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1.

Capilla Alfonsina
Bihlioteca Universitaria

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'

El. ANGEL DE NAVIDA 0. - Dibujo de Raf. Lillo.

Año XVIII.

Tomo IT.

México, 24 de Diciembre de 1911.

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Núm. 26

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GRflN CONCURSO

2
de/ ALMANAQUE "SALUD" ]9l

Calendario de la Sem·ana
D omingo

24
(-lo. ck ni&lt;'s v 4o. il&lt;' A &lt;ll'icntc .)
Yig-ilia rlr 1:1 :-.'al i,·i,lntl i!)
Xuestro Reñol' .Tesuni~to.
Ranh,~
))elfi no 0hispo C'onfc.&gt;KOI' y ·1~11tim io
)íúrtir.- Ofü·io y miha ,le la Yigl·
1ia, &lt;·onm &lt;'morí, n,los&lt;' la n ornln ic:t.
- .\ la, orho _y m edia d e la mañ,1•
na se «·ant:t &lt;'11 Ca t&lt;'dra l ~- Bs&lt;'ira. la l ',·i nrn .v se am1n&lt;•ia 1,1 Ca·
lentla e·on ~olr111ni1la1l.- .\ l:ls &lt;
' ie7
y metlia tle la noc he se c-anta :1 '.,Jf&gt;
maitinrs )' a J;¡s doe·c&gt; misa 'O]l'lll·
ne, llamaila «le Gallo, que t:1?11bién
la hay rn nnwhos templM.- (J'. S.)
L ::i

•

Lunes

(Pa qr un.) l,a ).l'nti,·i,l:ld ,lo
Xurstro Hc&gt;ñor .l esnni~to. f-'•111t·1
Annsb1Ki:l ).f':'irt ir.- 0 fit·in v llliS!l
,le- la fiest a dc-1 ,")l a: rito ,h,hle ,1e
primera ..lase &lt;·on Oda 1· 1 ¡iri 1·1lrghHla .v ornamento h1nneo.-T11 ,lt1l¡.:rnc·ia plenaria en ('ate,lrnl.
('onjun&lt;·i6n inferior ele :-.rrre,1r io

r,

IO.Ooo francos de PREMIO~.
imera pa· .

~nnifico; _Almanaque.

ESTADOS UNIDOS, CANADA,
EUROPA, J!PON,

CHINA

l.A PRIMAVERA
La pequeña Margarita ele T oira s
pasea con s u primo Pablo por el
rnsto parque donde juega y d e el
fla rn so]. Abril ba heehaLlo sobre los
á rbol es su odorante nie,·e ~· sus ro~a(las flores : aura li¡re r a acaricia lo~
frí,gi les .v tiernos follaj es ,·erdes; los
rejin·eu eciclos arro.vuelos p3rere que
nietl:111 una onda nacicla a_,·er; los

En un nneho claro. hajo los ra·
yos de la l una, la grancle ..\.rtemis,
saciada ile matanza, está sentada
con s us guerreras cazadoras. Ante
ella mira un m ontecillo que aYanza
como una penínsu la en el ma1·, y
en al cual dos argenta,ilos arroyuelos son como clos ojos que la at isban
tles ,·ergonzadamente. L a Diosa frun ce el ceñ o, y sobr e la co l,ina surge
110 e norm e follaje negro que oc11Jta
esa s miradas iocliscretas. Entonce~
feliz, conte nta de sí mi sma, orgu ll osa ele su Yictoria '" d e su b orri•
ble ,·irginitlacl,
sob~e las gacelas
muertas v extendidas sobre el ces·
ped, pa sá sus bellas manos ensan g rentadas por las h eri&lt;l:ts d e sus pl'e·
sa s, mie ntras sus p erros Jamen con
Yoluptuosi&lt;lad las c ha rcas ele s:1•1gl'c.
P ero entonces resuena un furioso
rui tlo tle cuernos, y, temblo1·osa de
terror, Artemis se siente clesgal'rn•
tla hasta las en t raúas. Yienclo pasar
entre los á rboles una marn ne¡1ra en
rarrera d esalada v esruchantlo ahn·
llal' e n la noche· las jaurías
tlel
Amflf. el r s ra utnble caza,lol' '.

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FERROCARRILES NACIONALES DE MEXICO.

rl Hol, a las fl h. ,le In 111:1iinna.

( I•'. R. - Pa qcnn. ) Ran l•:st,C'l rn.n
Protomí,rtir (se c-elrhl':t ron 0,·t t ·
,·n.) Rnn Zúzimo Papa Confc&gt;sor.- l•'u1wión rn ('atrclr:11 ." 'Ra sílic'l.-( f'. R.)

La Diosa.

g,na de este m ~ _

A LOS

.r

,lo,

ALM Con solo
.
., ó botica un
ANAQUf &lt;•s Ped,r en cualquier drogueria . ente,
Pu d
ALUD,. que se distribuye
·
raturtarn ·
, e e Ud
g
te5tando
a las tres.ganarse 10.000 francos de premios, coLnARO·cHE''.
· bases del concurso
· "QUINA-- · ¡
cuyo d preg untas,
eta/le5
de a
pr·
se encuentran en el reverso ·

).fiéreoles
:?i

( li'. H.- Past na. ) R,111 .J ua II A pf.~
tol ." R\'an¡?&lt;'lista, (s&lt;' rrlrbra con
0,·T:1Y:1.)-(P.)

( I•'. R.) l.os Rantos l nocent&lt;&gt;.,
:-.r:1l'tirrs, (se r·rl&lt;'bran ron Oc-ta Ya.)
Ra11 F.ntiquio Prrsbítcro ).[ártir.

Cuarto c-rei·irnte e n l' iseis, n. la,
12 h. 11 m. 1 seg. de la maiían,1.-X ehuloso.
Yil'l'nes
2fl

•

Rnnto 'J'omí,s Canhr:tl'i&lt;'nSC 0l,i;•
po, CI'&lt;'Scenrio )[á rtires y D ,i;•i,l
.Re-.,· y Profrtn.

i!j
~i..1••••••
~
1.. : ~
I
rLESTINS
t
Hy
C
e
VI
VICHY GRANDE•GRILLE EnfeBi;!:!.ª'
VI CHY HOPITA L
Verd&amp;dera
AguaMineral
Natural de
.

S:11&gt;:itl o

Jlanan&lt;ial,,;,
del Bs\ado

:

Francas.

BlBN BSPBClll'lCA.R BL NOMBRE

Gota, Enfermedades de 1a_Piedra
y Alecciones de la Ve)lga.
del

Enfermedadea del Estómag~.

~ASTILLES - SELS - , COMPRIMtS

- -

COII·

tagiosa loou1a p11111averal, se exta·
sía en dulces y turth·as ~onrissa, .1
saborea sileneiosamente la ho1a adorable. Tiene treee a ñ os .Margarita
Ya grande, eomo las hija~ de su rn ·
za, marcha con aire de jo,·en 1ei11a
Sus rasgos son nobles en su gra~ia
i11fantil; pero en sus mejilla~ mil ro•
sas ponen su púrpura. y el yfri. 11&gt;
co11 malicia, &lt;li5pe1sa los hueles d~
sns cabellos castaños.
Pablo es ~-a u11 hombre:
tieur
quince años. Gran lector de poesías.
aprendió con sus cantores amado,
bellas frases, que d e manera edclente se relaciona n con su p rima, la úni
ca mujer que existe para él. A rcle
por decirle, por recitarle todo eso.
." es pret•.iso también que la compare á las est rella.,, á lo., li -se~, á 1th
ruiseñores, á los diamantes, á la glo1 ia encendid a de las rosas, á todo lo
e¡ue ele más cli,·ino existe en la ticrrn y e n el cielo. Para &lt;lecir,¡o de
una yez: como h a de regresar maña •
na á la prisión, al colegio, ha tomatlo
heroica resolución. se ha prometido
declararse á ).!argarita. Y ésta e,·
pera esa declaración; ,ient e que ha
llegado la hora ~- que Pablo Ya :1
111m·mtirar en su oído palabra, no e&lt;;cueha,clas toclafía. Por eso es que
ambos calla n con cleliciosa tnrb,.
&lt;!ión y se recogen: ella ¡,ara escu•
char ; él para hablar.
Pero en ese 1110111ento, sin que lo
hubi ernn querido ni buscaclo. su,
manos se encuentran, ~e e,trechan
con fuerza ,lescor.oei,ln, .,· bajo l:1
conmoción eléctricn,
h ,·ez Fien·
ten los dos que ~u •angre refluye ha·
ria su corazón, ." en tau to qu e e1
arroyuelo elen1 de repente su \'OZ
1um orosa y que el per fume de los ár·
boles en flor los en \'uelYC en su de·
lirante emb1 iague1, los
nii1os
creen que ,·an á mor ir.

OUINA-LAROCHE ••

1t\'Í\

lUUa,

1

U CONS~~IDORE

~,s !! \

~1 Mundo Uustrado

cautau con embriaguez,

Ja UULlllhleJ"~a

VICHY ..ÉTAT

ªº

Sant os Sabi no Obi s po
rio :-.rr,rtires.

y

Jl•;1: u

El ••pecto grasoso del cutir,
DesapareéA lnsti&lt;ntáneamente con ORE 1\IE de LUXE, uue no contiene lfr&amp;11a ni

hace crecer vellos en el r ostro. Evita y
uult a las arrugas en poco tlempe. Suaviza,
b lanr¡uea y embellece el rostro, el cuello, e l busto. los b rasos Y las manos,
Deleita la piel prol)Orclonándole el delicioso aroma de las lilas. Pídase la 1 ·Htgte·
ne del Cutis" gratis.
.l.NTIJlBNAOIONAL TOI LET OO.
Phllad.,lohl•, t'a., U. ti A .

Depósitos: J . Labadie Bues. :r Cía, :r
Jobannsen. Félix y Cía. México.

BASADO BN EL HONOR.
Sin duda habrá U d. visto e1
los periódicos, con relación á al
gun remedio, f'lgún anuncio co
mo este: "Si des pues de uil en
sayo, Ud. nos escribe que est(
remedio no le ha surtido bnenoi
efectos, le reembolsaremos á U d.
su dinero." Pnes, nunca hemoi
tenido motivo para hablar de esta manera con relación al remedio designado en este artículo.
En un comercio que se extiend(
por todo el mundo, nadie se ru
quejado jamás de qne nuestn
remedio haya fallado ó ha pedido la devolución de su dinero.
El público nunca murmura df
pan honrado y habilmente elaborado ó de una medicina que
produce los efectos para lm
cuales se ha elaborado. La
PREPARACION de WAMPOLE
está basada en la lealtad v el honor, y el conocimiento de este
hecho de parte del pueblo, esplica &amp;u popularidad y gran éxi•
to. No es el resultado de un
sueno ó de una casualidad sino
de afanosos estudios fundados eL
los conocidos principios de la
ciencia médica aplicada. Es tan
sabrosa como la miel y con tiene
todos los principios nutritivos y
curativos del Aceite de Hígado
de Bacalao Puro, que extraemos
directamente de los hígados frescos del bacalao, con Jarabe de
Hipofosfitos, Extractos de Malta
y Cerezo Silvestre. Este remedio
ha merecido los elogios de todos
los que lo han empleado en cualquiera de las enfermedades para
las cuales se recomienda como
alivio y curación. En los casos
de Escrófula, Anemia, Resfriados
y Tísis, es un específico. "El
Dr. Manuel Dominguez, Profesor
de Medicina en México, dice :
He encontrado la Preparación de
Wampole de acción eficaz, como
reconstituyente. La seguiré empleando con plena confianza en
los casos de su indicación.,, Cada
dósis es efectiva. En las Boticas.

D'Annunzio Espiritísta
Gabriel d 'An nunzio es, con f, '.l·
lna&lt;la razón, el hombre d el tl1a.
Ru y a fa mosa obra '' San Seba~tiil 11 ' ' estrenada, hace poco, en e!
'l'eatro Uhatelet tic In capital f;:1•1·
&lt;·esa, «·om o la escomunión total de
,us o bras tlecretada por el Vatie~ no, han puesto su nombre sobre •il
tapete de la actualidad pa lpitan ·
t "· Empero, a pesar de todos estos
g n,ies, propios de la eelebl'i:.1.ul.
d' •.\ nnunzio no se inmuta. La j,·s:
t ic ia sacó a p ública subasta ~~~
muebles ele la Villa del Arn -1 de
resultas ele un pleito ruidoso. I,es
cliarios hablan clel poeta con má~
freeuencin que del p ropio Emper~&lt;lor ,1e Alemania o ,lel Negus :!\Iun&lt;'lik. V rl ' Annun zio sonrlp C'ntre '
tautn d!'s,1,, P11rís, (•on satisf rcbo
rl'¡.:eu-ijo d t&gt; &lt;¡nic-n tod o lo puerle v
p:1ra qui&lt;'n no exi,;ten irnposili;.,.1\ ·•
::,in !'111ba 1·¡?0, el ¡iiirta. sel"l'IIO de
las cleeorac iones
mu ndanas,
el
s port man infat igable t, ie n e ta111 b ié :1
sus clebiliclacles de gran hombre. Al
menos .,a sL.la....ha.. ...i:cferid o últi ma
m ente nn diario ele ).íilán y no ha

mucho e l propio :llarinetti en un
libro muy curioso.
D '. A nnunzio es hombre atrabili:i.
rio y antoj adizo que, por no estar
ron narlie de acuerdo, ha r eñid"
hasta ron los espíritus del ot,·o
mundo.
lfe aquí una de sus mejores ::i ,·e;,•
turas que le o,·urrió hac·e cosa ele
u1t mc&gt;s .,· m edio en L~lorcneia y qu.1
ha corrido r elatada en totlos ios
clarios del norte de la Península .
El poeta ele la '' Tcrra Y erginc''
es un espil'itista d ecidido y, como
tal, _ja más dejaba de Yisitar co:1
regular freeuenc-ia a su amigo r1
1.rnrqués de 0rigg-o, en cuya ca~a
se celebraban cuotidianamente sesiones e,peln znantes de espiritismo.
A metliados de ~fayo se e ncont1apa el' Annunz io ele regreso de Parls en }'loreneia, cuando fue in,·ltn&lt;lo por el marqués el&lt;' 0riggo a
u na sesión extraordin aria a Jf\ e :ial
nsistil'ian ,·arias persona li,lacles de
la aristocracia floreotiun. En clh
rlebían ser e\'oea«los, siguirntlo t.o•
clos los c-itnonrs espir itistas, dos c~píritus y S&lt;' anunc iaba que colabo·
rarían en la t:irea un Yeladol' ol
mesa ele noche p erteneri&lt;'ntc a r i&lt;'r·
to pinto!' qur fue muy eonorielo c,1
&lt;· ierta, so&lt;·ieclntl&lt;'S orultistas ele Th ·
lia.
:F~I su soel i&lt;· ho Y&lt;'ia,lor tenía
u na gran import;1nria para la seEión por &lt;·uanto g(lzahn ,Je gran re
putatión n&lt;lquiri(la &lt;'11 anteriores
ensayos rspiritistas.
E l primero d e los &lt;'Spírtus e,·o·
caclos fue el de c ierto '' gentl.·man '' florentino fa1lee·itlo hacb n.1
mucho tiempo en un \'inje tk auto·
mó,·il&lt;'q quc&gt; habían O!"¡?anizaclo nl·
ri os YiYitlor&lt;'s rl&lt;' la alta socio hv.l
!'ornana . No bien h i zo sentir ,u
presenc ia en el apos&lt;'nto, se de~ató en Yiol&lt;'ntos insultos con lra.
&lt;l ' Annunzio~ ,lejándo.lo ele ,or o y
a:;ml.
El poeta se extr a ñ ó grandemente y apenas ~i despegaba sus la·
bi os para lan z:n una im prec;1d{,n
Yiolenta.
:llas, luego, al eont i nuar la e,·o·
r a ción del segundo espí r it u, la ne.
mirac ión ele torlos los a s isten tes subió ele proporeiones, pu es, tamb1ü1
éste p arecía gozar lan zando ele !l't&lt;&gt;
a cien improperios co ntra el poeta·
ta.
A l principio, D 'Annunzio tomó
la cosa n risa, darla h coincitlen·
eia de rep eti rse el afán &lt;le los e;pí ritus por insultar le; pero, al Y'll"se objet o tle un i nacabable ti te,¡

-

--

- - -

- - , r ....

::,,

,,.,.

La SANGRE
es el Drenaje del
ORGANISMO HUMANO
MUNYON, el F¡¡moso Experto In·
tcrnacional en Salubridad dice:
"Comer,ie asted aaludable y tn per·
fecta circalaci6n el flaido vital del or•
ganismo y rlase de los micrc.bios."
Ningúu daño pueden causar los mi·
crobios y los gérmenes de las cnfer•
mcdadcs se exterminan cuando se
tiene la sangre limpia y circulando
con actividad en las venas y las arte·
rias.--En estas co ndicioncsc:ualq uicn persona puede desafiar los micro•
bios •
Algunos llaman á la sangre •fluido de la vida,• pero por esto no de•
be entenderse que 11' sangre ca la savia de la existencia, Sus funciones
son las de proteger y consenar la
vida. Cuando la sangre circula á perfección, el cuerpo está saludable y
activo, pacs toda enfermedad es sim•
plcmcntccl resultado de alguna obs•
tracción en la circulación de la sangre.
El R emedio de Munyon para la
Santr• es un sanificador parificantc
de la sangre. Sas resultados son en
realidad sorprendentes. Cura teda
clase de escrófula, erisipelas, her·
pes, eczema, granos, barros, efectos
del mcrcnrio y en gcncnl todas las
impurezas de la sangre.
¿Usted ac siente mal?- Sca cualquiera su e11fcrmcdad, pida u~ted la
&lt;Guia de la Salud,• de M1111yon, en
las Dcogucrias de J, Labadie, S11cs.
y Cia., Av. San Francilco, 43¡J. Ulh•
líen, Sacs,, 3a. A•. Bolf'far, 2S; Job·
anscn, Félix y Cia., Av. San Francis•
oo 39, México, y UDa forma pan c:a:a•
meo médico al Cousultorio H11maoi·
tario, de Muoyon.-Loa Expertos,
Erpccialistas, al frente de él, estudiarán su mal y le recetarán c:oncicnzada y dcsiotcrcsadamcntc.
Manyon's 53rd and Jeff eraon
Streets, P hiladelphia, Pa,, Es. Ud.
espi r itista empezó á poner se oa tv
clo y á sentirse mal. 'l'odc,s los· circunsta11tes com prendían P.sta n er·
v iosidad extrematla y
les uno.·
asustados y los otros eon deseos éill
r eír, conte n!an sus e mocio11es ciou
rudos esfuerzos.
E L segunao espíritu incliscr et,)
llamó á d 'Annuuzio ,·anidoso, enP·
migo de la patria y p artidar io t,111
solo del b ienestar; Je ec hó en cara
sus e nreclos a · norosos y su poen
seriedad de padre de fa mila, y pM
últim o, le pron osticó que su ñn se·

DIVINIA
El p&amp;rfum• •xQul•lto
Que ha oonQul•tado •n
muy pooo tiempo al fa•
vor del TIIUNDO ELEGA/lin

EL Pl:RFUMf!

DIVl ■ IA
ES DE UNA FRAGANCIA FINISIMA Y
NO TIENE RIVAL POR LA PERSISTEN•
CIA Y SUAVIDAD EN SU AROMA• • -

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torpeza de la cabeza y gene ral, m otiva do por excesivo andar expuesto
al sol, 6 por e! desve lo noc I u r no, e tc.

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ría mú• dt!~a -tro:,o (jUe el de ,111,
,le sus antepasados tic ~lilá11 r•1•~
mu rió á mauos &lt;le uu
¡,agallo por un ri, al.
Después de c,t o el ,·elador, t•·a·,(fuilo loa~ta e,e in,tant,•, come~ ✓:,
a ,lnr ¡,rut•uas de soherbia c6!1•ra
,·ontn~ el poeta, ata bando por Ir·
sele encima, a la ,·al,cza, con u11•1
,·ioleucia tal, &lt;1uc el mucblt' y ,,,
autor &lt;le '' La Xa,·c · · ro&lt;l,1ro11 1,or
e l su ,•lo arn1a1t&lt;lo u11 !'st n1e ndo ,·,iberbio.
Bnto nrcs el rnarqut'~ ,le Ori~g,
ron ot ro espiritista, interd11iero11
paru c:llu1ar ht~ ira:s :-i:ttánica!, ,ic1
velador. a.,·uda ndo 1a ¡,!Izarse tl.·I
~uelo :\ ,1 '.\nnunzio q,1c yacía .-.,.
mo una irnagl' II tlt,J l'spa nto &lt;'n u 1
ri,w(111 ,lel cuarto.
l~l 111:1rqu(&gt;s 1h•spa111l ,1 satisfa.:&lt;'1·
a los asistentes .,· :ol espíritu 1,
prel-(unt1í su franra o¡,ini1í11 sobn•
el tal'&lt;.'nto ? . el mérito literario &lt;lel
poeta.
1lc aquí la re,puesta &lt;1,,1
~spírit u, que uo hizo m{1s que co1.fir11111r, por ,egun,Ja ,·ez, ~u prim •.
ra opinión: '' Todo es humo, h«·nu
que se 1lt•sva11t•rer:1 pronto, a pe""-ar flr l:1s aparit nt·i ..1 s., ·
Oespu (,s •h• esto tl '.\ nnu nzio to110 maltrct· ho .,· ,·a, iluso :oban&lt;lon6
el pala do e n un estatlo de irrit.:.-ión in,k,c ri¡,tihle .,· con un par
•le t h it:hones.
Al ,lía ~ig-uit•11te 1,• e11d6 sui pt1
1lri11os al ,marqués ,](' Origg-o, qaie•J
no 111•e¡,t11 el .iuelo '" st• eontcaló
,·011 '1ar ,uficit•ntes · cxplie:H·ioLcs
al poet a.

ricas del mundo

1-li la viuda ele Cusino no es 1:1
mujer más rica del mundo, por lo
menos puetle figura r muy a la cabeza ele las más ricas, por1ue ¡io,l'e en lineas y en dinero unos do~rientos millones de duros. Descienrk de una antigua familia chil 0 1 ,,
y tlestle la muerte tk su espo, o
Yi!'ne dirigientlo t•ou notable aci"rto los nego(• ios en quc tiene inve1t ido ¡rra 11 parte dt• su capital, y ane
principalmente tonsi,te en minas
de plata, cobre y carbóu. La o¡,1,lenta ,·imla po•~e una flotilla ele
vapores, y exte nsas ti111·as t·erca el&lt;'
Santiago ele Chile. Sólo en la~ viiias de esta posesión trabajan ..:eutena res rle b raceros. Sin i ucurcir
en exag-eraciones ¡melle derirse qae
esht seiíora es duefia de todo un
pueblo, pues lle ella es el puerto
minero de L ata, en el cual vive
mu1·ha gente que µ-a na la vida cou
la exportaeión de 1•arb60. En Lata t·arbonean casi tollos los ba1·Pt•1
,l&lt;' los puertos sud-americanos.

En A](•111an ia ylL se sabe que J.i
mujer mí1s ri&lt;·a es B&lt;&gt;rta Krupp.
por cuyo n ombrn se la 1·011oce e-1
todo e l mundo a pesar &lt;le ser hoy
la seií ora tle YonBohlen. Es imposi ble &lt;•al1·ula1· el ca pi tal que posee actualmt•nte la hija clel famo ~o
fa h ricantr de caiío ues, pero so cnlcula que su~ rentas nscienden u
unos c:inrucnta mil d uros semanales, capital que para muchas personas constitu re una fortuna. Fra,1
Von Bohlen, ~ si se q u iere, B e:·::t

El Mundo Ilustrado

Sufrimientos
t:Edad Cri=
tica Femenil

Krupp, es la mujer mus pop:ilur
de .\ lemauia, y al igual ele ot~::s
&lt;lamas millonarias es un modelo .!O·
mo mujer ele su casa, y por sus
Yirtudes y su ¡renerosida&lt;I.
El equipo que Jle,·ó al contraer
matrimonio hace cuatro aíios, lo
había confccc·iouado ella 1nis111.'. ,.
no ¡.:astó cu telas y encajes más· ,]r
una eenté~ima parte de su renta sema nal. Aclemás de cose rse s,: ropa, Berta Krupp '"ª con frecuc:1c-ia a la &lt;•ocinn, y nyuda a su sen i·
t1 mine á guisar ~· a limpiar. SJq
n1idados más solícitos son para l·•
inmeu•a fa m ilia q ue Yi,·e fuern de Curadas con el Compuesto Vege•
~u hotel, compue.-,to &lt;le cuarenta mil
obre ros, e mpleados en lns fá bric~,s
Nueva Orlean s, E. U . d e A.- ".Al lleu en otros trabajos dependientes dr
la casa. En cclebra1·ió11 de su mu·
gar ,!,mi
~~~t ic ~itct~a 1 ; tt:i~r:t
t rimonio , B erta Krupp entregó
estando hinchada.
250.000 duros a la t•aja ele socorros
Ama necia muy canpara iuY{ilidos, y desde muy uifia
sada sin p od er ha.
uo deja de hacer in,·estigacioncs
cer n a da. E scribi á
para socorrer cua ntos casos de n~la Sra. Pihkham y
cesidad descubre entre los que detom é s u Compuesto
penden do ella, ~- aún entre fa,n;
V e g e ta l, conven.
lías ajenas a las fábricas.
c iéndome que v ale
En Londres es muy conocida po•
lo que pesa en oro.
su riqueza y por su inteligencia pa
Ahora me s i e n t o
muy bien." - SRA.
ra los negocios, )Irs. Hetty Green.
DE GASTÓN BLON•
una de las potas mujeres q ue eje· ......,"-=&gt;l&amp;..::c....=--..:.~
_¡
DEAU,
181 2 Torsich&lt;·en infl uenria en la Bolsa. Su for
tuna ~e calcula &lt;1ue excede de r, l or e St., N e w Orlean s, La., E . U . de A.
Rac ine, E. U. d e A .-"'.l.'o m é su C ommillones d(' cluros.
puesto V egeta l durante e l Cambio de
)Im&lt;'. Cree!
la mujer más ri ? 1 Vida cu and o h acia a rduos traba jos,
tle )féx ico, ~· una de las más opu- fori a leciénclo me y conservando b u ena
lentas flel mundo, pues su renta a,- la digestión . H a rá 7 años que pasé
e ieu de ít l"inco millon es ele pesos oro tlicho period o c r itico, p u es c u en t o 55 y
anuales. Posee Ya,tísimas fint:as, estoy fue r te;: s a na."- S RA. CATARINA
KrmK, R. No. 2, PO. Box 61, Racine,
y 600.000 cabezas do ga nado. Su
\Vis., E . U. de A.
marido :lesempeño clurante aJgúu
N i ngün o t ro r e m edio par a las mut iempo el cargo de ministro de )[/i- jeres h a r ecibido una sanc ión tan exxico en W ash ington. Eu la capital t,ensa y c ompleta ; n i tampoco ha y
re m edio con ocido con tan tas c uras
r ealizadas á s u favor c omo e l Comp uesto V e ge tal d e Lydia E. Pinkha m .
Por SO años h a curado los p a decim ie ntos ele la mujer , tale s como : infla.
m ación, ulcer aci ón, tumore s fibrosos,
periodos irre gulares y p e n osos y postrac ión nervio so. Es sin r ival para la
edad critica de la. mujer .

tal de Lydia E. Pinkbam.

~:ad

e,

JABON
de AGUA
de LUBIN

1

La se,i6a t'Spiritbta había sult,
11 11:i tom a dura tl e pelo '';jef e'' al
¡eran arti,ta, al mrnos a,1 lo cree11
.'" lo afirman aíon los dinrios mll.1nese•.
A. D.
X X X

.\ un homhrt• ilustrado le ba.tn
rou una mujer &lt;le hueu sentido ..
~on 1lema,iatla&lt;1 dos ilu,trado 1es
en una sola fnmilin .

y ~M~WÚ%~
~unttú~º

JBUá\ml~lWt ~
tU

LUBIN - PARIS

La Sra. Pinkbam de Lynn,Mass.
E . U. d e A . invi ta á toda mujer en,
ferma á, que le pida un consejo
1&gt;0r escrito. Este es gratis J"liem•
pre provechoso.

de los Estallos L"niclos la espos.'I il,•l
ministro m ex ieauo causaba la ,le•csperacióu ele las seiíoras del cu er
po diplomútico, cou sus sombreros
de trcseientos tlollars, pe ro e n r e,llida!l no se le puede considerar como una mujer extr::ivagantc, a u nque e,trcua todos los clías un p:i.r
&lt;le medias ele secla de qui nce duros, porque es muy generosa con
los pobres. Su casa es un palach,
." a su mesa se s ientan dia riamente cuatrocientos con,·idados.
La b ija tlcl difunto príncipe R,,.
!ando Bonaparte es inmensamentt•
rica, r p robab lemente la mujer mít1
rica &lt;le Francia, pero contra lo qna
podría suponerse no debe su fo rt u::::, a s u pa re ntesco cou lns casa~
remantes &lt;le Europa, sino al prosa ico hec ho ele haberse casado su
¡,adre con la nieta de :\f. Bla•.,•,
fu ndador del famoso casino de
M ?nl&lt;' ~arlo. Sin embargo, est:.
pn neesa no es una de !'sas millonari as decorativas cu_va d istinción d,1
pende rle su capital. Aparte de su
linaje, posee u na ,·oz p reciosa, y
ganaría muehísimo dinero si se de dicase a la ópera. Tamb ién pochí:t
&lt;lesempeíiar un alto cargo en ,1&lt;:1.1
rasa &lt;le comen•io, porque habla co11
torla ~oltu ra &lt;1oce idioma~, y ade
m:ís es tau afieionada a los l.!s;•udios cient!licos, espceial mrnte astronómico~, que pntenece a mlÍ~ do!
la m itnd rle las socieda des científicas (le Europa.

LOS CUENTOS DE HADAS
En medio al desencanto que invade al hombrn a medida que éste
ahonda en la vida; en medio á las
tristezas de la implacable experiencia que se adquiere a tJXJ)Cnsas clel
corazón y del cnsuefio, ¡ cómo anl1e·
!amos recorrer ele nuc,·o los perfumados scntlcros que tra n8itamos on
l:1 infancia, brazo a brazo los cclcst es pensares eon los i ngen 110s cucn•
tos de Pcv11ault ~· con los de tantos
otros narradores exquisitos do los
111:1rit,·illosos países encantados'
Cómo a nsiamos de nuevo para el
t'Oraz6n °astaclo en su sensibilidad
por el 'ro~c brusco y euotidiano ele
lo real, aquella candorosa virginidad
de la emocibn. aquella tembloro~a
&lt;·uriosidud con que se iniciaba en la
¡,oc~ía de esas rantac iones y se fa.
miliarizaba con ~us héroes!
Los Cuentos ele Hadas! ...
Como oleada de perfumes lmrtado5 a los lises que florecieron y
murieron con mi~ horas infantiles;
como luz 1&gt;onentina que penetra cu
lri calma silente de una iglesia, así
"t' llega á mí el recuerdo ele esas _plá·
,·itlas lcct11r:1s. todo melancolía, por
lo• s.-res v las cosa~ que exhuma
d,•I pu•atlo· ll'jauo, .,· porque mi espí•
1itu. por obra del ,· i,·ir , perdió la elan · mú¡_!ita c¡uc antaiio le hizo cl~s~ul,rir e•o~ perditlos tesoros de ml!enuitlad !
Los Cuentos de JJadas!
\"iejo, e inimitables poema~, que
hi.-icron, hact&gt;n ." harán palpita r de·
li,•io,a.mentc el pájaro corjcante que
ha,· en eacla alma de niiio. abriendo
ante é l las puertas d e los mundos
mara,·illoso•, ane¡:?ados en luz, •emejnntc á la que, rn remotos horizonte, ,. antes de esia ,·ida, debieron
~onl~m¡,lar esos ojitos aun llenos tic
ciclo; que sacuden 8obre los rizos de
cada uuc,·a
generación de dulces
inocentl',, los pétalos que guarecían
a los 8ilfos; que anull:rn a eso, ro•
~ados uotoncs de Yida, con música~
&lt;le feria tan tlonúuadoras, que aun
en las lejanías tlesoladas tic la ella_J
madu ra su encauto se hace sentir
como u:1 rumor de olas que agonizan
en la playa bajo el claror lunar ...
Esos cuentos hacen a la vez la
tristeza ~- la alegría del ..\riel qu_e
JleYamos en nosotros. que antes nvió en esos paíse~ de en~ueiío voltigcaml o e n los rayos de luz y sor•
bientlo en las corolas recié n abierta•
el roe!o. ~- hoy, en me!lio ,1 la realidad que por todas partes lo acecl~a.
,·a c¡ue no puede reanudar ~u ex1-1tcn&lt;·ia de otros tiempos, al meno~
procura borrar ln amorosa sonrisa del
hastío con la melancolía del reeuer·
ilo!
J&gt;oos1a afieja. adorable, cual tocio
lo que íué de l::i infancia; Yiejos
cuentos historiados por imágenes coloreadas, sencillas romo n1estro texto eueantaclor; mucha flor de intelec•
t o ha respirado mi alma; mucho Jl ÍI·
jaro canoro ha vibrado par~ el)a las
111í1sicas d('] arte; mucho Jardrn tle
libros ha dado sombrn á mi esplritu:
pero eso• perfumes. esos pfljnros ~:
e;as umbrías no ,·a len hoy para nu
nostal••fa. lo que una solo de las dcli ¡ .. 1.o: ~"'11" !!n~tl' rn el rc-cogimiento

de

NAFe
LAN(JRENI
contra

ta Tos, el Catarro
laBronqulUs

de ,·uestros jardines, cuando para mi
ensucüo cortaban las buenas hadas
las más bellas tle sus rosas.
.Mis lecturas de a hora, no como
la.s que Jiice en vosotros, ¡ oh, cuentos infantiles!, me dieeu de inge•
nuas cosas de mara,·illas y ele ensueiio. Son e l dolorido 6 tenebroso
relato ele la Yicla, y ele ésta exhiben
d!'snuda la ,inquietante belleza.
)luchas de ellas son obras maestras, pero también obras huma.nas,
pero de un humano distinto al quo
late en Yosotrns gentiles narracio·
nes. 1-;11 ellas se escuchan sollozos
de corazones, rugen Jas pasiones, la
miserfa de la Yida a1&gt;arece bajo los
haraoos de la ilusión y de la fe, y
con frecuencia t reme en ellas la dantesca imprecaeión.
'l'iencn ellas sabor de magna Ji.
teratura, reflejan toclos Jos ca,11_1bian•
te, esplendores del -pensamiento;
mas, tiránizamcnte impone la mor,1ralhlad de tési ➔ la sabieluría ó ~ea
la tlesolantc experiencia. re.• itluo del
vi\·ir.
Yi•itra, sois tan li mpitlamente -.~
rena~, como los paisajes de Corot,
~n los cuales las uinfas atan y eles.atan sus roncla~, en el claro de un
vrado. cn,·ucltas en luz ta~ cli{ifana
que se diría es una neblina; Y0S·
otra'i sójs reflejo ele la poesía que ríe
en el corazón v en los ojos del niíio,
y del alma &lt;le· éste poseéis el inefable eandor.
)fis lecturas de a hora, son semejantes á los ,·iolentos
cuadros de
Rembran&lt;lt. Ron la madurez de los
aiios con todas sus lamentaeione,
por el pa ado irreparable, con totlas las tri&lt;;tezas del efímero pre➔ente, con tocl:is sus iuqui~!udes tem•
bloro,.as por los are:inos thas!
De ellns desea nso á Ye ces en ,·os
otrns. ¡oh, adorables de gracia y d&lt;
inµen11idall !, eua) si de una. mare:1a
_ja&lt;leautc bajo el tórrido sol .Jcsean,;ara ,1 la sombra tic un árbol, cerca
de una fontana plr11a de crist:1Jino,
murmuríos.
Y, cuando,-gracias á Ja mí1gic.:1
.-:1rita del cucnti ➔ta,-ante mi alma
ahora l)('né,·ola para ,·o,otras, p~r,
no erétlula, miro pasar al "Pulgari
to·' calzada, las botas &lt;le ~iete le
¡ruas; contemplo á Sor Ana c1n
interro¡rn. ansiosa, el horizonte. en
lo a lto tlel torreón de Barba .\z11l;
e,cucho al "(:ato con botas., q11c
proclama las riquezas del )farc¡ués
de Cambas; a,i~ro a las mctamorfo•
sis de "La C'e11i~ienta" y ele "Piel
,lr .\ sno' '. ,. en el castillo ,londe
totlo duerme· ha~e un siglo, oigo el
beso que tlespierta a la '' B~lla Durmieute clel Bosque ·', cntouces mi ser
se llena de serenidad, como si sobre
mí soplaran la~ aums que aca r icia•
ron a ](I
ilfos en sus escondrijos
!le flore, ..'" ~n i espíritu . durante un
efím('rO de instante,. ~iente la ado·
rabie emoción co,, que en la infancia se iniciara en el amable comercio
de las h:i&lt;l:os, protectoras !le los e11 •
sneiios inuenuo, que flore ~en. como
una al:&gt;onula. en esos cielo• que son
lo, corazone~ infantiles.
CASA \".\ CI.\
Uasa vacía, llena de soledad y do
silencio: como se han apagado los
rumores que poblaban tús ámbitos
de Yida ~- d&lt;&gt; alegría, eres ahora como cuerpo sin alma.
J-:11 tu; desiertas galerías el mutist"o. la o¡&gt;resora tristeza que deja
1 l'n las ddendas la ausencia ele sus
moradores, la re~ign:11la actitud de
fatali•mo uel alma lle las cosas, cuyo
gesto no cambia... lfan oldtlado
el eco de e,os ru idos familiares: ri•
sos, charlas. canciones, lloros, tragín
cuot.idiano del nlma, con el cual se
mezclaba la parlería de infantiles
balbuceos.. Ahora. la melaucólíca
sombra que •los llena. ¡?uareee la
tenuidad ele los hi1os de la ar a 1¡ a y
('·ltl vida d, sombras que preqta la
i1t1a_!!inaei6n f1 Jo" au-;p,nt&lt;'"', rn la:i

Felicitación de Don Miguel Cárdenas

{!:~; .

El ilustre señor gobernador D. Miguel Cárdenas felicita al
doctor Hartman por el éxito que obtuvo del renombrado
preparado la Peruna.
..,..

IF

SaltiJlo, Coah., Més:ico.

11 D~: S. B. Hartman, Columbus, Obios E. U. de A.

Muy 1eñor mío:- AI recibir la muestra que Ud. se
sirvió enviarme, de 1u preparación, me permití mandarla observar por un facult.tivo, habiéndose obtenido, hasta ahora, favorables ne1ultado1 de su apli•
cación.
Felicito á Ud. por el éxito alcanzado con 1u preparación y quedo su afectísimo, atento S. S.
MIGUEL CAROENAS.

E i Ilustrísimo s e ñor don M iguel A h umada , cor onel del E jército y gobernador d e l E s tado de J alisco, Méxi o, es evident ement e un cr eyf n te de
los mé ritos d e la Perun a. Escr ibe como s igue:
G uadalaj a r a , México, Diciembre 4 de 1906.
s ~ña r doctor S. B. Hart man. Columbus, Ohío, E. U. de A .
Muy señor mfo: -El m edicamen to • La Perun a 1 se usa en esta capita l
con r esultados s a t isfa ctorios, y sé de m u ch os casos en que ha sido efica z
para la cura d e afe cciones catarra les en I u s d iversas for m as.
Que do de usted atent o y S. S.

M. AHUMADA.

La l'eruua u mde en ltdaa In drogunin, tn •u tamallo , fe Sl.80 J $2 00 betella
que copia el recuerdo toclos los de• · emoción del "escondite'', ora arrutalles YiYidos ...
lladas por los sereno• ca ntos con que
El pai aje del jardín in,·ariable. &lt;lormían Ja, mi ií onn•
mamás a u
Sus elementos son los mismos: sol prole 1le muiiecns ... &lt;•01110 los bello8
tibio, pájaros que arrullan, ramajes ~UC'iios al &lt;le&lt;1pertar (l('l alba, como
cautore,, flores embriagantes. somno• el aroma 1h• eso, jazmiue:&lt; can,lorolente rumor de la fontana; la enre- so•. como t'Se copo de nuhc que se
1latlera 0 c enlaza a los oli,·o, )' se de•mot:.i, fui,tei,!
en fl ora lle blanco y rojo; las pa loCarn ,·acín ... !, sólo datan do ttyer
mas no han despertado sus aleros. tu so!edad :· tu bileneio, ~- ya a mí
,. el cielo azul dilata sobre el con- te presentas con Ja poesía que e mjunto su sonrisa ... ? !in embargo, bellece las cosas del pasado, propjeste jardln no eomo enantes tiene cia para que el yo se sintetice en el
,·ida.
•
recuerdo v en In medit ación ...
¡ Dónde ahora su alma! ¿Dónde la
~elanc~lín de lo que fu6 y no es!
cálida luz que Je daba su Yerdailera Indecible tristeza d el instante que
aparieneia 1... Jue¡?os infantiles en• se aleja. lleYán&lt;lo•e un poro de nuestrc las nrdes fron &lt;l as. ora pobladas tra ,·i,la. como la hri,a en &lt;'l jnr,lín
ele ¡rrito• !le,ntados por la inh'n•a 1111 poro ,lC'l :iroma ,lr r•a• l'O&lt;as!

...

�UNDO . LUSTRADO

GRÁNDES ÁLMÁCENES DE NOVEDÁDES

EL CENTRO MERCANTIL
S: RE)BBRT Y e1R.• sueRS.
~os mas grandes Y mejor surtidos en la República

&amp;egi.Btrado como aru..:u10 de segunda

______:_,____
Año XVIII-Tomo 11

ll-Se, en 3 d e N ov1embre
de 1894.-lmpreS&lt;' en papel de las F~bricas de San R:\!ael. ·
.

Ct

M-éxico, 24 de Diciembre de 1911.

MEXICO ARTISTICO Y MONUMENTAL.

NOVEDÁDES EN ARTICULOS PARA REGALOS

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. . . .É :

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Sacristla Je/ templo Je Santª J{.OSa
rn
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Número 26

�DIBECTORIO
" EL MUNDO ILUSTRADO "
Se publica semanaria.mente por la
COMPA:1UA EDITORA NACIONAL, S. A.

Director General.
LIC. ERNESTO CHAVERO
Oticinas:
Cuarta Calle de IJumboit, número 52. México,
D. F.-Apartado Postal, 149.-Ambos teléfonos,
485.
Precios de subscripción (Pago adelantado):
En 1a ciudad, por mes . . . .
En los Estados, por trimestre .
En el extranjero, por trimestre

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,, 3.75
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NUMEROS SUELTOS
F1n la capital . .
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E n los Estados . .
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" 0.35
En el extranjero .
'' 0.50
Atrasados .
. . . . . . . . .
.
'' 0.50
Para la publicación de avisos en este periódico
dirigirse á B. &amp; G. Goetschel, Avenida 16 de
Septiembre, 26. Sus agentes en Europa. la Socie·
té Mutuelle de Publicité, 14 rue de Rougen1ent,
(9 e).
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES

80 roEDPDTIH SOGIOLOGIGD.
En uu periódico de provincias, por cierto w10
de los más amenos y me_jor redactado ele la Ri&gt;·
pública nos encontramos días pasados con i;n
.articul~ que nos ha sumido en aas más houdas y
justificadas cavilaci oues. _
.,
Por su finalidad el articulo en cuest1on rs
-cuanto de más puro, nob'le, elevado y filantróp1•
co pueda darle. Poi' su "articulado." si vale el
término nada hay más macabro, terrorífiro y tJS·
peluznante.
Trátase en él nada menos que ele acabar con
la auerra sueño dorado de Gui llermina de Holanda, d&amp;Í Zar Nicolás, ele Don Teodoro Ro~se·
velt o "tutti quanti " seguido de la pesadilla
de Ja rnso-japonesa, de la hispano-africa na, de
la turco-italiana, de la ruso-persa y e~tre otras
ele nüestra última y redentora revolución .
Conforme ya queda di cho, la finalidad d('!
.artículo no puede ser más alta ni más digna
del a ¡ylauso unánime de propios y extraños.
Po,· lo que al ''articulado'' respecta, ya es
otra cosa y mucho cueuto.
i Qué se imaginan ustedes que discurre nues•
tro autor para acabar con la guerra~
Pne~ anular desde luego todos los trat,idos Je
paz.
Como entrada en materia. no JJUede ésta ~er
mejor 11 i menos esperarla. )[as por si ésto no
bastare , y sobrarán lo,; cándidos que así lo
crean. el autor propone medidas más ridículas
aún y tle eficacia sin duda mayor.
Consisten, en síntesis, en procurar de ho_v en
adelante, quita,· a la guerra el carácter '' huma•
nitarjo" (sic) que. especialmente en el si~lu
pasado, revistió. 'L'oclas esas patrañas de tr'l·
tar con bondad á los prisioneros, de curar a los
lieridos, ele proteger ,i las ciucla-des ,·encielas, de
respetar la propiedad particular ele los ciucla·
i!anos pacíficos o de inde muizarJos de los dafw~
que les causa la guerra. de prohibir las annas
demasiado dañinas. ele no bombardear las cin•
dades abie1·tas, y agregaríamos nosvtros, ele no
en venenar las aguas de los pozos ~- los ríos, tle
no esparcir gases deletéreos en los campam,•·1•
tos, etc., et-e., todo eso; la Cruz Roj a. la Cruz
Blanca, la ConYención de Ginebra y demás pa·
parruchas no son ni han sido sino un estímultl
y un fomento hipócritas ·de la guerra, y deben
ilesaparecer del catálogo ele las naciones.
En Jugar de todo eso nuestro autor propo,1e
todo lo contrario. a sabel':
En toda guerra, no sólo combatirán los so lda.·
dos, sino toda la nación, inclus ives las mujeres,
los niños, los ancianos, los enfermos. los il ei; n·
cuentes y hasta los ¡iarnlíticos, los ciegos, lus
sordos. los mudos, los sordo-mudos, los re~iónna.
cidos, los no.natos y los nacidos muertos.
No se hará!l prisioneros y se pasar,, a. cuchillo a todos los enemigos, torturándolo, '' ad E·
hitum"-Ad libitum ¡qué fermatta!
Se degollará á los débiles. a los anciano,. r,

sus mujeres, á sus hijos y á las mujeres de su,
hi.jos, vaya, la degollación ele .l os inocentes.
Se entregarán las c iudades y pueblos a la.
soldaclezca para que las saquéeu e iuceudie t,.
-¡Oh Zapata, qué escuéla has hecho! ...
Se devastarán los campos y se destruirán las
máquinas, Jas obras materiales que no sean 1•c·
cesarías a los venceclores.-i Y por qué no tam•
biéct las necesariasf Ser'ía más eficaz.
Se usarán balas explosi vas y se envenenarán
las aguas de fuentes y pozos después de pasar
las aguas por e.! país conquistado. -Suponenws
que también antes de regresar de él. Esto \lS
más radical. -Torturar hasta producirles la
muerte, con los proceclimientos más bál'barn,;
que puedan imaginarse, ''especialm ente'' a los
que hayan promovido la guerra. Ese especia'•
meute deja ent ender que ha ele tratarse á to•
do el mundo y en particular a los uromotores
tle '1a guerra. No está mal pensado; pero desde
ahora para entonces, pronosticamos que sólo los
causantes de la guerra escaparán al exterminio
general. Consúltese si 110 la Historia.
Capturar los buques euemigos, saquearlos y
echarlos a pique con todo .,· sus tripulaciones.
-¡En esas nos viéramos!
Llernrse ele! territorio conquistado to(lo lo
que puedan necesitar los ve,1cedores o tenga va
lor permanente para el arte o la eieucia-,·fa~~
Napolleón lo., arrasar e,I resto- véase Geugis
Khau-y dejarlo, el territorio, en estarlo td,
que haya que culth-arlo y construirlo-¡e.1 k·
rritorio!- de nuevo a costa del trabajo de !u;;
escla,·izados, y en beneficio de los conquistado·
res.-¡(~né esclavizados ni qué conquistadort'~.
ni qué niño muerto, si el procecl iemie~ito aton•
sejado no deja títeres co,1 rabeza rlc unos ni ele
otros!
Hasta aQuí el autor.
Nosotros· no podemos menos de aplaudir el
fundo profundamente filantrópico de su plau, y
qne augnrar'lc un brillante porvenir.
Sólo en una cosa ,:o estamos conformes. a sa·
b er. en one la idea sea 11ueva.
'
El fililntropo ha tenido precursores. Ya h:.
habido quien aeouscje que toi!os los rlnelos seuél
a muerte, con la mira de acabar coa ellos.
'l'ambiéu ili Moltke en earta memorable sugirió todo eso a un rongrnso de la paz a q u-i
fué ir1Yitado.
Y por último, estoy cansado ele oir decir que
Jlara acabar con las chinches nada hay mejor
que quemarJes el pasto.
Quemarle el pasto a Ja g-uerra; tal ha sirlo la
genial "trournille" del filántropo tapatío.
Queda en pie un último escrúpulo.
·
Eso que se quiere que la guerra sea en lo rl,.i
adelante, es precisamente lo que la guerra ha
siclo durante centenares ele siglos.
¡ Por qué, pues. no se ha acabaclo9
Y aya si dan buenos bromazos en Guaclalajar-t.
DR. M. FLORES.

·~TV~-t
COMPAÑEROS DE VIAJE:
Como el tre,1 no corría, sino que marchaba
leutamente, con poca pri~a para llegar a niug una parte, íbansc atlormetienclo sin sent,irlc,
los dos únicos ocupantes tlel vagón. El cnal
era ele segunda, obscuro y medroso como un
ataúd, sólo con una mortet ina lámpara en lo
alto, que oscilaba a la trepidación rítmica y
fatigosa del tren. El paisaje castellano íbase
tleseuvolvie'.ldo como uu abanico colosal, bajo
la negrura ele la noche ro:1stela da. Amarillos
trigales y obscur,os viñedos esmaltaban la lla•
nura. inmensa y uniforme. Llanura aún mi:,
opresora de las almas en la ¡,az poética de ::.
noche.
Habí an entablado eon,·ersacióa los dos vi;,jeros; esa converrneion de dos deseonoeidos q.1e
se encuentran solos en uu d epartamento ele fe·
rrocarril, conversación que suele empezar por
vulgaridades, por apreriacio:1cs indolentes aeer•
ca ele la temperatura o ele ht lentitud ile los
trenes espafioles y acaba r·ou no poca frecucn•
cia en rorclial efusión ile amistad íntima, má ;
pro¡,ia ,le quienes se ronoceu totla la vida qu•J
ele quienes se tratan por unas horas y no se
,· uel ven a. ver auizá . . ..

Pronto, romo ocurro siempre, la c·on,·ers ación .
abandonando la bagatela, pasó al terreno dtJ
la intimidad. L a semiobscuri dad del ,·agón pa·
reeía couYida.r a las co:1fldencias. TTnos tra·

Aviación en Guadalajara.

gos Je '' Marie Brizard '', que llevaba el más
aneiauo de los viajeros entre las provisioues de
viaje, remacharon el clavo.
El m_á s joven de los compañeros comenzó a
tararear aquello ele "Los Puritanos":
'' La clolce memoria
ele un ten ero a more .... ''
Se a¡,oyaba en la dulzona melodía como en
una b,anda almohada que le hiciese dorw.ir
El tren salvaba puentes y túneles con una velociilacl rutinaria de bestia amaestrada que ba•
be cnánto hay que correr para dejar contento
al amo ....
Eu la soledad y en la penumbra del vagó n,
más tiernas e insinuantes sonaban las estro·
fas italianas:
'' La dolce memoria
de un ten ero amore ..... ''
Entonces, el que estaba frente a él, que er,\
hombre ya entrado en años, ele rostro curtido
y bronteailo, interrumpió el tarar&lt;'o, pregun•
tándole:
-Qué. t Se siente usted romá:ltico a estas
horas .. . . ~
- Si, en Yerclad; no sé qué me pasa cuando
'"º·'· de viaje, que siempre me pongo ridículamente sentimental.
-El sentimentalismo n unca es ridículo.
-Cuando es extemporáneo, si.
-Pero ahora :io lo es, puesto que vamos so•
los y a mi no me molesta conocer los escondr: jos ·del corazón humano y ver al hombre cuan
do se muestra espontáneamente. con el alma .11
desnudo, sin la traba del conveueionalismo so·
cial. ....
Callaron breYes momentos. Un tufo ele car·
bón mineral entraba por la Yentanilla, que iba
abierta, como que era t ib ia nocJie de primavf•
rn. El sudor arroyaba las frentes ele los vía•
jerns. Ape:1as se respiraba en el estrecho re•
einto del ,·agón, a pesar de la escasa afluencia
ele gente.
Otra nz se oyó la voz delgada y clébil Ul'l
Yiajero más joven, canturreando:

un:i t:irde, una tarde espléndida de primaver~,
tomo hoy, por esta época precisamente, me dPs·
pedí de 8agrario basta el día siguiente. . . Y
aleYosamente, como un criminal feroz, monté
en un tren obscuro y rechinante, sórdido y ho·
nible, como éste que hoy nos conduce, y urn
marché hacia. el Norte con unos parientes ....
N un ca después he gozado de una hora feliz.
El remorclimieuto ha ido siempre a la grupa
ele mi caballo .... Porq1.e hay una frase de Sagrario que recuerdo con p1·ecisión_ y que nun•
ca se me ha borrado ele la mcmona; una. fra~e
que me repctín en los días en que desconfi:lb:i
de mí: "1Iira, Ramón, ti tú me olvidas y ne
dejas algún clía, yo, para li~rarme ~e ser una
mujer perdida, mo entregare al primero quJ
me pretenda con fines matrimoniales; a un hombre de nuí~ celad que yo, a un viejo, aunque me
repugne, aunque lo aborrezca . ... Porque esa
es la única m:rnera de salvarme de la cleshon·
ra. . . Pero ten por seguro, Ramoníu, que yo
,fospués ile tí no querré a nadie. . . A nadie ...
¡ A nadie ... ! '' ¡, Compren ele usted ab?r.a. lo rni·
cuo rle mi abandono? Yo sabia pos1t1vamentP.
qnc e~a 111u_jer ya n? sería feliz_ ~on nadie, q-rn
se cas,nfa rDn el prunero que Yrniese, con cual·
quiern, por rc~ ignación, y que, si Yolvía ~,o á
encontrarla C'lla ca er ía en el escollo del r&lt;lnl·
' terio por haberse ¡~i brado antes
,!el escollo de las deshonra. . . ¡,No
romprencle usted que yo
teugn
ell\·enenaila .Ja ei:lliste1•cia, ,pen.rnndo quién hnbrá sido el des,li rhaclo qu&lt;' S&lt;' casó con Sagrario
después quo la abandoné tan
111n,IYa11:lnH,nte / · Porque
no hll
vuelto a saber inás de ella ... .
'

,

ANDRES GONZALEZ BLANCO.

..

"La clolce memoria
de un ten ero amo re ... , "
-Yamos, desembuche usted, hombre- dijo &lt;'i
viajero mas viejo.-A usted le pasa hoy al go .... . ?-&lt;o puecle usted negarlo ....
-No es hoy, amigo; es siempre que viajo de
noche. De dia nunca me ocurre eso. . . Pero
es que un ,·iaje de ctoche me recuerda siempre
que a fa ,·or de las sombras nocturnas realicé
la acción canallesca que mancha mi vida .... .
El compañero se echó atrás instintivamente,
con esa repuls ión inmediata que produce la
percepción del peligro. Ese salto hacia at,.'.i.~
es la natural acti tud siempre que :Jos encontra•
mos ante un crminal nato o cuando uos ama
ga la lectura ele un drama de autor inédito.
Ta1·tamudea nclo, el más Yiejo _preguntó al
más joven:
- 0Se puede saber en qué consistió esa 1~·
ción one u st ed ha calificado tan duramente ~
-E~ el aban&lt;lono de una mujer, que es lu
acc1on más malYacla que puede cometer un
hombre . ....
-¡Oh, ustecl e:rngcra!-repuso, ya tranquili zado. el compañero.
- No exa.ge1·0, no. La gente se preocupa
poeo ele estos delitos de amor, que quedan impu•
ues .v escondidos en el pecho. Y yo creo, :Jo
obsta,lte, que son los más gra,·es ele todos los
delito~, poro_ue desgarran un a vicla, en vez ele
desgarar unas entrañas ... Ad emás, icon ci bll
usted mayor insensatez que rechazar volunt:.
riamente la felicidad cuando se nos viene ,1
las manos i ¡Cómo si fuera,i tantas las oca,.o·
nes oue tenemos de ati·aparla entre nuestros
dedos- ávi&lt;los ..... !
El rompañero más viejo miró al compañero
más .joven. Sus ojos refulgían como los de u!l
iluminado; bajo el mortecino claror de la lám·
para aclvertí.ase la contracción de sus cejas y
el gesto convulsivo de los múscnlos de su ros·
tro. Era rubio, de co rrectas facciones y azuJ~,
ojos. Llevaba el bigote muy encrespado. No
debía ele ser galán el e malas fortunas entre l~s
darnas.

El tren so cleturn en una estación solitari"I
_v dormida en medio del campo. Dos fa!'.oles
iltn1 inaban el me7quino andén. Una campa:ii·

lla retiñó qucjumbrornmonto eu el silen&lt;'w
enorme del campo, un silencio trágico, de pais
,lespoblado.
- Prosiga usted su narración-dijo el was
,·iejo,-que el exordio me deleita so bremanera.
-Pues m ire ust ed. En pocas palabras di·
cho, yo he siclo un canalla cou cierta mujer
quo me quiso mucho. La he repudiado sin de,·
honrarla, lo cual es más injustificado y más
estúpido, porque es una crucltla.cl en su g r ado
n1áximo, un a crueldad ele las inútiles . . . Cna n
do yo cursaba la carrcrn de Leyes en )Jadrid,
antes ele hundirme en este rincón del desierto
castellano, tlonde ejerzo las fuucioues &lt;le jut-~
municipal, ¡ buen j uez os dé Dios, cuando &lt;l~·
hiera ser reo de muerte moral! , tu,·e por espa·
cio de dos años una uoYia encantadora ouC'
me qtllso como no ?ne ha querido ni espero que
me querrá mujer alguna ... Vi\·ía en un,t ca •
lle de los barrios bajos, una calle sin uosll. y
fea, llena de comadres parlachinas y de ch,quillos en1·ed!ldores; una calle familiar, más se·
mejauto a calle de pueblo que a calle ele grau
población. Allí iba yo todas las tardes r. cha1··
lar durante dos horas con mi adorable Sagra•
rio en la rnja del piso bajo el onde habitab~ ,
Sagrario era esbelta, morena, lrnena moza, de
negros y profundos ojos, con una gran elegan·
cia unida a una grau sencillez en el Ycstir. Yo
la quería en verdad y todavía no me explico
cómo la abandoné tan iusensatamente. ¡Qué
d eliciosas mañanas de domingo he pasado eou
ella en el Retiro! ¡Qué hermosos paseos por el
portillo de Gili.rnóu, por ol camino de San I sidro, por el paseo de las Delicias, on tarrlo3 rlC'
primavera . . .. ! Y de pronto, al termi nar la
ca rrera, comencé a lleYar a repeso aquellas reiaciones, a. compreucle1· que yo me mcrecia otra
cosa mejor. Sagrario era una muchacha ¡,o·
bre, de la más moclPsta clase media, ele la que
pasa las íle Cní11 para Ycstir decorosamente y
empalma más bien co11 el pueblo que con 1;1
burguesía empingorotada por su método ile ,.¡.
&lt;la. Desvan ecido por mis triunfos univorsib ·
ri os, eomcn cé n nspirar a una ric.1 heredern. Y

El ilustrísimo señor Arzobispo de Gu adalajara, Mons. Ortiz en el campo de aviación.
U n vuelo de Dyo tt. - El mismo en su aparato. - Listos para partir.Mios Quimby subiendo a su aeroplano. - La misma a bordo.

�d .a,• y como si ]as más varias manifestacione;,
las
tendencias más opuestas, no. pu d"1esen C''i.·
presarse sin apelar á transformaciones constan

Un sa luuabk y hasta u11 taulo C';!OÍsta o¡,u
111 is 1110, lle110 de fe y dC' fuen:a, rebosa c u (' I
ánimo del poeta. Di~e al dolor:

tesNo
! · el poeta de "Los senderos ocu ltos " es •·'
:.,
ruism~ que ya conocíamos; no ~ás d,~Pt'.rado
la forma, porque la que alcanzo_ ~n Siléniet •'
puede considerarse, aea~o, defin1tiv_a, _aunque - .
más hondo, más henchido de cur~os1dad en~ l'cional más hecho a la contemplac1ó!.l trall'.¡ml.i
del espectáculo de la vida interior y externa.

.... No turbarás la santa
Pl~cldez de mi espíritu .. .. ;
dice a la Vida:

e;:

Al margen de "Los senderos ocultos''
Como el chorro de agua cristalina que en ,m
escondrijo de la mo~taña ~r~t&amp;, el amor de um ·
bríos ramajes, y brmda ahv10 _de su sed al ~~­
minante fatigado por luenga Jornada a tr¡t~ "~
d3 llanuras y cuestas reverberant.es de sol, ~~1 e_l
libro de Enrique González Martínez ha ven_1do a
mitiaar nuestra sed y cansancio. La camrnab
fué penosa. Vimos opacarse el sol tras del hu·
mo de la pólvora, y envenenarse la atmósfera
con el olor acre de la sangre. Abrumados por
la pesadumbre de nuestras tristez~s, con las
sandalias destrozadas, secos los labios, el alma
sedienta del ideal aseendin.os á la monta,ia,
atraídos por el sal~dable aroma de los pino; .Y
de la l1ierba, y luego de beber del c horro 1.mpido y reparador, reposamos á la sombra.
Menester es que en tiempos dificil es surja •1
los poetas. Gracias á ellos tendremos la cert idumbre de que no todo ha muerto; de que apartados de la marea política, espíritus hay que
piensan muy al to y que sueñan. . . Y en mr• ·
dio del desconcierto de la rebeldia, de los ayes
dolientes y de la desencadenada furia, de !o~
crispados gestos y de lail pasiones que rug"n,
la fig ura del poeta aparece, nuevo L ohengrin,
precedido por la paloma simbólica de la etern a esperanza, para canta r, ante nuestr os ojos
maravillados, el himno de la B elleza y del Bi-~n .
¡Loados los que hacen flotar al vient o su penacho en horas de tempestad! ¡Bienvenido el libro de González Martinez, muestra la más g,t·
llarda de que el fu ego sacro no se extingue; úe
que el vigor y el aliento de la raza no se agotan
en campos de heroísmo y de martirio, sino ;11'.'
flor ecen también en los á nimos, como en sii&lt;;i,•
eiosas capillas!

* • •
De González Martíncz se ha dicho con acierto que es el poeta impecable. En efecto : est e •util espíritu del autor de '' Silénter,'' tan sereno tan nutrido, diríase que aspira, con ansia,
111~yor que á otra cosa, á la nitidez, á la pure·
za. Sus versos se antojan forjados en sonor"
y fuertes yunques por u n brazo hercúleo;
,
"Los senderos ocultos" son un eslabon ma,
de la cadena de oro iniciiada por los "Preludios '' continuada por ''Lirismos,' ' y hast:1
ayer' concluída c?n el p_omposo "S"I'
1 en t er. "
•
Me preguntaré1s:- iSigue el poeta, en el na,·
t a hoy más flamante de sus libros, una nuev:1
orientación 'I i Ofrece formas nuevas y nuevas
ideas'/
.
· Curioso afán éste de encontrar un poeta d1sti~to en cada libro diverso! ¡Como _si el poet.:i
no fuera múltiple dentro de su Ullldad conoe1·

Busca en todas las cosas un alma y un sent !do
Oculto: no te clfias á la apariencia vana;
Husmea, sll!'Ue el rastro &lt;'!e ll\ verdl\d arcana
Escu1rtñaote el &lt;'lo y aguzado el oídn ....
dice; y tal cual dice, así lo practica á traY:!S
de las páginas.
.
Lo primer o que cautiva del libro de Ennq:rn
González Martínez es el nombre: '' ¡Los sendc·
ros ocultos!" ¡Qué quiso decir el poeta'/ t·\
cuáles senderos se i-efieref-nos intenogamos.y á poco de haber leído la mitad ele! volumen .
co~prendemos la razón de ser de tal título, Y
el buen discernimiento con que fué aplicado. "El
nuevo libro más que como florilegio de poesí.ls
de varia fo;·ma y asunto, tntojóse un poema vago que responde á determinado estado de alma;
un poema eu el cual las partes hállanse enlaz,¡_das unas á otras poi· hilos sutilísi mos; una s infonía con Yarios y muy señalados motivos qúe
pugnan, que se identifica_n, que se apartan, 1ue
se aproximan, que se aleJan; pero qu?,. de todos
modos siempre dejan en nuestro esp1ritu el sabor d~ una misma impresión : como si fuera,!
los componentes de un todo; como si obedec'cran á un pensami ento dominante, en el cual s·i
resumen y armonizan.
T al poema es un canto á la vida. Nos indi·
ea los senderos ocultos por donde se llega á J.t
serenidad; nos muestra el proceso espiritual
poeta en lu cha con los elementos adversos, fic,
á su amor tranquilo, fiel á su contemplativa
quietud, que tiene un no sé qué de inmovilida,1
pagana.
_
En el pórtico del libro, se eleva el canto a h
Musa,

de;

l a.

desdlcb,.da satlresa

dP nlP&lt;l vn,11nrln~ y cabrfo'f,

y r ecordamos la vvieja desesperanza: el desthn
fatal del hombre moderno, hundidos los pies eu
el polvo del camino, mientras sus interrogado·
ras 1rnpilas escrutan el cielo. Así la Mu sa,
De sus Impuros ple.~ cautiva.
Se cansa en vano de llnra.r.
Y lleva dentro unl\ ansia vi va
De tener ll]as y volar ....
Rendido pleito homenaje á la M usa, el poeta
prcocúpase luego del sentido oculto de las ~osos. Pero penet rar en el al111a ele )as rosas ,,,
quizá tr:isponer el umbral de la VleJa morad;•
del dolor. Y el poeta no quiere llorar.
No turbar el sil encio de la vida,
Esa es la ley ..... .
exclama. Y añade:
Toda emoción sentida
En lo más hondo de tu sér Impresa
Debe Quedar. porQue la ley es esa:
No turbar el silencio de l a vida
Y sosegadamente
Llorar, si bay Que llorar, como la fuente
Escondida ....

No vaciles, golpea,
·
Hunde el cortante filo de tu cincel. traneforma.
y r enueva mi al ma, tú Que sabes dar forma
Al bronce de un lmpu lsoó al mármol de una Idea:
dice a la Amante:
fremos vor la vida confundidos en ella.,
Sin na.da Que conturbe la. •llenclosa calma,
V el alma de 1 &lt;s cosai, será nuestra propia alma
y 011estrn prnplo •almn. el salrn'&gt; de la ~~trell a . ...

Y ial es su filosofía: un sereno, un diáf~n-•
pa nteísmo. AltiYamente nos habla de rn_ al ~fr-

LAS
PINAIAS

zar ec1ificac1o en las cum bres en que el agmh
ani~la; nos habla tambié11 de sus s ueños-una Yiua bella como un paisaje de PuYis de ChaYannes;-la tristeza, en ocasiones, viene, más torna á irse por donde vino, dejando al poeta ljUº
pode su huert.o y libe su vino. No es raro tam
poco qne la añ:Jranza _juvenil le conturbe. Piensa entonces en lo mucho que leyó y soñó. Y
se arrepiente ele las noches de estéril meditación, de la quimera que ofuscó su_ esp!r!tu, sin
dejarle mirar la Yida, que iba sonriendo a su t,•.
clo. Su se,1timiento pante!sta se r efl eja en un
paseo jovial por el ca nipo, en el que asistimo,
á una bella e,·ocación ele l&lt;'rancis Jammes. el dul·
ce poeta lle habla primiti
la YOZ ingenm•.
sencilla y pura que cantó los mansos burros
.... "c uyas nrej~s
s o sacuden los p · lo•. l ~s rno•cas. las ab, jas".

"ª·

Y va el poeta alegremente por donde va la
Yicla, '' entre hálitos ,·ernales ó ventiscas 1fo
Otoño;" acon~eja que con fundamos con . nue:~
tras propias almas el alma ele la nda; ¡ncle la
integridad ele ésta-que no_ 1~ dádi ''.ª incompJ,, .
ta,-pienza que se ahrazara a la , ida. y, en la
llama de su amo r infinito ella le envol\'era; antes ele decirnos que to,·zamos el cuello al cisn~,
porque el cisne l'O siente ',',el alma_ d~ ~as cosas, ni la voz (le! pa1sa.1e,
nos 111srnua que
lancemos al surro la cládi\'a del grano, generosa
mente. Y al cabo de habernos llc,·:ulo por lo:,
senlleros ot11ltos de su huerto interior, n ielv,i
e. poeta á sentü- la proxiinidau de la Amada :
7

Oomo herm~na y bPrmano
V ;.tmn'- lnc: iln-.: rosrl&lt;i ~ rle l:-1 mano ..

B8te es el último tema de la pequeña siufo·
uía. El poeta habla al Yiajero de su fuente, ele
~ns árboles, ele! arroyo y rlel blando césped _qu,i
posee : le br inlla en su albergue so:11bra am iga,
Yi110 ,í su sc(l y paz á su fatiga . . .
,
/ &lt;¿ué a I Viaj!'r o :10 IP ha_~ta '!, /_ que no ,o-;
hasta á nosotros ];1 n•1·C'latt&lt;H1 111t1ma c¡uc dl'l
poeta r11 '' Los sende 1·us ocultos t ·'
Pues ya nos responuo él :
.... No hay rná•.. . . Pasa de largo ....

Yo me permito acon~ejarte, pío ,v tlisc reto lec•
tor que 110 ¡,ases de largo ante el libro de "L,,.
scn'Lleros ocultos.' ' Encoutrarás ahí,. aparte del
bello poema que pretendo bosqu eJar e n e, ta

ELECCIONES DE AYUNTAMIENTO

!Una p iñata barata!- El eterno Mr. Bell. - Noviaa y payasos. - Un Gaona muy convencional.
La fruta y la colación.

fta Me~a directiva del Colegio Electoral y lo~ ~ler;tores ~P

el salpn de acteii de la Escuela de Artes

'I Oficios el último dominso;

vana] crónica, tres COillposiciones muy hermosas, ele grato sabor clásico, comprendidas en l,,
¡iarte quP JleY11. poi· título el (le "Mitos y ¡,:~isaj&lt;&gt;s;" y algo más toda l'Ía: las !'Osas cog\,hs
¡,or nuestro bardo en los Jardines de Francia.
Embriágate del ritmo y de l a cordial esenria
de estos versos, ¡ oh, tú, que me lees, nunca lJ
bastante alabado!¡ embriá~ate1 como me en:¡ -

bl"iagué yo-ahora que pretendía nada men,,s
que escribir u n artículo erudito sobre el poeta,con la miel rnbia, y el mosto generoso, y la bella tnúsica con que 1·cgah, al , ·iaj,•rn este altivo
castellano del ideal, que edificó su alcázar e n
una sobér;ina cumbre . ..

CA~LOS GO:NZALEZ PEfiA,

�DIE ~~lL(O)§ SIENDJE~(Q)§ (())(CUIL1f0§/~
ULTIMO LIBRO DE ENRIQUE GONZALEZ MARTINEZ

El alma en la montana

Como en aquella tarde gris y desconsolada
:-: doliente crepúsculo lloraba su agonia,
Como en el fondo pe1·la ele! horizonte nada
Ocultaba a mis ojos la iroutaña sagrada.
Yo le dije a mi alma: ino ,·ieues, a~ma mía ~..
( Aleteaba el pájaro ele la m elancolia) .

y el alma fné con migo. presa ele un souresalto
Sutil ... Del astro agónico mostraban los re.
(flejo~
La senda seq,eante ... Y los árboles Yiejos
Del borde del camino, nos miraban perplejos ...
(Sabían que la sencla lleva siempre muy alto
Y mu,v lejos ... ) .
El alma fué conmigo ... Un silencio profuntl.o
Nos iba acompañando; una muda sonrisa
Fingían impalpables los labios de la brisa ;
U1rn paz misteriosa lanzaba sobr_e el mundo
La cliYina agonía del astro monbnnclo.

Entra sé bienvemclo . .. T e sentaré en el
'
(dejo
:::litial que ~•a otras veces ocupaste ... U n reflep
D e sol vendrá ll bañamos ... Y \'eremos la larg:t
Y polvorosa ruta. la que t ú conociste .. ..Brotará ele mi alma algún recuerdo triste .. .
Asomará a mis ojos una lág!'ima a marga .. .
Luego, como al conjuro de algú11 ,·iento de
( olvido,
La barbilla en tu báculo, te quedarás dormido.
Reoresará la alegre falange bullidora
A ~e,·olar en t orno y a ofrecerme mi parte
En su festín de risas ... Y entonces será horn
De posar e n tus hombros_ mi mano y despertarte.
Y te ,·eré cruzando la tediosa avenida
liue allá ele tarde en tarde te trae a mi g uarida,
Y t e me irás perdiendo por la ruta lejana,
Mientras bajo la hiedra que trepa a mi ventann
~Ie enrnclYe la infinita clariclacl de la Yicla ...

Alma-le dije al alma ya dueña de la altura¿No .s ientes los afluvios ele una vida más pu ·,1,
La plenitud sin límites, la inalterable calmil.
De una Yida más houda i ... Verdad-me dijo el
(alma.( La planicie distante se esfumaba a lo lejos¡
Los pinos de la cumbre nos miraban perplejos).

Y

serruí:
¿ no sientes que te hll'ba y asorn 0
(b•·a
Yer C'l ri sueüo ,·alle ya presa de la sombra
J\.IientJ-as el sol poniente
D esflora un almo beso ele luz sobre tu frente? ....
(El alma ouedó muda ... En obsesión extraña
Se er"uia
como un ampo ele nie ve eu la mon•
0
(taña).

Mis suciios allí agnanlan que cien-e ya la
(pu ~r t:i,
Y !Jan de mirarme nu día de la mansión desierta
Cruzar, et erno huésped, las silenciosas n a ,·cs.
1'J chados los cenojos, lenmtaré el rastrill•J.
Y al foso que ci rcunda los muros del castillo
Una noe hc tic orgullo arrojaré las llaY es.

Alma ¿qui ér es qu e alcemos aquí mismo uw,
(ti enda 1 . ..
~luy a ntes de que el astro su nueva luz enci en¿;:;.
:'-\obr e tocias la s cosas, contemplarán tus ojos
De la lejana. a urnra los resplandores rojos.
¡Alzamos una tie nda para pasar las horas
En prolongar crepúsculos y presentir auroras? ...

¿TE A(UERDAS?

El alma quedó muela . . . En placidez e xtraiÍ'.l
:::le erguía como un ampo de nieve en la _mor.tana .. .

¿ Te a~ 1erdas de la tarde en que Yi eron mis
(ojos
De la Y ida profunda el a lma ele cristaH ...
Yo amaba solamente los c repúsculos rojos,
Las nubes y lo · campos, la ribera y el mar ...

DOUX PAIX

!:;ueño con un a vida. bella como uu paisaje
U&lt;! Puvis ele Chan1nnes, . .. Un azul esplendenU,
Sobre un cielo sin manc·lut, un aire transpar ent?
S uspeucliclo en la noble placiclez del boscaje.

El poeta Enrique González Mártínez

rn diYiuo consorcio entre la ,·itla huma n 1
Y la Yiila tlel mundo . . . La fusión apolínea

Eran dos hermanas.....

Entre la prodigio~a sencill ez de la lfoen
Y el esfu er zo gigante de la Yisión lejana.

l'in_ja tener el paso el sileucioso Yi ento ...
Y 8'1 meclio ele esa vida . uu hondo pensamiento
Ximbaclo por el oro sutil de una sonrisa.

Dolor, si por acaso ....
Dolor, s i poi· acaso a llama r a mi p uerta
Llegas. sé bienve nido; de par en par abie1·t.1
La clejé para que entres. . . No t urbarás la santa
Placidez de mi e ·pí1·it11 ... Al contemplarte,
(apeu:is
BI j u,·euil eujarub re ile m i~ dichas ser enas
Apa1·tarásc un punto con temerosa plan ta . ..

EL ALCAZAR

Allí cerré mis sueños, la pobre cararnna
De mis errantes sueños ... De nieblas corcuíd&amp;,
Conté mplase ele lejos la insólita gua rida
l'omo C'sas Yiejas cúspides de cab'c)Jlera caua.

"º

( ci31l .

Eran dos h ermanas
Eran dos hermanas tristes
Y pálidas ...

Edifiqué mi alcázar en una sober ana
.
Cumb1·e ele aquellas cumbres en que el ág111la
,... ¡ '
(anida,
Dejando una Yentana abierta hacia la ' '.ida
Cuyo rumor me llega como el de mar leJaua.

•

Donrlc to,lo parezca un melodioso c·anto
De serena alegría. un r a uto primith·o
L lcYaudo un alma uucva en vuelo fugitiYO
A 1 través ele una atmósfera sa turada tic cncaa!G.
Donclc a la luz edénica de una aurora incl,•

Yo no sé qué cosas de pasados tiempos,
i1cmorias ausentes o dichas pasadas .. .
No sé qué tenla
Su sonrisa ... Hablaba
De aquellos abismos de dolor inmenso
En que se han hundido u~as c_uantas almas.
y c uando 11\&gt;ntba llant o s1lenc1oso
La primera hermana,
Ella sonreía. ella sonreía
Y callaba . . .
De aquel las son ri sas
Y de aquellas lágrimas
10 nunca h e pocliclo saber cuáles eran
)fás amargas . ..

.r:rau do,; hermanas,
Eran dos herma nas tristes
Y pálidas.
,.euía una de ellas
De tierras l ejanas
Tnn·enclo en sus hombros 1111 fardo
11ostalgias.
Siempre pcnsati,-a,
Callada.
Con los o.jos n1cltos hacia el infinito,
Los o_jos a zules ele pupilas vagas
.
Por los que en momentos hast a paretía
:::lalír scle el al ma .. .
La otra
ilermaua
De labios marchitos,
De sonrisa amarga
Siempre muela,
S iempre inmóYil esperaba

De

~lis ojos oran hec hos para for mas sensible; .
)le e mbriaga ba la línea; adoraba el color;
Apartaba mi esp íritu de sueiios imposibles,
Descleüaba las sombras enemigas del sol.

L a gucrrn _v la rc,·olu&lt;·iún siguen hacicntlcsus estrao-os en la mayor parte del mundo;
Italia co~tinúa e n su tarea de civ ilizar a 'r.irquía, cuyo Yerdacl er o fin es tan discut ido en to
do el mundo.
Los periódicos extranjeros se ocup~n ya pe&gt;·
co ele la guerra; después de haber !nformaclo
al público de que existe y ele que s ,guc, apenas se ocupan aho1·a ele cuando e~ c uando ,.f
en la sección cablegrá fi ca, ele decir que ann
est[t Ttal ia eiv ilizanclo a 'l'mquia.
P ero no porque los pniódir?s dejen ele decirlo es menos eierto que Jtalia s,gue usando
de medios que no pa recen n_rn,v_ ci'.·(l izarlon's
en lá que llama su obra ele Cl\'11Lza&lt;·1on . _
Un hecho r ccient&lt;', dehiclo a la casual1cl_.1_cl,
ha hecho que se fije ele uuc,·o la atenr10n
en Trípoli, pero el hecho es de carácter tan
tl'i vial, y el pú blico está ya tan can~ado de
hablar ele la guerra ítalo-turca, _qu_e no ha pasado la eosa ele u na mera c unos,dad del momento. Se trata de que el ma r, quir.ás cles::e,n
tonto por la irrupción extranjera, entró a la
eiuclad ele Trípoli, desalojó a los solda~os
italianos ele sus puestos y destruyó sus t,rn ·
c herns y sus fortifieariones y los obligó a _u11
al'misticio forzoso. E sto, qne hace pocos drn~
hubiera siclo mot ivo de gran cspcctaci?n., aho~1,
sólo se ve como algo digno ele clos paginas c.ll
graballo ,v algún _juego ele pa labra;,, por l_o g&lt;;:·
neral poco ingenioso. Por lo demas, Haha sigue c ivilizando ron la punta ele la ba_vonet.a Y
fu s ilando a los turcos po1· la espalrla.

En China s i parece lu1bc1· obten ido un td ,rnfo la revolución basacla en venladeras ideas
civiliza,loras. La dinastía manchú, la qne 0.:11paba el trono por derecho de asce?clenr ia por
C'spacio ele rer ra de diez siglos, ha,s ,d? clcnoca ,la por los que fueron sus leales ~nbcl1 tos, y L?·
do hace creer que se establ ccera o una rnpublica o un gobierno monárquico coustitu cional.
De tocios modos esto marca un adelanto en la
vicla de China, y esperamos confiacl ~mentc eQ
que bajo su nuevo g obierno. gozara ele gran
prest igio y ele gran prospenclad par~ escar miento ele los que creen qne la humamclacl &lt;·s•
tá condenada a esclavitud per pC'tua.
* *

*

Rus ia v Persia están ta1nbién a pun to ~(;
ll egar a l · conflicto ar mado, y quizás a la hc0rn que se lean estas líneas, se hayan roto las
hostilidades. No sabemos cual es la base o el

Un Rey de Inglaterra sale por primera vez de Europa,
.
después deº las cruzadas.- J orge V embarcándose rumbo á la India, para celebrar su corona ción
•
como Emperador.
pretexto del conflicto, pt&gt;r o . no será di~íc!l
que el Zar Ni!'off1s haya sentido la 11eces1,la'.l
de mostrar sus dotes civil izadoras con un :_me

.. * •
}J:ientras que la guer ra se hace en t.;&lt;l.1~
partes, romo dec imos, el Rey J orge V de Inglaterra hace un ,·ia_je a la India, con el cxclus i,·o objeto ele hacerse coronar emperador co
la a ,itigua riuclacl sagrada ele los indus, y
sienta el preeedente de ser el primer Rey de
Inglaterra que sale ile territorio eur opeo desde Ri~arclo Corazon ele León que fué a las
cruzadas a Palestina.
:N'o cabe eluda sino que este Yiaje h a iie afbr zar las simpatías ele que disfruta el nu · vo
R ey inglés, y si continúa la sagaz política ele su
padre, seguramente que. su reinado se reco,da1·1í. con gusto por sus súbditos.
E l imperio britá:1ico, cada días más unido
_y más fnerte, ha rec .i b iélo un gran impulso
con el importantísimo viaje ele Su ) I a_jestarl .
Los i ndns que le tienen carifio como a sob lt'.I·
no, a hora le adoran como a sem i-dios, e Inglat erra podrá seguir contando t r anquilamente &lt;·on
el auxilio ele su ri ca y poderoso colonia, comJ •
ha sabido contar para siempre con el Canadá
y con Australia .

Del jardín me traían el jaz1nín y la rosa,
(L a saugre ele la rosa, la nieve ele! j azmín)
Sin sabe1· que a mi lado pasaba temblorosa
Hablándom e en secreto el alma del jardín .
Halaga ban mi oítlo las ,·oces de las aves,
La b,dada del ,·iento, el canto del pastor,
Y yo for maba coro con las notas süaves,
,v ~umuclecían ellas y enmudecía yo . ..

0

J'a más seguir lograba el fugitiYo rastro
De Jo que ya no e xist e, de lo que ya se fué ...
AJ fenecer la nota, al apagarse el astro,
¡Oh, sombras. oh, silencio, dormitábais también 1

t 'l'e acuercla s de la tarde en que Yicron 111is
( ojr,•;
De ht Yitla profunda el alma lle cristal? . ..
Yo amaba solam ente los crepúsc ulos rojos,
Las nubes y los ra mpos, la l'Íh&lt;'ra y el mar . . .

El •M~dina,, buque transporte a bordo del cual hizo su viaje á la India el Rey Jorge V.
Enrique GONZALEZ MARTINEZ.

blo débil como Persia. Sin embargo. no hay
que confiar mueho en la debilidad ele los pueblos que están por II civiliza1·. "

J. M .

c.

�era el !.tam hre &lt;&gt;n ,eguicla, el ahogo par:1
&lt;'l resto ele! ven id ero afio. i Y el hambre en un;familia numerosa! Xa&lt;liC' S(' fi~rura el tormC'ntn
drl que ti('lll' ohlignrión rle traer en rl pico l:1
pitamm al nido de sus amores, y se \"e preci •
~aclo a Yoh·er a él CDJl el pico ,·acio, las plu·
mas mojadas, las alas caldas ... C'ada yez ql'•'
.Tosé llamaba ~- se metía buharclilla adentr.&gt; ,
rl frío de los desnuclos bal1losines, la niern ,ie
la paiarla coeina se le apoderaban del espín1u con fuerza mayor; porque el invierno es un
1rrrible aliaclo ele! hambre. y con el rstómago
tlt'smantela,lo muerde mil Yeces más rigt1ro;1
rl soplo rlrl eierzo que entra por las rendijas •.•
trae en sus alns la ,·oz rabiosa de los gatos ...
7.:\

José Yoh·io i su casa al anochecer. Su cor: •
zón estaba triste hasta la muerte : neYaba el'
él, eomo empezaba a neYar sobre los teja.l,•.,
y las calles, sobre los árboles de los paseos y
las grnn!ticns estatuas de los reyes españole•;,
esguidas en la plaza. Blaneos eopos de fúnel,r"
dolor caían pausadamente en el alma del ca.pintero sin trabajo, que regresaba a su hogac
y no podía traer a él luz, abrigo, cena, espl!·
ranzas.

mismos males: guerra, ruina, enfermedades, disturbios, catástrofes, miedo, encogimiento de
los bolsillos ... Y José iba de puerta en puprta, mendingando trabajo como mendingaría Ji·
mosna, para regresar a la noche con el •er:·
blante hosco y el ceüo fruncido, y contestl · a
la interrogación siempre igual de su mujer, con
un moyimiento de hombros siempre idéntico,
que •ignificaba claramente: "No, todaYía no. '
La mala racha les cogía sangrados, despu.S~
de larga enfermedad, una tifoidea de In chica
mayor, Felisa, conval eciente aún 'y necesitad"
de alimento substancioso; después de la adqmsieión ele una cómoda y dos colehones de lana.

En todo esto caYilaba José. No, no era posi

pe el trimestre atrasado de la ,·i\'iendn y oído
de boca del administrador quo no se les p,\r•
mi tiria atrasarse otra Yez y al primer &lt;le~cui lo

Al emprender la subida de la escalera, al llegar cerca de su mansión se sintió tan decoraz,1•
nado que se dejó caer en un peldaño con ár;i1110 de pasar alli lo que faltaba de la aleo-re noche. Era la escalera glacial y angosta de una
casa de vecindad, en cuyos entresuelos, princ:¡,ales y se¡:,'llndos vida gente más que mediana·
mente acomodada, mientras que en los terceros
y cuartos, o llámense buhardillas y buhardillones, se albergaban menesterosos artesanos. "l;n
mechero de gas alumbrnba los tramos hasta II\
altura de los segundos; desde allí arriba, la
obscuridad se condensaba, el ambiente se ha
cia negro y era fétido como el que exhala 'n
boca de un sucio pozo. Nunca el aspecto de30·
lado de la escalera y sus rellanos babia impresionado así a J osé. Por primera vez retroced.' J,
temeroso de llamar a su propia puerta. ¡Parn
las buenas noticias que llevaba !

a José. ern la concienria, en pugua entone-,,
t·on el instinto natural ele la hombría de bier.,
y easi reprobándolo. El no robarla jamás, e~o
no. . . pero Yamos a ver, los que roban en . n
sos análogos al suyo, ison tan culpables con,o
pareeei A él no le ciaba la gana ele abochorna··
se. ele arrostrar el feo nombre de ladrón;-una,
horas en la cárcel le costarían la vitla; morir!n
ele! berrinche, tle la afrenta; bueno; esas era.,
t·osas suyas, repulgos de su dignidad, que ,m
('arpintcro puede tenerla también; mas lo qoe
no padeciesen de tales escrúpulos ~· eometie~•'n
una barbaridad, no por sostener Yicios, por
mantener a la mujer y a los pequeños ... ,
¿quién sabe si tenían razón a su modo f ,Qui,~n
sabe si rran mejoreli maridos, mejores padr , J
El no traía a los suyos más que necesiclad y 1:íRrirnas ...

Altas las rodillas, afincados en ellas los C&lt;'
dos, fijos er'i el rostro los crispados puños, tiri .
tando, el carpintero repasó los temas de su deses~eración y removió el sedimiento amargo de
su ira contra todo y contra todos. ¡ Per ra co 1.
dición, centellas, la del que Yi,·e de su sudor!
En verano, cebolla, porque hace un bochorno
que abrasa, y los ]lUdientes se marchan a b'l·
ñarse y tomnr el fresco. En ~nvidad, cebolla,
porque nadie quier e meterse en obras con fri.&gt;,
y ]lOrque todo el dinero es poeo para Jeüa d'l
encina y abrigos de pieles. Y qué, iel carpi'l·
tero no come en la caníeula, no necesita carbón y mineral cuando hiela7 El patrón del taller le había dicho, meneando la cabeza: "Qué
quiéres, hijo, yo no puedo sacar de donde liO
hay... 'i para Dios sal e un encargo ... Ya s.1bes que antes ele soltarte a tí he '' sol tao'' a
otros tres... Pero uo "ºY a soltar a mis so
brinos, los hijos de mi hermana ... , ¡sabesf Ya
me quedo con ellos solos ... Búscate tú por abí
la ,·ida ... A ingeniarse se ha dicho ... " -¡A
ingeniarse! iY cómo se ingenia el que sólo ' d·
be labrar madera, y no encuentra quien Je p.
cla esa clase ele obra 'I
Un mes llevaba José sin trabajar. ¡Qué jo:·nadas tan penosas las que pasaba en recorrer
n :\[aclricl buscando oeupación ! De aquí Je despedían con frases de conmiseración y vagas
promesas; rle allá, con secas y duras palabra.,.
hasta con mareada ironía ... "¡Trabajo! Est'!
año para nadie lo hay ... ," respondían :'.ls
maestro¡¡, coléricos, malhumorados o abatido~.
De todas partes brotaba el mismo clamor de escasez y ele angustia; doquiera se lloraban los

hle que él pa~ara aquel umbral sin llevar a b,
que Ir ag-uanlaban allá dentro, femélicos ~
trnnsitlos. ya que no las clulzuras y regalos
propios rl t' la noehe de XaYiclad, por lo menos
algo que desnublase sus ojoii y reconfortase Sil
rspíritu : algo qlle les abriinse &lt;'l cuer po. 'P.i, ·
manecía así, en uno de esos estados ele in&lt;lecisióu horrible que constituyen yerdacleras crisrs
1lel alma, en las cuales z~zobran ideas y sen·
timientos arraigarlos por In costumbre, por 11
trallirión. IIonraclo era José, y a ningún propósito criminal claba acogüla, ni aun en aquel ins·
tante de prueba; las manos se le raerían de
vt&gt;rgiienza antl's que extenderlas a la ajenn
propiedad; pero esta honradez tenía algo d,
in,tinth·o; y lo que se le turbaba y confundí·•

,fosé gimió, se clavó los tledos en la cabeza, y
estúpido ele amargura, miró hacia abajo, h.ir· ia la parte iluminada de la escalera. Por allí
mucho mo\'imiento, mucho abrir de puertas

mucho subir .'" bajar ele cria ,los y tlepen11ientf.',
llevando paqta•tes, cartitas, ba&lt;lejas: los íu: ' •
mos preparati,·os ,le la cena, el turrón que Yio·
ue do la turronería. el hiuorh6n que remite el
t·onfitero, el obsequio rlel amigo, que se aso·! •a
al júbilo de la familia con las seis botellas il'
Jerez dulce y las rojas granadas. Una puertn
sola, la ele la Yiutla anciana y cle,·ota, cloii ..
Amparo, no se había abierto ni una yez; .¡.,
pronto se oyó estrépito, uua turba tle rhiquillos se colgó de la campanilla; eran los sobrinos de la señora, su írnico amor, su clebilicla,1,
su mimo... Entraron como bandada de pája·
ros en un panteón; la caRa, hasta entonces m •
tla, se llenó 1le rumores, de carreras, de risa~.
l'n momento después, la criada, Yiejecita ta 1
beata como su ama, salía al clescanso y gritaba
ron cascada. Yoz :
-¡Eh, 8r. José! ¿Está por ahí el Sr. José•
Raje, que le quiero un recado ...
En los momentos de desesperación, cualquier
eco ele la vida nos parece ua auxilio. un corsuelo. El que cierra las Yentanas par:i encender
un hornillo de carbón ,, asfixiarse o,·e con enternecimiento los ruidos rle la eall~, ios ecos 1k
una murga, el laclrido '1el perro yagabunclo ...
José se estremeció, se levantó, r ronco ,le eme•
ción contestó bajando a saltos:
-¡.Allá YOJ, allá voy. seiiora Baltasnra! ...
-Entre .. . -murmuró la ,·ieja.-Si está e]¡&gt;,.
ocupado nos va a armar el Nacimiento, porque
han ",·enío" los chicos, y mi ama. como est,í
con ellos que se le cae la baba pura ...
Yoy por la herramienta-contestó el t·arpiJtero pálido de alegría.
-'No hace ralta... :\fartillo y tenazas h!,v
aqui, y clavos quedaron clel año '' pasao, '' c~mo yo lo guardo todo, bien apañaditos los
guardé ...
José entró en el piso invacliclo por los chiquillos· y eu el aposento donde yaclan despu·
rramadas las figuras &lt;lel belén y las tablas d~I
armadijo en que había &lt;le descansar. Entre 111
algazara empezó el carpintero a disponer Sil
labor. ¡Con qué gozo esgrimía el martillo, e:1
cogía la punta, la hincaba en la madera, la r,,.
machaba! ¡Qué reno,·al•ión ele• sn ser,
qué
bríos y qué fuerzas morales Je entraban al er1
puñar, después de tanto tiempo, los útiles (loJ
trabajo! Pedazo a peelazo y tabla tras tahlt•.
iba sentando y ajustando las piezas de la pla taforma en que el belén debía lucir sus torrecillas de cartón pintado, sus praderas ile mu~go, sus figuras de barro toseas e ingenuas. Los
niños seguían con interés la obra ele! carpi~• n.

ro, no perdían martillazo, preguntaban, ilaba•1
pareeer, y coreab11n ron palmadas y chilli,lc,s
carla atlelnnto drl armastote. La señora, entretanto, rolgaha en la pare,l unas agrupaeiour •
ele bronf'c y ,·iilrio para colorar en ellos hu
jías. Los criados iban y veuían, atareatlos y
contentos. Fuera neYnba, pero nadie se aeot·
rlaba de eso; la nieve. que aumenta los pad&lt;'·
eimientos ele la miseria, también aumenta 'a
:,-rata sensación ,lel bienestar íntimo, del hogJ:·
abrigado y &lt;lulre. Y José, asentaba, clavab:t
la madera, hasta terminar su obra rápidamente,
eu una especie rle transporte, reacción del ah·rtimiento que momentos antes le ponía al bo!·
,le &lt;le la desesperación total. ..
C'uantlo el tahlntlo estuvo enteramente li~to,
y José hubo 1la1lo alrededor rle él esa últiuw
nrelta ilel artífic·e qnc repasa la labor, doíí,1
Amparo, muy acahadita y asmática, le hizo eiía rle qlle la siguiese, y le lleYÓ a su gabinete•,
1loncle fo dej6 solo un momento. Los ojos de Jo•
sé se fi.jaron in,·oluntariamente en los mueb'.es
~- clecoraclo ,le aquella habitación ni lujosa ni
nre1.quina, ~- sohrl' to&lt;lo, le atrajo desde el ,,rimer momento una imagen que campeaba sobrP
la consola, nlumhrarla por una lamparilla de f..
no cristal. Era u:1 Ran José lle talla, escult11·:1
moderna, sin mérito, aunque no desprovista ,le
t•ierto sentimiento; y el santo en ,·ez ele ha·
liarse represent:1110 ron el ~iño en brazos o de
la mano, S&lt;'¡(Ílll suele. estahn al pie ile un ba •,r9
lle carpintero. manejando la ar.uela y enseiiau•
&lt;lo al Je~usín. atento .,· sonriente, la ley Id
trabajo, la !mprema ley del mundo. José se q11,•tló absorto. Creía que la imagen le hablaba;
rreia que pronunciaba frases de consuelo y de
cariño infinito, frases uo oídas jamás. Cuan,1 o
la señora ,·(,! dó .I' le metió tlos el uros en la mano, el carpintero. eu ,·ez ele dar gracias, mir-u
primero a Ht bit•nhechora y después a la ima
¡ten; y a la elon,enria muda ele sus ojos res
pondió la ,le los ojos tle la Yiejecita, que leyó
,·orno r11 un libro eu el alma de oque! desYer::turatlo, tleshecbo física y moralmente por .1 11
mes de ansirda&lt;l y amargura siu nombre. Y d,¡ria Amparo. 111uy acostumbrada a sosconer po·
hres, sintió tomo un golpe en el corazón: la
necesiclacl que iba a buscar fuera de casa, vi~··
tando zaquizamíes, la tenía allí, a dos paso,,
r allada y Yerionzante. pero urgente y completa. Alzó los ojos de nuevo hacia la efigie del
laborioso Patriarca, y bondadosamente, tosi
queando, dijo al carpintero:
'' Ahora subirá u &lt;le aquí cena a su casa d~
usted, para que celebren la Navidad."
EMILIA P ARDO BAZAN.

...,

LA LEYENDA- ------DE DONJUAN

que tomaron el cnrr.ino &lt;le la casa de empeñ?s
a escape; después de haber- pagado de un gc.l

•e les pondría de patitas &lt;'11 In rnlle eon s,1~
trastos .. ,. En O(•nsión tnl, un mes de holgnn

Compuesta ele manera irregularmente i11t~rn1111pida durante Y:nios aiíos, bajo las suceMin1s
impresiones ele un viaje, rle una leetura, ele lh'ª
&lt;·on,·ersación, ele los pesares pasados y prcstr:·
t&lt;'s, el Don Juan de Byron es el producto ,l&lt;&gt;
las influencias múltiples y contra&lt;lictorias ·1 ue
s11 fri6 el poeta duran to cuatr o años. Pocos esnitores han estado tan sujetos a la influencia
r•xternn y repetido, como Byron en sus versll,.
t•l eeo &lt;le las impresiones recibidas. La imagin~t·ión lle Byron tram1formaba en poe ía tocla c,sa: s111·esos, i&lt;leas, sentimientos. "Como las ola'!
,¡tll' tl'rminan rompiéndose en la playa. asi l::s
¡,asionf's rn su rxtremo límite SC' resuelven en
¡t&lt;1csí:r,'' ha tlirho él hablando ele sí mismo.
Las :tYrntnrns &lt;le Don Juan sólo son el hilo
1·011duetor que prrmite al poeta a~rnpar la, chse=:.1ciouil.s m(1lti1il1&gt;.1, que lP 1;ugieffn R- l¡¡ ''ft.
sil propia Yida y el espertárulo de la vida 11 •
los otros. l~n ci('rto modo, el poema es una auto-

biografía; pero la v ida interior de Byron la llena más qne la Yida exterior. Es la fiel represen•
t~ción .'le su yo, un documento precioso que ex•
lube sin ,·elos su Yerdaclera personalidad.
Esta presenta un doble aspecto: uno artificial
y con ,·cncional, lodo fechada. El poeta represP.n•

ta un papel. afecta emociones ,. deseos inaccnsibles para el vulgo, se entreg; conscientemen•
te á extra,·agantes actos, se rodea de raln,·eras,
,•ompra osos y exclama un día: '' Anhelo conot·er lns emociones del hombre que acaba de
asesinar.'' Es el héroe todo gestos y aetitu,1~,.
tal romo aparpce en la ma.,·or parte de su.; n'·
tratos, !'n desorden los cabellos. inspirado su aire, enYuelto en un flotante manto. Es el ¡.rran&lt;h•
homhre sobre su pedestal. t•I semidiós qne, ~ilhre la cima de la .Jnnfrau. ó en In nube sobre la
f'11al lo nrrebnta Lucifer, 1lomina al m1111e1o y
&lt;leelnm:i.' ~~s lln sér fuera rll' la humaniJ:1rl p~r
sus pasiones, sus anomalías, sus vicios mbmos;

personaje ele leyenda que trata de hace~ crrer
que su dela encierra dramas y miserhs ~i:1
cuento, y que su pasado es un temeroso mist~rio que escapa á la común medida. Ese c,s el
Byroa traclir•ioaal, el que el público cor:oPe y
que ha cjerci,lo sobre los romántico&lt;, influ1•1wia
tan profunda. Es el que el poeta ha 1, i,rt•1lo en
la mayor parte de sus obras, el By•·•JII tal ,·01110
él se soñaba, tal como su imagina~i,;n lo r·onc;)•
bía, el soberbio despreciador de los homb 1-,1s 1,1
espíritu sublime arrebatado por irre'lEzabl&lt;&gt;s' :ispir~ciones, atormenta&lt;lo ¡,or indecible deses¡,,;
rae1ón, el héroe de altos hechos maravillo~c,s.
ya encaraación del Dolor, de la Duela, de Ja Rebelión y &lt;le la Arcióu. Tal se ha copiado • n
Chiltl.JHarolcl. el desdeñoso desterrado de 111
sociedad lle los hombres; en Manfredo, ese nueFaubto, dueño de los elementos, de la vida,
1lr la muNte misma y Yíctima dolorosa de su
p1opi o p&lt;'n~a111iento; &lt;'n Cnin, el tr{igico reb~1.

'"º

�de; en Larn, en Conra&lt;lo, el corsario de fantá~ticas emprnsas y destino misterioso. 'l'odos eso~
personajes, amalgama extraña de quimera y ,le
realidad, sólo muestran el aspecto teatra l ele
la fi sonomía del poeta.
Al lado de ese Byron de aparato hay otrn
más natural, todo contrastes, hecho de defecto,
y de raras cual ida eles, lleno ele pequeñeces.
atormentado sobre t oclo por enfermiza sensibili
dad, dominado por µa s iones con tradictorias y
,,xcesin,s; desmesurado orgullo; ambición J/J
reprC'sentar en la Yida uu papel preponderante
que hiciesen hablar sólo de él; rencor implac~ble contra qui¡,n hiriese su amor propio. Al 1.,clo ele eso, generosidad, piedad sincera para los
oprimidos, solicitud en aliviar las agenas pent1s
el odio ele la mentira y de la tiranía, profimdo
amor á sus amigos y á su hija; y por sobre todo, n ecesidad de amor mitad sensual, mitad
místico·, Yiolento y tierno, casto y voluptuoso.
Esa alma apasionada fué también un alma
inquieta, incapaz de plegarse a una regla, de
soportar la sujeción de las costumbres y de las
leyes; alma versátil y contradictoria que asi
afecta la impiedad y la iumoralidad, como ~I!
escandal iza ante la licencia y protesta su res
peto por la religióu; a ia vez expansiva y reconcentrada, sencilla y altiva, pasando de la
amargura a la alegría, de la familiaridad á Ja
declamación, dando al cuerpo que amaba, según la definición ele Moore, las actitudes má~
diversas, desde la de J úpites hasta la ele Scapain.
Ese tempern mento agitado y complejo fu{&gt;
exagerado más aún por la "ida. Cojo, por accidente ocurrido en su nacimiento, Byron jamá,
se co nsoló. IInérfauo de padre. desde su nfancia, fué educado por u11a madre cuyo hu11101" se acomotlaba tan mal con el suyo, que un
día se sospecharon mutuamente ele 1·ecíproca
tentati va ele e 11Ycneoamiento. Más tarde lleg
ron los apuros monetarios, el aislamiento de la
sociedad aristocrática " ia cual pertenecfa, y
en la cual no contaba con amigos. una eutracln
humillante en la Cámara ele los Lores, pena,;
de aruor, fracasos literarios, su ruatri111011 io de ;graciado que le acarreó. a la vez qu e íntimo~
dolores, la hostilidad 1·cncorosa ele sus compatriotas y su exilio. L a maligna fata lidad que
desde su infancia lo perseguía, no lo abandonó
tampoco cuando intentó rebaceT su vida en el
extranjero. Víctima de su a scendencia, de sí
propio, de los acontecimientos, del " caut" clll
sus conciudadanos. Byron no era de sufrü. Entre su carácter y sus aspiraciones y las mise·
rías de la Yida, hubo una con stante oposici{-n
cuy o resultado fué agriarlo y exagerar su t..udencia a mostrarse. peor ele lo que era, transformar su odio de la f alsa virtud en ostentaciun
clel vicio, su independencia de espíritu en e~0
,

cepticÍtil.ll01 su necesidatl .ele amar en libertiL~je, el orgullo de su nacimiento y la conciencia
ele su genio en sobe,·bia.
E se es aquel Byrou, personaj(' múltiple y ondeante que, con más o menos conciencia, se !u
pintado en Don Juan. Este héroe no es ya, como sus mayores, la copia ele una quimera: es el
retrato ele un sér real. Ha conservado algo ele:
seductor fatal, del Ch ild-Harolcl, Yoluptuoso y
hastiado, de Conraclo el Yenceclor generoso qu e
sah-a a ias mujeres eu las ciudades tomadas 1ior
asalto, ele Caín el escéptico. Pero al pasar por
él, esos p ersonaj es conYencionales han tomado
rasgos más humanos y han perdido mucho de
su ·inverosí mil. El Don Juan es uua síntesis ele
toclos los estados de alma ele Byron, ele sus sueiios, de su Jmmanitadsmo, ele su Yanidad, de sus
decepciones, ele sus desgracias y ele sus odios.
El poeta se entrega todo en él, ya entusiasta,
ansioso de libe1·tad y ele amor, sencillo y si'leero, triste y tierno, luego amoroso, amargo,
injusto.
Es el Byron de los panfletos sobre Pope, h,
"British Revi ew" y el "Blachwood Magazine " como también el autor ele "Manfredo" y
ele] Giaour; el Byron generoso que se exaltabt'.
por la in·depenclencia ele los pueblos y el exa;peraclo por la injusticia de los suyos; el Byrou
esposo innel y amante voluble, y el Byron padre tierno; el Byron fanfan-ón de vicio y de
impiedad, enemigo ele los hombres y ele Dio;;,
y el By ron idealista, humano, martirizado po•:
lo irrnalizable de su s ueño de justicia.
En ninguna pa1·te ha ex1iresado con más siuccridall sus sent imientos como cuando consentía
en ser él ruis mo, se dirigía a sus amigos y r.o
hacía parada ante el público. A cada paso ~P.
acl,·ierte aquí ese dolor sin artificio ni cleclam1,
ci6n ele! cual fue1·011 testigos :Moore, Shelley y
la condesa Guiccioli: el desen canto ele las alegrías amorosas, su r enuncio ele todas las amb ·.ciones, la t risteza de sentir su corazón más
gastado que s u cuerpo; ama1·gas alusiones a los
afectos traicionado··, a esos amigos de los días
f('lices que ' ' se Ya u como las hojas con los primeros ci erzos,'' La franqu eza del acento es manifiesta. Que el poeta, engañado por su dolor,
exagera lo cruento ele sus males ... sea; pero es
po1·que nuestro corazón 110s da a cada quién la ,
medida ele los sufrimientos humanos. Mas Il"
hay aquí esos hueros desencantos, esas desesp eraciones aparatosas, ese afectado gemir sin m·
frimientos que pusieron de moda los Románti •
cos. Byron ha transportado en su Don Juan
: 1 casi fiel recuerdo de su vi da atormentada, no
el simple reflejo de su imaginación sobre la rcaliclad. Ut1a verdadera tristeza se derrama en
osos versos escl"itos bajo el peso del pasado y !'n
medio de las inquietudes del presente.
El poema expresa los iut1atos sentimientos de

Arte fotográfico. - Puesta de Sol en Culiacán.

1,oudacl y ele gen(\rosidacl, que JIO alcanzaron lt
borrar l as amarguras y el orgullo en el corazó11
de Byl'Ou. Al pesar so mezcla llo con tinuo ent ristecida compasión por la maldad y la looura
humanas. Las melancólicas estrofas en las qu e.
exalta al héroe ele Cervantes, atestiguan la filantropía del poeta, indignado al ver cómo si,
tacha de locura el amor a ia humanidad y el
sacrificio en pro ele nobles causas. Si hay en é!
algo de enfático, ¿ no hay más sinceridad aúr.
en los acentos que encuentra para cantar sn
amor á ia libertad y a íos héroes que le sacrit.:caron su vUa; su esperanza ele ver algún dí;i
libres á los pueblos del arnez que portan; s:i
piedad por los débiles; s u odio de los tirano3
que le arranca tantos Yersos inflamaclosi Qué
tristeza verdadera bajo esa ironía que le insptra el espectáculo de los males de la guerra! Si
complacientemente .c]esc1"ibe sus excesos; si escoge ciertos episodios horribles, lo hace menos
peor el amor de lo pintoresco y el ele t razar ..:r.
cuadro brillante, que para subleYar la 1·eprobación.
Asimismo, bajo l a Yiolencia de sus ataques
contra la hipocrecía, aparece su a1·cliente amor
ele la franqueza; bajo su afectación de escepti·
cismo, su buena fe si no la certidumbre ele su;
opinio nes füosóncas y religiosas. Con frec uencia insiste sobre las creencias. Estas son en fl
fluctuantes y contradictorias, como acontece a
los espíritus qne no han podido encerrarse en
un sistema; no admite dogma de1lt1iclo; no cree
en un dios tal como lo han concebido las distin
t as religiones, pero la suposición de un creador
l e pm·ece más natural que un concurso fortuito
ele átomos. Profesa una suerte ae panteísmo rn
el cual se mezclan la poesía, la arlmiración d~
la naturaleza, un \'ago misticismo a su instintiYa necesidad ele amor. '' Mis altares son las
montañas y el océano, la tierra, el a ire, las estrellas, todo lo que surge del gran 'l 'odo que ha
'lreaclo el alma y la recibirá en su sen o. ''
En otra parte trata ele explicar el mistert)
ele la muerte; lo analiza, pero coufieza su impotencia para comprenderlo y concluir. E n gene
ral, se decl arn incapaz de njar su opinión ante
la m1_1ltiplicidacl ele los dogmas rel igiosos y de
los sistemas filos óficos que se clestrnyen enkl)
sí. "Un sistema, dice, cleYora otro, tal como
el v iejo Saturno a sus hijos." Al propio tiempo
e?1?º mucho~ in~réclulos, 110_ escapa a Ja supers'.
t1c1ón; lo m1stenoso lo fa sc rna y lo admite hafta en sus más pue1·iles manifestaciones: tomp
á los h01·óscopos, a 10s presentimientos a la~
fechas nefastas, a ios fantasmas!
'
Tal es el Don Juan de Byron, y t ales las etapas ele su eYolueión.
Géndarme de B:t:VOTTE.

\

Seíiorlta Alicia R, Guernesey.

Sr. Don Roberto n; Urzua.

1 rzúa se elistingnio&gt; por la clarida d de sa
est ilo y la precisión de su t écnica. El "Prelu
dio y Fuga'' ele Mendelssohn y la '' Marcha
Húngara," de L iszt, que ejecutó con un s~ntimiento muy personal y muy suyo, lP v!ll;eron cordiales aplausos.
La señorita Lama Palomino v Cañedo es
una graciosa intérp1·ete, una cl~liciosa iutécp rete ll en a todavía ele ingenui dad, ele un no
sé qué de sabor infantil que cla a su fisonomía
ele artista en formación rasgos ele una noYeclacl y, a un tiempo mismo, &lt;le una senr illw&gt;.
muy simpática.
Las señoritas Guernesey y Vázquez, la primera con el "Preludio" en As. clur., de Chop iu, con una bellísima " Romanza" de Ogazón y los "Murmullos clel Bosque," de Liszt;
y la segu nda, con el ''Nocturno'' núm. 5 d,11
propio Ohopin y la " Rapsodia" núm. 11 del
grande abate, fueron ent usiastamente aplnud i-

Ogdzón y sus discípulos
Tiabíamos aplaudido a Pedro Ogazón cc,110
"virtuoso" ele grande inspiración y talento
Co nocíamos al concertista, pero no al maeb
t ro. ¡E s tan raro que los intérpretes emin!'ntes sea n, a un t iempo mismo, transmisore8 dtl
sus secret os artísticos, que apenas si suponí.amos que Ogazón, a la pa1· de su labor, tan alabada ele concertista, se p1·opusiera r eali zar
otra no menos impo,-tante ele educador musical!
Por tanto, no ha sido pequeña nuestra so rpresa cuando, invitados galantemente por el
ins igne pianista, asistimos el domingo pasa do
a la I V Audición ofrecida por sus alumnos e11
el propio estudio que el maestro posee en su
retiro ele San Angel.
De los alum nos sobresalientes de Pedro
Luig Ogazón, se preset1taron el último clomin,go
las señ oritas Laura Palomino y Ca ñedo, Alicia R. Guernesey, :María de los Dolores Vázquez y Leonor Boescb, y los señores Manuel Ro
clríguez Vizcarra y Roberto R. Urzúa.
Rodi'íg ucz Vi7farra &lt;j;ocó- un
"Andante ''
(F. dm) de Beeetl1oven; la "M:umrka" en
A. moll y la '' Polonesa ::'lfiJitar'' ele Chopin.

Seflorlta Leonor Boescb.

!leñorlta Laura Palomino y Cañedo.

El maestro Oi¡azón.

S!', Don llbnuel Rodríguez V !tcarra

. i P ero, quién eluda qu e ]a señorita L eonor
Boesch fué l a heroioa del t orneo~ La señorita
Boesch reune condicion es excepcionales de
pianista. Se advierte en ella un aclmiral.,le
equilibrio; una p erfecta equivalencia e.ntre la
ejecutante y la intérpr ete.

Seíiorlta lllarfa de los Dolores Vázquez.
e-

r

'l

Toi\RI.
'

�EATRALE5
émulo de Ilipócrates, y el enorme sombrero
teja_ de don Basilio, entrando primero que
d_ueno en la escena, nos arrancarán, como l.l
c~eran con nuestros . abuelos, la risa de los
b10s.

"El Barbero " reaparece.-Un r ecital en el Teatro Mexicano : Margarita Letechipía.-"L~
casta Susana.' '
Un siglo ha pasado por "El Barbero " v
h
'
•
oy como ayer, y mañana como hoy, la inten-

¡;o
~-,
h .-

].1 ..

Y es que toda esta música de Rossin i ríe ríe
.
' '
m~s no con el reír lánguido y decadente d&lt;! ! ,
prrnc~sa Eulalia ele los versos ele Darío, sino cr,n
una risa que
no se estila en los tiempos av
t ua les, por mas que conserve la Yirtucl ele con :ag1aroos en cuanto la vemos expenderse. ~allenclo de
·
. . las p'agrnas
empo1vadas que concibi.:,
la regoc1Jada mente ele aquel ilustre maestrú

!ª

amorosa, que una sopa ele macarrones, la cunl
sopa era, al decir de los felices mortales qn'1
la comieron, de chuparse los cleclos. Ya cou
prenderéis que quieii con t::n sincero :1fán s&lt;'
consagraba á tareas tan d iversas, y quien siendo glorioso, no se desdeñaba del arte ck
Brillat-Savarin, tenía que reír ingenJa, sanamente, con la r isa no maculada aún de irnnía, con la risa franca y amable que ch ispea P,u
los coloquios ele Goldoni.

do á lo que á &lt;lon Bartolo acaere: que l e biria·
ro11 la paloma,-fué el último en suscitar UJe·;tra hilaridad, caract erizando al celoso guardiál'.
de Rosina.
Ahora, clebiclo a I cmp,•iin que murstrr~ l:l t•111prcsa Sigaldi por agradar á los aficionados, dándoles un "Barbero," á cambio de " Lucías" y
"Traviatas," la ópera de Rossini torna á hacer su aparic ión, y es nuevamente saludada co!I
risas y aplausos.
Picco es un intencionado Fígaro; canta con
brillantez, é interpreta con gracia. A él y á
Pauciera, que l1izo un don Bartolo desbordant-de comicidad, muy bien vi,sto y detallado, se les
clebe colocar en primer término en la representación del "Barbero." A la señorita ViccarinJ
l e sobran temperam ento y voz. El primero P.~

Diríase que Rossini, al musicar la obra de
Beanmarchais, cumplió un destino. Sólo Rossi n ¡
podia vaciar la esencia de "El Barbero ele :-, ,villa'' en un molde armonioso. Sólo él que su.
b'u1 reir,
, como pocos hombres supieron 'eutre b,
muchos risueños de su t iempo, era capaz de i ,1.
mortalizar en la escena lírica á Fígaro-ya inmortalizado por l\fozart,- á Rosina, á Almaviva . ..
' ,1·

cionacla pillería ele Fígaro nos será grat a; y
escucharemos encantados las gracias líricas de
Rosina, y la intrasingencia de don Bartol:;,

que fué, á n tiempo mismo, célebre eu mns1ca
~' en coc'.na, y que con el mismo gracejo y c,n
igual seriedad en la intención componía un aria

1

•

del programa.
:--ería ,l&lt;' de~"ª" que n •citalcs de '" ín&lt;lole tlel
que reseño, se efectuaran con mayor frecuencia,
pues así tendríamos ocasión de conocer á t.ldos
los jóvenes pianistas que en los últimos años
han concluído sus estudios, y que hasta ah&lt;'»t,
ignoro por qué cansas, per maneceu inéditos.

* *

*

En el Principal continúan los intentos de naturalización en pro ele la opereta: la estrenada
el sábado de la semana última fué '' La castn
Susana,'' en tres actos, con letra de Jorge
Okonkowsky y música de Gilber t .
No acostumbrado todavía el público á esta
género, que se Je antoja p esado, á cliferencia

Margarita Letechipía fué hasta ayer alum
na del maestro don Rafael J. Tello. Deseosa ele
mostrar sus adelantos, para estímulo propio y
de sus compañeros, anunció un recit al, que tu,·o veriñcativo con éxito aprnciable.
La novel concertista cautiva, primeramente,
por su juventud. A ésta-una juventud rubia añádase una dec idida vocación y una técni,,.,
apl'0ciable, y se comprenderá por qué la señorit a Letechipía fué tan cariñosamente agr- sajada en su primer recital. L e falta á la j()·
ven artista Jo que á todos los noveles, sobre todo cuando son mujeres : pet·sonaliclad. No d,í.
todavía á lo que toca bastante relieve para
que acertemos á distinguirlo ele lo que tocan
los demás. 'Y esto no quiere decir-entiéndas~
bien,-que la señorita Letechipía toque mal.
¡Muy por el contrario! Su dicción es clara, s,1
juego de dedos estimabl e. Pero estos detall"s
importantísimos, por mas que sean mcrameutP
exteTio1·es, necesitan completarse con la hrn
interior que todo lo ilumina: con la luz ele es:.
lamparilla que arde en el espíritu ele cada
quien; pero que en unos t r aspasa l as paredes d 0 1
cuerpo, y en otros se queda tan encerracl it a,
tan oculta, que no parece sino que no haya bl

ro'' es una producción ex cepcional

Esce na cul~1iirn lé ~e~ La Casta Susana, ultimo estreno del •Principal, .

* *•
Es singular el desarrollo que va teniendo ~ l
'México el estudio del p iano. Podemos enorgullecernos de q e, en nuestro país, á la vuelta de
una esquina, ora sea en un barrio aristocrábco.
ora en un suburbio, por el balcón entreabier t Q,
ó á través de los maderos de misteriosa Yentana
cenada, se escucha música de Beethoven ó de
Chopin, cuando no de los modernísimos : ¡has·
ta de Debussy I Y es que la afición por el ,livino arte es innata en la r aza, y se ref leja eu
nuestro propio carácter, de suyo un tanto soñador y romancesco; de suyo silencioso é inclinado, por ende, á todas aquellas manifestacioaes
artísticas que, como la música, tienen una su11rema vaguedad y un misterio. Hay en Méx~co algunos maestros e.xcelentes, y no escas0
número de discípulos, los cuales, convertidos en
maestros á su vez, esparcirán mañana en rn~vas generaciones la simiente del arte pia11ísti-

rio1·es festiY idades musicales, y el hermosísimo
Conciel'to ele Gricg, también con el concurso or·
questal, fueron los dos números más gustarlos

co.
Tal pensaba y o l a otra noche, oyendo á la ~cñorita Letechipía en el Teatro Mexicano.

Y por lo mismo que esta obra es tan ori"i.
nal Y tan sincera, ha entrado ya en la desio-naci; 11
d_e clásica. Clásico es "El Barbero," co:io chisicos son "Don Juan" ó "Las Bodas de Fio-a,
ro.'' Si bien lo miramos, puecle consi derárs:lc
~orno obra única en su género. La gracia ele la
rnsp_iración; el constante donaire melódico ; 1 a
re~h~a~ ~el dibujo de las figuras, y la ma€~tna_ rnumtable con que Rossini teje aquel mara~1lloso encaje musical que envuelve los per~on~J~S que Mal'Ía Antonieta y su corte hi cieran
v_1v1r años antes eu el Trianón, no se halla11,
ciertamente, en la misma medida y ele igual fo.
dol_e en toda producción lírica de los pre&gt;·
téntos y actuales tiempos. Rossini hizo escu ela.
pero sucedió
. crea '
. con él Jo que con todo gemo
dor-y
en
tiéndase
que
aplico
aquí
la vo.7
,,
. ,,
gemo en su más lata sign ificación :-que ¡ 0 ~
que pretendi eron imitarle, fracasaron en ta'
e'.°~eño, dejando que en torno al maestro se
1\ ic1era, andan do los años, un vacío en el cual
él con su "Barber-0" brilla con espléndido frl
gor astral.

Ni podía acontecer de otro modo. "El B arbepor tod,;~
conceptos; excepcional si se atiende á la natur~leza del ~sunto tratado, de igual suerte qu3
s1 ~e _examrna cuanto atañe á la forma. El procedtmien t o de Rossini en los r ecitados; la factu:a de los coros; el color pecnliarísimo d}
ar_1as y ~oncertantes, acomódanse al tema cómico el:g1clo. y no sólo otro "Bar bero" sería
necesario que concibiese un au tor dramático de
la talla ele B eaumarc·hais para que se repiti e.::i
el caso de 1~ obra maestra rossiniana, sino qu~
o~ro compositor de idénticas dotes á las 'lcl
c_isne de P esaro, tropezara en su camino con el
libreto en aquella inspirado, para que se diera
el caso admira.ble ele dos ingen íos qne aparecergemelos, i·ealizando una obra ele arte sólid a, ca·
paz de resistir á los siglos.
¡B_e ndi ta devoción musical la que, de t iemro
en t iempo, nos permite aplaudir el "capol:woro'' de Que hablo!
A Rosina no liabiamos tenido ocasión de sa:ud~rl_a . d_esd~ los días inolvidables de Luisa
reti azzm1. F10-aro
,
o
, á partir de 1a epoca
en ~ne
se marchó Caruson-¡y ya ha llovido de enton ces acá!,-se desdeñaba de s.iroir
en el palc
Q
(.
o
escen1co, guitarra en mano. y aquel excelent~
"raricato" que se llamaba Pietro Cesare-á
quien, entre paréntesis, le sucedi ó algo pare,:i-

De intento he reservado para Jo último m1
cumplido elogio á la orquesta, que nos dió un:i
audición de la ópera ele Rossini, impcca ble, obe•
diciendo á la batuta sobria y á la par vibrante
tkl maestro fgnac·io &lt;l r l Castillo.

Personujes de «El Barbero•.-Don Basilio,
Crety.

....
.:.

fogoso, bellamente juvenil, p ropicio a todos
Jos arranques, fá cil á tocios los impu !sos. La s&lt;-'·
"uncla es muy extensa, de apreciable volumen
"rle s impático timbre; pero 110 es de soprano ,,1-.
gero, y esto se advierte más que en otro algu•
1
no, en el '' spartito'' roisiniano, el cual reclan a
ele los cantantes que lo ejecut en en la llaYe corresponcliente y sin forzar su '' tessitura.'' Po··
eso la Viccarino está muy bien eu la Rosin,.
por cuanto se refiere a interpretación del t ipo:
pero cleja mucho que desear en lo tocante á voz,
La fatiga de Battain, el tenor, hizo que viérn·
mos en la prim era del "Ba1·bero" un AlmaviY.l
mediano. El bajo Crety, aunque se hace aplnuclir p;1 algunas partes, con 'harta justicia, incu•
ne en exajeraciones cómicas censurablec.

lámpara.
Por la ausencia ele tal luz, la interpretaciún
de la ' ' Appasionata'' de B eethoven que nos
clió á conocer la señorita Letechipía, no es aún
tan bella como lo será mañana, cua:Hlo mcrre ¡
al impulso personal tenga mayor realce. En general, B eethoven no es propicio á evocaciones
femeninas; a mí me parece tan viril, tan intensamente fuerte, que reclama, para ser inter·
pretaclo, corazón y puños masculinos. SirYa é,to de excusa, por Jo clemás, á la talentosa principiante.
En camJ;&gt;io, la señorita Letechipía nos hizo
oír un Chopi11 simpático, ejecutando un '' Sche"zo," un " E studio y un delicioso "Nocturno "
del gran romántico.
La transcripción ele) vals de Strauss '' So!.i.·e
el Danubio Azul,'' de Schultz-Evler, dió ocasión á la clebntaute para lncit· su agilidad . .Finalmente, la "Fantasía" para piauo y orqne~ta del maestro 'rello, tan aplanili&lt;la en :tntc-

Person ajes ue , El Barbero•. - Almaviva,

Picco.
del ''chico,'' abst(wose de llena,· el teatro, ~ )mo es ya usanza en el coliseo de la tanda. Sin
embargo, pese á la mala pr evisión de los tandófilos que temieron aburrirse, bueno es decir q~:&lt;'
" L a casta Susana" es un caricaturesco "va,,deville, '' muy movido, con situaciones chispeantes y tipos '' pour rire,'' aderezado todo
ello con unos cuantos números musicales de r~caso ,·aler, si exceptuamos el Yals, que no ca
nce ele cierta gallardía.
El desempeño por parte de María Conesa y
de Herminia Quiles, fué aceptable. El cuad,·,,
ele segundas tiples, en el que a b unclan la; mn
chachas guapas. fué aplaudido en los núme,os
de baile que contiene la opereta.

MAESE PEDRO.

�Francisco Díaz Lombardo Y
familia, Pedro Dueñ~s Y -~efiora Jbáfioz do Ducnas,
conde de Foutoura, Joaq111ü
Oarc!a Pimentel,
Gusta.ro
Garmendia y señora, Fodenro
Oonzález Garza y familia. sefiores Duques de Ilucte, Au•
tonio Y. Jlernáll(lez Y falll ·
J it1, Tngl'n iero . ~(arcos_ He1 ·
,rn,kz y fa•n1ha. R1card.:,
11

'1:·

Uoney y familia, Rafael Li·
Jlo y familia, licenciado José
López Portillo y señ~r:i, ~.ulos Montesinos y fa1mha, Manuel Muñoz Landero y fam1·
lía, señora Mngclalena J\Iade
ro ele Madero, Reynaldo Ma·
nero y familia, Aurelio 1'1.·i·
Jlón y familia . Gustavo Ma
tlero ·y señora, Pánfilo M~i,fo•
nado y familia, Luis 1\for:ilea

t
La, pnoacla•, la b!'lla temporada qul' hace
tPrminnr l'l año &lt;ll'jnndo rl'euerclos h¡,rmosos I'''
todos los ,·01·azo1wH j,í,·l'n&lt;'f! _v que despierta lo~
,11' Jo~ \'Íl'jo, ,·omo los ¡,eos de ,·ores proceden
t,'s drl pnís dC'l pasa,lo, pnsa &lt;.'Sto año drjnatlo
trn" ,I&lt;' ella su estela qu&lt;' la hare imperec&lt;'ller,,
rn el mundo dl' lo que fu~.
\" por touas partC's se ba rendido culto a
'' las posad itas;'' t11nto para la or~anizacií,11
&lt;Ir rllas ,•omo para su cfl'rtuaei6n se han verifü•ado rl'unionl's sociales muy animailas y elr.gantt"~.

Muy ,lifícil, imposible sC'ri,1 poder hael'r si•
, 1uil'ra m&lt;'ncilin &lt;ll' todas ellas, ~- por lo tanto

nos r('dul'Ír!'mos a det·i r lo poro q ue nuesfr't
hunrnna naturaleza ha pC'rmitido ' "&lt;'r, y a,¡ro
,l&lt;' lo &lt;¡u&lt;' por nul'stras amistades nos hn siclo
rrlnta,lo. ,in que l:1 earene ia &lt;le alguna mcn·
ri6n purtla signifiear preforenl'in tll' nuestr:1
p¡ll'tl', sino flaqueza .v &lt;l&lt;'b ilidnd en nuestrn
pl'rsonnlidacl y en nuestros mcilios informatiyos.
CoJ sumo :.,&lt;t1sto rl'ror&lt;lnmos las precio~ns no
d1cs tll" la ,-asa de la señora Elizonelo de Ct&gt;n•
t rer:is; si' r&lt;'s¡,iraha en ellas un ambil'ntc ni
&lt;¡ni' {',tamos pol'o acostumbrados, hnbía algo
Nn·opl'o en el '' savoir-fair&lt;' ' ' el&lt;' la. d igna clam:1
" ti&lt;' sus señoritn, hermanas. v la eoneurrenrin
;list in guida y sclreta rontribuia no poco a rlarnos In i111prl'si6n de algo que no es rle nuestro
país.
'J'o mnnclo el&lt;' entrC' nuest ros rer1ll'relos 110lrnllamos los siQUÍC'nt&lt;'s nombre~:
S&lt;.'ñoras &lt;11" Elizondo, di' If11rb1flo, de Chíwez,
,le J\íncías, ele Dínz elt' Le6n, ele Ri,·ero, ,le ~(i·
r·hrl .v Parra; las st'ñoritas Esperanza y Te
rt's:i ('ontrerns, J\far!a de 1:i Luz y Ros:i U u rtu
&lt;lo; Josefina Ponee de León y otras más; entre
los eabnlleros anota m os n los señores elorto1·
.r C'sí,s Díaz de León. lieenciado Eduardo Baz,
:\L Flore~. jr., Carlos R!'rrnno, C11rlos Contri'r:u,, Emilio J&lt;Jlizonclo, J. J}íaz ele León, 'M.
PoMe 1le T.róu,· PC'dro R,,ml'ro, ilO&lt;'tor Priani y
otros.

••
En Han An¡r&lt;'l las prineipales familias S{' rcu•
ni&lt;'ron y organ izaron In temporada, efretuando
ra,ht posada l'n ea~n de alg u n:i rl e las &lt;l istin·
¡.:nielas fnmilias partieipantes.
('onocido l'S !'l huen gusto q ue ear:ieter iza n
l:i ~ocieelael del pintoresco San Angel, r por lJ
tn.1to no es tll' l'Strañar que ln temporacla hayn
sitl o nn éxito compll'to. Dr cntl'c la ilsta rl,•
nersonas asistentl's a las posadas tomamos los
.sigu ient!'s nomb1·es:
1-\¡,iíoras: Cristina Cortina rle Ah-arC'z Rul,
F.nriqueta \\'. ,le Oayosso, Dolores Quintnnilh
,l&lt;' Ar vañanos. C:undalupr E,cal:rntC' d&lt;' Alvarl'z Rnl, E,ther Re.n.&gt;s Retann. &lt;11' ~[urguía, Con·
i·olari6n L asrurí!Ín clr ~ í urgula. D olorrs J . ,lr
,lel ('olh11lo. Luz Pasc¡uel dC' ,lel ('ollnelo, &lt;ll' .\ 1
h istl'gui. ~ (an 11 Pla R &lt;11' '1':rngassi, ::\fa ría :\far•
tín!'z 1h• In 'l'orre 1lr ~ánd1e;,: Navarro, Juana
:\f &lt;'nrli:übnl &lt;lt.' :\fornles Cortaznr;
s('ñorit ns.
:\Caría Cristina v (ina&lt;lalup&lt;' Alvarl'?. Cortin.1,
Luz v D olor&lt;'s 8{111rhl'z Xa,·arro. :\Iarín Ra1,·
¡.:t&gt;I, &lt;Jarmrn Tfoidsil'ck, Luz Go111.ález Dosal.
(.'armen v Paz 01,mcz. Dolorl'S y Ent•arna,•ión
,lel ~oll:;,lo, Luz y ~faría Ll'r'1o rl&lt;' 'l'ej:uln, Aii1·i:1 f:ayo•·so, fgnac•ia Rl'yes. F.sp!'1·nnza ;\Caltrn na, c:ua&lt;lulupr On-añanos, .\n~ela Yelnsi·o Hui.
srño1·!'s: Ant.inio v Carlos Ah·n rez Rul, :\fanurl
(:ómez B ,·h!'v!'rrí,;, Jesús Cortazar, Antonio :-·
('arlo~ (lonz:'ill"z ,1&lt;' Ll'6n, Tgnacio On·añnnos,
l'rn111·is,·o .\ lhistegni, Tgnaeio. Frnnriseo .1• Antoni,1 ,kl Collado, T,uis Z:wnl,:a, Luis Luder, Fe•
lip&lt;' Ran"el Manuel v Franrsro l\[mguía. Fiarro .\rra~g~iz, Jos&lt;- ·zalrlh·:ir, F.,luar,lo Watsnn .1· otros.
0

• • *

En la rrsidC'ncia del ~eñor Don Domingo Ye
lazquez S&lt;' hizo también unn bella tempora&lt;h
como la única característica de dicha fiesta la

t'on,tihwe la eoneurrcneia, puhlieamos &lt;'ll L'·
guida los 110mbres que en uuestrn rnru&lt;'t con•"
tan eomo asi~tcntes a las fiestas de la ca. t
dl'I sl'üor \"¡,lazqucz.
8!'üoras: Elt'na .\mieva de Ri,·ero, Bárbara
\· ioent tlC' :\íartínez clel Río, Francisc a C.:amper11
&lt;le l'asqu&lt;'I, ('ristina de la Cortina de Alvart'z
Rul, Amelía Zamaeona ele )Iartínez clel Río.
María MartínC'z de la Torre ele Sáuehez NaYarro ('armen Aguayo de On·aünuos, Elen:1
Peña' el&lt;' ~ánchez Ga\·ito, Lu isa Pimcntel (h'
Arfuuhuro, Ter&lt;'sa Fl'rnánelez de Rovalo, Dolorrs
O~io de Yértiz. Elisa C'. rl&lt;' Zamacon:i, Luz Cu'
vas ele P i mentcl Paulina Burcbard ele Campero,
(luaclalup&lt;' Peón de Ráneh&lt;&gt;z , arnrro, )fargari•
ta R. 1l e Burehanl. Olimpi:i J\L &lt;le White. SPiíoritns: Cristina y Ou:idalupe Alvnrez Rul, r ~nhel Bun·harcl, (luaclalupe. ('oncepri6n , Anl(elina, Paz ." Jo,;elina Pernández Tbarra, Amclin y
.\ngela :\fnrtínez tll'l Río ~• Zanrncona, Dolores
1· T.uz Ránchez Na,·arro. Maria &lt;l&lt;' la Lu?. t!~
7.amarona, Soledad, Conrepei{in y 'fNcsn del
\' illar. C'oncepeión Pontones, Isabel V i neut,
(:uadalupc Lascuráin, señoritas Echl'verrin.
Seüor!'s: ingeniero T¡rnacio R i vero, licenciado
fndalccio R:ínchez Gavito, don Romualrlo Pa3·
quel. don Carlos , ánchcz NM·arro, elon Feman•
,lo Ponton&lt;'s, rlon Antonio Al\'8rez Rul, don Rafapl ,lr Zamacona, don Carlos Sánehez N•wa•
rro, jr., clon Javier Vértiz, don Luis Rovalo. do•1
J?rnucisl·O 'Fcrnándcz Jbarra, don Guillernw
Bureharcl, don Francisco Campero, don Jaim&lt;'
) fa r tl nez del R ío, clon Alberto Campero, don
:\fanuel .\ rámburo, elon José Echt'verría, ill'n
Alberto González ele León, ilon Antonio Conde.
don Pelipe Lase uráin, don Manu¡,1 A rámburo.
jr.. don Ja,·ier Vaquero, clon Roberto Lascuríiin , rlon :Manuel Campero, clou Angel Ln scuráin,
don Ignae io Orvañanos,
don .\t.to·
n io .\ l\'8rez Rul. don Luis Ienza, don ,Ja.
Yirr Tcazn, ilon Pl'tlro J. Bejarano, rlon Salvador Yértiz, rlon 'FMuarelo Portilla :· clon Lui l
Ar:1mhuro.

• • *

Ln colonia frnnCl'~a. d istinguida .,· clegnnt.?
como si!'mpr&lt;', ofrt'1·i6 l'n los salones ele sn '.:ll·
kino un suntuoso baill' en honor del Sl'ñor Presidrntl' ,le la R&lt;'pÍlhlira ." su señora r,posa cloñ·,
~,Ha P. ele :\farlero.
~:n to&lt;los sus 1]{'tnlles re,·pló la fiesta el •'X·
ouisito gusto ,le la rolonia, que la organizó, "
los eonc·nrrentes puclicron en momentos hacer•c
In ilusión ile hnh&lt;'r sido transportados :i los s:irnos suntuosos rl(' In (•poca &lt;lr los Luis¡,s dr
Pr:1nria . .v si no hubil'ra siclo por el ell'tall!' ~X·
t!'111porí111&lt;'0 11!' la lnz por ln ('lectricicla,1, PI &lt;'r.
¡.:año hubi&lt;'ra sido rompleto.
l&gt;rstlt- !'l pórtico de l edific·io había florrs, lu1·Ps v a,lornos eomb inarlos mara\'illosamcnte.
J&lt;~r:11~ nlnrndanteH p&lt;'ro no re!'nrgn&lt;los, .Y su cor•
junto d!'slumhraba sin aturdir; &lt;'ll una palabra.
&lt;'ra &lt;'l ,•!'rd&gt;ulpro a,lorno qu&lt;' haee re11hmr la 6í!Ura sin matnrlf1, qui" tiene el bello rll'sordr•1
&lt;lP la llnl'a .v elel rolor elcntro del más pl'rfN·fo
or,len " armonía.
Tlnstrnmos estas líneas con foto gra fías tomada~ l'n los salones moml'ntos notes de que se iuirinra la ¡!rnn firsta, ~• ellas, mejor que 111H!S ·
trns pohres líneas, tlar{111 idea de la magniflcet•·
eia de los salones.

A la s Ol'hO &lt;lC' la noeh(' ¡,mp!'z6 11 li&lt;'ga1· la nu•
ml'rosa ,·oncurrl'nri:1.
l'o,·o rlespués rlc las t1nc,·c se sin·ió un lunc.!J
l'n el salón di' la i1,q11ierJa en la planta baj1.
del &lt;.'clificio, el runl
r ~taha tan lindament ,,
nclornaclo como l'l resto.
.\ la mesit de honor se sC'ntaron las sigui!'n
l&lt;'s personas:
S¡,iior don Pran,•isco T. )fadero. A ,n derc&lt;·11:1: señora &lt;le Lafainr, Sl'ñor Líe. )[anuPI
('alero, sC'ñora 8tl'Onge, l,ic. Miguel Díaz Lon ·
bardo1 (:ustavo Blo,·k, r~milio Pinson, señorita
:\[aría Ct,lo!(an .v Rcvilla, Jost'ph 8imon, Reño1"L
) [ax Chnu,·ct, Ecxmo. s&lt;&gt;iior )finistro ,le Chilr,
sC'ñora Uol'tschel, S&lt;'ñor Eocar¡:(a&lt;lo ele :N'egoeir¡;
,te Portu¡ral, :\(. de Font Ueaulse, señor En,·ar.,ado ,l(' Xl'"OCios de Cuba, st&gt;ñor Delafo 1,
c:u.'.t,no Block~ Em. .\utlriffed M. Muehot.
f,uis C.:re,·illon . A In izquierda: señora Caltr&lt;•.
Excmo. señor :\[iuistro de España, Cap. U . Ro•
mero Malpica, señora el e Horigoutehi, Ar1~ia.n
,lo Delill&lt;' Eudoro Urdaneta, S . E. C'l M1111...
tro &lt;lt' HoÍanda. G. Pinson, Gobern:idor tlel Dis•
trito, seiiorita Conc·epció,1 Ortega, señor E. D e
In fon. Cí1nsul Genera 1 de Francia, :\L ele La•
mour. Raúl Mille, Alfredo Block. 8eñora ~ara
P. ,IC' )(ader o, íi su dereeha: Exmo. señor 'Mi nistm lle Franeia, señora d&lt;' C6lo¡ran, S. E. &lt;'l
:\Jin istro el&lt;' Bélgica, seiiorn Michel Li&lt;', F
Proa!. A. David, Ayudante &lt;lel señor Pre~ielente
il!' la República. Alfonso Michael, JT. Andra~n&lt;'Z, s('ñor Enrnrgado ele Negocios del Bl'asii.
8. E. el ::\[in istro d&lt;' Tn¡:(laterra. señora dl' J.:,
mour, 8. E. rl iU:1istro ele Guatl'mala, seño1a
l) 'Arana ,le T,ima, Luis Sarre; a la izquierda:
:\[. Tfen r~• Brun, señora E. ele Pinson, seño:·
)Iinistro ele Justic ia, señora ele Simon, J. A.
~ignorl't, señorn de Chermont, Exmo. señor 1.Ii
nistro de Italia , AlfrNlo Block, Luis S. Carmo•
na, señor:1. B. G.:,eschel, señor Em·argaclo cll'
Nego&lt;·ios dl'l Japón, señora J. :\L L e ,·.v, señc,r
. ecretar io de la Legac ión de Alemania, señor.1
,I&lt;' Giffro,Y, ::\f. Jachetti, Joaquín Manuel, 1\fa\'.
('hauvet, Daniel Jtual'tr, Rnax Althenossy. E···
ne,to Pugibet, ete.
En otras m&lt;'sns tomó asiento C'l rrsto tll' in
,·oncurrencia.
A la hor~ del ehampngne el señor IJ3:1r,·
Rrun, Presidente cll'l Casino, hizo uso de la Jla•
lahrn para ofrecer la fiesta al señor Presidente
rl&lt;' la República t'n términos cortl'scs y sinceros. Contestó el Primer Magistrado rccordan,t 1
haber recibido su educación en un colegio ele
Francia. ~' haciendo mereeid os elogios dP la In
boriosn ~• cli~na colonia franeesa .
Term inaron los brinelis &lt;·on uno &lt;lel s!'ñor :\(i
nistro 1le Frnnei:i, qui&lt;'n ilió las ¡rrae ias al ,r
ñor :\farlero por los rlol?ios herhos {1 l:i col ,,1:~
.,· ú la patria.
l)¡&gt;spui\s 1lr los l,ri,11lis Sl' ll'rnnta ron las 111,••
,as y los 1•onc·11n,'ntr~ se l'ntrl'¡raron (¡ In~ d,•·
li,·in« 11&lt;'1 hnile.
.\ l:1 ml'ilia 1101'11&lt;' ~r hail:non la, ,·na,lrilln&lt;
d,• honor.
f.:1 1·olo11ia frnnrr,a !'n su mayoría 11,i,tió "
la r~pltSn1li11" fil'sta; ,Ir rntrc l~s p!'l'sonn~ i!,,
nur,trn hurnn sori&lt;'tla,l anotamos a las siguien ·

y familia. licenciado ::\Ie. L,1rcn y seilora, Angel Amallor
v familia, Donaeiano )Ior,de,
;. familia, Guillermo Oliva.res
·,. fami lia, J\lanuel B. Otero y
familia. Eiluar&lt;lo Oli\'8re-s y
familia, lgnae io Olmedo y fa·
milia
Fl'rnanuo Pimcntol y
Fano~"ª
y señora. J, an Pé·
0
rez° dc León y familia, lice:1eiado Hafacl Pardo y íamiha,
L uis P. Pulido y familia, RJ·
,lolfo Nen·o, Ueneral ~fanuel
~(. Plata y familia, J ngeniero
.\lberto Yanc y
familia,
Lean&lt;lro Payró y familia. An·
gel Peimbert y familia, G.
Hoble~ Domíngu¡,z .,· ~t'ñor?,
Hafat&gt;l Ramos v familia. F ·.·
del Hcdon,l o ,. · familia. Lui-;
Rioja ,I' s¡,üoia, ,Jc,Íls Ramos
v familia. Emilio
Habasa v
·familia. ~eñor lfosenthal .Y s;ñora, J,1\'ier Sorondo y fani.lia. A. ánchcz Altlana .v f ...
milia. Juan Ruma ,·a v fami•
lía, l)¡,mctrio Hodi ..'" 'ramm~.
Luis Hala1.ar ,. familia. (:11-·
ta,·o A. Sala,·\' señora. Uus•
tavo 'l'nrnbull·
,. familia.
)lanlll'I l"rquidi y famili.1.

1,,,:

P&lt;'tlro R. ,l&lt;' As .. ul- .,· f:lmilia, T¡rnaeio Al11má ,1
.,· familia, Rafarl &lt;le Arrilln¡:¡a r sl'iiorn. :\fa
nuel .\ntil1(111 .1· t'amilia, :Jnvi&lt;'r Arran¡roiz ." fa·
milia, :\fanuC'l .\111ien1, Yídor :\f. Brns,·hi ." fa
milia. 1iel'1H·ia,lo ' l'omás Berlan¡rn ." señor·1.
(:e,l&lt;'rnl Beltrán y Sl'ñora, :\[anuC'l Rln1q11cz ."
s!'iíora, ::\[anuel C'ardoso. Eeluartlo ('11stela1.o v
familia, D:inte Cussi y familia, José Carral :,·
sl'ñora. Rica rdo Cajig,, y familia , Francis,•o '.]r
P. C.:arral y s&lt;'ñorn, Enriqul' Cr&lt;.'el y familb.
Joaquín Copilla ~· familia, Isidro Díaz Lombar
110 y familia , Agustín Doorman y señora. Con
des Dandiui de Silva y couclcsitas Daudini,

0

MONNA LISA.
Diversos a spectos d el saló n de baile e n la fiesta ofrecid a por la colonia francesa al s eñor Presidente d e la R epública .

�Una fiesta campestre
en Hermosillo

fAb[r[AS f EMErtrrrA5
CRONICA,

La elegante

sociedad

ciudad de H ermosillo,

Ha llegado la noche de Navidad, lectoras
queridas: la bella noche de las íntimas ale·
¡¡rías, en la cual todos los corazones, aún aquellos que carecen de ideales religiosos, se si(,U ·
ten conmovidos, y nostálgicos de la ternura
de la familias y del calor del hogar.
¡Cuán triste debe ser la Noche Buena p.:·
ra las almas solas, para los desterrados de la
patria, que anhelan y suspiran en lejanas li~nas por los séres queridos de quienes se enn1entran separados hace ya largo tiempo! . . ..
l~n las desie1·tas calles el viento frio sopla impetuoso y cruel; la niebla cubre los sombríos
horizontes; todas las puertas y ventanas se ciP·
r: an; afuera reinan el silencio y la soledad;
allentro, en el interior de las casas la luz es
¡¡lende y v ibra la alegría; grandes 'y pequeños
son .dichosos; se escue:han músicas armoniosas y dulces cantares misticos... Es la her·
mosa tiesta de la fe y del amor; el Niño Jesús, el divino Redentor, colocado en su pobn,
cuna de paja, duerme, sonriendo, bajo la mirada tierra y extática de la Vigen Madre.
en tanto que los reyes y los pastores adoran
ea silencio. La estrella milagrosa quiebra sus
reflejos diamantinos sobre las lagos congela,los y sobre l os hilos de escarcha que oscilar..
tiUavemente entre las ramas secas de los árb,&gt;·
les. ¡Siempre el mismo cuadro, y siemprn á su
rontacto, l~ misma impresión deliciosa, profon·
tla y emocionante!
Nunca falta en e$ta poética noche al a~na
historia sentimental. alg.ún -relato ,r~ntá~tico
•1ue las abuelas cu entan a los inquietos nietecillos, mientras s uenan, graves y pausadas, la~
,l oco campanadas del reloj, la hora bendita y
tleseada, que •han esperado los pequeños tPmblando de ansiedad. iQuién no recuerda unJ
ele esos cuentos, lectoras mías!
Si v1;1estra benévola atención me lo permite,
os hare conocer alguno, que por su delicailo
romanticismo encierra especial encanto.
La leyenda refiere, cómo en cierta noche de
N'a,·idad, velaba en su pobre caseta de ma- •
rlera, abandonado y triste, un viejo "guardada,'' pensando, con inmensa amar&lt;rura en b
familia ausente, de la cual bacía 1;ucb~s año~
que se ~allaba; separado. 1La anciana esposa,
los quendos me tos! . . . 1todos distantes y ]],,.
nos de privaciones; y él allí, sólo, en una nac1on -extranjera, en donde babia venido a b,1scar el sustento, obligado por la miseria! Y el
viejo lloraba en silencio, tratando de calentar
sus manos entumeci das por el frio, acercán,lolas al fuego de una hoguera improvisada con
r~mas secas. . Pero, de !mproviso, un lejano rnp1que armonioso anunció la media noche· eco~
apagados de músicas y de cantos lle"a~·on a
s us oídos, y un vago crepitar de hojas ºmarchitas, que denunciaba la presencia de al"ún caminante, le sorprendió en mitad de s;s dolorosas meditaciones . . . i Quién podría serf ....
b A.caso un ladón o ,rn viajero extraviado? Eu
esos momento se pr esentó a su vista un niño
de pocos años, rubio y b ello como el infante
ele Belén. el cual le dijo sencillmente: "Abu\l·
1ito; el Niño J esús te en vía esto di nero parn
que vuelvas á tu país. '' Y después de p r onun
ciar tal,e;5 palabr as, salió ele p risa, clejau&lt;1o ,ti
,gua r da-via eu un deslumbramiento Yenturotio.
Eut r&lt;' sus manos, arrugac1 as y t rémulas, t~n :.:
un a bolsa ele seda llena de monedas de oro! ... .
¡Era la felicidad ile sus últimos años! Y l'l
bue:1 Yie,jo trataba c1e id entificar el rostro de'.
11 rno con el del hijo de ci erto caballero, dueño
ele una lujosa quinta cercana a aquel sitio. Pe1·0 uo; sin duda alguna fué el mismo Niño J esús quien Jo había visitado esa noche de Navidad, y así se lo contó a sus nietecillos, cuando tuvo la dicha de ponerlos nuevamente sob1·a
sus rodillas, al retornai· a su patria, y así o~
lo cuento yo, lectoras mías, pues las venerabl s leyendas deben ser transmitidas con todo el respeto que merece la antigüedad ....

ele la

orgaui,ú

un animado día do campo

1&gt;110

se efectuó el dia tres de lvs

corrientes en la quinta conociila
wn el nombre

Luz.
Todos
la buena

de

Molino do

los representantes de
sociedad

estuYicro1,

en la dicha fie~t a, la cual dejú
gratísimos

recuerdos

entre sus

concurrentes.
Debido a la activida,1 de nuestro corresponsal

en

la citada

ciudad, podemos ofrecer hoy
nuestros lectores fotografías

'l

...

a..,

la dicha tiesta, las cuales, por su
claridad

y por su oportun itln.tl,

son el mejor

comentario a tau

distinguida re11nión.

En la h uerta de la quinta. - Grupo de concu rr entes a la fiesta. -El baile en los asoleader s del
de caballeros en la h uerta.
o
molino. -Grupo

Las lindas y poéticas "toHettes" para ele,
posada, han sic1o constantemente un objeto de
vivo inte.rés para las damas; por tanto, cr"'l
que ÍI mis lectoras les será grato obetoer algu-

nas noti cias importantes, r especto de las últi ·
mas novedades ideadas por la Moda para em·
be.Jlecer dichos atavíos. No hace largo tieDtpo.
que el velo nnpl)ial tenía un modo casi inval'ia·
ble de colocarse sobre los cabellos de las no·
Yias; generalmente se elegía una corona de flores blancas; las más aceptadas eran las de aza·
bares, y cubriendo esta tina guirnalda, se ex·
tendía el velo ele tul, formando una aureola
ideal al rostro femenino.
Posteriormente, esa corona ha pasado de molla· en los matrimonios '' ultra chic,'' vemts
He~a1· á las desposadas con sus cabellos admirabl:inente peinados, pero sin .rna sola flor; naih
más una redecilla de perlas ó de encaje precioso bordado de oro ó plata, en forma tle diad'!·
ma, que retiene ,los a~1plios pliegues del vapo·
roso ,·elo. Y esta sencillez es muy bella y graciosa. Siu embargo, hoy vuellve á aparecer la .-11 -

cantadora usanza de las f lores en tales tocado,,
como notarán mis lectoras en los presentes gra·
hados. Las guirnaldas son, á veces, muy tina•
y ligeras, bordeando apenas la orilla del velo
en su parte su perior 6 guarneciendo las si.ines
y bajando luego por detrás de las orejas hasta
cruzarse en fa nuca. De nuestros modelos pne
den sacarse diversas inspiraciones, a cual m:í~
hermosa y elegante. Según el tipo p erso.1al, así
es como debe Q]egirse la manera de colocar tan
lindo adorno. Las rubias podrán ornar sus dora·
clas cabelleras, co n la virginal co1·ona de azaha·
1·es; las morenas adoptarán los g1:upos de florr,s
colocados graciosament e uno de cada lado de
Jas sienes; y, por ú~timo1 las de bucles castaño,.

podrán al'l'eglar la guirnalda al derredor l cl
peinado, como si formase un marco al rostro, y
retuviese muy cerca de él, los artísticos pliegue~
del velo de tul 6 de lujoso encaje.
Las joyas también pueden formar parte importantisima de estos difíciles tocados, pues
fa,: perlas son muy estimadas en todos casos, ya
sea para llevarlas en broches que sujeten el vel o ó simplemente en hilos hábilmente entretejid~s entre los cabellos. Uno de estos hilos al de-

rredor del cuello, se consideran como una not;~
de suprema distinción, que mis lectoras verá,i
en los citados modelos. 8i el traje tiene cuel1lo
y camisola de seda, encaje ó tela transparentl',
las perlas producirán un efecto admirable, pero
mue-ho más si se destacan sobre una bella gar ganta.
Los pendientes y los aJ:fileres, deben ser, t am·
bién de perlas.
En otra ocasión, tratar é con mis lectoras d~
las te!las y de.1 corte que tienen mayor acepta ción para coufecciona,· estos a tavíos, ¡,ues ],oy
no lo hago porque temo haberlas fatiga c1 o dem'l·
siado.
MA!t-GA~ITA,

�Traje de baile. Confeccionado en velo de seda azul antiguo. Túnica corta drapeada, de r:i·
caje de Venecia, puesto en transparencia sobn una fa lcla compuesta de cuatro YO!antes. Cuerp~fichú formado por dos Yolantes. Camisola de enea.je ele Ve necia escotada en redondo. Cinturó:.i
de saten azul pálido. ce rrado por un cbou, y t e1mi11ado en dos puntas con flecos.

~~f¡f;~z~;1~~1tiiftt:E:T·•'i·&lt; · ..
1

. '"'

'!'raje de teatro. Hec ho en seda libcrt y gris r la t a, medio cubierto por u na túnica de tul n.,.
gro for rada con perlas e hilo metáli co. Sombrero do t er ciopelo negro adornado con amplias dra·
pcrias de tul n egro.

¡,;J~~~~ji~l'.:~~

..•·•.·.·. : .·• • · .·, }4

;;ft}'.,~o/~''.i;5•?, './ '."é'7 ; ·.•&lt;.·.·.

·•·•·. ?!f'.Hif1'f!,W:iI~if'?)\f; .

�El Mundo Ilustrado

~============-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=-=--...S'
--\Ñt,"-\~- -~----~--.,.S'\N'U. . ._, ~Y\

i

Consultas para las Damas
Noticia.

\

Novela corta por FRANC ISCO CO PEE ~

i
--======::::7/w

Allcc.-Creu llll&lt;' la ,·a,a ,le ,.,,.
111erdu por la ttlu I usted me [ l •'·
;.!Ullta. t'., la ,·ri·dalería ,h:i Locl&gt;. ,--!,
dondt' PH&lt;'ontrará. !--in tl11cl:t al;.{u11·1,
,.¡ oli.i&lt;'tn 1¡1H· ,(e,,•:, •·0111¡,rar.
~llH·hn ;.ru~tu 1t•11g-o 1·11 ,·011tt'"-tar
:i ~11 .-1111,1111:1.

~

DE. LA ACADE.M IA FRANCE.5~

•

(Traducción e~pecial para •·El Mundo Ilustrado")

Sinopsis de los números ant eriores.
(La ~eñora Bernanl des Yignes enviuda y OI'·
eide nJ rnsarse, y ,lediearse a la educación de
su hijo único, ~acrificando todas sus pasiones en
otro Hentido. El joven, contra lo que e pera sn
madi e. se enamora de una 1·osturera, y la S"·
ñora n 1 enterarse &lt;le estos amores los reprocha
clur:, ·•:ente a su hijo.
Con este moti,·o se produce entre madre e
hijo una situatión anormal en la que los do~
hacen recuerdos de sus mutuos sacrificios du·
rante su vida.
En auxilio de lo, planes de la señora par:i
que su hijo olYide a la costurera, se presentan
las ,·acaciones. que Yan a pasar al campo el hi•
jo y la madre.
La au•encia no influye para nada en los
amores de los muchachos, y cuando terminan
las ,·aradone~, n1eh-e el joven a sus citas amorosas. P ero a poco del regreso se inicia una en·
fermedad lle Armando).
(Continúa).
-,Qué tienes? le preguntaba su madre. E,·
tás demasiado rojo ... No me ¡.,,usta eso . . . . ()
es natural.
J&gt;ero él re ponclía clesdeño~amente: "Xo rs
nada, ya pasará,'' y sacudía su hermosa cabe·
llera como para desterrar el mal, y, a pesar
de las observaciones reiteradas de su madrP.
insistía en salir por la noche a ver á esa Enriqueta.; y eso en las noehes húmedas &lt;lel i,1vierno, con el destemplado tiempo de dicie,nbre.
Por fin, hace poros día~, por la mañana, tl.-:?s•
pués de haberse aeostado pasada la me&lt;lia no·
the, llamó al eria,Jo, y con YOZ entrecortada !e
elijo:
-He pa5a&lt;lo mala noche...
Xo me sienlo
bien ... AYisa a mi madre . .. 'rengo sed y ere'.&gt;
que taleutura también... ¡Cómo me cluele la
cabeza!
Lueg-o _que recibió la n~ticia la setiora, se p•1so un ¡,erna&lt;l or a roela ¡msa y se marchó al lado rlel lecho rle su hijo. Este tenía el rostro en·
rojecido; la frente ar,lieute y se estremeda ba·
•jo las mantas de la eama, sacudido por eonstan·
tes calo-fríoq.
·
¡La fiebre tifoiilea! ¡Si fuera la fiebre! I .,
setio_ra ,abía que en aquellos momentos na e¡,:dém1ea 1•11 Pa_rís, Jo había ,•isto en los periódl·
cos. La terrible enfermellad atacaba especialmente a la_s personas jó,·enes. y era especialme_nte tenuble en los a¡.,"Ota&lt;los o ciebilitndos.
i Si fuera eso!
La señora llama en seguida á todos los •rh·
dos; en la &lt;•asa ,e ini,·ia un mo,·imiento i:nrnitaclo.
_-¡Leontina! grita la señora a la ama ,fo g()·
b1erno, tome un CO(' he y Ya.,·a cn seguida a
busl?r al. do,·tor Forl.,·. Dígale que nng:-t !!lP·
go, rnmed1atamcnte.
Y permanece impotente, no sabiendo que ha·
eer, mirando a su hijo que esconde la ,'abr;,:,,
debajo lle la almohada _v lanza suspiros eatr¿eortados.
De:-ipu(s ele un enarto ,le hora lleg6 el méJieo,
a qmen encontr(, el ama casualmente en los
momentos en que suhía al co1·he para c1:-i••irse
a su hos¡,ita l.
"
Es un Yiejo práctirn, de costumhr,!, mPtú.li cn~, un ¡,01·0 anticuado, que escribe ,:i!Pm11emcnte o. la &lt;·abeza de las presrript'ioues la pa·
labra "Aconsejo," y que las termina en las
letras &lt;•onveneionales M. R. A. (misee seel!nd am
arh'm_). 1'.er? es famoso por la segurithcl de
sus dtagno~tH•os y por su ojo médico.

St• sienta cerca ~lel lecho, se quih los C!uantes co.1 parsimonia, tienta el pulso del C!!fermo.
lo examina, lo interroga y después se levanta
y die e con una voz muy cordial: "HJ vi~o
otros mucho peores, espero que no nos dé ésto
mucho trabajo."
Pero su buen humor suena falso, y 1:ieg:i que
,·ne!Ye la cabeza, la señora des Vigne~ nota &lt;1ue
frunce el entrecejo. Lo lleva al cuarto ,·~~ir.o
y le interroga.
¡Oh! ¡Horror! ¡Es lo que se temía! ¡La fie•
bre tifoi&lt;lea ! El Yiejo y pnnlente médico se ha
visto en la necesidad de confesarlo a la seño1 a
para que el enfermo tenga todo los eujdado,
necesarios. Y la enfermedad, agrega, se ha &lt;le·
clarado con extremada ,·iolencia. Después for•
mula sus recetas y se marcha prometiendo regresar pocas horas después.
Y luego. durante diez tlias. diez espanto,o;
tlias, e l enfermo se debilita y la enfermedad se
recrudece. El termómetro que la setiora coloc&lt;l
bajo la axila del paciente con el mayor cuida·
do. porque el menor moYimiento le lastima, tll
implacable t ermómetro marea siempre grad&lt;&gt;"
terribles de calentura. ¡Treinta y nueve! ¡Cna
renta! ¡Cuarenta y uno! ¡~[ás allá está la muer·
te! ¡Pe ro es que los médicos son todos asnos!
¡ "N"o pue&lt;len entonces hacer nada con toda s•1
cienc ia! ¡Hasta el doctor Forly, en quien la ,e·
ñora tenía tanta confianza! ¡Si se equivocara•
, Si no tltviéra la energía necesaria f ¡ Ahora ,,iene a la casa varias veces durante el dia y ea&lt;la
vez parece más sombrío, receta su eterno sulf~to de quinina. ¡Dosis enormes! tSi · fuera d~masia&lt;lof
si no fuera bastantef E se trat.1miento de los baños fries de que tanto se ha
hablado últimamente, ipor qué no lo usa el clo,~tor Forlyf La setiora quiere ver a otros médicos,
llamar en su ayuda a las celebridades. a ' os
grandes sanadores .
ViPnen a la casa tres de ellos . envueltos en
sus largas pel izas y dentro &lt;le sus carruajes ronfortables. La madre desolada quiere Yer en cada uno de ellos lucir la flama del genio. En sus
ojos fatigados, en sus nombres y en sus títulos,
en sus caras de sabios. Quiere sentir confianza
en sus con decoraciones, en sus dietados &lt;le p:.&gt;·
f esor es y aradémicos, en su fama que niela flo,·
tecla Francia. P ero Juego que llega junto al lecho del enfermo. nota en sus caras ese gcB'O
que t antas Yeces ha visto en la ele! doctor For·
ly y que la hiela hasta los huesos. Los mécltco,
pasan al salón para entrar en consulta, ~-. tlt·
trús de la puerta cerrada. la señora angusti-i,:.1.
oye solamente el susurro de sus voces. ¡Santí~;
ma Virgen! Si dentro &lt;le un instante pudicrau
afirmarle que la vida de Armando no está en
peligro y que pueden responder ele ella, ¡ Alt !
¡qué alegría! Para morir de ella . Pero no. Yuelven a aparecer con sus caras de esfing'es, con
sus fisonomías muradas. No obtiene tle !'llo~
más que frases banales: "Hay que esperar. . .
Puede proclucirse una reaccií,n Yiolenta de t.1n
instante a otr o .... , '' y otras palabras frias
poco propia~ para inspirar esperanza. ¡"i\fiseri.,
de miserias! iPero es que aeaso ~n hijo mori·
rá!
·
Porque "ª más mal, ella lo nota bien. Lrs
accesos de fiebre son casi continuos; el dcliri&lt;&gt;
no cesa.
En ese_ cuarto caltleado por Ja fiebre, olienclo
a farmacrn. la seiiora Bernard pasa !lía~ de veinticuatro horas, despierta a In cabecera del lecl_10 de su hijo, teniila en Yela por el espan to,
v iendo constantemente al enfermo que se riebate en los horrores tle la fiebre. Indinada sob•·e
su sillón por la fatiga. la setiora trata a ,·eces
de orar. Pues, ante su hijo enfermo la cor,a
ha sentido despertar•e en su seno tolas sus &lt;le
vocioues italianas. En Santo Tomás de Aqllin,l
se rezan todos los clias innumerables misas pc,r
la salud de Armanilo, y Leontina. el ama de
gobierno, corre si!l cesar por todo Parls para
hnrer arder sirios ante todas las imágenes &lt;lr
santos que ,e ,·eneran en los templos, y ante lo~
a ltares de los santos pri,•ilegia&lt;l!&gt;s. Pero ni vo-

,o

tos ni novenas han dado resultado ninguno, y
la señora Bcrnarcl, que e.1 esos momentos de~grana distraídamente entre sus dedos las c.:Jcu·
tas de un rosario, siente &lt;lentro de si una te·
¡,entina r ebelión ele blasfemia.
Algunas veces. el enfermo se apacigua, y e:i
el cuarto fúnebre, apenas alumbrado por u,u~
luz mortecina, se hace un silencio penoso, pro•
fundo.
Sólo se oye el relox de 8ajonia que, sobre la
rhimeuea &lt;leja oir su palpitación rápida. Tic-ta~,
tie-tae, tic-tac. )Caquinalmente la escucha la sr·
ñora Bernanl. ¡(;ómo corre el tiempo! ¡Có1r.•&gt;
parnn los seg-undos! ¡Cómo se precipitan! ¡ Y
hacia clónde1 Tic-tac, tic-tae, tic-tac... iCuál
es esa hora fatal hacia la cual parecen precipi·
tarse con tanta prisa? Tie-tac, tic-tac, tic-tac.
iQuién los espera en esa cita a la que corre,,
•'on la ,·elocitlacl de un tren rápido 1 ¡Si fuera
la muerte!
Repentinamente se leY:rnt¡1 la ,etiora. Su hijo
ha movido los labios. ha hecho escuchar u:ia
q ueja ligera. e iatlina haría él con un gesto de
protección.
-¡Cómo te ~ientes, mi Arman!litof ... ¡T:e.
nes sed, uiiio mio?... ¿Qué quiéres,... ¡Dílo,
te lo ruego! ...
El enfermo. ron su cara afilarla, con su b.1r
ba puntiagmla, abre los ojos que miran sin ver,
~us ojos agrandados desmesuradamente por
la fiebre, y, desde el fon&lt;lo de su delirio, cu
una espeeie rle murmullo, romo en medio de u1t
~uspiro lleno de ternura. exhala el nombre ,1,.
una mujer: '' Enriqueta. ''
La señora B ernar&lt;l sofoca con dificultad un
grito de furor. ¡Enriqueta! ¡Aún piensa en tJsa
Enriqueta! ¡La ve en sus delirios, la llama en
su agonía! ¡Pero, si ella es quien tiene la culpa de que él muera. ¡ i ! ¡ ella es! 1la libertina!
¡ la escandalosa! ¡que se apoderó del pobre niño
y lo ha n 1elto loco. que lo agotó en el amrr,
y que lo ha entr egado sin fuerza, Yaciado. a h
peste que ¡,asaba! Los médicos lo han declarado
La en fermedad enroutr6 en Armando un terreno muy propieio. Estaba anémico, exangüP,
cuando cogió la fiebre. Si no hubier a, sido
por ello ya estaría sano, conYaleciente, sal·
Yado! ¡Y ella , la maclre, tiene que oir a s,1
hijo moribundo (!Ue llama a e~a Enriqueta! ¡No
&lt;'~ eso para baeer ben-ir la sangref ¡Oh! ¡l,i
mal&lt;lita niña! ¡Oh! ¡la perra inmunda que )0
ha matado a su i1ijo!

XII
).litmtras tanto, los amigos de la familia Bcrnard eles Vignes han tenido noticias ele In enferme&lt;lad ele Armando. ro grapo importante Jp
la ~o&lt;•iedail p:ui,iense, la ge.1te del segundo itn·
per10. entre la 1•ual la señora des Vignes e~
amada y respetada, se ha conmovido con In
notie ia y se ha anresuratlo a presentar sus tes•
timonios de con!loleneia. A cada instante se dd·
tienen carruajes a la puerta de la casa del
"quai" Malaquiais. El lacayo salta li"ero d J
su asiento y cleposita en la casa de la Jlort~r•t
la tarjeta de visita &lt;le sus amos.
L ~ hermosa easa que elata del siglo XVill.
n? tiene, r_omo las modernas, una especie ele re¡.¡is~raclor tns?lente que lee el periódico .Y ~e
cah e nta las piernas en un salón con vitrinas, en
el que luce un mueblaje ele maclera esculpida ha.
ruta, y los tapices falsos del "Bon Marché." Se
ronforma con nna consrrjería a la antigua, en
In que se ,·e en el fondo el edreilón de la cam 1
del conserje, y que se perfuma dos veces por día
ron los olores ele una cocina en la que o.•u¡;:i
lugar p~e~erente la cebolla. La portera, la
b?ena ne1a Renouf. se halla en perfecta armc,nia ~on el clec?rado. Es una mujer de edad c.iyo
mando, que sirve en un ministerio, encera la~
1•~cale~as los sáb:tdos. Ella pasa el día sola v
entret1en~ sus ~~1os eon dos docenas de jnul.Ís
••; tanar1os y _¡1lg11eros qur durante el clia P!t·
tan 1:olgaclas a la puert:1, y por la uoehe están
,leba,10 del brasero.
(Continuarií ).

¿Por qué el Jarábe de Higos
es el Mejor Laxante Para Uso de las Familias?
PORQUE
Es puro.

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Es excelente para las sel'loras.
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Es conveniente para los hombres ocupados. ;
Es completamente Innocuo en cualquier clr . •
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Lo usa.n millares de !a.mlllas en todo el ;
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....
•
Los médicos lo estiman como un laxante •
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Todos sus componentes son purcs .
Están sabia y clentfllcamente combinados.
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siempre comprar el legitimo, preparado por la

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Se vende en todas las drogueriaa y boticas
,~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~,

i

JOSE UIHLEIN, Sucesores

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CALLE DEL COLISEO NUEVO NUMERO 3.-MEXICO

;
,

i

Almacén de Drosas

ÍI\

:

~

. . . . . . . . . . . .:• • · · · · · · · · ·. . . . . . . . . . . . . .f-;• .f-• •"&amp;: ........... .. .

Una. cart a.

. ..

~

AGOOES GDIWl.F.S PARA LA REPIIBLICA IEXICANA:

;

Amo.-llatt' \"arios días roull!sté
¡,artirularllll'ntc s11 tarta; ¿aún 110
rceibc nli respuesta?

• • *
Amistad grata:
Armida..-::-:o puede

ii11agim•r~c
&lt;·ua11 grande pena 8l 1ltí al kl'l' ::,US
tristes confidentias. ~-, antes 1le to
do debo decirte que su amistad me
t's sumaml'1lte grata y e~timau: 0 •
\'o 111·ocuraré, por cuantos mcclios
r,ti'u a mi alt-;rnte, aconsejarl-1, y
:irullurla t•n su ,lifíeil situación .
• ::,.; !l tr!'o qur e;..e caballero le ten
ga &lt;·:., riii o, y es preciso decirlo 1·011
tan dura franque7.:1, para e,·itar
a ustl'&lt;I el aumento de ese fmw~to
amor. Pero. sien(lo ta II jo Yen 111,
•tuerida amiga; ¿a qué fin entrist"·
,·crse _,. prnler la esperanza? i°'v
siempre son los primeros amorro
los 111[1s felices y ,·cnladeros; ta,n·
hién a amar sr aprende, y qui7:i
¡,ro11to. mús ¡,ron to Lle lo que ustl el
-u pone. llegará a las puertas lle s 1
n&gt;niz(i:1 aquel que sea digno tlr
,·nn,·rrtir,e en ilueiio dl' él. ,. la -i;.
1

,·ha ilnmi11arú stt cxist&lt;. ttci:~, coi.10
1

El Odol es el primero y el único dentífrico pues que su acción antiséptica y refrescante obra no sólo
duran te los pocos momentos que ~e
emplea sinó dura esa acción horasé'
•
enteras.

el sol a la ti,•1-ra. dl•s¡, u C-s de largo'l
1111l&gt;iados. l~~)'l'Tl' UII JIOl"I) t0II cal·
ma y firn1rza; 110 s(' ahata ui pil'I"·
da l'I itni1110~ ~us qtwritlu..; l'11fcnnos
~e aliviur.'.'tn, y u:-;ted rl'l·ibir-'1. el
premio dt... tanta ;.1bnegatió11. i,;ien1io
amada por un hombre digno.,· afc·
tuo~u, que sepa estimarla ." &lt;·0·1:
prcmlerla. E.1 la dda se :Hhi••r:c
uu admirable equilibrio. y también
las almas que sufren ilurante m 1cho tiempo, !'11tuentnut después, ·1i·
guna amplia co111pe11,aeión de s1 s
µas u,las amarguras. Estos pen;.t•
mieutos deben tonfortarla, y si Je•
sea busrnr mayor y mejor apoyo, :,!
in,l itaré 1·iertos libros de mural, e•,
los cuales se enseiia sabiamente -1
1110'10 de sufrir ~- esperar.
Ojalá que mis palabrns le sirrna
de algún c·onsuelo cu sus tristPzas.
o •

*

Modelo.
L aura.-Doy a usted el modelo
que se sin·ió pedirme. de traie e·:·
tilo sastre. 1\lutllo t!'lebr aré
uc
sea lle su gusto.

• • *

Felicitación.
Una. admiradora. antigua..-Agrr.liezl·o sinceramente sn atenta feli·

tll' :iiiu lllll'\'O, y t.cugo IUU·
d1&lt;1 plal'L'r t'll torn•s¡,unrler :1 ,1: i
a fl'duosos dt•scos y saludos.

(•il:H·iún

Una opinión.
Celosa.-.\'u neo que ,u 110,·i&lt;&gt; ~e
di:;tinga por la firmeza de ca1ilCtl.!r.
pues teniendo apenas un afio Lle 1 e·
lationcs eon usted, ya co¡nicuza a
!&lt;('r inexacto en las dta~ y en MI co·
nl'spondenda epistolar. · 'J'odos lo:&lt;
enamorados que prese11tan e,t,¡;
síntomas. indican tener un cora7:,11
impresionable y YOluble; m1,·eg~u
así, entre dos ;tguas. hasta entallar
de6nitin1mente en las rocas del ol,·i,do. 'l'ales c?usi~!erac iones, a111ig·1
1111a, no son rnsp1radas en un n()·
gro pesimismo, sino en la experie111·ia y r11 la obsen·ación. Usted, ad.i·
más. piensa ele igual modo, porquo
me dice que su no,·io se nrne8tr:t
en extremo amable con esa '' prin•i·
ta'' ele ambos, la cual, según tolla~
las a¡,ariendas. no es sincera eo,1
ustell, pues ll0 debía aceptar flon's
y ob,equios del 110Yio de su amig~.
E:, cambio. el fiel y sintcro prr·
frniliente que :ima a '' C!'los1' •
tle"lc haf•c ,·ari!ls aiios. no es co·

�El Mundo Ilustrado
El Mundo Ilustrado

Los cambios atmosféricos
Los cambios de temper atura atmosférica, especialmente si son repen•
tinos, influyen mucho en el f uncionamiento del organismo. Igual sucede con
la exposición á corrientes de aire. Después de los bronquios, los riñones
son los órganos más sensibles á esos cambios vhilentol', los que con fre·
cuencia traen consigo dolencias g raves y difíciles de combatir por la ciencia.
Afort unadamente para resg uardarse de esos peligros hay una fórmula,
bien conocida y experimentada, que debería estar á mano para su uso inmediato en t odo bogar doméstico, cuyos componentes se pueden comprar á
precio módico en cualquier bot ica y la persona afectada puede mez•
clarlos por sí misma y tomar una cucharadita de las de té ó café tres veces
al día, después de cada comida y al acostarse, con lo cual evitará las com-,
plicaciones graves. La fórmula es como sigue:
Extracto com¡,uesto Vegetal Arvelina ... .. ...... .. . 15 gramos.
Jarabe Compuesto de Hipofosfitos ................ .45 gramos.
Jarabe Compuesto de Zarzaparrilla...... . ...... . .. 60 g ramos.
Tal es la eficacia y por consiguiente la popularidad de esta fórmu!a que
en muchas farmacias se agotan repentinamente los ingredientes, pero como
pueden comprarse por separado Y uno mismo mezclarlos en su casa, no importa que sea necesario procurárlos en uno ó más establecimientce.
rrespoailido ¡,or Pila! . . . cuá nto JJl'c·
jor sería q110 ustl'tl lo quisiese,. en
d sta tlP sus 1·aras ,. nohlcs cuahda·
des, d,•.jauilo a los·" primos" qu.i
fucr,111 dil'11osos poi· ,u latlo, mic:itrns usted ace )'tarn la frlidda,1
que pueile ofrecer Ult hum bre ta 11
honratlo. gonero~o ~- sinet'ro. co1110
lo es :;u cx&lt;·elente amigo.
Oja lá que se fi j e en esh1s IJroYtJS
indica ,·iones. v alea,u·e pron to ·a
mús eontµ leta ·Ycnt.urn.

UN AMOR

-:::leñor duc t.or, le llamau ft m
tccl de casa de los señores de B ·é
lllOnd.
l\[e c11contral.Ja en 111i .1:11·ü1:J es·
togicndo entre la~ má s bonitas flores aquella que debía o~tc ntar en
esta maiiana licua ile sol y de a:c.
gría. f:iiemp,·c he ercí&lt;lu que se dt•·
be ll ernr á las habi taciones do Jus
l'nfot·mos un continente leno de saiud. de Yida, de fres,·ura que lee.
an i m~. L a s,alud es coutagio~,a e11
mi conccµto.
Fórmula.
Tomé rftpidamentc al azar uu bo·
tón do rosa r salí.
A. S.- Do,· a usted la fórmu i:L
~o se traÚ,ba ni co11 mu..110 ,le
que tierna ,~ara quitai· ,le! rJstrn
un caso urgente. La seíiorita 1Jélas ouemau uras Lll'.I sol.
le,1e ile Bré111011d, que padecía eles·
A(¡,ite ilo almcnd1·as dulces, 215
de hacía un aiio lle anemia, había
gramos; esperma de ballena, 60
experi mentado un de:'fallccimient"
gra mos: cera bla nca. 30 gra1u o:,;
al subir tlesdc el jarilín la escaicateite Yolátil, d e rusas. 6 gotas;
ra que coouueía a su habitac ió11.
tintu ra de b e njuí, 15 gramos; y
Este detalle tan s imple e 11 la y ¡.
ugna Uo rosas, 60 gra1nos.
l•'úndase la cera .v la esperma d e
ila de un cutermo había alarn1~t:1.,
balll'na en e l aceit e. a fuego s11ave;
profu,ndameutc a los paures tic la
Yiértasc en uu mortero tlc mármol,
niña , ¡tauto la que rían!
caliente. y agítese hasta cufriarla
Héle nc era una criatura Pn&lt;·a1it:..·
por completo. Añ:í.dase rl a ceite vv
dora, . aunque algo testaruda. Ti,•
láti l ele l'OSas, é i ncorporese por 11enía una Yoluntail de hirno s in q u••
queñas porciones la mezcla ·1 cl
tal cualidad afectara Nl Jo 111:ís míagua de rosas y ele benjuí. prev :nnimo su t ernura, su ).&gt;0ndatl, su fi s•;.
me ntc coladas por un lienzo.
110111ía de onlinario son riente Y con·
Esta µreµaradón se pone !'n e!
tentatliza,
·
rostro tollas las noc hes antes de:&gt;
Esta ,·ez r eceté unas cuantas me·
acostarse, y prollute cxeelentes red~~-inas_ rPlaciouacla s rno el caso y
sultados.
me tles)'edí. No sé v.or qué, al parMARGARITA.
tir, noté q ue en el rostro de los
pailres y de la enferma se marcaba
una mueca &lt;le satisfac6ón. Atribuyo ·¡¡, mi buen humor habitual y
a ; mi '' boutonn iére '' floriila est a
&lt;·onfianza que supe despertar er:
)lOH.\LEJA.
aquellos que ' tlebían ser mi s ·ü~
cariiíosos clie ntes en lo futuro.
H ombre que te afana s cu ara
-Yuelrn usted, ~eí\or doctor, lll 'J
recer apto pa1·a lo~ empleos del l~s,lijeron. ~os ha t.raít.lo usted 1,
tadu, aprende. d.e. IQs tlllµ.c.Yls_;,'.lo•
tranquilidail. Es todo lo que pi?·
,·iñatlor~s.
tlimo!:!.
AYlN'El\T.

.

Algunos días después Yold, J!a·
nrndo con urgenria esta Yez. He tutaba tic un ,·erdadero ataque b:stérico. Los padres ('l'CÍan que Hélene se 111oría, tal era el ímpetu :le,
mal. :.\Ic costó una la r¡!a 111edia ho·
ra de trabajo para Yoh·e, a ~u5
sentido~ a aquella interesante e n
fermita qnc. ,lcsdc las profundi·l::·
des de su inconscie111·ia, desparra·
maba lágrimas al tr:.11·és de su;
ojos medio cerrados.
La Íl'N·m•ncia de la casa 111e pe,·
mitió sondear la rau,a del co111plcl:J
desequilibrio c¡uc sc lrnl.Jía prod~1ci·
,lo t' tl la sa lu,l tic 111 i enferma. i'!' J
1111s,• t'I oído a las parPdcs, uo hablé l'0 :1 nadie, 11i in,¡uirí nada. Pt-ro lrn,v (·asas t..'n las c uales el mi•;krio está en e l ain• y no hay má;;
qul' nuzur por en metlill de él pant sor¡,rrndcrlc. 'l'odo (•uenta a
nuestr_os ojos que algo pri,·ado, qUt&gt;
se qU1er-0 ocultar a toda costa, es
la eausa ile un 111al. tlc un desa;,tt c, de una tlificultad, M algo P"·
noso que ,e ,·ie rn e co1110 una mal :t
sombrn por c:,tre las habitaciones
t.le la &lt;·asa.
E,:; así como pudr :n·l•riguar que
la señorita lí(leue c,htha ena mora
da ....
l ~11amorada, ~~ profund~1ntent.e, ,1(•
un oficial ilc cabal lcrfo, un hcrnt0·
so alférer. úllC ht1·,, onisión tle YCr
mu~has ,·ec;és ron 1fau1lo a caballo
por los a lrPdedorcs tll' lrt casa y
la11zanilo miradas fu l:n ina11tcs ha•
1· ia PI i:1teríor.
Supe más aún. Los padres óe
mi enferma eran gente orgullo,a,
t.lc abolengo rancio y muy 1·cspeta·
1.Jle.• Y idan siemprn hablando uo
sus blasones, del honor de la e;1sa
y do las alian7.as ilustres.
Uou t.ales antecedentes figu:·áos

~

IL~I,~~:?.~!=m~=~:, ~~~,!j!i!1~'

l

siempre es eficaz. Millares de personas , curadas por ella testifican
sus maravillosos resultados, y por eso es que se ha hecho la pr'3•
ferida del p1fülico. Basta usarla una vez para tenerla siempre en
prevención. Produce efectos segurlsimos en

1

QttANOS, TU..OIU!S. At...Olftf/ANAS, Hl!!tflOAS, PUSTUI.IAS, l.f.AQAS,
UI.Ol!!tfAS, QUl!..ADUtfAS, FISTUI.AS, l!ltUPOtONl!!S, l!TO., ETO,
01! VENTA EN TODAS I.AS DltOQUElttAS Y 80Tt0AS.

1

man a entregar la mauo de Hé
lene tL un alférez de caballería, uu
oficial cualquiera adm itido, seg:..n
pilos, por complr,cencia en la a,1s·
tonátira escuela de Saint-Cn.
Pero el muchacho era ob;tinadJ
y más lo era ella.
Ambos se en
tendían por meuio de cartas ch:•·
;::anadora,, una de las enales ,..1y,·,
en mauos d e ltt madre la que cstu,·o a pu nto tic llar su cuusentimi~.. to \' rntluir 1·011 papá.
Xo se co osjguió natla, 8i11 cn1 •
I.Jargo.
Pap,i ,:ontiuuaba. -ccrracln
(t toda palaba al respecto.
Así estaba11 las cosas cua11Llo foi
llttmauo. Jlélenc era u na mu,•h:.
(•ha rnbia, alta, muy delgail:i, d r
mirar un poco contcmplati,·o.
.\
ojos Yi;,,tos podía obserYar-s c la 111a1··
&lt;-'h a tle SU mal. .\ la allC-lllia SUO(·
dió u :rn neurastcuia aguda, que co·
me1\zaba a inq_uiotarme delllasiado.
Un día noté con estupor que PI
mal no cedía á los más indicados
remedios del caso. Llegué a sos·
pcdrnr que 111i romá ntica cnferllla
no lo tomaba ~- me dspuse (1 co,•·.
probar mi . sospecha. ,Pero
me
cqui,·ocaba. H élono era la más pn·
l'icnt.e de las criaturas _,. obcd~t:;•,
1
,lul,·emente a las exigencias de os

H

Todas las señoras cuidadosas
del interior de su casa
EL BARNIZ BXCBLSIOR

•

·--------■---------·----■----~

Di ez ~- siete años apenas, y bella
:i uur¡ue de)gacla y pálida, con sus ea1,¡,I los 1·11!)1os en rle,orclen ~- sus ojos
azulrs humeilos rle lloro, y semejan-

''RUB0LIN.''
Para renovar toda clase
de muebles y objetos bar•
nizados como:
Roperos, lavabos, ca•
mas de madera, escritorios, pianos, sillas, máquinas de coser y . de
· escribir, etc.

•
•
•
EUGENIO TALLER1 Y CIA.·
México, D. F.

...x,oo, o. ,..

.,

~~
El Ramo de Miosotis

-USAN-

3a. Nuevo México 65 y 69. . Sucursal; 5a. Tacuba, 73

,s,t,

e

-Es inútil, cloetor me contest •í
lítnguidamente. Ar a;o es un poco
tnrde para luc har.
Lo era, en efecto. D os noche~
dPspués me llamabau con extrerr!a
urgPn_c!a. Tiélene se moría se il:&gt;&lt;1
/Jc¡f1mt.1Yamento
A los 1ües 'cl?l
ll'cho los pad res lloraban coD cle~•. 5 •
pc,~ae ión ele locma. Les aparté di!
alh Y me a eerqué en silencio a 1:i
Pnferma.
-H_éleue, la elije.
Vini usted.
L_a nda es la feliciilad. 'roela la
rlicha está on la salud. Su muerte
es 1111 'Verdadero suicidio y eso
c,so es un crimen. . .
'
Abrió los ojos y con Yoz ap.:t"u·
rln, que parPría Ycnir del más aÍÍ{1.
murmuró:
-Graeias, doctor. Usted ha con•prcnclido mi enfermedad. ~fo lllU&lt;'·
ro do amor como se muere de otro
n~al cualquiera. ~Ii pobre mal no
hcnc remPdio.
Tnrlinó la cabeza y quedó lar"•J
mto. en silenc io. Era ese s ilen cio
obsttna rlo y c ruel, precursor dP la
muerte.
Cuando cerraron par:-i
~,empre sns ojos tuve la sensación
rle que en aquella casa se había ,·omAtitlo un crimen y que se me lia·
hía llamado para constatarlo.
¡Y, sin embargo, no puedo, no
p11rdo decir que los padres ile TI€
lenp no amaban a su l1ija! ...

·1,l'or q ué c :ltontcs no mejoral.J:i
,. se me iba de entre lati nwJ1osi
· Cierta maí\ana la entontré lau
ma 1 quo creí ,·er la muert e ccrc;,
del lecho. En la misma tarilc hablé cou los padres.
-Los remedios mu inútiles. le~
ueelaré. Jiél one clebe casarse. bí,·
lo el matrimonio puede saharla.
Se miraron ambos ~- Yí flan,c:v
en sus ojos una adusta J1cgati,·n.
Creí yer en esos 1·ostros, frío s, en
el aire duro y odioso do esos p&lt;'r'

A 25 CENTAVOS LA CAJA.

APAttTA00

Al:\.

su~·os.

Pa.ra 101 luiraree donde no 1e encuentre, se despacha tranco de porte, enviando
oon el pedido en 1ello1 de correo S0,80 OH por l)Bda oaJa y por 6ooena t2.&amp;2,al DeJIO•
,ttarlo cenera!,
ttlA,.Af!I. •• ottTf!QA, s• 0•1.1.I! DI! ,.1&amp;N1ttQUtl N 9 ea.

ª"•

•

sonaj es, una sentencia ele muert,,.
Y, á pesar ele ello, yo no puedo,
no puedo negar que psos viejos
:unaban a su hija ....
L a otra mañana, mientras daba
un remedio a 1{éle11e me miró con
P~?funda tristeza y me dijo dernlnendome la c ucharilla Yacía:
-~racias, doctor. Ustecl me da
la nda. Pero todo es inútil: tengo la muerte en el corazón.
-e Pero por qué? exclamé yG .
Rea usted fuerte. Xo hay como fa
srilud para Juchar. Fuern de e s
tos muros hay alguien que le o-n,
t:1, que le i mplora ten&lt;ra fe y e~'r·

•

UNO de los POCOS REMEDIOS
que se puede usar con toda confianza y el único que alivia en
pocos minutos el dolor de cabeza,
Neuralgias, Jaquecas, etc.. es la

GURA DE STEARNS
para el DOLOR DE CABEZA.
Produce efectos rápidos y seguros.
Pídase la de "Stearns" que es
la única legítima.

-¡Oh, no! El prometido de Jan e.
-¿ J::l novio tle .l ane ?, · dije algo
, orpl'Cndido.

-Sí.
-¿ Os espera 1
-Seis meses hace, toLlos los d ías.
-¡, Y en dónde os espera f
- .En donde está, en el cementerio.
8 11 s u tumba. ¿ .Xo la ronocéis?
Es
Q)
mny 1.Jellr• De ní\'eo mármc,I, sonro·
Tome V ,
,ado a Yeees por el sol. El nombrr
,lo R obert Daniel est á grabado en
una
ella y la corona, bajo lúnguidos raPíldora
majes, una pequeña urna de alabasAntidolor, tro, que el agna del cielo llena y a
la cual Jos pájaros se !Irgan para
luegobeber.
Quede
Ya la miraba con enternecida sorSosegado . presa.
-¡Ali!, prosiguió,
Y0s tampoco
comprendéis! Creéis que tollo ha terPara Prevenir el Dolor minado cnanclo la ,·ida se apaga,
cna.nclo ~-a no hay pensa111ien to, ni
de Cabe.z:a,
acción, cuando los muertos yacen baNo hay nada Mejor que
jo Ja tiMra! Eso no es Yerdad; se·
Xo sabéis las cosas; jamás haLas Píldoras Antidolores ñor.
béis puesto el oído en Ja grieta de
una tnmba para escuchar lo que pa•
sa dentro. )'o también, an t es d e lo
Dan Alivio .sin Malos Efectos r¡ue me aconteció, ignoraba como
Subsiguientes. YOS que los difuntos ,·iven. Xo
" Hace cuatro afios que estaba reprocho, porquP no sabéis lo que yo
y0 propenso á dolor de cabéza sé.
c~si cont inuo, y á veces tan
Se det uvo un instante, besó el ra·
v1o)ento c¡ue no podia trabajar. mito ilc fiores nzul cs. y luego contiA mstancias de un amigo com- nuó:
pré, como por via de ;nsayo
-Una Yez fní al ,eemen terio rlel
las P íldoras Antidolores del Dr'. l'ére-Larha isP, -sola, á lle\'ar una coMiles, con el r esultado de que 1·011a ,1 ,una .amiga ile con,·ento r¡ue
me han librado el sistema de tu ve )' que ~-a no tenía. Puso Ja
aquellos dolores Je cabeza con- ofrenda en la reja y me ret iré . Había
tinuos inducidos de t rabajosos y
en el aire, bajo el }\;mr r las 1111p r olongados esfuerzos mentales."
be.s mucha •c laridad, y a intcrrnlos
O. L. RUSSELL , Agente del un poco de sombra. P.11tre las tumF. C. C. y N. W., Early, Iowa.
bas lu ces bruscas iban y YCnían.
MILES MED I CAL CO., ~lkhart, lnd., huí an y Yoldan, C!}m0 nifi~s qnc co'.
E. U. de A ,
._,_______________J rren unas tras de otros. El tiempo ern
tan sua,·e, tan puro. tan I.Jello, que
~-o nie sentía feliz .in aquel lugar de
tristezas; felir. ~- alegr e. Entonces
te., a Líos cielo; t&gt;n lh1,·ia, la loca
al pasar cer ea d e una tumba ,c orcCÍ·
Q.~ta.ua ·enta t1a .sou1 e un u a n e.o u e
da de ros.as. tuYe el deseo de coger
p1e,1ra e11 et g1an patio ttel A.silo.
1111a. Xo era 1rn sacrileg.io, f Yerdad?
l·.l sol en to, uo, l.&gt;&lt;anqucaua 10.s al·
Exte11dí el brazo; pero me dehn-e
to.,; 111uros, ponía :su 111anto a rgentaatemorizada ~- temblorosa . Allá, bajo
llo sobre Jas losa.s y la arena, don- la piedra, al¡rnien había hablaclo con
de algunos 1·a1os úroo1es, negros y ,·oz dulce. ¡Oh!, no me cnga1ia,ba;
.secos, estiraban y desc uartizaban el habí.a escuchado perfe~tamen t e! La
reflejo de sus c.squeleto.s . Un sopl o ,-oz había dicho en tono de queja r
,·,i ,·az pasaba, más fres~o que f r ío, el e e~peranza : ",Jane, ¡,al fin Yin.isalerta y claro, alegre: aquí y allá
preludiabau gonioues. Si hubieseu
tenido brotes· los ramos, se habria dicho que abril hal.Jía llegado. E·nero
tiene ele esas prima ,, e1·a.s de una ho·
ra. Pero la pobre loca no se cuidaba
ele esa fngitárn 11ri11rn,·e1·a. Eucogicla, haciéndose m,1s peque ña bajo e l
manto escocés que la en l'olda
con
el aire de quien teme un casti"O se
mantenía sobre el banco, la c~beza
algo inclinada, opr-imienao contra
sus lab ios 1111 ramo d e miosotis mo•
jaclo por sus lágrimas.
'
El interno que me guiaba po,·
moracln ele la locura ? de la de~ol:1
fión, ,1!1 e signifl có que podía acN
carme a la 11iña y hablarle. 'l'an 1
te ~' rlébil, no debía ser mala. Al rni,lo el~ B)is pasos alzó 1~ frente y se
que-do néndome, r epnntmameu te con•
te~ta, con sus dnlces ojos cuyas lá¡?l'Jmas_ secó la alegría, como el sol
el roe10.
- Y enía n. buscarme?, elijo, uniendo la• rnanos como para uua súplic:1. i)fe Y:íis a conducir ~-ai ¡Oh.
qué feliz soy! )&lt;[irad: es que me'
urge sal ir (1¡¡ aqui, hoy mismo, antes rle que caiga la tarde. Hr.&lt;:"
tanto tiempo que no he ido a h:1.b larle, a consolarle, que ilehe -:1frir y abunirse so!J!
-¿ A quién debéis ir a yef?, le
pre¡?•llll té.
-A El, me responrli(,.
- ;. Qui én es él? .
-Roherto Daniel.
-¿ Yuesfro prometido ... 1

del Dr. Miles,

os

te l Responde!" Me incliné para es·
cuehar y Ja ,·oz murmuró de nueYo:
''¡, E res tú, J ane? Responde! '' A l
principio tuve gran miedo, después
no; sólo nna gran piedad y mucha
ternura. AJcé los ojos; leí el 11ombrc
ele Rob ert Daniel y rí .que había
muerto a los Yeinte aí\os. Todo lo
compr en-di. A quel a -quien se crnfa
clormiilo en esa tumba, y que no
dormía, tnY0 u na 110,·ia que se lla·
mabn .Jane, qne n. pesar de sns pro•
mp,, as 110 había Yeuido ,1 visit.ai· su
tumba. El la esp~r.nba siemprr, y enila Yez que, al trnl\·és de la tien·a ,
esenchaha unos pa.,;os, creía que ·al
fin llegaba su prometida y preguntaba: "iEres tú ?; pero nadie responñía. Y o le respondí. .. Debía sentir tanta angustia en esa noche, en
e,, e frío. en la rígida cstrecher. del
ataúd! Hacia mal en tratar ele ro11. solarlc un poco~ Sí, le hablé mintiendo, y poniend o mi boca lo míL,
cerea que pnde de la piecl-ra, so.,·
yo, tu Jaue. " ¡ Oh!, gran inquietu d
me causaba mi Y0z, porque podía
delatar mi engaño, y él no e reería
qne a J.l í estaba ,Jane ; pero, sin duela ,
Pl espesor del mármol le impedía
reconocer la ,·oz, pues esucuché n n
prolongado
suspiro dr eont.on to.
CrPía! );'os p usimos a habla r ~na,·e
~- tiernamente. Debé is pensar qne pn
el •com ien zo de la co111·ersación sólo
decía cosas yagas, propias d e todoJ
los amores. Le {]ajaba hablar, TC·
fi exiona ndo ,merca de s11s mPnorcs
palabrns, nnotando los ,lctall!'s, para
recomponer 1:1 h istoria y podN a 111 i
Yez ,hablar más largampntp y eon
conocimien to ele c:1'11sa. Si lrnbic~r
de,cubierto ni engaño ¡qné prsa r p)
suro! J,n fi n, al caho de una ho ra
sabía cnanto .nccc.~i t nba y la pro·
pia J:1i1&lt;' no l,abría poili do responder mejor que yo. Al lí permanecí
hasta la hora &lt;le cenar el ;,empnte•
r io. A,I día siguiente rn~resé, y durante tres meses, t o&lt;los los -días nos
hemos dicho dulces y qneriilas pala•
bras. Reeo1'Cla,mos la mañana de p1·i,maYera en que por prímei·a ve,- no,
Yimos, la primei·a son risa, el primor
.apretón de manos, a escond1iilas rlr
m1estras mnelres, que ante nosotros
ma1·chaban sin ver narla. ¡Cuánta¡;
vec;es, en .la 11ochc. Yino éi Í1 ia p 11e1·•
ta del jardinc ito y cuántas ycces al
través de ella nos 1!.ablamos, como

Perfumería Rieger
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"Mme. BUTTERFLY"
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�Quinta de Salud
''R• LaVIS. ta"

El Mnndo Ilustrado.

CALLIFLORE

MUCHOS SON LOS NIROS QUE SE MUEREN ANUALMENTE
· á causa de la leche adulterada que beben.
DELE USTED AL SUYO

LECHE MALTEADA DE HORLICK
Y lo verá Ud. saludable, bello y rozagante.
Es el único sustituto de la leche materna.
Pídase muestra irr atis, mencionando este Derl6d lco, á los Sres, Horllck's
llla.lted Mllk Co., de Ra.clne, Wls., E. U, de A,
A.re ntes irénera.les : YINOENT Y HNOS.
ADartado 1236 .
México.. D. Je.

al

través ele la sepultura ! Con fre·
cuencia, al t r avés ele la cerrad ura,
m e daba un papel con versos que
había , escrito par a m í. L uego nues·
t ros pad res quisier on que fuésemos
fel ices, pero la muerte no Jo qniso.
Cayó e nfermo . . Nos cl,igimos nuestra
:ms iecl.ac1 y n uestras _vanas ospernn•
zas d ura nte sn larga enfcl\ln ecla,(1 . Y
esos mismos a ma rgos rccncrclos qué
,1 nlces nos parecía n y cómo con &lt;'Sll&gt;l
r onYersacionrs cstúba mos tan con·
tontos, romo s i noq ihnbiérnmos en·
sado! Ay ! .... Un rlí a, r)lnn tlo 111&lt;'
aprl'staba parn ir a,1 cr,mrnter io :,
&lt;1:u a R ober to 11 11 rnmo tle miosotis,
-sus ft or rs fayori t ns desde qne mu1·i6,- m i marl rr entró en mi ,c n:ll'to
r on rlo~ r1esconoc,irl os, ,q ne me rogi&lt;'ron y me t ra¡::non aqní , ,lonif&lt;&gt; hn;v

qa.e'

m,,s tristeza q ue en e l cementerio;
Yia jamlo con sn madre,
pero q ue
pronto Yolverú; qne no esté triste ni
im1rnciente y ,q nc ella. lo nmn ~ic.m·
pre. Le &lt;1-iré i~ qnc os c nca rg,í tlftrlc
ese r:11110. E so lo thm•,i feliz.
'r omé &lt;'1 rnrno, ." annq ne
parczra.
r idíe11lo, M ,]iré qnc &lt;·nmplí In ro,

º"

mi~ii'h1.

P

r ,

'J .., ,

ya insul;ez clisgustnrá en ,bre\'e a
•los espí1:it11s :incerns y . 1·osotl'os, ~obres a rtistas rnorent es de esa mama,
y eon Yootros Hotticelli, caeréis por
a lgún tiempo en el ,más t r.iste des·
fn,·or .
Para encontrar la atmósfera sincei·n ,1&lt;'1 a r te tosca.no (y porque Pi•
sa es bien conoci,la 11ara qn&lt;' ahora
la rlcscribn.), he i&lt;lo al través de nn
b&lt;' llo bosq ue ,le 11inos hasta ol M&lt;'·
d itcrrúneo. E n el •ho1·izonte, montañas finas :v precisas orladas de 11 irYe¡ &lt;'11 la llan ura. aquí ~- alli,, e i:
prescs ,lccor ati,·os. En ln playa, a
hora ~· media. &lt;le ln riuc1ac1, he visitado TI Gombo, &lt;lornle las olas a.rroj aron &lt;'l cndiL,·rr
r1e Shclle;v ,que
B.non hizo qn&lt;'mar. B yron pudo te-

OVE .. UE OF L'OPtA'I, PAll tS

!

Un Día en Pisa
Esta. dnlee Pisa t iene pocas co·
sas que mostrar, p&lt;'1'0 &lt;'X'qt\isitas.
Las presenta. con e,n·canta&lt;l on1 ,com·
pla cencia, r n sn pequeña. pra&lt;lera.
donilc los polYorirntos 1,ies ,l e lo,

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tensión. mecanoterapia.

____,

y en la lejanía; dominadores, los
.\Jonte Pisanos,_ q ue ponen un. tercer
aznl entre el cielo y el ma r, forman
11 11 conjunto
&lt;leli't-aclo y porloroso,
ante el cual alabamos it la naturnleza q11e aqu í se hace brl la sin p,·o·
(l igalidal1 n•i esfuer zos.
,F,str paseo, mejor ,q ue 11ingún tratarlo, mr ha darlo &lt;'1 tono 1,ara juzgnr
PI artr rrali~t:1 do 'r osraua y fle s11~
¡nimitirns.

Director Médico,

• •

,·,n.JOl'OS no imp itlcn qne íl orezea un
m,,gico treb o! de eua tro hoja s (el
D omo, el Bnntistl'1·io, &lt;'i Ua ni11a nile y el Unmposanto), di,· inamcnt~
do rado esn ,ma ñana por los p r imeros soles del año. ;\O son las gentes
nilgarns hls que a fea n la s obras
maestras; .ellas pasan como rebaños inorentes : son ,l os dclicnclos los
qne, poeo it poeo, conompen la atmúsfl'rn. ,l e los -~•iti os eélehres, de;jnn,lo en ellos algo t1c su pe1·son al iclatl .
J,se arte fiore ntino que nada t iene
de ad'ectado ni de locuelo, pero que
copia á Ja :naturaleza con minucia
y sencillez, 11oco á ·p oco, ante J1uestra.
i magina ción se ha moclifl cac1o al cont a cto eon 'tantas j óvenes y con tan ·
tos poetas (los m ejores como los ma l os) que Jo han celebrado en térmi•
010s rebuscados y preciosos. Esos tipos toscanos, j amás n 1lga1·es, pero
de Yida popular, á ,·eces ma liciosos
y deformados .ion frecuencia por el
trabajo y las pr,ivaciones, han siclo
Yistos como una a ristocra cia, como
nna selección que ha cortad o sus
lnzos eon la r ea liclac1. Pobres gen t es
q ue no ha m ucho a~lm iré trabajnndo en me ·tras Ja l:ioi·e:f familiares
en los .frescos ele Benozzo Gozzoli
(en el Ca mposanto) : poco á poco se
DE EXT, OE HIGAOO DE BACA_LAO FERRUGINOSO • os arrebatan n1estrns méritos por
afán ele en noblecer os. Sois se•
es el preparado más notable &lt;',e
re, q ue r íen, l lor an, tiembla n y laude los tiempos modernos. Con- guiclecen; formá is pa1·te de una civilización, no la sintet..iz,áis, ni .la c1otiene todos los principios cu- mináis. X o trn éís u na cnalit1ac1 de
que os ,·alga el que os elerativos del Aceite de Bacalao, hel,Jeza
ven á la categoií a ile sem id ioses :
edemás uria gran cantidad de ,l C'jn,1 eso r, los niños rlr ".\{ ignel An¡t&lt;'l ! Rois un n gentil pkhr, tal rohierro que es la base de la san- mo &lt;'n las rpMn~ a rtístiNts la pro•
cada ade en f:=td:1 pa ís ; pcrn
gre, y su sabor es de lo m ás ,1ut&lt;'
por qu&lt;'rcr rl&lt;&gt;sn n a igarns. por qu&lt;'•
agradable al paladar y susefec- rer sacaros flc la cat&lt;'gorín. rlc figura~ renl ista s p nrn int,roc1n;eiros entre
tos rápidos seguros en la cu~ los tipos r1cl ge nio humano. los poede aeuerclo CO'll las señoritas
ra de la tisis, bronquitis, ane- tas,
inglesa s, han -puesto á la moda yo
no sé qné sim pJi,,icl a d elegnntf', enmia, etc.

EL VINO DE STEARNS

Médico encargado del departamento de enfermedades nerviosas,

Dr. A. Ruiz Erdozáin

DEP6SITOS: J ohm'861', 'Pélu.11 Ola, A1Jenida
San 1''ran cisr.o, 59.-J . Labadie Suca Aveni-

rla Son Fr ancisco, /4,, .- J . Uihltin Sucs. Coliseo

, .-Mexico.

UNiCOS AGENTES para la República Mexicana

P or siempre se lrn nntnraliza,lo
entre nosofros esa tl'm ihlc y -miste1· io.~n. clesposac1a del Yin&lt;·i, illl&lt;'S se
ha. convc,·t itlo &lt;'n nnn ,l e las fnrn,·itas ll&lt;'l s1qtán Paris, q nr e n lo que
r &lt;'specta á sus qnNic1as no bromrn.
Oh ! tnrba il or y somb1·ía &lt;'ncanto ,le
,o sa frente desmcsu racln, ele esos
ojos estrecJ1os y profundos sin pestañas y sin cejas, de esos lab ios algo toreiclos por indecible y c rn &lt;'l
sonrisa ! ¡Oh! ro ntorno prestig ioso
ele! r ostro; carnes matoo, e.álidas,
anegadas en n na aznl y transpa r ente somb ra ! Pecho e n clonclc ,lue rn1r
el secreto inaudito; cast-0 Yelo; trnje a.rreglado por l as ha&lt;las, manos
en las cnales aclor mita ,]a ,olnptnosiclac1; azul y ihacia el cunl sus mirn&lt;las
nos atraen! Oh ! ¿ q11 ién rk nosotros
no habr á de con,knnrse por la eni g•
má t ica y fría y arrlorosa M onna T,i•

CREMA "LEFEBVRE"
Marca Registrada bajo el No. H ,482.

fiARANTIZADA, INFALIBLE E INOFENSIVA
-N iñ o, no le enseñes nl loro palahrns
fea~ .
-No se las enseño, mamú, Preci--::te le estoy cnseñanrlo lns qne no ha j'}
aprender.

su ~

Las cualidades antis6ptlc,aa,
dJl_tersivas y cicatrizantea qut

su admisión en los Hosptta~e•
de PariB, ell.pllcan la boga dt
ese producto para todos los usos
del tocador : Cuidados de 1~
Bo&lt;.~ á qu3 purifica, de los
Cabellos cuya caida detiene.
Lociones de las Orlas, Cut:
jados tntl:.nos, etr..
Desconflars, d6 la, ra.11ttrcactotu•
0:N

LAS F'AR M ACIAB,

A¡entea: Gu11.enhelm.y Balareaqu1

-

Apartado 605. l\Iéxico.

..

_
'

(Se "perseguirá judicialmente cualquier falsificación.)

Avenida 16 de Septiembre, 6ó.-ú'KEXICO

~~:
:
u
~
1

0

Madame Lefebvre de Parí¡;¡, ha insistido por much o tiempo, en q ue debe existir alg una µre p ara•
ción para hacer desaparecer por completo, las pecas, manchas, lunares y cualquier ot ro defecto de
la piel, causado por la impureza de la san g re.. ,
P or fin loO'ró d e::icu brir esta famosa preparac10n
y n ombró s;::1 únicos Agentes en la Repúblic~ Mexicana, á los conocidos comerciantes S res. Simón
Picard y Hermanos, de Chihuahua, Apartado No. 100.
A l rt:cihir el importe de $2.15 en Giro Postal á
su favor, remitirán por Correo á cualquier ¡..,arte
d e la Rep ública , UN .,OMO libre de gast os.

La Gioconda.

nteT
, dige-st.ivRo, tónAico, repconsHtituyAente, d•e •sabLor

...xcelente. mas e ficaz para las pers onas debilitadas que los
ferruginos os y las quinas. Conservado por el método de
M. Pas t e ur. Pres cribt:se en las molesti as d e l estómago. la
c lorosis. la anemia y las conv alecencias ; este v ino se recomienda á la , pe1·sonas de edad, á las mujeres. jovenes y á loa niños.

AVISO MUY IMPORTANTE. - El único VINO auténtico de
S. RAPHAU,el solo que tiene el derecho de llamarse a.si, el solo
que es legitimo y de que se ha.ce mención en el formulario
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( Drñme, Francia). - Cada. Botella lleva la marca de /a Unión de
to. iabr/contss y en Jl pescuezo un medallón anunc1andi el
'' CLET EAS ''. - Los demas son groseras y peligrosas falsitlcaciones.

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de 11 can F. Wolff J Son, recaenl1 la lnpaci1 nm
de lu rosu de Penia .
nrr 011 sus
man os las cenizas de
Shl'l ley, poro ya no poseyó su corn·
z6n . ,Sh e ll&lt;'y c1111 11&lt;10 m urió, rstab a
a. punto ele r ompe,· ron sn imper ioso
a migo. Las r a 11sas el e esta s&lt;'pa1·ac ión constitny&lt;'n uno &lt;l o los más ailmir ables tr stimon.ios acerrn de los
r a racter&lt;'S rlc cx rcpci&lt;Ín. J~n &lt;'Se lrgajo ,lel genio, ~e enrontrnrú la J1istor ia de Allegrn, la hij a natural rlc
TI,vron, romirnt irn ~· mist&lt;'1·iosn. como
el '' F.nfori um '' &lt;lrl scg11n&lt;lo '' F ansto "'· Ella mnrií, en sus Hí a ños; &lt;'l'ª
sobr ina ele S hellcy . ·y éste 110 lllH1o
&lt;'X&lt;·us:ll' la ffllta r1 e coraz&lt;Ín &lt;1&lt;' Byrnn, quien, en efecto, asnm&lt;' grnn
par te r1e 1·esponswb i J,idacl en 1n muo1·te ele la pobrecita. i Se creerá que
esa cn ñaóa de Shelley, q11e fn é l a
ama nte de Byron y la ma d re de
A llegra , mnrió e n JS7!H L os mits jóYenes ele nu!'strn gcncrnción habrían
po,l ido ro-nocer una quer ida de B~-ron ~, otra rle Napoleón. Esa pe,queña Mma . Fai.Hés, a ne n g uró vestida
ile ho-m bre en el e:jército ele E g,i pto,
murió e n 1869! ~No valdrí a más interr o¡rnr it esas ancianas que escucha r el olea je ele esta playa tan tris•
tri
N in¡::Íl n sil!'no que mar que en esta
playl\, c\lsit io que solicita.u los ,pensamientos &lt;le tantos a clmirndor es ; pero
se le r econoce por que es el punto e n
donde esa soledad se desole¡rn con
mayor 111aguifi ccnc ia. Un n;a1· sin ve•
las y de un azul intenso, pi nos terr i.
b lemente cl eformaclos por el Yie,nto ..

CREMA DE BELLEZA

, ,,, 1 ' -

ftllUIIA.. •ollt:2..\, P Ekf'OMB rouc.. - ComUA1"8 .......ro QD~ "'41'9"11looa
1. d.elicacfa belleza . o»- oua.notlMI ~,-~ t a .teroa.01~ 111,to ,ooonipar~e.
Qaalro w- en oada GAa dd loe eolOT'eo fl.osa y Raquel Otanco d6 w,a 'l)ureu
abaoillla Son loa polvoe de arroz de la• r,,10~• J loo reyes de loe Pol'109 de arree
AONEL, ... ,,.,.,,,..,.. I IJ

FLOREINE

POLVOS ADHERENTCS

EL PERFUME ROSE DE CffiRAZ
1

y bi en que yo sea casi nna muerta,
y:t no podemos hahlnrno, Roberto y
y o poi,qn e c,tán 1111iy separ a,la · n uestras tnmha s.
Un sollozo la interrumpió. Cuando a lzó la frentr, Yió si n duela m i
tr isteza. y comprendió qu e no nmía
por ella.
-A l menos, me tl i,jo, iqnerriaís
c nf•argnros ele nna comisión parn Roberto ! Est,á cu el I'érc Larha ise, ya
os lo he d icho. El sitio 110 &lt;'S tlifíei l el e encontrar : está a l a izqu ierda ele la grn n arnn icla , subien do.
'l 'ocar éis clos Yeees en la piedra,
porque algunas ,·eces clnerme : era
la señnl conYenida entre nosotros.
L e d iréi, q ue Jane-¡,lo oís?-está

y

Tlálpam, D. F.-•Teléfono . 16

Ca tulle MENDES.

con tristeza., miseria, prcoCuDaclrne~ t ormen
.l
Otf
V1 \1111 cuando
tosas sin amor, sin ale¡¡ril\S y sin lellc1aad
tan fácil es obtener fo n una., salud
suerte, a.mor curresDondldo a-anar en los j ue¡¡os, en I!\ loterht, en la Tlolsa.. etc,
Dlálenclo el curioso folleto a.l Profesor YTALO, Bouleva.rd Bonne-Nouvelle il.5, PAlil S?

(í

f LO R oc BHL U A .,

,

El presente modelo, Boci11a
alumini11m, con IZ piezas de
10 pulgadas y 4 de 11, del
célebre Repenorio

¡e

RA!

Vd. •

engrosar••
/U maiiauu

Bou

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• 60 traJeu 10'

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THYROÍDINA

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e Du;nkerque

ldlne Boutj.

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VINTA :

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d el lle"1CO

PATHE

�'--------■-----·
-

ALICIA PREGUNTA -A GRAZIELLA
,- ¿Dónde encontrar_é eco á mis ideale~
· respecto de fos encantos á la ~Joda?
-1a contestación se cae por su peso. En
la rasa más import_ante de México, cuyos
afj\nes han sido premiados por nuestra mejor sociedad.

1

S emp:e tenemos alguna no- '
\'edad en Perfumes d~ los
,,.
..
mas exqms1tc s
y raros.
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EL PALACIO DE HIERRO

Apartado 26.
MEXICO, P, F.

·------------------------------

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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