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                  <text>El Mundo Ilustrado

NOMAS GENTE
GORDA
Las papadas se quitan
rápidamente

SI se sigue el consejo de Mae Ed·
na. Wllder, no habrá. más gente
gorda. dentro de poco tiempo. Ella.
se quitó 30 libras de carnes superfluas en menos de seis seman&amp;S, y
se quitó la papad&amp; en dos semanas
por medio de un trataroieoto que
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Paseo Campestre
Con profunda alegría una ta.rde
de invierno, al r.?gresa.r á. casa, l sldoro Donlndeau dijo á su mujer:
- Tengo una. buena noticia que
comunicarte: este a.tlo en el vera.no
tendré un dta de descanso .... ¡un
domingo, bien entendido!. ... SI
quiere , ese dfa, ¿Iremos ai hacer un
paseo a.l campo'!.. ....
Isidoro Bonlndea.u Iba, en seis
meses, á. tener un di&amp; de descaoso,
un domingo de llbert.ad-el aoontecimiento en su humilde vida de escrlbleote, tomaba desde ese lastante un relieve considerable, como si
eso hubiese sido una cosa. admirable, anormal y sin precedentes en
Ja historia. .
y ¡Dios mio! era ca.si asf: desde
hacla. cuatro arios, Isidoro era suboonta.dor escribiente en la proveedoria central de Jas fábricas Oook
y Smlth. Tenla tal necesidad de sus
ciento setenta. y cinco trancos roenauales, que jamás habfa. podido
adn, ni por un solo día, aba.ndona.r
su crut. de miseria. ... Pues el descanso semana.l, los hermosos do- 1
ml.Dgos de libertad, los vMftcantes \
pa.seos t\ través de los campos y
toda la rdstlea alegria de los ventorrillos, han sido hechos para. los
empleados, para los tuoclooarlos,
para los obreros, para todo el mundo, menos para los escla.vonlslado
que no están afiliados t\ ninguna
corporación, , ningún slndlcato y
que trabajan sin respirar, larvas
obsoaras y resignadas, en los subterráneos de los fogon,s privados. ..
AJ olr cla buena ootlclu que le
anunciaba. tan pomposa.mentie Isldoro, Adela palmote&amp; de alegria..
Ambos tenfan almas sencillas, que
la gra.n costumbre de trabajar sin
descanso ha.bfa a.va..,a.llado y, por declilo a.si, neutralizado; no era.o ni
felices ni desgraciados; vlvlan sin
ra.oioolnar, aln sotlar con vanas utoplas, sin buscarle pleitos al orden
soolal; &amp; sus ojos, la vida no era
hermosa ni tea, ni agracia.ble ni
odJosa; no le ponlan epítetos, en la
vida., ¡eso era. todo!. ... Pero, desde
ese día., la Iluminó un lejano rayo;

"' E TERO
VOEL~POR EL ORB"'
eLa fama de la.s Pildoras de Ylda
del doctor Ross vuela. por el orbe
entero, adquiriendo cada dla más
prestigio por las curaciones mara
vllloaas que hacen&gt;. Así se expresa
la sefiora Elodta B. de Silva. de
Santa. Maria de Guadalupe, Jal ,
México, y hablando sobre estas afamadas Plldora.s, conr,lnúa: eYo padecl de acidez en el esr.ómago todos los días, y me comeozaba cuan •
do tomaba. el desayuno y las demás
comidas. Era desagradable y seguido por un dolor en el mismo estómago, que seme cnrócon tomar las
Pildoras de Ida del doctor Ross&gt;s.

y el bienhechor dla de permiso que
babia.a pronosticado á Isidoro para
el mes de J unio, se les &amp;pareció
como un punto de mira respl&amp;ndecleote &amp;Izado en su trlate camino,
como un fin extremo, mAs allá del
cual ellos ni miraban ... Toda.s las
noches, teniendo en vista esa fiesta.
excepcional, guardaban algunos
centa.vos en una aloancia; Y para
poder economizar más, se pr1va.b&amp;n
del postre, baut.lzando un poco más
su vino y comla.n biftec de carne
de caballo . .. .
En pocas palabras, todas sus acclones, todos sus pensamientos, to•
das s-:Js palabras, sereterfan de &amp;hl
en adelante al hermoso é lnolvlda•
b'.e dfa. que les reservaba el verano¡
y durante todo el Invierno tuvleron llteralmeote sol en el alma.
La. elaboración del programa. de
la fiesta tC!lp6 sus noches: fué con
sensible compunción, conrespetuosa minuciosidad, como dispusieron
de antemano todos los det&amp;lle.s ....
Saboreaban esos detalles, los repa•
sabao, los acariciaban amorosamente; el má.s mlnlmo, el más lnsignificante les era. especialmente
querido, y sus existencias gravitaban lugo tiempo &amp; su a.lrededor .....
Quedó acordado que se levantarlan
é. las sets; que trian á. tomaral puente Real el barco de Suresnes¡ que
la. sefiora Boolndeau ida con 11u
sombrero de flores y llevaría el&amp;!muerzo¡ que el sefior Bon!nde&amp;u se
h&amp;rfa cargo de las botella&amp; y enarbolar!&amp; su corbata de sed&amp; bordada¡
que desembarcarían en el Bajo
Nteudon; que tomarlan el tuntcular de la. ladera de .Btllevue y después un vaso de vino blanco de !&amp;
misma ladera, para darse tono.
Quedó también acordado que seto
terna.ria.o en seguida en el bosque
de Meudon; que después se dJrigl•
rlan por el de Cbavllle al bosque de
las F1,uss~ Reposes; que ltlan á &amp;J.
morzar al e tanque de Salnt-Cucuta; que después de haber almorz&amp;do
bien, sin apuro, bajarían bacla
S1lnt.-Cloud, y en seguida .... y despaés, y aelt,r11.
Los primeros meses del ano tira.ns·
corrieron lentamente, con esa dulce espera.o za que halaga á Isidoro y
á Adela .. La prima.ver&amp;, largo tlempo esperada. llegó al fin .. , .... Pero
ese animal del mes de Junto, como
si adivinan. todas las Uu,tones que
se fundab&amp;n con su llegada, paree!&amp;
tomarse un ma.!lgno goce en b&amp;cerse esperar más que los demás, pua.
hacerse desea.r más ....
L&amp; pareja Bonlndeau contaba impacientemente loa dlas . .. "Lindo
mes de Junio, ¿culindo llegarl\s?" Y
dicen que el t1empo pasa. ri.pldamente.....
Sin embargo, no hay plaio que no
se cumpla ...... Un sábado por la
ta.rde, Isldoro,oonmovJdo, turbado,
feliz, pudo al ftn decir li Adela:
- ¡ A.dela, es mailaoa.! . . . .. ¡Es
manaoa el gran dial ......
Habla un lilempo espléadtdo. El
barómetro se ma.ntenJa desde hacia
varias semanas en un buen tiempo
Ojo. Todo ta.vorecla ese paseo campestre, tan honesto, tan legililmo,
tan conmovedor, y que verdaderamente merecía el homenaje de un
sol resplandeciente y de una naturaleza encantadora.
¡Ay! En el preolso momento en
que Istdcra. y Adela acababan de

desembare&amp;r en el bajo Meudon. el
cielo se nubló y empezó á llover.
¿Lluvia.de verano, dlr6Js, con un
optimismo mezclado de ioquletud?
SI, á. juzgar por su vlolenot&amp;¡ no, A
juzgar por su persistencia . ... Después de cuarenta. y cinco dias de
sequedad , los agricultores pedlan
agna: abl esta.b&amp; el agua, mucha.
agua, á torreotes,-tanto mejor pa,
ra las a.nejas y loa eapá.rragos,
tanto peor para loa pobres Bonlndea.u l. ...
La.11 diez, las once, las doce del
dla., y el cha.parrón oo cesaba . ...
Era. ese un diluvio u.nlversa.l; se
necesita.ria. ser batracio p&amp;ra &amp;trevene á salir al c&amp;mpo..... El paseo!
el a.lmuerzo en el pasto, todo e
bermoeo programa se babia Ido al
agu&amp;. ... Adela tenla. ganas de llo•
ra.r como uu Infeliz cualquiera.
E Isidoro, el bueoo, el pobre Isi•
doro .. . . ¿cuál era su actitud trente á ea&amp; 91p&amp;ntosa e&amp;tútrote? . ..
¿Con algunos sollozos, con algunos
gemido,¡, aoogla la. ruina bruta.l de
sus queridas esper~nzu?
¡Tendría derecho para &amp;menaiar
con el pul'io, y lan1ar todas las UD•
preeaclonea de Oaualla!. ...
Y bien, no: era. valiente, era berol•
co, y, para consolarse en su desgracia., ae decla que toda recrtmtn&amp;•
oión era superflua, y que era preciso saber contentarse con poco.

.. .. ........ ... .......... .. .........

Por otra parte, en el rústico ven·
torr1llo en que se encontt&amp;b&amp;n re·
tugiados A las doce y medla,-(pu,,
d,n IJ10,rs1 su ~mida, dice UD caree!),
-encontraron tarjetas post&amp;les que
reproduclan en sus partea más notables los principales sitios de la
comarca.
Entre otra.s, babi&amp; una M&gt;berbla
alcaldía completamente nnev&amp; (estilo Renacimiento), un&amp; magn1tiea
lgleata. romana. que se edificó en el
reloado de Luis XVlll un bosplcio
para ancianos, un cu a.aro de UD bosque, un esta.oque y una casot.da.género &amp;lplno.
El pos&amp;dero del ventorrillo les indicó vagamente en qué dirección se
encontrab&amp;n esas mar&amp;villas de la
natura.lez&amp; y de!&amp; r.rquit;ecliur&amp;.. . .
Y, á tr&amp;vés de 1&amp; cortina de lluvia
que 101 sltla.b&amp;, con tanto trio, que
loa bacfa. tlrita.r en el cen&amp;dorJ divts&amp;ron, desde leJoa, la flecha. ae l&amp;
Iglesia. romana, loa álamos que rodeaban las oasoadas y el pa.ra..n•a,.~os
de la alcaldía!. .. .¡F.so era a.lgo yaJ . .
¡Oyeron también la. ca.mpana del
hosptclol
De esas hermosas tarjetas posta.les mandaron li todos sus parientes
y &amp;mlgos, entre otros, el tfo Saturnino, en el cual, en todo tiempo, tenfa.n fundadas vagas esperanzas testament&amp;r1as.
El tlo, &amp;l recibir la. tarjeta., murmuró encogiéndose de hombros:
- Eioa se quejan de que son desgraciados y derrochan su dinero en
paseos y ea viajes ....

......
····· ·· .. ... ....... .. ....... .
Bien entendido, en el momento

en que su portero tiró el cordón, la
lluvia cesó . ...
Eso era. de preverlo,
En I&amp; noche, la na.tnraleza. lt1gubre calmó poco á poco su mal humor .... y a.1 di&amp; siguiente aparecí&amp;
un sol risueno y radiante . .. .
ROBE RTO

FRANCIIEVILLE.

e.Año XVII- Tomo II

ú'\1éxico, 16· de Octubre de 191')

Número 25

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BANOU[RO R(TIRAOO

DOMINGO
16
3'1 de Octubre.
Minerva). La l)Url!:ta de Maria Sautlslma. Santos Galo. abad, y F lorentino,
obispo confesor. Oficio y mi&amp;ade la fiesta del día· rito doble mayor y ornamento blanco: se hace c:onmcmoraci6n de la
dominica'. 'Puncl6n solemne en la Pl!_TTO·
quia de San Miguel ! Nuestra Senara
del Pilar y en la bu{lica de Guadalupe la qJe corresponde 4 la d!6cesis de
Le6n.-(P. )
(3'? de mes, 229 D. P. y

El Finaacfero Wm. J. F. Rey,
nolds No Podía Caminar.
EL REMEDIO DE MUNYON
PARA EL REUMATISMO LO CURÓ.

1ft. Wm. J. P, Rey..oldJ, Nl!quel'O , .
tirado , 6naodero, e,u,be: "P~iladelpb,al
Oct. Jp, 1907.-Eauba perfectamente lnútl
,:en e.J reumatitmo, no podía andar, ut~r de
pié y knla tan inflamado, lo, pié,, los tobillo• , 1aa rodillas que por m4• de un año no
ubia lo que era descansar durante la noche.
Tomi todo. los remedio, conocido, lin Mentir
l aHvio. Un ami10 me aconsej6 q,ie loman
1 el Rem,,dio de Munyon par-a el Reu.matismo.
I,a beata :Margarita Mana Alac:oque, [ to que bice de mu, mata cana; d primer
virgen ; Santa Eduwlgis, viuda (se cele- truquilo me proporci_on6 alivio, compr,
bra et 27) y San Her6n, obispo mártir. otro1 1 antes de ternnnar con eJ aqundo
Fu.nci6n
Santa Inés
perf~tamen1e. c'!rado. Nuna me lle

LUNES
17

w

'

MARTES
18

1
"'11?'
1ent1do

mtJor en mJ T1da como aborL"
'"Tendré 1iempre mucho placer en dar
lníorm" de lo maraorilloso qu.e ca el Reme·
dio de Munyon para d Reumatismo J lo qur
bi~o por mi, i m-.ito cordialmente 6 lo. q&gt;tt
,uCren que me eacrlban proruntando aobrw
ti particular."
''W)(.

J, P. REYNOLDS,

"114 S. Broad SL"

San Lucu evangelista (se celebra con IDL lllt:IIIEDJO D1II lllJlfTO!'f r.lnA
rito doble de segunda clase), y San AteEL REUHATl!lllO
uodoro, obi111&gt;0 m4rtir.-(P.J
rara
u
la
vez
qu.e falla en aU'flar to clot 6
Licua en Piscis, 4 las 7 horas 47 minu)uu,., . X tu·ra en pocoa dia,
tos 52 segundos de la mañana. Templa- trc1
El Remedio de Munyon PIJI'• la Du¡,rp1I•
do.
Me raranriza que cura toda forma de indi1. .
tl6n 1 dolcnctU del ut6maeo
El Rcmrdio dA! .Mun:,on i,ara to. Ri'lnnes

MIERCOLES
19
La dedicación de la santa iglesia Catedral de Morelia. Santos Pedro de Alc!ntara, confesor, y T&amp;ide, penitente. Función é Indulgencia plenaria en San Die·
go.

cura con prontitud lo1 dolore-• en lat cadera,,
en las mu1lo1 6 en 1u lnclco. 1 toda forme
de mal de lo■ rllloneL
El Remedio de Mwn:,oo para el Dolar d•
Cabeu detiene el dolor ~ cabeia en tre.a
minuto1.
El Rem.e dlo de Manyon para la Sanr,•
elimina todu 1121 lmpur.ua.
El Remtdio de Munyon r•n los Rufri•
do, preave contra la pulmonia f c,ua un
rn (nado en pocu llaraa.
El Un¡úento de Munyon para las Almolu•cura poaitiYamenle ca toda, 1u1

~~::1!.

El Vit•i ficador de Muny011 dtTuelff l los

JUEVES

Supresión de
las inyecciones.

20

_.__

VIERNES
21

CURACION RAPIDA y RADICAL
de los flujos antiguos ó recientes

@)

Desconfiar de las Falsificaciones.

EII TÓDAS LAS FARIACIAS

Cada c1psula
el n('mbre

lleva

@)

Ka,rca, de las Crema,s de l3elleza,

I,wmtada en 1860, es la más antigua y queda superior
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La dedícacl6n de la santa Iglesia Ca-

J. LABADl!&gt;;, Sncasores yCla,

tedral de Guadalajara. Santas Salomé,

viuda; Alodia 6 Elodia, y C6rdula, vtraencs m4rtirea, y San Donato, obispo
oonfesor.
Conjuucl6n de Marte y Vcnua,, las
4 horas 23 minutos de la tarde.

SEB'Ol..6.S
EL APIOL DE LOS

IrJORET, INIMOLLE

eu,a ,., Dolorss,Rstardos
Supraston6s de 'º' Menstruos

IEIVll,lff,Ll--¡:¡¡;;¡;,¡,p.,1a,71Nurua•,

UNIMENTO GENEAU

Bolo 'Z'OPZCO

r ..mplu&amp;Ddo al
hego •In dolor ni

e&amp;ldi d•I pelo, cura
raplda J 1enr,1 ••

,.. eo1•n.a.~

Ea,ijcue la Marca de Fábrica: -'• SIMON - PAIIISo

SENOS
dalloaJgunoá lilso,lud.Aprobo&lt;lo

SABADO

CREME SIMON
La Gra,n

sa•

#

Agentes Generales:J. ~abadie Snc.
Santos Juan Cancio, confesor; Pelicia· y Cía. ProfEea 5. México, D. F.
no, obispo, Artemio é I rene, virgen,
m!rtires.

-Tratamiento
el mas facil
y el mas discreto.

Cada cápsula
lleva el nombre

lombres débiles el 'IÍenr ~rdldo.

-,lóbrebaiteoa,
'hr-cedmru.otD.,at..

an.imo,~

~-:;c..,,.;,.q- · ~ Parll.185,Rue S'-ltonorf J IDdu Jumiciu
lffo ••-jor&amp;bla.

rrasw

Mezico :

aurao PADECIÓ DE CATARRO POR DIEZ YSEIS AÑOS

Ralmaado nació y vlvl1 ea las condiciones mejores pua Eer feUz, y , sin embargo, era muy desolcbado.
¿Por qué? Porque R.Almundo era ua celoso verdaderameate 101¡:;uaotable. Sólo
una muchacha tan Inteligente y tan sen·
sata como Jalla, y tao acostambrada Asacrificarse A su amor, hubiera soportado
con paciencia y basta con lntlm&amp; vanidad
aquellos celos que ella llamaba salvas de
callón, porque si rugen y truenan, son, A
la ve:i:, homenaje que el amor rinde A 11
hermosura.
Dtsde la pregunta dejada caer al acaso
y que parece de mera curiosidad, basta
las pre¡:;qotas encadenadas, que parecen
Indagatoria de un delincuente; desde la
queja amorosa hasta la acusatlóo Indeterminada; desde el enojo pasajero hasta la
amenaza formal; destte la vigilancia ratlonal hasta el esplooaJe ofensivo, todo
lo hacia Ralmundo, y todo lo sufrla Julia
con 11 tranqulUdad de una conciencia pura y la dlscredóo de 11 mu¡er fuerte que
sabe conocer y perdonar tos excesos n1turlle1 de la pasión.
Y por su parte, cuidaba, con minucioso
esmero, &lt;le evitar, no ya ruones, sino oca•
sl6n ó pretexto para la 11usptcacl• conyugal.
Pero con tantos miramientos y precauciones no coosegula aquietar los celos de
su marido, ni evitó qae las queella llama·
ba Sklvas de callón llegasen á. ser tiros
con bala.
Sucedió que Ralmundo llei:;6 una noche
Asu casa y se dirigió si toc,.dar de Julia
tan apresuradamente, que ni siquiera se
cuidó de quitarse el sombrero. Dlrlase, •I
verlo, que espoleado por oportuno aviso
Iba t sorprender ea fhgrante traición • su
mujer. Ella no estaba eo el tot1.dor. Esta•
ba en su s ■lonclto de m,hlca, entreteolen·
do la ausencia de su marido.
R•lmundo ao registró calones ni papeles ni bolsillos, como solla b1.cerlo otras
veces, y siempre slo resultado. Se fué derecha.mente • la caja de cristal y plata,
donde JaUa guardaba sus guantes, y sa•
oó de ella unos blancos que Julia babia
usado ai¡uella tarde. Los olfateó repetidamente con a,ldez de perro que ventea
la caza segur&amp;, y después los mordió con
rabia.
Entró eo se¡:;ulda eo el salonelto donde
J1llla tot1.ba el plano, y, sin decir palabra,
le restregó brus;;1J11ente la cara con los
¡:;uaotes.
J11lla, tomindolo , broma, aunque no
de baeo i:;usto, se sonrió, apartando too
dulzura su hermosa cabtza.
-No te vale. SI h1s de sat11rarte basta
que te hartes de ase olor-dllo Ralmuodo
restrei:;ando otra vez con más vlolenc.la.
-Ralmundo, !qUe es esto?-exclam6
Julia ya sentid• y lenntáadose rtpldamente de su asiento.
-Eres to quien debe explicarlo, á ver
si me engallan mis temores 6 mi olfato.
-Efectivamente no se puede negar que
los guantes exhalan uo olor Insoportable.
- De tabaco.
-Da t&amp;baco, si.
-Y son los mismos qae llevabas puestos esta tar&lt;le cuando te deJé ea tasa de
tu hermana.
-si sertn.
-Como que al dejarlos sobre ta mesita,
cuando volvimos aqul, crel percibir ese
olor. Y no he deJa&lt;lo de pensar en ello toda la noche. Y por eso be regresado para
comprobar sl era verdad ó aprensión mla.
-Pues es verdad. y verdad que yo tampoco sé expllcar- al'ladló J ull• coa la Ingenuidad de su perfecta loocenda.
-Pues yo si me lo explico. Esos guantes estab•n puestos en tus manos. Ye1as
manos traidoras bao acanelado , un hombre. Y ese hombre b1 traspasado tus
manos, oprlm16odolas, la fetidez de su
amor Impuro . . .
.
-Y de su tabaco-lnterrumplo Julia con
110011 puounte.
Ralmuado, auouue no merecla ser tratado de mejor manera por su mujer, Injustamente ai:;ravlada, se exaltó con la burla
tanto, que azotó too los guantes el rostro
de Jal11,'la cual, rompiendo Allorar, se fué
t encerrar en su cuarto.
R•lmundo abandonó la casa resuelto A
divorciarse de su mujer, ya Que la falta
de pruebas no le autorizaba pan una resoluclón sani:;rleata.
Los corazones que se han amado de
verdad quedan tr1.bados para siempre.
Aunque el estallido de una querslla amorosa separe los cue~os, tas almas siguen
en convergeocl•. Sólo que ea los dlas de
dulzora convergen en el amor, Y en los
dlas amargos en el aborrecimiento, ese
aborreclmtento tan pronto en llegar como
en convertlrH en reconciliación. No hay
enamorado que no baya aborrecido 1.lgOo

"La Peruna no es ya el mejor remedio para el catarro, sino
que es el único.-Ramón María Martí."

Médicos Prominentes Recomiendan la Penma
El Doctor Pedro Perea Fajar•
do, Cirujano y Oculista, con
residencia en Mayáguez,
Puerto Rico, certifica:
que ha empleado la
Peruna para cuan•
do está reco•
mendada, y ha obtenido
siempre los mejores
resultados.
Senores Peruna Drug. Co.
Columbus, Obio, E. U. de A.
Muy sellores mios: -Recomiendo
la Peruna á. mis enfermos porque
es buena, porque cura y porque para coaoto estl\ recomendada he obtenido siempre los mejores resultados.
Da ustedes atentamente,
Dr. Pedro Pereda Fajardo.
Doctor Ellseo Font y Gulllot,
Ma.yá.guez, Poerto Rico.
&lt;El Infrascrito, D&lt;'Ctor en Medl
cloa. y Clrogfa por la Universidad
de Madrid, miembro de número de
la Academia Médl~ulr\1rg1ca
E,paliola, con ejercicio en Mayáguez, certlfira: Que en su clinica
particular ha. usado y asa con éxito superior á todo encomio el me•
dlcamento la Pernea. Es imagen.
te farmacológico de gran valor en
t,cdas las afecciones catarrales; que
nunca ha deja.do de darle el resulta.do apetecido. En tal virtud, espontánea.mente, y poco a.migo de
expedir certlficaotones, medicinas
de patente, no vacilo en recomenda.ria, por haber visto confirmada
su eficacia en los numerosos ca.sos
en que la he empleado&gt;.
Dr. Ellseo Font y Qulllot.
Mayáguez, eptlembre lQ de 1907.
Doctor F. Garcfa de la Torre,
Mayáguez, Poerto Rico.
eEl infJ'asorlto, Doctor en Medioina y Clrugla de la facultad de
Maryland, E. U. de A ., enlumno
Interno por oposición, del hospital
Franklin Square, de Baltimore,
Ma.ryland, auxiliar oficial de sanldad de Mayáiruez y miembro de la
Asociación Médica. de Puerto Rico,
certifica: Que ha.ce tiempo usa en
su cllnica particular el medica.meo
to Peruna, el cual oooslrtera. de gran
eficacia. en todas las afecciones catarrales (bronquial y nasal), en tes·
tlmonlo de lo cua.l, expide la presente certificación, recomendándolo como un agente terapéutico de
gra.n ~alor y utUldad en las afee
clone; antes mencionadas&gt;.
Dr. F. García de la Torre,
Auxlllar oficial de Sanidad.
Mayáguez, Septiembre 2 de 1907.

SR. RAMON M" MARTI
++ot,S,...,....,,.,,.,....................~

~ ....................,,,.., ....,,..............+itr+.........

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Carta del sel'Ior don Ramón Maria. Ma.rtf 1 jefe de telégrafos de
Ma.yl\guez, Puerto Rico:
&lt;Hace el largo espacio de diez y seis allos venia. padeciendo de Í
un fuerte catarro, prlnclpalmente en el pecho, sin que pause nun•
oa, durante ese largo periodo de tiempo, qulnoe dfa.s sin que tuvie- t
se que resguardarme por efeoto de un&amp; efusión foerte de catarro,
privándome, á veces, hasta. de comer, pues perdfa el apetito por
completo.
De hace seis anos, a.! levantarme, lnvertfa más de media. hora.l
después de hacer innumerables esfuerzos, para poder Umpiar m
pecho de las flemas que contenia..
cConsulta.do el caso con -varios facultativos, ya me hacía.o tomar expectorantes, ya cualquiera. otra. cosa; pero el resultado era
que jamás podía conseguir que el mal des&amp;pa.reclese, lleitando, por
lo tanto, á perder toda esperanza de conseguir un remedio con que
poder curarme.
+
c¡Dlos lo quJso! Un dfa, babla.ndo con mi cunada., quien b&amp;bfa.
venido con el objeto de pasar algunos meses en nuestra oomparua,
Y al tratarse algo sobre ml ca.tarro, me dijo: ¿Por qué no toma us- t:
ted la. Peruna.7 En Bayamón ha da.do muy buenos resultados. 01tóme casos.
&lt;En efecto, sin tener mayormente fe, me determiné á comprar
un frasco de Peruna. Hace quince dfas vengo tomándola; a.ún me
quedan dos cucha.radas en el primer frasco, y á esta fecha ya. ban
desaparecido toda.11 las afecciones catarrales; la flema que tanto me
mortificaba por lasmalianas y durante el dia, desapa.renló por completo; mJ pecho está ta.n Umpio como cuando tenía ocho anos, ¡y
eso que se me llegó á. decir que el mal no tenfa remedio!
cA indicaciones mfas, más de treinta son ya los que en esta. vJlla t.oman su magnifico preparado, y todos, sin excepción de uno
solo, muy agradecidos, no he.n podido menos que reconocer lo que
reconozco yo, y es que PERUNA NO ES YA E L MEJOR REMEDIO PARA t

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EL OATARRO, SINO QUE ES EL ÚNICO.

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*""'°"'""""'""""'"'""""'""""'"' ""'Mi++&gt;Mi+.fuMllfl'Mi""""'lfllM+iM....,,..4+fi~

La Peruna se vende en todas las droguerías, en dos tamaños, de $1.00 y $2.00 botella
momento con tanta fueua como ama. Ralmundo 1borrecla t Julia por tnldora: Ju·
lla á á Ralmando por Injusto.
Los dos esposos pasaron aquella noche
pensando eo la Imposibilidad de vivir ma•
rltalmente; pero al fin pensando uao en
otrn.
Ralmundo lloraba de Ira por no haber
sorprendido á la Infiel para matarla.
Jalla lloraba el Infortunio que se le ve·
nla encima por camino tan extrano.
Ambos se desesperaban por acertar el
enigma, que era para él acert1.1; qul~n serla el amante¡ para ella acertar cómo y

de dónde aqael maldito olor de tabaco habla llegado á sus guantes.
Y ni uno ni otro daba con ello. As! pasaron algunos dlas; el matrimonio pare•
el• definltlnmente deshecho. Una tarde
los esposos coincidieron en un pensamiento: el i!e Irá casa de la hermana de J ulia.
La atracción misteriosa de los amores les
hacia converger siempre en un mismo
punto.
Julia Iba , contAr sus pesares A su hermana. Ralmuodo A buscar 11 pista del so•
!!Ido amante.
El dla del delito supuesto, el dla de au-

tos, R•lmando aslstla á uo banquete polltlco, y Julia, por no quedarse sola, babia
comido con su hermana Gertrudls.
A la comida, puramente famtltar, no
asistió más hombre que 11 de la casa, un
senor ya maduro y que no fumaba.
Esto deelaró la hermana, sto tranqulllzii' á R.almuodo que casi la llamó encubridora de la Infidelidad.
La decl1r1.clón empeoró la causa. SI el
marido no tomaba. el olor tenla que proceder de otro hombre., y ese ao podla ser
Ralmondo, puesto que precl11ment1 aquel
dla no comió con su mujer.

�El Mundo Ilustrado
-¡Majadero! ¿Habla de olerá rosas si
Y no cabla el negarlo; el olor era tan
estuvieron mls de una hora en contacto
evidente y tan fDerte, que duraba todavla con esta asquerosidad? ¡Majadero y reA pesar del tiempo transcurrido.
maJaderol
Todo, pues, conspiraba contra la Infeliz
Julia, llorando de alegria, abrazó y beJulia, de quien ya empezó á sospechar só A su salvadora.
huta su propia familia.
Ralmundo quedó tao corrido y avergooLa entrevista de los esposos [ los her• udo de su rldlculo papel, que casi slntl6
manos parecta preparada por e demonio que su muJer no lo hubiera eogdlado de
verdad. Tal es el orgullo humano, que, á
para acabar en una discordia general,
prefiere ser engaliado á engallarse.
Las acusaciones amenazas y violencias veces,
rompió la pipa y echó la bol·
se enredaban, y mientras, Ralmundo, que saGertrudls
al
fuego
de la chimenea, diciendo l
era gran fumador de pipa, no dejaba de
Ralmondo:
encenderla y chuparla.
-Pan castigo de tu tonterla, se te
Los buenos fumadores entretienen sus prohibe el tabaco.
Inquietudes y e-Spaotan sus males con el
-No famar6 más. Es una garaalla de
tabaco. Y esta mala condición del vtc.lo mi honor, porque de es e modo, si los
resolvió, afortunadamente, la cuestión, guantes de ml mujer vuelven l fumar, no
cuando ya Iban á tirar cada uno por su la• podréis decir qoe es de mi tabaco.
do, después de la refUda conferencia.
Y después de este rasgo de celoso lmpe·
Gertrudls, mujer observadora por oatu· nlteote, dló el brazo A Julia, y ambos reraleza, y serena y desapasionada porque gresaroa á su casa.
la cuestión no iba con ella, se cuadró ao•
Esta hlstorla, trivial y des11stanclad-'l A
te la puerta del gabinete, é Impidiendo la primera vista, contiene una substancia y
salida, di Jo :
su moraleja, y es la de que las desventu-De aqul no salls peleados. ¿Conque ra!!, sobre todo las de los celos, salen capor no recordar los sacesos va Adisolver- si siempre de nosotros. Los espejismos
se una fa.muta y á ,uorlr la felicidad de salen de los ojos de la cara, y los o os del
toda vuestra vida? Vamos A ver: ¿qué hi- alma llenen también sus espejismos.
cisteis aquel dla1
EUGENIO SELLES.
-Acompafté-decla Ralmondo-á esa
mujer A tu casa, confiándola A tu honradei, que la descuJdó malamente.
-Bueno, bueno. Y aqal permaneció con
nosotros hasta que volviste por ella.
-Y la acompaflt! á nuestra casa, y al
llegar ya advertf el olor ....
-Y cuando salisteis de aqol ¿llevaba
puestoslos guantes?
-No-dijo Julla,-me los quité para comer, deJAodolos con mi sombrero en este
mismo gabinete. Y al salir, como yo no
Cuando bajan los lobos...
uso bolsillo, se los entregué l Ralmundo
para que los guardara en el de su gablo,
-Y se los guardó ea la mala compaflla
de estos chirimbolos de fumar,
El guarda del monte de la Loca, reteniY, dlclendo y haciendo, Gertrudls metió
la mano en el bolsillo de Ralmundo, y sa- do en la ciudad por perentorias ocupaclo•
có deél una bolsa de tabaco y una pipa nes, tuvo qoe hacer noche en la posada.
Cuando los primeros resplandores del
ennegrecida.

m

Variedades

dla le despertaron, vló todo el pueblo cubierto de nieve. Las escasas personas
que pasaban por las calles andaban sin
hablar y sin hacer ruido, como fantasmas.
Los gorriones, ateridos y hambrientos,
va¡aban de nno en otro lado piando con
desconsuelo, y del centro del ensabanado
pueblo emergla la torre parroqule.l enea·
peruzada de blanco. Sin perder momen•
to t! Intranquilo por su mujer y por sus
dos pequeftoelos, salló al campo y se encamln6 hacia el monte contra los ruegos
del posadero, pues segola nevando.
Pronto llegó al monte y en la falda ma•
tó dos liebres que Inquietas buscaban ali·
mento, por lo cual, satisfecho del ha·
llaigo, anheló todavla mil&amp; verse en su
choza Junto al hogar y Juguetear con sus
hijos, mientras los restos de los lnfellces
animalitos hnvlan en un puchero entre
los calcinados troncos.
La nieve segula descendiendo de lo alto tranquila y quieta, sin ser agitada por
el m.l s tenue soplo de viento. Un sllen·
clo de muerte reinaba en todo el campo,
silencio que ilolcamente se rompla cuan·
do alglln paJar!llo desolado piaba triste·
mente, como lamentlndosede su desventura. Sobre la blanca llanura, sobre el
monte salpicado por las oegru:zcas manchas de los arbustos y las rocas mal cubiertas de nleve, c!esclllsaban las plomizas nubes, tan pesadotas que pareclan
gravitar sobre los velados picachos de
la próxima sierra.
De pronto sintió el guarda que retumbaban en el silencio los ladridos angustiosos y penetrantes de-su perro. La choza estaba cercana y apretó el paso para
lle¡ar á ella cuanto antes, y cuando, saliendo de entre unos grandes peftascos,

la vló, quedóse mudo de espanto. La puerta y las ventanucas estaban cerradas y
A unos cinco metros de ella tres lobos
parduscos y delgad,&gt;s rondaban entrechocando furiosamente los dientes. Su perro
-un eoor111e mastln de leonado pelaJesegola ladrando acurrucado en el umbral
y dispuesto á defender la entrada mientras respiraba. Al ponto el guarda se
echó la escopeta i la cara, disparó y uno
de los lobos gruftó sordamente, dl6 dos ó
tres vueltas y cayó redondo al suelo. El
mastín reconoció l su amo y, abandonando 11 puerta, arremetió furiosamente contra otro de los carniceros; pero éstos,
viendo mal parada su sltu!clón, huyeron
cobardemente monte arriba. La puerta de
la choza se abrJó y la familia del guarda
salló loca de alegria.
-¡Qué susto, santo Dios, qué sostol
dfjole la mujer.-1Cuando los lobos baJao .... l
-Toma, para que se te quite-la contestó el guarda d4ndola las dos liebres Y
abruando A sus pequeftuelos.
Y colgó al lobo de una encina, donde
quedo balancdndose custodiado por el
perro que, de vez en c:i1ndo, erguido so·
bre sus patas traseras, olisqueaba la fea
cabezota ....
JOSE A. LUENGO.

El Puerto de Liverpool
&lt;Gir~cdl~i Allmm~&lt;e®mi~i cdl~ N@w~cdlcS).cdle~

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ville-Ráache, Homer, Journet, McOormack, Melba, Placgon, Euffo, Sagi,Barba. Schumann-Heink, Sc:ot~i, Sembrich, 'l:etrazzini, Vela y Zerola figuran entn, los artistas más eminentes del mundo que hacen
discos para la Victor
Esbos artistas cantarán para Ud. no solamente solos y dúos, sino que también tales famosos números concertados como el tiexteto de •Lucia,• el Quinteto del «Meisterei'llger,, 1011 Cuartetos de «Rigoletto,t .:F aust1
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Registrado como artlculo de s--gunda el a.se en s d s N o v1 embre de 1894.-Impreso en papel de la.s FAbrlcaa de Sa.n Rafael
v

Año XVII-Tomo II

·R 0BBRT Y

México, 16 de Octubre de 1910

Número 25

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eatafaLco leoantado en el patio del ce;,,tro del Palacio Yacion.aL
para La cele6ración de la anoteosis
de los héroes de la t/naepenoencta
(7 J
\
•
r

�"ferdadera felicidad del amor,-cacribía Wagoer
de La leyenda. de Rudel, por no recordar otrosá Li:.zt en 1854,-quiero erigir al más bello de
ha revelado un espíritu crítico por excelencia
mis sueños un monumento eo el cual del princi·
comprensi"fo y sagaz, al qnc venturosamente se
pio al 611 daré rienda suelta á este sentimiento.
"EL MUNDO ILUSTRADO"
aunan la facilidad y sencillez propias del Ul■CS•
Tengo en la mente 1lll Tristán é !solda, un con.
tro a vendo á Las lides de las aulas.
Se púlica .auaria•sle '" la
cepto musical de la más grande simplicidad, peCOMPdllA EDITORA NACIONAL, S. A.
Pertenece d mustro Trueco á aquella genera·
ro al mismo tiempo rebosante de pasión; con el
ción de compositous que coo de"foción y entu•
Pffsidente.
obscuro estandarte que ondea al final del drama,
siasmo propagaron por la Italia fanática de las
LIO. JOSÉ LUIS REQUJIINA
me cubriré para morir&gt;,
viejas tradiciones de ópera, el culto de Waguer;
Wagncr, al idear su obra, atra,,csaba por una
Dlreetol' Genenl,
ge11cración á la que pert-cnecicron compositores
crisis sentimental, la más grave, la ú.n ica quizá
LIO, ERNESTO ClliVJ!l.RO
tao señalados como Pnccini, Fraocbc.tti y Cata·
de su "fida. Y bien dice el maestro Trueco que
la11i1 y c.n cuyas falanges formaron todos los
caquel amor sinfin ni confin te hizo experimeu•
Gill'ente,
maestros que, en peregrinación por la península
tar la suprema beatitud y la indecible amargura
MANUEL S. PALAOIOS
y por el mundo, dirigiendo y enseñando artistas,
que tradujo después co notas musicales y dcua•
OJ'ICUi &amp;lo,
contribnyeron al completo triunfo del ideal mo•
mó á manos llenas en el drama conmovedor y
t• cau~ de Humboldt número 52. México, D. F .
derno en música, grande no tanto por ser modcr•
pasional de Tristán é !solda,.
Apartado postal, 149.-Ambos Teléfonos, 485
no cuanto por la suprema belleza que encierra.
•
Y Sil amor al arte de Wagaer, tormentoso y
PIEOOS DE SUBSCKIPCION (PAGO ADfllNTAIIO):
**
"fioleoto en ta JDocedad, templado y vivificado
Pero si la erudición y fiDllr&amp; del comentario
}ln la ciudad. por mea . . • . $ 1.00
por el rasonamiento y el estudio eo años madn·
campean
cu las páginas aludidas del estadio soBu loe Bstadoe, por trimcetre •
3.75
ros, es el qne ha mo"fido ahora al critico italiano
bre Tristán. el critico musical tie11e mejor oca•
Bu el extranjero, por trimestre • 4-50
á -producir ese pequeño libro qlle, por lo sintéti•
sión de ejucitar sus recllrsos en la última parte,
NÚIIBROS SUELTOS:
co, por el coodeusado material que eucicrn y
la más interesante del libro.
$ O.JO
por la seria y numerosa docume11tació11 que re•
lln la capital . . •
Analizando simnltáoeamentc el poema y la
0.35
Hu loe Bstados • .
vela. merece ser atendido por la crítica.
música, el maestro Trueco da gallardas muestras
0.50
lln el extranjero
Eu los Apuntes sobre el arte wa11neriano logra
de habilidad critica. No amontona tecnicismos¡
0.50
Atraaadoe . . • .
el maestro Trueco resumir, en pocas páginas, las
no obscurece con enrevesados considerandos el
teoría• esenciales del autor de la Tetraloc{a. Hásignificado del drama wagoeriaoo, en lo rcfercn·
cenos "fer primero las diferencias que existen
NO BE DEVUELVEN ORIGINALES
te á su cstructuEa orquestal. Lo sigu.e en sil dcsentre la antigua ópera y el drama musical creaca volvimiento, tema por tema, haciendo rcsplan•
do por Wagner¡ examina luego la fusi6n compledeccr sie1Dpre la claridad; transmitiendo al lecta del drama y la música llevada á cabo por el
tor, de modo fáoil, sus imprcsiones¡itustrándole,
genio de Léipzig; la abolición de los trozos acaidentificándole con el asunto tratado ... .
démicos-arias, dúos, tercetos-que interrnm•
Ha hecho una obra comprensiva de crítica mu·
pian el lógico descovohimiento de la acción
sical, y el llamarla así creo que es 1111 mayor elogio.
dramática¡ la subttitución del antiguo recitado
por el canto dramático (Sprechmelodie), mediante
CAS.LOS GoNZÁLEZ PERA,
el cual, eo las óperas de Wagoer, cada acto se
desarrolla sio i:nterrupción alguna, como concc•
b1do de una "fCZi la melodía infinita., ó sea la «sucesión continua de dibujos melódicos, DO existentes iutrinsecameate, por si mismos, sino dcri·
vados del natural desenvolvimiento de la idea
NO de los críticos musicales
madre, siempre eo relación con el texto,; el pa•
más eraditos y distinguidos
pel de la orque~ta en el drama wagneriano, que
c,Por qué te desliza.a furtivamente durante
-que nos honra con sa pre•
110 se limita ya al simple acompañamiento ó sos·
el crepúsculo, Za.ratustra? ¿Y qué ocultas con
scocia en México,-cl maestéo de taa voces, sino á la iotcrpretacióo de los
ta.nta. preca.uclón deba.jo de tu m&amp;Dto?&gt;
tro italial\O Eduardo E. True•
sentimiento, que agitan á los personajes, á la
¿Es algún tesoro que te dteron? ¿Es un nillo
co, ha publioado recientepint..ra del ambiente, y, sobl'C todo, «al comen.
que te ha nacido? ¿Seguirlas tó. también el camente, por especial eooargo
tario oo interrumpido del drama, mediante la
mino de los ladrones, amigos del mal?&gt;
di: la Secretaria de Iostrllcción Pública y Bellas
exposición y dcscnvolvimiu1to de ciertos temas
¡Cierto, hermano mfol- respondio Za.ratuetra.
Artes, un utudio critico sobre el Trístán ~ Jsol•
característicos llamados leimoti-ve ó tema• con- Un tesoro llevo: una pequena verdad.
da de Wagller.
ductores•; y, finalmente, la trascendencia qac en
Pero es rebelde como un runo, y, si no le ta.Este estudio crítico del maestro Trueco, que
las creaciones supremas del genio de Bayreutb
pase la boca, gritarla desa.f oradamente.
oo persigue otro fio que el de preparar al públi·
tiene la plástica, la cual las aproxima, por lo
Siguiendo hoy sollt&amp;rlo mi camino, á la. hora.
copara que pueda y sepa apreciar el grandioso
completo y armonioso de su carácter, i la trate·
en
que se ponía. el sol, me topé con una vieja.
drama musical,-cima del arte wagneriano, qllc
día griega.
que habló as! á mi alma:
si para dencntura nuestra no fue posible ver en
cZua.tustra ha ha.blado mucho, aun con nosla esccoa, como se proyectaba, durante el Ceot~*••
otras las mujeres; pero jamás nos ha hablado
oario, si aplaudiremos de scgaro en la temporaHermosamente sobrios son los capítulos que el
de la mujer&gt;.
da lírica del año próximo, sie111prc que i ésta se
Yo respondl: cno hay que hablar de la mujer
maestro Trueco dedica á la leyenda de Trístán y
consagre toda ta dilatada atención que merece,más
que á los hombre&amp;&gt;.
al
génesis
de
la
obra
de
arte,
realizado
por
Ricar·
es el libro del día.
cHáblame á mi también de la mujer-dijo
do W .goer, con elementos de 41.S&amp; propia le•
Qlliero coo,agrarle, pues, la presente crónica,
elJa.- Soy bastante vieja. pan, olvidara! momenya qllc su lectura, á semejanza de la de todo buen
ycoda.
to lo que me digas&gt;.
comentario de llna obra de arle, se presta á con•
E .. oca 6 tos menestrales y juglares que Yll en
Cedi á. los deseos de la vieja y le hablé así:
sideracioncs amenas, como la evocación de epi•
et siglo XI cantaban la historia de los amores
En la mujer t.odo es un enigma y todo tiene
sodios de la leyenda de Tristán, amén de illtede Tristáu t !solda, de origen bretó111 dcspertan•
una. solución: se lla.ma. prenez.
rcsantes sucesos que presidieron la refundición
do el entnsiasmo de los oyentes¡ alude á los can·
El hombre es para la mujer un medio; el fin
de ella en el di"fiDo poema musical imaginado y
torcs "fagabundos que en tomo al asunto pl'iDCi•
es siempre el hijo. P ero ¿qué es la mujer para.
realizado por Ricardo W1tgoer.
pal de ella enrcduan episodios inverosímiles,
el hombre?
bnti1ticu narraciones de combates con mons*••
El verdadero hombre quiere dos cosas: el petr11os é ioternucioues de hadas¡ y señala, por
ligro y el juego. Por eso quiere la mujer, ei juDi"fidese el libro en coatro partes, á saber;
ú.lbmo, á Godo(rcdo de Strasburgo, autor de poe•
ApantPs sobre el arte wagneriano, que es algo coguete más peligroso.
mas caballerescos que floreció por los años de
mo á manera de prólogo del esbdio propiamcn•
El hombre debe ser educado para la. guerra
1200, como al escritor á quien debemos la defioi•
te dicho sobre Tristán é !solda, qlle, á su vez, se
y la mujer para solaz del guerrero. Todo lo deversión, ya realizada en campos del arte, de la
subdi"fidc en otras tres: La. leyenda, El cénesis de
más es locura..
poética leyenda de Tristán, el héroe famoso ama·
la obro de arte y El poema. y la música ( análisis
Al guerrero no le agra.dan los frutos demasiado de lsold" la de las blancas manos, y por el cual
do dulces. Por eso le gusta. la mujer: la mujer
y guia tcmátic•&gt;·
muriese de amor Isolda la rabia, la· divina prin•
Y con ello dicho se está que ani111a el libro tomás dulce tiene siempre a.lgo de amargo.
cesa de Irlanda, qnc inspiró á Waguer, el gran
do una gran lógica, condición no muy abundante
La mujer comprende mejor que el hombre á.
solitario, cae monumento que simboliza el amor
en este género, tan poco cultivado cu México, y
los
nlilos; pero el hombre es más Infantil que la
en su grado más intenso: el de la sublimidad del
que constituye 'llJla de las caracterbticas del
mujer.
deseo.
maestro Irncco, quien en otros mafístrales cstn•
En todo verdadero hombre se esconde un
cYa que en mi vida no be gllltado nunca de la
dios sobre obras excelsas-el de Lohe,.11rín y el
DI RECTOR 10:

•

"Tristán é Isolda"

L.tL.L.O y QAROURO EN SU ESTUDIO HACIENO
AL HUEBPEO S¡ROR OIEGOOR~~=R:ONOREB 01! LA OABA

LA VIEJA Y LA JOVEN

U

ti••

ol.flo: un nllio que qu iere jugar ¡Ea.
j
Id
Que la mujer sea uo juguete pur~mufieres escubrld el nlf!o en el hombre!
las virtudes de un mundo que at1n no
como el dla.ma.nte, abrlllantado por

;xla:~.

Centellee en vuestro amor el fulgor de una. estrella!
c1Que yo dé á luz al superhombre!&gt;
Diga vuestra esperanza.:
¡Que haya valentía en vu estro amorl C
que os inspire miedo.
on vuestro amor debéis afron~ar al
Cl!rese vuestro honor en vuestro aro
G
co de honor. P ero sea vuestro honor amor. 1eneralmente la mu jer entiende po8
Y no ser nunca las segondas.
ar empre m!\s de lo que seáis &amp;m&amp;das

EL PANZON RIVERA
CARICATURA OE 1./LL.0

Que el hombre tema á la mujer ouand 1
.
hace ella todos los sacrificios Y cua1q' 1 t o a mu1er ama: ent.onces es &lt;mando
Que el hombre tema á ia. mu er u ero racosa 1~ parece desprovista de valor,
el hombre es simplemente malo
cu)~ndo la muJ~r odia: porque, en el tondo,
oss, pero la muJer es aviesa (Schl1&amp;hl)
.
¿A. quién odia más la mujer? El hJe; ro hablaba a.si al imán: "Te odio más que li na.da.,
porque at raes sin ser ba.sta.nte fuerte para sujetar."
La f elicidad del hombre es: yo quiero· la felicidad de la mujer es: él quiere.
,
Pero el alma del hombre es profunda; sucorriente ronca en grutas subterráneas: la mujer
presiente su fuerza, pero no la comprende."
Entonces me respondló la vieja "Zaratustra·"
ha dicho cosas muy bo[lltas, sobre todo para. l~
que son jóvenes.
¡Cosa singul ar! ¡Zara.t ustra conoce poco á las
mujeres, Y, sin embargo, t iene razón en lo que
dice d~ ella.si ¿Será porque en la. mujer nada.es
Imposible?
Y ahora t en en recompensa una pequefl.a
verdad. Soy bast ante vieja para. declrtela.
Tápala Y ciérrale la boca, porque al n~ gritará demasiado alto."
'
"¡Venga. tu verdad, mujerl- dlje yo yla vle
ja. habló as!:
'
.
"¿V dos con las mujeres? ¡No olvides el 1~.
t lgol"
"'
.As[ hablaba Zarabust ra.

LOS ARTISTAS RIVERA, D IE LA TORRE, ZALOIVAR, L/LLO y Q._f/OURO t!N NUESTRA DJRECC/ON

:e'

l!'. NIETZSORE.

�tw'

peuctn.ble, No se habían podido filtrará truis
de él las pocas palabras apenas balbuceadas á la
mujer que velaba por el ebrio que, al alba, abriera la puerta con su llave de carcelero, y se echara boca arriba sobre la cama, infcstaodo el aire
con su hálito pestilente. Aquel ebrio, al entrar,
la había dicho:
- Si para mediodía no me d as d e comer, te
mato como á una gallinll,

@¼ísisiiiW®@'&lt;i!W®®@ ® @"""@®IJ

UN
MURO
~ _d~@&gt;

SllM/ll!.llil1"®@@-t"'\®"WMliM•!&gt;.@?- ® n

[
Al
;

LLA en lo atto del quinto piso,aquc1
recio mur o de la vieja Nipolc:8,
~
com lÍn á los dos caserones colinlli.-Q.J
di1111tes, al ampar o de cuya vetus•
te:t multiplicábansc los enjambres
huma.n os, separaba los dos cuarti•
tos contiguos, tan vecinos y tan
lejanos, Ninguna comunicación había existido
nunca entre aquellos dos curtihs, Diversas
eran entre ellos las personas y las cosas; diversas. las telarañas que por una parte y por la otra
tapizaban las paredes polvosas. Pero, en el silencio grave de la mada noche invcmal, el 1'11.•
mor continuo, monótono, insistente, apresara•
do, de la máquina de coser, pasaba á travis del
maro: invisiblemente lo horadaba. Y por entre
las ve-tastas piedras, pasivas espectadoras, los
dos cuartitos revelábansc el llDO al otro un poco.
El, tras de haber vacilado macho, golpeó en el
maro con los nudillos. Llamó repetidas veces,
El ramor de la máqailla cesó, y él, respirando
como si de pronto hubiese escapado á una pesadilla ó á una obsesión, aproir:imó el oido á la
pared para escachar si alg11Do le hablaba. En
efecto, llegó huta él una débil voz femenina:
-¿Qaién llama á este mal'.'o?
-Bacna mujer, ¿me oye asted?
-¿Q11ién es?
-No tema usted: soy sa vecino,
-Y ¿q11é q11icrc?
-Baena mujer, se lo ruego, upcrc al alba pa•
ra ponerse á la máquina,
-No puedo.
-¡No puede! ¿Y á mí qaé me importa? A esta
hora tengo el del'.'echo de dormir.
-Ciertamente¡ pero yo le pido por favor que
me deje trabajar.
-¿No dispo11,e usted de otro habitación, buena
mujer?
-No.
-Podría usted irse al rellano de la escalera;
¿qué sé yo?, á la escalera misma . . . . . .
-Hace frío esta noche, y , además, no tenfo la
llave.
-LEstá usted en su cna y no tiene la llave de
la pucrta7
-No.
- ¿Por qué?
- No la tengo.
-¿Y entonces?
-Un pc:.co de paciencia y conoiliará usted el
sueño.
A mb,n, h1bl111do y escachando alternativamente, acercaban al muro ahora la boca, ahora el
oído, y ambos gesticulaban como si creyeran
verse el uno al otro. Y continuaban:
-¡Es inútil que yo tenga paciencia, buena ma•
jcrl Y ya que quiere saberlo se lo diré: no duermo¡ tengo que trabajar ...... tengo que trabajar
yo también.
-Y ¿qué se lo impide?
-El raído de su máqclina. ¡Las ideas se me
revuelven! La cabeza me da vueltas . ..... No
veo ni siquiera el papel que tengo delante! ¡Es•
toy acostumbrado á trabaju, á fatigarme, i esori•
bir aun cu el infierno¡ pero en esta maldita no•
che el ruido de la máquina de asted me exaspera, me hir,ce enloquecer!
-Espere asted al alba, señor. Al alba habré
terminado.
-Espere usted mejor,
-Le he dicho ya que no puedo.
-Pues yo tampoco puedo esperar.
-Baeqo, señor¡ pues entonces procure usted
trabajar en otra pieza.

-¡Una sola tengo! Como usted, Entro á ella
atravesando una azotea. Pero si me pongo f. tra•
bajar allí, al aire libre, me arruino, Estoy en·
fermo,
-¡Pobrecito! Lo siento,
-¡Eh, lo siente usted, pero no hace nada por
ayudarme!
-Perdóncuu:, señor. ¡Si supiera!
-lQaé cosa?
-Dentro de una hora, la ropa q11c coso debe
de estar pronta, p11cs1 de otro modo . . . .. .
-¿De otro modo . .. . . . ?
-No me lo pregunte y tenga piedad de mi.
-¿Vuelve usted entonces á la máquina?
-Si, vuelvo. Perdóneme, perdóneme.
-¡No! ¡No!. . .. , , ¡No! Si el ruido empieza de
nuevo, me será imposible concluir, Y dentro de
una hora . .. . justamente como asted .. . . justamente como usted .. .. ¿Me cir:plico?
-¡Tenga usted piedad de mil
-Y ¿por qué de mí no la tiene usted?
-Yo soy mujer.
-Yo estoy enfermo.
-¡Pobrecito! toh, pobrecito! Si insiste usted,
haré como usted quiere¡ pero piense, señor, pien·
se usted cu que tendrá un remordimiento.
-¿Un remordimiento?
-Si, un remordimiento.
-¿Aoaso tieae asted que aoabar su tarea para
comprar medicinas?
-No me pregunte.
-¿Es an viejo ó ,u1 niiio su enfermo?
-No me pregunte.
-¿Es an hijo de usted? ¿Es su padre? ¿Es sn
madre?
-Se lo mego, no me 11regantc.
El calló, Esperó, con el corazón ab■amado por
una ansia íntima y angustiosa, Pa111dos algunos
instantes, 't'Olvió á oir el rumor de la máquina.
Lo sintió de n11cvo en el cerebro; lo aintió monótono, continuo, apresurado, obsesionante.
-¡Dios mio! ¡Dios mfol-murmuró, y, casi
tambaleándose, volvió i sentarse cerca de la me·
s&amp; coja, sepultada bajo de un amontonamiento de
periódicos y cartapacios, entre los cuales atenta•
ba la lnz débil de una lamparilla.
Tenía dclaate algunas cuartillas esc:irilas y otras
todavfa en blanco. Mirólas, y 1 con un esfuerzo
de voluntad, cogió la pluma. Pero vió que la
acerada punta temblaba, y aquel temblordijérasc
que lo producía la repercusión de la máquina de
coser¡ y stis miradas le seguían en sus giros ver•
tiginosos. Sabia aqacl temblor dé la punta de la
pluma á la mano, de la mano al brazo, del brazo
á la cabeza. El tic•iac estaba en el aire, estaba en
las 11alabras danzantes, estaba CD los nervios, en
las entrañas, en su cráneo. LQué escribiría? No
lo sabía, DO lo recordaba. Por todas partes, den•
tro y fuera de d, un rumor, un rumor y nada
más. ¡Dios! ¡Dios! Sobre las cuartillas aún blan·
cas, la ploma paralítica, á menudo empapada en
tinta, dibajab.\ un misterioso borrón ó dejaba
caer alguna negra gota. Y transcurrían las ho•
ras,
Cuando un campanillazo utrepitoso le sacudió de la cabeza á los pies violentamente, advir•
tió que, por las hendid aras de la ventana, un hilo
de la primera luz del día hacía palidecer el de
la lamparílla.
- ¡Es éll- pensó abriendo la puerta con ansiosa expe-ctación.
Bntró ua hombre que, introduciendo con él en
la estancia 11D poco del frío de la calle, alzó an
tanto la nariz amarillenta que sobreaalfa de en•

-LA pedir limosna? ... . Pero, si es que la máquina de coser me impidió que agl'.'edicse, que
calumniara á an hombre honrado, y ustedes se
sonríen ... . . .
.Comprendió que la mujer le llamaba, y respon•
d1ól,1 golpeando llD poco á sa vez. Luego, ambos, simultáneamente, acercaron los labios al muro, Simultáneamente dijeron:
-Gracias.

tre los pliegues de la bufanda vieja Y sucia, Y
del gracso cuello del casacón, en el c111l la pcr·
sonilla insignificante se encerraba.
-¿Está hccho?-pretuntó con su voz cansada.
-No, no está hecho-repaso el joven abcicndo
los brazos desoladameatc.
-¿Bromea usted? .. . . . . 1
-No, no est, hecho, se lo repito. Esta es la

nocemoal
-¿Qae he nacido libelista? . . .. Tiene usted ra·
zón, No sé qaé responderle. ¡Tiene usted razón!
Y al decir aquello en tono de melancólica re•
situación, el joven tosió, mientras que el otro
empci:aba de nuevo á desesperarse.
• - ¡Ob, el periódico, el periódico, el periódico!
¿Qué hacer? .. . . 1Pobl'.'c de mil ¡Pobre de mí!. .. .
¡Qué golpe! iQllt dcshonor!, ..¿Y es así como usted
recempensa i quien le da trabajo, á quien le da
la vida? ¡E, esta su gratitud, tnidor, asesino!
Pero que por San Jenaro me escupan á la oara
si le dejo ganar an cintimo más. Comience desde ahora á snfrir hambre, vaya á pedir limosna,
que bien merecido lo tiene, bien merecido. ¡Oh,
pobre de mU ¡Me apalcarául ¡Me dirán que soy
un impostor v algo más! Tenia empeñada mi pa·
labra ... . ¡Qué descrédito! 1Q11é desastre!. .. .. . ¡A
pedir limosna, sí, á pedir limosna, que bien me·
rccido lo tiene!. .. .
Se faé con las piernas temblorosas, cnfandá11dosc en el casacón y augurando males todavf.a.
-IA pedir limosna! ¡A 11edir limosna!
De pie ante la mesa de trabajo, erguido, inm.ó·
vil, absorto, el joven repctfa humildemente:
-comience desde ahora á sufrir hambre&gt;.
Pero el artfculo difamatorio no lo había escri•
to. ¿Por qui razón no Jo había escrito?
¿Por qué razón? No se daba perfecta cuenta.
Miró en detrcdor. Los maderos estaban aún ce ·
rrados. En la estancia todavía reinaba la nocbr,
y de la calle, de las vecinas i:as,s, llegaba, suave,
suave, en las voces c.o nfusas dtl dtspcrlat, la vi•
da del dfa. El r,aido de la máquina habfa cesado.
El viejo y macizo muro había tornado á ser im·

¿Cómo es Urbina? Por fuera es an grueso y
moreno muchacho, de buen humor, á pesar de
estar ya lejos de los treinta añ os, Ha abandona•
do sa usual traje negro, su ancha corbata de ma•
ripo■a Y la antigua y larga &lt;cabellera 1830&gt; sus•
tituidos por corriente casqaette, contra )~ que
luch an algunos rizos rebeldes, sobre sa amplio
rostro de tez obscura y sa boca !eosual, que recuerdan un poco al malato narrador de cLos
Tres Mosqueteros&gt;.
_l.Cómo vive Urbina7 Digámoslo de una vez:
v~ve la vida con esa alta tensión que requiere la
virtud poética del género de escritores .¡ que
perten,cc, en caya obra, que emana oasi directamente de la realidad, no b,1 perdido la naturaleza s~ vi,or, su frescura y su honda enseñanza,
U rb1na no es an espíritu que proceda de cánones de escuelas literarias, ui de sistemáticas
preocupaciones artfsticas, ni de infolios empol•
vados¡ 110 está atormentado por esotéricas sabidurías ni ~crsigae ~stremccimientos uuevos y
flores extranas en artificiales paraísos y jardines
de histeria.

verdad,
-¡Cómo!.. .... ¡No es posible! ...... ¡Noes po·

siblc .. ... .
El hombre dejóse caer sobre 11111 silla, retorciéndose, sacando de entre 101 faldones del casacón los dedos huesosos, dilatando las papilas
verdes entre los párpados Je.gañosos y rojizos.
- ¡No es posiblel~ontiDaaba casi sollozando.
- A esta hora el periódico debería de estar ya á
la venta. •. . Y si ahota ~ale sin el articulo contra
Rafael Pagani, estoy arruinado. ¡Ah! ¿por qué no
si escribir yo? ¿por qué no sé escribir? ¡Pobre
de mil ¡E;toy compl'.'ometidol ¡Hoy es 11D día de•
cisivo en esta lucha electoral!. . . . dcbcrfa de ha·
ber depositado el dinero .... ¿Y ahora? Ahora
me darán 1lJla palin, me dirán que soy un impostor, que soy un traidor .. . , , . ¡Pero el traidor
es usted! . . . . ¡Sí, traidor, traidor! ....
-No, don Janarito, cálmese. .. . . . ¡No soy un
traidor!. . . No be sabido hacer e1 articulo prometido, Siempre be tenido en baena opinión á
Rafael Pagani.. . . Le cno un caballero, y, sin
embargo, he tenido esta noche la buena vol11Dlad
de cumplif con mi deber y de vilipcndiarlc, de
aplastarle, de apabullarle; mas, en el momento
de fabricar todo el edificio fantástico de acusaciones infamantes, oo he encontrado una idea,
ao he encontrado ana frase, no he encontndo
siquiera la ork&gt;graffa, ni siquiera ..... . la conexión de las letras que forman las palabras.
-¡Vaya á contará los demás 1111 escrúpulos,
que no á mí! ¡Usted ha nacido libelista y nos co•

LUIS G. URBINA

•

Vive la vida por si mismo, digamos así: cCree,
crea&gt;, este es el epígrafe de sus &lt;Ingenuas&gt;¡ ama,
sufre, goza Y trabaja casi siempre con intensidad •
nun~a ha subido á la torre de marfil, sino que ~
caminado por plazas y calles, perseguido por
pc11as Y apetitos, y ha caído alguna vez al lado
de to~os los vencidos por los deulientos, Su
espínta aletea á ras de la vida, c11 la libertad
del aire y de la luz, como inquieta y ávida mariposa, asperjadas, á veces, sus alas por el oro
de la ilasión ó estrujadas y rotas por ta amar-

gura.
No desprecia lo que el Evangelio llama fas
mezqninas preocapacúmes de los hombres la vida
ordinaria qac lo rodea, el asunto del día acon•
tecimiento político 6 social que volcó p~ 11111 •
chos años en sa deliciosa causeríe de la semana.
Lo vcriis en la calle, en la redacción en eJ
teatro, viviendo la vida de la ciudad, a~scultando el loco y complicado íunoionamicnto de
este organismo en que se mueve tan bien Sil alma errante y sentimental de bohemi o, malg rl
toat, hecha de frenesí y de melancolfa como 1
de Gatiérrez N:6jera, su llorado hermano mayo;
hermano por el arte y por la ternura.
'

Y si os dirigís i Urbioa, os hablará llana y jo•
vialmente, á mentido con sano y logrado humorismo, con sinceridad que puede llegar alguna
vez hasta la confidencia; estaréis á gasto á sala•
do ~ntrc un grupo de artistas, jóvenes y viejos,
amigos de corazón, que siempre Jo acompafian
en un ambiente de simpatb, semejante á esa e,:
pccie de dulce fi 6ido q:a.e uhala su obra.
¿Cómo escribe Urbina? La bondad mezclad
.
'
a
con cterta emoción de t-tisleza y de cnClíntadon
sensual y penetrante Janfuidez, forman los ver:
sos del autor de clngcuuas&gt;, si bien es cierto que
•~ dolor nunca llega á la desesperación, sino que
siempre permanece en esa zona cnuancte&gt; de J
resignación y del recuerdo.
U chi na es un cuo liteN1rio de difícil clasifica•
ción, y su misma libertad y amplitud nos vedan
su cncasillamicnto. ¿Es romántico? ¿Es r ealist a? ¿Es modernista?.... . . Yo, por mi parte sólo
1
os invito á ponernos- en contacto con su alma
buena, siempre lírica y piadosa, enfer ma de amor,
de algo asf como de una hiperestesia erótica, con
la obsesi ón de la mujer, de las mujeres, cdc la
que amó ayer, de la que olvidará mañana, de la
que acaba d e ver, de la que ya no verá nanea&gt;,
G11stemos
esa triste poesía de adolcsccnc11,
• eL a
, .
u.lhm~ serenata&gt;, los cpsicologismos amargos y
misericordiosos de sus &lt;Poemas crueles&gt;, la cl~gante melancolía de sas &lt;Viejos romanticismos&gt;,
q_ue son com? lánguidos besos apundos en el
r111cón d e un Jardín crepuscular, bajo el grave
encanto de la hor,1 y del otoño.
y e n todas partes encontraremos el tinte co-

ª

Ahora el ebrio se sumergía en su sueño malsano y profondo. La mujer, con el envoltorio de
ropa cosi da ya bajo el brazo, disponlas c á salir,
feliz: de poder satisfacer obediente el deseo de
él. Antes de hacerlo pensó en su veci no, á cuya
piadosa indulgencia debía aquella misera felicidad suya, s11 salvación qui d . Golpeó ligeramc11•
te en el maro. E l joven se estremeció, á tiempo
que, como 1lll tonto, con-rersab.i con las cuartillas blancas:

La palabra gentil no fué o(da ni por el ano ni
poi'.' la otra, po.rque sus bocas hablanse posado á
las dos paredes opuestas en el mismo iostautc,
Y del muro el uno y la otra se alejaron diciendo:
-No, no era ella ... ... .
-No era él . .... .
R OBERTO

Buceo.

( Traducción especial para c E l .MuntL, Ilasirado&gt;).

�mú11, la repetida nota sentimenta1, Ja actitud del
poeta que medita en amables esceptichmos, con
mudle lu:ítud, con hondo y sincero aunque sua•e desencanto. Y el plañido acre y desesperado,
Ja trigica y crispada a111eoa que despunta en sas
cPnestas de sol&gt;, pasan pronto.
Y todas estas dulces y bellas cosas las diluye
el poeta dentro de nn estilo- sin audacias, cierto,
si11 precioso aliño retórico, sin esa magia coruscante de lé%ico y prosodia, repnjada co11 la unción y el deleite de un mistedoso rito oriental.
Urbiua, sin embargo, es castizo, ft6ido, fácil y de
limpia sonoridad en muchos de su versos 'Y natural y amplio y á veces oratorio en s11 prosa.
En la seg1111da época de su obra literaria ba cortado ideológicamante 6 con la acenhtación laentidad de sentido de cada verso, con lo cual adquiere naturalización en la manera modernista.
Pero él sigue atendiendo más á su emoción V
á las ideas que á las incesu1tes y qah:á vcrtitinou11 renovaciones del procedimiento.
Y si ea esto llenre culpa ¡qué mucho que lo
haga ul quien nos ofrenda los palpitantes frutos
de sinceridad y de pasi611 qne txtrae del fo11do
de si mismo y hechos con 111 propia fe, las gemas
cu•jadas con su propio llanto, los ciclos y horizontes de: so propia ilusión, dende vuelan, en lf.
ricos enjambres, las sanlu golondrinas de la esperanza.
Este poeta creyente nos da esa necesaria em·
briaguez que ponepor·e11cima de la grosera función a11imal y del trabajo qae q debn nuestras
espaldas y muerde nuestro cerebro, fiues ex11l•
taates de la •ida que en esta forma impura, en
esta masa incongrua y gris. eu e,s to pesado y ciego que-es lo cuatiano, como decía Laforgue, en
este campo doro y monótono, sendas aromadas
por la imaginación y florecidas por la Belleza,
caminos para la piedad, el aDJ.or y el e11sueño.
EDUARDO COLIN,

Una Mujer Misteriosa

E

NCONTRÉ á aquella mujer en
u,na de esas u,oches doradas y
alegres del cKarsaab de Gi·
nebra. Me atrajo su afre de
profundo misterio, su rodar
lento, casi soleDlnC, por entre
las mesas de juego del bullicioso establecimiento, lleundo como un luto su
amplio vestido negro que la asemejaba á la &lt;Dil·
me voilée&gt; de cierto cuadro célebre.
No recuerdo oómo ni cuándo comenzaron los
vestigios del tierno idilio que vivimos juntos.
Sólo sé q11e me recibió como al esperado, como
al hombre soñado, al sér ca. va llegada se a.1&amp;11.arda
y se e11tn•é al través de los h1111101 de 11n idea).
Nos insblamos en Divón, no pueblecito de las
ncindades de Gioebra, en lllla vilJa seD&gt;ipcrdida entre el follaje de UD parque. La imaj!iuación
más rom., ntic• DO habría podido soñar uoa inan•
si6n mis propia á las alegrías puras del qucnrst
y del vivir enmedío de la natarale:r:a perfumada,
clemente y solicita á los vagos caprichos del ensneño.
1.11. existencia nos sonrió desde cJ comiu¡zo.
Mi primera visión fné su silueta esbelta, ren·
Jh.dose á medias entre las caricias de nn mar de
lilas y de nardos que credan en el fondo del
jardín. Después, anido8, vivimos bendiciendo
aquella paa, de la c11al ac,uu niuguno de los dos
hacía tanto tiempo que no disfrutábamos.
Venida ella de un pafs lejauo, en donde perdió á sn marido, habla querido h11Ddir!e, tras de
tanto dolor y agotamieoto, en medio de las azaleas y las rosu, en el sosiego inalterable de una
de esas encantadoras cilldades que bordun el
lago Lemin. Por mi pirte, hastiado, abon:ido del
Paris ardiente de Julio, había h11ido con nus

bártnlos en bu.sea de los paisajes rientes de la
Saín. lQué nos unió? lPor qué sentí co~ tanta
fuerza la fascioación de sus ojos verdes, 111mc11•
sos y misteriosos como una piedra purísima qae
hubiera dormido machos años en el fondo de un
joyel'? No lo si. F11é nn impulso, un rapto qae
mntnamentc nos laozó al ano en el afecto del
otro.
Tenla treinta años. Era rubia y pálida. Lleva•
ba siempre inmensos sombreros qDe oc11lbhu1 á
medias el o,o cálido, casi rojo de su cabellera.
Me pareció siempre una mujer de gran talento,
amante de las letras y cultora a risada de la filosolía consolador,a que da la experiencia y el do·
lor, esos dos ~randes maestros.
Frecuentemente, navegando en las noches de
lnna sobre las aguas del Leinán, le oí contar su
h,storia, sa perrgrí nación desgraciada al travts
!le la vida matrimonial. Se llaDlaba Mui6n d-e1de su infaucia. a11nqae tuvier• otro nombre, va
1e111.iperdida ea la bruma lejana de au tdi.te ni•
iiez. Había nacido en Vanovía.
- De la vida de otroi dfas, me dccfa, no re·
cuerdo an solo inst,ntc comparable i la alegr,a
de respirar como hoy junto al corazón de quita
me a11111. cJ aire embilsamado que viene de las
costas del Lemáu. ¡Qné encantadora, qué arrobadora Naturaleza!
Sn mirada verde, ancha como un brochuo de
laz, clara y transpareutc como el 11g11a de una
011da mirada contra d sol, adquida,e xlraño brillo
cada vez qne la tierra, las nubes. el cielo las le•
janias de oro de 'IJl paisaje, extendían su armon fa sobre la faz del mundo. Amaba las nieves
del Moa.t-Blauc, la comarca erizada de blancas
aldehuelas qae rodea al lago y la perspectiva
del Diente del Mediodla contemplada desde el
c astilio de Cbillon¡ parcela fascinada, seducida,
con h atracción qae ua alma e11íerma y dolorida siente por lo~ esplendores cxtrahnmanos del

GRUPO DE AMIGOS OE PACO GIAVILANl/8 QUE. OBSEQUIO ,jlL POPUl.aR ACTOR CON UN BIINQUETE DE DESPEDIDA Et. t..UNES ULTIMO,
EN El. CENTRO DEL G/RUPO 1:STA UN P.JROIOSERO, 1/N CUYO BI/NEFIOIO SI! HIZO UNA CO&amp;. ECTA

sol, del mar y del cielo en la anrora
de un hermoso día.
Sentía celos de su amor por la
Naturaleza. A v ecu la arrobaban de
tal modo un 'Vapor blanco que pasaba,
cuajado de panjeros, de Evian á
Mon•re11x, una vela cuyas dos alas
dibujaba Ja llilucta de 1111 p.ijaro,
un hum.o lejano, visto apenas en las
últimas ho1111s del día, me sentia so·
lo, aislado, olvidado de todo el m,uido, allll ca.ando veiame tan cerca· de
aquel tibio regazo en que todos mis
hastíos habían encontrado tanto consuelo.
Recorríamos con frecuencia en au•
tomóvil toda la se11da qne~en circ11ito va deGinebraáDLvón, bordeando
la1 ag11as ■ z11les, la inmensa turquesa
do.-mida del lago. Los ojos verdes
mirab1,n la lontananza, bebían ávidos la distancia, fulguraban de pla·
cer á la vclooidad decienkil6metros,
ó se adormecían _contemplando, alJá
abajo, desde la altura del camino, la
estela qae el npor cCl.-rens&gt; dejaba
sobre las aguas doradas por el sol
del abrdecer,
- lQaé tienes? ¿No me amas? ¿Te
embnata más la arinonia lejana que
el lenguaje enamorado de mi corazón?
¿Te habla con más elocaencia la vela
qae pasa, la nabe qae deshace en el
Mont Blaac sus tules de fa.ego, que
ma pat.bra eoccodida de amor y de
i111s1ones? ¡Abl bien, poca cosa es el
hombre ante la potencia trianíante,
snbyngante é invencible de la Natllraleza. ¿Qné pueden las más canden•
tes expreaionc:11 de amor ante la luz,
ante el firmamento, ante los irboles,
las agaas y las violáceas lejanfas de
un paisaje scdactor? No me amas,
Marión, v de nuestro soñado •ivir la
vida "ª á hacer un triste desengaiio...
Eo esas boras sentíame un 01ño.
Acariciibame ella con sus nanos,
como volviendo de un remok&gt; país
de h ..das, y risueña, mundana, remo•
vfa con sas manos de seda mi aturdida cabellera. Murmuraba palabras
tiernas, volvla á la tierra, á la frig1I
tierra de los amores bamanos, y la
eterna voloptuosa- en el amor y en
el ideal-arreb•taba el perdón en l;a
locura de una ~riciól sobre los gran
des ojos vudes,
Pasaron dos meses. Nuestra vida
aumentaba en n11est110 obsequio cada
día sasedncción. Brotaban flores por
doquiera, como si toda ella hubiera
querido convertirse en una inmensa
ccorbeille&gt;. Un día, leíamos ensilen•
cío, sentados en la amplia cveran•
dah&gt;. De pro11to cerrt mí libro, nn
ptrlido Lorraíu, y le hablé de este
mocto:

SPORT,-QRUPO OE REINAS EN t.A FIESTA O~ RI/INAUQURACION OE.t. "C&amp;.UB OLIIIPICO"

-Marión, la utación va á morir
aunque las rosas se obstinen en fto
rec:cr. lQaé piensas de nuestro regacso á Parisi' ¿Es verdad que me acompañarás? Siento la nostalgia de los
Campos Elisc:01, del &lt;Bois&gt;, del cfivc
o 'clo,k• del Boulevard Malsherbes.
V11clve el paruiense que duerme c,n
mJ á desperiarse.
Me mu6 con aire sombrío, con una
ex1raña mirada que no le oonocla, y
ah:a11do los hombros, me dijo:
-LYa? Y bien, si así lo deseas,
nJ!resaremos,
Dos días después abandonamos
cLas Rosas&gt;, nuestn cvdlu. Dejé
coo pena aquel sitio en que había
sido ta11 dicboso, y ella misma, mi
adorada Marión, parec:ió consternada en el h1stante de dar el último
adiós á la vieja criada J á los lacayos.
Partió el tren, dieron los ojos ver•
des una última mirada hacia el lago
v volvieron á sn misterio, á aquel
pensativo dormir despierto qne tan•
to caracteriza bao la adorada fisonomía.

Lle¡!amos á Paria, in•ta1'mo1101 en
mi habitación de la cA vcnue Conrcelle&gt;, J feliz, diclloso de mi regreso, conJeuto con la alegria suprema
de estar e11 París, me abandon6 de
nuevo á mi viejo y tibio rincón de
soltero.
Marióa no era ya allí la bada so•
ñadora del Lemán. VolVióse tri~te,
brusca, ptnsatlva. Tenía horas de
mue,ta-viva. Nada la reanimaba cu
esos inatautea dolientes y sombríos
en que janto al fuego parecía sumergirse e11 110 proía11c10 &lt;nirvana&gt;.
U11 dia, de pronto, sin que nada lo
prengiara, dcupareció de m, hogar,
así, rcpentiuamente, como desapare•
ce una vul¡far cgr,isette&gt; q11c ha com
p•rtido durante dos meses el techo
de so amante.
Deseaperado, busqué su rostro inútilmente, Marión se sumergió en la
vida, ea la vida incógnita, ignorada
de las mujeres que 110 se sabe quié•
nes son ni adó1tde van,
Cierta uoche, con la pena viva aúo.
en el alma, contaba esta avent11ra en
un a:rupo de amigos íntimos. l'ermi•

nalu mi relato CuaDdo uno de ellos,
poniéndose de pie y riendo plicidameDtc, me dijo en tono burlón:
-IC•Ual Tú eres otro. Has amado
á la de111mc anx paysagc•&gt;. ¡Uno
mh!
-¡Cómo! ¿Me uplicarin ustedes
estas nsu? ¿Qué qniere decir •ne••
tra bar 1a?
-Nada. Qne la mujer de 1011 panoramas h1, hecho de t1 otro compaiie·
ro de aveolnras. LNo sabes qaiéu es
ella?
- A fe que no, si á vuestro turno
todos la. couocéis.
-Paes bien, es Alfonsina Waldor,
l1lll especie de danoa, de origen vago y raro. Fné en un hempo modelo
de uu plnto,r. Se dice que es una
gran utata, DDa mujer de ttmpera•
mento idealista qnc ama Cl n delirio
la Natoraleza, los paisajes bellos, los
mares lejanos y mistenoao•, todo el
extravagaote sistema, en fin, de un
pintor c:dctraqné&gt; como eta eJ que
la edncó, Delhorme, que está anse11te del club, tnvo con eUa, i bU vez,
su aventnra. Fné en Christianfa, so·
bre el cfiord&gt;. La trajo á París y de
allí voló como 11.a volado de ta casa.
Es una especie d~ chiflada por las
cosas risueñas y potticas de Ja Naturaleza. El conde de Dióu la encontró un dia en el fondo del EgLpto con no americano que, aburrado,
la plantó en plena Alejandría Es
u11a histérica, una diosa loca, con
ojos verdes, color que acaso robó al
mar y á los bosques al nacer. Por
eso los ama tanto ..... .
Qaedé largo rato en silencio Me
ausenté del club, vohl á mi casa,
abrí los amplios balconea y me sen•
té en el reborde de ello!, Era la noche. Miré á mis pies el París lumi•
uoso, acribillado de laces de oro,
que se u:tieudc alrededor deJ A.-c:o
de Triunfo. Y alU, meditabundo, he·
rido por el engaño, pC'llsé en Marión.
¡Ah, ingrata, pétfida Marión! Me hablas amado sólo al través del m,gico
panorama de la Saiz-a, me hablas en•
gaiiado¡ ni fui tuyo ni fuiste mía.
¿ EJras un&amp; diosa, una artista, 1U1a
aventurera?
Miré nna estrella y espantado perciibi en el fondo de mi corazón el
temblar de 1111a pena Y1g1, desoono•
cida, sutil como un misterio inquieto que comienza á revelan•.
Cerré mis balcone11 y mannurando, de pie en la sombra, oí que de
mis labios salían estas palabras:
-Sí, ciertamente, yo amo á Marión, yo amo á Marión. 1Yo la habla
amado toda 11111 vida! ¡Toda 11na vi-

da! ... .
ª"ºRr, - LUOHAOOlt/UJ f!.N &amp;.A Fl~STA Of!. ltEINAUQURACION Df!.&amp;. "CU.Je 01..IIIIPICO..

MoNT- CALM.

�\

Continuando en n uestr a serie de informaciones acerca de
la. brillante manera como f ué celebrado el centenario de la
Independencia en los Estados de la República, publicamos
hoy las fotografías r elativas á las dichas fiel.tas en la capital
del de Agua.scalientes.

***
Por estas fotografías se verá que la celebr aci6n fué en
este Estado tan brillante como en los demás; las ilumioacio•
nes en los edificios públicos y en los particulares fué muy
hermosa; en las plazas y calles se levantaron monumentos

Canto.á la Caridad
El viento de la selva, ese constante
arrullo de las frondas,
es un gran redentor de redentores
que mece nidos, acaricia flores
y besa los cristales de las ondas:
el nido es rtdentor, porque es promesa;
la flor porque perfuma,
y el lago y el torrente, en la represa,
predican evangelios de pureza
con los blandos encajes de la espuma.
Pero esta trinidad no es suficiente
á rtdimir los vicios del boscaje
porque falta el ambiente
para esparcir su caridad salvaje.
Y llega el viento y se completa todo:
el lago y el torrente no hacen lodo
en el remanso que la brisa mueve;
las alas, cuando surjan de los nidos,
tendrán apoyo y fuerza que las lleve
á los campos floridos;
y alli, pródigamente,
el aroma de flor será bastante
no sólo á embalsamar aquel ambiente,
sino hasta el bosque ajeno más distante.
Por eso es redentor de redentores
el viento de la selva, porque hay esparcimientc,
porque hay amor¡ y el bosque se redime
con la sublime
caridad del viento.
Los troncor, cual serpientes retorcidas,
contemplan el dolor de sus heridas
como huellas de lanzas
que dejaran profundas cicatrice■¡
y al pálido color de sus barnices
los árboles parecen esperanzas
atadas á la tierra con rafees .
Pero llega la savia y es consuelo
á la desolación de sus congojas;
porque así, las raíces, en el suelo,
sostienen á los troncos¡
y los troncos las ramas¡
y las ramas las hojas¡
y las hoj as, con caridad sincera,
refrescan ramas, troncos y raíces
agitando su larga cabellera.
Y, pródiga tam.bié.n, esta frescura
va á entibiar el ambiente de los nidos,
suavemente prendidos
en la finura de los brotes naeTos,
como ornamento de brafiidas galas,

y ese calor fermentará los huevos
de donde surjan redentoras alas.
Así el Germen redime los Dolores:
así es la Caridad, fuerza sublime,
que cubre heridas reventando flores.

II
El Amor nos redime cuando es humanitario.
Jesucristo, en la cumbre del Calvario,
íut un ejemplo de amor. Y en el martirio
que conm.ueve y exhorta,
fui su bondad tan grande, como el lirio
que pedama la mano que lo corta.
Tambiin la gran teoría
que va de puerta en puerta y día por día
alargando las manos
por dar una oaricia á sus hermanos
ó altuna extremaunción en su ago11ia,
es ej emplo de amor. Una armonía
de caridad nos mueve y nos levanta
á la cumbre de nuevas redenciones
donde gimen las almas solitarias,
y de cada tormento redimido
surgirán bendiciones, bendiciones,
y plegarias, plegarias y plegarias:
que el alma que consuela y se consume
prodigando su amor, es tan gloriosa
como un cáliz de rosa
marchito á fuerza de regar perfame ¡
como el viento q ue llora y que se arnstra
embalsamando la planicie rubia
para subirá desgranar sus cantos
en el fi110 cordaje de la llu1'ia¡
como el huevo que humilde se revient a
para que haya plumaje¡
como el perdón sobre la cruz: que afrinta,
como una bendición tras de un ultraje.
¡Ob, Caridad! Contigo la vida será buena¡
y sufre, que el martirio de amor es necesario¡
no habrá arrepentimiento si falta Magdale11,,
ni existen redentores sin cruz y sin calvario!
J OSÉ

F.

E u20NDO,

SIGLO XIV
ESTAMPA
Detrás de la llanura se apaga el día:
el torreón en las sombras á hundirse empieza,

y , cargada de sueñ os y de lrísleza,
azota los adarves la racha fría,
F lota en tu estancia suave melancolía;
ta duefia entre sus t ocas hilando reza,
el lebrel junto al fuego gruñe y bosteza
y se oye el paso rítmico del vigía.
Tú, la blonda y cautiva y alta princesa,
sientes de cosas vagas la nostalgia
y i la ventana acudes, como ave p t esa:
tocan tus rubios rizos la celosía
y ven tas ojos, llenos de honda pureza,
que tras de la llanura se apaga el día ..... .
ANTONIO M.Eorz Bouo.

~
FELIPE IV
Nadie más cortetano ni pulido
Qae nuestro rey Felipr, que Dios gu.a rde,
Siempre de n egro hasta los pies v estido.
Es pálida su tez como la tarde,
Cansado el oro de su pelo undoso,
Y de sus ojos el azul cobalto
Sobre s u augusto pecho generoso .
Ni joyeles perturban, ni cadenas,
El negro terciopelo silenoioso,
Y vez de cetro real, sostiene apenas,
Con de1mayo galán, un guante de ante
La blanca mano de azuladas venas.
MANUEL

MACHADO.

... . . . . . .
Semejas esculpida en el más fino
H ielo de c umbre sonrosado al beso
Del Sol, y tienes ánimo travi eso,
Y eres embriagadora como el vino,
Y mientes. No imitaste al peregrino
Que sube al monte de penoso acceso,
Y se para áescuchar con embeleso
Un pájaro que canta en el camino.
Traidora hí, como rapaz av ieso,
Corres pondiste con la trampa al trino
Por ver mi pluma y torturarme preso.
No así el viandantequese vuel ve á un p ino
Y párase á escachar con embeleso
Un pájaro que canta en el camino.

EDIFICIO DE LA SUCURSAL DEL BANCO OE ZACATECAS

EN 11.QUASCALIENTES

MONUMENTO LEVANTADO A LOS HEROES OE LA INDEPENOENCIII. POR LOS
OPERII.RIOS OE LII. MAESTRANZA DEL FERROOII.RRIL EN AQUASOALIEN TES

coo memora.tivo~, algunos tan bellos y soberbios, como el q_ue figura en esta página,
el cual fué levantado por la gratitud popular, representada por el grupo de operarios de la maestranza de los ferrocaniles nacionales.

***
Tenemos ya en cartera notas é ilustraciones relativas á otros Estados, las cuales
publicaremos en los subsiguientes· núme•
ros, con el objeto de no recargar e~ta in•
fo rmaci6n en una sola de nuestras ediciones.
De esta manera creemos dar gusto á todos nuestros lectores, sin menoscabar los
intereses de ninguno de ellos.

SALVADOR DfAz M 1R6N.

/LUIIINAOION OE LA PLAZA OEL QOBll!RNO 01! AQUASCALIENTES, LA NOCHE DEL
18 OE SEPTIEMBRE

��~ El Renacimiento de la Exposición de Bruselas

..
,

tQuién podrá de&lt;i.rme d6nde canta la a londra 1
'i miro en el aire, me quema el sol los ojos.
Forzoso es renunciará verla. L a alondra vive en el cielo y
es el único pájar o del cielo que canta para nosotros.

PATERNIDAD
La «Ciudad Blanca&gt;, el oonjunto de edifkks h ermosos y
arrogantes, de colecciones ricas, de joyas de arte, en el que
Bruselas, Y. con ella toda Europa, fundaba sus esperanzas ~e
diversi6n y entretenimiento durante todo el afio actual, perec16
entre las llamas; una noche del mes de Agosto último, cuando
apenas se empezaba á dar cuenta el mundo de lo mucho que
había qoe admirar en la Braxeles-Kermesse, se declaró un terrible incendio, que acabó con la exposición y con la k ermesse
adjunta en menos de veinticuatro horas.
De toda la blanca ciudad sólo quedaron algunos vestigios
humeantes y calcinados, y varios montones de cenizas y de armazones de hierro retorcidas por las flamas.
Europa babia perdido su bello juguete; .va no tenía ad?nde
ir á pasar sus ratos de ocio, que son muchos, y ante semeJante
perspectriva, levantó los hombros como niña mal educada y protest ó p()r tan lamentable pérdida.
.
Ante el disgusto de la niña, sus papás, los hombres de ciencia y de industria, decidieron que la exposición debía de renacer, y á ello dedicaron todos sus esfuerzos.
Contaban los citados hombres con su ciencia, con su industria y con su buena ,·oluntad, y con estos elementos les fué
muy fácil llevar á cabo su intento. En el lugar donde se levan•
taron por cerca de dos meses montones de escombros y de ruinas se levanta ahora nuevamente la hermosa «Ciudad Blanca&gt;,
for~ada por la kermesse y por la exposición de Bruselas.
La comparaci6n con el «Ave Fénjx&gt; está ya muy gastada
de puro vieja; per?, viene t&amp;n bi en ahora, ':lue no resistim~s á
citarla; la exposic1on de Bruselas ha ren~c1do de. sus ?emzas,
más esplendorosa que lo que iué en su pnmera e,ustencia.
Las fotografías que reproducimos en estas planas dan
muestra de lo que es la nueva exposición.
La. nueva fachada del palacio central es una prueba de 1o
que se ha hecho. e debe al ilu~tre ingeJ?iero 1?5lga, M.. cker,
quien Ja ideó en el momento mismo del mcendLO, en los rnstan ·
tes en que el fuego destruía la fachada del palacio anterior, la
cual también se le debía.
La nueva consta de un p6rtico central de triple arcada, que
es en sí una obra preciosa de ingeniería. Es tildo de madera
estucada lo mismo que los tritones y las nereidas que se destacan en foonte que se bal!a e,nfrente del p6rtico¡ á la derecha
y á la izquierda. de éste parten dobles filas de palmeras y de plantas en flor, que ocultan los restos de l!!. catástrofe. El conjunto
recuerda en algo el palacio de Scboembrun, en donde se halla e l
venerable trono de Francisco José.
Todos los ex positores, lo mismo los belgas que los franceses
y los ingleses, han contribuido al renacimiento de la exposición,
y toda ella se ostenta en su original belleza enfrente de la monumental fachada que cubre los despojos de la anterior.

l¡

Despacho elegante. P ersonajos: Rm.rnoo, cua1·entay dos años;
treÍlnta y oclw,· ADOLFO, doce.

AMALIA,

Ricardo, sentado, leyendo un periódico; Amalia y Adolfo ent ran. Amalia viste traje de mañana, muy sencillo; trae la mantilla puesta y tres 6 cuatro libros de oraciones en la mano. dolfo
viste un t raje nuevo, azul obscuro. Aspecto de colegial bien reglamentado; bien peinado, t rae también un libro de misa. A l entrar se arrodilla delante de su padre y le besa la mano. Amalia le
contempla con satisfaoci6n.
ADOLFO

t Me perdonas, papá?

Rro.rnno (t·ri.qtemente afable)
IIIijot ......... kvanta ......... Dame un beso ... ...... Tempra no
habói. salido, con lo fría que está le. ma ñana ........ .
ÁMALIA (á Adolfo)
Ve á tomar el desayuno ... ..... Yo voy en seguida .... .. .. .

U 11a de las nuevas plazas de la "Bruxcles-Kcrmu5e"
~ lALIA

Ya estás enfadado. Tendremos paciencia. t 'abes el dfa que
es hoy? iSabes por quién hemos aplicado la comunión i

RICARDO

t.1. o habéis tomando nadai

RICARDO

Si, lo sé todo.

o me exasperes.

•

ÁMALIA

!Jesús ! Dios me libre ! ... tQuieres que tu hijo sea como tú¡
füCABDO

¿l\1i hijoi Di tu.ro.
IQué cosas dices!
RICARDO

Tuyo, sí. No tienes tú la culpa. Te dejé que le educaras á tu
g usto; nunca intervine con mi autoridad para impedirlo.
AltALIA

tPara impedir qué i 1Que tu hljo tenga creencias, que sea
cristiano 1.... ... . .
RICARDO

La nueva talcda de honor de la sección francesa de la exposición
de Bruselas

La reconstrucción de la parte inglesa ha sido todo un éx ito¡
nada falta en la nue, a de lo q ue habfa en la que e incendi6.
Como detalle curioso hay , en la sala de fiestas, d os jarrooes,
que son el &lt;clou&gt; de la expo~ici6n,. y 9ue r e~uerd.an . u origen: s~n
imitaciones de flamas y lleVfln la s1gmente mscr1pc16n : lo que d1ó
el fuego, él mismo lo he. qu itado, la cual se podía cambiar ahora
por la siguiente; lo que quitó el fu ego del focendio, 1~ ha. re~ti!uido el fuego del art1 ta plast1co.

Desfile militar co. la fiesta inaugural de la nueva u :posicióo.

iQué cosas tienes!
A DOLF

!Papá! i Antes de comulgad
RrcnDO (enmendándose)
Sí, ya sé ........ Quise decir antes de volver á casa, en cual(! u ier cbocoJaterfo. .. •..... .

LA ALONDRA

La nueva fachada del palacio central de la exposición de Bruselas

Jamás be vii,to la alondra y
me levanto in útilmente con el
alba.
Desde esta. mafia.na h uelo los
terrones y hojas secas.
Bandadas de pardos gorriones y pintados jilgueros revuelan sobre la ceroas de espinos.
P 11sa revista á los árboles el
grajo en traje oficial.
U na codorniz roza las alfalfas
y traza á cordel la línea derecha
de su vuelo.
Detrás del pastor se siguen
unos á otros y se juntan los
corderos.
Todo se i mpregna de luz tan
nueva, que el cuer vo que s6lo
males presagia da risa.
tOís en alg una parte, al lá en
lo alto, molerse en una. copa de
oro brozos de cristal i

AMALlA

Por media hor a más 6 menos .... . •··· Anda, hijo mío. (Adolfo
sale).
RICARDO

Va.o dos veces en quince días .. .. 1iEs eso lo que convenimos i

Para. i mpedir que llegara el caso de que mi hijo me considere
con desdeñosa compasión, de que me crea un réprobo por c1uien
hay que pedir y rezar á Dios; para impedir que hoy, al oírle, al
mirarle, no me conozca en él, porque no hay en él nada de mi vida, de mi pensamiento, de mi alma .... Y yo, que te hubiera matado mil veces si hubiera sospecha.do siquiera que ese hijo de mi
vida y de mi sangre no lo era, he consentido un ad ulterio espiritual; he consentido que infundan en mi hijo un espídtu que no es
el mío . . .. Y ahora, ya. tarde, lo siento con horror y r eniego de mi
paternidad ...... y como yo, tantos padres, por indiferencia, por tolerancia, hemos dado el sér á una generación que nos llevará .. . .
¿Quién sabe ad6nde? ..... . í, la culpa es nuestm ; es de los que nacimos entre los tiroteos de las barricadas, de los que aprendimos
con angre y con dolor del alma lo que cuesta la. libertad de espíritu y de conciencia, y porque nos creímos libres para siempre,
fuimos tolerantes . . . . Y no contamos con que vosotras, mujeres,
resucitaríais en nuestros propios hijos á los enemigos de la libertad y de la tolerancia ....
AMALIA

iPero Ricardo, Ricardo! ...... ... tTe has vuelto lc.co9 !Ttt quieres matarme ! (Rom.piendo á U&lt;Yra1·).
RICARDO

i í, llora, llora!. ..... Con vuestras lágrimas y vuestros rezos gobernáis el mundo ......... · Así anda ello !
JAClNTO BE A VENTE.

•

Sala cSluard&gt; en la sección inglesa

S.la de la ceri.mioa en la sección i ngleaa

�.

1
.

.

.

.

.

NUPCIAL

de indis«cclon.cs sociales tengan, 6quién nos d i·
ce que no constituya la sal y pimienta que, á
más de nzonarJ1111, impulsa , la ari1tooracia al
teatro, , los gomosos y damiselas ávidos de -verse retntados con sus vicios t hipocres:!aa?
Pero aquí en Mb:ico no nos interesan,

'

El teatro de don Manuel Linares Rivas.-"La Fuente Amargaº
ON Manuel Linares Rivas foé,
pocos años ba, un autor que
no despuntaba del todo mal,
y prom~Ua, á juz,ar por El
abolenJ!o y la cieaña, Jas más
celebradas de i us primeras
comedias.
Saltaba á la vista, e10 sí, que su originalidad
era punto menos que metaHsica, pues á tna•
vts de sus obras esbozábase la silueta de Bena•
vente; y que Ja solidez de su pensamiento no era
de aquellas que dejan surco en las letras,
y 111 :edió que don Manuel, hala•
g4do por el b11en éxito, abandonó las
pequeñas escenas, los co.adritos de
gtncro en Jos cuales solía coosuvar siempre cierta entonación, entrando de lleno en la alta comedia,
en el análisis de c1.racteres Y de al•
mas. Y aquf fut donde don Manuel
hobo de estrellarse, mostrándonos
cómo no le llamaba naturaleza por
tan intrincados senderos y cuán men•
gnados eran sus recursos para teotar
empresas de magnitud tanta.
De todas las prodncciones salidas
de su numen fecundo, un verdadero
raudal. una terrible invasión de comedias, la única que se ha salvado,
es María Vietoria; al foso corrieron
mb que de prisa las otras, y es de
admirar la serenidad inmutable dd
a 11 tor español para continuar esori•
be que escribe á tiempo que el público continuaba tosteza que bosteza.
Reconoce la critica en Linares Ri-vas á un pariente de aquel en sus
años famoso y hoy ol'Vidado, don
Luis de Egnilaz. Auuquc imitador
á las veces ser-vil de Benavcnte, el
autor de El abol~ngo no tiene, como
el de Lo carsi, la ponderada ironía,
el sutil ingenio, la -variedad que CD
ocasiones-no siempre-le libra de
la monotonía irritante de estas co•
medias de salón. Es, por el contra•
iio, un sentimental. Gnsta de los llo·
riqucos, de las grandes tiradas¡ y si
-valido de su habilidad como dialoguista arriesga á -veces rugos de esprit, es tan cansado, tan monótono,
tan insiguifican1e ese efprit suyo,
que no pocos son los que boskzan
por su causa.
Echando una ojeada retrospectiva
sobre su teatro, fácil sed advertir
que LinaresRivasbacrndo en él un
colección numcrodsima de fantoches banales. Todas sus comedias se
pa.r eccn, y Hcilmente podría redu·
drselas á una sola. No se trata en
ellas mih quede chismes madrileños.
Es el eterno visiteo establecido por Benavente,
y que tanto daño ha hecho al moderno teako
~,pañol; los eternos h!s, los eternos flirt&amp; de n•
lón. Es la señora marqnes.a Fnlana qne recibe ála
condesa Meugaoa, y á la que cnenta las bablilh1s
qnc corren por Madrid, á resena de reir luego
las paradojas del polltlco X, ó las eternas
frases del mozalbete Z. No hay escenas íntimas,
nada que nos revele los interiores donde se des-

cobren las almas: ¡como si la -vida humana se re•
dnjera á las fnncionta puramente sccialts, Y el
hombre nG tuviera otro oficio en este mnudo qae
el de apurar la aromática bebida de Oríeote y
hacer filosofías á e~tilo casero para -uso de las
stñorasl
Se ha escrito bastante sobre la falsedad dd an
ti,!ao teatro romántico, nnlurosamente n;nuto
á la hora presente; pero mucho me temo que si
los dramas del duque de Rivas, de Larra y Eche·
guay no alcanzaron á vivir un sitio, los que

SERORIT/1. ELVIR/1. OETE.BA,
Ql,J/EN 11.0AB• OE 01!S UTAR liN I!&amp;. "VlfiGIN/11. F il BRCG/1.S"'

ahora se estilan en Espaiia-exccpci6n btcba de
las mejores comedias de Benavente y los Qoiotero,-no llegado á alentar dos lustros. En punto
á falsedad yo no cocacntro diferencia entre esos
muñecos que sorben tazas de té y hacen ironías
á porrillo, y aquellos otros caballeros armados
de punta en blanco que no pensaban más que en
·nnganzas y combates. A lo más, a.caso exista
una: la de que tstoaapareccn de proporc:ioncs m,h

desmesuradas y son aparatosos, en tanto que los
otros se antojan insignificantes y ridiculos.
Los comediógrafos españoluhan llegado al extremo lamentable de no poder escribir comedias
sin tts ni visitas, como los franceses no las H•
cribirían sin el adulterio de rúbrica. De la vida
no veo más que el aspecto social, ¡Y cuántos
otro• aspectos tiene, má, propicios al c:onoci•
miento de las almas; cuántos otros aspectos, en
los que lejos de esconderse el espíritu entre 101
plieguu mú.ltipJes del fingimiento y íormnli&amp;mo
sociales, se oalenta radioso y claro!

La óltima comedia de Linares Ri·
vas no entraña una elevación artística respecto de la de tus herm1nas
que la precedieron.
En La faente amorJ!a, los elemen•
tos de composición son, casi en totalidad, los mismos que ya conoda•
mos. Imaginad dos primeros actos
vacíos, pero absolutamente -vacíos,
de a.na aplastante vaciedad, a.nidos
á uu tercero que, como melodramático, daría envidia al propio don Jo.
sé Echegaray. La comedia gira en
torno al asuo!o más -vulgar: un docn•
mento comercial, que amen.aia al
protagoni5ta con la circel, V que
sale á r,:lucir en el instante patttico. No hay personajes. Veis desfilar
personas l' personas, tod1111 sin relle-ve, sin color y mal' amantes todas
de hacer filosofías baratas é iroJ\ías
casi siempre pueriles. Hay una mo·
za, Genove-va Valmir, que sólo pudo ex1Sti• en el cerebro del señor
Linares Rins: tan irrul es. Hay un
tal don Valentfn, que nos recuerda
á aquellos viejos sempiternos de los
dramas terribles de don José. Hay
un llamado David, que el autor quie•
re hacernos ver como hpo ca•i sublime por las sublimidades de salón.
qne dice, y el cual, al fin y á la postre. resulta ser no más que un pobre
chico, un infeliz diguo de coui pasión,.. , , . Y amtn,
Paciencia se necesita para oir, sin
dormirse, los dos primeros actos de
La fuente amarga; y cundo en el
tercero vemos al autor desenlazar,
de modo burdo y melodramáucc, la
necia intriga, que desdeñada un lo•
lletinista, gana da deexclamar:-¡Pe·
ro, seiior, que autores cxiatan que
sia asuntos ni arte, y sólo por el af6n
de escribir, se ponen , hacer comedias!
Este don Manuel Linares será un
excelente ca11se11.r de salón; uno de
esos caballeros á quienes las damH
hacen corro par-a eoosultarle 1111 co•
sas; un magnifico directcr de cotilloues y c11adrillas; quizá un psicólogo apreciable en un mo•
mento de charla -volandera. Pe110 no es, no puede
s,r, 110 será nunca un. bnen autor dram6tico. Le
falla nervio, le falta paño de donde oortar¡ no
tiene una concepción siquiera sea mediocre de
la belleza en el arte.
Acaso-.n Madrid sean. atractivas 1111 obras.. La
111ma de murma.racl6n que en ellas bay; lo

q••

De la intupretación que á La fuen te amarJ!a
dió la compaiifa cFábregas&gt;, poco ó nadahayque
decir. De obras malas no es f6cil sacar buenos
papeles. Pero vaya un aplauso para Virginia Fábregas. que hizo cuan-to pudo para salvar del
completo fracaso la obra de L1nares R ivas: y
otro para el srñor García Leonardo, qu-e es un
artista discreto y sobrio.
M.Al!SI: t'l!DllO,

LOS CONCIERTOS MENESES
E -.ta tarde inaugura el maestro Meneses la tem•
porada de conciertos de la orquesta del Conser-vatorio N-1ciooal de música.
Ya hemos dicho, en otra ocasión, que esta temporada es una promesa de arte, y sabemos que el
público, como era de esperarse de él, ha aceptado esa promesa y la ha correspondido debidamente llenando el abono, tanto en las localida·
des bajas como en las altas.
El programa de esta primera audición es se·
lecto y hermoso, la promesa empieza á conver·
tiroe en realidad, y empezaremos á disfrutar de
las bellezas de la música selecta y e.a:cclsa.
Confiamos en que habrá un te.tro lleno y que
segni.rá en los conciertos snbsi,tuieutes para bien
del nombre y de la cullur.i de nuestro público.

AJEDREZ
Problema núm. 19, por Hereward
NEGRAS

&amp;ERO/fil ASUNCION TAGLI!' Ol!Cl!'RVANTES Y Sl!ROR ,JU AN l., 01!' CERVANTES

Fol. M 11ck

Quedan otras variantes que con facilidad pueden
v erse.
Se han recibido varias soluciones, de las cuales
s 6lo ha sido rxacta la del señor Luis ava, de México.

•••
Partida jugada en el torneo de Hamburgo entre
los señores Tarrasch y Yates .

16 C 3 A
17 D r T

18 C 4 D
19 T 1 A

Pasando por alto la inteligente respuesta de las
egras , la disposición de sus Alfiles era una s eñal
peligrosa .
1g
20 P X C

A p e!rll:IJIUl'IL dlel lPeóllll dice Il!!. IOJama
BLANCAS

NEGRAS

SR. TA RRASCH

BLANCAS

Las blancas juegan y dan mate en dos j11gadas

Solución al problema número l 7,

por Barón Wudener
BLANCAS

NEGRAS

1P4D
2 C 3 AR

3 P 4 A
4- P 3 R

3 P 3 R

5C3A
6 A :; D
7 Enroca
8 P J CD

5P4A

9A2C
T 1 A
11PXPD

10

u C

2

R

IJ C (2 R) X P

1sl TXD

l

D

2

C 4 A (mate).

2

D r R (ma•e).

2

e6e

l

C

(mate ).

SR. YAT ES

1 P 4D
2 C ., AR

1~

exe

15 D X T

4A

2

R

6 C ;¡ A

7 Enroca
8 P ;¡CD
9 A 2 C
10 T I A

II CR XP
P X P
13 ex e
14 T X T
IS A 3 D
12

Comenzando desde la apertura con posiciones en·
teramente iguales y con todas las señales de que el
juego se haría tablas.

16 D 2 R
17 P .1 A
18 P.¡ A

21

R

2:1

R 1 R
A 2 R
C 6 R
R 1 O
A X A
R 2 A
R 2 D
C.¡ D

2J

24
25
26

r,
28
29

;¡o
31
32
J.1

2

A

A "' P
P 4 R
T 4 A
P4T
Se r indl'.

20

21

ex P
o4e
D X P ( 2 Cl ia(que

22 A X P

23 P 4 R
24 A 6 C (Jaque).

25 A 6 A
26 O X A (jaquo ).

27 D 5 R (jsq u~).
D 4 O (jaque).
29 P X C

2

30 P 5 A

31 D X P R
.12 TI D
33 A 7 A

�7

i -- ~- - -~---

·¡

~

•

CRONICA
O hace mucho tiempo, lectoras
mías, recibí cicrla carta de
una de mis amigas dcsconoci•
das, en la oual me preguntaba, con ingenua y sencilla con•
fianza, si haría mal en conceder á un enamorado prcten•
diente suyo el favor de co11servar ano de los
guantes que juzgaba perdido en alguna reunión
donde &amp;e encontraron juntos. La respuesta de
dieha carta 110 •ienc al caso, desde el momento
en que mis lectoras saben perfectamente la ma•
ncra de condttclrse en esas ocasiones, siguiendo,
antc·todo, los conacjos de la prudencia y del pro•
pío corazón; solamente tntarcmos hoy, aunque
sea con bre•cdad, de esa interesante prenda que
tanto atractí•o tiene para el sexo fuerte. Y , fin
de convencernos de esta •erdad, dejarUa palabra
á un s11gcsti•o escritor francts, del cual ya he
citado varias opinionc, , mis amables lectoras,
pues se ocupa, con macho intcrts, de todos los
acoesorios de la ctoilctte&gt; femenina.
Recuerda este autor el origen que la mitología
griega atribuye á los guantes, relatando cómo
Venus aalió á recorrer un rxten!o y frondoso
bosque en bnsca del hermoso Adonis á quien
tanto amaba. Las ramu de los árboles Je cerrabau el paso, y al querer apartarlas, anos zarzales
le hirieron sus lind11 manos¡ la sangre de la diosa corrió hasta la tierra fecunda y de allí nacieron las rosas, cayo perfume y belleza viene de
tan noble germen. Entonces Venus, dc.scando li·
bertarscdc otro accidente semejante, cubrió sus
delicadas manrcitas con unas pieles de gamuza,
y desde entonces se inició la moda de los guantes.
Después de esta poética fábula, •emos en la
historia de todas las épocas el importante papel
concedido á la graciosa prenda femenil, Y el escritor citado piensa que al guante le •ienc su
atractiYo por estar íntimamente unido con la
mano de la n:.ujcr. Mu escuchemos á Charles
Bell, ameno autor inglés, expresarse á ese respecto; dice asf: cL1 mano del sér humano es admirablemente formada¡ posee una sensibilidad
uqnisita qac se imprimec11 todossus movimic11·
tos; responde al instante , los impulsos de la
•oluntad, con tal precisión, que éstos parecen
existir en ella misma,
Todas sus actos son libres, enérgicos y delica•
dos, al 11rado de pensar que hay allí un instinto
aparte del organismo general, y su colaboración
á las funciones vitales, no es como a.n reflejo ó
instPllmento de la acción cerebral, sino como in·
tirprctc directo dd espíritu. Nos servimos de la
mano como de la respiración: sin pensar en la
manera de hacer esto, y se pierde por completo
el recuerdo de su debilidad infantil y del lento
ejercicio que la ha perfeccionado en nuestros
primeros años. La mano cscl miembro más noble
que Dios ha dado al hombre, y de ahí el interés
concedido al guante, sólo por estar con ella en
tan íntimo contacto.
Se cuenta de un antiguo rey de F rancia, el
cual cstuYo enamorado, durante toda su vida, di:
nna dama desconocida para él, únicamente por
haber recogido uno de sus guantes que encontró

en el salón donde se dió un gran baile de más·
caras, al que concurrió la corte entera. Así, pues,
fué suficiente aqnel pequeño y sna•e guante
blanco, qnc aprisionó una mano bella, delicada
y aristocr,tica, dcjando en él su perfumada huc,lla, para baccr qac aaciese un amor eterno en el

t

te sobre una mano cmignonc&gt;, conservando las
finas forma ■ de sus dedos y las exquisitas rcdon•
deccs del antebrazo. El guante aparece en todas
las fiestas presididas por la gracia y Ja hcrmosu•
ra, dcnUJ1cia el gusto, elegancia y distinción de
una mujer, respirando, por decirlo así, su atmósfera de refinamiento y de poesía&gt;.
Ya veis, mis queridas lectoras, la opinión de
los hombres inteligentes y cultos; después de co•
noceda ¿será considerado como trivial d obse•
quio de un guante blanco y perfumado, que se
deja al amigo á quien se distingne con tierna
predilección? .. . .

:

corazón de 1111 monarca romintico y fanático
por la mujer. No parece tan novelesca la a•cn•
tara, si se considera el e11canto misterioso que
tiene uo guante ftcriblc, modelado amorosamcn•

0

\
.,

~

----

~

·~

•••
La graciosa y elegante moda de las cécharpcs&gt;
sube cada día en el fa-.or de laa damas. Y es que
el delicado instinto de la mujer avisa á ésta cuáles son las armas de que ha de valerse para logar su embellecimiento personal. Y la vaporosa
dcharpe&gt;, rodeando el cuello femenino, blanco
y delicado, en negligente nudo, presta al rostro
u.n encanto.especial. Pero allí está el srcreto dd
arte, lectoras mías: en elegir matices que lavo•
rezan al oolor particular de cada tez; por ejem•
plo: una morena pálida debe bllscar an azul celeste muy ,u.,c, ó blanco marfil para confcccio•
nar •u céoharpe&gt;. La morena de oolor encendido
se •crá muy linda si la elite rosa pálido ó roj o
vino. En cuanto á las rubias y blancas, tienen
más amplitud pua escoger matices de sa agrado,
y nada puede haber más delicioso que un rostro
pilido, coronado por cabellos de oro, dejando
transparentar un Cllcllo de nieve bajo las ondulaciones fantásticas de una gasa verde nilo, azul
-.ioleta ó lila mu.y suave. Pero lacécbarpe&gt; blanca es la mis linda y accesible á todos los colons
y á todu las fisonomías; la 1r,gil nubecilla de
gasa, tal, barato ó muselina de seda, es como un
nimbo que rodea el rostro, comunicándole algo
de au blancura y claridad, Estas graciosas prt:11•
das se llevan á cualquiera hoca ; pero son más
propias pua salidas de teatro, baile ó nccpción.
Como cécharpes&gt; de noche, las gasas de matices
sua•es y tornasolados son la última palabra de
elegancia y de buen gusto. Hay un moddo, particularmente bello, hecho en gasa tornasolada de
azul azufre y rosa pálido hasta llegar al blanco.
Otro modelo de este género está confeccionado
en gasa tornasolada •erde nilo y oro pálido. Algunas de estas guas tienen -.crdaderos matico
de arco iris, solamente que en tonos tan suaYu ,
que apenas si dejan adivinar la poética semejan•
za q ac ha inspirado tan bella fantasía. Las «'écbar•
pes&gt; de u.n 9010 color y cuando no -.an pintadas,
como suele hacerse en las de muselina de sc.ia
que ostentan lindas llores de matices suaves, se
bordan con lentejuelas de oro ó plata, sobre todo
si son blancas, ó con lcntcjncla de diYersos colo•
res, armonizando con el de la ctcharpc&gt;. Citaré á
mis lectoras un delicioso modelo de este estilo,
hecho en gasa azul acero, bordada con lentejuela
de plata y acero. Olra de tul blanco, bordada con
hilo y lenteju.cla de plata, Sobre todos u fo s mo•
delo, hay uno que es, sin duda, el más lindo y
original. Está confeccionado t:n gasa tornasolada de coral y rosa en todos sus tonoa, hasta terminar en IUl rosa &lt;cbair&gt;, toda bordada con lentcjuelA de plata antigua y acero. Esta linda
cécharpc&gt;, oolocada junto al rostro de una mo•

¡

-- ---- -- -- -- -- ----

rena, cuya tez sea sonrosada y suave, producirá
el efecto .más bello que pudi era desearse.
En los trajes de etiqueta y aun en los de paseo
ó recepción, se ha dejado sentir la influencia de
esas graciosas prendas, pues ya Ycmos muchos
atados qnc Unan la &lt;corbata écharpe&gt; colocada
de muy di•crsos modos y en una gran variedad
de combinaciones; pero de esta novedad trataré
con mis lectoras en otra ocasión.

Sa reinado se rxticndc todavía algo más, pau
se bordan con soatache tapctitos para lámpara,
cubiertas para mesa, cubrcpUs y hasta tapices
para muebles.
La facilidad para ejrcutar este bordado, así
eomo su duración y lindo aspecto, han hecho
que sa pri•anza sea cada ve&amp; más grande entre
las damas de buen gasto.

MARGARITA.

.

/~
--=-

i
l
!

- ------ --En cuanto al tiempo empleado en su confección, lectoras mías, estad ciertas de que no será
muy largo n i fa1tidioso, pues este bordado se ha•
ce mny pronto y fácilmente. I ndndablcmentc os
scrYiri de agradable pasatiempo.
Si los presentes modelos son del agrado de
nuestras lectoras, quedado satisfechos nuest ros
deseos.

Procurad tocar bien y ciprcsinmrntc piezas
f.icilcs. Más vale esto que no ejecutar mcdiaaa.mentc composiciones di fícilc ■•

.•.

Labores Femeniles

'

~

Tocad á compás. La manera de tocar de mu•
chos •irtuosos se parece á la maner a ac andar
de un hombre borrach o. No imitéis á tales moddos.

Pocas creaciones del arle moderno para ador•
nar ata-.íos y otras con fcccioncs ba brán tenido la
aceptación que el bordado con soatache, multi·
plicando sus diversas aplicaci oun á todas las
prendas que puede eontcncr el guardarropa fe•
menino, y aú n más allá,
Eu efecto, lectoras mías, vemos los bordados
de soulache adornando los trajes de paiio, cachemir, velo de lana 6 seda, tul, etcétera. Del mismo modo se cmplcacst aclcgante y scncillaguar•
nición para abrigos de sciioras y de lljños ó nilia1 de todas edades, pues hasta en la blanca capa de cachemir ó de seda que usan los bcbts en
los pri mcres meses, vrmos el soatache perfilando
arabescos, grecas y otros moti vos de ornato.

•
••
Es pn:ciso qui: no solamen te podiis tocar un
trozo, sino aolfearlo si n el piano. Qa.e vautra
imaginación sea cultivada hasta el punto de re•
tener tan bien la armonía dada á una melodía,
como la melodía en d misma.

Cuando habéis terminado vuestros ejercici os
di arios y os sentís fatigados, no continuéis el
esh1dio, Mb vale descansar que t ocar sin places
y sin frescura de espíritu.

Teniendo esto en cuenta y obsequiando los deseos de algunas de nuestras lectoras, que se han
servido pedirnos modelos de d ibujos para bor•
dar con soatache, trnemos el ¡lusto de ofrrccrlce,
e n la página de ho y, cuatro modelos muy hcrmo•
sos y sencillos de ejecutarse, pues basta seguir
la línea dibujada para obtener un rcsalladocompleto.
Los cuatro modelos pueden servir para trajes
de señoras y de niños, así como también para
a brigos.
Es incalculable el ah orro que resalta haciendo
en casa un baje bordado en •rz de comprarl o.
Puede asegurarse q ue se reduce á la mitad del
nlor de d icho tnjc y el e fecto será el m.i1mo.

íi

�FoT. FÉLIX, DE PARÍs,-ESPECIAL PARA "EL
MUNDO ILUSTRADO"
EtEOANTE MANTO DE NOCHE. - Confeccionado en piel
de seda, blanca, bordada con lentejuela de plat!l y gruesos bordados al rea lce.

FOT. FÉLIX, DE P ARIS.-ESPECIAL PARA
&lt;EL MUNDO ILUSTRADOl&gt;
TuAJ E DE REUNIÓN.- Confeccionado en piel de
seda. blanca. Larga túnica de encaje de malla, hecho
en seda, y gruesos bordados al realce, color de
marfil.

�El Mundo Ilustrado

[:CrtSULT

RALAS DAMAS

La Felicidad
I

La. prioceslta, que estaba alR'O
eoferma, lo habla. ratificado termtnaotemente.
Soy deiigraclada y quiero ser feliz. A &amp;que! que me traiga la. dicha
Je daré mi corazóo y mJ maoo con
él.

n

MANERA DE SERVIR EL TE

Gioc:ta: Por .r egla general, el tt se sirve entre
cinco y seis de la tarde, en la misma habitación
donde se reciben las Yis&amp;tas. Se coloca el jaego
de tazas y platos sobre: una mesita japonesa, de:
laca 6 de: b&amp;mbú, y se reparten las tazu entre
los in Titados, pooiendo debajo del plato lllla
scnilleta pequeña, deshilada 6 bordada con sedas de colores La mejor marca de tt es cLiptón&gt;, y le aconsejo que lo sirva oon pastelillos
secos, T•mbitn paede usted obsequiará sus Tisitas con gelatinas y alg6.11 licor para las señoras
y coiiac para los caballeros, Sólo cuando la re1mión es ck algaoa im~rtancia se oireoe cham•
palía.
Doy, usted la receta que me pide para hacer
pastelillos, y mucho Je agradezco s111 bond.idoaas
frases para juz,earme.
Se muelen ana libra de almendras y libra y
media de: azúcar; se revuelYe esto con. mazapán,
queso fresco y yemas de hue•o. Después de bien
maohacado todo, se haoen los pastelitos en forma de: quc:sadillu y se pouc:n á cocer cu 1111a tabla sobre oblea, á horno manso. Se les da brillo
uutándolos co11 una plama del baruiz siguiente:
,se bateu unas claras de h11e•o con agua rosada,
mezclaudo azúcar muy ble11 cernida y una poca
de canela.

Cal vha en poho, 8 gramos, y oropimcutc en
pohro, 1 gramo. Se mezda11 y pasan por tamiz,
Dssputs 1e baten con una clara de haevo y lejía de jaboaeros, hasta darles la consistencia de
una crema, la cual ae extiende sobre la parte que
se desea de11ilar y allí se deja hasta que empieza á sentirse en ella la acción dustica de la
preparación.

RESPUESTA

I. Hugo: Recibí su atenta carta, la cual agradecí macho. No se ha eqai•ooado usted en ercer
que tengo por sa hermanita •crdadero afecto é
interés. Y con mucho gasto acepto su amistad,
corre1p0Ddiéndola sh1cenmcnte.
AMISTAD INCOGNITA

UNA OPINION

V. Sirri: Es tau extraño Ycr en la é.poca preacnte 1lll homb.re proflllldamente ena111,Grado, como asted lo c:sU, q ac le confieso, sin disi111ulo de
ninguna especie, mi sorpresa al euterarme de la
historia que me relata. Amores de eaa índole
e•ocan la imagen soñadora y mclancólioa de
cWcrther&gt;. Pacdc 1Hted crcene feliz, á pesar de
su penas actuales, pue■ ■ablendo qacrcr de esa
manera, quiiá muy pronto cacue11trc una mujer
digna de usted qae upa hacerlo dichoso, y entonces las facaltades u :traordiqarias de su coraz:611 le hari11 apreciar la felicidad, tanto como
hoy le hacen percibir la pena.
En cuanto á sa pre~uata, le diré qae en el ca•
so de usted lo ~ prudente es buscar lllla entrevista personal coa la señorita á q•ie11 tanto
quiere, para saplicarle que le dé aoa respuesta
definitiva, con la caal 111ted pueda determinar•
se á toma.r altana resolución que le proporcione
relatiu trauquilidacl. La incertidumbre es el más
grande de los tormentos, y según dice 1111 poeta,
&lt;lo que mata es el sueño y la esperanza nunca
realizados&gt;.
Si por escrito no paede usted obteae.r uua con•
testación clara, acaso de palabra la consiga, y yo
deseo qae ésta le traiga una completa dicha y
colme sus aspiraciones.

gaiente: se asan los jitomates y a11os cuantos
dientes de ajo, se muelen unos y okos y se fríen
en manteca; cuando ya esUn bien f'ritos, se les.
pone sal, vinagre y una pooa de agua para Hr•
Yirla, cuando se obtenga el espesor q ae se desee.

Hay que tener mucho cuidado, porque si se
deja más tiempo, puede qaedar cicatriz. Luego
se quita perfectamente y se: lava el lugar con
agua tibia.

Diana: Hoy d puedo coDfesarle sinoenmeute,
que estaba an poco resentida con usted, pues en
su última carta me daba informes alarmautcs sobre aquel disgusto que tu•o con 111 esposo, á caa sa de la carta, CD la cual me escribía usted sas.
ideas revolucionarias acerca de la indepcudencia de la mujer, y yo ansiaba tener pronto noticias suyu, trauquilizá11dome respecto á su difícil situación; mas he esperado en YllllO, pues seg6n parcoc, Diana sólo se acuerda de mí cua11dotiene algana pena, y siendo dichosa, 110 1ediri&amp;e
na.nea á quien llama su mejor y má1 qaerida.
amiga. Perdone esta franqueza, la cual acaso tiene forma de reproche¡ pero yo deseada qne cntendieac la amistad como yo,
Y dejando este asunto á un lado, le asegurom11 y de •eras qae me he alegrado mucho del fe•
liz resultado de mis i.Ddicacio11es, de1p11ts de.
aquel disgusto. Usted rompió el acta de indepcudencia que yo le deYolY( y se la entre¡6 á Sil
marido. Este, siempTC gc:11cro10, olvidó lo pasado, recomendando, solamente, prudencia para el
por•euir. Pero, ¡á qut 6n aconsejar esa virtud 'la impetuosa Diana? La inutilidad de esa recomcudaci6n queda demostrada al Jcc.r 11&amp; carta, en
la cual me pregunta csi no me parece ana tiranía
de su eaposo qae se disguste por verla salir á l•
calle sin saber adonde va&gt;. No, qaeri~ amiga¡.
la discreción y cortesía piden de una lfl,jer que,
sin darse por eute11dida de esta necesidad, ma•
ni6estc á 111 marido el objeto que Ja Una hiera
de casa, ya sea Tisita, puco, 6 cualqaicra otroa.1unto de exigencia doméstica 6 social.
No e-rea usted humillante esta prudente complacfnoia, á la cual 1uted llama ccuenta de conciencia, programa oficial y orden del dfa&gt;. Anksde que au esposo le haga esta pregunta, dígale
usted, con sencillez y confianza, sa.s proyectos ó
deseos á ese respecto, y así vol Ycrin á estar feli•
ces y contentos, -.:omo yo si11ccrameutc lo deseo.

Tres e:ra.n los prloclpes que pre.
tendian conquistar el eorazóo de la.
princesa; y abaodona.ron sus palacios, yendo por lejanas tierras eo
busca de la telleidad.
Y el past orclllo Ioocenclo, que
hAbfa. vlsto fl la prtnceslta y la adoraba secretamente, con el ca.ndor
de la primera edad y la Jgnorancla
bra vfa desconocedora de todo también salló de su choza. y corrió por
montes Y valles preguntando por la
dicha..

III
La princesJta. esperaba . . . Y por
eso no se morfa; porque el que espera., no muere.
·
Un prlncJpe llegó. El ruido de los
clarines ensordeció A la ciudad. La
princesa se asomó al balcón.
- Te traigo carros cargados con
los despojos de los vencidos. Los esclavos, pendientes de una mirad&amp;
tuya para matar ó morir, son innumerables . ...
-No-tntenumpió la prlncesa:á costa de las lágrlm&amp;s y de Ja libertad, no puede venir la. dicha.
-Mira-dijo otro prfocipe:-abo•
ra será tu reino ioflnltamente ma
yor. He conquistado, por ti, toda la
tierra. conocida. ¿Serás feliz siendo
reina. ... . ?
-No--contestó la. princesa:-la
dlcba oo es cantidad. He visto ya
mJ reloo aumentado y disminuido,
y siempre igualmeote lejos la tellcldad querida.
- No ambicionarás ya nada que
no teogas al concebirlo; ni joyas,
ni belleza, nJ placeres, ni dominios
-exclamó el tercer prínoipe¡-mueve tu vohmtad y serás obedecida . .. .
-No-dijo la prlncesa:-Sofül ya
coo todo eso . .. . ; sofié con mucho
más que eso; y eo sueilo lo poseí, y
a.ún eo sueilo fui desgraciada.
IV
El pa.storcillo llegó, rendido, ensangremado; pero alegre, sooriente .. .. ¡He eacootrado la dicha!
-;.Dónde?
-;En esto que te tralgol-Y entregó á. la princesa un objeto peque.í!o.
-&amp;La. dicha. a.qui, pastorcito?
-Sf, mfrala.,- dl jo éste acercándose á la. princesa y mirando li la
vez que ella, hacia el procif¡¡oloso hallazgo.¿ Ves á lateltcldad? Y ahora,
ya.oo est,á.sola . . .. ¡mira: ahora está
contil!'o!
- ¡Verdad-dijo la princesa.. La
dicha sólo está. en la Inocencia del
alma ... 1
Y sus sedoso,;¡ bucles, del color de
las hojas de la. mazorca madura., se
enreda.ron y confundieron con los
obscuros rizos del pastior.
1La dicha que éste traía. era. un
pedazo de espejo . .. 1
J OSE MARIA MACI AS.

VARIAS RESPUESTAS

E. R. R: El bilsamo de La Meca es may eficaz
para mejorar el catis. En cualquiera botica pue•
den dar á usted informes sobre la manera de disolver dicho bilsamo en el agaa de cebada. Co·
mo perh1me, le aconsejo qae le poo~a agua de
Colo.oia, la cual tambitn es útil para suavizar la
piel.
-Le doy la fórmula de depilalorio que desea.

~

~~

LO QUE INMORTALIZA
••. •Y las riquezas dijeron: nosotras,
ouestro m4glco poder, rodumos de
un sinnúmero de placeres al hombre que
nos acumula; lo hacemos casi omnipotente en la tierra y somos la base de
la lnmortalldad de su nombre, puesto que
coo el oro que posea puede erigirse Sl:tD•
tuosos mausoleos que desa.flen , Impertérritos, las furias de Cronos.
COD

-Tengo el gusto deofrecerlc los modelos qae
me pide de trajes par.a niñas pequeñas,
-La salsa de jitomate se hace del modo si-

Y hablaron los bronces y los mArmoles:
10b, riquezas l'lmodestae, cómo os clrg-a
vuestro orgullol No os basta el ser ma.dres de todas las comoc!Jdades mundanas
oJ el hacer rey i los seres que hat1gil.ls.
Preteodéls lnmortallzarlos; pero meoUs
descaradamente, porque s1 n.o exlst1éramos no podrlats hacer perdurar. Asl es
que nosotros, sólo nosotros podemos sobreponernos 4 la muerte y hacer que vlTa
el recaerdo del hum100.
Y las Ideas encerradas en cien mil lnfollos exel~uon llenas de inc!Jgoaelón:
¡callad, r qoezasl ¡caUtd, brooeesl ¡ca.liad,
mil.rmolesl Sois u.oa cohorte de viles usurpadores y nos encolerizan vuestras pretensiones, porque sabed, de una vez para.
todas, que ni las riquezas que se esfamtn
como eJ humo, ni los brooces que se oxidan y se dlc¡uelven, y ni los mbmoles cuyas moléculas se disgregan bajo el ple de
los siglos. pueden peroetuar. ¡Sólo A nosotras nos ha sido conferido tal poder porque somos 119 floraciones del cerebro!

Y entonces un aiogel blanco como la ole"' de las cimas, almo como 111 hos las de
los altares y albo como un lirio, dijo con
Inda ble sonrisa: ¡rlqurzas, escuchadme!
1~ronces, otdme! 1m11.rmoles, ateodedme!
11deas, hacedme JusUclal ....
¿No creets que yo, que soy el Bien sea
el único capaz de eternizar, puestÓ que
los tres primeros de vosotros adoleceo de
los defectos que ya rxpusleron las Ideas,
Y éstas, cuando no se han Inspirado en
mi, mueren tardeó tfmprano, porque todo
lo malo lleva en si el germen de la Muerte? Y los cuatro Interpelados, rasc:tnados
por la Dellua del querube y exentos ya
de necia envidia, exclamaron al unisono:
SI, tienes ruón, porque el hombre que
practica el Bien y IA Virtud, en cualqulera
es fera ro que se encuentre, labra. sn In•
mortalidad.
JOSE R,OMO.

Inoculación de la Manteqvilla
Los ln¡leses acaban de Inventar la loo•
culaclón de la mantequllla, con garantla
de que se conservut fresca durante muchos meses. Esto se obtiene por medio de
la lDtroducción de bacterias favorables,
las que se vendu en un ltquldo claro y
transparente, encerrado en pequel!os tras.
cos. Se aliada ese liquido al suero, preparindolo de cierto modo. cuando queda
hecha la preparación, se toma un galón
de ella y se 11iade , cada treinta galones
de crema en la mantequera, y se sigue el
procedimiento acostambrado para la. fa·
brlcaclón de la mantequilla.
Se asegura que el resultado es perfecto,
y se cree que pronto seri de uso universal el proced1mlento.

¿Por qué el Jarabe de Higos
Es el Mejor Laxante Para Uso de las Familias?
PORO.DE
Es puro.
Es suave en su accióo.
Es a¡,rradable.
Es eficaz.
Es barato.
Es bueno para los olf!:os.
Es excelente pa-r&amp; las seiloras.
Es conveniente para los hombres ocupados.
Es completameote loocuo en oualqllier elrcuosta.ocla.
Lo usan m111ares ae 1am11ta.s en todo el
mundo.
Los médicos lo estlmao como un laxante
vallosislmo.
SI Ud. lo toma, estará tomando el mejor
la.note que se coooce eo todo el mundo.
Sus iogredleotes son todos ~l udables.

;

Su acción es su.ave, sin efectos coosecutivos desagradables.
"
Esti enteramente desprovisto de sustan•
; etas deletéreas.
~
Coottene los prloclplos laxantes de ciertas
1" plaotas.
:
Oontlene los principios carminativos de
• otras plantas.
..
Contiene llq uidos aromáticos de sabor agra.: dable y retrescaote.
1'
Todos sus componentes soo puros.
•
Están sabia y clentiflcamente combinados.
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Forman una bebida deliciosa.
1'I
Para llbtener sus benéficos efecbos, débese
siempre compar el legitimo, prepara.do por la
;
Callfomla Flgslrup Company, San Fran~, car.
!fl

¡

!!

Se vende en todas las droguerias y boticas
,~J~~J~~"3'.•~~~~~~~fl~~~~~M~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

;

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..

Ar.ENTES GENERALES PARA LA REPUBLICA MEXICANA:

JOSE UI HLEIN, Sucesores
Almacén de Drogas
CALLE DEL COLISEO NUEVO NUMERO 3.-MEXICO

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~.......~···~·~............ff...~·..••.. ~~-.. .............~~..~ ..~~ ...~ ,

�El Mundo Ilustrado
b.l Mundo Ilustrado
1 ~ASADO EN eL HONOR •

Desollamiento de Serpientes Títulos de Al9unos Monarcas

Sozodont
Millones de personas en el mundo
entero usan el Sozodont por su valor
genuino como substancia para limpiar, preservar y hermosear la dentadura.
Inestimable para los q,-.e
tienen buena la dentadura y, la
.
.
Absoluu..
asi.
quieren conservar
mente puro.

.... Plumas
de
Fuente

''VULCAN"

Plumas
Estilográfica.

$1~º

$2·ºº

Se llena y se limpia nulomáticamente por medio
de un Sencillo Mccnniamo de Seguridad.

&amp; co.
J. ULLRICK
135 Greenwich St., New York, N. Y., E. U. A.

DE?T. 34,

Vivas
se asegara que la demanda de pieles
de serpientes excede, con mucho, l. la ofert&amp; 10 que b&amp;ce que el negocio prospere y
qÚe se busq11eo los mejores métodos pua
producir m•s y mejor mercancla. Para el
tfecto acab&amp; de constituirse una compaffl&amp; ea Bate.na, por caplt&amp;listas hc.landeses y brltl.nlcos. bajo la razón social de
"Java Reptlle Sklo Company," para la
explotación de dicho articulo ea las Indias
holaodese.s.
Esa compañia ofrece solamente de dos
Acinco centavos por cada serpiente muerta y hasta un dólar por cada serpiente vi·
vá. Esa diferencia de precio obedece al hecho de que es muy dificil desollar una ser
pleote muerta, y se maltre.ta m.ucho la piel
en I&amp; operación. Mientras que cuando se
opera en un reptil vivo, se le desuella con
facilidad, sin estropear la piel. Para ello
se ata le. serpiente por el cuello A un Arbol, y mientras un individuo la tira recta.
mente por la cola, otro le hace una Incisión alrededor del cuello y sale la piel
entera. La serpiente no muere Inmediatamente, sino que sigue viviendo por ml.s
de una hora.
Es de presumirse que en Java no se ha
e~tablecldo todavla ninguna sucursal de
la Sociedad Protectora de AnlmalPS, lo
que no deja de ser plausible para los aficlonaaos A artlculos hechos de piel de
serpiente.

Matrimonios en francin
Es un hecho Interesante y digno de atención, que desde que se promulgó en Francia la ley de J11nio de I'J'T/, simplificando
la.s formalidades necesarlas como prellmlnues del matrimonio, ba habido m'8
bodll!I en ese pals que ea cualquier otro
periodo, A partir de los comienzos del siglo próximo pasado. con excepción de los
anos de 18n y de 18721 en el primero de
los cuales los hombres buscaron en el me.trimonlo pretexto pua eludir ser enviados
á la guerra, y en el último se vertlic...roo
multítud de matrimonios, que hablan sido
ªP.lazados con motivo de la g11erra franco·
a l'mlDll,

Como saben nuestros lectores, con motivo de los funerales del rey Eduardo
VII, se reunieron en Londres nada menos qae ocho monarcas europeos, á saber: los reyes de Ioglaterra, de Espalla,
de Grecia, de Noruega, de Po&gt;rtugal, de
Dloamuca y de Bulgaria y el emperador
de Alemania. Pues bien, de esos mooarca11, tres llevan el titulo de soberanos de
la !odia, siguiendo la costumbre de conservar tltulos vaclos. pues ni slqolera
tienen el carácter de hooorlñcos. El rey
de Esp1 na y el de Portugal se Intitulan,
oficialmente, "Rty de la India," y el rey
de Inglaterra se Intitula ''Emperador de
la lo1Ua" y lo es en efecto.
El rey de Portugal apuece como soberano de "Galota, l::tfopla, Arabia, Persfa y
de los territorios en ambas costas del
Mar de A.frica;" y mientras otros monarcas declaran que debeo su trono al dere·
cho divino, éste se proclama "Rey por ~erecbo de conquista, comercio y navega•
clón." El mismo rey tiene mis nombres
de pila que ningún otro i,oberaoo.
El emperador de Alemania tiene mayor
número de t1tulos qae nlo¡ón otro de los
prlnclpes cristianos, pues se adorna coo
unos setenta y cinco. El emperador de
Austria sólo lleva setenta y uno. Pero el
s u1t•n de Tarquia ts quien lleva el " re•
cord," con ochenta y dos tito los de lo ml.s
sonoro y pintoresco.
El emperador de Austria. el rey de Es·
pafia, el de Portugal, el Saltin de Tur
quia y el Papa se lotltalan, respectiva·
mente, "Rey de Jerusalfo."

LOS MET!LOIDES
representan el tratamiento miis moderno,
seguro y efica,; de la gonorrea y otros
flujos purulentos. Sus efectos se notan á
las pocas horas de tomarlos y no causan
estrechez ni molestias como sucede con las
iny.?cciones. Pida Vd en todas las Boticas
los Metiloides, su precio es razonable y sut
efP.ctos satisfactorios.
De venta en las Boticas.

Sin duda habrá U d. visto e1
los periódicos, con relación Jí. al
gun remedio, algún anuncio co
mo este : "Si dcspuos de un en
sayo, Ud. nos escribe que cstl
remedio no le ha surtido bueno1
efectos, le reembolsa.remos á Ud
su dinero." Pues, nunca bemo1
tenido motivo para hablar de esta manera con relación al remedio designado en este artículo
En uu comercio que se extiend&lt;
por todo el mundo, nadie se ht
quejado jamás de que nnestrc
remedio haya Jallado 6 ha pedí•
do la, devoluet6n de su dinero .
El publico nunca murmura de
pan honrado y habilmente elaborado 6 do u.na medicina que
produce los efectos para loE
cuales se ha elaborado. La
PRBPARACION de W AMPOLE
e·tá basada en la lealtad y el honor, y el conocimiento de este
h~cbo de parte. del pueb]Q, esplica f.lU populamlad y gran éxito. :Ko es el resultado de un
sueno ó de una casualidad sino
de afanosos estudios fundados en
los conocidos principios de la
ciencia médica aplicadJt. Es tan
abro a como la miel y ~ontiene
todos_ los principi~s m1tritivos y
curativos del Aceite de Hígado
de Bacalao Puro, que extraemos
direct.&lt;tmente de los hígados frescos del bacalao, con Jrmthe tle
Hipotosfit~ , Extractos do M;tlla
y Cerezo 1lvostre. E te rem&lt;'&lt;lio
ha merecido lo elogios de todo~
los que lo han empleado en mmlq uiera de las en.fermeda.dos p:1 rn
la.s cual es se recomienda como
alivio y camción. En los casos
de Escrófula, Anemia, Re fria.dos
y Tísis, es un e pecífico. "El
Dr. Manuel Dominguez, l'rofoi:or
ele Medicina eu Méxicó, dice:
He encontrado la Preparación do
Wam}'ole de acción eficaz, como
reconstituyente. La seguirá empleando con plena confianza e r1
los casos de su indicación." Oa fa
d6sis es efectiv!lo. En las Boticas.

EL ESPADIN
DEL

CABALURO 6U4RDIA
Bn la corte del rey don Culos IV hnbo
de llenar la crónica eacaod&amp;losa con aua
aveuturaa y amorfos el ~aballero guardia
de la real persona, don Antonio de Echeolgue. .Sra galán y apuesto; de su rubio
mostacho, la borgoñesaqaedaban prendldas 1111 voluotadea femeniuaa en laceriu de 1&gt;ecado y de liviandad. Su car,a
de gentil burlador iba 1&gt;or las encrucijadu del viejo Madrid en lancea de galaala 6 se terciaba sobre el brazo del caballero cuando las bruñidas hojas toledanaa se cruzaban al claro de la luna por
unos ojos lindos.
Las due ii.as huraii.as y las doncellas, á
90 pese.r, se signaban medrósicas si l)OT
su rúa son.aban con gentiles fanfarrias
las e.spnelaa de plata del K•lanteador,
mientras Je contemplaban á hurtadillas
1raa de la muselloa de sua ventanales.
Tutores y maridos se curaban de que aus
pupilas y castas esposas no vieran jamás
al donoso caballero coo su buena planta,
r los oros y ralanuras del Dt1iforme no
rueraa á quedar hechizadas ea un dulce
embrujamiento de amor, para el que no
serv!ñan ni exorclsmos é hisopazos.
Don Antonio de Echeuique, que llevaba en sus ojeras su leyenda de ratio,
.e mostraba muy ufano de qoe su nom~re corriera en boca de comadrea y de
bigardos, y de ce.lle en pl8%uela, seguro
de gu e el populacho, al llevarle en len·
tuas, contribuiría A abrirle loa más cerradoa 1&gt;ostigos, que el alma de la muju
ie abre á la curiosidad, aunqne al franquear la cancela see. el diablo en persona
d visitante.
Una noche, al silo de la rúa, retomaba
l su hostal, al¡o mobloo de ana correr{as nocturn-ieras por no haber hallado.
11 paso, dama de condición ni moza del
oartido con quien galantear. Caminaba
p0r la calle del Sacramento, obscura y
iolitaria, llena de casas lnfaDzooas y de
oalacios próceres. En la lejan1a, sobre la
a-,grura del hogar, vi6 el caballero que
ie abr!a un muco luminoso. :Sra el tal
,1 balcón de una humilde morada. y una
~allarda figura de mujer, de pechos so-

bre el barandal, 1&gt;e.rec{a desvelad&amp; p&lt;&gt;r la
dulce eal)ua del esposo ausente, ó tal
vez sólo por gour de la tibie. noc.he de
Abril, llena de perfumes de acaciaa, cantora y suave bajo la luna de idilio.
Don Antonio de nctienique hubo de
detener llll paso vagabundo. encantado
1&gt;or la belleza peregrina de la dama del
balcón.
-Mu.r feliz fuera yo, gentil señora, de
ser el esperado en hora tao tard1a, y po.
der admtrar de cerca tao bella arquitec
tura de gracia como plugo al Creador ta.
llar ea vuestra persona.
-Galante es el caballero guardia don
Antonio de Echeaique que, según dice
el vulro, no ea sino el Diablo mismo
bajo el apuesto uniforme.
Grande fué el asombro del a:alfo y ma•
yor su interés l)Or dar ·feliz remate á t&amp;o
prodigl08a aventura; aa{ es que e.Jttremó
!U ratania Y derrochó arudezaa y audaces Intenciones que eran como llaves
traidoras 1&gt;•ra penetrar eu los aposentos
de la desconocida.
Sabroso fué el platicar, y fuertes las
razone• de Ecben1que, cuando en breve
espacio aonó sobre el empedrado de la
rtía el tintineo metálico de una llave al
caer.
Se abrió la herrumbrosa puerta y por
ella eotr6se el galán, atad.adose el fiero
borro66n, sonando las espuelas con
marcial apostura ea e.1 andar. La escalera era estrechoca y recta, y al cabo esta·
ba una puerta vieja y cle.vett'ada con 1111
aldabón de bronce antiguo. Pero las cá·
marsa interiores, lujosas 1 holgadas, hacfan contraste con la pobreza exterior.
Ea el salón 1&gt;rincipal, fillgranado9 tapices tunecinos cubr{au los muros. 1aa do·
.radas coruucoplu mostraban su, tres
llmiaas relucientes, y sobre el viejo clavecino se quemaban aromAtlcas buj(as,
y al andar se hundían los plea, igual gue
sobre sedas guateadas.
Pero lo que colmó el aaombrodel gaardía de Corl)II. fué ver enmedio de la ea•
tanela u11a mesa de lienzos adama•cados
y brillante vajllla, y criatalerla donde se
quebraba la luz ea iriaaclones rojas, azulea, áureas, ... Ea ella estaban preparados dos cubiertos. La bermosa mujer le
invitó i sentarse, y dijo con una sonrisa
e-ncantadora y enigmática:
-OJ aguardaba, caballero guardia.
El yaDtar fué selecto, de rlc,a, vianda~
y exquisitns viuoa que hacen correr la
sangre por las venaa coa ritmos íu&lt;eni-

Neuralgia
JAQUECA
DOLOR DE ESPALDA

Tome Ud.

- Ana de aur la
P lldoru-Co nrt••
do lor ••fri a por

UNA

aitcru de
'""1llks ■ eur■ le 1 u.
H.,. nn - me dude
h. c-1be1a. Nunca

leel.Dat

de estas

Pildoritu
y el
dolor

me Ialrann au, P1J.
donsen lo...._ ..
SriIL l..cono, w•de,

e25 N. edt s.,_,
St.~Mwolltl.

desaparece.

REUMATlSMO
1

CIATICA.

,....,.._

e:--Unidoecle~

da un gusto
picante y sabor
delicioso á los
,

guisos mas

LAS PILDORAS AZTECAS

de O. M°OLLER, S11cesor.
IJI LC..UCUU.I P.&amp;.li LO IUCDIVO

variados:

~A~AVJUUAS AZTECAS
••• "'••pre P'iJtlon,a.

••

t§

t1

&amp;si

•11 .. H•futlria

·•lp&amp;i••-·,..

' OTi!!:&amp;. Ü.
~~~'!.":t::~~!:f.:':'.::
u.iraluaclaa,, Ea .. lap.. el ...... le -'l.

f '. UUN.n ,.....,. , ,.. palá.brM

o,
ej

Carnes, •
Salsas, Caza,

toda

clase

de

V olater1a, Ensaladas, etc., etc.

"U.111.1.VILLAS AZTECAS AlfTIIII.IO~."

-.1!:...--;:. :: ::=:.:c ~ • i a ~ • ,.,.

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.,v-:-t;::,.1e,.....
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1.. r.-c~'- ..U

,W la ftrat•

'•J

111 ,-&amp;a.. "..,.._
,-,:el .. .ca J
tawu&amp;.r •41. ltllw-1 lll-

" WORCESTERSHIRE "
de origen.

ftHHflllalllts. 111h la ,alaara "MwafiUasN

,..11...............~ ......... ..
roa umaa.
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�El Mundo Ilustrado
El Mundo Ilustrado

RECETA EFICAZ
He aqui 110a receta que está haciendo prcdigios en la actualidad. Se
asa principalmcmte para las decciones de los riñonu y de la njiga, que
se manifiestan por dolor en la cspald,, dolores n11m,ticos rn las coyunturas, sensib;lidad en las caderas ó rn la ioglr, micción fnc11u1tc 6 irritada,
Tértigos, hinchazón debajo de los ojos y otros síntomas prec11rsons del ltmiblc Mal de Bright y de la diabetes. Las virtudes de los hipofosfitos coD10
tónicos generales son bien conociJas, y todos sabcnios q11e para purificar
y enriquecer la ungre oo hay nada que s11pere á la zauaparrilla. La Arnlioa es uu gran diurético. Entona los riñones para que estos importantea órganos dcsempdien $115 fancionu debidamente y se eTltcn los males
indicados. La receta u como sigue:

Jarabe compuesto de Hipofosfitos.. • . . . . . . .. . . . . . t5 gramos
Jarabe compuesto de Zarzaparrilla .....• , . . • . . . . . 60 gramos
Extracto compuesto vegetal Arvelina... . . . . . .

15 gramos

Se obtienen los iugredie11tes en cuaJq11icr botica buna y 1100 mismo
los mez:cla en s11 propia can. Se toma media cacbarada de la muela despub de cada comida y al acostarse. Convh:ue tomar agua cu ab11nda11cia,
e$peoialmcnte cuaudo se notan sf11tomas de padecimiento tn loa riñones,

LA POMADA BALSAMICA MARAVILLOSA
.. 1,.. re1n• de lu p0madu. porque 111■,ro c:ura, a:111,12 •llvi• f~ll•mp, ea ellcu. IUllarea 411 per80JJU CQJ'a4U COll ella IU\lllc:aa PUi m•raY!llOIOI reaa.1'•·
4&lt;». 1 por•'° e11 que ae b• hecho !&amp;_preterida del póbl•c:c a..,. a.aula. un&amp; TH
ou• 1111111rla tlemore, orneaclón. Produce etec:Mll 11111-urfllau•~~
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les, y eon consejeros de audacias y de
bellas locuras. La dama, que era en extremo ingeniosa, res1&gt;ondfa cnmplidameute al dialogar de Echenique, tremado de madrigales y de insinuaciones galute~, que eran igual que dulces y galanait p1card{as.
Bchenlque hubo de advertir ti la her•
mosa que le despertase de buena hora
11or4.ue al caer las ocho debía entrar de
servicio en el zaguanete qne custodiaba
á lu rel[iae personas de don Carlos y doña María I.,uisa, rosa abierta i la risa, al
amor y al capricho.
Y el galtin, encantado con su famosa
fortuna, que uf enlazaba loa d!ae en ea•
!abones de voluptuosidad, fué fuerte•
mente herido 1&gt;or las flechlls que lleva
en au aliaba el Diño ciego, el hijo de mi
señora doña Venue y que gobierna al
mando con sUB ojos tapado,, que ast
marcha el negocio de medrado y de lucido con tau llvlano gobernador.

•
••
La lnz del sol entrtibase i raudales por
laa venta11u, cuaudo don Autonlo se
despertó bruscamente. La dam.a,atín mú
bella en el desaliño matinal, le requcrta
c011 palabru mimOllas ~ imperativas.
-Despertaos, mi señor, que ya han souado lu ocho campanadas en la t-orr.vieja de San Pedro.
El caballero se apresuró , vestir su
lucido uniforme¡ se ajustó las aolapa.,;
granates del c:asaqufu, calzóse las l)Olal
1lll y los guantes de hile, se aderezó la
peluca rizada y alisó la pechera de 6.11·
granados encajea. Despuh se tocó con
su chapeo apuntado de candil, y besando
la mano blanca y enjoyada de su amante, salió de la casa, menos apuesto, con
la fu amarilla y no con tan ¡CDtilu fanfarrias como la uoche anterior. Tal vez
alguna vieja beata exclamó al ver la mohlna traza del caballero:
-Poco cristiano empleo da , sus noches el caballero ,tuardia, que lleva el
color de un desentel'11ldo.
Apenas hubo llepdo al 1&gt;reti1 de palac:lo, EcbeJJlque se detuvo daudo muestras de v-an azoramiento.
-!Pardiez! He dejado olvidado el eapadfo en un rincón de la dmara.
Y volvió li. desandar el camino coD
agrio gesto de mal humor. El portal estaba. cerrado y el raHin descarg6 dos re·
cios aldabazos.
Pas6 un largo espacio sin que obtuviera respuesta su llamamiento. Bcheniqne,
que no podía contener su impaciencia,
se asió de la aldaba y dió tan rotundos
golpes y armó tal estruendo, que aalieron las comadres f sus puertas y ladfa.
ron todos los canea del arrabal. Al cabo
se abrió un ventanuco redondo que había jnnto á la puerta, y asomó el gro~sco perfil del portero, un honorable y calvo remendón, con las gafas caladas y UD
tirapi~ en la mano.
-Abra presto, buen hombre, que estoy
de prieea.
81 guardih hizo una mueca de asombro.
-Y ¿adónde bueuo quiere entrar su
merced?
- ¿Se os da mucho de ello?-reapoudió
con altivez ~chenique. Necesito recuperar una pre11da de gran estima.
-Pues bu•cadla enhorabuena en otra
parte, porque aqul no hallaréis sino apose11tos vaclos y 11.ce"os de mechinales.
- ¿Aposentos vados? (Y no parece sino
un palacio amueblado por las hada&amp;!
BI portero dejó oir UD&amp; risilla aguda y
burlona.
-¡Por las hadas! ¡Je, jet El caballero
guardia ha bebido de brgo esta noche y
el licor le hace ver maravillH.
-Vaya, abrid al 11nnto. He dormido
esta noche en casa de la dama que vive
arriba y se me ha olvidado mi eepadfn .
A poco sonaron los goznes de la he·
rnnnbrosa puerta, con el mismo ruido
de la noche anterior.
-Puesto que lnsiat1s,caballero ... . Pero os digo que esta cua está deshabitada
desde hace veinte a iios.
IU caballero, re&lt;:eloso, ecbó por la es.
calera recta y pina. Se abrió la puerta,
entróse por ella con gran priesa, llegó al
,alón y se quedó iumóvll de asombro.
La cimera era la u:.iarua de donde él
ha.bis salido momentos antes, el mismo
balcón al frente, y la alcob11. e11 el otro
costado. Pero los filigra.nados tapices, las
doradAs cornucopias, la u1esa adamascada del festfo, todo babia desaparecido, y
el suelo y 1&amp;11 paredes conse"aban el
oolvo de muchos lustros y sobre el m.a.
deramen del balcón las araúas tej!an sus
e•pesas urdimbres grises.
Penetró en la alcoba.. Era la misma y
estaba en la misma soledad y abandono
de las otraa eet&amp;Dcias.
-¿Habré yo sido víctima de una alu.
cinací6u?-deda temblando el caballero
valiente y burlaelcr.

~ - - - -,~ -----9l

Las

brlca sangrienta eo la frente del adversario.

Siete Argollas

Dt: MANDINGA

/2
\~,

"-I,,('j

IF~J/4

¿ Por qué ponerse calvos y aparecer viejos antes &lt;l~ tiempo? El descuido del cabello causa la formación
de la caspa, y ésta. es la precursora
de la caída. del cabello y de la calvi•
cie. Para evitar estos malos, aconsejamos á usted fuertemente use el

Vigor del Cabello
del Dr. Ayer
Un caballero escribe:
"La gratitud me impulsa á escribirlea
q uc tengo ahora. la cabeza bien poblada
do pelo espeso y sedoso, por ha.ber
usados u maravilloso 'Vigor del Cabello.
Estaba casi calvo antes de usar el
V igor del Cahello. Todavía. me lo
a.piico uno. vez al dia, restregándolo
bien con los dedos en las raíces del
cabello. Estoy muy agradecido al
Vigor del Cabello del Dr. Ayer por
haber mejorado tanto mi apariencia."

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el campo, á caballo, una vida llena de
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Park tiene excelente cocina. Precio
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1

Chisporroteaba la ale¡rla en el comedor de la estancia del famoso Narciso
Luna, aQuella noche en que "la helada"
tendla su blaoca s,bana ,obre el lomo
obscuro de la tierra dormida . . En la fraternidad que en¡eodra la comdn labor de
los campos , patrones, capataces , peona•
da-Imitando 11. los pastores del Asia, que
sentados en las mesetas del Himalaya,
alll en los orígenes lm1glo1b1n los primeros cuentos que, después, hallamos en
la mentalidad de todos los pueblos-me
pedlan el elixir de uoa ficción para adormecerlos , las rudezas de la vida.
-Patrondto, tome este mate da leche y
cu6nteoos " Las siete argollas de Maodln.
ga, •• pldlóme Llborio, el capataz m'8 vlelo de la estancia. Resonó el m.ate, recb11pando tres nces, y comencé.
-Nuclso Luna, fundidor de esta estancia, cursaba abogacta en Montevideo,
cuando la muerte de su padre atardeclóle
sus estudios . Vino, regentear sus bienes ... . 1Cómo encontró estos pagosl 1Es•
tas hondooadas, Htu c11thlllas , boy cubiertas de rlc.,s frutales, serpenteadas
por arroyuelos, desbordando el oro de los
cultivos feraces , oo eran mAs que charcas
pantanosas, eriales desnudos, donde las
rastreras y los abrojos poolao manchas
de vergüenza sobre la tlena estérll . . . . 1
1Y los paisanos de estos pagos! 1Matreros , endurecidos en el vicio y ea la hol•
ganzal Las pulperias deabordaban Jugadores ; las tiradas de taba marcaban el
vuelo corto de aqaellas horas miserables,
Mientras las harapientas chinas mandaban sus garlcltos Arobar caro e ó pedir la
limosna de un puflado de yerb1, los pullales de los padres brillaban sus aceros
Irritados: era ¡ala del valor dejar una rú-

Trala pesaroso 11. Narciso Luna aquella.
situación que arruinaba sus campos y
corrompta sus peones mejores. Un viejo
del pals, uno de aquellos héroes de la Independencia que habla paseado con Rivera por más de doscientas leguas del territorio , bien alt.a la bandera del sol de la
victoria, el viejo Tlmoteo, que Tlvla, solitario y adusto como un profeta, en la cuchilla verde, acooseJa A Narciso Luna
sacarse las siete argollas de Maodloga en las corridas de sortijas celebradas
por los aniversarios patrios; si no, Jamll.s
prosperarlan tstos pagos, ni mejorarla t i
alma del paisano.
Y el viejo dt barba blanca, de mirada de
•iulla, llena toda via del ful&amp;or de los gloriosos combates, al estrechar la mano dt
Narciso Lttna, termin ó:
-Cada argolla es un ,-lelo que hay que
vencer. No necesita mAs que tres cosas:
brazo !irme, mirada fija y buena punterla.
Narciso Luna las tradujo asl: " valor en6rglco, coruón sereno y mudla lotellgeoda."
En las corridas de sortijas, Narciso Luna sólo se atrevla , enfrentarse coo las
ugollas de Mandinga. Nadie las babi&amp;
colocado: apare&lt;:lan en los arcos floridos
como por arte de encantamiento. Erau de
oro macizo y brillaban como acaballas de
salir del crisol, como ascuas relatlentes . . . .
Arrogante moio era Narciso Luna, al
trote de su caballo aoro, revolottAndole
, su espalda los pliegues de su poncho
blanco, listado de azul, como los pafio•
de una bandera, henchidos por uo Impetuoso viento de gloria . . . .
Del primer puntazo sacó limpia la prl·
mera argolla. Entonces escuchóse co■ o
uo alarido formidable, que espantó, los
paisanos: agudamente se esparció po

yutlán, cercano á Manzanillo.

Yquluta.esenciando aus re&lt;:uerdos. creyó aeplnr en la alcoba vacla el peñume
sensual y penetrante de la bella y q,ulruérlca mujer con quien habfa yacido
amorosamente toda la noche anterior.
De pronto lanzó un ¡rito ele asombro y
de supremo terror. Rn uu rincón ele la
alcoba solitaria reposaba el eapadfn,
bruñido y coquetón, con la bandolera
blaDca y roja.
Bu aquel mismo l)Unto, dou Ant.o nio
de Bchenique, que sintió ea sn '-nimo un
lumínoso aviso celeste. hizo dejac:i6n de
las vanidades del mundo y tomó nuevo
estado entre los humildes y por hermanos de la orden del Camielo.
Como recuerdo ele 1111 milagroea cou•
versión, hu:o ofre11da del espadín , un
Santo Cristo que se veuera en la calle
de Nuestra Señora de lll Novena, en esta villa y corte madrileñ&amp;, donde el Se·
ñor fué servido de realizar tal maravilla.
EMILIO CA.RRERE.

UN REGALO SALVA LA YIDA
A UN OBRERO
Nuestro distinguido amigo el seffor doo Herm1nio Díaz, de Mixtlán, J &amp;l., Méxlco, he.blando de las
afamadas Plldorasde Vida del doc.
tor Ross, dice: ''Hacia alg-do tiempo que venia padeciendo de una
a.fecolón al higado, hasta el grado
de impedirme el que me dedicara i
mt ocupación de zapatero.
"Un dia pasé i la oasa. del se!Ior
don José Concepción Rodrl R'Uez, comerciante de este lugar. Dicho senor se sorprendió al ver mt aspecto
cadavérico, se compadeció ele ml y
me regaló un frasquito de Plldoras
de Vida del doctor Ro911, aconsejándome que las usara según las
direcciones adjunta.e i dicho frasquito. Las tomé, y gracias i\ Dios
y i\ las benéficas Plldoras de Vida
del doctor Ross, estoy restablecido
por completo.''

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R 1¡dm11ión en los Bospltale•

de Parta, explican la boga de
ese produolo para todos los usos
del tocador : Cuidados de la
Boaa i .¡u.e punflca, de los
Cabello■ cuya caída detiene,
LociollH de 111 Crlaa, Cui,
d ad.o• lDUmoa, etc
D~HnfltlfH . . ,., ,-1;111eaoui1u,
•N ~ l'A"'-MACtAe.

tllllu unte apet1rau. CUIN ll'O!.LID\
:i.,aniu l'°', .ar.z.w...

las cuchillas y se •P•&amp;ó como un lastl·
mero g;emldo de auiustla.
La primera. argolla vencida sl&amp;nlflc,ba
la gleba fecundada por el arado: la tierramadre, alborozada del baflo de sudor Y de
sol, que brindaba t lO11 1hnes del paisa·
no la primer cosecba de trigo de oro: la
tierra generosa, que tiraba por sobre las
ventanucas de los rancl10s rusticanos,
pallados de rosas rojas para las negras
trenzas de las lindas chinas,
La segunda ar&amp;olla ganada expresaba
la muerte de las guerras clvlles, el abrazo
,~trecho de todas las fuerzas, de todas
las esperanzas para la obra gran41osa de
la reconstrutcLón de la patria. •
Enhebrada la tercera argolla en el ¡iuntero de Narciso Luna, significaba el Juego
domado, 11 taba pudriéndose en la tierra
como un hueso Infame que habla causado
la ruina de tantos bogares.
El triunfo de la cauta sortija expresa·
ba la Ignorancia, expulsada como una le&amp;lón de tutasmas que poblaban el cerebro del paisano de obscuridades Infinitas.
Fué la escuela trh1nf1ndo de la pulperla:
el libro redentor, luminoso, llenando de
Ideales elevados el alma sencilla del laborante de los campos .
La quinta era los Instintos Inferiores
domados, el puflal y el revólver-guardados como piezas curiosas de un museo de
criminales para las ensellanzas de la hlstorla.
La sexta ar&amp;olla querla decir: la repugnancia al alcohol; querla sellalar 111 finl
11 vasta comprensión por el paisano de
que en ti fondo del vaso de "calla" está
i..tente ,1 crimen, la miseria, todas lu
plagas humanas, y, sobre todo, el s1lcl·
dio lento de los mejores allos de la vida.
L,¡ última argolla sacóla Narciso Luna
aquella Inolvidable tarde gloriosa en que
el sol paretló coronar de espltndldos nimbos su soberbia melena de redentor de la
campal'ia, de salvador del pais111O. Enhebrada en el puntero victorioso la séptima
argolla, escuchóse vibrar largo rato por
los aires el mismo grito lastimero que al
vencer la primera..
La última vencida expresaba la extinción del paisano v,gabundo, de pago en
pag;o, con la 11;11ltarra al hombro, la taba
en el bolslllo y la pereza Incrustada. en
los huesos como un estigma. Era, mAs qae
nada, el triunfo 4el amor de la famuta, e¡
carlllo de 11 esposa-madre, el contento
viril de que los hl)os retol'len el vlg;or de
lara.za.
Para concluir: cuando quieran ver un
trozo de 11 Patria prosperar rApldamente,
y el paisano elevarse para allA, para la
cuchilla 4e progreso, no tienen mAs que
imitar A Narciso Luna: vencer laa siete
argollas de Mandinga.
FRANCISCO C. ARATTA.

EL PERFUME ROSE DE CHIRAZ

VINO ARDUO

•• la WI , . Wtllf JS.■ , reeam• la lnp■ria
de lu nm •e Penill.

IIUI

CARNE - QUINA

El mas ReconsllLuyente soberano en

los casos de : Eu!ermede.des del Estómago yde losintestino9 1ConvalecenciB.11,
Continllllción de Partos, Movimientea
febriles é Infiuema.
Ca lle Rlcneueu, 'tS, Parls.
TOh AS f A. k MACI ,S.

e.Año XVII- Tomo II

~éxico, 23 de Octubre de 1910

Número 26

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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