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                  <text>Vonsina
nivel'3itarl,a

"..,ANO XIX. TOMO II.

.N UM. 3.

México, Julio 21 de 1912

r

�e

-

t..,ANO 2&lt;

�T-RAPHAEL

QUINA
LAROCH~
TONICO-RECONSTITUYENTE-FEBRIFUGO

Vino fortificante, digestivo, tónico, reconstit~rente, de sabor
"xcelente mas eficaz para las personas debilitadas que los
ferrugino~os y las quinas. Conservad~ por el ~étodo de
M. Pasteur. Prescribese en las mol~st1as del e_stomago, la
clorosis, la anemia y las con!alecenc1as ; e_s te vmo_ se r~comienda á las personas de edad, a las mujeres, jovenes y a loa nmos.

0 AVISO MUY IMPORTANTE. -

El únjco VINO autéptic4:' de
el solo que tiene el detecho .&lt;!e llamarse as1, e~ solo
que es legítimo y de que se hace menc10n en el formular10 del
Profesor B0UCHAROAT es el de M" CLEMENT y C1• de Valence
(Drfime, Francia). - Cada Botella. lleva la marca; de la. Uf!lón r..dB
to, fabricantes y en 11 pescuezo un me~allon a.nu~c1an111 el
"CLETE.AS ''. - Los demas son groseras y pelJgrosa.s fals1tlca.c1ones.

Debilidad, Agotamiento, Dispepsia. Falta de
.
Apetito:_ C~nva.lecencias, Calenturas

s. RAPHAEL,

Entra los mlllaraa
da
testimonios
da
aorobacl6n con que á
diario se v.i honrada
y favorecida la QUI ·
N, LAROCHE,y que
nos seria lmooaibla

El Mundo Ilustrado

rf uberculosis de los riñones

rec,roducir equí, o•t•--

C:,, Verdadera

Agua Mineral
Natural de

•·Jamás podré decir ni repetir lo delid iso que es la "QUINA-LAROCHE".MARIA LUISA DERv AL, du Théatre Michel 19 Ba Males herb e ,. -París.

Esta dolencia es, por supuesto, propia y com(~n . de ., los afectad_os
con tisis pulmonar, porque en sus esfuerzos . de ehm111ac1on de los ger•
menes en la san&lt;&gt;r e del tísico, los riñones nusmos se afect_an Y se hacen
presa de los mitioblos. Pero aún s in existir Ja t uberculosis en otra par·
te del organismo, los riñones pueden ser afectados; y una vez que l~s
gérmenes se ap.oderen de su delicada .Y coonpleta ,extructura, se. ~~lhpücan con gran rapidez y la destrucción de esos or~a?-os es ra_r1d1s1ma.
En el estado incipiente tiene remedio ese mal grav1s1mo, segun lo . )1
demostrado un eminente especialista que ha obtenido los más halag11e·
ños r esultados con la siguiente fórmula.

ª

.l5 gramos.
.15 gramos.
.60 gramos.

Estos ingredientes son obtenidos en cualquier botica ó farma cia
bien surtida. Colóquense en una botella que se flacudirá bien antes de
tomar cada dosis. Esta consiste en uua cu char adita después de cada comida ó sea tres veces al día.
/

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BIEN BSPBCllflCAH BL NOMBRE

VICHY CÉLESTINS ª~t~.:::r::e~dd!!:~!;r;:~·
VICIY GRANDE•GRILLE EnfeB~;:::."
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Apartado 605. México

siempre es eficaz. Millares de personas curadas por ella testifican
sus maravillosos rt&gt;.&lt;iultados, y por eso es que se ha hee:ho la pre•
ferida del público. Basta usarla u~a vez para tenerla siempre en
prevención, Produce efectos segurfs1mos en

Depósito General: 20 Rue des Fosirés. St. Jacqaes, PARIS

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8ElLEZA

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ULCERAS, QUEMII.OURII.S,. FISTULAS, ERUPCIONES, ETC., ETC,
OE VENTA EN TOOAS LAS OROGIUERIAS )' BOTICAS.

~~de~~s~·:~~~~e

,-Exrco, o. ,.,

El c-ontacto de }a p REl\IA FLOREJ~A, untuoso sm ser
graso, procura ,a l cutis una sensación ac:rradable de frescura
~

'

de flexibilidad, de bienestar y le recubre de una capa delgada
y protectora que facilita su función sin trabarla, y anmr.nta
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1
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su terciopelo y su diafanidad.

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morfinómanos, enajenados,
alcohólicos y quirúrgicos,
empleando los medios terapéuticos más modernos. Eficaz atención para los enfermos. Departamento especial para señoras. Instalación eléctrica completa.
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tensión, mecanoterapia.
Director Médico,

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De A, GIRARD, Rne a• Alesia, 48, París
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Emilio ú\iANUEL e&amp; Co. Avenida 16 de Septiembre, 65.-ú\1.'EXICO

EDUARDO LICEAGA.
Médico encargado del departamento de enfermeda., des nerviosas,

Dr. A. Ruiz Erdozáin
Administrador,

J. Lavista.

SABADO

23

27

Santos Apol inar Obispo Mártir y
Liborio Obi spo Confesor.
* Conjnneión de la Luna y Jít;,i•
t er, á la s 1 l h. 36 m. de la noche.

Santos Pantaleón Médico, Aurelio y Natalia Mártires.- Hoy y el
29 dto semidoble.-Comienza la no·
vena de Nuestra Señora de las NieYOS en la Profesa,

JUEVES
25

F. S.). Santiago el May or Apó~ ·
tol, P atrón principal de la ciudad
de Qnerétaro. Santos Cri!¼tóbal y
'.l'coclomiro l\fártires.- La D eclicació1o
de la Santa I glesia Catedral de
Ca'lll,peche.- Func ión en Catedml.-

Tlálpam, D. F.-•Teléfono 16.

CREMA DE BELLEZA

MARTES

(V igilia de Santiago). Sari FraH ·
cisco Solano Confesor, Santa Cristi ·
na Virgen Má rt ir y el B . Antonio
del Aguila Coufesor.--Comienza el
solemne nove nario de
uestra Señom de los Angeles e n su santuario.
• Oposición de Urano con el Sol,
á las 12 h. 24 m. del día.

Quinta de Salud
''R• ta·t"
VIS a

FLOREINE

Hoy entra la Canícula.

Zenit de •México, á las diez horas
cinco minutos, tres segundos de 1:,
mañana.

MIERCOLES

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Su:l\·iza la piel y la l.l:"I una blancur:1 nac,1rada perfeclJ, y cura radicalmente
irrit:1c1ones y sahanoncs F'orhliC.'\ 1:Js una:. y las da brillo y transpare..?cia.
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~~ao~~;~•e porte, enviando
oon el pedido en sellos de correo $().80 ove. por oada oaJa Y por docena $2.62,al Depositarlo general, SR. RAFA.EL s. ORTEGIA, ,SI/' CALLE OE MANRIQUE N 9 fl2.

(3o. de mes y 80. D. P.-Miner•
Ya). El Divino Redentor. Santus
Juan Monge, Daniel Profeta y Praxedis Virgen.--Oficio y misa de la
fi esta del día : rito -doble mayor y
ornamento blanco; se conmemora la
Domínica y Santa Praxedis.-Fuu.
ció n solemne en Catedral al
Señor del Buen Despacho, proees1on
con el Divinísimo antes de la misa,
sermóu é indulgencia plenaria.F unción titular é indulgencia plenaria en la capilla del Señor de la
E spiración.-En algunas iglesias,
que oportunamen•te se avisa, fun·
ción á nuestra señ ora del Carm,m.

Santa María Magdal ena, ilustre
Penitente y San Pla tón Mártir.Función en algm.as iglesias.

VICHYytTAT

Quina Laroche 1~ '~~~~~:~~~-~~~!!~~!~

21

22

Enfermedadea del Estómago.

Exíjase en !,as farmacias la verdoadera

DOMINGO

LUNES

del

~ASTILLES - SELS - COMPRIMtS

ES PELIOR.OSO --¡:¡
• DESCUIDAR
LOS R.INONES

JULIO

Extracto compuesto vegetal Arvelina.
Jarabe compuesto de Ilipofosfitos . . .
J arabe compuesto de Zarzaparrilla. .

remos el siguiente:

Calendario de la Semana

(P. S.).
*Mercuri o 0 11 su mayor elonga·
ción Oriental , á las 8 h. 24 m. de la
mañana.

VIERNES
26

El tipo mú perfecto y más acreditado deo todaa
las aguas purgantes naturales contra:
Oonstipación habitual, congestiones, obesidad, obstrucciones del bajo vientre, hemorroides, etc.
"Sus efectos rápidos y seguros, suaves y m oderados se dejau sentir sin
cólicos ni molestias, sin repu~nancia en el gusto, ni perturbaciones gástricas,
ni cansancio consecutivo." '€$ Ull rcguladcr y 110 Ull dtbllltaatt." "Hnnyat!i
-János es, por excelencia, el purgante de las mujeres y de los niños." "Es el
laxante de los extreñidos y de los congestivos, el gran remedio de los sujetos
sedentarios y para los trabajadores intelectuales, en los cuales regulariza las
evacuaciones alvinas y calma los síntomas dispépticos; es el específico de los
afligido,¡ polisárcicos."
(Dr. E. Monln,Parf•.l

..,

De1confie1e de la, falaificacionea.

Hunyadi János

S'3

vende en las farmacias y droguerías.

(F. S.). Señora Santa Ana. Madre de María Sautí.sima. San Erasto
Obispo Mártir.-Indulgencia plena-r ia en Catedral.-Funeióa titular
en la parroquia 'd~ Santa Ana.-Co.
mienza la novena de Santo Domingo de Guzmán en s u iglesia.
El Sol pasa por el Paralelo del

OOMPLEXION NACARADA
Lozanía Prímaveral
Se:losida~ y Perfume á Ja piel

Creme "SIRENE" para Embelleeer
Lo aue l{ener almente ofrecen algunas verfumerl as al BELLO
SEXO con el nom bre de cremas, no
son sino ordlna·
t l&amp;S .,CREMAS Plll·
LIGROSAS" Que
,.jan el c utis y

destruyen los t ej! dos subcutttneos. Por eso,
i cuántas arrul{as
y cuántos vailos
en la cara I Las
vartícul as de
esas lnescruvulosas "POMA.DA S'
penetran en los voros; allí se corrompen
y lueg&lt;&gt; las repulsivas erupclon~s y la~
manchas cuticulares en el rostro. ··lQUÉ
HA.CJDR?", diréis vosotras, bellas bijas de
Eva, º'lENHARINARNOS COMO PIERROT?"

Mejor serls eso; mil veces mejor aue en•
venen..r vuestra epidermis con las llama·
das cremas ,.ntl-bla-iénlcasy destructoras
de la tez, si no cont..rals con la Creme
SIRBN~ para Bmbellecer, cuyas
virtudes emolientes y cuyo verf ume de
fr••cas lilas lleva en sí la lozanía de una
radiante edad primaveral, aue se lmnarte
desde la primera anllcaclón á toda mujer
aue la usa. "Hace Innecesarios los polvos
y oculta las huellas de las viruela..•."
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Certlflaado por correo $2.60,

De venta: J . Labadla tuca., Av. Stn Francisco 43
Johenaen, Féllx Co., Av. S. Fnnctaco 39
J. Ulh!eln Suc1, Colino 3. México

�UNDO LUSTRADO

El Mundo Ilustr"ado

UNA
CUBANA
CURADA

¡Realidad, realidad!, ya llegaste.
Adiós mundo. Adiós corazones ,humanos: mentiras, van idades, miseVoy á morir. Ya estoy en el
gran convencimiento de la agonía. ria-s é hipocresías.
Adiós, alma de las almas . . .
Veo pasar ante mis ojos todo el pa·
Rogelio Femández de CASTRC.
sado de mi existencia y en veloz
carrera dirigirse al porvenir.
¡Oh, ilus iones de un día! Aque·
Página d~ amor
ilas qn-e con tanta fe alimenté, y
que de flor en flor volaban pro·
Era una tarde dulce y apacible,
yectando s ublimes sombras; aque11:is que creían en la sana prima una tarde brumosa, de emneño; la
vera y que al calor de débiles rayos tarde que nos hace presentir André~
, jugueteaban co11 el gusano de su Bello en su tierra '' Oración por T o· da! Ya no volverán! Las veo huír . dos".
Caminábamos cogidos d,,il brazn
¿Por q~é me abandonanf No se va- por la polvorienta carretera dando
•
yan; aun quedan algunos segundos
1 en el gran r eloj de ceniza. E 3pC· «ortos paseos.
Los pinos que bordean por un hrad.
La Pal~a, Consola~ión del Norte,
¡Ay! y t ú también te quedas go- do el camino musitaban la plegaCUB.A.- Deseo manüestar á Vd. los londrina de mi ho"ar! Tú mi úni- ria de sollozos y suspiros que cansufrimientos que he pasado antes de co bien, permite qºue yo, ;ólo, des- 'ta el aire al pasar entr e sus flex:tomar su Compues- ciend·a al '' in pace'' et-erno Y Tú, la bles ramas. Plegaria tri-,te, canción
1
~~iaL~a~!.tI~z e1:. compañera de mi alma, t..ev~ndott de adiós.
El sol m oría, y al e:iviar sus ra-:
palda adolorida, me e11 l~s mome_ntos que yo desciendo1 ~ os postreros doraba con áureos to
dolia el costado iz•
No, m1 . bien. ~o p11ede ser. E s nos las siluetas verdi-negras de los
A solicitud enviamos gratis un Libro
quierdo, la mens. le.y que n11 corazon i:1º puede cum_ 1árboles y el gris ribazo d el camino.
truación no era re. phr, Y q11e co11 hornble sarcas:no
completo
de recetas de cocinar tituCerca pasaba un arroyuelo que
guiar y sentia s 1 n. bDrla.
,
.
lado "Manual Royal del Panadero
to mas de reuma.
Ve n. Arrod11Jate ante m1 lechJ )·umoreaba entre l:H piedras sus en_
Durante 1os dos mortuorio de manera que mis la- 1dechas compuestas d e be,os alados. y Pastelero," que contiene instrucciones completas para el u so de los
primeros partos ca- bios coincid-irn con los tuyos; que (le mariposeo voluptuoso.
Dulce y triste era la hora; todo Polvos Royal para Hornear en centenreci de leche¡ la tus ojos cierren los míos, y que tu
criatura pereci . En apague mi aliento aliento. Sl; ve11. tenía el sello de lo que no vuelve ares de recetas, para hacer el pan más
'
el último embarazo no te detengas, amor. Despójate de ~e lo efímero.
Me hallaba á su lado y sentía su fino, tortas, bizcochos calientes, buñse me presentaron sintomas alarman• esa máscara que al nacer te puso
,tes. Como ya r:onocia _el Compuesto la Sociedad y sin vel'giienza algu \nirada posada en mí con insisten- uelos, etc., sencillos 6 ricos. También
Vegetal de Lyd1a E. Pmkham, empe. na abrázame. No mires esa turba ia, s u mfrada melancólica de Jo., varios centenares de recetas para toda
cé á tomarlo. Un fi'asco me alivió aristocrática que critica la razón y f!Ue aman y aman casi un ideal.
chse de alimentos desde Sopas basta
tan~ que seguf con él hasta curarme que ampar a .las desvergiienzas. Fi- 1 Sn aliento perfumado saturaba Poi;tres. Dirigirse á
r~~calmente, dando á. luz un hermOS!) ja tu v ista en Dios, en los ángeles la atmósf era que nos rodeaba con
mno y con abundante leche para en. y en el Cielo y lue"O ha· ¡0 qu un vaho de vida, de calor ...
arlo." - SRA. JOSEFA A . DE JAIME- .
'
,
o
z
t
Ibamos ·tan juntos que el aire al
ROYAL BAKING POWDER CO.
RENA, La Palma c. del Norte CUBA. ello_s ~e orc~e.nen. I ensad q :.e este es 'agitar su caballera azotaba á la vez
'
•
el umco mrnuto verdadero. L o marNewYork
Atienda este Consejo.
! ca el reloj Eternidad. En este mó• lni rostro con imperceptiblr., lat'gazos.
Ninguna mujer debiera someterse á me11to todo es r eal ; grande; sunA la vez que todo se -sumía en esa
una operación quirúrgica que vaya ari. t uoso. E ste es -el intervalo más su:
esgando su Tida, s in antes probar debí- blime que tiene la vida del ser soña- !orada neblina del atarde~er, que
odo se hundía en el misterio del
dame°:te el Compuesto Ve~etal de l?, ,lor; _del ser b uen o; del ser Dios.
Sra. Pmkham. Esta acreditada medí.
Mua~ya se acerca la .l uz. ¡Qué erepúsculo, se hacía más -p oética é
cina, hecha de raices y hierbas solamen• hermosa! 'l'al parece el lucero que j mp_alpable su silueta dulce y ado·
DE QUENTIN
te, ha _probado ser.por más de SO ~ño1 en otros tiempos co utemplábamo$ rada.
Era una hora azul y una hora
el tómco y re~onst1tuyent.e J'.!lás valioso desde el postigo de tu casa.
Mli\\OSAS
para los amantes
para el orgaw.smo de la muJer.
1 Ya nada fa lta. Ven, pronto. Co- g ris. Azul por la poesía. Gris p or
H
recuerlo.
LaSra.Pinkhamde Lynn,Mass. rred para que sean tres luces la,
La vida y las pasion es tejieron
E. U. de A., invita á las enfermas que alumbren , en esta noche de a bpara nosotros un manto ele añoraná que le escriban :pidiéndole un 'sol uta obscuridad, el inmeclible ñ:r_ ~as
y recuerdos, y en esa hora gris
consejo, el cual sera gratis, reaer- mamento ...
vado 7 siempre awcilla.
- - - - - - - - - - - - - - de atardecer nos eu volvíamos e11 él
bon santa unción ...
Juntarnos es recordar y los 1·e
cuerdos aún de alegrias tienen un
&lt;lejo amargo. Juntar nos es entristecern os.

La Dernier Voyage

Regist rado como artículo de segunda clase en 3 de Noviembre de 1894.-Impreso en papel de las Fábricas de San Rafael.

· Año XIX-Tomo 11

México, 21 de Julio de 1912.

Con el Compuesto Vegetal
de Lydia E. P1nkham.

f

VIOLETAS RUSAS

Para obtener un

hermoso Pecho

-

Todos saben Que la opulencia de la.q for·
mas del pecho es muy apreciada de los
orientales y aue sus mujeres enWenden
maravlllosamenteel arte de adQulrlresta
robustez, aue no slempn la da la Natu•
r"leza.
Fuera del Oriente, un hermoso pecho es
lirual mente considerado en todas partes
\ cual la expresión más verfecta de la be•
lleza femenina; además. es el signo aproximadamente cierto de una salud flore
ciente. Para adQulrlr este de&amp;arrollo aue
1hace tan eleirante y tan seductora á la
. no hay nada más eficaz ni mejor
1mujer
para la salud Que las PILULES ORIEN·
TALES.

' La tarde decli1,ó :
' Brilló la luna é incó,..nito cantor
alado saludó su ·oisro. º
Era una hora de en.sueño, que sólo almas poéticas ó románticas com,Prenden.
. Tuvimos clara noción de la partida que nos separaría é instintiYa ·
m ente nos apretamos con nervi oso
movimiento, como querien do desafiar
el destino á que nos arrancara á
uno de los b razos del otro.
Un beso ·inucho tiempo conteniclo estalló con frenesí, con locura.
Y el arroyo se unía ca n•tando su
canción ele besos, amasados con lá _
grimas á esta eucaristía del amor . ..
D espués. . . nada; otro recuerdo
para otra hora gris, nostálgica y de
atardecer de ensueño y de poesía . ..

'Estas pfidoras tienen, en
efecto, la virtud de desarrollar y de r econstituir los pechos, de fortalecer los tejl
dos, de borrar los relieves
huesosos de les bomhros y
de dar á todo el tusto una
1rraclosa20rdura
FABRICANTES.
Convienen á la joven
Que se desarrolla a11í coLa Oas" más Or"nde y Mejor Surtida de In
ltepúbllc11. Tod" 01...•e de Artfoulos
.; moáli•mujerQueno ha
tenido nunca ó aue ha ,
de Optlca. Trabajo Rápido.
perdido la hermos1ua del
Ventea al por Mayor y Menor
vecho. Obran estl•
LJenam"M órdenes por Correo con vrontltud.
molando la naturaleza, y esto sJn vioApartado 1722,
Av. Independencia 2.
lencia: de abí su ac ·
MEXICO, D. F.
clón benéfica sobre
la salud y también
l:L establlldad del resultado producido, el
cual se mantll'ne desvués verfcctamente.
l,as PlLULES 0RIENlrALES tienen, por lo
demás, una nombrad la muy antlirua y unf
DE LOS
vnsal. (Marca deposftada seirún la ley)
Tratamiento de dos meses aproximadamente, fácll de seguir.
Precio: El frasco con noticia expllcatl ·
v:,, 6.35 francos.
cura ,., Dolorss,R1tardo1
Olrlirlrse al señor D. J. Ratlé, tarmacéu
tlco de t&gt;rlmera clase, 5, Passage Verdeau
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SI e• vara ·•novia," poraue su sabor ce·
l•stlal le hará suspirar i;,or un beso.-SI ea
para un novio, porQue su suave fragancia
embrla¡rará su ternura. La ''abatida" es·
oosa atraerá á su marido con estas VIOLETAS, porQue la darán una boca ■abro
se.. El Marido desamado con estas VlOLE
TAS complacerá á .;u es.l)OSa, vues aun Que
fume ó beba licores. su aliento auedarti;
dellclosn, LAS VIOLETAS RUSAS DE
QUENTIN son el alma el alo.a seductora
de la mujer y el espíritu conaulstador del
hombre,- ''Oajlta artística de aluminio",
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·' ·

Número 3

�natal, faltu . ... . Siu caYilar un instante, ~n~erezo, pues, mis p1sos, rumbo á la easa de 101 tia.

DIBEOTOBIO
"EL MUNDO ILUSTRA.DO'·

Directo.:,
.TOSE F. ELIZONDO.
Se publica semanariamente por la
COMPA1UA EDITORA NACIONAL, S. A.
Gerente General,
,ALFREDO PETIT.
Oficinas:
Cuarta Calle de Humboldt, número 52. México,
D. F.-Apartado Postal, 149.-Ambos teléfonos,

485 .
Precio de subscripción (Pago adelantado):
En la ciudsd, por un mes . . .
En los Estados, por trimestre .
En el extranjero, por trimestre.

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.,, 3.75
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En la capital. . .
En los Estados . . . . . • .
En el extranjero. . . . . .
Atrasa•dos . . . . . . . . .

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. ,, 0 .50
. ,, 0.50

Para la publicación de avisos en est! periódico dirigirse á B. &amp; G. Goetschel, Avemda 16 de
s:ptiembre, 16. Sus ag~ntes en Europa, la Societé Mutu.elle de Publicité, 14 rue de R ouge·
ment, (9 e) .
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES

LA TERTULIA.

Llámase esta señora doña Joaquina Puente
Yiuda de Haro. Es de subido linaje; posee hacieutla reoular y ·b ieu saneada, una lrnminosa easa,
muy ;éntriea, frente de solitaria plazuela en .Ja
-cual ,·ése un tomplo de una sola torre, y-¡horror !----en el centro ;rodea,do de -cuadros de hierba
fresca un monum~nto á Juár,ez. T•a mbién tiene
mi tía' una ,perrita ,y un gato á los que quiere como á las niñas de sus ojos, y una criad-a gruñona.
Me deteno-o en la puerta. Doy tres diseretos
toques, que tienen ruidoso -eco, allá dentro. Momen t-0s -después, el .anidar .Jleno 'Cle. ,presteza de
unos pies -descalzos sobre -del enJadnllado del za"uán y el consabido "quién f ", al que respondo
'.:..re,;puesta inútil :-Yo.
Heme aqtú en un zaguán, en el cual anchas m~cetas de begonias florecen. Una lámpara eléetnca pende del techo del corredor, desparramando
v,ivo claror sobre el patio. Ea "huele de noc-he"
y las "estrellas" embalsaman el aire.
Tras de mi sor,presa por haberme encarado co~
una oriadita de '' no malos bigotes'', como se dice ,por acá; con una de estas fáJmulas jalisciences tan limpias, tan anodosillas y á Jas veces tan
risueñas, en lugar de tropezarme eon ~a ,pecadora
humauidad ele la criada gruñona, recibo otra no
menos feliz: 'la de sa,ln-dar allí mismor á la hija
lle mi tía-mi tía también, porque es de advel'tir
que la tía de que .antes ,he venido ha.blan&lt;lo, madre de ésta, fué hermana de mi abuelo, y parienta próxima de un viejo canónigo que llegó á
dean de 3a Catedral •de Guadalajara y murió á la
edad de ochenta y pico de años, á &lt;Conseeuencia,
seo-ún al!mnos, ,de "vejez "-y esto es .Jo más ,probable,-y, al decir de otros, !de una indigestión,
porque ca,be añrm.a:r que al ¡pariente de .mi tía
abue-Ja .piada en ex.tremo el aromático chocolate
del que le regalaban v~_inticuatro libras cad;1- año
&lt;las jacarandosas monJitas de Santa M.an a de
Orncia.
'l'oaas estas genealogías excar.abajeáronme el
&lt;magín cuando Lolita H.aro, con extr-emos cariñosos, que mucho dlle honr-an, apretaba mis manos
entre las s uyas.
Lolita e3 una solterona de ,buen parecer; muy
sua,·e, muy -discreta. Se ,q uedó par-a vestir santos
por acon1pañar á mi &lt;tía en -su -aneianidald.
-P.a,sa,-me dice:-pasa, que mucho se alegraJ"á mamá ,de verte tan grande .... ¡Viálganne, pero si qué grande, qué gr-ande estás!

En las ,calles de la pequ'eñ.a ciudad, .res~~na el
úJ.tinno toque -de oraciones. Sólo el que v isita la
pequeña ciudad sabe lo que este canto de ca,mpanas tiene de mrlancólico y de grave. Se va extendiendo, lento, por ilos ámbitos. Baja &lt;le las torres quieta.mente. La-s torres color de -rosa, desvaEn la sa.Ja saludo á doña Joaquina Puente viunecidas ya en la ,penumbra del tramonto, lo moda -de ]faro. La sala yace en J-a 5emicilari-dad temdulan suave.mente respon-diéndose unas á otras.
blorosa que e~pande una lámpara d-e petróleoY va en ,el anoch ~er -de Jnni-0, rumoroso, -dulce, • á mi tía no Je agra•da la luz exe,esiv.a,-'Col-0ca&lt;la
impregi;i.ado el aire de un olor de santidad. .
en un velador lleno de ehucherías.
Se han eneendido ya las Juces. Una ,clamlad
- ¡Hi_jo!-exe,lanna mi tía.- ¡D1chosos •los ojos
mortecina baña en fas esquinas el empedrndo
que ,p ueden verte! 1Ary! nunea creí, á mis años .. .
irregular. En la~ tien-das, •;efléja~e la luz s~bre
Me .mira curio'&gt;a á través de lo~ espejuelos de
las armazones exiguas. Aqu1 y alla, en Oas plazueoro, con sus ojillos eansados. Me •wcaricia las malas, ;palpita con ex traño temblor, ~n ~-ª somb~a.
nos. Sonríe. Diminuta, exangiie, enluta~a, diríaLos templos están cerrados. Los Jar-dmes estan
sela perdida en el amplio ' 'confident e. ''
desiertos.
- ¡Virgen María! ¡Pero .si qué cr ecido estás!
Se escucha sob-re las baldosas de ,las aceras,
¡Eres un hombre! ¡Y yQ que te ví, tamañito así!
algún paso m~droso. Es una viejecilla, embozad_a
Señor, cómo pasan los años .... tY t u papáf iY
hasta las narices en ill negro ehal; son dos eh1tu manná f i Y Miguel, mi -sobrino, ,Jo ha,s visto T
e uelos p&lt;&gt;bres que pasan; es una linda muchacha,
Anda, siéntate, que tenemos mucho que platicar....
de gallardo andar, descu.bierta la iea,beza •blond~,
iMe presenta á una viejezuela amiga sn_va, de
que, seguida de su eriada, encaminase á una vifaz
enjuta y rugosa. Llámase ést a -doñ a Lugat··
sita ó torna de ella á casa ....
dita Robles. Ambas, así como Lolita, me aeo;;:1:1
Ha oesa,do el toque de oraciones. -Sonaron las
á preguntas.
seis. Una ;radiación !de oro viejo, del oro de los
4Y cuánto hace que no venías por aquí~--antiguos retablos, ~arpadea en el ocaso.
dice Lolita.-iLO aburrido que debes de e~tar'.
i Dónde están, me digo, dónde están los mora--Claro,-añade mi tía.-No hay muchos Médores de fa. pequeña ciudad,
xicos.
-Están, me respondo yo mismo, de _tertulia alY!) escudriño en derredor. Arriba del estrado,,
"Unos en las tiendas, en sendos equipales, á la
hay un cuadro del Sagrado Corazón; retr-a tos de
puerta, eharlall'do al aire Jibre y "obstruyendo'•
familia, diseminados por las paredes; sobre de
el ;paso; otros de visita en )la casa ,d e alguna anlas rinconeras, figurillas de porcelana. El mue_
ciana tía, ó prima bonita, ó cuñada .amable, ó leblaje es de bejuco. Un péndulo de r eloj 'lllurmujana amiga ó parienta; otros l!Ilás,-iIIluy poeos,
ra su monót:mo decir, al fondo de la estancia .
tan pocos que podrían eontarse con aos dedos -de
La perrita, que por ilililagro no salió á ladrar
la diestra,-rondan el apaeible refugio de sus
cuando en-tré, dormita en la-s piernas de mi tía.
novias, aguardan-do el momento de -la ''reja''; el
L laman entonces á la puerta. Son tres golpe~
resto, sobr~ torlo si son mujeres, dedicanse á los
secos: "trae", "trae", "trae". . . La perrita
engorroso..q deberes de su estado.
endereza las orejas, y gruñe, Doña Joaquina murLa sombra va 5ien-do ,cada vez más -densa. El
mura:
perfil ondulante de las fachadas se reviste de u11
--Quieta, "Jolie " .
color difuso de penumbra. Hay una secreta trisLolita, volviéndose, grita:
teza en las :rosas .... - ,Qué haeerf--&lt;torno á in-¡Paulaaa, tooocanl Vaya á ver quien es . . .
terrogarme,- á esta hora IIllistica de los ~ueblos;
Lnego, rn]:&gt;orosa, agrega, dirigiéndose á mí:á dónde irf
Y en aquella zazón me viene á Jas mi.entes
E stos eriados ... ¡cómo son! ... ,verdad'?
la memoria ya un poco confusa de una .antigua
Oyese, en el corredor, un fuerte garraspeo.
ti¡i, á qui en ,) ia mucho tiempo no he v isto.-Yo
Entra en la sala un señor gordo, alto, trigueñc.,
también- me digo,-tengo tías á quienes visitar;
ele escasa b*rba giis, Sah,1da ~ravemente. M·
tia l e dice;
·
~-o, tiue t~n-tos años ~Col! que -de aquí, mi cj11ila&lt;l

· -(No recouoce usteil á mi sobrino, don
Juanl
Don Juau Uollautes me contempla. Enarca una
ceja, primero; luego se da una palmada en la
frente. y exclama :
- i Pero hombre, eres otro! , ¡~aray !
, .,
l\Io reo-ala con un apretad1simo abrazo. Sien
tase juut":i á
S_aca del ~olsillo t•n g; a_n p~~u~lo rojo con dibuJOS ama111los,-el. cla~1co paliarate;, ~ reflexiona, tornando a mirarme:
,
.
-Has' crnciclo
una barbandad!
1C'omo corre
el tiempo, eh, Y nosotros,_ ~n la higuera! sin
acordarnos de que somos v1eJos, ¡no es c1ertv,
doña Joaquinaf
Lugardita asiente, risueñ~.
.
¡Sabe usted doña Joaquma,-d1ce don Juan,
- que la inundación estuvo anoche á punto do
llernrse un arco del puentef
- D e eso hablábamos, don Juan'tfntes ~u~
sobrino Jlegara. ¡ Y es grave el
estropicio 1
-Muy serio, sí, señora.
.
-Pero reparable, seguramente,-d1go yo .
Don Juan Collantes se agita en su asiento.
Enciende un cigarro: fuma; se acaricia. la baTba:
-¡Como no lo repare el Espíritu Santo!
Lolita inten·iene :
- Dicen que el Gobierno ...
-Al Gobierno le importa,mos un pito ...
Mi tía, ,que ha si.do siempre muy conser v.ado
ra exclama:
' -¡Válgame, don Ju·a nl ¡Usted lsiempre tan
enemigo de los poderes!
-Pero, J oaquinita,---;protesta d_on . J u!tn,--e!
río crece que crece, y el puente que se cae ...
¡Cuándo ha sabido ust-ed que el Gobierno s••
preocupe ,
·En este instante, y sin haber llamaclo, porque el zaguán ,sin duda quedó abierto, penetran
en la sala don Antonio Siiuen•tes, su mujer y
su hija. Don Antonio es hombre de madura eda&lt;l_
un tanto calvo ya; se distingue por su gran nariz aguileña. Doña María Engr acia, su mujer,
que frisa en Jo·s cuarenta, diríase hermana mayor de Luisita, su hija, una joven esbelta, ,le
negros y pensa.tivos ojos.
Pónese de pie elon Juan, con grandes extremos.
-Amigo don Antonio,-exclama,-nos había
hecha do usted tierra encima . ..
Yo pensé que haría años que, don Antonio no
aportaba por aquella casa. De.&lt;!pués, en el transcurso de la charla, supe que había estado la an_
tevíspera. Era miembro invariable de la tertulia de mi tía; y, ya ,se sabe, cuando en provin
cias se es miembro de una tertulia ...
Saludóme cortesmente.-Nos habíamos en
contrado el día antes.~ Me ,presentó en seguida
eon -su mu jer y su hija; luego, volviéndose á
doña J oaquin•a :
-¡Qué crecido está!, , verdad 7
Don Juan Collantes vuelve á enceuder otr•i
pitlllo, y encarándose con don Antonio Sifur.1~tes, le dice:
7 Qué hay de nuevo, don Antonio l
- ¡Cómo!, ino sabe ustedf- exclama don Au·
tonio.-Que el río estuvo á punto anoche de
arrastrar dos arcos del puente ...
--No, lo han engañado á usted; no fueron dos
arcos: fué uno solo.
-Permítame, don Juan; fueron 'd os.
~Don Antonio, repito á usted -que fu~ uno
nada más ...
:Se enr edan ambos en una diecusión formidable. Las señor-as, al prineipio interesadas, son
-después extrañas á ella. Doña Lugardita -cuent a cómo un zenzontle que ·h abía compr:trlo no
hacía aún dos semanas, quebróse aquella mañana una pat;;i.
-1 Ay!-,exclama Lolita, candorosa.mEcnte.- ¡Pobre animal !
A propósito de quebraduras, doña MaJ"fa E ngr acia habla de lo travieso que es uno 11'1 sus
niños, el más pequeño. Mi tia escucha atenta.
Luisita clava sus ojos pensativos en el patio . ..
Y corre el tiempo. . . Suenan varia-s campanadas ·lejanas. Son 1as oeho. Uno á uno, l/Js visitantes se despiden.- " Hasta mañana, s1 Dios
quiere",-dicen á mi •t ía.
Los últimos en ·marcharnos somo; don Juan
Collantes y yo,-Mi tía me dice: "Que vuelvas
pronto' '.-Lolita nos acoq¡.paña hasta el freseo
zaguán invadido por el aroma del '' huele de no-ch e ".-Atravesamos la pla~uela solitaria. La
ciudad duerme, callada. Don Juan me dice:
- ¡Qué tereas son algun as gentes, iverdadf
mire usted que sostener.me que fueron dos ar
cos los que. . . Mañana tendré ocasión de pro])ár~elo •. .

LAS INUNDACIONES EN EL NORTE

m!.

:~i

Ca.rloa GON~ALEZ PE:&amp;A.

Aspecto de los alrededores de la ciudaci de Irapuato después de la terrible tromba que inundó e l Bajío.

Zaqueo el humilde
POR M ARIA ENRIQUETA

Para " El Mundo Ilustrado"
Momentos antes de entrar J'esús á Jerkó, el
pueblo, en ona.sa, estaba ya reunido ,para verle Jle•
gar. Todos querían contemplar su rostro. ver !'l
color de au~ ~ahellos, ver s us ojos, ver su man to. Una inm!'n~a curiosi,\acl f!r&gt;tal,a sobr e aa11,~lla muchedumbre tendida á lo largo -del cam.ino
¡,or ,londe iba á pasar el Señor.
Las palmeras se agitaban lánguidamente con
el viento, y el sol pintaba el cielo de ua doraLlo mate.
- , Viene ya 1-nreg-untaba la muchedumbre
impaciente, r emoviéndose como las olas del mar.
- No; todavía no,-re.,ponclían algunas voces.
-Aun uo aparece ...
Y la impaci et:cia ponía anúas eu los ojos de
aquellos hombres é inquietud en sus pies. Y to
,los muct~oan de sitio. pareciéuuoles que el que
guardaban no sería el más á propósito para ver
bien el paso del Señor.
Bandadas de pájaro3 cruzaban el cielo y piu laban en el aire líneas caprichosas que se ex_
tendían dirigiéadose hacia el horizonte. El vient,;,
suave y tibio, prendía un susurro armonioso en las
copas de los árboles .....
- Aun no ,·iene,- exclamaban alounas voces·
- pero no tardará, y entonces le ve~emos. Dicei~
que su manto es azul, y que es incomparable la
dul zura de sus ojos .. .
- De su voz S3 c ueulan co.,as peregrinas,-díjo una mujer alta y bella. sal iendo ele entre n n
apretado ¡.!ntpo.-'Dicen que, en hablan rlo él, las
peiins se &lt;les hac en ...
- Sí,-ex~lamó otra;- y cuentan tarnbi~n qufl
ct:ra á los ciego; y que hace anclar á los paralítiros ...
-Pero ies que veudrá, por fin 1- prcguutaba
1,na vieja an•iosatrente.
- i'lí. sí, de venir tiene; se sahe bier!;--rrsnon,lí:rn los hombres.
· Y toda.s aquellas gentes Re erguían , levaulaban las cnbPzas, ~e empinaban rnbre la punta d e
los pies, para poder mirar por encima de aquei

mar humano que ii \"eCes se leva ntaba eu oi~aje altísimo ...
En mp,lio de esta muchedumhrr, había nr,
hombre qu2 sufría tormentos indecibles: ern Zaquao, el public-rno. La -suerte uo había queriuo
favorecerle dándole la estatura que tienen los
demás, y Zaqu eo casi tan bajo de cuerpo como
un uiño, iba y Yenía e:itre la gente, con impaciencia dolorosa, lle no el corazón de angustias,
desolado, comprendi endo que aunque hiciera subrehumanos esfuerzos JlOr erguirse, ni vería ai
Señor, ni e,te justo pondría sus ojos en él. .
~:.VIás me hubiese valido quedarme en casa,clamaba el buen hombre yendo y v iniendo por
todas partes con suprema inqui etud;-porque será mucho peor haberio tenii!o cerca y no verle,
que estar lejos de él ...
No había acabado de proferir estas palabra.,
el buen hombre, cuando el grito de '' ¡Viene!
¡viene ya!" ... , se ext endió entre el geutío.
T e-das las cabezas $e a lzaro'.l en u·,a gran a s·
pirar.ión, como. corola; que se levantan ,lespuc&gt;s
que pasa el '"iento. y uu s ilencio solemne se hizo en todas partes ...
Zaqueo, hundido, ahogado en el fon do &lt;le aquella ola •h umana, no intentó siquiera tender S'l
cu ello. iPara qué ese esfuerzo inútil, L !evós,,
las manos al corazón, y clavó los ojos en ti.erra .. . Pero en el movimi ento unánime ele la
muchedumbre, y por algunas voces que se atr•!·
vían á romper el s il encio, adidnó que el Señ or
avanzaba, que era h ermoso, que eran rubios sus
cabell os. que su manto era azul. ..
Lágrimas sinceras. nacidas ele) foiulo d,, su
alma. gotearon sobre las manos ele Zaqueo . ..
-Pasará junto á mí-se di,jo angustiosamente,-y no podré ni siquiera besar la orla de su
traje . ..
El corazón de Zaqueo palpitaba fuertemente.
- ¡Ya viene! ¡Ya viene cereal-gritó con la
voz anhela:ite un e hiquillo que estaba á horcajadas sobre el cuello de un hombre.
-Sí, sí, ya viene,- dijeron con entusias,110 va_
rías voces.-No habla con nadie, pero tiene una
gr~n paz en ('l semblant e ... "ivlira&lt;l qué hermoso
es ...

Zaqueo, en u,1 .ímpetu loco, avanzó con trabajo alguno pasos, y ll egando á una higuera que
alzab a sus escuetas ramas muv cerca del cam1·
no, trepó de prisa por s u viejo tronco ...

---.Aunque 110 xne uuja el señ-or con e.1 bálsaimo
ele su mirada, s iquiera podré verle yo,-1)en.sab,
Zaqueo mientras subía precipitadamente al ár·
bol, te:neroso de Hegar ani ba cuando ya Jesús
hubiese pasado y estuviera lejos .. .
Más de una vez, el vie inexperto de Zaqueu
resbaló por el tronco de la vieja higuera, que
parecía oponerse al anhelo inmenso ele aquei
hombre. Pern era ta n poa.ero,a &lt;la volu ntad de éste, que al fin pudo ll egar á la copa.
En aqu el momento ¡,asaba Jesús frente á la
higuera. Zaqu!'o, palpitante. le vió con avidez....
Y entonces sucedió una cosa inesperada: alzó el
Señor los ojos hacia el á rbol, y anegando á
Zaqueo en una mirada suavís ima y profunda, Je
1lij1, con tranquila vnz :
-Baja del árbol, que voy á hospedarme ea
tu morada ...
Zaqueo, mullo ele asombro, deseentl ió de la higuera y ca.minó hada J esús, t rémulo ele em oción, mi entras la :nultitutl, sorpr-endida, le abría
paso cov. respeto ...
Y eu ese hermoso dí a. el pueblo entero lle Je·
ricó pudo asistir al triunfo de uu humilde, mie utras J esús consagraba con sus pies el polvo de
aquel camino, y el viento a lzaba un "hossana''
!'n las copas de las pa lmeras ...

Variedades
::\1r. Charles W. ~force, de Boston (Estados
Unidos), ti ene el conv,encimiento de que la tierra es plana y ha d epositado en uu Ban,co de la
población 1,500 duros par.a 'la persona quA .¡rneila probar á su satisfacción que el g lobo terníqueo es redondo.
Los suaneta.s que ha.bitan en las ,montañas
que r,e alzan entre los ,mares Negro y Caspio
son qui,á el pueblo más •holgaZ&lt;án del mun,do.
Su ·civHización no ha progresado casi na-da en
~,ooo años. Para e11os son ,fie.stas -euatro ,días ,
de la semana, •a parte ele las fiestas ~e los santos.
,I

�\j

edremec_e fuertemente, el ca.netero ,pierde el
equilibrio y {'.80 al suelo, y apenas cae cuando
la rueda que Je seguía, que ,pa.reeía acecharle,
le ,alcanza y le destroza. Ni tiempo tuvo fa víctima ele lanlear un grito. El gana·do, soñoliento
bajo el sol, ajeno á la tragedia, continúa an dan,d o, anel-arrclo . ...
·
Y hay en el fin obscuro de ese hoonbre ,l a
elocnen,eia ele un símbolo. Es el fin de los r-evolucionarios, de los artistas, de los •conqnistaclores, a;plasta,dos bajo la grandeza de s11 obra.
Ellos dieron la voz ide la rebelión, originaron
el movimiento, y cuando quisieron •d-etenersti
fueron alcanzados . pór su idea y muertos por
ella . La humanidad rueda í'mpasible sobre cadáveres de hombres; es el •earro que sigue . . ..

En la carretera
.... El ,carretero-han &lt;licho los peri&amp;dic~
- tuvo la desgracia de caerse -0el sitio donde
iba sentado y una de las 1ueilas del carro le
pasó por encima, dejándolo rnuer,to ....
iRccomponéi3 la escena 1 .. .. No puede se1
más nilgar, y, sin embargo, hay alrededor de
€'lla uu silencio augusto, una im1&gt;asibi.li,dad
fría, una mue-ea tan evidente ,d e hecho irrevo•
e.a-ble y ,preciso, quo s-entimos el roce de la fa.
tali clad.
La carretera gri~, polvorie.nta, &lt;:on sus mon·
tones de grava r everberautes bajo la furia del
mediodía y el ca lor pern sobre fos l1ombro1 del
sol, se aleja zigzagueando por entre la opulen,c ia verde y oro &lt;le los campos enlti ,,ados. Es
caminante. El cielo azul tiene 1ma li,mpi-dez
cruel. A largas ;]istancias, interrumpiendo la
monótona esmeralda de los ;;embrados, hla,1quean los bardales de una huerta, ó la clli-:nenoa de una casita tle paredes enjaílbegadas y
techumbre be1meja, lanza al espacio, eomo un
grito de hogar, una peque1ia -c olumna •de humo.
Presta severidad al 4)auorama la melan(!o,í.a de
los oli,·o•, plantados en los declives del terreno.
Borrachas de luz, .las cigarras repiten su canción mo-norrítmiea, estridente y suicida. Estremecidos por fa brisa, inunda.dos 1de sol, los rubios trigales que las amapolas salpicaron de
sangre on-dulan, amrnriJ.lo, y rojos, c0&lt;mo una
bandera {le Oasti_lla.: Ni -ladridos, ni éantares.
Todo reposa, to,fo, duerme, en el bochorno ori ental ele la siesta.
Unieamente, á lo largo idel camino, el carro

Edua.rd o ZAMACOIS.

En busca del jardín

del Edén

Un vi aj e d e exnloración á la tierr a de Adán y

-

Eva.

Este verano -s aldrá una expedición quil ca-s i
seguramente ha de despertar más interés que ei
descubrimiento d~ los polos. El objeto de los
expedicionarios es descubrir una tierra descono-

tante difíciles tlo explicar, pero es curiusa la
circunstancia de que muchas de ellas están acordes en el hecho de -qne en los tiempos pasados
el hombre vi ví a en el círculo ái·tieo, cer ea del
polo Norte.
'A lgunas ,de est as leyendas hablan de estre
llas girando en el firmam ento en dirección ho rizontal, en vez de salir y ponerse como nosotros las vemos. En el polo Norte el sol, la Inna y las estrellas se mueven alrededor de l ciP01 0 horizontalme nte, pudiera decirse porque e n
el círculo ártico, los cuerpos celest e~ salen v se
ponen una vez al año, y hay seis meses de' noche.
Por otra parte, los h ombr es ele ciencia están
conformes en declarar que en épocas lejanas e:
remoto Norte no era el frío desierto que hov
es, ~ino -una tier~a cálida, casi tropical, donile
, babia aves y ammales, y donde florecían las
· 1 rlantas como hoy en el Sur de Europa.
Nadie ha podido determinar el orioen de Jo,
esquimales. ,M uc hos los ereen descendientes degenerados de r aza,s que vivieron antio-,iamente
en lugares como la 'fierra de Croeke~ cuando
el mundo estaba libre de hielos y de nie, es.
Al cambiar paulatinamente el clima, much os
de aquel los habit ante, primitivos fuer on desce~dicndo ?acia el Sur, m ient ras -que otros siguieron all1 y ,se aclimataron al frío. Todas las
razones inducen á creer que los e-s quimaies soo
cleseenclientes &lt;le los que se quedaron en aque
Ilas r-egiones.
·
La próxima expedición á la Tierra de Croc kcr
irá provista de los más modernos instrumentos
para investigar las teorías que se han rnst entaclo hasta ahora, y toilos sus esfuerzos tenderán
á descubrir rastros de los perdidos habita:.1tes
del misterioso continente.
La exreclición ei!tá hacier.d'l p reparativos para permanecer en aquellas desoladas r-c,,.iones
dos años por _Jo_ menos. Si ·como ,parece probable corona el exito .Ja -empresa, la expedidón será una de las más famosa.s, porque 8c habrá encontrado el jardín del Edén.

Sr. L ic. D. Jus to Sierr a, jefe de la misión que
r epresentará á Méxi ro en las fiest as
de l primer centen ario de las
cortes de Cá tiz e n
• España.

S r . Dr. Gregorio Mendizábal, otr o de los m iemb ros
•
de la dicha m isión.
•

Sr. D. Salvador Díaz Mirón, miembro
de la misión citada.
cargado de saeos de harina avanza lentamente
dejando tras sí &lt;los surcos ,profundos, y tan
pronto se inclina á un lado, ,c omo á etro, según
!as -desigualdades d-el terreno. Jfasta seis mulas, poderosas y cubiertas de sudor, tiran de él,
y el estrépito de sus colleras vibra á comipás.
El carretero, sentado en una ,,:J.e las barras las
piernas inertes, un b-razo •a.poya,do sobre el redondo cuadril de la ,mula primera, va medio
domlido, que el sol marea y aturde ,como el
a.Jcohol.
A interva.los, tm estremecimiento más ru•do
del convoy le despierta, y s us ojos reconocen
el paisaje y se detienen iute~igentes sobre el
ganado. No todos los animales ponen en el trabajo la ,misma voluntad; los hay ,p erezosos y
ladinos, que se reservan y encomienclan al compañero su ,parte &lt;le dolor; -las correas del tiro
lo indican; y aquello no está bien: hermanos
son todos y ,por igurul !deben fatigarse.
La voz ele! -mayoral resuena, justiciera y niveladora:
- ¡Arre, Pint ada!... . ¡Arre, Delantera! ... .
Y por ,dos Yeces el látigo restalla aguijador.
Ahor a el convoy va subiendo una ,cuesta; crece el a-binen ele •los animales, cuyas ),irgas orejas se balancean isócronas sobre el fondo ceniciento ,del ca,mino. D etrás del mayor-a l, muy cerca, una de las ruedas &lt;del carro, bruñida por el
áspero roce .del piso seco, adelanta amenaza-dora, sin tocarl e nunca. El homibre, tranquilizado
por la bondad de fa '!'arretera, satisfec.h o tal
Yez de lo que hizo aquel ,lía, se ha clor1nielo. No
teme narcl a, no se acuenla de la muerte que va
á su lado, en aque,1111 rneda poclerosa, brillante,
que avanza tras él . . ..
De pronto, al .pasar un bac.he, el conYoy se

Sr. D. Juan B. Delgado, forma parte
de la repetida misión.

cicla que sólo ha siclo vista y á distancia, por u:i
hombre blanco, por el comandante Peary.
En un viaje al Polo Norte, en Julio de 1906,
el famoso explorador vió la desconocida tierra
co-n un catalejo de gran alcance desde cabo Tho.
mas .Hubbard, que es el punto más septentrional de una de las islas que hay al.Norte i!el continente americano. A esta tierra desconocida
se la ha bautizado con el nombre ele Tierra de
Crocker, y la próxima expedición lleva el propósito de explorarla.
Lo má.s extraordinario de la 'fierra .ae Crocker
es que se eonoc.ía ,su existencia antes de que la
hubiese Yisto ningún ser humano civilizado. El
cloctor R. H. Harris, conocido especialista en estudios marítimos, estaba perplejo ante ]a~ curiosa,s corrientes del mar Artieo. No podía ex,plicarlas ninguna formación terrestre conocida, y
por lo tanto, sqlo podían ser debidas á la existencia de una tierra mi steriosa al Norte dti
América y Siberia.
En Julio de 1906. según queda dicho, el comandante Peary vió esta tierra á distancia, pero de ahí no pasó, porque el Polo Norte, el centro de su ambición se baila en otra dirección .
El doctor Harris no sólo predijo la existencia de- la Tierra de Crocker, sino que expresó su
tamaño aproximado por lo,s cálculos de las conientes oceánicas; esta misteriosa tierra ártic t
debe de tener cerca ele medio millón de milla.;
cuadradas.
Hay muchas razones de peso ,para suponer que
la desconocida tierra fué la cuna ele la raza hu_
mana. Ca.d a nación tic&gt;ne sus leyendas y tradidones, desde los chinos hasta los griegos, en lo
tocante al sitio do:ide vivieron los hombres
primiti~•os. Algunas de 0$tas 1eyenclas son bas-

La "grande kerm esse" del 14 de Julio. -Gru po de niñas vendedoras de confetti. -Una ua a vended
,
.
' , niijos-en los trajes característicos del ¡ra~ General.ora ambulan t e.-Napoleon, Cónsu l y Emper ador ;

�LA LEYENDA DE SANTA ISABEL
(Consideraciones sobre tma obra d e Franz Lis1,t)
('!'raduccjón especial pal'a '' EL
ILUSTRADO'')

J)l UN DO

F.s hermoso, aunque atrevido á las vec.e,, d·:fiuir las palabl'as. l:;i lo que en el artista se llama genio, implica una inconsciente y divina irtuición, que descifra espoutánea:nente la natura.
leza y descubre poco á poco los arruoniosos secreto~ de sus síntesis. necesítase, sin eluda, mayor suma de genio ,para ser 1111 Manet que pal',l
haber sido llafael. Lo que parece probable, en
todo caso, es que no son siempre los más raros
ge:1ios los •que producen las obras perfectas. Pa ·
ra la mae.;tría integral, un Debnssy es una excepción quizás única, en la línea ele los innov·1clores.
Francisco Liszt. fué más que u n ,precursor, y
si se descubre boy con estupefacción, en su obra
por tanto tiempo d&amp;,;eonoci&lt;la, el modelo ó &lt;&gt;I
germen ele cuauto quedó rle la música que hubo
,le seguirla, encuén•tran- e también en ella bcllPzas dignas de una admirnc-ión intrínseca y rnuy
aita. A este hombre poseedor de los dones innatos más extraordinarios, que fué niño prodigio y
0

Señor Don Fernándo González Roa, nombrado
secretario del Gobierno del Distrito.

ardiente, su pa;ajera dicha ó sus rristc7.as no
se revistieron jamás de egoí,;mo. Servía á l&amp; g lo•
ria de los otros antes que á la suya propia, y,
hasta el último día, no parece haber pensaJo 8!1
sí mismo sino cuando los demás le dejaba•1 tiempo ¡1ara ello. Su obra resiutióse á causa tle Í'stos, uo cabe tluda, porque eran mucho.;; y . la
amista] ele Liszt fiel tanto CO'!llo infatigable. En
suma: que tantas fu eron las afecciones fl~ Psto
artista, que tuvo demasiadas patrias, demasuu1o,
hogares, y domicilios simultáneos y suce:;1vo~.
El huésped habitual tle su.; lares, era s-:.i malc_
ta de viajero; arrnstró su obra, en post1 ó eP
vagón , de Pad s á Weimar. de Roma á Butla¡,c;t,
y á Viena; por todas partes. Po~que, .;ri tl6n:le
110 iba Liszt, que no fuese acog1clo co,1 transporte ó respeto, morador efímero ó familiar ,l,1]
albergue, del palacio ó del clau;troi

Si las Cl'eacio1ies del arti.sta han .mportad,1
quizás. aquí y ahí, el tlaño que le6 h,1,,~ían las
múltip.les atencjones del hombre, admirase un·J
más bieu de que &lt;&gt;l quebranto no haya ,ido mayor, y de que este nómada impenittJ&lt;11'3 i,aya !o. grado la posibilidad material de una fecundidad
tan maravillosa en sus resultados. No menos que
el contenido específico de su obra, su fe cha, el
momento y las cond iciones en que fuó elaborada, testifican el a1]mirable genio ele! músico. Había Quizá en Liszt la mateda diviua de un Gocthe 1uusical, ele &lt;¡uien la vida, nefasta ta!.l.to por
sus favores como por sus inclemencias, nos robó el esplendor su¡¡rn:no en la absoluta perfección de la obra maestra.
Mucho hay de •incomparable en lo que nos
queda, y nada que no ,,ea ó haya sido precioso.
Prueba de ello es "La leyenda de Santa I sabel-". La intuición genial de L iszt lo ba renovado todo en el art e sonoro. Liberó ia harmonía
y las forma s iustrumentales; rnalizó la sinfonía
cí clica, y, en tanto que Mendelssohn agotaba
un pedante oficio parodiando á l\fozart y á Bach,
Liszt supo, en sus ''Misas'' y en ot1·as obras,
emancipar y transfigurar la '' música re ligio.
sa ", L1troduciendo en ella, con el uso de los to
mas litúrgicos y el ''leitmotiv'·' emanarlo de su
desarrollo musical, una amplia y á men -tclo a u' daz libertad de estilo y de poiifonía. Creó, en
; fin, el tipo del oratorio moderno, y ,sugirió con
él todos los géneros. Si las "Beatitudes" ele. , ri\-au manifiestamente del '' Cbristus' ', ' ' Elisabeth" po-c!ría pasar, por más de un título, co
mo un esbozo abandonado de '' Parsifal "·
No solal.llente el corte ele! drama, la naturale·
za y expresión de lo; senti mientos abí distrib uidos, incitan al paralelo : también .muchas curiosas analogías ele detalle hay, que anuncian ....
claramente, entre otras cosas, la marcha fúnebre
tle 'l'iturel y algunos coros del Graal. Subsisten,
no obstante, clifereacia,, profundas, en oc:isiones
esenciales, y quizás significativas. Com•J antes
el amor, el misterio. el tabernáculo y la liturgia, no son más que un pretexto de '' Parsi-

Notas nupciales
distinguida.~
de la semana

Señor don Gonzalo Mane10, nuevo contador de
Glosa de la s ecretaria de Hacienda.
fal "; el mus1co se contenta con éxplotar el carácter decorativo ó sagrado en ,servicio de su
propia y clorninaclora inspiración.
Parece que Liszt sometió la súya á su fe. La
composieióu intermitente rle "EJisabeth' · se coloca entre 1858 y 1862¡ y vi:1iendo justamente
despuf's de ella el brío, el espíritu fogoso y las
temeridades ile los '' Poemas Sinfónicos'', la
obra sorpren.de por la serenidad del pens:tmiento y la sencillez de los medios empleados.
Es que el artista concibió ahí, más que una
tragedia vivida, la idealización mística ele sn
san·t a heroína, una plegaria que es tanto eoir.n
una apoteosis. Por apasionaclo que se considere
el fervor que 1a anima, vemos la piadosa, ajena
á todo efecto profano, aun á trueque ele ine11rrir en nt0:10tonía, tomando su lenguaje propio
ll e los himnos del culto.
Sereuiclacl tal está quizás dema,; jaclo lejos de
nosotros para que la si n-támos en la audición
tardía ele una obra escrita hace medio siglo, y
no nos es fácil decid ir si, como en otra parte el
corazón del hombre, la fe del cristiano 110 indujo aquí á menudo al artista á una a b negación excesiva.
.Tea.n MARNOLD.

renovó,-jugauclo como quien dice,-el '' virtuosismo" de su -tiempo; que aguardó casi la cuarentena para compon er y dictó súbita,mente el
progra.ma del arte ele una época, no l e faltó aca ª?, pa1·:i, ser desde todos puutos de vista, el mús1c_o 1_n~s gra~de &lt;le] pasado siglo, que, bacía los
vernt1crnco a n os resbalar eu una cáscara v romperse una muñeca. Y é,to no pol'que el i)ianist 1
haya _caus_ado cu él serio perjuicio al creador, si_
no mas bien por el renombre ele éste y su buen
éxito inmediato.
Tan sólo en lo que Ljszt escribió para su ins
trumento, pueden tlescubrirse á veces las traz:i .,
del triunfo resonante. Pero el ''virtuoso'' aclamado por las ·turbas, adulado por soberanos ~p_r~ncipes, . halagado por el gran mundo, conó
no den~asiaclo tanle y asaz ,poco el aislamiento
necesano para la eclosión de la oura ele arte.
l!'altóle acaso haber sido menos -. ;eductor, menos
&gt;"Sensible y menos geuernso.

Sr D. Miguel de la Cruz Escamilla y Srita. María Carmth
Araujo, firmando el acta matrimonial el día 14 de los corrientes.
Ceremonia nupcial en el m a-

~n su europea existencia de 1msiones, de v1t
t~nas, &lt;le tidelidacl y ele apostolado, dúdase que
L1szt baya experimentado jamá.;, con el obscuro apa_r·t:imieuto de lo6 seres, la durable quietucl exigida pai-a la "énesis de la obra maestra
completa. E! amor p;;r ,vagncr no ern más quP
un pretexto de '' Tristán ''. La hipérbole desenfrenada ele sus cartas á l\fatilde, traicionamejo·r dicho,-una especie &lt;le ,serena furla, 11~~irnplacable ineliferencia á totlo lo que 110 rs ,11
genio, s us pl'oye&lt;:tos, su esfuerzo.
Liszt tuvo un corazón asaz humano, y nad,i.
que á él se refiera le fué extraño. Compada-!ió
basta el exceso, sin r eservas, y de todas las maneras. Tras de haber prodigado una jtncmtu·i

t rimonio , eligioso del Sr. Escamilla y de la Srita. Araujo,
efectuado el domingo último en
la capilla de Guadalupe del templo de la Profesa.

·
t es a I b anque t e d e bodas del Sr.
As1sLen
El señor don Fe{'nando Roa protestando como Secretario del Gobierno del Distrito.

D. Benjamín
Molin&amp;
y la Srita. Margarita Pe;áez, ef~ctuado en ChapultPpec
el 12
del actual.

�Cu~otos Naciooales
LOS OJOS BRUJOS
Por Antonio Mediz Bollo

Al Lic. Manuel Sa les Cepeda,
Maestro en decir y en pensar.
S u parlre f ué 1111 ára be buhone1·0, musculoso
y atezaclo. Su madre fué una alemana rubia como un lirio, y frágil eu su juventud como el al-t
&lt;le una mar ipo,3a. Se llama Sara y había nacido de aquella unión híbrida y pasajera, por uu
azar de la suerte, en la fresca ciudad de Valladolid, perla de mi terruño yucateco. Creció libre
y contenta en un florido r incó!l de barrio y, co_
mo todas las mozas del pueblo, sabía ir á. m isa
los domingos, coqueta y sonriente, ,arrebujada la
encantadora cabecita en el rebozo azul y ágiles
los pies diminutos dentro de las zapatillas de

raso; scLIJía ir por agua al "tenotl'" eon el cántaro sobre la rotunrl,t &lt;·a,lcra. y el cast:uio pelo
suelto á &lt;·borro~ sobre la tentadora espalda, y
sabia ta~b ién, en las tardes azules y plácida•s,
sentarse a su puerta ron la guitarra entre los
brazos opulentos y soltar al a ire cauciones comarcanas, ton una voz maravillota que le había dado fama y no:nb1·e y que detenía en la
cane embobados á lo· mozos. Era un.a nota d.'
exotismo entre 1,t gente n1lgar y sencilla de b
buena ciuclacl de Valladolid aquella chica primaYera,I, que era como todas siu ser como todas, á
la vez, y que liabía hereclado ele] paclre una
oriental opulencia ele carnes. y de la madre
el delicado dibujo de su rostro y la melancolía

(le su al:ua, inquieta y nebulosa como lo, cielo;
ele! Norte. Las der.; razas habían dejado gallard~~1ente sus. huellas en la gentil criatura, pero
hicieron al Juntarse un verdadero prodigio en
sus ojos, traros,
rarísi mos,
in·com.: ,rensibles.
Eran grandes, abierto,,, profuu.dos; miraban fi.
jo y eran como una noche en cuyo fondo relamf)agueaba uua extraña luz ele luna. Otras veces
parecian claros, rn ponían casi azules y e!l el
centro de la redonda pupila fulguraba uu punto de fuego rojo y brillante, como un rnbí herido por un rayo de sol; de mañana á veces pa •
recíau esmeraldas, obscuras, encendidas por
dentro; de noche deslumbraban y chispeaban como brasas. Aquellos ojos e ran infernales, bru·

jos, sobrehumanos, y ¡~onían t~na \!lquietucl. en
cada espíritu y una ansiedac1 m1ster_10sa _en ~ada
corazón. Los ojos de Sara no ten1an 1gua1 01
parecido ~iquiera. ¡Quó ójos había dado Dios á
aquella criatura!

Cho,10 Roura era dueño en Valladolic1 ele una
de esas admiraciones ele aldea, iuconclicionales y
profunclas. Nadie tan popular como él. To¡los
contaban una historia suya, llenos de orgullo
regional y l le".J.03 de envidia á Yeces. iQuién co_
mo Chono Roura f En toclo el Oriente no había
nadie que como él corriera un potro man?arróu
á sabana .abierta, ni eruzara á nado seis veces
el ''cenote'' ancho como un río, ni pusiera una
bala más eerteramente en el cor,azón de un ciervo, ,ni se a rrimara con más suerte á hembra ~ás
fa.mosa, ni se gastara. la plata con los a1mgos
mas á gusto, ni tuviera más garbo, más alma y
mas fortuna, que aquel bravo mozo, moreno_ y
fuerte, generoso y altivo1 ,que ,antes d~ los vernt icinco años había conqmstaclo la glona.
Era propiet ario de un paraje cer cano á Valladoiid, y en él se ¡iasaba la ,semana _e,itera, sól_o
eutre Jos sivie.ntes, viai]anclo
las milpas y eu•
0
dando los ganados. A qu ella heredad constituía
el fruto de seis años sufridos -e n el fonclo c1'
]03 bosques, en los cortes de palo ele tinte, y en
las monterías de chicle, .desafi,anclo las fiebres,
y anda:1do á ti r os con los indi~s. De allí había
reo-res'ado á sus lares con la faJa reP'leta de peº y había comprado
' "Los rN ara,nJOS
· " , aque 1
sos,
pedazo de tierra de donde sacaba en cada cosecha buenas caraas ele maíz y cada mes una yt,nta de toros, qt;e veudia en VaHaclolicl á los comereiantes y á los '' abastecedore.3' '.
,
L os domingos, muy temprano, se.. le veia en·
t r ar por las calles Yalizoletan,as, Jrnete en su
"Demonio", un potro negr o, fino y .relucie~te,
sobre el cual se erguía su figura arrogante, simpática, y desde cuya sill_a , como en_ un, trono, tomaba copas con los a.nugos, cletemdo a 1:t, puertas de las t iendas, y ajustaba cuentas con loR
neo-ociantes á .Jas ori llas dei mercaclo. Almorz::i_
0
b,a con su 1~rndre, salía por la noehe á ignorado,
amorío-3, y á Ja mañanita, ya estaba otra vez
cami:10 de "Los Naranjos", alegre co:n o un
dios.
Por el pueblo se contaba que Chono tenía quebrade.ros de cabeza con los amores ele Sara, la
muchacha aqueila hija ele! árabe buhonero y de
la a le.mana t-r iste. Un-a y otro reían cuando se
les hablaba de ésto, y ambos .seguía:1 s iu novia y
novio conocidos, como -si los clos ejemplar es más
bellos de la -comarca hubieran de ser etern'.lmente solteros. Alguien llegó á decir una vez que
El "Demon io" amanecía toclos los lunes atado á
la puerta de la casa ele Sara, y que ele allí arrancaba al aalope, e ntre las bru mas ele la matlrugada, por la carretera que conducía á '' Los Naranjos''· Pero nadie aseguró má3 despu.és d~
lsto.
Un domi:1go ~n el med io día, u n grupo cl_e cazadores discutían anirnada·mente en Ja tienda
de dcm Pedro P.lore.s, la más frecuenta da ele Valladolid. por ser punto ele cita ele la gente moza
y principal. Entre &lt;iopa y copa, se hablaba ele
la expedición q ue iba á emprenderse. Un tigrP.
e.norme había aparecido por el rumbo, merotlea1'.clo por los corrales ele las hacienda.; , l levándose
los becer ros y matando piezas mayores. Un vaquero había siclo asaltado por la fiera, en mitad
de un camino, y se le había encontrado eon el
corazón ab ierto ele un zarpazo. L-as gar ras del
animal clejaban huellas e,1ormes en el polvo de
las vereclas. Naclie r ecordaba u n ·tigre ele esos
tamaños. Por eso se iba á clar una baticla por
t oclo el monte, para matarlo. L os cazadores est aban animo:,os y alegres. Aqueilo era una fünta. ·
Sald rían al ano2hecer, llevando magníficas escopet as, soberbios rifles y varios perros acliPs
traclos.
o Yolverían á Yallacloiid sin la p ie'
del tigre.
' ' Volveremo,, pronto, decía:1. ¡ Va con nosotro,,
Cho no R oura ! ''
Y se hablaba del muchacho como ele un Cid,
ponderanclo su bravura, su agilidad y su pun·
tería, aquél ia extraordinaria punte.na que hacía roclar golondrinas al vuelo. y pavos monteses
en ·las tinieblas ele la noche.
Iba con ellos Chono Roura. ¡El tigre no s~
es~aparía!
La partida salió ele! pueblo cuando -sonaba
el '' angelus'' e n la vieja torre parroquial.
Eran más ele veinte, toclos á caballo, con la.
armas en ba ndolera y seguidos de los perros. En
el cen tro del grupo caracoleaba elegantemente
el ''Demonio'', y sobre él reía y charlaba su
amo, el cazador más famoso de todo e-1 Oriente
yueateco.

Por la carretera sombría, bajo los árboles
euorrnes que enlazaban sus ramas de un lado
al otro, · iban lo~ cazadores, r?cleando á Chono,
que aquella ,·ez estaba conn1111catn·o como nunca. R-espondiendo ít puyas y á inclirPctas, les habló al final de Sara. La curiosidad aleteó en el
grupo: Sí, qué diablo, Sara Je gustaba mu_cho ~
Uhono. Sara era una mujer, tocla una mnJer. Y
aquello de estar solo en el mua(~o, era un atraeti ,·o más. Acaso Cho no se ca sana con ella, 6 a 1
menos acabaría por hacerla su "compromiso'':
EHa era buena aunque parecía loca. ¡ Aquello~
ojos! ... Pero toclas las mujeres son nn aibur.
La que sa.le buena, ,sale buena y es como un .;.
lo-tería . ..
-Sí, hombre, Chono, resuélvete. Es la niña
muy ouapa y te querrá, ¿ por qué no te había rle
quere~'I ¡Bso, si ya no te quiere, pícaro!
Cho:10 se pon ía ¡wnsatiYo y comenzaba á sus
pirar.
•
La animación fué languideciendo, hasta que
todos callaban. La caba·lgata siguió caminan,l'l
lentamente, bajo la sombra y el silencio.

-¡Ahí va!
-¡Sí, míralo!
-1,En clónde'I
-Allí.. . Mira suJ ojos como brillan en lo
obscuro . .. ¡Allí, á la derecha! .. . ¡:xl:íralo, Chono! ...

-Voy.
Cho:,o se afianzó á la silla y tendió la e.,eopeta. Los dos ojos que fulguraban en las tinieolas, el esa perecieron ele pronto, y se oyó un desgaja miento de ramas. Bl tigre daba un salto y

leucio ele la noche. Luego, un estruendo de ladridos y ac lamariones. Los cazadores llegaban . •

En el juzgado de Valadolicl:
-Diga el ciudaclauo José .r;ncarnación Rotll'a,
lo que tenga que exp,liear.
-Señor Juez. Yo no tengo la culpa. Ella e,taba en "Los Naranjos", porque quiso ir aHá
á vivir conmigo. Esa noche era la primera que
pasaba en mi paraje. Yo perseguía al tigre. E!
tigre se metió por la manga y se perdió. L~ego
ví brillar sus ojos junto á ia casa y lo mate . . .
¡Yo he matado al tigre, señor Juéz! ¡No á ella!
¡Esto es cosa de brujería! .. . ¡JVle han hedtiz'.ldo, señor Juez! ... Y si elia fué la muerta, t por
qué le pusieron ojos rle tigrei ...

Todo ValladoJicl quedó asustado. Sara est(,
enterrada en el cementerio ele la ciudacl. Al h~cerle Ja autopsia, el médko le extrajo una bala
ele rifle, que ,la había roto el frontal, i:1crustár,rlosela en el cráneo. También creyó encontrar
en las retinas, casi imperceptibles láminas ele
fósforo. Una anomalía anatómica ... 1Si hubie_
ran podido autopsiar el alma!
Chono Roura está eu Ja cárcel. El "Demonio'' se veaclió, con el ''paraje'', para los gas·
tos de Ja clefensa, que fueron inútiles. Y el ti·
gre sigu ió robando reses y asesinando vaqueros.
Na.die lo pudo matar. porque nadie era Chono
Roura.
A nt onio MEDIZ BOLIO.

ll!Ua.

- ¡ Va:mo3! Sean hombres.
:i: el tropel, enti-e los ahulliclos ele los perro:,

rn lanzó tras la fiera.
El tig1 e huía, acosado. No tenía hambre. E n
la mañana había fa;tado una res en los corrales
rte '' Los Nam:1jos' '. De pronto la fiera quedó
á la Yista en un escampado. 8e agazapó, haciendo frente á los eazaüore-s. 'fodos Jevantarnn la~
ar.mas. Pero otra vez la fiera volvió grupas y
saltó por en·tre los árboles.
I ba haeia el ''paraje''.
Cuando se precisó el rumbo que seguía el tigre, Chono koura palideció un instante, pero
nadie Jo pudo Yer. La noche era cerrada y ne_
gra. Luego, ciava"1do la•s espuelas al '' Demonio", salió á la carrera tras el felino. Prnnto SP.
adelantó á los demás. Sólo Ohono Roura ,,eía
€-1 bulto elástico de ia fiera, dando saltos, y los
clos ojos fo~fore.,centes como dos carbones encendidos. El tigre llegó hasta la albarrada ele los
corrales y pasó sobre eila. Saltó rletrás el ¡,otro
negro, pero euanrlo Chono, dentro ele! cor ral,
tenrlió la vista por tocias partes, ya no clió con
él. i Dónde se habría meticlof ¡Ah! Alli entre
los cocos. En ,los brinros estaban allá caba!Jo y
jinete. Chono amartilló su rifle. Otra vez. junto á la casa, brilla1·on los clos fupgos &lt;le las pupilas. El t igre esfaba quieto.
Chono, oculto entre el . cocotal, apuntó cuicladosamente, para qu2 la ba la se clavase ei:me.dio ele los ojos. ¡Las balas ele su rifle no se
perdían nun~a! Sonó el tiro, desgarranclo el si-

Una poa,ra de la Reina Elena
de Italia
Elena de Montenegro cuando, era .simplemcu:;
la prometida del Rey Víctor )lfanuel-hoy s,1
esposo-envió una revista ele San Petersburgu
bajo el pseudónimo ele "Mariposa Azul", una
linda poesía que fué publicada sin que se descubriese el verdadero autor.
Una revista italiana la publicó uo haee marho tiempo, y nosotros queremos traducirla aquí,
porque nos pareeen muy sentidos y de,lieados
los pensamientos de esta simpática Reina tan
univerrnlmentc admirada· por sus al.t as &lt;lote.,
,le c·aridaíl, 1le S!'nrillez y &lt;le -~ ería cultura.

Esperando á los pescadores, cuadro de R. Ravant. Salón de París, .1912.

�.

,

En m1 eamat1a
E s una siesta ardorosa·
verdes persianas echadas '
velando la luz brillante
cla paso á la brisa mansa.

El Gaitet10
Y,i, se está el baile empezan&lt;lo,
y el gaitero ¡dóndo está?
-Está á su madre enterrnn&lt;lo
pero en seguida ven&lt;lrá.
'
Ca!!!:9oamo:.:.

I
'' No te marches, padre,

t no ves que me muero~
t No ves que estii a11gustia
&lt;¡ne tengo en el pecho
me ahoga, me a llrasa,
que quema por dentro'?
Por la Virgen del Carmen lo pido;
no te vayas que •me estoy murie::ido ''.
La pobre muchacha
cayó sobre el lecho
cansada. rendida;
quedóse en silencio¡
su, ojos vidriosos
,lirigió hacia el cielo
que, cubierto de páiidas 'nuhes
parecía tener sentimie~to·
'
y oró fervorosa,
'
sin duda pidiendo
perdón de unas culpas
que nunca existieron.
'' Padre-elijo-dame
el último beso".
Y expiró, cual la flor oue se ~eea
&lt;lel estío á los rayos dei fnego.
Anegado en llanto
·
el pobre gaitero,
al ser adorado
que yacía yerto
b esaba a-n helante,
con ansia, creyendo
que á aquel ángel daría la vida
fi amante calor .de sus be•M.
'' Si no te abandono
-decía gimiendo.¡ Despierta, hija mla ¡
¡ no ves que me q uedo
velando á tn lado~
¡ Responde, Consuelo!"
Y en lugar ele la voz de la niña
respondióle el gemido del vie-nto.

III
Ya entrada la noche
y en sombras enn1elto,
con ,pa~o in seguro,
sombrío el aspecto,
á su triste casa
regresa el gaitero.
Ni una lágrima hacer brotar puP&lt;le
de sus ojos hundidos y secos.
Y al abrir la puerta
J ver aquel cuerpo
&lt;le su hija adorada.
s u amor, su Consuelo,
tan frío, tan blanco,
tan solo, tan yerto
no pudiendo sufrir más' la pena
Se arrojó sobre el fúnebre lecho.
!Lloró largo rato,
y, alzándose trémulo,
se acercó á su oído,
y con gran misterio,
como si temiera
turbar el silencio,
que á las alma-s sencillas y purns
les infunde ,pavor ó respeto,
la dijo: "Hija mía,
Ya á t u lado vuelvo;
rasgándome el alma
me gané tu entierro·
mela fué la prueba, '
grande el sufrimiento"·
Y la uiña, en un rayo ele luna,
su sonrisa le envió clesrle el r ielo.

Oscilan luces de ialesia ·
&lt;le iglesia hay silencio y ~nlma¡
mu!'ren rosas en un vaso
y a I morir incienso exa Jan.

t

lJ

E ,1 un diván auietamente
&lt;'speran la suave· almohada
~ienes que en dichosas tarrles
sus pensamientos descansan.
E l iil:iro abierto esperando
está una am~ble mirada;
sobre la mesita turca
los eigarr ilios aguardan.
Aguartlado han mucho tiempo
los labios como granadas
para besar ardorosos
bora que mi amor inflama.
El canario á ratos trina
algo que gimiendo acaba
en susurro entristecido
como 1a dicha que pasa.
Mi guitarra á un lazo Yiejo
cuelga, emplovando tonadas ·
amorosas que compuse
para mitigar tus ansias.
Fueron mis cantos alegres
sombra como mis ,pestaña,3
•&lt;loncle oculté mis tristezas
al ocultar la mirada.

D emetrio BLANCO CA STEJ ON .

·•-•~
Arlequín enamorado

n
Al santo patrono
festéjale el pueblo.
iLas mozas, alegre.,;
los •mozos risu eños,
forman ancho corro
~le la ~,laza al centro,
seme.)ante a una in men,a colmena.
seme.1ante á un copioso hormiguero.
'Podo es aluazara
bullicio, co;tento.'
-E~ta, ruborosa
á uu galán ap~e,to
dirige miradas
ele amoroso empeño.
•J'Ol'(}Ue allí donde hay 111ozos v :T!07Ps
nunca puecle Cupido estar quiÍ..to.
Aquella, enoja da,
pide al ,1ovio celos,
ya que amor relo,o
l'S el ver&lt;ladero.
La otra, lucir quiere
sn vestido nuevo;
.Y unos y otras están impacientes
porque el baile aún no h11 &lt;lado comienz:i
Entre tanta bulla,
entre tanto estruendo,
una voz resuena:
"¡Ya vtene el gaitero!''
Todos se amonton11n
y aplauden riendo.

Misterioso claro-oscuro
envuelve la fresca estauc:a, .
suspirando languideces
las horas -s in ruido pasan.

¡De la gaita el sonido estridente
aquel día parece un lamento!

Hace un gesto Arlequín á la Luna,
Loca ri sa su rostro revela·
Su laú&lt;l va rima,1do, una á 'una,
Larga, notas de un son que desvela.
Pill e él que á su ruego se ablan&lt;le,
Pues su amor tris-te senda pers igue,
Que en su pecho la herida es muv o-rand"
1Y tPrrarla, _ja más lo consigue. · b
•

;\fas lo diee ron ri .,a tan lora
Y es su gesto &lt;le tanta alearía
1Que la pena que clice sn b;ca '
La de3miente su gesto á porfía.
Hare un gesto, le pide á su &lt;lama
A_lbo ? eso ... e l cortejo de astros
Rr e, r,e ... y la Luna derrama
Alha risa, sin rniclo ni rll?tros.

'I'odo está quieto, muy quieto ...
111as no es la muerte que llama;
me late una vida oculta
1lentro mi desierta eámara.
1

Es mi lámpara aue reza
mi_te el altar; 110 sé a paga.
Mi corazón encendiola
lrn tiempo en la viva llama.
Apagarla no pudieron
•&lt;le,amoT ni anseueia lar"a ·
c¡ne el . sile?cio no inter~rn'ipe
,le la 1glesrn las plegarias.
Mis 1·osas aquí muriendo
su alma ,le aromas reaalau
•
O
el órgano solitario
'
eseon&lt;le notas callarla,,.

t

'

. No tema~¡ si á ti te aleja
rngrato olvido, mañana
ante el altar, eomo siempre
rezará por tí mi lámpaTa. '
Carmen CASTILLO.
Mé-ricla.

Mas por rlentro Arlequín está tri~te
~ nn ri¡:n{]o con plácido gesto,
Con su rostro, ,que graeia reviste,
Por la mueca gentil descompuesto.
Si s u boea deslíe la risa,
En su yecl~o, por dentro, es 1fll lloro;
Arl!'qurn tiene aquesta dh·isa:
Ríe llorando, y su risa es ,le oro.

Jesúg S, SOTO.

Joyas del arte escultórico. -Puerta principal de l Bautisterio de F Iorencia, por Lorenzo Ghierti.-Primera mitad del silgo XV. -Renacimiento italiano.
t

�nizarse tle lo mucho que han sufriclo, tan injustamente.

.a

franJera

T,a idea republicana ha recibido un gr:in im
en Europa ante las declaracione3 de Francia y de fowlaterra, de que fstán dispuestas á
harer que E~paña respete al gobierno de la Re_
pública Portnguesa, por ser éste legalment,:,
constituído.
Desde luego el efecto do tal declaración será,
ssgnramente, el de hacer cesar las 1;evu~lta~
realistas que se fraguaban en su mayorrn, s1 no
en su totalidad, en territorio español, y Port uga,l podrá elesarrollar sus elotes gubcrnativg•
1 ara probar al mundo que ha llegado el tiempo
(1e que el pueblo ,lusitano se haga cargo ele su3
necesidades y las resuelva por su libre albedrío
y s in tutela de nadie.
P ero si desde el 1&gt;nnto de vi,ta del caso iudividnal de la República Portuguesa es de ce·
lebrar~e el paso dado por las potencias, much:&gt;
más io e3 por su significación moral. De hoy
en a.delante, cuando uh pueblo de Europa sienta que ha llegado la época de su emancipación
politica y moral; cuando se sienta capaz de re·
cfr sus propios destinos y quiera, en ejercicio
de sus derechos de mayor edad, ad:ninistrarsP
y gobernarse por sí mismo, sabrá que, por débil que sea, se respetarán e,os derechos, se le
dejará oozar en paz ele sus libertades conquistncla,,
si alguien trata ele impedir el libre
e_jereicio de las sagradas facultades que concedP
c,1 derecho de gentes, los grande, pueblos, los
que tienen á cuidado el cum¡.limiento del derc1 ulso

• *

,Je

•La celebración del centenario de la bat:illa t]e
las Navas, ha dado motivo para que el pueblo
de Pamplona rlé muestras de su eariño al rey
de España,
El joven monarca, que al principio no pareeía muy simpático, ni en su país ni en el ex_
tranjero, ha ganado los corazones de sus súbditos, y es seguramente uno de los jefes ele Estado más amado3 y más populares.
Los festejos que se han hecho en Pamplona, á
juzgar por lo que de ellos dicen los telegrama;.
no han sido los oficiales que se organizaa y s•
confeccionan en las salas de los Ayuntamientos, el pueblo ha tomado en ellos parte muy
principal, demcstrando sinceridad y verdader o
respeto en las manife,taciones de cariño por PJ
soberano.
,;{o somos ele los entn3iastas admiradores de!
rey ,don Alfonso, pero sí nos alegra que, míen·
tras madura la idea republicana en l!:spaña, el
pueblo esté de acuerdo con su monarca y I•
quiera eomo á una reliquia de los tiempos parnd,Js, como ~e guarda un rosario que no, legara
anciana pariente, para tenerio como r.icnerdo,
pero uo para rezarlo.

La muerte tlel aviatlor Latham, nos prueb,1
euan cierto es que no se muere nunca antes del
ella. Después de haber eYolucionado por el aire
ron aran atrevimiento; .después de haber cruza·
clo h~ atmósfera en todas direcciones y de haber
hecho los más e mocionantes descensos, J,atham
fué á morir al Africa, bajo los cuernos de u n
búfalo, como cualquier héroe de reclondel.
Lo cual quiere clerir que si el peligro no quie:
re venir á vernos, es en vano que le vayamos a
hu •CRr.

J . M C.

y

El lazo de Búffalo
Fl corC1rel ameri1Jano Coily. ha divulga.lo un
_juego ó pasatiempo llamado el "lazo ele Búffa.
lo'', á propósito para los jóvenes. Este ejercicio se ejecuta al airn libre, y en terrenos planos y li ,,cH. Es un juego de destreza, y se eJecuta lanzando una cuerda rematada por un nu_
do corre.dizo, que tiene que encajar en un palo
clavado en el suelo, alrededor del cual se tra
zan á distanciai desiguales, tres 6 ruatro circulos concéntricos entre sí.
Los j ngaclore•, en número incleterminado, ele•
~ignan á la .s uerte $11S puestos, situándose uno
frente á otro, cle~ignánclose eomo primero de fi.
las al que ocupa el número l , y da el ej ~mplo
recorriendo la pi,ta más reducida, gritando ¡Al
trote! ¡Al galope!
C:1ando cla la ,·oz ele ;Lazo!, todo5 los .iugado1·es lanzan sus cuerdas ,l irig i&lt;'nclola~ a l pa lo centrtd.
1'3i uno de ello., ,1tic&gt;rta ;,a-&lt;anclo el lazo 1:lr~c1cdo1· del poste, le susti :·u ye como pl'i me1·0 de fi.
In, y continúa el _juego, rerorriendo la seguntln
pista, y así sucesivamente hasta la última que
s~ haya 1:iarcado en el suel¡¡.
Los jngadore3 cleb~rán guardar cierta separación pa::1 no molestarse ni confundirse, reeibienrlo el premio aquél que llemuestre mayor clestre-

Tumba de J uan Jacobo Rou seau, con motivo del centenario de su nacim i,mto que se acaba
de celebrar en Francia.
cho internacional, los que pueden, por su fuerza,
hacer que e~e derecho no sea un mito. aeud:rán en ayuda del pueblo nuevo y le llevarán por
el c·amino má, fácil y menos escabroso hacia
el único estado perfecto administrativo y gubernati ,·o en los tiempos actuales.
Quizás algún pesimista nos objete que Francia
é Inglaterra han de llevar algún inter és, cuando
interv:e;ien á favor de Portugal, y nosotros. que
en cuestione., de derecho internacional siempre
descc:ifiamos de 103 más fuertes, quizás concedá_
mos a lgo de razón á los pesimistas; pero aun
cuando así •ea, aun cuando de~rás de la laudab,le acción haya escondido algún interés, no
podemos menos ele simpatizar con la actitud de
las potencias y estimarla como muy bella, sobre
todo, porque se trata ele auxiliar á un pueblo
débil y á. una forma de gobierno digna de todo
respeto y cousideración.
Huberto Latham, célebre aviador franrés que
murió tragicamente el mes pasado
en Africa.

La entrevista del Emperador de Alemania y

el Zar ele Rusia, paree!' que no ha tlndo toclo e!
resulta&lt;lo &lt;¡ue se esperaba; la guerra italo-tur ca sigue su c·urso y pa1·eee que no terminará nu.,,.
pronto.
El gabinete tle la Sublime Pu erta, no ouiere
transigir, y, confiando en el triunfo, desea l:.l
continuación de las hostilidades. Quizás en el
foudo con ,·engá:no; en que tiene razón. Si Italia
dió origen á la guerra; si _se fu6 á proYocar ;¡
~e arrastró á un conflicto ~angriento á la Tm·qnla, muy _justo e, que, si ésta tiene la seguriela&lt;l, ó al menos vandes probabilida,le, ele triunfar en la luc ha, tlebe obtener todas las ventajas que pueda aportarle ese triunfo.
Xo es de humaJidacl el estar sacrificando y¡
das humanas, rero ya que se empezó y se nió
al mundo el terrible espectáculo de una guerra,
que el sacrificio de vidas sea compensado con
el honor y el prestigio de la victoria. Si la causa de la humanidad picle la terminación ele la
guerra, la ele la justicia pide que no termine
sin haber dado ocasión á los turcos ele ind ern-

Teodoro Roosevelt. El fundador de un nuevo partido polltico
en los E&gt;stados Unidos.

El coronel Cody, llama rlo nilgarm?ntc '' Búffalo Bill' ', es· un empedernido y ex&lt;·elente caza_
dor y amante de todos los sport,, y según él, este nuevo deporte de origen americano, se implantará y se divulgará en todas partes del mundo,
por su escasez de coste, (puesto qne está al alcance de tocl,i.s 1as fortunas). por la originalidatl
ile tirar el lazo, y por último. por la DO\'e&lt;lacl,
por lo higiénico, y á la par instrncth·o é inofensivo.

Derylermitnk~.

�El tercer concierto del Maestro Carrillo.-' ' L a
Cura de Amor" .-Una opereta, en el Principal: '' Canto de Primavera.''
.... Y he a quí , discr eto y amable le~t or, que
nielYo de mi terruño,-donde Yi vi ,por aliunos
clías una "ida de apacible silen~io,-dispuesto
á trocar ahora patriarcales goces por los mun•
danos é inquietos del teatro. AJ entrar de nuevo en las salas revestidas del oro de la luz, sufrí nn rl eslnmbramiento. Aún creía respirar el
0
Pncillo olor de la hierba fresca, el aroma de
lo;; d a\'eles de 111is patios j aliscienses, y al •pe·
netrar en aquel ambiente i,ofoca-clo de -los teatros, como los pastores de los cuentos que ,por
pr imera vez pisan alfombras palaciegas, creí
d~s,·anecerm e.
~o pasó de ahi la cosa, sin embargo, y por
&lt;&gt;llo clo.v gra~ia.➔ • Y las doy también porque ten·
go ahora orasión de volver á charla,r contigo,
lector. En Di os y en mi ánima te j uro que hart.o srntí no haber oído Ja deliciosa música de
P once, ni asistido al recital de Alba H errera.
T'~ro, s i hermosos temas ele c,·ónica perdí, ho,v
~e ofre~en otros, para fortuna mía, á la consi&lt;leración atent a.
l\Ie refiero, en primer lugar, al concierto de
ia orquesta '' Beethove11 '', que tuvo verificat i,·o el ,rlom ingo en el Arbeu.
Fué una gran fi esta de arte. Grande por la
índole rlo las obras ejecutadas, y ,por la interprdación que algu nas &lt;le ,eJlas aleanzaron.l'n ica ment,E\ fal tó .... isa,béis quéi El público.
-Cierto que la tarc1e estaba lluviosa; eierto
t an1bién que la in1nen~a mayoría ele la gente

Dut:to cómico de "Canto de Primavera" obra
estrenada con éxito satisfactorio en el
Principal el último sábado.

•
Escena dt&gt; conjun o de ·'Canto d" Primave1 a."

:::.

se pirra por la ppereta, y que si poco l e importa
Schubert, bastante más le seducen Strauss (el
ele 1los valses) y Leh'.lr .... Pero~me pregunto,
- i no hay por _v_entma una minoría selecta y
numerosa, ~rna elite amante ele íla buena música 1 i Dón,de estaba, pues, aque-l día 1 i Dónclef
Paréceme deplorable que los elementos de la
naturaleza ejerzan sobre nosotros tan fastidioso dominio. Además, si t ene.:nos -en cuenta que
en s u temporada de conciertos el maestro Car~~llo_ ha clecicli•do no consagrar má,s que una audic,on a cada obra de l~s ~nunciaclas en los ,programas, r esulta que, el publ!~o, .perezoso ó esclavo &lt;le
la_llovizna, se ,pierde ele es,~uchar a·lg~111as ele las
m_as hermosas proilnccione:, musicaíles, que en Méx1_co no tenemos á men udo oportunid,a,el ile admirar.
La-s qu e formaron el programa del domi ngo
so,n de. aquellas. que, por sí sofas, satisfacen a 1
mas e~igente diletante, y, r eunidas, tal y ,co,mo
a.parecieron, en atinada gradación -producen en
el ,áni.mo, impresíonánclolo profu~damente, in-

ten so scutimio11to ae éxtasis ante la beJleza
que, ·sobre regocijarnos e;pirituafmenw, ,nos
enseña.
Figuraha en primer término Ja Sinfonia incompleta, de ScJ1 nbert. Bien sabido es que esta
obra, entre las inmortaJ es que •de,jó el poeta &lt;le
los lieders, encierra algunos de sus nnás b ellos
pen.samientos musicales. El estilo, flnído y am:plisimo, tiene maral'illos.as irraclia,ciones. La
ternura ba,bitual en Schubert d1á:llase allí eugranc1ecic1a •por un uo sé qué ele severamente
nústico. Yo conLpararía e.;ta obra-si compara•
ción alguDa puede caber en concepciones tan alt a,;,-con las Harmonía.s de Lamartine, el ,b ar•
ilo con qui en el gian compositor tiene tantos
puntos ,fl e contado, &lt;•01110 M11sset 1los tiene co D
Cll(\pín y ll eine con Schnmanu.
¡, Y qué decir ele la e,jaeueióu de la Sinfonía
incompleta? No cabe eluda que la orquesta'' Bee·
th oven '', ·formada hace apenas algunos años por
' JllJlián Carrillo, es ya, á la hora .presente, una
cor.pora.eión musical digna del nombre que Meva.
Tiempos hubo, de 1a ob-ra de Schu,ber t, en q ue no
parecía ~ino que el impulso dirigente del maes·
tro identificába~e ton el o e los &lt;lirigidos. Gran•
des aplausos pr!'mi a rou tal labor.
lJa señorita María !Ju isa Espinosa, quien re•
c iente.mente obtuvo t'i p rim e r •premio e n e.l con ·
-eurso •de -canto do! Con servatorio, encargóse
después ele cantar Absance, ile Berliotz, y una
n&gt;cmanza ele Hcrodiade, ele )[assenet. No estuvo
la señorita Espinosa tan feliz e omo otras v-eces.
Su voz encontrábase visiblemente enferma: ele
ahí que sus interpretaciones de los tlos hermosos
frag mentos se resinti eran. llubo &lt;le celebra.r;;e,
al menos, su buena voluntad y el visible esfuerzo que .])USO en el desempeño ele s u labor.
De ,los modernísimos compositores rusos
Tschaik owski es el que ha encontrado en Mé·
xico mayor y más entusiasta simpatia.-Y con ste que _n9 110 cligo por la ruidosa, tel'l'ible obe r tura "J812", que tantas ,·eces .ha est a-:l o á punto de r ompernos los tímpan os.- Lo digo ,por la
Ca.tse-Noisette; .por los soberbios Conciertos
.para piano y orquesta; por la Serenata en do
mayor, final.mente. Dos tiempos ele esta obra,
principalmente, nos nnuestran á su autor elevado á .muchos palmos del patriotismo extrennoso.
El Moderato, e n tiempo de va.Is, y el L-arguetto
el!-giaco están satura-dos, el uno de gracia afada
y m elancólica, de íntima emoción triste el otro.
El FinaJ, que contieu e un ·popular tema ruso,
desanollado ,con la habilidad peculiar eu
T schaikowski, cla térnnino brillantemente á Ja
sonata.
1''ué tocado .í. -conti nuación el Concierto pa•
ra .piano y orquesta de Rubfostein, teniendo á
ni cargo la parte ele solista el sefior don E duardo Muñ oz. Abunda tal concierto -en páginas hermosísimas, tra.tadas con la severa elegancia que
estamos acost um bra dos á ver en Rubinstein.
Fué 'lllagistr almente e,iecuta-clo por la orquest a. E.l s oli sta señor Muñoz, a unqu e posee una
t-&amp;cni ea .rara por su fuerza, carece en c ierto
modo de aquella habilidad que sólo puede acon·
&lt;tejar -el •h ondo sentimiento estético : la de dar
relieve á lo que ejecuta. Muchas ele las frases
encomendadas al ,piano, :pasaron en esta oeasión
inad,·erticl.as; esca¡, áronsele ál pianista no pocas clelica·de;ca.s ,ele. matiz indispensables e n dete11minados pasajes. En cambio, se distinguió en
el final-ruidosísimo por más señas,-y hubo de
com1&gt;ensarnos de algunas pobres impresiones
con la valentía ele su esfuerzo y 1lo rudo ele s u
aliento; demasiado rudo segnraunente .....
El eon~i erto-y aquí viene a e perlas la mano eada frase-hubo de cerrarse con -broche da
oro. La ,prod igjosa obertura ,de Tannhauser hizo
pasar por el caldea.do ambiente una ,poclerosa,
nua divina sensa,ción -de arrobaimiento. No ex a·
gero mucho si digo que .poea¡; serán las veces
que hayamos tenido aquí oportunidad ele ver
levantarse ante nne,tro áni:no asombrado eJ ,má~ieo pórtico de la obrn tle Wagner, con tan l!Ila•
jestno~a grandeza c omo en el eoinierto que re·
~eño lo vimo;. Fué un mom ento iu01h·idable; un
momento que uos hace grata la re,wnoú&lt;la maes·
tría de intérprete de ,fo li{w Ganillo.

*

No supera esta prnducci'ón líri ca á su hermana mayor ayer aplaudida e n el Arb eu ; pern t-anupoco &lt;1-esmerece &lt;le ella. 'l'ieue escenas interesan·
t es; aligo de trama que despierta curiosidad; dos
6 tres valses agradables . . . . E speranza Iris,
como sjempre, muéstrase ,pródiga de graeia y
movilidad coqueta. Su Nelly gustó •mucho. Alfonso Castillo saca parti do de su salado pa,pel
de Benjamín Black . ~o así Uicl, á quien, por lo
d.sto, no .acomodan los papeles de barba. La
F ,lora ele E nriqueta Fabregat es una Flora muy
g uapa; lástima que no la ayude, completándola, la Yoz, que en esta artista es azas ingrata.
Y no hay pa.ra qué decir que la impresión de
,conjunto r esultó exce·lente. Sólo una cosa echa-

~o dutlu quo el Canto de Primavera sea supe·
1ior, con mu cho, á las petipiez-as ,con que -de al·
guno3 meses acá nos ha brintlado el Princjpal.
Goutiene algunos episodios bien J:talla,clos, y no
faltan números musicales bonitos.
De la compañía- que, según lo hemos obser·
,·ado ya otras veces, uo ~e ajusta á las ex igen·
das ilel género,-;;ólo remitan en el Canto de
Primavera, Amparo Garrido y Pastor .
MAESE PEDRO.

EL RECITAL DE LA SEÑORITA HERRERA
Y OGAzo:r,,·

Cuando entramos en la sala creímos halJ en,o,

* *

l o he did,o :va, y, si no lo &lt;lije, Jo reJJito: e u·
tre los compositores de opereta que nos ha dado
á conc·cer E~peranza Iris en su a-ctnaJ tempo·
rnda, Eysler es el que ha logrado una ipo.pulai idatl ,·errladern, tan \'ercladera como la que merecio Franz Lelwr. La música ele Eysler se tot·a ya en los cafés con la mi j ma f)-ecuenc ia ate•
rradora con que autes se toe~1.ba La Viuda Alegre. ~os s2be,mos ele ,memoria El Vals de Amor,
.Y no está le,iano el rlía en que los orgauillO&lt;l se
lo se.pan también.
Al_ anunciarse en rl Uolón La Cura de Amor, y
uo bien se entera ron ,los impen itentes aficionados á la música frívola, de que el .autor de la
obra era E clmundo Eysler, el teatro se llenó de
bote en bote, como por encanto.

Sra Matilde Cires Sánr.hez, prim era dama de la compañía dramática del Xicoteucatl.

mos ae meno, en La Cura de Amor: el buen &lt;le·
corado. ¡Culpa del señor Gutién ez, que nos tiene acostumbrados ya á una magn ilieen ci:t de la
tual, á estas alturas, no pouemos prescindir!
La compañía del Principal Ynelve á la brecha J i$puesta á imponer la c·pereta, ahí 1loncle
•por tanto tiempo reinó la tanda. Nos dió á conocer el sábado ,de la última semana el Canto
de Primavera, obrilla ,ele algunas pretensiones
debida á los señores Luis Pascuaíl. Frutos ( eÍ
libretista) y Pablo Luua (el músico).

equivoca_clo; era la hora señalada en los progr:,
mas, y a pesar de ello el teatro estaba vacío.
l\Iás que sala en la quP iba á efec'.uarse un co11
eierto tuyo programa estaba lleno do atratti·
,·os y cuyo fin era altameate patriótito, pare
cía que iba á efectuarse el fu aa1al tlel 0"Usto ar••
tístieo ele nuestro públ ico.
Xo bastó el nom bre de la pianista más pr~,tigiad,. de México y quien 111ás títulos tiene, ,para reclamar l a atención del público capitolino ·
no bastó el selecto programa pnra sacudir l;
apatía ele los indolentes; no bastó qu e se s,,li.

�Cuando temiaruos que sus manos estuvieran
tan fatigadas como nuestro espíritu, terminó el
precioso estudio con el himno triunfal, c•on qu~
concluye, ,Y lo dijo con tal brillo y energía, co
mo si no hubiera tocado nada antes. La o,·ación
fué delirante. y. correspondiendo á ella, la señorita Herrera, mostranclo otra yez la tluctivili_
dad de su espiritu y de sus manos, toce\, corno
'' encore' ', un nocturno melancólico y sentido.
Para terminar, ,·ueh·o á dar el pésame á los
que 110 oyeron esta preciosa autlición.

J. M . C.

Srita. Alba H errera, y Ogazón.
t·itara ayml:~ para un fin patriótico. l,a ~·ala
e:1 t_odos sus departamentos estaba vaC'! a, y así

s1gu1ó por toda la noche, salvo honrosisimas exceptiones. Los que asistimos al recital ele la señorit~ Herre_ra y Ogazón, no éramos seguramen_
te mas de c,en personas.
Lo sentirnos por los que no asistieron; se han
penlitlo de una oportunidad quizás única.

Ante esa sala triste y fría, salió á tocar la ejec·utante, y clescle e l primer mo~1e:1to se sobrepuso á esta angustiosa situación; su alma de artista se elevó en alas del sentimiento, y desde ]os
primeros instantes ejecutó con un brío y un cariiio que seguramente iban inspirados más por
el a1uor á los altísimos com¡&gt;ositores que formabae1 el ¡&gt;rograma, que por el desdén del escasísimo público que va eu M:éxiro á los conciertos.
El primer número del programa : el Largo rlc
Beet hoven. fué dicho con un profundo respeto
por el mar:willow maestro de Bonn; sentido y
expresado profnndamC'nte, :urastró sus lentas notas por el teelado tlel pia~10. hal"ieuclo sentir el
alma tranquila de su autor, la sencillez dificilísima ele su factura, el alto rnntimiento artisti-•o
de su ejecutante.
El número siguiente del programa, fné de
prueba para la riani,t:i, por su contrastP coa ~l
anterior; des1:ués de las solemnrs no-tas del La ·.
go, las agitadas clP la Giga de Scarlatti sacaron á lo,.; oyentes de su respetuoso estupor para
admirar la soltura y fatilidad ele la ejacución
Si al termi~rn r el número anterior se aplaudió i
la iutérpr"ete, al terminar el segundo se ovacionó á la ejetutante.
En el tereer núne ro se pudo apreciar al mis_
mo tiempo el alma de la intérprete y la habilidad y la discreción ele la ejecutante.

La segunda parte del programa estu,·o ue,11cada á Cho¡ in, y se compuso rle una }fazurka
un Nocturno, el Largheto y dos estudios; e11
ellos tuvo oca•ióa la seiiorita Herrera de manifestar al mismo tiempo que su habiliclacl pjanística en la eje:mción, la seusibildad delicada
de su es]Jíritu ,Y ;;u fac·ultacl exeepcional do interpretaeión.
Junto á la la•1guidez del nol·turno se hací..1
notar la ,·i\·acidad ele los estudios y la :nelancolía ele! largheto. A I terminar la última nota ei
púb!il'o. subyugado enteramente por la m;gi 1
del arte, i,ron umpió en coluro,o a¡,lauso lleuu
Je ag-raderimien!;o para ouien Je hac í·\ .rusta,·
de tales d elicias.
..,
l.,:1 parte final del couciei·to era esperado con
ansia. La J astoral ,·ariatla de Mozart ¡,asó c•1
medio de h impacienl'ia contenida; se esperab:.L
el grandioso e~tucl:o de Liszt.
Nuestras e,perauzas eran muy funcladas·
l\Iaze¡,pa había dP acabarnos &lt;l e ,nbyuo-ar v ele'.
vamos á la r egión ,lel arte celestial. Las ,irnno,
tle la ~eñorita H 3rrera y Ogazón. paseando pn
el teclado, nos arrebataron y nos lle\"aron en la
dese:1frenacla rarrera del caballo que ll e ,·a ba á
cue,tas al co•al'o qu&lt;' ofendió á ~u amo. El galope tlesenfrenado nos poseía, sentíamos la sangre que esrnrría ,Y bañaba piedra por piedra ele,
camino, nuestro espíritu flotaba torturado entre
las angustja, ele Mazep¡ia, y el febril mo\"imieoto rle lo, de&lt;lo, ile la rianista.
1

~a'', co mo la ra,na Pierre Loti, desnipció:i que
acaba &lt;l e !Jacer en "Vida Femenina", una cul
ta ,·ia_j era europea. Y la pintura de esta dudad
es tan interesante, que d eja en nuestros ojos una
\'isión muy risueña y muy agratlable.
"Casas, palacios, iglesias, mu•eos, escuela',
hospitales, todo color de rosa; un rosa 1 áolido,
un rosa antiguo co:1 listicas blancas que quitan
la monotonía á la tinta uniforme.
¡Qué impre,ión ele belleza, cle alegría. de arte: ¡Qu,5 co,a tan nueva, qu•5 idea tau simpát,
ea, qué gusto fino . este color de rosa que brilla
como una aurora boreal!
Calles larguísi nas, limpias. fresca~, llenas el,.
gente _v ac rni tlo
La J laza centrai está toda animada por la,
ralomas negras que á centenares vi3nen á bus
car la comida como en Venecia en la plaza de
San ~!ateos.
Elefantes y camelios se encuentran á cac1a ,
paso montados por hombres co:1 grandes turbantes rojos. Una muchedumbre cle personas por
donde quiera, como si las casas fueran odiosas
{, jnútiles.
Los naturales de aquel país viven casi siempre en la calle; al sol, al aire, en el polvo, e:tre el ruido, entre el humo; y comen, beben, ca11
tan , bailan, compran . venden, fuman y rezan en
público como si formaran una inme:isa familia
que no tiene misterios, ni pudores.
Simpática y bella es la arquitectura del palacio del Naharaja.
Por un capricho del JJríncipe lo han pintado
ele a:narillo y blanco, pero afortunadamente l'i·
tá tau escondido detrás del doble cí rculo de mu
rnllas, de modo que esa fea combinación ele lo~
dos colores rasa inapercibida.
No está permitido á los curiosos \'isitar el 11;1_
lacio. Sola m ente el jardín tiene libre la ent'rada y c,tá adornado con flores, fuentes y terra1/.as .Y es poblado ele pavos reales, ele tórtolas y
,le papagallitos.
A I lado elel_ templo Incln ;e.parado del palacio
¡,ero en el mismo terreno real, desca,1sa un pequeño lago verrle que contiene muchisimas tortugas .Y pequeiios &lt;·ai:nanes, lo, cuales á la voz
ele! custodio, se acercan l'on lentitud y mistP1·io~amentc á la orilla.
Pero es el color ele ro,a que en,·ueh-e á l.1
r iutlad c·o 1110 un velo diáfano1 lo que más su
gestiona y nos hac·e pensar en u:1a etern:1 sonri,·a lle la prirnavern: ¡ no es asíf

iio ror m uy b1 edsimos iu;lantes. tle,·ora crut+
mente á nnos cuantos pretendientes.
Corno tipo de estas uniones fantásti~as Y. c_riminales nin"UDO C()lll0 Pl cl9 la '' mant1s reltg10sa", la má.°cruel entre la familia cle las iangostas, que parmanece siempre con Ja3 pata3 dela uteras elevadas en actitud ele estar reza~ clo, y ('U_
yas alas rnmejan al finísimo velo ele una religiosa. En tanto el macho, loco de a:nor, e,tre-~ha
contra su cuerpo á la adorada, ésta aprovecha es~
frenesí para ir deYorando leutamente al ena.i••·
nado amante, ,,asta que ao quedan el e él más r¡n,;
las patitas. Puetle decirse que esta hembra se
eome durante el período de sus amores, á mfui tle
c ie:i aspirantes.
Otros iuscl)tos lleYan el amor basta las ¡mPr·
tas de la muerte, por exceso tal vez de feEci (!n·l
y sin ¡&gt;ractiear el canibali mo.
No pocos pierden su configuración con el
amor; á e,~ta pertenecen las osmias y el pavón.
A las p1·imeras se le llilata de tal modo la bo••:;,
que l lega i1 adquil"Ír rasi el tamaño ele todo •~u
cuerpo. En cambio, el segundo, ó sea la ma5
grande de nQestras mariposas nocturnas, encoge
.sus fauces hasta el pun to dr !10 ¡,oder comer, .Y
mudi:.1.s sucumben á esta metamórfosis extraiia.

A. LANDI:N.

Grupo de per3onas que toma.ron parte Pn la fiest11 efPctuada el miér, oles pa.Fad" en Je ciudad de
Guadalupe Hidalgo, á beneficio de las víctimas de las inunciaciones del Norte.

Los árabes inventores del papel
'l'odo l'I mundo 1·0:1v iene en que los árabes han
tran,mitido de la l ndia á Europa las cifra3 que
llevan su nombre; pero lo que casi todo el mundo ignora es que les ~omos deudores, según todas apariencias, ele clos descuorimiento, que h:rn
modificado la condirión literaria, polítita y ruili!ar del orbP entero: á saber, el papel y la póL
,·o:a.
Los sabios de todos los pulses han trntadu ,ic
determinar en largas dirnrtacioncs, á quién &lt;lebimos, eu el •iglo Xl, el p.pel, al cual ~e clehe
el renacimiento ele las letras así como la vri ,·aci&lt;ín del '' p:q,ym5'' egipcio habí~ s iclo una ,1c
las principales causas que dieron moti,·o á la

crasa ignoran~ia de la t•clntl 111Nli:1. '1'ra'1•1ti en d o
autores árabes, ha descubierto Ba,iri el ,·ertl:Hle
ro origen de este beneficio. Desde tiempo inmemorial era conocido el panel en la China, donde
fe fabricaba con seda. El año 30 de la Ejir,1
(Mediados del siglo VII), se estableció en Samarcanda una fábrica de panel ~emejante, y ei::icuenta a ños después. un tal Jouref Amron, ele la
Meca, bailó el medio de fabricarle con algodón,
producción más comím que la sedr. en .\.rabia.
esto está ¡-roblclo ~on evidenria por un pasaje
ele Mohamed al Oharalv.
"El año 98 clr la Ejira, dice un tal Jos?pf,
Amru i:1ventó el napel en la ciuclacl de la }foca,
y enseñó su us'I á los árabe;".
Otni prueba &lt;le que los árabes, v no los gri&lt;'·
:ro~ 1·om&lt;' se h:1 puesto, son IM in,·cutore-; &lt;lPI
·p anel ,le al¡ro&lt;lún, es que un sabio griego, cni:ar·
ga,lo &lt;l e formar el catálogo rle ]os manus~nto~
antiuuos de h biblioteca real de París, en el reL
nad;' ele Enrique II, le llame siempre '' papel clP
Damaseo". La invencjón posterior del parel de
li :10 ó cáñamo ba originado iguales ,lisnutas.
Faffei y Tirabosehi ae la han at.ribuido á Italia, y Scali.jero }furray á Alemania; ¡:pro ninguno JJrc•ent a monumento alguno anterior al ~i~lo XlV. En "Francia el más anti!!uO es una ca1·de Joill\·ill e á San Luis. escrita ee1 1270, a;
paso que en España se usaba el papel moderno
un ~i~lo ant•s. lle lo eual es pruPba el tratad&lt;'
de 1,az entre Alfonso de Aragón y Alfonso IX
ele. Castilla, que se conserva en los archivos de
Bareelona, v -11!•,,a l:J fecha tle 11 i8. Estr papel
,procedía de los árabe,, v las primeras fábricas
fueron establPl'idas e11 Játil,a. ciu,la,l célPbre en
la ant4!iiedad, y de la que diee Edr.,·~y: "Ailí
Fe fabrica un papel excelentP é incomparable''.
Yal:mcia iuYo poco cJe,Dués fítbricas rle papel,
como igualmente Cataluña . El uso del papel de
lino no se generalizó en Castilla hasta el reinado de Alfonso X, á metliados del sig-Jo XIII. D e
allí sin eluda pasó á Francia y á Alemania.

ta

Sr. M11yor don Manuel Castro jefe
del d1&gt;partamento del detall, de
la Sría. ele Guerra, muerto
recientemen te.

,¿ Cómo nacieron los curiosos signos matemáticos que usamo.; á diario~
Para expresar la adició:1 se empleaba la palabra htina "!,lus ' (más) . 1, ero m&gt;\S adelantl'
se ponía sol:i.m·ente una P., que trazada de prim
t enía en mucha, ocasiones el aspedo Je una crucecita, y por úlrimo rn adoptó ésta como signo
ele la Hlllla.
El .üg-no ele la ~u5traeci6n se dfriva de la palabra minus. Est:i u~ contrajo y ~e escribía solamente mus con ,rna rayilla horizontal en-cima JlP ·
ra indicar la contracción. como se ve en muchos
libro.; antcriorc~ al XVlTJ . .v por /in, se omitieron las letras y qneuó la ra.va 1,oh1, tal •·orno hoy
so enq·l ea.
·
La divi~ión se intlicaba primeramente ponien_
clo el clividenclo sobre una lbea horizontal, y rl
divisor debajo, mas para ahorrar espacio en los
li bros impresos, el dividendo se colocó á la izquierda y el dh·isor á, la derecha con un simple
runto entre ambos.
El signo igual dícese que Jo usó primeramentP PD 15i\7 un n,atprnáticú co,uo sustituto •le las
palabras "igual á " .

EL AMOR Y LOS INSECTOS

La ciudad color
de rosa
íCuántus \'eees leyendo la clesmipció'1 de un país para nosotro, desconocido, no hemos rrobado un fuerte
deseo de volar lejos, á ciudades y
rr;donrs 11u~,·as, tic conoe&lt;'r clP ccr&lt;'a la~ costu mbres ele otro, pueblo,
de Yer en fin, todo este \'asto mundo!
~fágico poder este del pensamiento que puede transportarnos tlon,le
oueremo,. .,- dar las alas á nuestr:i
fantaaía.
He aquí una g-ratiosa tles~ripei(~
ele la ciutlad de Jeyporc, una de I:: ➔
más características ciudades de la
I!'ldia, '' !a ein,farl Cl'lc.r de r--.-

-Los signos mc1temáticos

Sr. don Guillermo Pous. prestigiado candidato al
gobierno de Veracruz.

S ..ñor ~Jay"r don Luis G. Garfias,
nuevo jefe del Estado Mayor
Presidencial.

La cantáriela inieia ·eJ perio&lt;lo el e sus amorp~
~ouortando la hembra una paliza Que con loco
furor le Fnministra el macho l'na yez consuma_
tla ósta "caricia", el pretendiPntr crnza sus patitas .v permanece en éxtasi5 ~ontemplan&lt;lo á la
hembra, hasta (!lle surge el amor.
IJ'oclo lo contrario acontece l'0n la langosta
Yerde, sieuclo la hembra quien ~e distingue po1·
n, crueldad .Y por rn fuerza. Para llegar á una
unión todo amor v ternura, comienzan nr2,·iamente á luchar maeho )' hembra, r muchas ,·eces perece el pretendient-e ~in log-rar ron ,·en-~H
á su adorada de qu o en él es más poderoso el
:imor quo la astucia ¡&gt;ara la lu~ha.
Los eseorniones de Languecloc se une•, amorosament&lt;' -in lucha pre,•ia . 11ero el himenro suele terminar eon un be;o fatal quo con &lt;'i aguiji\n
le da la hembra al mac·ho. Est&lt;' muere &lt;le&gt; resulta, del beso criminal.
Otra hembra terrible e5 la araña. que nntr~ e·~
cleciclirse por el ,que ha rle ser objeto d!' su cari-

Sr. Ing. don Eduardo Hay, nombrado SubSecretario de Fomento.

�..

~

~

~

cia ... y ella te rl irá si alguien más que yo ~'-'
uoce la a,·entura ...
-Es que no o!l·ido Ja mala pasada de Lamo·
Jou .. . Figur áos que estábamos una noche eu el
balneario rodeados de pollos, que, hartos ele
charlotear, comenzaban á aburrirse. Mis dedc,
no estaban ya para nada; pero, á fin de que hs
muchachas baiJasen, tecleé unos cuantos valse:.
del año de la Nanita .. .
--De &lt;mando tú eras jo\'en .. .
-,y á tí se te indicaba ya para el decauato.
-¡ Bravo, tiíta!
-Piropo por piropo. Claro, los pobres chicos
me aplaudieron á rabiar; eran corteses y agra·
decidos, y entonces, á mi graciosísimo espo_so 1,,
da la idea de decir á aquellos muñecos : "i\li m\t·
jereita-¡ya véis qué cl!riñoso!-uo está ya para
pianos . .. En cambio, ¡si• Ja oyeran ustedes cantar!" "¡Canta la marquesa'?" "¡Como una
afondra! Pero no cantará ahora; no quiere can·
tar nunca .. . ¡_l!;s tan modesta! ... "
Ya véis, hi jos, ¡cantar yo, que aprendí el sol
feo sin entonar, porque las Madres me de_jaron
,por imposible á cam,a de mi pé.simo oído! .. . Figuráos mi sofocación. "¡Marquesa. por Dios.
una romanza! " "¡No sea usted cruel, mar,qnrsa!" " ¡Concédanos usted este gusto!" "Pero,
hijos de mi alma, ¡,si yo no ,aldna ni para se•
reno!" "¡Eso es modestia, marquesa! ... " E•, ·

==---.. .--~. . . . . . . . . .--¡¡,:

---::~4i.·•..;•;::..r;..✓...

Saliendo d ~ la visita á la Planta Eléctrica.

SEVINO
¿ Hablaba usted de mi pleito! ¡Aquí traigo lüQ
papeles! ... "
-Eso es : "En nombrando al ruín de Roma,
en ~eguida se asoma''·
'--1Por Dios, marquesa! Que nadie ha pensado
cosa semejante . . .
-El refrán. hijo mío, el refrán. Me saludan
ustede~ ~on uno y les contesto con ot ro; soy castellana vieja . t Hablaban ustedes de míf
Pues aquí me tienen. ¡ Qué 63 ello i .. . Un be·
so, Lilí; otro, Amparito; otro tú, feísima ...
-'-¿Y yof iNo soy de Dios ·:¡o?
-También tú, hombre, a pesar de t us higo
tazos. ¡Ea, ya estáis todos iguales!. .. Dame
u na tacita de té á cambio del beso, y vengn1:
esas cosazas. Sepamos.
-Tío Jua n hablaba de yo no sé qué aventura maravillosa que te ocurrió dias pasados ...
con un " ,p erro grande" ...
-¡ Una aventura d e diez céntimos, tiita! ...
Cosa melodramática ... " ¡La venganza de "S )·

l

y

vino! .. . :,

.,.,,

-¡Vaya! E sas son cosas de abueJito, i no9
-¡Eh, Marta, palabra de honor que no he sido ;vo C'l pregonero! ... Con3lllta rou t u ,'Gnc i,.:1

t

1

El tren presidencial en las cercanías de Necaxa.

t

fin: ¡con deciros que el seiior gracioso se vi.\
y se deseó para convencerlos de que todo el''I
babia sido una broma! . . . Sí, sí, ¡ya pueden us_
tecles reírse de la gracia, lo que yo no la olvi- ·
do! ...
-Bueno, pero en lo ele] perro no he tenido
yo arte ni parte ...
~No. si no me importa. E $o Jo ocurre á
cualquiera. Y, además, no deja !le tener sa,ero y hasta sus ribetes de filosofia baratita. iRo
cue1·dan ustedes Íl ' ' GPntleman ''1
-iAqnel perro ele aguas tan iuteliveutc y
tan cariñoso 1
"'
- El mismo. No sé si saben ustelles cómo lo
aclquirí. H abíamos ido á pasar unos días á Po·
mares, y allí, en la ca,:;a clel admini,trador, tenían una hermosa perra que amamantaba á su,
pequeñuelos. Entre ellos descollaba uno, todo
n~iro, menos la, pechuga, que era blanc&lt;i, y m •
d10 por ver eu el un caba,l lerete vesticlo de frac
con su nítida pechera corrcctísi:na. Me gustr&lt;,
me lo ofrecieron, lo acepté y le puse '' GentlP·
man" por uombrc. Luego, toclos u3tedes Jo ha~:
conocido .. . Un poquito grande, pero ' hermoso
listo, cariñosísimo. . . B autista, una· tarde qu;
lo sacó á pase:u, volvió sin el perro. 'l'uve U3
verdadero disgusto. L o anuncié. ofrecí ha llaz¡!b ...
Nada. "Gentleman" no vol vió á parec~r. Sus
hermosas l anas rizada.s, peinadas con ta~to ,'smero. su pompón, ,Jas pulseritas de sus pata:',
su rojo lazo de seda. . . debieron excitar la ambición de alg,'m capri-0hoso, que se 011~11-i ~on
"Gentleman" y yo sin él. L o eché m1Íy 11n f,~1ta -los primeros ,lías. pC'ro luego me fui a~osium hr:rntln ii no l'C'rlu ,v, f'raJJ,•an,rnlf', arab~

,.

.1
UNA PAlilNA DE HISTORIA PATRIA.--LAS TROPAS
FEDERALES TOMAN POSESION DE LA CIUDAD
DE CHIHUAHUA.
Voluntiarios en las calles de Chihuahua. -I.a columna
militar llegando al Palacio de Gobierno.-EI General
Huerta y su E:stado Mayor entrando á la ciudad. -Infantería federal entrando á la ciudad.-Vanguardia de
la artillería feder al.
Recorriendo las instalaciones y dinamos,

\

..

�uú ingratitud más quo ·&lt;le los -p~rntapiés brutail~ recibidos de la cJrnsm-a -en el rnmundo tabernueho. . . Ten ta.da estuve de echar á correr
tras -é l. ..
-&lt;Para ofrecerle una repar.a-ción, tüta i
-Sí aunque te rías, hijo. Para presentarl e
mis ex'-cu'.las, para pe,dirle perdón por mi ,·i leza ... para quitarme de encima ~ s:ambe1üto tle
e"'OÍS1110 y de ingratitud con que yo misn:no me
h:bía infama-do. .. -siquiera ,para que Gentleman no formase tau bajo -concepto ele su autio-ua ama ... ¡Ea, par.a no tener que avergon~arme yo ,¡le ,mí, ,delante de ,mi perro! ...
-'J.'iíta, te ~&gt;ones trágic.a ...
-Y estuve á .punto de ponerme tambiéu e11touces s i no me swca de mi r epentina toute:·:1
la Yoz' agnard ientosa de,J veterano, que exe.Ja.:11ó
oportu nisimamente:
- ¡Miá qu'es listeza .Ja suya! ¡Amor., que tié
esto la ma.r .de gra,cia! ... ,l"Mesa hecha, compañía deshecha." ¡Lo mesmo que la~ preson-as! ...
Como usted no tié más qu.e -dar, .pues no quié ya
na con usté ... y ahora M ,·a _con sus crías ...
-¿Con sus crfasf ... Pero Se~ino-tart-amudeé yo-, iuo es un -perro1 ...
-,¡Ca, 1;eñorita! ¡Es una perra ,más grauJe
qu e una casa . .. y antier ha tenido cin co caihorricos!.. .
.
,
Vicente DIEZ DE TEJADA.

oeo
Coadro princip.1I del altar mayor dd ,c mplo de Ch:ipu: tPpcc, inaugurado e l domin¡;-o I arndo.
casi por olvidarlo ... Anteayer fuimos á u l!'rn311eda, y de regreso, en medio del camino, •'¡panne! ''
_.cosa rica, en despoblado ...
-Y riquísima, en pleno "aduar", donde ac ,1den los curiosos eomo moscas, donde los ~hi,¡ui·
llos ,se acercan á uno, y lo rodean, y lo estrn_j'.1n
para tocar ·las colitas de los armiños de la estofa, como me ocurrió á mí. Del icioso. La aYcría era seria. lenta r eparación. Mis nerv;os estaban todos de punto. Mi marido y yo ded'.lirnc•s
guarecernos en u n ventorrillo que no iej,,s se
divisaba, y allá nos fuimos. Os hago gr:i~ia ,fo
su descripeión. El ventero nos prese!ltó u•rns hotel-las de cerveza, de -gaseosa, de qué sé yo qué;
y de un horrendo frasco de ,·idrio, tapado 1:011
un tr ozo de periódico, extrajo con sus _¡¡,·opias
uña.s unos almendrados anted i.Juvianos ' ' para
la señora": para mí. .. Y entonces fué ,}Ua:ido,
haciendo mil cucamonas y dando 6altos .de contento, .se presentó ante mis espantados ojos el
mismísimo "Gentleman", mi perro querido ... ,
¡pero en qué estado! .. . Con las la!las apeñuscadas, pardu?,cas, sin esquifar, informe bajo la za.Jea enlodada, con los bigotes pringosos, con las
pata-s llenas de barro, con los ojos perdidos entre la maraña de sus rizos, s in aliúo, djvorci:idos del cepi,Jlo y de los peines ...
- ' ' Gentlema!l' '!-exc.Jamé · al vei-lo.-¡Mi pobre "Gentleman"!
Y él, enloqueciendo de alegría, ladraba, gruñía, hopeaba, y si ·n o lo evito, salta sobre mis
rodillas como en sus buenos tiempos ... ¡:Mi po.
bre perro!. . . ¡Mi que1·ido '' Gen U e man''! ...
-¡Marcha!-le dijo el ventero, &lt;lreyendo que
me molestaba con sus caricias.-Tuso, '' S eYino "f
-¡Se ... qué'1-le ,pregunté yo.
- '' Sevino ", señorita. L e llamamos ' ' SeYi
no, velay" por qué; porque "se ,·ino" un día.
y aquí "s 'ha quedao"·
- ¡ Pobre '' Sevino 1''-contesté.-i Creerá usted que este fiel animal me ha reconocido d espués de mucho tiempo 7... Fuó mío y se perdió..
-Ya podrá ser ... Por mí. ya se lo puede usted llevar si lo quiere. Aquí no sin·e más qu
ele estorbo ...
¡Llevármelo! .. . IJJe,·ánm elo otra ,·ez ... así,
tan sucio ... Ll evármelo, cuando ya no me acor-rl aba de él; euan-do su ausen-cia me había hecho ver que, realmente, era un poco molesto ...
iNo han oído ustedes nunca hablar de uua ,boda de.s1h-ec:ha, ,porque al regresar e,l novio de las
tierras lejanas, en las · que cambió su juventud
•por un ,puña,elo de pesos, halló en su novia, no
la muchac.hita beilla y gentil que dejó al partir, y á quien !!iguió viendo invariable á través
del tiempo 'y •ilel espa,cio, sino á la mujer prosaica,mente a¡rnºstaila, a jalda, en vejecicl:a por los
añosf .... Es •la R eali&lt;lad asesinando &lt;á la llusi,í-i: -l a historia eterna... Pequé, pequé t-arn, b;¡;n yo. No fuí tan le,'ll como el ,p&lt;&gt;bre perro, á•
quien no quise acoger en mi auto flam ante, tapi7ado tle seda &lt;perla. . . Cerré á Sevino, e,l feo ,
mi, salones cubiertos de alfombras mullidas.
~e-·"'h.r-:,rlo.~ de bibelots delica..:los, en los que el
l•rl!o Gentleman ,c:111só estropic ios sin rucnto , ..

Pequé t:runbién por· el negro ,p ecado &lt;le la iugratitn•a ... y dije al ventano, reeogiendo vefas:
-~o. llevármelo no, ahora no; pero guárdelo uste-d, que enviaré á buscarlo . .. Se lo llevarán á Pomares ... de donde no debí sac-arlo ja111..ás ...
Gratifiqué á aquel hombre, y tomantlo fos almendrados roqueños, se los fuí aJargando á Gentleman, que se 1·elamía &lt;le gusto .. .
-Ten, pobrecito, ten... y per.cJónaune. Soy
una ingrata . .. El ,mundo es un inmenso avispero tle in_gratos ... No puedo 11Jeva.rte conmigo ...
estás sucio. eres feo, grandote ... Y e ntonces
ocurrió... eso de la Yenga nza. Gentleman se
quedó mirándome muy serio, y pareció decir-

''Vision''
'' La madre dijo á la hija: '' i Queréis sab~~
cómo está heeho •el mundof ¡Abre los ojos! "Y
la joven Jos abrió. Vió así montañas sobarbias v
dominadora~ vió vaJJes llenos de e!lcantos y
sol resplandeciente; vió; las estrec1las que eent eHeaban, vió las olas rev ueltas del mar, •l os ríos
interminables, las flores con sus perfumes tan
variados y suaves.
"Vió los pájaros de ,ligeras plumas, y las 'lS·
pigas de oro de la cosecha.
Después cerró los ojos ...
"Y vió entonces, vió entonces qué hay de más
bonito en este mundo: la imagen del amado q¡¡e
vivía en su alma, la imagen del amado quién a!
amor corre.spondía con el amor!"

;1

ime:

-¡De modo que tú también eres como los
&lt;1emás1 .. . ¡,También tú me aban-donas ... por
,pobre y ,por feo f ... ¡Pues ahora verás tú cosa
-b u~na y euán •de balde has peeado!
Tomó el último almen,drado entre los clientes,
rezoug-ó nn poco, y, desprecián.cJome con gesto
olLmpico. mal'chóse sin mirarme siq1úera. Sentí
remoJldimienito. C1°eí firmemente que el pobre
can, comprend iendo mis intenciones, se retiraba .. . tc&amp;mo diré yo?... ofendido, doliclo .cJe

-'' La mujer l legará á ser una ,·erdade1·:1
"fuerza" el día en que la muchacha, la joven,
se con vencerá de que si el hombre es u n trabajador, la mujer es una misionera, y que en las
complicaciones de la vida moderna es pr ecisJ
~aber mucho. aún para llegar á ser una simple
hermana de la caritlall.
A. De Guberna.ti~.

0

El Mundo Ilustrado

LOS DOCE ANCIANOS

La cabellera más hermosa

Esto fué en mi muy lejana y ado ·
rada •tierra. austral.
·
El santo obispo Solar, el Jueved
Santo les lavó los pies á doce ancianos.
¡Qu-é ceremonia tan emocionante!
La catedral estaba llena de gente .
devot'1, Yo me fijaba en los seminaiistas, unos muchachos con. casulla~
blancas que resaítaban en el negro
de las sotanas. Hubiera yo querido
ser seminarjsta.
Sentado 8!1 el reclinatorio de mi
madre, -todo lo observaba con áv;.
da mirada.
Después, de un silencio muy grand e, subió al púlpito el canónigo don
Domingo Guzmán, el mi;;mo qu·i
queríamos -t anto los muchachos, y
que temiamos porque al encontrarnos en la calle jugando á las bo!1
tas, 6 al trompo, nos amonestaba y
nos reprendía.
El debía explicar la santiftcaeión
del hermoso símbolo católico. El ya
sabía, cou un mes de anterioridad,
lo que tendría •q ue decir.
Pero estando ya en el púlpito
blanco y con una ancha orla negra,
se Je olvidó su discurso aprendido
de memoria, en seguida de decir:
-Hermanos míos ...
Al olvidarse, sacó de la mauga el
grau pañuelo de yerbas, se enjugó
el sudor de la fren te y dijo de nu&lt;'.
vo:
-Hermanos míos . . .
Hay que imaginarse la angustia
del ean ónigo puesto en trance ta,1
difícil. Viendo ya que Je era imposible r ecordarse, al obispo, que estaba majestuoso eu su sitial, bajó
el palio, bajo el gran cobertor de
felpa, así añadió con adolorida voz:
-Señoría Ilustrísima. . . se m~
ha olvidado!
Y descendió del púJ.pito grav ➔,
gordo y triste. Hubo un cuchicheo
cutre los fi eles, y antes que pronune iaran las risas, el obispo se levantó de su sede y •habló muy sencilh
y elocuentemente.
Uoncluída la ceremonia, vinLero 1
las monjitas por los doce ancianos.
Pero don Silverio no quería l evan·
tarse de su asiento.
Dou Silverio era viej ito desmarrirlo, cegatón y ile muy pocas palabras.
Las monjitas llevaron á los ancianos á la sacristía, en doucle les tenía n preparadas unas buenas onces
Don Silverio al recibir los -p latos .ele
las manos más hermosas, ele las más
bellas y distinguidas señoritas de
Ancucl, -decía;
-Muchas gracias, señor obispo.
(E[ pobre cegato creía que se prolongaba la ceremonia del la va torio.
Y icómo nof cuando se había qneclndo tan impresionado!
Al llegar mi prima, que Dios ten.
ga en los cielos rogando por mí, con
el café, clou Silverio repitió s u •muletilla:
- Murhas grac ias, señor ob i;;po...

adquiere aquel que la cuide de la manera mejor, es decir, de la más conveniente y más
natural. Esta consiste en lavar la cabeza metódicamente con Pixiavon, un jabón líquido y
compuesto de alquitrán, desprovista de su
olor y color por un· procedimiento especial patentado. El Pixiavon no sólo limpia el cabello; sino por el alquitrán que contiene obra
directamente excitando el cuero cabelludo.
Da una espuma magnífica que se quita fácilmente del pelo lavándole con agua clara. Después de los primeros lavados con Pixiavon ya
se empiezan á notar sus efectos bienhechores. El Pixiavon puede considerarse como un remedio ideal para la higiene de la cabeza.
Un frasco de Pixiavon dura varios meses •Y su precio es sólo
ne $1.50.

* * *

Fieles ee,liendQ qe la capilla de Ghapultepec el domingo despu~¡¡ di) la inau~ura1:ió!J:

Después salieron los doce ancianos, rumbo al asilo. Don Silverio, al
tomar la mano de la monja pair.
apoyarse en ella, decía:
-Muchas gracias, señor obispo...
Llegaron al asilo. Ya en la tarde .
¡Qué espléndida belleza ele puesta
de sol ! Moracla era, roja era, y tam
bién de oro. Atardeciendo fué. Y el
lncerito arriba como una miracla ele
consolación y de anunciación de lo.;
misterios ele las sombras. Y el viento suave jugaba con las trinitarias
y los car&lt;lenales, y con las yedras
del patio.
En el patio los ancianos contaban
sus ilhpresiones del día. Unos se
acordaban de la vida 1&gt;asada.
Don Silverio, el cega,tón, soñaba
con las barcas -que él timoneó siem

¿Por qué el Jarabe de Higos
es el Mejor Laxa~te Para Uso de las Familias?
PORQUE
Es puro.
Es suave en su acción.
Es agradaule.
Es et!caz.
Es barato.
Es bueno para los nlftos.
Es excelente para las senorae.
Es con ventent,e para los hombres ocupados.
Es com pletament,e Innocuo en cualquier cir
cunstancia.
Lo usan mlllares de familias en todo el
mundo.
Los médicos lo estiman como un laxante
vallosfslmo.
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�El Mundo Ilustrado

- ----- ------------- ---

NO SERA USTED
,engafl.ado. Que siempre hay fu.
llerias y fraudes en abundancia,
es cosa que todo el mundo sabe;
pero rara vez ó nunca se encuentra que una importante casa
comercial los cometa, sea cua!
:fuere la clase de su giro. No
puede haber éxito permanente de
alguna clase, cuando esté basado en la mala fé ó engatlo. Los
que intent en los fraudes, son
sencillamente tontos y pronto
sufren el castigo que se merecen. Sin embargo, hay muchas
personas que temen comprar
ciertos artículos anunciados por
temor de ser embaucados y e!!gallados ; especialmente se resisten á dar confianza á las manifestaciones que se publican sobre
los méritos de ciertas medicinas.
El eficaz remedio denominado la
PREPARACION de WAMPOLE
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cosa patente á todo el mundo.
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el gusto de decirles, que considero la Preparación de Wampole de
mucha utilidad, para restaurnt
el organismo por su fácil asimila1.1i6n." De venta en las Boticas.

do encontró á don Si lverio inm6vil,
pre t r iunfante, con su perra vida d3
taciturno en la sombra.
muchacho pescador, con la ola inVamos, clon Silverio.
quieta. tranquila, velei dosa, pen
-J\fothas grnrias, señor obispo...
que él ,iempre domi naba. La ola y
llizo a&lt;.lemán ele levant arse, exdon l:li!ver io se querían co1t entraña·
t cn&lt;1ió las manos y se sentó dti nue·
ble amor. .Ella f ué la que le llevó
YO, lleno de un pavor, de u na an·
en uua hora de ventarrón á la punta de Agüi, la misma que volcó á gust ia repentina :
-Señor obispo.. . No veo . ..
dos chalupas marine1·as; también fué
iQué será i ...
ella la &lt;¡ue le llevó por las Europas
-Si yo soy, don Sil verio, 1a hery las Asías . . . ¡,P ara ,qué casarse en·
tonces1 L a mar no era, aca~o, casi ¡ mana Clarisa.
más que unn esposa, Y así en veje· 1 •N uevo ailemán del anciano; e~fuerzo inútil. Vuelt o á caer ánonació. De aq ue l gran golpe en los ojos
dado en el asiento, dijo don Silveque le dió un gringo, al h und¡u..i,
r io con la VOZ más débil que la de
é.l, la pun ta del corvo en el eorazó:i,
a penas se acordaba . . . El i as,•~iao 1 un herido á traición:
- Creo que estoy ciego, señoi
¡No podfa ser ! iPor qué un chileno
obispo.
en su def ensa no puede meter á un
•••
gringo la ,punta -del corvo 1 .. •
Y, efect ivamente, había cegado.
Así pensa ba don Silverio en el
pa tío de las trinitarias, en ~l a:&lt;ilo
Antonio BORQUEZ SOLAR.
de los doce ancia-n os, cua ndo el luceri to estaba arriba, y poco despn,~~Picó entonces la campan-i p:1r:1
llamar á comer.
EPIGRAMA
Unos tr as otros los a1ician:is se
levantaron y fueron.
José de la Luz Tronera
¡Qué t r i3te caída del Angtlb, de
era hombre de mucho mundo,
la torr e vecina! B a j ó como una go_
y jura ba furibundo
londrina que t uviese una ala rota,
por la más simple friolera.
r ota y sangri enta.
••
-iDon Silverio!-llamó la herma•
Y el b uen .José de la Luz,
:il j urar por cualquier cosa,
n ita.
- Don Silv-erio . . . - rspitió el 1\C()
decía, toca ndo á su esposa:
en la soledad cenicienta del p a t io.
'' ¡ Por ésta, por esta cruz! ''
Y la .monja llamando y busc:1,1•

•

La SANORE

'

Ningún daño pueden causar los'
microbios y los gérmenes de las enfermedades, se extermina.u euan dfo
se tiene la sangre limpia y circu.
]ando con actividad en las venas y
las arterias. -E n estas condiciones
cualquiera per sona puede desafi a1·
los microbios.
Algunos llaman á la sangre "fltú·
do de la vida '', pero por esto no
clebe entenderse que la sa ngre es la
~-avia de la existencia. Sus funcio
nes son las de p roteger y conservar
la vida. Cuando la sangre circula
á perfección, -el cuer,po está saludabl e y activo, pues toda enfermeda &lt;1
es simplemen.te el resultado de alguna obstrucción f'n la cir culaeióc.
do la sangre.
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Sangre es uu sanificaclor purificant,,
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>En busca del jardín del Edén</name>
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      <name>Poesía de la Reina Elena de Italia</name>
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