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                  <text>N

LO

Año XIX-Tomo.. I

México, 2 de Junio de 1912.

BlBLIOTECA UNlVER~ ~ Nútnero 2~
'A ~owo RE
1&gt;.W'lO CO

~J :AS

�:L

Año XI

�QUINA
LAROCHE
TONIC0-REC0NSTITUYENTE-FEBRIFUGO
Debilidad, Agotamiento, Dir
pepsia.
Falta de Apetito. Convalecen•
cía-., Calenturas

''Siempre antes deun
combate tomo una copa de "QUINA-LAROCHE."

l:!.:1 Mundo Ilustrado
l, Verdadera

Agua Mineral
Natural de

VICHY

Ma.nantialet1
del Esta.do
Francés.

BlBN BSPBClll'lCA.R BL NOMBRE

VICHY CÉLESTINS G~~,:::=:d::~:;!;::~·
VICHY GRANDE•GRILLE
VI CHY HOPITA L

Enfeíft;:::.ea del

Enfe~edadea del Eatómago.

fjSJILLES - SELS - COMPRIMtS

VICHJulTAT

FLOR or BELLEZA

POLVOS ADHERENTES
INVI S IB L ES

SAC ·MAC VEA.

muo1ca al rostro uoa maru·iltosa
y un atucio&amp;¡l•do i ncomparable

;. \o~;~~~Id~1i:S~:o'tdeP:/-::

La circulación de la sangre
Por las arterias y las venas del cuerpo ln,mano, fué un problema
sin soluei6n hasta que el célebre Ga\Pno ,1eclaró la primera teoría vaga
y confusa, pero aceptada y €eguida por ~pacio ile mil años; h?sta q~~
en el siglo 16, justamente renombrn do, J~me,; Harv~y descubnó y ,lio
al mundo el verdadero sistema circulatorio, perfecc1onado después en
1661 por el científico ~alphi,11, con la ayucla del microscoilio. Desde enton-:es se conoce perfectame;te eso a-sombroso funcion_amiento., de cuy?
grandiosidad y exactitud se puotle formar una idea lig~ra, s1 ~e cons1dera que la circulación se verifica unas 72 ,·eres por m111uto, s,n cesar
un momento, desde antes de nacer la criatura hasta que llega á la vejez y dejP. de existir.
.
.
. ..
Así se comprende la necesidad de ct11clarno, y no rnfnuJH las_ lex~,
de la mara,·illosa naturaleza, á :fin de que no Be eutorpezra el mo"rn~1e11to c irculatorio, que se conserve la sangre J,lll"a y sana, si quer,'~1Qs ~o7ar de salud. Como tónico general !os bipofosfito~, .v eorno purificador
ele la sangre la zarzaparrilla, bai. siclo reconoeidos unin'rsalmente cle~de tiempo inmemorial. Uniclos á ln, An-elina se obti ,•nc nn 1;ra11 mell1can.e11to de efectos mara\'illo~os n,aclos en la fórmula que SJ).(ne:
Extracto compuesto Ye¡!etal Afrelina . . . . . 1-~ gramos.
Jarabe Compuesto ele lf11,;ifosfitos . . . . . . . •fa ¡.,riamo~.
Jarabe compuesto de 7'arzap:1rrilla . . . . . . 60 gramos.
Esto~ i ngr~dientes se eompran en cuak¡uirr farmal'i~ ó botica y 5&lt;'
toma una cucharadita de Jn mezcla después de cada com1tla.

U no de los campeones de b oxeo m ás reputados del mundo entero.

Calendario de la Semana Catarro Crónico de Diez
DOMINGO
2
(lo. de mes y lo. después de Pen·
tecostés). La Santísima Trinidad.
La Beata María Ana de Jesús Paredes Virgen. Santos Marcelino, Pedro, Erasmo y Blandina Miártires.Oficjo y nlisa de la :6 esta del ella:
rito doble de primera clase con Oc_
t:1va y ornamento blanco¡ se coal memora la Domínica.--Se
suprime
el oficio de la Beata María Ana de
Jesús Pa.recles y la conmemoración
de Santos Marcelino y compañeros
Má,rti res.-Ptmción é inclulgenci:1
plenaria en Uatedr~l.-Tan~bié~ !u'l·
1 ción en el Sagrano, la Sant1s11na,
i Basílica, la Encarnac:6u, J esús Nazareno ~· otros templos.-( P. S.).

Años Curado por
la Peruna

LUN ES

.,

:~~::~!'.~~'.:

Ubalclo Obispo Uoufo,or (ele!
16 ,,e .\layo). San Isaac :Mouge l\Iártir, Santas Clotilde Reina y Oliva
Virgen.-Rito semidoble, que permite la celebración de misas privadas de difunto.
Sa11

.

il .

MARTES

Exíjase en fas farmacias la verdadera

Quina Laroche
Apoderados Generales: Gugenhein &amp; Balareaque,
Apartado 605. México
Depóaita General: 20 Ruedes Foll'és. St. J1cq1tu, PARIS

4

San Francisco Caracciolo Confesor y funclailor de los clérigos regulares menores. Santos Quirino y Ifotilo :Mártires.

Vino fortificante, digest.lvo, tónico, reconstituyente, de sabor
11:&gt;ltcelente, mas eficaz para las personas debilitadas que loa
ferruginosos y las quinas. Conservado por el método de
M. Pa■teur. Prescribese en las molestia■ del estómago, \a
clorosis, la anemia y la■ convalecencias; este vino se recomienda á las personas de edad, á las mujeres, jóvenes y á loa niños.

MIERCOLES
5

8ant•1-; Ronifa&lt;:io Obi.¡,o, Doroteo Presbítero y Zenaicla ~lártirPs
-Uomienza la novena clel Sagrado
Cora1,ó11 de Jesús en varias iglesias.
-A las ,h·es y meilia de la tarcle
procesión con el Divinísimo del Sa·
~rario á Uatedral, donde queda expue,to á la adornción de los fieles
durante las Yísperas, maitiue3 y
laúcles, que terminan á las seis.

El único VINO a.ut8_ntico de
S. R.APHAEL, el solo que tiene el derecho de llamarse as1, el aolo
que es legítimo y de que se hace mención en el formulario del
Profesor BOUCHARDA T es el de M" CLEMENT y C'• de Va.leo.ce
(Drnrne, Francia). - Cada. Botella lleva la. marca. de la. Unión dll
to.· : ·ahrlcant11s y en 11 pescuezo ll1l medallón anllllciandc, el
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labios y dan á la
boca sabor de a.m·
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estos polvos todos los días después de bañarse y vestirse. No tan sólamente son absolutamente puros sino
que sus propiedades calmantes, los hacen ideales
para el cutis más delicado y más fácil de irritar.
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N ewerk, N . :S•• E. U. de A-

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Corpus Ohristi 6 Solemuidacl ~l¿l
Santísimo Ouerpo ele Nuestro Seno•
Jesucristo, San Norberto Obispo
Confesor, fundador de los Premonstratenses.-Oficio y misa de la :fiesta del &lt;lía: rito doble de primera
clase con Octava privilegiada y or·
namento blanco.-Se suprime el oficio del eanto del día.- Fuucióu en
Catedral ) solemnísima 111:occsi~n
después de la misa, con a~1stencia
ele] Prelado Diocesano, Cuna Eclesiástica, Universidad Pontificia, Seminario Rectores de Jo,3 templo~,
Clero S~cular y Regular y diversas
Asociaciones religiosas, portando
cacla una de -ellas sus respectivof
estandartes. El Divinisimo permanece expuesto ocho días á la adora·
ción ele los fieles, habiendo por las
tardes vísperas cantadas. En es~
dla hay concedida in clulgencia ple
naria y otra para cualquier día de
la actava.-En la Basílica de Guadalupe, función, procesión y -exposi·
ción ele] Divinísimo toda Ja octuva.
-En San Feli1,e de Jesús, función
solemne hoy y en los dr.mús días de
la octava.

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KonterNY, Nuevo Leon. Se vendca en todas Jas
boticas y farmacias aso centavos plata la ca1a

La e•oo•" que
usa las Putlllu fe

Violetas de Rual1, de
Qu1ntln, goza del&amp;.

ternura de suma•
rielo. l ndt.penlos
que aman las exqnlslteces. Otijlta
artística de aluor correo, CPrtlflcRda. 60

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sable para

.-Ea M xlco:Jolionnun, Ftlú:,f, Oía.., Av
an Franci&amp;co, $9.-J. Lobact-te SuC8. ¿, On. Prn
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,❖:. ··~

SR. LUlS G. MOREL

El Señor Profe sor de Instrucción
Primaria, Don Luis O. Morel
Recomieoda la Peruna
Como un ~emedio Eficaz
Atzrnpotza ko. D. P., l\Céxico.
Seiior doctor S. B. Jlartmnn.
:Muy estimado señor:-T¡,ngo el
gusto ele manifestar por la presente
que durante diez aiios padeeí ele 11¡1
1·atarro crónico, que rne atac·aba la
nariz y el pulmón, ,Y generalment~,
durante la temporada del inviernc4
me sec.tía más malo. Recurrí á la
Peruua y con cloce fra&lt;cos de esta
medieina me mejor-é notablementP,
y hoy me encuentro uliviado.
A muchas personas que pacleceu
ele esta terrible enferme&lt;lad se las
he recomendado como un remedi,1
eficaz.
Doy á ustecl amplias facultacl&lt;'s
para que esta carta sirva como testimonio.
líe ofrezco á sus órJenes ,. sov
sn afectísimo amigo.-Lui3 G'.
rel.
LP, Pernna. está universalment~
reconocida como r emedio para "l
catarro. Generalmente alivia el más
obstinado catarro. Después que
otros remedios fallan, la Pernna frncuentemente proporciona. alivio.
Este remedio hace muchos años
fué inventado por el doctor S. D.
Ilartman, y desde entonces se ha estado usando constantemente.

::\fo-

· La Per:una se veode en todas las Droruería.s, en dos tamaño~, de $1.00 y S2.00 botella
VIERNES
'1

Infra Octava de Corpus.-Santo~
Pablo Obispo Mlirtir y Roberto
Abad.- 'l'oda la Infra Octava dP
Corpus, ~l oficio y müa son de esta solemnidad; el rito es semidoble,
pero no permite la celebración d e
misas privadas de difunto.
Cuarto menguante en Acuario, á
las 7 h . 59 m. 7 seg. de la noche.Lluvioso.
SABADO

s

Infra Octava de Corpus.--Sant os
l\Iaximino, Heraclio, Meclardo y Gil
dnrdo Obi · pos Confesores

�Él Mundo iiustradó

La música y la bocina de los
automóviles

La Mujer de Mundo,
la Artista y la de Socieda

tai

Completa11.

Sabido es que el Emperador de
Alemania Guillermo II, posee una
trompetilla para automóviles á cuatro notas. Es un aparato de plata.
el cual el inventor, un fabricante

an

BELLEZA
ldealilándola
oon la

BORUR LOS AROS
SED SIEMPRE JOYENES Y BELLAS

CREME
"SIREN"

para

&amp;,'

EMBELLECER

, ..

La más perfecta, por Que no contiene
a'rru.a ni hace cr ecer vellos. Comunica al
rostro un luminoso blancor, una lozanía y
un esplendor tales, Que hacen sollar el
poético Idilio de la bt.t6rlca Cloe. Da al
pecho, la espalda, el cuello y los brazos
voluptuosos tor,Js nacarados, cual si bajo
la epidermis pasaran suaves corrientes
eléctricas rejuvenecedoras. Oculta las
huellas de la viruela, y á las carnes las
proporciona suavidad de a zalla y lindos
Rmorosos tintes de rosa Que despiden per-·
fumes de lilas y el de una juventud fase!·
nadora.-Tarro con valloaoe oonaeJos,
$2 . 25. Por correo certificado, $2.50
J. L1b1dh Suc,., Av. Sen francisco 43
Johanaen, fóllx Ce., Av, S. Francisco 39
J . Ulhleln Suc, . Colluo 8. ■ hloo

, ~

J.

&gt; •;,;v
,tit

.; i,..

~

li, ,
l.

~,Iº....,,,.~t·11
~.;;.:...,.x

Ji~

oi;:

Un Qulmtco de
OrleotP, cuyos estudios b n.o s Id o
cone gradoF á, mbellecer su rostro
y vol u ptosear las
1·ar nes de h•s mu•
jeres del Ha rem
Inventó la fór"'uliLdel&gt;&lt; caMA ",1-

" RENE'' PARA EMBH:

',LLECER IDESORA·
"SADO ) L .. bl~nCR

1

á I&gt;&lt; epi
'I'"/
=-- ~. , ~transmite
dérmls •sa. ILlburn
~
· · ·
-.._....__....,._ diáfana dA i..~ v•·
" ---....
po rosa, blJas de
las le.rendas del
Rbln -Oada unlL de laq lmperceotlbles y
adherentes partículas de la CREME SIR~"'E
se tncrustlL y se aslmlllL en et cutis, nu·
t r!énaole de frescura juvenil y dándole
transp• r encla al abastrln,. saturada de
m•a'néttco perfume oriental - LA CREME
"s1RENE" ROSA recomendada por la. mu1er
trla'ueña 6 morena, dá á la t ez su,.vldad
de azal11L :v el tinte seductor de las voluptuosas flores del a'f"nado.-Oon e; u •o de
estas cremas la muj•r burl1&lt;rá Jns arlo• y
c•utlviLrá á los boo,bres más soí'l,ulores y
exljentes.-T.umo !2.2~ CON INTERESAN·
U/".

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sajón de instrumentos de mus1ca,
dotó
103 sonidos ''sol, ' ' ''do,''
''mi,'' ''sol,'' como homenaje al
Kaiser, 1·ecordándole el motivo dtl
Donner en '' El oro del Rhin.''
Bien pronto la moda se ~xtendi6
por toda Alemania, y el fabricante
se prometía muy pingii es ganancia~
cuando he aquí que el magní.Crc,
Kaiser prohibe el uso de la trompe ·
tilla á todo el mundo, limitándolo
á él solo: una orden dada á la policía imperial obligaba al ''cacheo''
de los automó,·iles para que los
agentes se incautaran de las tal s
trompetillas y multaran á quien~s
las usaran.

a~

0

El inventor del aparatito músico,
viendo su gozo en el pozo, y m:is
arrt;pentido que una M!l.~dalena, do
haber hecho tal regalo á 3U ~oberano, acude ahora en demanda ele que
sea revocado el decreto ele Guillermo. II, para lo cual solicita del Consejo F :icleral del Imperio, que per.
mita extenderse por todos los caminos y campiñas de Alemania, el
"sol," "do," " •mi," "sol," de ~u
trompPtil!a. No sabemos lo que se
resoh·erá ante esta pretensión; pero
lo que ,si es cierto es el hrcho ele que
la trompeta imperial ya ha si-lo
eclipsada por la bocina á seis notas
que usa el rey de Sajonia y por otra

La completa
Escena del Jardín de
"Faust" en los
Discos Victor
La más sublime escena de
ópera cantada por los artistas más
eminentes del mundo.
La tierna belleza de la música de
Gounod ha extasiado y atraído la atención de millones de personas durante los cincuenta afios
desde su primera producción.
Y la Victor ha eclipsado todas sus anteriores proezas al impresionar las obras
maestras de ópera completando la ópera entera de Faust con la emisión de estos
siete preciosos discos de la Escena del Jardín por Caruso, Farrar, Mme. Gilibert
y Journet.
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NUEVO REMEDIO
para el CATARRO
y la SORDERA
CATARRAL

UNDO LUSTRADO
Regis'trado como articulo de segunda clase en 3 de Noviembre de 1894. - -I mpreso en papel de las Fábricas de San Rafael.

Año XIX-Tomo I

/

México, 2 de Junio de 1912.

Tipos

'\~

Nacionales

Munyon, ohtenienét() tr.agnificos
resultados con su tratamiento para
el Catarro, por vapor medicado,
centenares de personas en México,
de toda la República y de muctos
otros países, testifican los beneficios que han alcanzado con este moderno método para combatir el Ca.tarro y todas sus consecuencias,
m onopolizado por Munyon, el filánt ropo procurador de la salud de
la humanidad.
Ya puede icurarse radicalmente
el Catarro en la cabe;,,a, que, e,1 1(\
general, causa una sordera total, y
~fuayon dice que se vanaglorii.. de
que su Tra t amiento para el Catarro, por \'a~or Meclicado, sea uno
de los más notables descubrimicntoR de los Perfeccionadores de l.i.
Ciencia Médica.-Munyon lamento
no babor siclo él quien inventó Jp
fórmuJa, y se complace de bab-.r
tenido y apro,·echaclo la oportunidad ele monopolizar el citado mét::i110, para ofrecerlo al alcanc~ d,3
todos: ricos y pobres.
EL INHALADOR DE MUNYON
proporciona un tratamiento cieotl·
fico eficaz para curar los resfriados, la tos, el catarro en la cabeza,
la nariz y la garganta, y todas fa~
afeceiones catarrales y puJmonaus
impidiendo el desarrollo ele la s,,,'.
dera catana! y de la tisis.-El Vapor Medicado del Inhalador Munyon, llega á las regiones hondas é
internas á donde no hacen efeeto
las medicin'.1s _tomadas por la boca,
y, por cons1gmente, combate y destruye el mal desde su raiz.
AUsted se siente malf--Sea cualquiera su enfermedad, pida usted la
' 'Guía de la Salud, • • de Munyon,
eu las Droguerías de J. Labadii1
S11,•s., y Cía., A venida S:in Francisco, 43; J. Uihlein Sucs., ~a.
Ave. Bolívar, 25 ; JohannseÍI Féli:s:
y Cia., Ave!lida de San Fr~ncisco
39, y una forma para examen Mé:
dico, al Consultorio H umanitario de
Munyon.-Los experLc,s espec;ialistas al frente de él, estudiarán su
mal y le recetarán concienzuda y
desinteresadamente.
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Streets, Philadelphia., Pa., Es. u~.

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64119 Invocat,on de Méphistopheles-10 pulgadas, S2.50 Plata............ .......................................... Marcel Journet
89032 C'est tard, adieu-Dúo de la Escena del Jardín. Parte l. 12 pulgadas. $8.50 Plata ........ Geraldine farrar y Enrico Caruso
89031 Toujours s'aimer-;-Dúo d!' la Escena del Jardín. Parte II, 12 pulgadas, $8.50 Plata .. .... Geraldine Farrar y Enrico Caruso
89040 Elle ouvre sa fenetre-Final de la Escena del Jardín, 12 pulgadas, $8.50 Plata ...... . .. Geraldine Farrar y Marce! Journet

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Par a conse
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su Ita dos ,
scnse úni•
amente
guias Vic.

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cual ha compuesto una pieza de música que se entretiene en hacer popular por medio de aquel aparatito
euanclo pasea por las eaJl.es y pa•·
ques berline3es.

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SENOS

Oasarol/ados, Reconstituidos,
Hermoseados, Fortificadoi

'f.~

Pilules Orientales
el unlco Producto ~ue en dOE
~~~~Í~~ ~•~~ºsa?
dafto algunoá la salud.Aprobado
por las notabl!!dadea medicas,
J. RATIÉ, Ph••,
5, Paa■age Verdeau, P aria.

Jruco con inslnlcciones en Paris6'35

Moxico:
1. LABADIE, Sucesoresy()II,

0{ des!Jranador

Je matz,

estuJio fotográfico pa11 f.:",ft;Pcio,

Número 22

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S eptiembre, 16. Sus agentes en Europa, la Societé Mutuelle de Publicité, 14 rue de Rouge·
ment, (9 e).

NO SE DEVUELVEN ORIGINALES

menéndez y Pelayo
Preteuder eneerrar dentro de lus limitaciones
asaz estrechas de una -crónica la figura de don
)1arcelino :!lfenénaez y Pelayo, lorura fuera tan
grande como el in tento de representaros la ipolifonia mara,·illosa de una tempestad en un sim•
ple acorile. El símil no es del t0&lt;lo exaeto¡ pero
iha.v en é l una partíc,ula'&lt;le ,semejanza: Menéndez
y Pelayo, si tran&lt;111ilo y equilibra/lo fué intelectualmente, como un mar en calma, de la tempestad tuYo la soberana grandeza, la 1rnjanza
eno~me.
..
'' T-0da la América Latina llorará su muerte... "-dijo el maestro don Justo Sierra al nrl'Í •
bar á costas españolas, y enterarse sorprendido
clel infausto sueeso.
'fenía razón. Toda aquella parte del Continente americano don&lt;le la tradición española se con ser.·a, merced á tantos lazos inde3tructibles, lamenta ahora dolorida la 1111uerte del poligrafo
insigne que no tan sólo gloria de España fué,
si que también de la raza.
E! golpe ha sido in esperado y tremendo. Ape.
nas babia !llegado Ji. nuestras manos el -primer volumen de los "Heterodoxos," re;::npreso ahora y
cuidadosamente corr.egido por el maestro, cuando la triste nueva trueca en luto la leticia ine•
fa1&gt;le que IJ)rovocaba en nuestro ánimo el hojea.r
el libro.
Es como un inmenso bólido ígneo que por muzhos años lJUllllinó vivida,mente en der,rodor, y
que, de súbito. se hunde en la nada.
Murió en Santander, ,Ja montañesa ciudad don·
de se meciera su cuna. Resignado y tra.nquilo,
sus últimas palabras, fueron: "Siento morirme, ahora que tenia tanto que hacer ... ''

• ••
Yo recorro afanoso las páffiuas de la historia
do la literatura española, y difícilmente encuentro nombre alguno que con este incomparable
r0:1ista el ,p arangón. Menéndez y Pelayo me ;pa·
Tece casi un simbolo del genio laborioso. Fué
un constructor, y fué, además, un grande. Brmó
como una antorcha en l a sombra. Es,piTitu en •
el (]De la hondura del sentimiento iba unida al
acopio de ciencia en iproporción verdaderamen1l' pasmosa, foé como 11n nuee.·o Colón que de.s•
cubriera mundos ideales do literaturas ipreté.rit as. Poseyó, como ningún otro, el arte del investi¡¡-ador paciente que plasma, que modeila, que da

sangre, y n ervios, y vida:, á Jos cue~os muertos.
Fué uu admirable erudito, si; pero un erudito
en el que -concurrían los componentes todos que
forman la entidad compleja ctel artista. Rizo Ji.
bros; .mas no libros que al fin y á la 1postre res ultas('n meros caMlogos, resúmenes úe fatigo•
sas y luengas rebuseas, montones de argama~a
y de piedras de viejos ,monumentos derruídos
que aguardaban el espíritu diligente qu.e apro,·eeharles quisiera para construir con ellas nue•
Yas edificaciones. Por el contrario, su obra enorme y sólida, se alza. airo,a y llena de euritmia:
es la obra ,del critico artista; la del ~onstrnctor, como be dicho, anliente si fos bubo; la del
pensador profundo; la del hombre a.pasiouado
por su patria y por s u raza.
¡Qué Yida. envidiable la de M enéndez y Pe·
layo! Pocas habrá, á fé mía, como ella, eoasagradas con devoción mayor, con más sereno altruismo, al bien ,de la humanidad ,por el saber.
Corrió 1plácida y uniforme ent.re los libros. Se
fué extinguiendo lentamente, en el estudio asíduo y fructuoso.
En 1881 escribía Loopol&lt;lo Alas:
'' Los que llaman al griego ''gringo,'' tienen
á Menéndez Pelayo ,por un erudito más de la
clase de los "mures"; creen que todo se vuelve
citas y que tiene los pjos cegados por el polvo
de las bibliotecas, y que no ve, por cons1gui('nte,
la ela ra luz de la belleza.
"Verdad ('S que mi amigo anda á Vl'ce.~ !'ntrc
f•s(' polvo; 1,ero, romo decía el "Anticuario" d•·
\\'alter Scott, el poll·o es inofensirn mientras no
se meten con él; es ,·croad, el polvo ciega sólo
á los que lernutan '.l_)olvar&lt;'&lt;la. H ay eruditos así,
que no a.precian uu códice vetusto si i10 &lt;'stá
comido de la polilla. y con una vara de moho sobre el lomo; Dios les perdone la manía, ~• les
cousen·c con ella y fo&lt;lo, ,porque .son íitiles; Menéndez y Pelayo no es &lt;le &lt;-sos. Cou ima~inaci6u más fresca y vigorosa. &lt;JU0 la que n&lt;'cesitan muehos jóvenes -del día para imitar malamente á Campoamor ó á Bfcquer, Pelayo ve al
través de los códices carcomidos, de los perlante:s vivos y muertos, del poh·o r de la herrum•
bre, ve Jevantarse Jas edades que fueron con vida real, con sus pasiones, &lt;ms ideas, sus propósitos, sus hazañas, su Jiteratura y su not:a dominante en el concierto de la J1istoria ... "
Y tal como Je ¡pintaba '' C'larín '' hace treinta
y un años, así continuaba sienclo en s,1~ dias
postreros don .Mareelino :\fenéndez y Pelayo.
ila.bia recorrido todas las bibliotecas importantes del mundo; 1)0r llUS manos habiau pnsado
miríadas de manuscritos; habla hecJ10 formidable acopio de conocimientos¡ era un filólogo, un
historiador, un crítico¡
qioseía
casi toclas
las lenguas vivas de Europa y algunas muertas;
había, finalmente, llevado á término· 'llla labor formidable, contenida en ,porción de ,olúmeaes ... ¡Y, sin embargo, trabajaba como uu
muchacho de veinte años la víspera de morir,
nos dicen sus familiar&lt;'s!

• • •
Obra de patriotismo altisimo y bien enten&lt;lido
fué la del hombre ilustre que acaba de bajar al
sepuL~ro. En Ja época en que i,u patria yacia en
la decadencia; cun.ndo de la antigua grandeza
sólo restaba una tradición gloriosa y las ener•
gías de la raza '.l_)areclan extintas, agotadas al
través de las conquistas re.motas y de las luchas
civiles ,presentes; cuando España habiase aislado ,del resto de Europa, oponiendo la muralla
del Pirineo al contacto con civilizaciones extrañas¡ cuando los mismos hijos dudaban ya de
la épica madre ~obiada, la voz de don Mareelino )fenén &lt;lez y Pela.yo se alzó, con sonoridades
de clar!n y rudezas de bronce, ¡para reYelaT al
mundo que España uo habla muerto; para enaltecer el espiritu y la sangre es1pañoles, la ~angre
:-' el e,pirHu que ha.bíau da,Jo Yida á tantos pue·
blos, comunicándoles la vieja fisonomía caslellaua; para sacar á luz murhos olvidados presti·
gios que emularan en los hombres nue,·os el afán
de ir hacia adelante. de no estancarse. de subir
más alto, de emprender la reconquista espiritual,
ocupando, á fuerza de cieneia, de arte, de trabajo, el puesto que de siglos atrás los españoles
abanclonaran ea manos de los extranjeros que
si¡n1ieron el impulso do avance siu &lt;letenerso.
Pero ese hombre insigne no supo quizá que al
emp,eiiar su esfuerzo eu una tarea de cíelop(', por
su patria y para su patria, se hizo acr-0ador á
la gratitud de la humanidad. Merced á él se han
ensanchado horizoa tes en otro tiempo estrechos;
proyectó una luz rutilante sobre las tinieblas
que obsmirecían muertas centurias.
Y yo no sé qué admirair más: si la sabirluría,
la perse.-erancia, la belleza. evangéliea de la
obra de Menéndez y Pelayo, 6 la solidez, la
majestad. la definith•a ,perfección r.é que c-tá revestida.
Una exi,tencia do consa¡:ración á las más s~
,er11s disciplinas del estudio representa ese mo,

numento literario que nos lega, pasmoso por la
erudieión, pO,T el sentido critico, po.r la infinita
variedad. Lo forman la "Historia de los hetero&lt;loxos españoles,'' Ja '' llistoria de las ideas estéticas en España, "-única en su género por su
magnitud,-'' L&lt;i cienc ia española,'' los volúme·
nes de ensayos de critiea literaria y filosófica.
•' Los origen es de la novela, '' los e~tudios sobre
lloraeio y Caldeorón, Ja-s antologías, y la multitud de ediciones críticas de Jos precursores y de
los eJáqicos que debemos á. Menéndez y Pelayo.
L:J. muerte le ha sorprendido con la pluma en
la mauo, cuando su inteligencia, su sabiduria,
su entusiasmo, .su pasión, estaban atl'll dispuesto; á serYir la causa de nues.tra raza ...
Descanse en paz el grande, el omagnf~co luehador.
CARLOS GONZALEZ PE:&amp;A.

□■□

¿Cómo murió Napoleón?
LA LEYENDA DE SANTA ELENA
La historia es ciencia qu e, contra Jo que ocurre en los cl.-mfl~ ramo, del sab?r humano, a.p-tr('ce más ob;cura, más llena de misterio3. cuanto má~ se prrfundi7-'l en ella. La prueba al can·
to.
'ro,los sabemos, lllejor dicho, todos creemoa
saber que Xapoleón 1 cayó en manos de los
ingles&lt;'s después de Warterloo, que fué desterrailo á la. isla de Santa Elena, que allí muri6
y que fué enterrad oen los InYálidos, en Paris, donde cualquier admirador de su, hazaña~,
puede visitar su tumha. Pues bien, un historia_
t!or, é historiador concienzudo y laborioso, M .
Omessa. después de re, i,ar archiYos, estudiar
documentos y comparar cartas, afir ma que torio eito es falso, que es una leyenda, que los
ingleses se apoderaron, eu ef ecto, de un horr•
hre y que este hombre murió en Santa Elena,
y su cadáver fué llevado á. Par!s, pero que este
hombre no era el Pequeño Cabo, sino una cout rafigura suya, uu sosias que h izo su papel en
aquel &lt;'pilogo de la &lt;&gt;popeya imperial.
Según 11. Omessa, no pudiendo Napoleón r
resolverse á caer eu maao3 ele los ingleses, i!espués &lt;le la batalla /le Waterloo, huyó á Italia,
ilejau&lt;lo que en su lugar fuese desterrado, se·
gún un plan ya previsto, cierto individuo lla•
mado Robeaut, que tenía ron él gran pareclclo
físieo. El general Berttranil, que compartió el
&lt;le~tierro, hizo cuanto estuvo de su parte para
que n ailie &lt;leseubrieso la superrhería. H ay datos, sin embargo, que parecen revelarla clara•
mente.
En sus memorias, 'J)Ublicadas en Bélgica, J:iacia el año 1 40, el capitán Ledru cuenta qu~
&lt;'n 1 08 fué enra.rgado secretamente por Fon·
rhé, jefe de la polic!a, de buscar un hombre
que se asemejase Jo más posible al emperador.
Después de busrar mucho ,con la ayuda del coronel Kochalue, logró encontrar uu tal Francisco Eugenio Robeaut, de oficio criado, nacido en
17 1 en Baleycourt, y tau parecido al empera_
dor, que sus amigos le lla.mal,:in " le petit Napoleón. " En 1816, tá poco de saberse la prisión
ilel emperador por los ingleses, el alcalde de
Bale_veourt cscribia al capitán Ledru pre,gu.1•
t!indole por dirho Robeaut, de quien no se
tenian notidas.
Ahora bien, ea el regi3tro de Baleycourt,
)Ionsieur Omessa. al fallecimiento de liobeaut,
~sta nota: "Muerto en la isla de Santa Elena.'' La fe,•ha apareee borrada, pero eso es lo
a~ m&lt;'nos. El historiador ha podido comprobar
que ('U Santa Elcua no desembarcó por aquellos tiempos nadie que se apellidase públicamen·
te Robeaut.
•

e

t lll'efada al vc•rsr c11 111 ~scJJcia rlu otro hom_
hre que 1,0 tenía lo~ modales, ni la YO✓• ni l'l
talento ele! gran corso.
Recordemos, ea Jin, las aifc:rcneias q111; hay
entre loo; retratos de Xapoleóu antPs y después
ele ser hecho pri~ionero, diferencias pequeñas
~¡ se qu,ere, 'J)ero que adquieren gran importan·
cia cuando se t i enen otros motivos para d uda.r
de que esos retratos representen una misma
persona. Hay que confesar que el retrato hecho
por el pintor ingl&amp;, Eastlake cuando Napoleón,
ó su socias, llegó á. Plymouth en el "Belfo·
rophon'' nos represeubi al emp('raclor con uua
placide✓• dr fisonomía que un hombre' ele! ~arácter &lt;le Bonaparte no ¡,oclía teu-0r al verso
caído, derrotado y eu manos do sus mayores
y más odiaclos enemigos.

•••
Pero ~i Xapoleon no murió en Santa Elena,
l dóndl' ~• cómo murió! Véamos lo que di ce :\f.
Omessa.
Draante siete años. según el bist.oria&lt;lor, el
Ycrtlatl&lt;'ro Napolc{,n Yinó en V&lt;'rano. rllsfraw&lt;lo, Yen,lienelo anteojos ÍL los extranjeros qu,·
visitaban ('Sta riudacl. Al cabo ,Je eso ti empo,
marcbí, ÍL \'ieua para tratar ele Yer á su Jii.jo,
at•aso para nrn']uinar algún complot políti,·o.
Una not'l1e que Napokón ~o disponía á cscalm·
un muro del palacio ,le Francisco III para 1legar ha~ta t-1 Rey ele Roma, un centinela, tomán
dolo por un ladrón bi?o fu~go y lo mató d e u:1
balazo en la frente.
Cuando h trági&lt;·a n:u&lt;&gt;rte tl &lt;'l Ye11&lt;l~•lor &lt;h:rnteo,jos lle¡ní á oídos do sus ,·ecinos ,Je \'erona, ~stos hieiero11 tlcc·larac· iones sernmc·ionale~.
1'n:i a:1chnita ,]¡, corazón ~eusible que se ha•
bía intere-a&lt;lo pnr aquel lwm!,r(' t:ish' y solo,
c¡uc ¡,n, aba l1oras entt•t';\S ~cntn &lt;lo, metlitand ti.
l'n el fonrlo de su tenducho. S&lt;' había atrevido
ú. hal,1.tt lr, v a~C';.!ltraha que ~us ~r,,,1.lt!-; tono·
l'1111ientos no curn•spou,Jian á su modt•sta ¡irofr·
s1(rn . ( \ 1,1 1·irrta frreu&lt;.&gt;neia Sl' le habí,1 oído ha-

blar, r·on ac•c•uto ,le tlolor, ,Je sn hijo únic·o, al
qul' no podía dar 1111 abrazo.
Por ol •a part&lt;', Jo, &lt;¡u1· vieron tle cer~a el
c•acbí.Yer de•! supuesto Jac!rtí11 murrto en el palacio imperial de riena, d••d:irarou ,lc,pués que,
sal\'o gastar ba:rba, tenia enteramente las fac_
ciones de Xapoleón.
El mismo emperador do Austria, al saberlo,
manifestó una tremenda emoción ...

Cómo se castiga á los satos
No es tarea agradable la de castigar á un
gato, sobre todo ,i se lo tiene eariño, pero á
Yeces no hay mí1s rcmeclio que llamarlo al or·
uen ele nl¡?ún modo, y esto hay que ~ab~r ha&lt;·t•rlo, seg-íin :\fr. L ouis \Vain, ¡?ran autoritla&lt;l
rn lo totante á los eloméstiros frlrnos .
1':n 11rim&lt;'r lugar. al gato no 1,c• le debe pegar.
[,os golpes no h1H·e:1 sino atontarle y si .se le pe¡:.1 eu la espina dorsal. quc&gt; ('5 su parte m(,s ~ensi blr, sobre todo en los gatos Yiejos, no sP con·
,i¡rue que el minino entienda el porqué &lt;i&lt;'I castigo, y en l'ambio. se corre mucho peligro d,•
que se tir&lt;' á la C'ara.
Cuando el gato hace algo mulo, se le debe
asustar pei;rnnclo &lt;'ll &lt;'1 suelo con un palo. 81 g'l·
t,¡ e-, muv &lt;Pn°ihlc ·í los r u id&lt;ls ·v asocia este
nuevo ru1;lo eon lo que ha hecho. ·y,, un anim,.l
c¡nr siente más que otros, y de ahí su s11p11est,¡
salvajismo.
'BI mejor aliinl'nto parn el gato ('s la rarnl'
«utla pic:u!.i. ." sólo sr ll' debe dar de t·omer
111• 1 vez al ,lia. La m:iyor1a ,le los errores que se•
eomet&lt;&gt;n l'll la eclucaeión ele los gatos, provienen
de la falta ele conodmiento de ,n carácter y d&lt;.&gt;
su constitución.

Cvriosidades del Doctor
El dolor ofrece Íl \'eces particularidades curiosas. Después de In guerr·, anglo-hocr, había
f:n L ondres un militar ,que solía quejarse de
funrtos dolores neurálgicos en el pie derecho.
E sto hacía reir mucho í~ sus amigo3, porquo
dicho militar tenía cortacln la pierna der~eha,
y tanto ésta como el pie estaban, hacía tiem•
po, nnterrados eu (] •rransvaal.
Algunas veces acucie un paciente á un doctor. quejá,11lose de ,!olor en la rodilla, y se
que,Ja profundamente sorpr&lt;'nJiclo al saber qu~
&lt;'I sitio ele ia afección no es la r odilla si no la
catl era.
Al.!.:'uuas afrc ·iou1•, dt•l hígaclo se trarluceu
en un dolor bajo el amoplato.
El estómago pueile proclucir también ,lolor
en muehas partes del cuer po. Un estómago en_
fer:no pnecle cnuwnnos dolor en punto tan t':; ••
t:.intc como la cabeza, y no pocas vece~ que
sent imos un ealambre en los cledo~ tle los pie0 ,
es clebido á acidez d&lt;' e,t6rna;;o. Si se toma un
poquito de bieabornato clesp:ircee el calambre.
J.o•i clientc-s c:iria,l o~ pro,hwcn á Yece, dolores n&lt;'urá(gicos eu la cara, y un dolor violento
Pu 1:,. uuca suele ser debido á los lejan.:is riñe••
nes, los cuales no cluelen á pesar de ser ellos
los enfermos.

• • •
Cuando muere un Vt!Cino de Venecia, P, cos•
tumbre pon&lt;'r &lt;'ll la puerta tle la casa y eu !as
1.'s(]uina« de h c·all&lt;', unos eartelones cou el aom•
h re. edad y naturaleza. del d ifunto y clase de
,•ufermedacl de que ha fallecido.

•••
Cuando la policía de Copenhague eucueutra
un borracho eu la calle, lo lleva á su ra3a en un
t·oche de 1H111to v cobra la C'arrera al tabernero
uonde tomó las últimas copas.

•

Ea rPalidatl. siem¡,re ha habido persona.$ que
han dudaelo de que el francés muerto en San•
ta Elena, fuese el emperador. En primer Jugar,
&lt;'l JHi..,:oDPT'l pareda rehuír á las visitas. Ade·
más, los poe03 que le visitaron pudiert•n obser, ·ar ,que ui el geurral B erttrand ni el m6dico
francés que Je acompañaban usaban con éí de
aquella d&lt;'feren,•ia y aquel respeto que parecerian naturale,. Conocida es también la r &amp;pugnancia con que el desterrado acog!a cuantos
;&gt;royeclos ele· fuga se le propcnian. ¡No paree"
é«t.o in&lt;liear cinto temor ele que se ilescubrieso
al!{Íln gra\1 seneto? Una in¡:lesa, Miss Maurl
EIL1. que •había. conorido á Napoleón en ParLi,
obtU\·o permi o para Yisitarlo en Santa Elena,
y refiere que se quedó, n9 sorprendida, sino es·

Monumento á los muertos en el cementerio del Pére Lachaisse en Paria, por Bartolomé.

�UNA NOCHE EN LA PAZ
¡"Gna 11od1e &lt;lP luua en T.a Paz!
¿ Tieue la pluma líneas y colores pa·
ra pintar con ,·er,la&lt;l qu magia y ~ ..
grn.nde?.a r
Si alguna ,·~z he experiml'nt:do
In insu6&lt;'ie1win ,le la palabra como
pintura ha si,lo 1'11 una de ebtas no•
,·hl's cl:Jra, y azn 1c·-, &lt;JU&lt;' me ha sido
,lacio contemplar l'n La Paz, rel''l·
rriendo en silencio ,u~ calle, solita·
rias v &lt;lormi,lus.
La· atmósfl'ra w hauia hecho tan
transparente que to,lo parecía cer·
en de mí, el cielo, la~ estrella~, h
luna, la nieve &lt;le! lejano y suntuo"&lt;'
Illimanl. A esta, alturas el aire e,
muy puro, el ambient~ e; muy níti.•
rlo. En él hny trnn,pareneias rlisuel.
ta". rutilancias canlloro•as é impalpables que no mueren ni aún con
la• •5 ombras de la noche.
D~I delo, aznl (•omo el manto ele
la Yirg-Pn, lns 1•-trella• parecían
pender como colga,l:h tle un hilo.
llubiérase &lt;lieho que te1nblahan eo
mo la&lt;; lágrimas de una inme11s:i
lámpara que iluminara al munrlo.
Lii luna no era l'l miqteri1hO dis1·0
que acostumbramo, Yl'f en nuestro
horizont&lt;&gt; sino un globo 11(&gt; cristal
ilcl cual emergiern una fnrrte h,z
,le ¡,lata dorada. Su fulg-()r ·,•ra tan
, iYo qt1l' aquella, sombras &lt;"lra(·t ·.
rísticas que la ha.·en ase:iwjarse i
una vie_ja mone&lt;lu &lt;le sello (·arcomi•
clo ,·eíansu ('0m0 Je,·,•,; q•stijios. ):
allí en lo alto. pre 0 i&lt;lienilo el si,eu
&lt;·io &lt;le! firmanwnto parecía un .fa,•·
~o que la pureza ,le la no~h' en,·cn·
diera á un culto ,lh·ino. mister:Q~J.
llescono,·iflo ,le los hombre, ,I' del
rnnnclo.
Bajo aquella ('Jari,latl la, siluetas
se man•aban nulumE&gt;nte ,ohr.:i el
suelo. L:,~ rasas eran ,lr plata ~, tiu•
ta ,•hina. L,1, per,pecti,·as más le·
janas se baiiaban en nn polvillo :!7UI
,¡u:- pnreeia &lt;lesc~nil?1· ,le! cielo.
A lo lar~o tll' las ralles dormida:;
no ,e ola un rumor. La norhe en.
llab:1 e:1 nwilio ile' l'n .. anto luminoso, casi cenlelle:rnt~ que rnviabnn
los astro'! &lt;lesde sus constelacion~s.
En el fondo clel rielo alguno~ pa1·e•
rían antorchas temblorosas, otros
broches de ¡,ieclras preciosas que
parpadeaban con destellos de oro,
znfiro y rubí. Los más serenos pare•
rínn una mirada luminosa n1elt..i
haría la et&lt;&gt;rnicla1l.
La P:iz e,t[L rodea,la de rerros.
To&lt;los formaban á mi Yistn un mu•
ro negro y somb1·ío. Pero hacia el
Oriente &lt;los montañas harían una
abra ~· má~ al!á. una mole inmensa,
bañada en luz. clara como la nie·:e.
s.a destaraba en contaeto con las l'S·
trellas: era el Illimaui.
La Xaturaleza aterroriza también
con su belle,m. Aquella masa inmó•
vil. eubierta de un blanco Yirgbal,
hañnda en una luz azul !le nstm

pnh-eriza,lo imprimía á. mi espíritu
no sé qué mist.erio,o y raro pa,·o_r:
La creí tan cerca que me pnrec1 ,
verla caminar, ,·enir sob1·e mi, arrn·
sarme ~· pasar. Experimenté la sensa•
ción 1le coger su➔ ni2,·es ctern:.s
C0!l sólo alargar la mano. Y, sin em•
bargo, el 1-(igante e,taba á veinti,lo~
leguas de mí. ..
Estos ojos que reflejan mi alm 1
y -que han ,·isto tantas cosa, bella,
no contemplarán acaso e~pec·táe•:l,1
más seductor. más misteriosamente
atrayent&lt;&gt; r1ue el ,le esa noche en
que todas las eoquet~ría~ del cielo
v de la tierra se habían coofuncli,J,,
en una sola ~, triunfante plegaria :'t
la eternifla,l ,. al l'niverso.
El cirio arra-traba por lo, es¡•~
cios sa iran manto salpica,lo lle :,,.
tros, t-eji,lo con el aire azul ,le nu&lt;&gt;,
tra atmú•fera. La tierra rorlaba en
fiesta, ir¡.(11iendo su, cumbres ~· b •
sando el l'ielo en una infinita exaltación ,le amor. Y todo oraba en h
inmensi,la,l: la luz, -el sile11cio. "¡
~ueiio, el éter mi,mo que como t'.,l
mar iba v ,·enía en olas invi,ible .
Cuan,Jo· Jo, a~tros indinaron MI&lt;
earros tle oro y se perdieron, una luz
más vin1, u na 111;-, lt'chosn y electri •
z:.da eome,,z,, {1 ~ur!{ir por el Orien•
te. Era el alba que lleg:aba. 8us pri•
meros rrlajes ,·omenzaban á despe1
tar al mundo ,. ú ,lorar lle rosicler
las &lt;·t11nhre· cl~l Illimani. Rumore·i,
,·oces lejanas. rui,los sordos se unir•
ron al Y?nir rlel ,lía ,, todo •P con•
fu111li6 el' un ,iuoros&lt;) e,talli ln. L,i
t ierra hnhía pa,ado ,le la plegari:l al
himno ...

ha,ta la embriaguez completa de los
,lanzantes.
Por fin, llegó un día en el cual
el Gran Jorge \SO apercibió de qu",
á su alrededor, todos disfrutaban d,•
una bueua posición, sólo él navega.
ba en un ambiente precario. Sintió
Yergiieuza y, resolviendo seguir un'.!
carrera lionorabl~. se hizo ratero.
Algunos amigos ,;ervieiales Ir
propordonarou el dinero para los
primeros gastos; en todo negocio se
llece,itnn capitales. Con el fin de
hacerle fácil la carrera en sus principio~, los amigo, lo pusieron sobre
la pista: ün viejo rentista, en Pas•
sy, que debla ausentar3e por alg-11·
nos días y &lt;lejnr solo su deparh•
mento. Xo había más que entrar y
sacar. ¡Trabajo sencillo!
Estintulailo por el entusiasmo &lt;le
una tentath·a nueva y -el atracti ,•o
de una ganancia aúÜ desconocida,
el Gran Jorge preparó el golpe co,1
la acti\'iilad y la prurlencla de uu
hombr~ práctico.
Llegcí el clia que se había fijado
para la ejecución. El Gran Jorge s,·
sentía lleno lle rnlor. Yisti6 un ter•
no de ,·estón, lle ese famoso color
d~ murnl!a que, paree.e, haeer invi•
sible á los que lo adoptan. Para que
no se ,intiera el ruido &lt;le sus pasos,
m.ó zapatos &lt;'on sÜela de fieltro y,
como medi,la precautoria, sin duda,

se caló un sombrero ele fieltro ta1"
bié,n.
Después, proveyéndoso ele un-i
\'Olumino~a- cartera do cordobán
que Je daba derto nire lle impor•
tancia y rle respetabilidatl, se pu,o
en camino.
Cuanilo se halló en la calle su pe·
1·eza natural reviYió un in,tantc:
Passy estaba lejos, el tiempo apare•
cía pesado, la cartera era pesa&lt;la.
también. 'fomó un coche, pero tu,·o
la precaución de !'seoger uoo con
llantas de goma.
Llegó á Pass~·.
Al atra,·csar el pa,adizo. el Gran
Jorge constató qui' la portPra no
estaba en su &lt;lepartamento. l'n a,•;
~o derín que iba ú n1l\'Cr '' inmetlia_
tamente. ''
Esto le agradó.
Subió la esealera rápidamentf'.
En el tercer piso. á la izquierda,
se hallaba la vivienela del rentista;
el nombre se leía en la puerta: "~I.
Papou."
Según toda preYi,ión, este señor
tlebia estar ausente. Para estar má~
seguro, el Gran Jorge golpeó. Xo
contestaron.
-Ya tengo pie, se dijo Jorge.
En seguida abrió su cartera y Yació el contenido. No se le bahía ol•
Yidado narla. Llevaba cuarenta ,.
tres ganzlrns y !-,esentn y dm, ;.{HI~·

♦

PEREZA

\

Así como algunos legan cuanti(1
sas rentas á. ~u cle,cenclientes, los
padres del Gran Jorge-llamado La
Cosa-le habían transmitido en lw•
rencia una " .fle1n a" que, cultivacla
en la familia, desde muchas gener.i ·
ciones atrás. había llega&lt;lo á ser al·
go monstruoso é increíble.
El Gran Jorge babia lu~bado con·
tra ella en repeti&lt;las ocasiones. Ha•
bía procurado trabajar romo Jo., de·
más. Alguuas veces habla barrido
el hielo en la temporada del patina
je, otras tocaba el _trombón en , l~s
bailes del H de Juho, pero la debil
dosis de enerpa que po:'eía no flura
ba jamás hasta el deslnelo, liasta e,
fin d&lt;'l CnrnaYal, ni aún siquiera

'l.

Fosos para la cimentación, donde se colocó la primera piedra.
chos, tres kilo , de lla,·es viejas coir·
pr:ida, en el )l ,,,c,Ldo C'lll los de&lt;los,
ocasionalmente; dos alicate3, uno
chico y otro grande, una sierra pa·
ra mctnJ.es, una lámpara para desol•
&lt;lar. una botellita con aceite para
impedir que nuj ieraa las chapas, y
unn linterna sorda para el ea,o en
qu-~ el trabujo se prolongara hasta
la noche.
De,pués de preparar de esta ma·
nera sus útiles. el Gran Jorge cxa·
minó la obra. La puerta de )l. Pa·
pou, tenía mala apariencia, mar iza
y bruiiida, como que era de metal;
estaba pro,·ista, además de la (']1a
pa, ele un crrrojo de srguriclael cuya
abertura pnrerí::i de afiar la intro
ducción de la~ poderosas ganzúas.
El Gran .)M~P meneó la cabeza
con aire pe-imista .v se quedó m:
rando fijamente la puerta, que liO
por ésto. RP abrió sola.
Después dirl).(ió sus miradas hacia
lns herramientas e parcidas á sus
pies; -encontró que eran muchas y
complicadas. 11.irú ,sus manos, sus
manos bla ,H·a•. no acostumbra!lns :'1
las maceraciones del metal y un
~ran desaliento se pintó en sus ojo,
Rr ,1&lt;'11t;namente, el Gran Jor~r.

sacutlienclo, por segun,la \'ez In cabeza, tomó una resolución. Recogió
su, útiles. los metió dentro de la
cartera y bujó la es1•alera.
¡Abandonaba la luchn9 ¿E,tah'l
de6nitl\'amente venl'i,lo!
:Nó. Diez minuto~ después, pas.;
por tercera ,·ez, delante de la pie·
za ele la portera-sÍl'lll[lrC permanl'•
cía el mismo a,•iso, de que luego
,·oh·ena,-subib los pel&lt;laüos y,
euan,lo ll e~ó á la pieza ,te 11. P:1·
pon. dijo tranquilamente, á u11 ce·
rrajero que acababa de ir á busc'lr
especialmente:
-Abrame esta pu&lt;'rta, amigo, que
•e me ha perdido la llave.
B . G.

Ilustrísimos señores obispos y arzobispos qne oficiaron durante la ceremonia.
Las matlrina~, todRs de nombre Guadalupt!, que coloraron piedra,, llevada,, t1el 'l'epcyac.-Los padrinos.
Altar improds,Hlo donde ~e celebró la mi~n solemn&lt;.' .
.Escenas ele la ceremonia de colocaci6o de la primera piedra para la Cate,ll'al &lt;le Qunét:.ro. 1•fe&lt;'t11ncb el dfa de Santiago, patrón de la ciu ,latl.
Señora Beatriz Márquez RamírEz de Molas.-:?:? de

ir ayo'de

1912.

�CUADROS NOTABLES

slfLL~NP
DE ESTATUA
El Etettno Femenino
'' La belleza sólo está
En los ojos del qne mira."
Escándalo del espacio
y a5ombro de astros y fl
son los extraños amores ores,
ele una estrella Y le
¡ u11 bati-acio.
L_a coquéta sidernl
se«un
vers1·
'
°
·· ó 11 d e 1 panhuo
:11 J?:omctido 3 u mano ' '
al h 1Jo del loclaza~.

ª

El que más se indiana
es un dulce rniseñor .,
y clama,
que ensaya trovas d~ amor
para la celeste dama.
Y existe cierto J. . ,
que al clar . ¡ ·
azlllln
habla d b a aire ~us cuita~.
. e . esos y citas
·
en sohtano jardín.

Dice -la flor su querella
y al punto bien se pres~e
que
¡
óella paoab
,;,
•Ju perfume
os sculos do la estrella.

ª

Pero es en vano que el
comenten av=
= v fl ores caso
porque en asuntos de ¡mores
s-c u1te el capricho al acaso. . . .
Si en el cielo dond
-~e burla delant¡ de el~amora,
~¡ amante de la estrell'a
e astro que la enamora,

Cantattes de los Tiempos
í

n •Tod acuerdas bieii · · · VG" b an abierto
E es e entone.es ba8ta ahora
u las ramas del jazmín '
Doce veces las corolas.

A!f agua,
la fuente que sombreara
verde fronda.
Junto_ con las clavellinas
Te mirabas en las ondas.
\. "tlgí_rn galán se a.corcaba
fuerte encantadora
y tomaba agua del siti~
Que de tu cara era co¡.na.
.

' ª

La calandria haciendo .
En pos de granos, ansiosf ros,
Confundía tu cabello
•
Con espigas que el sol uora.
.1
y ~~/1usdión entra:ba al pecho
ia
e tu boca
'
LaC canción
qn e as,, comrnnza.
.
''
d
uan o los retoños brotan.;'

II

. encendida en su arrebol
chce
la estrella·· ¡Id d espac1ú
. 1
,,
"[oui:n~n el__~nundo del espacio.
as v1ugar es un sol."

Por las ,.,rietas d I f
-E l agua qu';, le en t ra
e asale·
nen te;
sas
heridas
del
t
•
'
E
Xo
.
iempo ,
•
se cierran, son constautes.

', '' y ese mismo lodazal
" {J.UO vos decís, desde le. os
tiene los claros 1. fl . J
"de u n t ransparente
e OJOS
cristal,,

Y a la fuente no es es l .
~e capullos que allí abrt~º
L que con ~tus labios fuer~u
os companeros de antes.

Para el dichoso batracio
no h~y otra nube que el tul
que a veces vela
1
á su amante del ~sep:c•10.
o azul,

¡Qué galán irá á una f
1
nen e,
Qne ya elno tiene e1 ,g ranate
Gemel
O e tus mejillas
E
ntre las aguas brillantes!

Pero no se desespera
porque !e rli jo una flo;
,que en el cielo del amo;
toda nube ~s yasaJera.
•

I ,1·Y" que, ~alandria pequeña
ra a tu nzo á en '
Si junto á la f
lanarse,
Tendrá sed
nen e rota
Y tendm hambre!

d y ve colmado su allhelo
el hdo •~I vil soberano
cuando relumbr:1 el P?. 't·
,·&lt;&gt;mo un espejo de~ éi~~tno

Ltfiu~~-pecho y de tu boca
El can:~n y el r;anto salen,
"Cuand que as1 te_rmina:
o ya las hoJas caen.' ,

Germ~n GARCIA HAMILTON.

Temístocles BETANCOURT.

Sobre el le tal infl ·
. .
esplendía la • d
UJO_ del mv1erno
B .
,ar e tropical
e tJº _los oros ténues ta~iz:i.dos
e~v~efi1azaeda fronda dc-1 palmar,
n ueoras sed
ele mimosa v c;u-- t as P:Otectoras
ajustado l • ·
Jien e sua v-1dau ·
de alto b~td:1ec:reve, á la ~ega'ncia
,
n perezoso and .
que en leve ondulación s t ] a1,
ele .,tu sombrero, en el l . e , rae ~c,a,
ava~zabas oentil d J? umon tnuafaJ,
de t b
o
,
onunadora
u e11eza eu plena m º t' '
Fragancias
a.,es ae,.
de la fl t· · y perfumes e;,."I)irantes
•
0 a m vernal
saturaban los fre '. b
que iban tu tez J cos . lan~os soplos,
mientras
~ m eve ª acariciar•
una pari&gt;Ja el
,
1
con revuelo fu oá;
e pa o:r,as
en m1 juego el; a:U
por la amplitud d
se perseguían,
Lucero diamantie parque señorial.
.
.
no
el &lt;' mqmeto
iuro, _Y dulce fulgura~
qtte
en la l! fy Icl
el
lU a
orlll iela se ret rat
'
ste u~t~ra noche tropical
. a
ue u v1s16n par
•
'
en sed de amor : mi _pe~bo ardient0
Temblancl d ' · e ~ ansias de soñar
e emoción s · t·
0
con turbación a . é
UJCS 10na fo
ite d · · ,
e rng nuo coleoial
1
1ng1__un_ saludo, torpement~ '
a ;(tn? rnc1~rb, y pálida la f~7.
1, rnsens1blc, altanera el
·:
con seca clura
f ,
? escleno,1:1,
' .
'· Y na seriedad
e ruzastc srn uurarme h t
'
por entre el verde ' das a perdert-3,
Sentí ·la re ; . , oro el palmar.
1
~in calor uí s~b::i:c •de al~o sin alma,
Y ante la . a·f
_\a pasional,
.
in I erencrn. con
h .
m1 demostrado afán,
que enste
puse en tu seguimif,nto un
.
cortante como el fil 0- d e una puna!.
m!.rada,

r•

;11,

..

G. JIMENEZ LAMAR.

- ~ lflTl)YI.R.
Una CaJ·a Je bl·aneo t en•topelo
.
Y alelabas de metal
Dos h11ei·as de. sillas á 1·os.. l a d os
Al en guardia funeral
, umbranclo indeci
···
de pálido col sas cuatro velas
Y en l
·
or · · ·
1 a ~ªJª ele blanco terciopelo
a virgen de mi amor ...

Cuando
suenan ¡,as ocho, lentamc!lte
dispónense
los ami"
a marchar
y
en °;~ia~~!a e1~~~~:1.e.~ las sillas
a¡ a_leJarse tristes con la c .
SUJeta del cordón
aJa
se lle\'an
. con el euerpo' de mi am él
nu pobre corazón!. . .
ª ª

Miguel E. OLIVA.

RETRATO DE NAPOLEON 1 POR INGRES.

�EL PRECIO DE LA FELICIDAD
~eA&amp;,

- ¡IIurrah! gritó el joven h .. h l
La5 dos
.
, u11 a .
habían q uedn:iudJeres, ¡que hasta e;;e momento s¿
0
ª e n a pue rta de . la e~sa, t eml'rosas ele saber Y sin e mb
la nzaron al encÜe t
d argo 1_mpac1ent es, Sil
y J
n ro e I conscnpto
d
l uan Lurean Jocameate a b razó. á su
br:; r~l!1º fué el turno de ]~ Catalinita, su n;~:
liozat. 1 ta, q ue de pur o contenta llegaba á so-

Cuando su padre hubo hablado J uan L
..
·
.• e cleJ·ó caer en u:1a s1-11 a, y su mirada
II uread..
amor y ternu ra fué á l "
.
.
ena e
en Jn de Catali:1a qu l o,ar_s e _1_nqu1et a tambiln,
El
,
e cnr0Jec10 y se voido
.
p ae1re -orprenclió esa mirada y su . :
1uzo i!ura:
'oz Se!
-Cuando cliao: te vamos á b
jer d."
1 º
uscar n na mn' ' t1?0 ma . pues aquella que será mi nu era,
ya es a enrootracla.
bloro~J quién es f preguntó el joYe!l todo tem-

-¿No te Yas1 p r e"u tó ¡
se le atragantaba.
º n
a madre, cuya voz
--1No, rnano.á, no m e voy!
Y •seria mente a a re,,ó ·
·· ··
- M e s iento feliz po;
t el
q ue se está poniéndose vi~\e es y por t~i pap_á
do el cor::izón &lt;li, • ,.
J · ·: me habna do hu no scnt,ii se f ¡-.'J~ . 1os . ·· Y trn e mbargo, drb~
patria!...
e iz y orgulloso de batir~e por su

V

~La ?'Iagdalena :\fiehaud.
- ¡ Ah .... pero ...
-Xo ha\' "pero" o u
'
11r á mí ". tú
-, e va,ga. Eso me eonviebién. :Ua;,dal, I" oe u1h·a_r_a s _q1~a tC' eo uvenga tam',,
cna es 11a u1·1ca con b
d
y papá .:llicba d
·. ·
uena ot&lt;:
_
? no ?'~· 11a chcho
q ue no.
i·á . . _Pero papa, Süp ltco J u,in, u3ted refiexionn-

~Cállate malo le dº • C t . .
un grados¿ m h' .
1 El.JO a ahn1ta. haeien,]o
de tí
o ro, e
rnperador no necesih
-f'-far~ ~anar batallas. ..
·
c ha el; e~ ,t er?,td, i·ep~so· •!na n, el cjárcito mar, ,c ona en vict oria
l\I
mundo e nt~ro será de los fr~~~eses~y pr_º;!~ el
u na co a h nda la o-Joria, 1
••• • •
• e,
Como viera qne 1; fis:&gt;·¡~ mí 1
sombrec!a . Jua)l 1• 1 • ó
e e su madr e engó:
1 a Jr a7.
nuevamente y agr e-

~
bre-1 Bash' .' cliJ·o L ureau uando
un 1,uñetazo so
la mesa. • Creen uste,Je3 que cles,fo h· . •
, tempo r&gt;o ' :eo lo ,q ue se está t r a ma nd o ae :~~
1 ·
r u mad re 11 1 se da nienia - t 1
pero aq m so,· ,·o ~I amo '. o a vez te !PºY"·
aquellos. ó , 'aq"uelias'' o·u] como tta! al'Jaré i.
At
¡
.
- ' me es oroen
t
erra &lt;a i\Iarion no se at
¡ á
·
e,taba acosturn bra&lt;l'a de~de m:e.';,: t 1· 1noteástar,
obeclieueia pasiva.
"
e::upo
la

t.

ª

- Bie n, no
· mt.s
" , a h ora con dur idrne á in casa.

Lurea11 ,e calmó y leva!1t:i n&lt;lose alirmó:

/
I

,

ª ,~

_-¡Fuera ele aquí! .. . ¡¡lar"o"
. ue .
mas te_ vuel va á ver, porque si;¿¡¡_· _ ¡,q
Jªl I nt,ngado Lurean daba vueltas eot; e sus de
&lt; os, a un:i, carta llena de sellos y lacrada
y - ¡.:lfanon! · · · ¿quién puede escribirn~s1
en · • , ven á ver. . .
···
•M nrion tuvo una cora zonada.
-¡Ob! ¡dame oue ,·ea'
Cogio la ear~a . ·¡ Ah! ¡is·i-fuer a de Catalina''
. Un mes babia tra:iscurricl o desde -que la ·-~:
'en, escapántlose de .:llarion que que ,
Jt
nerla
· el
.
· h a !J'rn e¡eJa
o la ca~a ele• los Lure na r e eJaila por su tío. Partió al a n ch
an, _arrodereclho delante ele ella, sin ·Jliva::eer~a~•~n:onmcloo
U :13.

OCa. . .

e

que era iudispensable deshacerme ... mi, ca•
bellos ...
-¡Mi Catalinita!
- .. . ¿te acuerc1as? ... eran largos y coh&gt;r de
oro, muy bonitos ... el compraclor me los cortó,
él mismo. Ya puedes adidnar el resto, me fuí á
ofrecer al hombre de los reemplazantes y dich&lt;,
y hecho. ¡Me be batido sin miedo! ROmos más
valientes de lo que creemos .. . ¡¡y mira, tú tenías razón, es uua cosa tan gmuele y bonita la
gloria!!
-¡Oh! mi Catalinita, mi quericla Cataliuita .. . y ahora iqué 1haremos? ...
-Ahora, dijo la jorno, puesto que el destino
nos reune nue,·amente, es -que nuestro matrimonio esúá escrito allá arriba. ¡Xo quiero separarme de tí! si me elejan combatir á tu laclo. t~
seguiré ele cerca, estaré ahí para cuidarte ú
caes ,Jiericlo y una vez terminado tu tiempo de
sen·icio, regresarnmos á tu casa; creo que t:i
padre no me rechazará . ..
Y se acurrucó en los brazos ele su primo, apo·
vanclo en su hornbrn su linda cabecita.
· -¡Ah, Catalina mía, cuán cara habremos pagado nuestra felicidad! .. .
Pero ella protestó extasiada:
-Xunca será muy cara . . . siendo como e,
tau Yenladera y tan ¡rnra .
Mari2. THIERY.

,

i ih ! ¡qué terrib le escena en la noche, eua•i-

/
f

tle 11a«clalena ~A descü ·
se tle,J~cía · no f·ran' Jerat. . . porque ;.\Iicbau l
,
eamen e pero por m ¡ · d
un i:1noble ard id E . · ,
' J
ec 10 .1
. · xigia que uan aporta
mo . dote cuatro mil fran cos! y aún 111 á s e co"'Undad d
l
s, 1a se~, e q ue as tierras no se hipotecarían
i se dana? en garantía, por ningún motivo ...
- P ero s1 Jua n no se casa coa .Ma"clal ' .
por 830 Jo hará coa Catalina sí ella º
!!la, no
sa ele todo eso! Ella e-a mí•e;able áera . a cauCO"ic
·
' •
qmeo reco; ron por pied~d, se permitía ahorn excita.J
s~is maneras rnocen tes pero estudiadas á
uan a desobedecer y haría alejarse de él , ' 1 '
muchachas más ricas'• • • • 1· Ah•• ¡pero
.
van á ver!
y ~egado por •Su irreflexiva cólera L
empuJo gritándole :
, urean 1a

tan reemplazantes. . . se pagará muy bi~n .. .
sonrió, mientras Juan tomaba la mano de sn
tres ... cuatro ... hasta cinco mil francos!" .. .
prima y la cubría de besos y lágrimas:
entonces una rápida iclea me atravesó &lt;'1 cere- , P or qué lloras1 . . . yo sanaré. Si no es nabro. 1fe acordé de ,ma muchacha del ¡meblo
da lo que tengo. . . una baia en la pierna . ..
que se había enrolado eu lugar de su hermano.
¿pero y túf .. . ;tú n o estabas exceptuado'!
La vida me importaba poco .. .
-Me incorporé como voluntario ...
-¡Oh ! 6Y por quél
-Ingrata ... /.Y yo? .. .
- i Y crees acaso que me podía quetlar allá
sin tí'I . .. me habría vuelto loco .. . comenzab~
á detestar á mi padre ... y cuando me conven!'Í
que no regresabas, me fuí yo también... tuve
pena para la mamá, pero qué h acerle, ella v eía
que sufría demasiado . . . y además hau 1·ecibid,,
una bonita suma, así es que estoy tranquilo po·
cl~. . .
~
-¡Ah! sí. los cuatro mil francos, dijo Cat ali- · ·
_
na.
~
'
-¿ T cómo lo sabes tú!. . . aca.;o serías ...
-Sí, soy yo que pude mandárselos, y créeme,
me sentí muy feliz. ¡Cuando salí ele clonéle uste&lt;les, no tenía sino una idea! Escapar lejos, muy
lejos! para no oír jamás hablar á tu padr e y
Yerme acusada ele haber semb rado en tu casa la
espera, así podría pagar á tu p11pá lo
de,dicha ... y para no Yerte ml'ls, á tí, que de.
que había hecho por mí y facilitarle la manera
bías amar á otra! .. . caminé toda la noche, y ,1
ele ser feliz con .:llagdalena, puesto que &lt;leeíau
amanecer llegué á una ciudad, estaba muy can
que casándote con ella. serías feliz. .\ 1 llegar.
sacla y admirada de mi resolución. Oía á la
habín Yisto un l'Opavejero, fui don,l&lt;' é!. -:,· en
gente hablar, gritar. Un hombre, trepado sobre
cambio tle uu pantaló:i ¿' una blusa, le dej~ miun banco. repetía como un estribillo : "¡ Quién
rnpas. mi catleuita de p lata, y algo mii- ,k Jo
quiere partir como reemplazante?... se necesi-

./

')

e'~)

(),

,1o _uan regresó, esta ,·ez se atrevió á afirmnz
ternunan temente q ue ama ba á
•
ele no
,
su prima, y que
. , easarse con ella. no lo haría coa nadi-•
y salio ~n su busca resuelto á e:icontrar la.
··
Dos th as de,pués, r ear esaba solo s·1 b b
podido encontrar ni el ºrastro de 'ia ~
er
YÍCtima L
á
.
lllOCente
·
urean .
quten lo,i remordimientos
atormentan, ha hecho buscar en el río
. 1
pozos, par ~ sin r esultado alguno.
y e.t 0 ~
el ri Está n va 9ataliua1. . . ¡ da acaso noticias
_e ~lla '· · ·. 11 ~ 0 ! ! · · • la carta viene del nota~ º.' 0 la crnda_d, Y sólo contiene algunas líneas
eio_ 1o que cl1ce:.1 esas líneas, es tan "rave .
tan rnesperaclo, q ue Lurean y su muJ·e"
1
ran y o! , -·d
1 an por complet o •
á Catalina.r se m1La carta del notario les eliee "' Ue una I&gt;P..
' " y puede ,,tisooa que ·,' e con
· s1·d era su el euclora
al
n pagarles! ha depositado en su ' oficina
ara
que la r ecoJa:1 ahí, la suma de cuatro m,·1· fp
cos . ..
ranG

1

;1

ª

,¡

;;¡-==
- .(..:J.::::--,?&gt; --- -"=:e:=-~.~-~""~=,.=~=
=~=-_-:_~_-_----:=

.. .

\

i'1ir~t

l
tú Florin do, una más que ha desertado
e e cu o de Venus por el de Belona! ...
roá ~~aturalmente, B el Amour, tY por qué se•

. Cada ;1na lo tom ó de un brazo y
Jeron as1.
lo touduE l ,.iejo L urean á º
mino. N o se habla a~~e:f,f ava~zaba por el cauna ma la noticia .
• 0 á i r, temer oso de
va, no beso al co~ cu.aneto s upo la buena nuese limitó á decir: scripto, ni Jloró &lt;le placer, y
-Bunr,o oueoo
só á la· ca~a.
· · · me alegro m ucho, y r e¡:rreEra un bo1nbre rudo el
á
te en el trab:ijo nn
Pª!' L urean. Yaliengente eon l o·. d~m -iy ccouo:n1co, e,1érgico y exi.
estim:iban. mis bie~s, como cons_igo mismo, y ~o
te·nfa Fn . J
que lo quenan; su mu jP1 lo
· ·
a so :i. vez se había
• •d ·. '
ner su voliPitad y ·f ,
• perm1t1 o rn1po_
· ' ·
ue cuand,o Sº trató d
coger á su sobrb-1a Catalina
"
e refana y si:1 un ,.Juta .
L , que quedó huér•
,~
,o- ure•,n c c1·- li
te, pero rezongando.
'
•
e io nalmen-

•••
-Y ahora que cstt1s
,,.., .
m aclo, hi¡·o 111 ¡0 ,,a ·' seá_,uio que no serás lla

1nos
· mu¡·ercita
'
bu ·rart e una mu.1er
•
una bueua
. nieto
·
, pues1 me he
prop ues t o CO·'
nocer a, nus
aut
.
.
~
es e e monr
P rira f estc¡ar
Ja feliz not· .
·
&lt;lo alegremo,ite los vas¿__ ll icia, &amp;e había cho~araba á reutiir•c con su, enos.; Juan se p.repaiban y se oueclaban ' ca;11aradas, los (¡Ue se
alegrarse de ·buena 0, ' &lt;J ueriei•clo frater_¡iizar y
1a "ana
,•
d ti unos obliaaría á ma
° ,' 1rnes 1a alegria
_,
ti 1rg-rarse a los otros.

- A hora. mí~mo voy cloncle los :;\Ifrbauil.

•••
-¿Qué es lo que t ·
,
ienes, preguntó :\farion
Era en la noche del mismo ¡¡ U
.
·
resina se deshacía chirriando e a.b u lcancl1f ele
nea. Lurean acababa 1
so re a clume•
• e e reo-resar y se J • b
e·aer so b re un b:i:iquiilo 1 ."' el
• .
eJa :i
&lt;le rabia.
' anzan
un ;Juramento

°

. -¿ Pero qué es lo que t ime,?
non.
~Ten o-o
-e
" ·· ·

ha

.
1nüstió :\fa.

,

Y que.·· ¿&lt;lontle está Juan?
on su:; ami&lt;J'os reoTesara' t l

- ¡Ah!

"

'

"

are e.

Se ra lió un instante v l ,.,
,
mente á jurar Y 111
• . ue.,,o
empezo nuevalas rodillas
, • t alclecir. . dándose golpes en
, co 1 a nta rabia que :M .
atrevién&lt;lose más á int
,
• anon, no
pie delante de él at erdrogar 10 , permanecía en
erra a.
1
loc~ª;~\:~tt;ó¡atit¡;¡~~ ~~ºe~eñÍ tenuda que cotra ella. que el vjejo clesfo;ó ",11 on_ces fué conmó por un brazo Y 1
o
u colera. La tosus 11nprel'acio,1es las elempezó
.
. á sac tlC¡-ir. E n t re
ron --0aue "acusab~ á 1 º11 mu.ie~es comprendie1tf, _d e haberle~
robad°o la tra~quilirlacl a y
gar. en pao-o de lo que I b'~
ac
ele
boDebí'.1 se"r ella, qu e si~a ,;;~a '!f~n]:°1 e'la.
•·alumnia, y cuentoi h~b- 1
o
, con sus
It&gt;f110 qu e &lt;'I padre

.

', • ª

~:~!~~
ic;,

· 'ª

•u

Era después ele la batalla, cuando aún se contaban _los que quedaban, ebrios de ruido pólvo
ra y victoria.
,
•
Bel Amou~ ~: mor dió el b igote y re3pondió .
-La sens1b1l1dad ele mi corazón ha _. 1 t ·
bada
por ese espectá culo ... u:ia bala lo Sil
o.·, ur.
hi 11
,e lo llevaron á mi vista . . .
º···
- iP ero á quién'I
. -Un] r iflero . . . ó mejor clieho una riflera
, pero o era!
···
•ófic;;:encts Ja primera, r espond ió Florindo fil.,.

e.

Un joven soldado, con aire ele tri' 'eza
chaba á los veteranos.
"
, escu'fími d,a mcnte preguntó, y Flori:iclo se di o-nó
ex pl!ear,e que entre los heridos que hab':
transpor_taclo
á la ambulancia, h a b'1an JI evado
ian
á
·
te t~n~ JO~en _que había combatido valientemenªJ_º e un,torme ele u:10 de infantería.
alláS1 te inter~,a , verla, terminó Floriuclo. vé
' en cuanto a im es un cuadro qua me f
de, pues la mujer. . .
..,
o ,inPero ol joven soldado ya no lo escuchaba s-1
querfa ver á la 1 ·d
, d.
· ,
em • b
•
i e~i .ª· .-,,r 1eote euriosidacl lo
.· JJUJa a. ~ na cunos1ilacl mezclada de irrefle-

xiva a .;1.gu ·tia.

_De~cansaba, con los ojos cerraclos. Su fi sooom1a ronceada y sus ca bellos cortados al ra e
es~b~n manchados de sudor y pólvora.
p '
~ Joven soldado se i nciinó sobre Ja herida ,.
1
~nz u_na exclamación. E:itonces ella abrió lo·
OJ03 Y a su \:ez ex~a_;n6:
'
-¡Jnan! .. . ¡Juan! .. .
- ¡ i ¡Catalinital ! !
Juan Lureau Sº de· .
1 CZÓ á sollozar C t -j? caer de rodillas y em. a a ina, por el rontrario. sr

Obsequio á nuestras leétoras
Con este número de "E l Mu11.do Ilustrado" comenzamos á
repartir la interesant e publicación "La Moda y la Familia,"
revista que tratará de todo lo concerniente al hogar doméstico, sus requisitos y necesidades.
Este obsequio acampanará semanariamente á "El Mundo
Ilustrado,'' y hace de este popular semanario una pu blicación que satisface completamente á los lect ores de u no y otro
sexo.
Confiamos en que nuestras lectoras sabrán -apreciar este
nuev o esfuerzo que hacemos para complacerlas.

�--.-•·---¡

ta Jitsta Inaugural
del

tranvia Eléctrico
á

Txtapalapa

l
Inte rio r de l carro pres ide n c ial

y yo tengo la conviceión de que el puehlo re~
pondcrá :í. C:'OS esfncrMs, porque el pueblo ha
demostracl_o que no solamente posee cu alto grado las nrtudcs guerrera~, sino ,q ue tambtPn
tie11c• .'!1 ant!c ahnC'gac•ión y Cl'nsta,,c·ia para e:
trabajo."
"m~ta rl~gj 61t es una tic Jas mág hermosas tic_,
la Repúblirn, debido á l:1 subilivisi6n ilc l:.i. tiC'rra, debiclo á que tollos lo, hijos clrl puPhlo tn•bajan su peqn~ño ·¡,1•dazo do labor. U,•seamos
que en un porveni,· 110 remoto, suce•la igu:1 ;
en la gran exte11s1ón de l:t R&lt;'públirn; pa:·a ello
se necesit:t el e&gt;sful'rzo C'Onstante ile todos¡ precisa que todos se :itostumbrrn :'.L cumplir con
~us deberes.''

Lenguje del Paraguas
l&lt;J l parag,rns, lo mismo que las flores, tiene
s u lengt11,jt'. ~· n p ~riódiC'o inglés lo pul,lica, y
nosotros no~ lunitamos á traducirlo,
Si por ejemplo, se pone el paraguas en un
paragiiero, suele in1licar que
á cambiar de
dueño.
Abrirlo bruscamen te en la calle, intlira que
corre ¡;C'ligro algún ojo de rnalquicr trans~nnte.
Ce&gt;rraclo de 1,ronto. rs s~iíal •le que sr nrn :'.,,
estropear uno ó dos sombreros.
Cua:1110 una mn,jer lle,·a un pa raguas abierto
y v:1, á su Jallo un hombre recibiendo tollas la,
gotas 1le ag11a que caen ele las \'arillas, signili~a
galantería.
Cuando es el hombre quien lleYa el paragu:1s,
y la mujer la que ,e moja, inclica matrimo,1io.
Arrastrar el paraguas según se va aullando,
incliea ciuc puede tropezar quie&gt;n
cll'trá~.

"ª

Concurrencia al acto oficial en Ixtapalapa.
El Primer Magis trado y sus acompañantes en Ixtacal co.

El S e ñor Presiden te e n el carro inaugur al.-El prime r carro d estina do a l se r vicio p úblico

\'itol'i6 durante el tra,·ccto entre 1:1. es1.ac·ióu v
el sitio dc&lt;,ignaclo para la ceremonia oficia!.
.
Con~istió é&lt;¡ta eu uu discurso cll' salutac,:,ín
y recitaciones por niños de la lo~afühd . La
parte principal del programa fué el discurso
pronunciado por el señor l?r~sidente. del ,iual
tran~eribimos un fragmento, ¡1or no P"rmiti•·
,·1 trauseribirlo íntl'¡:?1'0 l'l cspnrio ile que clispont1nu'ls.

El ,lomin,to próximo ra~ado quedó inaugul':1clo el S&lt;.&gt;n·icio tlt• tr:111\·ías t&gt;léetri,•o~ á la rer,•nua pohl::u·iím tic l xtapnl,,pa, mediante u na rrrcmonia en la qul' ton•ó parte principal &lt;'I señor
Presidente de la Repúblir-a.
Invitado por los altos fune ionarios ,lr la
Compañía tle tran\"Í:ts y por veci nos raracteri71L
clos de la Tegi6n henefici:ida eon t'l nue-vo sen•i
cio, l'l señor J&gt;rPsident&lt;' y ~t1s :H•,1mpaií:111tt's
ocu paron e l tr~n ilrn111t11·11l á las clicr. dr la m:,itana, y se di,·i~ieron rumbo al Rurestr ,fo 1;1
metrópolL
Durante toclo el trayecto clcl ferrocarril, el

spií,)1' :\la,fo.-o fu(' ohjeto lle rar1iío,:os maui•
fl'st:u·ionrs tJ,, partf' tl!'l pnehlo, y en lxtar:111·1•
~r lo hizo 1111:1 rN·l'pc·i,111 rx1·t'ptional111c ntc rnt usinsta.
·
En la plaza princ ipal M la localidad, y en el
kiosko levantado al efcrto, 1111 vrl'ino &lt;lió la
hienvenicla al Primrr :\f:igistratlo, &lt;¡ui&lt;':t 1•011t.rst(1 1tgr,11le• id o.
\'nelta la ('0111iti,·a ,, honlo clr lo~ r,i-ro~. ~"
1·011linuú el 1·arni110 rn111ho :t la esta!'i(,n !Pnnin1!
ilo 1:\ nu~\'~\ vb1,.
El puchlo ele l xtapalapa reei':&gt;ió con gran l'ntnsia•mo al SC'i\or ~r aclC'ro, á quien apbudió y

11 :ihl:in,Jn 111' l:1 pNJ111•ii:1 prnpiPtl:i,l .lijo ¡,)
'l' iior ~I :11le1·0:
"i&gt;&lt;'ro esa conquista, l'8a 11,pirnci,ín tltl puC'hlo, no se obtil'ne l'n un día, no S&lt;' obti~'lo J'&lt;•r
:ute de magia; se necesita un esfuerzo const:rnte. y duraclern, para Jll'gar á ('Se rcsultailo. 'J'cn~an h~ s&lt;'gmi1lacl &lt;Ji.l' &lt;': Gobi t'rno que pre'&gt;11lo1
ha 1lecl ie:1clo tollas sus l'nergíns y sus activi la,lt'~ r~ l?. renli~fü•i,111 cll' ese• prnhlC'nrn; se ha
rlll·ontr:1110 gra,1iles cliftc·ult:icll'~, prrn ésh;q. con
inqn&lt;'lnantablc contanci a y con firmísimo ilC'Seo
ile lahornr 11or la rcclención clel proletario, han
sido 1·cs11l')t!l~ y nrny pronto empernd1 íi sen.

.........._
E l primer carro á su pas o por I x t a c a lco. -Ve s tlbulo de l carro i naug ural.- Abo rda ndo
el primer t re n
t i rse los frutos ele la nueva política que ei ílobierno "ª ÍL ~P~uir en ese puuto. ''
'· l'&lt;'ro parn ello no hay que esperado torlo cl rl c:ohierno, sr nr1·P~ita la coopern,•,Jn ele
c·,1cla lllHI ,l,, los 1·itHbHl1111os; rs iuútil d ar tie1ras :"L }H"r .. ouas l!lH' ao sa!•t'n c·nlti\~arJa,, á 1a'r~1011as ,que• no a:nan (1 la, til'rra. En e:-,ta regí(,n.
los dueiíos ,l&lt;' estas f/\•tile: 1· hinamp!ls, nunr·:i
se r rmle,·en Í\ drsh?.&lt;·etse •11' 1'11:ts; lo~ 11r&lt;'cio~
111,1s J.(l'll lHles (Jllt' h', ofr('Zl':111 , se le, harc por(&gt;
par:l io IJUl' elle-is 1•c,n,;i1lr:·an 1111 t&lt;•soro inagotn"hlr, 110 sc'ilo el,, ri(JU!'í\ll, sino ,le hit'nestar, porqur t·on ¡•sa ¡,arc·rla clt' tirn:• l'st:• Yincularla
su JibNtatl, su hirnrstar y su ))Ol'\'enir. · ·
"Re nl'cesita, 1rn&lt;'&lt;, t'S&lt;' sentimie:1to para q ue
haya pequeños propietarios. Yo sé muy bien 1¡ue

los pueblos en donde se ha clesarroll:Hlo el af{rn
p01· las tierras, los campesinos dedican tocla~
~us energía, para acumular un pequeño ca¡.ital eon ob,jeto rle adquirir 1m peclazo rle tie•
, ra. C11an1lo hayn murhoH qne ~P clrcliquen a1
ahorro, c¡ue &lt;'11 \'ez de clespilfarrar el clinno e11
vi1·0H, lo clecliquen ii formar una pequeña ale:rnda con la cual aclquieran una parcí'la ol~
tirrra, &lt;'~C clía hnbrá muchos pequeños propietarios en 1féxi1•0 ; ese día estará asPgnraclo pJ
pon·rnir de 1:1. raza ia,ligena. Para ello '&lt;&lt;' ne1·e-•1ta una rclucac·i6n previa, se 111'eesita ir tlt&gt;s_
~rroll!\ntlo &lt;1.;:i inelina&lt;·ic'&gt;n v C1'SO no Ps eursti(rn
clt' un día, pero h'ngnn la scguricl:11l qu&lt;' el GohiC'rnO quo presiilo, declicar:'L toclos sus csfucr·
zos por ineulcar ese st'ulimicnto en el p ueb lo
0

,·a

Pont'r un paragu·1~ de algoM,n junto á uno
de ~etla, &lt;¡uiere de,•ir '' Cambiar 11c, e~ robar.'•
Prestar un paraguas es lo mism o que ,leelarnr
'' soy to,1to. ''
Devolver un paraguas significa. . . Ko sabPmos !o que signifit·a, porque nadie ha&lt;·e ,au1ejante rosa.
l,levar el paraguas l'lofuntlaclo, pueclr indi!'ar
qne e~tá deteriornclo.
('ul,rir á un nmi~o con 1~ 1nitn1l dfl p~u•;'..gua~.
es ¡n·ut'ha ll&lt;' (!11&lt;' se ,·,111 á mojar clo~ Jll'!',011·1s.
Haern &lt;'1 par:ig-uns por la mañana., &lt;:'s Hf.\íia i
i,1cr¡11í,·01·a 1k que yn {t hact'r un clía m:1gníflco.

�franJera
-~~:-e;_..._;. ~
~

•••

~-=-.. .- .-.

~,_,..... -..

Cuba sufrn una ruYolucib!.l que li&lt;'nc mnciia scmojanza con la que cle~cle haee tlos años clesvasta á nuestro pobre pa1s. El negro, e l re¡,resentante de la gleba, ➔e ha leYa:itado en c,ontra
tlel buro-ués y del blanco. que han usurl'auo lo;.
derecho~ que el negro c-ree exclusiYOS de é1;
¡No es él el du&lt;'ño •le la isla 1, 0luego &lt;·on qu,,
derecho los ·blancos gobiernan el pa!s?
Esa !!'llerra ele castas, á la que parece que 1,0
i,e ha dado la importancia que merece, ¡n·o;1~ete ensan!!rentar la isla y llevar la desolae101t,
quizás Ja° ruina á la risueña y hermosa perla ele
las Antillas.
J. M . C.

r.,7 1.w.,.,, •.,~
Po~as ó ni..1.!!una tle las c·ue;.rio:ies que se
ügitan en Jos paíse, extranjeros, tiene para nv~otro3 el interé~ v la imuortan"ia de las elecciones pl'esidenciales eu los Esta,los Unidos. .
Se ha dicho, con Yisos ,le razón. que nosotro~
~omos el pueblo llamado á defeatler la integridad de la América Latina, ~- que en calidad de
tales tene:no, la e,trieta obligación de&gt; Yigilar
ul mónstruo del :\"&lt;,1-te en sus ·mínim(&gt;S mo,·1mientos.
Sea ele ésto lo qul' sP quiera. aun p1·esP1&lt;li&lt;&gt;11&lt;lo
del impo,·tantc papel -1t• defrnso1·es ele la 1•a7,1,
lo c ierto es que en l os momentos a,·tualed, quizás dependa de la e 1ec&lt;·ió11 ,le presidente tle la
Unión Americana el por\'enir de nuestro p:1ís,
1 an rluramcnte prol.nHlo por la suerte en los (,],
timo3 meses.
RooseYelt. el hombre de las empresa, :itrc
vidas. el cazador ,l~ ]Pones en Africa, el q1t,·
llegó á hacer (•rePr á los E~ta.1-.,, Unidos que
iba á term.inar el dominio de• los trusts y ele
los monopolios, se e11fre,1ta con el que fué e:i
otro tien1po su 1 roteg-i,lo y le piele que le eleje
la silla presi&lt;lPncial JH,r otro JlCríoclo. Tr.ft, P!
que fué prote¡?i1lo Jl0r Roo•en'lt para escalar la
primera }.lagistratura, ~· á quien el protector
no esperaba seg-urameu(P hallar tan rehacio, se
niega á dejar la silla, y pidt&gt; que se le reeliju
por otro perioclo presidenrial.
iDesde el 1rnuto tle mirn de lo que hace á la
política foterior tl&lt;' los E~taclos rnitlos, es m•1y
difíc-il preYer lo que sul'ederá eu caso de que
triunfe rualquiera de los cantliclatos; pero, des_
ele el pu!'lto r!e \'ista de la politica exterior, que
es la que muy directamente oos interesa, parece ser que el rsultatlo ele las elecciones influirá gi-anclemente.
X:1füe •lesc·,rno,·e el e~píriti; de a n•ntur.1 y de

huélua la oue. t'n caso &lt;le &lt;leclarnrse, tentlrá segura~;ttte ;nayor significadón que la registra,h
recientemente. Se trata otra vez de los obreros
,le las minas de carbón, que no han quedado
conformes con la~ con,licione, impuestas por lo~
patrones después ele la huelga pasada.
Y no es lo peor para Enro1,a que se :leclare
la huelga en Inglaterra. sino que .l'.ª se sabe que
i;eguirán el ejemplo tollas l~s :1ac10n, yroclucto_
ra3 ele carbón · :.un no ternunan las cl1ficultade~
creadas por eÍ paso en Espaiia, y si á és.to se
agrega la influencia moral de la huelga 1ug)esa, volver:'.\ á prcsE'ntarse el pa ,·o roso prob,ema del combustible de Europa.
y si ahora va se llama al minero inglés e !
rey ele Inglate,:ra, su poder se co:1sol idará seguramente si se cl:•rlar,¡ l.1 huelgr., que parc~e S&lt;'1
inminente.

□

D

El llago Ginebrr&amp;

Las últimas revoluciones en Fez contra los fran:eses.-Judios haciend o abluciones después
del saqueo de la ciudad
1lomi1,io oue caracteriza al ex-presidente, y po:·
lo tanto, ·1rn si clo una sorprem al sabe1· que el
imperialismo yankee ele RoosP\'e)t, desea una
expansióu terrible á costa ele cualquiel' precio.
y ha,,· que tener en cuenta que e3te precio bie11
¡oudiera ser la libert.:!'1 ~- la dignidad c]p nue,
tro país.
En cambio. el actual presidPnte, ha d&lt;?.·l:11·:i•lo
c·on frauqueza qu~ no 1nten·endrá cu nuestros
asunto3. y ya este es 1111a garantía de que eu
casc&gt; ele qtl&lt;' sea r~e:led1J ::IIr. T:út. porlre•no5 Yi,·ir trauquilos por lo qur 1·cspccta {1 nue,tro Yedno tlel N'orte Por lo tanto. para nosotr...~, y
juzganrlCI ,le una manera egoísta, lo probable es
que 110s con,·enga la reelección.
Pero iisto, que á nosotro, nos parete cosa seu-

cilla, no lo es en los Estatlos l"oidos. Descle luego, el hombre que se hace reelegir, cue&gt;ita con
poca simpatía ante el pueblo, y si ten,,mo• en
cuenta la enorme ¡,opularidacl conquistada 11or
::IIr. Roose,·elt, grntias á sus actos ele Yalor temerario y su espfritu a,·enh1rero. que e-cacha
mucho con el :\1nbiente ele! pueblo a111ericai10,
tendremos que confesar que la balanza puede
inclinarse del lado del ex-presidente, con lo cual
lo más probable e~ que 11eiigre el po1·ve11i.r del
país, dc$tinaclo á guardar y protejer los desti
nos de la América Latina contra fas acec·lta,1zas
el¡, un eni-migo Jll)&lt;lero%.

•••

T:1r'1e se nos habla l1e(}hO en las alturas 1le
'' Les Avant,. ''
Al obscurecer nos había conducido el tranvía eléctrico, y ahora ya pasada la media noch e nos traía un auto en ligera pero segura ra_
rre;a hacia Moutreux, á orillas del lago Ginebra , por el inclinado _c_amino que bordea los cerrillos plantados de nna,.
.
¡Qué sorprendente vista! Arriba, en el cielo
brillaban millones de estrelJas, las cuales, asociadas al resplandor de la luna, se reflej,iban .-::i
las tranquila~ aguas clel lago.
.
De Territet. Montreux y Clarens, rn Yeian las
iluminaciones &lt;le loF- innumerables focos, qu~
altPrnaban con las de Jo~ lujosos hotelPs.. ~eM
sobre torlo e•to, era ele atlmirar la trauqu1hd:t1l
d e la noche.
• o ha,, nece,idacl ele ser astróno:uo para comprPn&lt;ler ·1a maj~stuosa impresión q_ue nos ])l'IJ·
duce una noche clara y llena de bnllo estelar
&lt;Juanelo las olas con iu 1·ítmico murmullo s:estrellan en Jo-; e normes peñascos para introducirse hasta, )05 últimos replie~ues, formando pequeñas ensenadas, los albos r,snes, que seme.1an
est 1tuas ele :nármol. des~ausando en la brilla!tie
superficie, y los barcos que se deslizan ~nsi insen~iblement1- surri.nclo las aguas. La nsta 1,0
se ¡-ansa de contemplar toda, esta~ bell~za~.

Jorge

v

'

rey de Inglaterra eo su carácter de jefe de la escuadra; retrato hecho durante
' la tercer visita real á la flota
1

El tardío otoño ya ha disipado a l enormr- gentío que anule á sus orillas en busca clP r eposo y ele salu,1. pero, aun'}ue se habla de eneantaclor:&gt;.s noche!&lt; durnut&lt;&gt; la estación ele mocl~,
euando la iluminación clel lago par ece competir
co~ el brillo ele la luna y las titilaciones de la;
estrellas, y cuauclo en laR terrazas y azoteas sº

Rodas, la ú ltima conqui sta de los italiano!I

Tropas francesas disparando contra los rebeldes desde las azoteas de las casas en los alrededores d e 111 ciudad de Fez

•
El muelle visto á través
fortificaciones d P 1a m1Ema.El mue11e Y Jos mures de Ja ciudad.-Lss
de un a r co de la muralla

pasan las noches de verano en continuas_ reu
niones, y unida á la música ele los conciertos
se deja oír la ele los mandolinos del lago; nunca
é~ta~ se comparar:ín :5. las noches otoiiales, pue~
les falta Ja t r:rnou iliclad. propia de la naturale·
za Que empina ti adormecerse.
Y allá en lo alto brillan las estrellas; brill~ n sobre el macrnifieo casino ele Mo:1treux, en
el· oue s e pueden "olr magnificos conciertos, lugar
predilecto ele los \'iajeros para su, "reucl7z
,·cus '' donde las clamas luCe!'l una cleganern
mll,"~ificante v tlon rl3 también se percibe la
mo~ótona yoz· &lt;lel jugador '' le cinq gagm:S,''
"faites ,·otre jeu. mon·ieur; '' y brilla~ tam·
bién. sobre la fanPástira siluetn. del east1llo el~
''Chillón,•· que con sus numerosa; to_rres -~ rodeado ele las históricas murallas, fue antigua1;1ente mansiún de los duque , de Saboya.
Todo lo contrario d ~l prec ioso castill? de
'' Urltes,'' que en merlio de su pa :4ue JCle~l,
nos t rae á la memoria la ta:1 eonoc1cla. n?ve;~
,le J ean Jaeque Rou•se:rn: "L&amp; nuc\'a Elo1s.a.
¡Los traolidonales castillos del lago Ginebra! Justa11ente ron ellos los que en las no~hes &lt;le luna dan ese irr csi,tible cnea_nto n ~ctu•··
no. Las torrccill1s ." tronera, del antiguo 1 Chá1rhrd, '' el virjo é- his1.,Hil'o paJa.~io ele ''Blo
nay,'' la solitaria I uinu ele_ la torre de '' S3len~rex. '' el imponente palacio ele Lausana., como
también el pintoreseo edificio del gobernado,·
&lt;le Xvon, t odo, ello~ ayudan á aumentar
los románti t•os encantos del lago.
.
Cuán imponente se ,testarn .la &lt;',tatua .c1~ Gm!l~r:no •rell. •lPl:mt&lt;' de&gt;! palacio de los 'l ribunales ele Justicia en Lausana. Como fantasm:1~ , ,1
dejan ye1· lo euor:nes leones ~n la escahnata
que conduce al suntnoso palacio_.
y qué t, i -tes ree~erdos clEsp1ertn. _el monumento de la emperatriz Isabel e,1 Terntet, cuantlo inundado por la luz ck la lu!la, se destaca
co~ tc:da fuerza su marmórea blancura, á la
,·cz uue alumbra también donde e~ pleno día,
el a r éro asesino en,·ontró á su mártir.
Gastón STAHL A.

�'l'uvo locos deseos ,de abrir los brazos y de
estrecharla, murmurando á su oído:
-¡Buenos días, Lison!
Un criado anunció:
-La comida está servida.
Y entraron en el -comedor.
¡, Qué pasó en esa comida, Aquello le rpareci.a
un -sueño, un sueño tan extraño que se asemeja:ba ,á la Jocura.
Miraba á esas dos mujeres &lt;teniendo en su
espíritu una idea fija, una idea ,de demente.
¡, Cuál era la verdadera 7
La ana,dre sonreía, rnpitiendo siu ,cesar:
-¡,Recuerda i . . .
iPer o, era en Jos ,claros ojos de la hija ,donde
hallaba esos recuer-dos. Veinte veces abrió la
boca para decirle. "iSe -a cuerda, Lison 'I" olvidando rpor completo á la señora de cabellos
blancos, que lo contemplaba .tiernamente.
Sen.tía por instantes, atnrclírsele la cabeza,
&lt;Wpercibíase qui! Ja de hoy no se asomejaba en
nada -á la amada ele otros tiempos. La otra tenía en la voz, en la mirada, en &lt;todo su sér algo

¡Todo ha concluído!
El señor flt&gt; Lormerín rompí-&gt; t!l sol;ri&gt; y- llls-'i:
"Querjdo amigo: Sin duda ime ha olvidado, ya
que haco \'einticiuco años que no nos vemos. En•
ton-ces estaba jov-en, al1ora vieja. Cuando le di•
;je adiós, J)artí de Pa1·ís por seguir á mi ancianc, esposo á. quien nstt&gt;cl llamaba ':mi hospital."
¿Se acurr{lai lfaee cinco años que él ha muer.to
y he regresado para casar á mi hija, ,porque
tengo una linda J1ija de dieciocho años, qui!
usted no conoce. Le anunció su llegada al mun.
rlo; pero ·usted. segummen&lt;te, no puso atencjón
i tari pequeño acontecimiento.
"Me han di,~ho que siempre es el buen Lor·
merín. Si aún recuerda á. 1a •peq,ueña Lise á.
quien ]Jamaba L ison, ven,ga esta nocl1e á C01111er
con ella, con la viej a baronesa -de Yancet la fi el
a.miga &lt;le otros tiem,po.s, que emocionada y eont,,uta Je tiende con decisión una mano, que es
prPdso est rnchar y no besar ya, ani pobre Yor•
get.-L ise de Va n ee.''
El corazón de Lor.merín palpitó con fuerza,
Perm::mecíó sentado en su sil16n, con la carta
en ,las rodillas y la mirada fija : una in.tensa
emoción . Jo embargó, arrancándole lágrima s ,d e
los ojos.
f':i había amado ,á alguna .mujer era á ella, á
T:,e de Vanee, ,á Flor de Ceniza, nombre que le
daba por el rubio color de sus cabellos y el azul
gris ti•' ~u• o.,o·;. !llll&lt;' 01stinguida, qué bonita y
encantadora -cr iatura era la ,delicada barones:i,
la esposa del viejo barón gotoso, que la sacó
brusca.mente de París, la encer ró, la seeues.tró
por celos, por eelos del gallar-do Lor.merín. Sí,
la había amado y creía que su rumor había sido
correspondido. EJla siempre lo JJa-m aba '' ,Jo,-.
get" y Jo •decia ,de un modo tan exq1tisito.
Fué ' un a:mor ideal, delicado, fugaz, que &lt;'Oll·
dltyó mny .pronto, cortado en iplena ¡pasión, po1·
ese viejo del barón que llevó tan lejos á su mujer sin &lt;per.mitfr que j.am.ás la viera ~ersoua alguna.

Despué!' de dos ó tres -semanas, Jorge la había
olvidado. Cuando se es joven y se reside en P arís, ~m?, 1nujer reemplaza ,pronto á otra; eso sí,
levantó .un san-tuario en su corazón y allí gum·(16 • ,u 1·ec11erdo ya que ,tan sólo ~í ,eJJa •había
amado: ahora vení.a · ,á co.m,prenderlo.
Levantóse clel sillón y J)abló en voz alta : "Ya
lo ,ereo; iré á ·comer esta noehe" é instintivamente se volvió al espejo para con.templarse de
la cabeza á Jos pies; "ella debe de haber enveje.eiclo más que yo.'' En sn i nterior sentía con·
lento de q:&gt;reseniarse toda,vía buen mozo, arrogante, de ,asombrarla, de en&lt;ternecmla tal vez.
ile hacerl•e sentir el ' pasado que ha,bía huí&lt;lo le·
jos, •muy lejos ...
0

.\1 entrar en el bonito salón, lo primero que
vió fué su retrato, una vieja fotografía que data,ba do la época de sus triunfos y ,que estaba
'!oigar1c en la par~d, en 'lln cuadro ,de t3la ,,nti

A s is t ent es á la fi esta social pa r a ina u g u1ar la s e rie de t és en Gambrinus
gt,a. &amp; sentó y espero. A sus espaldas s-0 abrió
1rna p'.lerta, se er,rierezó hruscamente y al vc,J.
vene vió ,á nn:, -dama ,ele cabellos blanc1s que
lf t.e11Jía sus .1n:u10:---.
iLas ,tomó ,entr-e las suyas y las besó largo rato. L evantando la ea·beza contempló iá su .a.miga:
era una señora anciana, una dama que de era
desconocida, que quería llorar y sólo sonreía.
No pudo menos que preguntarle:
-aEs usted Lise~
-Sí, soy yo. yo mi'olma ... no me había •conocido, b ver-dad, Jle sufrido tanto ... tanto.,. la
tristeza ha con.sumido mi \'icla. Mírnme .. . más
bien ,nó . .. no me mire. y cómo se ha conservad o .usted joven, buen mo;.o; si lo ,hubiera encontrado en la calle, le habría gritado al momento:
'' ¡Jorgetl ''
•Mientras tanto, siéntese, vamos á conversar,
después llamaré á. mi hijita; veroá ,eómo s-e me
parece . .. ó mejor dicho como yo rrne le ,pa'l"-ezeo . .. no, no es esto, quiero -decir que e11a es
igu.al á Jo que yo era ,en ani juventud. Uste,cl la
verá; pern he querir1o que e.-;temos un instante
solos. Temía emocionl!r,me en •e l ,p rimer mo,men to. En fin, ya &lt;todo ,h.a pasado. Siéntese mi a1nigo.
El &amp;e sentó á. su lado cogi,éndo1e Jas manos;
mas, no sa-bía' qué cleeirle; no con-o cía á esa
¡persona que rn .encontraba ali!; le rpaT·ecía que

Voluntarios desfilando frente á P a_lacio

jamáslahabía\'isto. tD~ qué lehablarín~ iDel
pasa&lt;1o? ¡,qué d1abfa de común ,entre ella y éa
t por qué hahín ido á Psa casa i F1·ent•e á ese
semblante de a huela, no se acordaba ni de ,,a quellas ,d,eliciosas y d•ulces palabras, lli ·ele las ,tier•
nas y emocionantes frases, que rebosa•ban &lt;le
su -corazón ena.n,do ].}ensaba en la otra, en la
pequeñ a Lise, ,en la encantadora Flor de Ceniza.

que no cncontrruba eu ésta y liacía vanos esfue,··
zos para ,recordar á su amiga, ipara retener lo
que se l e escapaba de ella.
La baronesa le dijo :
-Amigo JllÍO. ¿Cómo ha pordido usted su alc«I"Íaf
" El contestó con angustia:
-¡Tantas cosas he ,pendido!
Y ,como si una fiera que despierta le Jmbiera
mordido, sentía renaceT con más fuerza su pa·
sado a111or.
La joven reía)' charlaba &lt;'0n las m ismas entonaciones, ,los mis mos JicJ1os familiarns de sn maJre; poseía la manera de exiprcsarsc y de p eu·
sa.r, aquel parecido de alma, el ,modo de ser,
aquella ,semejanza que se adquiere viviendo juntos. Todo esto hacía estremecerse 1Í Lormerb
y ,penetraba en éJ, au.m.entando su ,pasión.
Se retiró temprano y odió una vuelta &lt;por el
boulevard. Mas, la .imagen de la niña lo seguía,
lo obsesionaba, O.taeía rprulpitar su corazón, lo
afiebraba. Lejos ,de Jas dos IIIl&lt;Uj{lrcs, no veia sine
á uua, una joven, la ,antigua, recuperada y la
amaba como antes 1a babia amado. Su rumor era
m-á.s intenso, después de veinticinco años de separación.
Entró -á su easa par.a ·r eflexionar en este ex•
traordinario y ter.rible confl.icto y ipara decidir
Jo que · ,debla J1acer.
Miás, como paisara -con una vela en la mano
por ,delante de ,s u espejo, de· su gran espejo
donde se había oontem¡plado y admirado autes
de salir, di.visó ,á un hombre en-00,r vado, de grises
caibellos: entonces recordó .Jo que era antes, en
el .tiempo d-0 da pequeña Lise: se vió arrogante,
buen mozo y joven, &lt;tal ,eomo er.a -cuando ella lo
.amaba. Aeereó Ja luz y se miró -de cerca, exa,minándose como se examina con un lente una cosa
extraña, inspeccionando ,las arruga,s, constatando
los ,horribles estragos que ,no había apercibido
aún .

.Abrnmat1o, se dejó eaei: en un sillón y frente
de sí ,mismo, eontemplando su Jamentable imagen, •mur.muró:
-¡Todo ha eoncluído, Lormerin!

Sr. Don J osé Magañ11 y Ramírez, n ombrado
jefe de sección del Ministerio de R elacion es

El salón "Imperio" donde se efectuó el té inaugural de la serie

i Qnién era esa entonces'/ 0 La antigua a,mada1
iLa de sus ensueños, la rubia de ojos azules, la
que con tanta gra,cia decía: "Jorget"f
P,ermanecían inmóvUes uno al lado del otro,
turbados, invadidos por ~m ¡profundo malestar.
Como no hablaban sino frases banales, cortadas
y Jentas, ella se devantó y tocó el timbre.
-¡,Llamo ,á la Elena~ dijo.
Se o_yó un rujdo ,ele puerta, el ruido de un traje y una j uvenil voz que decía :
-Aquí estoy, mamá.
Jorge qued-6 asomb.r ado, ,como si v'iera ,, una
aparición. Apenas ,pudo balbucear: Buenas tardes, ,señorita y volviéndose -á la ,maclrp, dijo:
-¡Ah! sí, es. Usted misma ...
, Era e n ,efecto, la Lise ·desa¡parecida y vuelta
a encontrar &lt;tal ,como se •l a habían arrebatado
veinticinco años atrás; ,pero más bella, más fresca, más niña.

GUY DE MAUPASSANT.

La limonada eailiente es uno de los mejores
remedios
del mundo
contra el coustipacl-0. Obra rápida y ,efiéazme,n,te y no ejerce ,c fe~tos ulteriores desagradabJes.
La glieer.jna aplica.dia al cahia¡J.o, suavtiza el
material é impide qoo se e.orto.

v-

Manife3t ación e rí honor del Ejércit o N acional, el ú ltim o domingo.
Organizador es de la comitiva en la A lam eda. - Desfile frent e al P a lacio Nacional.

El tomate crudo quita las ~chas de tintt
de las m,amos. Es un :remedio e.fulaz.
•
.
"" ~
.
Las gallinas sa,le,n tiernas, j·ugos,a.s y bl!lillJ&lt;l.l\~
si antes d!e gooi,arla.s se frotam mt&lt;erior y exteriormente C!)n urr limón.

�•••

" L a. Princesa de los B alk a nes. " -El pr óximo
b en efici o d e E sp er anza I ri3.-P cr el Colón.-El tea t ro inmoral.

)fe peJís una uít ica sobre '' La l'rin~esa dr
los Balkanes ''
..
Pero, digo yo, ise puede hal'er una ent1ca e}
toro!l á la !lprr~ta; ell'bC ha~rrsP 1 l'c,r lo ~•w •&gt;
mí to&lt;':1, &lt;·nnfirso qut&gt; nun&lt;·a r•omo a~1?ra, ':;P1:;lo
desde mi butaea del .\ rbeu la •:uce•um an11na&lt;la
v pintore ,ea de frívolas e~ceni,s. ornada• con_ la
\,apor&lt;&gt;•a encajilleríu del n1l~, me he sent1&lt;lo
meno~ crítico.
..
En efecto, antes que el afán de obsen_:,cw,
r~espierta la opcret:1 el de rrrreo de la v1~t:l Y
del oído, la ausen&lt;•ia total &lt;lel rnzonam1~11.t o
~erio. Asistimo, al de~arrollo de esl'enas trinn ·
les ca,i siempre; muehas vece, ear¡&gt;ntes de s~n
tido. Escuchamos mítsica amnblc, que_ nos t?•
niuea que 110 nos enen·a ni nos emoe1on:1. N_o
es Ja 'tempestad sinfó,lÍea, ni la cavada d~am:~tica: es el hilillo de agua de la_ fuente r ristalino que c:i.nta. Y e&gt;et•nas y música ¡n·od1we11 cu
el ánimo un seutimi¡,nto de seilación, de nrn11l
alegría.
Por eso hablar de la opereta con tono d-ietnr al · ralarsP las !!afas del dómine ¡,ara ,·er estas
cos;1s 'li!!eras y ·simples, es aca•o ri,lícul_o .. :N'uuca eomÓ ahora la (•rónica del,e ser fra!!•I. t&lt;&gt;Dlll' zi o-zagueante; nunca como ahora debe o-tentar, "~egún un ,·i¡, jo sínul. el pol\'illo &lt;:P Mn
de las alas de las mariposas. ~1 sem¡l1terno
c ueno qu~ me•lita, debe sub titull' la l! 1ié1111 ~1
azul.
"La Priner•a de los Balkancs." á S~H'ejn,iza d&lt;' sus hermanas que ya couocíamo,, es ¡!r:tt2, como un hombó11 eu ea,ja de se,ln. Una far,:,
donde hav rríncipe~, y prinee~as. y eor~csanas,
v rubio~ ror11lc.»; en qu~ se habla ,le _la :rnH·i·\
infinita de las flores y ele la ¡!alanteria de l~:•rís; en que s alen á relurir celos, amore,, eh!,_
tes, bailes ... Tfe ahi toclo. El mar&lt;·o que e1,c•1crrn este cuadro--ya lo suponéis~s sm,~~o,,,:
pero suntuoso como pocos: ~Iignel (hJt1err!'z
cebó a-quí la rn•a por la v&lt;'ntana. 1~1 derorarl &lt;'
de IlrO""'i merece r.labanzas; el "atrezzo" y la
armcrí;,-de Sormani. me parecen arrancn&lt;los &lt;1,•J

e tu&lt;lio tlt• un pintor amnnte ll e! g~neio hi~túrico. ¿ Y los artista, 1...
.
,
Los artista, for:nan aquí, l·omo siempre. e.
l'Onjunto feliz que todos hemos aplaudi:lo. Clrt:·o uur ~~ dc~tu,·aP a!gnuns. l'cro el e~n.1unto, el
,·onjunto pri:ll'i¡talmentc, tan armomos'J. tan
¡,intore~co, es lo que _sedm·e &lt;h•sil': luego.
)le referiré. cn pr1111er lugar, a la lnlJor ,'le
E ;peranza lris en la o¡erett~ rle Ey~ler. Su Natalín es un ¡n irnor de gra,·e• .&gt; y ~ehcarl&lt;&gt;za. V?
h1.1tario-:1 en el primer al'to; senti_mental Y ~u1zá un poouito extremnda en su disfraz de simple ,lcneeila al •en·i,:io lle un_ hot&lt;'l &lt;'11 el se"Undo. ,. llena ,le eno.10 y de,ahento-aunque rle

"

.

¡,:wel de Prín('i¡e &lt;l_c_ J':1nsenil)· Cierto que.'~
Cabello lr faltan a&lt;·cion. natura helad,_ buena che,
eión e:i la ; talJlas. Pero &lt;·anta admirablemente
•n operet:.. 1" .. ,•o lo '&lt;upl&lt;' todo.
i Quién 1•0 aplaudió. por ejemplo, el rnls que
sun,, mocluhr tan apasionadamente en &lt;'• "&lt;'·
,m-odo acto ,le '~La Prin1·l~a?''
" F:nriqucta }'abre¡.:at hace una O~if~?n, m~v
distin!!'Ui1ln muy coqueta, muy '' chic.
Su uuv
&lt;'on Llaura;U,. !lllien aparece en la obra lle Ey_s;
ler ,- 0 ~1o u , efebo ele lo más tímido, 1:1 ,·aho
elogios.
C,1,tillo y C:itl estuvieron ac,-rtaclos y &lt;'mpP1io
so:-·.

A cto II de e l Conde d e L exemburg o. obra con que cele brará ~u beneficio E spe ranza Iris el
día 6 del preeente.
júbilo al fin-!'n el tercero, mne_str_a cu~n ai_i1s·
bi!o cuán propio en cua,1to a 1dent1ficac1ón
&lt;·011 'el «énero de ope1·eta es el modo de ser
rístiro de la frstejnda tiple. El rasgo . senbmental resulta á ,·eces en E~peranza !r.s ta!•
atra,·ente como el cómieo. Y es, t~mb1én, &lt;HI
gina.lí,i:no. ~m· de artista. y de art1,ta de buena ,·epa. !a m,;nera como cantó e:i '' La Prince.
,:i de ]'ls Balkanes" la lind&lt;i romanza de 1:i,
tlores, l'" el · cg1111&lt;10 acto .. ~upo 1'.a~er d\' •~
,·oz-,1e su ,·oz oue es e:1r1e111. ear1crn ~ensua
(&gt; ; 1wé- 11 ua [1 u,1 tiempo.-un dócil in,_tr_umento
,le s~ cmodún. ¡ Ha,ta tal punto- adm11·~os, los
oue 110 Heéb que· la opereta hal!a sentn---que
los rmp,•elernitln, :1,i-t.•11tes á lr1!~rales a~eg'.1ra·
b,u que ¡,..~ ojo, ,le ella. tan pulo de 0Td1~urio, estaban hítmedos al eoncluir la roma_nza.
}Jmilio Cab&lt;'llo, en.va labor es cada d,_a_ más
&lt;'Stimada, por el público. e11&lt;•uentra or:is1on d~
)u('ir sus fac ultades ,·oeale; excelente~ en e.

Acto II, escena del vals, de El Conde de Luxembur~o puesto en e l teatro Apolo de Paris .

a:-

Para el martes próximo anúne iase el beneficio t.le Espernnza Tris.
Cnntará ' ' El Con&lt;le ele Luxemburgo,'' la co
noeidís1ma opereta de }'ranz L e bar.
Es &lt;le &lt;•reerse que seguirá la costum l,re, por
ella misma establecida en anteriores tempora&lt;las de !lPvar á la escena aqueJla en un tiempo
famosa za rzuelilla de ''Pierrot,'' Jlama•la '' La
enarta ¡,luna," e!ln la ('ual hizo la Iris, como
qui--n ,¡¡,.~. su, primeras armas en el teatro. As!,
)'11•'~, el papelero, el Diablito bro~ista! la S_ara,·i:1 ,. dt•más personajes que :11\tano nmos a 1.t
e11t~1ie2~ aclo!Pscente arti-ta, resurgi,·hn en el
, irjo tabla&lt;lo ,le c\ rben.

•••
'' El Tifón,·' 11&lt;' Lan¡!t•.,·. y el ya clí1sit•o drama '' La Dolor&lt;'s'' &lt;le l•'t•liú y Codina, fueron las
obras IJII" en la última semana repre,cutó la
compañía española del Colón.
l,a 11ri ·11era. ahora estrenada en ~Iéxi&lt;·n. es un
dl'·ttua' efr.-ti•ta, 1111 tanto burclo r &lt;lescosid-i,
qnd no ¡wnlunuá mucho tiempo en los •aTte:e·•
,¡&lt;' aquí 111 ,le ninguna parte. Pretende el senor
Lang-eY C'-,tu,liar tipos ,japoneses trasplantndos
:1 Berjín-ú tl l'ari,. como lo desea el h-arluctor.-Y ,·Ja,·o está que lo consigue á me'.l ias ó
110 lo 1·onsig-11t• a bsolutamente; JIU!', &lt;l,• n1po,1e~
tienen aquellos héroes 111 aparieu&lt;'ia. a1111q.;e ~11
&lt;' i fondo, si uos ¡,reo&lt;·upamo~ por oh.,en·arlo,
,le.,&lt;·ubrimo, Que europeos son ,le pi es ÍI ('abez:i.
En esto ,le his _japouerias mo&lt;lernas hay mucho
&lt;le los alardes ,rndalu&lt;•es de AlfrNl o de )Iu~set
el (' ha&lt;·t.' tres ,·uarto~ (lP &lt;i;igJt, ...
1•: ,1 euanto á '' La Dol ores,'' reconozl'0 el bn&lt;·n
rlr,('O ,!el arci,ta ,eñor )Inño?.. por da1 no~ 1111a
intol'pretnción nlll? aet•ptable del pas_ional protag-onistn. Y t·omo sus ,lotes de ree1ta,:or s01,
mu,- e~timables-ba~tnnh' más qne las &lt;le a ctor,
_;, \'l'rso flnido. castizo, armónico de Feliú,
hrMa ,1,• ~u, hbios con cierta rolun•l;d:id d"
buen gusto.

-¡El coqueto Villegnen!-exclamó el Rey.

Y como se cl i-;pusiera á interrogarlo, maqui-

En &lt;1na rle t:1ntas esquin as, al pasar . \'Í un
c•artelillo en el que se preYenía al público que
,. ierto teatro de barrio,-sentina á dond e fluyen
todos los pecaelo'! capitales de moral y de gr&lt;imática y de buen seutido,-&lt;'ambiaría sn repe,·torio de tandas vornográficas por otro de zarzuelas, sainetes y entremeses '' propios para
la,; familias.•'
El caso, ,i bieu de ninguna importancia al
parecer, la tiene y muy gran,le si nos &lt;lamo~ ÍI
rxaminarle ,les,l e el punto &lt;le ,·ista de la cleePneia y tlel gu,to.
Lo~· humililes barracones
de espectácuLs
&lt;'orifina&lt;los en Je;s barrio, má~ populosos de Jp
&lt;·111d!.1cl, han ,itlo basta :,hora ccut! os de prosti
t ue:ón v ele cr&lt;'tinismo. A ellos a cuelo cotidianamente ·abigarr:1&lt;la multitud en la que forma,1 ,
en mayor número, busconas y teuorioi de arrahal; pero ca la cual suelen ta:'l1bién coutarsr
familias ele artesanos, ansiosas de encontrar.
en tan ,hediondos recintos, esparcimiento y tro
r:;ua á su eansnr,rio. ('on é•to, no hay para qu6
a firmar la iueon,·euiencia del género de divertimientos que allá priva: culebrones por mnl
nombre llama&lt;los zarzuelas. en los &lt;¡ue PI cinis1110 y l:J, l'Stupidez,
al cornpá, de abo'llinahlr
,·harnnga, dánsc la man:&gt;.
Yo 11ul'1·a he anat&lt;'matiza,~o lo inmoral. Cuando á la inmoralilla,l la ampara la helleza. la
in norali,la,l ¡,aréreme :idmirable. Xada edifi
&lt;·untes son en rl teatro, por ej:•mplo, la '' Salo
mé" ,le Wil ,le, ni "La crisis," de )!arco Prn"ª 111 "La damr de c hez )faxirn." Y. sin e•nÍia;·go, que ~-o sepa, nadie que se precie &lt;le
buen "t1,to dejará de extasiar,(' ante el poemn
riel b;;.,lo inglé~, ni de celebrar el sutil análisis
rlel 1lr:11naturgo italiPno. ni tle reír á ('On~ieacia
la, c hus&lt;·a-; e,c&lt;'nas ,le la '' podiade'' tln Feyd&lt;'au. ~::n 11n o•!len inferior, .Y pant ocuparn,&lt;'
t:11, sólo en ei 1entro rómko, supongo que ning-úl'. p:itlre ,le familia recome,11l:1rá á su, bijas.
romo ,·ateci,mo ele moral. '' La casta Su&lt;ana.''
Empero. unos y ot ras aplauden y se regneijao
, ien,lo r-'pres~ntnr csh 0pl'ret11.
, Por qué? Porque media nn. abismo Pn_tre lo
heilo inmoral-1,i es que existe,-y lo bel,o torpe. To,lo -·e puede decir, y :iun escucha~ cnn cl eleite; la dificultad está ~n •~berl~ de1•1r.
Pcr de~enria, po, anhelo ,Je mc.1oram1e ,ito $O•
eial, ,ntes que por mor!' lidad, 1l ebe condeno.ne
la '' litc&gt;ratura'' ahora imperante en los tabla
,los ínfimo,. rno ele ésto" que &lt;le,aparcre. es lll,•
obstáculo menos 1le los mucho• que ~e ononl'n a
que la rultura, en su forma ru.dime_ntnria de
simple buen sentido, sea patnmomo de los
más.
MAESE PEDRO.

□■□

LOS UNIFORMES
Se deeia, de burla, en el -0jército:
-&lt;Elegantes. como los -dragones de Yilleguen.
}'ormub.an cuatro compañías francas, euatr?eientas cincuenta cabezas que gal?pab_an hacia
la muerte. Pero su .man-0ra de vestir d1sguataba
á los gen-erales, á los oficiales y ibas.t~ á •los mismos sol&lt;lados. En lugar de estar aJustados en
sus uniiormes rojos, los h?mbres -de \'illeguen
montaban á caballo con traJes flot antes, no abotonaban sus thaquetines más que ,por _la parte
slllperior y algunos, sumamente presumidos, hacían bordar y &lt;les.hilar la Topa ]))anca. En aquoJlas compañías, todo era á:_ la Yez elegante y des•
cuidado. conecto y extrano.
.
Acababan de hacer la campaiia de Bohemrn.
$e )es hahía ,•isto alrededor de Obevert, a,n)~nazar al ruemigo Jrnsta en .lo alto de las fortificaciones de Pra.o-a · y después de las cargas, ·hablan
desfilado en
tenh~a hacia D~ttingen.
El mnriseal reia, pasandoles revista.
Les clccia "alan ter!as como ,á mu,jeres, y cuan&lt;lo habiéntloles ofrecido recompensa . le pidieron
á ~u grito que les enYiara vino, Yoh·ióles la espalda y di jo aJ comandante:
-Que
entiendan con mi ".maitre d 'h?tcl."
Hacedles traer mis cuatro barriles de _\st1. ..
Lue"o vouiéndole la mano en la espalda, le
pregt.1;,¿ familiar:
-¡, Y tu qué deseas~
Iba á re,pomler el dragón, cuando de pronto
aparecieron el r&amp;y y s u Estado )Ia:yor .
---Sire-dijo el comandante-la Jornada no
ha sido brillante; pero me atrevo á pediros que
ella se digne fa,·orecernos .. -.

gn;u

se

nalmente, \'illeguen abotonóse el cuello.
-Descuiilado-dijo Su )íajestad.
Y con tono agrio:
-)Iostradme la &lt;'➔pada.
Yillegucn la tendió.
-La hoja no tiene treinta y una pulga.&lt;las.
:-lin embargo, os felicito 1&gt;or el valor que habéis
,fomostrado esta mañana.
Tras un silencio:
-Pero o,óis compañía franca y -debéis obedecer los re11lamentos. Xo gusto de estos uniformes abig:{;.rados: vuestros soldados semejan
,lanzarines. Ajustáos á la ordenanza ú os confino
á n1cstras tierras de Anjou. Adiós.
Yille!!'uen saludó, Jlizo \'Oh·er el caballo y vol,·ióse al campamento, S1'guido de sus trescientos
soldados.

-He vi;to á n1estro5 homb1es. Temed la có_
Jera riel Rey. ¡Es una mascarada!
El Rey se levantó y Jijo:
-¡Qué deeísl
-Seouhlme,
seiiores. Vamos á ver los drago0
nes ,le Yi! leguen, tan Yalientes como eoquetos.
Sonrió.
-que le a,•i,;en ...
La Pompadour. ad~ada, t.lescendió con sus dama~
,
.\ las tliez v me,lia en punto, una Yerdadera
11111 J: itud traspasó laq pu!'rtas del eastilló y sa1iS á las aJuera,.
\' todo, ,·ierou, enfrente al Rey, quinre hombres. quince dragones. rígido,, inmódles, con la
e,padn. en la mano ~- \'estirlos &lt;le los más ex•
tra ortliuarios uniforme•.
Temblaron.
- , Qué es esto ?-pregun tó Su Majestad.

I&gt;uo del acto I de "El Conde d e Luxem burgo"
Ror ,l a cólera le berda cu el pecho; pero no
dijo nada.
Oe•&lt;le entonces, en F ont:linelJleau y en Yersa11es, no se oyó hablar más que de él. Toclo3 lo~
,·orreo~ cantaban la gloria de Vill\'guen. Hubiérase die ho que tenían las ala~ de la tempe,;tnrl para correT de un combate á otro combate,
,Je una victoria á otra ,·idoria! En un día. rompieron las cadenas del 1rnente de )leniu, se arrojaron sobre los holandeses en Yprés y sin soltar
la brida del cabaJlo, dieron una carga nocturna
contra Fribourg. 1':11 todas partes donde estalla•
han las bombas, a111 estaban ellos, flamantes,
magníficos. En la corte se cansaron de oír noticias gloriosas. Ya se sa,bía, cuanclo llegaba la
relación de alguna hazañn. que al día siguiente, los dragones ele Villegueu habrían realizado
otra mayor. Eran incansables, inYencibles é inmortales.
Por un, rlespu(&gt;s de sei&lt;i años, quedando sólo
quiuce hombres, se les Yió sentarse, firmada ya
la paz. y tender la mano pidiendo gracia . . _
-¡Xo!-les dijo Yilleguen.- Antes de sepa•
rnrnos, debemos ir á , ·er al Rey.
~e levantaron. sin espel'lanza ya de r8J)osar.
-¿Donde el R &lt;'y!
c\.lgunos viejos murmuraron ingcnua:nent-e:
Su ::\Ia_je,~tad n!l nos amn, porque dice que no
ramos bien vestidos ...
Vill rguen los ,·ontempló.
E sta ban harapie,1tos, sul'ios ,le ¡,oh·", que:11aclos ,lr pól"cra .
En la camisa, t~n!an sangre de L cwfel-1, san;{re ele diez mese, ...
-Arrib:1, 110 obst:rnte, ,•a:n:iraclas. Yeréis al
al R ey en traje ele gala ...
Meditó.
-Vuestro último umfor,nz s ,•r:í. &lt;'I primero
,le! ejército. el primero &lt;le Franl'ia!
All! estaba el rey.
El señor Yillegu't&gt;n hizo apears~ sus ,lraao11es fuera &lt;le la l'iudad y pidió- a11rli\'n1·ia parn" el
otro ella.
El R e~- lo r ecilJió á la, diez lle la mañana.
-¿ Yue,tros sol,lado~ están en e! patio, SP·
ñor~
- En el pa tio rle honor, Sh-e.
El señor &lt;1'-'\r!!&lt;'~on entró.
Yienclo
Yilleguen, frundó el e&lt;'ño.
Aeei·cósele y le dijo al oiclo:
--lE•cuchadme un instante.
El eomadante hizo una ,·euia .,- se rPtiró á
clos pasos.

,1

Y se detuYo p~n•ativo ~- cejijunto.
-8óis gracio,o. á fé rula, señor de Villeguen.
Esta vez no o~ habéis contentado con desfigurar
los uniform es ,le nu.es.tro ejército, agregándoles
cintaq y botones: .ahora .habéis imaginado otros
nue\'os, habéis in,·entado trajes para soJda&lt;los.
¿ Qué sigui fi&lt;'a e•ta hroma f
-Sire, mira,llo, con bcue,·olencia. Eran cuatroeientos ...
El Rev hizo un mo,-imiento con la mano. El
co:nanda-nte calló. Lo5 hombres no pestañearon.
Aparecínn enorme~. en la mañana, vestidos
&lt;'0n aquellos traje, fantástico:1, suntuosos, que
fulgt.1raban al sol. Xinguna armonía. Los dos ·p rimeros eran negro,, con. inscripciones dorndas en
la espalda; el quinto rpare!'Ía ele Qiev-e; y los
otro~ espantaban con vesti&lt;los de púrpura ó azul,
'le:.os de estrella, &lt;le plata ú oro, y extraiios ¡ ,,jaros &lt;le erizadas plumas ...
La corte, inqnieta, &amp;e aproximaba á pasos cortos á aquello:, lú~ubre,; y raros fantasmas.
-Sire--111urm11ró la marquesa-estos hombres
est.án locos, sufren... Ilay algunos que están
sangrando. Y están todos ,·e,tirlos de sedas riquísimas.. . ¡Qué idea! Esto del&gt;e haber costado
mucho &lt;lienro ...
Trescientos ro~tros estu!J)efaetos rondaban al
rededor de los qui ne e hombres.
El Rey se e xal tó.
-Señor de Yillt&gt;guen, explieaclme qué significa este nuevo capricho: de dúnde vienen estos
traje¡ de payasos! Rebajáis el uniform e; rebajáis al solclaJo!
Treinta pupilas abiertas parecieron trn"arse
al Rey . Yillegt.1e11, saludando, pronunció: "
-Que Yuestra ::\Iajestad perrlone una vez .más
esta infraecióa ,le! reglamento : estos uniformes
Sire. son han lnn-; ~- estnn,lartes tomados a i_
enronigo! ...
GEORGE D ' ESPA RBES.

�a

SPORT

Ilustramos en esta plana y en ia frontera, ;os dos acontecimie,Jtos
deportivos más notables de la semana: el juego de foot-ball efectuado
el domingo último entre los clubs México y España, y la caza de ia
zorra llevad-t á cabo el mismo ilia por el Club Hípico Francés.
Por Jo que hace al primero de die hos aco'ltecimientos, debemoa deeir
que se Je espera.ha con entusiasmo, el cual no fué defrauc1ailo, pues el
juego fué muy reñido é interesont3. El club México, que cuenta su bis.
toria por una serie no interrumpida de triunfos, agregó uno más á su gloriosa ~anera, después de haberlo disputado heróicamente á sus contrnrios.
La ca;¿a de la zorra ,s e efectuó en medio del entusiasmo que t1espie1·tan tales fi estas, entre los aficiona,los al deporte hípico. La partida fué
á las ocho de la mañana, de las puertas del hipódromo de la Condesa, y
á las 10 los cazadores se reunieron en animado lunch bajo los árboles
del bosque de Anzures.
Ya dijimos que durante la fiesta reinó el mayor entusiasmo, y ahora
debemos agregar que los concurreutes á la Jlesta hicieron derroche de
rn habilida(l y conocimientos en e: depote hípico.

■□■□■□■

. Cuer,to de Hadas
A.1 pensar que tma hada 1pncile convertir u1t
c,audclern en una higuera ,cargada iudistinta111eu-te tle higos ó tle farol es, 110s pregnnta,mos
con tristeza por qué no ser,á 1rnestra tía una hada. ¡Ah, si nuestra tía lo luese! Entou c-es tendríamos comprada el ha(la, y podríamos decirle:
-Tía -h ada. hágame crecer aquí una buena botella de Oporto.
_-Muchas gracias, tía hacla. AhQra, hágame
rrec er dos copitas.

-GJ·acias otra vez, tía ltatla. SírYase ~sta co¡pita; .es de .Ja l&gt;ocl e.ga tic usted. Bebo á su salud
querida tia.
'
-¡,No se te ofrece otra cosa, querido sobrino 1
--Sí, señora. Xo quería cansarla, pero ya que
usted es tan \Ju~na con su sol&gt;rino, quisiera que
me hiciese Yenir ,más setl.
Rn cambio. estas hadas que hay, si uos tlan el
Yi~o, nos q~itan la setl, y si nos dan la sell, uos
qmtau el nao. Paroee como que fuesen la mitatl ele una hada.
Ellas 1n,et-enden ilaruos así u11ti lección de moral, pero, ¡tiene gracia!; si la focción ele moral

Lunch en Anzures durante la caza de

Htzorra del Club Hipico Francés, e l
domingo próximo pasado

\

PIayer del ''México"
fuese in-di~pensable, nosotros mismos la podríahace1· entre copa y copa:
, '' lle aquí este vino. Cuando se concluya, pediremos m1.ás. El hombre es así; nunca está ~atisfecho. i Hay na-da más eurioso que el hombre!
No, por ,cierto; ¡hada!, venga otra botella."
Y -de ese modo se desperdician las hadas ellas
que •p odrían damos ipalacios é imperios, 'y qu~
nos harían buenos, enseñándonos ;í, cumpJir nuestros ,deber-es }Jara cou nosotros t11tiSJ11os.
~or mi parte, he dejado de eree1· en los ben3fi~1os rde las :hada-s, y _voy á dar un ejemplo histoTJco ,de que en realidad no tienen la intención
ae fa-vorec.ernos.
~ucooió esto cuando don Pedro ele l\Iendoza,

)llOS

Un momento emocionante del juego de oot-ball
del último domingo

Player del "España"

primor adelantaclo del R ío de la Flai;a, vino á
ver qué €8 adelantaba aquí, entre los zulús que
había. 'rrajo consigo no sé cuántos alemanes, y
cualquiera puecle suponer Jos -cuentos -d e haclas
que meterían eu e,l .campamento aquellos hombres, naturales de un ,país plagado de leyendas
y de excelentes bebidas.
En las hadas de fos al~manes estaba pensando
uno de los españoles, mientras montaba la guardia cou el mosquete al hombro, y se -decía:
-Si un,a fada de Jas que -diz el tudesco :f.\uese
serví.da de venir en nuestro socorro y auxilio, pedinle hía las tres cosas de que habemos -más
grande IDenester y urgencia. Pedirle hia que nos
hartase -de las vianüas que agora non ,gustamos,
puesto que el hambre es la más triste calami.dacl;
pediríale -des,pués que nos librase de la maldad
y pestilencia de aquestos paganos en cueros
que nos abruman, y luego que rematase el edificio de sus mercedes, Llevánclonos en volandas á
las ludias dond.e -están los imperios é riquezas
que aquí non coltunbramos.
Y ya meneaba la cabeza, cal.eulan-do que tampoco podría haber hadas en tan in.hospitalario
país. ,cuan do se le apar-eció una de ellas, ofoeciendo ,con cederle dos dádivas. Tres necesitaba
el solda-do, y se le ocurrió acogotar á Ja :hermosa -dama y ponerla en prensa, pero -esto no era
ni la mitad tau ffno como él hubiera querido.
-Decídete, q•ue el tiem¡po apremia-Je dijo el
J,acla, y entonces él formó rápidamente .su plan.
-Pues lo primero que deseo--coutestó el soldado-es ,que la vuestra fer,mosura, altísima señora, me cliga por cual Yirtud es faeul ta,cla á e fet uar tau graneles maravillas -como ¡puede y ¡promete, y cumplirá de Jljo, que yo ,para ,mí ten o-o
que uo es ni puede se1· otra que la pro¡pia ,vmfstra s in pa,r fermosura.
El hada sonrió de íPlacer y cr-eo que priocipió
á_ •gustarle el nnuchae.ho. Sjutió ·halagada su vanida,d, y Je ,pare-ció muy ,b ien que lejos de pedirle coronas y -r iquezas, y ni a.un el ténmino de sus
padecimientos, a1uovec·has,e su ayuda vara fines
~au clesinteresaclos y cientí_ficos. .AJSí, pues, le diJO ,do m&lt;uy buen talante, clanúolc las grncias ¡por
su cortesanía, que tamaña virlu,d resiclía en una
varita que tenía en ,l a illlaTuo.
-Pues entonces-dijo á su vez el español-ya
no deseo otra -cosa. Deme acá la vnesra fer.m osura esa varita--y extendió la mano resuel tamente-que me hará en ello .grande .mer-ced y yo
sabré ad.ministrar la 'Vara y cuanto de Ja' -vara
El Sr. Ministro de Francia y el Marqués de
saaiere.
' • , , 1 - ¡ (· 5
Guadalupe, participantes de la fiesta deportiva
. Pero hada y v_ar'.1- ,desaparecieron ry quedó ¡pendiente de cumpllllmento la segunda dádiva.
Asistentes al festival, durante el lunch

ENlUQUE M, B.UAS,

La zorra, Sr. A. Cornillon
Ejerc:cios hípicos en Arizures

�El Mundo Ilustrado

EN TIERRA EXTRANJERA

-POR

0

51JLV~T0Rfi ftJRIÑ/l

El •neJo maestro de esgrima 'Y su mujer, habían venido á verme en dellllanda de una eonsulta rpcrfeetamente .g¡raituita----p-0&lt;r,que !habéis, ~
saber que yo soy abogado, mejor aún, doctor en
jurispruden,cia, peTo sin haber ejercido nunca la
abog.acía.-De todo fo que los dos me hablar on
pude saear en limpio que un legado imprevi~to
habíales convertido en herederos de una .casita
blanca, alegr,e, Jlena de so.l, en la que podrían
ir tirando Jo Illiás 1posible, !basta que la muer,te
viniese á eerrarles los ojos.
-¡Y ahora ,n os la quieren quitar!-exclamó el
viejo, que siempxe ~e adelantaba á la ~rolija narración que su muJer me estaba ihae1e11Jdo.
.
-.Es deci r--eorrigió ,la señora-no nos la quitan m'ás b ien, nos Ja dejan y enci.ma nos pagan
me~sualmente 111na b uena cantidad m ientras vivamos los dos; pero luego . . .
- ¡Una renta vitalicia!-exc.!amé.
Eso era ,precisamente. U n obeso doctor, el doctor Máximo que desde varios veranos atrás, venía ,á ,toona; los 'baños -á Albissola, .había ya auteriomnente querido comprar la ,casita á su pri·
-mer ,])Topietario-esta.ba enamorado d'e ella- y
después se había dirigido -á sus here_deros; en
vista del total fracaso de sus tentativas, a,horn ofr ecía u na renta vitaJicia: eien Jiras m ensuales mientras viviera el maestro de esgriJllla;
pero el obeso doctor n o tardaria en presentarse
en Ja casa ,para ·hacer salir -á los dos viejos. Los
cónyugues ,l e ,habían contesta.do que no ¡pensaban abandonar su casita sino para ir al cemen terio. El doctor Máximo seguía en sus trece; y
aqu,el año no bien hubo deja,do s,us vali jas en el
hotel, su 'pr1mei- diligencia había sido corr er á
Ja ,casita bJanca.
-Quiero la .casa--thabía diClho;-ustedes per·
maneceriá.n en ella mientras vivan, los dos; yo les
pagaré cien Jiras mensuale~ y ustedes ~e pag~rán el alquiler. ¡,Es demasiado euatroeientas Ji.
ras al añoi
Pero ¡,en qué ,cabeza cabe que el maestTo de
esgrirrna pudiera ahlanarse jamás ,á !Pagar por vivir en una casa que era suya i Estaba Joco a,quel
doetor, habla eorrno ipaTa ensartarlo vivo e on el
florete. Otro cualquiera lo habría .heeho, ipero el
esgri mista no; soltó, en vez, el florete que en
aquel instante empuñaba y acompañó al im,pertiu en.te hasta la puerta -cle la caUe, sano y salvo.
¡,P,ensaréis que el doctor se dió por vencidof Ni

~
soñarlo. .Atquella mañana había reiterado la pro·
posición, anodifi.cándola un tanto: él :pagarfa al
maestro &lt;le e¡¡grima y á su mujer setenta Ji ras
mensu·ales an,tiei.padas, al firllllarse el contrato,
después de Jo -cual los ancianos eóuyugues no
tendrían que pensa•r en otra ,cosa que en alcanzar
los años de Matusaléu,

-Es el diablo tentador en persona-decía Ja
señor.a L ucí a.-¿ Cómo resistirse! Seten ta liras
cada mes son una bonita cantidad; con otr as seten ta mensuales casi somos ricos. . . y sin e.mbar-go . . .
Guatro ojos interrogaban -á los ,míos de consultor logal.
- i 'l'ienen ustedes iparientes cer canosf--&lt;pregtmté á los dos viejos.
-Ningún ipariente eercano.
-Entonces ... -dije yo.
No -añadí más, y fuí ,comprendido; umca.men te quisieron los viejos saber qué es lo que po•
dria oeurriT en eJ caso de que el obeso doctor
no pagas,e ,las setenta liras ,convenidas; y al en·
terarse por mí de que se le podría entablar la
correspondien&lt;t:e demanda ¡por cobro de pesos, y
hasta anular el contrato, Tegevvánclose siempre
la parte d emandante el derecho ,á los daños y
:perjuicios, los dos viejos preguntáronme al mis,mo ,tiem1po :
- ¡,Qué daños,
-iQué perjuiciosi
-Eso no se 8abe-hube de responderles-pero
ante los tTibunaJ.es ,hay siemipre que r-ec.la,mar
daños y perjuicios.
Con esto, se fueron los dos, felices. Una sola
cosa les ator,mentaba : el :¡)ens-ar que, una vez
firmado el contrato, la ,casa blanca, Ja casa llena de luz, se eouventía en propiedad del doctor
Máximo. '.l'uve que 1hacerles comprender que no
-era iprecisamen,te, aunque sí 'Una cosa parecida,
ya que, al -quedar como ip·rapietario de la casa
el obeso doctor, á él eor,r,esponderían todos los
gastos tle conservación. Esta reflexión pareció
muy divertida al maestro de esgr1ma.
- ¡Ah, ah! De .manera que, si el viento se nos
·l leYa 'Una teja, ó si el agua nos eeha á perder el
enladrillado, ¿ será el doctor quien tendrá que ,reQ)Oner Ja teja y refaceionar lo echado á perder f Si se deseascari,lla el rnboqu,e, si se resque·
braja un a ,pared, si cede un tiran.te .. .
Y el maestro ,de esgrima iba, lo más tranquilo,
enumerando los ci•en desas-tres que podrían caer
sobre la ,casita blanca, desastres n unca imaginados, desastres !horrendos. Y se reía. Pero, un
instante ,después, al despedirse, ,decíame con tono serio:
-Bueno, bueno, h abrá que pensarlo todavía.

Dos des,eos me a,cuciaban : visitar Ja ipequeña
cas,a y ver al doctor gordo. Y, un buen ,día, no
había yo hecho un -centenar de ¡pasos en el sendero del bosquecillo, Ja casita 'blanrui 8!pa recióseme en.tre el verdor ,de los olivos y ,de las mo·
reras. No -temía ser indiscreto ¡porqu e l os dos
viejos .habían.me instado previamente á .haceTles
una visita, de mañana; pero, al ir yo á llamar
á la puerta, detúveme SOTIJ'.)ren,dido tpor los extraños rumores que de la casita b,lanc.a salían.
Pareeíaime escucJiar tremendas patadas á las que,
de v,ez ,en -cuando, se uniesen Jos acentos de una
voz imperativa: comprendí que el maestro de
esgrima se las había ,clamorosamente ,con un enemigo invisible, cada vez que lo pasaba de ,parte á ¡par.te. Segura.mente se ejer.citaba.
Lla.mé con fuerz.a á ,la puel'ta, y toda aquella
batahola cesó. Un mo,mento después, la ,señora
Lueía en persona ,me introdujo en la easa, anunciando á gritos á su marido que ,eJ doctor había llegado, y diciéndome á mí que "también él"
estaba.
- 1,Quién, éH
-El doetor gor.do.
Y allí estaba, efecUv311llente, :firme ,como un
coloso, frente al diiminuto maestro de esgrima;
estaba más muerto que v ivo, con la ,carota violá.cea, nena y afeita,d.a, brillante de- sudor; sostení.a eon una mano Ja careta y el florete y enju¡rábase .Ja frente con el guante de cuero.
El maestro dirigióme con su . florete uu eloga n te sahtdo.
-,Es el abogado, --dijo el viejo á su ,a,dver.sa•
rio.-~s el doctor- me dij o iá •mi,

Un medio día de domingo. El
paunecMchik Kamychev, 'Sentado
delante de uua mesa rieamente servida, almuerza lentamente. Un vinjo elegante le acompaña al almuerzo; es tm francés, Mr. Champome.
Mr. Ohampome fué antiguo preceptor de los hijos de Kamychev, l s
enseñó educación, pronunciación,
bailes, y cuando fue~on mayores y
hombres de carrera, quedó viviendo
en la casa como una especie de alto
servidor. Sus obligaciones no son
muchas. Debe vestir esmeradamente, estar perfumado, escuchai· la
hueca palabrería de Kamychev, comer, beber, dormii- y nada máq
fuera de ésto. En cambio se le al'&gt;.
j:i, se le alimenta y i-ecibe gajes in•
determinados.
Kan,ychev come, y, -según su cos
tumb re. charla.
- ¡Esto es morirse!-exclama en·
jugándose las Jágl'imas que le ha
hecho venir á los ojos 'Un trozo de
jamón recubierto de mostaza.-¡Es•
to trastorna hasta los huesos! ¡ Tome usted! J amás la mostaza f.raneesa prnduciría este efecto, aunque ~~
consumi ese un frasco entero.
-A unos los gusta más la mostaza francesa, y á otros la rusa-ob·
sen-a Champome tímidamente.
-Nadie ,quiere la mostaza fran·
cesa como no sean los franc,eses; y
los franceses comen de todo lo que
se les sirve : ¡ranas, ratas, todo! A
nsted, por ejemplo, no Je gusta ese
jamón porque le han dieho que es
ruso! si le dan paja y le dic&lt;Jn que
es francesa se la come usted y se
chupa los dedos. Según usted, toilr.
lo que es ruso, es malo.
-Yo no digo eso.
- Todo lo que es ruso es maio, y
lo ,que -0s francés todo excelente.
Para u,;ted no ha,y mejor país qu.)
l!'rancia, y par a mí.. . En :fin, h:1·
blando imparcialmente, iqué es
F rancia 'i Un puñado
de tiei-ra.
Mande usted allí á nuestro 1zpravnik y no tardará en pedir trasladepor no tener sitio donde mnverso.
En un Jía se da á eaballo la vuelti,
á ] 'rancia; aqu1, por dondoqniera
oue mire usted, nunca ve el fin. ¡'Y
si no, haga Ja prueba, haga la prue•
ba l
-Sí, señor, sí; Rusia es un país
inmenso.
-Según ustecl, no hay penona,
mejorPs que los _franceses .. ¡~eblo
instr uido, inteligente, c1v1hzado !
Convengo en que tod~s los france_
ses son instruídos, bien educados;
un francés no se permite nunca una
inconveniencia, ,sabe dar una silla
:í. una señora siempre ,que se presen·
te la ocasión, no come los cangr,ejo~
con tenedor ni escupe en el suelo,
pero en todo esto ~o hay alma, n~
tiene alma. Desgraciadamente, no &lt;;e
cómo decido. . .
¿ cómo
e~prcsar
ésto'i Entre los fran ceses falta u,i
uo sé qu~amychev agita los_ de·
clos-uu no sé qué de... de diplomático. R ecuerdo haber leí clo en no
sé dónde que el espíritu de ustedes.
se formaba en los libros y que el
1mestro es innato. Que le enseñen á
un ruso las ciencias como es debido, y ningún profesor francés le
igualará.
-Puede ser-dijo Champome, con
resignación.
-No "puede ser;" seguramente.
No hay que molestarse, cligo la Y~rdad. El espí-ritu ruso, &lt;'3 un espíritu
inventivo, tiolamente que no se le
da earrera y no sabe qué hacerse
Descubre cualquie1· cosa y la ro~pe
ó se la da á los niños para que .Jueguen. Un francés inventa uua frus·
l ería y aturde al mundo entero. Hace unos días hizo mi cochero un
muñeco de madera. Si se le tira de
un cordel hace una obscenidad ...
Pero ya ~e usted, á nadie se lo h f
el ieho. . En resumen, que no me

-No Je he lb.echo el saludo-de armas--em,pezó
á decir el obeso doctor, jadeando,-por que tenia
la ,mano ocupa,da, pero se Jo hago ahora.
E mpuñó el florete eon Ja derecha y me saludó
1:lesmañadiaJJ1enite.
.En ,cuanto ví al doctox, com¡prendí que, 8i de
veras se le .había pues,to en la cabeza llegaT á
la renh vitalicia, el camino que había tomado
eT-a el mejor.
- i Quiere 'llS ted ver mi casita t~díjome ,de
pronto et maestro de esgrima--el ,doctor lo ipermite, ino'I
E l doctor Jo ¡permitía todo; aillí estaba bufando todavia y tendría ipara Tato. Mientras él
permanecía en la ~asta p ieza de Ja pl anta baja,
hasta recohrar el aliento, yo seguí ,á fos ,dueños
de la casa, visitándola toda, desde las habitaciones hasta la cocina, del gaibinete al gaJlinero.
- E l doctor quiere ter.minar inmodiatamente
el negocio; si no, diee que no volverá á insisür. Abogado, iqué hacomosf . . . Hemos hooho
tasar el inmueble y no.s diClen que puede valer más de seis mil liras.
La prO!puesta del doctor me parecía generosa.
Ilubiera yo queri do saber la edad ;precisa de
los dos eónyugues, pero no me atreví á dejar
v·er que calc'ltlaba los años que podían quedar
les de vida. Por fib, dije·:
-Disfruten ustedes la vida e n paz; cuando
•hayarn1os dejado el mundo, qiúén 8!provecha•rá
lo nuestro, ya que no tenemos hijosf

Sin hablar más volví á la planta baja, y e'.
doctor me gritó:
-¡, Qué le parece la casa, señor abogaclof Yo
estoy c.hifla-:lo por ella. Creo que podría ust-ed
dar ~m bueu consejo al maestro ele esgrimo.
Y en aquella ocasión justamente salióse el
doctoi- con la suya, ante mis ojos, pues no s.i
andaba con misterios 'Y porque era franco y
amable.
- ¡Pues bien, sea!-dijo el maestro;-hágase
el negocio.
El doctor alzó los ojos al techo y dijo:
-¡Dios sea loado! . .. Per o no salgamos lue•
go con la gracia de arr epentirnos; el asunto
queda terminado y hasta tenemos un testigo;
mañana i ré á Savona á verme con el escribano
y, ,lcntro de un par de días, firmaremos el contrato; ustedes hagan lo posible 1&gt;or conrni-varse
sanos, los dos-añadió alegremente-pues si les
diese hoy por morirse, me darían un disgusto
gordo.
Habíamos andado poco trecho en dirección al
puerto, al despedirnos del maestro de esgrima
y de su mujer, cuando el doctor se detuvo á mL
rar la casita blanea, y me dijo:
-1Puedo haeer un mal negocio, porque todos
1iodemos equivocarnos, y esos dos viejos son capaces de tirar mucho tiempo, pero yo tengo mi
idea.
No me la elijo entonces; la supe más tarde:
él conocía la manera de inducir al pro;_.,ietario
de un palacete poco distante de la casita blan·
(Contin uará),

EL ODOL es el primero y el único dentífrico que
contrarresta con absoluta seguridad las causas de la
caries dental. Esta acci6n positiva que está probada
científicameute consiste en la propiedad peculiar del
Odol de penetrar en los dientes y en las mucosas de las encías que embebe é impregna
hasta cierto punto. Compréndase la importancia capital de

esta nueva y peculiarí.sima acción. Mientras que
todos los demás medios
usados para limpiar la
boca y la dentadura sólo
obran durante los pocos
momentos que se emplean
en esa operación , el Odol dej a en las mucosas y en
las muelas picadas un depósito antiEéptico cuya acción dura horas enteras. Así se logra una acción ant iséptica continua, que limpiará seguramente la dentadura de todo germen infeccioso hasta en las más
pequeñas hendeduras. Claro está, pues, que las personas que se lavan diariamente la boca con el Odol protegen con toda seguridad su dentadura contra la caries

------------------

agradan los franceses. No hablo de
usted, hablo eu general . . . Es un
pueblo sjn ruornlidad. Exteriormer.·
te pai-ecen persona~ y luego vi ven
como perros. Veamos, por ejemplo,
el matrimonio. Entre nosotro,,
cuando 'Uno casa, está unido á su
mujer y no hay más que hablar.
¡Entre ustedes.. . entre ustedo~,
Dios sabe cómo! ... El marido todo
el día en el caf é, y la mujer, con 1a

easa llena de franceses y á baiiar
el cancán con ellos!
- ¡ Mentira- exclama Cha mpone.
que no pudiendo contenei·se, 1·eyieuta.- ¡En Francia se tiene en mtif•iio
el principio de fa familia!
-Ya conocemos ese prine1p,o.
¡Vergiienza me claría á mí el defenderle! ¡Graeias á que les han zurrado á u~tP•'les los alen~anes! ¡ Gracia~
á eso!
-En ese caso, señor, si tanto d¿-

testa á los franceses, no sé por ,qué
me tiene a-quí.
- ¡Qué remedio!
-Dejadme partir, me iré á Frn.n·
cia.
- ¡,Cómo? i Que le deje !\. ust!'•l
entrar en Francia f ¡Demasiado sabe usted que es traidor á su patria 1
¡Lo mismo le da á usted Napoleón
quo Gambetta!
-..Señor dijo Champono, en
francés, retorciéndose y estrujanijo

mas aris otra a5,

,enre o as a~ esuclase,

'

et ·'."'

§Ji'1R(VA'«t tell... &lt;t~UJffl18l ~
,,.

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""'°htm:z·trrt,;,.

ones, Sarpullido
as, Suavi~a,
,·
·.

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.

·~

�E l Mundo Ilustrado
LAS MADRc5
debieran saber . Con fo. ¡nayCI&gt;
parte de las niiias , su s tribulacio
nes proc eden de la fal ta d e nutri•
ción, tanto en cal:da d como 011
cantidad. Hoy dia se d e nomi n a
e sta condición p o r el término ut&gt;
.Anemia; p ero las palabras no a lt eran l os h echos . E xisten mileF
de n iiias en e sta condición ; al. gnnas d e ellas e stán e n la e dad
de los m isteriosos cambios que
conduce n al completo desarrollo
y necesitan e sp ecial cuidado.
Muc has sucumbe n en es te periodo tan c rític o y la historia
d e tales pérdidas e s l a más triste en el curso d e l a vida. Un
tratamiento convenien te p odría
haber sal vado á l a mayor parte
de e stos tesoros d e sus padres, si
las madres hubieren sabido de la
PREPARACION de W A MPOLE
y la h u bieren administrado á. su s
h ijas, con el r esul tado d e que habrían llegado á ser mujeres fuertes y sanas. Es tan sabrosa co·mo
la miel y cont iene todos los princ ipios nut t·itivos y curativos del
A cei te d e Hígado d e Bacalao
Puro, que e x traemos d e l os hígados frescos d el bacalao, combinados con Jit ra.be do IIipofos fitos
Compuesto, Ext r actos de lfalta 1
y Cerezo Silvest re. Para !Jgr'.tr 1
el desarrollo de ninos pálidos, ,
r aquíticos y demacrados, y espe- ·
cialmente aquellos que p a d ec en 1
Anemia, E scrófula, Raquitismo 1
6 Enfermedades d e lm, Huesos y 1
la Sangre, no tiene igud, puci
i,US propriedades tónicas son ex
cclcn tes. " E l Sr. Dr. J ·osó M.
Guijosa, d e M é xico, di r e : H e ¡
empleado s u Prepara ción d&lt;
W ampole en una 8eü orita que
presenta ba algunos síntomns in•
quiot:.1itcs e n el aparato respi•
r a torio y d esde el primer frasee
comenzó á notarse ali vi o mru·ca
do, habiendo d es,iparocido t odi
huella de enfermedad a l ternj.
nar el sexto frasco." Nadie
sufre un d csengaflo con e sta.
D e vcn ~a en t odas l as Boticai;

la sen·illeta entre sus manos.-~fi
mayor enemigo no habría podido
e,c.upir me insulto tan grande como
&lt;'l que acaba usted de proferir. ¡To_
do ha terminado!
Y con ademán trágico, el francés
arrojó sobre la me,;a la servilleta
y Hali6 con altivez.
Tres horas después Yueh-c á ponerse la mesa y se sirve la comida.
l&lt;amyl'l1ev ~omienza á. comer solo.
Después tlel primer ,·aso de vodka
se despierta en él la necesidad cld
charlar; querría decir ne,•e,lade~ y
no t iene quien se las escuche ...
-¡Qué hace, Alfonsof-pre¡::unta al criatl o.
- 'E stá. haciendo la maleta.
- I mbécil.
Champome, en su cuarto, sentado
en el sut&gt;lo, mete eu la m a leta con
mano temblor osa su ropa blanca,
sus frascos de e,encia, su; libros,
sus tirantes y sus corbatas. Todo el
ajuar , la cama, la mesa, la ropa,
respira una femen ina el&lt;&gt;ganeia.
('aen de ~us ojos grandes y azu;es
lat,rrimones &lt;¡ue van á extenderse en
la pardn piel de la maleta.
- , Qué va usted á hace r con tocfo eso,-le pre[tunt6 Kam)·chev,
después do haber contemplado un
momento.
E l f r11ncés no responde.
-iSe quier e usted ma rcha r ~proRigue Kamycbe,·.-Bueno, yo no
le detengo, pero hay una dificultad,
icómo se va usted á ir sin pasaportef Bien sabe usted q ue le he perdido, mejor dit' ho, que se perfüó
c·ntre mis papeles, y aquí ;a enes·
ti6n de los vasa¡1ortes es muy severa . . . á los cinco pasos le hecban á
usted el guant e.
ühampone levanta la. cabeza y
n~ira á Kanl\·ebe,· con des,·onfinnza
- L'sted Yerá. E n la cara le ha!,
de conocer que no llc,·a pasaporte,
y t-n ~egui,Ja ¡quién es éstci ,\J.
fonso Champome ... y ¡ quién es A i·
fonso Chnmpome? Supongo que no

le gustará á ubted ir por etapas á
un país tan lejano f
-,se burla usted f
- i Yof Xo es verdad. Pero dt&gt;bo
adYertirle, que cuando se haya i ilo,
no so moleste en escribirme lamen·
taciones. No he de mover u,1 detl o
aunque le vea pasar por delante l.i
nú ton grilletes t&gt;n los pies.
Champome, sobresaltado, se levanta, y pálido, eon la vista extra_
Yiada, comienza á pascar ror el
cuarto.
-¡Qué va usted á hacer coumigo!-d ice cogiéndose la cabeza.¡:Maldita sea la hora en que se me
ocurrió abandonar mi patria!
- Vam,,s, Yamo~; todo hP si,lo
una broma-dijo Kamychev, baja11tlo el tono.- ¡Qwé poca correa; no
se le puede decir nada 1
-Querido - exclama lastimeramente Champome, calmado por Jn,
palabras de K amycbev: se lo juro
á. usted ; estoy encariñado con R usia y con los hijos de usteil; abandonar lo.; sería para mí la. muerte;
pero c,11li. una de sus palabras lllP.
destroza.
- ¡Ah, tonto! 1Qué Je importa
que yo hable mal de los franceses!
¿ No criticamos á
mucha gente!
¡P ut's si todos fu ernu á. incomodar·
se-! Por ejemplo, á. Lá.zaro, el arrcn•
1lador, fo digo ésto y lo otro, Je lb·
mo judío, sarnoso; le pongo oreja,
de puerco con el faldón del t raje,
le tiro el e los pelos. ,so incomo,Ja
por esof
- 1Pero ese es un esclavo! 1'01 un
kopek l'S ca¡,az de cualquier !:&gt;ajez:i.
-Bueno, basta ya. Vamos á
mer . lfat•e mos las paces . . .
Champome se limpia la ca ra en
la,,rim,vlo y va. ton Kamythev al
co';'n edor. Uomen el primer plato sin
decir nada.. Después del segundo,
vue1ta (J. la misma. hütoria. Y así
los sufrimientos ,l e Champome no
tienen fi n .. .

e,

Ant ón ACHEKHOV.

Ht~Iº~!!::~°!~!~!i

detersivaa y oloatrizantee qut

Coaltar SaponlntJ

un" t'le11tfflcacombl·
n•clón de las vlrtu·
il•~ dulct6cant•s d e
Verbena y de c1l1nd~l1,
Su u,,o en l)Ocos dí as
•!lru,a lss carnes y
PDJbellece l a tez, lm·
par tlPndo I&amp; lozanía
y una v1vl0caclón
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se obtendrfa de ex r erto maseJe dado
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padecía que me mo..
riña pronto .. Tomé
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,. ·lt:
/
la Loción Sanativa,
'. • 1.:
lavándome las cade., · •
ras con a l cohol y
desde entonces n unca más he sufrido
de eso. Escribo la presente confiando
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E . EVISON, 1,.forenci, Mich., (R. F . D.
No. 2) E . U . de A.
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado, 1912, Año 19, Tomo 1, No 22, Junio 2</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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