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                  <text>..
Capilla Alfonsina

Biblj&lt;&gt;teca Universitaria

Núm. 19.

Año XVIII. Tomo II.

, .
5 de Noviembre d e 1911.
M.ex1co,
. ·o de R. Lillo
DON JUAN.-D1buJ

.
, .. BIBLIOTECA. UNIVERSlTAn,A
"AL fO, ·o Re.YES"
f!ON"o Rr,

'

i

r"'' ....... ...,,~,_

��Belleza natural

.#

RESTAURACION DE LAS FOTOGRAl'IAS

Luz Interior

PARA TODOS
Nada tan sencillo como t ener en e l
hogarun gabinete de e mbelleci miento. No se necesitan costosos y extravagantes aparatos, Agua limpia

Las fotografías antiguas pasada-;
por la acción del tiempo, pue&lt;l1n
retorzarse empleando cuidadosam!',,y un
te el siguiente p rocedimiento.
l::ie -comienza 11or despegar ce u
Jabón de Verbena Calendulado
agua
caliente la fotografía de la
, nada más. Con
car tulina en que está pegada, y de~solo esto uno puepués s le quita toda la cola po~ible
de alcanzar cuanEntonces se sumerge la fotogrdía
'
,· to es posible en e l
en un baño ele 0.2 partes ele cloruarte de conservar,
ro de mercurio e'n -cien partes d&lt;&gt;
mejorar y h~rmoagua; y se manti ene así. basta. qu.i
sear la piel_ y el
las partes iluminadas se v uelva;,.
cabello, El «Jabón
blancas y las sombras negras, y desdé Verbena Calen•
dulado• sanifica, · pués sé la ,·il f)jen en , agua pura.
Debe tenerse cuidado con el merdeleita, purifica,
curio porque es venenoso, y ptobarsuaviza y de leita
e l cutis, endurece
se en un extremo de la fotografí,, ,
y perfuma las carel efecto &lt;le! baño antes de sume,.·•
nes dándoles tingirla por completo, pues si se tra
tes fascinadores
ta de una prueba que no esté bien
de rosa y de blan,·irada al baño de oro, no solamencura. Embellece
te no se obtiene el r esultado ap~más que cuantos
t eciclQ, oi no que se corre el riesgo
jabone3 se conode que Ja imagen &lt;lesaparez~a por
cen.
completo.
URA las erupciones cutáneas.
Mr. Antboine, agricultor ele l\Ia
la irritación con ardores en la
rcuil, es el autor del siguiente procedimiento para destruir los nido~
piel, evitaque se arruge, desgrasa y
limpia el cabello y le afirma sus ralele avispas: Por el día busca los ni •
ees. Fa-tilla grande, sólida y _d_e larclos, obsen·a las idas y venidas de
ga daración Por correo certificada;
las aYispas, sigue con la vista h15
que van cargadas de botiu po,que.
DE VENTA:
estas son las que vuelven al boLabadíe S~cs. ~ Co_.
gar; las Ye que entran en no ~gu
Avenida San F,ancs1co, num. 43
jero generalmente s ituado al Meohansent F ~llir ~ Co.
diodía, en los decli,·es de los cam~- ·
A venida San Francisco num. 39.
nos, en los ribazos etc., etc., y planta un jalón con u n trozo de pape l.
C LISEO 3. -MEXICO
Por la noche vuel\'e con un hierr l
en forma de estoque á sondar 1:.t
útuaci ón ele! panal y v ierte en la
abertura practica da con la sonda
ESTRAGOS DEL ALCOHOL
cuarto de litro de petróleo próximaEl estómago llamado Yulgarment_e
mente; después, con una azada, retel cu artel general del cuerpo, recimue,·e todo el n ido, ec ha ele pron be, ¡1or decil-lo así, de primera mato otr o cuarto de litro del mismo
no todo lo que comemos, todo lo
liquido, al que prende fuego, y h s
que bebemos. Es él, por c~nsig';Úec;
aYispas .Y l os hue,·ecillos quedan
te el que tiene que sufrir 1"!!:1S a
abrasados. 1\Ir. Francois de Porca'usa de las substancias dañinas,
cheux refi ere como se apoderó d o
como las bebidas alcohólicas que se
m1 nido de avispas subt erráneo.
le ingieren. Esa influencia perni'' Entre dos luces-dice--eché por
ciosa de los licores fuertes se prQla abertu ra ele! nielo medio rnso de
cluce sobre la membrana mucosa
petróleo, y la cerré herméticam,,nte
del estómago y Je impiden que f~ncon t i erra y césped. Poco desp.iés
cione, ó, por lo menos, que_ fuu~1.otodas las a,•ispas adultas eot:1ban
ne convenientemente. La d1gesh,,n
asfixiadas, y pucle extraer tr:1.n,1uientonces se hace difícilmente, y el
lamente el nicl? y ll e1·ármclo ''
bebedor no tarda en verse atacado
por esa enfermedad terrible
tan
difícil de curar cual lo es la drspc¡,·
sia. Los inclidduos que ab11san de
las bebidas al cohólicas pierden d
apetito, eligieren mal y muerer: con
frecuencia hidrópicos y en un C5·
t.aclo lamentable ele embrutec:.,üea·
to. Los bebedores se exponnu ta rn·
bién á la gastritis, [1 los cala'l1ln·e~
del estómago y al cáncer.

e

J.
J

J. Uíhlein Sucs.

r

Hay ~in eluda una h1, que no ,·ione del Sol ni de la L una; 110 pre·
rede de materia infl amable; no es
luz reflejable; no ~s s iqui&lt;&gt;r.i la
claridad de Jas estrellas; es la d.:
rida&lt;1 ,l e adentro.
llay en la Yicla ciertos mou1 ~nto~,
cortos y de ensueños, en los e 11a Í&lt;'s
aunque sea de noche, auu cuautlo
la densa obscuridad nos eu,·,1~1~;
se Ye esa claridad.
Tiene luz de gloria, tiene refle.jos de esperanza, tiene f ulguraciones ideal es, forma una aureola de
rosa, y no se sabe d6ncle unce.
Durante los cortos momentos en
que alumbra, todo se ,·e tornasolado, todo canta y vibra, toclo ri:spira b ernwsura.
- ¿De dónde Yieue esa luz?
Acaso del alma; acaso la lle,·amos dentro-, medio apagada y mortecina; a taso será el luminar pos·
trero qu e guíe nuestros pasos po:·
los caminos de la otra Yicla.
¡Y qué poco amenudo se eneieude!
cómo conforta, y C!HUO se reYive e~.anclo brilla una chis pa de
luz! i Y qué pronto se apagal ¡ Y
Qué obscuro sería el nu,rnclo siu estas nubecillas!

¡Y

o

•·

~.

cuenta, que llis1mso que dejaran comer tranquilamente al "fresco'·.
}'lema inglesa.-Hallábase una
tarde de iuYieruo Julio Jauiu, el
cllebre novelista fran cés, cu ·-uu café de Londres, ele un compatriota
suyo, y leía un periódico cuando
un inglés que esta_ba toma.lldo u .1
''grog'' tr.anquilamente, llamó al
éama'rero y le preguntó:
-¿ Cómo se llama aquel caballero quo est á f umando u11 cigarro y
lee un periódico junto á la estufa/
.·~fo lo sé, milord.
~·EJ inglés \se leYanta,.Y "ª al mostrador.
-¿Cómo se llama aqu el seííor
que está fumando- y leyendo, un periódico?
-'Xo le conozco, milord; es la
primera vez que viene [1 este ca.•
f é.
Pregunta entonces el inglés por
el dueño y obtiene idéntica respues•
ta.
Entonces se dirige &gt;L Julio Jaui11
y le dice :
-Caballero que fumáis y leéis un
periódico, Fómo os llamáis 1
-Julio Jani11, para serviros.
- Pues bien, señor Julio J ani,1,
tengo el sentimiento de aYisaros
que se os está quemando e.1 gabán.
En efecto, hacía un rato que la.
estufa le estaba quemando el gabán y Je había hecho ya un enorme agujero.

Malndri¡a
U n fresco.-Daba el duql}c de
Borbón urt gran banquete, y había
i uYitado á tanta s personas, &lt;111~ es
taban dispu estas Yarias me-a.,. Rn
una de ellas vió el duque que s••
había instalado u n gascón muy conocido por su desahogo para colar
se en todas partes sin más .:i i m{,s.
y ordenó que lo despidieran; pero
para no a,·ergonzarlo lilela¡¡t J dtl
tanta g ente encargó que le ,J,e~,:&gt;•;
b orden resen·adamente.
Pué \UI criado y le habló al oído.
didéudole, que debía •retirarse, y
el gascón entontes, para disimular
ante la ge:itc, repuso con la mayor
tranquilidad del mundo:
- Lo mismo cla que me sirYao Yi·
no tinto que blaneo, y dele ¡;nil g racias al señor duqu e por esta delicada atención.
Admiró tanto el duque esta serenidad cu ando de ello le dieron

~-sE&amp;OBAS
EL APIOL DE LOS

Ir'JORET, IIOMOLLE
Cura ,., Dolor1s,R1tardos

Supraston6s d, 'º' Menstruos

111U11.111.u-¡:¡¡;;¡;,¡,,ar1,,1 wur.,.-,

UNIMENTO GENEAU

tlolo'rOPZCO

rMmplu..do al
r..vo
oia dolor 111
caída del pelo, cara

nplda y ..rur• ••
Ju Coloraa. Ellpua-

-.lobnlniiaaoeo

'hrcMUU.~

lln1alllTo J ~
SITO IDIDOjorable.

l'arll, 185,RIie S'-Honoli, todu rum•cm

~~~~-'VV'\J'~-1

f

GIH. 8DNGR8ID DE DWEITO YBIENES 8BrnES DE mEXIGO, S. H.
SOCIET.É Fo.NCJERE DU MEXIQUE

UN CONSEJO

E i se os irritan los ojos, después
ó&amp; baberos pase.ido por el campo,
Jo cual fttelu suceder algunas T~ ces os los debéis laYar, al Yoh-cr
{1 ~asa, con agua fría e n l a que
se b aya disuelto una pulgarada ele
ácido bórico.

Antes: Compañia Baneattia de Obttas y Bienes Raiees
Departamento Bancario, Prolongación del 5de Mayo31. Capital totalmente exhibido, $10. 600,000
Hace descuentos, Prestamos con Prenáa, Cobros y Giros sobre toáas las plazas
áe la República y del Ertranjero, Recibe Depósitos, Plazo Fijo y en Cuenta Corriente,
por lo que abona -Intereses á mejores Tipos que otras Compañias .

Cambio de Moneda .1I tipo triás ventajoso en la Plaza.
- Compra y venta de bonos del Gobierno Mexicano.
Presidente de la Compañia, FERNANDO PI MENTEL Y FAGOAGA.

Primer Vicepresidente, PABLO MACE DO .

Segundo Vicepresidenta, E . TRON .

Gerente, XAVIER ICAZA Y LANDA .
Cajero, E . FRANK CAMPOS.

J,,.~~vvw

Contador, JOSE R. GARDUfilO.

El Mundo Ilustrado

La salud no tiene precio
E sa es una expresión muy corriente que se oye con frecuencia y
tiene muy buen fundamento, pero su significado en cie rto sentido resulta
erróneo, porque e n muchos casos la sa1ud «se puede comprar. » Es decir
que los medios para restable cerla se pueden obtener por dinero ú otro
valor. Por ejemplo, la persona que padezca de las diversas dolencias
propias del hígado y de los riñones, puede adquitir á precio muy Intimo
y en cualquier farmacia , los componentes de una fórmula eficaz, apiobada y en uso muy general hace muchos años, y mezclar:os para tomarlos con f é y curarse radicalmente e n poco tiempo. La l ó1mula se da á
conocer gratuitamente, es decir , sin precio, y es como sigue:
Extracto compuesto vegetal, Arvelina .... .. 15 gramos
Jarabe compuesto de N ipofosfitos. ......... 45 gramos
Jarabe compuesto de Zarzaparrilla .... . .... 60 gramos
L a encontrarán especialmente valiosa aquellas pe rsonas que por
algún tiempo hay an tratado inútilmen te de librarse de enf.irmedades
que aún sin obligarles á guardar cama, son penosas y aflictivas en extre mo, proviniendo de depósitos nocivos en la sangre y de riñones enfermos. Los ingredientes que pueden comprarse en cualquier fa1 macia 6
droguer!a bien surtida se mezclan en una botella y se t orna una cucharadita de la mezcla después de cada comida. Ag!tese bien la botella ant es de usarse.

Calendario de la Semana
Domingo 5 (1o. ele mes, 220. D.

P. y 2o. de Noviembre.) Nuestrn
Señora del Sufragio. El B. Martín
1le Porras Conf. San Zacarías y
Santa Isabel, padres ele San Juan
Bautista. Santos Galacióu y Epist ema :Mártires.-Oficio y misa de ,~
a/lvocaei6n ele la ''irgen: rito clo-'
ble mayor y ornament o blanco; se
ron memora el B. :Martín de Porra,,
la Domínica y la Oetava.
Lunes 6, San Leonardo Confesor.
- Hoy y mañana oficio y misa de
la lnfra Octaya el e Todos Santos,
eon rito semidoble.~An iversario et~
Catedral por los bien becbores difuntos, ele la Aso&lt;- iaeióu de los Sr
ñores sacerdotes
Llena en Ari es, Ír las 9 h. ll
m. 37 segun1los de la maii a na .- D ~~templaclo.
(;onjunción ele la Luna. y Sa·
turno, á las 5 h. 35 m. ele l a tar·
(l e.
Martes 71 Santos Ilereulano Obis·
po Mártir y Ernesto Abacl.-A.~iversario en Catedral por los socios
difuntos lle la Asociación ele! Santísimo.
Miéreoles 8. La Octa\'a de Todos
Santos. Los cuatro Santos Mártires Coronados. Se\'ero, SeYerianc,
Carpóforo y Victorino. Sa n Willehado Obispo Confesor.
Conjunc ión de la Luna y Marte,
á las 2 h. 11 m. ele l a m aiíana.

Rizador Eléctrico de We~t

¿ HA EXPERIMENTADO UD.
•launa vez la motaatl• de
tener que antrer 6 •a•I••
zapaterlaa antes de encontrar et calzado qua da•
aeaba7

¿ LE AORADARIA A USTED
ten•• todoa loa dlaa del año
la mlame fellolded da oomoalzado 6 le moda,
qua disfrutan laa gentes de
buen tono de esta Metr6Poll7

• P•••

Slrvase leer lo siguiente, que sin duda
ha de Interesarle.
La gran zapaterla de ' 'CAMMEYl!R."
es considerada como uno de los punto,
lntfresantes de la ciudad de New Yo1k.
por ser la mAs grande del mundo en su
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la vez, y con toda atención debida, como
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patos por valor lle S2.ooo,ooo oro americano.
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de que en cualquier pafs en que viva, po.
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El Mundo Ilustrado" ,
M. J. Cammeyer,
Sixlh Avenue and 20 Street, New
Yo1k N. Y.
Jueves 9. La Dedicación de 1n
Basí lica clel Sa!Yador. Santos Teocloro Mártir y Eustolia Virge n.
OposiC'ión de Saturno con el Sol,
á las 11 h. 32 m. de la noche.

Facilita el Que una. misma, en el hogar 6
en viaje rice y ondule su cabellera Pn pocos mio Jtos. slo necesidad de fu~go. Vlirorlza por Que t leneielectrlcldad. No se descom pone oorQue es de acero DIQuelrulo.
Viernes 10. Santos ~nclrés Avn-No t ira, ni enreda, ni ¡¡ulebra. el pelo, 1&gt;0rue no tiene filo ni ¡¡ozn•s tmoerfectos. lino Uo nfesol', Trifón, Respi cio y
ienclllfslmn hasta para QUA lo u11en la.s ni • Ninfa Virgen, 11á.rtires.
!las solas, Dura. toda la vida. Usense t•Sábado l l. San 11artín Obispo
nlendo el cabello limpio Y sin aplicarle
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fesaó.-Johannaen, F'éttxy Co. Avenida.
n o, á las 2 11. 55 m . ele la mañana.
i!An Francisco, 88.
· ·

l'OTOGRAl'IAS TRANSPARENTES
Cuando se desea pintar nna fot ografía por detrás para obtener
el efecto de la llamada fotonumatura, lo prim ero que se hace ,tS pegarla sobre un cristal por el lado de la imagen y darla luego
transparencia. Para ello se emple:.i.
el bálsamo ele! Canadá, la trement ina ó alguna preparación espE'd,1i
que c·on cliferentes nombres se encuentran en el comerc io. Todos estos líquidos, si bien producen la
transpa rencia con facilidad, tien1&gt;n
el inton\·eniente de amarillear con
el tiempo, e:cttropeanclo e;l efecto
ele la fotonumatura.
El mejor procedim iento es, después ele babor adherido bie I al
cristal la fotografía con gom.\ t ragacanto ó gelatina, quitar la mayor parte del papel eon ~ija de
vidrio, y luego con el dedo índic,¡
cubierto con un trapo fino empapado en alcohol, ir frotando co11 suaYi&lt;lad y por pequeños !J•.:,vimieuto~
cil'Culares de modo que salga t-0clo el papel 6 casi todo. Al ¡,rincipio parece que no se
á c0n·
segu ir nada, pero proced iendo ~º?
mucho cuidaelo el r esultado ohtc111do es i n,·ariable.

:ª

COLA PARA LA PORCELANA

Il ién·ase en agua un tru:1.0 ele
cristal blanco y cuando esté bien
caliente introclúzcase de pronto en
ao-ua f;ía, operaci6n que tier• ~ por
objeto hacer el cristal muy friable. Entonces se machaca ';,' se
p asa por u n tamiz muy :fino, .,· ~e
le mezc la con clara ele huevo. Sobre una pie&lt;lra de mármol se muo·
le bien esta pasta para clar!i, 11111cha consistencia. Con este &lt;!er,11,nto se pegan los objeto~ de r?r.-;i•
lana, loza y cristal. S1 con el se
unen los t r ozos de un vaso r'&gt;t P, l.1s
p.art,es unjclas ya nQ o;e separan 111111·
ca, aunque so rompa de nneYO el
Y8S0.

R013!NSON~•

VOLUNTAB.10S

En 1880 un inglés llamado Chan·
ddler, YiYió solo en un islote del
crrupo de los Ladron es, en el Pa·
~ífir.o, año y .medio. Cbanddler era
un misántropo que amen3:zabar, c_on
la muerte a1 que se atreYiese a !nYadir sus dominios. Durante diez
y seis meses vivió de las frutas y
hierbas que se criaban en el islote
y _acabó por Yolverse loe~- El capitán de u.n barco amenca_no q~~
pasaba á seis millas de la isla. vro
con el cata,Jejo á -C:bandd•l er ba1 !ando, desnudo completamen;e, y _de~pués de recogerlo Jo llevo a llamla d-0nde recobró la razón, Jlk'IS no
p¿r eso olvidó s u manía de vi~ir
en el islote y en 1884 desapareció,
sin que se haya vuelto á saber de
él.
U na isla elel mar de Aral, cerca
do hi elesembocadura del Oxus, fué
el extremo refugio elegido por Zi~gler, un peletero de Bc~lín, muy rico que según su s propias palabras,
"~staba enfermo de civ ilización. "
Zingle r desembarcó en la isla, en
1895 y Je clió el nombre de "Eternidad'', porque según su d octrina
el írnieo medio d e alcanzar la perfección para lograr l a vida es la soledad.
En 1895, el Signor Cortesi, u~ comerciante muy estimado de Milán,
an une ió que había en•contra do _ ~m
moclerno j ardín -del .Edén -en cierto
punto del Adriático ! que se _proponía establecerse alh para siempre
en compañía de su mujer.

o

UNA IDEA AÑEJA V TONTA~
•se creía antiguamente, que una
medicina era benéfica en proporción á lo repugnante de sn sabor
y olor_; pero ya sabemos que tal
idea era un disparate. No hay
ninguna razón por la cual la medicina deba ofender á los sentidos más que los alimentos, y por
lo mismo, uno de los triunfos
más grandes que ha alcanzado la
química en los últimos aflos, consiste en lo que se puede llamar
la redención del aceite de hígado
de bacalao. Todo el mundo sabe
cuan asqueroso es el sabor y olor
de esta droga en su estado natural, y no es de extrafiarse que la
mayoría de la gente declare que
prefiere sufrir la enfermedad á
tomar el aceite de hígado de
bacalao puro. Ahora bien, es
una de las leyes de la naturaleza, que un remedio que es repugnante al olfato y al paladar, y
que tambien revuelve el estómago, no puede producir buenos resultados, pues el organismo se
r ebela en su contra y á gritos
pide deshacerse de él. El milagro apetecido se encuentra en la
PREPARACION de WAMPOLE

en la cual tenemos la parte valiosa del aceite, sin los demás elementos. Este moderno y eficaz
remeóio es tan sabroso como la
miel y contiene todos los principios curativos del Aceite de
Hígado de Bacalao puro, que extraemos de los hígados frescos
del bacalao, combinados con Jarabe de Hipofosfitos, Malta y
Cerezo Silvestre. Tomado ántes
de los alimentos, evita y cura la
Dispepsia Nerviosa, Afecciones
de los Pulmones y todas las enfermedades que se originan por
las impurezas de la sangre. "El
Sr. Dr. F. Zárraga, Profesor en la.
Escuela Nacional de Medicina de
México, dice: He usado l a Preparación de Wampol'), como tónico
r econstituyente, con muy buen.
resultado. "i!!t Nadie sufre un desengaflo con esta. En Bot icas.

ADVERTtN~IA
En la puerta del cementerio de un
'Pueblo ae [eía lm.oo tiempo este
av.iso, wUado y firmado por fa Af.
calclía:
'' De orden del señor aleaJcle, sólo
s,erán enterrados en este eia.mposanto
loo muertos que viven en el pu~blo ''·

.Prosperan como criados al
pecho.
Los niños pe•
queños que, á
falta de leche
materna son alimentados c on
«Kufeke• y adiciónde leche, es•
tán tranquilos,
duermen bien, su digestión se efectúa de un modo regular, aumenta s u
peso en proporciones normalt s y no
padecen de catarro intestinal, diarrea cólera infantil, etc. • ·Kufeke"
és ;ecomendado como el alimento
m ás conveniente para e l nifío de pecho. por Jan prim~ras autorida~e~
médicas y donde quiera qui: ha _sido
introducido su empleo conquista siempre nuevos y definitivos partidarios.

�~1 Mundo Ilustrado
~fo aseo; es que hay .sujetos wás
¡ne(Hpue~tos á e,l la que otros, espe•
~iatlmemte aquel-los en fos cuales es
iusufici,en te Ja mi1~er,a,J ización, los
que cxmsumen pan bfamco p r,ivado
de sus sales de á cido fo.s.fórieo y reducido ,aJ estado ele .mastie de al•
m,idón, y Jos indi\'icluos que comen
mucho.s d ulc,es, 'POU'que Ja eausa prfo1ci pail exieTUa &lt;le 1la caries &lt;1emtal es
la f-enment:ación de &lt;las fiecU'lentos y
de Jos azúea1res.

El Mundo Ilustrado
NUEVO REMEDIO para

LA PE-RU-NA EN EL HOGAR

el CATARRO y la
SORDERA CATARRAL.

Munyon obteniendo magníficos resultados con su tratamiento para el
Catarro, por V&lt;Rpor medicado, centenares de personas de México, de toda la República, y de muchos otros
países, testifican los beneficios que
han alcanzado con este moderno Método para combatir el Catarro y todas sus consecuencias, monopolizado por Munyon, el filántropo procuRecien temoote ha eru,zado el ca• rádor de la salud de la humanidad.
o.al ele Ja M.aucoo á lllaoo uu .i.ntré•
Ya puede curarse radicalmente el
pido nadador, M!r. B urgiess. 1'!sta h a- Catarro en la cabeza, que en lo gezai\ia es t,a.n•to más ,actminabJ.e cua n- neral causa una sordera total y Munto que B urgess f risa en Jos ~ineue,.:..yon dice: '' Que se vanagloria de que
ta añ os, pe1-o es un poHo al •J.ado de su Tratamiento para el Catarro por
otro campeó.u llamado EsJof N or- Vapor Medicado sea uno de los más
elen.sfjcm l , d,e H ermosand (Suec'ia), notables descubrimientos de los perque pa,sa de Jos eien añ os.
feccionadores de La Ciencia Médica."
Cua,nü-0 cl viejo n adador se p1:,e· Munyon lamenta no haber sido él
senta en la p1aya de llud.itu&lt;ival·l,
quien inventó la fórmula, y se comen el goJio de Botnia, donde aoos- place de haber tenido y aprovechado
t umb,ra á pasar ie.l. v,ei,a,no, tlos ba- la oportunidad de monopolizar el cifü stas se agolpa:n y le siguen hasta tado método para ofrecerlo aJ aleanel po.ntón que se ha mandado eons· ce de todos, ricos y pobres.
t r ui1r, y &lt;lesd,e e l cual se .ar roja .a.l
EL INHALADOR DE MUNYON
m aa· oon Ja agiJ.ül.ad .die un joven .
proporcion-a un tratamiento cientíNo hay que d eeir que E slof Norfico y eficaz p ara curar los resfriad,ens f jOird no p neten-de madan: con fa dos, la tos, el catarro en la cabeza,
velocidad de u.na carp a, 11i perma•
la nariz y la garganta, y todas las
neee e n ed agua hoo-as e nter.as. Aun• afecciones catarrales y pulmonares,
que st1 corazón f uncio.n,a .admira ble· impidiendo el desarrollo de la sordemente, y no ,se s ofoca nu.nc~, se ezn·
ra catarral y de la tisis.-El Vapor
tent a con unos eua11tos m mu.t os de
Medicado del Inhalador de Muyen,
baño.
llega á las regiones hondas é interEslof t ierue un biS'lli eto de oe.ho nas á donde no hacen efecto las me.
años, al cuaJ ha enseñ ado á .nada r, dicinas tomadas por l a boca, Y por
y aetuaJmen te &lt;los b añistas de H u• consiguiente combate Y destruye el
diksal contemplan todos los días á mal desde su raiz.
,los dos 11adaclories, cuya;; edades di·
¿Usted se siente mal?-Sea cualfie,nen cer ca de un síglo.
quiera su enfermedad, pida usted la
- - - - - - - - - - - - - - - - - " G u í a de Salud", de Munyon en las
Droguerías de J. Labadie Sucs., ,Y
Cía., Avenida San Francisco, 43; J.
Uihlein, Sucs., 3a. Aveni da Bolívar
25; Johannsen, Félix y Cía., Avenida
de San Francisco 39, y una forma
para exámen Médico al Consultorio
Humanitario de Munyon.-Los Expertos Especialistas, a,l frente_ de él,
-....~--...... estudiarán su mal y le recetaran con•
cienzuda y desinteresadamente.

Esta
hermosa
Niña
De
Cuatro

00

Uo nadador de ciento dos años

No deje de oir las operetas populares
que deleitan ahora al.público
Si le gusta la música atractiva, V d. quedará más que satisfecho de los encantadores números de "El Conde de Luxemburgo", "La Princesa del Dollar" y "La Viuda Alegre".
Estas preciosas operetas deleitan ahora al público en todos
los países Hispano-americanos, y V d. puede oír las mejores
joyas musicales en la Victor.
Todos cantados en Español y con acompañamiento de
Orquesta.
El Conde de Luxemburgo ( Lehar)
Canción del Pierrot-Acto 1 . .. .. . . • •.••. . .• • Joae6na Peral
63199 { La Cura de Amor-Cuento de la Mariposa {Eysler) •...•.

• •• , . . •••••.. . ......•.•......••........ . . ... Juan Palmer
del Beso-Acto l . ..Adelina Vebi Y. Ricardo Balmaceda
63188 { Dúo
Dúo de la Polka-Acto U. ,Adelina Vehi y Ricardo Babnaceda
F!nal-Acto l . ............. Ade~na Ve~ y Arroyo G!l
68276 {D~o
Duo Final-Acto 11 .. •••• •••••.•• Adelma Vebi y Arroyo G,l
6SlS6{Romanza-Acto 11 ............................ Adelina Vehi
Dúo del Ultimo Acto ............ Adelina Vehi y Arroyo Gil

64175
64176
74226
64177

Princesa del Dollar (Fall)

Dúo del Examen (Sello Rojo) .. Luisa Vela y EmilioSagiBarha
DúodelaMáquina( Sello Rojo) .. LuisaVela y EmilioSagiBarha
Dúo Final ( Sello Rojo) ...... Luisa Vela y Emilio Sagi Barha
Entrada de Freddy (Sello Rojo) . . ..•...•. Emilio Sagi Barha
Dúo de la Equitación-Acto I ........... . .......... . ... ..
63228
; ..... , . : ..•.......... •Josefina Peral y Amadeo Llaurado
Duo de Dauy y Hana-Acto 11 ....... . .. .. . . .... . ...... .
. •••••••.. , ••. , . , ...... Josefina Peral y Amadeo Llaurado

¡

¡Hi~~-~~: ~

J~~~

0

~~de~

0

J~~~!:~ºP·e~;;l;
Pad~~r· );
Úa~~o
63229 La Divorciada-Dúo de los Paraguas (Fall) •••... ... . . ...
.... .. .............. . .. Josefina Peral y Amadeo Llaurado

La Viuda Alegre

(Lehar)

de Villa ..... . ...... .. ............... Adelina Vehi
63187 { Canción
El corazón y la Mano-Romanza (I!ecocq) •... Adelina Vehi
63227 { Caballero Zancarrón-060 •• •• Joarnna Peral y Juan Palmer

~-,:!~~--------~~~,

Canció-Maxima ...•••.••.•••••.. • ••• • •. , • ... Juan Palmer

ala ........ . .................... . .... . ... Orquesta V!ctor
62432 { V
Paao Doble . . ......... . . . ........... . ...... Orquesta V 1ctor
61214 Marcha ''La. Mujeres" ........... . ... , .. . , . . . , ......... .
Sagi Barba, López, Meana, Camero y Moreno con Orquesta
61215 Dúo del Acto lll . . , , ..... , . Vela y Sagi Barba con Orquesta
Y hay o tros discos de las selecciones favoritas de los ~ohe~ios,
Barbero de Sevilla Corazón y la Mano, Cura de Amor, D1vorc1ada,
Jugar con Fuego, Mosqueteros Grises, Saltimbanquis y otras opere~as.
Cualquier comerciante Victor se complacerá en tocar estos discos
para Vd.

Y no se olvide de oir la Victor-Victrola
Use s iempre Discos Víctor, tocándolos con Aeuias Víctor,
modo para obtener el sin i ¡:ual tono Victor.

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El cepillo y la caries
Mr. F. R oek, p ublica ien el perió·
dieo "Biometrika", una interesante mota ,a-oorea d;e Ja. éaries. .de.ntru!.
Después de hMer una ii'nspeeción
min,ueiosa ,en los aluannos ,de cineo
escuel,as de a mooo sex-0s, en E seo·
eia, distri.buyó en tres grupos los
easos de ea,ries ll'egisti,a,dos : niños
que em ple.aba,n el ,eepiUo de dtieflltes
una v•ez al día por .]o mimos; ni·
_ ños qrue Jo Ullaban de vez en cuaoodo,
y J1iñoo que mo lo usia,b an mu:gca.
Entre aos prime.ros contó 348 casos

No hay ninirún otro

Tore.e v.

Munyon•s--~3rd and Jefferson
Strets. Philadelphia, Pa., Es. Us.

·

'•'.n·1f
\ ~

Píldora,
luegoQuede

. ~¾I9,
~

¿ Que Pildora ?

Una Píldora
del Dr. Miles,

Años

lué

Curada
Por la

De una Tos
Muy Severa

:f'.................................................................................

i

..

#

1
t

=

.

!

..

======~======~

una

~

UNA CAPILLA UNICA EN EL
La ceguera del '-aracol
MUNDO
Las
costumbres y fa fi6iellogía del
Eu las minas ele car bón de Myndd
Menigeld, en Gales, existe u ua carac1}1 .ha.n Jn,te,r,esado lliemJ.)!I'&lt;e á
capilla qu e bi eu p uede ealificarse mueb.os J1•at1uailistias, y entre oirus
de ún ica en el muuelo, 6, r11a11,fo cuestiones reJalliv.a,s aJ mo1useo se
mrnos, ele las pocas que ruod cn r&lt;)· ha discutido vaTilh'; v.eees la de si
es ciego ó si 1·e. Ciertos esp ooiagistrarse como ella.
Está construída en el fondo del Hstas se inelinaban á ,e11eea: Jo ae,pozo principal de las excavacio· g un,do, &lt;Supon,i endo que los ojos de,1
11es, y alum brada por una sola lál.l"
&lt;:arac.ol no ptteelem soportair una luz
para, sistema, Davy, que p ende ele! dema1ii&lt;a&lt;lo viv:a, .aducien do com o aJ··
techo, sobre el púlpito, siempr e en gumento el conoeido •h.eebo d,e que
ceudicla.
este an-imatl,i!t,o se pasea e.;p-ecia,lmen .Allí se r eunen, closde hace ein· te de noehc, y duranite eJ clfa -busca
cuenta afios, los mineros para sus lo..s JugaTes de 6-0lllhr-a.
orar io1ws matinal es. El más vie·
Per o M . Y ung es ,de OJ).Wlión difejo ele ell os hace las veces de sa ren,te. Después ·de habell· ob s-e1·vado
cerclotc ofi ciante.
2,400 ca!SOS .en 176 indivic1uos, opina que Ja d,1 stribuc•ón de 11.os CQr aedles en u,n recri,nto donde pued.e:n
Lzi Seriedad
H uy gente que cree que la serie· elegir ootre i1a Juz y íl&lt;a somblra, es
,oompletanwnte ca snad .El c,a:r.aeol 110
&lt;lacl es física.
E n v iendo un hocico muy ama· huye de la Juz, 111i bwsca la obsenrrado, unos ojos torvos, uua voz :l"idad.
Si .se Le ac,erca á •u n o d,e nos ojos,
ele bajo pr of undo, dicen, muy cron·
á 1 ó 2 mi límetJros •ele clistamei,a , un
elos :
objeto brfüa,u te, c.oono _p.or .ejemplo,
-¡Qué l1ombre tau ser io!
Ah !, tont os ! Quizás ese l10mb re la -eal;&gt;eza de 1rn alfiler 6 un espejito,
ta n serio está arr uinanclo á sus so· no se Je .notoa 'llÍlllguwa ,re.acción J'le·
brinos, elesaer editando á su herma· guJLa., y ~o 011ismo ,oet11111'e cuando
Pe■ru-na
na, haciendo traic ión á sus a mi d,espué.s ele h,ab er colocado el
m.ol.useo en •l a obseur•ida.d s.e 1e &lt;lalrigos ... . . .
La N atu raleza es m uy noble pa· g,e un ,ha z de r ayoo sollrures ó se
1·a que cosa tan mer itori a como la Je 11c-erea una J,á,m~:ra eléc,t,rie.a.
El ooiracdl mo se .da euiernt,a de los
seriedad la haya' encerrado en las
estrechas líneas de unos rasgos fí· obsbácuJo.-s colocados. ien su cam ino
más que t ocámdo,Jos: cuan,do pareee
sicos.
MARIA LILLIAN FREGANOWAN
L a ser iedad, que prod uce íntim a que los advi.eir,t e á distancia, sólo l e
sati sfacción de si propio es el di· guía el olor, Ja temperatum ó fa
agitación del! aJr,e ó d ~ s uelo.
v ino d on ele poseerla sonreída.
TOS, RESFRIOS, CATARROS
;
L a seriedad RO ema na ele la tris
•E l ea.aeol 'DO ve, y el ,autor de t
..
teza, ni la produce.
este d eseubll'inúeinto .afü1de que la •
Mr. John R. Freganow,10. de Eastoo, Md., nos escribe como sig11e •
La seriedad, es salud, es robus· a.mputa,ciión ele •los o j os no produce
&lt;Es mi deber, como también un placer, ofrecerles mi testimonio á fa- ;
t ez de alma, y un alma sana y ro· ni-ngum1 m odiñcacaó:n en :su gé11ero ;
vorde la Perana. Mi familia la ua y la cr&lt;o ti remedio número uno. l!!
.· .
&lt;Mi hija María Lilliao, de cuatro años de edad, después de haber• "'
busta vive alegre. Si eompar atla &lt;le v,i da,
se resfriado, padeció de la garganta por cuatro mues. E~to Je hada ;
á la fl or, es per fume. Si a l a ve,
:
arquear y toser.
!'f!
es cauto. Si á la luz, claridad y
~
cMi hijo, de un año de edad, tenía catarro en la caben, haciéndo- ;
regoci jo.
Tema apropiado
•
sele difícil respirar, particularmente al dormir.
!'I!
B uscad almas serias, no caras se·
cA ambos dimos el remedio la Peruna, y quedamos sorprendidos !'!,
1·ias.
Un .anclian o de oeheuta años se
de los resaltados, Curó completamaote la molestosa tos de mi hijita •
La seriedad es psíquiea. No le e.asa con un.a niña ele diez y &lt;Siete.
:
y alivió inmediatamente á mi niño. Ha tomado dos frascos solamente :
hagáis la desconsideración de er eer·
Deos1rnéa de üa eerem001i.a. nupcial, w y ya respira mejor. A ambos uiiios hace ti efecto de 1111 tónico.
lli
la física.
m egiitn loo -a,migos &lt;ll~ en.ro. que diga
cA.cepteu este testimonio como pr11eba de mi gratitud, y les doy
Una cara amarrada es la r efrae
w las gracias por el excelente remedio que preparan,&gt;
•
algunas p alab111lS.
ción de un al ma t orva.
-No, señ.ores--e-OtUtesta 1e,J -s.acer- :t,t:t ~ct:t ·H,_ -1~:t._,_,.,..H '4-'t:t!t•:tct~;t:~ •&gt;t:t ~ ~!t:t:t:t:t:t:t:t!t:t'i :t:t:t~:t:t 't:tl9
Una car a alegre es el 1·eflejo de dote,-porque ton-dría que h abl ar \SO ·
un alma satisf echa por que practi·
oor mág de tres afios. Algunas veces
br•e H q ueJ11as pala b1'a s de la Esc,ritn• Testimonio de. una niñita
ca el bien, que es l a fuente u::ás
~a : " Perdón,ailos, Se1i or , porque no L&amp; nlfllta Ila. Foste.r de :B&amp;ster, le afectaba.los ojos de tal manera que
abu ndosa de alegría q ue .hay en los roben lo que ~e h acen " .
Tenn., E. U. de A., nos escribió como no podía estar á la luz, y teníamos que
mundos ele! Señor.
tenerla en un cuarto obscuro por tres
sigue:
Haceel ei b i en sonreído. E so es
cSov una nl!iita. de nueve al'ios de ó cuar.ro dias. Ultimamente la afectó
seriedad.
Pdad. ·ne tePido varios padecimientos. el oído, quedó ca.si sorda y supuraba

PE ~SAMIEN TOS.
Siempre es ¡luro el i n fer ior que
por acaso manda u n momento.M ALAGR IDA.
N o se conc ibe que haya un solo
ign orante por su gusto.-COLLA·
DO.

BOCA DELICIOSA. FRAGA:NCIA
en el ALIE1'1TO cnn la•

VIOLETAS RUSAS

o

UN

La .Mujer de M.~ndo,

la Artista y la de

ANTIGUO BACTERIOL0G0

Se c1·ee general men te que la te-

~

ta

rrible teoría ele los m icr obio~ causa ele tantos disgustos y prco"t' i':l·

Fueron tantos en realidad, que ya te•
nía carll'io á. mis buenos doctores. PeSociedad runa, no obstante es la medicina que
.
quiero. Debido á mis padecimientos
Completan perdí muchos dia.s de escuela. Sentía
escalofríos y :fiebres. Algunas veces no
811
podfa. moverme ni ofa. nada .
BELLEZA
e Mamá y mi buen doctor me dieron
ideallzándo- Peruna. Desde entonces me siento
bien y más gruesa. Ya no me dan fie
la
bres ni escalofrfos.,

muchísimo por éste.
«Le di Lacupia. y Peruna. Hoy goza.
d ~ buena. salud y tiene en buen estado
los ojos y los oídos, Con gusto recomiendo la Paruna para. toaa. enfermedad catarral.&gt;

No se Martirice.
cio nes-es una conqu ista r eciente
de la cic11cia moc~erna; pero par ec.J
Cuando necesite un laxante
que ya se conoc1a, aunque iv&gt; en
t odo s u esplendor, en los últimos
que sea agradable al paladar y
años el e! siglo XVI[I. Así lo c1sngu· ,1
suave,
oon la
La Vista y el Oido
n, una revista inglesa. ele ,1wu i.'1•
na, citauelo el nombre ele Bc11:ja rnín J
Carta de Mr. Joho R. Anderson,
Mar tín, ilust re científico quQ ¡,;1!,]1
Greensboro, N. C .. U, de A.
l'Ó on Londres, e n 1720, una obra
«Mi hijita Blanche, de ocho afios de
EL MEJOR
edad, padeció de ca.tarro en la. cabeza
sobr e la t u ber culosis, do nde ª ·" 'g,1
raba que esta enfermedad era pro·
ta Pcrunasc vtndt en todas las droaut1ias tn dos tamaño$, dt$1.oo $2.00 botnla
ducicla por unos a nim alit os •nicr•Js ·
&lt;'&lt;9pfoos. l'or iucidenc· ia, a trlb11ía
g rupos: u no, par a ocupar uu aula
La electricidad
t ambié n la lep ra y otras i}ü ferme·
sometida metódi camente á &lt;IP.scardades coutagiosas á l a m isma cau·
y la inteligencia gas eléct r icas, y el otr o, un aula
sa, apoyando su teor ía con ar guele las 9orrien tes. A J fin del primer
men tos que la ci eneia m oder :i a no
Eu Sueeia, y por i niciativa do!
La más perfecta, porQue n&lt;l contiene
semestre
escolar , los al umnos so1mede desdeñar. El h echo es tanto rrasa ni hace crecer vellos. Comunica al
ilustre prof esor Arrheniu s, se aca·
metidos á la inf!uen eia de Ja ~lecun luminoso blancor, uná i.,zanfa y
más notable cuan to que es rlifi cil rostro
ba
de
realizar
u
n
cu
rioso
e
xperi·
un esolendor tales, Que hacen sollar el
tricidad habían aprendido mejor y
m1m itir qu e B enjamín l\fart ín p ,.. 1&gt;oétlco Idilio de la bhtórlca Cloe. Da al
mento ,que, au nqu e por su peque·
más pron to las lecciones y habían
diera ver, con los aparatos qM ~e pecho, la espalda, el cuello y los brazos
ñez ,v por su fecha recien te no sir
estudi ado con tnejo-r volun t all qu e
volu1&gt;tuosos t011,s nacarados, cual li baio
u sa b an en su tiem1io, los microscó- la
epidermis pasaran suavts corrientes
va p ara deducir consecuen cbs ~en e·
los co mpañeros d e la otr o au la. AdeJ&gt;icos anim alitos cuya exist,•ncin eléctricas reJu veneced&amp;ra.'I. Ocul~ las
r ales, no cleja de ser impresiona n·
más, parecían tnás r obu stos y con
huellas de la viruela, y á las carnee las
asegura b a.
t e.
prol)Orclona suavidad de azalla y llridos
mayor alegría y vivacidad.
amorosos tintes de rosa Que despiden pier.
Conque ya se sabe el sielem :.1 ;1aE seogiéronse 50 alumnos de u ua
turnes
de
lilas
y
el
de
una
Juventud
fa,cl•
PENSAMIENTOS
nadora..-Tarro con v■ llo•oa oon••Joll,
ra criar sabios y r obustos e,;c:Jla.esc u ela púb lica ele E stockolmo, 11
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Registra.do como articulo d e aegund &amp; etlLSe, en 3 de Noviembre de 1894.-lmpreso
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Año XVIII-Tomo ·11

México, 5 de Noviembre de 1911.

Número 19

LOS JUEGOS FLORALES DE COYADONGA.

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dirigirse á B. &amp; G. Goetschel, Ave.nida 16 de
Septiembre, 26. Sus agentes en Europa, la Socie•
té Mutuelle de Publicité, 14 rue de Rougement,
(9 e).

NO SE DEVUELVEN ORIGINALES

LA DICHA CONYUGAL
JORNADA PRIMERA

El matrimonio tiene tres periódos críticos,
uno al principio, otro al medio y otro al ñu.
Parejas hay que no bieu se unen y ya se
arrojan los trastos á la cabeza. Las hay tam•
biéu que después ele una clulce luna ele miel y
pasadas las primeras emociones de la pater·
nidad se declaran la guerra y se arman en cor·
so recíproeamente para hacerse lo más dolorosa
posible la existencia. Es esta la regla general.
Por último, se dan casos en que los cónyu·
ges recorren l as dos primeras jornadas con apio·
mo y desparpajo, el uno para el otro, amantes
v confiados y al rendir la tercera se tornan eu
~nemigos irreconcliables.
Excusado es decir que abundan los ejemplos
en que toda la vida conyugal, desde el principio hasta el ñu, de cabo ~ rabo 1 de la cr_uz á la
cola es una perpetua y Jamás rntenump1da ba·
talla campal.
Qué vasto campo de acción para el moralista,
J)ara el sociólogo ó para el legislador ofrece ~sta eircunstancia y con cuánto esme1•0 no debieran resolver este problema para lograr que lo,
que se unen de por vida, de por s-ida tambié1&gt;
disfruten ele paz y concordia y como lo dice e'
-Código, s.e ayuden "á llevar el peso de la V, ·

da".
Pero lejos de mi á nimo el incitarlos á ello.
No acostumbro invitar á nadie á resolver 11,
irresoluble y la felicidad conyugal, continua ai
menos es una quimera, un mito, un ª'"e feuix.
Cua~do un problema de interés tan general
como el que nos ocupa no tiene soluci?n posible
el únieo eon5llelo qoo queda es estudiarlo, des·
componerlo en ·sus el~m_entos, trata~· de i?"quirir
sus ,causas y sus concl1c10nes y p recisar lnen si:J~
•efectos.
Es el mismo "'énero de consuelo que experi•
mentan los médI':ios cuando practican la autop·
sia de sus ex-enfermos. No los curaron, es ,·e1·•
•dad; pero en cambjo qué satisfacción _Y qué ?1;
•oullo el de averiguar que lo que se chagnoshc,,
:omo pulmonía no era más que una indig-estio:i
ó que la supuesta afección cardiáca result ó en
realidad un tumor cerebral.
Démonos en punto á felicidad conyugal es~
uénero de satisfacciones.
" Cn1lndo los matrimonios son desgrac· iados er,
sus comienzos el culpable es el marido.
En efecto, pasar de la vida libre del solter o
á la existencia metódica y disciplinada del casa·
do es dificil y basta imposible para ciertos tem·
peramentos masculinos.

Para la mujer, casarse es emanciparse, adq,11rir por de pronto autoridad de que carecía, pri
vilegios de que estaba privada, libertades que
110 conocía.
Sentirse á la vez libre y a mada, ejercer au·
toridad eu el seno de la dicha, por la primera
.-ez ser soberana por la posición que ocupa y
por el amor que inspira, todo eso hace que la
mujer se encuentre en el matrimonio como el
pez en el agua y como el ave en la rama; y
nadie es perverso cuando es verdaderamcute fe·
liz.
Para el hombre, por el coutrario, la posiciór.
es inversa. El Conyungo uo es para él una
emanci¡;acióu sino una sujeción. Era libre, so·
berauo é independiente y va después á ser sier
,·o sumiso y dócil. Para él no se han roto sin:&gt;
forjado cadenas.
De ahí uu movimiento intenso ele extrañeza
que pronto se trnduce en actos de rebeldía.
Consciente ele ser el jefe eu su casa se le hace más pesado el grillete que se le obliga á
arrastrar.
A los poeos días ya extraña el casino, la tan·
da, el billarcito, las cenitas de amigos y si no
es hombre serio y de principios comienza á no
eomer en casa, á llegar por la uoche tarde y
desplumado, á dejar á la señora en el gineceo
~· á pasear con sus amigos.
A poco la mujer llora, recrimina, suplica,
amenaza; el marido reivinclica sus derechos ho·
l lados i quién manda en la casa j 6[)Ues qué
se casó para que su mujer lo dominara? ¡Xacla
de eso! y" si lloras por una yo te daré dos." y
esta noche se quedará en el hotel; á Yer si ad
escarmientan y lo dejan en paz.
A partir de este momento las hostilidades que·
clan rotas y la batalla campal comienza.
Esta crisis inicial suele encoutra1· remedio
y casi seguro con el advenimiento del primer
bebé y la progresiva multiplicación de la e5·
pecie.
Ante la cuna del recién nacido se firma la
paz.
E l marido comienza á encontrar goees exquisitos en eT bogar. Ya tiene en qué ocupar en
él el tiempo. Jugar con el niño, arrullarlo, oí··
lo reír, mirarlo dormir, consolarlo si llora, ve
Jarlo si enferma, equé valen al lado de esta di·
cha ó de este deber las cenas orgiásticas, el
teatro pornográfico ó las bancas de '' bacará' '1
Si el hombre tiene un poco de corazón la pa·
ternidad lo hará buen marido y gracias á ella
quedará conjurada la primera y tremenda cri•
~is conyugal.

DR. &gt;L FLORES.

LA IUSICA DEL BATALLON
Los helados fríos del invierno habían pasado, y parecía acentuarse ya la temperatura ama•
ble de la primaYera. El general, que había
pasado bastante tiempo sin poder salir de su
quinta, á causa de una enfermedad á los bron
quios, que no lo dejaba, se había levantado e~c
día más temprano que de costumbre, y había
pedido los periódicos al salón.
Abrió la Yentana para recibir las saludable,
brisas ele la tibia mañana, y se seutó á imponerse de las novedades del ella.
Luego, al yer la sección que claba las iufor·
maciones del ejército, leyó que con motivo de
haberse entregado á su regimiento los nuevo:;
instrumentos de . banda, fabritados por una ca·
sa extranjera de mucha fama, se citaba á aua
eomisión de jefes del ejército, de la cuál el
formaba parte, para que asistieran al ensayo
del nue\"O instrumental,
Dejó el diario ~- parecía contrariado á causa
quizás de que él no podría asistir á ese en·
:,ayo.
Tenía gusto é interés por todos los qllt!lace·
res de su se1'Yicio¡ lJero su salud estaba tan ma
la ahora, que le impedía dedicarse á su trabajo como él lo deseaba.
Se aconlaba que su afición á la milicia data·
ba clesde su infancia.
Con qué satisfacción había recil)ido los despachos notieiadores de los ascensos que le ha·
bían hecho hacer una carr era rápida y brillan·
te.
En su imaginación desfilaban las arnnturas
jm·eniles, que daban la nota alegre y feliz de
sus primeros aüos.
¡Había pasado tanto tiempo ilespués d~
eso! ...

-------,,

A hora, aunque estaba distante de ser un an·

-.

Temporal

e ia no, hacia sus recuerdos pensando en el pa
sado, esas épocas feliees de su juventud, y la~
veía embellecidas por los tintes suaves de es9.
armonía de colores de dicha concluida, que da
á ciertas épocas de la vida el tiempo ido.
Pero, Jpor qué! t No podía volver á ser felizi Desde luego, iahora no lo er a~
Vivía en un ambiente de paz y de cariño:
tenía su mujer que lo qu ería y respetaba, y el
afecto de dos pequeñuelos que eran como h
esperanza de que volvería á vivir de reflejo ou
su aneianidad, la vida de sus primeros años.
Cierto que ahora estaba malo. Todo ese iu·
vierno había permaneci do con licencia, sin po•
der salir de su quinta, pero con el buen tirm·
po parecía volver su salud; más un resto Jo
amarga eonvicción, nacida de su malestar incu•
rabie, le decía en sus adeutros que le quedaban
ya poeas cosas que ver sobre la tierra.
El lejano toque de la alegre marcha de UTJ
batallón que se acercaba, vino á sacarlo de su,
penosas refie·xiones.
Los dos ehicos habían oído música y entr¡irnn precipitadamente en el salón.
-¡,Oyes, papá' Asómate, que viene una bau•
da de músicos.
El batallón desfilaba por la canetera, frente
á la ventana donde eJlos estaban.
·- i Cuál regimiento es ese ?-preguntó Julio,
el menor de sus hijos.
-Es el regimiento Tacna núm. 2, que vieue
de hacer ejercicios de tiro del campo de arb·
lleros.
-¡,Es el mismo cuerpo clel cual tú eras an·
tes el comandantei
-El mismo. Ahora lo es el mayor Ramo~,
ese que va eu el caballo negro.
-Parece que han trabajado mucho; vieue·1
causados y cubiertos tle polvo. i Desde qué h ,ras habrán trabajado?
-A las 5 pasaron de ida; iban sin música,
sin embargo, me despertaron.
- l Cómo se l lama lo que van tocando'/
-"Cruz del Sur". Es un paso doble.
-A mí me gusta mucho más la música de!
trote-dijo Juan;-me encantaría ser soldaclo
de un escuadrón; lo encuentro más elegante;
luego uno va tan cómodo.
-Quiere decir que tú serás soldado de caba llería y J olio será artillero de montaña.
El bataJlón iba ya muy lejos, y el general to•
davía contestaba á los niños las mil preguntas
que le hacían sobre las diversas clases de miisicas de que se ser\'Ían los soldados para sus
evoluciones.
Como su padre, tenían gran aficióu por el
ejéreito y mucho gusto por la música.
El general, hasta hacía poco ti empo, solía tocar la corneta pistón para enseñar al gunos tro·
zos de marchas á los niños; esta era su entre•
tención favorita en las noches · ele! invierno.
AJ fin de las explicaciones y respuestas, el
general se puso en pie y sacó su eorueta de un
armario.
-Tienen que oírme una marcha que ustedrs
no conocen todavía. Es de Chopin. Veamos si
les gusta; no crean que es alegre como las d~más.
Se · colocó el instrumento en los labios, pero
no había dado toda,·ía dos sonidos, cuando le
-vino un acceso de tos que lo hizo ponerse mo·
rndo. La respiración se l e hizo dificultosa por
mucho rato. Cuando se hubo repuesto un poco,
les dijo:
-Veo que me es imposible hacer oír la mar·
cha; en fin, otro día la oirán. No se quedarán
s in conocerla.

El batallón había pasado; el ataque ele tos
que sobrevino al general había pasado también,
y pasaron muchos días _de tranquilo bienestar
en esa quinta.
Una tarde empeoró. El mal cundía lenta pe·
ro seguramente. Había enflaquecido considera·
blemente y estaba muy abatido.
El médico había d icho que el mal de su~
pulmones comprometía gravemente el corazór.
Tenia que guardar cama.
Amaneció muy mal. Su respiración se hacía
cada vez más fat igosa y una tos qu e lo hacíii
e¡¡tremecerse, /parecla que l e destr ozaba ~s
bronquios.
Esa misma tarde, en ,ista de la enfermeda,l
del general, el fac ultath·o hizo ver la con w
niencia ele que los niños no lrnbitaran la cas,1
del enfermo. Esto lo había pedido el mismo
papá á sus hijos, d icié11doles que luego volve·
rían y que si se restablecía pronto, los llevarí:L
al ensayo de la banda.

-~

en la costa
del Pacífico

A I siguiente día se les envjaba á casa de la
tía Julia, con el pretexto de. que allí estarían
mejor curnados, j)orque con la enfermedad de;
papá, no había casi tiempo de atenderlos debidamente.
Una tarde, mientras conversaban en el i11•
terior de la casa, oyeron de pronto um1 lejana
música de batallón . Entraron al salón y abrie1·on la ventana, pero esto fué to40: la tía los
retiró de ahí y cerró el balcón.
¡Qué idea más rara! iPor qué no los dejaban
ver á los musieos 'I iEra una manía de la tía
Jnlia1 ¿Quería hacerse odiar de los sobrino;~
¡Si uno no está en ninguna parte tau bien como en su casa!
Toda esa tarde estuvieron preocupados y tristes, sin separarse uu-o del otro.
La llledia noche había pasado; las campanadas de las horas que pa1·ecian llamar inquie
tas á la luz del díatse sucedían unas tras otras,
vibrando con el mismo compás de lentitud con
que había souado la marcha de Chopin tocada por el batallón que desfiló esa tarde; y loa
clos niños, de fspaldas en sus camas, con lo~
ojos abiertos, s in poder conciliar el sueño,
el'eian sentir todavía el lejano eco de la mús1•
cu ele un batallón que se alejaba ....
Julio preguntó:
-¿Duermes~
-:N"ó.
-Demasiado lenta la marcha que oímos en
la tarcle. i Por qué sería 1
-¡Quién sabe!. . . Pero era demasiado len·
ta! .... .
ALFONSO CASANOVA VICUNÁ..
La m ultitud bu scan_do o bje~s per d idos en la costa de Mazatlán_desp ués del ciclón q ue sopló en los último s días de Octub re. -Tren volcado en la playa de
Guaymas por el mismo ciclón. -Mucl)e fisca l de Mazatlán, destruido por el temporal.-Casa's" de m adera- en Guaym as,-ta-mbién -destruídas• ..,,.Calle
del «A rsenah e n M azatlán, donde el m ar deposi tó la s b arca s.

...

�PERIODICOS Y LIBROS

'f al y tan intensa es la agitación política
que venimos sufriendo desde un año hace, que,
ó mucho me equivoco, ó raro será aquel que,
en estos azarados tiempos, no haya tenido q:,:n
1·er con la cosa pública. L a politi ca lo invade
todo. Penetra en todas las esferas, sociales y
pri vadas. Destorréntase, caudalosamente, anegando el campo de las humanas actividades.
La encontramos en todas partes: en los pa_seos, en las calles, en las tiendas, en los teatros,
on las plazas de tor os. Penetra al t r avés de
los resquicios más_ sutiles. Y aína, á poco
que lo pensemos, de manos á boca topamos con
ella aún en aquellos sitios que más se hicieron
para reposo y holgada tranquilidad rlel hombre,
que n o para el desasosiego que la controversi,,
trae apar ejado : en el hogar, donde el profesioni sta fatigado por rnda labor intele&lt;:tual, 6 e!
obrero molido de laxitud, al tornar , ansiosos de
calma que dé alivio al cue1·po, hallan á la señora discutiendo acerta ele s i este ó esotro
el mejor candidato para tal ó cual cargo d-,
elección popular, y de si el sufragio efecti v,1
existe ó uo le hemos visto la rara.
Cuanto bicho hulllauo alienta, se cree obliga
do á discurr ir de política. ¡Hasta algunos extranjeros, olvidándose del precepto consti tucrnnal que se los veda, y del 33 qu e, por lo de·
más, es muy fácil de aplicar, emit en opiniones
en la prensa, y se declaran por tal ó cual pa1tido, y b ejan, y burlan, como si alguien les
hubiese &lt;lado vela en este entierro! Los sí1ctomas son wlarmantes. La terciana política elé·
vase á temperaturas inconcebibles. Y, de eo1.t i11uar situación tan anómala, no sé adonde va·
yamos á par ar, ni qué vamos á hacer de nn&lt;lst r as cotidianas tareas, las cu a-les han menest er, p ara realizarse, de ver dadera ecuanimidad
espiritual, de apacible estado de ánimo.
En el ft•.jo y reflujo de los acontecimientoa.
á las br eves calmas suceden los desatentado,
e hubascos. T an prest o nos sentimos t r anquilos,
&lt;:01110 nos sobr ecoge ignota visión de horror:
campos ar rasados, lejanos villorrios consumidos por el incendio y el saqueo, pobr es gentes
a tribuladas por la miseria, cuando n o a mena
zadas por l a implacable de la g ua·daña relu-

ciente. Y allí doµde creíamos que alumb raba
el sol hogares dichosos y campos fecundos, e!
humo ele los escombros crepitantes opaca la
dorada luz, y los ayes de las mujeres y e1
llanto de los niños turban la alegría matinal. ..
Inquietos, ¡nenos ·de ' z0'1:obra, acudimos al
noticier ismo extr emado de los periódicos para
que calme nuestros nervios en tensión. Lentamente, sin que de ello nos diésemos cuenta,
se ha infiltrado en nuestro ser una curiosida,l
que mucho tiene de atormentada y de enfermiza. En balde intent ar emos combatirla cou
otr os medios que no sean los conocidos de'
perioclisino. Y el periodismo se esfuerza, natu·
ralmente, por responder al común deseo. S_e
multiplica hasta el infinito. Las prensas vomitan á diario montañas de papel impreso, la,
r u ales t ienen, en los momentos actuales, los visos de u na panacea única. Reclamados por
nuestr a inquietu d y la desaforada manía. poli·
t ica que nos aqueja, todos los dias sur gen n 1"
vos paladines de la prensa. Se consumen por
millares las ediciones extras; se leen y comen·
tan las noticias, falsas ó ver daderas; pasan de
mano en mano las caricaturas.... Y la fie·
bre, lejos de dismi nui r, se acrecienta; y la que
se creí a panacea única, resulta, á fa postre,
excitante de seguros efectos.
XXX

Semejante multiplillación de periódicos uotic iei-os y políticos ha deterlllinado un fenóme•
no, ó, si quereis-que yo no sabría d~ci dirlo,es el resultado de un fenómeno asaz rnteresante, el cu al se reproduce si empre y en todos l os
países, en los días que siguen á un grave satudimiento social: el desdén ele! libro y de
las lecturas de estudio ó ele simple recr eo.
Con sus puntas y r jbetes de t _rozo de editr,rial sesudo, leo este fragmento al frente de
un boíetí n bibliogr áfico:
'' E stamos en condiciones de afirmar, de ma•
nei-a irrefutable-hablan los lib rer os,-que en
cuanto se inicíó la agitación política precurso-.
rn d e los r ecientes sucesos, la venta del lib ~o,
siempre escasa, si empre precaria entre nos-

otros en grado sumo y lamentable, disminuyó
notablemente y ha cesado C'lS1 en ab solutt•
desde las últimas semanas de la c.r isis actual. ''
En vano los escaparates de la Avenida del
Cinco de Mayo solicitan la atención del . que
pasa, con sus volúmenes ftamant~s, grac10s~·
mente acrrupados
ó tendidos en lnleras multi·
0
colores. El sol 'arranca .destellos de los diminu tos tejuelos, de las doradas planchas de la~
pastas, ó de los nitidos cantos. En vano se
ostentan aquí, en abult ados tomos, los substan
ciosos clásicos españoles. En vano allá los
gr iegos, desde Homero hasta Píndaro, reclaman un entendimiento anhelante de belleza
que abr eve en sus fuentes. En vano los libros de ciencia, tan severos de vestidm·a exterior como lo son de contenido, pretenden que
acuda el químico, el fisiólogo ó el natur alista,
á recooer en sus páginas la última palabra .
¡Qué n~ás! Hasta las novedades literarias d'l
la postrer hornada están am, in"tact as, fr esq Ji
tas, con su s llamativos rótulos de '' Acaba de
aparece~'' !sin :lque ,:iadie pare mientes en
ellas.
Y los librer os ponen el grito en el cielo. A
dos dedos de la quiebra, si la situación presen•
t e se prolonga, claman en contra del '' sen sacio·
nalismo'' periodístico, contra Zapata, contra
el sufragio efectivo, y hasta contra el Zar de
todas las Rusias, quien recientemen te nos dió
un susto con la falsa noticia del aniquilamién·
to de su real persona por una bomba nihilista.
]&gt;ar a los libreros, la jniciación de nuestra democi-acia ha sido de consecuencias terribles.
Aguzando el razonamiento, casi me atrevería
á clecir que se sienten autócratas '' pur san g. · '
'L'icnen motivo que les sobra. El negoeio es
el negocio.-Y Jo mismo pen sarían, estoy cier•
to, los empresarios de teatr os, y los concertistas, y los pintores, y quienes les explotan,-·
sin contar a los sabios de laborator io, los cuales, á selllejanza del alquini sta del cuento de
Andersen, permanecen impasibles ant e las pe1·t urbaciones exteriores, así sean éstas el chillido dt&gt; las cornejas que huyen del .!&gt;osque al·
beante de nieve y desvastado por el hacha ho•
micicla, ó el llanto y tristura de las tres hija"

Banquete en honor del Sr. Robles
fiil en fioudulujara.

d

•

Alumnos de las Escuelas Superiores que r ecibieron premios e] domingo
próximo-pasado.
El Presidente de la República y los secretarios
de Estado en el estrado de
honor durante la distribución de premios á los
alumnos de las Escuelas
Superiores el último do.
mingo,

En la prlmera fotografía &amp;e ve al Sr. Ingeniero Robles Gil

contestando el qisci¡rsp en que se le ofreció e l banquete ; las oiraa son djveraos aspectos
4e la mesa de l banquete,
·

al contemplar · los nidos que caen de las rama~
ele las en.cinafl robustas.
Pero ni la fiebre poUtica será eterna, como
no lo serán tampoco las manifestaciones callejeras, ni los discursos candentes. Cesará-p.ira ventur a nµes t ra,-la cri sis; y, como r eza
el bol etín :
'' Es de desear que, solucionada ésta, renaz
can r ápidamen te la tranquilidad y la paz e n
los aturdi dos y desorientados espíritus. Me•
dio eficiente de lograrlo será volver todos al
trabajo, q ue reconfo1-ta y ennoblece, abando•
nando las lecturas alarmistas y pertur badoras
para que el tiem po que necesariamente deb~
destinarse á proporcionar satisfacción al esp,ritu y á d isponerlo para empresas nobles y patrióticas,, •.se invierta en estudios que nos per•
feccionen y eleven ante nuestro pr opio con cepto y a nte el c oncepto de la. s oci edad de que formamos parte, ó en l ecturas ar t í sticas que nos
conduzcan á algo más n obl e que á la insan 11.
obra de dar riend a suelt a á sentimientos de diyi sión y de odio entre hermanos."

OA~LOS 00NZALEZ PENA.

�GLORIAS DE ANAHUAC
Composición que obtuvo el premio, correspondiente al primer tema, cu los juegos florales
de Oaxaca.
¡,Adónde están · los bravos luchadores
Príncipes de la flecha y la macana,
·
Los que vivieron en los días mejores
De la hermosa sirena americana,
Y en su frente sintieron los rigores
De Tonatiuh-de vista soberanay en su rostro sintieron los torrentes
De sangre de las águilas valientes~ •
¡ Do están los que adornaron el escuelo
Con la gran cabellera del vencido
('l'ras el combate sin igual, por rudo,)
Y lo vieron, cual bosque florecido,
Ahsortgs de placer., el labio mudo,
Brillan·do el ojo negro enardecido
Y en el semblante la emoción impresa,
Emoción de jaguar ante su presa i
Duermen el gran momento de la vida;
Pasaron ya los montes en pelea,
El camino que guarda la temida
Serpiente que sobre él siempre rastrea,
Sin ver la cruel mirada enfurecida
Del gran "xochitonal" que centellea
Como una ascua que rayo horrible vierte
En las noches sin lunas de la muerte.
Y los ocho desiertos desolados
Donde habita la sed desesperada
Pasaron ya, por el "tecbichi" guiados
Y, con el alma de dolor J!_Ur&amp;,4da,
Los ocho terroriticos collallb~•r,
En donde, tras •la fronda in:haculada
Se oculta el áspid de mortal mordida
Que trunca el viaje hacia la ignota vida.
¡Ya no hay soles ni lunas, todo es sombra
Para los héroes de la estirpe muerta,
Mas la voz de la Patria me los nombra,
Del panteón heroico abre la puerta,
Y en un himno mirífico que asombra,
Que hiciera extremecer la mole yerta,
Prorrumpe, y cada estrofa soberana
Es reguero de sangre americana!
He escuchado ese cauto glorioso;
Mi sangre ha hervido como lava ardiente
En mis venas de azteca, y poderoso,
hresistiblc, grande,_ intransigente,
He sentido el espíritu grandioso
De mi raza agitarse entre mi mente,
Y al pretender cantar, he enmudecido
Por las grandezas patrias abatido.
¡Dame tu nervio león de las montañas,
i Oh! raza infatigable que no rinde
Ni la terribl¡i y sin igual campaña
Ni de la vida el viaje hasta la linde,
Dámelo, si, 'sea entre mi canto entraña
Y en mí, la voluntad que no prescinde,
Yo quiero tus abriles ver inmersos
Entre la primavera de mis versos!
Mas. . . i Y o he de despertar vuestro letargo,
Héroes sin nombre de la Patria mía'I . .... .
i Yo be de turbar de vuestro sueño largo
La calma y daros tras la noche el dia,
Cuando al mediros ¡ay! s_iento el amargo
Dolor fatal de la iII)potencia impía.
Cuando para canta1·os, héroes fieros
Poca fuese· una pléyade de Horneros f
iA qué númen llamar'! La griega musa
De la gran epopeya está callada,
¿Acaso débil es ó se rehusa
A cantarte, mi Anáhuac adorada,
Con las grandezas sin iguales que usa
Para la lieróica Troya de la Iliada
Y mezquina te niega lo que sobra
En tu seno fecundo para la obra,
¡Del Anábuac Yenid sombras gigant1s:
Netzahualcoyotl, Tenoch, Moctezuma.,
Ven Papanzin de sueños revelantes,
Profetisa sin par, venid; mi pluma
En mis manos, de amor febricitantes,
Os aguarda, rasgad la espesa bruma
Del ]Jasado, se encuentra enmudecida · ~

Y al darle vida encontraréis la viila! .....
¡Venga el grande Cuahutemoc, el que lanza
Su flecha, que es emperatriz del viento,
A explora1· el espacio do no alcanza
El ojo á ver su vuelo tau violento,
Que se pierde silbando· en lontananza,
No como de fatiga hondo lamento,
Sino cual voz gigante que pregona
La magestad de la imperial corona!
Yo te quisiera ver ¡oh raza mía!
A I traYés de la estrofa sonorosa,
Urande cual fuiste en tu pasado día
Y hacer brotar tu aurora gloriosa
De tu poniente lleno de poesía
Y, cual un Crist o ante la yerta fo;:a
De Lázaro, decirte como él mande:
¡Reina ele Auáhuac; resucita y au,l:i !
¡Sí, resucita y anda! vé á la ctuubr,!,
Huella la selva do el "cenzontli " aniJa
Y se embosca el jaguar de o:jo de lnmor~;
Aun hay bosques pletóricos de vida,
Aun corren en confusa muehei!umbre
De Octubre á Enero, el alm:i P,na.r&lt;lc2it1a,
L~s ciervos de la plácida urade•a
A quienes no envidiaste en su ,,a ,r~rn.
,nrn hay nidos con pájaros ,''.l;ilort&gt;s
De i-icas plumas en el -bosq,1e umhri:J,
Aun los "tzacuas" anuncian lo; "llbores
De la aurora gentil, y aún ante el frío
El colibrí de espléndidos color,is
Duerme los sueños del inYierno impío,
1'ara dejarlos al soplar la brisa
Que trae polen sin par que fecundiza.
Aún cual blancas campánulas de nieve
Donairosos se mecen con el viento
Los blancos floripondios, aún su leve
Perfume embriagador (como el aliento
De una virgen vestal que no se atreve
Sus labioR á posar con ardimiento
Sobi-e la frente del mancebo que ama)
Vierte '' ixquixochilt'' en su débil rama.
¡Despierta, raza de héroes del pasado,
V cu á tus lares ya, que tus C_f?nizas
Que la diosa Miquitl ha congelado,
Sean á mi e,·ocación hora sumisas;
Lata tu corazón glorificado
En mis versos, amor que divinizas .....
¡Sombra gigante de la raza mue1·ta
Sal de la tumba uoude yaces yerta!
MANUEL HERRERA.

.Mas la aogtistia Jlrecedc á la alegría,
Tras el bregar arrib.a. la vi ctoria,
Y ved que se convierte su agonía
En el gozo inefable de la gloria.
Una noche un anciano se levanta;
Escucha en su conciencia el apa aado
Gem ido de la Patria ... y asombrado
Como lleno de horror, mira una santa
Yisión que, exhausta, cruza por su mente.
Quién es, dice el anciano, el que me llama
Doquier continuamente!
De quién es el lamento que me hiere,
Devora. mi solaz y me reclama
La Yi&lt;la del esclavo que se muere1
Y la visión le responclió: es mía.
La voz que turba, sin cesar, tu cahna.
Yo soy la Patria mi sma; soy el alma
Del indio que ha perdido su alegría.
Mi queja lleva el viento, cuando azota,
E l rugir del volcán y de los mares
Y el canto de la madre en los ailuares
Al arrullar al pequeñito ilota!

Cual Sirte divisando al Argo!:i.uta.
Ll eno tu voz el lírico horizonte,
Y en medio á la embriaguez que gozaremos
A Venus Afrodita cantaremos
Un viejo madrigal de Anacreonte,
Ven ¡Oh, Cloe! las vides nos es1:uilan,
Toca la tiauta, tú, yo la guitarra
Y apuremos ansiosos una jarra
De ''Chipre.'' Los n,cimos nos salutlan
Y son como miradas de ojos bellos
Embriagados de sol por los destellos.

Por eso, madre Patria, da á mi canto
Tln ,1tomo &lt;le fuerza y de dulzura
Para romper la. puerta ele] encanto
QlH', &lt;lrl héroe, rubrió su sepultura.

m
¡Qué es la Yida! ... Cloe, llena pronto
Las copas. Ri~n-a el vino entre las jarras
Y finja como un coro de cigarras
Cantando las exequias uel Tramont.o.
1Qué es la vida! ... Cloe, entre tus tersos
Bra,-os, recíbeme, quiero leerte
El triunfo del Amor sobre !a Muerto
En las ustorias r im as de mis versos.
Y que el vino nos diga sus cauciones,
Y que ca nte su rima uülagrosa
Cual éxodo ele abejas en unciosa
'Parue de Octubre, entre las oblaciones .
De un Bathus que entonara .su prefacio
Ante su inmensa copa de topacio . . : ...

OFRENDA
iQué fuiste en la epopeya mexicana,
¡Oh sublime vidente!
Que á tu voz sonrió la esclava indiana
Y aureola de luz ciñó su frente!
Qué hiciste en el peligro de la brega i
Si no rnlverle á un pueblo su incentivo
Y escuchando á Ja madre que te ruega,
Como Cristo un cadáver tornar vivo.
Gentil predestinado! sacudiste
Un pendón por tres siglos sepultado
Y, congregando al pueblo, converti ste
A cada esclavo en ínclito soldado.

Llamó la esquila. . . se agrupó ila gente,
Y tomando el anciano entre sus manos

Una cruz, que cont empla fijamente,
La besa ingenuo y ... "mueran los tiranos"
Grita con voz ele trueno. La caterva
Como un mar se conmueve y precipita
Y al sentir que su pena no es acerba
Entusiasmada grita:
'' Que mueran los tiranos.''
Tú que sabes sentir lo qué padece
El alma del ilota irredimible,
Dime qué cosa fué lo que hqy parece
Una leyenda trágica, imposible.

ENVIO
A LA REINA

E l atleta cayó; mas una hermoRa,
Hermosa como tú, llegó á besarle .. ..
Y al inclinarse pálida y llorosa,
Sobre el inmó\'il cuerpo.. . y al tocarle
Yo YÍ cómo sonrió y abrió _los ojos
El sacerdote noble, inmaculado,
Que curaba el punzar de los abrojoR
Al pueblo encadenado.
¡Oh eclosión inefable-! Oh flor ili1·ina
Que brotas al conjuro ·ae mis penas!
¡Oh reina pei-egrina
Que con tus gracias el alcáza1· llenas!
Dame un Pegaso hecho de un efluvio
Para que tu hermosura con mi canto,
En plácido connubio,
Lleguen al pedestal del mártir santo.
¡ Oh eclosión inefable! Oh :flor divina
Que brotas al conjuro ele mis penas!
Oh r eina peregrina
Que con tus gracias el alcázar llenas.
Oaxaca, Septiembre 12 de 1911.
GENARO V. V ASQUEZ:

MANUEL lc:ERRBRA.

➔➔E~

ALMA PATRIA

d

A ESPERANZA.
INVOCACJ.ON
No esquh·es, no, 111i in,·ollaciúJí ferviente
¡Oh alma de la Patria! gnwde y libre;
Y dame u11 eco mágico y ardiente
Para que, unido al ritmo de mi Yerso,
Llegue á tu p,into secular y Yibre
Mi épico cauto con sonor a acento.
Llega hasta mi cerebro en el oiverso
Sinsabor que causó tu sufrimiento.
'l'ú, que sabes llorar cuando padeco
El alma ¡lcl ilota irredimible,
Dime qué .:osa fué lo que hoy pareco
Una leyenua trágica, imposible . . ...
)' deja que, siguiendo á mis ideas,
Llegue basta el duro lecho que tuviste
Y en el cenllal de mi ilusión te veas
Débil. . . enferma, como entonces fuiste.

UVAS
Composición que obtuvo el accésit co,respoudiente al primer tema, en los dichos juegf)s.

TRIPTICO

1
Hay un rumor en la alegria verde
Que circunda al lagar con sus mil parras,
De vino que efervece en dorias jarras
Co n un vibrar de abejas que so pierde ...
1.'odo invita á beber. 'rodo despierta
Obsesiones ele Arcadias y de Lacios,
Haciendo, en prosa actual, griegos espacios
De la Olímpica edád por siempre muerta.
l&lt;'inge el cielo una copa milagrosa,
Y el sol resbala temblorosamente
Por la convexa azulidad radiosa,
Como ilibacla ~ta reluciente
De claro ' ' Rhin,'' t r as el libar divino
De un Dionysio ideal, sapiente en vino.

lI
Veo, oh mi amiga Clot'l, y, ]¡¡,_ flauta
De siete notas con fervor apresta, ·
Y grite en ·el re_j.r de nuestra fiesta

El fuego, anunciador de la batalla,
Artle en la cumbre de la azul montaña
En tanto que la t ribu calla.. . . calla
Como si viera una visión extraña
Aparecer amenazante y fiera.
Y antes que el fuego santo se consuma
Sin o_ue se apreste el indio á la pelea
Y el déspota y cobarde Moctezuma
Sus predicci ones realizadas vea,
Eres del mundo ignoto
U na celeste burí, una presea
Na,·egauclo en los pétalos de un loto.
Después, la inexcrutable ley del mun,..i
'!'rajo á tus playas vírgenes al hombre
Que, dominallllo el rayo entr e sus manos,
Demolía con un fragor profundo
El valladar de pechos mexicanos
Que sucumbía por salvar t u nombre ...
Todo h a pasada ya; la raza mústia
JTo_v sufre l as afrentas ,del ilota
Y lleva, cual un íncubo do angustia,
Sobre sus hombros yertos la derrota.
Pena f También la Patria se aniquila,
Gime contiuuameute y la trist.eza
E ·s el 'ilanto '' que anubla su pu pila
Y el d\llor que doblega su cabeza;
l!)n la parte alta S. M. María I, ~eina de los Juegos Florales de Oaxaca , y en la parte baja, la misma y su corte de amor

�11tormentllba su corazón, roldo por Ju cruel d,1da:
Un rosal cría una rosa,
una maceta un clavel;
¡y un padre cría á una hija
y no sabe para quién!

I
'rrabajaudo ron pujantes ímpetus ele hombre
fuerte, afanándose en su juventud mientras
los demás holgaban ó laboraban de mala g:1
na, metiéndose e 1 negocios limpios y en especulaciones honradas, sin perder nunca de vista
sus intereses, y socorriendo con generosa largueza cuantas necesidades perentorias le teudieron la mano, el señor Manuel logró ser el
hombre más rico del pueblo, alcanzó fama d&lt;!
dadivoso y santo, y se ganó la veneración de
sus paisanos, que no cesaban ele recurrir á é!
para pedi_rle consejo y ayuda, que jamás es•
catimaba á nadie.
Tenia una conlpañera, la '' señá'' Antonia,
santa y virtuosa, que con su laboriosidad y
buen tino, no fué ciertamente la que 1nenr.s
contribuyó á la prosperidad de la casa, y un:i
hija, que llenaba de cantos el hogar y de ale•
gría el corazón de sus padres.
María Rosa era su nombre, y decir que su
belleza resultaba divina, con parecer hiperbólico, es pálido, porque difícilmente se encontrará una mujer semejante. Eran, limpia,
blanca, y noble su frente, hermosísimo su pe
lo que peinaba con sencillez encantadora, divinos sus ojos fulgentes, rasgados, negrísimo.,
y sombreados por largas pestañas, primorosa,
aunque algo pequeña, su naricilla, risueña su
boca, como un clon de juventud, bien dibuJada su barba, ebúrnea y admirablemente mode
Jada su garganta.. . Cara, en fin, divina, de
bella expresión, y cuerpo que corría parejas con
la cara. t Edad f ¡ Diez y nueve años! La
edad sagrada en que el capullo conviértese e:.i
rosa y llena de fragancias el ambiente.
Creo que no hice bien el retrato, pero asegu•
ro que no hay exageración alguna en éI. Pre
guntad, si lo dudáis, al Sr. :Manuel y á 1n
"señá" Antonia, vivos aún, y que os digan si
la niña no era mucho mejor de lo que yo la
pinto á los diez y nueve años.
Bajo las ventanas de María Rosa empezaron
los mozos, eu una noehe del mes de Abril, á
puntear guitarras y á entonar apasionadas coplas que hablaban de amores inmensos y dP.
fuegos inapagables. Al Sr. Manuel Je pareció
aquello muy natural, tan natural como que las
frutas lleguen á la jugosa sazón y las espigas
del trlgo acaben por dorarse bajo la ardiente
caricia del sol, y á pesar de todo, frunció el
entrecejo y refunfuñó algo inteligible.
La '' señá'' Antonia, que acostada á su lado velaba, al notarle despierto, preguntó:
-iOíste, M.anue1'
-Si que oí, Antonia.
- Me "paece" que á quien le dan música e~
á mi María Rosa.
-Eso ''mesmo'' me ''paece'' á mi.
- , Y qué dices á eso1
-Digo que eso tenla que pasar alguna vez.
porque mozos hay en el mundo y no es mi
Maria Rosa de las que hay que cerrar los ojoq
"pa" no verlas. Y digo también que esas cosas ocurren '' demasiao'' pronto.
Convencida de la Yerdad de aquellas palabras, suspiró la madre, y cayó sobre ellos uu
silencio profundo preñado de tristes presagios.
Fuera se oía el melancólico puntear de la guitarra, que fingía suspiros armoniosos, y de ve;¿
en cuando¡ rompiendo sonoramente el reposo
nocturno, una voz jm·eu y vibrante entonaba
una malagueña.
El señor Manuel, inquieto, recordó una eo
pla, una copla que oyera cantar eon sobE&gt;rana
indiferencia en otras ocasiones y que ahora.

Tan repentinamente se J1abía presentado an •
te ellos el problema, que ni el señor Manuel 11i
la "señá" Antonia se atrevían á abordarlo;
pero cuando sonó la última nota y fué extin·
guiénclose en el aire- cargado de perfumes, los
dos, fingiendo dormir, lloraban silene iosamen·
te, sin saber por qué.

JI
El ella siguiente era fiesta, y como de co~
tumbre, la '' señá'' Antonia, después del almuerzo, saco los trapicos de cristianar del se·
ñor Manuel, ayudóle á vestir, le hizo e1 laz"
de la corbata y le dejó fumando su cigarro
mientras ella iba á echarse el vestido nuevo
y á prenderse la mantilla, no sin antes entrar
en el cuarto de María Rosa para decirle:
-Date prisa, hi ja que tu padre espera.
-Descuida, madre, que ya voy.
Y, en efecto, se alejó del espejo, frente ,d
que acababa de prenderse el último alfiler, y
á poco fué á · encóntrar á · su pádre, á quien, a!
verla entrar, le pareció más fresca y más bo·
nita que nunca, hasta el punto que exclamo
para sus adentros:
-¡"Camará"I ¡Si hay "pa" andar á "pu·
ña lás " por ella!
Y volvió á los pensamientos de la noche au
terior. ¡?ara quién sería aquella flor fragante de vida que él cuidó con tanto esmero y
que constituía la felicidad de su existencia!
Porque,-esto no Jo dudaba el señor Manuel,mucho antes de lo que él mismo quisiera, monos extrañas ir!an á arrebatársela hasta contra su voluntad. iAcaso la madre no se ha
bía casado con él cuando aún no había cumplido los veinte años1 y los primeros que cum pliera Maria Rosa serían los veinte. Hasta
0J1tonces él no había notado :nada; verdad
era que tan lejos de su imaginación estaba
que la niña pudiera casarse alguna vez, qu?
no pensó siquiera en celarla.
Salió la "señá" Antonia. Las campanas
repicaban alegremente llamando á la mi:;:..
mayor, y á la igiesia se dirigieron el señor Manuel y las dos mujeres, marchando eon la gravedad que también cuadra á las personas se
rias. ' Por el camino las gentes les saludaban
cariñosamente. El señor Manuel creyó notar
en el saludo de los mozos, que á la puerta de 1
templo esperaban, más amabilidad que de cos
ttllllbre, y vió que todos miraban á "su" Ma·
ría Rosa con cumplida admiración no exent~
de codicia. También la muchacha los saluda •
ba á todos con amables sonrisas ~• graciosa•
inclinaciones de cabeza, y cuando el saludado
estaba lejos de todo grupo, á la salutación
unía su• nombre. Por más que observó el se·
ñor Manuel, no pudo encontrar nada anormal,
ni la '' señá '' Antonia tampoco, y eso que su
observación era más minuciosa que la ele su
marido. María Rosa no presentaba sintomd
alguno de enamoramiento; trataba á todos lo,
muchachos del 1iueblo afablemente, sonrela al
saludarlos, pero sin que fuese más significat!·
va su bondad para ninguno.
Después de la misa, mozos y viejos se agrupaban á la puerta. de la iglesia: los viejos pa1·a hablar, los mozos para admirar á las moza¡¡
y piropearlas. El señor Manuel fué de los primeros en salir y en formar corro con los amigos. Maria Rosa salió con otras muebachas
1·harloteando alegremente, y, al ver á su padre,
separóse de ellas y fué á. darle un beso y ít
recomendarle que no se hiciera esperar á l,i
hora de la comida; saludó á los que á su pa
dre acompañaban, y alegremente, como 1iaia·

rillo que abre sus alas al sol fecundo dll Abri',
1Ué á. reunirse con sus amigas.
Los amigos del señor Manuel la contempla·
ron sonrientes y alguien habló de lo hermosí
sima que estaba, y de que pronto l1abrla qu•'
pensar en casarla. El señor Manuel, que no
esperaba otra cosa, por haber conoebido u,1
proyecto durnnte la mi!&gt;a, so apresuró á. deeir:
- ¡Casarla! ¡Casarla! "Mu" pronto se di•
('e eso, pero falta lo '' prencipal; 1 ' falta l'I no\·io.
- Por eso sí que no tendrá que Jlonu.
'' 'l'oos '' los mozos del pueblo se consi&lt;leraríaa
felices con que tu hi.ja los _quisiera.
- "Pué" que sí; pero mi ~faría Rosa no
se casará más que con el que sepa dos gra~
des secretos, que son de vicla ó muerte.
- i Y cuáles son esos secretos, si "pué" sabersef
-El uno, el secreto de hacerse rico, y .,1
otro, el secreto de ser feliz.
Ji'ueron dichas estas palabras gra \' e y firmemente, como se hacen las afirmaciones ro
tundas, y fuer?u dichas en público, &lt;le modo
que aquella nnsma tarde todas las eomaclres
del pueblo las sablan y los mozos no igndra
ban que para casarse con la hija del señor Manuel era indispensable poseer los &lt;los grande;
secretos.

•.

conservarlo á fuerza de atenciones y cariños.
Por estar el "peligro" tan cerca, no Jo habían visto los padres ele Maria Rosa, ni imaginado los mozos del pueblo, ni olido las comadres, tan dadas á charlar de cuanto pueda
tener sus ribetes· de misterio amoroso. Estaba
muy bajo Pedro Antonio para que na,lie fija
se su vista en él.
Niño aún, huérfano quedó de padre y madn.&gt;1
y el señor Manuel lo metió en su casa, y mien
tras aprendió á leer y á escribir, porquerizo
fué y más tarde hatero, y por último, mozo de
1·onfianza de la casa, acabando en algo así CO·
mo escudero y secretario, en una pieza del se·
iíor Manuel.
Pedro Antonio hizo desde pequeño una rr•
ligión ele su cariño á Maria Rosa; tenía cinco
años más que ella, y durante la infancia de la
niña, constituyóse en una especie de juguete
suyo, un juguete vivo y complacien~_e. Después fué su servidor más fiel¡ las primeras p:.
ñas que se veian en los piñares del monte, las
traía Pedro Antonio para ~Iaría Rosa, así co
mo las más dulces bellotas de los cbaparro3
de la sierra iban á parar á su mano. Cuancl,&gt;

tueron sus flores rojas como los más rojos claYeles, las flores del amor poderoso y pujante
que no muere nunca, y que hasta después de
la muerte, une á los seres y poetiza los mun
dos.
Bella y santa fué la vicia de ):1:aría Rosa
desde que supo,- porque el amor es indiscre
to y desatando lenguas hace que éstas nrnestren lo que en el fondo del corazón \'ive,-q•JP
para Pedro Antonio no había más mujer en
el munclo que ella y que por ella arrostrarí 1
Yaleroso los mayores peligros. El, no pu&lt;lieu·
do encerrar la alegría que en su pecho rebosa
ba, llenó los campos con los ecos de sus caudones, y trabajó con el afán con qu~ trabajan
los hombres laboriosos cuando están satisfrd10s de 1a vida.
Así, felices, guardaron aquel amor profundo en el misterio, y nadie imaginar pudo que
el garrido y gallardo mocetón reinaba por completo en el corazón de la niña.
Pero llegó el momento de la prueba. Pedro
.~ntonio, alarmado, oyó hablar de Jo dicho por
el seíior Manuel, de aquellas palabras que.
aunque lejano, encerraban el proyecto de rn-

V

III
Hasta entonces, auuque no eran pocos los
que codiciaban á María Rosa y procuraban
acercarse á ella y ganar su corazón, uo empezó el verdadero desfile de los pretendientes. Sr
atrevieron hasta los más tímidos y los má,
pobretones, porque todos se dieron á pensar
en los secretos del señor Manuel, y quién más,
quién menos, c reía encontrarse en posesión de
ellos. María Rosa no daba mano á largar calabazas á diestro y siniestro, asegurando, no
obstante, como hija humilde y sumisa que era,
que acataria la voluntad de su padre, sin protestas ni lloriqueos, con el ánimo de no di•·
gustarle en cosa de tanta monta como era aqu~lla para la tranquilidad de la familia. No pasaba tampoco día sin que el señor l\Ianuel de
jase de recibir discretamente la \·isita de algún mozo que aspiraba al soberano don ele
María Rosa; pero ninguno daba cou los clo,
encliablados secretos de v icia 6 muerte. Los
'S11puad!11sa S8SO~ O[Ul!JUOdOJd SO(:'llll!Xa SlJIU
para fabula; el señor Manuel sonreía bonda
dosamente y los iba despidiendo ú todos con
&lt;'ariiíosas palabras, seguro ele que no labraba
la clesventura de naclie, porque en ninguno &lt;l~
los pretendientes adivinó ese amor que todo Jo
avasalla, ni vislumbró el chispazo ele inteligenc ia y la suma. de energía y de bondad ele que
había de estar adornado el pretendiente ele •u
hija.
La '' seíiá '' Antonia sm,tenía con (,1 at-alora
Jas couversarioues, 1·ogándole que 110 se co1·riese de ligero en dar su palabra, ni se fia•~
de apariencias. El señor Manuel la tranquili1eaba, asegurándole que no era é l tonto y que
no soltaría prenda sino á. aquel que lo 1nere1· iera.
Aún así, el favorecido lograrla bien po1·0 si no alcanzaba á interesar vivamente el co·
1·azón de la niña.
-Descuida, mujer, descuida, que no va. á
Her "pa" l1oy ni "pa" mañana.
Lo que más tranquilizaba á la "señá II An·
tonia, no era ciertamente Jo que decía su ma·
rido, siuo el que no obserYaba en Maria Rosa
sintoma ninguno alarmante.

IV
Apesa1· rle su apariencia tranquila, la m11
&lt;·haeha no dormía bien, y razones le sobraban
para ello. 'J'enía novio, y no un novio de juguete, sino un novio serio, que había logrado
:q¡ollera1·se ,le su &lt;'orar.ón con mil ternezas y

diendo la gravedad del asunto, decidió atolondradamente muchas cosas, morir entre ellas.
pero nunca hablar al señor Mauuel de su amor
profundo, &lt;le aquel amor que se había apoderado de él ~in pretenderlo, sin darle Jugar á
pensar en 1hfere1wias lle posición ni calcula:
siquiera c¡ue 1Iaría l{osa pouía ponerle de la
noche á la mañana en posesión de la fortuna.
Lo que sufrió en aquellos días no es imauinable. 'l_'emía que á cada momento le dijes~n
que alguien er:, poseedor de los secretos exigid?~ por el. senor Manuel para prometer á su
h1Ja. Hubiera querido tener \"alor para escapar del pueblo, para irse, á la buena de Dios,
en bus~a de o~ros lugares donde vivir tranquilo y sin agon1as torturantes. l\Iaría Rosa no
se atrevía á _hablar á su madre, y como una
uoche su novio le preguntara, la niña se ech6
a llor_ar y motejó fi su amado de tomar muy
poro mterés en aquel asunto, para ellos de vida ó muerte.
-Debes hablar á. mi. 1iadre1 decirle lo qu~
pasa, y así saldremos de angustias.
-Pero .... ¡y los clos secretos, María f i Y lo~
dos secretos1 Yo no sé más que uno.
-El secreto ele ser feliz, que está en querer· •
te y en que tú me quieras.
- i Y el otro¡
-¡Reina nüa! ¡Si yo supiera el otro, á es•
tas horas serías la dueña del mundo!
(luardaron sileneio, pero· tantas fueron la~
lágrimas de María Rosa y tantos sus ruegos
que el mozo se eomprometió á hablar con el
señor ll!anuel al clía sigµiente.

la hija de) señor Manuel cumplió los doce, empezó á manifestar gran amor hacia las flores.
Era amplio el jardfo de la casa, l)ero estaba
descuidado, porque el señor Manuel y la "se·
ñá'' Antonia tenían cosas más serias en que.
ocuparse. Pedro Antonio entonces, aproYecbando días de fiesta y noches de luna, trabajó
en el jardin con gran afán, llevó cuantas plantas podían bermosearlo, se proporcionó semillas, y el jardín tardó poco en ser una nota
alegre de color que regocijaba la vista. Lo:;
padres de María Rosa felicitaron á Pedro Antonio, que tal vergel había sabido hacer del
jardín sin desatender sus faenas ordinarias.
Como se desarrolla una planta y crece y florece, así aquel cariño, creciendo, floreció, y

sar á María Rosa. IIasta entonces no saltaron á su vista 1as dificultades, enemigas d:i
aquellos amores, y desesperóse de ser hombre
rle tan escasos méritos y de alcances tan limi
tados. Tiabló eon :Maria Rosa largamente,
aprovechando el santo misterio de la noche,
.v visto el peligro por ambos, no supieron qué
ilecir ni cómo componérselas para hacerle saber al señor ..tanuel que la felicidad d¿ María
Rosa estaba bien cerca, bien al alcance de la
mano. De esta conferencia, la niña quedó
pensativa y triste, y triste y pensativo quedó
Pedro Antonio. Y por. carecer de valor para
afrontar la s ituación con desembarazo, decidiE&gt;ron esperar. Vagamente pensó ella en decirle
algo á su madre¡ él, por su ])arte, compren

Pálido y triste, Pedro Antonio llevaba grandes regaderas de agua del pozo al jardín .)
regaba macetas y arriates calrulando, con aflicción profunda, que acaso regaba por última
vez aquellas flores que eran el encanto de Ma
ría Rosa. Era muy temprano cuando empezó la
tarea. Habíase pasado la noche sin dormí!",
llorando á ratos, desesperÍ!Jldose á otros, pero
sin vislumbrar un rayo de esperanza. Conocía que había puesto los ojos muy alto, que
el señor Manuel, por bueno que fuera, no consentiría nunca en entregarle á María Rosa po:·
mujer. ¡Bastante l~abía hecho con recogerle
mando se quedó huérfano! Reprochábase su
amor á María Rosa como uu negro pecado de
ingratitud. Temía que, no bien abriera la bora, el señor Manuel, justamente inclig:iado, l e
arrojaría á la calle. Por eso se echó á temblar
al ver que su amo penetraba en el jardín y
le saludaba afablemente.
-Buenos días, Pedro Antonio.
-Dios le bendiga, señor Manuel.
-Mucho has madrugado.
-El jardín estaba muy seco, señor Manuel,
y en este tiempo necesita mucha agua.
~'rondoso estaba aquel pedazo de terreno y
en toda la fuerza la floración. Por todas partes había capullos primorosos, flores abierta~,
elaveles reventones, flexibles clavellinas, jacintos, geranios ..... Los muros apareclan cubi~,
tos de jazmines. Aspirábanse allí fragancia~
deliciosas que ensanehaban los pulmones. Era
la primera mañana de Mayo y parecía que todas las flores y toclos los perfumes de la nat 1raleza se hubieran dado e ita en aquel ja.·dln.
El señor ::\Ianuel paseó por sus ealles, con templándolo, saboreándolo todo como hombre
que siente la satisfacción ele vivir, y fué á
sentarse bajo el emparrado, desde donde cot:•
templó largo rato las idas y Yeniilas de Pedro Antonio, que, cargado con la regadera,
iba de uno á otro lado con cierto atolondramiento. Pensaba en los medios de que habín
&lt;le valerse para abordar la conversación. Aeabó ele regar sin que se le ocurriera nada, _y
ya. se disponía á abandonar el jard[11 1 porq,1e
la presencia del señor :Manuel Je producía un
martirio insoportable, cuando vió aparecer ,i
11:aría Rosa.
-Buenos días padre,--dijo corriendo hacia
él y besándole apasionadamente.
Luego, dirigiéndose al mozo, agregó:
-Pedro Antonio: es menester que cojas flores, y muehas flores; quiero llevárselas á la
Virgen , que hoy comienza Mayo. ¡Ven, ven!
're diré las que quiero que me cojas. Un gra •1
ramo pa bes? Un gran ramo que tengas qu 0
ayudarme á llevarlo.
Y cuando estuvo alejada del señor Manuel,
sE&gt; YOlvió hacia Pedro y le preguntó:
- . Le hablaste á padref

-~"-

-¡ Pu,:,; í1 qué esperasf, ino me quieres, Y

�Los Juegos Florales de Covadonga

EL PRESIDENTE DE LA REPUBLICA EN LA ESCUELA DE SORDOMUDOS
El benéfico plantel en el cual se hace &lt;ilvlclar á los sordomudos la ter rible desgracia qut,
la naturaleza les ha im¡rnesto, tm·o lnot.ivo de
gran fiesta el lunes último en rnzón ele la visita
que á dieho plantel se sirvió ha&lt;&gt;er rl Presidente rle la República, seííor Lireudaclo &lt;lon Franci sco León de la Barra. Acompañaba al Prime1· l\Iagistrallo la señora su es¡iosa, y en el
plantel se uni m·on ít 1n ,lislinoui&lt;la pareja al"U·
nos altos empleados y funci;narios, ta~to cÍ,,¡
sen-ieio ele Renrficenria Pública &lt;·01110 de la
rasa militar clel Pr~sidente.
Dos fue1·on los rletalles más PlllOciouantPs: el
primno el obsequio h&lt;'eho al señor Presidente
y ít su seuo1·a t&gt;sposa; al p•·iinero le fué obsc.quiada una bnndera naeional y ít l a sefiora un
1amillt'tc ele flores; los alumnos que bic iero,~
la present.aeión pronuneiaron alocuciones muy
sentidas y hermosas; clespués habló el joven
Agustín Reyes con una faeili&lt;lacl de . palabra
verdaderamente maravillosa. Todos los asi•teutes á la fiesta. se r rtiraron ele la eseuela muy
conmov idos.

..

•

L a señorita Me r cede s d e Cólog an y Sevilla , reina de la fietas, y su corte ce amor.
sin aguardar contestación, ech~ á coner gri tando:
-Ya sabes; no ·s eas perezoso. Qu iero un
gran ramo; que es Mayo, Pedro Antonio, y la
Virgen necesita flores.
Perplejo quedó el mozo, y tras de dudar u:1
moment o, soltó en el su eJo la regadera y ex
clamó, sacando ruerzas de flaqueza:
-¡Qué canastos! No se muere más que unn
yez.

Y se dirigió á su amo, á quien no dejó d(l
extrañarle que el muchacho no cumpliese sin
dilación el deseo ele su bija.
.
--Sefior :Manuel... quisiera hablarle dos pa
labras.
El señor Manuel notó que la voz del muchacho temblaba, que tenía los labios casi brnn cos, que se había puesto pálido.
-l:Iabla, hombre, habla; que no eres ningún extraño y no soy el que menos palabras
tuyas ha "escuehao" en este n'undo.
Decidido á todo, Pedro Antonio afirmó:
- Es el caso ... que yo quiero mucho á María Rosa, sefíor l\'fanuel.
El huen hombre, sin iulivina.r :L tlúnrle ih:t
á parar el mozo, 1·epuso:
-Y haces bien, Pedro Anton io. "Pué" rleeirse que· te has '' eriao'' con ella.
-Es qué, señor Manuel, y '' usté" per done
la palabra, yo quiero á l\faría Rosa "pa" easanne con · ella.
El señor Manuel se puso en pie vivamente
Lo que más lejos estaba, sin duda, de su ima -

ginación era el que Ped1·0 Antonio le soltara
una d eciaración semejante tau á boca de ja
rro. La actitud del mozo, que par ecía má.,
muerto qu e vi vo, le mo\"i_ó á lástima, y con
afabili clacl repuso :
-11Iucho es eso, Pedro Anton io, mucho es .. .
Pero, ¡qué caramba!, tambi én eres t ú mozo, y
yo he die bo, y mantengo mi palabra, qu e m i
María Rosa se casará con el que sepa el socre.
to de hacerse rico y el seereto de ser foli7..
¿Sabes t(t esos secretos i
L a bon dacl con que el señor Manuel había
acogid o la cleclaradón ele! rnozo, le hizo cobrar
ánimos y dijo:
-Puede qu e los sepa, señor Ma11U('l.
- liabla, l'eclro Antonio.
-El secreto '' pa'' ser rico. . . está en casar me con .María Rosa, que bien rica que es.
-Quizás que no estés "descaminao;" qu17,ás "toos" los que han ",·ení o" á h ablarme
p&lt;'nsaban en eso y ninguno se atreYiú á 1le1·irlo. tY el secreto " pa" ser feliz1
-J&lt;Js&lt;&gt; es nii'ts f{1eil, señor Manuel.
-Cah1d111Pnt¡, es el quP en&lt;·uPntro ~-o m~s
difíril.
- '' Pn ' ' mí el sen&lt;&gt;to rle ser felir. está en
r¡ue lo sea María Rosa, y María Rosa lo ser:L
~¡ me ,·e siempre trabajador y honraclo ...... .
:lfire "usté," señor J\f'anuel: sien ilo ella niña mauifestó su ;unor á las flo1·es, y yo, a provee han ,lo días ele fieRta y ratos prrdii!os, sh
desatender nn momeuto mi trabajo, labré cq.
te jardín "pa" ella. Pues, sin h olgar, señor

Manuel, sin descuidar nunca lo que impol'te
yo haré que la vida ele Maria Rosa se cleslic;;
como por un camino ele flores.
Se había a calorado al hablar así, y el señor
l\Ianuel, sorprendido creyó ver que el mozo
crecía á sus o,jos y tuvo la eviclenria de que
Peitro Antonio, juicioso y bueno, era aca~o
el hombre más ÍL prop6sito ¡mm hacer feliz {,
una mujer.
-¡:María Rosa! ¡Maria Rosal-gritó.
Se presentó la niña azorada y ruhorosa.
-¿Llamabas, pa clre1
-Sí, ven acá; qmero preguntarte una co
sa : si te dieran ít elegir entre "toos" los mo
zos del p ueblo, ¿&lt;·on euál te quccla r!as?
Maria Rosa, con la cabeza ba,ja, no snbí.1
qué contestar.
- Vamos, responde, hi ja mía.
La niña ahrazúse llorando al r·uel lo ele Sl'
padre .Y dijo:
-¡l~ntrr. ' ' toos'' los mozos del pu eblo, el!trp "toos" los mozos ,le! mundo, padre mío
yo ,ne c¡udarfa c-on Pedro Antonio!
- Pues no hay más que hablar; él es t&gt;l úni1·0 quo sabe los dos grandes secretos y ser5
1·ito y feli7.. ¡ Vr11 ar·á, Peri ro Anto11io, diime un
nbrazo!
El sol, qu~ ac:nhaba tle peuetrar &lt;'ll el jardín,
enYiaha sns primeros besos ÍL aquel grupo donde la felicidad palpitaha.
RAFAEL RUIZ LOPEZ.

•

El señor de La Barra

y su señora e sposa recibiendo los obsequios de l os a lumnos.-Niñas al encerado. -El estrado de honor durant e la visita.
P r ofesores y alumnos de la escuela .

�ARTE .FOTOGRAFICO
LA TEMPORADA LIRICA EN EL ARBEU:
''AIDA'', ''LUCIA'', ''TOSCA.''
El arte lírico está de plácemes. Ausente df.
nosotros por espacio de luengos años, desde
aquellos f elices en que glorificamos la voz de
oro de Luisa Tetrazzini, la escuela perfecta d~
E.milio de Ma.tchi, la elegancia ;de MaginiColetti, la esplendorosa juventud artística de
Bonini, y el admirable órgano vocal de l\Iatil·
&lt;le &lt;le Lerina, vuelve á estas tierras s iempre de
él amantes, no precedido de toques triunfales
que anuncian principescos cortejos, sino ante;
hien con un gesto tímido de modestia.
Los señores Amaya y Sigaldi nos dijeron:
'' Vamos á traer artistas de escasas pretensiones, de los que cumplen como buenos, aunque
sin cobrar miles de francos por noche. Nos
proponemos demostrar que México, sin gran des sacrifiqios por parte del público ni de las
empresas,. _puede contar con compañías líri;;as
dignas de su cultura."
Y en verdad que lo han cumplido.
Lo han cumplido, dándonos una sorpreaa gratí sima; de aquellas inolvidables. Y, lo que es
mejor: una sorpresa... . . á precios moierados.
Los artistas que ahora actúan en el Arbeu
no son eminencias, ciertamente. No canta?1
en el Metropolitan, ni en Covent-Garden, ni en
Montecarlo. . . . Pero cantan. Entre ellos, hemos tenido el gusto de saludar á compatrio·
tas nuestros, algunos conocidos ya, otros no·
\'eles que constituyen risueñas promesas para
nuestra escena. Eugenio Battain, Regina Vicra-rino, Giuseppe Píceo, Ana Ferry, cuyos nom·
bres nos eran hasta ayer ignotos, resultan, á
estas horas, y después de unas cuantas reprP·
seutaciones, artistas muy estimados; y alguno
de ellos-me refiero á la señorita Viccarino,casi favorito de los concurrentes al Arbeu. Poi'
lo que hace á José Torres Ovando, nuestro an·
tiguo amigo, su reaparición en este cuadro Jí.
rico ha sido festejada con aplausos, a.si como
la de la señorita Montero del Collado,-la cual,
en la funesta temporada. del centenario, pa~ó
como una sombra fugaz, en el Siebel de la
ópera ele Gounod, no habituada aún á las :ifl es escénicas,--que ahora vuelve poseedora de
una simpática voz y con gallardos arrestos.
F1nalmeute, tienen de satisfactorias parn
nosotros las ,7 eladas líricas del Arbeu que e.,
ellas se ha revelado un verdadero maest1·0,
con bºríos y disposiciones excelentes de concluc-tor de masas vocales y orquestales: Ignacio
del Castillo, á quien no vacilo en atribuir . el
éxito felieísimo de las primeras representac10·
nes ele ópera en nuestro viejo coliseo eiectuadas.
Pensaban los escépticos, fundándose acaso,
-ipor qué no decirlof- en que ' integran la
rompañía lírica elementos modestos, entre ellos
muchos mexicanos; pensaban, digo, que la
temporada, desde el momento en que se inir iase, sería un fracaso. ¡ Tantos y tantos liemos Yisto en los últimos tiempos, á pesar ll
las fuertes sumas de dinero invertidas, de la
f'elebrielad notoria de los artistas que nos visitaban, ~ rlel buen eleseo de los "elilettanti,"
que n:!Üa tenía de aventurado aguardar abo
ra otro no ya semejante, sino mayor y má.,
ruidoso!

parn. los espíritus latinos. Con esto, clicho s~
está que cuando un Raelamés ó una A11111eris •&gt;
un Amonasro reciben su sa,wióu, es porque w
merecen e11 justicia.
Gustó mucho el tenor Battain en el Rad:imés. Su voz, robusta, bien timbrada, cálida,
en pleno vigor de juventud, y manejada. cotl
arte a.precia.bie, se adapta a la "particella"
verdiana . El barítono Picco se hizo notar por
su bella escuela de canto, merced á la cual
sabe sacar partido ele sus condiciones vocales,
Sólo es de sentirse que en su caracterización
&lt;lel rey etíope sus facultades de actor no estén á la altura de las que posee ele cantantP.
La sefiora Ferry, si bien no tan completa. como
los anteriores, pues su registro medio no os
tenta la misma frescura del agudo, abuncla c11
recursos ·ele artista conocedora de lo que trae
entre manos. La señorita Montero ele! Colla·
do rausó excelente impresi,\n. Sn Yoz progre
sa, á ojos vistos: l1a ganado mucho en cuanto

•

X X X

La represen.tac ión de "Lucía" fué, si se
quiere, coronada por un éxito mayor que el
de '' Aída. '' en razón ele haberse presentado ,b.
ella la q~e no vacilaría en llamar el tnejot
romponente ele la compañia: Regina Viccari
no.
Regina Viccarino es muy joven, y empieza
&lt;le modo brillante á dar sus primeros pasos en
la escena lírica. Limpia, cristalina, su voz e~
á modo de corriente de agua clara, de sutil
transparencia. En el _viejo '' spartito'' ~e Do·
nizetti, tan viejo que á no ser por su riqueza
melódica habría desaparecido ya de los repertorios modernos, la joven cantante triunfa. Su!'.
notas 1 ·, picadas", sus "farmatas," de las C~ tl. ·
les hizo derroche en el célebre rondó, la vahe·
,·on aplausos estruend_osos.
La '' tessitura'' de Battain, como de ten o~
clramático que es, no se acomoda á la part.e
ele Edgardo. SMo merced al esfuerz~ que eh
él era harto v i sible para que pasara rnadvert1clo, logra salvar sin tropiezo los obstáculos ele
que aquella está erizada.
·
Tor~s Ova\'-ªº se esmeró en el Lord Astbo11,
y los coros estuvieron acertados.
Y tras de "Lucía " vino "Tosca", la óp&lt;··
ra pucciniana que desde su estreno ei;i Méx .·
eo es una de las que con más frecuencia se
cantan, no por méritos propios, pues ~o es
siquiera lo más acabado que ha producido el
talento de Puccini, sino acaso por su carár,·
ter ruidoso, quizás 1m ta!)-to v ulgar, que la
pone al alcance de las galerías.
Al contrario de lo que se espeiaba, no fué
el éxito de "Tosca" comparable al de "Aída' '
y ' 'Lucía. '' Y a fuera porque ninguno de Jo~
cantantes estuvo feliz en el desempefio de su
parte; ya porque, al menos la señora Verg~eri,
no se granjeó el aplauso del público, '.leslucien·
do as.í la labor de los demás, es lo cierto que
la ponular ópera de Puccini no llegó siquiern ,
en esa representación, á la categoría de un s in: ·
rle '' succés d 'estime.'' El ten?r ~atta.in estu•
"º lá1,guido en el Cavandoss1; sm emhargo,
logró oeneral
aprobación en su aria del tercet'
0
acto. El barítono Torres Ovando, visjblemente
ransaclo hizo grandes ésfuerzos por salir avan·
te en el Scarpia. Por lo que toca á la debu·
tantc señora Vergieri hay que hacer constar
que ;u voz no es de las mejores, especialmente e n el recristro medio, y que su fraseo se re·
den t a del tonstante afán de dramatizar las pa·
labras al punto de que, en ciertos momentos,
aun e:1ando el papel no lo requiera, grita más
bien que canta. Conste, á pesar de todo, &lt;)º."
el presente juicio acerca de ·ella no es defintlt·
vo; pües nadie asegura al cr on_ista que ~n f~t uras veladas no lle!?ue á. conquistar la vrntorm
f.. que seguramente aspira.

0

X X X

Dichosamente, lo repito sin ambajes, no sured ió así:
La indispensable '' Aída., '' el espléndido
'' capolav-0ro '' verdiano, que es ya de uso en
tre nosotros sirva de presentación á los artistas nuevos que inauguran temporadas líri
cas, apareció por la quincuagésima vez en el
Arbeu. El público mexicano conoce esta ópe·
ra mejor que otra alguna: no hay compás, n;
matiz, ni frase de ella que no sepa de memoria.
Es, además, su predil_ecta: no habiendo ascendido todavía á la cumbre del wagnerismo, se
rontenta ron estncionarse en la del arte ele
Verdi, tan majestuosa, tau rica, tan cordial

volumen y extensión, y n.o ha perdido su
timbre a.grada.ble. Lo mismo puede afirmarsC'
en Jo tocante á sus dotes meramente escénica~:
nóta.se en ella cierta monotonía de acción, acaso un poco de timidez; pero Je sobra "en·
train. '' Dijo con mucho brío su parte en el
dúo con Aída en el segundo acto.· Por últi mo, el bajo Crety, tal vez por las irremediable.~
consecuencias que traen aparejadas los rambios de latitud, no desarrolló del todo sus fa.
culta.des; conformóse con no desentonar la armonía ele] conjunto, y lo consiguió.
Corresponden las más calurosas alabanzas a 1
maestro Casti.llo. Merced á la seguridad ele sti
batuta guió sin tropiezo alguno la represe1!t11·
ción de la ópera verdíana. Y puede dec1rs.1
que-iCaso rarísimo aún en tratándose de compañías de primera calidad !-sacó una "Aída"
limpia, poniendo en su labor una honradez, una
conciencia. artística que le enaltecen. Al final
del erran concertante del segundo acto, el p(tblico0 le llamó á la escena, tributándole ui1'.\
ruidosa ovación.
á

Srita. Esperanza Montero del Collado, mezzo-so·
prano de la Compañia de Opera
que trabaja con éxito lisonjero en el Arbeu

:MA.ESE PEDRO.

Eatudio de gabinete por MACK,

�...

&lt;r&lt;
.
- '------------...;))
r ÍÍ&gt; El Congreso Gervecero Internacional más notable ~
, __ ~ reunióse en Chicago del 18 al 22 de Octubre. &lt;ff:C~.&gt;v:

~

~---&gt;J}

El capital representado de todas partes del mundo ascendió á la
respetable suma de cinco mil millones de pesos oro.-El Ministro
de Ag'ricultura de los Estados Unidos, Mr. James Wilson, presidió
aquella Asamblea.-Hubo Delegados de Europa, Asia, Africa, América y aun de Oceania.-El laborioso industrial D. Francisco G.
Sada, Gerente General de la Cerveceria Cuauhtemoc, S. A., de
Monterrey, electo Vicepresidente.--Muestras de simpatía hacia
México por parte de los Congresistas.
Fué un brillante Congreso el que se celebr ó
recientemente en Chicago, y en el cu al estuvieron representados los países más progres istas del mu, do entero.

Cómo no· habia de ser encantador el matrimo
nio de Ana Maria Charues, cuya alma, arru.lla·
da por los dulces t rinos musicales que solo com·
prenden los iniciados en su verdadero :valor. ~ómo no había de ser bella una ceremoma nupr.1:.l
en la que ocupó el primer sitio una de las ele·
gidas ele! arte que tantos !itulos tiene á nuestra simpatía por l~s pree10sos momentos :¡u_.i
nos ha hecho experuuentar con su arte exqm·
sito.
Valuan esos títulos para voh·er á co,,~eder
el pri;er Jugar en mi crónica al matrimonio clis·
tino-nido de la semana.
Volvió el templo ilc Santa Brígida á vest.i,·
sus galas una vez más; volvieron á oírse ba.1n
su bóveda los acordes solemnes de Ja marcha
nupcial y en esta vez se oyeron además los gra·
dos ae'Ja música selett!t y digna ile la desp,i·
sada.
Lo demás ya Jo sabéis; apadrinaron el acto
de las arras ia seií.orita Maria Silva y el señor
don :Mario Sánebez, y el ele la velación la seño·
ra Luz G. de Montemayor y el señor don Pedro
L. Pernández.

11'

Allí se trató de una manera amplia de fos
mejores medios de desarrollar la i ndus t ria
cervecera, los. r amos de la agricult ura r elacionados con aquélla, etc. , y se discutieron
elevados problemas económicos y socia les.
Entre los concu rrentes se encontr aban los
Sres. Carl J . Hoster, P residente de la Gran
Asociación de Cerv..ce ros de los Estados Unid os; Ca r ter H. Harrison, A lcalde de la ciudad
de Chicago; el notable técnico Max Henius,
de fama m undial, y otras muchas personalidades distinguidas de las finanzas, de ·1a industria y del comercio del mundo entero.
Result a, p or lo tanto, bastante significativo el hecho de que en tan solemne Asamblea,
haya sido elect o Vicepresidente un ccm patriota nuestro: Don Francisco G. Sada, quien
fué motivo de grandes atenciones.

Sra. Ana Maria Cha rles de Montemayor
y Sr. D. Pedro Montemayor
Aun cuando quisiera evitanlo no podría; e$
imposible que cleje de hablar de los matrimouios
de la semana; en mi crónica anterior me refería
á la belleza de la ceremonia, y en esta vez ha·
oré no diuo ya disculparme, que no necesito dis·
culpa s:in~ de llamar la _atenci6!! acerca de la
poesí; especial que revistió el matrimonio que
en mi carnet hallo anotado.

X

X X

El otro acontecimiento social que registra mi
carnet lo constituye el primer domi.ngo de ca·
rreras que, ilesde el punto de vista social pn~de compararse con los '' derbys'' más famosos
del mundo.
Quizás no se hay¡¡. llegado á Ja esplendidez
de Epson 6 de Longchamps, pero seguramenLe
eJ domingo próximo pasado debe marca: una
fecha de grato recuerdo para nuestra soc1eclnd;

El'Sr Lic D. Rafael Hernández
nespués]de p~otestar como Srio. de Gobernación.
ojalá que viéramos otro tanto con frecuencia
para bien di; nuestra cultina social.
MONNA LISA.

Después de una elocuente peroración del
señor Sada, en la Sesión Oficial, hubo para
n uestro pais y para el orador calur osos aplausos y entusiastas muestras de si mpatía por
part- de los señores congresistas.

•

Don Francisco

q. Sada, nombrado Vicepresidente del Congreso Internacional
de Cer veceros.

•

Grupos de damas'!/ caballeros v istos el último domingo en las carreras_del Derby

�Kermesse
en
Coyoacán
•

El domin,o p óximo pasado
se efectuó en Coyoacán una
animada Kerm sse organizada por el Prefecto Político de
la localidad, en cooperación
con loi pdndpal·s v.-cinos, y
con objeto d, r .. unir foados
para mejo ras mat~riales en la
repetida localidad.
Lo3 puestos fuero,1 &lt;listribuídos rntr.i las principales

•

familias, y todos ellos rivalizaron por EU uuen gusto y ori.
ginalidad.
Desde las prime as horas
de la tar&lt;le , e vió sumamente concurrido el jardín principal de la v i lla, local escngido
para la Kermesse, y seguramente que lo3 productos de la
fiesta habrán sido de consideración en vista de la numerosa y entusiasta concurrencia

habjda,

Puesto de cerveza.-Señoritas que atendiero11 el puesto de helado~ Puesto de té, estilo ja1&gt;oné ¡

o

Un .. il,e mis lectoras se ha dignado envía1·m-:
la siguiente carta: "Suplico á mi estimada
":Margarita" que se sirva darme algunos
apuutes sobre la graciosa y elegante moda que
consiste en llevar un ligerísimo velo de tul
colocado en el rostro, para completar los ata'.
vios de etiqueta, pues he vi sto tan bonita no
vedad en eierto modelo que se publicó en un•,
ele los últimos números de "El Mundo Ilustraelo,'' y dese~ía tener más detalles á es-~
respecto.''
Después de leer la citada carta, he pensado
si mí amable lectora, encontrándose de buen
humor, quiso distraerse un poco usando de tal
broma con su incógnita amiga "Margarita",
pues de otro modo no puede explicarse sem,••
jante equivocación, aun cuando los caprichos
de la Moda suelen ser extravagantes basta lo
iaverosimil. Pero, en la presente ocasión es
fácil advertir que la famosa novedad se ' de•
be solamente á un imprevisto defecto de nuestro grabado, no al advenimiento de una caprichosa fantasía ideada por alguna modista de
fama. Por tanto, no creo estar lejos de la
raz6n, al pensar que esa simpática curíosílla
no piensa seriamente en la verdad de tan
elegante innovación. Sin embargo; no sería
ésta la primera ni la úl,tima originalidad so:prendente que se viese en cuestión de modas,
pues muy conocida es aquella anécdota, en
la cual se refiere cómo una dama de alta so
eiedad y de incomparable distinción, al subir
á su carruaje para dirigirse á un baile, not6
que había, tomado por equívoco, un guante
blanco y otro negro. Trató de remediar el la
mentable error, pero los instantes estaban contados, y era preciso llegar á la fiesta con la
puntualidad exigida por la buena educació'l;
así pues, se decidió á ponerse los guantes ele
diferente color, y es tan grande el prestigio iJ.:
la legítima elegancia, que tanto en aquel •ll
lón, como en los comentarios subsecuentes á
dicha fiesta, se habló con caluroso entusiasmo
de la feliz idea de esa dama, cuyo admirable
'' cliic '' era reconocido, y desde entonces, todas las mujeres de buen gusto usaron, durante )argo tiempo, un guante blanco y otro ne
gro.
No es menos rara la costumbre de pintar.a;c
los eabellos sin necesidad, y demasiado sab&lt;-mos que las parisienses gustan en extremo do
tal capricho. Las morenas se vuelven rubia;
de la noche á la mañana; los cabellos obscuro,;
brillal'I., repentinamente, con los ardientes re
flejos de una cascada de oro líquido; los bucles
castaños, cuyo lindo color de bronce era el encanto de algún poeta romántico, apareceu de
improviso, tan negros como el azabache, causando la indignación y la sorpresa del pobrP
soñador, que ya no encuentra en l a mujer
amada su "tipo" predilecto. En fin, mis q'l!e·
rídas lectoras; resultaría interminable la listlt.
ilc las extravagancias, producidas por la inquieta imaginación femenina al tratarse de
adorn.os, pues la coquetería y el afán de gu;.tar, son deseos tan naturales en el bello sexo,
como los son en el hombre los de conquistar,
dominar y destruir á sus semejaµtes. Mientras
el mundo entero está, desgraciadamente, agitado por continuas revoluciones, guerras, extran_jeras ó civiles; mientras la mayor parte de
los hombres, civilizados 6 salvajes, piensan incesantemente la manera más eficaz de quitar
la vida á sus hermanos, ya sea para apoderar·
se de sus tierras y bienes, ya para satisfacer
a 111bicíones ó rencores insaciables, la mujer,
siempre codiciosa de ese corazón varonil tan
difícil de ser poseído por completo, medita ansiosamente el modo de embellecerse, sabiendo
que este e~ el único medio infalible de inspirar

fin: l.laccrso a111ai-.
tul pa 1 ....... .

¿No es ésta su mejor d isX X

simpatía. Cambiará el color ele sus cabellos
y hi forma de sus trajes; usará los guantes del
mismo matiz, ó diferentes uno clel otro; cubrill'á su rostro con impalpables velos ó l o clr.·
jará descubierto, á fin de que se admire s•J
tez fresca y sonrosada, pero, con tales extra·
vagancias, no busca más que un sólo y noble

X

El cambio de estación es afanosamente esperado por las damas elegantes, para sabor
cuáles serán las novedades que la Moda les
ofrece en dicho cambio. Ahora parece, seg(n1
Jo anuncian todas las probabilidades, que se
usarán mucho, durante el otoño y el ínviE'r•
no, los hermosos jaquets de terciopelo negro,
acompañaudo á los trajes de lana flexible, en
matices claros. Asi pues, veremos una gran
profusión de atavíos, hechos en telas de lana
ligera, como crespón de China ó paño satén,
completudos por esos lindos jaquets de terciopelo, que tanto favorecen á la belleza feme nina, pues el contraste producido por el tono
sombrío del terciopelo, junto de una tez páli
da 6 suavemente sonrosada, es verdaderamen
te encantador. Se llevarán tambi~.1,1, con es
tos elegantes "taílleur" grandes cuellos-chales, de seda, tercí(!pelo ó encaje grueso. La~
vulgares pecheras blancas de linón, muselina .
tul 6 gasa, serán reemplazadas por otras cln
tul negro ó de color, plissado ó tableado. En
tales combinaciones, se buscará, sin duda alguna, la fraternidad y armonía de matices qu~
prestan actualmente un conjunto tan distinguido á las "toílettes" femeninas. Poi' ejemplo: vemos un traje sastre, l.lecho en paño satén azul acero, con jaquet ele terciopelo ueg\'u
y pechera de tul azul claro. Otro modelo es
de crespón ele Chin.a color de cereza, el jaquet ele terdopelo negro y la pechera ele tul
gruetio, eu matiz rosa antiguo. Ci:taré, por último, un linrlo ataYío ile lana flexible, blanco
marfil, completado por el indispensable jaquet
tlo terciopelo negro, y una Yaporo~a pechera rlc
tul Yerde esmeralda. En todos estos modelos,
el talle parece que se coloca alto 6 bajo, según lo requiera u la elegancia de la silueta ,·,
la índole del traje, lo cual es en extremo razo
nable, justo y discreto, porque á uua dama pe·
queúita y gruesa, no Je hará ningún favor el
talle alto; en cambio, una mujer esbelt a y alta, aumentará su dístineión, sí usa el talle dr
estilo ''princesa. '' Eu cuestión ele cuellos-chales, hay un gran desarrollo ele fantasía. Vemo.,
algunos, hechos en secla opaca cubierta de eneaje, otros de terciopelo, y quizá pronto se lle
Yarán de pieles, cuando avance la estación
invernal. Se ha aceptado ya, el gracioso "collerette" de tul negro montado sobre un largo
listón de terciopelo que se cielra en tomo dnl
cuello. Veremos, tambi.én, dentro de poco
tiempo, esta novedacl repetida en pluma~. Gorará1.1 de gran favor, los coquetos '' collerettes" ele 11lurnas de clifereutes clases, dispues
tos p11ralelamente, con la base fija ea el lis
tón de terciopelo, atado, á veces, por detrás,
dejaurlo :flotar sus largas n...untas. Este detalle
de ''toilette'' será encantador.
Y por ahora, dejemos pasar unos cuantos
clías más, nublados y lluviosos, veamos caer
ele los árboles algunas bojas amarillas y las
elegantísimas pieles envolverán nuevament~
las graciosas siluetas femeninas. El armiño,
el bello y' delicado armiño, que ciertas dama•
distinguidas, no han abandonado del todo, ni
aún durante. el estio, será el gran favorito de
la nueva estación, porque su blancura, suavidad y ligereza, no se imitan nunca, ni tienen
ri Yal.

�Elegante traje de noche de brocado ele oro guarnecido con encaje de metal orn

Vl0JO.

Cor •

Gran m,mto de terciopelu '' damassé" guarneeido ton bandas anchas ile t0po forradas con

piño do malines viejo sobre nn fondo de muselina i-osa que recuerde el color del brocado.

:·{:\/J?t~r~.\-...
.~B!Ml
t!ilíl}l{{1fff~~~it1tttt/\:){:&lt;&lt;--.

.l~-.·.;.--

berminia.

.·...·.·.·.:·::. .:.·:·.· :. :.,·. ·.: ·:. :· :· ,.:· .·:,·.·:·.

::.·.::·:.:·.·,.,··::.·:·:,.'·,,·:.:.·,.··,
·:.:··::·
'.:.,
·:·::·.:·
: ··':.,=. =,.·.-:
..····:··
.::
.··:.:'.
-,:.:::::
...·.;:::
..
·~
...
~.:.·::~:~.'.~~::.i·;:·.:.·:'..::·~.~
:~ .:.::•::::·'..:·!:.·i.:.::
:: ..·;.=::.:::·'....;.·:..;·=
,;.:.:~.:.'..~...:.·

·

-

El traje es lle tul nacarado sobre f.1,clo &lt;le crepé Yercle nilo.

••·.
.. _~.._.. ·:.·, .:..·: :,·,':.;~~ft;Gii'Z,t.·•
·

::·:::_,-:·
··=·:·~:.:~·:.:.;::·.=.i.~·:'.
.:,;:::···:·
..
·:'.·.·'..:•.,'.,-.·:':;.,·:::~='·.:_::·.·
....
:.:~_·
...:,·::·,.;·_.·:
..
::,,.·,.:~·:·::.·,::!
..
::_º·:.:::.:·:··.:.:··.::.:··.:=··.·=.,·::
...

·· :. ::·.:~.·:.\/_.:;\; ·'.;'.'.,~~T;~l~1;~;~~-; ;,~..,;;lf;;;¿;;;
~~~:,;~~1'.;'.~~~~~~:

�El Mundo Ilustrado
ti Sistema casi universalmente adoptado

: : =====:::~~~

Novela corla por FRANCISCO COPEE ~

•

DE LA ACADEMIA FRANCESA

(Traducción e spe cial para ''El Mundo ilustrado" ) .

Sinopsis de los números anteriores.
(La señora Ber nard des Vignes, que lia que
dado viuda, deci de, contra lo que preven sus
amistades no casarse, y dedicarse por compl eto á la ¡ducación de su h ijo úni co. Su amor
mater nal se crece ante el sacrificio hecho, y
se convi erte en idolat ría. En t ales con dicio
n es la señora lleva á la casa á una bella cost ur~ra, y su hijo se _enamora de ella; la bl1en..
y dedicada madre siente arder su alma y su
cara ante este acontecimiento y como en 1o,
moment os en qu e ha sorprendido u na carta de
la amante, entra el joven le arroja á la Jar~
la carta con graves reproches.
Sin embargo, el amor de los jóven es no tiene nada de culpable, no es más que el resultado del acercamiento ele dos seres de sexo dis·
tinto, bellos los dos, y ele buenas cualidades
los dos.
Después de un período de amor platónico, l ob
much achos se hallan un día en la calle y píen·
san haeer la calaverada de cenar juntos.)

mal, su padre, viu do, b uen obr ero mecánico,
ganaba un sueldo bastante grande y po9-ía pro·
Yeer á las necesi dades de la n iña y de una hermana del padre que cuidaba á la chiquilla . Pero
un día el pobre hombr e f_ué cogido p or un engrane y dest rozado, y la niña quecló sola con
su vieja tía,, mujer del campo qu e no tema
nada absolu tament e. El patrón ele la fábrica
dió una pen sión á la huérfana y la t ía ha~ia
servici os domésticos, pero esto no bastab a y
se pasaron días horribl es. La niña, que acababa de h acer su primera comu nión, se vió obli·
gada á salir ele la escu ela y empezar su apr en
dizaj e, desp ués ele haber aprendido bien poeo
e n la dicha escuela.
-¡Ah l, señor Armando, si viera ust ed qué
garabatos escribo y qué faltas ele ortografía
cometo ..... Me da vergiienza pensarlo!
Después habló de los largos años de miseria;
l os pequeños lujos de la casa marchán dose poco
á poco; el r eloj de pared llevado con frecuencia a l Mont e de Piedad para comprar un ca
charro, Jas ansiedades periódicas al acercarse
la renta de la casa. Por fortuna había avan,
zado pronto en el ofici o y era muy hábil en él;
g racias á ello se tenía con que vivir, pero á
·costa de gra ndes eco.nomías y privaci ones. Además, era probable que l a suerte .mejorara pron·
t o; había solicitado y obtenido un puesto en
casa ele madame Pamela, la famosa modista, y
quizás mañana mismo entraría á ser vir con un
sueldo de ciento cincu enta ó doscientos fran cos al mes.

(Continúa.)

y verdaderos l e revelaba las virtudes de resig
nación de ese pueblo tan valiente y tan i nge·
nioso en su miseria.
Cuando se les sir vió el café, el día había ~aído casi por completo. Salieron del restaurant.
Las flamas pálidas del gas se destacaban sobre los últimos t i ntes rojos del crepúsc ulo.
Cuando Enriqueta se tomó del brazo del ele Armando, con una confianza casi conyugal, este
experimentó una sensación dulcísima.
Un coch ero de victoria se detuvo y los Íll\·,tó á subir.
-Está bonita la noche, dijo el estudiante.
Iremos
dar una vuelta al bosque.
- Oh! sí, dijo la grisetta; es tan bello v~,·
árboles de veras!
Confesó qu no se había paseado en su vid•
en coche abier to, más que unas cuatro vecP/
por lo t anto era seguro que se había de divn '.
tir mucho.
El campo casi no l o conocía. En el Estlo
J?s domingos, cuando hacía buen tiempo, ~~
tia llevaba una botella con agua teñida de rojo y algo frío para comer, y se iba á pasar el
día respirando '~ aire fresco" á las fortifi~aciones.
- Pero i verdad que mientras. se ven te~h ..,
de campan a y t ubos de chimenea, no se e¡¡tá
en el campo,
En cu anto al bosque de ~oulogne, había Yisto en él á unos salvajes muy feos. En el jar·
clín ele aclimatación había mueha o-ente y acle·
más era un fastidio tener qu e esp~rar 'el t r an

a

ele vista las notas escritas en nl
papel.
Ant es ele la audición, le conven•
dría tomar algún calmante para los
nervios, y con sem·ej:intes precauciones, es casi seguro que obtendrá
un éxito completo; su profesor quedará profundamente satisfoch¡¡ clP
usted, y su doble amor pr opio ele
·maestro y de hombre enamora.Jo,
110 sufrirá ningún desencanto, sino
todo lo contrario.
Así lo deseo sinceramente, y sabcJ
que estoy á sus órdenes par·t •nao
cuanto desee consultarme.
MODELO

Amarilis : Doy á usted los mo&lt;lclos que desea de t r aje y abrigo para niño de cinco á seis años. El
primero es ele sarga gris, listada
ele blanco. Blusa rusa y pantalón
flojo, recogido más arri ba de la 1·0clilla. El cuello vu elto y las carteras ele las mangas, están bordados
con soutache ele seda, blanco. Cor·
bata ele otomano blanco y cintu1·ón
de cuero, blanco t~mbién. El segundo, es un sencillo palettot dtJ
astrnkán negro, adornado con un

¿Por qué el Jarabe de Higos
es el Mejor Laxante Para Uso de las Familias?
PORQUE
Es puro.

........
...
•....
•·
..•....
......
..
•....
•..

Es suave en su acción.
Es agradable.

Su acción es suave, sin efectos consecutivos desagradables.
Está ent eramente desprovisto de sustan•
clas deletéreas.
Contiene los principios laxantes de ciertas
plantas.
Contiene los principios carmlnat i vos de
otras plantas.
Contiene liquldos aromáticos de sabor agradable y refrescante.
Todos sus componentes son purcs
Están sabia y clentllicamente combinados.
Forman una bebida. deliciosa.
Para ebteoer sus benéficos efectos, débese
siempre comprar el legitimo, preparado por la

Es eficaz.
Es barato.
Es bueno para. los nlllos.
Es excelente para la.s sellora.s.
Es conveniente para los bombres ocupados.
Es completa.mente Innocuo en cualquler el r .
cunstancla.
Lo usan millares de familias en todo el
mundo.
Los médicos lo estiman como un laxante
vallosislmo.
Si Ud. lo toma, estará tomando el mejor
laxante que se conoce en todo el mundo.
catlfornla Ftgstrup Company, San Franlsco, Cal
Sus ingredientes son todos saludables.
Se vende en todas las drogueriaa y boticas

-Yo sí, había notado que pasab a usted cer•
ca de mí á menudo.
-Y pensar que esto hubiera podido durar
así indefinidamente, sin nuestro encu entr o ele
esta noche .. . . P ero afort unadament e todo se
ha acabado! Que fel icida d h aberla ba11aclo á
usted . . . . En nada estuvo que me ¡;¡asara sin
dirio-irle la palabra. Soy tan tímido! Per o noté ~ sus ojos q ue le daría gusto el que le h ablara y me detuve, por lo cual me felicito. Abo ·
ra ya nos conocemos 6 verdad, Vamos á procu•
rar vernos con la mayor frecuencia que os sea
posible! . . . . y usted será mi amiguita, ¡, quierr
usted,
La chiquil1a, con su franqueza popular, que
un excéptico hubier a tomado por desenvoltura,
rero que par_eció a_clorable á A rmando, respondió con los OJOS baJos:
--Ya l o ve usted . . .. sí quiero!

,~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~"~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~,

•

•

i

VII.
Cena de l a estación de N ontparnasse, entra
ron al restaurant Lavenue, el cual medio conocía A rmando por haber comido en él algunas veces con sus compañeros de l a escuela
de Leyes, y se instalar on en el pretendido jardín, en el que no hay pl¡¡ntado más que algur:os
candelab r os y las perchas para poner los son:breros, pero por casuaJidad en ese día. bah; 1
una acacia que esparc1a su perfume primaveral. Armando empezó por enviar un re.:.a lo
con un propio disculpándose de ir á la comida
en casa ele su amigo, y después ordenó, ó má~
bien dicho, acept ó el menú dispuesto por un
maitre de hotel demasiado au toritar io. ¡Qué
impor taba á los dos muchachos comer trufas
ó chuletasf Se hallaban uno frente al otro de
vorándose con los ojos, charlando con el desea•
fa do con que cantan los pájaros, y, en cacla una
de las frases ó de las palabras que se dirigían,
por banales que fueran; tal es como: "Agua nada más, por favor'' ó '' slrvase pasarme el pe-,eado" había ternura y deseos no expresados.
Ann'ando bizo hablar á su joYen amiga. Ella
le eontó su humilde historia. Ci er~amente su
infancia no babia pasado entre algodones. Sin
embargo, cuando era muy chica, no iba todo

en nuestros días, de limpiarse los dientes por
medio de pastas dentífricas es enteramente
erróneo, entiéndase bien, si lo que se procura
es conservar los dientes perfectamente sanos,
y opinamos que este es el
objeto de todo lo que se relaciona con los cuidados de
la boca. Quien desee conservar sus dientes perfectamente sanos debe ante todo acostumbrarse á mantener su
boca en un estado de limpieza perfecta por medio de un
líquido antiséptico. El limpiarse los dientes con una
pasta, sea la que fuere no
puede nunca precaverlos de
la caries, y esto por la sencilla razón de que los puntos
más propensos á ser atacados, tales como la
parte interior de los molares, los interst icios
de los dientes, las despostilladuras, etc., no
pueden ser tocados por la pasta, y por ahí sigue · libremente la destrucción. Un líquido,
al contrario penetra por todas partes, y si

su acción es antiséptica detiene la descomposición de los restos de los alimentos. El agente más eficaz en est e sentido es el Odol. La
limpieza perfecta de la boca no se obtiene sino por el uso del Odol, y esto por la propiedad
particular que posee esta
substancia de penetrar en
los dientes p:cados y de i.!22,;.
pregnar las mucosas ejerciendo allí una acción antiséptica que persiste por
, muchas hor~ El uso regular del Odol preser va los
dientes de la caries deteniendo los estragos de ésta
en los dientes ya atacados.
El Odol puede pues, con
toda verdad, ser considerado como el mejor de todos los remedios que puedan
emplearse para el aseo de la boca.
El Odol está contenido en un frascogotero que encierra la cantidad suficiente
para el uso de varios meses, y está de
venta en todas las buenas Droguerías, Boticas, Perfumerías y Farmacias.

AGENTES GENERALF.S PARA LA REPUIILICA IEXIWIA:

•

Almacén de Drogas

;

CALLE DEL COLISEO NUEVO NUMERO 3.- MEXICO

Consultas p,ra las dimas.
SOBRE MODAS

vía durante horas ·seguidas· pero por la noc be
había de ser muy bello.
'
Cuando llegaron á la plaza del arco d~ Triun·
:fo, Y cuando Enriqueta vió delante de ella,
bajo el cielo estrellado, la ancha y tenebrosa
avenida de la Emperatriz en la que brillaban
innumerabes linternas de carruaje, se sintió ~o·
brecogida de admiración, y calló.
(Continuará)

¡¡

JOSE UIHLEIN, Sucesores
f:••·..··•..

~................... fi....f:....................

Armando r.;cuchaba sobrecogido de lástim 1
por esa niña qu e había tenido que sufrir tanto.
Con esta existencia cuyas miserias acababa de
oír contra comparaba s u vida pasada entre mimos y cuidados. Pensaba en que el luis que
iba á pagar por la cena hubiera bastado en
otro tiempo para que la niña vi viera u na se•
mana. Armando tenía un excelente corazón y
sentía las l ágrimas que se Je agolpaban á '1os
ojos mientras que la obrerita, con el len11uaje
p intoresco del pueblo, lleno de detalles c~elPo

••

Frou Frou: Es casi seguro que
seguirán usándose los trajes de falda estrecha, pero ya no se lleva la
banda entrave.
En cu anto á la pregunta que se
sin-e usted hacerme, le digo lo Sl·
guiente: Las damas distiugui&lt;1as,
deben, en. efecto, adaptar se á l as
l eyes de la Moda, pero nu nca, cuando éstas son poco decen tes; por tant o, aun cuando las faldas se hacen
en la actualidad sumamente angostas, no es necesario ponderar lw.-;•a
el extremo esa costumbre, porque
resulta muy inconveniente y ridt
cula. Una mujer de talento, ifr;:
creta y (le buen gusto, tien-3 c::i.,n
siem pre, el tino necesario. par &lt;1. _ves·
tirse con elegancia y a l nusmo tlem-

po con una modestia digna y ,'lecorosa. Así pues, el traje cuya descripción hace usted en su carta, no
me parece propio para ser llevado
por una señorita alta y gruesa, por
qu e la falda corta, ele seda :flexibJ,,,
midiendo apenas un metro de circunfer enci a; el corpiño ele estilo
japonés, bastante escotado; las
mangas cortas, sin llegar al cod,,,
y, por úl timo, las medias muy ea
ladas y la zapatrna de charol, con
lucientes hebillas, producir án un
conjunto de tal manera llamativo,
que, -s in eluda alguna, atraerá la
critica de las personas delante de
las cuales va á p r esentarse la citad,l
señori ta ))ara recitar eierta poesía,
en una velada literaria.
Rueao á usted que dispense mi
franqieza pan1 r esponcle1· á su consulta, 1&gt;ero no juzgo sincero hacerlo
de otro modo.

i!i

&amp;: ............

,¿.,

UNA CARTA
Vicente Vázquez: Tendré mn&lt;&gt;ho
gusto en contestar á su preg,mta,
si me hace el favor ele darme su diniccióu par ticular.

UN CONSEJO
'l'ímicla: No es imposible, COI'W
~1sted cree dominar el sistema nervioso para pocler tocar el piano en
público. Si desea atenerse :í mi
opinión Je aconsejo que estudie mucho su pieza, h asta estar segur:1 ele
no equi vocarse. Luego, toqn e var ias veces esa misma pic:,,;1 ,1elan te
ele un numeroso auditoti:i. :l fiu ele
acost:umbrarne á esa emo,· i~n; y ele
este modo, euando llegue la noclie
solemne rlel coneierto, ya no sentirá ese miedo tan g r ande, que Je
hace tembl ar las manos y perder

cuello vuelto de la misma tela y
doble :fila de botones negros.
Deseo que die hos modelos sean
de su agrado.
RESPUESTA DIFICIL

:tlfazarino: Solamente por complacer sus deseos me atrevo á cont.e1:tar la difícil pregunta que me Lizo
desde hace varios días, por m eclio
ele su bien escrita carta.
Cuando una esposa joven y bonita se encuentra en tan complicada situación, debe buscar ayuda,
consejo y consuelo, en una persona de reconocida virtud. Vuelvo á
decirle que no me creo con las facul tades
necesarias para r esoh·e-::
un asu nto tan raro y obscuro, pero
dejándome guiar por los clat9s expuestos en la carta de usted, me
parece que la señora no debe amenazar á su cuñado con la revelación completa de su falta. Ese pro
cedimiento es inútil, pues el hermano culpable no creerá tales amena •
zas, porque &lt;·onoce la bondad de
esa mujer, la cual nunra querría.
ser la causa de un odio á m ·..erte
entre dos hermanos que se profe-

�El Mundo Ilustrado

SE ESCAPO
·oE UNA
OPERACION

p1·onosticado un funesto desenla ~e
si el. enfermo recibe una impresi ón.
Obligada, pues, la esposa á guar
clar sile~cio y á disimular su peu~,
ha acuch (}o a u stecl, que es a mi"º
intimo de su maritlo,· para confü~rle tau tenible secreto, pidiéndole
su opinión. "Mazarino" no entueutra una solución favol'ablc, á

YOERAGORDA
A LOS 20 AÑOS

LOS ANGELES
Mira qué m(Jllla está Luí.sita; paTiece un ángeJ.
~Sí, jUn ámgel p,intado!
- i Y tú h,as vásto algún iingcl que
no sea "pintado"'!

Y TENIA UNA PAPADA

JABON del AVELLANO
delaBRUJAdeMUNYON
El Secreto de la Salud del
utis en todas las Edades
y Estaciones
El Jabón que es una delicia á la vez que una necesidad en el tocador

llÚY FEA

Con el Compuesto Vegetal

de Lydia E. Pinkham.
Cienfuegos, CUBA.-" Por muchos
años he estado enferma; tenia un tumor,caida de la matriz, hemorragias y
el corazón casi no
la tia. Era mi creencia no encontrar salvación para mi Entonces vi uno de los
libritos de la Sra.
Pinkham y me decidi á hacerle una
consulta. Seguisus
.
i' , , • direcciones y 4 fras. .; =: ! J:"·.'1 cos d el Compuesto
"" :t
'
V egetal d e Lydia E.
Pinkham me sentaron maravillosamente. .Al presen te encuéntrome en
perfecta salud, y mi enfermedad y los
sufrimientos de antes, h an desaparecido. No puedo reunir palabras para concer tar á Vd. mi agradecimie nto por el
socorro que me h a proporcionado con
sus maravillosos r emedi os y consejos
valiosos."-CONCEPCI ÓN PRIETO, vda.
de Abreu, Cienfuegos, CUBA.

J

Otra Operación Evit ada.
Nueva Orleans, E. U . de A. - "Por
muchos años sufrí de serios padecimientos del sexo, viéndome obligada por
último, á guardar cama habiéndome
dicho el doctor que una operación era
inminente. Probé el Compu esto Vegetal de Lydia E. Pinkham y me salvé
de la operación." - SRA.. LILI PEYROUX, 1111 K erlerec St., Nueva Orleans, La., E. U. de A.
,;, .
Este gran número de testimonios, no
solicitados, que 1·ecibimos prue ba contundentemente que e l Compu esto Vegetal de L ydia E. Pinkbam es un remedio grandioso para los p enosos achaques d eque sonvictimastantasmujeres.

trHIGIENE del TOCADOR
Las cualidades antisépticas,
detersivas y cicatrizantes qu~
han merecido al

coa/tar Saponlne

Le Beuf

su admtsUin ert los

Hospita?e1

de Parle, e'll.plican la boga de
ese producto para todos los uso!!
del tocador : Cuidados de l~
Boc.~ á quJ purifica, de los
Cabellos cuya caída detiene.

Crlae, Cui:
.:lados inti~os, et.~ •
Lociones de las

Desconfiarsa de las 1a.lst/lcacloM•
F.:N LAS

F'AF\MACIAS,

Agentes: Gugenhelm y

Balareaqu1

-

Apartado 605. México.

un inmenso afecto. Ellos han
Yivido Siempre juntos desde que
perdieron á sus paurcs. E l mayo~
ha sostenido y educado al m enor,
como si fuese su hijo; y l uego, al
contraer matrimonio, le rogó qi;.e
no Jo¡¡ dejase, p u es su felicidad 110
sería completa si no lo ten ía á su
lado, ¡,Es posible ahora, denun ciar
al esposo, el repugnante delito del
hermano menor, que trata de arre
batar su dich a y su honra á a qael
á Qui en debe cuidados, favores y
cariños paternales1 Im posible; ma r h o más si se tieue en cuenta que
el hermano grande padece una afección cerebral, y los médicos han
ijaJl

pesar de ser hombre de talento y
de experiencia; icómo poclrá co~outrarla "M'argarita "i iNo ser ía más discr eto que la señora re·
curri era á otra persona competente, para bu scar en sus consejos un
r emedio radicaJ á tan terrible conflicto i
Creo que est o es lo indicado, y
por mi parte, es l a única respuesta
que puedo dar á usted, sintiendo
infinito no complacerl o de mejor y
más efi caz manera.
MARGARITA.

Los gatos de los
trasatlánticos
Los gr a:niL(}s transatlánüeos llevan
á bordo ocho ó d iez gatos, ·di.stribuídos en &amp;ifementes ,seecione.s del
buque. E~tos min.i¡¡-os, cuyos gastos
cl,e rul'imentaetión digu.nm e u iJ.as cuentas rlel bareo, ,ocupan ,d!i.for,ente puesbo. Los mfts anisecs Yiv•en en las bodegas, y á ·p,roo, y 1-0s má,s bonitos
y más •c.ariñows ocupian las cámar.as lle primera y segunda cJ.a,s.e.
Su misión á bordo os, natum,Lmen te, la de e.azar rabas y ,1111,toueis ¡l,u rwnte eil viaj,e, pero e11 a,eaJidacl se
1irnit.ain á tEmer á nay.a á ,los roodo•
re.s, é limpeclir su pnesenc,~a en .Jas
partes del barco frecuentadas por
pa,sa,j t,ros, porque ial fondoor •em los
grandes J)uertos estos transatlánti&lt;los, •l os vi.sitia u n ,cazador ele ·1,aha.s
4n,ofeaiion,al, que captuna :flre.e uent,e1111ente máis de qui•n1oo:ibas eu un dia.

o o

Toclas ,l a.~ ,semanas la,s dragas saeaiu del 'l'ámesis 200.000 t011eladas
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El Mundo Ilustrado

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Al Drlnciplarla vida ya llevab" conmigo el
fa rdo de una mujer entrada en años. Me dí
cuenta de que algo debía h&gt;&lt;cer si no Quería
reshrnarme al destino de toda 1&gt;ersona gruesa. Las personas gordas no pueden ser atractivas. es slmolemente Imposible y todo el
mundo lo sabe y -oara una mujer I)erder sus
encantos Detsonales á los 20 es una calamidad. La idea es intolerable para cn&gt;&lt;lquler
mujer que tena:a asolracion• s. Resolví combatir mis tenden(\.\a.!¡ á engordar con tud&gt;&lt;s mis
energías y con t,odas mis tuerzas. Consuh é un
médico y me recetó una 01edlclna Que me daba apetito y me dijo . que no debía de ~omer
las cosas Que me gustaban'. Me recetó una
dieta oue era una tortura, Estaba ha01brlenta y sufría el suplicio de Tántalo. Yo veía los
otros á la misma mesa que yo, mis hermanos y
amigos. comer las cosas que yo deseaba comer,
mientras Que yo me alimentaba con nn 0e ·
da.cito de I)escado y un I&gt;OQulto de legumbres
lnsípl-1as, apenas su6cl•nte I)ara mantener
un pajarito y Que un Dalaritu rehusa~fa coLa mujer, el hombre, los nifios, tomer. Cada libra Que disminuía me costaba una
tortura Que ningún Shylock t&gt;Odrfa concebir dos encuentran en el Jabón Munyon
y que nlnirün sér humano hubiera Impuesto un atractivo especial.
sino á sí mismo, Y cuando el hambre ó las
obllgllclones sociales me arrastraban á haLa ma.dre que lo usa en los lavados
cer una buena comida, aumentaba en carnes mucho máq de lo Que disminuía con una de sus niños pronto se convence de que
semana de tortura. Pero yo me mantenía fir- no import'l cuán escaldaditos Be' hallen
me, Me llevó meses reducirme á un vunto nor- ó cmin irritado t en ga su cutis en semal, pero aun entonces todavía 111e quedaba
ll\ I)apada. que se arraigaba á mí como una guida, con el J abón Munyon, ee les
cosa malhtna. Uesolví ·Qultarmela y volví á Vll0lve suave c omo la felpa y perfumaDOnerme á dieta y á 00recer de hambre DOrQue había determlnádo vAncer á cualquier do como las rosas.
costo Cuando vencí to&lt;'lavía tenía las marcas
Las señoritas, aunque eean muy bode la patJa.da,carnes flojas que CO!itaba.n en
t&gt;liegues y arrugas. SI hubiera DOdldo mante- nitas, luego obeervarán que este Jabón
nerme ,In comer, la natural eza, al fio, hubie- las aumenta sus atractivos, dándolesá
ra. vencido este estado. -oero ya yo estaba. dé- su complex ión un vislumbre seductor.
bl! y hambrl•nta y ví Que tenía que comer 6
morir, y comí. En dos meses ya est a.ba vorda La dama q ue no es bonita, pero que
otra vez. y dlito 'gorda" t&gt;Orque es la única como casi toda mujer, desea serlo, enpalabra que lo exoresa. Ot,-as palabras son
demaslodo Onas. Prlnclolé á estudiar las contrará una ·gran ayuda en el Jabón
compos:clones químlca.s. MI pro1&gt;óslto era en Munyon.
contrar al"o Qne combatiera la gordura y la
Los hombres que quier en afeitarse
venciera. Gasté tiempo y dinero, tod lo oue
tenía,y Amnecé á hacer experimentos conmigo sin molestia, disfrutar de su haflo, 6
misma Más de una vez me deses0eré, la tar ea lavar Pncabeza. deben usarel JABON
parecía In útil. Al fin, accidentalmente, encontré lo que tanto había buscado. una pre- dP.J AVELLA.NO de la BRUJA de
paración que a.vl!eada á la sup, rficie de la. MUNYON.
piel, hqcfa desaparecer el gordo. como una
cataphsma hace desaI)arecer una InflamaEn venta en laa Drrguerías de J.
ción, L a usé en la cara y se me desanarecló Labadie Sucs. y Cía. y e n lae de
la. P"Dada. como :por encanto. L!I. usé en mi
cuerpo y m .. oulté torlo elgordo que Quería prhner orden y en las F,Hmacias y
quitarme. Recomendé esta oreparacMn á Perfumerías.
mis amigas Y obtuvieron el mlsmp rPsultadn,
Hice la. orueba en el ext.ronjero y tué un éxito completo. La exhibí en exooslclones Interna.clona.les y se llevó los 0rlmeros premios en
todas partes. dinlomas, mAdallás y mayores
prem1os en París, Viena.. Bruselas. He escrito la historia yl&gt;t be -ouesto en for ma de libro.
Fste libro se Jo doy 11'.ratls ,t cu&amp;!Qt;.lera que
P•sarollados, Recor.stit:iidofi
desee Qulta.rse carnes su-oerfluas, Táp1damenHermoseados, Fortificado1,
te y sin 1ncomod1dad de ninguna clase. y
auedarseen estado normal sin sufrir h•mbre
~~ Pilules Orienlalei
ni tortura all{UT11,. Escriba confld•nci•l menel unico p r oducto que en d0€
te á MAe Edna Wllder, De¡¡t. 407. Rocbester,
meses aseJrura el de~srollo )'
N, Y. E . U. de A .. .v si V. ca.rga su fardo de.
la f1rmezad del pecho sin cau
gor dura otromes, V. misma tendrá la culpa
sar daño aJguno á ta salud

LA OPERETA VIENESA EN
PARIS
Le611 Poirier, el afortunado empresario triunfador con "Le Mariage ele Mille B eulemaus en el teatro del Vaucleville ele .París, . ' lrn
resuelto el problema artístico de
hacer ver y oír en París las operetas Yie11esas t al como se montan y
represen tan en el país de su 01·ígen.
Al efeéto, ha celebrado contrato con !los teatros de Viene y con
la orquesta ele los bailes de la corte iinperial (50 virtuosos), par a organizar en París una temporada
f1·an&lt;'o-vienesa de música ele oper eta.
Como deferen&lt;'ia al arte francés,
so con1(}nzará con '' Giroflé-Giro
flá ", ele Lecoq, "La Pri ncesa del
D ollar", etc., interpretadas en dial ecto vienés por los p rimeros cantantes de Viena. El coro constará
ele /52 personas. Dirigirán la orquesta los mismos autores: Lehar,
L eo Fall, Zichrer, etc.
Las decoraciones y trajes ( 40 y
900) vendrán todos ele Viena en
un tren especial : nunca se habrá
visto en París un conju nto tan ext r aordinario.

Aprobado por las oow.bl',l'

dades medicas.

UN CTNICO
Conducido al Juzgatlo uu ladrón,
á quien sorpr,e11 clú1ro11 infragwt.i,
le dijo el juez:
- i Abría usted eon u11a ganzúa
J.a puerta ele }a platería em el UlJOmento que ~-e detuv.i.eron, no e,s eso'!
-Sí, señor ju,ez . .. N,o he querido
mol1ir&lt;11te ain cumplir e,l cJ1 cargo de
mi pob:re padre . ..
-¿Qué ene.argo er a Y
-Que abriese una tie~1d,a ele p,Jatero.

;;;.

J. RATti:, Ph"",
5, P ass. Verdeau, Parli..

,,..,~'\..
Frasco con instru;cioucs en
- .. raris: 6•35. Mexico ,
; ¡ .f. \ AJlA OIE. 8r.p•~n""s 1!"

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LA LECHE
TEFÉLICA 6 CAN
pura 6 con agua, disipa
PECAS, LENTEJAS
TEZ ASOLEADA

--

.lRRUG.l8 PRECOCE

SARPULLIDOS

'.,,

Agua purgante natural

VILLA CABdRAS

El valor de la mujer
Con legítima indigniación, c:iB'.rto
peJ•iódico .americano c],e femi•ruismo
i•ntegr:a,l ~,e ocupa de,! Ya,Lor qu,e tiene ,Ja n111je1· en Jos cli ver®Of: paíse,s
que no conocen la galantería.
Los cafres atribuyen á sus com
pañe•ms el ,·alor a.e una décima de
bney, según -el psso.
Lo3 habit,ant,es 11,e K,amtchatka la
t.as•an e'!l thno, dos, t,rP.L,, cJ.ie¿ reno,¡
com,o ,máximum.
Los tárt,ar,o s del Turke,stán 1·uso
pag.an por elbs su peso e,n ma,nteca, ,n o en oro •c,o mo pud~eTa creerse.
En cl Uganilia una mujer por poco joven y bonita qu,e sea se ca,mbia, comJeintementie, poi· un paqt1ete
de ca.rtuchos y seis iaguja-s. Ignonamo.s el por qué ele la media doc•ena
exacta de •agujas.
Per.o domd-e el bello se~o ,está más
har,a t,o ,e,s ,e11 Au.s-t raJia Septerntrion,al. L.o,s raboríg,eue,s ,d e aque-Jl:a r,eg ión se contentan con una caja de
ceriUas -en pago ele su ·mujer. Sabido reato o cm r e J'.&gt;1',e.gnn ta.r, i que •daría,n e,stos 6efi or,es salY,aj e.s por wn
enceudeclor antomátieo, sellado ó sin
seHar~
:O.e J.a inform ación del 1·eferido pe•
riótlico f.emia •Sta resuJt,a que la mujei· cne.~ta ta u to más ,c,a ra cna,nto
m:encs ~,a lnije es el país.

Un divorcio
A l1or.a que la cuestión d,eI d.iyorcio
fác.i,l vi.e,we estudiá ndose oo 'los F..stados Un9dos •clonde la &lt;liv-eraidall de
legi-slaci.ories ,aplie•a bles e,n -esa materiia toda Yía ¿jry,e ,de ,aJgún obs·
táculo á las separaciones legales, adqtüeren un int.e.rés cl,e .actu mlii&lt;lacl extraordinario las disensiones conyu gaJes del famoso ,no,·eili3ta Upton SinCllair (autor ele Ja se,u,.~aci(Yll,a 1I obra
"'l'h•e yn•ngle" t.rn&lt;1ucicla á to-clo.~
los idiomas) y su belfa -señorn.
Upton Sintla.i.r y s u espOSll tienen
ent,ab1aclo ,e;) dfrorcio por incompatibiUdac1 cl,e e.wae.ter es. Prero si ,esia -es
l.a razón en que a1Jnbo.~ apoy.a,n •sus
respE1ctiva.~ clemancllls, a10 parece qu-e
e&lt;11 -el fondo ocuna ,as:i.
El señor Upton ha manifestado á
los '' reporters'' qu~ su mujer le cletasta por 01-0 aceed,ar él á ,drurle perm i.so 1m1·a d-edri.car~ a.1 te,atro. Y e'Lla
ha dec.J,a.m,flo t,ambién á 1los ''repor ter,s" que si quie1,e sepa riarse iLe ;iu
ma,riclo ,es por &lt;'Olllsider.an·.J,o (l,emas.i,acló illteJect u11.J.
''Sus Jectui,as y ,trabajos, ha dicho
11,a seño11a Sinclmb·, Je iabSOJ·.ben por
compJ.et.o, s i n •q ue Je q uecl,e un nliinuto 1&gt;ara cl,eclic•a rfo á las natiu·a,Jes
aroncio11 03 que m,e,r ece una esposa
jov,en y be.Jla. Hace años compren·
dim os mutuam ente !la hn11osibilicl.ad
ele enten,1-ernios. Y ahora rme he d eei&lt;l i~lo á bns&lt;l:tr mi aJma g,emf'i1a.''
UN MONO CON GAP AS
En el Jnrllín Zoológico ele BrPSlan hay un mono de los llamados
''arañas'' qu e gasta gafas desi!P.
que le hicieron una operaci ón e.e
la vista para quitar le unas cataratas que pade~ía.
No haría un año que formaba
part e de la col ección, cuando e1 n.ono, que había disfr.itado de sali il
perfecta, clejó de jugar, se puso
muy abatido y empezó á huir do
sus compañeros para acostarse en
un rincón.
..
Examináronle los veterinarios y
al c·omprobar que pacleeía catarata~
lo llevaron á un h ospital oftálmico,
donc1e fué operado, y al cabo do
1111 mes se Je pusieron unas gafa~
con.struídas expresameute para él,
que aún las neva con la gr avedad
pro11ia rlc los simios.

Los cabellos suaves y ondu•
lantes y un hermoso cutis
hacen bella á cualquier mujer. Y cualquier m ujer puede poseerlos con el debido
cuidado y atención. No debe usarse nunca
jabón q ue no sea p uro y suave.
No debe usarse nunca preparación alguna
que esmalte la superficie y obstruya los p oros.
L os p or os del cutis y del cuero cabelludo deben
m antenerse siempre completamente limpios
y abiertos con el Jabón Borstado de

MENNEN

Es tant)uro y suave que no P,ucdedailarelcutis más delicado.
Los Polvos de Mennen de Talco Boratado son igualmente
excelentes para después del bal'lo. El continuo uso de
estas dos preparaciones dán l'ºr r esuHado un cutis más
limpio, más saludable, más bello.
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N UEVA, llonterrey. Nuevo Leon. Se vende n en
todas las boticas y farmacia; a SO cent avos plata la caj:1,

LO QUE BEBEN LOS ALEMANES
Los alemanes gastan en bebida
una cantidad tres veces mayor que
la presupuestada para el sostenimiento del ejército y de la marina,
y más ele siete veces de la que clestin an al pago de las atenciones d~
las escuelas de primera enseñanza.
E l dinero que los súbdítos · ele:
Kaiser dedican á echar tragos, es

-Y c11game usted, portera, t la
casa es t ranquila i
-J\Iuy tranquila y silenciosa.
- 6Silenciosa i
-Sumamente silenciosa, no se
oye una mosca.
-Así m e gusta. Porque yo toe&lt;'
el cornetín en la Opera, y necesito
mucho silencio para estudiar la,
ob ras.

EL HOMBR~ ES uli~BIL
dijo un afamado zarzuelista.-Pero ...
¿está el hombre obligado .á serlo?

LA LECHE MALTEADA de HORLICK
es el alimento más sano, puro y nutritivo que se
conoce para los hombres y las mujeres d ébiles.
Pldai• muHtru gratl•, mencionando este perl6d leo, í loa Sres. Horllck's Mtlted Milk Co.,
de Ricino Wla, E. U. u A.
Agínt,a geñeralu: VINCUTY HNOS.
Apartado 1286
México, D. F

casi tanto como el . que ~mp ort a , la
deuda púb füa c1el 1mper10 alem:rn,
pues según cálculos, si dejasen c~e
beber durante trece meses, clepos1
tanclo el di nero á ello destinado podría eancelarse toda la cleu cla na¡•ional.

DTA FATAL
Un homhr-l' mny amb.icioso v,a á
co,rusuJtair con una -sonámbula para
co,no0er su porve nir, qne c1-ee briJ,lam t,e llesde l u,eg;o.
-,l,legai·-á un día- le ,cl iee ,l a ,a di\'&lt;Í!n,a.clor».-en que itodo el ,nnuido
se cleiscuhri rá i'L su pruS-O por la.s ra ll e,.
- 0 Cnántlo~
- E.l (iÍ•a &lt;le su e11tierro.

La exquisita
delicadeza de aroma,

Provcednres

p:ue 11ta ,1os de S.M.
el Rey d e Ini:lat.cra.

que ha hecho á la

SALSA

LEA l PERRINS
famosa en todo el mundo, no ha sido
obtenida nunca por ninguna imitación.

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La única salsa " W orcestershire" verdadera

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original, es la que lleva la firma d e LEA &amp;
PERRINS, escrita en blanco atravesada en la
etiqueta roja de la botella.

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No más Arrugas
Hermoso busto

.,)o

El Pelo ,superfluo desaparece como por magia
por medio del nuevo descubrimiento.
Deje que esta señora le envíe á Ud. su maravi•
lloso tratamiento, siga sus instrucciones, y des•
pués FÍ Ud. se encuentra satisfecha, recomiende

los métodos maravillosos de ella á sus amigas.

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Quinta de Salud
''R• LaVIS. ta,,

jer,e.~ son Jas últimas que empiezan
á c-0-uier, clan tiempo á. que la comida se e-nfríe. En cambio los homb,res atacan á Jos manjares ta,! eomo
0
Neg,an aunque e3tén abrasando, por;~~:o!~sm~~~ad~~ªi&gt;:::u:r~e!t11:a!
qu•e así lo r.equieme la et iqu-2ta, fo
sus maravillosos resultados, y por eso es que se ha he~ho la precual tia por resultado el que e-n
ferida del público. Basta usarla una vez para t enerla siempre en
China abunde mucho entre los homprevención. Produce efectos segurfsimos en
br,e,~ el cá,ncer {1-el e;,ófago, nüentlras
QRANOS, TUIIIORl!S. At.ltlORRANAS, HERIDAS, l'USTUt.AS, t.t.AQAS,
que entre Jas mujere·.'! es muy raro y
Ut.CERAS , QUEMADURAS, FISTULAS, l!RUl'CIONl!S, ETC., ETC,
oa,-i ll·e., tonoci&lt;lo.
DE VENTA EN TODAS t.AS DROQUERIAS Y BOTICAS,
1 Esto., hechos han ,sido cxpue.-;tod 1
por -el dortor Bnshfonl en la 1eunión
A 2 5 CENTAVOS LA CAJA.
anual de la Socie, la1l imperial de
Para loa lugares donde no se encuentre, se deapaohatranoo de porte, eDl'lando
i1H'estigaeio11e.; ,sobre el cin1·er, escon el pedido en sellos de correo so.so CVB. por cada caja y por docena $2.62,al
tab1ecida e,n IJond'l',C!I. El mi;mo dorsltarlo general, SR, RAFAEt. B . ORTEQA , 6 ~ OAt.t.E DE ltlANRIQUE N 9 ea.
to-r r•efiriéndose á los alarmantes
APARTADO 4641 •
progr~o, ,iel cáncer entr.e ~os e hiMEXICO, D, ,.,
no~ a.firmó qu,e .s,eguramente dismi- • - - - - - • - - - - - • - - - - - • - - - - . _ , ,_ _ _ _ _, _ _ _ _ _ ,,
nuiría la fr.ccueJ1cia •de fa enferJne&lt;la(l si desapareciese la costumbre
de comer de prisa arroz muy eaJi~nte.
' Podo.-; ao~ aJünNJtos mny calie-ntes queman la superficie ,le la garfPIVIIA. ,va.EZA, PERFUIIJI mur.. - ComQD!oa 11 ~ ana ~~
ganta y Uega.n á pro,h1c.ir el c4n~ clellcada bellela 1111a blalloura ~ y u
aterck&gt;J&gt;eiado blOOIII,---.
Cutro 1RN eD oada 1111a de kle oolONIII Rosa 1 Raquel Sla11co de llDa pureza
c.er. Loo fumaclor,es que aeostumbra,n
üaolula Son loa pol•oa de arroz de lu reln.. y loa reyes da loa poi- de arroL
á confm,·.ar '1a pip,a en la boca cnanAONJEL, !'IUmllllT... 111, AYENUE DE L'0PtRA, PAIIIS.
' do e...,tá muy ca-liente eonen igual
peligro de contraer e,I cán,c,er y Jo
mi.~mo puede &lt;lecir;,e &lt;le fos qne- apu1 ran mucho la coliJla.

l

:re:;:~~~ ~fi~::. ~m:~::!e

Depo-1

años.

Esta inteligente Señora no tiene una arruga
en su cara. Ella ha descubierto un método ma-

ravilloso

y

sencillo que produjo en su rostro

un cambio admirable en una sola noche.

Para

,¡uitar las arrugas y desarrollar el busto su
método es prodigiosamente rápido.
Ella se hizo á sí misma la mujer que es hoy

y produjo e l portento,o cambio en su aparien·

cia de un modo reservado y agradable. Su tez
es clara y fresca como la de una niña. Ella

convirtió su figura huesosa en un busto hermo•

so

y

y lormas bien desarrolladas. Tenía pestaiías
cejas tan poco pobladas, c1ue apenas podían

verse y ell:i )as hizo largas, espesas y hermosas
con su propio método.
Vd. puede intaginar ~u gozo, cuando con su

descubrimiento sencillo quitó de su rostro todas
las arru¡¡as y desarrollo su cuello delgado y

formas a bellas proporciones.
Nada se introduce en el estómago, no se
usan caretas ó masajes ordinarios, ni parches
dañosos ó cremas sin valor. Con su nuevo

procedimiento, quita las arrugas y desarrolla
todo su cuerpo.
Es asombroso el número considerable de

Señoras que escriben respecto á los maravillo•

sos resultados de este nuevo tratamiento de
belleza que está embelleciendo sus rostros y
figuras. después que todos los otros métodos
han fracasado.
Mary Merritt, de Wis., E. U . de A., escribe
que sus arrugas han desaparecido completa•
mente.

Miss Hanson dice que su cuerpo se ha

desarrollado hermosamente y que las arrugas
han desaparecido. llfrs. Markam escribe que
no le ha quedado una arruga. El valioso libro
nue,o de belleza, escrito en español, que i\fa-

dame Cunin gham envía gratis a miles de per•
sonas, es ciertamente una bendición á la ~umanidad, pues hace conocer sus métodos adm1r•
ables de embellecimiento del rostro y figura de
una mujer poco atractiva.
T odas nue~tras :ectoras deben escribirle al

momento

y

ella enviará completamente g ratis

sus varios tratamientos nuevos de belleza y
mostrará:
C6mo remover rápidamente las arrugas;
C6mo desarrollar el busto;
Cñmo /zacer largas y esf,esas las Pestaiias :;cdas:
C 6mo quitar instantáneamente et bello suJurfluo;
Cómo q1titar las espinillas, gra11os y pecas;
C6mo quitar las OJeras;
C6mo quitar la d~ble barba,:.
.
Cómo reconstitu1r las me¡sllas lut11d1daJ ,
desarrollar el cuerpo.
C6mo obscurecer el pelo cano :V hacer parar
/a caída del mismo.

No envie ningún dinero, porque_ los detalles

son gratis, y esta encantadora muJer est5t ha~•

ciendo todo lo que puede

~ara

_beneficiar.

a

ó Seiíoras, que necesitan mformac1on,
¡"óvenes
o que aumentará su belleza y hará vida más

agradable bajo todos aspectos.
Ahora es el tiempo de escribir y conocer los

secretos para embellecer.
El mundo sería mejor, so hubiera e n él unas
Cuantas muj eres tan bondadosas como Psta

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., ie11-

v fos con vidado3 del género maseuiino, si !oc~ hay, ti enen que ~-er .-;,e.rridos prhnero. Los man,jaxes llegan
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n,es &lt;leJ siglo XYl ll , oogún s.e dioa, pero ]a.,¡ condiciones que reunía
no erau muy á p:ropó~ito para ase- ,
gurarle un éxito . .No pasaba de ser
un-a pe~ad,a máquina d e madera qttO
para hacerla nndar era preciso po-,
.ne-r los pi e, ,en el sue1lo c.acla euat.ro
ó einc.o 1o:netroo, y dar dos ó tr•e·$
p&amp;-;os á fin de que Ja máquina r¡,.
DOSIS 12 á 6 Píldoras
1á 3 Cuchar
cib.iese impulso.
Se,mejante aparato no podía eonquid
tar los favoro3 del público, y así
dtbl'l.1llt~ largo tiempo no se habló ele
g; pero -e•n l 849 E1e concertó 1rna
apue!!ta, de la cuaJ se oeupamn los
prnióclieos, que abajo nuevamente
la atenl'ión pública sobra ,e~ veilocí_vo sé la mujer que tengo,
Su peculiariclad más curiosa es
l}eclo.
aqu
el
gran actor dió á la fras_.•
que
cunndo
los
ra
toueillos
de
ería
Un sportsm.'ln re;icfonte e,n La.eauna expresión fuerte de resentipell~·Biron, pueolecillo del depárta- de otras especies empiezan á momiento, ele enojo.
Solís le inte,·e~, el ratón japonés sabe ya baimento c1e Lot-et-Garonne,
apostó
rrumpió para clecirle que García,
qn e recorr,erí,a c,ineu e nta kiJómet,r os lar.
hallánuose tan segur o de la. virtml
Reuniclos Yfü'LOS n·a.to.nes
se po·
en cuatro horas, mo~lltando una máde su esposa, clebía pintar esta senen
á
1,ailar
,eu pa:rejas, y á v,ec-es se
qniina fabricada por él. El Yelocípeuuriclad, esta tranqui lida.d, en aquedo &lt;le 1L Austry (e,.;;.t.e -era el nom- agrui,an uno,s enantos para dar Yuel llas palabras. :Máiquez se riudió al
bre el,el sport~man) t-enia ,la,s .rnedas tas vertig.inooas. Su 1novimiento es
punto á u na observación tan just-an 1·ápido que es &lt;lifícil clistinele maclera, ~· ambas eram de igual
ta.' '
diámetro. La transmisión del movi- gnir la c.abeza de aa col,a.
L o,s japon,eses dice11 que el baile
Es de adl'ertir que aquel apunmiento 60 ef,ec.bnaba clel mL'!mo mopair,ec,e s;er tan esencial para J.a f-e.
tador era hombre de gran talen to,
clo que en la,, máquinas que se usa,n
!icicla&lt;l de estos roedores como los
literato distinguidísimo y refundia-ctualmente.
dor acertad0 ele Yarias hermosas co M. Austry ganó ,la apuesta, y su yoJantine.s 1&gt;ara las pa.l-0mas volteamedias del siglo XVII. No era,
,·,Elloeípeclo fué 001lifica1lo &lt;le a&lt;lmíra- &lt;loras.
SANTIAGO RUSINOL.
pues, extraño que Máiquez escu
ble im·ento por -los periódicos. En
chara y aten diera sus consejos.
la biotiobeca ele Agen se conserva
Prosigue Rartzenbuseb:
un ,c1ocumen&lt;to en qne constan las
Del libro titulado "Ensayos poéco.ndieiones &lt;le l..a apuestn.
'' En la tragedia ele 'Numancia.''
ticos y artículos en prosa,' ' de don.
acostumbraba Máiquez también :i
Juan Eugenio Hartzen b usch, publipronunciar con énfasis aquellos dos
&lt;'aclo en )843, copiamos las sig uienversos de Megara :
tes líneas:
Escipc ión, carne humana nos mau(tiene
En cl Japón se crian unos 11'.atone-;
"La úniea persona ele quien rela sangre de fos cuerpos beberemos
que $.e paG&gt;lin la mayor parte del (•ibía consejos Máiquez en lo pe1·:Máiquez le hizo cambiar totaltiempo bailando sin cansarse.
teuee iente á su arte era el apuntamente la declaración.
Este pequeño roedor baikuín es dor Solís. Ensayaba Isidoro un día
n,egro y l),l,a,nco, y tiene los ojos d-e el papel de (1arcía del Castañar, y
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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