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                  <text>El M.undo Ilustrado

\J ~ 7
~~ ~

Rico~ y
pobres, prín
cipes y aldeanos, millonarios y jornaleros, todos
atestiguan la
inmensa repu tación y
valor de las

Píldoras

del Dr. Ayer
•

Las autori&lt;'lades médicas reco
miendan estrui PíJdor..s para el es•
treñimiento, indigestión, card~algía,
desgana, jaqueca, dolor de cabeza
pulsante, biliosidad, diarrea biliosa,
náuseas, ictericia, hemorriodes, al•
morranas, granos, y varias afecciones del sistema nerviosa originadas del estreñimiento del vientre ó
inactividad del hígado.
Las Píldoras del Dr. Ayer están
azucaradas, obran con prontitud pero
suavemente, y son por consecuencia
el mejor remedio laxante para hombres, mujeres y niños.
Cada pomito oatenta la fÓ1•m1da .,.. la
rohdaln. J:'reuunte usted. á "' ,ni:dwo Lo
qua opina do l&lt;U PUdo,,as del l)r, .AIJ"1',

Preparadaaporel DB.J. O.AYER y CIA.
Lowell, Maea., E. U. de A.

tan tranquilo y tan dulce la mirada, que
le.dije:
- Toma asiento.
Nlaguna sitia se atomodada á su volumen, y hubo de sentarse en su c11arto
posterior.
-¿SJfres, Perlco?-le dije con tMlllo.
Hizo con la caben un signo negativo.
-¿Puedes htblar?
El aalmal, digo, ex •Perico, aproximó su
boca á mi oldo, y su voz, que era gru111do,
emitida con fuerza, se coonrlla en babia
humana sonando pianlsimo.
-Vengo por ti-exclamé-para transformarte.
-¡Oh! No, sellor: estoy contento; aqul
vivo sin trabajar y cómo A todas horas.
-Pero te abrirán ea canal, desdichado.
-Cúmplaseml suerte.
- Huin morcillas de ti y me las dartn
á probar.
-Que le bagan buen provecho.
-Positivamente, ¿no quieres volver á
ser hombre?
-No puede ser: me han mutllado.
Le teodl la mano, puso su maao de
ICA- putrco eatre la mta y salló de la altob.1.
para Ir , dormir en la pocilga,

El falso Perico la miraba dlstraldo: ¿se
acordarla de la puerca que le habla ama·
maatado?
No sólo le acompallé al pueblo para vigilarle alguaos ellas: me atrala mJ trlmen,
el cariflo A mis dos obras y una curiosidad
lrreslstlble; y, sin embargo, tun miedo
de encontrarme ton mi victima. Cruzó ,
mJ lado una piara de cerdos, y- ¡ob, po·
du del remordimlentol-me figuraba que
todos se parecían Ami pobre triado: uno,
sobre todo, se destacaba entre los demis;
era un cerdo mal hecho; sin duda era mJ
obra; el cochino me mlr6 al pasu:
Luego me saludó &lt;:on el hocico ....
No podla dudar, ¡era Perico!
Aquella ootbe sentl que empujaban mi
puerta procurando hater poco roldo; abrl
con precaución, y una visita extralla hon•
ró mi cuarto: era el cerdo que me habla
saludado aquella tarde; stntl temor al
ver en aquella forma á mi criado, recelando una veogao:i:a; pero tenla el aspecto

UN BUEN CONSEJO AL
E.IO
El seflor Pedro Andrés Betancourt, vioarlo de Apatiingán, .MJ-

cbo1cán, México, hablando de un
buen consejo que le dló un doctor,
dice: cHace algún tiempo me en
cuentro gozando de perreota aa.lud
después de haber pa.decldo de uoa
ruerte dispepsia por casi dos anos;
durante este periodo, tomé algunas
medicinas que me recetaroo buenos
doctores¡ pero la enfermedad no cedía, hasta que por oonsejodel doctor
Ma. Silva. tomé las afama.das Plldoras de Vida. del doctior Ross1 las
cuales han c.ausado en mi una curaci ón radica.!&gt;

Perico, el hombre convertido en cerdo,
murió honradamente en el mes de lamataou : le degollaron por delante como A
UD noble.
El cerdo que convutl en hombre llegó A
ser alcalde ea el pueblo, y al administrar
el muaicipio, se portó como quien era:
qaltro decir, que hizo muchas porquerlas.
JOSE FERNANDEZ BREMON.

Epilepsia y
Ataques
"Mi hijo se curó de un caso
muy rebelde de ataques epilépticos por medio de la Nervina
del Dr. Miles."
SRA. D. BAKER, Cleveland, O.
"Mi hijita que sufria terriblemente del Baile de S. Vito, está
completamente bien después de
tomar la Nervina del Dr. Miles
por solo cuatro meses."
SRA. C. G. BENNETI,
Alma, Mich.
Epilepsia, Ataques, Baile tic S.
Vito etc., son enfermedades puramente nerviosas. Ellas han sido
curadas en tantos casos por la
Nervina del Dr. Miles, que es
muy razonable deducir que tamb ién á Ud. le hará provecho. En
casos demasiado severos su uso
persistente ha causado alivio que
vale infinitamente más que la
medicina. La mejor evidencia
que Ud. puede tener es escribir
á los la han usado.
De venta en -toc:ta• laa Botica.
Preparada por

MILES MEDIOAL OO.,
EL PERFUBlE ROSE DE CHIRAZ

Elkhart. B. de Indiana, E&amp;tadoa Unldoa.

de l1wa P. W1UT JSa■, rec11erda latn,ucia 1u,e
de lu rosu de Pmia.

Al Público
-,/lJb"'-.
Habiendo sabido la Dinecci6n de El. Mu.NDO ILUSTRADO que alguna persooa de escasa delicadeza toma el nombre de este Se-

preferencia con tas del vecindario que vol.
vta á Madrid cargado de bellotas.
-Oye-le dlJe,- y graba en tu sesera
estos últimos consejos con que doy tu
educación por tPrmlnada: "No atropelles
l las gentes, nt te revuelques en los charcos, nt metas el hocico en la sopera, ni
te pongas los pantalones del revés." stn
esos peque11os dtfectos eres todo un hombre.
Poco después, el falso Perico cata en loa
brazos de la madre de verdadero, que Je
decl&amp; enternecida:
-No bay tomo Madrid para mejorar á.
las personas. 1Bendito seas! ¡Cuinto
has ganado! SI basta me parece que b11e1es á. Jamóo.

manario para sorprender la buena fe de los foMgrafos y de las
familias, logrando retratos, adver bimos que el empleado que
tiene dicho encargo, lleva una orden en forma pur escrito, 11:L
cual debe exigírsele cuando pida alguna fotografía.

Í:a f!Jirección.

e.Año XVII -Tomo U

.-J\,iéxico, 30 de Octubre de 1910

Número 27

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º =====
º E
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(alendilfio de la Semdntt

LasMujeresEnfermas Deben Probar con el Compuesto Vegetal
de la Sra. Lydia E. Pinkham.
¡Fijarse bien, en este paquete del
Compuesto Vegetal de la Sra. Lydia
E. Pinkham, que ha curado á más
mujeres que ningún otro remedio
en el mundo!
La Sra. Francisca Puigde Solana
de la ciudad de Cienfuegos, R~r 'íblicade Cuba, en carta que est ril J
á la Sra. Pinkham se expres, a
"Cumpliendo un deber á V d. de g ati
por la curación que me facilitó, debí o á .1
gran medicamento, le escribo las sigaientes
lineas:

El Compuesto Vegetal de lydia E. Pinkham
"Llevo de casada 3 años, durante cuyo tiempo he sufrido terriblemente de dolores al aparecer del periodo mensual. También ten fa
un flujo que me aniquilaba, y lo que era peor, falta del apetito.
Alentada por algunas amigas, resolví tomar el Compuesto Vegetal
de Lyclia E. Pinkham y someterme á su tratamiento. Hoy, gracias á
V d., me encuentro libre de los achaques que antes sufría y tengo un
hermoso niño que es la alegría de la casa. Recomiel.'lclo á toda mujer
que sufra de esas dolencias, como yo las sufrí, que no demore su cura
sino que se someta sin pérdida de tiempo á vuestro tratamiento."
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Si Ud. piensa
en regalos para los próxi=

mos días de

30
(59 de mes, 24 D P por orden; para el
oficio 49, después de Qpifaofa y 19 de No-

vitmbre). Festividad de las Santas Re•
llqu!as, que se veneran en la ciudad de
1 Mh:ico é iglesias de la Archldióce~i.•.
s~otos Alfonso Rodrfguez, confesor; Ce1nobio. obispo; Claudia y Lut'aoo, mo'lrti
res. Oficio v misa de las Sao tas Reli
q uias; rito - doble mayor y ornamento
encarnado; se hace conmemoración de
1 la dominica, 49 después de Epifanfa.

LUNES
3l

f
1
1

i (Vigilia con ayuno). La dedicación de
; la santa iglesia Catedral de León. Oficio
; notlvo y misa de los Santos Angele11.
cou rito 11emldoble, que permite también
la celebración de mls11s orivadas de difunto. Desde las do:r de la tarde de este
die, basta puesto el sol de mañana, Fe
ezponen en todas las iglesias á la veneración de los fieles, las reliquias de s&amp;n
tos que en ellas se conserven. Víspera•
cantadas en Catedra1.
Conjunción de la Luna y Matt", á les
4 houa 51 minutos de la tarde; y de le
Luna y Jtípitcr, á. lu 8 horas 19 minutos
de la noche.

l.

,H3~•~~~~~,

.... ..•:t:•~•f\
~

Que han usado ,n uestra preparación ó que la están usando
en la actualidad, jamás hemos
sabido de ninguno que no haya
quedado satisfecho dol resultado.
No pretendemos nada que no
baya sido ámpliamente justifi".ado por la experiencia. Al recomendarla. á los enfermos no
tenemos mis que haoer referencia á sus mériLos. Se han obtenido grandes curaciones y de
seguro que se obtendrán muchas
más. No hay y podemos asegurarlo honradamente, ningun o(ro medicamento, que pueda emplearse con mayor fé y confianza. Alimenta y sostiene las fuerzas del enfermo forante esos 1;&gt;eriodos en que falta el apetito
y los alimentos no pueden digerirse. Para evitar las fa] ificaoiones ponemos esta marca de
fábrica en cada botella de !I).

•

"Preparación de Wampole" y
~ sin ella ninguna es legítima. Es
~
~~~~~ tan sabrosa como la miel y contiene los principios nutritivos 1
MARTES
curativos del Aceite de Bacalao
¡e;,
Puro, que extraemos do los hígados frescos del bacalao, con
La fest}vidad de todos los Santos. Sao· Jarabe de Hipofosfitos Oompnesta Siren1a, mártir. O6.clo y misa de la
6C$ta del día; rito doble de primera cla- to, Malta. y Ce1·ezo Silvestre.
s~ con octava y ornamento bi11.11co. Fun- Tomada a¡i.tes de las comidas,
c,16n en Catedral y Guadalupe y vfsperaa
de difunto :por la tarde. Indulgencia aumenta el apetito, ayuda á, la
pl~naria en las parroquias, desde laa digestión, y vuelve á los placeres
pnmeras vfsoeras hasta puesto el sol de y tareas del mundo á m11cho.3
la mañana. Itn San Juan de Dios indul·
geocia plenC.ima, semejante 11 la de Por- que habían perdido ya toda es ·
ci6ncula, que también se gana desde las peranza..
" El Profesor Adrian
primeras vísperas de hoy hasta puesto
de Garay, dice; Con buen éxito
el sol de mañans.-(P. S )
Conjunción de la !,un~ y Mercurio i he usado la Preparación de Wamlas 3 hQras 26 minutos de la mañana; y polA en los Anémicos, Clorótide la Luna y Venus, i las 5 horas 9 minutos de la misma.
cos, Palúdicos, en la neurastenia.
~onjunción en. Libra, á las 7 horas 19 7 en otras enfermedades que deminutos 34 se1rund011 de la noche. Vien•
t«;&gt; delgado. lklipse parcial de Sol, invi- Jan al 1.11ganismo débil y la sansible en la Rep6blica.
gro empobrecida, y los enfermos
se han vigorizado y' aumentado
en peso.; En todas las Boticas,

Noviembre

\t.,...

acuérdese de que encontrará lo que desee en

''LA GRAN SEDERIA''
Ra M@R!lftel!'ñ!llla N11íunms. l y

~

2
La conmemoración de lo,• fieles difuntos. Oficio del segundo d(a de la Iaíra octava de Todos Sat1tü8. Santos Marciano, confesor; Tobfaa y Ruatoquía,
v!rgen, márt\res .. LoR altares de laa 1gles1aa son pnv1leg1ados, y todas las misas
se celebren por loa fieles diiuntos con
ornamento negro, pudiendo, todo s~cerdote, celebrar tres. Procesión en Cate•
dral y Guadalupe.

JUEVES

TOS BR~VA ALIVIADA POR LA PE-RU•NA

f
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M&lt;érucc, .ID&gt;. IF.

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·""'""""'"""""'""""'""""''""""'~.fl"'*"'""""""""'"'+"'"""""""'""""""'"""""·
N

Zuagoza, (en E•ptiia). Sai;tos Hilarlo,
diácono mirlir, y Malaqu{as, obk&gt;DO confesor. Aniversario en Catedral y Guadalupe, por los ilustrlaimos señores a1zobispos difuntos. Cot1junción de Mercurio y Venus, i las 2 horas 20 minutos de
la mañana.
Conjunción de Mercnrio y Veuns, i las
2 horas ,o minutos de la mañaua.

VIERNES
4

y n.oo

NO HALLA PALABRAS PARA

SABADO
5
San Zaca,fas y Santa Isabel, padres de
Sao Juan B .utista. Santos Galación y
Rpi&amp;temft, miirlire11. y el B. Marín de
P ...rras, confesor. Hoy y el dfa 7, oficio
y misa de la Infraoctava de Todos San1os. siendo el rito semldoblf', que permite h c:el~bración de misas privadas
de difunto. Aniversario en Catedral por
los socios difuatos de la Asociación del
s~nt{slmo.

f

#

l

Santos Carlos Borromeo, confesor; Vldal y Agrlco~a, márlires, y Modesta, vir3
gen. Aniversario en Catedral y Guadalupe por los 7 stñores capitulares difunLoa santos ianumerables mirtires de tos,
Conjunción de Júpiter y Mute, á las
horas 43 minutos de la tarde.

El sellar don Clrilo Ferrer, Huejuqullla el Alto, J&amp;l., Mé:r.lco, no
halla palabras con l11Scuales expresar su gratitud por el bien que le
han hecho las Plldo ras de Vida del
doctor Ross. Dlce:&lt;Hacfa. poco que
me atacaba un dolor en la. espalcta
y no dejaba. de mol,1,stume á. cada
paso, y viendo lo q11e dicen los folletos, las probé. No hacia. media.
hora que habfa. tomado sus Pildo
ras, cuando el dolor desapareció&gt;.

El Ilustrísimo Senor Arzobispo de Gnadalajara
Recomienda la Pe-rn-na

'ª

EXPRESAR SU GR.A TITO D

Julio Albert y Cía., Sucrs.

nuestros mlembros, 4 laaglllJad, 4 la sol•
tura, la tuerza muscular1 la reslstent!a
,tel dolor, ocupamos el llltlmo puesto de
los mamlfdros 6 de los batracios. De este
tanto de vista, en una Jerarqula bler. com·
prendida,
tenClrlamos derecho lt oo mo•
Es conveniente, entre ouestras preocupa~fones lntalectaales, ocupuse A veces Jesto sitio entre la rana y el carnero. La
de JaS aptitudes de natStro cuerpo Y, espe· .;oz del caballo, lo mismo que la coroada
cfalmente, de los ejercicios que aumentan J•l tero ó la dentellaaa del perro, ~on memii su fuerza, su agilidad y sus cualida- ~Aofca y anatómicamente lmperfectibles,
des de hermoso anlmal sano, temeroso y Serla lmposlble mejorar, merced 1\ las
pronto t hacer frente á todas las exigen· 111As provechosas lecciones, el uso !ostia·
tlvo de sui1 armas naturales. Pero nos•
clas de la vtda.
R~cuerdo, teste respecto, que albablar Jttos, los kominims, los m.ls orgullosos
Je
los primates, oo sabemos dar un pulle·
antes de la espada, arrastrado por el te
ma, ful bastante Injusto para con la lloica cazo. A ciencia cierta rgooramos c11a1 es el
ar111a especifica que nos ha dado la natu- .irma de 1111e~tra especie. Ar;tes de que un
raleza: el puno. D,t,o reparar dicha ln¡us- .uaestro nos lo haya ensefiado laboriosa
y metódicamente, desconocemos, totaltlcfa.
La espai!a y el pul!) se completan y 111ente, el modo de emplear y de concentrar
en nuestro br■ zo la fuerza, relativa·
pueden hacer, si es gracioso expresarse
ul, un excelente matrtmonlo. Pero la es· .nente enorme, que reside en nuestro
paJa es Q no deberla ser bino una arma nombro y en nuestras cavidades. Cun·
ex.:ep;looal, una especie de ultima ti sa- cemplad dos carreros ó dos mozos &lt;1el
JUeblo que se traban en pelea: nada mh
cra ratio.
N, babrla que recurrir 4 ella sino con lamentable.
Dupués de una copiosa y prolongada
solemnes precauciones y uo ceremonial
equivalente t aq11el con que se rodea los tanda de 10Jurias y de &amp;JJ1eoazas, se aga·
rrAD
po1 el cuello y los cabellos; Juntan,
procesos que pueden acabar por una con;fo ton ni són, sus ples y sus rodillas, se
dena.cloo lt muerte.
Por el contrario, el pulh es et arma dla· muerden, se araffao se empecinan en su
ria, el uma humana por excelencia, 13 rabia Inmóvil, y si uno de ellos liega A
lloica que estA orgAnlea.mente adaptada a J~sprender un brazo, tira sin saber dOnla seos1bllldad, á la resistencia, • la es- Je, al aire frecuentemente, manotones
tructura ofensiva y defensiva de nuestro ¡1reclpft11dos, dificultosos y torpes, y la
lucha no acabarla nunca si el cuchillo
cuerpo.
traidor, evocado por la vergüenza del es·
e, efecto, enmlotndonos concleozada• oectitculo
lncoogruente. no saliese slloltam~nte, debemos colocarnos, sin vanidad, mente de uno o de otró bolsillo.
entre los seres menos protegidos, más
Contemplad en otro lugar los boxeadodesprovistos, mAs fr•glles y mas endebles de la creación¡ compartmonos, poi re~: nada de palabras ln1Uiles, oaela de
tanteos,
nada de cólera: la tranquilidad de
ejemplo,'°º los Insectos tan formld&amp;blemente pertrechados pua el ataque y tao .ios convicciones que saben lo que hay
~ue hacer La actitud atlética de las guarfantltstfcamente acorazados.
1/ •d, entre otros, t la hormiga, sobre 1, Jles, una de las mág bellas del cuerpo vi.
cual podt!ls acumular dtei o veinte 11111 ,11. pone lógicamente en valor todos los
veces el peso de su cuerpo . sin quepa• 111lHulos del organismo. No hay una so•
rezca Incomodarse. Ved •I saltón, el me· la partlcula de fuerza que desde 111 cabenos robusto de los coleópteros. Y pesad
4 los ples sea ca.pu de perderse. Calo que pueden llevar antes de que e~h- Ja una de ellas tiene su palo en 1100 de
llen los aotllos de su vientre y de que fla- los dos punos macizos, sobrecargados de
q111e la defensa de sus héUtos. Cuanto• ene,gla. ¡Y cuAnta ooble seocll1u en el
la resistencia del escarabajo, oo tiene 11 ataquel Sélo tres golpes, frutos de una
txperlencla secular, agotan, matemAtlca·
mltes, por decirlo asl.
Somos, pues, con relación ll ellos, nos- mente, las mJI poslb1Udades lnO.tlles eo
Catedral dt Guadalojara, México
;¡ue
se aventuran los profanos. Tres golotros y lamayorla de los mamlferos, seres
no soll41ficados, todnta gelatinosos y pes sintéticos, lrteslstfbles, lmperfectlmuy próximos de! protoplasma prlmltl bles. Basta que uno de ellos alcance, franvo. Uolcamente nuestro esqueleto, que es camente, al adversario para terminar la
como el esbozo de nuestra forma definlt1- lucha 4 satisfacción completa del vence- #,tnt,d,,t,,tnt,,t,,t,,t,,tt,ti,t,,t,,M,t,,t,+ ......... ,t,,Mt.................. ,.,..... ..................................... .
.,., ofrece alguna consistencia. Peto cuan dor, cuyo triunfo es tan Incontestable que
miserable es este esqueteto, Que dlrlast no uperlmenta nlngQn deseo de abusar
P eruna lJrug HJ g. Oo.
Guadalajara, Xéxioo.
construido para un nlf!o. Cooslderad vues• de su victoria, ni demostrar. bada el venColumbus,
O,,
E
U.
A
.
Abril f3, 1905.
~1;10,
la
mAs
pequefta
lástima,
porque
~ste
tra espina dorsal, base de todo el sistema,
cayas v6rfebras, mal encajadas, se sos· se halla reducido 4 la l111poteocla y • la
Jfuy
señores
,níos:-Tengo
la
satísfacció,i
de comunicará
Inconsciencia
por
el
tiempo,
suficientetleuen por un milagro; y nuestra caJa to·
r&amp;cfca, que oo ofrece mh que una serle mente necesario. para que todo rencor se
118tedes
que
el
uso
del
medicamento
denomjnado
''Peruna" ha
de puertas falsas, ll las que apenassl nos evapore. Despuh de poco tiempo, el vencurado
radicalmente
en
pocos
días
á
una
persona
de mi famicido
se
levant&amp;rt
sin
averfa
durable,
poratren111os á tócar con la punta de los delia que 'VenÍrt padeciendo, iksde lw.cia dos meses, de una tos
dos. Pero es contra esta mAc¡afna muelle ~ue la resistencia de sus huesos y de sus
6 Incobereote, que parece un ensayo fraca- órganos estA estricta y natunlmente pro·
1Polesta y persistente.
sado de la Naturaleza, es contra este po- porclonada al poder del arma que le ha
Í
JJe ustedes afectísimo S. S.
bre or¡aolsmo de donde tiende A escapar- uroJado por tierra.
PodrA parecer paradoja!; pero es fAtll ¡
se la vida por todos los lados qoe hemos
JO
lJE JESÚS,
lataglnado arm·as capaces de aplastarnos, comprobar que el ute del box, tal como se
adn poseyend'o la famosa corau, la pro- le practica y cultiva e;eoeralmente, se
Ai•zobispo de Guadalaiara.
digiosa luerza y la lncrelble vitalidad de convierte en prenda de pu y de manselos Insectos mb Indestructibles. Es me· Jumbre.
nester convenir qae hay en esto una cuN.18stra agresiva nerviosidad, nuestr,
ca.mblos y pecuU nld&amp;des del clima,
ING ON remedJo pueda, posible•
rloslslma y desconcertante aberr,cJón, una ,usceptlbllidad cuaodo notamos que se
la. Pc,ruoa. es el remedio más conomeot.e, recibir mayor elogio que
locura lnlclal, propia de la especie buma• oos observa, la especie de perpetua quls·
na, la cual, lejos de decrecer, aumenta di• qulltosldad eo que se ag1ta nuestra vanf. el que h1. recibido la med icina que
cido en el mundo.
;. dla.
1ad sospechosa, todo eso proviene, en el ha llama.do la. atención y merecido
Para. enfermedades mucosM de
Para entrar en la lóglca natural seguida f ,ndo del aeot!mlento. de nuestra lmpo- la reeomendaclóo de un arzobispo
la. na.rlz, la garganta., el estómaro
por los demb seres vivos, si bien nos es· teocla y de nuutra inferioridad rtslca que de la. madre de las iglesias, la Sanú otros órganos internos, la P,uuna.
U. permitido emplear armn extraordina- se e1foena por Imponerse, valiéndose de ta Iglesia. Católica., el n ustrfsl mo y
118 el remedio que proporciona. al1rias contra nuestros enemigos de dlfe• un rostro fiero é Irritable, á los ho111bru, reverendísimo seffor licencia.do don
vlo.
rente orden, debarlamos, entre nosotros Amenudo groseros, Injustos y mal lntenlos hombres, no servirnos sino de medios clon•dos que nos rodeao. Cuanto mas José de Jestis Ortlz, a.rzoblspo de
Alivia. iomedla.tameote y sus cude ataque y de defensa suministrados por Jessrmados nos sentimos en presen~fa de Goadalaja.ra.
ras son permanentes, eom{I lo tesT11les dignidades no oondescendenuHtro mi sino cuerpo. En una humanlda.1 la ofenu, mAs nos atormeota el deseo de
tifican miles de personas.
que u conformase estrlctUDeote con el demostrar• los demts, persuadiéndonos rlan á dar su recomendación perso•
Como remedio del hogar, es ei
voto evidente de la naturaleu, el puno , nosotros mismos, que 01dle nos ohnde o&amp;l á. un remedio, á menos que haprimero.
que es al hombre lo que el cuerno al toro impunemente. El coraje es tanto ml.s quls- y&amp; demostrado sus méritos en casos
y al león la garra y los colmillos, b1starl1n c¡ull loso, tanto mAs Intratable, cuanto peligrosos.
En la casa del rico ó del pobre, la
para todu niiestras necHldades de Pro- tla~ta el Instinto asustado, agnapado en
Pdruna ocupa. un puesto de honor.
Para entermeda.des causadas por
tección, de Justicia y de venganza, Bajo el fondo del cuerpo, que reclblrt los gol·
pena de crimen irremlslble contra las le· pes, se pregunta ansiosamente cómo con·
yn eseoclalet de la especie, una raza clafr• la contienda. ¿Qa6 harA ese pobre La Peruna se vende en todas les droguerías, en dos tamañ:&gt;s,
mts prudente prohibirla cualquler otro instinto prudente si acaso la crisis toma
medio de combate. Al cabo de algunas ge- mal camino? Se cuenta con él en el mode $1 .00
botella
neraciones se llegarla t dlfundtr asl, po mento dal peligro y A él se confian las lnnlendo en vigor cterto respeto pAnlco de .:¡11fet11des del ataque y de la defensa, á
la vida humana. V qué selección rápida, en oesar de que, habl6odosele alejado con
el sentido eucto de las volant1des de la frecuencia en la vida diaria de los o,go· Irresponsables, agrlan la querella recal- mente e~pera las primeras violencias, punatarale:i:a, acarrearla fa pritctlca Intensi- dos y del consejo supremo, cada vez que citrante, que llega, finalmente, tras de diendo decir con calma lt todo lo que le
va del pugllato, en que se conceotrarlan •e le llama por so nombre, sale de s11 retl· vueltas Innumerables y groseras, al cam- ohnde:
' ' Llegaréis basta abl." Un solo gesto
todas Ju uperanzas d~ la gloria militar. ro como un vltJ o cautivo al cual la luz del bio lnhjbfl de tro&gt;mpazos, gritones, ciegos,
hlbrldos y Jacrtmosos, lamentables, puetl, mAglco en el momento necesario det!Eoe
Por lo tanto, la seJ,cclón es, después d11 Jla deslumbrará sllbftamente.
la Insolencia. Pero , ¿A qué hacer ese gestodo, la única cosa realmente importaotf
¿QJ6 partido tomad? ¿Dónde sert pre· les é lofioltamente Impotentes.
El Que conoce, por el contrario, la fuen. to? Ni se piensa siquiera, Atal ponto es
dt que debamos preocuparnos: es el pri- .:lso golpear: en los oJos, el vientre, la na·
de
segora su eficacia. Y es con la vermero. y el m•s amplio y el mAs eterno de rrz, las sienes Ola garganta? . .. ¿Y serA te de Justicia sostenfd1 :ntre sus dos made castigar 4 un nltlo Indefenso
nuestros deber6S para con 111 especie.
el ple, los dientes. la mano, el codo ó In nos, oo tiene nada de que persuadirse, y giltnza
una vu por todas sabe lo que es preciso CQmO en llltlmo extremo uno se restielve,
Entre tanto, el estadio del box nos pro- unas ti uma que elegirA1
en fin, A levantar contra el busto mts po•
El lo Ignora y nea en la pobre ambidón saber,
cora exeeJentH lecciones de numlldad, y
La clemencia em•~ como una ttor f pa- deroso, una maoo soberana que siente de
&amp;(!OJe, sobre la bancarrota d• algunos de qu van ;. deteriorar, y mientras St enlo·
antemano su vl&lt;torla demaslacto rtcll.
nuestros Instintos mts preciosos, una luz queu tfrl.odolos de la man¡a, el valor, el clble de so victoria Ideal; pero segura. El
loq11letaote. Bien próoto DOS d&amp;aOI cuen• orgnlfo, la vanidad, la fiereaa. el amor Insulto mts descomedido no es capaz de
MAUR,ICIO MAETERLINCK.
ta de que todo Jo que concierne al uso de propio, todos 101 setlores m1go1ftco1, pero alterar au sonr1sa lndule;ente. Pacifica-

Elogio del Box

oe LA l'rli.,"LTITUD

MIERCOLES

LUPES YCONCHAS
1m. c11Ue «lle

DOMINGO

!il

co., Lynn, MaSI., E. u. de A.

El Mundo Ilustrado

1.

�l:!:1 Mundo Ilustrado

La moda antiguamente

•

Del mismo modo que existia. en
los trajes y prendidos, hubo también modas en la hermosura; pero
sin darse una razón explfclta; á pesar de su evidencia eran tan marca.das, que podlan definirse.
Diana Caza.dora. ó la. Venus de
Milo no se parecen á las mujeres
de Goujón, 11.las de Courlón, eto.
En esto encontramos, en efecto,
stgulendo la crónica del arte, las
mujeres reproducidas de tiempo en
tlempo, como ellas quisieron aparecer.
Querían, sin duda, lo que ha.bía.
decidido la. moda..
Eit&amp;s modas se han sucedido y se
suceden siempre poderosu, como
hemos lndJcado, d&amp;ndo la ley, el
tono stn disputa en la. sociedad escogida.
No precisamente en razón de lo
que a.de1anta. la ctvilJza.ción, sino á.
medida que se desenvuelve el ingenlo. Las modas, con respecto i\ la
hermosura, se suceden mis tápldamente y másdellneadas.
Vamos, pues, li recorrer rápidamente los primeros períodos del
relno de la. moda.
En los reinados de Luis XIII 1
Luis XIV, prlnclpa.lmente, no babfa mujer hermosa si no era rubia..
La condiclón estanu:pllclta,que

la.s morenas, desoonsola.das, se vieron en la. necesld&amp;d de t.efHr sus cabe.llos despreciados é dnaprecla.bles&gt; y llfg&amp;ron áha.cerlo con suma
perfección.
El hecho es ta.n cierto, que encuentro la prueba en una carta. de
mada.me de Sevlgné á su hija., en la.
que le di.ce que &lt;Me.dame de Chai:tlllón no era. 1ubla y que te.nía. las
pruebas&gt;. El lengue je lndJBereto del
texto no me permite reproducirlo.
Vemos, pues, que ºlas rubias
eran las solas hermosas en aquel
tiempo; y dejando &amp;p&amp;rte este deti.lle sin valor, por lo demás, se esta.ha. en todo, con respeto A las
otras partes del ouerpoy de la cara,
por el culto de la. beldad griega,
a.lgocolorlda, Y tanto, que el trlun!o
de la Valllére, que en. delg&amp;d&amp;,
ca.usó una revolución entre laa gent.es de buen gusto en aquella. época.
En tiempo de Luis XV, el gusto
de que trata.moa adquirió mayor
Importancia, dejó de ser an caprlcho de pormenores y formó un ptquel'lo cuerpo de leyes.
Se exlgia una fisonomla para la
1 ca.rayotra para. el cuerpo. Lasplernas de minu~;acraditadas en tiempos de Luis XIV, era una. condlclón indispensable de la hermosura,
piernas delga.das y largas.
Después envejeció todo eato, sin
que se renovarse. Se emprendió entonces una obra de restauración,

se sustituyó la juventud y l&amp; tresoura. con una revocación estudiada,
la pasión con un cinismo que la
edad Eólo puede dar.
Gracioso fué el contraste de los
viejos Ganfmedes y las vetustas
palomas, con la corte jonn de Maria Antonleta, que exlgfa juventud
bajo todos conceptos.
Maria Antonlet.&amp; no sólo era. hermoso, sino Arcbtduquea&amp; de Austria y Reina. de Francia; por consiguiente, su gusto era una ley. Como
era joven, necesitaba damas jóvenes,
ideas y modas nueva.a¡ funoto.n es de
dia; partidas de campo, elega.ntes
y animadas; disfraces agrestes ccya
sencillez no permltia. el menor
traude.
~to no pasó Impunemente, y el
partido de lo antiguo se organizó y
dió por resultado un balle, al cual
no podl&amp; asistir na.die que bajase de
treinta afios, y, por supuesto, la
Reina. noluéconvidada.; pero aceptó
el guante pretendiendo dar una
lección sangrienta i\ las bellezas
apolllla,das que la desafiaban.
Reunió Ma.da. Antooleta cinco ó
seis de sus más lntlmos: el Marqués
de Latayette, l&amp; princesa. de La.tI:balle, mada.me de Poéx y otl'as que,
como ella, hablan excluido de la
fiesta, y esta comparsa escogida se
presentó repentln&amp;mente en el baile con chlnelas, con sobretcdoi;i, delantales blancos y rodetes.

Esto faé el golpe de graoi&amp;, y quedó soberanamente decidido que na.
die era bello sin ser joven, 1\ pesar
de la. desesperación de la. gente entrada en afios.

00
LOS COlORf SYLOS LOCOS
Muy curiosos ,xperfmeotos se ban he•
cho en !talla para estudiar los dectos
de los colores ea 119 enfermedades, especialmente ea Las nerviosas y ea la locura.
En una casa de salud de AleJandrfa, se
pintaron los muros y ventanas de unos
cuartos con ulll y roJo. Ea 11 primero se
encerró un enfermo txcltado y poco tltm.
po despo6s, por efecto del color, quedó
traoqullo. Uo manJ,ttco se curó en uoa
bora.
Otro recobró la tranquilidad con sólo
permanecer recluido en una habitación
pintada de violeta. El cn11to rojo se emplea para tratar la forma mlis co111úo de
la locura: la melaocolfa que, como es sabido, va acompal!ada generalmente de
monomanla de suicidio y de repulsión para alimentarse. Alas tres horas, el enfermo con quien se hizo la txperleocla, se
puso altgre y pidió de comer.

J

Cuand~d. ~~,1!!~~~!k~~~rtt,e~. ~P!~!.nd!!!a.!~~!~!~~2.,Jermine

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certados como el tiexteto decLucia,1 el Quinteto del cMeistersinger,, lo~ Cuartetos de ,Rigoletto 1 ,F aust,
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Número 27

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"EL MUNDO ILUSTRADO"
Se pu~ se11anari1111mtr por la
COMPAAIA

EDITORA NACIONAL, S.

A.

Presidente,
U:O, JOSÉ LUIS REQUENA
Director General,

LIO. ERNESTO C1liVERO
Gerente,
MANUEL S. PALACIOS

este particular, la nuestra aventaja con mucbo á
las pasadas.
La segunda mitad del siglo XIX. merced á. semejante género de obras, aparecerá ante los ojos
de la posteridad, llena de luz, ilamioada por una
claridad radiosa; de tal snerle que los eruditos
no habrán menester de quebrantarse la mollera
para estudiarla y conocerla á fondo.
. .
1Q11é diferencia con otros siglos! ¿Imagináis
cuan familiares serían para nosotros Cervantes,
Tirso y Shakespeare, si ellos mismos hubies~n
tenido la vanidad de hacernos conocer SllS vidas
propias, mediante diados y autobiografías, como
ahora se estila?

.

OFICINA.11:

H Call _ de Humboldt número 52. Mtxico, D. F.
Apartado postal, 149.-Ambos Teléfonos, 485

••

La condición primera del gé.nero autobiográfico
ha de ser necesariamente la sinceridad.
PRECIOS DE SUBSCRIPCION (PAGO ADELANTADO):
Pero, ¿es que la sinceridad ex.iste?
¡Cuántas cosas ni á nosotros mismos nos conBn la ciudad, por mes . . , , S 1.00
fesamos! En las existenci¡as más puras hay man·
Jln loe Bstadoe, por trimestre .
3.75
En el extranjero, por trimestre . 4,50
chas; los espíritus más altos, en ocasiones, se co~
dean con los abyectos. Y ni buenos ni malos, ni
NÓMEROS SUELTOS:
pequeños ni grandes, llegan á la impiedad cruel
Bn la capital .
de mostrar sus llagas, sino antes bien en ocul•
Bu los :8stadoe
tarlas con espeso velo ponen empeño singula~íBu el extranjero
simo. El mismo Rousseau, que en su.s Co11jesro·
Atrasados . . .
nes llegó á verdaderos extremos de cinisDJo,
gn.ardóse muy bien de contar snceso_s dol~rosos,
mortificantes y hasta sucios de su existencia, que
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES
los eruditos estos temibles eruditos que no pu•
diendo hac:r nada suyo se dedican á escudri.iíar
Jo ajeno, se han complacido ahora en exhumar.
Mas, convenido que la sinceridad absoluta no
puede existir, y que de sns (ntimos pensares, de
sus anhelos, de sus dolores, de sus tri,tezas, los
artistas no habrán de contarnos más que miníDJ&amp;
parte, preciso es Teconocer que los eleme~tos
que para investigación de tiempos y figuras literarias estos libros nos presentan, son de valor
inap,ecfable. ¿Cuántas observaciones curiosas
Y SU
no pueden extraerse del Diario de los Goncou~t?
¿Cuántas btlJas enseñanzas no nos ha proporc10•
nado, por ejemplo, la lectura de la oorrespon·
dencia de Fbnbert, y cuenta que no me rtfiero
A novedad literaria del día es el úl·
á las cartas literarias, si11O á las sabrosamente
timo libro de: Federico Gamboa.
familiares, dirigidas á s 11 sobrina Carolina?
El creador de S tear Noeline y de
Se me objetará que, en materia de intimidades,
~ Santa no descansa en sus tareas, por
sólo las de los genios nos interesan.
lo visto, y literato continúa siendo,
á. pesar de las exitencias del cargo.
En efecto: no son pocaslaueñoritassentímenNo decae su entusiasmo por las letales y los jóvenes enamorados que dan en la
tras, El amor á producir tiene en Gamboa una
manía de apuntar cotidianamente cua11to les sufrescura juvenil. ¡Caso curioso de consignar en
cede-que no es mucho ni interesante: beso de
un país como el nuestro, do11de la literatura no
más ó regaño de menos,-y dicho se está que ta·
reviste caracteres militantes, sino es más bien
les engendros sólo i sus autores importan. Mas
c onsiderada como sport ó medio para escalar ele•
yo no adolezco de exclusivismos; y si creo que
vados puestos, el cual, pasados los cuarenta y alno á todos se permite escribir la historia de su.
c:an:zado el renombre á que se aspiraba, abandóvida, abrigo, en cambio, el leal convencimiento
nase á la manera que el cortesano arroja lejos
oc que los artistas, aun sin Jltgar á genios, pne•
de s( el disfraz que le sirviera para rendir á beden darnos sensaciones bellas, hacernos saborear
lla y honesta dama.
interesantes p,ginas, y legar, sobre todo, á. futuNo bart ana crítica de Ni diario, En estas noras generaciones, preciosos fragmentos de histotas fogiti vas de la sem1na tan sólo cabe la voria literaria, cuando descordeJJdO vna punta del
landera impresión.
velo del ideal nos hacen penetrar en el recinto
Ni á. la crítica creo tampoco que puedan somede sus sueños, 6 con loable paciencia anotan, en
terse producciones del gtnero de la más recienel libro de memorias, los inenu.dos,incidentes del
te-en orden de publicidad, al menos-del nove·
vivir.
lista mesícano, No son obras concebidas confor.. *
me á un molde estético determinado, sino libros
hechos á la buena de Dios, aprovechando la inCuando, andando los años, algún critico quietención del momento: un paisaje, una frase, un
ra conocer á Federico Gamboa y recibir una imsuceso grande ó pequeño de la existencia propia
presión directa del ambiente en que floreció, no
que más interesa á quien escribe que al que lee.
te11drá má.s que recurrir á Mi diarío para loPero si el valor netamente literario de tal gégrarlo,
nero de libros oonsidtrase, en cierto modo, disLibro sincero, sincero hasta en sus vanidades
cutible, 1cuán eraade es, en cambio, su significaes
éste. La sinceridad chorrea de é l, le satura, se
ción psicológica é histórica; su importancia co·
comunica al lector, Leyéndole se comprende que
mo documentos para el estudio de épooas Y esrepresenta un conjunto de notas escritas á vuela
critores! La. notoriedad que han llegado á adquipluma, obedecie11do al primer impulso, descuirir en nuestro tiempo, del cual son hijos legítidando, en ocasiones, el estilo que frecuentemen•
mos, hállase plenamente justificada. Constituyen
te titne un sabor harto familiar y abunda en meuna impresión honda de la vida, de las costum~
xicanismos, como si el autor, sobrecogido al pabres, de los hombres y de las cosas de un deterso fugaz de las horu, quisiera anotarlo todo, con•
minado período, T son, para el cdtioo, la más
signarlo tc,do .... Hay en Mí diario paisajes felipreciada fuente de donde puede extraer datos
ces-los de la correría por Centroamtrica, prinpan el conocimien•o de una tpoca literaria. En

FEDERICO GAMBOA

"DIARIO"

~rn

.

~

cipalmente¡-retratos de personajes de las. •~t~as
y de la poHtioa sagazmente observados; 1u1c1os
sobre autores y libros, desacertados muchos de
ellos-los de Goethe y Galdós, por no citar otros,
-y, finalmente, notas íntimas, añoranzas de la
vida de mocedad, muy sentidos anos Y otros. Es
como un viejo cajón de recuerdos que se vaciara
de pl'OllfO,
Mas, á través de ellos, á través de apuntes y
paisajes, á través del relato, variado á veces, en
ocasiones monótono, descubrimos al hombre que
ha recorrido su camino paso á paso, alimentando, sobre los amores todos de la vida, el amor de
las letras. Surge el artista, laborioso, amontonando pacientemente libro tras libro, Y esta visión
del escritor que persigue sn ideal sin descanso,
es, al volverla última página, consoladora Y amable.
C,uu.os GoNZÁLEZ PE!IA.

00

El TIGRE DE MACUZA
(CUfNTO , .RGfNTINO)
I
Confieso que,!\ pesar del calor tórrido que
11.bría. las grietas de la. tierra. y aplastaba los
llanos bajo un sol de púrpura, Ja. primera sensación que experimenté, al llegará Macuzá, fcé
un gran frfo en la espalda.
¿Es necesario refer1r los erroresjuve es que
empuja.ron al hijo del colono basta. aquel lejano fortín, úlliiroo puesto avanzado de la. olvll1zaclón en la Pampa? Baste saber que cuando
me condenó el consejo de guerra á abandonar
nuestra tranquila guarnición para Incorporarme á uno de los pequefios destaca.meo tos qoe
por entonces tenla en jaque la arremetida. de
los Indios, estuve lejos de adivinar que tendria
que mar,ar á. un hombre.
Imaginaos (y aqui la. voz de nuestro amigo
dejó apuntar una emoción contenida ), Jmaglnaos, 11. la manen. de una peque!Ia. barca en el
mar, bajo el cielo uniformemente azul, en medio de la lla.nura sin limites, una. mezquina vivienda. rástloa. En torno de ella t.e extendia un
desierto interminable, apenas Interrumpido al
Oeste, bajo la cinta roja del crepl1sculo, por un
pequefio grupo de 11.rboles que, en la. soledad,
parecian empuja.rse de miedo, con las crines en
desorden, como caballos que huyen. Contra el
muro, sentados en el suelo, a\ lo largo de una
gran raya de sombra, fumaban y bebfa.n ma~e
los soldados, medio vestidos, con el kepis echado hacia atrás .... Cuatro ó cinco caballos faméUcos y huesudos tusmeaban la t.lerra, arrancando de raiz los pequefios brotes. Y un cansancio solemne pesa.ba sobre la comarca salvaje
y sobre el grupo hostil . ...
Sin emba.rgo, no envidié las ocho jornadas de
fatiga que a.ntes de llegará la primera estación
tendrla que soportar otra vez el cabo y los cuatro hombres que me trajeron. Sin emo~lón los
vi desatar el galope monótono de sus monturas
y perderse de nuevo en el horizonte envueltos
en una nube de polvo.
-Todo consiste-me dije-en aceptar de lleno
la aventura..
Después de todo, esa existencia. nueva me reservaba. quizá. algunas agradables lmpreslones,
sin contar con que seis meses no duran toda la
vida.
Al llegar aquí, 1&gt;ermltidme un desahogo intimo. La noche no es quizá más que la sombra
de alguien que pasa; pero en el aniquilamiento
de las planicies desiertas, la obscuridad parece
á veces un nido de agresiones y el silencio una
de las formas de la muerte. No creo mentir si
digo que á medida que las tinieblas se fueron
apoderando del llano, la esencia. de las cosas
cambió. Una. Inquietud creciente se apoderó

de mi alma y, con ella, un deseo febril de examinarlo todo . ...
Aquella tarde sólo se hablaba. de una fiera
que visitaba. el campa.mento multiplicando las
vlct,lmas. Todos comentaban la muerte del que
la noche ant.erlor babia. desaparecido, oomo
tantos otros, sin que quedaran rastros
- Volveremos á encender la.e hogueras y el
tigre se aleja.rá,-declaró el más optimista.
Pero un perfi l se destaca.b&amp; entre todos: el
del sargento Llnch, nuestro jefe. Du ro, at,Jétlco, imperativo, parecía .re1na.r como un dios
sobre el estercolero humano. Sus ojos brillantes de bebedor denunciaba.o una extrana mez.
cla de sadismo y de locura, y su paso difundía.,
entre aquelloshombres hoscos. el encogimiento
y el malestar que provoca entre las lieras uu
animal más fuerte. Porque nada era. en verdad
más tmprestonaote que esa. sl lueta. erguida. y
provocadora, detrás de la cua.l se arrastraba.
siempre Zug, un negro de cara bestfa.l que parecla ejercer las funciones de cabo y de a.slsten·
te á la vez.
II
Mientras todo dormía en tomo bajo la noche lOgubre, me pareció que de los campos muertos se levantaba, en una lengua de sombra,
la slluet,a del desequilibrado ...... Primero la
atrlbui á. un espejismo ...... E l Jere dormia, como dormlan todos, ,1n exceptua.r el centinela
que cuidaba los c11.ballos ... ... Pero la visión se
hizo t..n patente, que faé Imposible dudar.. . .
Llnch pasó junto á mi, con una azada y una pa.
la al hombro, rozándome casi. .... Primero erró
lentamente .. . .. Después se detuvo, como para
despert.ar á. alguien . ..... Un'I. nueva silueta es
Irguió ...... Era el negro Zug ...... Adn me parece ver!\ los dos hombres. Se volvieron en torno y se aleja.ron deBpués hacia el pequeño grupo
de árboles que se perftla.ba á la distancia, bajo
la claridad de la luna ..... .
La. maniobra me pareció inexplicable. ¿En
qué podia.n trabajar á aquellas horas? La curiosidad no es, á veces, más que una mueca del
miedo. Sin levantar un rumor, como un reptil ,
me arrastré por el campo, en la misma dirección, dispuesto á todo.
Cuando llegó al ple de Jos árboles, Lloch designó un logar con su mano motilada envuelta.
en un pafiue\o sanguinolento, el negro empu!!ó
una. de las herramientas y ambos empezaron á
cavar una hoya con el vigor obstinado de los
que desean termioar pronto. La. tierra cedfa
con dlftcultad .... . .Varias veces se sentaron
para enjugarse la frente y respirar un noco ....
Pero los descansos eran brevísimos. Con una
regularidad extrana. prolongaron el esfa.erzo,
sin cambiar una stla.ba, como si estuviera.n realizando una. cosa normal.
Desde mi escondrijo no era posible distinguir la.a proporclon'ls del pozo que abrían; pero el movimiento cadencioso de las dos sllueta.S en li sombra me Impresionó_ .....
Cuando termtnaron, el sargento escupió ruidosa.mente y murmuró al 1in:
-L&amp; cama. no puede ser mejor y el hué3ped
dormirá como nunca. . . ...

Feria en Atzcapotzalco

OORltEDORES QUE TOM/1,RON PARTE l!N LAS CARRERAS DEL DOII/NQO

Zug Inclinó la cabeza y ambos se adelantaron h¡¡,ola unas zarzas, de donde extrajeron un
bulr.o voluminoso.
El dlilogo me reveló entonces el horror de
lo que no podia. dbttnguir claramentil,
- Nunca hubiera creído qu.e ,l rmgo fuera
tan pesa.do ...... -dijo Llnch depositando el cadher al borde de la fo8a.,
-Hiibrá comido tierra mientras estuvo en el
zarzal,-rep11so el negro en chanza.
Hubo un sllenclo angustioso.
-No quiero que queae el surco qe sangremurmuró el sargento cogiendo un puJfado de
tierra y vol viendo sobre sus pasos;-ils necesario que nadie sospeche lo que ocurre ..... .
Zug aprobó, sllencloso.
Y mientras borraban las manchas, conversaron:
- ¡,Cuántos v&amp;o?
-Nueve con el de hoy ... .. .
-Y toda.vi&amp; no hemos concluido .. _...
-La culpa es de ellos ..... .
-¿Para qué vienen?
-El tigre t,endra. que seguir haciendo desaparecerá los que estorban ..... .
-¿Entonces r.endremos que preparar otracama?-interrogó el negro, apisonando la tierra
con sus talones . .... .

Feria en Atzcapotzalco

-Claro está-respondió Liocb con un halo
de bestialidad en los ojos-basta que nos dejen
tranquilos ...•. . Cuando vengan varios al mismo t iempo y salvemos la cifra de un salto todo Irá bien ... . . Pero mlent,raa lleguen aaf. ... .
¿Comprendes? ..... Siempre será. el mismo nú mero .... y el último tendrá que desaparecer .. . .
Porque hay que evitar una desgracia. . .. .¿Recuerdas lo que pasó hace a.lgúo tiempo? ... .
- ¿La. tormenta que barrió la llanura y nos dejó sin abrigo y sin caballos?-interrogó Zug est úpida.mente.
Y el sargentoconfl.rmó:
- Voy á resolver el asunto sin tardanza y esta misma. noche ... ... ya sabes .... . .
Entonces comprendi por qué los árboles mismos me parecian querer escapar de aquel lugar
de maldición.

III

Lo que acababa. de oir era mi sentenl'la de
muerte. Todos los allhelos de mi sér se oonden•
saron en una sola palabra: huir. Pero, ¿cómo?
A. pie e.ra. impoSible y en aquel nido de ma.Jhechores qae vivían con la idea coll6tante de es
ca.par, el sólo hecho de acercarse !\ un caballo
estaba penad? con la muerte. Sto embargo, resolvi ex.ponerme á todo.
Por otra parte, todo se concertaba. contra mi.
Un trueno majestuoso estalló á lo lejos y una
ráfaga de aire húmedo me azotó la faz. La tormenta. venia rodando hacia nosotros. Dentro de
algunos minutos ztgzaguearian los relámpagos
y esta.llarfa la lluvia, desencadenando uno de
esos cataclismos tan frecuentes en aquellas reglones donde los elementos sa.lva.Jes lo a.rremoUnan todo.
Com prendf que se desvanecfa la t\nica posibilidad de salvación. ¡,Cómo esca.par cuando
todos est aban despiertos? ¿Grlt audo !\ los soldados lo que pasaba? Pero , ¿cómo me iban á
creer? Y además, ¿qué podla. esperar de aquellos hombres su perstlciosos y sanguinarios? Por
otra pazte, Linch no me permitió pensarlo mucho ......
- Ensilla dos cfletes&gt;-grltó !\ Zug.
Y asl. que estuvieron Hstoi , saltó sobre uno
de ellos y me designó el otro.
-Vamos explorar los alrededores-ordenó;quiero que los indios aprovechen la tormenta para ataca.roes.
Cuando llegamos ant e los árboles, los relámpa.gos eran enceguecedores y el trueno retumbaba en la soledad como si se derrumbara el
cielo. Ltncb detuvo su caballo y fing ió examinar la hierba, donde empezaban á. caer, gordas
como a vellaoas, las primeras gotas de Jiu Tia.
-Bájate-me dijo-y mira bien ... . . me pa.rece que bao pasado por aq11f. .. . . .
Era el momento fatal. Queria. que me pusle•
ra de rodlllas \l8.r&amp; ultlma.rme. Entonces resol"' jugar el todo por el todo. Y mientras el monstruo bajaba la cabeza para sefiala.r mejor el luga.r, desnudé yertlgloosa.mente el sable y le descargué un golpe en la. nuca. Después cerré los
ojos para esperar la muerte .. ... Pero á mi gran
estupefacción, el coloso habla rodado del caballo como se desploma un muro. La herida. era.
mortal.. . . .
M. U.

ºº

PALCO D E LAS REINAS l;:;N LA FIESTA OE CARRERAS EFl!.OTUADA EL OOMI NQO ULTIIIO

�'
el mujerie¡o, el que h iciera soñir á princesas,
dar á la pobre muchacha una fies ta d e amor, pasando un d(a entero á su lado en el campo.

.

••

•

•
amado es tan s6lo dulce; para tener
ilusión de la felicidad, necesari o es
ar. Y nadie sabe mejor esta verdad
como el célebre m úsico Miguel Paz, el
fuúco autor de valses que pudiera citarse después de Chopin. Si alguna de sus aventuras se
conocen, no se debe ello á indiscreción suya-este delicado artista es el menos fatuo de los hombree -sino á la publicidad que han tenido á su
pes;r, ¡Y cuota que las más halagadoras aún
permanecen desconocidas de todos! Cuando el
blondo eslavo de los negros ojos se sienta al
piano y se quita lentamente los guantes de las
manos pálidas, las mujeres le miran con emoción, y recuerdan la historia de · aquella señor~ta rusa, dulcemente rechazada por él, que sr su1•
cidó en Niza, poniendo en su nariz y en su boca
un algodón empapado en cloroformo. Y no dudan, por cierto, de que la cifra del finísimo pañuelo con el cual cJ compositor se frota los dedos antes de preludiar, fuera bordada oon los ca•
bellos de una alteza.
Miguel Paz rehusó los dos millones de dote de
la joven rusa, del mismo modo que escapara, allá
en el Norte, á los lazos de un real adulterio que
se le ofrecía. Ha hecho todo eso únicamente por•
que no amaba. Pero ¿cuántas veces no ha cedido este hombre de imaginación melancólica Y
voluptuosa? A cuantas mujeres ha abandonado
su vida, raramente lo hizo por vanidad, á menu•
do por capricho del deseo, casi siempre por sorpresa, por enternecimiento; pero nunca, lay! por
amor.
Y, sin embargo, ¡sU Estuvo enamorado com·
pletamente muoho tiempo hace, cuando corría ignorado por los banios de Parfs, y era, durante
las noches, timbalero en el Ambigú.
¡Ah, el triste, el horrible amor! ¡Por una actriz
de décimo orden, por una muchacha alegre! Con
todas las vergü enzas y todas lu infamias de la
compartición, con los celos impotentes Y rabiosos del amante pobre á quien la cc.medianta en
horas de indulgencia le lanzaba, con su mentirosa voz, como un hueso para que lo royera,
aquella frase que Je crucificaba:
-Y ¿qué te importa todo eso, si yo no amo á
nadie mb que á ti?
Al cabo de muchos años de eaclnitud rompió
]a cadena, en el momento en que la gloria le
sonreía, y en que su Vals des N íxes arrastraba en
alas de arrebatador ritmo lo mismo á las damas
en traje de corte sobre los encerados pavimentos de Compiégne, que á las grisetas mal vestidas
en los tablados polvorientos delElysée- Montmartre. A partir de entonces se había hecho famoso
Miguel Paz¡ recorrió Europa dando conciertos, y
al volver, revueltos en el fondo de su maleta,
trajo dulces biUetitos esoritos en todas las lenguas y procedente de los países todos. Mas, co•
mo había probado en su juventud la leche amarga y fortificadora que brota de los pechos de la
buena nod-riza Pobreza, continuó siendo un hombre sencillo sin petulancia. Cuando »elee sus
viejas cartas de amor y evoca aquellos devaneos
de una hora ó de un día, en los cuales se gastó
su vida, acuérdase á menudo, con tristeca que le
ruboriza, de las noches de invierno en que, cerca de la puerta de entrada de los artistas, con los
pies en el fango, aguardaba á aquella mujer, que
se iba del brazo de otro hombre casi siempre, y á
la cual él había amado, amado hasta morir.
- No hay felicidad más que para aquel que
ama, se dice entonces Miguel, poseído del cruel
esplín del libertino sentimental, y sitnfe que á

sus ojos suben las lágrimas, que se estancan las
lágrimas que no corren, las lágrimas raras Y torturadoras de las gentes nerviosas.

•••
Y fué en tal estado de ánimo que Miguel Paz
volvió á París, al Parfs detierlo de Septiembre,
el año último, obligado á abandonar los baños
de mar en razón del mal tiempo.
Un día en que, según su costumbre, vagabundeaba sin saber adónde ir, persiguiendo la melo·
día rebelde, sorprendióse al escuchar el marcial
acorde de una orquesta de latones, y se apercibió de qne el azar le había llevado hasta Luxemburgo, cerca de 1a fuente de los Médicis, donde
una banda a¡ilítar da en esUo conciertos al aire
libre.
La brutal fanfarria había desvanecido su ensueño, Fué hacia la terraza vecina, acodóse en la
balaustrada, admiró el viejo palaoio italiano, el
tazón en el cual se deslízaban los cisnes, los pa.
seantes que iban á lo largo de las callecillas, el
hermoso cielo estival; y luego, de pronto, descubrió al dos pasos de él, sentada en u11a sílla de
paja, á una joven que le miraba con atención
singular.
Era una 6na y encantadora rubia de tez de rosa, de dorados ojos, de linda nariz recta y apasionada. Y ¡qué aspecto de corrección y decen·
cia el de au toil~tte: sombrero y talle de tercio•
pelo azul y falda de tela íoglesa á cuadros! Y ¡qué
gracia en la actitud de su brazo delgado, e-ngaantado de piel de Suecia hasta el codo, y qd hermosura la de su mano abandonada sobre las rodillas!
A la primera mirada de Mig11el, la joven euro·
jeció, avergonzaia de su curiosidad descubierta.
Pero el músico xnía ya el sombrero en la mano
y habíase acercado á ella, diciéndola:
-¿Acaso he tenido ya el gusto de conocerá
uated, señora, é iba á serahora victima de la desgracia de no reconocerla?
Ruborizóse ella, confusa, y murmuró, bajando
los ojos:
-No, señor, usted no me conoce . ... Soy yo
quien lo conoce á usted.
Sentóse cerca de ella¡ charlaron. Le había visto,
hacia tres años, una sola vez, en el concierto Colonne, el día mismo en que dirigiera su Suite de
orquesta. Y Miguel, halagado, aproximaba su silla.
¡Cómo! ¡Habíale visto tan ,ólo una ve z y no fe
había olvidado! ¿Qaién era ella, pues? ¡Oh! nada extraordinario! Se llamaba Lucía¡ vida muy
cerca de ah!, en la calle de Gay-Lucs5ac, con su
hermana mayor que era viuda, persona muy seria, á la que confiaba la educación de su pequeño
niño.-¿Un niño? ¿Entonces era ella casad.1?
Nuevo rubor. No, era casada. Y las confidencias
se hacían cada vez más íntimas. Veía siempre á
aquel á quien llamaba " el padre de su hijo;'' pero ahora tan sólo de tarde en tarde y como amigo. No había sido prudente; pero, en suma, aque•
llo estaba terminado: iba á cumplir veinticuatro
años, considerábase casi vieja, y gustaba de vivir
tranquila con su hermana, de sus pequeñas ren•
tas y hasta trabajando un poco-las dos sabían
de modu,-y venía algunas veces de Luxemburgo á oir la banda militar, en espera de la hora de
ir en busca de su chiquitín, que se encontraba en
el internado de la calle Roy er-CoUard.
Hablaba así, con una ingenua y casi infantil
confianza, con voz dulce y sorda, los ojos bajos,
y dibujando círculos en la auna con la punta de
su sombrilla. Miguel la escuchaba sonriendo,
asombrado de que aquella banal historia le ins-

pirase un interés enternec.e dor¡ y experiment.ba
un sentimiento de tristen al advertir el ligero
marchitamiento de las sienes de la joven, donde
el estío agonizante había pueato, sobre la delicada piel rubia, algunas leves manchas roj izas.
Y ¿cómo es que un hombre afortunado en amores como Miguel Paz, hacía caso de esta aventura
sin importancia? Por la inconsecuencia del pró•
digo que no vacila. en disipar una fortuna y se
inclina para recoger del suelo un alfiler. Pero IU·
cedió que al día siguientt, y al otro día, volvió
él al Luxemburgo y tornó á ver á Lucía. Confe•
sóle ella que el día en que le viese en el concierto Colonne él Je había gustado:- ¡Oh, pero gustado mucho!-y que, la vez pasada, cuando él se
habí1 acodado en la bllaustrada cerca de ella, le
habíamirado, por más que la ahogase la emoción,
0011 la esperanza de que él le hablaría.
La novela, comenzada de esta suerte, debería
de llegar bien pronto á la página en que general·
mente se encuentran tres líneas de punfos suspensivos, que hacen l11Dguideccr á las colegialas
que leen á escondidas. Pero don Miguel, el des• deñoso, el estragado, pensaba al principio encontrar tan sólo una insignificante fantasía, y ha1ló un
placer que le llenó de sorp1esa.
¡Era tan bueno aquel amor que no tenía más
que aceptal', aquel amor sin coqueterb, sin interós, aquel amor pueblo, sencillo como un instinto!
Miguel continuó viviendo con su madre y Lu•
cía con su hermana. Fi;é por ello que sus primeras intimidades tuvieron por teatro uñ fe11cho
cuarto de hotel, sombrío por el tinte de los muebles de caoba y el color granate de Ju cortinas,
con un gr.an lecho, y un grabado estilo trovador
que re-presentaba á un caballero armado hasta los
dientes, que escribía con su daga un nombre de
mujer sobre la corteza de ana haya. Mas, en tan
vulgar asilo, Miguel, no obstante sus treinta y
cinco ail.os y sus numerosas campañas en la galan•
terfa, había sentido latir su corazón-¡Oh, cual.nto tiempo hacía que no experimentaba estolaguardando la hora de la llegada de Lucía, fijos
los ojos en el péndulo donde un Galileo de bron•
ce 111ostraba con el índice un mapa-mandi. 1Qaé
encantadores almuerzos habían tenido allí, sentados el uno junto al otro sobre el diván de enmohecidos resortes! y ¡qué dulce minuto aquel en
que, -.á los postres, cuando habfan dejado ya las
servilletas sobre la mesa, -Lucía se acercaba, tímida, áMig•el, y, tomandodelicadamen1e la 111ano del artista, el cual le parecía un sér superior,
un semidiós, al cual s6lo podía tocársele con pre·
caución, la llevaba á sus labios y la cubría de besos rápidos, ligeros, casi respduo,osl
Miguel Paz abandonábase á aquel amor que le
halagaba, aun en los ri ncones más sccrdos de su
corazón. Sorprendíase penundo en Lucía muy
á menudo y en los momentos más inesperados.
Acordábasc d e una fr•se de verdadera enamora·
da que ella le dijera en cierta ocasión: •Dame tus
citas por anticipado para tener tiempo de p en•
sar en ellas1. Y con los labios entreabiertos por
una involuntaria sonrisa de felicidad, él soñaba
en la linda nariz recta de ~u amante, y, sobre todo, en lo ardoroso de su voz cuando, estn:chándole oon sus fuerzas todas, le decfa, apasionada:
«¡Mi ¡ atito!•
-¡Dios mío! exclamó súbitamente un día, ¿es
que yo la amaba? ¿Es que la amo? . .....
¡Ay! No quería escuchar dentro de sí una v oc
secreta, una voz irónica que protestaba muy que•
do, y, como el cielo de Octubre aparecía puro,un mes hacía que conociera áLucía-resohló él,

Era necesario emprender la marcha tempnno
si querían llegar á tiempo de almorzar á la aldea
señalada, en el lindero de un bosque, al Norte de
P.uís, en una región poblada de espesuras y de
es tanq aes, Al presentarse él e-n la estación, ya se
encontraba ella ahí, de pie cerca de la ventanilla, con la b"lsa de viaje á sus pies, siempre con
su airecito serio y razonable.
Viajaron solos en el vagón- ¡qué primer b esol
-viajaron solos también en el ómnibus que les
llevó, al gran trote, por el camino bordeado de
perales. Y Lucía reía, jubilosa, embrfagada por el
aire vivo, ex clamando: «¡Hará buen tiempoh al
v er qae la brama dorada de la mañana se disi·
paba y surg{an, á lo lejos, en el campo, humildes
c.1mpanarios.
A.l c •bo de una hora, el coche empezó á sallar
sobre el empedrado del pueblecillo. Deslizábase
á lo largo del muro de un parque. por encima
del cual sobresalían masas de verdura. Colam•
bratt0n, al través de la ventanilla, el techo de uua
choza¡ una fuente dd siglo pasado, medio derruida y ornada con su correspondiente distico
latino. Luego el ómnibus se detuvo. Habían llegado,
Eotraron :l la posada, s ituada al exlremo de
un, c1lleja; de¡aron sus equipajes sobre la
vieja mesa de billar, y en seguida, para no per·
der una hora del hermoso día, almorzaron en el
fondo del jard{n, entre vides y yerbas. c9ae nos
sirvan en s eguida. No importa qué su, Unachu•
leta y un poco de ese vino blanco que sólo puede beberse al sol&gt;. Y Lucb, que había traído ta•
jadas de queso de crema, miraba á Miguel con
ojos placenteros, diciéndole:
- ¡Qaé buenas ideas tienes, niño mio, y cómo
te amo yo!
¡Hala! Eo camino pira el bosque. Era preciso
;;;;;rarse, porqué tn Odubre las noches vie•
nen pronto. Y belos ahf, caminando por un sendero húmedo y sombrío, bajo de los árboles, haciendo crujir las hojas . Auiba, sobre sus ca·
bezas, por entre la enramada, vislumbran, de
cuando en cuando, el cielo azul. 1Qoé rumor de
alas! Una bandada de cuervos bula De rato en
rato resuena á lo lejos la detonación de un fasil
de algún cazador. Y los parisienses marchan ri•
sueños aspirando el aroma de los bosqurs.-t¡Mi•
ra, todavía hay rosas!&gt;-Y Luda se anodillaba
para cortar las últimas florecillas; y MigHl, con
el sombrero echado hacia atrás, decapita con su
bastón los gruesos hongos venenosos al pie de
las encinas.
Retarda el paso en oi:asiones para ver al la
moza marchar feliz delante de él. ¡Cómo es fina
y pequeñita, con sus vestidos obscuros! ¡Cómo
anda bien! Y ¡q11é talle el suyo, de diosa de la
primavera! Y ella se detiene al borde del camino. c¡ Ah, nueces!• exclama, y tal es su gracia
ca.ando se inclina para cogerlas, que Miguel corre, enlaza el talle de la amada con sus brazos Y
la besa largame.n te en la nuca.
-Gatito mío, ¡qué miedo me dai.l
y corren todo el día, descendiendo alegremen·
te por los caminos en los que el eco repite sus
risas, dándose valor para trepar por los senderos de cabras, para escalar las rocas en las que
los pies resbalan, y quedando hondamente silenciosos ante la solemnidad de la selva¡ y, cuan•
do él se detiene ante una perspectiva, ella se
cuelga su brazo, un pooo cansada y como ebria.
Al cabo la noche le sorprende cerca de an gran
estanque.
Lucía se ha sentado sobre el tronco de un ol•
mo, y Mi guel está á sus pies, recostado en el cés•
ped, apoyando la oabeza sobre las rodillas de la
amiga, la cual se ha quitado uno de los guantes
y le ac aricia los cabellos.
Es u:qui9ita la hora, No hay una briaa; no se
ve una nube. El sol desciend e ble apaci en un

cielo que parece de azulada leche, y el tranquilo estanque, como un espejo de acero, refleja los
grandes árboles inmóviles.
Miguel se siente invadido por un enternecimiento sin límites¡ le parece como si todo su pasado no existiera ya, como si de su vida no co•
naciera más que aquel minuto. Su corazón escép •
Uco, rejuvenecido un instante por la naturaleza;
su coraz:ón, como una rosa tardía, hace un esfuerzo po r abrirse. Coge la mano de Lucía y la
da un la.r go, un dulce beso, y por la vez primera
dice la palabra q ue , en su noble horror de la

mentira, no ha pronunciado después de tantos
años:
-¡Te amo!
Pero en aquel momento preciso el sol se hunde
del otro lado del estanque, tras de la franja negra de los sabinos. De pronto, todo,-el atua, el
cielo, los árboles y el corazón de aquel hombre,
¡ayl-todo á la vez se enfría. Luda, que mira ,
su amante en los :ojos y le ve estremecerse, y,
co.n la necesidad de verdad de los senoillos y la
calmosa resignación de los humildes, respóndele con voz sorda y quebrantada:

�ll:r viaje iba perfectam.en te; todas 6 la mayorfa
de las dificultades habían sido vencidas, y , sa•
tisíecbo desu terrible hazañ1, el aviador, que se
consideraba como triunfante, decidió de.acender
para tomar el único descanso de su viaje en el
aeródromo de Domodosola. De allí no le quedaba más por hacer que volar sobre superficies pla•
nas rumbo á las bellas agujas de la catedral de
Milán, que señalaban el fin del atrevido viaje.
Lu d ificultades estaban vencidas; par• el que
había llevado á oabo el viaje por sobre infinidad
de peligros, lo que restaba era un juego de niños.
Pero antes de que se llevara á cabo ese juego, i.
muerte, qne espiaba al osado, se apoderó de él
y lo aniquiló.

-No, gatitomlo, tú no me amas .. . . 1Quieu te
ama, soy yol
Lucia ama siempre á Miguel, et cual se deja
amar. Pero si la repetición en minenr del tem&amp;
de su último vals expresa un sentimiento de dolor desesperado, es que el músico ha traducido
en aquellas notas las tristes palabras pronuncia•
das por la joven al borde del estanque, después
del crepúsculo; y es también por ello que este
vals, que no puede ser oido sin que las lágrimas
asomen á los ojos, rut intitulado La noche de
Otoño.
FRANCISCO COPPEE.
(Traducción especial para EL MoND0 1Lusn.rno)

..

Al hallarse Chhez sobre el aeródromo de Domodosob, emprendió un 'fuelo de descenso con
una rapidn vertiginosa ¡ engreído con su gloria,
quizás confió demasiado en su aparato y se dejó
caer sin tomar en cuenl• la fragilidad del ¡,áj aro
artificial. Este, que es uu cBlerioh, no soportó la
fuerza de la cdda, y cu1ndo el piloto trató de
modiñcar la velocidad, se quebraron las alas.
El aviador y la máquina cayeron al suelo convertidos en una sola masa. Cuando se trató de
auxiliará Ch,vez, se hallaba entre los restos del
aeroplano con las piernas rotas; pero sin presentar síntomas de ninguna lesi ón grave.

La Travesla de los Alpes en Aeroplano
Una Víctima más de la Aviación
A un triunfo del orgullo humano ha seguido
una de las más lastimosas catástrofes, Porto mis·
moque el triunfo alcanzado fut de los más satisfactodos, el desastre ha sido más lamentable.
Hace mucho tiempo que los aviadores se habían propuesto el problema de volar por sobre
los Alpes en aeroplano, y la sola proposición
hada estremecer á los más atrevidos de ellos.
A la dificultad de la aUura, que de por ella es
casi illsuperable, había que aumentar la de la
distancia y el terrible vértigo que forzosamente
había de apoderarse á quien se expusiera por sobre las gargantas sill fondo y los espantosos abismos que había que atravesar. Se necesitaba, para
acometer semejante empresa, á alguien que estuviera acostumbrado á lu alturas y, por lo t•nto,
nadie parecía más llamado á llevarla , cabo que
el hombre que tenía el crecord&gt; de la alt111'a,
Por esto fut por lo que los amigos de Cbávez
aconsejaron á éste que se dedicara á una empre•
sa para la que aparecía como tan indicado.
Cbávez, á los consejos de sus amigos, deoidió
tentar la travesía¡ pero ti mismo 1e sentía poco

CHAVEZ, LA IJLTll,IA Y LA MAS QL.ORIOSA VICTIMA DI!. L.A AVIACION

inclillado , hacerla, y parecía que algo le hacía
presentir un mal fin,
Con todo esto, el 23 de Septiembre i la una de
la maiia_oa, cundo sus amigos •visaron á Chí.vez
que los meteorólogos: del observatorio decían

que el tiempo permanecería tranquilo por algunas horas, decidió hacer el viaje, salió de su casa y, después de aljnnos tanteos, se elevó por
los aíres en Bdgues, principio del viaje, y se di•
rigió rumbo á Simplón.

CHAVEZ SOBflE. UNA DEI.AS ESCENAS DEL. " INFIERNO" D EL. DANTE

Se Je llevó al hospital, y durante los tres primeros días, todo parecía marchará marav illa, y
la mejorla se acentuaba de una manera rápida¡
pero al amanecer del enarto día se notó un empeoramiento y la travedad de l• situación se
hiz.o patente; el corazón había sido desalojado
durante la caíd• y no Juncionaba con regulari •
dad . La muerte habla hecho su presa y no la
soltó. Chável': murió cinco días después de sa
caída, maldiciendo lo que ti llamaba, con razón,
un cestúpido accidente&gt;.
No quería morir¡ al volver en sí después del
accidente, dijo á uno de sus amigos: &lt;la vi d• es
bella&gt;, y cuando comprendió que se hallaba en
peligro de muerte, dijo: cno qui siera morir&gt;¡ sen•
Ha que sus presentimientos se iban á realizar.
Chávcz el'&amp; peruano por nacionalidad, pero nachio en Parfs¡ tenía veintitrés años de edad. Su
especialidad eran los -,¡ueJos de altura; ya en los
biplanos había conseguido grandes t riunfos. y

CHAVEZ l.t..EQII.NDO A OOMOOOSOLII.

desde que se dedicó al manejo del monoplano, no
tenía rival;su "record," antcrior al paso delo• Alpes, era 2652 metros, y confiaba llegar á tres mil
en la reunión de aeronavegación de Miláa.
Respecto, as causas-de !accidente, convienen
los técnicos en que se debe princi palmente á la
fugilidad de los aparatos¡ los constructores se
han preocupado por establecer' 'records," pero no
se han fijado en que mientras más potentes son
los motores, más sujetos esfán los apara1 os á Ja
fuerza terri ble de las corrientes de viento¡ desde
el punto de vista del motor, 110 hay ahora nada
que reprochar¡ pero no sucede lo mismo desde
el punto de vista de la solidez del aparato, y
creemos que va es tiempo de fijar la atención en
la causa que ha ganado las mis hermosas vidas
en el campo de la uiación.
Ya que, gracias á los motores modernos, se ha
llegado á tan maravillosas conquistas en el aire,
creemos que es tiempo de proteger á los aviadores contra aocidentes del género del que 1101 ocu-

P ARTI DA D E C H II.V EZ E N BR/ Q U E

pa, fortaleciendo la parte esencial de la m,q ui-

na voladora: las alas.
Mientras tanto, tenemos que conformarnos con
lamentar pérdidas tan dolorosas como la de
Chávei:.

C H II.V EZ P ASANDO S OB R E 1.A K AI.T VASSER

�LAS CARRERAS
Desde el punto de vista deportivo, y esto quizás explig ue la itctitud del público, la tarde estuvo muy lejoa de ser digna inauguración del primer "derby" mexicano: las carreras se ha.clan lentamente, una cada cuarenta minutos, y en ninguna Je ellas la emoaióa podo llegar ser s iquiera
mediana; fueron muy Jesigualee y en todas ellas
sabía el resultado antes de que se hubiera corrido la milau de la distancia.

~a~trllaua
Q11e las vides expriman para mí su tuoro
Y concentre cD un verso primitiYo y s011cro
Las mañanas de nácar y las tardes de luego.
Y me pierda CD d coro de la 1ústica gente
Y con mis djentes blaucoa muerda la h11ta y ria:
Y el maestro Epicuro pouga paz en mi frente,
Y así tuern una rama con mi brazo pottnte
Como grabe una estrofa de urena alrgría.
10h, didái:lico 1111igol Jas dcctrinas 1mp1i111e
Eu los bla11dos terrones de almas nuevas ¡ ansiosas¡
Bi~n pro Seyo 6 pro Ticio la dialécUca es!lrime
Y predica 1a austera misión, vaua ó s11bhme,
Debuscarla sustaucia de los seres y cosas.
Naufragar en los 116menos me ha poesto laxo y triste¡
Dtjam~ á mi el aspecto de esas cosas y seres,
Sólo su aspecto ¿acaso no es lo único que existe?
El sol es la Verdad que desde el cielo asi~te
A esa única Ciencia, la i11agotable Ceres.
Tu labor es de apó!&gt;lol y tu egregio desti110
Alumbrar las conciencias con pala bu y tcoda¡
Yo en Parises y .A.rcadias seguiré mi ca111ino
Tras el jugo de 110 beso y el ensalmo de UD trino.
Todas las cosas bellas me darán ambrosía.
Me Uamas gravemente apoHneo, pagano ..... .
No sé .... Yo sólo quiero sobre Dada y Tristcu,
Males del hombre antigoo y del hombre cristiauo,
Salvar eo los embates del pensamiruto huma~
Los foeros redivivos de la eterna Bdlu:a.
EDUARDO COLIN.

Deja que ¡,iuya las Aulas
He sentido en mi frente debatirse la Idea
Como un monstruo azuzado que en su cueva se agitJ,
Como un duro martillo que en mi cráneo gol_pea . . ..
EsU. enfermo mi upiriha de inquietud infinita.
Mi cerebro pregant,, dolorido y exhausto:
¿Por qué todo es mentira y , á la vez, todo es cierto?
Se renuevan en mi alma las dolencias de Fausto,
He cansado mi duda sobre ll1l gran libro abierio,
Pouen hu-bias las tardes en las altas ventaJIU
Desleídos rebjos, como lívidas gemas;
Cierro entonces el libro de las tesi s arca11as
Y en mi ceño se fruncen las arrugas temprauas
Que traz:6 burgat inútil en las arduos problemas.
Deja que huya las aulas ¡oh, docto ami!o mlo!
Deja que huya el conveDto doude antano el asceta
Flagelaba sus carnes entre llanto sombrío¡
Que mi cuerpo des_pie11te con indómito brío
y q_ue estalle mi brusca j1ne11tud de poeta.
Qat mi esplritu cure sus tor~u precoces¡ .
Déjllme ir á los campos¡ que m1 11J1gre enctDd1da
Roja ¡rite eD mis paños, con los púgiles gocu
De la fuerza, en calientes boca11adas de vida ... .
Y asf guste mis horas como dón de los dioses.
Deja, amigo, que parta de la es0t1ela y el foro
Y expa11sione mis músculos en eurítmico juego.

Visiones Místicas
-Al verlo de la cruz desenc.lavado
desangrándose rlgido en el suelo,
por el pálido rostro amoratado,
extendí la blancura de mi velo.

Y en el lino quedó tija la huella
de su faz lacrimosa y sang uinante.
Cada gota de sangre era una estrella,
cada gota de llanto era un diamante.Así la Magdalena clamó al cielo,
y una lluvia de lágrimas corría
por la fai de la santa visionaria.
Y como su llanto al fecundar el suelo,
de cada lenta lágrima s urgla
el cáliz de una triste pasionaria.

l.l
Dulcificando el áspero paisaje
como un sueño de paz y de descanso,
refulge la verdura del ramaje,
en el fúlgido espejo de un remanso.
Bajo copudos álamos blanquea
la geór¡ica silueta del molino ....
Una rubia gallina cacarea
escarbando la tierra del camino.
A la sombra de fértiles ribazos
lava la molinera, con los brazos
desnudos dentro de la linfa fria.

Y sonriente canta mientras lava,
como cantaba la Virgen Maria
cuando las ropas de Jesús lavaba.

111

.,
,@

Evocando leyendas del Calvario,

El.c:lom1ogo prúúmo pasatlo se efectuó la primera reunión de
carreras do la temporada inaugural del Hipódromo dela Condesa,
temporada durante la cual se ha do curer, por primera vez, el "derby" mexicano.
Esta circunstancia, unida á la de ser la del año d1&gt;l centenario
Y_la enuociada antes: la inauguración de un nuevo hipódromo, hac1eodo esperar que la tarde fuera una de esas manifestaciones d e
deporte elegante y distinguido, á las que el público ac ude en gran
número y les da el sello de entusiasmo y animación. Pero parece
ser que ha muerto entre nuestra buena sociedad la afición po"l' el
deporte que, sin_ du~~• es el mds elegantt-, el deporte de reyes, como
se le llama con Just1c1a, y las tribunas del nuevo hipód romo p resentaban un aspecto dl'sconsolador durante la rnunión que nos ocupa.

0000000000•0000000000la sangre de la cruz y las espinas,
regresan al alero solitario
para anidar en él las golondrinas.
Obscurece el verdor de los caminos
el temblor de sus sombras pasajeras,
y esparce la frescura de sus trinos
un olor de redentes primaveras.
Se detienen temblando en los parrales,
trinan y vuelan, y al volar dardean
de oro el azul profundo de los cielos.

Y á través del verdor de los rosales,
los niños, fugitivos, manotean
pers iguiendo la sombra de sus vuelos.
FRANCISCO VILLAESPESA,

□■□
IRIS
Velaban las tranq uilas
horas de tus canciones y tu juego,
las pupilas sin luz del padre ciego
y la luz del Sol padre sin pupilas.
Y eras purd y dichosa. Pero un dla
tus ojos de gacela fascinaron
con la engañosa luz de los espejos

Te pudieron robar y te robaron
porque tu padre ciego no veía,
porque t u padre el Sol estaba lejos.
Te amó un doncel como t e amaba el día
porque eras de tus flores la más bella:
y eras tan pura al penetrar en ella,
que se llenó de luz la mancebla.
Arrancando su báculo al anciano
te vendieron en pública suba!&gt;ta

l.&lt;18 TRIBIJNAS,-.l!N EL

como una rama en flor . ... y eras tan casta,
que te secó el contacto de una mano.

PAOOCK, -LA CON C URRENCIA.
ASPECTO GENERAL

Contraían tus labios esas muecas
de las angustias locas
que borramos con besos en las bocas
que también hao be3ado las muñecas.
Como se dobla a l viento el taJ!o leve,
te doblaba el temor y la vergüenza
cuando el príncipe audaz, con mano aleve,
desataba los lazos de tu trenza.
¿Qué piensas? te decían tus raptores
al verte sola á su anheloso ruego
mientras sonaba su canción de amore
y tú sólo pensabas en tus llort's,
en tu muiieca y en tu padre citgo.
¡Oh, boquita angustiada, boca de ave,
que no sabe de amor, que nad:i sabe!
El moh ín adorable de tus labios,
que por primtra vez gustan de ;¡gravlos,
hubiera disipado sólo una
estrof11 de la suave
canción con que nos duermen tn IJ cuna:
c:qué quieres, dime, nir.a, ¿quieres llores?
pues yo te las daré¡ pero no llores&gt;.
M.. s nadie l:i. cantó y, en vez de ella,
porque eras de tus llores la mh bella
te mancillaba una canción de amores.'
Te malJijo t1: padre en la agonla:
mas, compasiva, á t u angustiado ruego
te dió la a urora un ósculo de fuego.. .
Perdona, Iris, al padre .. . . ¡estaba cir.go!
mientras que el Sol, sin ojos, te vela.

RAFAEL ARÉVALO MARTI EZ.
( Cen troamerícano).

Ante id desolación de las
tribunas, recordábamos aquellas encantadoras mañanas de
carreras de por los ochenta y
tantos, y la comparación nos
eutristeola mucho. ¡Qué diferencia con las tribunas de
Peralvillo, en las que entonces
se reunía Jo más granado de la
1:ociedad mexicana! ¡Qué diferencia de entre aquellas peco
distinguidas calles de Santa
An e, Henas de trenes elflgan.
les y lujosos, y las cercanfos
del tlaman te hipód~omo de IR
Condesa, con muy pocos ca•
rruajes distiaguid&lt;,s y preFas
del simón de alquiler!
Ldi;tima que el d&lt;'porte &lt;le
la carreras haya llegado 1\
tal punto de decadencia entro
nosotros.

�NUPCIAL

El tercer concierto de Meneses.-Beethoven, Wagner, TscbaikowEky, Liszt.-Una comedia de Ru~!ñol

~~:5~::J~~ OS conciertos del

maestro Meneses alcanzan cada vu mayor auge. A
medida que la temporada ha ido avanzando, lejos de observarse 110
decrecimiento en el entusiasmo del público, advitrtue mayorgaslo por
ooncurrir á tan exquisitas ñcstas de arte, verdadero recreo par.a la io,teligcncia y el espíritu. Y acontecimiento u este por el cual debemos
de felicitarnos, pues indica una elevación en punto á c'llltun, elevación innetable, en razón de que, en materia de espectáculos, oioguno
hay que, como el conciuto, ofrezca menos satisfacciones á. los bajos 6 vulgares instintos,
y exija de qui11n Je escacha una mayor conccntracitn mental y una más grande intensidad
de sentimiento artístico, La música, por su natuuleza misma, que tanto tiene de misterio•
sa y de impalpable¡ que conmue'Ve y ensc ña valiéndose de uno de los ór¡anos cuyo campo
de acción es menor, como el oido, reclama, del que la escucha, cicxta quitaesenciada sensibilidad.
Llegar á reunir multitudes para que se solacen merced á 1111 arte tan alto y á la vez: tan
aristocrático, es, por lo tanto, 11a1 verdadera fortuna. Y los artistas que bajo la dire~ión
del maestro Meneses han conseguido atraer al e Ar be a&gt; público numeroso que les jazgue y
oon ello reciba deleite, deben de cuco11trarse satisfe0hos.
Por lo dem,s, es el suyo un tri11J1fo merecido. La obra que llevan á cabo tiene mucho
de apostólica, porque enstña y tiende á la creación de un culto; á más de su belleza intrínseca, encierra una sama bondad. Y cabe co11sign1r que el conjUJ1to artístico qae ahora
se halla reunido en nuestro teatro coficial&gt;, en algún aspecto-d orquestal, por lo me•
nos-puede considerarse de primer orden, lo cual honra al Conservatorio de M éxioo, Hay,
sin duda, también en él unidades de valor escaso ó medioorc;pero basta á 11 finalidad que
se persigne el que éstas, sometidas á una buena dincción, contribuyan en la medida de
sas fuerzas á la realización de belleza que se proponen, y qae las obras ejecutadas, aunque
en alg11nos casos no alcilncen la perfección, sí •cusen un discreto empeño, ana baena fe
,in limites¡ qu no otra cosa necesitamos, por ahora, para lograr que ,e realics ese ideal
de educación estética, que cJ cronista quisiera ver ya difundido en todas las masas sociales,

SEfiOR IIUSENOIO M. L.OMEL.1
SEfiORITA, OONCl!.PCION ANAYA
QUIENES CONTRAERAN MATRIMONIO PROXINAMENTE EN GUANA,JUATO

*"•
El concierto del domingo, por sn variedad, ofrecía no pocos atractivos al diletfante.
Bccthoven, Wagner, Liszt, Tschaikowsky.... . He ahí los nombres de los maestros que
figuraban sn el programa.
BE.ETHOVEN

WAGNER

La Sinfon(a Heroica, p.l.gina una de las más estupendas que produjo el genio de Beetho·
ven, figuraba como primer númeio,
!Qué grandeza fa del cisne de Bi:inncn esa ol,ra magna! El AlleJro eon brfo, que desarrolla magistralmente aquella divina frase tao llena de gallardía y de slancio¡ la i.olcmnc Marcha fúnebre, de lineamientos severos, hondamente austera y majes1uosa en su serenidad¡ el
Scher:io, brillantísimo, colorido, utarado de vida, pasaron por la sala como un oanto an·
gélico. La ej11cución orquestal es buena; mas, á pesar de ello, dirfase que no alcanza el
extremo de grandiosidad que se requiere, en tratándose de Bc:ctbovcn. El maestro Me•
neses, severísimo en ocoio11u, parece como qae ahora no aprovecha todos los recursos que
pueden extraerse de 1111a masa de ejccatantcs tan numerosa como lo es la orquesta del
Conservatorio.
Sin embargo, la Sínfon(a Heroica que escuchamos mereció los honores de la alaba11za
cordial por el amor que revelaba en los artistas que la tocaron¡ el estadio de los detalles
Y la belleza de colorido de algunos fragmentos, tales como el primer Alll'tro y el Schl'r110.
La tarantela y marcha de I.a Sinfon(a Patética, de Tschaikowsky, ya conocida en Méxi•
co graciu al esfuerzo perseverante de Meneses, siguió á la obra beethoYiana. Tschaikowsky, por el carácter fogoso y pasional de su mú,ica, por los recursos en que abunda, y por
ese desbordamiento lírico, característico en él, y que íol'ma ano de los aspectos más ca·
riosos del alma rusa, gusta 1obrcmanera, no únicamente á los iniciados en estas artes, sino aúa á los itnaros que apenas las conoce11. El trczo de su Sinfon{a Patética, escuchado
ahora uuevamentt, •trad6 mucho.
Y lo mismo puedo decir, rompiendo el hilo contcuente de esta crónica, á propósito
de la obertura solemne el 8121t' del mismo autor, que dió fin al concierto, provocando la
más delirante ovación. Esta página abunda ciertamente en halla:rgos ttcnicos de valor, y
posee las características propias del estilo del gran compositor eslavo¡ pero en ella se
creerfa.,que Tschaikowsky, mís qae el fin artístico porexcelenda, se propuso conmover el
á.nim.o de las chusmas, agitándolas, entusiasmándolas, arrebatándolas con efectismos bur·
dos y de la m,s vnlgar concepción: toques de cal!lpanas, tamborea y fanfarrias .... No es
la c1812, para upíritus selectos.
La señorita M.ría Solórzano, joven pianista alumna del Conservatorio, se presentó
con el primer Concierto para piano y orquesta de Liut. A mi ver-y perdóneseme la lran•
queu, en gracia, que es aoble,- no era lltgada la ocasión de que la señorita Sol6rzano se
diera á conocer en público, Scrfa por tem.or; ac.uo obedeciera á falta de estadio serio; pero es la verdad que la joven pianista se mostró deficiente en su lec,ura, por lo cual tuvo
algunos 1ropiezos al ejecutar¡ que su mano izquierda no está todavía muy scgura¡quc

su frasco peca de dcsigoal, y que, en términos
absolutos, aún no logra una pnlsación sólida.
y 0 espero, sin embargo, que con mayor estadio y ex peri e ocia, fa simpática artista que ahora
está en sus comienzos, logrará mejor fortana en
otra ooasi6n. Por ahora su labor fué premiada con aplausos, en gracia á lo que pueda hacer
má, tarde, cuando se familiarice con el público.
U na hermosa idea que el maestro Menesu ha
tenido en la organización de sus concicTto~, es
la de popularizar algunos trczos escogidos de
las óperas de Wagner. Será t,te el prólogo de
más arriesgadas empresas, cuando compañías líricas de importancia se decidan á incluir en su
repertorio para las temporadas de México, las
obras maestras del mago de Bayreuth.
El domingo cantóse uno de los más bellos epi•
sodios de Panifal; el jardfu encantado y la seducción de las Bores. Eo él faeron aplandidas
la señor.a Antonia Ochoa de Miranda y la señorita Isabel Zcnteno.
Meneses se propone desarrollar esa idea á que
aludo, e11 subsecuentes co11cicrtos; pues, á lo que
se dice, dará á conocer algu110s trozos de El oro
del Rhin y de La Walkiria.
1Qaiéranlo así los dioses!

El señor Vásqucz tuvo la fortuna de acertar
cu su papel en la comedia de Rusiñol. Débese
ello, sin dada, á que olvidó su prurito de hactr
caricatuias 1:11 vez ds tipos humanos.
MAl!SI!: P11:011.o.

Partida jugada entre los señores capitán Ashby Y
profesor Engberg.

!RILJ1( LOJP&gt;ll
BLANCAS

CAPT. ASHBY

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Problema núm. 21, por W. f. Rudolph
NEGRAS

Enroca
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11
1s e 6 e
19 D 5 T
20 C X T
21 Se rinde.

ex e

*••
En el «Virginia F.l.brcgas, se representó la co·
media de Santiago RusHiol, intiluhda Los sa•
bios de Villa Triste, qae ya co11ochmos con el
nombre de Vida y dulzura .
No haré, por lo tanto, nn análisis de ella. Ni
Jo merece tampoco. Rosiñol, que, como pintor,
tiene un pincel espléndido, como dramaturgo es
deplorable. No se pueden resistir sus comr:dias.
En cna11to á la interprctad6n, si dirt que Vir•
ginia Fábregas entiende muy bien 511 papel. Lo
borda con vCTdadero cariño y tiene mementos
deliciosos.
No sucede lo mismo con el señor Nieva. El
sañor Nieva-y tiempo u ya de confesarl o, -carecc de ins1into artístico. Y como no estudia ni
procura penetrar, siquiera sea levemente, en el
alma de los personaje,, resulta que los muchos
defectos en qae abunda no se atenúan ba jo el
nítido velo de la discreción, Su dicción es afee·
tada y carentes de naturalidad sus movimientos
escénicos. Adem,s- y e3to es lo peor,-se pre·
ocupa mucho de la propia figura: al meoos ob·
servador se lo revela un det.alle, y es éste en ti
seiíor Niev.a, la manera de pintarse, que compile
con la de las actrices más prendadas de los afeites.

BLANCAS

Las blancas juegan y dan mate en tres jugadas

Solución al problema número 19,
por He.reward
NEGRAS

BLANCAS

1C4T
2 C 5 A (mate),

1

ei R X T

1siCXC
2 '1' .'l R (11111.te).
1

2

si C 5 A

D X C (mate).

Han mandado soluci6n exacta los señores Luis
Nava, de México, y Olallo Rubio , de Cananea.

SEROR OOCTOR CAs, a,,Ro PRECIADO
FALLeC/ 0O Rl!O/l!NTEMENT/l

�El Centenario en los Estados.

Pachuca. Oaxata. Mazatlán

El último libtto de Gamboa
Federico Gamboa es una. alentadora llgura
de nuestras letras, un esplritu creyente y esforzado que sabe bntusiasmarse y llorar con
nuestras cosas, nuestras costumbres, nuestros
hombres, nuestros méritos y debllldades, en
medio de la frecuente indiferencia con que ven
los intelectuales mexicanos la modalidad y el
nuestro colorido, las virtudes y las misarías
p&amp;trias.
F dderlco Gamboa es un J'ecundo, regularmente condlctón de los cerebros superiores; trabajador bajo el mote cnule file stne línea&gt;, labra sus
obras abunda.ntes de observaolóo, pintorescas
de episodios, exúberas de visiones blandas ó
punzantes , dulces ó amargas que nos producen
con su natural1smo, ó mejor dicho, con su verismo, el sabor, el olor, el estruj&amp;mlent.o, la
caricia., la. irritación de l&amp;realldad misma, casi
directa.
Federico Gamboa. es un sabroso, fluente y
grato narrador, cua.lldad que algunos reputan
secunda.da., pero tan rara. sin embargo, sobre
todo entre los naturalistas, con cuyas nimias y
detallistas descripciones y sobreca.rgada prolljlda.d abren un bostezo en nuestras bocas y en
nuestros esplrltus.

ENTRAOA,. LA CAL.ZAOA OEt.. CENTeNARIO, eN MAZATI.AN

la l ■ch1 por b nacionalidad mexicana, 11:n el
centro de la plaza que desde el 16 de Septiembre
lleva el nombre de la torre. Uno de los grabados
que aparecen en la plana anterior representa la
repelida torre, de bello conjunto y armoniosa
arquitechra, cuya fotognHa fué lomada por el
señor B11stamante y Valdés, cspeciahneole para
nuestra pntlicación.
Ya en otra ocasión, al hablar de las fiestas eo
Cnliacán, dijimos que éstas, en el Estado de Si·
ni.loa, hilb(an sido suntuosas y brillantes¡ ahora
nos volvemos á ocupar del mismo Estado para
dar cuenta de 1,, festejos que tuvieron lagar eu
el paerto de Ma:z:atlán.
El acontecimiento cnlminante en tsle puerto
faé la inauguraéióu de la calzada del Centenario,
qne se ui:ticnde desde la ciudad hasta r.1 pueo
de las Olas A.Itas.
La fiesta inaugural se tfcctuócl día 16 de SeptiembTC,
También se inauguró, en la citada fecha, la
glorieta Germania, construida á un lado del paseo¡ esta glorieta fué obsequiada al puerto por la
colonh alemana del mismo, y es un prccio~o ornato para el paseo.
Acompañando á estas líneas van algunas fotografías del paseo y de la glorieta, que il11strau lo
qae llevamos dicho acerca de ellos,

T;,:·, ,n h1gu, ea esl1 sección, á los progresistas Eshdos de O.Auca, Hidalgo y pule de Sin.a-

loa.
El programa de las 6estas en el primero de los
mencionados, llevado á cabo en su mayor parte
en la cindad capital, fnt mnyvariado y duró varios días¡ una de las fiestas que tuviuon más lucimiento, tanto por haber tomado parte en dla
las más distinguidas familias de la localidad, co
mo por el buen gusto que se derrochó en ella, fué
d oomb1te de flores, efechiado el 18 del mu pl'ó
rimo pasado. Los proyectiles florales tapizaron
&amp;1 sacio y llenaron el aire, yendo de ano á otro
de los lujosos trenes q11e en tan grata batalla tomaron parle,
En la presente plana publicamos uDo de los
bellos carr.11ajts, y sentimos no poder publicar
otros por no haber llegado á nuestras manos, Supla la falta nuestra buena intención y el deseo
de informar á nuestros lectores de todo lo mb
importante, ocurrido en el pds con motivo de
las fiestas centenarias.

01.0RIETA OERMIINIA EN IIIAZII.TI.IIN

,,.

*••
La ciudad de Pachuc.a, capital del •Estado que
se honra con el nombre del padre de la Independencia, celebró el centenario también de una tn.anera digoa; Ju fiesta, se señalaron mny especialmente por la inauguración de mejoras matuja ,
les que perdurao más que el recuerdo de las bri ·
llantes iluminaciones y el brillo de los ruegos
artificiales.

CAR RIJA JE DE 4"1 FAMI I.IA SOt.OrilJRialV l!N El. OOMBATE FI.ORAI. Ola OAICACA

Enke las mejoras inauguradas, es diJ!ua de pu·
ticular mención la torre de la Indtpi:odenci.i,
levantada en memoria y honor de los héroes de
SALIOA DE 4A 0111-ZAQA QEI- CENTENARIO Al-PASEO DE! LIIS, OLAS A4TAS EN MAZATLAN

•

La vida, nuestra. vida, la que eerca nos rodea,
la que todos los días nos sonrie ó nos duele con
su verdad, su vulgaridad, su encanto, su cru•
deza., sus hechizos, llevada en conta.r fácil y
claro, muchas veces con sazonado verbo de la
tierra de Casttlla, y siempre con amable lndulgeneia por nuestras lli!.q_ uezas, nuestras caldas y
nuestras Inferioridades, es lo que plasma en
cada compacto libro de Gamboa., nutrido y grue.
so como un recio lingote de buen metal, pródl~o
dón, noble y total agotiamiento del novell&amp;ta
sobre su obra, dorroche de la espontaneidad de
este escritor a.l mismo tiempo l otlamado redentorista y eterno adolescente con ingenuos
abandonos de sentimentalidad y confldenctas
Intimas.
Como genuino oa.turalista, no fal ta en su
obra la. trascendencia: sus páginas están henchidas de la sana. y ardiente prrflez de algo
que hace fa.Ita i nuest ·as clases directoras,
eclécticas por pereza., traosantes por comodidad, indecisa.s por h i pocondrla, por encoglmleoto de hombros que disculpa.o con los nombres
de espíritu critico ó aristocracia. mental, superhombres que no extraen del inquietante
bullir de la vida concreta que pasa junto á. ellos
rugiendo ó cantando, ninguna generalización
audaz y categórica, generosa y robusta.

�to, el reencender de tal amor, uno de los agentes
más poderosos :i levantar de postraciones y á restaurar fuerzas abatida.s . Es, pues. necesario regresar al optimismo, es necesario creer en la patria y en la raza latina, en su potencialidad, en
sas.. . . .. .
su porvenir y en la alteza de sus destinos.
Nuestros ojos se desHzan sobre est11 tomo
El concepto de patria 110 H, como se atreveo á
cvleo de paraltre&gt;, con la misma facllidad Y
sostenerlo hoy alg11nos, ni UD prejuiciodosdeiía
regalo que nuestra epidermis en la tersura de
ble, ni una vacua abstracoión, ni señutlo de cinsus hojas ...... Este llbro es un suave «causear&gt;
didos, ni urdimbre de patrioteros; u, por el conque al mismo tiempo tuera un viejo amigo
trario, algo mny real: 11111 comunidad de may
tangibles y positivos intereses humaaott, y 111
que 1ueremos como un hermano y en quien la
propio tiempo una vinculllción ideal de tradisu fe y su esperanza.
experiencia y la gravedad de la. vida no han
ción. de sentimientos y de aspiraciones. Escaa;acegado el pa.llque jovial, las salidas espirituales
Edncati ve. indudablemente es la. mera.tura.
to amamos y caanto nos ama, lo menos fogu y lo
y el gubo y desenfado. Y una mafiana de es,
mejar de JID~otros mismos¡ la piedra enne¡¡recide Gamboa., que sin eufemismos emolientes ni
da de nuestros hogares, la cuas de nuestros hijos
to oDtubre lavado y azul, de este a.mbi¡ruo oc·
liviandades y cobardfas de pensamiento, llega
y la tumb,1 de nuestros padres, el valle de nuestubre que tiene transparencias primavera.les y
con franqueza. y resolución á conclusiones lmtro pando y la c,udad de nuestro porvenir.
ya
nos
cosquillea
sutilmente
con
los
primeros
perati vas-acertadas ó erróneas, no Importa¡Dcacon6ad de los hombres sin patria ! La exaltafrllllos del Jnvlerno, este amigo Intimo y corción de esa reli,tión de la patria-y fiestas como
sobre el bien, sobre la verdad, sobre la liberla del ceatu1a.no son una manera muy "ficaz de
dial se nos mete l\ nuestra. habitación silenciotad, sobre la justlola, sobre el patriotismo. El
esa u:altaoíóa-comporta tamb1ia la más fura
sa y nos saluda con el huma.no epl¡rrafe de "Eg!I.
popular autor de cSa.nta:a es un estimulador de
enseiiaan ttica, como que es la natural amplia•
de Queiroz: -c¡Oh, lector, orla.tura improvisa¡rran valia para un pais en crecimiento como es
ción, la proyección h1mrnosa en ti 1ÍI mpo y ~ 11
el espacio, de aquel precepto de elemental equi•
dad y de sacrosanta y eten1a 11abidoria ,¡oe nos
previene, aute lodo, sobre todo y i pesar de 1Cldc:
chonra á tu padre y á to madna.
Se ha observado ya que todos los pueblos com•
prenden la necesidad y la importancia de uni
tradicióa naoional heroica, y cuando ll0 la tienen,
la inventan¡ de ahí el endiosará un Wáshillgton
y el crear á un Guillermo Tel1; el htroe engrandecido por la veneración nacional y el héroe
forjado por la tndición popular. Ef general de
milicianos, probo y patriota. pero duprovi~to
de la llam.arada inti,r íor del genio, se trandig11ra
por la alqaim.ia milagrosa del amor y de la gratih1d en el héroe epónimo de un continente, ccl
primero cu la paz y el primero en la guerra&gt;; el
cazador legendario, el arquero fantástico, perdura con acción de presencia que la critica corrosiva que le niega no ha podido destruir, como el
slaibolo sacramental de UDil idea.
La adoración colectiva, autiatica manifutación de uail colectiva necesidad, erige ad en el
vértice de las tradiciones de cada pueblo, el superhombre representativo en quien se encarnan
las condiciones superiores de la raza; la surgente
milagrosa y única de donde las naciones, con generosa superstición, hacen brotar su origen, su
carácter, su historia y su gloria, cou o de un inviolado Horeb.
El Evangelio de la patria, integración exccJu
del E9aogelio de la paz y del amor, impone el
deber de preservar, hora por hora, para la creación
de nuestros padres, el sentido intimo que tuvo
en la mente de quienes las ooncibieron: entidad
de fortaleza, de dignidad y de juticia, solar hospitalario y heredad fecunda á todos las esfuerzos del bien, repuesto albergue de nuestra vida
SEfílOR DON FEDERICO GAMBOA. AUTOR ce .. ,.,, DIARIO"
moral y ara de nuestras adorac:io11es inmutables.
El apostolado de la República, que es una de las
Iormu del superior apo&amp;tolado del ideal, hoguera
el nuestro, que sólo con afirmaclonee, con verda por Dios, obra mala de mala arcilla., m1 sees encendida en una cumbre muy alta; para ascender basta la irradiación vhilic:adora de ~us
dades fuertes y dehnitlvas se decidirá, se senmejante y mi bermanola, y nos abre los mt'llUllamas, oumple imponernos la tarn tres veces
tirá empujado á. ejercitar su energia y á. crear
ples brazos honrados de sus págl.nas, satinadas
santa de fortalecer los músculos nac:ionalu: el
y desarrolla(asi sus órganos que const,itutrio
y blancas, leales y buenas ........ .
organismo de la raza poc el trabajo, de serenar el
en el pon!!ntr una estructura. social, una. forma
Y nosotros, desde nuestra soledad le decicorazón por.la tolerancia y de levantar el espíritu por Ja justicia.
nacional, plena., ca.racterh1ttca. y propla.
mos, echándonos en sus brazos:
Si la libertad. dón precioso, se compra al pre-Muy buenos días, llbro hermano. ¡BienveEl .flamante libro de Gamboa., el tomo seguncio de la sangre, la paz, el orden y el engrandenido!
do de ''MI Dl&amp;r1o,'' revela. acentuadamente una.
cimiento, u decir, el poderlo colectivo y la coE. C.
de lt.s ya a.pUDt&amp;da.s cualidades de este esc1ilectiva respetabilidad, sio las cuales I a inaepen •
denc:ia es precaria y la libertad imposible, piden
tor, qulzl!. la prinolpa.1: la. sinceridad. SI a.Jgún
también -y merecen sacrificios doloro5cs y renunmensa.je ha tra.fdo Federico Ga.mboa. A la repúciaciones supremas . ... Para fecu-ndar los campos
blica. de las letras, es el slncerismo, y no vacide la patria, funza es arrancar primero de ellos
lamos en ponez este sufijo ismoporqu~Iaverdad
toda semilla de odio, porque el odio es oonsubsrespecto de su 110 ba. sido un eistema en este
tancialmente fecundo y devastador; despui!s precisa sembrar, sembrar mucho, sembrar ideas, semabierto juzga.do:r de hombres, en este veraz,
brar virtudes públicas, sembrar esfaerzos gcnea.unque sin maledlcenola. ni cinismo, pero
r-0sos y sembrar ,!ranos, sembrar en la tictra y
Ea la sociedad muncUal delos pueblos, uaana·
ta.mbién sin egolatría., que no escribe sus mesembrar en el espíritu, sembrar en el individuo
ción puede medir el derecho que tiene al respey sembrar en las multitndes, sembrar para el
morias so pretexto de tngenuacon!esJón de sus
to y á la consideraoi6o de los demás, tal vez no
pre~entey sembrar para el porveuir; c11ando \ltD•
tanto por la imposición abrumadora de su e11ti•
cultas, y con el fin de autopa.neglrlzarse. Gamga la cosecha de nuestra buena vohlolad-que
dad ó el expone11te de su potencia material, cuan•
boa ha.ce de losapuntes in timos de su vida un
vendrá por una óptima cas11alidad que detumito por los grados de capacidad de amor á ella
espejo, un retra.to donde se refleja fielmente,
na la virtud infecnudante de todoufutnc - sná
que se acendra11 en el corazón de sus propios
una cosecha de bendición, como la del StDlbrapero sin contemplarse en él A si mismo, sin eshijos. A11te el criterio superior de la razón, un
dor de la parábola.
ciudadano de Gi.nebn. tiene mayor derecho á
tudla.r ante él la actitud, cuyo én:1'asts al fin y
enorg111 lecerse de su patria q11e no u11 súbdito del
al cabo en esta. clase de confidenoiJ.s siempre
Ci\RLOS ART URO ToRBE~.
zar de todas las Rusias, y Grecia afirma eo la
mal se encubre, ni ret.ooar la Imagen reproduHistoria una virtualidad:chllizadora que d macida..
yor de los imperios 110 ha poseído jam;b, El se11tímiento del amor patrio debe, pues, cultivarse
Es la a.ntltesls de los escritores impersonales
con tenaz y nimio esmero como un elemento mocuyas obras, según el consejo de Flaubert, no
ral de e6cie11cia il'rec11sable, como un factor de
deb'eo explicar, ni poderse re.ferir en nada al
ftrtll realidad ea todo empeño encaminado al
desuroUo de las fuerzas vivas de an país. Ni
autor, sino producir la. impresión de que no
puede transitorio desmedro alegarse como razón
existió el artista que las engendrara, y de que
para que ese amor decaezca y amengüe, puesto
pudieron brotar al ser por si mtsma.s. Gamboa
que es prcciamentc el cultivo de tal sentimien-

El autor de cMt Dla.rio&gt; si es o.n sincero afirmattvo de verdades honradas y de sentimientos rectos¡ un oonstrnctor, no Ull roedo:r; un
obrero que obedeclendo la máxima de aqriel
otro potente que tramó los cRougon-Macquart&gt;,
cumple su «moroeaux de travall journaller&gt;
con creencia firme, y su amor al Ideal-léase
&lt;Reconqutsta&gt;-se desborda en párrafos vehementes, tendldos v sonoros como ba.tallooes juveniles que aventaran al aire la. Marsellesa de

esM tal cual esen su libro de memorias: sincero,
llano, bueno, animoso, con ese sentido tierno,
tao peouUar en él, que tiene para todas Jas OO•

..

.'

El Concepto de Patria

•

Uno de los 06.Cl1toles 11ne toma.ron parte
en los &amp;Saltos á able

Otro de los lucba&lt;lores á sable

EN HONOR

programa deporlivo, el señor coronel E,uía Liz dió las gi::acias á
los organizadores de la fiesta, con
lo cual se dió ella por termi•

De un Militar
El domingo próximo pasado se
efectuó en el cuartel de artille•
ría ligera uaa fie~ta depo1 tiva, organizada por los oficiales del batallón que ocupa ese caarteJ, eo
honor del jefe del mismo, señor
coronel Rafael Egnla Liz y con
motivo del día onomástico de dicho sdior.
El progr-ama de la fiesta estuvo
á cargo de los organizadores de
ella y constó de números tomados de catre lof ejercicios relati\lOS á todos los deportes v iriles.
Habo l11cbas de j iu-jitsu, grecoromaaas y catcb-as- catch-caa ¡
asaltos de esgrima de sable y de
florete, y otros deportes compatibles y aun útiles á los que se
dedican á la carrera de las ai-mas.
Al "iermiüi.; el- de;;~peíio del

nada.
La festí vidad que nos ocupa,
ademb de haber sido un homenaje de respeto y e.riño á uu jefe digno, f ué una manifestación
de deporte, muy propia del ejército, y sería de desear que manifestaciones de esta clase se repi-

tieran coa frecuencia, p11es red11odariaa en beac6ciode lasque
e.11 elJas tomaran parte, y serían
otras tant.as muestras de ]a esp ltndida cultura física á que ha
llegado nuestro ejército.
Ya qae cont-a mos con los es•
pléadidos gimnasios del Colegio
Militar y de la Escuela de Aspirantes, y con instructores hábiles
para nuestros jóvenes soldados,
nos parece muy justo dar mttestra de lo que esos iostita.t os producen.
Orupo de jefes del b1tota.ll6n de a.rtillería \Jgera..-Seilor ooro11el don Ra.tael
"E..:ufa Liz.- Uu momento de l ucha grecorromana.

�...
MANGAS DE ULTIMA NOVEDAD
~

¡v:
'/i

f A&amp;INAs· fÉMENINAS
CRONICA,
Siempre que me dirijo á mi■ lectoras en uta
plática semanal, me Yieue la siguiente duda: Lbablart á mis amigas dcaeouoeidas de algún. anoto
risueño que lleYe una poca de at,gría á sas almu, ó mb bien tratart con ellas de cuestiones
sentimentales, geuerahneute impr,guadas de cier•
to sabor melanc6Uco7 Y el orillen de esta duda
e:icistc ca la observaei6o hecha por 11 diversidad
n:traordi11ari.a de les caracteres, idea■ y tempc·
rameutos que se pueden adivinar en Ju cutu
de csu mismas lcctor■ a, co lu cuales me ma.n ificstan la parte mb fo tima de aua almas, cu gra-

tus nroniles? Sin dad;a preferir-a ,abortar c:;crtos come11tarlos optimi~ta,, inspirados en la rea•
llución maravillosa de algunos ideales de nntura,
Pero, al lado de e•tas carta,, se eueucotnn
otras en cayu !focas hay mareadas huellas de
llanto, y en donde la tintaba palideddo al COll·
tacto devorador de Ju 1'gria,a~. Allí se hice el
relato de tristes hhtorias y de muy diversos dolores, Ya es la madre que lauguidcce y muere
lentamente por la ausencia de an hijo egoísta,
con tenlo y divagado en lcj100s pahc,, goando
de todos los placeres de la javcnlad, mientras
un conzóu de mujer sufre secreto marti..-io por
aquel alejamiento, al cual se ve obligada muchas
veces por sn abntgación maternal, Y en lastrémulas líneas de esa tarta
hay gotu de llanto y la resignada pena qac por s(
misma solicita aa consuelo.
Poco despah viene la
narración de 1111 amor desgraciado. El alma de una
esposa, ofcndlday burlada,
~, lp;~:1 sobre la bl1uca hoja de ¡,~ ., como una ave
que, '1c' ,da de muerte, ~•
agita sobre la capa de nieve
en aua maiiaua ioycrual.
Más allá, la enferma sin es•
prranza pide un cl'nstjo,
una sombra de ilasión que
rcaaime su espirilo decaído, para vivir siquiera sea
unos d{as mh. y llegar al
plazo por tanto tiempo am•
bici,. ~ado, en el cual vol'f'erA su prometido.entre cubrazos quiere morir
amante y adorada.

Y""

ta y afectoosa co11fidcDcia. Una jovencita me ha•
bla del primer bailo adonde irá pró:icimameute, y
en toda, las Uncu del utiDado pliego se siente
Yibrar una alegría de inquieto pajarillo, cayas
alas palpitan de emoción al prcpanne por primera vez á tender el Yacio por el inmenso y azul
horizonte. Ya os imagioartis, lectoras queridas,
si l. un coruón de quince aiios, agitado por eaas
impresiones, le será illteruaute conocer las hon·
du tristezas de DD amor infeliz ó de un cruel
descug&amp;ño. Y aquella otra e.ria viene relatando,
con intensa y apasionada c:icprcsióu, la incape·
rada dicha de qaien la firma, al saberse amada
por aquel amigo adorado al cual habfa entregado
CD secreto toda sa teruura;y pregunta á su incógDita confidente, Margult.a, si podrá confesar ain
tardanza al elegido de an alma ne amor, por tan
largo tiempo reprimido. ¿Le agradará á esta fe·
liz enamorada el aoáHaia despiadado del ohido
y de la volubilidad que distinguen á los espiri-

Al termioar la lectora de
estas cartas, la duda se encuentra casi resucita, mis
queridas lectoras. No ncce•
sita el corazón dichoso ninguna compañia para au•
1Dcotar la intensa y dulce
emoción que lo embarga.
Pero aquellas almas solas, tristes y atormentadas,
deben ser las elegidas por la piedad , á fin de
impartirles fuerza y consocio por medio de una
palabra cariñosa que les lleve un poco de ánimo
para nfrir y alguna coo61nza para esperar.
Aaí, pues, no os extrañe si os hablo de ideas
tristes y de comentarios sobre las diversas amarguras de la vida¡ tales palabns son la respuesta
afectuosa y conmoYida que da esta amiga iocóg•
nita, dude lejos, á todas Yautras penas, mclancoH11 y dcscocantos.

tumbn, las mi, apreciada,, con"1odo~e entre
ellas la zlbcllna, nutria, chinchlll,, visón y zorro azul . En. el dominio de la fantasb, 6 sra en
el convencionalismo rst1blteido para aceptar !u
falsificaciouu á ese respecto, vemos las humo•
sas nutrias de Hudsoo, los oaracals, osos pcquciios y otras machas, fabricadas por medio de felices combioaciones. U11a nucYa pid, llamada "le
fi1cbcr, ' 1 será, acaso, lamb cl,gcntc en el pró:ici
mo invierno. Es aoa especie de maria de la Amtrica del Sar ¡ no tiene, cie-rtamco.tc, la soaYidad y
finara de la zibelio.a; mas se le parece macho en
su tinte ob1caro, severo y sombrío. El astra~n
se llevará menos que el caraeul, pues de este último se hadn grandes mantos y 1011 "tcharpc~"
forradas de armiiio, Estamos ya tan habituadas,
ese lindo y cómodo embozo de la.s "tcharpc~" en
los c:aellos femeninos, que veremos c:on gu~lo
prolongarse su prinuza dunnte la estación invernal, en la oaal las pieles se adaptan á ledas las
formas y á todos las co.i(eccioou, como el satén
mis 8cxiblc. La zibclioa, nutria. chinchilla, visón y caucul, hado exqaisitu "éclarpes" forra ·
das de cabritilla, ( última novedad sensacional),
armillo ó satén del color de la piel en qae está
confeccionada la ''tc!Jupc." En cuanto i loa man•
guitos, seda este aiio moy grandes y planos. Hay
una marcada tendencia en loa nuevos modelos,
para aceptar la forma cillndrica, cayo tipo fut
inmortalbadoporcl hermoso cuadro de Medamc
Vigtc-Lcbrun ¡pero tal .,ez ufos estilos de mangui•
tos 1ólo tendrán prinnza para llevarlos cuando
se via en carruaje ó parac:iccorsioncs en auto. Son
demasiado Yoh1miuosos caminando á pie, y da_n
al atavío un aspecto pesado,que no es may rcco•
mcndable por cic,to. Sio embargo, algunas jóvc•
nu dAm■s finas y esbeltas podrio adoptarlo para
los puros de maiiaoa, en los cuales se use traje
''trolteur," corto, adornado con piel. Este atavío
se Ycrá gracioso y cocaotador, pues tendrá an
conjunto distiDgaidlslmo, con cierto sello de retrato á lo Vigtc-Lebron. La toca de piel 8,xiblc
se confeccionará siempre con estilo de turbante,
p11cs estos últimos parecen ser los privilegiados
de las damas en la estación fría. Para paseos tll
el bosque y salidas de mañana, indadablcmeutc
que no puede haber nada mb "chic" qac los citados turbantes. Dude luego se •~vierte la occe•
sidad de estudiar con muchos detalles la fisono•
mía y el peinado que debe elegirse para Ucvar
con érito feliz:, estos graciosos sombrero,, pues de
tal estadio depende todo el rcs11ll1do, y si no se
tiene en cuenta, el desastre utttico scri ind11dablc. La mane.ra de adornar esos turbantes cambiari cxtraordio1riamcntc, pau unos llcnrin
"ai11rcttcs¡" otrcs, broches de metales antiguos ó
pasamanerías de oro y plata¡ algunos, grupos de
flores hechas en terciopelo 6 plumas, de mauera
q11c habri para contentará todos los gastos y ca•
prichos femeninos.
MARGARITA.

Nlugúootroasunto iotcrcsa más Alas damas, en
la presente cstaci6o, que el relati
á las bellas
pieles, con las cuales se han de abrigar clegaotcmco.tc en el tiempo de frío. De manera que, mis
amables lectora,, trataremos hoy de ese importante capitulo de la ''toilette" femenina .
Las pieles finas y legítimas serán, como de cos-

"º

..

///;.,¿;,¡_.·~

Desean.do, como siempre, que nnestras lcctoru cstéu al tanto de las aíltimu creaciones de la
moda, DOS a presuriamos á darles hoy algano1 medelos de mangas que constituyen la gran novedad de las modas otoñales.
Tanto por su Yarledad, como por el lindo y
artístico aspecto de estos modslos, se comprenderá cainta importancia da la caprichosa tiran■

qac llamamos la e Moda&gt; a otc complcm,utu dcl
atavío femenino. Y no podemos negar que hay
en ello una poderosa razón de estética, pues bas•
ta cambiar la forma de las mangas para que la
silueta de la 1Dujer aparezca ante nuestra vista
totalmente distinta.
Describiremos i nuestras lectoras los presea·
tes modelos, para que puedan tener mejor idea
de cllo-S y elijan, con acierto, el que más sicote á
111 grueso y estatura.
En el primer grapo nmos cuatro Dlodelos de
mianga,, propias para traje de baile 6 reunión.
El primero esti confeccionado en seda ligera y
finge dos bailones y 1111 Yolaotc, separados entre
sí por dos torzales, hechos con Uat611 y cinta de
terciopelo negro, entrelazados. A la orilla del
Yolantc lleva una cenefa, hcch.a de pcqariias ero•
ces bordadas con seda negra. El ■ eguado modc•
le nos maestra lllla lindia manga cm.ariposa&gt;, for•
mada por tres encajes de oro, recogidos en el
centro por un grueso cc:abocbon&gt; de oro. que
forma el cuerpo de la mariposa, El tercer modelo es de red de oro, ó de c11cntas y tubillo1 de
cristal y lace en la base y á la orilla un adorno
de piel negra. El cuarto modelo u para traje de

se&gt;, abierto por encima y unido con tres lindos
broches de oro y perlas.
El último gr11po reprcseota cuatro mangas pa•
ra trajes de calle. El primero es DDa manga de
paño abierta por encima y un pooo cruzada, dejando ver una interior de stda ligera con moti•
bordados. El setaudo c.stá ero zado por cnci•
ma y lace un festón en ondu. El tercero figura
ana carkra adornada con au bies angosto de ter·
ciopclo negro, y csti abrochada con un botón de
fantasía y presilla de csoatachc&gt;. El cuarto modelo es una maoga ceñida qac Una por encima

"º'

uuA botooadura unida por trabillas de listón.
TambUn pllcdcn ponerse ojillos en nz de boto·
oes para cotrcluar el listón,
Todos estos modelos son ente, amente nuevos y
artísticos. Deseamos que oucslras lectoras CD·
cucntrcn en ellos algo útil, que les ayude i con•
fceciooar sas atavlos para el presente Otoño.

m
L4 H4BILIDAD PARA ACONSf JAR
Pa.ra saber da.r UD consejo oportuno y delicado, no sólo conviene saber domJnarse:eapreclso
estudiar el earáct.er de loa demás, y muy espe•
clalmente una mujer dJscreta procurad. hacerse cargo del de su esposo. Con ninguna personl\
deberá aparecer autoritaria. y mucho menos
con aquél. Raro serhl hombre que nose sienta
muy seguro de su superioridad ma,cullna; muchos e.,t,iin poseídos de amor propio, vecino del
orgu11o, y si Ja mujer se obstina en abarcu la

/

reunión. Está hecho en seda fle:iciblc 11n1da al
cuerpo, abierta por encima y unida por trabillas
de listón ó cinta de terciopelo negro, dejando
ver un encaje de tal, bordado. En. redondo lleva
un galón de teda .
En el segundo grapo, vemos otros cuatro modelos para traje de baile ó rcanióD, muy lindos
y originales. El primero es de cchi fion&gt;. Todo
ti va abierto y drapeado, un poco recogido por
encima y anido por medio de uo entredós de
red de oro ó de cncotas. En la orilla llcYa un
ftcco de oro ó de tobillos de cristal, El segundo
modelo es de muselina de seda, todo plegado y
va recogido por una cinta de terciopelo negro,
cntrclanda de alto á bajo. En la orilla, dobles
vaelos de :encaje ligero, El krccr modelo es .!e
Yclo á cuadros y nos muestra una seo.cilla manga acampanada, luoicndo en la orUJa una cinta
de terciopelo negra y un rizado de tul. El caar•
lo modelo es de estilo grieto, hecho en ccharmca•

c¡u,11,, uu hay para.qué(leolrcuál
será el resultado de esta. competencia..
Aunque la esposa tenga por compaflero á. un
hombre prudente ó de carácter dt!bll, nunc1,
abosar:t de él. Por bueno q11e aea, si la. mujer
se empei'ía en anular en el hombre ha.sta la lnlclatl va de dar un consejo, se expone á. que, para
no aparecer dominado por ella., ni siquiera dar
á. sospechar que sutre alguna leve presión sobre su voluntad, se entregue á e1:cesos absurdos, a.un reconociendo su mal proceder.
Siempre que la mujer quiera. ser la triunfador&amp;, debe hacer uso de cierta habilidad y diplomacia. Nada que parezca Imposición 6 contrariedad. On con11eJo que no parezca Impuesto,
ser4 acogido sin dlllcultad, mientras que la. altivez y &amp;rrogancla en una.esposa. serán lnva.rlablemente desagradables é inconducentes.
Esta clase de táctica debe observar siempre
la mu jer, a.un cuando no sea con el esposo, sino

11.u11u11uu.d d11J¡¡,

con cualquiera persona del se1:o fuerte con la
que tenga. necesidad de vlvlr:_p&amp;dre, hermano,
etc.
Cuando en una. familia hay una persona.
que no esté envanecida por los méritos que se
le átrlbuyen, conserva siempre on criterio recto, Y, en los momentos más dlflcllesy en las
cuestiones más arduas, puede ser muy útil su
consejo, y, sin duda aJguna, su opinión se tendrá muy en cuenta por toda la familia.
Este estado de espíritu sólo se consigue dominando el amor propio, fuente y rafz de la
mayor parte de los defectos femeninos.
na mujer inteligente y de corazón no oblf.
gará nunca á su esposo á hacer lo que no sea
su vol1:mtad, porque, siguiendo e!te proceder,
se expone á reorlmlnaolones sJempre fatales. Y
en el caso de haber rechazado el esposo un buen
consejo, y manifestara despné.'I sentimiento por
no haberlo seguido, jamás se dará. la mujer aires de triunfadora, pues de este modo perderá
su prestigio y tendrá. l&amp; certeza de no ser escuchad&amp; en adelante, aun cuando tenga siempre
la razón.
El temor de las censuras Impide do muchos
hombres emprender ciertos negocios, cuyo éJ:1to les parece dudoso. SI solicitan consejo de la
esposa, es preciso que ésta se&amp; mny prudente
antea de darlo. Nunca deberá manifestar des·
pecho ni cólera. si su opinión fuese desechada.
Nada. de reconvenciones, nada de proclamar en
alta voz la superioridad del propio juicio. Puede a.segura.rae que siguiendo esta regla de conducta,, de cien veces, ochenta.por lo menos seri
oldo y atendido su consejo.
Ciertamente tomará más en cuenta, en otra
ocasión, el julc:o de tao amable consejera. Después de conseguida esta loflaencla, guárdese
mucho la mujer de abusar; jamás dé Importancia. á. sus coasejos. Al contrario, que el hombre
los acepte como si él mismo los hubiese discurrido.

LAS JOYAS
No es muy frecuente ll uo apropiado d• las
joyas entre las damas¡ a11n aquellas que pasan
por elegantes, cometen bllu de estética á este
respecto, pues hay machas que las llevan de una
manera extrnagantc, como por ejemplo: cuando
se ponen en los dedos doce sortija.s , y algunas
veces m'5; cuando en pleno día se SDjctaD el pe•
lo con broches de brillantes¡ cuando se cuelgan
de la larga eadeoa que lleYan al cacllo, 11111Duosos dijes que se entrechocan y tintinean al menor movimiento, y, por último, ouaodo ostentan
el reloj cubierto de piedras precíosas que procuran exhibir de mil maneras.
Las m11jercs de buen gasto desdeii.an esta cluc
de lujo. Nunca llevan demasiadas sortijas al mil•
mo tiempo, y si poseen muchas, las alternan,
procurando qac armouiocn con los vestidos. El
anillo nupcial y el de esponsales 1011 los único•
que no deben salir nunca del dedo anular de la
mano dcrco~.
A las fiutas campestres no se dcbc.n llevar mú
que alhajas sencillas: coral'onu 6 crucu coita·
das de aua cinta de terciopelo.
Es preciso no muelar las dhuaas piedras pre•
ciosas, pues muchas de ellas se perjudican entre
sL Las csmcraldu no se deben llevar con los ru•
bles, saho en determinados casos, y i Ju amatistas les daña la pro.ximidad de los ufiros.
Llnando las joyas con oportllDidad y arte,
apareccriu aqutllas más valiosas y lindas de lo
que realmente se•n en d.

�Hecho en mesa.tinacolor de marfil, cubierto de tul bordado
de seda blanca y perlas. Cinturón de
tuJ borditdo

THA.TE De: REUN[ÓN.

TRA,Hl DE lllSTCLO SASTRE.-ÜJnleccionado en
paño blanco. El delantero de la. falda y del jaquet,
a i como el cuello, las solapas y las carteras de las
mangas, están bordados con trencilJa de seda blanca.
Oam~sola de foulard blanco ,

�El Mundo Ilustrado

RALAS ORNAS

l:CINSULT
UNA CARTA

TRAJE PARA BAILE

J 111.na James: Hace varios días contesti su carta por correo; espero que habrá recibido oportunamente mi respuesta.

Liliana; Tengo el gusto de darle d modelo que
desea para traje de baiJe. Si dicho modelo fuere
de su agrado, quedaré muy satisfecha, pues: deseo
complacer en todo á mi estimada amiga.

ALGUNAS INDICACIONES

Rosa María: Tengo mucho gasto en contestar á
su preguntas y en corresponder cordialmente :i
sas afectuosos reouerdos.
Los géneros de lana blanca pueden lavarse, sin
que se pongan amarillentos, con unos polvos llamados cPerlinu, los cuales se venden en las bo·
ticas y droguerías de est.a capital. Se deshacen en
agcu. simple dichos polvos, y se sumerge varias
veces la tela sin exprimirla, en esa solución, hasta q1te se logre limpiarla por completo.
-Lossombre1os más á la moda en este invierno,
serán los de forma may grande, de terciopelo 6
fieltro, adorDad·os con plumas de avest.ru%, &lt;aigrettes&gt; 6 flores de seda. Los turbantes de piel, tc:rciopelo 6 paja gruesa, también gou.rán de gran
favor en la próxima estaci6u invernal. Los sombreros de estilo &lt;mosquetero&gt; no se usar/lD 1 según
pirece.
-Recomiendo á usted una sub,tancia muy eficaz:
pua mejorar el cutis¡ se llama: '· MalatíDa," la cual
se vende en las droguerías y perfumerfas de esta
o,pital. También da muy bueD resnltado el uso de
la ''Snavisina" y la ''Kaloderma," No le aconsejo
qlle se pon¡fa grasa 11iog11oa, pues suele provocar
la salida del vello.
-La sal eu el agua del baño es un tónico muy
recomendable para reanimar el sistema nervioso¡
pero creo que debe usted darse dicho baño en su
piez:a, pues si sale al aire des pub de recibirlo,
podría perjudicarla mucho.

NOTICIA

Lnpe: Tal vez: en la llbrería de Andrés Botas,
situada en ka ca11e de Vergua númtro 10, en esta capital, encuentre el libreto que desea. También puede haberlo en la Librería Madrihña.
Me es muy grato aceptar s11 amistad, y la correspondo con verdadera gratitud, deseando q11e
mis indicaciones le sean titiles.
RESPUESTA DIFICIL

L;geia: Los efectos del hipnotismo son muchos
y muy variados, y en la mayor patle de las ve•
ces peligrosos para las personas que padecen, como nsted, una afección nerviosa.
Esa absolnta necesidad de ver diariamente á
su médico y de someter todas las dificultades que
tiene nsted en sn vida á la voluDfad de aque l
bajo cuya inllueDcia hi pn6tica se ha sometido
tantas veces, revela la alro5a completa de lavoluntad personal, y si desea atenerse á mi canse·
jo, creo que debe ir libertándose peco á poco de
esa tíránica influencia, la cual puede llegará ser
para usted un peligro mny grave en todos sentidos. Acaso después sea ya inútil cualquiera ten•
tativa para conseguir la independencia individul, q_ue es la más noble facultad del s6r humano. No se desanime usted y emprenda la lucha,
pues sin combate no se alcaDza la victoria.

SOBRE MODAS

Liliaua: Eucontrará usted la lentejuela y el h ilo de oro eu las galonerías.
P1tede nsted conseguir las &lt;écharpes&gt; en las
siguientes casas de comercio: &lt;La Gran Sedería&gt;,
«El Paje&gt;, «La S11iza&gt;, &lt;El Snrtidor&gt; y &lt;La Ciudad de Londres&gt;. Los colores preferidos para
dichas cécharpes&gt;, son los claros y suaves, si se
trata de usarlas para salidas de noche¡ como el
blanco, az:ul, rosa pálido, verde Nilo, paja 6 lila,
Dnrante el día se prefieren los colores discreto9,
como heliotropo obscuro, az:ul rey, gris hnmo y
también los que están combinados con negro y
blanco.
No me causa ninguna molestia con sus preguntas, y me es may grato contestarlas.

vida sentimental. Un Diño de trece años ama á
usted y le pide, como único consuelo á su in fer·
tunado cariño, que le permita besarla de vez: eu
ctundo, No existe duda nfoguna en este caso,
pues tener complacencias á ese respecto, equi•
vale á fomentar nn amor que no debe existir en
nn niño de tan corta edad y cuya precoz: manera
de sentir es, en verdad, alarmante. Ya que usted
tiene la bondad de atenerse á mi opini6o, roe
permito aconsejarle, pidiéndole antes una dis·
culpa por mi franqnez:a, que procure retirar de
su amistad y a11n de su casa á ese Diño, el cual
seri mis !eliz olvidando ese extraño desequilibrio de sus facu1tades senEitivas, que aumentáD•
dolo cada día cou la vista de Ju gracias y belle•
z:a reunidas en mi simp,Hica amj¡!a, á qnien deseo tranquilidad completa en el d ifícil asunto
que con tanta amabilidad me consulta.

AMOR PRECOZ

Blanca de Nieve: La poca edad de usted justi•
6ca la falta de reflexión, pues la consulta que se
sirve hacerme, sólo pnede estar firmada por una
joven sin experiencia en las dificultades de la

;¡u;/.j! . {;:
é·..:..

Crepúsculo
Estaba. la seilora Antonia. que cogia.
el cielo con las manos.
Era. una. mala vergüenza la de su
hija, aquella mooetona de ojos negros,
habla dasoarada y conducta más descarada que el hablar.
-c¿Por qué se iba.? ¡,Por qué a.b&amp;ndooa.ba á su madre? ¡NI que su ma.dre
fuese una tirana!.. .
unca. la prohibió entrar, salir, ha-0er su reverendo
gusto, irse de baile y donde no e.ra.n
ba.Ues. con aquel obarranazo de eba.n1s~a que la. traía sorbido el seso. Y si
n unca. la. prohibió nada, ¿á qt;é apar•
tarse de eUa? ¿á qué largarse con el
otro? 1Desa.gradecldal. ... ¡Mala. persona.!... Por supuesto, ya. selo dirlan
de misas anda.ndo el tiempo, cuando
el ot,ro se ha.rta.ra. de ella y la pusiese
en mitad de la. ca.lle&gt;.
A.si monologuea.ba. la sefiora Antonia., mlentra.s atizaba la lumbre y re
volvfa., en un oacerolón, las patatas
con ba.ca.lao que disponía para la. cena
del sefior Manuel, un albaíill de cincuenta. años que vivia. en el cuarto
p_róxlmo, solo, sin mujer y sin hijos.
Ella se babia encarga.do de servir a.l
buen hombre; y lo ha.el a. á ooncienola,
a viándole por la.s mafianas el cocido,
llevándoselo á mediodía. á fa obra y
volviendo luego á realizar, en su domJcilJo, los propios me.lesteres y la
cena. del albailll.
A tra.ba.jadora. y bll8cavldas no _gana.ha á la sefiora Antoni&amp; mujer alguna de la ca.lle.
Dábale el trajln de los cigarros, que
elaboraba en casa. para. una excelente
parroquia., lo preciso á. las exigencias
del vJvir; y con los dos duros mensua·
les que Manuel le entregaba para el
avfo de su ca.sa y persona., amén de
otras fa.e11illas semejantes que desempeiia.ba en la vecindad, tenía uno pa
ra. dJverttrse los domingos y las fiestas
de entre sama.na.
Todo iba bien pa.ra ella. Aún pasaba gustosa.mente por las locuras de
su moza\ con tal de tenerla. á su lado
y de ver a t..odos los días, cuando hecha. una gloria de guapa, se ponla en
mangas de camisa delante del espejo
á. hacerse un historiado mofio con la
mata de su pelo rublo.
Y ahora de pronto, porque todo lo
que era. su hija para. ella, se le venia
aba.jo. Isldora. tomaba. las de Yllladlego con aquel gandulón de a.banlsta y
la. dejaba sola, sola. á los cuarenta
anos, cuando má.s falta. hacen los hijos y en ellos se reúnen todos los afectos que durante la. juvent..ud andan
sueltos y repartidos.
Y que no valieron sl'.lpUcas, llanto
y amena'l.&amp;S. La muy pindonga de la
nl.lla había hecho, por la tarde, un lío
con sus ropas y hasta más ver, es decir, hasta nunca, porque loquees ella,
su madre, antes se sacaba los ojosque
volverlos á poner en semejante desagradecida, logra.tona, mala hembra,
Llorando pasó toda. la tarde, junto
a l 1ogóo, sentada en una. silla con los
codos sobre la.s rodillas y los cerrados
pul'!os puestos en los ojos, que eran
dos fuentes de amargura.
Así la sorprendió la. hora del crepúsculo, sollozando y teniendo po1
oompallia de sus pesares el burbujeo
del caldo en la cazuela y el ohlspcrroteo de los carbones en la hornilla. Y
así hubiera estado más y más horas
aquella mujer, todavfa. guapa. y frescachona, de no avisarle la tos del albalIII, sonando en la ha.bitaclón iomedla.ta, de que éste había vuelto del
trabajo y aguardaba su cena..
- ¡Ay, sel'lor Manuel, señor Manuel!
-sollozaba. Antonia, reftrieodo su culta. al hombre.-Le parece á usted si
es desgracia. la tnia. 1P!ca.ra.1. . . . ¡Pi•
carona! .. .. ¡Dejará sn madre!. ... 1.A
su madre que ha perdJdo la sa.Jud yse
ha. hecho ti.ras el pellejo por ella! ....
¡Dejarme ahora, cuando más la necesitaba.l Y no para mantenerme. Para
eso yo me ba.sto y me sobro¡ para dar.
me el calor de su ca.rrno y el de su
presencia. ¿Qué será ahora. de mi?
¿Qué será, Dios mfo, ~ué. será.il ......

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~ ..fff;E-:f'f;f:f;f:f:f:lf."f;f:1-ff. ....f;..f:f;f:f:........:....~........,f:f:...'f;.,f-f,'f;,,,.

- Vamos, calma, sená Antonia., ea.lma-decia. el a.lbanil. As! son los hijos; el que no nos deja por su gusto,
aos deja porque la muerte se enca.rga.
de llevárselo. Ya me ve usted á mi.
-SI, pero usté ... .. .
-Yo peor aún má.s que usté. Usté
tiene el consuelo de que se a.rrepienta.
y vuelva. á busos.ria.
-1Volverl .... 1Que vuelva.slseatrevel Rodando bajará. todos los escalones que ha.y desde mi piso á la calle,
y hay oleoto diez y seis. Pero, de liodas maneras, es muy triste, ¡muytrlst.el. . . . Sola me quedo. Sola pa.ra.mlentr&amp;&amp; me dure la vejez, que ya está. á
la puerta; sola y pensando en la. ma.la

vida que la. aguarda. Porque el otro
se ca.osará de ella. y la. mandará á frelr
espárragos; y empezará á rodar Y,
cuando se empieza .i. rodar, no sepára.
sino en llegando al fin.
-Sl, es muy triste lo que le pasa á.
usté, senora. ¿Y á. mt? ¿y lo que me
ba ocurrido á mf? Veinte alios tenla.
el macha.cho y no ha.ble. en el ofioJo
mejor oficial. Cayó solda.do y vino la.
guerra. y ya. no tuve de él más noticias
que uo pa.r de carta.s; después tuve
otra, la peor, porque no era de él, er&amp;
del capitán, dándome cuenbade que el
cbioo habfa. muerto pelea.odq como un
héroe. ¡Un héroe! Una.lbai'lil babia h ecbo yo de él. Al héroe Jo enterraron

sin que yo lo viera.. El albaflll hubler&amp;
sido la alegria y el consuelo y el amparo de mi vejez.
Juntas corrían Ja.s lágrimas de los
dos viejos, juntas y en silencio. Abstraído cada cual en el recuerdo del
bien perdido, las dejaba. correr mlentras el aire de Mayo entraba. por la
a.blerta ventana y los postreros rellejos del crepúsculo se esparclan por la
habitación, acariciando, con el beso
tibio de su luz, aquellos dos dolores
que se apretaban Instintivamente el
uno contra. el otro en el sofá de espa.rto.
-Se.ñora Antonia, basta ya de llorar-decla el alball1l.

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Nervios
Gastados

-1,Y usté lo dice y Uene los ojos hecho rios?
- Verdad, ¡Es tan triste ver acercarse la vejez cuando está uno solo!
-¡Y tan t.rlstel ¿Qué va á. ser de mí
en aquella oasa., cuando la busque á
"He viajado continuamcohi
&amp;lla. con los ojos, cuando la. llame con
por
30 afios. Naturalmente he
la voz y no me responda, nl la encuentenido que perder sueño infinitre?
-Lo que de mi, sellora Antonia; lo dad de veces, lo cual unido á inque de todos los que lleg&amp;n á viejos Y quietudes constantes, me puso en
se ven solos en el mundo.
tal condición ncrvi0$l, que des-1S0Iosl. .....
Hubo una pausa larga, Jnterrumpl· pu&amp; de tener dos ataquu tuve
d&amp; con sollozos.
que dejar de viajar completa.El crep'á.sculo alumbraba á aquellos mente. Me mediciné sin resuldos seres condenados por la desdicha á
tados, hasta que la Nervina del
una. terrible soledad. A sus reflejos,
que por débiles disimulaban arrugas Y Dr. Miles vino á salvarme. No
curtimientos de la piel at'tn era oella puedo describir los sufrimientos
la mujer, a1ín resultaba ga.llardo el de que ella me ha librado, y hoy,
alba!Ul con sus ojos negros, llenos de cuando estoy algo nervio!!IO unas
bondad y ternura..
Los rostros se alzaron á. un tiempo, cuantas dosis me curan."
y el señor Manuel, tomando entre sus
A. G. C. LIBBY, Wells, Me.
manos las manos de la señora Anoonla,
H~y infinidad de achaques
le dijo:
-Mire usted, para todo hay remedio. nerviosos. Postración nerviosa
-Mallana coja. usted sus muebles y del estómago, de los intestinos
púelos aqu!. 1Qué demonio!. .. . Ilarey de otros órganos, El Cerebro,
mos de las dos casas una.

JOAQUIN DICENTA.

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blanquear y aterciopelar el cútis.

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"Por más de l5Q
anos he ten ido
constantemente en
mi case.el Pectoral
de Cereza del Dr.
Ayer. Mi padre
me dijo
repetidas
vecesque
me salvó
la Vi da
cuando
y o era
muy jo,
ven."

El

CATARRO á la CABEZA

debe evitarse
6 puede curarse
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hígado, los centros nerviosos
están gastados. Solo hay una
cosa que hacer, fortalecer el sistema nervioso por medio de la
Nervina del Dr. Miles, su influencia fortalecedora sobre él
restablece la accion normal de
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recuperada.
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IElkJlart. ll, de Indiana. Eltadol Unlci...

En miles de hogares el Pectoral
de Cereza del Dr. Ayer es cual la
consigna tradicional de la familia.
Primeramente lo tomaron los abuelos, después los padres y ahora lo
t oman los niños. Para resfriados,
to;,,cs, bronquili!!, crup, tos ferina,
gri¡,c, inflamaci6n de la garganta 6
de los tubos bronquiales, el

Pectoral de Cereza
del Dr. Ayer
se halla ¡m:cminente sobre todos
3us rivales.
'o contiene alcohol ni
veneno. No ba de aceptarse nin•

g-ún substituto.
Cado fr(uoo o,renta lea j'Órmulo en lea
rM,clat1t, p,..,ounr,,-,.tod &lt;Í ,u.,.iatco lo
'f"P opino d&lt;•I l'eotorat de Ce~•o del
/)r. Aver.

~•.nr,nrado J)Or &lt;&gt;I DR. J . O. AYER y 01:A..,
i ,owt. ,1. M.:-.:ut. 1 l!l. U. de A.

Una m11ltltod desarrapada y sucia se
h101a reun1elo bajo los viejos chopos ele la
plua, auopelltndose y tormanelo aprdtaGo corro para ver mejor. Mujeres elespeloaGas y harapientas, hombres barbudos,
dd ca1zoo blanco y enlodados lluaracb1s,
clllq111llos mugrientos con las cabezas pe·
ILl~as al sol, todos se arremolinaban sobre
el empeelrado, frente á las puertas ele
aq11ella f11nesta pulquerla, cuyo nombre,
eo letras negras, era toda una trlstereve·
lac1ón: La llorada del Hueso.
Abrlmcs paso y me plante en primera fila.
Casi recostada sobre el borde de la b&amp;n·
queta estaba una mujer, de ropas desga·
rradas y humildes, revolviéndose coo
crueles espasmos e11 uo charco sarigrlao•
tOVestla un traJeclllo de perce.l UIII Y los
Jirones de su rebozo gris Do bastaban á
cubrir aquellos s eoos lacios y trl¡ut nos
eo que la chaveta homlclela haola aolerto
un rtco maoanual escarlata. Dos ples,
calzados con usadas botas de botones,
sanan bajo ta falda con Inconsciente aban·
dono, y las manos, ya exaoglles, se crls•
p&amp;b.&amp;11 arallando con dese~peraclóo el
musgo tierno que nacla entre la Juntura
de las piedras.
-1Un mtdlco por el amor de Dlosl-cla·
maba ta toreu,.-¡Sellor del Amparo, ten
misericordia de mil ¡Ay! V1r¡en S•attslmal
El sol cala • plomo sobre el rostro ae la
herida lleno de equimosis y pequ,nos ras•
g Jn,s. Nadie del corro se movta y sólo se
11 m1taban los curiosos .t cuehtchar scspe·
cnosamente sin que hubiese entre la muchedumbre una gente 1&gt;0odados1 cap11 de
1r en pos d1 uo tacultatlvo. H1bJ1 ~om,o·
tarios atroces . . . .
.
-SI se la cant,a tariUto , no le J11rrad1cla 110 mo-•to&gt;o Ge ojos alcoboucu:. y
aire pu.Sooav1das.
-¡'Pa .¡ue e,¡carmlentas, Trompas/-grltab, 11 oa muJu:iuela .t olla 11~• ~ella·
ll•b• ,u el opuoto lado del gn1pt,,
Tao crlm1oal lnd1ferancla me suble\ld... ,
-4E1 q110 oo II ba llamado 110 mU1~;
-llJ•.-c s qu, oo podemos poner á uta
m 11jer baJ, etbo, en la sombra?

Un viejo q11e estaba cerca me contestó:
-Y ¿quién paga el m6dlco? ¡De balde
no ha dt venir! NI se puede tocar, ni ta·
pu, nt moverá esa hasta oo• no venga
don Pilar, que es el j11ez .. . . Ahora estará
acabando de comer . ... ¡Hay que esperar!
SI en el ltller ésta se maere, ¡Dios se lo
tenga en cuentall
1 Largo a!!tdló en tono sentencioso: r
1 -¡Et que no quiera ver muertos, que no
ande de noche!
'I Y siguió mirando tranquilamente la fuga pausada de aquella vida dolorosa que
pronto habla de rxtlngulrse por entre los
labios de la htrl~a. CUYM bordes desg•
rrados palpitaban• Impulsos de la res pi
ración .. ..

=-

L

SE PUEDE CURAR~
Léa.. Jo qae
dice el pueblo
reapecto al
Remedio de
Muayon para
la Dl1pepala.

•••
La reyerta habla s ido rápida y atroz .....
Desde las diez de la manana hablase reonlclo ea La llorada del Hueso, toda la p'.a•
01 mayor de1v1gc11 , tahures y ebrios con•
suetudlnarlos que por los barrios apartados del poblado paseaban su Inactividad
y su desver¡!lenz■, ora Jucando rayuela,
ora arman de pendencia por el rentoy. ora
topando gallos en tal ó cual corral vaclo,
aaoode no lleg1ban 111 mlrad,s ni 101&gt;
p■ sos de los gendarme! timoratos y poco
escrupulosos.
Después de un almuerzo devorado so·
bre el mostrador de la p11lquert1-atmuer:io poco allmentldo, lleno de salsas picantes que bacl•n sudar aquellos rostrcs patlbularlos;-después de agotar seis óslete
tandas de cafrinas rebosantes de p6r fi:lo
nmtl ,, cuatro de la parroquia hablanse
puesto AJugar rentoy. Era en el Angulo
mh obs,uro de la taberna, preclsamenlt
donde el ventrudo y hablador pulouero
había amarrado un gallo alnán, de luertes patas amarillas, que canhba bdosamente y vela con desdén ollmplco el mali
olcdo , revuelto con semJllas de cbfl e que,
fD 1111• vieja lata de sardinas . hola ¡unto
Asu estaca. Alllestaban los cuatro uia•
dores yrodeábales el corro de vagabu11dos,
~•loteando con risotadas y crudas fnter
fecdones los lances del juego canall,sco.
SQbitamente. por la puerta que dab• al
callejón, entraron dos mujeres, puestos
con alre provocador los rebozos de Ttnancfnro; bien almidonadas lu faldas rabo•
nas que dejaban ver los npatos de ch•rol corriente; lustroso de maot~a el oelo
,ufeto atrts con pelnttas dt goma . Como
et ruido q11e metieran con los altos tacones fu@se escandaloso, los del Juego vol
vl'ronse.
"f-¡Oos campuhanas del de aplol-or1en6 con voz ronca ta que parecfa m6s en
trada en allos.
- ¿Me h n,cac:ha.s, Cuca?-grltó uno dt
tos cnarros.
- ¡No mantengol--(;Ontestó la aludida,
¡ue era la mts Joven, volvlendo las es•
paldas.
•. .__ - •
S1rv1ó el tabernuo lu dos Jarras de
.:.r11&gt;tal que chvrreaban el liquido blanco y
dl&gt;poso, y cuaoau ambas hembras 1ban a
•pu1u10, aparK1e100 eo lapaerta queda•
va. a 1a plaza un hombre y J1oa mujer:
•ltO et, yesuco con 110 traje de paoa cu101
..aanco, llenas las manos &lt;le aceite y tJrue; pero ceo la tisonomla noble y sana de
couo aq11e1 que se eotre1t• a trabajos du•
,us y constantes. Ydasele, á la legua,
.¡,1e era mecaoico Y.no por •somo bubrera.,1e ae100 aaoo a la embnaguez. Ella, en
;amb10, tenla en el sembtaute tooas 1,,.
reas hueuas oe una precoz v1d1 d1 org,a.
.SJ a1m111 mutrt• h•b1a dejado que el ~ ,clo
mprim1e,.e sobre aquella frente vulcar un
~¡,1tanu de (lulor y qu1:i:1 oe crimen. Era
.1ua pobre rosa de carne que se manh1ta·
01 v10Jenta111eote en 1que111 atmósfera oe
. 1conu1, Qd impureza, ue asco . .. .
Ha,ta 1a ecaa o, c1ez y ocho al!os, pa
ra 11 g~ote h uoraaa Gel v1tlo1r10 se llam~
Concha !)11arez. Era su paore un pequ,nu
.,,up1.ta11u del lu&amp;ar, v111Jo ego16t1 que
, 11,.oa su orgullo ,o una tormentos~ ¡u•catud,-p1e1ónca de taoces rnveroi.uol1es cuanau mozo y f.lerte, Jormaba en una
g11~rr111a a: cristeros; per11 aquel viejo ae
alma auavc..a.aa," t.1to ae pnnc1¡,10s 1
V'I Uciu, 11,110 de UD ph1m1smo_ 11escarado,
¡amas p11uu ¡uaroar el coruon 01 le vir·
, 11 a ae aquella 01na que cre,11 enu, In
,;asas ,-m1rrust1cas con la opulencia ce
una flor. Asl tué que, 11e¡ado el instante
Je 1a trao,.formac1on, el woDientu s111emu, en q1.-1 el a1ma 11e 1a mujer oespcrtan~
en 01 c.acrpo Go 11 n1111, arrancau110111 pa
ra siempre 5 us i.udlos 1ufanu11i., Concha
Suarcz "' VIO a blUJIIODaaa a UD vert1go,
J,l d•~009 IJUl9'11t0S, ae i,em,;aCJOOH ··J cDtlblml.ll pur lo 011evas y bll ebplrltU
.:outcmvtatl"u y virgeo etboi.11 a vol11
.,ur uu ~,.,u oe 1.uu,..1as 11,&amp;an!la.s , po•
01,oau u, ,b..,10~ v auent"• q1a• muntaoan
,,.b,.lluo, lllU)' 011\lblla y lcUlaD plblOl•b
"'"&gt;' 0111-.utn )' 1a veuuúl a IIO&gt;lf cuana11
CIII 1111,m••· ltlU ""' bot&amp;bcD I cu11pen11
,a DI •J r1o1lllll .i• .11.. pa.utau,oer•~ D• p1a•
ta ,u 11 CCIIIQYIIIIO que ID • 11• tr.., •• ·-Jlllat pulb.,aQ Ql.l•ar aqu0UOI bl~tc,
nopos, rotorcidos, muy rotortlaos . . . . .

El Testi·
mooio de
Miles.
PARA EL
ESTÓMAGO.
No me es posible recome~dar 1iasla!1te _i que prueben este remedio
todos los que sufran con los smtornas s1gu1entes: ~atestar dcspues de
las comidas, El füt6mago _repleto, ,Eructos 1el ahmento,. Eructos ~e
agua agria, Estómago agrio, A~e~as, Pérd1d~ d~l apetito, Estre!it·
miento, Desvanecimientos, Decaun1ento, Palp1~c1ones del I cor~zo~,
Falta de resuello y todas las a.feccio~es ~el corazo~ _que pr?duce la 1~d1gesti6n. • Su acción sobre el Jugo gastrico es cast mstantanea; tonifica
al estómago y le da fuerza para digerir toda clase de ali~_entos. Calma
el dolor y la irritación en los estómagos que se han deb1htado con purgantes y drogas perjudiciales.
Perldn■, No. 14..16 Kortll Seeod
St., St. J01epla, Y:o., Ji:. U. de .,\,
"Puedo rec-ndar d Remedio ~e 'Mun•
JOn para la la Dill)elleia. Ee un medicamento
l!IW'nllloao, [ no ten,o butant~ palabru con
(Ve alabar
e.te J"AD remedio. lie u111do
tamblen el Remedio de Munyon para lu
l'lebrea ., nunca h fallado en curar. Te.ne•
ao1 11.na irran f6 er1 101 remedio• de Manyon,
111111ca n01 faltan y loa co111lderamo1 u.na
11ece■ld&amp;d Cll el liosar,
Soll irrandea remo-

Kn. W. A.

clioa.''

, D1teJe el ut6m1,o al tocarlo P Prohadlo.
• T .c.
6 6 lt0 r p obadlo
ll O•
•n""'
U111ta
" ma la
•
r
'fiue
el alimento
prpnta
1 • Pro-

badlo,

¿ Teni!la mal 1J1:Ul9 ea la boca1 Probadlo.
¿ Teni!l■ al Tlutre l.rreplar , eatreliido?
Pr0b di
• o.
..-L...-? J'r
l Eructüa 'linte 6 111 W . . ._..
o-

:Hr, P. Flemml'?I!! No, 15.8_ Titlmu Aff,,
Detroit, wch., E. U . de A.
•')[e alegro que ae p,.,sente la oport-.nl•
dad de recomendar el k4'm&lt;dio de \lun,on
r,ara la Dispepsia," dijo el Sr. Fle1D1n1.
' Se¡uramente que ea un remc,dfo maravi•
lloao ; no tengo fruu su ñcicntee para decir
como me cu.r6, '1 me complazco ••empre en.
recomendar un remedio qlUI u tan beneficioso,"

l Oa l'iene l la boca an llqiddo qrlo 6
amargo? Probad.lo.
l Sentll debilidad , decalmimlo en el
e.ot6mago 1 P robadlo.
•, Os 1enti1 repleto 6 con rl e1t6m•- - - dila•
tado dc■puea dc comer? Probadlo.
l Sent11 pe111dez en el e1t6m1go 1 Probadlo.
l Tenli1 un apetito lrreg_ular, • lgunu neeJ
perdido y otru ,.orú 1 Probadlo.
l O• duclc el eetóm-.,, cua11rlo eatl ,.,ele
y ae alhia cuando coméie? P robadlo.

llacllo.
•
•
•
Deseo qae 101 1• utin dealentadoe y trl1te1 1ufrlelldi, coa malee . d;I eat~m•p ea•
1 a lado todol loa otr01 ttmedlo1 ., pruebat este. Nunca falla • ü.r ..ü,:at¡¡c¿~)fl'OM.
lo ftn.de a eoclal 1M botlcu.
IIUlfYOX, ss• _. Jdenoa Sta., Plilladd.Plila. h. l. U, • A.

AJ?t'nte~ Geoeralee : J. Laliedie SllC y
S•Jcedló . ... lo Qlleteola quesuceder: que
m dla , cierto hacendado, en un b•lle cam•
pe&amp;tre, la persiguió sin treiua. El, con
,u lgaru bravatas de provinciano rico, ha•
llecbo la fiesta y todos los convidados
'o miraban con respeto y lo ,tendlan con
•drmanes serviles. B,Jo el árbol lnmen~o,
111lentras bailaban todos un sc:holtr'sli cur,i, de aire sentimental, el hacendado !11
habla hecho beber copas, muchas co¡:-as
J e un vino color de oro que le quemaba fas
entr,naa y el corazón . Y mientras el pfrñdo liquido subla • su cerebro y los d1s·
acord,s delamdslca sooabao en sus ctoos
:on un estruendo anlo,uecedor, ella habla
;entldo que el árbol y os mtlsJco1 y el rfo
r et clelo daban vueltas furlosuty que todo
1e derrambaba eo torno, cual st bombres
y casas glrauo moYldos por una mano
frenHlc1; cual si el mundo se abriese para
tr,garlos t todos, mientras 11 firmamento
les plomaba sobre 11 tierra su tesoro lu111lnoso de divinas estrellas! .. ..
MI 1cab6l1 Juventuddeconch1 su•ru:
•r t rtl os compases de uo prosaico schotJish
y ros humos. de una botella de c:on,c
,\\artell, cinco letru, ocho pesos, con cas-

,¡,

;o ....

Se ecbó • la callel . . .
Inconsciente y ra bfoso como el desctnso
J e los rlos montaraces, •i.l ,~~ el continuo caer de la Inexperta y bella criatura .
AbaDdonada por 11u padre por el Ylt jo
analfab,to QUI la malí11Jo a\ saber el pu•
canee¡ aba.Ddooada por el hacendado
",c"/r.atlor" qae habla envenenado so vul-

('"fa

Prof&lt;ea 5. M(x:co, D F.

gar rxl&amp;tencla, dlóse • la vida misera y
e1olorosa de las aventaras nocturnn, eo
1, c&amp;sa de uIJa vieja avara y corrompida
que vló en la Joven un precioso filón, un
sensual tesoro, fácllmente explotable. As!
vivió desde entonces: saturándose de to•
aa la podredumbre ceo que padleroo tropezar su, encantos, y entregándon Atodos,
pródiga. de aquel su cuerpo de din y ocho
anos .
.
Y tomo no tenla la noción de su misma
desgracia¡ y como no tenla, tampoco, tas
maftas ni os artificios con que IH muj..
res de su clase disimulan emociones alegres ó ,margas, era ruidosa y fuerte en
l•s Jaergas, ,mbrlagándoH en,llaafurlo•
samtnte, sin n husar vaso ó copa que de
rualquler plebeyo brebaje fe ofrecleun .
Jamás sombra alguna detedloemp,116 sus
horas de orgta y s iempre se la vió con la
nsa en los Ílblos, pronta • ballar y bebtr,
Usta para dttcolc,r la siti111a y cantar,
con vo% un poco melancólica, su canción
favorita:
Yen á mis bruos, morena;
ven con el hombre qae te ama;
van que es Inmensa la llama
que me d•vor■ y me marchita el (oru6nt
A¡¡oella altgrla y aquel buen humor la
depararon un mol•: ~u nr mtir, ot pila &amp;e
acabó y dtsde entonrt~ todo FU 111011do de
truh~nu y malas hembru le llamó L11

Dtan11.

•••

Aqu,1 dlt, t 110 delta dltl, habla 11II•
oo despu6s de baberu lavado l01 ob,1101
111 el a¡ua de la fuente, balo el tdaclif~

�El Mundo Ilustrado

Dolor en la espalda es dolor en los riñones
¿L• duel• á 11sted algllDa vu la eapalda? ¿Se siente dtbil y qn no pne
de andar y tan adolorido que apenas puede continuar en su ocupaci6111
¿Bst, 11,ted :ometieu,do cJ error que cometen milJ ■ rcs de personas que su•
frcn como asted, e1peraudo que le pase? El verdadero dolor de espalda, de
lo• rillonea-11,meule mejor ·dolor de los ríñones-no pasará perm111c11t&lt;mentc basta qae no ,e cateD 101 riiionca. Ese dolor pacdc cesar por algúo
tiempo; pero retornad, Di6cnltadc■ urinarias molest.,,11 á usted y lo mismo jaquecas y sensaciones de pendu y marcos. Qoids se siente usted can.
ndo, abllrrido y e.xhaasto todo el tiempo. No tc11ga usted duda de que sus
ria &gt;ocs a.c:csita11 1to11ci6n, y procúrese en cualquiera buena farmacia 6
drogllCda loa 1it11iente1 ingredientes:
Jarabe compuc1to de Hipofos6tos. ... , . . . .. . . . . . .

t5 gramos
Jarabe compuesto da Zarzaparrilla ... , . .. . . . . . . . • 60 gramos
Extracto compacsto vegetal Arrclina . . . . . . . . . 15 gramos

Mtzclesc todo bien 'en una botella y tome media c:acharada dupuis de
c:ada comida y al acoatarse . Eata preparación da allvio inmediato ;i los ri•
flanes enfermos, expele las hnpurczaa que entorpecen ,ua funciones, alivia
la congestión t inflamación: sana, fortalece y cura, purifica y rnriqurcc la
nngre J destierra el dolor y anfrimicnto de los riñones para aitmpre,

~----~----~
F6rro6~!1~!x~c~IOOal6S

1

¿Desea Ud. hacer un corto
viaje de vacaciones?

1

1

El Mundo Ilustrado

que alnba sus florea rojas en un 4ngulo
0111I patleclllo. Iba a ''hacer su mandado"
y llevaba la cesta en el brazo, bajo el rebozo que se adberla 11. su cuerpo con aban•
dono acariciador. Como la marrana era bella, un sol tierno llenaba la calle y por
aht Iba La Diana tan contenta y satisfecha eollrtl si cosa mala hubiese hecho en
su vida. De pronto, al llegar • la plaza,
tialló~e frente 11. frente con el mec,nlco,
todo un buen muchacho que la visitaba,
veces y la vela con algún carlll"o, muela
de compasión y de slmpatla hacia aquflla
Joven y tris tlslma vida . . ..
-Buenos dlas, Luls-dlJole ella t,ndt6ndole la mano y detenl6ndose en la
b.1.nqueta,
-Baenos dlas, Diana-le contestó él,
Lue¡o hablan entrado á la pulquerla, Y
cuando eo lo mts sabroso de su plAtlca
estaban, habla.se parado 11. la p11erta uo
cab11lo tordillo y descmdló de 611 torvo Y
mal encarado, un viejo alto y recio: el pa•
dl'e de la chica.
No tuvo ésta tiempo para QCliltarse ni
para dejar el vaso ni para escabulllrse de
sa amigo; y as! fu6 que cuando el vl,jo
hubo entrado y 11 vló en lata,ha de beber,
metida en ac¡uel nido de perdidas y pelafustaoes, dlóse á despedirla coo palabras
bórrlbles, reoegacdo del odioso momento
&lt;!O que naciera y ameouil.odola con la
cuarta en alto, brillantes los ojos, temblando de ples 11. cabeia.
Fu6 eotonces eoaodo la 'Diana dejó ver
d doble fondo de su alegre caril.cter ... .
-¡No me voyt-grltóle eon voz seca y
vtbrante.-¡Nomevoy duqull ... . lnsúlt•·
me ¡maldlceme mil.si ¿Es que tena:o la cul•
oa deqoemehayas abandonado? ¿Es qu,,
acuo, me 1mpar11? Suelta y sola eom·, A
11na bestia me has dejado. ¡Por eso arrastro esta vida Infeliz; por eso me ves ast:
entre lstasy isk&gt;sl . . . ¿A qu6, pues, qut
me reganes y ane Insultes? Déjame .. . . de•
jame solal . . . No me voy, ¿lo oyes? No me
vovl ....
Se habla terciado el rebozo y miraba;
su padre f Jameote, muy pil.llda, temblare·
sos los labros ... . El viejo se lanzó sobre
ella, la sujetó da las treoz■s con sus ma
,,os de m1hculos formidables y la saco A
a calle ....
-1Suéltamel-gemla ella,-¡iuéltam1 l

Y secas, cortadas, camblll.banse palabras confusas: todo un repertorio de tre.
mendas Injurias, Las geotts velan aquello
esp,otadas, s in moverse, con frlo •. ..
De pronto, un,- mano del viejo se vló
antba, asteodo un pul!al que brilló al sol
como un ul,uip, go ... .
Fué un solo golpe seco, al que siguió la
calda y ti rebotar del cril.nto rn las rle•
dras .. . . El ho111bre montó to el tordillo y
echóse calle •b•jº• 11. todo correr ..
Bajo el sol dlv oo de la hora, La Diatta,
agonizante, murmuraba:
- ¡Srftor del Amparol-Ten misericordia
de mi.
Y era toda ella, bajo el rebozo hecho pe.
deros, un poema vivo de angustia, de dolor y de lágrimas . . . .
J. RAFAEL RUBIO.

J. &amp; F. MARTELL
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v. s. o.
V. S. O. P.
V. V. S. O. P.

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U. S. A.
FELIPE DE .T. RUIZ. -211- Flores, 4. Agua.scalientes,
Ags.
RAMON R. ESPINOSA.-Oratorio 47'. Oriente Le6n,
Gto.
RAFAEL Y. CRUZ.-Tulancingo f&gt;II- Hidalgo, letra
B., Hgo,
JESUS RIVERA..-O11.lle de Morelia, 9, Hermosillo,
Son.
DR. MAURO BUTRO.r .-Salina Oruz, Oax.
SRITA. AMADA Q,U!NO ES.-Tulancingo, Hgo.
JUAN RODRIGUEZ F.-Antes en Frontera, Tab. Ahora en Coatzacoalcos, Ver.
ISAAC PL.~A .- J efe de la O6cina. T elegráfica en Durango, Dgo., antes en H ermosillo, Son.
VICENTE F. GUZMAN.-3"" Real de an José 8,
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Les suplica-mos- manden liquidar las cuentas que con
nuestra. Administraci6n tienen pendientes, por ejemp1ares de nuestros semanarios que les remitimos durante el
tiempo que fueron nuestros agentes. Nos dirigimos á
ellos por este medio, en virtud de no haber recibido contestación , ninguna de las muchas y repetidas cartas que
sobre este asunto les hemos escrito.

(la. Uitora Na(ional, s. 4.
Méxi'co, D. F.

fm&amp;IBNBde1TOCADOR

hermoso Pecho 1:::!l:~:~i:z:.~1::it!~º::~

Todos saben QU;;;ulencladelastor•
mas del peebo es muy apreciada de l os
ortent alee y oue sus mujeres euUeudeD
maravJllosameuteel arte de adoui:rlr esta
robuatez. aue no siempre la da la Natur alet.&amp;.
Fuera del Oriente, un herm0110 pecho e11
1irualmeote considerado en toda.s oartes
c oalla ex presido más perfect a de la be
ll ez&amp; femenina: adem'8. es el signo aproirlmadamente cierto de una salud floreciente. Para adqulrlr este degarrolla c¡ue
ba.ce tao eleirante y tan seductora á la
mojer. no bay nada más eflc&amp;E nl mejor
oe.ra la salud Que la.s P JLtJ LIIS Ü Ril!IN•
T ALES,

Estas 11íldoras tienen. eu
efecto. la virtud de desarr~
llar y de reconstltuu 108 pecbos. de fortalecer los teJI·
dDll, de borrar los rellevef
huesosos de los bombros r
de dar á todo el l:usto UD&amp;
graclosa1r0rdura.
convienen á la Joven
- - ~ oue se desarrolla. as{ como á la mujer oueno h~
terudo nunca 6 oue b~
perdido la bermosua del
peebo. Obran eatl•
molando la natura·
l eza, y esto sin vio•
lenela : de ab{ su "c
cJ6n beué6ca sobrf
la salud y te.mblén
le. estabilidad del resultlldo producido, el
cu-il se mantiene despué.q perlec:tamente
l,&amp;S P ILULES ORJllNTALES tienen, JI()? h
demás,uoa nombrad.fa muy anthrua. y un1
versal. (Marca depositada. seirún la ley).
Tratamiento de dos meses aproximada·
mente, fitoll de seguir.
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Cabello■ cuya caida detiene,
LootollH de la■ Crlal, Cut•
dado■ mUmo■ , etc
Dllffft/&amp;IVH •
aN

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1.,.,....HM, ........

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lllgado y oomra todas las arccclon es
de Jnleslfnos.
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PARIS

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Excelente clima. Buenos hoteles.
Cuota de ida y vuelta, bueno 7 días,

Para obtener un

Universalmente reconocido como el mejor
CORAC

BAYONNE &amp; COMPAROT
"1lU.llS APODRRADOS.-HXICU

Heroínas éIntérpretes
da Victoriano Sardou
El teatro de VlctorJaoo Sardou se com·
pone dt sesenta y cinco pluas. Sardou
escribió comedlas de costumbres, comedlas 41am,tlcas y dramas. Sus herolnas
son Innumerables: l,s hay dulces, atrevidas, tril.¡lcas; pero todas, en general,
resultan apasionadas, en6rglcas, audaces, francas. Son doncellas ó muJnes
que, en materia de amor, sabeo lo que quieren, cosa bien necesaria en el teatro , don·
de el espectador rehusa siempre su atención 11. esos persona fes Indecisos , s In caril.chr, con los que nos codeamos diariamente y que la novela moderna suele di·
bolar á veces.
El espirita de Sardou, claro, vivo, ardiente, enamorado de la precisión y ene·
ml¡o de tas tergiversaciones, se ha com•
placido tn pintar Tlgorosamente esas fi.
guras de doncellas y mujeres que representan los primeros papeles en sus obras.
H 1 dispuesto que en el bien como en el
mal, en la lógica como en la lncooHcuepcla, estos personajes fuesen siempre
enérgicos y leales y que sus corazones
aparecleseo ante el público como be1 moi.os libros, Impresos en grandes y puros
caracteres ciue 61 pudiese leer sin dllkol•
t 1d. Y bte los ha leido con placer y sin
1 sfaerzo, 1gradedendo tal vtz ! Sardo u
el que no le haya cfrecldo esos complicados y crudos enigmas esc6nlcos que producen verdaderas fatigas cerebr1les, Y
sus heroloas no agradan menos 11. las mu.
Jeres que 11. los hombres, porqoe, como se
nos presentan libres de todo convenclo•
oallsmo de moda, 6stos suenan tal vez en

el placer de ser amados por mujer.es tan
constantes y abnegadas y ,quélla~ u.reconocen fActlmeote eo esas hermosas criaturas que mantienen sos sentimientos
hasta el fin, aan cuando muchen por el
camino del crimen.
Y qué recono.o:lmleoto no se debe 11. uu
escritor que defiende sus creaciones feme
nlnas de las calumnias corrientes de c¡u,
IAS mujeres son victimas, y que ha estam,
pado en su pufaelo estas lineas que todo
hombre galante y de mundo debe ratificar:
"E!o et abatimiento demasiado sensible
de nuestro esplrltu público, ,o eJ desor·
den de nuestra Inteligencia sin claridad
y de nuestra razón sin brúlula, yo no veo
en ple sino la eterna bondad de la moJer,
que nos ap,rece enerandeclda al frente
del derrumbamiento general. Abl donde
nuestro espirita se extln¡ue, su corazón
resplandece . . ..
"Asl en mis piezas de teatro, la moJ11
representa siempre el mil.s hermoso papel: el del buen sentido. de la ternun, de
la abnegación. No quiero h•blar de mis
fie;uras ne doncellas: es una colecdón de la
que estoy orgulloso. Aparte de uoa ó dos
americanas y de las Blurfton, todas son
dignas de ser amadas, lo que no es un
pequeilu elogio, (Pnfaclo de "El OJlo,"
Diciembre de t 81&lt;1 )
Y S1rdou no se equivoca al sentlrs,
enorgullecldo con su preciosa colecdón.
Esas buenas y encantadoras Jovenclt,11
de hoy y de siempre, aunque hayan si.In
creadas hace tiempo, son las verdaderas
herc loas de tantas fina.s y graciosas comedla, , A las que el maestro ba renuncia•
do demasiado pronto, para consagrarse
exclusivamente• tos grandes dramu que
,gradan a Sarah Barnh,rdt. Naturalmente
alegres, maliciosos, un poco burlescos,
•trevldos y tlmldos &amp; la vez, nos ofrecen
et tierno espectáculo de sus bromlllas loo-

centes oue hacen sonrefr. La Genoveva de " Nos Bon Vtllae;lol~" rxpllca 11. su
novio cómo se las ha compuesto para con¡ulstar el coruon de su futuro suegro:
"toda vez que lo encontraba, respondla
t su saludo con'ml mil.s graciosa sonrisa.
Por fin, cuando ha venido• ver 11. mi hermana, me vestl de blanco y me porté tan
amable, de una ¡racla . .. 1Nol no podrás
imaginarte Jamil.s hasta qu6 punto estuve
graciosa. Mepareela que una voz secreta
me dijera: "Geoovev•~ trata de agradar,
este hombre; te va tu relfeldad l . ..
Geooveva, la Susana de "Pott de mont hes" y otras mil.s, nunca resultan afee•
tadas , ni exc6ntrlcas: son Jóvenes lnieriuas, dulces, Inteligentes que responden
hastaote bien al tipo Ideal de la Joven
francesa de buena familia de la burgo esfa,
~uyo valor moral es Inestimable 111te los
010s de su novio.
Estas ml.smas Jóvenes, convertidas en
muieres, las encontramos despub en las
comedlas dramAtlcas de Sardou. Abl las
veréis poseldas de sentlmlentos más profondo9, en medio de slto•clones mts ua•
ves. Andru, Ftrnanda. Oeor¡ette, Mar•
celA, la Lea de "Daniel Rochat," la Do•
·11 del '' Esplonne," fué el teatro de le
Renalnance que acaba de representar
eoo tanto brillo, son tipos de mujeres ena·
moradas profundemente, que no vfven si.
110 oara allmeotar su pasión, que es el
único fin de su exlstenela. Y en esos dra·
mas de gran aparato QIH Interesan tao
'1oodameote, donde brilla uoa prodigios,
h&amp;bllldad escénica, tos sentimientos st
hacen mil.s hondos, mil.s imperiosos; lapa·
~Ión se desarrolla en coruones m&amp;s fuer•
tes, mil.s ardientes, y lanza, 11. veces, grl•
to~ ,xtnftos y fernces.
Cordelfa odia 11. Orso con esa fu.r ia Ita·
llana que Sndou sabe plnter tan bien ,
oorque ella se presta admirablemente pa•
ra esos grao des gritos de tfecto del teatro.
Ella lo aborrece hasta el puoto de desur
ardientemente su muerte: y cuando suF
deseos está.o 11. punto de cumpllrst-, cuan•
do lo ve mortbuodo, i ndefenso, la mujer
tal cual es. se revela en ella: una piedad
lofinlta meta el odio que la devoraba y
de ese odio oace el amor ouinlpotente que
'o iguala en violencia y que lo sobrepuje
hasta llegar al sacrificio y• la muertP.
Mientras mb tr,glca es la situación
dramll.tlca y m,s se exaltan las paslon,s
de,bord&amp;ndose en gesto11 v vlolentas acMudes, m,s claras y definidas son las resoluclones del autor. Y es en estas gran·
des ~ltuaclooes de conflictos en las que el
&lt;ér humano necesita desplegar el mhl
muin de su eoergla para el bien ó rara el
mal , donde Sudou va s iempre á buscar
los asientos de sU!i dramas.
Y ser4 entre los gritos feroces de la naturaleza, eo medio del tumulto de su pa-

lacio Invadido por lts ase~lncs, cuan:lo
Theodora, 5lncera, el fin, tonobleclda por
el amor, lucbar4 por el Joven grle¡o •
quien adora, Ser• en medio da la tormeo•
ta revolucionarla desenudenada, entre
suplidos, denunclos1 esplonaJts y c-dalsos que seo exaltare en " Thermldor" el
pudor sentimental de una alma apasionada, ser, en una tierra destrouda por el
Invasor, dond• Dolores, lalnfelb:, Inconsciente y atlserabt1 Dolores, lo sacrificará
todo 11. su amor: 11 honor, tos amigos y la
patria . ..
Y estas figuras femrnlnas, ya aparezcan sublimadas ú obscurecidas por el sentimiento, todas resultan enne¡recldas por
el autor. Fedora renunciará A su venganza y Glsmonda doble¡ar4 n Inmenso o~gullo ante el poder de la pasión, que pon.irll. uo punat en la mano y una sonrisa en
los labios ele Florla Tosca, dulce y feroz,
celosa y desesperada.
Todas estas mujeres son victimas de
tremendas situaciones dr,111At1cas en las
..¡ue se debate su amor. Son senclllas tn
·us vlolentlas y en sus raptos; y el (mico
..,nUmlenlo que las domina, en el cual se
conc,ntJa todo el lntués del espectador,
lts arranca esos gritos delirantes, provocados por una Inmensa emoción flslca.
A toltos estos pepeles va unido el re~uudo de las m,s Ilustres actrices de
nuestra época; Sua Bembardt, la Barht,
Eleonora Duse, Elen Terry, la RIJane, la
Hadlng, la Brandes, Bla.oca. Plerson, Cellna Cbaumont.
Evocan tamblfo nombres antes favoritos del públfcc: Rosa Cberl, Fargutll, Ce•
tina Mootaland, Leonllfa Leblanc y muchas otras que oh Ido . .Muchas actrices,
hoy famosas , debotaron en los pequtllos
_papeles de las primeras comedlas de Sardou y tia pasado tanto tiempo desdt entooccs, que ellas deben tal vez haberlo ol•
Vldado.
X. X, X.

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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