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                  <text>CALLE DE HIDALGO. GUADALAJAR~ .
.._AÑO XIX. TOMO l.

México, Marzo 31 de 1912

BIBL101ECA
l'N:v-r ·rARIA
,,
.,
ALFO ¡c::.c 1 · NUM, 13

ro e

�,._ARO

x1:

�..

QUINA
LAROCHr
TONICO-RECONSTITUYENTE-FEBRIFUGO

ROYA-L
BAKING POWDER

AVISO MUY IMPORTA.NTE. _,.. El único VINO auténtico de
S. RAPHAtL, el solo que tiene el derecho de lla.marse así, el solo
que es legítimo y de que -Be ha.ce mención en el formulario del
Profesor BOUCHARDA 1 es el de M" CLEMENT yC'• de Va.lence
(Drñme, Francia). - Cada. ·Botella. lleva. la. ma.rca. de la. Unión de
10, fabricantes y en 11 pescuezo un medallón a.nunciand11 el
" CLETE.A.S ''. - Los demas son groseras y peligrosas falsiD.ca.ciones.

Entre loa millares
t ostl
ae

'"º"'ºª

•p .-obeclón con que á
dfMrlo s o ve honr11 da
y f•vare c lda la QUI•
NA LAROCHE , yquo

n oa sería

:,

Vino fortificante, digestivo, tónico, reconstituyente, de sabor
coxcelente, mas efic~z para las personas debilitadas que los
ferruginosos y las .quinas. Conservado por el método de
M. Pasteu'l'. Prescribese en las molestias del estómago. la
clorosis. la anemia_ y las convalecencias; este vino se re.;omienda á tas personas de edad, álasmujeres,jóvenes y á los niños.

Debilidad, Agotamiento, Dispepsia,
Falta de Apetito. Co.walecencias, Calenturas

de

T-RAPHAEL

1

El Mundo Ilustrado

(POLVOS PARA HORNEAR)

IIISTRUCCIONES PARA HACFR LOS BIZCOCHOS
CALIENTES AMElllCANOS ROYAL
Téngase un fuego brillante en la estufa Y el
laorno caliente antes de comenzar. Tómese
una libra de harina, una cucharadita de sal,
dos cucharaditas bien llenas de los Polvos
Royal para Hornear, una cucharada de manteca ó mantequilla y medio litro de lc~e
fresca. • Ciérnanse completamente la harma,
la sal y los Polvos Royal para Hornear, úntense la manteca ó mantequilla con la mano
hasta que estén completamente mezcla&lt;las,
añádase la leche y agítcscle con una cuchara
hasta que el todo se halle convertido en una
masa lisa y consistente. Enharínese el tablero,
sáquese la masa y cxtiéndasele hasta que tenga
el espesor de media pulgada cortése con un
cuchillo pequeño redondo, como una y media
pulgada á través, colóquense las piezas casi
unidas, pero sin tocarse las unas CO!l las otra~,
en un molde de hornear engrasado, y hornéese en el _acto_ en un _home
c¡ue cstf bien caliente. La operación dura de do~e a qumc,e mmut,os.
Téngase cuidado en no quemarlos. S írvam~ cahen_tes; _abr~nse Y unteseles mantequilla, añadiendo jalea, marmela&lt;la ó miel st as1_ se ~esca.

'""'Po•lbl•

r e produollr •qui, cit a•
r emos e l &amp;lgutente:

Verdadera
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"Jamás podré decir ni repetir lo delicioso que es la "QUIN A - LA ROCHE."MARIA Lms, DERVAL, du ThéatreMi.
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Manantiale3
del Estado
Francés.

BIBN BBPBClll'lCAR. BL NOMBRE

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VIC~Y GRANDE•GRILLE Eofe~u:::;:_ei ~el
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"Muy precioso. Exito siempre rápi- "Una purga de efecto rápido, cierto
do y favorable." ( Vfrchow.)
y moderado." (Moleschott.)
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j

31

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DOLENCIAS
PECULIARES
4

DeLaMUJER

(5o. de mes.~De Palmas ó Ra·
mos) .-8antos Amós _Profeta,. Benjamín Diácono, Féh;- Márt~res v
Balbina Virgen.-Oficio y misa ile
la Domínica: 1·ito semidoble y cr·
namento morado; no se ~onme~ora
ningún santo.-En las misas privadas se lee al fin el E vangelio que Curadas con el Compuesto Vege•
rnfiere la entrada triunfante del tal de Lydia _
E. Pinkbam.
Salvador á J erusalem; en las soleuL
nes se cauta en la bendición de ;as
Morencl, :Mich., E . U. deA.-"Sufria
Palmas.-La Pasión de Nuestro Se- de leucorrea. y sentia. una. picazón terrible que me queñor Jesucristo según San Mateo, es
maba.; me pa.recia
el Evangelio de las misas de este
como si mi interior
clía.-Solenme bendición de la,
estuviera descarnaPalmas y Ramos en todos los temdo, pue s tan ex cesiplos, oficiando en Catedr~l el Ilmo.
va. era. la. quemazón
Sr. Arzobispo.-En la misma Catey picazón. Creia
dral acabada la bendición sigue la
por lo mucho que
prodesión y después el serm?n y mipadecia que me mosa con el canto de la Pasión. P or
riria pronto • Tomé
1a' tarde á las cuatro, cuarta 'lere.
el Compuesto y usé
monia de la Seña al cantarse l'l
la Loción Sanativa,
Himno de vísperas y lo mismo en la.
. : il
• lavándome las cade_, .¡;
ras con alcohol y
Basíli;ca de Guadw1111Pe.-Eje.rcicfo
de las Tres Horas por la tarde on desde entonces nunca má.s he sufrido
la Profesa, San Fernando, Santua· de eso. Escribo la presenté confiando
río de los Angeles y alguna ot~a que otras mujeres sufrientes como yo
fui, presten su atención. "-SRA.BELV A
i glesia.
E. EVISON, M orenci, Mich., (R: F. D.
No. 2 ) E. U. de A.
ABRIL
S. Luis, E. U. de A.-"Pa.decl h orriblemente de flujo, dolor de es_pa.lda,
LUNES
pesadez y abatimiento. Tomé regularmente el Compuesto V egetal, usando
1
la Loción Sanativa y cesaron todos mis
achaques." - SRA. .AL H ERZOG, 5722
(Santo) . Santos :M:elitón Obispo Prescott Ave., St. Luis,Mo., E.U.de A.
Confesor y Teodora Mártir.-Ofi&lt;iio
Toda mujer victima de esas penosas
y misa de la feria hoy y en los dos enfermedades deben considerar esos
días si!ruientes, con rito simJJle, pe_ hechos y creer en el p oder curativo
ro no _permite ]a celebración de mi- del Compuesto Vegetal de Lydia E .
sas privadas de difunto ni cualqui~ Pinkham. ~
,..
ra otra votiva.-Indulgencia plen,iSi quiere un consejo particular.
ria y ejercicio de las Tres H oras escriba á, la Sra. Pinkbam, Lynn.
por la tarde en la parroquia /Jel Mass., E. U. de A. Las cartas se
Campo Florido.
atienden con estricta reserva.
Llena en Virgo, á las 3 h. 28 m. Pór 20 anos ha socorrido asi' y
7 se"'. de la tarde.--Calor y viento. gratis á las enfermas. No vaéile,
E cli¡~se parcial de Luna, invisible oscriba en el acto.
en la República.

l

JUEVES

2

4

(Santo) . San Francisco de Paub
Confesor y fundador de los Minimos, Santa María Egipciaca. PPnitente.-Ejercicio de Aposentillo po~
la noche, en Yarins iglesias.

R.-(Santo) . La Cena del Señor
ó sea la Institución del SantisimtJ
Sacramento de la Encarist ia. S.¡.n
Isidoro Obispo Confeso1· y- Doctor
de la Iglesia, cuyo oficio se traslada
al día 17.-En el templo de Sa'l
Felipe de Jesús, por privilegio t:le
la Santa Sede, se celebra una mls,t
privada antes de los o:6cios dd
día, enti·e siete y siete y media de
la mañana.--Oficios solemnes en todas las igl~sias y por la_tarde ceremonia del L avatorio con sermón.
En Catedral comienzan los oficio3 á
l as ocho de la mañana; el Ilmo. Sr.
Arzobispo oficia de Pontüical, haciendo dentro de la misa la con,;a-•
gración de los Santos Ol eos, estan-

MIERCOLES
3

Jadóa lntl:.nos, etr.

)eaconr,ar,, di la, 1a111t(tcacton.•

DOMINGO

.

coa1tar Sapontne

I

MARZO

MARTES

ltan meroc1do el

~------------------------------~

.,~-- i_H~~ra~ ~ános s_e ve~d_e en las !ªr~_acias y d~~~-u-~ría~·-

dejó sobre el mostrador, diciend·o
por ella un céntimo más.
-'Pues ahí la tiene ust,ed. No dtJy
co n frescm·a :
La cría de pen-o s p.ara el aproveoha m.i en to de las pieles C()l)l&amp;titu,ye
una &lt;le las principales indlliltrias de
la ~fanchuria.

Barniz al Alcohol

1
1

•e1uoo, o. "·

•

Un sastre vió desde la t rastienda
que un pioJluelo se le llevaba una
americana de las que tenía eolgadas
á la uuerta, y le gritó:
-¡El1, buen amigo!... ¡Deja ahí
la prenda que 110 la doy en ese 1necio !
Yiéudose sorprendido el ladrón, la

COLORES P LIDOS

Depósito General: 20 Rue du Fossés. St. Jacquel', PARIS

Dlrlslne ¿•

ROYAL BAKING POWDER CO., New York

Calendario .de la Semana.

Santo). Sant os R icardo Obispo y
B en ito ile Palermo Confesor-es.-En
Catedral y Basílica, quinta y última ceremonia de la Seña por la
mañana, al cantarse el Himno de
vísperas.-Por la tarde á las cua._
tro, comienza el oficio de Tini ebhis,
qne termina á las siete de la noch~.

BANCO CENTR:AL ·MEXICAN·O
OAPITAL... .... .... .. ........ .......... ...... S 30,000,000.00

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New York.-De Neufiltr.o y Cía., New York.-Mulier, Schao Y Oía., New York.-Na~onal
OlirBank, New York.-Flrst. Nat lonal Bank, Oh1cairo.-Gu1llermo Vo1rel y Oía,

.

�El Mundo Ilustrado
ANTES DE i"ODER

utilizarlos, es menester extraer el
fierro ú oro de la piedra mineral .
Lo mismo puede decirse del 'aceite de hígado de bacalao puro.
Sus virtudes no se encuentran en
sus materias grasosas y mucho
ménos en su asqueroso sabor y
olor. Sus efectos sobre los nervios, la repugnancia con que lo
recibe el estómago, son más que
suficientes para contrarestar, eu
1a mayoría de las gentes, sus
buenos efectos como medicina, y
eso sin tomar en cuenta que es
de dificil digestión. Sin embargo, siempre hemos tenido mot ivo para creet, que envuelto en
los elementos. que componen el
aceite de bacalao, se encontraban
propiedades curativas del más alto valor. Pero fué necesario sepa•
rarlas de su nauseabunda matriz
en que estaban combinados, y esto es lo que con grán éxito se ha
efectuado en la elaboración de la
PREPARACION de W AMPOLE

en cuyo eficaz remedio, tan sa- ·
broso como la miel, tenemos toda
la esencia d el Aceite de Bacalao
puro, combinada con Jarabe de
Hipofosfitos Compuesto, Extractos de Malta y Cerezo Silvestre.
EstoE ingredientes, constituyen
un reconstructor de tejidos, 011
purificador de la sangre, y un reconstituyente general incomparable. 0 Ante este remedio, la enfermedad se retira con una eficacia
y rapidez, riue asombra á los facultativ.:&gt;"' tanto como deleita á
los enfermos. En los casos de
Escrófula, Diarrea Crónica, Afecciones Pulmonares, jamás deja de
proporcionar un alivio y curar.
"El Dr. N. Ramirez Arellano,
Pro.fesor en la Escuela Nacional
de Medicina de Mé,xico, dice : La
Preparación de Wampole es doblemente eficaz en las Afecciones Pulmonares, por la acción de
1os prir,cipios nutritivos del aceite de hígado de bacalao." _ Nadie sufre un desengaflo con esta.
De venta en todas las Boticas.

do presentes doce per sbiteros, siet e
diáconos y subdiáconos, r evesti-'los
con or namento blanco.-En la nusma Catedral y Basílica, oficio ,'ie
Tinieblas á las cuatro de la t a rde.I ndulgencia plenaria por la visit,-i
que se haga á las Siete Casas, y por
la de los monumeut os, indulgenc ia
parcial ele lliez años y d iez c ua re~tenas.-(P.) .

OBLEAS DE STEARNS
para el dolor de CABEZA.
UNA SOLA OBLEA alivia
al momento el más fuerte dolor de cabeza.
No contiene Antipirina ni
otras drogas peligrosas. Insista siempra en que le den la de
" Stearns" que es la única legítima.

La

R.- (Santo).
La ,P arascove.
Nuestra señor a lle la Soledad, .3an
Yicente Fener Confesor, cuyo 9fi ci o se sup rime este aiío. SantM
E mllia é Irene Yirgen 1Iítrtir.-O6 cios e n todas las iglesias.-En c~,tec1ral com ienzan lí. las och o ele la
m añana, y oficia el Ilmo. Sr. A~zob ispo.-De las doce clel día á las
tres cfo la tarde, ejercicios ele las
Agonías del Señor ó sean lns Siete
P alabras. en la Profesa, Santo Domingo,. Santa Teresa la Antigur,
Santua1·io &lt;le los Angeles y otr rts
iglesias.- A las cuat ro el e la tard'3
ofi cio &lt;le Tinieblas eu Catedral v
B asílica v á la misma h ora sermón
clel D escenclimiento en var ias igl'clsias.- E.jerci cio &lt;lel P ésame por 1'1.
noche á María Santísima en su So_
lollacl, en el Sagrario MetropoEtr.no, Santa Cruz y Sol edad, la· P r nf ·sa, J esús María, San B ernardo, Sa;,,
I Hpóllto :v otros muchos templos ( P.).

ex-Gober
nador de
Zacatecas

6

•

El •empleo del papel en Ja fabricaeión ele Yasijas para bebe1·, es m1a
innovaei6n
a mel'ü;aua m nv 1•eciente'
,
m as n~ por eso -de,ja tener un gr an
porvemr &lt;in el rnnnclo comel'Cial.. A
principios ele] año pasaclo Ja Compa·
ñía a mel'ica na "American Water
Snpply Co. Ltcl. '' se posesionó (lo
u na pequeña fábrica dotándola de
algun as máquinas y aparatos. Quie•
n es sostení_an á la nueva E mpl'.es::1
oran especial mente las Compañía fe.
rrovia,rias qne comprnban gran can·
tidad de vasijas para ponerlas á clisopsi ción lle los viajero.s,
Los ompresarios ele teatros y los
maestros ele escuela, reconoeierou así
mismo las grandes Yenta.ja-s -lle &lt;iste
n uevo artículo.
El procedimiento ele fabr icación
es .relativa mente seneillo: Jas vasi•
jas se fabrican casi por eompleto en
máquinas au tomátiea.i, por Jo cual no
son necesarios obr.er os peritos.
Se ílle~' a e n primer lugar el papel
á una pre.nsa que corta la forma y
estampa el suelo ele Ja vasija, á la
v,ez que un aparato ele l amisma máquina hace el borde ele la base.
Una vez estampadas, se' colocan
las fo.rmas sob.re rU-Odel os cónicos d e
tamaño igual al· ele las vasijas, -don •
de se les da su fo.r ma y las obreras
las unen con cola.
Luego s-e colocan Jos todavía incompletos vasos de papel, en una
mesa -ambulante que los contlu c.e á
un obrer o encargado de· ponerlos en
ot r a máquina que les da la forma
deseada.

Número 13

Pankhurst

SABADO

Vasijas de Papel

--

México, 31 de Marzo de 1912.
Año XIX-Tomo I
·-- - - .., - - -- -- - - - - - - - -- --

Pe-ru-na
es de
valor
Genuino
dice el
Ilmo. Sr.

5

.

NADA TAN EFICAZ Y
T AN FACIL de tomar como
las

Registrado como artículo de segunda clase en 3 de Noviembre de 1894.- -Impreso en papel de las Fábricas de San Rafael.

VIERNES

(Santo y de Gloria) .- L a Beat:J.
.J uliana ele CorniUón Vír gen, cuy o
oficio se suprime este año. Sa ntos
Sixto I Papa Mártir , Celestino P :i.pa y Celso Obispo Confesores.-06eios en todas las i¡desias, aumentándose la bendici ón de la fuente baut ismal, sólo en las p arroqui as y vL
carías.- P rocesión solemne del Santísimo por la n oche en l a Profesa y
a lg una otra iglesia .- (P.) .
* Con junción de la L una y J (1pit er, ií la 1 h. !i6 m. ele la tar de.

UNDO LUSTRADO

EL ILMO. SENOR EX-GOBERNADOR DE
ZACATECAS RECOMIENDA LA PE-RO-NA

limo. Sr. Eduardo Pankhurst
Sr. Eduar do Pan kbu rst, GobM natlor clel Estaclo ele
México, escribe como sigue r.espec to ,í la Pel'Una :
Muy señor mio:--Por la opiui ón qnú &lt;le su espe&lt;·liico
h e oí do á vari as f?rsonas respet:i.b les de esta ci udad, cr eo
va men te es de utilidad para todo l o que como curativo se
De u sted afectísimo a, migo y S. S.

Zacateras,
la Pernna
que efe;:ti•
an un ei:l.

EDUARDO PANKH URS'f.
PROB ABLEMEN TE no hay r e• los ór ganos clig2stivos ." n~imilati_
med io en el mundo que, como la ".ºs los pr~ncivi~s cat:n-r;iles que
P cn rna, haya sicl o recomendado por benclen á impedir las fuuc ion&lt;ls de
tantos l1ombres prominentes.
estos órganos, dej,iu,)ul ')s t n perfecGobernador es,
eón.'lules, m iem- to estado par·a ej,n-0ib, 1'.ol'l'ecta·
b ros ele congreso, P,mba,ja&lt;lor•ls y re- 1uente s us funciones.
presentan tes de dife~tJ.ltes repú bliH aciendo la cligestió!l v ,isimilacas a mericanas, todos rallOrni endan ci6u norm al mente, n•J cla.j.Ír:i de hahl Peruna.
ber suñciente cantidad .•Je sangre
La Peru na es nn •·cme,lio cvsero pura que foi-talezca el ,-aerpo.
amel'Ícano.
lla producido ali ,io Pu ~a1,Js •10Es el remedio j)'.Ua la tes, r·es- tab les, y se ha estado 11s1.u1do por
fríos, catarros, influenza, J~ gripe, más ele cuarenta años.
bronquitis y los primeros .,,.a,1os de
Dirección complPt:t ¡:&gt;ara ci uso
t isis.
"'
do la Peruna se encont rarft en el
Es también un V:íui~o admirable r ótulo de cada frasco, ú en p] lihl'O
para reponer las fu0rz!ls y s:\lud ge- del cloctor S. B. llartmr.u, t itulado
11er al del cuerpo.
'' Las E nfermellades Je la Vida,''
E n otras palabr:1s, r em aeve de el cual regalan todos los drog-ui~tas.

La Peruna se ve~de en todas las Droguerías, en dos tamaños, de $1.00 y $2.00 botella.

D espués ele -esto se introducen las
vasijas en un ,b añ o caliente ,de para·fi na que fas esteriliza y las hace imperm'eables, y concluída esta opera•
ción se · prueban Jas vasijas recha ·
zando todas Jas d,efectuosas. Pare
asegura ra&lt;i qu.e la cer a se h a distribuído bien, se ,"llelve á colocar en
u n horno muy caliente.
Los vasos pl egables de pa pel w
lanzan al merca-do e n fun das cella·
das, s iendo destinados en su mayor
parte, á los viajan tes,, t uristas y
sportsmen. T,ambi én los u tiliza el
Ejército de Jos Estados únidos.
Seguramente que este artículo 6e
extend-ería más en Alema-nia, si los
fabricantes, siguiendo el ejemplo d e
l os americanos se esforzaran en dar -

lo á conocer al público por medio
chl imprescindible anuncio.
Acábase de iiLear uua nueva ma•
te,ria, :refractaria, llamada ' 1 a1uudnn," que se comprone principad·
mente d-e aJúmina fu,ndi da..
.
El ''.alunc1un, '' no se funde hasta
alcanzar una temper.a.tlll'a ele 2050
grados próximamente, y su rebland,eúmiento comienza á 100 g1·ado,~ menos. Además, no Je at-acan los ácidos y los álcalis e n soluciónes acuosas. Con. él se hacen crisoles para
ruu&lt;lir platino,
L os niños deben saber hablar con
toda claridad á los tres .aflos y me•
&lt;lio ..

S eñ~r &amp; en eraf fl&gt;on S'osé .9on~ál ~z Salas, ·
·j· victim a d el pundonor 1ni lita1•, en el c~m6ate rle (!o ,•ra litos, el martes último.

FOT. MAKSST.

�DmECTORIO
"EL MUNDO ll,USTRADO"
Se publica. semana.ria.mente por la.

COMPA:1UA EDITORA NACIONAL, S. A .
Director General,
LIC. ERNESTO CHAVERO.
Oficinas:
Cuarta Calle de Humboldt, número 52. Méxir.o,
D. F.-Apartado Postal, 149.-Ambos teléfonoh,

485.
Precio de subscripción (Pago a,dela.nta.dº):
En la ciud::.d, por un mes. . .
En los Estados, por trimestre .
En el extranjero, por trimestre.

.$ 1.00
.,, 3.75
.,, 4.50

NUMEROS SUELTOS
En la eapital. . .
En los ERtaclos. .
En el extranjero.
Atrasados. . . . .

entusiastas; nuestra Virginia Fábregas, que, por
Pascua, ae.ostumbraba ofree.ernos estrenos interesantes ... -Y tales ree.uerdos, medio bor.rosos ya; algun0$ casi desvanecidos por el
tiempo-¡y fué ayer!-nrneven mi pluma á dise.urrir sobre lo que de nuevo y de bueno puedan ofrecernos los teatros en .ese melancólie.o
sá.baclo que .se aproxima; y digo ,melancólico¡oh discreto lector que me lees &lt;lesde el fondo de
tu rincón provinciano!---porque falta nos hacen,
a,saz g,rande, á los empooernidos mora&lt;lores de
la metropoli, Ja graeia pie.ante de la tapatía, -el
mirar lánguido de la costeña, la arroga~cia de
1a fronteriza;-todos los encantos y pnmores,
en 9Ullla, que adornan á Jas da.mas que antes nos
Yisitaban, y que aho¡a , .atrunorizadas por la
amenaza de la ruiná ó de la muerte, JJO vienen
á lucir su sana hermosura en las e.aJ.les de México.

•••
.$ 0.30

.,,

0.35

.,,

0.50

. ,, 0.50

Para la publica~ión de adsos en este perió&lt;liro. dirigirse á B. &amp; G. Goetschel, A Yenida 16 de
Septiembre, l 6. Sus agentes en Europa, la ~ocieté hlutuelle ele Publicité, 14 rue de Rou;;&lt;&gt;·
ment, (9 e).

NO SE DEVUELVEN ORIGINALES

Teatrros de Pasea&amp;
~ o soplan buenos v1entos en Jos teatros, desde que agitan al país graves conmocion es políticas. El arte no se .he,,mana c-0n las revueltas.
Y quienes le culth·an, ayes ele paso qu,e ,·an
siempTe en pos do tierras propicias á ,l,a primavera, abstiénonse de pisar la nuestra, desde que en ella, imperioso, reina un invierno
cruento. ¡Milagro que todavia vemos salas de
esp&amp;&lt;:táculos obiertos, dada la depresión de ánimo
provocada por la inquietud que satura al .ambfontel Una bella sinfonía, unos "couplets"
graciOS'almente cantados, ya son algo más de lo
que ,pudiera esperaTse, aqlÚ dond·e preoe.upados estamos por las heToieidacles de Zapa.ta ó el
integérimo ''patriotismo'' del señor Orozco.
Yo pienso, eon amor, en lo que erau nuestros
teatros, en otro •tiempo.
Al llegar la P,aseua, después de la larga abstin,encia y silencio letal suiridos en Ja Cuaresma; al cabo de los días grhes, de aburrimien,to,
antes que d,e m editación y rezo, 'llno V'Elnia, en
que en calles, plazes y jardines, vibraba la
alegria con vibrae.ión -sana y jae.arandosa. En
Plateros apiñábanse los viajeros que desde lejanos villorrios habían ve.nido sin otro propósito que el de asistir á las fiestas religiosas y profanas de Semawa Santa. Era aquel un vaivén eonfuso: un vocerio estridente. Las fondas hacia,n
su agostó; los almacenes resardanee de meses
exhaustos de ganancias pingiies; re,bosaban los
hoteles; trenes y carruajes desfilaban por las
a Yen idas, repletos de paseantes ...
¡ Y á qué ae.hacar tan inmoderado júbilo!
En buena parte daban motivo á él los teat-ros,
inaugurando aquel día, eon nuevos elencos y
programas, hermosas temporadas.
Leiansc con avidez los grande,; eartalones
que, eon earae.teres vivos, e.o,Joridos, anuneiaban el teatral sue.eso de la noche. En Jos ese.aparates exhibíaruse r-etT.atos de actrices, e.antan tes ó divetas. Y era de ver cómo se comentaba
la belleza lle ésta, ile aqueJla la sonriente gracia, de la otra el nombre famoso ... Llovía blanca en las taquillas, y hasta no solía ser remoto
que, por e,l filo de mediodía, encima d'E! los áureos enrejados apar.eeie1·a el consabido anuncio de "No ha.y localidades".
Pa-sa.n nombres por mi memoria: :María Guerrero, con promesas de e.lásico deleite; Teresa
Ma,riani, la incompa.rable sensitiv.a; Trina di
Lorenzo, extática y sonriente; el actor P,aladini,
viejo lobo, triunf,a dor en ~scénicas lu~bae; . Giorgio Polae.co, el maestro de arranques Jnve111les y

Amén del Principal, com;agrado por tradición
y por costumbre á la itanda, sin contar Jos ba·
rraeones di' barrio, sólo dos teatro.~ prometen
dár albel'g11e al público dthrante la ,próxima
temporada: el A.rbmt 'Y o! Colón.
Al Arbeu Yendrá nuestra donairoga y guapa
dh·-eta :&amp;p&lt;,ranza Iris; en el Colón -sentará sus
r-cal-es una compañia española de veTSo, hasta
hov desconocida para nosotros, y hasta pienso
qu'e par.a los aficionados de la ·Península.
No se dirá, en Yerd.ad, q1te andamos muy
abundante!! en no,·edades teatraJes. Ope,reta y
clrama. No más.
Ello no obst!¡ntc, me atrevo á decir que es
mucho, y que, da,clas n'llestr.a,s limitaclisimas posibilillad.es aetuales, el que dos e.ompañías se dispongan á e.mprender reñida campaña, resulta
punto menos que im·erosímil.
La incurable murria de que padee.emos, sufrirá una tregua; el pensamiento, enervado por ,la
noticia d.e tantas intestinas rHn-eltas, podüá divagarse 'lln tanto, ya entregado á la clulcedumb.re
lánguida, 'ltn tanto emµa.lagosa de las operetas
YiP.nesas, ó bien sacudido por ,la tiradti fogosa ,le
nn romántie.o dr-ama español. ó por las pun7..adorns escenas de las comedias moclernas.
Esperanza Ids es un caso único entre lM
muchac,has mexie.anas que cultivan el género
ligero, ese género interun,ed_io ent.re la comedia
v la zarzuela ínfima, que m ,peca por exceso {le
~utileza, ni por sobra de &lt;lescoco. Cautivan en la
Iris el desenfado y la gracia; es una figuriUa
de "biscuit ", de vivo gesto, simpátie.a por
~u ardor costeño, por su habla e.ee.eante, por sus
lindos ojos... En ella, las condiciones artísticas se mantienen 'E!n el justo medio que se ba
trazado. Si llegaro á la maestría en el decir. seria actriz · si dominara el canto por •la -esplendidez y :scuela perfecta de la voz, veriamosJa
en la -escena líriea. No quiso ella, sin embargo,
ser una actriz mediocre ni una de tantas Yul~res cantantes. Por eso rué, y sigue sienelo todada, una excelente divet.a.
La ,emos llena de intención y de fino gracejo-gr-ae.ejo é intención que para si qt¡jsieran al·
gunas eminencias trasatlántie.as en el género,
-creando los tipos de la opereta en boga. Esta
opereta, bastaTute menOll bella que la francesa,
y ,cuyos orígenes debemos buse.arlos -en los ~aJses -de Strauss, se acomoda por manera admira·
ble á la espiritualidad lánguida de Esperanza
Iris. Está, hecha de ,n ade-rias, de vanalida,des.
Un v.aJs sigue á otr-0 vals. Una escena mal pergeñad-a á otTa insu.bstancial. A ,ee.es-eomo en
'' La Viuda Alegre' ',--el .asunto, por Jo trh,i.aJJ
ra,ya en los confin,e¡¡ de lo estúpido. Otras--eomo
en "El '.lneño de un vals",-viene á. nosotros
empapado en las mieles de un sentimentalismo
ramplón, de mal gusto. Mas, á pesar de todo,
la opereta vienesa nos atrae.- i Por quéf Por
eso mismo: por lo ,ací.a, por lo hueca, por Jo
frbola .... Yivbnos en una época que se caracterjze. por el tedio que nos 'Producen las c-05a11
que •bae.en pensar. Nos ,r-eimos ele lo &amp;ario y de lo
trágico. ¡ Qué mejor, pues, podemos pedir, que
personajes que yi\·an bailando; mujeres (lesdeñadas que canten romanzas con acompañamiento
de violin. ó diplomáticos que coneooan mayor
at,ención á los caprichos de viudas sedue.toras que
á los negocios de estado,
En este cone.epto, Ana de Valery, la e.asquiYana que despertó las iras del señor Max Norda.,u, es un .símbolo: el simbolo de .Ja compr-en.sión y del público actual.
Que sea, pues, bienvenida, Espera.nza Iri11.
Con la travesu.r.a de su intenci6n y fo don.airoso de su guapeza, sabrá h&amp;e.er. a.caso, ,m~ bellas
ft las he.roína.s de Strauss y Franz Le.liar, subetitu:vcndo, á la pesantez sajona, la luminosa,
la riente movilidad latina.

•••
Mas, si por ventura alguien, no conforme con
los en,ca.n:tos de una gracia coqueta y Ja melan·
colí.a de lánguidos va.Isas, a-spira á e.osa de mayoT substancia, ~a ·compañía española que en
breve se presentará en el Colón, brindale ocasión propicia para dar rienda suelta á tal
deseo.
Cierto, que los artistas que la componen no
tienen, para nosotros, el prestigio de lo conocido. Pero, dado el repentorio, en el que tienen
cabida el inmenso Ibsen, el originalisimo Sem
Benelli, y hasta Edu.aroo Ma.rquina, al alto poeta, en sus nuevas fa.ses de autor dramático, si
Joa:r,amos ver siquiera sea int.e.rpretacio.nes medi~nas del "J'llan Gabriel Borkman ", de "La
cena ele las bm,la.s" ó &lt;le "En Flandes se ha
puesto el sol'', nos daremos por satisfechos.
La Pase.na. de e.st-e año es triste. TornémosJa,
al menos, agraelable, olvidando por un momento
polítfoas desazones entre una estrofa ele don
Pedro Calderón y una romanza de Leo Fa,)!.

...

Carlos González Peña..

DESPOSORIOS
Noche de invierno; larga noche de invierno
sorbedora tlel breH día. Arde el alegre fuego
en el hogar, bailan las llamas, crujen los leños
resE'cos, lloran las ramas verdes retorci.;ndose
tlt&gt; dolor; las rojas brasas con sus caperuza~ tle
nieve y de espuma fingen grupos fantásticos de
fantásticas figuras: hay dragones, hay monstruos, hay clamas y galanes, hay árboles, hay
flores ... Un sapo abre la boca p:ua traga1se un
castillo; un enanito tiene cabeza de caballo ...
Alcázares ,le ensueño que se derrumban al erl!
nitar de un tizo; camiuos misteriosos de fuego
que conducea á soñados palae.ios de luz. A. veces
la lengua ,·h·a ele una llamaraila, lamiendo el
llar, pretende buír por la chimenea, atraída por
los silbos me,lrosod del viento, que desde el t~.
jado aulla sns conjuros. El humo se introduce
t:.n los ojos y araña las gargantas. Se lagdmea,
so tose ...
-Los :thumados son los mejores-dice una anciana riendo.-Refiérese á los chorizos q 11e pe:iden aceeinados ele los varales, en las negra~ vigas de 13 eocina ...
-¡l&gt;n cuento, ::ibuelita!-suplica un niño Jth)·
renotc, con negros ojos profundos que ineul:mu
:,mores y proezas.
- ¡ lJna h,~toria, abualita'.-implora una niña
rubia de azules ojos soñadores, serenos, que rnflejan flores ~- palomas.
-¡Un cuento de guerras, de piratas, de co nquistas! ...
- ¡ l'na historia de princesas, de hadas, de en.
cantamientos ! ...
Y la ,·ieja, a:nantc y complaciente, re,·olviendo en el fondo clel eofre de cooro de sus remem•
branzas infantiles. encuentra en él un cuento
donoso y una asombrosa historia; y amasándc,los
con sus dedos brujos de ensartadora de 'lños,
toma :i la niña en su halda; sienta á sus pies al
niño preñado de nieblas, comienza la con~ej-i
dorada: "Pues señor" ...
--Pues señor: n::: a vrz, era un rey que tenía
una hija bermo~a como un rayo de sol ele Abril.
Todos los hijos de todos los reyes ele) mundo estaban prendados de ella; de la belleza de su
cuerpo, que estaba formado con nieYe ele las
montañas y con rosas de Alejanclria, y d!I la
hermosura, aún ma~·or, de su alma, que si el
ñor no la hubiera hecho, parecerla fabricada con
res plandores de la Gloria por ángeles y serafines,
por quernbines ~• arcá ngeles.
Una sa:,tita del cielo era esta princesa adora ble, y en nr~ientc amor á D ios se abrasaba su
alma hermo~a y pura ... No le gustaba asistir á.
fiestas mundanas, saraos ni torneos, carreras ul'
sortija ui justas ile lanza; juglares y bufones,
más que risa~ de su garganta, arrancaban lágrimas de sus ojos; los trovadores mismos que aí
pie ele sus vrntanas entonaban dulces endechas
y tiernas canciones de amor, eran despedido~
oor la infanta con una sonri&amp;a de agradecimien.
to y pagados con unas monedas y con una flor:
para remedio del hombre y del poeta... Las
viejas dueñas de palacio intentaban en vano
distraer y alegr:n á su gentil señora con frh·ola!l eharl:i~ mundanas; las damas de la carte.
con punzantes murmuraciones envidiosas; Joij
lindos pajecitos, con ingeniosas travesuras ...

s~

Todo era inútil. La princesita había decidido
consagrar~~ á Dios, ofreciendo al Señor el perfumado lino de su pureza y anheiaba hace1·•&lt;•
monja; monjita del má~ antiguo convento &lt;1&lt;• fa
ciudad, del cual era abadesa una abuela de la
infanta: la señora reina viuda ...
Pues ocurrió que un rey moro, cuyos estados
eran fronteros con los del padre de nuestra princesita, declaró ía guerra á éste; ~• tan mal fue ron las cosas _rara el rey cristiano, que después
de una sangrienta batalla, en la que pereció )(,
más florido de su reino, él mismo cayó prisionero ele los infieles. que ante el sultán Yencedo,
lo conclu,ieron cargado de cadenas.
,
-Una sola condición te impongo para nucs..
tra paz .,· para tu restate-dijo el ralifa moro
al rey cristiano.-Por todo el mundo Yuela pre·
gonera la fama de la hermosura de la alta infa ,.
t:1 tu hija :v mi señora. Tiénesela en mi reino
por la más grande hermosura que ha salido &lt;'le
las manos de Alá. Prendado estoy, sin conocerl~.
de &amp;u ,irtud y sus encantos ... ¡Dámela por esposa! ...
-Ko haré tal-contestó alti,·o el prisionero
-si mil Yidas tuviese que perder y coa mil
muertes m_e amenazases. Antes que verla es:&gt;osa de un rnfiel, matá.rala con mis propias manos ...
-Gran consejero es el tiempo-replie&lt;S ~I
emir;-él te hará e.ambiar de opinión.
Y encerró .al pobre rey en una profundísima
mazmorra.
Pues señor, que pasaban días y días, y nada
sabía la princesa de su padre; hasta que twos
cristianos fugitivos de las moriscas tierras 11~garon á palacio y contaron á. la afligida infanta
cuanto_ había ocurrido después de la batalla.
Toda la noche pasó la princesa en oración, y
al ella siguiente envió una embajada al rey mo.
ro, pidiéndole condiciones para la libertad OP,i
cautivo.
- Brindadle-dijo á los embajadores- toJc,s
nuestros tesoros y aún la mitad de nuestro rei•
no, que yo los daré gustosa para lograr la libertad del rey, mi señor y mi padre.
Partió la embajada, y al regresar, sólo pucio
dee.ir á la infantita:
-1Todo ha sido rechazado, señora! El Rul•
tán tiene '1;:t corazón más duro que las rocas de
las montañas; más cruel que el• de las fieras je
los bosques. La úuica condición que impone, ya
la sabéis: quiere que le otorguéis n1estra man,:,
de esposa ...
-Volveréis á verlo-respondió la augusta
· niña-y le ofreceréis las trenzas de oro de mi5
cabellos, que yo las cortaré por la libertad dP,l
rey mi padre.
-¡Eso haréis. señora !-exclamaron lo~ oobles sorprendidos.
-Eso haré, señores, y no faltaré á mi pal:&gt;.bra.
Y los embajadores, á. su regreso, contestaron:
- ¡Todo ha sido inúti l, señora nuestra! Oín
lo que nos ha respondido: "Xo hay en mis arca~
Señor Mayor de E. M. E., Nicolás Martinez, jefe del Estado Mayor de la columna del general
oro como el oro ele t&gt;sas trenzas; pero yo quier,,
Gonzé.lez Salae, muerto en el combate de f'orralitos el domingo pasado
la mano ele vuestra herm()sa infanta.' '
-Tornad, y le ofreceréis lo~ dientes de mi
mano de la pri ·1ccsa y ~ellaba ~u real palnJ.ra
boca; yo me los dejaró arrancar, uno por uno,
1•or la rnuñc-ra, .,· eutre ~us dedos de azucen"
de dar libertad al cautivo.
por la libertad ele mi padre.
tui tro1.o tlr pergamino que decía:
-¡Eso haréis. señora 1
Agasajó la princesa ÍI los embajadore, moros
"¡Señor, esta es la man o que pedís" ...
-Eso haré, señores, y no faltaré á rui palAy después &lt;IE' cu;itro días de fiestas en su hrm,,.'.
"¡Yo mbma me la he cercenado por comr,labra.
teros ! º ' • • •
r~l~bradas. al rarar el alba del día quinto. de.Y los embajadores. á su Yuelta. respondieron:
p1d1ólos desde las puertas del palacio.
Cay6 t&gt;l emir de rodillas. desfUleciendo de do.
- " Xo hay en mis tesoros perlas como OJls
Pálida y acongnjada estaba la infautita, en
lor; ." /quitáarlose &lt;le uno rle sus declos un ani•
perlas-nos ha dicho ;-pero yo pretendo la ma.
cuya cara las purpurinas rosas se hablan trocallo. en el que lueía una gruesa esmeralda. lo co•
no de ,·uestra Yalerosa señora.''
do en blancos lirio~. Dos ele sus más amadas do,,ioeó en el anular de la tajada mano· y nunca
- Yolved, y ofrecerle los ojos de mi cara. q~e
cellas sosteníanla para que no cavesc al suelo
más des¡,u•,í á mujer alguna.
'
yo me lo~ dejaré saltar por ~u mano propia co:1
tomada por un desmayo; y en torn~ á ella situá.
La
princcsita
lowó
de
este
modo
la libertad
su gumía de oro. para lograr la libertad de n,i
ronse, llorani!o, todas las damas de la &lt;·ort&lt;'.
,Je su padre; retiróse al Yiejo conYento, llegó á
padre.
. -Bien iclos séais, nobles señore,;_1Jí,jolt&gt;~ la
a.ba&lt;le~a, y en tono el reino la llamaron la san- , Eso haréis, señora f
infanta al darles su acliós.-SerYíos presenta r
tita mnn,·a ....
-Eso haré, señores, y n:&gt; faltaré á mi pal,ir! poderoso ealifii. n1estro amo, esta arqu'!ln
bra.
de OM ," ele rubíes que le eado, modesta eorrc-,Vicente DIEZ DE TEJADA.
Y los embajadores, al ,·oh·er. ~ontestaron:
pondencia á sus esplénJidos rP-'alos y tuid,:,-¡
-• 'Xo hay entre ITlis joyas zafiros tan helio~
hien el~ decirle que h~ prin~esas' c'.ristianas
como los de esos ojos-nos ha replicado ;-pe, u
~ab~n c·umplir su palabr3 y esperan que lo~ reyo deseo la mano de ,uestra l,eroica princesa.·'
yes moros ha;¡-,, n honor á la suya.
- Yoh-erii&gt;s aún á verlo por vez postrera .,· i~
C1;ando 1B embajada llPgó al ;&gt;alacio del sul
diréis que 11i él me da su real palabra de poner
tán. recibióla éste rodeado de to,la su corte, PH
en libertad al ~re¡, mi padre. ,vo le emp;,rio h
E'l más su!1t?oso ~al?~ ele su_ a leázar. quericr-do
mí:t de concrdétle•nii mano, éemo elE'Rea.
honrar as\ n. la nlbs1ma senora que iba á 5":·
-iEso hatél~, ~~fi-olrt, 1
•m es_I?osa; y al presenta_rlt&gt; los emba jadore,
-Eso ~a.,-é, eñorrs, y no falt-ai:.é á rni pal;.la eaJita de oro y de rnbies. Yiero11 todos con
bra.
•orpresa que las encendidas piedras se hvbfo•1
Manife~átonselo así al sultán los envil,&lt;los.
deretido y que el cofrecillo estaba salpieado de
sangre.
y éste, gozoso y enamorado, e nvió á su vez
una lucida emba,jada á la princesa, portadora
Abrió el S'.lltán la arqnilla, y retro&lt;· eclió esde magníficos presentes tle seda8 v brocado~ v
pantado, lanzando uu grito dfJ horror.
en una caj'.1 de oro llena de joyas· maravillosa;,
Dentro de l:! c·aja, ~obre un lecho &lt;le flores
un pergamrno en el cual el sultán aceptaba h
de :tzahar, había una mano de nieve, cortada

�. ,¡
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......

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Seflor lice nciado Guillermo Obregón González, Presidente de la Cámara de Diputados e lecto e n r eñida
sesión ; e l señor Obregón representa al Partido Gobiernista.

lla última 1ugada de D. Juan
Cuando el primer tren de la mai\ana silbaba
melancólicamente, ¡¡erturbanuo el silencio de la
ciudacl dormida, comenzaban á llegar á l:J. esta•
ción los paqueteros de periódicos y algún que
otro negociante madrugador que iba lÍ. la feria
de cualquier pueblo vecino. Eran las seis menos cuarto. En verano ya había amanecido,
un sol claro y juguetón reía en las ,·entanas do
Jn~ casas próximas; pero en i_nvierno la _noche
n1bría a(m la ciudad, y los faroles, tremulos
entre la neblina, parpadeaban á lo largo de la
ancha calle de Llano Ponte, que en la %tació11
coucluye.
Generalmente, una fina niebla ó una cortina
tembloro~a de lluYia anunciaba el amane!dc¡
el día nace casi siempr-e en .\blanedo llorand ·
como un niño ... Los mandaderos do los periódicos entraban en el andén cargados con st1,
paquetes, después de haber pasado por la eanti
na á tomar •'la parva;'' luego llegaban los or
din arios que llevan los recados á los pueblos; y
poi· fin. allá de semana, solla aparecer, digno y
e~tira&lt;lo, ton los seguudos contadísimos para la
salida del tren, el muy noble conocido señor
dot Juan Yaldés Granda, afamado jugador,
prez de la ciudad de los Obispos.
Popular hasta la saciedad era don Juan Valdés en Ablanedo. Habíase criado en el palacio
de Tremielga, como oriundo de la más linaju•fa
p1osapia ca ntábrica; casó con una acaudalada
sefiora de la familia de los Llano_Pont&lt;', y babia puesto toclo ~u empeño en dilapidar la inmensa &lt;lote que :u·arreó su esposa al matrimonio.
Era serio, correcto y digno, como un hijo de
la rubia Albión; jamás pr&lt;Jnuneiaba una palabra más alta que otra; todas las tardes se !~
vela por el campo de San Benito con su impn·
turbable semblante de hon\bre frío, fuman :o
ávidamente un Cabañal-Carvajal ó uu Vuelta
Abajo. El cigarro puro constituía un apénd &lt;3
d,1 la personalidad de don Juan; algo adherido
ó. más bien, inherente á él. Los anillos, reliquias· de la antigua opulen,·ia, refnlgian en sos
fnianges cuando sarndía t·o H su íncli&lt;·e la re&lt;'iu.
y blanquecina ceniza del ci¡.:arro.
Los ye;:iuos ele la eiuclacl mostrab~ n á clo'l
Juan \'al&lt;lés á los forasterns. ,·omo les mostra
ban la c·r.te&lt;lrnl, ó e~ mona,t.•rio ,le Ran Pel:iyn,
ó el parqup ele! Bomht'\. \'er,la&lt;lnr11nente don
Juan Yaldés era un monun1&lt;'11to púhli&lt;•o.
Levantábase tar&lt;l&lt;', eomía &lt;·011 morosa lle 1 •,·taeión de gastrónomo, genPralmente en 1111 h1tel del centro--allí 1londc sq apiñan los tur•sta;
en babeliana confusiónó de idiomas-p-,rque le
&lt;'nojaba la comida casera;
luego de tomar su
&lt;•afé con eopa de coñac en el café ,lo ~Iénrlez
Ní,ñe7., reeorría í1. g-rnnrles pasos el eam;io &lt;le

Sar Benito de c·uatro á cinco, cua ndo ya en la~
tnr&lt;les de invierno tramontaba el sol.
Las gentes sensata~ le tenían por un libertino, sus compa iiero.s de libertinaje, por 1111 ex•
cé-1,trico. Cuando co n su enorme cigano y ,u
bastón á la espalda discurría por las :wenidas
~t1mbrosas &lt;lel Uampo de San Benito, más parecía un antiguo filósofo peripatéti21, &lt;¡uJ un u1,:_
derno epicúreo práctico. En Pi fo:i:b, .lou ,fu~n
en. u1i red&lt;Jmado egoísta incapaz de conmover.
~\l por nada ni por nadie. Procuraba. pasar la
Yida lo más awenameute posible y lo iba c ..nsiguieudo, aunque, á ú ltima hora, el capital de
l,L esposa, mcrmanclo por grandes despilfarros,
y·i estaba en los estertores de la agonía.
Los predios rústicos íbanse hipotecando poco
á poco; las fiucas urbanas vendía.ose en ~, m;
nimo de su valor; las joyas de la mujer eran
agarradas por ávidas manos de usureros. Todo
aquel río t!e plata iba á fluír sobre la mesa de
, nde tapete ele! Casino de Ablanedo. Porque
Don Juan Voldés era uu jugador emp-e.'l~rnido,
d~ los que sacrifican al juego mujer, hijos, reputación, hacienda.
Las ''timbas'' de la ciudacl erau poeas y
mal a venidas. El &lt;¡ue era socio del Caci.110, 110
podía jugar en el Uírculo d-e la Unión :Mercantil, y el que pert&lt;'ue(•ía á. este círculo vicioso,

formado eu su mayoría por zafios y grotescos
indianos, de foscos bigotes y tez cetrina, no teoís cabida en al ambiguo entresuelo del eafé de
1Iéndez Núüez, donde se congregaba la hez del
libertinaje provinciano. Este era un garito de
!08 que no frecuentan las personas honorables,
nn antro infecto, poblado por chulos y ventajis•
tas.
Pues don Juan Yaldés tenia tan suprema ha_
bilidad y tal mundología, que se las arreglaba
para entrar en los tres templos, sin que en ni nguno de ellos se Je mirase mal, sino muy comphcidamente. En uno de ellos--en el café de Méndez Núüez-trabó especial amistad con el jefe
de los '' cronpi-ers'' de la sala. Era un hombl'e
tlJ unos cuarenta años, esbelto, moreno, atezadJ,
cor&gt; unos grandes ojos árabes y una florida b1uba asiria. Se había jugado varias veces la vida
por defender los intereses de la casa, y agradecidos los amos á su espiritu de abnegación, le
hubían l'Onfiado la custodia de los tahur es ,u.
balternos, y hasta le hablan dado una parti!ipadón en el negocio.
Era bravucón y pendenciero; los ventajistas
del Campo de los Coríos, que, en los primero~
li&lt;'mpos de la fundación de la ''timba,'' acutlian alli á "levantar muertos," habían acabad,, por humillársele y rendirle vasallaje. Su fa_
ma de matachín y bravo ~e había acrecentado
á tal punto, que hasta los mozos de las aldea,
tt•rcanas hablaban de él con pan1ra y respeto
&lt;'ll las tNtulias de los "rhigres."
Ham(rn Santianes, qu-e así se llamaba el pnmate de 10s tahures de Ablanedo, tenía una hija de diez y ocho abriles, liDlb como una flor ..
Ifamón habí:1se casado muy joven-ap-enas entraclo en quintas--con una rapaza de Quintuf'Jes, ahleanuca bien acomodada, con grandes praJHias y campos de maíz por dote. A estos bie•
n e~ adquiridos, reunía prendas natural~s de las
que el L'riador otorga; era rubia como las ca'I_
delas, colora:l ina y fresca ,•orno las mn nzanas
ol'l Paraíso.
r rioogsdpaa,ida.rie
La hi,ja fundió en sí las .cualidades de ambos
ger,itore.•; pues si era recia y colorada como la
111adre, tenía los ojos negros y la tez morena del
J•adre, que contribuían á. agrnciarla. Un leve bozo $Obre los labiÓs daba á ~u belleza un sabor
picante, agridulce, que atormentaba y encantaba á la par, como PI sabor que tienen las uvas
e1t ayunas.
Rosina Santianes salía poco de casa; apen1,,s
s; se la veía. por el paseo del Bombé en algunas benignas noches de verano--jueves y dorningos-cuando tocaba la banda municipal.
Pccos eran los mozos solteros de la ciudad que
la conocían,, y sólo había c undido la fama de i,u
l,elleza entre algunos estudiantillos de la Uui,-ersidad que la habían seguido cualquiera de
esas esth·ales noches hasta su casa, en la mistn•ima y angosta calle del Convento: lba vestida
1,,uy motle•tamente; la acompañaba siempre su

1m,tlrl'. Bn .\ hlan,·tlo, las n,uas así, que ,•i,;t.i,1
1·0J1 trajes humildes, que no anun.;ian dote, tie_
nen poco partido sino se dan á la vi&lt;la de liviandad. Las trazas de Rosita no indicaban trapi1'1,eo alguno, r ele ahí que hubiese llegauo á los
diez y orho años sin que su belleza hubiese s:i,¡l'itado t~nq&gt;ostadrs ele amorío~ y rivalidades.
Solamente había asomado la cabeza por la angosta calle algún tímido pretcn,liente q,:e, desanimado por el poto aprecio q&lt;1e hacía la chica
,¡,, sus mil-atlas a\"ie'lis, acababa por retirarse
á les pocos días.
Don Juan \'aldés conoció á Rosita una de esas
rna iianas fatales para él, una tle esas mañanas
&lt;'n que tomaba el tren de las seis con dire&lt;'cióa
,, ~'abri(•ia. Los compañeros ele libertinaje ile
1,on .Juan sabían ya ele -antig-uo que esas niaña.
nas en qoe al salir del Casino no iba á dormir
:l M, rasa. sino qu e se encaminaba á la estación
,·nin 111ai\an:1s siniestras y tenibles, mai\anas eu
(JU(• hah!a quedado desplumado y sin blauca. L:i
amora ten ía para él en aquellas mañanas u n
tinte \'iolá(•eo y sombrío, semejante al pafi,:¡
n·ora!lo &lt;[ll•' cubre los altares e n la Semana Saa
ta.
üna .Je , stas mai\anas en que iba á visitar al
administrador de sus haciendas de Teriña, paseaha á lo largo &lt;1&lt;'1 andén, como siempre, somb1ío, c.&gt;ñu,lo, pero impertérrito; eorrectisirno en
su traje estirado ele corte inglés, con su enoruu1
habano e!'I l,1 boca, majestuoso y solemne á pe·
sar del semblante rnarchitado y de las ojer:1s
rll'latoras de la noehe en vela.
De súbito interrumpió ;;u paseo un manotazo
brusrn en la espalda, y Yolviendo atrás la cab-e7.a, encontróse con Ramón 8antianes que le M_
h:t!aba efush·amente mu su ruidosa franqu!!zR
d ·• aldeano inje rto en señorito.
-;Dónde se va, don Juanlnf
Don Juan apretó el habano entre los dientl's.
Este er_a el gesto habitual en él cuando algo le
c·o1. tra rrn ha. P orque fuera. de '' la sala del cri_
men," le molestaban convivencias v familiandacles con estos ruines tipos de bu,;1anidad dc~1·adacla
un ínfimo nfrel moral que se ap-ellltlau tahures.
-Pues \'0y-coutestó displicente---á Fabrici,i
,P:,ra a,·istarme con mi administrador ...
- A reponerse ele fondos, &amp;he, don Juanín ! A
r111enar el barco, ¡eh, tunantei ... Ta sabe qu!l
si algo se le ofrece, aquí estoy para servirle ...
-Grac ias. Xo me haces falta-contestó Val
dés en tono seco, con dignidad de hidalgo anti_

,t

guo.

-Pues yo-dijo el tahur-aquí voy con la ra1 aza á ver mi tío .l!'alín, que está algo maluc•lO
el&lt;'! hígado ,Y quiere que lo cuide Rosina ...
El anuncio de la belleza jo,·en, que tantas vece; había oído efüalzar á los compañeros de ju&lt;ige, dulcifüó un poco la dura expresión del semblante ele Valdés.
-¡Ah!~í-icnes con ht hijaf ¡Y dónde la has
tlC'jado: ...

La multillld escuchando á los orador es e n la ~ Jorieta central del parque durante la conferencia
del domingo.
-Aquí está. &lt;!n la sala de espera, arreeidt &lt;le
frfo la n probitina" ...
Pasaron á la ,ala de espera. Allá, en un rincón arrebujada en una toquilla blanca, estab:..
la flor de la maraYilla, una monada de nena,
cou dos ojos grandes y dormidos de ,·olnptuosi
dad, do, ojos que parecían estar siempre di_
ciendo ternuras. Ojos nacidos para amar y que
no habían encontrado aún objeto digno de
amor en qué posar se..
El viaje pasó soñoliento ¡,ara Santianes, ,¡¡.
vertido para clon Juan y entre emocionante y
sorprendente para Ja niüa, que oyó de labios
del calavera machucho lison,jas y melosidadeq
jamás escuchadas de los galanes Yanistorios de
·1a población . PuPde decirse que quedaron nodos
nesde aquel clía, pues que don Juan soltóle pJ
pr.Yo á escopetazo limpio, aprovechando un cabeceo del padre, y la muchacha oyólo con agrade, sin poner el semblante compugido.
En sucesivos días don Juan frecuentó los al1&gt;·
claiíos de la caTle del Com·ento, porque ba~tn
ella no osaba escurrirse, ele miedo de que Je m,¡_
tejasen de vejete libidinoso las locuaces comadres de la población.
'l 'ardó en verla y hablarla cosa ele dos semanas, no tanto porque la chica se mostrase r.:1·1cia á rlejarse ,·er, como porque apenas salia de

y

La Mesa Directiva de la Cámara de Diputados. durante las elecciones.

Grupo d e asistent;Ps á la primera conferencia popular efectuada e l domingo último en la Alameda

¡•:.~a y no podían hacerse Jo; encontradizos. L ,
madre teníala reclusa en la vi,·ienda como en
di;ra cárcel ó en harén donde ella fuese sultana
sin dueño conocido. Con\'iene advertir que si la
moza no hada ascos á don Juan, verdad es q,ui
ig:,orabi1 su c,:&gt;ndición de casado y con oblig 1
e ion~s: Y eu cuanto á su físico maltrecho, bien
fuese por el amor ( ó dí¡.:as-e mejor, la creciente
sin,patía hacia don Juan), pusiera una venJ·1
en sus o,ios, bien fuese porque como no habi.l
coLocido así de cerca otro hombre alguno, Je
faltase medida de comparación, ¡,]Jo es que aque•
fl?. Rosita galana ponía buena cara á aquel
hombre que le dob laba la edad. Dígase tamb;éu
que don Juan hallábase bien conservado de t•.
po, aunque su rostro estu,·iese algo marchito
por los excesos y por el noctambulismo.
Encontráronse, por fin, una noche, cuando el
tiempo iba mejorando, en el Campo de San B.inito. Don Juan no solía asistir al pase&lt;J público'
porque desdeñaba aquella forwa infantil é inocente de diversión; pero aquella noche acudí,)
animado por la benignidad de la temperatura y
p1esagiaudo un feliz encuentro. Su arrogant¿
apostura mo,iase rítmicamente entre los áibo_
le:; del pase-o. La banda municipal tocaba l.1
'' )farche indienne, '' de Selenick, una melo lí•
soñolienta y asiáticamente sensual, que h 1
nrrullado los ensueños de muchas vírgenes pro\'incianas.
Don Juan encontróse con sus sobrinitas, tres
loquillas, hijas de su hermano )Ianolo, q,1e
traían sublevado á todo el preparatorio de Leyes Al punto en que daban la primera vuelta,
aYistóse con Rosita, á quien no supo á miel, s
~! verlo con aquellos pimpollos, á juzgar por la
cara. de juez que puso. Don Juan, acostumhra¡t;&gt;
sólo al trato de mujere.s fáciles, creyóse q:.ie
aquella retr-ecbera muchacha era '' pan comido,''
cerno él clecía co11 soez lenguaje de ''timba,'' _v
po:· lo que pudiera tronar, entrevistóse ten
una vieja berrionda, añeja amiga suya y terce_
ra de sus infames amores antiguos. Yanas fudrou las pesquisas de la dueña de largas tocas r~verendas (que )!ateo Alemán hubiera llamad.&gt;
"ministro de Satanás), porque no pudieron veu
re · la inexpuoable fortaleza de Rosina.
,
En esto cayó enferma la mujer de don Juan
Yaldés, harto debilitada, más que por los año-,
poi los achaques y disgustos que su warido J~
proporcionara. La enfermedad cobijóse en orga.
nirmo tau endeble y empobrecido, que dió cab)
el~ él en el término de quince días escaso~. Un:\
aureola de mártir circundaba el semblante :le
la pobre esposa cuando se hallaba en la agonia.
l\Iurió una tarde en que el sol reía sobre los po
mares en flor de la huerta.
Don Juan, que al fin no era hombre de mala,
entrañas ni criminales instintos, sino solamente
descuidado y frivolo en su vida, lloró de ve•·clad la muerte de su esposa; más consolóse prontC\. &lt;¡IH' n,•hnque es ,le Yie,jos libertinos tener e'

E.

�corazón tan gastado que en ól no baga mella
golpe alguno, por recio que sea.
La muerte de la pobre mártir, á quien ha_
bb amenguado la vida y esquilmado la hacier,da, favoreció los planes de don Juan Valdf&gt;s
cor. respecto á Rosiua, á quien dejó de ver en
tres meses y de quien se acordaba cada vez
con más ahinco. E:1 el interior de su corazón Je_
vantó un altar á su esposa, que santo gozo hublera. mas no creía que el culto le obligase á
guardar fidelidad á su memoria. Llegó á oído3
d" Rosioa que su galán había enviudado, y ,"l
ve7; de disminuir acreció su amor con esta notL
cia no reparando en el engaño que le había hti_
ch¿ vencida rn alma por el orgullito, innato
en toda moza algo pagada de _si misma, de con_
quistar á aquel hombre corrido y baqueteado,
pero que ahora Yenía humildemente á rendir;~
á sus pies.
Nada enaltece tanto la figura de un !iombre,
aun á los ojos de la más púdica y recatada don_
cella, como el saber de muchas conquistas su•
yas, averiguadas y difundidas por la fama i
tc;dos los puntos del orbe. :.nwque este orbe sea
la demarcación de un partido judicial.
Entre los amargos ratos pasados á raíz \le )a
muerte de su esposa, y el contiu110 desasosiego
en que J,e tra!a la conquista de Rosina, don Juan
apenas tenía tiempo de pensar en su antigua _Y
dominante p:,sión: el jueg{). El amor le babia
apartado del tapete verde. Los . tahures y com•
pañeros de maldad que llamamos jugadores.
ac-bacaban la r etirada, por cierto bien honros:¡.
d~ don Juan, á la viudez inesperada y con1i:tbau en verle por allí nuevamente apenas pasa·
dos los primeros meses de luto.
Mas, grande filé la sorpresa de todos los mar·
ti rizadores de la oreja de Jorge cuando oy-eron
una noche, anu·uciada por el jefe de la "timba,'' la peregrina y estupenda noticia de quo
doL Juan había esta-do aquella tarde en su casa
á ¡&gt;edirle la mano de su ?ija y con~.entrar el
casamiento pasados los seis meses pnmeros tfo
ritual y riguroso Ju.to.
Así era en efecto. Don Juan, corectamente
er.levitado, más noble y erguido en su traje n°_
gro, con un interesant~ aire de viudo aún en
estado de merecer, habiase personado en ca,:i
do Ramón Santianes á cumplir una honrosa misión.
-Mira, Ramón, tu bija y yo nos queremos
desde hace tiempo, de.sde aquel inolvidable vi'!.·

je lt. Fabricia, en que tú cabeceaste con tau
oportuna frecuencia ... Yo ya no soy un chiquillo loco é inexperto para andar con rodeos _v
tapujos; yo vengo aquí con el mejor de los fi.
nes, y €s prec·iso que tú me ayudes eu la empre·
sa. '['u hija será mi esposa en Diciem brez "Y•l
Ji; no lis," apem1s .se ha_y-an cubierto las aparien.
eias con el muudo ... Hoy, cuando subas al ea
fé. me despide,; de todos mis contpañeros de
podición, les com·idas á unas botellas rle sidra
er&gt; mi nombre, y haces una postura de veinte
duros á un rey ... Si las cartas "ieneu bien da·
das, la ganancia se destinará á los gastos del
b~utizo del primer rorro... -Y tú. Rosina, m,1j,r. bn1nta esos o.jos y no te ruborices ...

..

Andrés GONZALEZ-BLANOO.

EL DOLOR DE RECORDAR
La noche estival, resada, sofocante, amenazaba tormentja. %alálillpag,os· 1cjanos fosfore·
cíaa rn el horizonte. Cargada de el€0ctric,irlatl,
la atmósfera tenía una Axtraña pesadez irre,_
pira ble.
A aquella hora la pequeña estación subur·
bana s.e mostr::ba desierta. Los últimos trenes
en que viajan los empleados y pequeños comerciantes habían pasado ya. De aquella hora en
adelante el tráfico se hacía con mayores intermitencias para ces:u Jespués de la una de la
mañana, cuando el "tren de los teatros," lento, con lentitudes de cansancio, deteniéndo~&lt;l
en todas las estaciones, iba dejando por lo~
pueblecillos que circundan á la metrópoli Jog
trasnochadores del vivir suburbano.
La proximidad de la tormenta hacía que
aquella noche se "iese la estación mucho más
solitaria. En lo alto del semáforo brillaba una
luz roja; más lejos. en un paso á 1üvel, el oj:&gt;
verde de una linterna rompía la obscuridad; de
vez en cuando interrump!a el silencio la vibración de un timbre, seguida del t ictaqueo
del wparato telegráfico.
Por el andén. paseando de un lado á otro,
inquieto y nervioso, tanto vor la prolon¡:?arla
espera del conYoy que había de llevarle á la
riudad como por la sofocación de la noche,
Carlos entretenla su impaciencia contan(lo las

columnas de hierro que sostenían el cobertiz'&gt;
de la pequeña estación. Una, .. dos ... tres ....
m1e,·e ... once ... doce ... Entre las dos últimae
,;e abría la boca de la escalera subterránea q,hl
conduela al otro andén. Volvía atrás y re.:n·
menzaba la cuenta, once ... diez ... cinco ... tres
... dos ... una ...
Poco á poco ese trabajo mecánico de una
aritmltica aprendida en la infancia calmó sus
nervios y cansa,lo poi· la larga espera se de_
tuvo ju~to á una de las columnas, perdido en
Yairnedades, pensando sin voluntad.
Cacia ya ,·arios años que habitaba aquel
pueblecillo, sumido en la paz maravillosa !li\
la aldea, sedante benefactor después de una
tarde de primavera en que llevaba en el alt"la
el ferviente deseo de la muerte; iba huyendo
de la traición y ele! engaño. y en la inco:1ciencia de su elolor subió al primer tren que
halló, feliz con escapar de la metrópoli ru;.
dosa, ' bajó en la estación aquella cuyo nom br 0 •
gritado junto á su ventavill.a, le despertó _de
un letargo do loroso. y echó á andar por las
calles del pueblo, anchas calles sin empedrn•,
con huertas y jardines á, ambos lados. La m&amp;.·
ñana era de primavera, brillaba el sol esplen·
dorosamente, el aire estaba perfumado y ante
la visión de una pequeña casita desalquilada,
en medio de un jardincillo rebosante de rosi1,,
Carlos detuvo suij pasos, pensó en la posibilirlad de reoraanizar su Yida, en lo a bsurdo de
la muerte. ~n lo estéril del sacrificio ,perso·
na! ... Pué as! como reYiYió. después de la tr'l·
gedia sentimental de una hora lamentable, s:11Yado por la visió:n de un jardín en primavera,
alentado por la esperanza de ha(lerse un m ,indo aparte.
Da esto hacia diez ó doce años y PI eusuei\:J
~e mantenía en pie, lejos de los hombres, en
la quietud de la casita soiltaria, obstinándose
-en olYidar. iLo había conseguido ya i Sí; p'l·
elía afirmar aue sí.... El trabajo había s, ,,o
rudo; pero, llevado á cabo nor una volunta,;
paciente y obscitnada. el milagro era un be·
cho. Quiso olvidar y olvidó; mezcló nombt's,
confundió hechos. inventó relaciones de su~e~os fingidos con otros reales y así, al cabo
de una décaila de años, tenía la se¡:?uridad de
110 poder referirse á '' aquellos elías'' con un
elato exarto, con una indicación fidedigna.
Junto á la columna, mirando á lo lejos, como
tratan&lt;lo de horar1ar las sombras, Carlos SJl de·
tía:
-¿ A qué no eres capaz de recordarla! IT:-ts

El Santo Entierro, por el Tiziano

f

l

1

olvidado tanto y tan bien que ya no eres capa,.
de recordar con exactitud ''su'' rostro, el tiuL
bre de \"su" voz, "su" manern. "su" andar ..
¡A qué no'!. ..
Oyóse á lo lejos el rumor de un trn\. en
marcha, Yibraron los timbres eléctricos, subió
un disco rojo al semáforo y al rás del subh&gt;
pasó corriendo la Juz blanca de una linterna
de señales. Salieron dos ó tres tpersona$ dP. !a
~ala de espera. Se aproximó el tren, con hu
fidos ele vapor ~- tragin d&lt;! l1ierros, pa$arou la
máquina, el furgón, varios coches y '' ralentando'' se detuvo al fin.
Carlos S;) clirigió á uno ele los C"bcbes ·á tiem·
po que m1a señorn abríR la puertecilla. Ga1:rntemente rn detuvo para dejarla bajar. En
el encuentro se mirarnn Fué una exclamación•
sorda, un doble ¡!J it:J" ahogado por la sorpr~sa
ele hecho inesperado.
-¡Carl os!
-¡Usted! ... ¡Tú! ....
El tren ya ,ba lejos; vagamente se adYEH'·
tía á la distancia el rojo farol del último coche cuando echaron á andar, uno al lado del
otro, como en la incoaciencia de un ensueño.
Salieron de la estación, atravesaron dos 6 t:·t-s
calles para llegar al fin frente á la casita de
los rosales en folr, sal l'adora 1m rlía, '' aquel
día" en que la traició11 y el engaño llevab.1n
un corazón á la muerte.
Entrarnn sin &lt;lec ir nna palabra. elhl dela nl~
como si fuese por lugares conocidos.
:1'.Lomentos después la lámpara eléctrica bl'i·
llaba en el gabinete de estudio tamizando ~u
luz la pantalla verde. Un drculo luminoso p3·
1•ía 'una ma,1cha blanca sobre el escritorio. drjando ver uu libro abierto, la lectura interr.m,·
nida. La penumbra cnvolvfa el resto de la ha_
hitación poniendo como un velo sobre el ro~tro de la mujer, ocultándolo á las miradas dr.
C'~trlos.
Fué Plla, de pie junto ~1 e3critorio, de ~spaldas á la luz, la que rompió el silencio.
-Dijiste un dí a qu,i me esperarías siempre ...
que podb volver, porque tenías la seguridad
de que volvería ....
Hubo una p:rnsa en la que ambos trataro11
de mirnrse á los ojos, como p11ra descubrir~•
su secreto.
-Tenías entonces la seguridad de que habitl

ele voh'e,· ... La Yuz atlqniró touo &lt;le súplic:i
perclió la doloritht firmPza (1(' los primeros 'momentos.-Ile yuelto ... ya lo ves ... he vuelto ...
Calló nuevamente y la pausa fué más l:!rg~.,
más prolongail,a. Los ojos de él, fijo~ en el
rostro ele ella, ~e :1brían gratHle~, crueles, eo'llO
una extraña i:1l~rrogación .
Y:,. e~to~• aquí. . murmUI·ó ella por fin .
Carlos •pareció despe1·tar. Se acercó ti ella
1entamcute ,, con su yoz de sonoro metal. fría.
con leutitllll ca~i crimi,1a!, habló á su ye¿:
-Estás aq11í. lla11 y,•niclo, no sé &lt;lP dónrl~,
r esucitando de un pasa.do en el que no c refa
viviera nada ni nadie. Has vuelto á mí des·
cub1·iéndome no sé como, exltumá~Hlome ta•n.
bién del oh·ido á m1e va mí.' (•,-.rtflenarn. Está~
aqui; tú lo has dtÍlO: ·".va" estás aquí. ¡E·a
ineYitable. pues'/ Debía. de serlo puesto que
has Yenido. . . . b Qué quieres 1
Lev:tntó ella la cabeza. En 10s ojos, á través
del velo que cubría el rostro, se adivinaban
dos gruesas lágrjmas.
-Vengo ... -.Su voz tenía una extraña timidez, inconcabible e:i la que antes había hablado.-Quiero estar aqní, quedarme e.outigo,
permanecer para siempre junto á tí. .. . Ju111 o
á tí que eres bueno, noble, generoso .. .
Dió él un paso atrás y cruzó los brazos.
--Conmig'&lt;&gt; ... Aquí ... Pero, oye, dime ... -~'
adelantó hasta poner la mano en su cahe-;::.t
y obligarla á mirarle ele frente, ~osteniendo
su miracla.-Dime, ¿ qt1ién ere~ tú~
-• Yo1 i quién soy yo ?, exclamó ella. • N.,
me recouoces1 ¡, no me recuerdas i
Se !lizo una pausa en la &lt;¡ue ambos se mi•
raron muy fijamente. Habló él.
.
- No; no te recuerdo toda .... Sé que -fo¡,..
tes una causa, una parte ele mi caída; una c0:r,pquente de mi fracaso; pero nada más. ;, 'J'u
uombref lo he olvidado. tEI mal que me hiciste i uo lo distingo entre los Jet:IJ.ás golp~S que hireron mi espíritu en aquella época. ¿Re.
sucitas de mi pasado trágico para a brir las 'h·
gas 9ue ha cerrado el tiempo 'I i Vuelves pan
hundir más y más en ellos el puñal de los •,!·
&lt;· uerdosl
-Vuelv_o porque tengo tu promesa, porque
estoy fatigada de la vida, por~ue hay en mi
alma el dolor de la existencia .... -Interrumpió sus palabras lun soljozo.-'Ven!!IO porque

"La Cena de Emaus," cuadro dd Veronés

..

tengo tu promesa. ''Vuelve, me dijiste, cuanJo
la desgracia te hiera, cuando el desengaño l,·
deblegne haeién(lote pensar en la muerte."
Vueh·o .... Dices que no r ecu.e rdas mi nomi,:~,
que olvidaste el daño prodigado por mi mano ..
Reclbeme, pues ....
-iAquH ...
-Aquí. .. He tardado en clescubrir tu re~iro, ¡hace tiempo que '·e busco!, y sólo aho~a
me ha sido posible dar con él. lle llegado, de•
ja que me quede, permite que baya en tu hocra~
un rinconcito para mí. . . .
º
-'rú eres el recuerdo que vuelve y yo n&lt;J
quiero recordar ....
-Yo 110 seré el Tt:'rucrélo... . Yo tanipo~o
amo los recuerdos, ipara qué amarlosf Seré
aJgo que empieza á ser y tú serás de nueve.,
vivi1:nrlo otra vida, diferente de la que h11s
Yh-iclo hasta hoy, en tu spledad y en tu sileu.
cio.
Brilló un relámpago y un trueno se prolongó •por los espacios, haciendo temblar la.
tirra. Inmediatamente el temblorileo de la lluvia en los vidrios se hizo sentir, cada vez 111,u
fuerte, hasta oirse el golpe de la lluvvia en la
calle, en el jardín,
-Ya ves, dijo ella, llueve, no puedo irme.
No me arrojarás á la calle ... . iDebo queda~
mef
-¿Para qué! ¿Por qué7
-Para. ,,ivir y para hacerte v1v1r ... .
N'o; no quiero, contigo vuelven los recu1,rdos, vuelve la angustia del ayer, vúelven :..is
tormentos de una vida terrible .. .. No ...
Suplicó ella de nuevo:
·
-No seré el recuerdo ... Soliaré mis labios .. .
Jamás tendré una referencia para lo pasado .. .
Seré para tí una mujer nueva una mujer ot:e
pasa y !le queda, que tú no co~oees, cuya viél·1
ignoras.
Había tanto dolor en su voz, tanta anc,u~tia en sus ojos, que él t uyo un gesto &lt;le ;on.
descendencia:
-Quéda_te, pues... Quédate, pero, sin una
pala~ra, sm que S3pa tu nombre, sin que pue,fa
relacrnnar tu rostro con los ele los que uir día
me hirieron de muerte ....
Juan MAS Y PI.

~

�la modificación del artículo 35 de Ja Cou.stitueión con el propósito de hacer la paz con Italia, y que Turquía jamás acce&lt;lerá á la -cesión
de un pie de territorio, por vedarlo la misma
Coootituoi&amp;n.
Las gestiones para el armisticio son, sin embargo, ciertas. La "Neve Fraie Presse," en un a
nota oficiC&gt;Sa, eonereta así la situación:
"Existe la impresión .de que la guerra no poclrá durar mucho; la primavera traerá seguramente una situación nueva, que aún no puede
definirse. Las conversaciones idiplomática.s ,en
torno de una intervención, no han tomado; bast,a .ahora, una foi,ma concreta. Las potencias se
encuentran nue1·amente en contacto para d.iscn·
tir tia situatión. Los embaja,clores en Roma y
cu Constantinopla han sosteni&lt;lo algunas con·
Yersaciones con algunos de los hombres de E~taclo que dirigen la. polítira en ambos paises,
,le ca1Jcter confidencial, para informarse de
las conili,•ione8 que harían posible un armi,_
ticio. Pero estas convorsac iones no han tenido
hasta ahora ningún caráeter oficia1. Es necesario aún arma1·se de paciencia, en la scgnrida rl de que las potencias :}¡,rovecharán el 1110nwnto opo1·tuno parn, una intervención.
Y si 110 lo hacen ( es la opinión general) .
peor para ella~, porque se suscitará la cuestó11 de Oriente, en cuyo caso no será seg,1ramente el imJ)el"Ío austro-húngaro el que se en_
eue,1b-e desprcyenido.' 1

trónica Extranitra
LA AVl~CION MILITAR
Silenciosamente,

sin aparatos

ni alharacas,

1t alia ha dotado su ejército de dirigibles y aero-

planos, co11sign ieudo, además, entre la oficialidad llll 11ersonal instrui,lo, intrépi,lo ~- ¡)nH1en1.e al mismo tiempo, para su mauejo. El )Iiuistro de la Guerra, general Spiugan1i, com1&gt;1·ei1tlie11 tlo la importancia ele tales elenwntos en los
(•jércitos modernos. se ha mostrado entusiasta
d&lt;' su fomento, y el año último ha gastado cuatro millones ele lir,as sólo en aeroplanos, campos
de a\"iación y expei·iencia.
Comenzó pe&gt;r pouer estos servicios bajo la
dirección de dos de los jefes más ilustrados del
ejército ~- que más se han distinguido por sus
Pstudios y prácticas en la materia, el coronel
~l orís y el comandante Scelsi, y por organiwr
,los campos ele a1·iacióu en Brinrlisi ~- ('asale,
dourle nada falta . .\tlPmás, se han ~re,ulo esta-

Los italianos en Beirut. - Hunrfüniento del cañ&lt;mero turco "Awni-Illah" en la rada
perior el dirigible para esos clos serYicios d•i la
guerra.

Los que juzgan poi· Jas ap:nieu-cias cousidcrau el aeroplano más barato, porque un a•parato

El cañonero hundido é incendiado por los italianos

euesta sólo por término me!lio treinta mil liras.
:\las si se tiene en cuenta que s u cluración no
excede de seis .me:;es, que las a,·erías son frecuentes, necesitan&lt;lo muchos talleres de reparación, que exigen aerodromos especiales .r que
precisan muchos aparatos para la escuela de
pilotos, se comprenderá que los gastos que ocasionan son mayores que los de los dfrigible~.
Estos últimos han alcanza tlo en Jtalia 1.erft-1·•
cie&gt;namiento que acaso no posean ni los alemanes ni los franceses. Aetualm~nte po5ee Ital ia
cuatro del tipo P .. más los capitanes Crocco _,.
Ricaldoni y el teniente Yerduzio h.an inventado
otro tipo, el M, &lt;le 12.000 metros cúbicos y cua tro motores, y ya tienen el encargo de construir ti-es durante el afio actual. A éstos hay
que añadir el inventarlo por el iugeni?1·0 l•'orlanini, también tle cloce mil metros cúbicos, que
•e construye por suscripción de la ciudad de
~Iilán, y que será regalado al ejército.
De los que al presente pe&gt;see el ministerio de
h' &lt;:nena, dos ile ellos, el P. y 2 y P. 3, h:,n

,_
Mesa de honor en el banquete .,[ectuado el viernes pasado en el C&lt;sino Español, en celebración
del prime r centenario d e las Cortes de Cádiz.
si-do enviados á 'l'rípoli, ~· seguramente ya hubie1·an prestaido serv,icios sin la inteneución de
un furioso siclón, que se llevó el "hangar"
constr~údo y el .que estaba ,en construcción, ocasionando; por fortuna, dnuy ligeros daños á Jos
dirjgibles. Con ellos se intentaba y se fotentará, cuando estén en clisposicióu "de funciona,·,
no sólo el $l'l"il"io ,le reconocimiento, sino mrn
experiencia &lt;le ofensin1, con uno.,, proyectiles especiales, inYento ele uu ofidal .italiano, y cuyo
secreto se guarcla con el &lt;'nidaJtl.o que es de su·
poner. Debían ser lan,oados &lt;1esde una altura
tle l .500 metros.
No J)ncde Italia gastar euai-enta mil-Iones en
aviac.ión como proyecta Alemania, ui fo1':J.llar
una sección especial de aeroplanos para cada
CuerpC&gt; -d-e ejél'cito -como .se propone Francia;
pero pued-e asegurarse que no se quedará at1·ás,
a-.í por .su empeño en atentder este servicio, como por el -excelente personal que ha s.abido educar.

eiones ele aprovisionamiento y reparación. En
~e«uida se adquirió o! material más perfeccio1nnio que ha ;;al.ido al •mercado on Francia, y los
aparatos Nieupo1·t, ],'arman, Bleriot y Morane
son hoy familiares á los 11otables pilotos que
ha proporcionado la oficialidad del ejército.
Pero el ministro no se contenta con é,to;
re que la ind\1stria nacional, que el ingenio y
la inventiYa italian,a, 1ibre al país en la cuesl ión ele aeroplanos del tributo al extranjero, co1110 ya lo lia hecho en lo que respecta al automovilismo y á los dirigibles, y en este año
,le 1!1)2 se propone la celebración de un ron~urso de a.-iaeión. No es que se haga ilusiones
de aventajar á .!!'rancia; pero consillera que esta aymla y este alentamiento á la in1lustria
nacional, l'uede ser el punto 1le parti&lt;la de gra11
tles progresos.
•
gil rnaliclad, aq,uí como -en Fra,oe; 9 11n e~H
aún resuelta la eluda entre el aeroplano y el
dirigible. La opinión de los técnicos militáres
como los que he citado, se inclinan toda da en
favir del -dirigible lo mismo para reconocimientos que para la ofensiva, creyendo que en tanto que el aeroplano no experimenta 1n1e1·as perfecciones que Je bagan susceptible Ile transporta,· al menos tres personas ~' los proyectiles ne1·esnrios con toila la posible seguridad, ser,í rn-

L. HERMANN.

Leonardo MARINI.

BUSCANDO LA SOLUCION

LA HUELGA INGLESA
11! _

gesti{,n.

1

t

Esto ocurrió haee 111ás de un ,mes, ~, ,clesíle en1onces no se ha clado paso alguno en favor de la
1&gt;az; pero sí ha sido bien importante y bi en
11otoria In, lucha desarr~llaJda e n las altas esferas de- Anst.i:ia para bacer triunfar una política completamente favorable á l_a ~miJtad co_u
Italia y que obedece, como ya rnll1que eu 1111s
anteriores cartas, á dejar por ese Jallo libre el
e.s fuer.zo austro-húngaro, para cpncentrarlo to•lo en-Oriente.
n
A01·enthal pr-evé, en efecto, la dificultad de
encontrar una base para las negociacioues -entre Italia y Turquía, encastiJlalda íla primera en
la anexión pura y simple -de las &lt;los pro,·ineias
ele Trípoli, é intr~nsi_gente la segunda ,so~re t~da cesión de territorios. Descuenta, ademas, dicho politico las complicaciones en lo.s Balkanes qu.e á costa de grandes habiJidaues, prome~as y' amenazas, se van conteniendo hasta el
presente; pero que esta~larán sin duda alguna
en la próxima primavera. De aquí las declaraciones -combinadas -del. ministro del Exterior des

Garita militar~para. contener á los revolucionarios

•

_

J.uglalP1"1"a esl,1 pasanclo por w1a terrible cri
por uno ele esos gr:tYes conflic1os entre el capital y el irabnjo.
Hi sólo se trata1·a ele un paro general en todas las miu,ts de carbón de ] nglatcna, ya serí:l un p·ave l&gt;l'0blema, pero esta huelga ha te·
11 itlo la particularidad de Yenir á remover el
,·ie_jo problema del trato entre patrones y ohre_
ros. y amenaza con conYertirse en una contro1·rrs;°a &lt;JUP sentará quizás jurisprudencia en
euestiones tle esta clase; por eso es por lo q11e
su importancia es mueho mayor, pues además
ile lo &lt;JUe significa para Jnglaterra desde C'l
1rnnto de Yista materia l. tles¡le el moral quizás
,·euga á marcar una nue,·a orientación en Jo
que se r efiere á la prescntaciiin ilc servicios y
1·ctribución dé los mismo~.
El problema ha llegado á ser de tan vital
importancia para el Reino, que 'Se ha trata&lt;lo
en el Parlamento sin lleg-arse á una sol,1d.Sr.
satisfactoria. H ay que confiar en la cordura
que ha demostrado el pueblo inglés en sus últimos conflictos, y &lt;'Spcrar que 'Sabrá ~a!ir de
éste ele una manera justa y equitativa, tanto para unos como para otros.

~is originada

Son inauditos los e.sfuerzos de fa diplomacía
ele Viena para procurar la paz entre Italia )'
Turquía. Iloy se sabe con toda seguridad que
la única proposición formal que ha existÍK1o -desdo que ce&gt;menzó la guerra, ha sido la comuni~ación &lt;le Aerenthal i1wilando á las potencias
:'L una acción coleeti,·a, mejor dicho, á una presión común ;;obre 'l'urquín, para obligarla á entrar en negociaciones qut• pusieran término ~1
1·c&gt;nflicto. Pero Ja,s razones que opuso Turqma
fuer-011 do tal naturaleza, qu3 ninguna de las
grandes naciones quiso cargar con la l'-esponsabili,latl de tal iniciati,·a, ." se su,·pcn1dió de totla

CHINA REPUBLICA:-rA. -Grupo dP. P"'rR0'11l'I r¡ue proclamaron la irlea republicana en Nan King

Entri1da á li1 residencia del presidente Yqan-Shi Kai

vauocieudo los recelos ele ltalia y &lt;lcl ministro
de la Guerra, pidiendo la aprobación -ele Jas 11ue1·as Jeyos militares y m,evos créditos parn el
ejército, con el fin de tenerlo preparatlo ,, la,
posibles contingencias.
Sin embargo, la cliplomacía prosigue su ol&gt;r.a,
y el pe1Jsamiento de Aer-enthal consiste a,h orn,
falto como antes tle base sobre la cual negociar, ele consegllir un a1·misticio, que ,di.era tieml'º á estudiar )' discutir soluciones. Hasta ho.v,
110 hay na,fa oficial; se hu ~omenzado por explorar al Gol&gt;ien,o de Constantinopla y á 1,n~
más influy¡,ntes político~, y &lt;'n t'sas con versar .i.o
11es puramente oficiosas .s~ an.da t•n i'stos momentos. La iniciatiYa, ,·omo digo, es de Austda,
apoyada resueltame11to por Alemania; pero JJi
Rusia ni fa O.ran Bretaña parece qnl' ,w muestran muy eutusias.madas con la idea .
Sin dutla, uspe1·an que fracase, para que u1u,
vez más se ponga .¡fo relieve la pérdida &lt;le inf.lnoncia ,de los dos imperios centrales y suba
el papel de ellas.
En rnalidalcl, es muy difícil y muy incierta
esa p1·ovisie&gt;nal solución cleJ armisticio. bSob.rc
qué ha ·de apoyarse'/ ¡Cuáles son las condiciones sugeri&lt;las por Aorenthal? Por lo pronto, en
la última sesión de la Cámara turca, el ministro &lt;le Instrucción ¡,úbl ira acaba ele &lt;leclarar
qm' e.~ i11extcto qtH' Hai&lt;l -Vachá ha,nt pr0p1"~sto

Otri1 me¡;i1 en el banquete del C.a~ino Español,

�a:CMI

Días Santos.

~========-=--=--=..-

~~==((=(=====...s'\J'J't""i~=--!J=="'--==-E==-==~
Bruscamente, Yibrante y atronador, estalla el
cohete en el espacio, esparciendo toda la ciui\ad
su estampido guerrero. Y hacia el cielo limpio
de nubes se ele,·a en segui&lt;la una columna de
estrellas rojas, verdes, azules, que hace palidecer el fulgor de los astros. mientras que uu inmenso clamor se extiende á través de la pobla·
ción. El ptteblo testimonia su alegría al Yer aquel
protligioso fuego de a1-tifido ofrecido por ediles
al rey que se acaba de coronar.
Cuando los cohetes, como canastilla de espigas l uminosas, caen suavemente rar,ando el

cielo con una 1luYia de oro, el príncipe de Whismaun aparece en el alto mirador del palacio del
cnal parten dos esc,aJeras que, formando espirales, conducen al parque.
Después de haberse asegurado con rápida mirada de que nadie Je sigue, el príneipe lanza un
profundo suspiro de satisfacción y de sus labios
,escapa la frase expresi,·a. como ·niugu~a, del cansancio:
-¡Al fin, solo!
Jiacía tres dias que duraban los, festejos oficiales por la coronación ilel rey, á la cual habían

Deliqui0s musicales

asistido representantes de todas las naciones del
mundo. El pobre príncipe no se había quitado,
durante ellas, su vistoso uniforme de coronel
del regimiento de Ja Guardia rea1:
Desciende las escaleras, gozoso ide &lt;ijjfrutar
un momento de libertad y de poder fumar un
cigarro á sus anehas y experimentando un vivo
placer al sentir que el aire freaco de la noche
· acaricia su rostro.
:
¡Ah! ¡Qué imbéciles son los q11e envidian á
aquellos que, favorecidos por la suerte y 14 alcurnia, se ven: obligados á asistir á fos recepciones palaciegas!
¡Si supiesen cuántas fatigas físieas, cuántas
preocupaciones morales tendrían que experimentar, qué sonrisas forzadas, qué fingimientos se
verían á hae.er, se aleg-r arían de su absoluta independencia!
¡Dios sabe á qué hora se vería libre de aqµella noche de la opr.esión que el uniforme Je producía, de los cumplidos y de acompañar damas
tan cargadas ,de títuJos de nobleza como de ,años!
1Ab! ¡Con qué placer trocari-a todas aquellas cer-emonias por un momento de libertad, por
gozar -de aquella noche de verano, en medio de
los jazmines y á orillas dél lago de,! jardín florido y umbroso! ¡Poder -pasear libremente, fumando un habano, tomado del brazo de su hermosa mujer! ¡De una mujer morena, de , abundante cabellera negra y de ojos de fuego ...
El príncipe cierra los ojos para reconcentrarse mejor en su haJagador e nsueño.
Y en el ensueño. cree oír unos pasos ligeros,
de pisar suave, que avanzan por el ja-r&gt;dín. Una
Yoz, fresca y joven, vibra sonora á sq oído:
-iEres tú~
Imposible dejar de responder á una pregunta
tau sencilla. Irónicamente contesta:
-Sí, soy yo.
Inmediatamente, una mujer se precipita en
sus brazos, imprime en su boca dos ardiente.
besos, y, apenas sin tiempo para respirar, le
dice:
- Amor mío, con la recepción de esta noche
me es imposible permanecer un rato contigo,
como te habí,a prometido. Para eompensarte y
para que te sirva de consuelo, toma este peda·
zo de " rosbif " y estos céntimos para que bebas á la l!alud del rey •• • A más -de mi corazón
y de este otro beso de despedi&lt;la. . . Buenas
noches, hasta mañana, y que no hagas ninguna
locura .. .
Y la joven desa,pareció como un fantasma,
dejando aJ príncipe, coronel de la Guardia real, ·
embobado, como si fuese uu colegí-al, con el
''rosbif'' en una mano y las piezas de cobre
en la otra.
P.:irmanece absorto sin decidirse á llamar á la
de11conoc1da para sacarla de su error, euando de
pronto, iluminado por la claridad de la luna, \,e
á un soldado de su regimiento que no muy Jejos
permanecía en pie como si estuviera de centinela:
-iQué haces tú aquH-;J.:i pregunta con mal
humor.
El soldado, al reconocer á su jefe, se echa á
temblar, saludando militarmente, rígido como
una estauta:
-Mi co .. co ...
-.Aquí no hay co ... co ... que valga. iQué
ha-cían· en el jaT-din f
-Esperaba á mi novia.
-iQuién es tu novia f
-Mi eoronel, es una criada de palacio ... Me
había prometido venir aquí á Jas &lt;liez.
El príncipe se echó á reír; aqueHas pa,l abras
acababan de darle la clave del misterio. La aparición no era la de una dama enamorada ld,e él,
no; una mí.sel'A criada le había confund1do con
un simple solda&lt;lo.
-Tu novia no vendrá-le dice al pobre mu,
chacho;-eil servicio de palacio no se lo permite·
pero -me ha suplicado que te entregue este pe:
dazo de ''rosbif'' y estas monedas de cobre para que bebas á la salud del rey.
Ei solda-do quisiera que se abriese en aquel
mom.:into la tierra bajo sus pies.
El príncipe continuó dieiendo:
-También me ha da-do un beso pa.r-a tí; pero supongo que no querrás que yo te lo dé ...
~fe Jo quedo en pago deJ recado ... Pero para
recompensarte, dotaré á tu novia el día de vuestra boda.
Da.niel JUCHE.

_t

l
....

....
La Prooesión del Jueves en Venecia,

�1
.

.

.
.

tJna. a.udición de '' Lll. Virgen.'' - Esperanza
Iris retorna.- La. próxima. t emporada. dra.mática.
:i\[assenet ('S el compositor mundano por C'XCl'
lencia. Su música, tle largas frases, de rítmos
lánguidos, ('stá i11111regnacla lle una sensualidad
d uke v ~onrie:ite. Asl en ":i\l auon," que tiene
la fragiliilad de un primoroso abanico; así en
'' Thais,' · donde todo es roRado, amoro~o. sua
n•· así en "\Verthe1·," la ópera &lt;'ll que q ui•o
,•n~errar en arrullaclorns melodías la pa~ión do~t orrenta&lt;la del héroe 1le Goethe, :i\Iassenet no
aparece C()lllO 1111 creador ue ¡,,randes tipos, ni
,IC' situaeiones dr:unáticas: !labe idear tema,
agraclablPs, que a&lt;·arician el oído; bella~ iomanzas; pero n:.da más. Carece de nerno y _de
«ran&lt;liosidad. Es un delicioso orfebre; un crn
~el a dor de peq ueños camafeos : nunca un pod~·
roso artista de lo5 que infunden soplos de vi1?a intensa á ll's personajes en la escena líri~a.
Sentado ~sto. se comprencle que la música re•
li!!iosa !10 se·1 (-] género más apropiado para el
compositúr francés. La músi&lt;-a religiosa, qui' (,
tal alteza de sen~ridad :v perfección elevar1J11
las inspiraeiones uncios~s de un Palestrina. dt•
un Bach, de un H aenclel, está muy por enc11na
del a r te de ;\J. lfassenet.
No es propinrnente músiea rt&gt;ligiosa lo &lt;1\1r
rl ha p~rrit p. Rus leyenrlas sagrndas-alguna,;
de las 1·11ales. &lt;·o•no "La Virgen." están lie·
nas ele i nspiraci611 fo¡;:osa,-son poemas en los
que el color ." la luz, hen 11osa111r nte distribuíélos,
antes ,tan la sens,wión profana, gnLta á los se11ticlos, que la gr:n-e ~- serena, sat urada d~ mi~.
ticismo. Xos seducen ele ellas la gracia, l:1.
frcscllra :í. n•~es. pero no no~ sentimos coumn
,·idos por es&lt;' no sé q ué de arcano que se &lt;1esprt&gt;11cle en &lt;li,·i,¡os ('fJuvios de un preludio de
,rua n ~t&gt;bastián. Escuehánclolos, nos ha,·emm, fa
ilusión de oír el relato de SHntas historias di¡
hoc·a un poeta sensihle r. lu qtH' ést.1~
tienen ele ,•spiritualmente bol)(,, ú lu que enci,••
rran de senc·illo eueanto. pero no al mistPrio l'l'·
,·elatlor de fe qui' entrañan.
No son , en Yl'rdacl, los morlernos, q uieu('.~ ~r.n
aeierto han tle empreorler la.h ores il¡, la naturaleza di' las que inmortalizaron ,, l•' ra Augflico Í) á Benozzo Clozzoli C'n la pintur·,, á Pra
l&gt;omenic·o Ca,·alca ,- :i San Juan ¡]p la &lt;'ruz ,,n
las letras. ~- it los 1irimiti\'Os &lt;IC' la músi&lt;·a italia
:ia. Los hom bres del siglo XX somos C'Xtraños
á ese amor infinito qn&lt;' movía las sencillas :d
m:is lll' otro, tiempos ,, rspardr !'n derredor.
en un himno tlnl,·ísimo ÍI la fe . aromas tle mirr~ :'.

SU.3.\º(h~

Spo rt.

"Maniobras ele Otoño," "La lli_j;,. del Prín~ire, " "Los Vagabundos," "Los Tres Deseos,"'
'' Clnerra en tiC'mpo de paz.'' '' l,a Casta Susana. ' "Amor de Príncipe," ete., etc .
Eldecoraclo e~ &lt;le RoYescalli y Broggi, de Milán, de Ohronski J mpeko\'en, ele B('rlín. :V de
Ma,tí11ez Gari, do )fadrid; el Yestuario, de Carnmha .
En el Colón se pr,•,entará el prox11110 5ábaJ_o
la compaiíla dramática e~paíiola del actor Mtg uc-1 ';\[u íioz, pn1·:1 nosotros tof all_1~1&gt;11tl- ·l~5conocida, pt•ro qnr tendremos o:•aswu clC' Juzgar,
men·•••l al al,unlÍant.• repertono que of1eee.
lle aq11i el &lt;'lr,wo:
,
.
.
A,·torrs: Har&lt;·a Arturo. 1&gt;1a7. B1en,·enido. Pe1rín A11to11io, ;\I uiíoz :\[i:,rue?. Palacios Antonio.
Palacios .J &lt;&gt;sé. l'las,•n(·ia ,] 0l'¡.(&lt;'. !{('quena Rafal&lt;?.
Rolt•r .Julio. &lt;:\oto Julio, l't.illo Franeis'íJ. Vázquc•z Enrique. .\cti·it·e~: An~.,·a Concep&lt;-i_6n,
Arias Balhina, .\c,snnr Conccpc1611. ) foya Zotla,
:'\e,·ares Yir¡!inia. Salas Aurora, Roeias L~un,
\'al E nriqueb,, \·anca mps Oiga, Yáñez Josefina.
~'iguran en el repertorio h&gt;s comedias r¡~e SOJ
"ª de rública en nuestr as l!'mporadas lle verso;
;i1gu11as c·lásicas como '' 1,a ,·i,la es suefio''
,. ' ' El al,•al,le de Za la mea,·' de Cal(]er6n, y 1~0
j,oeos estrenos; á saber: ''Juan GabriPI Borkman" v " L os es¡,ectros." de l bsen; "J,a ccnn
de las burlas,'' ,fo Srm J3¡•nelli: "El )[arqués
d"' Priola,'' th• La,·edan, ~· ''En Flan,le, se ha
¡tt1&lt;'sto &lt;'I sol." de 7'1arquina; sin eont:n ai:.::uuo, o~ros menos importantes.

); ad:i sabem,&gt;s tlel milagro de la gracia. Por e~,,
el cantor de la coqueta Manon, al ensalzar á la
Y irgen, nos h ace efecto semejante al de D 'An.
nunzio
pretendiendo hilvanar versos sacros
~n honor de San Sebastián. Si acaso, ent:o
los arti~tas modernos apenas si cxistie1on uno
6 rlos que t·onservasen la uneión mística al ela•
borar obra 1'0ligiosa; y eso, en forma asaz di,·c-r~a ~· bastante menos 1mra que l:.L de antaño :
Paul Yerlaiue. el clemoniaco torturado, ~- León
•rolstoi, el apóstol.
'' La Yirgen,'' de 1'Iassenet. sin embargo.
atrae al púhlico. Oyénilola c-n una iglesia, aca~o interesarí a 11oco. en el R!'ntido hondame11te
religioso, á los fieles; pl'ro á las hermosas dam:1s y risueños caballeros que concurren al teatro, les encanta.
Abi está, para demostrarlo, la audición q11c
de la leyencla escuchamos el domingo en el Ar_
ben, bajo :a batuta del maestro ';\1.eneses. Fn,~
:Lplat,r1icla á r ahia1 . Y bueno úS que yo c·,nñ e~c
quP hn faust,, Sl:Cc-so se d~bi(., !nuy ~eñr.ladamentc, á. interpretación acabada . .\sí la Orque~fa del &lt;Je,nSú l\·alorio, clirigi,la por ,\1:e11eses con
g-ran hiío y acierto, como los solistas y los co
ro.s, desempeñaron magistraln1evte su cometido.
~~ntre los trozos salientes, m encionaré el '' 1'1 eludio Pastoral.., .l el &lt;lúo entre la Yirg&lt;&gt;n y ,,¡
Ancán¡.(CI Oabricl, de la primC'ra pnrte; el
''Rec.itaclo y baile galileo," ele h spguuda: " 1~1
último -s~.1eño de la Yir~()r., ., y t&gt;} ''Extas1~''
,le la cuarta. Cekb1·óse h Jr bor de 1,, SPúorita
l sábel ZentC'no ,Y la de su hermana J ulia. L:L
pl'imera es ya b1A11 colll'Pida y estima&lt;la por su
Y0Z Jle1rn, p,1stosa, cáli•h; ia se~m1&lt;1a,. q~o hi;i,¡
el domingo su "&lt;lrhut,' · con :ilguna trnn&lt;le7 :1 l
prii'eipio; c:1nta agra&lt;la.olemente, giLn~o d_e. 110ta..se en .,¡hl un 1i:nb1 e de vnz muy s1mpahro.
r~os seüores Edmundo Anaya (J uan), ~· }Ian,1el
H. Malpil'a ('1'0111,Ls) . rlesl'tt1peñaro11 ~u c,111n•.
t ido :u•(•rtadam('n f ('.

MAESE PEDRO.

1Team • del club "Ajax" que venció el domingo último al " Marte" e n e l parq ue d e este último.
do11d(• no ~e tlistin;.p1íu11 ya la~ (•a111pa11;u.;, altt'r•
1uu1tlo 6 mezrlá1ulu"'l', sino un &lt;·or1cierto de hron•
t'C' 1111iti,·adu. &lt;111e 1"11'eeí a algo di,tantr y aru·i:1_.\[l1sic·a .dt' C'U~ll&lt;•iio ! . . .
.Xü! :'\o era de la torrt• de 1londr , ·1•11ía. "'ii110
dem U&lt;·ho ,mí,s le,ios. llrl fondo del ci&lt;'lo .1 ,IPl
fondo tl t• los tiempos. l':,fr '' carillonrw . , hahía
tenido la idea &lt;le tocar antiguas llll'lo,lía,i d!'
110.

l l

Una página
de "Le Carillonneur."

11orheh11P11&gt;1. 111elndi:1s Jl:1111p11c·as, na(' idas ,•11 la
r:Hm, .,· q11f' son ('-;pejo~ ◄ lo nd t~ IR raz.a ~e rP,·onocc.
~Jra aJgo trist-&lt;•, &lt;·omc) to1lo lo c111&lt;1 ha atra,·t"Hldn
lo~ ~ig-los. E1a algo 111u.v Yirjo, y -sin {illlharg;o. lo
t·omprendían Jo'-\ niño-... Era muy n . moto. nruy ,·ag-o, como si solrrepa.sara los coi'lfinl'S del silt'111'io,
y ~in t mharg-n. to.tlo~ lo ;H•og-ía11 porqur it todo:-s
y t·:11la uno 1lesce1111ía. )l1u-ht1~ ojos,¡• a1111hlaro11,
:-;in que Sl' 1-1upit'ra ~l..!i t•ra11 lágrimas ,!:t..; 4U J ]os
l.iumPdPCÍ:tn. ú ...;i Pra11 ..,tas gotas de -:-ionitlu, llH'
1111dai..¡ y ~risPs, la:,; .qu,• l'JI l'llt.~s ¡ ►C'11-ctraha11 .... •,
1

. "A f111•rza tic haher es¡,l'rado ~- ilesrspera&lt;lo . la
11111che,l11mbrc r~cu&lt;'hó 111rjor, sobre todo porque
,•sta vez las campanas, ti ntineau&lt;lo dulce mente,
redamahan mavor silencio. Hubo uu preludio á
la sordin;i.. coni'o si fuera :ilgo fo111Hdo ~• denso.

1

hrantc y loco, ,lcsdt• qu.o la música cesó. Urito,.
t'lamores, mano~ lrn111tadas, _!!e;;tos que zozobran
por encima dr las cabezas, llamamientos, tumnl·
1os .. . ¡Oh! J,;I maravilloso &lt;&gt;jecutante del "ca
rilli'&gt;n · '! Tlahía ~ído rl héroe pro,·ideuciaJ de las
110,·elas ele ,·ahallería, lle~a,lo t•I último bajo ~11
armaclur:1 impenetrahlr, para 1&gt;rocJa111arsr Ye11 &lt;'l'•lor &lt;'ll el torneo".

'' Y h1• aquí que el heraldo dl' an11a~, Yestitl&lt;J
de púrpura, n•aparece e11 el balcón, .v ,·aliéndose
,lt• su porta"º" sonoro. grita: " .loris Borl1111t•·.
J&lt;:ra l'l nomhre tje] ,·c-neNlor' '.

Sport.

Sport.
·' 1,1 '• ,·:uillé&gt;n · · comenz{, di' nut&gt;\'0 fr tocar.
~-;e 01·ó el t•anto del '' León &lt;le Flanrlc., · ·, uu , iejo c;_.ntar popular. sahido por tocio,, anónimo,
como la misma torre, como todo lo que resume
nua raza! La-.; tampanas !--('?111are, reju\'eneciero11 , p1111·la11r:,w11 la ,·alentía .,· la inmortalidad de Flondrs · ·.

S r . Emilio Cabello, bar ítono de la compañia de

operetas "Esperanza Iris"

fra~:1nl·ias tle :.z:.~har.

E stamos hastant,• penPtrndo, rlt• 1111 sl'ntimien1&lt;&gt; materialista ,i&lt;- los ímholos y ,le la5 cos::~.
0

S r. Alf ons o Castillo, prime r a c to r cóm ico de la
compañía "Es pe r a nza I r is"

'· l+Jl "Ll•,)11 de 1.-lan_tle.,' ·! t·11 canto 1ítmico
como un ¡,nel&gt;lo qne marl'lia, qn&lt;' Yihra en m?lop~a, f!U~rtero y humano á Ja ,·C'z 1 tal como u:I
rostro a l trnvé~ ,le una ar111adura ...

"La 111u,·ht"rl11111bre escuchó. jadeanlP. \':t no
se sahía si era l'l '' r:irillón ·' rl qu~ .sonaba, ni
por qné milagro la~ c·uarenta y nut&gt;,·e ta~111u11a"'
de la torre se ron,·rrtí:rn en el canto ,le nn ¡,u.•hio un{111ime, ¡H1tls ]as campanitas :ngl'Htina~, la:-

ptsadas &lt;:-am1n1:1H.; osrilantr ... y la'i anti;.na~ y
enormrs l"tnlJHllli-h, p:tre-eíau ,•on,· :..lrti,la s, rn niño~ las unas. l'n mu.i('res eon tol·as la:-1 utr:i...;, :?n

soldado, hrrnicos las ,Jpm:í•. romo ,•xtra iia legión que reaparecitlJ¿l d;.• pronto t'H la einclatl
quP s,• neía mueda. La mu eh¡,durnbre no se
equh-ot,&gt;. y (.'Omo ~i c1uisit•ra ad,l)antar""r al &lt;"lH
tejo tll'I pasado, c¡t1L' l\Se cauto enearn:iha 1•11!0nó á su vez el noble himno. Ji"né u11 t·o11taµio qu,?
cun,lió por toda la ¡.(ran plaza. 'l'o,la, la., g-argantas canhaorr. El canto di• los ht1111i1tc&gt;, fué
por los aires :l &lt;-ncontrars(' &lt;·un PI &lt;'anto •I~ lus
campana'-\ y ·&lt;'1 alÍ1;ñ k l·,landes sp c• ·•n1i,í. ec,mo
el sol, entre el icelo ." l'I ma r.

0

Esperanza Iris, la. gntcio~P- .
la guapa tiple que tanto•
prestigios ha ganado en
(•11 ltiYo
&lt;le la opereta, nos
anuncia su visita para la C'a~.
('\Ja. Vuelve de Europa, tr,1s
&lt;le 11eresaria tregua eu fa
camapafia teatral. ansiosa de
harerso aplaud ir irna yez más
por sus paisanos. 'l'rae en la
maleta algunas no,·edades en
el género qué ofrecernos, ~en su &lt;·uadro rlos 6 tres guapas mozas lle inolYidable recul'rdo entre los aficionados
al teatro ligero,

e,

J o3efina P eral, primera t iple de la compailía ·'Espera nza I r is"

He aquí el elenco de la cc•mpañía ()U(- en brc·
,·e saludaremos en el .-\ 1·beu:
Director ele escena. Miguel Gntiérr('7.; maestros directores y coneertaclores, 1fario Sáncnez,
Armando Buratti; autor traductor. Alfrerlo
:N"an de Allariz; primeras tipl es: Espc•ra11za Iris,
::\farla Luisa Labal, Josefina Peral ~- 'Enriqueta
l~abregat: • tiple caractní,ti&lt;'a, ,Josefina Sega
rra; segunrlas tiples, ClenH.'ll('Ía González, Dolores Buratti, Concepción Riutort. Blanca Car•~ras, Josefina Cabanillas, Dolores Vargas, Carmen Roca. Car men Ortiz, .Juana Yi,·ero. Adela
Yh·er&lt;I y Sara Xa,·arro: partiquinas: .\ntonia
Ce,iteno, En1·arnación .\ lonzo y Pura Pérez.
Gran cuerpo &lt;le baile italiano. Dirertora, l\faría Francia . .Primera hailarin:i &lt;lel género frar..
cés é italiano: Arneli:r Aeosta; otras primer:u,
hailarina~: .J. Yi,·ero y .\.. YiYero; primer bailarln: )Li_!!uel Guerrero; bailarinas: :M. Fr-incia,
.'.lfada Comoilio, Gio ond~ Bugatti, Erne,stina
Romnnini, Luigina Grillo, Isabela Salimb~ai.
:\Iaría Salintben i, C. Rurotti. Primeros tenores:
Amadeo Llauraclo, Ignacio Ninazo; barítono
,lramático: Emilio Cabello; barítono cómico:
1'[odesto Ciil; bajos cómicos: l\Iig1c1el Yillaneal,
,José lleras; ac•tor cómico, Alfonso Castillo; f~ nor (·úmico : Rafael Hiera; actores genéricos:
C.0117-á.lo Bofill, Ralrndor Arrrnldo. Segun,1as pHtes: Xic·anor l"rihe, 8e\'ero Guerrero, José Rn,jo.
Partiquinos: Santiago RiYero, :Mario 1'IousP11·at,
.J. CueYas.
El rPpertorio lo componen la~ obras ,iguirnt,:.~:
''La Viuda Al&lt;'¡.(re. ·' "Aire Lle PrimaYera¡-1'
"La Di ,·ordarla." " El Ene auto de un Yals ·'
"L'l Princesa clel Dóllar,' · "El Vals -de Amor'."
'' El Conde de Luxemburgo, '' '' Sangre Viene.
sn.'' '' .Juan Segunclo, '' '' El Vrndedor de Pá_j:1ros, '' ''La Cura de Amor,'' ''La M uiíeca,''
'' El Soldado de Chocolate,'' '' La Geisha.' ·

"Marte" a l l;&gt;at,

'' Cna embriaguez ,te epopeya hahía ,oti, i:tu·
ta,lo un momento esa mncheclumbrr tariturna
habituada al ,ilent&gt;io, r&lt;',ig-na&lt;la ante fa quietud
,l¡, la 1·i11ila,l. ,l? ¡11, t·anal~s in,•rte,. ,le la, ca
l\p-.: gri.;t1 s. 1"-':t 11111"hf'1l11111hr~
qu:..• h:wía l:1rµ.o
thlmpo ;.n1~tah;1 la mt•l;!11:..·(tlica dulzura ,(,-¡I r"·1u11
ciamiento. Si nemhargo. rl Yicjo h,•roi,:no dor
mitaha &lt;'11 la 1:1z:\. cual lns &lt;·hi,pas qu&lt;&gt; habitan en
la i11er, ia de la:1 pit•tlra'.-;. Oc Súbito. la ,aJJgr ..•. t&gt;11
torlas la~ venas, hahía coni,lo más ,d e prisa. El
entusiasmo estdló, instantáneo, universal, Yi-

"Ajax" al bat.

�LA MENTIRA DEL AMOR.
■
Cortijo de los Alamos, 22 Abril 191....
Prepárate, querida Luz, á da1· tamaño salto;
prepárn.te á quedar boquiabierta, asombrnrl..1
y muda, como quien vé visiones ...
Faltaría yo al más elemental de mis ami~~csos deberes si no pusiera todo mi empeño, cun
una buena parte de mi cariño, en confesarte a
verdad; no me lo agradezcas, por{J_ue mi co,1fesión sólo es un antieipo; la verdad e~ co,:1
que las gentes pretenden ocultar. pero tie11••
tal fuerza, que al fin se impone y resplanclPI'\';
de modo que como tú babias de saber tanlc
ó temprano esta verdad, p1·efiero que la se¡,. 1s
cuanto antes y por mí misma.
As!, dejándome de rodeos y circunloquios te
diré sencillamente: querida Luz, ya no me c~so.
i Tuve ó no tuve razón al anunciarte una s.:npresa magna f . ..
No me repliques, no me arguyas, ni te esf11er ces tampoco en hacerme reflexiones; todo Jc,
que tú piensas es ciertísimo: el lo. de Abril me
pidió en matrimonio Javier Algara; nuestra
boda debla celebrarse el 2 de Julio; Suárez qu •dó encargado de instalarme una alcoba Luis
XV; habíamos tomado un pisito precioso ('"pa,·quet,'' ascensor, termosifó,1, calefacción y bu.ño) en la calle de Goya; modistas y encajera~
confeccionaban para mí todo un mundo de g:,las; ceñía mi muñeca un linda cadena de platino con rubíes de fuego, ,r brillantes "brilla1,tes" como la propia luz ...
Hoy, la hermosa ,pulsera está e,1 pode1· ele ,T:,
vierito Algara, tapiceros y moi;l istas han 1·ecibido contraorden, y yo,-ya te lo dije,-~•o no
me caso.
-Pero, Fómo1-preguntarás. -¿'l'ú no que
1ias á Javier Algarat
-¡Ay, amiga Luz!-te responderé triste.pobres mt1jeres como somos, ¡qné sabemos n&lt;&gt;s •
otras de amore.:1 ni cariños! ...
Porque el amor, el Yerdadero Amor, el Amo\'
con ''A'' grande, no es ni puede ser ese bastar
do sentimiento, mezcla de vanidad y &lt;le egoísmo, que pasa por amor en la~ comedias ruinP-.
de la vida.
A nosotras, muchaehas 'del munJo ( del
"gran" mundo, dicen despedazando el castellano los cronistas ele sociedad), no nos eduean
para amar, sino para amar á Fnlauo ó á Zut:\·
no, á un señor más ó menos bien pareeiclo.
más ó menos amable, más 6 menos alegre, más
ó menos vicioso, más ó menos simpático, cuyas
estirpe, 1·entas y posición seau i¡;:uales. cu\ncl ,)
no superiores, á las nuestras.
Ponerle trabas al amor es como poner tliqn•J'
á un volcán; ¡figúrate, qué eli~p:uate!
Andamos por el mundo; los hombres nos re,
dean y nos persig11en; tú te fijas en uno cua •quiera, en aquel, por ejemplo, de los gallardo•
ademanes y la mirada dulce; ¡error, error era.so:
'fu madre se echa á teml,lar ~• te llama á capitulo.
-¿.Estás loen., chiqnilla1 ¡Cuidado co;; lo que
bares! Ese infeli:r. no tiene más que tram1,as;

♦ -Ollll•
■

gro que brota de mi herida; perdóneme ~i la
he manchado .. ·.
-¡Herido por mi culpa! ... -dije.
-Por s u culpa no, por la núa; dónde vo es16, nadie la ••au~ará daño. lii sangre--terminó-;,s de tL~ted, señorita An-a :Marfa;
pídamPla ~i
quiere! ...

■

¡ quién sabe ;;i pc:1sa1·á pagadas eon tu dote' :Vo.

te ocupes de él; "no te conviene."
En cambio, te alientan y estimulan si ponP
en tí los ojos (rnrn \'eZ limpios) un dege11erat.lo
de noble raza, ó un '' parvenu '' 1ieclante y fatuo. cuvos antecesores labraron en Amériéa su
fotuna por caminos obscuros y de travesía.
-No le rncibas mal-te dicen.-Es un buen
muchacho; es un hombre &lt;¡UP "te con,•iene;" ~;
no le quieres l1oy, le querrás algún día...
·
Así, amiga Luz, ni por casualidacl nos gusta 'l
los que nos couYienen, mientras nos esforzan.os
en c1esaira1· il los que no nos con,·ienen. que ,on,
por rarn coincidencia, los úni(•os que nos g11st~ u.
t Comprendes ahora la resunión de tantos 1,1atrimonio51 1Comp1·endes ahora por qné much!I~
~eñoras se obstinan en. . . '' rectificar sus posiciones i ''
En el caso concreto de mi boda, habré de confeaarte que yo, débil é irresoluta, me abandonó
á la vida, me abandoné á los acontecimientos,
y con risueña indiferencia me dejé arrast=:npor b eorriente; no me culpes, porque eso hacemos todas.
Jayier era duque de Algara, marquts de Robledal y conde de Arco; tenía (tiene, mejor ,~i •
,-ho), unas cuantas grandeza~ de Espa;;a, más
fincas que grandezas, más "ª lores qne fine:.~,
unn. figura u,uy aceptable también .. . en vi~ib.
( que e~ lo demás, Dios sabe) , grau cortedad
de luces, buen acopio de rntinarios prejueios y
absoluta carencia de la más nimia ilu~t1·aeióu.
Algo se le alcanzaba, á decirte verda-l, rn
materia de peno,, cahallos ,v automóvile8;
mn.estro era también en el tiro ele pichón y 1.1u
tT arte es!)iooso. de dirigir con brío senrionale;;
cotillo:ies, pPro en ese punto terminaban torio:,
~us couocimi~utos.
¡Pobres l'Ono(•imieotos, en SUIUa, pnra ,lar
la ilusión de la felicida(l á una muje1·1 que c~ee
que en c!lta Yida hay algo más que Vt'rro,, C?..
ballos y automó\"iles! ...
.\ ce,pté ia boda porque sí, porque xealruent,:
me con,-enla, ,r porque. ( ¡oh, razón de la sinrazón, 1·azón suprema, sin embargo!), porque au11
cuando yo no estaba enamoruda de J :1Yier,
tam.poro estaba errnmoraaa de otro. y ft nadie,
estaba enamorada ele otro, ,I' á nadie, pues, 1wrjuclicaba con uua clecisi6n que, en el cas0 J11Íls
desfavorable, sobre ,rnl, úniea111ente sobre rní
dejaría sentir sm, tristes consecuencias.
1 Ac.epté la boda, digo,
sin entusiasmo; la
iilea ele casarmJ COI\ Ja,·ier tampoco me prod11jo repugnn.ncia; y así, cu un medio incoloro, n::i
Pnl:tce hubier:1 siclo uno \le t:.11tos fútiles Pn!a·
ces que registran las crónicas; un enlace amoroso ... sin amor, porqull ,ro me sabí:cl. de memo_
ria lo., 1lefectos (le mi futuro, y precisari.&lt;: i,te
porqut' en él h::illabn defectos, eomprendí que
no le ')Uería ...
0

•La petición, los regalos de rúbrica que cambi,, 11 los nodos, las felicitaciones y cnhorabu~-

Co:icurrencia á la velada con que celebró la Escuela de Ciegos, el sábado pasado el aniversario
de su fundación.
'

11as, toclo eso lo couo,·es; ,v también sabes que
cediendo á un deseo de n,i padre, venimos á pa
sar un mes á este Cortijo de los Alamos, donde
Javier. nuestro huésped, compartiría conmigo
á todas horas la quietud mansa, tan propensa ~l
idilio, Je la apacible ,·ida campesina.
Llegamos una mañana ele sol, una mañana ~~­
pléndida; bajo el delo, azul como los ojo~ d "
una virgen, verdeaban los campos; perfumaba el azahnr los senlleros y calles de mi hu(.'!'·
ta; 1·e,·erberabn. el río, cuyas aguas bruñidas parecían ele plata; se aclornaban los ái:boles con 1~
clámide verile ele sus hojas nuc,·as.
En torno de la caso:ia familiar, grande, \' ·1tusta, hidalga, se extendían las tierras de labor, se!'pnnteaba el río y se perdían en el hohizonte los pingiies prados, cloncle pacían á sn
antojo las ochoeicntas rl!ses de nuestra vacada,
nuestros toros de lidia, chif!adurn y orgullo a~
mi padre.
Vestí rl traje andaluz ~•, mo11tando e•1 h .Ja(•a
más bonita que existe, recorrí los dominios ,,n
rápida excursión, acompañada por mi ;,adre y
por José Antonio, el hijo de uuest1·0 administrador, una especie de señorito campesino, que
se ha ecluco.clo en Sevilla, pero que huye ·de la~
ciudades porque le ha ido slemprn muy mal, sr•
gí~n cuenta, y sólo vive á gusto en la paz d,, los
campos,
¿Quieres que te describa á Josó Antonio? .. .
i Para qué~ Es una escultura de 'l'anagra, un
hombre de una pieza, guapo hasta lo ind·e cibh;
moreno, muy moreno, en su rostro afeitad,;
florece la sonrisa, que deja al descubierto anos
dientes muy blancos, y sus ojos sombríos son
enormes. enormes .... y su mirar fogoso te -,11calabriua el alma, y sus pupilas negras irradian
una luz que, haciéndote temblar, esparce por tus
huesos un calorcillo tenue; un calor "sui gén!lris,'' que mras Yeces conforta y otras quema...
Ya conoces á ,José Antonio; José Antonifl ~abe de Yersos y de mañrigales; Jos-:í Antonio r::isguea la guitarra y cauta coplas tristes· José
Antonio cuida de su persona y de sus' man.is
aristócráticas de duque campesino; José An_
tonio viste chaquetón de coderas con ricos alamans, y calzoua antlaluza y zahones pespnuteados; José Antonio, caballero en su potro cordobés, tiene la más gallarda figura que se ha
Yisto; José Antonio, parn resultar más simpático á las mujeres. está-dice-'' enamorado de
un imposible" ...
Aquella _primera -nocbe de mi llegada, ríete
cuanto qmeras, amiga Luz, aquella primera nosoñé yo con los ojos negros ele José Antonw;
' 'así debían ser-me dije, ¡ mira si estaré Jc,ca !
'.-los ojos del último rey moro" ...
El resto de la aventura, y si no todo el r!'íl.
to, la mejor par.te de él, te lo imaginas de segmo¡ mi novio no estaba aún en Los Alamos, y
.,·o, al hacer examen de coneiencia, be de acu~al'Tíle de haber coqueteado con José Antonio.
Hubo cabalgatas idílicas, charlas intermin9,bles, esbozos ..de promesas, y aun alguna_¡; frases
de doble sentido; hubo también serenatas á la
luz de la luna, flores que "se caen " y n¡.anos
de galán que ávidas las recogen ... '
Yo soñaba, y mi sueño era tanto más dulce,
cuanto que el despertar estaba descontado; la.'!
mujeres amamo~ por amar. ¡Con qué fu~rza
;unaríumos si uos garantizaran que en la noveb
del amflr todo había ele ser novela sin sombra
ni 1·esquicios de realidad impura! '
Sabía muy bien que no podía amar á Jo~é
Antonio; sabía que nuestros amores no foora1ían la sanción postrera; J)Or Jo mismo le a":naha; que ft nosotras, mujeres, no nos 'asustau lfls
medios, sino al fin, y amaríamos más á •llljlnudo
si uu hado bienhecho1· nos -garantizase la retirada.
Javier llegó, y de improviso me pareció ridiculo,. 111onstruoso y ?eforme; su figura, correcta y
atilaada en las cmdades, era un anacronismo
en aquel ambiente rural, en el s:;no de aqu&lt;&gt;lb
pró~ida n;1tu~aleza, tocla vigor. y gracia y lri2anu1¡ alh tnnnfaba José Antonio con su elegancia ingénita de hombre fuerte; José An•o.üo
era belleza natural, belleza verdad, como lfls
resplandores de aquel sol, los los perfumes de
a_quellas . flores y las aguas bullentes de aquel
r1?; _Javier era llT.l muñeco, un jactancioso mi¡mqm, una mezquina sombra de varón un embuste, un amaño. . .
· '

1 1

l'lepuesb ya, rnl\'Í la Yista á un árbol próxi1no; ele él descendía mi no,·io. rlP~nrnñado ." torpe, lh-ido por el susto.
¡Sentí un asco tan grande! ...
-¡Es decir-grité,-que me he s ah·aclo gra cias
ÍI tu esfuerzo! ¡Es decir, que me a band;in'\;;t,•.
temblando corno una mu jprzuela! ... Sabí,1 ,1e tí
mucha s cosa s ; ¡hoy he nprendido. aden,5~ &lt;¡u e
el"e~ nu cobarde! ...
L€ escupí al rostro ia palabra, de.s¡111é3 dn
morderla.
Y allí terminó todc,, querida Luz; porqu,i nna
mujer puede enamorarse del hombre más rui:1
y más abyecto, de un lttclrón. de uu r riminal, ,-!P.
un canalla ó un monstruo: lo que no podemos
hacer es n.mar á un cobarde.
,Javier ensayó unos pinitos.
-También yo he aprendido algo que sospechaba. pero que no sabía; ya Yeo que me han
desbancado¡ ya Yeo que tendré que marchar me.
Me arranqué la pulsera de petici(&gt;n v sa la tia I rostro.
'
-El primer tren-!~ dije-sale á las cuüro y
El aguinaldo de los papeleros.- Los beneficiados esperando su turno el sábado de la semana pasada.'! mdia.
-iEs tu últirnll palabra? ...
-Es mi "única" pala b1·a.
-¡Quietos, quietos! ¡ No se mue,·au ustedes!...
-¡Sobre todo, cuidado con hace1· locuras!
Con mano temblorosa restañé una herida que
¡Si sP mueven, todo se ha pe1·dido!
En la amplia portalada del coritijo nos d!l~
H l la frente de José Antouio manaba sanl{re.
Yo ,permanecí inm6Yil como una esta tua;
pidió mi madre con esas palabras.
* • •
mis pupilas dilatadas por el terro1·, contampla
Ibamos á los prados. á Yer los toros que aqua_
Xo muevas la cabP7a, amiga LuY, porque uo
bao al toro, que escarbaba la tiena; oí c1 u li.
ila misma mañana debían escogerse con destino
• ~b"G el final ; te Jo dir(S ne golpe : no me caso.
gero ruiclo cletrás ele m1, rrujiel'Ou unas r~ ma,
á una de las corridas de feria ele Sevilla, ¡~'.\ii
no me casaré nunca eon José Antonio.
y
la
fiera
se
arrantó.
eligiéndome
al
¡,are,~
cr
&lt;:onada! Mi padre &lt;J.nería enviar ia flor de sa~ deSi, sí, estamos ,: 011forme;.. lP qui ere&gt; (lou el
mo blanco ele s-u, furores; la ví lli&gt;gar. c~rré
hesas, y eu la dehesa estaba desde muy temalma; pero no me caso eou él, porqnt&gt; la ,·ida
prano, con Pl conocedor y los mayorales, compullos ojos ...
maecla en uosotros Y no tenemos dtirecho ,í.
¡Los cerré. he fü¡• bo? Pues uo, ao los ,·er:·é:
sai.do notas y i-egistros, estableciend') filiaciones
cambiar nuestra vida:
anhelaut.: y sin respiración tontemplé 1111wiírny ·d~seando, en suma ganar en buena lid el prePara las gentes quP nos rodenn, él no (l., be
ilome de anc¡nstia la singular es(•ena; J osq Anmio rle honor para nuestra divisa.
,ubir ha,ta mí; ni púerlo yo d~s!lenrl er ha,ta él.
tonio dió un saltó y citó al toro; con el ~ornNosotros, JaYier y ,YO. nos encaminábamo , á
,,orqnr lo ccnsurarí:rn e~as mismas ge:1t~s á
brero conlobé-s en una mano, á guisa i1e muleun cruce de la carretera desde donde. siu e!
quienes todo lo sacrificamos; en el mundo no
ta. burló tre~. tuatro. cinco Yeces las 1eo111~timenor peligro, Yeríamos desfilar las reses; Jo,·ivimog para nosot1os, para los demás vh-imos.
das del animal, hasta que al fin, togi,lr,, sus_
sé Antonio nos acompañaba, y á caballo le."
Yo no soy quién p.ua eambiar las cosas, ¡,or
pendido ~· c·ampaueado. 1leseribió en loq :Lire~
tres, decíamos adiós á mi madre que, tímida y
mucho que me duel:i ~~ta m ntira del amor;
una
lttgubre
Yoltereta
~rayó
al
suelo
...
,
en
&lt;,l
medrosa, movía la cabeza con desaliento.
nosotras, mujeres de "gran" mundo ( r epasa ei
preciso instante eu que mr,yo,·nles ~- g-~rrochis
-'-Hasta que os vea volYe1· no estaré tranquiprincipio de mi carta) , porlemo. amar libre men.
tas, galopamlo si I tasa, llegaban junto á ll v &lt;
la.
te, pero ~o podemos elegir libremente, y ,:mo1·
otros, acosaban al animal, lo arronn.ba11 -entre
-¡Por Dios, mamá! la repliqué, si.n con,·&lt;&gt;ncerque 110 elige con libertad. 110 P.S amor, sino far,
los mau~os y se perclíat:.1 tlt&gt;~pués. á ga lopc ~¡,,111la. Y partirnos.
sa .. . ¡Quién será osi,,la á contrae1· resoo1s:1.bipre, en una polv:irecfa ele oro ...
Javier, hosco y enfurruñado, no tuvo á bieu
liñades1
•
·
dirigirme la palabra; yo, para fastidiarle, me
Me abandonaron mis nervios obscnreció~e mi
En aquellos senci11os cuentos infantiles que
complacía en ponerle en ridículo. Entre parénrazón, iba á .ca!'I' sin duda; pero unos br-izos
nos oustaban tanto, las princesas se enamoratesis querida Luz, nada bay que más los desme sostudpron. v una ,·or. dulce mutitó en mi
ban de los pastores, se casaba:1 con Pilos y dcomponga;. los hombres tienen tan exagerado
oído:
·
dan felices; pero rerucrd9 quP siempre, swmamor propio, que temen al ridículo antes que á
-¡AJ', mi Ana María! .. .
pre, resultaba á la poBtre que el pastor ,10 &lt;&gt;ra
nada.
i1:i~ oj&lt;'s se abrieron attn más; sobre •!llo~ 1•e·
tal pastos. sino un gallardo 11.rípl'ipe enc&lt;inh,clJ,
-Si te vieras-le clije,-110 vokías á vestirte
saban ,os ele Jo.s.é Antonio, y en sus pupila;; de
El pastor de mi historia rs un pasto1· ,·er&lt;lacl.
ele corto; ¡cuidado que estás mal y tienes u.ala
,azabache me miré mu,v peque1ia, medro,i: des_,- nada conseguimos ron que el amor :1os Hll3.
Aprende de José Antonio-añadí
facha! ...
,·alida, ~in más apo,vo que el de aquellos hrnzo•
pJrque la Yida nos sPp:ira, ,. no es el am0r
cruel.
gene1·osos ...
quien manda en la vi,la; es la Yida la que &lt;la
Palideció, y con la falsa sonrisa de uu ma.• tlu
Un )_íquido ealiPnte mo.111 mi cara .
cuenta-¡y qué cuenta!-cle todos los amore~.
quec cn~efi:\ J..s dient••s, rr•pn•fl ,•c-n ,·c,z trému-¡Sangre. ~angra! ... -n1urmuré.
Dime ~i no merece l'Ompasión tu pobre
la:
Derrotado ~- maltrecho. ,José Antonio nie so,1Aua M'.lría. ' '
-¡De José Antonio tengo )·O que ap,ende1·
1·eía.
Manuel
DE
MEND!VIL.
muchas eosast ...
-No es nmla-replieó;-uu poquillo d¿ san_
-Es verdaa, i mud1as!-le contesté p1·OYotativa.
C:reí que estallaba la tempestod; 1nP ''.olví :í.
,losé Antonio; sus ojos gundes .v sombnos nM
miraban atónitos, Yclados por una nube de tnsteza ...

n.,

0

Dábamos vista al cruce; José Antonio par,,
e!\ firme cabalgadura.
-Señorita Ana Ma1·ía-me dijo,-la cincha
rle "Amapola" (" Ama,pola" es mi jaca), está á punto de soltarse; rny á arreglarla.
Echó pie á tierra, se apeó JaYier. saltó yo de
la silla, y absortos estábamos los tres en h fae.
na, cun.ndo un estridente silbido y el rumor radencioso de una lejana cabalgata llamaron nuestra atención. obligándonos á otear en paisaje.
Lo que Yí, amiga Luz, erizó mis cabello~. b,,_
lánclome rle espanto; un toro. un hermo3c toro
negro. que á mí se me antojó bestia apocalíptica 0aalopaba hacia nosotros; desmand:,do ~in
clud~ el animal huía. Cei·ca, muy cerca ya, hizo
alto 'en su carrera y con mirarla eentelle:rnte
contempló nuestro grupo.
Temblé como no be temblado nunca; la sangre se agolpaba en mis sienes, se estremeció mi
pul~o, me· sentí palideeer y me faltó muy ·poco·
para desmayarme.
José Antonio, siu move1·se, nos dijo en voz
muy baja:

Las milicias de voluntarios en la metrópoli. - Desfile por las calles el domingo pasado.

�La vuelta de los rebaños.
Ya vuelven los rebaños que en la invern1.h,
huyendo ile afilados aires· tr11idores,
fueron er, busca &lt;le una ti('n-a templada.
¡ Ya suenan las esquila~ pot· la caiiada! .. .
¡Ya suenan las tonadas de los pastores! .. .

...

Y a se aco1·ca el buen tiom po, claro y florid1J
Ya se acerca, jugosa, la primavera.
¡Corazón, ama y vive, porque .va es ido
el tan brumoso invierno, que ya es venido
el Abril ron su ri~n t:11\ placentera! ...

•

El sol, áureo, hrillan te, s,' dcrte entero.
Los cielos son azules. Ya &lt;·anta el año.
El ambiente es fragante y es lisonjero.
¡Ya 1111l1ca má~ retornes·, nev,ulo Enero,
hoseo, &lt;·ntel, sornhrío, ,·rntlo y h11raiio! ....
En las ramas, las flores habl1tn ilr amores.
La llanura ,l e fr esctt savia está hPnchiúa.
¡Ya suenan las esquila,;! ... ¡Ya los pastor&lt;'s
se aproximan jocundos! ... ¡Coplas .v flores
y esquilas y ll anurn, eantan la. vida! .. ·.
Manifestación "pro-pax" en Guarlalajara. - Los manifestantes en la Plaza de Armas.

Los rebaños se acercan alegremente
-jigeos zttgaleseos, poh·o, balidos.
esquilones que suenan rítmicamentc- ,
y en la tibia frnnga.ncia del dulce ambiente
se deslien las coplas con los silbidos ...

Alguna buena Hada, ron el maravilloso poder
el!' su varilla de oro, abrió las puertas de su
c,~rcel. .. Aquel toneute ele lµz era la l ib ertad ....

Valientes y nervudos; v ienen zagueros
los calmosos mastines que, en las majadas,
lucharon con los Jobos pardos y fieros

¡Y qué hermosa mañana! El sol colorea la tierra, par ece uno de esos ele prima vera: el diáfano~-...;....;._.;;.,.;.;~.;;...;.;~;_;;.;;;;;_;:._...;....
firmamento viste ~us tonos más bellos v un

__

Nuevo .... Es el d1a de las risueñas esperanzas y &lt;le los quiméricos sueños. . . ¡, l'or qué no
rea,]izarlos~
Y la medrosa alondra enamorada pensando en
"él", en su dulce nido de amor abandonado, no
vacila más, remouta su n1elo atre,·ido é imprndente, y á medida qu e se aleja, aspira con deli•
cia Jos aromas agrestes, .siente disipada la inquieta angustia del cautfro que traspasa azora1do
la llanura para internrse en los bosques, fugitivo ...

Con íntimo alborozo es recibida ...
Su nombre es pronunciado quecl-0, muy quedo, como arrullo de tórtola que anida. . . Osen·
los vibrantes cambiados al calor de una .mira&lt;la, música peregrina de las almas ... Esperimeut,a las die.has infinitas, los goces sobrenaturales, todo cuanto tiene de sublime el amor .....

. 1

El calor aumenta, lectoras mías· comienzan va
los -días ardientes, en los cuales 'se r.e.spira u;w
atmósfera sofoc.:mte qn,e clebilita .v enerva; se
a~el'.1. salir de la dudad é ir al campo; la ima·
gma.c10n ~voca, C-Omo un oasis, las gr.andes quin·
tas vera megas; allí, los amplios ,a posentos y lo,
extensos jardiues, ofrecen un tlelicioso retir'o, eu
,!onde .se encuentra el ambicionado ,lescaoso pa ·
ra la-s fatigas del cuerpo y la,; tristezas del alma.
iNo habéis sentido, algunas veces, Jnis buenas
amigas, la ,influencia avasalladora que ejer ce el
encanto .de la naturaleza ,sobre las ,penas interiol'es, L a suave frescura &lt;le la brisa fugitiva;
la somb-ra acariciado·ra de los viejos á rboles; el
stL~urr o de las hojas; la -charla discreta &lt;le Jos
pájaros y j l apagado llllurmur-ar de la corriente
del agua, pa,recen envolver el espí1·itu en un nimbo luminoso; las decepciones se con\"ierten en
dnlees mela,ucolías; la inuietnd por el pon·enir
desaparece, y las penas se amortiguan del mismo
modo que los clolores físicos eeclen al imperio
de los poderosos anestésicos.
lmposible es sustraerse á ese mágico inflnJo;
todas las ag,itacioues interna;; van calmán(lose
poeo á poco con tau &lt;h1lce contacto.

Despierta... 'forna á la triste realidad ...
lTáHase en su jaulita dorada, eneerrada en la
ennegrecida torre del ruinoso castillo gris, y los
ojos escrutadores de su tirano -dueño, inspeccionan re celosos los sólidos .cerrojos de su prisión,
pasan1do s u áspera mano por el suave plumaje,
húmedo aún, del rocío matinal ...

Manifestación en Guadblajara. -Fr ente 1)1 Palacio del Gobierno.
clefendiendo á los blancos, mansos corderos
á envites de zarpazos y dentcllaclas . ...
Al pasar clamoroso de los ganados,
•e estrnmece la tierra, blanda, esponjosa,
.-evuelan los balidos, dulces, pausados,
." en senderos, calzadas, vegas y prados,
alienta una alegría sana y gloriosa .. ..

tibio airecillo agita blan,lamente las lloj:i,s de
los árholes gigantescos que rodean totalmente
el vetusto ? sónlillo &lt;"asti llo 6 ris (loncle gime
la infeliz prisionera.
iAlbricitt5 ! i,\lbricias! ... Comi~nza el Aüo

Solange de MORVAN.

Un escritor de talento, describe en alguna
de sus obras, cierta escena muy interesante, entre dos enamora-dos, que, habien-do tenido anteriormente un grave disgusto, se encuentran &lt;le
improviso en un bosque, y tratando &lt;le continuar
la e nojosa di scusión, se sient,en imposibilitados
de hacerlo, porque la belleza &lt;l e todo cuanto
lea rodea, tletermi11a en ellos una em briaguez
irresistible. una soñadora rontPmpl11ción, que

¡Ron vneltos los cortejos, mozas galanas! ...
Reill con v uestra 1·isa tan ;juvenil,
revuel\'en ,·uef-itras risas, clara~ y sanns,
r&lt;'vuelen ar,non iosa~, vibren lozanas,
¡vuPstra risa es l a risa cl el mes rl e Abril! ...
Alberto VALERO MARTIN.

Idilio roto.
La sorpre~a, una sorpresa inmensa, Jejó po1·
u n instante iumóvil .v muda á la grácil figur it a
alada.
¡ Cuáu extraño era lo que á su vista ¡¡e ofrec!-a !

X X X

La .cuitada ave.cilla ve deshacerse en polvo,
en nada, sus ensueños. Jamás volverá al país
azul; pero .conservando la adorada v.isi6n de
un a hora feliz, eneoje el pardo cuello y sumerge el delicado pico bajo la temblorosa a.lita, como querien&lt;lo ocultar las huellas de ar&gt;dorosas caricias ...

¡ Ya vueh·en los 1·ebaños tan triscadores!
¡Ya vuelv en los pastores por las cañadas!
¡Ya viene los zagales con sus amores!
¡Ya el Abril, tan galano. nos cla. sus flores.
tau frescas, tau jugosas, tan perfumadas! ..
¡Reid, mozas alegres, que son veniclos
los vuestros amatlores de Extrcmaduxa,
los pastones galla1·dos, recios, cm·tidos! ....
¡Escnchacl las canciones que allá, en los uid ,,,
llenan de amor la fresca, grata espesu ra! ..

...
La manifestación e n favor de la paz nacional y el gobierr.o constituído se efectuó en Guadalajar~
el 19 ,le los corriente~.

los obliga á olvidar las pasa,las úe,.savencncias
para entregarse uuenuncntc á la,; inefal.J les delicias del amor ventlll'08o. Jl ay en dicha escena, lectoras mías, detaJles p,;icolú¡!ieos tan inge·
irnos y bien apreciaclos como este : l a tlama, ofen,Iida aún, levanta la vista hacia los árboles para
evitar que sus ojos se encuentren con ]os de
su amigo, pero, en las altas ,1,ama.;;, contempla ,dos
tórtolas en su nido, que relatan, cantando, la
clicha del rufecto sosegado y fiel. Por s u parte, el
resentido galán, ha JYU-OSto sus miradas en una enred.a dera que se abraza al vigoroso tronC-O de un
roble; las flores pequeñas y rosadas se agitan en
una ,continua vibración, como si tuvfosen la d o·
lorosa iu quietud de ser d,esprendidas del ár·
bol bien amado; las J10ja,s tierna;;, frescas y lozanas, tiemblan C-On eJ b eso &lt;le! viento, cual si
experimentaran un funesto presa,g.io ... ¡cuánta
semejanza con aquella delicada y !in.da crjatura, que se estremece á s u lado, temiendo perJc\♦1~ quizá para siempre, su querida felfo1·
dad! ... Los corazones &lt;le ambos, se estremecen;
los labios suspiran : los ojos se nublan .con el
llanto; las miradas se encuentran y. . . el milagro ,se ha hecho: desaparece por completo el
antiguo rencor; la som·isa de l a ternura ilumina
aquellos rostros, antes sombríos; la dicha vuelve
á esas almas desolaclas, y vueJven á casa tranquilos ry f eliee.s. ¡ Quién pudo verificar tal prodigio~ La sabia madre N.atmalez.a, mis am a.ble;;
lectoras; el e xquisito uovelista tiene razón, y, si
lo dudáis, haced un.a eX'J)eriencia sem-eja.nte,
cuando el caso se presente, y el éxito más satisfactorio colmará de ale-grí-a vuestros corazones.

bujos capriohoso-~. Se perman eN' fiel, aún, al
corsé ''Kimono' ' para conf.eccionar las '' toilettes'' primaverales, pern su corte será algo
más preciso, es decir: más u.mplio por el fre n·
te, si.mnJando blusa, 'Y más ceñido á la espalda ,
aunque e.onservará su linda flexibilidad, no obs·
tante que ahora eso:~ corsi\s entran más bajo PI
brazo; la líne,a allí, es -menos vaga, y, por tan·
to, menos i ncórnoda. Se contin~1arft usan-do el e,¡.
cote del corselete, dejando ver la fresra -cami ~ola, ó el complemento -&lt;lel -corpiño, hecha eu
encaje, t u.l ú gasa, y est-0 es indispensable, pues
parece casi imposible hacer corpiños de ese estilo, subiendo hasta el -cuello. La,s mangas ser án
muy cortas, pero se les reforzará interiormente
co.n Qtua manga mitén, muy lisa, confecciona·
da en tul iplegado ó tableado, en gasa plisa.da,
6 encaje de diversos géneros. AJ,gtrnas ver.es, estas mangas mitén se formarán ,con SC&lt;la ligera,
&lt;le igual color a.l del traje. No term ina.ré sin
describir á mis lectoras un hermoso atavío primaveral, adecuado para salir á la ca.lle ó á paseo. E stá hecho en velo &lt;le lana, blanco marfil.
La fald a tiene en el lado ,jzqui-erilo una drape•
ría q11e se recoge con u na rosa de satén .b,lanco
ma,rfil. El cue1·po, {le corte japonés, tiene un
lindo adorno de .s-ar-ilitwtas de soutache, que for·
ma un cuello y unas hombreras muy graciosa~.

IIahiemos ahora de los trajes de calle y &lt;le
p~eo, porque la estación florida es la más apropiada para usa·r esos :fu-escos atavíos, coufecciouados, casi siempre, en telas vaporosas y suaves.
Puede considerarse ya como cierta, la prfrauza
de l os tra.jes sastre, hecros en taf fetas "pikinés' 11 de las cuales, las rayas extraor&lt;linariameute finas, cambian ele color de idistaneia en ,distancia, formando así, en toda la longitud d·e
la tela un conjnnto delicioso, pues resultan tornasoladas, y los matices se confunden su.av-emente unos con los otros, sin producir un color de·
terminado. Por ejemplo: una taffeta blanca ·c u·
y.as líneas comienzan ,-,erdes y después d~ un
espacio como de veinte centímetros se convierten
en amarillos pálidos, y Juego en negras, presenta ~•n encantador a.specto, absolutamente nuevo, elegante y oTiginal. Estos '' tailleur' ', se
adoxnan C-On sa,rdinetas de seda lisa, con "n1ches", ó volantes plisados. •rambién se usan mucho la.s b a.n&lt;las plegadas, puestas á moclo de franjas, sobre la orilla inferior ele la falda, dejando
eu sus bordes pequeñas c-abezas.
'rodas estas ¡guarniciones se colocan e n la ori•
Jla de la túnica ó del fondo. Se nota la aparición
de agunos traj.es "modista", hechos en foulard
flexible; por nn l ado la falda se recoge en graciosa &lt;lrapería, y el corsé no está separado del
,·esto del atado; pero, lo que domina actualmente
eu el munuo eJegnnte, es el "tailleu-r " en "Ji.
ne'' blanco, g-narnecido eon saNlinetas de .soutac,he, también blanco, mu.v aproximadas las
unas á las otra.~, formando líneas regulares ó cli-

L~s mangas interiores son de encaje, y á la
orilla de la falda lleva una ancha guarnición de
sardi netas de soutache.s blanco marfil. El sombrero es d•e ottomano blanco, adornado con un lujoso "aigr,ette" de plumas blancas, y bajo el
ala izquierda se ,·e u n g,ran "ehon 111 ele satén
blanco.
Pronto claré á mis lee toras, i mportantcs no tirias 80bre la.s modas de primavera.
MARGARITA.

�Elegante abrigo de seda gris perla,
combinada_ con. terci_opelo color de acero. ~l adorno del cuellu, de las mangas
y de la orilla inferior, es de soutache gris perla, lo mismo que los grandes
botones colocados en el frente delantero.

Lujoso manto para salidas de baile,
· hecho en piel labrada. En la espalda lleva un hermoso adorno de pasamanería
de seda color de oro antiguo.

~=====..:==== =========:;===:::::::::::::::::::.:::.:::.:::::.:::~-=-----.:-~

�El Mundo Ilustrado

CD~
11::( ;';"&gt;'''

..

1&lt;-"

...
•

,6:

Un consejo

Modelo

Amiga desconfiada.-'l'iouo usted razón ; e~
muy pelig.rosa esa amistad entro su marido y la
institutriz de los niños, pues siemdo la citada
señorita tan joven y linda, JJO es .remoto que
despierte en el esposo de usted un afecto dema•
siaclo tierno. Por regla genera.l, puede decirsl'
que toda amistad íntima entre hombre y mujer.
tiene sus visos ele amor, y, cuando concurren
circunstancias del género que me indica, es ca·
si cierto que el cariño se convierte en pasión.
¡La historia de la instit utriz es tan iuteresan·
te!... huérfana, sola y aban,donada, ha ,:enirlo
de }'rancia para bu~earse la i;ubsistencia; pa·
rientes sin corazón ni cligni&lt;lacl la han ilespojado
de sus b ienes; es inteligente, ilustracla; su ed11
cae:,·,n no t:C'ne nada reprochable; su caráder
es dulce y afectuoso; la belleza de su rostro
seduce y encanta... todo este· conjunto ofrel•C
un grave peJigro para la dicha de un hogar, 011
,londe el esposo de,ja mucho que &lt;le-sear como
honrado ,. f.el; ya ustetl ha -sufrido bastante por
e•,i c:,u,'n ; n:&gt; · pocas veces Je ha acurrido la
j,}r:i, del cli\·nrci1, al ver que no es a.mada por
s 11 m:irirlo. ;,urs ahora la situación requiere en~r·
¡!h y dc-ci:1i(.1,; 110 ,·.acile; porque ~erá cles&lt;licl_1~da para ~1r111¡,re; !liga a fil man~o que eh,1a
C'ntrc su espos:, ,, h ~eñorH.a prof.esora, y sostén·
\!:t!Y.l :firnw ('ll rst• 1·r~olnción, pue.,; si vuelve ;',
t ertt'r 1r:ua~:µcti,iias nacidas de su grandr amo:·.

M. F.-JJov {1 nst~d t•l mo&lt;lelo que desea de
traje para calle. Está hecho en satén libel'ty ne•
gro; la parte superior del corpiño es de museli•
na de seda negra, bordada ele seda azul anti-

nociclas á lo largo con botoneillos de acero. En el
ruello tiene ~lll gran l1ilo &lt;le 'J)erl:1s, )' .los guan·
1es sou hla11cos. dC' piel de Rueeia. J•:stc modc·
lo es •mu.,· se,·ero ." elegante.

Ama.li a.-EI ~.ervicio ,1-e mesa debe ser ele 1111
solo estilo, pues .Ja 1·onfusi(n1 de ,·olores, en ,,,.
t 0 , casos, produce un efecto mu~· desagrada·
ble. Si sn vajilla es rO"&lt;a pá.litlo.. l&lt;nl manteles_ han
ele tener á la orilla una franJ~ ele r~~as o 11-c
cualqui&amp;ra otra flor de ese n1atiz; y s1 no pn,··
de combinar de un motlo tan completo el con·
junto, elija manteles blancos, ~ así_ res~vc~á
la clificiLltad ele que me habla. Eu cu,111to a l,1,
fl ores Je acouse-jo igual annouía, p11rs ,l~mne•·
tra tener muy mal gusto una ama ,le casa ~1~1c
coloca en los jarren()$ de sn mesa. flor&lt;', ile 1l1fr·
rentes rnati~es. Prefiera rosas para PI aclorno. ch•I
comedor· ya sean blancas, ro•aclas 6 amanllas
pálidas; 'acepte las Yiohitas. pues e,.tas linclas flo·
.res fraternizan con todos los tonos; ele ningún
modo ponga las gardenias á que a.lude; su perfume i ntenso molosta á las personas rlc cerebro
débil, y si no tieue otro recurso. rol~que uno_,
eri.santemos blancos, en los ,·asos de cn,tal, Pº.' ·
que la mesa sin flores es _romo u1_1 ro-tro srn
mirada : no tiene encanto n1 expresión.
M ucho agradezco sus bondadosas frases para
juzga.rme.
Respuesta

Ca.roliua.-Ya tu,·e el gusto de contestar par•
tieularmente su cartita; iaún no recibe mi ns·
puesta f Mucho temo un -extravío del correo, so·
bre todo porque no recuerdo bien su dirección.
Le rueg~, si torlavía no le llega_ mi cart11, que
me escriba nuevamente para ilecirme el nwnero
de su easa. Salu.lP á "Fra.ncina" en mi nom•
hrc .v acepte mi sincero cariño.

Carta. re.cibida
Llorona..-¡Al fin. tU\'O el ¡.rusto de leer una
carta de su marirlo aus,~nte, que se encontraba
enf ermo'. La salud ha vuelto á ,1•euovar su juventud y sus enervías; '])ronto regresará á ~sta
c•apital y la simpática "Uorona" clejará de pro·
tligar su llanto, y Sll3 lá~rimas se convertiráu en
sonrisas. El correo no fué culpable de esta tar•
danza, sino la enferme-dad del -citado caballero;
,·olvamos s,11 buena fama al honorable cuerpo d"
empleado~ d~ e.se e,tab,leeimiento y alegrémonos
'JlOr las cartas oue llegan oporhmamente, trayeu•
do gratas noticias.
MARGARITA.

r+++++++++++++++++....+++11
Estamos ultimando los pre- i
"UO y acero. La faltla se recoge cu el lado iz·
quierdo. formando draperfa, la cual está sujeta
por 1m broche de acero bruñido. El sombrero es
de satén ne"ro; la forma, muy extensa, se le•
Yanta un po"::o en el lado izquierdo. y el (mico
adorno es un '' aigrette'' negro, colocado casi
al frente, co l o un penacho. El talle es de es•
tilo Imperio, ligeramente drapeado. :· las man•
gas son ele estilo japonés, muy amplias, y guar•

ii

l:

i¡

que por ello sus propiedades faYorables pan el

el Pixiavon produce en muchas personas. Cuan-

crecimiento del pelo

do el cabello comienza

ción hayan sufrido merma.

eompo11r11le~ que prorlnc&lt;'n mal olor y además
en,ucian, oscurecen é irritan el cuero cabelludo.
El Pixiavon fabricado por

parativos para el obsequio que i
har~mos á las b ellas lectoras j:
de "El Mundo Ilustrado."
i
Muy pronto revelaremos el
secreto.
i

i

+++++~++++++++++H+++++++++++-t-

un procedimiento
el alquitráu.

no tiene olor, ni color, ui efeetos irritantes, sin

á despoblar la cabeza,
varios procedimien•

to de que el propósito apetecido
un medio sencillísimo:
l. L impieza constante

pués se echa una pequeña rantidad del produc to

se obtiene por

en la mano, repartiéndolo bien entre el pelo, ob.
teniéntlose con esto inmediatamente una espu•

y metódica. del cuero

ma magnífica que contiene las partículas rlel al•

cabelludo para quitar el exceso de concreciones
grasas (caspa), que evitan el crecimiento del
pelo y originan su caída.
2. Una vez limpio el cuel'o cabelludo, hay que

Lratarle con alguna sustancin que ejerce sobre (·l

Ln Albenn tintura de moda
Enmuchas perfumerías y especiaJ•
mente en las de París, se ven eleuantes
copas de cristal qu~ contienen°el fa.
moso "h,e nne," 6 alheña de Orie11,
te .. El color varía deooe el rrubio
terroso al negro, y los mechones
de cabellos alineados como muestra
de los resu.lta.dos obtenidos, presentan una seri-e de matices tlesde el
rubio dorado a.l negro éhano. X.ada
recuer&lt;ln el rojo cnoba, más ó menos
hrillante que la .alheña comunica á
lns uñas y ii. Jos Jabios de ,] as oda•
Jiscas y fL la cola de los cab-aillos del
chá de· Persia.
Las elegantes un poco instruídas
desconfían y siguen practicando la
decoloración del cabello con el agua
oxigenada para dar á sus cabeulos
u n rubio muy bonito quizás, pero que
seguramente habrían rechazado Jas
rn bi{ls del Veronés y la FJora del
'riziano.
La desconfianza está justificada
en parte. porque todas las varied.a
das de la a.lheña dan el mismo color:
l'l r ojo.
Estas variedades se reducen á dos:
la alheña ele Argelia y la Alheña de
Persia.
La aJ heña es un arbusto &lt;le corte·
za blanqnecina y hojas verdes páli•
&lt;lo, que da ponículos de flores blan•
cns ele un color característico, de
las cuales extraen los orientales el
'' 1_¡erfumc nupcial.'' Las hojas se recojen dos Y·eces al año.
La alheña cultivada en J)equeña
e~cala en la mayoría de los países de
Or iente,, crece espontáneamente en
Argelia, &lt;londe es muy abundante,
sobre todo en los confines ile ).fa.
rruecos. También se encuentra en
Pcrsia, pero en pequeñas cantidades.
Las dos variedades sólo se clifere11·
eíau en las dimensiones de la hoja.
Esta es más larga en la alheña de
Persia.
La alheña se emplea clescle la más
remota antigiiedad. Ln Biblia nos
,lice que las mujeres de Israel. la
usab-an para teñirse las uñas, y las
palmas ele las mano11 y de los pies.
'l'oclavía hoy en los países de 01·ien•
te las mujeres aplastan las hojas
frescas v se untan con ellas las uñas.
Tambiéñ las utilizan contra las picrt'l'luras de los mosquito&amp;.
Pa.ra teñirse el cabeJJo diluyen en
agua caliente la alheña puh·erizada
y forman ,rna especie de cataplasma
que se apl ican al ¡wlo durante un espacio de tiempo Yariable. según la
finura deJ cabello y el matiz desea•
do,. El pelo grueso se impregna con
dificultad, má-s para el cabello ténue, bieu desengrasado, y rubio, bas·
ta un cuarto de hora. La opera-ciqn
requiere cierto tazto. Si la aplica•
ción es demasiado prolongada, el paciente saca el cabello de color rojo

y su excelente consen"\·

El empleo ele! Pixiavon es sencillo en extremo. Se humedece ligeramente el cabello y d,•~·

t inturas,

etc., hasta que, al fin se llega al convencimien

Marqués.-lln caballero no está ohligado á clar
PI brazo á la señora á quien acompaña, pero sí
i&gt;sta es clébil. anciana ó enÑ&gt;rma. ilebe avudarl,
ít ~mbir al e.arma.je, ó en cualquiN paso· difícil
en que se encue-ntre, aún cnanclo su fealdacl ó 1ni
vejez no inspiren simpatía á su aco• l nniíantc. Pe
lo contrario, ya usted Yió el fnne.~to resulta-•lo
ile su falta &lt;le cortesía: la señora. su ma.má volítica, tropezó al pasar una zanja y cayó ilentro
ele ella, cuhriénclose de fnnJ!O y lastimándost'
un brazo. iLe parece á ustl'rl jnsto haher siilo
la causa. casi directa. ele e•e accidente?

Mantelería.

son los efectos que la higiene de la cabeza con

tos con alcoholatos, aguas químicas,

Usos social es

&gt;11~ hijo~ 1,eq:1t•:':c,s, mient.ras el señ?r )' .la pné
ti~_,i in;tilutriz, h&lt;•,1&lt;trn el vuelo hacia las 1,layas
,·uroper,s.
Dii¡,cuse mi e-xresh·a franqu_eza para con~es•
t ar á. su 1,rl'¡?Untn. y crea que _srn&lt;!eramente, sien•
te, ~us 1,,,1111~, c,u-enndo un fe)Iz desenla,ce a tan
penosa situación.

químico vatentado que rnotlif:ir:i

suelen emplearse primero

Dos libros
Amante de la lectura.-iDesea usted eonoeer
místico que satisfaga todas su aspiraciones á
ese respecto1 Pues lea la "Historia de la Sa·
gr.ada Pasión", escrita por el Padre La Palma.
de la Compañía ile Jesús, y e.reo que no pedí•
rá más. Es 'tina obra her mosí~ima, en todos sen·
tifos : su inspiració11 es adm irable, la riquezn
y corrección de su estilo no puedeu ser mejore,,
y, sobre todo. el espíritu del autor es la m:i •
yor beJleza del libro y Ja que produee más
huenos resultaclo.s en el corazón del lector. En
eualquiern. librería reli¡:?iosa encontrará tlicha
ol&gt;ra, y su precio es muy r.-clucido.
i También quiere usted leer una noYe]a sen•
timental. hien herha, y que no perjucliqu• á h
moral ni á la• idea, cristianas~ Pues no crea
tan fác~l encontrar esa novela entre las produc•
ciones fran•C~as, como ust{'d cle.•ea; la litera•
tura m0&lt;lenrn. y particularmente la rle ese pal;i.
ha clegeueraclo mncho !'n c.•.e sentido. Bnsqu&lt;'
ft los autorPs elá~icos, -espaiíolt-•, ~-. arR'IO, tenrlr/i
lo qur anhela. Le reeomip111lo "La Pródi!!a ''. ele
Alnrcón; es una 110,·elita mu~• lin&lt;la y bien es·
&lt;·rita. que deja en el alma nna huella dolorosa,
pero l&gt;enéfiea.

vPrft. cJ.•-.;p•·&lt;•'-· iaJo ,este mismo .a 'Tior. v :u•:iso un
! ,,r 1~ mucho tiempo en estar abandonada Mu

Verdaderamente
sorprendente

quitrftn en fini-~ima y re-partida proporción ,qu~
una acción excitante. Para estos efectos se co.

llevan á todas partes. iloll(le llegan, sus benéfi•

noce desde hace tiempo una mnteria. el alqui•

co·s efectos. Por mayor: Droguería tlel Coliseo.

trán, que reune aquellas ~:ialidades.
Pero el alquitrán en su estado

zanahoria, pero el mal es transitorio,
pOl'que á la larg,i da .nlheñn tira
siempre hacia el nmarillo y si el
matiz rojo no es muy aee~tua&lt;lo Sl'
toma poeo á poco en un rnbio ma"•
nífico. Sin embargo, ta111hién suel¡•
oenrrir, que &lt;'I rojo l)Prsista muchos
meses sin acentuación po-1ible. por•
que esta tintura rs mu~, tenaz. )l.
.Joulin, uno ele los 11uímicos má&lt;i &lt;lis•
tinguidos .lel L::thoratorio Municipal
de Pnris., ha e.'!t11clia&lt;10 á fondo l:t
&lt;-uestió11. Pra&lt;'liranclo cortt&gt;s en ra•
bellos, tc&gt;ñiclos con alheüa, h::t &lt;'Olll•
probado que la materfa. rolornnto
los liah1a ~mpregnn&lt;lo shnll shrcllu r
los babia peuetra&lt;l.o íntegra.mente.
La alheña ofrece la particularitla{l
de que el principio coloraute, solu•
ble conteni,da en el interior de Jns
hojas,, al abrigo del aire, se hace in·
sol u ble y por consecuencia se fija
eu los cabellos á medida que se oxi•
da al e ontacto del aire.
Cuando se emplea alheña seca,
como la que se \'ende en las perfumerías, la oxidaeión se produce Jen·
tamente y se necitan varias horas

bruto

México.-J. Uihlein Sucs.

tic'lo

cinco ó seis, mnchas Ye(}os 'J)ara que
el cabello quede bien teñido. Es
pues, un suplicio relativo ante
enal se tletienen muchas 'personas,
aun cuando la tiuturn sea a bsolntam1&gt;ute inofensiva empJcacla pura.
J&gt;ero siempre t&gt;I matiz que tla este
proclurto es el rojo y sólo mezclán·
tlolo cou otras substancias más 6
me11os nocivas, el rojo se turna rubio
hasta negro.

.,¡

TIMADORES MODERNOS
Los "pickopigsts ingle.ses son ,erdatloras notabiliila-d·e sn &lt;'n su .. pro•
fesión. Su desti-eza y ,su miganina·
f-esión. Sn cleqtre7,a y su ima,..ina·
ción son inverosímiles. Eu Notiinghan ha sido detenido por tercera vez
un émulo de Raffles, que en sus CO·
mienzos hace algunos años, dió pruebas de verdadero ingenio.
Nuestro hombre se paseaba, bus•
cando aventuras, poi· las galerías de

una audiencia de provincias, y .a\
mismo tiem110 paseábase por allí un
magistrado acompañado de un ami·
go. BI timador .aguzó el oído, y por
ea.qualiclacl oyó al juez decir al que
le aeu1pañaba:
- ¡Qué .distraído soy! ¡Me l1e dejado &lt;'I &lt;eronómetro en e asa!
- Pni&gt;s tenga nstecl cuidado, qut1
frl mejo1· tlía
Jo va uhte-cl á &lt;lejar
Pn sitio mPnos seguro.
El &lt;'~tafa&lt;lor no esperó el fin del
diálogo. Sahfa perf.ect.'1.mente qnién
era ol ;juez )' dónde vivía, y ;iali6
de la. Audiencia, para &lt;lctener.-ie ant&lt;'
iodo -en una pollería. Era precisamente víspern 6 antevíspera de Na•
l'iil.ad, y por lo tanto, el establecimiento estabn bien surtido de capo•
nes. pa,•os y gansos suculentos.
El ladrón Jlevaba dinero, porque
para rnba1·, lo mismo que para -cual•
quier ,negocio, es preciso .muchas ve•
ces adelantar fondos, y compro6 un
gnn~o, eon lo cual se dirigió á easa
del magistrado. Allí, puesto al habla
con la "magistrada" se expresó ,en

"'ª

. . y as masar1socra as.~ ameJor prepar

,
as as de suclase,
~~ ~~~;6." "t lelL &lt;C~\Uftfll3

iones, Sarpullido
Arrugas. Suaviza.

ala PietyleComunica
la J

DEPÓSITO 6EN E RAL'

sélJihlein,gas
5ucs.
, t

�El Mundo Ilustrado

LAS FIEBRES PERTINACES
La8 fü•l,res ú cal,rnturas hmt,1s y ¡,m·tinact:s como la car,'l.cteristica
tltll paludismo, afectan notablcmcut e el hígado y los rlúones Y entonl/P·
1•e11 el funcionamiento de éstos ór•7 ano~; cam;antlo en unos casos d1a·
;rea fr ecuente y debilitante debid'; á la mala digestión y ~n. otros, constante estreñimiento motivado por i nsnficiencia de la bilis que de_bo
acompañar á las materias focales. E I remedio más efic:,z p~ra esas J!,ebres es el cambiar de localidad; prefiriendo lugares _mont~nosos, ó bLen
haciendo un viaje largo por mar. C uan&lt;lo eso sea 11uposible hay que
r ecurir á los tónicos reconstituyeut es y no se conoce uno más eficaz que
el de la fórmula siguiente, cuyo,; ingredientes se pueden obtener en
cualquier botica ó droguería, para mezcl~rlos en casa:
Extracto compu esto Veget-11 Arvel rna
. .15 gramos.
Jarabe comp uesto ele Hipofoafitos . . . . . . . .45 gramos.
J arabe compuesto de Zarzaparrilla . . . . . . . 60 gramos.
Tómese una cucharadita, de las de té ó tafé, tle~pués de cada co·
mida ó sea tres Yeces al día. Un va so de agua poco rato después de ca·
da dosis, aumentará la eficacia de la medicina.

Algnu.os meses ilespusé, el joyel'o
~eribió al eliente participándole que
había encontrado la segunda perla.
Su tamaii.o ~• su oriente eran iguales
á .los &lt;le l:i otra, pera, á ,·onsoouen
,·ia ti,• la í lifü·nltatl ti!' la atlquisieiou,
,;u pr!'rio a,u·,,n,lía ,, 120.000 fran_cos.
Lneg-o, e,¡,e1•-0 la res¡~~•&lt;'~l a . qurnce
déas. un 111Ps, telrgrafio ,·arias veces, " aún si¡!ne esperando.. . Con
an11l~ de un co1'njlinche, el timador
había yeudido la prim era perla al
mismo joyero, obtenienilo nn l)ene•
ficio de 35.000 francos .
Pero el timo más ¡rra-eioso es quizás el ele un araentino que ponía en
los perióclicos ~n anuncio, diei~nclo
qu~ había encontrado un reloJ ele
oro, y que lo ponía á disposición lle
sn &lt;luéño. 'X,umerosas per sonas se
presentaban, y eonsentía_n en paga r
el importe !le los anunc 10s. ~- como
el 1l'loj que entregaba á ra~a una
,·alía unas cinco pt'setas, el t 11na&lt;lor
hacía nn bon ito 11!'gocio.

Testimonio en favor de
Munyon.

A LOS

ESTADOS UNIDOS, C!NADA,
EUROPA, CHINA, JAPON

....

Y todos los Puertos Tieans-Pacíficos
La Srita. Guadalupe R osales, tle M,i·
xieo, dice :
,
'' Durante muchos meses yo sufn la~
'' terribles agonía s del reu matismo. f~
'' ,·eces me privaba de atencler n11~
'' o~upaciones domésticas; ele noche yo
•' no podía tlormir y estaba tan a~or_
'' mentada por los dolores reumáticos
'• que ha3ta á mi esposo y_o le cont•s•' h ha
groseramente. ?,[i desespera" e·ión era tal, que lle!!né ,i desear mo" rirme. 1·n,1 amiga mía me habló dl'l
'' Remedio de Munyon para. el R euma'· tismo, el rual obtuve en seguids. P?·

- rra-:cíeci-;¡¡:·uenta añosqne~",-frir:1
em¡wzcí ,, atraer á los huse:Hlores de
diamantes, .I' s e enlcula que !les&lt;le
que comenrnron á. ex_1J,otarse la.s
min2•s afrirnnas, hasta fines ele l?OS. , ' &lt;·as do~j~ 1ne ali\"iftrou v nl conchur
el muntlo ha pa"aclo (liez mil m1ll0- '' ,los botrllitas yn estaba curada á. mi
ne~ !le pes?tns por tliamantes. Sól_o '' entera snti•faeeión. Ah or2- recom1en·
ele Afriea se han exportailo en c11- '' elo los Remedios de Munyon á. todos y
cho períoilo 90.000.000 ele quilates, '' jamás ele jo de tenerlos en mi casa.''
El R emedio de Munyon para. el R eti_
seoún dice )[r. Cattl'lle en su libro
m atismo, corrige en uno á cinco días
"Él dio111nnte " ·
Si á esto se aiialle la cantidael ro• el reum2.tisn,0 en todas sus formes,
baila, que en los pl'imeros años era a 11 ,,que sea muscular, 6 crónico. Cur:i.
consiilerahle. \' los diamantes sa· los ,!olores reumáticos punzanteg e11
c·atlo,; ele l3s ,;,iuas &lt;lel Brasil y ele c ualquiera parte del cuerpo, la hinchaotras pal'!e-; !'n .Pl mism otiempo, zón. tlc los dedos y las coyunturas.
puede calc11lars1• rn 100.~00.00 de PRE CI O 50 cts., mexicanos.
l'stos términos:
quilates la cantiila,I procln~1_'.la. e_uyo
mt R emedio 3 X de Munyon para. tll
-Don Fulano (aquí el nomhrc del Yalor en hruto pasa ,Jp :l.e-&gt;0 m1llo·
juez), a l ir al tri bunal so ha dete· ne, el-e pl'setas, prro á !'sto hay que Reumat ismo, expell' el ven~no '.eum~de
nido en la pollería, &lt;lontle e~toy tle agregar el coste ell'l talla,Jo,. las iza· tieo ele l:i ~:nigre y es rnmeJorab,e
,lepen&lt;liente, y ha compratlo este nanrias ele los sin&lt;liratos, importa· para turar la tesura obstinada y los
ckpeísi t os romo &lt;le yeso l'D las ~ogan~o, mandando que lo traiga aqnl.
(]ores, ,·iajantt,s ·" joyrros al por _yn .1t nras y especialmente para las 1110·
Al mis mo tiempo, me ha eneargatlo
chazones inflamator ias ele los tendn·
que recoja el rl'loj que se ha dejado menor.
)fr. Cattelle n11,ne·iona l'ntre otros
ohidado, y se lo lle,·e á la .\11,lil'n· ,]iamantes famosos. Pl Bra~auza. lla- nes .,· ligamentos. PRECIO $2 mexica_
contra
nos.
ei a.
mallo t amb ién "1lia111:111 te (]el Rey
¿ l'stc,1 sr siente maH Sea cualquietlin Ja menor desconfianza, hL s&lt;'iiola Tos, el Catarro
ile Portngnl' ', q11l' según clicc pesa ra su cnfenneclacl, piela ustecl la " Guia
ra cogió el ganso y entregó el ero•
1.680 quilates. Se encontró en el Bra- de la. Salud, de Munyon, en las Dro·
laBronquiUs
nómetro .a.l clemandadero. Por la tar•
,il y no lrn llE"¡(n&lt;lo á tallarse.
gue1·ías el e los señores Julio L abadie
de, cuando regresó el juez y se enSucs. y Co., P rofesa 5; J . U ihlcin
teró del caso, montó en cólera, eom•
Sucs., 3a. Bolívar 25; J ohalllll!en, F élix
prendiendo que su mu jer había sido
y co., Av. San Francisco 39, Méll;lco, y
ví ctima de un timo audaz, pero, al
"na forma para examen módico al
ñu, tuvo que conformarse, y deciffaee algunos nitos cayó una Yer- consult orio Humanitario de Munyon.
clió come!'se el ganso.
Al día siguiente. el m agistraclo se &lt;laclera plaga ele monos sobre. nna Lo➔ Expertos Especialistas al frente
c)iriaió al tribunal, mientras la coci- prqueña pstaeión clel fenoearn 11 ~'l ele él, estudiarán su mal y le recetarán
uer; se tledieaba á a sar el a ve con Rnrnn. en &lt;'1 Nor oestl' ,1&lt;' la Tn,:1·L conrielllrncla y el esinteresadamente .
todas las reglas del arte, pero ape• . \ veces quNlah:10 en la l'&lt;iaP1_6n
nas acababa de asarla llegó u1\ mu- -.~a~onf:\s C'ar¡trulos el e gra~o y 105
cJ1acho 11Uedo sofocado, elicienilo á la monos nenelían !'ll ¡..:ran numero !1
* * *
coémé1·~elo, rasg-a11tlo p:Ha ello hs
señora.
CHISTES.-PRECAU CION.
-De parte de su esposo. que n1e dé enbiertas ele lona ,le los Yaitonl'•.
L os empl&lt;'a&lt;los ,Jel frrrorarril , n,,
lfabláhase de los robos cometiusted el ganso, porque ha si1~0 dedos en los treues, y uno de los
tenido el timaclor y se necesita el podían r1Psrans:tl'. po1·q11c teman
que estnr ront&lt;'nien&lt;lo ronst~••) ,,_
contertulios exclamó satisfecho:
a,-e como pieza de convicción.
-A mí no me sucederá nunea
y la señora volvió á. caer en el mente nquell:i in,·asieín ele ~111110.·
lazo, y el timador y su compinch e, c·on su s1H1neo r·orrespo1uliente ~- á
nacla porque soy ho~1b_re preveni•
pudieron darse \tu banquete con el pesar 1lr toclas las mPCli&lt;las, qn° R(J
elo . .. ¡Siempre que v~aJO llevo en
el mejor nutritivo y el reconsti- ganso y con lo que sacaron de la tc.maban. los monos R&lt;' har,an racl..t el baúl un par de pistolas y una
enta tlel reloj.
,-ez mú~ llf'(.;_rarn,lo~ v no tf'mlan :í.
caja de proyectiles!
. .
Otro timador no menos hábil, pero naili&lt;'. hasta qu&lt;' :il fin se l e oenrr;ó
Un llleg·ante dep rovm eia, pretuyente más poderoso es
que ' 'trabajaba'' más e1l gran_de, se á nn ¡, unr,l~ ,11H\ in!!f'nio~fl e~tt·:1tnsumido como él sólo, en una gu3npresentó en la tiemla de un Joyero ge111a. nurnntP ":1rios clín&lt;: él_ Y. su;
tería de :Madrid, pidió un par de
de París Yesti&lt;lo elegantemeute al rom :iií&lt;'rO~ ruhrirrnn los te.1ael11lo~
guantes, se los puso y, después de
11
estilo ya~qui y 1údió una perla ro· rle los 1·:1~onrs ron frntns ele di,•o:··
est arse mirando las manos un enar'
.
'f
"
sa que meeesitaba para "pen,lenti . sns ehses. &lt;·on lo r11:1l lo~rnr,rn
to de hora, preguntó si le dejar'r,n
ele su señora.
atr:1&lt;'1· {I to.la In rolonia rl&lt;' moPo~.
un espejo.
La perla ro_sa. es muy rara,, y el ]o-;; PualC's no YiénelosC' molestnel 1n
-¡,Grande ó pequeñol- le p~e_de Ext. de Hígado de Bacalao Fe- joye1·0 le advirtió que tardaria alpor n:11lir, pr1·,li!'ron ¡&gt;] poco mipil)
g-untó un depend ie nte eon amab1h"'ún t iempo en encontrarla, y que su c111P trnía'I al h,1111h1·e.
rruginoso. No tiene rival para la pecio seria elevado.
dad.
..
Pc·rn una mnil'ln'I rnnn,lo r1:Ís nn-)Ie es igual. . . Es para ver
-Eso no importa-responcl10 el
l'ómo me sientan estos guantes.
tu~i:•s:nnd()s
C'stnhnn
rom
ienelo
rn
cura de la tisis, escrófula, ane- finjido yanqm- Un (lía de estos sal·
lo alto el&lt;' los Yagonl's. rl tr&lt;'n ee.'1ú
* * *
mia y es lo que debe tomar todo go para Spiza, y al reg1·esar pasaré á nnela1· rl&lt;' ¡,r,1ntc:,. Y ]os monos atl'_
por aquí.
UN ESPECIFICO.
rrncl()s.
&lt;'''
Yl'1/.
ele
arrofors!'
nl
suel,1,
Tres meses ¡después, pagaba al
el que desee estar fuerte, vigo- contado
1 f'rman~&lt;'iPrnn ngnzapnilo:&lt;:., n:rnrrñ1~U na señora muy aprensiva pe·
10.000 francos por una •perla
clía su opinión al médico sobre un
rosa aclmirable, tan admirable, que rlo'-P ,1no~ ÍL otrnc: pnr:t no rnrri;t.
roso y en salud.
específieo que la habían recome'l·
ocho clías después se presentaba ele l•~,tn nu&lt;' el h'l'n st' eletnvn Pn •n"•
elio elr · 1111~ seh'a. hnstnntr ll'j•t'la.
dado.
nueYo ol eompraclor &lt;licienelo:
- ¿ Uree usted que me sentar&amp;
- L e ha gustado tanto á llli se· \ 1 , ...,. inmúl'il Pl r,rn,-o~· lo-1 sl;nios
no
Mp1'1·nrnn
á
q11P
nn,lif'
Yi,bien ?--lnél¡'udablemente, señera ....
ñora la perla. que ,·a usted á bus·
r.il'rn
(1
J,ar!'rlos
ap&lt;':ll'S&lt;'.
'l'oel,,o.
s~
'l'omándolo cincuenta 6 ses~nta
car otra iaual para hacer unos pen·
años seguidos, cualquiera puede ~edientes. P;garé lo que pidan por ella, ~noja¡-on á. ('seapr ~1 suelo y eles·
arar&lt;'qirron rntl'e. lns árboles. o,,.,.
ner la seguridad de llegar á v c~eueste lo que cueste.
Y después ele dar sus señas en 1lr C&gt;ntonee'l no han vnf'lto á mol&lt;'s..
jo.
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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