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                  <text>El Mundo Uustrado
dlfo Dolores; ¿tambl6n lo compraste? ¿Có·
mo se seotulan las selloras en estas si·
llas tao altas?
-Aqal voy i etbu un moblllulo oueveelto, sin esas cortinas destellldas, continuó Mootellaoo. Voy A forrulo todo de
pelache. SI esto parece una sacrlstla donde da miedo hablar recio; cuando mucho,
se puede comprar este bau lito por 10&lt;1 suncbos deplata; y volviéndose !lacia Roberto, que Impaciente y oen•loso se mordla
IOll labios:
-Amigo Avlla, ¿me lo vende?
Roberto babia estado observando cómo
disonaban, en ese ambiente senorlal de
cosas deste!lldas y suaves, el cuerpo de
M.ootellauo, que pareclaformado • hachazos; el color de ladrfllo de su fisonoml1;
su voz estentórea, acostumbrada á la Inmensidad de los llanos y á la soledad de
los bosques; sus braseas movimientos, su
manera de plantarse y de respirar, sus
gestos de campesino. Los ples acostumbrados A andar libremente 1ntre guijas y
troncos, deforman los botines; la mano
velluda, al sellalar los obJetos, aprieta y
blande un bastón disforme.
UN REGALO S.\LVA LA VIDA
A UN OBRERO

N Gestro distinguido amito el señor
don Herminio D.laz, de MixtUn, Jal.,
México, hablando de las afamadas
Píldoras de Vida del doctor Roas,
dice: cHacía algún tiempo que venía
padeciendo de una afección aJ hígado, hasta el grado de impedirme el
que me dedicara á mi ocupación de
zapatero.
cUn día pasé á la casa del señor
don José Concepción Rodríguez:, comerciante de este lugar. Dicho seii.or
se sorpreudi6 al ver mi aspecto cadavérico, se compadeció de m1 y me
regaló un frasquito de PUdoras de
Vida del doctor Ross, acousejándome que las usara según las direccio·
nu adjuntas á dicho frasquito. Las
tomé, y gracias á Dios y á las benéfi·
cas Píldoras de Vida del doctor Ross,
estoy testablecido por completo&gt;.

-Pasemos á ouo cuarto-dijo Roberto.
Y sublenclo y bafando escalones, abriendo mamparas de cuero, pasando por pnertas, muy angostas unas y muy anthas
citras, atravesando pasillos oscuros, recorriendo la casa de¡amueblada y sola,
cuarto por cu.uta.
-Aqul-&lt;&gt;bservaba Montellaoo,-puede
ser mi escritorio; .t esto hay que darle luz;
tus piezas pueden quedar en este lugar.
Cambiar esta ventana, quitar las baranr
das, envldrlar el corredorancbo.... ¡hum ....
bum . .. . 1 esto va A costar un pi atal.
Dejaron el piso alto y bajaron al jardln,
q111 abarcaba un lomPnso espado.
Montellano, vuelto de cara hacia el muro, abiertos los brazos para co¡tr el bastón por ambos e:i:trrmos, Iba abso1to á lo
largo de las paredes, tomando medidas.
Uno ....dos ...tres .... sels ....ocbo ....dlez.
Entretanto RobeJto y Dolores circulaban
por entre los arcos de los rosales.
Ella Iba altgre, como en su elemento,
oor las calles del far&lt;IID, admlraooo las
ti ores, arr1ocando algunas, dilatando c.on
.1elelte las ventanas !le la narlz para resvirar Intensamente los aromas de los cla,reles. Sentla á veces uo tlronclto en la
r&amp;Ida ó en la mantilla, y, con ojos de te.
rror y boca de risa, ethaba atrh la mirada
y ti cuerpo, mientras Roberto la libraba
!le algOn rosal que, como ena.morado, parecla querer retenerla.
En los cuadros se enmara flan tallos desgarbados de malvarrosa, cubiertos de flores de un rojo luminoso; rosales viejos,
con tronco de arbusto, gajos verdes y p1111.
pollos morados; Itrios blancos, novios encendMos como brasas, flotantes en ondas
de verdura; macetas de claveles, fucclas
que cuelgan como goterones de sangre,
azucenas como vasos de alabastro: y por
el suelo, desbordando de los cuadros . los
regueros de leche de las lilas. Descuellan
sobre las flores un papayo de verde Imperecedero y un naranjo, cuyas bojas deslustran y encartuchan las telaranu.
-Ptro mira, papA, no faltan ni plantas
medicinales: saQco, toronjil, yerbabuena,
albahaca.
Don Ramón, Impasible, hablando para
si, tomaba medidas y medidas con el bastón, y hacia nlimeros en los puf!os de la
camisa.
-El rastrojo hay que echarlo todo al
suelo. Voy A pasar la escalera al centro,
y , meterle A la casa dos almacenes has-

ta el fondo. Le voy .t hablar para que me
baga el plano, al doc:tor Karlonoff, lngenJero que me recomendó mucho el doctor
Alcón.
-¡ Y este rosal tan precioso que se enreda en el balcónl-exclamó Dolores encantada.
Por la orilla de la puerta se alzaban,
agarrAndeise en to&lt;l,s 115 grietas, los tallos de un rosal antiguo que Iba á retorcer
sus gajos en los balaustres !le uo balcón
alto y .t. cubrir el marco con un pabellón
de hojas. Sobre el fondo verdluegro se
destacaban, como una constelaclOo, las
rosas de Castilla, tan pálidas que pareclan
estar muriendo de nostalgia. Al rozarlas
el viento, temblaban con temblor femenino
y exbalabao de sus cálices de nieve un
aroma arbtocr.ttlco, com? aroma de otros
siglos.
Roberto se adel111tó, tomó algunas rosas y las ofreció .t la hlja da Muntell•no.
-Estas rosas-dijo- tienen su historia.
En el siglo XVII vino de Ca~tlUa doila
Agoeda de León, mujer del oidor de Avlla;
la castellana se vino con dolor de abandonar su tierra, y en recuerdo trajo un ple
de este rosal, que conservó con esmero
durante la luga travesta; lo sembró aqul,
y cua.ndo crmó, ella no encontraba m6s
consuelo Asu nost.ilgla, que respirar el
pe,tume de estas flores en que hallaba el
pelfume de la patria. En los aniversarios
de sus bodas se adornaba con ramllletes
de estas flores . Cuando murió la cubrieron con sus rosas queridas.
¡Qué Interesante historia!
-Como la casa y el rosal son ya suyos-afladló Roberto con una sombra de
melancolla,-• usted pasa el derecho de
llevar las rosas de Cutllla tn su velo de
novia. Dolores se sonrojó, clavó en Robuto sus ofazos oe¡ros; sonrió, quJso contestar; permaneció callada.
A todo esto, Montellano vagaba por el
jardln, haciendo sus ctlculoa en voz alta,
tomando medidas A pasos largos é lgu•les. A derecha 6 Izquierda descargaba
mandobles, tronchando lirios y 1zucenas.
-fato estorba aqul,-dljo al acercarse
al rosal, y obedeciendo ,t un atavismo de
zapador de montafla. frunció las tejas,
contuvo el resuello, se echó atrAs, apretó
la empul\adura del bastón y descargó sobre el rosal un tajo formidable.
Tembló el troaco, mostrando una ancha
herid•; crujió el ramaje IO&amp;ubremente, los

¡ajos se estremecieron, s1 balancearon en
el aire, como si una sensación de dolor
corriera por sus fibras. y una llnvla de
flores blancas cubrió A Dolores y ARoberto.
Roberto, despu6s de mirar al cabronazo
de Montellano con la cólera y el desprecio
de diez ¡e_neraclones , cubrió su tmoclOn
con una carcajada seca y gutural.
-Ya tiene usted su velo de novia, todo
de rosas de Castllla,-exclamó suav izando l,a expresión y dlrl&amp;ltndo5e á la Joven .
-Papa: este rosal es mio, qulMo conserurlo. Nadie lo qulta-a&amp;regó con acento
y adem.tn Imperioso.
Roberto, con una venia, le dló las gracias, se despidió y salió rapldemente.
En el zaguAn se detuvo vacll,nte; queria antes de arrancarse de alll , echar una
llltlma mirada al patio de la casa paterna.
Hasta él llegó, como voz de despedida, la
voz amiga del a¡ua en el tazón de piedra ,
que parecla Uour la deserción de los
amos.
En la calle, sus ojos se fijaron en el ucudo de familia, tallado sobre el arco de
entrada; en la piedra carcomida por los
1flos leyó la vieja lnsalpdón: Gloria y
JJ11,1n.
LO RENZO MARROQUIN.

de

NAFÉ

LANORENI
contra

la Tos, el Catarro
la Bronquitis

México, Noviembre 4 de 1910.

A "La Latino-Americana" Mutualista, Compañía de Seguros sobre la Vi•
da.-Calle de Cadena, 21.-Ciudad.
Muy Señores míos:
Hago constar, por medio de la presente, h, her recibido de entera conformidad la cantidad de V e¡ n.
te mi I pesos, importe de la póliza número 3,082, bajo la cual estuvo asegurado el señor Don Andrés
Eizaguirre y Oancbegui, á favor de sus hijas Ana y Josefa Eizaguirre y Leguía Darqui, menores de edad; y séame
permitido dar las más expreEivas gracias al Señor Licenciado Don José Luis Requena, actual Presidente de esa bonoc
rabie Compañía, por haber ordenado se me pagara la póliza en el momento ~e presentar el certificado que me acre•
dita como tutor de las beneficiarias; Jo que ha tenido verificativo ~ in dificultad alguna, pues á las cinco de la tarde
presenté el citado documento y á las 6, ó aea una her-a después, me ha entregaª
do la cantidad mencionada su digno representaotr, Señor Don R:1món Pérez Carreño.
Como esta conducta es digna de todo encomio, autorizo á ustedes para que hagan de la pnsente el uso
que más convenga á sus intereses.

Roberto Yrizar.
Rúbrica.
Hemo~. sido test!gos del pago de $2~,000 que ha hecho ''La Latino-Americana" Mutualista, Compañía de Se•
guros ~obre la \_ida, al Senor Do~ Roberto Ynzar, como tutor _de la~ menore~ Ana y Josefa Eizaguirre y Leguía Darqui,
beoefic1ar1as designadas en la póhza ntímero 3,082; .Y con satisfacción consignamos haberse verificado este pago una
hora después de presentados los documentos relativos, por lo que aprobrunos se publique la presente pues conviene á
los asegurados de esa acreditada Compañía estar enterados de la conducta altamente elogiable con que ha procedido
"La LatiooªAmericana."

Erne5to Pogibet.
Rúbrica.
Director Genera] de "El Buen Tono."

Lle. lndalecio Sánchez Gavito, hijo.
Rúbrica.

c.,Año XVII .-Tomo 11

~éxico, 4 de Diciembre de 1910

Número 32

�ec:::1•'----•

QUINA LAROCH~
TONICO-RECONSTITUYENTE-FEBRIFUGO
Debilidad, Agotamiento, Dispepsia,
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aeri• lmposlble repro-

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•
·o

BIOIVIEIOS

•c:::1•- - --•

•------·•

•
_____., J:::I.D

�El Mundo Ilustrado
El ,Mundo Ilustrado
·

Calendario de la Semana

1

LaSaludTrae Consigo
La Felicidad.
La mala salud es la caus a
de los sufrunientos y no proporciona ningún placer. T oda
mujer que padece algún desarreglo de sus órganos femeninos
se puede convertir en vigorosa
y hennos,1 con el Compuesto
Vegetal de la Sra. Lydia E.
Pinkham. A continuación publicamos la carta que escribe á la Sra. l' ínkham, la Sra. Rhona
McCoy de Gran Caimán, East End, Antillas Inglesas:

DOMINGO
4
(rq de mes y 2 ~ de Adviento ). San Pedro Crlsólogo. obh po confesor, y doctor
de la ir;lesla, (su fiesta el dla siguiente).
Santa Birbara, 'I' lrgeo mArtl'I, especial
abogada ¡;ara morir con los auxilios espirituales. san Meleslo, obispo confesor.
-Oficio y misa de la Dominica: rito semidoble y ornamento morado; se hace con•
rnemoraclón de Santa e,rbara.-EI Evan ·
gelio refiere el testimonio que dió el S• l·
vaclor de su divinidad , San Juan Bautista.-( ? . S.)

LUNES

El Compuesto Vegetal de lydia Es Pinkham
"Por muchos años fu{ víctima de la menstruación dolorosa, sintiendo un fuerte dolor atr:m~s de mfa espald as y
caderas ; y habiéndome recomendado una amiga el Compuesto Vegetal de Lydia E. P inkh:im como ensayo. me
decidí á esc1ibiile primero y pedir su consejo. Inmed iatamcnl!.' principié á tomar el Compi1esto Vegetal y
desde que acabé la novena botella 110 me siento nada..
Un millón de ~aci::is por lo que me ha hecho á mí y
no fallar.E en rccomend:.u lo á las mujeres qne padecen."

5
Sao Pedro Crls0logo, obispo confesor v
doctor (del dla aoterlor).-S1.n SabAs.
abad, Santa. Crisploa y los beatos Jeró·
nlmo de Ao¡ells y Simón Jempo, mArtlres.

6
Sao Nlco!As, 11.rzoblspo confesor.

MIERCOLES

l1 reparndo en los Labomlor ios de

Ll:DIA I!:. l'IXKH.A.111 JIIBDICINE OO•• L ynn, Jlfass., E. U. de A.

7

I

.A los Señores
JESUS M. T.A.BOADA.-Box 5. Bronswille, Tex. ,

U. S. A.
FELIPE DE J. RUIZ.-2l!o F)Ores, 4.. Agua.scaliente6,

Ags.
JOSE R. TIJERJNA. - Calle Ju6rez, 35, Monterrey,

N. L.
M. t MENDEZ.-Apartado 09, Hermosillo, Son.
RAFAEL Y. CRUZ.- Tulancingo, 51/a Hidalgo, letra
B., Hilo.
JESUS RIVERA.-Calle de Morelia, 9, Hermosillo,
8013,

SRITA. AMADA QUINONES.-Tulancingo, Hgo.
JUAN RODRIGUEZ F.- Antes en Frontera, Tab.Abora en Coa.tzacoalcos, Ver.
ISAAC PINA.-Jefe de la oficina telegráfica en Durango, Dgo., antes en Hermosillo, Son.
VICENTE F. GUZHAN. - 3~ Real de San José 8,
Puebla, Pue.
Les suplicamos manden liquidar las cuenta que con
nuestra Administración tienen pendientes, por ejemplares de nuestros semanarios que les remitimos durante el
tiempo que fueron nuestros agentes. Nos dirigimos á
ellos por este medio, en vírtud de no baberrecibidocontestaoi6n á ninguna de las muchss y repetidas cartas que
sobre este asunto Les hemos escrito.

(id. Uitora Na(ionaf, s. A.
México, D. F.

11tilizarlos, es menester extraer el
fierro ú oro de la piedra mineral.
Lo mismo p11ede decirse d el acei'º do hígndo do bacalao pnro.
Sus virtndes no ao encuentran en
sus materias grasosas y mucho
méuos en su asqu eroso sabor y
&lt;Jlor. , ns efectos sobre los n er do", l:~ rrpugna'1.:;in. con que lo
•¡•cil&gt;e el estómago, son mfls que
~11ficientes pnra contra.restar, en
l.t urnyorí11, do las gent es, su s
buenos efectos como m edicin a, y
e1,o sin lomur en cuenta que es
1lo dificil digcsli6n. Sin embarqo, siempr e hemos t enido m oLivo para creer, que emrnelto en
los elementos que compon en el
Lceite de ba&lt;:alao, se encontr aban
propiedades curativas del m ás aJ.
1o v:ilor. Pero fu 6 n ecesario sepa."arlns d o su n auseabundo. matriz
_•n qu e est::tban combinados, y eso es lo que con gdu éxito se hn
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V1gllla de la Purlslma). Sao Ambrosio,
ob spo cooresor, padre y doctor de la lgle·
sia lat!oa.-A las tres ymedlade la tarde
~e cantan en catedral las vlsperas; sl¡ue
la salve, maitines y laudes.

JUEVES
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La Purlsima Concepción de Maria Sao•
t(slma, patrona principal de la América.
San Eucario, oblsno coofesor.-Oficlo y
misa. de la fiesta del dla: rito doble de primera cl11.se coa octava y ornamento uul;
se conmemora la feria ocurrente.-Funclón solemne é lndulgencla plenaria en
catedral.-Funclóo titular en la Concepción, Jesús Nuareno, Salto del A¡u1.,
Coocepclóo Tec¡uipehuca y Concepclóo
lxoabuatonio.-Tambléo hay faoctóo eo
la. Profesa, Corpus Christl. Santa CI ara,
Jesds Maria , Sao Miguel. Santa Catarlna,
Seíior San José, Sao Pablo y otros mu·
cbos templos.- En la baslllca funcl0o de
la diócesis de Tulanclogo.-lodulgencla
plenaria en 1as iglesias que tengao el
nombre de alguna de las advocaciones de
Maria Santlslma.-Vlsperas cantadas por
la tarde ea catedral.-(?. S. )

en cuyo eficaz r emedio, t an sabr oso como la miel, t en emos t oda
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puro, combinada con J arabe de
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Pr ofesor en la E scuela N acional
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(Ayuno ) . La traslación de la santa
casa de Loreto. san Melqulades, papa
m!rUr,
'

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EL PERFUME ROSE DE CHIRAZ

d, b cm P. Wolff J Soa, maerda la lrapacia snn
de In rosu de Pma.

Soberanos contra la Jaquena, las
Almorrn11as, las cnfern11~11:ic1os del
111:,racto y con1-ra todas las nrecclono~
!le Intestino~.
L.-J. GUJNET, ÍllDIRtAutlUI, 1, ru&amp; Saulnler.
PARJS
.

No vamos á. hacer conjeturas, más ó
menos aventuradas, acerca de las ventaJas y comodidades que el constante
progreso ha. de procurará. los habltantes de las oluda.nes dentro de un si
glo. Se trata de algo má.s positi vo y
nada. fantástico. La ccludad del porvenir» tiene y_a un nombre: se llamaré
Routevllle. Los planos están ya. traza.dos, sus materia.les dispuestos y las
ca.sas que toda.vla no están oonstrui
das, tienen ya. lnqu1llnos.
Ti.les milagros sólo se producen en
América..
Un Ingeniero de Nueva York, Mr.
Edga.rd 0ba.mbless, ha tenido l&amp; idea
de construir, al borde de una gran carretera, uno de esos edificios monstruos de oaarenta pisos que constituyen el orgullo de la. metrópoli del
Nuno Munc!o, y aplicar en un plano
hortzoutal los prlnotpios de esas gigantescas colmenas humanas, cuyos
últlmos pisos se pierden de vista. en la
bóveda celeste. Es decir, en vez de
prolongarse en sentido vertical, se pro
loogara.n horlzonta.lmente.
Imaglnáos una. casa de dos pisos de
altura y cuya fachada tenga. un kilómetro y medio de Ja.rga.¡ proveed é. los
lnqu111nos de agua, de luz, de calefacción, de tuena. motriz¡ reemplazad los
ascensores por un ca.mino de hierro
de un solo ra11, que no producirá a.l
marchar ruido a.lguno y por una. acera movible. Dividid esa. ca.sa. sin flo en
oompa.rtlmientos Iguales, 6 instalad
en cada uno de ellos un montacargas
destina.do á hacer llegar á poder de
cada lnquUJno su equipa.Je, sus encargos y su alimento cot..ldlano. Imagl•
náos todo eso y t,endréls una idea exacta de cómo han de ser l.&amp;s casas de la
ciudad de Ronteville.
Este género de construcción ofreeerá.
los mismos agra.dos que los edificios
de muchos cientos de metros de altura,
donde milla.res de tnquliinos enouentra.n reunidos ba.joel mismo techo todas
la.s cosa.snecesa.rla.s p&amp;ra la. vida, y aparte de otras ventajas, el nuevo sistema.
tendrá. la de costar mucho menos caro.
En el momento de sentarse á la me11a, cada fa.mflia pedirá. por teléfono
al restaurant central el cmen11» de su
comida y un ingenioso sistema. de ce.minos de hierro y de montacargas lle•
va.rá. directa.mente los manjares al co
medor. T,mnlnada. la comida, los platos suoios y los cubiertos serán reexpedidos por el mismo procedimiento.
Este sistema representa. un desea.oso
para. la duel'la de ca.sa., y permite á. las
familias modestas el prescindir de la
servtdambre. Sin emba.rgo, las antlguas recetas de cocina., esas que requier9n u.n cuida.do exquisito, una seguridad de gusto tmpeca.ble, una precisión y un ouida.do excepolona.les,
dt1s&amp;pareceré.n fatalment e de esta cootn&amp; industrial y tendrá que condl.
menta.r diaria.mente una. comida abundante y poco refina.da para doscientas
veinte fa.m1Lla.s á la. vez.
Pa.ra. una. persona. que conceda. poca.
lm.portancla á. los pla.&lt;.'eres d e la. mesa,
una ca.sa de R out.ev11le1 á las vent.aja.s
de la sa.lubr1dad absoluta y del purl
almo aire del campo, unirá todos los
elementos de bienestar y de ,confort&gt;
que no se encuentran sino en los pa.laolos de los mlllona.rtos ó en las casas
de treinta. ó cua.reota. pisos, ouya.cons
trueclon exige un capital enorme y
donde los a.lqulleres a.lcanzan, por oonéigulent.e, precios exorbitantes.
En la. ceiuda.d del porvenir&gt;, la. civilización no se preocupa ú nicamente
de lo agrada.ble, sino también de lo
útil. La d1strlbuclón de la. fuerza.
motriz á domlciHo permitirá, ya sea á
u.n mat.dmonto que trabaje en comú n,
ó á la mujer sola si el marido tiene
una ocupación ó un empleo fuera. de
casa., el eje.roer un&amp; de esas pequeflas
Industrias pa.ra las que no se necesitien má.q11lnas poderosas ó aparatos
detx!'asta.do compU-éacfcs,

Gobernador de Mlchoacán.

El Jardín de México
de Mlchoacán, uno de
ELlosEstado
mAs florecientes de México,

adornado de perpetua prima.vera. y
enouy&amp; tlerra extremosamente fértil crecen los árboles mAs frondosos del mundo. es muchas veces llama.do el ja.rdín de México.
La Repú blica. de México se abre
rápida.mente campo ent.re las na•
clones más poderosas del mundo.
Cuando se pneda.n a.preciar generalmente las asombrosas 1lquezas
y vent ajas nat ura.les de est&amp; grao
R epública, entonces el Estado de
Mlchoacá.n, con Morelia., su hermo-

sa ca.pit a! y su tan activo gobernador, seflor Mercado, será prominentemente conocida. en todo el
universo.

Pe-ru•na en México
El medica.mento legitimo de familla es u na de las cosas mAs ltn•
portantes de la vida moderna. Tener á la mano un re1redio para curar los padecimientos más comunes
causa.dos por los cambios del cllma
es nna. medida económica..
P a.ra. todas las enfermedades catarrales en países cá.lldos ó frlos,
la Peruna ha llegado á ser el remedio principal.

Condiciones cat arrales de la cabeza que producen ob9trur.clóo y
descargo de la nari z.
Catarro en la garganta que pro•
duce ex peotoraoión y ronquera;
Cat a.no en los bronquios, qoe
produoe tos y falta de respiración¡
Catarro en los intestinos, que
produce disenteria y dta rrea.;
Catarro en los rlfl.ones, que produce desarreglos en dichos órga,.
nos.
Todas estas formas de ca.tarro,
que prevalecen más ó menos en todas partes, pueden ser pronta.mente corregidas ó mitigadas por la
Peruna.

La Peruna se vende en todas las droguerías, en dos tamaños, de $1 .00 y $2.00 botella
S-igún los oUoulos de los ingenieros,
el preci o tot:.a.l de 220 casas del género
proyectado, se elevará á. la.. su ma. de
cuatro mlllones ciento setenta francos.
Eo esta. cif ra. está.o Incluidos los gastos de instalación del ca.mino de h ierro, ace,a. movible, servicio de a.gua,
calefacción, elle., etc .
E l total de los gastos anua.les del
personal entretenlmlenro de esta.a
casa.a ser , segúnlos cálculos ,de416.250
t rancos, que rep\\rt idO§ ept,re desolen -

l

tas velntd fa.mtlias, represantan, oara
cada. una de ellas, u n alq uiler de 1,892
francos al afio. No es mucho para.
América.
M.r. Edga.rd 0 hunbless asegura. que
los citados gastos dlsmlouirén á me•
dida que se a.umente el número de
casas, y entonces losioqulllnos dist.ru•
ta.rán de la doble ventaja de alquiler
mln imo con el máximum post ble de co•
modldades.

Los cristales de las ventanas, fregado, con agua y vinagre, quedan más
relucientes y se conservan limpios por
má., tiiempo que cuando se lavan con
agouola.
Después de lavarlos, ae frotan oon
un pafl.o suave ó con una. gamuza.
Para. ta.par las grieta.a de las paredes conviene emplear yeso blanco a.masado con vinagre.

�...

GRANDES ALMACENES DE NOVEDADES

UNO.O LUSTRADO

EL CENTRO
MERCANTIL
s.
y etR., sues.

t º ••

Registrado como articu lo de s,'gunda clase en 3 de No,•!embre de 1894 .- I mpreso en 1&gt;a1&gt;el de la.ii FA.~rlcas de San Rata.el

·--

RE)BERT

Año XVII- Tomo I1

.LOS MAS GRANDES Y MEJOR SURTIDOS EN LA REPUBLICA

1

México, 4 de Diciembre de 1910
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Sobretodos casimir ingl~s con forro de alepín, para niños de 8 á
15 anos
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Número 32

-. .

�DIRECTORIO '

"EL MUNDO ILUSTRADO"
Se palilica
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LIO. JOSÉ LIJIS REQUHNA

Director GeneralLlO, ERNES'r() CHA. VERO

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NO SE DEVUELVEN ORTOTI-Al,ES

TOLSTOI

•1QUE resut.ntn
Ju sonoras trom·
de oro; que vibre
marpas

Ja

cha fúnebre de loshéroes,cntonada por los hombres, en
tanto qae en los ciclos ctévanse, en hooor al apóstol,
cantos angélicos 41ebiennenturanza y de amor!
¡Tolstoi ha muerio! ¡Ha muerto León Tolstoi,
el espíritu más puro, el alma más irandc, el mb
apo1tólioo genio que vieron modernos tiempos!
¡Ha muerto como vi vió--Job,cuán gtoriosamente!pobrc y sereno, en una humilde choza campellioa
de A1tapova, en mitad de la estepa CDbierta por
blanco sudario ne•oso! ¿Qué poesía más grande,
4116 belleza más tiernamente dulce podría imagi1ia1'Se para el momento de la agonía de un bom•
bre ilustre, y más en concordancia con sn vida y
co11 su obra que la que rodeó al conde Leó11
Tolstoi en sus últimos i11stantcs?
Amaba á los pobres, á los miaerablcs,á los des•
heredados, á los tristes, con el amor de 1111 Fra11oisco de Asís, y á semejanza de ellos murió. Por
ellos, por la piedad que le inspiraba. el sufrimiento del humilde, abandonara su casa de Y asoaya
Políana, deseando acaba~ sus dfas en el silencio
de un monasterio lejano .. .. Allá iba,cn lacrncldad del in•ierno, bajo la nieve y bajo la lluvia,
el viejo augusto de la •encnble barba blanca, de
las cejas hirsutas, de los ojos penetrantes y claro•, inclinado al peso de su ancianidad divina ...
Allá iba, lleno el corazón de la amargura del
manclo, rebosante de piedad por sus hermHos
los hombres, á rematar una eristencia de justicia
y de bie11, en la paz monástica . . .. !Pero la muerte, que de años atrás estaba en acecho, le detuvo
en su camino, y en la cabaiia perdida en la inmensa silbana bla11ca, dulcemente, qa.ietameote,
como la de un ni fío, su alma despojóse de la •estidua mortall Sus últimas palabras fueron de
piedad para fo1 oprimidos:

-No os ocupéis de mí. cuando ha y tantos que
sufren.
Y e11 torno á la cabaña, los campesi11os, los •ata.bandos, los pobres, los tristes, derramaron las
pdmcras Ugri.mas,

.

••
Con León Tolstoi desaparece de la tierra el
1i11ico hombre que en ella cxistia moralmente
perfecto.
No al pensador profn11do, 110 al artista tenial
del presente, sioo al apóstol, u al qac hay que
admirar más co ese espíritu mara•illoso. Como
tal oo ticoe más que un semejante: Cristo.
N11nca, desde los tiempos del iluminado de
A.sis, que alc1nzó la santidad cuando, en una
completa abdicación de su yo, besara las llagas
del leproso, había asombrado al mando nn sér
moral mb acabado que el de León Tolstoi. Pero
ea Tolstoi el caso es aún más interesante: No
fcleron los tiempos de San Fra11cisco los en que
I• tocó oaccr. San Francisco '\livió en uoa sociedad primitiva, iugeoaa, mística; Tolstoi :agitósc
co arobicutes ea que el egoísmo, el afán de la d ·
quu y la incredulidad reínao. Aote él se alzaron, mí~ tuc1bles que para los solitarios de la
Tebaida, las tentaciones supnmas: la fortuna, la
f,ma , la nobleza . .. . A aa alrededor, como uo
circulo de hierro, estrcchóse el egoísmo humaoo, enemigo de todo renaDciamicnto. En su hodzontc rcvol .,itronsc como hidras los modernos
problemas sociales. Y, á p~sar de todo, sahando
lo• trcmcndo:robstáculos, contra su interb personal, contra el espíritu de su tiempo, abordando los problemas en cuya solución está la felicidad hnmana, hié lo que fué : un grande artista
apóstol.
A su condicióo de artista debió Tolstoi el pri·
mer impulso que había de llevarle al estado de
la gracia. A la Tisión de la belleza artfsüc.a s11cedió la de la belleza moral, que en ti fuodiéronsc en ooa sola. Obras de apostolado y de ar•
te son, á un tiempo mismo, sus grandes 11ot"clas:
Gaerra y pa~. Ana Karenína, Resurrección. Y es
q 11e aau en !os tiempos CD qae, como bue11 criS•
tiaoo, quiso ohidar~e de su aicnio, ser humilde
de verdad, como escribe Lcopoldo Alas, (at mis
poeta, más artista qucnuoca, sinqucrcr¡cporque
ta gracia que Dios quiso llcnr á su corazón,
tambito la derramó sobre su arle, pensara en dio
ó oo el artista, pues le h2.bía de servir para edificn las almas co11 el seüaclo de la hermosura&gt;.
Eo Tolstoi- caso raro-el sociólogo y el filósofo oo perjudiuron al artista. Al cootrario de
otros prfocipes de lu letra~, en los cuales la tendencia docente dijérasc que opaca, que deslace
y aun, á las veces, anula la realización de arte,
en ti el pensador iba uoido al :artista de modo
tan estrecho que no podemos separarles al uno
del otro. Hacía obra hermosa á la par que evangélícil. En este concepto, los personajes de sus
tres libros capitales constituyen la representación estética de su modalidad de pensador; y toda la doctrioa que en tales libros hay, es inseparable de la bclltza.

...

Se ha esparcido la creencia de que Tolstoi fué
algo asl como un anarquista utópico, sahlrado
de apocalípticos aaeiios, que ansiaba reformar la
sociedad moderua aún en el orden material, mediante 110 retorno á lo primitivo.
El escritor ruso fa t , simplemente, un cristiano. Sosteoia, como muy bien observó el sagaz
critico español va citado, que lo sustancial en
nuestra •ida, lo que no es engaño, aparic11cia y,
en dcfiniti va, dolor, es el olvido del yo para dedicarnos al bien de los demás. Sólo puedo ser feliz cuando no busco mi felicidad en mf, sino co
la felicidad de los dcmá:1. El mal que los demás
me hagan, no es mal-para mí¡-en cambio , lo es
el que yo lea haga á el los•.
¿No predicó lo mismo Cristo?
En· lac teoría dc-Jr felil:idad por medio de la
desaparición del egoísmo, de honda paren cristiana, se basa la obra genniaamente apostólica

de Leó n T&lt;&gt;lstoi. Qa.cría la redención; aspiraba á
uoa inmensa reforma social.
Mu, á d ifereucia de la ta.rba de libertarios y
reformadores qa.e aod,n por :ah{¡ á d ií,reincia de
los Jaurés v de los Ig lesiu qoe van en lujosos
trenes á los coogrcsos á predicar la igualdad so•
cial, y comen ui ici\~o, y b~be:u champañ1, llablando, con adem;ln solemne, de lascrei •indic.ciones&gt;, Tohtoi, aotes de pretender la reforma
social, se reformó á si mismo. Y en esto reside,
j11stamente, l• mil, gcande de sus conquistas; y
por ello Logró, ya pusta cu el camino de la per•
f,cción, ser admirado como 1111 apóstol A.otes
q ne hacer buenos i los otros, cmpeuba por ser
bueno ti ; antes qac lanur teorías para 1110 de
los demás, comenzaba él mism.o por practicarlas.
En noble y ab Hcó d: su1 derechos nobiliarios;
era rico y abdicó de sus bienes¡ era ame, J seiior
y de su condición de amo abdicó, •isticndo, co •
micndo y ,..¡ •iendo como vi •fau 111.1 antigaos
sicr•os.
T•n estupenda dlsciplins espiritual, tao bella
escuela de fortalua, está reflejada en el príncipe
P&lt;:dro de Gaerray paz; en el Lc•in, de Ana K«·
renína; y, sobre todo, en el príncipe Ncklio.dotf,
de Re~arrecci6n, el sednctor que preteadía redimirá la proatituta Mulow.11 y, pita conscgairlo,
comprendió que necesitaba principiar por sC
mismo, por su reforms interior, inspirada ca el
Serm6n de la montaña.
Vida de cusel!.anza y de ejemplo ha sido la de
Tolstoi¡ obra f::110.ia aeri su obra, andando loa
iños, cuando la simiente qa.e derramaron sus
manos generosas fructifique.
La humanidad t.&gt;d1 se ducubre ante 1■1 des-pojos¡ y los labios. temblorosos de cmoci60~ 110
pueden menos de repetir: ¡Co11 Tolstoi •esapare-cc de la tierra la coo.ciellCi&amp; mb pura y honrada;
el genio mi.s severo de nuestro tiempo; el único
apóstol! ... . . .

•h e l p1!1.o limpio, la bacil rcboaando espuma
j ,bc,aon, las navajas rcoitn pasadas, de corte
sutil, y los peínu primorosamente desengrasados .. . . Lo que h1y de afición á las comodidades
y ;l cierto rafi oam.iento en todo francés , hlzo que
los o fi ciales se deshiciesen en elogi os y gal.a nterías, que, dirigidas á los ojos de la mocita, n•c!ao, en realidad, de admiración al aseo de aquella bubcda invex,osímil. Ellos ignoraban que el
patrón, el señor Gil AntoHncz, era hombre e11
eso tan remirado, q uc en el pueblo y donde.
quiera se le conocía por el remoquete de On.ta
d• oro ....

.,

1

, rOLUNTO
IN darse caciit.a de ello, o.aturalme11te, Napoleóu cometió
aoa •ez e11 sa vida señalada
imprudencia. La cosa ocarrió en España, donde bien
p11diera decirse que no cometió esa sola el conqaistador del mundo, sieodo ta primera y trascendental haberse metido en ratonera semejante.
Sin embargo, la impra:dcucia á que me. re6cro
foé doblemente grave, amén de inexpli~ble, 'f
sólo la ex :usa, ó h excusarla ante la Hist~ria, ti
la Historia la conociese, esa mágioa y prestigiosa
seg11ridad que ticuc11 los grandes hombres de
qne el azar est;l en ÍllYor suyo, aun cu•ndo en
España bien pudo entender el htrot de Austerlitz que la suerte empuaba á cansarse de prodi•
gart e caricias locas.
N,1da sabe la Historia de que, al paso por 11.D.
paeblccillo de Cntilla, donde hizo noche el capitán del siglo, algunos oficiales de su estado
mayor siotieron el deseo, m11.y natural, de aíeitarse, los que se a fcitaba11, y recortarse el pelo J
bub1 casi todos. Ttuían sus barberos en cada
regimiento; pero habían visto al pasar una barbería muy pulcra, caso extrafio, OOD 111 yelmo de
Mambrino de reluciente azófar cnlgado á la paerta catre dos sartas demuelas dispuestas coquctonam ente, sin que faltase en el escaparate un frasco donde 8otaba11 verdes y flacas saoguijaelas
y dos 6 tres bc,lccíllos de pomada de rosa. FDI:
voz geoeral q ae el F1gu-o debía de saber 111 ~bligación, y, en efecto, la oficialidad llenó la tiendeci11a reclamando scnicios, y salió 7 encutada
de la destreza del barbero español y de la gracia
con que su hija, m ereoita de veinte aiios, le acr-

,

La grata impresión pudo tanto en el ánimo de
los franceses , que se mostraron muy benignos
y hasta obsequiosos y nu causaron la más le•e
molestia, lo cual se deberla también á la presencia del Emperador. Alguno pro.uanció ante
éste un elogio al Fí¡fuo, y .Napoleón dispuso que
se le llamase al alojamiento, que era la Casa
Consistoríal. Y allá se fa é Gil Antolfocz, con su
toalla, sn bacía, sus jabones de olor y su hija y
ayudante, á tener el honor de raaarar aquellas
mejillas de figura de medalla griega, que ya hablan perdido el diseño marc11do y clásico de la
época consolar.
Antes de sentarse para proceder á la operació11
birberil, el co11qaistador clavó su aguileña mirada e11 el rapista. No esa que desco11fiue ni que
recelase cosa alguna: era un hábito¡ el Emperador gustaba de advertir y á veces de saborear los
efectos de su mirar hondo. Le complacía impresionar, admirar, sentir el movimiento de samisió-n del alma de sus interlocutores. Pero nada
semejante á asombro ni á humildad •ió en 111
cara cenceñ11 de respiogada nariz y cortas patillas, de aquel hijo de malagadi.o recriado e11 tic·
rra castellana. El barbero sostenía la ojeada con
curiosidad, allá interiormente desdeñosa, dcta•
llaodo la corta estatura, las ngordctas formas y
la faz casi lampiña del terrible guerrero . El físico de Napoleón no había iospirado á Gil Ao toUo.ez ningún respeto.
Y en decto, mientras ataba el paño al pescuezo corto del Ogro de Córcega, he aquí lo que el
b~rbero pensaba:
- Pues vaya una facha la del tío éste ... . Si
p:irece un canónigo .. . . Y dirán que es valieo te
. Si le ponen noa escofieta, el ama del cura
de mi pueblo . .
La comparación ínvohantaria entre el Emperador y los gallardos oficiales, sus clientes anteriores, hizo que Gil AntoUoez abriese con íntimo
desprecio la reluciente, afiladfsima 11anja, mientras continuaba el monólogo Último:
- Para lo que tieoe que afeitar .. . Con un al·
filer de á ochavo sobraría . . . .
Al paso ligero del jabón siguió la aproxi mación del acuo, cuyo frío sutil estremeció un
instante al Corso; estremecimiento meramente
Hsico, pues la idea de ua peligro ni crazaba por
su meote altanera, en la cnal bullían aún tantos
planes y tan tempestuosas ambiciones. A mil
leguas estaba de suponer que aquel frío de Ja
nnaja podía ser el abanicazo de una ala negra.
El señ or G,l Antol ínez acababa de sentir, de impro•iso, la tentación, inexplicable , insensata, la
impulsión repentina, que brota ardi ente, que
■alta de lo secreto de nuestro str psíquico.
Era una fiebre, un acceso de calentura, un deseo desatado, inmenso, un apetito que del alma
descendía á la con•ulsa mano, corriendo cite•
t ricamentc después hasta la hoja brillante, que
ansiaba morder la piel y bañ arse en la saogrc
h ir,-ientc .. . . No acer~ría i decir el sciior Gil
AntoHnez- ni supo explicarlo nanea cuando ya
en los an os de su vejez, evocaba este rccacrdoá qut sentimiento obedecía aquel ansia de degollar que surgió obscura, fatíd ica, furiosa, No era
Gil Autolío.ez de los p-atriotas exaltados. No se
le habla ocurrido irse coa los guerr illeros. No
padecía el sublime fanatismo de la resistcucia al
invasor. Los franc eses que había rasurado por
la tarde le eran hasta simpáticos. Y, sin embargo, su mano y su pulso vibraban ansiosos de

-

.

Ultimo retrato del Excmo. eetlor Tam Puk hum,
vistiendo traje de charro

apretar, de dar el tajo feroz, de ver doblarse la
cabeza pálida y amarillenta , gorda y clerical, del
•;lrbitro de Europa. Si tal hiciese, ¿quién más fa moso , quitn más celebrado qae el señor Gil, el
humilde barbero? Lo que no habían podido balas 11i sables, lo que cambiaría la faz del mando,
lo hada el obscuro rapista de un poblacbón con
~ólo un movimiento de su puño der echo ....
Pues bien ; el señor Gíl afirmaba que ni a ún esto
se le había ocurrido. No eran reflexiones, no
cra11 pensamientos lo que en aquel inslante her•
v ía en su co nciencia: era sencillamente el ín1tinto1 q ue no se razona, si bi en procede de los
razonamientos t ideas a11teriores¡ pero reviste
su forma propia, s11 brava forma de arranque
instinti•o, con todos los caracteres de lo sombrío, de lo ani mal. El señ or Gil daría su viday de dar la vida se trataba¡ pero et- buen hombre
no lo recordaba siq u iera- por ver brotar súbitamente, con J!luJ!l" fatfdico, el chorro de sangre
de las sciadas arterías. iOh, qué gozol La sangre
cálida empaparía su mano .. . . L a muerte del
Corso sería in stantánea: el barbero, con la prác•
tica de su o ficio, sabría muy bien ctón•c el tajo
era necesariamente mortal, Un corte • ioleato y
vi vo como un relámpago, de derecha á i zquierda , empezando bajo la barba .. . . Y ya buscaba
con los utraviados ojos el mejor sitio, cuando
la muchacha, Toiiuela, Umídamcute, viéndole
suspe11so, le acerc6 la br ocha, suponiendo q ue
faltaban á la imperial ras11.radnra dos 6 tres pases de jabón . . ..

Faé como si el señor Gil AntoUncz despertase.
En v isión clarísima se le presentó la pobre criatura cosida á cuchilladas, h echa un mont ón de
carne sanguinolenta, que los soldados p ísotea11
y ultrajan todavfa brutalmente . . .. Y l úcido ya,
empezó á a fei tar al Emperador. Nunca mano tan
suave y navaj a tan delicadamente respet uosa
se habían paseado por el rost ro augusto ...
Napoleón notó algo. El temblor de la mano, la
indeci sión pri mera del Fígaro no se escaparon á
su penpicacia. Momentos después decía á un
:ay udante:
- ¡Qué conmo•ido estaba ese pobre d iabl o!
No hay que sor prender se; el día de hoy scri una
fecha en su vida .... De susto y de veneración
al pronto, no sabía ni qué hacer . .. , Le costó
t rabajo empezar ... Que Je den dos luises y que
consene 1, navaja como recuerdo¡ que no afeite
á nadie má, con ella . . .. . .
LA COIIDl!SA DEPAROO B AZÁN,

~

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VENU/

•

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Ru_iydrd Kplme;;
l!Lw'lra,&lt;;tQTte/ de Q

Entre los adoradores de la Venus Anno Domini
se contaba el joven Gayersoo.
Se le daba el nombre de &lt;el muy joven Gayuson&gt; para distfogoirle de su padre, á quien le
llamaban &lt;el joven Gayerson&gt;. Era un funciona•
rio civil de Bengala, que afectaba los modales de
la juTentud, y que, por lo demás, parecía jo..-en
de corazón.

Y los anos pasaron, c,&gt;mo pasan los
ai\os; pe.ro nuestra gran Diana aparecla
siempre nueva, fresca como en flor, y
blonda y bla.nca, con sus ojos azúreos,
con sn dorada cabellera, y todo el mundo, los que Iban y ventan, ofreclaola el
homenaje de sos eloi:los en la medida de
su deseo.
Diana de Efes&lt;:,

ADA tiene ella de común con el número
18 que s encuentra en el Braccio Nuevo
•n
del Vaticano, entre la Ceres de Visconti
y el dios del Nilo.
Era uua divinidad exclusivamente hindúe, una
divinidad anglo-bindúe se entiuide, y la llamábamos la Venus Anno Domine para distinguida
de otras Aono Domini del mismo orden eterno.
Según una leyenda que corría en las montafias,
ella había sido antañu joven; mas no se conocía
hombre viYiente que pudiese declarar abiertamente que la leyenda era verdad.
Viajeros lletaban á caballo á Simia, y se marchaban, y se aacía una reputación, y ellos, tras
de cllJDplir con los cotidianos deberes del vivir,
tornaban para encontrará la Venus A nno Domini
tal y como la dejaran.
Era tan inmutable como las colinas, aunque no
bn verde, sin embargo.
Cuanto puede hacer una muchacha de dieciocho afl.os en materia de equitación, de andar á
pie, de baile, de almuerzos sobre la hierba, en
una palabra, de ejercicio ex.aguado, la Venus
Anno Domini lo hacía sin fatígarse jamás, sin
que el tedio la traicionara nunca.
Amén del dón de la eterna juventud, ella había descubierto, al decir de los hombres, el secreto de la eterna salud , y su fama habíase extendido por la comarca.
Simple mujer al principio, acabó por elevarse
á la c.ategoría de una institución, á tal punto, que
ningún hombre considerábase completo si antes
no babia rendido pleito homenaje en el santuario de la Venu., Anno Domini.
Era única, por más que tu viera numerosas imitadoras.
Seis aiios, á sus ojos, tenían la misma duración
que seis mese:s para las mujeres ordinariu, y diez
alios dejaban en ella huellas menos visibles que
una fiebre de una semana en cualquiera otra mujer.
Todo el mondo la adoraba, y ella, por su parte,
mostrábase agradable y cortés para todo el mundo.
Había hecho de la jnventnd tal costnmbre, que
no podía prescindir de ella. Por lo demás, no
comprendía que renunciamiento semejante pudiera ser una necesidad, y escogía á los jóvenes
para su sociedad predilecta.
~

~

El "muy joven G1yersoo" no se limitaba á un
culto tranquilo y de pul,'a forma, como los demS.s
jóTenes, á una danza ó una conversación con la
Venas Anno Dominí, y á mostrarse tan humilde,
tan reconocido como coonoía.
Era exigente.
La Venus Anno Domini le atormentaba,
Por ella sufría, por cualquier cosa, hasta sen•
tirse enfermo. Su fidelidad y su seriedad le hacían aparecer ora tímido, ora fastidioso y rudo,
segÚJl su humor, al lado de personas que habían
doblado la rodilla ante la Vena• Ánno Domi11i.
Ella estaba disgustada con n
Le recordaba á un adolescente que, veiotitris
años antes, había proclamado su adhesión sin
límites á ella, y por el cual había experimentado,
durante más de una semana, ciuta debrndad.
Peroeladolescente había partido, caSillodose con
otra mujer, menos de un año después de los felices días en que la adorase¡ yla Venus Anno Domi•
ne había easi- -ca.!Í di_~o- eoteramente olvidado
su nombre.
El "muy joven Gayenoo" tenía los mismos
grandes ojos azules, el mismo gesto del labio in•
íerior cuaudo estaba alegre ó triste. Pero la Venus Anno Domini no po• eUo dejaba de llamarle
al orden.
Los celos extremados no eran de su aprobación. Más la placía la d11lce y contenida tero un.
El "muy joven Gayerson" era harto desdicha•
do, y no procuraba, por cierto, ocultar su suíri•
miento.
Pertenecía al ejército, á un regimiento de línea
si mal no recuerdo, y su figura era un upejo, y
su freute un libro abierto. A causa desu ioocencia, sus compañeros de armas le hacían pecosa
Ja vida y agriaban su carácter, naturalmente d11l•

ce.
El "muy joven Gayerson" e»ael único que sabía qui edad ''el muy jono Gayerson" atriba{a
á la Venus Ánno Domini, y á nadie hada partícipe de sus pensamientos.
¿Acaso la atribuía veinticinco aiios ?
¿Acaso le había ella dicho que tal era 111 edad?
El "muy joven Gayerson" era capaz de atraTesar el Gagger crecido, tan sólo para lleTar un
billete de elJa, porque en ella cnía con re ciega.
Todo el m'Dlldo amaba al jonn. "/ todo el mundo sentía que estuviese á tal punto esclaTi:zado
por la Ven11.1 Ánno Domíni.
Por lo demás, nadie reco11oda qae de ella fue.
ralo culpa, porqae la V"n11s Anno Domini difería de Mistress Hauksbee y de Mistresa Reiver
en que jamás había movido 1IJl solo dedo para
atraer á un hombre.
Eran los hombres los atraídos hacia ella, como
hacia Ninon de Lenclos.
Se podría admirar á M.istress Hauksbee, mos-

l 1//o.

tnr desdén hacia Mistress Rei ver; mas era ine vitable adorar á la Venaa Anno Domini.
El papá del ' 'mny joven Gayerson" dirigía
una división, ó no se sabe qué, en una región de Bengala singalarneote desagradable, en
razón de hallarse repleta de periodistas que publicaban en los periódicos que el ''joven Gayerson" era 11111 Nerón•, •un Scylla,, 1ao Carybidv,
y á más de la de los periodistas, ser comunes en
la región otras pestes: las de disentería y de có•
len, durante nueve meses del año.
"El joven Gayersoo," que coobba aproximadamente cuarenta y cinco años, gustaba de los
periodistas porque le divertían ¡ pero, á su ver,
la diseoteda nada tenía de agradable, y en C11an•
to pudo e.s capar, marchóse lo más de prisa posi•
ble á Darjeeling.
El joven no estaba muy contento que digamos.
Dijo á la Venu., Anno Domini' que su padre iba
á venir.
Ella enrojeció levemente "/ replicó que queda·
r(a encantada de conocerle.
En seguida lanzó una larga mirada pensativa
al "muy joTen Gayerson," pues seoHa una grande, una profaoda pena por él, y consideraba que
él era un grande, 110 muy grande estúpido.
-Mi hija llegirá dentro de quince dia5, stñor
Gayerson, dijo.
-:lSu qué .... ? preguntó él.
-M.i hija, dijo la Venus Anno Dominí. Hace
un año que marchó á Inglaterra, y deseo que vea
de nuevo la India. Tiene diecinueve años y considérola como la mis sensata señorita.
El ·'muy joven Gayerson, " que tenía menos de
Teintidós años, estovo á p ,nto de caer e11 su silla al e~cuchar la sorprendente noticia, porque
se empeñaba en creer, contra toda verosimilitud.
en la juventud de la Venus Anno Domíni.
Ella, volviendo la espa Ida á la Tentaoa cubierta por los cortinajes, espiaba el efecto de sns
frases, sonriendo.
El papá del "muy joven Gilyerson ·• arribó doce días después, y no contaba todavía veinticuatro horas de encontrarse en Simia, cuando dos
Tiejos amigos suyos ya le habían enterado de cómo ''el muy j oven Gayersoo" se conducía.
"El joven Gayerson" rió mucho, y preguntó
quién podría ser 1a Venus A nno Dominí.
Lo cual prueba que había vivido en Bengala,
donde nada se sabe de lo que pna, como no sea
eo materia de netocios barsátilu.
Entonces dijo:
-Los oiüos, niños han de ser.
Y habló del asunto con su hijo.
Afirmó el " muy joven Gayenon" que se con
sideraba desgraciado, miserable, y el "jo vei: Gayerson" respondió que le disgustaba haber en•
geodndo á semejante brato.
Dió á entender que su hijo hada mejor eo abre·
Tiar su liceoch. y Tolver al servicio.
Esto dió motivo á una respuesta que nada tenia de filial,
Eofriároose las relaciones, basta que "el joven
Gayerson" propuso que juntos visitaran á la Vemis A nno Domíni. El "muy joven Gayersoo" encamioóse á casa de ella en compañía de su papá,
sintiéndose á la par descontento y humillado.

La V!!nas Anno EJomini les recibió graoiosamcn •
te, y el ''joven Gayersoo" dijo:
-¡Por Júpiter! iSi es Kitty!
El " muy joven Gayersoo" hubiera desudo de
buena gana una explicación, ~¡ en aquel instan•
te no estuviese enfrascado en amu1a charla con
una buena moza tranquila. clegaotrmrote ataviada, que la Vrnas Anno Domini le presentara
como su hi ja.
Veía á aquella á tal extremo envejecida ■hora ¡
era tao reposada su aparieuciil, que el " muy joven Gayersoo" desesperóse.
Séhilamente escuchó á la Venas A nno Domini
que decía:
-¿Sabe usted que su hijo es uno de mis más
entusiastas admiradores?
- No me admira, dijo "el joven Gayerson."
Y, alzando la voz:
-Sigue las huellas de su padre. lPor ventura
no adoré, hace mucho tiempo, el suelo que usted
pisaba, Kitty, y desde entonces usted no ha cambiado? ¡Cosa más utraiía !
El " muy joven Gayerson" no murmuró palabra.
Daraote todo el resto de la visita, su conversación coo la hija de la Venus A nno Domíní Iué
entrecortada.
- Hasta maiiaoa á las cinco, pues, dijo la Venas Anno Domini; y sea usted exacto. se lo ruego.
- ¡A las cinco justas! dijo el "joven Gayerson."
Hijo mío, supongo que tendrás un buen caballo
que prestará tu •iejo padre, ¿110 es cierto7 Voy
á dar un paseo mañ lna, despuéJ de mediodía.
-Perfectamente, dijo el "muy joven Gayersoo,"
y yo parto también mañana al servicio. Mis p o
neys están .f. sus 6rdeots, señor.
La Vt'nas -lnno Dom ini Je miró á través de la
p enumbra de la habitación, y sas grande&amp; ojos
grises se humedecieron.
Levantóse y le tendió la mano.
- Ad iós, Tom, le di jo en voz baja la VenusA n110
Domini.
R UOYABD K lPLI NG.

(T raducció n especial para E l Mundo flasfrado).

UN AMIGO EN DESGRACIA
Es terrible ignorar et nombre de no amigo ín·
timo. A diario nos vemos forzados á retener en
la memoria nombres de personas que nos iolere•
san . . . . Pero, en fin, la jgnoFaocia del hombre
no constituye una dificultad infranqueable. Cada cosa que existe en nuestro conocimiento adq11iere una forma especial y adjetiva¡ para oosotroll es &lt;no», precisamente &lt;eso&gt;, aun cuando
para todos los demás sea lo contrario. La cos•
tnmbre inflaye tanto en los crit erios humauos,
que una fnerte emoción, al repetirse, se desvir•
táa. Por eso, teniendo en cuenta las nomerosas
vece1 que ignoro cosas que deseara saber, quiero
templar la fnerza de mi primera afi rmación: no
conocer el nombre de un ami~o í.ntimo es UDa
destracia terrible y frecuente.
Después de vivir dos años frente á él, en la
calle Miromesnil, viéndole todas las maüanas en
la Sorb~na, y muchas tardes tn la biblioteca,
en e l sitio más lejauo del gran calorífero, á pesar
de la gélida furia del in Tierno, yo le llamaba el
sabio. ¡,No bastan á justificar esta nominación el
voluminoso manuscrito qae le vi escribir, los
raros infolios que consnltaba, las vi&amp;ilias acusa·
das por la luz oscilante que hacía parecer su
ventana el ojo de un monstruo rectilíneo1 Además, mi amigo tenía arrugas en la frente, el pelo
exiguo y gris, los ademanes ídameote torpes, escasas hs palabras ... H asta pasado el primer
aiio de nuestra intimidad no logré oir su voz.
F aé en no concierto, comentando con 110 acento
franc és parisino, el «Capricho español&gt; de Rimsky K orsakow, y &lt;En las estepas del Asia central&gt;, de Borodioe. No será preciso aclaru el
concepto &lt;amjgo fotimo&gt;. Li1ré ba hablado con
penetración de los amij!os desconocidos. Se llama intimidad la compenetración de vidas, el
trato asiduo, el ioteri •, aunque no sea mutuo.
Yo sólo he dicho que era amigo say o, sin afirmar la reciprocidad. Continuamente pensaba en
él. Antes de dormir me asomaba al bilcón para
ver si trabajaba; en la biblioteca yo llegaba siem·
pre el primero para poder guardule su sitio;
suírl.a frío por permanecer cerca de s11 asiento;
cuando se le caía una hoj a de l]apel, jamás acudió á tiempo par a privarme el placer de ofrectrsela¡ en las conferencias de la Sorbona, a l
término de nna frase feliz del catedrático, mis

ojo~ buscaban los suyos para fortificar mi juicio
con su aprobación. La similitud de nuestras afi •
ciooes y algo misterioso que palpitaba en su
figura eníermíza-¿no he dicho aún que parecía
un eterno convaleciente?-excitaron bacía él mi
interés. No conociendo á nadie que pudiese ser
intermediario para trocar en amistad nuestra
simpatía, traté, en vano, de aceroarme á él. Pero
era obstinado en su si lencio. Ni siquiera para
responder á mi ademán aJ ofrecerle las hojas
caídas se aventuraba fuera de los parcos límites
de unas «gracias&gt;. U n día, recuerdo que fné en
el mes de Mayo, me dijo: &lt;Muchas gracias&gt;¡ es la
vez que le he oido mh elocuente. Su terquedad
en el mutismo hacíame pensar en esas puertas
que, á pesar de no abrirse nunca, hacen suponer,
á disgu,to de su tenacidad de no dejar ver, un
patio florido , encuadrado de azulejos claros.
¿ Y bastaba todo esto para j azgar de su sabiduría? Y o he conocido hombres mediocres que
asisten con igual asiduidad á las fiestas i ntelectuales que á los entierros¡ en la Biblioteca Nacional de Madrid vi .i un caballero encanecido
copiar, durante cuatro meses, á mi lado, los versos prosaicos de Jas comedias de Camprodóo y
la partitura de Marina. Mas, desdeñando los pre·
cedentes , vo tuve la certeza de no equivocarme.
Y , los dos años de am istad sólo sabia de él qne
hablaba el francés como idioma propio y escribía en caracteres diícreotes á los Jatioos-¿~riegos, ger mauos, turcos?-No lo he sabido hasta
mucho más t ude. Poco aotes de verle por última vez, cuando hacía los p reparativos para regresará mi país, la port era me cedió una tarjeta
de mi amigo, 4. ue le servía de gnía para recibir
s u correspondencia. Sobre la cartulina, los caracteres ex traños formaban 110 nombre tricompuesto. Debajo no había nada indicador de profe sión: ni siquiera &lt;Miembro del Instituto&gt; ó
cP.ilmas Académicas&gt;. Mi amigo no era oficialment e nada.
Y ha s ido alg noos añ os después, cuando leyendo Le Journal con esa s impatía que nos liga á las
noticias de los países donde hemos vivido, los
c aracteres exóticos, Tist os la primera vez sobre la
tarjeta , hao sorprendido mi mirada, trayéndome,
en un momento, la evocaci ón de su figura. Car,1cteres cuyo Talor no sé, y que me dicen, sin embargo, una cosa concreta é iocoofuodible; sitnos
ignorados que hubiese distinguido entre mil se•
mejaotes¡ jeroglíficos magos, á caya vista h antigua amistad ha r enacido fresca y Bor lda, al igaal

�de esos ríos qne, lnego de marcharalgnna distan•
oia bajo la tierra, se noe mnestran m,.s claros y
hondos cuando reaparecen .... La noticia, prolija
de detalles, me descubre á mi amigo como centro
de nna conspiración contra las máximas autoridades rnsas: circuido de una au.reola de hombre
de cienr.la y de hombre de ensueños¡ qneriendo
hacer triunfar ~ns utopías de igualdad con Dna
alqnimia formidable.
Despuh del primer estupor, gocé unos insti&amp;n·
tes la alegría de saber i mi amigo grande en los
errores, astuto en la intriga, enorme en las aspiracioue!I de bienes cimentados en catást-roíes,
q nilllérico• como un apóstol, tenaz como la gota
de ag11a -y potente como UD volcán. Luego, dejándome guia de esos·inslinto1 que dominan á las
ideas hechas por el cerebro, olvidé todos mis
principios de hombre de orden, cerré mi airea i
la piedad por c11antas víctimas hubieran aquellos explosivos podido inmolar -y, sobre la sangre de niños inocentes, de idilios cortados, sobre
el criroen gae entraña arrojar un ci,go instrumento de exterminio, 1-1111 sobre mi amor ínrioso
á la vida exp11esto á perecer en una hecatombe
estúpida, la fuerza de mi simpaUa tri11nf6 basta
torturarme con 110.a augustiosa compasión hacia
mi amigo. Le vi cantando el tema del poema sinfónico de Borodine, oamino de la Siberia trágica. Ali{, en la vastedad del silencio, la mort.,ja
de la nieve oayendo encima de sus quimeru le
mostrará la esterilidad desu volum.j110so manuscrito, trabajado i la luz de la biblioteca, y de sus
planes v sus explosivos, elaborados en la sombra
de su habitación. Y estoysatisfeobode este amor
puro, exento de interés, hacia mi amigo: es l:l
mayor prueba de hombre bueno que he encontrado en mí, pues para qne ese amoT subsista, olvido mi odio á. los enemigos de la paz. Hasta me
complace, por no mancillar la pu.reza de mis sentimientos con espcranz1s du:estitución, que allá,
en la soledad del destierro, él no se acuerde del
jo'f'en q ae sufría frío l)llra gua-rdarle el sitio y recollferle las páginu caídas .. . . Tengo la certeza de
qne no he de volver i •erlo nunca.
AL.ONSO H:EB.NÁNDEZ

e.ni.

Campeonato de Tenis

-

.... \... ..

,~enredares en el campeonato de la11 n- ten.is del "Junior Club"
·rurin b_a sido censurada en la primera novela:
La cittá /orle. Pronto apa.recerá, á su vez, la con-

ff
La obra literaria de Dora Melegari
La revista italiana Naova Antología acabl de
publicar una nueva novela de Dora .Mel~gari, que
tiane por título La citfá del ~i~lío (La ciudad del
lirio).
Esta ciudad es Florencia. Zola escribió una
serie de novelas que llamó Les frois vi/1es: Lourdes, Roma y París. Dora M.elegari se ha propuesto un empefto análogo y su Cittá del .fitlio es el
segundo volumen de una serie de tres novelas: las
tres capitales. Trátase de tres ciudades italianas
que b.an sido, una tras otra, capitales del reino
de Italia, durante el l)&amp;rJodo del risortimento nacional (18.39-1870). Son Tur!n, Florencia y Roma.

sagrada á Roma.
Scipio Sighele estudia la obra y las ideas de
la célebre novelista en un interesante trabajo,
que también publica en laNtrovaAniolol!ía. Desde
las primeras llneBS el crltico nos dice que dicha
escritora se levanta por encima de la turbamulta de las obras mejores que se escriben, .no solamente por la ele\'aoión de su genio, sino también
por la originalidad de su pertil i.ntelectual.
"Italiana por nacimiento y de corHón, es también, en cierto sentido, cosmopolita, porque ha
vivido mucho tiempo en el extranjeTO, porque ella
ha visto y observado mucho y porque ella asf ba
completado, por la percepción de loe más vastos
problemas sociales. es&amp; agudeza psicológica ínna,
ta que, de otro modo, hubiese permanecido encerrada entre las estrecheces de un solo ambiente
moral."

Su padre, Luii, Amadeo Melgari, era el íntimo
amigo de Marrim y de Gioberti y de otros factores de la independencia y de la Uvidad itahanae.
Dora M.elegari, más tarde, habla de contribuir A
la historia del Risorti.rnenfo, rublic:ando en francés Leltres ínlime5 deJosPph Marriní, y en itali11no unB gran obra, la joven Italia y La ;oven Europa.

La serie "Las tres .:apitales" formará también,
al mismo tiempo que una colección de DO\'elas,
un estudio histórico sobre las últimas tases de la
Unidad italiana.
La Revae des Dert;1c Mondes, de Parla, fué la
11rimera revista que dió á conocer la novelista.
La primera novela, Expiafion, estaba firmada
"XXX" y obtuvo un gran éxüo. Después apare
ció Marfhe de Thiennes, que llevaba por firma el
seudónimo "Forsa11."

&lt;,;a.pode alumnos dd Colegio 'reree_iano tle M:ixcoac que re ·ibieron eus pr~mios el domi.ugo ú ltimo

�~a~teltaua
o

LOS

Sa principio es legeDda.t:io. 5'&gt;n de origeD

l■buloso,

CABALLOS

a

Q11e surgió al correr la sangre de Medusa en con'fuhión,

Las ne-vascas les ofrecen un deporte en los lrioeos¡
Y lanzando sus collares argentinos tintineos,
Van y vienen por el hielo con monótono ttotar¡
Mas liru de los carrnajea es el colmo de sus gozos·
lr braceando, arqueado el cuello, alt■Dcros, donairo&amp;cs,
Sob.re el terso y duro asfalto de un henchido boulevard,

De sus padres los centauros aún coDservan las pasiones,
A Q11irón deben el timbre de ostentar CD sus blasones
Al ftecbero S1gitarlo, qae es un signo iodiacal;
Y de Hlplí¡!riío ;,qai ¡!a.ud•n? Los instintos pujfalados
De las águibs reales, y el bono12 de ser montados
Por los htroes, semidioses cayo nombre es inmortal.

En las próvidas partidas ci.negélicas, los días
Pilan ágiles, corriendo tras famélicas jaurías,
Su atención puesta en las trompas por vencer en el ardid;
Apostur-a de guerruos demandando Jo• honores,
T.-man yendo en los dufilu, al batir de los tambores,
Cundo fénida la Po\tría conmemora alguoa lid.

Les di6 vida el dios Neptuno, y, con ímptlu fogo!&lt;&gt;,
De su concha iban tirando por los mares de Aquilón,
Son de alfa v noble alcurnia, y descienden del Pegaso,
El aHgero viajero de las cumbres del P.irnaso

En las artes y en lu letras son el tema constuñido.
Los tnnslorma en tranmaturgos de c:ar:lc1er agutrrido
La leyenda prodigiosa, de otro tiempo evocatriz¡
Son amados de to, dioses, y, por eso, los preside
Marte fiero en los combates, cuyos triunfos U decide,
Y en la oaza, Diana púber, la doncella impecatrh,
En &lt;La Ilíada&gt; Homero encomia sns proezas de intrigante;
cEI Q11ijote&gt; proverbiza su lealtad en Rocioulh¡
Cuauhtemoc se asombra al verlos en ]as huestes de Cortts¡
Y galopan y galopao coa el peso de Mazzepa,
En el canto de Lord Bpron, por Jos 1t1rcos de la estepa,
Y Alejandro y Bonaparle á ellos deben honra y prez.
Dc:l pioccl de los maestros siempre Iaeron pnieridos,
D.iado vida á las escenas de más bellos coloridos¡
No hay estudio ni museo que no adorne su perfil;
La estatuaria. ha perpet111do su gentHica belleza,
Y en el bronce y en el mármol la. altivez de su realeza
Brilla al soplo genitivo de una técnica sutil.

Sus efigies toman vida y romper quieren s11 inercia
Eo. las viejas constcacciones troglodíticas de Persia,
En Persépolis la. heroica, en la Roma de Nerón,
Ea las rninas memorosas de los p11eblos del Oriente,
Ea los templos majestuosos de la Grecia decadente
Y en el ático y los frisos del divino Par-tenón,
Los cabi.llos, seres nobln y orgullosos, se apasionan
Por la caza y los comb•tes¡ tienen rasgos que pr,gonau
Al hidalgo enamorado de la gloria ó de un ideal;
Tau variado es su cuácter, como e.l medio en que se agitan ;
Son valientes 6 cobudu, son sumisos 6 se excitan,
Aristócratas, plebeyos, practicando el bien ó el maJ.
Son joviales cuando llevan ea s11 lomo á las hermosas,
Porque •oman actitudes y posturas armoniosas,
Movimientos de felioa y estudiada pulcrilad¡
Y se vuelven juguetones, bulliciosos, iníantUts,
Y retozan incansables, alocados y pueriles,
Si los niiios su1 ijares espoleau coD inquietud.
Graves son en los sepelios, enjaezados con luchaosa
Mautellinas y penachos, co.ndaciendo lu carrozas
Con el aire contristado de nn:1 crutl desolación¡
Y en los cuerpos de bomberos corrrn, corren azorados
Por las amplias avenidas, Ct1al si fueran desbocados,
Presintiendo que el pellgro tiene al bombre en aflicción,

En los cosos parten plaza pruidiendo á lo~ toreros,
Con jinetes alguaciles como heraldos vocingleros¡
En la lidia tom ■-n parle so~tenlendo al picador;
Y como haz de raudas flechas, b.f.bilmeute disparadas,
En hipódromos y pistu, con loa jockfys á horcajadas,
Saleo rápidos, ligeros, á un lhopl Jbiural atronador.
S;,n tambléo funambulescos. En los circos, las palmadas
De la gente los conturba¡ hacen l!odas bníooadas,
Corren, saltan, cabriolean con notable intrepidez¡
Y alsona.r de cascabeles y timbales, con delicil,
Galopando por el ratdo, sienten qne es una caricia
De una ecúyere, en las ancas, los pequeños leves pies,
D.&gt;ndcq11iera sa aila.eta descubrimos, Smrge adusto,
D.: ovalada! herraduras, entre 1,tigos, su busto,
Como emblema de la cau, como blpico blasón¡
Su figura anda en alfombras, gobelinos y tapien,
Eo Jo, naipes y en las piezas de ajedrez, con la.s c:rvices
Casi siempre levantadas por indómita elación.
Ya aparecen b,jo tl polvo que los siglos amontonan
Sobre objetos que curiosos antic111rios colec:cionan
Pa.ra gusto de poetas amadores del ayer;
Ya se ostentan esculpidos en arcaicos camafeos,
Ya en escudos nobiliarios, coa heráldicos arreos,
O en medallas que con!erva.n numism,tico valer.

~

MAXIMO 0ORKI EN CAPRI

Cerca de cinco ai!o, bace que Máximo Go,ld,
el célebre novelista roso, -.ive u1 la isla de Ca·
pri, en la oual lleva 11na vida. de retraimiento y
soledad casi iuexpuioabln, Se ha aislado de tal
manera, que nunca, h■ sta ahora, b;,.bía sido polible penetrar á su villa, por lo coaJ estos iníor,
mes se pn.eden oonsidenr como de actualidad,
a11nq11e d establecimiento de Gorki, en Capri, date de varios años.
Cultiva el escritor raso una gran 1mi1tad con
Braceo, el célebre dram■ tur,:o y novelbta italiano, y, gracias á esa amistad, podo penetrará la
residencia-cerrada herméticamcntt-el 1eprcse11.tante de un puiódico parisiense.
Luego que se ba franqueado la puerta del por•
tal, la que raramente se abre, se disipan todas las
leyen.d as fantásticas qne se han. hecho volar á
e:rpensu del e.rpatriado ruso. Se siente un am•
biente de simpatía y de recogimiento, y nadie
creerla haJlarse en la casa de un hombre qne ha
revuelto el imperio más grande del muodo y que
llevó, durante muchos aii.os, iina vida agitada v
peoou; llD hombre caya vida de a.zar poso en
c:ontacto coo las dolorosas escenas, obsuvaci6o
que tanto le ha de beneficiar en su labor literaria,
Vive Gorki una existencia apacible, d~dicada
al trabajo y al estadio deotro de su gabfoete,ocu·
pado, en s11 mayor parte, por un mnndo de libros
arreglados con 11n orden perfecto, En medio de
I ■ severidad de la biblioteca, se ve_n las notas ale•
gres de alguna planta de sombra, una armad un
antigua 6 alguna fotografía encuadnda primorosamente; entre ellas 6gara, en lagar prominente,
la de Braceo. Todo este coDjanto forma un her•
moso co_ntraste con la terrau que se abre sobre
el deslumbrador fondo de la &lt;Marina Grande&gt;,
Gorki 110 puede convernr en itaHano: es una
lengua que no ha podido aprender en los aiíos
que lleva de habitar e.o Italia, y para entenderse
con su buen amigo Bracco1 líene que servirle de

intérprete su espoi.a, majer que tiene adoración
por ti, y que, con su talenlo, h.a sabido bacrrae
indispensable p.. ra el gran cicritor, Ella tndii•
ce lentamente y en un i,ali ■ no muy puro, las palabras de Gorki, y da á hte nna sí.nteslJ abrevia•
da de lo que dicen sus interlocutores.
Gorki no habla nunca de su vida de a"leoturu
ni de su pasado¡ tampoco guthi hablar de su arte y se molesta ca.ando se insiste en que hable
de su poderosa iJlliuencia en R111u.; tal modestia
es admirable de su parte ,
El periodista que le entrevüló quilo oír 111,
opinión acerca de Njpoles, Ila1i1, su arte y su Jj.
teratara, sus artistas, dcUna¡ ;:I escritor habló

sobre todos los asuntos qae no pugnan con los
mencionados anteriormente, y habló, sobre todo,
acerca de su tran deseo de que se estrechen las
relaciones intelectuales y comerciales eotre Rusia é Ttalia para evlt■r la ioflaencia de Alemania
eo los dos pa.fses citados.
Sorprende ver hasta qui paoto est, eoterado
y venado ca. esos asunto• un hombre qi,e parece

-

esperamos qoe responder.f. al U■-mado nrgtnte de
la patria literatura,
Quizás su decisión de permitir que se visite
su villa por primera -vez, d1apuh de vivir en
ella por mb de cuatro años, h1dique el que est,
decidido á figurar en el mu_ndo de la poHtica y
de la literatura¡ quizás dentro de poco tiempo se
rffll1e•e la asombrosa activldaddeque dióejemplP durante 1■ revoluci6.n rusa; loja1á que utas
naestras esperanzas se realicen y que las letras
ruaas no queden hutrfanas á la muerte del gran
TolstoH

El Cervecero que llegó á General
LA VERDAD ACERCA DE SANTE~RE

Porta.! de la "villa'· de Ciorl&lt;l en Capri
absorbido en el alto arte, Proíefl un verdadero
cnlto por las &amp;lorias de ltali.a en todos los ramos
de la acti vid».d humana,
Según dice :Bracoo, Gorki es un. hombrt verdaderamente inlantil, y esta alma, de temple de
acero, tiene geqcilJecu y debrndades de niño ti.mido.
Despu,is de Ju terribles tempestades qae han
pasado por esa cabeza, ha ueot■ do en ella una
gran calma, la cual no puede alterar ningano de
los torme11t01os re011erdos del pasado.
Tal es Ja vida que lleva ac.taalmente d hombre
que esti llamado á ocupar el primer lugar en la
literatura rusa , la muerte de Tolstoi¡ ahora falta saber si aceptará ese primer hgar 6 Jo dejar,
vacante después de la desaparición del Conde
León. Creemos que las letras rusas Jc{llam1111 y

En el mn..ndobansidomu:cboshombres á qnie• nes la Historia, juzgando sólo por las apariencia~, nos ha retratado con rasgos muy d.He111rntes
de los que realmeute tavieron, colgándoles
unas 'fcces beroícu hnañas, crímenes borrrudos otras, aiu que realmente hnieran en tales
crímenes ni en hazañas tales otra participacjón
que aquella á que fatalmente lts arrastraron las
circunst■ncias. Uno de estos hombres íué Sanh:rre, el célebre general revolucionario, de qoien
injusta:mentese ha querido hacer un demagogo
cruel y aa.nguinario, cuando realmente no fué
más que 1111 desfraciado, víctima de un poco de
vanidad personal, después de todo muy francesa,
Antonio Santerre era oervcc:cro¡ más aúa, descendía de toda una dinastía de cerveceros cuyo
nombre era cilebre cu tod■-s las provincias del
Norte de Francia, y que con su industria habían
adquirido tanto oro como fama. Pero á la vez
que l.Jldustrial honrado y activo, nuestro hombre en., á 111 modo, un genio. Su padre le babia
hecho estudiar en el cCollt°!ge des Gusains&gt;, y
il npo aplicará su profesión el fr11to de sus es•
ludios, introduciendo en la fabricación de la
cerveza importantes iunovaciones, tales como el
empleo de ca.tbón de cok para desecar la cebada,
las observaciones termomHricas riguosas en
vez del tanho, Ju lámparas de presión, invento
de su amigo el farmac:éntico Quinquet, en lugar
de las bujías ... .
Santerre trabajaba i la vez perla introdacció11,
en las leves, de reformas que hablan de faciJjtar

En los mb absurdos cuentos, en historias estupendas,
Eu obscuras y remotas mitológicas leye11du,
Nos cautivan sus bazañu de 110 tabor casi inJantH·
E bistoriógrafQs, poetas, dibojantcs y escoltoru, '
En el Jib,o, en eJ poema, en el bloqt1e, en los colores,
Su figura han prestigiado coo espJritu viril.
Los caballos son el tipo mis hermoso de animales.
Vedlos: blancos, brunos, trises, de oolbrea desiguales,
De sedeña piel y crines que la luz hace brillar,
Se eocabrit■ o, Jnego piafa.o, estornudan, cabecean¡
Retroceden ensanchando la nariz¡ caracolean¡
Se recubren de alba espuma para alegres relinchar,
Y corriendo 6 al galope y con trote acompasado,
Allá van tirando airosos de los cochea, sin enfado,
Sobre el terso y dllJ"o asfalto de n_n henchido boalenrd.

LUIS CASTILLO LEDON.

Uorki oo ~u eatut.lio

~

lior ki y Hra,·co en la terrn1.tl de la 1\'illa•

�Inauguración del Nuevo Per-íodo Pr-esidencial

el más amplio desarrollo de la industria cervrcera¡ se preocupaba también del bienestar de los obreros de su fábrica¡ era, en fiJ1, un verdadero protector de la profesión
qH le enriquecía. La Ruolución francesa díó al traste con todo ello.
Santerl'c, intcligeote y bueno en el foodo, era en lo físico un verdadero Sansón:
alto, robusto, con una J11111culatura de hiuro, capaz: de domioar y aun derribar al
caballo más fogoso, ejercicio al que, dicho sea entre paréntesis, era muy aficiooado .
Sus vecinos le querían y le admirabao á la vez. Al día siguiente de la toma de la
Butilla, cuando se trató de elegir oficiales para la naciente gaardia naciooal, la pre•
sencia y e;l vigor físico eran los únicossigoos que podfan revelar aptítades militares,
y' Santerre se encontró de la noche á la mañana convedido en jefe de batallón. Esto
era poco para su estatura¡ tres años mb tarde, la jornada del 10 de Agoslo, durante
la cual el buon cervecero no b.izo otra cosa que paToueane sobre un caballo enorme,
le elevó al rango de general en jefe de la guardia nacional parisiense.
Esta fué realmente su pcrdicióo. El que jamás dtbió ser otra cosa que un indastrial honrado y próspero, ante cate golpe inesperado de íorhma, sintió que su amor
propio tomaba nueTos derroteros y se creyó un verdadero soldado. Galopar ante la
multitud blandiendo el sable, dando órdenes, dominando todos los gritos y todos
los rumores con su voz de trueno, fué desde entonces la única preocupación de su
•ida. Y realmente no hizo otra cosa en toda su carrera militar. Pero la Historia,
como quiera que era el jefe de la guardia nacional, le ba atribuido, no sólo todo
lo que la guardia nacionRl hizo, sino todo lo que hicieron los hombres cuyas ideas
defendía la guardia nacional.

El. Pannm " M AR.~TliOS-" M E'&lt;JCA ~o.-,Taan Rufa. vencedor en primer ln¡rar, recibe su pnmio.- Ru iz en la calle de JeEús.-Rui1. llegando f !ti. .meta
J uan :"liedraao, segundo lugar. - Gueta\'O Ramírez, tercer Jugar.-La gran carrera de cuarenta kilómt troe se corrió el domingo último.

l!,'l .w i'ior 0-eiwrrtl J)Íftz ller¡ando á 111. l'ám,, r11 d1· JJiputadoN.- Et cuupo ,7:p/omáti,•o.-El 8t1io¡• flr, ·.~i,7, 11te sa/1e11dv
de la ('á,,uira rle.~pu/s rle la protesta. - Et sei1.m· J&gt;
ri:aidente rumbo al Palacio .,_Yacio11al.-Los lí( íi01•es rliputado11 saliendo de la Utímara - l!..'/ lft1ñ01· P,·aídente Ralu1/ando r,l pueblo

�Poult
dt Espada
dt tombatt

Los sefiores Bnche Alcalde y Rég,goon, tirando
Los tres vencedores y el profesor M.érignac
O•ganizada por el seiior don Luciano Mérigoac, dinclor de la Esc11ela Ma1istral de Esgrima, se dcchió el dbado de Ja scmaua próxima pasada la poule final para el CJampeonato de espada de combate en ternaos
del &lt;Polo Club&gt;,
Catorce personas too-aron parte ca la po11le, la cual íué muy reñida 1
H11bo sesenta y seia asaltos para decidir le, pues dos de ellos se empataron.
Al fin obtuvo el primtr lugar el señor don Joaquiu Bauche Alcalde
d segundo el señor don Alfredo Bablot y el trrccro el sefio.r don An'.
tonio Régagaon.
Desp11b de los asaltos se procedió á la re:partición de Ju recompeosu, las cuales fueron como sigue: primer prunio, copa de plata cedida
por el señor .Ministro de Bélgica don Jorge Allart, quien la entregó personalmente al vencedor¡ el ugnndo pnmio fué una copa de plata tam•
bién, obseq11iada por el señor don Prdro Cercan-a¡ el te.rceTo fut uru\ ar•
tístioa cigarrera de plata dorada, obsequio del profeior )Hritnac.

El sc.iior B¡¡uche Alcalde recibiendo su premio

"El Idilio de un Príncipe.''---La Opereta
H, HEIDELBERG, la una, la risaefia jave otud alemana que canta, que
bebe y que ríe! El alma toda de 11n
país está allí, en la vieja Uninrsi•
dad, en Ja ciudad medioeval en cuya colína :Uzase el histórico castíllo, ycuyas puderas baiíael do ser•
peantc y también ri~uciio,-al que á la mañana
el sol arranca rtflejos de oro y que por la noche
seme ja aoa ancha, una fulgurante ciota de plata,
perdiéndose á lo lejos, bajo los pueoies, e11 el
remoto horizonte.
¡He:idelberg! La metrópoli feliz: de la ciencia
y de a alegrh,; la dudad íormadora de hombres¡
la de los rústicos jardines; la de las j ocundas
cervecerías al aire h bre ¡ l a de los amores y la de
los besos, saludables UDOS y olios como brisa
campestre ...... ¡Heidelberg! Mágica palabra que
s11ena á música celeste ea o ldos germánic;os, aún
en aquellos de los gue antaiio lucran estudian·
tes y ahora ven pasar la vida, traba jadores y afanados, en tierras de América .. ;.
¡Heidelberg! ¡Heidelberg! ¿Qné asunto mejor
para una comedia de inteosa -vida alemana, que
las avenh1ras, los goces, los brindis, las correrías
y locuras de los estudiantes rn d gran centro
uni vcrsitario?
Meyer-Focster lo comprendió así, y por eso su
célebre comedia es una de las que, pudiéumos
decir, encierra mucho de representativo y geoui110, entre las de la nueva escuela. Viejo Heidelberg aparece como la obra teatral más absoluta.
más profandameute alemana de cuantas se han
escrito en a11estros !lías. Absoluta y pr.'.lfanda•
mente, porque del espíritu alemán encierra lo
mis delicado-lo intelectoal,-así como lo mb
caracterbtíco,-cl dón de la jovialidad V de la
risa sin nervios ,-discntamentc iluminado por
un sentimental é iugenuo romanticismo.

¿El asunto?
Encantador de sencillez y de hísh za melodio·
sa-.si cabe aplicar el adjtfrvo,-ya qoc basta
ea los sentimientos existe la música :
Culos Eariq11e, príncipe herede-ro del trono
de Bniera, va de C:,borgo á Heidelbe:rg, con el
pro pósito de iaic:iuse en los cursos de la Univeuidad. Acompáiialc un boca doctor, uno de
esos amabh:s y sesudos doctores germánicos,qDe
tanto g1utan de hondas filosofías como de espameantes bol!ks.
Edocado dentro de la ctiqncta severa de la cor•
te, ca la atmósfera de adulación y se:qued,d cortesanas; -verdadera víctima de i.u propia nobleza,
Carlos Enrique, que de la Tida no conoce más
que las falsas ceremonias, las proJondas reverencias, los fin¡¡idos afectos, sufre un desl11mbramlcnto en el ambiente de Heidelberg, saturado
de cordialidad y buen humor juveniles. E s Dn
dormido que despierta. Despierta al són de las
regocijadas canciones, escuchadas á la noche, en
la terraza llena del marmullo de los árboles y
del aroma de las flores, cuando Kety, la de los
blancos y redondos brazos, le ofreoe democrátiamente un vaso de -vino del Rbia. Abre loa ojos,
su corazón palpita, rebosante de 1111 sentimiento
nuevo: el sentimiento del amor, inspirado en los
besos sonoros que da á la buena muchacha en
las mejillas sonrosadas¡ el sc11timicnto de la alegda, reflejado en los ¡burrasl de los estudiantes;
el sentimiento de la amistad ,!simbolindo poT el

tarro rcboaaotc de nltida espuma que le ofrece
Arte ves¡ el senlimieuto de la alegria, cuando. l'e•
conocieodo en la inquieta juventud que Je rodea
á nn ejército de camaradas, trueca al scmburo
de viaje por la gorra dd estudiantt ... . . . ¡Es la
vida que Jhga¡ h. -verdadera vida q-ue cnfra á raad.a les en ti, casi sofocándole, con 1111 u:cuo de
emoción!
Y Carlos Enl'iqacsc olvida de que es p.rfucipe,
de que es heredero de 11n trono.-Lc complace
imagioarse igual á aquellos otros, á los libres co•

había de venir en qne e l trono le reclamase, por
eofer_me:dad de su tfo el duque; ignoraba queBa·
-viera, al verse sin mandatario, Uamuíale , uranc;indolc del paraíso de sus sueños.-¡Y el día fa.
tal llegó! ¡Adiós cancioJJes, adiós patriarcales
cost11mbres scnciJJas, adiós Kety, la de los blancos brazos y de los labios rojos y del alegre corazóu; adiós nocturnas serenatas á Ja sombra de
los árboles , de los foll ajes argentados¡adiósami•
go!I, camaradas francotes y risueños ; adiós vida,
adiós todo!

\'irginin Fáhregas en " El T11iiio de un rrínripe"
mo los pájaros, á los felices que no estáu sometidos por la razóo de Estado, i Ja regocijada chi·
quillería que bebe, q11e grita, q ue ama, que canta, que estudia ... . Ama á K ety¡ ama las canciones joviales, la ccrven, las correrías por el cam•
po, los cursos .... Entrégase en cuerpo y alma á
la vida. Es un hombre, Vibra. Sicote. La vieja
Heidelberg, la maravillosa ciudad alentado ra de:I
espíritu. alemáJJ, ba penetrado intensamente en
su espíritu.
1Ah, pobre Cario, Enrique! T¡!noraba q ue d ía

Y Carlos Eorique, llorando.como au cllíquillo, se Ya.
Vedle dos ilios dup ués, en una noche de tristes recuerdos -Es ya jefe de un Estado. Es y a el
prisione:ro de una corte, el esclavo de uoa prin•
cipcsca herencia, el esoépti co de la vida y de los
hombres. La nostalgia de su vieja Heidelberg no
le abando11a. El anciano Kcllman, anti&amp;uo conc.•
cido de tiempos estudiaotilts, va á visitarle, c:11.
demanda de una merced. Y Kellman es la per•
sonific:ac-ión viva del recuerdo: es Kety, es la

�NUPCIAL
Universidad, es el pasado .•. Y el príncipe, en
la severa estancia, a,nte la vuita oa abierta i la
noche, llora por sa perdida juventud. "¡Salud,
amigo!'' -dioe, bebiendo á la memoria del bueno
y viejo doctor, su compañero de huailu en
Heidelberg, ahora maerto,-¡Saludl"-Y ea un
arranque de pasión irresistib!e, decide volver
-por la última v,ez á la amada ciudad, á la vieja
Heidelberg de sus sueños.
Hde ahí, en la casa de los Müller, anle el cas•
tillo ruinoso, ante las pHdcras regadas por el
Neckar .... Sos ojos contemplan los mismos sitios
q11e aobiio amó. Allí están los árt.oles de cuyas
ramas pendieran los multicolorrs farolillos en
las noches de fiesta¡ ali{ las muas y los bancos
en que bebi6. ¿Pero d6ode Bitonde y Artevu'l
l,Dónde los buenos camaradas qui: tanto quiso?
iAV, el pasado, sn recuerdo, su vtsión de antaño,
había. muerto! Las mismas eran las cosu, pero
diversas las gentes. Del pasado sólo restaba
Kety, la linda, la dkhanra moz..- heroína de
su primer amor.

aplaudido en el tu~ro de la calle de Donceles:
trátase de un arreglo qne de dicha obra hizo, con
el Uhdo de El idilio de un prlncipe,donAdelardo
Feroández Arias. El arreglo, i:n sí, es bueno;
bastante correcto, auEque no depurado, el diálogo. Yo aplaudo al señor Fernánder. Arias su loa·
ble idea Je dar á conocer en castellaEo u11a obra
tan bella como la dtl gran comediógrafo alemáo.
Lo ún.ico qne le reprocho es eso: que hiciera un
aneglo y no una simple vc:rsión, omitiendo el
nombre dd verdadero autor en los pre gramas, el
cual debía ñgurar-porque de él es la gtoria,antes qne el suyo; y cambiando el tltnlo original
de la obra, que es Víeio HeídelberJ, ¡,or el de El
idUio de un prlncipe. El nombre de Viejo Heidelberg lo expresa todo, sintetiza la honda filosofía
de la comedia¡ el de El idilio de an príncipe, en
cambio, no dice nada, porque únicamente atüc:
:i l1Il iocideute de ella. El gra.n personaje moral
de Meyu-Fürster, el q11e todo lo 1obarca, el que
sintetiza la idea-eje de sn obra, no es Kety, sino
la Universidad de Heidelbng.
Y nada digo de cortes ni adap·
taciooes, ni haré hincapié tampoco en la lll'llliladón que en d aut·
glo español ha sufrido el personaje quizá mis profundo :le la co•
media: el del do.::lor, compañero
del príncipe. Bástemeasentarqne,
en mi concepto, las ob,as maestras no toleran arreglos uí enmen•
datoras: deben respetarse, contra
la fea costumbre de años atrás establecida en España de entrar á
saco en los teatros e:draoje1os,
sio ningún miramiento ni escrúpulo,

Viuda Alegre y el Sueño de WI Val&amp;, hermanos
gemelos de la aplaudida Princesa del D&amp;lar.
Menee la bnen.a acogida qne se la ha hecho la
compañía de los artistas españoles. En s11 géoe·
ro, y en castellano, es lo mejor que hemos visio
en México en los últimos tiempos. Gnsta, sobre
todo, por sn homogeneidad, por la rxcelc:nte dirección escénica que luce de ella un conjunto
discipJíuado.
Emilio Sag(-Barba, por su voz agrad-abilísima
por sn gracia, por su deseo fado, ha llrgado l\ ser
el cíavorilo&gt; del público. Luisa Vtla canta muy
bien la opereta: posee el dolllinio de 1 género.
Mencionaré coo elogio, cutre Ju obras repre•
sentadas, La Viudo Alrgre. E,t• Viuda Alegre de
la compañía &lt;Sag{- Buba&gt; ha sido uca novedad
en Mé.xico.
¡Y de baena gana quisiera enr&lt;dar más frases
sobre el iogtniosoco11de Daailo, y la alf gre Sonia,
y tl barón M.irko, á quie11u en bue.n cutellano ba
hecho hablar Linares Rivasl Pero, aunque tinta
y b11en• intención sobran, el espacio falla ....
MAESE PEDRO.

AJEDREZ
Problema núm. 26, por T. King Parks
NEGRAS

A pesar de todo-lo repito,-el
arreglo del srñor Fer-oáodu Arias
nos da una impresión bermosfsima de la obra original, v por ello
hemos de quedarle agudecidos.
AiMdase á i:sto la baena inter•
prelación: pocas veces, como abo·
ra, la compañía me.xlcana se ha
esmerado ta oto en el estreno de
uoa comedia. Descuella, entre los
arlistas, Virgi.nia Fábre~as. Entiende admirablemente el tipo de
Kety; Jo borda, &lt;lo ltabla&gt;,-como
se dice ea la jerga teatral,- de ma·
n.er¡¡ deliciosa. Del principio al
fin está en su papel. Señalaré, sobre todo, las escenas C01l el pd.11ci pe, al final del segllO.do acto: sor•
prende gratamente en ellas por su
naturalidad, por la simp¡tia que
:-:~ñor Baltasar Bauqnelle, primer bajQ de la compai'iía. 1$sgí•Barba1 derrallla. Lo único que cabe censurarla es sn e:rceso de fuego JaVedla venir. Está todavía m11y lioda. Trae 11n
tin.o, qae en ocasiones la lleva á la e~ageración,
haz de rosas frescas como sas mejillas de rosa.
como en la escena de la primera despedida. No
Pero ha sufrido mucho¡ ha llorado mucho ...•
hay duda, sin embargo, de que la de Kety puede
Se hablan, se besan, evocan ..•. Es un transporconsiderarse como una de las mejores interprete amoroso; on retocoo á los días que fauoo.
taciones de la señora Fá.bregas; tan baeua como
Mu suena la hora de la separación. El tren
la de Safo y como la de María Victoria.
a(aarda al príncipe para llevarle á sus Estados.
Muy bi1m el ssñor Nieva, qne 1:11 esta vez ocu.El se casará más tarde con una princesa que oo
p6 el se)!lllldo lugar. So Carlos Enrique es harto
conoce ni ama. Ella, Ktty, irá muy lejos, á Aasdiscreto, por más que caiga, en determínada.s
tcia, doode la espera s11 pro01ctido pobre.
esce-nas, e11, el mismo defecto de la Kdy : ht fo-¡Adiós, Kety, ú11ico amor de ml vida!
gosidad e.rouiTa.
- ¡Adiós, Carlos Eoriq1a!
Con.tribuyeron, uimismo, al buen éxito, con
su labor, los señores Mntio, Eor' qae Niev,, Váz•
quez y Solares, y dió la nola característica del
Yo confieso que pocas comedias, como esta, me
cuadro una tarba de estudiantes-de estudiantes
hin conmovido tao hondamente. La verdad do•
auténticos-de nuestras escnelas, llenando el
lorosa que anima al Viejo Heidelberf!, dicha por
escenario con el cascabeleo de sa alegría y de
Meyer· Fiinter de modo tan delicado y tan sua•
sus risas.
ve, es de aquellas universales, comunes á todos
La mise en scene, de primer orden.
los países y á todos los hombro. ¡Ay, nosotros
todos hemos tenido oucstro Viejo Heidelberg!
•
Porhnto,el buen acuerdo de la compailía &lt;Fábregas&gt;, al estreoadaenMé.xico, me parece digno
La compañia &lt;Sag{ Barbo con\inú-a en pleno
de calurosa alabanza,
auge en el 1Arbeu1.
. No es, ciertamente, 110a vusióa exacta del Vie•
La frívola, la bullanguera, la amable opereta,
jo HeidelberJ de Mcycr-Forster, la qui: b.emoa
triunfa en el tablado. Por éste han des-filad.o La

.• ..

••

Seilora Guadalupe Ba.rrena de Bustos
y seuor Javier Bustos
F'of. l}fock

BLANCAS

Las blanC&amp;Jt j 11egan y dan mde en tres jugadas

ITE, MISSA EfJT

Solución al problema número 24,
por H. F. W. Lane
BLANCAS
104A
~

, si 'l'
1

D 4 R (mate).

2

D 5 A (mate).

2

C 7 A (mate).

si T XC

l 1,j

Yo adoro 11 unn sonámbula con alma il!'
(Eloísa,
Viricen coruo la nieve y honda como la mar;
Su e~piritu es la bostia de m1 n111oro1,a m i~11
Que nl~o ni són do uoa rlulce Liracrepuscular.

&lt;n

C X T (mate).

2

A Aeynaldo de Rafael

NEGRAS

'f S A

Seilora Luz M. Verái,logui ele llodecla
Fol. flfaC'k

ALBUM f[ME INO

Ojos de evocadora, gesto ele protelis11 1
En ella hay la sagrada frecuencia del altar;
Su risa es la sonrisa suave do Monna Lisa
us labios son los únicos labios para besar'.

LA MUJER
r si R 5 A

2

C (4 Dl 4 C ( matf ).

Hao mandado solución exacta los seiiores Luis
Nava y J. G. Gutiérrez Topete, de México; B. Ca•
marena,de Perote, Veracru1; Olallo Rubio, de Cana·
nea, y José Maria Guerra Cisneros, de Monterrey.
Al número 23 se recibieron varias soluciones, siendo exacta únicarnrnte la del sei'ior Olallo Rubio, de
Cananea.

Partida Jugada en Oxford entre los sei'iores doctor
Smith y Wainwright

V1éodola. en sus divinas metamorto,is,
se comprende su prestl&amp;lo Irresistible. No
es un sér como nosotros, oo; no es una
criatura. natural. Es una. creadOo compll.:adlslms, ea la que bay algo de Joya¡ algo
de flor, algo de p•J•ro y algo deserp ente.
Es uua cosa. lumloor a, pulida., su a.ve, olorosa, ligera, etérea, vibrante, variable,
ondulante, casi alada y tan sonriente.
Además, es la eoearoaclóo del eterno eolg•
ms. Las almas que se ahogan en sos ojos,
aumentan su misterio; y sus labios, tintos
en sa11gr11 de corazones varoniles, son como rosas m,gicas. Es uo abismo que

atrae.

E. GOMEZ CARRILLO.

1 he de besarla un d la con rojo beso ar·
(cliente;
Apoyada en mi brazo como con\Oaleciente
Me mirará asombrada con íntiwo pav~r;
La enamorada eEfinge quedará estupefac(ta
¡Y la faunesa antigua me rugirá de amor! '

A pagaré la llama de la "estal intacta

Seiiora Guadalupe Vértiz de l!&gt;saurdia.-Fot.!Mack

Ruubf DARIO.

�CRONICA
F N estas bellas tardes, lectoras
LJ mías, al contemplar las blancas cimas de oucsh:os volcanes coronados de nieve dorada por el sol, las hojas de los
árboles que tienen 110 brillo
metilico á la hora del crcpúso11Jo, y el ciclo color de CJJomeolvides&gt;, han
venido á mi recaerdo algunos llbros leídos hace
Y-' larg;, tiempo, pareciéndome que el diiíaoo
mdiz del horizonte evocaba en mi memoria escenas, frases, impresioJJes, todo un mando fantástico y encantador, Por esto ahora, lectoras mías,

ciéndooos vibrar con aj,nas pasionn, llonr con
las 16gdmas de seres imaginarios y gozar con las
dichas de quienes no las gozaron en la realidad.
Y esta noble ficción hace que ilnmcnte la actívi•
dad de la vida interior. Pero tal vei e.s uu srror
calificar de ficción toda obra literaria, pues quizá
muchos antores relatan su propia historia en sus
producciones, Bécquu, el poeta apasionado de
las tapias mnsgosas, las golondrinas errantes y
las ruinas florecidas, ha dicho: cConozco á mu•

Ademb, los libros leídos en días lejanos es·
tán llenos, pan nosotros, de reminiscencias queridas, de goces, impresiones y dolores pasados,
y en sus hojas puede leerse, entre renglones,
otra historia, otro poema: el nuestro, pues la no•
'fela está tomada de la existencia en que vivimos,
y porque todas las almas se asemejan entre sí,
aunque parezcan muy diversas¡ del mismo modo
confundimos las estrellas, por más que unas espleudeo vivamente y otras apenas irradian,
Y las almas también tienen luz, sólo que algu•
na.s está11 veladu porque los cuerpos son dema•
aiado impuros y las oscurecen, pero nunca llelfan á apagarlas del todo.
Cuando leemos esos libros, ya saboreados en
otro tiempo, recordamos idilios Cogaces, dichos
rulizados ó des, acantos incurables. y despiertan mochas impresiones que, como cbellas durmientes&gt;, reposaban bada muchos años en la
espesa selva de nuestros recnerdos. Y evocamos
de nuevo co11 esa lectura, reconstruyendo el ensueño, ilusiones blancas como las hojas del satinado papel, ó tristezas obscuras como sus letras,
al traer á la memoria algiÍll duengaño cruel,
cnando nos hirió profundamente el silencio de
aquel corazón al cual llamamos en v¡¡no, ¡cómo
que dentro no habfa nadie!
He conversado con vosotras, mis qnerídasami•
gu, más de lo que pensaba. Ya las blancas cimas
de nuestros volc.-ncs se han opacado; ya el cielo
perdió su inefable color de «nomeolvides:,, y la
noche, como una enlutada melancólica, se acerca
lentamente para asistirá una cita mish:riosa
Me despido de vosotras hasta muy pronto,
pues ya asoman en lo alto, tímidas y cnriosas,
las primens estrella~ . .. , ..
4

deseo hablaros, micnlras la tarde muere lentamente, de esos libros amados, ¿No os parece que
ellos son amigos buenos, ñeles y dignos de ser
queridos? Acompañan nuestras penas y nuestras
alegrías¡ nos curan, en muchas ocasiones, de la
tristeza, de la inquietud y del hastío, prodig~odooos alivio piadoso de nuestra propia vida,
pues la lectura es una ddlc:iosa ausencia de sí
mismo.
Los libros bellos y buenos dicen lo que hemos
anhelado eipresar, dan forma á ideas vagas dormidu en nuestra inteliJ!eooia, definen idealtt
indeterminados, precisan sueños flotantes, ha·

chas gentes á quienes no conozco:,. ¡El misterio
oculta tantas cosas!
De todos modos, los líbros hermosos y de sana
inspiración, son altamente gratos y benéficos,
porque deleitan, consuelan y enseñan; vierten
en las almas cansadas un bálsamo piadoso de pu
y de descanso, refinan el g usto, afirman el critedo y educan el oído para percibir la música
vasta y sugestiva de la palabra¡ la música verbal
que arrulla como la brisa, encanta como las melodías vagas pero eloouentcs del agua fugitiva,
que ruge como la tempestad, y embriaga como el
sua'fe perfume de lu flores, en las frases de
amor.

•

pelerina, hecho en encaje antiguo de Mitin, y
rodeado en la parte superior por una linda guar•
ni;i6n de ccublll, constituye todo el adorno, que
como verán nuestras lectoras , JJ0 puede ser más
sobrio y elegante.
Un modelo de manto, digno de ser citado, es
de tisú color de perla negra, recogido por un
lado en drape:ría Bex1ble y graciosa. El cuello de
satén negro es muy ancho, y en la orilla inferior
lleva una franja de piel de zorro, negra . Las
mangas tienen unas altas vueltas de satén neiro,
adamadas con la misma piel. Otro de estos man•
t&lt;'s, verdadenmente original y lindo, es de satén
gris claro, gnarneoido con galone.s de terciopelo
negro, bordados de plata antigua. Los delanteros
se cruzan por arriba del talle, abriéndose en la
parte inferio• del abrigo, y la espalda cae en
pliegues rectos hasta la orilla del traje, Las mangas son rectas, y tanto á lo largo como en las bocas, llevaQ una franja de ese mismo galón. Por último, un modelo de estos abrigos, sumamente elegante, es de liberty color de gtraQio, guarnecido
con hermosos bordados de oro y plata eQ estilo
de &lt;camafeo:,, terminando en bellotas á la orilla
de la aplicación. Una arrogante drapería que
comieoza en el cuello, por la espalda, y viene á
caer sobre el delantero pasando por arriba del
hombro, forma el principal adorno de tan original y hermoso abrigo. Esta drapería tiene en la
orilla un ancho bordado de plata y oro, el cual
se repite en el cuello y en la parte inferior del
manto. Mangas rectas y largas, gaarneoidas con
una franja de estos bordado,.
M.uchos otros modelos de abrigos podría citar
6 mis lectoras¡ pero aún quedan varias novedades de otoño y de invierno, á las cuales es preci•
so dedicar nuestro interés, como lo haremos, sin
duda alguQa , en la próxima ocasión.

Arreglo ydecorado de las habitaciones

"*

Es indudable que mis lectoras deseado tener
algunas noticias sobre los elegantes mantos que
se llevarán durante el i nvierno. Actualmente el
gran trilu1fo se declara en favor de los mantos
confeccionados en liberty negro. Para salidas de
teatro y baile, se usan muy largos y amplios
con mangas cortas y extensos en la pnte Íllferior, Ja cual lleVa casi siempre una franja de
piel, generalmente de zorro ó de topo, cuando no
se emplea una piel cara y exquisita, como la zibelina, marb, chinchilla ó armiño, si el manto
es blanco, Cui todos estos abrigos terminan eu
un gran cuello formando capuchón, el cual ha
destronado por completo al cuello marinero, y
dicho capuchón se adorna en la orilla con bdlotas de seda. Otros mantos propios para atavíos
de etiqueb, y hechos en muselina de seda en tonos claros, están cubiertos por lindos bordados
de:: perlas, color de marfil. En cuestión de bordados, no se admiten ahora más que aquellas de
matiz opaco 6 mate, y es preciso confesu que
tanto en negro como en blanco, este adorno tiene
un aspecto algo lúgubre,
Nada más elegante, sin embargo, para completar el conjunto distinguido y hermoso de los
mantos, que la guarnición de pielu, pues se en•
cnentran en tales combinaciones verdaderos pr ¡.
mores de arte, y á fin de convencerá mis lectoras de esta verdad, citaré varios modelos de dichos abrigos. El que representa nuestro grabado
es 1111 gran manto de terciopelo color de cereza,
guarnecido con chinchilla y hermosos bordados
de oro en relieve, Otro es de terciopelo negro,
cortado en forma recta y se•cra,_Un gran cullo

La. «toilette• fementoa requiere un luga.r ~
propósito para ha.cerse con toda comodidad y
discreción: un gablnetea.pa.rtado, elegante, dls-

puesto con arte y gracia., á. .fin de que la dueña.
de él encuentre un marco apropiado para su
belleza.. Una de las principales condlcltines para que este a.posento resulte cómodo y práctico, es 1a acertada elección de la luz, pues ésta
debe ser intensa., á la vez qu, discreta.; los matices con que se decore deben también elegirse
con cuidado; en una. palabra, todos Jos objetos
que allí se coloquen, han de llenar su papel de·
llcadamente.
Muchas veces puede depender el éxito de una
«toilette• de las buenas ó malas condiciones en

que esté el gabinete de tocador,
pues si el ma.tlz de los muros, muebles, eto., ayuda ó eatorb&amp; al color
del traje que se tenga puesto, es
muy dificil formarse una idea exacta. de él, y t&amp;l vez se asocie con un
tono que, visto en dicha. estancia.,
nos p&amp;recló muy bien, y al observarlo en l&amp; ca.lle ó en otra. parte, notamos lo mal que dicha comblnac1ón resulta.
Así pues, para. que nuestras lectoras puedan tener un gabinete de
ct.ollette&gt; lindo y apropiado, damos
boy un bonito modelo representan•
do esta. habitación tan importante,
deseando que dicho grabado les sea.
útil. Ha.remos una. breve descripción de él, á. fin de faclUtarlesaún
más la elección de muebles y tapices. En el
muro de la derecha vemos una. -ventana a.Ita
luciendo varios tiestos con llores y una cortina.
blanca. de linón ó tul. .A.bajo de la ventana.está
la. mesa-tocador, adornada. con unas cortinas
de tul ó muselina. blanca bordada. de tonos verdes secos y con fondo de satén gris plata. La
cubierta es de cristal grueso y encima vemcs
el estuche con loo¡ útiles para peinarse y unos
floreros con rosas. E l espejo es del tamaño de la
mesa con marco de plata C1Ildada. Un cómodo
sillón de madera, Iacado de gris, puesto sobre
una piel blanca, está delante del espejo. Las
paredes van tapizadas de papel-tela., gris, plata. El la.mbr[n es da madera.esmaltada de gris.
En el muro del frente vemos otra amplia ventana con vlslllos y cortina,¡ de muselina 6 tul
y una mesita de madera esmaltada con cubiertas de mármol á un lado de aquélla . En el muro izquierdo de la habitación está una. e-amir.di ván, luciendo coberturas de raso gris con bordados de sedas y aplb&amp;clones. El coj!n es igual
al que tiene el sillón y ambos están hechos con
seda gris, adornados con tiras de raso blanco
bordadas de plata. Oaa:iros, repisas, tibores y
otros objetos artlsttcos completan el decorado
de este pequefio Y lindo aposento. E l color gcls
plata. que domina en todo él es muy favora.ble
á los ata.vios, color de la tez y cabellos de las
damas , pues permite que éstos se destaquen
libremente, sin participar de au matiz, Jo cual
no sucedería si se eligiese un tono rosa verde
olio ó rojo, porque estos colores hacen ~aHde·
cer ó cambiar de matiz li los demás. En suma,
hay que preterir los tonos suaves ó secos; por
e ¡~ mplo: marfil, verde seco, grls perla, lila
pálido, etc.
Ya nos bemos ocupado, lectoras mfas,
de lo que pudiéramos llamar el «iantuario
de la bellez.a&gt;; dedica.remos un momento
á otra esta.ocia., á la que consideraremos
•templo de la inteligencia&gt;, En efecto,
mh queridas lecwras, para aquellas de
vosotras que ded iquéis vuestras energías
á los estudios, ya sean artfstlco, ó cien,
tificos, será muy interesante la elección
y el arreglo de un lindo gabinete de trabajo, por lo cual damos hoy un elegante
modelo, pYoplo para.este objeto. Las paredes y el piso son de madera clara en~erada. Lu venta.nas luceneort1na&amp; y visillos de etamina color de marz, recogidas
por en medio con listones de color cbaudróo. La mesa. de labor, un peque!Io banco y los sillones, son de madera aojo de pája.ro,,
tapiza.dos éstos con felpa chaudrón. Dos jardineras de mimbres, soportando unos ttbores de
porcelanacon plantas de sombra, ponen una
nota de frescura en el cerrado gabinete. Un
pequeflo llbrero y &amp;lgunos cuadros, propios del
lugar, completan el sencillo y eleg&amp;nteestudlo,
en donde podrá dedicarse Ja bella lntelectua.1 á.
sus trabaJoa favoritos.

Usos de Sociedad
La "toilcttet' de las damas
La elegancia en materia de loiletfe, no es el 111·
jo de las telas y 1.- riqueza de las joyas, sino el
arte de vestirse, según las exigencias de su posi·
ción y las conveniencias del momento.
Las :revistas de modas indican, con suficiente
claridad, el destino de cada uno de sus modelos;
los alm1cenes especiales y las modistas 110 confundirán el vestido de calle con el de reunión;
parece, pues, que seda la cosa mb senciJJa del
mundo vestfrse según la etiqueta, Sin embargo,
no hay na.da que exija más"tacto y buen gusto, á
cansa de las mil circunstancias accidentales que
modifioan las reglas adoptadas,
Así, pue,, será muy impropio poDerse 1111 traje
de visita cuando se va de compras; uo obstante,
está admitido que entre dos visitas 6 antes y
después de ellas, se Vil.ya á hiloer algún encargo
ó á examinar las novedades de un almacé n. Para
algan.as personas esto sera una contradicción ma•
oifiesta; sin embargo, dicha contradicción no
existe. Si un almacén no es un lugar que exija
semejante traje, como no se falta á nintnna convtnie11cu, la ra zón mayor jns1ífioa plenamente
su uso en aquel momento.
Si hay necesidad de asistir el mismo día, casi
á las mismas horas á una boda y á una vhita, la
persona á quien se ha de visitar tcodda motivo
para resentirse si, al salir de la boda, se faese á
cambiu de baje apresuradamente para irá su
casa, y, sin embarto, semejante traje estada Cuera de logar si sólo sirviese para hacer la ,.isita.
Si hay necesidad de ir eJ mismo día i una
boda y á un entierro, dicho se está que sería im•
posible presentarse en la boda con traje de dqelo ó en el duelo con traje de fiesta. Si no se puede cambiar de tnje entre ambas ceremonia,, vaJe más excusarse con los recién casados y asistir
al dacio preferentemente.
A este teQor se presentan en la vida social circunstancias en que se está obligado á desviarse
de las reglas admitidas para camplirdebidamen•
te con los usos de mundo.
Las toí/eltes ó trajes se edifican por su género: trajes de casa, de visita, de comida, de reunió!.\, etcétera, Pero cada género comprende otras
subdi • is iones. La bata, es decir, el vestido ilotante que se toma al dejar el lecho, no d ebe llevarse sino hilsta la hora de almorzar,
El vestido de casa, que se confunde frec uentemente con la bata, sin tener la soltara de ésta,
permite á las damas dedicarse cómodam,nte á
sus trabajos de vigilancia y arreglo del hogar.
Este es el traje por excelencia de la madre de
Camili•, cuidadosa de su salud y del bienestar de
los suyos, pues es suficientemente ajustado para
qne pa.eda recibir á cualquiera persona y, al
mismo tiempo, holgado y sencillo,
La mujer verdaderamente educada no se pondrá nanea un tra je de oallc en su casa,ni mucho
menos saldrá 6 la calle en traje de casa.

�TRAJE DE BAI LE ó RECEPClÓN.-Hecho en seda liberty

Elegante !,raje de eda blanca, cubierlio de tul bordado de perlas. Grande estola de gasa blanca con bordados
ele plata y seda realzada.

color de marfil._ Larg3:Júni~a de tul, bordado de lentejuela
de oro y guarnecida con. galñn de oro.

�El Mundo Ilustrado

IMPOSIBLE
(Bocoto para un ouento)

rcrtSULT
NOTICIAS

M. A. M: Me parece que su manteleta quedaría más booita adornada con una fr.wja de piel,
J&gt;DCS esta guarnicióo es la pre !erida durante d
iD'Yiemo.
En cuanto .i la pregunta que me hace refue-nle al estache, tal vez podría encontrarlo en alguna de las ferreterías más acreditadas de esta capital, porque en dichos establecimientos hay
muy grande variedad de artículos á ese respecto.
Estoy profundamente agradtcida á la bondad
que tiene usted para mí y correspondo á sus Ira•
ses afectuosas con el mismo cariño, deseando :i ae
no sea la última carta suya ésta, á la cual contesto ahora, pues la circunstancia que usted me re
ñere, no es un obstáculo para continuar sn correspondencia, siempre que me en ví.e sus cartas
con la misma dirección de las anteriores.

RALAS 0RMRS
los que me pide, á fin de coafeccionar un som·
brero y nn abrigo propios para la e~tacióu de in.
vierno. El paletó es de terciopelo negro, g11aruecido con piel de zorro, gris. El cuello es de satén. gris acero, y los delanteros se cierran con
unas presillas diagonales de pasamanería de se.

VARIAS NOTICIAS

Alcohólico: Segúo algunas opiniones de médi•
cos competentes, bay varios casos de alcohólicos.
en que se obtiene li'n feliz resultado, cuando seles somete á deternl-inado tratamiento. Y además de éste, existen ciertas preparaciones con
las cuales se alcanza
éxito completo á ese respecto. Se pueden poner esas substancias eu loSalimentos y así se consigue la curación del enfermo, aunque no teug, voluntad de aceptar ningún
régimen en ese sentido.

un

-La atrofia del nervio de las muelas 1:11 fer mas.
se logra aplicándole curaoiotics de ar~énico¡ pe•
ro es peligroso no recurrir al dentista tn estos.
casos.
-Respecto de la íórmuJa fotográfica á que asted
se refiere, le prometo informarme y daré á asted
noticias sobre ella á la mayor brevedad .

RESPUESTA

•

Carmen Lozano: Hay algunas almas, mi querida amiga, que tienen la absoluta necesidad de un
ideal para sosteuer sus energías, y usted es una
de esas almas. Así, pues, yo le aconsejo que uo
se haga demasiada l'iolencia, á fin de prescindir
de ese amor intetisc, el cual fo1ma ~u más grata
esperanza, sino que ponga un plazo, ccmo usted
misma ha pensado acertadamente, para ver si
con el transcurso del tiempo se reaJi.za ese ideal.
Pero, durante dicho plazo, viva usted pensando en
que va á alcanzar su objdo, porque de esta manera no amargará su u:iitenda inútilmente, en
el caso de obtener un feliz resultado, y si, por
desgracia, sucede Jo contrario, habrá embellecido todo ese tiempo con la perspectiva de un eusueño feliz. Es necesario cvivir al día&gt;, sufrir
las penas del momento y uo aumentarlas con la
previsión de las que nos esperan en el porvenir,
las cuales acaso nunca llegarán¡ la situación pre•
sente puede cambiar por completo, 6 lo que es
mb probable, nuestro mismo corazón !e truforme totalmente, mudando de anhelos y de aspiraciones.
Espere usted con calma y csueiie despierta&gt;,
pues esta es una dicha muy perso11al, C11Y• pose•
sión nadie puede arrebatarle.
Yo deseo para usted, mi buena amita, la realización completa de esos sueños de ventura.
DOS MODELOS

Alicia; Tengo el ¡!uto de ofrecerle los mcde•

GUANTES. COSMETICOS

L. P.: Los guantes á que asted se refiere para
preservar las manos de grietas y aspertzas, se preparan del modo siguieute: Se baten dos yemas de
huevo y dos cucharadas de aceite de almendras
dulces¡ ae riega esta mezcla con media OllU de
al(ua de rosas, añadiéndole dos dracmas de tintura de benjuí. Se mojan ó empapan los guantes
vueltos aJ rnéJ en esta composición y se ponen
por la noche. Cada par de guantes puede servir
quince días¡ el resto de la pomada se aproncha
en fricciones para las manos.

da gris, y grandes botoues ferrados con la misma
seda. El sombrero es de fieltro gris plata, y la
copa va coronada por un grapo de grandes plu•
mas blancas de avestruz.
Si estos modelos le parecen bonitos y eltgautu, quedadn complacidos mis de5eo1.

También es muy eficaz, para conservar la piel
de los brazos y de las mauos suave y delicada,
la siguiente preparación, con la cual se frobn
éstos al acostarse. Se toman dos onzas de aceife
de almendras dulces, tres dracmas de cera virgen, tres dracmas de esperma de ballena muy para, y se hacen calentar estas tres substancias &lt;n
vasijas diferentes; después se vierten todas jun•
tas, teniendo cuidado de mezclarlas exactamen·
te, es decir, por iguales partes. En se_guida se ponen en una vasija con atua fresca y se continúa
agitando la _pomada, madátidole el agua hasta
que se baya puesto enteramente blanca.
Se ootisena en agua de rosas, que se cambiará
diariamcute.

MARGARITA..

e

El gran sombrero de encaje, ornado ooo helechos y pequeffasrosa~
ailvest.res, velaba. con leve sombra
los rizos cast&amp;tlos de la. frente )
envolvl&amp; en una penumbra propt
ola el fulgor de los bellos ojos gar
zos. La booa, pequena y dibujad,
ooo firmeza., t,enla el violento colo,
bermejo que dan los arettes, y la
blancura. del óval.o puro del rostr,
era una. blancura muerta y art1fl
clal, obteold&amp; en el tocador. Toda
la. belleza. de aquella linda. y delicada. figura de mujer a.parecla. tao
tuera de lo real y sostenida por el
a.rtlfloio, que so aspecto era por
completo semejante al de una de
esaa grandes mullecas de cera, dt
0Jo1 pa1adoe y fij,,a en un punt.o y
sonrisa. toamovlble, que ae ven er,
Ju vit.rtnas de las modistu. E t
traje rojo, muy justo &amp;I encorsetado ta.lle; los largos guantes blancos
a.prJslooando el brazo y la pequellez
elegante de las manos; la. !a.Ida de
corte Irreprochable; loa ples arqueados y chiquitos oalzadoa con
coqueterla; el blaucor inualtiado dt
la t.ez en cuello, muffecas y mejlllu .... todo le daba la apariencia
de una grande y bella. mufieca lmpa.alble y cruel, hecha para. seradorada sobre un sollo por algó.n opulento sultán ó rey del petróleo,
que derrochara po.r ella sus rtquezu, pagando sus e:itrava¡antes caprichos de ldolo.
Sin embargo, esta semidiosa de
piel de cabrltiilla y cabelles de uo
raro y dorado color castallo, no tba
en ningó.o pesado pa.lanquln ni barroca atila de manos, nJ ldquJera en
el vulgar cupé de las fortunas medianas. sino que posaba. la. rigidez
a.feetada y distinguida. de au &amp;demin en el vu lgar asiento de mlm
bres de un carro el6ctrlco. A. su
lado la madre, una anciana de faz
colgante y :arnnoulosa, muy dada
de blanquete, con toca y lutos de
-viuda., entredormfase, amodorrada
por el oa.lor de la hora meridiana.
Pero Román Beoitiez sólo tenJa
ojos para la preciosa. muf!eoa, que
al pa.s&amp;r junto é. él, dejando un rastro len d1 perfume exótico, Je habla remoddo toda. la. sangra de sus
venas, haciéndole saltar el corazón.
No habla. venido él, por cierto, á
la capital de au grado y voluntad,
sino obUg&amp;do por la cura. "e algu.
nos intereses que trala.n por aoá á
mal traer ciertos corresponsales suyos. A. &amp;quel muchachote tímido,
de !a.z rojiza., no cuente de ró.stlca
belleza, le asustaba la gran ciudad
y se sentla. mal en el barullo de sus
o&amp;lleatntermlnables y tumultuosas,
que le pareclan estreobas y sofocantes, haciéndole allora.r la extensión y anchura espléndida de su
campitla natal.
En los hombrea censuraba. la. preelpt taclón de maneras y afemina•
miento en el hablar; en las mujeres ba.llaba. atrevlmi1nto1 de vestido, de ademé.o y de to01do que le
espantaban. Vaga.mente alié. en su
lmagloaoión comparábalas 11. grandes Dores seductoras y venenosas ó
11. diablejos disfrazados con los atrl
bur.01 lumtnoaos que se conceden á
101 11.ngeles.
Y hete a.qui que tasoloa.do por la
mú muneca, por la más dlabóllo&amp;,
por la mú tóxJoa de las cit.&amp;dloas,
no acertaba á. separar los ojos de
ella y se avergonzaba.de tr am, vestido oon 1u1 ga.las de campe1nno
aco!llodado, que ta.o gallardo le ha.,
cían en opinión de las chicas del
pueblo; y temla. que ella le mirue,
La vió apea.ne en uu calle lejana, y como al entrar por el portón
de una vieja. cua de aenra aparlenoia, 8.Jara Indiferente en j§} loa
ojos, Romb II alnt1d oonmo-vldo y

Usada por todas las grandes art~tas ylas damas aristócratas,~ la mrjor preparación,entre todas la:; de su da6e,
~~ C:(QtNSli!'"'.RNt~IR
IL 6;U~I'

nes, Sarpullido
s. Suaviza.
ffel yle Comunica
Juventud.
sotooado, como una do.ncelllca é.
quien por primera vez obsequia. un
caballero.

.

••
Su vida no tuvo ya. quietud ni
contento y fuá el hombre por México, agitado y febril, devorando
en los placeres comburentes que
ofrece la ciudad, los dineros par.
oamente ahorrado, por su madre,
la austera ~leja. laboriosa que ae
levantaba á laa tres de la man:ana.
pu-a v1gllar la ordena, y que a.ntes
de gastar un par de pe&amp;os en galas
para las hermanaa de Roml\n, lo
meditaba. hasta aeta meae1.

DEPÓSITO GENERAL"

ilosé
lJihlein,
Sucs.
Almacén de
Drogas

COLISEO NUEV0,3. MEXICO

Hlzo amigos, bebió, ofreció comi lonaa. contrajo equJvocas relaciones femenlnu,anduvo deun espectáculo i otro, siempre al n.stro de
la. linda nlf1a cuya. presencia le daba saat.o y contentamiento á un
tiempo mismo, y cuando al fin y&amp;
no hubo d inero en los bolslllo11, ni
pretexto para permanecer un día
más en la. capit al, vol •1ó 6 11u pueblo, desesperado, sin haberse jamás
atrevido á Intentar acercarse á. su
ldolo, é. quien aupooia muy lejos
de j§J.
En su ha.clend&amp;, la callad&amp; paz de
los campos, la regularidad mecánica de la -vida laboriosa y n1st1ca, no

le volvieron 1&amp; tranqutlldad. Torvo
y melancólico, cnmplla sin gusto
los usuales trabajos de campo. que
antes despertaban en él una ale~ría. eoérgtoa y vigorosa, mJrando
destacarse, sobre los terrones del
barbecho ó en los apretados y obscuros follajes del huerto, la silueta
elegante y agudamente femenina
de su adorada.
Las rollizas y sanas bellezas del
pueblo no le mereclan una. mirada,
y sentfa. que su esplritu se af!Dab&amp;,
produciéndole un punzante malestar que le empujaba á ~a. bebid&amp;, como l'lnJoo refugio para 1u pena. no
confesada.

VINO DE SAN GERMAN
(SAINT GERMAN)

De LATOUR BAUMETS
En esta preparación se hallan en perfecta solución los remedios más eficaces contra las enfermedades procedentes de la pobreza de la sangre
y afecciones pulmonares.
Está preparado de tal manera, que su asimilación con el jugo gástrico, en vez de neutralizar

sus efectos, aumenta su intensidad, y por consiguiente, su acción benéfica en todo el organismo.
Es de una eficacia soberana contra la tisis pul"He usado con excelentes reaultadoa el vino de SAN GERMAN en ca~oa de tisit pulm'Onar, de anemia y de
enfermedades cr6nic.ae de la piel. "

DR. BA.i.~DERA,
Profeaor de Flsloloda. t!n la. Escuela.
N&amp;olo11al de Medicina de lllhlGO,

monar y le trae en abundancia las células de sustitución, designadas para reformar el tejido pul•
monar, roído por la tuberculosis, cavado por las
cavernas.

�El Mundo Ilustrado

,...... SOZO.dOn t

dentÍfrlcoa

El dentífrico favorito del turistapues se conoce y vende hasta en el
Último rincón del elobo. Limpia y
da belleza á la dentadura y purifica
la boca cual nin~ otro dcodfrico.
Nuevo envase de lata pateotadaque excluye la suciedad y conserva
el aroma.~ No tiene dc1pcrdicio, no

El Mundo Ilustrado

Un, tarde saltó al oa.mpo en un
potto i medio desbravar, dejó el
llatUJ, é Internándose en los cerros
cubiertos de monte bajo, olavó las
espuelas en los flancos del animal y
emprendJó una. ca.rrera loca. y desbOcada. por entre los troncos rngosos de los mezquites centenarios,
que le abofetea.banal paso el rostro
con sus ramas espinosas y le daban
rudos golpes en el torso.
El bruto espantado y furioso, rebotando por entre los Inmóviles
obatAculoa, al bajar undecllve, lan•
zó por flo por sobre las orej1s á
su enajenado caba.llero, que quedó
muerto sobre nna gran piedra, con
la vidriosa. mirada fija en el cenit,
como 111 alll viera impasible y fina
la silueta elegante y agudamente
!emeotoa de su adorad&amp;.

se derrama.

•

**

A.hora ofd la segunda pa.rte de
esta historia:
Beatriz Caen, la hermosa olfla de
belleza artificial, que enamorara
tan protunda.'lleDte, con sola su
presencia, al rústico Román, era la
hija. de uno de eatos que llaman al•
r.os empleados, gente de rostro gra·
,e. gr&amp;Il chistera y levita muy cum
Pro,-~cr.trord
pltda, que flgura en todos los actos
efi{~; 1t:'f.1~f~~~~
oftcla.les y loa decora con su presencia; pero cuya vida intima ea pre.
ca.ria. y dolorosa, a.brumada por la
tocert.tdumbre del !utuio y hostiga.da por las estrecheces del pre.
pero insistan en
sente. Casas son esas en que se de•
jade poner para oomprarun enea.je
y se ayuna pa.r&amp; pagar un coche.
La bonita muchacha, en esa.existencia de penuria y a.rtlflclo, había
crecido adquiriendo aquellos rll!I·
gos finos de belleza. delicada. y pato•
lógica.. Tenla amigas ricas y dlstln•
guidas, su nombre anda.b&amp; en eró
oleas y resellas de reuniones ell3•
lf&amp;ntes; su figura er&amp; de las que lle•
gan i ser tammares en los sitios
mejor frecuentados de México, y su
alma pueril 6 lnconststeote de da.que es la original y
verdadera
mita elegante, se &amp;limeotaba vo,
!unta.ria. de todas las brillantes nasalsa inglesa " W orcestershire."
deriu y va.n1dades qoe constituyen
la expresión auténtica. de la alta
OJO.- Busquen la firma de LEA &amp; PERRINS
clase socl&amp;I.
Su delicado empaque de mulleca.,
en blanco :ltravesada en la etiqueta roja. Sin
su frágil belleza. de Jlor cultivada
con forzados cwda.dos, la haclao
ésta ninguna es verdadera.
inapreciable para flgura.r en las raras reuniones y en los bailes de la.
socied&amp;d distinguida. y las invita•
clones menudeaban en la casa, en
lluvia. sllecclosa., de vitelas y cartulinas.
Aleccionada. por la madre, Beatriz sabia. que su obllga.ción era obtener un marido rlco1 para pasar
sin solución de continuidad, de la
Su presión de
vida. estrecha y de brillantes apa•
las inyecciones.
rlencta.s de la. casa de sus padres, :i
otra vid&amp; holgada y llena de satlsfa.cciooes, en la. que las apariencias
Tratamiento
del pres11nte se trooaran en dorael mas facil
das y cómodas realidades . .A. fuerza
de pensar en ello y de prestar oldo
y el mas discreto.
1
á las sugestiones de su madre, el
_,.._
tipo de marido posible para ella
llegó á encarnar en un «hacendado
del interior&gt;, con muchas tierras,
muchos ganados, mucho dlnero;
aunque algo rudo al principio, ella
le adiestrarla. en las artes sutlles é
Intrincadas de la sociedad, y a::a
baria. por manejar!, como á un
de lo~ flujofl antiguos ó recientes
perrillo educado, dando lustre y
Ca.da c!psula
Cada clp~ula
Jdistlnclóo á sus dineros y ensel'!án
lleva el nombre
lleva f.! n(lmbre
Desconfiar de las Falsificaciones.
dole i vivir vida. de hombre c!v!l,
con notorio provecho de él y de ella
mlsma.
EN roo,s LAS FARMACIAS
~'
Cristalizado así su pensamiento,
ya no hubo fumito con aspecto de
acomodado en quien ella no fijara
al disimulo su mirada. interrogadora, y cuando el cunal encuentro del
t,raovfa, Román se la. quedó viendo
Solo TOPJOO
deslumbrado, Beatriz, con la rápl
r•1111plnudo al
CARNE· QUINA - HIERRO
hego tia dolor DI
cai.4&amp; dtl pelo, cura
El mas Reconstituy11nte soberano en da. perspicacia de la. mujer metro
politaoa, entendió muy bien la im,
raplda -, te~• ••
los casos de : Clorosis, Anemia
).. ColWH,
presión que en 61 babia causado.
-,lol&gt;~
funda, Malaria, Menstruaoionee
Después volvió á verle en diversos
'l'Orcedlll'U.•~
dolorosas, Calenturas,
a.nlalYOJNeellolugares póblicos, y como llL gente
lffO 111mtj01"1bk.
caue 1ucneueu, 28, Paria.
que los trecue¡,ta en México torma
TODAS J'AlUIIACl•• •
1'1111.11&amp;,Ru, S41onoiiJ todu fum1cia
un grupo t&amp;n reducido, no !altó

No pidan simplemente
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&amp;~

SALSA

LEA &amp; PERRINS
sola

1

CURACION RAPIDAy RADICAL

1

La Cabeza
Duele
CuiUldo loa nervios del cerebro
ae encuentran en una condición

excitada ó irritada. El dolor no
es otra cosa que el grito de un
cerebro cansado. Pronto alivio
se obtiene por medio de las pildoras Contra-dolor del Dr. Miles
(Anti-Pain Pills). Ellas suavi.
zan los nervios, y cuando esto
se obtiene, el dolor disminuye.
Este es el modo natural y razonable de curar un dolor. Ningún
trastorno puede sobrevenir si se
toman de acuerdo con las direcciones. Tome una prontamente
al primer indicio del dolor, y
evite asi el sufrimiento.
• ''He usado t)Or cinco a.ffoa lu Plldoraa
del Dr. Miles Contra-dolor como remedio para le. Ja.qu-. Antes me molestaban loa dolores de cabes&amp;; pero e!l
la actualld&amp;d tueco que tenso un ataque
siempre tomo un&amp; da 1aa pflc!oraa ta.
cuales jamú dejan c!e allv1&amp;rme. Ta
no teneo dolor de eabeu !recuente .,
slemp~ conservo lu ptldoraa 4 la JD&amp;D0
., l&amp;a recomiendo a. 109 demlla."
C.
De

E,,.,..

NlLES, Parls, Teua.

MILES MEDICAL CO.,

Elkhar-t, E. de Indiana, Eatado■ Un'rlo~

quien la lntorma.ra que el hombre
era cun fueretl:o rico,: ¡el fuereflo
esperado! Slntlósamudamenteado.
rada, sio dejar entender, por el má.'3
leve stgno, que lo conocfa, sabiendo
cuánto asusta y repele alp11r11·ne;o,,o
la desenvoltura en la muJer y, de
Improviso, cuando esperaba ella
que el lance tomara Interés, el fu•
r,fio desapareció como tragado por
la. tierra.
En la banal agitación de la vida.
mundana, el lncideote quedó pron•
to olvidado¡ pero algunos meses
deapuél, cuando el m&amp;l latente que
la hacia tan bella.se desarrolló con
la ra.pfdez y la violencia del incendio, recluyéndol&amp; enel hueco de un
balcón, desde donde vela con tedio
y pena. las escenas Iguales de unl\
c1lle poco !racuent&amp;da, se aferró á.
su mente con aquel agitado imaginar y sentir peculiar de algunos
cardf&amp;cos, el pensamiento de que su
felicidad habla pasado rozándola
con su imperceptible a.Jetazo de en.
mera; que aquel rudo y fuerte garzón, que fijaba en ellr. mJradas de
extraviada. pasión. babrfasldo para
ella la salud, Ir. vid&amp; ...
Contemplaba con desgano y disgusto el Interior cerrado de la sa.11ta. en que pasaba sus tristes díu; y

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que blanquea la pll!l y des,111:;e
bOchornae. punto1 ne¡rro,
,. J&gt;"c,, .............. ........ . ........ Frs. 19.
CneJlo•Babera aoutchuoo,
OOIOOldo la noche,
redUCd la, barbu dobles )' 41'r\1-

VINO AROUD

ij

Becúilcad~faé·¡¡·¡¡¡;~i=~;;,~.JcÍ::.i;

pro- 1

á i.a d lme11.&amp;lon l!&gt;! d a una pequeña narl• grlelfft

de aa¡ie.:lo m.ts ¡oven, . . . •. .•. . •. . F r ... •~•

En,10 .,, ,.. aroducto,, /r,neo do porte todo, a.,,.,
c. rilo cllrrwo, b/1/tldl dt b1Mo 6 oh"'"''•

l

Sm : pedid el lllélado de beU,u lllG&amp;lrado. rrm.o :
L. OL.IMPl.a, 10, f'Ue O•tllon, ""AAI•.

amado con la sonrisa en los ojos y
en los labios,
Y cuando loa de ambos se juntan
en un beso desfallecido de pasión,
un leve estremecimiento sacude el
cuerpo de Beatriz, y de su boca entreabierta. se escapa, el dlttmo allen•
to con un ligero estertor... .á la
El Financiero Wm. J. F. Rey, mlsm&amp;
hora en que &amp;llá, en el monte solitario, b1jo l&amp;s opacidades cá r
nolds No Podía Caminar. denas
de un crepúsculo trágico,
.lomá.a se rompe el cráneo cont,ra
EL REMEDIO DE MUNYON una pella y su corcel escapa. hlrlen
do el aire con un h1gubre relincho.
PARA EL REUMA-

TfSTf MONIO D! UN

BANOU(HO RiTIRADO

TISMO LO CURÓ.

CARL OS

TORO.

••
JOYAS ESPAÑOLAS

Mt. Wm. ]. F. Rernolch, llanquero ,...
tirado r financiero, cacribo: "1'hiladelphia
Oct. 2!&gt;, t907.-E11&amp;ba perf«tamcnle inútil
.:~n el rcumatlemo, no l)Odl.a andar, catar dr
p1i! '1 tenb tan lnffamaao, la. plh, los tobi•
1lo1 '1 lu rodillu que por mil de un afio no
tabla Jo que era descansar durante la noche.
Tomi todoe los remedio• conocido, sln aentir
allYlo. Un ami¡o me acon.scj6 que toman
el Remedio de Munron para el Reumatismo.
El sol en O,tubre, A las tres de la tarde,
lo que luce de mu7 mala aana · d prime:
fraaqulto me proporcion6 ati•lo comprt como un grao velo de sangre, arropa la
ciudad.
Bajo ti Incendio del sol, Cvacas
01ro, '1 ante, de terminar con el uaundo
nea~• perf!'ctamente Cl!rado. Nunca me be se amodorra. Y los follajes mustios de
1enhdo me¡or en ml •ida como &amp;horL"
los Arboles, los lentos carros d1 los tran"Tendré tfempre mucho placer en dar vlas, los cochero! que dormitan sobre el
l'!formc, de lo marnllloso que ea d Reme oescaote
de los toches, los perros que
d!o de MllnJon para el Reumatismo '1 lo qur
b,zo por mi, l lnYito cordialmente , loa out roncan en la sombra ap■clble de las aceras,
las
mismas
campanadas sol'lollentas
au fren que me ucrlban pr.,iruntando aolm
ti particular."
del reloj de la c■tedr■ I , que apenas tienen
"WK. J. I'. REYNOLDS,
f Jtrn para romper el crlst■ I del aire coa
":u4 S. Broad St." sus frAglles alas sonoras, todo lo adorml·
11:L IUIIIJCDIO D111 111111fTOl'f p AR.a
.IDL REUIU.Tl!JllO

""'ª

rara ea la
que falla éll alMu en 4oe 6
,...,, •oru, 1 cura eo pocoa dlaa.
El Re~dfo de M,an7on para la Dlepcpale
~ pranhn que cura toda fol"IDJI 4e lndlca116n 1 doleno.. del eat6maao
El Remedio de M'.un7.on pa~a lo, Rlllone,
cw-a con prontitud loa d.o lons en la, c.dcru,
en loa mwloa ó en tu lnclu, 'I toda form1
de mal de lo■ rlllonea.
El Rcmedio de M:1tn7on , - el Dolor dt
Caben detiene el dolor de cabe&amp;&amp; en trCJ
mlnutoa.
El Remedio de lllun7on para la S■nl(NI
ellmlna todu au, lmpure.zu.
El R~dlo de Muo7on para loa Rufria•
dos pn:cnc contra b pulmonla , cwra un
,.,tfrlado en pocu •oraa.
El Ungüento de Mun:,oo pan lu Almo!u.cura poaitiY&amp;mc.nle Cll todaa IW

f~:.

El VMficador de Mun7011 de'IUdft i lo■
aombru drbilea el ri¡or perdido.
JIU!fTOl'f REMEDY CO., e
. . . . . .Jelll'f'HOll s, •. , Pbfla••l•.....
Pa., lll. V. de A.

Agentes Generales: J . Labadie Sucs.
y Cia. Profesa, 6. México, D. F.
sus muebles tr,gtles, dorados y pre•
teoc1osos, sus pesadas cortina.s, sus
rlcu lá.mpa:raa de cristal y porcelana, ans cuadros de doradoa marcos,
la su¡erí&amp;n la visión de interiores
c&amp;mpeslnos que ella sólo conocfa de
oldas: grandes habitaciones con Ju
paredes encalada.a y al en'f1gado ne·
gro de hamo, a.muebl&amp;doscon algunas sillas de t,ule deaperdlgada.s
junto á los muros; aquí y a.111 ape•
ros de labranza y arreos de montu•
ras; cuadros viejos de santos y, por
la puerta &amp;ncha y derrengada., un
paisaje de cielo azul y oollnas verdegueantes, por donde T&amp;n lasyuo,
tas agulj1Ldas por los peonll! laborlos011 y en el que sopla un viento
vivo y oa.rga.dos de olores tt!rr,os y
vegetales que penetra con rudeza á
los pulmones, acabando y destruyendo todo garmen morboso.
Y en ese paisaje ha.y una. figura:
un hombre vigoroso y fuerte, de
enérgica. belleza de nrón, que en
nada. se parece a. los adamados á. la
moda de que :Beatriz h&amp; estado ro,
deada. siempre y que tieue mudas
adoraciones y va.rooiles ca.ricias pa.ra la criatura en quien ct:fra. y encierra la flna.llda.d de todos los a.otos de su vida.
Soffa.ndo, soflando, la muchacha,
Incapaz de moverse de su 111160,
pá.llda y herida. de muerte, tlnire
11scenas domésttca.s y, con los ojos
cerrados. se mira fuerte y activa,
vendo de la casa al corral, donde un
ruidoso y aleteante averío ae lanza
á su encuentro pldtéodola alimento, al huerto donde los árboles
brinda.u isus pomas generosos y la
acarician la frente con su follaje, á
la oasa. en cuya puerta la e1pera 1u

los "armólliums," y de mil y mll instrumentos muslcalea que, cuando vibran pul•
c;ados por las bAbtles manos de s11s due.
nos desconocidos, Ignoran el secreto que
animan sus mQsleaa, en cuyas frases locomprenstbles y confusas correo 111 IAttrlmas, se escuchan los sollozos, vnelan
los suspiros y St rompen los besos de las
Infinitas g1oer1clones desaparecidas en el
abismo del tiempo.
Y muchas nces qulrts , los Instrumentos ni cant,n, ni sollozan, ni suspiran,
~loo que lanzan, rebelc!es A las manos
que las pulsan, rooc.,s socorlaades. bAr·
baros arpegios, que es sin c!uda la manera como traducen Los violines y 111 arpas las dolorosas Imprecaciones c!e la
cama vetusta, al enclenque y degenerado
-tescendfente q11e traficó con ta madera
preelosa y sagrada en docc!e hablan nacido sus 1otepas1dos ...
otra tarde, en compal!la de un poeta
amigo que ama lu cosas viejas, entré A
la Iglesia de San Fr1meisco. La Iglesia 1s
para nosotros adorable por s11s altares
vlajlslmos c!e madera esculpida, en c!onde
el oro, ennegrecido por el polvo, empaflado por la edad, lanza un triste reflejo
amortiguado de vino viejo.
De altu en ■ltar, mirando los oros mo•
rlbundos, recorremos las anthas naves
sonoras, de cuvu baldosas narece aue
surgiera no sé qu~ extrallo frescor. Uo
ruo perfume sutil vuela en 11 atmósfera,
perfume en el cu•I u mezcla el aroma ca•
pltoso del Incienso, con el dellc■do, fino,
voluptuoso, de los trajes femeninos .
Admirando los altares, admiramos en
ellos toda la c!ellcadeza con q11e la piedad
los enjoya. El pallo de los altares es de
una batista casi Irreal, de una bl1.Dcura
Imposible, como tejida por 11na hada, en
110 claro del bosq11e. con los mts finos
rayos dt la luna. Los atriles en donde
descansan los ¡racc!u misales, cuyas
mayQ,culaa pensativa ■ tienen una eclgmttlca actitud. Los cirios apagados, lar·
gos y tristes como IAfrlmu, y porQltlmo,
• un lado del altar, balo un bumllde marco
de oro, el evangelio de San Juan abre 1111
su corola de nieve, como una rara flor de
as agua, ....
-A las Iglesias católlcas cuando esttn
vicias y sllenclosas,-me dice mi ■migo ,
debemos acudir los artistas A solíar los
temas de nutstros poemas. El ambiente
que aqul se respira no puede ser más
propicio para •guur los nervios y predls·
ponerlos á la misteriosa labor i!e la crea•

lado y pere1oso de la hora callglnosa y
pesaila, hace pensar en aquella Caracas
de actllio, en aquella Caracas, la vlej&amp;,
,illenclou y muerta, en qui 11ul!stros sabio&amp; abuelos, Ignorantes del Fot ball y ele
los figurines y las iuodas francesas, se recostaban majestuosamente, después de
atrancar las pesaclas puertas de sus ca·
su solariegas, en sus monumentales y
orgullosas camas de caoba Incrustadas
de toroasol&amp;dos nAcares y de amarillos
marfiles, mientras el sol, por sobre los te1ados, dejaba caer su gran velo terrible
color de sangre, tejido de llamaradas .. . . .
Me Imagino ahora la historia romtotlca
v triste, la llrlca leyenda de una de esas
camas monumentales y soberbias.
En la tau de mi amigo habla 1101 de
esas camas. Era una cama vleflslma, to·
tos al, gr1odlos1, cuyo posesor se remont&amp;ba A uno de sus lllmtmorlales abuelos.
De familia en familia h&amp;bla llegado basta
!l. En ella habla nacido, lo mlsmo que su C(ón.
abuela y su m,dre. La cama, al parecer, le
venla en herenda por la linea materna.
Aq11ella CIDII habla d■do abrl¡o bajo sus
pesadas colgada.ras A mis de diez geneJ'I•
doces que se hablan dasvaneddo en la
sombra y en la muerte. Y, sin duda, en
las noches nupclales babia stdo confiden·
te Impasible de besos finos como flores ,
de muraullos teoues como alas, de cart·
das leves como sec!as, y de suspiros de
dicha y placer dulces como miel y rosas ..
Y sin duda h1brl1 recogido también el
llanto primero de los recién nacidos, lo
mismo que las postreras 1Agrl1Das de los
moribundos, los sollozos y las deprecaclo·
nes, In IAttrlmas de despecho de las espo·
~as eng1J11d1s, las reconvenciones, las
queja.s , y en suma, besos, los Infinitos besos de amor y desesperación, de llanto y
olacer, de Incontables generaciones difuntas.
Pero dla por dla, hora A hora, ano tras
ano, la cama hsbla Ido perdlenc!o su prl·
mlt1vo prestigio. Lentamente fué perdiendo su poderlo, hasta que al fin s11stltulda,
al correr el tiempo, por otras ca.mas c!e
moderna construcción, fu6 arrofada del
dormitorio prlnclpal, hasta que de cu•rto
en cuarto h&amp;bla Ido A parar A un des tu
talado desv6n, en dond1 en compaffla de
Infinidad de trastos lcservlbles y desveoeqados, y m11ltltud de retratos destelll·
dos c!s abuelos oMdados, sólo sirvió ya
oar• que las viejas y silenciosas aralias
tendieren en ella sus iotaPglbles y milagrosos taolces color de polvo.
Alll habla permanecido por largo tiempo
olvidada y silencios ■, tal como una reina
destronada, como la sole1Dne tristeza de
In cosas ennoblecidas por el tiempo, re·
cordando qulits los pasados dlas esplendorosos , Uoraado tal .-er lentas 14grlmas
lnvfslbles de deseiparaclón y 11margura.
but■ qus un dla le llegó la hora de morir
dtfinltlvameote.
Un dla l11 vleJ• cama leyendarla y heroica. l• vlel• cama monumental y soberbia,
lué vendida por su fina y preciosa madera
dec11oba. por sus Incrustaciones rlqu lslmas da tornasolados nAcares Y marfiles ,
A un ronstructo!' de Instrumentos de mú~1c,. L«s ricas maderas y los viejos marfiles de la suotuosa cama foeroo 4 formar
tntocces el vientre 4e las guitarras, el pecho fino y enjuto de 101 vloll'lts, 1• c•J•
armonlou de las mandolina■ , los bruos
de lu arpas , las vibrantes co1tlll11 de

Y pensudo de esta suerte, miramos de
pronto, en un rincón c!1 la 12'.lesla, una
Joya hasta ectonus oculta l. n11estros
ojos.
La Joya as un confesonario. Pero un
confesonario monumental y llcantesco,
triste y severo como un slttaJ; un confe•
sonarlo gigantesco, toscamente labrado,
lleoo de m111ch11 y mohos; un mu••llloso confeson&amp;rlo, tal vez construido eo
Espa!la, ea la 6poca robusta de las cruzadas, y venido t Am6rlc1 para al¡dn con•
vento de monjas ó para alg11na catedral
famosa. La robust, y formidable, la pesa.
da y tosca construcción del v1eJo mueble
mlstlco da Idea da los pecados d1 la tpoea, y dice tal vez, con mayor elocuencle,
1q111ll1 cosa •leja y triste, que los complicados párrafos de la prosa del mtstlco
pslcóloa:o.
Y el severo cocf11sonarlo, en la l¡lesla
sllenclosa, en esta edad muelle y refina•
da, respira una gran melancolla. El eran
confesonarlc suena qll11h en 1019 pecaclos
de 1ct1l'l0, en los aotl¡uos crlmenes enormes de los que ya murieron, en 111 paslo•
nes volctnlcas de aquella edad pasada,
heroica y lírica. Ya no se arrodillan ante
61 las terribles mujeres esp ■flolas de pupilas como carb11ntlos, to doode tiemblan
las lágrimas, A decir sus ardientes pecados de amorosas enamoradas; ni los donceles feroces y dtllc:ados. que sablac matar como morir por ,mor. Hoy ni u ama ni
se peca como aotatlo. Hoy para el amor
bemo!I Importado una palabra c!1 lc¡laterra. Hoy se flirt,a.
Viendo el monumental :onfesocarlo mi
amigo encuentra un tema para un raro y
bello poe1Da y me dice:
- Voy 4 escribir uno9 versos q111 expresen tod ■ s esas cosas IAnguldas y tristes
y cuyo titulo sed sin duda: Las conjidm •
cios d, un eonf,sonario. ¿Te gusta?
A. Fl!.RN!NDl!Z GABCÍA.

-

LA LECHE
EFÉLICA 6 CAN
pura 6 oon agua,

dl■ipa

PE&lt;a.S, LENTE.U..$
TEZ .&amp;.SOLEAD.A.
.A.RRUG.A.8 PRECOCES
BABPULLIDOB '!o.o
--

~

\\1"~ ...~

,...

"

La pureza .ts la PEPTONA CHAPOTEAUT $
la 11.a hecho adoptar por el
INSTITUTO PASTEUR

VINO DE PEPTONA
de CHAPOTEA UT
Contiene la carne de vaca digerida por ia pepsina.
Se recomienda en las enfermedades del estómago, las
digestiones pembles y la insuuciencin de alimentación.
Con él se nutre á los Anémicos, los f onvalecientes,
los J'isicos, los A11cia11ns y á toda persona desNanada,
á la qne repugne.o lus alimentos ó no puede soportarlos.
PAIIIS, 8, rue Vivienn1&gt;, y en todas las Farmacias.

�•

..
El Mundo Ilustrado

SUAVE Y Ol{AVE

CONSEJOS UTILES

Es el bello tiempo de primavera. En el
manto azul de la reina de los cielos florecen los Uses y vuelan las abejas de oro.
L1 luna, cual 1101 mlstlca rosa, se destnJa
y los pétalos luminosos 10 el parque
flu1ean ea tas fontanas; dibujan en la are•
na de las avenidas las irónicas figuras de
un biombo Japonés y arrebujan en randas
arlstocráttcas sdiorltu.
una charanga militar eJecuta la retreta:
en el ambiente ondulan las aotas de una
danza de aire lánguido, Intenso; uaa melodla [turbadora) de una capciosa dulceJarabe de Zarzaparrilla compuesto. . . . . . . . . . . . . . . 60 gramos
dumbre, que sugiere un loco ldlUo en Ias
Jarabe de Hipofosfitos co.mpuesto.. . . . . . . . .. . . . . . 45 tramos
frondas floridas. El hálito ardiente fnftama fa sangre que corre por las venas enEztraeto c:ompaeato vegetal Arveliaa... . . . . . . 15 tramos
tonando una alegre canelón voluptuosa.
Se toma una cucharadita de la mezcla desputs de cada comida y al
Y pasa ella, suave y grave; se desliza
acostarse. Sacildasc la botella antes de tomar cada dosis.
más que anda por la arena da las avenidas. Se dijera una madona de un pintor
primitivo en un fresco de una ermita de la
Umbrla. La sombra de los ilrboles da á sa
rostro una 1tracla nueva, Infinitamente
deliciosa, y, bajo lae amplias 44
es la reina de las pomadas porque siempre cura, siempre alivia y
sombre.ro, sus ojos y la sonrisa tienen el
siempre es eficaz. MillarPs de personas curadas por ella te:;tiflcan
c!odtdo eoc1nto del alba. Va lentamente,
sus maravillosos resultados, y por eso es que se ha hecho la presuave y e:ran; y mis labios, oprlm.ldos por
ferida·del ptiblico. Basta usarla una vez para tenerla siempre en
an silencio pleno de altas y nobles palaprevención. Produce efectos segur1simos en
bras, murmurao, con la unción lie una pleORANOS, TIJMORl!S, ALMORRANAS, Hl!RIDAS, l'IJSTULAS, LLAGAS,
garla, el epigrama de Meleagro de Godara.
ULOERAS, QUEIIAOURAS, FISTULAS, ElfUl'OIONl!S, ETC,, ETC,
"¡Oh, tierra madre unlnrsal, salud. S!
01! Vl!NTA l!N TODAS L.,tlS DROQUERIAS Y SOTIOAB,
hl, paes, ligera il esta virgen ya que tan
poco peso sobre tfl"
Para los Jura~ ?o:de:o~~e:C~n~~~ d ! : ~~~co~: pnrte, en vi.ando
¡Oh, Rosal Al pasar Jonto á mi, semcon el pedido lln sellos de correo eo SO cvs por oada caja y por docena $2.52, al Depobraste en mi alma un prodigioso germen
1ltr.rlo general, SR, RAFAl!L. B. ORTl!QA.
CAL.LE 01! MANR/QIJE N9 82,
Al'ARTADO 4641.
desuellos¡ ¡oh, Beatrlzt que has hecho
Ml!XIOO, O, F.
florecer en mi espirita los rosales: tos manos no celifrán nunca , mi frente el laurel
•1----■----------·----·----------· y el mirto entretejidos, ni tus 16grlmas
Utilidad militar de los aeroplanos ser6n aljófares de mi Jardlo en la hora
trllfc1. Sua.ve y 1trave, en aquesta. noche
Sacando deducciones claras y comen- de primavera te proclam6 la más fermosa,
tando las hazaiiae liltimas de los aviado- ¡oh, Dalclneal y jur6 conquistar para tl
res franceses, en lo que se llamó el "Cir una violeta de plata y una espuela de oro.
cuito del Este," el comandantePaul lta
TULIO M. CASTERO.
nard escribe unos comentarios muy ati
nados en la Revae Hebdomadaire, de f'a
ria.
Oree que los aeroplanos pueden pres- VUELA POR EL ORBE EIS'l'ERO
tar grandes servicios á los ejércitos. Si
es necesario practicar reconocimientos
cLa. fama. de las Pfldoras de Vid&amp;
11 seiscientos kilómetros de distancia, es del doctor Rosa vuela por el orbe
to no es siempre indispensable y loe re eotero. adquiriendo cada. dia. m4s
corridos de JO() á 200 kilómetros, dada prestigio l)or las curaclooes marasu brevedad, con la presencia de un pi
villosas que hacen. Asf se expnsa.
loto y un solo observador, pueden ser de la. sefiora. El odia B. de Sil va, de
una inmensa utilidad.
Santa Maria de Guadalupe, Jal.,
Estoe reconocimientos se pueden prac- México. y babla.odo sobre estas afa.ticar aisladam~nte; pero se pueden tam ma.das Pildoras, continúa.: cYo pa,.
bién emplear aeroplanos y dirigibles é decl de acidez en el estómago tola vez. Los aeropla.nos son más móvile~ dos 10s dias, y me comenzaba. cuany más fáciles de pilotar que un enorme do tomaba. el desayuno y la.e demás
Para los auclaaos, persoaas delicadas,
lnválldos y débiles en «eneral, la Leche ctirigi ble. F.! llenar los depósitos de eeen comidas. Era. desagradable y seguiMalteada ele llorllck les oro11orctona ali cia y de aceite y el poner en marcha el do por un dolor en el mismo estómento saao y ~ec11ado. E➔ leche x,ura. y motor, constituyen los iínicos preparati
abundante en 011.ta, combinada con ex- vos; todo esto sólo exige poco personal, mago, que se meourócon toma.rlas
Plldoras de Vida. del doctor Ro~~&gt;
tracto malteado de tr!,ro, tácll de prepa.rar y de d!ierlr. Muy sup11rior como bebi- en vez de una compallla. Puede, pues,
da de mesa,.¡ café, té y chocolate, y reem- enviarse un aeroplano para averiguar s1
plaza ventajosl\Dlente á la leche corrleate es necesario ordenar un gran reconc,ci
ele vaca, Que muchas veces coatlene lm•
purez•s aue ocasionan dlsturbloe dt,restl- miento de dirigiblee¡ 101:1 aeroplanoepue
,.os. Nose ace11te otra. que 1.. de ·Bor- den es-~oltar á éstos, separaree á cierta
llck," F&amp;brlcantes: Horllck's Malted Mllk distancia y volver para sefialar los punOo.-Raclnes. W!s., U. s. A,
..... c.nlel: YINCENTY BNOS. A,utau tos que interesa observar ó aquellos des
de los cualee es necesario proceder con
.._. IZ36. láice, D. F.
precauciones, á fin de estar fuera de la
Unea de fuego de las baterfas enemigas.
LOS PELIGROS TIE LA. ALI- De ahora en adelante tienen un empleo
MENTAC!ON ARTIFICIAL se realmente práctico estos aparatos bajo
evi~a.n, mejor que eou n1nirún otro el punto de vista militar, sin que sea pre
proeedtmlentio, alim.eJ1tando á !ns ciso esperar á que posean todos los pernlllos da pecho con cKuteke&gt;. No feccionamientos neceearios para hacer
ha.y preserva.ti vo mejor contra. a fec- de ellos instrumentos de guerra propillelooes tan temidaa como el cólera mente dichos.
lnfr.ntll, el catarro intestinal, la ''El feliz resultado-escribe-del "Cirdiarrea, ete., como cKu reke&gt;, el que cui o del Este," hará época en la hiato
ba sJdo reconocido como una pre- ria de la conquista del aire; nosotroe popar&amp;elón excelente por la.s primeras demos aplaudir sin reserva y congratu
larnos en particular de los progresos
&amp;utorlda.des médicas. .
notorios de nuestra aviación mlli1ar; pe
ro sin que esto quiera deeir que olvide
moa la flota de dirigibles.
l:li lo queremos, si sabemos continuar
oon perseverancia en el camino por don
ANIMIA
de hemos entrado, po~eeremos, dentro de
nuau, DE1ltLDIAD
poco, la .flota aérea del mundo, y de nos
ltl ,no, •conomloo
otros ha de depender nuestra superiori'
N d ll11lco 1114Un-llbw. ~
i&amp;. aa, CH ltaaa-4111. IMlll
dad.
No paede decirse que goza de salad perfecta una persona que padece
coustantemente de jaqaecas 6 dolores de cabeza. Hay hombres y mujeres
qur: pasa11 la vida sufriendo horriblemente de ese mal. Recurre cada semana, ó cada dos 6 tres semanas, y es atribaido 6 á la oc11paci611 6 á alguna
causa inevitable. A la verdad que no hay cosa másUcil qae evitar la causa, y así lo ha descubierto todo r:l que ha consultado un buen JDidico. El
qae e1to escxibe era victima de esos sufrimientos, y hablando con un midico amito, faé informado que el mal radicaba en la sangre y que una rrceta muy sencilla, que cualquier farmacia J)odía despachar, les J)Ondrfa
tirmino. Pruebe la receta todo el que la necesite. HcJa aquí:

------------·----·----,----·
La Pomada Balsámica Maravillosa

1

1

1

s•

1

Un Buen Apetito
Una Buena Digestión
Un Higado Sano
Un Cerebro Activo
y Nervios Fuertes

Estos son mejores que las grandes
riquezas, y usted puede
obtener estos beneficios inapreciables
por el precio de un
frasco de Zarzapa•
rrilla del Dr. Ayer. Es
b medicina más eficaz
que p'l~dc comprarse con
&lt;linero. Si el apetito de usted
o.=i escaso; si su digestión es tardia ó imperfecta y se siente usted
nervioso y débil, lo convendrá temar

La Zarzaparrilla
del Orª Ayer
Pone rica y r&lt;·J:1 la i;angre, y comunica fuerza y vigor á. los nervios.
8i se siente u:,;ted ligeramente indispuesto, ó enfermo de gravedad, el
medio más seguro de re~tabl ecer
su salud es la Zarzaparrilla del Dr.
Ayer- el depurativo de la s:ingre
más perfecto conocido de la facullad
médica. (.No contiene alcohol)
Codn fN111ro (),1UPJ1/ ,, '"' ff;r1tiul11 flll t(f.
,•c;tu.latn, Frct1111dr ,oop,I. 11 litt ,,,.;dko lo
1¡uti opi;,.a do lt, Zun,111a 1•1·ill.u del .l.Jr,

.Jue•··
frepQ.l'ada. por el DB. J. C. AYER y CIA.¡,
Lowell, Maaa., E. U. de A.

OTOÑO
A la mlÍllpiu señorita ltri1 Ruiz

El sel!or Verano desocupó el campo para dejtrselo al sellor Invierno.
Aquél se despidió haciendo conmonr á
ta sellora Naturaleza, y é•te hizo su entrada envolviéndola en un tenue manto
de bruma y baffAndola con el hilllto de su
onda fria y desapacible. Despedid• y entrada de m11cho aparato, como corres poode
Asenores hgeodarlos de tan alto rao¡o.
Alos panoramas dlAfanos y vibrantes,
los calores estivales, los '1tpllsculos entre diluvios de luz y rloctladas multlcolores, ha sucedido e somnoliento Otol!o
con su corteJo de a,elancollas, con ,us
atavlos desfa.lledentes, con sus cteloa
grises, con sas crepQsculos opallpos y
misteriosos, con la trlr.te canción de las
hojas secas.
Lu 1aqlal1 loq, d., ttiolon1 J, l'aulomH
Btrcf.aC mon rotar G'a.ne lo:n111r.ur monoton,

¡Otollol Estación de las lndecislonu,
de los desalientos, en que el alma, estremecida de misteriosa angu!t.tla, presiente
las dolorosas certidumbres del ma!lanal
10tollo delicado y cruel como una muJtrl
Otofto, lago de ,guu dormidas, en cuyo
fondo reposan p•lldas OfeUas coronadas
de flores: las esperen:res o•utragasl
Balo e¡ dosel ceniciento del cielo se balancean Infinidad da nubes que ocultan
en sus senos raudales de agua. El viento, con sus a.las humedecidas, las Impele
, junbrse hasta formar un Inmenso velo
fuoerarlo pesapo é ln111óvll, triste cgmo
la duda, descoosolador como la esperan•
za fugitiva .
Un d~s ■llento doloroso flota en nuestro
esplrltu, tout pasu. tout lasJI, prei:lntlendo las tristes ceitldombres del mallaoa.
Otoll.o, amigo de los,que suíren, ¡bienvenido seasl
Bienvenido seas, hl c¡ue estJs en armoniosa consonancia . no con la trlden
que se dlbuJa A flor de epidermis.sino con
el dolor que muerde y dugarra las fibras
del coruón.
J . Coub DuPÁN.

c.,Aiio XVII.-Tomo I1

c:JHéxico, 11 de Diciembre de 1910

Número 33

I

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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