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                  <text>CREPUSCULO.-Dibujo do A . Ged ovius

,._A ÑO XIX. TOMO l.

México, Mayo 5 de 1912

BIBLfprNU'lyJ. 18.
r _, v

FONDO RICA D"'

~ !ARIA

• ..:,

O COVARRUBIAS

��E l Mundo Ilustrado

---------------- ------- ··- ?is»
M

QUINA
tJ\RO(llf
TONICO-RECONSTITUYENTE-FEBRIFUGO
•,; Debilidad, . A~otamiento, J?i9P.epsia·,
Falta de Apetito. Co11valecencias, Calenturas
Cuando
vuelvo
á casa
lo primero
que me levanta
es el
elevador,

l!I

\AguaMineral
Verdadera ~
■"' D
·.11~1
.ftallantialea~
.
Estado
··Natural de
_.._.._..
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ferruginosos y las quinas. Cónservado por el método de
M. Pasteur. Prescribese en las molestias del estómago. \ a
clorosis. la anemia y las convalecencias; este vino se recomienda á las personas de edad, las mujeres, jóvenes y á loa niiioa.

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S. fl,CPHAlL , el solo que tiene el derecho de llamarse así, el solo
que es legítimo y de que se hace mención en el formulario del
Profesor BOUCHAROA Tes el de M" CLEMENT y C1• de Valence
( D,.~,.,.,e. Francia). - Cada. Botella lleva la marca de la Unión de
lo.· &gt; abrtcantes y en Jl pescuezo un medallón anunciandv el
"CLKTEAS ·1 • - Los demas son groseras y peligrosas falsitlcacioD.es.

con líneas de los vapores más rápidos y lujosos gue hay y en
San Francisco con las lineas de vapores del Pacifico.
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1. __·

La Dedicacón rle lns c~tcdrn]e,
de Colima y Zamora. La aparició :1
de San Miguel _ó.. rcángel y San Acacio "M ártir.

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sea el martirio de San Juan Apóstol
y Evangelista. San E,·odio Obispo
·Mártir.

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LAREDO, EA
GLE PASS
\
Y EL PASO

LUNES 6

·rodas las señoras cuidadosas

Margarita

Servicio de trenes diar[os con Pullman y gabinetes, via

N. (lo. de mes y 4o. después de Pascua). Los gozos de Maria Santisima.
Xuestra Señora. del Pueblito. J.a
Conversión del Gran Padre y Doctor de la Iglesia San Agustín. («')
San Pío V Papa Confesor y Santa
Crescenciana Mártir.--Oficio y misa de la primera festividad: rito
doble mayor y ornamento blanco;
~e conmemora San Pío V Papa y
la Domínica.-Función solemne en
Regina al Santo Ecce-Homo.

Ji!sta dolencia e,, por supuesto, propia y común de los afectados
con tisis pulmonar, porque en sus esfuerzos de eliminación de los gérmenes en la sangre del tisico, los r iñones mismos se afectan y se hacen
presa de los mic1obios. Pero aún sin existir Ja tuberculosis en otra part e del organismo, los riñones pueden ser afectados; y una Yez que los
gé_rmenes se apoderen de su delicada y completa extructura, se multip11can con g rau rapidez y la destrucción de esos órganos es rapidísima.
En el estado incipiente t iene remedio ese mal gra,ísimo, según lo ha
demostrado un eminente especialista que ha obtenido los más halagiieños resultados con la siguiente fórmula.

MARTES 7

LAROCHE

--=--------

Senorita Annie Gatron

DOMINGO 5

. Esto~ ingredientes sou obtenidos en cualquier botica ó farmacia
h,cn surtida. Colóquense en ,ma botella que se sacudirá bien antes de
tomar cada dosis. Esta consiste en una eucharadita depués de cada co
mida ó ~ea tres veces al día.

después ..... .
la
QUINA

,

Calendario de la semena

Tuberculosis de los r1nones

1

FLOR DE BELLEZA
[

POLVOS AOHER[NTES
INVISIBLES

f,"INURA, PUREZA, PERFUMJ:-: IDEAL. - Comunic¡t al rostro una mar:1,illo,.1.
1. dehcada bellez..a. una blancura períi:&gt;cta y un aterciopelado incorn¡.arable
(;U.:lln&gt;
en cad.1 un:a d~ los colott&gt; Ro~ , Raquel Blanco ck una purez..1
.i.b.s.ofulJ Son lo&gt; polnn te :trNI. Je l:a~ ri.'m~h y 1os reyu de los ¡,oh·os de :.uro¿

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Sucursal: 5a. Tacuba 76.

México, D. P.
::::::::::::::::::::::::::::::::::::,:::::::::::::::::::::::•
~•
::-

lt 11adi.lallos
El tipo más perfecto y más acreditado d~ todas
las aguas purgantes naturales contra:
OC\nstipación habitual, congestiones, obesidad, obstmcciones del bajo vientre, hemorroides, etc.
. "Sus. efectos_ rápi~os y seguros! suaves y m ::itlerados se dejan sentir s in
C?hcos m i_nolesbas, s!n repugnancia en el gusto, ni perturbaciones gástricas,
ni cansancio consecutiyo." " €$ un rcguJMI\ r y no un dtbllitantt." " Hunya•li
Janos es, por excele~~1a, el purgante de l~s mujetes y de los niños." "Es el
laxa,1te ~e los extremdos y _de los c~&gt;:1gesovos, el gran remedio de los sujetos
se_dwta~10s y pa~a los traba3adores, mtelect u~les, e~ los cuales regulariza las
e,~C':13.CIOnes_alvmas y calma los smtomas dispépticos; es el específico de los
afltg,dos pohsárcicos."
' &lt;Dr. E. Mon ln, Paría.l

Desconfi~se de las falsificaciones.
Hunyadi János

S"3

vende en las farmacias y droguer fRB,

(5o. de Espiritu Santo) Santo,
Antonino Obispo Confesor, Gordia
no, Ep!maco, Cirino Mártires y Jo!J
Profeta y el Beato Juan de AYila
Confesor (su fiesta. al día siiuiente.)
SAB AD O 11
El Beato Juan rle Avilr. Confesor (rlel dia aute1ior.)-Santos Máximo Mártir, ~fa._yolo Abad y F'ranrisco de Gerónimo ('onfesor.
(*) En el nue,To Calendario de
la Arch idiócesis Mexicana, aprob:t
do por S. S. el Papa Pío X en 8 de
Junjo de 1910 y puesto en ,•igor
uesde el s iguiente año de 1911, suprime el rezo ele algunos santos, e11tre los que se eucu eutra La ConYersión de San Agustiu. Conforme
al nuevo Ualeu!lario, habrán notado
nuestros lectores c¡uc algunas fie8tas movfüles fueron cambia!las á

otras Las
fechas,
y otras pasaron
ser
fijas.
translaeiones
que se á
hicicrou el año pasado por la premura
del tiempo queda1·011 incompletas,
pero ahora quedan perfeccionada~,
de acuerdo en uu todo, con el nuevo Calendario de la Archidiócesis.

1

BOCA IJKI.I C I O SA, FRAO,NCIA

EL CATARRO LE CANSO
DE LA VIDA
SE~ORITA ANNIE CATRON
el e Ciocinnati, Ohio, E. U. de A.'.
No. 927 Main St., escribe como si
gue:
•' Como me consta que la Peruna
es un grau remedio para catarros
crónicos en la cabeza. y garganta,
de cuya enfermedad padeci por varios años, me place darle mi recomendación perscmal.
'' Catarro corno el de que padecí
yo, cansa la Yida; mi aliento era
agresivo, estaba mal ele! estómago y
me -~entia tan mal ele la cabeza,
qu e con frecuen cia me daban dolores de rabeza. Probé Yarios remedios; pero no me mejoraron. Estaba
bien desanin.aua ron toda clase ele
meclicinns, cuando se me recomendó
la Perunn.
'' Compré. uo obsta u te, una botella, y antes de concluirla ya me sentí a bastante bien. Llena de ánimo
continué tomándola, y en un mes
estaba completamente curada y mi
salud en general es excelente.
La Peruna se prepara en liquido
y en pastillas. Una pastilla Peruna
equi"nle á una cucharada de P eruna.
La Peruna se vende en tod1s las
droguerías, en dos tamafios, de
$1.00 y $2.00 bot ella.

La Peruna se vende en to•
das las droituerfas, en dos tamaño~, de $1.00 y $2.00 bo•
tell a.

e n e l ALIENTO e on Jae

VIOLETAS RUSAS
Perfuman los
labios y dan á la
boca sabor de ambrosía, avaslonan
y hacen divino el
beso de los amantes.
La eRt&gt;OR" a ue
usa las Putlllu h

S'

Vlolatu de Ru1l1, de

Quentln, ¡roza de la

ter nura desu ma•
r!rlo. lndhpensab'.e para los
aue aman las exaulslteces. Caltta
artf.ttca de alu·
minio, 50 cvs. Por r.orreo, c11rtlflcada, 60
ves.-Eo ~léxtr.n:J&lt;&gt;/1nnnun. Ftli:x &amp;, Cin, A•·
San Francuco, $9.-J. Lobadú Suc,. ,~ V&lt;&gt;. p,.,.
f•aa, 5.

¿QUE ES?
El alimento
más acreditado
y que más recomiendan las primerasautorida.
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des y miles de
médicos prácticos para el niño y para el adulto, tanto e n el estado de
salud como en el d e afecciones gastro-intes tinales. "Es sumamente nutritivo, regula la digestión y su consumo resulta barato.
•El Niño de pecho,, folleto inst ructi o, g ratis el'J la s Farmacias y
1 Drog uerias.

�El Mundo Ilustrado

La Mujer de Mundo,
la Artista y la de Socieda

~

0ompletaa
BU

IsELLEZA
ideal11bdoJa

oon l a

CREME
"SIREN"

para
EMBE·
LLECER
La más perfecta, ¡¡orque no contiene
era..a nl hace cr ecer vellos. Oomuntca 1&lt;l
rostro un luminoso blancor, unll lozanlll y
un esolendor tales, Que hacen w í'lar 1,1
oolitlco Idilio de la hlotórlCll C!oe. º" ..1
i,ecbo, la esoalda, el cuello y los bruzos
voluptuosos to11:&gt;11 nacarados, cu•l 8l b•io
la epidermis pasar"n su,.n s corrlentts
eléctricas reju venecedorll8, Ocu,t" las
huellas de la vlr11eh,, y 11. las carne&amp; l..s
prop0rclona suavidad de az.. u a y linao~
amorosos tintes de rosa que despl&lt;1en perfume~ de lllas y el de una juventud fase!·

nadora.-Tarro con valloaoa conaejoa,
$2. 25 . Por correo cartlflcaClo, $2 . 50

Los alimentos y la moral
COMO IIO 'LUYl'.N L AS COMIPAS Y C,A S
DEBl DAS 11:N NUES'CRO l!S-PJRJTl'

Uu mé&lt;lico sueco ha pasn-lo •licz
añ os haeieudo experimentos para
wmpr obar si los alil'h'ntos c.1ercen
a lguna. in fln0r.eia :;obre nu,1st;1·,) ts-

píritn. ,\', SPg'Ílll par ece, h:i. d&lt;to
con firmada; sus sospechas. Un~ e,nmicla 6 una bebida determinad,~
pueden sen·ir para curarnos un defecto 6 para daTnos una cualidarl
que no~ falte.
Alimentánclo•e principalmente ch
rarnc dc Yacn. (asada, sobre tot1o)
&lt;lnrnnte meses y mes.es de a&lt;l r¡uierc
eonfia111.:t en sí ,mismo y audacia.
1;1 que sen. aficionado Í\ la leme 1
ra no &lt;lehe ahusar de ella, porqu, t
de lo contraTio no tarclará en nPr
de1· l:1 energía.
El cordero hace melancólico~ á l,&gt;s
individuos que lo come11 P.on frecuencia y la carne de rer:l o induce
al pesimismo. La ele jabali pone tris
te y la de caballo agrín. 10, raneteres más alegres.
En general, el abuso :l,i ia ?:1z:i.
de pluma y ele pelo no ejerce ,'lema•
siaclo buena influencia en la parte
mor al del que -l a come, pero los pollos y las palomas da ·, alt~l'Í:1.
AfoTtunarlamente á narlie ~e le
ocurrirá alimentarse exclusil'ameute
de carne de pato, porque se•rejr,11te
rrégimen sería clesastro~o no sólo para
la salud sino tambien para el carácter. T,a carne de clicha :1Ye p,&gt;H-'
de mal humor y el mal humor es
pernicioso para el alma y para el
merpo.
Las obsen·acion&lt;'s dcl doctor sueco no concluyen aquí. Los huevos y
la leche constituyen unn. dicta soberana para tener ingenio y belleza
P ara oonsen·ar la memoria hasta el
fin de nuestros días hay qué comer
mucha mostaza y 110 abusar clel tabaco. L os intelectuales no deben comer más quP manzanas. 1,as nueJ&lt;'S,
las almendras, las avellanas y loa
0

Oiga al tenor más célebre

del mundo
Si no ha oído nunca los Discos Victor conteniendo
la magnífica voz de Caruso, Vd. se priva de uno de
los privilegios más grandes que ofrece el poseer ur.a
máquina Victor-el privilegio de tener á su disposición la más g loriosa voz que jamás se ha conocido
en el mundo entero.
Cuatro nuevos discos por este famoso artista
Doce pulgadas, con orquesta, $6.50 Plata c ada uno. En Italiano

88279 Pagliacci-No, Pagliaccio non son! ... . . . Leoncavallo
88280 Addio ....... . ............. . ......... . ..... ... T oati
D iez pulgadas, con orquesta, $4.50 Plata cada uno. E n Italiano

87071 Otello-Ora e per aempre addio ............ .. Verdi
87072 Cavalleria Rusticana-Siciliana ....... .. . . . Maacagni

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'ROYAL
BAKING POWDER

UNDO LUSTRADO
Registrado como arti culo de segunda. clase en 3 d e Noviembre de 1894,-

Año XIX:-Tomo I

(POLVOS PARA HORNEAR)

Impreso en pa.pelde la.a Fábricas de San Rafael.

México, 5 de Mayo de 1912.

Número 18

a.s'l'RUCCIONES PARA HACER LOS BIZCOCHOS
CALIENTES AMEIUCANOS ROYAL
Téngase un fuego brillante en la estufa y el
horno caliente antes de comenzar. T ómese
una libra de harina, una cucharadita de sal,
dos cucharad itas bien llenas de los P olvos
Royal para H ornear, una cucharada de manteca ó mantequilla y medio litro de leche
fresca. • Ciérnanse completamente la harina,
la sal y los Polvos Royal pa ra H ornear, úntense la manteca ó mantequilla con la mano
hasta que estén completamente mezcladas,
añádase la leche y agítesele con una cuchara
hasta que el todo se halle convertido en una
masa lisa y consistente. Enharínese el tablero,
sáquese la masa y extiéndasele hasta que tenga
el espesor de media pulgada cortése con un
cuchillo pequeño redondo, como una y media
pulgada á través, colóquense las piezas casi
unidas, pero sin tocarse las unas con las otras,
en un molde de hornear engrasado, y hornéese en el acto en un horno
c¡uc esti\ bien caliente. La operación dura de doce á quince minutos.
Téngase cuidado en no quemarlos. Sírvanse calientes, abránse y úntcscles mantequilla, añadiendo jalea, marmelada ó miel si así se desea.
., A 10Ucitud enviamos Rr atis un Libro comoleto de recetas d e cocioar titulado
ManNJ Royal del Panadero y Pastelero. " que contie ne instrucoiones completas
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Na aú 6110, tortas, bi•coeboa calientes, b11iíaelo1, etc., s e ncillos 6 rico1, Tambl,n
Tarloe cutena1·11 de recetas para toda cla11 de alimento■ deaie Sopas hasta Po1trH,
Dlrtctne i

~ ROYAL BAXING POWDER CO., Ne~ York
higos secos desarrollan también ei
ingenio.
-= ~
Para aclqurir una buena voz.
siempre que se tengan algunas disposiciones, se recomienclan los tomates, las naranja;; y los limones.
El pan también ejerce su influencia. Si es muy compacto como cl
que se fabrica en Inglaterra, atenúa la ,·i veza clel espíritu y si e,
ligero conserYa el ánimo en excelente estado. El pan ele centeno infunde tristeza.
La patata adormece las facultades l1el espíritu y otro tanto haern
las bersas.
Ea -cuanto {\ los líqui&lt;los, ya h emo~
mencionado la acción bienhechora
&lt;le 1n. leche. Los Yinos buen f)S cln.n
:il~gría, confianza y energía; ,la 'liclra hace astuto y cle~eonfiado. E l
beb edor de ~idra suele ser más bien•
m¡,J:m&lt;'ólico que alegre. Consumient1o cerveza. exclusivamente se hace
el individuo lento y perezoso y si se
muestra. alegre, carece de ingenio,
y, por últi mo, al t1ecir ele nuest ro sa·
bio, el agua eren. misántropos y pesimistas.

Sírvase entrar en cualquier establecimiento donde vea

la marca de fábrica Victor y pida que le dejen oir estos
discos de Caruso. Vd. quedará realmente admirado y
deseará saber por qué ha agua rdado tanto tiempo.
Exija siempre la marca ele fábrica V íctor, " La Voz del
Amo", para tener la seguridad que obtiene un producto
V íctor genuino. La misma se halla estampada en cada
máquina Victor, en cada V íctor-V íctrola y en cada Disco
Víctor.

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DEalLIDAD~-. . .L ·

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Se publica. sema.nariamente por la

OOMPA'&amp;IA EDITOR.A NACIONAL, S . A.
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LIC. ERNESTO OHAVERO.
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D . F.-Apartado Postal, 149.-Ambos teléfonos,
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Septiembre, 16. S·us agentes en Europa, la So·
cieté Mutuelle de Publicité, 14 rue de Rougoment, (9 e).

igual suerte que en los arenales in:flnitos del
desierto la palmera del seco oa.sis se -cimbrea,
sin un susurro, sin una alada música de hojas,
sa,eudida por el simoun, así el dolor se yergue,
austero y aolitario, en las almas do los que sufren.
¡Sufrir! Dos caminos llernn al término ue la
vida: el fácil y holgado ue la llanura; el serpeantc y fatigoso de la montaña. Por el uno
Yan, al son de todas las canciones de la alegría.
nquellos á quienes tocó en suerte un uestino risue1io; marchan lentamente por el otro, apartando
zarzas, andando sobre padruscos, con un irrefrenable gesto de cansancio, los Joloridos, los
tristes, los mutilados, los enfermos, monarcas
y menestrale.s, caballeros y rufianes, las princesas y las fá,mulas, L ear y Triboulet, Antigo·
na y Maslowa, Werther y Bovary ... Y mientras en la adormecida ,·ega,-adormeeida por
el cántico de los árboles. y de las fuenteJl, y
de los pájaros, y lleua de la transparencia del
aire tibio y de Jas claridades tentadoras del sol,
-se alza, en algarabía confusa, el himno al
júbilo, allá arriba, por los senderos de la montaña. muda como los peregrinos que no esperan ya
arribar al Santuario del milagro, trepa, se
arrastra, la caravana gris ...

* * •

Todo el arle ha nacido del contraste de esa
pereµ rinal"ión . .v toda lá \"ida es así.
/ Q11é cantó ('[ rápsoda lejano? ¿Qué cantó el
1ro,·:Hlor rrrantcf ¡ Y el poeta místico, i Y el
no,·elaclor mo,lernof iQué pintaron los primiti,·os y los contemporáneos7 i En qué inspiraron
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES
fll música desde ~I bíbli co
tañedor ele arpa,
ha,ta Palt•strina, hasta
B eethoven, liasta
\\'aµnt•r?
Los artist-ac; monumeutaliza ron el dolor, y
.innlo de ~ns ohras, plegadas las ala~, fa \'estr
flotante. rstá &lt;'I ánµcl pcusati\'o. lln grnn silrtu•io so hace ru &lt;'I áuj111a cuando sabci'nos drl
infortunio ele los amantes ele Rimini; nos con tagia, en silen,cio. la penetrante mel aucolía lle
Ofelia; en silencio nos angustia un Cristo del
C:rcco; en silencio vemos elcl'arse, como una
espiral ue iueienso sacro, el canto ele Isolda ante Trü,tán muerto.
'
Y nos preguntamos entonces. poseidos del
uolor estético y pensando en el dolor humano :
LPero, Dios mio, la \'ida es así f
Creíamos en la mentira del arte, y he aquí
Por uno de los escenarios metropolitanos han
que s~pechamos la verdad el el dolor. Imaginápasado, con su cortejo de emociones dolorosas,
bamos que los creadores de ob ras bellas acuaunque no muy garridos de interpretación, almulan elementos de horror ~- de angustia, y .
gunos drama.a espeluznantes. El poeta romántiele p'ronto, una eluda nos embarga.
co y el -p ensador moderno, cada curul á su moYoh·emos entonces la mirada atrós. El scu •
do, eleYaron con ellos un monumento al dolor.
&lt;lero se pierde en lontananza, en uu horizonte
Don .\.lYaro, en brillantes ,tiradas de versos, nos
amoroso ~- distante. Allá nacimos. en aquella
cueuta su desventura; Os\'aldo, enfe.rmo, destro·
lejanía azul: allú 110s besaron nuestras madrrs.
za.do, balbuciente, es la miseria humana misma
allá supimos ele la niñez que jue¡!'a y que ríe,
hecha carne.
allá ondearon. con las frrscas brisas nuestros
Y, mirándoles, he pensado en el dolor como
largos y rizados cabellos que ataba cdn li~tonP~
ayer en el amor pensé. lle tenido Ja visión del
la mano cariñosa... ¡Qu6 cnclero tan Jarl?o!
~entimiento de lo trágieo en la vida. Dolientes
¡ Y cómo culebrea y se pierde entre despeñad!'·
mueca s pasaron an.te mis ojos. El drama de Jas
ros. á meclida que le vemos más cerca! CtJhoras monótonas y vacías, de los dias grises,
hunbramos ~-a casi des,·auccidos en la niebla lo'!
de infinito tramonto, de las Yidas sin esperan·
muros bla ncos do la escuela donde aprendimos
za cuya letaJ! indiferenicia viene de pronto á
Í\ leer: toda la adolescencia está ahí. Después
turbar la angustia, me conmovió. Y como ayer
aparece una ciudad. y otra, y otra. En algue:i
saqué á relucir en estas impresiones semanales
ele ellas, iluminada por la luz del crepúscuh,
Ja pálida silueta de Manon ó de Margarita, ahoestá una ,·entana: la de la primera serenata; la
ra surgirán Lear, y Papá Goriot, y el poeta torde los primeros balbuc-eos de amor: la que n&lt;•s
turado de la "Noche de Mayo," y Ja pálida,
contempló -antaño. llevando bajo del brazo alg•1·
crepuscular melancolía de Solness.
na novela romántica . Y más y más cerna vamos
En los mausoleos, á la entr,ada de la cripta
mirando los escenarios de nuestro vivir. N:)
que encierra humanos despojos amados, no es
aparece el jardín d e la infancia, ni la -escunh.
raro ver, en el solemne recogimiento de las
ni la reja enflorada. Como en fantástica :1.araciudades .muertas, un ángel de plegadas alas,
b-an&lt;la, se agitan con desacompasad-0 mo,·1·
divinamente bello y triste, flotante la ves.te,
mieneto manchas sombr!as que entenebrecen
aureolada l a frente de un pensativo candor,
al principio diáfana claridad de nuestra histoque con el índice de la diestra en los labios
ria. ¡Oh, m1Pstr:1 vida si n i'u~i6n '. ¡ El p_oem ~
nos invita al .silencio.
,:rl iente de ,:uestros años!
•
Asi en Jas urbes de los vÍ\Tos. Cuando intentáis penetrar en las almas, que son á menuY la senda avanza, a,·anza .. I&gt;nde .il ¡mudo criptas, un ángel invisible aparece, con el
to donde nos hallamos, luego rle ha~r dejado
mismo gesto quimérfoo. Y guardáis silencio.
c-rrabundos los ojos por los horizo.itl!~ del pa
El silencio e.s el compañero constante del do•
sado, volvérnoslos hacia el ?Orvenir, y le -,nlor. Se desprende de él. le rodea, le envuelve,
eontrnmos frío y brumoso. Acas'l enton.ces, •!O·
le anubla. Diríase un escudero melancólico que
mo débil armonía r emota, llegue compasiva
sigue los pasos &lt;le su amo: El dolor ruidoso, el
hasta nuestros oíuos la ton adilla que nos arrudolor que atruena, que ensordece, no os el ver•
lló en la niñez; acaso también, nuestra boca,
dadero dolor. El verdadero es el que puuza, el
cerrada de tiempo atrás á la plegaria, diga sin
que va minando lentamente, sin un grito, ain
querer: "Dios te salve, María" ...
una queja. No le descubren Jos dichosos. No
Y como el peregrino fatigado, a:poyadoij en
acientan á entreverle aquellps para quienes la
el bordón nudoso, tornaremos á eniprender la
marcha.
vida es uii- concierto de· mas: Se - distmula tras
de un os ojos que casi no sonríen; tras de unos
La vida es as!. Al menos, así la cantan algu·
.
labios que .no s~ q~jan. : Es~ ~!1~ ~ie!!~!~ en -.-. oo~ e~elentes poetas.
lo hondo del espíritu, labr-ando incansable en
@ll obra traidora, como roedor hambriento. De
QAB.LOI GO!fZALEZ .PE111'A.

Sombt1&amp;s Trr&amp;gieas

"ª

La

Rosa

(LEYENDA ARABE)
E bta leyenda me la 1111rr6 el viejo Hamed B¡,uRe~ki, estando de guardia en la fronttra de UcdSuff; una noche tibia, una noche ,·ioleta, ll ,a
noche africana.

Los Ulad-sitli-beu-Daud, ,·ivían en una paz
profunda. Las estaciones se sucedían unas á
otras sin contratiempos.
Los campos reverdecían; el sol dorab:i. las espigas, que luego después calan bajo la hoz de
los Kammás. Los segadores, trabajaban cantando las alabanzas del Señor.
Las mujeres eran fieles esposas y buenas madres, l o, hombres trabajadores, las hijas pudorosas, los niños educados en el temor del Señor.
Pero un día llegó un fanático: uno de esos
dementes, que con sus discursos nos imponía, y
s u5 hermosas palabras resonaban en nuestros
oíuos, como golpes de derhuka; sus bellas frases que apenas comprendíamos nos incitaban á
una revuelta.
Hablaba en nombre de Sidi-hlohamed-(•1-Nabi.
¡Que su nombre sea bendito en nombre de'
Islam!
Era necesario obrt1c-cer.
A handonamos las tiendas. El ara&lt;i&lt;• fn{· r,• ••m •
plazado por el fusil y la póJvora.
T.a guerra principió y fué terrible.
¡Cuántos buenos musulmanes, verdaderos creyr,1te~ quedaron en el campo ele batalla, l&lt;'1ul1·
&lt;los rle cspal&lt;las, lns ojos mirando hacia ti cit•! ,1,
1'11 ,Jcfrn~:i ilc l:1 buen« &lt;·::usa!
~Ju fin, estabn escrito.
:S:o nos hal,ínmos cjen·ila,l o .v lo, nu &lt;&gt;strns
,·aían bajo la8 h,11:is de los '' runt:s, ·' t 01lll•l ,a
l:iua tle las o,·rja~, ha.jo las lij"lnt~ ,1e nu, ,1 ra~
mujeres.
l'u día, rl&lt;'~puÍ&gt;~ 1k una derrota, ocurriila á
rorta distancia del "aduar," lcntnbimos el
,·au1po. cargamos sobre las mulas las tiendas, los
sacos de trigo, ue cebada y los Yíveres; reunimos los bueyes, los corderos y las cabras y em prenuimos la fuga.
Y mientras las mujeres se escouclían clcbajo
ile la carga, y los niños lloraban sin compreu•
der. los hombres montados á caballo, con ¡:;ra1,des f usiles en las manos. agrupados alrc&lt;lc(l ,r
del estauclarte Yerdc del Profeta, caía n por
Dios y por la gloria del I slam.
La fuga duró tres día~. Marchábamos ha ci a
la región uondc se Je,·anta el sol. Por íiu, un:1
tar&lt;le, á la hora do "moghreb. " nuestro ,·irjo
''amín,'' Sidi-ali-ben-Ahman, nos habló :i,i:
- fl i,jos míos: Ha ll egado (') momr1üo ·l e do
tenernos. Aquí hemos encontr:.1do hi('rb.1 1,:11 a
nuc-~tros rebaño~ y agua para a pagar la ,1•·1 '1""
clcYora 11uestrlllS seeas gargantas. E s el Señor
c¡ue nos lo enYía. El no abandona jamás á ~us
hijos.
Y com&lt;&gt; lo quería el viejo jefe, así se hi ,.o.
Beya, la hi_ja del "amin," estaba cnfrrnrn.
T,a pobrecita niña-tenía apenas tre&lt;•c niiosagobiada por las marchas, extenuada por las clu
ras pril·aciones, se encontraba próxima á. morir. Los ángeles de la muerte, Monkar y Nadir,
esperaban el momento pr opicio para lleYarse á
esa almita más blanca que la nieve.
En la gran tienda del campamento, acostatli.
en finas sábanas, Bcya cerraba dulcemente los
o_jos, para ver las visio11es que sólo ven los niños. los aneianos y los moribundos. Pensaba que
al de_jar esta tierra de discord ia. encontraría
allá en el Paraíso de Mahoma, las alegrías y l os
j ue!!'o~ de sus primeros años.
Como en Slema, cuando era chiquita, podría
ir á las mezquitas, á los "suks" y distrib11iría
monedas de cobre y de plata á los de~graciados.
Tendría vestidos de brillante seda. derrama
ría perfumes eu los cab ellos; a rpira ría las rusa, abiertas.
¡ Ay, las rosas de Slema, esas hermosas rosas
blancas, e~as flores bellas. fragantes. cuyo perfume la enardecia ! Esas lindas rosas, que los
poetas comparaban á sus labios. Sólo la mano
ilel Todopoderoso podÍ?. crear esos frágiles ·pétalos y ese sutil perfume.
Capricho de enferma ó voz de moribunda,
Beya quería una rosa: pero la ciudad estaba l ejos, el jardín destruido y los caminos ocupados
por soldados enemigos.
Sidi-ali-ben-Ahman. lloraba la desosprración
de su hi ja. Abd-Allah. un joven del aduar. se
presentó. Digno y arrogante con su alborno:i¡
lJ,lanco y sus botas rojas con espuelas,
JI viejo &amp;min le di,o;

Asistentes al banquete ofrecido por la cJ lonia vasra al presidente de su casino, señor Urri:tia
Ezcurra, como despedida por su próximo viaje á España
-Hijo mío, tú eres el más valiente de mis
guerreros¡ tu caballo n egro corre tan veloz co- ·
mo Borak, el glorioso corcel que en una sofo
no~he transportó á Mahoma-que su nombre
sea exaltado-desde Jerusa,Jém á lo más pre,
fundo de los cielos. Parte á Slema. Compra, cr,
ge, roba; pero tráele una rosa á mi hija,
Abd-Allah ensilló su caballo, tomó su fusil,
sus dos pistolas, su espada y partió, entonando una Yieja canción que hablaba de la luna, de
una princesa con ojos de loto y de un viejo con
ojo~ do acero.
Abd-AJlah desapareció en la obscuridad u c
la noche.

...

n"

Tres ,días habían transcurrido y Abd-Allan
regresaba.
Al amanecer del tercer día, cuando el •~I
rompia las nubes, se le vió llegar encorvado sobre la silfo.
Apenas echó pie á tierra, su noble caballo s,•
estiró, tendió el cuello, ,Jas piernas y exipiró.
Abd-Allah a,·anzó: su costado sangraba. Una
maJJcha roja se agrandaba por mo1uentos [obro
s u albornoz. Entró en la tienda y entregó al
iynin, una rosa encarnada maravillosa, que te
nía~en sus pétalos todo el brillo del sol, toda 111
gracia del pasaclo y todo el encanto de Jo ardientemen te deseado.
B eya, radiante, posó dulcemente sobre ella
s us labios. Abd-Allah Bevó su mano á su frente,
á su boca, á su corazón. La mancha r oja crecía por instantes.
Sidi-ali-ben-Ahman corrió bacía élf
-¡Abd-AUah, salvador de mi hija 6 qut&gt; tie·
nesf 1Bendito seas tú, que has colmado el anhelo de mi hija! Mas, Abd-Allah lo oía apenas: el
sable de su enemigo había cortado -el hilo de su
vida, y caía al suelo clesplomado. Lo leva.ntaron
y, al quitarle su albornoz, apareció una ancha
herida de espada que atravesándole de parte á
parte el pecho, le había abierto las puertas ele!
Jaraíso.
Esa misma noche mientras la flor llevada por
Abd-Allah se marchitaba, Beya se extinguió
dulcemente.
La desesperución del Caíd fué inmensa. Mas
como Sidi-alí-ben-Ahruan, era un buen musul•
man, se resignó, con la esperanza de que pronto se reuniría á su hija, para. no separarse jamás.
Enterrart'n á Beya al lado ele Abd-Allah. E1,
la primavera siguiente, oreció un laurel rosa en
la tumba de Abd-Allah y un I osa! silvestre eu
IP. de Beya.
Al crecer, el rosal se enredó dulce y sólidamente al rededor del laurel rosa.
Viendo ésto, los árabes dicen que el Profeta
ha unido las almas de los dos niños por toda
una eternidad.
Y el v1eJo Hamed-Bou-Reski se calló.
Pasamos por delante de las tiendas. Los perros ahuBaban.
E. G. BREZOL.

LAS NO•ME-OLVIDJ:S
-Tome, y que ellas le inspir(;n unos bellos
\'ersos ó una bella prosa ...

1'.' en verdad, hermosas y humildes flores campesrnas, d?-lces_ no-me-olvides, me hab~is contado
v~1estra h1stona, cada una, en esa ilengua. inaudita nrnstra que yo sólo entiendo:
-Yo, soy azul-:--díjom~ la más erecidita--.porque fm uua m1eroscóp1ca partícula de -cielo.
Viví en el espacio, al lado de una estrella muchos años felices. Y aprendi el idioma de las bril]]antes miradas de lnz que se dan los astros. y
arra~tra-da en Ja caicla de un bólido resplandeciente. rlí con la tierra en donde ,me transformó
en 1101· ... Anhelo Yolver allá; tenl!O nostalgias
eln llJ i país clP azul y por eso estoy triste. Oh!
yo no olvidaré ,jamás!
-Yo---dijome otra-soy la gota de agua eristali na que J1urtó Favonio en el tesoro líquido del
inmenso mar. El me tomó con la orla de .sus
alas tenues en la diadema de espumas de las
playas dilatadas. Allá yo escuché los a1·moniosos
cantos traidores de la-s •ir~na~ fementidas que
ailizan s us cabell eras rubia~ con peines d e oro

que tienen incrustaciones -eaprichosa.s de vallo·
sas perlas, y aprendí á. amar ar&gt;Tullada por Ja
música de besos de las ondinas, y escuché sus
ardientes caneiones cuando se envuelven en la
luz del mar . .. Oh! Yo no olvidaré jamás!
Y la .más pequeña, dijo:
-Yo tengo el recuerdo perdurable de .unos
días &lt;le sol. Vengo de Jos Campos Elíseos. Soy
una lágrima que rodó desde Jas pupilae de un
ser extraño ... Oh! ¡Qué bella es mi historia!
t Queréis oírla, hermanitas mías f . ... Esta e:ra
el alma de un poeta que vagaba en busca del
Iderul. Sabía forjar estrofas magnificas, de ritmos soberbios como aletazos de arcángeles y soplos de tempestad. Sabía el canto del nido y -el
ritmo lumínico del Arco Iris. Y, con todo, moría
de tristeza.-iPor qué llorasi-le preguntó el
ángel de bucles negros y rostro pálido.-Yo te
acompañaré en -tu Odisea y ,cantarem os juntos al
son de tu lira d~ nácar el oanto de las auroras
boreales, el roce ele las alas de los genios -crepuseularios...y la comunión eterna ele las almas
hermanas que se confun den en un beso...Y aquella
clesola&lt;la alma de poeta rió, porque vió un rayo
ele luz en la frente pensativa de aquel ángel
de bucles negros y rostro pálido é l1izo que dijera la lira de nácar:
'
-A tí te buscaba. Y ,he aquí que tí, eres mi
I deal. Que se rompan los crespones v ga.sas f6nebres y brille la candidez dP las g~sas nupciales;_ qu-c florezcan los azahar&lt;"s y canten los querubrnes la mar&lt;•ha de bodas porque hoy se desposan dos almas gemelas, que se -confun-clen dos
gotas de rocío y que vibran isócronas dos notas en el harpa de fa vida f ecunda .. .
Y rió el poeta -como ríen los ;poeta-a felices
en los Campos Eliseos. Y su feli c.idad hizo asomar á sus pupilaa una gota cr,istalina y ... rodé.
roM. Flora. la diosa de las Primaveras, me hizo flor. Tenl?o un ori!!'en divi no. Soy hija del
Amor ... Oh! Yo no olviaaré jamás!
Y termina.da la l eyen-0a de la pequeña No-meolvides. ,s e quedaron todas las otras pensatJ,,a s,
mientrAs el viento na recia renetir:
-1Ohl Yo no olvidaré ja.másl
Antonio Borques SOLAR.
Uno de los animales más extraños del munelo e5 cierto /!USanito verde que se encuentra
en las costas ele Bretaña v de Ñormandia.
Su -modo de vivir es extraordinario. Al .nacer
comen vorazmento plantas marinas dimniutas,
Y al cabo de una semana 6 cosa así, se les lit'·
~a el cuerno ele clichas plantas. y entonces los
!!'Usa110s -deian de comer, dejando /í. las hierbas
ingeridas el cuidado de nutrirlos. Las plantita~
,·h·en dentro ele los ¡:¡usanos l o mismo que fuera ,
pues sacan su alimento del aire que el gusano
a bsorbe, pero cua ndo nasa cierto tiempo, no
bastan para satisfacer el apetito de sus aposen tadores. y entonces éstos vuelven á comer plan tas, más como son extraordinariamente perezo~os, no comen de un modo regular, y mueren de
inanición.

Mesa Direc~iva de la a~am~lea de p_rr,fesores reunida el domingo último en la E¡¡cuela de Artes
Y Oficios, para d1scut1r la actitud del gremio en caso de guerra con el extranjero.

�Stptuagtslmo-nono aniotrsario dt la Socltdad -mtxicana
dt ff tografia y Estadistica
~etttatos Antiguos
De orgullo vivo por mi prosapia añeja,
y evoco con envidia. mis bravos ascendiente~;
aún oicro como narra, con voz como una queJa
la abu~la sus proezas guerreras. más salientes.
Los veo en sus yetratos, luciente la armadura,
y soy como un fantasma, con ellos confundido
admiro de sus yostros la plácida dulzura
y creo que sus penas y gloria he compartido.
Allá, en aquella esquina, con torvo, adusto
(ceño,
está el que fué un asceta, cruzado y peregrino;
con Pedro el Hermitaño maTChóse á un notable
(empeño
y aunque piadoso y fuerte, quedóse en el camino.

¡la abuela! ... ¡pobre abuela, también rindi,S
su ofrenda,
dejando este calvario que tanto ella adorada! ...
Yo sólo sobrevivo, vagando confundido
como fantasma en medio de mi prosapia añeja,
creyendo que sus penas y dicha he compartido
en una edad remota que todo esto refleja.
¡Oh! cuadros silenciosos os quiero como á her( ma!lr$,
admiro en vuestras frentes albores de consuelv;
y en los altares míos los santos sóis profano;
que desterráis del alma la pena y el recelo.

R-oger de LAURIA.

Después... después la abuela con voz entre(cortada,
me hablaba de tormentos, de cruentos de:s!lfío~,
de un honibre que buscaba la paz en 1a callada
y obscura remero branza de trágicos desvíos.
Al laclo está otro héroe; buen capitán corsario
que halló fáciles presas en naves del Tirreno;
valiente y denodado, jamá,s fuá tributario
de príncipe so!Jerbio, cristiano ó agare!H'.
Era un señor piadoso que en nombr,3 de Ca~.

(tiJld

saqueaba los navíos cargados de tesoros;.
su diestra era de acero, vengaba ~u euch1lla
afrentas y derrotas t&gt;n los bajeles m'.lros.
1¼s quiso su desgracia que prn,a ti~ 1111 pirata
sus días concluyera, cual mísero bandido;
¡ teniendo por cadalso, la entena, en s11 fragata
a•í murió eolgado, quien grande lniJia nacido!

Allá en el fondo admiro á un gran virrey, m(l(reno,
el sol .rlel mediodía bronceó su t~z de armiño;
la crónica y la abuela me han dicho era muy
(bueuo
y ante su . eñgie siempre me inclino cou cariño.

DUffl VIAJE, ¡M.A[STRO!

Emprendiste una tarde la partida,
flor recelosa del tenaz estío,
y la auseneia del dulzor de nueva vida
vertió á tu pecho y el rigor al mío.

expresó sus esperaw.tas porque tal
situación cambiara pronto, y la pólvora que se usa ahora para matar
hermanos, sirviera para las industrias florecientes, al amparo de una
paz honrosa. Recordó á los descubridores y á los conquistadores Je!
Nuevo Mundo, y terminó elogiando
á •los hombres que en México se dedican á la ciencia y hacen que est-0
Yincón del mundo pase bajo el a1·co

triunfal de la civilización, en el
comercio intelectual.
El señor licenciado de la Baru,
empezó haciendo gratos reeuerdJ~
de los elogios que oyó hacer en Europa acerca de la Sociedad Mexicana de Geografía, y después habló de
la política de nuestro J&gt;aís, haciendo
una planteación de fos problemas
que hay que resol \'Cr para asegurar
la paz nacional.

Desde entonces contemplo aquel sendero
que me dijiste para ti de abrojos;
de afanes lleno, tu retorno espero,
¡mas ya se eansan de mirar mis ojos!
Es tiempo, es tiempo, ven! Desde la aurora
voloz ya rueda el sol hacia el ocaso
y el eampo de los días, triunfadora,
la noche invade ,con gigante paso.

La 2olondrina de ligerás alas
busca otros climas en su raudo vuelo
y despojados de sus verdes galas
los árboles meditan ,b ajo el cielo.

Cuando tras de la lánguida agonía
de los rayos de luz la noche cierra,
siento que cae sobro el alma mía
Antes que la distancia cuelgue sus hondos Yelo~ la tristeza profunda de la tierra.
de brumas que te oculten el nativo paraje,
Y entonees, de las bnunas del Poniente
vibrantes nuestras almas, como nuestros pañuelos
en mi interno jardín, callado y solo,
te dicen Jargamente: Maestro, feliz viaje ...
surges con todo tu poder de a.usen te
como aurora boreal que uimba el polo.
Feliz viaje, Maestro. Que eomo en el reposo
de aquel príncipe ilustre que duerme en Dinamarca,
Eu su mar,eha el errante peregr.ino
ninguna sombra empañe tu ensueño luminoso ...
ve la copa de un roble ... y adelanta;
Que ángeles buenos ,cuiden el paso de tu barca.
pero siempre divisa en el c-amino
la sombra que se extiende y -agiganta.
Y velen por tus canas, donde tejieron Jiscs,
el alto pensamiento y el noble corazón :
Eres el roble, soy el ,caminante,
Llevas bajo la frente los tesoros de Ulises
la sombra proyectada es tu recuerdo,
y en los canoros labios las mieles de Pfatón.
que es un faro también de luz brillante
cuando en la noche del dolor -me pierdo.
Se junta en -tus blasones, con la sabiduria, •
una virtud que es fuent~ de bondades profusas:
¡Mas cuánto tardas .tú! Miro el sendero
Por e-so el dón más puro de Dios, la Poesía,
que hcontraste de espinas y de abrojos,
graba con pluma de oro mojada en ambrosía
¡y al no Yerte venir, me. desesp_ero!.
6obre tus credenciales la firma de las Musas.
¡Y siempre vuelven a mirar mis OJOS!
¡,Qué .-oz más venerable podrá llevar sin mengua,
Robert de PRE-HECY,
el mensaje de un pueblo que hoy lucha con afán
por defender el almo retoiío de la len¡!lla
en que pensó Quevedo y cu que eantó Bosc.án ! ...

iQu6 voz con más profundos acentos Yesonantes
:Muy eerca un cortesano, luciendo sus encajes, podrá decir las sombra.s que ha.y -en el indio 6ol,
allá en -la tierra 1.oeroica, donde ilustró Cervantes
parece que Yetorna de un baile de etiqueta;
con su muñón la gloria del orgullo españo1'
las líneas de su rostro son puras; sus visajes
los adivino en viendo su faz bella y discreta.
Díle á la anti¡rua madre culíl se luc.ba y se sueña
Errante entre sus labios el frívolo desprecio, en est-a Patria que hoy -entre espinas avanza;
cómo frente al futuro de faz dura y zahareña,
l a diestra sobre el pomo bruñido de la espada,
se muestra como antaño, soberbio, bravo y Yecio, a.Izamos una antorcha que eneendió la esperanza.
dispuesto á dar la ,·icla por la visió!J amada.
1\fuiistrale aún intacta la herencia peregrina
oue esplende en esta tierra con las riquezas sumas
Guerreros, cortesanos, corsarios y señores,
de aquella soberana flor de esencia latina
encierran añoranzas pomposas del pasado,
¡pasado que me arroba con lujos y espleudorrs, que feeundó la sangro de egregios Moctezumas ...
quo imploro y que deseo, ele todos olndado!
Feliz viaje, Maestro. Que el barco que te lleve
De todos olvidado, perduro ton mis suelios,
te vuelva á ,)os ,calores del mexicano hogar;
paseando por la sola, desierta galería;
que un buen ángel te libre de todo mal aleve,
y creo los retratos, mirándome risueños
mientras la luna vuelca su silencio de nieve
escuchan que les digo también su gloria es mía. por los caminos hoscos de la tierra y del mar .. .
Pero, iqué queda de ello?, no más que :a :r
(yend·1,
que con su YOZ cascarla la abuela me narraba;

Sonata de Otoño

do de la Nación, en su carfü•ter de
presidente honorario de la ,1orporación.
El programa se compuso do 1&gt;iezas musicales, poesías y, eomo parte
muy importante, dos discursos -;i:c
estuvieron á cargo de los señon.. s
licenciados don Demetrio Sodi y
clon Francisco León de la Barm.
El primero habló, lamentándo10,
del estado actual de nuestro país, y

Llegan Otoño y su furor y saña;
eual fogoso eorcol de un nueYo Atila
estremeee su soplo la montaña
y todo vence, y Jompe, y aoiquitla.

Fué triste y ¡Javorosa la historia de su vi~a,
historia de troiciones, de sangre y de sonroJos;
altivo y ñero, ausente, con fé nunca men_tida
creía en una ingrata, soñaba en unos 0J_0s.
Aleare retornaba triunfan te á su castillo,
ansia;do á su adorada rendirle pleitesía,
y hallóla mancillando su augusto y noble brillo.
¡historia esta muy Yieja, que,es nueva cada día!

El sábado 27 del mes próximo p:~sado, la docta Sociedad de Geogr1fía y Estadística, la más anti_gu¡i. y
la mejor ramificada en todo n..i~tro
país, celebró el septuagésimo-nono
aniversario de su fundación.
La fiesta de conmemora~:.ni se
llevó á cabo en el salón de la Sociedad, sito en el eallejón de Santa
Inés, y fué pYesidlda, como en año,
anteriores, por el Primer Magistra-

RAFAEL LOPEZ.
Méxieo, Abril 30 de 1912.

•

En la paz de la tarde....
Al amor de un crepúsculo violeta
y en ,! a paz de la tarde, en el Yibazo,
tiembfan las palideces del ocaso
á tintas claras sobre el agua inquieta.
. . Hay una extraña inmutación secreta,
que atedia á .trechos el azul del raso
en que apun.tan los -astros: i)a6o á paso
la noche llega en invasión discreta.
De pronto, á los impulsos de los vien.tos,
pasa tremante el toque de oraciones
como un solemne y misterioso grito,

y en la tarde despiertan sus acentos,
un continuo vibrar de ondulac.iones
y una nostMgia enorme de infinito.
Augusto LEON.

Se lec en un libro precioso :
'' iExiste un arte de prolongar 1:1
Yida f A los que desean conocerlo,
enseñarles más bien el arte de soportarla. Todo el secreto clel arte
de prolongar la viila consiste en no
acortarla.''

En el museo británico se conserva el libro más pequeño del mundo.
Es uu volúmen microscópico del
tamaiío de la uña del dedo p~lgar.
CTontien~, una eopia integra del
::S u~Y0 I estamento, hecha por un
artista do Nurember, á principios
del siglo XVII.

• * *
Cuando el cuerpo de un animal
hambriento, Incluso el hombre, llega á perder dos quintas partes de
su s ubstancia, es inevitable la
01uerte.

La superstición del número 13
llega eu Londres basta el extremo
de q~1e en muchos barrios no aparece muguna casa numerada con la
fatídica cifra.

1!)1 señor licenciado de la Barra en la tribuna.-La presidencia de la festividad.-La señorita
1Ic1decke, una de las cantantes que tuvieron á su cargo la p1rtc musical.

�íué sintiendo horror al mundo, odio á los hom·

1~

;~~1

1.,1t;t; y ue:;p1e.c10 a las lllUJerl¾S. _i,,1 a caua ,0.11.1
was asu,;saú1,-a y &lt;.1e:;co1111aua. ~, nuca enconuo
a quu;ll cu1aar sus p.:11a,s, a quien ueclaia.r con
la 1.,1u, aa CltH coia,.uu 11u111auu, 1a ne.:es1ua&lt;1 que
tema o.e ha11ar un au,10 pa,a su- 1,unllll1e1ao,
u11 a.1.wa que 1a co111pre.n,u1e,a y coruiv1ara. ¡::,u
.l.ll&gt;el'ta.&lt;l! 6J.Jón&lt;1e e,,al.&gt;a ya ;¡u !Ioenaa 1 1-erct1oa para si.en~p1 e.
J u:,.góse en esca
época incapaz de tentr
a,teet,08. Uontesi·al.&gt;a ue malas lllaneras y ex·
peri.mentaba repugnancia vor cuani:o pensana,
01a ó veía. Uo11s1go misrua mo.s.i1á1.&gt;ase c1uel.
La repre11&lt;lian y saltaba ,com-0 un poi;ro. l::&gt;010
una sonri.J¡a ó una lb.grima &lt;.lel niño 1ograoan
contenerla, conmoverla, humill.arla. Uon el pasaba las horas de eterna. angus1,ia y de o.olor, entablando u.u soliloquio mudo en el que
las ternuras supremas, transformándola, la intundian .nobleza, generosidad, apego á Jos sentimientos amor á la vicia.

'j;J ):,,, ~i;;;~ ;t)'.)I

·-

--~t)
El Príncipe de Gales está en París, esta noticia, que ya conocen nuestros Jec-tores por ha·
ber publicado en nuestro número anterior el
retrato del hijo del rey Jorge, hecho en París;
tiene preocupados á los periódicos de la capi·
tal de Francia. lo mismo que á los londiDenses. Y
es que el hecho, qu~ en sí no tiene nada de
anormal, pnesto que Paris es visitado cada año
por todos ó casi todos los personajes reales del
mundo, en el caso del Príncipe de Gales, viene
á ser corno la continuación de algo tradicional:
el titulo de "rey de Francia," que se dió á
Eduardo VII, abuelo del actual visitante de la
'' ciudad l uz.''
Por otra parte, y entrando en el terreno de
la. política internacional, París se siente halagado por la circunstancia de haber s ido elegida
corno el primer punto tocado por el príncipe heredero &lt;le la corona de Inglaterra, en su viaje
educativo á través ele] continente europeo, viaje ~ue quizás continúe pro,echosamente en alguna otra parte del mundo, después de habe1·
cumplido con sus compromisos de cortesía con
los jefes de Estado europeos. y haber visto todu
lo que le picle su carácter de futuro jefe de la
nación más desligada del continente europeo, y
por lo tauto, más sujeta á la censura y á laR
miradas de sus congéneres.
Per o la circunstancia de que el viaje sea de
catácter enteramente pacífico y de que su pri·
mera estacion haya sido París, nos hace confiar en que la ' ' entente cordial e' ' seguirá fun·
cionando y tendremos paz en Europa por algún
tiempo, la misma paz basada eu el temor mut uo que se ha manteniclo ya por muchos años.

• • •
Varias agencias dieron hace pocos días la noticia de que el ex-rey de Portugal, se hallab~
en territorio de su ex-reino, y que se preparaba
á r ecuperar el trono y restablecer la monarquía.
Al día siguiente desmintieron el rumor y dijeron que el joven ex-monarca estaba en Suiza,
curándose de una afección, sin pensar en restnblecer nada más que su salud quebrantada.
E n resumen, no hubo nada, pero en el fondo
ele! susurro, queda la maligna intención de l"s
realistas, de no dejar en paz á su pa~s, que tan-

to necesita de la tranquilidad para volver al
floreeirnient~ en que se hallaba en años ya remotos, cuando la realeza era un hecho, y no s~

Señor doctor don José◊.. Paz, director de " La
Pte nsa" de Buenos Aires, muerto en
Montecarlo, recientemente.
había impuesto la necesidad de deshacerse d~
'.o, jefes absol utos.
Ahora, si hl\ llegado parn Portugal el momento de regir sus destinos por el procedimiea
to más alto de gobiem o que han creado las n?eesidades humanas; si, después de una gloriosa
historia de conquistas por mar y tie:ra, los re-

yes no produjeron más que la decadencia; si el
pueblo, educado por su gloriosa historia, Jlegaclo por la evolución natural al punto en que puede y debe responder de sus propios destinos, reclama el e_jerelcio de sus sagrados derechos, ipor
qué negarle ese ejercicio!
Y si después de una lucha sangrienta ha conquistado al fin la libertad de acción, ¿por qué
los derrotados en la lucha usan las malas armas para trastornar una paz que es indispensable! Per o afortunadamente, á pesar de estos
esfuerzos, la repúbl ica portuguesa prosigue por
el camino ele sus libertades hacia la consecución de sus altos ideales; los susurros del partido realista no han ,t urbado su alta serenidad y.
con la frente a lta llegará á los altos destinos
qu e fiU eilurndón nece~ ita y merece.

El presidente de China acaba de presentar
su •primer mensa,ie ante la asamblea nacional;
en él ila cuenta de sus gestiones y anuncia sus
propósitos para el porvenir.
X atura/mente, en este primer mensaje el presidente pÍ&lt;l!I el auxilio ele sus conciudadanos,
los excita al cumpli miento de los deberes que
les impone el ejercicio del uuevo gobierno, y
les promete t odos los sacrificios que demande
la paz y la tranquilidad de la nación para ~u
marcha por el camino del progreso.
No han sido tampoco fáciles los primeros pasos de esta gran r epública; los sostenedores ilel
antiguo Tégimen, han empleado los procedimientos violentos y reprobados para procurar, ó el
sostén de su causa, ó al menos el desprestigio
de la nueva; en este caso también los tales pro
cedimientos no han dado ningún resultado apreciable.
H ay que lamentar qu1i el uso de los procedi·
mientos violentos de parte. de los r ealistas, ha
Abligado al gobierno al empleo de castigos que
dStéu en consonancia con las culpas, y se han
hecho ejeeucionos públicas en grupos. Seguramente que no es este medio, el más eficaz para probar el humanitarismo de u na causa, pero en mu•
clias ocasiones hay necesidad de sacrificar á los
menos en favo r ele los más, y la ley de la se·

....

•

XXX

El r ey " sportman" . -Jorge V de Inglate r ra r epartiendo premios en las carre ras de N orfolk
lección natural iudica que es preciso deshacer~o
de los que obran mal corno medida de higiene y
de pr ofilaxis social.

• ••
Ha muerto en Montecarlo el fundador de
"La Prensa," de Buenos Aires, doctor J osé C.
Paz. '' La Prensa, ·' gr:tn diario argentino, reflejo fiel del espíritu de su creador, constitnye
hoy una de las obras más grandes del esfuerzo
humano y es por lo tanto, con todas sus características valiosas, el mejor elogio que se pudiera hacer del extinto que, dueño de tanta vida
en tantos años, ha fallecido casi repeutin~mente, víetima de un ataque de neumonía escudado
en los principios de ligera influenza á la que
por cierto suele ser propicio el clima de una
de las ciudades más interesantes de Europa, eo
sus aspectos de aristocracia y de placer.
Es lógico evocar este escenario de donde surge bondadosa y casi patriarcal la :figura del
doctor Paz, cuya vejez gozaba, con los encantos
de su nombre, los encantos de la admiración y
de la popularidad, ganados en el apogeo de su
energía moral y física, cua ndo puede decirse que
encauzó á la oponión pública de un país nuevo,
dotándola de una tribuna definitiva.
El duelo Je nuestro colega ' ' La Prensa,'' es
,duelo colectivo, duelo internacional para los
que ,comparten la dificil, ruda y triste profesión que, ó encumbra con gallardía ó derrumba
con intensidad, sacrificando siempr e el pensamiento y la existencia a unque la póstuma con·
sagrac ión sea de lo más gloriosa.
J . M.C.

□

□

los cua,les ,ella se consideraba insignificante y
perdida. Las puestas de sol ,t enían entonces
una maravilla de ,color y el viento y las olas
entonaban una canción grandiosa. Ella, arrebujada bajo su manta de viaje, se imaginaba
á América como una nueva Inglaterra, sin nie•
bias, ni fr!os, ni tristezas, ni trabajos, paG
nue\"O surgido del maridaje mágico de Ja ilusión y la esperanza.
lJesembareó y Jo comprobó. Aquella rnadru·
gada, la urbe despertaba aleg!ernente. P or
todas sus calles y plazas limpias, la salud pa·
recia resaltar de entre los árboles, de entre
la3 piedras, á los ojos del viajero, que experimentaba sensaciones ele bienestar .al ¡¡eguir en
el coche, camino adelante, con sus ,baúfos, el
camino de Jo nunca visto. Ncly tomó un coche también y fué á ,p arar á una fonda misérrima donde la pulcritud faltaba en ,el &lt;lormitorio, en el baño, en el plato, en la copa.
Allí estuvo dos días, los indispensables para
orientarse y buscar una colocación. Casi sin
pensarlo la encontró. Una .familia rica y buena
necesitaba una aya inglesa. Lo leyó ,en un diario; el dueño del ant,r o donde se hospedaba le
tradujo el aviso. Nely se ofreció, y á las poca8
horas ya estaba cuidando á un niño rollizo y
bello.
Más de una vez, contemplando su carita de
rosa-te, ev-0ca.ba ,el recuerdo de su infancia, sin
mimos. Como una visión lóbrega espantosa,
cruzaba por su memoria Ja tiranía de su madre que, al cumplir los ocho años, la dió al trabajo, sin conciencia, como se dan las bestias.
Ja vida que •a.hora bacía, sometida á un régimen
de severa etiqueta en la que las privacione¡,
tlc la edad oonstitufan su mayor tor tura, Ne!)

A prineip.ios de aque.l invierno crudo el padre &lt;1el nino que -eructaba Nely, murió de una
apoplegía. Mese.s después, la viuda, contra su
, oluntad, se separó de su hijo, embarcándose
con rumbo á :biuropa, acornpanada de un her•
mano suy-0 á enta blar un litigio contra una
empresa anónima que usufructuaba ilícitamente
ciertos bienes .correspondientes á .Ja herencia.
EJla tardó en volver de F rancia, á ·donde había
ido, un añó. Entretanto el niño fué acostumh~ándose á N.ely, hasta Llegar á ,considerarla
como una verdadera madre. No se separaba
de ,ella un instante. Sin ella, se sentía morir.
EJ niño .fué creciendo. A los siete años,
era un pequeño caballero, ,como consciente de
su eirCnnto y gallardía. La madre Je veía poco,
y segura -como estaba de los cuidados de Nely,
n? se preocupaba -de su suerte. Nely, en ese
tiempo, tuvo proporciones de independizarse, de
volver á su nús con ,el dinero de sus ahorros.
de casarse bien. Todo lo rehusó. Consideran'.
do que sin olla, el niño· ~uedaría abandonado,
preocupa,da 1.cn su educación, deseosa -0.e verle
hecho un nombre se consagró á él ,en absoluto.
Es así como los brazos del niño, ciñéndose al
cuello de Nely, eran para. ella una dulce cadena.
Un día 1a señora se levantó con deseos de
d~speclirla, te~iendo en cuenta que el poTVe•
n1r de su h1Jo peligraba en brazos de una
aya, según ella un poco ignorante y burda,
~o lo hizo por conveniencia personal, y aslliltada de las malas iDOticias que recibía deil
extranjero respecto aJ pleito pendiente y ,cuyos intereses, en caso de resolverse favora•
blemente la causa, era el único capital que la
quedaba.
Un fallo
inesperado en el asunto vino á
arruinarla por completo. Entonces, dijo _á
Xely que se fuera, porque no podría pagarla
el sueldo ni sosten.erJa ya. N ely se resistió
á salir de la -casa y se hizo propósitos de
quedarse ,en ella con el niño. ¡Le quería tanto!
Es así como aquella esclavitud tenia todo el
ensueño de la libertad para esta. Ncly cuyo
nombre ¡ verdad que e~ tan simpático como «u
historia f . ...
J . E . Baranda. !CAZA.

N.ARDACION

El primer f errocarril en Marruecos.-Primer tren milita r que recorr ió la línea de Casa B lanca á Fedhala construida por el gobierno
francés, de a cuerdo con los tratados e xistentes

N,ely era el tipo un poco romántico y nn
poco f eo de la muj er inglesa que •tiene en sus
ojos Jo más frío del Norte y en la sangre de
sus venas la vida de una raza noble y fuerte.
Cuando nació, estuvo llorando varios días consecutivos, y los médicos diagnosticaron que iba
á ser una mujer enfermiza, que no llegaría á los
Yeinte años. Se equiv.ocaron. Su niñez y
su pubertad fueron precoces y un día, .;iendo
pequeñuela, no sabiendo apenas pensar, salvó
á un hermanito suyo de entre las llamas. En
el tr.abajo -de la cm,a, duro y largo, concluyó
su desarrollo, y su temperamento rnoldeóse en
aquelJa esclavitud, haciéndose cada v·ez menos
a:1equible al mundo y á los suyos, que veían en
elJa á un ser extr año, por su seriedatl y reco.ncen traeión, por sus ideas, por su carácter.
ITaeia fines de Enero -de 1903, á los veinte
años, .se embarcó en Liverpool para Buenos
Aires. A duras penas obtuvo permiso de la
fa1nilia para sa,lir de su seno eon rumbo á tierras ignoradas. A bordo del Yapor en que viajaba, un comisionista imbécil quiso desviarla
,rn el camino de su redención, y una bofebada
de ella, sonora y ardiente, puso en el rostro
de él como un estigma. Por p.r imera vez, alJí
sintió Nely la poesía misteriosa de la inmensidad contemplando el océano y el cielo, ante

U na ce re monia curiosa. - S_acerdotes del Sbinto, colocando vare s de bambú en la a rmazón que ha
de sostener la construcción de un nuevo dreadnougbt japonés, para augurarle buena suerte.

�El programa se compuso de las obras siguientes:
I

Prélude et fngne g moll.
La fileusr. .
Sonate op, 27 núm. 1.

. .Bach-Liszt.
. :Mendelssohn.
. . . Beethoven.

• II

l

El crimen perpetrado en Teatro Colón: ' ' Los
espectros.' '-Leonor Boech.-' ' E l vals de
amor.'
Que don Miguel 1\fuñoz se dé el título d1,
eminente en el teatro espaiiol, !lejando tamañitos á. Díaz de 1\lendoza, á Borrás y á 'flrniller;
que se lance á fa conquista del triunfo con "La
vida es sueño," "Don Ah·aro" ó "El gran galeoto;" que rivalice con Guitry en "La garra;' ·
que opaque á los comediantes todos, habidos y
por haber, en los dramas y comedias de todo11
los autores y de todos los tiempos, en prosa. y
verso, buenos y malos, burdos ó sutiles, con
tal de que sean aquellos que figuran de ordinario en los repertorios y se acomoclan al gusto
medio del público, lo toleramos y basta lo
aplaudimos. Sus faculta(]es, no tan decidida•
como su afición, logran á Yece'I lle"arle á ;as
interpretaciones aceptables, aunque mediocres, y, después. de todo, ¡qué tiene de particu·
lar que el señor Muñoz se aplique cariño~ameute los más sonoros adjetivos, si en los rlias que
corren se perdió ya, casi, el concepto del valor
exacto de esta parte de la oración f ...

Señorita Leonor Boescb, pianista, discípula del
maestro Ogazón, quién se presentó al público el miércoles de la semana pasada,
con gran éxito en un recilal
Pero lo que no toleramos, ni en manera alguna podemos dejar 'Pasar en silencio, es que el
señor Muñoz, con su deficiente compaiiia, sc&gt;
atreva con la obra del genio, y no aqí, como
quiera, modesta. y respetuosamente, sino con Jaq
pretensiones de un artista que pretende colocarse al mismo uivel de 61, como intérprete, y
hasta se permite enmendarle la plana con mano pecadora.
Yo he celebrado sinceramente al señor :.\Iuñoz recitando los lindos versos de Marquina, y
bast11. reviviendo en la escena al Segismunclo
de don Pedro Calderón. Pero qería incon~ernen•
te conmigo mismo si no le fustigara al comen·
tar su labor como intérprete de Ibsen.
Unico int-érprete del gran dramaturgo norue-

go se dice, modestamente, el señor 1\luñoz. Para
demostrarlo, ante!'! del estreno--estreno en cas·
tellano,-de "Los e9pectros," nos hizo sab~r
lo que de él pensaban los cronistas de Lima,
participándonos, asimismo, que don Pompeyo
Oener habla traducido para él, expresamente
el sombrío drama.
¡Lástima! Y digo lástima, por el señor Mu ñoz, por los cronistas de Lima, y por don Pompeyo; pues, terminada la representación de "Los
espectros," me he convencido de tres cosas; (1
saber: de que el artista español no digamos in·
terpreta, pero ni siquiera entiende á Ibsen; de
que los cronistas de Lima se ponen en evidencia; y de que don Pompeyo-si es que él es 1:1
autor de la tratlucción de la famosa obra,-ha
sido el más traidor 'de los traductores, pues que
dejó á Ibsen peor que á don Quijote las aspa·1
de Jog molinos.
En efecto, '' Los e~pectros,'' tal y como l oq
vimos en el Colón, están mutilados y desnatura•
]izados. L es falta y les sobra. Les fal-tan trozos de escenas del drama original, y les sobran
algunas parrafadas de lirismo social que Ibsen
jamás pensó escribir, y de las que son autores, ó
el señor 1\fuñoz, ó don Pompeyo;-aunque mu·
cho me inclino a creer que sea este último, pue&amp;,
quien como el autor de la "Historia de la Li·
teratura,'' se atrevió á plagiar á Vlctor Rugo
descaradamente, no tiene nada de particular que
destroce á. Ibsen, aumentándole y corrigiéndole.
La traducción fué digna de la interpretación.
Ni artística ni patológicamente, penetra en la
entraña, en la idea animadora de '' Los espectros" el señor Muñoz. Su Osvaldo es una ridicula earicatura del personaje de Ibsen; un mu•
ñeco de guardarropía '' pour rire.''
Según el actor español, 'Patológicamente, Osrnldo es un hemiplégico, un atáxico y un paralítico; Jo cual equivale á. decir que una persona
puede estar enferma, á un mismo tiempo, de tifo,
lle tifoidea y de gripa. ¡Una verdadera mons·
truosidadl En el primer neto, le vemos poseído
i!e un afán delirante de mover las manos convulsivamente; en el segundo, le toca su turno á.
las piernas, y en el tercero asistimos al milaj\'ro de llll 'Paralitico que pide el sol á gritos.
'l'odo esto, salpicado de pequeños detalles burtlos. de una tan burda comicidad, que casi pro
,·ocan In carcajada estruendosa.
Xt&gt;, señor :Muiioz; Osvalclo no es a.qí. Osvaldo,
s!'gún lbSt'n, eR una ,•íctima de la herencia; el
genio artístico anu lado por los vicios paterno&amp;
transmitidos por medio de la generación, y anulado también por el ambi!'ute. La enfermedad
que padece Osvaldo es parálisis 'l)rogresiva,
que, como su nombre lo indica, va &lt;leclaránd,)SC
por grados, lenta, imperceptiblemente, casi, hasta hacer &lt;&gt;risis al final del drama. Osvaldo no e•
un imbécil ni un loco desde el principio; sino un
organismo debilitado, minado por el mal, que va
sufriendo choques sucesivos, que determinan al
cabo la franca. irrupción (]e éste: tales choquei
son, entre otros menos importantes, el estado
atmosférico dominante que Osvaldo encuentra
en :N'oruega al volver de París; la antipatía que
en él suscitan las costumbres y caracteres de
sus compatriotas, tan distintas de los del me
1liodía, que saben '' gozar de la vida,'' y, por
último, la carne joven y palpitante de Regina,
que le embriaga y le mata, "pobre ser debilitado-como dice el eonde Prozor,-en quien los
instintos y los sentimientos delicados no se desarrollan !lino para extinguirse ele súbito, al contacto de la yi(]a; de tal suerte que no queda á.
la madre, ansiosa de sah-arle, otro recarso que
el de atropellar los principios más sagrados, con
tal de l"!UO él viva."
De Osvaldo Alblng, nos hizo admirar en 1\l ~xico, poco más de dos años hace, una magistral
interpretación, el insigne actor italiano Ruggere
RuggeTi. ¡ Aquello sí era Ibsen ! Ruggeri, [~ fuer
de artista concienzudo y talentosísimo, acertó {1
exteriorizar en la escena, sin gritos, sin pataleo•, sin manotadas, sin todas esas barbaridades estéticas que el señor Muñoz se trae en la
maleta, el mal hereditario que consume al simbólico héroe ibseniano. Había que ver á aquel
maestro de la escena, tan respetuoso del genio,
tan apegado á la verdad cientHica, tan devoto
y fiel de la belleza estHica que para él no se

Balada g moll
Nocturna c rnoll ,
Mude ges dur
Scherzo cis moll

traduda-eomo para llou l'omp&lt;'yo y parn el sefior :\[uiioz,-cn mul'~:,, descompuestas y grosera~ y en ln\'ecth-a8 prbsaicas. Yo Je consagro
aquí un recuerdo entusiástico, lamentauclo que
la. parte del público ignorante que aplaudió la~
&lt;·hocarrería~ del señor :1.Iuñoz, y éste mismo, no
hayan Yisto á Ruggeri en "Los e:;pectros;'
c¡ue, si tal hubiesen hecho, otro Ibsen muy distinto cle-1 que s~ presentó en el Colón habríamo~
aplaudido.
Y si tal pienso del Osrnldo del señor Muñoz,
¿qué no pe,,~aré ,le los demás personajes ibsenlanos confiado~ á la impericia descomunal, ah•
soluta, de los comediantes que forman la compañía dramática del Colón J La .;añora AIYin~
parecióme una deja desmañada y torpe; el pastor :\Iandcrs semeja uu cura aragonés, despro, isto totalmente de la misteriosa, ele la sever,,.
gravedad del noruego imagbado por el autor de
"Peer Gynt;" la R~gina, por último, no es la
muchacha instintivamente perversa, pero conto
uida, calculadora, del ,·ercladero drama, sino
una hetaira de barrio bajo, convenientemente
a1lobada co:1 cieno del arroyo, á juzgar por la
labor de la _jo\'en que ahora pretendió encarnarla.

....... Chopin.

j
111

Berceuse . . . . . .
. . . . . P. L. Ogazón.
El Ruiseñor ( canción rusa). . . . . . . Liszt.
El Danubio Azul. . . .. Strauss-Sehultz-Evler.
Como se :11h·ierte, no fu~ tarea sencilla la que
novel artista se im'l)uso. Programa es este de
prueba, para pianistas de resistencia y facultades ampliamente desarrolladas por la práctica
y el trato frecuente con el público. Sin embargo, la señorita Boesch lo desempeñó en todas sns
partes del modo que tmejor puede hacerlo un
l'Oncertista que se da á conocer y que sorprende
porque sale de los Jímites marcados á la mediocridad, haciendo que las esperanzas florezcan y
la Yisión de un futuro triunfo irradie en l ontananza.
Xo la prodigaré yo, ciertamente, el elogio insubstancial y vacuo, do mero cumplido; esa vulgar alabanza que se llama '' de estimulo.'' Vale
mucho para que esto pudiera satisfacerla. La
diré, solamente, que en ella r¡&gt;side toda la mate·
ria prima necesaria para formar, andando 1
tlrmpo, un ''virtuoso.'' Que por Jas excelencias
de •u técnic:1; por la condición dilecta de su
temperamento; por su afición decidida, si labora con fe, si persiste en su consagración al noble arte, si piensa y YÍ\'o intensamente, dia llegará en que podamos saluclarla, rindiéndola el
pleito homenaje que se rinde á los Yidoriosos.
Por ahora, hay que decirla tan sólo : -Trabaja;
e8pera ...
Sus interpretaciones, en rl conc1o!rto que re
seiio, si bien muy hermo,as unas. no fueron igua•
les, no todas formaron ese conjunto armoniv~o
que esplende, que nos parece ,·er, con los ojos
llel alma, después de la Yelada en que escuch~mos á. un maestro. En la segunda parte estu,·o
la

El Maestro TPllo, quien presentó á sudiscfpulo,
señor Velázquez, el domingo pasado.

0

gel, algunos rle sus amigos tuvimos el placer,
en condiciones íntima~, do oir, tí. la señorita
Boesch. Es una hermosa crisálida ele pianista;
una fuerte muchacha ele aparienein germánica
que promete mucho: tiene sólido~ músculos y
sólirlo tt&gt;mperamento. Ambo~ se encue,1trnn t ,.
!la,•ía en pleno período de desarrollo, consagrados á la tarea musiral, y no es aventurado
asegurar que tarda ó temprano llegarán á la realización del artístico propósito. Más. por aho
ra, sin ser a(rn la señorita Boe•&lt;'h una '' virtuosa" acabada, por sus condiciones excepciona le•
~e:ecia ya _los honores del gran público. Su a1nric1ón ha s1&lt;10, pues, oportuna, y, además, sim•
pática.

Señor José F. Velázquez, discípulo de l maestro
Tel10, que se presentó el domingo pasado en un r e cital de piano

felicisima en el "Estudio" famoso en teclas negras y en el "Scherzo" cis moll; deficiente en
la "Balada" y en el "Noc.turno." Mientras
aquellos tienen relieYe, y son originales, sentidos
por la señorita Boeseh, ésto~ pecan por carencia
ele Intención expresiva, por falta de esa vaguedad que unida á la precisión del dibujop~r~onad la paradoja, pero no puedo expresar
m1 1clea de otro modo,--constituye el encanto
de la música chopiniana cuando es honda y originalmente sentida.
En la jovPn pianista, la técnica supera á la
inspiración. Lo revela así en "El Ruiseñor " y
eu "El Pan ubio Azul."
•
La "Berccnse," de Ogazón, un delicadísim"
trozo espiritual y lleno de elegancia, fué ejecutada por la distinguida discípula del maestro
con mucho cariño alcanzando con ello aplausos'.
Como ' ' ene ore,'' la señorita Boesch tocó la
"Marcha Mi litar'' de Schubert-'faussig Pl
"Vagabundo," de Grieg, y un "Val~,', de
Choprn.

"El vals ile amor,'' o¡,ert'tn , ien,,-,, en trc8
attos, ad:1ptada :i la e~tena !'~J•l11inl:\ por .\. Nan
de Allariz, música de C. l\L Ziehrer, ha sido
el suceso máximo de la última semana en &lt;?l A~beu.
Esperanza Iris, encantadora de &lt;&gt;racia •·omo
siempre, el barítono Cabello, Josefin°a Pe¡&lt;il, Villarreal y Llaurarló, alcanznron con ella un simpático triunfo.
Tanto de esta opereta, como de "La Pria,,c~a
ele los Balkane~,'' qu~ ya se anuncia, me propongo dar una 1mpres16n en próxima crónica.
MAESE PEDRO.

Don Pedro Luis Ogazón, profesor !{Ue acaba de
presentar en un recite! á su d1scfpula
la señorita Boesch.
Para terminar, y aunque bien sé que la gente de teatro no es amiga de consejos, permítame
el seiior Mnñoz que Je dé uno, muy sano, muy
lleno de excelente intención, muy honraclo: qu&lt;'
se olvide de Ibsen.

•••
Pedro Luis Ogazón, el insigne pianista, pre·
sentó la semana pasada, en la Academia Metro·
politana, á uno de sus más distinguidos discípu
los (nótese quo hablo en masculino), á su disc1pulo predi lec to, acaso: la señorita Leonor
B()('SCh.
En el retiro que el maestro posee en San An·

Escena de "El Vals de Amor," última opereta estrenada por la compañia '·Iris" en el "Arbeu"

�no oficialmente, puesto que se trató solamente
de un desafio personal de los -dos corredores,
c·osa que dice también nuestra nota.
Creemos por lo tanto no haber ,·ulnerado los
intereses de la Escuela Magistral, ni los del
selior Ruiz, á quien no tenemos empacho en reconocer sus méritos pregonados en carta que nos
dirige y que son los mencionados más arriba.

□

PRIMERA

COMUNION

o

Davovr y la Mosca

Novenas del " Spa" y "Preparatoria" que jugaron en Necatitláf].

SPORT
El team &lt;le base-ball '' Spa,'' que se había re
tirado del ejercicio activo por algunos meses,
hizo su reaparición el domingo último en terrenos de N ecatitlán, jugando contra el " Preparatoria," y obteniendo una ,·i!!toria muy reñida y muy djgcutida, pues el score fina l fué d,i
diez carreras por parte de los vencedores, y nue,·e por la de los vencidos.
La lucha empezó Teñida; pero desde luego s~
pudo apreciar que los preparatorianos estaban
un poquito desmoralizados, quizá po1· su poc:i.
;&gt;ráctica, según se oyó deeir entre los aficionados. Entraron los "Spa" anotándose dos carreras y 1n·opinando uu cero á sus aclversarios.
La segunda entrada fué nuevamente un desatre para los estud iantes, pu es sus adversarios
lograron hacer una elevada anotación &lt;le rnatro carreras. En los '' innings'' tercero y cuarto, el juego no dejó de ser muy emocionante,
pues los del '' Pre11aratoria, '' apretaron, y sostuvieron un gi-an juego. En las subsecuentes entradas, demostraron haberse repuesto de su
primera emoción, pues lograron propinar eeros
á sus adversarios, anotándose desde luego dos
carreras, y más tarde siete, empatando casi á
los contrincantes que ya soiiaban con la más
grande de las victorias sobre los estud iantes.
Hay que hacer notar que no hubo jugadas
emocionantes; pero sí, todas ellas fueron muy
precisas.
Entre los alicionauos al devorte, habla gran
entusiasmo por voh-er á ver jugar al team
"Spa," y por esta razón el campo se vió muy
concurrido.
D e entre los vencedorPs se distinguieron por
s us jugadas, Garcia y Romero, y por parte de
los ,·eneldos, Sáncbez y Rodríguez.
Para el día de hoy habrá otro encuentro eutre los dos teams, el cual se espera aún más reiiiclo que el del domingo pasado.

F.I día 17 &lt;le Febrero de 1860, asistió (h ,om·
al baile de más~a ras que se celebraba eu :a
Scula de Milán. AJ penetrar eu el palco del Gobernador Massino d 'Anzelio, le cenll"ron el j)aso
dos señoras con dominó. "'fú te diviertes aqi;i
-le dijo una.-y no piensas en Italia q_i¡P. sufre :1ún la t iranía extr:1njera. '' Ca,·our quP.dó
, orpreudido ante seme.jante conversación tan
poco á propó~ito ¡,ara un baile dP máscaras; p&lt;!·
ro la desconocida ,•ontinuó: "Soy n11a pobre Yeneciana y quiero que te acuerdes de mi patr:a.
tC,lué palabra.-; de consuelo podré transmitir á
mis eonciudadanosl" Cavour hizo una rev{'ren,·ia, y con palabras galantes quiso tt&gt;rminar
aquella conversación; pero la clesconocida le detuvo, exigiéndole una prueba para 1lemJstrar
á los rnyos la serieilad del compro¡uiso. (;011vencido C:i,·our que 110 Pra, ¡,ues, m1a broma rl,!
&lt;',u-na,·aJ, le elijo : "Vente rnaliana á media 110(•he al baile de la Corte; te esperaré en la sala
,le Cariátide." Y la e,1tregó meclia tarjeta de
la inYitación al baile, guarclanllo la otra media
en su cartera. Entre las quinientas clamas invitadas al baile, estaba tambié11 la herm&lt;lsa veneciana Mariana Goretti Gargnani. Al dar la nrnilia noche, Cavour se colocó en el centro de la
sala, según había prometido, é inmediatamente
la hermosa veneciana se acercó al ministro, ent reg-ánclole la mitad de la invitación. Al reconocerla sonrió y la entregó un pedazo ele papel
donde decía fo siguiente:
'' C. Cavour recomienda á su hermosa amiga
,le] baile de máscaras, constancia y fe.'' Poco~ díal! después el '' santo y seña'' de los ve·
necianos era "constancia y fé."
El autógrafo Yiene reprocluciclo en la "Revista el 'Italia."

..

El zar de Rusia enda totlos,Jos años por Pa~cua. á la corte de Inglat€rra, el mejor esturión
¡,escado en el Y oiga en estos días, y unos enantes
barriles de caviar preparado y conservad,, especialmente para este regalo.

. ."

Relativamente á la nota que publicamos e.u
nuestro número anterior, y que se referia á una
carrera de resistencia entre San Antonio Abad
y Tlalpam, hemos recibido una ·carta del señor
don Juan A. Ruiz, en la que nos participa que
él y solamente él, puede ser representante de
la Escuela Magistral de Esg1·ima y Gimnasia,
por ser el poseedor de los diplomas relativos
á las carreras de 25 y 30 kilómetros, y la Maraton corrida el año antepasado.
Así lo dice el señor Ruiz, y así lo creemos
nosotros que no tenemos ni hemos tenido deseos
de lastimar su fama ni la de la Escuela que.
dice represeutar. En nuestra nota hicimos constar que el señor Villaseñor fué alumno de la
Escuela Magistral de E~grima y Gimnasia, en
lo cual está conforme el señor Ruiz, y, además,
hicimos 1iotar que el repetido corredor representó á la escuela, en su calidad de ex-alumno, y

' ..
-..,......
---.:

~'

.

~

. . ===== ..
" Spa" al bat. -Otro grupo de jugadores de las novenas que jugaron el domingo en Necatitlán

Grupos y escenas durante la fiesta con que se celebró el domingo último la comunión general de las congregantes de Santa Zita,
•
en el templo de Jesús Maria

...

�EL FOSO
"En pr&lt;'visión de una. po,ible retirada, so
"ordena terminantemente ÍL la artillería ocupar
'' la altura que domina Areis-sur-Aube, en el
"punto en que el camino de Tl'oyes atravie_sa
'' la primera colina fuera de la ciudad.-M3:ns'' cal ~ey_"
Esta retirada prevista, comenzó á la una.
El coronel de artillería designado, hizo reunir
su gente y en voz baja les comunicó la volun tail del mariscal.
Entonces, del fondo do las filas obscuras, un
hombre que ya no tenla ni esperaba nad,a exrlamó:
-¡Pues estamos aviados! ...
Inmediatamente se vió á los ciento cincuenta hombres del grupo dar un paso temblando.
1·na mano misteriosa &lt;pa».í por el aire, encima de
los sbakos, y todas las cabezas se inclinaron ...
Sentlau cerca la muerte ...
-¡Animo, niños!-dijo el coronel.-Ustedes
salvan al ejército entero¡ tal vez veinte mil
hombres. Es el Emperador que los ha deisgn'I
do ...
Algunas voces repitieron:
1
-Si es el Emperador. . . Sin embargo ... , si
es El mismo!! . ..
:Ell coronel era un valiente de los de Wa·
gram¡ pero la:s bromas del campamento ya no
lo entretenían, sólo se contentó con decir:
-¡Salvan -u ste&lt;les al E mperador! ... ¡Salva11
ustedes á la Francia! ...
- Eios hombres están extenuados-dijo un
oficial.-Tieneu hambre; y sobre cien hombres,
hay por lo menos treinta heridos.
-Y bien; icué'I ...
--Que no harán resistencia al enemigo ...
Los dos soldados estaban lívidos.
El coronel sacudía los copos de la nieve eon
la vaina de su l'S]lad~.
Los hombres, anonadados por el saJ•·ifirio
quo les pedían, esta ban silenciosos y ni ~e ;no-

,·ían. Un sor&lt;lo rumor enemigo llenaba. el espat io, ,·eni,lo de lc.ios, como para advertir ...
En m!'dio de esa tristeza, una terrible i\lP.a, a 1go así como una JarYa nocturna, saltó en el alma del CMOncl.
-\·amos á tomar nuestras pos1c1ones-ü,JO
al teniente;-ya encontré el medio '.le h.1-:,•rles
hacer frento al enemigo.
El oficial hizo ,romper al circulo, impartió sus
órdenes y media horas después, todos los hom•
bres estaban á. caballo.
Había dos baterías: una de ocho piezas ele á
4 y la otra de cuatro piezas de á. 12. El coronel las hizo salir de la ciudad por columnas de
sección.
La ciudad estaba muerta. Los soldados medio
enterrados en .sus monturas, parecían también
muertos. Las piezas de batalla casi al nivel del
suelo, como pesadas aves·, muertas, muertas también! Y muerto, como ellas, ese viejo y valiente coronel, que marchaba al frente de su gente,
allá, en el silencio.
No lejos rle Arcis, el camino de 'l'royes se ele,·a, y de su punto más alto, se domina toda la
campiña.
- ¡Alto!! ...
A cien pasos de la cumbre, las dos baterías
se detuvieron. Ese era el punto que había que
{'Uardar, que defeuder.
El mismo clamoreo enemigo &amp;ubía sin cesar
en el aire frío y se extend!a con el eco lejano dr
un estallido.
-¡Señores,- ordenó el coronel á los aficiales
-delante de cada hombre la mochila abierta y
ahí mismo todo lo que tngan en los bolsillos.
::\Ii ordena~za alumbrará. Dentro de cinco minu•
tos pasar é la revista. Apurarse un poco.
Cuando todo est uvo listo, bajó un poco el ca•
mino y se detuvo delante del primer soldado y
miró la mochila.
El artmero era viejo y temblaba; una gruesa

Algunos entregaban sin ver, con la ,,abeza
vuelta, horribles de melancolía; otros se dejaban rebuscar, tiesos é impasibles entre las manos que los traginaban, sin una palabra, sin
un gesto. Hacia el final, al fin de la batería ele
piezas de á 12, el coronel tropezó con un bon' bre
tendido, y casi cayó.
-¡De pié!
El hombre no se movió; era casi un niño y
lloraba. El coronel pasó adelante.
OtJo, un "pelogrio," sobrevivbnto -le j\fa.
rengo sin duda, avanzó un paso hacia e, cor!lnel, y con una sonrisa que más biP.u era una
mueca, quiso enternecerlo:
-Aquí están mis c uatro cobre9... tr,~inta
francos; -mis economías del "Gran Ejército; 11
es una fortuna! .. .
-Tus cartas .. .
El artillero se tambaleó, anonadado. Se le vi6
que sacaba las manos del bolsillo y murmuraba, mostrando un paquete de cartas:
- ¡Son de mamá, mi coronel ; son de mamá . . .
mamá! . ..
-¡Dámelas!

Y&lt;'nda sangrienta le rubría ri ojo derecho. la
rnejjila y la mitall de los bigotes. El coronel fo
hizo Yoll·erse los bolsillos; estnban ,·ncíos.
-¿No tienes cartasi
-.N'o!-refunfuñó el viejo.
-¡,Entonces ya no tienes familia,
- ¡No !

-; 'rienes dilleroi
-1No!
El coronel pasó al segundo. Después de ,·erl1
Jr. morbila:
- , Tus cartas 'l-preguntó.
Era un joYen. Tenla algunos papeles y los
entregó.
La sección fué inspeccionada en do, minutos. Los hombres sacaban sus cartas y sus realitos de las mochilas habían unas cuantas piezas blancas y las tendían al coronel, inclinando
la cabeza. Un brigadier Jo recibió todo y lo
arreglaba en el suelo por pequeños mo:1toneitos.
J,::U otra sección hubo dos cabos, dos camaradas, que se negaron á entregar lo que tenfan.
Eran dos grandes brutos del Rhin. Y puesto~
en guardia, un pie hacia atrás, exclamaron al
unisono:
-¡Hasta cuando, pues'l ¡Qué no tienen bastante con .nuestro pellejo!
-¡No !-respondió el coronel-Es indispon•
sable que depositen aquí aquello qu e tengan
ele -más precioso; después se les devolverá.
Dominados por esa calma imponente, soltaron todo. Otro exclamó:
-¡Qué le vamos á pagar un baile al "Emi,.,rado'l''
0
Este tenía su bolsa en las manos y los brazos tendidos hacia arriba. Era horrible y fu.
rioso. Quería saltar sobre el coronel. Dos hombres se apoderaron de él y lo amarraron.
-Rus cartas... su plata-decían los oficiales.

Cariñosa despedida al maestro Don Justo Sierra, el martes pasado, al partir rumbo á España como ministro de México.

•

-¡Dámelas!
Algo cayó en la nieve. Una sombra se alejó
penosa, y viendo ésto los demás, unos veinte á
Jo más, los últimos que quedaban, lo entregaron todo.
-iDónde hago el boyof
- ¡En el foso!

o

No demoraron más do un minuto ,para echar
las cartas en un saco. A la luz de ,la antorcha,
y contra sus cañones, los hombres agrupado1
miraban sin decir nada, ese fúnebre eniterro.
Los paquetes caían unos sobre otros, atados con
crines. Los había delgados y gruesos. Había
pequeños papeles, blancos aún, los recuerdos de
ayer, llevados á la diligencia. por humildes mujeres; otros viejos, amarillentos y arrugados
que databan del año lo. al 3o.; cartas de 20
años, escritas por muertos y como desteñidas
por fas lágrimas de aquellos que ~as habían leído y releído tantas y tantas veces. Las arrojaron .al foso. El dinero, puesto en paquetes, fuéi
luego á reunirse, y el coronel hizo avanzar su
caballo.
-Hijos míos: de "aquí II no debemos movernos. Miren bien este ''foso;'' á ustedes les
toca ver si dejan venir a,l enemigo ...
Empujó la antorcha y con un chasquido espe·
cial los hombres montaron á caballo en la obscuridad.
-¡¡Por columnas, á la izquierda!!
Los ciento sesenta caballos penetraron á los
campos de nieve, y veinte pasos más allá:
-¡A la izquierda! ¡March! ... ¡Formen las
baterías! ...
L os carros se lanzaron á la izquierda, hacia
las labores y saltarou por encima del foso. Al
galope, las secciones se desplegaron como aba·
nicos y á doce metros una de otra tomaron su•
posicion-es. E l coronel ordenó:
-En baterías ... ¡Alto! ...
Los cajones se detuvieron y sus seis caballos
blancos empezaron á piafar con golpes sordos
en ,la nieve.
Se procedía rápidamente, pues el enemigo iba
á venir. Algunas estrellas empezaban á brillar.
Se había eseobillonado las ánimas, sacudi&lt;lo laq
antorchas, cebado los cañones y los sirvientes
de la izquierda encendían sus mechas.
-¡Silencio!
Los jefes de sección se acercaron al coronel,
quien, de pie sobre la punta extrema de la colina, observaba la llanura y lo oyeron que repe·
tía:
-¡Caballos! .. . ¡Sólo tienen caballería! ¡VamoR á hacer destrozos! ...
Se volvió hacia su gente, ordenó la mira, para seiscientos metros, y envolviendo con fria
mirada las baterías:
-¡Vamos, hijos mios, un poco de ánimo, y
srulvamos á Francia 1...
í. en su puesto de batalla, enorme sobre los
estribos, gritó:
-Piezas. . . ¡ ¡Fuego11 ...
¡Un terrible trueno! y los ciento se36nta soldados aparecieron vestidos &lt;le lacre, cual fantasmas de incendio. El clamoreo voló por el camino, se infló en ,la llanura y 'las colinas la hicier on rodar á otras llanuras, como un doble á
muertos ...
Era tiempo. Galopes y más galopes resonaba.u
á •la triple carga en la llanura. Llegaron primero mil jinetes de caballería ligera de Baviera,
con sus enor.mes cascos sombríos y -por el camino de Troyes se precipitaron seis mil coracero~
ilc Schwartzenberg.

Señorita Maria Luisa Espinosa, quien sustentó su examen profesional de declamación, con gran
éxito, el jueves de la semana pasada en el Conservatorio Nacional.
-Piezas... ¡ ¡Fuego! !-gritó el coronel.
Los artilleros disparaban por salvas los doce
cañones á la vez. Entre cada descarga, espantados, los caballos enemigos se estrellaban contra
la boca. &lt;le los cañone•. Rápidos se libraban combates á. sable ó tras &lt;fo las barricadas, los artilleros cargaban rápidamente .sus "destructores. 11 Entonces la tempestad comenzó. Una des•
carga á boca &lt;le jarro barrió toda una línea de
caballos encabritados. El galope bajaba el camino, otro subia, y en los intervalos de silen
cio que se abrían en niedo del tumulto, se oía
la voz del coronel, que inflada, sólo lanzaba esta breve orden:
-Piezas ... ¡¡Fuego!!
El ánima de los cañones, lacre ele puro calientes, se abrían como las boras clel infierno.
Trombas de bombas volaban hacia las filas enemigas, tumbando caballos, atravesando las blancas corazas y desmontando jinetes como débiies
plumas, los arrojaba á. todos juntos, Jiombres y
anima,l es al suelo, y el mismo aliento los confundía en esa terrible carnicería gloriosa ...
-Piezas... ¡¡Fuego!!
Los cañones tomaban aliento; luego, unidos,
empezaban nuevamente á rugir, y aunque entrabados por los $ables y pechos, alguno¡, audaces
soldados, orgullosos 1e luchar así, desproporcionados, uno contra cuarenta, efectuaban maravillas y llevaban á cabo actos de valor inena •
rrables. Sin retroceder ni una pulgada, morían
uno á uno, con .Jos brazos ligados á las pesadas
ruedas de las cureñas y había que matar á los
hombres antes que tocar las piezas.

-Piezas ... ¡¡l'uego!I
Repentinamente, por el camino de Méry, los
cosacos de Platow, en número ele cuatro mil,
llegaron con un ensordecedor ruido de ¡hurras!
sables y lanzas. Con la caballeria de Schartzen·
berg y los de Badera, la masa enemiga contaba
diez mil jinetes, y de los franceses, la mayoría
había eaíelo. Algunos. agobiados de fatiga, pero de pie aún, se animaban uno, á otros, clamando al exterminio, sobre una tonada de carga
salvaje; otros cantaban inocentes canciones de
sus pueblos, y entre los polvorazos, sacudiendo
sus Yiejas ferreterías y lanzando á su derredor
inmensas nubes de nieve, los pesados cañones
de bronce, despertados con furiosos sobresaltos,
atronaban el espacio entre sus reductos de cadáveres.
-Piezas ... ¡¡Fuego!!
-¡Ríndanse!... ¡ ¡Ríndanse! !-gritaban desde lejos varias ,,oces.
De los '' ciento sesenta'' que defendían el
camino, sólo quedaban treinta hombres. Ninguno de los treinta se mo,·ió, pero á. la 'luz de
los fogonazos se pudo ver algunas cabezas; vol
Yerse hacia atrás, hacia el ''foso' 1 •••
-¡Ríndanse! ... ¡Ríndanse!. .. ¡¡Ríndanse!!
La esperanza del coronel se realizaba; nadi'l
había retrocedido. Ni un grito, ni un murmullo.
Herido, so separaba de la pieza, y el amigo cala
á su vez, tendiendo la mecha ó el escobillón.
Sentían tintinear tras de sí su monedas; veia'l
sus cartas abrirse, los alegres saludos, las note•
cías del terruño, los besos. Lejanas caricias inolvidables les recordaban las etapas imperiale~

�'

y se vió algunos de los más antiguos que, nPgándose á dejar el camino, se hicieron matar coJ·
la cabeza alta y sin quejarse. Seis piezas quedr,
ban y de éstas, cinco disparaban aún con metralla. Los nuevos sobrevivientes habían colo
cado ante ellos las cureñas destrozadas, y com,
un oficial avanzara para intim::irles rendició,,
le lanzaron por encima de esa tarricada, tre5
bombas. Fué su muerte ...
El enemigo volvió contra ellos, con nuevas
piezas. Alumbrados por las antorchas, se les vió
subir la colIDa y por todas partes se oía tocar
la carga contra ellos. Fué sublime. Diez mil jinetes y cuarenta cañones rodearon á los últimos valientes, tres fantasmas enormes y silenciosos, de pie, contra la boca caldeada de los
cañones. Una voz Jamen.table, que un sable J
una lauza ahogaba, exclamó aún:
-Piezas ... ¡¡Fuego!!
Y el torrente ele caballos, hombres y carros,
pasó y se perdió en el fondo sombrío, en medio
de uoa tempestad de clamores, de nieve y de
humo ... El camino de Troyes estaba tomado.
A media noche, en el castillo del coocle Armando, ebrios de champagne, los oficiales generales, comentaban los episodios del combate y
aplaudían sin reservas el valor de los artilleros.
-Señores:-dijo Schwartzenberg,- vamos á
ver et campo de batalla.
.
Seis coraceros procedían la tropa con linternas. Un pequeño galope condujo esta cabalgata
á la cresta del camino; caminaron en la 'Ilieve
hacia el foso. Schwartzenberg, sombrío, marchaba á la cabeza. Cacla vez que se inclinaba, sus
medallas entrechocaban en su peso y pareeía1.1
llorar ...
La línea de cadáveres marcaba la linea d,·,
combate. Se habria dicho que esos ciento sesenta hombres habían muerto en el mismo lugar.
Un artillero t0'Ilía la cabeza bajo los brazos.
como cortada de un hachazo, y sus manos hela
das apretaban aún una carta. Schwartzenberg
pudo leer; comenzaba por una ternura: "Mi
querido hijo'' ...
Por todas partes, papeles y monedas. Los soldados, por instinto, se habían arrastrado hasta
ese agujer o, habían desenterrado sus recuerdos,
las cartas ele sus ancianas madres, y se había!l
hecho matar u no sobre otro, hasta el último.
Sehwartzenberg, con un calofrío, miró á Pahlen.
-¿Cuántos franceses había en la batalla 1
Inmediatamente una cosa enorme surgió de&gt;!
suelo sangriento. Era un fantasma con shako y
charreteras. Tenía aún su sable, un, sable con
cabeza de águila. '.l.'oclo eso, hombre, shako, ~able, todo estaba l'Ojo; y terrible, como se acer
earan con una linterna, el hombl'e-fantasrna cayó contestando:
-:a Cuántos franceses'?. . . Cuéntalos¡ están
"todos" a cuí. ..
G . D 'ESPARVEZ.

Ln Golondrinn .Azul
I
- .... Cuatro por siete, veintiocho; cuatro por
oeho, terinta y dos; cuatro por nueve, tr~inta Y
se.is; y cuatro por diez, cuarenta!-tenmnó Pepito atirooando ,)a sala.
Su tío Roberto, lo contemplaba en silencio, sen
tado junto ai pecleeta1 de una Y enus de btollJee,
,euyas g,loriosas curvas parecían ,desvanecerse en
la penumbra triste que la tarde iba amo.ntoillando en su escritorio, donde aún penluraba algo de aquel ensueño lejano, qu.e fué el único
encanto de toda esa ,•ida.
-Eres todo un matemático-le dijo--,si ~igues
asi. ..
-¿Qué'l-preguntó Pepito, entl!4ia~ma-do p01· fa
posibilidad de una promesa.
- Te traeré una golondrina azul.
-¡Un-a golondrina azul! ¿Qué hay gol-Ondrinas
aznLesi
-Es claro. Azulitas como el cielo.
-Como los ojos d·e Naná-añadió Pepe.
Y ambos se quedaron pensativos.
El tio Rober,to era un ,a dorador de esoo ratos de sile,ncio. En la dulce quietud iLe su esc,ritorio. desde hacía quince años, miraba pasar
el misterioso -desfile de las tardes ... Adoraba sus
palideces, sus penumbras, sus sombars, las muecas de sus crepústulos y la rn.eJan,eolía soñadora
de su adiós pensativo. Y allí, bajo el ampa1·0
ele ese rincón suyo. dejaba ve.nir la evocación
le.iama, sus recuerdos ca,si desvanecidos por el
tiempo, todo lo que amó en su juventud, en su
juventud loca. pobla&lt;la de \' Íajes y salpieada de
aveuturas reidoras ...
Fué una vida casi alegre. pero co_nstantemente

Srita. Profesora Isabe l González García, quien
disertó sobre la medida de l tiempo en la
sesión del mié rcoles pasado de la Sociedad
As tr,.mómica Mexi&lt;:llna
en-sombreada ,pm el recuerdo de unos ojos juguetones que no lo miraron jamás, _p,0J"O que él supo amar siempre, y sin saber nunca •p or qué ...
Fué uno de esos recuerdos sentimentales que
viajan con nosotros, preside.u nuestras charlas,
vuela.u cou nuestras fantasías, y ríen siempre
del olvido triunfador.
En esas tardes per,ezosas, tibias y largas, cerraba los ojos, y recordaba . ...
Se veía otra vez bajo la luz serena de aquella mañana de sol, en el andén de la estación
buJJiciosa, alegrada por el ir y venir d,e -aJguno.s·
qne llegan y de otros que se van, que se va.u
contentos, agitando .un pañuelito blanco eomo
bandera de despeclicla, talve;!; anunciadora de cercanas nostalgias y ,eternas ausencias .... El iba
á un pueblecito cerca.i10, don&lt;le 'Dnos pariie.nt.es
suyos Je esperaban. Serían trnos cuantos clías ele
campo, tardes tranquila,s, ,pasadas en Jos anchos
corredorns ele la ea:sa labriega, juganclo aJ ajedrez eon sus pr,imos, que habían pasado toda su
vicla moviendo torres y comiendo ca baJloo . . .
A lo lejos surgió 'tlna JJubecilla blanca. :0ra
un tren que llegaba. Se detuvo un rato en la
estación, •mientras tanto, Roberto, examinaba á
los viajeros cubiertos de polvo, sentados sobre
ma1etas, que impaciblemente espemban la hora
de seguir el viaje.
Al través de un cristal algo empañado rompiendo la nniformidacl ele esas raras bn·rg-uesas.

apareció ante su vista una morenita pálida, una
cabooi,ta pensadora destacá.ndooe en el fondo obscuro del vagón, semejante á. un cuadro antiguo,
de eso.s que los años han borroneado los perfiles,
dejando palidec,es de penumbTas S'llaves, haici0J1do
las eurvas más perezosas, los ,colores má.s vagos:
todo así, .indefinido, soñoliento, como quedan ~n
la memoria las visionea de los ensueños leJanos ...
Y el tren se iué ...
Roberto quó plantado en el -andén, 'llliranoo el
penacho .de humo blan.co que dejaba el tren, como un gigantesco pañuelo que se aJ.ejaba, haciéndole señas, señas trastes, lentas; perezosas,
señas como de un adiós eterno; tal ve" sería
clel adiós ·de ,esa desconocida que est.'Dvo á su lado, le dejó un recuer.o, y se fué, sin mirarlo siquiera, á. perderse en l!\ inmensidad dll la vida....
Sin nombre, sin ningún dato que precisara esa
vida, el recuerdo de aqueUa mujer .anónima se
idealizaba, tomando deliciosas v&amp;g!]-edades de ensueño, despertando prúm.ero simpatí,a , después cariño, y por último una pasión extraña, deJic,ada,
que degeneró en una me,Ja.n,eolía abrumadora,
sa,Jvaje; y qu.e Rober.to aunmentaba más y máis,
con sus ratos de silenc:o, sus meditaciones intermin-ables, saboreada en la soledad de su escritorio, márando Jas nubes grises que coronan Ja,s
tardes sin sol y ,sin crepúsculos ...
Y fué el reeuer,clo de aquel encuentro -l ejano
el que ,transformó tocla aquella vida; lo alejó del mundo para siempre eon el muro so.mbrío de nn anhelo imposible, con el vuelo ce muchas quimer-as que palidecían eon Jos añ.os, como
viejecitos con frí.o ...
Desde que conoció Pepito á su tío Robel'to,
le vió aJJí, en la soledad de ese escritorio e-Je.
gante, rodea,do de mármoles finos, cortinajes, libros, cuadros valiosísimos; todo envuelto en
nna penumbra a~adable que flotaba en el aire misterios-amen te.
Y desde en tarde en que el tío Roberto Je
prometió una golondnina azul, estudiaba con
más eníVUSiasmo, s9ña.ndo eoo fa llegada de es-a
avecilla -del mi.s,mo color de los ojos de Naná....
-¡Y qué linda er,a su ,primita Naná! Cuan~.º
reía se le formaban clos hoyuelos en las meJ-1llas' dos hoyuelos encantadores que Pepito observaba de reojo, casi con e.nvidia• ..
Cómo jugarían los do.s en la play.a -eu-ancto su
tlo cnmpliera la promesa.
- i Y si se escapa 'i-pregun taba N.aruí..
-Nó, nó-le respondia Pepito-las golondrinas azules no se v,an ...

II
llan transeunido diez años.
Una .mañana, al marcha11se Pepe á Ja Univereidacl, recibió run telegrama: su tio había mu-e.rto ....
Y entre los recmerdos pálidos y a-cariciado.res
.de .su .infancia, surgió ,l a golondrina .azul. . .
Una amargura abrumadora le asa1tó de repen,te. iEra. eso un símbolo1 iEra, acaso, un.a lec-ción para el futurof
Sí, er,a la golondrina azul que todos esperamos
y que no llega .nunca! .. . El'a el pájaro encantado que adoo-na "Las mil y una noche" de
nuestra niñez; era eso bello, eso grande, por qué
todos J'Dchamos, esperanza.dos en su llega.d,a que
ea imposible. E l tío Roberto también esp.eró
la go.londrioa azul, que no llegó jamás. Todos
la esperamos, sin saber que nos iremos para
siempre, sin haber escuchado su aleteo murmurador ....
Daniel E. de la VEGA.

e::::::::::::::
LAS CAMISAS DEL OBISPO

E l Sr. Profesor Luis G. León, disertando en la sesión (¡)tima
de la Sociedad Astronómica Mexicana

El arzobispo de Burdeos, l\í.
A vian de Sanzay, era tan caritativo, que daba todo á los pobres, privándose de lo más necesario. Llegó
á carece1· de ropa interior, y cuan&lt;lo ,Je hablaban de comprarla, respondía siempre :
¡Sí, sí! Ya veremos dentro d ~
unos días.
El ama de gobi31·no ideó entonees una es~ratagema, y, dirigiéndose al prelado, le elijo:
-Monseñor, yo quisiera en los
ratos de ocio, hacer unas camisas á.
un pobreeito anciano, que no tiene
qué ponerse; pero no tengo para la
tela. Si fuérais tan bueno que me
diérais algo para la tela.
-Sí; ¡pobrecito viejo!-dijo el
prelado.-Toma para la tela.
A los pocos días, se enteró de que
con su ardiente caridad se había
hecho una limosna á sí mismo.

•

�Elegante Nota
El 11 de Abril fué fecha de marcar !Ion pie·
dra blanca en los fastos sociales del mundo&gt; his·
pano·americano, en la imperial ciudad de Nue·
va York, por haber sido testigo del enlace de
la .Srita. Aimée de Latorre ~facías, encantador'!
y distnguida camagiieyana de elevada prosapia
y prominente posición social, no menos en círcu•
lus latino·americanos de NueYa York, que en su
patri a nativa, con el estimadísimo caballero portorriqueño don Ramón Alvarado Vélez, persona

Social

afamadísimas Pastillas del Dr. Richards y de
otras especialidades farmacéuticas. Por cierto,
que la interesantísima conso1·te lleva también
el no menos dulce título de '' Princesa del Azú·
car,'' entre sus numerosas amistades, y no lo
lleva á humo de pajasr sino basado en los inmensos terrenos azucareros que de sos mayores
heredó en la Perla de las Antillas.
Un trópico en minfatura parecía la elegante
iglesia católica de St. Jo~n 's, sita al Este de la

Me Cready, rector de la iglesia de Holy Cross.
el reverendo Prout, párroco de .St. John 's y el
reverendo \Valsh.
De todos los labios salían frases de sincera admiración hacia la novia, que estaba realruente
idea el, '' ravisante, '' que diría un ,revistero pa·
risién. Su traje consistía de exquisito • · chiffon''
sobre '' cache mire'' -de '' soie,'' todo recamado
de ,plata y brilla11tes, de novísima creación parisiense, un velo de te11uidad casi etérea, una so·
berbia tiara de diamante~ obsequiada por el
novio, todo el lo artísticamente rematado con
las acostumbradas y fragantes flores de azahar.
La, cereruo11ia fué prácticamente "en famil
le," asistiendo solamente amigos de prefereu·
cia y familia1·es. De padrinos actuaban, por la
novia, la Sra. J. E. Bue], de madi·iua, y Mr
Diehl, 011 representación del pauriLo; Dr. M. A.
Xiques, de Camagiiey, á qu-ien fué materialmen·
te imposible asistir en p.e rsona, y "apadrinaba al
no,·io su señor herma110 D. Antonio Alvarado
Vélez. De ramilletera actuó la graciosa Srita.
Lucille Diehl, sobrina de la novia.
Entre los concurrontes citaremos á la Sra. ·
Lillian de Weiss, Srita. Cecilia Alrnrado, seño•
res Antonio Alvarado hijo, Albert W. Bue! y
señora, Pedro Gatell y señora, Alberto Vilar y
señora, Mr. Spring, mi embro del Stock Excitan•
ge y del Cotton Exchange, y Mr. Swan, del Co·
legio de Abogad.os. Terminada la ceremonia,
trasladáro11se recién casado5 y concurrentes al
snntuosísimo Hotel Plaza, donde participaron
de un regio "piscolabis," cuyo "menú" fué
como sigue:
Panier de Pamplemousse Porto Ri co.
Consomé Camagiiey.
Céleri.
Noix Panachées Radis Roses.
Olives.
Truites de Riviére Alvarado.
Concombres Degorgées en Mandarines.
Barón d'Agneau á l'Ai mée.
Flageolets FoTestiére.
Asperges Vertes N ouYclles.
Sauce Mousseline.
Poularde du }.fans Macias.
Salade Vélez.
l'éche á la marquise de Latorrc.
· Potits Fours Cboicis.
Café do Manatí.
Cocktails.
Dry Monopole Brut 1904.
Marqués de Riscal.
Duque de Almodóvar del Río.

Señora Aimée de La torre Macías de Alvara,to Vélez.
N ueva York, 11 de abril de 1912.
,1e extensas relaeiones sociales y de negocios, y
llamado por sus amigos "El Rey de las Piñas,"
por el enorme comercio que haee de ésta y otra,
frutas fropicales, y por ser propietario de las

callo 72a., donde tuvo lugar la ceremonia pri•
mero, y la misa 11uprial al siguic11te tlotniugo,
toda adornada de exquisitas flor es, palmas y
otras plantas. Los celebrantes era n Monseñor

La ya meucio11ada iglesi a de St. .John 's, ape·
nas podía eonte11er el tropel de amigos de los
desposa-dos, que acudió el domingo 14 de Abril,
á la misa de velaciones que se celebraba con tíl•
da solemnidad, de donde la afortunada pareja
regresó momentáneamente al Plaza, para salir
de b r eve excursión por unos días, y embarcarse
á bordo del vapor '' Cincillllati,'' de la línea
Hamburgo-americana, co11 rumbo á Europa, don•
de nuestros amigos permanecerá:.i durante cinco
ó seis meses. Buen viaje y felicidad mil.

CRONICA
El calor excesivo con que s e ha presenta/lo la
primavera, 111is queridas lectoras, hace indis·
pensable ,adelantar la época del ''veraneo,'' y
ya muchas familias han emprendielo el Yiaje
á 1Sus hermosas quintas ele verano.
¡Cuán d e,li,cioso es el campo -este tiempo, ~,
qué grande es el encanto de la uaturaleza, al
sentirse 011 íntimo contacto con ella! Los al•
tos ingenios de algunos escritores célebres, os
lo sabrán decir mejor que yo, lectoras mías, y
por ésto os citaré algunas líneas de cierto libr-0
-de Amicis, el exquisito sentimental, el fino
,a preciador de Ja belleza en todas sus formas.
Descul:&gt;rieu-do sus impresiones al llegar á las
tranquilas -alturas de los• Alpes, dice así : "La
primera maravilla, para quien llega con buen
tiempo al hotel del Giomein, -después de tres ho·
ras -de subida sobre el lomo -de las mulas, es
el aire. Esta es una sensación, que hos hace ex·
perimentar algo rnuy semejante á. un baño. en
donde se bebiese por todos Jos poros 'llll líquido embrigaute. En todas .Jas puertas, sobre las
tenazas, en todas las salidas á los sitios clesru•
biertos, -0s sentís ,como acariciados, abrazados
y besados por cien bocas y manos amorosas é
invisibles, fres.-ias de juventud y fragantes de
salud. Aspiráis y so1·béis aquel aire, como si
tuviera exqui-s itos sabores de frutos, y oo pa•
reee beber en él fuerza y alegría. No solamen·
te se sie11te aquí el aire más vuro que el &lt;le
la ciudad; pensad en el contraste; pues 011 és•
ta parecen flotar -los pensamientos y ,] os afanes
de millares de séres humanos, .mientras que en
Jas alturas la atmósfera es pródiga y feliz.
Os euvuelveu oleadas, soplos que d,eopiertan
sensaeioues r emotas de ciertos imprevistos es•
tremecimientos -de amor, de vida que uo se vi·
Yía des,de la infancia, los cuales os hacen es•
cuchar de nueY-0 como una voz que anuu-cia a,J.
guna -cosa grata; oleatlas ele esperanza, soplos
consola-dores, que ofrecen poco á poco el pre·
sentimiento de un porvenir sereno y prolonga·
d-0, la fe -de poder .realiz,ir aún mucha-s empre·
sas, Ja ilusión -de volver á la juventud. Por al·
gún tiempo no os cansáis de girar por toda la
casa, subiendo y bajando; aeercando el rostro
á las puertas y á las ventanas abiertas, vara
beber aquel refrigerio en todas sus fuentes; y
por ,todos los especios tleseubiertos, acá y allá,
contemplaréjs al pasar, como fugitfra misión,
lejanías verdes, inmensas rocas vecinas, hielos
colgantes, espléndores gloriosos de alturas l:&gt;lau•
eas y de espacios azuiles, que aparecen y -des·
aparecen, como relámpagos.
V·a ltoumachc, últitno pueblecillo del valle, 110
se vé: desde la altura del Giomein, el hotel do·
mina como un com·ento solitario la llanura ver-de, casi deshabita-da, eubierta de pasto, y los
bosques -de iJinos, regados por un torren te de
plata líquida.

U11 aire, una luz, una inmensidad, en la cua,l
toda el alma se lauza y se ensancha con la ale·
gría tlel vuelo" . ..
Imposible es, lectoras mías, descubrir con
mayor potencia y con más delirada expresión
ese mágico influjo de las bellezas del tampo;
así pues, creo que eu seguida de osas líneas,
trazadas por Ja mano do un artista admirable,
debo despedirme ele vosotras ha5-ta la próxima

semana, deseando que pase1s en v,nestras quin•
tas de recreo, una hermosa y tranquila tcmpora•
da de Yerauo.

* *

*

Una noticia importante en cuestión de modas, y que sin duda llamará la atención -de mis

ldctoras, es la vuelta de los " ,paniérs," de esos
graciosos y ,coquetos recogidos en las telas, que
fueron uu-0 de los mayores atractivos femeni•
nos, en Jas elegantes "toilettes," usa-das du·
rante mucho t iempo en el siglo XVIII.
La Moda es muy sabia, querudas lec.toras;
no os alarméis anticipadamente •con semejante
noticia, ,po1·quo aún euanclo es &lt;'U.Si cierto, 6.
por mejor decir, fodudable, que los "panie.rs"
han sa.lido clel obscuro 1)asado, para brililar -do
nue,·o en nuestra época, no serán iguales á los
&lt;lo aquellos tiempos, sino que la fantasía de •los
co1tfecciouadores actuales, . los rnfoJ11naráu há·
bilmente, á fin de que 110 bagan un contraste
'' ancaico '' con el a1-te moderno. Nos impresio·
namos eou extr,emada facillidad ·por lo que de·
creta esa soberana caprichosa: la reina M-0da.
y ,siempre nos .parece que no hay nada mejor -de
lo que ella impone como una ley; las últimas
novedades 110s encautan y se nos antojan insu•
perabJes eu belleza y gracia, -cuando recie~tes
sor.presas demuestran al mundo del buen gns•
.to, que la citada reina no cesa de ofrecer nueYas reformas en su código de elegancia, ya
bastante largo ... imagináos, Jectoras mías, -des•
de que el mundo existe, se comenzó á -escribir
-l a pnimera página de ese código, en el cual, la
prineipal ley, es la novedad. Si hubiésemos en•
contrado la síntesis de la gracia y -de la be·
Jleza, ya nos habríamos .fatigado ihace ,tiempo de
ese símbolo ó forma determinada, 'Y .a.caso pre·
feririamos nuestros errores de antaño, con tal
de que fuesen presentados como nov.edades y
cambios de inspiración á ese rnspecto. Lo que
varía en esas 1·eco11strucciones del pasado, es
la interpretación qu e saben ·h acer de las mis•
mas ideas, fos artistas de genio. P-0r ejemplo:
los '' ,p aniers'' ,modernos tienen un ,carácter
;particular, que eonserva la esbeltez de la si•
lueta- requisito fodispeusable en nuestros tiem•
pos,-&lt;y no obstante ésto, recuer-da las g.raciosas
figuras ele las damas de la corte del "Rey 80'1."
El gusto &lt;l.elicado y la imaginación vehemen·
te de algunas modistas célebi-es, han e11contrado
el modo de modifL2ar los trajes ceñidos ó flo•
ta11tes, que hoy se usan, por elega11tís~mas
"toilettes" drapeadas, y han tomado .de los
"paniers" antiguos lo que -de ello.s puede to·
mar.se, porque sería -r idículo en sumo grado y
hasta llegaría á la imposibiJ.idael absoluta, ves·
tir &lt;á ,una da,ma ,de nuestra época, según el uso
de aquellos tiempos. He aquí por qué, á pesar
de ser los " ,p aniers'' modernos, hijos legí.timos
-de aquellos otros, que realzaron los e11cau tos
-de la bella Pompadour, se a,daptaráu &lt;á las exi•
geucias aetuales y -darán un 11ue,·o g,i ro á Jas
modas -del siglo XX. Además, queridas -lec.toras,
esta innova,ción traerá la Yeutaja indiscuti•
ble de ampliar un ,poco las faJlclas, aún cuan-do
sólo sea en la parte superior. para formar así
los recogidos ó -draporías, ':' basta esa ventaja
para ,r ecibir de buen grado Ja dieha innovaci ón.
iNo os parece lo 'lllismo, -amigas míru;T
MARGARITA.

�·Elegante sombrero de estilo ''Charlotte"
Le. fo~ma es de crín blanca, Y toda la copa está cubierta J,lor una drapería
de enca:Je blanco, que cae sobre el ala simulando un volante. Un gran lazo
de terciopelo negro completa este sencillo y bonito adorno.

Sun,uoso traje para baile,
Hecho en seda flexible, rosa pálido. La falda lleva un rico adorno de encaje inglés, y el corpiño, en forma de fichú, ostenta una guarnición del mismo encaje, las mangas son de gasa rosa pálido, y en el frente de la falda
va colora&lt;la una deliciosa transparencia de gasa negra.

�Oeote que no sabe como gas•

tar el dinero
Ejemplos para

los favorecidos con

el "gordo"

UNP. CONFIDENCIA
:Maria 'fercs:i : • Agradezco á usted sinceramente la confianza que me manifiesta y la amistad con ]a cual me favorece, ·esperando que rle
J1oy en adelante sea para mí una amiga v~rcladera, no obstante el incógnito y la distanrict.

extraví.o. y por ta! causa me res ul'11·u á manifest-árselu ele uue\"O en estas líneas.
:\Iucho agradezco sus bondadosas palabras &lt;l a
carhio, y crea que tanto ustecl, como x'rancina,
tienen en mí una amiga sincera.
No he recibido ninguna carta :firmada por
''Armando.''

R especto de su consulta, le digo que, á mi
entende1·, usted arma al primero de sus pr!'t~ndientes, pues el afecto que le inspiró el segundo,
es indudabl emente reflejo del anterior, y como en ambos ha encontrado rasgos característicos de su "tipo" prediiecto, el amor que los dos
han despertado en usted, es la f01·ma de su
afección, y por ésto ha creído tener clos afectos, sinceramente experimentados, pero en realidad es -el mismo.
Si su carta hubiese llegado á buen tiempo, la
habría insertado como otras, en la Crónica semanal; sin embargo, aquí quedará contestada,
deseando que muy pronto vuelva á ver á s u
querido amigo, el cual quizá se encuentre actualmente en la campaña, y á quien clescle abo
ra le cleReo un próximo regreso, y una victori:t
completa en unión de nuestro valiente ejército
fetleral.
RESPUERTA
Carolina: t 'L'am bié:i usted, mi querida ami
guita, opfoa que •las mujeres aman á determinado carácter varonil, y todas sus impresiones se
derivan de esa misteriosa simpatía i
Pues ya veo que tal opinión es general en tre el bello sexo, y sólo se n ecesitaría saber si
en los hombres sucede algo semejante. Pero en
ellos el criterio es más libre y no someten s us
sensaciones á ninguna ley, porque consideran
el amor como un accidente grato, en su Yida ele
agitaciones y de luchas, y por esto no le conceden mayor importancia que la que pueda tener un pasatiempo ó un plae.er fugaz.
Cuando se resuelve:, á sacrificar su queritla
libertad en aras del matrimonio, es solamente ...
porque tle otro modo no ,pueden satisfacer el
capricho sentimental ó pasional que en rse momento los ocupa; y en otros casos, por conve11ie11cias l'!'rsouales, ó acaso por compromisos
ineludibles, pero quizá no hay uno que no se
estremezca al sentir sobre sus hombros la catlena conyuga 1; esa cadena por la cual tanto
suspira el corazón de una mujer, cuando ama d;i
verdad. iNo lo cree usted asH
En cuanto á su pregunta sobre el acto religioso á que hacía refereneia en su anterior, le
digo que no sólo es •conveniente y bueno, sino
del totlo indispensable para la moralidad Yerdadera é íntima; su origen es divino, porque está
instituído por Ja palabra de Cristo en el Sant,&gt;
Evangelio, y desde los pri-meros siglos del
cristianismo, hasta la época actual, no ha dejado ele ser la norma de la conciencia y el crisol
de la f e. 'l.'odo esto se lo dije ya en una carta
que le escribí hace tiempo, la cual sin duda se

POSTAL
Artagnan: Estoy pl'e&gt;fundamente agradecida
hacia usted . no sólo por el envío tle su lrnch
postal, sino por el honor qae me ha concedido.
aceptando mis indicaciones sobre su asunto
amoroso.
¡Muy bien, señor capitán!-ya que me dice st1
gr1vlo en el ejércto, debo dárselo en seguida,muy bien por su lealtad y franque:r,a en su man e1,, ele conducirse. Ha comprendido usted, aunqu e sea un poco tarde, Gne no ama á ninguna
de esas dos señoritas, y con una abnegación, pu·
co frecuente en los hombres, ha procurado hacerse desagradable á ambas, hasta conseguir el
fin deseado, es decir: romper las 1·elaciones que
tenía con ellas, y dejarlas en libertad ele fomentar otro afecto. Para alcanzar dicho :fin, usted
no ha yacil:lilo en fingirse ebrio, día por día;
las ha ofendido trat~ndola-s con dureza, y, sobre todo. les ha causado una h erida '' salvaclo1·a, '' semejante al cauterio que Be aplica sobre
u na llaga, llamándolas, '' feas, muy feas, '' no
obstante ser las dos, verdaderos tipos de b elleza. No se lo perdonaron á usted, elaro está, ui
se ,lo perdonarán nunca; así pnes, el remedio
fué efi caz, y el asunto quedó resuelto del m ejor modo para todos.
Y luego, cuando ustecl se encontró solo, haciendo su guardia, sintió el corazón oprimido y
por primera vez en su vida tuvo deseos de lio- .
rar _ . ¡ah! señor ca·pitán; esas lágrimas le bon·
ran mucho, y yo le aseguro que serán el rocío
maravilloso eon que quizá pronto Yerá regada
la delicada flor de un verdadero y grande afecto, el cual deseo que forme la dicha á que usted es acreedor.
AMISTAD INCOGNITA

MODELO
Berta: Doy á ustll,l e! modelo que desea. de
traje para asistir á un paseo en el campo. Es
de bordado inglés sobre un fondo de taffeta
cereza. El cuello es de encaje valenciano, so
bre mia base formada ¡,c,r un angosto '' collerette" de ter·ciope!o cereza. El sombrero es muy
grande, confeccionado en taffeta cereza, y á
la orilla clel ala tiene un bies rle terciopelo del
mismo matiz.
Deseo que este modelo sea de su agrado.

Diana: ¡Al fin! . . . esta ha sido la excla mación llena de gozo que brotó ele mis labios al
leer su carta, en donde me dice: ''El ha vuelto,
y yo no Jo esperaba, pues había perdido ya tona esperanza. No sé cómo supo que estab a yo
bastante enferma ; acaso mi noclriza sabía doncl(' se encontraba . ,Y le esrribió a,·isándole qne
.ro tenía, como otras ,·eces, una intensa liebre
nerviosa. la cual amenazaba inYadir el cerebro.
Yo lo vi como entre sueños, y aún pensé que
sería producto de mi delirio aquella amada visión, pe1·0, al recobrar la salud, me encontré PD
sus brazos, y al mirar sus ojos, acliviné en ellos
que no ha dejado de amarme. No Je hice el me•
no1· 1·eproche, pues tuvo razón en abandonarme,
y este silencio parece haber aumentado su cariño hacia mí'' ... ¡Es natural, mi querida Diana; él la quiere más ahora al verla sometida y
dócil ; ht estima más, también, por su .noble corazón que sabe apreciar todo fo bueno y elevado; su silencio generoso es 'llna praeba de
ésto, pues ha sabido agradecer el retorno tan
oportuno de su querido dueño. Hoy sí es preciso
que no vuelvan esas tempestades, produci:las pr,r
el caráeter de "la pequeña Diana," á la .eual
deseo una nue,·a "luna de miel."
MARGARITA.

Aunque parece mentira, hay en el
mundo algunos individuos tan colmade&gt;s ele bienes, qne 110 saben qué
hacer con su dinero, y para gasta:lo se ven obligados á una serie cte
extrvagancias &lt;¡ue inspiran verdadera compasión.

¡

Un yanqui, F. Martin, consejero
del gobierno y hermano del muJHmillonario Bradley Martín, ha divulgado estas extravagancias en
un libro que está llamando mucho
la atención, no sólo en América, ~ino también en Inglaterra y en Alemania.
En las primeras págiuas de sn
obra, Mr. Martín declara: "He n,1cido en la sociedad, he vivido siem·
pre entre ella aquí, en Nueva York,
y en todas las capitales ele la vieja
Europa, y he llegado á considerar
á los ricos desocupados que diariamente nos dan el espectáculo de su
indigencia intelectual, como ·•na
clase de parátitos, cuya conducta
mrtravagante y escandalosa es perpetuo objeto de escándalo. ''
En un capítulo titulado "La locura de la extravagancia," Mr.
Martín cita á algunos ricos que no
sabiendo gastar ui su dinero ni su
tiempo de un motlo inteligente, han
recur.rido á las locuras más extraor
dinarias.
Habla de UJJO que habiendo pro
bado todos los placeres, y viendo
que nada le divertía, fué á casa de
su dentista, para que le taladrase
los dientes y engastase en ellos diamantes, rubíes y esmeraldas.
Otro millonario, al texminarse un
banquete en el que no se habían
servido más que manjares exóticos
y frutas impropias de la estación,
para que costasen más caras, ofreci ó á los invitados eigarrillos envueltos en billetes de cien duros.
La pobreza ele imaginación de todos estos reyes del oro, se revela en
que generalmente ne&gt; encuentran
más medios para tirar su fortuna,
que organizar CO'lllidas suntuosas y
excéntricas, en el curso de las cuales los convidados encuentran en
cada ostra una enorme perla n egra,
ó bien se les sirve una comida que
empieza por los postres y acaba por
las ostras, colocando los platos en
sillas muy altas, y sentándose lo!
comensales en la mesa. La primera
persona á quien se le ocurrió esta
pequeña facecia, fué á una dama,
Mrs. Bernhemier.
Mr. Edward Blix, ele Chicago, rnventó la comida celular. Después d6
sentarse los comensales, descendieron del techo los platos de plata
llenos de sopa, y al mismo tiempo
una serie de biombos que dejaron
aislados á los comensales, mientras
que el ingenioso anfitrión decía:
'' Señores y señoras: los animales
_ no se ruborizan de verse obligados
í, romer, pero el hombre debe tener
m ás pudor, y comprender Jo que
ti!'ne ele bajo y humillante esta
obligación para un ser dotado de inteligencia.' ' Al concluirse el primer plato, la vajilla vacía se remontó al techo, así &lt;'orno los biombos, y los convidados, rncobrada la
dignidad humana, pudieron hablar
hasta que llegó el segundo plato
por los aires, y los correspondien t es
biombos aisladores. La misma cereminia se repitió al servj r cada plato•
.En e-stas fies,tas se gastan corrien
teme nte los millonarios ciento, ciento cincuenta y doscientas mil 'pesetas.
Hay gente que uo se contenta

con estas locuras -digestivas. Una
dama yanqui, desde el momento en
que le nació su hijo, le '' puso casa''
con dos cocineros, seis criados, ¡,res
cocheros, dos ayudas de ca.mara,
una doncella y dos médicos. Esto,
últimos tenían entre otras obhgaciones, la de poner en la puerta del
hotel dos veces al día, un parte del
estado de salud del niño.
La lista de locuras es inagotable,
hay que elegirlas a, azar. Harrv
Taw que más tarde mató á. su esposa' y cuyo proceso dió tanto q ,10
habl~r hace pocos años, tuvo dolor
de muelas nna noche y mandó telefonear á cien dentistas.
Las hazañas de :Mr. Peacock, de

San Francisco, le hacen digno ele
menc1on. Entre él y otros amigos
apostaron una vez 1.250,000 francos
por el caballo "Shamrock II," qua
perdió la carrera.
Este mismo señor tuvo la idea
genial de utilizar en vez de la rule·
ta los ventiladores eléctricos. Para
ello divide la armadura metálic\l.
que protege las aletas, en muchos
sectores, pintados cada uno de un
color por cada jugador, se pone en
movimiento el ventilador, y cuan{to
11a adquirido cierta v elocidad, se
corta la corriente, y una aleta marcada con un signo especial indica
el sector ganancioso.
Este nnevo juego tiene la venta•

~?~!!~:':~.1~~ l

nueva y especialísima aecióu del
Odol. Mientras que todos los demás dentífricos no obran sino durante ,e1 corto momento de limpieza de la boca, el Odol, por lo contrario, sigue ejerciendo su acción
antiséptica por espacio de horas
enteras, ó sea •p or mucJ10 tiempo
d·espués de esta operación. El Odol
penetra en el hueco d e los dientes,
empapa las encías y muco_sas de la ,,
boca, y este depósito de antisépti- ¡
co e-s 'el que obra durante algunas
horas. Esta notabilísima propiedad
de&gt;l Odol produce la ~ompleta y
segura asepsia de h1 boca (esto es,
la ausencia de fermentación y pu- j
trefa.cción), y por consiguiente, la
salud y la conserva,~ión de la dentadura, y en ésta, su acción segura esúrf.ba Ja superioridia,d &lt;l~.
Od~'l sobre todos los dentífricos
conocidos.

ja de ser muy rápido, y de permitir
que los jugadores pierdan suma s
considerables en muy poco tiempo.
Los Peacock de Y anquiland.ia se
sienten orgu]losos cuando dicen ron
aire negligente: "He perdido ....
900,000 dollars al ventilador eléetrico."

Un sabio médico árabe ha deseubierto un original r emedio para la
calvicie: exponer frecuentemente
la cabeza á los rayos de la luna.
Así se expJica que l os poetas, adoradores de la casta diva, tengan pe•
lo muy largo.

�El Mundo lJustrado
lJN CAMGIO

Los busr!ldores de

equiu.tivo. JncuestioniiLl1'111tmte 1
so rciLli zan fu ertes sn ma.s de dinero por la:i cspoeulacioues más

TESTIFICAEN FAVOR

chi~pillas amarillas. Inmediatument~ se _est_ableció por su cuenta y al
&lt;lrn s1gu1ente, en u n boyo .abierto
OE
c·on ardor febril encontraba una en
Sus extraordinarias a.venturas
¡ia 1le pepitas de oro. cuyo valor lit&gt;
sen e;illa.-; ; p e ro l as gmn des forgó á 125,000 pe~ctas en tre~ meAC'; dP
Ln~a~ proceden de los negocios
El principal auxiliar de lós mine- extrac·ción. El re5to del terreno lo
lcg1t 1mos y de b u ena .fé, e n
ros
es la rasualidacl. Casi todas las ,·eodi6 en 250,000 pesetas.
q u c l os efectos proporc ionados minas
Otro buscador de oro recién llefamosa -;, las que más rendiv alen el p recio p agad o . Ciertos
mientos han proporcionado, fuero n gado á .Pree-City compró una casa
afam ados h ombres d o n egocios
descubiertas en circunstancias im- de troncos &lt;le árbole. con ánimo di!
previstas y por eso que no e, de establ eeer una posacla para los mi-,
h a n acumula do s u s m illon es e nextrañar
que el buseador de oro neros, -~e pnso {1 barre1· el ¡iavimPnteram e n te d e esta m anera. Exacsea
tan
supersticioso
en ocasionrs, to .Y .1uzguese su s.&gt;rpre~a al Yar
t os y fie les en todo con trato 6
cine &lt;'ntrc fa" viru tas y la tierra
ro mo el j ugad or.
·
compromiso, g ozan d e la con•
había fragmentos ele cuarzo ron
En el año 1 9i, tr,-s pobrf's rlia- rayas metálica,. El afortu.1ailo posafi a n za del p úblico y d ominan
hlos recorrian los confines del Ca_ ~- l
1
1u1 com ercio q u e no pued e n alnadá y A laska b11seando minas. Des- dero c•omrnzó ÍI desentrrrar "llija•
rros y no tanl6 en ('Omproba~ q,1C'
can zar los c ompetidor es t ra mpo •
de el otoño de 1 95 viajaban por
F.x
pre~ivos
y
Vehemen
te!' En·
tenía á sus pirs u n ri,•o fi l6n. En
:iquellas soledades venciendo mil
sos y de mala fé. A l o larg o no
una
,ola
semana
rec·o~iú
más clP
comios
de
una
dama
de
ob,;táeulos y sufriendo infinitas pe· S0,000 pe,etas en oro.
pag:. e nga llar á o t r os.
Un far.
nalidacles
d
ura
nte
el
invierno,
si
11
México,
Cur8da
de
san ~~ p 11ed e anunciar se con un 1encontrar la ansiada fortuna, hasH aee 1·rin tr aiíos ,· i\'Í:l en Holí
Reumafümo
mido sem ej an t e al sonido d e mil
ta que u na t arde al sacar rle un:i v_ar (\"rn_ezuela) un negro qur anL
a
Srita.
Guada lu pe Rosa les rle
siaba
r
,1nquec·e1
·se,
v
dc&gt;l'
icliclo
ít
hacorne tns , pero pronto se le lle (l'a
marmita una trueha que :u·ababan
'
de hervir 1,ara tenar, uno ,le lo · cerc•e minero se · c&gt;n,·aminó á las México, d ice :
ú c onocer. Los fabrican tes d e
•·Durante m uchos rr eS&lt;'S yo s u frí
b uscadores ele minas obscr\'6 algo vastas sabanas que sr extiendPn enPREPARACION de W AMPOLB
rurioso en el fon ti o clel rrcipieote. tre rl Orinoco ." el Garoni, pero la " las t erribles agon ías de l re umatis
"Entre algunos grnnos ele ar!'na que suerte no le a,vmló. C'ans,ulo 11!' rr- '·mo. A veces me piivaban de atensiempre han obrado bajo princi" de r mis ocupaciones domésticas;
el agua contenía, bril laban unas lá- rorrer el país mP~es ,, mrsr~ resol- " de noche yo no podia dormir y espios muy distintos. Antes de
mina, de color amaril lo muy p:diclo. "iú m!'trr-P Íl earh1inero. (:ortaha "taba tan atormentada por lo~ dol,1o frecer la al públic o, se cercioraRI minero había t ra bajado en la,, lrña rn la selva, haría r:uh6n, hl ' ·res reu mát icos que hasta á mi esron perfectamente de sus m é ri tos
) lontañas Roeosas y c,onocía muy r·argaha en unas mulas é iba :í ,·en- "poso yo le contesta ba gros.. ru meny solo entonces permitieron que
bie11 lo que sig uifica ba11 tales ln- derlo ii u,1 pueblo eereano. P ero un · ·t e. Mi desespe ración e ra t a l. qut&gt;
mini llas. Las areuas del rio conte- •lía ha jando unn eurst u rn rl v.:ilt• " llegué á d esear morirme. Una a mi su n ombre se die ra á la estampa.
nían oro .... Al día s igu ieu'.e, con el e! G:uoni se rompió uno tle los sa- · •ga mia me habló del ' Remed io di&gt;
Al públic o se le a segnraron l os
el
rendimiento ma t erial que poseín11 l'0S y ni ir á reroger el carb ón, pl :;Munyon para PI R eumatis mo," e l
resultndos, y en c ontró que lo dise pusieron los tres hombre, á '' la- nrgrn notó qnr brillaba uno ele lo&lt; cual obtu ve e n segu ida. Pocas docho era la verdad. Hoy la g e nto
Yar '' aren as y grava, y el result :ido tizos y al rc&gt;conoc·rrlo encontró in- " sis me ali viaron y al con cluir dos
le t ien e fé como la tiene e!l la
sobrepujó las esperanzas mb loea~. 1·1 ustacl o C'U la ma1lC'ra un trozo ,lo " botellitas yo esta ba curada á m i
En tres días habían recogido -l0,000 oro nati,·o. El earhonero ,oh·ió al "entera sa t isfacción. Ahora recopalabra de un amigo probado y
pesetas del p-recioso metal. Dr cst,, si t io doncl r &lt;·arbonea ba y apenas "miendo los " Re med ios de Munyon "'
d e t od a coiµianza. Es tan sabromodo, gra cias á una trucha ben·ict~ huho arañaclo un poro el suel o en- "á todos y j amás dejo de t enerlos en
sa como la miel y contien e todos
se descubl'ieron los hermoso~ place- •·untl'lí un y:u·imirnto riqní,imo.
"mi casa. "
los princit&gt;ios nutritivos y curaLos pl:tc·&lt;'l'l'S ,!(, J)ownievil lc• ( C'ali
res del Klondike. T.a ave nt ura no e,
El ' 'R emenio ele Mu nyon parn e l
tivos d e l A ceite de Híga do d e
única en la histor ia de l.&gt;s bu~ca fornia). 1¡11t• tlhclt• t&gt;I aiío 1 .í:! al Reumatis mo" corrige en uno á cinco
dores el e oro. Ra ros son los ya, i- 1860 1l ie1·011 más rl r c·inrnrnt a millo días e l reuma tis mo en t odas · s us forB acala o Puro, con Jarabe de H imiento, auríferos descubiertos po~ nes C'n oro, se clrs,•ubrieron «racia~ mas, •unque sea muscula r, ó c 1·ónip ofosfitos, E x tractos de !falta y
las in dicaciones de la geología. E n ií. un fai3á11, CC'lntra el cual disparó un co. Cura los dolor ..s reumá ticos punCe rezo Silvestre . Ayuda á la diel mismo año de 1907, un emigran- ra7n&lt;lor. En \'ez rle clar á la piPza zantes e n cualquie ra parte del cuerg estió n, arroj a las Impureza s de
te austriaco, Antonio Standard aeam- la bala arrancó un guijarro. recogi- po, la hinchazón de los d ~dos y las
la S ar.gre y cura la .Ane mia, Espaba á orillas del Bo,1an'.l,1. Lo, do por el cazador, rcsult6 ser unn coyu_n turas. PREr.JO 60 centavo•,
mexicanos.
momentos eran críticos.
ólo le pepita ele la mejor calidad.
crófula , D ebilidad., Linfatis mo,
El '·R eme dio 3 X de Munron pa ra
quedaba
para
comer
un
t
rozo
de
t
oF
n
día
el
e
Agosto
ele
1873
cierto
'l'ís is, y todas l as Enfermedades
cino rancio, y sin Rab er qué ,·cnta- row-boy persig uiendo un cab:illo fu. el Reu~atis mo," expe le e v en eno
D c mac ra n tes. "El Dr. Ramon
jas podría obtene r, se adjUtlit·6 un g iti\·o, cayó al ,uelo por haber tro- r eumático de la sang re y es inmej o.Mac ias, Profesor en la E scu ela
claim (concesión) á lo largo clel pezado su montura en la mad ri"ul'- rable para curar la t esur a obs tinada
Nac ional de Medicina de México,
río. Al año sigu iente el claim se ta- r::, !le un perro ele las praderas "'( es- y los deplisitos como de yeso en laa
saba en n 1atro millones. P oros clíaH pecie ele marmota ) . Al levu ntarsP. C&lt;?yunt uras y_ especia lme ute pa r a las
1licc : He usado la Prena ración de
después un noruego, H a~tead, harí:i malhumorado por la raída, ,·ió la- hinch a zones inflamatorias de los te nW a mvole co n buenos· 1esultados
la misma operaci6n á orillas del 1lraado á lo lejos un animal ele este done_s y ligamentos. PRECIO $2.00
y la segui ré a plicando comi- efi}'ort_v-Mille, empleando tliez minu gé11ero ,v &lt;'ogi6 una piedra !lara ti- mexicanos.
¿Usted se s ie nte m a l? Sea cualoaz para e n fermedades d el pecho
t os en seña.lar los límites lle su rársela, pero la piedra se le quetl6
su en fe rmed ad , p ida usted la
: -·l e 103 n e 1·vios. " E l desenga
claim, sin soqpechar que ea cla minu- pegada en la mano, porque obsen·6 quiera
' ·Guia de la Salud, de Munyon," e n
to ganaba ;¡oo mil pesetas.
O.o es imposible. En las Boticas.
ele pronto que estaba surcada por las Droguerias d e los señores Jul io
A fin es del mis1no a ño llegaba venas de oro nati 1·0. Pued e decirse Labadie Sucs. y Co. , Prof e ~a 5 ; J .
s in un réntimo a l K lond_vke, el ame por lo tanto, que C'I ric·o filón c1~ Ul hle in !"ucs. , 3ii Bolívar 26· JohanEl emperador de Austria posee
rieano B ur k e y ent raba al sen·icio L ,.ke-\'alle_v fué clPseuhierto ).?rar ias nsen, Félix y co, A v. San F'ranc isco
u n 6palo qu e pesa diez y siete 011de
un bu~caclor de oro más afortu- á 1:11 exceso ele c61era. En el a ii o 39, Mé xico, y una f orma p a r a exa_zas, y por el cual le han ofrecido
nado,
el ,•ual le encargó tle la t ala 1 ,¡:! salió ele F raneia en bu~ca de m en médico a l "Cons ultorio Humaf50,000 d11roR.
ele lo~ :\rbolrs. U n ella al a n anrar un oro un sastre _llamado Benoit, el nitario d e Munyon. L os Expe rtos
tron,·o por la nieYe ,·ió brillar una~ tual en 1·ompa11ía de \'arios com- E s pecia listas al fre n te de él, estu .
patriotas se e~tableeió en un vallr d1arán s u ma l y le recetarán concienpr( ~i mo á Oeo,·getown, cloncle pasó zuda y desinte re11adam ente.
Dieen que por rt&gt;gfa ge11eral el came~e~ trabajando inútilmenM unyon ' s -63rd a nd J efferson
JABON DE VERBENA ,·arHh
bello del hombre enca nece cinco
te, sir. enrnntrar oro, ¡i.irque los ni- Rtreets. Ph llade l phia pa. Es.
años má~ pronto que el de la muCALENDULADO.
cimientos estaban tomaclos. Enf!'r- U s
jer.
(Obsé"ease sus nsulladu darute dOI se■anu mú ,v lles&lt;·ornzo11a clo de1·idi6 re.,rc•Exaul&amp;lta ay uda en car á su p11t1 ia ." el mismo clia'" de tlif• un día ir en busca de oro á la~
tocador, Pora ue es 1a partida SI' echó á dormir la sies- ~Iontañas Rocosas. pero allí m"liP
una cler tltlcacombl· ta sobre la h ierba. Al po1·0 rato se qui~o asociarse con él. Expulsa,lo
nación de las vlrtu- de~pertó con una alegría cle,h.&gt;rdan• 1,or la patrona de la casa donde se
dtR dulclflcantes de
Vtrb1n1 y de c111nddll, te. H abía soñado c·o n una mina ri- albngaba, aceptó la hospitalida{l tlr
deteraivaa y oicatri&amp;ant•• q ut
S u u • o en PoCOB días qu í :ima. pero la tl'iste realidad lo d_oH pobres irlandeseR que compai·afirma las carnes :r
han merecido al
desesper:i_eión. t1eron con él su choza J' su paa, y
embellece la t ez. lm· ,oh:ió á s~mir en
partiendo la lozanía De 1mprov1s0 s us miradas se f1,¡a ron no tarclaron éstos en ver re(•ompeny una vlvlflcaclón en algo amarillo que brillaba en h ~ada su aenebo,idacl, porque StratpertumAda, compara ble sólo con la aue bi erba. Dirigi_6se rúpidamentP hacia ton desc;brió un filón que daba
se obtendría de ex c-1_ punto lu~1110s0 y puso lrl mano I 200.000 pesetas de oro por tonela1
perto
masoje dado
1u admla16n en lot Ho■plta!e■
.::on voluptucsos acel- s"bre la pepita de 010 más grande da En dos semanas el empedernido
de Parta, e ~ pllc an la b o¡a de
teR orientales.
que s_e ha d~scuberto ha t a hoy e 1 ' bl'bedor env iaba á la fundición de
e se p roducto para lodos los uso1
Evita y cura la
caspa, los barros y Amlnca. BaJo ella había un ,·er,h- Denver un tren tle mineral que ¡,,
del tocador : Cuidado■ de 11
¡,JoOclucía un beneficio líquido de clos
las eoter medBdes cu- de ro. lecho de oro.
B0&lt;.9 ' q u.3 pu rifica , de 101
t áneas. vlll'Orlza la,
\"llllf1elcl Scott Stratton, el 1111 millones y medio ele pC'setas y darafees del cabello, rracho. más incorregible. de Colora- hn á cacla uno de los dos caritativo;
Cabellos cuya caida dellen e
delicioso para lavar
, Lociones de las Criu, cut.'
la cabeza y bailar lt do Sprlllgs (Estados Unidos), cleri• ¡ irlandeses cuarenta mil duro~.
, jado■ tnU.noa, etr.
los nli'i011. Precio de
la,1&gt;astllla $1.00. Por
' Deaconf111ru u ltU ra.t,t/lcaotOII#
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LA■ "Al'IMAC I A ■ .
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C:, r-"
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San Franclsco39.
,'.. olalendo el cnrloso folleto al Prof. , TA r.o Roulevard llonne :-.ou velle35 Parí;
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ltllunyon

la

HL~lc~~!::~!!~!~ª~

f

coa/tar Sapontn8
la Beur

el

!ª

CONSEJOS
fiRATIS A

LAS DAMAS
Se asegura la mas
rigurosa reserva.
A las señoras 6 señoritas que sufran
de alguna enformedad se les invi ta á
ponerse en comuuicación inmediata
1·on la S ra. Pinkham de Lyn- :, M ass.,
E. U. de A.
~us cartas serán r ecibidas, a bier tas,
lc1clas y contes tadas por m ujeres. ., Una
e:,
mujer, por lo tanto
0
~~
41fr puede asl ex poner :í
'(),
, • ~ otra con entera fran.
,e:,.
queza sus padeci..,..
mi entos p rivados
..,._
Es por esto á que se
~
.
debe la g ran confi,.._, , .,,••
~ anza que tienen las
lt. ·., ...._, ~ mujeres de .Arni&lt;rica
ó
~
en la ::-:ra. Pinkham,
i v "' s 1N KHM-4
á la cual ella siempre
ha sabido corresponder: jamás ha dado
:i la publicidad un testimonio 6 se ha
valido de u11:i car ta sin antes proveerse
del con sentimiento por escrito de la
firmante y tampoco ha per mitido la
t.::ompa1ila que la correspondencia se
lleve fuera de su poder , lo q ue se puede
probar fácilmen te por los millares d e
cartas qm: hay a r chivadas.
De esta vasta ex pt&gt;riencia, al alcan ce
lle la Sra. Pink ham, es más q ue posibln
que cuente con el conocimiento necesario para darle un consejo sobre su en fermedad. Nada pide en cambio y solo
tlesea vuestra buena voluntad-sus consejos han socorrido á miles d e mujeres.
Es casi seguro que toda dam a, pobre 6
rica. se alegrará de este ~eneroso ofred miento de auxilio. Dirijirsc á la Sra.
Pinkham, r/o Lnlia :E. Pinkham :Medicine Co., Lynn::Mass., E . U. de A.

~

El padtte del
Esta debe ser la primera consideració11
al escoger una preparación para el tocador.
Someter el cutis delicado á la acción irritante
decomposiciones químicas que son desconocidas es invitar los males.

Dc,¡iuí-, de muchas clisc·usio1i.·s
ac·t•n·a cll'l origen del einemató¡.:rafo, pan't'C probado que el , cnlader? paclr_1• ele la idea. dl' las foto,!('raf1a, an1111atlas fué Ecluar,lo )[uybrid;!P. un ing-Jés quf:' emi,,ró (le
Kin¡.:to11 (]n¡.:latc&gt;rra). por et"aiio JO
del pa,a,lo siglo, ~- ,,, ,•,tabll'ció rn
(':difornia, donde más tar,lt• diri,.ió
un estah'l'l'im iento fotográfico. "

El Ja.bón Boratado y los Polvos de Talco Borataclo ele

MENNEN

0

La primera fotografía animada
que obtu,·o. fué tlrbitla :1 una apue .
ta c-rnz:ula c•utre )[r. Rtanford, "O·
bt•rn:Hlo_r ele ('alifornia ,v un amigo.
sobre s1 c&gt;I &lt;·aballo len111taha ó no
las cuatro patas á un tiemp,&gt; al c•orrrr. l'ara a!'larar c&gt;,tl' 1luuto, fué
ll:1!11a clo _:\ínyhritlgl'. c&gt;I t•ual puso
n•rntr 1·am:1ra-1 fotogrídh·as l'U Jínc&gt;a, para rc&gt;producir todos los 1110•
vimientos ch•! rabal lo .'" del jinetl.
Los obturadorl's &lt;le las vámaras funeionaron por meclio tle unas cu1•r&lt;las que C'I c·aballo rompía al pa,ar,
.,· l'I resultado fur una ~,•ríe&gt; &lt;le foto¡.:ra fía~ 1lr l':tcla uno de los moYimiento~ tlel c·aballo. eon las ruales
)lu,,·hriclgt' cll•mn&lt;tró &lt;Jlll'. c&gt;xcepto
al salt:ir, el rahallo nulll·a tiC'nl' las
ruatro p:ita~ Je,·ant:ida~.
El experimrnto hizo prnsnr al fo
U,grnfo qu(' rrsultarían int!'reqantcs las fotografías tic modmiento
)" para poner c&gt;n prÍlcti1·a su id!'a co'
piú el &lt;·011oei,lo ,istc&gt;ma ele! zoétn;po, qur t·omo t's sabido, eonsistc en
un &lt;'ilin&lt;lro dr cartulina ron una serie cl1• hrncll.'lluras C'n la SC'C·Ción superior, que al girar rápidamente r:&gt;
prorl,u•r Jo, dibujos cu modmicnto
aparente.
Esto s,• hizo antC's tlr cono1·rrse
las ¡wlítula~ flexiblc&gt;s. \' antt•s ele
C'xtendersc&gt; la fotografía ~:'1pirla. por
euya r:izón tie11L' 111,1s mérito la idea
de )[uyhridgc. c&gt;I cual 111ur10 en
190-i, al('anzan&lt;lo por lo t:rnto, ,1 ,·C'r
los marnYilloso, l'.ill('matógrnfos modernos.

Se venden en todas las botlcos y farm3Cias
3 50 CCDt:IVOI pl3l3 la c.,ja.

+----·--------------·----------•
1L~
1
1

,!:~:!!~!m~:i=-~:.~~~~.~i!i~~

s iempre es eficaz. Millari&gt;s de pe rsonas curad&amp;l' por ella t611tificao
sus maravillosos resultados, y por eso es q ue t1e ha hecho la pr!!•
fe rida del público. Bast a usarla una vez para t enerla ,11empre en
p revención. Produce efectos seguris1mo" e n

1

QlfANOS, TUltlOlfllS. A&amp;.ltlO!tlfANAS, Hl!lflOAS, "U8TU&amp;.A8, &amp;.&amp;.AQAS,
U&amp;.Of!lfA8, QUf!MAOUlfAS, FISTULAS. lllfUPCIONrs. l!TO., lfTO,
01! VlfNTA lfN TODAS &amp;.AS OlfOQUl!lflllS •• ■OTIOAS.

1

loa Ju¡
oon elParapeltldo
en ª"·
se:llo•: :ded:::.~
oorreo :~e~~:e ~~~~::e pone enmndo ,1

S().80 ova por !)&amp;da caja y por docena p .62,al Depo.
eltarlo ¡enenJ,
lfAl'All&amp;. • • OlfTl!QA, s• OA&amp;.&amp;.f! 01! MllNlflQUI! N 9 ea
Al'AffTAOO ..s ..,.
'

1

MIUUOO,

O. I'.

+-----·---------·---------------~
•

*

•

que:&gt; ,•n

Hay l'n París. lo mbmo

SENOS

l'l'kín. muchos barberos ambulan-

l!a.arollado,, R~onstitufdo,1
Herma.eados, Fortll,cada,

te,. Ti(•nrn su,-, ¡,ue,tos al aire libre

'l"~ Pil ules Orientales

en las ribera~ ele) río Sena, y afnit:111 .,· rortan C'l pelo i't sus clicnt,•s
por la in-i)!nifh-antc suma de riueo
t·fotimos.

el unlco prod ucto que en dOf.
mesa uegura el d-rollo &gt;
la tlnneza del pecho BlQ CA\1881
da.iloalgunoá la salud.Aprob3do

por

los not.obllldades

medicas.

J. RATIÉ, PbtD,

5, P aaaase Verdean. P an..

rruc.o coa iutruu,ooes ea hri:. 6'3:1

Quinfa de Salud
"R• La·t"
VIS a

FLORÉINE

Tlálpam, D. F.--Teléfono 16.

CREMA DE BELlEZA
LA CRE:.\I A l&lt;'L OHE l :'-:E 1· ·stituyc 111 cutis la fresc ura que
ia · ca n sa n cias. las \·igilias, las pesadnm hres. la enfermedad le
han quitado. Las c•aras las más desluc idas. l as más tiernas, las
más ma r c-hi tas. aún mismo por la dc•&lt;•repitncl y l a C'adu cidad d e
la t&gt;d ad, 'H' &lt;'ll('lH'nt r an bien del uso dt&gt; la CRB:\IA 1'' LORE1~E.
~u presencia in,·isi blc cautirn todo.~ los homenajes ~- d es empeiia Pn mismo til'111po que nn p&lt;&gt;rfume dis~r et o, unas distin g n icHsimas ~ra c·ias.

1

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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