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                  <text>El Mundo Ilustrado

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Médico encargado del departamento de enfermedades nerviosas,

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.-_7\,téxico, 27 de Noviembre de 1910

Número 31

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TON(CO-RECONSJJTlJYENJE-f[BRlfUGO '·":,.
Debilidad, Agotamiento, Dispepsia,
Falta de Apetito, Convalecencias,
Calenturas

Entre lo• mllla•e•
d o testimonios d •
aprobacl6n con que fl·
diari o ae ve honrad•.,,
favorecida la QUINA
LAROCHE, y que nos
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el siguiente :

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AR.Á-L\_
IGLESIAS
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r-.sJ.\I\ J.\",jliMENU ro,1 \ \00 i

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1~ b~isa del mar, se congestiona y adquiere a.5pecto
violaceo por efecto de los vestidos, el corsé y el calzado demasiado apretados, por el abuso de una vida holgada, de los dulces, de los ":five o'clock tea''
y de los banquetes. LA CREMA FLOREINA tie .
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O\'arios, inflamación, ulcerac1ón, ca1da
... ;:Ic.sviación de la matriz y sus consiguientes dolc,res de espaldas y debilidad espinal, adaptánd?se con_pai;:
ticularidad en el "cambio de Vtda
de la mujer.
Ha curado mas casos oe leucorrea
ó llores blancas que cualquier otro
reme&lt;lio jamas descubierto en el
mundo. Disuelve y hace desaparecer
los tumores uterinos cuando empiezan á desarrollarse.

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enseguida, curándose de una vez con esta medicina.. En cualq~1er caso siempre
obra de acuerdo con los órganos genitales de la mu¡er. Com¡e lai: m_enst~uaciones irregulares, penosas ó suprimidas,. ~ebilicl~d estomacal, rnd1ges11ón,
hinchazón ó hemorragia uterinas, la postrac1on nerviosa, lo_s dolores de cabeza
ó debilidad general. También es muy eficaz para_ l~s vah1?os, _desmayo~, I:inuidez 6 flojedad excesh•a, el mal humor. el ahat1m1ento o de¡adez, la m•l~~ilidad, excitabilidad. debilidad nerviosa, desvelo ó inso!'"n!o, flato, mela1_1~oha
6 tristeza y dolore de espaldas. Todos esos son sintomas de Debilidad
Femenil 6 de algún desarreglo del útero.
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FELIPE DE J.

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RAFAEL Y. CRUZ.- Tulancingo, 5\l Hidalgo, letra
B., Ha-o.
JESUS -RIVERA.-Calle de Morelia, 9, Hermosillo,
Soa.
SRITA. AMADA QUl:RONES.-Tulancingo, ligo.
JUAN RODRIGUEZ F. - Antes en Frontera, Tab.Ahora en Coatzacoalcos, Ver.
ISAAC PI&amp;A.-Jefe de la oficina telegráfica en Durango, Dgo., antes en Hermosil]o, Son.
VICENTE F. GUZMA .- 3'~ Real de San José 8,
Puebla, Pue.

EL EFEBO

Calendario de la Semana

1

DOMINGO
27
[ 4 9 de mes y 1~ de Adviento]. La maotfestactón de la Inmaculada Concepción de
Marta, ósea festividad de la medalla mi.
lagros1.-S1ntos Aclsclo y Victoria, hermanos, mártires [del dla T71, Santiago Y
S.1-n Facund&lt;&gt;, mArtlrts.-Oñclo y misa de

ta Dominica: rito semidoble y ornamento
morado; se conmemoran santos Actscto Y

Vlttorla.-El Evangelio nos recuerda las
seflales que precederán aJ fin del mundo.

-(P. S.]
Hoy comienza el atlo ecleslAstlco y se

clerrao las velaciones.

LUNES
28
Sao Diego de Alcalá, confesor [del dla

13] .-Sao tos Esteban el menor, Sostenes
y Rato, mArtlres.-Rlto semidoble que

(Id. f~itora Nacional, s. A.
México, D. F.

T11 cuello surge del seno como una torre
de martil. ¡Oh efebo!; los bucles obscaros
de tas cabellos flotan sobre ta palidez, lf.
q11ldos y mis azules que la noche de ojos
de oro con su traje de seda.
Entre las vestldaras negras, tus flancos
puros y nerviosos, de los mirmoles consagrados eternizan la gloria, y tu boca
sangrienta es la tibia plxlde ( r ) en donde
revive el perfume de las cremas fabulosas.
Empero, tu lindo cuerpo de lineas rltmlcas no calmará nunca el amor de las pro·
metidas; tos grandes ojos, semejantes t
gotas de mar, no bajar4n nunca de s11s
cielos poéticos en los caa.les saellan fraternalmente, los efebos antiguos con' Nar•
clso, gran coruón que murió de amarse.

PARA NIA0S Y ADULTOS prt~i:.
médlCOII recomiendan )&amp;Li!cheMal
t.e&amp;da de Horltck p&amp;r&amp; las couvalecenclas
dWclles. debl!Jdades. extenu&amp;clón f(slca
y moral. desg&amp;ates del cerebro. cousuu·
C16n. y en ~oeral, como un vercladei,o aumento y rortl flcan te del OTfíaDLsmo.
Ex.fJ&amp;Se la de "Horllck: • las otras son
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Queja de Otoño
Desde que Maria me ba dejado para Ir

á otra estrella-¿cuíH tOtlóo, Altatr y tú,

Venus?-slempre he ·amado la soledad.
¡CuAotos largos dlas he pasado solo coa
mJ gato! Por solo entiendo sin uo sér materia!, Y mi gato es an compallero mlsSeftorita Leonarda Barrera
tceo, 110 espirito. Poedo¡ pues, decir que
he pasado largos ellas so o con mi gato y
Léase la loteresante carta que la
solo, con ano de los úlllmos aatores dé ,~ seilorita Barrera escribe desde Médecadencia latina; porque desde que la
blaoca crlatura no existe, extral!ameate y xico a l doctor S. B. Ha.rtman.
singularmente be amado caanto se resume en esta palabra: calda. Asl en el afio
mi estación favorita son los 11'1t1mos dlas Seiior Doctox S . B. Hartman.
aletargados del verano, que preceden In·
mediatamente al otol!o, y en el dla la hoColumbus, Ohio, E. U. de A.
ra en Que paseo es cuando el sol déscaosa
antes de desv... aecerse, con rayos de cobre
Muy sefior mfo:-Con p lacer le lnamarlllo sobre los maros grlses y de cobre formo del beneficio que me bizo la Perojo sobre los .-ldrlos lle las ventanas Ast¡ d la
I
d
mesmo la literatura 4 la cual mi esplrltu runa., Y e oy s grac a.s por sus esptde una voluptuosidad serA la poesla ,go• interesados consejos médicos.
11tzante de los liltlmos momentos de Roma
Después de haber padecido de los
con tal, sin embargo, de que no respire en bronquios por tres meses y haber sumodo alguno la proximidad reJuvenecedo- frido tanto con un res:frfo que ningún
ra de los Birbaros y no balbucee el Jatln remedio podla a.Uviar, me dispuse á
lolantll de las primeras prosas cristianas . probar Ja Peruna. H acia tiempo h&amp;•
Lela, paes, uno de esos queridos poe· bl l fd O
J s an el
al ana
mas ( euyas plac:as de colorete tienen más
a e
en · 0
un os Y m
•
encanto sobre mi que el encarnado de la ques las recomendaciones de los que
Juventad) y huollla una mano en el pelo han sido curados por la Peruna., y
del puro animal, caando un organlllo can- siento no haberme resuelto á toma.ria
tó laoguldamente y melaucóUcamente ba· macho antes. Sus consejos médicos,
Jo mi ventana. Tocaba en la gran alaine- doctor, los segu{ estriota.mente, y conda cuyas hojas me parecen tediosas hasta tribuyeron mucho, en unión de cillco
en pmoavera, desde que A\arta pasó por frascos de Peruna. á. q ue recuperara.
alll ctondc:lrlos por liltfma vez. El 1nstru- l 1a salod de que h~y gozo. Con placer
meo o e los tristes, si, eo verdad· el pla· d ¡
p
no centellea, el vlolln da á las fibras des- y satisfacción ec aro que la. erana
garradas la hu; pero el organillo en el me salvó la vida.
crepúsculo del recuerdo, me ha beibo soRepítole las gracias y quedo á usted
tiu desesperadamente. Puesto que mur- muy agradecida.
muraba con aire gozosamente vulgar y
L
que puso alegria en el eoruón mismo de
EONARUA BAR.RERA.
los barrios bajos, un aire pasado de mo•
L'.lS Placetas, C. Mier, México.
da, trlvlal: ¿en qué consiste que su rltoraelo me llegaba aJ a.lma y me hacia llorar
llaga un ensayo con la Peruna y concomo una balada romintfca? La saboree vénzase de sus méritos.
lentamente y no ech6 una moneda por la
ventana por temor á cambiar de postora y
La peruna se ven de en t odas fas dro, darme cuenta de que el lnstrume,1to 00
cantaba solo.
1guerías, en dos tamaños, de $1.00 y

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sor. patrón menos prlnclpa I de la ciudad
de México, y San Sofonlas, profeta.-Fundón en la Profesa y ot.ras lgleslas,-Co•
nilenza la novena de nuestra sellOTa de
Guadalape en su basmca.

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I
i

JABÓN

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TOCADOR que es inocente y sano.
Pldase el de MENNEN (el original) de precio :!
un poco mis sabido quizás que los sustitutos, pern
hay ratón par&amp; ello.
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Rebase todos lo!! demJs, 1 uesto que pueden daJiar al cutis. St vtntk en todas parúr,

ª

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Wf

CREME--SIMON

Olllllllfíllllllllllllllllllllllllllllllllllllíllllllllv.111111111111111111111111111111UlllllllllUIIIUll1111DITI1WIIIIIIIIDI~

el gusto repugnante del
aceite de hígado de bacalao
mas eficaz que e! aceite,
del que contiene todos
sus principios.

le Salvó la Vida

LAURENT TAlLHADE,

ras au-

permite la celebración de misas prlvadAs
El público ha descubierto qno
de difunto.
Conjunción lle la Luna y Júpiter, A las esta medicina es exactamente le
2 horas 32 mJnatos de la tarde.
que pretende ser, y que produoo
los resultados que siempre hemos
pretendido. Con toda franqueza
MARTES
~.; _!-l!i dado á conocer su nat~~
raleza. ~~ tan sabrosa como k,
29
miel y contieH.s todos los princiLVlrflla de San Andrés).-Sao SIivestre, abad (del dta 26}.-Sao Sat-Jrnlno, pios nutritivos y curativos del
obispo, mArtlr,-Comlenza la novena de Aceite de Hígado de Bacalao
la Portslma en muchos templos.
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Estos elementos forman una combi.n.ación de suprema excelencl;
30
i méritos medicinales. Ningun
(F-. S.) Sao Andrés, apóstol. (Se cele- remedio ha tenido tal éxito en
bra con rito doble de seganda clase).- los casos de Influenza, P érdida
(P.)
de Carnes, D ebilidad y Mal Estado de los Nervios, así como to,~'t:t:t•:t?t:•H ~f H ,'ltléléf:H'l5!' das las afecciones que proceden
de Sangre Impura. "El Sr. B ..
~
Diciembre
~
.Porfirio Parra, Profesor de 1\fe~
~~~~1' d.icina en M éxico, dice: La Preparación de Wampole está comJUEVES
puesta de los principios nutritivos del Aceite de Bacalao, Malta,
Ilipofosfitos y Cerezo ilvestre.
Santos Ellglo1 obispo eonfesor, Nahum,
En las personas debilita.das esta
profeta, y Nata.tia, viuda.
Conjunción en Escorpión á las 2 horas medicina me ha servido perfec34 minutos 101eg11odos dela tarde.-Temtamente." En todas las Boticas.
plado.

Les suplicamos manden liquidar las cuenta que con
nuestra Administraci6n tienen pendientes, por ejemplares de nuestros semanarios que les remitimos durante el
tiempo que fueron nuestros agentes. Nos dirigimos á
ellos por este medio, en virtud de no haberrecibidocontestaoi6n á ninguna de las mucb!ls y repetidas cartas que
sobre este asunto les hemos escrito.

SiEMPRB LA VERDAD.
"Cuando está Ud. en duda di,
ga la verdad." Fué un experi,
mentado y viejo diplomático el
quu así dijo á un principiante en
la carrera. La mentira puede
pasar en algunas cosas pero ..10
en los negocios. El fraude y engallo ú menudo son ventajosos
mientras se ocultan; pero tarde
6 temprano se descúbrirán, y entonces viene el fracaso. y el castigo. Lo mejor y más seguro es
el decir la verdad en todo tiem•
po, pues de esta manera B&amp;
hace uno de am.i~os constantes
y de una reputación qti.e siempre vale cien centavos por peso,
donde quiera que uno ofrezca e~-.. .1-"s en venta. Estamos en sit11ac~ - t'le afumar modesta.mente, que so1&gt;,~ osta base descre
sa la u.ni versal pop~ida.d de

La Joven Mexicana, Señorita
Leonarda Barrera, llena de
Placer y Satisfacción,
Dice que la Peruoa

l1ivwtada en 1860, es la más anfi~ua y q11eda superior
á todas las imitaciones q11e si, éxito ha hecho aparecer.
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Ea,ijase la Marca de Fábrica.: tl.

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�El Mundo Ilustrado

EL SON DE LAS ESQUILAS
Por Irkesobt.ara, peguefia forta-

leza. rosa, pasamos La. frontera entre Rusta y Cbina. y atra.vesa.mos

un magnifico bosque de álamos Y
sauces que se exr.tende á. orillas del
tlo Ná.gara Ohaldl, el cual corre
entre grandes muros de rooa. vi va.
El lugar es delicioso; a.U! descansamos todo un dla. :trente á un fresco
· ma.nant.lal, que surge á borbotones
de la roca, disfrutando de a.quella
vlvlf!cante frescura. durante el dla.
y de la. solemnlcta.d y sosiego de la

noohe, J viendo pasar de oua.ndo en
cuando grandes cara.vanas con algodón ile Ka.:cga.r. E[l medio de
aquella. paz, se experimenta. una satisfaoetóo lndescrlptible al olr en
l&amp; lejanía. el sordo tlntloeo de la.e
esqutla.s que gufan las ca.ra.van.&amp;s, el
cual se acerca. poco é. poco ma.rc&amp;n•
do el anda.r tra.nqullo y majestuoso
de los camellos. La.s cuava.na.s pasan como sombra.s tantá-stlca.s, Y
nosotros -volvemos á. acurrucarnos
en nuestros lechos, oyendo cómo
muere el ruido de las esquilas en
los cerca.no, montes. Eite ruido
t\ene un poder verda.deramente má-

glco: ya hace veinte a.nos que Je of
por primera. vez, y desde entonces
m1 memoria le ha evocado tanta ■
veces, que puedo Megurar que ha.
sido á. ma.ner&amp; de una suave melodfa compafiera de mi existencia..
Al lento sonar de las esqu!Jas sa.lf
á ca.bailo de Bagda.d para el Rurdestán; en aquella ocasión los árabes caminaba.n demasiado despacio
pata. dar satlsracclón á mi impaciencia., y yo me adela.nté1 siendo
recibido por Aga Mobamed-Rassan
con grandes muestras de cordta.11dad, y tuve crédito ilimitado sólo
por la oir-cunsta.ncla de set p&amp;lsano
de Oarlos XII. Al lento sonar de
las esquilas atravesé el Jorosan y
Pl T urquestán y crucé el desierto
de Taklamakan; pero allf las esquiIn me sonaban A toque de mueroo,
pues toda. mi oaravana., excepto dos
de mis compafieros y yo, habla sucumbido de sed. Y también al sonar
de las esquílasatra.vesé la Mongolia
y la OhJnaseptentrlonal. Las grandes alegrlas y la.s profundas pesadumbres de tan largo v1aje fueron
siempre acompafiadas del sonoro é
Inolvidable tintineo; por eso allá,
en mi tranquilo bogar del Norte he
sonado involuntariamente con él:
cuando en la Iglesia tocaná mue.rto,
evoca mi memorta. las expediciones
ó las tristes soledades asiáticas; y
cu&amp;ndo esas mlemas campanas llam&amp;n 11. los fieles a.l culto, su sonido me
vuelve á la tranquilidad del desierto
y á la. sublime solemnidad de 11.s
montafiasdel Tlbet.. Yosé queal¡rúo
día el mismo 1onldo me acompaiiará. á la tumba, ya sea. el de las campanas de la 1glesla ó el de .las monó•
tonas esqullaa de la caravana· de

LOS RESFRIADOS

El Puerto de Liverpool

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1

1

LA MUJER IDEAL

1

•LA mujer ideal! ¿Conoce usted
l la mujer ideal 7
Ad me preguntó, con sus
ojos negros de hada de la noche, con sus negros ojos jo·
viales y pensativos, en un rinconcito del hall, donde á la
sombra de la palma que se erguía m esbelto tibor chinesco converd.bamos desde poco antes,
-¡La mujer ideall-pensé.
Era á la tude. Las últimas claridades del día
po11ían un manchón de iris en los cristales. Era
la fiesta vespertina de la luz, fiesta de adiós, sua•
ve y vaga, Habla en el ambient• a.na l~hosa y á
la par dorada transparencia. Y por encima del
vocerío confuso, de las chulas y risas sofocadas,
dijérase que Botaba una ,ialante melancolía.
En la dimiuuta y aristocrática estancia iban y
venían fas figulinas, estas delicadas ñgulin■ s que
snn las mujere! modernas, con los hierilicos trajes, de faldas que se estrechan en los bordes,
opri.m.iendo casi los bajos. Iban y venla.n, con
solemne paso, con paso rítmico, ondulante como
una utrofa. Y las vestes ceñían sus talles como
á princesas de cuentos legendarios. Y el rico pa•
ño, descendiendo en graciosos pliegues, tenía un
no si qllé de refinado encanto.
-¡La mujer ideall
Instinfrnmente las miraba A todas. Las había
rubias, rubias como muii.ecas, de un rubio suave,
tan suave, que el oro de los amaneceus de estío
no lo fuera tanto¡ de un rubio fuerte, casi rojizo,
como el cumín del crepúsculo¡ de un rublo que
más que rnbio era castaño, y realzaba la blancu•
ra de la te:i: finísima. Las había morenas como
gitanas; de pelo negro que por su negrura diera
envidia á las noches trigicas¡ de labios entre•
abiertos y sonrosados, de obscuras pupilas, de
menudas orcju, cuyos lóbulos encendidos sur•
gían como corales entre los rizos. Las había pálidas y sonroudas¡ rctushs y ntiJu • gricilcs

de calmoso andar. Una de perfil judío, de agui•
leíia nariz, de ojos verdes, de un verde oscuro
de estanque, de prqueüa boca, hubiera servido
de modelo , los Goncourt para pintará Manette.
Otra, de tan blonda, de tan blanca, parecía una
mlu trasplan,ada á latinas regiones, Otra, de
amplias curvas de cuello estatuuio, de redon•
'
' t ad
dos brazos de joven
matrona, tenía la m&amp;JCS
de las diosas.
Y á todas las mid¡ y mis ojos siguieron á to•
das, largamente, obstinadamente, en busca _d e sus
hechizos intentando descubrir la perfección es•
.
píritual 'y exterior. Y mi amiga, sonnendo,
vol ·
vió á interrogarme:
-¿Cuál es la mujer ideal?

Historia de un Sobretodo

Sen el invierno de 1887, en
Valpaníso. Por la calle del
- - -....t..,...:1 Cabohaygranaoimacióo. Mucha mujer bonita va por el
asfalto de las aceras, cerca de
los grandes almacenes, con
las manos metidas en los espesos manguitos. Mucho dependi~nte del comer•
cío, mucho corredor, va que vuela, enfundado en
su sobretodo. Hace un Ido que muerde hasta los
huesos. Los cocheros pasan rápidos, con sus pon•
chos listados; y con el cigarro en la boca, al abrigo de :1us gabanes de pieles, despaciosos, satisfechos, bien eoguantados, los señorones, los banDel piano brotaban en aquel instante, en pro·
queros de la calle Prat, l'Cntistas obesos, propiedigiosas gemas de sonido, las oobs de un vals
tarios jugadoru de bolsa. Yo voy tiritando bajo
de Chopí.n. Agonizaba la tarde. Habúnse en_cen·
mi chaqueta de verano, sufriendo el tncarnizadido las luces. La inquieta caravana de mu1ens
mieoto
del aíre helado, que reconoce en mí á un
bellas pasaba y repasaba, Y unas con las írent~s
hijo del trópico. Acabo de salir de la casa de mi
inclinadas, y otras con los altivos rostros ert111amigo Poirier, contento porque ayer tarde he codos, escuchaban atentas ó dis-plicentes el vals
brado mí sueldo de •El Heraldo&gt;, que me ha paque continuaba cantando eo la tarde otoñal,
g,do Enrique Valdés Vergara, un hombredto fir-(La m11jer ideal! Mi dulce amiga, ¿me pre·
me y terco . . . ... Poirier, sonrieote, me ba dicho
gonta usted por la mujer ideal? .... • ,
mirándome á través desus esp&amp;joelosde oro: •Mi
-¿No lo sabe acaso? . ...
amigo,
Jo primero, comprarse un sobretodo!• (Ya
Un breve inst•nte de mutismo entre los dos,
lo creol Bien me impulsa á ello la mañana opaca
Ella me miraba con sus ojos negros,graciosos de
que enturbia un sol peruoso, el vientecillo, el
tan pequeños, sonrientes y pensativos, que eran
vientecillo que viene del mar, cuyo horlzoote
el mejor tesoro de aquella can morena en que se
está borrado por una tupida bcuma gris.
advert{a la delicadeza del rasgo, una delicadeza
He allí un almacén de ropa hecha. lQaé me
recóndita, reveladora de un alma ju-...enil T tierimporta que 110 lleve mi sobretodo la marca de
na; semejante, cuando estaba u :tática,á la Be~ia
Pinaud? Yo no soy un Co'll.$iño, ni u_n Edw.irds.
Beatn"x¡ parecida, cuando sonreía, á la mujercita
Rico almacén. Por todas partes mauiqules¡ unos
llena de malicia de un poema de Campoamor.
vestidos como cómico!I recién llegados, con ropas
-¡La mujer ídeall LQat podria decirle? Lo son
,
grandes cuadros vistosos, levitas rabiosas, pan·
todas y 110 lo es ninguna. Ahora es la morena
talones desesperantes¡ otros con macfcrlanes, le·
q11e pasa¡ maiiaoa lo será la rubia que se acerca¡
vitones, esclavinas. En las enormes estanterías
en on momento de alegría, la coqueta mimosa;en
trajes y mb trajes, cada cual con su cutoocito
otro de desesperann, la que nos tiende la mano
nnmerado. Y cerca de los mostradores, los de·
compadecida y buena . .. . JQué sé yol Qoisíérapendientes-iguales u1 todo el mlllldo,-acursimos reunir de todas lo más acabado, lo más perlados, peiuaditos, recompuestos, cabezas de pe•
fecto, alma y cuerpo ■ nidos¡ crear la diou toda
luqueros y cuerpos de figu1ines, reciben á cada
armonía, la divina diosa de los sueiios,, •. •
comprador
con la sonrisa estudiada y la palabra
Hablase hecho, en aquel momento, un silencio,
melosa. Desde que entro hago mi elección, y ten,
bajo la luz que ahora derramaban los candiles
to la dicha de que la pieza deseada me siente tan
de bronce. Un-a voz se dejó oir. Era una reman·
bien como si hubiera sido corlada expresamente
za sutil de siambati, cantando á la Qoimera.
por la mejor tijera de Londres. Es un ulster, eleY cuando se extinguió la voz y volvieron á
ga11te,
pasmosc,, triunfal. Yo veo y examino con
imponerse zambra y barullo, y las señoritas torfruición incomparable su tela gruesa y 6na y sus
naron á s11 paseo por los salones, deteniéndose,
forros de lana á cuadros, a1 són de los ditiramá ratos, en grupos pintowescos, mi interlocutora
bos que el vendedor repite 1:1:tendieodo los falme preguntó nuevamente, en aqnel rinconcito
dones, acariciando las maugu y procurando indel hall, bajo la palma propicia, que se ergufa
fundir en mí la convicción de que esa prenda no
en el tibor chinesco:
es inferior á la que usan e-1 príncipe de Gales 6
-¿No existe, entonces, la mujer ideal?
el duque de Morny . ...
Y so a.:ento, lejos de ser doloroso, era jovial;
- ¡Y sobre todo, caballero, le cuesta 4 usted
dijérase un trasunto de la irónica risa. Y sus
muy barato!
ojos, graciosamente pequeñitos, tenían entonces
-Es mía, contesto con dignidad y placer.
un fulgor vivo y rutilante. Adorable me parecla.
¿Cuánto vale?
-Sí uiste, sf, La mujer ideal es la bella im-Ochenta y cinco pesos.
presión femenina que pasa. La mujer que nos
JJesncristol
¡cerca de la mitad de mi sueldo! peinspira un fugitivo amor¡ la que al mirarnos nos
ro es demasiado tentadora la obra y demasiado
hace codiciar 1111 ojos¡ la que al dirigirnos la
locuaz el dependiente, Además, la perspectiva
musical palabra nos embriaga¡ la que al darnos
de estar dentro de pocos instantes el cronista
su mano, SIi aristocrática mano delgada, nos ha•
caminando por la calle del Cabo, con 111 ulstu,
ce soñar con que tal mano fuese u11 1-azo que
4111; humillará á m,s de un modesto burgués,
eternamente nos retuvien,esa es la mujer ideal.
que se atraerá la atención de más de una sonro·
¿Quién asegura que no lo sea usted para mi
aada porteña . .. . . . Pago, pido la vuelta, me pon•
en este instante? ..... .
go frente á un gran espejo el ulster que adquiere
CAR.LOS GoNZÁU IZ P &amp;if \,
mayor valer en compañía de mi sombrero de pe·
lo, y salgo á la calle más orgulloso que el prfoci•
pe de un feliz y hermoso cuento.

FERIA EN T ACUSA

tescas salchlchaa, y donde el lllollrador H aseme•
jt i uoa loya de plata; él conoció de cerca 4 un
g~llardo Borbóu, á 1:111 fl'1n criminal y á una
gran tdglca¡ i1 oyó la voz y vló el rostro del in·
feliz y uforzado Bdmaceda. Al comph de los
alegru tamborileo,, que sobre mrsaa y caju hacen las cantoras; ti g11stó, 4 sóo de arpa y guita·
rra, de las cuecas que animan al roto, cua11do la
chicha hiene y provoca en los polrillos cristianos que pasan de mano en mano. Y cuando el
horrible y aterrador cólera morbo enveoeaaba al
pah chileno, él vió, en las noches aolitarias y
trágicas, las carretas de las ambulancias, qoc
iba.o cargadas de cadánrcs. Des-pué,, ¡cdntas
vec,es, sobre las olas del P•cífico,cootcmpló, des•
de la cubierta de un vapor, lu trtmulas rosa• de
oro de las admirablu con1tdaoiooe1 del Sur, Si
el excelente ulster hubiese llendo 1111 diario, ae
encontrarían en ti sos impreaionenobreloa pin·
torescos chaletsde Viña del Mar, sobre lulindas
mujeres limciiu, sobre la rada del Callao . . . .. .
El estuYo en Nicaragoa¡ pero de eu país no hu•
biera e ■crílo nada, porque oo quiso conocerle, y
pasó allá el tiempo, nostAlg!co, Yiviendo de SllS
recuerdos encerrado en 1111 baúl. En el Sdvador
sí salió 4 la calle y cooocl6 á Meoéodez y á Carlos Eieta. Arorado, como el pájaro aJ ruido del
escopetazo, huyó á Guatemala cuando lo explosión del 22 de Jonio. Allá Yohió á hacer vída
de noctámbulo¡ escuchó á Elísa Zaofheri, la artista del drama, y á su amiga Lina Cerne, qae
oauta como no ruisciíor.
Y un ella, ¡ay! sa dueño ingrato lo regaló.

•
••

Palco de las reinas eo la fiest a bJpica del ,íltimo domingo

Sí, fui muy cruel con quien me había acompaiiado hoto tiempo. Ved la historia. Me visitaba
en l&amp; ciudad de Pedro de Alnrado un joven amigo de las letras, inteligente, bRrlón, brillante,
insoportable, que adoraba , Antonio de Valb11ena, que tenfa. bnen11 dotes artistkas y que se
atrajo todas mis antipatía ■ por dos artículos que
p11bHcó, uno contra Gutiéucz Nájera y otro ¡:on•
tra Francisco GaYidia, El muchacho se llamaba
Euique G6mcz Carrillo y tenía costumbre de
Urgar á mi hotel i alborotarme la bilis con sus
juici~s atreTidos '/ romos y sus risitas molestas.
Pero yo le quería, y compreudfa bien que en él
babia tela para un baen escritor, U11 día llegó y
me dijo :
-Me voy á P.arís.

-Me alegro. Usted bar, mb que las rcc11a1 de
estúpidos que suelen enYiar nuestros gobierno,.
P.rosiguió el charloteo. Cuando nos despedimos, Eo.rique iba ya pavondndose con el olstcr
de la calle del Cabo.
¡Cómo el Uempo ha cambiado! Valdú Vergan,
el hombrecito firme y terco, mi director de El

Heraldo, murió en la última revolución como un
héroe. El era secretario de la Junta del Congreso y pereció en el hundimiento del Cochranne.
Poirier, mi inolvidable Poirier, estaba en México de Ministro de Balmaccda, cuando el dictador
se suic-!dó . . . Valparaiso ha visto el triunfo de
los revol11ciooarios; y q•izá el dudio de la tieada de ropa hecha, u1 donde compré mi sobreto-

FERIA EN T ACUSA

1

data:

-¿Sabe usted á qoíen le aine hoy su sobretodo? A Paul VerlaÍlle, al poeta . ... Yo se lo regall
, Alejandro Sawa-el prolof11ista de López B1·
go, que vive en París-y él se lo dió, Paul Ver·
laine. 1Dichoso sobretodo!
Sí, muy dichoso¡ pues del poder de 'llll pobre
esc:rltor americano ha ascendido al de un glorioso escéntrico,qae aunque c:ambie de hospital todos los días, u uno de los más grandes poetas de
la Francia,
R 1111t11

•••
(Ah, cuán larga seria la narración detalJada de
111 aventuras de aquel sobretodo! El conoció
desde el palacio de la Moneda hasta los arrabales de Santl1go;el noclambuleo en IH mverualcs
noches aaotiaguesas, cuando las pulmonías eatoquan al trunochador descuh1ado; ti cenó eches
Brack&gt;, donde los pilares del café parecen gigan·

do, que era 1111 excelente frand1 1 está hoy recia·
mando daiios y perjuicios. ¿Y el uhter7 Allá
voJ. Conocéis el nombre del gran poeta Vcrlaine, el de los Poemas Salarnianos? Zol11 Anatelio France, Julio Lemaitre, son apasionados 111•
yos. Toda la juventud literaria de FranGlia ama
y respeta al viejo artista. Los decadentes y simholistas le consultaa como á un maestro, Fnnce,
en su leo gua e1pecial 1 le llama cun sal nje sober·
bi:, y m.1g11ífico&gt;. X.u.ricio Bnrés, Mareas, •bitan en s11s hospitales al povre Lelian. El joven
Gómcz Carrillo, el andariego, el muchacho aq•el
qu.e me daba á todos loa diablos, con el tiempo
que ha patado en París ha cambiado del todo.
Sa criterio estitico es ya otro¡ sus artfculos tic•
nen u.na factara brillante, a11Dq.e descuidada,
alocada¡ 111 proa gusta y da á conocer un b••u
temperamento artlstico, En la gran capi'al, adon•
de fD.é pensionado por el gobierno de su peís,
procuró oonocer de cerca á los literatos jóvenes,
y Jo consiguió, y se hizo amigo de casi todos, y
muchos de ellos le asistieron en d!as de eAfermedad al endiablado ce11troamedc1no que á lo
más contará vcinti6.n aiios. Pues bien, en una de
sus cartas, me escribe Gómez Carrillo esta pos-

Grupo de corredores en la tiesta deportiu del domi ngo

Duio.

�)14¡/,)
~~;=:=.::=::-.::=::-.=:::::=:::::=:::::===~~

f:

suceso acaeció debido á u111 circu111•
ancia meramente accide~tal; esto u, á
una momeolinea neurosis de la luz. De
·
pronk&gt;, la casa de la condesa Marinclli
quedó á obscuras. Verific,base una tertulia íntima, de cariseríe y de juego. Casi todos los inarldos
jugaban al bétil!ae ó al écar". Las señora• hallá•
baue diseminadas por las salas, formando 11r11•
pos en los rincones más propicios á las conoeD•
traoiooes de la charla amistosa ó de las -"iradables peq ncñeces. Los jóvenes estab111 en mino·
ria y difícilmente se adaptaba11 á participar de
111 conversaciones de las señoras. Tenían la apa•
rienoia de intrusos, y encontrábaose por demás
embarazados.
Solamente Francisco Rovigliani,en el aalonci•
llo más apartado, hab(a sabido iniciar bien una
especie de lele-á- tete ..•• entre tres, con la marquesa de Corb.ara y con doña Beatriz BoDaventu•
ri. P.arccíale como si se hubicsedhidido en dos
y que cada una de las mitades de su persona es•
tuviera en coloquio con 11-1a de las dos damas.
Hacía alJ!Ún tiempo que se dedicab• á hacer la
corte á entrambas, mb por anhelo de ejercitar
1111 dotes gala11tu, que por verdadera tentativa
insidiosa. Aquella noche, el enconlrane reuní•
das las dos damas, estimnt.ba su frío valor, que
tendía á establecer el equilibrio necesario. Pero
cuando las tinieblas invadieron el salón y 1111
vocerío de jocosa alarma y un vivaz motejar de
ocasión se alzaron de los ámbitos todos de la ca•
u, Fr¡ncisco Rr,vil!liani experimentó 11-n súbito
impulso de saltar del simple tanteo á la activa
audaoia, más peligrosa y mb prolffica.
Ambas damas, riendo, habíanse puesto en pie
,omo para huir. ¿Adónde? La obscuridad era
profunda por todas partes. Una de ellas cbocó
con ti. El 110 qaiso ni pado domioarse. Pconta·
mente la retavo y la besó, Y el caso fai curio•
aísimo, porque sus labios eJ1COJ1traron, sin bua·
oarlos, los labios de ella,
Ni un grito de enojo, ni 1111 acto de repulsión,
ni uoa protesta. Nada. El re~piró de tranquilidad y de orgullo.
Lt jubilosa algazara y la agradable coofasió11
en la sombra, duraron poco. La la1 el~ctrica,
con an ligero chasquido de experimento cspiritoalista, reapareció, Los comentarios fueron un
estallido d• libidinosas burlas. Laego, cada q nien
volvió á su sitio, y Francisco Rovigliani sentóse
de nuevo entre las dos damas, á una de la1 cuales había besado.
Pero, ¿á caál de las dos~
La aceptación de un beso era un síntoma de
harta importancia pan que ti pudiera resignar•
se á la duda. Urgiele saber caál fuese la m11jer
ya casi conquistada merced á su temcnuio atre•
vimiento¡ cail aquella á la que no pudiera oÍCD·
der con la sospecha de UDI fácil seducción. El
gdimatías f!alante, ahora, oo era distinto del
qae fuera al pi-iucipio, y por más que ti u:ami•
nase bien cada palabra, cada guto, cada coto·
nación de voz de la 1101 y de la otra, y escrutara
sus fisonomías y miradas, el movimiento de sas
párpados, las mb fa.gaces expresiones de la boca, no lograba sorprender ni uoa huella de pudor
reciente, loi nna se ñal de reciente y dulce emo•
cióo. Niogúo indicio. Ni11fún vislumbre. E_11 la
ambigü edad de aquellas dos mujeres, aquel beso
dado y recibido parecía se bnbiese perdido como
en un océano.

•••

Por lo demás, tonto y extraño hubiese sido no

haber ido al fondo de la cuestión. Su lógica era
coatUDdente: la mtJjer que no se rebelara á
su acción, debía de estar propensa á ser su aman•
te. Si supiera distinguirla entre las dos, no hu•
bíese retardado el académico asalto, Mas ¿cómo
distingnirla? ¿Cómo descubrir la verdad? ¿Cómo obtener l• confesión?
El empezar por denunciarse á una de ellas como para imponerle el reouerdo y la comprobaoión del hecho realizado, no se le antojaba co•
rrecto, porque, si per dcrgracia la primera á
quien se dirigiese oo era la mujer del beso, él,
con su revelación, hubiera comprometido, sin
quererlo, en concepto de ella, á la verdaderamen·
te besada. No había, en conclusión, má, que un
recurso: atenerse al efecto del contraste. Otro
beso. Como quiera. En cualquier parte. Correr
el riesjo de un fiasco para tener la seguridad de
una victoria. Eo la peor hipótesis-esto es, en
la hipótesis de comeour por aquella todavía no
besada,-contentarse con perderla de6nitha•
mente, para tomu· posesión definitiva de la oka.
El programa era preciso. Y como por algán
tiempo nada acaeció que arrojara nueva luz so•
bre el precioso misterio, una noche, encontrando
á la marquesa de Corbara en su budoir, en el enal
tan sólo recibía las visitas de las amigas, sola,
muda, inmóvil, eotre los brazos de una inmensa
poltrona, con la cabeza echada hacia atrás, con
los ojos entrecerrado,, como en 11na laoguidez
de soiiadora cansada, él se aproximó á ella por
la espalda, lento y extático, y, sin hablar, apro•
vecbando la propicia complicidad del silencio
completo en ausencia de aquella otra de la co111•
plcta obscaridad, la besó suavemente en la
frente.
Fué como 1i la descarg• de un rayo sacudiera
en su languidez á la marquesa de Corbar;a,. Se
levantó, ertuida y terrible como una soberana
de otros tiempos. Calló¡ puo su mirada fieramen•
te fija de leona atónita, obligó á Francisco Ro•
vigliani á bajar la frente. Apenas p11do tste bal•
bucear:
-Pido á usted perdón, marquesa.
-¡No basla.!-respondió ella secamente.
El joven comprendió, y no esperó á que Je pu•
sieran en la puerta.

*••
1Co11q11e había sido la otra! lA ésta la he per·
dido para siempre-afirmó aquella noche, descendiendo las escaleras del palacio Corbara¡pero, al menos, tengo la seguridad de que la otra
será mía&gt;. Y de hoy en adel¡nle el problema
era fácil; el camino llano y seg11ro. Con doñ.Bcatriz Bo11avent11ri 110 babia necesidad de com•
probación ulterior. Sentíase contento de haberlo
resuelto todo. Doña Beatriz, en el fondo, le g11staba más. Los ojos de la marquesa eran demasía·
do negros. demasiado brillantes; y demasiado
negros, demasiado lúcidos, demasiado abundosos
s11s cabellos. Y su cuerpo, bellísimo en verdad ,
tenia, asimismo, al parecer de Francisco Rovi•
gliaoi, algo de demuiado rígido y de excesiva•
mente fuerte. Sus dientes eran de una blanca.ra
fastidiou: demasiado blancos, demasiado visi•
bles, demasiado largos: e11 la sonrisa de aquella
boca había un presentimiento del mordisco.
¡Qat diferente la sonrisa de doña Beatriz Bonaveotnri I Al contrario de ,qoélla, era una promesa de indul gencia. El color perla de los dieu•
tes, apenas entrevistos entre los delicados labir.s
sutiles, respondía al tinte del rostro, más bien
pálido, de 'llna palidez qllC se dijera deriv;a,ba de

la dulzura de los ojos grises, velados á menudo
como por nna Iigrima azul. Hermoso cuerpo és•
te, por lo demás: un cuerpo de morena. No pequeño, DO diáfano, no delgildo: plástiCllllCDIC,
muy semejante al vigoroso de la marquesa; pero
Francisc) Roviglíani tenía la intuición de aquel
no sé qué de dócil, de aquella delicadeza, de
aquella gentil deficiencia de vigor que parece
11ñ requisito peculiar de las rubias, y que, sin
embargo, cuéotase á veces benéfica mente entre
los privilegios mixtos de las mujeres que no son
ni morenas ni blondas,
De ahí que se dedicara completamente á doña
Be;a,triz Bonaventuri. Que ella no le incitase á
cambiar el sistema'de la simple galantería, no le
preocupaba, La cerleza de encontrarse frente á
la mujer ya besada, le toroabil. confiado, «Quizás
espera-pensaba,-que yo le hable de aquella
audacia mía. Y es natural q11e lo espere, Si no
le hablaae, me creería un fatuo incapaz devalo•
rizar mi propia imprudencia y su alentadora
tolerancia&gt;.
y asf, paseando un día con ella por la vía Caaooiolo, comedio de la lla.ctuante multitud de
trauseúntes y carruajes (una oalle ruidosa que
invitaba al coloquio tanto como una calle de•
sicrta ), se decidió á hablar.
-Usted es seven conmi go y hace mal.
-Por el contrario, 110 soy lo bastante severa
y debería serlo,
-¿Qiúere usted de veras mostrarse indulgente
copmigo?
-Según el caso. ¿Qoé debería hacer para mos•
tr.irme indulgente?
- Debería 11Sted de absolverme.
-Qa.ien absucl n , incita al pecado .
-¿De qué manera? Desgraciadamente, no su•
cede á menudo eso de quedará obscuras.
- Pero si usted peca á la luz del sol.
-¿Cuándo?
-Todos los días. De algú11 tiempo aoá me hace
nna corte despiadada.
- Pero no, no me refería á eso. ¿Cree usted que
yo pueda haber olvidado? . .. .
- ¿Qoé cota?
-Es que usted, doña Beatriz, tampoco ha de
haber podido olvidar.
-Pero ¿qué cosa? ,Qué cosa?
- lQniere usted obligarme al rubor?
-Por el contrario, soy yo la que no entiende.
-¡Doiia Beatriz, oo me vuelva usted loco!
-Le aseguro que no comprendo. Y ahora h•
picado usted mi curiosidad. ¿Qd le ha acontecido en la sombra1 Dípmelo todo.
- Doña Beatriz, en la sombra .. . . por un• fuerza irresistible . .. . yo . ...
- ¿Usted?
-He dado u11 beso á una mujer divir.a.
- LA una señora?
-A ana grao 'señora.
- ¿Y ella no le ha dado nn bofetón?
- No.
- ¡Pues bien, su gran señ ora era. una eoco_ilel
- ¡lJoña Beatriz!
- ¿Y es á mí á qnieo usted pide la absolución?
Por mi cuenta, no tengo motivo ni para absoJveslo, n i para coJ1denado. Unicam ente deploro
que sea usted mismo quien venga á contarme
que atentó á la dignidad de personas ... que no
la tieoen.
- P ero yo .. ,.
- No se tome el trabajo de justificarse . . . . Voy
á pasear con mi marido.
En. efecto, e11 aq_nel instante el marido de d oua

B :at riz pasaba en su fae tón, Ella Je
hizo 11111 seña con la sombrilla. El
coebe se detuvo. Doña Beatriz con
una ~apidez que no dió tiem~o á
Francuco Rovigliani para ayudarla
subió, sentándose al lado del mari~
do, mientras el joven, erg11ido en la
•cera, estupefacto, atontado, se qui•
taba el sombrero como 1111 autómata .

..•.

"Ptro, en final de cueotas, !Dios
de los dioses! ¿á cuál de las dos mujeres besé aquella noche?"
Y con semejante interrogación en
~t cer~bro Y en los labios, con esta
ide.i fi¡a, con este tormento, con este
cl~vo, fui á pedir socorro, aquel día
mismo, á '1111 viejo amigo suyo, nombre mad uro que habiéndose retirado
de la alta.,,ocie~ad, _deMlaés de pertenecer á elb hasta el causando .,¡.
v{a com.o misántro~. com¡H._c,iéndose, tal c ni ocasión, t1t h•cer de
consultado en asuntos de amor. El
amigo, por más que blüviese á punto de partir y ta viera ya prontas las
maleta.s, escachó paciente, sin asom•
brarae de nada, la minuciosa relación de Francisco Rovigli"ani.

-;Y, ahora, habla: maestro!- concluyó el joven,-lQoé me dices?
-Digo qae estas dos mtJjeri:s son
probablemente dos mujeres que no
quieren tener amante.
-¿Dos mujeres honradas, entonces?
- Llamémosl;a,s honradas, si quieres.
-Pero cierto es gne una de las dos
recibió un beso sin protestar.
-A obscuras.
-Pero lo recibió.
-Querido mio, eres toda vfa un
imbécil IM~ has sacado á relucir
hasta la booradul. ... Buen Dios,
si la honradez de una mujer consiste tan sólo en no apetecer an amante, esas dos, por lo qae nos consta,
son honradas. Mu, para tener un
amaole, neccsarío es casi siempre
acabar por hacerlo saber á varias
gentes; ó, admitida la posibfüdad
del secreto absoluto, necesario es hacerlo saber, por lo menos, al amante mismo. ¿Y te partee poco ! Esta
es la cosa grave que espant• á mucha9 mujeres. Si- no sé-por un milag ro extravagaute, por 1111 fenómeno
sobrenatural, ellas pudiesen tener el
amante sin que ni siquiera él sea percibiera de serlo, Joh, cómo dismiotJi•
ría el número de las honradas! Y he
, aquí el enigma del beso. En propor•
ciones mínimas, es justamente el
caso del milagro extravagante.
Aquellas dos mujeres se hallaban en condiciones excepcionalísimas, por lo cual cada una de
ellas pod!a cómodamente gozar de t11 beso. sin
que lo supieran los otros, ni tú. La obscuridad
velaba el hecho á los ojos del mundo¡ el eucon•
trarse las dos juntas contigo, lo vel;a,ba á tus ojos.
Cada una de ellas podía darse por salvada y tenía ruón. De h echo, tú ig 11oras aú u cuál d e las
,dos mujer es fué la que besaste. ¡No lo sabías
a yer, no lo sabes h oy, n o lo sabrás nunca! Y,
ahora, hume el bendito favor de dejarme partir,
porque, mira, DO he perdido jamás un viaje por
una mujer q ue haya sido mía; y y ¡ c omprenderás que no estoy d ispuesto i p erderlo por d os
muj etes, niog11n1 de las ca.ales me perlen.ecerá
ja111ás.
- Y Di á mf tampoco, lno es verdad?

- ¡Hombn, s i las en.cuentras otra vu á las dos
juotas, en l;a, obscuridad, quién sabe!. .. .
ROBERTO BRACCO.
Traducción especial para &lt;ElMr:1ndo Ilw,trado• .

Sátira de las Roc~s
Las viejecitas hablan juqto al mar., ..
Tarde, á la tarde,
con sns corcovas y sns carcomas,
de lo que pasa y ha de pasa.r,
llaciendo oviUos c~n las espumas,
todas las rocas ltablan Junto al mar.
Tarde, á la tarde,
dice la enorme de roña verde:
cMis alabanzas puedo cantar¡
aquí he: nacido y aqDÍ envejezco&gt;.
IR{c:n todas las aguas del marl
Tarde, más tarde,
dice la débil de huesos grises:
c Madre1 ninguno verá jamás

hierbas lascivas sobre mi espalda&gt;.
, JY las aguas riendo desde el mu!
Tarde, muy tarde,
grita el pedrusco de frente obtusa:
&lt;!Bien de mi mismo puedo cantar;
todas las olas, mis pies maennl&gt;
¡;y la.s olas se ríen junto 11,l mar!
Tarde, más tarde,
p iensa la fatua roca vacía:
&lt;Y o sulame11h; puedo cantar·
ltodos mis ecos son musioale;I&gt;
iCómo ríen las aguas en el mar!
Tarde, ya noche,
brama el islote deforme y uegro:
c¡Tcmedme todos; la obscuridad
me da el hocico largo de uu lobo!&gt;
Y las aguas se :fen al pasar.
Noche, á la noche,
con sus corcovas y sus carcomas
Y con su. hueca longevidad,
las rocas duermen pesadamente
Y las agu.as se den en el mar.

~-

E DDARDO M A RQUUIA.

�EJ Centenario en Campeche

NUPCIAL

81.'il'•r Gonzalo González

Ji'aro de la Atalaya.

Se levanta en el extremo Norte de la isla del Carmen. Fué in11ugurado
en Septierohre

PERL.\S DE COCO
Es un hecho comprobado que los cocos contienen A veces verdaderas perlas, completamente
iguales é las de los moluscos.
Un ejemplar del tamafio de un guisante fué exhibido recientemente por un señor de Boston, y su
propietario explicó que esas perlas 11lcanzan gran
valor y son muy estimadas por lc-s reyezuelos indígenas de la península malaya.

Las perlas del coco son de composición igu11l A
la d-e las perlas que se encuentran en la ostra perlera, pues el an&amp;lisis na demostrhdo que se com•
ponen de carbonato de calcio y una pequeña can tidad de materia orgánica.
llll por qué produce semejan fea concreciones
el coco PS un problema, pues su nacimier,to no
puede ser debido, como en el caso de los moluscos, á la necesidad de cubrir particulas irritantes.

Señorita Angela Vidales
Contrajeron matrimonio en Morelia
recientemente

EL CENTENARIO EN CAMPECHE.- .l:Lospital "Victoriano Nieves," parte del cual lutl inaugurado en Septiembre

.,/1.

Saulni...(!a6eza de Gstuáio

�EL CENTENARIO EN LOS ESTADOS
San Luis Potosi
En otra ocasión hemos habh1do de las fiesbs
del ceutc1Udo, cfcclu1.das eD lacapital del Ella•
do potosino, y en esta plana vamos á ocuparnos
de las llevad,19 á cabo en la oiudad de Rayón, del
mismo Beudo.
Fné notable el entusiasmo con que en la oitada ciudad se odcbró el cumplimiento del primer
siglo de vidil de la patria, y las fiestas revi!tieron
gran solemnidad.
Ea la presente plana publicamos fotofraffas,
tomadas durante el desfile de- carruajes adorna·
dos, qac tomaron pule en el combate de flores,
uno de los números mú brillantes de las fiestas
de referencia.

I-IIEIVIAL
(Para Efrén Rebolledo)
1

Es el triunfo de las nieves: lhace frfol)mucho frío!
Ya en las cumbres devastadas, y en los montes sin follajes,
Se columpia la neblina cual velamen de nnfo.
¡Qut blaocai;a en las moDhiias! ¡Cdnto armiño en los paisajes!
Y las linfas 1cómo tiemblan tiritantu eo el dol
Y los ~rboles ¡qué tJ:islesl y ¡cuán secos sus ramaje$!
Es el triunfo de las oien1: !hace frío! ¡macho frío!
11

Mooodiaodo van los cierzos su balada lastimera,
Y al herir sus aletazos el cristal de mi vidriera,
En las notas taciturnas de sus lóbregos gemidos,
Los lamentos de las cosas van llegando á mis oídos.
Dice el nlle:-Estoy muy tri,te, ya mi hermana la pradera
No se enjoya con las finas esmeraldas de su pasto,
Ni destrenza de au arroyo la perlada cabellera¡
Sus terreDos ya oo sienten de la savia el beso casto,
Y en sa pecho sólo se abren desoladas cicatrice,
De los surcos que otras veces fecnodaroo a111 matrices .. . .. .
¡Ya DO hay savia en sus terrenos! ¡Blanca está sa cabellera!
¡Estoy triste! ¡Pobrecita de mi hermana la pradua!
Dice el nido;-Ya DO presto dulce albergue i los bulba1es,
Ya mis tórtolas no cantan con sonoros dtsconsuc:los,
Y en las rubias maíianitas, las campinulas azules
No despiertan con los trinos de mis c-6odidos polluelos.
Dice el sol:- iEn vano brillo, pues las pérfidaa neblinas
Aprisionan mis efluvios en la urdimbre de sus velos!
La c:ascada:- 1Qué tristeza! ya mis agus diamantinas
Refrenaron sus impulsos, congeladas por loa hielos.
Y la selva:-¡Ya en mis troncos se secaron las resinas!
Y la tone:-¡Estoy desierta l ¡ya no albergo golondri111ls!
¡No de,grano los collares de mis ondas! dice el do.
Y el encino:-Ya mis hojas DO me dan sa abrazo tierno,
Mas no importa que me robtn las escarchas mi atavfo.
¡Ni los cierzos me intimidan, ni á las rachas me p1ostcr110,
P1u:s aun quedan mis ramajes altaneros, y bravío,
Auo la furia de los cayos con soberbia desafío!

Y así todo, todo sufre la c.o n(loja del invierno:
Es el triunfo de las nieves: ¡hace frío! ¡mucho frío!

m
Ya Noi&gt;l vendri muy pronto con su risa buena y franca,
Con sus zuecos, su cayado y JueDga barba bla.oca,
Con sus pieles que lo abrigan, defendiéndolo dtl B6reu,
Y su fardo de ja¡aetes, y su bjbJica m&amp;lena¡
Ya Notil ha Jbandonado las regiones hiperbóreas;
Ya Nol'I vendd muy pronto, ¡cerca cs1á la Nochebuena! . . ..
En las fuentes ya DO hay linfas, en los huertos ya no hay pomas;
Los esttrilcs peñones de las sierras se alzan graves,
Y en oteros y collados no hay verdura ni hay aromas,
Y utá mustia la Rores ta, ya sin frondar, ya sin aves .. .
Errabunda mariposa, r1inecita de la, flores,
Flor también que alada vuelas por boscajes y judincs,

La Pampa de Granito

D.:,guesa de los campos: /,dónde están los raiscfioru
Qne no hieren sus cgrctios y t.riunfales bandoliDCS?

E

Pero en vano te pregunto, que eres flor y ya no hay llores,
Feneciste con tu reino, y á través de los jardines,
¡Ya no vas con áurea veste salpicada decolores!
¡Pobrcc.ita 1obuaoal ¡pobrecita mariposa!
ISe murieron con los lirios! ¡Perecieron con las r.osas!

RA una inmensa pampa de granito¡ su co•
lor, gris; en su llaneza, ni una arruga¡ triste
y desierta; triste y fría¡ bajo uD ciclo de
indiferencia, bajo UD ciclo de plomo. Y sobre la
pampa estaba 1111 viejo gigantesco: enjuto, Hvido,
sin barbas; estaba un gigantesco viejo de pie, er•
guido como un árbol desnudo. Y eran frlos los
ojos de ese hombre, como aquella pampa y aquel
cielo¡ y su nariz, tajante y dura como una segar;
y sus músculos, recios como el mismo suelo de

Vieja esquila del santuario, cuando el alba estalla en oros
Y con nácares cmpompaJos espacios siderales,
Las alondras no acompañan tus acentos con sus coros,
Ni le cantan con sus trinos á la anrora madri~ales.
Temerosas de la nieve se ahuyentaron, se perdieron¡
Ya lo ves: el aicrzo empaiía sus mortíferos puñales,
Lo!! rugientes aquilones con su furia aparecieron
Y la niebla opaca el brillo de las pompas matinales . ....
Vieja esquila del santuario, las alondras ya se fueron,
Ya se faeron las alondras que cantaban madrigales.
En las ludes fenecientcs, cuando va i morir el día,
C aando el sol riega t1 encanto de su roja sin fon fa
Y la noche va surgiendo tras los ~ontes y las lomas,
Negra y lenb, oomo enorme desventura, fdigada,
Ya no se oye el vaga,oso parlotur de las palomu,
Ni regresan á sus nidos los gorriones ea, parvadas.
Sólo el Bóreas va gimiendo barcarolas,.iovernalcs;
Sólo el cierzo va aanlando sus salmodias faneralu¡
Los alados trovadores se alejaron del bohío,
Las errantes golondrinas emprendieron nueva marcha
Y han dejado los aleros del añoso castrío ....
Por el aire:, lentamente, revolando va la escarcha;
Es el 1riunfo de las nieves: ¡hace frío! ¡mocho frío!

IV
Nomeolvides, florecita de simbólicas ternuras
Qae en tas pétalos CDcierras amoro!OS pensamientos:
¿Por qué no abres tus ojitos que disipan amargaras,
Qne disipan amargaras recordando j 11umentos?

Las fiestas en Rayón.-Fuente

Di, Amapola: ¿do está el fuego de tu ciliz encendido?
Bogambilia, busco en vano tus guirnaldas y fe.stoncs,
Ya no asciendes en las rejas, ni ornamentas los balcones;
¡Bagambilia! ¡Bag•mbilia! ¿qué te hiciste? ¿ad ónde has ido?
¡Tú, violeta, ya no surges! ¡Lirio prfocipe, te escondes!
¡Mirto amado, no te encuentro ! tNo te mir o, flo r de Acacia!
¡Oh, caltndula, te ocultas! ¿D6ndcte hallas? .. . . ¡No respondes!
Dime tú, gudenia virgen, ¿dónde está la aristocracia
De tu n(Hda cor ola f ¿Dó escondiste la desgracia
De tus pétdos rasgados, crisantemo, hermano mío?

"'1-1

Ya las plantas, sin sus floru, estin tristes, estin. iolas.
El jardín es campo y ermo: el vergel, erío,1
¡Ya acabaron los ptrfames! !Ya mur ieron Jaa corolu!. ...
Es el t rino!o de Ju nieves: ¡hace frío! ¡mucho írio!
V

!Oh . mi virgen! ya en la hornilla del hogar chisponotu
Dnlce ruego, fnego alegre que musita ó canturrea¡
Pero mira, no me infunde su c alor tan des eado, ;
Y aterido perman ezco; porque sabe, dueño mfo,
Que también dentro de mí alma ya las nieves han triunfado
Y tamb ién dentro de mi alma ihace fríol Jmuc bo frío!
En Agosto de 1904.- Mb ko.
A r.FCNSO CRAVIOTO.

granito¡ y sus labios no abolh_ban m,s que el_~lo
de una espada. Y jnnto al vicp habfa h-:C_5 n111os
ateridos tl,cos, miserables: tres pebres n!llos q_uc
temblab~n, junto al viejo indiferente é imp_c.no•
so, como el genio de aquella pampa de gr.1n1to.
El viejo tenla ea la palma de una ma~o uoa
si miente menuda. En su otra mano, el fnd!ce extendido parecía oprimir, en el vacío del aire, co·
mo una cosa de bt'once. Y he aquí que tomó por
el flojo pcscnezo, uno de los niños, y le mostró
en la pahna de la mano la simiente, y con
comparable al ailboheladode una ráfag11, le d1JO,
cAbrt un hueco para e~ta simiente&gt;; y luegosoH6
el cnerpo t rémul~ del niñc~.. que cay ó so nando
como u o sa co meduno de g111Juros, sobre la pam•
pa de graailo.
. .
- - ,P,d re-sollot:ó é l,- ¿cómo le podrt abnr s,
todo este sucio e1 raso y duro'l-&lt;Mu érdelo&gt;cdntestó con el silbo helado de la ráhga; Y levan•
tó uoo de s ns pie'I, y lo puso sobre el_pcscuezo
U.ngaido del niño¡ y 101 diente, del triste son~·
bin r o zando l a corteza de la roca, como el cacb,llo en la pied ra d e a fi lar; y así pas~- macho
tie mpo mu cho tiempo; tanto, qae el DIDO tcnfa
abierta' en la roca 1111a cavidad no m eno~ que el
cón cavo de un cr,oeo; p ero rob , r o (a s1c:m ~re,
coo un g~mido d e e sterto r ; r ofa el P? bre 111ño
bijo l a planta del viej~ indiferente é 1umutablc
como Ja pampa de granito.
Coando et hueco llegó , ser lo hondo que se
p recisaba, el viejo levant6 la plant~ o presora ; Y
quien hubiera e stado allí, hubiese v15!~ ent.o occs
una cosa~aúo máP t riste. y es q ue e l n mo, Sln ha•
bcr dejado de serlo, tení a la c:abe~a blauca de
can as· y apartóle el viejo con el pie, y levantó
111 segundo niilo, que había mir ado temblando

"Buque de vela," carruaje que tom6 parte en el desfile en Rayón
todo aquello.-cJunta tierra para la simiente&gt;,
le dijo:-P•dre, png110tóle el cuitado, ¿en dóDdc hay tierra?&gt;--cLa hay en el viento¡ recógela&gt;,
repuso; y con el pulgar y el indice abrió lu mandlbulas miserables del niño; y le tuvo así contra la dirección del viento que soplaba; y en la
lengua y en las fauces jadeantes se rcuuía el flotante polvo del viento, que luego el 11iño vomi·
taba, como limo precario¡ y pasó mucho tiempo,
macho tiempo, l ni impaciencia, ni anhelo, ni
piedad mostraba el viejo indiferente é inmutable sobre la pampa de granito.
Cnando la cavidad de piedra fué colmada, el
viejo echó en ella la simiente, y arrojó al niño
de sí como se anoja una cáscara sin jugo, y no
•ió qne el dolor había pintado la infantil cabeza de blanco¡ y luego levantó al áltimo de les
pequeños y le dijo, señalándole la simiente cu•
terrada: cHas de regar esa ,imicntt&gt;, y como él
le prrguntase, todo trémulo de angustia: &lt;Padre,
/,ell c1ó11de hay ag,caa?&gt;-cLlora; la hay en tas
ojos&gt;, contestó¡_y te torció las manos débiles, y
en tos ojos del niño rompió entonces abund06o
vena de llanto, y el poh9 sediento la bebb; y
c,e llanto duró mucho tiempo, mucho tiempo,
porque para exprimir los lag'rimales causadc¡s
estaba el viejo indiferente t i11mutable, de pie
sobre la pampa de granito.
Las lágrimas co,rian en un arroyo quejumbro•
so. tocando el círculo de tierra¡ y lasimiente uo
mó sobre el haz de la tierra como un punto¡ y
laciio ech6 fuera el tallo iucipicote, las primeras
hojuelas; y mientras el niño lloraba, el árbol

~-º~

Curo• Uisne."- R11yón

�n11eYo criaba ramas y hojas, y en todo esto p15Ó
mucho tíem po, m11cho tiempo, basta que el irbol
hno tronco robusto, y copa auchurou, y follaje
y llores que aromaron el aíre, y descolló en la
aolcdad; descolló el bbol aún más alto que el
viejo iudifcrcntc ¿ inmutable sobre la pampa de
granito.
El viento hacia 1ooar las hojas del árbol, y las
aves del cielo vinieron á anidar en au copa, Y
sus florea se cuajaron en fr11tos, y el viejo soltó
entonces al nüio q11c dejó de llorar, toda blanca
la cabe.za de canas¡ y los tres niños tcndluon las
m•nos ávidas á la fruta del árbol; pero el flaco
gigante los tomó, como cachorros, del pcsc11czo,
y urancó una semilla, y fut á situarse ooa c11os
en cercano p11Dto de la roca, y lcYantaado uno
de sas piea, jantólos dientes del primer niño con
el sacio: juntó de nuc'Vo con el suelo loa diente,
del niíio que sonaron bajo la planta del Yicjo indiferente ¿ inmutable, er,:nido, inmenso, silencioso, sobre la pampa de granito.
Esa desolada pampa es nuestra 'Vida, J ese inexorable espectro es el poder de nuestra Yolantad, y esos trtmuJoa niños son nuestras entrañas,
nuc1tras facnltadcs y nuestras potencias, de cuya debilidad y desamparo la 'Voluntad arranca
la energía todopoderosa que subyuga al mando
y rompe lu sombras de lo aroano ....
Jo~t.

ENR.JQUE

Ronó.

Mujeres que han derribado tronos
Los periódicos europeos, y principalmente los
francesc.s, ac han empeñado en dar un lugar prclcreutc,-ea la historia de la caída del trono de
los Bnitanza en Portugal,-, la señorita Gaby Du•
lys, bailarina francesa de quien se asegura tuvo
relaciones secretas con don. Mana.el JI, y cuyo
funesto contacto corrompió al rey hasta el puoto
de hacerlo odioso á su pueblo.

María Antonit1ta rumbo al cadalso
Cuadro de l&lt;'lameng

Antes de pasar adelante hay que tener en cuenta qae n.o es muy verosí•
mil semejantcp::rlicipación de la señorita Dcslys CIJ. la política del reino lusitano y que todo ello no es,
seguramente, más qac a11 cacnto ur•
dido para dar, la aventura un carácter romintico y lanzar la nota femenina, sin la cual no se comprcadc ua•
da en la alell&amp;'c república gala. En
efecto, no parece qac el pueblo por•
taguts se haya preocupado, d• una
manera may especial, por la moralidad que en sa vida privada haya ob,
servado el joven monuca¡ y la rdor•
ma no obedeció sino i la natural c,,ohtción de los pueblos, que hace que
las instituciones viejas y carcomidas
caigan para dar su lugar á las instituciones más hUIJlauas y más de
acacrdo con la chiliu.clón, á que en
naestro sitio ha llegado la ham■ ni­
dad .

••*

t arero Uamado Gygu, quien llegó al trono por
designios de una mujer.
Era ista la rdoa Nyl.ssa, esposa del rey Gandaulcs 6 Gandolias, mujer de ntremada hcrmosora. El rey pancc que uo la amaba y que la tenía más bien como artículo de lujo que como
una Ycrdadera esposa.
Un dia que llegó al palacio de los rcyts el

El encuentro de Antonio con Cleopatra, ~ gún el cuadro de
Alma Tadema

Y aun 1uponiendo, sin conceder, que la se.íiorila Desly■ haya vuelto el seso al rey don Manuel, ¿qat de raro tendría esto cuando re-yes que
parecerían más seJ:ios, por razón de su edad y de
su tpoo. 1 han sucumbido al poderoso influjo de
la majcr y han caído de tronos que parecían mis
sólidos que el de Portugal?
Hablar de esos tronos, caídos al itiflajo femenino, u el objeto de estas Hneas, ya que la oeasíón
y el pretexto del tro110 po11tugats se prestan para oharlar un rato con uucstros lectores.
Remontándonos á las edades que casi rcs11Uan
mitolóiicas por su lejanía, nos haJJamos c:cn Elena, hija de Priamo y esposa de Mcoelao1-según
rezan los cursos de historia de Ju ucuclas pri·
marias,-quien abandomó á su citado esposo y ,e
marchó , Troya con su amaute Paris. Y aqai
si que es lll oporh1uidad para declr que ¡allí íut
Troya! Los gri,l(os, con su rey á la ~ben, se di•

rigieron á Troya, y, entre otras cstratag,mar, se
valicroa. de la del famoso caballo, el caal es dolo•
rosame.n tc coufnudido, sin raz.ó n ni11guma, por
nuestros paisanos con el caballo de Carlos IV en
el monumento de la plaza de la Reforma; y ditroD
á los troyanos el grao susto incendiá11dolu su
ciudad.
La historia se ha mtzclado de tal manera con
la Cábula, que no se sabe de ello qut es lo cierto
y cuál lo falso¡ de cualquier manera, Eleua causó 1111 gra'Ve disgusto, no 1tólo al señor su esposo,
sino tambitn á sus paisanos -y á los habitantes de
Troya, y dió lugar á una de las guerras que aás
se han cantado por propios y extraños.
De por·aqacllos tiempos, siglos más ó menos,
es h1 historia de la reina Nfissa .
Seguramente que nadie habrá dejado de oir hablar de Creso y d.c sus enormes riquezas, puc.s
tst,, que era rey de Lydia, descendía de an nen-

Isabel lT de Espa!!a
uentarcro Gygcs, de scbrcmua 1c paso i discu•
sión el tema de la hcrmosnra de la reina, y para
que se con't'e11ciera Gygcs de que todo lo que se
decía de ella era 'Verdad, el mismo rey le llc•ó
á los cuartos privados de la reina t hizo que la
viera, escondido detrás de 11n tapiz.
La soberana se dió cuenta de ello, t indignada
en contra de su esposo, llamó al annturero y le
dijo: cHuta ahora sólo el rey había penetrado
á mis departamentos prindos; puesto que ahora
has entrado tú, uno de 101 dos debe morir¡ escoge
entre matar al rey ó morir ac11Sado de faltas i la
majestad real&gt;. La elección no era dudosa y me•
nos pua an aYcnturcro: Gygu levantó en armas
á la g111 rdia real, y, ayudado de ella, dió muerte
á Gmdau.les. De esta 1Tancra se originó la nuna
dinastía de la que h■bia de formar parte con el
tiempo el riquísimo Creso.
No sabemos basta qut p11nto este hecho sea
del dominio de la leyenda, porque los poetas
lombardos tienen 110a tndición exactamente
1g11al &amp; la de larcina N ,na. y,Gaibón el historiador la atribuye á la reioa Rosamanda del país de
los lombardos. Pero si no es cierta en toctos sus
detalles, seguramente que ha de tener algún ori·
gen y referirse á algán país de la tierra.
Dcspds de Elena, seguramente qae pocas mujeres han jugado con los reyes como jugó Cleopatra, hermosa reina de Egipto. Siendo aún niña, su hermano la despojó del poder¡ en tal si•
t111ció11, recurrió á Julio César y éste I■ 'Volvió
al trono y la hizo gobcmar sobre el brillante reino formado por Alejandro el Grande.
Ca.ando murió César, Clcopatra se arrojó !Obre
el pecho de Antonio y le nombró su defensor y
campeón de s u causa. Es cosa demasiado sabida,
pira repetirla, cómo Antonio trató de apoderarac
tant o del Egipto como de la Roma europea; cómo logró q ne los soldados 'Veteranos se alistaran
baj o sus banderas, y cómo, dcsputs de vencer i
■u más dtbil enemigo, á Augusto, destr11yó para
siempre á los camos del mundo&gt;.
En tiempos m;b modernos no escasean casos
semejantes; pero como eo la mayoría de ellos la
c mujcr detrás del trono&gt; no ha tenido infi11e11aia
c 11 la política, todo se ha rcd-oeido á escándalos
d• corte mis 6 menos ruidosos,
Ya en nuestros días, tenemos el caso de la reína b abel de Espaiia, quien no llettron6 á nadie¡

Ju~na Becu.
C?onocida con el nombre de Mme. du Barry

•

pero perdió el t rono y dló lagar, gtterra, i ntestinas terribles en su país.
Iostitnida reina á los tres aJios de edad por
ana ley dada por au padre, creció Isabel 11 en•
medio de 111 guerras cadistas, iniciadas por don
Carlos de Borbón, quien se consideraba como ti
legítimo heredero de la corona. Cuando llegó la
ed ■d de que la soberana tomara m■rido, los fran•
ceses, que deseaban que el trooo de España no
tuviC11a quien lo ocupara y de esa manera cayera en manos de los carlistas, adic1os á Francia,
procuraron que se casara con 1111 hombre quien,
por 111s antecedentes, no f aera c■paz de tc11cr hijos, y de quien alg(w historiador dice que parecía mia un mico que 1111 hombre. Con gran sorpresa de los franccse.s la reina Isabel tuvo hijos,
y 11110 de ellos fut el rey Alfonso XII, quien le
sucedió co el trono.
Pero la reina era un poco manilarga y derrochadora, y como el pueblo español se hallaba
muy pobre en esa época, tanto por las gucrrasintcstlnas como por otras varias razones, no gastaba de la poca ecooomá de s11 reina. La nación se
di'Vidió en dos partidos, uno liberal y otro conacrndor¡ el primero reprobaba la conducta de la
rciua y c1 segundo sodenfa que los soberanos no
pueden obrar mal y lo que bajan cst, bien he•
cho. Nata111lmc11te que la reina era de este parecer.
Siguieron las luchas iotcr.011 y, al fiu, venció el
pllrtido libetal, el que, como primera providencia,
arrojó del reino á la soberana X, quien fut i Yivir á Pu{s, donde murió seis aiios después.
M'8 reciente todavía es el caso de la reina
Draga de Servia. El rey Alejandro casó con cll■ ,
contra la opinión de todos los soberanos europeos, el afio de 1900. Tenía la nucYa S'&gt;ber■ na tan
mala reputación, que muchas eones, rntrc ellas
la de Ioglatcrra, se negaron á reconocerla. Er•
mujer de muy fácil palabra, y cato le hizo tener
an grao asceodicotc sobre el rey, de tal manera
que éste pareció haber perdido el juicio.
Llegaron á hacerse impopulares los reyes huta tal punto que el 11 de Junio de 1903 se formó
ana conspiración y se lc't'autaron en armas todos

:Mlle. flaby Deslys,
•
bailarina francesa, á quien se imputa g ran
par ticipación en la calda del trono de los Bragan2a
los soldados del ejército servio. El portal del
palacio fat volado por la mj~m• guardia que lo
custodiaba y las tropas penetraron y asesinaron
á los reyes. El rey Alejandro quiso defender ,
111 esposa, pero faé muerto en el acto¡ dcsputs
l01 soldados, cal urecidos, dcatrouroo á la odi■da

reina y arrojaron su cuerpo mutilado por las veil.
tanas para que fuera á caer , las bayonetas de
los que habían quedado fuera.
La Rcvoluci~n francesa et, ,eguramentc, tino de
los hechos de mayor trascendencia eo los tirm·
pos modernos¡ luflnyó de tal manera en los destinos de la humanidad, que todos los historiadores están contestes en que marca una nueva tpoca en la historia del mundo.

La reina Draga, de SPn·ia

Dicen los sociólogos y los historiadores, que están perfectamente determinadas las cansas que
de acuerdo con los principios de la 1ociología
determinaron el gran mo•imiento en favor de la
libertad¡ seguramente que los sabios obstnadorcs tienen razón; pero nosotros, que vamos viendo las cosas desde otros puntos de mira, si lc'Vaotamos un poco el sevtro cortiuajc de las ciencias sociológicas, nos hallamos con iDJinidad de
oabezas de mujeres que femaron parte muy directa en los nrgoclos de la época, y que contribuyeron, directa ó indinctamentc, á la cafda del
régimen dominante.
Se destaca, comedio de uoa bruma de oro y de
piedras preciosas, la caben de Madamc d11 Barry ¡
las de E11riq11eta de Orltans y Francisca de Montespáo, y la perniciosa de Maria Aotonieta, quien
acabó por derrocará su dinastía y, todo un rtgimen.
Eom,c;dio de aquel brillo de la corte de Fra.o•
cia, c-n los suntuosos jardines reales y entre el
r11ido del oro corriendo sin tasa, oimos nombres
de mujeres, bellísimas la mayoría de ellas, que
contribayeroo, de ana manera decisiva, al cambio
del rigimeo, á la abolición del feudalismo y á la
realización de un sueño, acariciad&lt;', durante largos años, por la hamaoídad.
No hay duda de que la infiaencia de la mujer
ha sido importaate co el cambio de dinastías y
en la oaida de reyes ¿ lmperiO.!¡ el proverbio español se cumple al píe de la letra: ccn toda humana querella hay que buscar qa1 é n es ella&gt;.
Así es que, aun stiponicndo qae la ullorita
Deslys hubiera tenido alg11na participación en la
ca{da del trono de Portugal , cuáo disculpable rc111ltaría el rey Manuel por haberse dejado llcnr
de una influencia que parece ser patrimonio de
las testas coronadas y que en todos los tiempo,
ha sido causa de tantos males, sí que también de
grandes bienes.

�JUEGOS OLIMPICOS EN "MASCARONES"
El domingo .úllimo se efcdnaro.n
los j11etos olímpicos que, aíío por
año, celebra el instituto científico de
México en su local, conocido ¡!ene·
ralmente con el noDlbre de colegio
de Mascarones.
Ede aiio los juegos tllvieron un
interés especial, por haberlos dedicado á celebrar el primer centenario
de nuestu, vid.a nacional.
El programa dispuesto para la fies•
ta deportiva se compuso de dos partes: una religiosa y otra que podría.
mos llamar profana, por mh que en
ella no se haya profanado 11ada. E,ta
seg1111d.a empezó el sábado 19 del co·
rrriente co11 una serenata, efectuada
en el patio del colegio, y durante la
cual ejecutó piezas de su mejor repertorio la banda de Estado Mayor;

desJ)ués de la suenau • qaemuon
unos flltgos artificiales en el citado
p.atio, que se hallaba iluminado vis•
tosamente.
La parle religiosa consistió en una
misa solemne, celebrada el domingo
las siete de la mañana en la capilla
ael colegio, y comunión gener.al de
los alumnos; despots de la misa, se
c.antó uu &lt;Tedéum&gt; en acción de
gracia~ por lo-s beneficios recibjdos
por la Nación mexicana en sus cien
años de vida. Durante la misa se
cantaron el ,Ave Marta,, de Aceve•
do, el cO Salutaris&gt;, de Bordesse, el
&lt;Anima Cbristi&gt;, de Set6, y el &lt;Ave
Vérnm&gt;, de Vélez:.
A las nueve de la mañana del mis•
mo domingo. los alumnos que hablan
de tomar parte en los juegos, reco-

t

rrieron en procesión todos los departamentos del plantel ,y, álasnne•
ve' y media,dieron priiicipio los juegos propiamente talo.
Se iniciaron éstos cou uua carri:ra
de cien yardas, en la que corriuon
siete diferentes grupos de alumnos,
unos con salidas simultáneas¡ unos
cou •!iandicap• y otros qne corrieron
•d•sh,;terminada esta carnea, se CO•
rrló 11na á cincuenta yardas, en la que
participaron cuatro grupos. Siguió
un cda,h:, extra á cincuenta yardas
y saltos del c:abdlo á lo largo y á lo
alto.
La carrera de relevo á cien rardas
qne se corrió en seguida, foé muy
interesante, lo mismo que la de igual
clase á cincuenta yardas; en los sal·
tos de trampoHn á lo alto, scwstin-

~

ui3

guió, de una mane.ra notable, la tercera división de internos.
Nos sería muy dificil y además
inútilmente laborio~o, el seguir men•
clonando todos y cada uno de los
números que fo.rmaron el programa:
hubo c.rrc:ras de obstáculos, saltos
con trampolín y con garrocha, caneras en zancos, tanto con dos como con
uno y finalmente una luoha en el
?ble,
En todos los juegos demostraron
Jo9 al 11mnos sa disciplina y su espU11dida cduc:aci6n atlética; los jue•
gos fueron muy pre&lt;1isos y muy correctamente ,:jccutados. El programa
de juegos cubrió todo el domingo
basta las cinco y media de la tarde
A las seis y medía de la tarde se
ruó un concierto en el salón del co·
tcgio, durante el cual se hizo la distribución de premios á los vencedores en los juegos; esa solemnidad se
sometió al sig11iente prcgraDJa:
Marcha &lt;Mascarones&gt;. Valleto.
La solemnidad del día. [Aloco•
ci6n.] D. Luis Morril.
Distribución de premios Uos vencedores en los jurgos de la mañana.
Obertura. cObertura de concierto&gt;.
Muscnet,
El Call~j6n del Mon$truo. [Episodio Nacional.] D. Francisco G6mez:
y Linares.
Obertura cCleopalra&gt;. Mancinelli.
A la llldependencia de México,
[Oda.] D. Luis Cervantes.
Polka. cAmhtad&gt;. Scbweinsbcr¡!.
Cornetín, D. Luis Al varado. Trombón, D. Anrelio Estrad,.
Distrib11ci6n de premios á los ven•
cedores en los juegos de la tardt.
Obertura SolcmDe, c18t::&gt;, Tsc:baikowaky.
H!mno Nacional.

CAMAFEO FLORENTINO

Grupo tlo corredores escuchando las reglas ele la carrora de relevos.--Ob11táculo en una c arrera
S alto de altura.
arrera de una milla,
'

En el Jardln monacal, un pilldo crepusculo de estlp, El sol, ptndulo en el cielo az11I por entre los naranjos en flor, es
c:ual una poma be.rmeJa; un h6llto de fuego emerge, todo languidece y se enerva. Y
un joven oblato toma un camafeo y un fi.
no estilo de oro y con mano hAbll labra en
la piedra un perfil de ylrgeo: una freote
h enchlda de sueflos, coronada de llD tlll·
sóo qlle se extiende como un ala sobre la
dulc:e palidez de la frente y se recoge en
un haz en la nuca; las pupilas que reflejan la eultaclóa del alma en plenitud de
gracia; la boca beata, saturada de las mle•
les de la plecarla; las manos un,nlmes en
un gesto de adoración, tal UD soto Itrio,
pr0c:u y turibulo; erguido en un busto que
sugieren dos l!neas suaves, firmes, lnac,.
bables. Una (cabeza leonardlna conctbl·
da para Ilustrar las vidas de santos de
Fra DJménlco Ce.va lea.
Llltgo ti artista conlt1J1plrndo su obra
la acerca á los labios exangües; un estremecimiento doloroso agita su (Utrpo dt•
bll como una hoja y con violencia la en·
garza en su negro rosario.
Y cada noche en sa celda, de rodlllas,
sufre mordida del cilicio la came misera•
ble, y libra tmlbles lachas et alma supll•
· ciad, ; reza, ruedan lu cuentas dtl largo
rosario, y cuando sus dedos acarician el
camafeo, durante UD espacio Infinito como
un cielo, su voz: trémula de amor murmura: "¡ Av-emarla 1 gratla plen1I"

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5obfe el drama histórico.-•·La Bella Marsellesa."-EI debut de la Compañía Sagi-Barba.
EMA harto discutido y ~un dilucidado ya, u el del drama biatórico.

La crítica moderna ha 1lcn1do con
él, Tol6mcnu entuos. Tus del período romintico, en que tal fincro,
con loa dramas de Víctor Hago y
Alejandro Damaa padre, alc:,nzó su
mayor npleudor, vino la dccadu1cla. Nadie escrib(a ya dumas históricos, y por no ajustarse
éstos á los proccd imicntos literarios dd ruli,mo
triuní1nte, la crítica lea condenó, relt•gindoles á
loa teatros de segundo orde11 y dcstcrrindolcs
de los primero• escenarios.
La ppinión dió un cambio en redonJo. Al
d'ramá de ambiente histórico aaccdió la comedia
tendenciosa, de la cual deri nn las graudca pro•
dacciones psicológica ■ y ,ociales del teatro mcderno.

don necesidad de emprc11dcr la marcha por
otras sendas mál propici11 al bu~n gasto y i la
verdad. Ejemplo de ello pueden rcpalat!C, en el
norte, el grande Enrique lbscn, y en el mcdíodfa
el que padiéscmoa llamar su dbclpalo Giacou,
quienes de Los go.errtros en EIJ1tland y El oonde
Ro.,&amp;a, dieron un prodl&amp;io!o ulto i Casa de
mañeca y Como las hojas.
Actualmente ya no ac escriben dramas históric:os, El cshidio de alm11, que constituye la
principal finalidad del dramaturgo moderno, no
se acomoda , aquel téncro de rtc&lt;&gt;nsbucc16n y
de pintura de ambientes desconocidos para autores q11e Tinn en otros bien distintos, más pró•
ximo, 6 más lejanos,
Sólo en París. donde dijérasc que el mal gasto
aún asoma en el teatzo, de cuando en cuando se
escriben esoa terribles dramonu para recreo de
los b11rg11csca de la Port-S&amp;int-Martin, Mon1ic11r

el buen bito de obras de pura imaginaolón re•
queríasc enlazar aquilla con las Tidaa de múltiples personajes. ca,i siempre hirocs de amor, que
ea dramas y folletines han mrzclado sus f6tile1
■Tentaras con episodios heroicos de las hnafias
del conquialador, ¿Os acordiis de la abominable
Madame Sans Génr y de aqacl oficialctc protagonista de ell;e, m11y enamorado y Talic11tc, que
merced 6. las artes diabólicas del señor Sard011
logra penetrar hasta las habitaciones del hombre
por Ctaya •ida se preocupó la polida más que
por otra alg1111a de laa testas que a11tcs Y dcsp11is
oCllparon el trono de Francia, el cual desennina
la espada contra el Emperador. tan sólo pua que
el comcdióiJ"afo Clbtcnga un tfcclo brillante?
Paes así son todos los dramas de asunto napo•
leónico.
Y es que los autores de París, cmpc:ra11do por
el adíor S,rdou, que en amena paz ducansc, han

SR. O. 11.LBl:RTO CiUILL.EN. QIJll!N OEBE HliBtiR OONTRll/00 MATRI•
IIONIO AYER OON L.A SERORITA BARRIO&amp; QOME'Z

AJEDREZ
Problema núm. 25, por F. R. Gittins
NEGRAS

SR/TA, 11.UREl.lA SARRIOS QOMl!Z, QUll!N 01!B1!!! HABER OONTRAIOO
MATRIIION/0 11.YER OON ltL SEROR GUILLEN

Señor Don Emilio Sa~i-Batba,
Director de la compañia de opereta que actúa en el 1•Arbeu"
Ahora bien, ltuvo razón la crítica? lEI drama
hi1t6rico no llenaba las condiciones requeridas
en la obra de arte tcatral1
Largo seda uaminu el pro y el contra en Uneas tan bre.,cs; y, para el caso preacntc, inclfnome á recomendar al lector , I cstudio de los libros cspcclaliatas de aquel entonen.
Lo cic,to es que d géocro histórico, por 111. fal•
sedad. pena cuictcrampuloso y follctincaco, por
111 afán de torcer y rcfandir 101 succ1011 reales,
ofreciéndonos personajes con 11ombrcs c6lcbru
que hnto se parcda11 i los ,,erdadcros, á los gran•
des hombres de la historia q ae pretcudieran encarnar,como 11n hueTo á una paloma, fué abando11ado
totalmente por los grandes escritoru, y que los
que lo culthaban, 6 pcraiatieron en 111 empeao,
ganando coa ello el olTido, 6 Tiéro11ac cu la iapc-

Señorita Luisa Vela,
Primera tiple de la compa!Uade opereta "Sagi-Barba

Sardo11110 daba punto de reposo á la p.!ñolai, me•
tiéndose con Luía XIV, con Napoleón, con loa
Papas, con el Cardenal Cisncros y cuantos per•
sonajcs del pasado tentaban su codicia de titiritero, y ya ubcmos cómo 11lún librados éstos de
su, mano• pecadoras,

•••
Ahora ca M Bcrton, uno de los aatorcs de la
cclcbr■ da Zaad, el que la cmpreade con el tras•
nochado género, dindonos La Bella Mara.ellesa,
La fig11ra del grau Emperador aiemprc ha ejercido prof1111da atracción en 101 c1critoru f,an.
ccsc1. Teatro, noTela, pocafa, en todo ha salido á
rchaclr Napole611 I, con buena ó mala fortuna¡
pero rodeado aicmprc de una aureola de grande·
a:a y de &amp;loria, y dcafi1urada 111 Tlda, ya que para

querido uplotar la pueril admiuci611 de lo1
franceacs de todos los colorrll I oUticCls, b1e1. el
hombre más funesto de qbc Jhin:pa tiene 111,1110ria en loa últimos siglos. El stDtnnicnto pthió•
tico, tan. ficil de explotar, sobn tcdo en Fnn•
cia cuando se trata de Napolcón,con1tit11yc para
ellos 61611 riquísimo.
Así Jo ha entendido Bcrton en La Bella Marsellesa.
Es este un enorme drama en obatro actos, muy
teatral, coo la teatralidad que exige el p6blico
burgtiés; muy aparatoso, muy brillante; pu, m11y
vado para quien prch11da hal)ar ei. t), 6. traTh
de 111, largas escenas, 1111 itcmo de arte.
Excaso decir que, á pesar de todo, 1111 estreno
no desagradó. El páblico eusta dt tl y lo aplau•
de, Ea m,1 intcns■ Dte que la Madame SOTis-Gl•

ne, aunque tan bardo como ella; y si se pieusa c11ántos centcoares de veces
ésta ha sido representada, fkU será deducir qae tenemos Bella Marsellua
para rato en el &lt;Virginia Fábngas&gt;, desgraciadamente.
Caímplcme hacer 110 elo.tio de la elegancia insuperable con que la obra
íd presentada en este teatro, y que para sí la quisieran mnchaa compañías
famosas. El aspecto de ta escena ofrecía tal brillantez, tanta riquu:a de color, qac de buena gana se ohidaba uno del drama para clavar los ojos en
el tablado. Virginia Fábregu estaba bellísima, y no la iban. c.n zaga allfunu
de sus actrices; el movimiento escénico m11y discreto; y no hablo de la la•
bor artística de los actorca, por que creo firmemente que en este géDcro de
obras no 1c hacen labores artfaticas.

•*•

El début de la reputada coa,pañ'■ de opereta Sagi-Barba 1c efectuó en
el "Arbeu'' el domingo, co11 La Princesa del D6lar.
Ir de Btcthovcn á Leo Fall es, ciertamente, dar llD mortal salto¡ pero la
numcrosisima concurrencia cuac llenaba el teatro, y Jo¡ aplausos que se
prodigaron á los artistas espafiolcP, demuestran que la opereta está de moda en México.
Prcsentironsc con La PrinC(!1a del D6lar et barUono Sagi- Buba y la tiple señorita Vela, como principales figuras. U no y otra, uf como loa qDC,
les rodean, en especial el elemento muclllino, son cxceleolCI en s u género.
MAESE PEDRO.

BLANCAS

Las blancas juegan y dan mate en tres jugadas

SOLUCION AL PROBlEIA NUIERO ZJ, POR U. MAXWELL PRIDEA UX
BLANCAS

~ : f ~ lj-qnel.

3A

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NEGRAS
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Otro movimlen(to.

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2 A 2 R

�IL1-\\183~~IB§ IFIBMIBNillLIB§

CRONICA
OY á hablaros ahora, lectoras
mías, de una vieja obra teatral, inverod.roil, •bsurd ■,
casi infantil¡ pero no por esto
f■ltadeenc■ntos. Es una obra
que arrulló Duestra niñez,
divirtió nuestra primera juventud y que aún hoy nos emociona todavía,
acaso por la evocación de recuerdos que déspierta en nosotros, ó por el fondo de pottico idealismo, el cual flota en toda la obra, como una at•
mósfera sutil y perfumada.
/,No adivináis, lectoras mías, de cdl obra voy
á h1blaro,? Sí, es verdad¡ habéis comprendido:
es de la 'popa.lar creación del inspirado Zorrílla
de lo que deseo pfáticaros, comentando en estu
líneas las impresiones que su representación nos
produce. El «Tenorio&gt; es un dón obllg•do del
mes de Noviembre¡ es el compañero inseparable
y fantástico del día de muertos¡ es un interesante personaje, aventurero y trágico que cada año
nos •hita. Para los niño,, es terrible¡ par.a los
jóvenes, sedaclor; para los hombres, absurdo y
para los ancianos infantil¡ cuestión de edades,
lectoras mías; el pa•or, la simpatía, la indiferencia y la buda, despertados por el mismo dr misterioso y novelesco, cuya psicología es biencomt&gt;llcada. Don Jaan es impetuoso, audaz y valiente¡ la Forh111a va con él, pues esta diosa •o•
lnble gusta siempre de acompañar á los intrtpidos. Es cierto qaenuestrohtroeespocosensible,
desalmado y vicioso¡ pero como al mismo tiempo
se nos presenta franco, pródigo y g,eneroso, perdonamos sus defectos, l!intiéadonos fascinados
por Sil valor y por Sil ingenio. Hasta que el pro•
tagonista habla c:on la dulc:e Inés, es cuando la
obra letra conmovernos, La inocente novicia
corresponde con inmensa ternura el sincero amor
del aventarero, y entouc:es el ideal se difunde
como un• blaaca laz sobre la escena, alumbrando c:ou claridad sidual que irradia suavemente.
El terrible sedllctor ama á Iats con toda su alma,
con 1111 sentimiento casto y profundo¡ la fiera se ha
hecho hombre, y la poética novicia, pálida yapacible como un rayo de lana, simboliza la piedad
generosa que sostiene, redime y salva. El idiUo
es breve y fogitivo como todo Jo bello¡ idilio
dulce y triste oomo an «tramonto&gt; de Otoño. La
virgen enamorada muere . .... sn blanca silocta
crn,.:a un instante por la escena, desapareciendo
laego, como un s1&gt;eño en extremo delicado para
ser cierto, Pero antes de alejarse de la •ida obra
el milalfro: don Jnan ama hondamente y desea
la virtud á fin :ie ascender hasta sa adorada. L~
segunda parte de la obra es fantástica y emocionante; el alma de Inés flota en torno del héroe
como un níveo celaje impa_Ipablf'. El aventurero ha olvidado reir y ahora sabe llorar; sus lágrimas borran sus faltas, porque sólo el llanto
puede lavar las manchas de sangre. Y al fin,
arrepentido y perdonado, se salva por ella.
Esto es todo , lectoras mías; un amor inmenso
y triste transformando una vida: es nna historia
breve, impetuosa y brillante, salpicada con gotas de sangre y pttalos de lirio. Pero el viejo
drama despierta muchas remembranzas¡ hace reincitar ternuras y a muertas; evoca ilusiones per•
didas y esperanzas desterradas, que retornan,
aunque sea de paso, para saludamos brevemente
y hair. A l terminar la representación, sentimos

dad del sol cuando poco á poco se csfdma, se
debilita y se pierde en el vago horiaonte crepuscular ... .

en nuestras almas algo muy dulce, tenue y bello,
como el efluvio de UD perfume que se evapora
lentamente, como el eco de una iroz amada qu·e
se desvanece en la lejanía, semejante á la clari•

No dudéis ni por un instante, mis qunidas
lectoras, qae es una ·tana bien delicada definir
en esta époc1 del año cuál es la orientación definiti•a de las modas, indecisas hasta ahora. Sin
embasgo, para ls elección de trajes en el princi•
pío de cada estación, puede establecerse la si•
guiente regla: eiritar las excentricidades qae son
el preludio obligado de todo txito, y sostenerse
en 101 límites de una sobria, y, por consecuencia,
menos efímera elegancia. Tal rrgla es más necesaria de ponerse en práctica, cuando el presupuesto de gastos, destinado á la confeceióo del
guardarropa oo es muy crecido, pues el cambio
continno de trajes exige ana amplitud de rec11r•
sos que no está al alcance de todas las fortunas,
Pasaremos uoa breve revista sobre las ctoile1tes&gt;
qne probablemente se usarán en el próximo In.
irieroo, y tal revista podrá llamarse un guía eclée•
tico, por decirlo así, pues no hay actualmente
una sola escuela ó estilo de trajes, sino que e¡
gasto y la fantasía se extienden en varias modas.
Desde hngo, tendremos el ctailleur,; siempre
elegante y cuya utilidad está ya plenamente reconocida por las damas. Alg-qna opinión, un poco aveotnrada, manifestó en ciertas re'fistas cu•
ropeas que el traje sastre se llevará menos en es·
te Inirierno que en los pasados, á causa de los
grandes y nntuosos mantos, adoptados para salir
también durante el día, y de las arrogantes capas
militares, cuya privanza aumenta cada vez más ;
pero dicha opinión no ha tenido ninguna popu·
laridad, y los severos 1taille11uoontinuaránsiendo los trajes predilectos para calle, compras y
Yisitas de confianza. Es cierto qac el aspecto de
Los citados atavíos cambiará 11n poco y ~erán muy
variados los modelos entre sí, pues tendremos el
ctaillenr habillé&gt;, que consistirá tn un traje sastre, adornado con alguna complicación y Instan•
te lujo, perdiendo mucba de s11 característica
sencillez, que es, en verdad, el principal de sus
encantos.
En cambio, el traje sastre práctico, útil y discreto en caai todas las circunstancias de la •ida
socia.!, permanecerá inalterable¡ perfectamente
sencillo y tendrá un «chic&gt; sobrio y lindo en ex•
tremo. Se confeccionará parll salidas de mañana,
en gruesa sarg• diagonal, en paño satén, en cachemira un poco espesa, mientras que, para el
, taille11r habillé•, el más adornado, se empleará
desde luego y antes de que lleguen los fríos rigorosos, el liberty y el moaré antiguo. Cnando la
estación se defina por completo, entonces aparecerá una serie de terciopelos¡ sobre todo los terciopelos pck ioés r las cpannas&gt;, tan elegantes y
encantadoras por su misma fragilidad.
En cuanto á oolores, si se trata de telas sunt~sas, dominará el negro, en tanto que, para los géneros mediocres, tendrá privanza el ivioleta y
toda b gama de grises, desde el gris plata hasta
el acoro,puando por varias tonalidades: gris tórtola, humo, topo y muchos otros matices.
Y •co11tin111ré dando importantes notic:ias á mis
amables lectoras sobre las novedades que en cuestión de modas nos traerá el próximo fovierno.
MARGARIT A..

Cada vez son mlis Jugas las dulces y melancólicas veladas de otono, lectoras mias. El sol,
como si quisiera. huir del helado viento que por
las ta.rdes a.zata y hace gemir los crista.les de
los balcones, nos abandona. mu:, de prlsa. 1 hundiendo su disco de oro pá.Udo tras las obscura.s
oimas de las monta.nas. La noche llega casi de
Improviso y nos deja envueltos en su Impenetrable sombra; el frio aumenta, y es preciso cerrar l&amp;s puertas y ventanas a\ fln de retugi&amp;rse
en el caliente hogar. Es Indispensable proporcionará. la Inquieta. imaginación femenina alglin recurso contra el fastidio.
Las labores manuales llenan perfectamente este objeto, por lo cual nos ha parecido oportuno da.r á. nuestras lectoras
algunos modelos lindos y delicados de estas la.bores, pa.ra. entretener út il y agradablemente las prolongadas noches dEI
oto!'io.
El primero de nuestros grabados representa un entredós de gulpure moderno,
hecho al punto de espfrltu, punto de zurcido y punto enja.bado. Este lindo ent redós es muy propio para confeccionar colchas, cubiertas de enredón, manteles de
altar y otros mil objetos por el estilo.
El segundo graba.do es una puntilla a.l
crochet. Dicha puntilla. sirve también de
modelo para. entredós pasacinta, pues se
puede tejer nada más aquél suprimiendo

•

lasondas. Es muy vfstoso y ele¡a.nte para ropa.
blaooa, especialmente pa.r¡t, enagu&amp;s, volante•
de p&amp;otalón, embozo de sáb¡l.nas, tundas, etc.
El tercer grab&amp;do nos mf estr&amp; una fina y
exqulslt.&amp; puntilla de tul, b rdado con hilaza 6
seda. Esta pnotllla. es muy- ropla par&amp; adornar
vestidos, cubiertas de mesa, ropa de lgleela y
otros muchos destinos más.
Uoa de las aplicaciones mt\s prácticas y elegantes que puede tener, es la confección li domicilio de esas lindas céollarpe&amp;&gt; de tul 6 gasa.

que tan en :J'avor de las damas elegantes están
en la actualtdad.
En efecto, Jectoras mlas, nada ma\s hermoso
puede usarse p&amp;r&amp; salidas de teatro 6 baile que
esas v&amp;poros&amp;s chalinas de tul 6 gasa perlado ó
bordado. El bordado sobre tul es sumamente
sencillo y Ucll de hacerse, por lo cual oreemos
que muchas de nuestr&amp;s lectoras se anitnarán
á, oonlecclona.r por si mismas sos céeharpesa de
tul. A fin de que tengan modelos para est.e objeto, damos hoy dos bellos grabados ácnalmás
lindo y elegante.
L~S MUCHACHAS
Yendo h tela la ciudad en cuyas terruas se can-

ta, bafo los Arboles floridos como ramafes nup-

ciales; yendo hacia la ciudad en donde el suelo
de las plazas vlbr1, en la noche azul y rosa, con
silencio de danzas fatigadas, encontramos A las
muchachas de la llanura que ventan á la fuente,
que venian anhelantes mlentras nosotros pas•bamos.
La dalzura del cielo claro vlvla en sus ojos
tristes, los p6Jaros de la 1uallaoa cantaban en sus
voces dulces (loh , t .. n dulces con sus GJos de
buen au¡urlo y tan tiernas con sus voces de palomn lndlcadorasl) Ellas se sentaron para vernos, tristes y castas, y sos manos Juntas pareclan ¡uardar sus corazones en Jaulas . . . . Nosotros vamos hacia la ciudad en cuyas terrazas
se canta, balo los árboles floridos, para buscar
oovlu-¡oh, ca111paoas de ale¡rla en el sllenclo
de las plazas! las campanas tiemblan eomo fforts
que se mecen.
1-fENRI RLGNlER.

�Tn.1JE DE P.1 EO 6 DE Vl TTA.-Coofeccionedo en terciopelo rubí, guarnecido con
bandas de ''skungs" en el bajo de le. falda.,· en las mangas. Los puITos de éstas y el
cuello vuelto son de encaje de Yenecia.
intur6n bordado, terminando en gruesos
cordone, de seda, ramitados por ~ra.ndes borlas.

TnA.rn nE PASI-:o.- Hecho en e rnb Silk&gt; cnf(. obscuro.
Túnica pleg1idn y re cogida. rn el bajo Je la ínlda con bies del
mismo ~énero.•laquet corto, seminjustado, guurnecido con
moti.os Je pasamanería de seda.

..

�El Mundo Ilustrado

La Masticación
.... ~

;, ::Oi...

f":~

, '~,;,,¡~,¡¡¡¡:,.'

;""''i

UN MODELO

Ernestina: Me ha producido verdadero gusto
saber que {ué de su agrado el modelo de carpeta publicado en un ntímero anterior de este semanario. En caa11.to á la pregunta que ahora me hace,
creo lo siguiente: las cartas de los pretendicntu
no aceptados por una señorita, deben devolverse
des pu fa de leídas y acompamdas de una res pues•
ta corté, y lacónica, en la cual se den las gracias
por el afecto que se ha inspirado, eipresando,
con dicha respuesta, los motivos por los cuales
no se puede corresponder á ese afecto.
Muy bonito me pareció el g~neso caya muestra
me envía; su color es discreto¡ uJ, pues, el traje servirá para salir á la calle, hacer visitas, ir
á paseo y algunas otras eiige11cias de sociedad.
El modelo que verá en esta sección acaso le sea
á usted útil para confeccionar el citado traje,
adornindolo con bieses de seda ó de terciopelo
en el mismo matiz.
No piense que me molestan de ningún modo
sus preguntas¡ todo lo contrario, su historia me
interesa mucho y su manera de sentir me es muy

·-· - - ...

simpática. Conozco, por eiperíeEcia propill, las
peo.as de que me habla, y me conmovió profun•
damente la relación de las suja!, dese•ndo que
sn ju ventad y atractivos le bagan encontrar muy
pronto la dicha de que, sin duda alguna, es merecedora.
Respecto á la ortografía de su escritura, no ten•
go nada que advertirle¡ muchas señoritas desearían tenerla tan correcta como mi querida amita
ErnestiEa, á quien saludo con todo afecto.
AMOR CONTRARIADO

Equis: La oposición que encuentra usted en la
familia de su amada, es, á mi entender, may injusta. Actualmente no se enc;i,catran con facilidad hombru honr•dos, inteligentes y laboriosos,
á los cuales se les confíe sin temores el ponen ir
y la felicidad de una mujer; asf, pues, dicha fa•
milia no tiene razóa para oponerse á an enlace
tan ventajoso para esa señorita. Y el único 11e•
medio prudente en este caso, seri1t, quid,, buscar
la i11flaenci11 de una persona que tuviera presti•
gio cerca de la mamá y el hermano de la joven
á quien usted quiere, para convencerlos de su
absurda obstinación. La voluntad enirgiC1l y per•
sevcraate casi todo lo vence, y si se encuentra
unida á un grande amor, el triunfo es indudable,
siendo éste el resultado qne deseo muy sinceramente para usted.
VARIAS RESPUESTAS

D.\dila: La ro¡:-a de cama se marca con las ini•
ciales del nombre de la pcrsora que la usa. Pae•
den ponerse las cifras, ya su eo moaograma ó de
cualquiera otn manera, y su tamaño debe ser,
apro.xim•damente, de cinco á diez centímetros.
Para salidas de teatro ó baile, son mb eh gantes los abrigos man.tos.
En los trajes sastre sí se usan levitas del modo que usted me wdica,
Tengo mucho gu11to en contestar á 111s pregaatas.
UNA CARTA

M. A. H.: Ya escribí á usted particnlarmeEle
y espero que habrá recibid" mi contestación.

~
- . .. . ...
.

~ _;;,-

•

.

~-

- -··-·
~

RECETA EFICAZ

Clementina Estrometui: En su caso, lo más
conveniente serla consultar con un médico es•
pecialista para la piel. Si usted lo dura,'º le
indicaré alguno que puede mejorarla notablemente. Como receta doméstica, Je recomiendo el
1110 del jabón de leche y que se poEga en el ros•
tro todas las noches, antes de acostuu, crema
de leche durante un mes, y si no le da resulta·
do, cambie de procedimiento, aplidndose la recet.a siguiente: glicerulado de almidón, 20 gramos¡ bóraI, 5 .tramos, y jugo de limó11, 20 gotas.
NOTICIAS

Aurora: Tengo el gusto de darle los modelos
que desea para confeccionar una carpeta y un
cnbreteclado,
--El pastel iotlés se hace del modo que le in•
dico á continuación:
Se pone al fuego nna cacerola con medio cuartillo de leche, y cuando esti tibia, se le irá re•
vohiendo poco á poco tres pul!.ados de harina,
moviéndola sin cesar, y c11ando ya no forme bo·
Jitas, se le pone una poca de sal, an trozo de
mantequilla y un cuarterón de queso de Gruyére sin rallar, cortado en rebanadas muy delgaditas. Se sigue moviendo la masa basta que está
perfectamente mezclado todo. Se conoce que está cocida cuando revolviéndola con la cuchara
se desprenda fácilmente de la oacerola, EntaD·
ces se aparta del fuego, se le añaden tru huevos
muy bien batidos y se mantie.11e caliente basta
el momento de servirlo. Ya que está, se pone al
fuego en una tortera untada de mant,quiJJa. Se
pone un fuego templado en la tapa . Después se
tapa diez minutos pua que el pastel quede muy
agradable á la vista y dé buen s•hor.
Mucho celebro que mi •ntcrior respuesta fuera
de su agrado, deseando, para esta, !a misma suerte.

Como al111len preguntara al octogenario Glasdtone el secreto de su longevid11d1 el célebre anci1U20 respondió:
-Yo masti~o bien lo que me como.
Bu efecto, mascar ble11 ea una condición iodispeusable para digerir bien, y
sin buena digestióa cualquier salud se
compromete. Los dispéptlcoe, por locomún, no son m'8 que comedores que
han adquirido la costumbre de mascullar y ellgullir los alimentos sin macb&amp;carlos bien entre loa dientu que lea ha
puesto la Naturaleza en la boca con ese
propósito.
Canaau su estómago, aobre el cual
amontonan, obli¡áudolo á un uabajo que
no le corresponde. Lo uponeu ,i dila·
tarae, provocan el constipado, la enteritis, causas de dolores, cnyos culpables
son elloa miemos. Es indispensable que
todo el mundo aprenda á digerir. 'Puesto que quien no mastica ditrlcre mal y
quien md digiere está fatalmente con·
denado , espiar su culpa. Hay principios sobre la mastlcaclón. Ea primer
término, la lentitud¡ ha de comerse despacio. na ve1t de desganarlo vorazmente y eugullíraelo Juego de uu bocado, el
alimento debe partirse en pedacitos tan
pequeños como sea posible, amasarse y
ablanda.rae con la saliva, y tragarlo sin
esfuen:o cuaudo ya queda reducido á
una bola sobre la lengua. Bate hábito
hay que adquirirlo. Cuesta uu poco al
principio, y hay que poner atención,
porque de uo, olvida uno pTonto el procedimiento, Gladstone dec{a además:
-CU.ando oomaa, habla poco ó mejor
no hables nada, cuenta mea talmente el
ntímero de golpes que das cou loa dientes y que varia eegtín las comidas; no
tragn~is sillo dea1&gt;ués de uaa trituración
perfecta en absoluto y ea ella etnl)lea no
sólo las maadfbulaa, sino también loa
labios y las mejillas. Al comenzar, mlra
tu reloj y aígue el 1)880 del secundario.
Al cabo de algunos d{as te habrás acoatlt1nbrado de tal modo al mélodo, que ya
segnirú practid.udolo maquioalmeate.
Todo consiste ea hacer de los alimeutos
una l)apilla que la salivaci6u convertir,
en B8imilable. Por lo demá.s, este es el
único modo de apreciar y de saborear lo
que uuo ae come. Nos toca ayudará la
mastlc1cló11 apropiando el alimento á
las condiciones particalares del estómago, á su estado. Por conalgulente, debemos evitar )OB alimeatos coriáceos, esos
que ii duras peUB8 l)ueden molerse 6
partirse, escogiendo de preferencia las
carnea y legumbres tlernss. El est6ma·
go casi siempre es un buen servidor
cuaudo no se le impone una tarea antihigl~nica; l)ero cuántas personaa tntan
'- su estómago como ua enemigo y lo
obligan '- hacer daño. Las autoridades
pedagóg-lcas de los Estados Unidos a&lt;a•
ba.n de tomar, en este sentido, UDa resolución muy plausible. Los maestros y
maestraa de escuela han recibido la orden de que enseñen á los niños á comer,
de que los vigilen dura.ate las comidaa,
de que uo les 11ermitaa nunca derogar
las leyes hlgié11icas y, sobre todo, de
que los obliguen i mllBticar. Ib:celeote
prlictica que debiera adoptane en los
refectorios de escuelas y liceos, y que
seria ventajoso sig11ieraa estrictamente
las faml.Lias.
DR. I,. CAzE.

*

~E&lt;EEECEEEEEC~
~
Del Estornudo

!

Nos trae el invierno, con sus madrugadas húmedas,
con sus noches de frlo intenso y con los calores penetrantes del mediodía, putstas en bru!'ca danza estas
tres variaciones de la temperatura: enfermedades á gra·
nel, enfermedades para los jóvenes, violentas dolencias
para las personas de edad madura, recrudecimientos en
las afecciones crónkas de los ancianos.
Todo el mundo sabe que la temperatura veleidosa nos
persigue por todas partes ydesde todas partes nos acecha, y deseando librarse del mortal enemigo, señoras y
caballeros, al salir del teatro, del cinematógrafo, de la
casa particular, requieren el p'lñuelo y se lo llevan á la
~ boca para taparla herméticamente y no dejar al perseguidor cruel ni un resquicio por donde introducirse.
o faltan doctores que conceden poca importancia á
esta precaución y aconsejan ó recomiendan que la boca
puede ir tapada ó descubierta¡ pero que la respiración
se haga ordenada y sistemáticamente por la nariz, que
~ viene á ser la válvula de seguridad para rechazar las
•
pulmonias y otros arteros males, que pugnan por inva·
dir nuestro organismo.
Y al escribir la palabra organismo, se impone el que
manifestemos, de acuerdo con la dencia y con la lógica
más elemental, que toda nuestra atención, todo nuestro
esfuerzo, más que á jugar al escondite con las enferme•
dades, debe tender á conservar el sistema en estado de
resistencia, de equilibrio, de energla.
Cuando la naturaleza no es dura como la roca y de

11\

~!&gt;-

*

~-&lt;&lt;&lt;&lt;&lt;&lt;&lt;&lt;&lt;&lt;&lt;&lt;&lt;&lt;~
En favor de los tuberculosos
Eo estos llltlmos 1lios, el conocimiento
público de la naturaleza d'e la tuberculosis y de los medios por que puede propagarse, hao aumentado considerablemente.
EstA demostrado que es ana enfermedad
Infecciosa, capaz de comunicarse del enfermo al sano y, por lo mismo, un tuberculoso Ignorante ó descuidado, es una
continua emcoua para el públlco. Es sabido que su expectoración contiene los
glrmenes de la enfermedad, y Que si la deposita en el piso de edificios pdblicos, en
tranvla.s, eo la calle, se secan Y, mezc"n•
dose al polvo, son llevados por el viento
a la ¡arganta y pulmones de los sanos.

Loa l)Ueblos civilizados san como los
perros de caza. Ua lnatlnto corroml)ido
los incita i destruir sin proncho al
razón.
La iuseusatez de las guerras moden:,as
se llama i ,ifer!s dillásHco, nacionalidad,
equilibrio europeo, /lo,ior.
Este motivo fiaal quid. sea el más extravagante de todos, porque no e:ziate
ua solo pueblo en el mundo que no esté
ma.ncbado con todos los delitoa y cubierto de todas las vergüenus.
No e:ziste uuo solo que no haya sufrido todas las humilla.clones qae loa aace11os 1&gt;11edeu impo_ner á uu miserable puñado de hombres. Y si acaso subsiste
todav{a un honor en los pueblos, es un
orocedlmieato extraño ese de sostenerlo
haciendo la guerra, como quien dice, cometiendo todos tos delitos que desbonrartan á una nersona: iT1ce11iHo, 1·0.piiia,
robo, ILot11icidio.
ANA.'l'OLE FRANCE.

~

á la Pulmonía
estas naturalezas hay pocas, y mucho menos en nuestro clima y en nuestros tiempos, es Indispensable ingerirla los elementos de vitalidad de que carece, necesita
del con tante auxiJ!o de un reconstituyente vigoroso
como el
cuyos componentes se derraman por el organismo, en
forma tan benéfica y fertilizadora, como el agua por los
campos sedientos de riego.
Por la mañana, al levantarse, una finisima corriente
de aire, que entra furtivamente por la rendija de una
puerta ó ventana, nos produce el estornudo, el consti•
pado de síntoma benigno; por la noche, ya amortigua·
dos los efectos del sol,conmueven nuestros cuerpos inquietantes escalofr!os que nos hacen pensar en la posible enfermedad; al mediodía, un sol quemante, qur. nos
induce á buscar la sombra, nos da una sensación de
cansancio, de debilidad, de agotamiento.
Pero para quienes tienen como una regla de higiene el
uso cotidiano de una prudente dosis de agradable tónico

*

➔&gt;&gt;&gt;&gt;&gt;&gt;&gt;&gt;&gt;&gt;&gt;&gt;&gt;&gt;
los sitios en Que puede estarse m6s seguro de no contraer la enfermedad. Un t1s1~ no debe dormir con otra p,rsona, ni besar A nadie, menos á un nlfio; debe cubrirse la boca con un pllluelo al toser, de·
be tener toda la ropa y utensilios de comer por separado y guardar las bien conocidas reglas respctto á la expectoración.
Esto es todo. Si observa estas s imples
precaoc.lones, el públfco no tiene razón
para evitarlo, Puede vivir en familia y en
sociedad sin perjudicará nadie.
Su situación es ya bastante dura para
agr&amp;'fllrsela •lln con ese miedo exagerado
de los que han Interpretado mal las Just.s
adverteocfas de los médicos.

PORGUE

cunstancia.
Lo usan mf11ares de fa.millas en todo el
mundo.
Los médicos lo estiman como un laxante
valioslslmo.
Si Ud. lo toma, estará tomando el mejor
laxante que se conoce en todo el mundo.
Sus ingredientes son todos saludables.

Su acción es suave, sin efectos consecuti•
vos · desagradables.
Está. enteramente desprovisto de sustan•

clas deletéreas.

Cont.iene los principios laxantes de clertas
plantas.
Cont.iene los principios carminativos de
otras plantas.
Contiene líquidos aromlitlcos de sabor agradable y refrescante.
Todos sus componentes son purcs.
Están sabia y clentificamente combinados.
Forman una bebida deliciosa.
Para obtener sus benéficos efectos, débese
slempre compar el legitimo, preparado por La

California Flgslrup Company, San Francisco, Cal,

Se vende en todas las droguerlaa y boticas
#~~~~~~¼'f.-~3~~~~~~3~~~~3~~~~~~~~~~~,t:~~~~~~~~~~~fl¼'

;

¡

J..

los temores de enfermedad son remotos, y los cambios
de temperatura no les producen la Ingrata impresión que
experimentan los que no ponen sólido remedio á los
defectos de su constitución, ni dique invulnerable á d o ]
lencias Que se ceban en los débiles é imprevisores.

Es el Mejor Laxante Para Uso de las Familias?
Es eficaz.
Es barato.
Es bueno para los nifíos.
Es excelente para. las sefioras.
Es convententie para los hombres ocupados.
Es completamentie Inocuo en cualquier cir-

*

Vino de San Germán

¿Por qué el Jarabe de Higos
Es puro.
Es suave en eu acción.

li'

Vino de San Germán

Tanto se ha dicho en este seotido que, en
general, se huye de la presencia del tuberculoso como de la lepra misma; esto es
Injusto '1 cruel, porque muchos de ellos
no tienen el sucio hiblto de escupir sin
precaución.
Este temor Ala toberculosls ha sido
causa de que muchos, ligeramente afecta•
dos, se hayan visto separados de sus empleos y hasta se ha pensado en algunos
pafses en aislarlos como á los leprosos.
Es tiempo, en nombre de los senUmlentos humanitarios, ques• sepa que no exls.
te peligro alguno si el eofe.rmo es llmplo
y cuidadoso, si deposita la txpectoraclón
en pall11elos ó servilletas de papel queseo
quemados eo seguida.
Un sanatorio debfda111ente atendido,
aunque lleoo de tuberculosos, es uno de

Es agradable.

El "HonorH de los Pueblos

➔&gt;&gt;&gt;&gt;&gt;&gt;&gt;&gt;~&gt;&gt;&gt;➔rf

AC.OOE.S GENERALES PARA U REPUBLICA MEXICANA:

JOSE UIHLEIN, Sucesores

;

i

•

Almacén de Drogas

~

;

CALLE DEL COLISEO NUEVO NUMERO 3.-MEXICO

;

'"'"..............~•••..• ..••••••..........:.f:t:..fifi..Eilif'f,f:-..H,lif:f:

¡,

�El Mundo Ilustrado

Enferma del
Coraz6n por Veinte Ano1
"El Remedio del Dr. Miles
para el Corazón me ha curado de
padecimientos y achaques de
veinte años. Estaba tan enferma
que no podia trabajar, y cas!
puedo decir que cada vez que
respiraba profundamente, me
desma;raba. -M~ Dr. me dijo que
no tema remedio y rehusó venir
á verme. Yo comenzé á tomar
el Remedio del Dr. Miles para
el Corazón, y nunca me olvidaré
de aquella bendita noche, pues
descansé y dormí mejor que
cualquier noche de los meses
anteriores. Continué mejorándome, y hoy estoy perfectamente."

ELIXIR ESTOMACAL
(STOMALIX)

•

de Sáiz de Carlos
Hace q1llnce affos dimos ! conocer esta especialidad farmacéutica ! los médicos y hoy lo recetan en las cinco partes del mundo, porque es el tratamiento más racional y seguro para la curación de las enfermedades del ESTOMAGO
é INTESTINOS, aunque tengan una antigüedad de treinta
anos y no se hayan curado con otros medicamentos, siendo
us efectos quitar el DOLOR y todas las molestias de las
DIGEST1ON, ABRIR EL APETITO Y AYUDAR A LAS DIGESTIONES, TONIFICAR EL APARATO DIGESTIVO y la
economla en general, pues el enfermo COME MAS, DIGIERE MEJOR Y SE NUTRE,
CURA 111$ ACEDIAS, AGUAS DE BOCA, EL DOLOR Y
ARDOR DE ESTOMAGO, LOS YO.MITOS, VERTIGO ESTOMACAL, DISPEPSIA, INDIGESTIONES, DILATACION
Y ULCERA DEL ESTOMAGO, HIPERCLORHIDRIA, NEURASTENIA GASTRICA, FLATULENCIAS, COLICOS, DIARREAS V DlSENTERIAS, LA FETIDEZ DE LAS DEPOS.1CIONES, EL MALESTAR Y LOS GASES. Es un poderoso
VIGORIZADOR y ANTISEPTICO gastrointestinal,
Los nlnos padecen con frecuencia DIARREAS mts 6 menos graves que se CURAN, incluso en la época del destete
y dentición, hasta el punto de restituir A la vida enfermos
lrremlslblemente perdidos.
Con frecuencia muchos enfermos del aparato digestivo,
aunque no todos, presentan el siguiente cuadro de slntomas 6 parte de él: al levantarse, lengua sucia, mal olor de
aliento, aguas de boca, estad.o bilioso, lnapetenclit, abatimiento y trlstei:a después de las comidas, eructos agrios,
gases, pirosis, vahldos, pesadez de cabera, ruido de oldos,
sofocación, opresión, palpitaciones al corazón, dolores al
estómago, vientre y espaldas, vómitos, cxtre0imiento, 111ternando á veces con diarrea, el enfermo se altera con facilidad, está febril Aveces, se Irrita por la menor causa, evita
el trato soc:ial, teniendo por la noche ensueños, suelfo
agitado y respiración dificil.
Nuestro ELIXIR ESTOMACAL cura el g8 por IOO de 16s
enfermos que lo toman y por sus propios méritos es cono-

SRA. LAURA RUSSELL,
Logan, lowa.

cido y de uso general en las clnco partes del mundo, para
las enfermedades del aparato dJgestivo.

DINAMQGENQ

SAIZDE CARLOS. Curala
NEURASTENIA y afecciones nerviosas, siendo el mejor TONICO para curar el R.AQUITIS.M.O, recetAndolo los m6dlcos en cuantos casos están lndJcados el aceite de bacalao y emulsiones con bipoloslltos, tomtndolo lo~ nlllos con verdadero placer, á los que
transforma de PAL IDOS y ANEMJCOS en SONROSADOS y
FUERTES, CURA la ANEMIA, CLOROSIS, e.olores pálldos, per ser el mejor RECONSTITUYENTE para todas las
edades y ambos suos,

•

Cuando la acción del corazón
está débil, la sangre no circula
á través de los pulmones con
suficiente rapidez. En este caso
ellos no reciben la cantidad suficiente de aire. El resultado es
c?,rtedad de respiración, opres1on de pecho, ataques cte. El
Remedio del Dr. Miles para el
corazón fortalece lo~ Nervios y
músculos del Corazón, y de tsta
manera aumenta la circul:ación.
De venta en todH lu Botloaa
Preparado por

MILES MEDICAL CO.,
Elkhart, E. lle lndtana. Ea.tadOI Unid, •

Gloria y Duelo

ROYAL

- Adiós, Roberto.
- Adiós, Fausto.
-Te espero en el 8 ico11linm l«I . Después Iremos al te•tro; dan A ·· Werter;"
no lo olvides.
Se alejó Alejandro.
Crujl6 la enorme llave en la cerradura,
rechinó el portón y entró Roberto al antiguo eueróo de Sil familia , desocupado
bacta meses; atravesó el zagn,n y vló ti
patio Invadido por la yerba, y unas goloJJ(POLVOS "ROYAL" PARA HORNEARJ
drinas, como daeflas de casa, que volaban
del Jardln • los cornisooes de la arquerla.
A la lzquJerda del corredor bajo se abrla,
Para hacer pan, tortas, pastas,
desc.1J1sada y maciza, hecha como para
Sllblr por ella con lentltuil cortesana, la
pastel
eria, etc., ligeros, deliciosos
escalera de piedra. De la pared al barany saludables.
dal re~obado crunban unos hilos de
aralia.
Eo el centro del Jard!a , el mascarór, voSuperior á. la levadura corntin, crémor
mitaba. como shmpre, borbotones de agua
tártaro, sosa, potasa y todas las demás
sobre el tazón de piedra; ell la soledad del
patio el ,gua tenla como gemidos y lloros
preparaciones que se emplean para
por la deserción da los amos.
fermentar,
•
Pretendlrndo luchar con los sentimientos melancólicos, subió coo desenfado la
ASI
COMO
MAS
ECONOMICOS,
RAPIDOS,
escalera, atravesó el corredor ancho y pe·
CONVENIENTES Y SALUVABLES.
netró en la penumbra del salón iJ1meoso,
colgado con doble lila de retratos de faml·
Las instrucciones para hacer pan fino,
Jla; los anttgoos lienzos, defondo obscuro,
panecillos, tortas, pastas, y pastelería
en donde brillaban los trece roeles azules
en campo de oro de los AvJlas. Iba • descon los Polvos Royal para Hornear apareprendn aquellos cuadros para entr,gar
cen en el "Manual 'Royal' del Panadero
lu,go la casa, se detuvo un momento á
contemplarlos, y creyó sentir que ,quey Pastelero," un manual completo que
llas fisonomlas alUvas lo miraban con alre
contiene recetas para toda clase de plade recooveoclón y de sorpresa. Ellos habla o estado alll por años y aflos, Inmóvitos, y que se enviará gratis á quien lo solicite, dirigiéndose
les entre el oro de sus marcos, viviendo
al
en famflla y sirviendo de ejemplo 11. generaclcnes sucesivas. Se ac,rcó al orlmer
rttrato: era el compaflero de los Reyes
Católicos, el fand,dor de la roa. Al desclavarlo, releyó Robrrto con amor y trlsNEW YORK
teia la Inscripción: "D. Pedro Avlla. s..
nor de los Estados de las Navas y V!UaCranea, vasallo dtl rey y de su Consejo,
RobHto se detuvo á contemplarlo, las el- 110 bufltlllo de terciopelo color de gnna.
prlmu conlle de Risco y de CAd ■ balso,
Peleó en la bablla de Albufera contra Por- nado una ve, mu por el brillo de los ata- Al atavío 111arelal del personaje se •grega
tugal. Toml'I A fuerza dearm•s j C•d•hal- v10s gotrrtros; está en ple, revestido de una cota de menuda m,lla, grtgüescos
~o. de que los reyes le dieron el titulo. una medta ,rmadura pavonada y damas- rojos recamados, bota blanca de ente, calSirvió con su persona y gente en la tome Qalneda con cabos de oro; el yelmo adnr- zada la espuela . Descole;ó et cuadro y lo
r•do con rlum • • carmPsle•. 1&gt;ue•to sobre 1&gt;uso en el suelo P•• 6 al see:undo El solde Granada .''

BAKING POWDER

-----

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PULMOFOSFº t:J:J

SAJZ DE CARLOS. Cura
el CATARRO bronquial
agudo y crónico la TOS, la TISIS y ENFERMEDADES DEL
PECHO, produciendo los siguientes efectos: la nutrición se
aceleta, habiendo aumeato de peso; los esputos, disnea y
fiebre dlsmlnuye1.1; la tos cesa y allmeiltao las fnerzas y el
apetito, notándose el alivio con uno,6 dos frascos.
SAIZ DE CARLOS. Cllra el
REUMATISMO agudo y eróoico, la GOTA, el ARTRITISMO y la CIATICA. Se elimina
el Acldo drlco, quita el dolor y aumenta la cantidad de orina,
torotndose de turbia y sedJmentosa en clara y transparente.

REUMATOL

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SAIZ DE CARLOS. Cura el eirtrelllmlento, pndlendo conse11:ulr, con !fil uso, una deposición dima los enfermos b!Uosos y los Qlle tleneo Indigestiones y atonta lntestln.ll, por
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�El Mundo Ilustrado
dado de Q11esada: AloDSo Avfl• y Cabre-

ra. q11e vestido :le fierro se erg11la en el
llen:i;o eon ambas m1tnos descansadas so-

bre la empulla&lt;lnra &lt;le la espada. Sus ojos
miraban torvamente bajo el acero del yelmo . Don Miguel &lt;le Avtla y Ar6valo, envuelto en su toga negra, sobre la cual se
dlstlogu la cruz de la. Orden; enmarcada
la füonomla en el pelucón; la mano apoyada sobre pergaminos amarlllentos .
Tambl6n cayó del muro. El cauto: &lt;loctor
Melchor de Avlla y Castillo, Fiscal de
Outem,la, de donde vino y pasó i Oldor
de Saotafé en 1702. Al descolgarlo, un
clavo abrió una ancha herida en la toga;
Roberto creyó olr un quejido al desgarrarse la tela, y con vago pavor puso i on
lado cuidadosamente el retrato, Irresoluto
y conmovido. Faltab•n diez retratos y parecla que ellos, uno por uno le preguntaban: •·¿Porqué nos echas?" Y61, sin apartar los ojos, y deseaoelo q11e pudieran
entenderlo, pensaba: "no es culpa mla."
Y desfiló en su memoria la cadena de
acontecimientos que al tia de los allos lo
obligaban i entregar la casa paterna.
Con esa penetración con qoe se rehace
el pasado de un golpe en los momentos de
crisis, se le presenta el desa~tre de la
Inmensa fortuna de los Avllas, ligado i
los trastornos pollticos, A las revoluciones continuas,
Su abuelo, don Cristóbal, recibe Intacta
la herencia: fértiles haciendas que llevaban nombre!: de han l'i•s del f11odador de
la familia: El Ris~o,,. Villafro11,a, m la Sabana, Las .Vava-1, t.adahal~&lt;J. con Inmensas vegas sobre el rlo Magdalena. Don
Crl~tóbal grava sus tierras para auxiliar
al G3blerno, atacado ea tres revoluciones
distintas. Trlucfa.o en la dltfma los revo•
luclonarlos, le Imponen coutrlbuclones, lo
expulsan del pals, y murre en el destle1ro,
octogenario, en medio de estrecheces y
miserias.

Su padre, educado en Inglaterra, eon
aficiones de grao seflor, de literato, de ar·
lista, reniega de su vocación, aprende numerosas Industrias. Se tra~lada i Cuba .
, YucaUn; consigue capitales, maquina.ria, obreros; se Instala en las haclendaq
del Magdalena, y cuando emplua i sonrelrle la fortuna; cuando ha montado ingenios de aillcar, factorlas de tabaco,
cultivo y explotación de plantas textiles
. ... se desata la guerra y todo lo quema,
todo lo arrasa, todo lo desbarata.
Remontando despl.lés al mb antiguo de

los recuerdos propios, perdido casi en las
bramas de la primera nlflf'Z, se v• una noche en la hacienda de El Riscs con su madre y su hermana EUsa, todavla en la
cuna.
•
Se oye afuera choque de armas; los
tr1•dos despavoridos dan el alerta; lo visten de prisa, toma su madre , la nlfla en
brazos; escap,11, soben una cuest•, cruzan los vtrlcuetos de I• loDJ•, se asilan
eo una choza, y, i la primera 1oz de la
mallana, ve recoger por los soldados todo
el ganado de la hacienda, sacarlo 1I ca·
mino, arrearlo ¡:ara Bogotá. El Gobierno
babia dispuesto, según supo después, pagarse con él una contrlbutlón lle ¡uerra
lmpoesta t su madre ya viuda, y QDe ésta
no babia podido p1gar. Y recordaba la fisonomla de su madre, con un ullo de
Irrevocable melancolla. Sos ojos afectuosos y tristes, que se bumedeclan de repente sin causa, como si tuviera en el desastre su penuDJleDto siempre fijo. La
explosión de U grlDJas, cuando se vió forzada t vender las haciendas para parar
¡ravámenes aumeotallos con Intereses de
muchos aflos.
El tambléo, Roberto, babia querido trabajar, redimir siquiera la antigua casa de
la famllla, y se habla Ido t una montalla,
último resto de la Inmensa fortuna terrl•
torlal. Con Infinitos esfuerzos, lmponJeodo nuevos gradmenes, babia descuajado
el monte, plantado un c1fetal. Pero la
guerra, eon su regularidad siniestra, habla aparecido. El había hecho entonces ~u
primera campafla con el general Ronderos. Al volver i la capital, encontró alll
los regocijos, los honores del triunfo, y
tuvo alll también la noticia de que los revolucionarlo• hablan vivaqueado por me
ses y meses en sus plant11clones.
y en ese lnstacte pensó Qoe le tocaba i
él hacer la liquidación definitiva, recibir él
solo el eolpe del derrumbe.
Le tocaba contemplar sin aliento, sin
brlo, sin fuerzas para la lucha, la últlma
escena del naufragio. De la rerta herencia, t pesar de los esfuerzos por conservarla. no quedaba sino ese despojo, esa
casa Que Iba i entre,:ar aquella misma
tarde y coa cuya p4!rdfda vela desvanecerse p&amp;ra siempre el esplendor ele los
Av!las.
En el retrato que tenla DJ•i: cerca á RUS
ples, leyó de nuevo el lema Gl-on'ay Dtu
lo y "~n,;ó que mis cierto hubiera sido
,,.;¡s duelo 1¡11t glo1'ia.

Los sincopes 6 los desmayos oc:urren cuando no hay bastante sangre en
el cerebro; por consiJ!uiente, debe hacerse lodo Jo posible pan que la sangre fluya hacia el c:erebro. Acuéstese la persona sobre la espalda con la cabeza más baja que el cuerpo, mantenitndose en esa posición sin levantar
la cabeza, hasta que •uelva en sL
Las personas anémic:as son más propensas que otras á desmayarse. Para suplir la deficiencia en la sangre, se usa la zarzapan,illa más que nhiguna otra medicina. Los hipofos6tos, tónic:os generales, son tambi~n muy útiles en combinación, y la Arveliua tonific:a y pone los riñones en condición
de prodncir sangre rica y pura. Pcoc6rense en la botic:a 6 farmacia dichos
iogredientes en las siguientes proporciones:

lllolt'l'll DONOS DB 0AJA de 100,500 y 1,000 pesos, sin cupdn, PB&amp;"aderos á seis meses y PB·
pderos ti aoce, dieciocho Y velllttcue.tro meses, con CUPOD88 aemestralea, ganando todo• un lnt.&amp;ré$ de ruatl'O par ciento al año.
OORB:ral'ONIU.U:s: Todos los Bancos de los Estados mexlca11os. Oeutscbe Bank, Ber·
l(a Y sus sucursales en I,on(lres. Hamboriro, B:remen, Munlcb. Francfort. Dresd_Jln,
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¡
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e~ a rema e las pn~adas porque siempre cura, siempre alivia y
siempre es. e6.caz. .M1llaresde personas curadas por ella tet1tifican
s~ marav1llos~s resultados, y por eso es que se ha hecho la pre•
renda d~I ptíblJco. Basta usarla una vez para tenerla siempre en
preveneión. Produce efect-0s segurisimos en

CilRANOS, 'N.JMORes. ALMORRANAS, HERIOAS, ,.USTULAS, LLAQAS.
ULCERAS, QUEIIAOURAS, FISTULII.S, l!RUPCIONl!!.S, ETO., #!.TO,
01! Vl!NTA EN TODAS L'IS OROQUl!RIAS Y BOTICAS,

•

A 25 CEN'fAVOS LA CAJA.
Para los l~irares donde no se encuentre, se despacha tranco de porfe, enviando
con el peo Ido en sellos de OO?l'eO S0.80 cvs por oada caja y por &lt;10eena $2 52 al Depoaitarlo general, SR, RAFAl!L B, ORTl!rlA, s• OAL.LI! OE MAN/ttQUE N 9 o:z

APARTAOO 4641,

Ml!XIOO,

0, F,

Para obtener un

¿Desea Ud. hacer un corto
viaje de vacaciones?

hermoso Pecho

-

Todos 911,ben &lt;1ue le.opulencia de las formas del 1)8Cbo es muy apreciada de los
orlentales y que sus mujeres entienden
maravillosamente el arte de adquirir esta
robuste2, Que no siempre la da le. Natur&amp;leza.
Fue.ra. del. Oriente, un hermoso pecho es
1&amp;"nalmente
consldet'ado en todas partes
cual la expresión más pertecta de La beUez&amp; femenina; adem~s. es el signo atiroxlmadamente cierto de una salud floreciente, Para ad&lt;1ulrlr este dei;arrollo que
he.ce tan eleirante y tan seductora. á la
mujer. no hay nada m!WI eficaz ni mejor
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Park tiene excelente cocina. Precio
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de la estaci6n de Ocotlán. P1·ecio de
ida. y vuelta, $30.00. Coche del hotel Rivera Castellanos hace conexión
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1

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vuelta, $59. 92. Baños de mar en Cuyutlán, cercano á Manzanillo.

Julio Albert y Cía., Sucrs.

1

LAS OUOTtlS l&gt;ll!NO,ONAOAS SI!!. A,-UCAN 01!!.SOI! L.A OIUDAO
llll!XIOO. Tl!Nl!NIOS OT/tOS ATltAOTIVOS QUE Ol"REOl!R
PA/tA VfA,JES 01! VAOAOIONI!!.$.

I

fSCRIBASf Al AGfNTE GfNfRAl Df PASAJfS

oe

1
1

1

~-------~-------eS

Estas t&gt;fido:r&amp;S tienen, en
etecto, la virtud de desar:rollar y de reconstituir los vecbos. de tortaJ.ecer los tejl•
dos, de borrar los l'elleves
huesosos de los llombros y
de dar á todo el t usto una
ll'raclosal(Ordura.
Oou vienen á la jo ven
que sA desarrolla a.,! co.. mo á, la mujer Q)ie no ha
tenido nunc&amp; ó Que ha
perdido la bermOS\ll'fl del
pecho. Obrau estimulando la naturaleza, y esto sin violencia: de abl su AC·
clón benéfica sobre
la salud y también
la estabJUd&amp;d del resultado producido, el
c:ut.l ae mantiene deapués perfecta.mente,
Las PO,t1LE$ ORIElN'tAL"E9 tienen, t&gt;Or lo
demás,una nombradh1, mu:vantl,1rua Y unl·
versal, (Marca dot&gt;Osltada se&amp;"® la ley),
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"El Nuevo Siglo"
~Colqlo do Nlfta-. 1.

sacualr
sus la
propios
pensamientos.
lo~
corredores,
fantasla
hizo revivirEn
esce·
nas tamlllares de otros tJempos; la casa
solitaria volvió' poblarse; creyo Roberto
rer i su madre saJJr por aquellas puertas
t los antiguos cnados cruzAndose en los
pasadizos, la tia lndalecla (muerta hacia
velnlilclnco años) con su peioeton dlsfor•
me, palluelo cruiado al pecbo, rociando
sus tlores; por 11Jttmo, vio A un olflo enredando Y clrcuJaodo por todas partes,
alegre y turbulento, acariciado por todos,
'/ penso coo melancolla que ese 01no era
él mJsmo. ¡C!únto tiempo conldo desde
entonces! 1Qué remotos aquellos dlas &lt;le
Jue¡os y camlasl ¡Qué lejos se hablan
ido aquellos ro~tros queridos) ... . En la
soledad del patJo lloraba el agua en un
ca.oto monótono y quejumbroso la deser·
dóo de los amos. Al frente, el comedor
tan ruidoso eo otro tiempo a las horas dé
cena, en que se alzaba el aroma del chocolate servido en tuas de plata, Vló , la
izqolerda, con el papel de ramajes y labores amigas, la alcobllta donde a los diez
aílos despertó coovaletlente de uDa pulmonla, y t su madre lnclloada sobre él con
los ojos llenos de 1'grlmas, prodlt•ndole
sus besos apasionados, En un rincón del
patio reconoció el puesto favorito, ya vatio de A\a11tón, el leal terranova, grullón
para los demAs, para él tan manso y carllloso, con sus oJazos llenos de dul&amp;ura
casi na.mana.
Recordó q¡¡e mientras él jugaba con el
perro, su madre se eotretenla en arrojarle
rosas blancas del rosal que, ucalaodo los
maros, Iba t eneariarse entre los balaustres del balconcito. Ahora todo es soledad,
todo vaelo, todo mudez: sólo en el tazón
de piedra sigue murmurando el agua con
not,s sordas y tristes,
Dos golpes formldables resonaron en el
portón. Bajó. Era MonteUano, cuyo cuer·
po asombraba el niutn con su mote.
Rico sobretodo recltn estrenado, todavla
con los pliegues del eDlpaque parisiense,
brlU.ntesombrero de copa que aón no babia tomado la forma de la cabeza; al cuello,
palluelo de seda afianzado por un tuo)o
de oro macizo, y Los mismos botines que
calzara en el viaje, con manchas grises
de barro.
Cuando avanzó A\onlellano, dejó ver la
figara de su b1fa, vestida de negro; Robtr•
to volvió, ver, con Intima altgrl,,i la viafera de El Cousuelo, y admiró de nuevo
aquellos ojos tan expresivos, que brilla•
bao entre la blonda neira.
-Sello rita . , . Sellor don Ramón, los estaba. esperando.
Mientras Mootellano se adelantó y siguió sin mis cortestas, Roberto le ofreci6
la mano i Dolores eo la escalera, que ella
subió con paso firme, con cierto aire de
conquista, y un reltmpago de voluntad
en los ofos.
- La cuasi es maciza, dijo Montella·
no.jadeante por lasoblda, mientras,, deretha élzqulerda, daba, con el bastón, formidables puntaios que fo1m1ban desconcbados en las paredes. Entraron en lasala, y Mootellano, dando UDeadas por encima de muebles y retratos dispersos, pasó i abrir las ventanas estrepltos,m •ate. Una oleada de 1oz Inundó el salón. Dolores, llena de curiosidad, lo recorrió, hundiendo los tacones en la espesa alfombra,
mlrindose en los esp,jos que devolvlan
su lm,gen alargada desde una profundidad verdosa, como desde el rondo de uD
lago; estrujando con delicia, entre los dedos, el damasco de los cortinones rojos,
pasando la palma de la mano por el bro.
cado gr.nudo de los espaldares, y al fin
se untó eo un alto sillón y desde alll, con
sorpresa Infantil, admiraba la larga fila
de retratos qne pareclan ugulrla con la
misma Dllrada a&amp;;uda y penetrante que notó en Roberto desde su primer encuentro.
- P,pA, qué raro y viejo es todo esto,

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desgaste d"e los allos se han convertido
para mi en escalpelos. Esos actepasados
no eozaroo de una &amp;poca en que, desde·
liando la existencia, se luchaba po_r la
g,orla .... i mi me ha tocado un tiempo en
que, desdellando laglorfa, se lucha por la
ulstencla: Strug/1 Jor lije!
"Hierven en m1 ~ordamente, ambiciones
Y deseos de algo que no puedo definir,
pero que no poaré reallzar; asplrac.lones
hacia algo que no encootra1é /amh; ando
y me agito desoneotado ea el espacio que
separa este mundo de grandezas, Que
queda atrás, y este mundo de prosas y
pequefieces que me ro&lt;1ea.
•·Y para esta clase de locha, para las
ficctonas y arterias, para esta prosa mezq11lna, soy Incapaz, soy un exótico .. .. No
me siento con aptitudes ni fuerzas para
luch•r contra un LandAburo ó un Alcón;
soy uo derrotado de la .-lspera, peleo sin
fe, sin entusiasmo; el lmpetu de ambición
nace en mi con el ~ent1m1ento de la denota, la tolciatlva con la certidumbre del
fracaso, la ilusión con el Instinto del de•
sastre, el deseo con el nbor antlc.lpado
del desencanto . ... "
Se levantó, se arrancó de aJII p11a
apartarse de aquellas miradas teoace5 y

sobre todas la• plazas de la República y el exítaojero, y en general toda clase
g:cobros
1zg:::_clonea bancarias con bancos, comarclantea. lnaust:rlalea, propietarios y aa:rl-

Mézc:lese todo en una botella y sacúdase bien. T6mese 11111 cucharadita
de las de té 6 oafé después de cada comida y al acostarse, sacudiendo siempre la botella antes de tomar cada dosis. T6mese bastante agua entre comidas, pero no durante la comida.
Con el uso de esta receta desaparece el ác:ido úrico de la sangre y se
cura el rcamil.tismo prontamente.

''La Gran Sedería"

''LA GRAN SEDERIA''

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Extracto compuesto vegetal .Arvelina... . . . . . . 1S gramos

¿Por qué razón

L1

El Mundo Ilustrado

Para Recortar y Guardar

Vencido al fin por la pesadumbre que
babi.a estado desechando, se sentó en un
sillón, reclinó la cabeza en el broc■to y
dejó caer IAnguldamente las manos sobre
los brazos retallados. Dirigió una mirada
hacia los retratos que yactan en el suelo:
"¡Ahl esta don Pedro A-,fla, él toé el rrl·
mero de la raza . .. yo soy el llltlmo El
fundó la casa; . yo vengo a entregarla
(y sonrió con amargura). Estos dos primeros fueron gente de voluntad y de sangre, hombrones de acción, que enconl:fa.
roo, para su ener¡la y para sus ambiJ::lones, el mundo de los moros paracamt,atir,
el mundo de los Indios para conqul&amp;tar."
Recordó el soneto de Heredla qué habla
empezado, traducir:
Come un vol de geñauts hors dn cbar(nler natal,
Fatigué! de porte, Jeurs mis6res bau(tafnes ...
Cual se laoz-ao gerifaltes al dejar san•
(grleotos nidos,
Fatigados de arrastrar sus a.ndrajos al(taneros,
Desde Patos se lanzaron capitanes y
(pecheros,
Empujadot por un suel'io. suetlo heroico
( de bandidos.
Dejó va¡ar luego R,oberto los ojos tristemente por la lila de togados, de oidores
de fiscales ... , ... . ''Tambllln eocontruon
aquéllos para su fantasla, para sus sentimientos caballerescos, un mundo de aven·
turas y de amores en la vida romántica de
la colonia; encontraron p1ra sus talentos
el Virreinato: la educación de lln pueblo
la formación de una raza, la ore;anluclón
de un gobierno. A aquellos dos llltlmos
personajes tocó la lodependencla: una patria que hacer Ubre y grande: el uno com•
pallero de Narlflo en las camparías del
Sur¡ el otro, compal!ero Invariable de Sucre, ambos hablan desdeDado tltulos y ho·
nores coloniales, Todos éstos tuvieron
épocas heroicas dignas de grandes es
fuerzos. Los conquistadores de hierro, al
través de las generaciones, me !eraron
unas gotas de sangre altiva y anotare·
ra; esos togados, el gusto de refinamientos
cortesanos y sus anhelos mlstJcos; los hé•
roes de la lod1pendend1, su amor por las
cosas grandes. y el apego , este pedazo
de tierra, y toda esa gloria vieja, todas
esas aspiraciones y apetitos, mezcl'1ldose en mis venas, coofuodlfndose en mi
esplrltu, han producido al extremo de la
raza, al cabo de las ¡eneraclones, un sér
reflexivo, vaalante, contradictorio, uD
vist,go neurótico y complicado. Las es•
padas pasaron i ser espadines, y con el

Gotas para
la Tos
son 1:1s Gotas
del Pectoral

;
•

Curur

·

dcCemadelr
Dr. Ayer.

Setenta años atrás los médicos
11saron por primera vez e1 Pectoral
d: Cereza del Dr. Ayer, y des&lt;le
entonces ha si&lt;lo el remedio tipc
para la tos en todo el mundo. ~Jilki.res de fam,lias en Europa, Asia,
A frica y América guardan siempre
en su casa un frasco de esta medicina para poder usarla en cualquier
caso imprevisto de urgencia. El

Pectoral de Cereza
del Dr. Ayer
domina los esfuerzos espasmódicos
del toser, alivia la congestión de 1a
garganla, calma la inflamación de
los tubos bronquiales é impide que
la afección interese los pulmones,
1by muchos substitutosé lmi•
t;:1ciones. Cerciórese de que se
obt i::ne el Pectoral de Cereza
"1.ki DR. AYER." (No contiene

alcohol ni veneno)
¡J,-,...,¡,, "" 1
u!Jlrd. ti ,BU, ,néu;...
lo 'toe opinn, ,i&lt;·L 1~rctu1·ul úe Ct1rtt%n del
(.'fltllt /)"tr.•ro osle11ln, 111

r111~,,,,t,,.

,~J'( '(!U tde

llr, "-1111r,

P:cpnrado por el DR. J . C. A YEn y CIA•.
Lowell, Ma.sB., E. O, ch .A,

-

100 Años
Vlvlrels si Lomals cada nool\8 una
cucharada de las del caté el.e los
Dcllclosos

,a~
V

EL

POLVOS LAXATIVOS
ROCHER
que curan r11dlc3lmonla

ESTREÑIMIENTO

soberanos contra La JaQueca, las
Almorranas , las enrermeelades del
!ligado y coni.ra todas las afecciones
de inLes unos.
L.-J, IJUINET, rumar.!uUro, i, rue Saulnler,
PARIS

�El Mundo Uustrado
dlfo Dolores; ¿tambl6n lo compraste? ¿Có·
mo se seotulan las selloras en estas si·
llas tao altas?
-Aqal voy i etbu un moblllulo oueveelto, sin esas cortinas destellldas, continuó Mootellaoo. Voy A forrulo todo de
pelache. SI esto parece una sacrlstla donde da miedo hablar recio; cuando mucho,
se puede comprar este bau lito por 10&lt;1 suncbos deplata; y volviéndose !lacia Roberto, que Impaciente y oen•loso se mordla
IOll labios:
-Amigo Avlla, ¿me lo vende?
Roberto babia estado observando cómo
disonaban, en ese ambiente senorlal de
cosas deste!lldas y suaves, el cuerpo de
M.ootellauo, que pareclaformado • hachazos; el color de ladrfllo de su fisonoml1;
su voz estentórea, acostumbrada á la Inmensidad de los llanos y á la soledad de
los bosques; sus braseas movimientos, su
manera de plantarse y de respirar, sus
gestos de campesino. Los ples acostumbrados A andar libremente 1ntre guijas y
troncos, deforman los botines; la mano
velluda, al sellalar los obJetos, aprieta y
blande un bastón disforme.
UN REGALO S.\LVA LA VIDA
A UN OBRERO

N Gestro distinguido amito el señor
don Herminio D.laz, de MixtUn, Jal.,
México, hablando de las afamadas
Píldoras de Vida del doctor Roas,
dice: cHacía algún tiempo que venía
padeciendo de una afección aJ hígado, hasta el grado de impedirme el
que me dedicara á mi ocupación de
zapatero.
cUn día pasé á la casa del señor
don José Concepción Rodríguez:, comerciante de este lugar. Dicho seii.or
se sorpreudi6 al ver mi aspecto cadavérico, se compadeció de m1 y me
regaló un frasquito de PUdoras de
Vida del doctor Ross, acousejándome que las usara según las direccio·
nu adjuntas á dicho frasquito. Las
tomé, y gracias á Dios y á las benéfi·
cas Píldoras de Vida del doctor Ross,
estoy testablecido por completo&gt;.

-Pasemos á ouo cuarto-dijo Roberto.
Y sublenclo y bafando escalones, abriendo mamparas de cuero, pasando por pnertas, muy angostas unas y muy anthas
citras, atravesando pasillos oscuros, recorriendo la casa de¡amueblada y sola,
cuarto por cu.uta.
-Aqul-&lt;&gt;bservaba Montellaoo,-puede
ser mi escritorio; .t esto hay que darle luz;
tus piezas pueden quedar en este lugar.
Cambiar esta ventana, quitar las baranr
das, envldrlar el corredorancbo.... ¡hum ....
bum . .. . 1 esto va A costar un pi atal.
Dejaron el piso alto y bajaron al jardln,
q111 abarcaba un lomPnso espado.
Montellano, vuelto de cara hacia el muro, abiertos los brazos para co¡tr el bastón por ambos e:i:trrmos, Iba abso1to á lo
largo de las paredes, tomando medidas.
Uno ....dos ...tres .... sels ....ocbo ....dlez.
Entretanto RobeJto y Dolores circulaban
por entre los arcos de los rosales.
Ella Iba altgre, como en su elemento,
oor las calles del far&lt;IID, admlraooo las
ti ores, arr1ocando algunas, dilatando c.on
.1elelte las ventanas !le la narlz para resvirar Intensamente los aromas de los cla,reles. Sentla á veces uo tlronclto en la
r&amp;Ida ó en la mantilla, y, con ojos de te.
rror y boca de risa, ethaba atrh la mirada
y ti cuerpo, mientras Roberto la libraba
!le algOn rosal que, como ena.morado, parecla querer retenerla.
En los cuadros se enmara flan tallos desgarbados de malvarrosa, cubiertos de flores de un rojo luminoso; rosales viejos,
con tronco de arbusto, gajos verdes y p1111.
pollos morados; Itrios blancos, novios encendMos como brasas, flotantes en ondas
de verdura; macetas de claveles, fucclas
que cuelgan como goterones de sangre,
azucenas como vasos de alabastro: y por
el suelo, desbordando de los cuadros . los
regueros de leche de las lilas. Descuellan
sobre las flores un papayo de verde Imperecedero y un naranjo, cuyas bojas deslustran y encartuchan las telaranu.
-Ptro mira, papA, no faltan ni plantas
medicinales: saQco, toronjil, yerbabuena,
albahaca.
Don Ramón, Impasible, hablando para
si, tomaba medidas y medidas con el bastón, y hacia nlimeros en los puf!os de la
camisa.
-El rastrojo hay que echarlo todo al
suelo. Voy A pasar la escalera al centro,
y , meterle A la casa dos almacenes has-

ta el fondo. Le voy .t hablar para que me
baga el plano, al doc:tor Karlonoff, lngenJero que me recomendó mucho el doctor
Alcón.
-¡ Y este rosal tan precioso que se enreda en el balcónl-exclamó Dolores encantada.
Por la orilla de la puerta se alzaban,
agarrAndeise en to&lt;l,s 115 grietas, los tallos de un rosal antiguo que Iba á retorcer
sus gajos en los balaustres !le uo balcón
alto y .t. cubrir el marco con un pabellón
de hojas. Sobre el fondo verdluegro se
destacaban, como una constelaclOo, las
rosas de Castilla, tan pálidas que pareclan
estar muriendo de nostalgia. Al rozarlas
el viento, temblaban con temblor femenino
y exbalabao de sus cálices de nieve un
aroma arbtocr.ttlco, com? aroma de otros
siglos.
Roberto se adel111tó, tomó algunas rosas y las ofreció .t la hlja da Muntell•no.
-Estas rosas-dijo- tienen su historia.
En el siglo XVII vino de Ca~tlUa doila
Agoeda de León, mujer del oidor de Avlla;
la castellana se vino con dolor de abandonar su tierra, y en recuerdo trajo un ple
de este rosal, que conservó con esmero
durante la luga travesta; lo sembró aqul,
y cua.ndo crmó, ella no encontraba m6s
consuelo Asu nost.ilgla, que respirar el
pe,tume de estas flores en que hallaba el
pelfume de la patria. En los aniversarios
de sus bodas se adornaba con ramllletes
de estas flores . Cuando murió la cubrieron con sus rosas queridas.
¡Qué Interesante historia!
-Como la casa y el rosal son ya suyos-afladló Roberto con una sombra de
melancolla,-• usted pasa el derecho de
llevar las rosas de Cutllla tn su velo de
novia. Dolores se sonrojó, clavó en Robuto sus ofazos oe¡ros; sonrió, quJso contestar; permaneció callada.
A todo esto, Montellano vagaba por el
jardln, haciendo sus ctlculoa en voz alta,
tomando medidas A pasos largos é lgu•les. A derecha 6 Izquierda descargaba
mandobles, tronchando lirios y 1zucenas.
-fato estorba aqul,-dljo al acercarse
al rosal, y obedeciendo ,t un atavismo de
zapador de montafla. frunció las tejas,
contuvo el resuello, se echó atrAs, apretó
la empul\adura del bastón y descargó sobre el rosal un tajo formidable.
Tembló el troaco, mostrando una ancha
herid•; crujió el ramaje IO&amp;ubremente, los

¡ajos se estremecieron, s1 balancearon en
el aire, como si una sensación de dolor
corriera por sus fibras. y una llnvla de
flores blancas cubrió A Dolores y ARoberto.
Roberto, despu6s de mirar al cabronazo
de Montellano con la cólera y el desprecio
de diez ¡e_neraclones , cubrió su tmoclOn
con una carcajada seca y gutural.
-Ya tiene usted su velo de novia, todo
de rosas de Castllla,-exclamó suav izando l,a expresión y dlrl&amp;ltndo5e á la Joven .
-Papa: este rosal es mio, qulMo conserurlo. Nadie lo qulta-a&amp;regó con acento
y adem.tn Imperioso.
Roberto, con una venia, le dló las gracias, se despidió y salió rapldemente.
En el zaguAn se detuvo vacll,nte; queria antes de arrancarse de alll , echar una
llltlma mirada al patio de la casa paterna.
Hasta él llegó, como voz de despedida, la
voz amiga del a¡ua en el tazón de piedra ,
que parecla Uour la deserción de los
amos.
En la calle, sus ojos se fijaron en el ucudo de familia, tallado sobre el arco de
entrada; en la piedra carcomida por los
1flos leyó la vieja lnsalpdón: Gloria y
JJ11,1n.
LO RENZO MARROQUIN.

de

NAFÉ

LANORENI
contra

la Tos, el Catarro
la Bronquitis

México, Noviembre 4 de 1910.

A "La Latino-Americana" Mutualista, Compañía de Seguros sobre la Vi•
da.-Calle de Cadena, 21.-Ciudad.
Muy Señores míos:
Hago constar, por medio de la presente, h, her recibido de entera conformidad la cantidad de V e¡ n.
te mi I pesos, importe de la póliza número 3,082, bajo la cual estuvo asegurado el señor Don Andrés
Eizaguirre y Oancbegui, á favor de sus hijas Ana y Josefa Eizaguirre y Leguía Darqui, menores de edad; y séame
permitido dar las más expreEivas gracias al Señor Licenciado Don José Luis Requena, actual Presidente de esa bonoc
rabie Compañía, por haber ordenado se me pagara la póliza en el momento ~e presentar el certificado que me acre•
dita como tutor de las beneficiarias; Jo que ha tenido verificativo ~ in dificultad alguna, pues á las cinco de la tarde
presenté el citado documento y á las 6, ó aea una her-a después, me ha entregaª
do la cantidad mencionada su digno representaotr, Señor Don R:1món Pérez Carreño.
Como esta conducta es digna de todo encomio, autorizo á ustedes para que hagan de la pnsente el uso
que más convenga á sus intereses.

Roberto Yrizar.
Rúbrica.
Hemo~. sido test!gos del pago de $2~,000 que ha hecho ''La Latino-Americana" Mutualista, Compañía de Se•
guros ~obre la \_ida, al Senor Do~ Roberto Ynzar, como tutor _de la~ menore~ Ana y Josefa Eizaguirre y Leguía Darqui,
beoefic1ar1as designadas en la póhza ntímero 3,082; .Y con satisfacción consignamos haberse verificado este pago una
hora después de presentados los documentos relativos, por lo que aprobrunos se publique la presente pues conviene á
los asegurados de esa acreditada Compañía estar enterados de la conducta altamente elogiable con que ha procedido
"La LatiooªAmericana."

Erne5to Pogibet.
Rúbrica.
Director Genera] de "El Buen Tono."

Lle. lndalecio Sánchez Gavito, hijo.
Rúbrica.

c.,Año XVII .-Tomo 11

~éxico, 4 de Diciembre de 1910

Número 32

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        <name>Dublin Core</name>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado, 1910, Año 17, Tomo 2, No 31, Noviembre 27</text>
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              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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