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                  <text>Tomo l.

Núm. 6.

México, 11 de Febrero de 1912.

U DO
DO
.

.

BELLEZA MEXICANA. SlUTA. ELENA ERKENBEK.

q&amp; .

��~-.

T-RAPHAEL

CREME ,.SIMON

Vino fortificante, digestivo, tónico, reconstituyente, de sabor
excelente, mas eficaz para las personas debilitadas que los
ferruginosos y las quinas. Conservado por el método de
M. Pasteur. Prescribese en las molestias del estómago. l.a
clorosis, la anemia y las convalecencias; este vino se recomienda á las personas de edad, á las mujeres, jóvenes y á loa niños.

El único VINO auténtico de
S. RAPHAEL, el solo que tiene el derecho de lla.ma.rse así, el solo
que es legitimo y de que se hace mención en el formulario del
Profesor BOUCHA ROA T es el de M'• CLEMEHT y C1• de Valence
(Drñme, Francia). -.Cada Botella. lleva. la marca de la. Unidn de
10. Fabricantes y en Jl pescuezo un medallón anunciando el
" CLETE.AS '', - Los demas son groseras y peligrosas talsitJ.ca.ciones.

La

AVISO MUY IMPORTANTE. -

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Inve11lada en 1860, es la más antigua y queda superior
á todas las imitaciones que si, éxuo ha hecho aparecer.

POLVO

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ARROZ SIIIION
SIN

JABÓN

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PLASTOS POROSOS
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CREME SIIIION

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Para Dolor de Espalda

Los Dolores de Costado

el h'mpiaslo Allcock no tiene ri nil.
Rovu,,ccc las Espaldus IJébiles como

se alivia n r(lpidamc ntc con (•l Emplasto
.Allcock , y al mismo tiempo se fortalece

ni11~(111

ú t.ro remt.-dio.

Manantialea
del Estado
Francés.

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El Remedio Externo
Mejor del Mundo.

no lo hace

PARIS.

el costado devol vié11dolc su vigor.

El emplasto Allcock es el original y genuino emplasto
poroso. Es un remedio de eficacia probada que se vende
en todas !as boticas el} cualquier parte del mundo ciYilizado.

Aplíquese en la parte donde se sienta dolor.
undada 1752

Píldoras
de Brandreth
P,wi/icador de sangre Tónico.
El Gnm
la
y
Para el Estreñimiento, Biliosidad, Dolor de Cabeza,
Vahídos, Indiges lión, etc. - Puramente Vef!'elales.

- :\Ja r i¡,osn .

m ai

ip(l•H .

alma de una muerta 1os~1,
r cifié r e nu' t 11 -.pe~ar ....
¿ Cuál I u pr11a doloro a ,
m~ni pn..:a ra n doro.-;a !
¿ P or qué 1:0 quier e~ Yoiar?
- ¿ c\ O lo "1he,. t ro,aclor?
¡E..¡ n11 _\· g ra i~de m i dolor !
:\lira la, fl ores cae r ....
0

]t au pt&gt;1·,l i,l o ,u color.
)fu ri cron para el a mor:
¡~o \·oh·e1ú11 á nac:t.~r !
Tron1&lt;lor. á ¿ qu5 Yolar?

si ~-a no porlré 1d1:ir
&lt;le la flor l:1 1il':1 mi.'!.
Y no esruc ha ré el cantar

91

Enf•at;:;:. del
del E1tómagO.

VICHY·ttAT

la caución c na mora&lt;la
&lt;."!e tn i am ante ('I r u iseñor ....
:\[arirosa ,1ha ndonau a,
&lt;le ~u amor muere Ol \'i tlatla....
¡ .\ qué volar. t ro ,·a uor ?
- :'lf:Hi posa . 1w c ,·as flores
te briuua rá..- sus colores ;
la fonta na te ,·en't ;
ca ntúnclote sus amorc~
v oh·erán los ru iseiiores.
La p rima v er a \'endl'á.
---Yoh·crá l a p rimav,c ra
de la \' ida mcusajcrn ....
¡Tú lo u iceR, ti'ornd or'
l'a ra mí s e1:1 &lt;1uimcra :
por mí pasar[i ligera,
como ha 11asatlo el a mor.

&lt;le la f u,,nte. al ll e namar

Santiago MONTOTO.

su linfa por el YC1gcl.

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246 Y EN GUAY o~. SON , PL ZA 13 DE· IU 10.

UN CAMBIO
equhativo. Incucstionablemente
se realizan fuertes sumas de dinero por las especulaciones más
sencillas; pero las grandes fortunas proceden de los negocios
legítimos y de buena fé, en
que los efectos proporcionados
valen el precio pagado. Ciertos
afamados hombres de negocios
han acumulado sus millones enteramente de esta man.era. Exactos y fieles en todo contrato ó
compromiso, gozan de la confianza del público y dominan
un comercio que no pueden al•
canzar los competidores tramposos y de mala fé. A lo largo no
paga engafiar á otros. Un farsant.: p~1ede anunciarse con un
ruido semejante al sonido de mil
· cornetas, pero pronto se le llega
á. conocer. Los fabricantes de la
. PREPARACION de WAMPOLE
siempre han obrado bajo principios muy distintos. Antes de
ofrecerla al público, se cercioraron perfectamente de sus méritos
y solo entonces permitieron que
su nombre se diera á. la estampa.
Al público se le aseguraron los
resultados, y encontró que lo dicho era la verdad. Hoy la gente
le tiene fé como la tiene el!. la
palabra de un amigo probado y
de toda confianza. Es tan sabrosa como la miel y contiene todos
los principios nutritivos y curativos del Aceite de Hígado de
Bacalao Puro, con Jarabe de Hipofosfitos, Extractos de Malta y
Cerezo Silvestre. Ayuda á la digestión, arroja las Impurezas de
la Sangre y cura la .Anemia, Escrófula, Debilidad, Linfatismo,
Tísis, y todas las Enfermedade11
Demacrantes. "El Dr. Ramon
Macias, Profesor en la Escuela
Nacional de Medicina de México,
dice: He usado la Preparación de
Wampole con buenos rnsultados
y la seguiré aplicando com&lt;' eficaz para enfermedades del pecho
y de loa nervios." El desenga
flo es imposible. En las Boticas.

gen María, (Nuestra Señora ,'e
L ourdes) . Santos Desiderio Ob.
Mártir y Severiuo Abau.-Oficio .v
m isa de la Domínica : rito qer:1do·
ble y ornamento morado; se conmemor a la octava de San Fel ipe de
J esús.-Se t r anslada nuestra Seño•
ra de L ourdes al dia 19.-El Evangelio nos recuerda la parábola i! t&gt;l
sembrador.-Función en el Colegio
d e Niñas.-E n el Santua r io de Xal·
tocan, parroquia de Xocl.iimilco,
función á los Dolores de María San·
tisima que duran oc:io &lt;lías.-(1'.) .
-Conjunción de la Luna y J .'.t,1 ,·
ter, á Jas 2 h. 45 m . de la tan] 0
LUNES
12

L a Octava ele San Felipe de Je·
sús Mártir Mexica no. L os Santos
Siete Fundadores de la Orden de
los Siervos de María, Ama deo, Al-:·
jo B onajunta, Buonfilio, Maneto,
Sóstenes y Ugón Confesores, (.;n
fiesta el día 14) , Sant os Melesio y
Gaudencio Obispos Confesores y
Sant a Eulalia ú Olalla Vigen :\lár·
tir.-E n la Basílica de Guada;upc,
Visita de los Siete Altares y función de la Archidiócesis ele Pn~bla .
MARTES
13
Festividad de la Pasión del Re·
ñor.--Sant a Agueda Virgen Má,·Ló r
(del uía 5.) . San B e~ig~o ~árt:,• y
Santa Catalina de R1cc1 Vng~n .

Conjunción en Acuario, á las 11
h, 7 m. 37 seg. de la noche.- H ela·
das.

ti milagro de la espada.
E n una de las frecuentes exearsiones que el gran Federico de Pn:sia hacía de incógnito para haLlar
con sus soldados, encontró á Ul'.O
que iba tambaleándose.
-Camarada-le
dijo
famiE~.rmente,-se conoce que ,has trin~.1·
do de lo lindo.
-Se hace lo que se puede-cr.!1testú el borracho muy satisf ech:.&gt;.
- Pero, 6 cómo te Jas compones
para tener dinero par a beber tanto1
Yo tengo la misma paga que tr:,
y á mí no me alcanza...
- ¡ H ay que ingeniar se y saber 7i•
vir! tNo se te ocurre lo que hag.J7
Pues es muy sencillo : empeño al•
guno de mis efectos, y como l'•.•
nos pasan r evista en unos dí[,s,
voy ahorr a ndo en ellos poco á !J" &lt;:u
par a sacarlos cuando los n eceJ•!.~.
- i Y que has empeñado esta .,a,1
-La hoja del sable.
El E mperauor se fij6 muy ¿¡ ~:~nidamente en la fi sonomía de a .:¡ucl
soldado, y al día siguiente se prf ·
sentó en el cuart el, de improvis,1,
á revistar la fuer za.
Al pasar ante el soldado de Id
,·íspera, hizo salir cl 0 la fila al q.ie
se hallaba á su derecha, y dijo ,;:
primero :
-Saca el sable inmediatam.;;1!f
y da dos tajos á este infame, '!!l'l
u n gran criminal.
El soldaco suplicó al r ey le H'
levar a de castigar á aq uel homb,·c
qu2 er a su compañero y l e t~•u:1
por muy b uena persona.
- Yo lo mando-grit ó el rey &gt;n.'lS·
trándose inflexible.
Entonces el soldado poniendo la
diestra en la empuñadura del ,able, levantó los ojos al cielo, y
elijo muy compun giuo :
-Dios mío, a;ices que herir á l!ll
compañ ero, haced un milagro : ¡Q,:·~
se eonYiert a en boja de made1a
el acero de mi sable!
Y tir ando de él apareció efectivamente un trozo ele madera, '.!••'l
el cual habfa substituído la hQj•t
empeñada.
•.
Hízole al monarca gracia este recurso ingenioso, y no sólo per•b·

e,

MIERCOLES
14

L os Santos Siete Fundadore, t1f:
la Orden ele los Sierv'.&gt;3 J e ~Iaría
(del día 12) .-San Vale!ltín P rP.s
bí tero Mártir, San Pedro Tomás
Obispo :Uá r tir, es pee ial ,•,lJogad'l
conti·a toda epidemia ." e:a-fern1edad
contaofosa,
Sa n Eleucadio l)bispo
0
y el Beato J uan Bauti,,•,1 a,,
()onciopción, Co.nfesares.- F u nc1on
solemne en el Sagrario tú,itrnpolit a·
no á San Pedro •rn,n,ís.

!ª

• Conjunción de la L una y \' e·
nns, á las 3 h. 54 m . ue la t arde.
JUEVES

SE - SALVO
DE LA
OPERACION
Fue curada con el Compuesto
Vegetal de Lydia E. Pinkbam.
Elwood, Ind., E. U. de A.- " Vuestra
medicina me curó ; solo necesité 6 ira.seos del Compuesto Vegetal de Lydia E.
Pinkham. Estuve
3 meses enferma sin
poder dar un paso,
sufriendo constantemente. Los médi-

cos dijeron que no

podia curarme sin

someterme á un a
operaci ón, pues
apenas podia soportar el dolor de los
costados, • particu1 larmente debajo de
· la pierna y del lado
derechos. Mejoré cuando solo habiá to.
miido una botella del Compuesto pero
segui usándolo pues temia paralizar su
uso de pronto."--SRA. SADIE MULLEN,
2728 N. B.St., Elwood, Ind., E. U.de A.
¿Porqué las mujeres se arriesgan á
una operación ó sobrellevan una vida
indiferente y enfermiza dejando de
gozar las tres cuartas partes de los
placeres de la vida, cuando podpan
gozar de salud con el Compuesto Vegetal de L ydia E. Pinkham?
Por 80 años ha sostenido el modelo
de los remedios para los males femeniles,habiendo curado miles de mujeres
quehan padecido de desviación,inll.amación y ulceración de la matriz, tumores
fibrosos, periodos dolorosos é irregulares, dolor de espaldas, indigestión y
postración nerviosa.
Si tuviere la menor duda de que
el Compuesto Vegetal de Lydia
E. Pinkbam, no le remediara, dirÍjase- i. la Sra. Pinkham, LY:DD,
Mass.!.E. U. de A., pidiendole consejo. Sucartaseraconsideradareservada.mente y el consejo gratis.

nó al solclaLlo, sino que le grati•

fi có por el milagro.
Un ANECDOTISTA.

15

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El Mundo· Ilustrado

UNO de los POCOS REMEDIOS
que se puede usar con toda confianza y el único que alivia en
pocos minutos el dolor de cabeza,
Neuralgias, Jaquecas, etc., es la

CURA DE STEARNS
para el DOLOR DE CABEZA.
Produce efectos· rápidos y seguros.
Pídase la de " Stearns" que es
la única legítima.

DOMINGO .
11
(2o. ele mes.-Sexagésima).-L :i
Aparición de la Inmaculada V n -

¿QUE ES?
El alimento
más acreditado

y que más reco-

E l Beato Sebastián Valf ré U.in
fesor (uel 30 de Ener o).-Santus
F a ustino y Jovita y el 13. Bautist:i.
Machado Mártires.

* Conjunción de la L.1"li y U ra·
no, á las 2 h. A5 m. de la tad,:i.
VIERNES

DIVINIA
El P6rfume exquisito
que ha oonqulstado an
muy pooo tiempo el fa•
vor del MUNDO ELEGANTE

16

San Auastasio Mártir (del 22 t~e
Enero) . -Santos Onésimo Ob. .v
Juliana Virgen Már t ires.-Rit o semidoble, que permite la celebrac1ó11
de misas privaclas de difonto con
ornamento negro, en toclas i:: s
iglesias del Clero Secular, dentro
del Arzobispado ue México.

miendan las primeras autoridades y miles de
* Conjunción de la Lun:i. y 3-le r médicos prácticos para el niño y para el adulto, tanto en el estado de curio, á las 9 h. 18 m. de l.1 no.:he.
salud como en el de afecciones gasJABADO
tro-intestinales. Es sumamente nutritivo, regula la digestión y su con- •
sumo resulta barato,
17
• El Niño de pecho,• folleto ins t ructivo, gratis e11 las Farmacias y
La Jluída del Niño Jesús á Eg~pDroguerías.
to. Santos Teódnlo y Rómulo 1Iártir es y S anta Constan za.

EL PERFUME

'DIVINIA
ES DE UNA FRAGANCIA FINISIMA y
NO TIENE RIVAL POR LA PERSISTENCIA Y SUAVIDAD EN SU AROMA• - •

v.

WOLFP &amp; SOHN, Karlsrnhe
/'\l!D.I\LL.I\ DI!

orco

EXPOSICION UNMRSAL PARIS 1900

�Kl Mundo Ilustrado

Los armas de los Regicidus
CUAL ES LA QUE PREFIEREN.
Pasando revista á la ya larga se·
rie ele asesinatos políticos 6 de atenta élos contra j efes ele Esta elo en los
tiempos modernos, no pueden menos
de extrañar la preferencia que los
regicidas dan á la pistola y al revólver sobre cualquiera otra arma.
El rey lfumberto ele Italia, el Cha
::S-anl-ecl-Cin ele Persia, Alejanclro y

Draga ele •S ervia, el príncipie Milosl1
ele Servia y los presidentes ele los
Estados Unidos Lincoln, Garfield y
l\fac Kinley, todos fueron muertos
á tiros de revólver.
El rey Alfonso XII, el rey Amadeo, el rey Jorge ele Grecia, Federico Guillermo IV ele Prusia, Luis Felipe ele Francia, Alejandro II ele Ru·
sía, Victoria de Inglaterra, Napoleón
IIT, y los actuales reyes de Bélgica,
Wurtemberg é Inglaterra, fueron objeto de atentaclos, también á pistola
ó revólver.

El Mundo Ilustrado

Sólo un monarca, sin embargo,
ha siclo herido de un tiro y no murió de res-ultas de él: Guillermo I
1 de Alemania, que en 1878 pasó algunos meses sin pooer ocupar.se de los
asuntos del Estado á -consecuencia
de las heridas que le infiriei-a el regicida ~ obiling.
La lista ele jefes de Estado muerlos con anma blanca, es ésta:
El presidente Carnot y Carlos III,
penúltimo duque de Parma, fueron
asesinados con cuchillo, y la empe•
ratriz Isabel ele Austria lo fué con
una lima fi,nísima. El atentaclo &lt;le
Pasanante contra el rey Humberto
de Italia, á poco ele subir al trono,
fué hecho con un cuchillo: el golpe
lo recibió el primer ministro Cairoli,
que iba en el coche re_al, y pouiéndo·
se delante salvó la vida á su soberano; Isabel II fué también bedela de
puñal por el cura Merino y Francisco José de Austrh recibió una puñalada en la espalda, poco antes de
casarse, y hubiera sido muerto á no
interponerse un jo,·eu ayudante llarr,i:do O'Donnell.
~ólo un monarca ha sido muerto
por una bomba, y ese fué Alejandro
[I ele Rusia. Por cierto que el más
joven ele sus hijos, el Gran Duque
Sergio, fué también muerto por una
bomba en ){oscou, hace cosa ele cinco años. Los clos atentados contra

lidad dos hombres qmzas los más
importantes de Inglaterra, el g~neralísimo Lord Roberts y el nu
nistro de Hacienda Mr. LloyJ
George, son de poca estatura. En
todas las evoluciones del arte IPv
c,ánico los hombres bajos han pre•
dominado, por regla general.''

EL VINO DE STEARNS
DE EXT, DE HIGADO DE BACALAO FERRUGINOSO

es el preparado más notable
de los tiempos modernoe. Contiene todos los principios curativos del Aceite de Bacalao,
además una gran cantidad de
hierro que es la baeede la sangre, y su sabor es de lo más
agradable al paladar y sus efectos rápidos y seguros en la cura de la tisis, bronquitis, anemia, etc.

.,· .•V

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calidad de tono Víctor, á menos que el instrumento y
discos contengan el retrato del famoso perrito Víctor.
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fil'

t

i..t.pl A: 8-' -Apal'iaM tdll - . . . . . .

S. M. Alfonso XIII, han sido hecfios
con bombas, y el mismo procedimien•
to se empleó al tratar de matar á
::--'apoleón III, á Luis Felipe y re·
cientemente al Sha de Persia y al
presidente de la Argentina. •rodos
ellos se libraron ele la muerte en es•
tos casos, pern las explosiones costa•
ron casi siempre numerosas vidas.
Hasta ahora sólo se han becho
dos atentados regios tratando de destruir un tr~n. En una ocasión un
tren en que iban los equipajes de
Alejandro III de Rusia fué volado
cerca de Mo!;CO'n, en la creencia de
que iba en él el Zar, en la otra, se
hizo descarrilar al tren en que el
mismo Alejandro, su esposa y sus
hijos viajaban. Ilubo muchas vlcti!T'd.S, p ero la familia real resultó ile-

de iuteligencia superior á los altos.
Y añade en apoyo de su opini6n:
''Basta repasar las biografías r1e
,Jas más altas figuras de la Justo¡
ria. El gran César no tenía nada de
b uen mozo; Napoleón era francamente pequeño y Newton taU1poco tenia gran talla. En la actua-

Rizador Eléctrico de West

-a.

El veneno, tan en uso entre los re¡::icidas autiguos, parece estar muy
ilesacreditailo
entre los modernos.
Probablemente el único caso es el
atentado contra el mi smo Alejan•
dro III, por medio de unos guantes
enveuenados. La veNladera víctima
fué un cortesano, el conde Cherunetieff. q-ue s·e puso equivocadamente
los guantes del emp erador. Una
equiYocaeión v erdaJeramente fatal
plln el cortesano.

La superioridad de los
hombres bajos.
El profesor Arturo Keith ,kl
Real Colegio ele médicos r:e Ingl.:1 terra, declara que los bo;nbres de
corta estatura so:1 invariablemente

Facilita el que una misma, en el hogar 6
en viaje, rice y ondule su ca.bellera en vocos minutos, sin necesidad de ruego. Vigo•
riza l)Orque tiene electricidad. No se descomPone Porque es de acero nlqnelado.
No tira, ni enreda, ni quiebra el pelo, Por
t1ue no tiene filo ni goznes Imperfectos
Senc1llíslmo hasta para que lo usen l•s
niñas solas. l&gt;ura toda la vida, Usensetenlendo • l cabello limpio y sin aplicarle
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EVA, PRIMERA PANDORA
Es un ·cuadro sobre madera, de
Jean Cousin, á quien puede denominarse el creador de la pintura francesa. La obra es de extrema
belle21a y digna de toda admiración. Eva está ext,endida sobre el
suelo ante la boca del antro húmedo
que le sirve de morada. Mas no por
la palabra an~o ima-ginéis una
salV'aje ,criatura recién salida del
limo de la tierra, llena de la'S
euergías de una naturaleza de exce·
si va savia, el animal femenino que
Remb/andt habría exhibido, ni esa
verdadera Eva bíblica, que sólo ha
sabido mostrar Miguel Angel, de
alma tan robusta para el amo1· como lo es su vientre para la mternidad. La Eva d·e Jua-n Cous'.in, responde maravillosamen.te á ,su titulo :
no ,es la bíblica madre del género
humano, es realmente .la primera
Pandora. La belleza d•e ese joV'eu
cuerpo, es la de las razas civiliza·
das: todas las elegancia,s de los fu·
turos imperios del mundo están en
esas fomnas oencantadoras, en Jias
que no parece ninguna marca de rus·
ticid,ad. Hay, por decirlo así, urba·
nielad en '1a esbeltez de esas lineas
y en los graciosos ,c ontornos de esos
.miembros. ,Si esa Eva trajo al mun·
do el pecado original del alma, pue•
de decirse en revancha que su cuer·
po está J.ibre de todo pecado de la
carne. Un hegeliano podría pasmarse
de admiración ante esa figura, pues
ella realiza al pie de la letra la fa.
mosa teoría clel famoso filósofo a•lemán. Esa Eva es la -civilización latente, y porque es la civilización
es que ella fué curiosa; porque es la
civilización, es qne hace un uso fa.
tal de su libertad; porque es la civilización, en fin, es que, por •en ton ces
estuvo confundida, para alzarse indiviclualmernte como un nuevo uni·
verso, ante el mundo creado. iQué
es la civ.ilización, sino una separa·
ción de la naturaleza la superposición del mundo salido del espíritu
al de la materia~ Tua es la atrev ida doctrina, digna del rewacimiento, que parece en esa pintura. No
creáis que esta explicación es fantaseadora, pues el artista se empeña
•en .hacernos ,comprender que ese es
su pensamiento. El mundo va á desarrollarse semejante á esa funesta
ciencia que Eva conquistó, es decir,
como un compuesto por mitades, de
bién de introducir la vida y la esnsc.itar el pecado y la ,muer-te, y es
h que á su lado simbolizan el crá·
neo y la serpiente; pero acaba también de introducir la vida y la a,Jti vid ad, y es lo que sim bolfaa esa
ciudad, que, más allá del bello río.
eleva ya en una suave luz sus domos
y ,campanarios.
En cuanto á pintura, ese cuadro
es tau notable como es profundo su
pensamiento. Es el primer fulgor
del genio pietórico francés; parece
distanciado en muchos siglos de los
tanteos del ar.te anterior. La "Eva
primera pandora'' es quizás ,el mila·
gro más cor\·iderable cumplido por
la .iniciación del arte italiano, del
cual tiene la flexibilidad, la sencillez, la seguridad y la amplitud. Podría decirse qu e es una maravillosa
transcripción,
pero completamente
francesa. Juan Cousin supo conser•
var en ella la bellez;a y el espíritu
de su r.aza, de tal suente que, -imitando. el pintor ha sido absolutamente
original, ile la misma manera que
R1cine al transcribir á Eurípides y
Moliére al transcribir á Plauto

SRA, MARY MEYER.
Carta de la señora Mary Meyer,
Winfield, New York, Avenida
Thompson:
"Padecí de tos por muchos año•.
Esta era tan severa que con frecuencia me impedía dormir. Muchos
creían que yo estaba tísica:
"Hace dos años me fué recomen,
1dada
la Peruna por
Tem1an
una señora. Empefueu Tisis cé á tom_arh1, y ahora me siento completamente curada de la t os.
''Con placer digo que la Pe runa
curó enteramente. Ocasional'me
mente la tomo, cuando no me siento bien, y la doy también á mis niños.
"La Peruna es e l mejor r emedio
que se conoce para la tos y resfríos.
He dicho á muchos el bien que me
ha hecho."
Testimonio de la señora Hettie
Green, R. R., No. 6. Inka, lll. , E. U.
de A.:
"En Noviembre pasado tuve catarro y me sentí tan mal, que cre!a
~e me desarrollaría en tisis.
"Después de haber tomado varias
medicinas, la Peruna solamente me
proporcionó alivio.
''Desde que tomo la Peruna no me
duele la cabeza. tengo mejor apetito, mejor semblante, los ojo ◄ clarog y estoy engruesando y fortaleciéndome.
"La Peruna, para mi, no tiene
igual como remedio para t-1 catarro. "
La Peruna tiende á disminuir la
tos y la expectoración, fortalece al
enfermo, aumenta el apetito y proporciona ttanquilidad al dormir.
NO SE MARTIRICE.

Cuando necesite un laxante que

■ ea

agradable y suave al paladar.

MAN·A•LIN ES EL LAXlNTE
IDEAL.

SRITA. BEULAH B.:BROOME

SRA. JOSIE SCHAETZEL.

';:. Srita. Beulah B. Broome, W ashif;gton, D. C., E . U. A., 409. Calle
12, escribe al Dr. Hartman como sigue:
'"Por haber descuidado varios resfriados, padecí
Debilidad en dpor
cu3:t!o años
e deb1hdad en
los Pulmones los pulmones, pero por recomendación de una amiga tomé la Peruna
y ·con placer digo que me restauró
la salud. No queda el menor rastro
de catarro en mi cuerpo, y mis pulmones están completamente saludables."
Sra. Wm. Hohmann, de Chicago,
Illinois, 569 N. Paulina St., escribe
Jo siguiente:
"Padecí de catarro en los tubos
bronquialfis, y tuve desde niña una
terrible tos. Decían que era tos f erina cuando era niña, pero empeoraba con el transcurso de los años.
"Ultimamente e ra tan mala dicha
tos, que tosía en verano é invierno.
Finalmente reventó una vena de la
garganta, de tanto toser, y después
una vena del estómago, continúe empeorando y medic-inándome s in poder
curarmil.
"Fuí últimamente á un dispensario para que me curaran, pero no me
hicieron ningún bien. De noche no
pe,díl\ acostarme de espalda, y permanecía despierta las dos ó las tres
de la mañana. Entonces yo y todos
nos creímos que estaba tísica.
"Decidí probar la Peruna, sin esperanzas de que me curara. Después
de tomar tres frascos, noté g, an mejoría. Mejoré de apetito, y cnntinué
mejorando sin desanimarme. ''

Sra. Josie Schaetzel, R. R. No l.
Appeton, Wisconsin, escribe como
s igue:

1

I

U se las Pastillas Peruna s1 no pueda tomar la Peruna en líquido. Pastillas Peruna.

"Contraje un severo resfrío que se
me fué á los pulmones y no tardó en
desarrollarse en un serio catarro.
Todas las mafümas expectorab'l desagradablemente, tenía mala digestión y los pulmones adoloridos.
"Después d e haber tomado algu- - - - - - - nas dósis de Peruna,
[vitó la
empecé _á mejorar y
me sent1a segura de
Tisis
que si seguía tomán...,______ dola, pronto estaría
bien. Tenía razón, pues en cuatro
semanas estaba bien del todo.
"Yo creo que la Pe runa es un gran
r emedio y deseo añadir mi testimonio á los otrod muchos que usted tie-

I

ne."

Josie Schaetzel.
La guerra en contra de la tisis ha
llegado á ser un problema nacional.
En todas partes se establecen hoy
casas de salud por cuenta del Estado para combatir el inmenso núm&lt;ro
de casos de tisis.
La ciencia médica cree el aire libre_y la luz del sol de una gran necesidad en el tratamiento de la tisis.
Hace años que el Dr. Hartmann
adoptó tratamientos al aire libre pa·
rala tisis. Al mismo tiempo reconoce la l'eruna como un gran paliativo
para los congojosos sistemas que
acompañan la plaga blanca. Es muy
bien conocida 1a prontitud con que
la Peruna alivia resfriados agudos y
aun crónicos. Esto hace de la Peruna un gran preventivo de la tisis.
Pida un almanaque Peruna al Dr.
Hartmann, Columbus, Ohio, E. U. A.

La. Peruna se vende en todas las Droguerías en dos tamaños: $2.00 y $ l,00 bote11a .,
, .,

r\1\ , A

Y[5

s

�'·

UNDO .LUSTRADO

GRÁNDES ÁLMÁCENES DE NOVEDÁDES

EL CENTRO MERCANTIL

ül

Registrado como articulo de segunda clase en 3 ele Noviembre de 1894.- Impreso en papE'l dJ las Fábricas de San Rafael.

Año XIX-Tomo I ,

México, 11 de Febrero de 1912.

s. RE)BBRT Y e111 .. sueRS.
Los más grandes y mejor surtidos en la República

S

DE

FEBRERO

TRAJES PARA NOVIA.--EOUIPOS PARA NOVIA~

Modelos ejecutados en nuestros Talleres.
El señor Bordea Mangel en la tribuna durante la manifestación del luues último.

Número 6

�DIRECTORIO
"EL MUNDO ILUSTRADO"
Se publica semanariamente por la
COMPA:&amp;IA EDITORA NACIONAL, S. A.

Director General,
LIC. ERNESTO CHAVERO.
Oficinas:

Cuarta Calle de Humboldt, número 52. :Méxbo,
D. F .-Apartado Postal, 149.-Ambos teléfonos,
485
Precio de subscripción (Pago adelantado):
En la ciudad, por un mes. . . . . . . $ 1.00
En los Estados, por trimestre. .
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En el extranjero, por trimestre. . . . ,, 4.fi'.l
NUMEROS S"CELTOS
En la capital. . .
$ o.;,o
En los Estados. . .• . .
,, 0.35
En el extranjero. . . .
,, 0.50
Atrasados. . . . . . . .
.
,, 0.50
Para la publicación de avisos en este periódi·
co dirigirse á B. &amp; G. Goetsehel, Avenida 16 d'l
Septiembre, 16. Sus agentes en Europa, la So
eieté Mutuelle de Publicité, 14 rue de Rouge·
ment, (9 e).
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES

LA APOTEOSIS DE GALDOS
Cuando, hace algunos años, la Academia de
Suecia otorgó el premio N:obel de liter~t~ra á
don José Echegaray, prodúJose un mov1m1ento
de extrañeza. Cierto que tal elección estaba de
acuerdo con el sentimiento popular, como lo demostró la solemnidad que revistiera el homenaje tributado al ilustre dramaturgo; más, de~di
chadamente, no pensaban al igual de las multitudes las individualidades valiosas, y la consagración del autor de «El gran Galeoto,• sin precedente en España, si convenció y aún hubo de
entusiasmar hasta el delirio á las chusmas, no
mereció el acatamiento de muchos es&lt;·ritores,
quienes vieron en ella una injusticia.
Confesémoslo. El homenaje á Echegaray llegaba un poco tarde; cuando ya su estrella se inclinaba al ocaso, y de los resonantes triunfos de
este gran prestidigitador dramático sólo quedaba el recuerdo.
Y si tal era, ¿cómo explicar que el premio Nobel destinaqo por su altruista fundador á recor:ipensar la labor genial, recayese en un hombre que, como Echegaray, si grandes méritos
tiene, hállanse éstos distantes de semejarse á
los de otros eminentes escritores hispanos?
D.&gt;s siluetas heróicas, - hcróicas conforme á la
definición que del heroísmo da Carlyle, -pasa
ban par la mente de la juventud, al hacerse tal
aterrorizadora pregunta: la del gran creador de
humanidad que en el mundo lleva el nombre de
don Benito Pérez Galdós, y la d~l formidable crítico que, en el claustro ideal de su apartamiento, ha construido portentosos monumentos de
erudición: don Marcelino Menéndez y Pe layo. Inspirada por un noble sentimiento de equidad,
toda una pléyade de artistas-en la cual se contaban Maeztu, Valle-Inclán, Bueno, Unamuno,
protestó cúntra el homenaje á Echegaray, pensando que, mientras al romántico dramaturg,&gt; se
le llevaba á la curnbre, permanecían en la sombra, no tan festejados, los autores de ~El amigo
Manso, y de la «Historia de las ideas estéticas.»
No hay para que tratr á cuento ahora la tempestad de den11estos que se desató sobre t,n
osados iconoclastas. Sabido es que todo atrevimiento en el pensar, cuando sincera y honradamente se expresa, proporciona á los adocPnados
ignorantes, á los fósiles mentales que se idimtífican con las turbas, la ocasión de dar paso fr1mco no al razonamiento que aplasta, sino á la vana injuria, á la burla soez.-¡Ah! ¡Lo que se dijo entonces! De petulantes, ingratos y malandrines no les bájaron un dedo algunos respetables dómines á los mozos que contra el homenaje rendido al autor de «Mariana• se permitier n
protestar. Se les desclasificó, se les anuló, se
les despedazó ... . Lo cual no ha sido obstáculo
para que Echegaray casi haya muerto literariamente hoy, en tanto que la gloria del gran novelista y del crítico eminente, cada día se impone con mayor fuerza.
Si ayer se cometió una injusticia, ahora se
pretende repararla. Y tan noble deseo despierta

no ya únicamente en los hombres de letras, en
los iniciados, sino en la colectividad de anónimos
lectores prendada del arte de Galdós.
"Un pensamiento generoso -escribe Amado
Nervo en una generosa crónica,-acaba de lanzar el proyecto, que prende ya y florece con flores de entusiasmo, de rendir un homenaje nacional á Pérez Galdós.
"Trátase de hacer ver al mundo el sitio que
ocupa en la estimación unánime, el hombre que
ha cantado las virtudes seculares de la raza, el
verdadero historiador de un siglo, el creador
maravilloso de un dilatado mundo espiritual, en
que se mueve, como en las páginas indestructibles de los genios, esa humanidad ,sui generis, •
que sin haber nacido vive y palpita con el propio ritmo de nuestra vida, alienta con nuestro
aliento, sigue el mismo curso, sesgo de nuestros
destinos, exhibe las comunes vanidades, se agita con la3 comunes pasiones y es el espejo de
nuestras gran&lt;iezas y de nuestras miserias; de
esa humanidad creada con un soplo de su robusto aliento, por hombres que se han llamado
Dickens, Batzac, Flaubert, Daudet, Maupassant ó Pérez Galdós. ''

•
••
Nada más justo, en verdad. La grandeza de
la obra de Galdós es tal, á la hora presente, y
ten grande su valor representativo por lo que
toca al idioma y á la raza, que no rendir un homenaJe en los últimos años de su vida admirable al hombre que ha sabido - como ningún
otro en la literatura castellana, despué~ de Cervantes,-crear un universo ideal que es símbolo
de las modalidades y tendencias reales de un
grupo humano, sería imperdonable.
En uno rle sus más celebrados libros escribía
doña Bmilia Pardo Bazán, recordando lo que dijera de Galdós en la «Revi3ta Europea• algún
tiempo antes:

fragmento de oda, puede ganarse la inmortalidad, es cierto; pero hay algo que cautiva y sorprende en la manifestación de la energía creadora
de esos escritores y poetas que son ellos solos
un mundo, y que dejan en pos de sí larga posteridad de héroes y heroínas: los Shakespeare, los
Balzac, los Walter Scott, los Galdós."
Poco más de veinticinco años han trascurrido
desde que la autora de "San Francisco de Asís"
emitió tan hermosos conceptos. Y si entonces
Galdós, en pleno vigor de su edad, maravillaba y
suspendía por la calidad y cantidad de su producción, ¿qué pensaremos ahora que, ya anciano,
la ha duplicado casi, abriéndola horizontes más
amplios, perfeccionándola y continuándola, como
la continuará con tanta lozanía y gentileza hasta
la hora en que su alma, como ya sucedió á sus.
ojos, se vea privada de la luz de la vida?
Yo no encuentro palabras lo bastante expresivas, bellas y sonoras, para encomiar la obra de
ese prodigioso escritor. Ante Galdós, como ante
todos los genios, experiméntase, al analizarles,
una sensación de asombro indescriptible. No se
concibe cómo humana pluma pudo escribir tanto
y tan hermosamente. Se siente la estupefacción
de la grandeza. Paseando la mirada por el mundo
que ellos han creado, tan consistente, tan lógico,
tan bien delineado, y, á un tiempo mismo, tan
lleno de claridades y de brumas, de espejismos y
lejanias, pensamos, como dice muy bien Nervo
en el artículo que comento, en que, "¡quién sabe
si el mundo no es como lo vemos los mediocres,
sino como lo piensan las mentes patricias, los cerebros de los elegidos!"
A partir de 1870, en que apareció " La fontana
de oro," hasta el presente, Galdós no ha cesado
de producir. Ha escrito el poema épico moderno
en forma de novela, publicando no menos de cuarenta y cuatro volúmenes, con cerca de mil personajes; ha cultivado la novela histórico-política,
la novela religiosa, la novela psicológica, la novela sentimental, la novela social, la novela simbólica ... ¡Y al cabo de tan enorme faena, en la
cual resaltan concepciones tan acabadas como
"La corte de Carlos IV, " "Gloria," "La De~heredada," "El amigo Manso," "Angel Guerra"
y últimamente "El Caballero Encantado," quien
alguna vez haya torcido el gesto ante la inevitable fatiga del novelista, que en medio de tantcs
personajes inmortales y de tantísimas espléndidas página~, tuvo á las veces desmayos que se
reflejaron en algún trozo endeble ó en algún personaje no tan acabado como los principales de la
numerosa falange de sus hermanos, tendrá que
rendirse á la evidencia del genio que persiste y
q.ie crea, perennemente joven y prendado de un
ideal artístico!

*••

España va á pedir para su gran novelista el
premio Nobel de 1912. ¡Bien hayan quienes llevaron á la práctica esta iniciativa, que estaba en
el pensamiento de todos!
Esperemos que la América Latina se asociará
á ese homenaje que va á tributarse á un escritor
que, al levantar un monumento litera rio, ha honrado no ya únicamente á su patria, sino á los
pueblos todos que hablan la lengua de su patria.

EXPOSICION EN LA ESCUELA NORMAL.
El día cinco de los corritntes se abrió en la Escuela Normal para Maestras la exposición anual
de las labores de las educandas durante el año
escolar próximo pasado.
Para dar variedad al acto, y para hacer homenaje á los visitantes, se organizó una fiesta consistente ~n ~anto de coros, ejercicios gimnásticos y rec1tac1ones.
A las diez de la mañana del citado día, se inició la fiesta bajo la presidencia del secretario de
Inst,·ucción Pública. El primer número del programa fué de ejercicios gimnásticos, las alumnas
de la Escuela Primaria, y en seguida cantóse el
coro encomendado á las alumnas del señor profesor Eduardo Gariel.
La señorita Estefanía Chávez dijo una recitación y después siguió el coro cantado por las alumnas del señor Quesadas.
Hubo otros números de gimnasia ejecutados por
las discípulas de los señores profesores Quesadas
y Garrido, las señoritas García Corral, Peredo,
Domínguez y señor Velázquez.
Para terminar esta parte del programa se ca11tó el Hirnno á la Bandera y el Himno Nacional.
Acto contínuo, pasó la concurrencia á vi~itar
los s11.lones de la exposición, que están en PI tercer piso de la escuela y e l corredor de ésta.
La exposición es muy digna de s er visitada,
pues revela la habilidad ele los prof Psores y el carácter esencialmt'nte objetivo y práctrc.o de la
educación ique se imparte en la escuela. Los lotes que representan los grabados que acompañ~n
estas líne11-s dan idea la importancia de la exhibición.

Entre autores
Alejandro Dumas, padre, era incapaz de mortificar á un colega menos afortunado que él, pero cuando el compañ•ro envidiaba su gloria ó se
entristecía por sus éxitos, sacaba las uñas y daba un terrible arañazo al envidioso.
Uno de éstos era el poeta Soumet, y durante
la representación de una de sus obras, vió Dumas, que estaba á su lado, y que un espectador
se había dormido.

U,1 corredor de la exposición de labore3 de la Escuela Normal para Maestras.
Artículos para escritorio.
•
-Ved, querido amigo,-le dijo-el efecto que
hacen vuestros versos.
Al día siguiente se representaba una obra de
Dumas, y como Soumet viera otro espectador
dormido, se apresuró á devolverle su pulla diciéndole:
'
- VeJ, querido amigc,, el efecto que hace vuestra prosa.

Dumas se encogió de hombros, y c ,ntestó señalando al durmiente:
·
-Ese es el mismo de ayer que todavía no ha
podido despertarse.
Nuestra sociedad está hecha de una materia
tan fluída, que los cerebros llenos se van al fondo. Sólo pueden fletar los huecos.

-

CARLOS GONZÁLEZ PES.A.

¿EN QUE PIENSAS?
Sr. Coronel Inés Mancilla, veterano de las
guerras de Intervención y Heforma,
muerto trágicamente en un
accidente de ferrocarril.
«Desde aquella fecha, mis opiniones literarias
se han modificado bastante, y mi criterio estético se formó como se forma el de todo el mundo, por medio de la lectura y de la reflexión;
desde entonces me propuse conocer la novela
moderna, y no sólo llegó á parecerme al génPro más comprensivo é importante en la actualidad, y más propio de nuestro siglo, que reemplaza y llena el hueco producido por la muerte
de la epopeya, sino el género en que, por altísima prerrogativa, los fueros de la verdad se imponen, la ohservación desinterefada reina, y la
historia positiva de nuestra época ba de quedar
escrita con caracteres de oro. No obstante, entonces como hoy Galdós era para mí, novelista
de primer orden, sol del firmamento literario,
porque en él se reunen las dotes de equilibrio y
armonía, abundancia y vigor; porque su estilo
si no cabe en la estrecha y cincelacla ánfora d~
Val era, fluye á oleadas de una urna preciosa·
porque poseé felicísima inventiva y ese don d~
la fecundidad, don funesto para los malos escritores y aún para los medianos qu • propenden á
dormitar, prenda de valor inestimable para los
grandes artistas. Con u.,a sol, novela ó con nn

Dím •: cuando en la noche, taciturna,
la frente escondes en tu mano blanca
y oyes la triste voz de la nocturna
brisa que el polen de la flor arranca.
Cuando se fijan tus brillantes ojos
en la plomiza clámide del cielo ....
y mustia asoma entre tus labios rojos
una sonrisa helada como el hielo ....
Cuando en el marco gris de tu ventana
¡lánguida apoyas la cabe2a rubia ... .
y miras con tristeza en la cercana
calle, rodar las gotas de la lluvia.
r 1ime: cuando en las noches te despiertii,.
y hundes el codo en In almohada y lloras ....
y abres e11tre las sombras las inciertas
pupilas, como el sol, abrasadoras.
¿En qué piensas? ¿en qué? .... ¡pobre ángel mío!
¡,Piensas en nuestro amor despedazado
ya, como el junco al ímpetu bravío
de , torrente que salta desbordado?
¿Piensas tal vez en las azules tardes
en que, á la luz de tu mirada ardiente
mis ojos indecisos y cobardes
'
posábanse en el mármol de tu frente?
¿O piensas en la hojosa enredadera
bajo la cual un tiempo te veía,
peinar tu ensortijada cabellera,
al abrirse los párpados del día?
¡Quién sabe! .... no lo sé; pero imagino
que en esas horas de aparente calma,
percibes mucha sombra en tu. camino
sit ntes muchas tristezas en el alma! '
JULIO FLOREZ.

Artículos para adorno de pared. -Exposición de la Escuela Normal.

Modelado y vaciado en yeso y papel.

�-¿Cuá era?
- .l!:r de las cole.
-No, ese, no-le r~pus? •Sarvaoriyo, en tono
de pesadumbre. - ¿Tu qu1es que te güervan á
da otr_'.'- gofetá? Yo m'he traío do te sedo uno... .
-G~eno; hoy p~r mí, mañana por, ti; dilo ... .
. -Metete ~r pan~elo en la _boca pano esca ndahsa c~_n la risa. ¡T1e la gras1a por quintale!
-Gueno, venga ....
-:-íAJ?repár~te á reí! E pa una mu,é que se
traiga mfund10 .. .. Escucha.
Y ti,.pándose la boca, como si á duras penas
abozalara la risa, le dijo al oído:
-:•i And~ la virtuosa, que presume de tacón
y_ pisa con er contrafuerte!» ¿Eh, que ta, «Maohyo1?
-No e malo. ¿Y er tuyo?
. - ¡Ese, permíteme que me lo caye, porque
s1 no nos van á echá de tanto como vai á
reirse .... !
Después de beber el café decidieron ir á la
Alameda de Hércules á lucir sus gentilezas.
En la_ calle Amor de Dios se •tropezart&gt;n» con
una c1g~rrera garbosa. á la que la falda bacía
un !espmgo_ por delante. «Pepiyo» se plantó en
actitud donJuanesca, para decirla:
-¿Necesita usté elertrisista, mi arma?
-¿Pa qué, hijo!
-¡Palo del alumbramiento .... !
«Sarv~oriyo• y «Maoliyo, se llevaron las mano~ al v1entrE;, retorciéndose de tanto reír. Y el
primero la gritó con sorna:
- - :.O..,_.__. __(;,¿,¡;___ ~
t
-¿Y arbañí pa un sócalo?
«Maoliyo sintió súbita alegría, porque supuso
Asistentes al baile con el cual obsequió el Gol.;ernador del Estado de México á Ja sociedad de Toluca.

la conferencia de Ugarte
El sábado de la semana pasada se efectuó al
fin la tan discutida y aplazada conferencia del
poeta argentino don Manuel Ugarte, sobre el tema " Ellos y Nosotros, " refiriéndose como
''Ellos" á los americanos de los Estados Unidos,
y como "Nosotros" á los habitantes de la América Latina.
En vista del carácter político que desde un
principio se dió al acontecimiento, y lo mucho
que de él se habló, se esperaba que se efectuaran
desórdenes en el Teatro Mexicano que fué el local escogido; nada de eso sucedió, y á pesar de
las alusiones políticas que el Sr. Velasco hizo en
su discurso de presentación, la conferencia pasó
sin nada notable.

GENIO Y FIGURA
Maoliyo, pinturero y ceremonioso, daba fin á
su toaleta. A fuerza de agua con azúcar había
aplastado las negras "persianas" sobre las sienes; y con el auxilio de un palo de una silla en
desgracia, convirtió el lacio tupé en un hermoso
bucle que le acariciaba el frontal con coquetería
femenil. Sus mejillas eran bermejas, merced al
frotamiento con agua de Colonia, y los labios,
rojos como guindas de tanto mordérselos á intento. Para que nada le faltase, ensayaba una simpática sonrisa, que al par que cautivara pudiera
lucir su limpia dentadura.
La «s.eñá Mari-Asunsión, 1 madre de tal joya,
contemplábale con embeleso, sin acertar á explicarse cómo su niño, tan guapo y tan jacarandoso, no estaba ya casado con alguna emperatriz de un reino de maravilla. Para la ,señá Mal'i-Asunsión, , no había más rey ni hombres bonitos que el hijo de su alma, llegando su cariño
maternal hasta enemistarse con todas las veci·
nas y comadres del barrio por aquel , carhito » de
su corazón. Si «Maoliyo» saludaba á cualquiera.
su madre se atacaba de los nervios, creyendo
que le iban á echar «mal de ojo, ó trataban de
engatusarle para la vicaría. Y eran de escuchar
los consejos que, á solas con su «niño,• pronunciaba:
-Mira, corazón, «Maoliyo, mío: ¡ tú no sabe
lo que somo d'arrastrá las mujere! ¿Sabe, mi
arma? Tu no te fíe de palabrita durse ni de lamie
J'abeja, que como ~orno mu endina pa sabé fingi
y yevá los'hombre á la perdisióo. ¿Tú cree, entraña mía, que yo me casé con tu paré por cariño'/ ¡Ni esto! Lo bise por da en cara á la señá
Petra .... ¿T'acuerda tú de la señá Petra?
Y como «Maoliyo, hiciera un gesto negativo,
continuaba su madre, en transición meliflua:
-¡ Si, hombre; la señá Petra «Tumbaga, la tía
d 'Enriquillo, el «Tuerto;, la cuñá de Bardomero
Tomare, er «Cojo;» la mare de Pepe, er «Manco;• la mujé de señó Juan, er «Joro bao»....
-¡Ah. sí. ... !-interrumpía «Maoliyo. ~ -A esa
familia la puse yo er mote de la exposición de
figurine ....
Y la cseñá Mari-Asunsión» rompía á reír, Ju-

ciend" hasta las entr~telas del ombligo, cautivada por la gracia del futuro grande hombre,
besuqueándole mimosamente, en tanto 1·epelía:
- ¡Qué grasia t'ha dao Dio, , Maoliyo» mío!
Pero esto no siempre gu:;taba al Narciso chulesco porque le desbarataba la tiesura de sus
acartonados tufos y el pomposo rizo, obligándole á comenzar de nuevo su tocado, mientras la
madre seguía sermoneándole cariñosamente «pa
que no se dejara casá por cuarquié seviyanita
probetona. •
Ella no criaba aquel lindo retoño ,pa que se lo
jamara cualquié escuchumisá • Su , Maoliyo•
había de ser príncipe ó emperador y habría de
paseará la l maresita, en un cmarnífico• coche,
,arrastrao por catorse cabayo con plumero.•
¡,No fué Napoleón, ,según !'habían contao su
comare Concha,• h;jo de una lavandera? ,¿Pos
por gué su ,Maoliyo• de su arma no había de ser
rey d' un imperio de la China?• Y para que cuan-

do ?cupase e~ trono tuviese salud y estuviese
rolhzo, guardabale cuantos dulces y ,pringás•
la daban en la casa donde cosía. La buena mujer
estaba «ajog aíta» de deudas por su nene· pero
¡_qué la importaba, si el día menos pensado entr~rían en el _barrio los maceros del Ayuntamiento, anunciando cc,tJ clarines y tambores que
su «Maoliyo» hahia sido proclamado rey del Congo y que se casaba con una archiduquesa .... "?
El caso era que su niño lucíe,a botas de charol,
ternos flamantes y sombreros de la misma casa
en que los adquiría el ,Bomba. 1 ¿Que la ditera
se llevaba todo su jornal'! ¡Y qué! ¡Ya llegarían
los días buenos! Pero su •Maoliyo• de su alma
no saldría á pasear sin lucir un sortijón de cinco
duros y un alfiler de corbata de treinta reales.
San_gre que la pidie!an por su 1pirPpoyo, » sangre
dana de sus propias venas con retemuchisimo
gusto. E)la l~- apretaba la faja, entallándole el
garbo; «hmp1abale» con aceite el charol de las
botas, le planchaba el traje con baria frecuencia y traía locos á todos los horteras de Sevilla
para que le regalasen r etazos de seda ó terciopelo con que hacerle corbatas ....
cMaoliyo» había dado fin al retocamiento de
su empaq~e. Mirábase en el espejo, de frente, de perfil, de todas maneras, mientras cantaba por lo bajo:
«Dise mi mitre qu'estoy
farto der conosimiento
si la palabra te doy.»

Escenario del Teatro Mexicano durante la conferencia del poeta argentino Manuel Uiarte
,•

"~_Güeno, mare, me vi á da una güertesi ta ....
Ira1game uste la hoja del'armanaque.
(En «Ma,,liyo» era antigua costumbre de leerla por si tuviese algún chiste ó piropo digno
de él.}
La «señá Mari-Asunsión• cumplió complaciente el mandato.
-Na, no trae má que pamplina-murP1uró el
nene.-Una peseta p'haséarmóndiga .... Güeno,
mare, ¡ hasta que güerva .... !
-Ten cudiao, «Maoliyo,, no vava suseerte arguna _desgrasia .... Sobre tóo, sé prudente, no
te deJe llevá de tu genio ....
(Esta advertencia bacíasela todas las tardes
porque para la cseñá Mari-Asunsión, • su hijo er~
un terrible. ,Pepe er tranquilo,• capaz de busc~rse su ruma por unas «buenas noches, pronunciadas en ronco,)
- ¡No haya pena, mare; pa darme á mí una
puñalá sa necesitan muchas'agaya .. . . !
'T'osió, escupió, acarició las alas d&lt;'I sombrero
púsose un mondadientes entre los labios y tara:
reando mentalmente un paso doble, sai¡'ó á la

Tres trajes y un momento del baile de fantasía efectuado el 2 de los corrientes en el Bucareli Hall.

l
1

call~, conto~eándosc más que la «Chelito. • Una
vecma le gritó, con malicia:
-¡Adió, Manolu!
. -Saluqui, nena. ¡ Paese que ar so le dió envidia y s'ha ocurtao!
- ¿Lo dise por ti ?
-No, mujé; por'esa carita serrana que tomaron de m_odelo P;l la Virgen d@ la Macarena ....
-¡J osu y quo llorío estás'hoy! , no derroche
tanto la flore, que cuando llegue á la ca la Sierpe no te va á quedá una ....
-Tú no_ haga _caso, chiquilla, que toavía
n&lt;1s vamo a rompe la tabla er pecho de tanto
quererno ....
. Y virando en _redondo, d~spués de sonreír para que se le_ viesen los dientes, dejó á la muc~acha para 1r en busca de «Sarvaoriyo• y ,PeP!Yº,• fieles cofrades qne le espt&gt;raban en el cafe Colón, donde i;e reunían todas las tardes
•Pepiyo, • •Sarvaoriyo, y «Maoliyo• parc~cían
busrados con candil, á juzgar por las arrobas de
presunción y tontería q_ue almacenaban en sus
ca!etres. Cuando e Maohyo llegó á la tertulia Jo
primero que le soltó cSarvaoriyo• fué:
'
-¡Chavó y qué requiebro he aprendío d'un
BLANCO Y NEGRO! ¡Ojú; tila me tuvo que da mi
mare p'agaantarme los nervio! ¡Chiquillo lo que
me rei!
'
-Y tú, _¡.~rae l?-rguno?-le interrogó cPepiyo. 1
-No; v¡ a tene que repetí er d' anti~é ....

Grupo de trajes tomadQ en el citado baile de fantasía,

�cuenta céntimos y " Sarvaoriyo, '' seis reaks. ¡ Imposible pagar!
.
El dueño les contemplaba rencoroso, dispuesto
!i. dar dos morradas á cada uno y dejarles ir; pero su mujer -la bella colocadora de discos-se
levantó, enfurecida, y gritó:
- ¿No te desía yo qu'eran unos sinvergüenza?
¿Qu'eran unos granuja?
Y encarándose con el dependiente, añadió colérica:
-¡ Niño, vete por'una pareja ~e gu_ar~ia . ... !
Los tres tenorios creyeron morir, victimas de
IR desilusión; pero los municipales les reanimaron, llevándoles á empujones hacia la '.'casiya."
Tres día~ después salieron del encierro. La
"señá Mari-Asunsión." al ver entrar al "pedacito de sus'entraña," le preguntó cariñosa:
-¡Dónde has'estao "Maoliyo" mío?
- De juerga, mere- respondió él.-La señá
d'un conde que i,'empeñó en'oirrne cantá ....
- ¿Y tre dia has'estao cantando, hijo de mi
arma?
-No, mare; e que vino er marío y le tuve que
da tré gofetaiya .... Tendrá usté que pegá sinco
duro der juisio ... .
-¡Qué le vamo hasé!-repuso, c&amp;riecontecida,
la "señá Mari-Asunsión. "-¡Cosa de los'bornbre !
Y añadi" suplicante:
-!'ero, hijo mío, ¿porqué tie ese genio ....
E. ANDICOBERRY RUIZ.

NUPCIAL

1
1

LA CASA DE NAPOLEON
Las costumbres de Ost~nde. -C. Lamber•.
que la mujer, indignada, daría motivo con su
contestación para que él largase el chiste que le
cedió su amigo; pero al ver que la hembra no hizo caso, estuvo á punto de arrancarse el tupé.
¡Tal fué su coraje!
Más adelante divisaron á una linda joven que,
con sin igual gallardía, cimbreaba su arrogancia. ,Sarvaoriyo1 requirió el BLANCO Y NEGRO
para recordar el piropo, y á 1bocajarro1 dijo á
la hermosa:
-¡ Qué lástima no fua usté míe y yo mosca pa
)arme un atracón de durse!
Contestó airada la gentil:
- ¡Y usté, qué lástima no fua perro pa que e
diesen boliya, so asaúra!
«Maoliyo,1 loco de júbilo po: la oportunidad de
decir el chiste, la repuso chunguero:
-¡Anda, la virtuosa, que presume de .... !
No acabó la frase, porque una soberbia bofe•
tada le dejó á pleno sol; es decir, le estropeó las
,persianas.• Propinósela el marido de la hembra,
que iba á varios metros. «Sarvaoriyo,• •Maoliyo1
y •Pepiyo,1 á pesar de que en sus respectivos
hogares eran tenidos por unas fieras corrupias,
viendo que el esposo ultrajado no andaba con
bromitas, partieron á toda velocidad, sin pensamiento de volver el rostro. Se detuvieron en el
puente de triana, y eso porque un carro chocó
con un t ranvía y la aglomeración de la ¡;ente no
les dejó paso, que si no, á estas horas todavía
estuvieran corriendo.
-¡Chavó y qué bruto!-balbució •Maoliyo,1
acariciándose la parte resentida. -¡Pa mí que
me dió con un martinete!
--¡ Axcuso decirte si larga er de las cole!
Serenáronse al fin. Limpiaron con los pañuelos los sombreros y las botas, se arreglaron los
tufos y quedaron ae nuevo en gallardas postu ras para sus amorosas lisas.
Llegó hasta ellos la audición de un gramófono;
la voz gangoza del •Mochuelo• decía, en melodías fandangueras:
•Anda y no presumii. má,
que tus jechura no tienen
naita e particulá. 1
-Vamo á entrá ahí pa tomá una copa-insinuó uno.
-Güeno, vamo ..
Y con aire de soberanía entraron en la taberna.
Una espléndida mujer- con unos ojos muy zaragateros, la boca menuda y rojiza como una
cereza y unas morbideces de buen año- colocaba
los discos en el aparato cantante. Verla los tres
y lanzarse una mirada en reto, como indicando
«esta es mía,• fué todo uno. Se colocaron frente
á ella; •Maoliyo, • de perfil, para que no le notara el cardenal que le produjo el bofetón, pero teniendo muy en cuenta descansar la mano sobre
la rodilla para que ella viese la estupenda alhaja
que ceñía al meñique y cuidando de levantarse
el pantalón para lucir sus ca1cetines escoceses;

•Pepiyo,1 más rnod~sto, se cor.tentaba con repiquetear, con los dedos, sobre la mesa, creyend'&gt;
que su habilidad causaría asombro; y «SarvaoriY·•, • para indicarla que él también sabía su 1mijita1 de ca11to, abrfa y cerraba la boca, entorn..ndo los p!i.rpados, y de vPz en vez hacía con
toda la cara una grotesc L contracc•ión dolorosa,
para significar que la nota atacada por el cantante •del d1sco1 no salió limpia y perfecta. Y
-¡claro est!i.!-ante aquellos vi~ajes del uno, la
tontería del otro y la rnempz del acompañante,
la buena señora se sonreía como si estuviera
viendo á tres caricaturas anirr atlas.
Pensaba «Maoliyo,• viéndola sonrefr:
-Esta mujé está loqui•a perdía por mi cuerpo. No daba yo un séntirno gordo por'el'honó
der mario
•Sarvaoriyo• se decía:
- Se conose que yo le gusto.má que el 'esposo,
Está deseando que la diga argo ... .
Y •Pepiyo• repetlase:
- Mía e ya, mía e ya ...
Llamó •Sarvaoriyo1 al dependiente y le entregó dos pesetas para que cobrase. El cbico, como
dudando de h. bondad de la moneda, la hacía botar repetidamente sobre el rnarmol del mostrador.
-Niño, -repuso, mirando á la juncal como
diciéndola: "¡ Verás qué chiste!"- ¡No la suene
rná má .... ! ¿T'ha creí que s'ha resfriao?
Pero "Maoliyo," que creyó que con aquel "timo" ganaba terreno el contrario, se apresuró á
decirle en voz alta :
- Ese no e tuyo ....
Pidieron otra "ronda," y otra, y varias
Empezaba el alcohol hacer de las suyas. Los
tres estaban decididos á quedarse allí hasta que
saliera el sol. aunque nada habían convenido sobre el propósito. Y llevados del espíritu de derroche, pedían "cañas" y más "cañas," sin
preocuparse de abonar lo que importaban.
- ¿Has visto qui modo de timarse conmigo!decía "Sarvaó."
-No, gachó, que e conmigo, fíjate . ... -contestaba Manolo.
Y "Pepillo," sonriendo filosóficamente pensaba:
-S'han creío que e p)r'eyo y e que la traigo
chalafta con mis mir§. ....
-¡Niño, repite!
- Oye, mira i;,i hay bastante dinero-indicó el
hijo de la "señá Mari-Asunsión."
- ¿Cuánto se debe?
El muchacho fúé á la pizarra, sumó y dijo:
- Siete con SPSenta ....
Aquello f~é ~na nuevll hofetada, de 1~ que
, participaron IOll • tres Hubo protestas, msultos desplantes .... hasta que intervino el amo,
recÍarnando con ene rgía. Los tres galanes se miraron como :-ifándose los pescozones que cerníanse sobre ellos.
- ¿Tú qué dinero trae?
. , .
"Maoliyo" sacó una peseta; "Pep1yo' cm-

Casi ó sin casi, los viajeros que visitan á New
Orleans, después de observar y ver todo lo visible y observable se ,·an sin conocer lo que tampoco conocen muchos hijos del país: una casa
vieja y destartalada que en el primer tercio del
pasado siglo fué acaso la más bella de la ciudad,
una casa que merece conocerse, porque tiene un
recuerdo que la vincula con un hombre que á decir de Víctor Rugo, hizo de los niño3 que con él
jugaban en el jardín de Ajaccio, testas coronadas, y tan hondamente se encarnó en la Historia, que pudo decir y diio: "Mi antecesor Cario
Magno y mi tío Luí~ XVI." Un hombre que de
tal modo cinceló su historia. que al través de los
tiempos parecerá leyenda. Nunca en forma más
fabulosa se presentó la realidad á los ojos de los
hombres.
N&amp;poleón, esa figura que aún para aquellos que
reprueban sus actos tiene relieves que en el bloque épico de la Historia del mundo se alzan como las crestas del Hirnalaya sobre la rnperficie
del planeta.
Ningún personaje histórico entra tan hondo en
el alma de los niños, ringuno impresiona tanto
los infantiles cerebros, prueba irrecurnble del
poder sugestivo qne lo enaureola. Los escolares
que perezosos é indiferentes leen las proezas de
Alejandro lanz!i.ndose hasta la India y les haza•
ñ11s de César trasponiendo las Galias, se agitan
violentos ante el épico paso de Arrole ó la fabulosa tomad&lt;! Marengo, y sus fantasías dormidas
en medio del estruendo de las huestes macedónicas y de las legiones romanas, se despiertan
ante el toque del clarín napoleónico y sueñan con
glorias no vistas y conquistas no realizadas,
Ningún hombre ha dado, sin duda, tal cantidad
de materia prima para poner en acción las actividades del cerebro humano, como Bonaparta.
'rodas las cuerdas han tenido una nota para completar el himno gigante que la Humanidad entera
entona en sn loor. Historiadores, filósofos, eruditos, legisladores, médicos, poetas, escultores,
pintores; todos han llevado su contingente al
acer vo de esa gran gloria que parece no tener
fin, como el tiempo, ni limite corno el eapacio.
Se ha apoder.. do de él la novela. el teatrc, la
ciencia, la poesía en todas sus formas: se han
fatigado lienzos y pinceles reproduciendo sus hazañas, y las canteras de mérmol se han rendido
á fuerza de dar bloques para sus estatuas. La
misma fábula le ha cogido en sus garras; un
erudito trató de probar que no fué la victima de
la venganza albiónica, que murió tranquilo como
un buen burgués en su nativa tierra; que el mártir de Santa H ..Jena era un falso Napoleón, que
el Prometeo que tuvo por Cáucaso el peñón británico y por Luitre á Sir Lowee, no era el águila vencedora de Austerlitz, ni el Aquiles con el
talón echado de Waterloo.
Se ha escrito sobre sus amores, sobre sus caprichos, sobre sus pasiones, sobre su genio. sobre su desequilibrio, sobre sus líneas, sobre todo. Conozro un grueso volumen que i:;ólo se ocupa de su firma; si se tratara de otro hombre sería insoportable, aunque éste se llamara Colón ó
Galileo; tratándose del Corso sublime, resulta el
libro poderosamente interesante.
Manzonni lo rliviniza, Rugo lo endiosa, Thiers
lo refracta y Taine lo diseca.
Los millonarios americanos sentirían un grue-

Señorita Margarita Santín Arroyo,
Señor A. Carneiro de Fontoura,
cuyo matrimonio está anunciado para el 17 del actual.

t

RO zarpazo en sus fortunas colosales si quisieran
hacer una biblioteca napoleónica y adornarla, siquiera, con algunas de las obras de arte que ese
genio ha inspirado.
Ha sido una fuente inagotable, un venero inextinguible. Como el crepúsculo, ofrece cadadía
una nueva faz, siempre nueva y siempre hermosa.
Sin embargo, la sencilla anécdota á que voy á
referirme por su misma sencillez, no rlesprovista de encanto, es poco conocida, aún en New
Orleans, el teatro de su escena, y acaso desconocida del todo en el proscenio mundial,
¿Qué es la casa de Napoleón en New Orleans?
El producto de un hermoso sueño que fraguara la admiración y el entusiasmo y que estuvo á
punto de ser realidad, lo que acaso hubiera cambiado la faz del mundo; la obra de uno~ pocos de
los millares de turiferarios que queman su incienso en las aras de un semi- Dios.
Contaba Napoleón en Louisiana con un grupo
de hombres que con el alma entera le pertenecian y que en estas regiones del mundo nuevo
lloraban los dolores de su cautiverio y soñaban
con la gloria de su libertad. Acaso irreconciliables enemigos de Inglaterra recordaban las palabras del Primer Cónsul cuando, como razón de
Estado para explicar la venta de Louisiana, decfa:
«Esta cesión de territorio determina para siempre el poder de los Estados Unido~, y yo acabo
de dar á Inglaterra, un rival maritirno que tar·
de ó temprano humillará su orgullo 1
Y olvidaban la cesión acariciando la venganza.
Nicolás Girod, hombre rico, prominente, alcalde varias veces, alma y oráculo de su pueblo
fué el que concibió la idea de robarse á Napoleó~
de Santa Helena, y tuvo la s uerte de encontrar
como colaborador, más aún, corno apasionado y
ciego secundador de su atrevido proyecto. al capitán Brassiere, originari•l de Francia é hijo de
un oficial del ejército de Rocbambeu.
Bra~siere era de !a dinastía de los Bayardos,

caballero sin tacha y sin miedo, soñador de ideales y realizador de ensueños, enamorado de la
hoja de Alicona y despreciador del disco acuñado.
Girod, por su parte, era un soñador práctico,
un empresario previsor, de esos hombres que
piensan lo que hacen y hacen lo que piensan.
Con fondos propios y otros mnchos recolectados en Nueva Orleans y Cbarleston, Girod levantó un a casa en la esquina de las calles San Louis
y Chartr•s, digna de alojar al Emperador libertado, y Brassiere construyó un navfo, á decir de
ellos, el más fuerte y veloz de aquello~ tiempos,
el «Seraphine• que debía robarse al Emperador
cautivo.
Hombres atrevidos y audaces, marinoa expertos, propios de la aventura de Palos, se reclutaron para tripular el navío, y la expedición quedó
lista. Se habla señalado el día de la partida y los
corazonee palpitaban con ansia en espera del momento deseado. Sobre las aguas turbias del Mississi ppí cabeceaba el «Seraphine• como ansioso
de que la gran sierpe lo'arrastrara al mar.
Una funesta noticia, tres dfas antes de la partida, cayó corno un bloque de nieve sobre una fragua entre los futuros raptores del divino cautivo. Napoleón babia muerto el 5 de Mayo de 1821:
quedaban sin objeto la casa y el navío.
La casa construída por Girod es la que hoy 11e
llama, •Casa de Napoleón. 1 No tuvo la gloria de
servir de recinto á la gran águila, pero sí alojó
en su seno á dos hombres que figuran en primera fila en la dolorosa tragedia de Santa Helena:
Bertrand, el granadero que sobre su corazón sostuvo la cabeza del genio cuando su alma se desprendió del mundo y Antornarchi, el que recogiera en yeso, antes de que la devorara la gran madre, aquella faz ante la cual temblara la humanidad entera.
Y en largas veladas, cuando reunidos Bertrand,
Girod, Brassiere y Antomarchi en la histórica
casa, cuando sólo se hablaba en ella del gran genio y de sus deseos de pasará la América, acaso

por aquellas habitaciones medio en sombra sepaseaba sonriente y agradecido el espfritu del Emperador.
M. SOTO HALL.

• ••
Hojeando estampas vieja~
Dime, en cual de estas viejas catedrales
hace ya muchos siglos, oh, Señora,
silenciosos, mirando los vitraies.
unirnos nuestras manos fraternales
en la paz de la tarde ensoñadora?
Dime, en cual de los árboles copudos
de este bosque, medrosos y desnudos
oírnos en los viejos milenarios,
rugir á los leones solitarios
y aullar los chacales testarudos?
Dime si en la enigmática ribera
me esperabas antaño, compañera,
teniendo sólo, en noches invernales,
por chal para tus senos virginales
la húmeda y salobre cabellera?
¿En qué justa he llevado á tus colores?
¿En qué gayo torneo. tus loores
entonaron mis labios halagüeños?
Y si nunca te ví ni te amé viva,
¿Por qué hoy vas y vienes, pensativa,
por la bruma de nácar de mis sueños?
AMADO NERVO.

�Cronica Éxtrunjera
Al fin la dinastía manchú ha caído. Previas tales ó cuales c'ondicioPes, más de estilo que de
fondo, el hijo del celeste imperio, sostenedor de
la dinastina que ha ocupado el trono de China
durante unos diez siglos, se ha visto en la obligación de abdicar ante las exigencias del progreso y desenvolvimiento natural de lo3 pueblos.
En número reciente pronosticamos la marcha
de los acontecimientos en lo relativo á la revolución china, y con gusto vemos que el oficio de
profetas nos ha salido bien en esta vez.
Decíamos que había llegado para China el momento en que el pueblo se siente cap•z de gobernarse por sí mismo y se puede libertar de la
opresión de las castas privilegiadas, y los hechos
demuestran realmente ha llegedo ese momento.
Ante él la tradición ha tenido que doblar la cerviz y dejar el paso franco á lo nuevo, á lo que
parecía imposible hace muy poco tiempo en el
«celeste imperio.,
La caída del hijo del cielo nos sugiere inlinidad de pensamientos á los que no creemos en la
necesidad de la existencia de razas, castas ó dinastías privilegiadas. Por que, ¿de qué ha servido al monarca la consagración de miles de años
de tradición, de cientos de años de historia familiar; su sugestivo título de hijo nada menos
que del cielo si había de caer ante-la fuerza incontrastable de la opinión popular, y había de
tener que ceder su puesto á los designados por
. el pueblo?
Y el dilema se impone; ó el poder del pueblo
es superior al del cielo que engendró á ese hijo,
ó no era hijo de tal cielo y por lo tanto no es
más que un hombre lleno de todas las faltas Y
los errores de los hombres.
~abemos que la anterior consideración va á
ser tachada de infantil, y en efecto lo es, pero
por lo mismo infantil, su conclusión se impone
y creernos ha de convencer á los más ardientes
partidarios del poder personal y á los mt.s grandes sostenedores de la superioridad tradicional
de los jefes de Estado, que no pueden engañarse
jamás por que han recibido la consagración del
cielo.

Cacerías imperia les .-EI séquito de S.M. Jorge V en la India, durante las c1acerías organiza&lt;las
con motivo de su coronación.

samente sacar su redonda cabeza, deslizando tras
ella su flexible cuerpo de felino, ondulante, eléstico, cartilaginoso ...... Y como lo miré con gran
detención, hija más bien del espanto que de la
curiosidad, pude ver entonces, y asegurar hoy,
que tenía cara de gato, y no sólo cara, sino toda
la cabeza, cuello, tronco y extremidades, sin olvidar la caudal, larga, peluda, lustrosa.,, ... y
negra, como todo su cue!'po. Miraba desde lo alto de su atalaya con aterradora fijeza, y de sui;;
relucientes ojos redondos brotaban cimo dos puñales dos rayos de luz amarillenta, fosforecente,
que herían, que fascinaban. Por la noche denunciábanlo en su alto minarete los resplandores
rutilantes de aquellos ojos brujos, y-esto sí que
lo ví yo, como ahora los estoy viendo á ustedes
-al deslizarse por entre los hierros de la reja,
frotando contra ellos su piel lustrosa y fina, su
cuerpo todo se incendiaba, y una aureola de fue
gos infernales, un nimbo de chispas envolvia al
diabólico animal ..... .
Cerrada á piedra y lodo estaba la casa del diablo sin más resquicio abierto al exterior-que aquel
alto ventanuco enrejado, pues todas sus ventanas
y balcones estaban desde tiempo inmemorial enmaderados por dentro, seguramente bien apuntalados con trancas y barrotes, y mostrando por
fuera las polvorientas y carcomidas vidrieras, en
las que no quedaba un cristal ni para un remedio,

[L MISMO DEMONIO.
Bien sé yo que ustedes lo han oído decir mil veces: "El demonio tiend cara de conejo .... " "El
demonio tiene cara de conejo .... '' Pues no, señores; el demonio no tiene cara de conejo; el demonio tiene cara de gato. Lo digo yo porque lo sé,
y lo sé porgue lo he visto.
-¡,A quien ha visto usted?
- Al demonio ... .. .
. "-Algo menos será
del Jubiletero,
algo menos será;
del Jubiletero Real .... ''
-Les juro á ustedes que era él: "El mismo demonio."
- .... Del pobre Manzano, con música de Chll-

Incendio bajo la nieve.-El edificio de una compañía do seguros de Nueva Yo1k, incendiado hace
pocos días, bajo la nieve y con un frío qt:e bacía congelar el agu• de las mangueras,
Y no es poca consagración el tener el don de
gobierno, el tino y el acierto del mandatario,
pero eso es muy difícil de adquirir, y la educación de los reyes no siempre les lleva á ese fin;
más bien parece apartarles de él, salvo en muy
honrosas excepciones..

Por lo tanto, dejfmos al pueblo la lección de
sus gobernantes, que cuar.do él se equivoque, se
puede tener la seguridad de que cualquiera ~e
hubiera equivocado.
J . M. C.

pí:...:.De los mismísimos infierno~, con mús'ca de
bufidos, maullidos y demás gorgoritos gatunos.
- Bueno; esto es que pretende usted embromarnos ....
-Esto es que deseo proporcionarles un ratito
de distracción; y, acaso, acaso, dejarles materia
para meditar otro rato.
-Pues somos todo oídos. Principie usted.
-Comienzo. Era yo muy pequeño cuando ví al
demonio. Y lo ví, no una sola vez, aunque no
eran muchas las ocasiones en que él se dejaba
echar la vista encima. Lo ví sentado en el menudo alféizar de una alta ventana, provista de fuerte reja de hierro, por cuyos huecos podía él esca-

UN GRAN MINIS'IERIO. - En Francia se ha llamado al actual gabinete francés "El Grnn Ministerio." Hay razón para llamarle así, pues encierra á los hombres reconocidos como de mayor talento en sus respectivos ramos. Entre ellos eFtán los señores Burgeois y Briand antiguos
jefee de gabinete, y otras notablt s personalidades. En el grabado están, de izquier:la á derecha del espectador, los Ministros: B~rard
de Bellas Artes; Guisthau, de Instrucción Pública; Steeg, del Interior; Poincaré, de Relaciones Exteriores; Klotz, de Hacien'
da; Dupuy, de Obras Públicas; Lebrun, de las Colonias; Chaumet, de Correos y Telégrafes; Bourgeois, del Trabajo·
David, del Comercio; Pame, de Agricultura; Delcsssé, de Marina; Millerand, de Guerra; Biand, de Justicia,
'
y el subsecretaio de Hacienda, Besnard.

•

Ci.cería imperial. -S. M. Jorge V haciendo cargar su rifle.

Cacerías imperiales. -El séquito de Jorge V y animales nbaticlos ante el rifle Real en la India.

hechos añicos por la chiquillería, á puros cantazos, con las piedras que aún dormían sobre el saliente de balcones y antepechos, formando montones, por entre los cuales brotaba la hierba, florecían los rojos dragones de la digital y reptaban
las blandas y ágiles salamanquesas .... Esta casa
del diablo, además de serlo del diablo, lo era también de don Roque de quien ignoro el apellido y
recuerdo el remoquete: de don Roque el "Brujo,"
más conocido que la ruda y más temido que un
pedrisco. El caballo de Atila, á su lado, era "la
Se me use,'' pues si donde aquél ponía el duro casco no volvia á brotar la hierba, donde éste posaba sus garras, no quedaba tierra que á nuevos
brotes diera pretexto.
Don Roque el "Brujo" era un avaro, un u~urero para quien los dictados de berrugo, tacaño,
sórdido, mísero, ruin y demás pimpollos de tan
exultante forilegio carecían de significación; pues
todos ellos juntos no se acercaban á expresar ni
sombra de lo que realmente él era. Yo sé que,
además, era alquimista, hermético de artes sobrehumanas, que había logrado emular-aunqu,•
por otros procedimientos-á L'Ull, el inmortal, á
quien conocemos por Raimundo Lulio, bonito
nombre de armónico dejillo cesáreo. Como el sabio polígrafo mallorquín, don Roque había logrado descubrir la piedra filosofal, llegando á obte
ner oro puro, oro purísimo-¡y hasta acuñado!
en la cual simple materia transformaba él con sus
diabólicas artes, substancias tan viles como gotas
de sudor, raudales de lágrimas, coágulos de eangre, j irones de honra ...... y otras bagatelas por
el estilo ..... .
Decir que don Roque era Juan Palomo en lo dt&gt;
guisarse y comerse los escasos condumios de su
pitanza, está por demás; sobre todo, si antes de
ello digo que en su casa no entraba ánima viviente fuera rle la suya, si no era cierto del todo lo
rle ser f,l un desahrado, según aseguraba la voz

�del pueblo. En la rasa del diablo no entraban • 'ni
las ratas,'' pues si alguna de ellas, torpe ó poco
avisada, se atrevia á hacerlo, presto sucumbia
consumida por el hambre, ó sorbida por alguna
de las innumerables trampas y ratoneras esparcidas por el inmueble, donde una atrae otra fueron cayendo las que, incautas, se aventuraron en
tan infructuosas incursiones, ignorantes de que
en toda la casa no hallarla, no digo ya un mur,
pero ni una hormiga, con qué poder preparar un
modesto tente en pie en horas de des ,uayo.
Y si allí, como digo, no entraban "ni las ratas,"
figúrense ustedes si seria tarea fácil la de penetrar quien ni una rata fuese en aquel castillo roquero, donde el mismo viento se detenia á la
puerta, si no por no poder entrar, por no tener
luego por dónde salir.
Pues, sin embargo, el demonio, quizá para estar siempre cerca de su ya segura presa, encontró medio de penetrar y hasta de permanecer en
la casa, para lo cual se transformó en un casi recién nacido gatillo, que entre las ortigas del corral -cercado de al tos muros coronados de vidrios
hincados en la argamasa-aparecióse un dia á
don Roque el "Brujo,•• maullando lastimeramente.
Burla de la chiquilleria del pueblo juzgólo el
viejo avaro, acostumbrado ya á recibir tal clase
de obsequios arrrojados desde la calle, y no paró
en ello mientes, como si de un inanimado pedrusco se tratara. Pero el demonio del gato .....
-El gato del demonio, ó el gato-ctemonio, querrá usted decir: hay que hablar con propiedad.
-Tiene usted razón: el gato-demonio armaba
tal algarabía con sus lamentos, que no más que
para que con ellos no le aguase la noche, determino el usurero deshacerse de él, devolviendo la
pelota, como otras veces, por donde mismo crefa
él que habla Ye nido. ¡ Si. sí! ¡ Bueno es el diablo
para desprenderse de •'bóbiles bóbiles" de lo que
él ha señalado ya por suyo! Agarróse con sus
uñas á la manga del viejo con fuerza tal, que
preciso seria desgarrar la tela para soltar el gato, ó matar el gato para salvar la tela. Al mismo tiempo, el vichejo comenzó á maullar tan ri
diculamente, amusgando, cerrando los rasgados
ojillos, enderezando los cerdudos bigotes, que,
eorprendido el viejo ante aquella caricatura de
tigre de Bengala ó de pantera javanesa que lo
miraba arrufando, con aires de perdonavidas, hfzolo él con la suya del micho, lo perdonó compadecido, y acariciando al gatillo, lo metió Pn su
casa. Y cátense ya al diablo, al mismfsimo diablo,
en el casón de don Roque el • 'Brujo, " para murmuración de las gentes, espanto de los chiquillos
y aspavientos de las viejas, que no pasaban por

El alma de las cosas
El coro de naranjos de la huerta
Gritaba su canción-ave canoray en todas las rendijas de la puerta,
Como cinta de luz, brilló la aurora.
Y al ver que amanecía en los cristales
Y se alzaba hacia mí la fronda espesa
:Uepicando sus himnos matinales,
Racudí de mi frente la tristeza.
Después de aquella noche larga y muda
Cuyas horas conté deede mi J. cho,
1 •espués de aquel insomnio en que la duda
Clavaba sus arpones en mi pecho,
Me dijo •aquella• Voz tranquila y buena:
cid á buscar el alma de las cosas,
Las cosas tienen alma que las llena,
El perfume es el alma de las rosas,
El alma de la nube, los colores,
La dureza es el alma del granito,
El alma de la estrella, los ful~ores
Y el alma del espacio, lo infimto!~

aquellos lugares sin hacer la señal de la cruz,
renegando del malo.
Pues aconteció que, andando el tiempo, á don
Roque el ruin llególe su »ltima hora, y aunque ya
era hora de qu1:, fuese la última, sorprendióle la
visita de la Im-placable cuando menos lo esperaba, que es lo que suele ocurrirnos á todos. Ello
fué que, estando durmiendo, sintióse el tacaño,
morir, y aun creyó que había finado de veras,
pues no de otro modo podria ser aquello de verse
como se veía, atado de pies y manos por los dogales de sus culpas, ante un tribunal tan imponente como el formado por el señor San Pedro,
asiendo las llaves de las puertas del cielo; el Arcángel San Miguel, balanza en mano, con el enemigo por peana, y no menos que el mismfsimo
Cristo JPsús entre ambos, como Presidente y
Juez ..... .
Cuando la visión se aclaró. fijándose con resplandecientes rasges ante los conturbados ojos
del viejo verrugo, estaba en el uso de la palabra
el propio Satanás, auien, guiñando pfcaro y complacido, y señalando al ''Brujo" con rápido movimiento de cabeza, decía, encarándose con el
glorioso Arcángel:
"-Me parece que "éste" es bien mio y que no
tratarás de disputármelo. Costal de pecados más
grande no se ha visto ni espero que se vea. Casi,
casi, no tengo yo por donde cogerlo ...... Las lágrimas que por él se han derramado forman rios;
la sangre que por él se ha vertido, lagos; el sudor del prójimo que él ha chupado, malPs. Sordo
fué á la súplica, ciego ante la miseria, mudo para la compasión..... Jamás la caridad anidó en
su pecho; nunca el bien brotó de sus manos; en
toda su vida no tuvo un punto de conmiseración
para nadie; para nadie, ni para nada .... Es bien
mio, lo tom..&gt;, me lo llevo ...... Voy á dorarlo á
fuego y después lo trataré por agua regia ..... "
Sudor de muerte, frío sudor de angustia horrible invadía el rostro del agonizante, que se veía
ya á merced del demonio, quien sería muy capaz
de cumplir en él lo prometido: forrarlo de oro;
¡ el sueño de toda su vida .... . ! ¡ Su ambisión suprema ...... ! ¡ El logro de todas sus aspiraciones .... ! Pero ...... "¡doradoá fuego!" horror
de horrores, dorado á fuego, como él habla oído
decir que se hacía con mármoles y Jaspes, acariciado por la rabiosa llama del soplete, y disuelto
después en agua regia. sin duda para volver á
empezar de nuevo ...... Acaso una vez bien forradito de oro, le hicieran unos agujeros y lo sumergiesen en agua fuerte, como Ee hace con las
alhajas huecas. y por ellos se precipitarla el ácido corrosivo, royéndolo, devorándolo, dejando de
él sólo la cascarrilla ...... comiéndole las carnes

Abri de par en par la gran ventana,
La herrumbrosa ventana de la hacienda,
Y el eco de la vida rusticana
Subfa como un don, como una ofrenda ....
Vi doblarse las ramas bajo el peso
De los frutos jugosos, y en un nido
Un zurear vibraba como un beso
Y era el rumor de frondas cual latido.
Un renuevo ounzaba en cada tallo,
Y la raíz, Mmpiendo lo!! terruños,
Como al esf.lerzo germinal de mayo
Levantaba sus brazos y sus puños.
Incensaban su aroma los azahares,
Aliento virginal de los pensiles,
Y un monte coronado de palmares
Nimbaba de luz rubia sus perfiles.
La maleza ponla en las llanuras
Cual de pólipos vastos las marañas
Y fruncfan sus petreas coyunturas
Y sus miembros robustos las montañas.
Cual desfile de gruesos batallones
Bajaban á través de las laderas

primero las entrañas después, los huesos más
tarde .. '. ... entre burbujas verdosas, rodeadas
de rojizos vapores pe~ados .. . ... lo mismo qu-e
hacía él con las doblillas falsas ...... ¡qué horror ...... !
Y cu rdo ya el diablo alargaba hacia él sus garras triunfadoras ..... . en un momento de hondo
dolor y de salvadora esperanza, elevó los ojos
hasta el Supremo Juez, y exclamó conmovido:
••-Señor misericordioso: ¡Un instante .. . ... !"
Cortósele el aliento..... Creyó haber pedido
demasiado, sin ofrecer nada, y empujado por la
costumbre, por su eterna costumbre de no dar
nada gratis, continuó, rectificando:
"-¡ Un instante, Señor .... por lo que sea .... !''
Y seguro ya, "pues lo pagaba," de ser escuchado, añadió:
"-¡El diablo miente, Señor; el diablo mien te!
Yo he sentido la compasión una vez en mi vida
...... No es mucho, ya lo veo, pobre de mf; pero ha sido una vez, y si ha sido ¡una vez, no ha
sido nunca, como dice el demonio ...... Yo he
tenido una vez piedad de un pobre ser indefenso ...... He tenido conmiseración de un gato, señor; de un gatillo ...... Bien querria yo ahora
que se hubiese tratado de un elefante; pero no
era más que un gato, esmirriado, feo, á quieu iba
á arrojará la calle, y á quien asilé en u i casa ....
Con él comparti mi comida, Señor, y hasta lo
acaricié sobre mi halda ...... ; y por las mañanas
le ponla agua limpia en una escudilla ...... ¡Aquí
está él, señor. que no me dejará mentir . ... .. !"
Y el gato, cual si lo entendiera, comenzó á
runrunear junto al moribundo, dándolo topaditas,
hasta que éste abrió los ojos, mientras la visión
se esfumaba. Y aprovechando un instante-quizá "el instante" pedido-tuvo tiempo, antes de
expirar, para descargar sobre su pecho el cerrado puño, murmurando:
" - ¡Pésame, Dios mfo .... de todo mi corazón
.... de haberos ofendido .... "
Y como la Justicia, echando las puertas abajo,
halló al ' Brujo" cadáver, y al demonio-quiero
decir, al gato-maullando desesperadan,ente, colocado sobre el pecho del difunto, con el lomo
hecho un arco, erizados los bigotes, brillantes
los ojos y con los pelos de punta ..... , pues claro está como el agua clara que era verdad lo de
ser el gato el mismfsimo demonio . . . . .. , aunque
alguno de ustedes, por llevarme la contraria, dé
en la :flor de decir que, en vez del diablo, era
aquel minino Dios sabe qué ...... ¡Lo menos, lo
menos, algún ángel guardián ...... !

Cuadros Notables

VICENTE DIEZ DE TEJADA.

Los sembrados, en alto los girones
De sus hojas flotautes cual banderas.
Y á lo le,ios los árboles del clima
Recamaban suntuosos la sabana
Y en el dorso quebrado de la cima
Reventaba la flor de la mañana.
Y me dijo la voz de los jardines,
Y me dijo la voz de la enramada,
Y me dijo la voz de los confines,
Y me dijo la voz de la alborada:
c¡Lejos la duda y el pesar que abate,
Lejos la pena que en la frente anida,
Lejos los odios, lejos el combate
Y el horrible cansancio de la vida!
¡ Si el alma de los hombres os aflige
Id á buscar el alma de las cosas,
Las cosas tienen almas que las rige:
El perfume es el alma de las rosas,

~~

1

El alma de la nube los colores,
La dureza es el alma del granito,
El alma de la estrella, los fulgores,
Y el alma del espacio, lo infinito!,

Los picos de Dolomitengebiet, por Otto V. Kameke,

EDUARDO COLlN.

•

�EATRALE5
ANTES DE LIAR LAS MALETAS
En el escenario, al día siguiente de la última
representación. La claridad m!ltinal, al fi!tt:arse
por los altos ventanillos, adquiere tonos hv1dos,
de una palidez cadavérica. lteina una penumbra
suave y temblorosa. El vaivén de maquinista~ y
mozos de cordel, que empacan las condecorac10nes · el vocerío confuso de la gente de coros, y
de tal cual artista que va á recoger del «camerino• los postreros avíos que llenarán más ,ta_rde
la maleta; los gritos e!1 &lt;;astellano macarromco.
los juramentos, el c_b1rr1ar de las cuerdas Y el
golpeteo de los martillos, pueblan de rumores el
recinto . El cronista y un aficior.ado charlan en
un rincón. Una «primadonnai pasa. - «Buon
giorno, signori, !-El bajo,_ ~anzudo, - como es
de rigor, - y un tanto afomco,- c~mo suc.':.de
fuecuentemente, -despídese desde leJos, hac10ndonos con la diestra amistosa señal. - ,¡ Paso!•ruge una voz aguardentosa y bronca, y e_l cronista (muy servidor: de us~edes) y su an:ugo el
aficionado apenas tienen tiempo de esq_u_1var el
choque formidable con el enorme caJon que
a'luel despiadado cargaba sobre de los lo~os!huyendo del rincón donde estaban y es_tac10n'!-n·
dose en otro menos expuesto á contmgenc1as
desagradables.
El cronista. - ¡Hombre, por _poco_ nos !llatan!
El aficionado.- ¡ Mire usted s1 seran animales!
Esto sólo se ve en México.. ..
.
El cronista. - ¡ Bien dicen que tiene uno el alma en un hilo!....
.
El aficionado. - Como los empresarios de
ópera.
d
s·
El cronista.-¡Vamos! ¿Supone uste que 1galdi. ... ?
El aficionado. -No, no, de ninguna manera.
Sigaldi se marcha con buenos dioere:s. en el bolsillo. Nos ha demost,rado que ~n ME:x1co no son
las temporadas de ópera ~egoc1os rumosos. Conoce el intrígulis. A público que paga poco, artistas que cobren poco; muchas , Lucias, mu.
chas cTraviatas,, y hasta «El Trovador,!. cantado por él mismo, en honor y para ~e,goc1Jo de la
concurrencia.... (Pausa. Se acar1c1a la barba,
una barba gris encanecida en el teatro.) El arte, créame usted, anda de capa caída e n est(!S
andurriales. . . ¡Cuando yo me acuerdo ~e mis
tiP.mpos!. ... ¡Pensar que el gran Napol_e?n (se
refe·ría á Sieni) nos dió á conocer _nota~1hdades
por tres duros la butaca en el Nacional.
.
El cronista.-Pero usted convendrá conmigo
en que no todas las _ép?cas so!' iguales. Ante~·-;
El aficionado. -S1, s1, ya se lo que va usted a
decirme: que el cambio. que Nu_evl'.1 York, que
Buenos Aires, que la falta de ¡,ubhco, y todas
las demás zarandajas que so~ ya moneda de _uso
corriente cuando de arte lírico se_ trata. _Bien.
Convengo en ello. Pero Psto 1:º qu1e~e decir que
n◊ ]amente, y muy mucho. an;is !IleJores. (Encendiendo un cigarro.) i,Y que piensa usted. e!1
resumen de la temporada que acaba de terminar?
, El cronista. ¡Que me lo pregunte usted a m1 !
Lo contrario debía ser
El aficionado. - Advierta usted que me hallamado viejo.
El cronista - . . . . Y perito en acbaque..s,,_t~atrales, como no hay dos en l\'I éxíco. .,
---a_,..,.,
El aficionado. - Haga usted excep'!10n del «viejecito,• que buena falta nos h_ace aho!'ª qui: e l
oficio de reseñar espectáculos tiene la misma importancia que entrevistará Zapata.
El cr.onista. - Con mucho gusto. Crose, porque
ha pescado,u~ cos_tipado horrible, á causa del
no menos horr1do tiempo que hace. )_ Bueno, empecemos por los artistas. ¿Qué opma u_sted de
los artistas?
.
.
El aficionado. - De los art1~tas que v imos e n

la temporada, los únicos de ~uerpo ente!º son
dos: Picco y el maestro Ignacio del Castillo; lo
demás ni fu ni fa, si hemos de ser francos.
Píceo tiene una hermosísima voz de barítono,
sabe cantar, y es joven. Su Amonasro, su F_'ígaro, dejan un grato recuerd?. No creo lo m1~mo
de su Rigoletto. Es un Ri~olet~o. de pacot1lla.
El no se ha fijado en que s1 quisiera cantar el
papel del bufón de manera original, apar.~da de
los burdos clisés de tablas. lo conseguma ....
En cuanto á del Castillo, puede decirse que ha
sido el alma de la temporada. Es toda una figura de excelente maestro, que puede trocarse en
grande si no le ahoga el medio á semejanza de
algunos otros. ¡Como que, sin él, los bolsillos
del csignore impressario, no estarlan repletos y
la temporada hubiera resultado poco menos que
un fracaso. Gracias á su habilidad y á su@ conocimientos y á su entusiasm~, con art_istas en su
mayoría mediocres, se logro una «sa1som aceptable.
El cronista.- Todos lo reconocen así.
El aficionado. -¿ Lo reconocerá también el señor Ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes?. . . . He aquí una be lla ocasión de prestar_ la
ayuda oficial á un _a~tista cuya l~bo! ha _sido
sancionada por la cr1t1ca y por el pubhco. S1 ~ntes se daban pensiones á los jovenzuelos, no bien
salían éstos de las aulas, para que fuesen á matar el tiempo á París, á Milán ó á Bruselas, ¿por
qué no restringirlas ahora tan sólo para aquellos
art stas que han menester de perfeccionamiento,
de ponerse en contacto con mejores _ambientes,
de respirar aires de fuera que fortifican y engrandecen cuando los pulmones- diga usted el
cerebro, -saben respirarlos?
El cronista -Ignacio del Castillo podría ser,
ciertamente, una garaatía de honradez artística
en nuestra temporadas líricas futuras..
(Acierta á pasar, p_or d~nde _ambos. mterlocutores están, la señorita V1ccarmo, quien les saluda con una gentil sonrisa.)
El cronista. - Simpática muchacha, ¿eh'!
El aficionado.-( Pontificando.) Sí. hermosa
voz, gran deseo de triu(!fo; ~ero poca escuela: ...
Necesita la seflorita V1ccarmo mayor estudio y

experiencia y sobre todo, no ser complaciente
con las empresas. Que cultive un género, el que
rorresponde á su voz: el lírico. Que se abstenga
de cantar «Aidas• y «Lucías;» que se c_onf&lt;?r~e
con ser la linda M imi y la no menos s1mpat1ca
1Butterfly,, y, ó mucho me eq~ivoco, ó si volve:
mos á verla dentro de tres anos, nos parecera
desconocida.
El cronista.-¡Lástima que la Fox no tenga e l
temperamento de la Viccarino!
.
.
El aficionado. -¡Ah. sí! ¡_La Fox! ¡S1 sup1er11
caracterizarse! ¡::;i el hielo cte que aparec1: revestida se derritiera! Yo la deseo un sol tropical. ...
El cronista. -Somos injustos al olvidará María de la Fraga. ¿Ha visto uste&lt;l qué simpática
promesa de artista?
El aficionado.-Sólo lamento que la empresaolvidándose de que la subven&lt;;ión se &lt;:oncedió,
principalmente, para que se estimulase a los cantantes mexicanos haciéndoles tomar parte en las
representaciones en compañía de extranjeros.no baya hecho lucir á la señora de la Fraga todo
lo posible. ¡Preciosa voz! ¡Atrayente figura!. ...
Mucha timidez .... ¡Es toda una promesa, como
usted dice!
El cronista. - Menos fortuna que ella tuvo, sin
embargo, Esperan~a Montero d~I Collado. ¡La
escuchamos en dos operas, y gracias!
El aficionado.- Ya lo asegurábamos antes:
mientras no se fijen condiciones extrictas para
subvencionar nada se logrará. Vea usted; es
que urge á toda costa ofrecer amplios horizontes
para su educación artística á l«;&gt;s jóvenes que estudian en nuestro Conservatorio y que se proponen seguir la carrera lírica. ¡Como que, en tanto
que no haya teatro, no habrá artistas posib!es
.... ni probables!
.,
El cronista. - Más acaso 'lue esta cueshon de
los artistas mexicanos- con ser tan importante,
-me preocupa la del repertorio.
.
El aficionado. -¡ Hombre! ¡ El repertorio! ¿Cree
usted que pueda variarse con probabilidades de
buen éxito?
El cronisw..- ¡Ya lo creo!
El aficionado. -Yo soy escéptico. Se m e figura que pasarán años antes de que Donizetti y
Bellini desaparezcan de nuestras escenas.
El cronista.-¡Pero, usted no me nE'gará que
eso es abominable!

¡r
'

El aficionado.-Acaso exagere usted. Yo no dejo de ser hombre de mi tiempo. Siguen gustándome cTraviata t «Favorita,» «Lucía, , por más
que comprenda que estas óperas están ya mu.):'
distantes del gusto moderno. Hacen bostezar a
veces; á ratos fastidian ....
El cronista.-¡Y, lo que es peor, l!º conyencen,
no emocionan! No se comprende como s1 el propósito del Gobierno al s_ubvencion~r ce:mpañías
es cultivar el gusto musical, no exige a las empresas la representación de grandes óperas modernas. Apenas conocemosá Wagn~r. ¡Y nadase
diga de los franceses: Charpentier, . Debussy
Reyer, nos son perfectamente desconocidos! ¡Co!]
decir que Saint-Saens no llega aún á la popularidad limitada!. . ..
El aficionado. -Oyéndole á usted_. _no sé por
qué me acuerdo de aquel pobre Barilh .... ¡ Empresario y artista! j Qué excepción!
(Por la puertecilladel escenario, incesantemente, continúa saliendo bulto tras bulto, en hombr"~
de recios mozos de cordel. La luz acrece un tanto. La penumbra se aclara, ténue, ligeramE:nte.
- Gritos risas exclamaciones. El empresano se
dispone á mar~harse, seguido de sus artistas.)
Unos.- cA rivederci!» a •rivederci»!
Ott-os. -•Buona sorte&gt; ! «Buona salute•!
Los que no saben italiano.-¡Adiós! ¡Hasta
dentro de un año!
El empresario. -(Saludando á aficionados y cronista.) Hasta luego. Me propongo dar una sorpresa para el invierno ....
El aficionado. - ¡Si trajera usted á Luisa! (hablaba de la Tetrazzini.)
El cronista. - (Al empresario.) -Nos conformaremos con que olvide el repertorio de América,
y no vuelva á cantar «El Trovador. ,
(El escenario queda desierto. El cronista y el
aticionado se marchan, silenciosos. La soledad y
la quietud tornan más intensa, alucinante casi,
111 penumbra .... )
MAESE PEDRO.

•••
CINCO MINUTOS
¿Vendda'! Estaba obscureciéndose y el cielo
había pasado por todos los matices del fuego, del
oro en ignición, del rojo pálido al rosa, celeste, azul... Uno que otro pájaro cantaba entre
los árboles, mientras la ciudad se adormecía len•
tamente á los pies del cerro.
En la alta plazuela verde, Marcial iba y venía,
nervioso con la incertidumbre de la espera. No
le babia prometido venir, pero habí~ 1icho:
•¡qué encanto!• al contar!e ~?S paseo~ d1ar1os...
i Viniera!. .. De pronto smt10 leves pisadas, un
crugir de sedas y se volvió con rapidez, seguro
de su presencia. Ella, fina, blanca, sonriente,
aparecía entre macizos de verdes bambúes.
- ¡,Cómo 1~ va, mi a~iguit??
·Tenía esta manera mfantil y carmosa de tratarlo. Comenzaron á andar pausadamente y al
llegará la barandil!a, Ma;i~ s~ I1:vantó el velo
y habló de cosas hgeras e ms1gmfic~ntes~ _con
una voz tan clara y suave, que parec1a musica.
Miraba á lo lejos el vago horizonte de la cordillera y decía que había hecho tres visitas en la
tard~ .... i tres visitas tan iguales, tan estúpidas!
Pensar que casi había perdido esa hora divina
del crepúsculo en el fondo de un salón .... i Que
horror! Pero se había acordado de un niñito qué
tenía que irá verá la punta del Cerro ....

El público asistente al recital del pianista Barajas.
- ¿De veras?
Repuso con gravedad:
-Una madre no se olvida nunca de. ... sus nietos.
- Está gastada su broma de coquetear con los
años-la interrumpió él duramente.
--¡ Hace tanto que las uso!
- Así es.
La campana de una iglesia dió las seis y media.
A su espalda, una cascada co_menzó á caer en ~l
estanque, ligera y callada primero, luego bulliciosa y blanca.
. .,
La señora, como absorta en alguna med1tac1on,
dilataba sus miradas por el valle profundo. Murmuró con una sonrisa-cEnfant terrible• ....
El joven frunció las cejas y desplegó los labios. Ella se irguió vivamente y, alzando la mano como para calmarlo:
- ¡ Mucho más «enfant» que cterrible, .... !
Marcial la miró con ira. Dijo:
-Y usted mucho más «terrible• que cenfant. .. .
- ¡Así es!
Pronunció eüas palabras riendo, pero en seguida un velo de tristeza se extendió por su rostro.
- Bajemos, bajemos. He subido más alto de lo
que me permitía mi pobre corazón. ¡_Ve usted?
Me expongo á la muerte por verlo y Vd. insulta
mis canas. Sí, mis canas,
Con la cabeza inclinada, levantábase el sombrero de un lado y le decía á Marcial que mirara;
y Marcial, embriagado por su perfume, acercábase y veía, en efecto, únas prematuras hebras de
plata entre la opulenta cabellera rubia.
-¿Tiene siquiera mi frasquito de sales para
no desmayarme? A no ser que lo haya perdido ..
El joven buscó el frasco por todos los bolsillos,
de donde sucesivamente fueron saliendo billetes
arrugados, pap&lt;iles, cartas, versos, borradoree ...
¡ pero nada de las sales!

..

El joven Manuel Barajas al piano, y su pro.fe~or, el m~estro Tel10, durante el recital dado por el
primero el dommgo prox1mo pasl\do.

Profesores del Coneervatorio Nacional de Música que se reunieron en fraternal banquete.

-Creo que .. . . lo he dejado tal vez ....
María prorrumpió en un a risa franca y argentina.
- Pero criatura de pocos años, si se Jo dejó
sobre mi piano e l mismo día que se lo regalé! Esto de dedicarse á Juan T enorio antes de los veinte años .... ce n •est pas une chosse aisée ... .
-Es que soy tan distraído .... tan tonto ... .
-Así es, bajemos, bajemos! Es tarde. ¿Sabe?
Puede venir~¡ marido, vernos juntos y hecho
un Otelo, nos traspasa con e l bastón .... i Qué horror!
Descendieron por una escalita labrada en la
roca viva y tras ella una rápida pendiente los
llevó hasta el borde de un vallecito profur.do y
misterioso, en cuyo fondo una fu~nte de agua
reflejaba los rayos de luz que colábanseentre los
árboles.
María exhaló un grito.
- ¡Ah! pe ro qué encanto! iquédelicia este nido
de amores!
-¿Bajemos?
.
Reflexionó atentamente y dijo muy seria:
-No. Es tarde. Sigamos nuestro camino.
Luego miró el reloj y agregó:
- Tengo que irme á las siete y falta poco.
Siguieron J or una escala ancha, áspera, de
gradas muy altas y estrechas y María había de
apoyarse en el firme brazo del joven para no caer.
Al pie de ella, por entre las almenas y los árboles, vieron la ciudad con sus innumerables luces como un velo constelado de diamantes.
-Quedémonos ·., n rato aquí?
-No. Es tarde, es tarde.
Continuaron descendiendo por el camino suave,
en ligera curva, callados y atento~. Una luna
débil proyectabá en el suelo las sombras indecisas de los árboles. Al dar una vuelta se encontraron con dos altas a cacias, abrazadas por la
copa y que recortaban en su arco un pedazo de
cielo azul, poblado de estrelles.
- ¿Recuerda las palabras de Fogazzaro?-dijo
ella, deteniéndose.- Como se unen las palmas,
no con la raíz, sino con el vértice ....
El joven agregó:
- Como se aman las estrellas... no con el cuerpo, sino con la luz .. ..
Unos pasos más allá, una encina gigantesca
se inclinaba, como abrumada por los años, basta
cubrir casi con su larga cabellera un banco solitario.
Marcial se detuvo y suplicó:
- Quedémonos aquí.
Ella movió la cabeza lentamente.
- i Es muy tarde!
- No-dijo imperioso-sentémonos .... Siquiera cinco minutos. ¡Cinco minutos!
Obedecióle ella y ambos quedaron en silencio.
-.'1 e gusta así - murmuró María con su voz
tranquila-esta amistad .. .. que no es más que
amistad .... y que tiene todos los encantos del. ..
¿pero no encuentra usted que se ha hecho antipático el amor? .... Se ha hablado tanto y tan estúpidamente .... y luego ese final tan ... . peu
poétique .... No me diga, que es un horror ... .
Se reía nerviosamente.
El joven no repuso. E scucharon los vagos rumores de la noche, e l ruido de la ciudad que iba
aquietándose, el canto de unos grillos, el surtir
de las fuentes entre el pasto .... Marcial se inclinó un poco hacia e lla.

�-¡María!
Ella veia brillar en la sombra sus negros ojos.
-María .... déme un beso ....
-¡ Marcial!-prorrumpió ella en voz baja, pero
irritadísima, con toda la dignidad de una mujer
buena, coqueta y altiva. ¡Marcial!. ... loco! Cállase !
- Déme un beso .... Siento en los labios la necesidad de que me dé un beso .... y la siento
adentro en el alma .... en este instante precisamente en este y no en otro ... .
-No sea loco chiquillo . . . .
-Déme un beso, María. Usted sabe cómo la
quiero, cómo la adoro . . y la respeto .... Pero
déme un beso. Esta hora pasará y no volverá
nunca tal vez .... nunca.
Ella callaba, inmóvil, con la cabeza levantada,
como aspirando el perfume de las rosas blancas
que colgaban de las rocas. Una brisa llevóle una
racha y ella volvió la cabeza siguién~ola... y
entonces él vió su cara pálida, sus OJOS azules
entrecerrados y la besó con amor en los labios
rojos, firmes, que se plegaron á los suyos en caricia interminable. Con sed de ella, le tomó las
manos y luego hablaron de cosas vagas_ y dulces,
preguntándose, respondiéndose .... Se rnterrumpían por momentos para escuchar pasos callados,
que se alejaban ó el canto de los
animales acuáticos que se llamaban
desde sus refugios
. Y luego se
hacían confiaencias íntimas, vacián·
dose el corazón en una confianza so·
lemne y completa . ..... conmovidos
hasta el fondo del alma por la grandiosa y serena belleza de la noche,
del paisaje . . . .
De pronto ocho campanadas enormes, fuertes y duras, rasgaron el silencio, ocho campanadas claras, metódicas ..... .
Ella se levantó como electrizada.
-¿La~ siete ya?
-Las siete -repuso él.
Y agregó:
-¡ Pero qué luego se han pasado
los cinco minutos!
Ella reflexionó un poco más, pero
al cabo dijo, convencida!
-¡De veras!. .... qué luego ... . Y
disponiéndose á descender con un
suspiro.
-Pero como al fin no es tan tarde, podemos ir despacio.
H. D. A.

mido. Rodéanle, com,1 en una pesad lla, las dos
sombras aparecidas. Con sayal de recuerdos, bajo la forma del amor familiar, besan la fre1_:te
del viajero los labios consoladores del Ensueno,
de ~sta hada tan buena que se aparece á todos
los tristes caminantes cuando hacen un alto en
Pl camino para aliviar un poco la fatiga mortal
de la jornada inacabable.)
~ J. ORTIZ DE PINEDO.

EDMUND0.-Podía no ser así, Leandro, y por
eso te he preguntado.
LEANDR0. -Dispense que le diga, señorito, que
tratándose de esta casa no podía ser de otra
manera. Los amos, que en gloria estén, me querían como usted sabe, y usted .... también me
aprecia como yo sé y como no me merezco.
EDMUND0.-Como te mereces, Leandro.
LEANDR0.-Pues añada usted al aprecio el sosiego de la buena vida y la tranquilidad de saber
que no ha de faltarle á uno el pan ni el cobijo, y
á ver quien no se cambia conmigo.
EDMUND0. -Amigo I eandro, ¡qué triste me
parece todo esto! A medida que visito estas estancias, revive en mi memoria la visión de este
lugar en días más felices, cuando mis padres,
tus buenos amos, vivian, cuando yo era un chiquillo, y un día salí de aquí para tierras lejanas.
Querido Leandro, han pasado veinte años, y al
venir al cabo de ellos á dormir una noche en la
casa donde he nacido para seguir mi camino, todo lo encuentro más triste, y como más viejo, y
de todas las almas que la habitaban sólo te encuentro á tí.
LEANDR0. -Las cosas de la vida, señorito.
Dios lo ha querido a,í.
EDMUND0.-En esta estancia tuve yo mis jue-

la amplitud de la habitación un sencillo lecho,
un aguamanos y una butaca enfundada de blanco. Edmundo despide á Leandro, tras de haber
éste encendido el velón que hay sobre un velador,
y se acomoda en la butaca. No tiene sueño, aunque sí algún cansancio. La fuerte impresión recibida al visitar su casa después de veinte años,
le llena el alma de inquietud y recuerdos. La l casión es evocadora, la soledad dijérase que se puebla de fantasmas .... Edmundo deja hablar á su
corazón y, como en sueños, dice:)
EDMUND0. -¡Qué trhtemente me hablas, alma,
de este hogar! Al regresará tí, después de tantos años, creí encontrar algún calor entre estas
paredes, y sólo frío encuentro. Creí también que
algún eco de alguna voz querida despertaría para hablarme, y todo está en silencio. Ninguna
voz responde á mi saludo, ninguna sombra amada resucita á mi paso .... Inexorable es la nada,
tristes las sombras que cruzan por la vida y en
la nada van á dar para no revivir nunca. Soledad, ¡qué amarga eres!
(El viajero está respaldado en la butaca y con
los ojos medio cerrados. Una sombra blanca y
dulce, la sombra de su madre, surge de la soledad para decirle:)
LA S0MBRA.-No, hijo mío, no estás solo. Si
tú no buscas mi recue rdo c&lt;,n fr.,cuencia, yo siempre estoy contigo.
Pegada á tu sombra voy, y á toJas
partes me llevas sin tú saberlo, noche y día; y así lloro cuando tú lloras, y rio cuando ríes, y sufro cuando caes y mi mano es impotente para
levantarte, sólo ahora que me llamas, me es dado revelar-mi presencia; hoy que tenes la caridad de -visit11r el sitio en que has nacido y
buscar mis huellas...... Cuando los
hijos las llaman siempre rPsponden
las madres muertas, ¿qué cuando no
pueden hacer por ellos, si ellos no
oyen la voz que les habla, no ven la
sombra que con ellos camina? Hoy
que me buscas, en todas partes ha·
Has vestigios de mi paso, toda esta
casa está llena de mi recuerdo ..... .
Dios te pague la visita que me haces.
Ella me dice que tu corazón es bueno, que los placere.:- del mundo no te
halagan más que el propio sentimiento, que un desengaño de mujer te
ha dejado triste el alma, y aunque
viajas constantemente por distraer
tu pena, !apena te mata. ¡Pobre hijo
mío! ¡Querías encontrar una mujer
que te quis;era más que tu madre!
¿Qué s11ben las mujeres de amor Ein
interés, de amor de sacrificio, sin
vanidad de hermosas ó de heroinas?
Las madres son las verdaderas enamoradas. Ellas saben curar heridas
(Sala entarimada y ancha de una
que otras mujeres abrieron con su
antigua casa de pueblo. Muebles
crueldad y egoismo, ellas saben perdejos de pino y nogal. Un arcón,
donar. fortalecer, aliviar al hombre
una mesa. Sillón de cuero, sofá, sien sus quebrantos, consolarle .... .
llas. Amplia chimenea de campana.
Sólo ellas tienen olvido para sus culDos balcones se abren sobre una plapas, amor para sus flaquezas ó errozoleta de bancos de piedra y arbolires .... Amar es dar amor sin pedir
llos entecos. La lámparn de petrónada por ello. Descansa, duerme ....
leo, que pende del techo, está si_n
Sobre la llaga de tu corazón desiluencender. No hay más luz que la gris
sionado mis labios ponen muchos
y confusa del anochecido en una
besos ....
tarde de OctubrP.)
(El viajero tiene cerrados los ojos.
LEANDR0.- ¡Ay, señorito! ¡Qué
Agoniza la luz del velón. Otra somalegría más grande me ha dado usted!
bra, la de su padre, surge también
¿Cómo iba á conocerle? .... Después
de entre el claro-obscuro, y blandade tantos años ... Un rapaz era usted
mente dice:)
cuando marchó de aquí.
LA SOMBRA. -Hijo. ¿qué te ha traíEDMUNDo.-Bien, Leandro, bien. ..
Señor E. Maynez Prince, nombrado Jefe Políticó dP. 'fúxp!ln.
do hasta aquí? ¿Qué jornada es esa
Yo también tengo una alegría viénqne haces desorientado, confuso,
dote. . . . . Te recuerclo, no creas que
con alma inquieta y como fatigada
no: te recuerdo perfectamente. Sólo que estás
gos de niño, ¿te acuerdas? .... En este sillón va•
de vivir? ¿Qué pena es esa qu&lt;:! tan escondida llecio .... se sentaba mi padre.
ahora un poquillo cambiado .... Son veinte años
vas bajo máscara de indiferencia y tanto te abrulos que han transcurrido.
LEANDR0.-Sí, señorito .... ¿Pero áqué va usma . ... ? Sé fuerte, no malgastes el corazón en
ted á afligirse?
LEANDR0.-Me encuentra usted muy viejo,
estériles lamentaciones. Vé adelante en tu ca¿verdad·1
EDMUNDO. -Por las cosae de la vida, Leandro,
mino, firme el ~aso, confiado el corazón, valienEDMUND0.-Un poco viejo, ¿cómo no? Los
como tú has dicho. ¿Qué quieres que haga? No
te el espíritu, seguro de encontrar la dicha.
años no pasan en balde. . . . Andarás rondando
he venido á divertir el ánimo, sino á experimenAcuérdate de mí para ser más fuerte; que mi
los sesenta, ¿no es esto?
tar el doloroso placer de visitar la c11sadonde he
recuerdo estimule tu voluntad. Sé como yo cuanLEANDR0. - Dejé de rondarlos va ya para tres
nacido y mis padres han muerto solos, por si azhado vivía y cruzarás la vida sin desmayos, sin canaños señorito.
res de la vida hacen que no pueda volver más.
sancio, con los ojos puestos al fin del camino, en
EDMUND0. -Pero estás saludable, animoso ..
Bien, Leandro .... Me encuentro un poco cansaese punto invisible casi, que más se aleja cuanto
LEANDR0. - Eso si;{. Dios gracias, no sé lo que
do y quisiera dormir ..... .
más nos acercamos á él, y que se llama vulgares un ahogo, una flojer,., ni un mal dolor de caLEANDR0.-¡,Pero no va á yantar el señorito?
mente ideal para con una sola palabra denominar
beza. De roble me hicieron y de roble sigo. hasEDMUND0.-No, no tengo ganas. Has preparatodas las ambiciones del espíritu.
ta que empiPce á blandear.
do II'i cama ¿no es cierto? Pues vamos allá
No temas, no vaciles nunca, no vuelvas los
(Han cruzado el zaguán y suben la escalera. Al
LEANDR0. -Lo que el señorito disponga ....
ojos atrás, donde quedamos los que fuimos, donllegará la puerta de la sala se detienen y poco
Pero eso de acostarse sin probar bocado .... Vende todo es muerte y tristeza, y nada. Ve siempre
después penetran. Por el camino pregunta Edga usted y verá si he preparado á su gusto la
hacia el mañana, sin detener el paso, sin \pararmundo:)
c&lt;J.ma ... En la sala grande la he puesto .... Cote á llorar la ingratitud del amigo, el cdio del
EDMUND0. ¿Y estás contento? ¿Te eñcuenmo todavía no hace frío ..
enemigo ó el desdén y la crueldad de la mujer ...
tras satisfecho con estos quehaceres?
(Cruzan tres habitaciones destarteladas del
Sé bueno, y noble, y fuerte, sin sentimentalisLEANDR0. -¿Pero qué trabajos son estos seviejo caserón y llegan á donde se halla instalada
mos femeniles, y serás feliz. Y ahora' descansa,
ñorito? Guardar la casa, dormir en la casa y cola cama. Es otra estancia grande, de alta tealivia las fuerzas perdidas del alma y el cuerpo,
mer del amo .. No están malos quehaceres ....
chumbre, suelo de madera, agrietadas paredes,
duerme ....
Más de cuatro los quisieran para alivio de los
donde la soledad de apocento deshabitado parece hablar del tiempo muerto y lejano. Nadan en
suyos.
(El viajero, respaldado en la butaca, está dor•

HISTORIA DEL CLARO DE LUNA
A la dlstlna-u!da Srlta. Berta Scblack.

Moría la tarde de un espléndido día de Primavera. ya la luna asomábase en el horizonte cubierta de feéricas nubecillas.
Perdida la mente en la inmensidad, los profundos ojos clavarlos en el horizonte fijos como
los de nn vidente é in~onsciente de sí mismo paseaba Beethoven por los alrededores de Bonn.
Vagaba escuchando las sublimes armonías de la
tarde que moría y de la noche que nacía. De
pronto 10s sonitlos de un clavicordio hieren sus
oídos y perturban su abstracción. Se detiene,
escucha, y se encamina hacia l_a casa de donde
salían esas armonías por una abierta ventana.
Siente una sensación fuertísima que inunda
todo su ser al oír que una de sus más herm,,sas
sonatas es ejecutada con toda limpi~za, cla1 idad
é inspiración. Se abisma tanto en su pensamiento que, como suj.,~tionado, da , on, la puerta de
casa entra á la pieza en que estan tocando, y
ve u~a joven que, sentada. junto al piano, int.. rrumpe la sonata y dice: ¿Padre mío, eres tú?
Acércate para besarte ya que en tu busca no
pued-0 ir. Beethoven al oír estas palabras se
acerca luego da un paso hacia atrás, y, todo
conmo~ido ve ante sí la cara blanca y los grandes azules ojos velados de la jovencita que es•
tampar el beso á su padre quizo.
Beethoven quedó largo rato así abismado, observa~do á la pobre ciega, que al sentir que allí
cerca había alguien que no era su padre, toda
exaltada y conmovida se levanta y pregunta:
-¡.Por qué no te acercas? ¿Qué no eres tú,
padre mío?
-No hermosa niña, no soy tu padre-contestó tristemente el solitario de Bonn, soy
Beethoven.
La pobre ciega al oír este nombre se d"jó coer
pesadamente sobre una silla y después de un
largo suspiro, con trémula voz dijo:
-¡Oh! qué desgraciada es mi vida, ha~e,algunos años una grave e,fermedad me quito la
vista. Cuando la poseía todos mis sueños y pensamientos eran para vos; !'"i anhelo era ve~ y
hablar al ser que tanto admiraba. Vuestra mus1ca es a'iora m1 único consuelo, lo único que vida
me rlá, sin ella preferiría dormir eternamente
en el campo santo.
-¡Infeliz amiga! ya que no podéis verme, al
menos podrás oi rme -contestó entre sollozos el
gran poeta de las pautas.
Se sentó al piano, y, de lo hondo de su alma
nació ese sentimiento elegiaco de la sonata del
Claro de Luna.
Luego, to-io impresionado y los ojos rebozando
lágrimas, se levan.ta, estampa ~n beso ~n . la pálida frente de la Joven que, baJo la car1cm sentimental y tiernisima de la admirable -sonata,
había permar.ecido como en un éxtasis, suavemente abandonada sobre su silla.
,
-Adiós, adiós. hija mía, ya puedes contar con··
un amigo, y diciendo esto melancólicamente se
retira.
.l"ANDRES PLONKA SCH.

1

LAS SOMBRAS QUERIDAS.

Puesta del Sol

í

Yo no sé por qué me causan tanta tristeza los
crepúsculos.
Siento al contempl«r la espléndida agonía del
viejo astro una nostalgia inexplicable de países
lejanos y desconocidos.
Amo las mañanas plenas de luz de corazón en
la Tierra y cantando antiguos aires nacionales
con la v~rdura de las arboledas, mientras dejan
escapar d.- sus gargantas frágiles un collar de
melodías.
Y gozo intensamente con la sencillez de las :iidean&amp;.s que van por los caminos polvorosos tras
un pacífico asno cargado de legumbres; con el
rostro tostado y plácido de los labriegos que exprimen el árido corazón de la Tierra y cantan

Señor General do:i Jesúi Lalane, á quien se ha dado patente de retiro forzoso,
conforme á la nueva ordenanza del (•jército.
antiguos aires nacionales con la ingenuidad d~
su3 almas rú,iticas y buenas.
Esa explosión de;virla que anima los hombres
y las cosas palpita todo mi sér llenándolo de una
consoladora esperanza, y haciéndole creer que la
existencia es buena, muy digna de ~ue se la conserve, cual si fuera una joya hereditaria.
El sol es un viejo malicioso y funámbulo que
gusta de poner en claro muchas cosas ,ocultas.
Es enemigo de romanticismos, y los enamorados
aborrecen su lumbre indiscreta y traviesa, porque el amor, con ser tan luminoso, sólo se muestra propicio bajo el luto de la noche ó entre la
vaguedad de las penumbras.
Los besos del sol dejan siempre una huella de
, fatiga en los ojos y en las frentes, _PE:ro las flores aman esos ósculos milagrosos y tibios porque
éllos les dan colores y fragancias.
Por eso cuando ya se va ese eterno consolador
de almas enfermas, divino astro portador de alegrías, los pensiles se llenan de misterio y las
aves sueñan, sueños melancólicos entre la calma
del boscaje.
Muchas veces-cediendo á esa fuerza irresistible qu~pos lleva hacia donde nos _a~_uarda el
sufrim"tento- he contemplado la apar1c1on de los
luceros, a-rlá en la nebulosidad del horizonte; y
al ver la vida funambulescadel sol, que se marchita con la misma decrepitud con que acaba la
vida de los juglares viejos, pienso,,dolorosamente, en el ocaso de mis años, cuando se mustiP. mi
postrera ilusión .... Y. he aquí, por qué me causan tanta tristeza los crepúsculos.
VlCTOR SANDOVAL.

•

Los contemporáneos ••
se ponen siemore del lado
de los enfáticos. Pero la posteridad perten,.ce á
los sinceros.

Los médicos y el Emperador chino
El médico francés doctor Matignon, que ha pasado largo tiempo en China, cuenta en un libro
que publicó hace poco una graciosa anécdota referente á sus compañeros de profesi~n en el Celeste Imperio.
Un emperador chino que aborrecía á los médicos les obligó á poner de noche en la puerta de
su casa tantos faroles encendidos como clientes
habían perdido en el año, y no hay que decir que
el gasto del alumbrado era respetable, especialmente en época de epidemia.
Pero al cabo de algún tiempo el emperador enfermó y se puso tan grave que una noche resolvió recurrir al arte desdeñado y á los galenos
perseguidos. A fin de ponerse en manos del mejor médico de la capital ordenó que los mandarines de confianza rí!corriesen tofos los bauios de
la pob1ación y trajesen á palacio el médico que.
naturalmente, tuviese menos faroles encendidos
en la puerta. Uno de los emisarios descubrió,
"rara avis," una casa ante la cual sólo lucían
tres farolillos, y en seguida despertó al médico
que dormia trllnquilamente y lo llevó corriendo á
palacio, lleno de satisfacción el mandarín por el
raro hallazgo.
Cuando el doctor se halJó en presencia del emperador, éste que ya estaba en antecedentes acerca del poco alumbrado del galeno, le dijo:
-Debes de ser un hombre muy sabio para tener tan pocos faroles en tu casa. ¿Cuánto tiempo llevas ejerciendo? ¿Cuándo empezaste á eurar enfermos?
Y el interrogado respondió con una profunda
reverencia:
-¡ Esta mañana, augusto hijo del cielo!

�SPORT

•

En honor del Kaiser.. La Asociación
Cristiana de Jóvenes
La colonia ale_mana ha celebrado ~on el acost~mbrado entusiasmo, el aniversario del natali
c10_del Emperador Guillermo II. En edición ante~1~r nos ocupamos de la parte social y diplomat1ca de las fiestas efectuadas con tal motivo
Y ahora ~os o~upamos de la parte deportiva, 1~
cual ha sido ~1gna del alto personaje en cuyo honor se orgamzo.
Los miembros del Club Hípico Alemán organiz!lron Y llevaron á cabo una gran reunión deporta va que se efec_tuó el domingo último.
El punto de cita fué la glorieta de Cuauhter.n~c en el Pase? de la Reforma; reunidos en ese
s1t10 los deportistas alemanes y sus simpatizadores: _se formó una animada cabalgata que se dirag'JO al «Springarten» que el Club Hípico poseé
en el bosque de Chapultepec. Allí SP. organizaron concursos de saltos y carreras, juego de la
caza de la rosa_y_otros de -~eportes hípicos en los
q~e son muy hab1_les los h1Jos de la gran Germama: La fiesta fue sumamente animada y como
dec(mos antes, respondió al alto fin á q~e fué
dedicada.

CRONICA

•

~n la Asociación Cristtana de Jóvenes se dió
ej J_~eve_s de_ la_ semana próxima pasada una exhib1c1on g1mn&amp;st1ca en honor de los nuevos socios

Grupo de gimnastas q·1e tomann parte ~n la exhibición de la Asociación Cristiana.

Sin duda que sabréis, lectoras mías, que las
damas europeas han adoptado una costumbre
bastante rara, la cual &lt;'Onsiste en llevar al paseo, á la calle ó á las compras, un diminuto perro
faldero, muy limpio y bien cuidado, con un elegante collar al cuello, en donde se ostensan las
cifras de su dueña.
Inútil me parece deciros que tal costumbre ha
sido extraordinariamente criticada; unos la cons ideran como un capricho ridículo y pueril; otros
piensan que esa originalidad sólo nace del deseo
inmoderado de agradar y de lla'11ar la atención; .

un grande atractivo, y el hombre tendría por su
compañera menos encanto, si la viese tan fuerte
como él. Entonces, si se la concede algo de la
bella fragilidad de las flores, ó de la suave doci lidad de los niños, ¿por qué no transigir coo sus
infantiles caprichos'/ Pero, analizemos, la segunda opinión, y veremos como tampoco es justo
criticar á las damas por el deseo de gustar y de
llamar la atención. Los hombres viven para realizar sus ambiciones de grandeza, y las mujeres
para satisfacer sus anhelos sensitivos. Comprenden que nunca serán amadas si no saben agradar; la belleza es el único secreto de sus triunfos, así pues, no pueden omitir ningún detalle
que las haga llegará su objeto. Ahora bien; esos
perrillos falderos son, casi siempre, fe os, muy
feos, á fin de que formen contraste con el lindo

bre obedece, según piensan ciert.,s personas, al
afecto necio que prodigan algunas damas á lus
animales domésticos, también puede t enerse e11
cuenta, como uiscul¡.,a á esa debilidad, el anhelo
de cariño poco satisfecho, que existe, oculto y
reprimido en el corazón feme nino, porque, exce¡,tuando determinadas ocasiones, la mujer nunca
encuentra comprendida plenamente su ternura,
y por tal causa, busca la gratitud y la adhesión
de los animales, como una compensación á las
deficiencias humanas á ese respecto.
Un interesante cuadro de autor anónimo, representa la bella figura de una campesina, ll orando bajo las sombras de los grandes árboles,
mientras á corta distancia, su esposo infiel.conversa amorosamente con una linda rival. A lus
nies de la pobre abandonada, un perro la contempla lastimosamente y trata de consolarla con
sus caricias ... .. .
~l contra~te no puede ser más original, y el
asunto de dicho cuadro bastaría para justificar
las debilidades femeninas de ese género y haría
suspender sus reproches á los críticos más implacables.
¿No lo creéis así, mis queridas lectoras"!

•* •
Hablemos hoy de sombreros, porque hace tiempo que no nvs ocupamos de un asunto tan importante como e~ ese; y al cual es muy justo dedicar lle vez en cuando nuestra atención.
_El capítulo de los_ sombreros t·S inagotable, y
aun cuando ya se p1tensa un poco .- n las modas
de primavera, es preciso d"jarnos guíar por el
raciucm,u; qu" nns m~nda vencer nuestra im¡.,ac1enc1a, y no tratar smo de lo~ sombr.-ros de in·
vierno, porque e l frío no desaparece, y todavía
están 1-,janos los hermosos día~ de tibio sol en
los cuales cantan los pájaros alegremente
las
flores prodigan la suave ca1·icia de su ¡,erfume.
Mas, por ahora, e~ nec..sario conf,,rmarse con
los mismos estilos y con iguales inspiraciones en
la confección. Sin embargo; la fantasía ha sabido perfPctamente variar los modelos en .. ste último invierno, y les ha prestado e l encanto indiscutible de la novedad. La forma de ••béret," ó
paqueño turbante, es una de las que ha estado
en uoga; es muy elegante, graciosa y juvenil.
La sola manera de colocar los alfileres, para
prenderse á los cabellos este lindo sombrero
basta y sobra, á fin de darle un aspecto comple:
tamente diverso. Ya sea incinado sobre el rostro
ya hacia un lado, ó un poco caído á la nuca eÍ
mismo turbante parece otro, y la expresión' de
la fisnnomía cambia totalmante. Pero, allí PS lá
la dificultad, mis queridas lectoras; pues si á una
dama gruesa y de pequeña estatura, le colocáis
un "béret'' caído hacia atrás, ó á una mujer del. gada y alta se lo ponéis inclinado á la fr••nte ....
.. ntonces el c!esastre artístico es inevitable y el
más detestable conjunto será el r esultHdo de t·Sa
falta de apreciación estética.
Los sombreros de terciopelo y de taffeta reclaman imperiosamente la habilidad de las modistas, para tener el éxito que exige el buen
g usto. Las de tela plisada se han reemplazado
pn! l~s de géne~o liso, con. el ala tendida, y el
prmc1pa I atractivo de los citados sombreros está
en que la forma sea elegante, atrevida y hermosa en todos sus r e talles. Con un sencillo adorno
el modelo se ve1 á terminado, y basta un ,aigrette,t un grupo de amazonas, óun penacho de plumas de pájaro del Paraíso, para que e l sombrero así confeccion,.do, resulte irreprochab'e y lindo en extremo. En este invierno hemos visto el
triunfo de los moriP.los de media nas proporciones. N,, es &lt;'I rnmbrero muy grande ni tampoco
el pequeño, que antes se creían los únicos capaces de producir efectos inesperados en el mundo
elegante, y es probable que esas dimensiones
discretas, inspiren aún á los principales confeccionadores para los sombreros que se usen en la
próxima primavera, hacie ndo verdaderos primor es de arte y de belleza.
MARGARITA.

y

El "Springarten'' de la colonia alemana y miembros del "Club Hípico Alemán''
t
~e la agrupación inscriptos en e l gimnasio. Hubo
que fea ejaron el natalicio del Kai~er.
Juegos de basket-hall y ejercicios gimnásticos
• anto de salón como atléticos. con aparatos y sil;
ellos.
. P e la_s dos citadas fiestas deportivas damos
1lustrac1ones en esta plana .

MADRIGALE.S
~¡ alm:3 es hermosa como tú, alma mía.
Sa un d1vmo escultor
la cincelara como tú sería
belleza, gracia, juventud y amor.
Entraste en ella tan profundamente
que la huella quedó de tu hermosura.
A los rayos del sol resplandeciente
toma línea y color la tie rra oscura.
A t~ forma en _mi fondo me parezco,
y ~s1 te llevo sm cesar conmigo.
M) alma te ofrezco, y tú eres lo que ofrezco.
M:1 al~a t!) llamo y la verdad te digo.
Tal m1 agitada voluntad la calma
gustó de tu dulzura
'
que, renunciando á ~e r divina, e l alma
q~e era hechura de Dios se hizo á tu hechura.
S e como el claro sol, que la!! tranquilas
on_das azula y clora en su reflejo.
M1 alma se asoma _á verte á mis pupilas :
&lt;'ntra por &lt;'lla y m1rate al espejo.
RICARDO J. CATARlNEU.

Juego de "Ball" en la Asociación.Cristiana de~óvenes.

y algunos tienen la l'reencia de que ~emejante
extravagancia proviene del cariño necio, con el
cual favorecen ciertos corazones femeninos á los
animales domésticos. ¿Cuál de todas estas razones será la verdadera? Difícil es saberlo, pero,
en cualquiera de los casos citados, no hay un motivo suficiente para tan exagerados caprichos;
pues bien mirado, lectoras mías, ¿por qué tener
tanta exigen cia para juzgar un capricho inofensivo?
Constantemente oímos decir que la mujeres un
s~r débil; su misma falta de energ!a$ es en ella

rostro de su dueña. Los eligen, por regla general. negros ó de color obscuro, con el intento de
hacer resaltar la bl,rnca, sonrosada y fina tez de
la dama que lleva en sus brazos al pequeño y grotesco animal. Pues si tanto admiran los hombres
la hermosura, y sólo á ella le tributan homenaje,
y únicamente ante ese idolo sacrifican su corazón, ¿por qué juzgar tan severamente á las mujeres, que con e l deseo de ser amadas, buscan
has ta lo increíble, y á veces por medios absurdos ese anhelado fin?
Porúltimo, lectoras mías, si la citada costum-

�Hermoso abrigo de piel de oso negro. El corte es muy sencillo y sólo tiene
como adorno, anchas vueltas _en los _delanteros Y en los puños de las mangas.
El manguito es- de esa misma piel.

Elegante traje de calle, propio para s~ñori_ta:. La falda e~ de terciope_lo n~gro,
y el corpiño está confeccionado en saten hla pahdo, guarnecido con aphcac10nes
de seda negra. Sombrero de terciopelo negro, cuyo adorno consiste en un
"aigrette" blanco, y una cucarda de encaje de Irlanda, blanco.

�El Mundo Ilustrado

VIDA EN LOS METALES

Modelo.
DORA.-Doy á ustefi el modelo que desea de
traje para baile. Está hecho en muselina de seda blanca, sobre fondo de liberty del mismo color. A la orilla de la falda y del escote, lleva una
ancha franja de bordado de aplicación, combinado en hermosos matices, como son: azul antiguo,
verde seco, y todo el conjunto va mezclado con
hilo de oro. La camisola interior es de muselina
blanca.
Espero que dicho modelo sea de su agrado, y
le ruego que dispense mi tardanza para ofrecérselo, pero en el número anterior no me fué posible hacerlo.

que con el retraso de costumbre, y ya tuve el
gusto de contestarla particularmente.

Respuesta.
CARLOTA Juss1.-Agradezco á usted sinceramente .sus buenos deseos para mí, en el presente año. Con todo gusto recomendaré á la persona
á que alude el hermoso libro "La Mujer Fuerte,"
pues es una de las obras más espirituales y provechosas á ese respecto. Se conoce que tiene us ·
ted un espíritu generoso y activo, porqut no le
son indiferentes las penas de los demás, y procura aliviarlas en cuanto le es posible, y esto no
es propio de las almas egoístas, las cuales sólo
se duelen de sus propias dificultades, y nunca
piensan en las ajenas, privándose así, del más
dulce de los consuelos, que es prodigarlo á otros
corazones. Ojalá que los sentimientos de usted,
estimada amiga, no fueran tan raros en la humanidad, pues entonces se verían menos miserias físicas y morales, que encontrarían remedio
en las almas pródigas, cuyo lema de conducta es
éste: "dar, no es perder."
Reciba mis afectuosos saludos, y sabe que le
deseo todo género de feliciaades en este año

Disfraz.
MARIA. -Si es usted morena y de ojos negro~,
creo que le convendrá el disfraz de "gitana,"
para asistir al baile de carnaval á que hace referencia en su carta. No le envío ahora el figur!n,
por falta de espacio; si aun le es útil, lo haré en
el próximo número.

ca á los demás a~tros y reina en lo absoluto sobre el universo. En el corazón de su amigo ha
nacido el sol, y si pondera el resplandor de otros
astros, es únicamente para saber de un modo definitivo si también el alma de su bella "Indecisa "'está iluminada por esa luz gloriosa. Deje us ted el orgullo á un lado; muéstrele á su pretendiente el fondo de su corazón y verá como en
breve tiempo la aurora de la dicha nace para ambos, alejándose de su camino las profundas y
tristes tinieblas de la duda. Espero que en su
próxima carta me comunicará tan grata noticia.

Usos sociales.
NENA.-Es muy mal visto en nuestra sociedad
que se reciban visitas de caballeros á las altas
horas ae la noche; esto sólo puede permitirse,
cuando se tiene alguna reunión, pero no en circunstancias normales. De manera que, si he de
responder con franqueza á su pregunta, le digo
lo siguiente: es p,obable que sí se han de haber
hecho notables las visitas de su amigo, y no faltarán personas que las hayan criticado como se
merecen. Usted misma, ¿no tendría á mal vE&gt;rá
dos jóvenes á las dos de la mañar,a, conversando
en un coque to saloncito, sin más compañía que
la de una institutriz americana que se deja dominar, como es natural, por un profundo sueño,
sin entender casi el idioma, en el cual hablan
esos amigos imprudentes'/
Pues la opinión propia debe servirle para normar su conducta en lo sucesivo.
Dispense mi extremada sinceridad, y sabe que
contestaré con todo gusto á sus preguntas.

Penas secretas.
Amor naciente.
INDECISA. -Así pues, ¿ha comprendido que tengo razón en creerla enamorada de su amigo? Tarde lo ha conocido, y ya no es fácil que cambie su
pasión en tranquila amistad, como inocentemente me dice, porque los afectos tienen su "fisonomía" particular, y no es tan sencillo hacer esas
transformaciones. Por otra parte, no veo la necesidad de este esfuerzo, porque su amigo la ama,
~ yo se lo aseguro. No de otr-0 modo se explic~ el
.,, marcado empeño con que le habla de tantas 1m~...__ __.....~
presiones tiernas que, según él dice, despiertan
en su corazón las mujeres hermosas, á cuyó paso
lo coloca el destino. No es probable que las ame
á todas; ni siquiera á dos ó á tres á un tiempo;
Una carta.
e l verdadero amor es uno solo, y no admite confusión de personas. Es algo semejante á la luz
VICTOR MANUEL. -Recibí su carta; por medio
del sol, que cuando aparece en el horizonte, opa·
de estas líneas le aviso que llegó á mi pode r, aun-

UNA ESPOSA.-Tiene usted razón; los sufrimientos conyugales son, tal vez, más intensos,
por el silencio á que se ven obligadas las esposas
discretas. Pero no se desanime; acaso su marido
no está enamorado realmente de esa tiple de zar·
zuela, que no posee ni belleza, ni talento, ni educación. Los hombres suelen tener caprichos extravagantes á ese respecto, pero transcurrido algún tiempo, vuelven á su hogar, desengañados y
arrepentidos de sus p asadas faltas, buscando en
sus esposas la dicha que no pueden ofrecerles
esas mujeres degradadas y de corazón pervertido. Por ahor.1 resígnese y sufra en silencio; más
tarde t endrá ocasión de recobrar sus derechos y
entonces podrá también desahogar las penas secretas, que hoy oprimen su corazón.

Margarita.

Mi entras la rutinia del viej o empirismo rigió en el dominio científico, habrías-e tenido por paradójica
la afirmación de la vitalidad en los
meta-les, pero al cr-earse la biología
sintética, que ba logrado sorprender la fuente de la vida en el proto]Jlasma, ha perdido el atributo de
lo maravilloso la sensibilidad metálica.
Un profesor de Calcuta ha observado que una J,ana de estaño, hierro ó platiuo, en ci·ertas condicio•
nes, posee sensibilidad eomparable
á .Ja ele una fibra nerviosa, y es
susceptible de mauifestars.e en condiciones de fatiga ó d,ebiliclad tMrced al desgaste del funC!iionamiirnto.
Las extremas temperatura), odepl'imen ,t anto á los metales eomo á los
ser-es vivos; y el clima d·e las zonas templaclas les d,a s u máximum
u.e ;;ensibilidad. Son para ellos estimulantes y narcóticos e-1 carbonato
sódico y el bromuro de pota,gio. bl
primero · triplica la sensibilidad del
platino y estaño, y el segundo las
mocl,era.
'l.',ambién se envenenan y embrfagcan los metales. Bajo la acción del
ácido oxMico, tó:irico igua•Jmente pa• ra e•l hombre, se nota que el galv a•
nómetro acusa espasmos; después la
sensibilidad se debilita hasta que
parece llegar la muer,t e.
Un an,tidoto apropiado le infunde
nu0va vida. Los preparados de opio
ó opiacio-s les sumerge en la embr!ia..,.,
~,
" .
guez.
P,ero lo notable es que á pequeñas dosis los excitan y en grande
cantidad los deprimen haciéndolos y de tonos profundos, reveladores un cada.ver. ! Qué estado de espíritu
ca-er en una es,pecie de ,l etargo que ele la gran tristeza de la vida; la por complicado que sea, no descutiene su término al cabo de algún ele ancianidad es sencilla, •como la bi·imos en esas singulal"es manifestiempo.
de lo.s niños, y grave r-:n10 la sabi- taciones de nuestra vida interiorf
Son ,:"'-'rtos, .i\enómenos de un des- duría, por lo que sus t-Oberana~ ar·
Bero hay a-l go más in t eligente y
ordenamiento molecular, que va de monías ha.;en pensar en el cielo.
profundo que la risa, algo que es t-O·
la superficie al corazón de la barra iQuién ha podido nunca conocer en mola risa couclensacla: la sonrisa. T. 1
y que _flal'ecen ¡se-mejaintes á los \oda su amplitud esas complica.das risa es d•e sparpajo y comunmente
temblores de la vid-a orgánica. To· manifestaciones ele nuestra vida es- mentira. por lo que ha siclo siempre
do parece probar que tal es movi- pir,ituaH La ele Otelo es 1·isa lívi- patrimonio del n1lgo ele los hombres:
mient os obedecen á un centro orde· da que procede de las más oscuras y
la sonrisa es s-i lencio y sinceridad,
uad&lt;&gt;r voluntario.
tumultuosas proifundiclades del ser; y se halla siempre en su centro
Sometiendo una lámina metálica la del dolor es risa sin freno, ~on- cuando se c1,escubre, como una c.Jaá una p resión poderosa se aumenta finada con la locura; la del despec.bo
ridad entre los labios elel filósofo.
su longitud. Una parte de esa pro- es amarga; la del desdén punzadora. 'fras la risa habéis escondida más
•longación
desaparece y subsiste como viento glacial; la de la cólera de una vez vuestro dolor; tras la
otra; si continuamos la operación es felina, risa que muerde; la de sonrisa nunca. La sonrisa falsa es
aparecerá en un punto de ila lámina la envidia es risa triste lúgubre, co- uua mueca. L a sonrisa no miente, y
uaa estrangulación, y se quebrará mo si fu era la risa fría y triste de es tranquila y suave, por lo que la
por aquel fado; suspendiendo el es-\
fuerzo, las partículas se reunen en l
el Jugar amenazado á fin de darle
COMPRENDASE
más solidez y por aquel punto no
r
vol verá á dilatarse.
8
bien la importancia capital de la 1
Guillau me le ha llamado á esto
'' resistencia heroica il. la ruptura.''
nueva y especialísima acción }
del Odol. Mientras que todos los
Raul Prado CASTELLANOS.

;g_~á,~~e~ áríista§,Y las damas aristóératas. es la mejor preparación,entre todas las de su clase;
..l\ ·c~JÑ§í~fRtW.A'fitt ~IL &lt;t~UJffll§, ·~

nes, rupciones, Sarpulltdo
las Arrugas,_ Suaviza~
. sea la Piel yle Comunica

oide la·Juventud ...
.

1

LA RISA
La risa es la manifestación más
amable de nuestra vida espiritual;
es luz interi&lt;&gt;r que nace en profundidades misteriosas y sale con violencia á la superficie, J)royectando
su claridad fuera de nosotros. Es
luz y música, y su vasta graduación
donde caben t odos los estallos ele'
ánimo, ocupa una ,J,atitud inmensa
en el espíritu h umano. Su variedad
es lnfinita. v cada una de sus manifestacio~es denuncia un estado í n·
1imo de nuestro ánimo, por lo q11e
es á voees sencilla y á veces
profunda, ora suave como una blantla caricia, ora pu u zadora como la
p unta de ,un JJUñal. La ris;i, de matutina frescura, de los quince años,
que nace cuand o el corazón está
más flor,i do, es música suavie, aér-ea
mÍlsica como impregnada de los r ecuei·dos de las arpas celestes; la
del aclu1to, es .menos alada, menos
sincera, más sometida á la volunt·acl,

demás dentífricos no obran sino
durante el corto momento de limpieza de la boca, el Odol, por lo ··
.:ontrario, sigue ejerciendo su ac- .•
ción antiséptica por espacio de
horas enteras, ó sea por mucho
tiempo después de esta operación. .·
El Odol penetra en el hueco de
los dientes, empapa las encías y
mucosas de la boca, y este depó- ·
sito de antiséptico es el que obra
durante algunas horas. Esta f
notabilísima propiedad del Odol \
produce la completa y segura
asepsia de la boca (esto es, la au- \
sencia de fermentación y putrefacción), y por consiguiente, la ¡
salud y la conservación de la dentadura, y en ésta, su acción se- 1
gura, estriba la superioridad del I
Odol sobre todos los dentífricos ¡
conocidos.

¡
f

9

'

DEPÓSITO GENERAL'

ilosé]ihle-in, Sucs.

, '; ~1!1iácén Dr,~gt, /
'-'NlEXICO

·...

felicida!l la empJ.ea para re,velarse.
La dicha nunea es ruidosa : e~ eiem,
pre muda. Sólo las fa lsas alegrías
gustan del ruído ele la risa: las profunclas y sanas son siempre sileneiosas.
Luis Andrés Zúñiga.

PROVERBIOS
Los sastres hacen grandes señore~.
Ca&lt;la hora que da nos hiere, -;¡
la última nos mata.
La medicina es un arte del cuai
el sol se encarga de ilustrar 11,s
sucesos.
E. Gómez CARRILLO.

�El Mundo Ilustrado

El Mundo Ilustrado

"La Nervina del Dr.
Miles me Levantó
de la Sepultura."
-Sra, Taylor
Lo arriba es un dich o fuer te, pero
es prec isamente lo que dijo la Sr a.
Thomas T aylor , de Blum, Texas,
t ocando á este r emedio.
"La Nervina Restaura tiva del
Dr. Miles m e levantó de la
sepultura, y t engo mucha confianza en ella . Nunca puedo
decir bastante á. favor de sus
grandiosas medicinas. Si alguien
me hubiese ofrecido $100.00 por
el segundo frasco de Nervina
que torné, yo habria dicho '¡
absolutamente no!' "
SRA. TH OMAS TAYLOR,
Blum, Texas.
D epresion n e rviosa es cosa comun
en la vida moderna. E l desm ejor a miento del sist em a n e r vioso es
m ayor h oy dia que en c ualquier
tiempo desde la c riacion d el m :1ndo.
P ar a insom n ia, m al apetito y aquella
sen sacion de c ansanc io, n o hay n ada
tan buen a como

La Nervina del Dr. Miles
L os nerv ios de V. son s u vida, y
la falta d e la ene r g ía vital h ace á
la vida una mis eria. L a Ner vina
del Dr. Miles da t ono a l sistema
n ervioso.
Pregunte v. á cualquier droguista.
SI el primer fras co deja de dar alivio,
el dinero se volverá á pagar.
MILES MEDICAL CO., Elkhart, lnd.,
E. U. de A.

mente cómodo con este cvestido ; nada le opr1me por ning,una parte: ni
hay corsé que aplaste el estómago ni
Jigas que aprisionen las piemas. Pa·
ra no ir escotada cuando sale á la
calle, la japonesa Jlern bajo el '' kimono" 110 plastrón d·e seda ,b orda da.
La ropa interior no puecle ser más
sencilla: protegiendo la parte inte•
rior c1el cuerpo, hasta las r odillas,
llevan una especie de delantal de
franela ó algodón, y sobre éste una
camisa de seda.
T oda esta ropa, ordinariamente, es
azul. Así en el Japón no hay establecimientos de "ropa blanca", s ino
de " ropa azul".

00

CANTA'R
Flor de azahar :
un príncipe tn rostro quier e ver
y sus galeras vienen por el mar.
Flor de azucena :
bañada está la huerta por la luna
y el alma está por tu hermosura lle(na.
Flor de jazmín:
tu sueño arrullen con su blando són
los árboles floridos del jardín.
Flor de retama:
quiero dejar en tu balcón un ramo;
despierta, lo Yerás desde tu cama.
Flor de amapola:
la estrellita del alba está en el cielo
y tú descansas en tu lecho sola.
Botón ,de oro:
vas á la fuente, y ríe el agua clara,
n1eh·es y se deshace en triste lloro.
Flor de romero:
todo el campo ·es olor cuando te miro,
mañanita, veuir por el sendero.

Tuberculosis de los Riñones
Los cabellos suaves y ondulantes y un hermoso cutis

E s t a dolen cia es, p0r supuesto, pr opia y común d e los a f e ctados con tisis pulmonai:, _porque e~ s us esf_uerzos de e liminación de los géru.en es e n la
sang:re de l t1s1co, lo~ rmo!le~ m ismos se a f ~ctan y se h a c en p resa de los m icrob!~s . Pero, a un sm exis tir la tuberculosis e n otras partes del or ganismo,
los rmone s pu eden ser a fect ados y una vez q ue los gé rmen es se apoderen
de su d e licada y complej a estructura, se multiplican con g ran rapidez y la
des trucción de esos órganos es rapidisima. E n e l estado incipiente tiene re m edio ese m al gravísimo, se g ún lo h a dem ostrado un emine nte especialista
que h a obtenido los m ás halagüeños resu ltados con la s iguie nte f órmula:
E x t racto Compuesto Veget a l Arve lina... . . . . . . . . . 15 g ram os.
Jarabe Compuesto de Hipofosfitos.... .. ... . . . . . . 45
Jarabe Com puesto de Zarza parrilla.... . ..... . .... 60
,.
E st os ingre d ientes s on obtenibles e n c ua lquie r botica ó far macia bien
surtida. Colóqu e nse e n una botella que se sacudirá bie n antes de t omar cada
dos is. E s ta consiste e n una c uchara dita después de ca da comida ó sea tres
veces a l día.

hacen bella á cualq uier mujer. Y cualq u ier mujer p uede p oseerlos con e l debido
cu idado y atención . No clebe usarse nunca
jabón qu e no sea pttro y suave.
No debe usarse nunca preparación a lguna
que esmalte la sup erficie y obstruya los por os.
L os poros del cutis y del cuero cabelludo deben
manten erse siempre completamente lim p ios
y abiertos con e l Jabón Boratado de

MENNEN

Es tan puro y suave Que no puededal'iarelcutis más delicado.
Los Polvos de Mennende Talco Boratado son Igualmente

excelentes p ara después del baílo. El con tin uo uso de
e stas dos p repar aciones d án por resultado un cutis más

limpio, más saludable, más bello.

GERHARD MENNEN CHEMICAL CO,
Newark, N. ;J., E. U . de A .

Don froylán Turcios

A«encla p a ra la dls trlbu clon en Me xlco: LA B OTICA

NUEVA • .llo nterre y • .Nuevo L eon. Se vc nd~n en
tod3s las boticas y farmacia.: a SO centavos plata la caj3,

Flor de clavel :
cuando te ríes parece que el sol
te hace más tersa y dorada la piel.

Flo1· de resada :
con tu he'l'mosura estás envanecida
como el pavo real que hace la rueda.

Flor de dondiego:
no sé por dónde YOY ni lo que hago
cada vez que te ríes cuando llego.

Ramo de fl ores:
para tí sin amores los cantares;
para tí son cantares los amorns.
Enrique Diez CANEDO.

..

E stuv.e á cvisitar, en su residencia ele la casa Bárcenas, á Froyhn
Turcios, el delicado y hondo po:1~·,
que acaba de llegar de su patria,
la yolcánica Honduras, esa g,:.a,
t ierr a tempestuosa y lírica.

BANCO CENTRAL MEXICANO
CAPITAL.. . .... .. .... . ..... .. .. . .. . ...... .. . . $ 30,000,000.00
FONDO DE RESERVA ....... .. . .. .. . ..... .. $ 6.000.000.00

Hace descuentos y préstamos con y sin prenda. Negocios en cuenta corriente, giros
r cobros sobre todas la&gt;&lt; plazas de la República. y el extranjer o, y en general toda clase
de , pe raclones bancarias con bancos, comerciantes, industria.les, propietarios Y a.gri~ul~~: -., BONOS DE CAJA de 100, 500 y 1,000 pesos, sin cupón, pagaderos á seis meses Y pagaderos á doce, dieciocho y velnUcua.tro meses, con cupones semestrales, ganando todod un inter és de cuatro por ciento al año.
OORRESPONSALEs: Todos los Bancos de los Esta.dos mexicanos, Deutscbe Bank. Ber
lfn y sus sucursales en Londres, Ha.mburg0, Bremen, Munlch, Franctort, Dres l!:[D
Bletcbroeder. Berlín, Oomptoir Na.tlona.l d'Ecompte, París. S. J . P . Morgan ?. Ola
New York.-De Neufllt zoy ora., New York.-Muller, Soban y ora., New York.- Na1!0111,l
OJty Ba.nk, New York.-F1rst. National Bank, Ohlca.go.-Guillermo Vogel Y Oía.

La lectura ele! )foro '' HojHs ,fo
Otoño", sn bella obra intensa y
triste, de una sutil melan~olía y
ele .u na amortiguada ecuativida,l.
me habían hecho pensar en su ros-

Como se viste la j~pone~a
E l principio en que se basa el Yestiilo de la japonesa, que no ha Ya·
riaJo desde hace muchos siglos, es
dejar al cuerpo una libei:t~,d absoluta de ,mo,vi mientos, facilitando el e
este moc1o la respiración de la piel
por el continuo ,cont~cto del air-e. En
todas las clases s ociales, la Japonesa usa el tradicional "kimono", es·
pecie de bata flotante, cruzada _sobre el pecho, el cual queda cubierto ,en parte. El '' kimono" está sujeto al talle por el "obi" cinturón
bastante a ncho, prodsto de amplias
man¡ras cuya p arte in!erior sirve. de
bolsillos y que va suJeto por arriba
y por debajo con ~ordonci~os casi
invisibles. E ste vestido sostiene los
senos, protege al vie~tre y señala
"!:Jien el talle. Según la riqueza d-e que
se dispone, la tela es más ó menos
lujosa y según la edad, el ,c olor es
1nás ó menos claro. En el nudo del
"obi ". artísticamente formado y que
cae sobre el pecho, es clon cle la japo·
nesa pone su mayor coquetería.
El cuerpo permanece perf ecta-

Los defectos del cvtis
se corrigen con CREIIE de LUXE sla gr1S1.
E•t" crema p'&gt;see l "• virtudes de nut rir
y tonlftcar el cutl•, estima la la clrculscltln
de l a sangre y promueve l M funciones de
lo&lt; t)OrOS. y t)Or t"nto e mbellece la r&gt;le1
admirablemente r.orr lglendo todos sus defectos. y cons•rvándola en perfecta ~alutl
Proporc iona dellr::ln•os tonos nacarado• á
las meji lla•, el c 11e,lln, el bnsto :r los bra•
zos nerfumllnd ,lo• con el dellclosn arom"'
de fre.sca• flores. Conserva la nrlmorosa.
loza.nía Juvenil del" t ez o.un en llLS muieres de edl\d llvanz:\da. Qul• ll las líneas,
las arrug._, y lo• ole• de galllna.. &lt;111e tan to afean lll r ossro del:\ mnjer . PMa•e ¡ .,
" Higiene &lt;\el Outls." DAotlsltos: !'l•es. J.
L,i.barlt" Suc•. :vCtll. y ,Joh,i.n"• •n Fellx Y
O(a., r.léxlr.o.-Th dAt,rnoti..,■I Teil-' Co., P .O.
BJx 2662, Phlh.delphla., Pa..

de

da un gusto
picante y sabor
delicioso á los

NAFe
LANORBNI
contra

la Tos, el Catarro
laBronquiti

guisos más
variados:

t r o pálido, en una expresión trág'.e.1,
de una piadosa r esignación ele Cd-;
t o; ó en la diabólica fisonomía lle

un Poe neurasténico y apesadilb!LJ.
Pero me equivoqué de meclb ft
medio. Turcios es simplemente t:11
muchacho robusto, galán y elega,1te, de mostacho á la u sanza ,1 !
Borgoña, de ojos brillantes, qui2tos y tran@parentes, t r as de los
cuales se adivina un gran fondo
de generosidad, ele una sonrisa &amp;fa·
ble, de una voz grata .al oítlo;
con un poco de ''gentleman'' v
mucho de burgués; y en la ;a,u·l
de cuyo cuerpo se traduce, ineq,tí•
voca, la salud de su espíritu. No
parece un bohemio, ni un poeh
,siq uiera : parece. llln ~~anquero, ó
más propiamente, un agente viaj.ro. Y si bien no es el cloi oroso ,fo
'' Cuentos Crueles'', es el fastuv,;o
artífi ce de "Fantasías"·
Me recibió cou un der;oche d~:
bondadosa cordialidad, casi frate1nalmente. Como á un antiguo a:ui go. Froylán es un ameno y Jdi·

EL PERFUME ROSE DE CWRAZ
de la caa F. Wolft y Son. re uer a la fragancia suave de las rosas de Pcrsla.

cioso conversador; es múltiple y
siempre interesante; habla de prisa
por hablar de todo; lo mismo tr,:ita de política une de l iteratura;
ora comenta á Nietzsche, el neb;1
loso de la filosofía, orn recita an
trozo de D ' Annunzio, el artista insuperable. En su ,frase hay tersura
y limpieza, sin que haya afecta ción; en sus maneras hay ca·n1,1;chanonismo, sin que deje de hab•er
atildamiento; es lo que aspira á
ser Rubén Darío. un boh emio ar:stocrático; y en la franquezá de ,u
trato, en ese trato amable .v comunicativo, se transparenta su alma.
- Me pa rece que he llegado en
ma la hora á Nicaragua-me decía
el poeta.-Creo- agregó-que P11
qste torbellino de pasiones desenca'.lenadas, ¡pasaría, •por hoy, foa'l-

vertido, pongo por caso, Leopo,tlo
Lugones, cualquiera de esas cun:br es excelsas doncle posan el v,rn·
lo, como águilas cansadas, las '\J.miraciones. :Seguro estoy de q;1e
todo entusiasmo por el arte chv,
no ha de estar aletargado. Yo juraría que tiene mucho tiempo de 10
escribir ó al menos de no publicar versos ustedes.
--Sí-repliqué yo-porque dar .í.
pas _¡-,rensas /!a ~rág,il eskuch~a:1
de una rima, sería ahora tan impío como arrojar nn péta.lo á ]as
llamas.

Después cuando él me mostró 1a
colección de "Esfinge", su revista
pulida ele selección, charlamos Je
altas y blasonadas letras. Me r1 ijo su admiración por Da río. l'J e
citó á Angel de Estrada, el feliz
versista argentino q ue tiene dos millones de pesos oro.
F nímos, Turcios y yo, sobre ?l
Pegaso de la fantasía á Río Jan.._,,.
ro á evocar los magníficos días de
aquel Congreso y ,desde allí ¡,asamos, eo::i una veloe,i,la-1 ;FE habría envidiado Bleriot, el aviador,
á la Villf del Oso y del Madroiíú,
ipara que creen ustedesf,-para estrechar muy efusil·am ente la mano de Francisco Villaespesa, el pri·
mer cantor nuevo de la España
Nueva, por la ,adorable prole de
su Musa gen til.
No olvidamos á Nervo, el dJ los
r,itm~s de terciopelo, ni á ~~ 1genio
,_.e Castro, el de los pl'cni:is ,te p,i1·(•l):u1:..1.

i

Pronunciamos· ,palabra3 ,le votas
( ¡descubrámonos!), á gui;-i de ¡¡•·ación, á .Su Divini dad, Gabriel d '
Annunzio, el primero de todos los
poe.tas del mundo.
Es que leyendo las sobrenat,,;-:i.
les páginas del '' '.l'r iunfo de u
Muerte", se siente una impresió1
de catalepsia, un exorcismo extraño
y adormecedor, un hipnotismo má·
gi co,
embriagador,
sublime 1na
arroba, que deleita, que cont~rl-iu;
y hace que el alma, mariposa libre
de la crisálida del cuerpo, vaya á
vagar como sobre las nívea~ alas
de los cisnes, á los claros estan•
ques del Ensueño!
'.l'urcios se entusiasmó el hablarme ele Blanco Fombona.
-Este es casi el ideal del hombre, me dijo. Este es un luchador como es un poeta, un corazúr:
como un carácter . Este es clulc:e y
sonoro como un cantor de Gracia
y a} mismo tiemP.O es fuertP, ,-a'.
,roml, fltivo, /i!Omo un írriiductible gladiador romano.
Ya para despedirme:
-Aquí me tiene usted, á su dis!íl~si.ctón, ,en el recogimi ento. de
esta alcoba. Yo no he querid:i hoR·

Pescados,
Carnes,
Salsas, Caza, toda clase de
Volater1a, Ensaladas, etc., etc.
La verdadera Salsa

"WORCESTERSHIRE"
de origen.
P roveedores patentados de S.M. el R ey de Inglaterra.

Venta al por mayor por LEA&amp;. PERRINS
en Worcester, Inglat~rra; CROSSE &amp;
BLACKWELI., Ltd .• en Londres, y por
tudas los Exportadores en general.

HIGIENE del TOCADOR~

.

fr

tas cualidades antfs~ptlc,aa,
detersivas y ofcatrizantea qu&lt;
han merecido al

Coaltar SapontnA

le Beuf

su admls!6n e'l los Hosplta?ea
de P eris, 8)1.p llca n la boga de
e se prod uc to p a r a todos los usoa
del tocaJor : Cuidados de 1~
Bo&lt;.&lt;1 á quJ purifica, de loa
Cabellos cuya c a ia a detieue.
Lociones de las Crlas, Cui-

i ;idos lntb1os,

etr.
1escon{laru d11 las ratstflcactoru•
ii::N

LA9

F"ARMA C IAB.

A¡ente! : Gugenhelm y Balareaqu1

\_ .

-

Apartado 605. Méx iro.

La SANGRE
es el Drenaje del
ORGANISMO HUMANO
MUNYON, el Famoso Experto Interna.ciona.l en Siilnbnda.d dice:
"Con,eri,e usted !&lt;aludable y en p er fecta circulaci6n el f luido vital del or·
g a nismo y ríase de. los m icrobios."
Niugúudaño pueden causarlos microbios y los gérmenes de las enfermeda.des se exterminan cuando se
tiene la sangre limpia y circulando
c~n actividad en las venas y las artenas.--Enestas condiciones cualquiera persona puede desafiar los microbios.
Algunos IJaman á la sangre «fluido de la vida,• pero por esto no debe entenderse que l a sangre es lasavia de la existencia. Sus funciones
son las de proteger y conservar la
vida. Cuando la sangre circula á perfección, el cuerpo está saludable y
achvo, pues toda enfermedad es simplemente el resultado de alguna obstrucción en la circulación de la sangre.
El Remedio de Muny on para la
Sangre es un sanificador pnrificante
de la sangre, Sus resultados son en
reahdad sorprendentes. Cnra toda
clase de escrófula, erisipelas, herpes, eczema, granos, barros, efectos
del mercurio y en general todas las
impurezas de la sangre.
¿U&amp;ted se siente mal? - Sea cualquiera su enfermedad, p ida n~led Ja
&lt;Gafa de la Salud,» de Mnnyon, en
las Dro,iaerías de J . Labadi e, Sucs.
'f Cia., Av . San Francüco. 43; J . Ulhlien, Sacs., 3a. Av. Bolívar, 25; Johansen, Félix y Cía., Av. San Francis•
oo 39, México, y uoa forma para exa •
men médico al Cousnllori o Humani tario, de Maoyon. - Los Expertos
Expecialistas, al frente de él, esta~
d1ará11su mal y Je recetarán concienzuda y desinteresadamente.

Manyon's 5 3rd and Je ft erson
Streets, Philadelphia, Pa. , E s . Ud,

pedarme en hotel, porque asa Yida me da vértigos y náusea~· 110
soporto el bullicio ni el olo/ alcohólico; no sólo no acostumbro á
tomar copas, sino q ue me concri.;to cuando veo que las apuran jó·
'venes tle 1ial,anto. Soy bohemi o.
pero á mi modo, bohemio sin borracheras, sin petardismos y s.u;
vulgaridad.
Y me despedi ele Froyl:í.n T Jr,
cios, mi nueYo y grande amigo,
agradecido de su expa nsiva cordia lidad llevándome '' El Vampiro'',
su último libro, toda una .filigran.1,
que él me obsequió galantemente.

�El Mundo Ilustrado
Tal ,fué mi ~ntrevisw. con el
ilustre literato hondlll'eño que yo
siempre he querido y admirn; el
exquisito artista de la prosa rumb osa y límpida como los surticlores, en que cada palabra exhala
alma como exhalan fragancias los
lrios.
Antonio BERMUDEZ.

¿Qué creen usteiles que hay 111.is
en el Celeste Imperio,-así llaman
ellos á su país,-chinas ó chinos/
t l gual, decis1 P ues nada de ern :
hay muchos más hombres que m ujeres, debido ello á una bárbara
costumbre que tenían los chinos y
que ya felizmente ha desaparepiuo .
cuando en una familia había, á jui-

~----------,----------·----------~
,L~ ,.!~.~~~~~-=:_ ~~!~!!~ª
siempre es eficaz. Millares de personas curadas por ella testifican
sus maravillosos resultados, y por eso es que ss ha he~ho la preferida del público. Basta usarla una vez para tenerla siempre en
prevención. Produce efectos segurfsimos en

1
1

1

i

QRANOS, TUMORES. AL.MO!fRANAS, HERIDAS, PUSTUL.AS, L.L.AQAS,
UL.OERAS, QUEMADURAS, FISTULAS, ERUPCIONES, ETC., ETC,
DE VENTA EN TODAS L.AS DROQUERtAS Y BOTtOAS.

A 25 CENTAVOS LA CAJA.

1

Para los lugares donde no se encuentre, se despacha tranco de porte, enviando
con el pedido en sellos de correo $0.80 ova. por gada oaJa y por dooena $2.62,al Depo-1
sltarlo general, SR. RAFAEL. B, ORTEQA. s~ OAL.L.E DE ltlANRIQUE N9 fl:Z.

• APARTADO 4541.
IIIE1UOO,

D. F.

~----·--------------------■----~
ci'o del •padre, suficien te{ númer o

En el País del Té.

de mujeres y nacía una hembra míw
¡la mataban tra nquilament e! Exact a mente lo mismo qu e hacemos no~otros cuando tenemos ya mucbos
gatos y la linda M isifú nos reg:i•
/a poniénilonos deb-ajo de la cama
cuatr o ó sei$ gatitos más ....
Otra costumbre que está desapa ·
reciendo también es la de afeitarle la cabeza á los niños cuando
cumplen un mes de nacidos. ¡ Poco t r abajo tendr án los pobres b·uberos para que se estén quietas
sus "parroquianos!"
E n cambio, todavia se acostumh,,,
que los niños, cuando cumplen oi

)-..! r,ra (!lle ,v;;; i;1~1J:-i de 1:t Clti•
na, de esa enorme naci ón de Asia
que tiene más de cuatrocientos ati·
'llones ue habita ntes,-1miren ustedE's que hay chinos en el m undo!
''¡cuatr ocientos millones!' '-aho,·;i,
repito, que están en guen a, porque unos chinitos quieren que sea
un a r epública,
como los Esta,hs
·unidos ó como Cuba, con su P rrsident e _electo por &lt;el pueblo, es
opor tuno que hablemos algo dtt !,is
nrnos de aquel lejano paí s, y de $US
·raras costumbr es.

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Médico encargado del departamento de enfermeda des nerviosas,

Dr. A. Ruiz Erdozáin

clase d•

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Administrador,

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J. Lavista.

New York

NOSTALGIA
primer año ''elijan'' ellos misw.:is
el oficio ó p r ofesión que ha n de
tener.-Qué
fiinte ligentes. -excfa,.
mar éis. Pero no hay nada de P,S&lt;,.
Lo que pasa es que los ponen sot.re
un a mesa y colocan á su alre,l,1dor distintos objetos, cada uno ,11
los cuales r epresenta una p r of es:,¡n
6 un oficio.
El primero de esos objetos au.,
el 0hinito toca, determina lo '}Ue
ha de ser. Si toca un p eriódico,
por ej emplo, pues tendr á qu e ser
periodista, aunque sea más bru l.•J
que u na pata de mulo¡ si t oca unas
tijeras : bar bero ó sast re; si u na
escopet a : solclado, aunque -r esulte
luego más cobarde que u na galli•
na. Y así por el estilo. Y cuéntase
que todavía no se -h a dado el cav,
de que una madre haya pu esto ,u:~
escoba cerca de su hijo á la hn:a
de elegir un oficio, sin .embargo ct~
lo cu al no f altan barr enderos rn
la China ...
Qué si estuilian los niños chlnosT
¡Ya lo creo! ¡Y el trabajo que les
cuesta aprender á leer y á escrib1~,
teniendo, como tienen, una escritu-

ra en la cual cada palabra se es
cribe con un signo distinto!
Después de la lectura, la escritura y la aritmética, lo que m:'\s
aprenden en las escuelas los chi nitos
de familias cultas es á ser corte,'lF,
extremadamen ee corteses.
Buena
falta les har ía, lector, á alguno 0
niños que tú conoces, i r á aprendP.r
un poco de cortesía á las esci:,;las chinas!
Ya estaréis impacientes, por qu1
este trabajo se está terminando y
no os he hablado de los juegG~
d e los niños chinos. Son sus juc·
gos preferidos, el volante y la raqueta, que consisten en pegarle á
una pelota con un bate plano, y,
también, los papelotes, que f abl'it:i:i
de mil for mas raras y caprichos&amp;~.
No hay más espacio hoy, y nüPntras llega otra ocasión de t r atar
este mismo asunt o, el que q uien
saber más de estos pequeños chinlampines de ojos oblícuos y de tez
amarilla, no tienen sino hacer u n.1
cosa.: dar, sencillamente, un viaje
á China . . .

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dt madera, escritorios, pianos,

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t i:-ds c·onsumía 1enta:neab..' a
1-t,lr11: ia de E lronora
üzlar, :a
1..:1

"Sus efectos rápidos y seguros, suaves y moderados se dejan sent ir sin
cólicos ni molestias, s in repugnancia en el gusto, ni perturbacion es gástricas,
ni cansancio consecutivo." "Es un regulad~r y no un debilitante." "Hunyatli
János es, por excelencia, el p urgante de las mujeres y ele los niños." "Es el
laxante de los ex treñidos y de los congestivos, el gran remedio de los sujetos
sed1cntarios y para los trabaja dores intelectuales, en los cuales regulariza las
eyacuaciones ah·iaas y calma los s íntomas dispépticos; es el específico de los
afligidos polisárcicos."
(Dr. E. Monin, París.)

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Hunyadi J á nos s~ vende en las farmacias y droguerías.

1

t..•~

.~••nia' intérprete ,le Jm·cntino 110~:-1t.

~ ..

• it.\11do la nostalg-ia (le ]os tr{,.

l·; i"'· h',janit de los suyos y ele h
n•:.ri{.n. ,'n quP naciera, ansiaba Yol,,., :, la cálida eiuclacl americana
dP _ ,¡tie había part ido, uo hurí.,
aún ,J,is aii os, on su aubclo fle &lt;:oll(H:r· c'l mundo que se ofr&lt;·Cía auf t.:' su imngioacióL\ de pcregrion1 como un E dén.
Y 1ny. postrada, sintiendo ('!I c·I
ah,,i }a fri:tldacl ile la nfo,·e r,u-~
&lt;·aia, blanca .v lenta, sobre la ~a¡/1·
t a) ru, a, e,·ocaba los días de ,•)l
d, ,:, conti nente querido; pens:1b1,

&lt;'n la ,·cgetación lujuriante de l,1·;
se!Yas baiíadas ¡,or el feeunclo Orinoco, .v en ,·oz muy baja, pl'eludh·
ba el canto ntclancólico de los indios ele A raure, los cantares sugesti,·os que les había oído cnto., -1.-,
por las tardes. cuanuo el sol mo, 1,
('11 el hor i%onte
ele la sabana "''!'·
tic .. . .
¿ Poi' qué estaba en Rusia?
Y 1·ccord6 que en u:1a noche ile
rspareimiento. en una '' \ ..crbcna lle
::lan J uan'' en que la sang re PSJ ,a1'iola herda bajo su piel trigue1h1.

A LOS

E&amp;TADOS UNIDOS, CANADA,
EUROPA, JAPON,
CHINA

&lt;·asi ebria por &lt;'i champagne sor,_;:en
seguir á P:to1&lt;&gt;
Giacosa, el pintor italiano d-J ' .1
m.c lcna negra ~' ele la \"OZ de l'iu1&amp;,
que hab'lándole de un amor ci:'1·110
,. hondo, la convidaba á reconcr d
;,.undo ¡ese mundo antiguo que eila
ignoraba y que anh&lt;'laba Yisitar! ...
A los po,·os días abandonaba ,,~
natiq1s playas en compaiíía del
amante que le hablaba ele Hom~, •le
\"e;1cl'ia. de Turín . ele Lucerna, ,l&lt;'
l'dcrsl.&gt;Urgo, ele París . ..
-Amándonos mucho-tkcía él,
en incorrecto eastcllano-Yisii:1nmos ,, f!c,·il!a, la tierra donde t ·,
debiste haber nacido; conocen'..., á
::\[ilirn, jugaremos una partida eu
J\ izu con algún ]01,cl inglés, .\·, ~d
gustns. ire.nios á G recia . para a¡,1t·
rnr el ,·ino ehipr iota. ,junto á la•
n1inas dol l'artcnóu . ..
Y ahora, post rada en el lc&lt;:ho, en
la alroba ele un hotel ele scgunri'l

con líneas de los v a pores m ás r á pid os y lujosos que hay y en

orclen, exaltada su imaginnción por
la fiebr e tenaz y leuta, próxima :í

San F r a ncisco con las lineas de va por es del P acífico.

c.lo, consintió

morir, s in que los be~os tiernos del
¡,iutor amado lograran consola1·1,t
cu su nostalgia suma, pensaba Pn :a
tierra del Sol. en la sabana ,·cn1'
" ext ensa con;o un mar eu calma:
~11 los cocoteros
cimbreantes &lt;¡lll•'
cle,·aban al ciclo sus penachos, ."
cu el primer beso el&lt;' amor que si&gt;t1ió en sus labios de fresa,
a'1o•"t
des,·oloridos por la aucmia, cu una
uo(•hc ele agosto, bajo el closol clP
un almendro, mientras le quemab,t
&lt;'I rostro el ali c.-oto ,lel poscec1or :· ;d::tz ...
Y fné e,·oca udo la escena d,,1
1,ri mer beso daclo, ft~é. 1:em_c,mo\l••:
do el instan te ele la rn1c1ac1on, 111,
elijo el artista c1onnido en nu
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La distinguida esposa de uno de los más famosos doctores en medicina nos dice lo siguiente en una carta llena
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como yo lo he hecho, un ensayo concienzudo é int~ligente
de este producto, realmente incomparable no existe, en
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LA DISPUTA DE LOS DEDOS
1" n día disputaban entre sí los
dedos de la mano, preteniliendo c:~ila uuo ser do mús importancia .,._;e
los otros.
-¡Silcn&lt;"io! Yo so,· el más fu ,•rte; yo trabajo más • que Yosotrn3
euatro junto_s; tc,1g-o mi lugar npa•:tc y so_v. pór consiguiente, Yuc.;l •·,:¡
jefe.-Así habló el "pulgar."
-Yo no soy menos que tú--l~
g-ritó el "Íllclire: "-~·o verifico IO'l
trnbajos más finos, y se me t:nco·
micncla siempre lo ele más imp0r.tancia; por lo tanto. ·"º soy (•ntrc
,·o,otros el más húbil y aceptado.
-¡Xacla do rso! - rcplicJ e
'' eordial. ''-Yo soy &lt;'l má,~ graudc;
csto.v colocado eu el (•entro, ~- ,;1
naturaleza me ha di st ing u;do. ~eflalánclome como YU('~tro rcv.
-¡('ómo! - clijo el "an~·lar. · '-; X o me ,·éis ado1·na,lo con oro v
1 i&lt;'drns preciosas? Esto indica ,¡,; •
los h()mbrcs me han 1lcsi:,;natlJ ,,1
puesto mfts honorífico.
Como el dedo ''mc,i iquc·· no 1•·1hía ,. h istado, los demús le preg:1o1taro11 :

-Y tú, ])Cquetiito, ; por qué g ,:Frl:I~ silcn"io' ¡ l la IJla: ,·uéntano~ tu
ntlor!
-¡.Parn qu¡t hp .i,, hablad-res·
])OlHliü
cJ ''UH'iii&lt;¡U('. -:N°O c,:o_.COlOCllrlO aquí. &lt;'n mi sitio para
burla Yucstra. El que hace lo J t hl
drbc ~- pur,k, y lo que l\io, qoie&lt;:.&gt;,
0

0

e:-- digno de aprctio.

Los otro~ clo, 1·1,rlt&gt;xiooaron La
momento :v 1lijcrnu entre ,í:
-'l'iPn(' ra%Úll el pequeñnP'u:
ntJtl:-;tro

lier111,1.iib►

r ..,

tau útil y •

bu (•no como ('U:tl,¡uil'ra tle nosol,

us.

Alberto HAESTERS.

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1

ELIXIR ESTOMACAL

1
1

(ESTOMALIX)

J

de Carlos
:'

e .

Hace quince anos dimos á conocer esta especialidad farmacéutica á los médicos y hoy lo recetan en las cinco partes 'dél mundo, porque es el tratamiento más racional y seg-uro para la curación de las enfermedades del ESTOMAGO
: é INTESTINOS-, aunque ten·gan una antlgüeja&lt;f de treinta
allos y no se hayan curado co·n otros medicamentos, siendo
sus efectos quitar :ét DOLOR y todas las "molestias de la
DIGESTION, ABRIR EL APETITO Y AYUDAR . LAS DIGESTIONES, TONIFICAR EL APARATO DIGESTIVO'y laecono·m¡a en general; pues e) enf~rmo COME MAS, D!G JE
RE MEJOR Y SE NUTRE.

.

.

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CURA las ACEDIAS, AGUAS DE BOCA, EL DOLOR Y
ARDOR- DE ESTOMAGO, WS VOMITOS,- VERT.IGO ESTO~A&lt;;_~L, Dl~P~PSl1, l,ND!GE~°!:IONES_,_DIL1TACION
Y ULCERA DEL ESTO.MAGO, HIPERCLORHIDRIA, NEURASTENIA GASTRICA, FLATULENCIAS, COLJCOS, DIARREAS Y DISENTERIAS, LA FETIDEZ DE LAS DEPOSICIONES, EL MALESTAR Y LOS GASES. Es un poderoso
VIGORIZADOR Y ANTISEPTICO gastrointes-tinal.
Los niños padecen con fr.ecuencla DIARREAS más 6 menos graves que se CURAN, incluso.en la época del destete_
y dentición, basta el punto de restituirá la vida enfermos
irremisiblemente perdidos.
·
Con frecuencia muchos enfermos del aparato digestivo,
aunque n(! todos, presentan el siguiente cuadro de sin-·
tomas ó parte d? él: al levantarse-, lengua sucia, mal olor de·
aliento, aguas de boca, estado bilfoso, inapetencl&lt;1, abatimiento y tristeza después de las comidas, eructos agrios,
gases, pirosis, vahidos, pesadez de cabeza, ruido de oldos,
sofocación, opresión, palpitaciones al corazón, dolores al
estómago, vientre y espaldas, vómitos, extreñlm!ento, alternando A veces con diarrea, el enfermo se altera con facilidad, estA febril A veces, se irrita por la menor causa, évita
el trato social, teniendo por la noche ensueños, suel5o
agitado y respiración dificil.
. Nuestro ELIXIR ESTOMACAL cura el g8 por roo de los
enfermos que lo toman y por sus propios méritos es cono-

cldo y de uso general en las cinco partes del 111undo, para
1as enfermedades del aparato digestivo.

DINAMOGENO
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SAIZ DE CARLOS. Cura la
NEURASTENIA y .afecciones nerviosas, siendo el mejor TONICO para curar el RAQUITISMO, recet4pdolo los médicos en cuantos casos están Indicados el aceite de bacalao y emulsiones con blpofoslltos, tomándolo Joq nlllo.s con verdadero placer, á los que
transforma de PALIDOS y ANEMICOS en SONROSADOS y
FUERTES. CUR,\ la ANEMIA, CLOROSIS, colores pálidos; por ser el mejor RECONSTITUYENTE para todas las
edades y ambos sexos.

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SAIZ DE CARLOS. Cura
el CATARRO bronquial
• a&amp;11do y crónico la TOS, la TISIS y ENFERMEDADES DEL
PECHO, produciendo los siguientes efectos: la nutrición se
·aeelera, habiendo aumento Jle peso; los esputos,_ disnea y
liebre dlsmmuye11; la tos cesa y aumentan 1-as tuerzas y el
apetito, notándose el alivio con uno 6 dos frascos.

PULMOFOSFOL

SAIZ. DE CARLOS. Cura el
REUMATISMO agudo y crónico, la GOTA, el ARTRITISMO y la C!ATICA. Se elimina
el ácido úrico, quita el dolor y aumenta Hl cantidad de orina,
tornándose de turbia y sedtmentosa en clara y transparente,

REUMATOL

SAIZ DE CARLOS. Cura el eztrelllmtento, pudiendo conseculr, con su uso, una deposición diaria los enfermos biliosos y los que tienen lndlcestlooes y atonta lntestrnal, por
un ser tóntco-luante suave y eficaz.

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado, 1912, Año 19, Tomo 1, No 6, Febrero 11</text>
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              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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