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                  <text>El señor Pre•idente de la República y sus acompeñanto durante au'tira á San Juon Teotihuacán el miércoles último -

Año XIX.

e

Tomo l.

México. 28 de Enero

ex

1j12.

~

e

Núm. 4,

��pone que ' 'él·· se siente á mi J-:.
rlo, quedando solos. s in ¡,retentl.»·lo
ni si'luiera a,hertir lo.
De~rle 111w,-tro rompimi ento, ambo; habíamos demo; tra&lt;lo (!Ue ei
pia,loso ol\·ido tal'lló poco en ,1e,-oh·ernos la tranquili,la,1 Pl'r•li,h:
i~!.! pert érrito~ uo~ l'ontemplába111 os
en111ien1lo ,li•u eta men te to,la pr,&gt;xim ida1l.
Palpitante el corazón . Yisi hlt•
mente emor iona,lo-, e~ta Yez. uu
intentamos elu,lir :H1uel '' tete-,, ·
tete·' im¡,reYisto ... t .-\.caso uo, ~ü-

Tiro Aprovechado.
Hablándose entre varios cazadores de tiros raros y de heridas poco
comunes, un andaluz que era del oficio, dijo:
-Nadie ha hecho en este punto lo
que yo. De un balazo dejé herida
una cierva en la punta de la oreja
derecha y de la pesuña del pié izquierdo.
-¡No puede ser! ¡Ko puPde ser!
- exclamaron á la vez los concurrentes. ¿Cómo diablos debía de estar la
ciervQ. para recibir dos heridas tan
disparatadas?
- Poco á poco, señores; cuando yo
le apunté se estaba rascando.

Tome V ,
una

Píldora ,
luego Que d e
sos e ga do.

ge:stio~ó el Yag-o ent anto de aqtu:i.

!la atmó~fera rle amor saturatl.1 el,,
perfumes. ó no, retm·o el mist~rioso atracti\·o de lo ¡,a•atlo?
¡C'hi lo S:1! ...
Solange de MORVAN.

1&lt; F CONCIUACION.

¿ Que Píldora ?
Una Píldora
del Dr. Miles,
porsupuesto. A propósito para
todo género de dolores. usadas
para aliviarse de Neuralgia, Dolor
de Cabeza, Nen·iosidad, Reumatismo, Ciática, Dolor de los
Riñones, Lumbago, Ataxia Locomotor, Dolor de Espalda, Dolor
de Estómago, Dolores Periódicos
&lt;le las mujeres, y dolores de cualquier parte del cuerpo.
"Hace mas de 12 años que uso las
medicinas del Dr. Miles, y las hallo
excelentes. Tengo siempre en mi
ogar las Plldoras Antidolores del
r. Miles, y no pensarla en hacer
un ,•Jaje sin ellas, por muy corto que
fuere. No puedo alabarlas bastante."

Los e,¡,oso, RiYera dl', pidt •1 el
a iio con una fie~ta.
En la tl'lTaza de ln ra, .-i profusam ente ilnmin a,la. lo, con ,·idd1l.i;
diseminados en ~rupitos e-peran la
horn &lt;l e la c·&lt;•n n. 'fo,lo es bulli do )'
regocijo ._. Acá ~- allá escúchant ~
tlc1ncio nes y eare:.l.,Íélda-., al eg res ...
L a c·asual itlad . e, a ca1 ,ri..!u:sa
ün riía tiran~ ,le lo, &lt;le,ti,iu,. dis

Co:n pañerismo
A un doctor eminénte que gasta
coche. se le puso f'nfermo uno de sus
caballos y, romo era natural, mandó
á buscar uo vetérinario. Cuando éste dió de alta al animal, el médico
le pidih la cuenta, y él contentó:
- No me debe usted nada.

----·--------- ----·---------~

L! ,.~~.~~~.~m~.=~.~~!. ~~~!!¡!.~,~~ª 1

1

siempre es eficaz. MillarPsde personas curadas por ella tet:lttfican
sus maravillosos resultados, y por eso es que Re ha hecho la pr!l•
ferida del público. Basta usarla una vez para tenerla siempre en
pre,·ención. Produce efectos segurlsiwos en

QRII.NOS, TIJAIORl!!S, 111.. AIO.' fR•NII.S, Hf!R/011.S, PIJSTIJLII.S, LLII.QII.S,
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cura la indigestión, las náuseas que
causa y ~1 malestar que producen:
.-1 exce~o de bebidas alcohólicas, las
cena• á deshoras, las comidas pesadas, la fatiga mental, nerviosidad,
vii,jes por mar, en ferrocarril, coche ó á caballo, el Rcaloramiento y
torpeza ne la cabeza y general, motivado por excesivo andar expuesto
al sol, ó por el desvelo nocmrno, etc.

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desco11,ponen la sangre. Obra directamente sobre el higado y le lava.
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estudiarán su mal y le recetarán concienzuda y deinteresadamente.
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ferruginosos y las quinas. Conservado por el método de
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clorosis la anemia y las convalecencias; este vino se recomienda 'á las personas de edad, á las mujeres, jóvenes y á los niños.

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el solo que tiene el derecho .&lt;fe llamarse así, e~ solo
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Profesor BOUCHAROAT es el de M" CLEMENT yC1• de Vale11ce
( Drnme. Francia). - Cada Botella. lleva la marca; de la Uf!íón de
10. fabricantes y en Jl pescuezo un medallon· anu1!c1an~o el
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El Mundo Ilustrado

(BROMO A LA MElff A).

VICHY

Manantiale'P
del Estado
Francés.

•se creía antiguamente, que una
medicina era benéfica en proporción á lo repugnante de su sabor
y olor; pero ya sabemos que tal
idea era un disparate. No hay
ninguna razón por la cual la medicina deba ofender ¡S, los sentidos más que los alimentos, y por
lo mismo, uno de los triunfos
más grandes que ha alcanzado la
química en los últimos afios, consiste en lo q11e se puede llamar
la redención del aceite de hígado
de bacalao. Todo el mundo sabe
cuan asqueroso es el sabor y olor
de esta droga en su estado natural, y no es de extraflarse que la
mayoría de la gente declare que
prefiere sufrir la enfermedad á
tomar el aceite de hígado de
bacalao puro. .Ahora bien, es
una de las leyes de la naturaleza, que un remedio que es repugnante al olfato y al paladar, y
que tambien revuelve el estómago, no puede producir buenos resultados, pues el organismo se
1·ebela en su contra y á gritos
pide deshacerse de él. El milagro apetecido se encuentra en ]a

PREPARACION de WAMPOLE
en la cnal tenemos la parte valiosa del aceite, sin los demás elementos. Este moderno y eficaz
remeo.io es tan sabroso como la
miel y contiene todos los principios curativos del .Aceite de
Hígado de Bacalao puro, que extraemos de los hígados frescos
del bacalao, combinados con Jarabe de Hipofosfitos, Malta y
Cerezo Silvestre. Tomado ántes
de los alimentos, evita y cura la
Dispepsia Nerviosa, .Afecciones
de los Pulmones y todas las enfermedades que se originan por
las impurezas de la sangre. "El
Sr. Dr. F. Zílrraga, Profesor en la
Escuela Nacional de Medicina de
México, dice: He usado la Preparación de Wampo]'), como tónico
reconstituyente, con muy buen
resultado.",. Nadie sufre un desenga:tlo con esta. En Boticas.

Galendurio de lu semuna
DOMINGO
28.

BIBN BSPBC:Ill'ZCAR BL NOMBRE

VICHY CÉ°LESTINS ª~t~1:::r::e~d::~:;!1r::~·
VICHY GRANDE•GRILLE Enfeüf;:::.es del
VI eHY HopITA L

(•lo. ,le mes y 4o. después de Ei,;.
faní:i). La Jm·l'nei611 ó C'l hallaz~o
,\PI Niño Je~ús

VICHYªlTAT

·,0 ),

• Con,iuncióu de la Luna y :Mr. rte, á las 7 h. 22 m..de la noche.
LUNES
29.

Santos Francisco ele Sal.,,1 Ob1~po, Fundador, Confesor y Doctor
&lt;le la I"lesia, Valerio y Sulpicio
Obispos" Confesores.-Punción ele
Santa Inés y en el Colegio Sak,iano.-El día 29 de cada mes, YP1aeión nocturna para hombres en h
parroquia ele San :Miguel.

FEBRERO

30.

Santas l\[art ina Virgen :\[:írtir,
Aldeo-unda Virgen y el B. Sebastü,1
Valf~e· Confesor.-R.ito semidoble
como el día 16.-Aniversario er,
Catedral, á las nne,·e de la mañ:t·
~a, en sufragio del alma a~ los ~enores sacerdotes que munei·on en
nuestra Archidiócesis de 1Iéx'.,·o,
el. año de 19ll.-Función en l.,
P iofesa.-(S.).
MIERCOLES
31

San Pedro Nolasro Confes,a· "
fundador de la Ordeo de reclcnci(.: 1
lle cautivos ó Mercedarios, San Cirilo Médico 11artir.-Función solemue en Belem y absolución d~!
Escapulario.

quiera n

tra esta-

eión pues
to que
en dicha epoca es
muy frecuente que
la. administración
de la leche de vaca ocasione perturb1.ciones gastricas é intestinales.
Por esta razón es preferible dar la
leche de vaca con una sopa muy ligera de Knfeke que hace más digestible dicha. leche y aumenta su valor nutritivo. Con este sistema de
alimentación se regula la función
dlgesUva y por lo tanto es también
la manera mejor de evitar las llamadas afecclon!'s de

verano.

lo.

VIERNES
2

La Purificac:ión de 1Iaría Santísima. San Cándido Mártir.-Oficio y
misa de la fiesta del clía: rito tl oble de segunda clase y ornam•~11to
blanco.-En Catedral. Basílira ~principales iglesias del Arzobi,ipa·
do, bendición de las ,·elas llama 1:,,-·
&lt;le la Candelaria qúe sir\'en pa, 1
la hora rle la mueÍ·te; también se
bendicen las semillas que se h&gt;J•1
de sembrar en el año.-Función é
induagencia plenaria en Cated,·al
y Basílica, y titular en la capilla
de la Candelaria de los Patos.-(P.
S.).

Llena en Cáncer, á las :¡ h. 21
m. 37 seg. de la tarde.- Vien~,
frío.
SABADO
3

f

HIGIENE
del TOCADOR~
La

S cualidades antia#Jptlc,as,
detersiva_ayoioatrizanteaqut
han merecido al

Coa/tar Sapontn8
l 8 8 8Uf ·

su admtsl6n ert 1011 Hosplta~e1
de Parla, e~pllcan la boga de
ese producto para todos los usoa
del tocador : Cuidados de l~
Bo&lt;.!l á qu.l purifica, de loa
Cabellos cuya caída detiene.
Lociones de las Crlaa, Cui.'
Jadoa lntl:.aos, et~.
De/loonttara,
"N

u 1a,

f11J./ltftcacwnn

LAS ~ARM,..CIAB.

A¡entel:Ougenhelm y Balareaqu1

Apartado 605. México.

~=====:=======:-:-;-P
Pro, ee&lt;lorcs
¡1.1tent:tdos de S.M.
N Key de Inglaterra.

se les dá á los platos de carne, pescado,
sopas, aves, quesos y ensaladas, con usar

SALSA

LEA &amp;. PERRINS.
La original

y

DOLENCIAS
PECULIARES
DeLaMUJER
j

Santos Ignacio Obispo )Iártil' :,Se,·e1·0 Obispo Confesor.
,
• Con,jun&lt;·ión de la Luna y N,•p·
tuno, (¡ las 7 h. O m. &lt;ll' la nrnií,:11.1.

Un riquisimo
sabor que dá apetito

KI destete de los niños en el mu o e~ difiti
queencual

JUEVES

San Bias Obispo 1Htrtir, Patr f. ,1
ml'nos principal de 1:t eimlad fo

MARTES

en medio de k~

Enfermedades del E1tómagO.

~STILLES - SELS -r )COMPRIMtS

Ductores. Nuestra Señora de BeObispo Conf&lt;'
sor, 'l'irso :llártir y la segunda fie~ ta de Santa lnés.-Oficio v mi,a &lt;le
Xuestra Señora de Belem·: l'ito doble mavor y ornameoto blanco; se
cournen~ora ·san Julián, la Domhi
ca ,v la segunda fiesta de S:.lflb
Inés.-El cuarto domingo ele mP~,
funtión en San Juan ele Dios que
celebran los Legionarios de San Benito Abad.-En Corpus Christi f·w·
ción de los terciarios Sen·itas y ,•11
Santo Domingo fnnrión á la S:111tísima \'irgen de Co,·adonga y procesión.-En San Hipó-lito el últi:110
domiogo de mes ( sea 4o. ó
función ele la Are hicofradía del
Tnmaeulado Corazón ele )far!a.

UNA IDEA AÑEJA V TONTA. I lem. Santos Julián

verdadera WORCESTERSHIRE.

Curadas con el Compuesto Vege•
tal de Lydia E. Pinkbam.
Morenci, .Mich., E. U. deA.-"Sufria
de leucorrea y sentia una picazón terrible que me quemaba ; me parecla
como si mi interior
estuviera descarnado, pues tan excesiva era la quemazón
y picazón. Creia
por lo m ucho que
padecia que me mo.
rirla pronto ..- Tomé
. •~,
el Compuesto y usé
•~ ;'!f. :11 /
la Loción Sanativa,
1
lavándome las cade71 ,, •~1
•
ras con alcohol y
desde entonces nunca más be sufrido
de eso. Escribo la presente confia ndo
que otras mujeres sufriente.s como yo
fui, presten su atención."-SRA.BELVA
E. Ev1soN, Morenci, Micb., (R. F. D.
No. 2) E. U. de A.
S. Luis, E. U. de A.-"Padeci horriblemente de flujo, dolor de espalda,
pesadez ya.batimiento. Tomé regularmente el Compuesto Vegetal, usando
la L oción Sanativa y cesaron todos mis
achaques." - SRA. AL HERZOG, 5722
Prescott Ave., St. Luis, Mo., E.U.de A.
Toda mujer victima de esas penosas
enfermedades deben considerar esos
hechos y creer en el poder curativo
del Compuesto Vegetal de Lydia E.
Pinkham. ,;:,
•·

t

¿

•

Si quiere un consejo particular,
escriba á la Sra. Pinkbam, Lynn,
Mass., E. U. de A. Las cartas se
atienden con estricta reserva.
Por 20 anos ha socorrido asi' y
gratis á las enfermas. No vacile,
oscriba e~ el acto.
México. San Celerino Diácono hlá1··
ti..r.-Función en la Parroquia d ! la
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EDUARDO LICEAGA.

OJO.

Médico encargado del departame~to de enfermeda .
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Dr. A. Ruiz Erdozáin
Administrador,

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-

Registrado como artículo de segund a clase en 3 de Noviembre de 1994 I
.- mpreso en paprl de las Fábricas de San Rafael.

Ano XIX-Tomo I

-::--:--~-------~=-==-==---

México, 28 de Enero de 1912

NUEST~O

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Número 4

�DIRECTORIO
''EL MUNDO ILUSTRADO"
Se publica sema.nariamente por la
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Director General,
LIC. ERNESTO CHAVERO.
Oficinas:
&lt;..:uarta Calle de iluml,oltlt, númern 5~. Méxi.,o,
D. F.-A[&gt;artatlo Postal, H9.-Ambos teléfour,s,

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En la ciuda,l, ¡,or un mes . . . . . . . $ I.Oü
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cu dirigirse ÍL B. &amp; U. Uoctschel, Arn11icfa 16 d'l
::;eptiembre, 16. l:ius agentes en Europa, la So
deté ~Iutucllc lle Publicité, 14 rue de Rougcment, (!J e).
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES

LA PARTIDA DEL MAESTRO SIERRA
Meses ha, cuando se anÚnció como cosa cierta
que don Justo Sierra abandonaría el Ministerio
de Instrucción Pública y Bellas Artes celebré
en estas mismas columnas, con juvenil entusiasmo, el retorno del maestro á la cátedra y á la
labor literaria. Regocijo tal era en mí algo como
un eco del experimentado en los centros artísticos y docentes. El colegial escapado de los «Cuentos románticos, , ~I viejo profesor de Historia
General en la Escuela Preparatoria, e l periodista, tan docto en sus crónicas sobre politica extranjera, como ameno y pintoresco en sus «Impresiones de Roma, , tras de haber dedicado años
de esfuerzo á la ihstruccíón pública, tras de haber sido ministro, con el aparato y pompa que
rodea á todos los ministros, volvia á ser lo que
había sido siempre¡ el pensador artista. Y tan
magno acontecimiento, que dió margen al comentario de la crónica, produjo, en verdad, grande
alboroto entre estudiantes, periodistas y escritores .. ,.
Ha corrido el tiempo desde entonces. Don J usto, contra lo que se esperaba, mantúvose silencioso en su retiro modesto. No apareció su nombre en letras de molde. No resonó su voz. gruesa y cordial, en la vieja aula.-~¿Qué hace'?, preguntaban á veces los curiosos, extrañados de

su apartamiento.-,Escribe,, respondían los íntimos.
Había desaparecido por completo de la escena
oficial. En ocasiones, se le veía pasar,- grave y
sereno, destacándose á la distancia su corpulenta figura-por la Avenida del 5 de Mayo. Conserva el maestro aficiones mozas; es un intelec
tual inquieto: no hay libro nuevo ni nueva idea,
de que no ¡;uste saber.
Mas, fuera de esas ocasiones en que por casualidad sus amigos y discípulos le miraban pasar por la calle donde los libreros tienen su asiento, al que fué Ministro de Instrucción Pública y
Bellas Artes no se le e ncontraba en lugar alguno. Aquella «gran alma triste, pensativa y serena,, como la llamó el poeta, cultivaba su jardín
interior. En momentos de quebranto para la patria; cuando ésta, exangüe, convalecía del grave sacudimiento, abriendo los ojos á la vida, ansiosa de fortalecerse, él, desde su gabinete de
trabajo, ayudaba á la tarea reconstructora, trazando la historia nuestra en páginas de robusta
prosa destinadas á venideras generaciones.
i Bella y noble labor! Para nosotros, que carecemos todavía del gran libro, la t11rea que se impuso don Justo Sierra es de importancia suma,
porque él y solamente él es capaz de abarcar
con amplia mirada los períodos todos d nu&lt;&gt;stra
vida nacional, desde los remotos orígenes hasta
el presente, relatándolos, sintiéndolos y analizándolos á la manera que relata, siente y analiza el historiador moderno, Garantía de lo que había de ser tan magna obra nos la proporcionaban
las últimas producciones del maestro: el estudio
contenido en «México y su evolución social;• los
admirables primeros capítulos de •Juárez: su
obra, y su tiempo,• y los períodos armoniosos,
en conceptos y en formas, del discurso de inauguración de la Universidad Nacional ;trabajos todos
ellos de honda psicología histórica, que abren,
ante los ojos de los que estaban á ciegas ayer,
horizontes ilimitados; trabajos fecundos, en los
que el espíritu del maestro-vieja encina abundante .. n brotes primaverales,-más penetrante
que nunca, escudriña el alma nacional, todavía
obscura, confusa todavía, iniciando un género
de investigación histórica, que será quizás el que
sigan los ~ombres que mañana, con mayor preparación filosófica que nuestros abuelos, se
consairen al estudio del pasado y del presente
de Mexico.

•
••
Y esperanzados estábamos con que el maestro
llevaría á cabo, en su otoño prolífico, esta gran
faena, cuando, primero embozadamente, á titulo de rumor; clara y rotunda después, corre la
noticia de su nombramiento de Ministro Plenipotenciario de nuestro país en España.
El temor ha substituído ahora á la esperanza,
y, juntamente con el temor, alientan en nuestro
ánimo una alegria y una tristeza: una alegría
porque el Gobierno de la República, dando un
ejemplo de alta serenidad y justicia, que se eleva á los ojos de los buenos mexicanos, sin distinción de' colores I olíticos, llama al servicio de la
Patria, dándole un importante cargo oúblico, á
un hombre por mil títulos respetable, que no formó en la falange de la Revolución. y en quien sus
compatriotas, y muy señaladamente la juventud,
ven la más digna representación del pensamiento nacional en los tiempos presentes. - U na tristeza, porque siempre es triste, por más que sea
honroso, que personalidades de la talla del maestro Sierra se aparten de los patrios lares, y no
vivan nuestra vida, vida de inquietudes, de rel!'O·
cijos y quebrantos, si queréis, pero vida al fin
que ellos, con solicito amor, pueden encaminar
por los senderos buenos.
Recordad, si no, las palabras del poeta:
-liaestro: et"es sagrada encina: Que tus fronda~
cob!Jen nuestros sueíios, arrullen nuestras hond•s
tristezas; del futuNl danos tú la confl,.nza,
y danos el tesoro de tu fe y tu esperanza.

Seño1 doctor Angel Hidalgo, nombrado profesor
de Patología en la Escuela de
l\fedicjna,

La diplomacia, singularmente en ias naciones
hispanoamericanas, ha pedido siempre su contingente á la literatura. ¡ Co~o que quién mejor que
el hombre madurado en mtelectuales empeños,
artista ó pensador, Ruede llevar la representación
de un país á otro país amigo? A partir del viejo
Goroztiza, Altamirano, Riva Palacio, Baz, Peza,
Icaza, Federico Gamboa, Amado Nervo, mucha
de nuestra gente de letras ha vestido el unifordiplomático. Y justo es consignar aquí una amarga verdad: la actividad literaria de todos ellos, en
cantidad y en calidad, ha sido en razón inversa
de la cáncillería. Diríase que el cambio de ambiente y costumbres; las exigencias sociales; la dificultad de adaptación á una nueva vida, ¡ay!
bastante distinta de la nuestra, ejercen una desastrosa influencia en la personalidad del escritor.
Por fortuna, el caso en que me ocupo es excepcional. Posiblemente don Justo Sierra, cumplienqo como cumplirá, ~a!lardamente, coq lqs &lt;lebe-

Señor licenciado Rodrigo Z. Meraz, prefecto p Htico de Atzcapotzalco, quien evitó la fuga de
los presos de la cárcel de la localidad.
res que le impone su nuevo encargo, no dará de
la mano á las obligaciones que como escritor tiene con_ n~sotros C?ntraídas. Y, ó mucho me equivoco, o d1a llegara en que veamos en esos mismos
escaparates á los que el maestro, durante los meses de ostracismo ministerial, se asomaba curioso
el primer volumen de la monumental obra que'
según es voz corriente, ha empezado á escri hir. '
No le perderemos de vista los jównes. Desde
acá, pese á los horizontes infinitos del mar, hemos de ha~erle espiritual ~ompañia. Ni siquien1
le apartara de nuestros OJOS la densa niebla d"
un habla _e~tranjeriza. Va á España, y España
es, por el 1d1oma, por las costumbres, por la raza
como una prolongac ·ón de laPatria.
'

allci lejos, donde termina el desconocido laberinto de galerías ... en «La Mariana., Pero lo cierto es que en la estación de las lluvias, cuando
cae el agua, en su eterno ciclo de ascensión y
descenso, se amontona, en el pórtico del extra·
ño rudo templo, empujándose las masas con una
IJ?ezcla _de ira y ~e algazara; ensordecedor salter10 de 1mprecac1ones y de lamentos como una
turba de ejércitos en derrote, ó un~ mirada de
pilluelos en regocijo. Y al entrar mejor dicho
al precipitarse en horri):&gt;le dE:s~oq~e. i,arece qu;
l~s yrestes d~l santuario, qu1zas ~ncantados inv1s1bles enamllos, reciben á la plebe coM un dúo
grotesco pero ultra-humano, de graves sordas
campanas é inacordes bajos de órgano, en Jamás
adusta clave de fa ... . Es que las columnas vibran.
Después. cuando parecen haber recibido el pan
blanco de la eucaristía misteriosa de aquel tab_ernáculo,_ se alejan .... van por el estrecho pos·
tigo de salida, que en días de seca el visitante ve
como la negra impreciaa cabeza de un gigante
mago, entre penumbras, que hace la invitación
al abismo•...
Y sólo cuando Neptuno ha cerrado sus grifos
puede el hombre, e~e pontífice del Mundo, que
apenas es un monacillo en los templos de la Naturaleza, penetrar en aquel santuario. Entonces
el santuario mismo, no despojado de sus vasos
ni de sus colgaduras. ni de sus voceras de cam:
panil, en las arrasadoras talas de cada año se
mue~tra á n_uestros ojos en su burda mag~ificenc1a .... Bien es verdad que el pavimento no
es á baldosas de marmol pentélico, sino á mullido rojo cieno en el que el pie, y más adelante el
muslo, se deslizan hacia abajo y se hunden se
hundE:n ...... pero los traviesos gnomnos que'por
el atrio corretean aseguran que es una alfombra
ó un colchón de guata que han puesto allí para
~efender sus ángulos huesosos, los des úni, os feligreses que hacen el culto en el sagrario· dos
viejos beatos y mohinos: la soledad y el a'bandono.
. ~a nav~ es á grandes; columnas, en distribuc1on capr1 hosa que aíren a á la simétrica co-

. Ha;Y u~a ~edia tinta gris; nada de tragaluces,

m cr1stahzac1ones transparentP.s, ni filtraciones

visibles que tiendan hilos de pláta del techo al
pi~o: todo parece tapizado por la piel de un paquidermo, de color de fango, cuarteada Sólo
cuando el sol decline, y parece un mitológico
hormiguero que introduce su larga trompa de luz
_en la cueva para ver lo que hay dentro, sólo entonces se ven las fauces de la boca del dragón.
La voluntad, el deseo, el orgullo del hombre permanecerán siempre encadenados ante aquella ent~ada, como_ los miserable¡¡ esclavos ergastular,os de Ham1lcar ante la puerta del salón de los
tesoros que Jamás podrían poseer ....

.. :..¡¿ 'ci~jé ·~1· r~~tó~- ~~- ~¡ ·t¿;ci~-ci~i ~-á~-¡~~-. ·-j f~í
resueltamente al templo. Cuando me ví dentro
me pensé en uno de esos confesionarios cerrados
que el hombre hace para fingir garantía11 en el
mioterio del perdón, cuando es para obtenerlas
en el misterio de las abominaciones, y, de rodillas ante la naturaleza, hablé en representación
de todos los hombres y me acusé de misérrimo...
¡perdonadme!
ISMAEL CLARK.

~o~

El Bene"ficlo de la Cruz Blanca
Srita Elena ;Arizmendi y Mejía, organizadora
de la fiesta á beneficio de I a Cruz
Blanci.&gt;.

El lunes próximo pasado, la Sociedad de Beneficencia la Cruz Blanca celebró en el teatro
Arbeu una velada, cuyo objeto era el de arbitrar
fondos para la referida sociedad.
La Srita. Arismendi, Presidenta de la sociedad, fué la organizadora de la festividad, la cual
fué presidida por el éeñor Presidente de la República, quien ocupó el palco de honor, acompañado por la Srita. Arizmendi y personas de su
séquito oficial.
El programa de la ceremonia fué el siguiente:
PRIMERA PARTE
!.- Orquesta. El Carnaval. Dvorak.

CARLOS GONZALEZ PBÑA.

LA FURNIA
Entre las cosas infinitamente despreciadas y
d~plorablemente d~sconocidas en nuestro país. be
v1st&lt;&gt;_ hai:e pocos d1as, en esta mi sempiterna pe regrmac1ón de caserío á caserío en este mi eterno trasbordo _d~ rocín á rocín, y'en estas mis perpetuas trans1c1ones de caldeante sol á caladora
lluvÑl, un pequeño trab~jo del agua, de la que cae
y la que corre, que ha introducido sus in onsistentes, largos y miríficos dedos en la tierra para
escarvarla, penetrarla, herirla, cernirla, descomponerla y recomponerla.
Cab~ l_a 5&gt;rilla d~recha del p~eudo camino que va
de Qmv1can_al Gu1ro ~el Boñiga!, cabe ese camino, más herido que nmgún otro, en e l que las
ruedas. de la~ carretas han entrado más hondo
que la mgratitud en el beneficio, en el que las
aguas forman canales en los surcos como si (ues~n lágrilT'~S en las 1,j,ras h~ndlls 'de unos ojos
siempre abiertos para conducir al caminante como estrellas de la dulce fábula del establo de belenita, allí, en el ret11zo de sábana en que hace su txtraño ,dobladillo de ,,jo• una cerca lle
alambres, y "!'&lt;&gt;parten sus inextricables bordados &lt;:!I espartillo y la «yerba del parral» hay
una depresión. quizás un iwrancamiento del terreno que da al todo el cómo aspecto de una «uñada• en una superficie de gelatina. Es como si un
c~clope hubiese ent&lt;&gt;r~~do una ~ola vez su pala
gigantesca en aquel sitio, y pomendo el pie en e l
extremo d~I manio hubiese levantado un puñado
segmentar10 de berra. En la pared vertical del
fondo se abre una de esas •cosas infinitamente
despreciadas y deplorablemente desconocidas en
nuestro país• .... •La Furnia de Gato, ....
En la estación de las l,uvias las aguas concurren allí. Ha sido un proceso secular de horadación, de barrenamiento, de contorneo. Acaso fué
el hombre quien lo iniciara, a caso e l agua misma
primero quitó un grano de arena, luego luxó una
piedra y más tarde introdujo su inconmensurable
¡ez.l).a el). 1~ mole rocosa1 para sacar SlJ el{tremo

Sra. Virginia Galeana de Nava, participante
en la dicha fiesta.

Un m Jmen_to del diálogo "Mensajero de Paz," por
la senora Torres y el señor Solórzaao.

lumnata de la mezquita de Córdoba y que se tuercen con la gracia de las salomónicas. Más bien
se dirían árbl)les petrificados, oon rugosidades
de corteza, con ramas truncadas, con raíces fuera de tieua y acamelladas. Cualquiern creeria
que lo son, ó á lo menos afirmaría que eran grandes ve tas verticales irregularmente cilíndricas
que. el agua ha descarnado, llevándose en acarreo
11!- t1e rra sue1ta de su der1 edor, si no lo desmintiera! aparentemente á lo menos, la presencia
de gigantes colmillos que de la bóveda penden
á l!J anera ~e estalac~itas, que parecen ex-voto~
deJ ados alh por los dioses y los gigantes después
de la lur:ha homérica, porque semejan mazas, escudos, pieles, cascos, que cuelgan, cubiertos de
moho ....
Pero no hay estalagmitas.
El conjunto parece la enorme boca abierta de
un escualo, á incontables arcadas dentarias; el
cerco á manera de embu.d o colosal de esos insec~os que se colocan en el fondo para atrapar al
mcauto que pasa ....
C_1;1ando se entra hacia la izquierda, como sostemi:los por una reproducción del milagro de Mahoma, contra el techo, hay dos moles de piedra,

dos tigres durmientes, cuyos lomos amarillean
con estrías negras: tal vez guardan t!I arca de la
alianza ó son como los leones de la puerta del
templo de Micenas ó los del sepulcro de Clemente XII, ó como los toros alados del palacio de
Khorsabad en Asiria.
Los pétreos pilares vibran como la ~mayor• de
una catedral vetusta, aunque con timbre acencerrado Su torneada superficie tiene grabada la
leyenda de la crueldad humanll: la piedra lanzada por mano sacrílega la ha herido muchas veces, dejando allí esculpida la maldad para oir
sus sonidos de campana . ... no de ot;o modo el
hombre mism? vacía las órbitas al ruiseñorpara
q,10 le cante siempre .... en la horrenda ficción
de su noche perenne!
Y_o mismo_ ~orné un guiJarro, le tiré, y al percutir en el c1lmdro calcáreo la piedra, gruñó cierto «uumm• de reproche.
J?ef!tro de aq~e.lla sala hipostilia de templo
eg1pc·10 hay un hahto d.i fría humedad que hiela.
E_n las grietas y ángulos discretean los musgos;
m una rana crotaletea, ni un grillo da la serenata de su «violín unicorde :, Es como la imagen de
la fe de nuestros días .... muerta .... helada ....

Sra. Esmeralda Cervantes de Grossman quien
tomó parte, también, en la referida fi~sta.
II.-Discurso por el Sr. Don Mariano Alarcón.
III.-Piano. Sra. María Ulívarri de Aragón.
Rapsodia, número 2 Lizt.
IV.-Fantasía para arpa. Sra. Esmeralda C.
Grossman.
V. - Canto. Sri ta. Angela Madero. Ninfas y
Silfos. Bemberg.
SEGUNDA PARTE
!.-Orquesta. Invitación al vals. Weber.
II.-Piano. Sr. Carlos Lozano. (a) Murmullos
del Bosque. Liszt. (b) balada. III. Chopin.
III.-Canto. Sra. Virginia Galván de Nava
Polom,sa de Mignon. 'I'homas.
·
IV.-Discurso por el señor Licenciado Jesús
Urueta.
Para terminar, la Sra. Torres de Meléndez con
su~ discípulos, puso en escena el diálogo «MensaJero de Paz 1. La parte orquestal estuvo á cargo
de la orquesta del Conservatorio bajo la hábil
batuta del maestro Meneses.
Dado el sugestivo programa, y el objeto de la
velada, se comprende que el éxito de la flesta fué
brillante.

�HIMNO ALA REVOLUCION.
A iniciativa del poeta Sr. Ramón Villalba, el
mismo, asociado con el Sr Balilla Pratela, ha
escrito un himno dedicado á la Revolución.
La música del Sr. Pratela, tanto en su idea
como en su estructura, es enteramente nueva.
La ejecución ha sido encomendadaála Sra. Guadalupe Unda, quien lleva la batuta, y á un grupo de discípulos de la citada profesora, reforzado por algunos cantantes profesionales, como el
tenor B&amp;ttain de la ópera.
El himno se cantó el ¡ueves en Chapultepec,
con acompañamiento de dos pianos, trompas clarines gue rreros. etc. Fué ofrécido al Sr. Madero
en atildada recitación.

..

SILUETAS FEMENINAS
LA DUSE.
Hubiera querido encontrarla en su silencioso
palacio veneciano, allá en el fondo·de su "canale'' pequeño, un día de reposo, de recuerdos Y

~-----------------~

Grupo de ejecutantes.
cada r.ueva orientación de su carrera encarna
una nueva vida.
-Me parece que soy una chiquilla y que voy
á aparecer por primera vez ante el público, decía en el ensayo de ayer á Lugné Poe.
Y hoy, nerviosa, con las grandes pupilas que
se dilatan y los labios que se crispan, temblando de impaciencia, viviendo una existencia en
cada instante, hoy dice á todos tos que la visitan:
-No me juzguéis por lo hecho la vez pasada..
Esperad ... . T ngo ideas, t.?ngo deseos
Ya
vt!réis . . . Mis últimos viajes me han hecho
comprender muchas cosas ... . Hay algo que se
ha completado en mí ....
En realidad, la arti,ta que todos conocemos y
que todos adoramos, no puede haber progresado.
Hay un punto del cual no se pasa, y ese punto

~-------------- - -~

es labor y constancia. Desde que llegó á París
lejos de correr en busca de triunfos mundanos
se encerró e n su hotel y principió á estudiar pa
peles.
- A veces-murmuraba, - trabajo catorce horas en un día. De la existencia n J conozco sino
eso: trabajar
Y sin embargo, alla en· su tierra, en su Venecia natal, én toda su Italia, hubo un momento
en que se habló de ella sin respeto. ¡Oh, aquella época! R cordándola, una musca amarga su
fisonomía, y sus párpados aletean pesadamente.
Era la época de las aventuras .y de las desventuras, la época de la cabellera bermeja y de los
labios e n flor. Ahora los cabellos están canos,
la boca está marchita. Pero eso nada importa al
arte. En el teatro siempre tiene los años indispensables, los de NoM, los de Hedda Gabler, los
de todas sus heroínas favoritas. Más aún: míen-

~------------------~

Juegos olímpicos del "Junior Club " La carrera Marathon. - Participantes en los saltos.
tras la muje r envejece, diríase que 1a actriz rejuvenece. Su fisonomía aturmentada, pálida, sin
IJelleza plástica, pero que ilumina siempre una
llama de ardiente hermosura espiritual, préstase,
hoy mejor que nunca á componer las máscaras
infinitas de la pasión, del dolor, de la coquetería y
del interés. Renunciando á ser bellas por sí mismas, á ser bellas de un medo individual, suelen
así algunas trágicas realizar la encarnación de
la bellez · ab3oluta, multiforme y cambiante.
París.
E, G ÓMEZ CARfüLLO.

partido. Un cansancio intelectual y un prmc1p10
de neurastenia, hablan decidido su partida para
el Mediodía, para Berrolleles Bains, una pequeña
estación termal recientemente creada, muy recomendada por su médico.
A pesar de mis objeciones, él había abandonado París muy precipitadamente : el temor de que
su estado se agravase, la esperanza de una mejoría rápida, algo de ilusión también, lo habían hecho abandonar su tranquila morada para dirigirse
á ese país perdido, á doscientas leguas de su casa. ¿Qué podía, pues, haberlo.obligado á regresar
tan pronto? Fui á verlo esa misma maña11a .. ... _;
Lo encontré recostado en su sillón, con aspecto
triste, con el ro~tro desencajado, fatigado, como
si acabase de sufrir algunas terribles emociones
- ¡Cómo! ¡ya de vuelta! exclamé al entrar; y
el famoso tratamiento?
-¡Ah! mi pobre amigo, qué idt&gt;a la mía de diri~rme allá! ¡qué mala suerte! si hubiese sabido!
Iba á decirle un triunfante "yo te lo había dicho," pero él hizo un gesto de impaciencia para
interrumpirme:
-No, cállate, escucha .... . es toda una historia la que tengo que contarte. ¿Puedes concedt&gt;rme diez minutos? ¿Sí?, pues entonces siéntate ......
Esto es lo que ha pa~ado desde que nos separamos. DPspués de un día entero de viaje, cuando
lle~ué allá, eran las nueve de la noche .... . . una
noche obscura ... . La lluvia caía á torrentes. . .. .
En la vereda frente á la estación, un letrero decía: "Grandiose-Hotel." Yo sabía que ese era el
único abierto en ese momento y me metí en el
ómnibus estacionado al lado de la vereda ...... .
Partimos, el hotel estaba muy lejos, tuvimos que
recorrer dos ó tres calles mal alumbradas, después una avenida obscura y desierta que no terminaba nunca, hasta que al fin una fachada blanca SA dejó ver confusamente en medio de la obscuridad de la noche: era el hotel.
¿Qué hacer? Era el único que había, no podía

++
Una desaparición
Ven á verme,
vecho.

he vuelto, sin obtener prcFEL1PE.

Una mañana ri!cibí esas palabras. Hacía sólo
cuatro días que mi amigo Felipe Delormes había

:;:i - - - - - - - - - - - - -

Mesa de honor . presidida por el señor Gobernador del Distrito, en el banquete ofrecido á la
poli cía por la sociedad de Mixcoac, el sábado de la semana próxima-pasada.

~

Sr. F. Balilla Pratela, autor de, la música.

Sra. Guadalupe Unda, directora de la ejecución.
de melancolía. Su voz íntima, no la que oímos
en el teatro, sino la otra, la de todas las intimidades, debe ser de una armoniosa tristeza; y
en sus gestos personales debe de haber, cuando
se trata de evocar sensaciones muertaP, una
dulzura contrita. Pero ya que no ha podido ser
en la lengua callada, prefiero que sea en este
,-uidoso bule var. Allá hubiera visto á la mujer
que ha vivido, aquí veo á l_a muje_r que va á v!•
vir. Porgue pa ra esta actriz que tiene como divisa la frase d 'anunziana , ó r enovar¡¡e ó morin ,

es, desde hace muchos años, el que ella ocupa.
P ..ro su perpetua inquietud y su constante anhelo, nos d, muestran que por encima de todos
los sentimientos que llenan su alma, está el deseo de ser cada día más perfecta.
Ella exclama:
-¡Aprerder! ¡ Aprender!
¡ Oh humildad cuán grande eres y cómo salvas d~ la morioto'nfa y de la rutina! Aunque reflexionando, tiene uno que preguntarse si ~ealmente hay humildad en querer_ renovarse siempre, en querer ir sin cesar hacia adelante. Tal
vez lo que hay es orgullo.
Oid hablará la artista:
- En cada nueva obra-dice á Joseph Galtier,
- lo que veo es el porvenir, la obra futura. Mi
deseo es que el éxito sea en mí siempre un
aliento para la pro1ucción de más arte. Lo que
me encanta es Jo que todavía no tengo . Para
lograr algo es indispensable ~ometerse á una
rigurosa disciplina. La inspiración no existe.
Nuestra personalidad nos da ele mentos, pero es
necesarío disciplinarlos, ¡Cuánto trabajo, cuánto estudio, cuánto esfuerzo por crear un persona je!
Estas palabras no son sino la ex presión de la
vida personal de la gran artista. Todo en ella

~- - - - - - - - -- - - ---,--,,~
Sr. don Ramón Villalba, autor de la Je(ri."'

Et poeta arge ntino Manuel Ugarte, sabie ndo que se halla preso un paisano suyo e n la cárcel del
Distrito, fuéá visitarlo y á lle"arle r ecuerdos dela patria.-El preso es
el gaucho Múgica, acusado de homicidio.

escoger, tenía que quedarme en ese. Q.uise pedir
una pieza en el primer piso, pero no había nadie
en la oficina; todo parecía n:uy mal organizado:
no se veía administrador .. .. .. un personal como
asustado, desorientad@; en fin, rlespués de algunos minutos de espera, llegó excusándose una joven vestida de negro Mientras daba sus órdenes
para que se me llevase al primer piso, noté que
te nía los ojos enrojecidos y parecía turbada.
M• pieza era bastante buena: muebles de laca
recién barnizados y en un extre mo un gran armario de encina; todo estaba limpio, aseado,
pe ro algo frío y desnudo tal vez. Del techo recién
pinta lo, me parecía que se desprendía una frescura &lt;lesa grada ble que me caía sobre los hombros.
No sé por qué, en ese hotel sin pasajeros aún, demasiado r,ue vo. sentí una impresión indefinible
de malestar: era muy triste ..... . Ur,a hora más
tarde, dormía tranquilamente. A las once má s ó
menos me despe rtó un ruído de voces; eso por
rlesagradable e¡ue sea, sucede s'empre á rausa de
los viajt!ros atrasados ; no me habría llamado mucho la atención. si no me hubiese sorprendido s11
mistériorn entonación Una voz de mujer que par ecía angustiada, preguntaba desde lo alto de la
escal»ra:
- ¡,Y bien? y otras voces de hombres contestaron desde abajo:
- Nada, señora, nada . . . . . En seguida se cruzaban las interrogaciones, se confundían. Sólo
percibía a lgunas palabras: se hab aba de diri~irse hacia el lago ...... alguien preguntó si habían
redes . un bete ...... sí, sí, había de todo eso ... .
- ¡,Y antorchas? . ... . .
-Tambié n. Qué diablos s ignificaban todos esos
preparativos de pesca nocturna'? me preguntaba
dándome vuéltas en mi cama, furioso de verme
despertado de ese modo. Al fin las voces se alejaron, reinó el silencio, y me volví á dormir.

�cio estaba poblado de esos vagos rumores que se
perciben durante-la boche; en esos. moi_nen tos el
oído adquiere una agudeza extraordmar1a. El paso del carretón me había despertado sobresaltado, el malestar que queda de ?n violento d~spertar me oprimía, u_na esp~c1e d_e angu~tia, de
aprensión mal defimda me 1mped1a dormirme.
Entonces fué cuando en la tensión de todos
mis sentidos sobrexcitades, percibí un ruido vago, muy débil, apenas perceptible,. pero regular. Era como un- roce, ?n frotam1ent? gue se
producía por intervalos iguales: era deb1l, tan
débil, que trataba de no oírlo, pero á pesar mío
me fijaba en él.
- ¿De dónde venía?_Sin duda era a]go que_á
fuera el viento remov1a, una rama de arbol boJO
mi ventana· entreabrí los postigos, pero no se
notaba ni 1~ más ligera bri~a, ni el menor ruid,
en medio de esa noche opaca, ni una hoja de árbol se movía á mi vista. Cerré la ventana; i ah!
ahora estaba seguro de que ese ruido debía venir del interior mismo de mi pieza. Encontrándome ridículo, empecé á buscar, dí vueltas por
toda la pieza; sobre la chimenea ~1 péndulo es~ba inmóvil, por ese lado no babia _el menor ruido, seguí p~~ la pa_red, ahora el ~u1do se ac~rcaba: ¿por que ..... _1A.h.1 el armario ... _. babia olvidado el armarm, que estaba ab1, enorme,

A la mañana siguiente, ya no llovía, pero el
tiempo estaba encapotado. Después de un ligero
desayuno, notando una vez más la especie de espanto:que reinaba en todo el personal ...... salí ..
Tú sabes, la reputación de Berolle es poco conocida: es nuevo, pero, desierto. Después de ver
el Casino, cerrado todavía en eso época, la Iglesia ...... antigua. pero una cusiosidad, y algunas
casas recientemente construídas, no queda casi
nada más que ver, que los alrededores que son
bonitos. Volvía en dirección al hotel cuando el
inevitable vendedor de tarjetas po~tales se cruzó
á mi paso, y compré, y entré con intención de enviarte algunas ...... las cuales no has rebido, y
vas á ver por qué. Mientras las escogía, tres ó
cuatro comadres del lugar, conversaban entre
ellas delante de la puerta; hablaban muy alto y
maqninalmente me puse á escucharlas.
Eran exclamaciones:
-¡Jamás habría creído eso de _él!. ... ¡q~é d1;sgracia ! .... Antes de ayer no mas lo babia visto .... ¡pobre hombre!
,
,
.
_
Cuando intrigado pregunte que desgraoia hab1a
sucedido en el país; una de las mujeres se encargó de ponerme al corriente:
.
-¿El señor acaba acaso de llegar? Toda la ciudad habla de eso: el propietario del ''GrandioseHotel" ha desaparecido desde ayer tem~rano,
nadie sabe á dónde ha ido, y como hace tiempo
que estaba enfermo, y con ideas muy negras . . ·.·
una cabeza débil. , .. se teme que le haya sucedido algnna desgracia .... se le ha buscado por toda
la comarca y en este momento están preparándose para sondear el lago.

Los estudiantes protestando su adhesión al poeta
Ugarte, con motivo de las quejas de éste
último contrae! elemento oficial,
se ocultaba trás los pino~. cuando volví al hotel,
encorvado y con las manos llenas de ampollas.
En el dintel. la joven vestida de negro me esperaba, se vela que estaba loca de angustia ....
desde lejos hice señas que no se había encontrado nada, pero ella llena de confianza, en un arranque de gratitud, me tomó las manos:
-Gracias, gracias- dijo llorando ....
¿Qué habrías hecho tú en mi lugar? Sí, ya lo
comprendo: habrías tomado el primer tren sí, tú,
habrías hecho eso, porque no tienes corazón ....
pero yo, me queíl.é ....
Cansado, fatigado, me acosté temprano. A la
media noche me despertó un ruido en la calle. A
lo lejos sentía sobre el pavimento el rodar de un
enorme carro; al acercarse las ventanas se estremecían .... pasó con un estruendo de ruedas y
cadenas; su peso era tal que la casa entera se
sacudió y yo sentí el sacudón hasta en mi lecho
Lo oí alejarse al paso de sus caballos y en medio
de un rumor que se fué extinguiendo hasta perderse .. , . reinó un profundo silencio, pero yo no
podía volver á dormirme, pues ese mismo silen-

Sr Lic don Agustín Arrc,yo de Anda, quien,
de regreso de su viaje á Europa, se ha
hecho cargo nuevamente de la
Jefatura de Defensores.
próximo al lecho, sus puertas de encina ennegrecidas tenían unas viejas cerraduras. No comprendía cómo el ruido podía venir de ahí, sin
embargo, quería cerciorarme; faltaba la llave .... Puse el oído en la madera; oía el ruido
más y más lento, pero siempre el miedo. Habría
jurado que proven!a del interior ael armario.
Entonces mis dedos se aferraron de la cerradura y tiraron con fuerza. La puerta cedió ....
no estaba con llave.... lo abrí completamente .... iG:an Dios! Creí volverme lc,co: aquél á
quien buscaban estaba ahí, ahorcado, sí, ahorcado .... y lentamente. Con toda regularidad su
cuerpo con el rostro contraído, sacudido por el
paso del carretón, se balanceaba como un péndulo colgando de un clavo, y los pies flotando
contra el muro ....
Te digo la verdad, creí volverme loco .... y
el espantoso golpe teatral en el hotel .... aún
tengo en mis oídos los gritos horribles de la
mujer ....
En la misma noche tomé el tren .... pero no
he vuelto á dormir; creo estar siempre oyendo
el ruido, cuando me despierto sobrPsaltado del
~arret~n. . . . y en seguida ese crugido ext;año,
mexphcable, regular .... y esos gritos. . . . ¡oh!
esos gritos d" la mujer! ... .
Guardó un instante de silencio, en seguida mi
pobre amigo agregó en voz más baja:
-¿Por qué salí de París?
-Sí, por qué, le cont sté; yo también me lo
pregunto, cuando aquí tienes todo lo necesario
para descansar, mientras que allá, á doscientas
leguas estaba lo desconocido. Mira cuanta razón
0

Sr. Profesor N. León, quien, en compañía del
Sr. del Paso, representará á México en el
próximo Congreso de Americanistas.

El señor Ministro de Instrucción Pública presidiendo las fiestas de inauguración de los
salones de la eociedad de alumnos de la Escuela de Ingenieros.
tienen en decir que á menudo se va á buscar lejos, lo que tiene á mano. Esta es una gran verdad que se puede aplicar á muchos casos como
el tuyo. Hasta me parece, en un orden de ideas
muy diferentes, que encuentro otro ejemplo en
1~ historia que acabas de contarme. Pues, en fin,
sm querer tenerte malos recuerdos, encuentro
que se ha ido á buscar muy lejos, á alguien que
se había ....
-i Cállate! i Cállate! exclamó él exasperado ....
PATJL DUCHEMIN.

El Secreto.
Un médico de pueblo acude á visitará un muchacho y le examin'a, le pulsa y Je rPceta. Al
volver al dia siguiente, halla á la familia hecha
un mar de lágrimas.
-i_Yálgame Dios! ¡Quién había de creer que
las viruelas le matarian en veinticuatro horas!
-i V'iruela! - exclama el médico,-¿Tenía viruelas j y me lo callaron ustedes? ¡Pues qué había de suceder?

fiesta Deportiva en Minerfa
Bajo lll presidencia del señor Secretario de Instrucción Pública se efectuó el martes último la
fiesta inaugural de los nuevos departamentos del
edilicio que, adjunto á la escuela de Ingenieros
ocupa la sociedad de alumnos de dicho plantel.
Los departamentos inaugurados fueron el salón de gimnasia y la peluquería. A las diez de la
mañana se presentó el señor ministro en la esc1;1eta en cuyo pórtico fué recibido por el inge1;1ero Salazar, d,rector de ella, quien lo condujo
a los departamentos de la sociedad. Al pié de la
escalera esperaba el presidente de la sociedad y
~a-mesa dire_ctiva, personal que acompañó al senor secretario durante todo el atto.
E_n el gimnasio se desarrolló la parte oficial de
la fiesta que consistió en una exhibición deportiva
en su parte principal. Hubo ejercicios en las paral1;l_as, asa\tos de esgrima y finalmente inaugu~ac1on del tiro al blanco en el que hizo el primer
impacto el señor ministro.
. Después del programa oficial, los socios ofrecieron una copa de champagne á sus visi1antes de
hon?r. Durante los brindis, los anfitriones hicieron
vari!ls solicitudes al ministro, las cuales éste prometió tomar en consideración á su debido tiempo.

Sr. Ingeniero don Manuel del Paso y Troncoso,
·nombrado representante de México en el
Congreso de Americanistas.
Como un relámpago comprendí la trist za de
la patrona, el aturdimiento de todo el perrnnal,
los conciliábulos de la noche .. ¡El lago!. ... y
como á través de los árboles se divisaba á lo lejos una gran extensión de agua, eché á correr
hacia allá con el corazón oprimido .... Según parece el lago es el orgullo de Berolle: á decir verdad, más bien parece un. gran estanque ~on su
cintura de pinos y las colmas que se refleJan en
él. Debe ser muy bonito en días de sol, pero en
ese día nublado y triste, su superficie plomiza, tenía el aspecto tétrico de las aguas muertas: estaba siniestro.
Entre los grupos que estaban á la orilla reconocí en el acto á algunos de los servidores del
hotel En una barca muy inmediata á la orilla,
algunos hombres, pacientemente, oon mucho cuidado, exploraban el fondo con sus bicheros. Me
mezclé la grupo que estaba á la orilla Todos los
ojos estaban fijos en el bote, esperando ver sacar un cuerpo ó algo entre la yerba que se enredaba en el bichero. . . Era horrible esa espera
para todos, pero uno se siente atraído por esos
espectáculos. Además, no sé qué idea extraña,
qué súbita necesidad de abnegación me impulsaban .. ·.. Cuando la barca volvió á la orilla y después que bajaron los hombres fatigados ya, me
ofrecí, acompañado de otras personas más, para
continuar las exploraciones. Una gran parte del
día se paso sobre el lago, con los ojos enrojecidos
por el resplandor del agua iluminada ya por la
luz del sol, y la espalda doblada, sondeando sin
descanso el fondo del lago á ver si se encontraba
algo .... pero nada. La noche caía ya, un sol rojo
0

Plataforma del anfiteatro da la Escuela Preparatoria, durante la fiesta ofrecida el martes último
al señor Presidente de la República por la Escuela de Ciegos.

Grupo de miembros de la sociedad de alumnos de la Escuela de Ingenieros asistentes
á la fiesta inaugural de sus salones,

Sr. Don fra~cisco del Villar, nombrado sub-com1sar1O de la octava demarcación
de policía.

�CRONICA EXTRANJERA

aumentarle sus dominios y ace ntuar su bienestar. Hace menos de un mes que del Océano surgió una nueva isla, de extensión muy considerable, y vino á colocarse nada menos que junto á
la Trinidad, y por lo tanto bajo el pabellón de
Inglate rra. El acontecimiento fué anunciado de
tal manera, que se creyó llegado el fin del mundo, pero todo se redujo á un obsequio hecho por
el mar á la corona británica.
En su política colonial Inglaterra no ha tenido
aparte del fausto acontecimiento narrado, más
que una expedición en contra de los africanos
de las tribus Nagas para castigarlos por asesinato de un sabio inglés.
!'ero aun en este caso han tenido los ingleses
oportunidad de palpar el aprecio de sus co-súbditos, pues las mi~mas tribus que van á ser castigadas, han dado contingente de guías y exploradores al ejército inglés que les ha de castigar,
lo cual ya nos parece el colmo de la buena voluntad.
J . M.C.

Definitivamente, exceptuando á Inglaterra,
las cosas van en Europa de mal en peor. Italia,
aderrás 1e la guerra con Turquía, que, aunque
ha dejado de hacer el ruído del principal acontecimiento del continente, sigue su curso de destrucción y enagenación, con el título de tarea
civilizadora; tiene ahora que entendérselas con
Fri.ncia á qui, n decomisó dos barcos, con lo cual
no está conforme la nación decomisada. Las reclamaciones han llegado á un periodo álgido, y
aun se asegura que el conflicto no se resolverá
más que con las armas en la mano. De ser así,
mucho malo auguramos á los dos contendientes,
pues si Italia está pasando grandes trabajos en
su guerra con Turquía, mayores los pasará cuan .
do tenga que dividir sus fuerzas para luchar en
contra de dos enemigos
En cuanto á Francia, no creemos que deba emprender una guerra en la que tendria muy poco
provecho y que había de ser desastroza para su
prestigio militar. Todos sabemos que en ese
Costas de la isla nue va de Trinidad, obsequiada
á Inglate-rra por el mar.
Jo en el tablado de la política que tanto divierte
á los hijos de la península.
.
Y como, probablemente, el nuevo g~~inete no
durará mucho, el espectáculo se repetna pronto
y así no decaerá el interés de la dive rsi~n. .
Y lo que importa antes de todo es d1ve rt1rse
con algo.

Aspecto general de la isla surgida del Océano._
prestigio descansa la paz del centro de Europa;
si por cualquier circunstancia se amengua ó se
debilita, quizás asistieramos á algún nuevo desastre. ¿~uién sabe lo que nos reserva el viejo
continente?

•••
España ha vuelto al fin á sus tradiciones; debilitado el partido liberal, contra todo lo que suponíamos en nuestra crónica anterior, y después

de haber vestido la piel del cordero, el partido
conservador parece que se aprovechará de las
circunstancias para regresar al poder. No importa que bajo la administración liberal se hayan
resuelto problemas de trascendental importancia,
nada tampoco el que el señor CanaleJas haya dado muestras de una habilidad sin precedente en
su administración, España necesita que taiga
otro ministerio, pues hace tiempo que no se da
el gusto de asistirá una de esas caídas y su tem peramento bullanguero necesita de ese espectácu-

Rusia ya gobierna á Persia. El gobierno del
Sha, dando una muestra de cordura nacional,
que quizás le cueste muy caro, ha aceptado 'algo
como una intervención dieimulada en la forma
que mejor se ha podido.
Pero ahora falta saber si el coloso ruso se dolerá de esta prueba de debilidad de su contrincante, ó abusará de ella. Si Rusia se conforma
con el dominio administrativo, es seguro que ya
estará resuelto el problema con la intervención,
pero si necesita algo más, lo probable es que
oprima á Persia hasta obtener lo que desee; otro
problema cuya solución quizás no llfgue nunca á
nuestros oídos.

•••

Al empezar decíamos que solo Inglaterra sigue sin inmiscuirse en los asuntos del continente y enseñoreada en su aislamiento.
Y no solo es así, sino que hasta la naturaleza
parece haberse asociado con la rubia Albión para

~

LA AURORA AMARILI A
Un alzamiento republicano en China es para
la g~neralidad de las gentes un hecho estupendo.
El llamado Celeste Imperio sigue siendo para
nosotros un país decadente, fanatizado, incapaz
de incorporarse, no ya la civilización europea, sino el pseudo progreso japo11és. La tradición tiene sobrada fuerza para que dejemos de considerará ese pueblo de otro modo que como le hemos
visto en los países de los abanícos de sándalo y
en los mantones llamados impropiamente de Manila. Sabemos de los chinos que se alimentan con
arroz, que se embriagan con opio, que llevan
largas trenzas, tienen cejas torcidas y visten
unos trajes bizarros, con los cuales se nos muestran orgullosos bajo sus parasoles en la iconografía pintoresca d-, los cromos del •boulevard.,
Ni los iibros ni las revistas han desmentido de
un modo rotundo tan secular leyenda. Kon-foutsen nos parece un moralista primitivo, para el
cual sólo tienen valor la ética, pero jamás la ontología, carácter propio de todos los albores filosóficos y metafísicos decadentes. Los libros de
viajes nos dicen, á lo sumo, que puede haber un
peligro amarillo por el número semifantástico
de los habitantes del Celeste Imperio. Lo que no
se ha escrito jamás es que exi~ te un renacimiento intelectual, prPcursor de una tram1formación
social definitiva. Por eso el asombro es inmenso

al r aber que t1 iunfan los r evolucionarios y que
peligra seriamente nada menos que una dinastía
teológica.
Posible es -que tan simpático movimiento fracase. No se pasa en un día del embrutecimiento
á la ciudadanía, ni del fanatismo ser.vil á la vida
de la democracia. Sin embargo, la libertad es
una fruta Que no se muerde en vano, Podrá la
actual revolución no llegar á ser una realidad.
Desde luego puede asegurar se que es una consoladora esperanza.
Para los pueblos no hay peligro amarillo. Las
amenazas son siempre negras. Una masa de centenares de hombres que odia el progreso es un
peligro en Asia, como lo es en Africa ó en la
misma Europa, bajo el despotismo de un czar.
Aterra pensar que, un momento dado, pueden
rl•struir hordas fanatizadas lo que crearon, á,
fuerza de Is.grimas y sangre, generaciones de sabios, de mártires y propagandistas. Subleva el
ánimo pensar que las más florecientes ciudades
'1Ue son emporio de civilización y cultura, pueden ser arrasadas hasta en sus cimientos por
pueblos salvajes, idiotizados por la esclavitud y
envenenados por e l opio ó la nicotina.
Pe ro- lo ha hecho observar ,Juan Guixé-si
esos pueblos sacuden la modorra y rompen el
yugo, la amenaza desaparece. E l peligro amari1lo podrá serlo para los déspotas, los opresores y
los explotadores de todo género; para los trabajadores, jamás. El espíritu de la vida moderna
se habrá infiltrado en sus hábitos y costumbres;
los chmos, los africaRos, ó los tártaros no serán
números arrojados de un modo brutal contra las
conquistas más gloriosas de la Humanidad; se-

Los huesos encontrados en el sitio donde fué
muerto el sabio inglés y sus ayudantes.

Capitá.n A . M. Hutchins,
jefe de las tropas expedicionarias inglesas
en Africa, muerto en el campo
recientemente.

rán seres conscientes impelidos por el ansia de
fraternidad y solidaridad humana. El problema
cambia de aspecto y adquiere otro, en que no
pensó Guillermo II al pronunciar su célebre
frase.
Para el sectario podrá ser preferible que en
China gobierne un emperador á que legisle una
Asamblea; para el indiferente podrá ser igual
que triunfe Sun-Yat-Sen ó que sea vencido ó decapitado. Para la Humanidad es cosa muy distinta. Los intereses de dos soberanos pueden ser
opuestos; los de los pueblos, nó. El •Delenda
est Cartago» no lo pronuncian las modernas Repúblicas. Un interés social ha surgido, que no

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••

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I

Mussa Mehmet, j efe de las tropas turcas que combaten contr~ los italianos en Trípoli y su Estado Mayor,

Nagas que forman parte de la expedición inglesa que va á castigar la muerte de sus nacionales e n Africa.

�El mar es un gitano; por el mundo,
de clima en clima, su canción modula;
y de su corazón en lo profundo
sangre de perlas y coral circula.

Cierra su mano de marfil el caño;
cesa del agua la canción sonora;
y 1a virgen de carne tentadora
irgue su cuerpo y abandona el baño.

El mar es un extraño
peregrino que siempre vive huraño
como un doliente trovador sombrío.
El mar es un exótico ermitaño
que vive, como yo: lleno de hastío,
lleno de soledad, lleno de frío.
· Yo adoro al mar; el l'l'ar es un gran triste,
y la Tristeza, la ideal Tristeza,
es lo mejor de todo cuanto existe;
por eso ado1 o al mar .... por su tristeza.

l

/ \

'

~

ROCIO

AURORA

Algún destello de placer, extraño,
refulge en su mirada soñadora,
cuando enjugada ya, dominadora,
tira á sus pies arrebujado el paño.
..

El mar es dulce y á la véz acerbo;
verbo de la mar es el gran verbo
de un sublime orador: Naturaleza.
El mar es el sollozo gdmebundo
que airado vierte el corazón del mundo
al ver la Humanidad .... al verla presa
del llanto .... del dolor .... de la tristeza.
P)

Hay un espejo terso y reluciente
que copia la hermosura prodigiosa
de aquella venus de jazmín y rosa;
y un jilguero que canta locamente,
cual si asistiese al despuntar del día,
un himno de alabanza y poesía.

El mar e~ como yo: un pert&gt;grino
que va gimiendo por el mundo, á solas,
lleno de tempestades y de olas
y bajo las borrascas del Destino.

FRANCISCO RESTREPO GOMEZ.

LINO GUTIERREZ ALEA.

rr~========:====:=~

El mar es corno yo: nunca se abate
del cierzo aleve al atrevido embate.
El mar es corno yo: siempre resiste
al aquilón que sus espaldas bate.
El mar es como yo: siempre sombrío,
siempre peregrinando, siempre frío
y, sobre todo, triste ....

En esta ausencia cruel que me da frío,
para la flor de mi ilusión marchita,
ha sido tu retrato, princesita,
lluvia vivificante de rocío.
Tu imagen .. ! Tu figura .. ! En torno mío
hoy tu recuerdo halagador palpita; ·
¡hoy no me asalta la obsesión maldita
que aviva en mi cerebro tu vacío! ....
Quiero gozar la dicha que me trae
un sobre perfumado de violeta
que guarda mi tesoro: una tarjeta;
y sentir en silencio cómo cae
este rocío bienhechor y grato,
á solas con mi alma .... y tu retrato.

~(

r-:----e----=----===~=-=-,

¡¡''

l
~---¡Oh, el amor .... ! Sólo entonces el oculto camino
hallarán nuestras almas del misterio divino
donde fluye el perenne manantial del amor,
que al tornar nuestros ojos hacia un nuevo destino
se abrirá en nuestras almas corno mística flor.

gica, Noruega, Austria-Hungría, Gran Bretaña,
Cbile, Honduras, Guatemala; los Encargados de
Negocios de Alemania, Japón, Brasil, Portugal,
China, El Salvador, Cuba, Nicaragua y algunos
otros señores diplomáticos, además de distinguidas familias de la buena sociedad de la metrópoli.
Se visitaron las dos pirámides. que se conacen
con los nombres del Sol y de la Luna, la ciudad
subterránea, el paseo y todas las huellas que aún
existen de la civilización de los primitivos pobladores de Ia región .
A medio día se sirvió un lunch en una gruta
cercana, y por la tarde emprendieron el regreso
á la ciudad. El señor Madero y sui,familia se
dirigieron á la ciudad de Apam, de donde regresaron al día siguiente.

¡Labremos nuestra vida con fe y humildemente,
con la perseverancia del orfebre paciente
que el metal pulimenta con ~u diestro cincel,
hasta que en el esfuerzo de la labor ferviente
mod•lemos la forma del Rmor, sonriente,
y troquemos la eEcoria en divino joyel .... !
RAMON DE GODOY.

Escenas de la visita del señor President!! de la República á las ruinas de Teotihuacán
el miércoles último.
admite fronteras. Toda guerra futura ha de tenerlo muy presente, siempre que ks pueblos
que en ellas contiendan sean árbitros de sus destinos.
Por eso, una revolución en Sibcria, en China,
en la India, en Africa, fracasado ó no, es una
aurora. Desaparecerá con ella el peligro amarillo, el bronceado y el de todos colores. No habrá
sino un peligro: el de ¡,. barbarie, y esa ba· baris desaparecerá con la conciencia de la dignidad de los súbditos y de rn solidaridad con todos
los trabajadores del planeta.
, Bien venida sea la revolución china; bien venidad sean cuantas sustituyan á la voluntad de
un hombre la de una nación; á los intereses de
una dinastía, más ó menos celeste, la de todas
las razas humanas. destinadas á identificarse en
el definitivo amor á la paz.
ANTONIO ZOZA Y A.

El Presidente de la República visitó
las ruinas de Teotihuacán.
El Primer Magistrado de la Nación, que parece que se ha imput&gt;sto la loable tarea de conocer
y visitar todo lo notable que existe á los alrededores de la capital, invitó al honorable Cnerpo
Diplomático y á altos funcionarios y empleados
de la administración para visítar las ruinas de la
ciudad sagrada de los Naboas que se hallan en
las cercanías de San Juan Tectihuacán.
A las nueve de la mañana salieron los invitados en uno de los carros del tren presidencial
que se agregó al tren ordin~rio del Ferrocarril
Mexicano, y llegaron á Teotibuacán i-í las diez
de la mañana,
Entre los v·iajeros se hallaban los Excmos. señores Ministro da España, Francia, Jtali11, Bél-

I
,,.;;Af

-·~

El mar es un gran triste; sus rumore$'&lt; "'
son como un clavicordio de tristezas;
el mar á vecez finge en sus furores
un desmelenamiento de cabezas ....
El mar es un bohemio; en sus excesos
se ríe y canta, se estremece y llora.
El mar sabe de todo. . . . hasta de besos;
que lo digan los astros que enamora,
que lo digan las playas que desflora
y que lo digan esos
centenares de perlas que atesora.
El mar es un paeta; á toda! horas
altivo canta .... y al cantar sus¡:,ira.
El mar tiene por lira
·
la eternidad azul de las auroras.

¿Dónde hallar nuestra ventura?
¡Una idea me agita y á expresarla no acierto!
Ante ella siento et vago terror, el desconcierto
de aquel que sti aventura por un mar insondable.
¡,Cómo podré··deciros lo que veo de cierto?
¿Cómo podré expresar lo que es inexpresable?
El amor y la dicha demandarnos al Hado
.y somos corno el triste viajero fatigado
que busca en el desierto ur.a pepita de oro,
y sin hallarla, tórnase sombrío y extenuado,
¡sin reparar que lleva cousigo su tesoro!
¿La dicha? ¿A qué buscarla donde no ht&gt;rnos de hallarla
La vida es la materia de que habrá de forjarla,
y ya sea de arcilla 6 preciado metal,
preciso es exaltarla, y pulirla, y labrarla
hasta fundir con ella nuestro propio ideal.

El Presidente de la República en TeotihuacáQ.

�EATRALE5
Yolanda Méroe

Ha venido del bello país de Hungría; del país
azul, bañado por el Danubio, donde antaño resonó el canto seráfico de Franz Schubert, y cuya
evocación asociamos hoy á la memoria venerable
del abate Liszt, el errante propagador de la buena nueva del arte; el maestro de Wagner; el
amante apasionado y místico de la princesa de
Sayn Wittgenstein. De allá ha venido, y se llama Yolanda Méroe

La aparición de Yolanda Méroe es, en nuestros
anales artísticos, un acontecimiento único, de
aquellos que reclaman ser señalados, con letras
de oro, en marmórea lápida.
¡Qué extraña y qué divit1a mujer_!
Conocíamos á los ::olosos del piano que forman en el sexo fuerte. El arte de Paderewsky
dejó, al paso del gran a~ti_sta polaco por estas
apartadas regiones de Amer1ca, una estela transparente, diamantina, fúlgida, que no se borra
aún. Hofmann, el león del piano, grabó en nuestros oidos el císneo canto beethoviano, con tal
vigor, con tan magno sentimiento de belleza, que
años ¡:¡asarán y seguiremos escuchándolo. Todavía resuena, cándida y temblorosa, la •Pastorah
de Mozart, á la que supieron comunicar tan intima dulzura las manos de Josef Lhévinne ..... .
Pero nunca el arte de la mujer, con todo y que
recibimos la visita ya lejana de Teresa Carreño,
había gozado entre nosotros el mismo superior
prestigio que el viril. Desconfiábamos deél. Habíamos estereotipado en nue,tros labios la sonrisa escéptica al considerarlo. Teniamosle por
débil y tímido; por incapaz de hollar las cumbres
barridas por viento tempestuoso y los infiernos
de la pasión satánica, y los paraísos de las inefables a.cloraciones quiméricas.
Era menester, pues, que alguien viniera á rehabilitarlo.
Pero ¿quién seria esa Clorinda valerosa? ¿De
que mística región habría de descender la palom9: simb_ólica que vinie~a á inf?ndi~ en nuestro
ánimo bienhadada gracia? ¿Que muJ er, en suma,
qué enigmática y misteriosa mujer ecbaríase á
cuestas la piadosa tarea, embelesándonos, á
tiem~o que con la voz de su alma nos decía: •.I'"!crédulos: creed; sostenedores eternos de preJmcios, sed serenos y mirad para que tornéis á la
posesión de la inasible verdad?•

Al sugestionador nombre asóciese la figura de
quien lo lleva. La impresión física que nos da esta mujer es semejante á la impresión artística
que nos deja: es fuerte, sana y hermosa, como
una walkiria. Garras son sus manos por lo vigorosas; pero garras que atacan y que acarician;
manos que saben arrancar del teclado los gritos
de las inmensas desesperaciones con tanta facilidad como las inefables ternuras del ruego; manos que cantan, manos que suspiran, manos que
ruegan, manos que imponen, ¡sabias, admirables, apasionadas manos, fieles intérpretes de
emoción, dispensadoras amables de belleza!
A las condiciones estéticas inherentes al temperamento masculino, reune Yolanda Méroe las
peculiarísimas de su sexo. Es fuerte y sensitiva;
enérgica y tierna. Y de tan fe liz amalgama resulta una entidad excepcional, amplísima y originalísima. El desarrollo de 1~ !'"anife~~ación artística presídelo en ella un sohdo eqmhbr10. Es
Yolanda M éroe una equilibrada, una creadora
rebosante de salud. No le reclaméis la delicadeza enfermiza: pedidle, simplemente la delicadeza. No aguardéis que, enloquecida, os transmita una sensación morbosa, como personal suya. Cantará á vuestro oído el poema infinito de
las revelaciones; os invitará á penetrar, de la
mano de los inspirados, en la región toda misterio del alma humana. Pero siempre ha de ser,
en tales peregrinaciones, el brazo fuerte que os
brinCe apoyo, no la sirena que enferme con arcana solicitación.
¡Qué admirable espíritu, poseedor del tesorn
de la justa expresión, este de ~olanda M~ro~ !
Siendo, como es, personalis1ma, la pianista
húngara no desvirtúa las obras confiadas á sus

*
••

manos. Al contrario, les infunde un nuevo aliento, cálido y vibrante.-Vosotros los profanos,
que bostezábais escuchando _á Bach, venid á
t.írla; no os aburrirá la insoportable monotonia
que casi todos tienen el afán de achacar al padre de la fuga.- ¡,Y Beethoven? ¿Qué decir de
la manera nueva, de innegable originalidad, con
que Yolanda Méroe sabe tocarle?
Asistiendo á los conciertos de Yolanda Méroe,
no bien las primeras frases brotan del piano, se
tiene la íntima convicción de estar frente á
frente de una artista que ha bebido en sus propias fuentes la linfa cristalina, y que no ha ido,
á semejanza de los estériles, á saciar su sed en
oasis extraños. Podrán parecer caprichosas algunas de sus interpretaciones; caprichosamente
femeninas. Pero esa mism&lt;\ bizarría que las caracteriza, ese no sé qué de que aparecen revestidas y que las transforma,-de igual suerte
que el paisaje entrevisto por el profano con
ojos vulgares, que más tarde apareció diverso,
con el prestigio que le comumcara el artista
que lo pintó,-hace que las estimemos como cosa nueva y propia.

• ••
La amplitud de visión que como intérprete
distingue á Yolanda Méroe, se torna palpable
en cuanto vemos ir á la pianista de Bach á
Beethoven, de Chopin á los modernos.-No entraré aqui, á propósito de ella, en comparaciones
con lc,s grandes pianistas que conozco. No se
puede, no se debe comparar con nadie á Yolanda Méroe, porque ella es ella y nadie más que
ella. A unos parecerá más pintoresca que profunda; á otros más llena de harmoniosa unción
que de sentimiento clásico; á otros mfis sensitiva que analista; á otros más vibrante que !'llave, ó más suave que vibrante.. .. Pero su sJ!ueta, la silueta que de ella se imprimió en nuestra
mente al contemplarla ante el Steinway, si forma en la teoría de nuestras memorias pianísticas, pasará sola y silenciosa, apartada de las demás, con el índice t,n los labios, imponiendo silencio, como las angélicas estatuas de los sepulcros.
El maestro Campa, en una primorosa impresión critica que de Y olanda M éroe escribió, repara en que en la eminente pianista h6ngara concurren facultades que la hacen acabada intér_

pretc de Cbopin; y, generalizando, afirma que la
mujer, cuando es art isla, tiene qu&lt;' sentir, necesariamente, al gran melancólico, con intimidad
mayor que el hombre.
No ~é hasta qué punto tenga razón el autor de
«El rey poeta.• Alguna ha de sH, y de mucho
peso, conocida como es su atingencia crítica en
asuntos musicales. Por lo que á mi toca digo que,
des~ntendiéndome de las abominables interpretaciones femeninas de Chopin, de un romanticismo cá outrance,• que be tenido la desdicha de co
nocer, admiré profunda y reverentemente á la
señora Méroe en esa m6sica del enfermizo creador de los eNocturnos,• que, por sí sois, ha lle •
gado á constituir un género, al igual que los versos de Heine en poesia y las óperas de W agner
en la escena lírica.
No creo que en México se haya tocado nunca
el •Nocturno C. molh como Yolanda Méroe lo tocó. ¡ Qué caudal prodigioso de sentimiento, qué
elega'lte soltura, qué distinción! La frase salía
cristalina; los matices pianísticos tenían una suavidad, una tenuidad incomparables.-El ,Estudio• C moll del mismo autor, tantas veces oído
en nuestro~ programas de concierto, resulta nuevo, gracias á la eminente pianista. «La Polonesa• As dur, atacada con pujante bravura, resuena con virilidad masculina. ¿Y el conocido eValse, E moll, de tan graciosos arabescos, cómo
imaginarlo sentido con tan graciosa melancolía
como Yolanda Méroe lo sie11te?
El género pintoresco de Franz Liszt, tan abundante en descripciones y paisajes, tan colorido,
diriase hecho para ella. Confieso que prefiero la
impresión de armonia interior, de íntima delicadeza de las «Harmonies du ~oir,, y la de hermosa fantasía de los •Feux follets,, á la de habilidad técnica de que alardea en la Rapsodia XII,
Parafraseando el ya citado artículo del maestro Campa-como cumple hacer al cronista respecto del critico,-diré para terminar que es muy
hermoso asistir á fiestas musicales que, como las
ofrecidas por Yolanda Méroe, nos revelan á
una artista de noble y elevado sentimiento;
de sentimiento que se alza, sereno y omnipotente, por encima de las admirables prendas técnicas que adornan á la «virtuosa» húngara.
MAESE PEDRO.

_............._

En casa del Mariscal de la Noblezo.
El día 11&gt; de Febrero de todos los años, hay en
casa del que fué Mariscal de la Nobleza Eritón
Ivovitch, movimiento inhabitual. En este die,
que es el del santo del difunto, su viuda Lienbov Petrovna encarga en sufragio de f.U alma
una misa de crequiemt y después de la misa un
«Te Deum •
Todo el distrito acude fl.l funeral. Se ve allí al
nuevo Mariscal rle la Nobleza Krournov, al Presidentf' de la comi11ión de Zesusvó. Patrakov,

miembro del bufete cl&lt;'stinado /i, los asuntos dt• los
campesinos; los jueces de
paz de las dos circunscrip
ciones: el jefe del distrito
Krinolinov; los dos comisarios de polir.la, el médico
Divormlaguine, oliendo á
iodoformo; todos los gran.
des y pequeños propietarios
de los alrededores, etc. En
total, cincuenta personas.
A las doce en punto salen
todos los invitados de las
habitaciones en que están,
para reunirse en la sala.
Aunque el suelo está elfombrado y nadie produce el
menor ruido, la solemnidad
del acto hace que instintivamente todos ánden con las
puntas de los pies, balanceando los brazos.... En la
sala está todo dispuesto . .El
padre Eumene. viejecito con
su solideo de terciopelo desteñ do, se reviste de una casulla negra. El diácono Kancordico, rojo como una ce
reza , ya revestido de los hábitos , acerdotales, vuelve
suavemente las hojas de un
misal y deja en algunas de
ellas señales con pedszos de
papel En la puerta de la
antesala el sacristán Senka,
con los carrillos inflados y
los ojos saltones eociende
el ineensario La sala va
llenándose poco á poco de
una humareda transparente
y azul&amp;da y olor de incien~o.

garganta y en los párpados. El presidente de la
comisión; Marfoukine, para desechar estas impresiones de:;agradables se acerca al oído del ii;kravniu y le dice:
- Ayer tarde fuí á casa de Yvan Fiodoritcb.
Piatre y yo hicimos un gran cchelem• sin arrastrar i eh! Oiga se puso tan furiosa que se le cayeron los dientes postizos.
Pero se canta el "Recuerdo eterno," Hilskanki recoge los cirios respetuosamente. La ceremonia ha terminado. Hay un minuto de murmullos. Se cambian los sacerdotes las casullas y el
•Te Deum• se entona.
Una vez terminado, cuando el padre Eumene
se ha quitadtl las vestiduras, tosen lo• invitados
y se frotan las manos. El Marisca! habla del pobre Trifán.
- A le mesa, señores-dice suspirando la viuda
al terminar sus rezos.
Los invitados, procurando no volverse, se precipitan en el comedor. Un desayuno les espera.
La vista de este desayuno, hace creer al diácono
Kan-Kardivo, que es necesario abrir mucho los
brazos y exclamar:
-¡Colosal!.... Padre Eumene, esto recuerda
más loJ sacrificios á los dioses que una comida
para simples mortales., .. ¿Verdad?
El desayuno es, en efecto, colosal. Hay sobre
la mesa de todo lo que puede producir la flora y
la fauna; de todo h1ty, excepto bebidas espirituosas. l.ienbov Petrovna ha jurado no tener nunca
en su casa ni baraja ni alcoholes; las dos causas
principales de lll muerte de su esposo; y siguien•
do la fe de este juramento, no hay sobre los manteles más botellas que las de aceite y vinagre
como burla y suplicio á los invitados, todos bebedores y todos sedientos en aquel instante.
- Señores, sírvanse ustedes-dice la ex-Mariscala de la Nobleza.-Ustedes me dispensarán;
pero ya sahen que yo no tengo nunca vodka....
Los invitados atacan con timidez á la empanada. Se nota en el ruido de los tenedores, de los
cuchillos y de las mandíbulas'; cierta pereza, algo así como apatía. Indudahlemente alli falta
alguna cosa.
- Estoy como si hubiera perdido algo-murmura uno de los jueces al oído del otro.-No puedo
comer. Marphoukine antes de decidirse á dar un
bocado, busca durante largo tiempo el pañuelo
en sus bolsillos.
-¡Claro! Si me he dejado el pañuelo en el capote-dice con voz recia - Voy á buscarle.
Y se va á la antesala, donde están colgados
los abrigos. Vuelve al poco tiempo con los ojos
llorosos y se arroja con furia sobre los comestibles.
- ¿No le parece á usted molesto engullir así á
secas?-dice á media voz el padre Eumene -¡Vaya usted á la antesala, en mi abrigo hay una botella; pero tenga cuidado con que no suene! El
padre Eumen.e recuerda que tiene que decir una
cosa á Sanka y se dirige á la antesala.
-¡ Batianchka- le dice Divormiaguine, siguiéndole dos palabras en esc1ito.
- Ah señores-dice con petulancia Krournov qué abrigo me he comprado, de ocasión ... . Ha
ro~tado mil rublos y yo dí por él-no lo van us-

El preceptor Hilskanki que viste levita nueva muy mal ht&gt;cha va repartiendo cirios con una
bandeja niquelada.
Liebov Petrovna, ante la mesita en que está el
pastel de arroz que se hac.i para toda ceremonia,
tiene oculta la cara en el pafütelo. Hay un silencio en la sala que se interruPJpe de cuando en
cuando con alg6n suspiro. La actitud de todos
los asistente es solemne y grave ....
Comienza la ceremonia. Una etpiral de humo
azul sube del incensario y se retuerce en un rayo
oblicuo de sol. El canto, al principio rudo y ensordecedor, se torna armonioso y dulce, tan pronto como se ajustan los cantores á las condiciones
acústicas de la sala .... Todos los hr.mbres están
tristes y lúgubres; piensan en la brevedad de la
vida, en la fragilided de las vanidades humanas;
piensan en el difunto, aquel hombre corpulento
que se bebía de un trago una botella de champagne y que rompía un espejo con la cabeza.
Cuando comienzan á cantar: ''En el reposo eterno" .... y se oyen los sollozos de Lienbov Petrovna, empiezan los invitados á robullirse en
sus sitios inquietos con un pie sobre otro. Los
más impresionables sienten un cosquilleo en la
Publicamos en esta plana algunas fotografias de posses especiales de Eduardo Pastor, las cuales nos concedió con motivo de su próximo beneficio,

....

Orquesta del Conservatorio Nacional de Música, que anuncia su serie anual de conciertos bajo la dirección del Maestro Meneses,
y con la ayuda de veintidós solistas.

�tedes á. creer .... -doscientos cincuenta. ¡Ni más
ni menos!
Los invitados, en otra ocasió:i acogerían la noticia con indiferencia, pero ahor.. les asombra Y
se resisten á creerlo.
Todos á la vez, en montón, se dirigen á la antesala para ver el capote y allí lo palpan y lo examinan detenidamente basta que el criado del doctor retira con disimulo de ia antesala cinco botellas vacías., . ,
Cuando sirven el sollo, se acuerda Marferokin
ile que se ha dejado la pipa en el trineo y se va
hacia la cuadra.
Para que no se aburra por el camino va eón él
el diácono, que .casualmente tiene que ver su caballo...
En la tarde de este día, sentada en su escrito.
rio, l.ianbov Petrovna, recibe á una antigua amiga de San Petersburgo.
- Hoy como en años anteriores,-dice entre
otras c ,sas-se verificó en casa el funeral por mi
pobre marido. Han asistido todos los vecinos. ¡ Son
personas sencillas, con sus defectos, claro está,
pero todas con un gran corazón! Los he recibido
1o·mejor posible pero no les he dado, como todos
los años ni una gota de bebidas fuertes. Desde el
día que el pobre murió por abusar de ellas. cumplo el juramento que presté de introducír en 11 i
distrito la templanza y contrarrestar con ella sus
pecados. Para predicar la templanza he comenzado por implantarla en mi casa. El padre Eumene, que es entusiasta de mi proyecto, me ayuda de palabra y obra. ¡Ah! si tú supieras como me
quieren todos! El presidente de la comisión, Marfoukíne, al terminar el desayuno, me cogió la
mano, la retuvo largo rato en sus labios y moviendo la cabeza de una manera cómica, se echó
á llorar. El padre Eumene, ese delicioso viejecito, se sentó á mi lado y estuvo mucho tiempo
hablándome de algo que no he entendido, mirándome como un niño y con lágrimas en los ojos. No
comprendí lo que me decía, pero entiendo bien
los sentimientos sinceros. El ispravsnik-ese tan
guapo de que ya te he hablado en alguna de mis
cartas - quiso leerme unos versos compuestos por
él (es poeta) pero se lo impidió la emoción, perdió el equilibrio y cayó con un ataque de nervios.
¡Puedes figur'a rte mi satisfacción y al propio
tiempo mi disgusto! Por desgracia no ba terminado todo felizmente; al pobre presidente de la
reunión mensual de jueces de paz, Alalikine, que
es fuqrte y apoplético se sintió mal y tuvo que
echarse en un diván donde permaneció dos horas
sin conocimiento. Fué preciso echarla agua fría
en la cabeza. Estoy muy agradecida al doctor Divormiaguine que fué á buscar á su farmacia una
una botella de cognac con el cual humedeció los
labios del enfermo y Je friccionó las sienes, ¡gracias á esto el pobre Alalykine pudo volve1' en sí,
y le llevaron á su casa!...

..

ANTON Tcm;KHOV.

El Barranco de la Muerte
Imponente es en la noche un ejército que vivaquea bajo -el temblor de las estrellas, en el silenio de los campos, en la sombra poblada de visio-

que te devuelva la juventud y que venga otra
vez. sumisa, deseosa, la Reina de Saba.
Al conjuro de este nombre, un temblor recorrió la barba dispersa y se propagó á lo largo
del cuerpo. Volviéndose hacia el pájaro de ojos
fosforescentes, suspiró el rey:
- ¡ Ah, si pudieran volver :iquello~ ~!as. . . . •
Y súbitamente, la estancia adqmno el preterito' esplendor. Agil, el rey ajustó su cinturón
recamado de piedras. Al través de la ventana,
en toda la extensión de la colina Ophel, un,. Ju•nga caravana veíase avanzar al paso lento de los
corcovados camellos cargados de tesoros .... La
reina entró y Salomón pudo convencerse otra
vez, de que' entre cuantos presentes traíal!l ~inguna piedra tenía las claras aguar de sus OJOS,
ningún perfume el de su aliento, ninguna seda
la tersa tibieza de su piel, ninguna púrpura 12.
de sus mejillas que aunaban algo de mineral y de
frutal . . .. Las alabanzas más galanas del «Cantar de los Cantares• volvieron á florecer en sus
labios· la reina de Saba las repetía una á una
con a¡robo, lo mismo que si desgranara un collar. Otra vez, eomo antaño, un relámpago de
sensualidades los galvanizó: ocho veces des~allecieron sin descifrar el misterio de sus pupilas.
Y pasó un día, y otro día, y muchos: pasaron }os
mismos días de enerv11miento que antes hab1an
contenido el idilio; pero el rey Salomón creyó
que ni una sola gota h• b_ía destilado la cr1:ps_idra,
porque la duración del tiempo es el sent1m1ento
el que la mide.

_J
El señor Presidente recibiendo los respetos de la sociedad de temperancia el sábado último
en Chapultepec.
nes y fantasmas; en el religioso silencio de las
noches, cuando resuena tremulante de su, ño, de
frío ó de miedo al alerteo de los centinelas,
En aquella víspera del combate de Agua Santa,
dijo el alférez Cárdenas.
- Y o no duermo. Mañana tal vez·me despachen
esos pe rros. No quiero perder la última noche.
Los soldados dijeron, también que no dormirian,
y mientras unos fumaban la colilla del último cigarrillo que se habían guardado para un caso de
necesidad ex1rerna, los otros hablando y bromeando sobre la muerte limpiaban sus armas, los rifles que relucían siniestramente; afilaban hast.a
dajarlos como navajas de barbe, ía sus largos yataganes blancos con rojas vi- lumbres á la luz de
la roja llama del vivac, como una lengua sangrienta,
Parecía que había en todo el campamento, en
todas las tiendas, no el temor de la muerte sino
la alegría ccn que se espera el día de fiesta. ¿Sabían, tal vez, de seguro que iban á una conquista
de gloria para ellos y para la patria? De cuando
en cuando se interrumpían las risas de los solda
dos con el bronco resonar de los cascos de un caballo al galope. . . . Oficial, s del Estado Mayor
que iban con órdenes.
Se había tocado silencio; pero en la víspera del
combate callarse habría sido darse una muerte
anticipada. Justo era fraternizaran todos que al
fin todos eran chilenos, leones de los desiertos,
pumas de la frontera y lobos de los archipiélagos.
Había el presentimiento de la muerte y nadie
t emblaba. Unos á otros se decían sus últimas
disposiciones con voz entera y ronca, donde sólo
despuntaba un pequeño asomo de enternecimien-

Grupo de propie t arios de fonda que presentó sus quejas al señor Presidente en Chapultepec
el s ábado de la semana próxima pasada.

to al recordar á la m'adre, la lejana ruca, la patria que e,taba allá y cuya bandera, ondulando
en la apacible tranquilidad de la noche, era Cl-mO
una mano que desde la altura dejaba caer bendiciones sobre todas las hileras del campamento.
Solemne espectáculo aquel de la noche, de las
estrellas y de la tropa. Las estrellas sabían probablemente que esos Eoldados morirían al día siguiente, porque temblaban arriba como pupilas
que lloraraP. Y, con todo, aquella hermosa noche
hecha para el amor, perfumada del oasis cercano,
en medio de las calicheras, esa noche estaba triste de una misteriosa tristeza.... Ya después se
esconderían tiritando de miedo las estre llas, como
viudas, y la noche huiría como perseguida llevár:dose el_amor, e l entusiasmo ó la ira y las maldiciones, ó los suspiros y las plegarias de los fuertes guerreros. Despnés, una hora antes de romper el alba, se dió la orden de avance. Formó la
tropa y pasó delante de las fi as, á caballo, el capellán con su manta blanca como una hostia de
flor de harina, y hubo entonces algo así como un
estremecimiento que se sint·era al pasar la inmaculada sombra de Dios. Rodaron los cañones
y largamente cantaron su canción metálica las
vainas de los aceros, los sables y las espadas que
marchaban á sus desposorios con las rositas de
sangre, y un escuadrón de caballería partió en
un ligero galope á los ~errillos que estaban como
dormidos y arrebujados en su albornoz de brumas.
A las seis de la mañana se divisó de improviso
al enemigo quu avanzaba en doblado dose en un
amplio semicírculo, cortado á trechos. En la altura de las lomas con la precipitación de la sorpresa se armaban los cañones cuando ya la tromba roja empezaba devastadora ascendiendo por la
quebrada. Ni alcanzaron á disparar.
Se había peleado ya seis horas con un e ncarnizamie nto de fie ras y no se te rminaba. Hab:a
cansancio y hambre en las filas, y upa sed rabi,)t a, loca. La caballería no podía cargar en los lomajes ni en el terreno salitroso en que re~balaban los caballos.
- ¡Concluyamos! dijo el comandante.
· Las compañías de delante, reforzadas en su
ªvanee carg aron á la bayone ta por tercera vez
con un e mpuje irresistible. Al mismo tiempo un
pequeño escuadrón de Gr nad, ros se lanzó ciego
en una formidable carrera de carga, sin medir
los peligros del terreno endiablado, levantando
t rozos de cascotes que chispeaban.
Entonces se vió una cosa horrorosa. De repent e se abrió la tierra al pasn de los caballos y , stos y jinetes se precipita ron en el enorme boquerón de un barranco, en una confusión de ferretería que se quiebra, entre maldiciones y i,ufidos ...
Se ¡:;anó la batalla. P ero ¡,á qné contar los
muertos? Una victoria bien triste por cierto,
!Y qué calda aqu • lla ! . . . • . . La no he des pués!
Fueron muchc¡3 en peregrinación á ver aquel barranco de horror y de amargura. Fu ancha boca
se abría en la sombra y nada se veía e n el fondo,
nada. Y ahí se bahía sepultado el bizar ro pelotón. ¿Cuántos eran?
Habla como una desesperación cerniéndose en
aquel abismo, como las negras a las de Satanás.
Salía del antro una angustia extraña y fria que
se enroscaba como una culebra e n la garganta y
estraogulaba )QS alientos y las oraciones.
Algunos soldados y oficiales oían sollozos apag ados, una respiración fúnebre, la respiración

Sr. Lic don Francisco Albéistegui, senador al
Congreso de la Unión, t el 21 de 101
corríentes.
del horror y de la desespE:ranza¡ á veces, como
el ruido del caracol que tiene el ronco barullo de
la tempestad, parecían escuch~rse ecos de agonías estertores, oraciones fatigosas ....
L~s sold«dos, de rodillas los unos, echajos y
mirando la profundidad insondable, estaban como
petrificados, mudos, prensa~os los coraz~&gt;ne_s de
dolor humedecidas las pupilas con las lagnmas
que ~esbalaban por las mejillas dejando t-n ellas
una grieta sobre la capa de polvo.
Entonces, en aquel sitio por donde había pasado la cuadrilla de segadores que mandó la Muerte,
entre toda aquella desesperación, mientras la
bandera, allá, languidamente caía en u!1 d~elo
sobre una blanca tienda, entonces se oyo, como
si bajara de las alturas, santamente, la voz del
capellán:
.
.
- Oremos por los que muneron por la patria.•.
"Pat'!r Nostér" ....
Y todos oraron.
ANTONIO BORQUEZ-SOLAR

El rey Salomón agonizaba. Los ojos vidrio~os,
escuálida la diestra donde centelleaba e_l anillo,
la barba dispers¡i sobre el pecho que agitaba un
ronco estertor, el rey de los hebreos estaba tendido en un lecho que sustentaban cuatro testas
talladas en marfil. Una voz recóndita dijo en sus
labios, ya marchitos por la proximidad de la
muerte:
-Salid todos.
Y cuando, en silencio, los siervos abandonar!}n
la estancia, á ambos costados del lecho surgieron sendos pájaros: blanco el de la derecha ni:gro el del lado del corazón. Del caudal de sab!duría que había ido trocando por !ugaces caricias de mujeres, r estaba aún al monarca el conocimiento del lenguaje de las aves. Los cuellos
tendidos hacia su cabeza, los dos pájaros hablaron alte rnativamente:
-Jehová te hace gracia en el postrer momento: puedes pedir dos dones á cualquiera de nosotros- dijo el blanco.
.
.
- Pueties íOh Salomón! pedir todas las riquezas y todos los goces de l_a tie rra.•
- Mira nuestros plumaJes: el mio es albo como
el de la oaloma simbólica, albo como será la lana
ne! cordero pascual . . . Recuerda que puedes pedir te sea p~rdonada la muerte de tu hermano
mayor ....
- Mi, plumaje es negro como son negras y turgeñtes las vírgenes de Nubia . . . .. .
- Mi anhelo es cándido como mi plumaje.
-Soy poderoso y . soy siempre jo:--en . . . . Las
circasianas tienen 0,10s á la vez ardientes y húmedos ; las núbiles de Arabia, semejantes á Sulamita son «Huerto cerrado,, «Fuente sellada. •
-Pu'edes pedir al neg ro oájaro qut se aleje 'f _á
mí, que te lleve hasta el Señor á qmen has eng1do el t emplo.
. .,
- Puedes solicitarme, en una sola pet1c1on ,

SON DISTINTAS
La tempestad ruge y brama,
el mar sus olas encrespa,
el espacio se obscurece
y los árboles del pr!Mo, hasta el suelo se doble(gan,
A! fin termina el combate,
..J
el mar sus olas refrena,
los árboles se levantan
y el espacio azul, sereno, de nubes blancas se
~(puebla,
La tempestad en mi alma
destructora ~e presenta,
ideales, esperanzas,
ilusiones y delirios, sin hojas ni flores deja.
Son distintas tempestades
bien yo lo sé, las primeras
destruyen, pero dan vida
y las otras ¡oh! las otras, nos dejan elalmamuer(ta!

"

JUAN M. LEJSECA.

ABRIL
'-;&lt;'~-:
Vástago hermoso de una maga hechicera
con la gracia de un su•ño y la gloria de un rayo;
fresco paje rubio heraldo de mayo
el galán amante de la primavera.
Tú traes á las almas perfumes de fronda,
bajo tus sandalias florecen los huertos,
y en las solitarias tµmbas de los muertos
al pasar derramas tu cálida onda.
¡Abril luminoso! Padre de las floi:es,
Emperador ebrio de Juz y colores:
¡treinta primaveras hace que te ví!

~

EL RECUERDO

luz de la aurora. Tupida niebl-a -de indeci~iones
veló en su conciencia todo el pasado. Olvidó el
Templo. olvidó el asesinato de su hermano Adoniah olvjjó su harem, olvidó á la reina de Saba . .'.. Pero ¡ay! el dolor era todavía más profundo que los recuerdos que lo causaban, y el pico
del cuervo por más que incidió, no pudo arrancarlo. Por eso el gran rey Salomón, sufrió hasta
morir una inmensa melancolía, sin saber por
qué ....
HERNANDEZ CATA.

,&gt; ~

Sr. Lic. don Manuel Ríver~ Vázguez, nombrado
Agente del Ministe'rio..Yúblico.

Como entonces luces'jove~y garrido,
yo en esos seis lustros tanto;}Ie envejecido
que no me recuerdas, ni te ~on_ocí ! ...

.,.

J0SE ~ CARBONELL.
~Con la misma celeridad con que. antes habíase
·j
realizado la trasmutaciór., la estancia volvió á
quedar desierta, el cuerpo cadu~ol. y los dos pájaros á los bordes del lecho casi tuneral. Salomón comprendió que Satanás bahía vencido al
Angel en la decisiva_ batalla. El recuerdo lo cafcinaba: batían sus sienes los golpes de un martillo ígneo¡ más bella aún que en la realidad, la
reina de Saba llenaba en el ensueño todas sus
ansias, sin satisfac~rlas. En los mil horizontes
de su pensamiento, mil imágenes diminutas solicitábanle con los brazos, con los labios tendidos,
y cada una de las imágenes repetidas por las facetas de su imaginación, era la misma reina
eburnea, varia é inmutable, maravillosa ... . Fuego de jengibre corría por sus venas: dolor dellama que no puede consumirse á sí misma: dolor
-supremo del deseo joven prisionero en el cuerpo
ya exhausto. Y contrito, tornó á agitar los labios mie ntras su mirada sa fué á fijar rnbre el
blanco plumaje:
- ¡Te conozco!. . . . ¡Sálvame : ház !. ...
El ángel interrumpió la suplica, te ndiendo el
pico hacia Azrael, cuyos ojos rutilaban con iróni ~o brillo:
- Sólo ese- murmuró- puede hacer Jo que vas
á peoir .... ¿Por qué me deso!ste?
Girando al lado opuesto el rostro, el monar&lt;.a
calmó:
- ¡Haz que pueda olvidar .... haz que pueda
olvidar para siempre !
El pájaro terrible tendió entonces las alas, puso las garras sobre el tapiz que cubría el lecho,
arqueó el cuello, y descubriendo el dorso del rey,
hundió el corvo pico en el corazón, una vez, varias veces, basta desarraigar el recuerdo. Una
masa sanguinolenta y filiforme mancilló e l lien- Sr. don Ce lso Gaxiola Rojo, nombrado administ rador de l Hospital Ge ne ral.
zo. Los dos pájaros s e desvanecieron en la tenue

F

IAS

�UNA CARTA DE MUJER
Nunc~ sabrás cuánto me cuesta contestar á tu carta No es ue
vas~
dolorosas mem&lt;;&gt;rias: es que al fijarlas para es~ribirte, 1aig~e:ur~
cubi d·/ que. _son m emor1as de las cosas pasadas cuando mi pensamiento no
s~ a I erenc1ar e 1 recuerdo de la esperanza. De un largo amor ue vive 1
vida en.~era del amorl con sus torpe~as de niño, primero; con fogos%s arreba~
~s de Jovenes_ despues; al cabo, fatigoso, desengañado, para morir como vie JO, con cualquier pretexto más que de enfermedad de este amor sól
d
quedarnos el re_cu~rdo gue de los muertos queridos 'nos queda. Pero in p:~o~
que
no ha •nveJec1do
m ha
en nuestro
J·u vem·1 qu&lt;J
• t · te
·d
- muerto
•
.
• corazón·, un amor
•
Sm
r1s_ zas, m esenganos, I?I _cansancio, huyo de nuestro Jado, ¿cómo recordarle s1~ que el recue_rdo acar1c1e como una esperanza?
Paso . .. . ¿Para siempre? ¡Si era sólo_vida y juventud! ¿No le quedará vi-

di

NlJPGIAL

CRONICA

da para _volvl;r? i Dices que se acuerd_a de m1 ! i Como se asegura con su
risa burlona que he sido uno de los
ª!11º¡es más largos de su vida! i Ocho
d1as. una eternidad para él, que cuenta !os dí~s por l_?s amo_res. i Pobre
amiga m1a! ¿Crees seriamente que
no es don Juan tan terrible para los
hombres ni para las mujeres, €orno
pregona la fau,a escandalosa de sus
aventuras? ¿Dices que en esa ciudad no ha dado muerte á nadie ni ha
enloquecido·á ninguna muj,r? ¿Y si
al fii:ial fuera~ tú la enloquecida, y
1u digno esposo y señor, el muerto'!
No burJes con don Juan, no halagues
tu vanidad de mujer juzgando que
pue~es ~1;1millarle y ven~ar con su
hum1ll_ac!on a cuantos infelices fuimos victimas suyas. Don Juan llevi.
en su alma todas las energías del
hon:ibre Y todas las sutilezas de la
mUJPr. En su alma se ve reflejada la
nuestra como en un espejo. Quienes
fingen con él ganándote por la mano
antes de q?e tú llores, llora; ante;
d~ que le pidas celos, te da satisfacciones; antes de que tú puedas aparen_tar • un dolorcillo de cabeza, te
obligaran á velar á su cabecera toda
una noche, porque desencajado y
C&lt;;&gt;n_vulso, te dirá que ha tomado un
tos igo.
. Col? él n_o. es posi~le pr~venir queJas ni _car1, 1as, res1stenc1as ni favore~, . siempre apercibido, te desconconc1~rta, te enloquece, y en una
hora 1~ra y golpea como un rufián,
Y suspira madrigales como un trovado~, Y te acobarda, y se pastra á
tus !?les, y blasfema, y reza, y ríe
burlon, Y llora como un niño . .. . No
es un hombre no; no es un amor·
es to~o el an:ior ·.· . . Dtsde que huyó
d~ mi lado, a m1 lado está siempre,
r(val de todos mis adoradores, impidiend.0 que nn amor borre su amor
de mi me_moda. ¿Qué po&lt;frán decirme que el no me dijera? Cada uno
de los que se enamoran es sólo un
asp~ct? de Don Juan. Huye, huye
de el 81 aún es tiemoo· no le conoces, sabes quién es .. .'. Ya ves a 1
d'.1rme sus señas m" dices que ~us
OJOS son negros .... Yo estoy segura
que eran azules.
El poeta Nemesio Garcia Naranjo y la señora Evangelina Elizondo de García Naranjo.
Lampazos, N. L . 14 de ent&gt;ro de 1912.- FOT. NAPOLEON·

JACINTO BENAVENTE.

.....

En las cartas que recibo de mis amables lectoras, encuentro con frecuencia ideas en extremo
interesantes; relaciones de almas femeninas, en
donde se muestran, sin el menar ocultamiento,
todos los impulsos, todos los sentimientos, y aún
todas las debilidades del corazón de la mujer.
Pero no vayáis á pensar, queridas amigas mías,
. que en esas cartas se trata solamente d.il tema
invariable y obligado del amor: allí también se
exponen las cuestiones más diversas y las preguntas menos esperadas, como una que os citaré á continuación, pues he creído que el asunto
puede ser de interés general.
Me escribe cierta dama, madre de dos señoritas, manifestándose afligida y preocupada por la
excesiva afición de sus hijas al lujo, á la elegancia y á las ¡liversiones, lamentando el desnivel
que sufre su presupuesto con tales gastos. y temiendo, como es natural, un próximo desastre
pecuniario, porque una fortuna modesta no resiste semejantes despilfarros sin terminar totalmente, y entonces .... la miseria con todos sus
horrores, vendrá á llamará las puertas de la casa, sin que tenga un remedio para tan angustiosa situación, El trabajo pe1·sonal sería la única
defen•a en tal caso, pero, ¿aceptarían esa determinación unas jóvenes de buena sociedad, acostumbradas á tantas comodidades y que nCI saben
hacer nada para ganar el dinero y sí mucho para
mal gastarlo? ¿Cuál remedio oponer? ¿Qué aconsejarles á esas señoritas irrefledvas? .... Poco
más ó menos así decía la citada carta, y como la
contestación á ella es bastante comprometida, no
he dudado en transcribir en la presente página
unas líneas de cierta hermosa obra mística, en
la cual el autor intenta ponderar, entre otros
perjuicios, los que causa la ilimitada vanidad femenina, no sólo á cada persona particularmente,
sino al conjunto social. Dice así; "Es justo y disculpable que las mujeres jóvenes deseen agradar, pero el exceso de ese sentimiento debe r,·primirse. Acéptense los caprichos de la Moda para el uso, más no para el abuso
El mayor e!lemigo del pobre, en el corazón de
la mujer, no es la avaricia. Las damas son naturalmente compasivas y sensibles; una desgracia
cualquiera las conmueve, y cuando tienen recursos suficientes que poner al servicio de un buen
corazón, es muy raro que haya un motivo bastante poderoso para contradecir los generosos impulsos de su piedad. Sin embargo, la vanidad
corrompe el corazón de la mujer, haciéndola cruel
y egoísta. Esa pasión la obliga á consumir lo superfluo, y á veces has ta lo necesario; reprime
sus ímpetus de caridad, cuando se dispone á
abrir su bolsillo para proporcionarse la satisfacción de realizar una obra buena. Detente, insensata-le grita la vanidad- ¿qué vas á hacer?
¿No ves quP. la moda ha cambiado, y tu guardarropa necesita renovarse? ¿No sabes que dentro
de pocos días se verificará un gran bail", y pre-

ciso es qua alcances en él un señalado triunfo?
¿No comprendes que tu amiga recibirá todos los
hon,enajes, con su traje elegante ó irreprochable? ¿Querrás ser inferior á ella? ¿No ves, además eomo se acerca ya la primavera, y necesitas

de adornos ligeros y vaporosos? Detente, tus lazos están descoloridos; tus frascos de perfume se
han agotado; tus abanicos se han roto; tu chal
pierde su brillo, y tus blondas y encajes se han
desmejorado. ¡ Los pobres!. . . . son tan holgazanes, ingratos y mal educados! .... Es preciso que
guardes el dinero y pienses en tí misma.
Vencida y atemorizada con tan formidables recriminaciones, la mujer prefiere á los goces inefables de las buenas obras, los triunfos vacíos y
fugaces que no pueden hacerla feliz.''
¿Podría añadir algo más á tan conmovedores
razonamientos? Sin duda que no, y en vista de
esto, doy por contestada la carta de mi amable
desconocida lectora.

Como una deducción lógica de Jo dicho anteriormente, hablaremos ahora del lujo y riqueza,
en verdad alarmantes, que se está desplegando
en los abrigos mantos usados en la actualidad.
Ya no basta á la coquetería femenina, la elegancia de la confección,;no; l:oy es necesario gastar mucho, mucho dinero en la' ,materia prima•
que se emplea para hacer dichos mantos, ¿Sabéis,
lectoras mias, á dónde ha llegado la vanidad de
la mujer? Pues sencillamente á colocar sobre los
hombros de las damas distinguidas algunas abrigos que valen la enorme suma de trescientos mil
francos. ¿Qué os parece? Y en cuestión de pieles, las más extravagantes ideas se muestran en
nuestros días, porque ya no se llevan solamente
pieles de armiño. cibelina, zorro. oso y nutria, sino
que se ha recurrido á la original y casi salvaje
piel del tigre, del IPopardo y de la pantera, á fin
de aumentar el variado programa de los caprichos de la Moda. Sí, lectoras queridas; mirad
nuestro grabado, y allí veréis uno de los más ricos y bellos modelos de ese nuevo estilo, que es
la última palabra del «chic• en la sociedad parisiense. El citado modelo es un regio abrigo de
piel de leopardo, guarnecido en el cuello con una
ancha vuelta de zorro negro. La toca es de piel
da leopardo, adornada con un «aigrette-, de color
leonado y el manguito es de la misma piel, combinada con u ,a guarnición de zorro negro. El arte
de traba¡ar las pieles ha llegado á alcanzar: una
extraordinaria perfección, y ya se les considera
como á cu ,)quiera otra tela. Las modistas pueden, por consiguiente, crear con el armiño, la
nutria y el topo, lindos sombreros y tocas cuya
gracia no tiene I ival ni con las más bellas, formas de terciopelo, peluche ó satén. La fragilidad
de esos sombreros se reserva para esos adornos ,
pues los lbigretes,• las plumss 1defriseés,1 y las
flores de seda ó terciopelo, ponen su nota delícada y fina sobre los tonos cálidos de las pesadas pieles. No dej.ré de citará mis lectoras un
magnífico abrigo, hecho en armiño sin motas,
adornado en las orillas con una ancha franja de
piel de nutria. Otro es de satén oro viejo; guarnecido con franjas de piel de tigre; y, por último,
cierto modelo elegantísimo es de armmo
real, adornado cen un fleco de color del mismo
armiño, en las orillas del manto, del cuello y de
las mangas. La cibelina y el oso, son mu{ estimados á este respecto, y con tan suaves pieles
se hacen suntuosos abrigos,
¿No os parece, lectoras mías, que puede considerarse ya algo simbólica, la figura de una dama
elegante y fastuosa cubierta por una ri ,uíslma
piel de tigre ó de leopardo, que ha costado sumas
considerables, mientras tantos infelices se mueren de hambre? .. .. Acaso ahora sí tendrían razón los críticos que encuentran en el corazón de
las mujeres algo del temperamento felino, pues
hasta su aspecto se va asemejando al de esas
bellas fieras de los bosques cuyas pieles son tan
codiciadas.
MARGARITA.

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Hermosos modelos de estola y manguito, hechos en armiño sin motas
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guarnecidos con franjas de colas de la misma piel.

Elegante traje de baile confeccionado en satén blanco plata, adornado en la parte
inferior de la falda por una guarnición de armiño. Túnica corta de finísimo encaje negro, bordeada de arm\ño. _El cuerl!o lleva un amplio fichú de encaje de
Venecia blanco. Cmturon de satén blanco velado con tul negro.

�I

El Mundo Ilustrado

Ultimo beso
i. l'or quó riüernn~ f[abía sido en

Literatura
JULIA: Son muy hermosos los libros de que
usted me habla, pero tienen una influencia dañosa sobre los corazones jóvenes.
Después de leerá «Rafael,uGraziella, y obras
por el estilo, la vida parece tan vacía, mezquina
Y vulgar, que no vale la pena de ser estimada.
Y comienza á desearse la muerte, si no se ha de
gozar la dicha embriagadora de un grande y
romántico amor.
Esta idea hace ver insignificantes las felicidades que están á nuestro alcance, aún cuando
quizá sean mayores y más intensas que las descritas en esas novelas sentimentales. Se cuenta
de una señorita, joven, bella y rica; rodeada de
admiradores, entre los cuales se contaba alguno
muy interesante por sus cualidades morales y
fisicas; querida en extremo de las personas de su
familia y de numerosas amistades, que se lamentaba sin cesar y con amargas quejas, llamándose desdichada en todos los tonos; ¿sabe usted
por qué? . . . . pues, sencillamente, porque calificaba de vulgar y prosaica la ventura de encontrar un buen esposo, y encontraba ridículo el
desenlace del amor en el matrimonio.
Quería morirse antes de este •grosero final;»
deseaba ver muerto á su amado, primero que
darle el nombre de «marido,• y soportar las abominables escenas de la vida íntima; en fin, tanto sufrió por estas luchas de su corazón y de su
equivocado criterio, que, al cabo de algunos años
murió de anemia espiritual y corporal, consumida por la exaltación del sistema nervioso y Jos
frecuentes insomnios. En su biblioteca particular, se hallaron únicamente libros románticos y
sentimentales; ni uno solo instructivo, filosófico
ó ameno; así pues, el veneno literario de dichas
ob_ras, hizo la desgr~cia de una vida, que ese
mismo veneno marchitó.
¿Desea usted una suerte pare&lt;:ida? Creo que
no; por tanto, abandone la lectura de "sus Ji-

colores vivos, como rojo, azul fuerte ó f~esa. A
la orilla lleva un fleco tejido, de esa misma hilaza, terminando e n largas borlas.
Espero que dicho modelo será '.&lt;le s u agrndo.

Postal
VICTOR MANUEL: Agradezco á usted el envío de su linda postal, pero no es la segunda, sino la primera que tengo la honra de recibir de
quien me indica. Sin duda se equivocó usted al
decirme esto, y rectifico este error, porque m e
causaría mucha pena no haberle dado les gracias á su debido tiempo.

Sobre moda
UNA PEREZOSA: Las blusas de seda se lavan
con ,Perlina,• que es realmente una substancia
muy eficaz á ese respecto, la cual se vende en
todas las droguerías de esta capital. Pero, la
citada substancia, sólo es útil cuando se trata
de lavar telas blancas, pues las de color se destiñen bajo la influencia de esa preparación.
Me parece que su traje no necesita ninguna
reforma; se usan todavía las faldas estrechas y
los corpiños de corte japonés; acaso debe quitarle las franjas de seda opaca, substituyéndolas por piel ó terciopelo negro; sin embargo,
esta compostura no es absolutamente indispensable; y, por tanto, la simpática «perezosa» no
debe alarmarse, teniendo las dificultades de una
costura obligada, aún cuando ésta sea tan poco complicada en su ejecución. Si le doy tal consejo es. . . . para que procure vencer su habitual
negligencia, pues semejante defecto puede llegar á ser un grave motivo de futuras penas, en
el caso de que usted forme una familia. Las mujeres descuidadas y perezosas, no son capaces
de hacer feliz á un hombre, y cuando se está en
vísperas de bodas, como usted, es preciso sacudir en parte esa laxitud y repugnancia hacia el
t:abajo, porque los esposos, querida amiga, no
tienen, generalmente, la abnegación y prudencia necesarias. para sufrir las molestias que se
presentan en una casa mal ate ndida.
Perdone usted mí franqueza, y sabe que con
gusto contestaré á todas sus preguntas.

dio es buscar una ocupación que absorva todas
las facultades, y entonces, viene el descanso para e l alma. Por esto, un honrado y buen obrero
que acababa de perde r á su hijo único, decía al
terminar su pesada tarea: «no he tenido tiempo
ni de llorar á mi pequeño, porque el t•abajo es
tan rudo, que todo mi sér se ocupa en la labor.•
Cuando las manos están activas, el llanto se
detiene en los párpados ; no hay tiempo ni aún
para enjugarse !as lágrimas que corren por las
mejillas. y es preciso r;eprimir la pena. Procure
usted, mi querida amiga, distraerse de este modo, pues si se abandona á la amargura, como me
dice, y se dedica el día entero á llorar, sin hacer
otra cosa, se expone á perder la razón, mientras
su novio infiel está gozando de las delicias de un
nuevo amor.
Acepte mi consejo, y verá como pronto encuentra consuelos, y, acaso, un pretendiente más digno de usted.
MARGARITA.

Rece.ta eficaz

El Mejor de los Amigos.

Modelo
PAQUITA: Doy á usted el modelo que desea de
cubierta para mesita. Está hecha en etamina
de e &gt;lor crudo, l¡ordirla con qilaza lavable, eq

D ESCONSOLADA: No se entregue á la tristeza y
al desconsuelo, mi buena amiga; las penas del
amor no son eternas, y si usted se encuentra so•
la, sin un amigo que le ayude á sufrir, yo le indicaré uno que es fiel, fuerte y siempre leal. Ese
compañero es, el trabajo. Si, no lo dude; cuando
el corazón se siente desfallecer por algún sentimiento, y la inteligencia se halla ofuscada por la
&lt;.&gt;~s~sjóq de qna iqea lija y tenaz, el mejor reme,

EL ODOL es el primero)· el único dentífrico que
con.trarresta con, abrnl~~a seg~u.idad las cansas de la
canes dental. hsta acc1on pos1t1va que está probada
científicamente consiste en la propiedad l eculiar del
•
Odol de penetrar eil los d1entes y en las mucosas de las en,
b b , ·
ClaS que em e e e impregna
hasta cierto punto. Comprénd
1 •
·
·
ase a 1m portancia cap1tal de

esta nueva y peculiarísima acción. Mientras que
todos los demás medios
usados para limpiar la
boca y la dentadurai sólo
obran duranw los pocos
momentos que se empJean
en esa operación, el Odol deja en las mucosas y en
las muelas picadas un depósito antiséptico cuya aoción dura horas enteras. Así se logra una acción antiséptica continua, que limpiará seguramente la dentadura de todo germen infecciorn hasta en las más
pequeñas hendeduras. Claro está, pues, que las personas que se lavan diariamente la boca oon el Odol protf gen con toda seguridad su dentadura contra la caries.

,•í;i, t·aPrii e n el negro nbismo ,l e Ja

LILI: Use con frecue ncia la siguiente fórmula, á fin de que s u t ez se suavize y adquiera un
hermoso color blanco pálido: Glicerulado de almidón, diez gramos; borax, cinco gramos, y lanolina, veinte gramos. Se pone sobre el rostro
esta mezcla todas las noches, antes de acostarse, y al día siguiente se lava el cutis con agua
tibia, aplicándose después, polvo de talco baratado.
Con este procedimiento, alcanzará usted muy
pronto el fin que desea, y su piel se rá tan suave
como un pétalo de rosa.

bros preferidos,'' porque sin duda la están haciendo infeliz, como se deduce del estilo triste y
desanimado de su carta.

una noche ilc invierno, en ll'l&gt;l dr
esas noeh?s C;l que la lluvia, " 1 ~il•
bar del viento, el canto apa~a,1-J ele
uu vendedor ponen una melan•.'o:ía
malhumoracla eu las almas. C\l él
ni Maragarita, su amante, potlían
dormir. De pronto una duela Je
asaltó. Ilabía creíd~ verla en el
'' centro''
confundida entre la
multitud y al ser i nterroga-la ell:t
respondió con un amargo gesto &lt;l,~
enojo. Aquella chispa provo,ió taa
g1'3ncle i ncendio que esos dos ~eres que tanto se habían querido a&lt;&gt;
volverían á juntarse más en la vi·
cla.
Fué una ruptura ranclente, &lt;lP
esas que dejan una alma herida ¡,a·
ra toda la existeneia. De la$ '[lt1l&lt;1·
bras leves, do los u !trajes que s:,
perdonan pasaron á las palabra;;
gruesas, duras· como una peclrad.1
y onc no tienen olvido.
· J~ué lo irreparable.
De parte ele ella hubo sin emb:ir •
go, tentativas i mplorantes, clema,,·
dns lrnmildes rlc perdón, ab-,ol11ci•í1,
d(~ rulpa~ y promesas ele esclanLcl.
P ern él pe1·maueció sereno, ele pie
sobre su rC'solneión incontrarresta•
hle.
Tfa11 pasado ya cwis años y el
rlortor Viana lee la úlhima ca, t:i
de 1\fargarita . I,n h:t traíclo el P,,·
neo ilel rlírt antes y annutia ana
rles,•s1wr :wión sin límites. ".E:s 1111
íiltim:i 8Í1 plie:1. Si 110 me oyes, si
1111• :, hn ndonas p,ira siC'mprc, I&lt;' de·

I

Traje_ de media .e~_tación llegado ultimamente de
Par1s en prev¡s19n qe la Prjmavera próxima,

&lt;·allc y ,le la disolución . ¡ M:e pc1
tlonas1 Volveremos á renovar nucs·
trn vi,la ele ayer, nuestros cariño,
y nuestras penas comunes, aque. lJs
que llorítbamos juntos en las hr·
clrs &lt;fo pólvora y ele amargur a ...
Seré otra vez la compañera de ~os
sncííos, Ja que viajaré contigo en
un mismo rayo ele luna por el mnJ·
,lo ele tus fantasía . Despertarnmo,
nu estros viejos besos queridos, y
c·omo uua r onda ele an1or surgirán
,le nuevo ,~ nuestra poderosa &lt;!\7 0·
&lt;·11&lt;' ión. Sufriré, sufrirás y confundirlos c11 nuestros comnnes clolo:,·s
licbe1·cmos nuestras lágrimas miráuclonos á los ojos. iNo sientes ::i
nostalgia ele nuestras cenas, d~
nuestros cantos noct.irnos, c1e nues·
trns alegres excursiones campc~trns en las cuales me coron1.1 b.1s
ron sangrientas a mapolas'/ Yo t,w
go la sed ele aquellos días, y creo
que me consolaría hasta el terror
de nuestras nuevas cliisputas: tan
u niela estoy á tí y tanto te amo ...
Sob1·e mi pecho puedes descansar
todavía, por muchos años, tu ra·
beza desconsolada y ardiente d••
solital'io. 1No sabes qué ruina de
amores y ternuras es mi pobre co·
razón que ha sufrido tanto!'' ....
Viana arrojó la carta sobr~ su
mesa de trabajo y se quedó mecli•
tahundo. Después alzó los hom urc,s
y salió á la calle dispuesto á dej,,1·
una vez más sin contestación ~sv&lt;
lamentos.
Bien pronto iba á tener ocaoióu
,le arrepentirse. Una semana cle;pués, Marganita, surgida ele ia.;
sombras, ele la nada, reinaba eu ~¡
mundo alegre y fantasista ele Sa.,tiago. Volvía muy bella, ru!.iia co•
mo una icliosa y aleg1·e como u:,:1
bacante. Su vida debía ser la J~
todas esas estrellas filan tes 11 uc
pasan, brillan, y mueren en el az 11
misterioso del cielo. i Pero esta vez
con qué fnrgo, con qué seilucc1ó ,
fulguraba sobre los que seguían ¡;•1
earro de triunfo !
Mortifi cado por esta visión obsediante que salla á su paso adoa•
,le qniera que él iba, el doctor Via11:1
si,1ti,í acrecentarse horribie•

...
mente sn odio. Experimentaba c1~.
seos ele destrozar á. aquella mnj&lt;',
que minaba sobre todos y que rlu•
rante ci nco años había sido !,c1. ci,•r•
va humilde de sus caprichos.
Entonces le tocó á. él el bru(I.
E sa hora llega siempre.
El orgulloso, el amo, el fabo ;1eclia ahora perdón. Y esta V'lZ N.1
:Margarita la que diariament:i re·

cibía ele Viana nna carta suplir::n •
tr, rlolicnte.
'' De nuestra pasada vida c,,.u •
tos recuerdos tengo en el alma, clPc·íale. ¡'l'o&lt;los lloran el entro de mi!
No soy el hombre ele otrn veces. :Mis energías muertas f. H Ja
n1orfiua sólo me clan fuerzas par.1
llorar el bien que perdí, á ml di.:1 ce 1Iaragarita. Ven. iNo van ú

golpear á tus puert:\S las mr,m,wi ,,
,le nuestros buenos días•"
Abatido por el clolor el rloe t,w
Yiana llrgó hasta ella. •r,r. irron
ambos nua escena terrible que eon•
cluyó en uu juramento :
-Te he de odiar, Je elijo el cloctor, lrnsta más allá ele la tumba.
E sta fatídica expresión iba ít toncr con el ti&lt;'mpo una confirma•

IS .Y~'domM aristócr~ta~. ~ j¡ mejor preparación;entre todil5 ~~ de su1:lase,

~ ~ ·c~JMtf§J~IR&amp;7A\IR• ll=ll. &lt;t~lJtrrll3' ~,,.
·one~, Sarpullido
· . Suaviza.
leComunica

DEPÓSITO 61::NERAL'

ilo5é ··.

¡.

�SON MICROBIOS

El Mundo Ilustrado

. Huéspedes inconvenientes.

abr.ió la fosa y extrajo el cadárnr.
L a luaa dió de pronto sobre el ros·
tro níveo, sob,re In cabellera de o·o.
Impulsado por el odio Yiaua fué
á golpear la pálida mejilla. P c:1 '.l
allá adentro, en sus entrañas, la
,·oz del corazón Je contuvo. :Miró
la faz dormida ele su ex•amante, su
boca confiada v serena de muP.rta
que ha a mado· mucho y ha sufrido
sin J)l'Otesta. ~Iiró su ancho se,;o,
su busto e nérgico de mujer ena:n,·
rada
v débilmente, tímidamr,utc
lernntó. con sus decfos los plir:&gt;a·
dos del cadáYer.
Y a q uella mirada azul, ya m •.t ill'·
t a, 1., recordó de pronto to:10 el
pasado. Toda su vida apareció re•
pent inamente constelada en aqu¿•
llas pupilas frías que tanto le ha·
bían am a do y en las euales había
,·isto florecei tantas lágrimas. Rr•
cordó la YOz doliente de Margar ita,
sus a demanes de tó1-tola qu e arrn•
lla y aquel confiado r eír de su,
labios ca riñosos. P enetrado de ter·
nnra, un gido de nuevo por el amor,

N10guna persona tendría la temeridad de cultivar plantas venenosas en
eu jardín ni da h cilitar cartuchos de dinamita á eus niños para servir de j u
gaete1. Por supuesto que n6. Y, sin embargo, muchas personas permi,irAn
que o.t.ros v~nenoe tanto 6 más peligrosos, se hospeden en su sangre 6 en la de
11us h1¡os, sm ocuparse de tal cosa. De repente esos huéspedes inconvenientes
ab~an de 1~ hospitalidad y el resaltado ee /a fiebre lenta y aiotante 6 la peet~ac16n nerviosa, 6 aoaso el funesto Mal de Bngbt conaue sufrimientos correspond1en~e1. Asf como ~sas pera.onas .arrancarían de cuajo la, plantas venenosos
Y evitarían la fulmmante d111am1ta, deberían bu~car los medios de libertarse
de las impurezas de la sangre que ofrecen peligros igualmente inminentl's.
. No hay r.iz6u por q f1lé personas aún entradas en ai'ios, no posean todo el
vigor. y la fuerza de la juventud en vez de sentirse reumáticas nervfo.
sas, i!ritables é i!}clioa?ae á molestarse é inquietarse por cualquier simple•
za. Elrmfneee el ácido únco de la sangce y hágase que los 111ñooes desempeflen
bien sus foocioneP. La siguiente prercripción es insuperable para el objeto.
Extracto Coll!puesto Ve~etal Arvelina .... 15 gramo,
Jarabe Compuesto de H1pofosfitos ... .. ... 45 gramos
Ja.abe compuesto de Zarzaparrilla . . .. . . 60 gramos.
En cu_alquier farmacia 6 botica bien surtida se venden estos ingredientes y uno mismo los mezcla en su casa para temar una cucharadita de la mez•
cla desJ&gt;ués de cada comida. Sacóda1e la botella antes de tomar la dósis.
ei ón criminal. Una mañana la ,!c.;- ,
E nterráronla en una pobr e fosct
dichada mujer amaneció mu~rta
y allí querló olvidada parn sie,11•
Ln mató un dolor, un desengdiio,
pre como el más humilde de los des

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DESVANECIDA.
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ir los mejores
es ul tados.
'se nse únia me nte
uias V ic-

el famoso pe
i to V ic to

COMPLETO
EXC I TO AL FI N.
Doble barba desvanecida.
:n los dos meses pasados, mas de doscientas mil
Sedoras han pédldo una copla de mi lnterésante librito titulado: "REDUCCION
DE GORDURA SINUSAR DROGAS." No es esto la évldencla
de su gran valor?

~===~

Mandaré l usted este librito gratis en EspañoL
EL PLACER DE VIVIR ES LA HERENCIA DE
LOS DELGADOS. ERA YO GORDA, y
LO SE MUY BIEN.
Mis a m igas caritativas decían "obesidad; "

otras al hablar de mi decían: está muy gorda, pero
yo sé muy bien que yo era un bulto pesado. No

era yo feliz-Usted t ampoco, si esta dém asiado
gorda. Para r educir su peso es ménester conocer
la causa que lo ocasiona.
ENCONTRE LA CAUSA. LO DEMAS FUE
COSA MUY FACIL.
Pero nüentras, ensayé todo cuanto me p arecio
raso n a ble, y hasta lo que no lo era.
Mi estado d e gordura me tenia enloquecida,

disgustada. Todo Jo que tuve que hacer fué

remover la causa, y juro que por mi sencillo
método, sin drogas. médicinas, penosos ejercicios
6 constante a yuno. he rE:ducido mi peso de 37
libras. en cinco semanas. y que puedo y garantizo
hacer lo mismo para u~-ted. No uso médicina de
ninguna clase 6 ingredientes sin va.lor , untados
en el cuerpo, solo u n simple tratamiento caséro;
~1asta un niño lo puede usar sin péligro. Por
medio de este maravilloso tratamiento caséro, obtuve resultado. porque encontré el verdadéro

remedio. Puedo ahora llegar hasta la cima del

cerro mas alto. como P ikes Peak, con facilidad.
No podia hacer esto antes de haberme quitado 37
libras de mi gran peso. Si se interésa por s u
propia felicidad, su salud y su ap!l,riencio., me
permitira de enséñarle como puede Usted r éducir
su peso por un m édio natural. Re mandado
i mprim ir u n librito para Usted, titulado:
"Reducclon de la Gordura sin Drogas," que le
enviaré sin costo alguno, para q ue conosca m i
método y p uéda permanentemente r educir su

exceso de gordura, como lo desea, hasta 70 libras,

sin cansados ejercicios, ayunos, drogasó medicinas.

Mande p edir mi librito, en E spadol " R educcion
de gordura sin drogas!" No le cuesta mas que

pedirlo, y yo tendré sumo placer en remitírselo
por el corréo franco de porte.
Sir vanse escribir 1u ego, para que en el proximo

corréo. Madam Hamilton, Je puéda remitir Jo
que ofréce mandar gratis, para que cuanto antes
puedan desvanécer su gordura.
Hé encontrado que el mejor modo de conocer y

apreciar la felicidad es de participarla :\ otras,
M uy sinceramente su a miga,

'

ar·aso aqnclla vida de esclani ú,r•
znda del placer que por tan lar~•&gt;
t irmpo había llevado.

El aspecto grasoso del cutlt&lt;.
Desaparece lnstant:tneamente c on CREME de LUXE, que no contiene grasa n
hace crecer vellos en el rostro.
•
Quit a las arrugas en pQCO t leml)O, Suaviza.,
bla.nfJuea y embellece el rostro, el ene•
llo, el busto, los brazos y l as manos,
Deleita la piel prol)Orclonándol e el delicioso &amp;roma de.l as lilas. Pídase l&amp; '·JJ!gle·
ne del Cut is" ,rr&amp;tls.
INTEBN.A..OIONAL T OILE T CQ.
.Phllad..Johla, l'a., U , S A,
Depósitos : .J. L&amp;b&amp;dle Sucs. y Cfa., y
ollt1nnsen Félix l' Cín. ~léxico.

1

1

pojos lnuuanos. Pero un ojo avjzor
había v:isto el sitio en que l:i de;ja rou y ese era el del doctor Vi,i n~.
qne iba /i cumplir su juraroer.to.
Con sus prop ias ma nos, en la u.•.
che, arañalldo rudamente el snelo,

•.. , ....,..._.........,

mu, •conom ·

.

v •'º""'°mol

..
.

llEL

REUMATISMO?
EL DR. MUNYON NIEGA
LA TEORIA
DE

La completa
Escena del Jardín de
"Faust" en los
Discos Victor
La más sublime escena de
ópera cantada por los artistas más
eminentes del mundo.
La tierna belleza de la música de
Gounod ha extasiado y atraído la atención de millones de personas durante los cincuenta años
desde su primera producción.
·

LA CAUSA

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New York.- De Neuflltzo y Cía .• New York.- 1\luUer, Scban y Cía., New Yor k.-Nat'lonal
Clty Bank, New York.- Flrst. Natlonal Bauk, Chlc&amp;eo.-Gulllermo Voe el y Cía.

ESTA TERRIBLE ENFERMEDAD.
" El ácido úrico en la sangre es lo
q ue c a nsa el reumatismo," dice el
do: tor Monvon , el acaudalado filá~tropo y cientista que cree que. Méx~co está en vísperas de una ep1dem1a
d e reumdismo. " Yo no pretendo ser
e l único cono.:edor de esta enferme•
d ad ," continua el Dr. Mnyon-~ero
en tanto cuanto mi vasta experienc ia internacional de 25 años me ha
enseñ•do, yo no creo en la nneya
teoría europea de que el reumatismo lo causan los microbios."
•·El reumatismo es una de las enf ermedades más comunes y por des•
g racia mnv gener~liz~d.a en ~é~ico.
El reuantismo princ1p1a casi siemp re por una simple indigestión~ estreñimiento. En verdad yo casi podría crear un axioma y decir queja•
mis h1 existido persona alguna con
su estómago y sns intestinos en perfecto estado, que sofriera de renmatisino. "
•'Cuando el estómago está sano Y
limpio, cuando los riñones Y. el hígado desempeñan bien sns fu1;1cione~ de
eliminación. h sangre es ne~ y v1go•
rosa v proporciona.al organis~o los
elementos que sostienen su existencia saludable,"
" La mayoría de las enfermedades
son imposibles cuando la sangre i:s
pnra¡ en cambio un estómago descn_i·
dado ó fatigado por malos y excesivos alimentos se infhma y se cubre
de,'mncosidades catarrales¡ entonces
l as comidas fermentan, se descomponen, envenenan la sangre }'. ésta en
se.l(t1ida afecta todo el organismo¡ los
riñ ones y el hígad~ .se. obstruyen¡
principian el estren1m1ento Y los
gnes en el estómago, causando dolor de cabeza, desvanecimientos y
nn malestar general¡ se forman el
ácido úrico y los depósitos como de
yeso en las coyunturas. El enfermo
que al principio sólo tenia una a fee·
c,ón edomacal, se siente atacado de
un tormentoso reumatismo.
.
" Millares de pacientes renmáhc&lt;&gt;s
de México, que han usado el ~eme•
dio de Munyon para el reumahswo,
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..\1 otl'O rlía el sepulturero ,·n·
contró el ca(láYer á flor de tiern.
-Yerclacleramente, dijo tle pi.?
:rnte él, hay muertos qne no ~••
1·esuleYeu á morir. Son los que l,aa
sufrido. los que han llorado -n,·
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cte., con el extracto. , tlézclese en una masa
de espesor m ediano y cuézase inmediatamente
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sofocación, opresión, palpitaciones al corazón, dolores al
estómago, vientre y espaldas,.vómitos, ,e,c:trenimlento, al- -- -~ - ternando kveces con·diarret,· el·enfermo se altera con facilidad, está'febrll-á veces, se irrita por la menor causa, evita
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REUMATISMO agudo y crónico, la GOTA, el ARTRITISMO y la CIATICA. se· elimina
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Todo tiende á i dealizarse; nos vamos haciendo cada vez más espirituales, menos groseros. A }a peaada
litera de los viaj es antiguos sustituyó fa diligencia con su alegre cas.cab.eleo de mulas y cantos del ma,yoral, de la que quedan toda vía algunos r,estos en los ipueblos l16rridos de
E x t remadura 'Y Andalucía; per o vino el f,errocar.ril ,á desterraTlas casi
1&gt;or completo, y las modernas locomotoras Oompound, panzudas y chatas, ti enen la majestad de Io grande 'Y de lo sublirme, y corriendo con
velocidad pasmosa, p!lreeen p r otestar de las distancias. Y llegó des•
pués el automóvH con su olor de ga·
solina, que sólo es p.estiJent,e para el
pobre peatón ; pero es,tos medios lo·
-comotivos no se habían aún libra-do
ele la acción de la gra,vedacl; de la
fuerza ,a tractiva de la tierra -q ue, como una mujer cr e.puscular, avara de
las caricias de su amanta, continuaba reteniendo sobre su superfici,a a l
ñ o!Jl!bTe y é;,¡te quiso volar y voló cou
el aeroplano. Las mujeres han sustituíclo los pesados refajos, qu-e daban á sus cuerpos la apar iencia de
uu saco de patatas, por esos vestidos
1igeros y li ,·ianos que se ciñen á sus
carnes de rosa moldeando sus cur,·as.
En los ])rimeros albores ele la eh·ilizaclón. la mat.eria era algo bruto,
tosco; era el viento i mpetuoso que
~oplaba las velas ele un naYío; •e ra
e,l agua que golpeaba las paletas ele
una rue.da ; fué después el ,·a por, qu(l
atravesanelo los conductos tubulares
ele una locomotora-inte.tinos ele!
Yientre ele una oueya cisilizaciónempuja.ba bielas -:,• émbolos y hacía
correr los gi-ancles expr6'3os, donde
pasaban su "spleen" por el mundo
los que huyen ele las tristezas ele
este mundo; y ele la cla,s e bajaYiento agua-pasó á ser algo bur¡:ne,a-Yapor;-más tarde, con h
roDquista ele la ele.citricidad, se ar i3·.Mratizó v fué corriente. sutil é inYisible, q{1e lleYaba en sus entrañas.
al tr aYés &lt;le un alambr,e . la ,·i,bra•
ción del pensamiento. y entonces
&lt;ireímos que era imposible espiritualizarla más y algunas es.cribierou
sob1'1;l las columnas ele Héreules de
la Ciencia un nua\'O "Xon plus ul tra". triunfan~e ~- glorioso; pero
R oentgen, con sus rn:·06 X. demostró
que la materia, además el.e loi, estados sólido, Jí.quiclo :· gaseoso, tenia
un ntu~,·o estado: el estado "radiante · ' v las rafüacion-e s R oentgen hicie~on pe1·mea,bles á la luz,
cuenpos que eran opac&lt;&gt;s, sin o ojos
i mperfectos, )' se "vieron" al tra ·
Yés ele una pantalla fluodescente ele
platinorianuro (le bario. enerpos que
per manecían en las sombras, y los
ari,t,otélicos. en sn afán ·de dar conclicioue, sustanciales á las rosas
má,s abstractas v ele atribuir á to·
&lt;la cualiclacl un ·' 'sustratum' ' . temblarían al conocer este cuarto es·
tado ele la materia.
'' L a ciencia &lt;le a ver estaba fun•
dada ·en la e:ernida&lt;Í ele la materia.
Ja ele mañana tenclrá sus bases en
la desintegración ele la m isma". elijo GustaYo Le Bon con proféticas
palabras de Iluminado en la con-

f.ereocia que clió en Ostencle en Agosto de 1907. y se va desioteg.ranclo
por la disociación continua de los
atomos que la forman, ponque la
'na,teria carnee Je cualidades abstractas.
l::ie dice, -e n efecto, q110 la materia es "extensa", y, sin embargo,
del mismo modo que se concibe el
espacio en abstracto se puede, .recíproca,merute, hacer variar la extensión de los cuerpos-proporciones de
materia según la deñnieión clási ca
-haciéndoles ,c ambiar de estado. Su
cualidad de ser "im,penetrable"
,también desaparece al co.nsider:aT las
leyes ele la comprensibilidad, y el
átomo es ele tan infinitesimal volumen que. según Gauilin, se necesitarian '' closci,erntos cincue11ta millones ele años" para contar los Momos contenidos en una cabeza de
alfiler, suponiendo que se encontrar a
á razón ele '' mil millones por segun do"; lo que oeaure es que esbán animados de una Y,elociclad tan enorme
que si su movimiento desapar eciera,
la mater ia clesaipareeería ta.mbién,
des,·aneciénclose en el éter. Buena

de

NAFÉ
LANGRENI
contra

la Tos, el Catarro
laBronqui ·

prneba de que Ja rigidez ele la mat eria depende de la rapidez rotaiti'"ª ele sus elementos son las experiencias Jlenclas á efscto en las fábricas hidroeléctricas, ,que ·han demostrado que nna columna líquida de
'',d os centímetros solamente d:e diámetro' ', cayendo desde '',quinientos
metl'os de altura'', no puede ser
atra\·esacla por un sablazo; el saWe
lanzado con fuerza sobre la vena
líqni rla retrocede como si chocara
con un :rozo de gran ito, ele modo que
la materia. que pare&lt;le la .más p:tá.stica representación ele la estabilidad, no existe sino gracias al movimiento y no creáis que es ésta una
ing-eniosa refutaeión á la elemostraeión que ele la inexistencia del mo, ·imiento hizo el sofista griego Zenóu ele E lea ¡ y aun•q ue haya cuerpos ele una extraordinaria ri!!idez
aparente co.mo, el hierro, por :jemplo, es tan solo porque representa
un estado ele equil~brio entre su
ene_rgía interior y las energías extenores-tempe1'atura, p resión, etc.que le rodean, y es tan extr aordinarirumente sensiible l a materia
que
basta la influencia de un neyo de
l uz ele una pequeñísima intensidad
sobre un hilo ele platino muy delgada p ara obtener una reacción.

j
j

�--·
L

EIXIR ~TOMACAL
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de Sáiz de Carlos
Hace quince anos dl.mos A conocer esta especlalldad farmacéutica A los médicos y hoy lo recetan en las cinco partes del mundo, porque es el tratamiento mAs racional y seg.uro para la curación de las enfermedades del ESTOMAGO
é INTESTINOS, aunque tengan una ant•l!Üejad de treinta
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suq efedos quitar el DOLOR y todas las mv le~tlas de la
DIGESTION, ABRIR EL APETITO Y AYUDAR LAS DIGESTIONES, TONIFICAR EL APARATO DIGEST IVO y laeconomla en general. put-s el enfermo COME MAS, DIG IE
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cldo y de uso general en las cinco partes del mundo, para
las enfermedades del aparato digestivo.

SAIZ DE CARLOS. Cura la
NEURASTENIA y afeccione~ nerviosas, siendo el mejor ro;,11co paia curar el RAQUITISMO, recetAndolo los médicos en cuantos casos estAn Indicados el aceite de bacalao y emulsiones con hlpolosfltos, tomándolo loo; nlnos con verdadero placer, á los que
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VIGORIZADOR Y ANTlSEPTICO gastrointestinal.

l

0

SAIZ DE CARLOS. Cura
el CATARRO bronquial
agudo y crónico la TOS, la TISIS y ENFERMEDADES DEL
Pt:CHO, produciendo los siguientes electos: la nutrlc1óo se
acelera, ba1&gt;1endo aumento de peso; los esputos, disnea y
liebre dlsmmqyeu; la tos cesa y aumentan las fuerzas y el
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Con ' frecuencia muchos enfermos del aparato digestivo ,
aun~ue no todos, presentan el siguiente cuadro de sin·
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mle~o y tristeza después de las comidas, eructos agrios ,
gases, pirosis, vahldos, pesadez de cabeza, ruido de oldos,
sofocación, opresión, palpitaciones al corazón, dolores al
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el trato social, teniendo por la noche ensuenos, suef!o
agitado y respiración dificil.

SAIZ DE CARLOS. Cura el
REUMATIS!'\\0 agudo y crónico, la GOTA, el ARTRITISMO y la CIATICA. Se elimina
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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