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                  <text>ENTRETENIMIENTO 11'1FANTIL-Tricromía del natural hecha en nuestros talleres.

Año XVIII. Tomo JI

México, 12 de Noviembre de 1911

Núm. 20.

��Quinta de Salud
''R. Lavista"
Tlálpam, O. F.-•Teléfono M. 16.

El Mundo Ilustrado

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Dr. A. Ruiz Erdozáin

UNICOS AGENTES para la República Mexicana

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Administrador,

J. lavista.

''La Semana Ilustrada''

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y Aure.lio Mártires.-'-Oficio y mi~a

de la fiesta del día: r ito doble ma yor y ornamento blanco; se conmemora la Donún ica y San ::Uartín. F unción t itular en San D iego, in•

saben que para los perfumes,
'p

jabones, aguas de
dentífricos, etc,
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,

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Ja Marca que

mas abajo

constiruye

el señal de Ja

"Mme. BUTTERFLY"

más elevada
perfeccion.

"CARUSO"
..,; -

.u.

..

Y isita de los Siete Altares y f un
NO SERA USTED
&lt;·ión de la Diócesis de San Luis Poenganado. Que siempre hay fu. tosí.
liarías y fraudes en abundancia,
NOVIEMBRE
es cosa que todo el mundo sabe;
Lunes
pero r ara vez ó nunca se encuen13
Dominl{o
t ra que una impor tante casa
comercial los cometa, sea cua.!
Santos E stan islao 1lc Kostka, Die12
fuere la clase de sn giro. No go ele Alealá, H omobono y Bric·o
puede
haber
éxito
permanente
de
Oh. Confesores.
(2o. de mes, 230. D. P. y 3o. d,1
Cua rto mengua nt e en L eón, á la~
Noviembre.) El Patrocinio rle 1fa- alguna clase, cuando esté basa.do en la mala f é ó enga.n o. Loe 12 h. 43 m. 1 seg. de la nor he. -Neq ue intenten los fraudes, son b uloso y frío.
.
sencillamente tontos y pronto
:\fnrtes
!J(~~
-- -.,
sufren el castigo que se merecen. Sin embargo, hay m uchas
14
personas que temen comprar
Santos ,Josa fat Ob ispo, Serapió:i
ciertos artículos anunciados por
rtires, ,Jocundo ó J ucunclo Obi&lt;Jtemor de ser embancados y ec- Má
po Confesor.
' ,e,
gallados ; especialmente se r esis(
ten á dar confianza á las manifesM iércoles
taciones que se publican sobre
15
los méritos de ciertas medicinas.
El eficaz r emedio denominado la
Ranta Gcr t rudis V irgen, San E uPREPARACION de WAMPOLE gen io Obispo Mlirtir, Santos Maclo•
vi o Obispo y L eopoldo Confesor es.
es un. a.rtículo que se puede comprar con tanta seguridad y garanJueves
tía como la harina, artefactos de
16
seda ó algodó n, siempre que procedan de una fábrica con r econoSan Diego de Alcalá Confesor
cida reputación. No nos con ven- ( rlel
día J3.) -Santos F idencio y
dría. exagerar de manera alg una Elpiclio Mártires.-Rito semidoblP,
sus bueuas cualidades ó r epre- que per mite la celebración de mi5as
sentarla como con las que no le prh·aclas de d if unto.
correspoudan; pero tampoco necesitamos de tal ardid. E s tan
sabrosa como la miel y contiene ¿ HA EXPERIMENTADO UO.
alauna v•z la moreatla de
todos los principios nu trit ivos y
tener que entrar • varia•
curativos del Aceite de Hígado
zepaterlae entaa de enoon·
trar el calzado que de•
de Bacalao Puro, combinados con
••abe?
J ara.be de Hipofosfi tos Compuesto, Extractos de Malta y Cerezo ¿ LE AORADARIA A USTED
tener todoa loa dlae del affo
Silvestre, y cuan valiosa debe ser
la mlama fellolded de oom•
tal combinación de estos imporprar calzado 6 la moda,
que dlaf,utan laa aentea de
tantes reactivos medicinales, es
buen tono de ••ta MetróPoll?
cosa patente á t odo el mundo.
Es de inaprecia ble valor en casos Slrvase leer lo siguiente, que sin duda
de Interesarle.
de Anemia, Insomnio, Mala Di- haLa
gran zapaterla de " CAMMEY.!iR"
gestión, Afecciones de la Sangre 99 considerada como uno dt los punto,
y los Pulmones. "El Dr. F ernan- Interesantes de la clucJad de New Yo1k,
por ser la mAs grande del mundo en su
. do López, de México, dice : Tengo ramo
. Es un establecimiento espll:ndlda•
el gusto de decirles, que conside- mente equipado con todas las conveniencias modernas ; cuenta con 410 empleados
ro 1a Preparación de Wampole de escrupulosamente
escogidos, y tiene camucha utilidad, para r estaurat pacidad suficiente para poder atender A
el or~anismo por su fácil asimila.. fa vez, y con toda atención debida, como
t 1000 parroquianos.
ría Santísima. Santos Martín Pap:i
i;ión. ' De venta en las Botica.a.
En al ano de 19ro vendió esa cua, za.

Calendario de la Semana

..

dnlgencía plenaria y exposición del
Div inís imo cuatro días.-Fnnción á
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El Mando Ilustrado" A
M . J . Cammeyer.
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Yo1k N. Y.

Las mujeres 3e adorn&lt;tr. con sus
lágrimas como s i f uera1o pel'las y
dia mantes.
DUPLE38lS .

Verdades
Sóbre la
Maternidad
La ei:periencia de la mat.ernidad es
muy penosa á la mayorfa de las mujeres, señalando una nueva era en b
Q
vida de ellas. Aps~lfr nas una mujer por
~\ cada 100 se pre ra
ó entiende el cmia!do
debido que se req uiere. Se supone,
,
que casi todas las
-, ,,,,
mujeres tienen asisft. ·••;..;t.encia m édica. du~
rante el parto pero
"
"
1N11
muchas se apre:riman á él con un organismo inadecuado
para las fuerzas que son menest.er y una
vez pasado el mismo, todo el sist.ema
recibe tal golpe que cuesta trabajo volver á que recobre. Después viene el
esfuerzo nervioso de cuidar la criatura
y un cambio radical sobreviene á la
madre.
·
No hay nada más alegre que una
madre saludable y feliz rodeada de sus
niños, y en efecto, el alumbramiento
bajo condiciones propias no pone á
riesgo ni la salud ni la belleza. Lo inei:plicable es que con un sist.ema nervioso quebrantado y faltas de salud á
causa de un estado mal preparado,
baya mujeres que J&gt;!lrsistan en paSBr
ciegas por tal aflicción. No es porqué
est.e estado se les presente inesperadamente, pues por el contrario sobra el
tiempo para prepararse, pero la mayo.
na de las mujeres confían en el azar y
cumplen la _pena. El Compuesto Vega.
tal de Lydia E. Pinkham es sin rival
entonces.•
Toda dama que desee un consejo particular sobre esto, se in•
vlta cordialment.e á comunicarse
con la Sra. Pinkbam de Lynn,
Mass, E. u. de A. Su carta se
guaraam con la mas rigurosa

~

reserva.

Viernes

17
Sao Gregorio ·i ·a umaturgo Obispo
Confesor, Patrón menos princip:..I
ele la ciuda d de México, Sant o~
Acisclo y Victoria hermanos má rt ires y San Ani ano Obispo Con:fe sor.
::!ábado

18
La Dedicació n ele la Basílica dí!
, aa Pedro y San P a b lo de Roma.
Santos H esiquio Má rt ir y Ocl ón
Abad.
Conjunción de Júpiter y el Sol, á
las 9 h. de la mañ a na .

E l famoso compositor Olnek , paRanclo por una calle, rompió el eris
t al d e u na tienda.
Salió el tendero á recla marle el
importe, y Gluck le dió · u na moneda de dos francos para que se cobrase.
-Es uno nada más-dijo el ten&lt;lero.- Pero el ca so es que no tengo
s uelto para devolverle.
- No importa ; completaré la sum a.
Y rompió otro cristal.

�El Mundo Ilustrado

:El .Mundo llustrado

Paseos Gampestres
Hoy día que los numerosos y rá
pi&lt;los meclios &lt;le locomocjón fac ilitan los viajes y suprimen, por dec irlo así 6 disminuyen considerablemente las distancias, nos imaginamos malé,·olamente lo que podría
ser para nuestros abuelos el más pcqu&lt;&gt;ño viaje. Xo quer emos referirnos á un veraneo, q ue esa era cuestión mayor, pero si simplemente á
un paseo campestr e, en las vecinda
des de la ciudad.
Sin embargo, desde la más remota antigü edad, y p r obablemente desde que los hombres comenzaron á
construir ciudades y á agruparse ten iendo por divisa per der el menor
terreno posible, los ciudadanos han
a daptado la costumbre de sulir en
busca de todo aquello de que han
sido privados: la v is ta de las verdes
p raderas, de las aguas límpidas, de
los árboles f r escos, de las flores, sin
contar el placer de respirar a ire
puro.
E n sus Ocórg icas, el buen Virg ilio cant aba ya las bellezas y a leg rías campestres.
Pero l o que más nos interesa son
los paseos campestres á la moderna.
E s lástima. que s iendo Chile un
país p rivile11 iado ¡&gt;or sus hermosos
pai sajes y la bondad de su clima
no se organ icen p aseos campestres
con mayor frecuencia.
En u na re1·is ta pari si ense encontra mos el relato de un paseo de esta índole al bosque de Fontai nebleau y lo t ra nscribimos aquí con
la esperanza de que s in ·a de ejem-

¡,lo á los afidonados por estas ex
('Ursiones.
He aquí lo que clice el cronista:
")fo basta al hombre haber conquistado la naturaleza por la fuerza, qu iere p oseer la también por la
dulzura. apaciblemente, saborear á
su g usto los maravillosos espeetáculos entrevistos en el torbellino de
la rapiilez. Y nada más legítimo
que este deseo de reposo qu e nos
llen• de Yez en cuando hasta el seno maternal ele la t ierra de la cual
no tenemos tiempo de recibir la
lecc ión aut,Y\Jsta.
En las regiones montañosas y de
difícil acceso, la Yida de campamento es u na neeesidael que repor t a
wandes placeres siempre que se lleve un material reducido y por tátil.
Escogimos para realizar nue~tro
propósito el bosque de Fontarnebleau, tan r ico en variados paisajes.
Eramos cuatro hombres. Dos d.!
nosotros habían lle,·ado sus compañeras con el 1i n de dár á nuestro
ensa YO un carácter más general.
X uestro material se componía do
tres t iendas de campaña, seis jerg-ones especiales para servir de le&lt;:ho, seis eS('abeles, dos mesitas plegadizas, un juego de va~os ele aluminio, un hornillo á petróleo, dos
linternas, un laYa bo de caucho. Todo pesaba en eonjuut o u nos cuarenta k ilos v había siclo c•1idadosamen•
te en,·ueito en u n toldo t r ansformable en espléndido tapiz.
e trataba ele encontrar un lugar p intoresco que no _quedase de
masiado certa del camrno ¡,ara _no
atraerse la curiosidad ru !l emasmdo lejos que fuese inaccesible p a ra
el autom6,·il. Dos de no•otros echa-

Tuberculosis de los riñones
E s ta dolencia es, por s upuesto, propia y co mún de los afectados
con t isis pulmonar, porque en sus esfuerzos de eliminación de los g ér m enes en la s angre! del tísico, los riñon es m ismos se afectan y se hacen
presa djl los microbios. Pero aún s in existir la tuber cu losis e n otra par te del organismo, los riñones pue de n ser afectados; y u na vez que los
g é rmen es s e apodere n de su delicada y compleja exhuctura , s e multiplican CJn gran rapidez y la des t rucción de e sos ór g anos es rapidís ima
En el estado incipien te tiene r em ed io es e m a l gravísimo, segíin lo ha
demos trado un eminente e specialista que ha obtenido los más h alag üeños r esultados con la s ig uiente fór m u la.
Extracto compuesto veg et a l Arvelina ...... 15 gramos
J a r a be compuesto de Hipofosfitos........ . . 15 gramos
Jar abe compues t o de Za rzaparrilla. . . . . . . . 60 gramos
Es tos ingred ientes s on obtenidos en cualquie r botica ó f arma cia
bien surtida. Colóquense tn una botella que se sacudirá bien antes de
tomar cada dosis. E s ta consiste en una cucharadi ta después de cada comida ó sea tres veces al día,

ron pie á t ierra y se aleja ron en
busca de u n paraje hermoso. Un
grito nos hizo saber que lo habial'
descubier to, y cinco minutos después toda la banda se hallaba reunida en un claro tapizado de arena y rodeado de rocas blancas.
-)!anos á la obra. Preparar el
campamento!
Cuatro brazos vigorosos se en
cargan de realizar esta operación
m ient r as el cocinero en jefe gu arece prudent emente bajo sombra, las
botellas que se habían asoleado pol'
el camino. Entre los bloques enor
mes le,·antamos la tienda-barraca.

No

g-ir de la nada toda esta maravilla.
Sobre nuestras cabezas una brisa
ligera agita las ramas inclinadas; á.
lo lejos el bosque pálido como empoh•ado. ondula suavemente. Y
mientras tomamos el café, después
del almuerzo, ellas prodigaron aúo
,,us exclamaciones de admiración.
¡Cómo es posible que t ocio est o haya venido con nosotros en el auto
;nóvil: una pequeña aldea; tres casas con todos sus accesorios más indispensables. Sois unos verdaderos
mágicos para hacer surgir en pleno
campo estas bonitas casas que par&lt;&gt;cen juguetes y que nos clefende-

Nu!!stros pensamientos ernlucionaban con las hor as declinantes del
1lía; la melancolía del nepúsculo
des&lt;•endió poco a pO&lt;"O sobre nues
tras frentes. un viento más frese ,,
nos restituyó al sentimiento &lt;le las
realidades, nos agrupó alred-,dor ,.,
la mesa, bajo la gran tienda, á la
luz (le las bujías. Permanecimos
aún allí por mtwbo tiempo, sin hablar, porque no había otra cosa que
hater que mirar, oír, dejar que pr&gt;netrasc en nosotros el esplendor sereno extendido &lt;lesde el eie!IJ á la
tierra. Muy tarde de la noche vino
el sueño á extender su sombra sobre los ojos de las encantadoras co
mensa les.
Hubo que a~ostarlas como á !,¡;
niños, prometiéndqles hermosos imcños. Y ellas los tU\•ieron, sin duda, teniéndolos bien mere&lt;•idos por
su su misión.
A la mañana si~Y\Jiente es1 (1ba111os en pie muy temprano pnn saludar la aurora.
-Buenos días, ,·ctino. , Ua dormido bien7
-Perfectamente, Yecina. , Y usted l
... como después del té, hablásemos de apresurar la partida, se
le,·antaron prot('stas. súplicas. Era
tau hermoso y tan divertid) h:icer
Yida de campamento, de llevar esta
v ida libre, reposada .
-Sin du da, pero es preciso YOl\'er. La experiencia ha teni•lo éxito; es lo eseneial. La reno,·aremor
-Henry Spont."

o

Definición de la mujer Los Resultados Producidos por la Pe-ru-oa
Europea
en Casos Catarrales, son Admirables
1-ie Ita esnilo mucho sobre la mu_jer española, pero nada más exa~to ni más origina l que lo qu1J \'a·
mos á relatar en los siguieu•e, renglones.-La parisil'ose i,e \'istr, :a
a lemana se (•ubn•. la española ~e
a,torna.-La alemana anda, JU parisiense ondula, la española ¡,as!'a.
Las alemanas son feas ó hcrmlJsas, las franeesas graciosas, las españolas graciosas y bellas.
La mirada de la alemana e•; ai••mpre franca; la de la francesa malieiosa; ¡qué delicioso abismo el de los ojos de una espaiiola ! Lo menos que de ellos
puede decirse es que sirven para
a lgo más que para ver.
Las deeisiones de la alemana son
siempre "sí" 6 "n6;" las de la
francesa easi siempre "sí"; la española nunca dice completamente

''sí' ' ni ''no''.
La alemana acaricia diez años
una esperanza, la. francesa un día,
la espaiiola ui diez minutos.
La alemana es modelo de bondad,
la fran&lt;·esa. ,le idealismos; la espa
ñola de abnegación.
A la alemana le basta ser admirada de uno solo, la francesa di&gt;
muchof&lt;) da , española. . ... de to·
dos.
La francesa es una a r tista, la
alemana un ángel, la española una
mujer.
Ea resumen; Alemania es la cu-

El Dr. J. M . Barba es un mé.

dico distinguido de M éxico. Sus conocimientos de
drogas y del tratamiento
que necesitan sus enfermos
le califican especialmente
á juzgar las p ropiedades
m édicas de la P eruna.

Hay Peligro

La leche de Yaca es ua gran a limento c aaodo
es t, completamente pura. Cuando es adulterada se CODYiertc CD Ye DeDO muy acth o.

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PINTURA PREPARADA
USO INMEDIATO
"LA ESTRELLA"

Es una ,· er.ladera ea~a, alta, prov ista de ventanas euadra!las y que
~ervi rá por la noc he !le '' lacl ies depar tment" y durante c&gt;l día de comedor y sala de juego. Porque ellas
son entu~ia~tas del poker y del
bridge.
•rreinta y cinco minutos clespué,
el campamento está listo para ree i bir á sus huésp('des. Sobr(' las mesas cubiertas ele manteles blan&lt;•os,
la vaj il la ile alumi nio f ulgura á
los reflr_jos dl'I sol. Tomamos asiPnto a l rrdeclor &lt;IPI festín mientras
ntl('stras 1·on1pa ii rras aclmiran la
obra ele magia que ha hed10 sur-

EN
25

COLORES
D I STI NTOS

rán, sin embarg-o, del frío. Cier ta
mente que clormiremos bien bajo
estas telas 1inas v el m aletón do
estos sa~os será d1il(•e para nu estro.;
ncn ·ios '1e par~~icnses exr itacl os po~
el pleno aire!
De este modo se clesl izó en bro•
mas, en preguntas, en paseos esta
herniosa jornada. ¡Cómo sentiamo,
de lejos á París! ¡Qué nos importaban los trenes condue iendo e•t
g ra ndes horna das las t ur bas febri
les! Xuestro dom inio era esta •leeorae ió11 a miga r n donde íbamos {1 vi 1·ir, lf'jos (!e los ruidos, acostndos
sohn• la tierra ti b ia!

,L~1.!~.~~d=m
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ENVASADA EN BOTES D:E; 1, 5 Y 7 LIBRAS

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siempre es eficaz. Millares de personas curadas por ella t011tiflcan
s us m aravillosos r esult ados, y por eso es que se ha h ech o la p re•
ferida del páblico. Basta usarla u na vez para tenerla siempre en
pr even ción. Prod u ce efect os segu rJeimos en

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ft 77u, l',-,ww JJru(J .JI/(!. ('o., ('ol1t11tbus,.Diciembre
10 de 1905.
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Jp11l1do 1236
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La Lrche Malteada de Horlik

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1 MIi d1-l rn1tedio con f,·ctNe,'&lt; altamente mco111iásticaN, y -&lt;Í11 duda +

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t

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,,,,fa:,¡ pet'c~ona.v

t,•nu·

1serri11 por aquí 1rt 1neio,· reco1,¿e11daci(í11 que vuede
q11e empieza rí dar isU.8 pruebas.
·
.De ,,.•tedelf af1110. y c,tto. ,",'. 8
.JI. B~LRB.1.

1111 11wdicai11c1do

ff
t

Í
./,
se""""""""""'......,""""',......""""'""'""'""'""""'""""'""""'......,,.............,..,...~

r ecom e ndación q ue pu eLdeA MEJOR
tener la Pe runa, es su uso.
Los que toman la Peruna h a blan de
d.
J bº
J
h h h0
e a Y icen e ien que es
ec •
De claraciones verbales ejercen más
influe r c ía sobre los en fer mos. que
cualquier anuncio público.
Muchos usan la Feruna, no porque

11

ª

la hayan visto anunciarla en los periódi !os, sino pc,rque sus amigos les han
hablado de ella.
La Peruna la usan miles de personas que padecen no solo de catarro nasal y en los órganos respiratorios, sino
t ambién catarro del estómago, catarro
de los intestinos y ca tarro de los órganos pélvicos.

La Puuna se vende en todas las drogucrfas, en dos tamaños. de $1.00 y $2,00 botella.

1rn del amor ideal, Francia del amor
t errenal, Espaiia del amor natural.
LOS (:UANTES. COMPLI CES DE
DELINCUENTE
'ro&lt;lo ladrón 6 aseKino que quiera trabajar con relath·a seguridad,
debe gastar guantes. Por lo me
nos esa es la opinión ele los ladrones j ovenzuelos que han romparel"ido ante los tribuuales tle )fao(•hester, con las manos enguant:,,das.
•\1 11reguntarle~ por qué usaban

aquellas prendas, respondierou q .1c
h1s llevaban para no dejar huella
de_ los (ledos en parte alguna, y
entar que por ellas se les pudier:i
identificar.
Como se ve, estos ca&lt;•os no carecen de ingenio. pues en estos últimvs tiempos han &lt;•aído muchos cri minales en poder de la j usticia, y
se les á identificado por las huella~
que deja ron hasta ea los cristale~
se l(•s ha identificado por las huella~
sido tan fátil si hubieran llevail&lt;i
¡rnestos u110s g uantes, por malos que
fUel&gt;en•

�UNDO LUSTUADO

GRANDES ALMACENES DE NOVEDADES

EL CENTRO MERCANTIL

Registrado como articulo de segund&amp; erase, en 3 de Noviembre de 1894.-lmpreso en papel de las Fibricas de San Rafael.

Año XVIII-Tomo 11

s. RE)BBRT y eIR .. sueRS.

Número 20

México, 12 de Noviembre de 1911.

..

Los •más grandes y mejor surtidos en la República

l

1

,GRANDES TALLERES PARA TRAJES ESTILO SASTRE

• 1.

:~1
11

•

.l -

1

01 Sr.
Modelos ejecutados en nuestros talleres.

Í:ic.

!lJon

:7rancisco Í:eón Je la !Barra despidléndose en la estación del l'err&amp;carril de

l'eracru.z, desp11ls Je ha6er entregaJo la Presidencia Je la fRepá6lica .
(Ultima fotografía del sel'lor de-la Barra tomada en México)

'
¡.\f...
B\Bl\OT--=-.CA L't'I -.
~·•
,, ALFONSO REYES
FOND&lt;1 RICARDO. CO\JARRUBIAS

�DIRECTORIO,

mari&lt;lo y casi á merced suya, en todos los desu interlocutor, representaba por su figura y
más su tacto, su paciencia, su diplomaría, en
" EL MUNDO ILUSTRADO"
por su carácter á uno de esos apóstoles del e~acción tras del poderoso escudo de Ja materniSe publica semanariamente por la
cepticismo y de Ja ironía que los románticos
COMPABIA EDITORA NACIONAL, S.-A.
dad, le dan los medios más eficaces y seguros
est1'ln destina&lt;los á &lt;iufrir para mayor eneanto de
ele domar á la fiera conyugal, de subyugarla, ,l,i
su i&lt;leal.
Director General.
arrancarle 10s &lt;'olmillos y ele uncirla al carro
LIC. ERNESTO CHAVERO
Cuando Corrére y Uabbes trituraban eou más
&lt;le lv felieidad doméstica.
apetito un post'I\C de peras melba,¡1 penetró en
Oficinas:
)fas por desgracia no sucede así, en ocasioel comedor sentándose fren te á la mesa ,le ellos,
Cuarta Calle de Humbolt, número 52. Mé::neo,
nes. La mujer, desgraciada clescle su as&lt;•enció1t
acompañada de tUJ sieñor Yiejo. cenceño, amarD. F.-Apartado Postal, 149.-Ambos teléfonos,
al tálamo ó menospreciada y vejada después
485.
quesado, una mujer espléu&lt;li,ln, oeiii&lt;la ,le gris,
&lt;le la luna de miel, suele levantar altar cont,·.,
/!ue tenía ,en .~us ojos verde, tras el c1·istal &lt;le
Precios de subscripción (Pago adelantado):
altar, trono frente á trono, oponer la ,·iolencia
los anteojos toda la fiexeza &lt;le lo· amore, y eu
á la violencia, hacerse brutal en la medida Jn
su cuerpo el aplomo de las estatuas. Un som
• • $ 1.00
En 1a eiudad, por mes . . . -.
que ha sido brutalizada y por encapricharse eu
En los Estados, por trimestre .
. . " 3.75
brerito verde y flexible &lt;le piel &lt;le gamo lleno
r epeler la fuerza con la fuerza, de anteponer
En el extranjero, por trimestre
. . " 4.50
d,e plumas cala sobre su tabecita triste; al
su orgullo á su feliei&lt;lad y &lt;le aspirar más aúu
quitarse los gua.ntes, su figura o-ciló á la vez
NUMEROS SUELTOS
á &lt;lomar á la serpiente que á haecr llover so
con ritmos de indolencia ~- de pen·ersitla&lt;l; en
En la capital . . . . . . . . . • • • • • ,~ 0.30
bre su l1ogar y sobre sus hijos el maná &lt;le 1a
En los Estados . . . . . . . . . • • • . , , 0.35
el lóbulo de su;¡ orejas rosa, entre una crencha
paz
y de la dicha, suele, decíamos, hundirse y
·
0.50
t
En el ex ranJero · · · · · · · · · · · , , o 50
conservada al modo de las edades primitivas,
hundir á los frutos de su amor en la ruina, en
Atrasados . . . . . • • · · · · · . · . :
crespa y lanígea, chispeó un gran ~olitario; allá
Para la publieación de avisos en est~ periódico
la desolación y en la iufelicidacl.
dirigirse á. B. &amp; G. Goetsehel, Avenida 16 ~e
abajo, en el suelo, sus pie~, calzado~ á la mo&lt;la
Ep el matrimonio no hay peligro mayor, ni
Septiembre 26. Sus agentes en Europa. la Soc1ede
Auteuil, se entrelazaron coquetonamente en
abismo más negro y más hondo que el que ca•
té :Mutuell; de Publicité, 14 rue de Rougement,
una expansión.
(9 e).
va bajo sus pies la lucha implacable y san-Ella le decía á su acompañante:
grienta de las vanidades heridas ó ele los orgu•
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES
-Mañana
.no Dos vamos. Yo deseo estar más
llos indómitos.
tiempo
en
este
país. Europa uie tiene aburl'icla,
Eu el matrimonio no hay que ser nun~a
muerta.
¡Otra
Yez
quieres ir á :\Ionte Cario, á
"frente á la tempebta&lt;l la enhiesta roca." La
jnl,!arf
vid 1 doméstica no es como la lucha poli ti ca ú
-Sí; no me reproches; DO sufra~. Tú fuiste
la competencia industrial un choque de ruda•
mi primera pasión; hoy mi pasión es la ruleta.
aspe1ezas, sino una armonía de flexibilidades y
JORXADA EGL'XDA
Compláeeme. Además recuerda que estoy -enferun equilibrio de recíprocas condescen&lt;lent1as.
mo y necesito Jos aires del mar pa1·a Yivir.
Ahora bien, &lt;mando el buen éxito consiste P,1
l:n ,ie,jo amigo mío, hombre de mucha ex¡,t&gt;·
HabJaba suplicante, tímido, cou la faz desceder, en doblegarse, en someterse, es induth·
ri,•neia y (le muy buen
entido profesa e~td
encajwa, como &amp;i de da ,&lt;lesición de aquella mublemente la mujer la que está mejor preparapnneipio:
jer coqueta dependiera su destino.
da, la que es más hábil y fácil y la que en
-En punto á matrimonio lo malo son los ¡,riIIabbes, después de afirmar que la ,·oluptuosometerse sufre menos y menos se &lt;lesprestig1.l
mero~ seis meses. Después más Yalía no haber
sidad era aquel demonio pl'ese11te. lo que pareó so &lt;leshoura; tanto más cuanto que se pue&lt;l·•
ria e i&lt;lo.
ció á Carrére una blasfemia, soltó una earca1·e,ler sin bajeza y someterse dignamente, con
~in partieipar de e,e moti,·ado pesimismo ~5
jada apurando una copa de Rhin. Enseguida,
la frente alta y la conciencia trauquila, como
fuena rei•onocer que, graves como son las crii instaneias de Carrére, pagó la cueuta &lt;le amlos héroes antiguos, á la fatalidad ó como lo,
sis inieiales lle! matrimonio, nada hay compa·
1'os y partió.
mártires cristianos á los decreto;¡ &lt;le su Dios.
rabie á las tempestades y á los naufragios dt:
Ya ella se había fijado en E-1 poeta y, asesSí, pues, la mujer quiere s~r también otro
la segunda jornada.
.
tánilole nuen1mente los ojos. ,·oh-ió á hablarle
hombre, si la sierva aparente y temporal, ama
En esta época cruel, en efecto, las primer'ls
sin hablar, al mismo tiempo que al·Cedía á los
verdadera y &lt;lefiniti\'a más tarde, quiere ante-;
ilu~iones se han disipado; la venda que nos ce•
p10pósitos de su ma.riclo, clan!lo á ent ender que
de t iempo ser soberana, ha aec1 etado y 11·0 targaba ha 1•aído de nuestros ojos; los c~sados ya
se an-e~ntía de haber,,e casa,l-0.
dará en consumar la ruina de su dicha y &lt;le la
no son un poeta y un ángel, respeetn,amente,
C.a,rrére se estl'emeció &lt;le ~ozo. Simultáuea•
dicha de los suyos.
sino uu hombre y una mujer mondos y lironm&lt; nte la &lt;l.esüución que había oí,lo ile ella fué
Por el contrario si en \'ez de arrecife que
dos; "ª no podemos engañar ni ser engaña
ran: éJ un tormento. ¡,Quién ,ería aqué11a muenfurece y encrespa el oleaje se hace rompe'1os; ;10 cabe disimulo ni atenuación de nue·jc.·7 Ignoraba .su pasa&lt;lo. &lt;su nacionalidad su
olas flotante ql.\e lo burla y lo apacigua; si al
tro~ defectos.
ooi•11,i I' Aparecía a11te él con tollo;; los encanembate opoue la fl exibilidad y si sabe ced&lt;'r
A esas alturas marido y mujer ostentan ya
tos, inmensos ~· nue,·os &lt;11' las ilesconocidas.
tuando crée poder subyugar, entonces de ese
todas las debilidades, todas las bajezas, toclas
¡Qué hermoso lleA"ar {1 e-lla, me1-ecer1a ~-, á falta
caníbal egoísta y presuntuoso que se llama u,,
las mi~erias de la humana naturaleza y todas
de amor, matarla!
mari&lt;lo habrá hecho un esposo amante, un pa
las mezquindades y pequeñeces Jle&lt;•uliares rlr,
llasta entonces, ninguna mujer le había paclre amoroso y abnegado; y ele ese infierno que
su ~er indi,·idual, del medio en que han ,·i\'i&lt;lo
recido tan linda y tan lrnena. Yino á su mente
se llama un hogar desavenido habrá hecho ese
v ,le la educación que recibieron.
el recuerdo fle Satán, en toda la 1·e-fulgencia de
paraíso que se llama una familia fecunda y
• La me&lt;lia luz &lt;le la akoba, con ser tan !lis·
teliz.
su belleza arcangélica, cuando arrastra á las
('reta, alumbra crtHl amente nuestras imp.-rf' ··
DR. M. FLORER.
misticas muertas de amor, entre sus brazos in ciones tollas, físicas y morales; y ayu&lt;las de
fernales. E\·ocó la divina expresión del rostro
cámara el uno del otro, ni para la mujer el
de ellas en su éxtasis de ternura inefable des
marido puede ser ya grande hombre ni para el
pués que sus hábitos se han desgarrado en las
mari!lo la esposa será la mujer sublime, idea!
puntas de las rocas negras.
y semidi \'ina.
En el restaurant había poca ~nte. .\quella
Apareció Habbes á bn.&gt;car {1 Carrére para ir
La prom iscuidad de la vida diaria ha transmedia noche fría ,le primavera, era un poco
á dormir. Carrére exelamó can disimulo:
funcli&lt;lo prosa en el idilio; no hay afeite qu.i
a&lt;lvE-rsa para los trasnocha~es que, &lt;leji•
-Por Dios, vete. ¡Déjame en paz!
baste á encubrir nuestras "pecas" ni nuestros
pués ele! teatro, aúu esp&amp;ran en cua.lquier parte.
La orquesta tocó un tan~o irre,istible, lleno
vicios; cada cual &lt;le los cónyuges sabe que el
donde se-a, Ja eseena ele una mujer bonita que
de sensualidad y &lt;le alegría. El alma do aquella
otro tiene lacrado el cutis y viciada el alma y
ponga un epílogo á la vicla diaria con una miramujer y del poeta iban, ,·ia,jeras, hacia un pasi el amor á los hijos, de una parte, y una pro1la1 con una -«&gt;nrisa, con el perfil suave de su
raíso de sublimizadas sensaciones, donde ef,Jofunda y reciproca estimación por la otra, r.o
sütteta escurridiza, que se aeerea primero y &lt;les•
raba e-] amor, haciéndo,e tirano. Cuando el
lo remedian, el matrimonio naufraga en la "sepués pasa, á la manera de esos ensueños que
C&lt;,razón de uno y otro sufriel'on la mi~ma in,
para&lt;'ióu de cuerpos II decretada por los jueces
el poeta adivina y que una fábula bella puso el
qt:ietud ya eran pri,.foneros de la di,·ina emoc.ión
ó en '' la soledad de &lt;los en compañía 11 impue~
nombre &lt;le :\fusa.
ta ¡ior la fataliclad.
qut• cabalgaba en las on1las cadenciosas. 1'llla
La ¡,er&lt;liz que había encargado Carrére no eshundió su cabecita E'lltre la, manos, sin sorti:';i en la crisis inicial el principal culpablP
taba toda vía sobre la blancuM re,·erberante
jas, como querie11&lt;lo espantar un mal pen'!aes el mariclo, de la crisis secundaria, siempro
ele! mantel y el poeta se entretu,·o con -&lt;u eom•
mif-nto. u esposo musitaba:
por regla general, es responsable la mujer.
pañero que le inYit6 á cenar, en cliscutiT las
-Come, come. ¿No te gtL~ta esa sa1sa1 Eatá
Sah·o el caso en que la ~aturaleza negó á
postrimerías de cierta política inglesa. Carré•
rh¡1,'~ima. ¡MiTa, ahora nos vamos á ac~tar
la es¡,bsa el derecho á la maternidad; caso en
l'e er,a un Jirico sent:imentaJ pal'a qnie,n et
para le,·antarnos mañana temp11ano. Pelerin se
el cual la mujer se encuentra inerme frente ni
amor siemJlre lo fué tollo. El doctor ITabbes,
h:-. en&lt;'arA'aclo ,le que t0&lt;lo esté puntualmente á

-No es que estoy cansaJa.
Pasó media hora Marido y mujer se levantaron. _Salieron. Un automóYil abierto, amenazador, transportolos
a ,·enicla arriba, quién i:ab~ d óncle.
Cada Yez ella estaba 'llái lejos. Cacla Yez él estab:i_ J?áS
triste. ¡Qué encuentros &lt;'st_os á _media noche eon mu~1ca.
con amores, ruando la ~xi-t~ u~111 parece que acaba y es
qu&lt;' empiern á ser igual y lo nusmo!
. ,
Pero él quizás :·a no Yuelv a ~ encontrarla y ella _qmz11:s
no Yuel\'a á ,·er ... Fué un rnstante .... como quien d1&lt;'&lt;', para ambos, toda la vicl!l.

"ª

J. E. B.AB.ANDA ICAZA.

LA DICHA CONYUGAL

..

Toda la Vida.....

La Despedida del Sr. de La Barra

El señor de La Barra y su esposa despidiénilose de los profesores, Jefes y Oficiales del Colegio Militar. El Presidente de la República despidiéndose del ejército. -Los cadetes oyendo ¡ll discurso del señor de la Barra.-El
Prímer Magistrado informando á las Cámaras.

Antes de entregar el alto puesto
de la Presidencia de l.i Repúblic111
que con tanto acierto desempeñó el
señor de La Barra durante su rnterinato, quizo 'despedirse ele los
prin&lt;'ipales representantes de la ac
ti\'iclad nacional, &lt;laudo con esto
una prueba más de su bondados.,
tarácter.
El sábado 4 del attual por la
mañana bajó con su s eñora &lt;&gt;sposa
al &lt;.:olegio Militar y se despidió &lt;le
los cadetes dándoles las gra,·ias por
las mer 0 ciclas muestras &lt;le cariñ"
que le fueron tributadas por Jo ,
alumnos del plantel.
El mismo sábado por la tarde se
despiuió del ejéreito federal, para
el que tuvo hermosag frases ele gra
titucl y de alie:ito, ." pot·o más ta rcle be presentó ,·oluntariamente .!:J •
te la representarió11 nacional (i dar
cuenta de su gestión como .Pre~idente,

�LAS VIEJAS OPfRAS.
~Iiss Lucía acaba de caer des,·anecida en el
sillón prepar ado "ad-hoc." Edgardo y Lord
Arturo Buelaw envainan los aceros, en tanto
que Lord Ashton, que ha permitido que la bo
rrascosa escena de celos v odio de ri,·ales ec
desarrollase en su presencia, quédase, como si
dijéramos, murmurando: "¡Miren ustedes qué
caso!'' .... Y las melodías de Donizetti flotan
como un gorjeo cristalino y doliente de r uiseñor, al crepúsculo, en el enorme salón, medio
bizantino, medio árabe-icosas il.P lo~ escen&lt;Í·
grafos!,-del castillo de Lammermoor.
Al caer el telón, yo, dando con el codo á mi
amigo, le pregunto:
- ¡ Te sientes conmoddof
Deslumbrado por la claridad que súbitamen•
te bañó la saln, respónMme él, frotándose los
párpados:
-:N"o; absolutamente ....
Se pone de pie; pasea la mirada en derredor.
Coge los gemelos: los enfoca; pasa revista á
la concurrencia allí reunida. La luz riela sobre
las calvas esplendorosas: arranca destellos ele
las pedrerías lucientes de los tocados; resbala
suavemente sobre el afelpado a ntepecho de los
palcos, acariciando aquí una inquieta mano f¡,.
menina, allá una velluda garra de banquero.
Y mi amigo, solazado durante buen rato haciendo crónica oral de la \"ida y milagros Je
los presentes, fija sus gemelos ter ribles en una
dama, de porte distinguidísimo, blanca y son
rosada de tez, con una cabellera riza y com(,
vellón nitida, que casi semeja anreola,-y me
dice á continuación:
-1Buena la pasaría yo, 8i á oídos !le dofü,
Engracia llegara la confesión ,le mi frialdad
ante las desdichas de la señorita· de Lamml'"·
moor! ... , abesf El otro día, al descubrirle el
concepto en que tengo estos vejestorios musí
cales, estu,•o en un tris que no me echara de
casa.
-Pecas de exagerado. Eres excesivo eu tu ..
ju(cios. :.-.i creo que te dejen tan fresco estos
p~1~ores del "bell canto", ni que sólo por sir
neJas alguuas óperas merezcan tu desdén.
cuando tantas hay, modernísimas, que no tienen la rica sustancia !le las que a ntaño hicieron, como suele de&lt;·irse, las ,Jeli&lt;-ias de nuestros abuelos.
Mi a migo sonrí&lt;'. Es muy petulante. Vista
de rigurosa etiqueta, al contrario de la inmen·
sa mayoría de los que llenan las butacas.
-iQu~ quieres_! Soy. hombre de mi tiempo,
:No despiertan m1 emoción los gorgoritos y far.
matas de una heroína desesperada que trina
como pájaro alegre. Y o no entiendo cómo oí
do alguno, que se p recie de exquisit o, puede s:iportar estos monótonos acompañamientos de 1.1
orquesta, convertida, al decir de Wagner, e·i
una guitarra colosal, que no eomenta, que ::!t&gt;
eo,ora, que no desenvuelve un drama de soni

dos paralelamente al drama que sucede en la
escena. Lucía haciendo "fiorituras" en el cé
lebre rondó; Traviata tísica lanzando un re
sobre agudo, no me impresionan, no veo en
muy poco de pintar, sino á una garganta priellas al personaje que el compositor se cuirJ-',
,·ilegiada, ágil, mara,·illosa como tal, pero nada más . . .. .
Y mi amigo, á tiempo que salen de su boca
tan peregrinos conceptos, saluda con ceremoniosa ioclioaeióo á dofia Engracia. La excelente señora le sonríe desde el paleo con la mas
llana, con la más amable de sus sonrisas: con
una sonrisa que podría traducirse en estas palabras: "¡Qué talf ¡S&lt;:' rinde usted á la cvidenciaf ¡Será usted capaz, moderoizaute 111'
mis culpas, de no haber experimentado la comezoncilla emocional, después de este acto de
"Lucía f" . ...
X

X X

... Y nos encont ramos en plena a ria del deli•
rio.
L ucía, sueltas, desmelenadas las crenchas rubias, nevando consigo, como Ofelia, un haz de
rosas, recorre la escena. La mirada de asombro
del coro la sigue. De sus labios, modulada co:•
gracia ingenua, brota la primera frase donizettiana . Las rosas caen, una á una. Ella va, de
un Ja,lo á otro, envuelta en la vaporosa veste
blanca, e,·ocando al amor pasado.
Y las melodlas siguen á las melodías, á cual más linda. Y
el motivo dominan~e pasa á la flauta, de thl
suerte, que la desventurada castellana de L ammermoor limítase á parafrasearla. El prodigio
&lt;le la humana garganta, nielo recóndito de armonías, se revela entonces. La artista ascien•
&lt;le hasta la cúspide de la escala; alcanza la.;
más altas notas, las emite con pureza ideal
juguetea con ellas, las sostiene mara ,·illosameo'.
te, vocaliza, t rina . . .. Y cua ndo, en un "crescendo' 1 final de la orquesta, triunfa, elevándose,-e~ _su prostrer esfuerzo,-á la cima, po,·
un prodigio que se antoja extrahumano, la acla
mación llena los ámbitos del teatro estalla co,1
f uria de temp~stad, y Miss Lueia; i ncli nándose, sonriente y dichosa, vuelta por un momento
á sus cabales, da gracias al público que no o.i
ci.nsa de bat ir palmas en su honor. El milagro
está realizado.
. Y yo pienso que, en efecto, más que la emol' IOD del supremo momento dramático, del estado de alma realzado en la escena por obra y
gracia de la voz humana y de la orquesta-po•
ésta_ principalmente,-suspende, y esparce, y
deleita a_l oyente la ma!~ villa de la garganta
humana igualando en agilidad, en belleza musical, en gracia y frescura, á los pájaros. No es
el drama, propi~meote hablando, el que sacude nuestros nervios y nos a rrebata de entusias1110.-El drama resulta aquí un simple pretext,,
para enhebrar arias y dúos :-Es el "bel cau
to'', con todo lo que t iene de artifi cial, de fan-

tástieo, rl que pro,·oca en nosotroe esa crisis.
No rl propósito de reflejar sentimientos; no
la 1iintura de caracteres, mediante el recurbo
,·ago-pero formidable ele poderío expresivo
por su vaguedad misma,-de los sonidos, movfo
á los viejos músicos italianos á componer tan
rico repertorio de fragmentos sin cohesión lógica alguna, y demandar á la voz verrladcrO!,
''tours-de-force,'' que tendríamos por impos:bles á no verlos consumados por artistas excelsos. A. Bellini, Donizetti y Rossini, no les p~saba por las mientes la más insigaifü·ante no·
ción del carácter de sus héroes al poner en bo1·.i
de ellos melodías juguetonas y risueñas cuando
estaban tristes, «í arias que tienen un no s~
qué de aire de marcha y surgen de las privilegia,las gargantas justamente cuando quiere representarse la desesperación, la locura ó el
odio....
Al genio do Ricardo Wagner estaba reserva•
do llevar á término dichoso, siguiendo los pasos de los grandes sinfonistas, no la ''reforma''
del género operático, como equivocadamente st&gt;
cree, antes bien "una nueva concepción de la
obra de arte misma." Tan radical ha sido Ir\
transformación de la escena lírica, que ahora,
habituados como estamos á todas las i nnovacio
nes introducidas-siguiendo el ejemplo de Wag
ner,-por los compositores nuevos, se nos antojan descoloridas y endebles l:ts obras del antiguo repertorio; á tal punto, que no sólo no experimentamos, sino que no concebimob cóm.:&gt;
pueda experimentarse emoción,-fuera del en,
tusiasmo despertado por el "bel canto" aisladamente considerado,-escuchando '' Sonámbula" ó "Lucía."
Iuterrógame mi amigo, desconcertado:
-¡Será que nuestro modo de sentir se halla
enlazado estrechamente con el arte que es pro
dueto del tiempo en que \'i\'imosf Xuestras ve•
nerables abuelas lloraban con la desd ichada clo
J,ammermoor, que á nosotros nos deja impasibles... tSuceclerá lo mismo con ~Iimí ó Dali la, cuando mañana nuestros n ietos las esci:.ehen T••••

El Sr. Madero
en

Chihuahua

/

CARLOS GONZALEZ PENA

. _Como es bien sabido, por la diaria inform1c1on,_ antes de hacerse cargo d&lt;'I mando el ho
rresidente ~o la_ República y catonces ciud/
ano, don .F ranc1sco Madero I1izo un ,·iaje .11
n_orte de la República el c~al terminó en J·1
erndad de Chihuahua
'
. En esta ciudad! al~ededor de la cual se des•
,1rroll_aron los ep1sod10s culminantes de la re
voluc1ón pasada, el señor Madero fué
··b· 1
l'On
¡
t •
rcc1 H o
e en us1;1smo que era de esperarse darlo
9uo en ella se hallaban Pascual Orozco ~J jef•
rnmaculado y el señor González, e!lto~ces go~
bernad_or del Estado y hoy Secretario de Gobernación, __ambos personajes prominentes en IJ
l1_1e~;i é h1J?S del Estado. Por todas partes roc1b10 agasaJos el Presidente electo y la ciuda,l
entera de~o~tró ampliament~ el júÍJ¡¡ 0 que l'.l
. Et señor Madero en su visita á la Penitenciaría
.
.
&lt;·ausó In V1S1ta_ del seiíor Madero.
estac1ón.-Personai1 prominentes del gobierno del Estad del Estado -;-El mismo sal udando al p ueblo en In
L~s fotografias que acompañan estas línea~
8
fºr Madero en s u residencia.-El jefe de la revolución
~ociedad C_hihuahuense, visitando a l se-, enviadas l!ºr nuestro corresp!)nsal en Chihua'.
uabua. -El pueblo oyendo 111 señor M¡¡qero f renPA al pa la .1 d1enl o hu ~a sesión d el Ayuntami,nto de Ch i- hua, dan idea del gozo con que fué recibiJo
""
c10 .e g 1~rno d el E s~q o,
·
fl huésped,

~fe:~!

Desfile militar de ijCompañamiento y fijación de l bando pre11idencial en la fachada del Palacio del Ay un tamien to.

�LOS ABUELOS
A mis compañeros del Ateneo.
Uos máxim,,s abuelos, se alzan en nu('st,·:
(histori 1.
Abuelos que son troncos &lt;le l'stirpc soberana;
tan grande~, que son astros en &lt;'ielos de \'icto
( ria·

tan fieros, que son mitos de sacrifi&lt;·ios y glor:a;
tan excelsos, que rompen to,la mt&gt;olida humana.
Sombras que en este sucio se proyectan cruen(ta~oure todos nosotros ... ~Iuy fieras y muy gran
(des ..
l'ual las altivas á¡:uilas de en,·ergaduras lenta~;
como las ,·astas nubes que preñan las tormeu•
(ta;:
como obre llanuras los picos de los Andes.
·
Sombras que se incorporan cu nuestro patrio
(asilo,
soucrbiamente heroicas en s u esplendor guerre(rn
que l'ntalla la Epopeya con orgulloso estilo;
nial s i las levantara la eternidad de Esquilo,
ó &lt;'omo si cayeran tle las manos ele Homero.
Esos graudes abuelos que la Epopeya enla::,
y los eleva juntos bajo ('J mismo pavés
('0mo se enredan juntos al tronco de la raza,
son Cuauhtémo&lt;', el héroe de la potente maza
y llernán, el mudo Aquiles del formidable ar
(né,;
J.os do$, desde la rima de sus propios anh,.
(lo~,
,·en qu(' los siglos )IUgnan ¡,or agraudarlos má 0 •
Para abarcar la gloria de estos fuertes abuelo,_
hay que llenar los ojos de horizontes y cielo5,
ha~- que erguir la cabeza y echarla para atrás....
J[

Berna! Díaz su~pencle la sideral hazaña
('n laR l'anoplias épicas de rudo cronicón:
l lu mar. Un cielo espléndido. Una gran selnl
(huraña.
l ' ha \'iudad lacustre.
Uu\'alle. Una montaña
r n donde reina el ,·uelo de un imperial haleón ...
As! surge Cuaubtémoc. El puma en la maleza,
el ágmla en la cumbre, el toro en la llanada,
tal "ez fueron sus ásperos maestros ele fi ereza ·
('reció impá,·iclo en medio ele la Naturaleza,
('omo si fuera el hijo &lt;le un roble y de una dria
(da.

Y Hernán, que por las mismas rutas del Sol
(se acerca,
8rguiclo en una audacia de colosales marcos;
y que junto al sañudo misterio que lo cerca,
se quecla únicamente con la esperanza terca
-c·omo Alejandro el Grande-mientras queme',
( sus barcos ....
(", (~uién tiene en una lira de resonancia ho(mérica,
(') c !amoroso estruendo que ,·a en loR huraca•
(nes,
las ,·oces estupendas del mar y los volcanes,
y dice en un gran himno dt:l triunfo, que e1!
( Amérie~
riñeron dioses, héroes, centauros y titanesf"... )
lmagino á Cuauhtémoc en lid. . . Cielos crul'•
(les,
tiemblan en las pulidas conc has de su c himal
sin mie,lo ante la cólrra ele los dioses infieles.
Va en"uelto, como Aleides, entre salvajes pi~
(le,,.
C&lt;'ll la mirucla fosca y el brazo sagital.

Hajo ,,: ¡,ie se abisma la tierra.

Lo ,,uagi·
(no
querien1lo asir el buitre de su rnorm" infortanio
que lo clan1 en la roca fatal de HU destino ...
Y de huesos heroicos se emblanquece el can,;
( no .. .
l ('U ht noche se tiñe ele rojo el plenilunio .. .
Va sobre la catástrofe lanzando su protesta:
tal ,·ez ,·ien,lo l'n las sombras el (·ast igo de
( Arax:
y cuau&lt;lo lo fulmina la mal,lici(in funl'sta,'
brota el honor im·ólumc de su montaña enhies(ta
prendi&lt;lo en las agudas flt:i-ltas tfo su carcax.
C'n á¡:uil,1 que cae ... ~í; ¡,ero que sañuda
al rayo que la hi('re ,·e 1·011 ojo bravío:
Es l'I grito supremo el!' una gran rnza muda,
de una gran raza CJferma qoe C"itá &lt;·ie},(a
( desnudi.:
La gran Raza de Bron\'e c¡ue se muere de frío ...
llI

)' la Epopeya sigue clavando cu su esplc,,·
( dcr.f i
panoplia, los t.rofl'o, tiel autlall t•spañol;
,le at:;uel que por el plano ,le u1 uue,·o Uonti( nent,
N·htt {l rodar las sombras dc• tocio el Ü(•(•iclc·,•·n
¡·ara c¡uc no se apa¡:ue bajo la no\'he, l'I Sol.
Y las amargas ondas ante el bajel sonoro
,e ,tuercen ~· encabritan como en una marea;
.,· estrellas i!.(noraclas Yen á Jasón l'n coro,
&lt;·uan,lo, para que alcanee los Yello&lt;•inos 11(' on.
la i\Ialintzín lo cxticn&lt;lc sus brazos de Medca ...

Con un poder que toda disolm·iiín resiste,
están aquí las 111ar1·as profundas &lt;le ('sos rastrn&gt;
brillando ('n la a,·eutura más épi(•a &lt;¡ue existe...
Las lágrimas que rnedan bajo la "Noche tri ;(te,"
son dignas do las i1urcas pcstafi.,1s ,le los astro~.
fnútil es que rl Odio muestre la fa z enten1,
aquí don&lt;ltJ 1, s bosques, como un solo laurel,
,u p('tlestal drnrnclau con infinita greca:
~]I pedestal inmoble tic la plani&lt;·ic aztl't·a
por donde eternaml'nk galopa su &lt;·orce!.
Corcel en cuya grupa iws trajo los iliamautr,1
del nrbo ('n que se &lt;:_naja la luz del mediodía;
l'I verbo ele las puras fue ntes clarosonantes,
,le surtidores ll enos de mágica armonía;
l'I \'('rbo donde "iajan los ensueños errantes
de dolor y esperanza, &lt;le amor .r de agonía;
('I verbo q\1e dió al mundo la gloria tic Ccrva•1
(tee;;
el ,·e rbo en que aprendimos á decir: Patria mh
1',I ,·erbo, que al influjo de las ma&lt;lres amantes,
nos desató la l('ngua con el A Yema ría ........ .

IV.
Hloria al fúlE?ido acero ~- á la indígena mazd
(lloria al ¡traudc Cuauhtémoc-regia flor ele J,i
( raza-(:Joria á Cortés-el hijo victorioso del Sol('ncla vez que en la bo&lt;·a la palabra se enlaza
_v en el aire un sonido n1stellano se traia,
se corona de mirtos el abuelo ('Spañol.
De nuestra sangre criolla son dones souera
(noi,
la gloria del P.Q!lta, la prez del adalid.
El ideal latino palpita en nuestras manos
al ,·er cómo en los duros senderos castellanos
"ª Hernáu Cortés en medio del Quijote y el Cid.
Liras, mármoll's, bronces, juntad las &lt;los le•
(yeuclas
l'n donde ~e alzan juntos vencido y ,·encedor;
&lt;'Sas &lt;los \'1tla s, esas dos cumbres ·estupendas

en cu,·o triunfo inmenso, .sacude alruas ofrendas
un g;,,n dento de gloria, ele justicia y ele amor.

GENTE CONOCIDA

(lue alientl'n invenci bles los dos, en las mar( mórea~
,· idas de las estatuas de inmortal (·orazón;
&lt;¡ue cante el mar su nombre con liras estentó( reas;
." 11uc cu un lar¡:o true110 los arrebato el ~órea;,
ha,ta el ~ilencio augusto do una constelación ...
Que funda uu homenaje de amor, ambos au (helo~;
c¡ue un s:&gt;lo bronce grite su gloria al pon·enir;
que un s:&gt;lo laurl'I tengan los do~ fuertes abne(los¡
q~e un solo altar le,·ante s u nombre hasta lo•
(cil'lc•:
J.o~ do~ nos rnseñaron á triuufnr y á morir.
RAFAEL LOPE1/..
~éxico, Septiemb,·e de 1911.

&lt;le cinco duros en un café, uno en su mesa y
otro en la mesa del vecino. Y no son aos bi
lll'tes, amigo mío; serían mucho dinero pnrn
E spaña: es uno solo, '' que ha dacio la \'Ue'ta ''
i No \'éis en este pesimismo de Zozaya, com
plieado con momentos ele reacción demasiad?
ardiente, otro precioso asunto de la psicología
española f
Antes os he dicho de este ilustre escritor que
es un españ ol cortado según el patrón clásico.
Lo repito porque en ello radica todo el agrado
de su trato p ersonal. A veces sencillo y á veces retóri&lt;'o, en él hay siempre un caballero.
un maestro y un poeta. Vh·e moclestamentn y
trabaja mucho. Ha dedicado al periodismo una
buena parte de su poderosa mentalidad; pero
Ieee! sus crónicas, y le hallaréis siempre pulcro,
correcto, artista, pensador. El ama sinceramen•
te este periodismo de E spa ña, donde se dice,,
cosas profundas y bellas, y detesta nuestro periodismo americano, noticiero, mercantil, abuu•
clante.

~E

REMEMBER
Sobre t,US hombros, ele rosada uie,·e,
flotaban sus &lt;'abellos,
que en capric-1,osos rizo~, ondulaban
me&lt;'iclos por el viento.

Y, (, sus plantas, mirábala extasiado
con amoroso anhelo,
sintiendo la atracción fascinadora
ele su mirar de fuego,
)oiuest ros rostros se fu eron acercando
impulsados por un poder secreto,
y nuestras almas, áV1uas de amores,
fundiéron~e en un beso .....
Pasóse la ilusión; llegó el hastío,
fuése el amor borrado con el tiempo .....
Mas en mi alma consén·ase indeleble
el re1·uerdo feliz de aquel momento.
JOSE ROYO Y MAR.

~E
OAOO
A un cruzado caballero
garrido y noble garzón,
en el palenque guerrero
le clavaron un acero
tan cerca del corazón,
que el médico al contemplarle,
t r as verle y examinar li&gt;,
dijo: Quedará sin vida.
si se pretende sacarle
el venablo de la herida.
Por el dolor agobiado,
triste, débil, desangrado,
después que tanto sufrió,
con el acero clavado
el caballero murió;
pu es el físico decía
que en die ho caso, quien
una herida tal tenía,
con el Yenablo moría
sin el Yenablo también .
No comprendes, Asunción
la hi~toria que te he contadot
la del garrido garzón,
con el acero clavado
tan cerca del corazón t
Pues el caso e11 verdadero
yo soy el herido, ingrat;,
y tu amor es el acero,
s i me lo quitas, me mata·
si me lo dejas, me muero'.
RUBEN DARIO,; '

Antonio Zozaya
Especial para "El Mundo Ilustrado.'
Al salir de la casa ele Antonio Zozaya (J.?
elevadísimo tercer piso de la calle ele Atocha),
me di,jo un joYen periodista hispano-ameriean.:,
que me acompañaba:
- i No le parece á usted que estos hombres
"resultan" más eminentes "vistos" descl&lt;'
América!
Es una pregunta vulgar, sin interés, que se
rontesta á sí misma. No existe el '' fenóm eno
óptico," aunque ev identemente tiene el caso
una gran ¡,arte de autosugestión ó, s i se quil're, la ingenuidad explotable y explotada ,lel
público lector. No hay hombres eminente~ que
puedan seguir siéndolo en familia. Así es .I'
11sí será siempre p11ra bien de la corttJsía, clel
amor y ele! buen gusto.
Antonio Zozaya, uno ele 1a media clocen~ d~
cron istas filósofos que teni&gt;mos en E spaña, e~
un admirable señor que escribe como pienba ~como siente. Español cortado !!egún el patróa
clásico, hace literaria su \'icla y aún, á veces,
sabe t eatralizar discretan1&lt;•nte su fina elocuen•
&lt;-ia con un alarde oratorio, producto quizás del
entusiasmo ele! momento; pero que le clistaucia
siempre del "causeur" :11am b icaao y sutil,
práctico en la ironía y medroso ante la posibi••
revelación involuntaria ele su personalidad.
Esto es españolismo: la robustez, el reclontl,~amiento ele la frase, que brota sonora y pom·
posa como un endecasílabo; que lleva en sí
fuego ele pasión y que acaso no convence u11n•
en, aunque se aplauda siempre.-Literatura, d!·
réis vosotros.-Sí; literatura, amigos míos, com·
pañeros mi os &lt;le miniaturismo elegant e; una
literatura española y, ¡ claro que más zorrilles(':J. que gongoriana!; pero una literatura que
no es hipócrita y que sirve en su s inceridad
"hast:1" para ser ingenua.
Antonio Zozaya me pareció uu admirabl&lt;&gt; pr.triota; cree en la España r eal y verdadera, en
esta E spaiia rutinaria, genuina é ineficaz de
los grandes talentos inútiles. "Tenemos cliez
mil jó,·enes escritores, dice Zozaya, que escri•
ben mejor que Anatole France. '' Y lo dice con
entusiasmo, &lt;'On valentía, casi con sinceridad.
Pero después hace uu chiste cruel, &lt;'0n el mis•
mo calor, con idéntico br!o ele palabra. "Usted habrá visto, arguye, cambinr dos billetes

joramiento que ni ele jó\'enes uuscamosf Yo soy
feliz porque no tengo ambiciones; salgo al cam•
po eon mi mujer, que tiene mi edad, y juntos
nos ,·amos á r ecibir el sol y á recoger amapo·
las, como dos ch iquillos. Tengo tres hijos q111,
me quieren, una jm·entud inteligente qu.i •ne
lee y un entusiasmo enorme por el trabajo. iPara qué podría desear el dinero7 No lo necesito.''
En efecto, no lo necesita porque "no le hac,'
fa Ita": Zozaya gana lo suficiente, t rabajando
, ucho, para vivir con desahogo y proporcionar
una carrera á sus hijos. Y es feliz; lo declara
con su entusiasmo contagioso y adrnirab!e.
Y ese hombre clesi n teresado y bueno, sencillo y amable, que vive modestamente en un e1 c,·adísimo tercer piso de la calle de Atocha, l'S
el mismo que ha dirigido una biblioteca filosofica; el mismo que escribe en "El Liberal"
unos castizos y sabios artículos leidos con aclmi
ración en América y en España; el mismo que
ha llevado al periódico, al libro y al teatro es,,
literatura suya, tan propia y tan útil, de vulgarización filosófica, de entraña científica; con estilo, con arte, con respeto al castellano ion or
tal de Cervantes y Lope de Vega.
Y ayer, al salir de su casa y al hablarme U'l
amigo de lo que pierden los hombres eminente.
\'istos ele cerca, celebré yo la conservación &lt;le
nuestra literatura más autóctona y la sencillez
ele nuestros grandes literatos, entre quienes hav
un Antonio Zozaya, todo corazón y todo pe¿.
samiento, que 8e confiesa y dice:
"No sé para qué sir\'e el dinero. El que ~:• no se lo doy integro á mi mujer; yo 110 he ne&lt;•esitado nu nca una peseta.''
E s el talento lo que necesita Zozaya para vi•
v ir, y lo gast a-ya lo sabéis vosotr os, amigo•
míos-en un diario y espléndido derroche.

Madrid, Septiembre 28 de 1911.

Señor Gflner al do1, José López Domínguez,
capitán General del ejér cito español,
t recientemente en MRdrid
¡Si es esp:1ñol l Al hablar ele América, se c:, tusiasma más, hace más literatura, aumenta ~u
elocuencia de brillantes períoaos redondeado~.
¡ !fasta recurre al t ópico &lt;le la galantería!
'' Pienso embarcarme pronto, dice. Pero y'&gt;
iré á América no por clinero, romo van casi toclos, tocios mejor dicho. No quiero dinero; yo
,·ivo sin dinero y vi,·o bien. Deseo que, al
tlespeclirme de aquellos hermanos, me abrr.c~ n
lealmente, porque no habré ido á quitarles n'l.·
da, sino á clepositar á los pies de sus mu,jeres
las flores de los jarclines rle España, ya secas
· después de tan larga trave~ía; pero r efrescada~
&lt;·on PI profundo am or de mi homenaje. 1\fi l duros me gastaré &lt;&gt;n flores, todos mis ahorros, au n
que después ténga que ha(•er &lt;}I viaje cid regreso en tercera clase. Así soy yo, asl pienso. El
dinero es una cosa inútil y odiosa. Yo no
quiero el dinero. "
En mi son risa debió encontrar Zozaya la ré·
plica de un incrédulo, porque en seguida procu
ró sincerars&lt;', justificar sus palabras, añadie1•clo:
'' A mi edecl, no se piensa ya en hacer fortuna. Si nos hemos quedado cortos en la vi1n,
s i no hemos podido ser más el&lt;' lo que somos,
¡cómo pensar ahora, ya &lt;'asi viejos, en un mi&gt;•

El General Joffre, nombrado
g eneralfsimo del ejército francés

�l ' ,N
1

"'

'

"

Por Marfa E nriquet a.
(P ar a. " E l Mundo Ilustrad o.")
-1\Iamá,-dije mientras vestía yo mi muñe
ca:-Paz, nuestra vecina, no tiene cara de y;u.
da.
- ; Por qué Jo dices1-preguntó mi madre
-Porque las viudas son viejas,-le respondí
con toda la sencillez de mis seis años¡-y Paz
se parece á la Virgen que tienes arriba de t,,
mesa; es muy bonita ....
Mi madre sonrió dulcemente y salió del co·
medor. Yo, entonces, colocando la muñeca iÍ
mi lado, me extendí en el canapé y me quedt
pensando en Paz. ¡Qué bonita era! Sólo por
que tenía los ojos tan tristes no se parecía ai
Hada Azul que figuraba. en el cuento del Pá·
jaro Encantado. Esa hada llevaba eternamente la sonrisa en la boca, y Paz no: siempre
estaba callada y seria, y á veces, hasta pare cía que iba á. llorar. Pero tenía la misma cabellera dorada del hada, y la misma luz i-n
la frente.... ¡qué bonita! ....
Un ruido estr epitoso tiró al suelo el castillo de mis pensamientos .... Hice á un lado
la muñeca, salté del canapé y corrí al jardín á
ver qué pasaba. Mi h ermano y sus amigos,
con kepís de papel y sables de hoja de lata,
acababan de entrar en la calle en persecución
del gato de la tía Rita, un gato negro que
era mi consentido y al que yo guardaba dia
riamente la parte mejor de mis golosinas.
Como un valiente general que se pone al
frente de las balas, abrí mis brazos y detuve
con un grito á toda esa multitud ebria de combate. Mientras tanto, el gato ganaba terreo&lt;,
y entraba á ocultarse debajo del canapé.
- ¡Nadie lo toque! ¡nadie lo toque!-grité;es mi consentido y Jo defenderé con la vida ...
Aquella multitud leyó seguramente en mi~
ojos la verdad y resolución de mis palabra,,
porque se alejó medrosa, aunque sonriendo con
cierta sorna, ( quizá para ocultar su derrota
humillante.)
Yo, entonces, corrí hacia el canapé, y dirigiendo al gato mis más dulces palabras pa:a
prestarle confianza y ánimo, me incliné, met1
las manos entre los flecos ele l&amp; pasamaneríl'.
palpé en el fondo obseuro, y saq Jé arrastran,¡"
aquel fardo ele seda negra que se llamaba el
gato de la tia Rita.
-Ven acá, Brujito mío,-Ie dije cuando ya
estuvo á la ,·i st a to,lo asustado y tembloroso¡
-ven á comer tus pasteles y tu pan con mantequilla; hoy Yas á regalarte como un rey ...
sí, señor, como un rey, mientras esos malvados
van á matar á otros bichos menos lindos q,,e
tu . ... Ven acá, Brujito de seda, ven acá ....
Lo Jlevé á un rin eó n de la cocina; le &lt;lí sn
pan, su s pasteles, su leche, y ya que habh
saboreado des1iae io todo aquello, lo alcé en mi -1
brazos, y me fuí co11 mi pesaclo tesoro á l.1
tasa de Paz nuestra vecina.
Allí estaba ella, como siempre, tlehnte de
su mesa ele costura, hilvanando, cortando, cosiendo y descosiendo.
-¡Nunca te cansas, Pazf-le pregunté mientras m e sentaba en la esquina del tapet!) y
depositaba sobre el suelo mi querida carga.

L
:;¡

'

-A Yeces no, á Yeres ~í.-me respondió peusatfra.
-Yo quisiera, cuando fuese grande, ser un,
persona tan seria como tú,-Je dije;-querría
vivir en una casa así; tener una mesita como
la tuya, y estar cose y cose, como tú .....
Paz levantó ele la tela sus ojos tristes, abarcándome en una larga mirada, me dijo:
-No, hijita mía .... no lo desees ....
Después, ensartó la aguja en una larguísima
hebra de hilo rojo, marcó fu ertemente con el
lápiz una línea sobre la tela blanca, y empezó
á dar puntadas con la aguja siguiendo aquella
linea.
El gato, con sus grandes ojos color de m •rt,
miraba atentamente subir y bajar la mano de
Paz.
-Mira qué gato tan juicioso,-dije á la Ye·
tina;-parece que quiere aprender á coser.
-¡Minital-me gritó mi madre desde nue~tra puerta;-ven pronto, que aquí está tu tia
J saura y quiere verte.
- Yamos, Brujito;- dije levantándome del
suelo y cargando al gato;-ya voh·eremos dc~pués á platicar con Paz. Dile adiós á la set1ora .....
Y moviendo la manecita sua\"e del gato eu
señal de despedida, salí á la puerta, crucé Ja
calle y entré en nuestra casa.
Mi madre y la tía I saura desenvolvían pa•
quetes: erau panecillo~ y dulces que la tía no-1
traía.
- E ste es para Minita, tiene muñequillos &lt;le
coco y almendra; y este,-decía mi tía,-es pa•
ra la pobrecita de Paz .... .

¡La pobretita ele l'az! ... ¡ Por qué ·1e llamarían "la pobrecita", siendo tan bonita como
era L. . (~uizás porqutr era viuda.
Abracé á la tía lsaura, recibí alborozada el
gran paquete de muñequitos de coco, y con 61
y con Brujito, fuí á sentarme junto á la vertana.
Por la calle bajaban grandes carretas arras•
tradas por bueyes, y á su paso, las gallina~
se dispersaban corriendo hacia las aceras.
-Siéntate aquí, Brujito, y vamos á ver lo
que nos trajo la tía Isaura.
Coloqué al gato e n una silla, me instalé eu
otra, y abrí el paquete. Aquello er~ una maravilla: los muñequitos paredan gentes de
verclacl. ¡Y qué caras!.. . Algunos soureían
maliciosamente apretando la boca ¡ otros reían
á carcajadas mostrando sus dos filas ele blau
quisimos dientes. Las c·ejas jugaban papel i,rny
importante en Jos rostros de los muñecos : una,
eran en arco, lo cual les daba un aspecto d&lt;J
admiración tal, que provocaban el asombro;
otras eran rectas y estaban muy cerca de lo~
o,jos, obligando al muñeco á guanlar una actitud graciosísima ele enfurruñamiento y des&lt;·onfianza. Los había i.Jiz&lt;·os, pero ni estos era 1
feo s, porque bien se veía que extraviaban los
ojos con intención de hacer reír cumpliendo
con su misión de payasos .... Yo estaba encan·
tada. Extendí en el suelo el papel azul c:in
que venían envueltos, y sobre él comencé :1
formarlos.
Bamboleaban al princi11io y no
querían ponerse de pie, pero con paciencia y

·~
voluntad se logra todo, y yo estaba decidida á
formarlos en orden de batalla.
-Verás, Brujito, verás, verás .. . .-decía yo
en íntima conversación con el gato, haciendo
esfuerzos por ordenar aquel escuadrón de r~ beldes y saboreando al mismo tiempo la cabeza ó los pies de algunos de ellos.
La tía I saura y mi madre habían ido á se,, tarse al fondo de la sala, y en el centro del
estrado conversaban íntimamente sin cuida"
se de mi persona. Yo, interesada en formar
á los muñecos, ,10 me curaba tau.poco ele ella~
pero de pronto, una exclamación dolorosa dP
mi madre me obligó á darme cuenta de su~
palabras.
-¡Qué infamial-habia dicho;-no Je par&lt;'·
ce bastante con tenerla abandonada en est..
pueblo sin mandarle jamás ni cuartilla, y aho•
ra se presenta allá con la mujerzuela, hacién·
dola pasar como su esposa! ... ¡qué vileza! . . .
¡ ~, esta pobre, aquí, llevando Yida de monja y
dejando el pulmón en Ja aguja!..... ¡qué infamia! ....
Mi madre, habitualmente tau dulce, se exal
taba y ponía en su Yoz vibracio.ues que yo nun
ca le habla oído. iDe quién hablarían t ¿qué
querría decir todo aquello 1 ....
No tu,·e tiempo de inquirirlo porque en aquel
mismo iustante, una gran mariposa amarilla
entró por la ventana, y el gato, ávido, con 100
ojos llameantes, saltó sobre ella y cayó sobre
mis mmíecos haciéndolos pedazos .... Un grito
mío y un golpe de lágrimas, puso en conf .isión la sala entera. Mi madre y la tia Isaura éorrieron á prestarme auxilio. Aquello era
un ciclón, un dilu\'io . .. ; nada podía calmarJJH'.- ¡ifis muiie&lt;·os, mis muñeeos!- gritaba yo
en el rolmo ele la desesperación tapándome la
r11 ra con una mano y seüalanclo con Ja otrn
aquel &lt;:am110 de batalla donde 11 0 había más
que muertos.
- Mañana te traeré otros más bonitos y má.1
sabrosos,-clecía la tía besándome tiernamente·
ya verás, ya Yerás: con s us trajes colorados ;
sus bonetes verdes. . . . todos ele jamoncillo y
pi iia, riquísimos. . . así ele grandes. -..
- ¡Yo quiero éstos!-responclía moviendo
enérgicamente la cabeza;-¡yo quiero éstos! ...
Y mis lágrimas rodaban en perlas enorme,,
y los sollo?.os me quitaban la respiración ....
Repentinamente se oyó una voz que gritaba: "¡.l!'uego! ¡fuego! " Mi madre y mi tía
nter-radas, &lt;·orr ieron hacia la coc ina, y yo, calmada como por encanto, me enjugué los ojo&lt;
&lt;·on mi Yestidillo azul y me fui tras ellas d!ls•
.
.
'
¡,ac·ro, s,n perder del todo mi clignidacl. Al ll e
¡{ar á la cocina Yimos que mi hermano Luis ..
•
J
sus amigos, armados de palos untados con brea
y encendidos por la punta, jugaba n al inceu&lt;iio.. L a Yista ele la cocina era mara,·illosa; eu
el fon&lt;lo obsc·uro, las flamas que despedfan los
palos 1iare&lt;'ían farolillos rojos en agitación fantr1stic·a. )' o, absorta, fascinada por aquella visió n deslumbradora, olvidé mi pena y hasta
mi dignidad, y me puse á dar saltos y gritos
uniendo mi alegría á la de mi hermano y sus
a1nigos.
-¡Salgan de aquí!-gritaba mi madre indigrrntln ;-¡al patio! ¡al patio! ...
La turba ,Je muchachos salió e n coufusión,

...

y yo me uní á ella gloriosamente, orgullosa
ele formar entre aquel pelotón de valientes que
se atrevían hasta con el fuego. Pero mi ma·
dre, que juzgaba absurdo el divertimiento, ha·
bía salido tras ele nosotros, y ayudada por la
tía Isaura y por la cocinera, despojaba de su~
hachones á los muchachos, dejándolos bien
pronto con las manos ,acías y con los hombro,
encogidos por el disgusto. Yo, al verlos hum;llaclos y tristes, me acordé de mis muñecos rotos, pero. . . . francamente, ya no tenía desro,
de llorar, así, me cuidé de volver á la sala
(donde mi dignidad me hubiera obligado á derramar lágrimas sobre los muñecos), y aban
donando la compañía de los muchachos, quie
nes ya sin sus hachones no tenían prestigio ah
t e mis ojos, me salí á la calle buscando nuevas
perspectivas.
Caía la tarde¡ en los árboles comenzaban á
recogerse los pájaros; las gallinas debían de
estar ya trepando á sus palos en los galliue·
ros. Pronto sería noche cerrada.
Oí que mi madre me llamaba desde la puerta, y corrí 'hacia allá.
-Mira,-me dijo;-llévale este paquete de
dulces á Paz, y dile que se los manda tu tía
Jsaura.
Recibí el paquete y corri á desempeñar m,
comisión. Entré en la casa de Paz. Como no
estaba el1a en el cuarto de la costura, fní á
buscarla á la cocina, pero tampoco allí la eilcontré, y ya i6a á salir al huerto, cuando l:;
oí que hablaba con álguieu en la sala. ¡Quién
podía ser1 Paz ounta recibia visitas en aquella pieza; siempre las !le,·aba al cuarto de la
rostura y platicaban allí mientras Paz cosía.
6 Por qué ahora habían ido á la sala f Entré
precipitadamente y quedé sorprendida. En uno
de los sillones estaba sentado un .hombre; tenía
la cabeza entre las manos, como si estuviese'
lloranclo, y en el asiento frontero, Paz le dirigía la palabra suavemente, con voz calmada.
Al entrar yo, el hombre cambió ele actitud, Je
enderezó, levantó la cabeza, y llevó una de
sus manos á la bolsa. Entonces p.,de yer bien
su rostro; tenla unos ojos negros muy grande!.,
y unas pestañas tan espesas que parecían ala;
de mariposa. La palidez de sus mejillas me lla•
mó la atención, iqué tendría que estaba tan
pálido f .. . Como para inquirirlo, me volví á
Paz, y entonces ví que el rostro ele ella estaba
aun más pálido que el de él. Le entregué el
regalo, y despu és de explicarle que mi tía se
lo mandaba, me despedí para retirarme, pero
l'ntonces Paz me dijo:
-No te yayas, l\Cinita, siéntate aquí junto i:.
mí, cuéntame algo del Brujito ....
l\Ias aquella visita m e cohibía, y nada qui•
se contar. Un silencio solemne reinó en la sala. El hombre bajó la cabeza, y Paz se 1rnso
á acariciar mis manos. Después de aquel pro. longado silencio, el hombre levantó los ojos y
miró á Paz, pero ésta no alzó los suyos. Entonces él habló y dijo así con Y0Z temblorosa
y apagada:
- Es qne yo lo he visto. . . llevando ele! brazo {1 una mujer á quien presl'nta como esposa .....
-Lo sé, lo sé ... -dijo Paz con un hilo ele
voz.
Aquello me parerió tan solemne y tan extra•
ño, que juzgué fuera ele caso mi presencia en
aquella sala.
Me levanté resueltamente, deseosa ele irrnr
á juga r, pero Paz 111e cogió una muno y me dijo:

-No, Minita, quiero darte un encargó par:i
tu mamá, espérate.
El silencio volvió á reinar. Se hacía de no che. La sala con~enzaba á anegarse en sombras. E l el tic tac ele! reloj que estaba sobre
la mesa, se oía distintamente, parecía nn animalillo que caminaba .....
-Quien engaña, m erece ser engañado,-mur•
muró el hombre sordamente.
Paz no respondió, pero sentí que su mano,
fría como el granizo, temb!_!lba entre las mías.
-¡, Debo, pues, marcharme como siempre!&lt;lijo aquel hombre después de una pausa y ea
un tono angustioso.
-Sí. . . . como siempre ..... -respondió Paz
casi en secreto.
En ese momento oí que mi hermano me llamaba desde nuestra casa.
- J\íe voy, me voy, -dije dando un salto · y

En seguida, se dirigieron los dos hacia ei :dn
ele la sala; el hombre YOlYió á ver á Paz de
un modo que hacia daño, llegó al dintel, sa!Y(
el escalón ron paso vaeilantc, y salió. Entonres Paz cerró la puerta detrás ele él. En ese
instante clescui.Jrí al gato que cruzaba el corre·
&lt;ior; corrí á cogerlo, y cuando volvía y o con él,
YÍ á Paz, de pie junto á la puerta, con los bra zos tendidos hacia la calle y el rostro bañado en lágrimas ....
-¡Yecinita, vecinita! ¡,qué te pasa1-le gri·
té deteniéndome llena de asombro.
Y como no me respondió sino que fué ::
echarse de bruces en una silla:
- ¡ Ven, Brujito,-dijc al gato,-ven tú á
contentar á la señora.-Y con el ~rujito en
hombros, me llegué adonde estaba Paz, le qm·
té las manos de la cara, la puse al gato en bJ
brazos, y Juego, suavemente para no molestar-

(

eorrienilo hacia la puerta;- Luis me llama ...
-No, dijo Paz resueltamente, deteniéndomF
ni vuelo y cogiéndome por la mano;-te irá~
después.
El hombre me dirigió una mirada seYera, q•1&lt;'
me hizo recordar el ceño de mi padre cuando
nos reprendia por alguna grave falta; y tra,
un largo silencio, lanzó un suspiro, se apoyó e-1
los brazos del sillón, se enderezó violentament ',
y se puso en pie.
Paz se levantó tambié_n y, teniéndome con,i
go, le alargó el sombrero que estaba sobre una
silla. El lo tomó sin al zar los ojos, \ e dió al
guoas Yueltas en sus manos, y quedó de pie,
inmóvil, con la cabeza baja.
-Es ya muy tarde--le elijo Paz débilmente.
-Si, sí,-respondió él distraído;-es ya muy
tarde ... Adiós, Paz,-añadió extendiendo hacia
ella la mano y mirándola ansiosamente.
· -Adiós ... Antonio,-clijo Paz con una voz
muy extraña, dando la mano al desconocitlo.

la, me r ecl iné sobre ella.
Entonces Paz, abrazada del Brujito y de m1.
lloró por largo tiempo en aquella silla, hast,i
que ele mi cas¡i. fueron á traerme para la cena.
En la mesa, mi madre habló del regalo ele
la tia I saura para Paz.
- ¡Pobre mujer!-dijo mi padre.
Yo me caía de cansancio. Tuvieron que llc-\'arme cargada á la cama. Pronto estuve dor
mida, y entre sueños volví á ,·er á Paz como
la había Yisto en esa noch e, ele pie junto á
la puerta, con los brazos tendidos hacia la ca•
lle y el rostro en escorzo, y soñé también q UP
le decía: "Yo quisiera alguna vez ser tan bo
nita como tú y estar así, con los brazos exten ·
didos y las mangas flotantes".... Pero el!:~
abría los labios y me contestaba con su dulce
voz:
-No, no, hijita mía.... 110 lo desees .. . .. .
Washington, marzo rle Hlll.

--~

~
k_
_ _________________________.,sl

�Tt1ansmisión del
Mando Pt1esideneial.

ENTR.E GA DE LA BAN_D A PRESIDENCIAL
la humanidad. De ,lhí que si el mundo es !'&lt;'·
l1tti,·amente Yiejo; no pueclc presC'ntar á diario
los espedúculos que 1•ua11,lo jon•n. Porque de
a!'uenlo ton (':\si totlos los filósofos t,u,to ,,,.
¡,irituali,tas 1· 01110 positi\'istas, l'I tiempo ¡,ro·
pido para las a1·tio,1es bellas .Y anti-utilitaria.,
-\'ulgarmeute consideradas-es el de la juYen
tud. Pero, á pesar de todo, teuemos que con
Yenir en que hay un sentimiento que ha t.,
ticlo desde la cuna misma ,le! mun&lt;lo, que w,
enYejece, y que obliga, hoy como ayer, á qne
los humanos cambien l'I tlecorndo de sus Yidas,
r&lt;'alizan&lt;lo Jo que sin t&gt;I no l'Oncehiríán siquiP
ra.
Y ese es el amor, siempre niño y siempn•
igual.
La joveu escocesa, yendo eu peregrinación
amorosa hacia el continente fiero y adusto del
sol de fuego, ha venido á probar que el im-

El dom ingo cinco ele los corrie11·
frs el s&lt;'ii&lt;H l,it·enciado don Fran·
e·isl'O L. tic la Barrn, Presidente

Constitucional i nterino de la República, hizo entrega del mando al
seiior clon Francisco I. Madero,
qui&lt;'n el día anterior fué declarado
ofil'ial111ente cierto para. la Prime·
ra )[a¡.{istrntura tle la Nación por
PI Congreso General.
Allcmí,~ &lt;le ser la pr imern ve·1.
que en nuestra Yil!a, no ya m•1.v
corta, hemos asistido á semejant!'
aeto, tit1n&lt;' él el atra,·ti\·o ele haberse efel·tuado en 1·ompleta paz y
sin la. intrn·cnl'ión de la f 1a•1·,.a
arn1nda.
•

-

:---,,,i

-

~- J

El Sr. Bordes .\1 angel prenunciando su discurso.

__El poeta Don Juan B. Delgado en la tribuna

EL AMOR
Miss Oliva Mac Leod era la prometida ti~
Boyd Alexander. Ella era una preciosidad es
cocesa. Y él un intrépido explorndor inglé~,
q~e había r ealizado por el Africa peligrosí~imas excursiones en bien de la ciencia y de ]P.
geografía. En su último Yiaje fué asesinado
po·r los indíge ,1as del país de Wadai, al Este
tlel lago Cbar.
Y cuando la noticia de su muerte llegó á En·
ropa, la prometida ideal que tuvo en su vida.
concibió un plan digno ele Safo. Contrarrestan·
do á sus padres, la jo,·en escocesa quiso ir á
coloca r sobre la tumba de su amado una p~·
queña rruz de marmol. Y fué.
La humanidad de hoy no tiende toda eJ;,1
al positivismo; aunque son muy pocas las vecc3
en que se deja arrastrar por un romanticisn",
delicado. Se explica. El mundo, igual que lo~
hombres, envejece.
Y si observamos que el hombre, en los primeros años de su existencia, se deja llevar más fá
cilmente de las manos de las aventuras y heroísmos que no reportan bienes materiales si•
no simplemente s atisfacciones al espíritu, también tendremos que aplicar la misma tési s á

-

edificado la H istoria humann . Por su ca.i;n
subsiste el mundo. J'or su imperio siempr e du'.·
ce y amable, se esrri bió el "('antar ele los Can·
tnres' '; ba,jo la &lt;·aril' ia ardiente ele su sol Jlorederoa los poemas inolvi&lt;lables de todos los
poetas, al mágiro embeleso ,le sus sonrisas los
hombres se han hecho dioses· atraído po~ s 1
imán la cantora Safo tra&lt;&gt;ó ~l a&lt;&gt;ua acre d~l
mar J ónico; y sintiendo aiicate i,;pulsor de s.:
Yehemencia, una mujer va en pereurinación al
centro del Africa á colocar sobr e
tumba del
adorado una cruz de mármol ... . . .
Y, _el Amor, siendo V ida . es Muerte. Porque
es ex1ge11te, y para su torneo pide las fibras tle,
corazón y las exquisiteces clel alma y al dárselas, quedamos a niquilado~. Toma {t buchadas
nuestra sangre, como una b oca vampiresca . ...
El Amor es Vida, porque es muerte ... la reali
dad del vivir solamente se prueba con el acto
de morir.
An:ior, Amor .. : : t riunfaste en los p adres,
\'enc1ste en los h1JOS. Eres siempre a lado y si empre bello. El munclo y los hombres se enveje
ten. 'fu jm·entud es eterna.
·
El grito ele Chate?ubriand, ya Yiejo y can·
Mdo, lo repite en d eli ri o la Humani dad que pasa ..........

J;

Señores Presiden te y Vice -pr esidente
del Club "Ejército Libertador, organizador)
de la fiesta
perio del Dios alado del Amor triuufa v Ycoce
todavía. 1Qué espectáculo más g randi oso el &lt;l~·
Mbs Oliva Mac L eod! Y, ipor qué ha de sor•
prendernosi
iNo es el Amor, el fundamento y la razó,1
úuica de la Vida t. . . . Sobre él, y por él, se h:1

J. DE LA LUZ LEON.
~

Escolta que acompañó al señor Madero á la Cámara. -El Presidente entrante

y el saliente conversando después de la ent rega del poder. - La comitiva del señor Madero en las afueras
El maestro Meneses dirigiendo coros y orquesta.

Grupo de personaf que hicieron la presentación de :a bsnda al Sr. Made ro.

La entrega se e:f_ectuó e l miércoles último poi· la noche en el Teatro Arbeu

de la Cámara mientras prestó él la protesta,

~

-

- ,

·-

- -

-

El señor Madero, rodeado de uu,,
eH·olta &lt;le soldados revolncionar,os;
~le los que le ayudaron y acompa·
naron hasta tlejarlo colo&lt;·ndo en e,
primer puesto del gobierno nacio·
1111!, ~e !lirigió al eclifil•io cl e la cr,.
mara ele Diputa,los, .Y ante la ~....
presen_tar• ií,n &lt;le la J.'atria protestó
\' UOIJllir l'OlllO bueno ('ll el plle5to
1ara el ttU&lt;' fu,• 1lesi)(,iado por .,,
pueblo.
.
Después S&lt;' di rig ió al l'ala(• io Na•
('ional, ,v we\'io un cliscurRo ca111•
hia&lt;lo con el Presidente saliente to
mó posesi,ín ele! gobierno.
'
Este :wto qu&lt;', narrado así re•
sulta tan sencillo, nos ha llamad ..
la atención en grado sumo porque
no lo habíamos visto practicar de~
ele que tenemos recuerdo de hechos
polít,icos. ·-O'uzguen nuestros lectores si nuestra sorpresa es justifica&lt;la.

�EL REPERTORIO ANTIGUO Y EL NUEVO
- LA SEMANA EN EL ARBEU:-" TRAVIATA", " TROVADOR",
" RIGOíLETTO' '.-EL , IETRENO ¡ DE
" LA FANCIULLA DEL
WEST".

En un entreacto de "El Trovador," cierto
'' dileitante'' declame, con simpática fogo~idad:
-¡No Jo comprendo; le aseguro á usted qu
no lo comprendo! ¡Por qué todas y cada una de
las compañ!as de ópera que nos visitan, ha-i
de traer indefectiblemente el mismo reperto
riof No parece sino que toda la producción Jí.
rica 'Se encerró en media docena. de nombres dr
c•ompositores ilustres, y en doce~a y media :1:i
óperas, que si alcanzaron celebridad y estune•
ron en gran boga hace medio siglo, ahora no;
interesan poco, ó no nos interesan. Diga uste,1,
por ejemplo: ¡Quién soporta á estas horas "E:
Trovador f" Yo no sé de persona que no bost?ce escuchando aquellos cansados acompañamientos de la orquesta, aquella fábula enrevesada y
tosea, aquellas arias y coros fastidiosísimos.
':l es verdad. Así fuesen Zenatello y la Storce h io los que cantaran la vieja partitur~ verd_ia
na, nadie sentiría por esta ópera la srn1pát1ca
atracción que por tantas otras modernas, y ha••
ta, si se quiere, por algunas superior~s á ella
del antiguo repertorio, entre las poquisunas qu.J
por su riqueza melódica han quedado en cartel
en los mejores teatros del mundo. ":ro,·ador • ', '' 'l'ra vista,'' '' Lueia,'' sólo en Méx ico son
obligadas en el repertorio. En Europa han _desaparecido 'de los esceuarios hace mucho tiempo, y únicamente cuando se trata de cantant~~
espec ialistas en alguna de ellas figuran en cartel.
No de otra suerte se explica que Luisa Ttl·
trazzini recorra los teatros más importantes, v1
vificando con su voz de oro la música de Donizetti ó de Bellini. Aquí mismo, admitimos de
buena gana que en el Arbeu se cante "Lucía,"
que se cante "Traviata " : la estrella de la compañia es la señorita Viccarino, y, co~o soprano
ligero ese y no otro es su repertono.-,Pero,
&lt;' Uat cÍe los artistas que forman el pequeño núrleo á que me refiero, descuella en " El Trova·
,lor "'
Ha&lt;'e algunos años suscit óse esta euestión
ron motivo de una temporada líriea memorable.
El empresario Barilli, ele insigne memoria, rom pió por la primera vez ron la costumbre del r ~pertorio impuesto contra los gustos ele un publiro moderno por sus aficiones y por su culto
ra, como lo es el nuestro, y un atronador aplauso de la prensa y ele) público saludó tal inno,·ación. Por la primera ,·ez entonces, se eli
minaba del repertorio á los v iejos maestros,
dandose la preferencia á los modernos: Yerdi
(el Yerdi de la segunda época), Saint-Saens,
Berlioz, }'ranehetti, Humperdinck, Giordano,
?.1assenet, Puccini, descollaban en todo su es·
plendor, y en el ambiente teatral soplaban bri~a s sanas y ,•i,·ificaptes de rcno,·ación. El
llamado "repertorio de América" recibía un
!(Olpe mortal. Y fué tal y tan intenso el en
tusiasmo de aquellos días, que hasta los meno;
optim istas presagiaron una transformaci6,1 e·,
nuestra esrena Jíriea.
Desdieliadamente, por espacio de algún tiem •
po :uh·irtióse una paralizaeión en ese género •h•
rspertáculos, Y no es sino hasta ahora, con
la simpática eompaiila que actúa en el Arbeu,
que se reanuda la vieja costumbre de solaza rnos &lt;•011 la ópera. ¡Cualqu iera creerla, de con•
siguiente, que se eontinuilría la rt&gt;forma teatral iniciarla por Barilli, que tan buenos r,,
sultaclos &lt;lió! Le,jos de ello, no "Sansóu y DaJi la," no "Germanía" ni "Han sel" y "Gretel," sino el eterno "Trovador," los ruidoso~
"Hugonotes," la manoseada "Cavallería" in•
tegra n el repertorio.
0

X X X

la

Ha llo,·ido desde &lt;1ue se cantó en ~féxiro por
última vez '' •rraviuta. '' l Quién no s!'

a&lt;'uerela &lt;le aquellas inoh-ielable~ ,·eladas en q, •
Luisa Tetrnzzini nos regaló ron su Yoz mara
,·illosa rantanclo los Yiejos romanticismos ele
la ht&gt;roína de Dumas hijo?
Es ahora Re!{ina Vicrarino la que resucita
lns ya un tanto poh·osas páginas de Yerdi. ¡Y
á fe qne lo hizo bien! E sta joven cantante, q,n,
por sus farultades vocales se halla eoloeada en
primera fila entre las que empiezan, y que,
á ,juzgar por lo que se ,·e, estudia mucho y eo11
empeiio el,•e·idi,lo &lt;ll' p rogresar, llegará á la

gró clí'spertnr de su sueño ele tedio [L la conci~rreocia ! Su voz cálida, vibrante, la gallardía
que le es peculiar, resaltan en el romancesr,,
personaje. En cuanto al tenor A naya, se esfuerza por salir airoso en ol .\1:rnrie·o. Su voz
••~ de muy agraclnbfo timure, si bi,•11 se resiente de la grande impericia clel artista ¡,ara manejarla. Coa experi~ncia y largas andanzas t in ·
trales el joven artista puede borrar, si mur!, i
se empeña, algunos de esos defectos, y, muy
particularmente, el &lt;le la mímica, que en t-1
peca de excesiva.
No llegó, por lo visto, la representar ión tl,•

Volviendo á "Traviata, ·, diré que la Vicea rino cantó con muy buen gusto el célebre brin dis. Dijo también con pasión intensa. su parte en el gran dúo riel tercer acto, en el cual,
asimismo- y aquí es vportuno decirlo,-el b»rítono Píceo estuvo admirable. En la señorita Viccarino se advierte un no sé gué de ind&lt;'
cisión en los recitados. Si los hiciera más na
turales, más briosos, estaría mejor. Porque
hay que reconocer en ella un verdadero espíritu
ele artista, una gran fogosidad, y sobra de con-

f:egi na Vicarino, Sor,rano d e la Compañía del
Arbeu en "Mme Butterfly"

docta en el arte de matizar, romo pudo obse•
varse en el ¡,re ludio del ,,uarto ado ,le "Traviata."
Y ahora ocupémonos del sempiterno "Trc,,·:1&lt;lor. ''
No parece sino que t a nto como al públie,,
desencanta á los artistas esta pesada y fastidio-sa obra. Claro se ,·ió el domingo en el A:·ben. La señora Frery hizo la Leonora con de•
gano; estuvo muy poco feliz en todas y cada
una de sus escenas, y no ganó, como en "A:da,'' el aplauso. ¡ Apenas si Giuseppe Píceo,
ron la romanza famosa ele] Conde de Luna, lo-

T eatro Arbeu. - E l aplaudido bajo
Armando Crety

conocimiento eon las producciones flamantes tJn
los compositores que, como Puccini, están en
el eandelero, sino porque es preciso, á toda eosta, variar el repertorio, conced iendo algo más á
los modernos, en \'ÍSta del buen éxito hasta ho,,·
a,ca nzado en la temporada Iirica 1

Maestro Ignacio del Cas tillo, Director y concertador de la Compañia del Arbeu

~[AESE PEDRO.

esta ópera, a mediana siquiera. Pasó en qj.
]enrio, si descontamÓ.q alguna ligera protesta.
Buen acuerdo fué el de compensar la desazeh
sufrida J&gt;Or el público con "El Tro,·ador" fürntlole en seguida "Rigoletto." De las óperas dr
Yercli es esta una ele las que continúan cantírndose con el mismo aplauso que se la prodigo
en tiempos pasados. Son . tantas sus bellezas;
tan acabada la forma y tan bello el fondo mJsical, que entra en la categoría de aquellas pro•
dureiones que, por su valor intrínseco, se imponen á las corrientes del gusto, á. las veleidadeq
de la moda, á los capriehos del tiempo.
Uorresponde el sitio de honor en la reseña
de "Rigoletto," al barítono Picco. Caracteriza este artista discretamente al bufón del Duque de Mantua. Abunda en momentos patéticos; saca todo el particlo posible de su voz.
Pero. .. no tiene rasgos originales, 1¡ue le di
ferencien de tantos R igolettos como hemos saludado en el teatro. Regina Viccarino acert·,
en la Gilda; le fué muy aplaudida el aria célebre tlel segundo acto. 1\fuy bien el Sparafm•·.
le ele Crety, y bastante mala la Magdalena a..
la señorita Delgado.

Sig. Petri Lisa, soprano lfrico que hará su presentación próximamente en el Arbeu.
realización de hermosos triunfos. Si las voea
lizadones v los trinos fueran en ella tan acabados, tau· perfectos como sus felit'isimos ª"U·
dos, no vacila ríamos en reconocerl::i. ya co~10
una !{ran figlW'a de artista. Pero, ,quién dud,1
que lo será amlanclo los nñosf Ya lo ha dicho
un ,•ronista mu,,· &lt;lu"110 y muy perito en achnc¡urs teatrales: todo hace presentir rn la Yic
e•arino á la rutilante estrí'lla futura.

diciones para lograrlo. Niéguenlo, ai se ntrrven, los que la deron eu el último neto elí' )a •
&lt;ípera verdiana.
Los demás artistas cumplieron. El conjunte,,
como la mayor parte de los que hemos aplalldido en la actual temporada Jirica, en óperas diversas, fué exrelente. Debe ello de atribuirselo repito,- á la espléndida batuta del maestro
J gna&lt;· io ci&lt;'l Castillo, tan sobria, tan seg.ura, tao

Rica,do Mutio.-Tenorio.- Colon.

Ho habla ya ele] l'strt&gt;no í'n el Arbru ele la
nueva cí¡,t•ra ele J'm•c iui "La Fanciulla ,lel
'Yest, ''estrenada el año pasado en el Matro1,·•
litan ele NueYa York, y que tanto ha dado qu~
hablar á la crítica ele ambos mundos. Si tal
estre.10 se lleva á eabo, constituirá él, sin duela
un triunfo por lo que representa ele csfue·?o
para el mnestro del Castillo y los artistas qur
le rodean. ¡ Y rn \'erdad que sería ,le 1h•sears1•
110
ólo porqu&lt;' 11ec,,sitarlos ::in,l::unos dl' trabar

Tenol'io.- Mario Vittoria. -Arbe •.

�Los acontecimientos pollti\•os tic los último~
días han &lt;lado origen {L una ele las fie~tas má,
d ignas de meneión tanto por su signifieaeióu
política para el país eomo por haber reuni•lu
á los personajes más prominentes y clistinguidos de nuestra sociedad.
Uon motirn del ,·iaje que emprende :L Europa el señor Licenciado don Francisco León de
La Barra, después de haber &lt;&gt;nt regaclo el mando supremo del pais, el señor don Francisco J.
Mad~ro, actual Presidente de la Repúbliea :
su chgna esposa, oh,,equiaron á los señorps d'
La Barra con un banquete que se efectuó .,¡
sábado 4 ele los corrientes en el restaurant clrChapullepee.
El gran salón clPI restaura! se hallaba bellamente adornado con plantas _v flores y el a.;pecto de Ja mesa era eneantador.
E sto lo Yimos antes de la fiesta, durante ella
solo tm·ieron asiento á la mrsn lns familias ,1c

"ªr en mi nóniva. No es este de carácter oo•
Íítico, ni tendrá para la generalidad ele ñ1:s
lectores la importancia del anterior, pero P&lt;
t ambién de alta significación por haber sitio
un homenaje á la obra de un escritor.
Un grupo de miembros distinguidos de h

Estudiantina infantil en la fiesta
escolar efectuada el último domingo en Gualupe Hidalgo,

'l'orroefla, s~iio1 ita .\r.¡;rl:L )faekro, sciior Ja ime GJr:w, s&lt;&gt;ñor ,lon Alfonso )ía,lero. s!'iior
Alfonso .\ ln1rez, spñor .Tulio )faclero, señor Anto11io Hnrahill , seiiorita C:1u1elal11pe Vndugo y
sPiior Ha h·:ulor )fa,lno.
Dada la el ist.inr ic',n ele 1,\ t•onr11r1·('11P i11, h •ir'.-

J

Grupo de asistentes al banquete ofrecido por el señor Madero
al sefior de la Barra.
los. señores Madero y fü, La Barra y amigc~
~nn romc&gt;ntarios que serían ociosos, sobre to
ínt11nos ele las r itacfas familias. Por las cr6•
,lo &lt;'• I ,·i~t:t 1l e que no estuvimos en la fiest-1.
nicas sabemos q111• en la mesa tomaron asient 1
lns si_gui cnt~s personas en l:t forma que se di•
XXX
&lt;·&lt;' m11s aba.10:
Oruparon los lugares de&gt; honor, el sc&gt;iior, liOtro banquete merere o&lt;'upar C'I prC'sente lu('eneiado Franc·i~e·o 1,. ele la Rarra ,. don J,'ranc:isco 1. ~fa,lero. A la ,lerl'e·ho el!'I · señor de h
Barra, tomaron asiento la seiiora Sara P. d,
).fadero, licen,· iaelo Rafael ll!'rni111,lez, )[in istrn
ti&lt;' Gobernac ión; st&gt;ii orita ~ll1•11a Villar1·¡&gt;n], clon
J'ascual Orozc·o, seiiorita c)p la !:larra, Gustavo
Madero, señora de González, Alb&lt;'rto ).ladero y
Domingo Valdés Llano. A su izquiercla, señora
)fercedes Gonzált•z &lt;1&lt;' ~Ia,lno, don Abraham
Uonzález, seiiora di' Madero, (&lt;lou Alh!'rto), li
cenciaclo \'idoriano &lt;'arranza, seiiora \ 'ilarreal
d e Madero, Jngeniero lgna1•io l ,. ,Jp la Rana
seiíorita Mer1•ed!'s ).fadero y lit·t•ne·ia,lo J. &lt;:u:1:
el:tlup&lt;' (lonzidez.
A la cl eret•ha rlc&gt;I seiíor Pra m·isl'O 1. ~ladero:
seiiora Olintres de )ladero, F'rnnris&lt;·o 1-Ca,lero
sr., señora ele Ourza, sefior Bernabé L . ti!' la
Barra, señor:~ Madero de Zinón, 1loctor Raf.Le1
Cepeda, señor Raíil Madero, señor ny ullan te clo
turno del señor Presidente y señor Gabriel ~fa.
clero. A s u izquierda; señora Refugio Borneque
ele ele la Barra, seiior don Ernesto Madero, S&lt;'·
ñora ele don Alfonso Madero, General Enriqu~

El maestro Meneses rodeado de sus discipulas
que fueron á f elicitarlo con motivo
de su onomástico.
colon ia española quiso mostrar su aprecio y ·-u
agratleeimiento al señor don Peclro ~Iarroq•1ln
y Hi v&lt;'rn por su libro intitulado" Amor á Espafü1' ', ruyos productos se destinaron á u,1 asilo
ele nifios españoles, y escogió la forma de .n
banquete que se efe&lt;-tuó el domingo último en
el gran salón del casino español.
'J'llmpoc·o tuve el gusto &lt;le hallarme presente
fL esta, fiesta, pero mi entusiasmo por la literatura ha hecho no deje pasar en silenci o este
homenaje á un hombre de letras.
Fueron comensales los señores: José Sáinz,

Mesa del banquete ofrecido a! Sr. Marroquin por la colonia espafíola con motivo de su último libro.

J esús F ons(•ca, doctor Tomás G. Perrín, Césa~
Campesino, Domingo Peón, Rafael Rodríguez
Beuriñana José Oar!'ia Berna!, Félix Fernán·
,lez Yeia,' )íariano Garria )Ii_jares, Yictoriano
Sierra, José Suárez, José Rolís, .Estau islao F
P ola, Miguel Llano, Gonzalo de .Murga, Balt:1
sar )Iárquez, Mario Redila, .\ntonio Ortiz,
Andrés San Sebastiáu, Marcial ele! Praclo, Crisanto del Yillar, }'ernanclo Zarnla, Salvador Es
c·andón, José Ramón C'aso, José Sánchez Gam
boa, }'croando Catarelo, clo1·tor Franciseo G
Ballina, Ingeniero Baltasar }'ernández Cué, An•
touio del Valle, Luis Yegamhr&lt;', Salva&lt;lor Amie,·a, Eduardo Angoitia, B enigno Díez Sa lc~da,
Eusebio Oómez de la Fuente, Cándido Are,·e·
do, Benigno F. Pola, Tomás Barro, Aparicio Alvarez Miranda, Manuel t1. Cortiiios, }'erunnclo
,]el Valle jr., Francisco }fijares, M. Nocetti,
Juan G. Yegas, Mig uel Bertrán ele Quintan~.
Pedro Díuz Rivera, Ramón Fernánclez Alvarez, Francis&lt;·o Sordo J&gt;erlregal, Santillgo Prieto Daniel Yentura, Anton io de la Llata, Cu~todio Llano, José de Caso, J osé María Quint:i
na, J,'ranl'is\·o Quijano, Telesforo OarcÍII, Jaime
Carbonell, }'rancisco Bustillo, José Salvidea,
.ruan Trigoyeu, Adolfo Prieto, licenciado Neme
sio C:arefa Nara njo, Francisco Lozano Nieto.
José Yalle :Mestas, Alfonso González, Ul piano
Sañudo, ,Juan Cre:ipo, Rafael Pineda, ~ligue!
Varona, ,Jesús Muñoz, Augusto Ibáñez Serrano,
Pío Xoriega, Iiiigo Noriega, jr., Angel ele Caso Roberto Caso, :Martín Sañutlo, }'rane iseo A.
L~rín, José &lt;le la H orga, Pélix Balm&lt;in, Igm,
l' io Esternu, Francis1•0 Puii, y B asil io y Rafael Hernández.

t

NUPCIAL -Sra Juana Elena Martfnez de Wiegand,

�SPORT
El SEGUNDO DOMINGO
DE CARRERAS
CRONICA

..

rrrras, no ha surrdido lo mii&lt;mo rn los días sut&gt;¡¡Íg-uient rs, por lo qut• hay quo confesar cou
tristeza que uo ha. arraigado cntro nosotros
el deporto tle los reyes.
Pero si clescle el punto de mira social la
temporatla ha decaído algo, no ha sucedido
lo mismo s i se considera vor- lo que respecta
al deporte, propiamente tal. Las cartas de
,·arrcrns han sido mo1folo en su género y digna,
1le figurar en cualqufor hipódromo del mundo.
f,as S&lt;'is carroras que se rorrieron el domin1!º ítltimo mcredan haber sido preseneiadas por
mrn concurrerwia mucho míts numerosa; en to1las ellas hubo interés; 'so corrieron en una
for111a sensadotrnl, y á no ser por t¡ue entre
nosotros no hC asiste á un 1•spectíu·ulo más que
el primer &lt;lía, rl stand sr hubiera \'i~to lllUl'hO
más roncurritln.
Los Vl'nce&lt;lores en las sc•is rarreras, en el
orilrn en que se efectuaron fu~ron romo si
guc: w·. H. l&lt;'ord, Leopold, Tim Judge, Machintla Sona y Lacrose.
Escenas durante las cm reras del último domingo
Desde el punto de vista social, la temporada
de carreras del segundo derby mexicano e3tá
lejos d¡, haber continuado con el entusiasmo

rnn que se inició. Si bien es cierto que e1
primer domingo más parecia un garden party,
según dijo un cronista, que una reunión de ca-

Los programas p reparados para los siguientse dlas de carreras son muy atractivos y , e, una l"ast·1ma que se siguieran viendo
'
r,a
Jas
tribunas tan desiertas como el domingo.

Imposible es no de_diear un recuerdo ÍI h,s
''ausentes,'' durante estos tristes días ele! mede noYiembre. Porque, en efecto, lectoras mía•.
¿ quién no tendrá fija ea su memoria la imag-e,
de algún sér querido, que la muerte le arreb?
tóf En la mayor parte ele los corazones ha,un altar Intimo y secreto; un retiro misterioso
tranquilo, y desconocido para los &lt;lemás, e11
donde se consagra un culto reven•nte á los
amados desaparecidos. '!'ocios llevamos esa
"capilla ardiente" dentro del alma; allí t!epo•
s itamos las flores ele nuestro c·ariño v las Hilen•
ciosas lágrimas de nuestra incurable- pena, reanimando incesantemente la lmr. ele la fe, porque es el úníeo resplandor que puede iluminar
las profundas tinieblas de la . muerte.
Pero en este tiempo, mientras las campanas
ele las iglesias llaman á la ora,•ión que implora
para los fieles difuntos la bienaventuranza
eterna, y en tanto que los monumentos sepulcra•
les desaparecen casi bajo un manto de flore~,
como si el tierno anhelo de los vivos tratase
de cubrir con perfumados pétalos, los misera·
bles despojos que allí se ocultan, todos los sen timientos reprimidos, todas las nostalgías disimuladas y las melancolías interiores, estalla•,
en un amplio desahogo; el llanto corre librnmente sobre los rostros entristecidos; las pal&gt;1 •
bras de amor y de inmensa desolación se esca•
pan de los labios, convirtiéndose en f erviente
plegaria, y los suspiros se ele,·an hacia el cielo, semejantes á las nubes de in_cienso que Sol
ben lentamente hasta las altas bóvedas, par:.
seguir, después, su interminable ascensión por
el horizonte infinito y azul.
No se olvida á los muertos queridos, no¡ acaso tenemos en algunas ocasiones, que su r'
cuerdo se vaya debilitando, y entonces, com,l
clice Georges Rodenbacb, '' mueren una segun
cla vez en nosotros." Pno, de improviso, u,1
cletalle insignificante, una circunstancia ioespP·
rada, nos revelan la existencia ele aquel sentimiento que juzgábamos ya extinguido.
¡Cuántas Yeces una mirada, una sonrisa ó
el timbre de una voz, evocan ea nuestra memo•
da la imagen de alguna persona muerta, á quien
profesamos inmenso cariño! Al oír una frase
musical, al ver ciertas flores, ó al aspirar de•
terminado perfume, parece que tenemos allí,
muy cerca, ese sér, á cuya ausencia no podemo~
acostumbrarnos.
x en la época actual, el recuerdo de los muertos es más cloloroso, aumentado, como esU., por
la consideración de los últimos acontecimientos.
Todavía tenemos grabado en la memoria el cuaclor de horror y de exterminio que la prensa
nos ha descrito: los siniestros resplandores del
inrenclio¡ los lamentos ele los heridos y los gi'i•
tos salvajes tle los asesinos; y luego, sobre todo
este conjunto espantoso, un silencio lúgubre, el
~ilencio de la 111u('rte, que en su muela Elo,•uen ~ia dama á ,·occs, pidien1lo justicia para lo~
culpables y consuelo para. las victimas. No &lt;le·
be extrañar, pues, mis amables lt!ctoras, que la
pieclacl femenina so haya manifestado en est,1
vez como en tantas otras, y sin duda algun::i,
laH caritativas damas mexicanas seguirán dando nuevas muestras de sus generosos sentimien•
tos, or~aaizanclo dh·ersas formas de socorro
l•Hrn los muchos infelices que car ecen 1lc hoga,·
,. ,le sustento.
· f;n una obra colecth·a, todos los impulsoJ no•
bles co ntribuyen á su desarrollo, por tanto, lcr toras mías, mientras las campanas llaman á
orar, y el órgano desgrana sus notas graves, re
ligiosas y sonoras, ofrezcamos á los muertos y
á los que padecen, nuestro místieo homenaje di,
plegarias, y depositemos sobre las losas de lo~
sepuleros las Ílltimas flores de la estación.
X X X

Jia1 un gran interés entre las damas distin-

¡.,ruiaas por aber l'Uúle~ serán las pieles 111á,
!Jiea aceptadas durante el otoño y el in,·ierno.
DC'spués del armiño, qm', co111u ya di,je á n:i ➔
lectoras, tendrá la preferencia ele la ;\Coda, ~-~
tlebC' señalar el taracul y t&gt;l topo, los cuales oh·
te.Hlrán no sólo el honor de 1·111npletar los at:1·
YÍOS femeninos, sino tle adornarlos, aun cuand,,
se trate 1le trajes ti(• \'C'rt'monia. rn astrakán,
muy en ,-o~a este afio, s&gt; adoptar{1, igualmente, para los mantos prá&lt;"til'os _v elegantes. La.,
g-ra ntlps '' echarpes'' flexibles, hechas en armi
ño, topo, breitsrhwaatz, nutria y \'ibelina, se•
rán en extremo estimadas, y alg-unas se &lt;·oml-i·
nar{tn coa tprl'Íopelo ó muselina tle seda, arrel(lanclo estas telas &lt;•n g-ra1·iosas 1lraperías, que

envoh'erán artísticamente la silueta femenina.
También se habla mucho ele una interesante no·
Yedad, iatroclucicla últimamente en el mundu
elegante, por una célebre artista parisiense. Dicha aov('clacl es el manguito de plumas, las Cola·
les deben de armonizar perfectamente con lab
del sombrero, así pues, si éste se adorna con
amazona•, el manguito se confeccionará del mi~mo modo. El modelo más liado á ese respecto.
es uno, hecho ea muselina ele seda gris ceniza
guarnecido con varias franjas de plumas d~
avt'struz, en C'l mismo tono. El sombrero es d,'
paja grb, adornado coa dos grandes amazon11.s
,lC' ese rolor. Citaré á mis lectoras, otro ex
quisito modelo que consiste en un manguito de
muselina de seda, blanca, combinada con plu·
mas blancas, '' deírisees' ', colocadas en ancha~
ban&lt;las; y el sombrero es de fieltro blanco ador
nado con esas mismas plumas. No cabe duda
que en la época actual, gozan ele
wan fa\'or entre las clamas eso~
li n rlos artículos, pues parece 0•1e
Yan i1l\'adicnclo todos los acces.1
rios de la "toillette". Los sombre ros, los trajes, los abrigos, las '' eh•
&lt;·arpes" y hasta los manguitos se
adornarán con plumas, así pues, e,
muy justo decir que éstas tienen.
el cetro del buen gusto.
Se anuncia, con toda formalidad,
que el gusanillo ele seda va á es•
tar muy ea boga durante el invinno, confeccionado con él, sombr&lt;?
ros, "aigrettes ", vueltas de cuello,
manguitos y bolsas de mano. El
secreto de esta confección será fá·
cilmente profundizado por el iugenio ele las mujeres laboriosas, ha•
bituadas á los trabajos de aguja,
ele manera que podrán dedicarse á
esas lindas labores, a las cuales
ellas imbrán añadir, el indudabl J
encanto de su gusto personal.
No terminaré sin describir á mi·i
Jertoras un hermoso ma;to ele t ;;rciopelo negro, guarnecido con cibe·
lina. negra, y el forro es ele· sed,
liberty, blanca, porque la Moefa
gusta mucho actual{Ilente ele ofrc•
cer ea sus combinaciones ele colo·
res. los más audaces contrastes.
En la próxima crónica seguiré
rlanclo á mis amables amigas des&lt;·onot'idas, importante• noticias so·
hr(' las últi11111s no vt'cla,les fl c la~
roufecciones de la estación fría.

UNA FRABE DE SOCRATES
El hombre debiera obrar siempr e
rnmo si tuvi&lt;'rn teHtigos de su con•
1h1d:1 1 y ppn,ar como si se pudiera
lrt'r eu l'I f on do lit• su alma.

o o
La quiromancia se practicaba ya
en tiempo de fo&lt;s ,a .ntiguos griegos.

ºº

Los trenes rusos llevan un departa.me;n.to para señora¡¡ fumado'l'lll!,

�..

Traje para tardes, propio para té &lt;, reca¡,ción familiar. H echo ele terciopelo bronceauo.
La tela se abre en los costados mostrando adornos de muselina de seda; igual adorn 9 lleva el
cor piño por la parte de delante, y las mangas.

Elegante traje para comida. De satín blanco cubierto &lt;'on muselina de seda negra .I'
encaje negro muy ligero. Ya guarnecido con una banda &lt;le berminia blanca. Cinturóu J t
ta.f Ptta verde manzana.

~ · · . ·.

···;·.·::·:,•::'::::':.:·:·:·.·::.:=.:··,
..
:·:··..:··.',::.:=·
..;,::.,_:
..;·:.::::::::··:.::::.·
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...
.

.

1
~:_: :.~~-_:: : : :.

-~,1

.·: .. :·.-..:•:·:·...:~..::.,....

�l!l Mundo Ilustrado

N'RAQUf.f ft

RESPUESTA
Amante ele las flo res: Ya tuve
el gusto de contestar por correo st•
carta, y de en,iarle el catálogo q1.ce
desea.

-=======:::::3/""w

MODAS DE OTONO

Novela corta por FRANCISCO COPEE F-

o E. LA ACADEMIA FRANCESA

· (Traducción especial par a " El Mund o i lustrado").
Enriqueta meditaba. Esta era la hora más
exquisita de su vida, pero también la más peligrosa. Dentro de un instante Armando la llf•rnría á su casa, en el barrio del Vaugirard, al

su acc1on es antiséptica detiene la descomposición de los restos de los alimentos. El agente más eficaz en este sentido es el Odol. La
medio de pastas dentífricas es enteramente
limpieza perfecta de la boca no se obtiene sierróneo, entiéndase bien, si lo que se procura
no por el uso del Odol, y esto por la propiedad
es conservar los dientes perfectamente sanos,
particular que posee esta
y opinamos que este es el
substancia
de penetrar en
objeto de todo lo que se r elos
dientes
p:cados
y de imlaciona con los cuidados de
pregnar
las
mucosas
ejerla boca. Quien desee conserciendo allí una acción antivar sus dientes perfectamen\
séptica que per siste por
te sanos debe ante todo acostumbrarse á mantener su
~. J muchas hor~ El uso reguboca en un estado de limpie- 1
lar del Odol preserva los
za perfecta por medio de un \
dientes de la caries detelíquido ant iséptico. El limniendo los estragos de ésta
piarse los dientes con una
en los dientes ya atacados.
pasta, sea la que fuer e no
El Odol puede pues, con
puede nunca precaverlos de
toda verdad, ser considerado como el mejor de tola caries, y esto por la sendos los remedios que puedan
cilla razón de que los puntos
- emplearse para el aseo de la boca.
más propensos á ser atacados, tales como la
parte interior de los molares, los interst icios
El Odol está con tenido en un frascode los dientes, las despostilladuras, etc., no
gotero que encierra la cantidad suficiente
para el uso de varios meses, y está de
pueden ser tocados por la pasta, y por ahí sigue libremente la destrucción. Un líquido,
venta en todas las buenas Droguerías, Boticas, Perfumerías y Farmacias.
al contrario penetra por t odas partes, y si

fl Sistema casi universalmente adoptado
Consultaspara las Damas en nuestros
días, de limpiarse los dientes por

el ser amado y deseado hasta ese punto; sintiéndose ya demasiado feliz de tocar esa earnP
fresca y sentir ese olor de mujer. La virge!l.
sin ignorancias hacia la cual se dirigía su d•!-

•

Beatriz: Se usan mucho los jaq uets de terciopelo negro, para completar el traje "tailleur."
.
Creo que su atavío resultaría muy
elegante, confeccionado ele! medo
siguiente: el traje, de paño "vio.Jeta pensamiento" adornado co•1
agremanes y pasamanerías de seda, negros. El jaquet de terciopelo negro, y la pechera de tul grue-

Sinopsis de l os números anteriores.
(La señora Bernard des Yignes, que ha quedado viuda, decide, contra lo que preven sus
amistades, no casarse, y dedicarse por comple
to á la educación de su hijo único. Su amor
mat ernal se crece ante el sacrificio hecho, y
se convierte en idolatría. En tales condiciones, la señora lleva á la casa á una bella co,turera, y su hijo se enamora de ella; la buena
y dedicada madre siente arder su alma y su
cara ante este acontecimiento y como en los
momentos en que ha sorprendido una carta de
la amante, entra el joven le arroja á la cara
la carta con graves reproches.
Sin embargo, el amor de los jóvenes no tie
ne nada de culpable, no es más que el result ,.
do del acercamiento de dos seres de sexo dii·
tinto, bellos los dos, y de buenas cualiditde,
los dos.
'
Después de un periodo de amor platónico, le~
muchachos se hallan un día en la calle y pien
san hacer la calaverada de cenar juntos.
Durante la cena Armando hace contar su d -:·
lorosa historia á la obrerita y después de Ja
cena deciden ir al bosque de Boulogne en carruaje abierto.)
(Continúa.)
Armando se aproximó a su amiga y le tom í
la mano. Enriqueta la retiró, y él creyó ·ncontrar resistencia, pero ella se quitó los gua!l-

tes y le ab anaonó sus dos manos descalzadas;
á este primer contacto los dos si ntieron un es
tremecimiento de ,oluptuosidacl. El aire había refrescado de un soplo el bosque, que olía
á verdu;a, les acariciaba el rostro. E l roda~
de los carr uajes acompañado por el pisar de
los caballos les adormecia muellemente; se sentían como llevados por un río lento. EntonceJ
el joven se inclinó bacía !&amp;, oreja de Enriqueta
v murmuró con dulzura : '' Os amo''· .Después
b uscó en la sombra la mirada de su amiga, l a
que se fijó en él tierna y pensati,a.

fondo de la calle Lecourbe. La tía no estaba
en casa y si él le pedía acompañarla en su ca~a ella' ~o podría rehusarse; no podía negarle
n;da. .Además, esa misma noche quizás, ó á
Jo más al día siguiente, sería suya. La pobr ,i
hija del pueblo no se hacía ilusiones á ese r NI·
pecto. Ese joven á quien ahora juzgaba más
inocente que nunca, estaba enamorado de ella,
no había duda. Pero, icuánto tiempo la amaría? Ella no podía ofrecerle más que su amor
y su juventud. Seguramente q~e él hab~a d-,
a ,·ergonzarse pronto de una amiga tan s1m_¡,1e
y tan ''ordinaria.'' Solo en los cuentos de la,
abuelas es donde los príncipes encanta,1.ores s&lt;'l
casan con las '' Piel de Asno'' y las Cenicientas. Aun cuando llegara ella á inspirarle algo
más que un capricho, atraerlo por un sentimie1:to duradero, á pesar de todo, t arde ó temprano tendrían que separ arse.
Tal era la historia de muchas ele sus amigas. Uno, dos ó tres años de bellas locuras
con un amante de manos blancas, y despc.és,
adios parn siempre. No, seguramente que lo
que hacía no era prudente. Algún día se vería abandonada como sus compañeras de taller. La mayoría de ellas, sucias y golosaa
se habían hecho malas mujeres. Otras, más razonables, habían acabado por casarse con hor1bres de rn condición, obreros ,·ulgares, que ha
cían San Lunes y á veces aún las golpeaban.
Pero iá qué forjarse pesares de antemano~
i Acaso liabía ele ser su destino mejor que el
de las otras muchachas7 La juventud se m'.lr·
ch ita como las flores, y después queda toda la
vida para pasar trabajos! Felices las que p irden tener en sus primeros años la dulce alegria
de un amor que no es brutal y gozan de su
no,·ela romántica! Enriqueta debía considerarse como de las más favorecidas, pues, cuando
menos, era hermosa, bastante hermosa para h,1ber gustado á ese bello hombre que le oprimia
las manos con tanta fuerza y le decía palabras ardientes junto al cuello. Cómo se sentía halagada en sus delicadezas de mujer por
aquel h ijo de familia de color puro, ele voz
acariciadora, de actitudes elegantes!
El pobre colegial debutante no se imaginaba

tima, mucho más si se piensa. que
dicha calumnia ,·iene de su hermano.
La situación de usted es bastante
difícil, pues si descubre toda la
verdad á sus padr.is, éstos sufrirán
esa vergüenza terrible, delante del
señor que es para ellos u n protcc·
tor querido y respetable, y al cual
ha. robado el hermano de usted,
una cantidad de dinero tan fuerte.
No pudiendo restituir esa suma, se
verán obligados á confesar la falta
y á descubrir al ladrón, dejándolo
entregado á la acción de la justicia, y todo esto significa una serie
de grandísimas penas para los pobres padres del hijo culpable. Siu
embargo, el delito ha recaído in-

seo, estaba tat1 emhriagadJi como él. , llubillra
querido besarlo, estrecharlo, respirarlo como un
ramillete ele flores. Se contuvo mucho tiemp.&gt;,
pero, al fin, no pudiendo esperar más, despu6s
de haberse asegurado de que nadie los veía, E'l
riqueta posó sus labios silenciosamente sobr~
los labios del jo,en, y los dos amantes, inadvertidos, cambiaron su primer beso bajo el easueño solemne de las estrellas.

esas clos penas, es menor la de ver
á su heredero en la cárcel, que si
su hija, la señorita de la casa, fuilra señalada como ladrona d,ilantu
de toda la sociedad.
La resolución es cruel, no lo du.do, mas para asunto tan difícil no
encuentro otra que darle, y m.1y
ele veras siento su justísima pesadumbre.
SECRETOS DE TOCADOR
Niniche: La hermosura de la piel
es, acaso, la mejor belleza . de un
rostro femenino, así -es que com·
prendo la preocupaci6n de una joven como usted, al mirar su te¿
arrugada y marchita, cuando sólo

ISE&amp; ORITAS

VIII.
Esa noche Armando entró á casa bastante
después de la media noche.
Volvía del fondo del barrio de Vaugirard,
ebrio por su primer triunfo de amor, y, ea
medio de la claridad de la noche de mayo, su,
pasos victoriosos despertaban los ecos de las
calles silenciosas.
Noche inolvidable! Todavía, aún en recuerdo
se sentía confundido por su propia audacia.
&amp;Era acaso él mismo quien había pedido á E nriqueta que Je permitiera subir á su casa f
¡Era acaso él mismo quien había subido la escalera guiado por su manof
No olvidaría jamás aquella habitación!
Y
sin embargo, eran bien miserables aquellos d,is
cuartos del cuarto piso. Aquel comedor exiguo, estorbado por una chimenea ele tubo e1, dado, una mesa redonda, una máquina de co
ser y un _canapé, era feo. También lo era, y
además miserable, el reducto de la grisett a en
el que las imágenes de Gambetta y de Gar ibaldi, recuerdos de las ideas liberales del padre,
hacian pareja con el crucifijo de cobre y l.l
rama bendita suspendida sobre el angosto lecho.
Pero en ese rincón de miseria Armando vió
abrirse para él un paraíso desconocido. Salía
de alli dbrando aún con el misterio revelado·
JleYaba en sus manos, en sus vestidos en s~
barba naciente, el ,oluptuoso perfume' de esa
jo,en amorosa que pocos momentos antes se
enlazaba á su cuello para retenerlo un momen to más y depositar en sus labios el beso cálido
de la. despedida.
(Continuará.)

justamente sobre usted, porque su
hermano la acusa de habe! sub,·
traído ese depósito sagrado, para
entregárselo á su novio, que por
de~gracia t iene el vicio de jugar.
As1 pues, como la calumnia eot.:1
bien tramada, puede ser creió.a y
la inocente "Fineta" se vería precisada á aceptar las fatales cor.secuencias de tan repugnante ncci6n.
y como en la mujer es más escandalosa la mala conducta, fil'! atrilvo á aconsejarla de este modo: Si
su hermano no cede á las am.:muzas
que usted le ha hecho, de pres11nta r
las pruebas indudables, con las cuales queda demostrado su delito, entonces, manifieste usted á sus pa
dres la verdad entera, porque Pntre

•

so, color de violeta, pues actualmente el gran "chie" consiste en hacer dichas pecheras de tonos vivos,
y no blancas como antes se llevaban. En cuanto al sombrero, l,i
aconsejo que lo elija de t,uciopelo '' violeta p(!_nsamiento,'' guarnecido eo.., plumas de avestruz, no
g ras. El manguito puede ser de
muselina de seda violeta, adornado con franjas da plumas amazonas, negras, porque esta es la última novedad de la Moda, para la
estación fría. Los guautes de cabritilla ó piel de Suecia, en colores
discretos, como gris perla ó café
hoja seca.
UN CONSEJO
.Fineta: Tiene razón en aflijirs&lt;' 1
por la calumnia de que ha sido víc- .

La deooloración y la palidez del cutis., blancura de los labios, de las encías, de la lengua,·
de la coyuntiva , debilidad y pequeñez del pulmón, palpitaciones causadas por la menor emo•
ción, apetito caprichoso, digestión lenta y difícil, constipación. etc., son síntomas de la anemia que, con el t iempo, puede degenerar en
tuberculosis. Para combaUrla t óm~se el

VINO DE SAN GERMAN
DR. BANDE R A,

de Latour Bauments, cu yos resultados son maravillosos, pues la transfor mación de los elementos introducidos se hace rápidamente y el
número de glóbulos encarnados aumenta prog resivamente hasta que llegue á superar la cantidad normal.

P rofesor d e Fisiología en la Eecaela.
Nacional de Medicina. de México.

De venta en todas las Droguerías y Botica,

"He usado con excelentes resultados
e l vino de SAN G ER MAN e n caeos de
tisis pulmonar, d e a nemia. y de enfermedades cróniCM de la piel. "

�El Mundo Ilustrado

Esta debe ser la primera consideración
al escoger una preparación par~ el !º~ador.
Someter el cutis delicado á la acción 1mtante
decomposiciones químicas que son desconocidas es invitar los males.
El Jabón Boratado y los Polvos de Talco Boratado ele

MENNEN
no solamente son absolutamente puro~. sino que sus cualidades los

hacen Ideales para el cutis más Irritado y delicado. El uso c_on•
tlnuo de estas preparaciones dán por resultado una tez más hm•
pla, más saludable, más bella.
GerbardMcaacaCbcmioal Co.,Newuk, N,J.,E. U. de A.

ta~ dos personas no pueden servirle de suficiente respeto, y quién ;;abe
si el novelesco y enigmático "I~an!·
lct' ', pret-en&lt;la hacer . con HU ~lts~1pula un buen negocio pecumario,
pues se trata de uua herencia codiciable, y en tales casos, no es Jloc_a
fortuna para un extranjero amb1
cioso realizar sus ensueños, ¡,or me
&lt;lio del matrimonio.
Además, está u.sted muy cx¡!u&amp;.,ita
á Jas act»roos críticas &lt;le ia sociedad,
y una mujer juici0ll3 n~ccsita pensar mucho todas sus ~eiones.
Espero que en 6U próx~ma me t1ará la grata noticia &lt;le lraber ,roto
ella misteriosa amistatl, á la cual,
sólo ,Je ha debido hasta hoy, tantas
penas y amarguras secret-a;;.

YO ERA GORDA
A LOS 20 AÑOS
Y TENIA UNA PAPAD..\.
MUY FEA

A,ucia para la diltribacioa ea Mezico :

U BOTICA NUEVA, lloat•rr•r, Mane Leoa.
Se venden en todas las boticas y farmacias
a 50 centavos pl.3t:a la caJa.

MARGARl'l'.\.

o
MOZO UN BOCKl

tiene veinte años. Pero es~o tlefecto tiene fácil remedio, pin·qne
no depende de la. edad, sino &lt;le l~s
condiciones especiales de su é.1ha,
y creo que Yoh-erá á tenerio tan
suave, fresco y terso como. ~ut~~'
si usa diariamente la '' Sua v1srn:! .
Es una preparación excelente, ,1ue
se ven&lt;le en las droguerías (lt} C8ta
capital.

Amistad misteriosa
Al principiar la vida ya llevaba conmfiro el
tardo de una mujer entrada en allos . Me d(
Ofelia.-G;ertamente¡ tiene u.ste&lt;l
Ignoro por qué en_tré aque~Ja tar- cuenta
de Que al.¡O debía hacer si no Quería
razón de calificar de ese modo ln
de eu una cen·erena. llaeia frí.&gt; resignarme al de,,tlno de toda per&amp;ona grueamist.a&lt;l que Je manifiesta su profe- y llo,·iznaba con insistencia, sin sa. Las personaa gordas no pueden ser atracsor de i(hiomas, pue-d la.~ relacionas que me dirigiera yo á parte alguna tivas, es simplemente lmPOSlble Y todo el
mundo lo sabe y para una mujer perder sus
entre ma estro y discípula, uo sou, determina&lt;la.
enc,.ntos penonales á los 20 es una calaml·
dad.
Idea es Intolerable 11.ara cualQuler
regkl general, ta? tiernas é ínti.ma,i,
Después tle haber recornJ? va mujerLa
Que ten,ra aspiraclon•s-Resolv( comba·
como las que ex.isten ent r,e m.ted y
rias calles, pasé de pronto ~or de- tlr mis tendencias á engordar con t&lt;.&gt;das mis
el mi3terjo,;o extranjero. Los días lante de una gran cen·ecer1a que energ!as y con todas mis fuerzas. Consuhé un
médico y me recetó una medicina Que me da&lt;lías de clase, le lleva flores: casi estaba rasi llena y entré en ella ba
apttlto y me dilo que no deb(&amp; de comer
siempre
rosas,
que
son
las
prefelas
cosas Que me gustaban. Me recetó una
sin moth·o que justificara mi deciMODELO
ridas de ambos; si usted está li- sión, porque ni siquiera tenía s~d. dieta oue era una tortura Estaba hambrienta y sufr ía el suplicio de Tántalo Yo veía loe
geramente indispuesta 6 fatiga1l:i,
Busqué un sitio donde pud tes" otros á la misma mesa Que .so, mis hermanos Y
H. B.: Doy á uste&lt;l el •modelo que
su bondadoso maestro no admit,• estar con hol!rura y me senté al la- amlg0s. comer las cosas Que yo deseab1, comer ,
clesea de traje de reunión para ~emientras Que yo me alimentaba con un pe•
iiorita &lt;le dieciséis años. Está hc&gt;
que trabaje intelectualmente, y do ele un ho..,mbre que me pareció daclto de pescado y un D&lt;&gt;Quito de leirumbres
él suple con habilidad la lec- entrado en años y que fumaba en lns(pt,lae, apenas suftcl•nte para mantener
cho en ,·elo de seda rosa pá 1ido,
un pajarito y Que un pajarito r ebusar (a couna pipa de &lt;liez céntimos, negra mer
adornado con encaje de Bruscl.1~,
ción,
tradue ieodo
á
los
bue
Cada.libra Que disminuía me costaba una
presillas de soutache de sec11 ros.t
nos autores, y haciéndole notar romo el carbón.
tortura Que ningún Sbylock podr ía concebir
y
Que
nln1rún sér bumann hubiera Impuesto
Seis ó ijiete platillos apilaefos a_n·
y botones forrados &lt;le seda..
Jas bellezas literarias de esas obras,
sino á s( mismo, Y cuando el hambre ó las
en la.s cualll!!, por un.a rara coioci- to él i11dicabau el número de boc11~ ob\fg•ciooes socl..les me arrastraban á hacer una buena comida, aumentaba en car- - - - - - - - - - - - - - - - - dencia, 8iempre se trata lle amo~ Que había tomado.
nes mucho má• de lo Que disminuía con una
· El bl'be&lt;lor era cah-o y \'Cstía po- semana
grandes é imJ_Josfülcs. Do:;pué.s, al
de tortura. Pero yo me mantenía firme. Me llevó rueses r educirme á un punto norterminar la foctura, el profe&lt;or se bremente v sin el menor asco.
mal.
pero
aun entonces todavía we Qned•ba
Apenas
·me
hube
sentado
junto
á
lamenta &lt;le .su vjda ...-olitaria y trisla papada, Que ae arri&lt;lgab&amp; á mí como una
él, me dijo con r eposada , •oz:
te, -dice qua sería oompletameute fecosa malla-na. Uesoh( Quitarme la y volví á
ponerme á dieta y á perecer de hambre l)Or-¿ Uómo estás?
liz ~ tll\iera á MI fado una dulce y
bRb(a determln•do vPncer á cua!Quler
Le miré atentamente, y mientras Qoe
querida co111pañara, en la cual encosto Cnando •ene( todavía tenía les marcas
de la papada.carne• flojas Que coleaban en
contrara el complemente &lt;le su i;ér, le contemplaba, aiiadió:
plleirnes y arruiras. SI hubler .. l)()dldo maot e·
-,No me couocesf
y describe detatlladameute la; cuanerme ,10 comer , la natnralua , al On, hublée-No.
ra vencido este estado. pero Y" yo estaba d ·
lidade-s &lt;le Ja di~cípula que lo e➔eu­
bll y bambrlPnta y vf Que tenía Que comer ó
- i Soy Des Barrets!
cha, pero ... nada más; ni una pamorir, y comí. En dos meses ya estaba ~rda
Mo
ºquedé
cstupcfodo.
Aquel
labra defini&lt;la y resuelta lle don&lt;lP
otra vez, y diiro 'irorda" l&gt;OrQue es la unica
palabra c1 ue lo expresa. Otras palabras son
po,ler asirse dignamente, para con- hombre era el 1·oncle Des Barret;:, demasiado
0na.•. Principié á estudiar las
Tal dicho, proveniente del cajer o tEMtar á su,; 1► 1·egu,11tas indrir,odas mi antiguo con&lt;lisc·ipulo.
comp0&amp;fclones uu!micas. MI prop6fllto era en
Le cstred1é la mano con tal tur- contrar alcro Que combatiera la 11:ordur a y la
de un banco, manifiesta la confianza \. co:ifesarle el inmen,;o cariño &lt;1ue
baciím, que no sabía qué decirle. venciera. Gasté tiempo y dinero, todo lo Que
que tiene la gente responsabl~ en ~sted ~ient e por él. Todo e:;te conten!a,y empecé á hacer experlmentolt conmliro
Al Jiu exclamé:
estas píldoras. E l Sr. A. L. W 1lson
misma Más de una vez medesf'Speré, la tarea
junto, penoso y ext1•aorclinario, hace
escribe:
-Y
tú,
i
cómo ~igues 1
parecía Inútil. Al ftn, accidentalmente, enpen":ir, mi quericl:1 '' Ofelia' ', que
contré lo Que tanto había buscado. nna pre·
-¡Como puedo!
"He usado con buenos reparaclón Que aplicada á la sup rilcle de la
ha caído usted, ,001110 rar..onahlemcnsultados las Plldoras del Dr.
-• r á qué te dedkas /
piel, bacía desal)&amp;recer el ,rordo. comn una
te piensa, en manos de un " liamMiles para las Nervios y el
catapbsma hace desllparecer una Inflama- ¡Ya lo ves!
Blgado, as( como las Plldoras
J,rt '' muy pe,!igrooo, y si no se doción,
La usé Pn la cara y se me desapareció
-Pero ¿sie111¡,ret
Antldolores. Las para. el hila papada como por encanto. L11. usé en mi
ficnde con pre.~tera y euergía, le e-;-Sí, siempre lo mismo.
cueroo y me Quité todo el 11:ordo Que Quería
gado obran tan
natural y
peran mucho~ y terr.ibles sufrimienme. Recomendé esta prep•racilln á
suavemente Que apenas sé Que
Y !lespués, gol¡.,can!lo sobre el Quitar
mis amliras y obtuvieron el mlsmp result•dn,
tos. , Se sabe, acaso, quién será ese mármol d!' la mesa, exdamó:
he tomado una. Como padezco
Hice
la
prueba en el extranjero y rué un éximuchas veces de dolor de cabintere-·.: rnte personaje? ¿ X o tenclrá
to completo. La exhibí en exDOslclones loter·
-¡Mozo, dos bocks!
eza tomo una Plldora Antlnacionales
y se llevó los primeros premios en
abundona1h á una legítima y buena
dol~r, y siempre me alivia."
Y una \'0Z lejana repitió:
todas partes. diplomas. mAda\lás y mayores
eowpañera. en un paM remot-0 r ¡SeA. L . WILSON, Sparta, 111.
premios
en
Par!s. Viena. Bruselas. He escri-¡Dos bocks al cuatro !
rá un liombr!' do honor, ó un aventuto la historia y¡,. be t&gt;UP&amp;to en forma de libro.
Hace ai'ios que dicho Sei'ior
Des
Barrets
apuró
tle
una
vez
su
Fste
libro
se
lo doy 11:ratls á cua1Q1 lera Que
rero escapado, ta·l Yez, &lt;le ,a-lgún preera cajero del Primer Banco
desee Quitarse carnes superfluas,, ápidamen_jarro y luego me preguntó:
•idio ! Puecle ser lo ono ó lo otro, y
Nacional de Sparta.
te y sin Incomodidad de ninguna clase. Y
- , (~ué hay ele nu cvot
Quedarse en estado normal sin sufrir bllmbre
como ust~l 110 tit.&gt;ne 111anera de iu-Nada, le contesté¡ llll' cletlic·o al ni tortura al.cuno. Escrlb• cooftdenci&gt;&lt;lmenPíldoras para los Ner- ,·¡.¡;tigarlo, ~-. ;,-; á 1&gt;e,,ar ,le haberle
te á l\lme Edna Wl\der, Oep\. 407, l{f)Cbester
tomerdo.
N. Y. E. U. de A .. .v si V. carga su fardo de,
dejado 11tlivi11ur ,;11 amor, éJ_ no fo rvios y el Hígado del
-¿ Y e~o te di\'ic1·te!
irordura
otro'.mes, V. mi3ma tendrá la culpa.
u1ét!ii2a ~..¡as ,·aga" '1ec,larae1on~:-;, .v
-Xó; pero ,qué quieres? No
sigue lamentándose do su exi~tell(·ia
son distintas de las demas. Muchas ai 0 1.ada; &lt;le ~u de--~o por encontrar hay más remedio que hacer algo.
ra uatlic nH• llorará ('11 e l mundo,
-¿ Para qué/
clases de píldoras vara el hígado, un'.I compaiiera 8emcjunte ú u.sted,
pdrs no tengo ni mujer ni hijo~,
Para
tener
una
ocupación.
por ser rígidas, se hallan "imposi- y á lanrnr "hon&lt;l0,1_Btl',pir0&lt;; que. csni cuidados do ningún género á
-Y eso ,de qué sirve/ Yo, como
bles" despues de un solo ensayo. tán muv en armonia ron la triste
que atender.
Las Píldoras del _Dr. Miles para lo~ .Y profu;1da mir.acla &lt;le su;;i hermos,,_s ves no hago nacla absoluta1»ente.
Bebióse rápidatnl•nt(' PI bock que
Nervios y el . H1gado no obran a ojo.i n~~ros. 'IU páli(]o ro,~ro / su ti- ('01~prendo onc se traba,ic cuando
a,·ababan de traerle, pasóse la fonno
se
(lispone
&lt;le
un
céntimo.
Pero
pura fuerza, smo d~. manera. suav~ po melancólii·o y pen~atuvo ', creo,
gua por los labios y t·ogió su piel trabajo es inútil ruando se tiene
y ~at~ral ~in re_torbJon de tripas O que haría u'-te&lt;l perfertan~ente_ Bi con
pa.
qué
vivir.
1rntac1on indebida. Con ellas no JHfl~urara
romper e-a m1ster1°'a.
- Pero tú no has sido siempre
Después,
dejando
la
pipa
sobre
se toma la costumbre.
au&gt;i,ta&lt;l, ¡rnrs casi siempre se oculta
así, Je dije.
el
mármol,
gritó
de
nue,·o:
SI el primer frasquito no diese alivio, e,. ,,¡ misteno ;.]«una ~orpresa des-Siempre, cles&lt;le que salí tlel co- ¡Mozo, un bock!
el d~ogulata volverá pagar el dinero.
• ,;aldi·.
"
legio.
Pregunte le.
~ 1 11
Y luego añadió:
-Pero eso no es vivir, hijo mío;
MILES MEOICAL CO., Elkhart, lnd.,
Acepte mi consejo y no se arre-El hablar me da sed, por falta
eso es horrible. Y pos más que diE. U. de A.
pr:,tirá. U.stecl ffi joven, hella y nica; do eo8tumbrc. Pues como te digo,
gaR, supongo que harás algo, que
,·i,·e sola con un hermano tle 11oea no hago nada y voy en,·ejeciendo
amarás á al¡,'llna mujer, que teneda•I y su dama &lt;le compañia; es- tranquilamente. Cuando me muedrás algún amigo.

"Las Píldoras para
el Hígado obran
tan Natural y
Suavemente."

Las

Dr. Miles

a:,

,

El Mundo Ilustrado
-Nada !le t'so. )Ie levanto á
las elO&lt;'e, vengo aquí, almuerzo, bebo cen·eza mientras espero la llegada de la noche, como y vuelvo á
beber hasta la hora de arostarme.
-Pero al llegar á París, ,qué hi&lt;•iste en un principio 1
-Estudié Dererho en el Caff. de
)[édi,•is.
- ¡ \' despuésf
-Después... me trasladé á esta
c·!'r\'ecería. No había de pa$ar totla
la vida en el Barrio Latino. J&gt;ero
lo que es ahora, no pienso abandonar este establ~timiento. ¡Mozo, un
bock!
-\'amos, sé franco conmigo, le
elije. ¡Has tenido algún disgusto
gra,·e, algún desengaño de amort
¡ C~né edad tienes f
-Trenta y ocho años; pero represento cuarenta y cinco.
--Con efeeto, repuse, estás muy
envejecido para tu edad; indudablemente has sido víctima &lt;le alguna desdicha.
-Te aseguro que no. Estoy viejo porque no tomo nunca el aire.
No hay nada que deteriore tanto
la salud como la vida de café. ¡Mozo, un bock! ,No tienes sed?
-Nó, gracias. Pero Yolviendo á
nuestro tema, es indu&lt;lable que en
t!ll vid~ .'hay i a1g\:, extraordinario
que me oct.Jtas.
-Sí¡ cuan&lt;lo muchacho recibí una
impresión te rrible, que me agrió
para siempre el carácter.
-iQué fuéf
-¡Quieres saberlof Pues escúchame. , Te acuerdas del castillo
dontle me educaron y en el que
estuviste rinco ó seis veces durante las Yacacionesf ¡ Te acuerdas de
aquel inmenso edificio situatlo en
medio de un gran parque, en el
que se Yeían \'arias a,·eni&lt;las de
1•edro1
-Sí.
--Supongo que te acordarás también de mi padre y tle mi madre,
tan ceremoniosos, tan solem nes y
tan se\•eros.
-Si, recuerdo perfectamPnto al
conde y á. la eontlesa.
-Tenía yo entonces trece años
y era un muchacho muy alegre y
muy satisfecho de la vida.
Pues bien¡ á fines de Septiembre,
algunos días antes de mi vuelta al
colegio, mientras correteaba yo por
el parque entre los arbustos y el
follaje, ví, al rruzar un sendero, á
111i padre y á mi madre que iban
de paseo.
MI' aeuer&lt;lo tle esto romo si hu
hiese pas:ido ay&lt;'r.
Caía la tarde y romenzaba á reinar la. obseuridad en la espesurn.
Apenas noté la presencia tle mis
padres me dirigí hada ellos, caminan&lt;lo entre los árboles, para sorprenderles, como si hubiese sido un
\'!'rda&lt;l&lt;'ro Ja,lrón.
Pero me ,letn,·e, lleno de terror,
{1 nlgunos pasos &lt;le clistnncia . .Mi

HIGIENE c1e1 TOCADOR
Las cualidades antidptfoaa.
detersivas yoicatrizanteaqu{
han merecido al

Coattar SapontnlJ

Le Beut

su admlsfc5n el'l los Bosplta?e1
de Paria, ell.pllcan la boga de
ese producto para todos los usos
del tocador : Cuidados de 1~
B0&lt;.g á qu3 purifica, de los
Cabellos cuya caida detiene.
Lociones de las Crias, Cui."
.:iadoa IDU!aos, etr.
Deaconttaru d1 laa falat/fcacton.•
ftl\l

LAS

... ARMACIAS,

A¡entea:Gugenhelm y Balare1qu1

Apartado 605. México,,

Una Reina
en 8 horas
La Mara'!illosa Transformación
de una Mujer Fea en una
Mujer da Belleza Regja en una noche
Una historia verdadera de comos~ quitó Jas arrugas y
recobcó Ja apariencia
de 20 años más
Jvvcn.

Miles le escriban sollcitando informes que suministra 1ratls.

Descubrimiento maravilloso.
Madame Lefevre de París, ha insistido por mucho tiempo, en que debe existir alguna prepara.
ción para hacer desaparecer por completo, las pecas, manchas, lunares y cualquier otro defecto de
la piel, causado por la impureza de la sangre.
Por fin logró descubrir esta famosa preparación
y nombró sus únicos Agentes en la República Mexicana, á los conocidos comerciantes Sres. Simcin
Picard y Herounos, de Chihuahua, Apartado No. 100.
QAl recihir el importe de $2 15 en Giro Postal á
su favor, remitirán por Correo á cualquier parte
de la República, UN POMO libre de gastos.

CREMA "LEFEBVRE"
Marca Registrada bajo el No. H,482.

~:- 6ARANTIZADA, INFALIBLE E INOFENSIVA -:&lt;se perseguirá judicialmente cualquier falsificación.)
-Tu madre es una imbécil; y
á matar y ecl1é á eorrer como una
además, no se trata de tu madre,
fiera perseguida, encaminándome al
sino de tí. Te repito que necesito
bosque inmediato.
ese dinero y quiero que firmes.
Corrí una hora, dos, no sé cuánY mamá le contestó con resolución:
to tiemJ&gt;o. Llegó la ,noche, caí
-No firmaré. Esa es la fortuna
sobre la hierba, rendido de fatide Juan y no consentiré que la diga, medio loco y de,·orado por el
sipes con mujerzuelas, como J1as
miedo, por el hambre y por la se&lt;l.
disipado la que heredaste de tus
Al ser de &lt;lía, no me atreví á
mayores.
lev~ntarme, ni á correr, ni á nada,
Entonees papá, ciego de furor,
temiendo encontrar á mi p'ldre, 'Í
asió á su mujer por el cuello y emquien había resuelto no volver {1
pezó á pegarle en pleno rostro ron
ver en mi vida.
la otra mano.
Al fin un guarda me encontró junMi madre trató de parar los golto á un árbol y me llevó á la fuerpes, pero no pudo lograrlo. Y paza al castillo.
pá, como un lobo, seguía pegándol~
l\Ii madre se limitó á decirme:
sin piedad. La infelir: cayó al ñu
-¡Qué disgusto me has darlo, hial suelo, ocultando su rostro en sus
jo mlot No be podido dormir en
dos brazos. l\li padre la Y0lvió tle
toda la noche.
cara para seguir atropellándola, seYo no contesté y me eché á. llo parándole las manos con que la desrar. 1'Ii padre no pronunció ni una
,·enturada se ocultaba el rostro.
sola palabra.
En cuanto á mí, hijo mio, me
Ocho días después regresé al coparerió que hnbía llegado el fütimo
legio.
día &lt;lel mundo y que se habían mo'l'odo lrnbía coneluítlo para mí en
&lt;lifiraclo las rternas leyes ele la
el munclo. iQué orurrió en mi sed

La experiencia de una mujer, b1lla y encantadora, es siempre iater~sante,' l fparticularmente cuando
ese experiencia concierne vitalmen •
te á todas las mujeres que sabct·
apreciar el encanto de la juventud,
y ,qué es más indispensable hoy 'i
la felicidad de una mujer que la
belleza f La historia de Helen Sauborn ele cómo detuvo el curso del
tiempo y se burló &lt;le los llamado.,
especialistas de la belleza, debiera
ser leída por todas las lectoras rte
este periódico. Massage facial, baños de vapor, máscaras, cremas, etcétera, todos estos proceclimieut.os
fueron caros y poco satisfactorio•.
Su descubrimiento simple y se
rreto ele quitar las arrugas en uca
noche, y lograr una tez bella y natural, está al alcanre do aquellas
CAPITAL................................ . .... $ 80,000,000.00
que quieran entrar en corresponden•
FONDO DE RESERVA ....................... 6.000.ooo.oo
eia confitlencial cou esta encantarlora .Y ben6vola señora. Este proHace descuentos Y t&gt;réstamoe con-7 sJn prenda. Ne&amp;'()CIOS t'n cuenta corriente. a1rol
cedimiento fué descubierto por ca- r cobros sobre todas laa pi asas de la Repllbllca y el exn-anjero, y en ,reneral toda clasa
de &lt;'Pe raciones bancarias con bancos, comerciantes, lnClustrlales, propletarloe y ll&amp;'rlsualidacl, tan sencillo y seguro, tan ~ultores.

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lógico en sus principios que se sorprende uno de no haberlo pensaC:o
antes. No exige la menor inconY!'nienria ni publieidatl, no es po
sible que haga &lt;laño ni que no s:i
tisfaga. El ~oco de la vida encu&lt;'n·
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Xaturn leza. Experimenté la hondn
emoc ión que se siente ante las cosas sobrenaturales, ante las catástrofes monstruosas, ante los desastres irreparables.
Empecé á gritar con toda la fuerza de mis pulmones, sin saber por
qué, presa rle un espanto, de una
angustia, ele un dolor indesrriptiblcs.

Agradeceremos se nos informe cual es la r"sidencia actual del

--SR. FRANCISCO SALA-

cuya dirección anterior era Cantina Steman Torreón Coah.
'

CIA. EDITORA NACIONAL, S. A. Ap. 149.
pa&lt;lre, pre~a de un terrible arrebato rlr irn. rx1•lamahn:

Mi padre me oyó, me vió v se
1liri~icí harin mí. ( ·rrí ']ll&lt;'
iba

me

¡ Qué fenómeno singular motlificó el
curso de mis itleaRj Lo ignoro por
completo. Pero lo cierto es quo
desde eutoces perdí el gusto para
todo y fuí refractario al amor á
la amistad y al deseo de glori~ y
de riqueza.
Y Yeo siempr e á mi madre en
el suelo y á mi padre pegándole
sin piedad.
Mnmá murió hnre alguno~ aiíJs.
:\fi padre Yfre aún, pero no Je he
VUE' lto á ver. ¡1\fozo, un boc k 1
Apuró el jarro, y al coger su pipa la. rompió involuntarfamente
coutra la mesa.
Juan Des BarretR hiM un ::demán de rlisgusto y &lt;'Xclnmó ron voz
de trueno:
-¡l\Iozo, un bock y Un'.1 pipa
nueva!
,- · •
(WY DE 1'fAUPARSANT.

�00==============================~0□

El Mundo Ilustrado
para la inmensa mayoría de

La SANGRE
ea el Drenaje del

Jas

~e1i10s ...

lJe aqul l:i •1·agedia, sobre el viejo tinglado del antiguo dolor ...

ORGANISMO HUMANO

M. Pérrat y madama Pérrat son

MUNYON, el Famoso Experto In·
tcrnacional en Salubridad dice:
"Conier,,e asted saludable y en per·
fecta circalaci6n el fluido vital del or•
J!anismo y rlase de los miorobios."
Ningún daño pacdcncausarlos mi·
crobios y los gérmenes de las enfermedades se exterminan cuando se
tiene la sangre limpia y circulando
con actividad en las venas y las arte•
rias.--En estas condicioncscaalquicn persona puede desafiar los microbios.
Algunos llaman á la sangre efluido de la vida,• pero por esto no de•
be entenderse que la sangre es la sa·
•ia de la existencia, Sus funciones
son las de proteger y conscnar la
•ida. Cuando la sangre circula á perfección, el cuerpo está saludable y
activo, pacs toda enfermedad es simplemente el resaltado de alguna obs•
tracción en la circulación de la sangre.
El Remedio de Munyon para la
San.J!r• es un sanificador purificantc
de la sangre. Sus resultados son en
realidad sorprc11dcntes. Cura toda
clase de escrófula, erisipelas, her·
pes, eczema, granos, barros, efectos
del mercurio y en general todas las
impurezas de la sa11gre.
¿Usted se siente mal?-Sea cualquiera su enfermedad pida usted la
cGaCa de ld Salad&gt; de Manyon en
las Droguerías de los Sres. Julio Labadié Sucs y Co, Pr11Je$a 5, J. Uihlein Sucs., Coliseo 23, Joharn;en Félix
y Ce., Av. S ,rancisco 43. México y
una forma para c-x amcn médico al
Consultorio Humanitario, de Mrmyon.
-Los expertos Especialistas al frcatc de él estudiarán su mal y le recetarán concienzuda y desinteresa·
damcntc.

dos esposos que, por exeepcióu, ntm·
ca dejaron de ser amantes ... Gana•
él la vida :fabricando y vendiendo
eorsés, y durante cuarenta años fué
obrero laborioso, comerciantes hon·

Manyon's 53rd and Je ffe rtJ on
Streets, Philadelphia, Pa., Es. Ud.

cifrara los amores y las devociones
de su vicla, esa mujer, abandonada,
muere sola, lejos, en país y entre
gentes extrañas, sin que el amante
pneda reroger su últmio beso, su última ternura, su postre1·a lágrima....

•••

Ante los tribunales, Pérrat, expliró su conducta:
-"Perdí toda seren idad-dijo-

o

Munyon's Mlnted Bromo.
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cura la indigestión, las náuseas que
causa y el malestar que p roducen:
el exceso de bebidas alcohólicas, las
cenas á deshoras, las comidas pesadas, la fatiga mental , nerviosidad,
viajes por mar, en ferrocarril, coche ó á caballo, el 11caloramiento y
torpeza de la cabeza y general, motivado por excesivo andar expuesto
al sol, ó poreldesvelo noc,urno, etc.

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Con motivo del SEXTO CONGRESO INTERNAí:IONAL
DE CULTIVO EN SECANO, que tendrá verificat ivo en Colorado Springs, Colo., los

•••

In esperada y súbita, llegó ,l a hora
del dolor. Sucumbiendo á un mal
inexorable, la amada va á morir, y
muertos están ya sus pobres ojos,

cuando los méclicos me advirtieron
la gra \•e,clad del caso y auguraron
qu e mi mujer queclaría ciega, y pro·
bablemente moriría, si no era posible Jlernrla á Italia y tenerla durante una larga temporada en el
rampo.
Desde ose momento dejé &lt;le 6er
el hombre que basta entonces ha·
bía siclo ... , y, ante tanta y tan in·
justa desgracia, sólo quedó en la
anarquía de mis pensamientos una
idea firme y constante como una
obsesión: la de huir de París, la de
sa,l var á mi mujeT á todo trance.
Y yo, que jamás demoré un pago ni
dí Jugar á un protesto, sacrifiqué
mi buen nombre, comprometí ttni

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expele del sistema loe venenos que
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~e Munyon. Los expertos especialistas al frente de él estudiarán su
enfermedad y le recetarán concien·
zuda y desinteresadamente.

•••

Desde las colu mnas del '' Gil
Bias" comenta Jorge Pioch el des·
enlace lamentable de un drama si•
lencioso, exento de perversión y es·
cándalo, y de interés, por lo tanto,

Falta de Feminismo,
Expresión masculina,
Bigote,
Pelos en el rostro de la mujer
libertad y aniquilé mis intereses
porque por encima de todo ello es:
taban la vida y el cariño de mi mujer.
Fuimos á Italia, y, escondidos eu
una casa de labor, en plena campiña pasamos seis meses, al cabo &lt;le
los cuales me fué dada la inmensa

Ved la Ley, la Humanidad y la
Justicia. . . ¡Cuán poco valen 1
Un hombre que clesatiende á una
mujer, puede-siendo esa mujer 6u
esposa-matarla 6i la encuentra en
brazos de otro hombTe. La ley absuelve al matador. El omataidor, pese
á Ia ley no deja por ello de ser
un asesino y un rufián.
Este infeliz señor Pérrat, al cabo
de cuarenta años de labor, de probidad y de abnegación, se apodera
de unos cuantos miles de francos, -en
una Jwra desesperada, con el e xclusivo objeto de 6alvar la vida de su
mujer. La ley condena al "ladrón".
El ladrón, -pese á la ley, es hombre
admirable y bueno, y vale i nfinitamente más que sus jueces.
Y así la ley, en casos como el
presente, actúa de celestina de gra,ndes iniquidades, que, t ranquila la
IIuma11idad sanciona.
'

0 Vino fortificante, digestivo, tónico, reconstituyente, de sabor

ofre cen una re~aja especial en los pasajes,_para que los agricultores y demás mte resados puedan concurrir á las Conferencias
que se efectuarán en dicho CONGRESO en los días 16 al 20 de
Oc tubre próximo, y las cuales versarán sobre

c;,xcelente, mas eficaz para las personas debilitadas que loa
ferruginosos y las quinas. Conservado por el método de
M. Pasteur. Prescribese en las molestias del estómago, la
clorosis, la anemia y las convalecencias ; este vino se recomienda á las personas de edad, á las mujeres, jóvenes y á los niños.

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alegría de ver á. mi enferma convaleciente. En tales circunstancias llegó la Policía, con orden de detenerme. Me encerraron en la cárcel de
Perusa; luego me trasladaron á
Francia, y me sería todo in.difer-en•
te, á no saber que, privada -de mis
cui-dados y de mi cariño, mi pobre
muj?r había vuelto á enfermar, y
monrá, tan lejos y tan sola " .

T-RAPHAEL

FE&amp;lDGB8RILES BDCIDMBLES DE fflEXIGO

BUNYOR'S 1\IRTED BROIIO

rado y hombre paradójico, que supo acomoclar su espíritu y su temperamento de sentimental á la prosa
Jlana y vulgar de una menesterosa existencia. La de este humilde,
jornada tras jornada y año tras
año, hubo de ser callada y recta
senda ,ele labor y a.mor ... ¡Siempre
el mismo trabajo! ¡El mismo cari•
ño siempre! ¡Ni ambieiones ni veleidades!. . . De tal suerte, los es·
posos Pérrat iban por la vi.da sonriendo.

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de Sáiz de Carlos
Hace quince anos dimos A conocer esta especlaltdad farmacéutica A los médicos y hoy lo recetan en las cinco partes del mundo, porque es el tratamiento mAs racional y seg.uro para la curación de las enfermedades del ESTOMAGO
é INTESTINOS, aunque tengan una antl~üejad de treinta
anos y no ~e hayan curado con otros medicamentos, si endo
sH dec-tos quitar el DOLOR y todas las mol,stlas de la
DIGESTION, ABRIR EL APETITO Y AYUDAR LAS DIGESTIONES, TONIFICAR EL APARATO DIGESTIVO y laeconomta en general, pues el enfermo COME h\AS, DIG IE
RE MEJOR Y SE NUTRE.
CURA las ACEDIAS, AGUAS DE BOCA, EL DOLOR Y
ARDOR DE ESTOMAGO, LOS VOMITOS, VERTIGO ESTOMACAL, DISPEPSIA, INDIGESTIONES. DILATACION
Y ULCERA DEL ESTOMAGO, HIPERCLORHIDRIA, NEURASTENIA GASTRICA, FLATULENCIAS, COLICOS, DIARREAS Y DISENTERIAS, LA FETIDEZ DE LAS DEPOSICIONES, EL MALESTAR Y LOS GASES. Es un poderoso
VIGORIZADOR Y ANTISEPTICO gastrointestinal.
Los nll\os padecen con frecuencia DIARREAS mAs O menos graves que se CURAN, Incluso en la época del destete
y dentición, hasta el punto de restituir A la vida enfermos
Irremisiblemente perdidos.
Con frecuencia muchos enfermos del aparato digestivo,
aunque no todos, presentan el siguiente cuadro de sintomas ó parte d~ él: al levantarse, lengua suda, mal olor de
aliento, aguas de boca, estado bilioso, lnapetench., abatl■lento y tristeza después de las comidas, eructos agrios,
gases, pirosis, vahldos, pesadez de cabeza, ruido de oldos,
sofocación, opresión, palpitaciones al corazón, dolores al
estómago, vientre y espaldas, vómitos, extrelllmlento, alternando A veces con diarrea, el enfermo se altera con facllldad, estA febril A veces, se Irrita por la menor causa, evita
el t.r ato social, teniendo por la noche ensuenos, suello
agitado y respiración dificil.
Nuestro ELIXIR ESTOMACAL cura el g8 por 100 de los
enfermos que lo toman y por sus propios méritos es cono-

leido y de uso general en las cinco partes del mundo, para
as enfermedades del aparato digestivo.

SAIZ DE CARLOS. Cura la
NEURASTENIA y afecciones nerYlosas, siendo el mejor TONICO para curar el RAQUITISMO, recetAndolo los médicos en cuantos casos estAn Indicados el aceite de bacalao y emulsiones con blpofosfltos, tomAndolo lo~ nll\os con verdadero placer, A los que
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edades y ambos sexos.

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agudo y crónico la TOS, la TISIS y ENFERMEDADES DEL
PECHO, produciendo los siguientes efectos: la outrldóo SI
acelera, habiendo aumento de peso; los esputos, disnea y
fiebre dlsmtouye1.1; la tos cesa y aumentan las fuerzas y el
apetito, notAodose el alivio con uno O dos frascos.

PULMOFOSFOL

SAIZ DE CARLOS. Cura el
REUMATISMO agudo y crónico, la GOTA, el ARTRITISMO y la CIATICA. Se elimina
el Acldo IUlco, quita el dolor y aumenta la cantidad de orina,
toroAodose de turbia y sedlmeotosa en clara y transparente.

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SAIZ DE CARLOS. Cura el extrelllmleoto, pudiendo conseculr, c:oo so uso, una deposición diaria los enfermos biliosos y los que tienen Indigestiones y atonta Intestinal, por
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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