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                  <text>c.A,ño XVIll.-Tomo I

ú'Héxico, 15 de Enero de 1911

Número · 3

�e.Año XVI

�□o=::::::.::::::.::::::.:::'.:.::::::.::::::.-=o::::===:::::=========:::=o=-.::::.::::=.::::=::::::.::::.00

QUINA LAROCHf
TONICO-RECO NSTITUYENTE-FEBRIFUGO
Debilidad, Agotamiento, Dispepsia,
Falta de Apetito, Convalecencias, Calentura""
Entre los milla re s
de tes timonios d e
sprobacl6n con que á

dh1rio s e ve honrada Y
f a vorecid a la QUINA
LAROCHE:, y que nos

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M. Pasteur. Prescribese en las molestins del estómago. la
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S. RAPHAEL, el solo que -tiene el derecho de llamarse así, el solo
que es legítimo y de que se ha.ce mención en el formulario del
Profesor BOUCHARDAT es el de M" CLEMEHT y C1•, de Valence

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(Dr6me, Francia). - Cada Botella lleva la marca de la Umón de
los Fabricantes y en el pescuezo un medallén anunciando- el
"OLETEAS '', - Los demas son groseras y peligrosas falsitlcaciones.

s eri• imposible repro·

duclr aaui, citaremos

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t::I siguiente :

" L\ QU IN\LAROCHE,
á base 1.1e las tres mej ,1·t-s
s uertes de quina, es, bajo
su Cúrm u. agrada ole y activa, un medicamento de
pr imQr orden
&gt;ius p ropiedades tó niPas
y r econs tituyentes j ust•"cen la bo1ta de qu ~ goza
pa ra combatir la c loroa ne mia de I aa Jóvenes, lo,
trastornos gác.tricos a J
principio del emba razo, los
accidentes lejanos consecutivos al a lumbr amlemo
1como ane mia, r elaiación
de los tejiJos, anorexiA 1
et e ,. J - D R PHI L l PPEAl",
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liger-a con la mantequilla y azúcar· añádanse
los huevos 2 á la vez, batiendo por i:o minutos
des1¡1ués de cada adición. Ciérnanse juntos la
harma y el polvo, añádase á la mantequilla
cte., con el extracto. , Mézclese en una mas~
de espesor mediano y cuézase inmediatamente
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forrados con pápel blanco delgado, en un horno
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Calendario de la Semana
DOMINGO
15
(39 de mes y 29 después de Epih.nfa.
Minerva) . El dulce nombre de Jesús.
Santos Pablo, primer ermitaño, confe·
sor; Mauro, abad; Habscuc y Micheas,
profetas. Oficio y misa propios de la fiesta del día: rito doble de segunda clase y
ornamento blanco; se hace conmemorsci6n del primer santo, de la dominica y
de San Mauro. El tercer domingo de
mes proce~ión con el Diviuísimo y misa
solemne en Catedral, Guadalupe y parroquias, con asistencia de la congregación del Santísimo, establecidas en cada
parroquia. El mismo tercer domivgo de
mes, solemnes culto~ en San Diego en
honor de Nuestra Señora del Perpetuo
Socorro. y en la Encarnación á los dolores de Marfa Santísima. Función en San
Lorenzo de la Vela Perpetua; y en el
pueblo de San Bartolomé Coatepec, la
titular del Sefior de las Esquipulas.

LUNES
16
Santos Marcelo, papa mártir, y Fulirencio, obi&amp;po confesor. Rito semidoble
que permite la celebración de misas privadas de difunto en todas las iglesias
del &lt;?tero secular, dentro del arzobispado
de México. Además en la Catedral, todos los lunes y miércoles de cada serna•
ua, por especial privilegio se puede decir misa privada de difunto, aun siendo
el rito doble, con sólo excepción de fiestas de primera y segunda clase; ferias,
vigilias y octavas privilegiadas.
Conjunción de Urano y el Sol, á las 7
horas de la mafiana.

MARTES

A los Señores
JESUS M. TABOADA.-Box 5. Bronswillo, Tex.,

U. S. A.

FELIPE DE J. RUIZ.-211- Flores, 4. Aguascalientes,
Ags.
RAFAEL Y. CRUZ.-Tulancingo 511- Hidalgo, letra
B., Hgo.
JESUS RIVERA..-Calle de Morelia, 9, Hermosillo,
Son.
SRITA. AMADA Q~ONES.-Tulancingo, Hgo.
JUAN RODRIGUEZ F.-Antes en Frontera, Tab.Ahora en Coat.zacoalcos, Ver.
ISAAC P~A.-Jefe de la Oficina Telegráfica en Durango, Dgo., antes en Hermosillo, Son.
VICENTE F. GUZMAN.-3" Real de San José 8,
Puebla, Pue.
JOSE R. TIJERINA.-Calle Juárez 35. Monterrey,
N.L.
M. M. MENDEZ.-Apartado 69. Hermosillo, Son.
LUIS G . SED.AS.-Huatusco, Ver.
Prof. W. GOMEZ CASTRO.-Tehuacán, Pueb.
Les suplioamos manden liquidar las cuentas que con
nuestra Administraci6n tienen pendientes, por ejemplares de nuestros semanarios que les remitimos durante el
tiemJ)O que fueron nuestros agentes. Nos dirigimos á
ellos por este medio, en virtud de no haber recibido contestaci6n á ninguna de las muchas y repetidas cartas que
sobre este asunto les hemos escrito.

Compañía Editora Nacional,
S. A.

México, D. F.

17
San Antonio, abad, patrón menos priDcipal de la ciudad de México, y Santa
Leonila, mártir. Función solemne é iu·
dulgencla plenaria en la parroquia de
Santa Cruz Acatlán por el primer santo.
En la misma parroquia comienza por la
tarde la bendición de animales que dura
hasta el 28 de Febrero.

MIERCOLES
18
La cátedra de San Pedro en Roma
(conmemoración de San Pablo). Santa
Prlsca, virgen mártir, y San Leobardo el
emparedado.

JUEVES
19
La dedicación de la santa iglesia catedral de Mérida. Yucatán. Santos Canuto, rey; Mario, Marta, Audifraz Abacum
ó Abaco, mártires, y Wolstan~, obispo
confesor. Rito semidoble como el día
16. El día 19 de cada mes, misa solemne
exposición del Divin{simo ó velación e~
varias iglesias. en honor del Patriarca
Señor San José. Vísperas en la parro
quia de San Sebastián.

VIERNES
20
La dedicación de la santa iglesia ca·
tedral de San Luis Potosi. San Fabiáu
papa, y San S ebastián, mártir. patró~
principal de la ciudad de León. Función
titula~ é indulgencia plenaria en la pa·
rroqu1a da San Sebastián. El tercer vier
ne~ de mes, solemnes cultos en la parroquia de Santa Catarina y otras iglesias
e!1 honor de los dolores de María Santí·
sima. En. Santa Brígida, ejercicio de Is
congregación de la Bnena Muerte.

SABADO

DE LA lViiYLTITUD
Que han usado nuest;.'a preparación 6 que la están usando
en la actualidad, jamás hemos
sabido de ninguno que no haya
quedado satisfecho del r esultado.
No pretendemos nada que no
haya sido ámpliamente justifil!ado por la experien cia. .Al recomendarla á los enfermos no
tenemos más quo haoer r eferencia á sus mériLos. So han obtenido g randes curaciones y de
seguro que se obtendrán muchas
mús. No hay y podemos asegurarlo honradam ente, ningun o( ro medicamento, que ]!Ueda emplearse con mayor fé y confianza. Alimenta y sostiene las fuerzas del enfermo :lurante esos periodos en que falta el apetito
y los alimentos no pueden digerirse. Para evitar las falsificaciones ponemos esta marca de
fábrica en cada botella de 111.

"Preparación de Wampole" y
sin ella ninguna es legítima. Es
tan sabrosa como la miel y contiene los principios nutritivos y
curativos del Acei te de Bacalao
Puro, que extraemos do los hígados frescos del bacalao, con
Jarabe de Hipofos fitos Compuesto, Malta y Cerezo Silvestre.
Tomada antes de las comidas,
aumenta el apetito, ayuda á la
digestión, y vuelve á los placeres
y tareas del mundo á muchos
que habian perdido ya toda es
peranza. " El Profesor .Adrian
de Garay, dice; Con buen éxito
n.e usado la Preparación de WampolA en los .Anémicos, Cloróticos, Palúdicos, en la neurastenia
y en otras enfermedades que dejan al oI-ganismo d ébil y la sangre empobrecida, y los enfermos
se han vigorizado y aumentado
en peso.•; En todas las Boticas.

CURAN
teda clase de flujos purulentos en menos
tiempo que ningún otro preparado similar.
Nos referimos a los METIL91DES. Se presentan en pequeñas cápsulas fáciles de
tomar y que no ocasionan molestias ni
estrechez. Mejores que las inyecciones,
que el sándalo y la copaiba. Los Metiloides curan rápid::. ¡ permanentemente. Su
precio es razonable.
Se venden en todas las Boticas.

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LA LECHE
EFÉLICA 6 CAN
ura 6 oon agua, dialpa
PECAS.LENTEJAS
TEZ ASOLEADA
RRUGAS PRECOCE

ma.rina. inglesa, va. á ser el má~ gra.nde,
el más veloz y e 1más poderoso de todos
los cruceros aéreos construidos hasta. a.hora.. Mide ciento cincuenta. y tres
metros de largo,. y, por lo ta.oto, es
más gra.nde que el a.oorazado cDreadnought.&gt;. Su fuerza. ascensional se
cuenta por toneladas, y sus máquin11os
le imprlmirá.n una veloclda.d no sonada siquiera por los constructores de
dirigibles. El gas n. encerra.do en una
envoltura. de a.lumlnlo, de grueso may-or que el ordinario en esta. clase
de globos. Las ba.rquillH serán dos.
del mismo met11ol, reforza.do con una.
aleación secreta que las hará invulnerables al fuego de fusil.
Ma.nda.rin el acorazado aéreo un comandante y un oa.pitán de la Armada..
El primero irá 4 popa y el segundo á
proa, y para la m11onlobra lleva.rán una
tripulación de doce hombres escogidos.

El Ilmo. Sr. D. Abraham Bandala, Gobernador del Estado de
Tabasco, recomienda la Peruna, porque ha dado pruebas
de ser un remedio eficaz para afecciones catarrales

Berthélcmy.Thimonnier
Hace algunos dlas, los periódicos franceses aouoelaron que la "Sociedad Lyonesa de los Inventores y artlitas Industriales," acababa de aceptar la Iniciativa
de levantar, en una &lt;le las plazas de Lyón,
un monumento á Blfthélemy Thlmonnler.
Parece que esta sociedad toma cordialmente á su cargo conservar la memoria
de los Inventores Ignorados ódesterrados,
pues ya tomó parte en la Inauguración de
la estatua de Jacquard, ese otro Inventor
que sus cootemporAneos no supieron estimar y que, sin embargo, operó una revolución total en la fabricación de los tejl•
dos de seda.

Ahora es el tiempo

Et

mora. Se recomienda prontitud
en este asunto, porque millares
de personas le escriben cada día
y la oportunidad pronto podrá
perderse.-Dirigirse á la Srita.
Heleo Sanborn. Sala 2204 N.
Cleveland, O., E. U. de A.
CUPON GRATIS
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Domicilio
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Sa n Juan
Bautista,

México,
nos honra
el gobernador

•*•

Inglaterra y 1011 Estados Unidos, mu
Infundadamente por cierto, han relvindi
cado el Invento de la mAquloa de coser
Pero la "Sociedad de las ciencias Industriales de Ly6n" ha demostrado, con decisivas pruebas, que la honra de esa crea•
clóo correspoodla al f&lt;ancés B1rthélemy
Thlmoooier, un humilde sastre lyonés,
que murió pobre y olvidado.
Nacido en el Arbresl, (Ródano) en 1793,
Thlmoooler era el hijo de un tintorero &lt;le
Lyón. Hizo algunos e~tudlos en el seminario de sao Juan y aorendló después el
oficio de la sastrerla. DAodose cuenta de
la dificultad y de la lentitud de la costura
A mano, este obscuro trabajador trató de
reemplazarla por un procedimiento meci= .
~
nko que ejecutase la misma tarea, pero
.' 1 ;
de una manera mis rAplda y regular.
Desprovisto de toda noción de mecáni~
)
ca, pdsose, á la edad de 32 al!os, á estudiar esas nociones para poder realizar la
Idea que en su cerebro habla germinado.
Desde entonces vlósele cabizbajo y silencioso, eotrea:ado i una ocupación casi
misteriosa. Asl es que las personas que
lo rodeaban, no tardaron en llamarlo loco.
En 1829, logró construir por sr solo un
aparato destinado Acoser mecAolcameote
en puntada de cadenilla.
Muy sencilla era esta primera miqulna
de coser. Todaellademadera,eramovlda
por una cuerda de acción directa, y cada
oscilación no producla mis que una puntada. Pero el principio estaba descubierto
y ya sólo quedaba perfeccionarlo para llegar i las máquinas de 8oo i 1,000 puota&lt;1as por minuto, que hoy se construyen.
Como todo Invento 11ue abrevia la duración del trabajo, la mAquloa de coser fué
objeto de numerosos ataques, y la coall•
obrera, transformada en motln, oblfe:ó
Mírese en el espejo. ¿Han co• clóo
al Inventor i emprender la faga. En 1836,
menzado ya su obra desfiguran• Thlmoooler, al extremo de recursos, se
obll&amp;:ado i salir de Parls, en donde trate las lineas causadas por las vló
bajaba como oficial de sastrerla; volvió á
pals natal y se vi6 obligado, para vipreocupaciones ó una edad avan• su
vir en el transcurso de su vlale, á mostrar
su
aparato
como una curlosfdad, Por 111·
1.ada? Tiene Ud. las mejillas
timo, el s de Agosto de 1857, á la edad de
hundidas, espinillas, pecas ó 64 allos, el modesto Inventor, agotado por
las penas, murió. despuh de treinta al!os
cualquier otra impureza del cu• de
luchas, de desengal!os y de miseria.
serla enumerar los servicios que
tis? Entonces, en verdad, es el 1odtll
maravilloso Invento de Thlmonoler
tiempo d~ remediar el mal sin presta hoy en la fabricación de vestidos,
en la sombrerla, en la zapaterla, en la tapérdida de tiempo.
labarterla, etc., etc. Francia, Inglaterra,
Estados Uoidos ,coostruyeopor
resultado que desea lo pue• Alemania,
millares máquinas de coser, que amuede Ud. obtener en una noche, si blan tanto la suntuosa mansión como el
tugarlo. Mientras que los conUd. sigue los consejos de la se• obscuro
temporáneos de Thlmonoler le predeclao
su invento serla causa de mtserla,
ñorita Heleo Sanboro. Las lec- que
por el contrario ha engendrado la prospetoras de este periódico recibirán ridad. El modesto Thlmoooler no podla enfigurarse que su máquina acarreainformes gratuitos, si me man• tonces
rla cambios tan profundos en la vida económica.
Por esto es que su memoria debe
dan el cup(in, que no cuesta nada, ser honrada
por todos los que explotan su
con nombre y direcdón, sin de= Invento.

SARPULLIDOS

Fructuoso, obispo ; Augurio y Elogio
diácono, mártires.
Cuarto menguante en Virgo,« las Ir
horas 44 minutos 19 segundos de la noSanta Inés, virgen mártir, y Santos cbe.-Heladas,

21

Un Monumento al Inventor de
la Máquina de Co~er
El dirilfible que !le estli construyendo en Ba.rrow-in-Fourness pa.ra la.
UN ACORAZADO AEREO

LA FIEBRE
-La quimera de ojos fogosos y cabellera a.rdlente ha. detenido su vuelo en mis sienes, y picoteándome el
cráneo y sangrá.ndome la. piel con las
ufta.s, ha logra.do destilar en mi cerebro las gotas de llama de su veneno sutil y morta.l.
Me invade un soporangustlosode
sueno. Al compás del ritmo de fragua. del cerebro, las arterias pa.lpitan. Se nublan los ojos y gira. en
lo interior un mundo de ideas verti¡lnosa.s. Laa fibras parecen ten-

~......,.,•..........,.,........,........,........,,...~.•••••••n•....,..+++,tnt,+...,,.,,t,,t,•..llt+tttlnM~

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San Juan Ba.utlsta., Méx.
Sefiores Peruna Medicine Co., Columbus, Ohlo, E. U. A.
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personas que han usa.do el especifico cLa. Peruna&gt; contra las afee- t
+ clones catarrales, han encontrado en él un eficaz remedio digno de J
ser recomendado.
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Pueden ustedes hacer de la presente el uso más conveniente á. ¡
sus intereses, y quedo de ustedes atento y S. S.
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México dan opiniones simllares con
respecto á. la. P,uuna.. Prominente
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Slla.o, Gto., México.
The Peruna. Medicine Co.
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doa que he obtenido con el empleo de
su muy recomenda.ble preparación
«Peruna&gt;, en al¡unos c11osos rebeldes de ca.ta.rro na.sal, tengo la sa.tlsbcción de hacer un testimonio
amplio, como propagandista. de di•
cha medicina, recomendá.ndola co-

, mo el mejor medicamento deaeu1 biettopa.ra el caso de que me ocupo.
1 Felicito i ustedes por ta.o 81tl•
, mable preparación. y desde luego
ofrezco á ustedes ser el primero en
recomendar á mi numeroga. ollen1
. tela. su uso.
Sfrvanse ustedes aceptar mi sincero testimonio, haciendo ustedes
el uso que convenga, para. entera.r
á. los que adolecen de la enfermedad que llevo Indicada., y me es
grato quedar en bueu concepto con
la administración de su ya cita.da
medicina..
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fuego forman la red tremante.
El vértigo de la. lmagin&amp;etón es
más furioso cada vez. En extra.lios
colla.res se enlazan las ideas, y unas
tras otras van, en a.preta.da. fila, en
remolino que vuela. A veces, los co,
llares estallan sordamente. Un flúido rojo nubla. los ojos, anegándolo■
en sudor de llanto. Treme la !&gt;óveda de la frente, en un temblor tnfi.
nito y prolongado que evoca visiones de espanto.
El vórtice se ha.ce de pronto más
firme J continuo. Misteriosos problemas internos desfilan. Aligero
Teseo, el pensamiento recorre el

dédalo infinito, en tomo seguro y
atroz. Las má.s turbias Imágenes se
visten de urente claridad, y los ojos
del espfritu se ofusca.o á la. vista. de
verdades tremendas. Los prejuioloa
dormidos ó enterrados en los fon,
dos más tenebrosos del sér, cobran
una humana. faz aterradora, y un
mundo de significaciones recóndl•
tas 11e extiende en el horizonte de la
Idea como en cáfila. de nubes a.rdlentes.
Por fin es todo una inefable combuútila de oro quemante, de plata deslumbradora; mas luego de pe.
sado plomo. Un beleiio turbio desciende. ctérranse los ojos -vlolent&amp;m ente bajo un viento de su erro... .

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No. 14036. Abrigo pafio de París con forro Luisina, de seda.
Adornado con botones de pasa~anería, bordados de seda
Y vivos de raso con galón oro.
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Largo, 135 cm.

No. 1466. T,ajti sarl!'a lana, hechura sastre; saco forrado con
alepín de seda; cuello marino
con bordados á mano; alamares y botones de pasamanería.
Colores: negro, gris, morado,
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Precio, $80.00

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Uoico Depósito de los Afamados Corsés Marca ''C• p . ,, A la trena
Agentes Exclusivos de los Corsés Americanos, marea Que' ens Corses

Kermesse en la Escuela Normal para Maestras

Número 3

�DIRECTORIO:

"EL MUNDO ILUSTRADO"
Se pal,lica
COMPAfillA

amuaria■mte per

EDITORA

la

NACIONAL. S.

A.

Presidente,
LIO. JOSÉ LUIS BEQUBNA
Director General.
LIO. ERNESTO OHAVERO
Gerente,
MANUEL S. PALAOIOS
OFICINAS:

4• Calle de Humboldt número S2. México, D. F.
Apartado postal, 149.-Ambos Teléfonos, 48S
PRECIOS DE SUBSCRIPCION (PACO ADWNTADO):
Bn la ciudad, por mes . • . • S 1.00
Bn los Estados, por trimestre •
3.75
Bu el extranjero, por trimestre . 4.50
NÚMEROS SUELTOS:
Bn la capital
Bn los Bstados
Bu el extranjero
Atrasados . . •

.. •

•
$ 0.30
0.35
0.50

o So

NO SE DEVUELVEN ORIGINALES

LA DOE:SIA DE BECQUER

B

nombre del poeta surge con los caracteres de una
actualidad palpitante, el amor hacia él halla oca•
sión de exteriorizarse, y lectores y cronistas,
aquéllo~ con su devoción y éstos con su pluma,
no pneden menos de traerle á cuento con goce y
regocijo singularísimos.
A orillas del Guadalquivir. en su Sevilla que
tanto amó, Gnstavo Adolfo Becquer tendrá un
monumento que sea para la posteridad como el
homenaje de las generaciones presentes á su me•
mc,ria. De lu generaciones presentes digo, Y no
sólo de la española, sino de las hispanoamerica•
nas también, gracias á la feliz idea de los autores
de El amor que pasa. En la erección del monumento todos participaremos, unidos por el espi•
ritual lazo indisoluble del idioma; y diJ?no será
de notar que cada partícula de mármol representará un individual cariño, una diminuta par·
tícula, asimismo, de la admiración que en Espa·
ña y América supo despertar el inimitable romántico.

ECQUER es el poeta de unes•
tros primeros años de adolescencia. Apenas habrá hombre
formal que no recuerde ha•
berle leído, allá en los días
en que el espíritu se abría lu·
minoso á la vida, en los ban•
cos del liceo, con grave enfado del catedrático
al descubrir que, en vez de serias cuestiones algebraicas ó de economía política, el alumno in•
quieto perdíase en mundos azules de leyenda.
habitado por gnomos, por náyades de verdes
ojos, por caballeros de ensueño, por pUidas
amantes más pálidas aún al contacto de fugitivos rayos de luna ....
iAh, Becquer! ¡Las horas de vacaciones quepa•
samos, sumidos en largos ensueños, al arrullo
blando de su fantasía, pensando en la primera
novia y en las aventuras primeras, errantes por
los campos llenos de sol, ó bajo de los árboles
que á la orilla del rfo brindaban fresca sombra!
¡Las dilatadas abstracciones, arrebatados del
mundo presente á edades más propicias á caba·
llerescas empresas! tLas primicias de emoción
recibidas de los libros que eran como un milagro revelador de que no todo es mortal, y el alma de los hombres que pensaron y sintieron
hondamente, queda en los relicarios de la pala•
bra escrita!
Todo un mundo de evocaciones, como las abejas de la rima, viene á la memoria al hojear esos
libros que fueron alimento espiritual de nuestros tiernos años. Y aunque ya en la edad ma·
dura nos consideremos muy lejos de ello!!, cerebro y alma nutridos en el ejercicio de otras muy
varias lecturas que nos enseñaran la santa, pero
amarga verdad, recorremos sus p.\ginas con me•
lancólico agrado, con el agrado del viajero que
torna á ver las primeras flores del camino; con
el agrado del que recuerda la primitiva sensación, el primitivo amor, la primera esperanza.
Por eso ahora, en que con motivo de la noble
iniciativa de los hermanos Alvarez Quintero, el

Observando la espléndida acogida que el pensamiento de los hermanos Alvarez Qointcro ha
alcanzado en todas partes donde se hable el castellano, cabe pregnntarse á qué se debe estaco•
munidad de sentimiento; qué secreto encanto,
qué mágica virtud de sedncción encerraba el arte de Gnstavo Adolfo Becquer, que así congret,a,
animadas de una misma emoción, de idéntico de•
seo de homenaje al poeta, á las multitudes de
dos mundos.
Y es que la poesía del soñador de las Rimas
contenía los elementos todos para popularizarse,
para perpetuarse, penetrando muy adentro en el
alma oolectiva, Becquer es uno de los contadísi•
moa poetas que hau dicho en verso cos:ts exqui•
sitas al alcance de las sensibilidades más rudi•
mentarías. Su poesía tiene dos características
inconfundibles, casi únicas, diría yo, en la Hri•
ca española: el supremo subjetivismo, 11Dido á
la inmaculada sencillez.
Faé subjetivo como no lo ha sido ningún poe•
ta español del siglo XIX. La intensidad de la
propia sensación, la coofesión ingenua del per•
sonal sentimiento, la pura sinceridad, la revela·
ción del drama de uoa vida en forma poética alcanzan en Becquer tates proporciones, qne, para
encontrarlas semejantes en los poetas contempo·
ráneos ó anteriores á él, hay que remontarse á
los grandes líricos subjetivos, á Leopardi ó á
Heine.
Dejando aparte su obra en prosa, reveladora
de una de las fases más interesantes de su per•
sonalidad, la del cueotista fantástico, y conside•
raudo tan sólo su breve herencia poética, con•
templamos la figura de Becquer como · 1a de un
gran reformador á la par qae como de la de un
gran poeta.
Animado de un poderoso espíritu subjetivo,
tendió al predominio de ta idea sobre la forma.
En pequeñas poesías, que son verdaderos poemas
por la alteza del pensamiento que las informa,
y que se elevan á las eternas fuentes de inspiración. estudiaba sus propios estados de alma.
Qnería, antes que todo, hacer culminar la idea,
y es por ello que, rompiendo con los usados
moldes retóricos. creaba una nueva forma, su•
primiendo la rima por temor á que el martilleo
constante opacara la luz vívida, la luz increada
dulcemente suave, que de la idea emanaba. Era
todo claridad y sencillez. Yo me lo represento
como una corriente de linfa fresca deslizándose
con quietud entre márgenes de lirios.
¿Qné son las Rimas, como muv bien dijo el
prologuista de las obras de B,cquer, si no la narración de la ,;ida de un poeta, hecha por el poe·
ta mismo?
En las Rimas está condensada, espiritualmente, la existencia de Becquer, hecha de aspiraciones de gloria y amor, de desengaños, de miseria,
de fogaces alegrías, y rematada, por último, con
aquel admirable símbolo del amor ideal: la blan•
oa estatua del sepulcro, hacia la cual el poeta,

lacerado, martirizado, doliente, se vuelve, invocando el amor tao callado de la muerte, el sueño
de la tumba tan tranquilo.
Y esta misma sinceridad, este afán de autoaná·
lisis poético, esa verdad, en suma que se trasln•
ce á travé, de sus verso~, es la que determina en
la obra de Becquer una tan poderosa corriente
de emoción que identifica al lector con el poeta,
que hace del lector y del poeta una persona misma, puesto que los estados de alma de ambos se
confunden.
Podrán acaso desaparecer, en los siglos-que lo
dudo mucho-los hijos de la fantasía del insigne
bardo, que en noches sin sueño pasaban ante sus
ojos en extravagante procesión, pidiéndole con
gestos y contorsiones que les sacara á la vida de
la realidad del limbo en que vivían, semejantes
á fantasmas sin consistencia¡ pero las Rimas,
sonrisa la más bella de sn musa, de su musa envuelta en claridad de lona, vivirán vida perdu•
rable ....
Son eternas porque reflejan, de modo personal,
la faz de la eterna poesía.
CARLOS GONZÁl.EZ PE!IA,

••
LA RIADA
N LAS HORAS de la alta noche, ho•
ras medrosas de silencio y misterio,
turba la paz del quieto ambiente
pueblerino un confuso rumor lejano primero, más perceptible des•
pués y luego tan fuertemente rumoroso, que resuena como el sordo
estrépito de cien legiones armadas de todas armas, que pasan en tropel y entre las sombras
muv cerca de nosotros.
Hay una densa neblina en el ambiente, y parece como que en la tiniebla flota un extraño
pavor, Et espíritu de lo ultrahumano se siente
en torno nuestro. Los árboles destacan apenas
sus siluetas borrosas, como si creyeran que han
de esfumarse prontamente en el caos, La tierra
se ablanda. se disgrega, se niega á sostenernos,
como si se declarara vencida ante el otro ele·
mento. que se yergue amenazador, que avanza
triunfante, que parece que quiere recordar que
al principio del mundo él cubría con su manto
de cristal y esmePalda la superficie del planeta.
Los árboles, yertos y desnudos, parecen como
una gran parada de e•qneletos en los campos de
la muerte. Antes, erguíanse gallardos sobre praderas fértiles, sobre riberas bellas y serenas, como estrofas de Garcilaso. Ahora, emergen de las
aguas de un piélago que se extiende sobre márgenes v campiñas como una enorme ).\mina brn•
ñida. Las aguas se dilatan sobre Jos campos
tranquilos é impasibles, lo mismo que sobre la
vida extiéndese el dolor.
El dios huracán cruza á veces bramando im•
petuoso, y el padre río ruge allá sobre sn cauce
cuando rompe nn obstáculo para que sus aguas
corran más extensamente por la llanura. Diríase
que ta voz de un Adamastor se escucha entre las
sombras. ~áfagas de viento helado, que penetran en nuestras carnes como dardos huidos, y
asaetean nuestros huesos, rizan la superficie de
las aguas, que forman sobre los campos unos la•
gos sin bordes. Y el es}"ritu siente como la in·
tensa emoción de un terror bíblico.
Una tenue lucecilla se percibe apenas entre
la bruma. Es un breve y peregrino lampadario
que avanza, poco á poco. Pronto divisase una
corta comitiva que viene con el mortecino farolillo. Es una familia que se pone á salvo¡
guardianes de huerta ó de molino, han aprove•
chado el e,caso tiempo disponible para huir del
peligro. La riada, á veces con ímpetu ciego y
arrollador, en otros momentos con calma refina•
da y cruel, sigue avanzando y devastando.

El lago enorme se va extendiendo asolador. El tumulto de las agu.s
va creciendo imponente, Donde el terreno es lleno, allí el agua se dilata
tersa. Donde la tierra se quiebra, agólpanse torrenteras y cataratas. Y allá
arriba, donde otras noches se ve el cielo, esta .vez no se ve nada, Parece
como que se esconde, para quitar todo consuelo y esperanza á los que
creen,
En el pueblo, que duerme descuidado del peligro que le amenaza, co•
mienza alguien á dar la voz de alarma á los vecinos de las calles más
próximas á los campos inundados.
-iEh! ¡Estén preparados, que el agua llega al pueblo!
Y una moza entreabre una ventana, diciendo, mny tranquila, á un hom·
bre que se asoma en la casa de enfrente:
-Señor Felipe, pronto tendremos que echar los barquichuelos.
Y el otro, no tan bien humorado y algo molesto de que le hayan despertado, contesta con una gran filosofía:
-Cnando llegue el agua aqní, ya me avisar,n.
Y, cerrando la ventana de golpe, vuélvese al reposo.
Ninguna ventana más se ha abierto en la calle amenauda y por cuyo
arroyo corre ya un buen caudal de agua, que las alcantarillas rebasadas
han despedido. Y los únicos vecinos que se asomaron faé pa1·a tomar á
beneficio de inventario la saludable advertencia que se les hacía.
Y aquellos seres son tan interesantes como el espectáculo grandioso
de la inundación, Los dos que han respondido al aviso del peligro, lo han
hecho con una broma y con indiferencia. Los demás no se han tomado
la molestia de abandonar sus lechos. lQné h1.y en ello? ¿Temple de almas
estoioas? O, quizás, y esto es lo más probable, u 1as buenas geutes cnya
vida, más llena de sinsabores que de encantos, les parece muy poco digna
de que nadie se tome el trabajo de defenderla,
PEDRO DE

Rf PlD!,

E1 Str. Uie. D. Emilio Patrdo
El lunes de la semana que hoy termina sufrió el Foro mexicano ana
pérdida irreparable con la muerte del distinguido jurisconsulto y jurispe•
rito, licenciado don Emilio Pardo.
La figura del señor licenciado Pardo es de gran ipiportaneia, tanto por
los puestos públicos que desempeñó, como por las relevantes dotes de que
estaba dotado.
Nació en el año de 1850, y, desp11é1 de brillan•es estudios, recibió el
título de abogado en el de 1870¡ ocho años 111ás tarde fut electo,'por primera

Seiíor licenciado don Emilio Pardo, t el 9 del actual
vez, diputado al Congreso de la Unión, puesto qne desempeñó en diferentes
ocasiones.
El año de 1902 recibió el encargo de representar á México en los Países
Bajos, y faé ministro en la capital de Holanda por más de an año. En ese
tiempo tuvo ocasión de demostrar sus dotes jurídicas, representando á
nuestro país ante el tribunal de arbitraje en la cuestión de los fondos piadosos de C&amp;lifornia, suscitada por los Elstados Unidos.
Fné también representante de México en la segunda Conferencia Panamericana; formó parte de la comisió.11 de la Deuda Pública Nacional y fué
profesor de Pcocedimientos Civiles en la Escuela de Jnrisprudencia. :A su
muerte desempeñaba el puesto de senador.
Su mnerte ha sido muy sentida; sus fnnerales tuvieron cuácter nacional¡ fueron presididos por el señor Pcesidente de la República, y á ellos
concurrió lo más distinguido del elemento intelectual de la capital de la
República.

EDGARDO S. GABILONDO

Señor mgeniero Edgardo S. Gabilon&lt;io, fallecido recientemente

Con el año próximo pasado terminó la vida de nn joven intelit,ente,
estndioso y trabajadcr, que había dedicado los mejores años de su vida al
estndio de la matemática pura y sus aplicaciones á la ingeniería.
Edgudo Santiago G.ibilondo hizo '.brillantes estudios en la Escuela
Nacional de Ingeniería y los terminó á fines del año de 1909¡ el de 1910 lo
dedioó á poner en práctica sus conocimientos adquiridcs en la Escuela, y
se preparaba á recibir el diploma que había de dar fe de sus trabajos y es•
tndios y qne había de coronar una carrera de esfuerzos constantes en pro
de la cienci1, cuando le sorprendió la muerte.
La enfermedad que le condajp ¡i la tamba la contrajo en trabajos de la
profesión: se trataba de h1cer un proyecto de irrigación y canalización de
un terreno pantanoso, y en ese terreno contrajo un paludismo que se
exacerbó á su llegada á la capital y se agravó hasta causarle la muerte.
Entre los trabajos importantes que se le habían encomendado, deja
trunca una cubicación de la Colegiata de Guadalupe, trabajo que le fué en•
comendado por su profesor el señor ingtniero Anza, quien siempre lo dis•
tingnió con especial cariño.

�Los excursionistas y el gu(a en el pecho. En el fondo, la cabeza
(CON'I lNÚA)

Otro espectáculo bellísimo, que tuvimos ocasión de admirar, fué la ciu•
dad de México álo lejos.
.
El hori&amp;onte se elevaba por razóu de espejismo, y percibíamos en medio
de la obscuridad una faja luminosa, que se extendía en el fondo del valle.
Al principio 110 nos dábamos cuenta de lo que pudiera.ser, hasta que. el guía
110s dijo que era Za capítal, y, realmente, eso era: la c111dad de México Y su
infinidad de luces, que formaba 11na sola claridad, ex~ndida como una serpiente luminosa á la mitad de la altura de las ~onhn~s.
. .
Después de r11das fatigas, causadas por el 1nsomn10, dec1d1mos tomar
descanso y nos echamos á la cama á dormitar por ratos, para despertar al día
siguiente apenas se vieran las primeras claridades.
El 26, después de un suculento desayuno de caf~ con leche J pan con
mantequilla, emprendimos la march,, rumbo á la n1e·n, á las cinco de la
mañana.

La planicie superior de La Mujer. A distancia, el Popo
Estábamos entumecidos por la inmovilidad de la noche y fatigados por
el insomnio, y, por lo tanto, nuestros primeros pasos f11eron torpes y difíciles·1 la poquísima luz de que podíamos disponer no era lo más apropiado para
dis ipar la torpeza de nuestros miembros, y ello hacía que fuéramos dando
traspiés por las veredas y vericuetos de la montaña.
Pero bien pronto los espectáculos que nos reservaba el viaje habían de
disipar nuestro cansancio como por encanto, y habían de embargar nuestro
espíritu hasta el punto de no permitirnos sentir si ascendíamos ó deseen•
dfamos, si marchábamos ó estábamos suspendidos cnlre un raudal de polvo
dorado.
El sol ib;a á salir; el cielo, después de haber tomado un tinte ¡¡zul pálido muy bajo, empezó á colorearse con todos los colores del iris; en el po•
11ie11te se veían el violeta v los matices del azul, desde el pálido de los ojos
soñadores, que bordeaba el violeta de las montañas, hasta el azul marino
profnndo del cenit. Hacia el oriente, después de un azul ligeramente verdoso se iniciaba la gama de los amarillos, los nannja y los rojos, Poco después' el rojo descendió sobre las monbñas del extremo poniente, y el espectáculo se hizo feérico. Parecía que las rocas eran de cristal cuajado, y que
estaban i111mi11adas por dentro con luces de colores; había algunos lu¡!ares
en los que parecía verse el resplandor de una hoguera, y en otros se sentía
la palidez amarillenta de la luz eléctrica.
Al mismo tiempo que esta fiesta de la luz, empezó la de las sombras; la
sieri-a nevada se interponía entre el astro rey y los montes fronteros. Cada avance del sol era un triunfo ganado sobre las sombras que tenían que
irse replegando¡ dos nos llamaron la atención muy particularmente: las de
los volcanes; se prolongaban de tal manera, que parecían 110 terminar nunca; la graciosa línea de la Mujer yacente se destacaba sobre un enorme tú·
mulo de sombra; en el espacio, dominado por ést,, el paisaje se delineaba
con todos sus detalles, y sobre la figura de la Mujer se vefa una aureola dorada: el polvo del aire coloreado por los sayos del sol, A su lado se levan·

taba la sombra del enorme pico del Popocatepetl, el viejo guardián que pa•
rece no querer desprenderse, ni en sombra, de su vigilada. Ante tan encan•
tadora fiesta matinal, volví á recordará Othón en la parte del«Himno de los
Bosques•, que dice:
Allá, tras las montañas orientales,
surge de pronto el sol como una roja
llamarada de incendios colosales,
y sobre los abruptos peñascales,
ríos de lava incandescente arroja.
Entonces, de los flancos de la sierra
bañada en luz, del robledal obscuro,
del espantoso acantilado muro
que el paso estrecho á la hondonada cierra;
de los profundos valles, de los lago■
azules y lejanos que ti mecen
blandamente del aura á los halagos
y de los matorrales que estremecen
los vientos, de las flores, de los nidos,
de todo lo que tiembla ó lo que canta,
una voz poderosa se levanta
de arpegios, y sollozos y gemidos.
Mieotras contemplábamos todo esto, íbamos ascendiendo y el frío in•
tenso empezó á darnos idea de que la nieve se hallaba cerca. Volvimos los
ojos hacia la sierra y nos hallamos con otro juego de color 110 menos bello.
En la parte baja la nieve tenía 1111 color blanco-frío, sin brillo por falta de
luz; más arriba empezaban los rayos del sol ádarle color yse teñía de ama•
rillo bajo, luego de rojo y, al fin, de un amarillo 11ar,111ja intenso, que se con•
ver-tía en blanco brillante, donde la luz del sol daba de lleno.
Estábamos sobre los arenales: la arena no es fina, sino en pedruscos
grandes, lo que hace fatigoso el camino; mis fuerzas, reanimadas grandemente por la belleza del espectáculo, empinan á desfallecer al ir ascendiendo
el sol. Llega un momento en el que no me siento capaz de continuar el esf11erzo, y pido á mis compañeros que me dejen solo y continúen la ascensión sin mí. Mis buenos compañeros se niegan á abandonarme; pero al fin,
cediendo á mis instancias, convienen en dejarme á condición de que los siga si me encuentro mejor.
Enmedio del pedregal me siento á descansar casi sin aliento, desfallecido. Mis compañeros se alejan, y lo primero que siento, al verlos partir, es
la conciencia de mi inferioridad física. Quisiera hallar disculpas para ello,
V, en efecto, las hallo: una enfermedad reciente, mi peso, etcétera¡ pero estos paliativos 110 hacen desaparecer de mi espíritu la sensación de inferioridad ante mis compañeros que, in,répidos, cootinúan ascendiendo.
A esta sensación, penosa de por sí, se une otra: la de mi soledad; me
hallo absolutamente solo; y si bien es cierto que no abrigo temor ninguno

l

de peligro, en el que tuviera necesidad de auxilio, la idea de mi soledad se
apodera de mí de tal manera, que siento el corazón oprimido y casi tengo
miedo, sin saber de qué.
Sé que lo mejor, para dar descanso á los pulmones, es descender un poco
y respirar un aire ligeramente más denso; recordando e~to, me lanzo á gran
carrera por el pedregal y bajo á la mayor prisa. Sin notarlo dejo atrás la
parte de pedregal quehabCamos recorrido enel ascenso y continúo corriendo vertiginosamente; de prontu me doy cuenta de que al fin del arenal hay
un precipicio y quiero detener mi carrera; pero es demasiado tarde: el arenal ha tomado movimiento y todo corre hacia ab.ijo, llevándome encima.
Adquiero la conviccióa de que 110 es posible detenerme en pie, y, para ofrecer más superficie de adherencia, me echo boca abajo sobre la arena, ésta
continúa su descenso y yo con ella; me agarro con desesperación á las piedras que hallo en el camino; las piedras ceden bajo mi mano y ruedan á
mi lado por el arenal. El borde del precipicio se acerca con rapidez y me
conformo 0011 la terrible idea de caer; el tri pié de la cámara fotográfica, que
traía en la mano, camina cerca de mí; una parte de él llega á la orilla y salta: el arenal sigue descendiendo con mi cuerpo encima y no hay ya espe·
ranza de ningún apoyo.
No sé cuánto tiempo duró este espantoso descenso; por el espacio que
recorrí al ascender, juzgo que debe haber sido mucho .A.l fin, mis pies toca•
ron algo firme y me detuve. Recobré la conciencia de mí mismo, que ya
había perdido, y me hallé i la orilla del precipicio, detenido solamente con
las puntas de los pies de una ligera saliente de las rocas.
No repetiría esta experiencia por el oro del mundo, ni la deseo al más
malquerido de mis enemigos.
Recobrada la sangre fría, emprendí el ascenso; para ello esperé á que
hubiera terminado el movimiento del arenal y comencé á subir, enterrando
pies y manos lo más prohlndamente posible en la arena;asf llegué al punto
en donde me había separado de mis compañeros y seguí sus huellas hasta
alcanzarlos cuando estaban terminando sus preparativos á la orill.i de las
nieves perpetuas del pecho de la l,iujer.
Nada dije de mi percance. Me preparé á gran prisa para poder continuar el ascenso con ellos y no tener que quedarme atrás nuevamente.
Los preparativos 110 son muy laboriosos, Pronto me hdlo listo }?ara
continuar: reforzamos los abrigos, envolvemos nuestros pies con cuerdas
ásperas para evitar las caídas sobre la nieve, colocamos en su l•gar losan•
teojos y antifaces, y, tomados de una cuerda que 1101 une á todos, empeza•
mos la parte más penosa de la ascensión.
El guía, el infatigable Sóstenes, va á la cabeza de la expedición abrien•
do est"alones en la nieve á punta de hacha. S11 labor no p11ede ser más in•
grata; la nieve está dura como de cristal; hay lugares en los que el hacha
golpea dos ó tres veces y otras tau tas la nieve resiste los golpes; el pobre
Sóstenes, que va sin anteojos, sufre mucho; pero 110 se da á la fatiga y con•
tinúa su labor con un tesón que sólo se halla en nuestra raza indígena,

El manto de nieve crece debajo de nuestros pies; las rocas se alejan de
nuestra vista y pronto no vemos más ,que una sábana blanca por todas par•
tes; cuando levantamos los ojos, nos hallamos oon un cielo negro. Este color prohlndamellte obscuro del cielo, causa pavor. El color que tiene no
es precisamente negro, sino de un azul marino reconcentrado. Abajo todo
es blanco, arriba todo es negro; si huimos del brillo de la nieve, nos hallamos con la inflciencia depresiva de ese cielo de pizarra azulosa. Preferimos
mirará la nieve, y, para darnos descanso, nos vemos unos á otros.

La sierra entre los dos volcanes
La marcha es lenta en razón de la necesidad de ir abriendo los escalones; el ascenso pasa sin incidente alguno hasta que llegamos á lo que lo•
guías llaman el voladero. Es un sitio en el que se levanta un muro de rocas
con muy poca nieve, en razón d4: hallarse casi cortado á pico; la nieve que
hay es blanda y muy poco adherida á la roca; se necesita un fran conocimiento del sitio y una habilidad especial para poder ascender por ese
muro.
El'gu{a, valiéndose de esa habilidad que él posee en alto grado y de
señales que sólo son conocidas para ellos, emprende la ascensión y la lleva
á cabo¡ una vez que se halla en la parte alta, echa cuerdas para izarnos por
medio de ellas, La operación empieza con toda felicidad : así suben dos
de 1111estros compañeros; pero, al subir el tercero, se desata el nudo hecho
oon dos cuerdas, y el compañero que iba á ser izado queda sin apoyo al
empezará subir. Vaciló su cuerpo hacia atrás, estuvo á punto de caer so•
bre la uieve y probablemente rodar hasta muy abajo. Dos circunstancias le
salvaron: la primera, que apenas empezaba á ser izado; la segunda su esta•
tura excep:ional: al caer extendió los brazos en toda su longitud con las
puntas de los dedos se detuvo de dos rocas que se hallaban á los lado~. A
haber ocurrido tal percance á cualquiera otro de nosotros, quizás 110 hubiera terminado bien la excursión.
No dimos gran importancia al acontecimiento y continuamos la marcha
ya en la última curva del pecho de la Mujer Blanca. La comba que forma
la última loma nos da idea de que á cada paso vamos á terminar la ascensión: callí nada más&gt;, decimos á cada momento; pero ue allí se prolon•
ga indefinidamente hasta h1cer desesperante la espera. Cuando ya vamos
temiendo que aquello no acabe nunca y nos resignamos á caminar indefinidamente, se nos presenta al fin la gran planicie que remata al Ixlacoihuatl
y á la cual pocas personas han llegado.
Ya estamos allí: la primera parte del ensueño se ha convertido al fin
en realidad ; nuestros pies huellan aquello que nos habíamos figurado un
pico y que es una meseta muy aqipJia.
Todo á nuestro derredor es más bajo que nosotros; si volvemos los ojos
del lado del !alle de México, toda_s las elevaciones son más b'\jas que la
que nos sostiene : el Ax~S'co, la sierra Gorda , hasta el Nevado de Toluca,
que vemos en lontananza, es más b1jo, Recorremos la meseta y nos asoma•
mos por el lado del v,1lle de Poebla ; allí tampoco hay oada que llegue á la

y

La caravana desciende de La Mujer
La cabeza de La Mujer vista d esde el pecho

•

�.-•
Ill

Orilla sur de la planicie superior de La Mujer
de an tabo de hierro, cerrado con ana tapa de
tornillo, y, para indicar su situación, hay dos
butoncs plantados en la nieve, con dos llanderas rojas en la punta. Lo colocó allí el clab 1Sicrra11 de San Francisco, California, y en ti solicita
que se le informe del estado qac guarda la ins•
talación. Cumpliendo con las indicaciones firn:.amos el acta, bajo el rubro de cClub Ilhaicamina&gt;:
Alberto Peña, Agastfo Olavarría, Francisco Pérez y Gucía, 1111 dibujante de este semanario y
el qae subscribe¡ á nuestro lado figura también
el denodado guia Sóslenes Castillo.
Este nos apremia para emprender el descenso,
porque más tarde la nieve se endurece y hace el
camino peligroso¡ en vista de ello, tomamos
algunos documentos fotográficos y empezamos á
descender detrás del buen Sóstenes,
El descenso es macho más fácil y más rápido
qac el ascenso: basta con dejar caer el cuerpo y
apoyar los pies en los escalones, teniendo cuidado de ao resbalar. A las dos de la tarde empezamos á descender y llegamos á la cueva cerca
de las cinco. En el camino visitamos una grata
de nieve preciosa,

Y, en una gran vitalidad, resuena
la espiritual colmena.
Y las aulas desiertas
al pueblo juvenil abren las p•ertas:
y aún hay la quemazón, sobre unas frentes,
de unas puestas ardientes ;
y aún hay quien trae, bailándole en los ojos,
la visión de su aldea entre rastrojos.
Los últimos molinos
giran en el crepúsculo, cansinos¡
oruza por una senda la pradera,
el r11cio de la blanca molinera,
que á coger flores, al azar se para,
revolviendo en las hierbas con la vara¡
sobre el puente vetusto, en la gran quieta
de la tarde, se mueve una carreta,
y hacen reflejo, en el caudal sereno,
el puente, el carro y el montón del heno.
N ieves d el Popocatepetl

Un precioso acantilado
das las fuerzas perdidas, nos dedicamos de nuevo á la contemplación del horizonte. La ciudad
de México, que tan bello espectáculo nos dió
la noche anterior, durante el dfa se pierde en
una br11ma pesada, en la que se adivinan los mil
miasm_a s que se desprenden de las J(randcs 1glomcrac1011cs humanas. Ante tal vista sentimos,
más que nunca, el enorme plaocr de hallarnos
lejos de los centros ci•ilizados y podernos en·
trctar libremente á una vida sana, exenta de las
mil contrariedades QttC causa la vecindad de los
hombres del siglo XX.
Con tales pensamientos penetramos á nuestra
cueva para cenar y dormk, deseando que nucstr.a loocmana de excursión se prolongara indefioidamcntc.

altura en que estamos¡ la Malinche, el Pico de
Oriz:aba, todo es más bajo. Sólo á nuestra derecha se levanta un pico más alto: es el Popocatcpctl, el enorme coloso, el más alto de todos.
Sobre nuestra cabeza no hay nada más que ese
ciclo negro, por el caal ya no podemos aventurarnos, por más qac bien quisiéramos hacerlo.
Ante este deseo sentimos qac el hombre no es
un animal perfecto: carece de alas¡ una vez qae
le falta el apoyo de los pies, tiene que conformar•
se con descender por donde subió¡ el aire le es
11n elemento prohibido y parece que lo será
aún por mucho tiempo.
En medio de la meseta qac corona á la Mujer
nos hallamos un documento muy curioso: es una
especie de rol de honor, en el que dcbedn
inscribirse los que lleven á cabo la ascensión
huta ese lugar¡ el documento se halla dentro

( Continuará ) .

Dicen la paz de la quietud, tranquilas,
sonando por los hondos, las esquilas.
A estas horas no hay blanca chimenea
que no humee en los techos de la aldea¡
viejas, niños, compadres y matronas
acuden al hogar en las casonas¡
duermen en los pellejos
los canes; hablan de ciudad los viejos,
y, en la sombra ancestral de la cocina,
sobre aquel banco scoalar de encina,
que está todo dondo
en el fuego y el dejo del pasado,
como el padre, ta madre y los abuelos,
los nietos jovenzuelos
se sientan, por parejas, suspirando
y el blanco estambre del amor hilando.
.... Crepúsculo otcñal, átomos de oro
en las copas eximias
del robledal cercano, y un sonoro
hervor, por los lagares, de vendimias.
II

Sobre esta rica plenitud de encanto,
la falsa ciencia va á tender su manto¡
oortaráo, aprendices,
en vuestra alma pasmada, las rafees
de estos recuerdos¡ fórmulas y nombres
matarán á las cosas y á los hombres;
la visión de la vida que interrumpía
armoniosa en la joven fantasía,
caerá, rota en pedazos,
á máximas deshecha como á hachazos.
De nada os ha servido
lo amado, lo sentido, lo vivido¡
que ésta, que fué colmena,
ya es de fósiles viejos alaccaa¡
y vcofs á sus aulas enfermiza~,
no á libar miel, sino á dejar cenizas,

E l cerro d el Ventorrillo á la orilla d e la nieve
d el f'opoca t epet

E l Popocatepetl desde 'l'Pxtlamanqu ilia

Llaman los montañeses criaderos de nieve á
ciertos lugares en los que se congelan las filtra•
cioocs del deshielo superior, formando chorros
helados q~c tienen u:actameotc la apariencia
de estalactitas¡ como generalmente esto se efectúa debajo d~ cue_v as, la ilusión es más completa¡ parece el 111tenor de una ,truta¡uoa formación
calcárea, helada por el frío de la montaña. Una
de n~estras ~otografias, publicada en el número
anterior, da idea de uno de estos prccio90s criaderos. Cuando se tocan las agujas de nieve, producen sonidos mb ó menos alt&lt;'s, en relaci ó n ·
con su espesor¡ nosotros, poseídos de 11111 furia
semisalvaje, rompimos á pdos cuanta •l!uja nos
hallamos á mano. Afortunadamente la Naturalc•
:r:a, siempre piadosa con los di,parates de los
homb res, habrá repuesto su artística labor y l011
que nos sigan podrán entregarse de nucv'o á la
salvaje tarea de destrucción.
Llega:los de v11elta á nuestra cucv.a y rcpar.a•

Descenso del P opocatepetl

¡Oh, Ciencia-amor! ¡Oh, Ciencia, descogida
como 1111 sol, de la vida!
¡Oh, Cicocia!... ¡Oh, Cicucia-sangre y Cie11cla-vino!
¡Oh, viático y cosecha en el camino!
¡Oh, tú q uc entras y sales en la vida,
lumbre, pensada y voluntad, vivida!
¡Oh, Ciencia, éxtasis santo y herofsmo¡
di •inidad nacida de humanismo!
¡Ciencia humana y divina,
qac eres harnero y á la vez harina¡
no polvo, sino espíritu de cosas¡
no corona de espinas, mas de rosas l
¡Ciencia vi"Va, patética, anhelante;
vaso no, sino fllcntc en la hondonada,
de que fluye constante
la Ley pereaocmcotc renovada!
IV

¿Dónde estás, Ciencia vin? ... Tas devotos,
¿á qué climas remotos
emigrarán en busca tuya? Ciencia,
no les dejes morir en abstinencia¡
mira estas pobres frcotca
donde hay rumor y sol, puestas ardientes,
crepúsculos serenos,
verdor de trigo, emanaciones de henos,
són de agua removida,
a.mor de hembra y olor, olor á vida¡
las sacrUcgas manos
de tus falsos profetas,
mondando sus espíritus lozanos,
sajelarán sus ánimas inquietas.
Ciencia, sé compasiva¡
veo á este cementerio, tú tan viva¡
entra á hacer tus cficios
en este panteón, por los resquicios¡
sal al paso, en la calle, á los que buscan
t11 luz y con hachones les ofllscan.
Mira, Ciencia querida,
que donde tú 110 cstb, falta la vida¡
que, como una coraza,
tú has de ser el amparo de la raza¡
que, en la desolador.a
noche, tu resplandor será la aurora¡
que, como Aquel que vino
á salvarnos, tú, Ciencia, eres camino . . . .. .
V

Y vosotros, amigos, destinados
á la esterilidad, vasos colmados
de frutos abundosos
en dulce vino y en licor copiosos,
que, porque quepa en ellos el veneno
de la Ciencia oficial, idis dejando
la sangre en el camino, ab.andonando
vuestro propio caudal por el ajeno¡
vosotros, constreñidos
á llenaros el arca
de paja y de cenizas¡ reducidos,
si tenéis sed, el agua que se encharca ¡
vosotros, cuando el alma torturada

se resista al estudio, en la velada,
y unos vagos deseos
muevan, con sus primeros aleteos,
vuestra ansia de saber¡ cuando, ferviente ,
la rebelión ap11ntc en vuestra frente,
y, cc,ndcnando la lección del dfa,
su roja flor os brinde la herejía¡
cuando sintáis que toda la persona
se os resiste y se encona
oponiendo al rigor de la doctrina
su afirmación satánica y divina,
loh, no os neguéis! ¡Entrad en d abismo
que lleva el hombre dentro de sí mismo!
¡Oh, sed fuertes, sed fuertes
para erguir vuestra vida entre las muertes
que os rodean! ¡Ob., haceos los profetas
de vuestr.as propias almas de heresiarcas!
!Oh, dejad vuestras arcu
de vuestra propia plenitud repletas!
Y vuestra gran conquista, al otro dfa
contadla á los dormidos oompañcros¡
y ellos se aparten con horror, al veros
rebeldes, sustentar vuestra herejía.
E DU ARDO M ARQUINA.

m
A UN PO:ETA
(De Anthero de Quental).

Espirita sereno
que duermes y reposas
á la sombra del cedro secular,
cual sacerdotr, ajeno
á la lucha y estruendo de las cosas,
que al pie descansa del sagrado altar:
iDcspicrh, que ya es hora!
El sol del mediodía
pone en fllga á la larva sepulcral¡
porque con luz de aurora
del seno de estos mares á otro d ía
resurja 1111 m1111do nuevo, que espera una sciial.
Escacha. Con voz llena,
la muchedumbre á tu alrededor se agita:
esos que se alzan tus hermanos aon,
y la guersa palpita
en esa voz que suena¡
óyela, que es de alarma su canción.
Levántate, soldado
del porvenir¡ levanta.
Sacude el torpe sueñ o de la paz
y, pensador osado,
0011 la luz que tu espíritu agiganta,
fulmfnea espada de combates haz.
RoDOLFO GIL,

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111

Las señoritas alum11as de la Escuela Normal para Maestras organizaron una kermesse, que se llevó á cabo en el edi•
licio de la misma escuela el sábado 7 de los corrientes.
El objeto del festival fué disfrutar de un rato de solaz, y
no cabe duda de que las org,nizadoras consiguieron su objeto. Toda la tarde se derrochó alegría.
Nuestro periódico, galantemente invitado por las lindas señoritas, envió á su representante, el que tuvo la fortuna de
obtener las bellas fotografías que ilustran esta plana.

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Grupo de señoritas ante el puesto de aandwichs.-Graciosa señorita en traje nacional.
Una escanciadora de té.-Puesto de té, estilo japonés

Otro ~rupo de eefíoritas alumnae.-Sei'lorita profesora Margarita Qnijano, grandemente sgas11jada durante la fieeta.-Otro aepecto del puesto de té.
En el puesto de tamalitoe.

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~º

LA MUERTA

~~=========-&lt;v,ro,
A AMÉ perdidamente! ¿Por
qué se ama? Ea curioso eso de
no ver en el mando más que
un sér, de no tener en el espíritu más que un pensamiento,
y en el corazón no má1 que
un deseo, y en la boca no más
que un nombre: un nombre que sabe incesantemente, qa~ sabe, como el agua de una fuente, desde las profundidades del alm,, quesube á los labios, y que se pronuncia, y que se vuehe á pro·
nunciar, que se murmura sin cesar por todas partes: á la manera de una plegaria.
No contaré nuestra historia. El amor no tiene

más que una, siempre la misma. Me encontr, con
alla y la amé. He ahí todo. Durante un año he
vivido en su ternura, en sus brazos, en sua caricias, en su mirada, en sus faldas, en sus palabras¡
envuelto, liado, aprisionado en todo lo que de
ella venía, de modo tan completo, que ignoraba si
era de noche ó de día, si estaba muerto ó vivo,
sobre la tierra ó en otro parte.
Y ella murió. ¿Cómo? No lo sé¡ no lo sé abso·
lntamente.
Llegó empapada en una noche de lluvia. Al
día siguiente tosía. Estuvo tosiendo por espacio
de una semana poco más, poco menos, y cayó en
cama.

0

~

~~

¿Qué pasó? No lo sé.
Algunos médicos •initroo, escribieron y se
marcharon. La trajeron remedios¡ una m11jcr se
los hada beber. Sus manos ardían, su frente quemaba, húmeda, y su mirada era brillante y triate. Le hablaba¡ me respendía. lQué nos dijimos?
No lo sé. ¡Lo he olvidado todo, todo, todo! Murió. Me acuerdo perfectamente de su breve suspiro tan débil¡ el último. La enfermera u:clamó:
¡Ah! ¡Y yo comprendí, comprendí!. ...
Nosape más. Nada más. Vi á un sacerdote que
dijo estas palabras: &lt;La amante de asted&gt;. Me
pareció que la insultaba, Puesto que había muerto, no se tenía derecho á saber nada de aquello.
Le eché. Otro llegó que faé muy bueno, muy
dulce. Lloré cuando me habló de ella.
Me consultaron sobre mil oosas acerca del en•
tierro. No sé nada. Me acuerdo muy bien, sin
embargo, del ataúd, de los martillazos que resonaron cuando fué introducida en él. ¡Ah, Dios
mío!
¡La enterraron! ¡La enterraron! ¡A ella! ¡En
aquel agujero! Algunas personas amigas vinieron. Yo escapé. Corrí. Corrí por largo tiempo á
través de las calles. Después regresé á casa.
Al día siguiente me dispuse á emprender un
viaje.

.

••
Ayer vohí á París.
Cuando torné á ver mi alcoba, nuestra alcoba,
nuestro lecho, nuestros muebles, aquella casa,
en la que quedaba todo lo que queda de la •ida
de un sér después de su muerte, sobrecogióme
un acceso de tristeza tan violento, que estuve á
pan.to de abrir la •entana y arrojarme á la calle.
No pudiendo permanecer más enmedio de aqae•
llas cosas, de aquellos maros que la habían guardado, abrigado, y que guardarían ahora en sus
imperceptibles hendiduras mil átomos de ella,
de su carne, de su aliento, cogí mi aombrcro,
dispuesto á huir. Ya, á punto de ganar la puerta, pasé ante el grande espejo del •estíbalo que
ella mandara poner allí para mirarse, de los pies
á la cabeza, cada día, al salir, u:aminando si su
toilette toda estaba bien, si era correcta y linda,
desde las botitas hasta el peinado.
Y me detuve frente de aquel espejo que tan á
menado la había reflejado¡ tan á menado, tan
á menado, que debía conservar su imagen.
Estaba allí de pie, tembloroso, con los ojos fijos sobre el oristal, sobre el cristal terso, profundo, vado¡ pero:qae la había contenido toda entera, que la poseyera tanto como yo, tanto como
mi mirada apasionada. iSe me antojaba amar á
aquel espejo-lo toqaé¡-¡estaba vacío! ¡Oh, el
recuerdo, el recuerdo, espejo doloroso, espejo
quemante, espejo viviente, espejo horrible, que
hace sufrir todas las torturas! ¡Felices los hombres cayo corazón, como biselada lana en la que
se deslizan y se borran los reflejos, olvida todo
lo que ha contenido, todo lo que ha pasado ante
él, todo lo que en él se ha contemplado, cuanto
se ha extasiado en su afección, en su amor! ¡Cómo sufro!
Salí, y, á pesar mío, sin saberlo, sin quererlo,
me encaminé al ccmentc:-io. Encontré su tamba,
muy sencilla: una cruz de mármol con esta inscripción: &lt;Amó, fué amada y murió&gt;.
¡Estaba allí, allí abajo, podrida! 1Qué horror!
Sollocé, con la frente en tierra.
Y ahí hube de quedarme por largo tiempo, por
largo tiempo. Dime cuenta de la llegada de la
noche, Entonces, un deseo extraño, loco, un de·
seo de amante desesperado, me hizo presa. Quise

pasar la noche cerca de ella, la última noche,
llorando sobre su sepulcro. Paro me •crían y no
•acilarían en despedirme. ¿Cómo hacer? Faí astuto. Me levanté y eché á a0:dar por la ciudad
de los desaparecidos. Caminaba. Caminaba, ¡Có·
mo es pequeña esta ciudad al lado de la otra, en
la que se vivel Y, no obstante, ¡cuánto más numerosos que los vi vos son los muertos! Nosotros
habemos menester de altas casas, de muchas calles: demasiado espacio para cuatro generaciones
que miran la luz al mismo tiempo, y al mismo
tiempo 1ab:,rean el agua de las fuentes, y el •ino
de las viñas, y el pan de las llanuras.
IY para todas las generaciones de los muertos,
para la escala toda de la humanidad que desciende hasta nosotros, casi nada, un campo, casi
nada! La tierra les recobra¡ bórrales el ohido.
¡A.diósl
Junto al cementerio habitado descubrí el cementerio abandonado, aquel donde los viejos di•
fllntos acaban de mezclarse á la tierra, donde las
cruces se pudren, donde se dará sepultura mañana á los recién llegados. Es un jardín lleno
de rosas libres, de cipreses vigorosos y negros¡
un jardín triste y soberbio, nutrido de carne haº
mana.
Bstaba solo, muy solo. Me agazapé tras de un
árbol. Ocaltéme entre las nmas gruesas y sombrías.
Y aguardé, agarrado al tronco, como un náufrago á un despojo.
Cuando la noche se hizo negra, muy negra,
abandoné mi refugio y eché á andar dnlccmente,
á pasos lentos, á pasos sordos, sobre aquella tierra llena de muertos.
Erré largo tiempo, largo tiempo, largo tiempo.
No la encontré. Los brazos extendidos, los ojos
abiertos, tropezando con las tambas con mis ma•
nos, con. mis pies, con mis rodillas, con mi pecho, con mi cabeza misma, marchaba sin encontrarla. Palpé, toqué como un ciego que basca su
camino, piedras, cruces, verjas de hierro, coronas de vidrio, coronas de flores marchitas. Leía

los nombres con los dedos, paseándoles sobre
las letras. 1Qaé noche! 1Qué noche! ¡No la encontraba!
¡Ni un rayo de luna! 1Qaé noche! Tenía miedo,
un miedo terrible, en aquellas estrechas calleci•
llas, entre dos hileras de tumbas. ¡Tambas! ¡Tam•
basl ¡Tambas! ¡Siempre tumbas! ¡A la derecha, á
la izquierda, delante, en torno mío, por todas
partes! Me senté sobre una de ellas; mis piernas
se negaban á sostenerme. ¡Oía latir mi corazón!
Y escuchaba también algo. ¿Qué? Un ruido con•
fuso, sin nombre. ¿Estaba en mi cerebro enloquecido, en la impenetrable noche, ó bajo de la tierra misteriosa, bajo de la tierra sembrada de ca.
dáveres humanos? Miré á mi alrededor.
¿Por cuánto tiempo permanecí ahí? No lo sé.
Estaba paralizado por el terror, ebrio de espanto, casi á punto de aullar, casi á punto de morir.
Y súbitamente me parcoió que la losa de mármol sobre la cual me había sentado, se movía,
Sí, se movía como si alguien pretendiera levan·
tarla. De un salto me lancé hacia la tamba vecina, y vi, sí, vi que la losa que acababa de dejar
se le•antaba; y el muerto apareció, un esqueleto
desnudo que co11 sus encorvadas espaldas la empujaba. Lo vi, lo vi perfectamente, no obstante
que la noche era profunda. Sobre la cruz pude
leer:
&lt;Aquí reposa Santiago Olivant, muerto á la
edad de cincuenta y un años, Amó á los suyos,
fué honrado y bueno y murió en la paz del
Señor&gt;.
Ahora el muerto leía lo que estaba escrito sobre su tamba, Latgo cogió una piedra del suelo,
una diminuta piedra puntiaguda y se puso ábo•
rrar cuidadosamente aquellas cosas. Las borró
completamente, mirando con sus ojos vacíos el
sitio en donde poco antes estuvieran grabadas,
y, con la punta del hueso que fuera su índice;
escribió en caractcrei1 luminosos, á semejanza de
los que se trazan sobre los maros con una cerilla:
&lt;Aquí reposa Santiago Olivant, muerto á la

edad de cincuenta y un años. Apresuró cou sus
durezas la muerte de su padre, del cual deseaba
heredar¡ torturó á su esposa, atormentó á sa1 hi·
jos, engalió á susscmejantes, ,obó cuando pudo
y murió miserable&gt;. •
Cuando acabó de escribir, el muerto, inmóvil,
contempló su obra. Y dime cuenta entonces, al
volverme, de que todos los sepulcros estaban
abiertos, que todos los cadáveres habían salido,
que todos habían borrado las mentiras inscritas
por sus parientes sobre la piedra funeraria, á fin
de restablecer la verdad.
Y vi que todos habían sido verdugos de sus
familias, rencorosos, malvados, hipócritas, mentirosos, trapaceros, calumniadores, en•idiosos¡
que habían robado, que habían engañado, reali•
zando todos los actos vergonzosos, todos los actos abominables, ellos, los buenos padres, 101 es•
posos fieles, los hijos abnegados, las señoritas
castas, los comerciantes probos, los hombics y
mujeres irreprochables.
Escribían al mismo tiempo, en el umbral de
su morada eterna, la cruel, terrible y santa vcr,ad que todo el mando ignora ó finge ignorar
sobre la tiemra.
Pensé que ella también la habría estampado
sobre su tumba. Y sin miedo ya, corriendo en•
medio de ataúdes entreabiertos, en medio de cadáveres, en medio de esqueletos, fuí hacia ella,
seguro de encontrarla pronto.
La reconocí de lejos, sin •er su rostro envuelto en el sudario.
1_.Y sobre la cruz de mármol donde poco antes
leyera: &lt;Amó, faé amada y murió&gt;, leí: «Habien•
do salido un día para engañará su amante, cogió
un resfriado bajo la lluvia y murió•.
Creo que me recogieron, inanimado, al amanecer, cerca de un sepulcro.
Guy

DE MAUPASSANT,

( Traducci6n especial para cEl Mundo Ilustrado&gt;)

:::::::::::::::::::._-------------------------------------------------- ---------señores Andrés Bermejillo, .Manad Sanz, José Romero Dasmet y
Carlos Rincón Gallardo; en el tercero, los señores Alejandro Amor,
Jorge Parada y Patricio Sanz. El jutgo faé muy reñido y, al fin,
triunfó el team formado por los señores Sainaga, ltarbide y Algara, quienes recibieron, de manos de la señora marquesa de Mohernando, el prometido galardón,
Terminado el torneo de polo, se jugaron unas originales gimkanas¡ la primera de ellas faé la que se llama de la eatafeta,
Después de los juegos, los jugadores y los in•itados, tomaron
una taza de té, con lo que terminó la fiesta.
Nuestros grabados representan una escena del «stand• y una del
juego del cabo.

En el "Polo Club"
El señor muqaés de Mohernando ofreció una copa de oro para socios del cPolo Club&gt;, copa que había de disputarse en un torneo, organizado especialmente al efecto. La agrupac'ón deportiva
señaló el martes de la semana que hoy termina para ese torneo, y
tal día se efectuó la hermosa fiesta deporti•a.
Fué iniciada con un almuerzo, al que sólo concurrieron los
jugadores inscritos para disputar la copa y los jaeces del torneo.
Después, á las tres de la tarde, lle inició el juego de polo; tomaron parte en. él tres teams, formados como sigue: en ano, los se•
ñores José Sainaga, Eduardo ltaf'bide é Ignacio Al¡!ara;en otro, los

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�DIA DE CAMPO EN EL "JUNIOR CLUB"

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El &lt;Junior Club&gt;, sociedad derortiva formada por alumnos del Iastituto Cientí6c:o-institac:i6n más c:ománmente
c:onocida con el nombre de Colegio de Muc:arones,-c:elebr6
el domin¡¡o último su día de c:ampo anual.
Pertenec:en al instituto miembros de las princ:ipales fami•
lias de la mejor soc:iedad mexic:ana, y, por lo tanto, todas
ellas esta-vieron representadas en la animada 6e~ta.
La alegrh sana y franc:a reinó desde que los invitados tomaron el tren espec:ial que había de conduc:irlos á la hac:ien·
da de San Juan de Dios, finc:a de c:all;lpo elegida para la fiesta.
Todo el día se pasó en diversiones, después de haber asistido todos los c:onc:urrentes al servicio religioso que se efec:•
tu6 al aire libre.
Hubo viajes por la hacienda en el ferroc:arril del servicio
interior de la finc:a, juegos deportivos, carreras, toros, etc:é·
tera, etc:étera.
Por la noc:he, al regresar á la ciudad, todos los c:onc:u11ren•
tes traían loi¡ má,s tr.-tos rec:uerdos de la he_rmo~a_y ar~~::
critica fiesta.
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Corriendo un becerro.-En kermesEe.-Escen11s lle la comida.

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•

~ -,

�señor Torreas es una c:arioat11ra. Sin embargo, no
se c:11lpc, los artistas de tales deficiencias: con
el sistema de tandas que el público de Mbic"
ha puesto de moda, no cabe Ciigir representaciones impecables. Una cosa es bailar tangos, y otra,
harto di versa, interpretar comedias.

1H
~l

MAESE PEDRO.

m

Un nuevo impulso al arte nacional.-Los conciertos del maesfro Tello.-"Pepita Reyes"
LGUNA vez he hablado, en estas crónicas, del maestro Rafael J. Tel10.
El maestro Tcllo es 11n esforzado, 110 trabajador, 11n de·
voto del arte. Tiene el convencimiento de que, entre
ooaotros, hay que formar 11n medio propicio; de
que, para el desarrollo fructuoso de la obra estética, altamente bella, por encima de los )!11stos
vulgares y de las no menos v11lgares satisfaccio•
oes que la mayoría del públicopcrsig11c asistiendo á los teatros, preciso es luchar con denuedo por la
creación de 11n ambiente. Y lucha
y trabaja. Sabedor de que la cultura
musical y la mutua emulación lo
har,n todo, ha iniciado ahora un
proyecto que, de alcanzar la esplén·
dida acogida 4111 merece, vendr, á
sumarse al esfuerzo realizado ya por
los maestros Carrillo y Meneses, para bien de la música en Méiico.
Me refiero á la fundación de la
Sociedad de alamnos del maestro Ra•
fael J. Tello, la cual, según reza su
programa, tiene por objeto:
1&lt;? P.rocurar el desarrollo del buen
gusto musical.
2&lt;? P.roporcionar una noble emula·
ción á los socios activos y fundadores.
3&lt;? Cultivar la música de autores
meiicaaos, así como la de maestros
cdraojeros antiguos y modernos de
fama mundial.
4&lt;? Formar un Odeón que tomará
parte en todos los conciertos y que
se dedicará preferentemente al estadio de la música antigua.
Para el logro de tales propósitos,
la Sociedad organizará conciertos
sinfónicos, de música de cámara, de
piano, canto, violín, etc., q11cse cfec•
toarán el segundo domingo de cada
mes, con asistencia únicamente de
los socios, los cuales, para sosteni•
miento de obra tan pía, contribuirán
con la modesta suma de tres pesos
por trimestre.
Consta la Sociedad de dos especies
de socios: activos y fundadorcs.Per•
tenecen á esta última los alumnos del
maestro Tel10; y á la primera, todas
aquellas ptrsonas que se inscriban,
á propuesta de alguno de los socios.
Considero inútil argumenbr sobre las ventajas
lnc11cstionablcs que tanto en lo que abñc al desenvolvimiento artístico,cuanto «n lo que redan•
da en pro de la cultura general, entraña tal asociación. En México todo aq11cllo que se haga en
bien del arte en cualquiera de sus manifcstacio•
ocs, con fiaes serios y bajo la dirección de una
personalidad de reconocida honradu y buen
gusto artístico, merece el mh franco aplauso.
En el caso presente, la Sociedad que ha constit11ído el maestro Tel101 tiene de nucvo s11 afán
de conbib11ir á la germinación de 11n arte propio, puesto que, en los programas de los concicr•
tos por ella patrocinados, se dará la preferencia
, la música meiicana de autores nuevos. Iniciativa semejante ha de ocasionar seguramente 110

~

1'4UPCIALt

ft?rccimicnto, un despcrtar del entusiasmo en
nuestros compositores; y si, en la formación de
los programas de sus conciertos, laSociedad alu•
dida procede con verdadero espíritu de selcc·
ción, y no cae, como sería acaso de temerse, en
el error de la debilidad, de la complacencia CI•
cesiva, ejecutando obras que no sca11 á ello acree·
doras, su porvenir, en verdad, ha de ser grande,

•••
En el primer concierto, que tuvo lugar el do-

El maestro Rafael J. Tello

miugo en el salón de la Escuela de Comercio, se
dió, conocer música del maestro Tello, celebrado ya por algunos pasajes felices de s11 ópera
Nicolá s Bravo, de estreno reciente.
Fué una Fuga á cuatro partes, de la cual hubo
de encargarse el orfeón, dirigido por el profcsOl'
José G. Vclázq11cz 1 la que dió comienzo á la tics•
ta. Obra severa, verdadero dcnochc de técnica,
en ella demostró Tcllo su ciencia como compositor.
La Pastoral para orquesta, que la siguió, abunda en temas nuevos, de suave frescura, lo mismo
que el Madrigal, y la Fantas(a de concierto para
piano, que toc:ó discretamente la señorita Elena
Landáz11ri, acompañada por la orquesta que di•
rigfa el autor en persona.

Resaltó, por la delicadeza de cg)orido y la eI•
quisita finura, una Serenata Veneciana para instrumentos de arco.
De tro1:os de canto, Tel10 nos dió á conocer
dos inéditos: el Pater noater, lleno de unción,
que dió motivo al señor Angel Esq11ivel para
lucir su delicada voz, y la balada Modrá~ora, de
la ópera Jnno, cantada con s11 maestría habitual
por la señora profesora Virgiuia Galv.in de
Nava.
Completaron el programa los tres mejores números de la ópera Nicolás Bravo, ya
cclcbradoaá raíz de las representaciones 111.ue de ella cfcctuáronsc en
el &lt;Arbe11&gt;: la plegaria, el dúo de
amor y la obertura¡ cantados los dos
primeros por la propia señora Galván, la señorita Sara Rendón y el señor Nava, y ejecutado el último por
la orquesta.
Lo■ resultados obtenidos en este
primer concierto alentarán, sin duda, á los jóvenes artistas en s11 empeño. Ea el luminoso salón, por cuyas ventanas entraba á raudales el
sol alegre de la mañana, habíase
congregado público selecto. Del casi
uniforme color negro de los trajes
masculinos se destacaban los tonos
claros y vaporosos de las femeninas
toílettes. Y, como pude observarlo
no hace tres semanas en el concierto
de la sociedad cBcethovcn&gt;, flotaba
aquí, en la dorada atmósfera matinal,
un comúo sentimiento de cordiali•
dad, emulador el más valioso de artísticos arrestos.
P&lt;1ra terminar este breve juicio,
sólo haré un reparo en lo tocante á
la ejecución orquestal: Y es que la
orquesta, á lo c,11e pudo verse, se
mostró deficiente. Ad vcrtíasc la fal•
ta de ensayos indispcns.blcs para
presentarse ante 110 público 4111 sabe
lo que va .i oír¡ abundaban las vacila•
clones, y era á todas luces desaccr•
tada la dirección del maestro Tel10.
El maestro Tcllo es 110 cicclentc
compositor; pero, como la mayoría
de los compositores, no logra f.icilmcnte el triunfo dirigiendo orq11es•
tas.
Q11izh se deba esto , escasa prác•
tica; quizás á la premura con que el
último concierto fué organizado . . ..
En todo caso, tiempo habrá de rati•
ficar ó rectificar opinionu en la
próiima audición.

AJEDREZ
Problema núm. 31, por H. Maxwell Prideaux
NEGRAS

BLANCAS

Las blancas juegan y dan mate en dos jugadas

Solución al problema número'29,
por A. w. Daniel
1

1R X A6R2T

A 8 'l'

2R 7 A
3 D
I

I

2

Cualquiera

T ( mate ).
I C 6 A

A 8 'l'

2DXC

2

Cualq uiera

1A 8 T

1

2D 5 D
3 D 7 C (mate),

2

Mueve peones
Cua'quiera

3 D 7 C ( mate ).

Seiiora Fernanda Sánchez de Amezcua y señor Ernesto J . Ami zcua

Han mandado solución exacta los señores Arturo
Flores, J. G. Gutiérrez Topete y Luis Nava, de
México, y José Maria Guerra Cisneros, de Mon•
terrey.

•••
Partida jugada entre los señores R. Reti y doctor Tarta kover.

Defe1111111 Carc-Kalhum

1
BLANCAS

NEGRAS

SR. SCHIMPFF

SR. MC DOUGLE

1P 4R
2 P .¡ A R
.! C :; AR
.¡ A 4 A
5 P 4 D
6 P 5 R

SR. R. RETI

SR. TARTAKOVER

P 4 R

1

2 P4 D
3 p &gt;&lt; p

5D3D

5 P 4 R

6 P XP

6 D 4 T (jaque ),

7 A 2D
:; Rnroca

7 D X PR

9 D 8 D

A

4C3 A

.

A

9 R, O
Se ri nde.

10

7 A X P (jaqur).
:; C s D (j aque ).
9 C 4 R (laque) .

10

Se rinde.

2A4A

4C3AR

A UN ARTISTA

6 P X P

(jaque).

1 2 A XC

1., D 3 C (j aque).

7C5 R
SP6D
q R X A
10

e "e

11

R

l

C

12 D X A

1.;· s~ r inde.

Partida jugada entre dos aficion ado~.

C11ando el lis taumaturgo de t11 mano
al monstruo melodioso y taciturno
que se llama piano,
arranca el soberano
y doliec.te embeleso de un nocturno,
mi alma quisiera, de lo humano franca
y ea vuelta en esa voz que nada alegra,
morir en una tecla: la más blanca;
yacer en otra tecla: la má, negra .. ..
A MADO N E RVO,

BLANCAS

scx e

(jaque).

s C (jaque).

I

R

.! p .'I D

P., A D

2 P4D
., C 3 AD
4C XP

10

T

ese

SR 2 R
9 R 3D

1P4R

5 P X P D

7 P X P
8 P 3 A D
9 A X P (jaque).
10 C 5 C (jaq ue ).
11

NEGRAS

BLANCAS

I

No fué estreno, sino reprisse, la representación
que de Pepita Reyes nos ofreció el cColón&gt; el
sábado último.
Conocimos esta comedia de los Alvarcz Quintero, hará obra de cinco años, en el teatro •Hidalgo&gt;.
P epita R eyea pertenece á la primera época de
los celebrados autores, y, con ello, ,~a!o decir
que abunda en pinceladas delicadísimas y en
personajes bellamcatc observados.
La señora Abad, en la Prpitn, p«có de mouó•
tona y de lánguida; la señora Grife U acentúa de·
masiado el tipo de Morrífos, y el don Lolo del

NEGRAS

BLANCAS

NEGRAS

R. S. B
1

P 4 R

2

P 4 D

*•

3 D X P

Partida jugada entre los señores Schimpff y Me
Dougle.

4 D 1D

5C,,AR
6C3A

H. J. M.

1P 4k
2

P X P

3 C 3 AD

4 A 4A
5 C 3 A R
6 c se R

�F

labras poco usadas, y no decir jamás Jo ya dicho
por otros. lA qué fin ese esfuerzo insensato?
Hoy, como en el principio del mundo, los pi·
jaros cantan su misma melodía entre Ju ramas
de los árboles, y siempre se escucha con delicia
la dulce canción, El a¡!ua corre sobre su lecho de
piedras, y desde hace si¡!los repite la misma balada arrulladora, sin que jamás nos cansemos de

N ciertas ocasiones, lectoras
mías, recibo de vosotras algunas cartas difíciles de con•
testar, como por ejemplo, la
que cito á continuación, omitiendo, como es natural, el
nombre de la desconocida y
simpática amiga que me dirigió tan extraña pregunta. Dice así: &lt;Estoy muy preocupada, querida
Margarita, pues acabo de corresponder el afecto de
unjovená quien amo con toda mi alma, y como no
sé escribir correctamente ni redactar mis cartas
con la cultura que el caso requiere, temo causar
en mi prometido una desilusión completa y resfriar en él parte del cariño que he tenido la fortuna de inspirarle. Por tanto, amiga mía, Je pido
encarecidamente su ayuda en esta forma; yo le
enviaré las cartas de mi novio; usted las contestará haciéndome un borrador, y dentro de poco
tiempo mi ortografía y estilo estarán mejorados,
y no temeré, como ahora, que el hombre á quien
amo se arrepienta de su elección en mi favor&gt;.
Aquí termina la graciosa misiva, lectoras mfas,
y ya comprenderéis mi justísimo conflicto, pues
encontrándome en iguales condiciones científicas á las de mi amable discípula, y no deseando
negarle tan insignificante servicio, me parecía
bien difícil re,ol ver el problema, por lo cual tomé la sesolución de contestar en estas líneas, no
sólo á la citada amiga, sino á todas las almas femeninas que se encuentran inquietas por esa
misma idea.
Ante todo, y como base de nuestros razonamientos eu tal sentido, debemos aceptar la ver.
dad indiscutible de que el hombre perdona á ta
mujer cualquiera superioridad, menos la del talento. Admira su belleza, se inclina ante su virtud, respeta su posición y aun transige con su
mayor riqueza¡ pero no pretendáis nunca, mis
queridas lectoras, vencerlo con vuestra inteligencia, porque en ese momento, el encanto se
rompe y el prestigio femenino desaparece. Es
algo semejante á un amuleto que se escapara de
nuestras manos, y al sentirse vencido en su razón, el hombre busca un desquite en la rebeldía
de su voluntad, protestando de someterse á una
criatura inferior, sobre la cual desea tener un ab •
soluto dominio. Así, pues, si queréis conservar
ese prestigio, es preciso en ciertos casos fingirse
vencida y aun contenta de ser derrotada, hacerse
pequeña para triunfar con esa misma debilidad,
recordando los grandes éxitos que en la historia
del mundo han tenido siempi:e Ju sonrisu ó las
lágrimas de una mujer am-1da.
¿Y el estilo correcto y la ortograffa irreprocbable? .... Tampoco os preocupéis por esto,amigas mías, pues no haoe mucho tiempo que uno de
nuestros más notables e!critorcs decía, en aus
respuestas íntimas, publicadas en una breve bio ·
grafía suya: &lt;Las faltas que perdono flicilmente,
son las de ortografía en las cartas de amor de las
oírla. Y las palabras de amor, siempre iguales,
mujeres hermosas:&gt;. Ya lo veis, mis queridas lec·
caen suavemente sobre nuestro corazón, aeme•
toras ; por tan to, escribid sencillamente y sin re•
jantes á las gotas de rocío que se deslizan sobre
buscar las frases. No debe seguirse la fatal doclos p étalos de las flores con la poética monotonía
trina de ciertos autores modernos que indican,
de una llu vía otoñal,
como regla de estilo, expresar las ideas con pa•
Y lacaso os hastía, mis buenas amigas, el aman-

L,

,l

narto de un caballero, á pesar de aer
pios en el e
El último
delicados y refinadamente elegantes.
grabado nos muestra un calendario, hecho en ::·
da ó peluche rojo antiguo, ó cereza, en form~d e
l fondo es de seda blanca, frunci a,
coraz6 n. E
'á g lo el
rematad o por UD listón puesto en tu n· u Id•
cual termina en un lazo que ata dos guirna as
de florecillas de oro. A la orilla lleva un grueso
cordón de oro •
• d
Cualquiera de estos obsequios será un hn o
presente para el esposo, padre, hermano, pr~me•
tido ó amigo de una mujer el~gante y laboriosa,
Del mismo modo serán también m~y grat?s los
arriba descritos, propios pua la ~miga í~hma ó
alquiera otra relación femenina. 1O1alá que
::estras lectoras queden complacidas con ellos!

INAS
te •ritornelo• que expresando siempre lo mismo,
os dice cada día algo nuevo y mejor'!. . ... .

*
••
Los sombreros de invierno han tomado ya su
cuácter definido, y no se puede menos que con•
íesar la falta de gusto artístico con el cual se
confeccionan dichos sombreros. Casi todos tienen
las alas inclinadas sobre el rostro, de tal manera,
que un escritor humorístico, criticando esta deplorable exageración, decía que para admirar el
bello semblante de uoa dama, f'ra preciso caer de
rodillas delante de ella 6 tenderse sobre el p-1 ·
vimento, como suelen hacer los orientales, cuando desean mostrar su amor y respeto hacia algún
personaje i1 ustre. Este es el único procrdimicn•
lo, según el citado escritor, con el cual pueden
contemplarse actu-1lmcnte los rostros femeninos,
pues las alas de los sombreros son tan grandes y
tan ioclinadas, que casi llegan hasta el nacimiento del cuello, y no en pocas ocasiones sobrepasan de los hombros. Sin embargo, no por esto
debemos decir que todos estos modelos carecen
de belleza; h-1 y alg11uos muy elegantes y digoos
de elogio, como por ejemplo, los que voy ;i citar
á mis lectoras, pues muchas de ellas me piden
ciertas indicaciones á ese respecto, las cuales doy
ahora con todo gusto. Un modelo elegantísimo
es de forma muy grande, hecha en terciopelo negro. La copa es b.astante alta y está coronada por
un grapo de cioco plumas amazonas, &lt;azul Rcm
brand!&gt; que cabreo casi todo el sombrero. Otro
modelo está confeccionado en terciopelo café
bronce. Un ancho g-1lón de oro antiguo rodea la
copa, cubriéndola en forma de,volanfe, y en Ja
parte superior de aquélla, se coloca un grupo de
plumas de avestruz, en el mismo matiz. Vemos
también un hermoso sombrero de terciopelo
&lt;azul nocho. La forma es muy arrogante, pues
el ala se lev.inta por el lado izquierdo, mientras
que por el derecho estli muy caída sobre el hombro. Un angosto volante de encaje blanco, rodea
el ala en toda su circunferencia, dándole al sombrero un lindo aspecto de&lt;Charlotto, En Japar·
te superior de la copa, lleva nn g rupo de hermosas plumas &lt;pleureuscs&gt;, az ul noche, y, por último, una drapería de terciopelo en el mismo n:atiz, bordado con plata antigua, completa el
exquisito adorno de este modelo.

Pero no solamente han de citarse los sombreros de terciopelo, pues se usan mucho el satén y
el fieltro par¡ confeccionarlc:s; por ejemplo: un
lindo modelo hecho en fieltro «gris arena&gt;. La
forma es muy grande, con el ala levantada por el
lado izquierdo, y muy inclinada sobre el dcn:cho. L-1 copa está adornada solamente por un
lujoso grupo de amazonas, en el mismo touo del
sombrero. Un -1ncho bies de satén de igual color
al fieltro, rodea l-1 parte i n ferior del ala. Otro
lindo modelo esf;i confeccionado en satén «verde
mirto•. Las alas son muy caídas h-1cia el rosho,
y por todo adorno tiene una corona de «plcurcoses• blancas que cubren no s ólo la copa, sino
también las alas extensas del elegante sombrero.
En otra ocasión daré á mis amables lectoras alg 11nas noticias sobre los turbantes y tocas, qae
tanta privanza goun en la presente estación.
MARGARITA

Obsequios de Año Nuevo
Los primeros días del año han transcurrido
plácidamente entre las felicitaciones y buenos
deseos de los seres queridos y de los amiges en·
tre sf, Es el tiempo de los obsequios, de las reuniones y de las cenas cordiales é íntimas. Los
regalos se suceden unos á otros y es pr~ciso co•
rresponderlos, por lo cual nuestras qu~r~das lectoras nos piden algunos modelos originales Y
hermosos para confeccionar sus obsequios, En
esta página verán satisfechos sus justos deseos,
pues en ella tenemos el placer de ofrecerles varios modelos, útiles al objeto que se proponen,
no dudando serán desu gusto.

mismo estilo que el sachet, hecho en mo•~~ antiguo gris plata, luciendo un bordado ca:i;gu:~
en matices y en los elementos de que est ec
al anterior, A la orilla lleva un galón d• oroda~·
tiguo, Este tarjetero es muy pro pío para bou 01r
ó estudio de señora. Nuestro tercer grabad? es
un lindo alfiletero de seda liberty _azul páhdo,
adornado con un entredós de enca1e de seda y
. de bordado hecha con hilo de oro y
una franJa
'
l
de lis•
seda de color rosa antiguo. Un gran azo
tó sujeto con una hebilla de oro y perlas, pues•
to º:n uno de sus extremos, sirve para coliar este
t 0 bj to Damos tambiéu un detalle del
:~rt;:d:, á fi: ~e que nuestras lectoras s~ hagan
cargo de él. Después vemos otro ob~cquio muy
. para u na'dama · Son dos zapahllas hechas
propio
en terciopelo violeta seco, bordadas de oro y•~•tillas, adornadas con lazos de. listón en el mu•
.
Dentro de una de ellas se
moma t 1z,
.. coloca
d tun
fra~o de perfume y en la otra las hJeras e ocador.
.
d
t
bsePero dirán mis lectoras, i:unguno e es os o
quíos ~s apropiado para señor; en efecto, y pen~
d
ello los demás que adornan esta pági•
san o c1\·1es' á ese fin tan importante pan las
na son u i
t 11
El primero de estos objetos es una oa a
damas.
h h
tela
para el tocador de un caballero, eo a en
.
de hno
Y bordada al plumetis con hilaza de co·

En el primer grabado verán nuestras_le~toras
un lindo sachet para pañuelo, hecho en piel de
seda color de marfil, Un artístico ornato, hecho
de bordado rococo, decora la tapa superior. El
dibujo se hace con hilo de oro, y las guías d~ fto•
recillas, con listón rosa, poniendo el follaJe ~e
varios tonos de verdes, ya sean de seda 6 de hs•
tón, Los pequeños lazos de que pend~ la canas·
tilla y los que unen el dibujo, son de hst6n az~t,
Tanto la citada canastilla, como el cerco q°:e he·
nen en redondo, son de hilo de oro y l~nte1uela.
En el segundo grabado vemos un tar¡etero del

Recetas Prácticas para
Conservar la Juventud
CONTRA LAS CANAS PREMATURAS

Para devolver á los cabellos que empiezan~
grisear su color primitivo, lavaos con un coci·
miento de té muy fuerte. También es muy buena
una infusión de cáscaras de nuez verde.
, .
Las lociones ferruginosas son sumamente uhles, porque fortifican la raíz del oabello, He •~uí
una fórmula especialmente recomendada. Se hierve durante cuatro minutos, un gramo de sulfato
d •hierro en sesenta gramos de vino tinto, y se
h:medcce el pelo con este líquido dos veces por
semana.
Una vieja actriz inglesa, cuyos cabellos se con·
servaban en perfecto estado, atribuía_ cs!o á ha•
bérselos lavado siempre con cocimi_ent_o de
té y, al peinarse, usar el preparado s1guien,e:
anteca de puerco, veinte gramos; blanco de ba·
~ena, ocho gramos, y óxido de bismuto, ocho
gramos.
PARA BLANQUEAR LOS DIENTES

lores discretos, Esta toalla puede también em·
picarse como cubierta para lavabo. Luego verc·
mos tres marcos unidos, para retratos, hechos en
terciopelo verde bronce 6 fresa, bordados de oro.
Estos marcos son destinados á encuadra~ foto•
graflas femeninas, por lo cual no parecen impro·

Se toma ct0ral rojo, huesos de dátiles, simientes de perlas, cangrajos calcinados, cuernos de
ciervo, mezclando un dracma de todos estos cuerpos con un escrúpulo ( peso antiguo) de sal de
absinto. Se pulveriza todo muy finamente Y se
frotan los dientes con este polvo,

(-· --.--I•

-

�Traje de baile ó teatro. Confeccionado en satén
liberty azul pálido. Sobrefalda drapeada, recogida:por
coronas de rosas en tonos muy suaves. Cuerpo• "fichú'',
de muselina de seda azul pálido, bordado de plata y perlas. Mangas drapeadas recogidas por coronas de rosas,
lo mismo que la:falda.

TRAJE DE PASEO.-Hecho en terciopelo tornasolado en
vecde y bronce. Falda fruncida en el bajo por dos gruesos cordones que forman un abullonado. Cuerpo y cinturón estilo Directorio, hechos en liberty negro, luciendo
encima un bolero corto de terciopelo tornasolado, guar• necido con flecos, pasamanerías y gruesos botones de
azabache.

�El Mundo Ilustrado

Aeroplzinos contrzi
Drezi dnovghts

OGUERÍAS Y
,...-:::.

AMENAZA A LA INSULARIDAD DE
INOLATERRA

RESPUESTA

María Luisa: Recibí la postal que tuvo usted
la bondad de eoviu·me.
Auo caaodo me imaginaba muy linda á mi simpátio.a amiga, ouoca creí que lo foese tanto. Vuelvo á repetirle lo dicho ya en mi anterior: una
mujer joven, bella, inteligente y buena, como lo
es asted, merece ser dichosa al lado de un hom•
bre noble y digoo, el cual sepa agradecer el amor
con que se le distingue, y no tenga la conducta
poco caballerosa que ha observado hacia asted ese
, jo,.-eo presuntuoso, á quien debe olvidar lo más
_pronto posible.
No puedo contestar á asted particularmente,
pues se me extr.ivlo la direccióoqueme daba en
su primera carta. Si me hace el favor de volver
á eovtármela, tendré mucho gusto eo escribirá
mi querida amiga, á la cual deseo muchas felici"&lt;lades en este nuevo año.

es de terciopelo negro. Las maojas, de una pieza, y el escote del cuello, están adornados con
franjas de terciopelo negro y bordados de seda
eo tres colores: blanco, negro y azul cN.ittier&gt;.
A la orill• de las mingas tiene un rizado de gasa blanca.

RESPUESTA

Raquel: He tenido verdadero placer al recibir
su carta¡ sólo siento h, causa de su tardanza eo
escribirme.
Puede asted consultarme todo lo que gaste¡ yo
le contestaré particularmente, como lo desea, y
entonces le daré una fórmula para volver al cabello castaño su color primitivo.
Puedo asel(urar á mi querida amiga desconocida, que tengo por ella una sincera simpatía, con
la cual correspondo al aíecto que inmerecidamente me dedica.
POSTAL

Víctor Manuel: Recibí la hermosa tarjeta que
tu•o la amabilidad de enviarme. Agradezco infinito su atención, deseando para asted en este
nuevo año, todas las felicidades que su corazón
ambicione.
SOBRE AMOR

PARA EL ROSTRO

Graziella: Si mi estimada amiga nota en su pri•
mo alguna inclinación amorosa hacia ella, podrá
fomentarla con discreta habilidad, asando, para
esto, de ciertas inocentes astucias que existen en
la estrategia femenina á ese respecto. Pero todo
depende, como ya le digo, de inquirir si ese señor tiene marcada simpatía por usted, pues de
lo contrario, no es decoroso ui útil hacer ningún
esfuerzo por obtener un afecto que no es espon·
táneo en el citado caballero.
Espero su respuesta para darle mi opinión sobre tao delicado asunto y le deseo 110 año muy
dichoso.

F.-ooy: Doy á asted aoa receta para mejorar,
en cuao,to sea postble, las huellas que dejan en la
te.i las viruelas maliieoas. Se fondeo eo el baño
de maría: aoa y medta ducm, de cera virgen,
dos dracmas de esperma de ballena, media onza
!1e. aceite de almendras d11l1=es, otra media de olí•
vas virgen, y otro tanto de adormideras junto
con cuatro gotas de bálsamo del Perú, líquido.
Se añade el bUsamo después de haber bihdo bien
la mezcla, Coo esta pomada se anta el rostro todas las noches antes de acostarse, y al día siguien·
te se lava coo agua tibia.
UN CONSEJO

FELICITACION

V. Sirri: D:seo h•blar á asted coo toda franqueza, pues de ese modo me parece que le demostraré mi agradecimiento por su bondad para
!uzgarme. No tenga asted por más tiempo esa
incertidumbre coo la cual ahon padece. ¿Nece•
sita saber si esa señorita lo quiere? Pues bien,
obre usted coo resolución y energía, porque el
carácter firme es el mejor alractivoeo el hombre.
Proc11re hablar personalmente con la joven á
g uien am.-¡ muéstrele su sincero afecto y sus rectas ioteociooes, pidiéndole aoa resolacióo inmediata para saber á qué atenerse; y hecho esto, su
siluacióo podrá definirse claramente.
¡Oj 1lá que el resultado sea para asted lo más
dichoso posible!

Carmen Lozano: Mil gracias por su amable felicitación. Ya sabe asted cuánto la estimo y los
deseos tan sinceros que tengo de verla feliz, sobre todo en la re•linción de sus anhelos sentí·
mentales. Acuo eo este nne•o año encuentre la
ventura coo q11e sueña, y por esta causa me sen•
tiré verdaderamente complacida.

MODELO DE BATA

Alicia G11delia: Tiene asted augusto exquisito para eleoftr sus tarjetas y más aúo sus palabras afectuosas, las cuales agradezco mucho, de•
seáodole, á mi vez, todo géoero de bienes para
este año.

FOTOGRAFIA

Iodustriosa: Le prometo informarme sobre la
pregunta que me hace usted respecto del procedimiento para abrillantar las negativas fotográficas, y con todo gasto le daré mi respuesta á la
mayor brevedad.
UN SALUDO

Eleg1ote: Eo esta sección verá usted el modelo
de bata q11e se sirvió pedirme,
E itá hecha en cachemir ó terciopelo ftexible,
az11l cN dtier&gt;. Por el frente lleva un doble tablón que oculta el remite del cinturón, el cual

Esta bonita bata es muy propia para ser usada
por una señora joven, pudiendo asted estar cier•
ta de que resulta de 110 aspecto muy distinguido
y elegante.

MARGARITA.

Su marina es para Inglaterra,
potencia insular, la. salvaguardia.
incontestable é incontestada.. Sin
ella., ya no exlstlrfa. el paradoja!
Imperio que aquella nación orgullosa. se Jacta de haber construido
pieza por pieza, arreb1tando por
todos los medios sus posesiones á
los otros pueblos. Esto es muy sa
bldo. Lo que se sabe menos, es la
veneración casi sagrada. que esta
ma.rlna. Inspira. á los ingleses. El
arma detensl va indlspeosable lle
ha transformado poco á. poco á sus
ojos en un verdadero pallad,um, y
basta anunciar que quizás algún
dia una. mano sacrilega pudiese pro
!ana.rlo, para que la nación entera
!hada por todas las grandes artistas ylas damas aristócrata~. e~ la mejo!' pr~arac1ón, entre todas las de su clase,
se estremezca de Indignación y de
esp1nto.
El pa.rtldo conservador explota
19~.fttfi\ C-:©NS IER~:A!F&lt;
~;=a
lu\bllmente E'Seterror. En todos los
puertos arma un manlqui revestido
····----- ·- - -~
con el uniforme de los blancos
DEPÓSITO GENERALº
coraceros alemanes, cuya máscara
frunce un ceño conminatorio y cu
Suaviza.
yos bigotes amenazan con sus puntas verticales el brumoso cielo de
Almacén de Drogas
Alblón. Entonces los gorriones Ingleses susurran en conjunto estos
COLISEO NUEV0,3. MEXICO
dos sonidos: dread, nought; y como
los Dreadoought cuestan un considerable m1mero de millones, al gobierno, que no se cuida de echarlos como pasto á esos gorriones, ha.
discurrido, para hacer que callen, el sentimiento general; a.cata.do taba en tamafio, se acercaba rápi- mis ...... Sin el auxll1o de ningún
babia sido el golpe de la. exhlbic1ón damente y presto realzaba en las Dlómedes ha pasado por encima.
otros artificios.
de la. flota, y A pesar de su popula- nubes grisea una extravagante si- de él desdefiosamente ...... ¡Troya
está perdida.! clama desde luego
ridad, lord Charles BereBford, que lueta ... , ..
*••
lucha por la repa¿Qué gigantesco avechucho, qué Casandra.
Artificio muy ingenioso, y que ardorosamente
ración y el acrecentamiento de la insecto apocalíptico es ese? .... No
Casandra, en este caso, es la.
denota un profundo conocimiento marina
Inglesa, ha estado en un ea más que Blérlot, un francés te- prensa y son también ciertas perde la pslcologia de las muchedum- error.
El cielo ha despejado sus nu- merario que, él por primera vez, sonalidades cuyas opiniones han
bres, y que consiste en congregar barrones.
atraviesa La. Mancha en su pequeflo recogido los periódicos. Pero, por
en el Támesls una. f!Jta de más de
aeropla.no y que acaba de posarse esta vez, será prudente no dar oicien navios; en atracar de plaza. en
en el suelo de Ioglaterra. en el si- daa á. E"sas predicciones.
plaza., hasta bajo la terraza del PaDesde luego, he a.¡uf el tMornint
¡Vaya si son fráirlles las seguri- tio por él elegido, despué■ de haber
lacio de Westmlnster cat\oneros
torpederos, cont.ratorpederosy sub- dades humanas! Desde el dta si- volado por encima. de los buques Post: "Los progresos de la aviación
marinos, mientras que en Jaembo- guiente de la partida de la. flota, de guerra Ingleses a.ociados en el e el afio pasado revolucionarán
oadura del gra.n 1fo, en South, un punto negro aparecia en lonta- puerto de Douvres .... Ullses no ha. muchas de )a§ Ideas en lo que , la
End, la linea formidable y majes- nanza. en un cielo sereno. A.umen- arrebatado el palla.dlum: ha hecho guerra. concierne. Amenazan los
tuosa de los acorazados y de los
caflonero1t ca.usaba una. profunda
admiración A los coe/11uys, conducidos por innumerables embarcaciones de recreo, desde el amanecer
hasta las horas avanzadas de la
noche.
Y al desll.le por las calles de la.
(SAINT GERMAN)
Cité de mil doscientos de esos sólidos Ja.ck Tar (Juan Brea: ese es el
De LATOUR BAUMETS
apodo del marinero Inglés) que son
la pesadJlla de los londinenses y el
objeto de la viva curiosidad de los
En esta preparación se hallan en perfecta sopHluelos de la capital; y el almuerzo monstruo, ofrecido por el lordlución los remedios más eficaces contra las et ' m11ire A esos mil doscientos apetitos
heroicos en la inmensa. sala ~óttca.
del Goildhall, al ple del monumenfermedades procedentes de la pobreza de la
to de Nelson; y la recepción, por el
mismo lord malre, y también en
sangre y afecciones pulmonares.
Gulldhall, de los oficiales de la flota, al dia siguiente. Añádase á. toEstá preparado de tal manera, que su asimido esto la admisión del públlco en
los buques, el ahinco de este públt
lación con el jugo gástrico, en vez de neutralico de uno y otro sexo para visitarlos; luego la invitación á una gran
zar sus efectos, aumenta su intensidad, y por
fiesta á. bOrdo, lanzada. á. quinientos
niflos menor"ls de doce ai!os por la
consiguiente, su acción benéfica en todo el ortripulación del crucero 'Talbot, "y
por último, la fantasia de ensuefio,
ganismo.
evocada por la. iluminación de las
naves, y podrá concebirse el entusiasmo suscltl\do en Londres por la
Es de una eficacia soberana contra la tisis
"gran semana na.val.''
"He usado con excelentes resultados pulmonar y le trae en abundancia las células
¿Quién sigue hablando de nuevos
el vino de SAX GERMAX en casos de
Dreadnoughlj!I? exclamó en HydePa.rck un orador sociallsta al diritisis pulmonar, de anemia Y de enferme- de sustitución, designadas para reformar el tedadee crónicas de la piel."
girse á los manifestantes. que en
gran número hablan acudido para
DR. BAXDER.\.,
jido pulmonar, roído por la tuberculosis, cavait,cláma.r la. polfttca financiera del
gobierno. Y de · todas partes estaProíesor de Fisiología en la E.cuela
do por las cavernas.
Ifaron las risas y las exclama.cfones.
Nacional de Medicina de México.
Dreadnoughts! ¡tenemos los suficientes y los hemos visto! Tal era

......¿

, QiíifScoriacíones, &amp;íííiiones, Sarpullido
yllllos, Disimula ·1as Arrugas.
rtl:fúma,lermosea yReíresc3 la Piel yle fDmunica
Aterciopelado de la Juventud.

ffi lL €-\iJffll'8,

ilosélfihlein, 5uc5.

VINO DE SAN GERMAN

�El Mundo Ilustrado

La Salud Trae Consigo
La Felicidad.
La mala salud es la causa
de los sufrimientos y no proporciona ningún placer. Toda
mujer que padece algún desarreglo de sus órganos femeninos
se puede convertir en vigorosa
y hermosa con el Compuesto
Vegetal de la Sra. Lydia E .
Pinkham. A continuación publicamos la carta que escribe á la Sra. Pinkham, la Sra. Rhona
McCoy de Gran Caimán, East End, Antillas Inglesas:

El Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham
"Por muchos años fuí víctima de b menstruación dolorosa, sintiendo un fuerte dolor através de mis espaldas y
caderas; y habiéndome recomendado una amiga el Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham como ensayo, me
decidí á escribirle primero y pedir su consejo. Inmediatamente principié á tomar el Compuesto Vegetal y
desde que acabé la novena botella no me siento nada.
Un millón de gracias por lo que me ha hecho á mí y
no fall aré en recomendarlo á las mujeres que padecen."
A la venta en todas las farmncins.
P rep.1rado en l()s Laboratorlns Ce
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El Mundo Ilustrado

sa.lvaguardiastradioionales que fueron la tranquilidad d11 nuestra isla.
en tiempos pasa.dos. Mes por mes se
realizan progresos y cada mes aumenta. el peligro."
El 'Daily_ Telegr•Pk,-que por otra.
pa.rte rinde homenaje al genio fran•
cés- ha.ce constar esto: ''Nuestra
inmunidad insular ya no es lo que
era."
El 'Daily Mail escribe: "Falta poco para tra.nsferir 11. un elemento
en que los Dreadnoughbl son intitiles y en que el dominio del mar ya
no es un escudo contra lota.taques,
el campo da la.a operaciones de
guerra.. Habiendo sido demostrado
lo que puede el aeropla.no, debemos tomar enérgicas medida$ pa.ra
orear uu&amp; marina del aire."
El E'Oenint NtwJ: "Los que hayan
leido el libro de M. Wells: L11uw,a
,n la olm6Jfara, recordará.n los estra,
gos causados por la. flota aérea. a.lema.na en los buques de guerra. De·
bemos prever el día-quizás no tan
lejano como algunos se lo imaginan-en que sea. posible ta.l estado
de cO!las."
Para no multiplicar más de lo
necesario estas citas, no daremos
eotre las opiniones de peritos recol{idas por lo!I periódicos, mis que la
del comandante Boden Powell, exdir11ctor del servicio aerostático en
el War Offlce.
"Alguna vez hablé de la posibilidad de una invasión por medio
de los aeroplanos y seme hizo burla. Si unode ellos ha atr&amp;Tesado La
Mancha, mil, diez mil pueden f. su
vez hacerlo, y esto en media hora.
Cuarenta. aparatos de este género
no cuestan más que un globo dirigible, y vuelan con una velocidad
casi doble. Pronto se construirán
otros que puedan llevar tres ó cuatro hombres."
¿Estará en peligro el sobtrbio ais·
lamfenlo insular de la.Gra.nBreta!la.?

del Estado
Francés.

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familiarizado entre el vulgo. Son muy
fáciles de tomar y no causan dolores
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Catedrático de Medicina,
Granada., Espaffa.
Cada pomito oatenta la fórmula f'Otuiata.
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UN REGALO SALVA LA VIDA
A UN OBREBO

El peligro de los velos de la cara

Seguramente nuestras amables lectoras estarán muy lejos de suponer
que el velo que resguarda su rostro
puede ser peligroso, y, sin embargo,
es a.si, ó por lo menos eso ea lo que
afirma el médico alemf.n Herr Rosenbach.
El velo de la. cara no sólo no garantiza. la frescura de la tez, sino que la
compromete, pues enrojece la nariz y
los pómulos y engendra los barros,
contra los cua.les puede decirse que no
hay remedio.
Herr Rosenbach babia notado que
muchas mujeres, jóvenes y bonitas,
habituadas , llevar velo, concluían
por tener la. nariz encarnada y presentaban placa.a coloreadas en las mejillas, y a.l buscar la causa descubrió
que todo el mal procedfa d~ vellllo.
Por fino que sea el tejido, no deja de
hacer presión sobre los puntos donde
se apoya y la nariz se deforma, se
a.plasta y , la larga. se hace persistente la deformación. Por otra parte, esta presión vacfa los capilares d1 la
punta de la nariz, empuja.ndo la sanEl alimento gre á. los lados. Este estado se exagemás acreditado ra al penetrar en un aposento caldeay que mlis re- do sin quitarse el velo, porque la sancomiendan las gre atluye más á. la piel. Los vasos de
primeras aut.o- la nariz y de las fosas nasales tienen
ridades y miles las paredes muy débtles · y \'Or consede médicos cuencia. de esta congestÍón, permaneprácticos para cen dilatados. Además, la' humedad
a.tre espira.do no puede evaporarse
? el nifio y para del
el adulto, tan- bien detrás del velo, y forma una esto en el estado de salud como en el pecie de cataplasma que favorece la
de a.facciones gastrointestinales. dtlataci6n de los vasos y su congesEs sumamente nutritivo, regula la. tión, tras de la cual sobrevienen los
digestión y su consumo resulta. ba- barros.
Tal es la t.eoria del médico alemán,
rato.
cEl Nlfio de Pecho&gt;, follet.o ins- el oual &amp;e()nseja. que, en caso de lleva-r
tructivo gratis en las droguerfas y velo, sólo quede cubierta l&amp; trente y
los ojos.
farmacias.

N uest,ro distinguido &amp;migo el sen:or -don Hermtnto Dfaz, de Mtxth\n, Jal., México, hablando de las
afama.das Pildc.ras de Vida. del doctor Ross, dice: cHacfa. alcún tiempo que venia padeciendo de una
afección a.l higa.do, hasta el grado
de impedirme el que me dedicara. á
mi ocupaolón de zap&amp;tero.
cUn día. pasé á la casa del aefior
don José Concepción Rodríguez, comercia.nte de este luga.r. Dicho se•
flor se sorprendió a.l ver mi aspecto
cadavérico, se compadeció de mi y
me regaló un frasquito de Pildoru
de Vida. del doctor Ross, aconsejándome que las usara según las
direcciones adjuntas 11. dicho fra.s•
quito. Las tomé, y gracias á Dios
y á. las benéficas Pildoras de Vida
del doctor Ross, estoy restablecido
por completo&gt;.

y co~=!t8ieu~~f.Jr:':!amods con_y Slúnbprenda. Ne¡roclos en cuenta corriente, giros
de &lt;111
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1 zas e 1a Rep Uca Y el extranjero, y en ,reneral toda clase
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01! VIENTA l!N TODAS,.,.. OROQUl!RIAS y BOTICAS,

A 25 CENTAVOS LA CAJA.

Se lla.maba Bourry; pero en el tea•
tro habla escogido el nombre sonoro
de Morgant. Era un vejete, de faz
curtida., llena de a.rrugas, los dedos
deforma.dos por la gota. y el anda.r va.cllant.e. Con lentitud se dirigía. todas
las tardes al teatro. Desde que distinguía. la. negruzca. masa. del edificio, enderezá.base, arqueaba. el dorso, exten•
día las piernas y la. voz se le hacia. más
sonora y vibrante cuando pasaba por
frente de la. ca.stlla del portero y Je decfa. "¡Sa.lu&lt;11,'' moviendo lama.no con
gest.o solemne. Atenacef.bale el dolor
si no estaba junoo, los bastidores y á
las esca.leras llenas de polvo, ó cerca
de los muros en que las pinturas de
blanco pringoso, rojo ó azul, obscurecida.s por la pátina. del tiempo. constltufan horribles manchas. No podla
respirar más que en ese aire en que
hay vahos de cuartel y de cueva. Amaba la. tril,teza de los colores sombrlos
el polvo que cae, como Invisible polen'
de las decora.clones removidas, y has'.
ta et Ingrato aón de la ca.mpana que
se escucha. al fin de los entreactos, pa·ra a.Uf
avlsa.r
a.l público.
Sabia las
quesegures
era fal•
so
el oro
d Inofensivas
asf como que los dioses no frecuenta:
b1.n los templos de cartón y que nin
glln pi jaro cantó jamás bajo lag sombrasdedetodo,
a.quellas
selvas nunca
pintadas.
A pesar
no t1caba
el oropel
sino con dedos tlmldos, ni cel'ifa las ti-

l

I

lgo========================~og
Pfra ~o• lugares donde no se encuentre, se despacha tranco de porte enviando
~n ~ pe Ido &amp;11 sellos de correo $0.30 ova. por cada caja y por docena 12.82, al Depo!,.~;T~eg~~:1.• lfAl'Al!I. •· 01tTEQA. e• oui.l! oa 111AN1t1QUE N9 ea.
1t11E1C1OO, o. ,.,

Vulgar Nervios

Gastados
"He viajado continuamente
por 30 afios. Naturalmente he
tenido que perder sueño infinidad de veces, lo cual unido á inquietudes constantes, me pu!!O en
tal condición nerviosa, que después de tener dos ataques tuve
que dejar de viajar completamente. Me mediciné sin resultados, hasta q41e la Nervina del
Dr. Miles vino á ealvarme. No
puedo describir los sufrimientos
de que ella me ha librado, y hoy,
cuando estoy algo nervio90 unas
cuantas dosis me curan."
A. G. C. LIBBY, Wells, Me.
H~y infinidad de achaques
nerviosos. Postración nerviosa
del estómago, de los intestinos
y de otros órganos, El Cerebro
lúgado, los centros nervios~
están gastados. Solo hay una
cosa que hacer, fortalecer el sistema nervioso por medio de la
Nervina del Dr. Miles su influencia fortalecedora ~bre él
restablece ta accion normal de
los órganos, y cuando ellos trabajan en armooia., ta salud esµ
recuperada.

· - - - - • • - - - - • - - - - - • - - - - • - - - - - • - - - -•+ zonas
sino con
que de
eralas
como
descansa.ha
en respeto,
los escalones
fin- ~ - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - glda.stgleslasó 1\ la. 11ombra. de los
mentidos Arboles.
Ouando se encontraba en su buhardilla, a.poyada. la. trente en la vidrieDe venta en tOCIM la■ Botica
ra., veía. desfilar sus recuerdos por la
Preparada por
bóveda obscura. Des!Ba.ban rá.pldos
tembla.dores, parecidos siempre: su in~
IIILES IIEDICAL OO.,
fa.neta apacible y rlsuefia; el pueblo
en que ha.bfa crecido, los grises pla- Elkhart. E. de Indiana. E.tadoa Unid~
ta.na.les en l&amp;plaza., y la mansión pa•
terna.! donde los que dléranle el sér
habían envejecido tan dichosos. Recordó los la.rgos viajes, las excursio- Al escuchar los aplausos, murmuranes, los atardeceres en que solfa bajar ba., alzando los hombros:
del tren, tan cansa.do que al andar ti- - ¡Esperad!. . .... ¡Y&amp; llegar, el dia.
tubea.ha. como si hubiera estado ebrio. en que me escuchéis!. . ..
Y a.l meditar así, viéndose tan humilPero los afios transcurrieron. La fade hoy como poderoso ayer, sofia.ba: tiga. abatió sus espaldas y vencióle el
- ¡SI me hubiese equivocado!. ... ¡SI desengafio más triste, por lo que cesó
fuera. mentira. que no tuviera talen- de repetir:
to!
- 1Ya llegará. el dia en que me esSu sér todo, a.l llegar,seestremecfa.. cuchéis!. . ..
Entonces prendía la luz, aproximl\ba- Un dla, viejo y baldado, suspiró:
se a.l espejo Y, con la faz extendida ha- - JSI yo hubiera podido!. . . .
cia la propia Imagen, se apostrofaba Desde entonces, cada una de sus esa.si:
peranzas marchitas convirtlóse en pe¿Poseer esta cabeza y no tener ta.len. sar. SI se esforzaba. por recuperar el
to?
Con
estos
ojos,
esta
frente
y
los
Trenes diarios con carros Pullman,
ánimo perdido, le mostraba. el espejo
reflejos que se notan en la sien, y de- un rostro de ta.l manera enjuto y exdormitorios de gabinete, vía Laredo,
cir que no soy de los Ilustres de los tral'io, que en el repertorio teatral enelegidos? . . . . . . ¡Va.mosl ¡ Vamos! La tero no encontraba. personaje que tuEagle Pass y El Parn, facilitan el ser•
Natura.leza no te hizo para vencer en viese los ojos más extinguidos y ¡08
las lides del amor, sino pa.ra. encarnar labios más amarillentos y tristes, Así,
vicio más rápido y ccSmodo á todas
los héroes que fueron templados por dándose cuenta pot'o á poco de que
el Infortunio y glorificados en las lu para. él habfa pasado ya el t iempo de
partes.
chas. Tu voz intensa no sirve pa.ra. sus- los amores, la fortuna y la verdadera
Conexicfn directa en Nueva York y
pi ra.r: "¡Yo te amo!" . .. . y sola.mente gloria, concluyó por no forjarse más
la. toga puede cubrir tus espaldas!
ilusiones y por no conservar de otros
otros puntos del Atlántico, con los
¡Tu hora llegará.!
· · · · dias
sino el suefio más humilde que
Despnés
de
este
monólogo
se
acosera también el más sabio: versu'nomvapores más veloces, modernos y
taba y dormía, para ver miles de fan- bre en la mejor plaza, pero no en Pa.tasmas desfilar en el suel'io. Mlrá.base ris, tan dificil de conquistar, sino en
elegantes para los principales puer•
en la. amplia escena., solo, doblegada. cualquier pueblo, no Importa donde
Ja sien por el peso de los aplausos. en el más desmedrado. en una aldea'
tos europeos.
'Desput§s atravesaba por una calle. para poder hacer lo mismo que otros!
Se aseguran localidades con antiInmensos carteles cubrían las tacha- colocar en su cuarto un letrero que
das mostrando su nombre, el nombre evoque ese Instante de embriaguez
cipación al viaje.
del glorioso artista, con tan gruesos fugitiva, que perfumara su miseria
caracteres, que no era posible distin- más tarde. siempre .. ..
Pidanse informes á la Oficina de
guir el nombre del autor de la. obra
de tal modo con ese instanni el título de ella..
' te,Sol'ia.ba
Boletos.
que lo concebía. , todas horas y le
No obstante, los afios pasa.ron sin hacia llorar y reir como á un nll'io
que sonara la hora de la. justicia. Re- Asi pensando, las veladas Je parecfan
presentaba. siempre los personajes de más breves y los paseos solitarios tan
lllttmo orden, ó sea. aquellos A que no penosos para sus espaldas, más agrase referfan los programas. Uno des- da.bles. En l a via p(lbllca sorprendfa
pués de otro, y en la. misma obra, apa.- con sus gest os á los transellntes con
recfa de sirvienlie, de invitado de vle sus bruscas paradas, con Ja soberana
jo; Y, noches ent.eras, pasaba ' por la olimpica majestad con que dejaba cae~
)
tortura ds otr , sus camaradas recitar hacia atrás la. cabeza. No observaba
largos
monólogos que él sabia , con- cómo se refa. la. gent e, ni sentía los coDE MEXICO
ciencia, y los cuales repetía con pa- dazos, porque su pensamie nto Y sus
sión, como si hubiera pretendido cal• ojos estaban en otra parte.
dear la. sala con el fuego sagrado que Lo malo tué que un día. en que se
conmovfa todo su sér.
encaminaba. en suefios, seglin costum_

Boletos

Los Estados Unidos
Canadá
y_Europ.!!

FBrro6arrllB~ Na6lonal6~

�El Mundo Ilustrado

Periódicos Raros

Un Enfermo Aterrorizado

bre, hacia la gloria, se le vino encima
un coche El auriga era. un viejo y el
cuadrúpedo estaba fatlgadisimo. Cualquiera muchacho se hubiera reido del
a.cridente; pero llovía y la hierba y el
Así lo estaba un pobre hombie al ver qne 1cmaba muchas medicinas
fango, en la calzada, hacia.n resbalar
al cuadrúpedo. El ca.bailo y el hombre para curarse los riñones; pero DO eDcontraba DiDg1llla q11e ni siquiera le
encontráronae. El hombre, ya viejo, mejorara. Po• fin, la casualidad quho que esbndo una tarde leyeDdo 1111
EN UN DIA.
dló un paso en falso; el caballo, viejo periódico, encoutróse en éste una receta, la que en muy corto tiempo pútambién, se doblegó; rompióse uno de
los tiros, voltearon las ruedas; oyóse sole bien y con ánimo de ocuparse de sus quehaceres.
un ola.mor; sonó un grito doloroso,
Por lo sencilla qne es ésta y por ser tautos los qne sufru1 de los riñotan largo como débil, y después, na.nes, nos parece bien copiarla. Helll ¡qní:
da ...
Las piernas del hombre fueron co
Jarabe compuesto de zarzaparrilla..... . . . ... . . . 60 gramos
gidas por las patas del animal, y el peJarabe compuesto de hipofosfitos.... ... . . . . . . . . • 45 gramos
cho aplastado por una. de las ruedas
Allf permaneció inmóvil hasta que se
Extracto compuesto vegetal Arvelina... . . . . . . . 15 gramos
le extrajo. El cuadrúpedo, en su forcejeo, le babia herido el cráneo con la.
PóDganse los tre~ iDgredientes en una botella, ; gíttse h1a bi, 11 huta
JU Remedio de Mun:ron 11ara 101 Rt1fria• herradura, y la sangre, que mana.ba que se mezclen y tómese una cucharadita despnts de cada comida. En
doe ali•ia cati instantáneamente el resfriado en gran cantidad, comunlca.ba un asde la cabea de la garganta y de 101 pul• pecto de grandeza terrible á la faz de cualquier botica ó droguería los hay de venta, costaDdo casi Dada. Si alg1J1
mones. AtaJa
la fiebre, contiene la destilación de la nariz y quita los dolores que pro, la victima. Con esfuerzo de bestia. he 110 de los lectores de El Mundo Ilustrado sufre de dolor en la espalda, en
duccn los resfriados. Cura 1a grippe, toces rlda, Intentó volverse al otro lado, pe el costado ó en las coyunturas, fitbres ó resfriado~, son p1ut bas evideDtrs
rebelde, y precave contra la pulmoma.
ro volvió á caer, cerrando entonces los
Tencis inflamadas 6 rígidas las coyunturas, ojos. Una mujer, al verle asi, exclamó: de que sus riñones no marchan bien, y por consiguiente Je aconsejamos
110 importa lo crónico que sea?
Id donde
que pruebe esta simple y eficaz combinación de tan conocidos remedios.
-Está perdido ..... .
e-1 boticario, comprad el Remedio de Munyon
para el .Reumatismo, 7 Tcrcis que pronta u
Oyólo sin demostrar miedo. A pela curac1on.
sar de todo, una tristeza más grande
Si tenei1 algun mal en lo• rillone• 6 en la
Tejlp, el Remedio de Munyon para Jo■ que el dolor que sentia le invadió la
Rillone1 o• curari.
mente. Pensó que iba. á morir tirado
El ViTificador fort:&gt;lece i lo• lsombrt1 en laca.lle, como un perro, sin una
4.!bilet :r devuelve el Tigor verdido.
mano que sostuviera su frente mutiDe venta en toda• las bo11cu.
MUNYON, 53d and Jd!enon Sb., Philadü lada, sin una voz de consuelo que le
pbla, Pa,, K. tl. de A.
fortaleciera al ir la. muerte á asestarCUAL FUE EL ORIGEN DE ESTA DIVERS!ON
Agentes Generales: J. Labadie Sucs. le el golpe decisivo. En tan amargo
trance, dijose adiós. Entonces no se
y Cía., Profeea, 5. México, D. F.
volvió á mover, por lo cual la gente,
La montaña rusa, con sus variantes el
dándole por muerto, inclinóse para
ver la. extensión de su herida.. Alguien toboggan, el ferrocarril de montaña, etc.,
etc.,
fueron, en sus principios, diversiones
le registró el bolsillo, en solicitud de puramente
Invernales. Ello podrá parecer
un trozo de papel, un sobre, pa.ra a.ve un contrasentido A nuestros lectores, hariguar quién era. Uno de los que a.11! bituados A ver montar este g6nero de pa·
satlempos en ferias, verbenas, "recreos"
estaban exclamó:
-Conozco esta cabeza .... Debe ser al aire libre, exposiciones y dem'5 centros
de un actor llamado Morgant .... Es- veraniegos de expansión y regocijo; pero
contrasentido es precisamente ese: hatoy seguro de que la he visto en el el
cer en el estlo lo que, en el pals de origen
proscenio.
de la costum'bre, se hace desde tiempo
El Infeliz, en aquel Instante, abrió Inmemorial en el rigor del Invierno. Las
los ojos.
montañas rusas, llamadas asl por su ori¡Su nombre!. ... Rabian pronuncia.- gen moscovita, traen á la Imaginación las
vertientes de las montanas naturales cu.
do
su
nombre
1
.
.
•
¡Le
hablan
reconoNo es necesario ponerse á
blertas de hielo, por donde se deslizan
cido!. ...
raudos 10s trineos. Los rusos, al comen
dieta, ni usar remedios in- Adivinaba. en los rostros de aquellos zar
el invierno, construyen en las poblatranseúntes una muda admiración. Y a. ciones
altos andamiajes, contra los cuales
DE PROVECHO A LA MADRE Y AL HIJO
no
sentía
el
frío
de
la
muerte,
ni
doternos, ni ejercicios, ni case apoyan, por un lado ,una escalera palor alguno, porque volvía. ásof!.a.r. "Es- ra subir, y por el otro una rApida penDurante el período de lalactancla, cuando la madre tiene oue alimentar su nli'lo,
ta tarde-se decía, cuando lleguen á diente para dejarse deslizar en un peque.
rreras ni cultura física.
á la vez oue alimentarse ella también,
sus casas, dirán con entusiasmo y ad- ño trineo, que fácilmente resbala sobre la
únicamente debe tomar alimentos oue
miración: "He visto morir á Mor- nieve helada, que en pocos dlas cubre el
sean capaces dP p&gt;eNluclrle lecbe apropiada para los delicados órganos digestivos
ga.ntl'' .... ¡Bien vale esa gloria tan maderamen. Basta verter agua sobre las
de su niño. La Leche Malteada de Ho:rpendientes para que éstas formen en pohorrible muerte 1•••. La sangre corria. cas
horas escur,idizas rampas de hielo , llck AS el alimento por exceleDcia para
más veloz de la frente al cuel\(); el do- sobre las cuales corren los trineos con ra- estaél)OCa, porque contiene todos los principios nutritivos oue necesita. el organislor, más espantoso que nunca, le ha- pidez verdaderamente espantosa.
mo en estos momentos. en forma muy dlcia. estremecer. E;ituvo á punto de
á la vez que de airradable sabor.
Al aparecer aquel nuevo género de pa- i,erlble
gritar, pero se rehizo. Antes podla. llo- satiempo,
Exíjase
siempre la de "Horlick :" las ot&gt;ens
el público parisiense se entregó son lmltacionPs.-Fabrlcantes:
Ilorllck's
rar, gemir, porque ignoraban su nom- A él con verdadero
furor. La moda cundió, Malted Mllk Co., Raclne, Wls.• U . S. A.
bre .... ¡Ahora si que no podía. hacerlo, y no tardaron en aparecer nuevos empreAi,entes generales: VINCoNTY HERporque era. preciso que todos los ad- sarios que A las montaflas rusas hicieron MANOS. Apartado 1236, México, D. F.
miradores vieran cómo sabia. morir se&amp;uir el Delta, las montaflas de Bellevi·
lle, el Salto del Niágara. En 1818, habla
Mor~ant!. ... Por eso no gritó.
-¡Tengo mi público entusla.sta.l. ... en Parls funcionando siete monteñas ruSucumbo en plena apoteosis, y él esta- sas, aparte de otras que se llamaron franegipcias, americanas, suizas, liliconmigo hasta después de mi ago- cesas,
putienses, etc. El afio anterior, durante
UNA HISTORIA INTERESANTE rá
nia., y maf!ana leerá mi nombre en los bailes de Carnaval, el escenario del
los periódicos .... No puedo mo- Oieón fué ,transformado en una inmensa
de
PARA LAS PERSONAS GRUESAS todos
rir más dulcemente ..... .
montafla rusa. dejando un espacio en el
Mas, de pronto, hacia el lado opues- centro para bailar.
to de la ca.lle, oyóse un clamor. Varias Las mis célebres de estas montaf!as
fueron las de Belleville, establecidas en
•Me quité treinta libras en menos de personas decían:
seis semanas,, dice Mae Edna Wilder,
-El automóvll del gran actor Mou- 1817 por Guérin, Le Crosnier y Cia., y que
que n:ide cinco pies de estatura, pesa net-Sully ha. volcado un carruaje de pasan por ser las mayores que se han vis·
contra
ciento veinte libras y es el retrato de la alquiler .... Ha sido un choque atroz. to en el mundo. Tenlan cinco rampas paperfecta salu&lt;l. •Esto lo hice por medio De pie, sobre el imperial de los ómni- ralelas, es decir, que podlan bajar por
la Tos, el Catarro
ellas cinco cocheclllos A la vez, cada uno
de un procedimiento que yo misma desla Bronquitis
de los cuales contenlasolamente una percub1í, un procedimiento de aplicación bus, la gente grita., gesticula.
El moribundo abrió los ojos. Estaba. sona. Duraron cinco a!ios y luego fueron
externa. Aplico el tratamiento sencilla
mente á cualquier parte del cuerpo, don- solo ya., en plena calle todavia. Un vendidas y demolidas, aunque algún tiemde tenga carnes supe1 fl.uas, y desapare agente de orden públlcotomabanotas po después volvieron á construirse, esta
cen como por encanto. Cinco minutos con precipitación, antes de correr en vez reducidas á tres rampas. Hacia el afio
1829, algunos graves accidentes, ocurridos
todos los días, por espacio de dos sema- auxlllo de la victima infeliz.
en &lt;los ó tres de estos centros de divernas, es todo el tiempo que se necesita, y
Morgant,
en
su
desvarío,
oyó:
sión, hicieron que el público dejase de fresus m!is íntimas amigas no se enteran de
-El gran Mounet-Sully no resultó cuentarlos, y poco á poco, todos ellos fuenada. Yo estoy tan satisfecha de mi propio alivio, que le daré informes izratis á herido .... Mounet-Sully ... Mounet .. roncerrando sus puertas, excepto las moncualquiera. que sufra como yo sufrí. ConEntonces Morga.nt levantó la cabe- tanas de Tlvoll, situadas en el jardln de
sidero que la panada es uno de los defec- za. Algunas lágrimas corrieron por sus este nombre, en el mismo sitio en que más
tos físicos más feos, y las carnes super- mej1llas y exclamó:
tarde se abrieron las calles de Lcndres y
fluas son un peso extraordinario que de-1No se hablará de mi accidente,st- de Tlvoll. Pero entretanto las montanas
be de llevar uno siempre consigo en to
rusas hablan salido ya de Parls,y la nuedo tiempo. Me siento diez años más jo- no del de Mounet-Sully!
diversión podla considerarse arraigada
Y, como no habla. nadie por a.111 cer- va
ven y cien veces má, activa desde que
en la parte occidental de Europa. Le que
ca. ya, que presenciaracómosabla.Mor- es que aqul, como nadie esperaba dlspo·
perdí las mías.
Los que se interesen pueden e~cribir gant morir, con los rli'íones destroza.- ner del hielo suficiente para practicar la
á Mae E-ina Wilder, Dept. 407 E. Ro- dos, quebrada. la nuca y la faz en el diversión exactamente como los rusos. se
chester, N. Y., E. U. de A., y se les dirá lodo .... se dejó morir simplemente, optó por convertirla en pasatiempo esticómo es que pueden encontrar alivio y como un cualquiera..
val, ccmo lo son entre nosotros todos los
quitarse las carnes supe1fl.uas dentro
que se llevan á efecto al aire libre.
MAURICE
LEVEL.
de.dos semanas.

LOS RESFRIADOS
SE CURAN

, :ka Salsa

,.

delicioso a los

.

,.

guisos mas

PERRINS

variados:
Pescados,
Carnes,

Salsas,

Caza,

clase

toda

de

V olater1a, Ensaladas, etc., etc.
La verdadera Salsa

Pasteur y los Microbios

"WORCESTERSHIRE"

EL GORDO SE EVAPORA

de origen.
Yent.i al por"'ª"º' por LEA &amp; P lcRRINS
en "'ore-ester, ~Jnglatrrra; CROSSE &amp;.
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todos los Exportadores en general.

Por medio del Tratamiento
de Mae Edna Wilder

LANCiRENI

da un gusto
picante y sabor

LEA &amp;

Las Primeras Montañas Rusas

NAFÉ

Hace a!í.Ol! se publicó un periódico titulado: "La Lummaria," cuya tinta contenía cierta cantidad de fósforo y podía
leerse á obt&lt;curas.
Otro periódico raro fué ••La Golosina,"
publica.Jo en Par!s, que estaba in,preso
con tinta inofensiva en una pasta f.'ellJejante á la de los barquillos; de su.,rte
que. debpués de leer las noticias que
contenía la publicación, SE' pod!a con,er
la hoja en que estaban 1mpresae, resultando asi un periódico doblemente nutritivo, pues servia de alimento al espíritu y al cuerpo.
F:J editor de cierto periódico parisit-nse, titulado "El Bienestar," pn,metfa á
todo el que fuera subscriptor cuarenta
aflos, una pensión vitalicia, y pagarle el
entierro; pero, á pesar del ofrecimiento,
fue~on_ tan esca~o;; los suscritores, que el
per1ód1co no vivió más que un mes.
Poco después se publicó otro periódico titulado: •·Le Mouchoir" (El pafluelo) impreso en pspel japonés, y que una
vez leido podia emplearse para limpiarse las narices. Este tampoco alcanzó
larga vids.
.
· En dos playas francesas diferentes se
han publicado, sin éxito por cierto, dos
periódicos titulados: "ll:l Correo de los
bañistas" y "La Náyade," impresos en papel impermeable, con el fin de que los
ba!í.istas p~dieran leerlos mientr11s disfrutaban de las delicias del baño.

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□

□

§ Cía. Bancaria de Fomento yBienes Raices de Mexico
□
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B
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u

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o

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8
□

o
□

El célebre Pasteur puede figurar también en la serie de sabios distraidos, cuyas anécdotas han aparecido varias veces en estas columnas.
Un día que estaba oomiendo en familia con varios amigos, si~vieron de postre
uvas, y Pssteur contuvo con un gesto á
los comensales que se disponlan á emprenderla con los racimos.
-No hay nada tan peligroso como comer uvas sin lavarlas-dijo,
Y, predicando con el ejemplo, el sabio
empezó á lavar un racimo en un vaso de
agua.
-Las uvas-prosiguió-por su naturaleza un tanto húmeda, recogen el polvo patógeno en suspensión en el aire, y
los microbios quedan adheridos á la fruta.
Y, á continuación, Pasteur disertó largamente acerca de los bacilos, microbios
y gérmenes morbosos de todas clases,
que puede contener un racimo.
Todos escuchaban con interés aquella
conferencia familiar; pero de repente estalló una carcajada general. Maquinalmente el conferenciante acababa de co•
ger el vaso de agua donde habla ahoga,
do tantos y tan terribles microbios, y se
lo bebía de un trsgo.
Pasteur no fué el que menos se rió de
su distracción.

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MEXIQUB"

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado, 1911, Año 18, Tomo 1, No 3, Enero 15</text>
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              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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