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cv-tNO XIX. TOMO l.

México, Junio 16 de 1912

NUM.24

�t-.ANO XIX

�:El Mundo Ilustrado

QUINA
LAROCHE
TONICO.RECONSTITUYENTE-FEBRIFUG0
Debilidad,, Agotamiento, Di•pep$Ía. Falta de
Apetit"o. Co.nv'alecencias, Calenturas
LA "QUINA -LAROCHE, ¡
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medicamento de pri ner órden.
Sus propiedades tónicas y
recons~ituyentes justifican la
boga de qoo goza para combatir Ji¡. cloro-anemia de las jó- .
venes, los trastornos gástricos
· al principio del embarazo, los
accidentes lejanos consecuti," vos al alumbra'Tliento, (como
anemia, r,lajación de los tejí.
dos, anorexia, etc., etc.) •

T-RAPHAEL
Vino 1ortifican te, digestivo, tónico, reconstituyente, de sabor
.. xcelente. mas elicaz para las personas debilitadas que loa
ferruginosos y las quinas. Conservado por el método de
M. Pasteur. Prescribese en las molestias del estómago la
clorosis. la anemia y las convalecencias; este vino se re.::omienda á la~_personas de edaó., á las mujeres, jóvenes y á 101 DJños.
AVISO MUY IMPORTANTE. - El único VINO auténticu de

S. R~PHAU,el solo que tiene el derecho de llamarse así, el solo
que es legítimo y de que se hace mención en el for mu/ario del
Profe~or ) B0UCHA ROA T es el de M" CLEMENT y e·• de Valence
( Drñme, Francia). - Cada Botella lleva la marca de la Unllin r/e
10. rahr/cantes y en JI pescuezo un medallón anunciand~ el
11 CLETE.AS ''. - Los demas son groseras y peligrosas falsitlca.cioBes.

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San Beroabé Apóstol, trasladado
del día 11.-Santos 1\fanuel, Sabe!,
Is.n ael ó Isauro Diácono Má1·tires .

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r io y el Sol, á las 5 h. 24 m. ele 1a
1nañana.

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(3o. de m es y 3o. D . P .-Miner ·
va) . Santos J uan Francisco Rcgis,
Aureli ano Obispo Confesores y Lugarda Virgen .-Oficio y misa del
primer santo : rito doble y orna·
mento blanco; se conmemor a la Do·
míniea.-ili'u ne ión ti'.ular de la Aso·
ciación del Santísimo en la pan-oqnia ele Sa n Miguel, y en otras igle·
f·ias funció,1 a l Sagrado Corazón de
.JeJús-(P.).
* Con_juución ck ,Ja Lun a y• Ne¡¡•
tuno, á las 8 h. 8 m. ele la noche.

'l's.l es la eficacia y por consiguicr,te la popula ridad de esta f ór mula,
que en muc ha, farmacias se agot:u, repentmameute ]03 ingredient es,
pero como pueden comprarse l)Or separado y uno mis:no mezclarlos en
su casa, no i mpor ta q ue sea necesario p1·ocurarlo3 en u,10 ó má s est:&lt;·
bleci mi entos .

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EUGENIO TALLERI YGIA,
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c61icos ni molestias, siu repuf:na ncia en el ~usto, ni perturbaciones gástricas,
ni cansancio consecutivo." • €$ un regulad. r y no un lhbilitante." " Ilunya,li
Já nos es, por excelencia, el purgante de las m uje1 es y de ios niii os." " l •:s el
laxa.i te &lt;1.: las extreñidos y ele los coa gest iv,os, e l g ran r emedio de los sujt!los
seckntaric,s y pa ra los t raba jadores intelect uales, en los cual es regula riza las
e yacuaciones alvinas y calma l os sí ntomas disp é pticos ; es el específico de los
afligidos polisárcicos.' '
(Dr. E. Monin,Paris.l

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Desconfiese óe las falsificaciones.

Hunyadi János s&lt;:1 ,·ende en las farmacias y droguerías.

UN GRAN REMEDIO

DOMINGO

Los cambios ele tempcratma at11tosfúirn, especia lmente si son 1npenti110s, influyen mucho en el fm1tiona:niento del orga nismo. lgur\l
sucede eón la exposición á corriente'&gt; ele aire. Después de los bron•
quíos, l os riñonPs so n los ór ganos más s~nsibles á esos cambios Yiolen ·
tos, los que con fr&lt;'c uencia traen ton~igo tlolencias graves y difíciles ele
eomhatir por üa ciencia.
A fort unadamente para r esguardar.se· de esos peligros hay una fór ,1111la, b ien conocida y experimeut.ada, q ue clebetía estar á mano para Sll
u,:o inmediato en todo hogar domé,tico, cuyos componentes se pnedPn
ro:n prar á precio módico en cualquier botica, y la perso na afertada
pu ede mezclarlos por sí misma y t.&gt;mar una cu chara dita de ias de té ó
caf/. h-&lt;'s vece, al día, despué, dr cuela comid a y al acostar;e, con lo
cual evit ará la-; complicacio!1es gra Yes. L a Fórmula es como sigue:

DR. PHILIPPEAU.

Quina Laroche

Calendario de la Semana

Los cambios atmosfericos

1
\

MARTES

18
Sau Antonio ele P aclua Confesor,
traslatlado eíl dí a 13.- - Santos M arco,, Mar ee-liano, Ciria co y P aula
Virgen M á rtires.
• Conjun ción ele la Luna y M ar·
te, á las 4 h . 18 m. ele l a m a ñana .

MIERCOLES
1CI

Sant a Juliana (le F akoneris Vir
gen y Santos GerYasio y Protashi
Márt ir es.

JUEVES
20
L n Sarutí•ima Virgen María, R ei.
na ele 'l'oclos Ios Sa!ltos y :Ma dre clel
Amor H ermoso, trasladaclo cl el 3 1
rle Mi~yo.-Sa n Sih•erio y el B
F rancisco Paehec-o 1\H1rtiN»s.

VIERNES
21.

San L uis CTon zaga Confesor
!-\anta Alicia.
• Cuarto Cr eciente e n Virgo, :t
las 2 h . ~ 111. 2!'i de ila t arcle.-C.:alo1
y nubes.
E stío ó Vera no.- lfoy á las l:!
h . .lJ 111. del día., comienza esta e.;tación, la segunda del año. .El sol
füwa á su mayor clec.linación N orti•
y ~l día es mayor q ue la noc.he. Bn
todos los puntos del h emhf erio S ur
e nt r a hoy e1 InYierno.

SABADO
22
(Vigilh cou ayuno). San Paulino
Obispo Confes01·.

VIOLfT.AS RUSAS
DE QUENTIN
i\\lMOSAS para los amantes

1 l•st,!al

Pedro Francisco Roca

Padecía de catarro crónico y
por recl()mendacic5n de un
. amigo farmacéutico
tomé la Peruna
á cuyo remedio debo la vida.
Naguab o, P uerto Rico.
S2ñor ,l octor S . B. H al"tmann .
Columbus, Ohio, E. U. ele A.
.Muy señ or núo :~-Grato me es (')
manife,.,;tar á uste,l que el ú:üco ire•
1iil·:1ment o que se ha iuventaclo pa·
rn ,·urar las enfer meclacles del pe·
1· ho es la Peruna.
l'acleria de eatar.-o crónico, y
po1· reromeuclacióu del L ic. F arma·
,·fulico O. Mateo •ele R osa _v H arn{rncl Pz, tomé cl icho medicamento,
:ti cual le ,lebo nu ;mlncl.
D o ustNI ntto. y S . S. Q. B . S. :M.
Pedro Francisco Roca.
Cart a d el Señor Don Auton, o R odrígnl¼: V á zquez
Ken net, Califomia, K U. ~'l A.
Seüo1· do~to1· S. B. H m·tamn.
Columbus. Ohio, E. U. de A .
Estimado docto1·:
Permítame informar,Jc ,qne ror
m~clio ele l a Pernna, el Manali n y
el tratamiento que tan b ondaclos:1·
mente me r ecetó, he conseguido c urarme raelicalmente, después ele ha.
her paclceiclo por uiez y seis meses
de catar ro c1·ónico y de indigesti,ín.
Nunca esperé gozar ele ian buena
salud ni ele mejor apeti t o. Mi vida
era real mente digna ,le lástima.
Q ueda de usted muy agracle~id,J,
Su S. S. Q. B. ,::l. M.
Antonio Rodríguez Vázquoz.

la Peruna se vende en todas las Droiuería,s, en dos tamaños, de $1.00 y S2.00 botella

Si es oara ·•novia.'' ¡:,orlJ.ue su bnb~r ce

le bará sus virar vnr un beso.-Sl es
oara un novio, vorque su suave fra11:ancla
embriagará su ternura. La "a\¡11.tlda" es·
nosa atraerá á su marido con estas VIO ·
LETAS. vorQue la darán una poca sabro
sa. El Marldoduamado con estas VIOLE
TAS complacerá á &amp;u esvosa, v11es aunQue
fume 6 beb" licores. su Aliento quedará
dAllcfosn, LAS VIOLETAS RUSAS DE
QUENTI N son el almR el aloca aeductcra
ae la mujer y el esvírltu conq~lstador del
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Francisco, 39,

contra las peligrosas diarreas estivales, deb e se1· rouorida ele toda ma•
dre que temo por la v ida de sus hi•
jos. Alime.ntánclolos con '' K ufekP.,''
se cuentan ]as perturbaciones di•
gestiva s en el número de los hechos
muy excepcionales. "Kugek e" tlS
de un gran valor nutritivo y hace
que los niños se pongan sanos, rnbnsto~ ~· rapaces de resistir á m .i·
rh:is ele l:1g ,'nfermedades de la iu fancia.

�El Mundo Ilustrado

:El sultán pirata

\

,Curiosa historia la que ;10,; ha
venido de B aku, Rusia hleriilional.
El ex-sultán de P ersia, Mr.bamllrl
A1lí Mirza, depuesto en 1909, vi3ndo la inutilidad de sus esfuerzos
para recuperar '' el trono dr sus
mayores", y reinar despóticamente
sobre sus ex-súbditos persas, sa ha
convertido en jefe de piratas, y allá
en las costas del Mar Caspio ha
establecido una corte, que en ~u!ln·

to á personali-&lt;lacl~s ya que no en
fausto, poco quizás desmor ezca de
la cor to que tenía en Teherá,1.
La corte se compon e de disti nguidos bandidos, de antiguc, acostumbrados á vivir del trabajo ajeno, c.omo buenos cortesanos.
'rambién el s ultán pirat.l tiene
su Gobierno. Un Gobierno morlPJc,
que forman a1ltas personali,'lartcs,
dignas por sus méritos de regir los
destinos de una nación. El Miubtro del Interior '' es un laclrón liamado Taurbek Boroff, un espfa

roliciaco ruso condenado á trabaSiEMPRE LA VERDADº
jos forzados por rnbos á mano a1~"Cuando
está U d. en duda dimada ". El tal B oroff ha t,&gt;'llJ.do
muy e n serio su cargo, vistiéndos&lt;' ga la verdad." Fué un experi,
de unifor me y 11enando su pecho de mentado y viejo diplomático el
eondecoraciones. Uno más : ¡Cuán- qutl así dijo á un principiante en
tos uniformes, llenos de cruces, ves_
la carrera. La mentira puede
tirán á valientes bandidos]
El resto del Gobierno piratesco pasar en algunas cosas pero n.o
e:;tá formado por otros no menos en los negocios. El fraude y enilu.stres p.,r.,onajes en los 1J,nale3 dd garro á menudo son ventajosos
bandidaje mar!timo y terrestre.
¡ Un Gobierno de bandidos! Afor- núentras se ocultan ; pero tarde
tunadamente ese Gobierno está en ó temprano se descúbrirán, y enel Ma1· Caspio.
tonces viene el fracaso- y el casPero 1~ má~ curioso del _casu_ ··s tigo. Lo mejor y más seguro es
que la drnastia de fos Ah Mn~a el decir la verdad en todo tiem.
1cabará c-omo seguramente empezo: 1
d
.
.
entre bandidos y realizando actos po, pues
e es~a manera SG.
c!e piratería.
hace uno de amigos constantes
La rnay?r parte de los f~nda do· y de una reputación qr..e siem, e, de drnastías . fueror_i . 1lus~res pre vale cien centavos por peso,
s~lteadores de camrnos,. j1strngu1Clo5 donde quiera que uno ofrezca er,r atas, grandes raprnadores ile , .
.
bienes ajc!m,s, que supieron sacar ,. ~1 ns en venta. E stamos en sien un pretendido derecho divino y tuae ..,. - ilP. afirmar modestamenen . u_n:i_ p ogitiva cobardfa, humana te, que sm,.._ osta base descft:_&lt;;;&gt;
leg1tim1dad de _sus _fec.honas.
.
sa la universal pop;;.'.,ridad de t._,
il\íabomecl Ah Mirza, sultán-pira·
ta, es un símbolo viviente.
PR.EPAR.ACION de WAMPOLE
!El s!mbolo de la realeza decadru- El público ha descubierto que
te .

Adrián del VALLE.

d precio de una rosa nueva
'M. Coch·et cuenta en 'el '' Journal
eles Rose~", eóino se obtenía y qué
precio alcanzaba una rosa nuev:1
haee ochenta y ocho años.
E n aquel tiempo los · aficionados
'tp1·eciaban muc.ho las Ya1·iedades
del rosal de B engala y del rosal de
Noisette que entonees eran nucvos.

?\Ime. Coch et, e;;posa del gran espetialista ,en rosas, hl. Cochet, sembró en una caja instalada en el alféizar de una ventana, simientes
de Noisette y de Bengala, y de estas s,emil!as nacie1·ou ilos Ya1·ieclacles notables para aquella época:
"Bougaiuville" del tipo N&lt;&gt;isette,
que aún se encuentra en algunos
jardín ~, y "Philemou" del tipo
Bengala, hoy completamente olvidado.
Las dos novedades fueron vendidas en 1824 á l\L Vibert, horticul tor de St. Denis, por 720 fran cos.
Hoy la mayor parte de las rosa,
nu evas distan mucho de proclucir
tanto ail que la.s obtiene.

Victor I
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UNDO LUSTUADO
R egist rado como articulo de segunda clase en 3 de N oviembre de 1894-Impreso en papel de las F á bricas de San R afael.

Año XIX.-Tomo I

México, 16 de Junio de 1912.

Número 24

---------------------

.,

Camas

distinguidas

esta medicina es exactamente lo
que pretende ser, y que produco
los resultados que siempre hemos
pretendido. Con toda franqueza
~ '111, dado á conocer su natt!!~
raleza. ~~ tan sabrosa como k,
miel y contien~ todos los principios nutritivos y curativos del
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Estos elementos forman una combinación de suprema excelenct:::Y ~éritos medicinales. Ningun
remedio ha tenido tal éxito en
los casos de Influenza, P érdida
de Carnes, Debilidad y Mal Estado de los N crvios, así como todas las afecciones que proceden
de Sangre lmpura. "El Sr. i: ::-.
Porfirio Parra, Profesor de Uedicina en México, dice: La Preparación de Wampo1e está compuesta de los principios nutritivos del Aceite de Bacalao, Malta,
Hipofosfitos y Cowzo Silvestre.
En las personas debilitadas esta
medicina me ha servido perfectamente." En todas las Boticas

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presente; aplicauclo su ironfa á los en-ores 50·
dales; hadendo ,·ivir, con vida por extraña
mauera intcn•a, la,.,; .figuras d-e 1los grandes hombres y ,le los gran(les hrrocs de la fantasía l'a~tellana que en el pasado fueron.
En tan signifieativa tarea han sido para él
factores de positiva ayuda alguna; de las brillantes prendas que caracterizan sa propia personalidad ele e;critor. No es un moralista qnr
c ompone aburridas homilías. Es uu estcta. ,que
hace obra belfa con .linalidatl sotial. Sus páginas tienen irreaistiblr rncanto.
Refiriéndose á la. originalidat1 de su estilo,
escribe el distinguido crítico á que antes aludo.
que en él está la clan ele fa popularitlad.
~ 'Azorín ''-clic e, Góme7. ile Baquero,-huye
,le lo~ perfoclo,; largos, complicados, llenos ,le
inc1~os, de corte oratorio á que propenden los
e,irrito1·es españoles. Escribe oraciones coi·ta,,
precisas, !'!ara,-;, ,que
van rlesmenuzaotlo ci
::sunto. Al hahhtr de u11 libro entresaca tle éi
•·entencia'-", pensamieutoH ó frases, á las que ]'O·
ne unos breveH (·omentario.s. Es enemigo de
generalidades y síntesis. De ahí que ,;ea uuo lle
los escritores má~ ,·omprensibles. capaz ele ser
apree ia,lo á .Ja \'CZ por el \'Ulgo y por los doc•
lmt. y ne ofrecer una imagen ó una expTesió11
concreta, deternünatla, bien delimitada de catl~
cosa ó ele cada idea . A esto ·s e une otro procedimiento que contribuye también 1á hacer fácilmente asequibles las cosas y que consiste er'
reflejar su aspecto sensible, las imágenes cl"'mundo real, del medio donde se produjeron, si
por ventura se trata ele cosas espirituales. Si
habla de un escritor le retratará físicame1ltc
ó contará porm.enores ele su vicla; si de un Ebro, le pondrá en relación con el ambiente l1i~tórico. Es. en suma, un escritor analítico, pff~stico, clescripth·-0, que comprende y utiliza la
fuerza de sugestión de lo co,icreto, de Jo sensible.''

110S

Entraban e u una alameda de 11ara11jos flore('Í(los. Detrás de l-0s dos enamorados forjaba un
halo bizantino el alto semicirculo del portalón,
donde el sol cantaba una nota aguda.
Se habían casado &lt;'U Abril. Ambas familia;
ar·orrlaron que no pollí(L ser si no C'n prima.vera,
l'Uando lo,; brotes ro,jizo;; apuntasen en Jas acacias. Y era que eu aquellas clos vidas de veinte
años en el ámbar hecho olas ele la f.emenina caberita, :v Pn la glotonería audaz ele los ojos c:e
él, llenos &lt;le reflejos áurC'os, basta en sus -clos
nombres ,le no,·ela, Lilia y Jack, ~onreía el buen
· tiempo primavend, dan•tlo saYi a de •J~oeta:~ ~ lo.,
,·iejos roñoso, que, _hasta C'ntonces, s_olo v1y1ero11
·p ara su libro !le caJa. Ahora 1no_med1aba mayo;
Se había hecho un lai·go vrn,1~ d-e bodas. En
&lt;:i espejo límpido de los lagos f"•\Ízos ,se •refrató
un momento 0 u rlicha, y después pas,a ron como
una ráfao-a. '1C' hrisa al través ele ,ciuda des populosas que tenían en sus retina. üidnizaclas
tolor,es de urhes Ül' ,le_vent1P Su amor, que bahía 1·imallo mucho,; besos en ~l arroyo, bajo las
frondas púlY!ica«, sobre la toldilla de los barcos
empaYesaclo.s, bnseó ,ui1 refug-io tle !;eclante calma,
un remanso oculto llontle uingún ruido apagase
el de su respiraúóu jail-eant,e. La rubia. muñeca
tuvo un ,primer antojo, muy simple : eJ ele oonocer el aoti!!llo solar de sus suegros, la a reaica
posesión ab~nclouacla, uoulle corriera seh·ática la
primera juventud de Jack. Y su curiosidad, mmea satisfecha, sonreía ahora ante la hoqueclad
ele las salas v,etustas, ennegrecielas; peclía coufülencias á fos tazones eloncle el .agua soñaba
bajo su mortaja ele polvo y ,profanaba, inqui~ta
con la somhriJJa. la capa \"ecerable ele hoJas
muer,tas.
En la alaimecla ele naranjos Yolaba sob,r·e sus
•
cabezas un céfiro juguetón, bonacho -ele ca;tos
Aunque escritos en un largo período rle tiemolores, trayéndoles muy a1rngado el rum-rum quepo y clestinaclos pri,nerameute á aparecer en
jtunbroso de las pa,Joma.s. Las rama.,; perezosa; se
las columnas ele la prensa cliai·ia, los articulos
acariciaban columpiando las copas espesa•s en
que forman el volumen de "Lecturas e 3pañoque 1a µrimavera ne\'Ó 1 como ,·aciJante co ro de
las,'' aparecen como 1]os componentes ele un t oblancas tocas. Más allá, los ¡Hatlos rnbios ental armonioso. En conjunto, tienen uuidatt. E cviaban al cielo su alma en .el g1 ito de algúu pálán engarzados el uno al otro por secreta relaj.ar,o que s,e rcvoh-ía 1ialpitan11o en el pol\'O, Y
ción . L es jmpira el mismo 'P1·opósito.
era un cielo tándido. de aguado co·halto, eu cu,E ste prnpósito, esta finaliclacl, aunque únicayo confin uail.aba una luna transpareute. Los &lt;lo,;
mente afecta á la Península, bien pudiera aph
,enamorados se detu\'ierou para dejar el pa.so á
carse, en algunos respectos, á los países hispa un gusano de roja cabeza, ele ,·er-c1€,.,; auiJJo,;
noamericanos, en los cua1le~, por razón ele que
fantásticos, qtHl atra.vesaba lentamente. fiLosóimpera y h'.I arraigado holl'Clameute la civilizs.fieamente, la ,arenisca gruesa !le la calza,tla.
ción española, obsérvanse también no poca, ,1e
- ¡Qué bien se debe e.sta,r allí!-vensó Li lia,
las ver. tnra5 y ele las desdichad comunes á la
:mientras se entornaban sus ojos haú-endo un
antigua madre patria, á la '' abuela '))atria,''
núblaclo en la tarde.
si Yale 1 lamarla así.
Era un naranjo e~peso y grave, qu e balan"Azorín" nos habla en rn libro lle Yiejo.~
ceaba. una mole !J.eua de rnmores ele nidos, sobro
próceres de las letras españolas: de Juan Lui~
'lln r,ecio tronco surcado ele heJ'icla,. surcado do
Vi\'e~, ele Guevai·a. clP Góngora, ele Gnrcila~1:,
cenicientos mancboues, 2..,;itlo con 11e1·vmlas garle Saavedra Fajardo, ele Ba1ta.,a1· Gracián. •
nas á la ,tierra. De ,e~,palclas al tronco, las pierRefiriénelose al milagroso éxito ilel "Qnijote, ''
nas colgan&lt;lo sobre -el pretil granuloso de la cuá través do toclas las edades y ele todos los
neta, las Jniraclas en la cli.;tancia dorada, ¡ qué
1 iemp-0s, liaee un11 síntesi, di;! genio ra~tellano,
sabroso clebia ser 1m a,lto ,en la sombra, á mitad
diciendo que éste ee,triba en la mara,·illosa
aliaTiza del iclealismo con el patriot:smo;~aser·
del paseo! Jus-ta.mente había den.amaclo allí la
\'entisca toda. una liuda menuda (l,e azahares que
to crrónPo, por lo demás, ,-omo r ec ientemen te
lo demostró Maeztu, pues. si así fuera. ~ asi~t:_
blanqueaban el su·elo com-0 un reguero de -estre1·íamos ahora al espectáculo de la d~r'liHle-ncia
llas.
ele España i~os presenta, aelemás, ele cuarto
A la consnlta muda ele! "c.ant&gt;tier" 01rnado
ent~ro la figur:t U!l tanto olvidaela. ya de clon
d e es-pigas, el "pana,má" .am:plio y euérgico &lt;li:'.\1:ariann .Tosi\ de Larra. Donosa:nentc evora fa
jo que sí. Fué él quien primero se tendió •bajo
l~~p:iña de G:iutier ~' {l e Dumas padre. Consala bóveda v-erde y rumorosa, sobl'e la orilla
gra algunas palabras :í Pí y Margal, á Costa, á
acolchada ele hierba. Ella se mantu\'0 en pie un
Gal&lt;'!ós, los grandes smcitaclores ele energía y
momento, gozando con la adoración postrada,
renovación política. Nos clice alguna.s bellas co
ávida ele él.
sas ele Pio Baroja. Pone, finalmenw, en el cua1A,h ! Los ojos del Lil ia. clel color del mar de
clro. u•rn pincelada lírica, con el fragmento que
orilla, s onrieron un momo5uto ante la marca hnn·
intitula: ·'Prima,·era. melancolía ... "· Y reu•
&lt;licla y negra que ens,2ñaba el tronco del naranjo,
1,e el p~nsamiento d el libro en un epilogo qu~
tatuado lle símbolos y fechas hasta la alta ar,·o:.tiene estas frases:
mazón clel r.amaje. ,J. S. [,as iniciales el-e su buen
"Causa ele la cle~a,len.tia ,le E,paiía han si.Jack, escritas ital ve" euanllo n-0 se conocían.
&lt;lo l:1s guerras, la :1versión al trabajo, el abanP,ero he aquí que los ojos intensos cl-ejan ele
&lt;lonC\ (l., la tierrn, la falta de curiosiclacl intelecbrillar, que el mar en e.alma forma olas y se
tual; convienen en ello-como habrá visto el
torna (le aeero, que un extraño fulgor luce bajo
lcetor :-Raa ve!lra J&lt;'a iarclo, Gra~ ián, Caclalso ~el mohín tle las cejas ,caprichosas é intriga,da~.
Larra. No hay más an\anaclora y abrumaclora
Allí, bajo la ,T. ,v S., otras Jetra.s intrusas. el-e igc·a-lamid:ttl para \l'.l pueblo, oue la falta 'le cunota significación, de cleses,perante misterio, d el
riosielacl por 111, cosas clel espíritu; se originan
mismo carácter que las otra.,, y grabadas acaso
&lt;lo ahí todos los ma'le,... La falh de cupor la misma mano, bailan en su ,reti na Ctlmo ro1 iosirlacl intelectual es la nota do:ninantc&gt; ele la
jcs ,diablillos. I I. 1-f ... Y del.ante, una mennda
España nrcsente. iCómo haremos para que intecopulativa •ligáncloJas á las otras iniciales ....
rese un libro, un cuadro, un nai~aje, una doctri¡Ah, si, uo e.aben dudas consoladoras!...
H.
na estética. u11a ma ,1 ifestación nue\'a del pen_
:M:.. . . H. M.. . . P,or lo pronto no ,podia S-81'
samientof Reposa el cerebro español en est~
ella misma, porque no se escribía fácilmente ,con
rampo -seeo y esto pueblo grisáceo. No saldrá
h el nombre Lilia. JH... . H ... ! Si fuera HerEspaña de su marasmo secular mientras no haminia, Ja rrima de ,Jack. aquella lllladona de
ya millares y millares d,i hombres ávidos ele coaire t ímido, á quien sus amigos J.lamaban "la
nocer y comprender."
sacerdotisa.''... 'fal vez Euri-ette, la fu-anee.si¿Necesitan estas r&gt;alabr as algún comrnto, por
ta ele! viaje á Europa ... ¡No, no! .. .
lo que atañe &lt;á. fa aolicación que 1mcliesen tener
Era demasiada prueba; en los claros ojos cl·e
en el proceso histórico de las repúblicas latina1,
esmalte un brillo ele agua había sustituido el
de Américai
frío fulgor metálico; los hombros mórbidos tuCatlos GON ZALEZ P EÑA,

••

Un libro de Azorín
Entre la balumba el e libros, en su mayor
parto 111ecliotres, que las prensas . de E spaña
anojan semana por semana .sobre los mercado~
do América, aluunos hay que, lejos de merecer
ese dictado, a;recientaa el buen 11ombre iliterario ele ,]a Península y hacen Jionor á las castellanas -letras.
De éstos es el último ele Azorín, qu{! taut,¡
ha dado que pensar i la crí tica, y que entre
uosotros encuentra. ya, á la hora a ctual, no ese· ases devotos. Intitfrlase '' L ecturas españolas.'' .Es una serie de artículos literarios con
Yistas á •la sociología, que su autor escribió en
años rec ie11tes, y bien vale la pena de que
le consa"remos JJ-Or acá la debida atención, y
aún ele que entremos en consideranclo-s aprop/\sit.o (le los varios é interesantísimos tópicos
que encierr:1.
~ • Azorín '' es, sin elisputa, en Ja generación
ele esrritorc~ español es con~mporáneo-s, un
maestro ele la prosa. P.ertcnece á la pléyae1e ·litll,raria en la que forman Valle-Inclán, .:\l.aeztu,
Baro,ja, Mar-quina. Está animado del ideal moclernizante y reformador que á aquélla caracteriza. Como dice con mucho acierto Gómez ue
Baquero, ha creado un estilo, y reconstruícln en
"El alma castellana," en "La l' Oluntacl," cu
'' Las confesiones de un µequeño filósofo,'' en
"Los pueblos" y en "España," "la rota y
dispersa, escritura ele la historia interna y d t•
la psicología r.aciou:tl.''
Varios géneros ha cultivado, y si examL:rnmos el conjunto de su obra, resulta fJUe son
muchos y de nrny elivC'rsa ínelole 110; asunto~
en que se ocupa . E,.;píritu bien nutrido, en e:
oue los airE&gt;s ele fuera orearon las casti&gt;rns ins•
pirarioncs, asoguraría&lt;-e que en viejas ánfo1:,s
ha ,-Prtido ambrosía de ideas nue\'as, si 110 fuese porque en él e,l pen,sauúento es tau flarnantic
como i,~ forma, ya que ésta, si bien ele rico mii_
tiz arcaico, tiene 1dís ele moderno 011 su estructura, vor la iliafanitlatl, por la elegancia rll'l
contorno, vor la enérgica vi veza.
Como á buen número de sus coterrán()O~ ilustres, ha prcocttpado grandemente á "Azorín"
€11 presente ,v el porvenir ele su patria. En la Dl'
muy larga, aunque sí consistente lio,ta ele sus
obras, advifatesc que la idea fija, dominante,
es esa: regenerar á España; encauzar las acti•
vidades de la raza; borrar del mapa espiritual
los viejos prejuicios; infiltrar en la colectividad el ideal moderno . ..
,Ha trabajado esforzadamente por realizarlo.
Continúa trabajando sin descanso. tCómof Po.
niendo en circulación ideas; contribuyendo á
generalizar buenos principios; 1·ecordando fas
glorias tradicionales para sacudir la modorra

N~ RANJOS EN f hOR

r

v,Í-eron -un estremecimiento convtblsivo.
Jack,
puesto en pie ele un salto, los apretó en un abrazo earrado y ,p rotector . . . ¡ Qué podía ser aquello t... ¡A ver, una eXJplicación clara y sin lágrimas! ... . Y ,con sus besos ar-dorosos la .sofocaba., Uenándole Ja ,car.a de f'llego, gozoso en lo
íntimo de V'0rse aevemente disputado entre una
m'lljer y el recuerdo de otr-a .
La pena de Lilia no tenía consuelo. Inútil que
él le probase, buscando fechas en la costra desgar.raida, que toda aquella ,página que vivía eu
la huella de un cuchi!Jo itorpe, existió antes de
ha.heria conocido, c,uando él la jgnoraba, pasando la \'ida com-0 !l)0r un mundo sin sol. . . . Toda la arnebataida or,aforia de J aek quecló ,muda,
agooacla, ante Ja terq uedad de aquella (l.lloocita
pensativa que, enjugadas Jas lágr11mas, parecia
absorta en una idea fija. Para su sensibilidad,
que no entendía de f.eeh.a.s, aquello era una simple, u na anona,clante decepción; el pasado revivía con su enorme fuerza .román,tica; la abrumaba. con la opresión de lo que n-0 ,puede reme·
dfa.rse; surgían ,posibilidades .amargas para el
porvenir; toda su duke ioJusión de ha,ber •des,pertaclo a l amor un esp~ritu virgen y generoso, se
rasgaba al sólo aletazo fugaz de la casualidad.
J ,ack imaginó remedios .heroicos; tod-0 le parecía poco ,para saca r ,una sonrisa á ,aquella boca
pálida, ,contra.ida entre dos plieguecillos amargos.
¡Abanuonamos la quinta! .. . ¡La vend,emos! ..
¡L'l pegamos fueg-01 . .. ¡Nos vamos del país! ..
Al fin un ,claror ,d,e nácares hu,mooooidos jug ueteó entre los labios ,cairnozuelos, que se coloreaban com-0 una lente aurora. En la frente de
LHia se fijab,a tenaz un ,pensamiento. J ack la
demandó anheloso .con los ojos, temeroso de que
las pala,bras •l legasen tarde.
-¡No; es d·e,masiado capricho!-dijo eJla con
un s.cmblante e,ontristado, d-eshaciéndose de los
brazos que la ipalpaba.n golosamente.
-¡Lo que quier,as!... ¡DHo ,pronto! . . .
Y J aek seguía su paS-O distraído, ruh.ricado por
la huella de la sombrilla en la ar-ena; Ja seguía
devotamente, encantado ipor el relieve au"'u~-to v
triste que ponía la inclignaeión en el r~tro r;.
don-do y fresco de .su mujer-cita.
De repente se volvió ella, sonriéndole, mirán-dole a l fondo ele los ojos. Pero fué sólo un instante; ,casi en seguida vaciló la ,cabecita leonada de un lado á otro; las manos prestas arreglaron el peinado en tl'en de terminar la escena.
No; sería un icli~•parate .. . No te -Jo quiero
cleeir. Vamos al coche ...
La sirena toc.a:ba el úl-timo -ele sus resortes ...
J.ack le cogió enloquecido ,l as manos, envolviéndolas en un {!njambre ele besos.
-¡lfo.bla, habla ,por Dios, chiquilla!
iEnto.noos eHa sonrió ya fran,eamente. Sus ojos
v,er-des tuvieron un brillo ele hoja-.:1 al sol· y levantándolos á él, mientras dobJeg,aba al p:cho la
barbilla rosada.
-Dime~mur,muró insin,uante confidencia·l,i le ,tien·es mueho cariño á esta' a lanneda, á estos .naranjos f . . . Anda, dímelo.
El la -miró asombr~clo. ¡, Qué se&gt;sgo iría á tomar ~ste nu·e_v? ,capnch-0 11 ¡Ah, cabecita loca,
cabecita d,espotlca!
--,Bien-repuso al fin, retorciéudose nerviosamen!e el bigote ;-pero, qué signrnca oso! . . . .
L1lia se le .colgó d·el hombro, mareándole con
su perfume de ,carne n u eva.
;-Ese n aranjo, ¿sa_besf Ji!se árbol. . . Le tengo
odio. - .. E~ un ca,pnc.bo, s 1. .. Yo soy una tonba; per o,_ mua_. .. Me haría_ muy desgraciad.a parándose ahl siempre en mitad del ,camino .. ...
¡Ay, no .chico; no podría vivir sintiendo que me
contaba todos los días los ,mis,mos horrores . ..
Y viendo que él calla.ha, enojado por Jo absur,do de la idea, lastima.ido ,como ante una crueldad, cortó en s·eco el diálogo.
-¡,Es decir, &lt;¡ne nof ¡,Prefieres que me muer,a
á matar ese árbol miserable! ...
;-1No, no!-griJtó Jack .sofocado.-Lo que tú
quit:i;as ... ¡Un ha-cha! ¡A ver, Fran-cisco!-Y
pomendose dos d ·ed-0&lt;s entre los labios silbó ruidosament·e á lo lejos.
. ~ili_a había ,v uelto la es·pald,a, -toda roja; é
rnc1inandose para r,ecoger azaha.res iclel suelo iba
apartándose discrretamente h.acia ,}a otra' orilla. Unas ,piswdas de !hombres lbicier&lt;JID. rechinar vagamente ·la grava; después .taconearon
fiuerte. Huibo voces .recias que &amp;e entrecortaban
ahogadas.
-Vamos, déjame á mí.
Er-" la voz de su marido, obscura, av-ergonza.cla. y como ahorrativa de palabras.
De pronto sitió el ruido d-el hacha que desgat'T'aba la oortieza. Su corazón dió- un vuelco, y
sin•tlÓ por un instante un leve horror de sí misma; una visión terrible, inexplieabJe, algo como una escena ele ejecución, de una guillotina
fría que sus .maQ1os i,mplacable6 hubiesen lev,ant.ad-0, pasó por su -cerebi·o en ola sangrienta. Y
qui80 ver, quiso fascina•r•s e con la tragedia.
J&amp;ck, hundido en la cuneta, la hierba hasta la

Sr. Gene r al Manue l M . Velázquez, direct or de
la E s cue la N . de Tiro, á quie n s e acaba de
a s cender al grado de brigadie r
cintur a, ajustaba. en el mango fibroso la r,ol u·
ciente hoja del hac.ha. Eu ,camisa, alborotado el
cabello ,a I viento, desnudo d·e brazos y cuello,
era una figura clara y ,salu.dable que la tra;,portaba á Ja realidad sonrieut'!l, amorosa. Suspiró
alivia-el-a y ·&amp;e •preparó á seguir la ·e scena C-011 el
1pañuelo á la 1boca. Junto á él, clavados los 'Pies
al suelo como bajo súbita impresión ,de espanto, maseullaba un murmtillo el viejo criado, -en
m1 uervioSo molin-ete ele! sombrero.
.
- ¡Qué cle.,;gracia! ¡Qué gran clesgrl\cia! ...
De nu·evo Jin·antó el arma .Jack para un se·
gundo gol-pe. Los ,brazos brillautes 1cl•e s,udor enseñaron -ol relieve ele los músculos .sur-caclos de
venas, uu relátup::.go sutil ,·ibró tin el aire luminoso, y -0t.ra vez se hundió el filo en la eáscara
dura, con sordo ruíclo que repercuti5, fofo allá

arriba en el follaje. LJm•ia menuda ele aza,bares ca'yó .sobre la hierba com-0 lágrimas dolientes del vi•ejo herid.o. Vago perfume flotó un momento bajo la sombra. azul.
Y otra vez sinitió Lilia que todo su .cuerpo
temblaba. En la po,b re eabeza fan,tasista aleteaba de nlh8vo la visión .s-iuiestra.. Era -ahora algo
más preciso y personal; era -el propio Jack, su
.Jack buenísimo, quien se sacudía herYdo regando por el suelo l os azahares epitalfumicos. 10b,
sí! Aquellos eran los azahares de sus bodas, los
que marcaron el día ,b lan.co de su vida; los que
a:hora. marchitos en Ja tierra, por la rudeza ele un
eaiprieho cruel, rompían bruscamente la página
ní t ida, pura, en que desbaJaba sn himeneo sin
máculas.
Se ahogaba. Sin f.uerz.as para detener á Jack,
se pasó e l pañuelo por la .frente sudorosa para
borrar el fantasma trágico.
-Bás,ta -ya-suspiró con lágrimas en la voz.
Pero Jack, enardecido, alzaba todavía Ja hoja .radiante. Fué .a,hora un golpe seco, y.a -en la
entraña. ,a marilla y resinosa. Las .rama,s gruesas
crujieron en un quejido agrio, lastimero; y todo
el seno es,ponjoso se .estremeció ,como en los
grandes vendava·les.
Lilia :miraba ,con horror.
De pronto leve ruidillo, como el aletear ele un
insecto, se 1deslizó desde lo aJto y resbaló á lo
largo de los anchos ,troncos; un objeto parduzco, ten'lle, ligero, descendió rodando á la hierba:
era un nido. Un nido q11e levantó del suelo a11gm1tiosos "píos" en tropel. Ent onces .Ja visión
infernal se -agrandó hasta arranear á ,s u espa·nto un grito f.ebril. Era el símbolo clel matrimonio m.alog,rado, sin objeto; eran los hijos, co.ndena•dos de antiemano ipor hondas .heridas de los
padnes, los "baby,s" rubios que ya no ,n acerían, que ya no traerían la risa .a•l hogar ...
¡Ay! ...
-Cuando Jack fué á rocorrerla la vió levantarse -con trabajo, probando á sonreír.
-He wnid-0 un mal sueño-Je contestó mie11•
tras se anegla-ba -el sombrero ,c ou rápida coquet.ería.-Anda, llévame; ya ,te contaré .... Pero-y aquí su rnz fu.é un arrullo de súplica--deja ese trabajo, que se lleven el hacha .. . . . .
¡P.ronto!
Y bajo la presión vigorosa qne le cercaba
dulcemente la cinü1ra, inquiriendo muda la
causa de este nuev-0 eamhio ele i.cleas, acabó por
el-esa.hogar s u corazón.
-Mira~afirrn(i -cerrando los ojos-la,s -cosas
que me lrnn ·eu.seiíaclo. Hoy te quier'o así ,como
á ese _viejo naranjo ... Marcado ¡por algú~ viejo
amorcillo, pero cargadas ile flores Ja,s entrañas .. .
Sí, ya puedes sonreír llamándome cursi .. . pero ¡,me ha parecido ver ahí toda nuestr-a vida! ... me ha parecido que por mis c.apriehos
locos calan y se malograban nuestros azahares
ele •hoy, nuestros nidos de mañana.
Y con su;; labios unidos formó una copa de
.('orales ·para redbir el beso que temblaba ou los
lab(os de él. Y el be,,-0 corrió ,eu una ola cálida
fL lo J.ejo,,;, juutando los pieo.s en las paloma,;,
los pena,e,hos de las palmas, la ho.stia clel sol con
-el cáliz d,e la ,tier ra . ..
Jesús CASTELLANOS.

O fren das de pos itada s e n la t umba del Cor onel Luis Mor elos e n el prime r a nivusar io de s u muert e

�I

•

CELOS~

En la sala "Timpcry"
Los aJumuos y profesores d,e la 1mla de ar,11rn~
'.l'imperi, con el objeto de solemniza1· iel déeimo
primer aniversario de la fuuclación de dicha sa·
J.a, organizaron una fiesta &lt;le .armas que se efe,,tuó ,el viernes último, conforme al 11rograma au
junto:
Preludio por la 01·questa.-Demostración ,fo
la Esgrima Lle! FJorete Italiano. Niño Atiilio
'.l'imperi (8 años ,de edad), dirigi&lt;lo ,poi· el profesor Rómu lo 'l'imperi.-'Asalto de sable. Señores José Por,tugal y J'osé Cu-ervo García. Canto
a). "Epílogo" Opera Miefistófel.es. de A. Boito.
(Aria del J&lt;,austo).-b) "Sogno," Opera Manon
Lei;-eaut, J. :Massenet, por el tenor reñor Carl-Os
Castro ( de Ja =-demia del ·profesor .José Vi
gil y Robles), acompañado por el señor R. Ro,mero.-Asa-Jto de florct.e italiano. Sres. Giovanui
Rossi y Bdgar 'l'rneco. -Asalto de -espada &lt;le
combate. Sres. Lic. Yíctor Moya y Zonilla y
pr ofesor R afael López, (,de la Sala 'rim&lt;p0'1'i ).
Pieza ~le músicia por la orquesta.-Asalto de
sable. Sr,es. }Jnrique Bor nemann y pr-ofesor Rafael López (,de fa Sala 'J'imperi).-Demostra-ción
-de la esgrima del florete italiano. Niño Alfre&lt;lo
Grisi (11 años de e&lt;la&lt;l), dirigido por el pro•
fesor R ómulo 'l'in1peri.--Oanto : '' Jocelyn," de
Berceuse B. ,Goclal'&lt;cl, 4ior la señorita M-aría L u isa. Espinosa, con .acompañamiento de 4)iauo, violín y •vi ol on&lt;:elo.-Asalto de sablo. Sres. Guisse,ppe Ummarino y Nicola Allegretti.
Pie~a do músiea 4&gt;or la orquesta.-A,s,a,lto de
florete italian-o. Sres. Ca,milo Rossi y profesor
Rómulo 'l'imperi.--Oanto: D úo •del cuarto acto
de '' A íd.a,'' de G. Vierdi. -Sr ita. María L uisa
Espinosa, A mneris. Sr. Carl os Castro, Radamés.
Acompañ ados po1· el maestro J . Perches.-Asalto
de box á tres rounds. Sres. F.rancisco Rego y
Young :MitebeJ1.

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Grupos de tiradores de la Sala Timperi, que tomaron parte en la fiesta de aniversario

Uampanauas, Lle Angelus, sonaron eu. el grau
rnloj de la Ca t ~dral. Era Noche &lt;le .Pascua.
Uon algo ele mist.erioso fueron cayen&lt;lo una :i
una :;obre el silencio ele la plaza en nielta en
'l a fronda de los tilos, entro cnyas nunas el
fulgor do los ar.:os v-&gt;ltáicos dibujall flore~
J'&lt;'queñas •le luz. Aca~o la fantasía ¡le un poeta
hubiera venido á arrancarla,; para 1timQar con
ell as la freute ó el peebo de su a mada ponién·
&lt;loselas en sus ca bellos ó en su brial. Cambio
glorioso &lt;le estrclks por laureles. Poesía.
1,Pero ni el poeta estaba alli ni la que e91.'.lba
allí, aeoclatla en el balcón, conteu:'pl.rn,lo la
noche azul, era ya amacla. Aquel había l,uído
á Europa nügarmeute, después de h•ibed,1 dado
palabra, ,le caballero. ele ca1:mrse cou ella. Y
ella permanecía triste, ,e yocaudo el rf'l•uen io
de toda la realidad do tiU odis~:1. o\ ún lll\'O
para el ~eductor 1111a lág1'ima de t¿rnlu·a &lt;111
,·ez de ~ma maldición &lt;le odio y do reJ1·,H, cm·ndo sus pa&lt;ln,s dijeron desele ,t&lt;lentro, c.-ju ,·oz
tiUplicantc y cai·i:fiosa:
~Vamos, hijita, son las diez .. .

¡

"ª

IL I

soeae llAS aUINAS

•

'E stoy cierta de que mis ama,bles lectoras,
habrán oído criticar con mucha frecuencia á
las mujeres celosas, considerándolas como m1
elemento nocivo para la dicha del l1oga1·. En
efecto; ¡cuántas familias se llaman desgraciadas por esta causa! Las esposas desconfían
ele ,, us maridos; r echazan sus manifestaciones
de afecto, juzgándolas fingidas con el objeto
ele ocultar un amor culpable que los eonsumo
eu secreto y los aleja de sus cariños legítimos;
el caráctier d-e la señora se vuelve cada &lt;lía
más triste y &lt;lesagrndab1e; por todo se irrita,
no &lt;¡uiere asistir á ninguna fiesta, pues le parece irónico divertirse mientras su espíritu
sufre tormentos ignoraclos y crueles; la vida es
un suplicio en 1&lt;emejantes condiciones y sólo
&lt;lesea morir.. . Pero, con tales procedimientos
en vez &lt;le reconquistar el corazón de su esposo, lo
per&lt;lien&lt;lo poco á poco y ele un modr)
definitivo, pues los hombres, que tan fácilmente se rinden al p lacet, son fuertes para resistir las vio1encia;, cuando se les prese:ita el
combate &lt;frente á frente, y tienen ocasión d.i
mostrar su indiscutible superioridad sobre la
mujer, &lt;lcfendiendo, con indomable .energía lo
que ellos ] laman su libertad individual. La
lucha termina, casi siempre, con el olvido, la
falta de afecto para la esposa, y deso-raciada•
mente -en ciertas oca,iones, con el d;ás comp)eto a~andono. Los dramas de f.amilia se r&lt;1 .
piten srn cesar por este motivo, y en al!!"l.11rns
ea:;os no es únicamente el amor eony11g~l la
foente de taatas desvent uras; muetbas veces
brota la chispa incendiaria de los ce'los, entre
dos hermanas, de las cuales una obtiene l:l
preferenci:, lle sus padres, recibiendo de ellos
mayores muestras &lt;le ternura, en tanto que la
?t~a padece silenciosamente t)l()r esta .desvío
rnJnsto, y dentro ele su alma se va aglomera:1do
un en~rme depósito ele envidia, r encor y malP·
volencia, que tarde ó temprano tomará nna trágica forma en a lgún funesto desahoO'o.
Esta pasión-han dicho los moralistas-tis la
peor desdicha del hCJgar ; el fantasma de la
tranquilidad y de la ventura, y el más temible
enemigo -de la algría cloméstica . .. Muv exactas son tales apreciaciones; pero, ¡,po&lt;lrit existir un grande amor, sh celos? Se!!llram,,nle no
JmPs la intensidad de 1m sentimi:nto hac&lt;l qu~ .
éste se 1G.uestr-e en todas sus formas y 'iUC al·
canee una potencia ilimitada, interior y exteriormente.
·.Pue~ ?ntonces, me diréis lectora~ mías, tCÓ·
mo el11n111ar esa fatal consoeuencia del veniaclero a,morf ¡qué &lt;lefensa elegir parn proteger
ese m ismo amor del daño que le oeasio11an
1?5 celos, fran~amente _manifestados al sér querido f .. -. Un solo camrno se prese-n ta, mis buenas am1g:1s: el de ocultar siemprn y en todo
easo, la indignación que se levanta en e l alma
femenina cu:rndo cree traicionada su ternura:
JJ:ieden, sí, mo_strarse los celos, pero eo11 sua:
v!dad, con deltcaJeza, y casi poclriamr,s de•
c1r _co!l una mansa resignación. De e~ie modo,
y lrnu~and-0 hasta el extremo tan peligrosCJs
desahogos, yo o~ lo aseguro, amigas mías, los
cel?s. uo cer~n pe~judiciales á vuestra 11ropia
felicidad, n1 hareis desventurados á 'tqueJJos
que os aman. Difícil es, ciertamente conclueirse así, pues el primer síntoma de la desconfiaa_
za es la cólera y el deseo de tomar t erribles
represalias; más. . .
es p r eciso convencerse·
el 'bom?re será siempre el sér fuerte, ." par~
a1~gar a convencerlo, necesario es que 110 :id:10rta su derrota, ni sus clebilidades para ia mu•
Jer amada. No es sencillo el consnjo, lo com·
prendo; rpero, cuando se trata de aJcanzar un
triunfo ardientemen~e _d-esea-do, ¿ parae,min peuosos todos los sacnfie1os y esfuarzos qud conducen á la victoria t

Ter esa MenembPr era hij,1 única. Me3es an_
tes había cumplido , veinte a ños . Con motivo
del fausto sueeso su hogar estuvo de fie~ta po·
niéndose de relieve en los más simples detalles
la id"1atría que i nspiraba la muchaeha i los
suyos. Ya desde niña, con una sonrisa, con
su primer vestido de largo. Y al fin,-cl tlí:l
que el uovio, que ademá~ de poeta er,, r ico y
era sporb:nan, se decidió á pe&lt;lir su mauo,-:o:l
el desblumramiento de un ensu eño, de una esperanza.
Pero todo, por maña del truan, que f~to e1·a
el sportman y el poeta, quedó reducid.&gt; al horror ele u nn CP.tástrofe. Y, precisamPnt&lt;i, para
evitar que 'l 'eresa fuera consumién&lt;loS•! ,:oiuo
una tísica, la llevaban aquella Noch e á un
' ' Dinert Coneert'' de car'¡ácter ;patdótico, á
olr unúsiea, á beber un poco ele champán &lt;1oncle clicen que las 1&gt;enas se diluyen entre las
notas y suenan en las burbujas la alegría.
El autl,mó,·il en que iban 'feresa y su~ papás
cufiló el pa,;eo por entrn uua hilera de coi:hrs
que fo,-maball una hilera de puntos l11m; 11osos.
Cada ,·ehíeulo tenía en rn interior manojos de
mujeres, que exhalaban fragancias, danclo la
sensación bajo la maraYilla de l a noche Je un
mundo que no era el que hasta entonce,~ había

rodea&lt;lo á 'l'eresa. Así , ésta po:io á poeo e reía
alejarse ele las i:npureezas tle la tierra y su
espíritu se adorm itaba en 11~1 éxtasis inefabk dt&gt;
e ,plendor. A lo lejos re,·erberó la fae hada ,iel
'' Palaix'' frente al cual descendieron 'l'er-3s.t
y los suyos &lt;lel automóvil, penetrando !ti ~arclí-n y á la sala llena ele gente, de plantas, &lt;le
r isas, de flores y ele luz, á tiempo que la orquesta tocaba u na bella marc-ha y l1qbía es·
t ruendos de tapoue3 de botellas ele i hampán y
gritos de ¡arriba la-s copas! . .. y un munmuJJo
de ,alegría que se elevaba al espacio confuso y
tri unfal.
E l papá de T eresa saludó en un salone.i•,0 á
un cosechero á quien le unían vinculatiCJnes
comerciales de negocio3 de algodón. H;ü,Jarnn
someramente, lamentaatlo que la ex:porta~ió11
última, fuera ruinosa para los interP,oe~ de
ambos. La mamá ele Teresa quacló con su luja eontem1&gt;lando la sala por la cual se !'X·
tendían mesas de reverber ante mantel v de- '
seando elegir entre ellas una para se~tarse
,a nte el espectáculo que los cigarros clifumab~n
como poniendo un t ul sobre fos objetos, taj-&gt;
las alegrador as lamparillas eléctricas que pare-~
cían de topacio, tle zafiros, de esmeralli:1, d'e"
rubíes . ..
·
-Al fin la fami lia consiguió si)las y eli«ió
·, ' ll:U?llÚ' '. F rente á ella estaba situado 1,11 g~upo de caballeros jóvenes, acompañados tle lin·
das damis-elas.
Aquella cena tenía algíl tle
'' sprit'' por el aspecto de los comensales, por
s11s ademanes y por sus bromas. Quienes llama•
ban á Teresa la atención eran ellas, vestidas
de blanco, descotadas, deslumbr antes de pe,lre•
ría. Una con brillantes en las manos, otr a con
perla5 en la gar ganta, otra con ópalos y topa·
cios y por entre esta siufonía de fuego y ele
color, fuego de ojos, colores ·d e sedas y de piumas, un mundo nuevo para Teresa. incomprensible, maravilloso, que ella sufrió el mordiente
anhelo de conocer, casi de gustar, casi ele ,·h·ir.
En ella la pobre, el soliloquio empezaba. Se·
vena aherrojada, preter i da. Por primera vez
creyó inmenso e1 del ito de ser buena v sn i maginación se abrió á un tor rente de emociones
misteriosas que su honrada existenda hab ia
eonsidera&lt;lo absurdas. Y eiega a&lt;lverth que
á la virtud sin par, al a1ma san ta, hier•:n saiiud:i.ml'nte las amar¡:!uras, mientra~ qn-: la felicidad soñada pertenece por entero, :11111qlll:
rna en apariencia, al alma del peca:lo. Hcpasú
su j u ventud y la vió muerta. Absorta quatló
ant-c la juventud de aquenas mujeres Jlamati.
vas y las halló hasta interesantes y tlignas.
¡Qué hcrmo~o reír con ellas, hablarla;,, tlarsc
al torbeJlino de .sus pasiones. para hu!l,lir á
1os ho-:n bres con el escollo de una pervc:·sUa,l,
en el mar del infortunio, vengando así c:in la
puña!a,la de fül beso la p111ialada de aquel be-o
que ya había llegado al corazón!
La madre ele Teresa dijo que la nii'ia no ( v·
1t1ía, que la iba á someter á un casti¡.ro _v ,•st-,
aumentó en 'l'erctia .su ansia frbte ele hh•rta ,I.
Ya de mailrugadu, ruantlo llegaron á &lt;'.asa,
Teresa consen·aba intacta la impresit'm de
aquel "Palais" en la. cual adquirió r eli~ves
~non~es la de aquellos rostros, la de a-:¡uellas
Joyas, la de aquel cha:mpán, la é'.e aquella ri~ll

•

Niños Attilio y Alf r edo Grisi, en asalto y en p osse
que vo1v1a antojársele eomo su única aurora
,le paz y de ventura.
En días sucesivos la monotonía de su hocrar
y de su sufrimiento la hizo imaginar fácil v
goloso el camino que iba á conducirla á otro"s
lugares sin nombre, á otra vida sin destino.
Fijó la fecha ele su huída. Dejaría una carta.
Robaría el dinero. Y á levantar el vuelo de ~ti
nido, ser ena, como si fuera hacia ua reino ele
águilas .. .

l.:n telegrama laeónieo enviado desde un mercado inglés, fué el que, con sus cifras1 dió la
noticia á la familia de que estaba en la miaer;a
el señor Menember. En la easa de éste su hiiil
.se disponía i escapar cuando obli"ada por ·¡a
fatalidad tuvo que disponer los ~uebles 1mra
l a venta, presen ciando la r\1ina. El rematl&gt; se
verificó por la noehe. Ca&lt;la objeto aclquiricl~
por 4os numer osos compradores que asistían
á la clesrnembr_:1eión de tan va.lioso patdmonfo,
era para el seno1· Menember, para su esposr.. y

para su bija, una pérdida •irreparable. Cuando
se lievaron el '' secretaire'' de la señora la
''toilette'' de plata y varias fantasías cl~l r,~1ar·
to de vestir, huI:&gt;o lágrimas, casi desmayos, y
una augusta gracia de amor :filia4 se transformó
en Teresita como en un consuelo para al inmen80 d_ol~r de los suyos. Rápidamente hnbo en el
sen~.1:iu-ento de Teresa una mutación y aquellas
muJeres, aquel mundo que ante ella aoareció
magnífico r.on toda la gama de su peclrería,
se tornaba ahora repugnante, monstruoso. La
profunda reflexión encadenada 'á su esoíritu
puro, ;edimía tá Teresa y asi fué levantá'ndola
poco a poco con la fu erza !le! trab:1 jo y del
hirn, ~obre las ruina~.
·
De ellas surge, entre f lores y sonriente 1 como
un ángeL

J. E . B ARANDA !CAZA.

•
Un joyero de Nueva York se ha propuesto
vreparar un ~ollar de perlas s111 jgual en el
mundo. Actua1mente esta alhah extraorJiuari:t
está casi terminada y costai::i un millón dtJ
dólares.
Para encontrar las joyas que necesitaba el
comerciante envió un comisionado especiaÍ á
la I?dia y otros paí~es -asiáticos. El prob'lema
c?'nsn,te ahora eu adivinar quién querrá adquL
nr el colla_r. Entre las personas de gran fortuna que _s,gue~ la mod!l' de las perlas, se ci·
tan 14 mlllonanas a.me.ncanas; la baronesa de
G~stavo y el barón Alfonso de Rothschild. La
rerna Margarita de Saboya siempre ha preferi•
&lt;lo hs perhts, ele las cuales posee al!ru.D.-as mao-11íficas, ele la misma manera que la 1~ina. mad;e
Alejandra, de .lng:laterra. En los Estados Unidos, la señora George t iene ua col1ar de 750,000
dólares, la señora Gary uno de 600,000 y la se ñ ora Lee&lt;ls otro de 300,000.

�A los pocos días ful á casa de mi amigo y
conocí á su mujer. Era encantadora. Yestía con
una exquisita y sencilla elegancia, tenía 1as
manos finas y suaves, con fos dectos largos y
con las uñas sonrosadas; su cabellera, negrísima, ele rizados bucks, Sl' extendía de,clo lo ;dto &lt;le la blanca frente hasta encima de la~ sienes, y era como si una golondrina hubiera itlo
á expira1· sobre la serena cabeza de una 1linerclásica, abriendo sus alas palpitantes en la
agonía.
Abandoné aquel Jugar dichoso, de,pués de UI!
rato de amena charla y de J1aber sorbido tiespaciosamente una ta¿a de té.
Después de ésto transcurrieron cinco ó seis
meses, durante los cuales, Marcelo y yo no~ vimos casi diariamente. Al cabo de este tiempo
noté en mi amigo clara~ señales de tri,teza
y melancolía.

"ª

II

Señor don J usto Aoovedo,
nombrado Cónsnl de México en Boston.
La Secretarfa de Re-laciones Exteriores acaba de conferir el nombramiento de Cónsul en
Boston, 1[as,;achu:;ets. 1•1stados Unidos Je Am,~.
1ica, al señor Justo Acevedo.
;¡.;¡ señor Acevedo. es llriu:Jdo de 1!érida, Yucatfru á una de cuyas princi¡,ale, familia3 µertenc,'P; nrnrclló sie!Hlo niño á los Estados Uni
dos, habiéndose educado en el Wellist1Jn Seminar_v, de Eastbampton, Mass.
Jo,·cn, empezó con éxito su carrera comC'r•
ciul, desarrollada 1le un mo,lo fecun&lt;lo por espacio ele ,·oiutiséis aüos. Ha estado en muy
importantes cas:is comerciales ele los Estados
Unidos y :;e ha dedicado de un modo exclusivo
á la importación y exportación con 1!éxico.

LA PETACA
Yendo un día de paseo, sin más compañia que
mi propio corazón y sin más gula que mi fanb&amp;ía loca y suelta, encontréme de manos á boca,
corno vulgarmente se dice, á 1Iarcelo López, un
antiguo camarada ele Universidad. Ilacia much,¡ tiempo que no nos habíamos visto. Nos salurlamos efusivamente.
Me narró con su estilo pintoreseo todas Ja3
peripecias de su vida y reservó para el final la
mayor sor1nesa. ¡Se J1abía casado! ...
Y digo &lt;¡ne su matrimonio fué para mí la
mayor sorpresa. porque Marcelo
había siclo
siempre el enemigo más irreductible de la santa coyunda. Eu cuanto se le hab1aba de casar&gt;!.' sufrí2. un ataque de nervios, entornaba lrJ3
o_jos y hacía gestos maliciosos, dando á entender con todus estas cooas, cómo antes ~e deja, ía hacer ¡,ctlazos que unirse por toda su Yicla
í1 una mujer. Sus con versacioncs respecto á este asunto, tcrminaoan siempre del mismo modo:
- ¡ Amigo~ ruíos!-decía.-Eva, creada por
Dios, fué la perdición de la humanidad, conqur
la~ otras. . .
·
En cuanto me repuse un poco de la emo~ión
y recobré el uso de la palabra, hube de preguntarle:
-Pero, tú . . . , tú, Marcelo López, ¿ te has
casado! ...
-¡Qué le vas á hacer! ... ¡La fatalidad! ...
No vale chillar contra el matrimonio.
-Y mono~ decir, &lt;'01110 iú étecía~. que !'l auo
~e casa es más tonto que E ,aú, pues vende algo mejor que la printogenitu1 a por algo peor
que un plato de lentejas.
-Yo \'l'nilí mi libertad de sl&gt;ltcro por una
ht•rmosa mujer ... Y 110 sé si al¡(ún día dir6 qu~
come_tí un di ➔p:1rate ... P_or_ lo pronto, hasta hoy
he sido completa:nnctr ic!::·.

Una tarde, discurrienJo en su compañia por
el Retiro, como llegáramos hasta un paseo soiitario de álamos blancos que hay junto al pala.
cete de Cristal, donde se celebran las Exposi
cioues, hizo que nos sen(ára.:nos en un banco y
allí me manifest6 de buenas á primeras, con la
voz estrangulada por los sollozos, que su mujer Jo era infiel.
-1In fit&gt;l! -excla mé yo, en el colmo del asombro.-Pero, hombre, eso no puede afir:nar~e si:1
pruebas ...
-JDesgraciadamente. tengo una: ¡ésta!
Y ,me enseñó una petaca, en cuya tapa estaban marcada~ las letras "C" y "R".
-Esta petaca me la encontré en mi alacoba,
sobre la alfombra, y esta petaca no es mía ...
-Y, ¡á quién pertenecei
· -He pasado dos meses mortales sin poder
averiguarlo; pero hoy lo he sabido ... Estaba
esta mañana para marcharme, ruando JJa ·nau á
la puerta. Abro, y era un caballero de barba
entrecana, que me preguntó, destocándo.,;¡, la
cabeza muy corté.,mente, si vivía allí don Uarlos lli:ldrígue-.i:... ¡Fíjate bien!... Uarlos ... ,
"C" ... ; Rodríguez . .. "R" ... No había tenido tiempo de contestarle, cuando acude mi
criada y l e dice: "No, señor; e-.,e dlln Carlos,
por quien ustecl pregunta, vive en el 11iso de
arriba ... " Yo me ,quedé turulato...
Nune·t
pude J)ensar que llegara á tales extremo~ el rle,coeo ele una muje,· ... ¡8ernw infiel y rn m¡
misma casa ! ... Pero e$tO durará muy poco . .Mañana, por la mañana, subiré, ver6 á ese señor
y le &lt;lesafiaró, para tener la wtisfacci1ín de
romperle el cráneo.
-1fe parece, Marcelo, que los celos te ciegan y no te dejan discurrir. . . i Qué has observaJo en tu mu_jert b Cierta frialclacl 1. ..
Pues ésta es naturalíshia, porque la luna d;i
miel no l1a de ser eterna ...
- ¡ Y la petaca? iEs que las petacas nncl'n
en las alcobas, como los hongo.; en los campt&gt;s.
por generación espontánea? ...
~Lo de la petaca puuo ser una c:isua lid ad.
,-ISí, y otra casualidad Jo de romper la cabe.

za á don Carlos Rodríguez ... Ahora sólo voy a.
pedirte. pcr la antigua amistad &lt;¡ue nos une,
que me acompañe~ mañana á su casa.
-Pero, ¡ por Dios! ...
-i~,ula, mHla! Si fuera yo .sólo, 1110 enredada con él á pmietazos co:no un gañ,rn . ..

llf.
Como mi amigo e, uno d2 esos hombre; de
eerebrn blindado, que no se dejan conYencer,
hémo aquí á la mañana siguiente subienuo en
su eomp:?.ñía por la penumbrosa escalera de la
casa.
Llama:11os v salió á r,?cibirnos una doncellít::
muy pizpir&lt;&gt;t!i, cJ,, alegre, ojos, ele cabellc-&lt; C!"CS·
pos y do fino talle.
.l\os dejó en un despacho bBtanto conforta.
ble. Poco tie:npo alzóse pausadamente un portier de rojo terciopelo y avanzó hacia nosotros
don Calos Rodriguez, tendi&amp;ndono~ sus manos
blancas.
Xuestra sorpre~a fué i:Jmen•a. Don Carlos no
tenía uada de apuesto y gallardo galán, como
110$0tros esperábamos. Debía contar ya srscnta años. Sus cabellos descendían en un fargo
mechón bianco ~obre la frente; bajo las naricP~,
an tanto aguilin3s. ~e e:Jcrespaba ho;co un bigote recio y recortado, y su· ojos. présbitas, se
cscondfon tranquilos, easi apagados, tras unos
brilladores lentes, que ele Yez en cuando so le
caían y que él recogí¿i con ra1Bado movimiento, aearir1:rndo después el fino cordoncil-lo negu,
que los sujetaba.
De~pués de haber:1os contemplado silenciosamente durante unos segundos, Marcelo inició
la conversación con cierta timidez, porque la
1;dad de don Carllls le había descoucertado como á mí.
·
--Soy el vecino .Je abajo y, ahora que !P ,·eo,
rrcu¡,rdo ha~rm&lt;'io eucontrado alguna~ vece ;
por la escalera; pero, ¡la verdad!, no sabí.t qut'
u;ted fuera don Cario.; Uodríguez ...
-¡Ob! Eso es cosa conieute e:i 1a; casas de
la villa y corte: uu tabique ó unos escalones
11es separan corno bi se tratara de legua~, cornil
~i fueran mare:; extendido~ entra do.; continente.;.
-ll{uchas vece :--continuó mi a.:nig-o ron llll!.Y
mala intención,-muchas veces le he sorpre111li.
1!0 t:rmbién en la calle. miran&lt;lo insi;terrtem,·nte baeia arriba.
-¡Ah, rnballero! Mis nietecillo~ son mu1• cxi.
gente, y ¡buenos estarían d e enfadado~. e'úando
yo regresara, si 110 mé despidiera de &lt;'llo~! ..
-1Caramba! Pero, i tirne usted nietost ...
~Y muy lindos . .. , y más picarone~ que lindos. Hacen mucha&amp; trave-;uras. p&lt;'To yo gozo
co,1 el12s. Indudablemente, las alma; ele los
niños son como las de los viejo$: una; almita~
muy pequeñ:ts y muy débiles ... Y e; nP&gt;e\LJ·
1·io, por :o tanto, ,que fraterni,·Pu. Yo ~e J., perdono todo. es decir, todo 1110111,; que nt&lt;' toquen
(i mis Ortt¡?"as. Yo me dedico á t'Oleceionar ma 1 iposa.s. \' oy á los 1iaseos y guardo las orugtts
que el azar pone en mi eamino. Las nlido conv
tt l:.rs nifü18 Je mis ojo.;, y ¡ay de qui en m&lt;J mat,

P r áctica d e agricultura. - A lu mnos de la escuela del r amo a briendo b r echas

Los futuros agricvltoresLas fotogra.fías ,que

muest ra.o

de A&lt;&gt;ricuitura dedicados á su s traba.10s_ d u
práct¡';¡a de clmpo bajo la direcció:i y CUlda·
do de su profesor perito agrícola, el señor ~ emesio Sánehez G. Los alumnos, de manera espontán ea, . soli citaron_ hacer u1t trasplante d_c
dos almácigas tle chile ancho y cascabel,, ~ec1bidos de Pino,, Zac., por el alumno__C~utlahuat Esparza, y Yoluntariament~ se d1rrg1ero~
Jo-; jóvenes Carlos Andrade, IIehodoro r~I_onro},Abél IIernánclez y Roberto García Nunez, a
las seis de .Ja mañana, á los campos do la haeienda anexa á la Escuela,
.Los estucliflntes van á hacer con esmero sa
-,ulti,·o, y para obtenl'r mayoreH 1·en,limientos,
rn proponen tratar ~u _siembra co_n diforente~
abonos químieos. pr111npalmente f_osfatn,los )
potásicos. Creemo3 que es~os traba.JO~ ?e exp_e
rimentación son do un rncaleulable , alor, ~n
cuanto se r!'fie1·e á la práctira. inteligcn_to ~e
las labores á que po3te ri?rmento se cl ech_caraa
con constancia, y esos 1111smos ensayos henea;
á no dudarlo1 significación tra-..eenclente en el
avance de Ja agricultura nacio11al. P,msamos
que los demás alumno~ seguirán en breve el
ejemplo de &amp;us co11111a11eros, y que ele ese modo estando suficientemente preparados ¡,ara el
ej~rcicio de su profesión, con tu remo, en un futuro no muy remoto, con agricultores perfectamente aptos.
•

que por saber iucidcntaimente cuál era su pas ió~, había deseado_ conocerle, para l_o ~ual no
encontró mejor medw que el de subir a verle,
aunque ésto no i;ea muy cooo'orme al _p~otocolo
de Yl'Cinilad; interrumpióle aqui el v~eJO par'.'.
decirle que los coleccionadores do mariposa~ es;
tin muy por encima del resto de la humanida,.
y . después Je una animada charla, en la ,que
quedamos los mejores amigos del mundo, no~
tle,tpedimos...
.
-Ya le devolveré In p&lt;'taca-&lt;líjole 11u ami¡.:o, al poner lo~ pies en la esralera;-se la e~.
,·iaré, pNo ruanclo 1meda ma:Hlarle co n el,a
un·is cuantas onw,is muy rara, y hermosas, de
" "J"
las' que salgan la
11g11-J"f
1 e " , l a "élite"
.
. , la
flor, la nata y la crema ele las unariposas ... ¡Adiós! ...
--,¡Adiós! ... Hasta muy pronto .. •.
En Ja misma e::ealera, Marcelo, sm poderse
contener por más tiempo, me dijo:
-¡Chico! ¡Qué feliz 0 oy! Los celos me habían embrutecido. . .
. .
Al )legar á su puerta, com~ qu~s1e;a marcharme me retuvo con extraordrnario 1mpetu que,
á poco más, me arrancara las solapa_s.
----'¡Quiá!... No te vas ... De nrnguna manera ... Hoy almuerzas conmigo, y, desptt/\s, ¡á
buscar omgas! ...
-Pno, l1omb1e, ya sabes que tengo . . •
.
-¡Nada, nada! ... Algo te ha de CJnsta: mt
felicidad ... Ya ves ... Por ella voy a dedicarme á la entomologfa .. .

Mesa del banquete de los "Caballeros de Colón," con motivo del descubrimiento de una estatua
al marino genovés en Vvasbiogton

publicamos,

á un grupo de alumnos de la Escuela N9:~ional

Siembra de chile

0

-

una! Pero ... ¡calle! ... Van á -conocer á mi,
niet~s ... ¡Con ,u permiso!... . . ,
r. •
Don Carlos nos abandonó. Srntrose rap1d:&gt;
abrir y corrnr ele puerta~, co~rcteos y dos vo&lt;'es infantiles, ele argentrno timbre q~e _cantaban desaforadamente la tabla do multtplirar. .
-¿Qué te pareceY-n!e dijo sigilosame11tt1 1111
nmigo.--,Este buen a!lcrnno no puede ser ...
-Desde Juego. . . Y, 8 s!lbes lo que me parere i Que estamoR hariendo. el ridículo.. . " ,,
-Pero,
entonces, ¡quién será este
C .
"R". ele la petaca~
Dos Cnlo:, tornó con un nieto agarrado. ele
eada mano. Los clos eran rubios, ron la_s pup!l3s
in&lt;iui¡,tns y azules, como la f101 del aciano.
:_vean ustede~ á Jo, dos muchachos peores
ele la vecindad ..
Los besamos, )' el mayordto se quedó miranclo rece-lo,amP:lte ÍI. mi amigo .
-¿ Es u3tecl el n1cino de abajof-1~ elijo con
sn media Je11giiedt:t en&lt;'antarlora.
-El mismo--contestóle Marcelo,
dándole
unos bombones.
--Oye, abuelo, tY ha venido á dl!cirte lll ele
la petaca~
-¿ T,o clP la peta ea f . ..
-IS! abuelito. Un día vimos por la ventana
del patio á. un gato en el cuarto del señ1Jr. y fa
tiramo~ tu petaca para &amp;sustarlo. . . Pero no lo
volveremos á hacer. . .
. .
1\larci&gt;lll pensó desvanerse de a1~gría; s1g:mó
charlando con el viejo de las mariposas, diJole
que él también era aficionadísimo á ellas; afirmó con el mayor descaro-¡ el em busterón 1-

José A. LUENGO.

El almuerzo en el campo

�_____,--

EL

-Fa

ES CE P TIC O
•

=
Cuando la rasqueta arrastró hacia la banca
insaciable los dos últimos bil1etes de á mil, el
marqués per".11.aneció un rato atónito, sin darsE'
cuenta '}Ue ya nada le quedaba que bsc er en
aquel sitio, esclava la mirada del verde insinuante del tapete, y aún aturdido por los gritos d:i lo~ jugadores. Sentiase febril, peM líber-

'

te, ,su mirada se amortiguó, y un gesto, que hizo acentuar ,l as comisuras de los labios, dióle tal
estigma de fatiga, que Cósar Olmos tuvo la impresión de estar viendo al marqués diez años
más tarde. Beb!a el "whisky" á pequeños sorbos, como si bu3ca,se algo en el fondo de la ropa.

ra, de dos en dos ... El "bacarrat" va de prisP,
eso si. . . Es una ventaja.
Comprendiendo que al través de aquella incoherecia te celaba un misterio, César Olmos, cu·
rio.,o como buen espectador, inc1inóse para fa.
rilitar la confección. El marqués profundizó con
persistencia el fondo de sus ojos claros, acasl)
arrepentido ya, y elijo:
-Pero, ¡ usted es verdaderamente escépti,io 1
-Sí, creo c¡uc si.

tado del peso de uua gran intranquilidad; sonrió por si lo estaban mirando y. súbitamente,
salió y fué á sentarse en la salita de lectura,
en donde encontróse aún á César Olmos, bojeando una colección de grabados con aquella glacil'.! ateneión que pareda poner eu todas las
co~as. So puso á beber "whisky" tras "wbis
ky'' y, olvidando 'la desgracia de la pérdida,
otra cólem infantil lo inflamó: hubiera ahofet~ad.o á aquel hombre que, habiéndolo visto par_
tir hacia media hora -para la sala de juego, no
se apresuraba :í. interrogarle. Tosió varias veces y, :il fin:
-Eso se acabó-dijo con voz ronca.
-Perdió usted, cla,o.
-No, claro, no ... ¡Por qué ha de afirmar con
esa suficiencia impertinente que he perilidoi
¡•Acaso sabe el secreto de fas cartast Uste es
de los que creen adivinarlo todo ...
-Bien, no se incomode ... ,De modo que ha
ganado ustedf
~No, be perdido; pero si llego á esperar ...
-Ha perdido po¡,que tenía que perder, no lt,
dé vueltas... La mejor combinación no sirvo
más que para perder con método.
,Enrontrando una puerta de salida para su
ex~ltación, el marquPs repuso:
-Ese escepticismo suyo me revienta, is:ibe
usted f Ese sonreírse de todo, ese estira y encoje, e,e estar más acá ó más allá de entusiasmos y de creencias, me crispa ... Usted par¡,ce
estar siempre asomado á un balcón, fuera de 111
vida; vé pasar la farándula sin alterarse, :,
basta cuando compadece ó cuando aprueba, parece que se burla .. Cualquier dia lo van á asesinar por esa in~ult11nt.e impresión de hombre seguro con &lt;¡ue cruza entre 103 pobres apasiom:dos. Esta tarde, cuando entró un momento y
se pu~o á mirar con indiferencia, sin perder la
sonrisa, el dinero que se amontonaba ante la
bacca, yo lei en las miradas de algunos el deseo
de estrangularlo ... Si yo fuera á seg,ir jugando, me iba á otro chculo para no verlo ..
'Habla empezado á .hablar con tono desvariado, unas se fué calmando poco á poco; al fi.
nal, era ya el hombre mundano de siempre. E sforzándose para alejar de sus labios la ~onrisa,
César Olmos lo preguntó:
- ¡ Y ha perdido muchof
-/I'reinta mil. . . Todo.
Otra vez, una sombra pasó 1&gt;or su rostro; la
preocupación puso 11n surco vettical en su frefi-

•

-Un senti miento ile pudor espiritual ante aquel
dolor, hizo á Olmos volver íi hojear el álbum de
grabados; pero el marqués, luego &lt;le alzar~e y
recorrer el salón á largos traucos varias veces,
tornó á sentarse y comenzó á .hablar, igual que
si reanudase una. confidencia:
-He perdido todo, pabe usted, Desde hace
un mes vengo perdiendo mi fortuna., y conelui
anteanoche . . . Los treinta mil francos de hoy,
no eran ya mios; los debo ... Como usted es escéptico, descreído, señor de todas las comprensione3, se le puede contar la cosa. . . ¡Bah!, es

-Pues voy á eomerle... ¡Para lo que me
queda que e;tar en este mundo! Escuche ...
, Conoce usted á Harry Salomón 1 Es un judío.
hijo de padres ingleses, muy rico, muy astuto ...
Presta á lo mejor de la aristocracia y gana más
que una ruleta . . . Desde que comencé á ntili•
?,arle, se me ocurrió decirle que mi familia era
israelita, del rito portugués. . . Todavía hoy no
.sé por qué dije esa mentira; fué una de esa~
cosas nimias dichas en apariencia al azar, que
después determinan una dirección; aquella mentira salió del fondo de mí, sin que mi voluntad
interviniera; seguramente él no tuvo más extrañeza &lt;¡ue yo al o!rmelo decir. . . En fin, 110
vale la pena de fi)o3ofar ... Le dije que era judio y pareció creerlo. Me prestaba con facilidad, -diciéndome cada vez que cerrábamos una
operación, que me cobraba muchos menos intereses -que á los otros. No sé si lo hizo; yo le pagué siempre, porque, además, como se hacían
las cosas, no era yo -quien le pagaba : era él
quien cobraba.. . Se quedó con dos hipoteca~
y... Menos el título de marqués, todo lo de
más de mi patrimonio es suyo ya ... En esto ha
habido, sobre todo, una suerte horrible, porqu~
he ido perdiendo en tentativas, en vez de e,perar á que la combinación .... ¡Ah, &lt;J.Ue usted
no cree e,1 las combinaciones!.. . Ayer, en la
cama, resolví el último inconveniente ... Vir1~
al Círculo sin dinero y me puse á ensayarla,
llevando la cuenta como si apuntase ... ¡Cuánto
clirá usted &lt;¡ue hubiera ganado, Ciento sesenta
y dos mil francos. Ya vé usted. Ni una vez
falló ... Sali de aquí loco y, aunque era tartl.-1,
fuí á su casa. Sin duda llegué en ,mala ·h ol'a.
nunca he visto un hombre tan colérico; en su
cah-a, las venas tenlan un cárdeno relieve; :a
nariz parecía querer ir á cerrar con su cur-;a
los labios amora-tados y cispados; blasfemaba., ..
Era esa cólci:a magnífica y primitiva, con que el
instinto parece recordar su predominio á los
hombres, como usted y como él, endiosados por

•

tcd 1. . . Igual que si do sus ojos saliesen mil
agujas, que me pinchara_ ~a.da una con un d~lot
distinto, :material y espmtual á la vez. . . r~
teándome, cosa que nunca había •hecho, me ~1jo: "iCuánto te ha&lt;'c falta!···" Yo peusaoa
en la combinación, en los ciento sesenta y ~os
mil francos que debía hab~r gan~do ya, .Y ,h_J"
Ja -'luma; miE&gt;ntr:is él repet1a la cifra vanas_ , e&lt;'es pasándose la mano por la calva,_ lo r:usmo
qu~ si quisiera suavizar su~ pensamientos, yo
comprendí que no debí consentirle el ,tut?o; _pe·
ro la idea de resarcirme, &lt;le volver i~ ser ri~o,
per,~oua... Usted no 1me~le comp_rencler este,
'' Treinta mil francos, trernta mil francos.rumiaba éi.--Sí, te los doy, aunque no te que•
da ya con qué responder de ellos. Te los doy
sin recibo, como entre hermanos; _te los doy,
porque también eres nieto ele parias, porque
eres de los justos que esperan, de los que. saben
que EL vendrá y que el otro. fué un unp?~·
tor ... "Ven ... " Abrió su caJa _Y tomó trern·
ta billetes azul!ls; Juego •me conduJ0 á _u~ cuart')
extremo y sacó de un armario un ~~ucifiJo ~ande; en Ja penumbra de la habita.cien, _el_ Cristo,
casi ele tamaño natural, se destacaba lind~moute fle la cruz ... Uarry Salomón lo puso _frenl1•
á mí y me tendió con la otra mano los billetes.
Antes de decirme lo que quería, me h~b~ó. w1
momento de mi combinación, de la p~s1b1hda_d
de rehacer mi fortuna, y cuando ya v1ó en mis
ojos el gran desvarío del ileseo, concluyó.
•' Aquí tienes lo que necesitas; tómalos y págamelos cuando quiera~, cuando hayas r ecobrado
lo que tenlas y adquirido más ... " Yo. ~embla ·
ha, temb laba .. . "Una sola cosa te ex1Jo, por•
que ya he siclo burlado una _vez: c1emuéstramc&lt;1ue eres judío, abofetea al 1111portor, po~ tn
clie~tra en su rara romo yo lo hago ... , as1. .. ,
y vé á buscar tu ¡¡uerte. ''
· E-1 marqué~ se detuvo, jac!C'antc. En voz baja
('ésar Olmos le preguntó:
-¿ Y usted ... ?
-Estaba loco, to.Jo giraba c-n torno mío, ."
lc-vant/\ C'I hr:izo ... , y abofrte(i varias vrces ...
Yo ereo c¡uc- él pensó esc upirme, pero no se
atrevió... Tres vete, clE'j~ eaer la mano .. .
¡'l'olal, qué, , ntla_ll?,, la cosa n~ tien,e imp~r.
ta1teia ... Ful un 1mbeeil en pecltrle solo treinta mil· ron esa suma riclíc-ula, narla podía inlt•nl!tr.:E' ... Ri Ir hubiera pedido cien mil, l:i
,·ompinaeiún habría ~r•ultaclo y ahora no me
h'i.,lrír, qur •rniciclllr ... )[e quedé corto.
César Olmos hunlli6 la t•nbeza entre la ~olocción. ile ~raba&lt;los, y el marqués, inmóvil i'n
su sillón, siguió bebiendo. Así estuvieron mucho tiempo, má~ de una hora. Cuando,. ya beodo el marqués, levantóse para despedirse, Cé~ar Olmos, el e,eéptico, oc-ultó su diestra en e1
bolsillo, clPjaudr, tendida la ele! marqués,, q_ue
lo miró con manse,lumbre, se curvó de sub1to
y echó á anclar lrncia la puerta con la cabe_za
baja, sin tambalearse? como_ si de_ !?rento la mebla del alcohol hubiera siclo disipada por IR
terrible luz de la conciencia.
Alfonso HERNANDEZ CATA.

La Cruz
,Es la fecha de su muerte. Es el día en que
voy todos •los años á rezar sobr_e su tumba. ,Es
el día en que con flores se m-at1zan las 1!1aucnras ele ]os mármoles que cubrnn sus despoJOS. E~
el día que en el año lo dedico todo entero á su
memoriL
.
. . . . y al llegar al camposanto y a.! llegar JUn·
to á su tumba rememoran en mi mente los reeu-erdos de su 'amor, del amor apasi~ado de mi
pobre ,compañera; :rememoran en n:.1 mente sus
caricias, sus abraws y sus besos aoorosos.
. .. y al llegar junto á su tumb~ raI?'emoran
en mi mente 103 .recuerdo~ de su laugmda agonía lo.s aaónicós quejidos de su muerte, cuando
qui~o -el cielo darnos, eomo ~~ut? d-el cariño, un
chiquillo sonrosado qu~ murio Junto con a_lla;
que se fu,eron los dos Jtmtos, coi~ sus almas J-n~eentes para hundirme en las tri3tezas de tern·
ble ~Jedad, sin dejarme un aliciente en esta
vida.
.... y ru entrar en el recinto ,d e los muert03,
junto á un muro, recostad~, ,,í un chiquillo, un
chiquillo que .haraposo y sm zapatos me extendía su manita suplicando una limosna.
... y do3 lágrlma.s muy gruesas me surcar0)l
las mejillas, y sentí que el cor_azón se me opn•
mía· aquel niño hara'.l)oso y s,n za-patos, aquel
niñ~ que extendía su manita contorneada, aquel
niño que implo.rab.a caridad; con sus grandell bucl-e.s negros, co.n sus ojos muy her-ino3os, cl:el eolor odel azabache, ,con ,su 1&gt;iel tan ,qonrosacla, 0011
la angélica eXJ&gt;resión de su semblante,_ co~ la
sombra de tristeza que ,proyectil. la mtser1a y
la sombra de pilluel-0 que Je ,dan sus pocos años;
e,·(}('aba en 111i memoria el -recuerdo ·d e ,aquel
ánoel que murió junto ii. su madre, de aquel hi•
jo :ie- mi alma que tend.ría ahora esos años, que
tendría esa carita lle tristeza y ,le pilluelo, que
t,emlría así sus bu·cl-es y sus ojos, y su, mnno.s
v sus carnes ,onrosacla,; y tomándole ~n mis
brazo~, lo besé sobre la fr&lt;"nle, lo besé sobre la
boca, le besé sus bucles negros ~, sus carnes ~onr-0,adas y dejflndole en su sitio, muy confuso y
awnulo, me alejé con largo paso, ocultándole
mis lág.rim:i.i y sinti(-n&lt;lome Y!'ucido en ln lueha con las c=s de mi vidn.
... y después que concluí _mis ~racion~, ni
voh·er sobro mis pas-os para irme ,a la cmtla.l,
por detrás de unos ciprés ví al chiquillo que
arrastraba co.n trabajo, una cruz deteriorada,
vigilando 'entre los pinos, por si algún guardián
venía. s:ntí ra,b ia al descubrir en el ,pilluelo
los instintos ,del rntero más vulgar, sentí as-eo
por haberlo eomparado con el hijo de mi alma;
aquel robo ele una cosa tan sagrada, allí en
medio de un recinto de tristezas y de penas y
dolo1'es m e indignó; y borrando ele mi mente la
impresión que me produjo, lo increpé muy d11ramente, y él al verse sorprendido infraganti
en su ,de-lito, me miraba con espanto.

-Por qué rnbast por qué abrigas en tu alt11a
]os instin tos del ladrón 9 por qué escoge~ 11n re•
;:into tan sagrado para hacer tus fechonasf por
qué quitas esa cruz de su lugarY
..
.
y mirándome á la cara, con los OJOS echpsados por las Jágrima.s, tembloroso, con la eruz entre sus manos contorneadas, me decía:
-Perdonadme, caballero, la cogí porq~e -esta·
ha alli tirada sobre el suelo, y yo qu_.1-ero c~locarla donde ayer •han enterrado á ~1 .mama,
porque á ella no le han puesto eruz mnguna ...
CARLOS CLAUDIO GARATE.

oeo
Una exposición en miniatura
Se ha inauourado en Bruselas una import ante exposición °retrospectfra de Ja miniatura.
Organizada por el ba1·6n ele_ ~ewyn de Let•
ten hore presidente de Jos Comités de . las E~posieione; de los Primit ivos flamencos y del Toisón
·ac Oro en Bruae~ y del Arte belga en el siglo
XVII ~n Bruselas: eou ]a a;i:u~a del Comité ~e
es-pecialistas, la nueva -eXipos1c1ón ofrece el m,is
,·i vo interés art!stico.
Más de dos mil ,p reciosas miniaturas, salidas
de fas colecciones reales, de ~[useos y de casas
particulares trazan la l1istorin de este arte encantador. Ágrnpadas :P~r épocas, las miniatnr~~
e,.táu expuestas en salones adornados. con obJ~tos antiguos, ouyos artistas se hn temdo el cuidado de armonizar.

Joyas pictóricas

una cosa sacrílega, macabra y bufa ... No dirá
que no coloco bien mis adjeth-os ... Usted uu
va á escandalizarse porque yo baya mermado
el caudal de Israel. . . He jugado los t r eint:.
dineros -de Cristo; cada dinero, puesto á interés
durante ,·einte siglos, se ha convertido en un
billete de mil, y yo los he perdido en media ho-

la educación. Me dijo que lo habían engañ:ttlo.
'' Con usted-murmuró sonriendo de súbitopuedo franquearme y decir lo que merecen esos
perros; cuando el Mesías venga, nosotros no lo
negaremos jamás; nosotros no lo explotare_
mos ... " Me miró de pronto, yo sentí su du,l.1
y bajé la cabeza; sentí. .. ¡cómo le diré á 11s•

Museo del Luxemburgo.-San Jerónimo por E. Benne1·.

o ■ o

Lágrima
Cuando supc- tu muerte, en marada,
s!'ntí cual si fa punta de una rspacla
rl cora1.ón me hiriera;
· y "" mi alma, que nuncn fné domada,
..;e de..~pertó 1'1 instinto lll' la fiera.
).íás lu&lt;'go, {L la implacable rebeldía
f!e impuso le letal melancolia
dc- los grandes dolores;
y lloré rrcordanilo ln 11oesía
que siempre tu,·o tu _janlín clc- flores
Pensé en tus hijos y pensé en tu esposa,

-en tu jo, en hogar, que era una rosn
0

digna de tu talento,
y convirtió.-;e en lágrima piadosa
la tristeza mortal &lt;l e] pensamiento.
Ante una nnbe se ec-lipsó tu estrella.
nod1e se hizo en la mañana bella:
to traicionó el destino ... ;
pero ¡feliz quien deja en el cami no
,Ir gloria y genio, luminosa huella!
M. MU&amp;OZ_BUSTAMANTE.

,

�Cuadros r,otabI~,

slELLJ:)NJ)
VENCE DOR

JI

Poema de los átTboles
El Arte y la Naturaleza son
los únicos a:11i~os que no
engañan. Por eso Dios los
ha puesto al alcance Je
nosotros. Si n6,' ic6mo habríamos ele eonsolarno, Jo,
desilusionados de la Yida 7
M. J. Othón.
Hcnnan~s árboles, muy buenos días.
(Espíritu de 1:ia'I
Francisco de Asís).
Los árboles son carne para
saciar el furor sanguinarir,
de las hachas.
Jean Moreas.
El poeta, errando por los campos de su : iPna natía. se all&lt;'ga al corazón del bosque en
los momentos en que el sol clava su ojo sang11L
11eo en la mitacl del cielo. Do .súbito, entre e'
torrente de armonías que puebla su cerebro,
cree escuchar, como recitadas por la Xah\r:t•
leza, rotundas estancias que le hacen detener
el paso ensimismándole len religioso 1arroba_
miento.
P OEMA DE LOS ARB OLES

,La siesta envolvió al campo cor1 su don,da ,&gt;'l,t.
Era tremante llama la grácil amapola
Por rima de las mieses;
ltervían ele! arroyo los gárrulos cristales
que ,á clesflorar llegaban sedientos "cardenales"
v bramadoras reses.
Yo iba entre los bosque;. de mi comarca errando,
_pájaro agreño y ton·o, de rama en rama-cuautlo
escuché unas redondas
estancias. ,Y detúveme: con ,lírica rudeza
cuatro árboles cantaban· á la Naturaleza,
sacu&lt;lienilo sus frondas
Quercus robur
~Yo soy el árbol púgil, el Ilércules ilel b osque;
consiento que á mis brazo..s su floración enrosque
fa hiedra trepadora;
no me desgr~ña el viento con su alet~zo bronco.
y besa y em_purpura las grietag de m1 tronro
la erubescente aurora.
Soy altivez y fuerza; yo lucho y no desmayp;
embota en mi sus flechas el fragoroso -rliyof
mi fin es alto y noble:
nnte-s que yacer leña y alimentar el fuego,
de mi madera Jabras-¡oh rústico labriego!h
es~va. RO)' f.'l RohlC'.

Populus albr,
j\[is hojas son de argento, Yell~tlas ~- a n~ulosas
:&gt;.letean ni aire cual níYeas mariposas
luciendo su atavío;
en mí el nido suspenden torcaces zahareña,,
y soy, cabe las márg-enes floridas y risusñns,
barba del viejo río.
Soy por las noches lira de coruscante plata
clonde preludia el viento su flébil serenata.
de Flora frente :il tálamo.
Aunque jamás me tubro de pompas ni lle flore•.
me inciensan la~ campiñas, y alados tro\·adore,
me cantan. Soy el Alamo.
Arbustus unedo
-l{is hojas asPrraelas, angostas, rt'llucientes,
á fuer &lt;le lauros uélficos, son dignas de las fren(tes
,
ele bardos y guerreros;
yo guardo , ]os artista.s inmarcesible nimbo,
y es cad~ flor que luzco primaYeral corimbo
de aromas tempraneros.
Mis frutos, que á las guindas en la color snpe(ran,

Ungido por lo~ nimbos de la gloria,
Soy aquí, ¡casta rein,a. &lt;le liza!:
E l celaje que eS&lt;paroo la victoria
Y el rumor -de los besos ere la brisa.
-•ensuales labios viYos-con ansieJad esperan
el beso del Otoño;
" en la, estiYas siestas, del sol al rojo brillo,
inc :irrullnn las bucólicas del dulce caramillo
ele Pan. Soy el :Madroño.

Salix Babylonic?.
Arrebujatlo en sombras, amigo del mi~terio,
vigilo con las cruces ilel sacro cementerio
In tumha lohrecida;
sin galas sufro á veces riel céfiro las mofas
y-pálido poeta-medito mis estrofas;
soñar. . . esa es mi vida.
Augusto y pensativo, y en actitud doliente,
vegeto en ri-beras del río y del torrente
,llorando junto al canee.
Yo exhalo como tro\·a de mi pasión aguda,
la queja q•1e desgrana la tórtola viuda
plañendo. Soy el Sauce.

No desoigas los himnos del vidente,
Anima su delirio sacrosanto;
Buscan ellos el fuego -d,e tu mente
Para snrcar los mares ue Lepanto.
Ya me alejo del seno de Ja gloria,
Coronado con mirtos purpurinos;
Ya penetro en el alma de la historia
Y marcho á la mansión ide los djvinos.
H EROE

III
En floración ile rayos argentados,
El numen del Artífice Divino,
Encarnó en los mármoles veteados
La expresión del orfebre florentino.
¡Desde entonces! ... la gloria -del ,pasado
Se agita ien el alcázar -del presente;

¡Desd'O en ton~! ... el héroe eterniza.do
Humina el sendero del creyenbe.
¡Ved! ... allá donide el mármol se humaniZ'll,
¡Florecer la gloriosa idealidad!,
¡Esparcir 6US endechas la poetisa!,
¡ Rimar la mi steriosa soledad!

■■■

El Cnmino de In Glorin

La victoria &lt;lel verso cincelado,
Se -dilata en Ja comba. diamantina,
Como lam.po que hwye Manieiado
Por &lt;el beso de la onda crisfalina.

Poema breve en cuatro partes.
A la memoria de Julio R.uel as.
Para '' 1-:1 :'.\funrlo Jlulltrado.''
GLADIA D OR
,;
&lt;:

¡Allá!... donde mora la esperanza,
\'í !urgir el ideal ambicionado;
¡ _\ilá 1. . . -donde r!'posa la añor,a nza,
\'i morir el pre-rente en el ,pasarlo.
¡Desde Pntonces! ... me agito en el mister:o
Como águila que lucha ante el mira;joe;
Como mago qn1l huye ilel i!ictnño
Bnseando los encantos riel celaje.
Y .siempre en ascensión Jiatia la ,meta,
El ave de mis creencias iufant,iles,
Ya entonando los salmos del profeta.
E :ürierul.o la miraua de los viles.

'fus hechizos reviven .mis anhelos,
'l'us destellos encienden m1s &lt;ternuras;
Sí lanzas tus mira-das á los cielos,
A los héroes reYela mis bravuras.
E11 t'lls manos florecen fos jaz;mines,
En tu mente se 11nidan los cantares; •
Que la gloria de bravos ,paladines,
'l'ú la guardas al ,pie de Jos altares.

·ne súbito quedaron mudos, graYes, inmobl,•s.
los cuatro árboles buenos, los cuatro árboles nl'(bles;
algo así como yertos
de miedo y ,le congo,ja. El leñador sañudo
llegó con su hacha, l1iri6los y, al 1in, la tierra
(pudo
abrazarlos ya muertos.
Dc'!pnés. cuando el crepúsculo, heraltlo tlc la
(noche,
pre,1dió á la blonda Venus uu frisado broche
allá. . . en la lejanía,
ví que de las cabañas, con presuroso vuelo,
el alma de los árboles en humo azul al c1::lo
triunfalmente ascendía ...
Juan B. DELGADO.

I

V'8'11cedor en los campos de la idea,
Vuelvo á tí, ¡Princesita candoroS'a!,
Con el triunfo y e-1 fuego de la tea •
Que enciende el horizonte de alba Tosa.

¡Allá,! ... ,._sobr!l.. la~,i!ma ie los montes,
·D~, e,n- aras del bravo ""Vencedor,
Enrojeció fos hondos horizontes
Con sangre del valiente Gladiador.
¡Desde entonoosl ... el tiempo fugitivo
Se detiene 'lmte el mármol cincelado;
Para oomirar, ¡c ual mísero -cautivo!,
I,as victorias del héroe eternizado.
G L ORIA
I\'

Allend,e los espacios azulados,
El alma de los dioses divinales,
Envuelve con sus alas fantasmales
La ira -de los mares encrespados.

i
LAS DOS HERHANAS.-Del Museo del Luxemburgo.
¡Oh! ... todo rÍt', todo iw colora,
El poema ,le lo:&lt; dioses soñolientos,
Arcaico cómo el &lt;'eño de la aurora
He posa sobre el ala -de los t.ie.mpos.
Audaz en su carrera estrepitosa,
Crispante como el grito del gorila,
El rayo se refunde en la pupila
Del águila que vuela victoriosa.

Rus altivos y bravos s,en·idores
,Juraron .ea'ltigar el sacrilegio.
Del ave qne esealó los .mirarlore,
, Do reverbera el sol ,d el privilegio.
Todo fué envano, ,el ave temeraria,
Andaz en sus vuelos giganteseos,
Esquivó con su garra libertaria
Los golpes ele los buitres canalles,cos.

X X X

P..ebelde á los rigores del destino,
Rehacio á los halagos de la suerte,
Esgrimo mi pre-seute peregrino
Sin oojar ante el gesto cl,e la t111uerte.

¡Do quiera se despioertan alegrías!
¡Do quiera se •levanta la ventura!,
Esparciendo las suaves ,harmonías
Que aprisiona en su seno la 1iatura.

Buscar como en sus 1ieras -cacerí:is
La luz -de los olímpicos palacios.

)[as Dios de los olimpicos palado,,
Castigando la lesa majestad,
Arro_j6 de su mundo de topacios
La cienteJla de fiera temp•estad .

Mi destino lo guarda la batalla,
1Ii Yentnra la engendra el ;pensamiento,
Mas mi anhelo es saltar sobre la valla ...
¡Reír ante e l fragor del hundimiento!

La tormenta blasfema en lontananza,
El rayo se re,tuer,c,e en J.a J1egrura,
Los dragones s uspenden }a matanza
Y el silencio sepulta su amargura.

El ave de mira tla fulminante,
Grandiosa. en su propósito genJ&gt;tl,
Destrozó con su pieo d&lt;J cliamantc
Las murallas -del mundo celestial.

Pero el águila de alma a.Jole'l&lt;'-ente,
Aprisionó on s u ipico portentoso.
El furor del aneteoro in,can&lt;lC'SC&lt;'nte
Y &amp;erena llegó ha;lta el P ocl'Elroso.

Soy Ilera1do de lizas y torneos,
Antonha q~1e ilumina la ,pradera;
Soy la fé de indomables Prometeos
Que blasfeman al pie de mi bandera.

Los soles se d~ajan en torrentes
De ,polícromoá iris aee11lares;
Los océanos en himnos reverentes
A 1-0S héroes ofrooen sus cantares.

:Mas .Júpiter, ,al Yer tanta o.sadía,
Ordena ú sus dragones la aprehensión,
Del águila que altiva se cernía
En los alta= -de arcaica adoración.

Ved ... allá tras las hon,clas ·lejanías.
AJ águila que se hunde en los e~pario.,,

X

X X

Frente al Dios de soberbio pode-río,
Habló: .señor, al ,pie de tus altares,

_\pn,;1onas mi :n.JienfC' &lt;lC'S\·:nío
Y &lt;'I mito 11C' mis &lt;eN'eneias serulnrl',.
Da,lme mirtós, coronas ~- laureles,
F.1 1·it1110 ,le los lagos soñadores,
Les iris de ,polf cromo.~ colores
Y el yelmo de tus bélicos donceles.
Es -mi anhelo -después d,e l a victoria,
Escalar fos pelclaños &lt;le! Parna.~o,
Esquivar -con los rayo., lle la gloria
El ''envión·· ele, tu füiro espaldarazo.
Soy l!~•iil,J,, de triunfos colosalrs,
Mensajera de brtl\"O~ gladiadores;
f!oy, ¡oh :rey ele los mundos ~iderales!,
El corr·el ele los grandes soña,iiol'es.
¡Y todo! ... por llevar los azahares
Que cultivan tus núbiles YestaJ(!s,
Y erigir sobre el dorso de los mare.1
La mansión de los ínclitos mortales.
Zacatecas, Junio de 1912.
LAURO G. CALOCA.

�UTILID.Al&gt; DE LA 'l'l:L~RAFIA SIN liILOS

·--

~. ..•.

El dir&amp;&lt;'tor de una grnn &lt;'.asa do exportación
de Nueva Orle11n;, ha hecho pública la siguiente historia de una operación quirúrgica hecha á
un trabajador de Sh·an Jrland, una pequeña isla
situada en el golfo.
El trabajador se hirió en el pié eu nn .acciilente de trabajo. En la islita no babia médicos
ni libros de -eirujía, ,p ero afortunadamente no
faltaba una estación de telegrafía sin hilos. :El
operador se puso en comunicación con un ,buque que 'Pasaba á, 420 millas &lt;le distancia, en el
mar de las Antillas, y rogó aJ médico de abordo
que le indicara ·la manera de proceder .para hacer la operación. El médieo explicó minuciosamente al telegrafista lo que debía •hacer, y ,á
onedida que aquél recibía las explicaciones las
trasmitia á-su ayudante, que la,s ponia en c,je.cución punto ,por punto.
_
Cuando la operación hubo terminado y la pierna vendada, el enfermo ,por sí mismo dió las gracias al médico que .babia dirigido desde tan lejos la operación gracias á las ondas hertzianas.

4.

. ..
· i. . . - - '

-

-·--

.......~~.;,..,

~- • -..::r~

l•'rancia e,tá ,le ,luelo. El &lt;le,tino ha i.Jo ~ he. la en 1n parte más dolorosa de su or¡:anIBmo
nr . al y' Ja que más sujeta ha estado á pruenacion ,
t,
, b do rle la semabas en los últimos años. .r,1 •S,l ª
.. .
da durante las mamobras m1htares que
: ~;!:tu;ban en Cherburgo, e~ ac?r~zado St.
Louis c hoeó ,eon el submaTino 'en di miare y lo
hizo perderse 1&gt;ara siempre, llevando á bordo
á veinticinco hombres.
}'l aceidente es &lt;le por sí :de los que_ ~nen
de Í uto á toda la humanidad, porq~e. s1gn1fica
una pérdi.Ja de v idas -en el ctunphm1ent? c~~I
d-eber · pero para Francia tiene un enorme ,signt·
, cado 'pues, 111demás de signifi c'lr un_o _l1e ,os.&lt; e. t' más grande~ naYalcs de los ultL•n~s tiem•
sas ress la sexta ,pérdida de un s ub_mar1no del
p~s, e t·,-,, Si considar•amos el accd~-ute c-esm1smo 1,--·
. ifi
· .í • ar-a el
de el punto &lt;le vista de su s1gn caci n, i '•
dominio ,militar de los mares, tendremos q11e/lni
fesar que no es nada cons?lador la fa~i , ª,,_
con u e puede ocurrir un aceidente de. tal maº
nitnrf y esto sólo durante unas .maniobras ~a,·ales' &gt;en las que realmente no exist_e el enem,g_o
V sólo se ,trata de una dP.mostración de habt·
°iidad·es y l'ducación naval. Porqn,e_,, iqué segurida-d puede inspirar una emba: cac1on que, co?•
tra su voluntad, flota repentma_mente debaJo
de la quilla de un acorazado: aec1~ente que sabe que le ha de costa~ la ex1sbenc1a, y que, sin
embargo, no puede entarf
Si lo consiileramos desde el punt? de mira del
patriotis.mo francés, como corolario de lo
terior, -,e d~prende que debe de ser !?ara Fran
cia .muy doloroso ·perder ,al mismo tiempo que
un p uñado de hombres abnegad~, que se han
declieado á la v igilancia Lle los rn~~eses de la
naei6n, por los mares,. una emb~rea,cion que, por
su clase, su tipo y su importancia, es u!1~ de su~
más l egít imas esp:eranzas en el domm10 &lt;le,
O&lt;"éano.
Pero ,si consideramos el acci.lente &lt;leS&lt;le el
punto de vista de lo que significa para la h?-·
manid.ad el resultado es aún más doloroso Y mas
&lt;'tesconsoÍador. Porque ya no se trata de un gru'P0 de hombres que se sacrifica por ~l honor n_a•
cional • no es un.a unidad n aval de importancia,
,perdida para la nación, sino qu~ e~ un grupo__ de
séres .humano.~ que se pierde, victima ~le! tr1,w
afán que t iene n los .hombres de ilestr~u~s? u_nos
,, Jo, otros. y de ese sentimiento d1v1son1~ta

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m
COLECCIONES DE PUERTAS

ªº:

Tumba provisional de ks franceses qua murieron víctimas de la insurrección en Fez,
de la que ya hemos hablado en estae col umnas.

Para los h eridos en Marruecos .
.
Razar de caridad e fectuado en los Inválidos por la Cruz RoJa francesa
que tantos y tan graves d•esastres ha motivado
en la historia del mundo.
.
Porque, .para los que creemos en la tfmdad é
indivisibilidad de la raza humana, todo _~le_men•
to de disgregación i!e ella, llá~1ese_ sent11111e?to
de raza ~leber religioso. conven iencia comercial,
discinli¿a 111ilitar ó cualquiera el~ los 'Pretextos
que Ías castas privile~iadas han ,rnnrntado par~
crear odios y de,confianza.s entre los humanos,
será motivo de dolor y de pena.
· y si eo111üderamos que víctimas de uno_ tl_e
esos errores eonveneion aJeq han muerto ,·ernt1cinco hombres, cu,vo~ cadávere,i permani:cl'rán
para siempre dentro del ca,co riel .snbm~nno, _Y
cuvas familias pasarán ¡,ena~ y trabaJos, s::1
q1i°e nadie se acuerde tle ellas, entonces nue~tra alma humana tiene que lamentar una veY.
más, no ya la muerte de estos in,~iv!d~1os; no Y.ª
los dolores aislados ele esas v,ernt1cm_co familias sino el enorme error de la humamdad, que
se ;mpeña en su destrucción mutua y el in mon·
table número de víctimas que, en aras de. esas
ideas, falsamente consideradas como_ subhmes,
ha saerificado &lt;el ,pobre pueb.lo á qmen .se ,educa en tales errores.
X X

1''uneralea del rey de Dinamuca. -El cortejo fúnebre recorriendo las calles de Copenhague.

X

y víctimas también d,e ellos, son los clesgraciados que están dejando la vida en _los campos de batalla, abiertos por la revoh1c16n oubana.
.
f
b
Xo diríamos -esto, si la revolución uem ?·
ch a para vengar la usurpación d~ tales ó -euales
derechos; si los negros se Jrnb1eran levantado

exasperados por despojos morales ó materia!da
&lt;le ,parte de lO'S blancos; pero no &lt;1e trata de eso.
Al principio se -creyó que el grito de protesta ele
los ,hombres ,dueños de '1a isla, que reclamaban
el dereeho de dirigir los destinos de su país; de
los -cubanos despojados de 'I)rerogatiYas cu fa.
vor d e los blancos, que reclamaban iguales dereehos que los usurpadores.
Fiero un senador americano, que parece bien
infor.mado del asunto, nos hace saber en ,teelaracion es reoientes que, bajo la apariencia de ua
odio racial y &lt;le un,a protesta en contra de los
holladores de derechos, se oculta una eampaüa
comercial de parte &lt;le los americanos interesa•
,los en obtener e l dominio del comercio y el
plantío de caüa &lt;en Cuba.
Y hay que notaT de 'I)aso, que 1el mismo senador americano dice que los trastornos en
nuestro país, obedecen ft igual razón, en lo cnal
coin-eide con un gran escritor mexicano que acaba de pubfü:n un libro en los Estados Unidos.
Ante tales .declaraciones, .se siente el horror
instinti,·o que producen las monstruosidades;
porque apenas se concib,e al e~.píritu mercantil
lanzando á todos los habit.:aates de una región
&lt;le la tierra, en manos ele la diosa de la clestrucción q ue ,qe llama guerra, sólo para asegurar ci
&lt;lominio comercial de un producto en dicha ra-

Sabido es que los Ji,bros ,publieatlos en los comienzos de la impr-enta, cles&lt;le 1436 á 1500, llevan el nombre &lt;le incunables. Unos fueron impresos con planchas de maclera grabadas 6 esculpidas y otros con caraeter('S movibles, de madera primero y .ele .metal después.
H-0y se conoe,en 30.742, &lt;l1J los cuales 20,000
son alemanes, 6,636 italianos, 2,049 holandeses y
1,125 franceses.

Los coleccionistas reúnen artículos más ó menos inter-esantes, pero ,probablemente habrá muy
pocos que coleccionen objetos -de tanto bulto como los que constituyen ,el eaprieho &lt;le un señor
inglés. Este coleccionista se de-di.ca á .reunir puertas d·e easas, c.astillos y abadías de interés histórico. Haoo algún tiempo, obtuvo, á costa de
gran pre,eio, unia. puerta por Ja &lt;mal .salieron ipara
ir á la guillotina, durante la revolución fran•
oesa, Maria Antoniet a, Carlota Corday, Danton
y Robespierre.
Hoy, quizás no baya en el mundo quien coleecione tés y tabaco más que Lord Petersbam.
En su casa tiene un salón rodeado de estanterías
llenas de botes de té de •S011chong, Bobea, Congou, Pekín, Rusia y otras partes, y preciosas tabaqueras con tlabaco &lt;le todas dases.
La :reina viuda de Italia, conserva una varia•
&lt;la coleccjón &lt;le -calzado pertenieeiente á diversos
ipel\Sonajes .r,eales de distintas épocas. Dícese que
en la colección figuro úna sandalia de Nerón,
unas zapatillas de .Maria ele Inglaterra y dos pa•
r&gt;es •de zapatos de la reina Ana y de Ja emperntri?. ,Josefina.

Para purificar el aire de una bodega y destruir
las vegetaciones parasitarias, se pone un ,poco de
azufre en una eaz,uela, se prende fuego y se elejan cerradas, lo más J.1er.méti-eamente posible las
ventanas y la puerta. La operación se repite
cada tres meses.

gión.

·8011 estos miste1·ios tlesconsoladores de la .moderna ei\'ilización, qne no podemos, que no queremos comprender.

J. M.C.

o ■ o

LOS LIBROS DEL MUNDO
El "Bulletin &lt;le l 'Tnstitut Internatioual de
Bibliographie" ha hecho una e,tadi5tica, lo más
exact.a ;po&gt;-ible del número de libros publica~los
~n el mundo entero, desde la innmción de la
imµrenta. Las cifras de dicha estadística demuestran que desde un principio fué considerable l,a producción de lo, escritores de todas cla-

ees.

El nuevo rey de D inamarca -Cristian X si:, dirige á su pueblo desde e l baleó~
del palacio de Amaliemburg.

�!:1 noche en que apareció por la vez primera, Ja
jo,·en '' ,·irtuosa'' desarrolló el siguiente pro
g1 ama.:

I
8onata ( Appassion ata), B ectho,·en .
. \ ssai Alleg1·0. And1111tc con moto .•\ll'J;:;to u,a
v,,11 tropo.

Eludes e dnr, cis •noll, Xocturne De~ duT, Yals
qcs dur, Ballade F. dur, Ohopin.

III

" L a Geish a. " -El último recital de Leonor
Boesch.-Fin de la temporada dramática.

...

Una visión ,eaprichosa éle Ja tierra &lt;le los samurai y de las musures, ,en que, sobre la trama
gruesa -de Ja '' pochade'' se entretejen á. veces
los hilos de oro de la emoción, de trna emoción
superficial, frivola, pero, en el fondo, delicada;
taJ es la ya popularísima. y muy ,celebrada ope·
reta de Silver Jones.
•' La Geisha ·' tiene argumento, bueno 6 malo, pero lo tiene. Esto Ja dif,er,encia de ·la grau
mayoria de las operetas vien·esas. Es de una.
fisonomía distinta. Entre ella y ' ' El vals de
amor," por ejemplo, existe la· misma diferencia que entre ·la viene;;a que bajo Jos árboles del
Prater, en las alameda,s del R,ing ó ante Jas v~drieras -del Graben-al decir de Gómez Carrillo,
-se envuelve en calados• trajes, cuaJ una es-tatua de arcilla que el escultor no quiere dejar
secar y que cubre de lienzos húmedos, y la
"miss" rubia, rom{rntica, ingenua, que a-bre los
ojos sorprendida ante Ja. magnificencia luminosa
d,e la fi-esta de los cerezos, en un atard•ecer d,e
Tokio.
No es la mus1ca de Silver Jemes sabia; pero
taanpoco está sa,tura'Cla ,de aqt1ella sensual languidez de Jos valses de Yiena. Se nos an.toja
más bie.n ,tranquila y ,cauta, como la "misa. " El
autor, á ·r atos, logra darla un colorido exótico:
tal la romanza de :Mimosa, en el primer acto;
tal Ja plegar,ia ele las geishas ... Pero el tinte
exótico se a.tenúa; reaparece á eatla instan.te,
p&amp;siste, el sentimiento ,del '' gentJem-en'' asombrado por el l!ol, por lo'! crisantemos, por los
pequeños ojo.~ ii.e las ,peqneñas ,eortesanas.
Ha logrado "La Geütha" gozar ,de un favor
cosmopolita. Así en Londres, como en París, ó
en Roma ó en Berlín, la camtan frecuentemente
en los teatros. El 11úblico acucle y a,plaucle. ¡Co•
mo que e.stá ht&gt;cha paTa totlos los gustos y forma '11ll compuesto de var.ios simples: un poquito
ele sentimentalidad con otro poco de vena cómica; un poco de suntuoso aparato en que &amp;e
od-eslien todas Jas tintas de la fantasía, con otro
poco de mo,·imiento eseénicol
Entra por los oídos y por los ojos. Divierte:
haice ,pasar un buen rato.
¡Serri nec.e.sario &lt;lecir, por otra pa rte, que
~fignel Grnti~rrez 1,aca. t0&lt;lo el partido posible
d,e 'tales .excelenciasi En lo relativo á presenta-oión no oo &lt;litirámbico asentar que Ja de "La
GeiS:ha" ,en el Arbeu, es de primer orden. ¡Qué
preciosidad de conjunto y de id•etallesl Las &lt;lecoroei-0nes de Rovesealli y de Broggi, 600 hn.mos!_simas; la del primero, sobre .todo, ,por lo impresionante, eon su icasa de té, su abundancia
&lt;le flores, y la suavidad de color azuJ del mar,
en ,c uya playa se columbra la ciudad lejana .. No
así el telón-panorama d el señor Mendoza, que
aquí, para entre nos, es bastante feo.
F..n cuanto al ves.tuarJo y utilerfa, no se pue&lt;le pedir má.s. La.s artistas Juoon una bella colección ele kinnono.~ de los más varJados eolores.
Tíborns, insbrumentos de música, abanicos, l0&lt;lo
contúbuye á intensificar la ficción ...
Mis Molly encuentra ,en Esperanza. Ir.is una
intérprete llena &lt;le movilidad y pe graeejo. Con
Emilio Oabello, que estuvo muy a.certado en su
papel, dijo la artista mexieana, alcanzando gran
Jucimíento, el "duetto" del s,egunclo acto. En la
iran escena que siguió, con eoros y baile-ad-

mirablemente movida y estudiada en sus C'feetos
111ásticos-,fué también muy festejada.
La ''Mimosa'', tan dulce, tan suave de ordinario, dió lugar á un conflicto &lt;le bastidores a;den&lt;tro: María Luisa Labal, la garrida ti-ple argentina, que hada ese ,papel con &lt;lecidida mala for~una, qu.izá. ipor demasiado celo del aplauso del
público, &lt;leterminó se.pararse de 1-a compañía,
11retextanclo esta.r enfernna, y poniendo en grave aprieto al empresario, ,puesto que s-e 'llegó 1í.
s-eguir ,eantaru:lo. no bien ,cayó el telón en el primer acto..Josefina Peral, eon una abnegación nrtística incomparable, sin &lt;'onoeer s iquiera la
obra, pro.st&amp;..e á substituir á In '' enf.erma,'' por
cierto qu-e con grancle éxito, con lo que salieron

que &lt;'S lo eontra1·io &lt;le ln de Castillo; .,·
Llanradó que se esforzó por &lt;'1tmplir e n el Katana, di.&lt;&gt;tinguiéronse en "La Geisha."
llfny bien la orquesta bajo la ,direccióu del
maestro Burabti. Sona,do éxito ha sido éste para Ja Compañía de Operetas Vienesas. El mejor de los últi~s dias, sin ex-0eptuar el _d_el be110ficio del señor Nao de Allanz,--el d1hgento
actor, traduefor, co,m.positor, dire(ltor de orquesta y caballeroso repre!lenta.nte,-en que reaipa•
r,eció El!peranza Iris ,con '' La eua.rta plana. ''
\llZ,

X X X

En la Sala Wagner hizo su segunda presenta-

D.os Hojas de Album, Yals Capricho, (Dedicado á. L eonor Boesch), Ogazón.
Polka Bohemia, Barcarolle q dur, Stac-catoEtnde. Rnbinl!itein.
Salir arnnte _con uu pr-0grama de la magnitud ,del transcrito, no es fácil. Y la señorita
Boe,;eh tuvo la fortuna d,e cumplirlo con sorprendente acierto. Es una pianista, no cabe du&lt;la, esta vigorosa ·mucbac.ha rubia. Posee una sólida técnica y ,penetra el sentido auusical &lt;le
obras algunas d•e eUas tan complejas como las
menciona'Clas. $u personalidad, en amplio pr0CE'So
de fo1;?1ación, ,promete ~r rele,·ante. Ya alguna
Yez díJe que no -es c-omun empezar como empie•
za la señoriita Boese:h.
Señalaré como sus mejores "momentos" en
la_ tarde del domingo, el tereier tiempo de la adm1ra·ble Sonata beetho,·iana; el misterioso Noc·
turno, de Chopin; el "Staccato-Etude." Nos dió
á eonocer tres composieiones Jlttevas de P-edro
Lui.; Ogazón: el "Yals Capricho," de temas un
poco confusos, ,pero erizad.o de 1dificnlt•ades y las
dos_ primorosas "IIoja1l de Al bum," de ulia tau
clelica.da y espirjtual elegancia. Es-tas valieron á.
su autor-que entonces sentiríase también sati3fecho como maestro,-el ser calurosamente
o,·acionado.
X X X

D_on Miguel ::Uuñoz dió fin á su campaña dramática .en el Teatro Colón. Despii.lióse del públie? _de }fé~ico, emprendiendo el rnelo á más prop1,e1as reg1onc8.

X o ;,~ría dilab1tlo hacer el resumen &lt;le lo que
esta temporada de Yerso fué: en ella vimos á
1111 iartista afano,;o ipor el cumplimiento de ¡;u
labor, de estimables facuMados y amante del
~!ien 1•epeTtorio, rocleaclo de una atroz compama; tan mala. como pocas se habrán presentado aquí en teatros de primer orden.
Empeñóse Muñoz por ofrecen1os algo Jrne,·o.
:;,;¡-os deja -el recncr,do de "En F-landes se ha 1mesto el sol," ct,e Marqnina, y (le "Mi~terio ele
ll-0lor," di' U ual.
Y ésto tan sólo; porque, lo (lomá.s ... peor es
11:,en-e a IJo.

MAESE PEDRO.
Esperanza Iris e n e l papel de Rolly P olly
d e la "Gheisha"

"El Pensnmiento''

El maestro Ogaz6n y su discipula la señorita Leonor Boesch, durante el segundo recital
de la delicada y j6ven pianista.
ganando los espectadores. . . y Silver J ones.
Villarreal en el marqués de lmary; Caetillo,
con tan do "metafísicamen.te" las eoplas-muy
malas rpor más señas-, de Wun-Hi; Ja señora
Fabregat, con su figura más bien que con su

ción ante el públic.o de México, la señorita. Leonor Boesch, distinguida discípula del maestr,,
Pedro Luis Ogazón.
Con mayor seguridad &lt;le sí misma, con menos
temor de~ público y menor nerviosidad que en

E~cena ::ulminante de l tercer acto de la "Gheisha, " interpretada por la compañía "Ir is''
en el teat ro "Arbeu "

Una \'ioleta paseábase sobre la tierra, si.,
saber en .dónde parar. Por fin se detLn·o en un
valle donde corría un claro riachuelo. El lugar
era delicioso pero triste, y la desterrada ,·iole·
ta q-ue podía --en aquella soleda,d meditar mucho,
sentiase sin valor y casi acobardada.
Cuando en eso, llejó un joven poeta, de semblante pensativo é int-eligente, quien se detuvo
á contemplar las yerbas y Jas flores de Ja ribera.
Vió entonees aquella melancólica violeta de
listas amarillas y negras. y sonrió con alegría.
La violeta también parecía mirar al joven; y
éste, entusiasmado, la quJtó de Ja tierra, llevándola consigo.
Su escritorio estaba lleno de .flores y de maticas; la violeta fué colocada. en un -elegante
vasito allá entre los libros y los papeles.
Y e.! ,poeta mirándola compuso su ane3or poema; ella fué su inspiradora, su musa, y él la
bautizó entonces: "Viola del ,pensamiento."
Pues el pensamiento es el que dá ,]a fuerza
ele voluntad á lol&lt; jó,·enes; consuela el corazón
de ilos .ancianos, a.leja el aburrimiento, este fatal ene,.m igo de la felicidad y liace crear, producir,, ~1mplir obras grandes y buenas.
Y 'ahora d-espué~ de la poética leyenda, recordamos la frase que un hombre de gran talento escribió un día á su novia al enviarle esta bella flor del "pensamiento."
-Ten.go uno sólo, y es para ti ...
Muy delicado, &amp;ver,dad t

�LA GITANILLA

Los Pastelillos del Rey

El oso, parduzco, viejo, lleno de melancolía.
baila su zaraba.1d11, mientras azota, bronco, el
panucro, un gitano. Es una clan?a trj,;;te y riclícula. El o~o tiene sucia y trasquilada la pelleja;
mortecinos los ojuelos amigos del aire y de la
libertad; mohína y cansada toda la silueta deplorable.
A veces, el gitano deja caer su tranca sobre
las costillas ruine3. A veces también, da un
gran tirón á la cadena que fbge sujetar al oso.
Y entonces la pobre bestia, humilde, simula •un
gran enfa&lt;lo, ensaya un gran rugido. hace, decrépito, sin ganas, una lamentable pirueta de
payaso ... El gentío, c-n los balco:1es, ríe.

II
La gitanilla va delantera pidiendo lin,osna.
Es bonita, apena; núbil, gentil como una es-~lava de ensueño. Es negro y rutilante el casc'l
de su cabellera. Son blancos y menudos sus
dieates. Son húmedos, sombríos, llenos de mis
terio, su~ ojos, que miran entre aso:nbrados,
entre insinuantes. Ybte un corpiño roto y una
enagua ele colorines. en la qu e cuelgan arambele.s y desgarraduras. Y Ya descalza. Y •'lan pena sus piececitos bre,·cs, en los que hay sangre.
La gitanilla sonríe á su. pesar. Y e, ta sonri_
sa es el más cruel, el más trágico, el más horr•ble de S11s l:,.mentos. Ni las piruetas del oso,
con ser tan macabras, igualan al sonreír 1-J.ftrl&gt;aro, tremendo de la gitanilla. El gentío, eu lo~
baleoue,, ríe.
•
111

Una pa.rnja de enamorados está en un balc,,11
oteando la escena. Se apiaclan, que amor e,
compasivo. La mujer ha visto los pies desnudos,
sangrantes, y ha fruncido el ceño intimidada.
El hombre iba corrido hacia adentro y ha ro
tornado con un envoltorio.
-Gitanilla, toma.
El envoltorio cae. La gitanilla ,Jo recoge son·
rendo, sonriendo siempre. Lo abre curiosa. ávida. ¡Oh, unas botas! ¡Unas lindas botitas ele
mujer, a·ltas, deliciosas, que son como un sueño
cumplido y luminoso de magia en aquellas manos! ... La gitanilla ríe, saluda, vuelve á reí!'
con un gran alborozo de niña, ¡ele mujer! Y
las botas elegantes, peripuestas, se tragan les
dos piecesitos clesnuclos que ya no se hincharán,
que ya 110 sangrarán, que irán por el mundo,
coquetos ...
El gentío, en los ba'lcones, ríe.

IV
•Pero ha ocurrido algo e;;pantoso. El gitano
torre hacia l:J. gitanilla frenético, 1,rutal, y en

Señor don Salvador Ech1&gt;garay,
nombrado jefe de la sección de Estadística de la
Secretaría de Fomento.
su idioma p•imitivo, la in~repa, la nltraja. Es
un gitano fiero, celo:;:o y tiránico. En sus pupilas fulgura un rencor legeudario y sjniestro.
Luego se arroja sobre aquellos pies tímidos. les
arranca sus botitas, sus preceas, las blande
triunfador, las escnpe con saña y las tirn co1:
odio vengativo en medio del arroyo. Después alza los ojos retaclorM hacia el baleón, donde han
palidecido los enamorados, y aguarda nn m omento vibrando da cólera, tembianclo, cou sed
ele matar.
.Por fin, nada ... Un tirón ele la cadena. u•1
empujón en las espaldas ... Suena el pander o.
El oso, lamentable, corno un bufón grotesco ;vencido, alza sus manos y se pone á bailar. L,i
gitanilla, sin valor para llorar, tr:rnsida, sonríe. . . Suena el pandero. El guirigay seduce á
los rapaces, que se acercan e!l ,bulla, y que siguen á la c:iterYlt triste, y,~ lejana, con el estruendo de su vocin-g lería.
Y el gentío,•en los balcones, ríe, ríe ...
Luis Antón DEL OLMET.

Mesa del banquete de bodas del matrimonioMartinez Urrutia-Gonzlilez Argumedo

El rey Luis XIV se había trasladado á YersaJles, porque e.l mes de junio se J)l'esentaba muy
calur,o so; y las hermosas damas y griandes señoras se ,h-a bían ,a,prernrado á dejar P.arís á fin de
bacerne presentes al monarca y d~sfrutar de las
magnífic~s sombras ,del parque.
Pero los cortesanos ele! g.ran rey no eran lo.;
úniccs que habían tomaclo -el ,c;amino ele Yersalles; gran número el e comer'Ciantes oen pequeño
habían tra11sportado allí rns .negocios, y entre
ellos figuraba un hábil ,¡nstel ero y repostero, que
cst.aba ,en camino -d•e ha,c,er su fortuna.
Se llamaba ma·ese Nono.rgue, era muy ha.jito y gr,ueso, t•an hábil eomo pequeño y tan maligno como gor-d o; había tenido la suerte ·de descubrir á un ma'rmitón muy diestro, que ,coufecciona•b a maravillc,sa.ment,e los .pastelillos de
c,asa, de tal modo, que el rey Jos prefería á
toclo c11an to le of1eeíaJ1 ~us cocinero,.
Maese No11org¡1e, aYariento y &lt;le,wnsiderado,
ha cía trabajar al pobre marmitón 11od1·e .v ella.
sin darle otro pago q1::e la comi.da. La po~i eión
del marmitón 1Ligc·el, era pu•es, bien t-riste y sin
embargo, aún era en vi diado 1por Adolfito, un mísero huérfano que buseaba el .modo ele ganarse
la vida en Yersalles, y .no lo encontraba.
Una :mañana qu.e Miguel lJev,aba como de costumbrn, una docena ,d e rpastelillos ealientes hacia las cocinas de Palacio, •Se enC-Ontró á tres
•d e sus amjgos que estaban jugando á la r:ayuela.
Le pidieron que fuese árbitro de las jugatl·as &lt;ludo.sas, y como .aún era temprano aceptó y puso
sobre mu banco del 1iarque la eesta que •co ntenla lo.s pastelillos, colocánclola •bajo la vigilancia de Adolfo.
Una vez terminada la partida, Miguel tomó
su oosta y ,clió graeias al pobre muchacho que la
había ,c ustodiado. Pero éste biajó 1a cabeza eou
tal aire -de confusión, que Miguel fijó su mirada en la cest:a ... ¡y la •encontró vada!
-¡Infamc!-gritó.-¡,Te has comido los pastelesi
-¡Ah, maJvaclo!-exclamaron los jug,a.dores,
amenazándolo -con los puños.
Adolfo estaba como aniquilado y sólo sabía
murmurar:
-No ipo.día más. Hacía tr•es días qll'e ,no comía y me estaba .muriendo de hambre.
Miguel ,pataleaba y se tiraba de los pelos.
-¡,Qué será ele mH-iLecía.-Esos pasteles
eran para el rey. ¡,Qué disculpa •¡medo dar1 Mi
amo me a.paleará y me ec,h!ará á ]a calle.
Adolfo tomó entonces una .resolución heroica.
-Yo be cometido la falta y es jltsto que la
expíe. Yoy á •ha,blar .al r-ey: si -me hace encarcelar ó ahorear, lo habré 111eret1do.
Y antes de que su~ eom,pañ,ero.s pudieran detenerle, franqueó •l a verja del pa1·que real y
echó á ,correr ,entre los cortesanos, ,asombrados
de semejante audacia.
.Mientras Miguel emoefonado y i:iemblpra\So
contemplaba la escena á triavés de la berja,
Ac1olfito .se arrojó ·á lo::; pies clel rey, &lt;diciendo:
-¡Majestad! Yo he cometido un cri:nen y
deseo q\1'8 se me castigue á illlÍ ,sólo.
A e:;tas ipa labra,s , un gentil hombre agarró
por el -cuello ,al muchacho, ipe.ro u.u a-demán del
Rey lo cletuv,o.
-¡-Señor!-prosiguió Adolfito-Yuestra
'.Maj,estad DO tendrá hoy sus pastelillos de caza ...
porque yo. . . me los he comido.
Ningún cortesano s·e atrevió á sonreír ante la
&lt;',0nfeceión d,e este gran crimen; es·peraban saber cómo tomaría el .rey Ja eosa.
El Monarca siguió grn,·e y el niño ,se dijo :
-¡Estoy perdido!
Añadió con voz suplicante:
-¡'renía tanta l1ambre! ...
l~ero no 'l'S culpa de Miguel. Yo os lo suplico, ¡No lo castiguéis! lle ,siclo yo solo.
Siempre grave, •el rey se volvió hac.ia los co1·tesanos y preguntó:
- iQtté ipensáis ,le esto, wñorP.st
Después ele un momento ele sileneio, uno_, de
ellos tomó la palabra:
•
-Señor, este niño ha cometid-0 uuot. f-a.Ila.
-Una falta de l e,,-,a majest•a·cl-añaclió otroque no tie11e precedente.
~. que aúu .sie':clo eom,etida ,por u.n mucha-cho
-cl1Jcron vanos a la vez-no cl,ebe qu1lda.r impune.
El 1·ey elijo entonces con una, sourisa. -Señores, DO habé.is ,oompr-e.n,clido la leooión que os
ha dado este niño. Ved, él me ha dicho la ver-

clacl, cosa que vosotros no ,acustu.mbráis á lia·
c-er.
El ha ,tenido confianza en mí, .puesto que ha
querido ba,blarme á mí mi,mo, y me ha -suplieado
en fayor de alguno que había mer,eciclo mi cólera.
Y yo, para que e,;e ·uiño DO n1elva á tener
hambre. ni sientia l a tentación ,ele toma.r lo que
no es suyo, qujcro que ,en a.delante forme parte d:e mi easa.
-¡Oh, señor! ¡Qué folici.dacl ! ¡Gracias! ....
; Y l\figuel?--se ,ati,e,·ió á ,preguntar Adolfito.
El rey Yió eutonce~ á Miguel que aguardab·1
lleno ,ele inquietud.
-¿Miguel~ Y bien: desde hoy figurará entre
mis eocineros.
A 1iartir de este clía, la situación de ambos
muchachos quedó aseguraua.

¿Tiene cuenta ser ladrón?
A la pregunta que encabeza estas línea.; pue.
de contehtar.,:e 1·otl111clarnc1lte que no. El ,lirector
de una importante cárcel asegura que ele cada
cincuenta ladrones, c uarenta y nueve lo pasarían mucho mejor trabajando.
El jefe de penales á que hacemos referencia,
ha t ratado á muchos presos, desde el ratero, hasta el ladrón en grande, y ca.si touos lo afirl]lan.
Ur, ladrón experto y deuidiclo, confiesa que en
cuarenta años do "profesión," no había gauallo por término medio más de siete duro.s semanules, y ningún año excedieron sus robos ae
•mil quinientos duros. Cierto ·es que había p2.~ado ce,·ca de la mitad ele dicho período en las
celdas de la cárcel, pero estos encie,Tos sc,11
quiebras del oficio con que siempre cuenta toclo
caco dedicado de lleno al oficio. "Mejor me
hubiera ido, ateniéndome á mi banco ele earpintero"1 decía pesaroso, y tenía razón.
•E l caso de este hombre no es excepcioual.
Tomando por base de cálculo una JJoblación como Londres, donde hay ladron es muy experto•,
resulta &lt;1110 en 1rn año se cometieron más ,1e
quinientos robos. importando lo robado ,·einti cinco ml duro; escasamente, según las declaraciones ele las víctimas. En 428 casos lo robado
no pasó de vein.ticinco duros, y toinanrlo medio.
cada robo :iscenclió á cuarenta duros, ele lo.cuales sólo percibieron los la,lrones la cuarta
parte, po~que 1los objetos procedentes de robo3 Jo; pagan muy mal los comerciantes po~o
escrupulosos que los compran sabiendo su prncedencia.
Así, pues, á diez ?-uros por robo, fácil!nente
se rornprende que tiene que ser muy activo el
ladrón para ,atar un cluro diario de jornal.
Lo mi~mo ¡iuedl' clrcirs~ ele los ratero.,. Uno

Nuevo Gobernador del Distrito.-EI señor licencenciado áon Federico González Garza
firmando el acta de su protesta.
Yiejo y conocido de tod:1, l1t policía_ de Londres,
decía que sólo desearía pode~,e ret1rat' eon c1'.1·
co cluro~ semanales de pe,1s1ón, porque era Jo
que .ha·bía gauaclo poi' término medio, en treinta
años. El ratero v el ladrón pasan muchos días
que no tienen niaterialmente qué lleYarse á la
boca, ni ca,a cloniie clormir.
En otros ramo.; &lt;le la delincuencia. como por
ej&lt;':npio en la fabrieació;1 y expendición de . m~Detla falsa, orurre Jo propio. llay algunos mdtYicluos que co11sig11en hacer un capitalito, Y lo
disfrutan, pero son rontadísimos los _casos. En
"eneral. e' monedero falso no gana mas que poi!ría lwber gana,lo too n:1 trabajo honrado, si
~e tiene l'U tuenta que para lledicar~e á lad,·ót
y monedero fal,o e, preciso ser lrnstante listo.
Añácla:;e á esto que la ,·ida &lt;lel criminal e,
mucho más corta que la del honü•re honrado;
que el delincuentt) torre gran.les peligros y
tiene honda~ prnoCú[':,riones, ? que parte de
su existeneia 1n. pasa eueerrac1o, y no hay wí1.&lt;
re.110,lio que r _..~on1Jr·er que la 1uofesión de ludl'ón clista mueho ele ser lu.:rati,·a.

Los señores gobernadores, entrante y saliente, y los altos funcionarios del Gobierno del Distrito
en la toma de poseAión del señor lioenciado González Garza

úos Chinos Ieonoelastas
.Con motivo del trtiunfo da la repú.blica eu
China, los iconoclastas ele coleta y ojos oblic110~
se están despachandc, á su gusto no sólo eu ~u
país sino en· todas partes. En California. por
ejemplo. cloncle los amarilloso forman una 1·0Jonia bastante numerosa, se asiste actualmente
á una verdadem degollina en la que hacen de
víctimas los ídolos. Sin embargo, hay en tre ellos
bastantes que .s e escapan ele la destrncc[6ri general, unos porque sus antiguos adoraclorPS n•J
pueden dejar de quererlos, aun cuando l a 111·1lire patria quin~ borrar tod~ lo que re:\Uerrl:..
al pasado, y otros porque ~igu&lt;Ju ,u~p,rando
miedo, y no hay chino que :-:&lt;: atreva a meterles mano.
!Entre los primeros, es decir, entre los ídolos
amables se eneuentra Ta Mo ó Dabrmo, discípulo ele' Bucla, fundador de la _c~octrin~ de Zen,
que enseña que la contemplacrnn pas1,·a es la
única capaz ele as~gurar al !10mbre una p_roteceión eficaz del dios en la tierra, y una vida
feliz en la eternidad. Supónese también quP
Ta Mo .,.ara,ntiza, al que ,le adora, contra el odio
de sus ~n~i"os.
Es el ángel ele la miserico1 ·
O
día y uor Jo tanto sobrevivirá á la tormenta
como Sll amable colega el dios del amor, Aisen
Niyo.
En el númerú de los ídolos terrihles, con los
que nadie se atreve, temie·ndo inmediatas y espantosas represalias, se encuentra.u Kwan Yin
y Psu.Saá el primero cla la peste y el segm1do
deja ciegíl. P ero ,á pesar del gi~sto, C?n que los
chjnos se cleshanan de estos s1mpat1cos per~onajrs, no hay quien tenga valor para d~rles el
golpe ele gracia.
Dícese que en San Francisco los habitante,
del barrio chino, que han destruíclo todas las
imágenes sagradas que tenían en sus casa, , pierden los ánimos en cuanto se ponen delante &lt;l.,•
las clos terribles divinidades. Hasta 'los qn~ habí::m clemostraclo más eclo en la obra ie.o,1v~iasta y ha,- ta los que se las daban de es¡,írituq
fuertes á quienes nada arredraba, se erl!an á
temblar en cuanto se acercan á las figuri!:•l~
de Kwan-Yin y de Prn-Sa. Ni aún los ehinos
más pobres, á los cuales se ofrecieron buenas
rantirlades por quemar )03 ídolos fatírlie,o~, •·e
han atreYiclo te·nie11&lt;10 morir de pr.~te ó que llarse ciego.,.
L os ch inos pensaron entonces encargar de
las ejecuciones á hombres de raza blauC¡_l para
qu~ éstos eargasen con el mu~rto . es decn, con
la r rste y la ct&gt;gucra da los cl10,cs, pe~o lo grncioso es que ninguno de los que rectb1eron proposiciones para hacer r1e verd1igos, las aceptaron, por si a caso era Yerdacl lo ele las ternbles
Yeugaozas de lc,s dwses.

�SPORT

(

Sr. Noriega, pronunciando su discurso
al entregar la copa

E3cenas de los partidos de "Golf" jugados el ú ltimo domingo en el Country Club
,En otr o orden ele ideas e3 .también r1c gran
importancia para el mundo deportivo, la fiesta
tlesarrollada el mismo domingo, por la mañana,
en los terrenos tlc base-ball lle! Club :Marte. en
terrenos de la Gacetilla de la Colonia &lt;le El
Jmpareial. i:le trata de e!ltregar la copa trofeo
al citado club, como campeóu de la liga menor.
La fiesta empezó -.í. las diez de la mañana, y
se compuso de un juego en diez entrat1as, que
jugó el campeón, ciueo con el Ayas, y cinro con
el Agricultura .
El detalle de estos juegos es como sigue:
,P rimera entrada del ''Marte.' '- Falomir da
un hit sobrn el S. S. y avanza has-ta tercera, ,p or

un.a mala tirada del catcher. Serrato es obsequiado cod una ba!le y Falomir ,entra al home
por 1111 wi1cl J)itch. :M. Reyes es out por fl.y al
pitchN. Cornejo da un liit sobre la ter,cera base y por error -del jugador de esta b ase, -e.ntra
ú home. Meneses toma la la. base ,por un bolazo del pite her. Orouoz da un buen hit y se llenan
Ja.s bases. Martínez logra un home-l'und y todos
entra·n á home. Vargas es out en primeras })Or
umt rola al que guar-tla esta ~)as,e. A Gabriel
1~eyes le regalan -~u ,bllse ,y Hega á home por un
hit de Falomir, ,de tres bases. Serra.to manda. un
fly al r ight ñ-eld y es out. Total: siete
'' Ayax'' al bat.-Gaitán pega á Oronoz y és-

te ,corta un hit difícil; W illiams es ,out en la
inicial y Navarro -es puesto fuera 4&gt;or Meneses que agarra un ruJler y &lt;lobla á primeras.
Segurucla -entrada. ''Marte. ' '-Reyes logra
l Iegar á la prim,era estaeión por error ,deJ S . S.
Cornejo manda un hit por el L . F.; Rey-es pi¡¡a
la goma por hit .de Menesies, ,el cual, á .6u vez,
-entra á 4ome por un wild pitch ide Gaitán. · Cornejo se anota tma ,carrero ,por un rull-er de Martínez. \' ar gas es 4&gt;uesto ou,t.
'fercera ,enti-ada. ''·M arte. ' '-Reyes llega á. la
primera; á l'alomir le Jiaeeu -el primr out. Serrato logra ,una carrera rpor hit de Reyes.
'' Ayax.' '-füiyes manda á la banca á dos ba-

Señoritas r-einae premiando al capitán López del "Marte".- Tea·n de baRe-ball "Marte" campeón
de la liga menor, á quien se entregó la copa de campeonato el domingo pasado.
- El héroe de la :nañana.
teadores, y -el' tercer,o no logra llegar á primeras.
Cuar,ta entraida.- El "Marte" no hace can-era,s en -este inning.
'' Arax. ''-Gaitán llega á primeras con un

ruller al S. S., debido á una gran doblada de
Vargas; el corredor -es puesto fuera en segunda
base. Williams ,es struck-out. Falomir eorta un
fly.

Quinta entrada.-" El Marte" ,t ampoco logra
auotars'e más carreras en esta entrada.
'' Ayax. ''-Lucas es out en la Inicial. Aguilar out por ,fly á Cornejo. El ,sigui,eutte bateador es pmesto fuera por Martínez. E l '' Ayax' '
durante las ,cinco entradas no log1·ó tocar la segunda base.
Después de este Jna,teh, cr,u2iaron sus ba.ts el
''Agricultura'' y el venoodor.
Empieza •de nuevo el "M:ar,te" bateando. Meyer es ,o ut 4&gt;or Baquiero. R eyes logra un hit •de
dos 1bases. García Robledo se fa1rna á los dos
s igu ientes.
'' AgricuUura.' '-Rogríguez es obsequiado eon
euatro bolas y .is C1Ut por la tirada de Vargas.
Los dos bateadores que siguen s on puestos out.
Segunda entra,d.a.. "Mar,te. " -Oronoz ,es oui'
,por rnller á segundas. Montes corta una líooa y
después se saca á Meyer. R e,yes manda á la ban
e.a al primer ba.teador y J. Carbajal llega á segun¡das. Baqueir&lt;o O'U,t por fl.y á Men,eses. Carbajal se roba la ter-cera y Oronoz agarrn. un fly.
Tercera entr.aJda. "Mar&gt;te."-Martínez da un
hit á M,ey-er, ,á qui'en había. dado la base; llega
á home. TotaJ: una canera.
'' Agl'icultura. ''- Var,gas lleg;a á
primera,s.
Reyes estraquea á García :Robledo. Yargas do-.
bla á segundas y Oronoz saea al ,c.onedor. G.
R eyes ·o,,t •pór un fly elevado al C. F.
Cuarta •entrada. ''Marte. ' '-García Robledo
se luce ,pitchando -en este inning; pues J.os tres
bateadores son retirados por strikes.
''Agricultura.' '- Flores no llega á primeras.
Montes d~ Oc.a '&lt;la el hit ,ele la mañana y s e gana una 1diana y una gran ovación al cons ,u mar
un lhome-run limpio, em;paMjanclo el scero. CarbajaJ llega á segundas por enor de la primera
base. El otro ibateador -es out en la iuieial.
Quinta ,entrada. "Marte. "-Olivares es out
en home por doblada del C. F. Vargas out, con
tres hoonbr.es en base, manda una rola al pit•cher. :Martínez lan?.a. un fly iaJ ,de la primera
ha.se y es ,out.
''Agricultura.' '-Jorios ]leo-a á ,p rimeras con
un hi,t sencillo; se roba la ~guncla. Vargas es
faneado. García RobJeclo corrn la mis ma ~me rte.
Rodríguez, des,pués de cinco fou,l s, r ecibe su
ba,se á p rimeras. Díaz pega al S. S. y es out.
Una vez que terminaron los citados ,eucttentros, el señor ,profesor Edl\larclo Noriega, hizo
formal entrega de fa co.pa y las felicita.ciones
ele los presentes. Al hablar del '' Ayax'' ,el señor N oriega tlijo que, como el g,uerr,ero gr.iego,
comenzó por eer vencido, una. ,d os y tres veces; ip-ero que debido á su a.fán pudo triunfar
después.
El señor López contestó ((laudo las gracias !'11
nombre ide todos los miembros ele] cJub y en ti
suyo •pr,opio.
Las bellas señoritas qtie a,sistieron en e• lida cl
"le reinas, dis,túbuy-eron IIIleda.llas de 11lata á los
jugadores ,de los tres c.J.ubs y ,unn.s ba:idas d,e
seda •á los que se habían distinguido en los juegos.

��•
El Mundo Ilustf'ado
La SANGRE
es el Drenaje del
ORGANISMO HUMANO

MUNYON, el Famoso Experto Iuternacional eu Salubridad dice:
"Con,ert1e usted .•aludable y en per•
fecta circulaci6n el fluido vital del organismo y ríase de los mícr&lt;,bíos."
Ningún daño pueden causar los mi•
crobios y los gérmenes de las enfer•
mcdades se exterminan cuando se
tiene la. sangre limpia y circulando
con actividad en las venas y las arte·
rias.--Enestas condiciones cualquiera persona puede desafiar los microbios.
·
Algunos llaman á la sangre «fluido de la vida, , pero por esto no debe entenderse que Ja sangre es la savia de la existencia. Sus funcione•
son las de proteger y conservu la
vida. Cuando la sangre circu I a á perfección, el cuerpo está saludable y
activo, pues toda enfermedad es simplemente et resultado de alguna obs•
trucción en la circulación de la san·
gre.
El Remedio de Munyon para la
Sangre es un saoificador purificante
de la sangre. Sus resultados son en
realidad sor prendentes. Cara toda
clase de escróf ala, erisipelas, her•
pes, eczema, granos, barros, efectos
del mercurio y en ,teneral todas las
impurezas de la sangre.
¿Usted se s iente mal?-Sea cualquiera su enfermedad, pida u ~ted la
&lt;Guía de la Salud., de Muoyoo, en
las Dro,tuerías de J. Labadie, Sacs.
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meo médico al Cons ultorio Humanitario, de Muoyon.-- Los Expertos,
Expecialistas, al frente de él, estudiarán su mal y le recetarán concienzuda y desiL·t ,resadamente.
M rznyon's 53rd and Je ff e rson
Streets, Philadelphia, Pa., Es. Ud.

El decálogo de la esl)()sa

á sn mamá, acuérdate

I.-Ama á tu esposo má.; que
cualquier otr a cosa en eil mundo,
y tu prójimo lo mejor que puedas;
pero acuérdate que la casa es dr tu
esposo y no del prójimo.
II.-'l'rata á tu esposo cvmo ú
él fuera un huésped1i de considcrnción y como un precioso ami¡1-0; no
como una amigll. á q uien uno b
cu~nta la.; pequeñas contrariedades.
III.-Prepara para tu espo~o una
casa orrlenada y un semblante ri.
sneño; pero uo te i nquietes :,1 algunas veces él no se aper~ibe ,1,,

e.so .
IV.-No le pidas lo snpé1·fluo pa1·a tu casa; pídele, si es que pue,lP.
una casa ~1leg1·c y un poto de espacio t r anquilo pa ra lo.; niños.
•Y.-Que tus hijos estén siempre
ordenados y limpios; que tú estés
~iPmpi·e limpia y aseada romo C'llos:
qne él sonría vjendo ÍL sus amados
y piense en vosotros cuando esté
lejos.
,VI -Acuérdate que te casaste con
él por la b uena y la mala suerte.
Si todos •lo abandonaran, tú debjeras poner toda vía la tuya en las
manos de ~l.
VII......Si tu esposo tiene toda'vía

~

1!:~~~.~!m~~::M ~~!!!~~!~ª

1L~siempre es eficaz. MillarPs de personas curadas por ella

testifican
sus maravillosos rr.&lt;;ultados, y por eso es que se ha hecho la preferida del público. Basta usarla una vez para tenerla siempre en
prevención. Produce e fectos segurlsimos en

QRANOS, TUMORES, ALIWO!IRl'NAS, HERIDAS, PUSTULAS, LL/AQ/AS,
IILOERl'S, QUEMADURAS, FISTULl'S, ERUPCIONES, ETC., ETC,
OE VENTA EN TODAS LAS OROQUl!RIAS )º BOTICAS.

A 25 CENTAVOS LA CAJA.
Para los lugares donde no ee encuentre, se deepaoba fraileo de porte, en, 1 .odo
oon el pedido eo eellos de oor reo $0.30 ove. por 9&amp;da caja y por doc,ena $2.62, al I.Jepo •
eltarlo general, SR. RAFAEL s. ORTEQA. e• º"'LLE Ol! MANRIQIIE N 9 B2,
AP•RT•DO 4641,

~

IIE1CIOO,

Una falsificación demasiado
buena

o

~

1

m

Aunque no es empresa fácil para
un fabricante de violines rivalizar
con los famosos i n-,trnmentos de
Stradivarius, ha eA"istido un fabricante an1ericano que falsificó un
instrumento de cierta marca con tal
perfección, &lt;pre Je dieron por ilegítimo los peritos que lo examinarou.
El autor de la falsificació11 fué
George Gemunder, fallecido hac-i
MARCHITA Y ARRUGADA A1OS DIEC!O( HO
diez años. Su notable habilidad en
JOVEN Y SEDUmRA A LOS S€lE·IH4 AROS. la fabricación de instrumentos dt:
arco era conocida y ensalzada por
má, ele un ,,iolin ista, como Ole B ull,
Remenyi y Wilhelmy, pe1·0 e,I mayor
éxito de su vicla Jo alcanzó en la
última Exposición de París, á la
cual envió u □ a imitación del Stradi,·arus, pero presentándolo como
aut&lt;ntico para poner á 1nneba su
mé:rLt-0.
i{Tna comi sión de peritos examinó cleteniilamente e-1 instrumento v
lo d eclaró Stradivarius. El triunfo
de Gemunder fué co:n_pleto, pe ·o
surgió una clifir-nltacl. Cuando d11cla1 ó que no era nn violín antiguo.
sino uno nuevo hecho por él, la ' .O·
mi,ión no qniso c1,eerle y le tachó
de imposto!'. Ln fal1ifiración era demasinilo bu ena.

----------------- ------··---------

1

que nunca
llegarás á ser {temasiado bue::ia con
C'lla, quien le ha }ll'otegido desde
ni ño en sus brazos.
YU I.~.No pidas á la \'ida lo q ue
nunca lo ha dado á nadie; si e1·et;
útil puedes ya ser .feliz.
IX.-Si las penas Jslegan, no te
acobardes, no te desesperes; Jo bueno, vuel ve. Ten fe en tu esposo; él •
tendrá valor parn los do.;.
X.-Si él se aleja de tí, espéralo.
Si tarda en volver, espéralo. Anu
cuando te abandonara, espérrulo;
porque tú no eres solamente su esposa, bino también la honra de su
nombre : Y él volverá un día y tt
bendecirá.
C. D . S.

O, ,.,

----------·----------------- -----

1[ucbas veres ,:;.e ha &lt;lic ho que en
los animales acuáticos el sentido
d~l olfato se confnncle con ~I ele~
gusto. Sin embargo, M. Doflei11 .h:1
com1,robado que cierto; eru,táeeos
rle los paí3e.; eálidos pueden ser
atraídos hastante lejos de Ja orilla,
aun Je ,wehe, por ol olor de los fnr.
tos del pandano ~· rlel coeot~ro ~sados.

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años he estado enferma; tenia un t umor,caida de la matriz, hemorragias y
el corazón casi no
latla. Era mi creencia no encontrar salvación para mt., Entonces vi uno de los
libritos de la Sra.
Pinkham y me decidi á hacerle u na
consulta. Segul sus
direcciones y 4 fras.
cos del Compuesto
'--..:a:..'-'-'--..:-'----' Vegetal de Lydia E.
Pinkham me sentaron maravillosamente. Al presente cncuéntrome en
perfecta salud, y mi enfermedad y los
sufrimientos de antes, han desaparecido. No puedo reunir palabras para concertar á Vd. mi agradecimiento por el
socorro que me ha proporcionado con
sus maravillosos remedios y consejos
valiosos."-CoNCEPCIÓN PRIETO, vda..
de A breu, Cienfuegos, CUBA.
Otra Ope ración Evitada,
Ñ'ueva Orleans, E. U. de A. - "Por
muchos años sufr! de serios padecimientos del sexo, viéndome obligada por
último, á g uardar cama habiéndome
dicho el doctor que una operación era
in minente. Probé el Compuesto Vegetal de L yclia E . Pinkham y me salvé
de la operación." - SRA. LILI PEYRoux, 1111 Kerlerec St., Nueva Orleans, La., E . U. de A.
~~
Este gra'n número ele testimonios, no
solicitados, que 1-ecibimos prueba cont unden temen te que el Compuesto Vegetal de Lydia E. Phrkham es un remedio grandioso para los penosos achaques deque son victimas t:mtasmujeres.
Esta ob,erYaeión es tanto más intere.,mnte cuanto que en muc hos
animales acuáticos se e ncuentra 11
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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