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                  <text>e.ANO XIX. TOMO 11.-NUM.12.

~meo, Septiembre 22 de 1912

�cANOXIX.T1

�El Mundo lluatrado

Dietario Sentimental
Ya rny cruzando el trágioo cabo d e las tormenta:;;.
y 2,mo á las rosa:s jóvenes de mi jardín s ensual
,con las nuís y:i,,·as Ha.mas, las ansias más cnientas.
eon m'ás furia d e besos y má.3 sed de ideal.
Cruzo mis treinta años, r emate de mi hist-0ria,
y en IDi m elancolía gailante d e amador,
e incelo en un soneto mi penacho de gloria
con las catorce rosas del rosal del amor.
Raudos ,uelan los días d&gt;el 1lauro, y del romance,
y d el -claro d e luna; ya mañana habrá unido
'!)ara aie.mpre cl encanto románti-co d el lance
d e amor y galanías ante un balcón florido,
y_yo ,quiero gozar de la hora pasajera
y arrancarle á la vi·da su más dulce secreto,
y dejar esculpidas mi alma y mi quimera
en el joyal fragante de mi mejor sone to.
Ya hay entre mis ,cabellos una cana indiscreta,;
se va mi ju,·entud d e ensueño y de ventura
como una nube de oro, y mi amor de poeta
tendvá el dolor grotesco de una ca.rioatur.a.
¿ Qué me dare la vida eom-0 compen..ación,
al rodar r1o abajo, á la iignota r ibera
d el más allá, lejanas de ,mi corazón
las fragantes h erunanas Juventud y Primavera T
Kennpis lúgubre y mí.stico, nagra asceta que sabes
que se marc1ha el amor, lo mismo que las naves,
la.s nubes y las sombras ; ¡ oh la trágirca suerte,
ipor la ,que es la vejez más triste que la muerte!
¡ Oh las horas que vuelan cual negras mal'liiposas
y :rnarehitan fas rosas! ¡ Oh dolor de las cosas
¡por humanas efímeras! ¡ Oh la HQia pasajera,
que c onvierte é. la Venus en una calavera!
¡ Mi amor, dame rus IJ.a'bios; es el dulce secreto
¡para oh·idar la muerte, la laiceria, el dC1lor;
y yo eternizar~ tu nombre en un soneto
con las catorce rosas del rosal del amor !
EMILIO CARRERE.

s
MANO

~l\,t. AGNEL

8[LLEZA

L~S

s~;;,i::c,~ªnf;~ lal~n~neus"ªr!~~ftc.~r~asº~C:::~~ ,:r~~clb;,ftoc;r:r::~~::i~~e
AONE.L,

n : Mttt:)IISh,

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Los Granos y las Erupciones
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22

¡

(4o. &lt;le mes, 170. D. P. y 4o. ce
Septiembre). Santos Tomás ile Villanueva. Obispo Confesor, :Mauricio
y Compañeros Mátltires.-Oficio y
mi.;a del primer santo: rito doble y
ornamento blanco; se conme,mora ;a
I1omhli.-a y los segundos ~antos &lt;lel
ilía.
LUNE!J

los D E BILIT ADOS, los FATIGADOS
aquellos que tienen dliblles los PU LMONES y loa BRONQUIOS!
Un ANTISÉPTICO y un RECOIIST I TUYEIITE

2'.l

Santos Lino Papa y Tecla Virgen
Mlártires.-Rito semidoble como el
día 16.-Maitines en B elem. y misa
solemne á las doce de la noche.

1-iIlllIRfüTiuiB)Iffüfi1~ ¡Jij!

que en forma apropiada, reúne el antiséptico y el reconstituyente
poderosos, la Creosota y el Clor h idrofosiato d e Cal.

mu

Otoño.-Tio:v á. las 3 h. 33 m. ile
la mafiana, eornienza esta esta-eión.
la tªr&lt;'l'ra &lt;leJ a11o. El Sol pasa par
el Eeuador, y el tlía es igual á la
noche en :toda la 'fi erra. En todos
los puntos del hemisferio Sur, entra hoy la Primavera,

Constituye el remedio soberano contra los CAT&amp;RROS, las BRONQUITIS
crónicas, la GRIPE, el RAQUITJSMO y la ESCRÓFU~. .Aumenta el
apetito 7 lu fuer zas, agota l as secre ciones y previene la

TOBE!E!LOSIS

'f•'"'ªº'ªª·

C1ee1tQ
1o4•• •••
Ir, OOURBEVOtll-PAIUS, y tn

hermoso Pecho 11

: ::·~ : ~: ~.~io~oatrlsant H q~ 11

j

1

N uestra ,,-eñora d e la Merced, San
Pafnucio Mártir,-Función solemne ,:,o B™em, MercPd de las Hu,,1·_
ta,s, Sngrnrio y a lguna otra iglesia.
-En hi Basílica de Guadalupi&gt; fune ión de la Diócesis de Campeche.
MIERCOLES

25
Santa Maria. de Cer veHón Virgen,
Santos Cleofa.s, Bar·d omiauo y Ame·
lia Virgen 1'Iártires.-Comienza )a
110vena de San Franc isco d e Así.s.
JUEVES

26
Santos Cipriano y Justina Virgen
Mártires.-Ofk:o y misa de los Santos del día, ó el votivo del Santísimo, con rito sen,idoble, que p ermite también la. celebrac ión de misa~
privadas de difunto.
Ll 2na en Piscis, á. las l h. ,-,7 m.
43 seg. de la mañaua.- Húmedo.Eclipse parcial de Luna, v isible en
¡a República.

. PIPERACINA. MIDY
El ma.yor
disolvente del .Acido úrico
.~ar• abreviar y evitar Zas Cri•i• de

GOTA, ARENILLA, REUMATISMO
CÓLICOS NEFRÍTICOS
tomad al

na• medidas

r dia,

•

VIERNES
2'.i
Sautos Cosme y Damiáu henn"•
nos, Aclulfo ó Adolfo Má.l"tires.Hoy y mañana el l'ito es .,;e,rnidoble.
2:::

San W euceglao \Duque Mht1r,
Santa Li ova Virgen y el B. Simón
de Rojas Confesor.

0

Todos saben aue laopulencla de las tor·
mas del pecho es muy apreciada de los
orientales y aue sus mujeres enUenden
maravillosamente el arte de adQulrlr esta
111 adml1l6n eT\ los Boaplta~1:&gt;J
robustez, aue no siempre la da la Natude Parta, e:i..pllcan la bo¡a d t
raleza.
ese p roducto para lodos los usoa
Fuera del Oriente. un hermoso pecho es
lirualmente considerado en todas parte!,
del tocaJor : Cuidado• de l•
cual la expresión mil~ perfecta de la be
BO&lt;.!l i qu3 purifica, de loa
lleza. femenlnl\; ademá:s. es el signo apro
xtmadamente cierto de una salud flore
Cabello&amp; cuya calaa detie ne
ciente. ParK adaulrlr este de&amp;arrollo aue
Loolonea de las Crlaa, Cui
hace t11u elegante ~ tan seductora á. la
mujer. no hay nada má.s eficaz DI mejor
ladoa
lntl:.noa, etn
pua la salud aue las PJLUL118 0RrBN1-aconflar,e u hu f túat/lC4t1lr&gt;ra.•
TAL118.
'F,stas pfldoras tienen, eD
ot:N L Aa ,....,~MAc1 ,.._
efecto. la virtud de desarro·
A.¡ent..:Ougenhelm '1 ■11la re■q u1
llKr y de reconstit uir los pe•
~~·d~et!~~~~l'i~:r ~~ ~~. ~===A=pa=rta::d::o:606
= ·=M=~=•=ll'Q.=:==
huesosos de les llombros y
dedar á,todo el l:usto uua l- - -- - - - - -- - - - - - graclosa ,rord ur a
Oonvienen á. la joveD
, aue 11.11 desarrolla as{ co·
, , wo á. la mujer aue no ha
tenido qunca ó Que ha
perdido 11\ hermosllra del
vecho. Obran estlmu l1&lt;ndo l.a natura•
leza. y esto sin violencia: de abí su ac•
clón beRé6c11 sobre
la salud&gt;y también
la establlldad del result•do producldo,.el
cua.l se mantiene despué~ pet,féctnmeute
Las PILULES ORIEN&lt;rALES tleuen. por lo
demá.s,una nombra&lt;lla muy antl¡rua y un!
versal. (Ma.rca del)081tada segdn la. ley).
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POLVO FLOREINE,
JABON FLOREINE

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Gota, EDfermeclade1c1,1aP1edra
7 Aieccionea de la Vejiga.

Enfermedades dd Estómago.

P.ara t ener pechos hermosos, espaldas esplimdidas y pod er "se décoHeter" con éxito; ,p ara impedi,r el luciente d el
eutis, S'U color amarillo como •t ambién la abertura de los poros,
es :decir, para suprimir todas las impenfecciones f r ecu entes tle
esa parte .del cuerpo, es preciso •ha,oor antes el '' décolleta,.,.e ''
un ligero amaS'81Illiento con CREMA FLOREINA. Al últko
momento se pondrá en las partes descubi,ertas bastante POLVO FLOR:EINA.

,. -

NOMBBB

GRANDE·IRILLE Eafa1:a-:::.. del
HOPIJA L

FL.OREI NE
CREMA DE BELLEZA

az.

Jluutiale,'
del Bstado
FraD.c,,.

Son señales positivas de impurezas en la sangre y de torpeza ó imposibilidad en el hígado y los riñones para eli minarlos. Esos órganos eu
su estado normal y sano son los encargados de recoger y expulsar esas
impurezas ó venenos de la sangre; pero cuando por cualquier causa se
entorpecen ó inhabilitan, sus fnnciones, resultan deficientes y la natu.
r aleza hace esfuerzos por expeler el veneno por los poros, re3ultando
así la consiguiente irritación y formación de granos y erupciones en la
piel de la persona afectada. En ese caso se debe atacar á. la fuente de
la dificultad, ó sea el desarreglo del hígado y los riñones, con un tóm•
co restablecedor y no se conoce otro más eficaz que el de la siguiente
receta de un afamado especialist.1, la cual siempre ha dado resultados
enteramente satisfactorios:
Extracto Compuesto Vegehl Arvelina . . . . 15 gramos .
Jarabe Compuesto de Hipofosfiitos . . . . . .45 gramos.
Jara be Compuesto de Zarzqparrilla. . . . . . 60 gramos.
En las boticas ó farma&lt;!ias se venden estos ingredientes. :Mézclen·
se en una botella que se sacudirá antes de tomar c,ada dosis y tómese
una cucharadita de la mezcla después de cada comida.

Calendatrio de
la semana

Las .pinturas muralts y los
.microbios
E ~tá comprobado que las pare,}e,
pintadas son nnenos favo:ables p~ra lo-, microbios, que Ja., empapeladas. La euestión ha sido estudiada en Francia. y eu Alemai¡ia1 haciendo los siguie11tes exper!tnjlnto~ :
Pintadas las superfl,cies ~s diYer$aS tablas y de crista les cion pin,t uras div('lrsas, se pt, sieron á secar en
1111 medio estéri l, y después se ~embrab11n dichas superfi cies de mi('l'o·
bio3 conocidos, dejándolos expu"s·
tos á. condiciones iMnticas de humedad, temperatura y luz durante
un espacio de tiempo v&amp;1:_iable, p:!.·
sado el r ual s3 li,•upiaron \as ya r e_
petidas superfi cies con muñequilla~
· ele a lgodón esterilizado para colocar ésf e eu un raldo de cult ivo y
ver s i lo, microbios estaban vivo;.
Generalmente los microbios habían muerto, en parte al men os,
pues la mortalidad tlependfa tle los
colorns empleados. Con ciertas pinturas es más grande que con otr~s:
1as lacas y la~ p inturas ele e.,malte
son las más est erilizadoras. L o qu,•
iúu no está bien acfarado e&amp; cóern
&gt;bran las pinturas. ¿Son los proluctos químicos los que matan 'I
¡Son lo,s ra_yos lurninososf ¡,Es la
3equedad de la superficief Basta
'lhora. no han contestado á esbs
pregun tas los experimentadores.

�El Mundo Ilustrado

El humo antiséptico

mo-trado que en la atmósfera de
las graneles ciu&lt;lade~, existe una
cantidad notable de alclehido fórmi•
co, procedente &lt;le los hu:nos ele los
comhustiblM y euya present'ia pu~de 1·onsider:use como un prinC'ipio
de saneamiento del aire urbauo clel
que tan mal hablamos.
Entre lo, cuerpos cuya combus~ión despren:len más formolelehido,
fi~ran en primer lugar las materias azucoraclas ~- las re-inas, y precisamente las sub~tanrias cuy::.
eomhus'.ión ~e reromien&lt;la clesde a
más r~mota anti~iieclad parn el san~amiento. X:11la menos que en
tic&gt;:npO• ,le llomero se quemaban .Yª

Es im·ontestable que ciertos hu•
mos tienen propiedades antiséph•
ca-; la 1•on,-ervación lle las carnecuraclas al humo, eonstihtJ·e una
prueba manifiesta.
Pero ~e ignoraba ha,-ta hace po
·o, cuál era la ~ubstancia aeti,·:t
á la que debían los hu:nos ta!l pre •
rio,a propiédael. De los experimen•
tos realizaelos por :M. Trillet, resul·
ta que •licha ,uhstan&lt;'ia e, el :,_1,Jehido fórmico.
Como e·on,e,·U&lt;'nda ele esti• ,1e~.
cubrimiento. el mismo autor ha cle•

LINDO LUSTRADO

bayas de enebro y resinas en tie1•' ·
¡,o ,le epi,lemia, y todavía hoy ~t!
quema azúcar para desinfectar.
En nut&gt;&lt;Stro,; antepasado~. la no·
-:ión de la desinfeetaciírn ,•staha
íntimame,1te li¡?llela ¡-011 la ele la
eleoeloriza,•iún; fo principal era clet··
truir los malos olore,. El formoldehiclo tiene pre,•isamente la pro.
¡,ie&lt;lad de formar compuestos inodoros eon el hidróieno sulfnrac!c&gt; y
~ns ,leri,~a.10-., ~t ~\~Í, l!ui:ulo~ por i·i
obsen·aeión fundada en la dc.'sapa·
rici,h del mal olor. lo, aatiguos
eligieron fas substanrias que despre111le,1 má~ 11lelehielo fórmic•o, c:&gt;I
cual e, un auti--~ptieo podero,o.

Registrado como articulo de segunda clase en 3 de Noviembre de 1894.-lmpreso en pa.pel de las Fábricas de San Rafael.

México, 22 de Septiembre de 1912.

Año XIX-Tomo 11

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gestivas en el número de los hechos
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grandeza y por sus obras; los
que no saben hacer el bien y n-0
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Número 12

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�JU5TO SIERRA
A Jesús E. Valenzuela.

oCa (8uttura 6e dusto &amp;ierra
'' EL 1fU¡\DO ILUSTRADO'', por su índole especial,
1lOr su t':uácter literario. tiene el deber ,le renrlir un homenaje, más d~t-enido que el bren• pésame il~ últin.a hora, Í'l.
serlo en ~u edición pasa.da, á la me,moria fle Justo Sierrn.
el iJustrn desaparecido, cuya a•1seneia enluta á .fa intel,,dualiclad mexicana.
A mi plutn.a d~ cronista ha &lt;iclo confiacl:i esa tarea qm•
ml' arredra, porque para ser fligna &lt;le aquel á quien ,;e trit•uta, deb~ría ser Y:t~ta, escrupulosa y largam('nte meditada, hasta la cabal madurez. En esa persona,Jida&lt;l ex.lraordinaria, habría que examill!lr al poe-ta en cuya •lira vibró ck-;de el romántico :.mor, hasta la solemnP o¡,,opeya; al novelista que cr¿Ó los conmovedores episodios de uos '' Cuentos
Rd:rlánticos"; :d pensador que sondeó en artícu1os y mo
uografías todos aos abismos d 0 la filosofía, y ascendió hasta sus ·vertigino~as cumbres; al historiador que convirtió la
cátedia que antes fuera la sede -de un cronista. e,n una ac:.i&lt;lemía de sociologfa, dt&gt; cn·isno y de a-lt!I étka; al humori,;ta tra-scenclental y '' sui g 0 n&lt;&gt;ns' ', ,)ll cu:-·:.1 rlPSCOilCPrt.antc
ironía rarecía juntarse como en la máscara. marmórlrn y
crh1¡,ada. del katro clá,ico antiguo. á tia blauca serc11i.,lat1
de Platón, el gesto jocundo a~ Aristófanes.
Cada uno de esos aspectos de&gt;bería generar un ,·asto ('S·
tudio; por e.;o el cmpeñ.o ele exanunar dignamente persona.
lidad tan comvlexa, tan eorusiderable y ~ignilicativa en -us vari:1• n1anifestacion&lt;'s es intimidan-te, y resultaría ,·ana y
frush.ánoo. intentada en estas breves coJumnas.
Algo, siu embargo, engloba y c0ntiene los grandes l)erf:les, el total arabesco de esta noble figura de fas letras na
ciovatles, algo que puede apuntar y sugerir la incductibl¡,
magnitud del todo.
Ello es la cultura exce·péional, extraordinaria, úni•·a tal
yez en uui!,,tro •n1edio que caracterizaba á Justo Sierra. Po&lt;lrán &lt;&gt;xi,gtir especialistas que la l)O~~an más intensa, par
ciaúmente; nadie la ha tenido más vasta y más armoniosa
en sn extensión.
De 11u~tr;1 civilización, de la cultura greco-romana. cuyuJ
veneros se ocultan quiziás en el viejo Egipto, como las fuentea mi~eriosas y fecundantes del sagrado Nilo, y cuyo
cureo á través de las naciones y de los tiem'})os, ha venido
á confluir, cuaján,dose ante nuestros ojos en ese enorme
diaur.a.nte de na ei,vilización que se llama París, poseía sil•
duda Justo 6ieua la más clara, la más preci,3 y diáfana
visión interna. Debe la evolución de los pueblos en la;
tray.ectori:13 del tieinro haber girado en eu pensamiento t::a
rUmicamcmtc y con tan transparente clarida'd eomo nu ,is
terna planetario de esfPras de erü¡.t:1d, reñido por p'lrábola
ele oro. Y tle esa armo:iía flotante, cósmica, ili.nitada,
aquel pens:1.11i2nto su~p-?nditlo en un éther abstracto, podía
¡lescencler á. la realülatl ~le un momento histórico. atN,.,
~1.uclo en la certitlumhre 1h u,ia rcalidarl, ,,Jeganclo Jas ala~
dc,l pensamiento tras del vuelo aquilino en un dolnwu

,~ruídico. en un pronaos h~haico. en un agora griego. Podía,
t•o11 l'J aplomo ele Strabon ~· la spgurirlrui de HProeloto,
tra:i~ihr por tlos Jaherintos &lt;le Dióspolis ::\[agua, y fra11quear las den puerta, ,te ll!'katompylos. Po,lía empu.ñct·
t•I timón Je 111&gt;:t na\'e feniria ~• hendl'r con 't'gura ¡irora.
fi.i:i l:l mira.,la et lo~ astro; de,! dl'lo gri~go, ia, sirte~ d •:
anhipiélago. Pofüa rl'corrc&gt;r t&gt;l Orht&gt; Romauo t·on c-1 segu.
ro '' i,n¡,eri1-m ·' tle un pro-magistrado ~lel Uésar. Y aislar
entrr los oros &lt;le un,i basílica biwntina, lo., rayos iniciales
tle,l bol ele Gl"(•:·ia, y &lt;les~ntrañ:ir lo~ ~ímholo, oculto;; enh'e
los follajes de piedra y el en-marañal nic:1fo bestial d~ ur.,1
catedrnl góli!l'a, y exhumar el alma de mecena~ ilustre, y
g1Jneiosos Comlottieri, sellad:t bajo lai,; pie..lras tlel Renacimiento iialiano en i,glesia,s y palaeios, en Cartujas y
Campanile,!
Todo Pr:1 po,ib.le á esa cultura in,ólita, que reC'reuba cc,Ln.o un demiurg-o y nzsudtaba C'nmo la imperio'a taumaturg-ia, con la justa prt&gt;eisión de üll ar&lt;Jueólog-o y el esplendor
im,•¡?inati\'o de un poeta.
Tocla,·la ,k esas m:t!!nitu&lt;les ¡1·rno1'Íbn11e:1s, ,1,, e-.&gt;as ,·ast?-s
per,peetivas arquitec·turale•, de &lt;'Ms vistas do conjunto, el
selecto .?spítitu podía descL111ler á perce&gt;¡,eiones m,;~ drtallad·as. á visiones más precisas y ju,tas.
As¡ ,b la cultura nuPr:imente füeraria ! lOs· ía un ,i1;icio
se!!ttrísimo. Cou )ficbelet poelía discurrir triunfaLmz-nte :;obre fa:; Biblia~ &lt;le la H11mauidad, y haeer relucir y bOnar
ante el a,,ditorio fascin:1do er su_ cátedra, las fo¡!at:.R d,,·inas del Zenda,·esta, las boscosas tl•ogonía3 y los caudaloso,
mitos cJel R-amaym1a, la epO']_)eya ctel Pe-ntaur, y del fabuloso mundo antiguo, aJ cllásico g•reeo-.romano y de-! A•potl'osis d,~l '' Ré,orgimento · ', á las edades modernas, pasa.ba
guiaclo ¡1or la C'Olumna de fuC'go de su numen yi(lcntc, sobre los ¡,ueute, de plata ,b ,u sólich sabitluría, bajo Jo;.
arco ➔ triu!lfales de su verbo ev.i gráfico
y tle su pala,bra
grancliloeuente!
Tal es la 1mriresión qutl guardo de la cultura el~ Justo
Sierra, y que hoy tle]Jot&gt;ito en 1zl ara clontle se guardará su
me-moria, como un homenaje, C(llmO un cx•v'Oto, cuyo meta:
si brihla, eo porque lo alub1bra un rayo ,de em númen que
como un astro, acaba ele tramor..tar en lll horizont;¡ de la
muerte, dejamlo en el cielo d,2 la in.tele-~tua'idad ratria
una penumbra, un pésame, un crepúsculo ...
0

Tarde por tarde, al obscurecer, pai:aba yo por allí, y, muchas veces,
ocultando mi admirativa curiosidad
y con la aparieneia de ua. transenn.te distraído é indiferente, deteníame junto al poste del telMon·&gt;,
é. ,la orilla de la banqueta, para arrojar de ,ez en cuando miradas el·
cudriñadoras al interior de la "Bo.
tica' ', y sorprender fragmentos de
con"t'ersación, frases sueltas, pahbras aisladas, ,que yo solía. unir á.
otras de mi cosecha, hasta formar
períodos, y, en rápida deducción,
darme cuenta de todo lo que eo
a.que! lugar se trataba y era objeto
de quietas discusiones ó de acaloradas disputas.
México se ,pone muy animado :&gt;n
esta hora crepuscular. Los carrunjes que vuelven en procesión de la
Refornna., los empleado&amp; que salen
de sus oficinas, los elegantes qu?
•' bule-,·arcean' ',
hermosas ·damas
que lucen su arrogancia, bueno.• burgueses que acaban de ,s,a,Jir de da
obscuridad de un escritorio, forman
un&amp; muchedulm,bre que va y viene,
por las ca1les principales, en todas
elirecciones, que se -d.?sgrana, sobrn
las rebosantes aceras, en grupos tumultuosos, en pelotones desordenados, de los cuales algunos apresuran
'.!l paso, caminan otros tranquilaanen.
te, ó bien tal cual,paseante aislado, va
'deteniéndose ante el cuadro de luz de
los escaparates de tlas tiendas. En esta hora. se mezclan y ,confunden e,J
ruido y el mo.vimiento; el rodar de
los coche!!, cuyo mariposeo ele ejes
pasa en vértigo loco an.te la mirada;
el ch(llque seco ele los cascos de dos
caballos sobr.e las ¡piedras del pavi
m 0 nto; la. -vocería incesante de los
pilluetlos vendedores de periódieos.
y, como acol:n.pañamiento que ~e
acerca y aleja, el rumor sordo y mt•·
nótono de ,di!ltintas chaJ1las en que
se perciben voces aflautadas y chi.
Hantes, roncO&lt;S si.labeos, risas de oro
de mujer, gritos de ave de niño, y
a,quí y allá, rápido hervor de ca"·
eajaclas, escalas de!Y.'endentes de tos,
las notas agudas de las trompetilfas
del tranvía y el rechinar de algún
carro que eruza perezosamen.te, cn,·
jiendo y cargado de mercancíaF.
Pero toida esta singular sinfonía,
toda esta agitación ca~eidoscópica,
no eran parte á clistraerme de mi
preocupación fayorita á tal hora y
en tales mOlmentos. Yo estaba allí
en delicioso acecho, desdeñantlo
cuanto me rodeaba, y sólo a.tento á.
lo que acon.tecia dentro de aque
Jlas dos -puertas que se a,brlan en la.
fachada azul! y sobre las cuales, :.Ll
reflejo de la. amarilla mariposa del
e;as recién encendido, -podia. leerse
gruesos caracteres blancos: "Botica Franc~sa' '· Mis m.iradas hacia es.te lugar eran furtivas, ele avergonzada rapidez, ,de apocamiento infantil, pero aba.rcaban bien ~l conjunto: en_ e,1
fondo, al fulgor clorótico ele un haz de qUln.
qués colgantes, se destacaban fuertemente, puestas en hiJJeras horizontales, las masas blancas de
fos frascos con su~ inscripciones -doraclas; en el
centro ~lel armazón, un poco más arriba de la
redonda muestra de un reloj, brillaba el marco
de un cuadro, en cuya negra tonalidacl solamente alranzaba yo á dis.tiuguir, en primer tórmino, el hábito de un monje arrodillado y la túnica ocre de un ángel en '))ie y con las alas extendidas. Ab~jo, sobre la mesa-laboratoric,
ah1·ían ,;u cruz unas pequeñas balanzas, erguían
su em1pa-pelado cuello aJgunas botellas. y á. uno
y otro lado, dos grandes vasos de cristal, llenos
de. una agua transparente, verde y luminosa, como las fantasías submarinas, manchaban la ol.,scura madera de fa cttbierta. ,del mostrador, con
una cinta foorica.
Allí estaban:. quiénes sentados en 'las bancas
laterales clel mo!\tra.dor, quiénes apoya.dos en él,
quiénes paseando á ·lo largo, quiénes, en fin, en
pie sobre los umbraJes. ¡Qué bien que recuerda

en

Retrato antiguo del maestro.
á. Peredito, al buen Percclito. corriendo de aqui
1)ara allá. siempre habl:rndo, siempre moviéndv·
se, con su expra,;i6n nuímica, un poco exagE'rad.1,
y st1 pecuJ-iar y continuo alzar de •hombros con,o
si le eseociese ó pin(')hase algo J)Or la espaMa!
Era incansable el cuer[JIO de Peredito; cum·po
flncucho, Hgniuo. muy l.,ajo. apri~ionaclo en un
terno incoloro, y que ya en dos últimos años c:wgaba, á duras penas y con YisibJes esfuerzos, el
vientr.e hiclróipico; 1iero ¡qué brazos aquellos bn
agitaxlores, tan 1&gt;ronto puestos en alto, como
ab2,tidos; ora tensos, en adennaues t,·ágicos. ora
rloblac1os eu cónúcas posturas! ¡qué manos tan
locas, t1e (ledos &lt;igi!es, que se cerraban en puño
y he ndían el aire imitando ed golpe Yiolento, la
lncl1a desel:l,perada, qtLe i,e abrían en palma fingiendo la súplica, que se juntaban im.plorando
perdones; manos tri6temente lacias, alegremente
inquietas, ya crispa,las -p(lr la cólera, ya suavL
zadas para fa caricia, fieles ruyuclant-e9 de un cerebro en ~bullición y de una 11alabra que corría emlpujando las voces para que ~alieran de
prisa! Pero sobre torlo ¡qné cara la de Peredito! Alargada, un 'J)Ol(lui1lo huesosa, de color de
bilis, con entonaciones ligeramente negras en los
pómulos; do abulhda y recta uariz sobre fa

cua1 galopaban los arillos de ac.ero de los espejuelO'l, tras cuyos cristaltes fulguraban las pupiJas de unos ojos pequeños, empapados en m.ali·
ciosa vi.veza; boca irónica tde labios delga.do~;
bigoti-Jlo cano; frente amiplia. Y aquel rostro
gesticulaba perpetuamente; era ed fiel !heraldo
de Ja. idea: bnlá.6cara risueña ó dolorida, mudable
á cada momento, burlona casi siempre, y casi
siem1pre con expresiones de gracioso comediante. El. P,1reelito, ern. el entre~enedor general, el
chispeante narrador, el regocijado cuentista. A
su a1lre&lt;iedor form&lt;ábase animado corro, del que
salíar,_ mal co:1tenidas risa,s y exclamaciones vivaces y enérgicas.
lCada vez que sobre la vía pública, firme en
m.i 1rne,;to, ec,h aba una ojeada á la "Botica'',
enarilecida m.i curiosidad -por alguna. frase picante ó aJ.,,&lt;&gt;'Ú.u nombre literario pronunciado en
alta voz, miraba Fin cansarJn.e unos mismos per•
sonajes; en fa penumlbra, el tra.nquilo semblante
tle Alfreido Cnave:o, encuadrado en la negra barba, agitando ~oa su ''tic'' nervioso las dora.
das varillas de los anteojos, sorbiendo eon de.lidosa frufoióu el ra•pé, que la mano avezada in•
tro-ducía en las vantanillas de la carnosa nariz,
y ocultándose á veces por un instante, en el

�rojo y amplio pañuelo de seda_; la cabeza ibeduina de Julián Montiel, sa-cu,hendo su romántica eabeNera gris; el cerrado parasol blanco de
Luis G. Ortíz, mo"\"ido aristocráticamente por su
du,eño ,que solía verle con aire de f~tidio; el
larao é imperturbable busto de Garc1a Cubas,
de&lt;¡' Cubetillas '' como le llamaba el Dr. Pere.
do; 1:1. satisfech~ curva abdominal d-e Mele,io
Mora\es.
y yo soñador entonces de dieciséis años, que
leía á Víctor Hugo y entonaba. endec,has á la luna sentía e!l presencia ,d,e tales 'Personalidades
un' extraño atoJondra.miento, asaJtábanme fu:rii!·
so~ deseos de presentárme\es, de decirles que yo
talm.bién ~críbía ,ersos. de hombreaTillle con
ellos y departir amiga.b!.eammte como con viejos
camaradas.
¡Debía de ser tan hermoso, tan bueno, tan instructivo lo que deeían 1
Había leído e11 "El Renacimiento" artículos
críticos el.e Pere«lo; había escuchado dramas dt
Chavero· me sabía de memoria algunos sone.tos
ue Orti;, de modo que mis aficiones literarias
m-e llevaban oí. aqu,el lugar tarde por tarue. Em
una cita que me daba yo á mí mismo y á la qu11
no fa}taha sino !muy rara vez.
Heme p-ues cerca ile los admirados, inYüihle
para .e,lÍo~, ~ro comprendiéndoles, mirandol&lt;'~,
cazando furtivamente palabras _suyas, sorpreu(!iendo en cada uno las distintas impresione;; é
ideas.
y allí le ví, no por primera vez,, puesto que
ya en diversas oeasiones me Je hab1a encontraclo en la calle en el teatro, en ,los corredorPs
v 11asillo, de 1; Escuela Preparatoria, en la entrada deil C0ngreso, pero sí Je ví á mis aueha;,
con la mayor atención, sin temor de qui, mis
i tllJJ)rudentes y tenaces_ mir~l;LS pudiera!1 ?fe •·
,derle, seguro de ,que m1 cunos1dad pasaria ma,l·
vertida para todos. .
.
Aquel era Justo Slerra; es dectr, 11,quellas
eran las estrofas 'qUe yo recitaba cou freeuencia, y que tomaban cuerpo, y, hechas hombre,
se me presentaban frente á frente.
Grande, r!'bnsto, atlético; con carnes mal contenidas dentro de Ja ajusta.da ropa; en los bra·
zos 'Y peirnas músculo; qu_e visiblement1: pro_
testa·ban de su estrecho enc1err~ cuerpo sm án·
gulos, todo él forma.do de cl.U"V'a:s que entraba".!.
ó salían con armónica desventura; y por coronamiento una soberbia. testa, de dimensiones
extraordi~arias, amplificada, sobria de lí~eas,
escultural de ,escasos 'CabebLos emblanquecidos,
á los lad~s de las sienes. Cuerpos c()lmo ese los
había visto ya ~n grabado y copias de pJntums
flamencas, y bustos así, recordaba t9:111b1én ha1,erlos visto en mármol; cabezas de dioses helénicos .de lhéroeil griegos,· de 0DlJJ)eradores romanos fil rostro era olím'Pico: amplia, serena frente, d5 larga bóveda eomo una 'Cúp1;1la _del Rena~
eilmiento: frente cargada de meditaciones qu~
traía á la memoria la frase del ipoeta: mucha
frent.e en un rostro es com~ mueho ~ielo en un
horizonte· no grandes los OJOS, hundidos, fulgura,uties entre la somJbra y bajo el perpetuo ce~o
de nas cejas; anehas las me~llas, corta la nariz,
alao socratica.· bigote y penlia ralos y encanecidos en red¡dor de la boca. desdeñosa, de labios finos, con el inferior '11ll poco saliente. .
Visto de ímprov;so, est.e hércules obeso me intíJmidaba un tanto· ]a estatura casi descomunatl
entre nosotros la.~ pwporeiones inusitadas, el
desarrollo estu~endo, la sangre, la vid~ y la 'Sa_
lud que 1:\9 desbordaban de aquel orgamsino, cau•
sábanme una temerosa admiración, oá mí, . qne
apenas llevantaba del sueilo 'UDOS cuantos codos Y
quJa tenía la palidez exan,giie y eó! a!!IJecto enfermizo del ,anémico.
Mas fijándome bien, c011te~1;1lando aquellas
tm.iradas lim-pias, frescas, acariciadoras, eou i;u
brizna de simpática ironía; ese1;1c.hando aqu._9lla
voz timlbrada en el registro baJo, de sononua.·
de6 de bronce de matices ricos de color, de tonos ,armonioso~ v 1'&gt;uav¡25; llllirando aque1los a.de·
manes tan francos tan sinceros, tan inteligen·
tes, sorprendiendo' súbitas radiaciones de ,pensamiento sobre a,quella cal&gt;eza, me comvencía. de
que allí dentro palpitaban fas "Pilayeras':, las
nostálgicas del mar, cantaban las estrofas a Colón con ruido de grillos y tumbos de ~la; f,Jot~ba la ,terrible ,"Ísión, el magnifico su.eno 'del vidente, el Dios entrevisto en nas nebulosidades
íntersiderales· al1í estaba el poeta que en un
instante de si::ibrenatural inspiración había oido
cantar á las estrellas, y en un rap,to de melanecfü'Ca t!'rnura lP había di&lt;'ho á la amada:
De oni alma hare una gota de rocio
¡para regar eon ella tu corola.
Cuando él habJaba., yo, desde m.í esconrute, po_
níame á atisbar con religiosa atención. otvídábame de las muecas de Peredito, del "tic" n,'.)r·
vioso de Cbavero, del IJ)arasol de Ortiz, de la rabell,era. de 1Iontiel, y sólo veía. á -aquel ho&gt;mbre

grande--más tarde había de -..-er al grande hombre-de quien ,recitaba. tantos Yersos extraños;
algunos ininteligihles entonces para mí. vigorosos, forjados á yunque, pleno:1 .le imágenes nue•
,-as. atre\-ida.s t confusas, con incru5taeion1Js de
metáforas vio!entas; pero palpitant,es de idea5
ei.bozadas, de emociones sentidas, de savia virgen y fecunda; poesía que cruzaba .el. pensamiento armada de garras y de alas eomo las
águila«, y que le ltwantaba sobre la monta~a de
fa vulgaridad has.ta perd,erse en ell ambiente
azul del ensueño.
Luego ... .era. preeiso que me fuese, y me iba
en efecto, rumbo á mi pocilga, un poco trist,&lt;,,
pero lmJás estimulado, con más esperanzas de po_
der alaún
día ser da la reunión, ffitrechar la maO
no de todos, y sentarme junto de Justo Sierra
para verle y oírle siu mortifieaciones ni disguatos.

-¡Hola, jowm! iHace usted versosf Mal oficio. . . mal oficio.
Y no vol,·íó á acordarse d.e mí.
Este frío recibimiento me dolió mu~ho, me
dolió como un9. herida hecha por una anano amL
ga; me desconsoló inm_ensamente, poi:que de la
propia manera me h:1b1an .hablado mis profesores el jefe de mi oficina, mis parientes, ,mis con~idos. El reproche era universa! y se illW venía encima.
--&lt;Mal oficio. . . mal oficio ...
¡Y yo qu.e esperaba encontrar refugio en Justo Sierra!
Por dos ó tres semanas huí de la rima, me esquivé del su,eño; la dije á la. imaginación: no estoy en casa; no -volví á abrir las "Orienlales"
oo Hngo, ni pasé las noches con el pálido hermano de :llusset.
Y transcurrieron los días, y yo, poco á poco1 como quien se aeostumbm á la obscuridad
y ,,em.&gt;píeza á ver surgir en ella los objetos claros y distintos, la maravillosa. aparición de las
líneas, eomencé á descubrir el sentido del re-proche. Era una. q11eja íntima, dicha tal vez á
la ventura, un dolor que s~ escapaba escondido
en una ironía; un puñado de recuerdos juveniles que asaltaban al poeta; una gota de hiel
envuelta. en risa.
,¡M.GJ oficio! Es verdad; me acordé de las crí.
tiras venenosas; de fas burlas cruentas; del camino recorrido en la frágil barca, á. toda vela,
sobre .el mar de la vida, lleno de perfidias y de
escollos sacudiendo un !manojo de estrofas:
- " ¡Eh'! miradlas; vuelan alto; tienen rico plumaje cantan el .Amwr, ,el Bien, la BeHeza; abrieron Ía.s aJas en mi espíritu y buscan almas en
que anidar" ... y ¡nada! apenas el pañuelo d,e una mujer que sal'llda á lo lejos, el grito de entusiasmo de 'llll joven tripulante ...
Pasan las naves empaivasadas, con los pasaje'l'OS mudos é indiferenfus. Mal oficio, es
cierto; un pedazo de oro con gotas de sa1.,.g.re, llevado ve11gonzosamente entre las manos, antle I\IIla multitud desdeñosa que se en'C-Oge de hombros 'Y vuelve la espaMa á cada. instante.
Tuvo razón Justo Sierra: ¡hacer versos! ¡M:&gt;.l
oficio! ¡Muy mal ofieio!

* * *

0

Retrato del maestro Sierra, hecho en San Juan
Teotihuacán. -Fot. Marst.
Dos año~ uespu6s--una uoch,e-fuí presenta,
do 1,n la Botic~. por Juan Peza. Los literato~
alllí reunidos rr.e recibieron cordialmente. Había
yo dado principio á lo que con 'Cierto énfasis Jlamaba entonces mi carr,ern literaria. Pez.a me
acababa de recibir con los brazos abiertos, y Sf·
mana á semana su periódico "El Lunes", publicaba. una sar,ta de "Versos míos. Peiedito me
felicitó, y con fraternal dulzura d.ióm.e 'Consejos; Alfredo OhavQro, sonriendo, me tendió la
mano; Luis Ortiz m,e miró con uu aire protectoo-, entre indotlente y distraído; Julián Montiel
me golpeó el hombro con su mano franca; García Cubas, con exquisita ooucación, se puso Íl.
mis 6rdt"lles; sólo Justo S1e.rra, eon burlona 'Cliferencia y con una intención ,que no alcancé {,
penetrar sino mucho tiempo más tarde, exclamó
con un acento de amar,go sarcasmo: ·

¡ Cómo llegué sin esfuerzo, y de admiración
en admiración, á buscarle, á comulgar con él, á
ser suyo, .enteram,ooite suyo, No acertaría á explicarlo; fué una augestión poilerosa la que 'llle
embebió para si8ll1pre en ese gran espiritu; una
fuerza deseouoe.icla la que me empujó hacia él y
puso mi alma muchas veces .die rodiJlas; un aietazo ·del genio, que me Ulevó allí casi sin conciencia ni voluntad. Hoiy, registrando mi memoria, me .encuentro con que ,era necesario. No 1l0·
'Clía yo pasar así, sin descubrirme y detenerme
por delante de esa ip~sonalidad intelectual y
moral, fundida en el amplio molde que conforma á Uos •buenos y los sabios. 1:liro para aitrv,s,
y le veo joven, robusto, y sano de alma y cuer.
po: ¡erguido, fisonoonía risueña, frente serena,
largo y ensortija.do cabello, ,tal como ha queda
do en el l'ápiz alegre de Víl.ilasana. Ya ama sere·
nal:nente Ja libertad como Enjolrás y canta versos á los astros eomo Juan Prou,·atrJ. Vícto;
Hugo es su dios. En él busca sus ínspiracion:es.
Y escribe con un desborda.miento de idea!&gt;,
con ·un torrente de im'Presiones, con una fulguración de fantasía., qt~9 deslumbran á trec.bos y
á trechos obscurecen 11n estilo predpitad/J que
voltea y ,ge disloca, para contener-¡con 11ué di•
fi~ultad!-un semillero de pensamientos. La fra•
se va incorrecta, h ec.ha jirones aquí y allá, pot·o
persiguiendo e ternamente á la formida,bte concepción para ,encerrarlla ,en la forma. A veces no
es muy fuerbe la urna para contener los gases
cal~nta.do&amp;, Suele la corriente azotar el cauce y
sa.lir de él :ion orgullosas rebeldías. Los prhmo1·os ¡escritos de Justo Sierra son como las ni&gt;bulosas, mundos en formación, gestaciones de nucvas 'Vidas, indefinidos y difusos, pero denuncia.dores d,e sistemRs armónicos en una 'Próxima
é ineludibbe evolución.
De entre a~uel enjambre de mueha.chos soña,
dores--'Acuña, Flores, (Juenca--snrge la pen-!'a·
tiiva. eabeza de Justo Sierra, tan 'Propia ;para
ceñir laureles.
No puedo seguir, paso á 'Paso, esta existencia; mas si.empre que lme ih,e encontrado lm,elias
suyas, iba fijado mi atención: versos, articulo!,
de periódico!!, boceio:1 de ai&lt;YVela, estudios históricos, lucubracíon¡es filosófica!!. El:los me han
dicho: ipor ahí, por ahí, y he seguido el ra~tro
s,in perderme, com'f)lacido con resucitar por mí
mismo, sin el auxilio de preguntas indiscretas,
todo el pasado de un ~r- querido.

•

Fígúrome en el comienzo de un período encantador, de estímulo, de lucha, de .efervescencia juvenil; oigo el 11¡&gt;lauso de un éxito brillante tras largo:;: días de trabajo; luego en anedio
oel Tuido d.e la gtloria., escueho un ¡ay! penetrante, desgarrador, angustiado, la caída de u ,1
cuerpo en una tumba.; observo con rapidez de
relámpago, con esfumaciones y vacíos de contorno, confusam¡emte perfilada J,a escena de un
drama sombrío; 'UD último adiós fraternal que
ya no pucd.e oír un cráneo roto; la IIDut.iilación
violenta. de una vida emno un árbol que &amp;e d~sgaja; después, la i;oledad die una pena honda, el
fatigoso bregar rui una aJ.ma en el caos; la profunda reflexión sondeando los abismos del estudio; en !l'!lgllida, tras ,esta lúgubre florescen_
cía oculta p•Jr tant.os años á la mirada investigadora del mundo, el maduro juicio, el método
preciso, Ja vigilante observación, el auálisi;
trascendente, la fantasía. purificada. y limpia, el
sev,ero anhelo de la verdad, menos alado, pero
con mayor firmeza. en sus vuelos; toda. una vida
que evoluciona y -estalla al fin en ,prodigiosos
frutos.

* • •

No lo olvido. Terminado el escándalo popu·
lar que acaudHlaban los estudian!¡es--los eter-

nos rad.icales--fué necesario qll'l el profesor de
Historia, el diputado iq~e había expuesto en la
t ribuna sus ideales 'POliticos, durante Jas irritadas sesiones de la Cámara, ,entrara en su c1a.~e
y dilese prineipio al curso. Los corredores de la
Preparatoria .e&amp;taba.n henebidos de escolares, e:&gt;.si todos niños, pero ya con la pasión política en
feronento, ya con ¡es,e deseo de combate que estaba en la. a.tmó-sfera y se respiraba como un
miasma. La mliltitud estudiantil aguardaba ai
leniliosa; ,aquella era una. iemboscada de colegie,,
un9. insubordinación á la disci,plina, una risiMc
é insignificante, pero á Ja v-ez injusta y dolorosa. venganza! Justo Sierra ,sntró seguido de sus
fieles discípulos: un gr,i.to unánime, ruidoso. prololllgado, con acomrañamiento de silbidos-. de imprecaciones de ira, y también de ademanes amenazado1·es, recibió al profesor de Ilisboria. El
numel"06o ejército de chicos r3Jbiosos no sabía lo que hacía; estaba impulsado por la contagiosa emoción de un !momento de arrebato.
Justo Sierra pasó junto á mí, que contemplaba todo ésto ron mudo :isom,bro, en una fila de
flamantes jacobino«. ¡Qué '\' Í en aquel semblante de desconsollada1111entl.;i triste, de inmensamente aflictiV'O. de iprofundaJ:nente apesadumbrado1 Ví la prote1-tta del hombn? bueno, clel que
anra-ba á todos a,quelJos rebeldes, del que se sentía. odiado un instante ipor u.na geD1•ración alorada é ingrata, del que llevaba inc6hime en la
conciencia la idf"ll del dehH cumplido. Pasó di?
prisa, pero no tanto que no alcanzara yo l.i sorprender [ágrimM comprimidas en los ojos, v
temlblor de sollozos 1rn lo~ Jrubios. Y aquel •h ombre que ,parecía caído, cuando se desvaneció la
t.el:n1pestad y }l)s corazones de la gtweración nue'"ª se vdlvñeron 'ÍL la luz, se alzó alto, muy alto, clllda vez más ~ lt o, con la 1m1letuosa ,poten.
cía do su poderoso tal):mto y de su bondad ~ufinita. Ahora. su figun. atraviesa. blanca y radiante, sobre el ,tumulto de las aJmas jóvenes,
como sobre un encre:,paclo Tfü3riades. Su palabra vibra.dora. conm'UBVI' en todas partes, y es
saludada coro un a,plauso, a 1 que -sigue un re,eJf?lnte as-ilencio: el discurso de la. cátedra, la oració:1 tribunicia, la orenga 11opular, entusiasman
y admiran ~ la juventud que pocos años autes
lo recabió con gritos edléricos, y que ihoy, al
zarpazo del! rem.ordilmiento, se a.gmpa alred,edol'
suyo, como diciéndiole:
-Padre; perdón; elttamos arr&lt;"J)entidos.

* * •

Un salón ext'i:'nro, c uadra.do, todo él ta.nizado
de estanterías cloncle se alzaban en m(1ltii:Jles y
paralelas verticaD.es, altos y bajos, claTos y obscuros, los lé\-:-rs'lS de nos libro3. Un rt"'ltrato del
viejo Hugo, colgad•o á poca alturn, y, bajo el
!l'etrato, un hermoso bronce de la subJiwe Venu~ mutila/la, &lt;&gt;n el entI1~año de nos balcones;
frente á ~los, un estrado de muebles verdes, sobre los cnal{e,s se distinguía un pequeño husto fo.
tográfico-;el ilustre ipa.dre del poeta,-y más
a:rríba, sobre una repisa, como separados con
-..-eneración, cinco gruesos y rojos tom~s: la obra
1!llllt11ra del gran rom:á.ntic.o franeés. En la tabla
de un est.11nte, una fotografía ·de Castelar, con
los garraprutos de una dedicatoria al calce; cerca, un pequeño Ga1D1betta ran bronce, y casi en
el centro del salón, una gran me.sa cubierta con
paño verde, 'Ulla mesa rewu¡31lta, llena de foJ.letos,
libros, papeles y ,periódicos, que a.penas dejaban sitio ,á. un tintero donde sa erguia la cab e.
za en miniatura de un Dante.
,Este era el mio de meditación y de estudio
para Justo Sij3rra. Mt,y rla•ro s,e notaba 'POr Ja
página señalada, por el ,,olumen entreabierto
por la :iot,a ¡:uesta en un margen, por la c uartt-

lla á. medio escribir, [a incesan.t\3 labor de U!l
cerebro jamás sa.tisfooho, la batalla cotidiana
de una. .'V'ida. sedienfa. de verdad y de b!zilleza.
AJ!gunas veces, en este tall,er inll?lectual donde
se forjaban tan hertmosas aTillladuras para las
ideas, Justo SiP.rra me leyó clos ó tr.~s de sos
maravillas poéticas. Una taTde, sobre todo, me
l:ta dejado una impresión de ·vaga y espmt1.t.al
ternura. Entraba •al sol, con insolencia primaveral, por los balcones abiertos; desde donde yo
estaba colocado se veía un gran pedazo de c:i,elo profundo y sonriente, bajo al que asomaban
las puntas de las copas :le los árbo~?s en el cercano paseo. Don Justo leía., cerca de mí, su
''Otoñal''.
' ' Es una de esas tardes oue vo adoro'' ...
Yo medit-«ba arrul'lado por la. - cele"stíal y pensadora mr1sica · ane hallaba muy lejos, imaginin&lt;lome "las grandes teogonías primitivas". De
improvi-o, suena con fuerza. una vidriera del lo
jano "gineceo"; vi¡9ne can lando una risa. ele
niño cosas dulces y extrañas; se entreabre la
puerta del estudoo, y una lindo¡, cabecita rubia
se asoma. entre risueña y te:nero&amp;a, preguntando
con los grandes ojazos azules: papá, ¡puedo entrarf
,El) poct.a deja de lleer, alza el rostro qne se
ilumina i111~ablemeate y abre los brazos y las

sus inspiraciones. Y siempre da con la nueva
cifra, con el neologismo, con la cambinaci-011
que precisa la idea y lo. exterioriza y le da existen'Cia. duradera. Su a'Cento nos presenta una
fantaslmagoría de visionario; vemos cuanto él
desea: orul.ear la luz, briUar la nieve, abrirse
los horizont'~. A veces la 'Palabra tarda en llegar, y observamos en los ojos del narrador, inquietos y ehispeantes, pasar un relámpago d~
formas y matices, y cuando llega el fin, inhollada y vwgen, no nos sorprend:e; ya esperábamos
á esta reina oriental desconocida. En su plática
íntima, en sus paliques, Justo Sierra se descabrt de,sil'e luego un esthliBta delicioso, grave, en
ocasiones, y ~otunld.o, con períodos ,qu-e arrastran
manto y llevan tiara, coino los ,emperadores
a.sirios; en ocasiones escultor de fra!(~s 1igeras
y desnudas, como diabas perseguidoras; artis_
'ta ,que levanta eatedrales, lapidario que pule
fae¡etru; en las piedms preciosas.
He aquí all ,escritor 'POCO académico, pero gran
hwbista.
El. 111111norismo de Justo Sierra es unico; eons·
tiiuye su pereonalída.d. Es un .humorismo épico.
pimlá.rico; suena ,á, od&lt;a.; es de alta enfonacii\n
y majestuosa sO'lmn.nidad. ,M,e parece un temp!o de griego y severo pórtico, de colum:nas

Ultimo retrato de Don Justo hecho en México, en la estación del ferrocarril Mexicano la noche
de su partida para el viaje del que no habla de regresar.
manos á la niña que llega corriendo, mariposeando su t!·ajecito blanco por junto á las estanverías carga.das de !ibros, se acurruca .en el
regazo paternal, y pone la rosada m¡?jilla, earno.
sa y blanca, para que le d~n un beso.
iEl poeta se inclina, cubre á su niña de caricias, y yo me ~uedo eontemplando ,por 1largo
,íempo, caído de ~a altura á que el pensador me
había elevado, cóm.o sobre aquellas cabczaS-la dorada y la elllJb!anquecida-unidas por un
ósculo, ponen un nimbo diáfano y persistente
los raiyos del sol!
Cuando Justo Sierra eouversa, nóta¡¡a un fenómeno extraño que r ecuerda la teoría de Taine
i;obre las '' il:nágenes '' y las ''ideas''. En 13fecto: Sierra con su extraordinario temJpera.meutn
de colonista, no puede sujetarse á usar sólo
las Y0Cl?S com'llnes y corrientes, de esas que el
ltombre moderno---,según la erpresión del crítico francés--eoloca en uu casilíl.ero ''etiquetado''
dcil cerehro, ~in que en la tela interior, en la
fantasía, se dibuje y coloree la forma á que
correEponde la palabra. Jus.to sufre l:tasta la fi e•
bre 1,or arrancar la ima,gi.~n, despertarla, y
'' arrojarla. al extoerior como un pedazo de su
propia víxla". De aquí esa aparente dificultad
de exp.resión fuera de la e,át,~ra, de la tribuna
y del ~ibro, cuando no esffi. sobrexcitado por

polícr01111as; 'de blan'Ca es:ealina.la de mármol: el
oque i;e ,acerca, c.i1ae ,que dentro está Zeus, en su
a,ugusto y o'Iím'Pico reiposo; p.3ro no; acercaos
un pO'C0 más y oiréis risas de ninfas, ,gritoe. do
faunos, •burlas y -sarcasmoR de sacetrdotes beodos, cre¡,itant),'l muc.hedumbre que profana el
'' lam,rium'' "Vacfo. El hulm.onisrno ele By.ron es
el de 'lln desesperado; él de Ileine, el de un ha5tíado; el de Voltaire, iara venenoso; el de Ritcher, triste. El de J ,u,,.to Sierra es sano, infantil
y dulce, traveSIUra. de mucJiacho inteligente.
¡Qué os arroja á la cabeza7 6 Es una piedra1
No, es un pañado de flores sallpicadas con hiel.
:Ma;; de ¡}routo riE'tSaparece el encanto del 1h umo11ísmo y aparece el creyento, el que arroja iá los
faunos .y las nin.fas &gt;del santuario, y torl'a á
levanta.r á los dios~s. Le Téís ofiei:tr como sacerdote, con religiosa unción ante todos los sagradoa ideales humanos.
\Aeaba el humorista. y empieza el pensador y
el poeta.

• • • • • •

• • •

• • •J

Luis G. l!R~~4.

�OORL{BDEL

MI MAESTRO SIERRA

INGO

•

En memoria de vn 9rnn constrvctor.
Fué como la caída ele un
{iguila que, ele»de la cumbre,
rotas las alas, se precipitó en
el abismo hundiclo en ~ombras. La rumbre quedó man••h:lda t'0n su san¡?re; prro el
soi, -e n ·la -:rloria &lt;le! tramonto,
nimbó ile oro aquella púrpura.
.El maestro Sierra ha mun·
to . _.\. tra.-és del infinito mar.
,·ino ba,•ia nosotro~ la doloros,L nue.-a...
El mae~tro ha
muerto. Xuestro grave temor
,e confirmó. Qui~o la suerte
qui' no .-oJ\'iéramo~ á estr,'•
&lt;·har aquena. noble mano pron_
ta á los generosos impubos,
que se abandonó á nosotro~.
la última. yez, en el silencio
angustioso que prere,le á lo~
,·iajes - terno; ... Huyó, dol-&gt;·
rirla. la Esperan7,a. En los pe•
numbro8o~ ámbitos de u·,
te':Il'plo
r emoto, tlerrámasc•
ahora la luz ele una lámpara
&lt;le bront'O sobre la marfileña
frente patricia, que antaii?
ciñó la corona ducal de la se·
reai&lt;latl.
¡Oh, ¡.:ran alma protedara
y Jlena de bondad! ¡Oh, patriaren. ,le las letras uue,tras!
¡ Oh, cou,tructor, que en de,iertos tl~ in~ania SOt'ial ~upiste formar intelectos, y &lt;la~
ámanos ansiosas las liras ele oro
&lt;¡ne e1J'.onaron a(·orrles el himno santo! t Qué -ele·
gí:!, pura ,·omo t'I m{u-,:nod que ama,te; ~agra.la
1·omo t'I :troma que se de,prende 11• los Yil'jO'.'
nlisales; grave, &lt;'On la gran•ilad &lt;le lo irrepara.
hle, voolrían decir -en tu loor los que admiraron
&lt;'U tí la ,·onjunrión &lt;le todas la'&lt; cosas be1:11s y
&lt;le to b, la, co,a'I buenas; la generación jo\'ell,
1&gt;am quiea tu palabra fué himno, y tu íé e,
curlo:
:--o rP1•0!.,ri(, la J&gt;atria su postr2r suspiro. No
la luz rlf, nuestro delo Yit'ron por última su~
¡mpila enYague,·i&lt;las po,·o á po&lt;:o, en el letal
CrE'J&gt;Úsculo. Ha sido E;ipaña, la tierna abui la,
la qu&lt;-. amorosamente, "ió 1morir en su rega,.o
al nie'.o dilecto.
... Déjame que pida
con los brazos -en cruz sobre la ,ida,
uua hora final pura y serena ... ,
había die•ho á una persona amada, en un retorno á su espíritu_,lleno siempre ele amplias
con,·e¡,c-iones, -en perpetua elabr,racióu ele i,lea•,
-1el antiguo sentimiento ju,·enil &lt;le! escapad"
110 colegio que l.'~cribió lo~ "Cu2ntos románticos"·
J.:i. Quimera 'OJ&gt;ló :í su oído la ,·oz toda ,ui~tc:&gt;rio, 11r('sagia.dora de las gr~ndPs extinciones.
Y él fué, por el 1mar en calma, rumbo á las playas azulosas. distante~, donde, a l modo de ,·e•
nerahle :írbol que se desgaja, l1abla do caer
f."xáuime aqu~l cu~rpo robusto, giganteseo ca"'i.
de Yaróa bueno y sabio. . . De i~ua l suertP. qu~
,lon Ju-1tn escribió, en un 1wólogo famosn, refi0

,

riéndose al poeta de las "O,las bre.-es", qm·,
ya. muerto, lo sentía. jauto á él, caliente -de jn_
,·entud y &lt;le cariño, así nosotro-, Jo,, qu!l por fl
tu,·imos Yeneraeión, no poilemos habitnarnes
aún -á. la idea ~le que el mae,tro desapar:?eió, y
qut! rle él nos devo1'·e1ú el mar-¡el mar á quien
lo entregamos. es cierto, enfermo ya, pero coo
,ida!-,,olamente lu~ '&lt;.le,::,ojos.
Somo3 víctimas dt' una garra que nos ,aeudi:
para saearnos -de nueRtro asombro. Y asombro ~·
dolor debernu :reflejar, por tanto, estas líneas
escrita, al Yuelo no bien se rel'ibió t'n \féxico
la tri«te noticia; que no cone1'rtado an:íli,is t'rÍ·
tico, ni siquiera rápido examen de Jo que el
maestro hizo y de lo que el mae-tro fué.
e

o

,)I éxico pierde, con do::i Ju~o Sierra, ,, su m:ís
et:ninente pensador y .al eseritor mús grnncle &lt;l~
fos qut&gt; re~i,tran su, anale3 litNarios.
)[ae,1:ro de tr!.'S g?uPr.idone-, ,u espíritu serú
inmortal porque no desapare;!e 1·00 él en el eterno silencio. Se ha infiltrado, ,·i,·e, palpita, am:&lt;,
cauta en otros muchos espíritus, asocia,Jo á ~us
amores, á sus dolores y á -ns :i.legría". en comunión con los propósitos graniles: el afán M
eclurar, el ansia de t'mbEilJecer. E, un componen~e &lt;lel almn. nacional en pleno ,proce~o de degarrollo. Germinará ·e.i. mil pri•na,·eras futura",
porque la mano bienh.?ébora derramó. en terr,•
no eriazo, rofree;cado más tarde por las lluvias,
la semilla de oro.
Obra de ¡.:ran constructor; obra en que el iden l
,&lt;&gt; asoció á Ja acción, fué fa suya. Xo un impasible; no, tampoco, un Pnfermo lle ioquietu,1 ful!.
Pt'n ,ó, y escribió, y educó. Su obra está t'n lr.,
11ombres, tanto ed~10 en los libros.
Para tener una idea de &amp;u per-onaliela&lt;l, me
nestt'r es "On-iclerarle. pues, bajo tres a,pectos
distintos: el penRa,l or, el artista, el edurnd.or.
,Tuvo clon Justo SiPrra el raro prestigio t1n
haber si.do siempre ol hombre más jo-Yen &lt;le su
tiempo. Aquel su t'splritu mostrábase fresco y
racliante éOIIIO su rarn. Tenía s~senta v cuatro
años, y, de oírle, cualquiera asegurase que mmra 1&gt;asó cfo la treintena, madura y prolífirn. No
había libro nuevo que no leyesr, ni iclea flama1•te que no exa:ninase, ni •en'&lt;acióu, ni !!moción
al¡{una que en su ánimo no tuYieran cabida. Su
v ida fué un:.i. con,;tante el e~·aci6n. ¡Qué rlistancia enorme meelia entre "Playera" v el "Di~
eurso á Prim!" Y, sin emba-rgo, cu':ín natural
el camino anclai!o; qué reno,·acióa nunca inte
rrumpida de la i lea. y ele 1a forma; qué es-trecha armonia entre ,ambas, con el correr del tie.11•
po.
Xunca se estancó. En torno suvo. no se resJliró jamás aire mefítico y enrareciilo. ~fantn \'O
abiertas las ,·enta nas del alma á todos los vier.·
tos. Así, da. e.-olución de su 11ensamiento, marc~dísima, se fué realizanelo desde los primeros
Cllentos y los pr imeros yersos, basta r-e .te:np~o
con strwilo con mármol de Faros que •t' .Jlama
",Juárez; su obra 'Y su tiem1io ". pasantlo por los
libros ·de historia y por la admirable sínte~is
de '' .:M:éxico y su e\'olucióu ~O(•ial' ',~•culminando racliosn. en sus últimas piezas oratorias-en
fos discursos elel Centenario,-·en los cuale3 •~

•

lanzó con raudos .-uelos majestuosos hacia lo,
horizontes ll~nos de misterio ele la raza.
La. tendencia á pensar, la tendencia á. e:nbeJlecer, 1a tendenda á pro¡iagar belleza y J&gt;en~amiento entre los demás, eran en él una misma
tenelrncia. El ideal docente nunca ,e disoci&lt;i, eh
el mae-tro, tle sus otros raros i1lea le'&lt;. Hubo en
su existt'ncia un Yertlatlero J&gt;aralc11 i,nw entr~
esa-1 tres orientariones. El estudiante es··a7,a,lo
del ,·olegio llegó á ser mentor de una juHntutl;
el poeta. parnasiano aeabó en ministro.
De ahí que. para a&lt;lmirar to.la. la !!rauilez.1
del ilustre &lt;le,aparericlo. sea mene-ter que n &gt;
sepan&gt;C·nos nunca al esait-0r tfol hombre.
Su obra la constituyen, amén ,1' los ,·uenfo,
Y noH•las, ele Jo,. deliciosos artít'u]os ele ,·ia,ie,
&lt;le los Yersos, de los :cJiscursos, de las síntesi~
socioló¡!icas ó histórica·; y de ílos progr:imas pe
dagógieos, tr?s generaciones &lt;le escritores qu.i
se acogieron, como á las ramas ele una eucin,,,
á su sombra bienhechora; una ~.-.ieraeión ele .ió·
Yenes y de niños que -ali~ron &lt;le las aulas du•
ranto el largo período de tiem¡¡o que regenteó
la instrucción pública; una institul'ión á la qu•
estún resen·aclos elestinos mag.lÍfico.s: la l·ni·
Yersidacl.

Po,lí:1. _mori~ tranquilo ya. H abía cumplitlu
una m1s1on. ~os legaba. un tesoro... ¡Y, sin
e:nba;go, cuúnta a1uargura &lt;le,1pirrta eu nosotros
la cai.tla de esJ gran peregrino cle ilusión, en mitael flel se:nlero. cuando todaYía fulo-uraba ante
sus pupilas unn. luz de ideal!
"'
Acuénlome ahora do su sano humorismo. que
todo hacía es11erar, menos la t'xtinción tota1J de 1
hombre fuerte en quien era pecwliar. N'o hac,
mucho tiempo, eu oca-ión ele! bwrficio elel maes
tro )Ienese~ en el Teatro Arb~u, que íle oí decir,
con su sonnsa buena, con su palabra sonora en
tanto que conservaban sus ojos un constlntc
y ju\'enil chispear de ironía:
-)[aestro, usted podría -er un gran pacifica·
dor. Yaya con su orqu&lt;-sta á combatir á los '' za
patistas_" ... ,Por qu_é no; ¡, H abrá alguno que
no se rrnda oyendo ,rnfon1as ele Beethoven f ...
}~ra así. Gustaba. de la nota irbniea, de la
bro&gt;:na. sal udable, ele la sonrisa, más que ele la
risa_. No de ~tro moclo le Yimos siempre cuantos
tunmos J~ el1cha tle conocerlo. Era. un joven de
sese!1ta anos q~e. 11oclía clarno, á los jóveu,..,,
lecc1oncs de opt11msmo. Su honradez inma1•ula_
cla, H1 amplio liberalismo en política--.liberalismo que en ocasiones tocaba los linderos cle lo
rci.11.:.íntico.-su natural bonelad, su sabiduría,
reflejábanse e.a la gran figura venerablt', que
no .,abíamo;, cómo llamar: «i do (•o1oso ó ele va·
triar ca.
Que duerma en })az ahora su noble sut'ño. No
Yoh·Nán sus ojo,, ciertamrnte, á bañarse en In
luz ,le oro del patrio suelo que dejó. Mas en
cambio. el fuego por s us manos encendido en
los a Itares de la belleza, del saber y del bien.
,;erá inextinguible y proy!'&lt;'tará sobre su recuP.r•
do una radiosa, perenne claridacl ele gloria.

Ha muerto e.l :llaestro ... Ha muerto Don Justo ...
Y los labios al musitarlo, at balbucir las frases dolorosamente, plegados en rictus de amargura. en gesto de honda fiiial tristeza; y los ojo;,
al entornarse para encerrar en la retina su ama
,la efigie paternaJ, eYocan en la mente un dul7.0r i,lo, i.lo definiti,·R..Jtente ,·on el aliento último de su Yicla.
Il a muerto ... ~}l ilogismo de estl' t'Xistü :,e
no, mue:;tra fatalmente 1·uantlo sabemos cle estas
1·a.tástrofe,. ~Iorir él, qm• Na uno ,le Jo,- alientos
Yitales ,lo e"ta patria, uno ,le&gt; los pilares más firmes llt- uue-tro e·lificio e-piritual, uno de los
ejemplos YiYiente, de altísi .na inteligen&lt;'iu. clt'
- noble sentimiento artístico, de Yasta cultura, lle
bondad sin tasa, aunados eu una figura Yenerable, !tena ,le maje~ta&lt;l sim¡,:'.itica ...
·E'&lt;ta., línea, tristes no so,,, no ¡,o,Jrían ,er ni
un esbozo siquiera &lt;le ,·rítit·a de su alta existen_
l'ia, Je su in,-igne obra 1lt' his.toríaelor, ,le liter:t·
to, Je oraJor, de e,luca,lor, de po-ta. El pe~ar
anubla los ojo; y pone -ólo en las puntas de ~.1
pluma un triste serutimiento, una honda dileccjón eYocante, una. melant'olía singular.
Apenas si la emoeión halla en estos instan!Ps
salida hada la luz. De :ni rei:.io interior, de las
sombras de mi e,píritu dolido porque veneró y
amó al Mae.;tro profundamente, sólo voces afectirns vienen á los labios y á. Ja at'eracla punta.
Y fo, recuerdo,. en copia singular, ¡ ugnan
p'lr acluPñaNP &lt;le mL ¡,or dominar e11 mi ánima,
por Yl.'ncer tU1&gt;s de otros. Y como toclos lo, que
{~ él se refieren son sua"e,, son dulces son buenos. mi ph,ma los I ecoge amorosament~ á toclo,.
sin concierto mnguno. -in cuidado ~iquiera. d2
1&gt;ergeñarlos lisan'e:ite ...
. Vien_en en trop 1, desala.dos, azoraclos, tal que
'-L tem~esen zJgo, y se al ogen luc~o, eomo dolí•
clo.,;, á mi alm11 que lo, recibo con fruitiva ,·oluptuosi1la-cl clo tr istt'zas ...
Son lo~ primeros aqu21los de l oH años infa'ltile-s, en &lt;Jue leía sus libros fáciles, su3 libros
1

Je nuestra historia, rebo!'llntes de patrio ámor
é iusriradores di? filial cariño. dP legítimo orgullo por nu~,tros héroe, ...
Entonces no lo C'Onocía aún, ni lo conocí después, cuanilo ya en •la Escuela Preparatoria, eu
los años urimero,, le ,eía;.nos ele cuando eu
eua.ndo ro:leaelo por sus alumuos, que l!e,·aban
cierta rara sonrisa cO'.:n.o el~ afeeto y de grP.
titud y de orgullo ...
~Iás tanle fuí su alumno. Y entonce,, desdo,
~ntoll(·e,. me pro,ligó generosamente, á manos
llena,, su amistad que ~e tradujo siempre t•r.
burn eo.1sejo, ·e.u prudente r sabia l~e·1ón, en
noble ay11tla. Orgulloso y reconocido á esa ambta,l -uya, he de tle,:ir aquí, junto á mi tristeza, l:.. i?tatit-i,1 ,¡n · para él gUll~.lé ,iempre, la
&lt;¡ne á su reeuerclo ,·o:1sagraré siempre . ..
1-'uí su alw1tno. Y clf' aquellas mara,·i!losas
r·la,rs de historia; de aquellas t'O]o-.:tlcs le&lt;:t·iones Je arte, de t·ieneia, ile aliento, ,le ,üh,
c¡u~ era1t su&gt;&lt; rfa,es, terminada ' in,lefodible
lll&lt;'1Üe t·on un. . . "Bueno. ,·ámonos ". . . die ho
con 'º , oz sonora v fresca, ('onsen·aré un ia1borrable r ~t'uer&lt;lo. Su cátedra fué sienpre, sin
duda, la más deseacla, la más gusta,la po~ los
alulll'üos. ,111&lt;' ,fo los labios del gran hombre íbamo~ á redbir enseñanzas nobilísimas, envuelbs siempre e.1 el m:1gnífico tui de sn ipalabr.!.
serena, eie¡.:ante, precisa, llena &lt;le ju,teza y
lle verdad.
¡Le queríamos tanto! ... Cuando •e llegaban
l.1-1 rinco dl! la tarde, en los días ele clase, nos
apudbía;:i,os á &lt;'~¡,&lt;"ra1le; y cu'.lnelo su venerablé
figura, circuítla ele t·ierta impoaente majesta,1,
ascendía. cou lentitud la3 anchas ese•aleras, s:.horeábamos ya el encanto ele su palabra franca, Jlena de uu ir(inico dejo, d.e una alegre )'
sutil burla amisto~:&gt;. para tollos. Jamás lo Yi•
mos triste ~" su cla-e. Su a,pecto grave y jo_
\'ial á un tiempo, cobraba Pn el salón de ~átedras paternal aposlnra, y &lt;lt'l pupitrl.' en que
profesaba. á Jos bancos d? lo.-1 e'&lt;!olares, se tendía -iem1,rr, eonstaute.nente, un \'elo de cortlialidacl, ,Je afectuosa terirnra, de espiritual
,•ontentamiento ...
)1ás tarJe. muy poco tiempo despué,, pasJ

NOTAS DE LOS

,.,

al :llinisterio y ~lejó su clase; pero ~eguía ~Í¿n
i.o el :llaestro, el :llaestro ,ent'rado. Torios h
Ua.mábamos así orgullosamente; y aun a].,.unos, LO habiendo teaido la dicha ·de ser ah;mn_os suyos, le Jec~an '' :llae3trt&gt; '', como si quiS1eran po 1er.se l•aJo t.ª'! p-ata ad\'ocación ...
Cuando, hace_ apenas cua:ro &lt;::neses, lo dejamo~ en la cstac1tfo. enfermo ,va del mal que ac:1bó con su vida, iba triste, adolorado, abatido.
Yo con•erYaré siempre, como un recuerdo sny-0, su frase última. con la cual me ilé,pidió:
'' Alejandro, usteel fué el primero que s ? acor_
eló &lt;le mi en l'., ta enfermedad terrible; 11 0 tengo 1111.\ly pres?nte ' '.. . me dijo al e:rlrediarrnr
carilioso, con su:l\·i&lt;lad, entre sus brazos. Sin
embargo, tuvo entonre,, aún, un moYimir;nto Je
?uen humor: á aiguiPn qut' ge de,;pedía de él
mm e&gt;&lt;lia,lami&gt;nl.e &lt;le;;pllié'! que yo, ilíjule una frase &lt;le cariñosa, ele chispeante y ,jo,·ial ironía ... . ;
era á un ''nodo'' eterno. de oél,o, (le diez. eP
Fa;be Dios qué años: '' que puecla yo ,·oh·er
dentro de tres ó cuatro años . .. y á Yer si PU·
tone es lo encuentro va casado'•. . . El alu&lt;litlo
consen·ará esa fra"'e • co1no un amable recuerclo
toda su ·yida.
J\Ii3 ojos, s.in embargo, se nnbJaron a I descender ,del ,·agón. Era la despedi&lt;la definitivP.
Lo sentí en e~us instantes... Recuerdo cómo.
(";]tonees, YÍ también ,·arios rostros en e&lt;e
tri•te gesto ele adiós definitivo ... Urbina, ,u
amaelo dise ípulo, vagaba en el anclén automá
tica.m.ente, como insensible; y es que fo lleoab:1
sin &lt;luda. el dolor. el do.lor inmenso de saber
que no lo ,c•ia má, ...
Así fué. . . Así 1ha suceelido. . . X o :o ve1 á
más ... Xo lo verC'!llOs más. Su ,·oz vate:·ual
no ,·ibra1á ya nunca en nneF-~ros oídos. Hu tigura Jlena de si: npática majes ta el no voh·erá
á aparecer á m:.e.stros ojos ...
Y aunoque s u obra, ,u mag11a obra quedará y
perdurará para bien de la patria, él, él á qui?n
amábamos s!) l.a i rlo, ,~ ha disuelto ya en la
tierra y en el éter .. .
·
¡Dios sea con él! . ..
Alejandro QU I JANO.

ESTADOS

.,,,,.

Carlos GONZALEZ P EÑA.
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Mayor del séptimo cuerpo rural, Franeisoo Cárdenas, herido mortalmente por los zapatistas en el Estado de Michoacán.-Este
valiente jefe faé el aprehensor del bandido §antanón.

�Amiga de la Ohrera", 1?Stimulan y consuelan.
Por su utilidad, esas existencias despiertan la
aanibición de aportar algún ornamento, ,añadir
alguna joya nueva á este bnmauo mundo, todos
los días aereceutado en belleza y en dolor.

• * *

Niña Ana Ortega Lebre, e n cuyo
honor se ha fundado la "Casa

Amiga de la Obrera" de
Zacate&lt;!as,
Nueva " Casa. Amiga. de la. Obrera." .-Protectores de los indios.- Eco de los patrios días.Ani versario de l a independencia. de Guatemala..
Una dama toda. ree!;itud y piedad, la aeiíor:i
Hortensia di~ Lébre, acaba. de :fuu,dar en la ciudad de Zacateeas una instiitución útil y bené·
fica, e~n la. mism,a denominación de la. esta.ble·
cicla en México hace muehos años, por la ino,-vidable y a.madísima señora. Doña Carmen Romero Rwbio de Díaz: la '' C:lsa Amig{). &lt;le la
Obrera''·
La idea de la fun~~•adora-lwninosa como todo
l o ,qU\2 es cllllentado 'POr el fuego santo de la ca,ridald,--lha sido se-cundada efica:&gt;Jmente por el
Ullm:o. Dr. Dc&gt;n Mig,uel de la Mora, Ob-isp,o &lt;le
Zaoatecas, y por 1a sociooa.d de aquella población, ai punto quo la institución ya presta me.
r itorios y a,bundantes servicios, a.penas el'eada.
CO'nsisten estos en cuidar ª'Pegada y a.morosamente á las niñas, bijas de tantas y tantas
olYre.ras quie, con pena y sacrifieio, las abandonan para acnéinr á la cuotidíana. labor; y en
proporcionarles alimentos, da.ndo á la vez nutrición á sus espíritus infantíales con el pan de
];i. instrncción y con !as p.ráeticas devotas.
iEl origen de esta obra pía es un gran dol,or.
Un querubín p6'queñit-o, una niña que era para
ru madre amorosísíma toda fa existencia cou
sus gafas y primores, se -p?rdió para siem11re
en loo confines azule, de su patria. No toiios lo~
ojos que lloran, ni todos los labws que gimen
saben de un gol)){' tan cruento . .. Las lágri,;na~
as aq-:iclla ma&lt;lrc, destilanclo en la profun&lt;la
herid:1. de su corazón, han subido al cielo convertidas en una. obra piadosa como la mejor
o.l\rel!da á la Virgen de los Desamparado:t.
Es el bálsamo que amana de la. iprop.ia herida,
es la historia de las rosas contada por los musulmanes: el!as naeían de las iágrimas vertidas
por Mahoma, á la. vista de lo., dolores de fa
humarudad. Cada ilág,dma que toeaba el sue_
lo se 'Convertfa en una rosa.
,V idas eomo la de la funaadora de lá '' Casa

Una a5ociacíón de hombre., &lt;mltos y avanzados, que no piensa -reclaima.r el auxilw del Eraiio públiro, porque cree bastar~e á sí sofa, viene proocup:á:::idose de mejorar la infausta rondicíón de la ella,sc indígena. Sus primeros pasos
se enea.minan haria un estudio completo y metodizado del complica.do problema del reparto
equitrutivo &lt;l/3 las tierras, una de las columnas
,1ue debe sostener el edificio suntuoso de la riqueza agricola y el principal eímiento para la
paeificaeión de la raza india en n®stro país.
En los últimos años de ia "oprobiosa .tiranía'', el señor Cree], siendo Gobernador de
Chihuahua, iuició la tarea regeneradora, abri)?ndo numerosas escuelas. para los indios de la
Sierra, é instituyendo autor.ida.des ele personas
ode fir~es principios mora;liza:dores, que los invitaban al ,trabajo y á la eoneorclia. Desgraeiadamente, aquella necesaria ,obra de caridacl
la interrum'Pió en ,su euna la llega.da. de los
ván,li.lo3 y quién sabe basta cuándo !&lt;e J1?alice
en toda ]a, magnitud qu.3 Ja ideó, aquel digno co11dn&lt;~tor -del ,pueblo de Chihuahua, á q uien tan
injusta.mente ofenden los malvados y los ,estultos.
!Las medidas que se mencionan son tim.bl'es
truás que suficientes para alcanza&lt;r el dieta.do de
bsnefactor de esa elase que r epresenta una eolectividad m31Yor que la mitad de los habitantes de la República y que, aletar ga-da. y som.no_
!Lenta, abre los br-azos ail cielo en una. vkta ele
desdieha, 1esperando que la &lt;reanimen y la salven Jos espíritus fuertes '' cuy,a. mayor señoría
es la de sí m ismos".
Jiay, á 'la verdad, en la suerte de aquellos
dlesgraciados, mueho ,que exc,ita nu estra simpa.-

tía y que turba. la calma de nuestros j,licios,
mucho que puede contribuir á l,acer disculpa
bles sus atrocidades, y 11111Uc~o en s\13 hechos que
nos arranca. una admiración involuntari,a.
,Qué puooe ba~r más melancólico que su
histO'l'ia, Parecen &lt;lestine.dos por una ley -de la
naturaleza á una. extinción lenta pero segun.
Llega á nuestros oídos tsl ruido de Sllil ipa,so~,
como el de fas bojas marchitas del otoño, ,que
pasan tristemente á nuestro lado y desaparecen
sin v(JllveT jamás.
iPa11~e que esperan resigna.d'OS el momento
de ir á clrucansar bien pronto á regiones tm:ás
hermo,.a.s donde el '' Sereno EspíTitu '' les prepara una morada, más allá. de las nubes &lt;ll~l
Ocaso ...
!St,ory, el eilllinente soeiólogo no11teamerieano.
ha bosqueja.do eon mano maestra el i njusto cuadro de Qos blancos fuente á l.os indios, abominados, pisotea.dos; y en mí'llima. proporción '-iU3
en Mléx.ico, se les vé pereeíen-do y anonadados
en el Norte oo\oso.
\Aquí, no han eo05'Ul:na.do aún esta obra dPdes-olaeión ni el hambre aytar, ni la. guerra des
pués, y ,hoy todavía. Pero tiene la pobr e raza
a,quí el mismo enemigo: el blaneo, que ha sido
su más pesado y fllexibl)3 ,azote.
iEn las tiel'ras que han de repart irse, debe
ante todo s6'IDbrarse la. similenite de la instrucción, 'porque son nuMtros iguales y tienen '(}3recbo á viviT como nosotros .. . : ¡ellos, que entre sí guardan menos &gt;distinciones ,que las que
se ven en nuestra mal Hrum:ada dean.oeraeial ...
:Oh, :Katnraleza ! Con distint!'s -reme'&lt;lios eu_
ras tú al hijo extra,viwdo y enf6'l'lllo, sobre él
derr 8!l1laS t us suavtes influencias, tus rayos de
sol, &lt;tius -e!lbeltas formas y t u dwlce calma, la melodía de tus bosques, 'Vientos y aguas.
¡Oh Soeiedad, oh Gobic,rnol También vosotros podéi~ hacer ,que cooa l a ignor ancia, la miseria y l a ignominia de esos ''viandantes''

h,n•m.anos nuestros á los que ahoga en secreto
da desesperación.

Educadlos, y más tarde consentirin en no ser
'' una eosa'' anómala. y idiscordante en la armonía de nues.tra ch•ílización.
Edueadlos, y los veréis, d-eshechos en lágrimas, ,que vueh-en sobre sus pasos, con .fuerzas
pa&lt;ra contribuir al preciado bien común y con el ,

J uegos hidráulicos estrenados el dia 16 en la

Alameda
corazón ya curaodo y apacible al benéfico influjo ele la caridad.

invñtación, mientras .Jas da.mas prineipales, ,estidas de negro y con velos que oeultaban el
dolorido rostro, mareharon so)emnes de dos en
dos--eomo una foctuo1Ja. tleoria de la desesperación--ipar:1. rega.reon flores y con sus lágrimas el
hlúsmo camino que en 1811 siguió Hidalgo, desde la to-rre de su prisión hasta. el lugar de su
sa.crifieio.
¡Por qué he evocado aqu¡el -suceso digno de
las matronas romanas1 ¡Ah!, es que ro 'Pasatlo
ob.:,curo of.reee anailogías eon el p11esente. Las
terJ1ibles ad,&lt;ertencias de una nube que erece .y
que no,, invade, uos ha.J:ílan de Ja noe,be de nuestra n,a,cionaJida,d. Es preciso impedir que se propa_
gue la eorriente del mugidor huracán . . . El
varón exeelso en quien ,tan ínt.i.mamente &lt;;1e
,hallaban armonizados el poder y la virtud, nos
ha seña.Jado ya el peligro, y el .hlarofante, más
que un hombre. parece un &lt;n"ácui~ sÜbli;.e con
ful:ninante voz.
A Ja del alba, á. la meridiana y.á_la bora .die1
crepw;,culo, aas len,guas tle fuego no desperta•'
ron las mismas añoranzas· queridas · y bendita~ ·
&lt;le otros años.
•Fueron miemos entusiastas los l'ecuerdo. ,Je la
iuvmta gratitud, por los que &lt;realizaron épicas
-h azañas para eonvertir á dos parias en hombres
libres.
'Las bocll.3 de llos cañones ,parecían ostentar

* * *
Cuando las legiones francesas ocuparon el territorio mexicano, en el tiempo que Napoleón el
Pequeño mantuvo •l a ilusión •dls poder im~taT á
su gigante tío, en su insaciable sed dominador a,
los días de luto se prolongaban sin presagiar
un fin p.róximo, tal cotm.o ahoro. 'Pareoo alargarse sin m edida la época de ruina y d,s inquietcdes.
!Entonces, apenas si en alguna pequeña eindad no sometida al invasor, se verificaban en
Sept~~mbre actos ai.3lados de conmemoración,
eon la rúbrica gobiernista, po11que las demás
clases soeia1'es no p8Usa.ban más ,que en la sub_
emencía ó en la ,huída, borra!das como estahaa
par.a todos 3a1S palabras de independencia y liber.tad.
Se recordará, mientras Obihua,hua exisk,
aquel 16 d-e Septie-m:bre ,ele 1866, cuando el G:?·
neral Yincourt, á la· cabeza de sus tro~s, in.vitaba á los J1abitantes ode aquella heróica tiJrra, ¡ob irrisión! á festejar la memoria de los
caudillos in=genbes. Un supremo ailencio de
de~dén, &lt;l.e parte de los hombres conbestó á la

En el P a rque E s pañol -Grupo de cabezu dos,
en la rom e ria del domingo,
los in.vita.dos á la reeepción ofrecida el domingo en la Legación de Guatemala, vestida coqueta.mente con ,los mejo.re.3 cJa,,,e,les, c,risantemos y
na.rdos de los jardimes de'l Va.Jle.
·
Se eongiregaron allí todo el ,mundo oficial y
el dipilomátiw, y mu~'l1as damas y caballeros ele
fa a.Jta soeiedad mexicana. Dlenaríamos una ,página eon sus n()l[llbl'l.."S.
Un "buffet" &amp;x,qujsito, á la v ienesa.
.En cuauto á la corc1ialida.d y contento. ya ;;e
sa.be: en eompañía odel cultí.s,imo doctor Ortega,
de .su encantadora esposa y de la graeiosísima
Cone'hita., se o\viJda e1l trá&lt;nSito odie ]11:9 .horas.
Francisco GANDARA.

J uegos olimpicos en el H ipódromo de la
Condesa el d ia 14.
la fa1D1osa divisa ;romana:

"Ultima ratio re-

gum''.

La.s callbs y las plazas, los hogares y los tea_
tros, 0lenáronse con el grito unánime de ¡VIVA
PORFIRIO DIAZ!
.
.
¡Doble grito de justicia y !le protesta!

Entrebainto, el pueblo ¡ponJe a.l pie de una popularidad fenecida , el mismo epitafio que ideó
Antipatl:ll' para la tumba de Orfeo :
'' Aquí yace el ru,ido deil viE:n.to ''·

El Ilmo. señor Obispo de Zacatecas oficiando en la función dedicada i la Vir¡eij

de Guadalupe por la di6ce1is zacatecana.

Jar dín artificia l, con s truido e n P alacio para
l a recepción del día 15.
•

El día 15 de Septiembre, _el Que'tzal guatemntlteco y el águila indiana, eai;nin,an juntos en
fraterna,! conjune-ión de allas--sinooimo de libertad.
Los salones eran re&lt;ducidos para eont-ener á

Concurs o de t rajea. - Con cuuentes al efe ctuado
en Valbuena, el d ia 16

�.Joyas

del

arte

escultórico

SÍELL~NJ)
Al poeta Justo Sierra
Cristóbal Colón
¡Oh, Colón! ,,ara haeer de tu renombrP
Eco digno mi~ páHdos eantares,
Yo necesitarla
Eneor:trar otro mundo en poe~ía
COi.1,0 l'I que tú encontraste fntr2 los nrn~,.,s
Xunca. tanto o,aré; si el arpa mía
Alzll l&gt;i:ru1os &lt;le alab:rnza á tu memoria,
Qumplo un santo ueber de americano:
Ave del Oeeano,
Gran&lt;lio;o pedestal de ti; ,,ictoria,
Plugo aJ cfolo inmortal uarn,e 11or nido
El nido ele tu gloria:
Por e~o tu r1,1•uer.do, enterue•iJo,
Llamo del ~euo de.l Se'¡&gt;Ulero adusto;
Surja tu sombra de ~us piedras santa,,
Y mi mus-.i. feliz, mendigo augusto,
Dol,l:lrá la roclilla ant,e tus plantas.
iQuién es.f ,Qué af!i.a le guíaf

t Qué busc.a e,,e hombre en los perfiles rojt&gt;&lt;
Del remoto Occidente,
,Por qué e3e eterno pliegue en cs3: frente-,
Por qué t?Sa eterna llama en eso, OJOSf
¡Un visionario, a:h! !&lt;L-Cuan~lo ha dejado
La son:bra un horizí&gt;nh·; cuan,lc&gt; aTanr.a
Del eorazón en lo infin-ito una hora,
Unyo de Ju;,: que basta á h e"pnanz:t
Para encender en el n16r su aurora.;
Cua.nclo aparece un astro en el Oriente
Mostrando a l hombre en el .dolor s u ruta :
Cuando bebe un anciano la eieuta;
Cuando el sol de dos Jibreil eentellea
Y un profeta agoniza en el Calrnrio,
Es que la augusta antorc~ de I_a. idea_
B rilla en manos de un póbl"e ,,s1onar10.
Hijos del &lt;1ufrimiento Dios Jo&lt;, hace¡Ineluetahli, ley! La vida nace
De la bnuerte, e,] amor crece en el llanto,
Nace la lucha ardie,nte de la calma,
De la tumba da miel que a~e1Hlra el lirio,
Y el pensami.e,nlo, del dolor del al-ma,
Y el hulllano progreso. del martirio.
¡ El genio es por ventura
Un signo de eXIpiaci(m sobre la tierra~
¡Hmrumida.cl! ,·iajera de las rnin:1s .
Sie1npre en vos &lt;le las huellas m1ster1os:1s,
De esa.~ grandes figu ra'l &lt;lo.loro~as
Coronadas de e,pinas;
'N1 ha3 sido su ·ver&lt;lugo--ellos vi ,·ieron "
Al calor ele tu hogar---ellos vertieron
En tu cáliz su san¡rre gota á gota,
Desde el dolor con lbnto de la tuna
Ha~ta el dolor sin llanto en la picota.
Llega después el poi,venir y eubre
Los insepultos cuerpos, con fulgente
:M.or&gt;taja de oro y púrpura, que iguala
A la -túnica roja del d dmenh•,
Y ,-6Jo enton&lt;e~ 311 &lt;le(•ir sus 11ombres
:C,entim0'3 t?n el pecho
Como un orgullo inmen3o tle ser hombre;.
Vosotros sed benditos
Por vuestra fé, por vuestro _puro _anhelo ;
Una ,lámpara es nuesti·a exLste-ncrn,
Encendida en la noche ele este .-melo
P,ará alumbrar -las gradas tortuosas
~ fa eterna e!!pira.l que sube al cielo.
Bendito tú, Colón, nauta arrogante
Que quisiste el abismo de tu alma
De,! abismo del !IU.ar poner delante,
Y escuchar de ese abismo en la pre,enc:ia,
En Jn, ardientes playas espaiíola,11
La gran revefación ele tu conciencia
:Me7,cJada con el ritmo de las olas.
De rodillas, atónito. aeepta~te
La. u nción del porvenit sobre tu frente,
Y rey te Je-va.utaste-

Y ios reye~ te dcron, peregrino
)Iostrar entra las olas encre,padas
El in,·j,ible trazo de un camino.
A tus e,paldas, sofiador austero,
En Yez de un muudo misterioso, vían
Las alforjas ,in pan del pordio~ero;
Y pediste en ,·ano
Un pufiado ele oro á su escareela,
Dando un reino perdido en l 'Oceano
Por una carabela:,' Para alzu tle la uochc uu hemi~ferio,
Edén de amore3 que la mar engasta,
J&gt;:idme un J&gt;Unfo d e apoyo, les dijiste,
(~ue la. palanca de la fé ,me ba~ta' '.-El eorazón de la mujer tuviste-y ten,Jienclo á. los vient,,s la anrha lona.
)Larchaste á pooir á lo ignorado
Tu ~ublime corona.El Oeéano ante ti tenuió admirado
De la fiera borrasca el ,·elo denso;
'fú ibas en pos de tu ideaJ soñado,
Sólo, tranqu, lo, io.menso.
:Nada te ,pudo detener, ni el hombre
lTni ando á la de,t mar su ;:;afia im¡1ía.
Cuando la aurora en el zafir mareaba
Uon rn agn_ja de oro tu agonía,
Tú en pie en la 11roa del bajel hispano
Clarnasr,e con acento sobrehunrnno:
'' En al :1ombre de Dios Omnipotente,
En cuyo arbitrio la creación encierra,
¡ Des¡,ierta, continente!''
Y ~omo un eeo enonne, de repente
f1rit6 una voz en lontananza: "¡Tierra!"
Qué más quieres desear, nauta atrevido
Las alas ele 1Ja muPrt&lt;' ya rerobra,
Hombre á quien el creador ha pern1iticlo
&lt;'olaborar en su obrn Graeia3 á tí, nue~tra incompleta e~fern,
Atomo de topacio,
Ha rt .endido ,u Yuelo en el espacio;
Orac.ias á. tl, los astros radiantes,
('(•l~ste Plor~seencb de la nochP,
Hon 11ara el mundo. en el dolor proscrito,
Holes girando en órbitas gig-antes
En un ¡mnto del éter infinito.Oiarias á ti, la lrnman ii!acl :w:rnza;
Y si se ale.ja Dios, si el ,~r oculto
A ! 'alma inlt&gt;Jig.-ncia
\'i\'e en la iomensiclacl ele \loa e.,peranu,
F:-.a e9peranza sola es la conciencia.Gracias á tl.-¡Qué rnás deseasf Tan sólo
l'na aurl'ola á tus rabello• &lt;'rulos.
La más noble de toda,, la má, bella,
La to111e ingratitud de Jo,¡ tirnnos.L:~ tm•iste ¡feliz! "uan&lt;lo premiaba
El cielo eo?\ nn mundo
•rus dolorosas penns,
El hon,bro te lig:ilia
Al borde de h tu&gt;,nha cou ?a,len:is.:Márt-ir pa,lr-0 ele América; el futuro
En la hora fata:! de su jn&amp;ticia.
•re hará salir &lt;l ? ~u sepulcro ob-curo,
Un '11imno e~tallará ele polo á polo,
Y ta Am/iricn entonces, sauto nnciano,
lfaTá de tn eorona ele Jt1artir10
El so&gt;!. a,, su C!poteiísi• sober:011•.Cuando lle¡ri,e c-~e instante,
Pone¡l eu la •balan?..a, grandell rl'yes,
Yuestro sol siu oraso, vu~tras leyes,
De vuestro nombre el omino,o eulto.
Yue•lra ju,fr·ia que era l• ,·enf!-:UJz'l,
Yne,tro ttiste pertlóu que c:ra !'11 insulto;
\' pón, historia humana escaruer ida,
Del otro hclo de la fiel balanza
Lo, grillo~ cl° Colóu.-Que Dio8 derida.
JUSTO SIERRA.
Muzo 14 dl'I 1873.

Ilrotó el sol ,l.! la Vida y alu:nbró los jardines
mhterioses del alma, y ensanchó los confines
del azul horizonte qu.i brillaba y ardía;
y ed "fiat" milagroso resonó: Se hizo el día.
Como un Oriente entonces, se abrió tu pensami ento.
La luz, en tu conciencia, como en un firmamento,
alumbró el in,onllablc mi¡,terio ele tas cosas;
y a1riba ro:npió en iris y abajo estalló en rosas.
Tu jan,ntrnl fué himno gran ,]io~o. un himno sant••,
una ¡,legaria ardiente; tu ju,·cotud fné un canto.
Prof1mtl, y tierno y noble soñador de beJlezas
icleOO.)S y puras, soñador de tristeza~,
soñador de dolores y biena,·enturanzas,
que fui,te por el mundo de1 .-amando esperanzas,
an,or y fe. ¡Oh poeta uel bien y ele! quebranto
tu ju,·entud fn/i un himno, tu juventud fué un canto!

Y tu existencia entera se abrió en lírieas flores
pletóricas de sa\"ia, de arom,i y lle &lt;·olores.
'l'u poesía fuerte, vigorosa. y loznua,
1le:,11ertó :nucho~ sueños, y fué como cami111na
que se agita en la torre que la ,maiínua dora,
convocando á fas almas, .:on •u lengua sonora.
T0&lt;lo Jo ·que era bueno fo elevaste en tus rimas,
l~Yanta-•te la frente, s efialaste las eimas,
y ,]iji•te: benditos, lo,, que sufren y Jlorbn,
el r¡_,ino de Jos cielos ,erá de los que im1lloran.
Y a~í -~n Jas ancha"! florPs de tu lírica, cliste
l'onsue.los v e,peranzas y piooad para el tri~te.

Tocla era 1117. y sueño y amor tu poesía.
Tu juventncl &lt;-antaba: ¡qué hermoso fué tu ella!
Hoy l'l sol de la Vida va tramontando; esplende
m{\s qn•' nunca en fa cumbre; el horizonb eucif'nde
(le mati&lt;!os suave-~; sC'lmPja el firmamento
una altJ. frente donde brilla un gran ¡&gt;en-amiento.
Y en la paz de la tarde se adormecen las cosas
y ,e rallan los vientos y -e cierra11 las rosas.
Y tiemblan en el seno de las nubes tranquilas
lns Pstrt.,l!:is lejana"', como du}ce~ pupilas.
C'uanclo llegue el mom.-nto, cae, buen sol, pa30 á paso
y. a~i, luz lenta y dh 11,a 'la g,lori.1 ele tu Ocaso;
que ,los prirna,·crale,s jardines de aquel día
hoy estlin lleno, de una &lt;·lara mel:incolia .. .
Pero no e~tán marchito~, conser\'an sus fre.scura,i;
los frutos son 1J116.s dulee::i, las flores son más puras,
y en el Sl.'rMJo ambiente ,e eleva uu himno santo
que PS na eco ele aquella ,i\l\·entucl 'JUe fué llli canto.
AquPlla f«&gt;rf il ¡~!anta, que ele jugos pletóric:,,
cargó una exuberante floración ele retórica,
y eu ella pu•o un suaYe perfume d&lt;' triste-za,
de amor y de esperanza, de bie11 y ele belleza,
&lt;'S hoy un fuerte ái,bol; una sagrada encina
qlle c-xtieude sus frondaje~ y eon piedad divina
lle sombra. ~• en sus rama~ qnc- fin!?en verdes naves,
las ilu~iones cantar. como celeste3 aves.
Feliz tú, viejo árbol, qne .mu da~ Pn el Otoño
al pájaro que 1]&gt;8Sa tu nielo, y al retoño
tu savia, y en el trigte y ed árido ca.mino
de la ,·ida, tu sombra de amor, al peregrino.
~fae,tr o: eres sagrada encina;
cobijea nuestro~ sueños, arrulleu
t•ist~za~; del futuro danos tú la
y danos el tesoro de tu fe y tu

que tus frondas
nuestras hondas
confianza,
e~peranza.

El i!-01 trab10uta, mira; pero más viivo c;rplende;
,:,n esas áurea, lumbres nuestro e~íritu enciende.
Y enton(·es, cuando ,·enga la norhe. ,lí: he cumplido!....
Nosotros velaremos tu men1.oria, hombre ju,to,
en nuestros corn.zone3, como en un templo augusto,
/y así la salvaremos del odio y del olvido.
LUIS G. URBINA.

1905.

APOXIOMENO DE LISIPPO. -Museo Vaticano. -Siglo IV (a C.)

...

�franJe-ra

Grupo de artistas reunidos al rededor Idel m!lestro _s~n::c~~lo;º~~ilg&gt;~f6o,
Estin en la fila del frente: Leandro zagu1rre, pm ;resós Urueta literaescritor· Manut!l Gutiérrez Nájera, poeta; el m1testrAk-As· Guillermo 'maz Duto· Luis' Urbina poeta y J esús Contreras, escu or.
·
·to
'
f 6o, J~an Sánchez Azcona y Dr. Manuel Flores, escr1 res .

A Justo Sierra

Arco levantado en la calle de San Francisco para las fiestas pat rias.
Por el pur o cristal en q ue su esencia encierr~
Y en que como el oriente de UD&amp; perla se mira,
Honrar al continente y enaltecer s_u tierra

Y todo ante la gracia cele!&lt;te de la lira

¡Son los má~ grandes cargos rontra Don Justo Sierra!
RUBEN DARIO.

Maestro y padre intelectual, y hermauo
;En e,l am~r al bien y á la belle_za,

•

,Por qué te vas, en noras de tristeza.
Para tu Patria, al perdurable arcanof

Para. muoho~ de nuestros lectores, quizás para la mayoría ode ellos, la noticia de la mll13rte
del general Booth no significará nada; efectframente, entre nos&lt;Ytros no se conoce su obra, muy
p~as p;lrsonas han oido hablar del Ejército de
SaLvación, y los que lo han oído tmentar, ha sido
en la mayoría d,e Jos casos en tono de burla.
Sin em.bargo, la obra de Booth no t iene nada
de risible, como no lo tiene '[Jara un hombre d.-i
talento y &lt;le buenoi rentimientos la. obra &lt;le Ignacio de Loyola, desde el punto a.~ Tista de sus
prime.ros 'llrincipios. El general Booth lo fué dP
un ejército que en ,1?z de abrir fas heridas las
restañaba; en vez de segar v idas en los campos
oo batalla, Jas recogía de los sitios peligrosos
y los llevaba 4í. sus asilos y tane.res, en donde
los ponía á cubierto de todo mal tanto físico como morat
iLa cantpaña uel Ejército ile Sah·a.ción en loR
Estatlos Unidos, contra el vicio y la.'! malas costumbres es proverbial; se Je l1a ridiculizado y
se '19 ha hec.bo aparecer como obra de locos atacados de misticismo agudo, pero creemos sinceram&amp;nte q\Je la. mayoría de los adeptos al -ejército d&amp;l bien, como se le llama., son séres conscien.
tes que en ejercicio d,e su volunta,d perfectamen-

te equiJibraila, S3 dedica á hacer ó procurar nl
bil&gt;n de sus st&gt;mejante-s.
·En un perióilico español hallamos un artículo
de Luis Bonafou:x:, del qt,~ reprodueimos lo que
~igue, por estar absolutamente de acuerdo eou
las iueas expresadas:
"La estadí!ltica designa e'!tas e i fras:
!l.000 so..·ie,latll""S locaJe~,
21,000 ofici:iies de pago,
3~.000 oficiai,e3 voluntario~,
117 easas de socorro,
l i .granjas sol'iales,
180 talleres, y todo un ejército de adeptos; y
como esta obra no es la de un Gobierno, sino la
,d;9 un hombre solo, se explica que el gPncral
Booth, generrul del Ejército de S&amp;.lvaei6n, haya
baja{lo al sureo en compañía. de ag-ra&lt;le!eímirntos, ,elogios y bendil'iones. Cuando se deifiea i.
generaleR qne ,lejaron 11or tocl-0 reeuerdo torrente-~ &lt;le ,mngi,e y fuego, ¡qué mucho que ~e rin&lt;la un honi.ena.J3 rle re~peto y gratitud (L quien
form6 UD ejéreito de paz para hacer eYangélieamente el bien!
Sin embargo, lOIS hermanos y las hermana;
que con~tituy:.&gt;u ,ePte ejército, mueven á risa !o'I
fahios del transeunte. Cue,stión de indumentaria
y ,le actitud; de actitud, ,sobre todo, porque est&lt;'s
nue,·os•hcrmanitos &lt;le la.paz y esta.i nueYas bPrmanitns de la caridad, no llevan los ojos bajos. Miran á la eara, y, como las hay muy guapas, na
pue-de uno fll&lt;ttraerse al deseo de aeompañarlaf
en .cualquiera maniobra arma.da. :Nosotros los
que ,):¡emos nacido ien el catol icismo no podemos
comprender que se haga eon carácter religioso
el bieu, .si las r(*.)resentan.tas di~ la Corporación

P aris, 1901.

¡Oh garra de Ja. :Muerte! es inhumano
Herir así, doblar esa cabeza.
:Majestuo33. de gloria_ y de no~eza,
Si tantas Jiaiy henchidas de ,aire va.no!
¡Ah! ¡los Di oses se -van!_. • • ¡Vengan las horuas
y destruyan alcázar es y ~1das,
lA la razón y á la c'lemencm sordas.1
L ~jos de nuestras luchas fratricidas.
¡ Feliz, excelso espíritu q u~ abordas
El ignorado más allá. • • si olvi&lt;las!
BALBINO DAVALOS.

Méxieo, 13 de Se,ptiembre de 1912.

Toast
Ser ilustre campeón de los ilustres juegos
(En q ue son semidioses y poeta$ hermanos,
i\',er en sueño3 temblar Ja gran lira en la_s manos
Del viejo rey de nmsas, ,p,rincipe ,de los ciegos.
Prender s u antorcha humana con l?s divinos ful'gos
mantener en nue;.tros bosques americanos
Al par que la frescura. de los mirtos r?manos
• El ver dor armonioso de los laureles griegos,
ty

IY, aJma tan transparente y sonora que admira

La .Agricultura, carro que representó los- int ereses agrfcolae en el desfile civico del dia 15.

El Lobo, cuadro del Sal6n de Paria de 1912.-M. S.

no van con l09 o,ios bajos, rnanilo 6 haciendo
que rezan. con tocas sinie.,,tras. La,, muchachas
del Ejército de Sa.kación tfünen el corazón re ligioso y los ojos laicos,
Bootb, genera,} de una. C0011pañía, como Loyola. lo íné &lt;le la de Je.sús, tuvo y reali/.í una. idea,
ejereió un a11o~tolado, ben.efició á la Humani.
ciad, fué alguien é hizo algo. Merece, pues, uu
recuerdo emoeionaaou.
Sí cree!llos que sea digno de un recui?rdo emoe ionad·o y de una respetu&lt;Ha. admiración el general de tal ejército, y mucho nos complace el
saber qu~ durante los tres días ,que el cadáver
del general estuvo expuesto, de•filaron delante
de él, más de ciento cincuanta mil personas.
El rey y la reina de Inglaterra, depositaron
coronas sobre su féretro, y más de ses.enta mil
per--0nas siguieron, á pie y con la cabeza descub ierta, su cailáver á la última morada.
J . M.C.

.JOSE MARTI
No ocultará por siempre á nuestra vista
tu cuerpo saero el arenal nativo,
¡ay! sin que mi IR1?1119nto fttgitivo
'&lt;liga el dolor que a,l corazón conbri&lt;;ta.
De una Patria empeñado en la conqui&lt;,ta.
,lOr tu heróico ideal moriste altivo ...
¡Quién pudiern volvernos J"~vi vo
l8il gran ipolata, al sobeTano artista!
.En la lira de América pondremos
tu cadá.ver, así Jo llevaremos
en nuestros propios hombros á Ja Historia;
En h paz de tu nochls funeraria,
acaso, como lámpara. de gloria,
'brille un dia. tu estrella solitaria.
Justo SIERRA.

�tuvo di~creta. 11uy bien los señore-s RomeM
Mailpica y :lliraele, y deficiente el tenor seño1·
~fondragón.
¡Ojalá que no sea esta la última vez que ei,cuc&lt;hemos la obra de Jordá! Merece ~er repetida. Los ''tlilettanti'' verían eon gusto que figurase en ilos programas d-e venideros conciertos.

* ....

La. Cantata. de la Independencia..-• 'Los Con-

quista.dores", de Santos Choca.no.-Despedi.
da. de Esperanza. Iris.-Breves notas.
Corresponde el sitio de honor en -esta crónica
91 poema sinfóniro y coral "Independencia'',
euyo estreno const1tuvr, uno de los números más
brillantes eon qn!' hubo de celebrarse nuestro
(f.;timo magno aniversario.
La cantata e, obra de los sañore. Mamiel CabalJerc-1 autor &lt;le Ja letra, y Luis G. Jordá de
la. música. De eorte se,v,ero y, á un tiempo ~i.,mo, deslumbra.dor, en razón de los modernísia.1,s
•proee.climi ~ntos ~e. armonización empleados, ca.u~ó honda 1ml're,1on entre quienes la e-scncharon
en 81 Arben la noche del 16 de Septiembre que no fueron muchos, en v,erdad, debi.do al 1~al
reparto de invitaciones que se hizo para esa velada.
Divldese 1-a. cantata en dos partes: la prime.
ra, puramente ,sinfónica, nos relata la situación que guardaba Méxie-0 antes de romper su
yugo de tres siglos; la segunda. sinfóniea y -coral, compr.end.e a&gt;lgunos trozos bel:lísimo3 entre
otros, el aria de La Patria y un magnifi~o concertan•te, que precede i.nmediatamente al Himno
á la Libertan, con que eoneluy.e la obra.
~l ''L_argo doloroso 11 es de una sorprendente rnte11S1dad. El '' Alllegro moderato'' en.otnsiasma por Ja l'iqueza ¡,,ollfóuica qu.e derroeha. 'El
"11:oderato", en fin, que eontiene un trozo fugado admirah1e, subyuga por lo -pin:torescamunte tumultuoso. P.ero si dramaticidad b-a,y, y muy
grantle, en todos y cada uno de esos tiempos,
mayor la -deseubrimos en las dos bellísimas ro
manzas para tenor y soprano, d,e la segundP
parte, y en el himno final ~-a eitado, en que el
efoo~o de coros y orquesta, con Jigeras remini~
c.encms d,e nue.,:tro canto patrio, resulta magoL
fieo.
Aunqutl no de gr!rn valor literario -por }a forma, el 4ioema del señor Caballero, sobre e; cual
bonló ~u •músi.:;a el mao"tro .J or&lt;lá, está muy bi-t?n
con-ceb1do, es de hermosas 1iroporeiones y ofrl}ce ancho campo al comentar io musical. Con el
t'Splé~dido q ue 1hizo ,el maP••!ro Joruá, se hn
ªC?'editado como compositor de singu:Jt,· valimiento. Más que las i.doos, vane aplaudir en ~1
el arte ipara -desanollarlr,s. La personal\,la.d de
J ordá no se revPla toda vi a en la "Cantata" en
toda su plenitud. F111lta aún el vigoroso s"llo
personal; ad,vjértense i •m.!'Dudo en ella ii.fluencias extrañas. Mas, de todas suertes, por el brlo
de que ha dado muestras, por •la fuerza que se
de.'borda ,en muchos trozos de la obra,-t'u~rza
que en ocasiones alcanza su grado máximo,-metece el maestro Jordá. la distinción del p~m10
qon que fué al~rutado eu su labor y el aplaU110
á. tod-as luc-e s s,ncero qu&lt;! el amlitorio no vaciló
en prodigarle.
La !)jeeución fu6 impecable. El mae~tro ~eu~~es puso su alma fen·orosa ele artista al ser.. ic io de la o-b.ra. Dirigió coros y orquesta con un
tino. eon una seguridad y un arte tales, qut la
a-c.lama.eión para é,1 y las mas-as orquestale. y cora,les que siguieron á su batuta fué ruidosa y
t-riun,fal. La señora ide Rocabruda cuya voz ha
ganado n,uchísimo de al..,ún tiem'po aeá -cantó
admirablemente la h-ermo"'sa aria de la ;eaand,1
ps,rte. La señorita Josefina Llaea, á qui~ lo
que sobra de voz falta de escuela de canto, e9.

~uestro distinguido huésped, el poeta ilon Jo•é SaDJtos Chocano, se ha dado á conocer entre
nosotros como autor dhmático. Su poema en
tre,s ::::tos "Los Conquistadores". qu~ hace algunos años representó Fernando Diaz de
Mendo:1.3 en ~1a&lt;lnd, fu(· estrenado por la eom.
pañía española del Colón.
Rabi.a interés en el público que asistió á esa
velada ie,atral,_ dad;t eu honor del vate peruano, ipor _oir recitar a éste el prólogo de su obra.
Desgraciadamente, el señor Santos Chocano euvió un~ ear_ta de . excusa, que no produjo, por
más seuas, 1mpres1ón fa-voraMe entre los e~casos espe-ctadores.
Y es lástima quP -el autor en persona no ht:·
y_a sido el que recitara esa parte de sn drama,
s111 du&lt;la algun,t la mejor y más sentida. Todos
sabemos qué honda i:ltensidad -comunica Chocano á sus produeciones cuando las lee, y Pl efecto del ,prólogo habría sido entonces, no cabe du ·
,la, más frar,de de -lo que fué, d&lt;1do que hubo
de resentirse por falta de preparación del señor
Muñoz, _quien! á últ}ma ~ont, y :;in previo repaso, se v1ó obhgado a dee1rlo ante el público.
Fuera del prólogo, qu_e, como afirmo antes, es
un agradable trozo Jir1co, el resto del dram,i
no cor.responde á la personalidad literaria. de su
autor. Es -endeble de factura, de asunto '\·ulgar
y poco -interesante, á despeeho del titulo1 y de
ninguna impor tancia teatral.
El nombre de "Los Conquist.adores II nos hacía esperar algo más que un simple amoreew.
Lmaginábamos, antes -de Je,vantarse el telón que
nos regalaría el poeta eon una bella s!nte.,--is·1
qu_e -el espíri_tu de la. conquista, fonmidab!o y heró1co; •las vu,tudes y vicios de quienes la r¡,a]i.
znron ;_ la .r~sistencia, el denuedo, bizarría y triste res1gnac1ón postrer a de los ,•,encidos tlarlan
ni bardo peruano motivo3 admirables 'par a ser
revestidos ,de púrpura por su ven;o grandilocuente.
N:i:da .de eso s,u¡,edió. Ni am.pli::.s pers-pccoti,·a ➔
históricas, ni caracteres, ni pasiones, ofrece:1
~.' L03 Conquistadores''· Don García, La Nusta,
~umnc, 'E! Inra, son personajes deseolor;dos in~igrificantes, sin valor dramático alguno,' que
pasan por el tablado en una sucesión mal tramada de escenas ún brillo ni color.
En cuanto al ambiente da época no le Ye-mos
apar~ce_r por niJ,guna parte. Si aquelloi. hé1·o!'s
no v1~.tieran del modo que visten, {1iríamos que
son homibres á la moderna: eon los mismos refi1,anúentos, con las miSlmas irleas, y hasta con
igual J.enguaje-lo:J cas.~ellano~, naturalmente,que nosotros. No se desprende de la ohra ese
olor de ª?tigiit,da.c1, fascinante y profundo, que
nos embriaga cuando reeorremos, por ejem'Plo,
las !páginas .de "La gloria de don Ramiro", de
Larreta.
Desca11tados el asunto y los personajes sGlu
nos queda la forma. Si !.!.O fuera por ella e~ v.er~lad os digo que nos aburriría solemne:Oente el
,lrama del señor Santos Chocano. 1Y cuenta ou•
lo¡;¡ Yersos de "Los Conquista.dores II adolect•n
de Jos mismo3 gra,ves (]efectos de los de la prim&amp;a "manera" d.el poi&gt;ta, y están á mil ]eau:i~
de la e1eganeia, virtuosidad y suprema belleza
de los -de "El Dorado!"
S::mto_s. Chocano es un fuerte poeta lírico, y
uu malllSilllo poeta dramático. Por eso, seguramente, ha abandonado el teatro. Hace bie:n.
¡ Con euánta mayor razón preferimos, á la~ sop·orlferas, infladas, declamatorias prote~tas de

amor &lt;le don García, la gracia exquisita, la tlelicade7.a. tle rri&lt;rtal de-1 "Five o 'clock! ''
De los iuté~lretes d,&gt; '' Loi; Conqui&lt;stadore:,' ·,
íinic:amente PS digno .le mención don :O,Lign•I
J,fuñoz, recitaJor mu,v cliscreto, al contrario &lt;le
los dei~1ás comedi:rntes que J.e roJeau.

Con "La princesa de los Balkanes I I nos di_
jo adiós Esperanza Iris, la deliciosa. diveta, que
abaudona ten,pora:lmente el patrio suelo.
iEra tiempo ya, confesémoslo. El repertorio
estaba agotado, y en el públieo empezaba, trai doramente, á in.filtrarse el tedio. Sin embargo
Esperanza Iris &lt;le,ja en nuestra e,cena un bue'.
co que no es fácil cubri.r. Su talen-to para encarnar esas frfro1as heroínas vienesas· ~'ll aracia ligera, e:;ipontiánea, alada; hasta s~ fiaucilla
de "biscuit ", tentadora. y picaresca, habl~n subido tanto en b. estimación de sus admira.dores
que con justlsima razón éstos la echarán ahor~
,le menos ¡Y nada digo de las exceleneias &lt;ie la
direeción escénica, de la. propiedad suntuOl'O
con que buen número de opaetas fueron estrenadas! En estos particulares, Miguel Outiérrez
ha h,echo maravillas, y bastante se lo hemos celebrado para. quo fuera menester continuar en
las a.Jaba nzas.
Cumple enviar un saludo -de despedirla á J-0·
sefin1:1 Pera I, ú Cabello, á Villa rreal, á Alfonso
Castillo, á L!auradó, que son los que más se distinguieron en b temporada que concluyó.
'Espe!anza Iris promete qu&lt;&gt; volvera pl'Onto,
itray,endo en los baúles nuevo bagaje,--lde repertorio, AY por qué no de compañía t ...
Deseamos viva.mente que a~I sea: entre tanto, "¡Far well!"

El estreno del Principal fué cubierto la ssma.
na pa~a&lt;la con el sainete en uu acto, ol'lginal
de don Mlanuel Pern-ández Palomero, músicr~ da
don Pa,bJo Luna y San Nicolás, iutituiado:
":.\falas PuJg-as 11 •
Nada nuevo añade esta producción á. !a historia del género creado por don Ramf.m de la
Cr'llz, A pesar de ello, no carece en absoluto
,le grada. Pasó, y nada má~.
En el propio tc-atro han sido m~,y bien recibidas Has her-manas 1'1uñoz, apel1idadas '' 1·einas de
la Jota", ,que son verclarlera',nPn•e uo~ablcs en
su repertorio ele cantos regional¿~ es1&gt;añoles.

**

*

I.a J11eTátiea Lydia rle Rostow, 1n gua¡,:i y ce-1
lebraclísima Conehita Yaliery (:i) "La TiN,ull.'
y dos niñas que res,pon&lt;len al nombce Je "La~
:\faseotas '', forman artualmente el personal artístico del Teaitro :.\[exir:1no, que al Jin abre sus
puertas eon una tem1,oralla de cinematógrafo J
variedailes.
MAESE PEDRO.

Comm. Alessandro Bonci, tenor.-Ester Toninello, so rano.-FranC'esc
mezzosoprano. - Irma_ J?alos~sy' soprano. -~alvatore SciarreºtiZ~~o~ej¡°~. -Fanny Amtúa? mezzosoprano. - ~ig. Galimbert,
Corruccm1 baJo cómico -Cantantes de la Comp' -- d lico.-Agnese Hamck, soprano.-Roberto
1
próximo en Arbeu.-Fots.ªs~ila~~=:. que debutará el martes

•

�EL DEPORTE EN LAS FIESTAS PATRIAS

'' EL MUNDO ILUSTRADO'' recobra hoy su
sección de Páginas Fem611inas, las cuales habíamos su,primido par.a obsequiar á. nuestras lectoras el periódico sem,a.nario '' La Moda y la Familia"1Al hacer esta rec-onstruc.ción, tenemos que ex1&gt;licar las razorues que nos guían: en primer lugar, "EL MUNDO ILUSTRADO" regresa á
sus antiguas tradiciones en cuanto á la forma,
y -en cuanto al fondo continúa en su costumbre
de COl:Dlplacer á. sus lectores.
En efee.to, hemos recibido muclhas qu.ejas por
pérdidu del periódico de obsequio '' La Mo.:Ia.
y la Familia", ¡pérdidas ,que nos son sumrunent-e
sensibles por varios motivos: en primer lugar,
por,que descompletan lllllestro semanario. y en segundo, ;porque se pueide :llegar á suponer que la
substracción se ha heeho inteneional!mente por
nosotros mi~os. Para obviar á estos inconve_
nientes, y con la seiguridad de .agradar á nuestras lectoras, renace la sección de Páginas Femeninas, siem1pr.e bajo la háibil y experta dirección de M.argarita.

Los consejos ,pueden -Se'l' como las medicinas:
benéñcas 6 nocivas en su aplicación. Muchas
opiniones han sido la causa determinante de
éxitos satisfactorias, 6, por el contrario, de grn,·es desgracias de famiJ.i.a, de dramas sentimentales y de catástrofes ñnancieras.
Y ,e n los destinos de -los ,pueblos, ¡ cuántas situ2.ciones desesperadas se han salvado, no por
un ejército ,que llega, •ino ipor una voz que se
levanta, una inspiración 6 un consejo que se
ooepba!
Los antiguos autócratas, colocados en la cumbre del pod~r, se inclinaban ipara oír á sus íuYoritos. Enrique IV no se desdeñaba de eonsul-

CRONICA
Cada vez que mis lectoras hne fa1vorecen con
su confianza, pidiéndome a1gún consejo para row1v6'1' eualquiera .situación dificil en que se
encuentran, pienso en 'la responsabili:dad más 6
monos grave que puede adqui.rirse con un acto,
al par1ecer de poquísima impontancia. Si el con~ejo no se act'lrta, na&lt;la se arriesga.; pero si sucede ilo -contrario, como acontece en varios ca_
sos, entonees ¡cuánto deble preocupar la partlcipación que se toma en esas resoluciones el~
grwves trascendeneias!
Sin embai,go, ,)ootoras mías, no todas las personas tienen estos recelos, que acaso -podrían llalmar;;e exagerados, y para oonvence'l'os d-e tal
'V61'dad, transcribire aquí unas lineas de cieri'l
escritOTa francesa, euyo nombre es notable entre ilos litera.tos de su país. Ali Jiablar de los
eonsejos dice así: '' En vu-estre.s col:nplicaciones
y en vuestras ,penas, , ,q ué os co.star&lt;á menos pddir, y qué se os ofr.ecem eon mayor faicilida&lt;l, ...
Los consejos, pues éstos son la moneda obligada
de la cortesía y de la benevolimcia· mundanas,
pero pocas veces aquélílos que os la ofrecen,
se ipl'eocupan como es debido del valor de esa
moneda. No se piensa si la opinión emiti&lt;la tiene e'l sello de la rootitmd, de la ,e:-cperieneia y de
la filosofía. La irreflexión, la iligereza y -la vanidad, que reinan actua,lm.ente, son las inspirad.oras de esos eonsejos, en •los cuales se t1·ata,
muchas -v eces, de 11"0SO'lv,er asuntos gravísimos.
Aquí, una buena señora, con el apilomo de una
eminencia de la Facultad médica, fu=ula un
tratamiento á algún aneiano valetudinario, que
por su misma debiJidad de carácter está dispuesto á e.tl-S~ar el p¡i.Jigroso trata~ento,
arriesgando así su propia vida.
Una mad;re ,de familia se deja guíar por las
crónicas de cualqtúer periodista de &lt;ludosa eond'Ueta, y lleva á sus hijos al teatro, á Yer pie_
zas inmorales, en tanto que su esposo se entusiasma &lt;por el proyecto de aJguna empresa que
cierto a~go le ha aoonsejado, empresa en la
e-ua.l éste perdió ya toda Sil fortuna, guia:do á
su vez por otro amigo, cuya opinión :fué tan
equivocada como ahora es la &lt;le él.

.
· s efectuados el dia 14.-Las tres siguientes al campeonat(! de bastball en
Las tres fotografias superiores se relacionan co~,
idu_ep;os oliii!p1col "Aguila ,. de Veracruz.-Las tres inferiores son de los Juegos de
la República, ganado por :!::f!a•~~~;8~gru~a-ci~~::~:iol~~:s, en ios o~alee venció el Colegio Militar.

lds

•

tar abiertamente á SulJy, y proclamaba que s,a
crific:tría sus 111§.3 caras afecci~nes por un amigo
semejante.
•A veces encontramos á un Sully en el camino
&lt;le nuestra vida, ya sea la lllladre, el padre, d
esposo ó la henmana, que tienen el ra1·0 don
del "buen consejo", al cual se -debe la felicidad. Al encontrar esta. persona, debemos ereer
,que tenemos nn doblo tesoro: el afecto y el apoyo.
As-i, pue.s, todo consiste en considerar '' á
quien" .se ipide un consejo; y si tantas preeau_
ciones han de tomaTSC para solicitar una opinióc, ¡cuántas más d·eben tenC'l'se para darlas1 ''
Ya ~•éis, lectoras queridas, eómo piensa la citada 1,scritora, y por ésto com1pren:cler.éis cuán

justos .son mis reoolos pam. aconsejaros en al~nnas oe vuestras clificnltades. ,Me concedéí~
la razón f ....

iModas.
Con las claras y frescas '' toilettes'' de estío,
se lleYan, sobre todo, lvs zll&lt;J)atos en paño gri&gt;",
blanco, beige ó leonado. Esto.s Zllipatos se anudan con lazos de un listón especial, que tiene
mucha consistencia, y en Jos ojillos de la parte
superior se .hace un moño muy graci01So y eoqueto, euya,s puntas no floten demasiado, ,para evitar una -caída al ,pisarlas, sin adivertirl&lt;J. También se usan much.o ·los zapatos "Derby ", ya
sea becihos en paño, ó en cabra ,blanca 6 de color.
Como •una novedad de última moda, seiía.laremo.s el calzado "Moliére", el cual tiooe zapatiUa de cuero negro, bairnizado, con una. grand!'
oreja que sube sobre el emlpeine del pie, y la
parte superior del zapato es de tela blanca, ó
de paño beige 6 gris, cuando ~a zaipatilla e3
de cuero amairillo. Loos mpato.s ñ.nos, propios
paa-a acompañar -las "toi.lettes" de alta ele.
,gancia, se ha,cen en paño 6 en cabra de todos
col ore.a, procurando que aT1Donicen eon el ,matiz dominante en el traje. Eµ cie'l'tos casos se
preooe que el color del calzado sea semejante
al de 1-os adornos del atavío, como son: ·l a cin
tura, las guarniciones, el .sombrero ó fta " ,e char•
pe"· Estos bonitos zapatos se •hacen, casi sieru',pre, muy calados en la pal'te superior del ipie,
con barreta.s cruzadas 6 tran.sversailes, y rectas,
1in-damen.te bordad.as de &lt;perlas de acero, botones de cristal, que imitan diamantes, 6 de acero
l abrado. Hay en estos artieulos una variedad
extraordinaria de encan.tadora,s y
originales
fantasías.
.Para Jos trajes de etiqueta, el z34&gt;ato bajo es,
colmo de costumJbre, el preferido ipor las damas,
y hruy iá. ese respeeto ve?'&lt;laderos primores de
elegancia: calzado de terciopelo negro, de satín, de seda glaceada, bordada eon pequeña,s perJas &lt;le oro, iplata 6 aJCero, y cuando el zapaJto ed
negro, se ,borda con '' caboc!bons'' de azabache,
6 con -diminutas ·}entejuelas de iplata oxidada.
Un ñno COTdón de seda, del color del calza.do,
•bord.ea. la, orii1la de éste, y tan bonito detalle
aumenta mucho la eleganda del zapato.
Hruy deliciosas zapaitiUas que recuerdan la
de "CendrHlón ", hecha-s en tlsla -de oro 6 de
rplata, bordadas de perlas, euenÍilllS de cristal,
turquesas, coral y esmieraldas. También ihay
otras de estilo oriental, guarnecidas con "caboohons'' y piedras de diferentes colores.
\A.lgunos zapatos ti611en aJltos tacones de in.-spiración Luis XV, ,boohos en madera negra, y
en aa.s puntas llevan ·hermosas lbebilla'S, incrus •
ta-das de ñgur.a.s simbólicas (!U~ representan 0111ble:nas, á ;veces guerreros, iá. veces amorosos, y
este bonito dista.lle se repite en ilos tacones, lo
e-ual es la. última. palabra de la eleganeia actual.
,Esto.s tacones y estas hebrnas, se vt8'llden por
separado en las e.asas comerciales de los citados artículos, así pues las bellas y coquetas
da,m.as, aifestas al ca,lzado distinguido, pueden
ad,quiár los eita'dos accesorios con la mayor
facilidad y á todo su gusto.
MARGARITA.

,,

�e

/1

"··'
,.,

&lt;''
R espuesta.

l\Iar¡rnrita CT1azi.ella: Po,•a, rartas me h:\11
i-ausa,lo tan profunda impresiím romo la su.ni.
.\ utes que to,lo. quiero ,lecirl~ que ,le-«le ahora
tiene ustt-d en bní la :uniia que de,;ea; ~-o eom_
partiré ~us pe,rn.,, la consolar~ en (•uantu ,e-.i po·
~ible, ,\' "i mi~ eonsejo, pue,len ,erdrle de al),(Ún mo,lo. -Riemprl' pstaré ,Ji-puesta íi d:írs~lo,
&lt;·on la ma~·or huPna vohmta,1 que pup,h hahpr
á e-,e re--peto.
iLe c•onsu~lau e~ta, ¡nom!'sa, &lt;le quien ya la
quiere muy ,le ,·eras?
En ,·u~nto í~ lo que me ,•onfía en qu carta,
le elige• lo ~i;.."ltit&gt;utl·: procure no in,·esti¡:a r nada
rruath·o Íl la 1·on&lt;luct11. ,le su vapá, puM 1ma jovencita ,•orno uste&lt;l. no debe conocer eiertas miserias ,1,. la vi,la, que sólo pu&lt;'clen ,li~culpar&gt;&lt;'
,·uantlo Ml tient&gt; experi!'ncia, y á los dieciséis
años no es po,iblt&gt; t¡,.1erla. Pt&gt;rilería el re:.11Pto
y cl cariño á '&lt;U pad r e. y su vida se haría má,
difícil e]¡, lo qm• ya es ahora.
Disc-u•pe -sus extravíos y haga oración por él;
las sú¡&gt;licas de uua alma inocente nunca de,jPn
,le ser e,1•uchailas.
Respt&gt;'l'to dl' ;;u nodo, -l él continúa buscánrlola ~- pas:in,l o por ca casa, c,eo quo podría u,t&lt;'il escribi11l? ti;rn carta discrela, en la cual le
1•r~untl• la t"\ll•a &lt;le s¡,guir Íl una sríiorita ,1~
quien ha hahla,lo tan mal. Ri él la quiere to&lt;la,·ía, conte1;tnrá dis,·11l1►án&lt;loso .v pitliéndok
(1ue reamulen ,;ns rC'l:teiones. _v ,i ya 110 la ann,
no conte«tará &lt;, lo hará en una foruna que no
,le.jo lugar á ,la ,luda. Y la du,la es el peor tor•
mento de las :i.Jma!I &lt;'namoradas; ,no lo c-ree
ustecl así f
D e todos modos, dMg-raciada ó feliz, sabe que
,·uenta con un corazón a migo, que aet&gt;pta agr:i&lt;kci&lt;l a su amist"Hl y la corr .:!•!l0nde sincera:n&lt;'n-

1•0,1 el manto. E,tá hc,•h:i. l'n forma &lt;le trt&gt;s gran•
,les abulloaaclo-. rrl¿ni,1.&gt;- por un &lt;'or,lí,n ilP s«•·
,la, en C'I mismo matiz, y á la orilla tiC'nl' t111a
µ:uirnaitl:• ,lo fi••n•~ d&lt;' sr,la hlanca.
Creo ')UC dicho, mo,ll'lo,; serán ti~ •u n¡:ra,lo

Para los insectos.

Laberes femeninas
Traje de ~stilo sa~tr:da~~c!~ bfe!ib::rtia~~• :~º·e1Lfaloª1f:_
lleva una túmca ter1:tn otivos de p~samaneria de seda blanquierdo por dos
~ontados un poco arriba del talle,
ca. Jaquet cob. a on motivos de pasamaneria. Un ancho cueadornado con teses Y
r una corbata de encaje completa
llo-cbal ~e. sedaCcer_rad1 d~ tul luciendo una pequeña corbata de
la guarn1c16n. am1s0 a
..
terciopelo negro y un broche de f1 hgrana.

fía.º ::

°

Cuello al crorhet.-La

bo¡.::i ele ,los cuellos

n1elto~. ya 8c&gt;an de em·aje, li11ó11 plissado, tul ti
¡:aM. ,igue obteniendo un éxito extraordinur10.
Dicho tejido es ele ejecuc-ió:i &lt;lifíeil, de mue ha d ,.
raci ón y d e lin&lt;lo aspc•to. La origi:lalidad d&lt;!l
dibujo, cuyo mc&gt; lelo damos, lo hace más intere
s:rnte. S e ejeruta eon hilo fino. blanco á crudo,

,..,

•iguiendo las indicaciones del detalle que acon• •
paña al modelo, la« ruales "ºn tan claras. qur
fafilita n extraordinari,¡¡ ;nen te su ron fecrión

&lt;'nrio-a: ~i prellerc :i!r:1er,e !í mi &lt;·onsejo,
eludo &lt;'n ineli&lt;•arlr que no asi,ta il fas &lt;·onferent•i:,s &lt;h.- 1:, ~?ñ(\ra S{ura!.!a, put."•s aun cuando
lo-1 principios reli){ioso, no fueran un impedi•
mrnto sufil'iente para negarse ÍL escuehir es:i
1'fla-c de i,l~a, la moral más tutltmentaria In
11r(lhibirí:1 de 1111 modo :1b~oluto.
Xunea cll'be ce,lrrse al impulso ,le la 1•uriosi,1a,I, que &lt;'11 ciertos casos, 1·omo en el ~uyo, ~1ioeo discreto y puede ser causa ,le d:iños importantes.
1.0

Diana: Gra~ias por el l'X&lt;¡uisito obsequio qu~
uw ha he-dio. e-nvián,l orne e.1 •chato de sn pe·
qu~ño A lojandro. Ha elegiclo ust('(l para su niño
un nombre hermo!'O y de recuerdos históricos. A l
pronunciarl,o, parece que so escuchan bélicos cJa
rines y confuso ruido de ann.as. Sin embargo,
ustrcl no quiere que su hijo sea Roldado, porque
dice, y en ello tirne ra1.ón, que bastante ha su·
fri,lo y b-ufre aún, ,·on lo, peli¡!rOR á los eu:iks
está e1qn1e,to continuamente su esposo. Este deeea que el niño ~iga la misma carrera, cua1ulo
llc&gt;gutl á la mayor e,la&lt;l; usted opina Jo 1·ontr,1rio, .v por tal •moth·o han tenido ya algunos clisl,'ltstos. Querida amiga. no ,za usted tan inex
perta y tenga má~ discreción. ¡ A qué fl n esas
di,cusione!J inútile,,;, dado el caso ,le que el niño no cuenta sino dos años. y esa re-·olución
se ha de tomar ha,.ta qur tiste sea grande! Aca,,¡ mismo se nieA"Ue á ~er m.ilitm . .v •n padre
no lo obligará por fn~rz:t á acept:ir u:i:i rarr crn
que no sea del agrado 11&lt;'1 jon'n. ¡La dda ea
tan incierta! ... / &lt;iuién C'Xi-tir(L mañana! l'or
ahora no S&lt;' opon¡!a á la determ inaciún ele su
rspo~o, y 1l•_je qui' Yista 11I niño de general ei
&lt;11' recluta, JlOC0 importa listo; al fin y a: «·abo,
&lt;•I p rqi;eño ¡,•s tan hermo8o! que re•ulta un pla
rer &lt;·ontC1,1J)larlo ostentan«lo su traje mil itar.
\' ueh-o á darle las gral'ias por su &lt;IC'lirado
ofrl'cimiento, y le ruego que M á .\ lejan lnto
lo:; mucho, i&gt;eso~ qu~ yo no puedo ofrc~crle d c.;dc lejos.

"º

Modelo.

..

Una. opinión.

Amistad incógnita.

t ('.
Patriei,t: Doy á ust&lt;'&lt;l el mo,l elo que se sir, ió pe.lirme &lt;le manto .v capelina para saii&lt;la,
,lo noeh&lt;'. El pr imero &lt;'stá hecho en fino ¡mño
«le matiz coral obsruro, forra,l o de ~E!'lla bhl,1ca.
El gran tuello YU?lto, e;, ele •atín en el mismo
to.10, y las mangas at.,van á. la 'lriJla igual ador_
no. El clclantero es li¡:eramento drapea•lo, y •e
cierra. con la a~·uda &lt;lo broches in,·isibles. La
,·apelina está confPcr-ionaila Nt seda L iberty,
color di' &lt;'oral obscuro, á ñn de que artmor.i,•t&gt;

Con este procl'1limient,1 C'On'&lt;e¡!Uir-.í. u,ted lo
qu~ clesea.

1111.

IC'~tia hL ch• los insecto, de que u~te&lt;l me hahlu, pero no lo creo tan irre:nediable 1·01110 ' ' las
plagas de E 6 ipto' ', según uste&lt;l dice. Es muy
eficaz ba~r~r las vieza ➔ diar iamente, mojauclo
.Ja ·•scoh:i en agu-i á la cnal se le mezcle rrcoli

MA R G-ARTTA.

�/

E l Mundo Ilustrado

LA ELECTRICIDAD
EN LA COCINA

Sombrero de seda gris, bordeado~~ !erciop~lo en
el mi~mo tono. adomado GOD dos 81gretes y un
nudo plano de list~n por el frente.

LJ. idea de utilizar la elec.trieL
dad para la coeina y los mos domé~tieos, es muy reciente, pero
basta ahora eonstituía un obstáculo la gran velo&lt;'idad de los motores eléctricos_ Era preci.3o disminuir el número de vueltas, de mouo que 'Para mover las máquiP11.;
domésticas, la velocidad de rotación no pasase de ochenta á cien
vueltas p01· minuto. Pero al fin,
después de numerosos ensayos, ~e
ha logrado construir un motor qut&gt;
llena bien t0clas las condiciones
requeridas.
El motor eléctrico en cuestión,
está rodea.do de una caja protectora. de ia cual sobresale el árbol
ó brazo destinado á mover la máquina que se .quiere emplear.
La adap~ión de da máquina 1J
motor se hace con gran faeilid,1d.
Una. de las grandes Yentajas ilel
motor doméstico, es ele poderse
transportllr de un lado á otr11,
!Jiempre que haya donde conmutar
loi&lt; hilos el-éctricos. A. '1a sombra
de este motor doméstico, han na
cid&lt;t, digámoslo ,así, mna ,porci6r,
de m'á.quinas destinadas á utilizar
la eleetrici.dad, ta les como el aµn•
rato de cortar pan, el de picar carne, el de mondar legumbres, el de
rallar, el de limpiar cuchillos, el
de hacer helados, el de batir, etc.,
etc. Hay también molinos de ca_
fé, prensas para frutas, y hasta
una m áquina que monda los gui. santes. Todos estos aparatos ofrecen 1a más completa seguridad p~ra que no pueda herirse quien los
usa, y además son muy bonitos ex•
terior,mente.
Con la cuchilla circular ,lel apa•
rato para cortar pan, la coánera
menos 'há,bil 'Puede cortar con rapidez desconcertante, el pan tierno en rebanadas finísimas 6 d~I
.grueso que eOJ1venga. La cuchilla
gira dentro de una envoltura protectora.
Las máquinas de picar tienen
aplicaciones numerosas, y sin·c:i
para la. carne, para. el pescado, para el tocino, para las verduras,
&amp;t4!., gracias á la facilidad con que
se ipueden cambiar la'.3 cuchillas y
modificar las aberturas d&amp; 2 basta
20 milímetros.
Los apara t os de cortar y ralla•
tienen tambores y aberturas diferen.tes y permit&amp;Ü fino y grueso,. y
cortar en trozos grandes y chico~,
largos 6 coi1tos.
E l mismo 'J)rincipio rige en el
molino de café; 'Pero la máquina
más curiosa es, in&lt;lu.dablemente, la
de limpiar cuchillos. Funciona d.tal suerte, ,que c.ada cuchillo es
frota,do meeánicamente por las dos
1·aras y ni siquiera exigen que haya u-na per.sona. atendien-clo; basta
1lejar alineados los cuchillos en
una bandeja ~?&amp;eial para que la
máquina los -vaya. eogiendo á rnc_
,li,la que "ª soltando los limpios.
Las heladoras reciben el mo,•;.
miento de rotaeión necesario para
congelar la m.asa.
Con nna débil corriente eléctrica y con ayuda Je esto~ apara.tit&lt;&gt;,,
na:da caro-~, queda r edueitla á b
mita&lt;l la mauo tlc obra en la cocina eléctrica. De este modo ya á
fOmenzar la edatl de oro de las
coeineras, pero sera preciso que
:ulemas
de recetas culinarias,
aprendan algo de mecánica.

mm

¿Por qué el Jarabe de Higos
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El Mundo Ilustrado
NO SERA USTED
engan.ado. Que @iempre hay fu.
llenas y fraudes en abundancia,
es cosa que todo el mund o sabe ;
pero rara vez 6 nunca se e~uentra que una importan te casa
cvmercial los cometa, Sel) cua!
fuere la clase de su giro. No
puede haber éxito permanente de
algun a clase, cuando esté basado en la malo. fé 6 engatlo. Los
q uo inten ten los fraude&amp;, son
sencillamente tontos y pron to
mfren el castigo que se merc.}en. Sin embargo, hay muchas
personas que t emen comprar
ciertos artículos anunciados por
temor de ser embauc2dos y ecganados ; especialmente se r esisten á dar confianza á las manifestaciones q ue se publican sobre
los méritos de cier tas medicinas.
El eficaz r emedio denominado la

una a,·alancha, los habitantes tlel
llano y los de la:, eabañas, ptml idas eñt re la'&lt; cimas, se p recipita.
ron contra las tro¡,a-, inili-,·i¡,Jinada,; que Yolvían á la l(Uariila; carga,los ,le botín y com¡,letament'.•
borracho~, trataron tle acogerse a
las murallas. Cuando rasi llegaban
va se eseucharon sus clamore,; de
~abia: el puente levatlizo ,e alzo.
la puerta rechinó al eerrar,;e y todos los solda&lt;los mercenario,., ren&lt;li
ilos, desalentado-., pereciero•1 hasta
el último.

1I

Fueron á bu•l'a r al clo,wel; ~~
'luejaron 1le que esta ,·ez no e ra un
á¡~uila la que venía á ◄l espojarles
«ino uno ,le eso~ 1-rrande,; gaYilane,,
1tri:,es y blanco-.., tle garras ..te oro
y ojos de azabarhe, que llaman '' la,lronl's de .-or,leros ' ' . Este era de
un tamaño fabuloso, arrebataba los
,·or,le r0-&lt; má~ ele su gusto. las ro!\ •
bellas pre,a-.. El jo,·en caballeM
eomprendi6 que un em•anta.mieuto
ma~ fuerte empezaba. Hizo una fle
cha e,, pecial, tan esbelta y tan du
ra, que él ,ólo po,lía manejarla. Se
embost ó. El :sol ,leclinaba.
Pero
otro "ºl lur ió en lo alto clel torre(&gt;n.
rn nimbo ele oro brilló; clerech·1,
con su hermosa tabellera, semeja 11•
te á un manto real, una mujer apn ·
recit,, lleYanelo en la e·abeza una
,·orona c\11 t•ristai.
En aqurl momento el g-avilán aparet•iti en el horizonte. Su tamañc.
ert'l'Íll por momento,. Jle,·aha un,L
oveja blanca entre las uñas.
,
Todavía, c\c.&gt;slumbraclo por la fanta'l·
tica aparición, el j11Yen hizo un gra'I
signo ele cruz y ,e et•hn á la cara
el art·o. Apuntéi: la flPcha parti,-,,
rebotó ,•ontra el pi&lt;·o &lt;lPl ga ,·ilán y
Yino á ,·aer. á los pies &lt;le la mujer,
eoloearla en lo alto ele la muralla.
Con su mano llrmL ,le petlrerí:J,
la ,lama se quitéi la 1lia1lc&gt;ma rle
cristal que sujetaba sn t•abellera ,.
la lan1.6 al espacio, caye o1lo sc,bre
la frente MI raballero. El grao
¡.ra,·ilán -iguió con los ojos la 1•aí1b
,le la joya; clesple¡.ró sus alns. •e
¡:re&lt;·ipitó como un rayo, y los pastores ,lespavoridos quo aeecbaban

es el Drenage del
ORGANISMO HUMANO

para Establecimientos

MUNYON , el Famoso Experto Internacional en Salubridad, dice:
• •Conserve usted saludable y en
perfecta circulación el fluido vital
del organismo y ria.se de los microbios ".

Y Casas Comerciales.

Xingún daño pueden causar los
mic robios y los gérmenes de las enfermt&gt;el adeq, se exterminan cuando
,e tiene la sangre limpia y circu.
lan&lt;lo con actividad en las Yenas y
las arteriaq_- En eqtas condicione~
cualquiera. persona puede desafiar
los microbios.
Alg,mos llaman á. la sangre ' ' fluido de la vida", pero por esto no
debe entenderse que la sangre es la
savia de la existencia. Sus funcio
nes son las de proteger y conser var
la vida. Cuando la sangre circúla
á perfección, el cuerpo está. saludable y acth-o, pues toda enfermedaJ
es simplemente el resultado de al¡,ina obstr neci6n en la circulación
ele la ~angre.
El Remedio de Munyon para la
Sangre es un. "3llificador purificant.r
de la sangre. Sus resultados son en
realidad sor prendentes. Cura tod'I
Jase de escrófula, erisipelas, herpes, eczema, granos, ba r ros, ef ectos
del mercurio y en general, todas las
impureezas de la sangre.
¡ Usted se siente malf--Sea cualquiera su enfermedad pida usteJ
la "Guia de la Salud", de Munyoi;
en las Droguerías tle los Sres. Julio
L abadié Bues. y Oo., Profesa 6, J .
Uihlein Sucs., Coliseo 28, J oh ansen
F élix y Co., Av. S. Francisco 4.3.
México, y una for ma para exa:men
médico al Consultorio Humanitario,
de Munyon.-iLos expertos Especialistas al frente de él, estudiar írn su
mal y le r ecetarán concienzuda y
desi uteresadamente.
:Munyon's 53rd and Je!ferson
Streets. Pbiladelphia, P a., Es. U s.

Pero el ca,tillo no estaba mue·to; al tlía siguiente ½os ¡,a-tor~s.
que se atreviero,1 á a1·erca1"se, vieron un hombre pa-eán,lose por latorres. Era el señor. una especie dt·
~alvaje, que había hecho atranear
las puertas y bajar la~ catlenas Jl.l·
r a no dejar á los ven(• ido~ la esperanza tle \'oh-er. Estaba sin arma-.
cubierto á medias por una capucha
que ea•i le tapaba el pelo y la b!!ba, la corona &lt;le oro fino que celllli
su frente le hacía p1ireeer uno ele
los tres reyes que vinieron {i adorar
PREPARACION de W AMPOLE al :Niño-Dio~. P ero ,¡us ojo~ brilla·
es un ru-tículo que se puede com- han t•omo los 1lel clemonio pintado
prar con tanta seguridad y garan- en la par ecl del pórtil'o.
Se callaba v esperaba. Sola,nente
t ía como la harina , artefactos de
e
le
en ·tiempo b rillaba_ su co;
seda 6 algodón, siempre que pro- ronatiempo
á los r ayos &lt;lel sol y m,ra_ba a
cedan de una f ábrica con recono- la montaña. Y lo- pastores n•·ron
cida reputación. No n os conven- on águila r evolotear en el l',ielo, clesdría exagernr do manera alg una eender formantlo mucho~ cu,•ulos Y
sus bueúas cualidae.h~s 6 repre- eaer en me&lt;lio clel rebaño. Cogi~ro11
a reos y hon1l as. P ero el ¡,á.1a1 t&gt;
sentarla. como con las quo no le sus
se remontaba ya, llevándose un ~orcorrespondan; p ero tampoco n e, tlero en sus g 11rras. Se e\e,·ó enc1~1·1
ccsitrunos de tal ardid. Es tan del castillo y ele repente se hund 16.
sabrosa como la miel y contiene Desde ese 1\ía los gana,los fueron
todos los principios nu tritivos y devastatlos. :Ningún pastor se atreá llernr sus o,·ejas á aq~ella•
curativos del Aceite de Higado via
¡
alturas en que el h eno es mPJor Y
de Bacalao Puro, combinados con cura á Jo,; animales {¡ los ~ace más
Jarabe de Hipofosfitos Co mpues- fuertes y feeuntlos. La me.1or earne
to, E xtractos de Mal ta y Cerezo tle lo~ rebaños era a rrebata.da po~
Silvestr e, y cuan valiosa debe ser las á:.i;uilas y lle,·ada al t·a_stillo. .
a pa r eció u n Jo,·enr!to,
tal combinación de est os impor- queE ntonees
venía de T ierra Santa 1l ecinn,
tantes reactivos medicinales, es ó tl e esos pahes fabuloso~ llenos tle
cosa patente á t odo el muudo. a n imales monstruosos y rico➔ en seEs de inapreciable valor en casos cretos.
.
,letrás de las ramas, ,·ieron al fo~ Una llama b rillaba en sus 0.10s,
do Anemia, Insomnio, Mala Dimidable pájaro coger, apr et a r y tle.
tan
claro,,
tan
gran~es,
ele
_tal
n~~gestión, Afecciones de la Sangre nera fi jos, que parecian mirar slll
positar á los ¡,ie-, &lt;le la eontlP➔a hay los Pulmones. "El Dr. F ernan- cerrar~e sus pár pados, el sol ele
da, al caballer o tlesmayado.
........................
do López, de ~(éxico, dice : Tengo agosto y la nieve deslumbratl.:irn.
Lydia
E,ta histo1 ia la r ?fie ren los , it·
el gusto de decirles, que conside- ll a bitalia un a peníns ula clel Rli 11
jos eampesiuos ele los montes de E nro la Preparación de Wampole de al lacio &lt;le una vieja (lamu. abu Ph
l!orencl, Micb., E. U. deA.-"Sufrfa iandine,
en !as largas noches de in
mucha u tilidad, para r estaurat de toda su raza, que esperú -u niel de leucorrea y sentla una picazón terri- vierno, á los jóvene ➔ reunidos al la
ta rezando sobre las tumbas.
ble
qu
e
m
e
q
u
&amp;.
el or~nismo por su flícil asimila.
Se hizo co.ltar las historia,; de r~maba; me parecta do de· la lumbre.
P edro GAUTIER.
ción . ' Do venta en las Boticas. 1iiiia p or los pastores, mi:ó el. l'!lStl·
como al mi interior
110 largamente en las m an anas hela·
estuviera descarnado, pues tan excesitl as y en las noches abrasadoras.
Personas que Padecen del Pecho
Se hi7..o un a rco ele fresno, qu e cn·
era la quemazón
y picazón. Creta
&lt;lureció al fuego, y flechas ele for
por lo mucho que
ma especial, que empapó . Pn ~Kua
Tomen el
padecla que me mobendita en. la pililla ele la 1glesrn.
rir1.a pronto.• Tomé Tonteo V fortificante sin Rivdl.
III
el Compuesto y usé
El castillo ~obresa líu. de la ro1•a,
Al día sil(uiente ,e escontlió ilPla Loción Sanatin,
,e confundía con eHa. La fachalla
t
r
ás
de
una
roca,
al
pie
th•I
castillo,
•.
Ja-yándome las ca.demil aba al Orien te, roja por la ma.
. ' ·
ras con alcohol y
La gente d e sentido común
ñana, tlestaeándose de las roca~ preparó el a rco, y esperó.
El "º1 t1e..cen11ía. De pronto, PI desde entonces nunca mú he sufrido
negras. A la entrada tlel tle ➔filade­
ro que la gente lle entonces llama- Señor , con s u cor ona de oro, apare- de eso. Escribo la presente confiando sabe apreciar lo bueuo. Por
ba La Vía Mala, entre los abismos 1•ió entr e las al menas. F n rayo dJ que otras mujeres sufrientes como yo
que se a breu en los &lt;los torren tes sol reflejó en la joya, y el á¡püla fui, presten su atenclón."-SRA.BELVA. eso t antos toman el
donde e forma el Rhiu, la~ mur:.- \'ino con u n cor der o en las iarras. E . EVISON, Morenci, Mich., (R. F. D.
Entonces una flecha. silbó, y la No. 2) E . U . de .A.
llas del fuer te se hablan incrust:.
tlo en la piedra y en la tierr a ele ~ran a ve, doblando el cuello con su
S. Luis, E . U. de A.-"Padeci
la montaña y los mi~mos Jíquen.-s J&gt;resa. reJ&gt;legó su~ alas ele prouto, blemente de dujo, dolor de espalda,
pesadez
y abatimiento. Tomé regularlas
exten&lt;lió
tlespaeio,
parc.&gt;ció
tamque b abia. en las rorns tlel ¡m.•ci¡,i •
cío estaban pegados á los muro~ balear-.e en el espado, ca yendo tle mente el Compuesto Vegetal, usando
. , la Loción Sanativa y cesaron todos mis
Jel castillo. Cu and.o ,•nía la llu,·i'I, t&gt; pahlas á lo': pies tlel viejo.
d Il' d d B
¡
Cada ella, a todas hora~, •t' Y,,&gt; achaques."-SRA. AL liERZOG, lí72ll d E
la, m ismas ('aseadas se formaban
Prescott Ave., St. Luis,Mo., E.U.de A. e ~xt. e 1ga o e aca ao
en la sima que á lo lar~o de l.1&lt;, al anciano señor que intentaba
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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