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                  <text>��QUINA LAROCH~

• Vino fortificante, digestivo, tónico, reconstituyente, de sabor
excelente, mas eficaz para las personas debilitadas que los
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que es legítimo y de que se hace mención en el formulario del
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y Pastelero, " un manual completo que
contiene recetas para toda clase de platos. y que se enviará rratis á quien lo solicite, dirigiéndose

u

,

~

DOMINGO
12
(29 de mes y 2'? de Cuaresma.)-Santos Gregorio Magno, papa confesor. pa·
dre y doctor de la Igle1ia Latina, y Teófanes, confesor.- Oliclo y misa de la
Dominica: rito semidoble y ornamento
morado. Se traslada San Gregorio al d{a
r4.-Domingo de ta T ransli~ración,
porque et E vangelio nos recuerda ta qne
obró et S eii.or e n el Tabor, á la vista de
tres de s us disc{pulos.-Semana del Hi·
jo P ródigo.-Bn la Basmca de Guadalupe, visita de los Siete Altares y función de la Archidiócesis de Michoacán.
- Función á San Francisco Javier en la
parroquia de la Santa Veracruz y otras
igles las.-(P . S .)

LUNES
13
Santos Leandro, arzobispo confesor;
Rodrigo, l)resbltero ; Salomón, mártir,
y Eufrasia. virgen.

MARTES
14
San Gregorio Magno, papa, traslada·
do del d{a 12.-Santas Florentina vlr-

«ev ; Matitde1 reina, y el B. Leonardo

Quimura, martir.
Llena en León. á las s horas. 22 minutos, I segundo de la tarde.-Templado y ventOEo.

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MIERCOLES
15
Santos Raymnndo de F itero, abad;
Longlnos y Nicandro, mártires.-(S.)

JUEVES
16
Santos Ab:aham, ermitaii.o, y Heriberto, obispo confesor -Oficio de ta feria, ó el votivo del Santísimo Sacramento con rito semidoble, c¡ue permite la
celebración de misas pnvadas de difunto.

VIERNES

GOERZ

17

Cámaras _fotográficas de lra órden
Trieder Binocles

(Vigllia.¡- Festivldad de la Sacratísima Sábana de Nuestro Señor Jesucristo.-Santos Patricio y Agrícola, obispos confesores, y San Jos é de Arimatea,
discipulo del Salvador.-El Evangelio
de la feria refiere la parábola del Padre
de Familia.-(S.)

De venta en los almacenes fotorr!ticoa y ópticos, Pídase el e&amp;táloeo,
Talleres ópticos

C. p • GOERZ•

w-,a&gt;.

SABADO
18

SJf

~~

CREME SIMON
La Gra,n Marca, de las Crem.a,s de :Sellez&amp;
Inventada en 1860, es la más antigua y qtteda superior
á todas las imitaciones que su éxito ha hecho aparecer.

POLVO

D•

JABÓN '
•

LA

BISMUTO

CREME SIMON

....._ .,:,,,_~ ~ M~ca de Fábr tca: 11. Sl■ON -

.~.e=.=wz.;;.~- #

PARlla

San Gabriel Arcár gel. Santos Cirilo
Jerosolymitano, obispo, confesor y doct or de la Iglesia; Braullo, obispo confesor, y Narciso, obispo márlir.-Maitines
solemnes en la iglesia de la Sagrada
Familia.
Conjunción de la Luna y J6piter, á laa
7 h oras, 32 minutos de la noche.

de

NAFÉ

ARROZ SIMON
SIN

-&gt;se creía antiguamente, que una.
medicina era. benéfica en proporción á lo repugnante de su sabor
y olor ; pero ya sabemos que tal
idea era un disparate. No ha.y
ninguna razón por la cual la m~dicino. deba ofender á los sentidos más que l os alimentos, y por
lo mismo, uno de los t riunfos
más grandes que ha alcanzado la
química en los últimos aflos, consiste en lo que se puede llamar
la redención del aceite de hígado
J e bacalao. Todo el mundo sabe
cuan asqueroso es el sabor y olor
de esta droga en su estado natural, y no es de extrafíarse que la
mayoría. de la gente declare que
prefiere sufrir la enfermedad á.
tomar el areite de hígado de
bacalao puro. Ahora bien, es
una de las leyes de la naturaleza, que un remedio que es repugnante al ol fato y al paladar, y
que tambien revuelve el estómaO'O, no puede producir buenos re~ultados, pues el organismo se
rebela en su contra y á gritos
pide deshacerse de él. El milagro apetecido se encuentra en la
PREPA RACION de W AMPOLE
en la cnal tenemos la parte valiosa del aceite, sin los demás elementos. Este moderno y eficaz
remeciio es tan sabroso como la
miel y contiene todos los principios curativos del Aceit e de
Hígado de Bacalao puro, que extraemos de los hígados frescos
del bacalao, combinados con J arabe de IIipofosfitos, Malta y
Cerezo Silvestre. Tomado ántes
de los alimentos, evita y cura la
Dispepsia Nerviosa, Afecciones
de los Pulmones y todas las enfermedarl.es que se originan por
las impurezas de la sangre. " El
Sr. Dr. F. Zúrraga, I'rofesor en la
Escuela Nacional de Medicina de
México, dice: He usado la Preparación de Wampok , como tónico
reconstituyente, con muy buen
resultado." N adíe sufre un dese'lg:a!lo con esta. En .Boticas.

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'*1236. láice, D. f.

El Mundo Ilustrado

CORTE CRIMINAL DE MEXICO

dan vivir decorosamente de su tra•
bajo. El barrio latino está lleno de
artistas inéditos y de alutinados
que se creen artistas y renuncian á
Carta del Sr. Lic. C. Outiérrez Quintero, Abogado.
ensayar todo otro medio de vida.
La merecida fama de que goza la
México, D. F. , México
cámara «GOERZ POCKET-TENAX• Cada vez que un escritor sale ele la
4½ x 6, será, seguramente, aumenta- bohemia eS&lt;'ribe eso de que ya no
da todavía por la cubet a •TEN AX•, hay bohemia. Sí, la hay. La bohepara revelado lento, y la cubeta pa- mia es la juventud de la miseria. Es
ra lavar, que la casa GOERZ acaba una miseria alegre porque es joYen
y porque tiene esperanzas. Lo que
de lanzar al mercado.
P or m edio de estas dos cubetas se no puede admitirse es la bohemia
reduce considerablemente el tiempo profesional. Yo no concibo un bohe•
de revelado lento para las placas mio de cuarenta años. A esa edad
4½ x 6, u tilizando las t abletas, para hay que haber resuelto el problema
revelado especial, preparadas a l ob- habiéndose hecho académico, hajeto y que la casa GOERZ fabrica biéndose dedicado al trabajo ma·
nual ó habiéndose muerto definitiYaigualmente.
L a cubeta para revelado puede mente. Si no, es inútil decir que so
contener doce placas, lo m ismo que está en la bohemia: se está en la mila cubeta para lavado. El revelado seria.
dura treinta minutos, y las tabletas
Existen dos clases tle falsificatloson de tal composición, que las pla- res de la bohemia. 'J.'oclos liemos rocas impresionadas con la más grande nocido algún ejemplar de esos ~om·
diferencia de tiempo, pueden ser re- bres inútile~ que se hacen convidar
veladas simultáneamente.
en los cafés y, enseñando con orgu•
L a ventaja especia l de este siste- lo un tacón muy torcido, exclaman:
m a de revelado, en comparación con
-¡Qué quiere usted! Yo soy un
el que se hace con las cubetas, es
que los bordes de las placas no que- bohemio.
-No. Ust&lt;'&lt;l no t's nn bohemio.
dan absolutamente deteriorados, pudiéndose utilizar en todo su tamaño. Ustetl es un pch1H1Y-o-habría que
La Sociedad Anónima C. P. Goerz, tlerirles.
establecimiento de óptica , ha obtey hay hom bres de diucro, mu?'
nido un diploma y medalla de oro en ).(ordos, muy bien traj~ados, que v1·
la Exposición Internacional de Foto- ,·cu muy bien y que cl1ren:
grafía de Budapest.
-Yo no lo puedo remediar. Yo
soy u n bohemio.
E l barrio latino está lleno de bohemios auténticos y falsificado~. Es
deci r, que tod~vía hay bohemia ,Y
Barrl·o Lat1·uo y la Bobem1·a hay
barrio latrno. Desd? luego, yo
no creo que todas las chicas del ba·
rrio se dejen conquistar por u~ so·
Uno de los últi mos númei·os de neto· pero alguna habrá que s1 Y
"lJ' Assiette an Benrre," estaba mucho más si el poeta es guapo que
dedicado al barrio latino. En la si el soneto es bueno. iNo hay m~c . GUTIERREZ QUINTERO .
portada, un bohemio, encarándose jeres que se enamoran Pº; una nn•
S ANTA TEREgA Nu1o1. H.
México, V . F.
con el busto de Miirger que se al- rada~ Claro que de algo mas que de
México, Diciembre 213 de 1905
za en el jardín del Luxemburgo, le sonetos ·dve el amor, y, cuando lleclice:
gue la hora de ir á la compra, el
The Peruna Medicine Co., Columbus, Ohio. E . U. de A.
-Amigo Miirger: Ya se ha aca- poet a se verá bien forzado á soltar
Muy señores míos: -Tengo el gusto de comunicará ustedes, por medio
bado aquel la época en que las mu- un poco de dinero; pero yo ~-engo
de la presente, que su preparaci ón cLa Peruna&gt; es verdaderamente marajeres se dejaban conquistar por un para mí que en tiempos &lt;~e Mnrger
villosa para la curación de resfriados y afecciones catarrales, de tal manetioneto.
ocurria exactamente lo mismo.
ra, que mi señora esposa, que los padece coa alguna intensidad y de un
E s decir, ya no hay bal'l'io latino.
carácter rebelde, se alivi ó últimamente y de nna manera dpida, con haber
Lo mal o que tiene actua)mente. el
Ya no hay t r adición, bohemia ni barrio latino es la bohemia falsifitomado parte de un pomo de tan benéfico remedio.
poesía. Las mujeres no se confor- cada. ¡Desc;nñad de las imitaci?·
Para que sirva en el público y se alivien muchos enfermos con este
man con sonetos y los tenderos de nesl Todos l os habitantes del barrio
precioso medicamento, les dirijo á ustedes estas líneas, para que hagan us•
comestibles quieren dinero.
tedes de ellas el uso que crean conveniente; pues lo dicho es un testimonio
latino se creen en el caso de ser
Pero ¿es que en tiempo de Miir- bohemios y todos llevan los pelos
de los efectos rápidos de •La Pernaa&gt;.
11
ger, los tenderos no les cobraban á lar"OS y los sombreros puntiagudos.
De ustedes su más atto. y afmo. S. S.-C. Gatiérrez Qainter•.
los poetasf tEs que Mimí no quería Y ¡cómo luchar contra esta avalan•
un manguito, ni F emia un traje, ni cha de viles imitadores! No hay luMussette un cartucho de bombonesf cha posible contra el boh?mi~ adiGaadalajara, México, Abril 26. 1905,
Me subscribo de ustedes respetuosatEs que Monsieur Benoist, el propie- nerado ni contra el bohemio srnver•
mente su muy afmo, S. S .
tario, les fiaba la casa á sus inquili- giienza. El verda~ero bohemi_o que Señores Peruna Medicine Co.
1
nos hasta que entrasen en la .Acade- no tiene dinero m desaprens1on,
Muy señores míos:- Tengo el honor
S. MENDOZA,
el
mia f , Y aquello era la bohemia f
de manifestarles co.n satisfacción que
El ilustrísimo señor don Miguel Ahubohemio que trabaja 1iara de,jar do desde luego que mi hijo Casimiro y yo
¡Ya no hay bohemia! ¡No ha de
mada, coronel del ejército y gobernahaberlaf Hay la bohemia de los ser bohemio, se ve acorralado por empezamos á tomar la Peruna, inmejo· dor del Estado de Jalisco, México nos
esa turba teatral de bohemios adve•
q_ue comienzan y de los que se equi- nedizos que invaden el boulevarcl rable medicina que ustedes preparan , manifiesta lo siguiente:
'
notamos mucho alivio ea nuestras envocan. No todos los literatos naGnadalajara, Méx., Diciembre 4 de
e n académicos, ni todos tienen me- Saint-Michel dando gritos en todos fermedades, de tal suerte que mi men- 1906.
los idiomas del mundo y que no les
d ios de fortuna para aguardar al leen sus sonetos á las modistas más cionado hijo, á la fecha , sanó ya del
día en que sean conocidos y pue- que después de haberlas invitado á catarro epidémico llamado influenza, Señ ores P eruna Medicine Co.
Columbus, Ohio, E, U , de A
del cual padeció, y yo estoy notable•
cenar.
mente aliviado de los pulmones. que
Muy señores míos :-El medicamento
El barrio latino es todavía el ha• desde hace algún tiempo siento afecta- "La Peruua" se usa en esta capital con
rrio más bonito de París. El jardín dos por mis continuas ocupaciones de resultados satisfactorios, y s é de mudel Luxemburgo y la avenicla del oficina.
chos casos en que ha sido eficaz para la
Observatorio son admirabl es. Pero
No vacilo, por lo taute, ea manifestar cura de afecciones catarrales en sus diel encanto del barrio latino es mu- que la Peruna es el mejor remedio paversas formas.
cho mayor de día, á las horas del ra las enfermedades de que he hecho
Qatdo de usted afmo. atto. y S. S.
trabajo y de la _verdad, que de _no- referencia.
M . A lfUM~ DA,
che, á las del griterío y la mentira.
De noche, todo es allí un poco con·
La Peruna se vende en todas las droguerías, en dos tamaños
vencional; la chica, que se presentó
de $1.00 y $2.00 botella.
'
como obrerita, pretexta un apuro, y
el muchacho, que había hecho pro·
fesión tlo una absoluta bohemia,
tivamente bien y que, por no metoecha mano al bolsillo y saca un pordizarla jamás, viven siempre mal •
tamonedas.
gentes, en fin, que se gastan un~
- , Y el bohemio por temperamenpeseta en tomar el aperitivo y lueA)lares, Roperos, Juetes de comedor tof-me
Vd.•
engro•ar ••
preguntarán muchos.
go no tienen qué comer. Pero eso no
enve,J•ce
om,e,pues o aetuma'fü~nPero tes que hay bohemios por
y
es, el t?mperamento bohemio. Eso es,
eu a
oa/g~aJ&lt;t de THYROIDllfA
temperamentof ¡Es que eso de teOUT
falle ee eo servará eabelto
mas bien, un temperamento princiAmueblar
UDI
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i)1 r- f,t ~~ seo de 60 trajea, to'.
pesco. Esas gentes no han nacido
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P.t.RI
wr.•~,31~1(: uedeDunkerque.
temperamentof Ya lo sé: hay genp~ra. bohemios; han nacido para cates que no tienen ninguna capacilllcu é
/e~nd~~ ~~~o1dlne Bouty.
pitalistas, y la falta de medios es
dad administrativa y ningún espíriVIIIT• :
o~es t'1:ma ,as del llexioo.
lo que las hace caer en la bohemia.
tu de orden; gentes que, si metodiColepo de Nlñaa, 1 •
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Registra-do como articulo de segund 3 clase, en 3 de Noviembre de

Año XVIJI-Tomo I

1894.

I mpreso en papel de las F áb r·1cas d e San R :ifael.

México, 12 de Marzo de 1911

,.. ffiEXICO PINTORESCO

Número 11

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R T ES hay que son como templos
abiertos á un popular culto, donde
todo es claro, sencillo, de ingenua
;
~ simplicidad, y en los que las multitudes pene tran, seguras de encontrar el éxtasis, porque nada en ellos
está fuera de su alcance, y les basta extender las manos para coger del árbol el
apetecido fruto, como en la dichosa edad de que
habló don Quijote. Otros, en cambio, se nos representan como doradas y misteriosas capillas á
las cuales sólo tienen acceso los espíritus dilectos: flota en ellas un ambiente de voluptuosidad,
de m isticismo y de silencio; sus ritos son obscuros; sus sacerdotes altivos caballeros de un Santo

A

Graal.

Quienes en los primeros ofician aspiran á la
gloria clamorosa, ensordecedora, de las turbas
que les aclaman; quienes á las segundas consagran la flor de su vida, conténtanse con el deleite mismo que de su propia devoción extraen; se
encierran en su yo, y, á la manera de pacientes
artifices, laboran quieta, dulcemente, extraños á
la algazara que reina en torno, y satisfechos de
que á la escondida capilla de su culto no penetre
más que el grupo escogido.
De éstos es Roberto Montenegro. Su arte inquieto, torturado, de sensaciones sutiles, carece
de la simplicidad que éoloca la obra al nivel de la
comprensión común. Si ojos profanos ven sus dibujos como representaciones de obscuras quimeras y de ellos se apartan como ante lo inexplicable, venturosamente la producción del artista responde al anhelo de los exquisitos revelando bellezas recónditas que por el hecho mismo de su
vaguedad y del misterio que las envuelve, poseen
s uperior encanto.
E l a r tista ha soñado. Viene de un lejano país
brumoso. Su pluma, de gracia fugitiva, quiso
darnos una visión del paraíso que entrevió, bañado de luz de luna, silencioso, que turbaban apenas los susurros suavísimos de las hojas y el inquieto, el indefinible rumor de la noche otoñal.
No se os ocu rra, si penetrais, llevados de su mano, en el mundo de evocación interior á que os

invita, encontrar la luz radiosa del sol, ni la magnificencia de los paisajes lujuriosos, ni el amor
sano y fuerte de los labios incitantes, ni el hormiguear de séres humanos arrastrados en eterno
vaivén. ·En el mundo de sus sueños el artista querrá embelesaros haciendo desfilar ante los ojos
curiosos, blancas, adorables figuras de mujer,
animadas de una seducción hierática; r incones de
viejos parques, en los que parece flotar aún la armonía de olvidadas letanías de amor; fuentes que
ya no cantan la canción saludable del agua, sino
que murmuran ignotos secretos tristes; viejos
castillos en cuyos torreones el aire nucturno agita las ramazones de la hierba parásita, como antaño hiciera ondear el pendón victorioso ....
Y en lo vago, en lo enigmático, en lo discretamente armonioso de este mundo interior de Montenegro, reside precisamente su seducción. Atrae
con encanto irresistible. Pero, al fijar en él nuestro pensamiento ansioso de descifrarlo, parece
como que los símbolos se aclaran : una luz fugaz
se hace en el jardín umbrío: las figuras se iluminan, y vemos entonces cómo la vida, en sus más
hondas manifestaciones, revélase en aquella que
creyéramos loca imaginación de artista, obscuro
ensueño de irrealidad. concepción descabellada y
sin trascendencia.

•••
Rico de expresión y de forma, dentro de las limitaciones de su extremada sutileza, es el arte
de Montenegro, que con fino espíritu observador
llamó Henri de Régnier «complicado, graciosamente caprichoso, delicadamente suntuoso y lleno de promesas•, en el prólogo del álbum que encierra los veinte mejores dibujos del artista jalisciense.
Hojeándole, la sensación es completa por lo
varia. El Amor, el Misterio y la Voluptuosidad,
encadenados á la Muerte inevitable, surgen ahí
como los motivos dominantes de una vasta sinfonía.
Del amor os hablan la florentina sonriente de
«La mujer y la estatua•; la ensoñadora de •El clavecim; la desnuda diosa de ,Visión antigua•. Cantan á la voluptuosidad, la bailarina arrogante de
«El mantón de Manila»; la terrible «Basiliola Faledra», ebria de pasión por Marco Gratico; ,Salomé•, que ostentado la g loria de su cuerpo adolescente, enardecido por la danza, muestra la cabeza del Bautista; «El pavo blanco• que hace gala
de la magnifice ncia de su plumaje junto á la des- •
nudez espléndida de la eterna fascinadora; •El
baño sagrado», que precede á la amorosa entrega;
•La casta Susana» que en musical gracia rivaliza
con el hilillo cristalino de la fuente que ante ella
murmura. Y en seguida de la voluptuosidad y del
amor, el misterio surge en las enigmáticas figuras de «La fuente de la vida» y de «El encanto»;
en la faz aterrorizada de Pierrot; en el abstracto pensamiento que inspiró á •El lobo»; en •Las
tentaciones•..... Y hace oír por fin la muerte su
fanfarria triunfal en la cruel escena de «Vulnerant omnes, ultima necab, y en la trágica de 1El
camino•, donde, inflexible, con el índice que señala
un punto del horizonte, hace ver á la voluptuosa
de ayer, el término del viaje que mañana alcanzará.
Todas esas figuras, en el ensueño, han hablado
al artista de la eterna verdad. Recluídas en el
jardín interior, á la claridad lechosa de la luna,
fueron objeto del amor de su arte paciente. La
pluma, en delicados rasgos sobre el papel, las ha
trazado, exteriorizando cuanto tienen de íntima
y seductora belleza, de ardiente voluptuosidad,
de profundo misterio, de intención lúgubre ....
La visión de la muerte se cierne por cima del
umbrío j a rdín. Montenegro la siente y la revela
con intensidad. En su obra aparece como un ritornelo, á semejanza de como surgía, con empeño constante, en la de aquel admirable y trágico
Julio Ruelas.
Y yo me pregunto:-¿No será acaso un artificio
en los artistas jóvenes esta obsesión de la muerte?
Examinando los dibujos de Montenegro, mozo

alegre y cordial como pocos, se comprende que
no. La muerte, en su obra de misterio, de voluptuosidad y de amor, es como el aniquilamiento
después de una noche de pesadilla: consecuencia
inevitable.
CARLOS GONZÁLEZ PEÑA.

@,.,~

La Sonrisa

ERA

el mozuelo como una estatuilla de vivo bronce, con sus
esbeltas proporciones de adolescente, sus morenas carnes
apretadas y su perfil correcto
y fino, dulcificado por su perpetua sonrisa, una maravilla de nácar, de luz y
de gracia.
Su abuela lo mandó á mendigar desde chiquito,
cuando se quedó sin padres. Iba hasta los pueblos vecinos, s iguiendo los itinerarios ondulantes
de su capricho, entre las calles de robles, por las
trochas borrosas de la sierra, interrumpidas por
adustas rocas. Llevaba un saco al hombro, que
las buenas gentes llenaban á mitad de patatas y
de mendrugos.
En invierno, su abuela tenía cuidado de llevarlo
calzado con fuertes zapatos claveteados, que dejaban huellas profundas en las sendas nevadas.
Cuando llegaba el buen tiempo, la previsora mujer se los guardaba, reservándolos para el frío;
aquel Octubre, al ir á calzarlos, advirtió que le
estaban chicos, grave motivo de disgusto para la
pobre vieja, que no podía comprarle otros y que
cuidaba al pequeño mendigo con el triple amor de
abuela, de madre y de desamparada, sin más apoyo ni más amor que el pequeño muchacho sonriente. El chico no se disgustó lo más mínimo;
tenía los pies curtidos y toda la flexible resistencia de sus trece años de vagabundo campesino.
Prosiguió sus correrías, posando la firme planta
en la tierra ya fría, conformándose con la miserable manta agujereada; bajo la campana deformada de su sombrero de fieltro, un rizo rebelde
cubría la tersura de la frente, y en sus ojos chispeantes y en la blancura luminosa de su sonrisa
brillaba la alegría de vivir, una alegría inconsciente de animal joven y sano en libertad.
No tenía el aire indigno de los pordioseros urbanos, porque nadie le humillaba, conocido como
era desde pequeñito, cuando las buenas mujeres
le llevaban la limosma antes de que él supie ra pedirla. Hacíanle entrar en las cocinas, donde había otros niños amparados bajo la custodia dulcísima de la familia; pero el contraste no hería su
imaginación, y era feliz cundo se calentaba unos
momento en el hogar ajeno, en un escaño de bruñido roble, acercando los pies á los troncos hechos
roja brasa ó llamas, que poblaban de extraños
reflejos la obscuridad de la humosa cocina. Un
plato de sopas humeantes ó una patata cocida, y,
fuera otra vez, á llamar á otra puerta.
Los chicos y las madres le llamaban por su
nombre.
-¡Eh, Quico!, iªguárdate! ¿Cómo está la tu
agüela?
Y él contestaba á todos con su calma castellana
y sin dejar su sonrisa llena de simpatía.
Al obscurecer regresaba con el paso tranquilo
de quien no está solicitado por nada ni tiene medida ni noción del tiempo. Como esos millonarios
espléndidos que no cuentan las monedas, él, rico
de tiempo, no contaba las horas. Volvía entre las
huertas, bajo los manzanos cargados de oloroso
fruto. ¡Qué gusto! ¡manzanas maduras ya! Pronto su abuela asaría en el rescoldo las que él llevase, y el pobre hogar se embalsamaría de gratisimo aroma.
Los grandes nogales amarillentos ya y las ráfagas de viento frío arrancaban las hojas de color
enfermo; pero el niño no podía comprender toda

•

la poesía y toda la nostalgia de las últimas estrofas del otoño. Sentábase al borde del camino, y
apaciblemente, sin prisa, se zampaba un mendrugo de los del talego, ofreciendo con buena voluntad á algún muchacho que se cruzaba con él.
- ¿Quieres?
Y el otro solia aceptar, y brindaba á su vez
manzas y nueces. Otras veces cortaba una vara
aún verde, y con su navajilla le cortaba una tira
de la tierna corteza en espiral, dejándole una
primorosa combinación de verde y blanco.
Esta vida era feliz, á pesar de los rigores del
clima. Sólo que los vecinos viéndole crecer ágil y
fuerte, empezaron á aconsejar á la abuela y á
murmurar de su conducta respecto del ch ico. ¿Por
qué no le ponía á trabajar, como hacian ellos con
sus propios hijos? ¿Quería que fuese un vago toda la vida? La pobre mujer pensó en ello y se
decidió á buscarle trabajo. Pero los mismos campesinos consejeros no querían admitirlo, recelosos
de pagar á un muchacho no habituado á ganar el
jornal y que seguramente lo haría peor que los
otros.
Abuela y nieto buscaron entonces por los pueblos vecinos, donde eran conocidos, pero hallaron
las mismas dificultades. Las limosnas se hacían
escasas.
-Puede trabajar-repetían las mujeres, que lo
oían decir á sus maridos. Y los mozuelos de su
edad, que ant es eran sus camaradas, pasaban por
su lado sin dirigirle apenas la palabra, con la azada al hombro y el paso decidido ya de verdaderos
hombres.
El invierno adelantaba, despojando enteramente los grandes nogales y encapuchando de nieve los
picos de las montañas. Y el muchacho, ignorante
de la desgracia, sonríe siempre ante la indiferencia casi hostil de las gentes.
Algunos días fa ltó pan en el misérrimo hogar.
E l año había sido malo; los corazones se endurecían ante la perspectiva de la propia miseria.
- ¿Por qué no vas á trabajará Extremadura?
-decían algunos á Quico.
- Un día se decidió. Todas las puertas estaban
cerradas, el cielo gris, la tierra inclemente, la
abuela hambrienta y el niño no muy harto.
-Me voy á Extremadura-dijo resueltamente.
La abuela se echó á llorar; las lágrimas corrían
por su cara surcada y ocrosa como el agua de un
manantial por terreno árido en el cual ya nada
puede fructificar.
-¡ Que Dios te acompañe !-le dijo abrazándole.
Era tan pequeña y disminuida, que ya el niño
le pasaba en estatura.
-¡Adiós, adiós! - exclamó él sonriendo siem-

La Escuadra Francesa en Veraoruz

Buque insignia, acorazado «Gloire•. -Fot. Flores Pérez
pre, para velar su emoción, la pdmera emoción
de dolorida ternura de su alma.
Una vecina compasiva le dió medio pan é invitó á la abuela á comer. Un mozo guió al chico
un buen trecho por la sierra; h abía que andar por
ella cuatro leguas de camino hasta el primer
pueblo.
- Por aqui, ya sabes-le advirtió,--no hay lobos, no tengas miedo.
Y lo abrazó también al despedirse con súbito
arranque de fraternidad que le empañó los ojos.
El niño se hundió en la soledad de la montaña,
bajo el cielo velado, en la trocha indecisa. A poco empezó á nevar; nevaba densamente, á grandes copos, hasta el punto de borrar toda perspectiva, como una inmensa gasa bordada de plumón
de cisne. El muchacho se oprimía la manta contra el cuerpo, y, á pesar de las recomendaciones
del mozo, sentía una confusa impresión de espanto; con todo, continuaba apresurando el paso. La
nieve arreciaba, y él temblaba de frío y de temor,
imaginando como un paraíso su sombrío hogar.
Al cabo de algunas horas de marcha, se arrepintió y quiso retroceder.
-Me voy á helar- pensó, sintiéndose aterido
y calado hasta la médula; la nieve le rodeaba,
dándole mareo en su descenso silencioso.

La Escuadra Francesa en V eracruz

Los senderos desaparecieron bajo el tapiz inmaculado, y el caminante se extravió; no sabía
hacia dónde caminaba; cuando se dió cuenta lloró,
se detuvo, cambió de itinerario, dió gritos desgarradores con la esperanza de ser o ido por algún
leñador, pero ninguno había ido en aquel día.
Al otro sí: el criado de un labrador subió á caballo á buscar una carga de leña. Y el corazón
le dió un vuelco al tropezar en su camino, casi
cubierto por la nieve, un bulto de líneas humanas,
una cabeza obscura bajo la máscara de la nevada. Se aproximó, venciendo su horror, y se inclinó sobre el cadáver, limpiando la nieve del
semblante para reconocerlo. ¡Ah! ¡La sonrisa
inolvidable del mendigo! Aquella sonrisa estaba
esculpida por la muerte, trágicamente esculpida ....
M. RAS.

GadenGlas
I
Son mis recuerdos como un v1eJo bosque, como un gran bosque pensativo y t riste........ Un
bosque milenario, un bosque pensativo ..... .
Juega su brisa, sus rumores ..... .
sus amores lloran. ¿Su brisa y sus
amores? ¡ La esencia de tu amor y tus
palabras! ..... .
i Oh, los rumores de mi bosque triste! i Oh brisa leda de mi viejo bosque!

II
Pálida muerte de mi amada muerta, mi bien amada blanca almita pálida que sola vuelvas por el éter azul
de mi pasado, ven á vagar por la floresta umbrosa, palacio que te ofrecen
mis recue rdos, -¡ ven! ilumina la feliz pradera que bordaron de lirios mis
quimeras, ven, mi adorada, á ser perfum e y canto, luz, beso, vida y gloria!
Ven, ¡ay, tú! ¡Ven, mi lis nivoso y
puro, excelso lis de mis amores blancos!
En 1:1edio de la floresta milagrosa,
umbrío floresta! de mi recuerdo, te ·
espera mi alma enamorada y mártir ... .. .

C. M.

Acorazado •Admira! Aube•.- Fot · Flores Pérez

SPENCER.

�/

S

U ideal había consistido siempre en ser la mujer de un poeta ........ Pero el implacable
Destino, en vez de la existencia romántica y febril que ambicionada, le arregló una vida
dichosa y muy tranquila, casándola con un rico rentista de Auteuil, amable
y dulce, un poco viejo para ella, y que sólo tenía

una paswn completamente inofensiva y pacífica:
la horticultura.
El bueno del hombre pasaba el tiempo, podadera en mano, ocupado en hacer frondosa una colección de rosales, en caldear la estufa, en regar
los arriates; ¡y vive Dios que convendréis en que
para un corazoncito hambriento de ideal, todo eso
no era bastante!

Sin embargo, durante diez años, su vida se mantuvo monótona y uniforme, como las alamedas
enarenadas del jardín de su marido, y fué remontándola á pasos contados oyendo con resignación
el ruido fastidioso y seco de las tijeras de jardinería, siempre en movimiento, ó la lluvia monótona, infinita, que caía de las regaderas sobre las
tupidas plantas.
Aquel horticultor furibundo tenía con su mujer

el mismo meticuloso cuidado que con sus flores.
Medía el frío y el calor que debían reinar en su
salón, lleno de ramos y hojas, y temía que tomase el rocío de Abril ó el sol de Marzo; y como á
esas plantas, colocadas en cajones que se sacan ó
se meten en determinadas épocas del año, así la
hacía vivir metódicamente, con la vista puesta en
el barómetro y en las variaciones de la luna.

Así vivió ella largo tiempo, aprisionada entre
las cuatro paredes del jardín conyugal, inocente
como una clemátide; pero con aspiraciones hacia
otros jardines menos regulares, menos burgueses,
donde los rosales crecieran con todas sus ramas,
donde las matas silvestres subieran más arriba
de los árboles y estuviesen cargadas de flores fantásticas, desconocidas, en libertad, y acariciadas
por un sol más fuerte.
Estos jardines no se encuentran más que en los
versos de los poetas; así es que la pobre leía muchos versos á escondidas del horticultor, el cual,
en materia de poesía, no conocía más que los pareados de los almanaques alusivos al tiempo.
Sin poder elegir, la infeliz devoraba glotonamente los peores poemas, con tal de que en estos
encontrara rimas de «amon y «pasiónt; luego cerraba el libro y pasaba las horas muertas soñando despierta y suspirando: «¡Este es el marido
que yo necesitaba!•
Probablemente todo esto hubiera quedado en el
estado de las vagas aspiraciones, si en el momento terrible para las mujeres, de los treinta años,
que es la edad decisiva para la virtud de la mujer, como el mediodía es la hora decisiva para la
belleza del día, no se hubiese encontrado en su
camino al irresistible Amaury. Amaury es un
poeta de salón, uno de esos exaltados de frac y
guante blanco, que van entre diez y doce de la
noche á contar en sociedad sus éxtasis de amor,
sus desesperaciones, sus embriagueces, melancólicamente apoyados en la chimenea, á la luz de
las arañas y candelabros, mientras las mujeres,
en traje de baile, los escuchan, sentadas formando semicírculo, extasiadas detrás de sus abanicos.
Amaury pasaba por ser el ideal del género. Cabeza de zapatero romántico, ojos hundidos, color
pálido, peinado á la rusa y muy untado el pelo
con pomada húngara. Es uno de esos desesperados de la vida, como gustan á las damas, siempre
vestidos á la última moda; un lírico puesto á enfriar, en quien el desorden de la inspiración sólo
se adivina por el lazo, un poco flojo, de la corbata,
anudado descuidadamente. Así es que son admirables sus éxitos cuando con voz estridente recita
una tirada de su poema «El Credo del amor». Sobre todo, aquello que termina con este verso
asombroso.
¡Yo creo en el amor como creo en Dios!
No sé por qué sospecho que á ese farsante le
tiene tan sin cuidado Dios como todo lo demás;
pero las mujeres no se paran en tan poca cosa.
Se dejan impresionar fácilmente por el sonido de
las palabras, y cada vez que Amaury recita su
«Credo del amor», estad seguros de ver alrededor
del salón, boquitas sonrosadas que se abren como
para tragar ese fácil anzuelo del sentimiento. ¡ Ahí
es nada! ¡ Un poeta que tiene un bigote tan bonito y que cree en el amor como cree en Dios!. ....
La mujer de nuestro jardinero no se le resistió.
En tres sesiones fué vencida. Solamente que, como había en el fondo de aquella naturaleza elegíaca algo de honrado y altivo, no quiso cometer
una falta mezquina. Además, en su «Credo• el
poeta mismo declaraba que no comprendía más
que una clase de adulterio : aquel que camina con
la cabeza erguida desafiando á la ley y á la sociedad. Tomando, pues, «El Credo del amor, por
guía, la joven se evadió bruscamente del jardín
de Auteuil y fué á echarse en brazos de su poeta.
-«No puedo vivir más tiempo con ese hombre.

•

Llévam~!• Eñ cas'.lS así; eT má"riao·se llama s;empre ese «hombre, , aunque sea jardinero por afición.
Amaury tuvo un momento de estupor. ¿Cómo
imaginarse que una mujer de treinta años tomaría por lo serio un poema de amor y lo seguiría al
pie de la letra? Sin embargo, puso á mal tiempo
buena cara; y como en su jardincito de Auteuil,
tan bien resguardado, la señora se había conservado fresca y bonita, se la llevó sin murmurar.
Los primeros días fueron deliciosos. Temían las
persecuciones del marido. Fué necesario ocultarse con nombres supuestos, cambiar de hotel, vivir en barrios inverosímiles, en las afueras de
París, en los últimos rincones. Al anochecer salían furtivamente, daban paseos sentimentales
por el camino de las fortificaciones. ¡ Oh, poder
del romanticismo! Cuanto más miedo tenía ella,
cuantas más precauciones eran necesarias y más
balcones cerrados y más persianas corridas, más
grande le parecía su poeta. Por la noche abría
la ventana de su habitación, y contemplaba las
estrellas que se veían más allá de los faroles de
un ferrocarril, próximo á la casa donde vivían,
ella le hacía recitar sus versos.
¡ Y era tan bueno! ....
Desgraciadamente, aquello no duró mucho. El
marido les dejó en paz. ¿Qué queréis? «Aquel
hombre» era filósofo. Cuando su mujer se hubo
marchado, él atrancó la puerta de su oasis y siguió dedicándose á criar rosales, pensando que
afortunadamente las plantas echan raíces muy
hondas, se agarran á la tierra y no pueden huir
tan fácilmente. Nuestros enamorados, ya tranquilos, volvieron á París, y de pronto parecióle á
la joven que se le habían llevado su poeta y le
habían traído otro poeta. La fuga, los temores
de ser sorprendidos, las perpetuas alarmas, todas
esas cosas que mantenían viva su pasión, ya no
existían, y entonces comenzó á comprender, á
ver claro. Además, á cada instante, en la instalación de su casita y en esos mil pormenores burgueses de la vida íntima, el hombre con quien
vivía se daba á conocer mejor.
Lo poco que había en él de sentimientos generosos, heroicos ó delicados, lo había desleído en
sus versos, sin quedarse con nada para su consumo particular. Era mezquino, egoísta y, sobre
todo, roñoso, que es cosa que el amor no perdo-

LA MUJER BUENA
La honestidad y el pudor son dos cualidades
que realzan mucho á la mujer, y ellas son verdaderamente las que constituyen el fundamento
de la hermosura.
La mujer, físicamente bella, cautiva inmediatamente á los sentidos; pero si su belleza no está
en relación con las hermosas cualidades del espíritu, que deben adornarla, la belleza encantará
á los sentidos, pero no al alma, que sólo acepta lo
que á ella corresponde.
La hermosura física á menudo ha sido causa
de la perdición de la mujer, porque no siempre
coincide con la bondad del alma. Con frecuencia
se ve comprometida, y si no es honesta y pudorosa, caerá fácilmente en los lazos que se le tiendan.
La honestidad es el precioso talismán del amor.
Un afecto que encuentra en su correspondencia
aquella hermosa cualidad, se acrecienta y se afirma, mientras que la pasión voluntariosa y franca,

na. Aaemás, se había afeitado el oigote;·-y aquél
disfraz le sentaba muy mal. ¡Qué diferencia con
aquel sedoso y rizado bigote que se le había aparecido una noche, recitando su 1Credo1 entre dos
candelabr~s ! Ahora, en el forzoso retiro que sufría por culpa suya, se entregaba á toda clase de
manías, la mayor de las cuales era la de creerse
siempre enfermo. ¡Diablos! A fuerza de hacerse
siempre el tísico, acaba uno por imaginarse que
efectivamente lo está. El poeta Amaury era aficionado á las tisanas, se envolvía en papel de tapsia y llenaba la chimenea de frascos y botes.
Durante algún tiempo, la pobre mujer tomó en
serio su papel de Hermana de la Caridad. La
abnegación daba al menos una excusa á su falta,
un objetivo á su vida. Pero se cansó pronto.
Contra su voluntad, en la ahogada habitación
donde el poeta se envolvía en franela, pensaba
ella en su perfumado jardín. Y el buen jardinero, visto de lejos, rodeado de sus arriates de macetas, y hasta de sus hortalizas, le parecía tan
sencillo, conmovedor, desinteresado, como egoísta y exigente el otro.
Al cabo de un mes amaba á su marido, y lo
amaba realmente, no por afecto impuesto por la
costumbre, sino con verdadero amor. Un día le
escribió una extensa carta, apasionada, de ane-

prostituye todo sentimiento de cariño y pronto
concluye por el hastío.
Es raro ver, en la joven coqueta, la suprema
satisfacción que siente la mujer honesta. cierto
es que aquélla deslumbra por el encanto de su
hermosura y que sus miradas encienden de pasión;
pero cae al fin como ciega mariposa en el océano
de luz en que se han anegado sus ojos.
La juventud casi siempre se prenda de las apariencias; hombres jóvenes y mujeres jóvenes se
atraen por recíproca simpatía; pero las apariencias son siempre apariencias, y, al fin y al cabo
éstas pasan, y, lo que es de valor, queda para fundar en él el verdadero afecto.
Para firmar la santidad del matrimonio, hay
que buscar á la mujer que lo comprenda, y el medio de saber que lo comprende es cuando obliga
con valor á que se le respete, ~n lo más sagrado
y en lo más noble que posee, cual es su virtud.
Las conquistas fáciles del amor no satisfacen
como las que encuentran por suprema complacencia el recato y el pudor; aquéllas envanecen, éstas
satisfacen; aquéllas entusiasman, éstas determi-

pentimiento. Ei no contest ó. Tal vez no creyera
que estaba todavía bastante castigada.
Entonces ella envió cartas y más cartas; se humilló, suplicó que la dejase volver á su hogar,
diciendo que prefería morirse á vivir con aquel
hombre. Ahora le tocaba al amante ser «ese hombre». Lo raro es que se escondía de él para e_scribir, porque creía que aún estaba enamorado
de ella, y aunqÚe pedía perdón á su marido, temía la exaltación de su amante.
«Jamás dejará que me vaya», le decía.
Así es que cuando, á fuerza de ruegos, obtuvo
su perdón, y eljardinero- ¿nooshe dichoqueera
conél,un filósofo'?-consintió quevolviese á vivir •
aquella vuelta al hogar conyugal tuvo todos los
aspectos misteriosos y dramáticos de una fuga.
Positivamente hizo que su marido la robase. Fué
su último goce de culpable. Una noche que el
poeta, harto de la vida en común y muy orgulloso con su bigote, ya crecido de nuevo, se fué á
una reunión á recitar su «Credo de Amor», ella
se metió en un carruaje, en el cual la esperaba
su marido en la esquina de la calle, y así regresó
á su jardincito de Auteuil, curada para siempre
de la ambición de ser la mujer de un poeta ....
¡ Es verdad que aquel poeta era tan poco poeta!
ALFONSO DAUDET.

nan; aquéllas pasan, éstas se conservan eternamente y, al fin, llevan por irresistible armonía de
voluntades, á la hermosa dignidad de esposos.
Es una lucha de afectos la que sostienen dos
almas. Una solicita, ruega y pide; la otra hace
entrever la más halagadora esperanza; al través
de un cielo de felicidad, velado por la hermosa
castidad del pudor, y confundidas al fin, se unifican sus voluntades para surgir una sola, la que
lleva de la mano á la mujer amada, para abrir en
su alma la.perla del hogar, donde ha de levantarse la familia como hermoso polen derramado de
la celeste felicidad del matrimonio.
La mujer que se envanece de llevar uncidas á
su carro triunfal las conquistas que obtiene, ha
perdido la corona de la virtud, para hacer descansar sobre su cabeza la que doblega, para ser la
de las amarguras y los desengaños. A éstas pertenecen muchas voluntades; á la mujer virtuosa
sólo la que ha aceptado en su alma; aquélla buscará ej fausto, el lujo y los placeres; ésta verá en
sus sueños de virgen amada, al que ha de darle
algún día su nombre y su vida.

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~
Ol&gt;

Monterref rnnverti~o en hermoso (om~o ~e avia(ión

La Cervecería Cuauhtemoc, la primera Industria Mexicana, sobre cuyos edificios
hacen evoluciones los maravillosos pájaros modernos.

En el campo de las pruebas de aviación. - Don Alfredo Moissant, los señores Simon, Garros y Barrier, momentos antes de principiar la exhibición el domingo 19 de los corrientes.

México, nuestro bello y amado país
ha estampado su nombre y su rúbrica en
el libro glorioso que perpetúa los grandes descubrimientos de la humanidad en
la página que consigna el más reciente y
el más meritorio de los descubrimientos
modernos, el que dota al hombre de alas
y le permite recorrer los aires con la facilidad con que lo hacen los pájaros.

ti

Las pruebas de aviación, en la cervecería •Cuauhtemoc•, S. A. - Uno
de los monoplanos cBleriob, evolucionando airosamente sobre los edificios de dicha fábrica.

La ciudad de Monterrey, la capital
del importantísimo Estado de Nuevo
León fué la primera en nuestro país que
disfrutó de la visita de los osados dominadores del viento, y la primera que experimentó las emociones que causa la contemplación de la última de las conquistas
del hombre.
Monterrey, no conforme con ver ras-

gado su cielo por las cúpulas de sus edificios y por las . columnas de humo que
lanzan al espacio las chimeneas de sus
múltiples fábricas, convirtióse súbitamente en teatro do pudo presenciarse un espectáculo de actualidad, bajo todos puntos de vista culto é instructivo.
El hermoso azul del cielo regiomontano fué el primero en nuestro país que

El aviador señor Simcn y uno de los reporters de la prensa metropolitana, se estrechan
la mano después de haber emprendido el primero una de las ascenciones más emocionantes de la temporada.
Uno de los «Bleriott, manejado por Roland
Garros en el instante de partir para hacer un
recorrido de veinticinco millas sin incidente
alguno.
El aviador René Simon, listo para emprender un vuelo sensacional á una altura de tres mil pies.
El aplaudido aviador René Barrier, en su «Bleriot•, antes de lanzarse al espacio hasta alcanzar_ una altura de cuatro mil pies. -Vense en el fondo de la
fotografía los edificios de la Cervecería «Cuauhtemoc•.

se vió surcado por los pájaros de hierro
y el primero que recibió como enormes
rúbricas las estelas de los Bleriot y los
Voisin.
La cervecería «Cuauhtemoc&gt;l, la negociación más importante en su género
en la República, fué el sitio elegido para
que se efectuáran las primeras, y por lo
tanto, las más emocionantes pruebas.
Las fotografías que ilustran estas
planas dan idea de la importancia y de la
variedad de dichas pruebas, pero de lo

que no se puede dar idea es del enorme
interés que despertaron, pues nunca, en
la historia de México habíase presenciado
tal acontecimiento.
Pero la prueba que despertó el mayor entusiasmo y la que fué sin duda la
más emocionante, fué el precioso y arriesgado vuelo de René Simón sobre los edificios de la cervecería. La fotografía que
ocupa el primer lugar en estas planas,
muestra al atrevido aviador girando como
orgullosa águila al rededor de la esbelta

torrecilla que remata al hermoso conjunto de los edíficios de la cervecería «Cuauhtemoc».
No creemos en la casualidad, y seguramente que el hecho de haber sido la
cervecería «Cuauhtemoc» la primera negociación mexicana sobre cuyos edificios
han evolucionado los conquistadores del
aire sanciona la enorme importancia de
que tan justamente disfruta la citada
cervecería entre el sensato público mexicano.

�KOMf\TI
RA en el tiempo en que Komati, la ilustre poetisa, se había desterrado de la corte,
abandonando sus títulos, sus
bienes y su familia, para ir á
errar por los caminos, viviendo de limosna.
Una tarde de verano, en que
Komati, sentada cerca de la pagoda Alazillama,
con las miradas fijas en los resplandor~s d~l. crepúsculo, vió cerca de ella un caballero mmov1l scbre el camino desierto.
Hay momentos, sin duda, en que la soledad
abrum¡¡. al solitario; su filosofía duerme y su es-

horizonte claro, no se podía ver naLla de su vestido, con excepción de las empuñaduras de :;us sables sobre una de las cuales apoyaba la mano.
Se ~antenía en medio del camino, mirando hacia
el lado de Kioto, como si esperase algo.
Komati observó que no había cerc~ de él ni paje
ni escudero, lo que era muy extrano tratándose
de un señor.
~ De pronto, en uno de sus movimien~s. Komatj
le reconoció y se alzó ahogando un grito, como s1
la hubiera picado un reptil.
-!Nari-Hira! Es él, exclamó, dejándose caer
sobre el césped, pálida y estremecida. .
. .
- ¿Por qué este grito'/ murmuró con cierta 11-r1tación; ¿por qué este sobresalto? Mi corazón ~s
como una bestia moribunda que vuelve á sentir
un estremecimiento de vida cuando se la aplasta?
Su mirada sombría, abandonando al caballero,
se fijó en el suelo. Sin embargo, después de algu-

BELLEZAS NATURALES

Una helada sobre el Righi, es el Righi una de las montañas más bellas de los Alpes
suizos, tanto en verano como en invierno: pero especialmente en la estación de la nieve.
Las fotografías que ilustran estas líneas, dan idea de la belleza de la montaña.
píritu abandonado vuelve á los recuerdos antiguos
y revive la vida renegada. Komati estaba tal vez
en uno de esos instantes, porque la vista del caballero sobre el camino atrajo toda su atención,
haciéndola olvidar los esplendores de la puesta
del sol.
Cien veces había visto pasar señores y princesas, compañeros de otros tiempos, sin volver la
cabeza, sin tratar de reconocerlos. ¿Por qué se
fijaba ahora en éste? A pesar de la distancia, se
esforzaba en distinguir las insignias bordadas sobre el traje de este caballero, que sin duda había
conocido ella en la corte.
Sobre su caballo, que parecía de piedra, la silueta del desconocido tenia una singular elegancia; pero destacándose como sombra sobre el

nos momentos, formuló una tranquila sonrisa y
levantó la cabeza.
- Una cita, es cierto, se dijo mirando tranquilamente al hombre que babia reconocido.
Este había cambiado de lugar, disimulándose
detrás de un grupc de árboles.
Sobre el camino avanzaba un «morimono• de
alquiler, conducido por dos hombres y cuidadosamente cerrado. A un ligero silbido de Nari-Hira,
el rmorimono» se detuvo y descendió vivamente de
él una mujer con la cabeza cubierta por un velo
de seda. Después de despedir con un gesto á sus
conductores, avanzó hacia el que la esperaba. El
había echado ya pie á tierra, y un paje, hasta entonces invisible, conducía el caballo.
El cielo se apagaba y la sombra se hacia ya

bajo los árboles. Kc:;mati oyó el ruido ligero ck• u11
beso. Los amantes se internaron en el sendero
que pasaba á dos pasos de ella. No temía ser reconocida. ¿Quién podía fijar su mirada en una
miserable, sentada al borde del camino?
¡Sí! ¡era él! Nari-Hira, el que avanzaba entre
los jardines floridos! Era el vencedor, cuya belleza peligrosa, enloquecía á todas las mujeres de
la corte, el hombre de la elegancia suprema, que
sólo usaba sobre sí paños con escudos de oro,
tejidos para él solo; el caballero incomparable, el
poeta encantador.
La mujer que apoyaba sus manos en la espalda
de Nari-Hira y lo miraba extasiada, se había despojado del velo. Komati la reconoció. ¡Isako-Tamoura! murmuró con una sonrisa irónica. ¡Pobre
príncipe Tamoura!
Era su más cruel enemiga, la más envidiosa de
sus rivales, la que le había hecho mayor mal en
el tiempo en que ella podía sufrir.
Pasaron y los perfumes de sus vestidos dominaron un instante sobre el aroma de las flores.
Komati, sin ser notada, permaneció allí, la frente entre las manos, esforzándose en arrojar lejos
de sí las visiones que la asaltaban, los esplendores y las tradiciones de esa Corte de donde había
huído hacía tres años.
La noche llegaba. Ya la luna habla salido, cuando Komati fué sacada de su ensimismamiento por
e l ruido de un galope de caballo. Se levantó para irse á dormir al abrigo de alguna pagoda y descendió hasta la orilla del camino. Un caballero
que pasaba delante de ella, detuvo bruscamente
su caballo al verla.
-¡Vagabunda! gritó, arrojándole una moneda
de plata. Respóndeme y di la verdad, si no quieres morir bajo mi látigo. ¿Has visto pasar dos
amantes, hace más ó menos una hora, y hacia qué
lado se han dirigido? El que interrogaba así, era
el príncipe Tamoura. Komati no tenía más que
decir una palabra para vengarse cruelmente de
las ofensas antiguas. Pero bajó la cabeza, avergonzada de haber sentido durante un segundo este deseo malsano.
-¿Estás sorda? volvió á gritar Tamoura, alzando su látigo.
-Pasa mucha gente por este camino, dijo Komati, y los amantes no son raros. Sin embargo,
me parece haber visto á los que dices, hace una
hora apenas. Eran tan magníficos, que no se podia dejar de mirarlos.
-¡Ah! donde quiera que se oculten, iré á encontrarlos y los mataré á los dos, dijo Tamoura,
rechinando los dientes. ¿Qué camino han tomado?
- ¿Han continuado por e l lado de Kourama, dijo Komati, extendiendo el brazo hacia el Este.
El príncipe se lanzó en esa dirección y desapareció en un recodo del camino. El ruido del galope de su caballo, se apagó poco á poco en medio
de las sombras nocturnas.
Entonces Komati, volvió sobre sus pasos. Volvió á seguir el sendero, buscando el camino por
el cual Nari-Hira é Isako se habían alejado. Las
avenidas se cruzaban, se confundían entre los arbustos más y más tupidos, y Komati necesitaba
inclinarse para observar las huellas ligeras sobre
la arena fina.
Bajo los rayos de la luna que vaporizaba el rocío, con la silueta esférica de la alta montaña de
Alazi, que aparecía como una nube azulada á través de las floraciones inverosímiles, aquel lugar
hacía el efecto de una creación de ensueño; pero
Komati no pensaba en admirarlo y avanzó rápidamente hacía el pabellón que la sombra del ce•
dro cubría de manchas negras. Sin vacilar, penetró bajo la galería que se abría en lo alto de la
escalinata y colocó la mano sobre la llave de
la puerta. Esta se abrió sin ruido y una ola de luz
invadió la cámara.
Los dos amantes estaban dormidos uno en brazos del otro, y alrededor de ellos, el mosquetero
de gasa de seda verde, los envolvía en una niebla.
Komati, inmóvil, los miró con una involuntaria
avidez: él, pálido y como entristecido en el sueño; ella sonriente entre el oro de sus largos cabellos destrenzados; pero la gran claridad que
llenaba la cámara la despertó repentinamente y
la hizo erguirse con un grito que á su vez despertó á su compañero.
- Un fantasma! gimió.
-¡Komati! exclamó el príncipe.
La dulce luna, acariciando con su fulgor los
rasgos ya marchitos de la gran poetisa, le devolvían toda esa su belleza tan perfecta que muchos
siglos más tarde debía ser citada como incomparable y única; todo ese encanto divino que ella,
extraña suicida, destruía voluntariamente.
Nari-Hira, levantado á medias, la contemplaba
con un estupor mezclado de éxtasis, mientras
que su compañera, aterrada, se ocultaba la cara.
-¡Vete! ¡vete! malvado espectro, gritaba ella,
¿qué quieres de nosotros? ¿qué vienes á hacer
aquí?
-Demasiada prisa tienes de saber que estoy en
el país de las sombr.s, dijo Komati; pero serénate, no soy u¡ fantasma. Aunque muerta para

todos, estoy entre los vivos y no tengo :nada de
sobrenatural.
-Entonces, ¿por qué estás aquí dijo lsako,
asaltada por la cólera. Tú, cruel y fría estatua,
¿con qué derecho vienes á sorprendernos? ¿qué
perfidia meditas para perdernos? ¿Vienes á bur- ,
!arte de mi debilidad, tú, orgullosa que no has
amado jamás?
Entre tanto, Nari-Hira murmuraba como en
sueño:
-¡Oh, visión celeste, permanece todavía. Y si
no eres más que un sueño, que el despertar no
venga nunca.
-¡Ah! exclamó Isako fuera de sí misma. ¿No
estaremos, pues, nunca libres de ti? ¡Ah! Si tú
supieras, sin embargo, qué alivio ha sido para la
Corte tu partida. ¿Quién podia siquiera existir
cerca de Komati? La misma emperatriz sentía
vacilar su poder, porque por tus frialdades de diosa te complacías en turbar el corazón del Mikado
y todos los señores no suspiraban más que por la
belleza insensible; pero no creas que se te siente.
Tu dureza ha cansado el amor y nadie ha olvidado la muerte del desgraciado Cho-Jo. El remordimiento no turba tu sueño á causa de élc Querías poner á prueba tu constancia y él tuvo que
ir cien noches seguidas á través de las nieves y
de las tempestades á la puerta de tu_palacio_de
las montañas. ¿Te acuerdas de la última manana en que se le encontró pálido y. !río como la
nieve que le servía de lecho? Y ¿qmen, pues, habría podido conmover tu corazó~ c~ando hast11; el
conquistador de las almas Nar1-H1ra, por q~1en
yo moriria riendo, ha llorado en vano á tus pies,
él que no había llorado jamás?
-¡Ah! Aquellas lágrimas no se han a¡;otado
todavía, dijo el prínpe. jKomati! ¡KomatJ! ¿Por
qué, pues, nos has abandonado?
Entonces Komati respondió con voz lenta y
BELLEZAS NATURALES. Bosques nevados en las laderas del Righi.
baja:
-¿Quieres saberlo Nari-Hira? Bien. Antes
pera al salir de la vida. Viene á visitarme en sueres. Hice juramento entonces de no ver más que'
de desaparecer para siempre quiero entregarte á
con el espíritu, de amar un ,alma toda _mia y me
ños, me consuela y me alienta. El tiene tu alma
tí el secreto de mi alma y ésta será la última vez
fijé en Cho-Jo que desde hacia mucho tiempo me
adorable ¡oh Cho-Jo! y tu forma seductora ¡oh
que hablaré del pasado.
adoraba en secreto. Comprendi pronto que yo era
poeta! Es el único que yo puedo amar.
«Yo no era ni cruel ni fría, como se ha creído,
todo su universo. Me habría amado fea y enveje-¡Ah! abandona esa locura siniestra, dijo_ Nasino orgullosa y sedienta de perfección. Desri-Hira, recobra tu rango y tu esplendor. DéJame
cida. Me habría amado siempre. No obstant~,
preciaba esa belleza que me valía tantas _van~s
antes de ceder, quise experimentar su constancia
conquistarte tras de una larga prueba. Sabe que
lisonjas y no pensaba más que en e levar m1 esp1si yo era vagabundo es porque te buscaba. Tu
porque ¡ay! su forn:111; terrestr!l me ocul!3ba ~ meritu. ¡Ah! vale más tal vez quedarse al nivel conudo su alma exqu1s1ta, y, mientras m1 razon esamor sólo era el fin de mi carrera, era el palacio
mún. Desde mayor altura no veía alrededor de
magnífico después de las hospederías del camino.
taba encantada, mi corazón permanecía frío. ¡Ay!
mí más que pequeñeces y miserias. ¿Cómo escoel amigo fiel ya no existe! Probó que amaba has- Hé aquí lo que no es muy gracioso para la
ger un señor entre los que son menos grandes que
que tú pierdes hoy día, dijo Komati con una risa
ta la muerte y en una irremediable desesperación
uno? No quería dar mi amor más que una sola
yo he huído para siempre de esa Corte frívolaburlona. ¿No la ves como solloza en los cojines?
vez, y como na_die era digno de él, lo rehusé á toDesde hace largo tiempo expío el crimen deseo
Escucha, l sako-Tamoura, había venido para dedos los que cre1an amarme.
. .
cirte esto: tu marido está sobre tus huellas y ha
nocido de mi miserable corazón cuya vergüenza
Pero tú llegaste á la corte, Nari-H1ra, tú, ~l
puedo confesar hoy día. Sábelo, pues, Nari-Hira.
jurado matarte. Apresúrate á huir, tú sabrás
poeta delicioso cuyos versos cantaban sobre mis
persuadirle por una hábil mentira de que no has
Al cofre de cedro que guardaba un tesoro he prelabios, apareciste á mis ojos, bello como la poesia.
abandonado Kioto. Y ahora, adiós. Mi corazón
ferido la encantadora caja de oro que no exhalaba
Entonces comprendí que no se puede dar el alma
ha latido por la última vez. Por la última vez ha
más que perfumes.
porque ella es arrebatada como el rocío es beb_ido
-¡ Komati, Komati ! exclamó el príncipe, tú me
hablado á los vivos.
por el sol. Sin embargo, tuve el valor de ser imamas todavía. ¡Ah! ¡Vuelve, vuelve! Yono amapenetrable, y, cuando un día lloraste á mis pies,
Y como una visión que se desvanece, Komati
yo que sabía que eras el más inconstante de los
ré más que á tí.
desapareció en medio de la noche.
-Moriré
virgen
y
solitaria,
dijo
Komati
levanhombres, conseguí triufar de mi debilidad y pude
JUDITH GAUTHIER.
tando_la cabeza. _ Seré fiel al amante que me esevitar ser una flor fugitiva en el ramo de tus amo-

BELLEZAS NATURALES.-Casas habitadas sobre el Righi y los Alpes 4e Uri en el fondo

\

�APUNTES DE VIAJE
·S1.

Paúl'•

C!atbedral, bondon

LONDRES

AoE:más de esta división general, se divide Londres en cuarteles que se distinguen
con el nombre de los oficios ó profesiones c:¡ue se ejercen en ellos principalmente.
A la orilla izqierda del río están: Wh1techapel, barrio de los sastres israelitas y
de los obreros alemanes; Houndsditch, barrio de los judíos; Bethnal Green y Spitalfields, barrios que antes eran ocupados por los trabajadores de seda y que ahora son
habitados por carpinteros y ebanistas; Clerkenwell, barrio de los relojeros y trabajadores en metales; Paternoster Row, centro de las librerías y bibliotecas, y Chancery
Lane, barrio de los abogados.
En el lado derecho del río están Southwar y Lambeth con sus fábricas de vidrio,
sus alfarerías, sus fábricas de máquinas, sus cervecerías y sus depósitos de lúpulo;
Bermonsdey, sitio de las curtidurías, fábricas de cola y depósito de lana; Rotberhite,
barrio de los marinos y hombres de mar; Deptford. enorme mercado de animales;
Greenwich con su observatorio y su hospitales y Woolwich con sus arsenales y sus
cuarteles.
Las fotografias que ocupan estas planas darán mejor idea que la más prolija descripción, de las bellezas que encierra la gran ciudad de Londres, por desgracia tan
poco conocida entre nosotros.
•

La bella capital de Inglaterra, que tan indebidamente tiene fama de triste y aburrida, es una de las ciudades que ofrecen más atractivos para el visitante, tanto desde
el punto de vista de su aspecto y configuración, como desde el histórico.
;::: En su recinto se hallan aglomerados siete millones de habitantes, y se comprende
con facilidad lo variada que debe ser la vida de una tan numerosa agrupación humana
bajo las mismas leyes y las mismas costumbres; identificada en sus hábitos, en sus
aspiraciones y en su modo de ser hasta el punto de formar una de las ciudades que
más carácter distintivo tienen en todo el mundo.
La ciudad se halla situada en una lengua de tierra arcillosa y ondulada, que se
extiende entre las ramas del río Tamesís, en una extensión de unos ciento noventa kilómetros, y cuya anchura varía con las sinuosidades de la corriente.
Divídese Londres en dos partes perfectamente separadas; en una de ellas, se cuenta la Cité ó City y el lado Este, y en la otra el lado Oeste. En la primera división
está el centro comercial é industrial de la ciudad; están los muelles, la aduana, la banca y la Bolsa; los despachos de los grandes comercios, las compañias de seguros-, el
correo mayor, las corporaciones de jurisconsultos y los tribunales de la ciuctad; todo
este conjunto es dominado por la Catedral de San Pablo.
El lado opuesto está ocupado por la corte, la aristocracia, el •hig-life•, contiene
los palacios del Rey, los ministerios, el parlamento y la Abadía de Westminster, los
museos, los parques, los teatros, etc.

Wesl Towers,
Weslmicster At&gt;be;

bor.aon

X. X.

~l~ondon /rom the Monument
'/?offen 'Row, Jfyde Park, bondon

-•. Square

Houses of Parliam~nt.

•

Catedral de San Pablo.-Avenida Rotten. Parque Hyde. - Casas del Parlamento.-Puente de Londres.- Arco de Mármol.-La Bolsa.

�Cómo se Dirige un Aeroplano
De la decena de aviación no queda ya más que el recuerdo; el insólito acontecimiento de ver á los hombres elevarse por el aire al esfuerzo de maravillosas máquinas de precisición y seguridad ha dejado
en nuestros cerebros algo como la escala de la barca fantasma en las
aguas del Mediterraneo.
El recuerdo de este hecho, único hasta ahora en nuestra historia,
es grato por su significación, pero triste por el poco entusiasmo con
que fué recibido por nuestro público. Ya en nuestro número anterior
nos quejábamos del vacío que se notó en la semana pasada en las tribunas del campo de Valbuena, pero ahora tenemos que lamentar el hecho de que los cuatro días de la semana que hoy termina, durante los
cuales se hicieron vuelos, puede decirse que la fiesta fué en familia;
el lunes hubo en el campo poco menos de cien personas; el martes, á
pesar del atractivo de la presencia de los marinos franceses, sólo hubo algo más de docientas, y á penas las maniobras militares del miércoles lograron atraer un público ligeramente más numeroso. .
A pesar de todo esto, aún tenemos confianza en ese público; eremos que esa esquivez se debió más á malestar del momento que á verdadera apatía por las gloriosas conquistas de la ciencia humana; confiados en esto, y seguros de que no ha de tardar el renacimiento del
entusiasmo por la aviación, damos en esta plana algunos consejos para aviadores noveles y p:rra adeptos al precioso deporte; quizás de esta manera logremos contribuir á despertar el gusto por el deporte
aereo.
***

El público ve generalmente á los aviadores como á héroes, y tien&lt;!
razón para ello; pero para lo que no tiene razón, es para creer que la
dirección de un aeroplano es algo fuera de las fuerzas humanas y que
se!necesitan séres privilegiados para tripular las máquinas aereas.
Lo único que se necesita para dirigir un aeroplano es tener serenidad, sangre fría, aplomo y conocimientos acerca del equilibrio del
aparato en el aire, los cuales conocimientos se adquieren instintivamente cuando se tienen las cualidades mencionadas anteriormente.

LA DIRECCION DE UN MONOPLANO
l. Para ir á la derecha se lleva la campana á la derecha. 2. Para ir á la iz-

quierda se hace lo contrario. 3. Para subir se tira de la campana. 4. Para estar
quieto se tiene la campana vertical. 5. Par a descender se empuja h~cia adelante.
mucho trabajo al principio, y en las primeras lecciones se hacen hermosos zig-zags que mucho desconsuelan al neófito; con un poco de paciencia se vence esta dificultad, y una vez que se puede marchar con el
•Bleriob en línea recta, el maestro le inicia en el uso de la campana.
Por medio de ella, se puede ascender y descender á voluntad, y
ello con gran facilidad; si se quiere ascender se tira la campana hacia
el piloto; si se quiere descender se empuja hacia adelante; así se empieza á dar saltos en el campo, los ' que generalmente dan por resultado romper alguna parte del aparato escala, Pero tampoco hay que desanimar se por esto; el tiempo ha de hacernos dominar todo,
El guia del Bleriot está arreglado de tfll modo que los movimientos para guiar son instintivos. En efecto; si un hombre quiere descender se inclina hacia adelante; si quiere ascender se hecha hacia atrás;
si se siente inclinado hacia el lado derecho, se inclina al izquierdo para
restablecer el equilibr io, y viceversa. Tales principios son los que
rigen el uso de la campana, y son de tal manera naturales, que el alumno los ejecuta instintivamente después de muy pocos días; por lo tanto
el período de aprendizaje no dura generalmente más de quince días.

iabilizador y el aparato se eleva en seguida; si se deja la palanca en
el mismo lugar se sigue subiendo. Una vez que se haya llegado á la
altura deseada se vuelve la palanca á su posición primitiva y el aparato permanece á misma altura.
Si sopla el viento obrará según la dirección que traiga; si trata de
hacer descender el aparato, se le vuelve á su altura por medio del estabilizador; si viene de lado se maniobra sobre los alones tomando á la
derecha ó á la izuqierda, siguiendo la dirección del viento. Para virar,
los buenos pilotos se contentan con las aletas, pero es bueno cuando se
comienza hacer uso del timón, apoyando los pies en la barra puesta
á propósito para ello. Para ir á la derecha se apoya el pie izquierdo y
recíprocamente.
Los pies sirven para dar dirección, una mano para ascender ó descender, y la otra para conectar ó desconectar el contacto Para descender se empuja la palanca ligeramente hacia adelante, teniendo cuidado
de no exagerar este movimiento, pues se correría el riesgo de irse á
pique.
Para tocar tierra lo mejor es· acercarse á tierra lo más posible y
caer con la mayor suavidad; cuando se esté cerca se hace funcionar
ligeramente el estabilizador y se hace un ligero salto; luego que se toque tierra se apaga el motor y se detiene la carrera del aeroplano después de haberlo dejado correr por unos cuantos metros
Cuando se llega á adquirir la convicción de que es muy fácil volar,
lo que sucede después de unas dos semanas de aprendizaje, se debe
tener mucho cuidado y grandes precauciones, pues en este período de
entusiasmo es en el que se cometen las mayores locuras de confianza en
si mismo; hay que ser confiados, pero sin llegará la temeridad, pues
en muchos casos podría producir ó la locura ó la muerte.
Pocos ó ninguno de los deportes es menos peligroso que la aviación,
pero hay que practicarla con reflexión y competencia, sin estas cualidades y con miedo no se llega á hacer nada.
Todos los esfuerzos del piloto deben dirigirse á conseguir la confianza, pero engendrada por la práctica y por el perfecto y absoluto
dominio del aparato que se dirige.

\

EL PODER DE MIS BESOS ....
PARA ELLA.

Nunca me dirás rno», porque he besado tanto tus labios, que se han
modelado de, manera que ya no puedes pronunciar sino palabras que
sean caricias.
Nunca me mirarás con ira, porque he besado tanto tus párpados
mientras duermes, que la dulzura se ha grabado en tus ojos.
Nunca levantarás tus brazos para amenazarme, porque he besado
tanto tus manos, que ya no pueden tomar otra actitud que la del consuelo.
Nunca te alejarás de mí, porque he besado tanto tus pies, que no
pueden caminar sino por la huella de mis lágrimas.
Nunca amarás á otro hombre, porque he besado tanto tu corazón
al través de tu pecho, que tu alma tiene que ser mía aún más allá de
la vida ........... ... . ... .

*••
La dirección del biplano «Farmaru es la más complicada, pero no
mucho. Luego que se ha conseguido que el aparato ruede en linea
recta por el canpo, la caseta posterior se levanta por sí misma; tirando
un poco de la palanca (unos tres centímetros) se hace funcionar el esEl rBleriot. arranca del suelo

PARA DIRIGIR EL «FARMAN»
l. Maniobra para mantenerse en los aires, el estabilizador casi paralelo al suelo. 2. El mecánico sosteniendo el biplano antes de su partida. 3. Manera de poner la hélice en marcha. 4. Para descender se
inclina el estabilizador hacia abajo. 5. Cuando todo está bien se da la
orden de partida.

TORRES PALOMAR.

El señor Braniff, volando en su «Farman»

Pero hay que tener en cuenta esto que es esencial: nadie que tenga miedo al aire llegará á dominar un aeroplano, ni pasará de vuelos
insignificantes; lo primero que se necesita es absoluta confianza en sí
y el dominio del aparato que se maneja.
Como no sería posible ir dando instrucciones para todos y cada uno
de los tipos de aeroplano que existen, y como además, las maniobras
son iguales en su parte fundamental, nos limitaremos á dos tipos de
aeroplano, que son los que acabamos de ver volar en el campo de Valbuena: el monoplano •Bleriob y el biplano «Farmam.

* **
Supongamos que el aeroplano sale del hangar. Después de habeJ
estudiado minuciosamente si todas y cada una de sus piezas se hallan
en buen estado, se echa á an,dar el motor; dos mecánicos se colocan
detrás para detener el aparato, y un tercero lanza la hélice, mientras
que el piloto ocupa su lugar en el aparato. Luego que la hélice marcha satisfactoriamente, el hombre que la lanza pasa debajo del aparato para ver si no hay vibraciones en el funcionamiento. El piloto mientras tanto, observa si el motor funciona en regla, y una vez que está
convencido de esto, levanta la mano para que todos suelten y la máquina se lance por el suelo sobre sus ruedas.
Desde la primera lección de monoplano se os dirá que para ir á la
derec_ha ~ay que apoyar el pie derecho, y el otro para ir á la izquierda, y para ir en línea recta hay que apoyar igualmente los dos pies;
este movimiento, que después de algún tiempo es instintivo, cuesta
Un virage del «Bleriot»

Un vuelo de altura

•

�Las veladas de Mimí Aguglia.
Esperanza Iris y su Gé_nero.-L:os Alvarez Quintero y L tnares R1vas

lebrón dumasiano. Aquellos nobles señores enamorados de Margarita de Borgoña, que sólo existieron en el magín alborotador y calenturiento
de Dumas padre, resultan piadosos y humanos al
lado de los terribles carboneros que hacha en mano vengan afrentas de amor, y no saben deotro
lenguaje que del burdo del insulto y de la blasfemia; que ignoran los matices de carácter, y
que, por último, aparecen hechos de una pieza,
como muñecos de trapo rellenos de paja para
asustar niños traviesos.
No, no podemos tomar en serio, sin reírnos, la
tragedia de Oriani. Ni el talento soberano de Mimí Aguglia consigue que nuestro buen gusto no
se burle de la grotesca farsa. Y es que los tiempos en que vivimos, de observación y de análisis,
no se amoldan á los géneros de otras épocas de
mala literatura, resucitados con vestimenta flamante pero que oculta entre sus paños la antigua armazón herrumbrosa y crujiente. Más que
las escenas de terror brutal, tan falso en la apariencia y en el fondo, se ganan nuestras simpatías los episodios de fino estudio psicológico; y
tal ha llegado á ser la compenetración nuestra
con el nuevo arte de escribir comedias, que difícilmente toleramos las escenas violentas, las cuales, aún siendo humanas, no dejan de disonar en
una obra que pretende ser, antes que todo, armoniosa.
¡Cuánto más nos solaza y nos admira la artis-

RÓXIMA ya á su fin la temporada de Mimí Aguglia, las veladas de la penúltima semana
en el teatro «Virginia Fábregas, no han sido estrenos sino «reprisses. »
Volvió á darnos la actriz siciliana ,Los carboneros,, drama de Oriani, que
conocimos en la temporada de un año hace Y
que ahora ha aparecido en la escena,-jus~ es
confesarlo, -con éxito menor al que alcanzo en
su primera representación.
.
Las causas de ello son fáciles de explicar: el
drama siciliano, si bien puede gustar por el _sabor
extraño, por la novedad que encierra, _la pnmera
ocasión en que se le ve, no sucede lo, mismo cuando sobreviene la segunda. Encontramosle demasiado tosco, extremadamente melodramático, artificioso y efectista. A
semejanza de como ocurre en todo
teatro regional, el de Sicilia echa m~no de elementos dramáticos primitivos, recarga las tintas, exajera
hasta la caricatura el dibujo de los
personajes, y, en síntesis, viene á
ser un género parecido, si no igual,
al viejo melodrama olvidado á esta_s
fechas en la humedad de los archivos, en que los Dumas y los Bouchardy apasionaron en el primer tercio del siglo pasado, al ingenuo público que concurría al teatro sin
otro propósito que el de que se le parasen los pelos de punta con las mil y
una atrocidades que se sucedían en
el escenario.
Producir la sensación de terror
por medio de recursos que por lo infantiles nos hacen reír hoy, y suscitar un interés vana) halagando la curiosidad de las multitudes ignorantes: tal era el fin perseguido por los
folletinistas del palco escénico. Y
en verdad que el que persiguen los
autores del drama regional siciliano
no se diferencía mucho de aquel.
Comparad «Los carboneros, con •La
torre de Nesle,, por ejemplo. De tan
gruesa factura son el uno como el
otro. Más aún: en «Los carboneros•,
si se;:qttiere, hay- exajeración de horror más grande, mayor amontonaEscena de «El Encanto de un Vals,, estrenada en c¡ArbeUI
miento de atrocidades que en el cu-

ta siciliana en ,Santarellina,, la empolvada y risueña •pochade, francesa, más comúnmente conocida con el nombre de «Mam'zelle Nitouche!•
La actriz de las grandes situaciones trágicas se
mueve aquí con soltura perfecta, con gallardía
y garbo, transformándose en la revoltosa chicuela de colegio que nos divierte con sus peregrinas
andanzas.
Viendo •Santarellina, se pasa un rato agradable.
No se piensa ni se razona. No nos preocupan problemas ni almas. Tenemos delante, en el tablado, una fábula inofensiva que se desarrolla sin
considerar cosa alguna, como no sea el afán de
provocar nuestra hilaridad con la sana, desbordante y estrepitosa risa francesa.

•••
Continúa Esperanza Iris su camino. Va por un
sendero de rosas, halagada por el aplauso, por la
fortuna que le ha cabido de atraer al público y
de conquistarle.
Es ahora en «El encanto de un vals,, la fácil y
delicada opereta de Strauss, que triunfa en el
personaje dulcemente sentimental de la amante
del príncipe.
«El encanto de un vals•, como •La viuda alegre•, como «Aire de primavera•, ha sido para ella
el motivo de una victoria.
Esperanza Iris, en el punto á donde ha llegado

11.AMG1UllDUA.

merced á su simpatía y á su gracia unidas al
empeño constante, puede considerarse ya como
una de las mejores intérpretes, en castellano,
del género frívolo de la opereta. Otras habrá que
canten mejor y posean un arte más perfecto; pero muy pocas han de ser las que á la seductora
tiple aventajen caracterizando esos frívolos tipos
de finura coqueta, de sentimentalismo ingenuo
de los operetistas vieneses. Esperanza Iris se
adapta á ellos con naturalidad. Sus ojos negros
de costeña rivalizan en gracia con los azules de
las mujeres de Viena. Sus labios rojos tienen un
insólito ardor de pasión que se desborda en la
música ligera de Lehar ó de Leo Fall.
En su género puede ya considerarse como una
figura que sale de lo común. Ha hecho la artista
mexicana, á fuerza de instinto y de voluntad, y
aprovechando las hermosas facultades que posee,
un arte suyo, nada adocenado ni vulgar. ¡ Hasta
se ha llegado á decir-lo dice un culto crítico amigo mío,-que ese arte, más sutilizado, más afinado por el estudio, más literario, en suma, podría
dar frutos sazonados y sabrosos en la comedia!
Podrá ello ser 6 r.o-¡quién sabe: yo, por mi
parte, lo deseo!-más, de todas suertes, lo que
está fuera de duda es que Esperanza Iris es ya,
en el género que cultiva, una figura original y
atrayente.

•
••
De los hermanos Alvarez Quintero siguen representándose en el teatro •Colón • algunas de
las mejores comedias de su segunda •manera•, ó
sea la comprendida entre el género de costumbrismo local y el que ellos llaman «poético•.
Y a era tiempo. Más vale así.
•Amores y Amoríos• y ,La rima eterna, desencadenaron en el teatro una ola de cursilería
insoportable. No hay niña romántica- Dios nos
libre de ellas, -que no se sienta halagada cuando
la llaman •la Ensoñadora, ó cosa por el estilo, ni
mozalbete ramplón que no escriba renglones cortos en el abanico de su novia.
,El amor que pasa, y «La vida que vuelve•-

Yo no sé si estoy t riste
porque ya no me quieres
ó porque me quisiste,
oh frágil entre todas las mujeres;
Ni sé tampoco
si de ti lo mejor es tu recuerdo
y si al adorarte fuí cuerdo
y si al olvidarte soy loco.
Un suave desgano
de todo amor, invade el alma mia.
¡Qué grande y qué falaz era el oceano
en que nos internamos aquel día,
los ojos en los ojos, la mano entre la mano!
Hoy, siento que renace mi existencia
como una sutil convalecencia .. ..
¡Llama soy que un suspiro apagaría!
Déjame junto á la ventana,
sorprender el lampo que arde
los pensamientos de la tarde,
las locuras de la mañana.
Si estoy enfermo, llamaré á la hermana:
á la hermanita azul y blanca (y pura),
cuya dulce vejez. aún lozana,
tiene la grave y plácida mesura
de Señora Santa Ana ....

EL VIEJO SOLAR
Elena Calabrese,
Característica de la compañía «Mimí Aguglia,
comedia esta última muy mediana,-serán el antídoto que cure á tantas doncellas y doncelesYa era tiempo, ya ..... .
«Nido de Aguilas,, de don Manuel Linares Rivas, que se estrenó en el mismo teatro, no tiene
nada de sorprendente. Abundan ahí las ironías
pueriles motivo de tantos fracasos de don Manuel;
y, tocante á personP.jes y asunto, la comedia no
sale de los linderos de lo mediocre.

Irma Paternó, Actriz de la compañia •Miro( Aguglia,

el sábado de la semana próximo-pasada

•

MAESE PEDRO.

¡Oh! las torres cuadradas, en la paz de la villa,
!oh, las lomas bermejas y el panzudo batán!
¡oh severo paisaje del solar de Castilla,
con tÜs diáfanos cielos y tu tierra amarilla
y cierto ambiente vasto de Puvis de Chavannes !
Silueta de mancebo, que, cuando el surco labras,
del claro azul recortas tu agraria majestad,
torreones cenicientos al borde de las abras,
rebaños resonantes y trémulos de cabras,
que en la apacible tarde volvéis á la ciudad!
Toledo altiva y prócer, Valladolid, Segovia,
Avila cinta en torres, ascético Escorial,
Burgos huraña, cuya viril tristeza agobia,
¡oh, tierra de Castilla, te quiero como á novia,
á mi esquivez complaces y en tí está bien mi mal!
AMADO NERVO.

Ivo llluminati, Galán joven de la compañía «Aguglia,

~

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•:;•

fAGINA5 E/Y\E INAS
1

Crónica

A PASION por los viajes, el
anhelo por conocer lo que no
hemos visto, y embriagar
nuestro espíritu con la con~ templación de las bellezas artísticas antiguas y modernas,
es una de las ambiciones más
generalizadas en la época actual. En ot ros tiempos se consideraba tan difícil hacer una visita al
viejo mundo, que solamente los privilegiados de
¡a fortuna intentaban satisfacer este justo deseo.

no tiene ya ni un rinconcillo!en donde ir á extender las alas de sus ensueños, los cuales tratan de
escaparse de la imaginación creadora, con el mismo ímpetu con que desean las mariposas lucir
sus galas en los frescos jardines, después del
prolongado cautiverio á que se ven obligadas antes de su maravillosa transformación.
Pero este anhelo se tiene en vano, pues el progreso lo invade todo: el movimiento constante de
las grandes ciudades; el ruido atronador de las
miquinas, carruajes y automóviles, es casi una
burla para la imaginación contemplativa del poeta que sueña con el augusto silencio de un bosque
secular, en donde los cantos de los pájaros, la
balada arrulladora que suspira la brisa entre las
hojas, y el discreto rumorar de la corriente, estén en consonancia con la vasta armonía que él
escucha en su mundo interior.
Pa~a ti&gt; l~s temperamentos, la vida moderna,
con su confort, ;us mú ltiples exigencias y su monótona uniformidad, constituye un tormento indescriptible, y acaso desean haber existido en
otras épocas, cuando la poesía, el silencio y la
contemplación, tuvieron más adoradores, muy al
contrario de lo que sucede en nuestros días, pues
ah'.lra se consideran absurdas y ridículas tales
aficiones, comparándolas con las ventajas indiscutibles de la civilización.
Dejemos á cada persona en su creencia, lectoras-mías, pues, según se ha dicho, la verdadera
armonía consiste en la diversidad de los elemenmentos combinados con orden. Así, pues, que los
afectos al progreso y á la vida agitada, devoren
las distancias en sus rápidos cautos»,~ó crucen el
espacio en sus maravillosas máquinas de aviación, mientras los contemplativos incorregible8,
los soñadores y poetas, buscan en la tranquila
soledad del campo el divino silencio y la solemne
calma, en donde el espíritu encuentra la inefable
delicia del descanso y de la paz.

femeninos de los cuadros de Velázquez. Nada hay
tan desagradable como ver á una dama pequeña,
Úágil y delicada, envuelta en uno de esos trajes
voluminosos, en los cuales parece que va á ahogarse y á desaparecer, agobiada por el peso de
las telas y de los excesivos adornos. En la mayor
parte de estos bellos atavíos se prefiere la seda
flexible como el liberty, eligiendo ese delicioso
matiz nacarado. no blanco del todo ni tampoco
crema, sino más bien participando de un tono ligero de plata con reflejos rosados. Esta seda liberty, cae en plieges muy suaves y flexibles; ninguna tela puede igualar su efecto encantador, ni
siquiera el crespón de China ó el velo de seda un
poco olvidados para confeccionar los trajes de
desposada, lo mismos que la muselina de seda cuyo principal elemento es para las transparencias
de las túnicas en los atavíos de etiqueta. Como

*

t -,_

El Campeonato de Tennis en el Junior Club
~ I ~ampeonato de Lawn Tennis que se acaba de
de~1d1r entre miembros del «J unior Club» ha const·tu1do un _acontecimiento en el mundo d~portivo d~
~uest~a ciudad, p~~ la circunstancia de ser el Junior
ª. meJor agrupacion deportiva y pertenecer á ella
m1emb:ods de las más distinguidas familias de nuest ra soc1e ad.

El resultado del campeonato fué el sigu· t .
naron e
·
1en e gavan
n primer 1ugar los señores Etchegaray y Cer. tes y en ~egundo los señores Fernández y Le o~1 eta._ La primera pareja no perdió uno sólo de fos
v~c;eJu~go~ de clampeona to, y la segunda ganó nuee os, por o tanto, á la prime
.,
un score de 240 t to
ra correspondio
an s y á la segunda uno de 180
en~~ la p:-esentc plana aparece en la parte supe1~or
cen ro, la copa disputada en el campeonato;

á

l .
· d
a izqmer a, del iector, la pareja vencedora en .
me l
,
pr1r ugar, y a 1a derecha la que ocupó el segundo
Los demá~ grabados representa momentos intere~
san tes del Juego tomados durante los del campeonato.

RIMA CRUEL
-•¡ Pobre Juan !-respondieron tristementede un raro mal murió:
en la autopsia le hallaron un gusano
dentro del corazóni
Al oirlo, pensando en la tortu;-~- ·
que tengo con tu amor
llevé á mi pecho la crispada ma;o
y: dije en~alta voz:
-«No es extraño .... quizás, amigos míos
de ese mal muera yo». . . .
'

MARÍA ENRIQUETA.

~
__,.,,,..

,

Hoy sucede todo lo contrario, lectoras mías; puede decirse, sin exageración, que quien t iene voluntad enérgica y nobles ambiciones, regidas por
un talento equilibrado y previsor, realiza este
hermoso ensueño, y puede ir á cultivar su s facultades y á nutrir su inteligencia en aquellos
manantiales de intelectualidad y de belleza, donde el genio ha depositado, desde las más remotas
épocas, el divino r ayo de la inspiración. Pero, estos grandes placeres é indiscutibles ventajas, ¿no
traerán la inevitable compensación de pen as que
tienen casi todos los bienes de la vida? Sin duda
alguna, mis queridas lectoras, pues si oimos hablar á los sabios, nos dirán que las comunicaciones rápidas, fáciles y frecuentes, producen el
desarrollo de las enfermedades contagiosas; la
excesiva afluencia de emigrantes, y, sobre todo,
la febril excitación de los nervios, provenida de
la vida moderna. Los temperamentos débiles y
los organismos delicados necesitan un poco de silencio, de tranquilidad y calma. El pobre soñador

**
Pocas veces hemos dedicado
nuestra atención
á los trajes de desposada, á pesar de ser este capítulo uno de los más interesantes para el bello
sexo. Por tal motivo, daré hoy á mis lectoras algunas noticias sobre ese hermoso y poético atavío. Nunca como ahora se había desplegado tanto
arte, riqueza y elegancia en los trajes de desposada, pues se reúne en éstos cuanto puede exigirse del buen gusto : gracia, fantasía, encanto,
pureza de las líneas en el corte, dejando á la
silueta todos sus armoniosos movimientos, diversidad asombrosa en la confección, adornos, guarniciones y demás accesorios del citado atavío. No
hay ninguna ley infalible que determine un estilo
marcado á este respeto, pues algunos modelos
tienen la cola muy corta; y otros la ostentan en
toda su magnífica amplitud, simulando un gran
manto de corte, separado por -completo del traje,
con el aspecto de marcada majestad que se encuentra en dichos mantos. Pasado el solemne día
de la ceremonia, esta «toilette• puede servir para
baile, teatro ó concierto, quitándole la cola. Sin
llegar á la exagerada estrechez de los trajes de
baile, que son completamente ceñidos al cuerpo y
dejando apenas flotar sus pliegues, los atavíos
para desposada son muy sobrios en telas y adornos; se busca en ellos la eKquisita sencillez del
estilo griego, apartándose de la amplitud y rigidez tan poco elegantes que se ven en los vestidos

.

:·&lt;. ..

~

~

adorno preferido para los trajes de novia, tene
mos el encaje; sobre todo en encaje antiguo que
se coloca sobre el fondo en forma de túnica hasta
la rodilla, y esta deliciosa y fácil transparencia,
produce un efecto vaporoso é ideal en sumo
grado.
Si la tela del traje es pesada, se debe elegir un
encaje grueso, y si es delgado, entonce:; nada
puede haber más lindo que un encaje finísimo para adornarla. Las guirnaldas de flores, particularmente de azahar, se usan mucho en estos atavíos, cayendo de lo alto del corpiño hasta la orilla
de la falda. Esta manera de colocarlas es encantadora y muy superior á los grupos de ramos que
antes se llevaban. Rivalizan con las flores de
azahar esas pequeñas y deliciosas rosas blancas,
que, precisamente por su poética belleza se llaman tbouquet de la desposada».
En otra ocasión hablaré á mis lectoras de la
manera más elegante para arreglar el velo, que
es, acaso, el principal encanto del atavío de una
desposada. - MARGARITA.

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1

TRAJE DE TEATRO Ó DE COMIDA. -Hecho en
encaje de Venecia y una deliciosa combinación de transparencias. El fondo es de satén
rosa mate y va aislado del encaje por una cubierta de tul de nro. Una larga túnica de muselina de seda verde luz, bordeada en el bajo,
en el escote y en la orilla de las mangas con
un fleco de bellotas de oro y seda verde.

TRAJE]DE BAILE. -Hecho en terciopelo
flPxible verde malva de tonos ca -nbiantes y exquisitos;cubierto en parte)or una larga túnica drapeada, de encaje de chantilly bordado
ccn hilo de oro. Esta túnica~es corta por el lado izquierdo y baja por el derecho hasta cubrir
la cola enteramente. El escote, la orilla de las
mangas y la de la túnica, están bordeados.

TRAJE DE CALLE. -Confeccionado en seda flexible verde intenso, cubierto por una larga túnica de terciopelo negro.
En el cuerpo lleva grandes vueltas y cinturón de seda verde. Delantero y puños de encaje. Sombrero de terciopelo negro
guarnecido con «aigrettes,, negros también.
TRAJE DE VISITA 6 PASEO. -Hecho en muselina de seda color de cereza, cubierto de encaje. Gran manto en
1breitschwanz1 bordeado de armiño. Toca de terciopelo negro guarnecido de encaje de oro y plumas negras.

,,.,.:.e ...

~-====================================

i ·~

�Los Vín~ulos de Amistnd
entre

nennn y Berthelot

VARIAS NOTICIAS

Dalila: La ropa de lana, negra, se desmancha
limpiándola con aguarr~ ó veneina.
-Recomiendo á usted él «Agua Oriental» ó la
«Crema de las Vírgenes» para blanquear la piel.
Ambas substancias se venden en las droguerías
de esta capital.
-En cuanto al traje de disfraz que usted desea, podría confeccionarlo en seda liberty azul
azufre en tono muy pálido. Sobre este fondo, una
túnica de gasa, en el mismo matiz, producirá un
efecto delicioso, y para adornar todo el atavío de
un modo simbólico, quizá darían buen resultado
guirnaldas de espigas doradas y hojas marchitas,
eligiendo un hermoso tono amarillento que armonice con el color azul-verde del traje.
-Mucho gusto tengo en aceptar su amistad y
la correspondo sinceramente, agradeciendo las
bondadosas frases con que me juzga.
RESPU ESTAS

María Victoria: Tal vez consiga usted lo que
desea, poniéndose en las cejas una preparación
hecha con goma de tragacanto, glicerina y agua
de Colonia.
. - Para que los rosales produzcan flores, lo más
eficaz es podarlos, renovándoles antes la tierra y
cambiándolos de sitio, pues acaso el aire y e l sol
que reciben es, más ó menos del que necesitan.
-El ,v ino rojo tiene un sabor muy agradable
mezclándolo con agua gaseosa, y tomado en esta
forma ayuda á la digestión.
UNA CARTA

Cándida Rosa: Su carta está muy bien dirigida
Y la recibí oportunamente. Tengo verdadero pla-

cer en aceptar el bondadoso afecto con que usted
me favorece, y me es grato manifestarle, en estas líneas, mi simpatía y estimación.
PAPEL TAPIZ

J. Valentín : Para tapizar una habitación, se
preparan antes las paredes, aplanándolas con
mezcla y blanqueándolas luego con cal; enseguida se les pone una capa de aguacola, y estando
humedecidas de esta mane ra, se van pegando las
tiras de papel, al cual anteriormente se le ha
puesto, por el revés, suficiente cantidad de engrudo, hecho con almidón disuelto y he rvido en
agua simple.

MODELO

Anita: Doy á usted el modelo que desea para
confeccionar un traje de baile. Está hecho en seda liberty blanco perla, y va cubierto por una
túnica plegada, de muselina de seda gris humo,
la cual luce en el bajo y en lo alto del cuerpo y
de las mangas, gruesos bordados de plata, acero
y perlas. En la cintura tiene un doble cordón de
plata, terminando en dos gruesos «cabochons».
El peinado se adorna con una cinta de seda
blanca, bordada de plata, acero y perlas, lo mismo que el traje.
Este atavío es muy propio para ser llevado por
una dama alta, esbelta y de cabellos rubios.
SOBRE AMOR

Un desmoralizado: Mucho agradezco la con fianza con que me pregunta sobre su dificultad
amorosa, y si desea atenerse á mi opinión, le
aconsejo que no se entregue á ese afecto, pues la
corta edad de usted es un obstáculo insuperab le
para formalizar unas relaciones de tal género. Y
si el corazón está agitado por un anhelo irrealizable, el cerebro se turba, los estudios se hacen
insoportables y áridos; el carácter se descompone
y hasta la salud se perjudica. Usted necesita
atender á sus clases; t ener la inteligencia descansada y la voluntad libre, pues de otro modo
su porvenir está en peligro de ser muy poco envidiable. ¿No es triste encontrarse encadenado
por una pasión, cuando apenas se tiene quince
años y comienza la vida á sonreir? Procure usted, por tanto, refrenar sus sentimientos y dedicar sus energias al buen éxito de sus estudios,
porque de esta manera adquirirá las armas necesarias para ser después un victorioso en la lucha
por la existencia y encontrar las dichas que merece gozar un hombre honrado, laborioso y útil á
la sociedad.
FRUTAS

Jardinera: Las fresas se conservan frescas y
encarnadas, por seis ú ocho meses, cogiéndolas
con la planta y hojas antes de que maduren; y
así, con todo y la raíz bien limpia de la tierra,
se meten dentro de una caña bastante capaz de
contenerlas; se le tapa la boca con cera y se en cierra la caña en arena durante todo el verano,
teniendo cuidado de ponerlas al sol algunos días
antes de tomarlas, para que se maduren.
Para conservar las grosellas, se bañan con clara de huevo bien batida, y después se cubren con
polvo de azúcar; luego se secan al sol ó en una
estufa á fuego suave.
MARGARITA.

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1

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El espíritu de Berthelot refor1;11ó
por sí mismo, ~uera de ~odas las rnfl.uencias exterior es. Srn embargo,
un hombre tuvo en su juventud un
poder harto más fuer~e, cuanto que
consistía en la seducción y en el encanto, y que desde lueg? se ejercí?
en una forma dulce, sena, grave, a
la que debía ser sensible toda su
vida. La amistad de Berthelot y de
Renán es célebre. De ella han habla•
do ellos mismos, en esos términos en
que se pone todo Jo que el corazón
guarda. Renán acababa d_e. dejar el
seminario y daba repeticiones en
una pensión modesta; allí, por vez
primer a, los dos jóvenes se. vieron é
inmediatamente se reconocieron como hermanos; sintieron que llev~rían un elemento venturoso á su vida común, y se amaron. Por otra
parte tenían conciencia de pertenecer 1a más alta aristocracia de la
inteligencia, y ya r espetaban el uno
en el otro la dignidad de su porve·
nir.
" J amás -dice Renán- hubo en·
tre nosotros, ya no diré que una ten·
sión moral; pero ni una simple vul·
garidad. Siempre nos com"portamos
el uno para el otro como se hace con
una mujer á quien se respeta. Cuando intento representarme el único
par de amigos que hemos sido nosotros, me :figuro á dos sacerdotes en
sobrepelliz y que van de bracero.
" No les estorba el traje para platicar de las cosas superiores; pero
no les ocurriria, vestidos así, fumar
juntos un puro,. ó expr ?sarse l.ntegr~mente, ó dar tnbutos a las más legitimas exigencias del cuerpo.''
b Quiere decir esto que en todo se
asemejasen t Lejos de eso. El uno nació optimista, el otro con propen·
sión á la melancolía; y los rasgos
de sus caracteres eran tan marcados que la vida, en vez de atenuarlos' los acentuó más enérgicamente.
se'ha publicado su correspondencia;
es muy hermosa, por el pensamiento
elevadísimo siempre, y por la e,rpre•
sión constantemente pura y noble;
pero de las cartas que la componen,
las más son de un maravilloso artista que se deleita en lo que á su alrededor contempla y prodiga para
describirlo los colore, más brillantes; las otras son de un observador
atento, dedicado, concienzudo, profundo y triste. Evidentemente que
no es la misma la visión que del
mundo tienen.
Pero escuchémosles: '' Mi expe·
riencia de )a vida ha sido muy dulce
-dice Renán en sus '' Recuerdos de
infancia y de juventud' '-y no creo
que haya habido, en la medida de
ciencia •que nuestro planeta tolera,
muchos seres más felices que yo . . .
En mi camino sólo he tropezado con
hombres excelentes. La existencia
que se me dió sin que yo la pidiese,
ha sido para mí un beneficio ... Jamás he sufrido mucho. Sólo de mí
dependería creer que la naturaleza
puso en más de una ocasión almohadillas para cortarme los choques demasiado rudos . . . El siglo en que he
vivido, probablemente no será el
más g_rande; pero, sin duda, que se
le calificará como el más divertido
de los siglos. A menos que mis postreros años me reserven penas muy
cruel_es, no tendré, al despedirme de
la v1da, más que dar "racias á la
causa de todo bien por ;1 ameno pa•
seo que me hizo dar á través de la
realidad.'' Confiado en la vida indiferente á la muerte, dando á. su
filosofía, á medida que se acercaba
al término, una. forma cada vez más
sonriente y satisfecha, tal fué Renán.
¡Qué diferente es Berthelot! "Ja-

á'

•

Osada por toóas las grandes artistas ylas dnmas aristoérata&amp;, ~ffi mtjor preparación, entre todas ~ de ~u clase,
~

~IRi&amp;. C~.,.i3EIRNA'R lell. &lt;t~Wntlle&gt; ca&gt;oriaciones. rupciones, Sarpuflido

, Disimula las Arrugas, Suaviza,
o~a yRefresca ta Piel yle Comunica
más, dice, he dado crédito á la vida: encierra demasiadas dudas y even
tualidades irreparables. De ahí una
impresión_,detristezab'de zozobra que
no he cesado de experimentar en todas las condiciones de mi existencia, y que fué más rápida en mi juventud, porque entonces no hacia
adquirido todavía esa serenidad que
da la visión del término cada vez
más cercano. Mi primera infancia,
un poco enfermiza, me dejó el recuerdo de días penosos más que felices.
'' A medida que mi conciencia personal se desarrolló, aumentaron mis
incertidumbres. Muy precozmente,

DEPÓSITO GENERAL:

ilosé
liihlein,
5ucs.
Atmacé_n de Droga~

quizás desde la edad de diez ~ños,
me sentí atormentado por la mseguridad del futuro. Más tarde, jamás disfruté plenamente del presente ... Hoy mismo que mi vida, afirmada y consolidada por los años, casi no deja paso á esas melancolías,
es ya demasiado tarde para retornar al jubiloso descuido de la ju•
ventud. La tristeza ocasionada por
padres é hijos que se fueron; el dis¡_¡usto de la straiciones, decepciones
y abandonos; la radical impotencia
de llegar á una absoluta :finalidad,
sentimiento que está en el fondo de
toda existencia humana; toda estas
causas, reunidas, no toleran ya que

en mis años me abandone al pleno
goce del presente. Por otra parte, no
es mi propia suerte la que me pre•
ocupa, sino la ele aquellos á quienes
amo. En todo caso, el rncuerdo del
uasado, por más que haya siq_o venturoso, Ya constantemente mezclado
con harta amargui·a para que uno se
entregue á él sin reserva. Por esto
me he refugiado siempre á la acción,
á fin de luchar contra los desfallecimientos de la esperanza. También
por esto he sentido la necesidad de
apoyarme en afecciones puras y des·
interesadas; la de Renán ha sido
una de las más vivas y profundas. "
No es más amarga 1:-. lamentación

NO HAY QUE DESESPERAR.
en nuestra época de vida desmedida, de in-.
teligencia cansada, de trabajos y de placeres
exagerados que provocan disturbio cerebral,
enervación, melancolía é hipocondría. La impotencia provocada por disgustos, por la anemia ó la debilidad general de los órganos, por
una estancia prolongada en países calientes, por
los excesos inherentes á todos los temperamentos ardientes, ya pueden combatirse con el

Vino de San Germán
EL VINO DE SAN G'ERMAN ee
una buena preparación, tónico y reconstituyente; lo he empleado siempre con buen éxito,
DR. ROQUE MACOUZET,

Catedrático de la Escuela Nacional
de Médicina de Mexico.

del Doctor Latour Bauments, París, que consi. gue rápidamente la transformación de un estado
semejante y vuelve á dar al enfermo su vigor
de otro tiempo.

De Venta en todas las Droguerías y Boticas

�r

El Mundollustrado

Mujeres Saludables
YFelices.

La mujer saludable-fuerte
mental y corporalmente, cuya
ambición é influencia atractiva
obliga á los hombres á hechos
prodigiosos y heroicos - es
únicamente la que se encuentra llena de vigor.
Las Achacosas, enfermizas
y débiles carecen de ambición-sus propios pesares les ocupan todo el pensamiento- viven
aburridas y preocupadas, sin nervios, con constantes dolores de
cabeza, y casi siempre, sufren de melancolía,evitando todo roce social.

El Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham
Por 30 años el Compuesto Vegetal de la Sra. Lydia E. Pinkham
ha curado las enfermedades de las mujeres y ha convertido á éstas
en seres fuertes, saludables y alegres. La Sra. Fabiana Calderón de
la ciudad de Cienfuegos, República de Cuba, nos escribe lo siguiente :
" Desde la niñ~z he sufrido dolores en todo el cuerpo. Al :asarme
y tener hijos m,s males aumentaron hasta que di con sus buenos
remedios que me curaron radicalmente. Después de 30 años de tormentos, y de tomar el Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham
recobré mi salud, pero siguiendo al pié de la letra sus indicaciones.
La asistencia médica que me proporcioné no m~ valió nada y no
puedo menos que hacer c&lt;,nstar ahora, en prU&lt; ha de gratitud, mi
testimonio por medio de las presentes lineas, las cu:ilesdesearía dieran
Vds. á la publicidad para qu, otras mujeres sufrientes puedan gozar
de la salud que yo he recobra lo, gradas á \'ds."
A la v e nta e n toda s l a s farma cias.
Preparado en los Laboratorios de
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ESTREÑIMIENTO

L~ señora María M. Prausto, Amatítán, Méx., escribe: &lt;Con el mayor
placer les dirijo la presente para
manifestarles mi gratitud por todo
et bien que sus acreditadas Píldoras
de Jaquequina me han hecho. Hacía
tiempo padeoía jaquecas insufribles,
y con cuatro pomos que me vendió
el señor Carmona, me curé.

Soberanos contra la Jaqueca, las
Almorranas, 1as enfermedades del
h lgado y contra todas las arccclones
de lntesunos.
L . ..J. GUINET, PARIS
rarmacéutteo,_
1, _
rue_
Saulnler,
_ _,,

Agua Mineral
.Natural de

Para la Dispepsia,
Estreñimiento,
Jaqueca Desarreglos
del Estómago,
Hígado Vientre.

da.

que corao radicalmeote

ti Verdadera

Las Píldoras
del Dr.Ayer

---------··- ·- · ---

y el Nombre 11CHRISTOFLE"
sobre cada pieza.

M E X ICO : ~USER :v ZIVY

de Job, y ¡cuán lejos estamos de las
aleluyas de Renán! Pero, si no es
la similitud de sus caracteres y tampoco la común impresión del mundo
lo que tan intimamente ponía en
contacto á los dos amigos, ¿qué era
entonces lo que los aproximabaf Sin
du&lt;la alguna el atractivo que dos
naturalezas igualmente elevadas y
distinguidas tenían que ejercer la
una en la otra; también la seducción
de algunas illeas filosóficas comunes
á las que daban ellos una soberana
importancia; y, por último, un amor
ardiente, exaltado, exclusivo á la
ciencia. Uno mismo era el ideal que
de ella se formaban, y no fué sólo
en su juventuil cuando experimentaron una especie de embriaguez intelectual. Un libro de Renán, "El porvenir de la ciencia," es curio~faimo
monumento de ese estado de alma.
¿Habrá que ver en él un Evangey
lio de los nuerns tiempos? &amp;Estará
Ja ~iencia destinada á recmpla-zar á
las religiones ya decadentes y próy
ximas á morirt &amp;Debemos aceptar que
á ella sola, por ser emanación de hi
razón pura, corresponde en lo sut!l· Son Puramente Vegetales,
EÍ\'O la dirección de las futuras soSon Azucaradas,
ci dados? t Condenaremos retrospectiSon un Laxante
1·amen te toclas las veneradas creeneias de la humanidad, calificándolas
Suave pero Eficaz.
de quimeras? Renán y Bcrthelot así
lo han hel'ho; el primero con escapa" Con las P íldoras del Dr. Ayer he
toriaH ele imagina1•ión á la poesía obtenido .siem pre una acción más sedel pa~ado, vacilaciones, contradic- g ura todavía que con otras píldoras
~iones, y, á veces, hasta súbitas per- mu y en uso y que por s u crédito se han
plejidades; el segundo, con una fam iliar izado entre el vulgo. Son muy
tranquila seguridad que nunca se fáciles de tomar y n o causan dolores
desmintió. En los momentos ele dar ni repugnancia."
Á , :M ARTI NEZ VARGAS,
nn golpe, que él creía decisivo, á la
Catedrático de Medicina,
religión ele su nifü,z, Renán sentía
Granada, Espall.a.
que el cuchillo del sacrificador temblaba en sus manos.
Cada, pomi to oatcn ta la fÓ.,....ula e,o Ita
El artista no podía resistirse á t'Otulata .
creer que aquello era un daño. Ber P r eu unte u s ted á s u ,n ;di co lo que opi nG
thelot no conoció esas flaquezas. Es- de las Pil d oras del Dr. A y er ,
taba conveneido de que la hwnanipor et DR. J . C. AYER y CI A.,
llad 1•ami naría segura y altivamente Preparadas
Lowell, Masa., E . U. d e A .
á mejores destinos, cuando, después
ele l1aber renunciallo á las rancias
supersticiones, entregase nada más
que á la ciencia la vigilancia de sus
destinos. Así lo creía también Reoán. El librn más extraordinario que rado en el tabernáculo un misterio,
de su pluma liaya saliclo, es el de los que si n duda aproYechará la huma"Diálogos filosóficos. " Jamás se ha- n~dad, pero ~ue ella no comprende,
bía llevado más lejos la adoración lll es necesario que comprenda, desde la ciencia; jamás, con tonos más corren los cortinajes del templo é im
imperiosos, se reiYinclicó la omnípo- ponen la obediencia á los pueblos
tencia que es debida á los hombres prosternados. La menor resistencia
de ciencia . Estos son los sacerdotes se atraería castigo inmediato y tede la religión nueYa, y Renán se los rrible. Creeríase ,er el car tón de
representa como pontífices omnipo- Rafael, que representa el casti.,,., y
tentes, que, después de haber prepa- la muerte de A11asúas bajo el dedo
vengador del apóstol. Esto en efec• que teocracia ' rcdargiiit o, no es mas

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farmacias.

El libro, por otra parte contiene
el correeti"º en su p refacio. , Qu ién
lo creería f Renán se preocupa por Jo
que sería de la humanidad cuando
f?esen conmoYida~ las viejas creencias en cuyo medio se daban f uerzas al hombre para que practicase
la virtud." Y agrega: "Para nosotros, inteligencias cultivadas, bástanos por completo los eqnil'alentes
ele estas creencias que el idealismo
inspira; porque somos á modo de
esos animales á quienes los fisiólogos sa~an el cerebro, }:' que no por
eso deJan de efectuar ciertas funciones de la vida. Pero osos movimi ent?s institu idos se debilitarán cou el
tiempo . . . Vivimos ele la sombra de
una sombra. 6 De qué se vivirá después de nosotros1 Una sola cosa sí
es segura, y es que la humanidad ext r~erá de su seno todo lo que se re•
qmere en punto á ilusiones para
que cumpla sus deberes y sus destinos. Hasta ahora no so ha declarado en quiebra á este respecto y
tampoco se declarará en los tiempos
venideros.

El Mundo Ilustrado

VICIO HEREDITARIO
Aunque todaví a hay quien disputa la teoría, resulta un hecho evidente
de que todos heredamos, así como l os cadcteres fisiogo ómicos de nuestros
padres ó antepasados, algunos otros füiológicos y la tendeocia 6 germeo de
ciertas dolencias. Por ejemplo, la predisposición á la Hsis , á la escrófula,
el cáncer y las herpes es bien marcada, Esa herencia proviene de vicio de
h sangre trasmitida de una generación á otra, y por lo tanto, difícil de eli·
minar. Pero se puede contrarrestar y tener á raya con remedios deparaotes
de la sangre para ay udar la acción del hígado y de los riñones, asegurando
asf muchos años de vida. Un prominente especialista de Nueva York introdujo hace algún tiempo una prescripción cnyo u so ha traído, invariablemente los más halagüeños resultados siempre que ha sido necesario co•
rregir vicios de la sangre, que son origen de tantos males y dolencias. Po
niendo en buena condición los filtros nat urales de la saogre, qae son los
riñones, se ha eliminado el ácido úrico, y por eso se nota que al poco
tiempo desaparecen los dolo::-es de cabeza y la persooa DO se acatarra con
tanta facilidad, pues su fortaleza y resistencia han aumentado.
La fórmula ó receta en cuestión es como sigue:
Extracto compuesto vegetal Arvelina.. . . . . . . . . 1S gramos
Janbe compuesto de hipofosfitos.. ... .. . . . . . . . . . 4S gramos
Jarabe compuesto de zarzaparrilla. ........ ... . . . 60 gramos

Estos ingredientes se comJ)ran en cualquier botica ó droguería y los
mezcla uno mismo en sn casa. Se toma una cucharadita de la mezch des
pués de cada comida. A la segunda ó tercera dosis empieza á notarse en
muchos casos alivio de los dolores reumáticos.

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DE MEXICO

El Poder de la Muer te
De las cuatro deidades, la más lo·
ca la más veleidosa, dulce y amargr/. á la vez, fué la que primero habló. Estaban presentes el Dolor, la
Muerte y la A legría.
-"Yo soy más apreciada que l!S·
tectes, porque embellezco los más
tétricos y sol itarios l ugares; vivifico
y ale«ro los más sombríos cerebros
y so3': ile los pechos doloridos un
néctar ele J&gt;re·tigiosas vir tudes.''
-elijo_ "Soy la llama capricl10sa que incendia los corazones y se
eleva al r ielo ... ó consume las esperanzas, que son el baluarte indestructible ele la vida! -Soy el color,
la ilusión, lo más hello &lt;lrl Univ&lt;'Tso ... la glori a y rl ,lclirio. Cupi&lt;lo
me llaman á V!'Ces í, el Dios Niiio,
.\' soy el que nb, en in,lisoluble lazo,
los corazones .... !

•••
Enton&lt;·es rl Dolor tomú In pala ·
brn, diciendo, con ÍÍlnebre acento
de amargura, ,1 sus oyentes : -"Yo,
como el Amor, ani,lo en los rorazoues y en los c&gt;~forzn&lt;los perhos; ¡,ero mi luto marc· hita las ilusiones y
fa juve11tucl, al mismo tiempo qtH,
ennoblezco los espíritus más pobres,
los más sutiles. Lo mismo vivo en
el corazón de un malvado que en el
ele la casta doncella. Roy la nostalgia que abr uma con el martirio del
1·ecuerclo las almas soñacloras; el
tormento angustioso de los ronclenados! Físicamente hago 1n&lt;'sa en los
cuerpos para enervar sus farultacles.
Moralmente me refugio rn las conriencias para juzgarlas y ntorm!'nt1nlas cuan,lo so n in justas! ¡Por eso
me llaman " inflnno" y "agonía,"
.. por eso huyrn ele mí los débiles,
los robar&lt;les, los qur ignoran que soy
u n agente rrgenerador y divino! ...

De dia y
Noche sin
Descanso
"Quedaba despierta por horas
enteras sin ca•sa alguna aparente, ó tenia pesadillas que me
hacian en extremo nerviosa.
Después de tomar la N ervina y
Tónico del Dr. Miles por un
corto tiempo, puedo dormir bien
y los ataques nerviosos han
desapar ecido."

SRITA. ALMA HUG,
R. R. No.~. Canal Dover, O.
El sistema nervioso viene á
ser dig no de lástima por la falta
de sueño, y la actividad saludable de todos los órganos se •
desarregla. El uso de la N ervina del Dr. Miles produce un
sueño reparador y devuelve la
energia perdida. Cua ndo se toma
por algunos dias de acuerdo con
las direcciones, el caso más
obstinado encontrará un gran
consuelo.
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• * •
"¡Yo soy la músirn, el baile, la
embriaguez ... la orgí a! "-prorrumpió estruendosamente la diosa ele la
Alegría.-" Si me miráis de mañana, soy la a urora desgarrando 1as tinieblas del mundo, para prender en
las nubes matutinas pétalos ele escarlata. Soy también el sol que deslumbra y ahuyenta las tristezas con
el riente oro ele su mirada! ¡Y brillo
en la cara de una mujer, cuando el
nmor desflora en el capullo de u boca una sonrisa clil·ina! Soy la compañera del Amor. Los hombres me aclaman en la alborada de su existencia,
y soy enemiga de la tristeza, del Do•
lor y de la Muerte. En vez de oprimir cor azones, los dilato con Ja plétora de mi dulce savia y sirvo de
consuelo en los graneles sufrimientos, ele paliativo á las intensas pe•
nas del alma.

que el REUMATISMO, la J A-

• * •

QUECA, etc., ceden inmediata-

1Silenrio! -clamó con ea\·ernosa
voz la Muerte.- "Soy augusta señora, respetada por doquiera. Mi
presencia es objeto ele terror. :M::i pa·
so hace pálidos los colores, y melancólica la música y el amor! Soy la
reina entre vosotras. :1,Ii aliento frío
destruye la Alegría, las aspiraciones
y el dolor! Misterio del más allá
me llaman los hombres. Me temen y
me aman al propio tiempo. Soy imparcial, y lo mismo llego á la morada humilde como :\ la de los poclerosos y ricos! Mi guadaña es inflexible. Torno en polvo las más orA'Ullosas testas y aniquilo perversos
corazones... Conmigo clesapareren
los suefios de oro y las esp&lt;'ranzas
ele color de rosa . ... ¡Roy el nbismo,
la sangre y el puñal!
Nailn me supera, porque NADA
soy y destruyo la Nada ...
¡Sólo la Intrliienrin, romo un Mt•
Jito ilr Dios, sr nnrnlgama &lt;·on rl

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Inestimable para los qP.c
tienen buena la dentadura y la
qmeren conservar asi. Absolu\a•
mente puro.

piadoso recuerdo de la bumanidad,
y ... es sagrada para mí! ¡Ella perdura á través de los siglos. Lo demás del mundo es un mito, una quimera, un jirón de humo, que al contacto mío se evapora, desaparece y
se desquicia ...
¡Miradme! (Y las deidades, temblorosas, le miraron).
¡Miradme! ... ¡Soy la Muerte! ...

EL"MAGIC GRANDISSEUR"

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Orizaba, á XXV del loco, de 1911.
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aparecen sin Inconveniencias de ologuoa
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado, 1911, Año 18, Tomo 1, No 11, Marzo 12</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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