free port,
vlcolón de que es m uy eficaz&gt;.
Pa., E. U. d e A.
•
•
•

Bronquitis Crónica

Nerviosa, Cansada y Débil

La s eiiora. Ohrlst,1oa. Smukalla., No.
490 W ia slc,w Ave. Bufl',1,to, N. Y. , o s
manifiesta. Jo siguient e :
cOon fio e n q ue t,odo el que padezca.
de catarro en el sistema., l ea. mi c arta
y le sea útll.
&lt;Esta.ba. r r a.lmente en. muy m a l es
t a.do de sa.lud cuando em pecé á. tocna r
la PerUDa , y m is a mig os, tanto como
yo, est a b11.n muy a larm a.dos a l ve rme
t11.n dellca.da.. E st &amp;ba. sl em pre n erviosa,
d esvela.da., can sada. y débil, y los alimentos me ca ian muy ma.l.

Const1pac1ón y Afecciones

de los Riñones

Carta de la s eriora Malla.la Reid,
Oor byvtlle , Ootarlo, Cana.di\.
cS us famosos remedios ha.u sido una
grao a yuda en m i avanzada. edad . Por
cnuchos aiios n.o habla. goz ado de la s a.lud que gozo hoy.
cPadecia de es trefHmiento, r e um a.
tts mo y d e lns rlñooes. n a ce a proxim a.da.m e nte dos al'los que perdí mi s a.
lud, y estaba. casi Inválida cna ndo 011
amigo querido me a consejó que toma -

ra los remedios del d oc t or H&amp;rt man,
la. Peruna. y e l Maoall n .
cCome ncé á to.llarlosde a c aerd ocon
la.s d ir ecciones en los rót ulos, y pronto
me seo t i mejor.
«Estoy com ple t a m en te b ien de mis
a cha ques; e n rea11dad, n o me h abfa
sen t ido t an bien por muchos a nos .
&lt;Elogio y recomendaré siempre tao
ramosos r emed ios&gt;.

La Peruoa es un Descanso
para el Estómago

I

Una cucharad a. d e Pdruoa a.o.tes de
c ada. comid a p roporciona. u n gran des•
cans o al estómag o, por que da. a.patito
Y actlva.J a. :Ugest ión. L a P e ru na reúne
las cualidades de l mejor tóotco. El
gran constituyente , el verd adero elixir
l.111 la s a lud y e l que h a proporcion.ado
la d lc h:1 de goza r de salad una vez má s
á mll looes cte e ufermos, es el popula r
remed io la. Peruoa.
P a ra comodida d de m uc hos que n o
les a grad a n las medlcloa., liqu idas, be•
mos prepara do la. P eruna en forma. de
pastllla.:s. U na p asttlla Perun&amp; eq uiva.ie 4. una cuch a.rada d e Peruna .
.Pida Jas pastillas Per:.:oa..

La Peruna se vende en todas las droguerías, en dos tamaños, de $1.00 y $2.00 botella.
p•dos de no gravitar sobre el coche, como
s i todavla é~teestuvlera sobre los despo10s humanos . Del grupo de el los, un ca
ballero, que conducta á una s eí!orlU., destacóse. Era alto, fornido, la carne de su
cuello rebasaba en el de la. camisa_ por
detrAs. lb•n vestidos de et.lqueta: él con
perlas en la pechera, ella con un vestfdO
color malva que te crfl l• con u n aspecto y
casi fluido 6 la vez. Poco á po'O, et caba•
llerp be
apa, cando (lel gn1po, lit•
vando li raauu a la 1t1uchatba que, alu•
clo,a da, oo dejaba a, mirar hacia el 11t10

r~,

donde el cadAver a ún parecla. rehabilitarse por algunos movimientos c&lt;1nvulsos .
El caba ll ero le decla:
- Ven . . .. Veo .... -y luego ent re dlent es:-¡Esta gentuza! NI siquiera para ma•
tarse dejan de ser groseros!
La. senorlta tuvo un largo esc1lofrlo;
oprimió su brazo y dt lialfóse en una con•
goja, Lloraba¡ lloraba. Con attotos Ir••·
clbles el cabal ero persistió:
-V4mooos: nos harán 1,, la comisa•
rt, . . . . No■ marearán .. . ¿Por quli lioru1
Pero la stl!orlta sr¡ ul• tloraodo , . n

creciente desconsuelo. Lloraba con sus
ojos grandes, Ingenuos y 1zulu , que en
diez y ocho aflos sólo contempl arnn alegrlas, llora ba con to&lt;la ~u alma. y aquel
caba llero obs tfoábase en 0 11 cot11prender
por qué no podla cesar de llorar aqu ella.
senorlla-tal vez s u hiJa,--que habiendo
salido de su casa hacia un baile, hablase
encontrado con la Muerte.
ALFONSO HERNANDEZ CATA.
1910.

�El Mundo Ilustrado
ENFERME DA DES

Que alargzin la vida
Por una curiosa ley natural de compensación, varias enfermedades tienden á prolongar la vida y á beneficiar
la salud.
La gota y el reumatismo, por ejemplo, son enfermedades muy penosas,
y hasta en algunos casos mortalei;:;
pero. por otra parte, hacen mucho
bien á la humanidad· el reuma, particularmente, e tá reconocido por los
médícos como preventivo de muchas
otras dolencias. ID:1 un hecho notorio que los gotosos vi ven, ¡?eneralmente, muchos añoe, y aunque con
frecuencia padecen crueles dolore11,
por lo dernás gozan de buena salud
general, pues precisamente las mismas causas que producen la gota,
hacen que la sangrA esté en buena
condición y sea inhabitable ¡ ara
ruut:bai., clases de microbios.
Se han. dado casos en que todas las
personas de une famil'a, excepto una
sola, han sido atacadas de una enfermedad infecciosa, siendo la única
excepción una persona que padecía
reuma ó gota. Los que sufren alguna
de estas dolencia11, no corren nt la
mitad del riesgo que corren los demás
mortales de padecor las enfermedades
comunes.
Considerando media docena de persones de más de setenta años, reumáticas 6 gotosas, y otras tantas que no
padezcan de gota ni de reuma, se observa quo, aparte de estas enfermedades, les primeras estm:i más saludables que les segundas y tienen probabilidades de vivir mucho más
tiempo.
Además, tanto el reumatismo como
la gota conservan, generalmente, las
tacaltades mentales del paciente hasta su muerte.
Casi todos los centenarios que han
muerto en su cabal juicio y recordando los acontecimientos de su juventud, hablan padecido durante muchos
eí'íos de reumatismo, permaneciendo
libres de las demás enfermedades,
La pérdida de un brazo ó de una
pierna, también suele ser bonelfoiosa
para le sslud. Podrfo decirse 1ue

cuaudo un hombre queda privado de
un miembro, el vigor. y la vitalidad
correspondientes el miembro perdido
pasan á aumentar la vitalidad y el
vigor de los miembros restantes.
Muchas personas enfermes delcorazón se salvan por la tos crónica ó
por la bronquitis.
Entre las persones de edad avanzad11 es frecuente la debilidad del
corlZón que tiene por cc,nsecuencia
inmedia'ta una ()irculación de le sangre demasinao lenta. Una tos constante puede, en tales casos, hacer que
eJ corazón funcion~ con más energfe,
y por lo tanto, que la sangre circule
más rápidamente.
l:lD
llll!I

EL SACRIFICIO
L1. viejecita hablaba con voz t ré•

pero perdooa á mis compaüeros. Yo solo rui quien osó delatarte; sólo sobre mi debe caer la sao•
clón de tu Justa veogauia.
Y eotooces el capitán de la banda. le hizo matar y ordenó la. JI.
bertad de los otros. Y mientras,
enajenados da alfgrla., se alejaban
de Jos que a lca.uzaron inesperada.
misericordia, el protegido del hada
azul quedó traspasado en el campo
por la daga. del bandolero.
Pdro el bada. no faltó á su promesa. Tres dlas des¡;ués, cuando ya
los bandidos hablan reanudado su
marcha., resucitó y se encontró sano y bueno como si no le hubiera
ocurrido el 'menor accidente.
Y, dtl5de entonces, la memoria
del Joven se conserva. y es reverencia.da en aquellos Jugares, porque
supo ser grande y sacrificarse por
Jos demlÍ!I.
¡Qué bonitol-dlJeron los nil!os á
coro, y palmotearon la peregrina
fábula.
Uno solo quedó silencioso: por su
freute pasó una sombra.. Por ftn,
a 'zó la peqút i'Ia. cabeza s :-lladora. Y
pregunt,ó &amp; la. ancla.na:
-Diga. ust.ed, abuelit&amp;, ¿ese murhacho tan generoso s&amp;bfa que Iba
á. resucitar al tercero dla?
-Ei claro-le contestó Ja abue-

mula y ba.lbuoleote; los uiebos escuchaban coa débll ansiedad; la
luz morteeloa del cand ll denegrido
o:imblnaba, con la. lumbrarada del
Jar, proyecciones sombrlas sobre el
grupo ingenuo.
- ...... Y habéis de saber, h1jos
mios-siguió la sibila inspirada.que el bada. azul le dijo al joven: lita.
-El bada azul se lo habla dicho.
«Porque fuiste en el pensar o.tina.-Eotonces-dljo el nllio con nodo, porque en la vida fuiste bueno,
yo he de concederte un sublime ble fra.oqueza-¿qué mérito tuvo el
dón. SL fueres muerto por azar 6 morir?
La historia. no dice lo que la vie•
iujust.lcla, resucitarás al tercero
ja. pudo contestarle¡ lo que toi dice
dla&gt;,
Y, andando, andando, el joven el comentarista es que si hubieran
llegó hasta la cueva. de unos bandi- discurrido de esta manera todos los
dos. El jere dé los malhechores or- hombres, se hubiera &amp;borrado la
denó que fuese apresado, y alll, en humanidad muchos siglos de luto,
unión de otros cien lnfellees, fué de Ignora.ocia, de persecución y de
guardado en una. malolJente y obs- estupidez.
ANTONIO ZOZA. y A.
cura mazmorra..
Eran de ver las lá!l'rlmas y de olr
los sollozos de los oondenad08 á.
muerte. Todos temían que el alba.
llegase, pues con ella. habrfa. de lleLABIOS VIFJOS
'1'ªr la. aflicción y el quebranto.
Nuestro héroe conservada, empero,
sereno el espíritu. Poco a.ntes de
que el gallo cantase el exá.metro
virgiliano, se hizo llevar 1\ presen•
cla del malhechor y le dijo con suViejo, triste, cubierto de sórdidos
blime Pntereza:
ha.rapos, un pobre hombre mendiga
- ¡,Queréis sangre? Toma. ln. mía; sentado á orillas de un gran camino.

Y BESOS JOVENES

Alguien pasó: era un r ico, srgaido
de criados pasamaoeadosde brocado.
-Una caridad ü os place. En un
tiempo tenía cofres llenos de mooe·
das y pedrerías. Hoy no h:ngo ni un
cuarto en mí alforja; dadme: una hmosoa.
- Gracias, uñor. Con e:sta moneda
de oro pensaré en la opuleoci~ de
otros tiempos y me devoheré1s la.
ilusión de riquezas desaparecidas.
Un soldado de vistorn uniforme
pasó por la rufa, segaido de una escolta que tocaba en heroicas trompetas· llevaba en so mano derecha rama~ de laurel que ~e estremecían
gloriosamente en el aire.
-Una caridad si os place. En un
tiempo faf un altivo vencedor, rodeado de u, tumulto de aclamacio·
nes, y Jade los triunfos agitaba sobre
mi frente sus banderas.
El glorioso pasajero, enterneci do,
dió una hoja de laurtl á aquel pobre
hombre.
-Gracias, ilustre •&lt;ñor. Con esla
hoja de laurel soñaré en las victorias
de otros, y me de vol venHs la ilusión
de las batallas olvidadas.
U aa enamorada pasó, de dirz y seis
años muy linda, con su enamorado.
El m'cndigo balbuceó, moviendo la
cabeza:
-Ea no tiempo yo era amado por
mujeres jóvenes y hermosas, blondas
como vos, cuyos labios eran tan fr~scos como los vuestros. Ahora, vie¡o,
feo, DO CODOZCO el perfame del beso,
El mendigo no pidió limosna.
-Con permiso de mi novio, dijo
eJla al mendigo, daré á vuestra boca
la limosna de "º joven beso.
-Lo permito-exclamó el galán.
Pero el mendigo repaso:
-No, no. Nada quiero de bis labio~, bella pasajera. Una moneda de
oro ó una hoja de laiirel pueden ha•
cer que renazca la ilusión de Jas '\'ictorias. Pero un beso joven sobre labios viejos no deTnelve el amor. Los
corazones extinguidos son muertos
que no resucitan. Partid, partid
pronto, niños enamorados. Que no
oiga ni vuestras voces ni vuutras
risas, porque lo más cruel para un
difunto, adormecido bajo césped
marchito, es el anullo de las palomas en el ciprés de su sepultura.
CATU LLE ME!íDES,

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Año XVII- Tomo II

México, 10 de Julio de 1910

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�DIRECTORIO:

"EL MUNDO ILUSTRADO"
Se publica semwri1mente por 11
COMPAlillA

EDITORA

NACIONAL. S. A.

Presidente.
LIO. JOSÉ LUIS REQUENA

No más obscuridad; 110 más extra'l'agantes ma•
rañas. Un ideal de expi:esión sincera y fácil¡ un
ansia de refinamiento; pero de refinamiento que,
antes que apartarles del alma colectiv , , les acerque á ella por la belleza coi:dial que derraman Y
la música tierna como el carami1lo del pastor que
brindan, se ha apoderado de algunos, de una gran
mayoría de los poetas jóvenes.

Director General,

•••

LIO. ERNESTO ORAVERO

Así pensaba yo leyendo el último li.bro de Villa.espesa.
Villaespesa es, sin duda, uno de los poetas de
más delicada fisonomía de la moderna lírica española. No tiene la suntuosidad y la riqutza de
colores de Sa1vador Rueda, ni el sabor clásicamente moderno de Marquioa, ni la rareza de los
humanos Mac.bado; pero les aventaja á todos en
espiritualidad¡ posee ese dón exquisito de penetrar e! alma de las cosas de manera sutil y vaga¡
de pintar las sensaciones que de tan tenues es•
capan, los estados de alma en que el reinado del
ensueño tiene un no sé qué de melancólico en•
canto fngi ti vo,
Ya alguna vez comparé esta cm.mera~ de Villaespesa con la del iuohidable cantor de Brujas,
la ciudad de los dormidos caoales y de los cis•
nes¡ y á medida que más le releo, más me confirmo en ello.
V11laespesa signe conservando la sutileza y la
vaguedad de sus primeros libros¡ pero, en el último á que me refiero, Bajo la lluvia, es manifics•
ta no una tendencia-que éüa de antaño ya había sido ad vertida,-sino u11a re111izaci6n de
sencillez, algo de aristocráticamente lácil que, le~
jos de alterar su propia personalidad, la hace apa•
recer á nuestros ojos más acabadamente original,
Leyendo Bajo la lluvia, sorprende cómo el can·
tor de las Rapsodias hi llegado á tal equilibrio entre la inspíración y la forma, á tan completa seguridad y tan serio conocimiento de sus
propios recursos, que su verso nos recuerda la
prosa por la facilidad, por la franqueza con que
fluye de la pluma, sin dejar de ser rítmico y suavemente harmonioso, Villaespesa ha desterrado
el ripio¡ no engarza adjetivos¡ no escribe una pa•
labra inútil: la frase, limpia, tersa, brota amablemente. ¡Cosa admirable si se considera la fecundidad del poeta español, fecundidad inexplicable, tratándose de un exquisito expuesto á .repetirsel
Consta el llamanle volumen de Villa.espesa de
cinco partes, que, por sí solas, dijérase constituyen poemas: Bojo la lluvia, Rimas sinceras, Gritos
dí~ersos, Salmodias del coriu6n y Palabras sin•
ceras. Un hilo, ese misterioso hilo de oro que
enlaza la produccióu, identificándola con la vida
interior del poeta, une á estas peq neñas coleccio•
nes de rimas que se inician con lu llenas de
nostalgia de sol de Bajo la lluvia, para terminar
con las saturadas de inquietud de Palabras sin,
ceras.
El amor en sus más iudecisas y delicadas formas; los paisajes de remotos jardines de enamo•
rados¡ la desesperanza del vivir; el hastío senti•
mental, son los motivos-¡oh, eternos motivos de
poesía! -de que se vale Villaespesa para hacer
denoche de lirismo suave.
Mueve al poeta un noble deseo de acercarse al
lector, aun al no iniciado, haciéndose amar de él,
no porque halague su vulgaridad, no porque grite muy fuerte, ni porque amontone, como en ba•
rraca de feria, guiñapos '1 colorines, sino porque, hablándole sencillamente, sabe iniciarle en
las más recónditas y delicadas sensaciones de
belleza.
Ved, si no, esta cuarteta que copio al azar:

Gerente.
MANUEL S. PALACIOS
OFICINAS:

4! Call: de Hamboldt número 52. México, D. F.
Apartado postal, 149.-Ambos Teléfonos, 485

PRECIOS DE SUBSCRIPCION (PAGO ADELANTADO):
Rn la ciudad, por mes . . . . $ 1.00
Bn loa Bstados, por trimestre .
3.;5
En el extranjero, por trimestre
4 So
NÚMEROS SUELTOS:
Rn la capital
En los Bstad08
En el extranjero
Atrasados . . .
NO SE DEVITTJLVEN ORIGINALES

femnlUl
La Sencillez del Poeta

D

EL poeta admiramos la inspi•
ración radiante, la hondura de
pensamiento, la pureza de la
forma, la sencillez, el exquí•
sitismo de las sensaciones u:presadas: tantos y tantos atri•
bu.tos que son poderosas ra•
zones en que se asienta nuestra espiritual sim·
patía. Este por prohmdo, aquel por genuinamen•
te castizo, esotro por refinado, cada cual ocupa
un sitio preferente en la capilla de nuestros favoritos¡ pero uno hay-el que reúne dos ó mb
de las fases interesantes á que nuestro tempera•
mento, nuestro modo de ser propio se inclinaque es algo así como el príncipe de todos ellos,
para soñadoras damas algo semejante á un amigo
ideal, con el que se charla y al que se pide el lenitivo de las penas en la dulce música de la ri•
ma, y para hombres graves el cantor predilecto
que con hel'mosos versos recrea alma y oído.
La evolución de la poesía en nuestros tiempos
K ha marcado por señaladísimo desdtn á lo vulgar y corriente, y por un grande afán de refina·
miento;los poetas, aburridos de cantar de mane•
ra llana y IJlonda á la luna, á las estrellas, á las
hojas secas y demás repetidos tópicos de la Hrica, buscaron la.s su1saciones nuevas en flamante
forma expresada.s. Una onda de exqnisitismo ba•
rrió el mar lírico, y con la innovación y las nuevas escuelas, vinieron las exageraciones de factura Y de pensamiento I y hasta las monsil'uosidades
á que diera lugar una enfermiza y mal encauzada
tendencia á lo raro en las personas de los imita•
dores, de la turba que siguió, aclamándoles, á los
pontífices de los nuevos ritos,
Pasada la racha, otra evolución se inicia ahora
en el g~nero¡ se quiere ser exquisito, apartarse
de la ordinaria comprensión de las cosas, del lugar común, contra el cual 11'0116 en formidables
versos aquel severo que se llamó Giosné Carducci; mas, al propio tiempo, dentro del exqui•
sitismo, se anhela la sencillu, y los poetas, lllO•
vldos del afán de lo bello personalmente e::itpresado, aspiran á realizar sus artísticos intentos en
forma pura y fácil que tenga la transparencia de
la H11fa clara,

La farde es un suspiro de amatistas,
la brisa un leve aliento de violetas • ...
Toda mi vida es un sollozo tenue
de viejos sueños y de penas naev as . . . .
¡Y, ahora, decidme !Ji á tal delicadeza puede
unirse más bella simplicidad!
CARLOS GONZÁLl!.Z PEIIA,

Huéspedes Opuestos
Cierto día lleg6 á una gran ciudad una niiia
rubia y joven, que apenas contaba diez y seia
años, llevando en su semblante retratadas la alegría y la satisfacción; vestía un traje de escarlata
como el que los labradores usan,
¿Qaiú era aquella. nitia hermosa? ¿Cómo ae
llamaba? ¿De dónde venia~ Esto es lo que yo no
puedo deciros, pues lo ignoro como vosotros
mismos.
Caando esa niña, que no era otra que la Belle·
za, llegó á la ciudad, encontróse asombrada al nr
aquella multitud de edificios y el inmenso gentío
que por las calles discurría. Confusa y atontada,
se preguntaba:
- ¿Cómo me arreglaré para encontrarentre tantas casas la que he de visitar?
Pero divisó, no muy lejos de ella, i. 1111 jonn
cubierto de pedrerías.
Como llevaba un carcax á la espalda, debía,
aio duda, ser no cazador real. que la miraba com•
placiente,
-Señor, le dijo ella, ruego á usted baga el favor de declarar si es usted de esta ciudad.
-Niña hermosa, respondió él, yo soy de todas
las ciudades.
-Y en esta donde nos hallamos, ¿conoce usted
mucha gente?
-Aquí, como en todas partes, conozco á todo
el mundo,
-Podd, pues, enseñarme el domicilio de algu
nas personas á quienes mi madrina, que es mi
consejera y un tanto hada, me ha encomendado
que visite á mi llegada?
-Ciertam•mte que puedo hacerlo.
-Pues bien, hágame el obsequio de decirme
dó.nde viven los Sueños.
El joven contestó:
-En mi casa.
-iAhl ¡Qué feliz encuentro he tenidol Y la
Esperanza, ¿dóude vive?
-En mi casa.
-IMaravilloso!-díjo. ¿y las Delicias?
-En mi casa.
-¡Eso es admirable!
Y no dándose cuenta de tanta dicha, quería ir,
más que corriendo, volaudo á la habitación de
aquel joven, qae debía, sin duda alguna, vivir en
un .suntuoso y regio palacio, cuando daba hospi•
tahdad á huéspedes semejantes.
Mas á medida que iba avanzando en su camino
su alegría se iba amortiguando.
'
-Pero - dijo la Bel!eza,-éstas, á cuya casa me
conducís, no son las únicas personas á quienes
mi madrina me ha recomendado que visite. Tam•
bié11 ha nombrado otras que no deben ser tan conocidas como aquéllas, puesto que nadie me ha
sabido dar razón de dónde viveu. ¿Podría usted
decfl'melo?

~ st
-Bien¡ entonces, si tenéis la bondad, decidme:
¿dónde habita la Alarma?
- En mi casa.
-¿Y la Desesperación?
-En mi casa,
Entonces, mirando •on aire de sorpresa y de
espanto al que de este modo se expresaba, re·
puso:
-No me explico cómo en vuestra casa alber•
g,is á tan opuestos huéspedu.
El joven contestó:
-Lo comprenderéis fácilmente cuando os diga
que soy el Amor.
CATULLE M E NDll:S.

La Escuela de Aspirantes
!Cada semestre hay un día
l!IOlemne para la escuela de

~spirantes: el de la apertn-

"'ª de las clases. Con este
&gt;motivo se organiza una sen.·
'Cilla fiesta, que tiene gran

significación, porque en ella
saludan los recién llegados
al pla.ntel y se despiden los
que han terminado su carrera Y salen á prestar sus
servicios al ejército.
El dfa cuatro de los corrientes se llevó á efecto la
citada 6esta¡ durante ella dió
el director del plantel la -6 I •
lima lección á los salientes
la cual versa siempre sobr~
decoro y pundonor milita•
res, y dió la primera á los
qae llegaban para enseñarles el amor á la escuela.
Las fotografías qu.e iluston esta plana fueron tom.adas durante la fiesta· la
primera representa el g~po
de alumnos salientes, quienes actn~l~ente prestan ya
sus serv1c1os en las filas; el
segundo es un ejercicio de

fortific~ci6n y práctica de
campana, Y el tercero es un
grup.o de c;idetesde los que
seguirán esteaiio suscarsos
en la escuela.

□

fl Sr. Dr. D. Manuel Hores
Debido, por un1 parte á
la necesidad de rcfor~ar
nuestra organización y, por
la otra,_ á que las múltip les
ocupaciones del señor doctor doll: Maauel Flores no
le permiten dedicar el t iempo . ne.;es_a rio á las labores
penoduticas, nos vemos en
la penosa necesidad de privar~o~, temporalmente, de
•n ilustrada colaboració n.
. Esperamos qae esta priva•
c,6n durará el menos tiempo posible, paes taato una
como la otra de las razoues
u:presadas son de carácter
temporal, y una vez que
hayan dejado de subsistir
nos honraremos nuevamen~
te c~n l• firma del galano
escritor.

�La Incomprendida
•
No Jolpeeís jamás á ana m11jer,
ni siquiera con una flor.
EL KoR~N.

L florecer las 11rimeras
rosas de la última pri•
mavera, Godofredo de
G11erl, que trajera de
Parfs á su prt?ferida,
Simona Liantis, alquiló en la ribera del
Loire una linda qainta, amueblada á estilo
Luis XVI y circ11ndada de jardines, en los cua-

Simona, por otra parte, durante aquellas sema·
nas de luna de miel, habíase mostrado de las menos peligrosas, no jugando al matrimonio más que
por gracia, nada mundana, alegre, poco gastadora
y llena de c.o mplacencias,-Además, er~ ~or naturaleza tan negligente, que había permitido que
le cogiera.u y vendiesen cuanto poseía de s~s ~os
primeros olvidados. Tan sólo le quedaban 1ns1gi1icantes joyas y tal cu•l ioílette, sin contar un.
:nillo. Mas era taa maravilloso el solitario de
éste, de una talla, de una blancura y de un agua
tan raras, qae joyeros de renombre se habían
comprometido á pagar por él quinientos luises
el día qne á ella le viniera en gana.
¡ ti h, cómo se habían di·
vertido dnrante la estación!. .... Paseos á caba•
J lo, partidas de ca.za y de
pesca, excursiones¡-y en
casa, música, besos, libros, charlas y disputas!
- Entretenfanse también,
para reir, en el ensayo de
viejas armas en el jardln¡ y en punto .á amistades, no habían recibido
á nadie; á tal p11uto que,
merced á la ilusión ínveoil. Guerl y Simoua po•
d{an considerarse, al prestnte, como íntimos.

•••
Sin embargo . ... ella te
oía momentos indefinibles, cuya frecueo.cia au·
mentaba á medida de la
_aproximación del retorno á P,rís. AsJ, cuando
teniéndola enlazada en
sus brazos, bajo las lilas
llenas de fulgores de es·
trellas, él la decía las
cosas mis dulces, ha·
blándola con ternura de
un niño que les uniría
más aún, de horas apasionada•, de una ex.istencia regocijada y simple, la bien amada pa·
reoia como dhtraída, le
miraba con extraña fije•
za, como si se resíoti&lt;•
ra de algún agravio.
Si11g11lares lágrimas, á ve•
ces, hacían brillar sus
pestañas, d ando á s11
El. Nlfl0 DIE LAS TARTAS,-./. MAHUOEZ
seer et a emoción un
carácter d e contrariedad- casi de impacienciales las lilas, en torno á 1111a extensión de verduiniateligible.
ra, se: crn:r.aban en largos plantíos, En los alrede•
Dijérase que iba á gritarle alguna cosa; luego_
dores lejanos, sobre la pendiente de las diminudesesperada y como renunciaado á ello, callaba.
tas colinas, bosquecillos de fresnos y de maleza,
Bnucamente habíale dicho alguna vez en tales
dijérase que expandían la soledad en torno.
momentos:
A los veinte años, y no disfrutando más que de
- TIÍ sabes, Godofredo, si Íllese de mi agrado,
siete mil francos de renta, exponerse á sentir
¿podría dejarle? Y dejarte siu avisar siquie-ra, de
pasión por una elegante, por una morena esbelta,
un momento á otro.-Coo mi diamante soy libre:
de mirar inteligente, de cutis de jazmfn, de rastendría tiempo allá de elegir, entre los más ricos,
gos finos y duros, es an.a loc11ra, ¿verdad? ..... .
un amante de mi agrado. S{, si yo quisi,ra, lo
Pero si bien es cierto que G11erl era de gallarda
haría yo mismo. ¡y mir,, te quedadas solo! No
apostura, de finas maneras, de un valor famoso
más Simona.-¿No te irrita esto? ... . ¡Gracias!. . ..
y de un esprit de artista, nadie tampoco duda
F alguraban S118 ojOSi hubiérase dicho que
que poseía una mentalidad clarívidente que le
agaardaba nna palabra, un acto, que Guerl no
ponía i cubierto de todas las amorosaa concesio•
fuese capaz de ejecutar. Las respuestas ad.mirane,, capaces de traer consigo esenciales desendas del mozo eran recibidas por Simona con mogaños.

vimientos desdeñosos de cabeza, hasta con encogimientos de hombros, desde hacía algú.n tiempo.
A la pregunta de «¿Qué te pasa, mi querida
Simooa?&gt;, ella contestaba, mirando la joya:
-Ya verás tú cómo con todo y tu buena edn•
cación serás la causa de mi muerte.
-¡Pero, ¡,qué tieoes?-xclamaba él!
-¡Ah, si no fueses como eres!
-Entonces, ¿no me amas ya?
-Sí. .. pero . . .. no tanto como yo quisiera ....
¡Y es culpa to.ya!
El sonreía al escuchar 1al, y Simona, írancido
el ceño, corría á encerrarse en su alcoba, donde
su amante la oía llorar alg111111s veces hasta por
una hora. De vuelta á su lado, ella parecía haber
olvidado la ingrata escena ... . De suerte que, sin
acordar al incidente atención mayor, Guerl se
reanimaba y concluía por exclamac: c¡Señor, va•
ya si las mujeres son caprichosas!&gt; tranquilizán·
dose aún más con la vanalidad de la frase.
En un atardecer magnífico, bada Jas cinco
ambos, en los jardines, adonde fueran por dis-,
tracción plllradojal en ausencia de otras más efectivas, tiraban á la ballesta sobre el césped, con
noa vieja y fuerte ballesta de otro tiempo, y la
singular moza, no teniendo ya proyectiles que
u.sar, exclamó de pronto, después de mirar largameote el anillo:
-¡M.ira si soy tonta! ¿Y esto?
De un tirón quitó de su anular el diamante,
púsolo en la ballesta, en aqnel momento dirigida
hacia los bosquecillos de lilas y los paobnosdel
Loire.
-¡Eh!. .. . ¿Si yo tirase? .... Sin embargo ... .
-dijo.
Y reía.
-¡Simona! ¿Estás loca? ... -respondió él.
Pero como cediendo á un irresistible movimiento de histtria perversa, llrgada á la crisis
aguda, oprimió frfamente el arma; una chispa,
una gota de fuego se hu odió en el crepúsculo.. ..
E n tanto que de Guerl miraba á su amiga con
estupor, ésta, .Jejando can la ballesta, cortó una
rama; luego, ec b.ando el brazo en torno al cuello
de su amantr, murmuró á su oido, medio cerrados los ojos, la vc:z ronca, bi vial, zalamera:
-¡Abl No merecía otra cosa .... ¡Ya eres mi
amo! ¡No tengo un sueldo! ;Puedes echume!. ...
¡Cómo me gustas abor;;!. . . . Pero, ¡mallrátamr!. ..
No tengas empacho en hacerlo. ¡Cómc!¿dices que
me amas y no me has dado una sola bofdada?, ..
( Revolvia~e. marcando con sus uñas uua de las
manos del amante; respiraDdo, con las :oarices
dilatadas, el aroma del saco de terciopelo uegro.)
-¡Es necesario que una mujer se sienta domina·
da, mira tú!. . . . Y, iü supieras cuánto más vale
esto que las frasul Supongo que ahora harás á
un lado tu política, ¿eh? .... (Sus dientes ca&amp;taíieteabau). ¡Estás pálido, colérico!. . . . 1Me harás da•
ñol. ... ¡Ya sabía yo que eras un bombrd
Ante tan imprevista erupción, el señor de
Gnerl, habiendo palidecido, en efecto, la consideraba como si la hubiese visto por la primera
vez. Luego, apartándose, después de un silencio,
murmuró tranquilo:
- ¡Más que cosa algo.na, me valdría un látigo
en la mano!
Y dejáudola, jadeante, sobre un banco, entró
en casa, y á continuación, por otra puerta, hubo
de salir, como quien escapa. Tres horas después,
Simona, muy inquiet.a, desgarraba con sus dientes el pañuelo, en la alcoba, ante una bujía, cuaa·
do la criada le entregó la cuta siguieote, traída
de Nantes por el e:rpreso:
«Qaerida abandonada: te debo seis meses de
encantadora ilusióo, lo confieso¡ mas, al descn•
brirte, esta tarde, has para siempre helado los

Lll VISITA EN CASA Dl!L ANTICUARI0,- P, Q0URDAUI.T

sentimientos que tal ilusión me inspiraba. Ciertamente no ignoro que hoy día parece indispen•
sable (á los ojos de algunas personas de tu sexo)
ser un bruto para ser un &lt;macho&gt;-y que los be·
sos parecen á éstas menos insípidos que los gol•
pes;-mas, como por una parte, entre los violentos placeres, á los cuales, por simple divertimiento, puede prestarse nuestra sensualidad,
encuéntrase-como el más propio de aquellos
por quienes tlÍ enloqueces-el de destruir ua
ale¡rla que (sola y ante todas) debe consagra.r la
vida en común entre mujer y amante¡ y como,
por otra pa.rte, si tú no puedes pasarte de pali•
zas para figurarte gue me amas, yo puedo per•
fectamente ah.o rrarme, para ser feliz, de administrar bofetones á la que me es querida,-me he
visto en la necesidad de huir, anD sia sombrero,
para evitarnos el cambiar inlitiles y hasta tontas
explicaciones.
&lt;Así, pues, extravagante niña, Jc11ando yo te
cvntemplabJ. en los bellos atardeceres, bo1jo el es•
peso follaje, murmurando sobre tas labios lo qae
mi corazón me sugería, tú te decías á t.i misma,
sencillameate, coa un profundo suspiro, elevan·
do los lindos ojos al cielo, del cual parecían con1ar las estrellas melanc6licamente:-c¿No estarían mejor los puntapiés que todo esto?&gt;, .....
(Pobre ángel, compllldéceme si, temeroso de mi
natural ineptitud, no me considero lo bastante
perfecto para osar . .. . siquiera fuese 1lil simple
ensayo encaminado á satisfacerte! ¡Cada quien

tiene sus sentimientos y sus deseo~! No discuto
los tuyos, ni su calidad; deploro tan sólo el no
poder ser para ti más que un enfermero. Adiós,
por Jo tanto. No te inquietes por la q uiata. que
ya ha sido alquilada, par_a el 15, á toda una familia de honrados negociantes que espera tu
partida. Maíiana por la mañana un propio irá 4
poner en tus manos, bajo pliego, un cheque por
si:is mil francos, pagadero á la vista (á la t11ya
solamente), en casa de mi notario, en París. Yo,
ya me encuentro lejos.
&lt;Recuerdos, y buena s11erte.
Godo/redo&gt;,
Simona, Juego de leerla, alargando los labios
con una irreprochable mueca de desdén, dejó
cier la carta de entre sus manos:
-¡Qué lástima que tan buen muchacho no sea,
en el fondo, más que un soñadorl-murmuró:IY qué lástima que los que saben comp render á
una mujer . . . sean así!. .. . ..
Calló, sofiadora también, ella misma, Simona
Liaatís, la pobre y delicada muchacha, lay! muer•
ta recientemente (¡triste humanidad!) bajo el
niímero 435, serie veintiséis (nimf6manas), en las
Incurables ; siendo la suya una enfermedad esencial, es decir, de aqudlas de las que no se puede
( ,in Dios) querer aJiviarse.
CONDE DE V lLll.ERS DE L 'I SLE- ADAM.

(Traducción especial para E l Mundo Ilustrado,)

PENSAMIENTOS
La buena educación de los varones debe estar
compuesta de ciencia; la buena educación de las
niñas debe estar compuesta de ignorancia.
En efecto, reflexionadlo. Es menester que al
llegar al umbral de la vida, es decir, del mundo
el joven sepa y la joven ignore.
Se funden el uno en la otra, y eatre los dos
forman la unidad. La ignorancia de la joven v-ierte su gracia sobre el joven: la ciencia del joven
comunica su faena :i ta joven.
Y en seguida vi ven. Si el hombre es vulgar I olvid.a . Si la muj er es distingnida, aprende.
Si los dos son naturalezas superiores, al leer,
al pen.sar, al sufrír, al obrar, llll resignarse, adquieren junto y en comúo, seglin la d íferencia de
su sexo y la pr oporción de su espíritu, cada cual
una gran ciencia.

•••
¡La m11jer adqlliere la ciencia del hombre: el
hombre adquiere la cieneia dela Humanidad!
Esta última ciencia , modificada por el sexo, que
la práctica de la vida, es decir, Dios mismo, en·
seña á la criatura humana, se llama EXPERIEN •
CIA.
Vfc-roRHUGO,

•

�~------~~-·
~a fSasa 6el estudiante
(,~• ~
El miércoles último empezó á convertirse en
realidad palpable un herlll1:&gt;so sueiío del sriíor
secretari o de Hacienda, licenciado don José lvcs
Limantour, el cual consiste eo la construcción de
una casa dedicada especialmr.nle á los estudiantes, y en particular á los estudiantes pobres.
Los que en nuestros años juveniles puamos
por los trabajos del estudiante pobre en Mh:icc,
por más que sólo lo de pobres se nos note ahora,
sabemos la infinidad de penas y trab1jos de e sa
vida y los mocho• pdigro• qae ofrece pua los
qoc llegio de los E&lt;tados, y se hallait, por primera vez, comedio de lo~ ro~autos de noa cindad
popo losa qne á .:.ad1 piso l e• o frece una poderosa tentadóo.
Las u:i(aas mesadas que remiten los padre',
urgidos generalmente por los gastos de una J.mUia numerosa, ó q 11e bondadosamente concede
el Cobierno de un Edado, eo la mayoría de l os
casos apenas si b1st.l para los gastos indispensables, y el pobre estudiante tiene que vivir en tugurios, i los q ne se bautiz:a pomposamente con d
nombre de viviendas, y por los que se cobran
precios exorbilaotes si se tielle en caenta el
pésimo estado en qae se hallan.
Cuando el estudiante salf', expulsado de sn ca·
s•, por las pé5imas condiciones de ella, se halla
enmedio de la.s mil tentaciones de la calle, y forzosamente sucumbe á ellas, á riesgo de tener qae
encerrarse de nuevo en la antihigitllica morada
que sn de■graciada suerte le depara.
Todos estos inconvenientes quedan subsanados
por medio de la casa del estudiante. C11■ndo el
pobre joven de los Estados llegue i la capital,
tendrá en ella casa cómoda y habitación que me·
rezca tal nombre. No tendrá que pagar lo increíble por una vivienda donde no hay aire, luz, ni
ninguna de las necesidades indispensables de la
vida, y no tendrá la necesidad de salir á vagar
por las calles de la ciudad, en las que le asaltan
las tentaciones, porque su hogai: será un ·nrdadero hogar y le ofrecerá comodidades, buena sociedad, alegre y bullanguera, y un retiro tranqal-

!Pebre allmraa meB!lmicéllnca «¡¡Ulle te
ll!l\lllllerez &amp;e frie
(De G,ilos díspersosJ.

~--~~

¡Pobre a lma mela.nc61ic:a qDe t e mueres de írfo
eu e ste hogar sin lumbre y sin amor, camina!. ..
Crnu el aznl cantando como una goloodrina
que abandon a el cadá.ver de su 11idal vado . .. .
Amortaja la llnvia los parques otoñale.s,
l as r osas se de~hojan bajo las ni eblas grises
Hazta flecha c oo ~las, y voela á Jo, pdses
donde e mpiezan á abrirse los primeros rosales,
Al fillal de un sen dtro de altos olmos, te espera
una casita b lanca llena de primavera .. ..
A su pnerta la htente 110 fresco olor de~t ila,

y una v irgen bo rdando, cantos de amores l aoz:a,
mi~ntra3 la vie jd abue la, cabec:undo. hilt.
los cándidos ve llonu de su última esperanza.
F.
1-11 PRIME RA Pl :":J l l e ti S J ;; I r 1 :J

V ILLAESP!SA.

r

Mu fa Cam pos, qai en p resentó o¡:o rtunamente
proyectos y plan.:,s, que hoy damos á conocer.
Aprobados e stos p lanos, se di6 luego comie nzo
á lu obru de cimen tación en los amplios terreuos adqui ridos exprofebo en la plaza de la Concordia y callejó n del Perro. E stos t errenos ti e0en una extens i ón de d os mil metros cuad rados.
E l edificio proyectado con sta d e tres p isos, y según nos ha manifestado e l arquittcto const ruc·
tor, se emplearán en él maleri alu d e p rimna
cine E~ an edificio sencillo eu s o arquite1::t11ra
u :terio.r ¡ pero será c ó modo y bie n acondicionado. AdeQ1b de las múltiples ha bitaciooes-ri.es
tendrá una ca pacidad para deo estud iantestendrá la Casa de los E ,tndia ntes u n salón p ar a
lectura, otro para fiesta s, baiio y gim nasio.
S entrada principal se - b rirá p or la u q a i na
q11e ve hacia el hermoso jard incill o del Carm,n.
~u~

EL. SEIIOR L/MANTOUR COLOCANOO LA pi,/MERA PI EDRA

lo para coando quiera dedicarse al estudio y al
recotimiento, necesarios al hombre que investiga
y que estudia.
Por esto es por lo que la idea del señor Li mantour es bella y es grande, porque no es obra dedicadaá una generacióo, sino á todas las generaciones hitnras de estudiantes¡ no es obra que re•
dima á ciertos hombres, sino una que redime á
todos los hombres de bt1Cna voluntad, á todos los
jóvenes que á ella quieran acogerse. ¡Cuá.otas i n•
tdigenoias hermosas: se:ban perdido dJamadas por

la vo z; de las sireaas&gt;, c o mo d ice un a u tor n u est ro en una de sos recientes obra~!
Cnando la Casa del Estudiante sea una coraza
que aisle al joven y le protej a contra l a voz de
esas sirenas, se habrá dado un gran paso en favor
del joven y muchos será n los que lleguen al fi n
de su carrera profesional, gracias á. la protectora
idea del seiíor secretario de Hacienda.
Todas estas esperanzas, todos estos anhelos está.o si mboliz:ados en la senci lla ceremonia de colocación de la primera piedra de la Casa del Estudiante, llevada á cabo el miércoles de la serna·
na '.JUe termi na hoy.
'En ese día, cerca de su mitad, llegó el generoso donante en su automóvil á la plaz a de la Con~ r d ia, antigua del Carmen, y en se guida procedió á la colocación de la p i edra del edificio que
le ha de dar seguramente tanta ó más fama que
su labor h acendaría, la cual es bi en conoci da y
elogiada por el pa!s entero.
El señ or Limantour, el se.ñor su bsecretario de
H aciend~, los d irectores de la casa y 0 0 grapo
de estudiantes, fueron los únicos a sistent es á la
ceremonia, la cual consistió en l a colocación de
nna piedn, delltro de la cua l se paso o n cofre
q_ue contie~e monedas d e cada u na de las especies qoe circulan, p er iód icos del d ía y el acta
de la ceremon ia.

P rocnrnd á vuci&gt;lros enemigos lo beneficios de l11. ch·iliznción ; es como debéis tomar ~e ellos um~ venganza digna; es como~1
debé1 dar tÍ onocer vuestros entimientos
Jtr uista .
(°hBJN

B.\RRET),\..

Siewao ~1111e aligo ee i e ~ i e ,
C11n•I ai J!)Cll' umma llneridm•••••
(De &lt;Salmodias del Coraa6n&gt;)
Siento que algo se exliugue, cual ,i por una herida
se fuese, g(lta á gota, desangrando mi '"ida ... .
i•En el reloj de arena que se ruuere de hastíe•,
muy leuto, grano á grauo, b~ta quedar vado . . . .
Al ,·értigo del r fo enlrrgo mi barquilla,
y a nte mi ➔ &lt;'jos pa,a la vi~i6n &lt;!e la orilla
'l'a'l 11ípid., , que apenas á disiir¡zuir acierto
l a luz. de las t lnieblas y nn jardín rle un desierto.
1,, v ida pa•a fau,la, &amp;ilbaodo, cnq} •-aeta
que un a rquero In v!.ible di ·para hacia uaa meta
Pdra 11ue•tra ignorancia nro, tal, desconocida . . ..
¿Quién ~abe d6nde empit za y t, rruioa la vida?
¿Qué peregrino !, n ruano conoce s11 destino? ..
Y, stn embargo, tiene su ruta el peregnuo .. ..
Nuestra lámpara enmnlio ele b sombra. agoniu .. ..
¡Ua débil soµlo puede a~eolar f ll ceniza!. ...
r,, vida es uu eteroo signo ioterrcgativo
entre un misterio muerto y otro mi~terio vivo.
Y entre los dos, á ciega~, temblando r.amlnamos,
sin saber si de cierto vivimos 6 soñamos . ..

Después de la colocac ió n d e la p ied ra, e l d irector de las obras obsequió á los concurrentes
c~n un &lt;lnnch-cbampagn u, Y, durante t i, el señor
Ltmaotoar p ronun ció uu b ríud is deseando al
edificio toda la prosperidad q ue m:rece. E n n ombre de los estudiantes respondió el joven S errano, _da nd las gracias al señor secr etario p or su
valioso d onativo Y por su b rillante i du.
Con esto termi nó la ctremonia.

º

•

**

..
CONC URREN TES A LA F I ESTA

La Casa de l Est udian te no sólo fné i deada, si no
costeada por el señor Limant our, quien design ó,
pa~.- ~ae se encargara de la construcción d e este
ed1fi c10, al señor arqa ítecto don Mauricio de

EL St::ROR LINIANTOUR Y SUS ACOMPAIIANTES VIS/TANOO LOS TERRENOS OE L A OASA

F. VILLA.ESPESA.

�RBTR1\TE,S
En el umbral de la puerta me djjo él:
- Usted lo sab!, no he preparado nada especial.
-No me con.formaría si fnese de otra manen,
le respondí; pero temo -interrumpirlo.
-De ninguna manera. Tendré mucho gusto de
presentarle á mi esposa.
-¡Pero usted no me ha dicho que fue:;e casado!
-IA h, babi •••• ¡Cómo no! soy casado .... y padre
de familia. Tengo tres niñas: una hija grande y
otras dos gemelas .... ¡Vea usted, es hasta ahora
lo q uc hay mejor en la -vida! !Todo tl resto! ....
- Un criado abrió y él dijo:
-¿La señora está ahí?
-No, señor,
-¿, Y las niñn?
-Tampoco.
-Bien. Pong11 un cubierto. El señor se queda
á comer.
Me hizo entrar al salón. La pieza era eletante,
pero fría, con no sé qué de tr,ste, de apagado.
Los muebles estaban cubiertos por fuudas griaes;
altunos bibelots estaban colocados aquí y alU,
sin gusto. Los adornos iluminaban la picn, demasiado grande, con una luz pobre; 110 alto espejo
de Venecia estaba empañado y reflejaba mal los
objetos, y uno se hubiera creído en el sillón de
caalqaier familia burguesa, si en un muro, cuatro puntos aislados, cuatro ntratos con muco,
blancos iguales no hubieran arrojado como un
rayo de juventud y de alegría,
-Usted tiene "th{ muy hermosos retratos, mur·
muré.
-¿No es así? Son mi mujer y mis tres híjas.
Yo hice un (ah! con una sorpresa tal ver; demasiado notoria¡ pero verdaderamente este interior
era tao severo, tan poco confortable, que me parecía extraordinario que fuese habitado, creado
por las exquisitas criaturas de las cuales contemplaba los retratos.
-Mi mujer parece muy joven, lno es -verdad?
Al lado de sus hijas parece más bien una hermana mayor que mamá. Me gusta mucho mirarlas
agrupadas así. Sus retratos son tan expresivos,
que son lo mismo que si usted estuviese delante
de ellas. Vea, 6son delicados? ¿Son futos los r.ugos? ....•. Entre los labios juntos se adivioa uoa
so.nrisa, y bajo el lápiz que, sin embuto, deberla
ser ig11al para todos, se lee hasta la sombra de las
pestañas y el matir; de los cabellos! .... ¿Son bonitas, eh?
Había en su voz una ternura devota. Se frotó
las manos.
-Mis hijas se parecen á su madre. No tienen
nada de mí, y agregó riendo de buenas ganas:
-Mejot que sea asf, porque yo no soy bonito.
Sobre la chimenea an reloj dió las ocho.
El dijo:
-¡Vay¡I ¿Todavía no? . ... Vamos á sentarnos á
la mesa.
-Esperemos 110 poco todavía, le dije.
-No, no .... ellas se habrán atrasado, sin duda,
e;1 alguna visita, Machas veces les sucede que
hene:n que quedarse á comer de improviso en ca•
sa de sus amigas ó parientes. tA la mesa!
El comedor tenía el mismo aspecto se-vero que
el salón. En la mesa había colocados seis c11bier•
tos. Me hizo sentará la derecha de un luga.r vacio: el de la señora.
-La derecha de la dueña de casa, dijo sonriendo.
Concluida la sopa de los chors d'cenvre&gt;-, llamó
al criado:
-Retire los cubiertos de estas señoras.
Durante toda la comida estuvo muy alegre, ba•
bland, todo con soltura¡ pero su tema favorito
era su m11jM y sus hijas. A cada momento volvía
á él con cualqnier prele:s:to.
-¡Verá usted cómo se nota vida en la casa cuan•
do ellas estén aq 11(! Usted les podrá con versar de
pintura .... teatro .. . .música. Estoy seguro deque
ellas lo encontrarán muy agrabable.
Me despedl de él cerca de las diez.
Me hiio prometer que volvería y, algunos dlas
más tarde, recibí una invitación á comer Yo espera~~ encontrar su esposa y á sus hijas¡ pero él
me d110:
--Verdaderamente estoy muy contrariado......
No sé cómo excusarme .... En este instante reci•
bo un aviso telegráfico en que me anuncian que
se quedarán á comer en Passy. Tal vez por este
mal tiem-po les habrán retenido allá ... .
Se voh-ió hacia el criado:
-Vamos, Bautista. Retire cuatro cubiertos.
Yo volví á su casa dos ótres veces. Un día, su
mnjer y sns h.ijas habían sido llamadas por te•
legraío, por una parienta anciana de provincia; otra -vez, se habían olvidado por completo
de prevenirlas, y ellas habían aceptado la invita•
ción. En suma, yo no las veía nunca. Esto con•
c 1a yó por parecerme extraordinario.

As{, pues, una noche-toda-vía otra ve% m,s un
acontecimiento imprevisto me privaba de la presencia de ellas-mi huésped me pareció más ner•
vioso que de costumbre. Da.cante toda la comida
no cesaba de repetir:
-¡Es halagüeño esto de no estar nunca en casa
en.a ndo es necesario!
En la pieza vecina se oyó 1U1 ruido de vidrio
quebrado.
Se le-vantó de un salto, se puso espantosamen•
te pálido, y con -voz ahogada llamó:
-¡Bautista! LQué es lo que hay?
El criado balbuceó:
-Sí. . . . 6De dónde viene ese ruido? .... Usted
me oculta algo .. .. ¡Quiero saberle:,!
-Del salón ... . .
El gimió: &lt;Estaba seguro de ello&gt;, y después,
arrojando á un lado su silla, corrió á la pauta,
la abrió Vtolentamente, dió vuelta al botón eléctrico y permaneció inmóvil en el umbral .

¡mi hijita! ¡mi hijita querida!... . 1Qd diré á tu
madre, Dios mío!
El se había echado sobre sus rodlllu. El sirviente lo levantó y Jo impuhó dulcemeDte por
la espalda, El se dejó conducir, dócil, tartamudeando en medio de sus lágrima$:
-¡Oh! ¡No le digan nada á su madrt!. ... ¡Nolc
di¡!an nada!. ...
Cuando quedé solo, me perdí ea cooj~turas:
jun drama !emejante por UD retrato destrudc!. ..
No me atrevía ni á partir ni á llamar. Al cabo de
un momento, el criado entró en 1a punta de los
pies y me dijo á media voz:
-Está durmiendo. Pasó mejor de lo que yo
hubiera creídc.
-Vamos, le pregunté, ¿qaé significa esto? ¿Estimaba tanto, entonces, á ese retrato?
El criado me miró aturdido.
-¿Cómo .... ? ¿El 11cñor 110 lo sabe? .... . . Peor
si el caballero no tiene ni esposa ni [niños ..... .

El Aniversario de la Independencia
De los Estados Unidos
La colonia norteamericana residente en nue&amp;tra
capital, celebró el lunes últímo, con el entusias•
mo de todos los años, el aniversario de la declaración de la iadepcndencia de su país.
Se escogió para la fiesta el terreno que rodea
el restaurant de Chapultepec, y en él se levantaron puestos y tiendas, salas de exhibición, salas
de descanso, y se arregló el lugar doDde habían
de verificarse los j11egos deportivos, que siempre
forman parte principal del programa de la fiesta,
Constaba éste de los números ac.ost11mbrado1
cada año· pero dispuestos de una manera nove•
dosa,
Hallábanse ya en los terrenos de la fiesta su
excelencia el señor embajador de los Estados
Unidos y el señor cónsul general de la misma na·
ción, cuando llegó el señor Presidente de la Re•
pública, quien fué recibido con los honores co•
rrespondíen tes.
La llegada del señor Presidente fué la señal
para que empezara la fiesta oficial, pues la popu·
lar había dado comienzo á las ocho de la ma•
ñana.
Además del programa de &lt;sport&gt;, lucido como
siempre que se trata de la colonia americana, hu•
bo diversiones para todos los gustos: carreras en
burro, batallas de confetti y demú juegos que
dan lugar á las expansiones de jú_bilo.
La fiesta oficial se inició cou un patriótico discurso del señor general Agramonte, y en seguida
hizo uso de la palabra el señor embajador, que
hizo la historia de la heroica lucha del pueblo
americano para consegair su libertad; en su discurso tuvo el señor embajador frases muy cariñosas para México. En seguida publicamos la
parte final de este hermoso discurso:
&lt;Señor Presidente: al celebrar el acontecimieu·
to histórico de esta fecha, aparecería yo como
negligente hacia las amenidades de esta ocasión,
si dejara de decir: á vuestra excelencia lo mucho
que apreciamos su bondad y simpatía al honrar
este festival con vuestra presencia, y sentiría que
habría dejado perder esta oportunidad, si como
representante del Presidente de los Estados Uni•
dos dejara de manifestaros cuán alto es el sitio
ea qae os tiene la estimación de la colonia americana de México, la q11e ha tenido la suerte de

l!L SEROR GENERAC. AG/RAMONTE EN LA TRIBUNA

podei: observar imparcialmente la sabiduría, el
patriotismo y la firmeza con que v11estra excelencia ha cumplido los deberes de v¡iestra altísl•
ma posición.
No estoy suficientemente enterado respecto de
la opinión de v11estros conciudadanos, para po·
der aprecíar la estimación que tienen de vuestra exceleucia¡ pero interpretando los sentimientos de mis compatriotas que han recibido la hos·
pitalidad mexicana y qae han disfrutado la
prosperidad y seguridad emanadas de vuestra
benévola aunque sólida administración, siento
que puedo decir que pocos hombres ocupan tan
firme Jugar en sus afectos como vuestra exce·
lencia. A la bondad de vuestra prolongada y
j11stisima administración de los negocios de esta
República, no tan sólo la colonia a.mericana en
México, sino la gran masa de mis compatriotas
más allá de las riberas del Bravo, atribuyen el
alto puesto que ocupa México entre las naciones
de la tierra; y por ello mis compatriotas, tanto de

-Toda mi vida perdida.,,, quebrada , , ,. JAbl

¡El sefior no ha sido nanea casado! Un día hará
unos siete ú ocho afios, compró estos retratos en
un remate, y después los ha mirado tanto, ha pasado tantas ~oras en contemplación ante ellos,
que ha perdido la razón y ha con.c luido por creer
que eran personas verdaderas.
. Arrendó un departamento con cuatro dormito·
~os. En ca4- comida hemos tenido que po11cr
c1nco cubiertos.. .. Cuando esti solo les habla,
ríe, les_reprende; ahora grita qaesu hija ha muerto, Manana toda la casa -vestirá de luto ... . al me•
nos qae no •e haya olvidado de aquí á entonce,.
Vamoa ., .. ,. Yo creta que el sefior estaba al co•
rricnle.

«Señor Embajador:
Señores:
El 4 de Julio se celebra con patriótico entusiasmo en los Estados Unidos de América y con
un eco de simpatía en todos los pueblos de la
tierra. Es el aniversario de la -vida autónoma
y de la libertad en el Continente americano: del
primer ensayo en el sistema democrático representativo en e] mundo de Colón, y del nacimien•
to de una gran república que ha sorprc:ndido á
la humanidad con sus notabilísimos progresos.
En esta gloriosa fecha se tributa respetuoso bo•
menaje al gran libertador inmortal, Jorge Wásh•
iogton, y á ese acto de justiciaconcarre el pueblo mexicaoo con toda la admiración y la devoción que inspiran el hombre, SJI obra y su he.rea•
cia democrática.
Las frases amistosas de vuestra excelencia, se•
ñor ,mbajador, me llenan de satisfacción y las
estimo como prenda de las cordiales y franc.as
relaciones entre el pueblo de estas do, repúbli·
cas hermanas y entre sus gobiernos i:espectivos&gt;.
Terminado el acto oficial, el señor Presidente,
el exceleotíslmo ·señor embajador, Jos señores secretarios de Estado y conspicuas personas de 1a
colonfa americana, hicieron u11a visita á los diferentes puestos de la kermesse.
Por la tarde, el torrencial aguacero restó mucho
á la fiesta de su entusiasmo¡ pero por la noche
los terrenos se vieron nue-vamente henchidos de
piseautes, ansiosos de celebrar dignamente el glo•
rioso anivers.ario.

SEflOR GENl!RAL GRl!GlORIO RIJIZ, NOMBRADO VIOEPRESJOENTE OE LA SUPREMA
CORTE OE JIJST/0114 MII.ITAR

En tierra se distingnían trozos de vidrio y un
cuadro roto. En el muro no había más que tres
retratos. Un cordón se balanceaba desde un cla•
vo. Yo miraba de cerca los restos c¡ue. se -velan
sobre la alfombra, y viendo el dibujo roto en varias partes, murmuré:
-¡Ahl ¡Qaé pérdida!
-¿ Pérdida, señor?. . . . ¿Pérdida?. . . . ¡Desastre!. ... ¡Duelo!. ... ¡Toda mi vida ~rdida querrá usted decir!
'
Yo le contemplaba estupefacto. El prosiguió
exaltándose:

aquí como de allá, os oíreceu, en la plenitud de
-vuestra vida, sn respetuoso homenaje yel deseo
de que esa vida se prolongue en bien de la felicidad y prosperidad de ese pueblo, al que vuestra moderación, v-aestra firmeza y vuestra justicia han colmado de tan inestimables beneficio~&gt;.
Al terminar el excelentfsjmo señor embajador,
el señor Presídeote contestó con las siguientes
significati vas palabras:

.....

~
IJN ASPECTO D/1 LA K/ltfMllSSE

�tisfacciones p11ru en la vid,, segunmente qtie
esa ha de se-: una de ellas, y si hay alg.aien que
sea digno de envidia, es, seguramente, este personaje honorable y honrado poi: sus conciudadanos.
Creemos que estos mismos pensamie11tos que
abQra tratamos de expresar, son los que guiaron
á Io.s caballeros que con ta11to empeño, coronado
por el más halagador de los éxitos, organizaron
el gran banquete ofrecido el domi11go último al
Primer Magistndo de la Nación,
S1ben ya nuestros lec tores, por haberlo dicho
la prensa diaria, que el banquetese efectuó e-n ~1
salón de la antigua fábrica de cigarros de la cC1iarrera&gt;, en la calle de Bocareli, y saben también
que el éxito de la .fiesta fot grandioso.
PJr las fotografías que acompañan estas líneas,
st. darán cuenta, aun cuando sólo sea aproxima•
da, de la belleza del aspecto del salón. El prin•
cipal adorno consi~te en u a espléndi da ilvmi•
nación eléctrica, en la qoe se emplearon los fo4oillos á millares. A nadíe se ocultan las dif:cnltades de tal iostalac1ón; se necesitaba del acier to
de manos expertas para que se hiciera de la magistral nune, a qoe se hizo. El señor iogcoiero de
J;¡ Barra, encargado del adorno d t l salón. ptDSÓ
mucho antes de encomendará al_euieD el tnb, jc-;
al fiu se decidió por la casa e.speciali~la de los
señores Hubard y Barlon. cayo domic11io es en
la calle de T.icnba número 33.
La mejor prueba de que el sciíor de la Barra
estuvo acertado en su elección, es el esplendoroso éxito obtenido por la brillante iluminación,
la cual foé muy elogiada por cuantos la vieron·
Después de penetrar al salón, y una vez que
los ojos se hablan acostumbrado á la hu; me.r iLA IIESA OE HONOR DURANTE EL. BANQU é TE

1:1 Respetuoso Homenaje
.AL GENEDAL DIAZ
cEl que siembra vientos recoge tem pestades7,
die~ un refrán cuya nacionalidad ignoramos; pe•
ro el cual es bien couocido por todos los qae de
refranes saben¡ parodiando este refrán, diremos
q1ie: ccl que siembra bienes recoge bendicioues&gt;.
Esto creemos sinceramente que uo es de nuestra
propiedad¡ pero lo prohijamos en esta ocasión,
Tilles rcfiexiones nos ha sugerido la respetuosa
maestra de cariilo tributada al señor general don
Porfirio Dlaz por sus amigos y por los admiradoNS de su labor patriótica y progresista. Debe ser
una enorme satisfacción, para el hombre de bien
sentir, que sus esfuerzos son debidamente apreciado, y que ha11an eco en loa coruones agradecidos de aquellos por quienes se ha trabajado, y
por quienes se han sacrificado tu energías de los
mejores años de la vida.
Figaráo~ al héroe de los campos de batalla, al
que ha expuesto su vida por el bienestar de los
demú; 6gnráos al político que se ha consumido
en su gabinete, estudiando la ma.nera de resolver
tavorablemente los arduos problemas nacionales;
figiu.ios, decimos, á este personaje, una vez que ha
terminado su labor benéfica y que se prepara á
deS&lt;:an.sar, rodeado por los beneficiados que á
porfía se empeñan por demostrarle su agradecimiento por lo que ha hecho por ellos. Si hay sa-

CAOETES DEL.A ESCUEL.A NAVAL Q U E SA LIERON EN EL. PRESENTE A l/O A PRESTAR SUS S ERVI CIOS EN L.A ARMADA

AJEDREZ

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2

.,,.•! ••••. . .

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OURAIITE LA FIESTA

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Cualquiera.

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1

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2

Cualquiera otra.
Cualquiera.

Han maDdado solución exacta las personas s iguientes: J. G . G11tiérrez Topete y F. Irigoy en,
de Méx ico; A tilano So ria, de Veracruz¡ O lallo R11·
b io. de Cmanea, y doctor E rnesto Escalona, de
Noa linco.

.

*.
Gambito del Rey rehusado

Solución al problema número 7,
por G. Stillingfleet Johnson
BLANCAS
1A2A
l' 4 D (jaque)
J l' 4 A (mate dese.)
2

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Selior C.pablma.

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18 C 1 A

16 A X A
17 A 2 C

Las Bl ancas tienen tiempo suficiente para adelantar sus piezas, m ie ntras que las Negras tienen
que esta r forzosamente á la defensiva.
rg C .i R

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21 P 5 '1'
22 T X P

18 C 5 A
19 R 1 T
20

1)

21

P X P

2 A

La posic ión justifica s obnd1mente el sacri6cio.

P art ida j ogada en St. J.oois, E . U. A., entre los
seiiores Capablanca y Carter,

Lu blancas juega o y dan mate en tres jagadas

9 CD 2D
10 1'3A

1s P J e

;¡ D 6 C (mate).

BLANCAS

7 C 3 AR

8 Bnroca.

Una coatestaci6n verdaderameote efectiva. Las Ne·
gras no p ueden iihora jugar C X A con seguridad.

3 D .1 C ( mate).

2

5 A X C
6 P X P

2

L.A S• LA • NTES DEL.A FIESTA

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3 P 4 A (mate).

P 4 D (jaque).
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2

diana que reinaba en el interior, los ojos se seguían extasiando con el rico y delicado senicio
demcu.
El regio baoq11ete exigía tambitn uo regio servicio, y tal fut el qae tuvo. El aspecto de las
mesas llamaba desde luego la atención., y el menú
f o é de lo más selecto q ne se ha servido en Méx.i•
co. Servirá mil quinientas personas es tarea nadól Ucil¡ hubo _d e recurrir, para ello, á las dos casas ~ás acr.e d1tadas del ramo, y sólo así se cons,gu16 el bnllante bito culi.nario, que hará que
la fiesta qaede grabada en la memoria de todos
1~s que á ella asistinoo ; las dos 0.&amp;sas de referen•
c,a fueron .e1 restaurant Silvain, de la calle del
16 de Se~hemb.-e, y el de Cbapnltepec, que se
11:yaota airoso en medio de los Arboles del bosque
milenario. Rl uno en la ciudad y el ofro en el
campo. ofrecen á sos clientelas las delicias de un
grao chef y de no delicado servicio de mesa.
En medio de las satisfacciones de la mesa, no
e~a la menos la cootemplaci6o de los hermosos taptcu del salóo, qae rtftejaban la laz de los mil
Y tantos focos _de lnz eléctrica. Lucían grande•
meat~ los tap1cea arreglados admirablemente y
combinados con gran arte por los aptos empica•
do! de ,~l Nuevo Mundo~, casa que se ha disti.ng,udo ulhmamente ~n trabajos de uta clase· ya
en otra ocasión hemos. l;ia.hlado de los trabajo~ de
cEl Nuevo Mundo&gt; y siempre con elogio.
Tales fn~ron los elementos que contribuyeron
al giian éxito del banquete ofrecido al seiior general Dfaz: el amor á sin couciudada.nos el res•
peto de los mismos y el acie.r to de los o;ganizadores de la fiesta,

5
6
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9 A5CR
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2 D 7 A

NEGRAS

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Problema núm. 9, por Atilano Soria, de Veracruz

_¿.-~-•.--.. ~ú.:~
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Señor Cirltr.
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7or

·

OREMUS .....
Con tus In.anos de armiño entre mis manos . . . .
Con tus ojos de luego e11 mis p11pilas.
¡A.sí . , ,I ¿qut aieJltes, dime?
¿No escuchas mi vasión, ebria de rimu,
Cantando en mis arterias
El himno •igoroso de la •ida? . .. .
¿ No escachas los latidos de mi alma
Qae, dilatada de nidn, se •tita
Y pro1111ocia tu nombre
Coa acentos que arranca de 1111 fibras? ....
¡Es q_ae mi alma soñadora sicote
De tu hermosura, que el amor sublima,
La infiaencia gloriosa
Ltcoa de laotuidecea de caricias!, .•.
¡Es que mi str, aooámbulo del tuyo,
Cuando solos estamos, se cdatía
A1pirando ta a111or . .. .¡ese perfume
Que se dora eo la luz de tu sonrisa!.,,.
¿Cómo no ser creJeote
E11 la, horas pobladas de armonías,
Cuando el ángel azul de lc.s ensueños
Nuestra, almas gemelas hipnotiza
Derramando, en 11:11 seno~ incorpóreos,
Tibios oleaje1 de fnúclón divina;
Si del amor refluJe,
Como h1e11te inc:dinta,
La idealidad cuya perenne cuna
Ea la onda lumínica
De: e.ta aurora perc:unc de los orbes
En la maiana eterna de la .,ida .. .. ?
Tíi y yo qae lo sentimoa,
¡Doblemos las rodillas
Y alcemos la plegaria de los besos
Q1te en el fondo del alma nos valpitanl ....
JOSE DE J. ESTEVES.

usa Castellana

Cajita de oro, mi can dorada,
¿dónde está la llave para Ja salida?
Ni lu plumas foías de mi blaoca almohada,
ni mi inglesa rubia de la voz helada,
sabriiu dar con ella cuando se la pida.
Yo soiíaba garras, me abrigan Ja mano¡
yo pedía lobos, me han hecho 1111 jardÍD¡
yo leí batallas .. .. Todo ha sido en vano¡
caando estoy á solas con mi fiel Pagliano,
mis 1'grimu corren por mi •iolío.
''¡Mi rey está triste .... 1Mi rey, ¿qué desea?"
.... ¡Ab, si, por lo meuoa, viviera el abuelo!
A él, sin embarazo, contara mi idea:
mi señor abuelo, tu nieto desea
¡la espada de palo de Roque el chícaclo!
1Q11é espada .. .. 1 Me han dicho que sen, con
lejos de las calles y de la ciudad,
(ella,
doade están los lit.res, donde loa degüella,
donde hay uu castillo, donde hay 110a estrella
de color de sangre ••.. ¿Si será verdad?
!Oh la bella espada . ... ! Mi madre imagina
qae todo u el oro de la emp11íiad11ra
y el cinto bordado b1jo la esclavina
y la vaina suave de gamuza fioa ....
Sin el campo abierto, ¿qaé hazaña hay segara?
¡Oh! por ver un día la estrella sangrienta,
por regar con sangre de fieras el auclo,
por tener el ansia de él, cundo lo intenta,
por tener el fuego de él, caando lo cuenta,
lhá1ganme la upada de Roqne el chicuelo!
E. MARQUllfA.

~
MADRIGALES

~

EL RAYO DE LUNA

PRIMAVERA

Estaba sobre el Jeclu&gt; reclinada,
y en su morena frente
1111 rayo de luna plateada
caía dulcemente;
acerquéme despacio para verla,
me arrodillé en la alfombra,
y al mirar en au rostro-=oncha y perlala luz Junto á la sombra,
no pude perdonar en mis agral'ios
la caricia dd astro inoportuna¡
y rompiendo el contraste, con mis labios
oscurecí la lumbre de la lana ....

Disipanse las nieblas del in•icrno
del laminar ardiente al primer rayo.
y acarician de Flora el pecho tierno
las su.aves brisas del florido Mayo.
Cantan los ruiseñores en sus nidol
la canción de la deroa Prima•cra,
qa.e desdende, entre músicas y ruidos,
del monte agreste á la feraz pradera.
Abre Natura sus maternos senos,
lu paloma., arrullan s1is amores,
J por los campos, de verdura llc11os,
pasa Migdalia derramando floro.
MAIIJ ANO

MRJ:L

~

JE~Il~cdl!l~ IE:iJP)c&amp;mi@Il@).~
ISIUUAMllN
"¡Mi rey está triste . . !" Mi madre
qut pena in6oita mis horas consume¡

110

eabc

y •n ·nno, ;\ las noches, sa manita auave,
como por las ¡,lumas temblantes de un ave,
pasa por 1a■ fiebres de mi wma impluma.

~
EL MADRIGAL
- "Y ¿qué es 1111 madrigaJ?"-me dijo a.o dfa
mi d11lce ble11, en tanto qae su m&amp;D.O
en mi melena crespa se perdía
cual navecilla en turbulento océuio.
¡Un madrigalf me halaga mu.cho el tema-repuse.-Un madrigal, hermoao due!Io,
es, en fin, el resumen de an poema
que germinó en las alas del Ensueño.

Me miró con dulzU111 y con tristeza,
se acercó más y más, y en loco exceso
apoyando en mi hombro 111 cabeza,
me dijo co11 du.ldsima tcrncn:
- "Esto e1 un madrigal" .... -y medió an beso,
A.B1nr-Sn11:111A.

LA COMEDIA BREVE

CANCION
Amor de yo no sé dónde.
Pulón de yo 110 sé cuándo,
1Q11é necio es lo que se esconde ,
si el alma lo está buscando!
No el 1nero pensamiento
me distraiga de mis cosu.
¿Acaso medita el 'liento
y ac,aso piensan las rosas?
Vi'II la bella locura
que habla al sol en la pradera,
J corre por la Uanura
cabalgando en la quimera.
El sol q ne e11 la tarde m11ere
•uelvc á nacer otro día¡
quien de nosotros muriere
á nacer no vohcría¡
día en que no hemos amado,
día es que habremos perdido.
¡Oh, amores que ya han pasado
y amores que aú11 110 han veaidol
Llegue á leer ta mirada
mi dulce libro secreto,
Sin U Ja vida no es nada,
lQ11é scrfa el Paracl,to
sin Eloíaa? lQaé faua
Vclchiaao sin el Petrarca 7
¿Por qué la encantada barca
en vano cu el lago espera?
¿Para quiénes la ribera
tiene sa sombra J su flor?
Jardines de prlmavcn,
¿qaé seréis sin el amor?
P&amp;DltO D&amp; RÉPIDlt,

~
CROQUIS
Se prepara;\ dormir Naturaleza
sobre sn lecho de suntuosas galas,
y agita en torno sas ingentes alas
el pájaro inmortal de la Tristua.

Ya la campana , recorrer empina
del Angelus las fúnebres escalas,
mie1ttras por los senderos, las zagalas
charlando
con pastoril lraoqnua,

"ªº

Fluyen las brisas s11 intangible lloro,
la noche apresta sn feudal tridente,
J de la tarde, ante la pompa extraña,
el sol simula una aureola de oro
que bajara ;\ ceñir pausadamente
la testa colo.sal de la montaña.
F. Rist.REPO G6r,11rz.

UFRIMOS, desde bJ.cc ya alg11Dos
; ~ meses, una fuerte indigestión de
~
cgéuero chico&gt;, Es iníitil que el
LiL...,Q.J
aficionado al arte, en Clllllquiera
de sus manifestaciones, dram:Uica
ó musical, busque, en estos tu.mi•
nosos atardeceres de primavera,
en los directorios de los periódicos diario~, el
pro~rama de 1111a velada á la que le con-venga
asistir, No lo encoutrari,
Lee: cEI p,jaro azul&gt;, cEspañ, alegrc&gt;, &lt;La trapera&gt; ....
y piensa qae, en punto á literatura y á músi•
ca, tales p,jaros y Españas y traperas no existen;
y piensa también con terror en los alicotos tri·
gicos de la señora Fuertes; en la etcma serie de
majaderías puestas en boca de chulos y chinas
para goce de horteras ratigados en el cotidiano
despacho de abarrotes; en la eterna jota baifada
con jaleos y cante jon do y otros
excesos; en las coristasapoplt•
ticas ó co11sumidas por la anemia, mal formadas y peor ves·
tidas .. ... y se queda en su ca•
sa.
Se qacda e11 su casa á matar
el tiempo como su ingenio le
da á entender, leyendo, dar•
mienao ó charlando, y hace
bien.
Un hombre callo no puede
dar importancia á espcclknlos
tales, v prdiere, con sobra de
justicia, ahorrarse et chaparrón
de ordinarieces y huir del ambiente de 911lgaridad y de ignorancia en la tauda reinante.
Larga ha sido va de los teatros la ausencia de los verda•
deros dílrttanti. Excepción he•
cha de tal cual concierto, 110
han tenido ocasión de ir á
ello~, y es notoria y palpable
la necesidad gue hay de un espectáca.lo artlslico, e11alqaicra
que sea: comedia ó drat'lla, ópera ó recital de piano. Desde la
temporada Rngger-o-Borelli, de
triste memorii, uo hemos visto
bu.en teatro permanente. Y ca•
so único registrado c11 la historia del teatro en Mbico---que
yo sepa,-es este que ahora •e·
mas de total alejamiento de grandes artistas.
H 1.ciendo 1111 balance teatral de años aotuio•
re~, y compadudole con el que arroja la mitad
del prescntt, resulta que ninguno, de diez atrb,
fné tan pobre 1:n buenos cspectácalos, y niognno, asimiStllo, como el de 1910 di6 mayor auge á
ese gfoero extraño por completo al arte qne lle.,. justamente c1 nombre de cprqueiio&gt;.

Asombra pensar cómo en el espacio larguísimo
qaiuce años, 1111a gran masa de público ha si•
do capaz de soportar, á estreno por semana, la
zarzuela Íllñma, existiendo, cotilo de hecho existen, altos géneros cu el arte escénil!o, tan gratos
para el pensamiento, como para el oído, como
para loa ojos, , ..
Entre los cronistas no ha fallado '.qnieu reda•
de

-

me la inte"ención gubernamental pan regenerar el teatro; pero sabido es Jo estiril qac á la
postre resultan laa medidas prohibitivas. A mi
ver, esto es cuestió.111 simplemente, de cultura.
Cuando otras generaciones vengan, menos vanalcs, educadas en 110. noble sentimiento del arte,
perduraráu los teatros excelsos, J los ínfimos de
ahora serin destinados , aquella gente qae, desc:onoccdora de toda belleza y 110 saciada con lo
maleante de Jos propios J ajenos •oquiblu, demande al teatro la reproducción del lenguaje de
las tabenias, así como el halago torpe de los in·
sanos apetitos.

•••
Ante el problema del teatro por horas, en la
ruolacióu del cnal. al decir de empresarios. estriba el baca éxito alcanzado hasta boy por- el
gtauo ínfimo, ocñrrese pen.s ar si 110 sería (acti-

que ao por brel'ca han dejado de 111:r intensas y
herm.osu.
Madrid, por su parte, también nos da el ejemplo con su teatro &lt;Lara&gt;, en el que se han dado
'i conocer algunas de las producciones mú nota•
bles del repertorio español moderno. Con los
Quintero v Benavente, machos autores de talla
menor escriben p■ra el cLara&gt;, satisfaciendo, á la
par que las exigencias artísticas, las del público.
¡,Por qaé no se había intentado basta hoy en
Mblco nada semejante?
La compañía del teatro cCol6o&gt; ha sido la pri·
mera en pensarlo y ponerlo en práctic:a. Dos semanas hace que cambió la ctanda.&gt; de zarzuela
por la de comedia, J en ti cuno de ese tiempo
ha dado á conocer algunas pcqaeii■ s obras, catre
ellas dos interesantes: cEl ama de la casa&gt;, de
Martluu Sierra, y «Doña ClaríoeP1 de los Quintero, que 110 carece de graci;,, pero que es1á 1111

IJNA ESOENA OE 1.0S '•f'El..11,1-ZOS," UI.. TIMO ESTRENO DEI.. ''OOLON"

ble or.(111ízar espect,cnlos de escasa duración
que llenaran las condiciones requeridas por el
arte.
La idea de la comedia breve, en uno 6 dos sctos, se impone desde laego.
De antañ o se estila en Pari, este género de teatro minúsculo. La comedia en nn acto, que es á
la grande comedia lo que el cuento á la no•ela,
atrae público 011mcroso T tiene simpatizadores
entusiastas. Todos los comediógrafos ilustres la
han culti•ado¡ la copiosa lista, arrancmdo de
Alfonso Da1tdet-qae fnt un especialista en el
género- alcanza hasta nue.stros días en que Herdea, Do111111y, Capu1, De Carel y Lavedan, han
ciucclado f. -veces lindas joyas de arte dramático,

tanto recarg1.da de tono y á ratos se antoja Jfo .
guida.
¡Lblima que la compaiifa del &lt;Colón&gt;, com puesta en su mayoría de cómicos de 1gé11rro thiCOJ, no se identifique "cílmente con la iudole
de las obras representadahl

�Crónica
N una de estas tardes Jiu•
viosas,cuando elre·
lámpago ilumina el plo•
mizo horizonte yel
trueno deja oir su voz
potente v amenazadora;
mientras que el nutrido
aguacero cae á torrentes
sobre las calles couver•
tidas en caudalosos ríos,
pensaba, mis queridas
lectoras, en la semejanza
del agua con las lágrimas, ta utas veces comenta-

f y deportodas
los podas y escritores de todos los estilos
las épocas. Unos han llamado á la me-

¡

da

; nuda llovizna: «manso llorar del cielo entristecido&gt;; otros comparan esos violentos accesos de
· llanto, en los cuales el corazón queda libre del
pesado fardo de dolor que antes le oprimiera,
coa la tempestad que se resuelve en abuodante!y
bieobecbora lluvia, despejando así el obscuro ho: rizoote. La imagen, en efecto, no puede ser más
~ uacta, y por esto meditaba, tras del cerrado bal-

l

eón, en aquellas crisis de sentimiento que bucan forzosamente un desahogo en el llanto, y re•
cordaba también la suprema injusticia con la
cual un crítico escéptico y poco piadoso, dijo
alguna vez: «en lágrimas de mujer, no hay que
creer&gt;. ¿No os parece, lectoras mías, un juicio
errado y crael7 Es tanto como calificar de comediantas, falsas é hipócritas á todas las majuc,,
sin distinción de niDgana especie, ó considerar
el corazón femenino como un objeto de poca im•
portancia, cayo dolor tiene menos significación
que el apagado lamento de nn pájaro beridu, ó el
triste rumor de una hoja seca que el viento arras•
tra ea sn impetuoso vuelo,
Llora la madre ja11to al lecho del hijo enfermo,
parece que sus lágrimas son una moda implora•
ción á la muerte, pidiéndole que respete aquella
vida adorada. Lu gotas de su llanto caen silenciosamente sobre las manos pálidas del oiiio, como un rodo de virtud prodigiosa que acaso de•
vol verá la frescura y lozanía á esa planta marchita¡ y ante espectáculo semejante, ¿se atreveri
el critico citado á repetir el fam.oso estribillo?
¿Podrá decir que &lt;en lágrimas de mujer oo hay
que ercer?... .. La guerra ha extendido sus crespones rojos sobre el tranquilo h orizonte de la
Patria ; la invasión ertran1era ha llamado, las
puertas de la ciudad natal, de~pertando, con el
ronco trueno de los cañones y el ag11do clamoreo
de los clarines, el espíritu noble y esforzado de
los hécoes: es preciso partir á defender el honor
nacional¡ en vano es que la uposa desolada ■e
abrace Uora1Jdo al cuello del bien amado, mos•
trándole á los hijos pequeño•, ca ~o apoyo físico
y moral esU. confiado á él sob1mu1te¡ uada puede
dcteaeTlo. porque la madre P .. tria henda y ultrajada, Je llama en su anr,ho. El Último adiós
es pronunciado entre sollc,zos. m,eotns uoa voz
incrédula y boricua pronuocia la dnp1adada Ira•
se: ceo Ugnmas de murer DO bay que ercer&gt;, Y
poco tiempo después, cuando un fin tri¡:ico y elo
naso ha abierto á los heroicos combatientes las
puertas lnmmosas de la inmorlahdad, vemos el
cuadro doloroso de aquellos cuerpos destrozados
y cubiertos de san¡:re, sobre los cualo lloran ain
eo1uaelo tantas madru, esposa., bijas y hermanas; mas, loo oís. lectoras mlas? L•. palabra~ cneles vuelven á escucharse, desm,ntieodo la siDce•
ridad del dolor femeo,no,
Y la joven prometida. cnvo conzón sencillo "/
~mantc se había co_nfiado por comphto á ,quel
10grato, falso y traidor amigo. que por adquirir
una fortuna bnllaote se pn• o á los pies de una
rica y altiva heredera, llora tristemente su dicha
perdida, su afecto despnciado¡ mira una á una
las cu-tas en qne se le juraba un amor etuno. las
pr~ndas todas de una fingida teruuni. y aus Hgrimas caen lentamente como los marchito1 pétalos de una Bor que maere. Pero ... .. no de be tomarse en cuenta esta pena ni juzgarla ■1Decra
porque ya
sabéis, lectoras quendas, cea lágri0
mas de mu¡er no hay que creer&gt;. Y despu6s de
considerar estas injusticias del criterio humaoo
,podrá siquiera tcmene su jaicio?
•

ramente se comprenda el modo de h acerlos, ve•
anos después dos rosetones ya eonc:lnídos y dos á
medio confeccionar.
P•ra obtener uno 6 varios iguales á los presea·
tes modelos, es preciso ecmprar 110 surtido de
cuentas v tobillos, los cuales se combinan del
modo que representan los grabado~, consigui endo así el briJJante conjunto.
Los flecos se hacen con ciientas pequeñas, alternadas con grandes, para producir el efecto que
vemos en dichos modelos.
Es i ndispensable emplear hilo grueso, tanto
para hacer las sartas que forman loii ffeeos, como
para la combinación del rosetón.
Yo os aseguro, mis queridas lector as, que si
dedicáis un rato cada dfa para h acer p r ovisión
de motivos como los que representan nuestros
grabados, DO pasará mucho tiempo sin que veais
vuestro cesto completamente lleno y eonvidán•
daos á confeccionar un elegante traje con muy
poco dinero. E\ta clase de labores oo podd pa•
reeoir á nadie p oco pdctíca, ociosa ó inútil.

cuya parte inferior se estrecha por cinco 6
seis volantes de tela eD el mismo 6 diferente
tono. Esta transacción de l a moda es muy hábil, pues da á la falda un aspecto de amplitud,
si bien e, verdad que es sólo uoa ilusión, porque si se les observa atentamente, se notará en
las damas esos movimientos limitados v tímido~,
ese paso de p;ijaros atados tan gracioso en algunas damitas finas y esbe ltas. Por tanto, hay en
ese estilo ctoilettes&gt; muy lindas, por ejemplo: un
traje hecho en crespón de seda azul pula, el
cuerpo y la p.arte superior de la falda y la infer ior , ó sea la baoda que la estrecha, de muselina
de seda en el mismo color con d ibujo blanco·
Otro modelo, c:uya combinación encantadora y
h'bil es un verdadero primor de arte, está confeceiomdo en tafetta tornasolada de azul verde.
De esta lela esti hecha la parte superior de la
falda y la banda centrevée&gt; es de mnselfoa de
seda verde eléctrico. E l cuerpo óeorsé es de fioísi1110 encaje. bordado de metales antiguos y cubierto de muselina verde. Un bordado de dichos
meta In une la falda al corpiño y guarnece la
banda de la orilla del traje, el cual ofrece un con
jauto tipico v delicioso, sin tener en s { vulgaridad oiuguoa. En los &lt;tailleur&gt; también se han
impnh1o las faldas de tal corte, y hay muy boni•
to· modelos á ese resptcto, graeíosameote coro•
binados por el contraste de las tel11s y de los
tonos; p ero de este asunto trataremos en otra oca·
sióa para no cansará mis 11mables lectora.s .

MARGARITA.

•
LABORES FEMENILES

requieren un tesoro de paciencia y de tiempo
para lograr verlos concluídos. Estos no serin
ciertamente los que lleven al hogar ningún ahorro, pnes las incontables horas que las damas se
pasen trabajando en ellos, les harán falta para
otros quehaceres mh indispensables. Pero hay
ciertas labores en ya facilidad y pro o fa ejecución
1as hace muy p ropias pa ra servir de d istracción

AS personas poco a fectas
á las l11bores manuales,
reprueban este ttabajo,
diciendo que es un
tiempo m11y mal empleado porque se paedeo ob•ener bordados,
encajes y otros primores á may poco precio,
sin malgastar las eoer•
gin , utilizándolas en otros e~tudios y ocupado.
aes más prácticas y de ll'ejores resultados.
Qnienes así hablan, lectoras mías, no tienen
mucho coaocimieoto sobre ec:on&lt; mla doméstica·
E, verdad que ciertos bordados, tejidos, etc.•

!º

••*
Seria indisculpable no hablar hoy, á mis lectoras, de la gran novedad que ofrece la moda en las
faldas mlis recíeotes, cuya privanza será absola
ta dlll'aDte l_a estación de nraoo. No puede negarse q_ae dichas faldas son muy ori¡einales y po~o bonitas; mas, a pesar de esto, la elegancia las
impone V no hay otro remedio que aceptarlas de
buen grado.
As!, pues, la nota característica á ese respecto,
eonnste en la estrechez excesiva de Ja falda en
su parte inferior, llevada á tal extremo, que las
damas, deseosas de apegarse estrictamente á uta
moda, casi no pueden andar libreme11tc ni sen•
tarse, ni subir á un carruaje, oi ascender' uoa escalera¡ todo lo cual no es cómodo, como comprenderán nuestras lectoras. Las faldas de este estilo
no deben medir .más de un metro veinte centímetros de ancho, y si se considera que el paso
normal mide, por término medio, sese nta y cinco
centímetros, es preciso Convenir en que nuestras
faldas actuales constituyen verdaderas trabas
p~a los m_ovhnientos más iudispcosablu. Hay
ciertos tra1es de foulard ó de seda flexible,

en los ratos desoci,padcs, y que á la vez representa1-;1 uoa economía considerable en e l presupiiesto.
Nuestras l ectoras saben euá.n costosos· son esos
ricos adornos hechos con cuentas y tubillos de
cristal, que tan en boga están actualmente. Sa
belleza y elegancia son indiscutibles; todas las
damas quisieran tener un traje guarnecido con
esos hermosos adornos; y , sin embargo, lo elevado
de su precio los hace inac~esibles para algunas
fortunas modestas. La manera de ponerlos al al•
canee de todas las dama!!, la tenéis aqaf, l ectoras
mías. Si alguna de vosotras desea tener uoa buena colección de moUvos de abalorio, podrá lograrlo fijándose un poco en la manera tan fácil
de confeccionarlos.
Tres d" nuestros grabad os r:epresentan otro.s
tantos de dichos mothos, A fin de que más ela-

Las cneotas y l os tabilloa de cristal pnden
prestar, además del que hemos dicho, otr os im•
portantes servicios á las damas,
Nuestras lectoras podrán ver, en est a página, 110
modelo de Beco para "Veladora v la misma ya con•
claida. ¡Cuántas veces oospregantamos con grande indecisión y descontento, con qaé podremos
obsequiar i nuestro padre, esposo, hermano 6
prometido! Pnes b ien, lectoras mías, si endo indispensable á todo caballero una bonita veladora, es enteramente seguro que le será m u y grato

vuestro regalo si l e bicéis una con forme al presente modelo. La parle superior es de seda blan •
c a, verde Nilo, aznl pálido, rosa ó amarillo. El
Beco se hace con cuentas en ciiatro ó m;is col o•
res; por ejemplo: las vueltas pri mera y tercera,
con cuentas de oro; la stgiioda, verde Nilo y los
JI.ecos rojos con tabillos de plata.
Al través de la luz, el efecto que se p roduce es
encantador. P11eden variarse los color es hacie.ndo eembinaeiones sejÚn el gasto de quien confeccione este Beco. También hay qiic tener en
cuenta el color de la seda con que se haga la par•
te superior de la veladora.

�HOT _.-

1

1

!

FoT. FÉLIX, DE PARis.-ESPECIAL PARA "EL MUNDO ILUSTRADO"

VERAN'O.- Hecho en a.tén liberty, blanco, cubiedo de muselina de la. ludia, bordada. Camisola de
encaje de punto, ligeramente escotada.
ELEGANTE TRAJE DE

FoT. FÉLIX, DE PARÍS.-ESPECIAL PARA " EL MUNDO ILUSTRADO "
OMBRERO DE PAJA COLOR DE HOJA SEOA. - Una

el ala va recogida por una rosa color de oro.

grande &lt;amazona&gt; blanca adorna todo el frente. En el lado izquierdo

�Pies Bonitos y Dientes Hermosos

RALAS □RMRS

[:tlrtSULT
VARIAS NOTICIAS

Rosa M.ufa: Me parece cooveoieote que se dirij, usted al c:CaraJ!&lt;&gt; situado eo la avenida Juárez: de e~ta capital, para adquirir las noliciasqne

hclo ver rea !izados sus deseos relali vos á la persona de quien 10e habló la vez anterior, pnes creo
á usted moy di¡!aa de ser dichosa y muy capaz de
iupartir e,a dicha á aquel qnese llama su esposo,
RESPUESTA

desea.

El aparato por el cual me -pregunta usted, es
sumamente tí li I y 110 )!asta demasiada electricidad.
Ha,!a us t, d que b piedra del filtro se hierva en
a¡!na, á la cual se le mezcle 1111 poco de bicarboualo do: sosa, y así el agua que filtJ-e perderá el
mal sabor.
En cuanto á la sob~taocia qne de•ea pan mejorar su te7, le recomiendo cSuavisina&gt;, la cual
pr&lt;'duce ,xceleotes resnlfados á ese nsptcfo.
Mocho le a~rade:zeo sus afectuosos recuerdos y
sírvase, ignalmu1te, aceptar los mios.
OBSEQUIO

Un neófito: No hay ningún inconveniente en
que ha,e• usted á l-1 ~eííorila su novia ese obse-

quie, l'De« en realidad DO es de uso indispensable, como prendas de ropa 6 coalqniera otro ob·
jdo e~trictamente necesario.
Trndré mucho gusto e.n contestar á s11s pre•
J!uulas.
UNA OPINION

Carmen Lozano: En el número anterior se pu•
blicó la respuesfa qoe di á usted, refiriéndome á
sus dos carlas extraviadas y también á la ñltima;
supongo que ya habrá visto usted dicha respuesta.
En c11anto al asunto de &lt;Diana&gt;, mi amiga in·
có,!nila, teoito la misma opinión que usted, y así
lo mrnife•lé á mi irrefleiiva nbelde, la cual, :l
pesar de ~os arrebatos de carácter, tiene un corazón mny gtnero ~o, capaz: de hacer cualquier sacdñci() por aliviar un" pe.na 6 remediar tma necesidad. No creo estar obligada á guardar, ccmo
~ccrt?to, un,- coofidtncia que me bi:zo cDiaoa&gt; reíer~J1te á su f.&gt;rlnoa¡ é~la era m-ny c-uantiosa y
c•si no posee nada en la actualidad, por haber
t ,,hdo la mayor parte de sos recursos en socorrerá pcrse&gt;nas pobres y en ayudará algunos es•
lab lo,dmieolos de benelicrncia, como asilos, es•
cuel•s y b.ospila lrs. O tros muchos detalles podría
c oular á n&lt;trd pua que sin iesrn de disculpa á
mi ~miga desconocida; pero serla alar)!arme dema,iado. y por e lo lcrmioo d i.iéudol.: qtie au-

Una admiradora : En la librería de Bouret, sih,ada en la a..-en ída del Cinco de Mayo en esta
ca pita!, encontrará el libro que de-sea; se llama:
•La cocina del tiempo&gt; por la señora MarlÍD,
Pueden ustedeP, sin ningún inconveniente, ha•
cu al novfo de la señorita su hija, el obsequio
de que me habla¡ no hay en ello la menor inco ·
rrección.
RESPUESTA DIFICIL

Dalia: No quisiera causar con mi contestación
una nueva dificnlt!ld en el complicado asunto que
se sirve consultarml', por Jo cual sólo me aire .-o
á hacerle una ligera indicación, =yo resultado
no creo que pueda t,ner graves trascendencias.
S11 esposo tiene un cariño txagerado hacia la
hermana menor de usted, que no tiene otro apo·
yo, 110 otro hogar si no es el de ustedes; la poca
edad de esa joven y su falla de erperieocja hace11 la silua.ción más difícil aún, pues ella no sabe evadir ciertas pruebas de afecto que usted ha
sorprendido por casualidad, y la, cna les son realmente muy indiscreta~, sin llegará llamarse inconvenientes. Pero usted teme, con toda razón,
que ese cariño, tao vehemente por parte de su u·
poso, vaya aumentando con el tiempo y se convierta más adeb.nte en una cansa justificada de
disgu! tos matrimoniales; y por e.se. motivo me pide un cons~jo, para resolver, de a lgún modo dis creto, la dificulhd de su sitoaci6u actual. Me pa·
rece que usted d ebe llamar de una manera prudente la ateoc-ión de su hermana menor, sin decirle nada ofensivo ni a]armante paras.u decor(J,
sino solamente la interpretación torcid-1 que las
personas maUvolas pueden dará esas pruebas de
afecto, á esos paseos campestres adoude hoto
¡?asta el seüor de ir sola con ella¡ de esos obseq nios tan costusos y exquisitos g ue ofrece á su
coñada y no á su esposa; eo fin, de todas las ind h cr.ciooes cometidas basta ahora, á las ctiah:s.
es preciso poner término.
Es probable q11e su hermana pequeña, siendo
t a11 dócil de carách:r y tall delicada de seolimien-

tos como 11s-t cd me indica, cacobiari por compltto
de conducta i causa de las iud icacionudensted,
á quien ~lla considera como su segunda madre, y
la paz: volverá á reinar en e se h&lt;'g•r, lo cual de•
seo sinceramente para todos ustedes.
MARGARITA.

++++

E:I PudorEl pudor es adorno muy bello en 1.t mujer, co·
roo que, en sentir de una escritora i u,igne, el
pudor debe reputarse como el p•riente más pr óxi•
mo de la virtud¡ en concepto de B•cón, es al
cuerpo lo que la discreció n al alma,
El pudor en la mujer es Bor tao delicada, que
el soplo de una imprudencia lo ofende, y el ca•
lor de una mirada torpe lo agosta y Jo march ita.
Pero á su vez el aroma de una Bor produce la
más casta y la más delicada de las complacen•
ciaq.
Tratará las mujeres sin ofender ni levemeote
su pudor, sin qoe asome el carmín .l sus mejillas,
es h. cieucia qu.e la juventud presente descuida
más de lo j asto,
Las ideas que dominan rc:spectoála galantería,
se hallao, por lo general, tao le jos c' e la razóo,
que mh bien parcce11 b ijas del esplrítu de ternura y de cariño.
Eo este asunto, la ciencia del hombre consisfe
en ñagir; la ciencia de la mujer debe consistir
en d11dar.
La galantería en cierfos labios es el prólogo de
la seducción, Es, como se ha dicho con verdad ,
un juego en que todo el mundo se interesa: los
hombres ardesgan en él la sioccridad y l as mujc•
res el pudor.
Las mujeres, para hacerse verdaderamente amables, deben, respecto al pudor, tenerlo mu y arraigado é ignorar que lo tienen,
Un alarde de pudores vicue, ser muchas ve-ces testimonios de malida.
Mujer cuyo pudor se alarma ficilmcote, no
ofrece una grao prueba á favor de esa ignorancia
amable que tan bien aftcta en su sexo.
Mujer que recibe si~ precaución las frases y
las demost raciones de la galanlerla, es C('.mo un
JJ1ño que juega con un co-rlapl11mas: al fui se corta,

1admiración), baya ~ido un santo en maleJia dtl a1·t'11tur1lla.s.
1
. P~r? Eé, digo que creo eu la posible in¡ustic,~ dtJ Ja escen11 conyugal promovida

s on las miis 1.o, ortances prendas del hombre Pd·
ro mientras que los pies . por feos , (ha.tos y cr dlnartos que sean, no lmplJen tener buena salud,
unos dientes feos suelen traer un stquito de ma.t, s , originados por pertu,bacftnes de la dfgesUóo. E, hasta rldlculo vtr tar.tas personas que
se quejan de.dolores de estómago, lle cabeza, de
malas digestiones, y se tra~an toda clase de potingues, en lugn de buscar la cau~a de estos de!.•
arreglos en lo q11e tan de cerca tienen , esto es,
en el estado del aparato de ta mastica ción. Téngase en cuenta que tos alimentos roco mascados
se digieren mal; que sólo lo que dlge,imos y diger imos bien es lo que nos nut re, no lo Que co
memos. Pues bien: con malos dientes es lmpos lble dlgnlr bien . Y, sin embHl!'O, de una buena
digestión depeoae la salud, y de la salud nuestra vida y los goces II eha am jos. La cooservadóo y el cuidado de los dientes llene. pues, una
Importa ncia caplt•I, y es sensibl e que haya quien
los deje tranquilamente pudrlrst. E, tas persona&lt;: cometen un crimen cor tra ellaq mismas . Estn
e~ tanto mas reprensible, cuanto que la qufmiu
moderna nos proporcrona medios pora que cada
uno pueda conserver la de oh dura en bum ei t&amp;·
do ó al menos en estado satisfactorio.
VerJa!I e, que para esto es precf~o emple,r un
medio tficaz y de toda confianza. De nada s irve
llmplane la boca con los dentlfdcos ó pastas
usuales. Esto lo pone tn evidtncla el hecho de
que muchas personas que se lavan todoio los dles
con e.&lt;ros logredleotes llenen unos dientes rurnes. ¡De dónde pro..,lene e t o? Stnclllameote d e
Que los dientes sufren contlnuamrnte los st•qoes de diminuto~ anhn,culos, IIJmados microbios 6 bectttlas. D e a qul se deduce clanm,ntt
que para contrarrestar esta incesante de\t, uc•
ción. es preciso hacer Que tsos miserables mi·
croblos no puedan vivir en la boca, lo que se Jo·
g111a con toda seguridad empleando para la limpieza de la boca el nuevo alltlséi;tlco denterio
llamado Odot.
Para conservar. pues. los dientes sanos y lf·
nerlos hbres de caries y descomposiclón, es indtsi,ensable usardlerlamente el antiséptico OJol.
El Q,jol, como repetidas veces se h a probado científicamente, es muy s uperior á todos tos demás
medios conocidos para limpiar la boca, porque, sin
atacar en lo m6s mlnlmo los dientes, su acción antlsiptfca contlnóa ejerciéndose en la boca mucho
tl&amp;mpo después de habe1la odolludo. E'llpezad #.
lavaros todos los dlas la boca con O.:!ol, y dla
llegar#. que nos deis las gracias por este consejo.

EL BOLSILLO DEL FRAC
Una 'l"ez mí madre le en contró A m í padre Wla fotografía en el boleillo interior
del frac. Ere. el retrato de una d ama. Yestida de fant asía y i:ieinada con suntuosidad Wl poco teatral; gran sonriEa y hermosos h ombroe.
D¡,jando p ara m r jor oportnnidad la. ta.-

_por m1 m.adre en de~agravio de sus foeroa

rea de airear y alc1mforA r la prenda - ea•
mero doméstico caUl'a del balla11go.'-faé
y le preEen tó el r etrato a l ,resunto delincuente.
- ¿~ué es eRto?- pre¡runtó mi padre
con aire de severa extra-nezA, dando vueltas en su mano á la tarjet-a.
Mi m adre le hizo una eFcena á mi padre. Vamos : la eEcena entre p a pá y mam.1 que todos nett&gt;de;¡ conocen.
But&gt;no. Me doy caenl1t, me doy cuenta. Y a fé qne tod&gt;1s la.;i lectora~ hnn he-

cpo un mob[n de deepreciath'a repulsión
1m pectare• :

- ¡Valiente !!imergliemm sería el sellar
e.el
E l •ainvergü enzu equivale en estos
casos á bo,mbre galante 6 á hombre qu¡,
h a tenido un a aventura galante.
1Ps!. ... No diré yo que m i p adre, qnr
era persona gallarda, y si no cala\'era co
mo el Tenorio s( muy admirarlora. del be·
llo exo ( que Íe ri;:trilmfa cortésmente 111

DROGUERÍAS Y PERFUMERÍAS

Je eeposa, Ko porque aqnel malhadado
retrato de la dama bien peinad11 fuera
cosa caída del cielo en el bolsillo del f, ac
in.discreto, sino porgue al producin-e el
o~noso ~escnbrimíento, no existían :ya
q u.,zás 0 1 rastros del presunto aalfai rl'.»
galante en este mundo. Rabio dll esod
rabtros que en la memoria de las pereoJJHB hacen vivir siquiera como recuerdo
Jas cosas pasadas.
Es muy posible que el reo dijera verdad
cuando, dlllldo vudtas entre sus manos á.
la tarjeta, manifestaba su extrnfleza an le
lá noticia de que había &amp;ido encontradat'll. el bolsillo interior del frac.
Y es to, porque los bolsillos del frac
(ex cepción hecha de los faldones donde
uuando ee t'B padre carifioso van 'á parar
con frecutmcia alguno~ bombones e@cawoteados en el lbufl.et, para los chlc08)
los bolaillos dl:li íra&lt;.'-decJa-son verda&lt;le'.
ras t umbas donde se entierra todo lo que
lra de olvidarse definitivamente.
Prenda que por Jo común ee uea eólo
Je cuanuo ~ cua ndo, á. J11rgoa íntt,r vulos
con frecueoc1a ( al menos Lrtttándoee &lt;lel
común de 1~ gelltes), llÍ el eepfritu ni Ju
m ano 11dqrue1en familiaridad cou el frac.
Lo que se echa t11 5 ll !Jol.,iUo intel'ior t d
par a dejarlo 11b1 ; la ma110 no vuel rn eu
tiu busCII; tamo má¡¡ cnan10 gue, por lo
general también, se suele volver can~ado
ue las fiest as á que ee concurre vii,tíendo
fra~: el baile, el banquete con cllicurso~,
11:1, mauguraciónaolemue, también con di11cun;os y phwtón ceremonioso, etcétera.
Al llegar uno á ca:;a, so s aca el fra c, lo
echa soure u na silla y ahí queda- colgaate les ma aos y ladeado el torso- como
un borra1:ho ó un vencido que l 11ego van
á recoger terceras personas p a ra llevarlo
á lug ar seguro.
D e aqw que, con m ucha frecuencia l o
q ue se gua rda en ti boJsiJl o del f ra~e l c carnet&gt; de baile, el cmenii&gt; del banq u ete, con lirmas de personas que, s n
gran par te, no nos mteres an absolutamente, la escarapela de miembro de la
comisión, aun el ramito d e c nomeolvideS&gt; q u e exigiéramos con singular veh e mencia de una comp allera de &lt;temporad_a,- se nos apatezcan después descono~1das, totalmente olvidadas, totalmente
ignorados.
- ¿Uuándo lué l!sto? ¿Quién me dió
ésLot ¿l:'aru qué 1.1.u, gu11nJana yo estu
otrot
, n ,guntas, A veces , s in respuesta. Co""11 qu., S6 tlrau 1,IU uc:l¡.,t,tllda .
Y t:11u eruburg,,, tl:!111! cu,:;•. ,; han s ido
guaraat.faS ¡,rt:UJ&lt;loWt:ll [t, CIJWO l"t:l.:Ut:HlOS
&lt;le mowentos graws o brillante::;: p 11 ri.
,.;onservar algo, u n ctocumontu, un S1guo, ,
un perfume l.le esos mumeutos ....
l:-ero, ¡la noche es taneugnñosa! ¡Y el
sueño tr.u pesado después de la llocb.e
en vela i
M1entras el pobre ramito se m•r h't
ó e I no b"ien mirado retr11to oe aesvanec1;
"c ' a,
en el bobillo ábscuro del frac que, colgantes las mangas y ladeado el torso
yace_ en la s11Ju como u n borracho 6
vencido qua han de recoger luego tercerus ~rsonas,- el que guanló 111h aqnelli;s
1nf~11ces co~as &lt;p11ru rri.:uerdo&gt;, duerwe
1t pierna suelta, roncando en la madrugada páltcta. y 11s1 no es extraño ue
cu11nau vuelva á ponerse el frac qu9 '
d J 1e d
,
I UCtl
; Q, os meses, un año después, todas
e:sas c_o sas se lt, parezcan olvi,iadas, desconocida~, borradas, u :omo esos sueños
do Ja medra noche qut1 cri la m1ti'lana
no se recuerdan&gt;.
ya
J&lt;'ELrrE N EBREDA.

W:

SEVERO CATALINA.

Usada por todas las grandes artistas ylas domas aristócrata~~ la mejor preparación, entre todas las de suclase,

B?ARA CONSERVAR Ek. C.t.JTl5;

--~~~-

oriaciones. rupciones, Sarpullido
, Disimula las Arrugas. .Suaviza,
osea yRefíe5Ca la Piel yle Comunica
·opelado de la Juventud~

DEPÓSITO GENERAL

ilosé Uihlein, Sucs.
Almacén de Drogas

COLl5EO NUEV0,3. ME)(ICO

�El Mundo Ilustrado

El Mundo Ilustrado

Un Enfermo Aterrorizado
Asilo estaba un pobre hombre al ver que tomaba machas medicinas
para cut"aTSe los ríñoues; pero 110 encontraba ninguna q11e ni siquiera le me·
jorara. Por fin, la cuulidad quiso que, estaado una tarde le'yendo un peti6dico , encontróse en éste una receta, la que en m11y corto tieJDpO púsole bien
y con ánimo de ocuparse de sus quehaceres.
Por lo sencilla que es ésta y por ser taatos los que salre11 de los riñones, nos parece bien copíarla. Hela aquí:
Jarabe compuesto de Zarzaparrilla.... .. . .. ..... .
Jarabe compuesto de Hipofosfitos, .. .. , .. . • , •. . , .
Ell:tracto compuesto vegetal Andina,. . . .. . . . . . .

60 gramos
45 tramos
15 gramos

Pónganse los tres iogredieotes en 1111a botella, agítese é~ta bien basfa
qne se mezclen y tómue una cucharadita después de cada ccmida. En cual
quier botica ó drogneria los hay de venta, costando casi nada. Si aJ ! U'JIO de
los lectores de El Mundo fl,u¡trado su fre de dolor en la espalda, en el costado ó en las coyouluras, fiebres ó Te$íriados, son pruebas evidentes de que
sus riñones no marchan bien. y por consiguiente, le aconsejamos que pruebe
esta simple y eficaz combinación de tan conocidos remedies.

Llovida del Cielo
Era nn mediodía abrileño. Mollitcid de nubes se perseguían en el 6rma111ento, y las había rojas, doradas,
de colores vatios. Algunas parecían
trozos de turquesa ó ablsmos de n·
tiro.
Luciano se aborda tomando su té
ddante de la ventana. Echaba de me·
nos un.a "ida inquieb, brillante é
impHvista, como aquellos vapores
que veia sobre su cabeza.
-¡No cae nada de ese cielo!-murmuró.- ¡Cuando algo viene es tan
truncado ó tan previsto, que no extraña! A no ser que se trate de una
teja. ¡Y eso es ló~icol Pero lo ci erto
es que ya me aburro soberanamente.
El tiJllbre de la puerta de entrada,
sonando estridentem.enle, interrumpl6 el soñoliento monólogo de Lu•

doude podréis oc::ullaros en c1s0 ne•
cesario.
-IAh, si ellos lo supieran! Son au
daces y fuertes.
-Tengo dos revólvers y sé utilizarlos muy bi~n.
Ella se había seutadc-, temblando
todavía de terror. Luciano pensaba
que se trataba de un fcuto delicioso
del árbo\ de la teobción. Para trau•
qullizar á la fa¡!iliva, colocó sus dos
revó\vers sobre la me:,a. Aquellas armas lucientes obrarou como un cor·
dial. La joven sonrió.

PARA NIÑOS

Y

ciauo.

-¿Qd es eso?-se preguntó.
Su criada acababa de salir. Vaciló
un momento y luego abrió por si mis•
mo. Apenas lo hizo, cuando un torbellino de sedas y encajes entró con
rumor de alas. Y antes de que Lucia··
110 hubiese podido distinguir el rostro ó los cabellos de la visi1ante, ésta
cecr6 precipitadamente la -puerta y
exclamó:
-iEscondedme! ¡Pcotegedmel
Su voz era temblorosa, voz de contralto un poco vibr ante. Temblaban
las manos de la mujer aquella, mano!! enguantadas en fina cabritilla.
Le temblaban los labios, bellos frutos
de sabrosa pulPf· Centelleabau sus
ojo~ alocados, ojos feroces de pante ·
n. que parecían desp edir chispazos
décfricos. Estaba pálida su cara, d e
sensuales m ejillas, y todo su cuerpo
bello se estremecía.
La curiosidad se apoderó de Lu ciano.
- ¿Corréis algún pelig-ro?- dij o,
-Corro todos los peligros . .. Pton•
to, p r onto .•.. Esc:011dedme .... Ellos
siguen mis huellas ... .. . Me mata•
rán ......
Ella se le acercaba, emocionada,
magnilica en su terror.
-Venid-añadió Luciano exalta•
do por aquella proximidad;- nadie
os tocará l a ropa, mieutras yo aliente.
Echó el cerroj o de seguridad, é introdujo á la joven en el fondo d e l
,:11,r.rtg,

- Aqut te11U1 na buen esco.adite,

ADULTOS

Allmento excelente para. oiiios de
cualquier edad, sa.nos ó débi les y
retrasados en su de:,;i rrullo. N logn
na. le supera para. evitar y combatir
la. dlarn,,i, el cólera lnf ... ut,i l, el catarro 1otest!11al 1 etc.
''El niño ele pecho," fol leto 1ns
trocti vo que se reparte gratis eu
los It,gares rle vent:i..

- Con eso, dijo él , podré matar á
m11chos hombres.
-¿ Y vos los m1tarfais?- prcgaotó
ella ávidamente.
-N,\turalme11le. Lo haría para de·
fender vue~tra vida.
-No serb ningún crimen. ¡El/os
s011 tan feroces!
Luciaao creyó qne iba á aclararse.
el eui~ma; pero ella no dijo mb.
-¿Vi vís solo ?- preguntó de pron
to, sobresaltada.
- Solo, con una sirvienta.
-¡Dios mío, no había pensado en
eso! S1 me ve v11estri1 criada, me lraicion;uá. Niognua doméstica sabe ca•
llar.
- Esta se callará. Me ha criado V
me quiere como una madre. E, uoa
bretona fiel y tacitorna. Respondo de
ella como de mí mismo,
H .. bía hablado tan pers11uivamen·
te, qne la joven pareció co11ve11cer
se. Ya no temblab:i ni estaba pál ida,
P.tsaron varias horas.
Cea.aron juntos, servidos por la
vieja sirv ieute, cuya conducta muo• rada traoq11iliz6 del todo á la fu.gíti va.
Foé una velada de aventura, de
misterio y de ensueño. Aquella mu·
j er, 11011 ida del cielo, le pareció á
Laciaoo encantadora y codiciable.
Le agradi.ba el ruido satinado de
s11s faldas, amaba basta su silencio,
pues era avara de palabras.
Hubiera deseado saber quién era,
de dónde venia, q11é iodivid110s fo:r.
midables eran los que temía¡ pero como ella no deda nada, encontraba
cierto placer en el misterio,
A las once1 dijo él:
-Haré lo q11e queráis, sdlora. Si
deseáis marcharos, os acompañai:é. Si
queréis quedaros, esta casa es la vuestra.
-Si saliese,creerfa qne ibl en basca de la muerte.
Luego le cogió una mano, beshdo
sela con. tierno reconuclmj euto.
Nada permitía s11 pouer qoe estuviese dispuesta á enlregnle su b,dle•
zo&amp;. Por eso Lnciaao la eacomeadó,
suspirando, á los cuidados de la auciana Adelaida,

.•.

La Leche Malteada de Horlick
Cootlsne todos los elewentos nutrUtvos
p:m, un oerfect:.n desn.nol lo de los recJéo .
n..c·do,a¡, y se notl\ que á. los nlñD!l que 1,.
USllD DO les aC1&lt;cun l1&gt;s en r..rmedn4e,; c:.tllCterfstlcM ihi J,. tnrsncl¡•. como el C&lt;'lle•
1'1\ loiaotll. dlarre,., :ll!l.,nterfn.q y otr•s
11nrermedades " ue con mucha. frecuencia
provleneu del uso de leche Impura, adul•
teradlL y de origen sosl)('cho.•o. d de n.Jl .
ment-0s mn.1 combino.do,, Y i,eor conocldDH.
nnl,a e~
droi11erla1 bot ea1
&amp;aa111 Gmnln, YINCEIITT IINOS, A,utd,

o,

to~.,, ,..

••- 123t. lálel, D. f.

y

Pasaron las semanas. Adelaida loé
prndenle y Luciano estaba de noticias igual qne el primer día. La jo.
ven n.o hablaba nanea de sn pasado,
00 hacia más qne liieras alusiones á
los feroces iadi9idnos qne la persegoian,
La vida 5edealaria parecía cenve·
oi r la. Conservaba su sal11d y su vi,
gor, lo mismo que su gracia algo
bárbara y su extraña seducción. Lucia no estabi febril y enflaquecía vi•
siblemente.
Ella ¡ o parecía apercibirse. Pero
una tarde que ent raba, melaocólico,
la enconlró en su cuarto de trabajo.
Estaba vestida de blanco, su larga
cabellera caía como una cascada ne•
gra por su espalda. Tenia en la mano
el Ramunicho de Pierre Loti,
Al verle, dijo:
-He peoudo que 110 sois dichoso
y sufro mucho.
-¡No sny desgraciado!-repuso él
m oy turbado.
Ell~ se apr oximó, huadicndo a1n
m,radu en las pa.pilH del jOTCll,

-Hay 4111 11r 1h:u:aro. El 11•• 1111

La Cabeza
Duele
Cuando los nervios del cerebro
se encuentran en una condición
~itada ó irritada. El dolor no
es otra cosa que el grito de u n
cerebro cansado. Pront o alivio
se obtiene por medio de las píldoras Contra-dolor del Dr. Miles
(Anti-Pain Pills). Ellas suavi•
zan los nervios, y cuando esto
se obtiene, el dolor disminuye.
Este es el modo natural y razonable de curar un dolor. Ningún
trastorno puede sobrevenir si se
toman de acuerdo con las direcciones. Tome una prontamente
al primer indicio del dolor, y
evite asi el sufrimiento.
,o/'He usado por cinco af\011 Ju P at1oras
del Dr. Miles ContTil-dolor como re:ned!o para la. jaqueca. Antes me molestaban los dolores de cabeza.; pero ei:.
la. áctualldad luegc,s que tengo un ataque
"!empre tomo una de las plldoras 1&amp;.8
cuales jamlis deJa.n de allvla.rme. Ya.
no tengo dolor de cabeza. frtcuente -Y
siempre conservo las ptldoran 4. la. ma.11&lt;&gt;
7 l&amp;l!I recomienlo a. los dem:I.S."
C. E. NILES, Parl11, Texa&amp;
De

venta en toelas laa Bot1c11w
Preparado■ por

MILES MEDICAL CO.,
E ll&lt;hart, E. de Indiana, E1tado1 un•.doa.

salvó la vida no pacde ocaltarme
1111da. ¿Por qué estáis tao pálido?
-Quid no deba decíroslo.
-¡Oh, sil Lo quiero.
El seguía callado.
-Entonces yo hablaré-di jo ella;sois desgraciado por causa mía. Teméis decirlo para que no se interp•ete torpemeule vuestra genet"osa acción. Habéis hecho bie11 ¡ si os hnbie •
seis adelantado á hablar 1 qoizá yo no
os amase.

.

••
Desde entonces vivió siempre con
Luciano. A.penas salía, y si acaso Jo
realizaba, era al anochecer y tapado
el rostro con su velo m11y tupido.
Temores misteriosos laagi taban de
vez en cuando. Pero guardó fiera•
mente su secreto.
E I no pretet1dió conocerlo. Era más
tentadora y sabrosa con su enigma.
Luciano la quería asf1 sin conocer
sn origen , c omo si aquella m11 je:rado·
rable hubiese caído del cielo, des•
pren.diéadose d e 1111a cstrel.la.

J. H R osN"T.

La Novela de un Rey

UNA IDEA ANEJA Y TONT/\..
Se CTeía. antiguamente, que una
:medicina eJ·a benéfica en propor&lt;Jión á lo repugnante de su sabor
y olor; pero ya sabemos que tal
idea era un. disparate. K o hay
ninguna razón por la cual la medicina deba ofender á los senti-0os más que los alimentos, y por
lo mismo, uno de los triunfos
más grande que ha alcanzado la
squímica en los -últimos aflos, con.siste en lo que se puede llamar
la redenoió~ del aceite de hígado
&lt;le bacalao. Todo el mundo sabe
-cuan asqueroso es el sabor y olor
-de esta droga en su estado natural, y no es de extrañarse que la
mayoría de la gente declare que
prefiere sufrir la enfer_medad tí
-tomar el areite de h ígado de
bacalao puro. Ahora bien, es
-una de las leye de la naturaleza, que un remedio que es rSlpugnante al olfato y al paladar y
gue tam bien r evueh-e el estómago, no puede producir b.uenos rciiultados, pues el organismo ae
r ebela. en su contra y á gritos
pide deshacerse de él. El mila.gro apetecido se encuent ra en la
PREPARACION de W AMPO LE
en la cnal tenemos la parte valiosa del aceite, sin los demás elementos. Este moderno y eficaz
remeciio es tan sabroso como la
miel y contiene todos los principios curativos del .Aceite de
Hígado de :Bacalao puro, que ext raemos de los h ígádos frescos
-dél bacalaQ, combinados con Jarabe de Hipofosfitos, Malta y
Cerezo Silvestre. Tomado ántes
de los alimentos, evita y cura la
Dispepsia Nerviosa, Afecciones
de los Pulmones y toda las enfermedades que se originan po.:.las impurezas de ]a sangre. ' El
Sr. Dr. F . Zárraga, Profesor en la
Escuela acional de Medicina de
Mé:nco, dice: He usado la Prepa1·amón de Wampok, como tónico
reconstituyente, con muy buen
resultado." ~ r adíe sufre un de.sengafi.o con esta. En :Boticas.

-

'/

~---

··-· .

Hay en la vl.:la da Jorge V, el nuevo soberano de Inglaterra, una novela qoe tllie
su figura del color slmp.t.t1co de la mel.&amp;ncolla. , o es uo secreto qne antes de ser
prlndpe de Gales y duque de York, ti actual moDllrca habla contraldo matrimonio
morganático
con una senorita, hija de un
1 ma•mo.
El prtnclpe era también un ma rino. Su
vocación de Infancia fué el mar. Su Juven1 tud la pasó en barcos de guerra y en ellos
quiso pasar I&amp; vida enter&amp;. ¿No babéls
letdn las v ld&amp;s de marinos contadas por
Lou? En su esencia todas descr1ben el al1 nu. de este prloclpe, amante del peU¡ro
súbito y de la acclón Impetuosa y precisa,
seguida de largas a ñoranzas, con los ojos
perdidos en las vaguedades del océano.
En el mando del mu halló tam'bién su
amor humaao y , á pesar de las protestas
de la aboela, la reina Vlctotla, y de toda
la corte, un buen dla, como en los cuentos
de hadas , se casó el prlncipe coa Ja hija
de un oficial de la marina Inglesa.
Se le toleró su matrimonio porQoe e l
. prlncipe no b abia nacido para ocupar el
trono, puesto que tenla por hermano ma1 yor al duque de Clarence. Pero de la noche á la mañan.a murió el duque de Clarence, sin que á la fecha se haya esclarecido la causa de su enftrmedad . El heredero presunto estaba enamorado fervoro•
samente de la princesa /1\ary éle Teck y
la princesa le correspondla ~oa pasión que
no cedla. á la de su prometido.
Y entonces la corte tuvo que confrontar
la posibilidad de que el trono de Inglaterra recayese en un hombre casado con una
mujer de humilde rango. Este era asunto
grave. Las d1quetas de las cortes europeas son implacables . Es práctica cecular
la de que las reinas sun de sangre real.
Se hizo disolver el matrimonio morganático . El prloc1pe sacrificó su amor á la
razón del Estado y contrajo matrimonio
coa la prometida de su hermano mayor. Y
aqul a;aba la historia.
El nuevo matrimonio ha sido un matrimonio modelo. El prlocipe y la princesa
no se han separado nunca . Ambos se.han
consagrado con devoción perfecta al cuidado y educación de sus bljos y al cumplimiento de sus deberes sociales. Pero
ol á uno al á otra se I es ba visto naoca
sonreir.
La leyenda aftade que el primer amor
del prlndpe murió á. la muerte de Elvlra.
El rumor cuenta que la pérdida ealoque.
ció á su padre1 al marino, al punto de que
un dla se hundió en los mares el mejor
barco de la marina inglesa, sin que el hundimiento fuese absolutameote necesario.

.

SE..\Ll \ l ¡\ i',

Toda mujer debería poder gozar del ejercicio al aire libre y hacerse fuerte. Las
mujeres que están obligadas á pasarse
la vida dentro de la casa se ponen
~ delicadas y son víctimas de la angustia
y del abatimiento peculiares al sexo
femenino. Por 30 años el Compuesto
Vegetal de Lydia E. P inkham ha
transformado miles de mujeres en fuertes y
hermosas.
Las enfermedades de los ovaños1 caída
de la matá z, irregularidades de la menstruación y todo mal que sufren las mujeres. no
importa cual, se curan de verdad.
Lease lo que hizo en el caso de la Sra. Francisca
.
Jaimerena de la Palma, Término Municipal de
Consolación del ?-!,,,.te, República de Cuba :

El Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham
" Deseo parliciparle de los sufrimientos qne pasé antes de tomar el Comp uesto Ve¡¡-etal_de Lydia E. Pinkban1, Sentí" frecuentes dolores de espaldas y
el cos~~do, LZqu1erdo m~ atormentaba , ~ rolapso 6 desviación del útero, la me11struac1on irregular y sennles de reumatismo. En mis dos primeros partos se
~e acabó la leche y perdí la cría. En mi último embarazo se me present:i;,on
smtomas alarmantes. Me enteré del Compue-.to Vegetal de la Sra. Pinkham
y comenzé su trata!'l-iento. Un frasco me a li\'ió tanto, que seguí tomándolo
hasta curarme radicalmente y llegar á dar á luz un robusto niño disponiendo
de abundante leche para criarlo."
'

A la venta en todas las farmacias.
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LYDIA E , PINKHAU MEDICTh"'E CO., Lynn, llla.$s., E, U, de A..

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Director Medico,

EDUARDO Ll CEAGA.

No contiene Antipirina ni otraa
drogas peligrosas. Insista aiem•
pre en que le den la de ''Steams"
que es la wtlca legitima.

Médico encargado del departamento de enfermedal.A' ,;;l des nerviosas,

fREDERICK STEARNS lt CIA.
• DETROIT. ■ICIL·~¡ru. A.

Admínis trador,

&amp;,

Dr. A. Rniz Erdozain.

J. Lavista.

Ta.mbién se dice que la melancoli l del
prlaclpe Je hizo divagar durante algunos
aftas.
Es lo cierto, que los nuevos monarcas
han vivido muy solos. en una vida de recogimiento , de recuerdos y de reconcentración; sacrltkio admirable del fantasma
de la dlc:ba ID&lt;llvldual á la razón del Es·
tado.

S i se pudiera bailar de día, al aire lib re, entre amigos bien conocidos y bue.Do~ camaradas, ea vestido adecuado, ha·
b n a mucho q ué recomendar y muy poco
qué coodenar.

~

Manera Sencilla de Emboullar la, llrau1b11em

Baile
El baile, considerado en sl mismo. es
un ejercicio agradable y saludable. Desarrolla la gracia de movlmieutos y la
fuerza mus cular, activa la c:ircu \acióo y
la respi raclóo y alegra por el ritmo. Quisiéralllos poder recomendarlo. P ~ro cuando consideramos las iote.m~stivas ho•
ras en que se 1:1uele practicar, las habltacioaes demasiado calientes, las cenas
tardías y mal.sanas, el vestido impropio,
los peligros del enfriamiento, la demasiada libertad de actitudes inmodestas
que resulta de los bailes modernos, y los
daños d emasiado frecuentes que de todo
esto se siguen, parecer[a imprudente recomendar UD ejercicio que origina tales
coumuenclas.

Póog!lnse las írambuesas, que de.ben
es~r bien secas y que se haya.u recol!'ldo
rec1eotemeate. eu uaos jarros de vidrio
de boca an~ha (enter ame.ute secos ), preu911.ndo~e ligeramente. v rocíese entre
ellas igual. peso de ai(,car fino bla11co.
'l'apónese b1e_n en se¡¡-oida, teniendo cuidado que los J.~rros esté n bien lle.nos, y
! _tense C(!D ve¡1ga humedecida con espintn de vtno. Es e~eucial que se almacenen 0.1;1 uo lugar b1eo fresco y ventilado,
para impedir que fenuenteo y deben
examinarse los jarros de vez e~ cuaodo
Y. si hubiese alguna se.ñql de deteriora'.
c16n, d~be emplearse la .fruta sía pérdida de tiempo.

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�El Mundo Ilustrado

lESTIMONIO O~ UN
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El Financiero Wm. J. F. Rey,
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EL REMEDIO DB MUNYON
PARA EL REUMATISMO LO CURÓ.
Mlr. Wm. J. F. Reynolth, loanqutt0 ..,
tirado 7 ñnanden, tacribc: "Pliiladdphía,
Qct. ~. •~l.,-E.ia,ba peí"{~nte . inutil
con el reumatl11110, . no. ))Odia &amp;11d&amp;r, CJtar de.
pié 7 ~a.ia tan inflamaaow lo• piét, los tobi•
llow y Ju rodillas que por mú de \111 afio no
aablá Jo que era ducamar dur&amp;11te la noche.

To• todCII 101 rcmeclio1 conocido, 1in acntir
all-rio. Un &amp;mico me aconsej6 que tomart
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lo que luce de muy mala pna; cJ primer
frasquito me proporci_on6 aliYiol mmpré
otro 7 antea de tcnnmar con e 1ecund~
e,ial.a perfectamente curado. Nuna me be
acntido mejor cu mi vida como aborL."
"Ten~ siempre mucho plaCCI' en dar
lnfortDH de lo mararill010 que u el Reme•
dio de N:11n.7on para el Reumatismo 7 Jo qu•
bm, por mi. é Invito cordialmente f. 101 cu~
oufrcn que me eac:riban pre¡¡untando 1obrc
el put1.c1am.·•

"WK. J. F. REYNOLDS,
"224 S. Broad St."

11:J. BICJIBDJO 1Mll IIIUl'ITOl'f p.a.a¿
&amp;L B.Ell.llU.TIHIO
rara a la vez que falla en alh•lar aa dot 6
Ira lioru;

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El Remedio de MW17on paro la Dbpepola
■e prantiu qoe cura f9da fonna ele lndi1ff'

llón 7 dolenc:au del ut6maro.
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cura con prontitud los dolorea en tu cadera1,
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1'1lnutoo.
El Remedio de MW17on pan la Sanrre
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Para obtener un

hermoso Pecho
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or1entales y oue sus muJ~res entienden
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robustez, aue no siempre la dl\ la Natur11.le:a..
Fuera del Oriente, un hermOl'o perho es
Igualmente considerado en tode.s 1&gt;art.es
cnBI l a 1,,rpr eslón mú perrecta de la be
lleza femenino.: ademá.s. es el ~lgoo aproximadamente cierto de una salud llol'ecJente, Para adaolrlr este (le!,anollo au~
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muJer. nn bRY n•da má, eflc•z DI mejr t
uarR la salud que bs Pu.OLES Onu:xT-\L~ .

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ll•r y de reconstltulr Los p&lt;&gt;rbos. de forti,,lecer los teJI ·
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hU81!08(1S d11 lt'I', llornbros .l'
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0oo"Vleoen 11. la jovrn
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tenl&lt;lo Dunca 6 QUe h ..
pe rd Ido la hermosura del
oecbo. Obran estlmuhuido la D&amp;tur1ilei a, 3' esto slo vinli,ncl" : de aW su acción benéfica sobre
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cual •e m1&lt;ntlene de,aué~ perfectameotfl
Las rn.mm 0RUINTALJIS tienen, oor lo
dem,~,oo&amp; nombradie. mil.Y antl21u1 Y UDI·
vPrsaJ. (Marca. depo ltada sea:ún la ley),
Tratamiento de dos meses a¡,roxtme.d"mente, rácll de seirulr.
Pl'eclo: El frlL&amp;CO con noticia expllcatl ·
v-a., o.35 fraDeoe,
Dirldrse al señor D, J , Ratté, f armRCéu ·
tlco de primera clase, 5, Passa¡¡e Verdee.u
(Faubourir Montmartre) Pe.1'fs.
.En México: J . Le.be.die, Sucrs, Y Oía.
Veracruz: G. Mullet',
Monterrey: G. B. SchJ-rmacber.
G11adala:l11ra: Germán HeDnlnKSen.
M.érld&amp;: Puerto Y Corre!\.

El Ajenjo
Empezaba á anochecer. D~ pronto
se me acercó un hombre y adiviné,
desde luego, que iba á pedirme ana
limosna.
Volví la cabeu creyendo i¡uc el
desconocido me seguiría. Pero me babia equivocado. El tal sujeto estaba
apoyado en la pared, frotándose las
manos, azuladas por el frío, Me de·
han junto á él y me puse á contem
plarle.
A los pocos momentos saqué de ano
de los bolsillos de mi chaleco un
franc o y se lo di, diciéndole:
-/,Tiene u.sted hambre]
-Sí scüor-me contestó. Muchas
gracias.
El mendigo echó á andar con paso
vacila11te é inseguro,
-¡Soy un imbécill-dije yo para
mis adcutro,.-¡Es un borracho!
Pero de todos modos vale mis dar
diez Teces limosna á un bribón, que
negársela una sola á u.n pobre de ver•
dad.
Me encogí de hombros y me puse
en marcha; pero dominado por una
especie de sorda indig,¡¡ación, retrocedí bruscamente,
-No, señor, 110. Quiero saberá qué
atenerme con respecto á ese hombre,
Al final de la calle, la silueta del
mendigo se hundió en la sombra. Le
seguí con firme resolución .
El hombre entró al poco rato en un
c.~tablecimicnto, en cnya puerta se
leía: &lt;Vinos y licores&gt;.
Desde la calle Je Ti adelantarse
hasta el mostrador y sacar unll bote•
lla de su chaquetón. Me acerqué. El
mozo vertió en una medida de esta•
ño algo que no fut:ra posible distin·
guir, y después vació el líquido en
la botella.
En aquel momento saUó un parroquiano, y por la entornada puerta oí
una voz que decía.
-¡Un franco de ajenjo!
~h mendigo pagó, ocultó Ja botelJa
en uno de sus bolsillos, salió y pros1gni6 su caminata.
Estuve á punto de alcanzarle y de
arrebatarle la bot•lla para estrellarla
contra la acera.
Pero reflexioné y me contuve.
-Dentro de cinco minutos-pen,é
-encontrará otro tonto como yo y
volverá á las andadas. Pero quiero
saber adónde va, y el comisario del
barrio sabrá Jo que le toca hacer.
Las calles estaban desiertas á causa de la 11 nvfa.
El borracho y yo entramos en n11
dédalo de tortuosas callejuelas.
A los pocos instantes, e) descono•
cido se detuvo ante u.na casa sumamente pobre y entró e.n ella. Perma•
necí un momento á cierta distancia
y volví á seguirle.
E l mendigo subió lentamente la escalera y yo subí detrás agarrándome
al pasamano.
Conté siete pisos; el rnido de los
pasos cesó de pronto. Giró una JJa ve
y se abrió nna puerta que iumedia,
tamcntc volvió á cerrarse.
Proseguí mi ascensión y dije :
- Aquí es donde ha entrado. E,peremos.
De pronto, crd distinguir dos voces: una voz infantil y otra grave. La
primera preguntaba:
- ¿E~ muy tarde?
-No - contestaba la otra voz.¿ Tienes hambre?
-No, no.
-Mejor. Te traigo una cosa riquísima. Vas á probarla ahora mismo.
Es un jarabe delicioso.
Qoedéme aterrado, pregnntáudome :
- ¿Acaso ese miserable?
La voz grave repuso:
- Te gusta. ¿eh?
- Es muy fuerte.
- 1Es cosa rica! iBebe, hija mía ;
btbe!
Estuve á punto de precipitarme
contra la puerta y derribarla con t errible y decidido empuje. Pero me
contuve.

¡¡¡

-No-excl~,:oé.-Es preciso qnc la
justicia tome cartas en el asunto,
Cesaron Ju voces y se apagó l a l nz
de la habitación,
Esperé algunos minutos, y, en vis ·
ta de que no oía nada, bajé precipitadamente.
MirécJ número de la casa yel nom
bre de la calle, y en un coche que
encontré al paso me hice llevará la
comisada del barrio,
Un. empleado me escuchó con. indiferencia, y, ca.ando hube termuiado mi relato, me dijo: •
-¡Eso ocurre diariamente ! Y. ademú, e&amp;toy aquí solo. Vuelva usted
mañana á ver al jef:, si insiste usted
en su denuncia.
Con cfe~to, volví al día siguiente
y referí ·de nuevo la de.11nncia,
-Bueno-me dijo el comisado.lQué es lo queusteddueai' ;.Qaeentrcmos en casa de ese hombre?
- Si, seíí.or.
-Pacs vamos allá.
Entramos en la casa,
-Oiga mted-dijo el comisario á
la portera.-¿Vhe aquí un.inquilino
co11 una criatura de pocos a.íios?
- Si, señor, en el séptimo piso. Se
llama Landrey,
-Enséñeme usted el camino.
Después de subir la escalera, la
portera, toda sofocada, exclamó:
-IAqni es!
El comisario llamó una vez .• . . dos
veces y no obtuvocontestación, Empujó la 'Puerta y murmuró;
- ¡Está cerrada por dentro!
-¡Si h.a brá ocurrido alguna dcsgraci a!-dijo la portera.
Mandósc á buscar á un cerrajero.
Saltó Ja cerradura, abrióse la puerta
y nos hizo retroceder un olor acre y
nanseabundo ..Unadcnsa nube de.humo velaba los objetos y amorU,l!uaba
la luz.
El comisario adelantó cJ paso y
abrió la ventana.
-En aquel instante, Ti n:na cosa que
me heló de espanto.
En medio de la buhardilla había
un brasero apagado. En una silla
veíase una botella juuto á un vaso
medio lleno de ajenjo puro, En un
pobre lecho, cubierto de harapos, se
hallaba n11a niña, que parecía estar
dormida. En el suelo estaba tendido
el hombre con la cara torcida y los
dedos crispados, y cu la pared veía~c
un papel blanco con estas palabras:
cNo pudie11do encontrar trabajo y
obli~ado á mendigar, prefiero matarme y llevarme conmigo á mi hija.
Doy las gracias al caritati-.o t~~seúnte cuya limosna nos ha perm1hdo comprar una botella de ajc?jo.
Mi hija y y o nos la hemos bebido,
para q ue la muerte nos fuera menos
penosa.-LANDU'Y&gt;,
-!Pobre diablo!. .. . -murmuró el
comisario.
Yo pnmaned inmóvil, como aton•
tado, N-, veía ni los dos cadáveres,
ni la lúgubre dccoració11 de aquel
horrible cuadro de miseria. Tan sólo
vela el vaso y el d iabólico líquido,
que ofrecía."tonos opacos, con reflejos traidores, como la mirada de n11a
fiera, y verdosos como un mar en•
calmado.
MAUR ICIO LEVl!.L.

Para .'1arcar la Ropa
Se humedece el sitio donde &amp;e quiere
hacer la marca con tllla disolución, hecha
con con una onza de powa y dos de
agua. Se deja secar y, en seguida, se es•
cribe con una disolución de nitrato de
plata, seis dracmas de verde ele vejiga,
media onza de goma adbiga y dos de
agu'\ destilada.

Un Buen Aoetito
Una Buena Digestión
Un Hígado Sano
Un Cerebro Activo
y Nervios Fuertes

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(JtlP

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Áyer.

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se· co1oca· sobre un lieDzo fino, l'xtendido sobre el respaldo de nna silla tumbada eu el suelo. Después se cubr en con
otro lie11zo y se coloca bajo el respaldo
de la silla un braserillo, doDde se quema
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ch.a por el envés,

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4Uez1 Coah. México,' eseribe eomo sigue: "He usado las Píldora.a de Vida
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tema."
"Las

lllO

en lu personas de mi t.-

Jllilia con mucho provecho."

qNº XVIl TºMº IT NUM 12 \ltXICº JULIº 17 DE 191°

!
1

---~-------------------.---1]

�</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado, 1910, Año 17, Tomo 2, No 11, Julio 10</text>
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              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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