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                  <text>Año XVIII. Tomo U

ESTUDIO POR R.'¡LILLO,- Tricromía hecha en nuutroa Talleres.
BIBL'•
México, 26 de Noviembre de 1911.
,,
FO! /D

•.

VI

.RICt.F:l¡jQ

��Quinta de Salud
"R• ta·t"
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El Mundo Ilustrado

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Dr. A. Ruiz Erdozáin

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causa y l!l malestar que producen:
el exceso de bebidas alcohólicas, las
cena:1 á deshoras, las comidas pesadas, la fatiga mental, nerviosidad,
viajes por mar, en ferrocarril, coche ó á caballo, el 11caloramiento y
torpeza de la cabeza y general, motivado por excesivo andar expuesto
al sol, ó por el desvelo noc,µrno, etc.
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estudiarán su mal y le recetarán concienzuda y deinteresadamente.
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El epitafio· es la última de lns
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·" Hace Afíos que Yo
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EN EL MUNDO

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"CARUSO"

El dolor de espalda proveniendo
de riñones débiles, resfriados severos
ú otros desórdenes, hace al sufridor,
por lo r,egular, incapaz para trabajar, y resulta m uchas veces en inhabilidad permanente.
"Hace años que yo padecia de la
espalda 6 desórden de los riñones,
y habia probado varios remedios
procedentes de diversos médicos.
Hace mas de un año un droguista
de esta me indujo á probar

Las Pildora.sAntidolores
del Dr. Miles.

dijo un sabio, es una planta de
lento d esarrollo. La gente tiene
fé en las cosas que vé, y hablando en sentido general tiene
razón. Lo que á veces se llama
fé ciega no es fé de ninguna manera, pues debe haber una l"azón
y hechos para tener en qué fundarse. Por ejemplo, en lo que respecta á una medicina 6 remedio,
la gente pregunta "¿Ha curado á
otros? ¿Se han aliviado con ella
algunos casos semejantes al mio?
¿V á en armonía con los descubrimientos de la ciencia moderna
y cst(m sus antecedentes al abrigo de toda sospecha ? En tal caso, es digno de confianza, y si al
guna vez me encuentro ntacav.o
de alguno de los males para los
cuales se recomienda, ocunir-5 á
él en la plena confianza de que
me podrí~ aliviar." Estos son los
fundamentos que han da4o á la
PREPARACION de W AMPOLB
su alta reputación entre l os méclicos así como entre todos los
puehlos civilizados. Este eficaz
remedio es tan sabroso como lá
miel y contiene los principios nutritivos y curativos del Aceite de
Hígado de Bacalao P uro, que extraemos de l os hígados frescos
del bacalao, combinados con Hipofosfitos, Malta y Cerezo Silvestre. Con toda prontitud elimina
los ácidos venenosos que engcndran la enfermedad y l as demás
materias tóxicas que se encuentran en el organismo; desarrolla
un fuerte apet ito y buena digestión, y es infalibl e en Postraeión
-que sigue á las F iebres, Tísis
y Enfermedades Agotantes. "El
Sr. Dr. Demetrio Mejía, Profesor
en la Escuela N. de Medicina de
México, clice: Mi juicio respecto
á la f reparación de Wampole se
halla robustecido de tiempo, atráz, concediendo á clicha preparación todo el mérito y toda la
importancia que en realidad t iene
en.la terapéutica." E l desengafl.o es imposible. En las Boticas.

CAL~DARIO
Domingo

y despues de haberlas tomado por

26

unos tres meses, ~:ntí una mejora
marcada ?e los rmones, y me es
grato decir que pronto espero una
cura completa." J. P. ALLEN,
Jucz que fué del Corte Municipal,
Glasgow, Ky.
Míentras haya dolor en cualquier
parte del cuerpo, es imposible descans~rse, y el sistema, por estar
debilitado, está expuesto á toda
especie de enferf!l,'edades á que esté
propenso el sufndor.

(4o. de mes, 25o. D. p_ por or·
&lt;len· pnra el oficio 2+o. , últim0 D
' ..
)
•
P. Y_. ·&gt;O. &lt;lo Nov'.C'mbro.), ~,os De,·
1:0~01,os &lt;le l\:ar,n. Sant.1s,n_rn con
Renor San ,Tose. Rantos SJ!vestrc
Abn.cl, P e&lt;l l'o Alejan&lt;lrino, Velio')
Obispos ]\[ártires y Conrado Obis110
Coofesor.-Ofieio y misa de l:t
fi esta del día: , rito doble mayor y
ornamento blanco; se conme'tlora
Señor San J osé, J,a Domínica v
San Pedro AlejandriDo.-Funció;l
principal de las naturales on Gun.•
clalnpe.-l\fañana siguen las fuoriones que Yan tocamlo rC'lebrnr á ca&lt;l:i uno &lt;le los puehlos qu(' se señalan, terminan&lt;lo el 6 ó 7 ilol ontrnntc mes.
Yenus en su mayor elonga ~ióo
Occ idental, ft fas 3 h. de la mañana.
Lunes

La.s Pildora.s Antidolores
del Dr. Miles

al sosegar á los centros• nerviales
irritados, hacen posible el sueño
refrescante, dejando por resqltado
que el cuerpo repare las fuerzas
perdigas. Como remedio para toda
especie de dolor, las. Píldoras ~ntidplo res del Dr. Miles no tienen
1
nva.
De venta por todos los droguistas con
la garantla de que el precio ¡le la
primera cajita se volverá a pagar, si no
hubiere resultado beneficioso.
MILES MEOICAL co., Elkhart, lnd.,
E, U. da A,

27

La 1fnojfe_stación de la T.nurnc_u•
lada Concepción ele .:\faría 6 Sl'lt

¡

,.f

l!'estiddad de la Medalla Mila!_!rosa. Santiago y San Facundo Mártil'es.
Martes
28

!j/f/W'''' ... ""' ~,:,Wi,

Santos Estébnn el menor, Sós~cnes y Rufo, ]\[á rti res.
Cuarto creciente eu Acuario, :'t ~
las 7 h. :3 111. 25 segundos ele la no•
che.-l~río.

t

}
ii!..

Miércoles
29
(Vigilia &lt;lo San Andrés.) San
Saturnino Objspo Mártir.-0ficio
do la Vigilia ú el ,·otivo ele Señor
San José con ritp semi-doble.Com ienza la novena ele ,Ja Purísirr.a
en muchos templos.
Jueves
30
F. S.) Snn Andrés Apóstol.-(P.)

Sr. D. Manuel Amparo Céspedes
Mestril, jóven cubano muy
reputado, espontánea•
mente recomienda la Peru•
na porque le salvci la vida.

DTCIEMBRE.
Vierlles
l

Santos Eligio Obispo Confesor,
Nahum Profeta y Natnlia Viuda.
Sábado

Sres. Peruna Medicine Co.
Columbus, Ohio, 1:t!. U. de A.
"Muy señores míos:-Me conceptuaría
ingrato Ei, después de verme lleno de
salud, no tomara la pluma para darles
rois más expresivas gracias por su hermosa preparación la Peruna, á cuyo
medicamento debo parte de mi vida.
Nada podía hacer, porque al momento me sofocaba y me dolía el corazón.
Padecia con frecuencia de catarros que
me hacían aborrecer la vida. Su prepar ación, la Peruna, me fué recomendada, y por nii fotografía se convencerán
del bien que me hizo Me siento bien,.
grueso, tengo buen eolor y gozo de per-•
fecta salud.
De ustedes afecrísimo y S. S.

2

Santos Gennro y Bibiann, Vir,.,c::i
Mitrtires.-Rito semidoble.
..,

LAS ENFERM! ADES DE LOS
OFICIOR
Excepción hecha de los oficios
que se practican al aire libro hay
pocas ocupaciones que no prodcz•
· can efectos más ó menos perniciosos á los operarios.
Los cocineros, por ejemplo, so
quedan cortos ele vjsta por los efectos clel vapor:/ caliente sobre ]0s
ojos. Los que trabajan entre ·uá.quinas que producen mucho ruiao
y los latoneros, se quedan sordos.
Los cerveceros enferma n del i'ígado, los escribientes padecen con
frecuencia el calambre llamado ele
'·los escritores, y entre los panacl.J·
ros hay muiJ10s tísicos.
Los brq~ores está n propensos á
contraer afecciones de la piel 1:or
efecto ele! alcohol que emplean en
su t rabajo. Los herreros se qu 1clan
á veces paralíticos á consecuen.:i:i.
&lt;lo !ns sncuclidas nerviosas · que les
prochwen los golpes del martillo.
0

...

&amp;anuei Amt,aro Céspedes tJ.feslrit,'

Cascoto, Prov. de Camagney, Cuba.

Sr. H. Manley, c ,rresponsal del periódiro inglés "Blanck and White," 58
Spark St., Ottawa, Ont ario, Can., escribe como sigue.
"Si se sufre del calor, la Peruna le
alivia; ó si tiene un resfrío, la gripe ó
bronquitis, la Peruna le cura en corto
tiempo; ó si padece de insomnio, ó si
no tiene apetito, la Perana actúa siempre en estos casos como el mejor amigo
del viajero y es el tónico que se necesita."

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Registrado como articulo de segunda erase, en 3 de Noviembre de 1894.-Impreso en papel de

Año. XVIII-Tomo 11

1.¡i Fibricas

Número 22

México, 26 de Noviembre de 1911.

República

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"EL MUNDO ll.USTRADO"
Se publica semanaria.mente por la
COMPAiUA EDITORA NACIONAL, S. A.
Director General.
LIC. ERNESTO CHAVERO
Oficinas:
Cuarta Calle de Humboit, número 52. México,
D. F.-Apartado Postal, 149.-Ambos teléfonos,
485.

Precios de subscripción (Pago adelanta.do):
En 1a ciudad, por mes . . . .
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Para la publicación de avisos en est~ penód1co
dirigirse á B. &amp; G. Goetschel, Ave.nida 16
Septiembre, 26. Sus agentes en Europa, la Soc1eté Mutuelle de Publicité, 14 rue de Rougement,
(9 e).
.:;:

?ª

NO SE DEVUELVEN ORIGINAL~ -

SAB(R P(RDER
Días pasados, eu un cono &lt;le au,igos, IJ~aticábamos; y como es natural enti:e mex.1~auos
l!'Uando platican, discntí;imos á mas y meJor.
tSol&gt;rc qué1
.
Pnes sobre qué había ele• ser! Sobre la situación actual ; soure la caída esti·uendosa del
antiguo régimen; sobre los orígenes, caus~~es,
tletermi::iantes y eficientes de la revoluc1on i
sobre sus resultados probables y sobr e l_a n•&gt;
menos probable serie ~e nueva~ r evoluc1~1H'.s.
ae derrocamientos no rn terrump1dos, de dict,i,1uras viejas, seguidas de despotismos . nuern:,
Naturalmente, también, todo nuestro ir Y Vt:nir era buscar las causas de este e1~brol_Io Y
tlefinir "ex-cátedra" ó "in cátedra " a que L1cmo:1ios puede atribuirse que nos_ pase lo que
a l español, que estando bueno qmso esta.r_ mejor y que cuan&lt;lo tenemos paz, prosperidad.
cré~lito, etc., etc., dejemos la presa por lt~ sombra y la emprendamos en busca tic q~m'.cra:;
demo.i,ráticas y de monstruosi&lt;lades social•,tas
,:, anarquistas.
No nos pareda meaos Ul'C Csario es~ablCc_'.'r,
;iorque cuando nos pr esi~e Do_u Porfino _son~
mos con Madero; cuando este nge nuestros eles:
tinos Yohemos los ojos á Don Bernardo Y_ si
Jleo-ái·amos á poseer á Don Bernardo susp1raría~os ¡¡or los inefables hermanos Vázquev. Uó·
mez.
A guifü de cxplitaciones y tausales ~le esto~
extraños é irracionales fenómenos salieron i
relucir todos los "clichés" políticos y to&lt;lo.;
los lugares comunes psicológicos y sociológt&lt;:o,
que son del caso ; T...a ignorancia del pueblo, la
miseria v la inercia &lt;lel i ndio, nuestr o carácter
Yeleidos;, la falta de instituciones adecuar1a;,
la influencia élcrical, la lib,eral, la estrnetura
montañosa y el clima Yal'iado do nuestro suelo,
el licor mai comprenelido, el bien consumido, el
tlespotismo de los gobernantes, la :indisciplina
ele los gol&gt;ernaclos, etc., etc., etc.
.
:N'nestro acaloramiento era excesivo. No~
metíamos ya las manos en las caras, los 1·e,·ólvcrs se estremecíun en sus pistoleras y no"l
veíamos ya á la puerta do las bartolinas por
r iií a y golpes ó por homicidio siendo los agre&lt;liclos, cuando cayó sobre el fuego de nues
tros d ebates una oleada de frío polar y ele
nieve extratropical.
E s,·uchaba nuestra disputa, sin tomar partA ·
en ella, un yaukee azafranado y salpicado de
pecas, que mascaba tabaco siu pestañear y ostupía ritmicament e en .medio de nosotros graneles bocanadas Lle tinta ele calamar.
Este tal nos oía¡ pero no hablaba ni daba
más señales de interesarse en nuestra polémi•
ca que las ya enumeradas y la de tajar á n,t·
vajazo limpio e1 braz9 del sillón en que se
balanceaba.
De pronto dejó ca er -como una loza ele sepul•
ero, sobre nuestra ef ervescencia esta frase:
-No es nada el e eso. Es que ustedes no
sa ber perder.
-¡,Cómo~

-Sí,-hagamos gracia del acento y de la
siutáxis.-Sí,-insistió nuestro
hombre-todo
consiste en que ustedes no sabea perder.
.
Un inglés, un yankee, saben perder. Su1
'" pongamos que rmen;
·110°
pues no b'_1en uno ·ue
e.;
,,
tiene un ojo saltado y la nanz hecha tortw.a
se enjuga la sangre, tien&lt;lo la mano ~ s1;1 ad;
versario, le dice:-Es bastante-y le rnv1ta a
tomar el aperitivo. Demos por caso que en
vez de reñir apuestan. Pues el perdidoso felicita al aanancioso ¡ no le guarda rencor a l..,nuo· lo presenta cou su familia y si puede 1~
~asa 'con sn hija. Lo mismo en política. Pan,
lá brega son uuos tigres; pero en la denotr,
unos corderos. Vencidos ó vencedores se re,
tiran después del combate y se despide_n hast_a
nueva lucha sin odios, sin rencores, sm esp1ritu de venganza y sin más preocupación que
no dejarse vencer llegado el caso.
Entre anglosajoues se admira y respeta hi
mismo al liti«ante que noti gana el pleito, ,1o.1e
al competido::' que nos arrebata la clientela Y
se da el caso de que per&lt;lonemos y hasta g,·atifiquemos al timador q\le nos estafa con h:tbilidad :r gentileza.
Gracias á ésto todo lo podemos hacer, empre;nder y lo..,rar sio. grv.ndés choques, sin co•1Jlieto&amp; ~raY0,i!~ sl.u sacúilünfontos profundos. De
'ahk,nuest:ht habituál paz odaviana. Somos fo.
riosos para pelear· ]?ill'Q resignados para pe,·
dcr, y por eso lltlel!tras eonihoeiones son siempre pasajeras.
·
Ustedes los latinos -son todo lo contrarie.
(Juien los vence no suscita más que odio inextinguigle. Los fra11ceses piensan en la '' revancha" hace cuarenta años; y sin la cordn
ra de sns gobiernos ya hubieran 1·eiterado la
tragedia del 70-71.
En México, país ele hombres elesprendidos y
"Oner osos, un hombre suele matar á otro poique le gana un ceutaYO á "cara ó cruz"; Y
el que vence en una riña ya sabe q ue así ¡,asen diez, ,·cinte ó · treinta años el Yeucido tomará su desquite aun cuando sea ' ' á la mala.''
Si supieran perder creen ustedes que Don
B ernardo ó Don Emilio estuvieran, como se
dice Jo estáu, dispuestos á una nueva 1·evol 11ción para derrocar á Don Franciscof
-Puede que tenga usted razón mister. iP:•ro cómo se /!prende á perded
-Ya se los diré la semana que entra y ojalá les · aproveche.
DR. M. FLORES.

~
LA NOCHE DEL SOLDADITO
-¡Ma&lt;l1·c!.. .... ¡Svy yo!.... ¡'l'u Santia
go! ... . . ~
La nuclic es negra y helada. Bntreábrnse 1a
puerta lentamente, con prudencia; en esoi tiem·
pos de guerra _jamás se está seguro de no ser
molestado ¡,or alguna patrulla ele prusianos.
A la olaritla&lt;l &lt;le la lámpra suspendida por
enc ima ele su cabeza, la mu,jer, joven aún, ha
r econotido á su hijo. La puerta se abro tv·
Lla El jo\'en ha e:1trado . . . . ¡está en sus l&gt;!·azos!
-¡Madre!...... ¡ Por fin te ,·co! ¡Sí, soy
tu pequeño Santiago! ¡Se pelea bien desde b,1ce un mes' ¡Y yo n o tengo nada, ni un ra~guño! ..... .

La mujer contempla con alegría, con embeleso, á su pequeño de diez y ocho años, con
el le\'itón desgarrado, los botines embarrados,
tan pálido y radiante, tan fo_iserablc y tan bollo.
- ¡ Ven!-le dice siwplemente.
Lo arrastra hacia la mesa, clonLle uu mo111e11to antes, sola, triste, ahogada. J)Or las lágrima5 .,
bebía la taza ele leche que constituye su modesta cena.
Ante él deposita el salchichón envuelto en
plata, el jamón alrnmado, la caja de gallrtitas que esperaba alguna solemnidad para s~-lir ele la alacena¡ rompe algunos huevos y los
transforma en apetitosa tortilla.
-¡Oh, madre! ¡Qué bueno es comer una ver•
cltLdera comida! ¡Hace tanto tiempo que no me
siento á la mesa!,,--c1ice el joven con la bo~a
llena.
La madre destapa sonriendo, un pote de confitura, y quita de la botella con etiqueta u!l
poh-o viejo y auténtico.
-:N'o ti' apures, hijo mío; te harás mal n:
estómago.

Ociosas las manos ahora y cruzaóas sobrJ
la mesa, la, mujer se inclina hacia su hijo para verlo mejor.
-Tenías hambre iehf ¡Qué apetito! .. ..... .
¡, Estás muy lejos'! ... ¡No tienes fri~'I- .. bH:1béis peleauo ayed. - . 1, Cerca de aqu1 f. . . . ¡ Oh
horrible guerra!
Y sus manos se crispan, estrechándose má,
fuerte: el joven contesta con la cabeza, dulc1•mente, con pequeños signos, pues que ella no
le da tiempo para contestar. Sus preguntas ,o
precipitan, se atropellan:
-¡Y hoy '/ ... 1,Habéis terminailo1 ... i'l'c
l1an Jicenciadof .. . 1, Vienes para quedarte i ..•
Santiago no contesta. La madre continúa
ne1·viosa:
-Vamos, explícate: ya que estás aquí esta
noche, ¡, es que vas á dormir en tu habitaciúu
á descausad ..-. .
-Sí, madre querida, voy á acostarme en
cuanto termine esta gargautnesca comida ... ..
-¡Ah!-suspira largamente la madre, como
aliviada.
-Y dormit-é á pierna suelta¡ tanto que t.P
mego tengas la amabilidad &lt;le despertarm&lt;J
-¡Sí, sí! - dice l~lla elegrrr,-pcro lo más
tarde 1Josible.
--No, madre por el contrario, muy fempru·
no: á las dos do la mañaua.
-¡A las dos! tY qué quieres hacer en plcu:L
noche1
-Partir. Me esperan. Debemos batirnos al
alba.
- ¡Oh hijo mío! ¡hijo mío!
-Compréndelo bien, madre-y habla co 11
energía-antes de las cuatro debo haberme incorporado á mi compaliía. Tendré el tiempo
justo.
-¡No, 110!-gimc abatida la mujer-¡ eso n"
es posi ble!
-Mamá es neccsari b. '1'11 no qnerrlas qno
tu hijo desertase en el momento del combate.
-Entonces .. ¡,por qué has venido1
-En primer lugar porque quería abrazarte
una vez más ... No se sabe lo que puede ~con·
tecer. . . . Tu beso me dará suerte. Luego parn
descansar, tomar fuerzas á fin de defender lllil·
jor á nuestra pobre patria.
- ¡Mi bra,·o pequeño!
-Entonces, 6¡medo contar contigof ¡,PueJo
dormir tranquilof Tú me despertarás, ma&lt;lrn1
¿me lo prometes'!
Le ha tomado las dos manos y sumerge su
mirada joven y clara en los ojos brumo~o~,
angustiados, de la desdichada mujer. Esta
murmura, clesfallecida:
-'l.'e lo prometo.
El joYen la estrecha contra su corazón y s••bo
á su cuarto.
-Quizá es su último sueño cerrn ele mi ....
Mañana se batirá ..... iQué le ocurrirá ma
ñana! ... .
La lámpara no arroja más que uu respla11,!01
lern. La madre cae de rodillas delante de
su silla¡ una angustia la oprime; una tentación
la atenacea:
-Si me durmiese, si no me despertase no
partiría, no se batiría, y lo conservaTía siempre . ... iac aso un sofdado más salvará á Francia! Prancia los tiene á millares. En cambio,
yo no tengo más que un l1ijo. . . Si ha podido
venir es porque la Providencia lo ha comlneido, arrastrado, inspirado á fin do sah-arlo.
P ero, ipodré dormirn1ef En medio de mi s lC·
ño, ~po&lt;lré olvidarme de que él está ahí i
La lámpar-a se ha extiuguido fanzan&lt;lo una
larga humareda negra. La madre cierra los
ojos¡ la angustia ensombr ece su alma.
-Dejarlo p31•tir, &lt;lespertarlo... ¡Es llevarlo á la muer te! ¡No! ... Dios no ha podido ordenar jamás cosa tan monstruosa¡ ha criado i\.
las madres ¡,ara dar la vida no la muerte.
Y la palabra fúnebre taladra su cerebro m:nchito.
-Pero, i qué clirií, Sant iago 6i falto á mi promesa 'i Se a,·ergonzará. ele su madrn .. . .
En el pequeño reloj suenan Ja-s doce de la
noche. La mujer siente un sobresalto y á tien·
tas, en las tinieblas, va hacia el péndulo.
- 6 Y si lo parase! . . ..
Pero no se atreve. Y durante dos horas cada tictac de la máquina, que la aproxima ¡;J
minuto supremo, quita á su corazón un pnco
de Yida.
Los dos golpes resuenan como un cristal sobre su alma dolorida. Se incorpora y de nueYo
enciende la lámpara.
-No, 110 seré cobarde- mmmura. Y se di rige hacia la habitación de Santiago.

Ya junto al lecho, se inclina y besa la frente de su hijo, tan tranquila, tan clara. El joven abre los ojos, y, echando sus brazos en
torno al cuello de su madre, exclama gozosn:
-¡Bien sentía en mi sueño que velabas so·
bre mí!
Las tres. . . el joven se levanta, azorado, Bthecha sobre los hombros el pesado capote, toma el quepis y en un brazo retiene largament~,
tiernamente, á la madre desolada, de cuyos
músculos ya no tiembla ni uno solo.
La mujer se desprende y, fijos los ojos, oj os
en que se han concentrado todas sus energía•,
abre la puerta con gesto de autómata:
-Vete, hijo núo, vete... ¡Pero no vuelvas
á tentarme! ¡No vuelvas para dormir en casa
de tu madre en vísperas de una batalla!
El joven desaparece en la noche. La madre,
inmóvil detrás de la puerta, cae vencida po,
la lucha.
X X X

Terminada la guerra, Santiago vuelve vivo,
bi en vivo, aunque seriamente herido.
- ¡ Lamentas haberme despertadot-rreg'llln·
t¡¡. el pequeño soldado, que había presentido to•
do lo que su madre sufriera.
-Jamás se lamenta haber cumplido un deber; ahora soy doblemente feliz.
-Y yo me siento orgulloso de ser tu hijo
MARCELLE COMOLET.

+O+

Nuevo Inspector de Policía.
E l señor Presidente de la República, por corr
dueto del Gobernador del Distrito, ha tenidv
á bien nombrar Inspector General de Policía al
señor Lngeniero don Eduardo Hay, quien tanto se distinguió durante los combates de la p:isac1a revolución en las filas de los insurgentes.
Parece que el señor Hay viene con graneles
deseos de mejorar el ramo y desde su encargc1
ele! puesto ha dictado algunas medidas que tienden á dicha mejoría, las cuales han si&lt;lo recibi·
d~s gen~ralmente con aplauso. No es tiempo
aun ele Juzgar la obra del seño1· Hay, pues no
ha desarrollado sus planes, pero, repetimos, tojo 1•ace creer que sus intenciones son buena,.

Grupo de jefes y emplea~os del Depa~tamen to de Marina de la Sec•etarfa del Ramo, que ofreció un ban q_nete al señor C
d
D M
¡
Izagu1rr e, con motivo de su ascenso al dicho grado y su nombramiento como Jefe del Departamento 9mo oro on anuf'

�DISQUISICIONES

EN

TORNO AL SPORT

Nos encontramos en pleno auge del "sport."
Amén de los toros-concediendo que á los to..-o~
pueda considerárseles dentro de tal designación,-contamos con otros dos espectáculos dfl·
portivos, novísimo y ya ampliamente acepta&lt;lo
en Europa el uno, y clásico por su elegancb,
tanto como aburrido por lo insípido el oti·o:
los concursos de aviación y las carreras de en·
ballos.
Nuestra metrópoli está casi desconocida de
tan alborotada y llena de movimiento y ruido.
En mitad de la semana, en días de trabajo, é!n
laboriosidád y de fiebre de negocios, los café~
rebosan; las calles anímanse más que de ordLnario con caravanas de gente ansiosa de env:,ciones rudas; '' chauffeurs '' y aurigas se relamen de gusto, y, por las afueras, densas nulrns
de polvo levántanse al paso de peatones y ,·!1·
hículos de vario linaje. . . . . ¡Y todo por cc.!p.1
de aviadores, "jockeys" y toreros!
Y digo toreros, y asocio á estos tres cult iYadores de los "sports" que privan, porque,
si en martes ó en jueves el bullicio es grande,
los domingos toca en los límites de lo invero•ímil. Los cuernos añaden su atracción á la ya
ejercida por los Bleriots ó las yeguas ingle·
sas.
Cada uno de los susodichos espectáculos tie·
ne su fisonomía propia, asaz pintoresca y me •
rncedora de aer esbozada en la crónica tan fu·
gitiva, tan efímera como el vuelo de uno de
esos grandes pájaros artificiales que remontan
el espacio para presto desvaneeerse en el h'l·
rizonte luminoso y azul.
Si los toros son una fiesta de sol y de eolo1·es vivos, y las carreras lo son de ''chic,'' ;l-,
" smart," 6, simplemente, de aristoerática elegancia,-para decirlo de una vez, en castellano mondo,- los coneursos de aviaeión revister,,
por su novedad, por la grandeza que los caracteriza, un aspeeto que mucho tiene de soberbio, ya que muestran al hombre en tenaz pugna con los elementos.
Hagamos un breve paralelo entre estas trP.s
manifestaciones, de las muchas que tiene el
''sport,'' y veremos á cuántos interesantes comentarios da lugar: comentarios que alguno
habrá heeho, para su fuero interno, cuando molido abandona el eirco taurino, el hipódromo i\
el aeródromo.
Considerado dentro de la barbarie que Jo
anima, el espectáculo taurino tiene, empero.
rasgos de belleza plástica que son el enc,rnlo
principalmente del pintor. Hagamos á un la-

do lo pintoreseo de la muchedumbre abigarr.1d·1
que se eongrega en los tendidos; olvidémonos
de aquel singularísimo ambiente, todo aleg1ía,
todo aaitación todo luz, imponente porque en
él se ~uestra 'en cuanto le es propio de baja,
pasiones, de instintos crueles, la bestia humu
ua. Fijémonos tan sólo en el r edondel, que os
clonde se desarrolla el drama. Nuestra co"!cli·
rión de hombres civilizados se sublevará, segura·
mente ante el derroche de sangre. Nos ,P·
1rng11a~á el despanzurramiento de un tími&lt;l'&gt;
rocinante; llegaremos á palidecer si el cuerpo
de algún diestro se contorsiona de dolor en
las agudas astas. ¡Mas, fuera de todo eso,
una actitud gallarda, un arresto de valor risueño y tranquilo, un vuelo del capote rojo
que envuelve en radiación de púrpura la ne·
ara testa de la fiera, un buen par que se cla
~a en el ensangrentado morrillo, y la altiva
figura del matador que, acero en mano, listo
para interponer el engaño de la muleta, agu:ir·
da la acometida brutal, despertarán en nosotros
esa nerviosa sensación de agrado que su~.iit'.t
la belleza en dondequiera que se la sorprenda!
Mas suprimid á las eorridas ele toros estns
lujos de eolor; olvidaos del ambiente que les
es propio, iY qué resta ele ellasf ¡Qué_ so~, ann·
)izadas en sí no ya conforme á un criterio tno·
ral -que la; moralidades no vienen á eucnt•J,
-s'ino en lo que íntimamente reprnsentan !
La vecinclad de la muerte las haee intrre·
santes; más aún: les proporciona el enca11to
supremo. Evitad la posibilidad de una cogida,
y la sedueeión del espectáculo desaparece. Se
trata sencillamente, de la lueha del hombre con
el br~to, y cualquier hu~ha, cuanclo es clesigmd,
no inspira curiosidad, ni suscita en el ánimo
la exaltación clel impulso pasional.
X X X

Comparadas eon las corridas de toros, J-,5
carreras de eaballos son lo de más anodioto
que cabe ima&lt;&gt;inar. Sobre teaer la misma monotonía de aquellas, earecen de todo incidente·
que rompa, á las veees, el tedio que se apodi,ra de nosotros cuando asistimos á la repetieióu
ile actos determinados. No se descubren cu
ellas cosas que igualen siquiera en interés a
las que suelen oeurrir en el redondel. Fuera de
la emoción del que apuesta, y, por lo mismo,
se expone á ganar ó perder su dinero, el 3~pectáculo no suseita ninguna otra. El espectador no tiene razón de ser ahí. i Cómo no v·1 ·
ya á esparcirse, eon el deleite que propo.rciona el ver á tantas y tantas mujeres guapas qt."
al hipódromo concurren, 6 á entablar una
charla con buenos amigos, es difieil supo'.ler,
en buena lógica, á qué va!
¡Cuánto más interesante que las earreras d~
caballos, y cuánto más pródiga en impresiones
hondas, frente á frente de lo grandioso, es la
aviaeión, que todavía está en Méxieo, con,o
quien dice, en pañales, pero que, á medid:-1
del transeurso de los años, será para nosotros
entre los ''sports'' modernos, el predileeto !
También eomo las eorridas ele toros, tien!''l

los concursos de aviación, á modo de couJ·:.
mento para ser más apetitosos y atractivos, 1,i
vecindad de la muerte. Para el aviador, co-mo para el torero, la muerte está en aeecho.
Sólo que aquí el peligro .,.es mil veces mayor,
por dos razones que pareee obvio apuntar: la
primera, porque el aviador, á diferencia del
torero, que pelea eon un solo adversario, se ve
en el caso de enfrentarse eon varios, asaz terribles: los elementos; y la segunda y muy
principal, porque no dispone de recursos tan
acabados como los de un émulo de Cúchares para defenderse : va por el espacio, á merced d&lt;'
los caprichosos vientos, en un aparato primitivo aún pO"r lo imperfecto; una ligera desviaeión que turbe el equilibrio, una racha violenta, el funcionamiento irreg1:lar 6 la parali zaeión del motor, pueden precipitarle en el abismo infinito ... . .. .
:Mas, aparte de lo que signifiea la aviaciór:,
si la examinamos como "sport'•'; aparte del
goce que como espectáeulo pueda dar á quien
asiste á un vuelo sorprendente, ¡cuán nob'e·
mente hermoso surge, á los ojos de quien Ju
mira con ánimo de pensador 6 de artista, c!: t,i
duelo trabado entre el hombre y el ciclo! Causado de arrastrarse por la costra terrestre, el
sér humano aspiró á volar. Quiso ser superior
í,_ las águilas; remontar airosamente el espa•
cw; sn1&gt;en~r á las cumbres; cernirse gallardamente, arriba de los altos picachos cubiertos
de nieve; abstraerse en el recogimiento y seffnidad del inmenso piélago azu l, penetrando eu
r egiones para él vedadas, y que basta hace pocos años sólo eratt del dominio de los cóndo1·esl
Estamos en presencia, no cabe duela, ele uno
ile los aeont~cimient?s _más trascendentales pa·
ra la huummdad; as1st11110s á la rnalización a~
un triunfo ele la ciencia y del esfuerzo huma!lo,
que ayer era tenido por intangible quimera: P.i
dominio del airo. Acaso sólo sean estas las
primeras pruebas. Más tarllc, cuando el pe]i .
gro se reduzca al míuimuu de la posibilidad;
cuauclo veamos la aplicación práctica de la
a ,·iaeión, y el aeroplano ele hoy sea tan só lo
una curiosidad ele museo, como lo es actualmeu·
t e la locomotora de Stephenson, entonces hab1·:',
desaparecido el ''sport'', transformándose PJl
elemento ei vilizaclor, de dicha y de bien ¡,ara
el hombre.
'l'ales reflexiones se 1ne ocurrían, días pa;aclos, volvieuclo del aeródromo de Balbuena, "1
pensar en lo que va de ''sport'' á ''sport.';
¡Qué pequeñas se antojan las liaza ñas del torero y ilel "jockey," ante el arrojo de lo~
aviadores, de esos héroes, ri,·ales ele las águilas, que en versos de oro eautó Giovanni Paseoli, trémulo de emoción ante el cadáver aei
peruano que un día pasó por la cima d e la,
nieves imnaeuladas ele los Alpes .....
CARLOS GONZALEZ PENA.

El último d ía
de carreras

Manifestaciones populares en la estación del Ferrocarril Mexicano á la llegada del Sr. Lic. Pino Suárez
á la Capital de la Repú!&gt;Iica.
_

La temporada de carrerns que aeaba do t . ·
.
· ·
oi mrnar por eonsunción
,
casi madvertida á pesar de los esfuel'Zos de
.
. .
' pa~•&gt;
d
N
. .
qmenes qmsimos dal'le via.
o es este el sitio á propós;to para 1·azonar aeerca d ,
este desa~tre, ni el espacio ni el tiempo nos aleanzan a:a las eausas ,1_c
nos penmtiremos indicar que diez y siete dí· d
p
ello; pero s,
ó
.
,
as e earreras en dias fer •. _
t1os
no, son demasiados dias pa,.a 1 a afición depo t· · d
'ª
· ,
t
·
r iva e nuestra cindad
s1 a es o agregarnos que desde el punto de vista social l
.
;
ron exel usi vistas hasta el ell.'trcmo no deb
d .
as reuniones fue·
cmos a nurarnos del fraeaso d
¡o que se espero, una tcm1)oracla brillante
de carreras.
e
,
L os ultin1os días se· arrastrarou pesadament
, .
t
d
e con un publico de , 0 •
cuan as oeenas de espectadores ·· ae iban á d
.
.
as
•
ormir 1a s10sta al hi_pódron:io
y b nena p1·ueba de ello es una de la 8 fotoo-raf'·
.
·
118
0
neas, fotografía tomada el
, .
' que acon,paua11 estas !íluues ull1mo, &lt;lía que se había llamado "M d
t o,'' Y durante el cual se reuniel'On dos docenas d
eOJ'alá que se •
h
e personas en el stand
a,,pEovec e la lección y q
.
·
1
se tenga euidado d
ue en as próxuuas temporntl'.t~
e una meJor organización.

ª

En la ca.nlla,~e las apu~,s~s.-La concurJencia en el stand.
n sportman interesado en la carrera.

�MARINA
Esta tarde catalana,
de resol, bermeja y dura,
desde la abierta ventana
miro al mar, que es uua obscura
tela de cobalto y grana.
Cobalto mediterráneo,
grana de sol levantino ...
Y pasa bajo mi cráneo
como un mortal é instantáneo
escalofrío divino.
Gran palabra: navegar.
Dejar la playa segura,
irse, correr, olvidar
la ridícula aventura
que me ha traído hasta el mar.
Marinero de la vida,
los nuevos peligros quiero
con que el azar me convida.
Y apresto á nueva partida
mi barco, buen marinero.
Y el admirable zafiro
et erno y movible, con
su variada canción
y su tremendo suspiro
me dilata el corazón.
El agua salobre bate
los flancos de acero. Ruge
la caldera. Y al embate
del mar, que debajo ·late,
la amarra embreada cruje.
Es mi nave y va á partir,
puesta en lo ignoto de la fe ....
Sólo viajar es vivir.
No sé dónde voy á ir,
é ignoro si volveré.
Los afanes que aquí dejo
son de pura fantasía.
Mi alma no es más que un espejo.
Todo lo que en ella había
se borra cuando me alejo.
No he sacrH!cado nada.
al dios ciego y :6.eehador.
Para. mí la más amada
• sólo ha sido la almohada
de mis ensueños de amor.
Y así la playa al dejar
para donde no se sabe,
ni alegría ni pesar.
Y en la estela de mi na ve
uo hay más que una cosa: el Mar.
MANUEL MACHADO.

&gt;&lt;
TERROR
(De Víctor Oatalá.)
¡Padre que estás en el cielo!
Vengo de ver á una enferma,
y estoy transido de horror
La encontré desfallecida
de medio cuerpo dormida,

presa en el mortal sopor,
del otro medio agitada
por el más fiero dolor
ele sentirse muer ta en vida ...
Para sus ojos vidriados
que miran como espantados
ya no hay luces ni colores,
y á sus labios contraídos
ya no acuden los aullidos
que sub\n á la garganta ....
:l{edio cerebro ha cesado
de vivir, como enterrado
bajo el peso de una losa,
y en el otro medio, claro,
se concreta el pensamiento
con certidumbre espantosa,
mientras despierto el oído
recoge todo sonido,
todo · pronóstico malo ...
¡ Señor de cielos y tierra!
Yo leo un ruego cruel
ton un fen•or inaudito
en su rostro quebrantado
por un terror infinito
que á mí se ha comunicado:
un ruego conmovedor,
muelo, que sin voz exclama:
"Tú, que en la noche trauquila
el rayo que me aniquila
súbitamente lanzaste!
Si á muerte me condenaste,
tcl'mina pronto tu obra,
no aumentes mí padecer ....
"Mátamc de un solo golpe!J ''
¡ Selior, Dios mío. . . Misericordia !
ENRIQUE DIEZ-CANEDO.
(Del libro '' Im;genes. '')

&gt;&lt;
FRAGMENTO
(Para Ja.vier y Domingo Mendivil.
En mi alma hay un mundo muy vasto
Donde canta la voz del recuerdo,
Ya con notas hablando de luchas
Como el grito triunfal de un guerrer:•,
Ya con sones dolientes que e,·ocan
Los encantos ele a mores ingenuos.

Me responde con lágrimas: ¡Hijo,
Tú bien sabes que ambos han muerto!
Lloro entonces porque, irreligioso,
No concibo que estén en el Cielo
Donde pueda encontrarles un día ...
¡ Yo no creo en Edenes eternos!
(El Edén es fugaz .. . Al hallarlo
De este mundo en diversos senderos,
Una vez es la mano que sah•a
Con Llll trozo de pan á un hambriento,
Otra vez es palabra afectuosa,
Otra vez es aplauso sincero,
O es el ttgua que bebe un soldado
Cuando, herido, su sed es tormento.)
Entretanto mi madre. repite:
¡'l'ú bien sabes que ambos han muerh:,I
Y su voz se constéla en sollozos
Como enjambres de trist es lamentos
Emitidos por hojas caídas,
Eu un parque, al llegar el invierno,
Mientras cruza con indiferencia
El cortejo invis ible ele! viento ...
¡'fú bien sabes, repite mí madre,
Tú bien sabes que ambos han muerto!
Aunque joven, yo sé de la Vida,
De sus penas, sus dichas, sus sueños.

Yo conozco las horas de estudio,
Absorbida la mente en los textos,
Describiendo momentos históricos
O enseñando la forma de un hueso .
¡ Oh las horas de estudio, horas paria ;,
Sin deportes, sin luchas, sin vuelos,
Las tiontemplo á lo lejos y asfixio
Sus anemias con hondos desprecios!
Yo conozco los ga1.chos heroicos
De melenas que agitan los vientos
Y yo he visto las bellas manolas
Aplaudir el valor de un torero;
Yo he sufrido mirando algún rostro
Q ,e jamás mirarla de nuevo,
P ues un barco ó un tren lo alejaban:
¡Me ama.rgaba el Destino en silencio!
¡Oh, la Vida, la Vida, la Vida!
Horizontes brumosos é inciertos;
Ascendemos tal vez la montaña,
Pero al fin siempre se halla el Misterio
Encendiendo una hoguera de eludas
(luc ~e pierden en el U ni ,·erso ....
JULIO RAUL l\IENDILAHARl:ll'".
(Del libro '' Deshojando el Silencio.'')

Aunque joven, yo sé de la Vida,
De sus penas, sus . dichas, sus sueños;
Yo conozco el ardor de los labios
Olvidándose en fiebre de besos;
Yo conozco el dolor que produce
Dirigir un adiós á su suelo;
.1.-0 conozco los días de fasto
Y los míseros días bohemios,
Cuando el alma palpita, indignada,
Ante el Dios ele la Tierra: ¡el Dinero!
Yo he querido dos seres, dos seres
Que hoy descansan en el cementerio;
Cuando llego de noche á mi casa
Y á mi madre pregunto por ellos,

DE PASADA.
IMPRESIONES.
Especial para "El Mundo Ilustrado."
El Sr. D. Alejand10 Lerroux se marcha á
Granada, y el cronista, que poco tiene que h11
cer en la corte, en estos terribles meses de (J:J.lor, ha venido á Zaragoza buscando una nota
alegre y castiza, bella y regional. Esta nota
vale mucho menos, dentro del positivismo pol1·
tico imperante, que el título ele abogado que le
darán á Lerroux los granadinos; pero el cronista, andariego y poco ambieioso, se confor·
ma con ver nuevas caras y nuevos paisajes,
aunque detesta la vida de los hoteles y el rodar fatalmente por las vías férreas.
Es modesto y tímido, apunta en su '' carnet" ele reportar sus primeras impresiones y
deja pasar la vida, que para Lerroux es prñ~pera y utilitaria, y para él apacible, triste y
pintoresca.
Y héle aquí, departiendo amigablemente c:in
los baturros y prendado de las baturras, tozu
das en el querer, pero no muy dadas á festejar; que tanto vale el corazón por lo que tie ne como por el recato y avaricia con que se
guarda.
El cronista no puede contar ahora sus 1m
presiones al curioso leetor. Son impresiones de·
masiado íntimas. Para decir algo nuevo ,le
Aragón, es necesario madurar lo pensado y sentido en esta famosa tierra de ruda lealtad v
de grandes corazones. No es visitando el teni'.plo del Pilar y paseando por Torrero, como Qe
llega á sentir honda é intensamente la vida
aragonesa, bastante falseada por los tópicos literarios, ayuntaclos á un negocio editorial.
El selJo regionalista de Aragón está grabado
en bronce; pero este sello es lo famoso, lo po·
pular, un gráfico compendio del carácter aragonés, que, al mismo tiempo, es el más regk·
nal y el más español. Observando las costumbres de este pueblo heroico, se llega á la con•
vicción absoluta de su inmortalidad. Espaiía
no tendrá nunca un himno tan sagrado, ni tan
valiente, ni tan enardecedor como ese himuo,
rudamente hermoso, que palpita en las robustas
notas &lt;le la jota. Nunca han lJegado tan adentro del corazón de un pueblo las estrofas bélicas como llegó la copla en que sintetizaron los
zaragozanos todas sus ansias de estupendos pa·
triotas:
"La Virgen del Pilar dice
que no quiere .ser franeesn,
que quiere ser eapitana
de la tropa aragonesa. ''
El eronista lamenta que tendrá que dejar
pronto esta tierra para seguir su ruta de C'lminante informador. Dos días lleva aquí enrantado, ''españolizado,'' sugestionado, y ~quí
se quedaría si no estuvieran lejos de aquí sus
quchareres habituales.
¡Ot, n, que no eeha ele menos las playas ele·
gantes! Bajo uu fresco emparrado del Arrahnl
y con la compañia de un buen libro y un jarre,
110 eariñena, podría veranearse graciosa y ¡. lá rirlamente.
E sto me ha dicho una mañá de ojos negros
~• frescas mejillas de rosa. Yo lo creo, lo siPnto v Jo eseri bo.
¿ Y el Sr. L erroux 7 El Sr. Lerroux ha creíclo que le faltaba nn titulo académico para eoronarse en mecl io ele una apoteosis de victoria.
En este país cloncle h a_y tantos miles de aboga·
clos que tienen que cleclicar se á cocheros, fondistas 6 repórters, el S r. Lenoux, emine11te
hombre público, no tenía un título oficial, rudimertaria testificación ele una cultura.
Lleg,í &lt;'l Sr. L erroux á Barcelona, !mee alg unos años, sin más bagaje que media doeelia

l. Tiradores del ejército italiano disparando desde una trinchera.-2 y 3. La artillería italiana
haciendo fuego desde trincheras hechas eon ladrillos sueltos y cajas con tierra.-4. La infanteria
italiana pecho á tierra. -5. Una cocina de campaña del ejército italiano.
ele periódicos y un caudal considerable de osadías. Entonces iba el presunto "leader" de
cafetír en cafetín y de taberna en taberna,
destapando liberalmente s:i oratoria gaseosa y
r imbombante, con frecuentes invocaciones á la
Revolución y á la República. Prosperó su empresa : en Barcelona hay ahora treinta mil ierrouxistas, las huelgas t.ienen casi aniquilada
la industria eatalana y el Sr. Lerroux, apóstol
redentor de un pueblo, es p ropietario, rentista, diputado, tribuno eminente y esperanza de
la patria. Será también abogado y tendrá
pleitos.
Y nadie pod rá echarle en cara al Sr. L erroux
su insuficiencia para ·l egislar. Quien puede
presidir un Consejo de Ministros debe ir bien
preparado á la conquista. El Sr. Lerroux, abo·
gado, es ya el político perfecto, para quien na da existe inaccesible en este mundo. El ar·

dor republicano realiza éste y otros famosos milagros.
El cronista, paseando en tierra aragone~a,
recuerda los patriotas de otros tiempos, aquellos que no quisieron conquistadores y por In
independencia dieron su vida, los que fueron
~¡ pueb-Jo de ayer y son el pueblo de hoy, los
que siempre están dispuestos á verter su sangre para. añadir un nuevo florón de gloria á
la bandera.
Y piensa que un pueblo sin políticos, sin
apóstoles, sin huelgas, sin motines, sin enga•
ños, sin oradores, podría ser un pueblo insipi-io,
escaso de interés y pobre de color ; pero .. •..
¡ qué gran p-atria podríamos crear con ese pueblo!
Zarago1.a, 1911.
. JOSE ESCOFET.

�horizonte, donde aquella vela inmóvil se em·
pequeñecía más y más esfumándose en la brn·
ma de la distancia. 1Ii ~ído se abría para re·
coger los susm-ros de las hojas que pasaban vv•
]ando llevadas por la brisa, y escuchaba los mil
rumores vagos que venían hacia nosotros de
los jardines, de los valles, del mar
-El espíritu ele Octavio,- repetía la dama,

~

%

~~

~

POR MARIA ENRIQUETA.

(Para "El Mundo Ilustrado.) . ..
-Usted que tantos adoradores tuvo,-dije á
la hermosa dama paseando con ella á lo largr,
de la terraza del hotel, mientras la orquesta
preludiaba lánguidos valses en el salóu;-ust ed, podría escribir ó contar muchas cosas 111·
teresantes sobre el amor y los enamorados.
-Es verdad,-me respondió;-yo que he llegado á vieja y que no me he casado, podría,
si tuviera facultades, escribil' un libro más
grueso que un diccionario, al cual pondría por
título: "l\lis pretendientes y el Amor."
-La dama rubia que viaja con usteu,--Jc
dije;-me ha referido lo suficiente para comprende~ que las conquistas de usted se contaron por centenares. ¡ Qué cosas tan intcresa·1•
tes podrfa usted decir! ....
-Es Yerdad .... -volvió á exclamar la be•
lla señora lanzando un suspiro y dirigiendo ,us
p~ofundos ojos hacia el confín del ma1· &lt;londc
una vela se anegaba en la pálida luz de h tar·
de ;-los nombres de los que me amaron ó pretendieron amarme, comien zan con todas las le
tras del alfabeto.
'rrnbajo me costaría re·
construir la lista.... ¡Y con qué pasión, &lt;:on
qué vehemencia me dijeron que me adoub:in!
¡y cuánto empeño 1&gt;Usierou en demostrármelo!.... Recuerdo á Manuel Robledal, que s,,
bat_ió por mi dos veces; á Rafael Ruiz, que se
hizo tatuar mi nombre en la mano derecih:i; .í.
Juan Mir, que me salvó la vida poniéndose
frente á frente de los caballos desbocados !le
m\ carruaje; á Diego Baldivia, que me seguía
por 't odas partes como nn paje devoto, bien
dispuesto á llevar la cola de mi traje si yo le
hubiese pedido tal favor. . . Aún me parece
ver á Luis Montero Vega, quien por espaci&lt;J
de tres . años consecutivos, mandó diariamente
un ramo de flores para mi comedor. "Señori·
ta, decía á la doncella, ese ramo debe entrar
junto con el chocolate; quiero que la prime,·:i
ofrenda del dia sea la que yo envio; espero
que mi constancia y las flores, ablandarán e.~e
corazón ... " Y bien sabía él, por la doncella,
que yo no prendía en mis cabellos ni una sola
flor de aquellas, por más que á frescas y á lin·
das no les igualasen ningunas. Valentín Ari•
zá, calavera de profesión antes de conocerme,
prometió la enmienda por• tal de alcanzar mi
amor, y en un tris estuvo que no se hicieu
monje. Sus hermanas me llamaban la sa.nta
del milagro. . . . Carlos Montesinos, que había
ya comprado el '' trousseau '' para su novia, l:t
dejó plantada por mi;-recuerdo los ojos de
aquella mujer que me seguían por todas partes, sombríos, rencorosos, demandando vengan·
za .. . -Pedro Dandini, un bohemio italianr,,
0

'

~#M

violinista que llegó dando conciertos y que
me fué presentado en el salón ele una amig1
núa, rompió el contrato que le obligaba á mar
charse, y se quedó en la patria con el exclusivo objeto de hacerme el amor y de conquistarme. Las hambres que ese desventurado pasó,
en tierra extranjera, con aquel reclll'so únir.o,
su violín, qu¡, le valía tanto como a l pájaro su
voz, fueron dignas de figurar a,l lado de las
del hi jo pródigo cuando apacentaba los pue1·•
cos en lejanos valles .... Y no hablo de Pablo
Rosas, que hizo locuras por mí, ni ele Felipe
Latour, que me amenazó con quitarse la V!da
si daba yo oídos á las declaraciones de mi pri•
mo Armando; ni de Pascual, ni de Alberto, ni
de Fernando, ni de tantos otros que me escribieron cartas ardientes capaces de quemar la
misma lumbre .... ¡Cuántos se acercaron á m'.
en el paseo, en el teatro, en el salón de bail~.
para decirme que me amaban! ¡Y de cuán
distintos modos me lo confesaron! ... Angel Rosas, poeta afamado, me lo hizo saber en un
soneto que después le valió Ja Flor Naturn!
en los Juegos Florales. Leonardo Yallll, q,1&lt;?
era un tanto caballeresco, me Jo dijo de rodillas, con la mano sobre el corazón; Albo.·to,
que era valiente, me lo declaró mirándome al
rostro; Julio, que era tímido, me lo confesó
sin verme. Otros, encontrando prosaica la voz,
me lo revelaron en luengas cartas escritas sobre papel de lino y ·aderezadas con bella lite·
ratura. Mi primo Armando me dijo simplen.eu·
te: "He descubierto que te amo; si Felip •
Latour insiste en hacerte Ja corte, le daré ho·
fetadas." Roberto de la Vega, en una clara
noche de luna me habló de este modo: "He
perdido el sueño y la paz porque . . . estoy hondamente enamorado de usted.'' Y después d.'
esta confesión, me relató cómo contaba las horas una tras otra, y cómo poco á poco habi:l
ido perdiendo la calma y la alegría que aJltes
eran sus compañeras inseparables. Habla lle•
gado á la completa insensibilidad para todo lo
que no se relacionara conmigo. Nada le interesaba en este mundo. Si los criados h,1biesr,1
llegado á darle parte de que su hacienda estaba envuelta en llamas, se habría quedado bn
tranquilo... En cambio cuando supo que la
neumonía clavaba sus garras en mi cuerpo, es•
tuvo á punto de volverse loco: entraba y sallu
de su casa sin saber á dónde iba ni qué rleseaba.... con el cerebro • completamente trastornado, porque me amaba, me amaba inmen·
samente, avasalladoramente .... " Y me refe-

ría estas cosas en un ananquc pasional que
pal'ecía subirle ele! cornzón á los labios ... Todos me lo confesaban con la pastosa y calien •
te voz que se emplea para. decir lo que sale
del fondo del alma. Yo conocía muy bien el
timbre ele aquellas voces; todas tenían la mi s•
ma entonación apasionada, impetuosa, vibrante .. .
Y bien,-dijo la clama después de una pan•
sa, incl inanclo la hermosa cabeza y examinanclo el rico encaje del pañuelo que tenía entre
las manos;-y bien, escuche us ted: la impre·
sión única y real que tuve ele! amor, no me
fué revelada por ni nguna de esas voces: el
sólo l1ombre ~ quien amé, el único en cuya
pasión creí, jamás habló conmigo ele amor ni
menos me dijo que me amaba ... .
La clama miró á lo lejos aquella vela que ib&lt;t
ya perdiéndose en el horizonte, y clespués de
suspirar hondamente, se apoyó en el amplio
barandal ele la terraza y exclamó:
--,iDrnma~ icomediaj ¡novela? ... iQué voy
á referir?.. . ¡,Fué prólogo lo anterior, y aho·
ra entra de Jleno la obra f.. .. No, no,- agregó casi -dolorosamente al leer en mi rostro las
mil preguntas que subían á mis ojos;- 110 hay
intriga, no hay novela, no hay nada; simplemente lo dicho: que aquel hombre que no me
habló de amor, fué el que más me quiso y el
único á quien amé. Eso es todo.
-¡Ohl-le dije;-pero esto es más cemplica
do de lo que parece; ese hecho ele amar á usted y no decírselo, plantea un problema q,,e
solicita explicaciones. . . . H ay alli base parn
una novela .... y hasta para un drnma ....
-Y sin embargo,-insistió la clama,-yo no
1iodría escribir sobre eso ni una línea más allá
de lo expuesto: me amaba, no me lo dijo, y ]P
amé. . . Eso es todo.
La orquesta, en el salón, tocaba un lánguü'.o
preludio de Chopin, y la brisa tibia y vagabul!•
da que pasaba acaricián douos el rostro, se lle•
vaba consigo esas notas y bajaba con ellas it
los jardines para deshojar las rosas
las lilas. Una bandada ele palomas blancas volaba
hacia el mar, atraí,la por aquel inmenso espa·
cio color de plata que se abría como una promesa ... La tarde se diluía suavemente en píi.
1idas tintas, en aromas tenues, en rumores v&lt;.1.·
garosos ...
- ¡ Oh !-dijo la hermosa señora llevándose
la mauo al corazón;-¡cuán.tas tardes como ésta, le tuve cerca de mí, leyendo á media vM
los m.í.s melodiosos versos!... ¡Aún le escuc·ho! ... . -agregó dirigiendo sus ojos hacia el
horizonte como si quisiera encontrar en él -u
pasado;-aún le escucho, aún veo su rostro,
pálido y suave como un crepúsculo . . . . Si Oetavio ha muerto,-dijo después de una pausa
y con voz grave,-su espíritu debe de flotar
en el ambiente exquisito y sentimental de e,ta
incomparable tarde, única en belleza despnl&gt;s
que él partió para siempre ....
Yo callaba y fijaba también mis ojos en el

y

-era como esta bella tarde. Su rostro y s·1
corazón tenían las suavidades de raso que tie·
ne este cielo; sus ojos tenían esta luz. . . ¡, Ha
muerto .y por eso hablo en pasadot-agregó;1, no ha muerto 1. . . Y yo iÍcómo podría afirmar lo que no sé'? ... Acaso vive en alguna be·
]la ciudad; acaso está enterrado en algún tn~te 6 florido camposanto. ¡, Qué puedo yo decir,
si después que partió no supe más de él, .... •
Recuerdo que en las fiestas se acercaba á mí
por un momento, me dil'igía algunas palabr,1~
sin ver mi rostrQ, y luego se retiraba á un
extremo del salón; y cada vez que yo dirigía
mis ojos hacia allá, encontraba que los s.1yo9

me estaban mirando.. . Esto que es tan seucillo, me impresionaba ele un modo especial.
Podía verme ele cerca, y prefería verme de íejos .... 1,Por qué'? .. .. Cuando me visitaba, bu
conversación no. era expansiva. Si no tenía
empeño en hablar conmigo, ¡,por qué me bud
caba con ·fre cuencia'? Y si me buscaba, 1,po1·
qué hablaba tan poco, ¡Hay tanto que decir
cuando se tienen los mismos gustos! ¡Y lod
nuestros eran ta11 semejantes!.... Pero n6;
Octavio tomaba la palabra para referirme, con
su yoz s.iave, éste ó aquél suceso siu importan
cia, y de pronto, fijaba sus ojos en algún rincón ó en el suelo, y callaba .. . El silencio S&lt;'
hacía entonces: un silencia solemne, misterioso, profundo. . . . Y en medio de él escuchába ·
mos los ruidos más leves: el aleteo d,1 una mo~ca que se defendía de la araña; e1 tictac de
nuestros relojes; el estremecimiento de un e"tante al roventarse la madera; el canto de algún insecto que se arrastraba por la alfombra
debajo de1 canapé; y sobre todo, el latido ele
nuestros corazones . ... En esos momentos, OctaYio palidecía aún más, y yo sentía como si
algo me apretase la garganta. . . . . Y el si 1~ :i.-

cio seguía y seguía .... ¡ Quién hubiera podido
entouces ser el primero en romperlo? Ning nu
de los dos. . . '' Es preciso decir algo, pensah:,
yo; hablaré de la música, del teatro, de la estación ..... ·' Pero el sólo pensamiento de apar
tar los labios y de dar salida á la palabra, me
producía ·calosfríos ... Lo mismo debía de estar pasando en el alma ele Octavio. Yo le ve'.:t
inmóvil, con los ojos bajos, reducido á su más
mínima expresión, en la gran butaca de fel¡:-.1
Yerde, con los dedos entrelazados en un n,ov1miento nen•ioso, casi parnlizados por aque11a
postura forzada que se prolongaba inclefinid~.meute .... Debía c1e sufrir, porque en su rost ro
había como una contracción de dolor. Y y&lt;·
también sufría padecimientos indefinibles: me
faltaba la resp_iración, me doUan las sienes, el
corazón y los pulsos 1ne palpitaban fuerteme1:te .... ¡Quién hubiera podido negarlo, El amo·
estaba alH, entre Octavio y yo, nos envolvía,
nos unía. . . Y nosotros lo sentíamos, lo palpábamos; se levantaba de la alfombra; venía d&lt;l

las vitrinas, de las paredes, de aquel crepitar
ele la madera, ele] canto ele aquel insecto que -e
arrastraba perezosamente por la alfombra ....
-¡Oh! el amor estaba allí, con nosotros ... Era
imposible pretender ignorarlo. Nos gritaba al OÍ·
rlo que éramos prosa suya, que era nuestro cluJfio absoluto. . . . OctaYio se empequefiecía m.í.s
y más en la gi·au butaca, y yo sentía que el
pi so huía bajo mis pies. Perdía yo la noción
de las cosas, y cerraba. los ojos para entregarme á aquella sensación deliciosa que era pade·
cimiento y ventura, sufrimiento y gozo ... Y
cuando los abría, me e;contraba á Octavio aun
más hundido en el sillón, con las manos más
crispadas, con el rostro más con traído. . "Señorita, decía la doncella entrando en el saló:n.
la mesa está servida". Octavio y yo nos alzábamos de las sillas, temblando, y con paso~
indecisos caminábamos al comedor. L as viandas no pasaban por nuestras gargantas; los vi
nos no mojaban nuestros labios; todo qnedab,L
en su sitio ; y después de algunos momentos,
volvíamos á la sala, y entonces Octavio toma•
ba el sombrero y se despedía. Su mano suav,,,
más fría que el granizo, se apoyaba levemenf &lt;'

en la mia; al estrecharla, sentía yo como si
tuviera entre mi s dedos un pájaro yerto•••••
Luego, sin verllle al rostro, sin decir palabra.
OctaYio salía del salón. Cuando ya escuchaba
yo sus pasos en Ja calle, iba hacia el canap&lt;Í
y dejaba caer mi cabeza entre las manos. Las
lágrimas subían á mis ojos y la sonrisa vagaba
en mi boca. Dolor y gozo: eso era Octavio
para mí. El era mi vida y mi muerte. l,e
amaba yo, él me amaba y no me lo decía .....
¡,Por qué'!... i Era orgulloso y no quería el
dominio de una mujeri ¡,Era tímido y no Sf.
atrevía á confesarme su amori ¡ Era altivo y
esquivaba un rechazo, ¿Era pobre y rehusaba ofrecerme una posición humilde i &amp;Tenía
otros lazos ~. ..... Misterio eterno que no de~cifré jamás. Sólo puedo contar lo que á ln
vista estuvo : que así, entre aquellas visitas
y aquellos silencios, mi existencia se deslizó
por largnisimo tiempo, hasta que un día Octavio, con su voz velada, con su actitud trbte, con su palabra breYe, se llegó á mi casa

para decirme que por el Yapor del siguiente
día partía para Egipto .... Estaba pálit1o co·
mo un muerto, y en su rost.ro la rontracción
ele dolor era más visible que nuura.
Yo, al oír aquella noti cia que me hería e·1
mitad del corazón, sentí que iba .í. caer al
suelo. . . Mas la dignidad, el orgullo, la de!i
cadeza, me sostuvieron. Pude vencerme, y
después de serenar mi Yoz, le pregunté simplll·
mente:
- , Vol ver.í. usted pronto,
-No lo sé de fijo,-me respoud'ió;- espert,
que sí. . ....
-Y. . . . ¿ escribirá usted 1-agregué á media
voz.
-¡Sí, sí!-me contestó en un ímpetu,-c~cribiré.
Después de estas b1·eves palabras, más breves que un suspiro, se levantó indicándome qu e
se retiraba. Me alcé del asiento, y con un·t
sonrisa que debía de ser una mueca dolorosa.
me apresté á ofrecerle mi mano. El la estrechó levemente, como siempre, inclinó la cabeza, y se tliri¡rió hacia la puerta. Yo le voi:.i.
caminar delante de mí sin ~•be,· si 11q1•~llo era

�una pesadilía 6 el pnnc1p10 de un acceso ele I'.
cura ... Abrí la boca para gritarle : '' ¡Octavio, Octavio, me muero! .. . . '' iPero la voz
no subió á mi garganta. Y él debía de sentir
los mismos impulsos que yo, porque al llegar
á la puerta, volvió el rostro, me miró dolorosamente, y movió los labios como si fuese á
decir alguna cosa... .. Yo, con ansiedad inmensa, alcé mis brazos para recibir aquellas
palabras1 pero la voz se apagó, y las 1&gt;alabra~
no salieron de su boca ... Entonces mis brazo,
cayeron de nuevo en actitud de resignada renuncia, y Octavio desapareció de la puerta .. .
Este es el fin de la historia, porque después .. .
las cartas de Octavio no llegaron jamás, y de
él supe y sé tanto como de ese sol que no
está ya en el cielo ... .
El sol, efectivamente, se había ocultado en
el horizonte, y las nubes, antes rosa y violet.a,
se pintaban ahora con tintes grises.
La dama se inclinó en el barandal de la tL•·
rraza y llevó su pañuelo á .)os ojos; yo, re~petando aquel dolor, guardé silencio; y en la
paz de la tarde, el viento trajo del mar i:.
melodia de una canción lánguida y dulce, er. ·
tonada á Jo lejos por algún pescador retrasado .... .. . .
Nueva York, mayo de 1911.

La
Temporada

de

Aviación

-J?;i

s,mur lng. Covarrub1as, D1r0::ctor (;ent:raJ de
C·,rreos, recibiendo las felicitaciones de
los empleados superiores del ramo
el día de su toma de posesión.

lfa cia J89i ngresó ú la Seeretaría de Fornen
to tomo Oficial 3o. &lt;le la Sección la., 11egando
hasta ocupar la &lt;:ategoría de Jefe de Se!ción
en 1898, puesto que sostu\'o hasta Noviem b re
de 1907 en que le fué ofrecido el ca rgo de f:u b•
director General de Con cos.
Como Subdirector del Ramo de Correos ,lemosfró mucha asiduidad en el despacho de t:·,n
i mportaute departamento y atrajo desde lu~go sobre sí la atención ele todo el personal de
tan impo1'ta:1te Ramo, por su prudencia, moderación y empeño en expeditar las operaciones,
señaladamente en las que á la prensa se refieren, en las que le podemos contar atinada~
reformas que han entrado y es tán entrando eu
la categoría de h echos prácticos.
Desde Marzo (Iltimo, fecha en que po1· 1~.i nisterio de la ley se h izo cargo del cl espnd,o
ele la Dirección General, el seíior Covarrubias
se ha revelado un actiYO tanto como inteligen
te aclministraclor, prudente reformador y atl'll ·
to obsen·a dor, al mismo tiempo que jefe j~sticiero y correcto funcionario.

El señor Director General de Correos y empleados subalternos.

El Nuevo mrector firal. de Correos.
El i ngeniero don José Covarrubias, cuya t ,'l•
ma de posesión ha sido motivo de genernl
aplauso, es uno de esos caracteres dignos :le
estudio y merecedores d e la atenta observaci6n
clel sor iólogo.
Nació el señor Covarrub ias en la ciudad éle
Jalapa, capital del Estado ele Veracruz, el l o.
de En ero ele l 870, y huérfano ele padre, en
l 876, y sumamente escaso ele r ec ursos para s ust entar su educación, ingresó á la Escueh
Preparatoria el año de J 883, el isfrutando ,~e
una p iusión de $25.00, que le concedió el G,,.
bierno Federal. Terminada su preparaton.,
pasó á la Escuela Nac ional de Ingen ieros •·n
,!onde r ecibió el título ,l e Ingen iero Oi,·tl e l
a fi o de 1893.
A raíz de sn recepeió:1 como Ingeniero hizo
no viaje á Estados U nidos, costeándole los ga~
tos el señor su hermano don :Miguel, que :L la
sazón era En~a rgado de Negocios d e M éxi.' o
en la Gran República. A su regreso al rats
el señor Covarrubias se dedicó al ejercicio :fo
su profesión tomando á su eargo la direeci(,n
ele varios trabajos particulares, los que Jleyi,
á l&gt;uen término.

Recorda mos que al terminar lR
t emporada ele aviari6n lleYa cb á
rabo en 1rnestrn capita l por el merle 1nar zo, nos quejamos de la apatía del p tÍblico qu e no asist ió á lo~
,~uelos en el número y con el entusiasmo qu e era ele espern rsP.

El Señor Lic. Pino Suáre z, Vicepresidente d e fa República, junto al Señor Presidente Madero,
momentos después de baher tomado posesión de su alto pur sto,'. ~

Un vuelo de Miss Quimby; en el medallón su retrato.-Miss Quimby después de uno de sus sensacionales
vuelo1c1.- El piloto Diott.-EI mismo á bordo de sn aparato.-Vuelo lle Miss Moissant.

F:n ln tcmpora,la que ar aha Je
tc-rm inn1· no t e,lemos qur hacn la
mi sma ob,Pn·acióu, purs s i bien es
rie1'to quC' el público no ha sido
num p1•oso C'n lns exhibiciones habi
clns, esto se cl eb e más á lo poco que
lian hecho los aYia ílores que á !a
a patía rl rl público. No sabemos
ha~ta qué ¡nmto habrán influido en
r llo las con di eiones atmosférica~,
Jll'l'O de cualquier mnnern, lo q&lt;10
se ha hecho 11 0 ha sido un gra:i
ntrnctivo para el público, mene,s si
se tiene en cuen ta ·lo novedoso qu~
es el nuestro.

BIBLIOTECA UNIVERSITARIA
" \LFONSO REY Es''
F11rmr1 RICARDO COVARRUBIAS

�111anc1ibula batiente ci ertas crudezas que el
autor :10 puso en su obra con pl'Opósito '' ~icaliptico," como ellos segura.m ente suponían;
pero la nobleza de la idea poética, la elegancia y finura del diálogo, el diseño acabado tie
los tipos, pasaron in advertidos. Quizá baya
contribuído á ello la defiéiente interpretaci-5n
que dió á la obra la compañía del Principal¡
deficiencia que, en cierto modo, es excusable,
desde el momento en que los artistas que inte
gran aquella no saben de cosas de comedia, :'
sólo disponen, pai:a llevar á la escena una obra,
de una semana de ensayos, tiempo insuficieute, á todas luces, en el caso presente, si tenemos er. cu enta que la nueva producción d~I
autor de '' Canción de cun a' ', no obstante - u
pequeñ ez, demanda estudio y meditación que
no caben en término tan perentorio.
[1

EATRALE5

LA TEMP ORADA LIRICA: '' UN BALLO IN
MASCHERA ''.-UNA NUEVA COMEDIA
DE MARTINEZ SIERRA: ' 'LIRIO EN•
TRE ESPINAS".-LOS DRAMAS
POLICIACOS.

'l'ien&lt;' il&lt;' importante "Un Ballo in M,as.-1,lra" en la h isto1·ia de ópera italiana, el hahc:
s ido una de la~ obras en que apareció, ya ele
fluida y patentP, la e,·ol ución hacia los pr0rJclimientos modernos, del que puede con si&lt;lernrse como pontífice máximo de Ja escena l!ri,·a
de Ita;1a : Giuseppe Vercl i.
Al Verdi ele "Aícla," ele "Otelo," de "Fal,taff," R.! le presiente en "Baile de Máscaras·'.
No s igue aquí Venli su antiguo procccl imicnto, el eur:l no n:t otro que el ini ci11do por los
primiti\'08 &lt;·ompoRitores de 6pera, Spontini,
l'aer, ~- Jleva,lo á su nrnyor esplPndor por n oni,-etti, Bell ini y Rossini . No concede ya c,
p rincipal papel al cantante, cons iderando :í la
orquest'.l, según lo hiciera a ntes, como un s in1ple inst r umento de acompañamiento de la 1•1eloclía, ~in en lace alguno con el a sunto del drn-

Srita. Serina Molasso, dama joven
d e la Compañía Mímica que debe haber debu tado
anoch e en el "Colón."

ma repn•,entado, ni identidad de ningún género con el carácter de los personajes. Sin a:canzar aún lo que constituyó la más glorios.1
de sus realizaciones, consistente en aceptar eu
lo esencial las r eformas inlpuestas en el campo líri,•o, incorporándolas á la tradición itafü,na, y clánilolas, de consiguiente, un carácter de
indisrutible nacionalidad; s in poner en práctica ru'.lnto después habría ele llevar 1í. cabo " n
punto á innovar iones, advertimos, sin embar
go, en ''Baile de Máscaras,'' clos muy importantes : la transformación sufrida por la orquesta, e¡ue aqui aparece y n. como una entidad
lírira, y el surgimiento del ' ' leitmotiv," que (' 11
"Baile de Má scaras" tif'ne mm decididn. ¡1:trtiripari,)ll.
'l'ri ~te rs pensar que este mar:l\'illoso ta¡,i ✓•
mns iral, en el que la finura del &lt;lihu_jo corre
parejas ron la delicadeza del ,•lnrosruro, y ro.1
rl primor de ]os matices, haya sido confecciona el o con los t ema s dramáticos que le ofreci,t
as1111to tn1: descabellado y absurdo com o C'l ,l,•l
que, sin clu,la alguna, es el peor ele los l ibrPtns
'lue ;m:sir(, Verdi. No puede imagina rse, e11
pfec·to, 1:ada más absurdo, nada más si n F 0 ,1ti1lo que el libreto de "Baile ele M[1srarns. ''
Cuando asistimos [i la representación de rs t:t
,¡pera, no:, olvidamos del drama ¡)a ra solo fij:n
la atención en la música. Y puede afirmar,c
que, si no fuera por ésta, ' ' Baile de :Máscari,~''
habría clesap11rec iclo ba 1 ucho tiempo de ios
1·epertori os.
En México, "Baile de Máscaras" es, en t,,.;
las óperas verclianas, una ele las que más gustan. No se equivocó la direcci ón artíst ica del
Arbeu 11 llevarla á l:t escena¡ el público acn &lt;lió presuroso, Jlenando el teatro ,)Jasta hace1 lo
rebosar, y juzgó el e la intet·pretación con la
seguri::lacl, con la atingencia que le es car,1cterist i~a cuando asiste á la representación ,le
obras qur, como ésta, se sabe de memoria.
Vióse patente el empeño d el maestro Ignacio
del Castillo por hacer de la audición de ta:
obra ,rna de las mejores de la temporada. E,
quizá '' Baile de Máscaras'' una de las óperas que la compañia lírica que actúa en el
Arbeu ha ensayado más. Advertimos en ~Ha
conjnntos bastante bien logrados. Sólo q•1e,
individualmente, no todos los artistas dieron l a
medida que se requería. La señora Vergl6ri
no es un soprano dramático, y, con ello, ciar,¡
está que la parte de Amel ia le resulta muy hol·
gada. H.zo cuan to la fué posible por cumpJ¡r
con la artística tarea que se había impnest.0;
pero, reconozcámoslo, su voz no la ayuda.
Adria na Delgado se most ró vacilante en la
gran escena de Ulrica, en el segundo acto. Desáfinó demasiado, y fué sólo basta la siguicutc
representación de "Baile de Máscaras" que
logró can1ar 1·egularmente. Los demás artist~s
que aparer ieron en la ópera verdiana estuvil)rou á la altura del nombre que hasta ahora se
han conquistado: la Viccarino hace un graeioso paje; el Renato de Píceo sobresalió con
aplaus.), especialmente en el aria célebre é!:.i1
retrato¡ Battain-que viene haciendo u na valiente cawpaña, puesto que él solo se ha echn.do á cuestas el peso de la . temporada, en ausencia ele otro tenor que Je ayudase,- luce su
espléndid a voz en el Ricardo.

Con " Baile de máscaras" han cubier to el
cartel ,k la semana '' Rigoletto,'' '' Payasoc.''
y '' Cavallería. ' '
X X X

C1rego1·io l\rartínrz S iel'ra, el exe¡uis ito rrG·
s ista, acaba de akanzar una nueva victol'ta
cu el teatro con su comedia en un acto in tit.1lada: "Lirio entre espinas." Y digo victoria.
no en el orden teatral,-pues que "Lirio cntie
espinas" no fué si.quiera remotamente comprendido por el público del t ea tro Princil_):11
en la noche dcl estreno,-sino en el puranw1;to
literario.
Los concurren tes a l llamado sa ntua rio &lt;l'J la
tanela no vislumbraron, á través de la ur&lt;li1:1bre ele oro ele la fi cción, el pensamiento de n 1ta po~sía que anima el enca ntador cua&lt;lrito de
Jlfartínez Sierra. Aplaudieron, eso sí, y ric!'r,11

"Lirio entre espinas" constituye un verdadero atrevimiento teatral. Se n ecesitaba el
talento de Martínez Sierra para sacar á la escena, sin que soplaran vientos de fronda, a8Unto tan escabroso. ¡Imaginaos que se trata de
u na monja que, durante la semana trágica de
Barcelona, perseguida uua noche por los r;vol ncionarios, llena de terror y de angustia, rn
á r efugiarse, casu11lmente, en un prostíbulc,
y que, por un instante, en aquel mefítico a n.biente de disoluci ón y de pecado, hace que soplen las auras puras y vivificantes de la pJ,,.
dad, en alas del rezo!
E l cu aclro es de un sabor origi nal sor¡)J'end11n t e. No recuerdo haber visto, en punto á no,·~dacl, cosa semejante. Sólo acudiendo al géuero nove.lesco se enruentra algo de la mis ma 111dole. Recordad, si no, "Boule de suif," de
Maupassant; "La fille El isa," ele Concou rt,
y aTgu cos admjrables fragmentos de Tolstoi cn
''Resurrección,'' y ele Máximo Gorki en sus
cuentos.
Yo ..iplaudo s inceramente el atrevimiento &lt;le
Martínez Sierra. E s revelador de juventud, y
la juventu d quiere renovación. Sin em barg•),
dudo mucho que vuelva á repet irlo en la escc.na con igual buen éxito.
X X X

Una de las principales escenas de "Lirio entre espinas. "
Teatro "Principal "
Nacfa tiene ,le par ticula r esta obra del mo&lt;krno folletinista. Ron 111s mismas aventura s
puestas en acción desde los t iempos del celebénimo Ponson du 'l'errai l¡ los mismos em-eilos, en ,lemo11iaclamcnte absurdos, que han tl,l110 paíto ele cl6nr1o cortar á Gabori au, ft Jl[ontr.pin, y á todos los zurcidor es ele este género tic
literatura de fácH consumo.
¡Líbreme D ios
de ponerle r eparos artísticos al '' Arsenio L1;pin ! " Sería tanto como pretender que se codease con las obras serias, ele las cu a les e;t á
á mil leguas de distancia.
Por lo demás, creo que única mente melodramas de esta n aturaleza son los apropiados par:i
servirse 1·ápidamente al P.úblico, á salga Je. &lt;¡ 11•?
salier e, mediante el sistema de t a nelas.

En el teatro Colón está de moda, dccicli&lt;bmente, el género policíaco. Al "Sche1·lok .IIolmes, ' ' ele Conan Doyle, siguió el '' Arsenio Lupin," de Gastón Leroux,

AL ORAY ON
Amigo, si supieras cómo está hecha mi Yi&lt;la .
P ara tu vista quiero sus velos desconer:
así, mejor que en &lt;·harla por ambos soste ni&lt;la,
poch ás sus ver icuetos, como yo, conocer.
Me encanta l o que surge ele pronto en mi ra(mian
y me i nterpela, siempre sin hacerse anun ciar.como que v iene en nombre del ignoto destinoy h onor me inspira todo cuanto es conveucio(nal.
De la moderna Psiquis la sequedad 1'Prhno.
Retoruo las mi radas á los cielos ele azur
que al alma griega \" ieron feliz con el a brazo
del hombre y ele los dioses ele eterna juYentud .

l\f AE RE PEDRO.

Mi amor tienen las artes que en los siglos
(helen,n
Yolcaron sohrc el mundo sus ánforas de mic;
pues aunque soy cl"istiano, ele mi vida en loa
(s~no~
un corazón pagano se escucha estremecer.
Adoro la belleza de seres y de cosas,

y como el alma h elena concibo la pasión ..... .
La que inventó la fláuta de Pan y en las radi(I
(Sa!'t
ola~ del mar de Pafos á Afrodita meció,
meJor que los modernos lo bello comprendía . ..
De allí sus rientes mitos y su Homero inmortal ·
de alli el triunfo ele Frine desnuda ... Asi rcn'.
(,lía
la Grecia, su amoroso t ri buto al Ideal.

Mi espfrit1;1 es un prisma que viste ele colores,
de cuanto nbra y late la furtiva visión :
las curvas armoniosas de un cuerpo, los fulg;i(rés
Y líneas de un p aisaje, la gracia de un a flor.

Pero es tambi én voluble cual era el ele los
( o-rie&lt;ro·,
de una emoción á ot ra va su curiosidacf' º '
como niño q?e ~ambia de capricho y ele 'juegos;
y todas en el tienen igual intensidad.
Amigo: ya conoces la misteriosa trama
de mi espíritu, y sabes su versatilida d
y su epi cureismo, que en todo cuanto amrt
pone la misma clósis de v oluptuosidad.

Srita. Esperanza Montero del Collado, soprano
. ligera de la Compañia de Opera de Arbeu.

-" L irio en tre espinas. " - Escena culminante.
Teatro "Principal"

F. Y.\ LDF.RRAMA.

�da Menclizábal, Carmen Mendizábal, Dolores Noriega, Ma ría Obregón y Santacilia
Carmen Landa B erriozábal,
Lucía Núñez, Sara Ortiz,
Concepción ,Osio •Y Zamora,
Ignacia Pesqueira Josefina
Alicia Rivas Mercado, Ma·
ría Rivas 'l'agle, Ana Ro·
dríguez, Luz Tirado, Dol ores
Sámchez Navarro, Luz Sánchez Navarro y María de h
Luz Zubieta.

Desde el punto de vista social, la temporad::..
de carreras que terminó el lunes últ i mo se p 1e&lt;le reputar como todo un éxito. Con regular
periodicidad se sirvieron elegantes tés en la
terraza del hipódromo en los que reinó la dis·
tinci óu y el buen gusto.
El último de la serie, ofrecido por las seiloras Catalina Cuevas de Escandón y Concepción Cortina de Rincón Gallardo, se efectuó e,
sábaclo ele la semana próximo pasada.
La tribuna había sido primorosamente ador·
nada y ofrecía el aspecto de 11n hermoso jardín. La 01·questa L erdo ejecutó lo mejor de
su repertorio para solaz ele la disti nguida concurrencia.
Recordamos haber visto allí á las señoras
Laura Almada de Garamendi, Condesa Dandini
de Sylva, Javiera Buch
de Landa y Escandóil.
Catalina E scandón d~
Arrangóiz, Ter esa Lu •
ján de Cree!, Dolore~
Luján de Baranda, Angela Terrazas de Creei,
Elena Mariscal de Li ·
mantour, Vi rginia It11rbide d¡e L imantour,
Carmen Plancarte de
Iturbide, Ana Rubi o de
I t 11¡ n b ide, Concepció,1
Buch de Gómez de Pa1·ada; Francisca Luján
d.e
Suinaga,
Dolore,
García E lguero de Riba y Cervantes, Concepción Cuevas de Cor-

· ~

tina, Susana Elguero de García Pimentel, Ra•
faela García de Berna!, :María .i\lartínez de ld
'forre de Sánchez NaYarro, Carolina Morale~
Manso de Elguero.
Señoritas Mercedes y Juana Cuevas, .i\fargu
rita, Teresa y J aviera G. de Par ada, GuadaluJ)e y Josefina de Landa y Eseandón, Paz Col'·
tazar, Dolores Bulnes Gómez, Paz Corona y Cuevas. Laura Garamendi, Guadalupe
Romero de Terreros, Guadalupe y Susana Garc!a Elguero, Eugenia, Luisa y María Dani'ini
de Sylva, María Matilde Ituarte, Dolores y I,u·~
Sánchez Navarro, Teresa, Luisa y Dolores ltnrbide, Amparo Elguero, Elena y Guadalupe L;mantour y Mariscal, Concepción Rubio.
Señores Conde Dandini de Sylva, J orge Berriozábal, Francisco Cortazar, Agustín G. dP
Parada, Carlos Rincón Gallardo, Marqués d~
Guadalupe Gallardo, Carlos de Landa y Eseandón, Carlos Rovalo, Fernando de Teresa, Eduardo Iturbide, Pedro Echeverría, Javier !enza,
Raúl Arteaga, J esús Cortazar, Antonio Alvarez Rul, Licenciado J oaquín Baranda M.ac Gregor, J esús Suinaga, Salvador, Enrique y L,lis
Cree], Manuel Díaz Vivanco, Francisco n,i
Landa y Buc.h, Carlos Elguero, Manuel d~ ,ia
Sot a Riba, Carlos de Landa y Lozano, L,.1i'I
y J oaquí n García Elguero, Antonio Riba y Cer·
vantes, Rafael B erna!, J osé de Jesús Pliego,
José, I gnacio y Alfredo Limantonr, Gustavo
Sáenz de Sicilia, Ignacio Algara Romero de
Teneros, Agustín E chultz, Fernando Algarn
Romero de Terrel'Os, J uan Villamil.
X X X

L a fiesta deportiva que los alumnos de la
'Escuela Preparatoria organizaron en honor Jel
señor su director motivó una encantadora reunión social. Los jóvenes estudiantes invitaro,1
á clistinguidas señoritas para que presidie;·an
la fiesta con carácter de reinas, y el grupo qn&lt;J
formaron las reinas y sus chambelanes fué muy
bello.
Nuestro fot ógr afo tomó de él la fotografin
que ilustra la plana frontern la cual fotogl's.fía, mejor que mis pobres líneas, dará idea dE'
lo gracioso del conjunto.
Las señoritas que forman parte de dicho conjunto s,in las siguientes:
Concepción A ngúlo, Emma Best, Elena Carranza, Melania Carranza, Rosa Carranza, Mercedes Campos, Juana Cuevas, Mercedes Cue,as.
Guadalupe Cuevas, A mpal'O Elguero, Adela Garita, Ana Hegewisch, María Luisa Hernánde?,
María Luisa Lazo, María de la Luz Lerdo d,1
Tejada. María Mancebo, Angela Madero, Ama

'

- ---.... -------

~;--

Señora Maria Luisa Moreno Aranguren de Alvarez é lcaza.

Fot. Mack.

. .
.
Grupo de señoritas _reinas de 1a fiesta deportiva de la Escuela Preparatoria,
.
Periodistas asistentes al banquete ofrecido p or l_?s señores dire.c tores de "El Demócrata Mexicano. ' -Los señores
Garcia Núñez y sus padrinos de boda.
Mesas del té servido en el Hipódromo de la Condesa el lunes últ imo.

I nvitados ,por los señores
director y subdirector efe
nuestro colega "El Demócrata Mexicano,'' mis apreciables compañeros de redacción
tuderon el gusto de sentarse
á la mesa del espléndido banquete ofrecido á toda la
prensa de la metrópoli, por
los citados caballeros.
Según 1110 informan mis
compañeros el banquete fué
muy agradable, durante él
reinó la más franca cordialidad entre los periodistas úe
los más di versos credos, po·
líticos 6 sociales, y por primera vez se vió una fieRta
en que todos los periodistas
ele la ciudad, siu distingos
hayan fraternizado de una
manera tan cordial y si1:1'.era.
Hay que felicitar á los F.eñores directores de '' El Demócrata Mexicano'' por esa
meritoria labor llernda á cabo con tan buen resultado.

MONNA LISA.

�r:,;:..::..,:..::.::.:::.::=::::::::::::;:::::::::;::==;;;;;-¡t-:,:--.
. , -_-:_-:_--:_-_-::-__-=---_-_-_
-_
- _---------------------~

vosotras os toca, auiigas mí as, responder con
sinceridad á mi pregunta.

CRONICA

SPORT
-...,1

JUEliOS OLIMPIGOS

'

Los alumnos de la Escuela
N ae,ional P,¡-~aratoria -ce:.:braron el viernes 17 de los
corrientes una fiesta deportiva, á la que dieron el no,ubre de Juegos Olímpicos, un
honor del señor rector de la
Universidad Nacional, del se·
ñor director de la Escuela
Preparatoria y ilel &lt;:uerpo do
profesores de la misma.
El sitio escogido para la
fiesta fué ol hipódromo de la
Condesa, cuyas tribunas ~e
vieron con~rridas elegante◄
mente.
El programa de los juegos
fué el siguiente:
Ejercicios con y sin e lavas, 100 alumnos.
Canera de caballos, 100
metros.-Charros.
Salto de la garrocha, ;;
alumnos.
Carrera de resistencia, 5 kilómetros. 20 alumnos.
Saltos ilel caballo, 5 alutuno8.
Carrera de velocidad á pie,
100 metros. 10 alumnos.
• Carrera de caballos 4,000
metros.-Jockeys. 5 almnnoe.
Saltos con y sin trampolin,
5 alumnos.

Tres hermosos sal tos con tra~polin y con garrocha. -Carrera de resistencia á pie
Otros bellos saltos.-Los corredores ·llegando á la meta.
.
·

Carreras de relevos sin obstáculos, 20 alumnos.-Verde~
y rojos.
Carreras ele resistencia, j O
kilómetros 20 alumnos.
Carrera de relevos con obstáculos, 20 alumnos.-Verde
y rojos.
Carreras de caballos, 500
metros en pelo, 5 alumnuR
Asalto á la Bandera :f lucha con el cable.-200 alumnos.-Verdes y rojos.
Llamaron mucho la at1.,nción los saltos con y sin
trampolín y con la garrocha,
tanto porque se prestan par,,
un gran lucimiento, como porque los alumnos que los tuvieron á su cargo hicieron
verdaderas preciosidades Pn
ellos, como lo muestran las
fotografías que ilustran estas líneas.
Las carreras fueron emot:iona ntes, pero parece qu,:i el
público esta harto de car.eras, y por eso seguramente
no llamaron la atención 1ue
hubieran merecido.
Eu general, la fiesta fué un
éxito franco y lisonjero y
uua exhibición muy gra, a
por proceder ele jóvenes en
los que la raza tiene puestas
todas sus esperanzas.
Un grupo de bellas y di~tinguidas señ orit as ocupó el
paleo de honor ele las tribunas y presidió la fiesta con
carácter ele realeza.

No hace mucho t1.,,npo que una de mis lec
toras me envió cierta carta, en la cual se lamentaba ele tener muy mala letra, y manifestaba grnndes deseos de mejorarla,' preo-unU.1,0
uou:.e de qué modo podría conseguir tal objeto.
Le preocupaba muc·ho á mi desconocida ami"a
el desagradable carácter de su letra, porq,~c.
teniendo novio, recelaba que éste perdiera !a
ilusión por una mujer que no ~abía escribir cc:1
elegancia y correción. Como semejante temor
es muy frecuente entre las damas, he preferid o cont estar á mi simpática lectora en las presentes líneas, á fin de que otras muchas '' preo(·upadas," estén tranquilas á ese respecto, pue&lt;;
existen -muchas razones de donde pueden dec1uciJ-se idea·s contrarias á las que manifiesta !a
citada señorita.
·
hluf conocida es la a versión de los cspírüus
Yaromles por las mujeres pretensiosas y altl•
,·as; por aquella,s que alardean de tener ·na
intelectualidad é ilustración extraordinaria,·
prefieren á las sencillas, afectuosas y modesta;,
porque en el hombre es natural el deseo &lt;lC'
la cónquista y tlel dominio; anhela· vencer obs
táculos pai·a obtener triunfos, ó, cuando meno~.
imponer su Yohmtacl y verse reconocido cou10
un sé_r superi~r. Ninguna de estas aspirac:ones siente satisfecha al lado de una '' marisabidilla" que á cada momento procura hac&lt;Jr
ostentación de sus múltiples conocimientos y
lle su indiscutible superioridad. Existen 1mid10s padres, esposos y hermanos, cuya vida
poro grata se debe solamente á la deosgraci.a
ele tener cerca d_e sí una de esas ''Minervas,''
q~•e se han eqm,·ocado por completo al apreciar de un modo tau falso la misión de la
mujer en la familia y en la sociedad. i Por
qué no quieren comprender que la fuerza f 9menina no es tanto activa cuanto pasiva f Si
el ~• ombre está destinado para el combate, h
muJer lo está para el sufrimiento resio-nado
0
tranquilo y heroico.
'
En la humana existencia todo esfuerzo si&lt;T0
11ifica una lucha constante; desde el cultiv o
tle la inteligencia infantil en las escuelas, hasta el trabajo físico ó intelectual de los hombre:;
ya formados. El sabio lucha, el artista, el
ob1·cro y el soldado también, pues igual rpsultado produce fatigar el cerebro en un laborntorio ó en un taller, que agotar las fu E1'zas
materiales eu la fábrica ó en el campo de batalla. Por tanto, lectoras mías, es inútil é
insensato desear cambios en -l as leyes de la
naturaleza y en el equilibrio social; los hombres necesitan ser fuertes, y tener espíritu ;le
i nitiativa, facultades de organización y cfot(•;,
lle gobierno. Vosotras no; ba,sta y sobra cn11
que seáis tiernas, sumisas y abnegadas. Eu ld
ruda v ida del hombre h·ay un gran va-:iío que
solo puede llenarse con la dulzura femenina, y
por más gloriosa y brillante que sea una historia Yaronil, si le falta el amor de la mujer,
se exxtenclerá sobre sus páginas una triste sombra. Todas las heridas del combate, ya sean
del alma ó del cuerpo, deben ser curadas par
una blanda mano acariciadora, aun cuando és . ta uo tenga graneles habilidades para hacer
otra cosa.
Asi pues, m is queridas amig81S, no es pre,,iso
poseer l1er111osa letra, para que una carta de
amor &lt;·oumueva el corazón del hombre á quien

X X X

se allora; tal vez s i me,joráseis el carácter ele
esa letra, la fisonomía ilc la misiva cambiarí::
también;. porque, no hay que negarlo, los ma·
nuscritos tienen ''expresión,'' y por esto ca,1sa tanta tristeza un billete amoroso esc1·ito P.n
máquina. iNo preferís vosotras ver la let!a
del amigo del alma, por más que sea incorreeta y cl ifíc:il de entendersef iAcaso os daría
pesadumbre ac1,,crtir una beuéYola sonrisa en
los labios amados, al descifrar vuestras cartas
mal escritas, si sabéis de cierto que clospués de
leídas hau ile ser besadas tiernauicntef. .. ,\

Eu la semana pasada ofrecí á mis lectora•
hablar tle los trajes tic etiqueta, por lo c11:1 J
dedicaremos hoy esta;, líneas á tratar de ta11
hermosos atavíos. Las "transparencias" ;i
guen en pleno favor de la l\Iocla, buscando aó
la armonía ele colore~, más delicada y exquisita
que pueda imaginar,¡;e. En cuanto á los ado111 ...s,
hay una variedail inmensa entr e ellos. Se usa mucho la lentejuela ele oro, plata, y otros matices, los "cabochons", y los tubillos ele cristal.
pues todas e~\l'S guarniciones ''luminosas'',
1irodu'c en un efecto .cleslumbTac101· Gobre hs
elegantes '' toilettes '' de ceremonia. 'l'ambié,,
se emplea frecuentemen te el encaje en diver-l1s
combinaciones; ya sea cubi-iendo la tela del
fondo, ya superpuesto en forma de volantes ,5
en lindas aplicaciones capri chosas. En conjt11,to, podemos asegurar que Jo~ eaca,jes dan ~~
r esultado exquisito en los trajes de baile ,í
recepción, y su 31Specto puede cambiar hast a
lo increíble según se usen con bordado ó si •t
ellos. Por ejemplo : el encaje de Malinas, bordado ele oro ó plata, es completamente dh·ers,,
del de Venecia, liso, ó uubierto de lentejuelas
y t ubi!Jos de cristal. L os "cabochons" d~
:LzabacJ1c son insubstituibles para adornar lo.,
atavíos de seda ó terciopelo neg1·0. 'l'ambién
se usan para guarnecer ·los grandes mantos li
sal i.das de noche, cubriendo la tela con esa.~
hermosas perlas negras, que, en verclacl, so11
muy liudas y discretas. Las mangas ele lo,
t_rajc_s ele bailo so confeccionan, á veces, cot1
franJas ele azabache, hilos de perlas ó tubillcs
d~ cri~tal, sobr~ el fondo de la tela, y tan gr::ic10sa idea es iligna ele elogio. Las colas ele las
faldas se ha&lt;:eu, en su gran mayoría, cuaclrad:is
y no muy l argas, aun cu ando la recepción ,,
la fiesta á la cual se asista, sea de suma , tiqueta. Citaré á mis lectoras algunos elega1•tes modelos de estos trajes. Uno es ele satén
flexible, azul pálido, cubierto de muselina de
seda _d~l mismo colo_r, toda bordada de perla,.
La tunica de muselrna se abre por el fre.1t1.
hasta la orilla de corpiño, dcjaudo ver el fo11 ·
tlo ele satén. E l cuerpo es de forma "co•·aza' ', y está hecho en eucaje inglés, blanco. La
cola es semicorta, y el escote redondo y alto.
El aderezo es de perlas, y en el peinado lle~ a
una ciuta de satén azul pálido, retenida co•1
broches de perlas. Otro lindo modelo es de Jiberty azul acero, cubierto de tul en el mi~rno
tono, bordado ele lentejuela de plata. Ciert/J
ata,,fo de baile es de velo de ,s eda color de esmeralda, puesto en transparencia bajo tul 11 ,}gro recamado de oro. Por último, un bellísimo traje, prnpio para señora joven, es de seda gris perla, acloruatlo con encajes de Malinas, broches y flecos de perlas. E l co rte es
"princesa " y por el frente, el ilelantero, drapeado, se abre en p ico sobre el fondo tlc en caje. A la orilla de los delanteros lleva un·,
franja ele galón de encaje y broches de perla,.
El cuerpo de eucaje, finge un lindo bolero, que
también forma las mangas, en cuyos bordes tiene flecos de perlas. La cola es corta y reclon cla. E l mauto, hecho en cibelina ron vucltls
y puños ele armiño; pero de estos lujosos abrigos, hablaremos en otra orasión.

�~,u

Traje para comida, Je libcrty rosa
túDica y ciDturón de tul perla.
perla; fraDjas de perlas y &lt;lo cristal. J\iuZc de Ji,tóu azul Natt.ier.

Corpiño ue ~e-

Elegante mauto Jo noche para el invier,1.1 l!:l manto es do terciopelo ele Eeda con adorn0~
ele oro. El cuello y los puños son Je nutria. Gran sombrero de !!"-:la adornado &lt;:on una herm')•
sa pluma negra.

;;,i~i;¡:¡t~jf::);p,:vt(@•&gt;J:·.•·••.•.••

i~i;iz~

········ · ·•:· ·•%:W~Wfa;~!•f

�.f

El Mundo Ilustrado.
- -,-!;~~---:----------------..- - - - - - - - - - - - - - - - - - ------- -- - - - -- - - -- -

~=======================~::.:.::
· ..:..:=-=-~..s'W't,-~~..sw-t",~~

;J
e~

¿)1

=c==LA==A=C=A=D="'._=M=IA;:::,:nA
=E.=
Novela ·corta por FRANCISCO c=D
C~PEE~
" =N=C
_S=A=~==;:::::~
¡Y

~!!,..ducción :a;ecial •¡¡~':"::El Mundo ilustrado").
las grandes a,·cnidas, los altos· follajes, la,
constelac iones del Zodíaco, todo estaba cmpa ·
,·czado " lleno de Jlores en houor de su dich~,
flor es que brotaban al mismo t iem¡,o que s:is
susp iro~.

Sinopsis de los números anterio~~~·
. ·:,"9,1
(La seiíorn Bel'llard des
cu,·iUlla_ ,Y
,lecide no casarse y deditarsc tt la educa~ 1 0,t
de su hijo único. Este, contra lo que supom•
su madre, se emnuora uc una costurera. L ,t
señora se entera de los amores y los rcJJrucli·t
á sú hijo.
_ _ .
Los dichos amores son muy ntttl1L'td,U,'1"1! -rno•
centes; son el producto del ace·re~m~e~to de
dos almas Yírgcnes en cuerpos de d1f~~ºJ!iC se·
xo. DeSJJUés de su primer encuentro anH~};?~P)º'
·a,mautes pasan una gran temporada enti:l¡f~a}lo,
á su pasión.)
~,:'f~.-

"~rs,

(Continúa..)

la mesa de familia. El hijo y la madre .t'J•J·
11as tocaron los platillos y no se tlirigie roi: .ma
sola palabra.
\'oh·icron al uudoir t'll el que había dos l:i11,·
p;Lras euccuui&lt;las antes de tiempo, las que rc,·ortauan sus flamas púlidas cu el crcJJúscu' o
del Llía i?1111e11so de verano. Cuaudo el criado
se rcti ró uespués de hab&lt;'r scrddo el café, la
sciiora Bernanl rompió el ,;ilencio repcutina ·
mcutr ." dijo al jun•11 co11 una voz lleqa cío
an1argura :
- E sta noche irás á tu tonfercncia. ¿ \'erdacl /
Annaudo tenía efccti rnmcutc ,·ita con .!!;,;.
dqueta. Huborizado, con los ojos bajos, hO
pudo más C[lH' balbutir:
-:IIadrc mfa' ...

- RE~~ÉSTA.

Armicla: Su tarjeta me ha l!,'J,1·
do &lt;·0,1 un retraso extn10rclin:J. :'H',
por esto ho.v tengo el gusto tlc.f,~
1estarla,
•·'-9 '
De ningún modo me 8erú~mol,.~ro
r('c ib¿r ;~u s confülencias · a moros~ :, :
toclo lo contrario; le agradezco .i11
1
cxtr•~10
su con ti anza, y pror:1r n·J,
eon·Mponllcr Íl ella, dándole mi o¡&gt;i•
nión s incera sobre el asunto &lt;¡m'
se ·,sirva consultarme, Respe~co
rle In gran t risteza que siente :1 l
,-er su amor poro comprenfüclo, mo
atre,·o á inrlical'le el consejo b:.1~t:.nt&lt;'s· 'práctico y efi caz ele buscarse ,C:u ánto, antes otra impresióa, á
fin~ - éie 'olvirh1r la anterior; pues :,;
no 'Jo ha(' C usted así, perman ,'~i'rá encadena&lt;l.,i:' ú su recuerdo doloroso; la .vida,_,s,é le hará insoport.:·
ble v rlejará ·ae gozar ele las 11111ch;s · v "ratas. satisfacciones qu,, la
rxi stencia ofrece á una joven la,i
simpática, b onda dosa .ri inleli~cnte eomo es mi desconocida am1g,! ,
r, ''lnii'n' dcsro todo bien.

Odol en A.~ia.

He aqui el dent1frrco que ha ·
dtuo ·1a vu ltd al mund~.
En efecto, mucho más que ninguna otra agu~
ilentíf, ica el uso dei Odol se ha extendido pdr
toda la superficie del globo. lncontestablement:'e
su consumo es superior al de· todas las ·aguas y
preparaciones dentifricas ·del mundo entero E sto nos da una prueba irrefutable de su superió
ridad
El éxito enorme de l Odol se debe á la eficacia
particular que posee. El Odól _es el única agu:a
dentífrica que durante hr,ros enteros protege la
boca.contra todos los gérmenes de fermentaciób
y putrefacción que destruyen lá dentadura.
·
Compréndase la impoi;t anc1a ex tráordinaria de
esta propiedad sin precedente: En tanto que los
demás den tífricos conóei,.Jos no pueden ejercer
su acción sino durante el tiempo insig,,i ficantemente corto que se dedicá
aseo de los dientes,
el Odol impregna con sús,e"ementos antisépticos
la túnica mucosa de la b'oéa, :como· también los
dientet- cariados, y ·contínúa e jerciendo sus efectos salutíferoa' j).cwmuéhas horas después.

, &lt;RECETAS EFICACES.

Churris : La caspa suele des::.p¡i,
recer lavándose el pelo con jabón
ele bicloruro ele mercurio, y con
:l"Uª á la cual se le mezclen pol\·os
d~ áci&lt;lo bórico,
En cua~to a la manera de co,·•. ,
batir fa .enfermedac1 de que m,i
hahlá, le 1·ccomiendo á usted q,rn
use •ln tintura de valeriana, hull1é·
rleriéndose la cabeza todas las maña nas, al peinarse y también e·,
las noches, antes de acostarse,
Ojalá qile - m11 indicaciones pl'0·
d111.r· an á'.;}s~d ' }rnonos resulta,lo~.

-;,'I _:~~~~
"",,.

~

. Pobre chiquilla, estaba estupefacta cumu t.ir :,
· -·limosnern á quien se h ubiera dado uua estre·lla de limosna.
; Adorada como la más estimada de las aurnu ·
tes, conservaba la sumisión temeros~ , del _esclavo, Durante muchos días 110 habia pou1,fo
decidirse á tutear á su amante. Este se lo
reprochaba amablemente y se uivertía mucho
con los ensayos de Enriqueta para haeersc _f_a·
miliar, Cuando r11 un momento de expansH·n
ella Je claba algún nombre familiar llll povo
vuiuar cuando soltaba un ' ' quericlito '' ó un
'' t:so/o mío '' que olía á barrios bajo~ y qui!
'á Armando le parecía radiante, se se-utia P&lt;:' ·
seída. ele vergiienza y escoudía la fr ente en eL
pecho de su a mado ó le be~aba t•n el_ cuello
para esconder su rubor. Tema tanto nuedo dn
no ser bastante '' eome il faut'' para él '. A
pesar de todo, sabía que no era su iguaL .'..
menudo le tomaba la mano, aquella mano ta1•
fin a y tan aristocrática; la consideraba lar"am,ent e, con la sensación de tocar algo raro
; extraord1nario, y al fiu a cababa siempre por
llevársela á los labios y poner cu ellas un b•:·
so clelicado y respetuoso.
Viéndola. tau humilde, tan tímida, tan &lt;.il'o·
armada para la luclrn por (a \'ida, ~l adolescrn·
te ele ayer, del que ella n11sma hal,rn hed10 uu
'1101J1bre, comprendía con tierno org~llo . q~1~
~quella ereatura le pertencía, clepcuui,~ de c._.
,, qn~ desde e~e momento estaba obligado a
ilefe• derla y protegerla,
. ..
Cuánto se amaban! Cómo eran J cl tces! Pm·,t
a u~entar á su embriaguez el destino perwitiú
que el idilio tuviera como meuio las noche&amp;
subli..,,es del E stío cu las cuales el azul som·
brío taehonado de estrellas pa1·ecía un mar en
el one infinidad de faros anunciaban otros tan·
Jos ·puertos.
.
•
A eso ele las once los dos amantes sa lrnu ce
su asilo secreto y Arma ndo JleYalJa :i Enri•
oueta hasta su barrio por lus huulc,·ares a~
las afueras, solitarios y sombríos. El aire estaba tibio: los :í.rboles, en JJlena f loraeiúu, exhalaban sus perfumes frescos. La cúp~Ja ile
los Inválidos, e uyas escamas de 0L'.º bnlla ban
va"ameute
se destacaba sobre el cielo. Salv•,
0
el gran r~mor de la ciudac1 lejana, había u11
....,ran silencio,
"' }Jnlazados, caminando á pasos muy lentos .
ilel iciosameute fatigados, los amantes ~Yanza•
ban eu medio tle las sombras, L a plemtud il~
su felicidad era tal que c1eían que tod.i la
naturaleza debía participar de ella , y, euan~o
1
.., ~f' 1l t't011í:1n u11 m omc uto, les p:1rf1(•Ía. qu&lt;' to 1 1' ,

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en t e la blanca, rayacla por- ern ·

l;n pocu autcs de la hora de la :º1~1 ida, ~rmantlo, siguiendo su costumbro, fue a reunH·
~e ~011 sa maure al bndoir. Entró ese día, por
Ja primera ,·cz, con los ojos bajos, la fr ent&lt;•
pesada. el corazón lleno de angustia y de con·
fu~iúu.' Pero, cuanuo Yió á la señora Beraar,l
sentada en su sitio acostumbrauo, delante de
su caue\'a de tapicería, Yi,·ió mtC\'amcute, ~11
un r elámpago Uo in1t:1gin a e ión Y. lle n1 c1uona,
toda s u infanda feliz, .", 110 pucl,eudo soporta1·
la idea ele que ixistiera un obstácu lo. entre él
v su madre, y de que ~-a no fuera él el h_ij_o
(rnico v bien amado c1e otros tiempos, so din
.,¡ó á ·ella con los brazos tendidos, las manoi,
temblorosas, y ton una mirad,L que i111ploraha
pcrdóu.
l'cro ella .le dctu,·o ~on uu gcs~o de rcch.izo
" un "nó! te lo ruego ", que recordó al jn,-~11
ia dolorosa rcafülad y le heló la sangre c u lao
venas.
Cuando el criado anunció que la comida c~taba á punto, pasaron al comedor y se seub•
ron silenciosamente á la mesa,
La comida, que había si.do siempre para ellns
un moment o ele intimidad encautaclon1 en •1u&lt;&gt;
hablaban de los asuntos t1el día, ele los F,"·
yectos para el maña~i_a., se v_ió _turbaua por ;a
presencia di' dos hues¡,etles rnv1s1bles. la c51('•
r:i ." Ja ,·e11:iien1.a, c¡ue llnhínn tom:1&lt;lo sitio en

Entonces la seiíora estalló :
-Vé, gritó temblando ele indiguac ió11 , ,·J ;t
juntarte co11 tu querida! De hoy en adelante
.r:t no tcud ,·án uecesiuacl ue mentir. Porqu,i
lias mentido, me has engañado indignamente'.
}Js un bonito priueipio de tus amo res! La niña
esa ha empezado por hacerte !'0n,1,tcr u na de
las bajezas m[ts viles, Me estremezco al pensar lo que hará tlc tí esa mu,jer y hasta dóli·
de pou r[, lle\'arte. \.é ú, buscarla hijo mío, ,,o
te tlctougo 1n[ts !

8e interrumpió al oír que su hijo sollozaba.
- Lloras ! exclamó cou Yoz más dulce.
El se arro,jó á sus pies y cubrió sus mauo.;
&lt;:OH besos y l[tgrima s,
-Penltjnantc madre mín, murmuró. P cnlt:.11,u11 t•, ma111[1, de haberte causado tau to mal ...
Pero, ~¡ s upieras! .... La a mo! ..... .
E stas palabras detul'ieron el seatimieuto d,
ternura que se había empezado á iniciar cm 1a
señora.

(Continuará.)

fita s · azules' cle.. .l,&gt;0rdaclo mecán jf',
Un -encaje bÍanco aplicado al b ~·:,l,J
superi or, y un gran lazo &lt;le fa, :i
nzul -eompretan sit arlorno,
·, ¿ROSAS O VIOLETAS?

Co mprometida : En e:feetp; la chi·
cla que usted tiene es un poco. &lt;1 ifíc il ele resoh ·erse. 8u pretendiente le ha esrrito una larga y hermosa earta, en la cual le dice: "si
mi amor es eorrcs poncliilo, lleYn•á
ustc&gt;&lt;l nl · baile, colocada sobre &lt;'l
tn 11&lt;•, 111111 ele las rosás que ten ch~
&lt;'I honoJ' ,le enY iarlc; pero. si ,.._,.
r•ha,rn mis ])l'C'tens ionrs, ,c ntonses
~in rlnlln Yer~ rlrsdeiiarln mi t C'M 'tr;1 , junto ~on esas pobr es flores símbolo rlc&gt;l miLs puro afecto.'' ,Hora bien, la mamá el e usted le hn
l'eaalado ciertas l inclas Yiolc&gt;tas :&lt;1
t ificiales, con el objeto ele que com·
pletc:1 su atavío de baile, cuyo fono es lila mu,v pálido, y las rosas
no armonizan con ese mati z. Flu

·Udol e11 Ainérica.
mamá no aclmite ese conflicto ,l,·
colorei; ; usted Ílf! - qu iere demostra;·
poco aprecio á las bellas ro5:1s
' ' reina' ' emblema de nn Yehemr·!.·
te amor; mucho más, si se li •ne
en cuenta el enrácter rcscn·aclo ."
altivo ele su amigo, que con t;,J
desdén podría retirarse definitiY:l ·
nH'nte,. ~• no encuentra u stecl eo1110
,csoh·er la clifieultacl. Un a ntiguo
pro,·erbio r1 i_ce: '' Yale más m:1ih
que fuerza.' ' Y siguiendo este ~abio consejo, creo que puede ustl'd
hacer lo siguiente: El mismo día de
la fi esta, procure rtian'c]i_.!lr '' ca$ual·
mente'' tu traje lila, ~,- como ya
no habría tiempo de confeccion~ r

Odol en Ai1gfralia.
ot ro at:ido.' fenilrá11 que com¡,rarlo
en algún almacén¡¡. y.... natu ·,• ,mente, usted lo efegi rá blanco ,í
rosa, á fin de p odé),' lucir esa no·
ehe tan cleseacla las queridas flores ele su buen amigo. Le clo~· es•c
co nsejo, porque mr diee CI,tH' s u fa .
mil ia goza clr un,i posie i6n mu.,•l esahogncln, )' ruenta con ampl :os
rN· u rsos ¡wcuníarios, pues &lt;le ,t,·o
moclo, no sería justo obligar á ,: ,1
mamá á hacer nueYos gastos, P e·
ro en el caso ele ustecl, b ieu ni:c
su dicha futura el desperdicio de
· un traje de baile. Y acaso algo 111/i ~.
¡. no es cierto?

SOBRE MUSICA,

Soñadora: L as composiciones lle
Schubert tiene11, como d istinti,n
personal, un sentimentalis mo ele; ¡.
cado, tierno y e·xquisito. Pero · ~L
usteil prefiere tocar obras de exprrs ión inteps~ ~:, apasionada, cri'o t'H'
ni ngunas ' otras le han ele satisf,,.
(•er como !Js..,¡d c Chopi¡1 ó O rig.
Del p1·imc~-9 d e . recomiendo lo~
":Noctmnos.~:, ;,)' de! segundo, "El
Poema erót i~9. 1&gt;.-'y 1 'Ef Yiajero ,olítario:·" .
•.
Weber es un autor notable, ptro
sus producciones no se distingue!!
por laJ cualidades antes dichas, s:-

�UNASENORA
DEPANW
CURADA

Los Granos y las Erupciones.
Son señales positivas de impurezas en la sangre y de torpeza ó imposibilidad en el higado y lo~ riñonos pa·a eliminarlos. Esos órganos en su estado normal y sano son los encargados de recojer y expulsar esas impur ezas ó venenos de la sangre; pero cuando por cualquier causa se entorpecen
ó inhabilitan, sus funciones resultan deficientes y la naturaleza hace esfuerzos por expeler el venedo por lo• poros, resultando así la consiguiente
irritación y formación de granos y erupciones en la piel de la persona afectada En ese caso Fe debe atacar á l1t fuent~ de la dificultad, ó sea el desarreglo del hígado y los riñones, con un tónico restabletedor y no se conore
otro más eficaz que el de la siguiente receta de un afamlj-dO especialista, la
cual s iempre ha dado resultados e nteramente satisfactorios: .'
Extracto Compuesto Vegetal Arvelina ... .... 15 gramo§.
Jarabe Compuesto de Hipofosfitos ., . , .... 45
,,
Jarabe Compuesto de Zarzaparrilla .. ...... 60
,,
En las boticas ó farmacias se venden e,tos ingredientes. Mézclense en
una botella que se sa cudirá antes de t omar cada dosis y tómese una cpcharadita de la mexcla después de cada comida.

•

Con el Compuesto Vegetal de Lydia
E. Pinkham. Lease su carta :
La Boca, Zona de Canal, Panamá." Mis dolencias eran complicadas; la
menstruación á ve.
ces abundante y o.
tras escasa;sufria de
mucha pesadez aire.
dedor de 1 vientre,
estaba abatida; tam.
bién teni a mucha
picazón y _padecia de
la vejiga. .A.tribuía
mis males á ·q ue era
estéril pues varios
médicos me dijeron
que no estaba bas----:.....1Lr.;:.....--1 tan te desarrollada
y por eso no podia tener una cria.
tura. Me sorprendí grandemente des.
pués de tomar 8 f r ase os del Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham
de estar en estado y apenas si lo podia
creer. Volv1 á ver a l médico quien me
dijo que se me esta ba formando un tumor. Mi esposo me aconsejó que no le
hiciera caso al médico y que me fuera
á mi ciudad natal- Kingston, Jamaica
- lo que efectué-Hoy tengo el orgullo
de decir que soy madre de una preciosa
niña de 7 meses. A.pesar de haber estado casada 9 años si no hubiera sido
por el Compuesto Ve~etal de Lydia E.
Pinkham nunca hubiera dado á luz.
Desde entonces lo he recomendado á
· muchisimas personas, tanto en J a maica
como en Balboa." -SnA. ROSA RosrxA
DoNALD!'. la Boca, Zona de l Canal,
Panamá•
·
•
La Sra. Pinkham de Lynn,
Máss., E. U. de A. invita á las enfermas á que le pidan su consejo.
Ya ha ayudado á otras miles a

contenga 65 gramos ele goma, :,P
deja escurrir sin exprim il'la /&gt;' :,e
plancha, todavía húmeda, aplica n•
do la plancha por el reYés de in
tela.
'l'ambi.én pueden limpiarse las t~·
las ele secla, con una decocción llil
saponaria, (hojas y raíz hervirlas
durante un cunrto ele hora.)
1\fARGARTTA.

·

recobrar la s a 1 u d. Este será
gratuito.
por la pureza de estilo, y la grnci:1
ligera y encantadora ele sus fraec~

o o
P ara ser adorado por una mu;w ' ,
conviene amarla poro, promcte1 ::i.
mueho y Jingir siempre.

NOTAS COMICAS.

-¡,No te cla vergiienza venir ea
ese estado1
-Poro mujer, si he h echo lo q,ui
tú . . . . eso mismo.
-¿ Es decir que yo me embor:·a·
c·ho1
- ¡Quiá, mujer! Si es que he
itlo ... he iclo ele tiendas .. ; e,;o
mismo sólo que tí! visitas ]os co·
mel'cios clo telna ... eso mismo ....
y yo, pues l1¡i" visitado los coniercio~
de vinos.
/

La YPrdad es como el agua; :11{,s
pro11t.o 6 mfls tnl'rle se manifiesta.
GRESSET.

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1nusiea1es.

'l'engo mucho gusto en conta~t.r11·
fr las preguntas que Re sin-e ustc,1

"SALVE USTED
Y PROLONGUE
su. EXISTENCIA"
~sto contestó el txperto especia•
lista en salubridad, el millonario
MuNYO~. , una bie~ conocida persona de esta ciudad, que le escribió
quejindose de que era un inv,lido
crónico y lament,ndose que durante muchos años no ha.bfa sido mb
que una pesada carga para su fami•
lía y susamigos.-'·A iieces-escribó
esa persona, - me parece qne no yale
la pena cr,idarme para evitar mi
muwte,"-D{~ame usted Dr. .Man.
yon, -continuaba la carta-si u1ted
eree qqe debo medicinarme " "St"-:contestó Munyon. -••Ust4d
tíflll la obligaeión de safoa,- su existencia, es un deber pa,-a consijo mismo,
Para sus seres amados y para el mundo
,n gme,-al."La buena salud es la base de la fe•
licidad y del éxito.- A ninguna per•
sona le está permitido dejar que la
enfermedad la debilite 6 la prive del
ejercicio perfecto de sus facultades,
- La Comodidad, Jos Placeres. Sociedad, Reputación y todo cuanto
constituye la ambición humana, sólo
puede alcanzarse y disfrutarse , ple•
nitud mediante el ejercicio comple•
to y armonioso de nuestras aptitudes mentales y físicas.Los seres edfermos tienen ideas
enfermas, y ellos, lejos de proporcionar alegrías en su hogar, causan
su propio infortunio y la desgracia
de tos que les rodean.Munyon jura por la eficacia de su•
remedios.- EI puede probar que los
R1medios d1 tMunyon eu,-11n ,-adical y
s11tisfaetoriamente á 90 e,:t,-, 10o·enfe,mos de los qui los tonun.Todas las farmacias venden los
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-¡Tiola, buena pieza! qué h;;s
lrnd10 el miércoles y el juevc~ ;;:.e
no has veuido1
-lle estado malo.
- ¡ V-aliente animal! ¡,A qué ope·
rario se le ocurre ponerse malo ,•:·,.
tro semana, puclienclo ~ aprovechar
rl domingo pam ('Star enfermo,

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ge la tela en ngua clara y se ir,,.
ta Pon nn rcpillo empapado ei1 ,.,,:1
mezcla compuesta rle 50 gramos d•i
jnbón blando, 50 grnmos ,le miel
y 12 derílitros do ag-uarclirnt&lt;'. E,·
tanclo la tela. birn extoncli,la, i,r•.s·
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ELIXIR ESTOMACAL
(ESTOMALIX)

de Sáiz de -Carlos
Hace quince anos dimos A conocer esta especialidad farmacéutica A los médicos y hoy lo recetan en las cinco partes del mundo, porque es el tratamiento mAs racional y seg.uro para la curación de las enfermedades del ESTOMAGO
é INTESTINOS, aunque tengan una antfgüe;1ad de treinta
anos y no !.e hayan curado con otros medicamentos, si endo
su~ efectos quitar el DOLOR y todas las moltstlas de la
OIGESTION, ABRIR EL APETITO Y AYUDAR LAS DIGESTIONES, TONIFIC AR EL APARATO DIGESTIVO y lae~onomla en general , pues el enfe1mo COME MAS, DIG IE
RE ,\\EJOR Y SE NUTRE.
CURA las ACEDIAS, AGUAS DE BOCA, EL DOLOR Y
ARDOR DE ESTOMAGO, LOS VOMITOS, VERTIGO ES·
TOMACAL, DISPEPSIA, INDIGESTIONES DILATACION
Y ULCERA DEL ESTOMAGO, HIPERCLORHIDRIA, NEURASTENIA GASTRICA, FLATULENCIAS, COLICOS, DIA·
RREAS Y DISENTERIAS, LA FETIDEZ DE LAS DEPOSICIONES, EL MALESTAR Y LOS GASES. Es un poderoso
VIGORIZADOR Y ANTISEPTICO gastrointestinal.
Los nlnos padecen con frecuencia DIARREAS mAs ó menos graves que se CURAN, Incluso en la época del destete
y dentición, hasta el punto de restituir A la vida enfermos
irremisiblemente perdidos.
Con frecuencia muchos enfermos del aparato digestivo,
aunque no todos, presentan el siguiente cuadro de sintomas ó parte de él: al levantarse, lengua sucia, mal olor de
aliento, aguas de boca, estado bilioso, lnapetencit, abatimiento y tristeza después de las comidas, eructos agrios,
gases, pirosis, vahldos, pesadez de cabeza, ruido de oldos,
sofocación, opresión, palpitaciones al corazón, dolores al
estómago, vientre y espaldas, vómitos, extrenimiento, alternando A veces con diarrea, el enfermo se altera con facilidad, estA febril A veces, se Irrita por la menor causa, evita
el trato social, teniendo por la noche ensuenos, sodi o
agitado y respiración dificil.
Nuestro ELIXIR ESTOMACAL cura el g8 por IOO de los
enfermos que lo toman y por sus propios méritos es cono-

1cldo y de uso general en las cinco partes del mundo, para
as enfermedades del aparato digestivo.

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NEURASTENIA y afecciones nen-fosas, siendo el mejor TONICO para curar el RAQUITISMO, recetAndolo los m~lcos en cuantos casos estAn Indicados el aceite de bacalao y emulsiones con blpofosfltos. tomAndolo lo~ nlnos con verdadero placer, A los que
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edades y ambos sesos.

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agudo y crónico la TOS, la TISIS y ENFERMEDADES DEL
PECHO, produciendo los siguientes efectos: la nutrición se
acelera, habiendo aumento de peso; los esputos, disnea y
fiebre dlsm10uye11¡ la tos cesa y aumentan las fuerzas y el
apetito, notAndose el alivio con uno ó dos frascos.

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REUMATISMO agudo y crónico, la GOTA, el ARTRITISMO y la CIATICA. Se elimina
el Acldo llrlco, quita el dolor y aumenta la cantidad de orina,
tornAndose de turbia y sedimentosa en clara y transparente.

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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