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                  <text>Capill.a ~ lfor,~iha
Bibl4,teca llniver. ·

Año XVIII. Tomo II

México, 1Q de Octubre de 1911
BIBL!PTErA llN
F

v

~

..

Número 14

�Año XV

�El Mundo Ilustrado

DELICIOSO

FLORÉINE

TE R~TANPURO
PRE)ll.\

no ('OX EL

GRNAD

PRIX

EXPOSICION INTERNACIONAL

NUEVO REMEDIO para
el CATARRO y la

CREMA DE BELLEZA

PARIS

CREMA FLOREINE,
POLVO FLOREINE,
JABON FLOREINE
De A, GIRARD, Rue d' Alesia. 48, París
UNICOS AGENTES para la República Mexicana

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la rneJor Revista de actualidad.
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Toda la leche de vaca que se usa en la preparación de la

LECHE MALTEADA de BORLICK
es sometida previamete á un escrupuloso
análisis químico para probar su pureza. El
alimento ideal para los niños y convalecientes
Pídase muestra gratis mencionando este periódico, á
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Arentes Generales: VICENTY HNOS. Apartado 1236. México, D. F.

OCTUBRE

SORDERA CATARRAL

"Jamás de decepción posible con la CREMA
FLOREINA; como conservador del cutis es un suefio," nos escribe la disting uida mujer de uno de los
más famosos doctores en medicina, "y los servicios
de su CREMA FLORE INA serán confirmados por
todas ]as Señoras que habrán hecho, como yo, el ensayo leal é inteligente de ese producto realmente superior. No existe en efecto, absolutamente nada de
comparable en el lujoso arsenal de la perfumeria
contemporánea.

m NATURALEZA
iíANOO

f 19R!5

-\qUN

Munyon obteniendo magníficos resultados con su tratamiento para el
Catarro, por vapor medicado, centenares de personas de México, de toda. la República, y de muchos otros
países, testifican los beneficios que
han alcanzado con este moderno Método para combatir el Catarro y todas sus consecuencias, monopolizado por Munyon, el filántropo procurador de la salud de la humanidad.
Ya puedo curarse radicalmente el
Catarro en la cabeza, que en lo general causa. una sordera total y Munyon dice: "Que se vanagloria. de que
su Tratamiento para el Catarro por
Vapor Medicado sea uno de los más
notables descubrimientos de los perfe&lt;:cionadores de la Ciencia Médica."
Munyon lamenta no haber sido él
quien inventó la fórmula, y se complace de haber tenido y aprovechado
la oportunidad de monopolizar el citado método para ofrecerlo al alcance de todos, ricos y pobres.
EL INHALADOR DE MUNYON
proporciona un tratamiento científico y eficaz para curar los r esfriados, la tos, el catarro en la cabeza,
la nariz y la garganta, y toda.s las
afecciones catarrales y pulmonares,
impidiendo el desarrollo de la sordera catarral y de la tisis.-El Vapor
Medicado del Inhalador de Muyen,
lle~a á las regiones honda.s é internas á donde no hacen efecto las medicinas tomadas por la boca, y por
consiguiente combate y destruye el
mal desde su raíz.
¿Usted. se siente mal?-Sea cualquiera su enfermedad, pida usted la
" GIÚa de Salud", de Munyon en las
Droguerías de J. L abadie Sucs., y
Cía., Avenida San :Francisco, 48; J .
Uihlein, Sucs., 3a. Avenida Bolívar
25; Johannsen, Félix y Cía., Avenida
de San :Francisco 89, y una forma
para exámen Médico al Consultorio
Humanitario, de Munyon.-Los Expertos Especialistas, al frente de él,
estudiarán su mal y le recetarán concienzuda y desinteresadamente.
Munyon's-'i3rd and Jefferson
Strets. Philadelphia, Pa., Es. Us.

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CREME
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DesPnrla Y. tener éxito en los negocios, obtener un buon destino, y conaeguJr aumento de sueldo 1
Desea. V. 1-vseer la capacidad para dirigir yclomi □ nrgrandes empresas de negocios1 Pues, entonetsdebo V.

aegoir el ejemplo de M . Edw. Chapman, qt1e resitle e n el número 600 So. 5thS t., Goshen, lnd. Este seiior
r ecibió un gran aumento en su sueldo después de hn,ber t omarlo nuestro curso. El conocimiento de la.
eontabilidad aumenta las oportunidades un ciento p or ciento. Nuestro método supera á todos los otros.
·
Se puede aprender r á-

V

( l o. ele mes, l,o. D. P. y lo. de
octubre.) La Solemnidatl clel Santísimo Rosario ele la \'irgen María.
El Santo Anf(el Custodio de la Nación Mexicana. La Dedicación ele la
Basíli ra &lt;le Santa María de Guadalupe, (año3 ,le su congregación, 16).
San Hemigio, Obispo Confesor.-Oficio y misa ele la fiesta ele! &lt;lía: rito
. , ,e• untla clase y ornanien,t o
bl anrr · se ~00 1~ n-ora ,]a Domínica
v San Remi¡rio. F.1 Ranto Anl!"el Cus·

L11, más pcl'l~&lt;.:L,., vurQue no contiene
ha.ce crecer vellos. Comunica al
rostro un luminoso blancor. una lozanía y
un esplendor tales, Que hacen sollar el
poético ldlllo de la blotórlca \.Jloe. Da al
pecho, la espalda. el cuello y los brazos
voluptuosos tonos nacarados, cual al bajo
la epidermis pasaran suaves corrientes
eléctricas reJuvenecedoras. Oculta las
huellas de la viruela, y á. las carnes las
prol)Orclona suavidad de azalia y llndos
1tmorosos tintes de rosa Que despiden per.
fumes de lilas y el de una juventud fase!·

¡rrasa. ni

nadora.,-Tarro con valloeoe oon••Jos,

$2 . 25. Por correo certificado, $2.50
Depósltcs:-J. Labadu suu. C• , .A1&gt;. &amp;m
Franei&gt;co, /19. - Uihldn Suea. Coli8e0, /J 45. ,Johan.ten, Ftlfa: Co., A1&gt;. San Francisro,

•

El Seráfico Padre San Francisco
de Asis, Confesor y fundador de la
Orden de Menores, Patrón PYincipal de la ciudad de Campeche.J;'unción en Cor,pus Cristi y también en Santa Clara, ,donde oncia.n
los religiosos Domínicos.-En todas
las iglesias de Franciscanos idulgencia plenaria y funcíón si las -circu nstnneias lo permiten.

0

ttnc·ión

en Catedral, Porta-Coeli, Santo Domingo, .Tes(,s Nazareno y otras igle·
sias.-En las parroquias ele San Mi•
guel, y N,onoalro, solemne función
titular.- (S.)
Conjunción de la Luna )' U rano, á
las 5 h. 28 m. &lt;le la tarde.
L UNES
2

L os Santos Angeles
Custodios.
Santos L eodegario Obispo y Gerino
Mártires.-Eu todo este mes solemnes cultos en Santo Domingo y Porta-Coeli, en honor &lt;le la Santísima
Yirgen del R osario.

.JUEVES .
5

El Santo Ang.el Custodio (del iHa
l o.)--.."!antos F.roylán y Atilano
Obispos Confesores, Plácido y C:ompañero~ Mártires y Santa Catarina
\'irgen Mártir.
VI ERNES
6

San Bruno Confesor y fundador
de la Orden &lt;le los Cartujos.--Comienza la novena de Nuestra Seño·
ra del Pilar, en la Parroquia &lt;le S.
Miguel.
SABADO
7

MARTES

El beato Juan &lt;le Macías, Couf.

Mo Más
Gente Gorda

Nuestra Señora de la Victoria.En México, Nuestra señora de la
Gracia, t rasladada. del 9 de junio.En la A.rchidióeesis: San L eón Papa Confesor y Doctor ( del 11 de
abril).-Santos M arcos P apa Confesor, Sergio, Baco, Marcelo y Apule·
yo Mártires.
Luna llena en Piseis, á las 9 h .
34 m. 37 seg. de la noche.-Fresco.

PARA HACER HltLO

Las papadas s~ quitan

B1l

ideal!zándo-

~ t:J/Jt":~:;. to~:',.1:.

4

1

la Artista y la de Sociedad
0ompleta11

y San Ger.ardo A.bad.-Vísperas en
Corpus Christi y Santa Clara, o.ficiando en esta iglesia los religiosos
Dominicos.
MIERCOLES

DOMINGO

La Mujer de Mundo,

BELLEZA

HPlEJDD

Calendario de la Semana

rápidamente
SI u sigue el consejo de Ma e Edoa Wil der, no habrá más gente gorda deotro de
poco tiempo. Ella se quitó 30 libras de
carnes superfluas en menos da seis semanas, y se quitó la papada en dos semanas
por medio de un trahlmtento que ella misma descubrió, y ofrece declrselo A cualquiera que se Interese en el asunto, y te
escriba sobre el particular. Su método no
prescribe medicina Interna nt correas en
el rostro, ni fajas en el cuerpo, ot ejercicios, nt dieta, nada más que un seoclllo
tratamiento casero, Inofensivo, que se
puede usar en su cuarto de uno sto cono.
cimiento de sus más Intimas amigas, y
como por magia las carnes super6uasdesaparecen stn tnoonventenctas de ninguna
clase. Ha escrito un libro Intensamente
Interesante para las personas gruesas y
regalará diez mil ejemplares absolutamente gratis y te eovtarA, con el mtsa,o, declaración furada que sostiene sus afirmaciones . Su ltbro explica este maravllloso
tratamiento, y si V. tiene el busto demasiado grande, ó mucha cadera ó un gran
vientre ó papada ó carnes superfluu .en
cualquiera parte del cuerpo y desea v. librarse de todo esto rAptdamente, esCftbale Inmediatamente y pldale un ejemplar de
su Jtbro gratis, antes de que se extinga la

presente edición, y V. será agradablemente sorprendida con lo que elta le envle. 5u
dirección es: Miss Mae Edna Wllder.
Oept. 4&lt;&gt;7 F. Roch~sttr, N. Y.

Cuando se ,·a de Yiaje á lugares
donde no es fác il encontrar hielo
1mede 1·emediarse la falta haciéndoselo uuo mismo á poco cost o y
con poca molestia.
Pueden seguirse varios procedí·
mientes y según el que se eli ja así
habrá que proveerse de uno ó dos
frascos con los productos químicos
necesarios.
Los procedimientos para fabricar
hiel o son los siguientes.
Si se pone en un cubo un bote
¡:rande ú otro recipiente eualquie·
rn y se echa alrededor una mezcla
tle ocho partes de sulfato &lt;le sosa .v
t rnco partes de ácido clorhídrico se
obtiene una temperatura ele 15 á 17
grados bajo cero, suficiente parn
ccnvertir en un carámbano el agua
contenida en el bote.
P ero aún cs más cómodo otro sistema que sólo exige l levar en la
111aleta un frasco ton nitrato tlc
1.11nonhwo. Uon e8tP producto di·
suelto á partes iguales en agua, se
hiela pn poco tiempo el agua lfo
un cachano puesto en contacto eon
1,, me?:cla.
X X X

Un poeta francés que había e,•
&lt;·rito unos versos en alabanza de
Napoleón , hizo ot ros de&lt;l ica&lt;los á
n~ntar la Restaurarión.
Al presentárselos á Luis XVlJI,
el rey le &lt;lijo :
-Son muy bonitos, pero me parece que eran mejores los que escribisteis en honor de Bonaparte.
- Vuestra Majestad tiene razbn
-contestó el poeta.-Pero ya es sa-

9

BASADO EN EL HONOR.•

Sin duda habrá U d. visto et
los periódicos, con relación á al
gun remedio, algún anuncio co
mo este: "Si despues de un en
sayo, Ud. nos escribe que est&lt;
remedio no le ha surtido buenoi
efectos, le reembolsarem·os á U d.
sn dinero." Pues, nunca hemm
tenido motivo para hablar de esta manera con relación al reme,
dio designado en este artículo.
En un comercio que se extiendE
por todo el mundo, nadie se ha
quejado jamás de que nuestrc
remedio haya fallado 6 ha pedido la devolución de su dinero.
El público nunca murmura de
pan honrado y habilmente elaborado 6 de una medicina que
produce los efectos para loe
cuales se ha elaborado. La
PREPARACION de WAMPOLE

está basada en la lealtad y el honor, y el conocimiento de este
hecho de parte del pueblo, esplica flU popularidad y gran éxito. No es el resultado de un
suefl.o ó de una casualidad sino
de afanosos estudios fundados en
los conocidos principios de la
ciencia médica aplicada. Es tan
sabrosa como la miel y contiene
todos los principios nutritivos y
curativos del Aceite de Hígado
de Bacalao Puro, que extraemos
directamente de los hígados frescos del bacalao, con Jarabe de
Hipofosfitos, Extractos de Malta
y Cerezo Silvestre. E ste remedio
ha merecido los elogios de todos
los que lo han empleado en cualquiera de las enfermedades para
las cuales se recomienda como
alivio y curación. En los casos
de Escrófula, Anemia, Resfriados
y Tísis, es un específico. "El
Dr. Manuel Dominguez, Profesor
de Medicina en México, dice:
He encontrado la Preparación de
Wami,ole de acción eficaz, como
reconstituyente. La seguiré empleando con plena confianza en
los casos de su indicación." Cada
dósis es efectiva. En lae Botiou.
bido que los poetas hablamos mrjcr de las ficciones que de las realidades.
X X X

Osley fué un famoso mendigo de
Londres, que hizo una r egular fortuna cuando la mendicidad no es·
taba prohibida. en Inglaterra.·
Particularmente las señoras Je fa.
vc,recían con largas limosnas, porque Osley, situándose en el paije'&gt;
ele moda iba diciendo, en alta voz:
Una limosnita por vuestros hermosos ojos.... Por vuestro cabello de
ól,ano... Por vuestra boca de rosa ...
Por vuestro talle encantador... Etcé·
tcra, etc.
X X X

Entre madre é hija.
- Desengáñate, bija mía: los hombres prefieren una mujer igno
ral!te á una mujer ilustra.da.
-Pero, i tú te figuras que todos
los hombres son como pnpá i
X X X

Las visitas, son las visitas.
- Como usted vé, doctor, no hemos olvidado que le debemos una
visita, con motfro del año nuevo.
-¿Que me deben ustedes una vi
sita? Pues son diez pesetas.

�El Mundo Ilustrado

El Mundo Ilustrado

LA LUCHA CONSTANTE
Así como el hombre tiene que luchar por su exis tencia entre sus seme
jantes, el organismo humano está constanttmente luchando ce otra los gérmenes ó bacilos de diferentes cnfeuredades que amenazan la salud sin
cesar. El sitio preferente del ataque y la ccntie11da es la sangre, donde
penetran los microbios é intentan en viciarla y destruirla. Todos los órganos
del cuerpo toman parte en la lucha, porque su acción es mutua como la de
·1as diferentes piezas de una máquina, y en conjunto se esfaerzan por destruir ó expulsará los enemigos de la salad. Al hígado y á los riñonu les
toca una parte muy esencial de esa lucha, porque son los órganos depur~tívos de la sangre y los expulsores de toda materia nociva . Y si por cualquier causa fortuita estos órganos se entorpecen ó inhabilitan en sus fun
ciones tan importantef, la sa11gre queda á merced de los microbics y el
t'esultado es una enfermedad grave, acaso de esos mismos órganos,
Así se verá lo necesario que es cuidar del buen estado de esos órganos
y atenderlos al presentarse cualquier síntoma de enfermedad desfavorable,
como flojedad general ó cansancio indebido, dolores reumáticos ó en la espalda, nerviosidad, irritabilidad, inquietudes ó ansiedades infundadas,
_condiciones que hacen de la v ida un constante martilio. Un tónico magnl·
fico p~ra tales casos se encuentra en la siguje11te fórmula , cuyo u!o se está
, propagando mucho:
Extracto compuesto vegetal Arvelina.. . . . . . . . . 15 gramos
Jarabe compuesto de hipofosfitos... . ... .. ...... . 45 gramos
Jarabe compuesto de zarzaparrilla ... ...... ..... . 60 gramos
Mézclense estos ingredientes en una botella y tómese una cucharadita
después de cada comida y al accstane, ó sta tres veces al día. Paraaume11·
tar la eficacia de la medicina, tómese un vaso de agua como media hora
después de tomarse cada una de las dosis de por el día.
FILIGRANAS

El Prof esor F li nllérs I'etrie, eonotirlo orientalist a y explorador lle
las grutas antiguas, encontró cer&lt;-,0. lle 'l'ebas, en Egipto, una tum .
h? que contenía un verdadero te;;,pr,; de filigranas de oro: nu•11erosos
c•ollares y brazaletes admirablemeu

traba,jaclos, que cubren una mouia muy bien consm·vacla.
Estas predosas reliquias, que &lt;latan rle la XVIII d inastía serán
t.ransportadas al museo ,le E dill'•
bur go, juntamente con los dernás
vb'j.etos ¡neciosOt; ha!la&lt;l os en e
Palatio clel Re-y Apries, en llf enflis.
t,:-

Cada segun do de tiempo, t a nto de
día como ,de noche, y durante todo
el año, commmen ,los habitante.s ele
Londres cerea d,e tonelada y media
ele ag•ua.
(lomo térmi_no medio, puec1e eaJcttlar-se e l consumo en 900 millones
ele l itros diarios, que aproximadamente equivalen ,á 892.000 tonelac1as ele
agua.
A p rimera vista ipar.ece exagerada
la &lt;-anticlad; pero bien mi&lt;raclo, no pasa de ser ,insignifica11te si ,t enemos
en cuenta que las cataratas ,clel Niágara vierten, en 1rn minuto nacla -má.s,
todo el agua que e&lt;n un día entero
gastan los Jonclinens.es.
La mayor pa,rte del •agua que e n
Londi·es se consume se saea del 1·ío
T,ámesis, el cual &lt;la 1n{ts_ele 730 millones ~le litros diarios para los usos
&lt;lorné~ticos.

Belleza natural
PAR.A TODOS
Nada t an, sen cillo como tene r en e l
h ogarun g a binet e de ewbellecimie nt o. N o se n eces itan cost Qsos y ext ravagantes apa ratos, A g u a limp ia
y un

En un c-stablecimionto bal neario.
-Está usted perdiendo el tiempo, señorita . En este r iachuelo no
es posible pescar nada.
-Se equivoca usted. El verano
pasado una prima mía pescó un ma1·ido en este mismo sitio.
X X X

Las autoridarles rlel cantón ele
Zurich (Suiza), han prohibido la
c· i1·culación ele automóviles desde las
&lt;loce &lt;le la noche hasta las cinco
de la mañana, para evitar ruido~
&lt;·allejeros.

Jabón de Verbena Calendulado
nada más. C o n
s olo esto uno p ue
de al canzar cuanto es posible e n e l
arte de canservar,
m e jorar y h ermo·
sear la p iel y e l
ce bello, El , J abón
de Ver b en a Ca lendulado• s anlfica,
de!. it~, purifica ,
s uaviza y de leita
el cutiz, andurece
y p e rfuma las car n es dándoles t intes fa s cinadores
de rosa y de nlancura. Embellece
más que cuantos
jabone3 se con ocen .
URA las erupciones cutá neas.
la irritación con ardores en la
piel, evitaque se a rrug e, des grasa y
limpia el c abe llo y le a firma sus raíces. Pa-tilla grande, s6lída y de lar g a duraei6n Po,- cr,.,-eo ce,-tificada;
DE VE N TA:

e

J. Labadíe ~ucs. &amp; Co.
Avenida San F,ancsico, núm. 43·

Johansen, Félix &amp; Co.
A venida San Franciscot núm. 39.

J.

Uíhleín Sucs.

COLISEO 3. -MEX I CO

SE ESCAPO
DE UNA
OPERACION

.Dos insectos
metereológicos

hasta después ele ponerse el sol. Ent0nces, si el aire está en calma y
h temp eratm·a es suave van en busca ele los materiales que la acti vidad del clía puede haberles prepa·
n,do. Si entuentrau lo que &lt;lesean,
s:• posan sohrl' el hallazgo y se abrc:1
c,uniuo á tra,·és de la masa para parnr en ella la mayor parto rl e la
noche. l\Ias para esta operación ne
r~sitan como condición incli speusable una atmósfera trauquila y cá 1;&lt;la, Si llueve, no se mue,·en, porque
tienen ba,jo ticna los elementos necesarios para no morirse dt&gt; han,bre en mucho tiempo. S i hac e frío
ó sopla viento tampoco salen. Desrartan&lt;lo estos periodos de i na&lt;·rión
fo1·zosa v &lt;'Onsidt'ra ndo sólo las nor hes en· que el estado atmosférico
se presta 6 por lo menos parece
prestarse á la sal i1h1, Fabre obser1·,í tres casos uifer('ntes :

JABON del AVELLANO
de la BRUJA de MUNYON
El Secreto de la Salud del
Cutis en todas las Edades
y Estaciones
El Jabón que es una delicia á la vez que una nece.
sidad en el tocador

L os animales son mucho más sen
sibles que nosotros á las rnriadones barométricas, eléctricas é b igrométr icas; observándolos atentamente se podría ¡Heclecir el tiempo
co11 alguuos días ele anticipación.
Ejemp los cono~iclos son la golonCon el Compuesto Vegetal ·,trina
que vuela bajo cuando va á
de _Lydia E. Pinkham.
llc,ver, porque nielan también m:í~
Cienfuegos, CU BA.-" Por muchos bajo los i1rnectos que la sin-en ele
a ño~ he estado enfer m a; ten ia un t u- alimento; el gallo que ruando (·anmor,caida de la m a- ta e11 horns intempestivas anuncia
t riz, h emor ragias y lci v uelta del bnen tiempo; las hore l corazón casi n o migas que éuanilo va á bacer ma 1
latía. E ra m i creen- tiempo cierran los orificios del horPr.imero. Noche excelente. Lo,
cia no encon t rar sal- mig uero total ó parcialmente: las
geotrupos se agitan en Ta pajar,..
v ación p a ra mi~ E n - moscas que se ponen iusopor tablee
ra impacientes por salir á s1 bus
t on ces vi uno d e los en tiempo tormentoso y las a b ejas
ca vespertina. Al día siguientP,
librit os de la S r a . que no sal en do su colmena mis
tiP-mpo magnífico. El pronóstico es
Pinkh am y me d e- que cuando el tiempo es muy seseucillo. El buen t iem po es conticidi á h acerle una guro.
nuación lle! del día anterior.
con sulta. Segui su s
Pero hay animales cuyas indicadirecciones y 4 frasSegundo caso. Buena noche. El
cos d el Compuesto ciones son mucho más fehacientes,
e,taclo del cielo parece anunciar
"'-'-''---"-'-'-'--"'---' Vegetal d e L ydia E. según resulta de las observaciones
buen tiempo al día siguiente, pero
Pinkham m e sen taron m a ravillosa- del admirable entomólogo J . JI. }'a·
Jog geotrupos son de otra opinión y
mente. Al pres ente e n cu én t r ome en bre.
no salen. iQuiéu tiene razón, el
perfecta salud, y mi enfermeda d y los
Uno de estoM animales es l¡i Prohombre ó el insecto~ La sutileza ele
s ufrimien tos de antes, h an desapa r eci- cesionaria de los pinos, oruga que
La m uj~r , e l homb re, !na niíioa, tola~ impresiones del geotrupo ha predo. N o p uedo reunir palabras par a con- vive formando colonias dentro do
dos encuentra n eo el Jabón M unyon
sentido el cambio y, en efecto, á
cer tar á V d. mi a grade cimiento p or el una especie de bolsa que fabrica en
un atracti vo especial.
mefüa nod1c empieza á l lover y sisocorro que me ha p ropor cionado con
gue llovlenclo to(lo e l día siguie11s us mara villosos r e m edi os y con sejos 1,. copa de su árbol favorito. EsLa m adre que lo nsa e n los lavad os
te
valiosos.''- CONCEPCI ÓN PRIETO, vda. ta~ orugas no salen do su nido más
de sus niños pron to ee éouvl'nce de qne
que
por
la
norhe
para
pasearse
pu~
de Abre u, Cienfuegos, CUBA.
n o i mportl cuán escaldH&lt;litos se h~llen
'ferner rnso. El c·ielo está c ul&lt;,i: a lrederlores cuando saben que
6 cuá.n irritado teng , @
n cut is en seOtra Operación Evitada.
Lierto. tLloverá/ 'l'odo el mundo lo
,·a á hacer buen tiempo, según lo
~uida, c?n el J ab61\ Mun yon, •e les
N u eva Orleans, E. U . d e A. - " P or CGmprueban las siguientes observa• ,·ee así .Y las apariencia · 1·obuste
v1&gt;elve auave como la felpa y perfumamuchos años s ufri de serios padecimien.
Cl'n la opinón. Sin embargo, lú.-1 do como las rosas.
tos del sex o, vién d om e obligad a por ciones: Una noche contra su ,,o:,·
g-cotrupos salen. Poco después ~i'
último, á g ua rda r ca m a h abiénd ome tum bre las orugas observadas por
Las señorita s, aunq ue eean mny br disipan las amenazas de lluvia y
dich o el doctor que una oper ación e ra el entomólogo no salieron de su
nitae,luego observarl\n qne esteJubón
ai ella siguiente luce el sol.
inminente. Prob é el Compuesto Vege- '' bolsa,'' y al clía siguiente las
la~ aumen t a sus atractivos, d á nrlolea á
tal de L ydia E. Pinkha m y me sal vé noticias meteorológicas publicadas
La tensión el éctrira ejerce mucha su complexión u n vislumbre seduct'&gt;r.
de la o peraci ón.''. - SRA. L1u PEY- por los p eriódicos dieron la expliLa dama q ue n o ea bonit a, pe ro que
influencia sobre los geotrupos. Si 6&lt;l
n oux, 1111 Kerler ec St., N u eva Or- cación de este hecho. La región
les ve agitarse más que ele costum- como casi t oda mujer, desea eerln, enleans, La., E . U. de A.
se hallaba bajo una depresión enorbre, tronada segura. Fabre cita á contrará una g ran a yuda eo el J a bón
E ste g r a n n ú m ero de testi monios, no n.&lt;; procedente de las Islas Britáeste propósito un hecho curioso. Dn- Munyon.
solicitad os, qu e i-ecibi mos p rueba con- nicas, que persistió hasta ocho clías
r.:nte tres días segu_idos los geotrutundentemente que el Compuesto V e- ilespués, durante los cuales las oruLos h omb res qu e q uieren afei1Jaree
pos ele la pajarera parecían locos. sio m olesti a, disfrut ar de en haño, 6
getal d e L ydia E . P in kham es un r e me- gas siguieron encerradas en su vidio g r a n d ioso p ara los penosos a cha- ,·ienda, á pesar de haber ea aquel
Volaban de un lado para otro Jiw ar PU cabeza. de ben usar el J ABON
ques deque s on victimas t an tas mujeres. pniodo noches de cielo despejado y
tropezándose violentamente contra del AVE LLANO de la BRUJA de
MUNYON.
las pm·ecles. El tiempo parece segutlé'mperatura moderada.
ro, pero al fin aparecen las nubes
En venta en las Dr, g uerfas d e J.
l\I. Fabre observaba á u n mismo
y empieza á
llover monótona y
Labadie Sucs. y Cía. y e n las de
X X X
tiempo orugas establecidas en ple·
ccntiuuamente y no escamp?. en
pr~mer orden y en las F &lt;Lr maciaa y
tres días.
La conciencia es el primer libro de no bosque y orugas estable,üclas en
Per fum erías:
uu
invernaclel"O,
y siempre las semoral que poseemos y el que más de·
gundas notaban la aproximación ele
t llabian presentido los geotrnpo~
bomos consultar.
la~ depresiones y ele los fríos lo
aquel diluvio con tres días de anmismo que las primeras. En el mos
tir•ipación f Aparentemente, sí. Pero
X X X
EL PERFUME ROSE DE CHIRAZ
de Enero, por ejemplo, hubo cinco
al aproximarse la lluvia los ~,iotrud, la cua F. Wolff y Son, recaerda la lracancia sane
L os que hablau con el coraz.ón t ro- clías malos, en los que heló por pri•
pos no suelen salir de su agujero.
piezan coa frecuencia en grandes esco- mer a vez, y naturalmente, las oruDf'bíau ele haber ocurrido suJcsos de Ju mu de Persia.
llos.
gas del bosque no salieron; pero ¡ 0
extraordinarios para alterarlo3 de
curioso es que tampoco abandonaaquel moclo. Los periódicos publie,an
ron sus nidos las del invernadero
al fin la solución del enigma. El ·1lritPmpestad, había tenido eco cn el
donde no podían sentir los efecto;
wer día one los insectos se mostraSm· y los geotrupos anul)ci:.ban el
de! frío ni del viento, lo cual inron alborotados había estaliado en
profundo trastorno con inquietudes
dica que Jo que las retenía era el
rJl Norte ele Francia una borrasca
excepcionales. Notificab!•n &lt;:'l hupaso de la depresión atmosfórica.
tle inaudita violen~ia. La fuert·~ eleraeán antes ele que pud iera anunEn otrn ocasión cluraute quinée días
presion barométrica, causa &lt;le la
eial"lo el telégrafo.
hizo un tiempo magnífico. Las orugas salíau todas las noches, 11,.ro gn111111HIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIUV.IIIIIIIIIIIDllllll11lllllrfllllllllllllllllllllllllllDIDfflBIIIBIIIUI
d(• repente, y sin motivo aparente
~e. so1!1etieron á _ !ª reclusión. De
seis mclos al abrigo del invernadero,
sólo se atrevieron á salir las 'OCU·
,,..~~~~~~~
pautes de dos y no en t otalidad. :'.
E
Fabre esperó una depresión y su :
O ::
pronóstico resultó exacto. Dos clíati E
Alivio positivo para los Sarpullidos Deso- 5
Facilita el oue u na misma , en el bogar 6
después los t elegramas anunciaban ::
~uras, quemadas de Sol y todai las afee- ::
eu viaje, r ice y ondule su cabellera en p oel cambio de tiempo y comenzaba §
Clones del cutis. Hace desaparecer el olor del sudor, 5
cos minutos. sin necesidad de fu ego, Vigo•
riza voroue i len e electricidad. No se des·
á uevar.
Es una delicia después del Baño.
::
r.ompone voroue es de acero nlQueh\do.
El otro animal barométrico desEs un _lujo después do Afeitarse. , §
No tira, ni enreda, ni Quiebra el pelo, l)Oroue n o tiene filo ni gozno,s lm oe rtectos.
cubierto, descle este punto de vista :
polv&lt;;&gt; para los N I ÑOS y para el ::
Sencillísimo hasta oara QUA lo usen las 111
por Fabre es el geotrupo ó esca,·/ E
~
Pídase el deq~~!.~Nte Y( s1an~, . al d
.· 5
fías solas, Dura toda 111. vida . Usense te·
,
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Registrado como articulo de segunda clase, en S de Noviembre de 1894. Impreso en papel de lu Fábricu de San Bat&amp;eL

México, t o de Octubre de 1911
Año XVIII-Tomo 11
________
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Los más grandes y mejor surtidos en la República

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' i.;,o!loacán
.,;,

el dom in90 úflúno

Número 14

�DIRECTORIO,
"EL MUNDO Il.USTRADO"
Se

publica semanariamente por la

COMPAiUA EDITORA NACIONAL, S. A.

Director General.
LIC. ERNESTO CHAVERO

Gerente.
MANUEL S. PALACIOS
Oficinas:
Cuarta Calle de I-Iumbolt1 número 52. México,
D . F.-Apartado Postal, 149.-Ambos teléfonos,
485.

Precios de subscripción (Pago adelantado):
En la ciudad, por mes . . . .
En los Estados, por trimestre .
En el extranjero, por trimestre

$ 1.00
,, 3.75
'' 4.50

NUM.EROS SUELTOS
·$ 0.30
En fa capital . .
,, 0.35
En los Estados .
,, 0.50
En el extranjero
,, 0.50
Atrasados . . . . . . . . . . .
.
Para la publicación de aYisos en es~ periódico
dirigirse á B. &amp; G. Goetschel. Avenida l 6 de
Septiembre, 26. Sus agentes en Europa_ la Societé Mutuelle de Publicité, 14 rue de Rongement,
(9 e).

NO SE DEVUELVEN ORIGINALES

"MONNA LIS/\''
Nada más doloroso que el robo de la obi-:1
maestra de Leonardo de Vinci.
Los a mantes del arte, los admiradores d&lt;'l
incomparable artista llorarán con lágrimas de
sa ngre la desaparición de ese porte_nto de In
plástica del Renacimiento y d? e~a 1~comparable creación de uno de los mas rnspuados ge·
nios de que pueda preciarse la humanidad.
Desde que la sacrílega mano de Eróstrato
incendió el templo de Diana en Efeso no se
había consumado un crimen de leso arte de la
mao-nitud del robo de la )fonna Lisa.
Cuando Omar incendió la Biblioteca de Alejandría; cuando hace años fué saqueado el guar·
da joyas de la Corona de Inglaterra; cuando
se comprobó la. superchería de la Tiara de ~~,tafurneis, cada vez, en s uma, que una creac1on
del "enio humano llámese Pompeya ó H erculano desapareceu destruidas por el hombre, . ó
arrasadas ó sepultadas por naturales cataclismos la humanidad ciYilizada derrama lágrimas ante tan tremendas desapariciones que Je
defraudan goces y le aniquilan sensaciones ex•
qui sitas.
El leñador que derriba un árbol multisec ular- el "piomc-r" que incendia la selYa para
pla~tar entre las cenizas cereales ó legumbres;
el cantero que explota los mármoles del Par·
tenon ó los ciclópeos muros del Circo Romano· el metalurgista que convierte en rieles ó
en' clavazón los sagrados bronces de la Grecia
antigua no tienen disculpa; pero tienen expli
cación.
Destruyen, es verdad, lo bello; mas c rean ó
producen lo útil. De Jo que era un capitel hacen un cimiento y Jo que . antes d ecoraba ahora
sosti ene.; convierten U!Il, lineamiento en una
palanca; pern del cantor no han sacado la
fuerza; de la colosal exbuberancia extraen el
prosáico alimento; pero lo que antes 1·ecreaba
ahora nutre.
Pero el incendiario del templo de Diana y
el ladrón de la Monna Lisa 6qué nos han da.do
en cambio de lo que nos arrebataron f icóm o
nos compensan de lo que nos defraudan i t qué
nos otorgan á trueque de lo que nos roban?
Preciso es reconocer que existe esa forma
de la perversidad, la peor de todas, que consiste en hacer el mal por solo el mal, en recrearse en el daño ajeno aun cuando no sea condición ó requisito del bien propio, en e ncontrar
placer en destruir sin encontrar lo equivalente
e n crear. y que esa perversión n,oral que se
llama sadismo y que consiste eo hacer del dolor ajeno la condición fundamental del placer
propio es una aberración más común de lo que
parece.

•

Y el ladrón de ese tesoro de arte es el rnú~
cruel de los sadistas.
Nótese bien que la obra maestra debe reputarse perdida para siempre.
Aun admitiendo que las policías todas de,
CniYerso se confabulen, cooperen á en&lt;:ontrar
v encuentren la :M:onna Lisa, ésta nrnravilla
debe darse por perdida definitiva é in rremisiblemente.
1'.ln • fecto, en toda obra de arte de la magnitud del cuadro desaparecido dos factoi-es cooperan á darle toda su importancia: De una parte;
el mérito intrínseco, el valor absoluto, las condiciones estéticas de la obra considerada en si
misma; y de otra, su abolengo, s u origen, s .1
procedencia, su autenticidall.
Esto últim•) con ser , en el fondo, secunda·
rio acaba entre los amantes del arte por ser
lo principal. 1.'."n bronce, bueno ó malo, de
Juan de Boloña; un cuadro, por malogrado que
se le suponga, de Rafael; un verso tan chavacano como se quiera de Hugo ó de ~1usset,
son mejor estimados, más admirados y más á
voz en cuello pr egonados, que otro bronce, otr"
cuadro ú otro verso de Perico el de los Palotes ó de Juan de las Yiñas aun suponiéndolo~
intrínsecamente superiores. Ahora bien; si la
a utenticidad liace el mérito, la autenticidad,
en cambio, es lo más frágil, deleznable y perecedero que darse pueda.
El estudio crítico, la ''exégesis,'' digámoslo
así de la obra misma, no dan sino datos muy
inciertos sobre su autenticidad. :Meses enteros los más '' conspicuos'' peritos de arte dis
putar án en Francia sobre si unos á ngeles pin tarrajeados en una. tela agujereada que se encontr ó en un desván eran ó no ¡como qmeu
nada dice! llel d h ·ino Rembraudt que nadie,
al parecer, tiene derecho de confu ndir ni con
los más excelsos pintores. Podrían llenarse vo
lfü~1enes con la historia de los fiascos periciales en punto á autenticidad y abolengo de las
obras de arte.
En este p unto lo único seguro es '' la continuidad de la presencia.'' X a die tluda que
el famoso :.\foisés de San Pieh-o ad Víncoli
sea el qne esculpió Miguel Angel, porque desde que lo ejecutó nadie ha dejado de verlo
siempre el mismo y siempre en el mismo lugar. Si hubiera desaparecido s iquiera una semana. ya. nadie estaría seguro, ni el mismo Sursum Corda si era. el Ablese de :.\ligue! Angel,
ó si Jo habrla esculpido el mismo cincel que
creó los Indios Verdes del Paseo de la Viga.
La misma ~uerte espera á Monna Lisa. L a
continuidad se ha interrumpido; .... :.\fonna L isa
se ha disipado.
Mañana surgirán por donde quiera Monnas
Lisas p intadas en Montmartre, en l\Ionte Pincio, en los muelles de Nápoles ó en las ramb las de Barcelona.
Todas pretenderán ser la :.\fonua auténtica,
todas gritarán con la intensidad ele su relieve y la vivacidad de su colorido: ¡Yo soy h
hija del cielo!
·
Y á la Yez la :.\fonna misma, con sn
sonrisa enigmática reirá de los c rédulos despistar á · á los ferYientes, estimulará á l~s escépticos y todos, escépticos, ferYientes y créd~los acabaremos l?ºr confesar que de hoy más
mnguna Mlonna Lisa será aouella de nuestras
preferencias y que el ladrón "nefando ha l o"ra·
do en el cielo del arte apagar una estrella~

Dr. M. Flores.

~~

Un Amor de fiuy de Maupassant
Cami no de Etretat. la carretera se clesborcla
en numerosos senderos q ue ,lleYan tortuosamente, bajo toldos de a cacias, á casas'de campo animadas desde la primavera al otoño por los viajeros y por las flores. Uno de esos cmninitos es
célebre, y debe estar fatigado J,a-sta de la enYidia de los otros caminitos (ltisie1·tos: él ha
conducido en peregrinación hasta el santuario
&lt;le "La Bella Ernestina," á legiones de amigos
de Guy de ,Maupassant. deseosos de rememorar
j unto á nna de las amadas del poeta, el cruento
fin del narrador que, creyendo gozar un dia
la suprema exaltación del talento, acaso sin ti6 todo el horror de saber que eran los brazos
de la loenra los que estrechaban sn caheza.

• • •
En su buen tiempo debió ser una de esas
bellezas &lt;le &lt;mento cuyo influjo s e irradia en
l eguas á la redonda, y entre príncipes ena;morados ya antes de conocerla, deseosos de conquistarla y rendirle tributo de gal antería . l'n oc-

to.,enario pescador de Etretat á quien se la he
no~brado, puso los lacrimosos ojos chispeantes
y se pasó ·l a lengua por entre Jos labios, como
saboreando ópimo manjar. H0y, la bella ~rnestina muy vieja ya, no guarda en su ancianidad ~rgnida ningún vootigio de aquella hermosura. El tiempo que troneha, t roncha romanticismos, la ha h echo convertir el santuario del
autor de ''Une Vie" en posada donde es preciso mezclar las evoeaci•nes del escritor, con
chocolate ó con una taza de té cuando menos.
En el salón princi pal, sobre la cor nisa de una
o-rau chimenea normanda, un retra,to ostenta
;sta tledicatoria: '' A la bella Ernestina, su
amante platónico Guy de Maupassant." Es ese
retrato en el que ya aparecen en la mirada del
cuentista futuras alucinaciones y en la frente
surcos de ocaso. Presididos por su figura m elancólica, hay otros retratos ilustres:
Gustavo
Flaubert, Bar,bey d 'AureviHy, Gamb-etta, . ·?1
pintor Besnard á quien la bella entregó el hno
de su her.mosui·a v &lt;le quien tiene un hijo ya
conoci&lt;lo por la fa ma. En una ?ande:ia (le cobre
1·epujado, mi 1iiunúmero ele ta:Jetas ~e hombres
eminentes -, en los muros vanos autografos entre los c~,;les uno muv J)omposo de Castelar
y
otro de la Reina Isabel TI, su!!ieren un caj,ítnlo er+Pro ,le l1i~to1·i~ de España... Todo
esto es P~•eñado mrnuciosamente, entre algu1,0s nostálgi cos ,s uspiros. La hora ile la ~onfidencia lle¡!a después, cuando la ex-bella ]UZ!!a
que las 11ersonas que 1't escucban no ])Tofanarán
~us iJalabras. . . . ó que pueden ~er buenos
clientes.
-Yo quería á ).[aupassant-llice,-como una
hermana. Y él.... Ho~1bre. más llano no lo
he Yi sto, hombre más rntehgente no lo ha-_
brá.. . . :N"os c1ueríamos tanto, que ha&amp;ta lo~
que sabían que era cariño fraternal tenían
celos lle él. D e muchos de sus cuentos nor
rnanllos, fní yo quien le di el asunto; }?ero lue·
.,0 cuando Yenía á leermelos, me parecian nuc ·
~o~, mej9res. t Verdad que sus cuentos se r~
cuPrdan después como cosas q~e no fueron leidas~ Nadie lia metido la vi da en letr as de
molde como éi. ... Casi siempre que estaba
ateo-re me decía:-Ernestina, si tu no fueras
tan"' a~1i"a de aconsejar (por que yo le regañaba po; sus locuras), serías la mujer n!enos
imperfecta de la tierr a. Y yo le respondía:Si tú no fue,·as tan enamorado y tan pocc •
amante serias el h ombre mejor del mundo! .. .
Sí ha; de sab er ustedes que él se mató, que
abusó de aquella fuerza de toro, de gigante,
que Je permitía. . . . . . (Y aquí c u~nta una _ha·
zaña divina de un Hércules erótico, semeJan·
te á la que el buen Conde Olivier realizó para
sa!Yar á los cloce pares, en la corte de Egipto.
en compaíi.ía de una li~da , :f'.ri ncesa) .. _. .. La
confianza en ,su resistencia f1s1ca le per Jud1có;
aún herido ya, se hacía · ilusiones . ... L a últ ima vez que lo Yí- prosigue,-ac-ababa. de escribir "L'Horla " · todos lo notábamos distraído, pero, ¡cómc íbamos á suponer la terr~~le
Yerdadt Un éiía me llamó aparte y me d •JO :
"Ernestina, nosot.-os nos debíamos haber ama do mejor"; yo me reí, pero de pr o~to se . tornó sombrío y añadió '' quisiera al mismo tiempo poder ,ivir para r ealizar una gran obra,
y morirme p1·onto, enseguida........ haberme
muerto ya " .... ~Ie dió miedo y eché á correr. Después hablamos de cosas corrientes,
mas para nú esa fué nuestra última conversa:
ción .... Cuautlo recuerdo su :fisonomía, en aqu~1
mome nto, me parece que ya aquella cara no
era la suya, sic o la cara de la locur a. . . . ¡Oh,
si u stedes supiera u cuanta tristeza! . . . . D espués no quise volrnr á verlo .... iPara qué1
Desde aquí lo seguí al través del manicomio,
ele la agonía, tle la muerte. U na vez, la única que sali de mi rincón n ormando fuí al cementerio, pe.o babia varias señoronas junto
á su tumba, y t uve que arrodillarme al pié
de la sepultura de otro á rez.ar por su alma.

palabra ele la dedicat oria del
¡·etruto, p a r a que sa pobr&lt;!
poeta no e nt r ara en ia loe L!·
ra y e n la muer t e con un deseo incumplido.
Alfonso H ernámlez Cnt:t.

Las Reinas

P ara la f iest a d eportiva
que celebró el domingo último üa U n ión ,Universal . ele
E stud iantes, do la que hacemos ment ión en otro lugar,
ilw itó ron el ca rácter de 1•f'inas á bellas y graciosas a r ·
t isas de los t eatros de la cap ita 1, quieiies COUlt ri bnyer on
con s u pr esencia á J a r m:,·
y or i-ealc«&gt; á la fest iddad,
que de poi· sí fué muy simpática.
En el palc o ele honor, formando bello rami llete vi mos á Ma ría Con esa, á .Atle
Jina Vehi, á Carm en Segarra, á Cecili a Quiles y á todas las estrellas de la es,· o·
na, t a nto e n el género zarzuelesco como en el dramáti-co; de su s manos recibieron
los v encP&lt;lores el premio á
sus proezas.

0

Cuando llega la hora de servir el chocolate,
movidos por igual escrúpulo, el amigo que me
acompaña y ~-o, nos oponemos á que ella nos
sin·a de criada; todo es inútil: se obstina, y
sin sospechar fa delicadeza de nuestro empeño,
nos colma las tazas, echa agua en los ,asos,
nos ofrece dos sen,iJletas qui! han debido reGpirar largo t i empo, en el fovdo ele uno de esos
patriarcales armarios normandos, el ácido perfume de un m~ mbrillo. . . . Mientras nos alejamos, al verla en el umbral descle donde nos sa luda con obsequiosidad de comer ciante deseo~o
ele acreditar su establecimiento, mi compañero
y yo hablamos de ella:
- 'Normanda, campesina y sentimental, po!
este orden- dice él y yo:
-Sí, es un poco triste encontrar, en ella á
la hostelera.

. .

1

.l -Ahora va á e ntrar á r ef erir h
h istoria á l os otros viajeros. Pero
yo que en estos fragantes y hondos
r r e púsrulos normandos, s iento anJ,,,Jos de infundí,· amor y poesía cu
todos los seres, p ienso que ella s r.
hrt m ostrado sórclicla por que no n os
r re:vó dignos de escurharla; pieuso
']Ue Ern estina tiene acaso el sag ra·
do e,.,olsmo ele sus r emembranzas
y qu ; , de noch e, e n el silencio, en
el frío d e las largas v eladas de inv ierno, cuando no hay viajeros ni
n egoci o, vuelve á ser "la bella Ernestina ' ' y llora á su adorador, relee sus cartas, aquellas ' ' aquellas
que no se pueden enseñar,'' y h ast a lamenta no poder suprimir ur.lJ.

Gran Meil-coach conduciendo á las reinas á la plaza -Premiando á uno de los vencedores.
Otro carruaje con reinas.

un\\lEPS\1 r,.n.tA

B\euo1Ec~. ,-; RE'íEs"
,, ALfONSO
f Oi' DO ¡-,JCA ROO

coVARRUBI\

�bando para siempre su recogimiento, y uaeié:•&lt;lole anhelar una perenne jll\·entud, una orie,1tal riqueza, un perenne &lt;leseo &lt;le amar.

* * *

Sobreun tema deBalzac
No tengo esta semana asunto i111port;1nte de
que escribir. Por eso os hablaré del más importante de los asuntos: ele] amor.
Hojeo en este instante una noYela tlc Balzac.
uua Yicja novela célebre y eterna, y sobre u11,1
de sus pá¡ánas, iluminado por el ¡.!enio d,&gt;1
maestro, bordaré la presente crónica. "N'o sC'
me escapa que algún malieioso dirá sonrien,.1&lt;&gt;
con fina, penetrante ironía, que no soy yo, si
no Ilalza(·, quien por hoy hato el gasto;-pcro
eso saldrás ganando pío .Y distreto lector.
'l'rátase-¿á qué repetil'io1,-no !le un can
4
ti,·o beso enamorado, que diría nuestro tlelitioso Urbina, sino de un cnamoratlo joven tauti•
YO ,kl ansia ,le un beso: Rafael tic Yalentin,
poeta, noble seiior pobre· y enamorado (10 una
gran mujer enjgmi'1.tita, que '' n1ás que mujer
es toda una uoYcla' ': Feelora.
Rafael de Valel)tin, aristócrata tronaclo, am'.t
á 'feodora. Uonságrala, á despecho tle la gran
obra de ciencia y de belleza que se proponi:L
en su Yicla real izar, todos sus días. Por ella
ayuna; por ella padece insomnios; por ella .. ..
i Ya veis, el eterno c'!-so!
De su sabiduría, ¡,quién duda? Préciase el
mozo de habe r hurgado á su sabor, lrnndiemlo
los brazos hasta los codos -como los ladrones
del palacio do Alacliuo en cofres do pedrerías,en el humano corazón. Es un vidente: los más
ocultos matices del sentimiento se le aparecen
con la limpia transparencia de una materia
translúcida. Y, sin embargo, el amor le vueh·c
ciego y tonto, y su torpeza de hombre sat11ratlo ele ciencia psicológica, pero presa ,le una
pas ión, estréllasc contra la •luctiliclad extr¡,ma
la artera consciencia y serenitlad coqueta d&lt;'
la esfinge.
'' ¡Ninguna &lt;le las humanas 1cngnas-t1jee
Rafael de Valentin,-uinguna traducción del
oculto pensar hecha con ayuda del color, del
mármol, de la palabra ó del souido, podría dar
idea del nen·io, de la verdacl, ele la perfección
y espontaneidad del sentimiento en el alma!
¡Sí! Quien dice arte, dice mentira. El amor
sufre transformaciones infinitas antes &lt;le mezclarse para siempre con nuestra vitla y de teñirla por siempre con su color de llama. E1
secreto de esta fusión imperceptible escapa al
auálisis ~lel artista. La verclaelera pasión SC'
expresa por med io de gritos, de suspiros te!liosos para un hombre frío. Es menester ama,·
sinceramente piua comprender á medias los 1·11bores de Lo,·elace leyendo '' Clarisa Harlowc ''·
El amor es una fuente ingenua, que parte de
sn lecho de berros, ele flores, tle arenillas: que,
ora arroyo, ora río, cambia de naturaleza y el'°'
aspecto á cada onda, y se arroja en un incon·
mensurable oclano donde los espíritus incompletos sólo ven monotonía; eloncle las grandes
almas se abisman en perpetuas contompla~ioues. ''
Rafael de Valentin considera, pues, digna de
su grande espíritu de idealista casi apartado
de la realidad existeute, esta su arrebatadora
pasión por la mujer toda misterio y belleza.
Para él, tau eligna como sus investigaciones Jl lnsóficas encaminadas al descubri1;1iento !le la infinita verdad, y como sus escarceos poéticos,
concebidos en plena embriag.iez ele música ele
rimas en un &lt;leslumbramiento ele imáoenes lo
es su emocionada contemplación del a~nor · ~lespertado por una silueta blonda que pasó, com'.\
).fargarita en la visión del Doctor Fauato, tm·1

Rafael de Valcntin no acierta á ,lesl'fibir Jo,
q u e él llam,a '' tintes transitorios del sentimien·
to.'' Se ve arrebatado por una vertiginosa co1Tiente pasional que le hace olvidarse de s,1s
ilusiones de sabio y tic artista más caras¡ que
le anan~a ,le la torl'e tle marfil soiiatla por Alfrc&lt;l tic \'iguy, )' que le pone en conta(·to con
el mnntlo, al que odiaba y casi no ,·ouocía en
razón del apartamiento y timidez monatales de
sus años do ailolesccnte. Su resistencia rosulta
ill(•apaz de tontrarrcstar la energía avasalla,lorn de aquel impulso. Débiles son los la·
zos de una teruura infantil que pretende atraerle al calmoso silencio ele la bohanlilla, escenario que fué de tres aiios do nunpafüi mental.
Inútiles los reparos (!_ue á ta11 lo,·o deseo oponen su trjstc indigenc·ia, su ningún ,·a!in1icnto
sotial, h, dignidad hereLlaüa de los nobles antl'pasado~, tle la cual míts que rug-osos pergaminos tlaban fe una ju\'entu&lt;l de sacr ificio, inlllOlada en los altares del ideal, ,v una hcrúica
abst i nent ia del pla(·&lt;'r, cuando el pl,H·er estaba
fuera ,le la ,í:·bita de actiún del !'spíritu.
El mislllo ;e asombra de su estado moral. No
alcanza á comprender la razón de aquella sinrazón. '';, Cómo 1·eproduc ir-exclama,-las Yi ,·as
y misteriosas agitaciones del ánimo, cuando
palabras nos faltan 1iara pintar los miste~·ios
,·isibles de la belleza 'I "
Queda strnpenso ante las fascinaciones que su·
fre. Nos confiesa que por muchas horas ha
perlllaueci&lt;lo en éxtasis ine.fable, ocupado tan
sólo '' en \'Orla,'' feliz, penetratlo de una arrobadora dicha.
'' iFeliz Je qué !-piensa-Lo ignoro. En
tales momentos, si su rostro se inundaba &lt;le luz.
op~rábase en él una suerte lle fenómeno que lo
tornaba rosphlntleciente; el vello imperceptible
que tlora su c utis delicado y fino, dibujaba suavemente sus contornos con la gracia que admiramos en las líneas lejanas del horizonte, cuanüo se pierden en el sol. Parecía corno que la

fuz la acariciara uniéndose á ella, ó que escaJlase Lle su radiante faz una luz más viva que
la luz misma; luego una sombra, pasaudo sobre el duke rostro, (lábale cierto color que Yar iaba las exprnsiones, haeientlo cambiantes lo~
tintes. A menudo un pensamiento dijérase quP
se reflejaba en su frente ele mármol; sus ojo~
parecía que enrojecían, vacilaban sus párpados, sus rasgos oscilaban, agitados por una
sonrisa¡ el coral inteligente (le sus labios se animaba, se desplegaba, se contraía; no sé qn6
rdlc,jo de sus cabellos daba tonos sombríos :í
sus sienes frescas . ..... "
Y el aristocrático poeta anuinatlo, poseído
tle la embriaguer. tlc tales l'Ontcmplaciones, rn
fi11aba, suti lizaba más y má, sus horas extáti

El Congreso Nacional
de Educación
Una sesión demostrativa

cas:

'' Uada matiz de su belleza proporcionaba
11ueY0 regalo á mis ojos, revelaba gra(•ia:s ig·
notas á mi corazóp. Yo quería leer un se11tilll iento, una CSJHlra n;,,a en todos los aspectos ,le
aquella cara. Aquellos mudos discurso&amp; pene
trab¡rn ele alma á alma, como un sonido en el
ero, y prodigábanme pasajeras alegrías que de•
jaban en mí huellas profundas. Su ,·oz me pro
dutía un delirio C!Ue difícilmente logrnba reprimir. lmitanclo á no 1·ecuerdo qué príncipe
de Lorena, no hubiera scnti(lo la quemadura d~
un astua en la palma de mi mano, en tauto
que olla hubicrLJ pasado por mis cabellos sus cariciosos dedos. No &lt;'ta una admiración, un deseo;
sino un hechizo, una fatalidad ..... "
Asi amó el marqués Rafael de Valentin á la
enigmática, á la arcana uondesa Peclora, '• la
mujer sin corazón.'' Nada tiene ele nuevo cu
verdad. Pero el cronista te lo cuenta, Je;tor,
para qnc apartándote por un momento ele la
cosa política, al refrescar tus memor ias tle "La
Piel tle %apa,'' Ynelvas á tu ant igua afición
por las gayas letras.

fl
.: b a J o de la semanna próximo-pasada. se
- s~
efectuo la tercera seswn
· · &lt;,e
, ¡ Congreso Nacio'
nal Etlu catil-o la cual tu ,·o el c·ná·tc r le
..
tl:.1

demostración.

e

v

l

SCSlOll

Al efrcto se rN111ierou los delegados en el ja1·dín infantil" .I!'roebel ", que es á la tlireccioi; de
la seüorita profesora Estefanía Castañeda v
a,istieron á las pruebas objetirns llevadas á' c~bo por profesores y lumnos en las cuales demostraron cómo se imparte la eelucación en los
kinclergartens ele la capital.
Los educandos hicieron labores manuales, juegos Y coros, y los profesores, para mostrar su
aptitucl, se cledicaron á los mismos trabajos qn r
ios niiios.

Escnuaen el lago de Chapultepec durante las regatas del domingo último.

Juego de demostración por un grupo de profesoras.-Los dele ados 11
Grupo de delegados que a!stió á fl!~~ón~l plantel,-Labores de los educandos.

�El Sr. Presidente de la República
en Coyoacán.
La e·iu,la,I ,l¡, ('oyon&lt;·:in si' ¡rnso de n&lt;'sln &lt;'i
&lt;lomin¡!o último para 1·1'c-ihir ht ,·isit:t del L'rimer :i\[agistr:ulo dr la Na,:ilrn, &lt;1ui(•11 fué g-:dan·

teml'ntr invitado por los ,·et·i nos de In loc·nlitlatl
para que ina ,,gurara la cxposic·ión anual &lt;le flo
res _v plantas )' asisti&lt;'ra á la kerml'sse orgnni
zada para &lt;·Cll'brar la c·itael:t inauguración.
A medio ella se ¡Hes&lt;'ntó &lt;'11 Uoyoae•án el S&lt;'íior
Prl'sidrnte &lt;'S&lt;·oltndo por los gin&lt;'t&lt;'s &lt;le la lo&lt;·ali,lad qu&lt;' fucrou ,, &lt;'sp&lt;'rnrl&lt;' ,, las nful'rils de
b misma.
A I clcseen,lrr clPl nutomc',vi I el s&lt;&gt;íior el&lt;' In
Rana fu.S r&lt;'&lt;·ihido por una &lt;·omi sión di' vN·ino&lt;
promincDt&lt;'s, t•iltrt' los qu&lt;' íi¡.(urnhan el dodo~
,Ion Aureliano Urrntia, el litencindo Manu&lt;'I
Gar&lt;·ía, don Emilio Azoiíos, tlon (,ermán Uh:í
,·ez )' &lt;lon L11i~ 1Ion&lt;lrag6n. El licen6ado clon
Antonio Ramos Pedru&lt;.'za &lt;lió la hien Yenida ai
Priml'r hlagi stra&lt;lo, v éste la rontestó s11mame1lt(' agra,lt'r ido.
•
, El si_tio_ es1·.igi&lt;lo para la kerml'SS(' íné &lt;'I j:u.
d,n pnnt1pnl ele la ciudad el nial &lt;'staha prt&gt;(•1osamfllnte tl~&lt;·ora&lt;lo; los gn1&lt;·io!-io:s ,v C'iegantf's
puestos estuv ,.,ron r, &lt;·argo el&lt;' &lt;lamas &lt;listin,,uiclas la~ que 1,irirron clerrod,e de originali&lt;lad
~, bu&lt;'n gusto.
~e~orrió _el ~eíior Prcsielenk toilo el jardin,
re,·1h1eu&lt;lo a t·a&lt;la paso muestras ele ap1e1·io y
ele &lt;·ariiío, y en seguida se dirigió al sitio donti,,
clehía ser inangmada la exposici,')11 ¡]p pla.ntas
y flores, visitó y &lt;'logió lo~ ejemplares cxpu!'stos ~• una vez que huho rN·orrido y Yisitado to-

El señor J .1cto:· Urrulia, recibiendo al Sr de la Bar raá su llegada á Coyoac·n.

E l Señor Presidente recorre la kermesse.-Grupo de señoritas esperando al
Primer Magistrado.-Llegada del Sr. de la Barra.
Puesto de cerveza.

&lt;los los sitios ele las fiestas populares, fué i11\"itatlo por l'I
doc·tor Urrutia parn que fu¡&gt;1·a ÍL ,•isitar l' I san atorio que lleva
el nombre del distinguido c irujano y ac·eptara tomar ei luneh
en i&gt;l.
La comiti\·a se dirigió a l sanatorio e n cuyo _jardín so sir
Yió el exquisito lunch, después clC'I cual se proudió á hacer
la ,·isita al establ ecimiento.
1\unca había estado. el ~\'ñor ele la Barra en el sa'latorio
Y. '}ue&lt;ló sm~~mente sorprcndi&lt;~o ante los adelantos cl!'l que'.
sin exagl'mc,on, poclelllo~ fOnsHll'rar como el prilller cstablerillliento en su ¡.(énero, l'll HUl'stro país, :v que se ha1la segnrnrnente (1 la altura di' los n1t'jores del mundo.
La !'xistencia del sanator.io so debe al tesón clel ,loctor
l'rrutia, quien, justamente preocupa&lt;lo por la carencia de un
verdadero ~anatorio en uul'~tra capital se propuso fuuda1 uno
que respondiera á las necl'~i&lt;ladcs de nuestro engrandrcimiPn·
to constante.
Apartán&lt;lose ele lo nco,tumhrado entre nuestros l).édieos,
no se limitó á la aclaptarióu, mí,s ó menos mala de uu edificio existente, si no que empi-endi ó la construcción ele ,111 vcrcladero sanntorio, con todos sus req· ,erimicntos y con las exigencias ele la ciencia moderna.
Para ello e_mp~zú por escoger uno ele los pueblos más pin
torcscos del Distrito y en él adquirió un terreno que mide

nach menos que ochenta mil metros cuadrados. En esta cnor·
me C"-tensión plantó un verdadero bosque, y dentro de éJ ins·
taló bellos y graciosos pabellones que alojan á los enfermos
quitándoles toda ide~ de hospital y dándoles la aparieucia de
hallarse en una quiuta de :·cer eo.
Ei edificio general, que más bieu es una reunión de edificios, se halla dividido en tres partes; una de ellas dedicada
á los enfermos que necesitan la interveuciión quirúrgica; otrr,
á los enfermos do enagenarión mental, y la otra á los tuberculosos. Uada una de estas partes, que por si misma es todo
1111 rnhatorio dotado de todo Jo que puede necesitar, se encu,m
tra separado del resto por amplias calzadas y espaciosos bosques que contribuyen eficazmente á la purificación del aire.
Acerca dPl departamento de cirugía, encontramos en uua
publicación especialista, hecha á raíz del estr eno del sanato·
rio, Je, siguiente que reproducimos con gusto:
"Quiso personalmente dirigir el sanatorio de cirugía;
era muy explicable; su Yasta práctica, su decidido amor y
excepcioual habilidacl en este ramo, lo hicieron tratar de realizar todas las condiciones que la observación cotidiana y el
con-;tante estudio le habiaa hecho encontrar como indispensables para el éxito de las operaciones quirúrgicas. El sanatorio do cirugía está con~h:ido, y si tratara de señalar de
fectos, sólo 1iodría decir que el doctor Urrutia se había excedi•lo, no sólo en las coudiciones bigiéujcas y en los elcmeutos p:..ra practicar las operacic,nes con todos los adelantos mo
demos, pues eso uo sería ,]efecto, sino que, dejándose lleYar
por ~l' amor á la ci ru¡.(ía, trató do darle un carácter mon.;.mcntal, quiso harer más bien un templo en el que basta la
pintu1a, con su simbolismo, la idealizara, y en el que, si bieu
hay ~us pecados arquitcct6ni~os en cuanto al empleo de algunos de los elementos coasvgrados de nuestro arte, eu cambio se logrará que el enfermo olvide lo más posible la idea
tritite del peligro que constituye para él la operación quirúrgica, imaginándose más bi~, que eutra á un edificio do re·
creo con cierta apariencia de granclioúdad que ayuda á Je,·antar su espíritu abatido.
Los dcparta111c11tos para enfermedades mentales y t.ubcrculosis !'orrespondcn á la esplendidez y magnificencia, Jo mi~mo que
ú lt, propiedad y suficienc· ia del descrito, y si hemos dado prefrrcn.-ia al anterior es en rnzón de que todo el mundo sabe
que el señor doctor Urrutia es una autoridad en cirugía, no
solo en nuestro país, sino en los principales centros médicos
del 11,un~o, en los que se conccen sus maravillosas operaciones,
por medio de proyecciones_ luminosas ele vistas cinematográficas tomadas en el sauatono
'fo&lt;lo esto y otros detalles que desgraciadamente no po
demos mencionar por falta de espacio fueron admirados por
el Primer Magistrado ele la :N"aci6n, quien dió las oracias a l
seüor doctor Urrutia por haberlo dado el "Usto d~ conocer
una iustiución tan beuéfica ) tau honrosa p:'ra nuestro pais.

-==ii-=::i,~ ;;:::::;::::=========-======::..:..__==== = -El señor Presidente y sus acompañantes en la esialinala del pórtico del Sanatorio Urrutia

�• l ..
(De las M em orias de :Filomen a.)

(Para " EL MUNDO ILUSTRADO." )

::-raurieio te,,ía diez añosi sus cabellos er:, .1
negros y ondulados, y en sus ojos había el c·o
lor y el misterio que tiene el mar por la tarde.
Todo el encante de Maur icio estaba en los oj1J
1rnrecían dos imanes.
Si yo sembraba en mi jardín amarantos,
::-'lanric io senll,raba amarantos en el suyo:
~i él sembraba frijolillo en l\U jardín, yo sem•
braba frijolillo en el mío.. . . porque Mauricio
.,· yo nos amábamos.
Hada cuatro meses que había ido con su fa.
mil ia á Yh-ir junto á nosotros en aquella vieja
&lt;·asa. Algo recuerdo de la historia que se Jiga
ba con él; su padre, que era español, había
muerto; la familia, venida á menos y forza•
da por la situación, había dejado la casa ele·
gante que habitaba, par a ir á aquel caser ón
ruinoso cuyo jardín inculto, casi montaraz, es
taba separado del nuestro sólo por unas ve1·ji•
llas ele madera que eJ sol y el agua carcomían.
Las mejoreli rosas de mi jar dí n e ran para
Mauric io; los mejores heliotropos del jardín
tle Mauricio eran 1iara mí.
·
Yo sonr eía dichosa cuando le Yeía surgir en·
tre las matas que cubrían la Yerjilla, serio, pá·
)ido, con un gran ramo de heliotropos en la•
mano ..... Parecía una figura &lt;le estampa.
Aquel color de los heliotropos hacía un contras·
te es13ecial con la palidez de sus mejillas y con
el verde extraño que tenian sus ojos. (A traYés
de los años veo los ojos de mi amigo, atrayeutes, orlados de pestañas dor adas, con refljos
(l e piedras preciosas.)
Corría hacia él para recibirle las flores; y
después, los dos nos sentábamos á platicar sobre la hierba.
-iCuántos años t i enesi-me preguntnba
Mauricio.
- Diez,-le 1·espondía.
-iDiez? . .. como yo,-repetía él.
-Tu historin y la mía se parecen¡- le cl'!eía¡-ya ves, mi padre también murió y somos
pobres como tú.
-Siento la muerte de papá,-me decía él¡ -·pero me alegro de haber perdido nuestro capi•
tal, porque Hi así no fuera, viviríamos tod:t·
vla en la otni casa y . . . . no te hubiera cono·
ci&lt;lo.
-iDe veras te alegras lle haber perdido t u
rapitalf
-De veras.
-Pues si tú te alegras, me alegro yo tam·
bién,- le decía.
Luego quedábamos inmóviles y no nos de·
ríamos nada más.
:Muy cer ea de nuestros pies, un gran hormi·
¡(uero ab11ía ¡su b()Ca negra. [Las ·hormigas
pasaban junto á nosotros eu cadena apretada,
llevando migajas, bojillas y palos minúsculos.
El viento soplaba mansamente, y el duraz·
no que nos daba sombra soltaba sobre nosotros
la lluvia leve de sus flores rosadas. Algunas
,1e esas corolas queclaban presas entre ·ios negros cabellos de :Mauricio, y yo, al verlo así,
0

:

bnñn&lt;lo en flores, volvía á 1)ensa r en las figu
ras ele lns estampas.
- ¿Sembraste las semillas ele pensamientos
qu() te tlí ?-me 1,reguntabn :Mauricio.

-Sí,-le &lt;leria yo¡-ven [i ver.
Y lo llevaba &lt;le la mano á un r incón obscuro
y húm,e&lt;lo donde había u nos viejos cajones llenos de tierra.
- L uego que los pensamientos broten,-le e~:plicaba yo,-los trasplanta1·emos¡ yo pondré los
míos junto al pozo, y tú llevarás los tuyos :11
montecillo doacle est á la higuera, iquieresi
- Yo quiero toclo lo que tú quieras;-me
respondía Mauricio con voz velada y tímida.
El t ono de aquella voz nos recordaba que no
era amistad, s ino al}lor lo que nos unía. Y
confusos por este pensamient o qu e t odavía n;,
era aclarado con palabras, quedábamos inmóvi ·
les j unto á ios almacigos, mirando fija mente
las sombras movedizas que en el suelo pintaban las moreras.
- ¡Mauricio!-gritaba una voz desde el in•
culto jardín.
Era la madre de :Mauricio que lo llamaba
par a la comida.
-Hasta la tarde¡-me decía mi amigo exten·
cliéndome su rnano fina y blanca.
-Hasta la tarde,-le r espondí.a yo aceptando
la mano que me ofreda y sin atreverme á Yer
sus ojos.
Y en la tarde, al volver del colegio, Mauri·
cio y yo nos encontrábamos nueYamente en
el jarclí u.
-Cu:rndo los pensamientos florezcan,-mc
decía t,Iauricio,-pondremos c1os en un libro pa•
ra guar darlos como recuerdo .....
Yo hubiera quer ido preguntarle: icómo r e·
cuerdo de quéi . .. . Pero no m e atrevía, y así,
quedaba yo eu s ilenci o.
-Tú nunca te has ret ratado?-decía tle pron
to Maurieio, como recordando algo.
-No, yo no, ¡,y túi . . .. .
- Yo, sí, mira :
Y me mostraba un retrato pequeño cloncle el
rostr o ele mi amigo aparecía con todo el en·
C'anto raro de sus ojos color ele mar.
-iLo quieres1
-Sí.
-¡Lo guardarás por mucho tiempo!
Yo hubiera querido decirle : '' Lo ~ull!·dan\
por tocla la vida'; pero no tenía valor ¡,am
tanto, .Y decía solamente:
-Sí, lo g uardaré.
- Si yo tuvie:ra tu refrato,-se atrevíR á de•
rir 1\.[auri(:io¡- lo llevaría siempre conmigo y
&lt;liria qne lo lH:sieran en mi caja cua.ndo me enterraran .. , .
Volvíamos :i quedar silenciosos, con los o.joq
fijos en el suelo.
Después, las sombras iban bajando poco á
poco¡ los grillos comenzaban á cantar deba·
jo de las pie;lras; algunas luciérnagas prendían
en el aire sus ~,rolillos rojos, y el 'huele ele no·
che' parecía haber volcado sobre el suelo todti
su esencia, porque ele allí se alzaba!'.! olas em·
briagantes que nos envolvían.
La hora y el cuadro eran hermosos¡ pero
nuestro iclilio se rompía de repente, po.rque mi
madre me llamaba ilesde el corredor.
-Hasta mañana,-me 'deciía J.Iauricio con
tristeza.
-Hasta mañana,-le respondía yo en el mi~1110 tono.

Y nos sep-u:íb:.unos.
lle aquí la historia &lt;le todos los días. Yo
adoraha á Mauric io¡ su retrato no se apartaba
de mí. En ol colegio, durante las horas de es·
tudio, los ojos ele mi amigo se extendían ante
mi rerucrdo como apaci bles lagos que me in,·i·
tasen á cruzai· sus aguas. . . . . Aquel cariiio
llenaba m i vida entera.
Cuatro m eses hacía ya que 11'.(auric io e1·a
nuestro vecino. Mi ·madre retraída siempre,
no había trabado a m istad con la familia de mi
amigo; pero él y yo cumplíamos por todos, \•i•
sitándonos á diario y recibiéndonos sin cer&lt;'•
monia sobre la hierba de nuestros jardines. El
suyo era una selva, un brelial; los saeatones se
alzaban allí con libertad sal vaje, y só lo en u n
pequeño arriate, junto á la fuente, florecían
heliotropos y geran ios. En un rincón obscu·
ro habia un montículo, y sobre él estaba la
gran higuer a debajo de la cual habíamos pro·
yectatlo trasplantar los pensamientos ele 111au
r icio c uando brotásen en los almácigos.
Nuestros planes y nuestro amor caminaban
en armonía perfecta, y nosotros gozábamos ele
la felicidatl y de la vida á pulmón abierto.
Un día, mejor dicho, una tarde, Mauricio
se llegó á mí precipitadamente, para traerme
esta nueva fatal : su tío, un canónigo rico re•
sidente en Cácliz, mandaba por la fam ilia, y
ésta, que había recibido la noticia como u11
regalo del cielo, se aprestaba á la marcha ... .
Mauricio, sin inmutarse y con la Y0Z re·
suelta, me elijo ele este modo :
-Antes qae irme de aquí, me dejaré matar¡
elil·é que me quedo de pupilo en el colegio;
solicitaré trabajo en un comercio cualquiera;
propondré que mP. manden al Seminario .. . .. .
Yo, que vela más lejos que mi amigo, abarqué la s ituac ión y le elije:
-'l'odo es inútil, l\fauricio;-tu mamá te
manda; tendrás qu e obedecer y .... t e irás.
--Antes que irme,- c1ijo él,-mo escaparé, me
esc-oncleré, lrniré de aqui. ....
Aquello c-rn una de tantas ingenuidades que
tenía.
Yo le escuchaba moviendo la. ~abcz~,
e·011 inneduliela&lt;l y llor anclo en silencio.
Desde esa tarde, toclo cambió. Sobre el ja r
rlín parería caer una gran sombr a, y nosotros
sentíamos como si el sol se hubiese puesto en
nuestras vidas, .... Ya no regábamos las plantas¡ ya uo cuifüibamos los almácigos; ya no te·
níamos pro~•ectos, ni gusto, ni ilusiones ..... .
Todo había. coneluíclo.
Mauricio, s in embnrgo, solía exrlamar:
- Antes que irme, huiré, 111&lt;' l'srontleré, me
esraparé ....
'Pero ¡ay I los esfuerzos ele mi amigo eran
los inúti les esfuerzos del pajarillo dentro de
la _jnula . . .. Aquello no tenía remedio, aquello
no po(lía tener remedi.o: aquello no tun1 reme
,lio ..... .
El término se cumplió; las puertas del viejo
caserón se cerraron, la familia salió, y mi ami
go, que había ido por última vez al corredor
do nuestra casa para despedirse de mí, oyó de
pronto l'l grito fatal que iba á s epararnos:
-¡Mnuri&lt;•io! .... ¡ele prisn! ... ¡se nos haC ,)
tarde! ..... .

Era su madre que desde la ca1le 1e llamabJ
con u na ,·oz que no tenia r éplica.
Maud c io me sa ltó al cuello con dolorosa dP.·
sesperación. Nuestros brazos, con f uerza a~
fierro, se enlazaron como líanas qu e sólo el
hacha puede separar, y nuestras lágrimas co·
rrieron eu manantial abu ndante b añándonos
las 111&lt;' ii llas. ·
- ¡111auricio, M a uricio! ¡no te \'ayas!-le gritaba yo loea ele clolor,-1 no te vayas! ¡ 110 quie•
ro que te vayas! .. . .
Hubo que separ arnos, hubo que c1esatar nues•
tros brazos, destrozándolos como plantas q ue
se a rrancan d&lt;" raí z .. . ..
M i mache, llorosa, t iraba &lt;le mi cuerpo, y
la madre ele 'Mauricio, que había entrado a l
corredor, t iraba, por el otro lado, del c uer po
de mi pobre r.migo .. . . '
-¡No quiero inn e! ¡no quiero irme ! . .. g,·itaba éste enronquecido por los sollozos, :.fer rándose á mí como se aferraría al br ocal del
pozo un gato a menazado ele caer en él .... .
Sus manos cles.,.arraban mis vestido~. Su~
cleclos habí a n de_j;do huellas rojas en mis me·
j illas, el desgrneinclo se asía hasta iie mis ea•
hellos . ...
Las hermanas de Mauricio habían entrado
también y ayudaban á separa rnos. 'fudos estaban ron t ra 1,osotros .. .. ¡Cómo íbamos á ye11
cer en aquella lucha bá r bar a y desigual~ . . .. .
Gana ron ellas . ... Y mientras mi madre me re·
tenía en sus brazos, ví cómo sacaban por el
zaguán á l\lamicio, arrastrándolo Yilmente so·
bre las baldosas, como fardo que hay prisa di?
arrojar á una carreta ..._.
E sa fué la última visión qu e tuve de mi po•
bre am igo. Y esa fué la primera pena que el
amor me trajo.
Ahora, si queréis saber cuá_l fué m i segu n·
da pena de amor, leed lo que sigue.
Mauricio, al comprender ya que su :i~je cr,l
inev it able, me había dicho: _" 'fe escnbtré .. . .
nos escribiremos.'' Yo liabía aceptado con en·
tusiasmo su ¡..roposicióu, y los dos habíamo~
jurado con sole~nidad ser fiel~~ y_ seguir cultivando por escrito n uestro carrno rnm,:,nso.
Así pues, cuando ya mi a migo e_s tu vo lejos
de mí, comencé á esperar con ansia suprema
aquella pri mera carta.
Después ele cuar enta días que me parecieron
cu arenta siglos, la carta llegó por fin . En el_ia
me contaba su viaje, su desolación, su tns·
teza. Cácliz era una gran ciudad, per o sólo
en nuest ro jardín estaba la dicha. Su ca!·ta
era la1·ga, llena de exclamaciones amarga~ por
nuestra separación; y al final de ella_ ven,1~ este encaroo oae me sonó como uu gnto :
¡E s·
críbeme ~)roñto, por favor! ¡acuér date que lo
prometiste! . . ... ''
Yo no deseaba otr a cosa. Corrí á bu scar t i n
ta y papel, y me senté á eseribirle debajo de
las moreras. M i carta era un refleJ0 de la su
ya; en ella le hablaba de_ mi t risteza, de la t r is
teza del jardín ele la tristeza que r odeaba to·
das ]as cosas desde que él había partido. ErP
Jar oa tamb ién mi car t a, y rematab a con el
mi;m~ «r.it o d~ la suya: " ¡Escríbem e pronto,
por fav~rl .. . . . " La doblé c~i5laclos:1mente, }ª
introduje en el sobre, y perf1 le encima de e)
con mi letra mejo1·, estos renglones: "A Maur~cio del Valle, Cádiz. España." Después rle escn ·
b ir esto vi oue faltaban en el sobre el número ~la calle' donde v ivía Mauricio. Abrí de prisa su
carta para buscar en ella esa dirección,. y ...con h.o·
rror, con miedo, con el espanto ~e qm en ve ab rrr·
se á sus pies u n abisi:no, encon.t_re que en la car\~
ele 111auricio no venta cl1recc1on ~lguna ..._. 1\1.1
amigo, que no era un gran pr ensor, h:.ib;a olviclado lo principal: decir la calle y el numer/J
&lt;le la casa en que vivía.
Me dejé caer sobr~. la ~ie_rba en un rapto
de i nmensa desesperac10u, s1ntiendo que el mm,rlo acababa ele cer rarse áute mí. . . . i Qué me
rer,taba por haced Nada. Quedé sobre el sue·
Jo, inmóvil, aplastada por aquel nuevo gol·
pe .. ...
l •
l\J'!.ls de pronto una débil esperanza se a zo
e n mi corazóu: q;ü7,á llf.aur icio reperaría ese ol·
viclo avisando en la carta siguiente lo que en la
primem ca liaba .. . .. .
Guardé t ristemente el pliego que con tanto
entusiasmo había yo eserito bajo las moreras,
y otra vez comencé á esperar. P~s~dos uno~
días el correo me trajo nuevas noticias de m1
amigo. Abrí el sobre precipitada!11ent~, no ya
par a leer sus frases de afeeto, sino solo para
buscar el nombre y el número de aquella ca- ·
lle ele Cácliz que había llegado á ser una obse·
ión par.a mí.¡ pero ¡ay! con profund~ clescou·
8
suelo ví " que aquel nombre y aquel m 1mero, no
venían tampoco en esa ea1·ta .....

Yo, que conoc-ía bien esas clistraceiones de
mi amigo, abrí los brazos en u n amplio gesto
ele renunciación y exclamé con profunda amar·
gura : "¡Separados para siempre! .. ... . "
Y aseguro que no me engañé.
Lo más cn,el fué que las eartas de Mauricio siguieron llegando con regularidad. Las primeras decían: '' Tengo hecha ya la cuenta de
la fecha en quo debo de comenzar á recibir no·
ticias tuyas, y espero ese día con una ansiedad
inn1ensa .. . . . ''
Yo me r etorcía ele dolor al ver cada nno ele
aq uellos sobres que me traía el correo; los l eía
con ojos ele espanto, con crísis de sollozos.
Después, las cartas de Mauricio se habían
hecho tlesesperaclas: '' Tus noticias no me lle·
gan . . . i te has enfermado~ t no me quieres ya?
Respóncleme¡ prometiste escrioorme !f no lo
haces. i Así olvidas tus promesas~ Dime si ya
nacieron los pensamientos en el almácigo; di_jiste que me mandarías los pr imeros que so
abrieran, y nada me mandas .... Si no me es·
er.i bes, creeré qu e me has olvidado. ¡Por fa·
vor, te lo ruego, aunque sean elos renglones! ... "
Yo empapaba con mis lágrimas aquellos papeles donde la tinta ele las letras se exten&lt;lht
en graneles manchas desiguales .... Aquello era
ele una crueldad refinada.
Y todavía hubo más: desp és de esas ca1·tas
sup licativas, vinieron otras, pequeñas, lacóni•
cas, que decían solamente palabras como éstas ·
"Eres ingrata; olvidaste tus promesas; no me
querías; me has engañado .. . . ; adiós .. ,. no
volveré á escribirte .... ''
Despué8, las cartas de Mauricio cesaron pa1·a siempre, y de mi amigo no volví ít sabe·
jamás.
. .. .... . ......... .

H oy, cuando en un salón me presentan á uu
caballero, le miro fijamente exclamando en mi
i nterior: "¡Si fuese ).Iauricio!. ... " ¿"Para
q ué,"~ me preguntaréis. Sólo para decirle:
'' Mauricio, amigo mío, no fui voluble, no olvidé mis 1nomesas, no le engañé; escuche usted ...... ''
Pero . ... perdecl cuidado: con Mauricio no
Yoh·eré á encontrarme en este mundo.
Washington, Jun io ele 1911.

María Enriquet a.

Ua Imágen de la
muettte
(Para Joseiená.J
La estatua ele LA MUERTE proyeeta una inmensa sombra sobre el valle de la Vida, llenando ele pavor •á aquel los qt\e no ven más que
la sombra. Pero los que · destacamos esa estatua en el disco elel sol ele la Verdad, mira·
mos que tiene los contornos ele nuestras esperanzas en "el más allá ' ' , y que no es, sino clel tamaño ele nuestro amor á la vida.,.
Septiembre 22 el e 1911.
'J'orres PAT.,OMAR.

�A Jll'S:tl' ,le que el agua amenazó desde las primeras
horas de la tarde, y al fin cayó un aguacero terrible, ,,1
\Í\'oli estaba concurriuo y en sus callecillas se nota!,a
ese gusto que pucliéramos • llamar internacional y en que,
repito, no só qué ver, si el deseo de observación 6 e l
lle cariñosa hospitaliclarl. Xuestro fotógrafo l ogró ob·
tener una bella instantánea en la fiesta, la cual ofrrcc1110s á nuestros lectores.

□

Entrn las notas que ostenta el carnet fotográfico hay
una de la que no podre dar más que una ligera icleu
á mis lectoras; se trata de un banquete que ofretió el
señor ministro lle ()nba á sus secretarios.
Desgral'ia•lamcnte no sé lo que harían los ho11orabl1•,
&lt;'aballe ros.
Supongo que habrán comido exquisitamente, habrán
hablando ele los nego~ios y la política, habrán rumado
ntnr buenos cigarros puros y no sé qué más habrán he·
l'ho, pero habremos ele recordar, mis queridas lectoras,
que fué un banquete para caballeros solos y por esa
razón no podemos penetrar en él.

n:r.

eon una eopa &lt;lé challl]&gt;:t¡.(ne; la seiiora do Durc&gt;t hizo los honores ele la casa con exquisito
tino y delicioso sarnir-faire y atendió á sus inYitados con la clelieadeza que le es carack
rística.
Los desposa,los han reeibi&lt;lo de sus distinguidas alllistade~ numc&gt;rosos rc&gt;galos como recuerdo de la bod1.,, y sinceras fclicitacioues á
las que queremos tcnel' el gusto ele adjuntar
las nuestras.

* • •

De caridad, de alta caridad, que no por ser

Señoritas que sirvieron la comida en el primer
comedor escolar.

'l'al parece que las bouas uistiuguidas cstáu
á la ordc&gt;n del día; después de haber inaugura·
do mis desaliiiadas cróni1·as con la reseña de
un elegante matrimonio, ahora, parte por cumplir la promesa que tengo empeñada con mis
leetoras, y ta1Ubién por tener la satisfacción
ele hablar de una ceremonia lucitla y elegante, ,·oy á juntar mis recuerdos y tratar de pa·
sarlos al papel, en lo que se refiere á la ceremonia nupcial en la que unieron sus destinos
la tieñorita Mercedes 1&lt;,ortuño Miramón y el
caballero don Ernesto Vclasco.
Santa Brígii!a, el templo predilecto ele J:.,
uniones distinguitlas, lucía su primoroso ador·
no de flores blancas, y ya saben mis lectoras
cuan bello y elegante es este recinto sagrado
cuanelo viste sus galas y se atavía para re·
cibir á los elesposaelos.
La seiiorita Miramón luda riquísima toilette de seda Libcrty con adornos &lt;.le encajes de
Bruselas del más puro abolengo.
Cómo lucía el templo ocupado por la distingui da y num&lt;'rosa cou&lt;:unen c ia; lástima que
un oh·itlo me obligue á suprimir la lista &lt;le
los concurr entes, pues temo que mi memoria
me sea frágil y lastimar quizás, involuntariamente, á alguien.
L a ceremonia de las arras ó &lt;le las manos
fué apadrinada por el señor ingeniero don E stanislao Velasco y la señora Rodríguez l\Iiramón de Velasco, y durante la misa ele velación
o&lt;:nparon los r&lt;&gt;clinatorios ele compañia el señor liteociaclo don Fernamlo Durct y la señora Concepción 1 lirarn6n de Dmct.
La unión ~ia,tificada esa maiiana, ll'lbía stdo legitimada ante la Ley la tarde anterior en
la residencia de la sefiorn Miramóu de Duret
v ante el señor Juez. El acta matrimonial fué
firmada por el señor Presidente ele la República, el señor Icgeni&lt;&gt;ro elon Sebastián Camacho.
el Gobernador del Distrito, el señor ingeniero
don Santiago Méndcz, el señor ingeniero don
Francisco González de Cosío, Lic. Inclalecio
}Iéndez Gavito, Lic. Francisco Alfaro, Ig,rncio
Solares, Lic. Vicente Rodríguez Miramón, Lic.
Ignacio Sepúlvecla, Guille•mo Ricbarclson, Rosenclo Rivera, Octaviano Couttolcne, Ingeniero .lhandsco Nicol!'au, .Ingeniero Isidro Diaz
Lombardo.
Después ele la firma del acta, la familia l\Iiramón y Duret obsequió á los concurrentes

Grupo tomado durante la kermesse italiana
e l domingo ú ltia:o.
Sra. Fanny Bosch de Pomar

Sr. Manuel Pomar

oficial deja de ser bella y coumo,·etlora, es la
nota que encuentro eu mi carnet; se trata de
la inauh•uración elel primer comedor eseolar lle
Yada á eabo por el sefior Presidente ele la República y la señora ele de la Barra.
tA quién no se le parte el corazón al pensar
en esos pobres niños que no van í~ la escuela

ú ,·an tarde ror que no tienen sus padres qué
tlarles ele comer/ iQuiéu no se s inti ó conmo vido al saber por los periódicos, recientemente
que los niños se desmayan á la hora ele clase
por no haber tenido qué comed
Y para esas almas que han sufrido con el
dolor do los robrccitos niños, qué satiFfaccióu
más gr::rncle que saber que el gobierno, con sus
poderosos elementos, se ha dedicado á remediar
tau grande clcsgraciaf Ya no habrá niños que
se desma ven en las escuelas. Las dolorosas e~cenas na.rraclas por los el iarios han desapa reciclo y los c h iquillos podrán cledicarsc á sus estudios con la seguridad ele que al m ed io día
hallarán comida sana y caliente en las mesas.
y podrán continuar sus trabajos para JJegar á
ser algún día trabajadores y laboriosos hijos clP.
la patria.
El señor Presidente y su digna esposa q uisieron asistir á la inauguración del primer comedor escolar, y seguramente que est a fiesta
de la carida,1, senc illa pero conmoYedora, debe
haber siclo un paréntesis alhagaclor en la vida
llena de trabajos y desazones del J efe de la
X ación. Los niños pobres; por primera YCZ
se acercaron á las mesas en las que no ,·olvcl'á
á faltar el pan y com ieron por primera Yez la
comida que la benefieeucia oficial les briru·
da.
H ay un detalle que es muy bello por Je, que
significa, para e,·itar el que los niños tengan
la imprc&gt;sión ele que se lc&gt;s regala la comida, se
ha fi,jado uua 1·uota rle dos renhl\·os por ru·
bierto, la que pagaron los l' hiros ,·on todo gu,
to.
'
'ficneu las fi~stas nal'Íonalcs el prh·ilegio clti
llamar la atención de todo el mundo ya sea
que Ee trate c1c la fiesta de }&lt;'rancia, de la df'
Italia ó ele los Estados Unidos. Será seguramente que en esas fiestas ~e va á busca1· algo
,lel alrna de lo~ pueblos, será que se clerna manifrstar el cariño do huéspedes á los extranjcl'OS, lo cierto es que no hay fiesta nacional ele
colonia cxtran,jera que no se vea abuoclautelllentc concurrida.
El domingo último la colonia italiana cele•
bró con una kermesse el aniversario ele la
un ión italiana, y en esa kermesse 1mdimos hacer la observación á que se refieren las líneas
con que empieza este capitulo.

~~--'\./'~v'~-'/

?

•

( Para J·eanue.)
-Xunca me el irás que ''no'', porque !te !Je.
Hado tanto tus labios, que ~e han modelado de
manera que ya no pu&lt;'clen prnnun,·iar sino pa·
labras &lt;tUC sran carieias.

..

Señor Ministro de Cuba y sus secretarios,
á quienes ofrecio un banquete.

EL PODER DE MIS nesos

-Xnnca me mirarás cou ira. porque he besado tanto tu~ párpados, uúcntras duermes, que
la &lt;lulzura se ha grabado en tus ojos.
-Xunca le,·antarás los brazos para amenazarme, porque he besa{lO tanto tus manos, que
ya no pne,k11 tomar otra actitU&lt;l que la del
(·onsuelo.
-Xunca te ale,jarás de mí, porque he besado tanto tus pies. que ya 110 pnetlen camina!'
s ino por las huellas ele mis lágrimas ...

Señora Mercedes F. y Miramón de Velasco firmando el acta matrimonial.-Corte de
amor de la señorita Fortuño y Miramón, formada por las señoritas Concepción For. tuñ" y Miramón, Dolores Fortuño y Miramóo, Carlota Mor án y Mariscal, Ana Cout
tolene, Josefina Fernández, Carmen Sela, Dolores Diaz Lombardo, Alicia Reina
Rivas Mercado, Josefina Amieva y Anita Peña. Pajes y oorte de amor. •

-Kunca amarás á otro hombre, porque be
besado tanto tu corazón, al trn,·és ele tu pecho, _
que tu alma tien&lt;' que R&lt;'r mia, aún más allá ele
la villa .... !
Septiembre, ele 1911.
Torres PALOMAR.

~

�,-onc·eptos que :rnombr:111 y hasta se antojan fo.
,·erosímiles en boca de una artista que, clurante largos años, mereció la alabanza y atención
henévola &lt;le la crón ica. "Nos acusa la señora
Fiibregas de iutl'resndos, hipocritas y falsos, ,·
rl ic·e ile cada uno de nosotros que '' somq_s'' do&lt;
manos tendidas que piden pan.
VIRGINIA FABREGAS Y LOS CRONISTAS.
- LA FUNCION DE GALA DE LOS ITALIANOS: ''ROMANTICISMO.''
Por mera casualidad, en vez ele ir al cesto
paró en mis manos, días pasados, una pequeña revista del interior. Apa1·ecía en ella una
"interview" celebrada con Virginia Fábregas;
y en Dios y en mi ánima os juro que si ele
la actriz mexicana no se tratara y no me sorpreurliese por lo cómico el nombre del autor de la ial
entrevista, no la hnbiera leído. Llámase aquel
Chagoya, y es perfectamente desconocido e:i
el mundo de las letras.
De tales descubrimientos, empero, nuda g3
bría ahora el pío lector, s i no fuera porque el señor de Chagoya, con Jna horrible sin·
taxis, y una mala intención peor que la sinta
xis-lo cual ya es mucho,-no nos pusiera á
los cronistas teatrales rle México como chupas
de dómine, atribuyendo á la señora Fábreg'.ls

Confieso que me resisto íi creer que ta les p:t·
labras hayan salido de los labios, siempre gen
tiles y discretos, de la aplaudicla actriz; y si
no fuera porque se me alude directamente e11
la entrevista ele marras, ni siquiera haría rnenc ión de tales dislates, achacándolos sin ,·acilar á la sintaxis convulsionada y {L la pobrez"
cerebral del ingenuo señor de Chagoya.
Mas, tantas y tau extrañas cosas se ven en
este mundo del teatro; tanto clan que hace1 y
que malignamente decir los comed iantes á t.1&lt;lo aquel que se proponga re-velarles en sus opiniones íntimas, que, ora sea que en efecto la
sefiora Fábrega", creyéndose ofend icla por los
cronistas ele México, haya dejado
Pscapar.
frases ele desdén-nunca creeré que injurio~:i.,
-á propósito de ellos, ó bien que el cntrevi~tador, con artera malicia, las retorciera y mag ullase, paréceme conveniente poner los puntos sobre las íes, á fin ele destruir tan injustos
cargos: y ésto-entiéndase bien,-tan Eólo por
lo que á mi se refiere, pues ya mis colegas pro

co tan genuinos, como genuinos de la energ,.11
retrógrncla, ébria ele despotismo, el conde c1 e
Rienz y la condesa Teresa Lamberti.
'l'uvo de curioso el estreno de '' Romanticis
mo'' en el Arbeu, que lo inteq1retaron simple~
aiicionach)s, tanto itiü'ianos c•omo mexicanos,
fraternalmente unitlos, bajo la dirección clel
conoticlo actor Dante Capelli, y con el concurso ele la simpática actri?. Celeste Aída Zanch1.
Como era de suponerse, la representación estuvo muy lejos ele se1· siquiera mediana, pero
se hacP ac reedora ,í, elogios porque los improvisados ,•omeiliantes rl ieron en ella no escasas
muestra~ de a.ptiturl, y, sobre todo, de amor por
el arte.
Vayan mis aplausos para la seílora Zanchi y
el señor Capelli, así como para la señorita ~fa.
ría Luisa Espinosa, en la cual empieza á esbozarse una rnteresante silueta ele actriz á in.
que desearía yo ver....... en castellano.
Asistieron á la fi esta el señor Presidente ele
la República Licenciado don Francisco L. de
la Barra y 8. E. el Ministro de Italia Conde
Raybaucli &lt;li l\fnssiglia, con sus distinguidas
esposas.
MAESE PEDRO.

cura r,tn clefenrlerse S('gún se los aconoeje s.i
leal saber.
Quienes ha~,an leído mis crón icas, al meno~.
en la parte Je ellas consagrada á Virgin ia :E':ibregas, comp1·enclerán que mi actiud hacia h
,lelira,la intérprete do "Safo", fué siempre ju,•
ta é inspirada en la más profunda s impatía
y honradez artística.
Yo siempre he dicho
y rnpeticlo hasta el cansancio que en nuestr::.
compatriota merece perenne recordación su esfuerzo constante en bien del teatro, así como
cálido elogio su afición escénica y su afán ele
f.'Studiar. Nunca he cleclaraclo, sin embargo, q,ie
sea un genio, ni tampoco una eminencia. Y esto.
que yo sepa, no es falta de imparcialiclati, sin-J
parsimonia y prudencia en el uso ele los acl,jetivos.
En México, como en casi toclos los países h
tinoamericanos, se ha perdido casi, ó está á
punto ele perderse, la noción clcl valor exacto
ele esta parte importante clel discurso, y quienes procuren rehabilitarla no ofenclen á los artistas &gt;L quienes juzgan, sino antes bien les fa .
,·orecen, porque jamás llegan á agravialcs con
el engaño, ni, por enaltecerles más ele lo pro
pio, cle¡,rimen á la verdad.

Romanticismo.-Acto III. - Señor Capelli y señora Zanchi.
de nuestra actriz, no la ofrendé el ditirambo
ni· pretendí halagarla con el calificativo hueco
y oropelesco.
E1ns!lllcé ·sus buenas ¡nendas;
enaltecí, hasta donde mis flacas fuerzas me lo
prrm iti eron, su benemérita labor: pero sin cao,
en la puerili•lad tle adularla. Yo no acostumbro adular á nadie.-Y no se c rea que por y;r
tud; atribúyase á pura - conveniencia: pues, si
yo llamase monstruo de la gracia al señor Gavilanes, pongamos por ejemplo, ó prodigio de ta
lento escénico al señor Nieva( don Gerarrlo¡,
iqué calificatiYos me hubieran restado para en
salzar los merecimientos ele un Novelli, ó ei
arte impecable de Ruggero Ruggeri i
No¡ quédese en su puesto,-que es muy alto
y muy noble,-la admirable impulsaclora el~
nuestro teatro. Aspirar al que sin discernimi ento alguno la daría el seilor Chagoya, fuern
locura.
En tanto, aco1·clándome ele la amable sonrisa,
&lt;le la habitual cordialidad ele Virginia para
eon los cronistas, y cotejándola con las memorias que tle ellos hace, no puedo menos de evo
car el comento célebre de Dauclet:-'' ¡Dios
mí.o, cuán singular es pues, la Yicla, y qué linda aquella linda palabra del idioma griego:
EIRONETA!"

Nunca vaeilo en emitir mi opinión,-buena ó
mala,pero sincera,-á propósito de comedias y
comediant.,s. Al ocuparme de la personalicfa,1

á la lucha decisiva encaminada á la unificacióu
ele Italia. Ali.os terribles, ele conjuraciones y
matanzas, de bellos gestos líricos y muecas angustiosas de agonía, en que un pueblo, grande
por abolengo y por tesoros ele virtud cívir&gt;t,
se impuso á la admiración ele! mundo. El conde Vitaliano Lamberti; Giovanni Ansperti; el
librero Strasser; Giuditta, y la condesa Ana,
representantes son de ese soberano impulso épi-

A. ESQUIVEL DE LA G{lARDIA.

En el jardín de mis ensueños se posaron como
pajarillos de brillante plumaje mis ilusiones de
amor; cuando apenas empezaban á preludiar sus
armoniosos trinos la glacial indiferencia tuya,
semejante á una pedrada lanzada por aleve mano, puso en fuga esas tiernas avecillas, y el ameno jardín tornóse en páramo sombrío donde sólo
han de brotar las espinas del desengaño. Pero no
importa, nada es eterno!, y cuando tu idiferencia se cambie en cariño, esas punzantes espinas
serán rosas fragantes á las qu e vendrán á dormir las mariposas de alas doradas su último sueño invernal.

* * *

•

Aspecto de la sala del teatro Arbeu durante la función teatral de la colonia italiana el 20 de los corrientes,

'

El teatro Arbeu visti6 sus arreos de gala
para recibir á los italianos, quienes, entusiasiamente como es ya costumbre, festejaron el
ani~·ersario glorioso clel 20 &lt;le Septiemhre.
Apareció en escena el drama histódco e,1
euatro aetos de Gerolarno Rovetta: '' Romanticismo.''
Huelgan los romentarios eneom iásticos Íl la
labor 1·ealiza•la por el dramaturgo italiano en
punto á rl'Construcción líistórica. Tanto -orno
fiel pintor clie la vida ele los salones y tugmios
,le Milán, fué Rovetta reconstructor atina
dísimo ele cuadros históricos. Su habilidad pa·
ra rcproclurir ambientes de otras épocas es ,.,,
con oc ida. Recordar] "El Rey Burlón," clondP
la corte fanática y podrida ele Nápoles, surge
con la misma viveza ele color ele Dorina en l:i
buhardilla milanesa.
En "Romanticismo" se Tef\('jan los años rl('
'•~qnietn,l y ele sor,lo hc1·oísn10 que pre?Nlieron

Estas dos en apariencia antagónicas palabras,
dictadas á unas albas y sedosas manos por un
privilegiado cerebro femenino, me han surgido
una idea:
Cosas que momentáneamente parecen paradojas, r esultan, á la luz de la paciencia vistas, lógicas y felices compr ensiones.
¡Miel amarga! ¿Creéis que no existe? ¿Creéis
que la miel no puede ser amarga, ó que lo amargo no es susceptible de ser dulcemente meloso?
Pues, reflexionad :
Quién es aquella que semejando una virgen
núbil de ingenua sonrisa, es en realidad una vieja asquerosa y despreciable; la que llega con mimos adulativo::i y luego os hunde la zarpa; la que
os arrulla de frente y á vuestras espaldas h ace
luego estallar el derrame de su atrabilis grosera?
Pues nadie más que la miel amarga; la que
merece por sobr e todo merecimiento los calificativos más bajos:
La hipocresía.

Así como todo pasa y sucumbe, pasando van
nuestros ensueños de dicha, formados al arrullo
de la primera impresión de amor que germinó
recíprocamente en nuestros pechos. El dulce recuerdo de aquellos hermosos días de mutua contemplación, alegres por el esplendor de la Natu raleza que nos brindaba sus brisas, sus flores, sus
frutos, sus cascadas cristalinas y el gorjeo de los
pajaritos, llegan hasta nosotros como la fragancia de un polvo mágico que nos va sumiendo en
hondo letargo para conducirnos inconscientes á
las tenebrosas cavernas del olvido.
''Romanticismo. '' - Escena final.

RIPALDA.

�-&lt;
~~;:::..::;,:_!;:~::_=:'::=====;;;;;;;,r,rr.7::.

:.~"f:':,'.~,$;,.:.~~ ·:,•.....,

:'·"°·•,:,W:.,......,. .......:.~.. ~·""-í$:l*~.;:_;g_¿~~=k~i:.',;~•~...:;.;:..,,....

BARCELONESA
Especial para " El Mundo Ilustrado"
En esta época del año, cuando en Madritl
y en Parí s se ac hicharra la pobre gente, hay
que buscar lugares fre scos, saneados y diver
tidos. Aquí las diversiones abundan, aun cuando se haya llegado á la crisi s del teatro.

El "Liberté" pasando •:lelante del buque insignia

del Presidente Fallieres

El teatro se Ya ... emigra para busc ar e u Amérka ambiente fa\'orable. España, llll0 de los paÍ·
ses más afic ionados al arte escénico, no 1rnedil
sostener espectftcn los cultos~ El escenario decaJ
bajo la tiranía de un femenino p icante, que no
es precisamente el eterno. Ha muerto aquí el
teatro. Los dioses lo tengan en su gloria.

p1c10, Re busque: una gentil transaceión entre el
rncato y la cartera. Se me ha dicho que aquí
la mujer decente sólo sale á la calle los domi11gos y clías festh·os, á determinadas horas dcl
ilía y tomando un sinnúmero de prccauc:ione~.
:M.e parece que se exagera un poco; pero, ele
todos modos, la muje r, servida .v :H·eptada mis
6 menos platónicamente, es aquí en esta tierra
ele famosos i!1tlust1·ia les, de burgueses gloto ne•
y ele frailes astutos, la Yieja atracci ón sicm·
¡:,re uueYa y siempre también afortunada.
'fiene la mujer barcelonesa por caractcrísti
ca de sus enea a tos na tu mies, u u atrevimiento
deliciosamente femenino. 8c sabe hermosa y
usa y abusa tle todos los meilios que le son fá.
eiles parn atraerse sobre sí las miradas de todos los ho111bres do buen g usto. De esta ma
nera os asomb ra aquí la homogcueidacl del ' ' género,'' Ja dcmocraeÜL-Si Ya)c decirJo así- tic
la belleza y el&lt;' la cleganda femeninas.
Cuando 111[,s se nota la fuerza a trayente del
mnjerío barcelonés, es Yiaiendo del interior ele
España, clonilo la mujer todavía couser\'a el
recato secular de sus abuelas. Las barcelocesas pobres y r icas, cultas ó iletradas, son mac,•
tras e n el vestir y á la mocla dominante entre
gan casi todo el fervor tlo sus de,·ociones. S,
el fi gurín '' ilérnier -cri'' les aconseja aligerarse de ropa, rivalizan eu el sacrificio ele su propia ind um entaria; y aquí las tenéis ahora vistienuo unas faldas tapa-rrabos, lo más á propó·
sito para tentar á San Antonio y hace1· público y tlocumcntaclo informe ele la eurvatura ar•
moniosa y escultural de sus cu erpos.

bajos, quetlalllle descubiertos el pie y el nacimiento de la pierna; se ensaneha en su mitad para
permitir el libre juego de las rodillas y vuelYe á estrecharse más arriba basta adherirse f,
la carne colllo "lllallot" de cupletista. El efe•~·
to es elegante y provoc ativo y se completa C0!l
una bolsa do h,rgos cordones que lleva colgan110 de la mano totla chica que en algo so estilllC. Esta bo!sa · debe ser lle\'ada con JHJgligcnc ia y tasi rozando con el sucio. E s un detallo q ue brinda al observador uu asunto de
¡,~icología lllOdcrna.
Así Yistc l;:i tllujer ba,·celouesa, desde la seiíora &lt;le coche blasonado á la costurerita que
gana tlos pC'setas tlc j ornal; y á decir venlatl,
de la costmera y uo de la señora ha sido el
(·xi to. En París, donde la "\'Ocotte" harc el
gasto tlc la moda, no se ha ''democr atizado''
tanto la exhibición calle.jera Je las I.J Uena,
for mas. ¡Y habrá quien niegue toda\"Ía el
¡,rogreso de España!
Mientras tengamos mujeres cuya pl'0ocupa
dóu constante consiste en hacerse admirar, ,
para ello logran descubrir medios que, á su vez,
descubren encant os, la. vida e n este lllal entendido país que gobierna el Sr. Canalejas val
drá la pena Je vi\'irla, aunque uo se supl'Ílllie·
ra e l impuesto de los Consumos y aunque '' Azo·in" se enamore de los burgueses incultos.

1
1

~·

La falda á que me rnfiero, tau generalizada aquí como el rebozo en México y el mantóu
&lt;·hino en Andalucía, reune todas las contlicioncs necesarias para que cada buena moza puo·
da lucir lo suyo. Es corta y estrecha en lo,

Nabor

..

Cura.
Calla!

Melehor

ESCb:K..\.

11..:

La mesa está lista y colocada al centro de
la rscena.-Las mujeres han sacado ele la casa
tod o lo ne eesnri-o : canastos, cazuelas, fl ores, botellas, etc.-Al entra,· tío Melchor, se hare un
sile ncio rcspetnoso.-Los hombres se clescuhren.

o, beniligo á ,. ,sotro.s
y bendigo la mesa .... !
E~ el clía onom(istico ~le la patria Comamos
los se ncillos man;jares del ca mpo, ',os mejores,
nna oblación hagamos á la tiefl'a, :í la patria,
la que nos ruesta sangre, desn•los ~- sudores ...
(El Cura ucncl ire.-Todos sc s:111tignnn.-Pausa).

Cura
Cma

Santas y hnrnas noches nos ,lt&gt; Dio~ ...
(To,los contcntan el salud,,, se clr,n1bren
san la mano ni sa eerclotf&gt;.
}\fclehor

(A Pepa) ¿ I&lt;:stá li~ta. la rena? ¡ Fnlta algo ·¡
repa
A la hora que ustea man de, padre!
Mcl ehor
( Al cura) Compadrito, pli~e su mercé y tomo
asiento. (Lo instala en la cabecera ( derecha clcl
actor).-Los demás se síentan: las mujeres i't
1111 laclo, y los l1omb1·es al otro.-'río Melchor en
la otra cabecera.- ~'oclos empieza!l :í come1· grave y silencio.~amente, clespués que el Cura !ta clieho los ,·ersos.)
Curn.
(Antes ele snnt.arse.-Gra,·emente)
En el norn\,te rle Dios. qne henclijo las r osas
y henclijo los mares ~• bendijo la tierra,

La escuaú.·a francesa en Toulón.-En la segunda fila se vé el "Liberté" a corazado que acaba
de perder Francia en una explosión ocurr ida e n e l puerto citado

Ved los smeos a biertos!. .. Allí está la batalla
que hace explosi6n cn fl ores, no e n e-nscc-s ele me(tra:lla,
y es nna hostia en el grano, porque ,Jo ha.b ita
(Dios ! ....
La batalla de todos los que estamos abajo,
de estos pobres y oscmos _soldac1os &lt;le! trabajo
que no tenemos una pasión ele que ir en pos! ...
Padre! ....

B2rcelona, Agosto de 1911.

Los españoles patriotas dan al foraster o una
excusa aceptable : ''Estamos en pleno Yerano.
di(•en; en est:J. época sólo pueden vivir los riHes y los "Music-halls." Pero uo e re~ is qv.a
en inv ierno se ,·ean gran des cosas, la ú ltima
temporada iJl\"ernal, en Madrid, fué un fracaso. Se estren6 poco, hac iendo el gasto Mart:nc~ Sierra y los hermanos Quintero. B "naYen
te no dijo rista boca es mía, y los madrileiíos
es11era11 ahora la llegada del Oetubre, ponien•
do todas sus i lusi ones en el retorno ele la aristocracia veraneante. Los aristócratas y los actores, al re,·és de las golondrinas, huyen ele los
luga r es cálidos. En ~ambio, la "1·ocottc" está
en todas partes, en la eiuclad ,I' e n la playa, en
los grandes casinos y cn los cafés baratos. Sn
protliga con una facilidad que abr'uma y espanta; lo más deseable ha caído en el l'ieio de
una tan estu¡,enda compet encia, que el descrédito do la mercancía es inminente, pese á los
antojos &lt;le la moda y á las exigeudas ele la
estadón, que á toclos nos pide '' freseura.''
Barcelona se ba asimilado admirablemente
el prineipal atractivo de París: la muje1·. Aquí
las mu jeres visten todas con bue n gusto y eleganeia, utilizando la m enor cantidad posible
ele ropa. El secreto está en descubrirlo todo sin
enseñar nada, aunque, llegado un momento pro-

Escena Final de "El Surco" apropósito de José Elizondo
y J. Rafael Rubio

( L crnnt:Lnilosr)
Ultim o qu i ,we, paclre!. ... El último! soy ,·icjo,
y (le la vida, bu!'na 6 pésima, mc alejo;
ar¡ní está lo que qnetla, aquí está lo que drjo! ...
ll omlnes parn la tirrrn fccunrla. qne los •llama,
homht·cs parn rl harbecho que siempre los 1·f&gt;el:t( ma,
homhrrs r•on fé rn rl sm·ro, Yi va romc, nna. lla(ma l. ..
l·~llos irán mús lejos, ÍL la conquista honra(]a
del bi en, con el amelo, los bueyes y la azada,
no con el filo rojo &lt;le la sangri enta es])a.&lt;la !
Ellos, toscos gañ anes, fecundarán la tierra,
echando la semilla que la coserha. cneiorra,
la eoseclrn a.bunrlante que nos quihí la. guerra ....
,En esas toscas manos &lt;lrl pe6n, está la vi(la,
la. v iaa ele la 1)atria sangrante y dolorida
que ansiosamente agnarda su reconstitnci6n;
manos toscas ,1ne sneltan el grano e n los harbe•
(chos,
íJ"" no hi ~ren {¡_ hermanos por ,h'fell(lcr rlerechos;
pero que tienen fuerzas, noblezas .Y ambiei6n .

Qne vivan sobre el terr6n amollo
en que sn padre qnecle oeulto y olvidado
bajo los ramos frescos ele algún rosal en flor;
qne aproYeehen las horas y atesoren la vida .. .
La tier ra es su qnericla! .. .
es la patria que ofrcee su seno á nuestro amor.... 1
(Pausa breve)
·
Y á estas pobres muchachas, íi estas pobros cb i( quillas,
modestas y sencillas,
nna m1s1on más alta les qnecla que cumplir:
son las nobles hermanas de la tierra fec unda,
pues si ella con sus frutos cloraclos nos innncla,
éstas lo clarán hombrc.s &lt;le empnje al porvenir!
('foque ele " Angelns " le;jan o.-Algunos N1tall i1los ,le cohetes.)
&lt;Jada vientre es nn surco que atosorr, nna Yicla,
cacla planta nna yema -que nos gnar&lt;l a una m:es.
Ben el igamos e l fruto ele la tierra. qu erida,
y bemlito sea el frnto de &amp;a Yient.re, como es! ...
11 ijos! Llegó la hora de bebe,· por la tierra
por la que en e•te inst!tnte eanta su l ibertad!
f;alncl íi los sol&lt;larlos humildes del trabajo.
salncl á los obreros qne laboran abajo
sin l:i ambición mezquina de ·!a iumot'tal idad!
(Beben)
( Música lejaua .-S: oyc pianísima la estrofa clel
11 imno Xa cional.-.Bl cnmpo está tlesiett o y sol emne)
Hijos! ... E s la horn ¡:(rnndr ! Entrelazl\fl las .ma(nos
y ,·ela!l por el surco comr¡ buenos hermanos,
por el .sur eo fecundo que tiene nuestro amor!
l~l pasado se anue1·e, y yo soy v uestro amigo!
De pie frente á los delos os adoro y bcncl&gt;igo,
y os pillo fé y trnbajo y constancia. y valor! ...
(A t iempo qno la músira termine la rstr-ofa, 1lfrl1·hor, eon voz solemne y sollozante, el irá:)
Pirnsa. ¡oh, patria querida!, que el rielo
un Rolclaclo en cada •hi,jo te diú!
('l'elún 'lento. Cuadro).
.Jos¡; 'F'. BLTZONDO.
.T. Rafael RUBIO.

�La Unión Universal de Estudiantes organizó
una fiesta deportiva ¡,ara el domingo últimc,,
la cual se co mpuso
de dos partes: deportes
atléticos y camvestres, por la mañana, y corriúa de toros p or la tardo.
l'ara la fiesta de la mañana se reunieron los
m ejor es elementos que se hallaron en la ciuclacl,
y con ellos se organizó un programa atrayente
y ·sujesti,·o. Ugartechea, el campeón de la lucha ¡?reto-rumana, midió sus fuerzas y s u habi-

•

Crónica
L os cap r ichos feme niles van ele aquí parn
.~llá, lectoras mías, con la 1110,•ilidad vertiginosa .Y fant ástica de las luciérnagas que bri llan
en tre las tinieblas vrnfundas de las temvestuosas noches estiva les.
Y uno ele osos caprichos ha hecho 1·er1acer
el imper io de las sombrillas elegantes, confe,··
ciouaclas en t ul, ga sii y encaje, tan ligeras y
frág iles, que al menor soplo ilel viento semejan graneles alas ele aves pr isioneras, ávillas de
leniutar el vuelo hacia los azules y t ranquilos
horizontes. Esto reinado ele las sombrillas tla·
ta, indudablomente, tle la marc·atla inspiración
japonesa que se nota en uuestras motlas rwtua·
les, pues es en esa nación donde el &lt;:ibu1o ac·
cesorio tiene una preponderancia extraordi na·
r ia, como verán 111 is lectoras por los comentarios de un escritor francés- Octa ve Uzzanelos cuales me permito insertar en estas líneas.
El C'itado autor dice así: "La sombrilla repre·
sen ta en el Japón un papel tan considera ble,
qnc es preciso haeer sobre este gra(•ioso ob,ie·
to u1:a monografía especial, pa r a a pretiar su
importancia en las costumbres de aquel país.
Por todas partes vemos, en las exquisitas deco·
raciones _japonesas, un gran ''parasol'' a.bier·
to, en meclio ele flores tlelicalhls, !le pá,pros ex·
tr:iños, de follaje exh uberantc .Y &lt;le melancólicas ibis r osadas. Ya co ntemplamos, sobre las
inim itabl es pinturas &lt;le los j arrones esmaltados, la artística sombrilla japonesa, protegien·
clo con su discreta sombra á la linlla hija de l
R ey, que envuelta en Yaporosas ,·esticlu_ras Y
eseoltacla por sus damas de honor, se d1spon t•
castamente á entrar al baño. Otr as Yeces, YC·
mos dibujado sobro algún crespón ó tela trans·
paren te, el amplio ''parasol,'' ocultando á me_tlias u n grupo de hermosas damas paseando a
l a orilla de esos extensos lagos azules que lm
cen soñar.

...

Ju.lad con un coutra1·io digno de su fama. Los
alumnos tle la E scuela :\Iagistral de Esgrima
tiraron el florete y el sable, .Y las señoritas cu•
banas jugadoras de '' lawn t en nis'' tlivirtieron
á los concurren tes con Yarios partidos úe su
tl i ver tit1o é interesante juego. .
En el palco ele honor bellas rei nas premia-

ron los esfuerzos de los atl etas ,v la habilidad
de los jugador es, eiñénlloles listones y distinti vos de honor con memora! i vos ile la simpática
fi esta.
Desde el punto tle vista deporti,·o la fic,ta fuicou:pleta y dejará gratos re-: ,ierdos cutre Jo:;
afcionados que asistieron á ella.

Lns reinas premiando á los atletas.- Asal to de floret~.-Do~ t&gt;~cen:is d~! juego de "lawr. teun is".- Ugartechea levautau&lt;lo pesa~.

Ya, por último, en uno de aquellos fantásti
cos bocetos ele álbums, donde se concede uo
desahogo ilimitaclo á la imaginación, se ~•JS
1.~uestr a algún sé r humano, con aspecto ele Slll·
crular locura: los cabellos al ,·iento, los ojo3,
de m iracla e xtraviada, y naYegant1o al impulso ele las olas tumutuosas, sobro una sombrill:l
in,·ertida, á cuyo mango ó varilla se aferra
e nérgica y tlesespera!lamente.
Los cuadros del '' Via,je lle Rico ni,'' y, sobre
todo, los autiguos á lb11111s japoneses, son muy
útiles para tlemostrar los llifcrentes usos que
tiene la sombrill a e n el Japón. Los juegos
acrobáticos de ese país, también nos clan una
idea de los innumerables servicios que un jug lar japonés puede obtener tlel ' 'parasol,'' pu
más vulgar que éste sea. Ya es una bola

tle marfil quo rorrc con mumlllilo tlc arroyuelo sobro el largo puiío de una sombrilla; ya
un inmenso parasol soste,: :,lo en a•lmirabl•!
equilibrio en la finísima punta &lt;le un pufial, y
otrus mil invenciones sorprendentes. ''
Ya Yéis, lectoras mías, (•01110 la extremada
afil'ión ,le&gt; las ,lamas por las hermosas y coqull
tas sombrillas, Yiene de le,ianas tierras, t&gt;n h1s

cuales los tipos, las costumbres y el iclioma son
completamente diversos de los nuestros, pero
en donde el culto de la belleza y el anhelo ele
gustar y ele inspirar simpatía, son los mismos
en todas las niiciones, JJOrque ese sentimiento
es la l ey inmutable que impera sobre la m:t •
je., en t odos los países y en todas las épocas,
como lo demuestran la historia, la tradición, y
aún la propia experiencia. bNO es verdad, mi,
(!u1riclas lectoras1

Respecto ole motlas, la cuestión del talle con,·
tituye un motivo tle verdadera preocupación en
los momentos actuales, y toclaYía no se puede
solucionar ele un modo completo. Muchas cla
mas elegantés lo consel'van a,to, á fin de prolongar la silueta y clarle u na esbeltez y distincióu extremadas. Sin embargo, en alguuo5

modelos tle tra.jcs, particularmente en los ,fo
l; enzo, propios para excursiones campestres ú
jucgcs ,le "sport," &lt;'l talle se muestra seña·
la&lt;io en su sitio natural, ya sea por medio del
corte, ó ,;olamente inditado con la frágil pn,sión de uua ,•in tura "echarpe," hedm en mu
selina ele seda, taffeta, liberty, ó ,·mtlc¡ui,•1"1
otra clase de listí,n. La,; grandes cintmas ele
ten·iopelo negro, continúan en todo el favor
,le la Moda, ,Y est.a deliciosa coquetería fcmc
nina, armoniza udmirublemcntc con las larga~

hritlas de lo~ somu1·eros, qut&gt; están reinando ,.: ,
un modo ab-;oluto en el 111110!10 elegante, 1n1P&gt;
rc3l111cutc co11tribu_yc11 mucho {t la belleza (1.,1
rostro.
En ntanto á otras no1·0,lacles del ,·ambio d~
l'sta&lt;·iún, es pertis() señala ,· á nuestras lectoras.
las falllas y túnicas dentadas. En esta iunoYa·
ción Yemos variadísimas combinaciones que 110s
tlarán incontables sorpresas, pues según se nota eu los modelos europeos, la amplitud tle la,;
faldas se aumentará un poco con los gracioso.;
y artísticos pliegues !le las telas colocadas !! 11
draperías, l'U_yos bordes están cortados en almenas, cuadros, picos y otras fantasías de nse
género. Sobre todo, es en las túnicas en donde puetlen hat:erse mue has ncaciones lle ese
estilo, como verán 111is lectoras por la tlesnip•
..ión ,le un lindo modelo de traje de paseo 6 &lt;ie
g-anlen·party. El C'itado iita\'ÍO está hecho en
,·elo ,le seda, blanco, sobre nn fondo de taffeta
azul perla. L;, túnica, muy larga, tiene en l.1
orilla una ª"""ª franja de enl'aje de Uluny,
hábilmente arrcglaiio en forma de almeuas. La
parte inferior de la falda ostenta otra guarn i
c;ióri ele igual esti lo, .Y el cuerpo está adornatlc
con el mismo encaje, fingientlo un corselete,
ruyas orillas también tienen corte ele almena~.
Las hombreras y la guarnición ele las mangas,
que semejan brazaletes en la parte superior
del brazo, son de encaje, y la camisola es ele
ti.:l blanco, alforzado. La cintura es ele taffe.
ta azul perla, cerrada por detrás con un lindo
nudo japonés. El. sombrero es de taga l blan·
co, en extremo flexible guarnecido con un lazo
cltJ taffeta a zul perla y una corona ele hortensias y liJas blancas. Tan exquisito atavío es
muy aclecnado para asistir á una elegante fiesta campestre, y creo que mis lectoras se cleci
dirán á adoptarlo cuanto antes, pues ya pronto·
se a centuarán las heladas brisas ele! otoño, y
la3 diversiones al aire libre se suspenderán
hasta el próxi mo año, clejanao que reinen por
ahora, los graneles bailes y las ceremoniosas
recepciones, solemnidades reservadas para l:l
estación fría.

�¿=\

§:

,~&gt;;;..

11·,

·~: l

i

~~-

• •

.9;.igiaal vestido hecho cu tussor blaüco.

'l'anto el delantero , del cue1·po como el de

la fal,fa están aclornados co n una serie de pequeños ]azos de terciopelo negro, entredosee y
vola11tes de etwaje valenciano, pl issado. Cintura ele cuero blanco. Sombrero cereza, adrll'n ado ton un:i banda y drapería de terciopelo negro y satén blanco.

Traje confeccionaclo en tul blanco bordado de negro, puesto en tran sparencia sobrP
fondo de secla rosacla. Un ancho entredós de encaje negro, cae por la espalda cubriendo to&lt;lo Jo largo del traje, el cual está adornado con flecos ele seda en el bajo de la falda y en ,,1
orilla ele las mangas. Sombrero ele crin blanca, adornado con un grupo ele p lumas blancas.

Traje hecho en velo de seda rosa pálido, sobre fondo de linón de la Ind ia ;ruarnecido
de encajes. . El ba_jo ?e la falda y del ~uerpo están bordados con perlas negras ; b lancas.
TraJe confeccionado en cachemna de seda negra listada de azul rey . El bajo de la
falda está gaar uec1do con fl ecos de perlas negras y a zules. Cintma azul rey tei:minando
en una gran borla hecha en las mangas, ,le muselina de sed.1 azul, bordada y plissada. Sombrero uegro.
•
-T raje hecho en tafetta flexible eolor ae albaricoque maduro. Falda lisa cerrad.a
un lado con t.na fila ele botones forra&lt;los e,, la misma seda, y guarnecida en el' baJ·o c
pflo~
.
on e
&lt;·us d e ~~ d a negra y a lb a, .woque. 'J"Ltn1ra
cu tu1 negro, bordado con perlas, negras tambiln.

�El Mundo Ilustrado

~-=============-~~~~===..sw-t,,-,

Consultas para las Damas
USOS SOCIALES.
Ana María: No debe substituirel traje blanco de u na desposadrL por ningún otro atavío,. a_u n
cuando el matrimonio se venfiquo
en una r esidencia campestre. Si
desea usted que la ceremonia sea
muy sencilla, ésta puede efectuar·
se de un modo en extremo mo~esto,
y únicamente con la 3:s!stencia d:
lat personas de la fam1ha; pero e,
indispensable que usted lleve traje blanco, aunque sea de un3: tela
ligera y vapor osa, cuyo precio no
exceda del pequeño presupuesto que
u sted ha reunido para este caso.
'l'r,mbién podría serle útil un gó_nero de lana flexible, ~omo velo o
crespón. El velo de tul y los a~aho.res no le costarán demasiado, y
son neeesarios para completar· el
atavío nupcial.

ª"'

Novela c.orta por FRANCISCO COPEE

r:-: :·= ===~:::::)J

DE. LA ACADE.MIA FRANCE.5A

(Traducción especial para "Mundo Ilustrado").
De repente un criado anuncia al señor coro-

Snópsis de los números anteriores
(Las amistades del señor Bernai·d dPs Viones, asisten á los funerales de dicho seño:
muerto de una apoplegía, y hablan de la vid~
licenciosa que llevó, la que le causó la muerta
prematura; se recuerda á s.u viuda, la que ha
quedado, joven, rica, desengañada y con uu
hijo, y todos suponen que se casará pronto. Eu
el segundo capitulo, la viuda, sola en su budoir
se entrega á reflexiones sobre su vida pasada y
recorre el calvario que significó para ella su
matrimonio; repentinamente recuerda al único amigo de su esposo que se haya hecho digno de su amistad, el coronel de Voris, de cuyo
amor y respeto está segura.)

....

(Continúa.)

muerto su caballo, recogió su fusil y se lanz'-'
al frente de sus soldados, logrando rehacer suq
tropas desbandadas. El la ama, lo ha sentido
en el saludo, en la despedida, siempre que estrecha su mano tembl~.r;osa; su mano derecha agujereada por una lanza alemana cuya · cicatriz
oculta con correcto guante..... i Si ella quisiera casarse de nuevo7 Este hombre de honor y
de valor, este paladín de corazón joven y cabc&gt;za gris, sería para Armando un protector y uu
guía en_ la vida, un padre nuevo y mejor qu~
el propio.
Mientras que el espíritu de la viuda se pierd,.
en la pendiente de esta esperanza, una dulzma
infinita invade su rostro. i Que es lo que tiP
nef ¿Por qué siente que se aceleran los latidos
de su corazón f

nel de Voris.
Debe á la señora Bernard una visita de simpatía, y su cafidad de amigo viejo le permite
presentarse en la casa cualquier día y á cualquiera hora. Pero, ¡por qué precisamente en
ese día '? iPor qué en esos momentos en los que
piensa en éU iNo es estraña esa complicidad
del pensamiento f
Cuando el gallardo militar se presenta con su
cabeza gris descubierta y tiende su mano enguantada, la señora siente una inexplicable turbación.
El empieza por hablar del reciente duelo:
-La he acompañado en su dolor con toda
mi alma; puede usted estar segura de ello.
Después de estas palabras no se habla más
dei asunto. Tiene la delicadeza de comprender que le chocarían esas condolencias hipó-

critas y cambia de conversación. Habla de
Armando, y al pronunciar el nombre del niño
su voz se dulcifica.
Pero como la conversación languidece y em·
pieza n á hacerse silencios bochornosos, el co-onel repentinamente se inicia en esta forma:
-Venía también, señora, dijo con ciertas
vacilacion es, á pediros un consejo.
-¡Un consejoi A mB Y cuál puede sed
-Antes de vuestro duelo, tenía la intención
de volver á Argd. Quería alejume, tenía una
pena intima .... Ahora el nuevo ministro me ofrece formar parte de su Estado Mayor, quedarme. en París ..... El pesar que me oblio-aba
á
~
h mr ya no existe, ó al menos ya no es sin
esperanza ..... No sé qué hacer ... ¡Debo qu.-;darme ó partirf Lo pregunto francamente á
vuestra amistad.
La señora Bernard comprende. Bajo esta
forma apenas velada, el coronel le pregunta si
puede espernr la recompensa á su silenciosa
fidelidad. Le basta decir una palabra "quedaos", y, dentro de un año, será la esposa tle
un hombre á quien estima; que la con solará

;:;

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Contiene los principios carminativos de
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Todos sus componentes son pu res
Están sabia y cleutiticamente combinados.
Forman una bebida deliciosa..
Para vbtener sus benéficos efectos, débese
siempre comprar el legitimo, preparado por la
California Ftgstrup Company, San Franlsco, Cal

LITERATURA

de todas las miserias del pasado, que será pv.ternal para su querido Armando. Podrá conocer la felicidad, amar, vivir! . . ..
P ero en ese momento la puerta se abre bl'llscamente y una voz fresca de niño grita: "Bu--:nos días, mamá". La señora Bernard se estremece. Es su hijo que regresa del colegio, y
que, dejando sus libros sobre la mesa, se Je
arroja al c uello.
-:-Buenos días, amiguito, dice el cor onel, b no
qmere usted estrecharme la mano J
Armando conoce á penas á este visitante. Es
un poco seco en sus maneras. Sin embargo
estrecha la mano que se le tiende, pero lo hace solo por respetuosa cortesía, y por sus ojos
negros pasa una mirada de inquietud, casi d::
sospecha. La señora Bernard ha observado á
su hijo. Siente que entre aquellos dos hombres hay un sentimiento de estrañeza, casi de
4ostili,'dad:, y, profundamente conmovida, por
el admirable, el todopoderoso instinto maternal, se sonroja, siente en sus orejas el calo,
de la vergüenza. ¡En qué disparate estaba
pensando un momento antes!
Entonces, se levanta de su sillón, atrae á su
Armando junto á ella, coloca, con ademán acariciador, una de su·s manos sobre la cabeza de
su hijo, Y, con voz tranquila y reposada, con
los ojos bajos, dice al coronel que permane.i-?
de pié delante de ella:
-Os debo una respuesta, mi estimado señor
de Voris, y será tan leal como vuestra inte
rrogación. Creo. . . . sí, lo cr eo, sería mejor
para vos el partir para Argel.
Ante esta contestación el coronel se des1,¡_
dió respetuosamente y se alejó con paso firme
como el militar que recibe de su jefe la orde:1
de hacerse matar y va á cumplirla.
E stá decidido. La bella señora Bernard d,;~
Vignes no se casará nuevamente.
(Continuará.)

Manolo: Las novelas de Zola son
casi todas de la escuela realista,
v no le aconsejo 5. usted que las
~lija para r egalárselas á su '?ovia.
Esa escuela tiene grandes rnconvenientes, aún cuando en la obr,1
se proponga el autor enaltecer alguna idea moral, el mec3:n1smo tlil
que se sirve para co~segu1r ese :fin
presenta grandes peligros, sobre to
fü• en ciertos casos, como en el
que u sted me manifiesta, pues una
jo,-encita de dieciocho años no puede tener educados su criterio y su
imauinacíón, por lo cual es probable que no perciba el bien de la lectura y sí Je dañe el mal que en
ella' se encuentra. La libertad .del
lenguaje, y la ninguna clecencia drla~ escenas descritas en novelas de
ese estilo, han causado e~ _m_uc has
personas innumerables pequtcios ~',
aC'aso el menor de ellos es el de
familiarizarse ,con iJ:a perversidad
humana, produciéndole poco á poco
menos horror del que debe causar
c1! realidad.
Si desea usted regalar á su pro·
metida novelas de ese género, bns'lne las c1e el Padre Coloma, pues
hav entre ellas algunas de verdacl&lt;-ro mérito a r tístico, en donde la
fidelidad de la escuela literaria ne•
lkga á ofénder el tlecoro ·y la moralidad.

ocasiones se ven revolotear esos pobres animalillos en los ángulos de
una estancia y en vez de entrar
aJli la muerte, ·llega la felitidad sin
Rer esperada! Así pues, no tema
noteü que su esposo se mu era &lt;le la
ligera indisposición •que hoy padece, solamente por la fatícli ca inva·
sión de una mariposa negra, á la
eÍ.ml ta n nuelmente ha rlavaclo ustetl un alfiler en ,a mitacl del euer1'º• '' teniéndola así hasta que el
f'nfermo se alivie'' ' , seg-ún ·10 fwo,1s&lt;\jan las indi (·ati o nPs ,·ulgtlr'. ~ S ti {}
e~as ("reenl'ias.

Su esposo se aliviará muy prnnt:o, como yo lo deseo, y así ~e conveucerá usted tle )a falsedarl ele

esas ideas, con grande gusto suyo
y. . . . de los pobres insectos que
hubrán escapado ele la t errible punta ele ese alfiler homicida.

RESPUESTA.
Cio-::lam : El gabinete ó salofü•ito
íle que me babia ustPcl, resultar:í,
en efec to, muy artístico y , 1e;;antc·. si lo rlerora a l estilo japonés.
l,c•~ muebles ele bambú son t&gt;sbe ltos, li,geros y poco costosos. Puecle
usted pone,· un biombo fronte de
la \'entana que ve al ja1·dín. En
ésta, y en las puertas ele comunirari-ón, ,coloque 110as e ortinas de
n;usebua japonesa.
Los jarrones

para las flores cleben ser también•
La mesita para
tomar el té, elíjala usted de laca.
y el servicio ele tazas, platos, teteras y azucareras, se verá muy linde
de porcelana china. En rmwto á
h1 r; flores, prefiera crisantemos y
rosas té.
dPI citado estilo.

MARGARITA.

PARA LA PIEL.
I saura : Las espinillas ó punto,
iwgros, desaparecen frotándose , l
rr.. stro con ether ó alcohol alcanforado. Pero si desea uste·d un remedio más eficaz, Je recomiendo el
uso . clel '' Kalodennógeno,'' que es
una substancia excelente á ese
respecto, la cual se v_enclc en las
droguerías de esta ca111tal.

SUPERSTICION.
L ilí: En ef ecto; es una superst ición que carece de todo funda
mento, el miedo inj~sti:ficado qu,,
• se tiene á las mariposas negras,
mirándolas como un presagio de
muerte cuando se introducen en las
habitaciones, mucho más si en éstas se -encuentra u n enfermo gra
ve. Semejantes creencias prov_i~nen, casi siem¡fre, de una deb11Jclad del carácter ó del cerebro, pero la razón, la energía, y, sobre t? ·.
do, la fe religiosa, deben destrun
taies absurdos, pues · sólo fas gentes
del pueblo, que son irresponsables
de su ignorancia, pueden admitir
como ciertas todas esas supersticiones que llegan á ser una verdadera esclavitud y tormen~o JJ.ara 105

i,spírius

pusilánimes.

¡VuáutM

. .

m riso

' '4ftlERNA'Mt

ciones1 Saff)ull@o
Suavita,
.

. ,

&lt;t:Wfli'U{tj

. .

OEPÓSITO C;,ENERAL:

,

.

..

�El Mundo Ilustrado
El Mundo Ilustrado
ANUNCIOS

MATRIMONIALES

-Pero, icree usted que es serio
cs11 de los anuncios matr imouiales1
-pr¡&gt;guntóme anoche un
amigo
mío, bretón ele viC'ja cepa, vicnclo
en un periódico parisiense la intlisJlensahle &lt;·olumna ile última plana
titulada: '' Mariagés.'
Y ('orno yo Je ast'guré que 110 solo
es serio, mu.Y serio, sino qu&lt;' dentro de algún tiempo ya nadi&lt;' J~
l.,u$cará novio al h i_jo 6 la hi,ja por
otro conducto, el buen ¡iro,·ine•iano
exelamó:
- ¡Es increíble que se haya lle·
g.-do á tal estado de en\'ilet·imieuto.... ! En mi pueblo, bastaría t·on
que una señorita ,lejarn que se pu
blicase su nÓmhrc en un p&lt;'riúrlico, para que nadie quisiera unir á
ella su destino. Hi hay algo qu&lt;' ele·
biera huir s iempre de la publi(·itla&lt;l,
son los asuntos matrimoniales. Re·
flc•xione ustecÍe u11 inst11nte en lo
que hay en el fondo de esos auun(ios. tSe ofreee m·aso, de tal modo,
el corazón? Yo, de solo pensar que
l&lt;} madre de mis hijos hubi&lt;'ra po
di&lt;lo así ofrecerse al primero que
hu)Jiera querido lle\'arla al altar,
n:~ siento indignado...
-,De qué manera se \·asó usted!
-Verá usted-eontestóme. -Una
clama muy distinguida, que t·onorí.t á mi madre y á la madre ll&lt;&gt;
l.i, oue hoy es mi mujer, enteróse
uei Í1aber de cada una de las familias y arregló las cosas discretamente-. Eu mi pueblo, aquella buena seí:ora es la que hace todos los bu&lt;'·
nos casamientos. Es su "º''arión.
En cuanto ,·e una muchacha guapa
y fasadera, no descansa hast:t (JU"
ia encuentra uo\'io ....
Por uo ofen,lerlo, no quise tll'·
c ir á mi antigo que entrP ese mé•
todo v el &lt;le los anundos de los
perióclicos, la única difrren(•ia es
l:i de la forma. Que el intermediario sea una ho,ia dC' papel i m•
presa ó una de esas c·asamenteras
famil iares, en efel'to, lo nusmo 1la.
Fuera de los casos, &lt;'ada clía más
raros en la aristol'racia ~· aun eu
lH burguesía, en que nn chie·o .v
una chica se \'Cu y se aman, y lueo-n se casan, sin preguntarse ,·uá.n•
tienen de elote, hay poca distaflc ia entre un matrimonio he&lt;'ho á
)a antigua ,v un matrimonio concertiido á la moderna. Las &lt;·ome&lt;lias
,Yieja s est,:m ,J!Jemrn 1&lt;1.- matroPas
gra ,·es que Yan pregonando por la&amp;
tertulias los méritos de las niñas
disponib les. Las gacet11s ele hoy no
son más que matronaH &lt;·omo aquéllas; pero de si ·tema reformado.. Y
á decir verdad, preferible es ver los
anuncios actuales á oi1· á las damas
tic antaño. Desile oue ~e considera
la unión lle &lt;los seres &lt;·omo una es·
peeie de obligación sarrnmental, ·"'
ne como el toronamiento de un &lt;le,seo, mejor &lt;'S que los ofrecimiC'ntos
sean e la ros y positi ,·os.
"8eñorita de ,·einte años rubia,
l"legante, buena familia, artista, ojos
graneles, buen tarácter, 20,000 franco~ de renta. desea raballero treinta años, 111oreno, inteligente, igual
!fortuna.'' Esto es lo que dice un
anuncio, entre· otros mil anuncios.
L11 proposición es clara. Todo el
¡que lea las cinco líneas, sabe á
qué atenerse. Eu cambio, cuando en
l\Iarivaux ó en Angier, una due•
iia l1ace "l 'artic le" para una mutl\J\cha que bus&lt;·a novio, habla horas enteras, sin llegar nunca á decir
exactamen te las elos cosas más impo1·tantes, que son la cifra de 1a
edad y la cifra del dote.
. Lo único que yo me permito deti rlc, excusando á París, es:
Nos casamos sin conocernos;
e~ rierto.... Pero en cuanto 110s co1¡1ocemos, nos divorciamos.

to

IJ. Gl,'imez CarrUo,

L~ ARQUITECTURA

JAPONESA

ECOS

Bl mayor disolvente

DE LA

Al sólo anuricio de que
la Srita. Ana Casaubon,
de la conocida casa de modas

Esmaltes, Tintes,
Pinturas de Lustre, etc.

"A. Lafage, Sut:esoras,"
estaba para llegar á México, de regreso de su
viaje á París, la casa número 64 de la Avenida
Juárez ha sido muy visitada por multitud de damas de la más alta sociedad, que anhelan oir de
labios de la Srita. Casaubon el relato de sus impresiones de la vida parisiense, en cuanto se relaciona con las novedades
y elegancias de la moda.
Cuando este número de
«El Mundo Ilustrado» llegue á manos de sus suscriptores, la Srita. Casaubon estará ya en México,
y habrá dado á conocer á
su selecta clientela las novedades que t rae para la
estación de invierno, que
según verídicos informes,
son muchas y de singular
encanto.
La temporada última ha
sido de plácemes para la
cada día más acreditada
casa de modas de

D

~14.

ESMALTE DE ORO "OUR FAVORITE"

Quinta de Salud
''R• LaVIS. ta"

"A. Lafage, Sucesoras,"
pues de sus talleres han
salido

"Tirousseau"

..

"A. Lafage, Sucesoras,"
por sus justos y constantes éxitos.

.Acido úrico

GOTA, ARENILLA, REUMATISMO
CÓLICOS NEFRÍTICOS

Moda en México

de indiscutible mérito, así
por los detalles de estilo,
como por lo esmerado de
la confección.
Ahora, con la llegada
de la Srita. Ana Casaubon, la notable casa de
modas se ve animadísima,
y los pedidos de vestidos
y abrigos para el invierno
son numerosos.
Merece f elicitlaciones la
casa

Mucho se ha escrito de arte japonés. La pintura, escultllra y cedel
r(lmiea (le aquel pueblo han siclo
Para abreviar y evitar Zas Crl als de
e~tu,liaelas en estos últimos tiempo,: eon gran &lt;letenimiento por autoridades en arte oriental, eomo
C'harl('8 Holmes, Mr. Bin¡r, J. ]barac1a y el profesor Okakura, aftua 1
tomad al unas medidas or día. •
c1i r ec·tor del inst ituto de Bellas Artes ele Tokio.
Posee el arte arquitectón ico nipon la tranquila pureza de los tiem- madera, apoyados en zócalos de
granito, para dar elastie idad al conpos helénicos; la fuerza eterna de
junto.
lo~ antiguos monumentos egipeios,
En el Japón no se tiene el mise; pensamiento ele las cateclrales
mo concepto que en otros país&lt;'s
góticas y !:, brill:rntez de las mezoc.e i&lt;lentales de la unicla,l arquitec•quitas árabes.
tónica. Para los nipones, esta 110
L a arquitec·tum japonesa &lt;'S sineonsiste en reunir los seraisladas y
rera; c·ada c•lemento ,le eonstru~1• ión
unidas entr!' sí por \'Í1·ios &lt;li\'Pr8os
ti&lt;cne su objeto ,Y su aplic·aeión; rade la castt dentro 1le las var1•tl&lt;':{
da detalle su utilidad.
MARCARTDA.
MARCARTDA.
d,• un solo e1lific·io·, sino &lt;¡ue al ,-onSu cara,·t,e1(,stic•a os ('] ic111pleo
hario, aquéllos forman pequeñas
c:isi exclusi,·o c1e la madera &lt;·omo
E necesidad imperiosa en todos los hoga res, en todas épocas
&lt;·01·stnwciones, galerías y puenteelemento de (•onstru&lt;:&lt;• i(in, no pordel año. Listas para uso inmediato y fabricadas de ta\ manera
f•i!los
aprovP&lt;·hanllo
las
desigualdaque escaseen otros, sino á ,·ausa
que el más inexperto obtiene brillantes resultados. Diferentes
des
clel
terreno,
·"
proruranllo
&lt;lar
de los frecuentes terremotos que
Espedalidades y preciosos colores. Todo el mundo usa Y pondera
1 conjunto ef~·tos
a
estéticos,
·1le
si11 cesar agitan aquel suelo, y que
nuestras Especialidades Decorativas por ser las mejores y de más
pl'l'speeUnL ~• de ,·olor YerdadPradestrnirían \'Ualqnier &lt;'djficio (•onsp rácticos resultados:
mente
atra(•tfros.
t ruido con otros materiales.
Tinte de Lustre Sapolln: Produce un
Esmalte de Aluminio Sapolln: Produce
Las maderas em ple1tdas ton más
acabado de pulimento en muebles deun acabado de plata escarchad1, sanifrPfueneia son el "kinoki" v el
tario y lavable, en tuberí:u, objetos de
teriorados 6 rayados. Pinta y barniza en
meta l, etc.
'' segui,'' árboles resinosos, &lt;le exuna sola operación.
cepcional dureza, y que adquieren
P.smalte
Sapolln
para
Tinas
de
B~ño:
Aves en libertad
Barniz Sapolln de Color para Pisos y
Transforma el interior y exterior de las
ror: los aiios y los s iglos una pátiMaderas : Transforma los muebles y
tinas viejas, dándoles un acabado duraobras de madera vieja, dándoles un
n~ que ila singular en,·anto {, las
dero y lustroso como porcelana. Resiste
La t:mle !'Staba f'splén&lt;lida.: la luz
bonito acabado como nuevos.
el
agua
caliente.
&lt;·onstrueciones. La altura el&lt;' las
fina ,l&lt;'l nepús(•ulo pintaba, en el
columnas, ele madera, que sostiePlntu ra Sapolln de Lustre para Ca•
Esmalte Sapoltn Acabado Porcelana :
inmenso eundro del cielo, perspecDuradero,....lustroso y más bonito que la
rruale•: Para cualquier superficie que
nen éstas es muv considerable á
tivas de nubes que sólo duraban
pintura. ulanco y preciosos colores.
requiera un acabado brillante y duraveces. En la pue~ta lle Daibputoot
algunos momentos.
dero.
Lindos colores as! como blanco y
Pulimento Sapoltn para Muebles: Lim(Nasa) miden 35 metros, habi¡\ndoErn una l;1bm· artístiea en la que
negro. Lista para usarse.
pia y produce un lustre de gran duración.
les clac1o el tiempo la dureza elel
eclaboraba la luz corno prineipal
granito.
~gente; todos los colores del iris
La. pagoda ile Horyonji, cena de
1lejahan en las nubes algo de sus
No es una pintura ordinaria para dorar, sino un esmalte lavable y
O,aka, tiene mús de dos siglo8 rlo
\'ariad as entonarion!'s y 1•011tribuían
fácil de usar. Seca en algunos minutos, dando un acabado suave y
existC'neia y se encuentra en per,, la s.iblime pintura celeste.
lustroso como la Hojilla de Oro, sin dejar señales de la brocha. Esta
f~c-to e,;¡tario ele ronservación.
Figuras (•olosal&lt;'s ele líneas &lt;'X·
es la mejor preparación para dorar cualquier objeto, ya sea de_ madera¡
!Ta; templos lle extraorilinarias
traiia.~, monstruos de largas colas,
piedra, metal, vidrio, papel, etc. La de calidad más superior en e
cl1mensioncs, como el de Sanjousanperfiles vigorosos y acentuados, sigmercado desde hace treinta años.
genclo en J{ioto, cuya nave mide
nos incle,;ci¡frables, castillos 1Seiio120 metros. Los inmensos tejados
De venta donde hay pinturas.
riales &lt;le empinadas torres y edifimás altos que los órdenes que los
cios clestrulclos, contrastes de aire
Fabricadas por GER.STENDOR.FER. SR.OS , New York.
sostiC'nen, aseguran la estabilidad
y de luz: tal era el cielo, por esdel eclifieio, que eareee ele cimienpecial capricho ele las nubes comto~ y está sostenido por pilares de
b1cadas, en nua tarde el&lt;' Mayo, lle
c&gt;s,• mes todo perfume y poesía, que
tiene el alma en flor.
Los galfarres del aire daban SllS
11•:'is sonoras notas y se tañaban en
11-~¡,.0BAClON ~~ LA ACAOEM¡,4
h atmósfera templada, donde se
besan los átomos, batiendo las alas,
MEDICINA DE PARIS
siutiC'nclo la. ,-iila y cantando á I;¡
libertad .
Parecía que las aves giraban en
Tlálpam, D. F.--Teléfono M. 16. s•1 Y&lt;'rdaelero lugar, más cere·a clPI
delo que do la tierra; ni el plomo
d,·: cazailor ni la piedra del pillueAsistencia cientmca de lo podían llegar hasta ellas.
la libertael de los pájaros.
morfinómanos, enajenados, enEra
aquel momento, una libertad ab00SIS \ 2 á 6 Pildoras
! 1 á3 Cuchar
alcohólicos y quirúrgicos, soluta, esa libertad con la que sueel hijo clel siglo Xl X, esdavo
empleando.los medios tera- ,fü,
sfrmpre del poder que le abate, ele
péuticosmás modernos. Efi- la sociedad que le oprime, ele las
caz atención para los en- 1,reorupaciones y ele los fanatismos
C'Sterilizan la virilielael lle su cefermos. Departamento es- que
rebro, gastado ,v anémic·o &lt;·on l:t
pecial para señoras. Insta- 1t,d1a ,liaría &lt;le resolver el prohl~la vida.
lación eléctrica completa. nrnLasd&lt;' a\'es,
inspiradas sin duela en
Rayos X, corriente de alta las vaguec1ades y armonías del espot io, entonaban &lt;'I dúo eterno del
tensión, mecanoterapia. ,
amor, ese tánti&lt;·o dulce que prcsi('1Jt&lt;&gt; y saborea tlespu(s la h!'mbra
Director Médico,
y ll&lt;'~e·rihhw &lt;&gt;Xtt'nsos l'Írn1 los .I' n1rvn~ :,rraeiosas.
\'i~tas dC'slle la tierra, pare&lt;·ían
Médico encargado del de- las aves puntos negros, que trataSola y Unlca Calidad
aunque en vano, ele formar
partamento de enfermeda- 1.,,.n,
una línea cerrada; átomos eon alas
des nerviosas,
e11 perpétuo movimiento, una vibración, un coro alado.
La libertad &lt;le las aves parecía
Para conseguirla
y el Nombre ºCHRISTOFU"
un sarcasmo dirigido á los habitansobre cada pieza.
EXIJASE esta Marca
tt-s ele la tierra, á los que sufren, á
Administrador,
lns oprimidos y á los que luchan.
Esas aves, que son el encanto
MEXICCI : BAUSER '!fT ZIVY Jr C••

Píldoras y Jarabe

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"La Semana Ilustrada"
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El Mundo Ilustrado
clrl niño, solo tienen un , ~nemigo
encarnizado: el hombre.
El cazador, adiestrado en la punte, ía, las hac·e blanco de sus tiros,
el cocinero las convierte, en plato
~abroso, el niño las dá por cárcel
una jaula dorada.
La libertad de los pájaros tiene
su tumba en la tierra; por eso en
!'Kas hermosas tardes de verali(),
1·uando la luz del crepúsculo se quie•
bra en el horizonte y alumbra á la
tierra con su luz misteriosa, dejan
lOP pájaros sus nidos, y como emanaciones de frondas se lanzan al
espacio, entonando sus más souóras
ta ne iones.
F . Navarro Preza..

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siempre es eficaz. Millares de personas curadas por ella t e11tifican
sus maravillosos res ult ados, y por eso es que se ha hecho la pre•
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Definición d~ la mujer.
Se ha escrito mucho sobre la mujt&gt;r española, pero nada más exacto ni más original que lo que van10~ á ,·p1· en los s iguientes renglo·
1:c~:

l,a parisil'nse SI' Yiste, la alemana ~e &lt;·ubre, la española se adorna.
La alemana anda, la parisiense
on,lula, la española pasea.
Las a lemanas son feas ó hermo•
~a~, las francesas graciosas, las esrai,olas graciosas y bellas.
1 La miratla de la alemana es siem•
rrc franca; la ele la francesa ma
1
li,•iosa; ¡qué delicioso abismo el de
lo~ ojos de una española! Lo meno, que de ellos puede decirse e,
que sin·en para algo más que para
,·er.
Las decisiones tle una alemana
son siempre ''sí'' ó ''no;'' las de
In franc esa casi siempre "sí;" la
e?pañola nunca dice completamente
' 'si'' ni "no."
La alemana acaricia diez años
una esperanza, la francesa un día,
la española, ni diez minutos.
La alemana es modelo de bondad,
1i francesa de idealismos, la espaEola de abnegación.
A la alemana le basta ser admirada de uno solo, la francesa de
muchos, la española...... de todos!
La francesa es una artista, la
alemana un ángel, la española una
mujer.
En resumen : Alemania es la cu•
na del amor ideal, '~ 'rancia del amor
t etrenal, España del amor natu1 al.
~Jás claro todaYía. Para divertn se, la mujer francesa; ¡,era ena
11,orarse, la alemana; para casar se,
la espaiíola.

l

parte, que el conju nto de o~tudtan•
tes franceses, unidos los elementos
masculino y femenino, solo ha an
mentado en 166 unidades.
Es probable que los constantes
progresos de la preparación al bar hillerato, en los liceos de niñas,
influirá aún sobre estas cifras, y
sería de admirar que la 1noporció11
do alumnas, ya ere&lt;·ieote, no hiciera
más grandes proiresos en los año,i
,·euicleros.

Colorado Springs, Colo., [ LJ. A.

("' Vino fortificante, digestivo, tónico, reconstituyente, de sabor
..xcelente, mas eficaz para las personas debilitadas que los
ferruginosos y las quinas. Conservado por el método de
M. Pasteur. Prescribese en las molestias del estómago. la
clorosis. la anemia y las convalecencias ; este vino se recomienda á las personas de edad, á las mujeres, jóvenes y á loa niños.

INTERESANTE A LOS A6RICULTORES

AVISO MUY IMPORTANTE. - El único VINO auténtico de
S. RAPHAU,el solo que tiene el derecho de llamarse así, el solo

Á

que es legítimo y de que se hace mención en el formulario del
Profesor BOUCHAROA T es el de M" CLEMENT y C1• de Valence
(Dróme, Francia). - Cada Botella lleva la marca de la Unión de
los Fabricantes y en JI pescuezo un medallón anunciand11,. el
" CLET E.AS '', - Los demas son groseras y peligrosas falsificaciones.

Con motivo del SEXTO CONGRESO INTERNAnIONAL
DE CULTIVO EN SECANO, que tendrá verificativo en Colorado Springs, Colo. , los

X X X

El país de Bhopal, .en la lndJa,
ofrece Ja .rara particularidad de que,
siendo un país mu9u~mán, lo gobier
na si.empre, desde tiem¡&gt;o inmemorial,
una princesa que mecibe, como Jas demás ,princesas indias, .el título de
'' beaum''
Pu':ide cl~eirse que Bhopal, es el uní ·
co Bstado &lt;le! mundo que por sus le•
yes h a de .reginlo una mujer. La que
actualmente fo dirige ha tenido que
lnehar bastant-e qiara conservar el
antiq,1ísimo derooho.
En la a ntigiie!la&lt;l, los maridos ele
las '' begums'' eran los seres menos
importantes de la nación, y estaban á mereed de s us esposas, que los
cambiaban á su antojo, ó por razones
políticas.

T-RAPHAEL

o

GRAN REBAJA EN LOS PRECIOS DE PASAJE

FE8QOGB8RILES MDCIONBLES DE fflEXIGO
ofrecen una rebaja especial en los pasajes, para que los agricultores y demás interesados puedan concurrir á las Conferencias
que se efectuarán en dicho CONGRESO en los días 16 al 20 de
Octubr e próximo, y las cuales versarán sobre
"MEDIOS QUE DA LA ENSEÑANZA MODERNA
PARA EL CULTIVO EN SECANO"
lllooeda.
Americana

Moneda.
Ame-

ricana.

Ciudad de México .. . . $66.55
Querétaro .......... . 62.45
62.00
Celaya ..... .
Irapuato ...... : ..... 61 .85
63.65
65.80

72.05
61.80
65.00
58.30
61.90

-Las eonYeniencias de nuestra~
acciones nos alcanzan sin mirar si
en aquel tiempo nos hemos enme11&lt;J.ndo.
-Hay en la mentira ciert a ingh
nuidad que es un principio de bue•
na fe.
-Es inhumano bendecir á quieu
1~os maldice.
-La familiaridad del superior
irrita, porque no podemos corresponder á ella.

Torreó~'- ...... : : : : : :

I'

SaltiÜo . . ::::::::::::

49. 85

57.50
55.05

Mon~lova. :: : :·. --~::::
Barroterán ......... .

58.45
58.80
65.25
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únicamente para los trenes que lleguen á la frontera entre el 11
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He lrnhl,t de la colabomrión el' ·
1re aulor&lt;&gt;s dramáticos.
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- Pues es una cosa que tiel](,
gTan nintaja. Cuando dos poetas
t'~t riben una obra, si resultn mala,
""'"Jlre es !lel otro.

de QUIDliD, {;ºza de la ternura de su

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estudi a ntes de las diversas faeultadf'S de nuest ras diez y seis ~n iver•
sitlades, tia,, 1·011 respe;·to á las 111u,j1•res que c·onturren á ellas las &lt;·if'ras s igui t•ntes: sobr&lt;' 41 1;10 estudiantes, hay 3,9!í4 alumnls, de las
,·uales so1t 2.181 f'r,uwesas y 1,773
••xtranjerns. La mayoría está insni•
ta en las faculta!les de, letras. Hay
&lt;¡ue hacer notar que el nC,mero de
la&lt;; alumnas extranjeras ha tli smin.ii·
&lt;lo uu poco, mientras que las cifras de las estudiantes francesas ha
pasado ele 2.033 en 191 O, á 2,181 en
1911, ó sea un aumento de 148 ,estudiantes, cifra bastante impor- 1
tante si se tiene en cuenta, por otra

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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