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                  <text>IHIJEJRM(Q)§A~ §ANA~ IrlElilZ
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á la Sra. Pinkharn se expres: a
"Cumpliendo un deberá Vd. deg ati
por la curación que me fa&lt;;ilitó, de1?i ~ á 1
gran medicamento, le escnbo las s1gtnentes
lineas:

El Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham
"Llevo de casada 3 años durante cuyo tiempo he sufrido terriblemente de dolores al aparec~r del periodo mensual. También te~ía
un flujo que me aniquilaba, y lo que era peor, falta del apetito.
Alentada por algunas amigas, resolví tomar ~l Compuesto Ve~etal
de Lydia E. Pinkham y someterme á su tratamiento. Hoy, gracias á
V d. me encuentro libre de los achaques que antes sufría y tengo un
hen'noso niño que es la alegría de la casa. Recomiendo á toda mujer
que sufra de esas dolencias, como yo las sufrí, que no demor~ su cura
sino que se someta sin pérdida de tiempo á vuestro tratamiento."
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Tenla 15 allos cuando, terminado el prl· en la actualidad, jll,Illtls hom.os
mer curso de estudios en el colegio, fo.11 á sabido de ninguno que no haya
pasarlas vacaciones á uno de los pintores- quedado satisfecho del resultado.
cos pueblecitos situados en el poético va• No pretendemos nada que no
lle que se extiende des:le la falda de "La
baya sido ámpliamente justifiPandara," 4 las or111as del "Guayaoés."
r,ado por la experiencia. .Al reLa noticia del viaje causó en mi alma
comendar1a. á. los enfermos no
alegria Inmensa.
V~r ''La Pand11ra," trepar por aquellos tenemos má.s que haoer referenriscos¡ penetrar en aquel laberinto de co, cia á sus mériLos. Se han obplosos 111aogos y pe1fumados limoneros, tenido grandes cura-ciones y de
basta llegar A la e1ul'a del indio, y des- ,eguro que se obtendrán muchas
pués de una fatigada marcha bajo el sol más. .r:r-o hay y podemos asegude los trópicos, Ir A refrescar el c11erpo en rarlo honradamente, ningun olas claras ondas del "Guayanés," que tro medicamento, que 1meda emnace en lo alto de la sierra y baja entre pleanie con mayor fé y confianza. Alimenta y sostiene las fuerzas del enfermo iurante esos periodos en que falta el apetito
y los alimentos no pueden digerirse. Para evitar las falsificaciones ponemos esta marca de
fábrica en cada botella de la.

Los Ojos Negros

•

enormes pti\1scos, formando c&amp;tar&amp;tas,

basta llegar al valle donde se extiende
.mansamente por la e1mpln1, era para mi,
qoe nunca habla salldo de la amurallada
clodad, uo espectAcolo grandioso, de novedad halagadora. Hice, poes, la malett;
y caballero sobre hermoso corcel de raza
americana, sall para el campo, dispuesto
A emprender las correrlas mAs extraordinarias que ocorrlrsele puedan A uo m11cbacbo de quince alias.
Despub de atravesar por varios lnge•
olos de ull.:ar y extensos callaverales,
en cuyas movibles hojas se reflejaba el
sol, dándoles el aspecto de un mu de doradas olas próximo A louadar la pradera,
Uecamos á la cima de uaa peque111 colina,
desde la que divisamos un pueblecito de
treinta ó c11arenta casas desparramadas
por el valle. C'lmo A media legua del poblado, levanUbase una casita blanca,
aprlsloo•d• entre "Prlchosas enredaderas , que eomedlo de aq11ella l11J11Iiosa ve-

"Preparación de Wampole" y
sin eUa 11inguna es legítima. Es
tan sabrosa como la miel y contiene los principios nutritivos y
curativos del Aceite de Baeala-0
Puro, que extraemos do los hígados frescos del bacalao, con
J araba de Hipofosfitos Compuesto, Malta y Cerezo Silvestre.
Tomada antes de las comidas,
aumenta. el apetito, ayuda á la
digestión, y vuelve á los placeres
y tareas del mundo á. mucho.s
que habian perdido ya toda es ·
paranza. " El Profesor Adrian
de Garay, dice; Con buen éxito
J1e usado la Preparación de WampolA en los .Anémicos, Cloróticos, Palúdicos, en la. neurastenia
f en otras enfermedades que deJan al oL·ganismo débil y la sangro empobrecida, y los enfermos
@e han vigorizado y aumentado
en peso.•;. En todas las Boticas.

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•w. .. •Ho..,._a ••

Urfltu U latA laaao... Jbe.,...t'la,,:u

TI...-: Va

getadón parecfa el ala de uo cisne flotando sobre las 1guas de tranc,ullo lago. Era
la residencia de un Intimo amigo de mi
padre, y el sltlo donde iba á pasar las vacaciones.
Cuando llegué A la Quinta, lo primero
que llamó mi atención fueron un par de
ojos grandes y negros que aso■ados A
una de las ventanas de la tasa me mirabao con curiosidad y extralleu. Aquellos
ojos eran d&gt;s faros que llumlnabao la fisonomla de IIDa Joven triguena, de faccio•
ou tan correctas y hermosas, que tralao
á la memoria el tipo de las nQblles Ar.-

el fead• . . . lw '-......

O 11. l . acr.ta.ua. Ka la •.-. .i ..... ü

o..'"" us.ca

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... ...-...-.,-.

"'-111.,. ruccn,.,,. •
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VERAORUZ.

be,. Apenas pisé el baley de la casa,
aq11ellos oJos desaparecieron eo el interior
de la h1bít.tclón. Tres dlas pasaroo sin
que lo, volviese á ver, y lasta hubo uo
momento en que llegué A Imaginar que
aqaella mujer habla sido Ilusión de mis
sentidos.
A la derecha de la casa babia una calle
de palmas y madreselvas, que se exteo·
dlao hasta la orilla del rlo. Fué el sitio
que elegl para mis paseos, por ser un lugar delicioso, donde el olor de los azahares que bajaba de la sierra, mezclindose
al aroma da los rosales, dabsn al amblen•
te un pedume enervante y ha1agador. Todas las tardes Iba á la alameda, y tendiéndome bajo el toldo de sombras que
proyectaban IAS palmas, vela hundirse el
sol en el ocaso, pensando en aquel par
de ojos negros que se hablan metido en
mi cerebro como dos gusaoillos de luz,
enardeciendo y trastornando mis Ideas.

cómo el amor nace, vive y crece en el corazón de dos jóvenes Inocentes, es Imposible. Lola y yo nos amamos con esa Indecisión, con esa cobardla, con ese respeto que sólo experimentan los corazones
Juvealles cuando aman por primera vez.
Vernos todos los dlas; corrtr por la orilla
del rlo persiguiendo las mariposas, hasta
caer jademtes. el uno Jttoto al otro, sobre
la húmeda yerba, tales fueron nuestras
primeras expanslonts. Yo me eotretenla
en colocarle artlstlcamente las flores Que
para agradarme se ponla eo la cabeza, y
ella, A su vez, lntroducla sus dedos en
mis cabellos para arreglarme el peinado.
En esa actitud permanecimos mucho tiem•
po, hasta que un dla mis manos bajaron
de su cabeza A la cintura, y nos coofundl •
mos en un estrecho abrazo, mientras poblaba el espacio

uoo de aquellos d!as, en que presa de
extranas palpitaciones seotla eo mi alma
todas tas tristezas de la tarde, dlstlngul,
J ~oto A la orilla del rlo, á una Joven campesina, alta y esbelta, de pechos abaltados y esculturales formas, que se traspa·
reotabao bajo el seoclllo traje de ligera
muselina que la cubrla. Estaba de ple,
con los brazos medio desnudos y levanta.
dos en forma de arco, sosteniendo en la
caben uo cAotaro de agua. Acerquéme á
ella, y mi alegria no tuvo limites al encontrarme con los ojos negros que tao
preocupado me tratan.
-Buenas tardes , muchacha-la dlJe.¡Q11é hermosa eres! ¿Por qué te has ocultado desde ml llegada?
Ella me miró ruborizada y, sin contes·
tarma una palabra, sentóse A la orilla del
rlo y empezó A echar agua en el c,otaro .
-¿Quieres que te ayude?-la dije, seatAndome t su la.do.
- ¡Se va usted A mojarl-me contestó
soorlendo y ensenando una hermosa bllera de blancos y pequenttos dientes.
Al oir el timbre 1e su voz, un estremecimiento nervioso agitó mi cuerpo, Y seati que las palabras se anudaban á mi
garganta.
-¿Cómo te llamas?-la pregunté por
decirle algo .
-Lota.
-¿Vives con tus padres?
-No teogo padres; vivo con mi tlo, que
es quien cuida el ganado de la quieta.
-¿Vienes todos los dlas al rlo?
-SI, sellar.
- Pues maflana te espero en este sitio .
SI supieras qué hermosa eres y lo mucho
qae me gustas!
Jamts olvidaré la Impresión que estas
palabras causaron t la Inocente campesina. Era la primera vez que un hombre la
requerla de amores, y una oleada de sangre le subió t las mejillas; temblorosa, sin
atreverse A alzar la vista del suelo, se
puso en ple, recogió el cAntuo y se aleló
por !a calle de palmas y madreselvas,
cantando la siguiente copla, muy popular
entre los campesinos de mi tierra:

Desde aquel dla nos pusimos graves.
Ya no correte.lbamos por la orllla del rfo
ni nos ocupábamos de nuestros peioados.
El tiempo nos faltaba para amarnos, como
se aman las personas gra11des: devor,ndo.
nos con la vista y coa los labios.
Uoa vez las gentes de la quinta nos sorprendieron en nuestro amoroso coloquio,
y algo debieron decir A mi padre, pues
dl ■ s despué3 recibl una carta f!e é;te, en
que me ordenaba regresase A la ciudad,
pues tenla noticias de q11e no meprobaba11
los aires de la montaf!a.
Yo oculté á Lola mi retorno basta el
mismo dla de la marcha. Cuan&lt;lo se lo dije, crel que se maria. La pobrecllla habla
Imaginado que siempre vivlrlamos A orlllas del ria, el uno Janto al otro. El llano
la abogaba y s~lo la promesa de qo.1e
prooto volverla A su lado, pudo consolarla.
1Q11é triste fué la tarde de nuestra separaclónl Era esa hora de melancóllca
tristeza, en que el sol, ocultAndose tras
las montalias, envfa A la tierra su acostumbrada despedida; eo que el cielo parece se emborracha de color, y tas nubes
forman celajes de varios matices con que
la naturaleza engalana A las tar&lt;les tropicales.
Nosotros estábamos 1111, A orillas del
rlo, cogidos de las manos, mientras por
eoclma de nuestras cabezas pasaban baodadas de pAJaros errantes, aves desheredadas, que no teniendo un nido donde pa.
sar la noche, iban t guuecerse en lascopas de los Arboles, y cayo canto. uniéndose al monótooo chirrido de las clgarr.i.s,
formaba esa vaga armonla de las selvas,
que Impresionaba 011estras almas. Lola
me echó los brazos al cuelo, y fijando en
mi aquellos ojos negros y rasgados , en
cuyas ardientes pupilas apreodl el Idioma
del amor, me dijo, con la desesparada angustia de un alma que agoniza:
-¡SI me olvidas, me muerol

Tienes unos ojitos,
cielito lindo, y unas pestalbs,
y una boca embusten,
cielito lindo, con que me engafias.
Yo quedé alll, A orillas del rlo, pensativo, presa de grandlsima emoción, siguiendo con la vista á I• muchacha, que se alejaba, con ese vaivén tan caracterlstlco en
el andar de las criollas, que parece llevan
en el talle toda la cadencia de la danza
borloquet!a.
AQuel Instante f11é el despertar de mi
Juventud;aquella mujer era la mano delicada del amor que arrancaba de mi alma todo lo que en ella habla de Inocente é Infantil . El n!no dejaba de serlo para transformarse en el hombre, de pasiones ardientes y avasalladoras.
Desde aquel dla, Lola y yo nos vimos
todas las tardes á orillas del rlo. Pintar

Bella Bailarina Española

Que Elogia la Pe-ru-na
posTRA.OION nerviosa es por lo

general el resultado de u;::a vocación que requiere un continuo
esfuerzo del sistema nervioso.
En tt\les casos, serla. prudente
cambinr de profesión.
Pero esto no siempre es posible,
y un buen tónlco se hace necesario.
La Peruna es un tónico que fortalece sin producl r hábito á drogas.

La Pernna no es un narcót,Jco, nl
una. oervlera, sino un tónico honesto que aumenta el apetito y purifica. la. sangre.
Durante el extraordinario calor
del verano, y especialment e en países adonde prevalece el calor, los
tónicos son muy solicitados.
La Peruna es, en este oaso, el
tónlco requerido.

"rumor de besos y batir de alas."

La Srita. Pilar Monterde

Carta de la. popular ballarlna espafiola, sei'l:orllia Pilar Monterde, enviada á, la. Peruna. Drug Mfg. Co., dlce como sigue:
~ff.fif..5cE-f.H-'f.:U,f..f'f't:-E:l-:~fiE:f.aE: ...E,.................f;E:E-f.f-:~f;f¡f:'

!
~
!

.

Teatro Prlncipa.l, ciudad de México, México.
Tbe Pc}runa Drug Mfg. 0o., Colu:nbus, Oblo.
Muy sel'iores míos:-Por la preseote tengo el gusto de ma.nlfes.
tarles que, habiendo usa.do por a.lgGn tiempo su remedio cLa Peru
na&gt;, de fama bien merecida., Jo considero como el mejor tónico que
jamás he elperimentado.
Para. los nervios, después del cansancio, es un fortificante ma.ravilloso, y además aumenta la vlta.lidad de todo el cuerpo, y en mi
caso ha producido la. restauración más completa y permanente·
también tiene sabor muy agradable. No vacilo, por lo tanto, en
recomendar este remedio á toda mujer, como el mejor y más agradable J'orttflca.nte que se puede tomar.
De ustedes atenta y S. S.
Noviembre 3 de 1905.
PILAR MONTERDE.

~

:

¡¡;
¡¡¡

Desde entonces bao pasado muchos
allos.
Yo oo volvl t ver aquella casita blanca,
circundada de "prlchosas eoredaderas, y
que parecla, en medio de la verde alfombra del campo, el ala de 110 cisne flotando
sobre las aguas de tranquilo lago, Azares
de la vida me alejaron , qulz.ts para slempre, de aquellos sitios donde mi conzón
aspiró los primeros efluvios del amor. Pero cuando en mis pesadas nothes de losomnlo se transporta mi alma, en alas de
los recuerdos, á los primero&amp; anos de mi
Juventud, surge ante mi vista la calle de
palmas y madreselvas, extendiéndose
basta las orillas del rlo, donde me puece
distinguir dos ojos, negros y rasgados ,
que me dicen , con la ansiedad de un alma
que agoniza:
-¡SI me olvldas, me muero!
MARIANO AB~II•.

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¡¡¡

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u la rema de las POmadu, oorc¡ue 11 1■,n cura, , :,.,,. till·,:ta y ,1,.,,. u eacaa. IUllue■ de :c,el'llonu euadu con ella teatil.e an ru muaTill.oeoa ruul\ad01, y DO.r ea,o ee aue ■e babecbo la preferida del :c,4bl 1eo Bu$&amp; uaarhl una. n•
para tenerla 1lem-ore , orneneldn. Produce efectoa 1a,·ur[lim01 en
Granos, Tumores, Almorranu, Ber!daa. Pwthl11. LlMr... Ui'18'01,
mceraa. Qnema.d11ru, Jl'fnulu, Eruoo1011&lt;11, li .. a:.
U• v•nt:a •n toc:taa laa Drosu•r'- y Botlgaa.

�El Mund.ó Ilustrado

El Mundo Ilustrado

Clara.-¡Bah! Como yo no habfa de sa
ber ll8da malo de Carlos ....
]lnriqueta.-¿l,e conoces á fondo?
Clara.-Su corazón no tiene secretos
para mi.
PERSON.A)ES:
Banqueta.-¡ Su corazón! í Pobre Clara!
Clara, diez y nueve eiios.
Yo también c:refa que el coraz6n de Pepe
Enrlqueta, treinta Y dos.
era todo mfo, que no tenla secretos para
I
mí .. ¡Qué locura! No hay corez6a que
Clara.-Si te digo que uo debe tard11r DO tCDgil algún secreto .... ¿El COTilZÓll?
Menos aúa. No quiero asn!ltarte; pero...
en venir. Aguarda un instante.
Earlqueta.-Un illatante ... Note q11e- ¿quieres hacer una prueba? Procura apoderarte de improviso de la cartera de tu
jarlis, eran las tres cnando vine ....
Clara.-¡Después de dosanoa y deh11- novio; :s,a ves qué pequeñez, ¡la cartera
tas cosas!...Todavía no estamos e.n paz ... ~bolsillo! ... ¡Qué pocos secretos pueM'.e debes muchas vls!LU má.s largas q~1e de11 caber en ella!.... . P11es c:reeme, si
esta y muchas confidencias. . .Hoy ble e quieres Fer feliz, no i11tentes nunca regi1otrar la cartera del homb.e 6. quien
yo el gasto.
Enriqueta.-Eta natural que lo hicie- amas ....
ras. Hoy eres lú mis rica que yo .... RiClare.-Yo cre(que había, sido dicboca de ilusiones, de esperanzas, de amor. sa en tu matrimonio.
Yo estoy arruinada .... ¡Pobre de mil
Enriqueta.-Lo Iu{, 1,ude serlo si no
Clara.-La muerte es un acreedor que hubiera querido saber .... Porque Pepe
no pudoria. Pero te has quedado -viu- me querfa, me queda mucho .... cuanto
da ... arruinada, como tú dices, lan jo- pod{a quererme; .... pero la cartera ..• •
ven, que aúri puedes reponer tu caudal. creelo, todo hombre tiene siempre un seF;nrlqueta.-Me asustan las empreaas. creto en cartera.
Vivilé atenida á mi viudedad: clase paClara.-rBahl Un secreto .... ¿Y será
siva. (Pausa). ¿Sabes que tarda mucho ta11 imprudeate que en la cutera., • 1
ese csballero y no podré esperarle?•• • Enriqneta.-¡Ayl Ls cartera de P.:pe
Clara.-S{ que tarda. ¿D6nde esta, át
no era de bolsillo, era de carta pecio; y lo
Enriqneta.-¿D6nde estaré?
hallé después de sn muerte .... Y sin emClara.-[Por qué repites mi pregunta, bargo, me quería, me querta mucho ....
así . .. . como preocupada, como si te hubiera dado en qué pensar?
'll.
~queta.-Porque era u.na prerunta .... y nunca debe una preguntar •¿D511Clara.-!Bn.riqueta, Enriqueta de~ mi
de estará?• ¡Si sµpíeras las veces q11e yo alma!
he pregUllt&amp;do eso mismo!
Enriqueta.-lQué te suc:ede, cbiq 11illa?
Clara.-i'rodo, todo se acabó para ml!
Clara,-Y yo. JY lo pregDlltaré tantas!
Como toda mujer: enamorada. Minuto Bien dectas .... La cartera .... ni pude
11or mi11uto quisiera yo saber en d6nde abrirla; á viva fuerza me la quitó de entre las mano11; consint.i6 en marcharse
está y lo que hace y lo que piensa.•• - •
Rnrlqueta.-No quieras saber .. • En sin atender á mis lligrimas ni á mis inamor, como en religión, el saber estil muy sultos .... porque le insulté, si, le insulté .... y le odio ....
cerca de la herejla.

La Cartera

Neuralgia
JAQUECA
DOLOR DE E.SPAU)A

Tome Ud.
UNA

• Anta de usar lu

Plldoru-Coo1t•·
dolor aofrla por
entens de
...ibleo uunlalu.
Hoy raruamcdude

de eitU

Pildoritu

11 c1be1:1. N ■ ac-1

me lallllÚ Ollu POdoras C'II la CUL"'
St1ia.
W ade,

y e)

uooor

dolor
desaparece.

C125 N. etb Sne,,
5' .looopb, Mmowi.

REUMATISMO
CIA TICA.

7

~par

MD- Medical Co., Elkhut. la.ti.
t....i-UamtlaAmá'íca.

da un gusto
picante y sabor
delicioso á los

.

~

guisos mas

variados:
Pescados,

Carnes,
Salsas, Caza,

toda

clase

de

Volater1a, Ensaladas, etc., etc.
La verdadera Salsa

" WORCESTERSHIRE "
de origen.
\"enta al por mnyor \'º' L EA &amp;. PER~L'sS
en 1Vorr&lt;$lc•r, In; atura¡ CROS:.E &amp;
llLACK.WJ'i.1. r , Lid.. en Londres, y por
wdo¡ lo¡ Exportadores en ¡¡encral,

Proveedorea patenlado1 de S.M. el Rey de Inglaterra.

La Zarzaparrilla
del Dr. Ayer

Calendario de la Semana De Uno á Ciento
DOMINGO

es un tónico mara•
villoso. Limpia,
depura y enriquece
la sangre, expeliendo todos los
venenos del sistema y comunicando vigor á los
Tomándola

P. y 2~ lle A$!'0Sto),
y funrlador de
los clériQ"o• r@gulare• llamados ·reatinos.
Santos Donato. oblsl)o mártir, y Alberto,
confesor. O6cio y misa del -primer san,
to; rito doble y ornemeot'l blanco; se
conmemora la domínica y S,~11 Doneto.

La Sangre es Enriquecida
L(J3 Músculos son Fortalecidos
Los Nervios Vigorizados
Y la Salud Restablecida

Santos Clriaco, LBJl!'o, IhmaTAgdo,
Leonldes. márüres, y Emiliano, obiapo
conftsor. Rito semidoble que permite la
celebración de misas privadas de difnnto.

LV'fi~.1"'-1....,.,.,.,.,_

La. zar-.1:apanillo. es sólo uno de Ulla
docena do i.ogredientes de que está compuesto este maravilloso remedio, cada.
uno de los cuales ejerce una acción es11ecio ¡ en la obra restauradora ~e esta
,nedicina.. Esto no puede decirse de
,tms Zarza parrillas, pues sólo es ver1lad &lt;.le la Zarzapa1·rílla clet Dr.

.J.yer.

No se deje usted persuadir ó engañar
por alguien que con urgencia le reco•
miende otra Zar.zaparri.lla de Ja que
nada sepa. Procúrese usted la legitl•
mJ Za ria parrilla "del DR. A VER."
( N" contiene alcohol)
c,nla fl'asco oBitJnta la J"Ól---,11,tll&lt;i en. la
,-tJtu14t1,. Prequute 1uted ñ .St&amp; ,n /ítlico lo
.r¡uo.. oi1i11.a de la. Zarrapa,•1•llla del Dr.

,!ye,·,

Prepo.rad&amp; por el DR. J. e.AYER Y CIA.-,
Lowell, Mllo811., E. U . de A ,
Enriqneta.-No lie11e8 razón. Yo be
seDtido eso mi11mo que tú sientes ahora . . .. ':rú siquiera no has visto la -prueba
material del engaño .•..Hay a~retos que
se guardan por delicadeza más que -por
engaño . . .. Pero hay secretos siemprt'.. ...
Hu~ un examen de conciencia escrupu
loso; verás cómo te iuclirias al perdóa,
¿No tiene&amp; t6. t&amp;lllbién alguna carterita?
Clara.-Yo no ... . Yo no tengo secretos
para él. ...
Enriqueta.-En cartera . .. . l)alpables.
¿Y en el coraz.6n? Mira, pare.ce una vulgaridad lo q11c voyádecirte .... J.os hombres son hombres; las mujeres, muje•
res. . Qué tonteila, ¿verdad? l'ues de
ah( procede el que no nos entendamos.
Las almas tiellen sexo, y no hay duda, el
alma del hombre y el alma de la mujer
son tan ~istintas, como la tierra del mar
y el mar del cielo; pueden besarse, unirse; pero no pueden confundirse. Hom•
brea y mujeres deben respetar y perdonarse el secreto de la cartera ... .
Clera.-No, no. Yo no perdono . . . . Le
querla con toda mi alma. Si es verdad lo
que dices, la vida es muy triste¡ no viviré en el mondo, entrué en 1111 convenlo.
Enriqueta.-Ya lo pensarás. Y si l6,
que no quieres perdonará tu novio, te
consagras á Dios . . .. i 6gúrate la cartera
de secretos que Dioa tendré. que perdonarte para ser tu esposo!
JA.CL'lTO

:BENfl.VliNTE.

7
{19 de mes, 129 D,

s..n Cayetano, conleBor

LUNES
8

MARTES
9
(Vigilia de San Lorenzo). Santos Jus·
to y Pastor, hermanos, y Romáa, mártires. Vísperas en San Lorenzo.
Conjunción de la Lu.na y Jd piter, á las
11 bora1 49 minutos de la aoche.

MIERCOLES
10
(lf. S.) San Lorenzo, diácono, 111á1Ur,
(Se celebm con rito doble de segunde
clase y con octava) F11nci6n tilu!ar é
indulgeucis plenaria ea s11 igleaie,-(P. )
Conjouci6n de Venus y Neptuno, á las
horas 9 minutos de la tarde.

6._ _ __ __ _ _ _ _ _ __

Alejandro D11mas, padrt&gt;, no iac1uyó
en 51.1.,1 •Impresiones de viai •• por Italia
este viejo cue11teclUo. Y es lástima, porque Jo b11biera contado muy bien.
En esa isla famosa, P,erpetuamente
ameuauda por el puntap·é de la bota peninsu!Ar, vivla un tal Gaetano, que al
mes de ~asado quiso averiguar hasta
dónde llegaba la dtscredóu de su mnjer.
Al efecto, un día se encerró con ella eu
una habitación, tomó cariñosamente su"
manos y le dijo en voz baja J tono confl
de1:1dal:
-•Mla carina• : me acuso de haberte
ocultado un secreto . .. . un grave secreto
que guardo d~s-le niño, Que si se divulgara, me pondrfaen el más espantoso rldkulo.
-¿Qué es? preguntó elle.
-Cnsaesque .... ~isesupieae, meobliit•rfa á huir IPja,q de aqu{ y II ocollar mi
bochorno en algún aol,tario paraj• .. . .
-Pero, ¿qué ei,? ¿qné es? in.sistió la es,
-posa tlena de curiosidad.
-Es . . . lo que te parecer§. un n b,m ·do,
á ~eser de que j pobre de mil nada hay
ruh cierto, por dc~gracia.
-lAcabará&lt; de una vez, hcmbre? dijo
ella dando pataditas de 1mpacleDc:ia.
-¿Me prome~s guardar el secret&lt;,?
-Te lo prometo.
-¿Me lo juras?
-Te lo juTo.
-Pues bien, has de ,aber que soy • ..
como las gallina•.
-¿Como las gallinas? .. . .
-Sí; que wi naturahza es .... galli·
náce-a.
-No comprendo palabra de lo que dices.
- Fijate bien y admfute. ¿No p&lt;.nen
huevos las galliDas?

-sr.

-Pues yo también . . . . T,do.s los djas
pongo un bu• vo.
- ¡Satta Madona! Pero eso es imposib'e.

-Ya contaba con tu incredulidad; pero desgraciadamente es cierto.
-¡DJosmlol
-No te asustes, potque, apart'! de este
feriómeno, que apenas me produce mo•
leatlas, gozo de buena &amp;alud. Ahora, a{,
lo que vuelvo á encargarle es que li na·
die reveles este secrt to.
-¿Cómo put&gt;des temerque te venda tu
ruujercita? Pero quiaiera presenciar el
fenómeno. . ...
-¡No, noJ Me moriría de vergüenza ...
Séate au6cien•e la confianza que en ti
poJJgo, y uo se vuelva 11. hablar del
asunto.
Con estas palabras dió Jiu la conferencia.
Hay que decir, en honor de la mujer
de Gaehnn. que tan extraña revelación
no disminuyó ell un ápice el carlüo qne
tenfa á BU espo~o. y as{ ÍUHon pBS8.lldO
d(as sin que H observara en el pueblo
afntom.as ó indicios de que se hubiese
divulgado la estupenda nodcia.
Un die 11e a11e6 á la pue1ta de au casa
un caballero de la corte, correo¡abinete
de su majestad, que venta en busca de
G 1etano para lltv ,tlo á l'alerwo, pues
el monar('-8 estaba á la sazón en la capital de la ¡.,1a.
Asombrado se quedó nuestro hc-mbre
el eabtr que el rey querla babln:le; l)ero
comoá él le tocaba sólo obedecer sin
chistar (que no eraa constltocionalee
aquellos tiempos) tuvo que seguir al pa•
leciego y fué recibido 1nmedúltamen1e
por el rey.
-Te he b.echo llamar, le dijo, porque
corre por la isla 1111 ni mor que quiero ver
confirmado 6 desmentido por ti de un
modo categórico.
-Señor, estry á las órdenes de vuestra
majestad.
-f8s cierto que todos los d{as pones
cien huevos de ita1llna?
- ¡Cómo, señ-,r! ¿Se,á 11os!ble que tal
-patraña baya lleitaelo ha11ta los otdos de
vutalra majestad?
-Tan l)ORible e-s, que sólo para oirlo
de tus propios labios te he mandado venir. A'lt, pues, dime lo que h8y de derto, 6 cómo sospethas q11e b•y.,. podido

inveritarse ua disparate de tanto bulto.
-Señor, todo ello fué illveJJción mí,.
Quise averiguar los puntos que calza mJ
esposa en materia de discreción y le hice
creer e1a mentira, encargárdole el mayor secreto .... No ha sido in(1til el ensayo, pues he apreridido dos coeas: la primera, qae no debo liarme de mi propia
mujer cuando quiera terier algo oculto:
y la segUDde, que de boca en boca se
exag~Tllll y autnmtau enormemente las
notktas ....
-¿l'or qué dices eso?
- Porque yo aseguré á mi esposa que
pongo un huevo cada dfa, y ahora, al cabo de un mes, me dice vueatra majestad
que ... ciento.
-1 Horubre1 sf! l'ienes razón .... todos
abultamos algo lo que ofmos, A m{ ~e
hablan dicho que pon{asdlarlamente noventa y nueve huevoll, y yo, por no ser
menos, le agregué el otro.
RAMIRO

BLANCO.

~

fL PAU6UAS Df UN RtY
El rey de 1011 belgas, que ten{a costumbres muydemoc1 áticas, gustaba, li veces,
de pasear de incógnito por Isa callt&gt;s de
Bruselas. Días atrás dejó olvidado su
paraguas en un coche de plaza que babia
tomado. Pocas boraa después se -presentaba en palacio el cochero para devolverlo y el rey Je irratificó con cien francos de propina.
El auriga suplic6 al monarca que en
vez del dinero le regalase el paraguas.
El rey co11sillti6 y algunos dfas m'8 tar•
de el cochero había conseauido vender
el panguas á un excéntrico al mirador
de su ID.8jestad belga en mil doscientos
francos. Cuando se enteró el rey del incidente, dijo:
- ¡Siempre ere{ que los pa•all'tlas serv{a.n para resguardar,e de la lluvia ; pero
el mto, por lo visto, ha servido para recibir u na lluvia de oro!

JUEVES
11
Sin Cristóbal. m§.rtir {d,.l 25de
Julio) S1ntn~ T,burcio y Su,,ne,
mil.rures, y T4url110, obi•po confesor.

VIERNES
12
Saula Clara de Asís. virgen, y
SJn Forti110, mánlr. Funci(,n titular en la iglesia de la pti 111era
unta y en la badlica de Guada·
lupe la que. corresponde á la
srcbldiócuis de Linares. Tam·
bi~11 bey la visita de los siete altares.
Cuarto crecierite en Libra, á las
7 horas 24 minutos .¼ segundO!
de la nocb,. LluvJa.

SABADO
13
(Vigilia con ayuno y abstinen·
cia de carnes ). (F. S ) Santos
Hip6Hto y Caslano, mártires,
patronos pr:h,cipales de la ciudad
de MWco. (Se celebran con rito doble de primera c,lase y coa
octava). En la arc:hldióceeis. Sa11
Alfonso María de Llgorio (del dfa
2 ). San Juan :Berchmans, confesor, y Santa Aurora, virgen . .El
trhsito de Mar{a Santfsima. Función en Catedral y titular en San
Hip61ito.- (P. s.)

Sea cualquiera el placer que
Vd. consigue de su vida,
se está privando de una
gran parte del mismo si
no posee un Victor.

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No hay límite en el placer de oir
las hermosas voces de los artistas
de ópera más insignes del mundo,
y la música de las más famosas
bandas y orquestas.
O tal vez V el prefiera oír la música
y diversiones por sus artistas favoritos
-no importa lo que Vel. desee, lo conseguirá ele lo
mejor con la máquina Víctor.
Vd. quedará sorprendido de los maravillosos acle,
lantos hechos recientemente por la Cia. Victor en el
arte ele impresionar-oiga uno de los más recientes
discos por Farrar, "Vissi d'arte e d'amor" de La
Tosca (88192).
Sírvase oír la máquina Victor hoy mismo en el establecimiento
del comercianteVictor más cercano- él tendrá sumo gusto en tocarle
cualquier música Victor que desee oir.

Y no se olvide de oír el Victrola
Victor Talking Machine Co., Camden, N. J., E. U. do A.
Para conseguir Jos mejores resultados, úsense únicamente

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J. Y, Schlllll r He111110.
&amp;ven'lda Jo6reo:, 12,

Diatribuidore1 en México

Sonora New. Co,
Dire«i6n en la Ciudad do Mó&amp;ico
Celle de Canto No, 4

l\U.s:loe,D°F.

�El Mundo Ilustrado

Astucias de Animales

■ "Ca Stmana Ilustrada" ■
Rtoista gráfica de acrualidadts

ünica t n su gtntro tn

el

Para Defenderse

país

Publica en magníficos grabados y en
espléndido papel couché, todos los acontecimientos más notables, ocurridos tanto en Je. capital, como en toda la Repú-

blica y en el extranjero. Su parte literaria, escogida é interesante, cstií calzada

per las mejores firmas.
Teatros, sport, toros, sociedad, suce-

sos notables de la semana, etc., etc.

Si es verdad que el hombre ha acudido á
todos los recursos de su ingenio para hacerse dueño de los animales, éstos demucs·
tran una SJgacidad no menos admirable
para librarse del hombre. Conocida es la
astucia con que la zorra sabe evitar todo
género de trampas y cepos.
La historia del zorro que, perseguido por
la jauría, al cruzar una vía férrea aprovechó el paso de un tren para enc.aramarse de
un brinco á un tope del último vagón, Y de•
Jar burl,¡jo~ á los perros, es conociJbimJ
entre los cazadores ingleses, y ha sUo inmortalizada por la pintura y el grabado.
Cuando un zorro, al que se va dando
caza en campo abierto, tropieza con una
liebre encamada, nunca deja de hacerla
levantar y ocupar su cama, agazapándose
altí mientras bs perros persiguen á la lie- beest&gt;, bestia dura .. . .. Dura de matar, se
bre.
entiende. El ñu, en cambio, bien porque
El chacal, padente muy próximo del zo- tenga peor vista ( ;u ojos muy saltones
rro, demuestra tanto talento como éste inducen á creerlo así) ó por su costumbre
cuando de salvar la pelleja se trata. Mr. de andar con la cabeza baja, serÍl más fáAbe! Chapman, sportman muy conocí- cilmente sorprendido por el cazador, sí no
do en Inglaterra por sus libros de cacerías fuese porque, conocedor de su lnferillridad,
en España y en Africa, cuenta que una se pone al amparo de la especie mejor dovez, en el Uganda, vió huirá un chacal, tada.
que á cada tantos metros interrumpía su Los monos figuran entre los animales
carrera con un prodigioso salto en el aire. que mejor saben librar~e de la proximidad
Evidentemente, esta evolución tenia por del h.&gt;mbre. Rara vez se entregan á sus
objeto evitar el ser alcanzado por una ba- juegos ó á sus rapacerías sin poner antes
la, lo cual es tanto más extraño, cuanto centinelas en los puntos más elevados,
que ningún cazador malgasta sus balaStn para que avisen si viene gente. Un grito
tirar á los chac.ales; pero probablemente de estos vigilantes es la señJl de alarma,
aquél habla sido alguna vez fogueado por y cuando el cazador llega, ya no ve más
algún naturalista de los que visitan aque- que las últimas oscilaciones de las ramas
llas regiones en busca de ejemplares cu- movidas por la alegre bandada.
riosos.
Para concluir, y como ejemplo verdadeEn general, todos las animales africa- ramente notable de su sagaci:lad, recordanos demuestran un instinto admirable pa- ré el caso de un oso blanco, al cual se Quira precaverse contra el hombre. Hay en so coger vivo por medio de un lazo. Este
Africa una avecilla que ha recibido el nom- se coli.,có abierto sobre la nieve, y en me·
bre de e indicador de miel&gt;. porque gustán- dio se pusieron unos trozos de carne. El
dole mucho las larvas de las al:ejas, Y no oso vino, olfateó el lazo y se marchó sin
siendo lo bastante fuerte para destruir los tocar el cebo. Al otro dia se escondió el
panales, reclama el auxilio del hombre, lazo en la nieve, y en el centro se hizo un
chillando de un modo espr.cial en cuanto pequeño hoyo , donde se metió la carne.
lo ve, para indicarle que está dispmisto á La fiera volvió, fué á sacar et tentador bo•
guiarle hasta una colmena silvestre. Los cado y estuvo á punto de quedar presa,
anúlopes, las cebras y los búfalos cono· porque el mecanismo funcionó, aunque sin
cen muy bien esta costumbre del pájaro, efecto, y el oso tuvo que retirarse sin coy procuran seguirle, porque as!, en oyen- ger nada.
do su canto anunciador de colmenas, sa- A la tercera mlñana se volvió á enteben que hay hombres cerca Y se apresu rrar el l~zo en la nieve. Todavía tornó el
ran á huir; por donde resulta que el ave oso á venir; pero esta vez: empezó por esen cuestión, si á los indígenas les agrada catbar la nieve con mucho cuidado, y una
porque les proporciona la manera de atra- vez que dejó el lazo al descubierto, lo emcarse de miel, tiene poquisima gracia para pujó con la pata y se apoderó del cebo.
el cazador blanco, que sabe no ha de encontrar caza tan pronto como el indicador _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __
empieza á cantar.
Algunos cuadrúpedos africanos, para
vivir tranquilos, emplean, como centinelas,
deterstvu yoioairisanteaqoe
animales de otras especies dotadas de mehan merecido al
jor vista ó de condiciones más apropiadas
para ver de lejos. Las cebras, por ejemplo, suelen asociarse á los avestruces, que
con su estatura y su largo cuello hacen el
au adm1si6n en los Hospitales
papel de verdaderos periscopios en medio
de Parla, explican la boga de
del mar de altas hierbas de las llanuras
ese produclo para todos los usos
africanas. En el Africa oriental inglesa,
del tocador ; Cuidados de la
los ant!lopes ñus empican en la misma
Boca á que puriftca, de los
forma á otra rumiante, el ckongoni&gt; de los
Cabello• cuya caida detiene ,
LooloDH de las Cdaa, Cut,
indlgenas, ó búfalo, como le llaman los
dado■ bidmo1, eto
naturalistas. e l ckongoni•, por su talla
Dfl~n/lar•• • i., (.Z.ttiuot1iru1
elevada, su excelente vista y su carácter
1EN ~ P'A"'MACIAlií,
arisco, es animal al que cuesta mucho tra•
Dnlet1l111l61pt(tn0, GPI• ll1:n,LllJl
bajo acercarse; tanto, que los boers le han
i.paná. . ltot, 1611d
dado el nombre muy apropiado de charte-

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Año XVII-Tomo II

México, 7 de Agosto de 1910

Número 15

., ~nrtido extenso en ajuares de nogal tallado para sala

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�DIRECTORIO:

"EL MUNDO ILUSTRADO"
Se paWica lellWriuieate '" la
COMPAf.llA

EDITORA NACIONAL. S. A.

Presidente,
LIC. JOSÉ LUIS REQUENA
Director General,

UC. ER~TO OHAVERO

Gerente.
MANUEL S. PALACIOS
OP'TCINAB:

4l Calle de Humboldt número 52. México, D. F.
Apartado postal, H9.-Ambos Teléfonos, 485

PREQOS DE SU~RIPOOlf (PAGO ADEWTADO):
Bn la cittdad, l)Or mes • • • , $ 1.00
Bn los Estados, por trimestre .
3.;5
Bn el extranjero, por trimestre . 4.50
NÚMEROS SUELTOS:
Bn la capital . .

$ O.JO

:Qn

los Jlstados .

o.35

~

el extranjero

0.50
050

AtTasados . . .

NO SE DEVUELVEN ORIGINALES

Li lnfinit• MeliDCOHi de flaubert
L leer la última p,gina del libro, me
sobrecoge la tristeza, una tristeza
suave, apacible, que parece aflojar
mis nervios, invadir mi ánimo len•
tamente,
Una avalancha de recuerdos viene entoncesámi memoria: son fragmentos de lecturas pasadas, remembrauns de
charlas literarias con admiradores del maestro¡ re,
flexiones hecbasantaño deapucs de saborear algunas de sus obras. Ante mis ojos deslumbrados por
loscsplendores de la novela que he leído, des6la11
vagas siluetas de sus coroentaristas: Zola, M,ximo du Camp. Faguet. . . Y hasta el mismo Flau•
bert, en trozos de sus cartas, se me aparece, con
su sanguínea y bonachona faz: de burguts provinciano; con su cuerpo atlético¡ con sus ademanes de ingenua teatralidad¡ con su grande alma
de pensador y de artista, que llena la literatura
de un siglo.
La loca de la casa ayúdame en la reconstruc•
aión ideal, haciéndome retroceder á tiempos que
no conocí.
Flaubert ha terminado su novcb. Aquel cerro
de cuartillas amontonadas sobre la mesa representa siete años de trabajo, de trabajo doloroso,
crael, en plena lacha con la frase; de rcbnscas en
las bibliotecas, examinando libros, grabados y
-periódicos, á 6n de reconstruir una tpoca tan
cercana como borrosa. El gig.ante está satisfecho
y tranquilo. Par.a él, un libro es an acontecimien.t o magno cie su vida. !Escribió tan pocos y
tan grandes!
EL carpintero de Croissct llama á la puerta del
jardín. Trae en la diestra una caja, una hermosa
caja fabricada con bois des iles, por encargo del
nonlista: es el estuche que guardará La edacaci6n sentimental, en su viaje á París.
Y allá va el grande hombre, días más tarde,
en el tren, á través de la campiña normanda,
rumbo á la ciudad luminosa. Es feliz; se siente
orgulloso¡ va á asombrar al mundo con una nueva obra, con uua novela en la que tiene segurida'1 absoluta, sí, una absoluta seguridad, porque

le ha costado intensas fatigas y no pocas lágrimas, lá él, tan fuerte y tan sabio!
A fines del año de 1869, aparece La educación
senlímenlal. La •enta en libreríu es mediana; los
diarios endñanse con el libro, y el público, de
quien tanto esperaba el utor, pua indifcren·
te junto á la novela, decladndola fastidiosa á
mb no poder.
Flaubert cae de lo alto de su ensueño-según
la frase de Zola,-y va á encerrarse como fiera
herida, en su retiro de Crohset, en aquel salón
donde en el vértigo de ta faena, de la no interrumpida labor, olvidaba penas y cuitas. Entrarán las brisas del jardín á refrescar, con odorante
caricia, su. frente dolorida; la ventana abierta, por
las noches, habrá de ofrecerle el espectáculo de
uo cielo constelado de astros, en que su alma
de Dios niiio no podrá menos de recrearse. . . . .
Pero la caída fné dolorosa y terrible. Largo
tiempo hubo menester Fiaabert para reaccionar¡
y todavía, años después, preguntaba á sas amigos,
asombrado, no creyendo aún c:11 el fracaso: c!this,
u:pllquez- moi done pourquoi ce bouqnin n'a pas
en de succb&gt;.
A la generación actual toca el honor de haber
rehabilitado algunos libros de Gustavo Flaabert,
que desdeñaron las pasadas. El triunfo del gran
novelista ha sido de ultratumba. Los hombres de
hoy se inclinan ante él como a.11te un maestro y
no le disc-akn. Sn nombre alcanzó recientemente
una actualidad palpitante con motho del monu•
mento erigido en Roaen.
Entre esos libros&lt;rehabilitados&gt; figura La educ.ici6n sentimental.
La educación /Sentimental tiene para mí de pe•
cu.liar que nfieja, de modo más exacto que nin·
guua otra de In noveb,s del i111.Stre escritor, la
personalidad de Flaubert, de Flaabert vi viente,
de Flaubert hombre. ¿Qut faé la vida del solita•
rio de Croisset, si no la de Federico Moreaa?
Federico Moreau es poeta, es joven, es rico, es
inteligente. Un grande, un inmenso amor llena
su vida: el de Mme. Arnoux, Mme. Arnoax significa, para él, la mujer bella, la mujer artista, la
mujer amante, la mujer perfecta, la mujer símbo•
lo, en sua-a. La adora con una pasión in6nita:no
hay acción, no hay indante de su existencia que
no estén iufiaídos por el amor de ella. Y cuando
Federico Moreau fracasa en las letras, en la sociedad, en la política¡ cuando, muerta la joven·
tud,con esa muerte dulce y triste de las hojas en
otoño, y desaparecida Mme. Arnoux, viaja y co•
noce la melancoHa de los &lt;paquebots&gt;¡ los fríos
despertares bajo de la tienda¡ el aturdimiento de
los paisajes, y de las rulnas¡ la amar~ura de las
simpitfas interrumpidas¡ y torna á P.uls, y en una
tarde lluviosa, machos años dcsput,, Mme. Arnoux penetra en su estadio, le echa los brazos al
cuello, Y le confiesa su amor, y Federico, tierna·
mente, la rechaza, no queriendo manchar la blan•
cara de los cabellos de la amada y la blancura de
su pasión de una vida, y se queda solo en la
estancia poblada de la visión inmensa del pasa•
do, no podemos menos de acordarnos de: Flau•
bert adolescente y de Flaubcrt viejo,
&lt;Las mujeres tuvieron poco sitio en ta exis•
tencia de Flaubert-dice Zola.-A los veinte
años, amábalas como trovador. Me contaba queen otro tiempo no ·nciló en caminar dos leguas,
con el propósito de dar un beso á cierto terrauo•
va que una dama acariciaba&gt;.
Y este Federico Moruu, q11c llega á la ancia
nidad soñando aún en un amor i116nito, en una
amante irreal, en el fondo tan distinta de la verd~dera, de la burguesa señora Aruou:i-, ¿no será el
mismo Flaubert, rumiando sus años de vejez ante la desolación de su jud(n, en invierno?
Pe11s:i11dolo, cierro el libro que chorrea amar•
gura Y encierra una infinita melanooUa.
CA~LOS GoNZÁLl!Z PEitA.

~

por mí te sacri6ques¡ no debo con•
seJ1tirlo; a&lt;:abemos de una vez.
Aquella noche y la siguiente, Ma•
da no pudo pegar los ojos. Se levan•
taba lívida.
A los tres días su rostro sr. rcani •
mó. Moyde mañana salió desu casa,
mandando antes al taller un paquete
que de antemano bab{a preparado.
Después se dirigió al templo, donde
con el mayor recogimiento confesó y
comulgó.
A los diez minutos estaba en el
taller de su novio.
Su conversación íué larga. cruel.
L,grimas de amor, protestas de cari•
ño, silencios elocuentes, abrazos
apretados de uno y otro, la interrumpian á cada momento.
Cinco 6 seis veces, Damián se levantó de la silla dando ,!ritos desaforados, mesándose los cabellos y di•
ciendo entre sollozos, irritado:
-No, María, no debo aceptar este
sacrí6cio¡ sería infame, no¡ no es po•
sible.
María suplícó, lloró¡ arrodillada á
sus pies le ofrecía su vida, su amor,
le besaba las manos, las regaba con
lágrimab, Asf esta vo horas enteras,
ASISTENTES AL. BANQUETE OFRl!OIDO POR EL. SEflOR GENERAL. RAMIREZ AL. SEflOR OON ENRIQUE o. OREl!L.
hasta que Damiiio, vencido, sin vo•
SECRETARIO DE REL.AOIONES
Juntad, se ab.1ndonó y cayó en braEl taller estaba á media Ju:t. Los óJtimos rayos
tado era el padre de todos. Esta sociedad era la
:ros de Maria, llorando amargo llanto sobre su
del
sol, apagado,, entraban por el tragaluz dcspi•
que
á
mí
más
me
gustaba.
A
ella
me
avengo.
El
pecbo.
diendo tenues luces de color. Por una ventana
Estado actual tiene contraídas deudas conmigo,
-Dilmián, decía ella: tú siempre te has bu.rlado
entreabierta penetraba suave viento de primavc•
que si ahora me paga, no me pagarla si me casara
de las preocupaciones y fórm11las vanas de la so•
ra, acompañado de la fraganc.ia que al pasar ha•
contigo con todos los requisitos que llaman legaciedad¡ tú. has simpltii.ado siempre con las ideas
bía robado á las flores. Los trinos de los pájaros
les. Mi padre murió por la patria, acribillado á
atrevidas¡ á ti hasta te agradan ciertas utopías
despedían, con su mútica, aqoel bello día. Lana•
balazos¡ el tu yo sinió al Estado con honradez to•
sociológicas avanzadísimas¡ has comulgado en
ta raleza toda cstaba incitante, arrebatadora, con•
dasu vida. No es ja.sto qacahora nosdesamparr,
ellas; casi me las has in61trado á mí. Mi c1rácter
vidando al amor.
á mí por ser mojer y á ti por estar inútil. La ben•
actual se debe á la educación que tú me bas dadición de un sacerdote oo nos unirá en más in·
do. ¿No soñabas con la libertad de la mu.jer? !SeaDamián, asombrado, permanecía como clavado
disolnbles lazos que nuestro amor. DamiáD, fuemos •alientea en este momento de lucha! Huta
en su silla, mientras María, conclnfda su oración
ra escrúpulos¡ ya tengo sacerdote que nos bendi•
hoy he sido víctima de mi anterior· e d a ~
se acercaba á él, y cogié.n dole de la mano, le lle~
ga. El Gran Sacerdote de cielo y tierra nos uniMañana no quiero serlo. ¡Fuera tiranías! Dios las
vó ante el improYisado altar,
rá, ISu bendición es sagrada! El Hijo de Dios,
-Ven, Damián- le dijo.- Estamos ante Dios
odia!
Jesús misericordioso, realizará nuestras bodas,
Hijo, ante Cdsto crucificado. El ha de bendecir-No, no-rugla DollDiáo.
que ser.in más grandes y más solemnes que todas
nos, pues él ha de desposarnos. Arrodillémonos
-Si no te sientes con fuerzas para quererme
Jas realizadas. ¡Déjame, tléjame y obedece!
y reflexionemos si somos dignos de tan soberano
toda la vida, así sea¡ separémonos¡ pero si en tu
sacerdote,
Y del envoltorio qu.e por la mañana había man•
pecho arde el amor de siempre, unámonos, viva•
-Amparadnos, Señor, prorrompióDami,narro·
dado, sacó una imagen del Redentor crucificado
mos el ano para el otro . ... ¿Te acuerdas cuando
dillándose.
y dos cande abros con cirios, que encendidos co•
me hablabas de la nueva sociedad que debía de·
-Delante de nosotros estii¡ Damián, él nos ve,
tocó encima de una mesa, al lado del Cristo. A.n•
rrocar á la actual, vieja y carcomida? :Recuerdo
míralo: parece que nos sonríe.
te él se arrodilló y oró breves instantes.
yo qae me hablabas de un sistema en que el Es-1Sí, María, lo veo, lo veo; distingo las llagas que to11turan su divino
cue1po¡ alrededor de su cabeza veo
un nimbo de luz que despide su co•
rona de espinas . . . . sf, la laz santa¡
esta luz es la primera que veo después de un año de obscuridad!. . ...
- ¡Es la gucia,Damián, es la gracia!
-IEI DOS proteja!
-Pees bien, jura ante El que se:rás
mi esposo como yo jaro ser desde
hoy tu esposa.
-Señor, dijo Damián con firmeza:
juro ante Vos y mi conciencia tomar
por esposa á María,
-Y yo,Jesú.s mío,juroser siempre
esposa fiel y su.misa á D.imián .....
- ¡B,ndíceuos, Señorl-u:clamaron
los dos.

Rmor eiego
Una irritación en los ojos primero, unas cata
ralas lntgo y un.a ope:nción después, dejaron :i
Damián sin vhta. Quedó ciego.
So desgracia Iaé sentida por todos, porque to•
dos le querían. Los que sólo conocían sus obras,
deploraron la muerte en vida de artista tan genial. Ya no vohcrían á admirar sus atrevidos
barros, sus estatuas siempre: perfectas, sus bajo•
relieves prodigiosos. Damián había muerto para
el arte.
El lloró su infortunio, su próximo obtcarcci•
miento en pleno y floreciente 'rigor artístico Era
una derrota superior á sus fuerza!', porque ni su
gran carácter, ni su firme voluntad, le servían pa•
ra nada. No podía rebelarsr, y si como artista
lloraba amargamente sas ensueños de gloria des•
vanecidos, como hombre lloraba por otro bien
superior que el destino Je arrebataba.
María, en lo humano, era su ideal, como en lo
artístico Jo era la Vcnu.s de Milo Su casamiento
con ella debía de haberse realizado poco despub
de caer enfermo, y sial principio los dos no temie•
ron por 1111 amores, imaginindose que mal que
tan pronto y sin causa vlenr, de la misma manera se va, al tr.tn.Scurrir días y meses, les entraron
serios temores, terribles recelos, dudas mo.-dedoras, pues lo que creían leve se agravaba, hasta
que después de mil martirios, íué un hecho la
cegncra del artista y la desconsolación completa
de los amantes que llevaban ya cinco años de
amons, amantes que se adoraban, identificados
en todo.
Su separación les horrorizaba, ¡y era forzosa!
El era pobre¡ el producto de su trabajo lo había
empleado para completar sus estudios, a6auzando ad su porvenir¡ y ella, huérfana de un general,
muerto heroicamente en el campo de batalla, pu•
pila en la c.ua de unos tíos que la cuidaban, si
no con despego, tampoco con amor, no tenía más
bienes qae la orfandad que le correspondía como hija de no jefe del ejército, y que la permitía •hir en completa independencia &lt;n casa de
sus líos.
María, eu sus cavilaciC\11es á solas, se lamenta•
ba de su pobreza, llegando á pemar en la injusticia que el Estado cometía al retirarle la pen•
sión si se casaba con el hombre que amaba. ¡Para
ella hubiese sido tan gralo poder asegurar la
tranquilidad y la vida de su pobre amante ciego!. ...
Esta desgracia tan ruda, tau imprevista, les
anonadó. Nunca como entonces María rdle:i-ionó
sobre el porvenir de los que nacen l)Obres. P.ra
ellos no puede existir amor ni dicha.
Ea sus largas vigilias, en las interminables
noches de insomnio en las que, Derviosa y deses•
pcrada, s11. cuerpo blanco se revollría mil veces por la cama, maldecía la educación falsa que
en general se da á la mujer y que la inutiliza pa•
ra todo¡ que la cría inepta¡ sólo para carga y rémora del hombre, cuando no para esclava,
Damián no pensaba nada¡ cayó en un estado
casi de cmbrule:cimiento. Sa inteligencia parecía
atrofiarse. Lágrimas conliunas quemaban sus me•
jillas¡ suspiros 1penas ubalados, rugidos de 6e·
ra, modorra fe:bricente, letargos abr11midores,
ocupaban las tristes horas de sa vida. Se adora•
b1n, y afinidad de pensamientos les sugestionaba
algo que no sabían definir.
Despué9 de quedarse ciego Damiáu, sólo tres
veces hab'an hablado. .María, á escondidas, iba al
taller, donde le encontraba siempre sentado, de•
lante del último barro á medio concluir, al que
cada noche, al retirarse, siguiendo iocoosciente
antigua cost11mbre, tapaba con u Da tela mojada.
Durante el día miraba al barro sin verlo, y en él,
humedeciendo sus dedos, lo palpaba como esperando un rayo de luz para acabar Sil obra. El 6nal de estas cntrcvhtas era siempre doloroso.
Damián, un día, por 6n, dijo:
-Esto no pu.ede durar, María; no q11iero que

B. RODIIÍGUEZ

S ERJ&gt;A.

..

LA MESA OE HONOR EN e" s,NQt:IETI; OFReo,ao AL. sERoR SECRETARIO QE REL.ACIONES

~

�•===============================-=========================~

~LA
LECTURA
~
lb:======================~~□■ •□~✓.:======================
J11ana de Mauze, 16 años.

Blanca Bellay, 17 aiios.
Josefina d 'Epcrvan, 18 años.
Luciana Cerize, 19 años.

E

N casa de Josefina d'Epervan. En 111 cuar•
to, en su día de recepción, porque las
jó•enes, en los tiempos que corren, tic:·
nen su "día."
Juana.-(A Josefina). Y ¿qué lees en ute fin
de: siglo?
Josefina.-Lo que me dan, ya lo sabes.
J 4ana. - ¿Siempre W alter Scott 7
Josefina,-Siempre ese bueno de Walter Scott.
Blanca.-lTraducido por Défauconpret?
Josefina.-¡Ay, sí!
Ladana.-¡Yo devoré todo eso en otro tiempo,
cuando era nüía de pecho! (A Josefina). ¿No te
gusta?
Josefina.-Preferida Manpassant: Bofa de sebo,
por ejemplo. Dicen que es superior.
Luciana.-Muy caríoso.

Juana.-Me contentaría con escribir así. ..... ¡Buenas cartas escribiría á los papás, si tuviese
una pluma como esa. Pondría en
eJJae puestas de sol, gr,ndes exclamaciones: les hablaría del si•
lencio y de un montón de cosas
largas ...... horizontales .... ¡Oh,
sí, es muy chic Chateanbriand!
Josefina.-Pero es tamblén noblemente fastidioso. ¡Bello si tú
quieres! Pero es bello y abrumador como una gran misa sonora
que no acabara, Parece como si
una no fuese á salir nunca del
Evangelio: se abre la boca para admirar. , , .. • ¡Y
no brota nada, como no sea un bostezo!
Blanca.-Todo eso nada vale junto á Lamarti·
ne, ¡Las lecturas para ff#dós! ¡Vaya un;a cosa espléndida!
Luciana.-Pero Las lec/aras para todos no son
Lamartine.
Blauca.-iCómo que no! ¡Yo las he leído!
Lnciana.-No me comprendes. Es Lamartine Y
no lo es, porque no da la menor idea de él¡ porque esU. hecho de trozos y fragmentos para los
niños, para las damas devotas, para los semina•
ristas.
Juana.· -¿Tan incon·uniente es entonces que
se le expurga?
Luofana.-No. Pero es apasionado.
Blanca.-Cri■ tíano.

Lnciana.-Son los peores apasionados, querida.
Todo se n:.ultiplica á los pies de la craz.
Juana.-Yo quisiera leer Grazief/a. Mamá me
dice que aJ!narJe todavía un poco.
Blanc1.-Adoro á Lamartine tal como es. Vivimos en el "'bonlevard" Henri-Martín, á dos pasos
del "square," donde se Jeyaota su estatua. Saelo
i111talarme ante ella con mis Leclur(U para todos.
Y entonces, cuando desea bro algo bueno, una
fr.tse que me interesa, no tengo más que alnr los
ojos para mirarle seutado, un poco triste, con su
galgo entre las piernas. Y, .f. conü.ouacióa, pienso
en algunos nrsos ... me siento transportada ... .
me imagino que corro en bicicleta por el az:111. ....
¡tan alto!

Josefina.-¿Le has leído?
Lnciana.-No. Pero le le"yeronen voz alt,, delante de mí, una vez, en el campo, durante una
merienda sobre la hierba.
Josefioa.-Y Lqné tal't
Laciana.-Era el seiior Duroule el que leía.
Leía comiendo¡ se charlaba, ademb¡ y, con eso,
ya comprenden ustedes que perdí la mitad.
Blanca.-Pero, ¿la otra mitad? LCuál es tu opi•
nión7
Luciana.-No se puede contar. Es preciso oírlo.
(A Josefina). Haces mal, i.in embngo, en no que•
rer al viejo Scott. Ya pensarás en él mh tarde y
•erás cómo es encantador.
losefina.-LPor qui?
Luciana,-Es 1111 poeta. Un poeta histórico.
Antes de haber leído El A bate, yo no tenía idea
de María Estuardo. Ahora la conozco como si
hubiéramos estado juntas en clase.
Blanca.-Yo leí la .A.tala de Chateanbriand
¿Les gasta Chatcanbriand?
·
Luciana.-Declama bien.
Josefina.-iCurioso estilo! Se me antoja nnptndalo de ministerio.

Jose.6na.-1A mí, qui quieren ustedes, los -.ersos me h1.cen el efecto de un orgaoillo de Berberíal
Blanca.-¿No te agradan, pues, los organillos de
Bcrbc:ría?
J osefina.-¡Oh, nol
Blanca.-iVamos! El único instrumento triste
tan triste que me hace llorar .... ¡Ab, su particular sonido, tan desesperante y Jángtiido! Pncisa
no tener corazón para burlarse.
Josefina.-Basta con tener orejas,
Blanca.-Calla. ¿Y las novelas inglesas? ¿Qaé
decís de ellas?
Lnciana.-¡Las cubiertas color de tomate! ¡Paab!
Josefina,-;A y 1
Blanca.-No me disgustan ¡Acabo de leer
Copperfieldl
Josefina.-¡El eterno D,nid archiconocido! Dices eso porque tienes diez y seis
años, y eres todavía
an bebé .... ¡Y mientras no se trate más
que de Coppc:rfield,
nada hay de m.alo!
¡Pero después ¡oh,
Mylord!
Luc1ana.- Me ho.

rroriza el sentimentalismo illglts, llorón y aci•
calado, falso como un dieote podrido y seco como una jarcia. No saben más que de níiios que
sufren, de perros que lamen .f. todo el mundo, de
señoras viejas que beben y que son excelentes
como elpuddí11g.. Se comprende que eso es afee•
t.ido y nada natural. Y luego, ¡cómo abusan de
la nieve y de los paisajes de invierno! Es literatura de Cb.ristmas . ... y arte de calendario! iY un
exclusivismo!. ... Qaisieran hacernos tragar que
no hay mí, nieve que la de su país, y que sólo
para ellos el niño Jesús vino al mundo en Piccadilly, .f. fin de rescatará Inglaterra . . ... .
Josefina -¡Vaya si Laciana tiene razón! Nada
de eso v;ale lo que Los tres mosqueteros. ¿Los habéis leído?
Juana.-¡Ya lo creo!
Luciana.-Yo, dos veces.
Josefiaa.-¡Yo, ciucol Cada una de ellas be caído enferma . . . ¡Una iofasi611 de d 'Artago.anl Y eso
me ha carado.
Blanca.-Yo he leído .f. todo Damas, padre.
Juana.-Y yo algunos de sus libros. Sólo me
falta La reina Margarítu, porque mamá me rogó
que a.guardase un poco.
Blanca. -¿Siempre te ruega que aguardes tu
mamá?
Jaana.-SI, á menudo.
Josefina.-Acabarás por retardarte.
Jaana.-No. Tomaré bocados dobles y os alcanzaré.
Luciaua.-tLa conozco! ¡Con su temperamento
ir.f. más allá de nosotras!
Jaana.-¡Ya lo creo ·que es posible! Pero no
serl. con el padre, sino con el hijo, con quien me
desquite.
Blanca.-¿Qoé hijo?
Juana.-tDumas, quién había de set! Aquel que
hizo La Dama de los camelias. ¡Oh, la g.1na que
tengo de leerla! ¡Se me figura que me volvería
local
Blaoca.- Caentan que la compuso á los catorce
años, en el colegio.
Luciana.-iNo, exageras, más tarde!
Jaana,-¡Y luego, sus comedias! ¡Cómo las veria
representar cuando dejara de ser una simple señorita! No temo decirlo: me ...-.saré tan sólo para
ir al teatro todas las noches.
Josefina.-¿Y tu marido? ¿Qué harías de él?
J aana. - Le invitaría.
Josefina.-¡Poco tiempo baria que él conociese
las obras de ta Damas!
Juana.-Volverfa .f. verlas, no le compadezcas.
Luciana.-No, no os ponéis en el caso ni la una
ni la otra. Te acompañaría él gdantemente has•
ta tu palco, y luego se largada á los pasillos.
J aana.-1.Me haces ver horizontes desconocidos\
Pero no tengan temor, que yo sabré meter en un
puño al que sea mi tirano.

NUESTRO

PAIS

C,.MINO CARRETERO ENTRE MEXICO Y OHIL.PANCINGO

Josefina.-Conflo en ello. Y Bonrl!et, lle han
leído?
Blanca.-Yo sf, conozco algunos •ersos suyos,
versos ondulosos, nn tanto tristes, no mucho, á
mi gusto. Me placería ir con él al museo.
Jnana.-¿Y conocen ustedes á uno que sella•
ma Julio Lemaitre?
Josefina.- Naturalmente. Acaban de hacerle
académico. ¡Es un illquieto digno de saborearse!
He leido sas esqaefaa de la mañana. Es acariciador, de una tierna malid;a ; miel y vinagre. ¡Oh,
y cómo me gustaría que mi primo Gnstavo me
escribiera cositas así , todos los días, al desper•
tarl ¡Los álbumes que formaría para hacer rabiar
á las amigas!
Juana.-En fin, que no tenemos por qué 4uejarnos en punto á lecturas. Se es más condescen•
diente hoy, que hace treinta años, Mamá me contaba que , á nuestra edad, la abuelita únicamente
le permitía Zenaida Flenriot y Raul de Navery,
losefina.-No hables mal de Raul de Navery, el
autor de El capitán de las manos rojas, el primer

librejo que cayó en mis manos. A tal extremo
me conmovió, que estuve enferma.
Lncia-na.-Lo primero que yo leí fueron Las
de3dichas de la maerte, del abate Lamothe.
Jnana.-Bueno, y, después de todo, ¿cuándo
nos enteraremos de los libros inconvenientes?
Blanca.-Cnando stamos señoras¡ no antes.
Jaana.-¡Ob, Los TUJches, de Massetl ¡Y luego,
El srñor de Camors, Papá., mamá y el niño, Manon Lescauf, DafnisJI Cfoe, la doncellu, de Vol•
taire, Pablo y Virginia/ IA todo eso es á lo que
yo aspiro!
Blanca.-Pero Pablo y Vir,tinia nada tiene de:
vivo¡ ¡es pura pomada blanca!
Josefina,-¡Claro, todas la hemos lddol ¡Y mucb.o antes de nuestra primera comunión!
Juana.-Yo no. Mamá me suplicó que espc:raae un poco. A causa de: un capUalo, á lo que pa•
rece ...
Josefina.-EI capitulo del bafio.
J nana.-Sí. Creo acordarme: . ..•
Blanca.-" .....Sin embargo, desde hacía algún

tiempo, Virginia se sentía agitada por un desconocido mal. Sus lindos ojos se ensombrecían
etc." Me la sé de memoria.
1aana.-¡Oh, acaba! Te lo ruego.
Blanca.-Serfa muy largo, Y, además, mucho
menos picante de lo que te figuras. ¡A propósi•
to, una noticia! ¿Saben ustedes que se ocupan de
nosotras? Acaba de fundarse una revista para se•
fioribs,
J ose611a.-¡Oh, no me hables! La he vi6to, ¡Jrre•
prochable1 hijas míul Lo peor de lo peor. ¡Buena
tontería es la de Cffer que las señoritas vamos á
abonarnos á una revista que se intitula ¡Revisla
parn las señoritas! ¡Nunca! Conviene hacer lo
mismo, pero con otro título; que se la hubiese
llamado Revista para fas señoras, y en seguida
nos habríamos snbscripto. ¡No son psicólogos esos
orga11indoresl Y ahora, corazoncitos, vamos á
merendar . . ..
E NRIQUE

LAVEDAN.

(Trad. esp. para El Mundo llustrado).

�De Sociedad

usa Castellana
Mientras Llueve ..... .
. . . • Más qac nunca le esperaba
cuando la lluvia sus hilos
dejaba colgar .... ; entonces
creía escuchar el ruido
de sus pasos .. . y era el viento
que cranba con sigilo .. ..

Creía escuchar su voz,
una canoi6o, un suspiro . . ..
y era la voz de la lluvia
que resbalaba en los vidrios ....
Sobre el dido, tristemente,
dejaba caer el libro,
y, corriendo á la ventana,
miraba el ciclo sombr[o,
exclamando siempre al verlo:
ccspenr es mi destino .• . . &gt;
.. , .Aun ahora, cuando llueve,
se la ve tras de los vidrios ....
Le llamaba, y no la oy6¡
le esperaba, y nunca vino., ..
MARI A ENRIQUETA.
Habana.

~

DIABOLUS
I
Porque es el ciclo de 1111 azul intenso,
que hace serena el alma, conversemos
atravesando las crecidas hierbas.
Apacible el andar, nada interrumpe
la calma de an rosario de palabras
qac entre los dos tejemos santamente:.
Este chillido que atraviesa el aire,
clavándose en la paz del horizonte,
¿por q11é ha salido, amada, de tas labios?

Tú c11mcdio, tú más alta,
tú mú fina que todas las mujeres.

Herrumbrosa, orinecida,
como el metal de DJi vida,
como el hierro de mi Je,
como mi querer de acero,
esta llave sin llavero
¡nada es ya de lo que fuél

En la luz de la luna, parcelas
adclguartc y disiparte, amada.

siD virtud y sin respeto¡

desparramadas por la senda obsC111'a¡
saliéndose, gloriosas, de la se11da,
las mujeres subían.

Y yo, en el mo1itc, más arriba, solo,
¡sacudido, tundido, magullado,
combatido del viento!
E11 aquel punto, todos los deseos
tiraban de mi espfritu, ¡aqutl ciclo,
aquel gran mar que lo invad[a todo!
La claridad opaca de la lana
me estaba haciendo el mundo deseable¡
y las hierbas, con luz, se me entregaban.

Y las mujeres, movedizas, blancas,
subfao, ondulaban á mis pies,
reían, jadcaba11: jera11 ellas!
¿Qué hacer, qué hacer sin ti , Castodia mía?
¡Tií mi sostén, tú el único descanso
en tan desesperada lucha!
Súbitamente, al Tcrte, hacro su estancia
en tu atradablc perfección mis ojos;
y todo lo divino de las cosas
se deposita en ti y en ti lo adoro!
Descansa el mar, hundiéndose en 1u seno¡
las ramas de los bbolcs se cubren
de fina piel cu tus delgados brazos;
las mujeres se amansan y se quedan
línea de flores blancas á lo lejos . . ..
Y sola así, la luna te corona
y yo te h ago canciones y te beso.
E DUARDO MARQUINA,

Y tú ¡¡ correr! y tú, Já saltar! ale~rc,
inqnida, hecha fanUstica, gozosa
de acabar el rosario de palabras.
La espantada alimaña échasc al aire¡
pero tú aún guardas en la piel sedosa
el cosquilleo de sus patas finas.
Y una d nlce ioq11ic:t11d te hace maligna.

11
Han de existir palabras que lo expliquen
6 música tal vez que lo sugiera.
Como flores blancas,
grandes, que el viento abate y vuelve á erguir¡
como visi ones de pintor,
vaga,, suaves, amplísimas¡

nada abre, oo resuena ....
¡me parece un alma en pc11a!
Pobre llave sin fort'llna
. . .. y sin djeotcs, oomo una
vieja boca, si en mi hogar
ya oo cierras ni abres nada,
pobre llave desdentada
¿para qué te he de lf'llardar?

•
••
Sin embargo, tú sabías
de las glorias de otros días:
del mant6n de seda tina
que nos trajo de la China
la gallarda, la ligera
española noa fiera.
Tú sabías de tibores
donde pájaros y llores
con[11JJdbn sus coloru¡
t6, de lacu, de marfiles
y de perfumes sutiles
de otros tiempos; tu cautela
conservaba la cauda,
el cacao, la vainilla,
la suave manteqni!Ja,
los grandes q a esos frescales
y la miel de los panales,
tentación del paladar¡
mas si hoy, abandonada,
ya 110 cit:tru ni abres nada,
pobre llave desdentada
¿para qué te he de guardar?

GRUPO OE AMIGOS OEL SEROR LICE,V OIADO OON ROSENDO PINEDA, QUI!! OFRECIO UN BA I/Q V ETE A O /CHO CABAL.LER O
EL SASADO 30 DEL IIES PROXIMO PASADO

LA SENDA DEL AMOR
COMEDIA PARA MARIONNETTES
[

Como saeta fu.ta, como flecha
de acaro puntiagudo, el claro grito
ha salido, querida, de tus labios,
Al propio tiempo, un gusanillo alado,
una pcqntña bestezuela •crde,
ha hincado las patitas en tu cuello.

Me parece 'lln amuleto

Esta llave c i ncelada
que en un t1empo fué colgada
(del estrado á la cancela,
de la despensa al granero)
del llavero
dt la abuela,
y en continuo repicar
inundaba de rumores
los vctas1os corredores;
esta llave cincelada,
si no cierra n i abre nada
¿para qut la he de guardar?
Ya no existe el gran ropero¡
la gran arca se vcodi6:
a6lo en 1111 baúl de cuero,
desprendida del lla-..c:ro
esta llave se q11cd6.

Ta torcida arq'llitectara
es la misma del portal
de mi antigu casa obscura,
(¡que en 'IID dfa de premura
f né preciso vcndtr mal!)
Es la misma de la ufana
y laminosa ventana
donde Inés mi prima y yo
nos dijimos tantas oosas,
en las tardes misteriosas
del buen tiempo que pasó . .. ,

Me recuerdas mi morada,
me retratas mi solar¡
mas si hoy, abandonada,
ya no cierras ni abr es nada,
pobre llave desdentada
¿para qué le he de guardar?
A MA.DO N ERVO.

Poeta.- Todo mi pensamiento érais vos al
c:omponer esta comedia ¡ no lué tortura dc:I ingenio, sino expansivo desbordar del corazón; ni
Aristóteles ni nuestro buen Boileau me impusieron su p,tceptha r igurosa ; toda mi retórica, todo mi arte fueron vuestros ojos, donde j'lltgan
burlones los amores; vuestros labios, que niegan
cruc:lcs los besos f. q uc incitan¡ la luz color de
rosa, que ilumina vuestr a blancura¡ vuestras manos, que imponen respeto á los abrazo~, pudorosas como de ~anta virgen ; los rizos que r isotean
el oro juvenil bajo la postiza severidad empolvada, como chicuelos trav iesos que se burlan del
ayo gruñón. Escuchad, marquesa: el iogenio sólo
p'llso sobre el amor en mi comedia, algo as{ como
el lunar que oprim{s entre vuestros dedos, dudosa de si el adorno aiiadirf. 6 quitará un cucan•
to á vu~stra hermosura.
Marq'llesa (dudosa al colocarlo).-Tomad , á
vuestra elecc ión lo dejo . . . Y empiece la comedia.
11

Lcandro.-No tiembles. Es1á muerto.
Celia.- ¿Qué hiciste?
Lcandro,-M!I disputaba tu cariño . . . .. .
Celia.- 1Un hombre muerto! ¡Por mil lY unos
viejos q'llc lloran por nosotros!
Leandro.-Sc oponíaná nuestros amores . . . .No
recuerdes, Celia mia. Mírame, habla 6 calla¡ pero

nuestra, palabras 6 nuestro silencio snn s6lo de
nuestro amor.... Nadie nos signe, nadie lleg1rá
hasta aquí. ¡La vida entera. el mundo entero pa
ra nuestro amor! (Entra Polichinela).
Polichinela.-¡Ob. loco! loco y desatentado jo•
ven que asf desoyes la experiencia y quieres padecer por ti mismo la vida que otros hemos padecido para que t ú lograras el fr uto... . . Vuelve
CD U .. ....
Lcandro,-Vaelvc al demonio, viejo consejer o,
con tu ex peri encia . . , . ( l e mata).
Celia.-lLeaodro!
Leandro.-No -..uelvas á mirarle .. .. .. (Is abela
entra ).
Isabcla.-tAh, Lcandro, Lcandro!. .. . .. ¿Crees
amar por vez primera? Repites la lección que
conDJigo aprendiste, .. . .. No, no dirás nada nuc•
vo . . . . ¿Te acuerdas? Las mismas frasGS vulgares,
que entre nosotros al principio parecían sagra •
daa como de rito misterioso, porque uo destel lo
celestial las animaba . .. . Después. . . eran cucr•
po sin almt, oraciones sin fc,ri to sin creencia.. .
Extinguido el amor, "te amo" parecía más indi•
fereute qne cuando el amor con divina apoy atura pronunciaba palabras insignificantes . . . . ¡Her•
mosa noch e! El 1c:y está enfermo. Madamc Du
B.arry ha cambiado de amante . .. . No lo olvides,
Cc1ia, no lo olvides! . .. .. .
Lcandro.-¿Y merecías amor eterno? !Mujer
engaiiade&gt;ra, crnel, fal sa! .. ..
Isabcla.- lSf, t odo eso!. . . ¡Así muero por ti! . ..
( Desaporece).
Celia.-Corrc hacia el lagu .. . .. . se acerca á la
orilla .. . . ¡Leandrol. . . ¡Huye de mí!. ...
Lcan.dro.- tNo, Celia mfal
Celia,-¡Déjamel Por mí lloro más que por ella.
J'llraste amor etcr110 . . . .

•

Lcandro -Falt6 el amor, alma del Juramento;
porque mi alma es s61o tuya, t'lly a por siempre ....
Cclia.-¡As{ la dirlas tantas veces! Déjame
llorar.
Lcandro.- Llora, sí¡ dulces besos los que p11cde11 secar lágrimas . . . Pero no temas, , ígncme.. .
¡La vida eotcr,, d mundo entero para nuestro
amor!
Celia.-E, imposible o'lleslra felicidad. !Tanta
sangr,., tantos muertos, tantas Ugrimas!
Lcandro.- ¿S1bes de alguna d icha que cante
menos?

III
Pocta.-¿Qué os h a parecido m i comedia, marquesa?
Marqacsa.-Los muñecos son muy graciosos y
muy lindamente vestidos , y el bribón de vuestro
paje se da muy b'llena mafia par a manejarlos . . ..
¿qué edad tic11e?
Poc:ta.- Dieciséis afios,
Marquesa.-Paes da mucho selltido á lo que
dice . . .. Le aseguro buena snertc con las damas. ,.
¿No lo crecis?
Poeta.-No . ... Porq ue mañana le envío á su
pueblo.
Marqucsa.-No, porqnc desde hoy le tomo á
mi servicio . . . ¿No es esa la moralidad de vucs•
tra comedia? En la acoda del amor no debe uno
detenerse por los muertos . . ... .
Poeta.-Pncs f. vivir, marquesa . .... .
JACINTO BENAVENTE.

�EL OLUB ''CRISANTEIVIA''

EN LAS VIZCAINAS
Las alumnas del Coltgio de la Paz,
Vizcaínas, acaban de celebrar la fiesta mb grande que tienen en d año:
la de su santo patrono, San Ignacio
de Loyola,
Lo mismo que los años antníons,
la fiesta en este consistió en una
función religiosa, celebrada en el
templo del colegio, i:ma kermesse en
los grandes palios del mismo, fuegos de artificio por Ja noche y j11egos
y entretenimientos para las educandas.
El único II úmero n11evo foé una
intere~• ,, te exposición de II abajos
de las alumnas, hec.ho e.n los salones
de clase.

La agrupación con cuyo nombre encabezamos estas líneas, c"Gmpliendo con
las disposiciones de sus estatutos, celebró la semana próximo pasada un baile
de trajes, con la particularidad de que
los concurrentes calzaban patines.
La fiesta fué muy concurrida, y da.rante ella se lucieron elegantes y originales disfraces, y sus portadores dieron
muestras de grande animación y alegría.
La fic:ita duró hasta poco después de
media noche, con gran bcneplicito de
los concurrcntn.
Na.estro fotógrafo recogió las v islas
que acompañan estas lineas, las quedan
idea de lo que fat la grata velada.

11

* *
En esta plana publicamos fotogralías que ilustran aigu.. 1.1:. d, los mo·
mentos de la fiesta, a~í cumu la u:posicióa arriba mencionada.

~~

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1

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1

UN QRUPO t:Jl! ASISTENTES A 44 FIE8TA , -REPUB4/CA FRANCESA Y MOSQUl!TERO, - TRES PATINAQORAS,- MOMl!NTOS A4EQRES

Gr11po de alumnas de las v 1·zcafnas t 1ov
· 1"tados que t oinuo.n parte en la kermesse.-AJumnas que tuvieron á su carfo la dirección
de la fiesta cscolar,-Labores de las alu.mnas, en exposición .

•

�La Catedral de Milán
APU!)tes de Viaje
Nada puede dar una idea exacta ·de lo que es
esta maravilla del arte, ni de la impresión que
produce cuando se contempla por primera vez,
Caía la tarde de un día de invierno, cuando bajé
del tranvía eléctrico en la "Piazza del D11omo."
Se eleva ante el que mira, ocupando todo un lado
de la plaza y llegando hasta el cielo, aquello q11e
no se puede llamar mole, por la ligereza que le
da su arquitectura, y es, sin embargo.algo grande,
muy grande que domina apenas se levanta la
cabeza.
¿Parece de encaje? No, porque estaría el encaje invertido¡ la idea de encaje es de algo que pen•
de, que festonea, no que se yergue como las torrecillas primorosas q 11e asaetan el az11l del cielo.
,Gruta? No; las estalagmitas existen aunque colocadas en posición distinta, las más altas alcentro¡ pero falta la estalactita¡ la figura no acude
completa. ¿Templo? . .... Casi no. Con las figuras
negras ó grises de las catedrales góticas del Nor•
te no se hermana ésta¡ blanca, ligera, esbelt;,, terminada por machas puntas que !e lanzan aisladas
y en grupos.

Catedral de Milán

Es algo que flamea, pero no es rojo¡ es algo que
se mueve hacia arriba sin arrancarse del cimien·
to de granito; algo, en fin, único, inenarrable, imposible de sorprender con el pincel, la cámara,
el relato; algo que hay que ver, ver nada más para sentirlo.
El mármol viejo de la parte baja, se ha teñido
de un tinte de pergamino, que se diluye en el
blanco bruñido; éste pasa al lechoso y este lechoso se cambia en sacarino en las puntas de las torres; el carbonato ferroso, por la acción del oxígeno del aire, se ha transformado lentamente en
carbonato férrico y es el que tiñe el mármol viejo, dándole el aspecto inimitable que posee.
En la descripción seré parco en números,
por más que no pueda evitar emplear algunos
que darán más claridad.
Es la catedral de Milán el tercer templo, en
magnitud, de todos los católicos de la tierra, según las inscripciones en bronce que hay en el pi•
so de la nave central de San Pedro de Roma,
siendo éste el primero; el segundo, la catedral de
Sevilla y el que nos ocupa el tercero, con las di•
mensiones siguientes: 148 metros de largo del
ábside á la puerta de bronce, 87 de ancho de extremo á extremo de los brazos de la cruz latina
de su plano, ~iendo 52 en el cuerpo de las cinco

VENT/.NA POSTERIOR

Catedral de Milán.-Vista General

naves: la alt11ra de la nave central es
de 48 metroi&lt;, la de la cúpula de 64, y
la de la torre octagonal '·G11glia maggiore," que corona la cúpula, alcanza
108 metros. La superficie interna, sin
contar los pilares, es de 8,406 metros
cuadrados; los pilares cargan de peso
total del edificio, según Masochi, el
máximum por centímetro cuadrado,
lo que hace que sea el edificio más
atrevido del mundo.
Las torres son 123¡ las estatuas que
adornan la parte externa, 3,800; posee
62 reliquias únicas en el mundo, y
más de 400 obras de arte de las llamadas en italiano "oapo la varo" y en
francés '·Chefs d'ce11vre."
El "D11omo" se construyó á partir
de 1386, por orden de Gian Galeazzo
Vizconti. El mármol es de las cante·
ras de Candoglia¡ el autor del proyecto es desconocido¡ anos creen en
Heinrich von Gmond, otros en el célebre "maese" Franchi Muratori y sus
discípulos. Desde entonces, todos los
siglos han marcado su paso, dejando
obras de la mano de sus celebrida•
des; en el XIX se completaron 200
estatuas que faltaban. En 1807, Napoleón mandó á Amati y Zanoia ha·
cer ó renovar las 5 puertas y las 5
primeras ventanas en el modo más
puro del Renacimiento, lo que resalla feo y repelente en un edificio
gótico. Todavía en 1906 se disentía
la manera de quitar el adefesio, cuando se quemó la galería de arquitectura de la. exposición y, con ella, los
proyectos.
Dicen los milaneses que Napoleón
dejó .en todas partes huella de su
mano, y en la fachada del "Dnomo''
la huella de su pie.
En la fachada lacen 250 estatuas, de
las que son notabilísimas el San Mateo de Pazzi, el San Marcos de Cara·
bclli, el San Jaan de Pacetti, y á los
lados de la ventana central, la Ley
Mosaica de Acqaisti y la Ley Cristiana de Pacetti, estatuas'.colosales.
La catedral mira al Oeste. Vista
desde el lado opaesto de la plaza, al
ponerse el sol, parece de alabastro
rosado y simula un enorme altar con
cirios recamados, que rodean á la Madona de bronce dorado, posada en lo
más alto, levantando su mirada al
cielo, circuida de estrellas la cabeza,
en actitad de ascender, implorando
protección para el templo que señala con las manos. Esta estataa tiene
4 metros y toca con la mano derecha
un vástago florido de azucenas, de 6
metros de alto, entre ca yas flores se
ocnltan las puntas de los pararrayos.
Cuando se han subido los 640 escalones que hay para llegar al balconcillo octagonal q11e está bajo la Madona, se disfruta de la vista más rara
y cautivadora' {véase el lugar en que
hay personas, eu la fotografía tomada
de lo alto), se está rodeado de las torrecillas, l11ego se extiende Milán; á
lo lejos, a-1 Norte, se ven los Alpes,
desde el Monte Rosa hasta las montañas de Bergamasoa; á la derecha
corre el Apenino¡ á la izquierda se
adivina el mar.
Es curiosa la fotografía 9940 de
Brogi que acompaña estas líneas; es·
tá tomada de un andamio sobre el
palacio archiepiscopal, detrás de 1
"Duomo.''

r

f'Ul!RTA OlfNTRAI.

�PEQUEÑECES

CATEDRAL. DE Mtl..AN: L.AS AQUJAS

Se ve en dla el ,bside y la "Guglia" de un
punto en que sólo un pájaro la contemplará.
En el centro del ábside está el ventanal, construido por Nico"s Pisano (fotografía 4S91), el
cual tiene esculpidas las empresas de los Sforza
y las estatuas representan la Anunciación,
D.ando vuelta al cosudo Sur (el que se ve en
la fotografía de conjunto), se admira la parte
más antigua. Allí había una puerta que clausuró
San Carlos Borromeo¡ en ese lado estáu las estatuas más antiguas¡ eu el brcer pilar, contando de
la fachada, hay un San Sebasti;tn, muerto y pcn•
diente de un madero, tan bien sentido, que produce angustia.
Entremos al edificio: volviendo á la fachiida
encontramos Ja puerta de bronce, obra de Lodovico Pogliaghi, puesta en 1906.
Sólo esta puerta puede cerrar el edificio. Sólo
para entrará este edificio, se debe pasar por ua
puerta; al acercarse .i ella, da la impresión de un
conjunto de piezas, talladas en madera, como las
que se ven en Clany; pero al darse cuenta del
material que la consutuye. se siente un asombro
indescriptible. ¿Cómo? ¿Es posible dar al bron•
ce tanta vida, tanta flu:ibilidad, tanta riquez:a de
detalle? Sólo las estatuUas de Luis XIII, ADa de
Austria y Luis XIV niño, esculpidas por Gui•
llain, que se admiran en el Lonvre, tienen una
finura semejante.
Pesa 11,000 kilogramos cada hoja de ella y el
tímpano ó parte superior 6,()00, lo que le da un
peso total de 28 toneladas de bronce, esculpido
con má.s de 250 figuras, aparte de los adornos y
las lloru. La corona de estrellas, sobre la figura
de la derecha, y la de espinas, sobre el grupo de
la ~qu1crda, están adornadas con topacios, lo
mismo que el manto de Cristo que corona il la
Virgen. Abajo de la coronación, San Ambrosio y
San Carlos Borromeo presentan á los apestados
de 1576 y , la ciudad de Milán, la que ofrece en
sus manos ucia miniatura de la catedral. Las JA.
cerías que forman el fondo y las teorías de án•
geles, triunfales y airosas, son de lo mb hermoso
y delicado.
Cuando tenga cien años esta puerta; cuando la
p.itina comience il darle toques de profundidad
en las partes hundidas; cuando el verde de los

hidrocarbonatos dé sus mágicas pinceladas á las
figuras, scr.i la maravilla en bconce del mu11do
entero.
Dicen que Baonarrotti vió la puuta del Bautisterio de Flon11cia, cincelada por Lonnzo Gni•
berti, Y dijo que sólo la puerta del ciclo sería
más hermosa; yo vi después la puerta de Florencia y pensé: qué habrían dicho los dos .rtistas
ante la _puerta de Lodovico Pogliaghi. Habrían
pensado que el arte verdadero DO muere y habrían coronado al autor con sus propios laureles.
El interior es severo, un poco obscuro como en
todos los edificios góticos. Las bóvedas eshln
pintadas imitando lacerías en miirmol. Es un
duelo entre el pincd y el cincel, del qn• no se
sabe cuiU salió triunfante.
Se compone de cinco naves libru, altas, ele•
gantes. El ibside se ilumina por los ventanales
de Pisano, cuyas vidrieras coloridas y las de ca•
si todo el templo, son de Bertini.
Lo mb notable u una cruz bizantina en la
tumba de Ariberto Yutinhno (1045), El mausoleo
de Sant!ago de Médici111 pirata del lago de Como,
construido Jl0r orden de su hermano el papa P!o
IV, tío de San Carlos Borromeo, v que se dice
proyectado por Miguel Angel.
La estatua de San Bartolomé, todo desollado,
lleva su piel al hombro como un abrigo y muestra, maravillosamente esculpida, toda su anatomía superficial. Se lee abajo: ''No me hizo Praxiteles, sino Marcos Agrati."
En el coro, eJr un ostensorio de cristal de roca,
se guarda ''11 Santo Chiodo," uno de los clavos
de Cristo qn1 regaló Santa Elena; algo negro se
ve dentro, pero no se percibe la forma de los cla•
vos pintados en los cuadros.
En la cripta se guarda en un estuche de oro y
piedras precio,as, regalado por Felipe IV de España, el cuerpo de San Carlos Borromeo; todo esto me lo contaron, cuesta 5 liras 'Hrlo, yo .. . .. .
no lo vi.
Me es imposible vaciar en un arUculo todos
mis apuntes acerca del Duomo. Concurrí varias
•eces, dos subí hasta el balcón de la Madonna
tomé la lista de autores de casi todas las obra~
de arte que encierra, y si algún día puedo, las
daré, conocer , mis paisano,.

Una tarde, compré mis últimas fotogra!Ias en
la Galería y, paso á paso, segui el Corso Vittorio
Emanuele. Al llegar á la iglesia de San Carlos,
me apoyé en una columna y vi, de lejos, por última vez, las torrecil1as del Duomo.
¡Oh arte! Arte de vida y de verdad, que pudiste hacer brotar esta maravilla como la flor más
hermosa del poder creador del hombre: ¿habrás
muerto? Actualmente nos invade una ola creciente de fealdad, nos ve~timos con cilindros, coD tubos, con fundas de paraguas ó de violón¡ nuestras
casas son cubos, son dados los edificios (~), son
prismas, paralelepípedos, amontonimi,ntos de
cemento y fierro que abrigan hombns como la
madripora á sus inínsorios. El arte se va, y á los
países nuevos llep enclenque, vive tímido y pro·
duce mo11struos que mueren de debilíd.ad con¡énit.,
!Oh, arte! arte blanco, arte de luz; consérvate
en Illllia para admir11ción de los siglos y remedio
de la locura de los hombres.
ALBERTO

CofU.AR,

No queriendo mutilar, ni en su parte gráfica ni
en el texto, el interesante utfculo que antecede,
sobre la joya de arte que se llama la Catedral de
Milán, nos vemos en la necesidad de suprimir,
en este número, la sección de ajedrez.
Confiamos en que los aficionados al hermoso
juego 001 dispensarán esta falta, absolut.imcute
involuntaria, en vista del interts del asunto que
la motiva,
En nuestro próximo número compensaremos
con creces :il. los jugadores.

NO de los más graves daños
que el género chico ha cansado, tanto en España como en
México, ha sido el de infandir en el público tendencias
marcadísimas á lo inmoral y
grosero.
Ya no sólo es el mal gusto domina.o te¡ ya no
sólo se quiere que el esperpento, tan mal escrito
como musicado, que se o(rece para solaz de la
chusma, carezca de sentido común-no hablemos
aquí de bdleza;-se exige, además, que
sobre ser pésimo, art!sticamente considerado, peque de ofensivo á la más
rudimentaria moral.
No basta que el autor lleve, la escena una farsa sin pies ni cabeza, en la
cual se nos presentan moros en el Polo
ó andalucesenChamacnero, no: es nece•
sario, es urgente, de una grande urgencia, que el libretista desnude if. toda
la compañia-ocasión llegará en que
de ello no escape ni siquiera el apnn•
tador-y haga decir .i sus personajes,en
lenguaje burdo y soez, las majaderías
aprendidas en las tabernas.
Ya no únicamente se trata, pues, de
11Jla multitud ignara, insensible á las
magnificencias del arte, y desdeñosa de
la belleza porque es incapaz de alcanzarla: nos encontramos [rente á una hor•
da rugiente de pasiones insanas y mal
contenidos apetitos, que reclama del
teatro exhibiciones que constituyen una
ofensa á la moral pública, una amenaza
al pudor de los organismos sociales no
prostituidos, un ultraje no sólo al buen
gusto que debe campear en una sociedad civilizada y culta, sino hasta á la
urblnidad más elemental. Miramos con
desprecio al ebrio que en mitad de la
calle, vacilante, da rienda suelta á su
lenguaje torpe¡ evit11mos pasar junto á
la mujerzuela astrosa que, á la puerta
de la cantina, vocifera. ¿Cómo, entonces,
no considerar ilógioo que en el teatro se
reclame actualmente la aparición en escena de esa hampa que llena drceles y
plazuelas?

palmaditas ni olés, ni tampoco aparecía l)Or parte
alguna el chulo, ni la hembra de provocativos
andares. Faltaban también la habitual Jetan.fa de
chascarrillos sucios; los di'1ogos sorprendidos
en los barrios bajos¡las frases propias para rubo•
rizará carreteros . .. . Y, claro, el público no tran•
sigió con la decencia de los autores, y envió la
obra al foso.
Para el observador atento, que juzgue no ani•
mado de prejuicios, sino sometiéndose á un sano
y noble criterio, tal síntoma, que de tiempo atrás

Y ante la ameoau de la difusión de un virus
tan 11ocivo, no quedan, ea casos como el presente, mú que dos remedios susceptibles de apli1arse: ó bien qae la autoridad, no obstante las
protestas de la turba, suprima ese género de es•
pectáculos, como ha suprimido la venta de aleo·
hol á altas horu de la noche, ó que los jefes de
familia, que no verían con gusto que sus hijas
penetrasen en pulqnedas y sitios inconvenientes,
se abstengan de concurrir á los teatros de cgéne•
ro chico&gt;, y de autorizar con su presea•
cia y la de las personas de sa casa
u.n espectáculo indigno de su cultura y
de su respeto.
A la propagación excesiva del cgénero
chico&gt;debemos en México la carencia d:
espect.iculos artísticos. Hace mucho
tiempo que las quíebras se suceden una
á una en las caja, de las empresas que
arriesgan su dinero en temporadas
serias. Hace mucho tiempo que no ve•
mos una compañia lírica, y las dram:il.ticas que en Duestro país han hecho un
alto en el camino de sus triunfos, se
han despedido llenas de la amargura
del fracaso.
En la historia del teatro en México,
de diez años acá, niogún ejemplo de
pobreza teatral sorprendemos, como nos
ofrece este de 1910.
¿Cuál es el balance en seis meses
transcurridos 1
Uoa temporada draa,,tica italianala de la compañfa Raggeri-B.lrelli,que foé desastrosa; diez ó doce coucier•
tos¡ una estancia de Virginia F.ibregu,
por espacio de algunos meses, en el
teatro de su nombre .... y cada mas.
¿Y á qaé achacar esa ausencia de pú•
blico, que hace fracasar :il. los buenos
espectáculos, é impide que los tengamos
en el número y calidad que corresponde
á una ciudad d~ medio míllón de habi•
tantes?

¿A falta de gente que coocarra á
ellos?
Los teatros por horas están llenos.
¿A falta de dinero?
En el teatro cPrincipab pudo obserEl señor Gaona vendrá á torear eu
S!!.!I0Rlo SOLEOloD ALVloREZ, APl.AUOIOA TIPI.E OEI.. "PRINCIPAL."
la próxima estación á razón de seis mil
varse, el sábAdo último, el fenómeno de
que hablo.
viene repitiéndose, revelará, sin dada, una ladaros por corrida, y las tiples cobran má, que
Estreuábase una zarzuela, La Corza Blanca, que
mentable decadencia. Reclamar del que escribe
los ministros.
como mediocre no lo es menos que otras que al·
no ya el buen gusto, el ingenio, el arte supremo
¿Ento11ces . . .. . . 1
canz,n cien representaciones; pero que, en punto
que ennoblece y enseña, sino el descaro que
:il. afrodisiacos, no traía ninguno de los exigidos
mueve á reproducir en el teatro episodios y desemanariamente por el público que concurre á
MAESE P ICDRO.
cires sólo comunes en las clases que forman lo
aquel teatro.
que ordinariamente se llama la &lt;llaga sociab,
Faltaba ah{ el acostumbrado tango¡ no había
demue,tra prostitución intelectual y moral.

~

�CONFECCIONES A DOMICILIO

trañ:as de los mont ~orque así lo=requiere la
prudenci ar, la abnegación y diversas causas nperiores á la pasión del momento, Queda todavía
la cólera explosiva, la que se manifiesta con voces alteradas y mal sonantes, con frases amenazadoras como tempestuosos re1'mpago~, contracciones trágicas de la fisonomía¡ en fin, lodo el es•
trago qae CilU91D los grandes dolores sobre el sir
humano, semejantes á la huella devastadora de
los terremotos y cataclismos en campos, mares y
ciudades.
Asf, piles, lectoras mías, si no existiesen razo•
nes de tanta importancia para no dejane llevar
de esos impulsos, siempre babrfa aquel otro motivo que obliga á la mujer á sacrificarse de tan
d istintos modos: el anhelo incesante de ser buena y bella para sentirse amada.

Crónica
&amp;CE poco t iempo diuon

adiós á Mixico unos
artistas muy queridos
de nuestra buena sociedad: los Mary Bruni,
cantantes v actores cómicos de exquisito talento, que conocen el
secreto de distraer sin
recurrir a la broma i nconveniente oi á la sáHra
picante,
Saben evocar la alegría sencilla, la risa sana;
esa que causa Ull bienestar moral y flsico, tan
grat::, como el que produce contemplar un claro
rayo de sol después de largos nublados, Porque,
en ocasiones, el alma necesita tanto de la alegría
como de las plantas, del aire libre y de Jaluz ;
y la atmósfera de tristeza, depresión y disgusto, es tan poco respirable para el espirita, co•
mo uu ambiente pesado para el organismo.
lNo habiis observado, lectoras mías, los efectos desagradables y hasta ridículos qae pro•
duce el mal humor sobre el rostro humano,
particularmente en la mujer? Las facciones
se deforman y Jl~gan á tener líneas grotesc a.s ;
la mirada toma an bríllo siniestroy la simpa•
Ha huye del semblante como 'llll p,jaro asustado por la detonación de una arma de fuego.
El disimulo exterior, en tales casos, apenas si
es útil para d isminuir un poco esa defor·
mi dad cuando el ímpetu i n.terior no se refrena
con toda energía, pues entonces se descubre,
bajo la forzada son.risa de los labios, la tempestuosa agitación del espirita, como se adivina
el pantano infecto bajo las grandes hojas y plantas acuáticas.
La sociedad es más exigente para juzgar á la
mujer, por lo cual ista se siente obligada, r~primir sus impulsos con mayor cuidado aún gue
los hombres; así, pues, mis queridas lectoras, bien
podríamos escribir un estadio psicológico sobre
la c6lera, que daría bastante motivo de risa si se
publicase. Hay varios gineros de cóleras: la pequeña , su.ti!, aguda ¿ invi sible como una anguila
de agua salada¡ la fina V cortés, enmascarada con
sonrísitas adorables é hi pócritas¡ la formidable y
olímpica, que tiene por armas el trueno y el rayo¡
la sorda, como tren sombrío que mucha por un
ttínel. . . . . .
·
La primera de estas sensaciones Sllele ex peri•
mentarse, desgraciadamente, con demasiada íce·
cuencia, porque nace al contacto de esas peque·
ñas contrariedades que hacen de la existencia
S 'll

*••
La blusa, esa linda y prktica pr enda del ata-

nna carrera con obstáculos. ¿Qneréis salir , pasear en coche por el bosqne al caer la tarde? Pues
no sucede así porque un aguacero torrenci al os
obliga á permanecer en casa, 110 obstilnte que el
sistema nervioso, exaltado y enfermo, pide aire
de campo y cambio de impresiones. ¿Se busca en
una visita agradable un rato de expansión ó de
consuelo , las penas íntimas, con la compañía de
algnna persona querida? P-ues 110 está en casa y
no se sabe, qaé hora volverá. En fin, no es pre·
ciso en.nmerar esos incidentes que molestan cada dfa y, , veces, cada hor.a; pasemos á investigar
la segunda impresión; esa cólera profunda y si•
lenciosa que es necesario disimular en sociedad
ó en familia por una infinidad de causas. ¡Ca.iotas veces la mano temblorosa de aua muj er v encida ó traiciouada tiene que tenderse cordialmente i una afortunada ri ni. Y otras, es indispensable oc!lltar la indiguación, como el rugiente vapor de una locomotora bajo las sombrías en-

vio femenino, que con tantas partidarias cuenta
entre noscitns,goza este nrano de más favor que
a nuca, y la moda se ha excedido á sí misma,
ideando múltiples y variados modelos, capaces
de satisfacer al más difícil de los gustos.
Las lectoras pueden verlos reprochicidos en
nuestros grabados, y así quedarán c.o nvencidas de
lo que decimos. Describiremos di chos modelos
á fin de que sean más bien comprendidos por las
amables lectoras.
El primer modelo es de batista color de maíz¡
consta de espalda, delanteros y mangas plegadas
en estrechas palas rectas, y se adorua con u n canestí formando bombrera.s, 11 a os p11 ños y un cor•
selete de batista lisa, bordada á la iuglesa. E l
modelo número dos es de batista blanca; luce
entredoses y aplicaciones de encaje de Bruselas,
y tiene los delanteros y la espalda p legados en
pliegues encontrados. El modelo n ú mero t res es•
t, hecho con crespón color de amatista y se com•
pone de e~palda, mangas y delantero de una
sola pieza, todos plegados en a.11chos pliegues,
sosteni:fos artísticamente por cenefas de e n·
caje de guipure. El modelo número cuat ro
de foular d azul porcelana, forma ser ies de
plieguecitos horizontales, cruzados por bieses rectos. Las mangas te·minan con v uelos de enc.1tje de pila to, El modelo número
cinco es de batista violeta; t ieue el escote redoado y las maag 19 cortas; se guarnece con aua
cenefa Y unos puiios de ene.aje c rema. Tanto la
espalda como los delanteros se a moldan al bas·
to por medio de p liegues cosidos muy peque•
ñ os. El modelo número seis, d e batiata color
de c~ampaña, luce minardise blanc, , aplicadas
á los delantero,, al cuello y á las bocamangas.
Los modelos númer os siete á doce, pertenecen

Las modas de vera no, lectoras mlas, nos trajeron una novedad que ha sido aceptada con suma
complacencia.por las damas á causa de su ar tistico
aspecto, gracia y elegancia indiscutibles, Dicha
novedad es, como vosotras lo sabréis muy bien, el
cuello vuelto hacia abajo ó hecho en formo de gola. Estos cuellos pueden ser un verdadero primor
de.buen gusto, pues h ay distintas y encantadoras
maneras de con[eccionarlos. Se hacen todos de en·
caie, de tul, de muselina de seda, gas, ó muselin.s,
combinados con puntillas y entredoses de encaje.

las fortunas modestas, hemos pensado dar varios
modelos de pantillaB y entredOEes hechos al crochet
combinados con galón y cCrivoleté•, á fin de que
aquellaa de nuestras lectoras qae no puelian em·
plear encajes muy exquisitos para el adorno de sas
cuellos y corbatas, consigan una hermosa y modesta
guarnición, hecha con encaje al crochet, la cual,
además de ser may linda y dura.ble, tendrá la ,,entaja de manifestar la habilidad y arle de eu doella.
Seguramente con esta consideración, sa atayfo
obt.endrá w.áa éxito que con un rico eucaje de BrueelaB 6 de Malinas.

al grupo de las blusas de lana, que deben ser complemento de faldas del mismo tejido, pues no hay
nada menos elegante gue el efecto producido
por las blusas de lana, usadas con faldas de
tejidos y colores dH erentes. El modelo número
siete es de velo maha: tiene abiertos los delanteros sobre 110 plastrón, mitad liso y mitad p legado, el cual se adorna con aplicaciones de encaje irlandés. El modelo número ocho es de ca-

chemir beige ; consta de espalda lisa y d elanteros
cruzados, cerrados por botones de seda mordorada. El canesú y los puños de las mangas están
hechos con encaje erado. El modelo número nueve, confeccionado con velo az ul lago, es de forma
fíchú y luce un boníto cuello de encaje blanco,
con el cual hacen juego los pañ os de las mangu .
El modelo número d iez, de etamiua gris aoero,
forma japonesa, se completa con UD Cllello v uelto y un plastróu, realzados por ceaef•s de enaje.
El modelo número once es de muselina de laoa
verde reseda. Los delanteros forman dos grupos
de pliegues rectos, aplicados en la parte superior
sobre u a cuello canesú de encaj e blanco. Las
mangas, semi largas, terminan con vuelos de en ·
caje. El modelo n.úmcro doce, de etamina color
pergamino, tiene los delanteros y la espalda, mitad lisos y mitad plegados. y las maogas huecas,
con hombrera y puños aj ustados . Su adorno con•
siste en cenefas de bordado R enacimiento.

J/,1R6'_1 R !TA.

Acompaiía muchas veces á este lindo accesorio,
Ja corbata- chorrera, sin lazo y sin nudo, pues en
la actualidad éstos no están aceptados, sino que
se hacen en forma de cascada, ó abanico, en las
mismas telas de los cnellos.
Como ambas prendas son muy útiles para la
"toilette" femenina, pues transform a n cualquiel1l
blusa stoncill a en elegan te,) prestan á todo el ata.
vio un sello de elegancia y de dis tinción muy marcado, hemos querido d a r hoy A nuestras lectoras
algunos modelos de cuellos y r.orbatas, que no du.
da mos serán de su a¡;rado y les ayudarár. á con íeccionar ellas mismas estos bonitos adornos ó
complemento de "toilette," puea so n sumamente
~enoillos y fáciles de hacerse.
Uno de nuestros grabados representa un gru110
de dos cuellos vueltos. El primero es de muselina ó gasa plisada, y está adornado con un entredós y una puntilla que pueden ser de encaje
valenetano muy fino. E l otro es de tul ó batista
adornado con aplicaciones y puntilla de guipure.
Este cuello tiene adicionada una corbata de la
misma tela y encaje que aquél.
Damos otro grapo de dos cuellos, uno de encaje
cte bolillos y otl'o de batista cortado en almenas, y
guarnecido con e11cajes de guipure ó de Irlanda.
Luego verán nuestras lectoras dos preciosos modelos de corbatas. La primera es 1le fo11larJ blanco

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en colores claros, adornada con un ancho encaje

de Bruselas, plegada. en forma de ca.."Cada.
La otra corbata es de tul, con aplicaciones de fi.
nfsimo encaje inglés y está becba de tres volantes
•abanico,.
Todos estos mo,lelos eon muy lindos y graciosos;
pero, para conseguir este hermoso aFpecto, es preciFO emplear en su confección encajes mny finos,
pues de lo contrario, el efecto no sería el miBmo
Como dichos encajes tienen generalmente precio~
muy elevados, qae no siempre est-An al alcance de

Esfera Social
Por humilde q ae sea an hombre honrado y laborioso, sus actos trascienden y se ha cen notar;
cualq uiera etlera de acción tiene an campo vasto
para sobresalir, para hacer el bien y para alean•
zar la gloria.- Rabdn Rívíera.
- A nuestro alcance no esU. elegir la esfera de
acci ón social en donde rotemos¡ pero sí lo está,
por m.is humilde que sea la que hayamos conquistado, el ennoblecerla con nuestra conducta
laboriosa, d igna y h onrada.-P. T.
-E, legitimo, muy p rovechoso, y no un• u,nes·
tra de soberbi • , el anhelo de ser de los primeros,
si no e l primero, en sn esfera soci al.
-Ni ngún esfuerzo en h acer el bien es per dido.
Dr. L. E. €alleja.
- E l eshaerzo d iligente fortalece e l alma,- Dr.
L. E. Calleja.
-E1fabzate s iempre en ser realmente aquello
que desee, hacer aparecer que eres.- Grauwille
Sharp.

�...
·- -

'
. ·~ _;;_ ~ -~ ~ ~ ! '

...

•

FOT, FÉLIX, DE PARÍS.-ESPECIAL PARA "EL MUNDO ILUSTRADO"

CASA. - Hecho en cachemir é. rayas blanco y negro. Falda ligeramente plegada, adornada en el borde con
una ancha banda del mismo género, colocado ho:izontalmen~. ~res presillas de terciopelo negro, con . botones de fantasía, adornan
dicha banda por cada lado. Cuello y puños de batista bordada a la 10glesa1 colocados sobre .fondo de terciopelo nrgro.
Eu:oANTl!l TRAJE DE

FoT.
TRAJE DE

FÉLIX, DE PARis.-ESPECIAL PARA ''EL MUNDO

ILUSTRADO' '

C'ALu:.-I'e e¡,tilo sastre, confeccionado en paño de seda azul &lt; b(uro, t dc,inado con aplicaciones de trencill11. de seda.
Camisola de encaje ligero: en el cuello y en hu:; mur gr.s. vi.::ek~ de tal.

�El Mundo Ilustrado

RALAS DAMAS

[lJMSULt
MODELO DE TRAJE

Beatriz: Lu faldu 1d1 á la moda acttlalmcote
soD

la, tendré mucho gusto en coDtutarlc ínmedia•
tamentc.

las que lle•aD rccotida la amplitud del cor-

le en la parte inferior, como •erá usted en el mo•

delo qse tengo el guito de. ofrecerle. Este puede
confccciooanc en ccbarmnsc&gt; de colores di1crc·
toa como •erdc bronce, •iolcta obscuro 6 azal
acero, E1tá adornado coa bicsct del misDJo téoe•
ro, petpuutea y bordados en el corpifio. Camisa
la de CDcaje ligero.
1Ojalt que dicho moddo s•a de su agrado!

que saa 101 c:aballcro1 quienes tomen la palabra
en atoa caao1, y saline de las cotha.mllru acep-tadu dude hace tiempo, e■ IJ&amp;Dlff la at111ci611 de
1111 modo atradable.
Tendré mucho g11ato en contestar t todu 111s
pregunta■.

TARJETA POSTAL

Amparo: Recibí 111 bonita tarjeta, la cal he
agradecido mucho, lo mismo que ••• fi.11os re•
cacrdoa. Slrvaac aceptar loa mfos m11y arcct110101
y cordiales.
SOBRE MODAS

SECRETOS DE TOCADOR

Eleonorc: Si la anemia es cnsa de que Je hayan aalido á asted pecas en el rostro, Je conven•
dría, quid, tomar alguna preparación fcrrufiooaa
pan fortalecer 111 organismo. La '·Hemoglobina
D,lllo:i" produce, CD esto, casos, muy baeoos resultados; pero no le aconsejo á uted que la to•
me ■in consultar antes con su médico.
-Le doy un modelo de peinado que es propio
para una joven de d ieci~é is años, cu yo rostro sea
ovalado 'Y fino. E,pcro qae será de su agrado, y
esté usted segara de qae eacootrará siempre en
mi la amiga qae desea.

Evangelina: Puede usarse el cab:ado blauco
cuando el traje es del m.iamo color y, en tal cuo,
no importa que el aombruo sea negro.
En esta secoión vcr:l usted un modelo de peinado elegante y sencillo, que acaso le agradará
como lo deseo.
Mucho gusto tendré CD llamarme amiga suya y
la felicito por el baen gusto con que elige ,11s
postales.

ASUNTO AMOROSO

U NA CARTA

Rafael Mo.rteo: Recibí con toda oportunidad su
carta¡ pero no he podido contestarla particular•
mente, como usted lo desea, por que se me ha ex
traviado la dirección que me dió en su~an tcrior.
3, me hace usted el favor d.e volver, covii.rmc-

Madeleine : Me parece qae el caso de usted no
1e resuelve tan fácihn,llte, pacs por uaa parte,
las raras cuali dades del joven militar que la
pretende ban logrado despertar en usted un inmenso cariño y llDll alta cstimacióa, con cuyas
bases la dicha de ambos estaría asegurada¡ pere,
desgraciadamente, usted es may delicada de sa·
lud y no podda resistir las fatigas de una vida
tan accidentada, como se le espcr&lt;1 á un soldado
de vocación, que sólo anhela por volver á su patria y ponerse al senicio del gobierno, pidiendo
á éste qae lo envíe adonde sas esfuerzos y apti•
tudes se pongan de manifiesto, obteniendo deot ro
de poco tiempo uD j asto ascenso cu su carrera.
Aun cuando él ha llegado, en su cariño, al ext remo de prometer á us ted que renunciará á todos esos proy ectos de glori a y ambición, si consifue la dicha de llamarse sa es poso, creo mu y
d ifícil sostener en la vida monótaa a y vulgar
nos arranques de heroica abnegación¡ q u izá se
cansaría después de tanto tiempo d e vida inactiv a, mirando todos sus vuelos corlados, al lado de
una esposa buena y bella¡ pero siempre enfcrm;,,
melancólica y de tan diferen te cadcter al de u e
impetuoso conquisudor en ciernes. ¿No tiene
usted el cruel valor de abdicar, en estos momentos, de la felicidad que se le ofrece? E s cierto¡
la prneba es demasía.do dura para un corazón tan
sensible como el suyo¡ crea usted qae la compadezco sinceramente y deseo muy de veras q ue su
situación se resuelva de un modo favorable, y no
se vea precisada á sacrificar por completo su dicha, pa:-a asegurar, quid, la de aquel á qaien tanto quiere.
USOS DESOCI EDAO

Lucía: No se usa q ne las señoras brinden en
los banquetes¡ es ya una costumbr e establecida

RESPUESTA

Alfonso: A su debido tiempo cumplí con mucho gustq el encargo de 111ted, recomendando ese
asunto al señ or di rector de este sem1n1rio¡ p ero
creo indispensable que se dirija u d rd, a para
obtener tma respuesta dcfin i1iva.

La im~resióo irresistib!t que produ:e,
desde el primer momento, el aspecto dd
Gabriel d'Anouozio, es la de la juventuJ,
de una sorprendente y seductora Juventud. Y desde los primeros mom~otos, des·
de las primeras palabra,, la seocl!Jez, la
cordia!l:lad y la •fabll1dad del maestro
completao el eaca.nto.
Sin qae se quier J , s in que él to pretenda, de tal m ,a era es esto natural, se olvida uoo de que platica con un escritor &lt;le
genio y se habla coa él coa toda con fianza.
D~sde hice varios anos Ir\. GJbrlel
J 'Annur,zlo habtta en ta ,mbocadura del
Aroo, á algunos k lometros de P,sa, la ul·
tima '17111a de una pe~uet!i ciu&lt;lad balne11- 1
ria, Marina di Pisa. La vtlla no esu se- 1
parada del r\\edlt emloeo mh Que por una
e;;pede de caluda, por la cual apenas
puede pasar un automóvil. Cuando hace
msl tiempo, la calzada e;; cubi trta por las
olas; A veces golpes de mar hieren las vldrl era&lt;; de la facbada y la terraza supe•
rlor es barrida por las brisas mar,nas .
O~sde esta villa pudl"1os ver, en Eaero
último, el cnmeta con tod!l claridad eo ti
PJnlente. Su apanclón coincidió con una
t empestad fo rlosa. La marhln:bada lran•
queó el dique y rodeó completamente la
villa durante tres dlas . Para salir era pre•
clso acechar el momento en que las olas
no cubrlan la estrecha calzada, único punt o de comuolcaclóa con ta comuutdad.
Delr.ts de la villa se extiende, a la iz·
qulerda del Arno, una inmensa selva de
pinos que IIPga h•sta Llvourne, y~ Jade·
recba, el dominio real de Sao R~ssore, por
donde pasan los camellos empleados para
el trabajo agrlcola. Ea el bo1lzoate, cor·
tando el cielo de llalla, está la cadena de
los Apenlnos, cuyas cimas, admirablemente nevad11.s , coo tonos A la vtz suaves y
brlllantts y cuyo pe·fil es tan claro que
cadl\ dettlle del relieve parece esculpin.e
ea ta memoria.
Eil est a. villa e~ en donde. de,de ha.e
muchos meses, G.1brlel d'Annunzlo vlve
y trabaj~. La casa es de una a rqulte:tura. sendlla, ctlbka, como la de la m•)'or
parte de l•s vtlla; italianas. En el vestl·
bulo se veo /Jetes y acce~orio, de equitación suspendidos de los muros; se ve también la cabeza de un zorro cnado por el
maestro en las Sept- F~ntatnes. Ptro el
decorado viene á ser excepciona I da~de
que se penetra en las piezas. Tuda la dec?rtc!ón interior tiene. como elemento exclusivo. la ta plcerla. El sal0D e,tá enteramente tapizado de damasco rolo, el gr.i.n
diván, et plano, los asientos, estao cubiert os de rojo. De la alcoba penden admirables t apicerfas . En otra pieza hay tapice~
persas y chinos. El mobiliario es sobrio y
de un arte de 11.:ado. La mdera esté bajo
su f~ rma mis linda, la que hace lu:lr ,I
máximum de reflejos. Toda la villa cont iene un olor t enue, indefinible, atrayent~.
Se siente la Jmpre~lón de uoa casa h1bltada_ de m:ich, tiempo atr!s; lo hicimos
ootar 11.l m 1estro preguoUadole cuántos
años t enla de vivir ali! . El nos respondió
riendo:
¿E~ta villa? ¡una. simple vllla de a l·
qullerl Yo be m'í!mfado un procedimiento
muy senclllo para encontrar, en todas par ·
tes, 1111 casa; cuando salgo de viaje, las
ta pfcerlas son descolgadas y dispuestas
en valijas . Llego y bago tapbar, amu_eblar y decorar las piezas en algunos Inst antes, y no es solamente el aspecto Jo
qae eacu_eotro. siao el olor acostumbrado
y la misma Int imidad,
Gabriel d' Anau nzio, sin ser de alta est atura es robllsto y esbelto. La seducción que produce es Inmediata. El timbre
de su voz ofrece un gran encanto; cuando
lee el Italiano, es una mtlslca, un ritmo
prodigioso. Su t ra!e es siempre &lt;J_e uaa
s obria é irreprochable elegancla, sin sabers e de &lt;J0nde proviene esta gracia que
se Impone.
Todas Las miíhnas, cualesquiera que
sea el tiempo, t\\ . d'Annimzlo da un paseo
á caballo, 6 m.ts !:leo dich o, hace drcuttos
á través de la selva de Llvourne ó del dominio real de Sao Rossore, donde t iene
libre acceso. Es en el pals un propietario
también; pero un pro pi !fario querido. Fue·
r a de la est ación de bañ,s, Marina di Pl·
s a es tá duferta, quedan solamente los
empleados del tranvla qoe une Pisa a la
peQ11el!i villa, los encargados del casino y
algunos pescadores. Cuando el maestro
pasa, éstos suspenden s u trabajo y si·
ituen con la mirada sonriendo al glorioso
jinete. D'Annunzlo v ive ali! rode•do de
afecto y de admiración.
En la posta los empleados me pngunta·
ban por el efecto producido en Parls por
su llllfma novela.
Gabriel d' Aonuozfo vive también familiarmente enmedio de las atenciones que

le proporcionan el fiel Rocco, su ayuda
de c•mara, y la vieja ama de casa, Anast asia. M. d' Annunzfo pr esenta este fenómeno maravilloso: es un grao señor en
com;epto de su ayuda de cdmara y de s u
ama de casa. E!itos le sir ven coa una verdadera pJedad. Anastasia vela c11ando él
vela. Ella y Rococo no tienen mil., que un
objeto de conversación: las proezas, la
bondad. la gloria del maestro . . ...
M. d'Annunz!o no es solamente un Intrépido jinete. Fué, desde sus principios,
ua amateur del automovilismo; después
la aviación ejerció en él una atracción invencible. Elfué quien reemplazó el b,rbaro
nombre de aeroplano por el pintorescu
término de 'l!trfvolo. Por supuesto, no falta quienes hayirn querido ver un reclamo
en los famosos vuelos d e A\. d'Aonunzlo.
En realidad ,ma la aviación. que leba
!nspiudo su última novela Forse clie si
forse che 110, en donde ha an 1llzado coa un
vigor, una sutileza y u na exact itud que
maravillan á los aviadores, sus impreslo•
nes nuevas.
No soy, nos decla, sporlma,i por f aotas!a ni por vanldad. El ejercicio violento,
audaz, es timulant e, es una necesidad en
mi; considero la actividad f!sica, ea todas

s11s formas, como una reacción convenlen·
te para el esfuerzo cerebral.
Y, decttvamente. esta actlvidid, este
perpetuo movimiento, esta práctica diaria
del músculo, es la que le permite conser•
var s u J11veatud, su resistencia maravl·
llosa.
Tambléa hay que ver en este gusto por
et sp01'1, una prueba de su amor por todo
lo que es vivo y hermoso. En su villa de
Florencia, la Cappoucirra , posee una es•
pléndlda Jaurla de lebreles y m,gnllicos
caballos .
Sl cu!cter refleja la juventud. Gabriel
d' Anounzlo es alegre, ingenuo y comunicat ivo.
Ga briel d' Annunzlo e~ de una generosidad, de una prodigalidad Inauditas, com•
Pletsmeate desprovistas de ostentación.
D1 un lufs al muchacho Que le abre la
puerta. E! oro cae de sus manos como las
imllgPnes poéticas brotan de sus loblos.
-¿Teaéls también, maestro, le pregun.
tamos, la pasión Italiana por excelencia,
la de la loterfa ?
-No amar!■ á Nápoles. nos responde
sonriendo, s i no Jugase á la loterla continuamente. Y por 10 deml.s, ao soy des•
afortunado . Un dla, estando de viaje, su•

po sin disgusto que babia ganado 6oo 000
liras. Lo supo por un telegrama del buen
Rocco, concebido as!: 6oo ooo liras dro

g1'atias .-Rocco.

•
M . d' Annunilo es ufüta de b11ena cepa .

-Mi madre, dice, es una mujer Ilustrada. de una cultura exquisita; cerca de ella
ea la Infancia, se desarrolló mi gusto por
la hermosura; de ella heredé mlls tarde el
gusto por el trabajo y el culto de la forma.
Gabriel d' Aanuozlo es, quizá, en efecto
de todos los aut ores modernos, el
disciplinado, el tra bajador mds obstinado
Tiene una reslstencfa formidable. No sé
por qué se ha formado la leyenda que lo
preseota como 110 ''dltetaoltl lltteralre"
descuidado y perezos o. Su vl!la de Marina di Pisa es un lugar de asilo y de trabajo. Se cuenta, nos dec!a cuando llegamos, Que yo escribo ea un trono. Me rlo
de todas esas leyendas , pero esta me parece partlcu larm ente cómica.
En decto, el despacho en que ti maestro t raba/a es una pfeza en que no exfs•
ten sino os objetos estrictam ente neces arios A un escritor. Dispuestos en triple
fila, alrededor de la mesa, se encuentra
una fortificación de diccionarios . Papel,

m•s

�El Mundo Ilustrado
El Mundo Ilustrado

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Fcrro6arrllB~ Na6tonal6~
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DE MEXICO

1

¿Desea Ud. hacer un corto
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muros , cuadros valiosos, sobre todo, grabados. En esta villa es ea donde d'Annunzlo escribió, adrml.s de Innumerables estudios, art1culos, conferencias, poemas,
etc.. su tragedia: Fedra;• Force c!t, sifor·
SI &amp;fll llt&gt;,

Nos dijo un dla con mucha na.turalidad:
he acabado esta novela después de un
trabajo slo Interrupción de cincuenta y
siete horas . Cuando la terminé, sentl una
especie de lotoltlcaclón cerebral que me
duró tres dlas.
Y este no es 110 elemplo aislado.
- Cuando el argumento, nos decla ti
maestro, ha dado vueltas en mi cerebro,
ha sido compuesto, meditado, me pongo
A tr,bajar, resuelto á aca_bar la obra sin
suspenderla, cualesquiera que sea el tltm·
po que deba emplear en ella. Corto todo
lazo con el muodo, no recibo ó no abro
ninguna carta. h\e siento A la mesa hacia
la calda. de la tarde, después de una frugal comida, y trabajo toda la noche, no
lnterrumplendo mi tarea s ino por la cena,
para hacer algunos ejercicios flslcos y tomar el cifé. Después vuelvo al trabaJo en
medio de la calma de la noche, hasta el
alba. y durante el dla, después del nposo,
dejo vivir al cuerpo libre, abandonado A
su Impetuosidad natural, 1 su violencia,
y, sobre todo, me esfuerzo por no pensar
en la obra, para de)ar descansar al cerebro. y no recibir la lnsplución sioo en la
noche, en que los dioses descienden.
h\. d'Aananzio es un erudito. Sus conocimientos llngü!sticos son extraor dinarios; es un latinista exquisito; el m6.s
grande poeta !hulano después de Dante,
es también un poeta latino. H1bla con
fluidez la lengua de Vlr,lllo, como un clérigo del tiempo antiguo, En es tos illtlmos
dlas, en Notre·Dame, el organista Luis
Vleme ejecutó en su bonor admtrablemllstca. Cuando bubo acabado la eJecudOn,
M. d' Anuunzio, que se encontraba. eome-

dio de la nave y listo para salir, no teniendo tiempo de subir a la alta tribuna
del órgano, profir ló coa una voz que hizo
resonar t la lnmens1 nave gótica, este
agudeclmlento: A loysie zralias tibireddd.
Este Aloy sie es ae un bumaobta.
Gabntl d ' Annun1lo es un prodigioso 111&lt;1go de la pala_bra, pule su prosa, Inventa
palabras q 11e llegan • ser del meJor Italiano. Es un lnnovador, un r,novador maravilloso. Hay pocos hombres en Francia
que conozcan y gu~ ten tanto como él nuestra lengua y nuestra literatura. Escribe el
francés como su le11gua matnna, y lo babia puramente, con un acento que esta
lejos de ser desagradable. Es necesario
olrlo contar, con su Jovial alegria, una c!e
las t xtravagantes leyendas qae se r,fieren • él:
- Una vez, cierta tr,glca, mu)er espantosamente "monoclt," quiso, • t,&gt;do trance, representar en Fra11c,sca da Rim1i1i el
papel de la tuerta. Acepto. ¿No se aseguró ml.s tarde que yo babia hecho sacar un
o)o • esta mujer para que representase
con más naturalidad?
Notad que este empleo de la palabra
"monocle" es el áofco apropiado. E, que
el maestro habla el francés con una pure·
za excesiva. Usa los t~rmlnos con ana
propiedad que desconduta. El lo reconoce y da la explicación: faé dlsclpulo de
Gaston P.trls.
Esta estancia en Parls, de la cual M.
d' Anounzio se encuentra tan encantado,
tiene, ademlos en su favor, serlmprevl~t•.
Salló de Pisa con un boleto de Ida y vu,tta y es ti eo Parls desde hace dos meses.
- Vo soy duel'l o de mi tiempo, dice. Una
vez ful A Ntpoles por tres alas y permanecl alll tres I í'los . ...
¿Cuáles son. pues vuestros proyectos, maestro? ¿Han sido modificados dtsde que estA usted en Parls?
-He vealdo A buscar mi futura residencia y á preparar trabajo. Iré á Pisa y

El Tiempo que Debemos Dormir

J. &amp; F. MARTELL

L1 cantidad de sueño necesaria pu:a la conservación de la salud, puede
determimarse solamente por expedencia personal. Napoleón pasaba larjfos
períodos de actividad durmiendo solamente cuatro horas cada noche. Por
término medio, una persona en buu1a s1lud tiene suficiente con 5iett y media ú ocho horas, y en algunos casos con nueve horas de ntño.
El sueño es corto é inquieto cuando el individuo es pebre de ■ angn 6
cnando tsta es impura. Generalmente se cree que usacdo ciutos a1tículos
de allmentación. la sangre enriquece, lo cual, en teoría, es correcto¡ pero si
los riñones no funcionan bien por Mtar obstruidos ó debili tado,, no importa lo que se coma 6 se beba, el enfermo no sentirá mej oría y, al contrario ,
empeorará cada día. Poner los riñ ones en orden es, pues, el primer paso
necesario para purificar primero y eoriquecrr dcspuü la sangre y para que
se duerma bien y que el sueño refruque y fcrtalezca. Actualmente se u ~a
mucho la sigu1Ulte receta para entoDar y dar vigor á los riñ olles y para
porifi.:ar y eariq aectr la sangre:

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Estos iogredienles se obtirntn tn cu;ilqnier bolica 6 droguuía y los
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Y el maest ro rehusa, obst ina damente,
dejar tras lucir el argumento y el titulo de
tst a plua, ta nto para no volverla fastidiosa por una larga espera, como para
observar respecto de ella , ailo no t ermina.
da, una rellglosa dls credón ,
-¿Puedo saber, a l meaos , cuándo s ert
representada , maestro?
-Ser4 ensay ada en Enero ó t n Febrero
y se representarA en Febrero ó en M ■ rzo.
-¿Y no es. s in duda, la única obra que
prepar41s en este momento¡ verdad ?
- Docu1neoto , 1 mis mo t empo
nov ela paris iense, en donde pu aré ea revl~ta las cosas más divertidas, pintores•
cas , prtctlcas, s iniest ras del Parls contemporl.neo: las ex pos iciones , las carreras ,
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fuera de la curiosidad pilbllca y estarA á
un PISO de Parls.
- Voy A escribir to fra acés , nos dilo,
una pleia para el Vaudtvllle. Mme. Slmon estll comprometida , repres entarla.
- ¿Serta Indiscreto decir al los lectores
], sais tout lo que sert esta pieza? Será
totalmente diferente de todo lo que compone mi teatro hasta aqut.. es decir, apllcaré A las pasiones moc!erna~ y á las manlfestaclones mils significativas de la act ividad y de la d vlllzaclón modernas, toda
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Apartado, 149
Afio XVII--Tomo II
Mb:ico 14 de .Agosto de 1910

Número 16

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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