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                  <text>Paseo de palmas en Naranjuez, cerca de Cliayníasfr' t:NlVERSlTMII.(

Año XIX.

Tomo I.

México, 25 de Febrero de 1912.

~e-o
-

REYES"
r , rir ''"' .c-

Núm. 8

�~

ll

~
'

.

Año X :

�hl Mundo Uustradó

Calendario de la Semana

FLORÉINE

FEBRERO

CREMA DE BELLEZA

DOMINGO
25

~J

LA CREMA FLOREINA contribuye, en gran manera, al grato

LAS HOJAS

aspe,c,to de la fisonomía; imprime al cutis un precioso y aterci()II)~lia,do color y ;á, todas las faeciones esa grata flexibilidad
que dulcifica la expresión. Tonifica y vi:goriza todos los mús-

Los árboles se agitan por la brisa traidora de otoño. Dulce balanceo sube y baja las ramas en rítmicos movimientos matizado por la
caída de las hojas macilentas, secas, faltas de s a.-ia vital. Parques,
alamedas, a..-en idas, ven alfombrados sus suelos de un ta'Piz terroso y
mullido que eruj e suavemente, bajo
pies andariegos. Los niños j uegan
~on las hojas, hacen montones que
lue/!'O barren soplando con el dé.bil
fuelle de sus pulmones en formación,
y olvidan á ,esas compañeras car iñosas que fueron seman as antes, todavía, la materia prim a de las cúpulas verdes y frescas . .A su sombra,

culos del rostro.

c.-, - ~-\

-- k
1/

~...,..,

"'~

(4o. ' de mes y lo. de Cuaresma).
San Matías Apóstol. Sa11!,os
A vertano, Cesáreo y Pepino Duqne
Confesor es.-Oficio y misa d, Ja
Domínica: rito semidoble y ornamen to morado; no hay conmemoración de ningún santo. Se tras1ncl:t
San Matías al día 28.-Domiu¡."O
llamado de_ la Teutacióu, porque
el Evangelio nos recuerda las te.,taciones que le puso el dem,&gt;uiCl
a I Salvador y el modo como la,
venció.- Semana d el Paralítico.-

(P. S.).

CREMA FLOREINE,
POLVO FLOREINE,
JABON FLOREINE

Cuarto creciente en Tauro, á las
12 h. 50 rn. 13 seg. del día.-Nubia dos y viento.
- Conjunción de la Luna y 1.farte, á las 8 h. 56 m. ele la noche.

De A. GIRARD, Rne fi' Al88ia, 48, París
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ANEMIA

en la umbría; á su vera. en la enramada, pa1,lot'eal'On ejércitos infantiles en competencia eon bandadas

ni:a11za, DJ:IIILD&gt;AJI
líl ma, tcononueo
...,
~ tl
tnalt...-01'1'-

u""'°

l~ floe de• aeao•-~ P&amp;.&amp;P

de pájaros cobijados entre hojas y
ramas. Sus juegos estuvieron subrayados por rumor de b esos produci·

BUSQUE UD. El PROXImo

SDBBDO El PBlfflEB KUroEBO

D~l SEDIDMDBIO FESTIVO

.

1e

F tmdada 1847.

El Remedio Externo
Mejor del Mando.

En Toses, Resfriados y Debilidad Pul•
monar, el Emplasto .Al/cock sirve tanto

de preventivo como de remedio.
Evita que los resfriados se arraiguen.

E l B eato Sebastián de Apadcio
Confesor, Santos Porfirio ConfGsor
y Néstor Obispo Mártir.-Inuulgencia plenaria en Catedral eJi.'J , _
sición de la reliquia de San Pío
Mártir y misa votiva del mismu
que se canta despuéi de Nona.
'
MARTES

27

Santa Margarita de Cortona. (d.il
día 22.).-San Baldomero Conf .
sor_-Rito semidoble como el día
16.

MI:ElRCOLES

EMPLASTOS POROSOS
de .

este valle de lágrimas. Muchos de
estos enfermos cierran sus ojos acariciados piadosamente por la caída
de las hojas, y adivinando en su
agonía la próxima primavera de
a mor que se prepara. Y ll orando en
silencio por la muerte prematura de
tan,to ser malogrado, que coin,cide
con la caida de las hoja-s secas, macilentas, faltas ele sa,·ia vital, pensa mos filosóficamente cou el poeta
una cosa : que cada año enterramos
nosotros ilusiones, ú hojas del corazón, después de haber juguete.ado
con ellas la malicia de los hombres
6 la ve1eidad de la mujer .. .
José JERIQUE.

26

El Reumatismo en los Hombros
se alivia con el Emplasto Allcock.
Los atletas Jo usan para Rljíldez
y Dolor muscular.

El emplasto Allcock es el original y genuino emplasto
poroso. Es un remedio de eficacia probada que _s~ yende
en todas las boticas en cualquier parte del mundo c1v1hzado.

Aplíquese en la parte donde se sienta dolor.

clo al ehoca1· del Yiento eon las hojas frescas y lozanas. Y, en tanto la
i nocencia de los pocos años Yeíase
1.1 cubierto de las caricias estivales,
~radas al quitasol de m illares de '
hojas apechugadas, el amor con sus
ojos Yendados fné haciendo sus víet imas en corazones juveniles por jardines y bosques .. Dulce temporoda estival; tú de.volviste con tus
ail'es puro.s del campo. fortaleza
á los músculos, al espíritu Yigor. El
oxicreno 1·econfortó na&lt;turalezas ave1iadas. La alegría de los valles, de
las montañas, &lt;le los bosques, resultante ele la luz plena y de los mil
tonos de las hojas Yariadas de los
árboles. trastornó millares de almas
delicaclas como sensitil·as ~, que al
retornar á sus cuarteles de in.vierno, suspiran dolorosamente anhelando la Yuelta de los meses -..-enturosos,
de la sie¡ra y recol ección de los frntos. Yirgilio en sus ' ' Geórgicas''
nos cantó el himno al campo. La paz
bucólica es el ideal de los sanos de
cuerpo y de alma. Pern. el campo eon
los ál'boles en esqueleto. es b ien
triste. La ausencia de las hojas produce decaimiento espiritual. Y campiñas y cinclades ad.quieren tonos
¡rrises en esta época en que la muerte de las hojas nos hace dirigir l a
miracla á dos si-tio.s: la chimenea y
el ropero. Y. Yiémlolas re.-olotear.
quejumbrosas. hiélase el corazón de
pena pensando en millares de enfermos esqueléticos como los árboles
&lt;lesnudos. pálidos como la cera y, á
quienes la toseeilla seca y pertinaz
eonsume y mata. Las úlitimas hojas
que van á posarse en el suelo, será
para ellos la señal ele la partida de

Quinta de Salud
''R• LaVIS. ta"
Tlálpam, D. F.--Teléfono . 16
Asistencia científica de
morfinómanos, enajenados,
alcohólicos y quirúrgicos,
empleando los medios terapéuticosmás modernos. Eficaz atención para los enf crmos. Departamento especial para señoras. Instalación eléctrica completa.
Rayos X, corriente de alta
tensión, mecanoterapia.

Director Médico,

EDUARDO LICEAGA.
Médico encargado del departamento de enfermedades nerviosas,

Dr. A. Ruiz Erdozáin
Administrador,

J. Lavista.

28
(Témporas).--San
hlatías
':1.n
trasladado del oía 25.-San Ro;,iin
Abad.-(S.) .
• Conjun ción de la Luna y Neptuno, á las 3 h. 29 m. de la tardJ.

Para Recobrar la Salud y
Los Buenos Colores hay que

Tomar.

·

EL VINO de STEARNS.

EL TONIGO MAS ENER6IGO,
el mejor nutritivo y el reconstituyente más poderoso es

EL VINO DE STEARNS
de Ext. de Hígado de Bacalao Ferruginoso. No tiene riyal para la
cura de la tisis, escrófula, anemia y es lo que debe tomar todo
el que desee estar fuerte, vigoroso y en salud.

,1

DE LA J'ñ..,-i.TITUD
Que han usado nuestm pre•
paración ó que la están usandc,
en la actualidad, jamás hemos
sabido de ninguno que no haya
quedado satisfecho del resultado.
No pretendemos n ada que no
haya sido ámpliamente justifir,ado por la experiencia. Al recomendarla á los enfermos no
ten€mos más que haoer referencia á sus rnériLos. Se han obtenido grandes curaciones y de
seguro que se obtendrán muchas
más. No hay y podemos asegurarlo honradamente, ningun o( ro medicamento, que i,ueda emplearse con mayor fé y confianza. Alimenta y sostiene las fuerz~s del enfermo :lurante esos periodos en que falta el apetito
y l_os alimentos 1;1-0 pueden digerirse. Para eV1tar las falsificaciones ponemos esta marca de
fábrica en cada botella de la,

tir M~xicauo. Santos Pablo Mártir ,
Feclenco Abad y Simplicio Papa
Confesor.-Función en Catedral ~on
asist encia de los religiosos Agustinos, que toman asiento en el cero
quedando el sermón á cargo ele un~
&lt;le ellos. -(P. S.).

LA GALLINA NEGRA

Busea bien, Manuela; busca bien
p~r la despensa, que no creo que
Dios la haya dejado tan vacía que
no haya quedado alao con quG r~mecliarno., por esta ~oche.
_ -No es m_enester que busque, senor-responclió la aludida ,·ue
bien me sé ele memoria lo que hay
en_ ella. Botell3:5 vacías hay en el
primer vasar, s1 empezamos á .!0ntar, por. ar,riba; cartuchos que c;inteman Judías, lentejas, garbanzo5 y
sopas, en el segundo; una zafra de
aceite que se sale por la boca, -&lt;;o
porque esté llena, sino porque para
sacarle el poco que tiene menester
es darle la vuelta, y bien se pued~n
rezar dos padre:snuestros y un a,·ema,ría antes que caiga la primen,
gota. Olor ,hay á chorizos y longanizas, pero ese olor no es ele los que
ahora cuelgan de la soga que por
d_os veces va ele una pared á otra,
sino de los que eu otros t iempos
colgaron.
-iNo se te olvida nada, :Mci"Preparación de Wampole" y nuela?
-Sí, por cierto; cnatl'O onzas JP
sin ella ninguna es legítima. Es
ele la última libra que
tan sabrosa como la miel y con- chocolate
me .-eudió el pillastre de Graciano.
tiene los principios nut ritivos y
-;\•f ojer ... , ¡no hables así!
curativos del Aceite de Bacalao
-¡Qué no hables así ! Pues .. .
Puro, que extraemos do los hí- ¡,cómo quiere el señor que lo haga
gados frescos del bacalao, con ele ese ladronzuelo'! ¡Decir que va
Jarabe de Hipofosfitos Compues• saldó la deuda!
-Cierto que, según mi cuentato, Malta y Cerezo Silvestre. replicó don Bernardo, que así ,e
Tomada antes de las comidas, llamaba el· anciano interlocutor úc
aumenta el apetito, ayuda á la Manuela,-algo debía restar -de ;a
digestión, y vuelve á los placeres que ~1:aciano tenía conmigo por
y tareas del mundo á mucho, las visitas que le hice durante rn
última enfermedad.
que habian perdido ya toda es
-¡Y por la mía! Pero dío-aselo á
peranza. " El Profesor Adrian él, y le contestará que aún pasa c·n
de Garay, dice; Con buen éxito tres pesetas el Yalo1· de los génerns
i.te usado la Preparación de Wam- que nos ha dado.
-Así será cnanclo ,él lo dice . ..
polP. en los Anémicos, Cloróti-Pues no lo es; no lo es aun•
cos, ?alúdicos, en la neurastenfa
que lo diga él. . _., y con él, todo;
y en otras enfermedades que de- los
santos del cielo; que al cénti•
jan al v:ganismo débil y la san- mo he llevado yo la cuenta y por
gro empobrecida, y los enfermoe ella sale bien claro que aún le dese han vigorizado y' aumentado be al señor más de ci nco pesetas y
en peso." En todas las Boticas. media, y que ciegue ó me muera bi
no es verclacl lo que digo.
-~ Y qué hemos de hacerle, si fl
lo U1ega'I
JUEVES
-iQué hemos de hacerle'! D i~r:ime Dios unos pantalones en vez de
29
estas faldaS---Jy Manuela sacudi:l
las suyas,-y ya se vería. . . Pero,
San Pedro Damiano Obispo Cor.fesor y Docto1·, trasladado del día
¡es claro! 6Qué "pué" él temer
23.-La segunda Traslación dd
del ;i~~ianfto médico . del pueblo:
Cuerpo d~ San Agustín, San hl.1c2.· i Que 1rne '' temer, si sabe que 0 :1
rio Mártir.
vez ele ir á pedirle lo que debe, es
usted capaz &lt;le darle las cuatro onr.as de chocolate si Yiene á decirle:
MARZO
que le hacen falta~ 6Qué "pi,~"
te-mer un demonio de un santof
VIERNES
-Vamos, l\Ianucla, prepara el
chocolate y dejemos Jo demás á
l o.
~ios ... que El tiene su provd'Jr.c1a.
(Témporas.- Onle!les menores).
-Pues mire, que no sé á qué
Festividad de la Lan:;,;a y Clavos d e
aguarda para mandarla por acá,
Nuestro Señor Jesucrist o. Santos
Albino y Rosenclo Obispos Confesv- p orque ya estamos en las últimas.
Y diciendo ésto, Manuela se sares, Eudoxia y el Beato :llíauel Carbailo :M:ártires.-Función ;l SC'ño~ lió de la corraliza en que estab.1
hablando con su aino, que, seut:idel Rebozo en Santa Catalina ele
do á la sombra de una añosa enciSena.- E l Evangelio de la feri'.l. r,!na, descansaba de su visita á l os
fiere la curación del Parafüico.enfernnos.
(S.) .
Una hermosa gallina negra iba de
SAB.ADO
un_ lado á otro de la corraliza, se 2.
•
gmda de una bandada de pollitos
que sin cesar piaban por el r.a;o:
(Témporas.-Orclenes ;\[ayores).-1 de la madre.
El Beato Bartolomé Gutiérrez MárContemplábalos don Bernardo

SON MICROBIOS
LA CAUSA
DEL

REUMATISMO?
EL DR. MUNYON NIEGA
LA TEORJADE

ESTA TERRIBLE ENFERMEDAD.
" El ácido úrico en la sangre es lo
qae causa el reumatismo," dice el
doctor Munyon , el acaudalado filántropo y cienhsb que cree qae Méxi•
co está en vísperas de una epidemia
de reumatismo. '·Yo no pretendo ser
el único conocedor de esta enfermedad, "-..:ontinúa el Dr. Manyon -pero
e? t~nto caa_nto mi vasta experien•
cia internacional de 25 años me ha
enseñado, yo no creo en la nueva
teoría europea de que el reumatümo lo causan los microbios.''
' El reumatismo es una de las enferm edades más comunes y por desgracia muy generalizada en México.
El reumatismo principia casi siempre_po~ una simple indigest&gt;ón ó e!·
trenim1ento. En. verdad yo casi podria crear un auoma y decir que jamás ha existido persona a l,:una con
su estómago y sas intestinos en pea·
fccto estado, que sufriera de reumatismo."
. "C?ando el estómago está sano y
hmpio. cua~do los riñones y el híga•
do desempen•n bien sus funcione, de
eliminación, I ,_ sangre es rica y vigorosa y proporciona al organismo los
elementos que sostienen su existencia saludable."
"La mayoría de las enfermedades
son imposibl~s cuando la ~avgre es
para; en cambio un estómago descui ·
dado ó fatigado por malos y excesivos alimentos se infhma y se cubre
de mucosidades catarrales·1 entonces
las comidas fermentan, se d escomponen, envenenan la sangre y ésta en
se~aida afecta todo el organismo¡ los
r,nones y el hígado se obstruyen ·
principian el estreñimiento y Jo;
gases en el estómago, causando dolor de cabeza, desvanecimientos y
an malestar general· se forman el
ácido úrico y los de~ósitos como de
yeso en las coyunturas. El enfermo
qae al principio sólo tenia una afee •
c1ón estomacal, se siente atacado de
uo tormentoso reumatismo.
·
"Millares de pacientes reumátic&lt;&gt;s
de México, que han usado el remedio de Manyoo para el reumatismo
se han e arado radicalmente. Mucho~
de ellos que habían Ci tado enfermes
durante varios años, sanaron Jesp~és de p~cos días. Garantizo qne
mi Remedio para el reumatismo cura el 95 por ciento de los que necesi•
tándolo le toman -MUNYON."
El Remedio de Mnnyon para el
reumatismo corrige en uno á cinco
días el reumatismo en todas sus formas, aunque sea mnscalaró crónico.
Cura los dolores reumáticos punzan•
tes en cualquiera parte del cuerpo
la hinchazón de los dedos y las ca:
yuataras. PRECIO 5o cts. mexicanos.
El Remedio 3 X de Mnoyon para
el r~umatismo, espele el veneno reumático de la sangre y es inmejorable para curar la tesura obstinada y
los depó,itos como de yeso en las
c'?yunturas ~ especialmente para las
hinchazones 1nftamatorias d., los tend?nes y ligamentos. PRECIO $2 mexicanos.
¿Usted sesieote mal? Sea cualquie•
ra su enfermedad, pida usted «LA
GUI A DE LA SALUD&gt;, de Munyon,
en las Drogaerfas de los señores «Julio Labadie Sncs, y Co., Profesa 5·&gt;
d. U,hlein Sacs., 3~ Bolívar 25:&gt;
&lt;Johannsen. Félix y Co., Av. Sa~
Francisco 39, México,&gt; y una forma
para examen médico al «Consultorio
H11manitario de Munyon.&gt; Los e:xpe:tos especialistas al frente de él
e~tndiarán su mal y le recetarán con~
c1eoznda y desinteresadamente.
MUNYON'S-53RD AND JB:FFERSON.

�El Mundo Ilustrado
con aire distraído. Pensaba e11
que su padre había tenido fama de
rieo en el pueblo, y que no obsta1te esa fama, cuando murió, toda la
herencia que recogió fué la casa rn
que vivía y unas ticrrecillas, ~lle
veuclió, porque no habiendo de ,abrarlas él, que ya era médico, sol.:,
disgustos había de recoger si las
arrendaba. Su padre, que ya era
Yiudo hacía algunos años, murió ele
repente y, si algunos intereses habla en la rasa, naclic supo Jo que
habla sido de ellos.

En todo ésto, y algunas cosas
más, pensaba el venerable méctic,,
titular ele Najerillas, cuando ~fanuela, mujer regordeta y baja, !'J1·
trada ya en años y de no muy bu,i:1
genio, vino á sararle sus meditaciones, anunciándole que ya tenia ei
chocolate cli~-puesto.
Levantóse don Bernardo ele sn
asiento y, después de mirar por última vez á la gallina y sus pollito,.
que ya se retiraban á la auchuros t
cuaclra que les sen·ía de gallinero,

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El Mundo Ilustrado

fuése tras Manuela al comedor d•J
la easa.
-Tome, señor-decía Manuela,
cortando rodajas de un panecillo v
subdividiéndolas á su vez en largos
y e,trec•hos · pedazos;-tome, y tea·
ga cuenta eon las indigeRtiones..
--Otros renarán menos, ManuPla.
-¡ Y otros máR!
-Xada nos ha faltado hasta
ahora, Manuela-replicó eon ton'l
bondadoso el doctor.
-:Xa{la nos ha faltado hasta hoy,
porque el señor se ha gastado la
misnia que le tlieron por las tiP·
rras; pero, lY mañana 1 jMaña?1:1
habrá que pedir fiado ... , si lo dau l.
-:Nada de pedir fiado, ~fanueh,
-replie6 vivamente don Bernardo.
-¿ Y entonces i ...
-No sé, pero ten fe en la Provi
dencia; ella proveerá.
-Y si no, proveeré yo, cort.'.111dole la cabeza á la única galliu:1
que nos queda.
-¡No harás tal! Harto he heeho eon dejarte entrar á saco en el
eorral, hasta que lo has dejado limpio ,le animales; pero á la galliu:1
negra no la toques. iQué harfan
los pollitos sin la madre, "El ma i
que hacemos en cabeza ajena-•·-i&lt;lunda en nuestro mal por caraml- o·
la," dijo un gran poeta ... , que tí1
no conoees, :Manuela. :Nos come!Ía·
mos la gallina y perderíamos J,:,s
pollitos.
-Pero, ,qué va á comer el Stl·
ñor mañanaf ,Espera usted coln:n
alguna iguala f
-No es-pero cobrar ninguna, que
t.&gt;das las he tanteado. . . y estáu
nr.des; pero tengo fe en la Providencia. ¡Cuántas cosas no l!a.1e
ella~
-Bien podia hacer que se supi,•ra quién fué el que se Jle,·6 los dineros de su padre de usted, q·1 •
bien buenos los ganaba en su ci;
mercio de granos.
--Si los hubiera tenido, ¡quién
se los iba á llevarf
-Pues, mire usted que ... , ¡vamos!, apostaba yo á que .. .
-Vaya, vaya; déjate de ma,o.~
pensamientos y acostémonos.
Rezongando se entró Manuela
por la alcoba para prepararle la eama á don Bernardo, que se aco5taba al anocbeeer para levantarse eo,1
el alba, y rezongando fuése para la
cocina, llevándose el servicio d~l
choeolate.

II
Apenas había despuntado el día,
cuando Manuela echó pie á tierra.
Lavó su cara, peinó su pelo y d:ri·
gióse como siempre, á abrir la
puerta de la corraliza para que e'.
aire puro entrara en la casa.
La gallina picoteaba ya por e!
suelo, en medio ele! clamoroso pi¡¡r
de sus pollitos.
Detúvose unos instantes Manu0
la en la puerta, y ya iba á ent.-a,·se en la casa, cuando llamó su atención un objeto que brillaba en el
suelo, á poea distancia de la enel
na, único árbol que sombreaba IJ
corraliza al salir el sol. Fuése ha.'il
él y, recogiéndolo, quedóse la !! J·
jer medio muerta de asombro.
-¡Válgame San Juan.-dijo a.l
rabo de un buen rato,-si ésto no
es una onza!
Y sin más palabras ni más averiguaciones, metióse en la casa con!O
ciclón que todo lo arrolla, y llegó
hasta la habitación de don Berna-do á tiempo que éste salía.
- i Qué te sucedef-dijo éste, al
verla tan elesecnnpuesta.
-)fire, señor, mire bien y díg:i.rne si ésto no es una onza de or)
del más puro.
--Onza es, y de Carlos III-r,•plicó el docto r, tomándola en ~us
manos.

UNASENORA

DEPANAMA

CURADA

Con el Compuesto Vegetal de Lydia
E. Pinkham. tease su carta :
La Boca, Zona de Canal, Panamá."Mis dolencias eran complicadas; la
menstruación á ve.
ces abundante y otras escasa;sufr!a de
mucha pesadez alre.
dedor de 1 vientre,
estabaabatida; tam.
bién tenia mucha
picazón y padec!a de
la vejiga. Atribuia
mis males á que era
estéril pues varios
médicos me dijerQn
que no estaba baatante desarrollada
y por eso no podia tener una criatura. Me sorprendi grandemente después de tomar 8 frase os del Compuesto Vegetal de ·Lydia E. Pinkham
de estar en estado y apenas si lo podia
creer. Volvt á ver al médico quien me
dijo que se me estaba formando un tumor. Mi esposo me aconsejó que no le
hiciera caso al médico y que me fuera
á mi ciudad natal-Kingston, Jamaica
-lo que efectué-Hoy tengo el orgullo
de decir que soy madre de una preciosa
niña de 7 meses. Apesar de haber estado casada 9 años si no hubiera sido
por el Compuesto Ve~etal de Lydia E.
Pinkham nunca hubiera dado á luz.
Desde entonces lo he recomendado á
muc lúsimas personas, tanto en Jamaica
como e n Balboa."-SRA. ROSA_ROsINA
DoNALDS. la Boca, Zona de1 Canal,
Panamá•
,

---~-;c..--1

La Sra. Pinkham de Lynn,
Mass., E. U. de A. invita á las enfermas á que le pidan su consejo.
Ya ha ayudado á otras miles a
recobrar la salud, Este será
2Tatuito.
-Pues en la corraliza la encon•
tré ahora mbmo.
-,En la corraliza diees1
-¡En la corraliza!
Miraba Manuela á don Bernardo; éste miraba á la onza y drs•
pués a Manuela, y así estuvie,&lt;m
largo rato.
-• Tú piensas que pueden llo,·er
onzas de oro, ~lanuela T
-Llover onzas, i eh~ ...
- , Puedes tú ereer que el vecino,
el señor Juan, nos la haya tira,lo
por en rima de las tapias ele! corral!
-¡Antes se tira él de cabeza :i
1111 pozo!
-Pues entonces, ¡quién pudo &lt;'O·
loc·ar esta onza en el rorral'I
-Sola no ha venido-replicó Manuela.
-Sola, no, tienes razón¡ la trr,io
la Pro,·idencia.
-¡ Pero si la Providencia no an
cla, señor 1•••
-Ancla más de lo que á ti te parece. Vamos al corral y Yeremos ,1,.
qué medio se ha Yalido para de.¡ar
allí esta moneda.
Don Bernardo dirigióse hacia la
corraliza seguido ele Manuela, que
ya iba algo inquieta con aquello
de que la Providencia llevara onzas á los corrales.
Llegado que hubieron don Bernardo y Manuela, nacla notó aqi.~l
&lt;le extraordinario en aquel recinto.
Miró, escudriñó ... , y nada pudo
observar.
Al ver Manuela que su amo n·1Ja
decía, habló ella.

- ,Qué le pareee, señorf i lTay
huellas de que haya pasado J!llr
aquí esa señora f
Don Bernardo lanzó de pronto
una exclamación.
La gallina negra, en uno de 1:is
rincones de la corraliza, esoarbn on
agazapada en un hoyo, e~bándo•,'
la tierra encima para quitarse el
piojillo.
-¡Mira!-dijo don Bernardo, ~•ñalando la gallina.
-¡La gaUina que escarba 1
¡Pues vaya uaa novedad! Apuesto Ít
que piensa usted que esa gallir. l
es la Providencia ...
)Ianuela no pudo seguir hablan·
do. La gallina, que escarbaba ron
verdadera furia en la tierra, ueab&lt;1ba de lanzar, despedida por su~
patas, una nueva onza, que rodú
largo t recho por el corral.
Abalanzóse á ella Manuela, gr 1tanclo:
-¡Los dineros, los dineros de su
padre, que, como murió de repente.
á nadie pudo decir que estaban
aquí ent rrados!
- Y que la Providencia Yieae á
decirnos donde están, en estos m-&gt;·
meatos angustiosos, por medio J"
una gallina. Necesitaba de álgui~n
que escarbara en ese rincón y S'
ha Yalielo del ún·eo ser que po lh
hacerlo.
- • Y si no hubiern teuid.&gt; po!litos?
-Ella se los dió para librarla de
tu cuchillo.
Más de trescientas onzas sai i
lle allí Manuela, que escarbaba cou
más furia que la gallina.
¡Cómo llenó la despensa de comestibles! ¡La soga no podía co•1
el peso de los embutidos! Y era tlc
ver los trasudo res que le entraban
á la pobre Manuela cada wn
que pensaba que las onzas hubieran
podido seguir enterradas por ~•1
culpa hasLa sabe Dios cuándo ...
Glúllermo DIAZ-CANEJ.\ .

El balance de una coronación

La roronación ele un monarca ·rpresenta para el Estado y para lo.,
particulares un gasto considerable.
La coronación de Eduardo VII
obligó á trabajar durante nueve
semanas á 6,250 tejedores que fa.
bricaron los 150,000 metros de t•rciopelo necesarios para la confección de seis mil trajes 6 mantos, en·
cargados por los pares y sus es¡,o·
sas, sino por los nobles y dignah·
rios ele todas las categorías. Como
su predo medio era de 3,000 pesetas, los seis mil trajes represenbron un gasto de veinte millones.
Añádanse á esto las coronas ele
los pares y sus esposas. Un peril,)
en la materia afirmaba que en 1,1
coronac ión de Ecluardo VII, habtan
exhibido en la cabeza las dame,~
diamantes y perlas por valor ele 6!i
millones, y que el valor ele su,; Ol'·
más joyas, collares, colgantes y
brazaletes, sin contar las sortij,,~,
pasaba de 125 millones.
•Algunas coronas de las damas ele
alto rango son famosas eu los ÍJS·
tos ele la joyería inglesa. La ti,,r,1
de la duquesa de Portland se ··ti·
cula que vale cuatro millones cl-peseta8. y la ele la duquesa Corrsuc·
lo ele Manehester, tiene un valo:·
e·asi igual á la anterior, la corol!a
ele la duquesa de Westminster. P.'·
pléndida alhaja del tiempo de Luis
VI, vale dos millones y medio, y h1
de la duquesa ele Beaufort oste.:ta
las mejores perlas que ex isten en
Inglaterra. Por término medio ,,:,
calcula que la ceremonia cuesta á
.cada matrimonio de la noblez11
20,000 pesetas, sin eontar los gastos
seeuntlarios; palco en la Opera dl'

Covent Garden, participación en lo~
banquetes
organizados
por !os
clubs, etc. Añadiendo á esto las rifras de los gastos impuestos al Estado, á los gobiernos coloniales, 'i
las eámaras de Comereio, munic'·
píos y particulares se obtiene un
total ele quinientos millones ele ,•~setas en números redondos.

. ....

FAMOSO DOCTOR MEXICANO
Prescribe P:EDUNA á svs pacientes

~-

Otro cálcule de la 1dad de
la Tierra.
Los sabios se han dedicado mu·
chas veces á determinar la edad
del globo terráqueo y siempre, de
cada una de estas investigaciones
geológicas resulta que el mundo r¡¡
más viejo de lo que se ereía, según los eálculos prececleutes.
Los últimos trabajos en este 5t'U·
tido, los ha realizado un físico inglés, Mr. R. J. Strutt, el cual como
es muy natural, tiene el eonvencimiento de que su sistema de cá1
eulos es completamente exacto.
Estudiando las propiedades del
helio ha podido calcular la cantidad que de dicho elemento han contenido ciertas rocas y minera]Ps
clescle que se formaron. An!i.Jizaudo
muestras de zirconio de las rrgiones Yolcánicas ele Europa, Afri .., y
América, ha sacado la conclusi-í 1
de que las rocas basálticas de A,t·
vern ia, pertenecientes á la époc.1
terciaria, no cuentan más que ....
6.2i0,000 años de existencia. Jl a
averiguado también que las sieuL
tas de Noruega tienen más de . .
!í4.000,000 años de edad y que 'os
terrenos diamantiferos de Kimb•'t·
ley, en Africa del Sur, cuentan la
respetable ancianidad de 320.000,0o0
de años.
Pero el record de la vejez le~
pertenece á unas rocas arcaicas Jrl
Canadá que debieron de formarse
hace 622.000,000 de años.
Por estos y por otros descubrimientos, ~fister Strutt opina que la
tierra no debe tener menos do ..
i00.000,000 de años.

Jv

CONSEJOS DE CARNEfilE
El multimillonario yanqui h:i J&gt;!l·
hl ieado los siguientes consejos cledicaclos á los empleados jóvenPs.
"Es bueno comenzar por el principio; jamás hay que ,·aeilar en barrer la oficina si fuere nece:;ari'l.''
"Cada uno ele be decirse á si rn i,mo: mi puesto está más a,Jto."
'' Sed rey en vuestros sueñt&gt;5. ''
"La gran mayoría de los h1jo3
de los ricos son incapaces de resistir á las tentaciones á que ~x¡&gt;one
el dinero, y desaparecen en existeneias desprecia bles. Preferiría legu:··
le á un hombre mi maldición que
echarle el fardo del omnipotcnt;,
dollar."

Los Tiburones, cajas
de sorpresa.
Julio Veme basó una de sus 'l!O·
jores novelas, '' Los hijos del Capitán Grant." en el hallazgo hecho
en el estómago de un tiburón. ;\ 1
despedazarle encuentra un marioo
una botella arrojada al mar po:unos náufragos, que contiene un
documento medio borrado.
E,·iclentemente, el hecho de en·
coutrar una botella en el vieutre
ele un tiburón, no debe de ser :aro, pero la voracidad de esas tern-

SIL DR VICENTE ESTRADA MONTES DE OCA.
Toluca, México.
Sres. Peruna. Drug, Co.
Muy señores mios:-Tengo el honor de dirigirme á ustedes para
atestiguar una vez más los beneficiosos ef ectos do su preparación, la
Peruna.
L 2, Peruna es en mi concepto, una. de las mejores medicinas para
l as personas débiles, y los qu1:: t1enen afectados los pulmones y los
vasos linfáticos. M i esposa. padecía de una debilidad pulmonar que
me preocupaba, y al terminar seis frascos de " Peruna," estaba euteramente curada, así como un niño de siete años, hijo mío, que padecía linfatismo, quedó completamente curado con tres frascos.
Desde entonces la he usado en diez neurasténicos, en nueve niñc,s
que padecía.n de escrófulas, sobre todo, en los ojos, teniendo ya dc':lraciones en la córnea, y en ocho ancianos octogenarios, á quienes ha
levantado las fuerzas admirablemc nte.
Sólo esperaba tener este núm.iro de observaciones, para tener una
conclusión general y satisfactoria, y tener el gusto de presentárseio~,
para beneficio de la humanidad doliente.
Quedo de ustedes afmo. y atto. S. S.
VICENTE ESTRADA MONTES DE OCA.
La Peruna es principalmeute un
remedio para el catarro.
No obstante, al aliviar el eatar11•,
corrige incidentalmente {)tros males.
Catarro del Estómago y órgan1~
&lt;ligenivos, frecuentemente afee~:-m
la sangre, y producen neurasten,a.
La P eruna libra estos órganos ,lel
catarro, después de purifirar :1
sangre, y alivia la postración ne,·
,·iosa.

Cualquier remedio que aumente la
nutrición, es un agente importa•1te
para curar escr6fulas.
UN GRAN TONICO.

El Doctor J. W. H. Hamilton,
Duluth, Ga., diee como siglle:
·'Por la presente, certiñco que 111•
u,aclo la Peruna en mi profesión.
a¡,licánclola en casos de debilidacl,
y he tenido buen éxito.' 1

La Peruna se vende en todas las Droguerías en dos tamaños:
$2.00 y $1.00 botella.
bles fieras del mar es tal, que lo~
marineros, cuando pescan algu.10,
no dejan ele e'lfcontrar en su vicutre algún objeto extraño.
En la rada de Tánger se pescó ll"
tiburón que se había traga,10 un ·&gt;
de esos pesados brazaletes de 1• "~"
que usan las moras. El brazaJ,,te
estaba deformado de un modo muy
curioso, pero se distinguían los
adornos eincelaelos.
Hace poros meses, un perió&lt;li ·o
ele Sao-Paulo (Brasil), mencionnh:1
Ju captura de una orca de gran tamaño que en vida había teui&lt;lo e'.
capricho de tragarse una •uchain

.Y. una regular cantidad de mo1~edas

ele 1,000 reís.

• • *

Un oficial de :Marina, ):fr. Lemai1e. acaba ele realizar no inve,i.o
ca¡ az ele transformar los actuale-i
procedimientos de navegación. Ua
ronstruído un compás giroscópiro.
de resultados infinitamente supe, lores á los tlel compás magnético y
que en lugar del geográfico, con t-il
instrumento 110 ser{t ya necesar;,1
deetuar los cálculos de variació"
y ele rompensaci611, indispensables
hasta ahora para regular la marcha
ele los barcos.

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Registrado como art iculo de segunda clase e!l 3 de N o,iem'brc d, 18'.H.- Impreso en papt&gt;l d3 las F ábricas de San R afael.

Año XIX-Tomo [

Número 8

México, 25 de Febrero de 1912.

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Ejecutamos en nuestros talleres cualquier capricho de la moda.
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" EL MUNDO ILUSTRADO"
Se publica semanariamente por la
COMPAÑ'IA EDITORA NACIONAL, S. A.
Director General,
LIC. ERNESTO CHAVERO.
Oficinas:
Cuarta Calle ele Humboldt, número 52. Méxbo,
D. F.-Apartado Postal, 149.-Ambos teléfonos,

ya por ia dolorooa expe1ieneia,-se encuentran
á igual altura como yaJore; sorialt&gt;s.
De país que ~·a cía en profundo sueño-ar decir (le los re.-oluciouarios '' á outrauce · ',-no,
trocamos en nación despierta con exceso. Xo
concebimos Ya el orden, ni sabemo~ de la trnnquilidacl; y ia paz. con su cortejo de bieuanclanzas. es casi, en esta hora inquieta, un mito. Se
ha establecido como cosa normal el desequilibrio morboso. El ambiente que respiramos, le,lOS. de ofrecernos aire puro ~- Yi,·ificante que
tomfique los uen-ios. está envenenado por lo,
pe01·es miasmas. Y ele to(lo esto tiene Ja culpa.
en buena parte. el afáu ele lo ,emacioual.
X

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Precio de subscripción (Pago adelantado):
En la ciudad, por un mes. . . . . . . $ 1.00
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S_eptiembre, 16. Sus agentes en' Europa, la So
c1eté Mutuelle de Publicité, 14 me de Ro110-e
0
ment, .(9 e).

Que tal afán late en todo indl\·iduo perteneciente á una cole-cti,·idad, no seré yo quien Jo
disc~1ta; pero tampoco niego que sea una mina rnagotable de buen os rendimientos para el
periodista.
Hagamos distingos. siu embargo. Dos clas,es
hay ele pe~iodistas: la &lt;lt&gt; los que en su labor ponen seremclad y buena fe. r con gran acopio
ele conocimiento é intelio·ente impulso lle.-an á
termino 1rna labor trasce~elente1 v la ele los venales é iguorautes que no .-en, 1;1ás allá ele las
cuartillas que embo1 ronan, que el puñado d,e moneclas. y m.ís allá de la edición que lanzan al
público, que el escándalo.
Los primeros, son un elementl' ,le cultura eíYica; los se-p-undo"I t•fln,ritnytln t1n ~rnve 1,eli•

gro social.
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES

LO 8~NSAl1UNAL
Xos encontramos en ¡,leuo reinado de lo ~ensacional. Xo priYa ahorn lo bello, lo bueno. lo noble, lo fuerte, lo útil; lo sensacional. tan sólo.
absorb_e nuestra atención, )len-ando lo, momentos tocio, &lt;le nuestro vivh-1 aun aquellos que antes no; placía -consagrar 11 las clinlgaciones ele!
espíritu. á e,e comercio ó trato íntimo con el vo
tan interesante. ya que nos pone en aptitml
rle conocernos á nosotro, mismos; aun aquellos.
- insisto,-que consagnába,mos á justo
solaz.
clando cahicla en la ex istencia-dedicaela principalmente á gra,·es ejercirios.-al dh-ertimiento
frívolo, que permite á la rn1mte recrearse en dulce pereza, que es como blaucla sedación, ó al
cansaelo cuerpo gozar la delieia del reposo.
Lo sensacional -vil&gt;ra en el ambiente; nos alu·
ciua, nos conturba. En· Yano intentaremos 1·ehuir á su maléfico hechizo: encerrarnos en la
soñada torre de ma,rfil adonde apenas llegan
los rumores del mundo v no· tienen eco las ambiciosas luehas de ,l os honibres ciegos de d0tminación1 hambrientos ele poeler, feroees maniquíes
á quienes guían los ,brutales iustinto.g de la pa·
sión en ;;us más burdas formas. Inútilmente euYidiaremos al solitario místico. al cartujo ,1,,
otras edades. Anebatados por el torbe1lino, e n
constante agitación, en la pelea sin tregua. lo
sensacional nog sale. ~in cesar, al paso ....
Ha contaminado la vida en todas sus manifestaciones. No esperéis, en sociedad, que una discreta dama, reconocida por sus aficiones musicales, o, habl e de Schumann ó de Debussy;
traerá á cuento. cuando departáis ,con ella, ·1a
fi¡?ura trág-ica de Zapata, agig-antacla por Jo,;
prolijos relatos de la prens:il. N"adie nabla el •~
lo que á su Yocación ó á las neeesidades vitales
de su existencia interesa. Si es el pintor, antes
que on euadros ocúpase en política; si el comerciante, prefiere saber de conspiraciones á
enterarse del alza ó de la baja de los Yalores;
si el médico, mejor que revistas 6 libros de su
profesión, lee noticias áescabella&lt;las; si el eomediant-e, más que ele su papel, al estar en escena, preocúpase de las necedades políticas de don
Emilio V.ázquez, el soñador troglodita furibundo ácrata e nriquecido en n,~ocios de bufete .. ..
¡Qué más! Con lo sensacional no sólo trope7,amos en calles y ¡plazas. Hallámosle aún en momentos ele soledad, cuando nos acogemos á un
rincón de casa, que suponíamos quieto. Lo hallamos dentro de nosotros mismos, en nu-estiro
cerebro, en el cual se ha in61tndo merced á la
obra pa-cien te de los periódicos; en los libros
que leemos, confundido con las ideas nuevas, agarrado á Jos nuevos conceptos, bailoteando en las
páginas con d,anza siniestra, por obra y grada
de la pi.cara imruginación, que gusta de tales
desmanes. No hay cllarJa, lectura, negocio, espectáculo, al qu,e no vaya aparejado. A tal punto, que, de seguir así, acabaremos por no entender en -el mundo de cosa alguna, como no sea
de za.patismo, .-azquis.mc ú otros '' is,mos'' semejantes; pues tolos ellos-se ha demostrarlo

que tiene: potl1 ia i,· al cesto ele los papeles nmtiles, sin que la empresa editora, ni quienes 11
i&lt;ostienen, a trueque de ser bien informados d&lt;'
los asunto, 1le importancia, perdieran gran cosa.
Pero aquí tlel ingenio periodístico, ó del "au:c,rillismo,' 1 que, en los días que conen, son ;inónimos: En yez tle publicar el telegrama 1110•1
do y lirondo, se coloca en pl'Ímera plana, con
~etras gordas, rotleaela ele un marco llamatin,.
á colores, una información detallada, espehnnaute, clel incenc1io total de Cuautla: se la precede de un título que ocupe la mitad de la
pi1gina, en caraete1·es ele á palmo, y que diga.
sobrn poco más ó menos: "Los zapatistas entraron á sangre y fuego en Cuautla. Zapata victorioso. La guarnición muerta gloriosamente. No
queda piedra sobre piedra. ¡El triunfo de l.l
anarquía!'' Y al final de tan fo1·midable notición, aparece este modesto comentario: "Tale~
son los rumores que circularon esta tarde- ,,
esta madrugaela. lo mismo da,-en la capital.
Alarmados por ,u insistencia, preg-untamos JlM
telégrafo á nuestro enviaelo especial acerca de lo
que tuYiereu ele ,·eríclicos, y él, con su 1·ecouocida diligencia, nos comunica lo siguiente:.. .
(A continuación al telegrama de marras). Después, caritativamente: "Por Jo Yisto no hay raz-ón para entrar en desasosiego. Cuautla la heroica ciudad inmortalizada por :Morelo; tocl:iYía existe. ''
'
Resultado: que el público se alarn1a primero,
pens~ndo que Zap~ta está á. las puertas; que "º
oegu1da, al ad,·erbr que la famosa noticia ele
Cuantla es uu ''perro'' inflado en la redacci6n
)e .-uelve el alma al cuerpo-y es tal su reg1;c,'.
JO. que hasta se olvida de indignarse.-Enh-e
tanto, los editores del perióclico, como la Princc',a
E,u_lalia, r!en, ríen. ríen ... ; sin que la risa les
ente que medren, meelren y medren . .. , eo1,;.-,
toclos los príncipes ó caballeros de industria qu)
rn el mundo han sido.
Tal es, en el terreno ele los heehos, lo sensacional por antonomasia.
Cabe preguntarse, trayendo á cuento las clc~~zones que nos causa ~- la quietud que, indcf&lt;il'tiblemente, nos roba: ¿ Es serio. es decent~ lo
sensacional 1
CARLOS GONZALEZ PEÑA.

~

aquel hórrido pueblo, consumiendo su. vacua vida en el Oasino, enttre jugadas de dominó bostezos de fastidio y comentarios al último 'gesto
del jefe d-el ipartido. Allí lo sobaban le zarandeaban, Je lisonjealban, sin perjuicio de quitarle
después el pellejo y de chirio-otear sobre sus
bigo_tes lacios, su faz de banbe~o de pueblo, sus
~urs1s. cihaleeos _'blancos ;y sus altiYos eles.plantes
rnm~twados. ,B ien reza un sa&lt;bio refrán, seco y
sencillo como todos Jos ele esa sen-cilla y seca
Castilla: "Deitriá.s del rey, tifla.s para éi" ....
Cuando llegaron á la estación los m erodeádores de la polítiea, su ,a}gazara hizo callar á
una . plañidera y agria guitarra que, muy in-armónicamemte, tañía un mozo en la reducida v
solitaria sala· de espera. De la o-uitarra habíaii
brotado fati,gosas "soleares" q;e en el desierto andén dejaban la impresión de un prolongado quejido de enfermo.
J Guitarra dura y dolient-e sonando bajo las
claras estrellas! ¿Eras, quizá, un símbolo de u,1
pueblo árido, pardo y dolorido, que se queja de
su penuria física y mo·ral T. .. . Si así fuese, la
ronda de alborotadores no qmso entenderlo, por•
que hizo ,cesar el plañido del andaluz instn1!1ll-ento, que calló avergonzado ante aquel señorlo.
A lo Jaiigo del andén fuérouse apostando los
cf,111itrcs y acólitos del "predicador", como decían los l:ibriegos de las eereanías que acudieron al mitin, obligados por sus señores, dueños
de v•a stas •her-edacles, poderosísimos terra tenientes, que aún conservaban
.casi feudales
prestigios. Envueltos en sus capas pardas, algunos eou bufandas ele paño enrolladas al cuelio, los pobres labriegos resignados ,queitáronse
en un rineón del andén, donde la zona de pennmhra !¡Ta más completa, a,planados, sin fu er1.;;,
¡1Hra n.ablar :,- t!' :l!J!l~l .nonstruo de la elocu~ t
c.i:,. Pare~í.-n ,:Ha b:mdada negra de bor11'if'l~ iabor.iosas frente á la cigarra holgazana y estridente.
Silbó llegando al disco, un' tren la1·go. negro
y horrísono, de mercancías, que pasó leuta,mente,
pero sin detenerse ante la estación. A poco, se
oyó otro silbido estridelllte, desgarrador como
el llanto de un niño. La gente se a.pr-etujó y se
3•s.puso á as.altar los vagones porque se cr,,fa
que fuese el descendente. Eran ya la~ c1oce y

fl~ DE FIESTA

Sr. Dr. D. Alfonso Montenegro,
quien representará á México en el Congreso
Médico en Roma.
Da grima ver, en la actualidad, á la inmen~a
mayoría de la prensa mexicana rindiendo p'eito homenaje á lo sensacional. Se ha ,colado ,entre nosotros cierto indefectible Yicio de abuitar los hechos; ele aderezarlos )' servirlos al lector los periodistas, y ele recibirlos placentero 1í
indignado el lector-según se le eugaña,-de
modo y manera que la realidad queda deforn,.1da, y deformado el concepto que de ella se ti~ne. A semejante , ·icio se le designa con un vocablo de importación: "amarillismo." Y ~1
azules, ó verdes, ó rojos éramos ayer, ahora no,
tiñe una ama.rillez tan desconsoladora, que hay
para reírse de la de los febricitantes.
En buena hora que la noticia ocupe en el periódico el lugar que le corresponde; en buena
hora que á la sección informatiYa, y no á otras
·q ue á mi ver son más caracterizadas en un •jr:
gano periodístico, se la dé la preferencia. Pero
de eso á atropellar la verdad ó la buena fe dul
público, hay una distancia enorme.
El "amarillismo" no reconoce barreras, r,i
retrocede ante consideraciones divinas ni humanas. Carece de ideales. No persigue otro fin qua
el de la villana especulación: el centavo extraído á mansalva del bolsillo &lt;le! lector. Es una
estafa.
Suponed que á la redacción de un diario amarillo llega un telegrama de Cnautla, concebido
en estos términos: '' Hoy once mañana. inici{,se
incendio casa municipal, sin consecu~ncias. •'
El telegrama. como véis. maldita la importancia

llaJ· _en las e-staciones solita1·ias de Casti!Ja.
tal mutismo, tal paz y tal quietud, que interrumpirlo parece una profana:ci6n, como Jo seria celebrar bacanales en las sombrías n:wes de una
catooral. Las e.,h-ell•as Ju-cen en lo alto con tan
beatífico, esplend?r.- oomo invitando á perdonarlo todo, a_ r-ecouc1harnos con la miseria humana.
po_r lo mismo _que ~s tan lmmana ... y por Jo
nnsmo _que allá arnba hay otra vida más alta•
.V los_ rieles_ l?~ra,lelos piérdense á Jo lejos c01 ;
una _1mprec1s1on que ela idea ele perde1·se en lo
rnfimto. e_u la nada, en el vacío, en la sombra ...
. Y _la lrnterna mo~tecina del jefe, y ei" farol
,lgón1co de la estación, ¡ con cuán intimo y reconcentrado brillo fulgen! Hasta el reloj de estas. -estac1011es cla la sensación ele haber.se detenido. suspenso ante la maravilla del in.finito
q_ue repr-es_entan la llanura, el ci,elo y los ~·ieles;
s1, el reloJ parece parado en la noebe á pesar
ele_ q_ue sahe~os ,con cuán enfadosa 'y cronometnca exact~tucl, c-0nforme al meridiano señala las hora.s y los minutos.
'
Entró la avalanciha de gente en la estaición
como una horda de bár,baros ~ue bubier-a saq~ieado un t&lt;:~1plo griego. Eran curiales, poli~1castros1 mun1dor-es electorales, av,es de ra.pina que acompaña~an, como ~andada de buitres . que _Je ro-yes-en el eorazón y la honm '"
la Y1da1 &lt;a un Pro-meteo en.cadenado á la dura
roca de la política1 á un gran a,rtista de la palab~a qu~ se babia beclto
parlamentario por
eqmvocac1ón y bullía_ ~n el ,Congreso, y en la
Prensa._ Y en, !os mitines, y en las tertulias
de . antiguo reg1men, donde se derr1ban ministenos.
Ve_ní an d-e un mitin, propedeútica de unas
próxun.as ele0eiones1 que aeababa de eelebra,rse
en aquel mll\Y nO'ble y muy hidalgo y muy des-tartalado poblacilión castellano. Almenas de San
Rosando, c¡u-e había elegido y,a en cuatro legislatura-s drne~sas al artí.fice de la palabra, al
sohe~ano artista, evocador de los tiempos de
Grecia y clt&gt; Roma, ,que todo el mundo proclamaba como el máx~mo orador de" la Península.
Como la~~s ~garradas á la peña, como eurPdaderas teJ1das en un bal-eón pe'1lá.banse á él
agari:ándole adulonamen,te de Íos f°aldones de J~
~n~encana, los trescientos parásitos de la pc,.tt 1ca loeal que veg-etaban
absurdamente en

Del baile de Mixcoac.-Srita. Catalina Raro.

Grupo de caballeros asistentes al baile de camaval · elebrado el lunes último
en el Casino de Mixcoac
cuarto. Las siete cabrillas ful&lt;&gt;ían
con un tré0
mulo y húmeelo par,paeleo.
Hubo una decepción entre los expectantes.
Aquel tren que silbaba era el ascendente. Detí"Vose u n minuto en la estación y siguió jaó..,ante con resuellos fatigosos de la locomotora-vieja asmiá.tica-y movimiento rudo de rodajes. 'l.1ras las Yentanillas se di'Visaban vao-amente semblantes adormilados, que mal b~s&lt;¡ncj:i.ba la mortecina lámpara de gas.
Se oyó otro silbido. ¡ A•hora sí que era el tren
&lt;]•1~ todos esperaban . .. ! Abalamronse á él los
~a.61ites ele! oraelor, disputándose todos el pri,•ilegio de abrirle la portezuela. ·.-\ quella nube r1e
paiiásitos trepaba por los estribos v se a!·r:i.straba por los suelos, a,•ezada ya :i esa Ja,bor
rastrera.
Silbó euér,gicamente la locomotora. Se oye,·ou
~-c lamacioues persistentes. "¡ VrYa nuestro c1iputa~lo! ' 1 '' ¡ VJva el gran orador español ... ! ''
:Mientras el tren arrancaba, cinco ó seis mnc!ia2has1 acompañadas de sus respectivos pol1:ist :·e,, vestirlas de claro, con ·e)ayeJes roivs v
pPhrnias ,en ei seno, como volviendo de uni jirá
ramnestre, n11,utarou en un departamento' de
se~unda, r&lt;&gt;utiguo al ele primera en que viaj1ba
el diputa~~
·
Qnedaron allá, en el andén, las nubes de l1ü1:1~r-es ,•ocing_le_ros que todavía agitaban los panuelos frenet1camente en el afre. con el mismo
fervor que si a,gitaran ipapeletas electorales. La
greguería ele las ,muciha1;has en el vagón contiguo era greguería de pájaros en un jarelín al
alborear el dia .... Canturreaban frívolos aires
de zarzuela, eancioncillas picantes de cupletistas, ásperas y soñolientas coplas andaluzas ...
Entonces el hombre público, que estaba hastiado de la Yida ajetreada de la políti-ca, á solas con su a-lma, en la quietuel rlel departamento que él solo ocupa.ha y donde la lá.mpa.ra par
padeaba sombríamente. recordó un episodio tristi' ele su juYentud. que había sido una juventud
aperrad::i,, de luchador, de "struggle-for-lifer " .
Tambien en una uoche como aquella, una uoche clara y benigna elel invierno ,castellano
h~bía id? él á 1rna estación solitaria de un pue'.
blo perdido en la llanm·a. liba en busca ele una
novia friYola y coqueta. de quien andaJJa entonces entusiasmado. Estudió en la Universidad Central el segundo curso de Derecho cuando la conoció. Ella era una burg-uesita madrileña, lagartoua y ladwa, que andaba á la caza
del marido, y él era un ingenuo estudiante venido de una provincia del Norte, que ap'enas
,l,a&lt;bía tratado wás --que con toscas al&lt;leanas del
villorrio donde nació. La madrileñita le encandiló fácilment&lt;l y él se deJo prender en aquella
1·ed de zalamerías, entremexcladas con cof(ue-

teos, que constituían el ,,epertorio de la mucba,eha.
Al año y pico de hablar con e!Ja, cuanrlo
ambos estaban muy enamoricados ella salió una
tarde de excursión á un pueb,Je~ito de Castilla
donde la ha,bíau invitado unas amigas. Con so-rpresa lo supo el pobr-e mozo cuando pasó ipor
su calle á '\'erla, como de cosh1more, anoohecido ya, á esa hora en que los ifaroles eomieuzan
á temblar como fuegos fatuos.
Sacl"i-6.cando sus a1borrillos de estudiante tomó
el tren para aq11el pueblo. Llegó á las diez y
esperó elos mortales horas paseando por el andén solitario de la estación. El tren deseen-dente ele Madrid no pasaba basta las doce menos
,cuarto. A las once y media, cuando él ya se
ª?turía de pasear arriba y abajo, comenzó á ventr gente. A las doce menos veinte a.pareció ella,
la deseada, -entre un corro de amiguitas y de
mnc.hac.bos que la lisonjeaban. Al lado de ella iba
uno, arrogante, guapo, elegantísimo con traza
de conquistador. Era muc,ho más alt~ y más esbelto que él; anda.ha maguíncamente indumentado, y sus manos r-esplandecían en la sombra
cuajadas de sortijas. El, en cambio, era un pobre est11cliante de míser-a facha, cuya familia
se sacrificaba por mantenel'le decorosamente en
la corte parn que se hiciese hombre p,1::ínciveeho.
Sintió su inmensa inferiorjdael ante aq11el
chico gallardo y apolíneo, ~á quien. su novia se
iba comiendo c~n los ojos. Le elieron unas , ganas enormes de matar, de abofetear, de rugír
su pena, cara •á las estr-ellas indiferentes .... ,pero se · sintió débil ante aquel A-ttonis--llércules, y se esc111'Tió discr.etamént,1, ya ,q~no Je
habían Yisto, en un v~n desierto. Todo el
tra.yecto lo pasó sombrío ytaciturno, reeordanelo los ojos negros 'Y falaces de su novia, que
ahora se .posaban en otro con más cariño que en
él. No Yolvió á ,·er á aquella en,gañadora. Desde entonces le qu edó en el alma un swbor.cillo
acre de rn isogiuismo, un oelio irreflexivo y cie¡:-o
á toda mujer, fuese quien fue~'€. No volvió á tener novia ni se le conoció trapisonda al 0 una.
Sus enemigos ,políticos tornaron de a,quí m~tiivo
-11ara insiuuacioues infames. Se le afeó y se le
satirizó, ,con humorismo super6cia 1 ele periódico,
por su desdén al eterno femenino. Nadie ;e
explicó cómo hombre tle tanta popularielad no
la aprovechaba donjuanescameute. :N"o comprendían que ern. como muchos misóginos. más bien
que un despreocupaelo, un desengañado.
Andrés GONZALEZ-BLANCO.

�EL

.,

BESO

-Doctor. y como histo-ria rle amor, ¿qué nos
contará uste&lt;H-preguntó Ja señora X ... que
so tenía por alma sensible y poética.
- Seííora, las historias de amor son ó falsas
ó verdader.as; sólo se cuentan las falsas. Eu
cuanto ·á las verdaderas, cua-ndo la dicha las
pone en nuestro camino, las ocu,ltamos, lia;s
guanlamos para nosotros: es uu tesoro demasiado precioso ,par.a entregarlo á comentarios.
,Si:1 em11:&gt;arg~, vr:,y á referirles una corta y
sencilla b1stona, que no fué para mí historia
de amor; pero que me dejó un recuerdo á la
,•,ez dulce y amargo y que grabó en mi corazón la figuTa pálida y triste de una joven,
figur.a que no han logrado borrar ni el tiem,po
ni mis ocupaciones.
E1·a después -de la guena, en un período muy
doloroso de mi vida. A las fatigas ocasionadas por la preparación del concmso para el
internado del 11ospital1 se habían
agregado
desgracias de familia:
mi padre acababa de
morir y «ñacliré que sufría enton,ces dolores
muy í,ntimos que dejaron por nmc.ho tiempo mi
corazó:11 lastimado. Tenía mis nervios tan doloridos que vibra:ban al Illenor contacto y Teperc ntían en mi aJma como di,0011 sienten loo
que luego han de morir. Las ideas que me eran
queridas me obsesionaban; la menor contradicción me exasperaba y eufe11111a&lt;ba para el res.to
del día. La más pequeña clecepeióu me d1ería
profundamente y á menudo cosas insignificantes
rne eausaiban, sin motivo alguno, -erisis de elesaliento y ile rlesesperacióú; crisis que me trastornaban horriblemente. Este estado era la consecue-~a de una -sei·ie ele comno,ciones nerviosas CUl"il JUe había11 abatido y del que. sólo pude
reponel'.me mucho tiempo después.
mi día, estando ele senicio en el hospital, me
trajm·on á una niña que tendría .a.pepas veiu•
te años; la examiné como á las demás, sin
qne al princi,pio nada me llamara la atención.
Se encontraba en el te,,eer período de la tuberculosis. Se le clió un lecho en el rincón
de la sala. No vacilé al auscultarla; ,no había
que pensar en salvarla, le ,quedaba mtLy poco
t iempo, yo no podía sino aliviar su fin, retarcla,·lo, á lo más, algunos días.
,E ra una obrerita de esas que viven en el
ambiente ,malsano ele los talleres, tra•b ajaudo
mueho para gana1· casi nada y que encuentran
al regresar á su hogar la miseria, que las conduce gen.era.J.memte á la enfermedad y á la
muerte cuando no es á la perdición.

11as ,· de1 fonclo del místerio hrotaron mnnclos
deS::o'no.eidos.
Primero apareció una gran claridall azul, entre mezclada de espuma por donde navegaban peces brillantes. Después, una vegetación maraiviJlosa de algas !frescas y corales diluídos. De~pués,
un escalonamiento de montañas de un matiz 1·0·
sa inseguro. Después, un gran va.cío ver,closo y
anovible donde par,p adeaiban estrellas .. . la luna
fué descendiendo y revelando zonas.
Pero tdónele estaba el fondo del mad
El gigan,te que se había quedado con la mano
extendida como si el gesto ius,cusato Ir hubiera
pcb'iflcaclo ert estatua, asistió atónito á 1,i caída
de la inmensa bola de nieve ante Ja cual ;;e abría
la sombra.
La luna siguió bajando serenJlmente, y estuvo.
al fin, á tanta profundidad, lle-gó á tan hondos
abismos, que se tornó semi-,·ela&lt;la )' tliinsa. A
,cada instante parecía tocar el límite, y á cada
instante se abrían ante ella nuevas imneusiclacles.
Hasta que los ojos, impo-ten tes para segnirla en
su fuga, la perdieron.
Entonces el re.belclc dejó caer con desaliento
la mano extendida. . . PeTo, e u anclo S·e a lejaiba.
, rnc·iclo, noa clarida,l tenue y l[)latea.&lt;la, lo bañó...
l&lt;~ra. la lnua, que surgía {le nueYo enh'e las 1111,bes, como si después de describir una elipse monstruosa y ele atravesa1· tinieblas insondables, reaipareciera -en la superficie tlel cielo azul para atestiguar la clesproporci,\n entre los misterios ele l:i
Katmaleza y la vani&lt;lacl lle los hombres.
Manuel UGARTE.

~
Ofrenda del Presidente de la República y manifestación conmemorativa celebrada el 14
de! actual ante la tumba de Vicente Guerrero, en el aniversario de su fusilamiento.
Anémica á consecuencia ele las privaciones,
fué una víctima ele la cual se apoderó la tisis
y su pobre cuerpo parecía próximo á troncharse. 'ran humilde como un pobre perro
apal eado que pone su espalda para que lo golpeen, nos miraba, á mí especialmente con
un mirar tan profundo y lastimero, que era
necesario estar endureeillo coJUo los d.e nues.tra
profesión, para no llorar viendo esos afiebrados
ojos fijos en los nuestros.
Varias veoos la sorprendí derramando gruesas

'

lágrimas, que Jentamonte caían sobre sus mejillas. No era su estado la causa de su llan,to· no
sufría, salvo los momentos de sofocación. '
Su ma'Clre venía á verla algunas veces; pero
s~. veí.a que no existía a.fecei6n entre ella y la
h1Ja. La enferma demostraba más respeto v
temor, que amor filial; su madre más molestia
que, dolor.. Parecía ~~ ¿a _pobre niña esJeraba a algmen que un füa u otro debía Jleaar·
siempre miraba .con ansias dolorosas hacilf eÍ
lado de la p1ierta.
El mal hizo progresos rá.piclos y sus estra.gos
sobrepasaron á nuestras previsiones. En pocos
días, la pobre niña se e neontraba morib11111la.
llna tarde. como yo pasara cerea de su .cama
Y creyéndola ,lormida la coutcm¡)lara con afectuosa pi!'dad, me lia,mó bajo, muy bajo, con
una voz que me pareció trémula )' vacilante.
Me acerqué y le pr&lt;.&gt;guuté qué Cl'a lo que necesita-ba ó si s~ s,entía peor. Ella movió negativamente la cabeza, y co n uua voz que era ;¡~nas
per,eeptfüle, me elijo:
~ •
. -Tengo algo que pedirle, es una -~O)iij ; ,11,v
srngular,
usted se \'a á asombrar, tali\. ~" .
ir,
1ara.
•~
-Le prometo que no-le 1·espo11dí c o ,. da
sinceridad.
·
-Quizás-replicó-se foTmar-á una mala 1ae~
de mí, es tau extravagante lo que Y0V á decirle...
. La animé duloomente, no sin se,;tirme fastidiado de tan extraño l[)Teámb11lo. ·1füa contin uó
1•áp,irlamente esta vez:
-Lejos ele aquí tengo un novio al que no lo
veo hace tiempo; usted se Je parece mue.!
~onc-es h&lt;.&gt; pensado pedirle me deje ere
rnstante que es á él al que tengo cerc
de
cleJarme que bese á usted ,como lo •b
él
si estuviera aquí.
De11pués ele_ clecir es~as palabras enroj~,jp,íj"itauto como_ ipodian enroJe.eerse sus pobT!J\ -nHtjillas
clescolonclas y escondió su cabeza en las ,sábanas.
con un movimiento de natural pu&lt;lor. En cuanto
á mí, no tenía deseos ele reirme, taJ,t grave uw
¡parecía el momento y tanta t)iedad lei'iíe. inspiraba la pobre abandonada; pero á l¡t vez, la a \'entura me pareció ridícula é instintiYamente m i1-é para cerci,orarme si no habrían oído ·1as enfermeras ó lás '. otl'a&amp;&lt;
... enferm-s;
t· a¡, las cab.ez,as
descansaban en :¡;4itud el
- , -,... Me sentí hast~~a~o pe1f , ~ /'C1l)a aitt(éión
ele ese amante co1•azon, que nmj" pronto helaría
la muer.te. La p~recita me miraba~ con a.ugustiadQs y suplica~t!)s ojos. :M:e inclillft, 'l!)bte ella
c-0111? ~ara exa.m¡narla de más cerca, y con un
mov1.m10nto que , habría siclo d-eljcioso si 110 hubiera. sido tan t~iste, pasó• .s,us )'}t-¡w&gt;'s alrededor
de m1 cuello y Juntando sus-- J~ios á los míos
me estrechó convulsiYamente y en seguida cayó
S(}bre 1n almohada.

,:ez'la~

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,

Grupo de señoritas asistentes y cuestadores en la kermesse efectuada el domingo pasado
en Mixcoac á beneficio de la Cruz Blanca.-Un puesto de ,confetti.

J

'

... .Es In hora de In tarde
Vierte sobre las aguas el sttrtidor sonoro,
la trémula elegía ele sus e nen tas ele plata;
y en las aguas dormidas Yibrn su serenata
como un repiqueteo de cas·e abeles (le oro...
El lil'ico clel parque, con sn trinar canoro,
aroma ele saudades las cosas, y en la grata
litera tle las someras, añora la sonata
de las ninfas noctívagas que le sueñan en coro ...
Todo se evangeliza á las plegarias houclas
que suspiran las harpas ignotas ae las fronclas.
Y, ante el recogimiento de los finos bafüules,

Señor Don Enrique Bordes Mangel, nuevo Secretario de Gobierno del Distrito Federal.
'fuye miedo de haberla mue1·to; pern sólo
estaba des,·anecicla; llamé á las enfenneras que
h reanimaron. :1[e dió las grncias con los ojos:
rni heso la había calmado, Je había dado algo
,le Pnergía, ficticia, in&lt;ludablemente; pero que
se parecía á la salncl.
Esa no0he me fué imposible dormir. Xo Je
temía al contagio; me inquietaba la obsesión
ele ese beso apasionado y que no me estaba des·tiuaclo. Era como un fuego que descendía á mi
corazón . Habría claclo la mita&lt;l de mi vida por
ser amado de esa manera aunque hubiera sido
por una moribunda. Yolvió á mi memoria con
creciente amargura el recuerdo de anti,gnos pesares y me parecía que de todas las eo~s ele la
tier,ra sólo e! a111or merecía vivir pani él, ya que
reeoucentra en sí, tanta belleza, tanta gran&lt;leza
,Y profunda dignidad. )fi corazón goteaba sangre
y todo mi se1· a.s,pirroba á amar.
i\.l amanece r, fuí llamado para asistir á una
enferma mu:v gra,·e. E r a ella que entraba en la
aaonfa. )&lt;o luc-hó mucho tiempo; se durmió en
l;~ · brazos de la muerte con una especie de descsperac ióu rnsignacla.
1;\fo preocupé á que se Is liicieran los últimos
l'ni-cla&lt;los cou piarlosa solicitu(l. En el mome,nto
t•n qur sacaron el p!l'queño atall(l, yo sub~ á m1
:1po., cuto cloll(le lloré l:H¡.!O r ato, como s1 real1nrute ,hubiera si!lo mi amaila.
Pasé m11c,hos días so1111brío y melaocólieo. sint irn,lo en mis labios el calor ele ese beso y en
mi alnrn Pl ,·ecurrdo &lt;le ese inmenso y doloroso

bitlo sutil, haeienilo la ronda y Yelaudo sobre
el sueño del mundo.
En la soledad solemne y penetrante, el coloso
sonrió y dejó caer la luna en el mar. ..
Las aguas se encendieron de pronto. El astro tl ibujó su claridad en las tinieblas submari-

Que apuñalan la tarde con su mirar cloliente:
¡se idealiza de ensueños el quimérieo ambiente
co • el suave perfume de los lirios azules! ...
José M. de Anguita. ZEBALLOS.

amor.

Henri ALLORGE.

~
El Gigante y la uana
(CUENTO FANTASTICO)

-Jb .
C-"L.-----"~~...__ _

El gigante ,qnc hahia roh,~ilo la luna descen•clió
de la montaña v se rleh1,·o 1unto al mar.
"El ~ilencio prolongaha. l)ajo la noche. su sil•

..,_c....,;z;_

_'tl

__._,..,.__.,_.......,.......

Sitio de honor en el banquete ofrecido por la colonia francesa al señor Brun, en reconocimiento
de su gestión como presidente del círcu)o de la colonia.

�..

El tercer conciertQ en Arbeu.-Rimsky-Kon,akow.-Despedida. de Yolanda. Méroe.
Poco antes de las cuatro, el empleado ele la
taquilla, saliendo c1e su enrejado cubil, puso en
lugar visible, sobre del Yentanuco á través del
cual se realiza la operación vita.1 y trascencle11 ·
te de la venta. ele billetes, un carteli llo de tes·
te tenor: " ¡-Se agotaron las localidades!"
"¡Rara avis!" ¡Un público que llena el teatro en función ele concierto! Los clecepcionados
sentir·án íntimo regocijo; vol verá el alma tl:
cuerpo ele los escéptico•s, y los músicos en n·asa batiráa palmas al enterarse ele tan desusado
acontecimiento.
Porque supongo que no ,·áis á ilecirme ahora que se trata, pura y simplemente. de rn..:onocida ''novelería.' '-Dos '' matinées'' se han
verifica.do ya., y ambas con sala rebosante.-Y
aunque "novelería" fuera, ¡qué importa! Bendita novelería, santo y dignísimo afán ,le e .1riosidad, el que condujo á una multitud ansios-i
ele sensaciones al remozado recinto de nuestro
teatro oficial. ¡Ojalá que tan no común de5e0
reinara siempre; pues, si tal ocurriese, sería uu
hec,ho que el diletantismo artístico existía ya
en esta metrópoli, goza,Hlo de vida sana y ma¡¡nífica !
Satisface, en verdad, pensar que México sostiene brillantemente una temporada de arttJ
musical,- y-·que · no resultan estóri les los esfuerzos dé quienes se preocupan por difundir el
bueu gusto en tan importante ramo estético. La
espléndida acogida que rnn alcanzando los
conciertos de la Sociedad de la Orquesta dl'l
Conservatorio, de igual suerte que la merec,e
ron ayer los de la '' Beethoven,'' animará ú
las pers.@oalidades que integran tan hermosos
grupos y ·· á sus directores á perseverar ea la
obra iniciada tímidamente, y que hoy día ~e
eleva más y más, por gra,1os. hasta revestir los
caracteres de una necesidad para el público
que, por desgracia, en su mayor parte, rindió
basta ayer parias á espectáculos ínfimos, du
ninguna significación intelectual.
Y no se crea que hago :vo alarde de '' fe.i,imenos"-llamémosios así--que uo lo merecen;
y que el de que el teatro Arbeu · haya agota,io
sus localidades en un concierto, no merece tanta alharaca ni comentario tanto. A quien tal
piense, básteme recordarle en qué situación pr.•caria se encontraba la música todavía doce años
hace. En aquel entonces, la gente solía conc &lt;1·
rrir, pagando, á la comedia y á la ópera; á los
toros y al circo. Pero si se la hubiese ofrecicl,&gt;
un concierto por la modesta suma de dos pesos la butaca, Lle seguro hubiera retrocedid•&gt;
ante lo "exhorbitante" del precio, extrañad :t
de que la ejecución de una música "incomprensible" y "aburrida" requiriese un desembolso,
cuando ya era mucho hacer escucharla y regalar al músico con la presencia ele personas que
realizaran la inaudita hazaña ele no dormir•~
arrulla&lt;las por el piano, el violín ó la orque•ta.
El progreso, en cuanto á nacimiento y des

arrollo del buen gusto musical, es palpable, ;w
me cansaré de repetirlo. ¡Claro que no hay qu¡¡
pedir por ahora conocimiento técnico, noció•,
que permita analizar la belleza contenida t.&gt;n
una sinfonía ó en un concierto de piano! Coti·
formémonos con la afición al simple placer au
clitivo y no razonado. iPor ,·entma todos los
que leen un libro, contemplan una estatua 6 on
cuadro, ó se quedan extáticos ante la grandeza de una catedral, disciernen poco ni mur.)•f)

Korsakow -en razón de su carácter peculiar!~imo, me 'abstendré de revelar mis impresiones
antes de que éstas no se fortifiquen con una
nueva audición.
La fisonomía de este compositor ruso, á ~a1:1ejanza de sus compatriotas, es genuina y pintoresca. En "Las mil y una noches" hizo un
derroche de ese colorido oriental, bizantino, que
los artistas rusos en general-aun los más seYeros y en cierto modo simples como Tolstoi,--

miento que antaño, cuando niños,
fijó en nuestro ánimo, para siempre,
aquel mundo encantado de magos,
princesas y ladrones de tesoros que
viivfan una Yida intensa de acción
y de ensueño en los orientales palacios remotos, q.ue olían á mirra y á
rosas, y que se desvanecian en una
n.iebla az.ul ele lejanía, ilumiaa,ios
por el esplendor fantástico dP las
noohes ...
Volvimos á oír la "Sinfonía Patética", de grato recuerdo. A fu_er
de imparcial, no afirmaré que la e~e-cucióu de esta obra en su "reprnsse" ha.ya sido, ni con mucho, como
la de años anteriOTes.
El primer
tiempo iLejó ,b,a!Jta.nte que desear, Señora Sofía Camacho.
así como el segundo; si bien en el
último, 'Por feJ.iz reac,ción, la orquesta estwvo á la altura de otras veces.
Nuevamente ejecmtós.e el "8e,,""llndo Con.cierto'' para piano y o.rquesta de Tselhaikowsky. No tan hermoso como .el primero, tiene, sin embaruo esta obra, pensamientos -de
gra~d~ origin.aJidad y bellezas de
prooedimiento, que seducen. El segundo tiempo, especialmente, espléndido. La señora Méroe, ~l . .contrario de algunas ot¡,as audiciones
en que aparooió designad, no siempre
en correspondeneia con la fama ad·
quirida tooó de modo a,dmirable en
la ,ta¡,de de su despedida. Deja un
Sra. María LuiSrita. María
buen roouerdo y latente el anhelo de
sa Escobar de
Rodríguez
volver á verla. Su campaña, aun.que
Rocabruna
des.i o-ual distinguióse por algunos
Srita. Minni Heidecke
Srita. Sara Upton
rasg~ i;teresantes. De Yolanda Méroe nos acord,arem-os como de la arSra. Virginia Galván de Nava
..
tista delic.ada, capric-hosa, Uena de
Cantantes SJlistas en )os c.onciertos vocales é instrumentales, que se están verificando en E&gt;I Teatro Arbeu
gracia, que interpretó divinamente
bajo la dirección del Maestro Meneses.
mucihas veces á Chopin, y que nos
dió á conocer á compositor.es nue&lt;vos
.
de señaladísimo mérito: Vogl'ich, Dohnauy1, po"
no citar otros. En el concierto de Tschaikowsky
la o?l(j_uesta colab_oró digname:1te con e}la.
Una joven artista, la senora M,ana de k
Divino divisionario, las musas celestiales
Filósofo es el mar: se alza y se llena,
Fraga, tomó parte en el programa desarrolladu
Je llevaron la mano con fervoroso anhelo,
y después de estallar en broncos ruidos,
el domino-o. Cantó la famosa aria de "La flaucorta su voz, apaga sus latidos,
y, poeta en el lienzo, con tenues madrigales,
ta encantada '' de Mozart, y Ia celebradísima
y se dilata en la extensión serena.
tuvo la gloria excelsa ele bajarnos el cielo.
de "Lackmé;" de Leo Delibes. A propósito -~r
Sabe que hay uná ley que lo refrena;
Murió sin descenclencia su genio extra terreno;
la novel cantante, repetiré lo que de ella d1Je
y sugiere á la mente, extasiada é impía,
v sus sueños al ver desvanecidos,
cuando apareció en la escena lírica: que :posee
si aquel divino rostro del Niño Nazareno
;e queja con furiosos alaridos
un-a hermosa voz, á la que falta todavía estu·
y como un gladiador rueda en la arena.
h:ibrá inspirado celos á la Virgen María.
dio· una voz que aún necesita serio cultivo vara Íucir en todo su esplendor. Que la señora de
Almas que el ansia de la lucha obstina,
El azul de los cielos no tiene tanto brillo
la Fra"a tiene condiciones, no hay que dudarvenid conmigo á la arenosa raya,
como el azul sin mácula del ciolo de Murillo.
lo. Por° esto mismo debe la lozana artista conv veréi~ cómo el mar también se inclina:
sagrarse al arte con ahínco; no dejarse sngosEs la cumbre más nítida; es la proeza extrañ.a;
· que el rendirse ¡ay! cuando el vigor se abrutionar nunca por el aplauso, por caluroso, por
rimó sus pinceladas con rasgos inmorta,!ps¡
(ma
halagador que él sea, y estudiar,. estudiar, ~~­
es la gloria más dulce de las glorias de Espaiía,
es sofamente respetar la playa,
tudiar sin descanso, pues el estucllo, para qmetibio y hospitalario, como sus catedrales.
y dejar de ~er ola, y ser espuma!
nes están en aptitud de emprenderlo con trneJULIAN ENCISO.
José
Santos
CHúCANO.
nos resultados, es la llave de oro del triunfo
Cuan do la presente crónica ,.parezca, ya habremos conocido el
"Don Juan," de Ricardo Strnuss.
Del magno poema, así como de
'' Las mil y una noches,'' me pro·
meto hablar largamente.
MAESE PEDRO.

]YIU ijlllllO

o

Soledad Alvarez, tiple del género chico que, dedicada al ramo de variedades, hará su reaparición próximamente en uno de los teatros de la metrópoli.
sobre literatura, pintura, escultura ó arte arqmtectónico1
De intento me be metido en estas digresioces,
pues no 111 uy largo he ele escribir acerca del
concierto que "ºY á reseñar, considerándolo c·u
sí, por las obras que compusieron el progra:na.
Algunas eran ya antiguas conocidas nuestras,
y respecto de la única nueYa-la de Rimsky-

derroch an en sus producciones. La energía, l:t
suprema cualidad de expresar cou fuerte re];eYe el pensamiento, la pasional rudeza, las tienen en la médula en igual dosis que la facultad
de verlo todo con una riqueza de matices incompara:ble. Como Tschaikowsky, como Gla
ronow, como Borodine, Rimsky-Korsakow aporta una nueva fórmula; es vigoroso y opulento,
pintoresco y profundo. "Las mil y una noches"
nos dejan la misma sensación de deslumbra-

PURA LOGICA
Mario vuelve del colegio pálido
y lloroso.
-¿Qué es esoi iQué te ocurre1
- le pregunta ansiosamente su madre.
-He tenido una cuestión con un
chico, porque me quería quitar uu
lápiz, y nos hemos pega~o; es decir él á mí, por,que es mas grande.
.'.__¡Cómo! ¡No te he dicho mnchas veces que cuando te den una
bofetada en la mejilJa, debes fH esentar la otra humildemente!
---Sí, pero ahora no podía hacarlo.
-iY por quéf
- Pues. . . porque me ha pegado
en la nariz, y nariz no tengo más
que una.

(¡
¡QUE EXIGENTE!
-Mi niña es intolerable-decía
una señora. Tiene die-z años y y,1
quiere presumir como si tuvier:L
veinte. ,A que no sabe usted lo oue
quiere que la compre!
-iQnéf
-¡Un cepHJo ele dientes!

Señoritas que tomaron parte en la fiesta celebrada el miércoles último por la Escuela de Artes y Oficios
en honor de la señora Sara P. de Madero.

�Señor Lic. Mauro F. Arteaga, nom brado defensor de o~cio.

EL PECADO DE LA ROSA
_Xr&lt;•(o 01·gullo !'S !'I nuestro eua nclo creemos que
Uws solo se ha ocupado &lt;le nosotros, que só lo s~ ha
rom-1)laeido en el :florec.bllliento de m1estros méi-itos
~- que padec.ió p:u-a rescatar 1ruestros crím{'nes
'"?(110 lo enseña_ m!est,ra santa r&lt;"Jigión. Es tadi,'.
luen orgullo -0r 1m1nal en cul\lnto que nos hace
1tnplaeables para las tosas lle la naturaleza y aí,:;
para los scrns &lt;¡ne sufren y á los cua,les tenemos
eomo creados ún ica mcnte para Ho.,otros.
.\ ,hora bien, el otro d-ía, al aimanec-0r y si11 sa_
ber por qué, abrí el cofrecillo preciosamentt'
cerra&lt;lo que g1m rda toilos nnis i-oouei-{los de t&lt;•r11ura. Entre &lt;&gt;sas fri l'olidatles tantas ,·e.-es .a ve1·
llenas de bl'sos _v ahora anóui.llllllS &lt;'U sn ,111a;·or
parte ,pa'l"a 111i; entro ese montón lle dulce~ "
1·idí,eulas 1·eliquias, muchos marchitos •i-allllillet,;,
Y. flores difu_nt_as hrubíau. sembrado sus pétalos
d1secaidos, fragiles y estna&lt;los &lt;le pequeñas -t les·
garraduras, é insensibles como fragmentos de
pergaim.imo. Y cou10 una sensible bl'ltma ele kíg-ri.ma~, m1!'tl!o Cl'l'rasc mis ojos, al t·ra\'és ele los
peqneuos p1·1smas fJU C nnÍlrn mis ,pestm'ias tOlllO
cou otros· tantos mi11úseulos mi~ros,·opios iufinita,mente dclicatlos, di&amp;ti nguí on lo8 numm•o,.;os
&lt;libuj?s fo1m~ados po;· la rajadura. de las •ho,jas,
sc111~Jalltt's a gcroghfitoH, vdnladcros cara.e:.•:!·

dh,

'I"''

.
-

Seilor Lic. Jua n B. Rojo, jr, nom brado Juez de
Instrucción

res, una evitlcute y misteriosa escritura, que
pasaba de péta.Jo á pétalo en cada flor, como
un cuento en las p',iginas de un libro. Y habiéndcmie dominado ligero sopor, •l axitud bienhec,hQll'a tle n'llestras 1,á,pidas tristezas, un sueño
hizo libre ,á mi es,píri•tu, á taJ 1&gt;uuto (JQle aquél
leng,uaje misterioso fué accesible par-~ :mi y que,
sin esfuerzo, tlescifré aquellos ,ga1·a1batos. Pues
una ele las facultades del sueño es deseubrfr _
nos, no el porvenir, -como creen los swpe1-.sticiosos, sino todo lo que no sab~mos, llenándonos
súbitamente ,de ·una cieueia cuasi ili\'rna, ponque
abre nuestra alma 1111a Yentana sob1·e el infinito.
Sí, esos despojos ele flores eran las páginas de llli libro, de una biblia anterior á n,uestros libros santos ~• pucle lee1· co1Tie11temen-te
todo un capítulo sobre una corola, conservarla en su fon11a primera y hojeada por IITlÍ con
l'!'spetuosa emoción. E-s algo así como una anuestra de la ,l iteratura tlel más allá lo q~ie aquí tridu,;co para Yosotros, lo mejor que pnetlo, ,pues
guar,dé en •mi me&lt;moria, al cles¡,ertar, las me_
nores ,pala.bras.
"En aquel tien~po. y mueho antes ele qne
Dios &lt;')."trai.-iase 1111 poC'o dc sn arliento en el
lodo con qno -debía fomnar ol cuerpo tic A,lán,
era ya el parníso un inmenso y delici,,so ja ·tlín lleno de flores a-ébnirables y &lt;le animales inocentes, y el ai·re se llena:ba de perfunnes y de
cantos ar11U-0niosos. Pues todo era melodía eu
aquelaa morada, hasta el más Jeve batir ele alas
y el eielo, siempre azul, no ha.cía descender h as'.
ta el crista,l iuclolente de las aguas, sino .rientes Se ñor don P edro Celestino Ne¡l'rete, t la semana
imágenes, que 'Unas ye,ces eran oolices cloblega. que hoy t ermina.
clos sobre la ond.a, y otras como un vuelo de
libélulas. Una á una, con sus a11gustas manos.
i Xo fué (lo una de sus Jágr.imas que la luna
Dios modeló todas las flores que aún hacen la
rodó por el ele.Jo~
dcilicia ent\\rneciila ele m1estros ojos y a11fo las
''Y la rnsa no parecía eritNn!'.cida. :;-.;o era
cuales se arrotlilla la 1)i-0clad ele] poeta: En el
que k ,lesagrarlara Dios, precisa,mcn te · pero
nln-aclo temblor ele ,Ja 1prirncrn aurora, a.~ar1ció
encontraba en él_ ~ina baroa un poco l~rga y
el 01·g111Jlo ele los graneles lisos, semejantes á cáhlanca,-ern ~•a ne,10 _y no tuvo principio_y no
lices; en 'los suaves \7 apores que sobr e\'irvieron al
era en su ,·&lt;&gt;nerabl!' p&lt;'rsoua que se 1·ealizab:,
primer ocaso, fol"illló la co-rola &lt;le las .-iolet:rn;
;:11 suPiío dt• Jlor triunfalmente viro-en v •tloriocu el ala multLcolo1· ill'l arco-i-ris, tomó !'l polsanH•nfr i11rna,·u la,l;1. Y Dios le clij~ 1111'
1·on
dllo dc,li.ca&lt;lo que hace ,á las a11émon~1s sc,m&lt;'_
;111 sollozo l'll la ,·oz que con.mo,·ió ,i todo t•l firjrnntes á inmóYiJes m-a riposas; en una estrella
"."'"'L'llto : Yo sé ,¡ue 110 has de amarm('; l'L'rn
mol&lt;leó la pulpMa ,earnc ,le los narcisog; en •ra"' no ht• de s.•1· tu e~poso ÍI la faz de la E t erni_
dmos, fijó en los tallos ile las Ji-las. las innúmedad, t·n1110 tu Dios . te prohibo amar.
ras gotitas ,le 1111 a,lonrnte ro('Ío¡ ,Lbrió el ojo
'' Y rmra anaJ1:carse ~a querida in,~"cn cuva
azul de los mios&lt;&gt;tis, en pleno a7.nr matinal y
tnrtma se ohsti1rnlJa en él. Dios, esa ~oche ;.u.
ra,lioso. En fin, por 1111 rnistl'rioso capricho, co•·obró las bridas de Jas constela&lt;-ioucs Janzaclas
loreó ,con una ~ota ,le sn sangre el cáliz tri1111t'll ,•I &lt;&gt;spaeio, ,v las fusti ,gó tanto y itau fuer.te,
fa11te &lt;le la ros:1.
algunas chocaron en una terrible confusióu
''"Y --ésta así. se ('Qn ,·jrtiú cu flor sagnula . ("11,;· su propio carro se rompió ,quedando sólo de
1re todas .Jas flores, en la rei~a do eso inuperio
L'I 1111 pol\"O blan co quo aún flota en el espacio,
perf.umado, y dominó de tal moJo eon ~-u espl&lt;'n ·
y es para los ignorantes, la vía láctea. l'er ,
ilor [t tantas ílnara.~·illas súbitamente hurnillatlas.
ese furor inútilmente desenca,denaclo, sólo hiq,ne las otras flores ha.cía ella se itenclían como
zo c_r&lt;'-ce-r ~,i ,luelo, _v _c nancl o hubo regresado
esclants srnuisas, y Jos JHo.pios á1·,b oles gigantes
nl ,l,ntPl ~-a sonrosado del Ori!'ntc, con sus a..~~e iuclinaban en torno su_yo, -poniendo en el ait-e.
tros fulg.urantes, ~--e dl'&gt;jó -tacr sobrn las grachts
con •la caricia tic su soanb1·a, el tl'mblor !le Ims
,·t&gt;_lestt&gt;s, &lt;.'I pecho ,lese,pentrlo de amor y cu11csaclas copa" follajuihts. 1l!ira ,Lqucllo como la
lu ,en&lt;lo con sus manos pod erosas la majestad
genufl!'xilÍn do la edénica 11at,11ralC&gt;r.a, Cltyos •hádo sn fr!'nte.
litos roclal,rut ,le los cina,111onos é iucieJJsos al
( '•rn:u,!o so :.tlz,í, 1·a t'I 111etlio ilia acribillaba
pie de l'Sa obra rna!'stra ilel gr an artífice u.e los
d Jnli111to co•1 sus flrt'has y éstas parecían lt·mrnmulos: m-a un eterno ooutico, 1111a letanía sin
li II pa nt sus pC'rfeooioHN;, que (lo todos los seres
subíau á la :flor, que el a lma do los i:itmos 1t1e_
rí:1 d11lee111cnte bajo la lluvia de oro de los asLl'O.&lt;.
"Y la rosa estaba [t ht vez u.faua ? enc-,111ta&lt;la por ta•les J1omeuajes q11r, por otra part!'
encontra?a muy _naturales, pues un arroyue;d
q1'.o corrrn no le os, le q)ermití6 juzgarse á sí
1
misma y ella iltabrn sonreítlo á su ,propia imagen.
Pues sus pétalos teHían la sua,·illad exquisita
de los la·bios ~- se abrían sohrc goticas ,le rocío
semejantes ,í m-cntHlos 1lieutes.
I' ..\.hora bien, su.cedió fJUe Dios mismo, eirvo
corazón es eternamente joYeu, ~e enamoró ·ele
su propia obra, ele aquella floi- en e uva sa,·ia
reYi,Yía algo 1le Sil &lt;li,·iuidad. Y cesanao ,le COlll·
pla.cerse en ¡?Uiar el carro ,le lo~ astros que pO'l·
otra parte conocía u su inmutable camino aua •.
tan,clo s-us mirailas del libro don ,le él mi~mo escribiera la ley que regula las estaeiones dcjáncl_olo imperfe:!to, lo que explica las int1m11penes que. en el snunclo sufre algunas veces, .per_
manecía in.cli.f,erente al eucanto !le sus otras fautasías ele artista soberano y en melancólica contemplación ante la rosa. J'ues aunque era to&lt;lo ipoileroso. era también tími,do C()'l110 to&lt;lo el
que está realmente enamorado. Y su actitud
era 1uás ele sn.1'fllicante que de a,1110, y las me11ores g:otas de alegría,--si la rosa se volvía
haciía él con algo ele más dulzura en la miraclaJlenaban su ,corazón como un inmenso mar. Y
cuantlo la Xoche, ,le manos llenas ele estrellas.
J,ncía su siembrn 1fo oro en los paradisíaco~
jardines, y IJa rosa, &lt;'omo VC'lada, más l'St.N'ehnll)_euto s_e otultaba IJajo sus eo,·tinas de pálida
Señor L i&lt;'. Hn_fiwl Flo.-,••. nu~vo Oíicinl Mayor ele!
púrpura, se diría que Dios temblaba más aún.
Gobierno del Di, t r i Lo l•\ deraL

r

Plant ación de á r boles en Santa J ulia.-Miembr os del Ayunta mient o y madr inas
coloca ndo un arbolillo.
Jii- 1Jtl sus augustas c:arncs, 111 ás profu1úlamente
aún fa inolvidable angustia tlc su herida. A si,
1
él, el dominador rle todas las fuerzas, moviclo por una fuena mistNiosa, ;tplastaudo á su
paso todas las flore_s fuyos _ertlices ,iye_r _acaricia1·a,1 sus manos y cuyas formas tlehciosas soitara su espíritu, se acercó á uua ro~a •!lle briilaba ft llleua luz sobre s.·n tallo reaJ, en rn
vúr¡pura sobrenatural. Una ,mar.iposa la cubría
á ,medias con sus alas aterciopeladas, y la flor,
eomo eu éxtasis, tloYolvhi sus h !'sos al soberl,io
in~ecto. Y con uu SO'l}l o. Dios l, izo caer .wbrn
rl eés¡,etl, C'l c,uer,po tembloroso ele la anaripo'la,
despojada tle sus alas; lue-go, tronelhamlo la rosa, ,lesgarrlÍ sus pétalos cou sus _uñas, cleji.n(]olos semejantes á una tela cleslulachada; los
erizó en to1•no tlel corazón ele la flor, eambió su
1rnrfume divino en un olor salvaje; mancJJó ,ion
touos i.nclecisos su beJ.la 1J1Cn1pura ,maltratada, y
luego, como una limosna la arrojó en e~ manto
sombrío clel Otofio que pasaba á peregnnar S&lt;•·
bre la ticna'' .. .
A:qui se detenía el manusc1·ito vegetal. Desperté de mi ligero sOl]_)0r y para reponm-:ine ele
un todo, a_ntes do comenzar &lt;'Sk c1iento, bajé á
mi jardi-n, todo n0Vae1o ,l e :fl~t•cs: preoe'.1paclo
aún mi espírit'll p oT a.qucl 1,ueno rnstn1ct1vo y
singular. Una crisantema. la ¡primera, de 1111
a,mariUo melancó,lico y dudoso, &lt;10 cáliz recortado, llamó mi aten,ción. A _sus pies se a•rrasbraba un gusano entre. las hoJas secas, y reeonoci
en ella los dos celestes vros.eritos.

'

un libro sería demasiado. Un libro es p ura '.lS·
tentación. Las nl!'jores bibliotecas, con Jo~ libros muy bien encuaclernatlos y cuitlaclosa111ente orélenaclos, están en las casas ele gente que
110 lee nunca.
Las bibl iotecas aristocráticas el&lt;.' libros cuya
paz no fué nunca perturbada por un espÍl'itu
inquieto, como la inquietud espiritual tle los libros no perturbó nunca la paz uel clueño y ¡,(,Jior de la biblioteca, son excelentes fumade~·os
tic sobremesa.
En las noc·he!- ele co111i&lt;la 6 ele 1·ecepción C'u
casa, sirYen también para 1·efugio tlc pa?eps. E l examen de las estanterías y la lectura
&lt;le títulos y autores en el lomo de los libro,,
se presta al "pai-chco" como pocos exámeues
y pocas investigaciones ...
¡Y hay en amor nada más delicioso que hablar de lo que no se 1&gt;iensa, mientras se pienrn
en lo que uo se habla!

la

Si l as librerías tienen cristales, toda vía m, jor : además de los libros, pue ele verse poi· ei
cristal si llega alguien á sorprendernos eu nuestras maniobras literarias.
-Víctor IIugo ... (en este caso le falta una
erre) . Uhateaubriand ...
-¡Por Dios, Enrique!
-Libros 1·aros y curiosos ...
-¡La marquesa! . ..
-Para mi un libro es el mejor amigo ...
La señora ele la casa, que jamás ha buscat1'.l
un l ibro en la biblioteca, sabe que es allí d.111cle ha ele buscar á las amigas cuanclo empieza
á notarse su falta en los salones; pero no enha
nunca sin toser antes.
Estas bi bliotc-1·as de casa aristocrátic11, bi '"
combinallas con !'l comedor. son tambi~i; a:,tesalas pa ra el ingreso en las acn&lt;lrmias. g¡
discurso de entrada lo escr ibe un secretario por
cuarenta duros.
_Esta es la mayor utilidad ele los libros, (¡ □ &lt;'
sirven ele mi¡cho en la vicla, á. eouelicióit ele no
~eerlos. Leídos, trastornan las icleas; ·y de loR
ideas, ya se sabe: pocas y bien aYenidas.
Eln España, los que leen libros no lo; ~ompran, y . quien los compra no los lee. I'or e,o .
hay muchos libreros ricos y muchos es.:ritores
¡~obres. Los escritores regalan los libros á loi:
libreros para que algu ien los lea . ~- los libreros
se los vende!! á los que no han tle leerlos.
Lo ~i~rto es que se Yende más ele lo que se
lee: clinase que hay secuestratlo1·es de lib:os
que los adquieren por el gusto ele qwl nad1~
pueda leerlos.
. El prit~ier secuestrador es el E stallo, ~U,' encier ra m~ll~res de libros en uuas prisiones Jl:1madas bibliotecas. ele las Que es carc&lt;' l!'ro m::yor D. l\farcelino M euéuclez y Pclayo.
_i Hay nada más pareeiclo á una galel'Ía J~
m&lt;-11os que una estantería ele biblioteca1
1,a famosa '' boutatle'' ele Alfonso Karr ,ob~·c la supresión tle la pena de muerte '' Está
bien, pero que empiecen los señores asesinos · '
ha sido y es para muchos el más poderoso arg:.imento en fa,·or de esa pena que, para h onra
,le la humanidad, no debiera existir en ningú 1
cócl igo.
No, no son los seiíores asesinos los que ha11
ele cmpeza1·, porque no son los sal\'ajes los que
han empezado la civilización, ni los ignornattss
la cultura, ni las fieras la humanidad.
Ni se roba al que nos robó, ni á quien ne•
mató á un hijo se le mata un hijo. Si la pcn;t
tlel 'J'alión fuera la única pena efecti"a, sol.lrn·
ba una suprema justicia que se i nterpusiera cou
sus leyes á estorbar la Yenga nza del uomb:,,
ofendido p or otro hombre.
_Falta á la pena ele muerte la única justifieac,ón ele toda pena. Ni remedia ni previene. De
su ejemplaridad atestiguau los crímenes más
frec·11entes y más horribles, c·uanclo má~ fr~-

ARMAND SILVESTRE

~~

ACOTACIONES
Por imita ción al extranjero, sin duela, en estos días presentan nuestras lib1·erías en su5
escaparates lujosas eclicioues t1e libros para
regalos de Pascua ~- Año ::-Sue,·o. Y, en efect1J,
compran esos libws. . . los ._mismos que coin;
pran libros to&lt;lo el año. ¿ Qméu se atre,·e a-1111
á regalar un libro?
Tal yez á lus mujeres, sin térmiuo medio. ó
un de,·ocionario ó una noYela tle Felipe 'rrigo.
A los escritores sólo nos regalan libros otrt1.&lt;
('Scritores; los que ellos escl'iben; y prefiereu
que los elogiemos en letras ele molde sin leerlos,
i't que los leamos si 110 hemos tle elogiarlos. Lo
corriente es hablar mal de ellos sin haberle,
leído.
Regalai· 1rn libro á un personaje político SP·
ría casi tan ofeusi vo como r egalar pastillas ,l;,
jabón, esponjas ó limpia-mi.as: 1111 1110,lo irónico de inclicarno~ que esistrn unos utensilios
rle aseo cuyo uso nos en, deseonocido. _
Se regala toda· clase ele cosas inútiles, pe,·o

Plantación de árbolt&gt;s en Sant a Julia.-Dos ma(lrJras y su ahijado.

�cuentes y más horribles eran las ejecuciones ••n·
pi tales.
Viértase en nombre de la pasión brutal ó de
la se,·era justicia, la sangre vertida, antes incita que repele á verter más sangre.
Lo m ismo se propaga el criminal contag-io
por el relato de un crimen que por el de In
pena capital que es su castigo.
¡Que empiecen los señores asesinos! No. ei,o~
Ron el hombre sah'aje. La justicia es la quo
debe empezar. Su faz augusta no pu.,de ser
tara de simio, qne por imitación remeda el gesto brutal del hombre primitivo.
Si la justicia parece venganza, icómo ha a~
impedirse que los hombres crean alguna vc:z
que la venganza puede ser justiciaf
.Jacint o BENAVENTE.

.--e -➔.

Ala memoria de Manuel José Olhón
Siniestros enemigos los pesares
se juntan sigilosos en la sombra
para herir á su victima. . . Tristezas
que al contado del alma con el mundo,
brotan en ella como en fértil campo
las zarzas punzadoras; ilusiones
que, sabiéndolas vanas, se acarician
y se alimen,tan ron igual ternura
que amante madre á moribundo niño;
mínimas penas ,que en tenaz bandada
en torno del espíritu re,·uelan ...
unas · de otras en pos, con ltffe golpe
ó ruda acliversidacl van engendrando
el eterno dolor, la eterna angustia
en que falta ele paz gime la ,·ida.
A si apa~ece, al declinar la tarde,
aJ. bor ~e del talud obscuro velo;
agrúpase en el bosque; á las ventanas
de la desierta habitación se asoma;
ai pie del árbol solitario espía;
al abrigo del muro se recuesta,
y ,en el pM,cido hogar, seguro albergue,
donde la dicha ó el dolor descansan,
en torno de la luz callado flota ;
y un instante después, ligera surge
doquier la sombra y á la sombra husca;
se alargan y se to.can sus extremos
y la noche se úerra sobre el mundo.
La nocbe del dolor. ¡Y como nube
que en tenebroso firmamento cruza,
sobré la densa nublazón del alma,
la prematura muerte del poeta!
X X

X

Claro cerebro, corazón sencillo,
'' al trato fácil y á la hone-sta risa
amó la libertad, amó los campos",
ni orgullo ni ambición le sedujeron,
ni obscureció sus fugitivos goces

del bien ajeno la mortal tristeza.
Bueno y humilde, ,para el Arte sólo
,q uiso ,·ivir, y de la edad presente
desafian-do el tentador ejemplo,
á cuantos dones concederle pudo
suerte voluble, prefirió el martirio
de combatir en la tremenda lucha
sin má:i arma que el arma de su canto,
de ser poeta como supo serlo,
sin que su noble faeultad sintiera
el punzante aguijón del egoísmo
ni el anhelo insaciable ele la gloria,
sino el sencillo, natural impulso
á cuya ignota persuación exha,Jan
su olor las flores, su cantar las aves.
La fiel pobreza, del tal~nto amiga,
molesto huéspe&lt;l, pero amable musa,
de cuantas gracias del ingenio colman
de maravilla y de eontento al mundo,
veló su sueño, se sentó á su mesa;
y en lentas horas, descendió á la suya,
como á todas las almas superiores,
la exc,elsa bendición de la desgrooia.
Mas no enturbió sus transparentes rimas
el veneno retal del desencanto,
-¡ aunque escuchara con atento oído
al arte universal, ni un solo instante
en la carrera de los tiempos mudo,
nunca en sus labios se escuchó la risa
saroostiea ele Jleine ó la blasfemia
del cantor de Don .Juan, infortunado,
ni pervirtió las naturales dotes
de su pensar y su sentir la extraña
neurosis de Verlaine ... Hijo de aquellos
fuertes poetas de los siglos de oro,
que el sano afecto y la robusta idea
en ,claros versos expresar sabian,
luce en los suyos el castizo idioma,
la envidiable salud del sentimiento,
la fuerza en el pensar, la noble gracia
en el decir y el metro armonioso
por la clá.siea norma consagrados.
Dióle Fray Luis la nítida tersura,
la inimitable sobriedad Rioja,
y el p0'regrino traductor de 'Aminta' ',
á cuyas manos arrebata I-leredia
el épico cincel de los ''Trofeos,''
del vivo tinte, del feliz contorno
y justa proporeión le dió la clave.
Uno es el leciho de toreido curso
por donde corr,e hacia la mar el río;
unos son los barrancos que le eiñen
y su perpetua direeeión Je marcan;
los 'árboles que asombran su ribera;
los saltos que le rompen en cristales
y Je coronan de argentada espuma;
el piélago profun-do en que se duerme;
el ci&amp;lo azul que sus remansos copian
y las estrellas que en sus ondas brillan ....
Mas no las len.tas ó veloces aguas
que fangosas ó límpidas le llenan,
que unas tras otras, sin descanso, fluyen
y unas tras otras, se deslizan siempre.
Así el poeta: en invariado molde

forma del arte '\ID iversal y eterno,
el alma vierte que las raudas horas
,·an transformando ,con secreta lima,
y nos da nuevo y exquisito fruto
recién cortado ,del antiguo tronco.
X

X

ROBERTO MONTENE~RO

X

¡ Aún me parece -contemplarte! ¡Aún neo
que se detienE' J' á mi puerta llama!
Adelante, poeta, en mi a}9uer!a
ni fiero can ni adusta servHlumbre
defienden el umbral, y las palomas
ele andar gracioso que -el disperso grano
busean y pican sin temor, al verte
su vuelo no alzarán. En aposento
que la mañana al despuntar inunda
con sesgo rayo, tu sitial espera .
De secos ramos y pajizo "tul e"
rústico obrero le formó, sin .arte,
á las breves dulzuras del reposo
tras de san.as fatigas adecuado.
En la quietud de la abrasada siesta
al huerto iremos á buscar la sombra
que del follaje en derredor ten-elida,
forma en la tierra circulares manchas.
Allí tus versos oiré, entr-e tanto
caJJan las aves, las abejas zumban,
las mariposas ºnegligentes vuelan
y sin vigor para mecer !.as ramas,
hace el aire sutil temblar las hojas.
Canta la aurora á cuya viva lumbre
palpita el mundo co.mo pecho amante
bajo el imperio de tenaz mirada
en que el amor sonríe; la serena
tai,de que al cielo se remonta en brazos
de la postrera luz, y pensativa,
en las cumbres más altas, un momento,
contemplando la tierra se detiene;
la negra noche en que el terror escucha
trágicos ruidos y siniestras voces,
y ele visiones esp.antables llena,
y el "llimno de los Bo~ues", la sonora
voz de Naturaleza modulada
por cuanto vida ó movimiento tiene,
desde el trueno que vibra en el espacio
y el arbol secular que se doblega
con áspero fragor, hasta los frutos
que rozando las hojas se desprenden,
hasta la grácil y madura espiga
que al choque de otra espiga se desgrana.
¡Himno grandioso! ¡Que perenne vibre
y que deje mi espíritu impregnado
del fulgor, la fragancia y la armonía
que al terruño natal robó el poeta)
Mas ya la noche silenciosa viene,
y la rojiza luz de las cabañas
nos llama y nos orienta. Ya la sombra
por todas partes imperiosa triunfa,
menos en el espacio que iJumi11an
eon imponente majestad los astros,
y en tu espíritu inmenso donde se oye
voz misteriosa que te clice:-¡Espera!
Si en pos de cada noche surge el alba,
en las tinieblas del dolor humano
súbito brilla indeficiente aurora!

* • •
Y se ausentó el poeta, el dulce amigo,
para ya no tornar. . . Mas no se pierde
como trémula llama combatida
por la lluvia y el viento en el arcano,
principio y fin de cuanto alienta ... ¡Nunca
para la viva claridad de su alma
fué la existencia pavoroso enigma,
ni precipicio aterrador la muerte!
¡ Asciende á los confines luminosos
ele la Verdad eterna, como lampo
en colosal incendio difundido,
como estrella radiosa que se extingue
en las olas ele luz de una alborada!
.TOSE GARCIA RODRIGUEZ.

ESTROFAS
Niña do la blanca enagua
que miras correr el agua
y deshojas una flor,
más rápido que esas ondas
niña de las t renzas blandas,
pasa cantando el amor.

El señor Lic. don Jus to Sie rra y el artista R o))er to Montenegro en la fiesta inaugural
. de la exposición de arte pictór ico del segundo.

Ya me dirás si eres fran )a,
niña ele la enagua blanca,
que la dicha es el amor;
mas yo haré que te convenzas
niña de las rubias trenzas,
Je que oh·ic1ar es mejor.
M, Gutiér rez NAJERA,

"La Muerteº,-Dibujo que figura en la Exposición que celebra actualmente el artista.

�Crónica del Exfranjero

.

'

En el susurro mundial de las naciones parooe
abrir&amp;e un iparéntesis de paz, después de los
agitados días ,q ue han 1&gt;as ado recientemente.
Fuera ele la guerra entre Italia y Turquía,
que, como decíamos en otra \"ez, ha en traclo en
un período endémico. t0&lt;lo anuncia una era
de paz que esperamos sea duradera.
}'rancia é Inglaterra han tenido ocasión de
hacerse algunas cara,·anas diplomáticas con moti•
rn del paso ele! Rey Jorge \' por }.1alta. y han
a,provechaclo la oportuni,lacl para recordar las
muchas "ententes cordiales" que han celebrado los dos países Yecinos de aquende y allende
!a Mancha. Según todos los periódicos, lo mismo los ingleses &lt;¡ne los franceses, las fiestas
celebradas con moti,·o del Paso Real, fu,eron
mu,y suntuosas y manifestaron la sinceridad de
las buenas relaciones ent re los dos países; afortunadamente, en esta ,·ez parece que las frases
s on algo más que fórmulas cancillerescas, y los
dos pueblos que han sabido unificarse tanto en
los últimos años, realmente sienten simpatía
uno por el otro.
Buena prueba ,le ello, es la erección ,le una
estatua en Cannes al "rey inglés de Francia".
como se llama al rey Etlua,xlo V]L !~! monumento ha ,sido erigido por la ciudail lle Cannes.
en reeonoeimiento de los fa,·ores del difunto
rey, y representa á éste e,n el traje que usaba
á bordo ele sn vate Real. En l'I pe1lestal de la
estatua est-án ;epresentadas la batalla de flores v las rega tas de Cannes, lo cual parece sig,iific:'\r que el moirnmento conmemora los gustos
del monarca v su inclinación por las ale&lt;pes
fiestas francesas.
De cualquier manera. es un homenaje que una
ciudacl franc esa hace á nn rey tle Inglaterra,
~- segnram~nte que los jngle~es apreciarán este
homenaje. Por esto decíamos ,qul' el monumento
es una buena prueba ele que el pueblo francés
t iene buenos sentimi?ntos por el &lt;le Inglaterra, ó al men os por sus instituciones y por su
querido rey difunto.

* * ..

rna tarde, en el llano tle Aranda. á la orilla tic un río, los fran cC'ses hicieron a lto para
acampar. La noche caía.
Por tollos lado,, prolongándose hacia
las
montañas, mil ruitlos fugaces, un indeC'iblo 1·11chicheo, clel que salían risas ." juramentos. l ,•·
numerables fuegos brillal&gt;an ." el humo los rn&lt;leal..,a &lt;le hal,,s de azur, desn1!1et•iéu,lose e11 la
noc·he que• se hacía 111:'1s ¡,rofunda _v olorosa, pe·
ro 111:'ts fría. Era la hora del ranl'110.
En el em1tlro tle los granaderos tle la Guardia,
¡,rj ncipalmente, las ,·oces estallaban más fuertes. Habían saqueado Lerma; enormes asatlo~.
,•nsartados en bayonetas se asaban al fuego.
pe,-o todo el regimiento estaba en pie, y suhombres ~in n!iedo, la ('asaca adornada ron lct
Cruz tle Honor, la cahezn d ,, ubi?rta _,· hosc•J
el semblante, bostezaban al lado de las llamas
-¡Yo Y0y fl pe,Jir mi baja!
-¡Hornos tÍ 110 somos sohlatlos! &lt;.:11an1lo pienso que la ídti111;1 1·ez... toma. fué ¡•n Bu,·gos,
&lt;'sos mocosos d&lt;' ronstriptos se burlaron de nosotros!
l'u t•alofrío ret·onió las filas. v un homb•·,
a ,·a11z1Í, ¡•ul,iC'rto tic antiguas (•ieatri,·es ·" l'n
r uya n1ra lm·Í:\ 1111 sign o tlr la •·ntz hccho ,le
dos magistra h•s H:1 blazo:-..
- ¡ ~o~ hP,111os hatido dur:.111tl' &lt; i11t·o a1io,!
•'El'' nn:-. )1.-,·a hajo las homhas l'O:I t·aj:ts y pitos: ".\ la derrl'l1a .. . alinearsl'! ... firmes! na
die se muti,·a '' ... Se ,·e morir ú lm; amigo.; ,v
una ,·f.'\z :,!}lll:tcla Ja batall;.1, nos tl it·en 1111r,·amr,1~
t C": '' A la derecha ... aline~n;,;l' .. . fi'irmes! ''

E l Rey" Jorge V en Malta. -Llegada del yate· Real al puerto de La Valette.

1

X X X

Por Asia, la re\'Olnción china ha, llegaclo á
su término; la república pasa por las dificultades de tocla institución nue,·a. pero parece que
"encerán éstas con relativa facilidad .v entrará de lleno en el uso de las prerrogati~·as que
concede el gobierno &lt;lel pueblo á los países que
sab en hacer buen uso de él.
El via,je de Mr. Knox, miuistro ele Estado de
la república, nuestra vecina por el Norte, ele!
qu,e ya hablamos en otra vez, pareee haoor eles·
pertaclo algunas diferencias que existían latentes en el ánimo de los latino-americanos.
Colombia, resenticla por la manera como los
Estados Unidos le prirnron de la faja de terreno en qne se abre el canal ele I'anamú, s2
ha negado á recibir la '"isita del Yiajero, ) lo
ha manifestado así al gobierno de la Casa Blanca. Naturalmente, éste se ha sentido lastimado.
é insiste en que el ministro Knox ha de Yisitar ,á dicha nación. Ojalá que el incidente se
arregle satisf.ac,toriamente y qu e Colombia, des·
pués de haber dado una simpát ica muestra ele
&lt;lignitla 1. sepa ser consecuente ~· reciba amabl• ·

saludarlos. Al son ele sus mus1cas, los Yeuccdv·
res de J ena, cruzaron el Ebro.
-Bien-Dijeron los jóYenes-ahí están los
bigotes grises.
Efectivamente, apenas llegatlo Napoleón, lanzó numerosas columnas. y todo aquello que P
les opuso, fué arrollado y exterminado.
Los españoles, ,sobrecogidos de espanto. al aspecto tle esos ancianos aún tan resueltos, reunieron sus fuerzas en Burgos y se atre,·ieron á
esperar la batalla. Esta tuvo lugar el !l do No,·iembre ,, no fué de mul'ha duratión. Desbar:•·
tados ¡,01: un ei&lt;-lón de bayonetas y pechos, los
enemigos fugaron. y Napoleón, ven&lt;·edor u11a
,·ez mús, lomó el camino que contluce á ~faclricl.

- ' ' ~ o'lclados tic" mi ,·it\ja gmirtlia-así :~,l.:i
di(•(' ''El''-:--on ustedrs mis inmorta)('s'' ...
¡ Demonio ele Oemonios!... 1,;1 tienC' razón, si

Botín de guerra de los turcos. - L anzas q u itadas al ejér cito italiano
en un encuentro cerca de A in-Zara.
mente uua Yisita 11uc pan•i,c ofrt•1·6r,;e]p de hut'na manera.
Las ,lemás nacionl's de la América Latina, u"
han dicho nada aún, acerca clel ¡n·o~·edado ,·iaje, y parece que éste se efertuará sin tro¡,it•r.o
d-igno de tomarse en cosi,leracií,n.

Por lo que respecta á trastornos interiores,
Poi,tngal está pasando por una cri~is difícil.
•\penas sofoca,las h,
1·0,·ueltas ele carácter
militar ocasiona,Ias por
las pret('nsiont•s tlc lo,
han

surgido

,lificultad('s g-raYes 1·011
motivo ele las hul• l~a.;
que se han del'larado,
tanto en los distritos
agrít•olas como en los
in,lustriales.
1

El gobirrno 1111 '" da
cuenta dl'I Ycrda,lt•ro orig:en de e~tos t l'fl"'torno-..,

pues la situaciií11 econ,ímica del pueblo no los
justifica. )' &lt;;e t•ree (}lll'
~on ori 0 i11:.u.lo~ v tliri 11 i•
1los po~ l)anda~ de ~rquestas que quieren ii to1la costa tener al paítranstornatlo, pne.s el
estado ,le desorrlen es
siempre f'a,Yorahle para
sus fines. ,
Motines en las calles de L isboa con mo1ivo de las recientes huelgas.

la

Aún confiamos en que
1·c¡,í1hliéa 11:icicu,t,•,

- ¡ Luego ,·ulvf!n•mos ;il srrYÍ&lt;·io!
-::le com¡,rentlt•, l'&lt;'ro eso ,í, ahí do11clc

combata...

EL

X X X

realista'.'-,

sabrá triunfar ,le ¡•st:, 1111rYa ni,is .Y sal,lrfr
,le ella tanto 11\ás rndia11te cuanto &lt;¡ut• h;1hríl
afirma,lo su dnccho ú la &lt;•xi,h•111•i:1.
J. M.C.

sigue así unos ,liez alios más moriren1os todo~
s bre colchones tic plumas!
-Tnmorta1es - refunfufiú otro-.jnstamcnt J
t•so los ha,•o rdr ÍI los. . . coitSt· ,·iptos....
El campamento t•ntl•ro se n•unía y ¡,or tl)tlo.;
lados S&lt;' oí:in ,·o,·es C'II la ol&gt;scu,·idad.
-11:t l.Hit &lt;¡llt' 1·011ta rl¡• ('SO .•• tú, Hi¡,art. irit~
ú sil tiend,i ...
- ... Y dari"1s t'II 110111hn' dt.• todos 110:-;ohn'i
11ucstra n·1111n,·ia dl' la (:uardia y t'I t.ítulu :,,
iumorta!e, ...

Vll7AC

,,3 El Rey Jorge pasando revista á los marinos franceses
á bor do del crucero "Danton"

•

1Iientras lo~ 1 \000 hombres de Dupont, s,•
morían de hambre ('11 la isla ,le Uabrera, Kapoleón, presintiendo quC' se Jt, escapaba C'l l'ort11gal,
pre1&gt;aró á uut'\'fü; tropas ." marchb en dt•rec,hura
sobre España.
Ya no eran los ,lébücs 1•011s,•riptos, imbC'rbes
y sin resistencia que cruzaban las montañas. El
Emperador había llama,lo tic .\}¡•,nania tres di•
visio1ws del e.ién·ito, infl111t,•ría .v rnballeria
el totlo ('Ompuesto por esas hor,las sombrías y
silenciosas en las marchas, hechas ,1 las fati
gas, rnvejeeidas e11 la Yictoria y que to,lo~ nnbían he,·ho su parfr cu Jo:.vlan ." }'rieudland.
Eso 110 era totlu. Para llamar más la atenl·iún &lt;IP Bspaiía, para cun nHn·(~rla más aún po!'

1111 C'SJH'Ct:1ndo i11¡•s¡wrado, había het·ho qui' :'t
~u ('jén·ito '.'-i(' uni(•ra ' ' La Guardia.'' e~a tth
nible Uuardia, terril&gt;le por su imponcnti• y ¡;·.
kncioso aspe,·to, ." que drstle :dios atrá,, mi:·
iancolica .,· orgullosa. arma al hombro, forma rh
clC' gran 11:ua,la, scílo ,,ra si111plr t'spe..ta,lora clt'
las batallas y :'i la 1¡u1' 11acl il' s e• atreda :'t ha&lt;·Pr
dar una carga. por l'l temor &lt;le pertlt.'rla ~- !:•
,·ual, de capital cn capital, Xapolebn lleYah.1
trns ele sí, romo un rspanto \"iYiente.
E~n rnornu' n1asn de ti'-'n 1nil hombn's, sr aa

mentb aún con las ,lh·isiones tle los jbvrnes qJ&lt;'
querla ron sobre la línea tlel Ebro y cu Cataluña, lo que bacía uu total de tloscieutos mil.
('uando tlh·isarou las trop¡'l!,, los conscriptos ,;,,
la úll ima &lt;:a111paiia co rrierou á. s u encuentro 5.

Los marinos franceses desfilando frente á los reyes de Inglate rra, á la cabeza de la división
naval inglesa.

- . : ._Y donde se muera como soldatlo-agrc;.:ú
un oficial grande y espléndido brutazo, que .o
había dicho nada, pero que aprobal&gt;a con ,-:n
cabe7.n enorme.
En ese momento, tras del grupo. se sintie1·,,.1
pasos que se detenían y una ,·oz italiana, un po·
co nasal, preguntó:
- ¿ Quién me llama?
De un salto los soldados se ,·oh-ieron ...
¡Era el Emperador! ...
Pequeño, las manos á la espalda1 la cabez1
inclinada hacia adelante, miraba á sus soldados ... de esa postura de felino, de a,·e !IOctu,·
na~ sólo se distinguían sus ojos y su espacla,- J'
sonador, eou 1,, C'abcza hundida entr e los hombros, algo de subl ime y ele horrible, se cxhalaba
tle "El."
Los hombres temblaron ...
- b{-,luién t'ra el que me quería hablad-p··('guntó ...
Xaclie contestó.
. Xa¡'.oleón _se sonrió .r avanzó cuatro pasos en
s1lenc10 hacia el fuego y ten&lt;lió las manos:
-¿:Xo es Ripart el que veo ahí contra u.1
cajón 1 iPor qué no tienes tu crnzi'. .. te la h.,.
bía prometido en Auerstaedt ...
-llaee clos años tle eso-&lt;lijo Ripart.
-La tendráS-agregó el Emperador.-¿ Y c~J
otro, sul&gt;teniente Cbampeuxf .. .
-¡Presente, Su Majestad! .. .
X a poi eón nombró así unos diez ó iloce ,,¡
azar. Conocía su guardia de memoria.
'
-Son ustedes mis mejores soldados. .. loi
más bravos del mundo-dijo.
Y luego agregó:
- ... Sí, los más bravos del mundo ...
1Iaquinalmente tendió hacia aelelantc las ma•
nos para calentárselas.
Al;?ien elijo en \'0Z alta:
-r1ene fno ...
Era un brigadier rle dragones á quien el ol,&gt;r
rle la rarne había atraído, .v á quien la \"ista del
Emperarlor rla,·ara en su sitio.
Entonces :tl/.(unos soldados desapareriero1. v
muy luego Ripart reapareci,í en m('rlio rlel cír,-,;.
lo:
-¡Colócate ahí, M&gt;1jesta,l! ...
Traía sobre la ralll'za un riq11isim0 sillón ele
rlamasro de seda b ordado, con armadura d,.
metal doraclo. Lo roloró frente a l fuego v ,.¡
E111perarlor obetliente, se sentó.
·
De los cuatro extremos del llano llegaban ne•
gras bantlatlas, que la luz del fuego llamab,
desde lejos. :lluehos hombres se retiraban ,.
otros los reernpla?aban, y el Emperador, ais!;;.
rlo, hundido en su sillón, con la mirarla ba.j:..,
proseguía su siniestro ensueñ'.I . ..
-Ya no hay más madera en el llano, y PI
fuego se apagará ...
-¡No con todo esto!-gritó el dragón.
\' señaló dos guerrilleros que con los brazt•.1
cargarlos ele lefia, ll&lt;'gaban, ¡,recedienclo nn grnn
earro.
-Y amos á hacer!~ un fuego digno de "El "
-&lt;lijo el prime,·o.
El otTo pa1·tió ln. leña á taconazos v llen:111•
dose las manos de astillas las arrojó · a i fu ego
moribuudo.

�Sport. -Partida de corredores en las carreras de bicicletas ceh,bradas el domingo último
por el club ''Libertad"
Al instante las llamaradas subieron.
-¡Un fuego de Emperador! -dijo Champeux.
Otros llegaban conduciendo ellos mismos loM
mulos, y luego fué el turno de las mantillas.
Lacres, azules, tan finas, que se habría dich ,J
tramas de nubes, no tenían ni tiempo de &lt;l'lfJr
al suelo; un vaho de oro las elevaba y volaban
más allá del círculo donde se deshacían en caprichosas nubes de pequeñas llamas.
En ese momento, una como locura se apod~ró de esos hombTes y todos corrieron á los fm·gon es!.. . Ahí estaban todos sus tesoros, todo
lo que llevaban á Francia, fruto del saqueo de
Burgos. El Emperador, que detestaba el saqueo .
parecía que no veía. Sus manos suavemente s•o
habían apoyado sobre sus rodillas y su barb~
se inclinaba hacia el pecho.
-¡Duerme!-dijo uno.
Y dando la vuelta al círcJlo, el alma de lo,
soldados murmuró:
-Duerme ... duerme ...
Uu coracern dejó cae1· una caja; estaba eles
tapada y se veía llena de abanicos. E se ruid'&gt;
hizo moverse al Emperador.
-¡Vas á ilespertarlo, animal !- dijo Ohanipeux en voz baja.
De un puñetazo separó al coracero, ent·,:-ró
sus manos en la caja, y arrojó a1 fuego su bra;,:acla, co11 ruaguífica sonrisa!
Había tres cajas semejantes; las vaciaron, y
lanzados á todos lados, abriéndose en el aire ·::.O·
mo mariposas, los abanicos cayeron al fuego.
Se les veía s,1rgir de la sombra, brillar repentinamente, con sus corridas de tol'Os pintada• y
un bonito uorado ea sus palillos ''Recuerdo'' ...
"Xo me olvides" ...
Abanicos de manolas, alhajas de la Esp~.ña,
por millares partían de los brazos en alto, revoloteaban como un enjambre y luego caían con&gt;o
atacados súbitamente, mientras que los más ,,esados, destacaban en el fuego sus varillas ciaceladas, sus marfiles amontonados en las b··azas, parecían pequeños esqueletos blancos. ARí
se quemó una fortuna ... El Emperador dormía
siempre ...
Ahora lo rodeaban quince mil hombres:
mero, la Guardia, en primera fila, y más a.J:1
del círru'lo luminoso, una inmensa masa de soldados, turbulenta y entusiasmada, cuyo~ ojo,
brillaban de orgullo y placer ...
- ¡Aquí l1ay algunas telasl-exclamó alguno.
Y apareció un grupo de a1·tilleros.
Entonces en sus manos aparecieron cuadros
terribles. Verdugos flagelando á un hombre dei"ado y pálido, ó mujeres hermosas y transpn;entes vagando por el aire azul, entre los ángeles.
- ¡Detenéos!
Un coronel se acercó, queriendo evitar ese
crimen, pero al g~sto que le hicieron los solclr.·
dos, retrocedió y apoyándose en su sable, se
contentó eon élHir á otro oficial, tras de él:
-Ese, 1-1:onteils, es un "Rivera," vea usted!. ..
Y á medida que los millones eran devorad1,s
por el fuego, los enumeraba.
-Ese es un Murillo ... ese un Goya ... aq1:rl
otro, un Velázquez ...

P;~-

* * •
El sueño del Emperador

no se había inte-

n ump ido. . . A lo lejos los regimientos se agi
taban:
"El Pelailo ha dejado su tienda ... ha q.ierido pasar una noche en su guardia!" Una inmensa cantidad de veloces sombras se agitaban
en la llanura y llenaban de apagados ecos las
montañas; poco á poco los caballos relincharon
y la.s ruedas empezaron á roohinar sobra sus
ejes! Soldados fantásticos hicieron saltar á hachazos las eerraduras de las cajas; luego se
acercaron, y para abrigar al Emperador, toda2
esas enormes riquezas fueron devoradas por .,¡
fuego. Telas ele seda que inflamadas ardían eomo velos ile oro, fajas de seda aborlonada que
se habrían tomado por serpientes alailas, oloa·
das ele purísimas blondas, elegantes taburetes
con tres patas ele nácar-¡locura! ... ¡locura! .. .
aún los espejos en los cuales tanta mujer he··
mosa se habria adorado, guitarras, guzlas, panderetas eon cascabeles de plata, castañuelas de
ricas maderas y hasta las navajas, cuyas hojas
aceradas y brillautes desafiaban al fuego. Má~
aún. . . un dragón arrojó al fuego para sostr!·
nerlo, cajas de perfumes ...
El Emperador seguía durmiendo . . . las ca,ias
estuvieron muy pronto vacías. Eran sólo las
doce ele la noche.
Entonces al cabo ele nn cuarto de hora, el
fuego que había sido reanimado con esas rique•
zas incalculables, bajó muy pronto sus grand&lt;'s
llamaradas. Parecía que desaparecían, tragadas por la tierra. Las brazas de un rojo claro.
aparecieron, y el frío ele la noche, arrojado Je.
jos por el fuego del vivac, volvió á penct,·:.ir
de grupo en grupo, helando las voces.
-No nos queda ya nada que quemar!-dij,1
alguno.
-'fodos se miraron estupefactos y se oyó entonces que el Emperador murmuraba extrañaR
palabras. . . ¡ soñaba en alta voz! . . . llegaba
sin duda á las más lejanas regiones del sueño:
sus puños, inmóviles, parecían de piedra.
Resueltos á quedarse ahí, hasta el amanecer,
de un sólo movimiento, la Guardia se acurrucó,
envuelta en sus mantas.
Más allá, húsares, dragones, coraceros, todos
la imitaron y con indescripti,ble melancolía, esos
trei,1ta mil soldados rodearon de silencio á , u
Emperador ..

El dormía siempre, sentado en su ~ill6n, Mn
su sombrero cuya históriea forma se destacab:1
á la luz de las brasas. Los que estaban en primera fila, tolla su Yieja Guardia, podían oír .~u
respiración.
-Pobrecito-murmuró una voz-en su sill&lt;'-:n.
cabrían tres más como "El!" ...
-¡,Sí J. . . pues vé y búscalos, si los conoces! ...
-¡Mírale las manos, qué chiquitas! ...
-¡Y sus botas! ... se diría el piecito de la
Cenicieuta! ...
-¡Callarse! ... eseuehen ... P.stá bablandg
El Emperador, efectivamente, hablaba e:1
sueños, y sus palabras, graves y reposadas, corrían de s11 boca al pec-ho y caían al fuego .. .
- ¡ ... Inglaterra ... Oriente!... naciones .. .
mi espada ... todo, todo el globo... una sola
Francia! .. .
-¿Qué dice1 . . . iqué dice1 ... -preguntaron
todos.
Y todo el llano se conmovió. Algunas som
bras se levantaron; todos querían saber:
-El fuego se apaga-renegó Champeux.
Pero lanzado de mano en mano, por encima
de las cabezas, una caja llegada de los con fine,
del campamento hacia la Guardia. Algunos viejos la desfondaron. Era el último tesoro, instrumentos de música.
-Echalos al fuego, Ripart.
Ripart obedeció. Inmediatamente se reanb1ó
el fuego.
Una noche clara y estrellada, cubría la llanura.
Y mientras los nervios y cuerdas de las mandolinas, ¡ ping! ¡pingl ¡ping! saltaban en el fuego,
como débiles sollozos, sin un remordimiento rn·
ra su desquiciada fortuna, sentados, rodeallllo
al Emperador de un matorral de bigotes, l os
soldados de la Guardia se mostraban de le~os
el sillón, el pequeño fanta;sma adormeci do, cuya cru7. brillaba con raros fulgores, y se St'r·
prendían de verlo tan débil reían, lloraban, cnehieheaban entre ellos haciéndose señas con un
dedo en los labios-como los viejos cuando ven
dormir á sus nietos.

NlJPCIAll
La sociedad elegante de la metrópoli ha registrado en los últimos días, tres acontecimie1, ·
tos ele gran resonancia que han dejado h uella g loriosa en los anales de las crónieas sociaaes.
Nos referimos á tres matrimonios que han
uniao en sus indisolubles lazos, á tres parej,1s
escogiilas entre lo más distinguido: el de la señorita Margarita Santin y Arroyo con el s~ñor don Antouio Carneiro de Fontoura; el de
la señorita Ana Rull con el señor dou Luciano
Wiechers, y el de la señorita Ele!la Chastel con
el señor Alberto Bourlon.
Las aristocráticas bodas de que nos ornpa
mos, se efectuaron, la primera en el antiguo
templo de Santa Teresa; la segunda en eJ
ile Santa Erigida, y la tercera. en la ParH,·
quia Francesa del Colegio de Niñas. Las tres
clistinc,uidas novias lucían elegantísimos vest1clos n~tables por la distinción ele su eorte y la
ri-q~eza de sus eneajes, que allí mismo supirno;;
fueron confeccionados en los talleres de 1-Iad.
A. Lafage, Sucesoras, ile la Avenida Juárez.

G. D 'ESPARVEZ.

---------....

DECORACION FANTASTICA

LA MUERTE DEL AMOR
La duice luz de su pupila inquieta,
del divino color de la vio:leta
que agreste crece, en casta soledad,
tiene para el poeta
.
no sé qué misteriosa claridad. .
.
Yo me hallo loco por sus gracias i-egia~,
y no sé qué amo más:
si su carne divina y perfumada
como en mármol de Paros cinceiatla,
ó su esencia inmortal.
Sólo sé que la adoro de tal suerte,
-que por librarla ile dolor ó muerte
y de todo tormento terrenal,
tendiera, al paso de su cuerpo _h ermoso,
de nardos, de claveles y de rosas
en derroche asombroso,
una alfombra triunfaJ.
Sólo sé que la quiero ile tal modo,
que si ésto no bastara,
ante su pie tan breve,
como tapiz mullido, dulce y leve,
mi inmenso corazón extendería,
que amante y fiel y leal, vigi!laría
que no pisase por amarga vía
su planta celestial.
Una tarde de invierno, á su ventana
en plática sabrosa, entretenidos,
estábamos los dos.
L a luz iba extinguiendo dulcemente,
y en el confín rojizo de.l Poniente,
comv monarca que su fin presiente
1·ecostábase el soU.
Las lágrimas brotaron de repente
de mis ojos, nublóseme la mente,
no sé qué angustia insólita
helóme con su frío el corazón,
y elije con la voz entrecortada:
1Oh amada mía! ¡oh prenda idolatraila!
¡,Has visto en este mundo ailgo más triste
que la muerte clel sol i
Sí, me elijo mi amada con dulzura;
ha.y algo que es más triste,
que llena de más luto el corazón,
que le hace al mundo parecer vacío,
y es, ¡ oh amado mío 1
fa muerte del amor.
El sol que hoy muere entre celajes rojos,
mañana con más pompa brillará;
pero el amor que muere,
no resucita más.
Calló y bajé los o,jos tristemente;
no sé qué angustia insólita
helóme con su frío el corazón;
invadiónvó la sombra de repente.
y cuaudo aleé la vista hacia el Pouientc,
había ya muerto el sol. J . PABLO RIVAS.

El gato duerme. El floreado
Damasco del diván lleno de sombra;
Y el leopardo terrib1e de la alfombra
Se pierde eomo un fútil decorado.
El sol ríe en el rojo cortinado,
Y al siJencio claustral sn risa asombra;
En el Goya, una maja besa y nombra,
El cuerpo__cle_ su am_ante ensangrentado.
La tarde da eñ fas horas su agonía.
Evoca un paje rubio en su alegría,
El dulce piano con rimar sonoro.
Arele el damasco y el leopardo azuza,
Al gat o erguido que el espacio crnza
Con una lluvia de flechazos de oro.

Sra. Margarita Saritin
de Fontoura. - Fot. Bpli.

Víctor Bonifacino.

Grupo de asistentes al baile de año bisiesto efectuado el sábado último, en el que las dam1111
invitaron y atendieron á los caballeros.

Sra. Ana María Rull de Wiecher s.-Fot. Mack.
i::lra. Elena Chastel de Bourlon.-Fot. Mack.

�QUIMERA

,·culo Je BJisou ha ,lcscm¡,eüaclo primordial papel.
Hace ul1os tres años, en una tarde
de invierno. recibióse en la Coman{lancia de New Brig,hton el siguie11te ¡parte telefónico:
- ·1 Por Dios, ewvíe usted alguien!
i1re he matado!
-Pero, iiquién es usted? iA clón•
&lt;le hemos de ir~-preguntó el empleado sobreco,gido de terror.
Pero no se r ecibió contestación.
'l'ra,s cl,e cor ba 1·e ftexión, el ho,mhre ;¡._,
puso al habla con la oficina que le
hwbía puesto t'n conmnicación con
la persona que le pedía socorro, y,
en efeoto, ,pnclo saber el nombre de
la pe&lt;queiia estac,ón de ferocarril
tles&lt;le &lt;londe Je ha.bían llamooo.
I nmediatamente se trasladarou allí
en automó,·il un .médico, acompaña·
do ele un agenté de policía, quienes
enrontraron, en efecto, en un banco
,le&gt; la estación al joNen ;jefe con la
cab eza atr avesa(la q)Or una bala.
Transportaclo al Hospital,
logróse
conserYarle la vjtla. Sólo al hecJ10 ele
poclersc arrastrar hasta el telófono
y elar el a,viso, "l'.lebió su s alva,ción.

Cuanuo los u.os impáviuos,
por fin, ¡por fin! UJlidos
volemos, como aljófares
de un cáliz clespreudidos,
como diamantes trémulos
al éter ideal
y en redor nuestro, fúlgidos
graviten los planetas
con graves curvas rítmicas,
y vuelen los cometas:
v iajeros enigmáticos
que envuelve un manto r eal,
en ton ces, ¡ oh seráfica
novia que esperé tanto,
oitás la estrofa única
que no cantó mi canto
en este mundo pálido
y eria4 donde nací;
la estrofa que los ángeles
gorjeaban en mi cuna ,
( celeste y me4ancólica
eomo un rnyo de luna)
y que jamás sacrilego
dije á mujer alguna,
guar&lt;l-ándotela, incólume
como la luz, á tí!
hast a la tierra llegues
á 1·ecoger mi espíritu
bajo los nfreos pliegues
&lt;le tu impa1pable túnifa
bordada de fulgor.
¡oh tú, la esposa mística
por tanto tiempo ausente,
y que con labios fluídos
poses sobre mi frente
glac ial los santos ósculos
ele tu inmutable amor!

X X X

Ama,do NERVO.

o
UN PARAISO TERRENAL EN TRIPOLI
Cuenta una leyenda, que allá en
los tiempos próximos á la creac .ó'..
ele] mundo, toda la región tripolit ana, entre el mar y los montes G:1•
riana, era una de1iciosa selva, de
l a cual es el único r esto del oasi,
de Trípoli. Arbo'les magnífiio.;,
mansos animales útiles; sobe1·bic.:.
patos, hacían ele -aquella región
u ca de las más deliciosas mansio·
J, (':, de la humauidad.
P ero los hombres que los habita han cayeron en la corrupción y
D'os encargó al espíritu maligno
í1 que los castigara.
El malvado espíritu infernal,
d¡ s¡rnés de rnbuscar en su imaginación, creó una bellísima jorc•1

Señor Lic. José Gracia l\Jedrano, electo Gobernador de Tamauli pas.
que, amazona en un pez de orJ,
apareció flotando sob1·e las aguas
ele las playas tripolitanas.
Aipenas la noticia de tan cxtraor·
&lt;linaria apa1·ición llegó á oidos del
J1ijo del Sultán, que m01·.aba en los
moa,tes Gariana, corrió el joven hacia la plruya y a t rajo á la don.cella,
prometiéndola no privarla de libertad; p ero no bien entró el pez de
oro en el río, el hijo del Sult,rn hiz·)
cerrar la ent1·ada de éste, ,quedando
privada la enviada po1· Sartanás.
Perseguida hasta el nacimiento del
río, en el momento en que el prín•

cipe se clisponia á apoderarse ele ella .
se a,brió una sima en que se hnntlic•·
ron para siempre, secándose al mismo tiempo todos los manantial&lt;'s •lrl
país. As.í aqnel paraíso quedó enternmente con Yertido en árido de~iertd.

0 1,.
DRAMAS roH-~TELEFONO
Con e,ste. fh~ilo ":encabezan varios
periódicos un r-(lll!J;o ele varios treme•
buudo8 sucesos en los c ual es el in-

Mesa directiva de la Cámara Nªcional de Comercio, electa á fines del último mes.

Una telefo ni!'ta tle Xnt'Ya .Terse,·
pudo cont,ribnir i qu e una ,·ida quP•
tlara ,p1·esern1da de un fin tcni•ble.
J&lt;'ué llamada clescle los pozos de nna
mina ele ,agna.-¿Qué núme..roi-pre"Ulltó. No reeibió contestación; sólo
~yó una ·voz elébil que parec ió gemii-:
¡,Socorro!
La telefonista, presintiendo una
desgracia. telefoneó inmeeliatamen&lt;te
al director ele las minas :
-Corra usted sin pérdida ele tiem•
po fi, los ,pozos; al¡?o ha sucedi do allí.
Este corrió ,,ápi&lt;lo con su bic,clcta al lugar inclicarlo. don·cle encontró
al inaen iero ele serv icio tendido t'n
el su;lo, horriblemente mutiJado. La
má;gnina Je había tomado la pierna;
logró arrancarla ele! fatal engranaje.
v arrastr arse al teléfono, rlonde cayó
:1esma,.,·aclo. oespués ele haber llamaelo.

.fAbrrrAS f EMErlílfAS
CRONICA
Una 1•áfaga ele alegría lrn llegarlo con el
Carnarnl; parece que en estt' mt's se siente la
11t'rPsi&lt;lacl del gozo y ,le la risa. antes rle ent ''&lt;'·
gnr-sc á las austeras mt'&lt;litaciones de la Cuarcsrn a.
Esa necesidad ele regocijo; ese anhelo ,ele
oh-idar las pe11as de la ,·ida, siquiera po1· bre•
,·¡,,; instantes, ~- aún cnanclo sea en mNlio ele
plaecrrs artificiosos .,· convencionales, tlemucstra hasta la e,·iclencia. mis quericlas lectoras,
la triste ronrli.ció11 de la naturaleza humana, sie.mprc, nostálg-ica &lt;le dicl1a, porque ésta se nos conruiL·
tan escasamente, que bien puetlen consillcrar·
se nuestras fugitivas aventuras, como el rayo

111a1·! Ri puiliesC'n escucharse las confi ,lencias fo.
timas ,Je mnc·hos esposos. noYios ó amigos infieles; si se uiese pública lectura á infülidad &lt;le
c:irtas, en las .cualt's se rompen despiada,lamcnte las relaciones amorosas qut' e1·an la Yida
_,. la única felidda,l tle algunos corazones fomeninos, enton!'es ~- sólo entonces se sahría t'l númrro rle eqas YÍctimas, ~- se co111p1·cn&lt;lería en
to,la su extensión el clañ o qne prorluct' el hn,·
tío de los hombres en las almas de las mujt'r&lt;'s.
Xo l,a~· otrn razón para rl ejar &lt;le quert'r ú una
lin,h. clnltt' .v amante prnmctida, m:h que la
iguahlac1 de su carácter y el mismo exceso de su
ternura; poco á poco la Yan encontrando inso•
portable. ~' llegan á temer las cadenas (le! mat rim onio, que los atarán para siempre á esa
insufrible monotonía.
Por esto, las !1áb il es, las prudentes; las que

EFECTOS SOLA RES

Fn sujeto entusiasta rle RhakcFpear t' y 1111 tanto afie·ionarlo ,1 !;,
estarlística, ha e n,·ontra,lo que cu
las obras tt'utra l&lt;'+l del autor -1,•I
"Rey L ear, · • hay 106,007 Yt'l'SJ~ _\'
814,780 palabra s.
La obra mú~ larga os ''Ifamlct,''
que coPtiene ;,_ !l30 versos ,v la más
corta "Comedia ,k Errores,'' q11"
sólo contiene 1,777 Yersos.
De los 1,277 personajes en Ir.e
obras, 157 son femen inos, y el :icr·
son aje que más palabras tiene y_ ,.e
decir es el de liamlet, que t'Ol¡•!u
11.610 palabras.
La palabr a más lai·ga es dicha
poi· "Costarcl · , en "T,a Labor dPI
Amor Penli1l o,'' q11r usa la fr.:~&lt;·:
'' no es tan la1·go dt' la e·abeza co·
mo honorifica bilitndinitatibus.''

Ofrecemos ,í 1rnestras lectoras varios moclelos
de "toca&lt;lo.," para asistir iá ba iles co1rciertos
,
.
'
o 1·eun iones ele etiqueta. Uno es de estilo "si•
glo X \TI [ ' '. l1echo en encaje ele oro, bor-clado
tle pt'rlas. Un lintlo rírcn lo de pasamanería de oro
)' perlas, su,ieta este gr~ioso y coqueto "bonnet" que tanto favot•,,.
l't' al rostro femen in o. Los otro~
&lt;los moclelos son t.lc inspirac ·ú n
egipcia, y su misma sen&lt;·illez forma
todo su encanto. Están confeccion,, clos en una cü1ta de plata oxidad:;,
en combinación con perlas, y en los
lados tienen clo:g placas ó broche.;
eirc·ulares que terminan con lar""'
flecos de pt'rlas irisadas. Por
&lt;le espacio no damos otros modelo,
los c uales é itar é á mis lectora• ,·,'.
"' quiera sea para que St' imaginen sn
belleza y elegam• ia. Son muy vis,
tosos .Y casi afreta!: la forma .'lci
toJ,,s ó pequeños turbantes, hechos
ele eutnje ,le oro ó pl,, ta, comple•
tan•ente cub iertos de lentejue'a
pt'rlas ó tubi 11 , , de ('l'ista l. Por 'P,f
frente tienen un gra,i' lnzo de gas'.I.
-ó 1111 hermoso · 'ai,:rette. '' F 1,o de
t'sos mo&lt;lt'los es de encaje de m·o
antiguo, borclaclo ele knt,.jnela &lt;ltl!
mismo metal. F:11 el frentr lleYa un lazr, de tal
11egro, qt.&lt;.' scm0ja l~s ala~ &lt;lo una i11111ensa u,:1ripo8a. E l otro es cfo "ncajp de setla blanca, eou
trama de plata; á la orilla t iene mi p~quefio fhi
eo de 11erlas, y en la parte ele atrás va colocado
artist_¡ came11te un enorme '' aig1·ett&lt;'" bla'l'-'O,
1111e forma un:1 Yel'(ladera a ureola al rostr9 &lt;h:
la. 11'ima.
el buen oansto de e]eo•r
t·,~n
.
. qu(' Len"a
....,
0 1
dist,ngnHlo tocado.

fa~t;;

+♦
1&lt;:l monumento más alto rfo 1Vas·
h i.ngton, que, c·o mo es notono, pr_e·
senta mtwha soli,l¡,r., no puecle, srn
c-mbargo, 1·t'sist ir la fuerza ,le lo-,
rayos solart's sin inrlinarse c-1~i im·
perceptiblomt'nte hacia t'l h:1', ,•n
que está expuest o ,il sol. lo ']Ut' sr
lia pocliclo aYeriguar mediuntl' un
cable de cobre de ,33 metros tle l:ll'·
go y suspcnclido del centrn ,le la
armazón ele la torre. La torsión rlr
dicho cable se nota mediante uu ni·
,·el de agua. Cuando el sol lle;ri fr
su máxjma elevación mel'icli:1,n·t, la
cúspicle del monumento, q:1J , e
halla á 166 metros del suel o, á :•fe~·
tos ele la dilatación ele la pi,.,d r:1, ~e
mueve algunos milímetros har·:.1 1•1
¡\lo,·te.
L,,s Yientos fuertes procluc,.,1 mo·
Yimientos casi invisibles y ,ltt1·:111t"
el buen t iempo se pue,len regi,tr~,·
,·ibrati onrs rle alguna intensi&lt;latl.

fil, ." las rubias aceptar4n los toraclos en los cna•
les figuren la ¡)lata y las perlas. ,como principal
el r mento ele la confección. Las &lt;le cabello castaiío, busqnen los matices Yfros, coJno el rojo, el
azn I fuerte y el Yerde.

ele sol que a.part'ce nn mome11to durante las in•
terminables horns tlt' los ,lías uublaclos.
Srn embargo; si la alegría no fuese •¡,asajcra.
si p·ncliésemos detener por lar go tiem,po esa
, ·entura cou la enal se ha soñado quizá por es·
pacio de an nchos años, sin teuer la menor es·
peranza de •poseerl a; si la ilusión, en fi n, ll~ga·
ra s iempre ,á, realiza rae, ¡, qué sucr,lt'ría , en ton·
res, en el misterioso retiro del cornzón /. .. La
mús rara de las transformacion~s; el 111ás sor·
p rcnd entc lle todos los camhios, lectoras mía,,
porcJue el sueüo qneclaría counJrtirlo en &lt;les•
encanto, la ambición en despego, y el anhelo
eu hastí.o. Jm}'osible es reunir dos sensacione,;
contra rias e ntre sí, para formar el conjunto ó
el símbolo de la perfecta felicidad. ,\ lcanzado
e·1 bien, ,leja tle ser eodiciaclo, y si uo se tie·
ne, es motiYo éle un constante martirio.
J'or est o las mujeres lle verdadero talento,
las que conocen e l secreto ele atraer con sns
Pncantos, sin producir jarnús enn~aneio, 11i d~-

,iar c l sabor desagradable ,le] hastío. e,·itan,
cuanto más pue&lt;lcn, prndigar con exceso su tC'r·
nnra; entregan su alma, sí, pero sólo intt'i·io,··
mcnte, pues saben· de,masiarlo, por nnn descon·
solad ora experiencia, qne los hombre., se has·
tían con fa cili dad, y cuando esa nube fatí,li ea se prese1Úa. ~unca vueh·e á resplantleeer
el sol tle la dicha; el amor Jangnitlece lenta•
mente, sin que exista ningún antídoto eontra
St'mejante enfermedad.
¡El mal del fastidio !... ¡Cuántas YÍctimas
ha causarlo ~, cuántas lágrimas ha herho elcrra•

han penetraclo hasta el fondo el "tipo" varonil, se muestran esquiYas unas yeces, co1111¡lacie11tes otras, Yacilantes ó resueltas. según lo
requiere n las ocasioues, ó fi n de tener contiunamt'nte inquieto á aquél á quien aman, y des•
pertar en él, cada día mayoT encanto y mús
,·i,·a ilusión . Las llamarán caprichosas, Yolubles y poco sincer as ... ¡no importa!; sólo así
son amadas y t'S el único modo de evitar el
abandono.
Xo Crt'o ,leciros nada nue,·o, lectoras n1íits; lo
sabéis bien . ; no ()S vierto' llace&lt;l que n1estros
amigos nunca comprendan hast,1 qué grado son
(Jueriilos; oculta,l 1"11estra ternura cómo se esconde
un tesoro t'x-qnisito; y mientras sne11a11 las ,ll'mon iosa~ música.,; de los bailes del Carn:1 ntl. gozad ,v
rei,l, pe'11sa111lo que la die ha es dulce... porque es
bre,·e, ~- para libertarse lle! hastío, aquella se de·
be limitar.
l'na lilllla y notable innoYarióu se ha introducido en el 111u1Hlo del buen ¡¡.:st o. y l,is damas elegantes estáu ,le plácemes, ,;nes tlicha i 1111ornción contribuye potlerosamente al emhell~cimiento ,lel l'O'&lt;tro femenino.
Comi e nzan á usarse los ' ' toe a dos · ', para completar los atn dos de bai le, tt'atro, concierto ú
recepción . Estos deliciosos accesorios fa,-orecen
ñ tal grado la J1er111osnra de la mujer. que puéllcn
transforrnnrla por completo, si tiene la habilidad
suficiente para elegirlos con cliscrecion.
Las morenas deben estudiar los col9res que
mejor les quecleu á su tipo. como por ejemplo;
el oro a nti~uo, los tonos rosnil"os 6 el rrema mar-

_ l'n" ,·arieda,1 extraordinaria se nota en la citaü,.
rnnornción; lo, diferent-es estilos y las dive1·sas
in,;pimciones contribuyen al c1esarroJJo de esta
bonita fantasía de la Moda. Las más audaces reconstruccionea de pasadas épocas, comit,ozan á
imperar en los nuevos tocados, y por una aluciuación pasajera, vere-mos á nuestras damas actuales, semejantes á Clei&gt;patra, la J_n~rmosa reina
ele Egipto; á la "divina" Elena tl e Gr ecia v
á las patritjas rn,manas, que fueron la pers~nificación ele la belleza y del lujo en el tiempo
de los Césares. ~atural mente, que las joyas tienen allí un lugar prominente-: las perJas,. las esmeraldas obscuras, los zafiros 3 los topacios po•
/
/
!)en Sll nota 1uminosa y deslumbrante
sobre' los
finos encajes y las b rrnantes telas met4li.cas. En
los tocados negros, el azabac.he fik ura de un
modo extraorclin acrio, aúu c.uando tiene dos rivales temibles eu las perlas negras y la lentejue~a t.le plata oxidada . Bin embargo; los lindos
"ea hochnns" son los predilectos en esos casos.
MARGARITA.

�Hermoso traje de soirée ó recepción que puede hacerse ele tul con un fondo claro del mism o
color que el cubre,·cstitlo. La manga es cort.1 basta el C◊&lt;lo; el c·orpiño y la falda llev~n u:1
adorno ele fleco de cristal y el corpiño se adorna t:imbién con un ramo de flores que lleva una
guía hacia arriba, á la orilla del cuello.

Lujoso manto para salidas ele baile _ó teatro. c~ufeccionado en seda labroda, gris acero. La es•
palda se recoge en los lados por artísticas drapenas, y el adorno consiste en irrancles borlas de
seda gris, y una franja de piel de oso que bordea el escote y la orilla de las ;;'¡ano-as. E n el .i.ado izquierdo tiene un gran lazo de terciopelo negro, cuyo centro lo forma uua hebilla de plata.

=--------- -_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_

""7.--=----_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_---....;:.~

�El Mundo Ilustrado

AUMENTO DE SUElDO

Traje do fantasía
María.--Según iprnmetí á usW en el número
anterior, hoy tengo el gllllto de ofrecerle el modelo de traje· que se sirvió pedi-rm.e, para asistir
á un baile de disfraces. Como verá usted, el que
le doy aihora es muy bonito y el~ante, su confección no presenta dificultades, y, por tanto.
espero que sea de su agrado.
X X X

Duda amorosa
Tosca.-¿Va,eila usted entre el enojo y el perclón) :Muy natural es su lluda, por,que &lt;mando nn
hombre contrae compromisos de ese género antes
de ser ,e.asado, peligroso e3, en efecto, ,que continúe en sus malas costumbres después de realizado
el matrimonio. .
.Aihora está usted libr,e de cadenas que la obliguen á soportar á su lado un esposo infiel, como
les sucede á tantas mujeres, las c.uales, por conservar los lazos de la familia se ven en la penosa
nec.esidad de sufrir las inj11sticias de sus maridos, pero, afortnnadrumeute, aún no se encuentra
usted en ese caso. Sólo tiene los vínculos del
cariño, que se rompen con la f.alta de estimación;
así, pues, yo me atrevo á aconseja'l'le lo si;,,"lliente: ponga á su novio en observwción, dura-nte
un plazo determinado; si al concluir ese ti-e,mpo
no ha vuelto á ser infiel, ni le ,ha causado más
disgu.tos :por esa causa, a.céptelo ¡para llamarle
su dueño; pero, si nota alguna deficiencia á ese
respecto, despídase de él, con la intención de
olvidarlo y pronto lo conseguirá, pues el des:precio es el mejor remedio para los males del aimor.
¡ Ojalá que tenga un feliz resultado en esa prueba definith-a !
X

X

tas, situada en la la. calle de Bolh-ar, encontrarán ustedes el libreto que desean.
X X X

Una opinión
Carlota y Werther.--Su caso no presenta ninguna dificultad y ustedes mismos deben decidir
sobre su destino. Un inmenso amor Jia unido irrevocablemente sus corazones, no obstante que
"Carlota" estaba ya próxima á casarse con un

l

Dirección
Elena.-Si d•esea usted que conteste ampliamente á sus pregmntas, le ruego, si en ello no tiene iuconv·eniente, que se sirYa darme su dirección
particula1·.

Dos a.mores

Respuesta
Nico Lovand Era.-Felicito á usted sinceramente ,por su inspirada y hermosa cc&gt;mposición
poética. Ya tuni el gusto de remitirla a quien
corresponde, para que, si es posible, se publique
en e5te semanario.
1fucho le agradezco sus bondadosas frases para juzgarme.
X X X

X X X

Libreto
Necios.--Creo que en la librel'Ía de Andrés Bo-

citar "Carlota y WertJier''; unan su suerte para
siempre, y el novio desdeña'do suirirá algún tiempo por esta decepción; pero, al fin y al ca•bo, como
las penas del corazón no son eternas, él tamibién
encontrará uua ama.ble compañera. ,que endulce
su vida y .lo haga dichoso. Si Goetihe hubiese p,insaclo en que el argumento de su novela, tan bffi.'mosa y perjudicial, ofrecía un desenla,ce rá,pido
y natural, desde ,el principio de la obra, no !habría intentado concluirla, pero los ,grandes genio~ son audaces y SMJ'en deslumbrar á la ,multitud, presentando como cierto fo falso, y lo absurdo como posible.
Deseo pa.ra usoodes todo género c1,e felicidades
en su nueYo estado.
X X X

X

Receta eficaz
Olga.-Doy á usted una fó11mula para Yolver
castaño el cabello.
Se mezclan, por partes iguales. un cocimiento
de ruiba11bo con una infusión de cortezas de
nuez, Yerdes, y se moja el pelo, todos los días
al peinarse, en esta preparación. Si no obtiene.
un res.ultado satisfactorio con la fórmula indkada, le daré noticia de alguna otra que pueda &lt;,erle útil. Xo había yo recibido nin,guna carta suya, y por esta causa le contesto hasta ahora.
Mucho gusto tengo en llanuirme amiga de la
siln¡pática '' 01,!rn' ·. r agra&lt;lezco en extrpmo su
amabilidad.

personajes del drama sentimental son absolutamente libres y la dificultad no existe. Vaiyan al

primo, al cual había jurado ser su esposa, antes
de quedar huérfana y ,perdíélr á sus padres, que
deseaban vh·a,mente este enlace. Pern, de improviso, se presenta ""'erther", el amigo ausente.
y un incendio amoroso se despierta en las almas
ele los dos.... El proyectado matrimonio e,
imposible ya; ella uo puede amar á su futuro
esposo, y él no merece ser engañado indignamente. ''En tal sitlia.ción. ¡,qué hacer!'· . . . La re,•
puesta es muy sencilla, á mi entemler, pues no
hwbiéndose ,eri:ficado el ca,ami~ntn, to,10, ln,

Artagnan.-No parti.cipo de su op1mon, pues
cuando un verdadero amor embarga e.l alma, no
es posible a,ceptar otro afecto de la misma índole; ó, por dech- mejor, no se siente la necesidad
de fomentar otro ,cariño. asi como no se experimenta apetito después de comer. ¿ Usted ama á
dos mujeres L . PermHame usted, señor Artagnan,
que me atre\·a 1á contradecirlo. y aún á manifestarle
mi creencia de que no ama á ninguna de las dos,
y compadezco, por tanto, la suerte de ambas.
"Una es r11bia, dulce y delicada.; me quiere
con inmensa ternura y se somete siempre á mi
,·,oluntad; la otra es pálida, con cacbellos y ojos
negros, es ve!hemente,
imperiosa, apasionada; me ama con delirio y entrega por
completo su corazón; pero exige tiráni,camente igual corresponderucia á su prodigali dad. Yo quiero álas dos, y no sé por ,cuál
decidirme; ¿podría usted, :Margarita, da1vn e
uu consejo á este respectof" .... Sí, s&gt;eñor; ,p ue1lo aconsejarle , sin Yacila-ción, lo siguiente: abandone á las dos, porque es indudable que no
tiene por ellas una ,erdadera pasión, y si ellas
lo aman sineeTamente, tarde 6 temprano conocerían su triste en.gaño, y serían muy des-graciadas.
Ahora es tiempo ele impedir esa desventura; déjelas usted, y espere la hora suprema y definiti,·a en que su corazón se encadene realmente al
;vugo del afee.to; entonees, comprenderá que c.uando hay vacilaeión no es ,cierto que se ama; la
fo excluye la duda, ¿veTdaeH; pues así también
la pasión uo admite la incertidumbre. El día en
el cual usted "necesite" el cariño de una sola
1n1jer, y no se oettpe ya ele las demás, conocerá
lo que es el amor; hoy está bajo la influencia
tlf una impresión bifurcada eu dos ... ¡pobres
mujere~ ! . . . Sea usted piacloso. señor afortunatlo; ~e lo ruega de verda,l
MARGARITA.

La redacción do "El Estand:nte
del Derecho,'' diario de la maña1rn,
era una sala desmantelada y trist~.
llna mesa cuadrilonga, una docei::i
de sillas, los periódicos y papeles
en orden, cuatro sujetos cscribit,ndo sin cambiar palabra. Todo e:;to,
tlabá á aquel lugar más aspee',()
éle escritol'Ío comercial que ele receptáculo y transformáculo de sos
sucesos cotidianos.
Sin embargo, á cierta hora ,lu~
jó"enes, los cronistas de teatros,
penetraban en la sala, como t.n
riente 1·ayo ele sol, h acien do hu¡,
las penumbras de semblantes y .oosas.
Eran dos muchachos, amables,
charlatanes infatigables, porta-voces lle cuanto chismorreo oc11rrh
entre bastidores, de cuentos ale
gres, que hacían suspe!lder el eorrer de las plumas sobre el mac-1Jado papel. E sto duraba poco m5s
de un a hora, pues los chariatun.i3
hecho su trabajo, se marchab:rn
juntos. Y las cabezas Yolvían á baj ane sobre el papel, y las sombras
vol\'Ían á obscurecer semblantes y
cosas.
Luisito Robles tenía á su cargo
la crónica policial. Desgraciado era
el chico. Desde que había entrc1uc&gt;
á formar parte de la r edacción, uiuu·ún incendio gra:1de, ningún cr~~1en sensacional, ni nada que ¡n1cliera dar realce á su labor, hab'.:1
sucedido. Riñas de bonachos, m.:c·hachas que fugan, choques, etc.,
eran el plato suyo de cada clia.
En ,·idiaba pues, con toda s,1 ¿lma, el desparpajo de los r epórtMs
de teatros, á los ministeriales, ::1
parlamentario, hasta al mi smo ~r(,uista social, pues todos ellos teuíai1
motivo para lucir-se. E :1 cambio (]
sólo tenia trato con comisarios -1e
volicía.
Pero no era sólo vanidad lo que
hacía á Luisito envidiar á los úemás, era que deseaba mejorar de
sueldo. Una noche esas ideas J&lt;'l
atormentaron más que de costuillbre.
Se retiraba á su casa, cuanclo pvr
la solitar ia calle 18 ele Julio, ;:1',
\'enir un sujeto corriendo. L e palpitó el corazón á Luisito.
-¿ Qué le ocurre, señor7-proguntóle.
-¡ Una gran desgracia, co:ite•t6
el otro siu pararse,-mi Nicolan
se ha caído del a]tjllo al patio. Vof
eu busca ele un m édico.
-¡,Dónde vivei
- República, No.... A Robles se Je ensanchó el pc·cho; respiró ruidosamente, y ¡;Pn,•t rando eu un café cercano pidió au•
torización para hablar por t&lt;'léfouo.
- ... Central.
-Robles. 6 Está el secretario
redacción i

a,,

-Acaba ele ocurril' una horribl&gt;J
clesgracia, uua mujer llamada Nicolasa se ha caído al patio da un altillo y está moribunda.
-No haga entrar el diario en
máquina hasta que no vaya yo con
todos los elatos.
-;\f-U'chas gracias.-Recomiéuclellle al director.
Lnisito dejó al tubo y se ha~ó
corriendo en dirección á la calle
República. Faltaban unas cuantas
cuadras. En el trayecto su fant.is:a
le llevó á regiones ideales.
Se Yió felicitado por torlo el porson11l clel cliario á causa ele stt actiYidacl, aument~n clo su suelclo ,.
con la con,ideración de todos. ' ·
L legó á la casa señalada. Un za-

Una hermosa boca de mujer es el mayor de los atractivos. Sirvi 'nclo la boca de intérprete á la intoligencia y al amor, su hermosura ti,me tanta importanc.i a 1Jara la mujer, como la de los ojos. Pero mientras que la hermosura de lo~ o.jo,: no depende ele nuestra volu,ita&lt;l, depende felizmente ele nosotl'os corr.Jgir
los defectos ele la boca. Para esto '-'S preciso dirigir nuestra atenciúr :'.t los labios y ante todo á los dien ·
tes. Una boca grande, que nada tiene ele estético, no desfigurará el rostro, si al abrirse deja ver dos hileras de perlas blancas. Al revés, uua boca por elegante que sea su for:na, ¡iiercle todo encanto cuando un·t
sonrisa descubre algunos dientes d·, ñaclos, y más aún si da paso á ur: :: liento fétido. La atracción que a.:tes ejercía, puede cambiarse re¡,entinamente en asco, repulsión ,\' com¡deto desvío.
Quien tenga interés en la CJnservación de su dentadura, debr ,icostumbrase al uso diario ele! 0 ,lo:.
El Odol es el primero y el úai co dentífrico que ejerce su accion antiséptica y refrescante no sólo
durante los pocos momentos en que se aplica, sino continuada.mente por horas enteras después.

-----------------------------------------------·,-

guán largo y obscuro que no bastaba á iluminar la luz de un farol,
que en el fondo brillaba débilmente. Se encontró en u :i patio. Un
grupo numeroso ele hombres y mujeres se apretaban en el e.entro: todos los vecinos clel couventillo, i;l
g1rnos en paños menores.
-Sí,-decía una crioll.1, &lt;le ro·
bustos pechos-yo estaba cebán&lt;b-

le iuate á Doroteo. cuauJo se 1t í el
golpe, y unos gritos que· rom11ían
lor, oídos.
Robles pugnaba por romper el
cerco (!ue r odeaba á la ele la C&lt;11,l-l,
que todavía lanzaba gritos qu-1 uo
tenían nada ele humanos.
-¿ Cómo fuéi-Le preguntó á un
pardo que estaba á su laclo.
-Vea señor, -contestó aquel

amablemente,-el la era muy canuorn. aquí todos los vecinos la q ...eríamos y le dábamos azúcar . .
-I&gt;ero, i cómo fu é 1 interrum;,ió
Robles impaciente.
-Pues que se cayó de ahí. elijo
señala:ido un altillo, y se rompU la
cabeza.
-i-Era solter3 ó casada!
-¿Quiéni

¿Por qué el Jarabe de Higos
es el Mejor Laxante Para Uso de las Familias?
PORQUE
Es puro.

acción es suave, sin efectos consecuti"'"' vos Su
desagradables.
"'"' Está
enteramente desprovisto de sustandeletéreas.
"'"' ciasContiene
"'"' plantas. los principios laxantes de ciertas
los principios carminativos de
"' Contiene
plantas.
"'"'"' otrasContiene
liquldos aromáticos de sabor agray refrescante.
"'"' dableTodos
sus componentes son purcs.
sabia y clentfficamente combinados.
"'"'"' Están
Forman una bebida dellclosa.
"'"' siempre
Para ebtener sus benéficos efectos, débese
comprar el legitimo, preparado por. la
"'"'
Callfornla
Flgslrup Company, San Franisco, ca1 -~\,,,
"'
"'
Se vende en todas las"' droguerfas y boticas

Es suave en su acción.

Es agradable.
Es eficaz.
Es barato.
Es bueno para los nlflos.
Es excelente para las sefloras.
Es conveniente para los hombres ocupados.
Es completamente Innocuo en cualquierclr.
cunstancta.
Lo usan millares de familias en todo el
mundo.
Los médicos lo estiman como un laxante
vallosfsimo.
Si Ud. lo toma, estará tomando el mejor
laxante que se conoce en todo el mundo.
S1:1s ingredientes son todos saludables.

-

J
(f{

;

,.

i.

~;j;j;j;j;j;j;j;j.~ ;j;j;j;j;j;j;j;j ;j;j;j ;j;j;j;j;j;j;j;j;j;j;j;j,t;j;j;j;j;j ;j;j;j;j;j;j;j;j;j~,

AGENTES GENERAL~ PARA LA REPUBLICA MEXICANA:

JOSE UIHLEIN, Sucesores

~

"'"I'

i

•

Almacén de Drogas

"'

;

CALLE DEL COLISEO NUEVO NUMERO 3.-MEXICO

:

~. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .f;..· • ~ : • • · · · · · · · · · · ·. . . . . . . . Jr

• - .

-:..x

�El Mundo Ilustrado

El Mundo llustrado

El Buen Dueño

No acepten imitaciones de

Proveedores
pate tarlos de S.M.
el Key de Inglaterra.

la SALSA LEA &amp; PERRINS.

La salsa de Lea &amp; Perrins es la umca salsa
"Worcestershire" original y genuina. Se la
reconoce facilmente.
Toda botella de la
verdadera salsa tiene la firma LEA &amp; PERRINS
escrita en blanco al traves de la etiqueta roJa.

LA SALSA

LEA .&amp;, PERRINS
es nqms1ma con toda clase de pescado,
carne caliente ó fria, sopas, ensaladas
y quesos.
-Nicolasa.
r -Mire joven, sepa
q!le yo no
aguanto bromas de nadi~
-Pero si no es broma. }Jncoutré
un hombre que iba en b:ise:i rle lin
mldico para su Xico1 asa. Cr.!1 que
fuera su mujer.
-¡Ja, ja, ja! ... -Y,•nga :í. ver•
la.
Los del grullo se apartaron 1111
poco y Luisito, á la luz de una ve-

la, pudo ver las muecas de do:c,•
que hacía una mona horrible.
Le tambnlearon las piernas, }
por su cabeza pasó como una ráf,1 •
ga do desesperación. ¡Qué planc!t:il
Al día siguiente, Luis Robles, fo,·
sl1spenclido por quince dlas de su
empleo, en "El Estandarte del
Derecho.''
Ricardo ESCUDER.

'

LA MARCA DE PERFUMERIA
,

,

LA MAS CELEBRE

EN E.L MUNDO

La noche es tempestuosa. Briii::n
los relámpagos iluminando las nn·
bes que se destacan, eomo en re·
lieve, sobre el fondo del espacio, y
surgen de 'la sombra, por un instan·
t e, Jas centelladas serranías, hs
sementeras y los árboles con las ra·
mas agitadas por el viento. El true•
no estalla, prolongando su resonar
subterráneo, se debilita y al fin
l!e extingue confundido con el ru•
mor del follaje.
Por el sendero que cubren loa
herbazales y cortan hondas a&lt;ie·
quias, con-fiando en el instinto &lt;1•1
su caballo, "tñó" Juan ronda s 11
milpa. Arrebujado en el jorongo,
el machete bajo la pierna,
a
"cuarta" colgada por la manija á
la -m uñeca de la mano derecha, da
Yuelta silenciosamente, al córno&lt;l,,
y pausado trate campero.
Llega á un "m-0gote" de cañas
alta-s y gruesas cargadas ele mazur·
cas, donde la buena caíidad ~• la
abun·dancia del fruto
seducen á
los "dañeros." "Tió" Juan se Je·
tiene, y cuando sopla una racha, pi
en espuedas y se pierde entre .a
milpa, mientras el ruedo que mue·
Ye á su paso se ahoga en el susurro
ele las hojas. En medio del mogote
pára. su cabal-Jo que, ac.ostumbra,lo
á lo nces, permanece qujeto.
Pasa el tiempo. Siguen brillan·
do los relámpagos, pero el truc1:o
resuena cada vez más lejos; la
tormenta se clirije á otro run•bo.
Las ráfagas, henchidas de humed::.,l
y olores campestres, mueven PI
maizal, primero blandan1ente, como
una caricia, seguida de corta ci.1ma, y después con fuerza cada vez
más grande, hasta que las eañaJ
oscilan locamente, chocando eut;e
sí y quebrándose algunas al peso de
las panojas.
Un rumor que los oídos inexpPr·
tos podrían confundir con el d ,J
viento llama la atención de "tió"
Juan : es el "crac" de la mazorca
al ser clesprentlida de ·l a caña, ,e·
guido ele! roce de las hojas al 1iaso
de alguien. El, levantando la rieu•
cla al caballo que, con su actitud,
da eeñales ele estar apercibido, ¡: '&gt;·
ne mano al machete. En efecto, un
bulto avanza y pronto está. cerca.
A _J~ 1·ápicla luz de un relámpago,
'' tio'' Juan reconoce al ladrón, no
porque Je haya visto la cara, ~\•10
por el aire, por ese algo inclefinibie
en que un sentido ignoto distingu•J
á la distancia ó entre ilas sombras
á. las personas que no son familia·
res. . . Es :Marcos, el pobre lisiado,
á quien una trilladora machacara
la mano; que, pnra colmo •d e de•·
venturas, tiene á la mujer para)ítica y siete hijos que mantener .. .
"Tió" .Juan recuerda en un ins·
tan&lt;te que todos los rua,s, cuan-do é1
y su mujer comen el pedazo de car•
11!.) y los frijoles fritos con mante•
ea 99 e, .gracias á Dios, jamás les
faltan, los pobres chicos de Mareos
se agrupan á la puerta, con los ojos
muy abiertos, procurando, á la v'ez,
ocultarse y hacerse presentes ... .
La mujer da á cada uno una '' g,,~cla'' que ellos se comen con amia
y alegría. Vé la lumbre apagada en
el hogar del '' dañista,'' la enferrn'l
echada en un rincón sobre su ca•
ma de ,andrajos. . . El bulto se pier•
de en la sombra; el "crac" de la1
mazo reas sigue sonando. . . ' ' Tió''
Juau, que ha pennaneeido inmóvil
y silencioso, conteniendo la respiH•
ción para no hacer ruido, quita la
mano del puño del machete para
enjugarse con el dorso de ella las
lágrimas que asoman á. sus ojos.
JOSE GARCIA RODRIGUEZ.

"Yo Pa.decia de Do•
lores Agudos en el
Lado Izquierdo!'

VELL~S SUPERFULOS
PELOS 1JEFECTU080S

¿ Sabe V. que el estar seguro es
mejor que el estar pesaroso; que
es mas prudente cerrar la puerta
del establo ántes de que se robe el
caballo?

El Remedio del Dr. Miles
para el Cora:on.
curó á la Sra. C. C. Gokey de un
caso obstinado de mal de corazon,
dci cual miles de personas van
padeciendo hoy dia. Lé.. se lo que
ella dice:
"Antes de tomar el Remedio
del Dr. Miles para el Corazon
padecla de mal de corazon hace
mas de cinco afios. Estaba tan
débil que era Imposible hacer en
un dla cumplido un trabajo que
exigía solamente treinta minutos. Padecla de dolores agudos
en el lado izquierdo y debajo de
la paleta Izquierda. No podla
dormir en dicho lado, y tenla
resplraclon tan dificultosa que
sentla como si nunca jamas
pudiera tomar una resplracion
profunda. La mas ligera agitaclon inducirla la mas penosa.
palpltaclon. Apenas hube tomado medio frasco del Remedio
para el Corazon cuando sent!
una mejora marcada de mi condlclon. Empezé 11. dormir bien,
tuve buen apetito. y mejoré tan
de prisa que, al terminar el
sexto frasco, me hallé completamente curada."
SRA. C. C. GOKEY, Northfleld. Vt.
Si tiene V. algunas de las síntom as que menciona esta señora, es
su deber el guardársele.

El Remedio del Dr. Miles
para. el Cora.:on.
es lo que V. necesita. Si el prim'er
frasco deja ele darle alivio, el dinero
se le volverá á pagar. Pregunte V.
á su droguista.
MILES MEDICAL co.J Elkhart, lnd.,
E. U. do

A.

Lo9 pelos antiestéticos, los bigotes Y la
barba son del hombre úo!c..mente. En
la muier abuyent"n el amor y la d"n ex·
pre•IOn des..grtidable. 1&lt;:I Re11l .1!:xtlrpa
dora.e lo• Vedlos Snp.,.rfloo■ '·str..na
destruye en5 minutos tod" clase de vellos
en cualquiera parte del cuerpo y de la piel
l,mp!" y b~lla.-Frasco, $2 50,-Por •correo
certificad-0, ~.75.
DEPOSITOij: Johansen, Féliz O&lt;&gt;., .Av,n,ida
San Pr,mcü,c11M-J LaJ,a;J,ieSucs. Co., .Avent•
da San 1'ranc1sco S9. -J U1hlein Su,cs., Coliseo•
,.-Múleo.

•----- -- --- --- --- ------- --------- ----- -----en cuyo cilindro quedó impresa su
última voluntad.
Una vez hecho ésto, levantó uu
acta que hizo firmar á todos, en 1:..
cual constaba que su última voll!,1•
tad era la que ha-bía dictado en &gt;:1!
fonógrafo, y colocó el cilindr o en
una caja adecuada, que selló c,i
presencia ele todos.
Algunos de sus herederos, de~·
pnés ele su muerte, han tratado dl'
anular el testamento, porque la k.v
ele este país exige que esos actos
se hagan por escrito; pero los Tri•
bunales han fallado que el teqta·
mento es válido, porque existe nn
documento escrito firmado por Han·
ser que le da validez.
• • *
No todos supondrán que el cua•
clro que mayor precio ha alcanzaJo
no pertenece á ningún pintor de
estos tiempos, sino que se remonta

á la época de Alej_andro el Grand¡&gt;,
el cual pagó al pintor Apeles uni1
cantidaa equivalente á 5,275,000
pesetas por un retrato.
El rey aparecía con un haz ,le
rayos en la mano, tan bien hecho,
que al defir ele Plinio parecía que
iban á salirse del cuaclro.
'l'auto gustó el retrato á Ale,jRu•
dro, que mandó colocarlo en el te•n·
plo de Diana, en Efeso, y de~de
entonces prohibió que nadie le r ! ·
tratase más que Apeles.
El artista pintó después un rn·
trato ecuestrr, que al pronto no
gustó al monarca; pero mientrns
estaba examinándolo, dice Plini_i
que pasó un caballo y relinchó a 1
ver al congénere pintado, tomá.nclv·
le por vivo, Jo cual clió á compren·
der al pintor que el animal enten·
día más de pintura que Alejandro.

ROYAL
BAKING POWDER
(POLVOS PARA HORNEAR)

lr.4STRUCCIONES PARA HACJ:R LOS BIZCOCIIOS
CALIENTES AMERICANOS 1{0 YAL.
Téngase_ un fuego brillante en la estufa y el
horno caliente antes de comenzar. T ómese
una libra de harina, una cucharadita de sal
dos cucharaditas bien llenas de los Poh-o~
Royal para Hornear, una cucharada de manteca ó ma11tcquilla y medio litro de leche
fresca. ~ Ciérnanse completamente la harina
la sal y los Polvos Royal para Hornear ún:
tense la manteca ó mantequilla con l.i :Uano
hasta que estén completamente mezcla&lt;las
añádase la leche y agítescle con una cuchar~
hasta que el todo se halle converti&lt;lo en una
masa lisa y consistente. Enharínese el tablero
sáquese la masa y extiéndasele hasta que teng~
el espesor de media pulgada cortése con un
cuchillo l?equcño redondo, como una y mc&lt;lia
pu(gada a través, colóquense las pie1.as c:i~i
unidas, pero sin tocarse las unas CO!l las otra~.
en un n;iol?e de ~ornear engrasado, y hornéese en el acto en un horno
~~e este b1~n caliente. La operación dura de doce á quince minutos.
engase _cuidad~ en !1º _quema_rlos. Sírvans~ calientes, abránse y úntcscles i:n:mteqmlla, anad1endo ¡alea, marmelada ó miel si así se desea.

~~

LAS VENDIMIAS DE
MARCEL PRE VOST
1

Proelamémoslo bien pronto: 011
sus dominios de Gascuña, ManuPl
Prevost dispensa á sus huéspeclc,
de la prueba cruel que se 11:rn,a.
"la vuelta del propietario." En
primer lugar por-que es el más am~·
ble de los hombres y luego porquP
"la vuelta" no concluiría. Pensad·
lo bien: las fronteras ele La Rocbc
-es el nombre ele la prop1eJaJ,
construída eu efecto sobre una
campma ro&lt;&gt;osa poblada ele arbt1&lt;,·
tos y boscajes-las fronteras de La
:Roche siguen dur ante kilómetros
las riberas de verdura del Bais~,
abrazando bosques, p1·aderas, y oO·
bre toclo viñas, viñas y siempre ,,i.
ñas.
Sólo después de dos largos pase"s

•• MA • 0 ~•"'R :tud e.aviamos R'ratis UI'\ L;bro completo de rece tas de cocinar titulado
•naa rloyat del Panadero Y Pastelero, .. que cnntiene instroceiones completa,
11aro e 1 uso e los Polvo, Ro1al para Hornear ea centenares d~ recetas ?ara hacer el
pan 111ás fino. t.orta,. bir:cocbos calientes, buñuelos. etc.• Sf'ncillos 6 riCos. Tambi6A
nrios centena! es de recetas para toda clase de alimentos descle Sopas basca Posuo1,

'

U\

NATURALEZA
.
f19JID
con

_UN

LA CURA DE STEARNS

Este nombre, que en francés se
asemeja en su pronunciación al ver•
bo "matar," Ano es verdad que es
demasiado trágico para designar
más pacífica y bieu cuidada ele la~
"!ñas~ Y, sin embargo, pinta muy
bien la aspereza del sitio de las in•
mediaciones. Apenas una cabañ.&gt;..,

,·1

p OJ.•.., que' . v. 1•. _v. 1t1
•

con tristeza. miseria, preocuoacloneR tormentosas. s!n amor, sin al•grías y sin fellcldad,
cuando tan fácil es obtener fortuna salud
suerte, ~mor correspondido, gAnar en los juegos. en la lottl1Í&gt;L en la Bolsa etc'
pidiendo el curioso folleto al Profesor YTALO, Boulevard Bon ne Ñou velle 35. PARIS~

TESTAMENTO ORIOINAL

la única en que:se puede confiar.

8

al trote de las yeguas "Colomb:·
na" y "Lea," Prnvost propone, y
easi tímidamente, una pequeña vis1·
ta á Jas Yiñas. Jamás Yoto algupn
fué más legítimo ni escogido e,,n
mayo1· gusto. En el patio asoleado
de La Roche, en donde una tor.oci•
lla contemporánea ele Enrique lV,

1

Porque es la única legítima y

l

~ ROYAL BAKING POWDER CO.• Ne~ York

(J

Entre los testamentos raros que
se han presenta-do á los Tribunales
en estos últimos tiempos, se cuen·
ta el de George Hauser, quien die·
tó su testamento en un cilindro de
fonógrafo Edison.
Hauser invitó hace tiempo á. al·
gunos de sus amigos á que fueri..o
á. su casa, y en su presencia dict.ó
su testamento ante un fonógr.!tv,

Dlrtclne

~

~

proyectaba su sorn bra, carros d.1
bueyes conclucian sin cesar los ra·
cimos hasta el suelo obscuro de lo3
lugares. Cubas profundas, enterra·
clas á ras del suelo despedían el
fuerte y buen olor del mosto. .Sr,1
el momento oportuno para visitar
las 'l'iñas. En cami no para e)
'.rhuat!

una higuera solitaria, r9mpen l:;1
monotonía del desierto ele vi5a8.
Pero el aspecto de las lejanías da
una impresión de reposo, y rccom·
pensa. En esta regjón de dul~os
colinas y gracias á la maravillv,a
limpidez de la atmósfer a, el paisaJe

DIVINIA
El patfume exquisito
que ha conquistado an
muy pooo tiempo el fa•
vor del MUNDO ELEGANTE

EL PERFUME

DIVl ■ IA

para el DOLOR de CABEZA se

t:S DE UNA FRAGANCIA FINISIMA y
NO TIENE RIVAL POR LA PERSISTENCIA Y SUAVIDAD EN SU AROMA• - •

prepara en pequeños cachets muy

P. WOLFF &amp; SOHN, Karlsruhe

fáciles de tomar que se disuelven

EXPOSICION UNIVERSAL PARIS 1900

en el acto, haciendo aaí su efecto
instantáneo. Cura todos los dolores neurálgicos, reumatismo,
jaquecas, etc.

/'\!!!DALLA DI!! ORO

�El Mundo Uustrado

Los granos y lns erupciones

UN NUEVO AEROPLANO

Son señales posith-as de impurezas en la sangre y la torpeza ó imposibilidad en el hígado y los riñ•,nes para eliminarlos. Esos órganes
en su estado nol'lnal y sano son los encargados ele recoger y expnls:a
esas impurezas ó venenos en la ;ra ngre;
pero cuando por cualquie:
causa se entorpecen ó inhabilit:rn, sus funciones resultan cleficientes y
la 11atnrale2,a hace esfuerzos por expeler el veneno por los poros, rest' •·
tando así la consiguiente irrita~i-:í11 y fonnaci6:1 de granos y erupc,o·
nes en la piel de la persona afeeh da. En ese easo se debe atacar á Ja
fuente ele la dificultad, ó sea el ,lPS arreglo del hígado y los riñon~s,
con uu tónico ,·establecedor y no se conoce otro más eficaz que el ,]13
la siguiente receta de un afamado espeeialista, la cual siempre ha darlo rc&gt;snltaclos enteramente satisfar,t orios:
Extracto Compuesto Vegetal Aneliua.
Jarabe Compuesto de Hipofosfitos . . . .
Jarabe Compuesto de Zanap arrilla. . . . .

ÍHIGIENEdelJOCADORl

. Un sacerdote de Trani, -~equeii&lt;i
tas cualidades antia~ ti ,
ciudad ele la península Itabca, ha
dete 8
P c.,aa,
construido un nuevo aeroplauo qui,
r iva_8 yoioatrizanteaquE
presenta la particularidad de t&lt;'han merecido al
ner en Sil ceutro dos anchos y. CÓ
modos camarotes en vez del as,~nto limitado donde se coloea el avía8
dor_. Hay que tener en cuenta que
su admtsl6n el'\ los Hosplta~e1
el rnvento_r no. ~e ha propuesto e in
de Parls, e:i,.p llcan Ja boga de
esa mochficac,on ofrecer mayor
ese produclo para todos los
" Con f or·t" a ] a~ronau t a, srno
·
USOI
qu_o
del tocador : Cuidados de
l
pretende consegmr mayor ,estab11!Bo&lt;..!l á qua purifica, de lo:
da~ para. el aparato que ª. sn ve2 Cabellos cuya caída detiene
esta pronsto_ c~e muc·has h_éhce~ coLociones de las Crlaa,
!?carlas al 1 ~s d~l .,cama1_ote rnfeiados lnti!.JlOS etr..
nor. Esta d1spos1c10n sena ereada
'
Oescon~art• d.6 la, fals t ~ ~
con la finalidad ele impedir que las
corrientes aéreas puedan tener muF:N LAS ;~RMA~•~•·
ci10 jue"'O en la ancha supertic•e
A¡entea :Gugen
m Y ~ areaqu1
que J)re~entan generalmente toclos ~
Apartado 605, México,
los aparatos avía.torios; se'l'Í,n el
sistema ideado por el sacerclote élPTrani, esta resistencia se 11.1113 eliminada por las hélices.
El aparato en cuestión que y:t h:.i
El monóculo es de origen ~nglés
conseguido evolucionar libremente
y su acloptación fué clebida a u n~
en la atmósfera habría clado muy
necesida-cl. A principios del ~ig1o
buenos resultados. Si .estamos á lu
XIX, las autoridades militares inque nos cuentan los periódicos :h•
glesas prohibieron terminantemeulianos, no dejaría. ele ser cm·ioso co
te á los oficiales el uso de gafa~ y
mo un humilde cura hubiese definilentes, fundándose en que unas y
tiYamente logrado aportar tan imotros ciaban poco aspecto militar al
portante perfeccionamiento en la
portaclor. La 01,den tuvo que e~l'
estabilielacl de estos pájaros artifiacatada causando no pocas molesciales que quiei:en disputar el clomitias á los militares cortos ele visb,
nio del aire á los ele la nat ui aleza.
hasta que uno ele ellos inventó e l
monóculo y lo empezó á usar, co•1EL PERFUME ROSE DE CHIRAZ siderando que no contravenía In
orden, pues los mouócnlos no so:i.
de la c•sa F. Wolft y Son. re uer a la frapncla suave de las rosas di Persla,
gafas ni son lentes, y en seguich Sil
exten{lió su uso entre 1a oficialicla•l
BISMARCK SANTIFICADO
110 sólo ele Ingl aterra, sino de ov as
naciones, . mucho más cuanto cu,i
Cierto misionero que acaba de reen opini ón de casi todo el mnn&lt;lc,
gre~ar de la América del Sur, cuenel monóculo da aire de resolución
ta que en el camino cle Ornrotutofay ferociclacl al que Jo usa, mientra;;
gosta, encontró una tribu de inque las gafas dan aspecto ele e:itl~dios fetichistas que consideran y
blez.
a&lt;loran á Bismarrk como si fuese un
dio~.
L a causa ele semejan te tleifii,ac ión no puede ser más cmiosa. J&lt;:1
LA PRESERVACION MAS
año anterior vieron los indios ~e•
SEGURA
riamente amenazadas sus rosecha;;
por efecto de una pertinaz seq .1fa
Y recurrier on á sus ídolos. los cun·1es, como es natural, no les reo&lt;&gt;l·
Yieron la situación.
El jefe ele la tribu, que había isto eu casa ele un labrador emigrado un retrato del Canciller de H;,,.
contra. las peligrosas dia.rreas estirro, recortatlo ele un periódico :i lcvales, debe ser conocida de toda
mán ilustraclo, fné á pedírselo y el
madre que teme por la vida d e s·.1¡:
labrador se lo enh-egó. Enton 0[S
hijos. Alimentándolos con "Knfelos indios condujer on el grabado rn
ke,'' se cuentan las perturbacioues
solemne procesión hasta el temp]"
digesti\'as en el número de los hede sus ídolos, y por rara casualid,l'l
c.hos muy excepciona.les. '' Kufeke' ·
las nubes comenzaron á descarga·
es ele un gran valor nutritivo y 11:t•
agua sobre los agostados eam¡,os
re que los niños se pongan sano-,
ele los indios, quedando estableciil&gt;t
la deidad clel canciller alemán, al ' robustos y capaces de resisti,· á
muchas de las enfermedades ele h
que los indios dieron y clan el no,1infancia.
bre de Bimbarko, y en su honor s2er.ifican toda clase de reptiles.

Coaltar SapontnlJ
l

Beut

cal.'

. 15 gramos.
gramos.
.60 gramos.

. 4{í

°

En las botieas ó farmacias sa venden estos ingredientes. Mézcler.se en nua botella que se sacudirá :i ntes de tomar cada dosis, y tómes~
una cucharadita ele la mezcla cln~p ués ele cada comida.

CURIOSIDADES

se compone siempre armoniosamc:.1te de perspectivas profunclas, ilu.ra
regocijo ele la vista. La más 1:u~
ele estas vistas es la ele los Pi,·1neos. Hay que advertir que éRto,
e~tán á euarenta leguas de distan cia y lo que se Yé son, seuci11amentc, nubes que toman las formas má~
caprichosas y Yariadas. De repent,i,
un juego de luz, un movimiento ue
las nubes aclaran el horizonte y toda una blanca cristalización surge

un método ingenioso y sencillo ra·
ra a,·aluar ele antemano el ,·endimieuto ele la vendimia.
Su curiosidad, su gusto por las
cosas de la tierra han sabi:fo clar
un impulso nuevo á las lentas ,.&lt;&gt;,·
tumbres de la cultura rutinaria. Tif,ne m,a palabra para todos, .:Je,,,c
el mozo que carga las cau:istas
de~bo1·dantcR ele raei,uos hast'.I el
Yiejo pastor tullido que, ele rodill:l~
sobre una manta, se calienta tra',-

---------------------·- ·-------~

.Jlnoyadl János•

El ti¡.,o rnáh perfecto y más r.creditado d&lt;" todas
• las aguas pu rgn ntes naturales contra:
ÜC\nstipación habitual, congestiones: obesidad, obstroc- ciones del bajo vientre, hemorroides, etc.
"Sus efectos rápicl.os y seguros, suaves y uuJera&lt;los se dejan sentir sin
cólicos ni molestias, sin repugnancia en el t usto, ni perturbaciones gástricas,
ni cansancio consecutirn." "Es un rrgulad r y no un debilitante." "Hunyadi
János es, por excelencia, el purgan fe de las llluje1es y de los niños." "Es el
laxante de los extreñidos y de los congesti\'OS, el grau reme&lt;lio de los sujetos
sefü.ntari0s y para los trabajarlore-, jutelcctuales, en los cuales regulariza las
e\'acuaciones al\'inas y calma los síutolllas dispépticos; es el específico de los
afligido~ polisárcicos.''
tDr. E . Monin,Pari s,)

1

Desconfiese -e· e las folsificaciones.
SP, Ycnde en las farmacias y droguería s.

Hunyadi J ános

en el cielo, se recorta en dientes
de sierra, de tal modo neta y · fin::i,
que hasta los más escépticos, r~ ·
llan y admiran. Apuran&lt;lo la m,irr ha en el día que declina, alcan7amos á ver á los vendimiadores l]ll(
aparecen detrás de las hojas roji:des. Nos detenemos. Pr,J·
la uva-este Yiuo en pí:-1mo dicen los borgoñoné~.es píldoras, porque son euc,1·,ta8 ele La Roche. PreYost •P
1, observa y pregunta. Se infuriosamente por su dominio.
1
,cura conquistar para la vir,,
~• reno oculto, allá, sugiere

Los ddcctos del cutis
se eorrigencon CRKII! de LUXE sin grasa
Esta crema PoSee las virtudes da n utrir
y tonificar el cutis, estimula la c irculación de la sang;re y ])romueve las ! unciones de los ])ons. y ])Or tanto embellece la
nlel admirablemente corrigiendo todos
sus df,fectos, y consar vándola en verfecta
salud . Proporciona deliciosos tonos na.ca.r a~os á las mejillas, el cuello, el busto y
los br azos perfum~ndolos con el delicioso
ar~ma. de f rescas flores. Conserva. la vrtmorosa loza.nía Juvenil de la tez aun en
las muieres de edad avanzada.. QuitH. 1"s
líneas. las ar rug•s y los ])les d~ 11:allln •,
uu~ tanto •f~an a.l rostro ne la mujer . Pfdruie la ' 'Higiene del Qo,tls". l.lepósltns:
Sres. .T, Laba.cllé Sucs. y Oía. Y Johann•en,
Félix v Cía.. J\Iéxlco.- TI,, /ntornolNnel T•il,t
e,•.. P, O. Box 2662 Pblladelphla, Pa,

quilameute al sol. Se le ascuchi,.
Se le obedece. Se le quiere. ~o ~&lt;'•nozco á nadie que sepa despm·br
mejor la abnega.eión en torno suyo.
Sin eluda. se adivina--cuando no S&lt;'
sabe por eJ1.1Jel'iencia-que siempre
está dispuesto á pagar con la n::~ma moneda.
¡Ah, si! su Yiña le interesa '. ...
Recnerclo que en la prima ,era !i:1sacla un célebre autor dramáticv,
p1·opietario de Orleans, mostránclo
me una. hermosa pradería qtie h·t·
bía sacarlo, gracias á un hábil si; tcma de desagiies, del más faugr,so
pantano, exclamaba: "¡He aquí mi
mejor pieza!'' :Marce! Prevost •hl
ha clic ho lo mismo clelaute ele su-i
toneles clesborclantes ele buen , ir,o.
Pero creo que un buen mostv -~o
'' La Rl)che '' lo entusiasma tai,to
como una de sus novelas.
Xo es que sarrifique su !abo.- á
Jc,s trabajos del eampo, tiene su JJgar para sus novelas.
Y todavía le sobra uu poeo •'le
tiempo pa,·a recibir espléndidamente á sus huéspedes, llet1ándolos de
delicadas atencioue~, ayudado por
la exquisita mujer que es la espo~,t
ele M. )raree! Prevost.
•

Z.-Z.

.,ex; .......,.,. : :t:P-"lt

QJJ!f

CREME SIMON
La

Gra,n Xa,rca, de las Crema,s de :Belleza,

Inventada en 1860, es la m ás antigua y queda superio,:
á todas las imitaciones que su éxito ha h echo aparecer.

POLVO

DE

ARROZ SIMON
SIN

JABÓN

Á LA

_.._ ::....~ ' : M~ca

BISMUTO

CREIIIE SIIIION

de Fábrtca : 11■ SIMON - PARIS.

~~&gt;&gt;"l'· * ~

�</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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