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1

Teléfono Mexicana 33 I .

1

l

,

Apartado, 1336.

MÉXICO, D. F .

NUM. 16.
Teléfono E ricsson, I so r.

UJ

�El Mundo Ilustrado
El Mundo Ilustrado

Las mujeres catalanas son varoniles en el combate

NEOLIOENCIA FATAL,
Una tremenda mayoría de los
males en este mundo proviene de
mera negligencia. Las peores enfermedades que sufrimos, aquellas que acarrean la muerte, penetran en nosotros sin que lo advirtamos. Una herida que sangra 6
un repentino dolor agudo nos
hacen correr en busca de un alivio
inmediato. Pero la pesadez de
cabeza, pérdida del apetito, tristeza y depresión sin causa especial,
¿por qué nos· hemos de preocupar
por nada de eso? Seguramente
que se disiparán esas cosas, y uno
se encontrará bien otra vez. No
encontrando oposición y comprendido sólo á medü;,s, el desarreglo se propaga hasta que
llega á convertirse en una afeccin local orgánica, dificil de
curar; en enfermedades mantenidas por alguna condición extenuante del sistema nervioso, 6
en alguna forma de debilidad que
poco á poco consume la vida.
Eso puede evitarse usando la
·PREPARACION de WAMPOLE

la cual, al fortalecer, limpia segura y rápidamente la sangre de
su peso mortal, estimula el apetito, pone el aparato digestivo en
plena acción, y pronto renueva
todas las cosas. Pero no hay que
descuidarse á uno mismo por más
tiempo, no hay que confiar en la
suerte. Este eficaz remedio es
tan sabroso como la miel y contiene una solución de un extracto que se obtiene de H~gados
Puros de Bacalao, combmados
con Jarabe de Hipofosfitos Compuesto, y Extractos de Malta y
Cerezo Silvestre. El Dr. J. Valenzuela, Miembro de las Facultadc;:;
de México y París, dice : " La
Preparación de Wampole tiene b
ventaja de ser tan inocente como
los ni!los, para quienes está destinada, los que la aceptan con buena voluntad." No puede fallar
y obra desde la primera dosis. El
desengaño es imposible. De ven- _
ta en las Droguerías y Boticas.
f

LA CURA DE STEARNS ALIVIA
Too~ (LAS[ D[ OoLOI{

11
1

-¡
º-~

PIDASE SIEMPRE LA DE

(ABEZ,\

Sru
-

1
'

Porque es la única legítima y
la única en que se puede confiar

LA CURA DE STEARNS

nuevos alimentos se efectuaba con la más
perfecta regularidad, y sus fuerzas y salud
se desarrollaron de una manera notable.
Pero Julián recibía también sensaciones
más o menos agradables cuando comía sus
. hierbas, lo que le condujo a distribuir éstas
En Cataluña es refrán ''que en ocas10- en tres categorías distintas. En la primera
nes de guerra, las mujeres .. .. no lo. son." figuraban la pimpinela, las mielgas, los pámY no es vano y fanfarrón el aserto m t3:m- panos de la cepa, las hojas de la patata, los
poco grito de farándula, que _pruébase bien botones o yemas del roble, las bojas de molargamente con los claros e¡emplos de su rera, del rosal, etc., Estas plantas agradavalor y donosura que vamo~ a dar a cono- ban sobremanera a su paladar. ~a segunda
cer ª) lector:
.
, categ?ría, que no Je hací_aexper~mentar tan
Ambal, aquel remoto caudillo, tan ba~- superior goce, comprend1:1 los diversos carbaro como grande, en cuyo honor el gem? dos, las bojas de zanahoria silvestre, d~ los
formidable de Flaber compuso el marav1- nabos1 del hinoio1 de la col, de la paneta• etc., y los tall~ .t~ernos
•
d e 1os cerea_
lioso poe~a ~e ,' Salamlll:bó"
.. atacó con nu,.. - tana,
meroso e¡érc1to a los pnm1hvos del Rose· les. En la tercera d1v1s1ón se encontraban
!Ión. En gran aprieto puso su pericia y es- las hojas del pino de la jara, del roble
. a éstos y bu b"1era ob tem"do sob re blanco, de la enema,
·' del romero, d e 1 o ¡·1vo,
trateg1a
ellos buena victoria a no ser por el refuer- etc. Estas últimas no causaban a nuestro
zo de las mujeres, que cuando más com- hombre otra satisfacción que la que proprometido estaba el combate, se precipita- viene de una necesidad satisfecha.
ron en él con grandes gritos e inusitada fie- Un carácter dulce, bueno y compasivo
reza, poniendo en vergonzosa huída a los distinguía a Julián. y sus costum?res _e ran
cartagineses. . . .
sencillas y tranquilas, aunque su mtehgeny esta hazaña les valió a las mujeres del cia estaba suficientemente desarrollada. Su
Rosellón ser admitidas a las consultas de sueño era reposado y ligero como el de la
paz y de guerra, dando en ellas su voto Y mayoría de los hervíboros, y el ~uido más
parecer. . . .
. . suave, el más lejano, bastaba para 1nterrumy va otro caso: Se hallaba Tortosa sitia- pirle. Su sensibilidad cutánea estaba por el
da por los moros, y _c?mo éstos ~!ese°: suya contrario mu y poco desarr~llada; las rola conquista no quisieron admitir °:mgun saduras y cortaduras no ocas10naban absoconcierto con los habitantes de la ciudad. lutamente en él los agudos y súbitos dolores
Entonces, los sitiados no pudiendo con- que determinan en los demás. Por eso, en
sentir en una afrentosa entrega, decidieron razón de esta disposición sensitiva, no senseguir el_ heróico ejemplo de S~gunto Y de tía el frío, cuando t'?dos los . que estaban a
Numancia: dar muerte a sus h1¡os Y espo- su alrededor se que¡abao vivamente de los
sas y quemar todos sus tesoros por no ver rigores de la estación.
prendas tan amadas. víctimas de la barbaridad.
Sabida por las mujeres esta horrible re¿·Tensh'1 O M'1kado?.
· Y luego
solución, se juntaron en la Iglesia
de orar devotamente enviaron a sus esposos una e11;1bajada diciendo: "Que aquella
.
.
. .
. , .
noche subiesen al muro y que antes de esto
No existe ni ha existido n1ngun ¡efe de
que echasen dos hombres al real de_ los Estado a quien se haya tratado con ta~ta
enemigos para que cuando éste los cogiera reverencia como al emperador del Japon.
prisioneros dijeran que aquella noche la
Aún viven japoneses que recuerd_an el
ciudad había recibido un_gran_ refuerzo tiempo, no muy lejano, en qu_e se castigaba
con el cual sería segura 1a v1ctona. Y que con la pena de muerte eI mirar caraª cara
entonces ellas, vestidas de soldados. subí- al soberano, por cuya r~zóu h&lt;1;5ta los nobles
rían también al muro con mucho ruido de de más elevada alcurnia teman que encetambores, marchando los hombr es al ata- rrarse en su casa cuando el monarca se haque mientras las mujeres quedaban a la liaba en los alrededores. .
.
defensa .... "
Todavía hoy existen millones de ¡~poneTanto agradó a los varones elconsejoque ses, chapados a la antigua, q1;1e consideran
ejecutándole al pie de la letra, fueron_tan como un sacrilegio pronunciar e l nombr_e
dichosos que derrotaron y degollaron infi- del emperador. Sin embargo, todos los mnitos moros, quedando señores del campo. pones, pobres y ricos, reservan en sil: casa
y por este hecho tan glorioso el conde una cama llamada "toconoma," destmada
Don Ramón Berenguer concedió grandes exclusivamente a l m~narca en caso de qu~
privilegios a las mujeres, y entre ellos e-1 por casualidad necesite pasar la noche alh.
de más agrado fué que sobre un escapulaPero lo más curioso es _que así como la
río pudiesen llevar por armas un hacha de inmensa mayoría de los Japoneses no han
carmesí en memoria de su valor, como un oído mencionar jamás el Jap6a, porquevulsímbolo militar.
garmente sus habitantes lo llaman '·N1hon,"
y va otro caso en el que hasta los niños casi ningún japonés usa ni conoce la palatomaron parte con su valor Inv~dieroo la bra "Mikado.''. ~ su .~o_Ilarca lo _lla~~n
villa de lila, en Rosellón, tres mil france- Tenshi que s1gmfica H1¡0 del Cielo, y
ses y volando una torre donde había gran también, aunqu_e men~s frecuent~mente,
cantidad de pólvora, se apoderaron de Tenno, que eqmvale a emperador.
gran parte del pueblo, degollando a los
hombres alevosamente.
Entonces y cuando ya creían segur~_su
cobarde victoria, las mujeres y los mnos
les atacaron con loca fiereza y fué tal el
pánico que les entró a los franceses que
huyeron a la desband~da . dejan~o muchos
. _
muertos y gritando: ' ¡Sois !Ilu¡eres, pero
Un médico rnglés da la voz de al~rma
por fuerza tenéis el demomo en el cuer- contra los gigantescos sombrer&lt;?s de senora,
po .... !
diciendo que muchas de sus clientes se van
poniendo cargadas de espaldas a consecuencia del exagerado peso de los cubre-

El peligro de los sombreros grandes

Un preGursor de los vegetarianos
..,.Hace ya muchos años, más de sesenta,
~e el doctor Layet presentó un "hombre
hervíboro" como le llamaba la gente de su
tiempo, que constituía un caso !l1uy cUI:10so.
Antonio Julián, nacido en N1za, hab1asufrido tan espantosa miseria en_su juventu~.
ue se vió precisado a recurrir a la mash¿ación de hojas y plantas crudas para remed' r Ja insuficiencia del pan que le daban.
P:ro ¡0 que no fué en un pri~cipio sino
especie de adición a su alimento, se
una 'rtió bien pronto en el único objeto de
~~º:sto, y al cabo de algunos meses Julián
no ~omía ya sino plantas y hierbas, a las
ue añadía solamente tres o cuatro onzas
pan al día, y un poco de v~no, del que
edía privarse con suma facilidad. Su es~ºmago se acostumbró sin gr::w E:s,fuerzo a
este régimen particular; la d1geshon de sus

para el DOLOR de CABEZA
se prepara en pequeños caCh ,.ts muy fáciles de tomar que
'-se disuelven en el acto, haciendo así su efecto instantáneo.
,1
Cura todos los dolores neura gicos, reumatismo, J.aquecas,
etc.
d.
No se acepte otra que la de
• , Stearns."

ca~~z;:~ie:~d:~agerar - dice- los peligros que ofrece_ el encorv~oüento de la _e_,spalda alproduc1r.unapern1c1osacompres10n
en diversos ó_rganos vitales, y no hay duda
que de ello tienen mucha ~ulpa esos sombreros tan grandes que obl!gan_ a la portadora a llevar el cuerp_o mchoado hacia
adelarüe, _Un peso seme¡ante en,(ª cabeza
impos1b1hta para andar ?ere~ho.
Otro h_ombre de c1~nc1a op1na_que e l aspecto físico de la mu¡er va perdiendo _mucho por efecto de los som~r~ros demasiado
grandes y de otras exceotnc!dades que la
moda impone al sexo fememno,acarreaodo
hasta la degener'.1-ción de las razas. L&lt;:1- i:n~jer moderna se irroga un gra~ pequ1c10
con los sombrerones que se estilan, y con
los tacones altos, porque unos y otro~ no sólo dañan al pecho y los pulmones, smo todo el cuerpo.

AGUA PURA

No use Mas
Bragueros

El ao-ua libre de o-érmene, nocivos y otras impuresas, es la bebiJ.1
provista por la sabia n~turaleza para todo ser v_iviente. Sirve parn ilm·
piar y refrescar tanto el bt0ti0?· como el exteno;r del cu~rpo humano,
ayuda el aparato digestivo y , s el ~ejor. de todos l?s est=.ilan~~s. Es
un auxilio muy va1ioso para el fu,1cionamiento especial d~ los rmones,
y conviene tomarla en buenas cantidades diariamente, cmdando de su
pureza y frescura. Pel"o su acción benéfica ,para esos órganos no b~sta
cuando están desor-d enados por cualquier causa. En ese caso conviene
combinarla con la si!!'Uiente fórmula eficaz que ioYariab-Iemente ha •proporciO'llado resuJtado:' altamente satisfactorios, la cual se puede_ obte
n'tlr en cualquier botica:

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satis1ec as.
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cuando
otros
no
han Podido. Yo no uso emplastos, unguentos.
no uso arneses, ni engaños.

BL TÓNICO PARA

Calendario de la semana.

DÍAS CALUROSOS

LUNES 20.
E l Dulce nombre de Jesús (del día anterior), La Dedicación de la Santa Iglesia
Catedral de San Luis Potosí, San Fabián
Papa y San Sebastián Mártir, Patrón principal de la ciudad de León. -Funcióu titular en la parroquia de San Sebastián.
MARTES 2I.

Extraeto Compuesto Vegetal Arvelina. .
J ara,be Compuesto de Hipofosfitos. . .
Jarabe Compuesto de Zarzaparrilla. . .

.15 gramos.
.45 gramos.
.60 gramos.

Festividad de la Oración del Huerto. Santa
Inés Virgen Mártir, Santos Fructuoso Obispo, Augurio y Eulogio Diácono Mártires.Función solemne en la Concepción.

Cómprense los ingredientes separada?Jente y mézclelos un? mismo
en su propia ca,;a, to-mando una cu3hara:dlta de la mezcla despues de cada comida ó sea tres veces a-1 dla.

·R

M1ÉRC0LES 22.

EL

Santos V icente y Anastasia Mártires.

0------------------------0
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siempre es eficaz. Millares de personas curadas por ella testifican
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Calle ••••••• • ••••••••• •• Numero.•••• • • • ••

Ciudad••••••••••••. Pals .••••••••••• , • • , •
Sirvase escribir claramente.

Para obtener un

hermoso Pecho
Todos saben Que la opulencia de las tor•
mas del pecho es muy apreciada de los
orientales y &lt;1ue sus mujeres enblenden
mara vlllosamente el arte de adquirir esta
robustez, Que no siempre la da la Naturale•a.
Fuera del Oriente, un hermoso pecho es
Igualmente considerado en todas Da.rtes
cual la expresión más Dertecta de la belleza femenina; además, es el signo aproximadamente cierto de una salud floreciente. Para adQuirlr este desarrollo Que
hace tan elegante y tan seductora á la
mujer, no hay na.da más eficaz ni mejor
para la. salud (IUe las PILULES ÜRIRNTALES.
'Estas 1&gt;íldoras tienen, en
efecto, la virtud de desarrollar y de reconstituir los pechos. de fortalecer los tejidos, de borrar los relieves
huesosos de los llombros y
de dar á todo el busto una.
graciosa. i.-ord ur a
Convienen á la joven
Que Sil desarrolla a.~f como á la m uier &lt;¡ue no ha
tenido nunca 6 Que ha
perdido la hermosura.del
pecho. Obran estimulando la natura.... leza, y est o sin vio' lencla.: de ahí su l\Cción benéfica sobre
la salud y también
la establlldad del resultado producido, el
cual se mantiene después perfectamente.
Las PILULES ORIENTALES tienen. l)Or lo
demás,una nomhradla. muy antigua y unl·
versal. (Marca depositada según la ley).
Tratamiento de dos meses aproximadamente, fácil de seguir.
Precio: El frasco con noticia expl!cati·
va, 6,35 francos.
Dirigirse al señor D- J. Ratlé, tarmacéu ·
tico de primera clase, 5, Passage Verdeau
(Faubourll' Montmartre) París.
En México: J. Labad!e, Bucrs.

Cfa.

1
1

1
1
o

QlrAN0S, TUll01'l!S, ALII0lrffANAS, Hl!fflOAS, l'USTULAS, LLAGIAS,
ULOl!RAS, QUl!IIADUlrAS, ,.ISTULAS, l!RUPCIONl!S, l!TO., l!TO,
DI!

:N;~I!~;;;~

Para 108 lugares donde no ae enouentre, se deepaoba tranoe de porte, en,-l&amp;ndO
oon el pettldo en sellos de oorreo so.ao ova. por 9&amp;da oaJa y por dooena '2.62,al Depositarlo general, Sff. ffAFAl!L 8, OlrTEGIA • .,. OALLI! DI! IIAN1'1QUI! N9 •••
l#l!XIOO,

D, ,-.

Santos Ildefonso Obispo, Raymundo de
Peñafort Confesores y Santa Emerenciana
Virgen Mártir.
VIERNES 24.

Nuestra Señora de la Paz. Sa n Timoteo
1 Obispo
Mártir.
SÁBADO 25.

~~~~U{:A~:~::.AS•

APAffTAD0 484',

JUEVES 23.

GRAN

~
f

ONI

EL VINO de STEARNS

Enriquece la Sangre y
fortif,ca a las' Personas
Debiles.

·

1
1

~--=====-----

Señora de Belem. La Conversión
Pruebas y Hechos Prácticos
1 delNuestra
Apóstol San Pa blo (conmemo ra ción de
San Pedro). Santos Juvencio o Juventioo,
Máximo y Elvira Virgen Mártires.

---o

DOMINGO 26.

Festividad de la Santa Familia, Jesús,
María y José. Santos Policatpo Obispo Mártir y Paula Viuda.-Oficio y misa de la Domínica: rito semidoble y ornamento morado; se conmemora La Santa Familia y Sao
Policarpo.-El E vangelio nos recuerda la
parábola del Sembrador.-Función a la
Santa Familia en su templo.-En el Santuario de Xaltocao, parroquia de Xochimilco. función a los Dolores de María Santísima, que duran ocho días.-El cuarto domingo 'd e mes, función en San J uao de Dios
que celebran los Legionarios de San Benito Abad. En Corpus Christi o San Diego
función de los Terciarios Servitas y en Santo Domingo función a la Santísima Virgen
de Covadonga y procesión.- En San Hipólito el último domingo de mes (sea cuarto
o quinto) función de la Archicofradía del
Inma culado Corazón de Ma ría.

tUna Isla en Venta
::-So todos los días se presenta ocasión de
comprar una isla. de suerte que el q ue po·
sea millón y medio de duros y quiera gastárselos, ahora está a tiempo para hacerse
due ño de dos mil y pico de hectáreas de ter reno y señor de los 28.000 habitantes de la
isla Lewis que es la que está en venta por
tan módica cantidad.
Lewis es la isla principal de las Hébridas
Occidentales o Exteriores y pu ede calificársela de paraíso de los sportsmen, porque
en ella a bunda la caza y la pesca. Sólo en
una temporada pueden pescarse mi l salmones de 8 10 libras en el Grimesta, río principal de la isla y en uno de sus bosques
pueden cobrarse anualmente r 50 ciervos
de gran alzada,
La capital, Stornoway , es una población
completamente a la moderna con gas, alcantarillado y red de conducción de aguas.
Los bosques ocupan una extensión de cerca de 250 hectáreas y sus árboles fueron
plantados por Sir James Matheson, tío del
actual propietario, que en r840 adquirió la
isla por cinco millones de duros y construyó un castillo y varias carreteras.

han demostrado al público que
err tre todos los tónicos y reconstituyentes se encuentra en
primera línea el célebre

VI NO DE STEARNS
De Ext. de Hígado de Bacalao
Ferruginoso.
Hasta los niños lo toman con
agrado. No tiene rival para la
cura de las afecciones del pecho y ?s el reconstituyente más
enérgico.
No se acepte otro que el de
· 'Stearns."
Marchita y arrugada á los
dieciocho

Joven y seductora
álos sesenta años
La edad no lm.D orta.-Nlnón de
L'Enclo" tuvo un
a p a slonad o ad•
mire dor cu ando
contaba. 90 añgs,Las arrugas. la flo
,
jedad de las carJ . nes en el rostro y
• , • ,,. J• ~ / 1l ~ el cuello, la laxl -;;."' /1'"' 'ltud
del busto los
Ji -,.,_,
·c a.usa el des1&gt;reo~ ,"'~
,,_ dlmlento del cutis
,
- ~y el reblandeci~E.,
~
,,'1,,1~
, - ~
miento de los tell{/¡
...,,__---..._
....... dos subcutáneos
7 ~
P sra evitar todo
eso que enveJ,ce l)Or Que destruye la. apariencia Juvenil, nada tan bueno como la

d
~

~

Creme Sirene para embe-

llece.-

(desgrasada.) - Además de ser
un hlrlénlco ltermoseador sin Igual, soll•
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iodo gasto.
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'' Al FO~ 1 -o Rf YES "
FONDO R1C 1-1 R1.JO COVARRUBIAS

El Mundo Ilustrado

NUESTRAS COSTUMBRES ANIMALES
En el Congreso de Eugénica, celebrado
hace algunos meses en Londres, declaró
Mr. Balfour que el hombre es todavía un
animal salvaje y aunque parezca exagera~º él está basado en amplias pruebas cieobficas.
i Tiene usted miedo a la obscuridad? Casi
todos los ni~os y no pocas personas mayores lo experimentan. Hasta el hombre más
valeroso, e°: una casa que conoce palmo a
palmo, se siente más tranquilo cuando están las luces encendidas que cuando está
todo a obscuras.
La razón d~ .esto es,_ según los psicólogos, que las !tmeblas rnspirabao siempre
terror de peligros a nuestros salvajes antecesore_s. Cuando_ el ·hombre no era más que
un animal salva¡e, que vivía al aire libre
~on otros animales, su ingenio le hacía
igual a ell9s a la luz del día, más por la
noch~ se hallaba desamparado contra el
enemigo que se acechaba y la obscuridad
significaba muchas veces la muerte. Hoy,
oo obstante nuestra civilización, sobrevive
en nosotros, aunque en forma atenuada el
instintivo horror a la obscuridad.
'
Hay pocas personas lo suficientemente
despreocupadas para no mirar nunca atrás
al marchar por camino solitario sobre todo
si está bordeado de árboles.
'
Un sentimi_e°:t? instintivo nos hace pensar en la pos1b1hdad de que nos sigan los
pasos y nos aceche algún enemigo. La mirada atrá~ n~ tiene hoy razón ninguna, pero es un mstmto heredado de nuestros antepasados y tan profundamente arraigado
que no podemos olvidarlo por completo.
Al ver_ a no conocido en la calle, ¿no
han seottdo nunca nuestros lectores un imp~lso que les obliga _a volver la cara y fingir que no se ha visto al conocido? Este
impulso suele sentirs~ de vez en cuando, y
generalmente SE: domma en una fracción
de segundo, pero es una reliquia de la antigua inhabilidad animal para soportar una
mirada de frente. Todos los animales ofrecen esta peculiaridad. Si se mira de frente
a un perro, el animal desvía su mirada inmediatamente.
Much~ personas sienten una ligera repugnancia al sentarse en un sitio, en el
tranvía, por ejemplo, y notar el calor dejado por el ocupante anterior. Nuestros salvajes antecesores sabían que el encontrar
un sitio con el calor de un animal, significaba que el animal estaba cerca y presentía el peli¡¡ro. Esto no lo hemos olvidado
todavía en el siglo XX.
Hay muchos individuos que se desmayan de m iedo. Otros se asustan de tal modo ante un peligro que se quedan inmóviles en vez de huir. Ambos hechos corresponden exactamente, según los psicólogos,
a l ardid que muchos animales emplean de
fingirse muertos ante la presencia de un
animal más poderoso. Moverse sign ifica llamar la atención é imitan a la muerte. Por
eso los animales que han sobrevivido mejor son aquellos que poseen el instinto de
permanecer inmóviles ante el peligro. El
antiguo instinto subsiste.
Despertarse bruscamente soñando que
nos caemos de una altura, es un atavismo,
según algunos hombres de ciencia; es que
en nuestro sueño volvemos a los tiempos en
que los hombres dormían en los árboles.
El pequeño surco que tenemos en el centro del labio superior es la señal que nos
queda de cuando los hombres tenían ese
labio dividido en dos partes como los roedores. El corte se fué cerrando a medida
que pasaron los siglos, pero aun es tan recie nte la historia de la humanidad que e l
pelo del bigote no cubre bien la cicatriz.

Mueren sin dolor los aviadores?
Es muy posible que morir a consecuencia de un accidente de aviación sea una de
las formas de muerte menos dolorosa que
existen. Según los médicos, la persona que
cae velozmente, a través del espacio, no sufre dolor ni miedo y sin embargo se da
cuenta exacta de lo que está sucediendo.
Las facultades del pensamiento de la víctima se aumentan de uo modo extraordinario. Su pasado revive como un relámpago
coa todos sus detalles, en sus oídos resue-

Invitamos á Cuantos Hombres ó Mujeres
Leyeran Esta Publlcaclon á Engrosar
á Nuestro Costo
Registrado como articulo de segunda clase en 3 de Noviembre de 1894..., ,1

Año ·xx.---Tomo

l.

Impreso en papel de las Fábricas de San Ftafael.

MéxiGO Enero 19 de 1913.

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No consienta ser "El EsqneJ.,to ile la R eunión" El remedio Sargo! hace que las
personas débiles, delgadas y despreclubies, sean roillzas y populares.
Es esta una tnvttaclón á la que ntngún
hombre 6 muJer debiNa desoir•. Le diremos rI
porQué: lfallámosnos dJsvuestos á vroporclonarle
un descubrimiento mara,·1110s0 Q.Ue le arud:m\ á
digerir los alimentos que come y como cansecuencla á añadlr sólida y excelente carne sobre
sus huesos. No importa cual sea. l a causa de
su delgadez. este gran de~ubrimlento hará Que
el alhnento se conderta en masa. encefálica en
unas 5 horns y en snngre en 4, enriqueciendo
además á esta de glóbulos rojos, los Que son
de necesJda&lt;l indispensable vara todo hombre
6 muJer. ¿ Cómo Podemos hacer todo e:sto 1 La
cJcncla ha, descubierto un asombroso trntamlen~o
concentra&lt;lo. el cual aumenta la. células (de
las que nuest ro cuerpo se compone) notablemente. Esta maravll1osa. invención, hace Que
l a indigestión y demás enfermedades del estórn:igo. desaparezcan como J)Or encanto Y que
los antiguos dispépticos. enfermos de nervios

~era~~s ~ia:.ltaJ~ii• n:ev~tei;~ra~f~fo u~u:i~~
considera como una bendición para las personas
&lt;legaldas se JJnma ..Sargal.'•
No olvide su
nombre S--.A-R-G-O-L.
N'nda. corno él ni
semejante á él se conoció antes, Este remedio
es una verdadera revelación para las mujeres Que
nunca pudieron presentarse á gusto en l a
sociedad 1&gt;0r sentarles horriblemente Jos vestidos
á cnusa de su delgadez. Es un enTfo celestio.l
J')ara los hombres faltos de peso. eneri;::ía Y
fuerza de nervios. flJ deseara hermosa Y J)er1
~~!~a. flf::~fa~~~t:~~~:~~':r:ri::iª~es_d~ea Q~~
cuerpo exuberante en tuerza Y energía. escrtb&amp; i.
•'The Sargol Co.• Yl0 B lferald Bldg., B inghamton,
N. Y .• E. U. A. Y l e enviaremos absolutamente
gratls una caja. de Sargol valorada. en $0.50
la cual le demostr:irá 111. '\Jerctad ele Jo manlfes-tado. Tome una Pastilla cada. comida Y cinco
minutos de~óués de tomar la primera de este
excelente prodm::to concentrado, emoe1.ará á
producir sus Virtudes Y efeotos. dándose ca.~os
en los Que se ha notado con él hasta. un aumento

:a.

1:
~te~~~a J:!.~ d~~eeri\l!.,~n\di11~;~~-1fl~:. ne~;í
las encontrará;_ en ellas I&gt;Odrá. enterarse de la

hire.
Mis amigos, acostumbrados á verme
siempre delgadn manffl éstanme su asombro y
ml padre Y madre están completamente satistechos \'Jenclo Que he podido alcaniar un peso
Que nunca antes pude conseguJr,

EL SR. C'LA Y JOHNSON dice:

Dígnese e1winnne otro tratamJento para 10
dfas. Estoy sumamente sausrecho de los antertore9 erectos del reruedJo Sargal. E sta medlclna. ha sido Ja. luz que me ha mostrado mi
futuro biennestar pues vuelm á adquirir el
1&gt;eso Que en otro tierul)O tuve. Cuando empecá á tomnrlo# sólo Pesaba 138 1lbras y ahora
(4 semanas desvués) veso 156 y me hallo
además en ))Crfect&amp; salud. Ya no tengo el
aspecto desagradable Q.Ue tenia. antes y el gran
mnJestn r Que sentía tCKlas las 01afianas ha
desaparecido. Me encuentro como nunca: sólo
deseo afütdlr al De!O que ahora tengo 5 libras
más Y creo QUO esto será bastante.

E~ci~/?hfii&amp;rf~~i~1fJlr~~~ Que empecá
, usar el tratamiento Sargol: Tengo 67 año! y
estaba 1&gt;rofundamente 1&gt;0strado por la debilidad
Que me domlnabn, Tan abatido me hallaba Que
me era del todo punto imposible dedicarme á.
nJngún trabajo. Al presente# gracias al Sargal.
tm re1.co un h ombre nt1iPVO, He ganado 22 libras
en 23 días de tratallllento : no puedo manires•
tarle cuan feliz me hallo al Dresente. Todos
mis vestidos me vienen prietos. mi cara tiene
un perfecto y natural color y nunca he sido tan

f~ºfRi~iik~1iº~·ousE

dice:

El T ratamiento Sargol. es sin duda alguna.
el mefor Que he usa&lt;lo. produciendo en ml
resultados asombrosos. Apenas si podía comer
y rara era. la semana en que no me hallaba 4
d1ns enferma. del estómago. Solamente tomé
dos cajas de Sargal. acabadas tas cuales me
hallaba ya en concltciones de pode-r comer
cuanto Re me antojaba sin &lt;1.ue me h iciera daño.
El dolor de cabeu Que antes casi siempre
tení&amp; ha desaparecido complet.1.mente. Pesaba

:;l~m~b~1!mlo ~!or:a1J&gt;d~o~!º h~~}i'ª~~mgin:~
años Que no me encontraha. Estoy tan gorda
opJnlón de varfoq ,ersona~ nne lo han usado# como lo deseo y no cesaré de recomendar Snra:ol
aue están convencraas ae sus erectos y Que á cuantos lo necesitaran. vues verdaderamente
nflnnRn las excelencias de esta preparación hace lo Que Vds. prometen.
mnraviJlosa:
Los anteriores testimonios estlin tomados sólo
EL REVERENDO GEORGE W. DAVIS de personns residentes en la cludnd d6 Fllndeldice:
fla Y sl Jo deseara podemos remitirle su comHe probado los etec..1os del tratamiento Sargal Pletn dirección parA. que se entere directamente
Y Ju, notado con él nueva fuer.za y vigor: ~so do ellos de los benéficos y maravillosos erectos
20 ltbras mh y ml salud es mucho mejor, me de el Sargol,
encuC'ntro como si hubiera vueJto á los nños de
QuJzli:s dude aun de la verdad de todo lo
mi 111ñez; esta med1cJna ha sido la. causa de un Que arriba hemos ml'lnlrestnclo. Cese su tncercamhlo radical en ml vida. Hállome tan bien tldumbre. escríbanos inmell.latament,e Y le en• que no nccPSlto tomar ninguna otra medicina. , vinrrmos como prueba una caia valorada en
ni Quiero volver á hacer uso de ellas.
leá d::a~stt:~: ~~:b:~:
0
LA SRITA A. l. RODENHEISER de Indicar. No Importa cual sea la. causa de
escribe:
la. delgadez. Sargal hará. ruertes y robustos á
He ganado inmensamente desde que tomé el las personas débiles. Pero á pesar de todo lo
remedio s ~ugol pues sólo pesab&amp; 106 libras Que acabamos dei mantrestarle no esperamos QUe
cuando empecé A usarlo JI nhora peso 130 de Vd. crea. nuestra. palabra, mas corte el cupón
modo aue l}e obtenido 24 libras de t&gt;eSO, Slén.. de abajo, adjunte unos 10 centavos Americanos
tome más fuerte Y hermosa QUe nunca y tenao J)ara ayuda.r los gastoS de fran&lt;1.ueo, y rectblrá
en la. actualidad rosadas mejillas, cosa que á vuelta de correo el má!j apreciable paquete
nunca pud e lograr antes por rnb esfuerzos Que que en su vida. entera. t s us manos llegó.

~~s1riias~ :x:~:rl~~!s

VENGA, COMA CON NOSOTROS A NUESTRO COSTO,
Es~e cut&gt;ón da derecho i u na CaJ1 de Sara:ol (Siempre y cuando que no se la
hulJleramos ya remit.ldo) el remedio concentrado por excelencia para. engordar. Adjunto
hnllnrá en estampillas de correo unos 10 centarns Americanos para. ayudar loa gastos
de franaueo.
Lea detenidamente nuestro anuncio anterior y escríbanos h ov mismo
acUunt:mdo en R11 r.nrt.1. l os 10 et.ntavos mendonados y este cuoón y á vuelta dft correo
recibir! nueetta cal• de Sargo!. D irección : The Sargol Co., 910 B Rerald Bldg.• Blnghamton,
~• c!rta~· U. A. Escriba. su nombre Y dirección con claridad y adjunte eate cupón \

nao dulces armonías y lentamente se apaga todo al producirse la inconscieo_cia.
~ste es el est~do en que caen a yerra los
av1ad~r es _en op101ón _de los médicos, y la
ezpenenc1a de los aviadores que han sobrevivido a caídas graves confirma el aserto.
.
Vednnes, por ejemplo, el famoso aviador
francés que se cayó con el aeroplano desde gran altura ante un treo en marcha, recuerda coo toda nitidez todos los inciden·
tes de la caída y dice que al caer calculaba, coo sorprendente frialdad, si quedaría
delante del treo o iría a parar encima de
la chimenea de la locomotora.
Otros aviadores que al caer sufrieron
graves fracturas, no tenían idea de que estaban heridos y algunos aseguran que no

supieron cual era el miembro afectado hasta que intentaron ponerse de pie. .
.
La explicación de tan extrañ:3- mmu01dad para el dolor, se explica qmzás por el
hecho de aumentarse la actividad menta l
en grado tan extraordinario durante la caída, que la víctima oo tiene tiempo parasentir ansiedad ni dolor.
0 0 0

Las bananas se llevan verdes a Inglaterra
y allí las maduran en depósitos donde hay
uoa temperatura de 5 0 grados.

µn pintoresco momento de la fiesta de regatas celebrada el domingo
Una tonelada de gordura de ballena da
unos quinientos kilos de aceite.

último por el Club Alemán.

Número 3.

�DIRECTORIO

EL MUNDO ILUSTRADO
SEMANARIO DE ACTUAl,ID.\OES, ARTE Y L1TEltATUltA

DIRECTOR PROPIETARIO

LIC.

ERNESTO CHAVERO.
OFICINAS:

3~ Calle de la Rinconada de San Diego ~o. 4 1.
Teléfonos:- Mexicana, 20-85 Neri
Eric.=n, 14-5 r
Apartado Postal 149.- México, D. F.

PRECIOS DE SUBSCRIPCION MEc'&lt;SUAL:
En la Ciudad ............................ $
(pagadero por adelantado.)
En los Estados . . . .......... . .... .......... $
(pagadero por trimestre adelantado.)
En el Extranjero ........ . ................. $
(pagadero por semestre adelantado.)

1.00

1.2,

·
2 .00

NUMEROS SUELTOS:
En la Capital ...................... .
$ O. JO
En los Estados. . . . . .. . . . . . .. . ... . .. . ..... . "0.35
En el Ext ranjero.. .. . . . . .. .. . .. .. . .. .. .. .. 0.50
Atrasados ................. . .... . .. . ..... . . , 0.50
Para la publicación de avisos en este periódico, dirigirse a B. &amp; G. Goetschel, Avenida 16 ele Septiembre,
16. Sus agentes en Europa, la Societé M utuelle ele Publicité, 14 me de Rougement, (9 e).
NO SE DEVUELVEN ORIGI NALES.

objetiva que a algunos espíritus aprm•echa por más que
a mochos dañe. Nada hay más inútil, por ot ra parte que
e_ntrar en imposibles paralelos. y sobre todo suspirar por el
tiempo pasado, glosando el célebre decir de Jorge Manrique. Y toda la magia evocadora del recuerdo resulta impo·
t~nte para deseocauzar las inclinaciones, las prefer eocrn.s y e l gusto de una época. L a d ivina persuasión, adorada como virtud excrlente por los griegos, es menos
eficaz que en ninguna otra cuestión, en materia de arte
literario. No hay crisóstomo bastante elocuente para
obligar á una generación nacida en una edad bursátil
y mediocre a conversar de empresas altas con el noble
don Alonso de Quijano en vez de deleitar~e con las pornografías baratas de cierta p rensa, u i a medir la distancia que separa, en el teatro, al ilustre alcalde de Zalamea del innoble y bufo alcalde de Majalandrín.
Por lo demás, al lado de aber raciones de gusto y de
extravíos de criterio que es lícito comprender, aunque
no disculpar, aparecen manifestaciones de fuerza literaria que sorprenden y desconciertan por lo poco usuales, pero que dejan percibir con claridad a través de la
forma un tanto extraña, en el fondo bastante obscuro,
un rayo de arte que empapa una escena de realidad
,·ivida, una hendedura de luz por donde se bosqueja un
drama palpitante, a lgo en suma de lo que p retendía-y
consiguió-el eximio Eca de Q ueiroz cuando, en una
de sus obras más prestigiosas, quiso tender "sobre la
\'lgorosa desnudez de la verdad el diáfano manto de la
fantasía." Y una de esas muestras. convincentes y plausibles, de lo que sabe y p uede suscitar la tendencia colectiva de una sociedad que no tiene tiempo que perder y que en todo y para todo va muy de p risa, está
en el espectáculo extraño y original, muy conocido en
Europa, singularmente e n Francia y en Italia, y trasplantado hace varios días e ntre nosotros. Está nombrado el Gran Guignol.
o 'Jo

La existencia moderna, ajetreada y presurosa como si
alguien la aguijonease sin piedad para hacerla ir más
rápidamente, el vértigo de la agitación actual en
que los minutos pesan oro como troquelados por el bestial "time is money'' del mercantilismo sajón, han despertado en el mundo con temporáneo un gusto exagerado de cuanto es coñcreto y preciso. A la antigua a mplitud, ya pasada de moda, con que en la~ viejas épocas
se disponía del tiempo como de cosa propia e ioagota ble
y se le gastaba lentamente con la fruición de quien despilfarra un tesoro cu yo fin no se ha de ver jamás, ha
sucedido una ansia de vivir intensamente y de condensar cuanto más se pueda las alegrías, los dolores, las
emociones, los placeres y todo cuanto constituye la trama de la vida, que antes se creía amable regalo de los
dioses misericordiosos y que hoy parece ser considerada
como implacable castigo de un demiurgo violento y criminal.
Bajo el imperio de una ley que se dice de suprema
civilización, todo ha ido concentrándose y reduciéndose.
Se siente eu extracto, se piensa en síntesis, se habla y se
escribe en clave. E l arte literario, especialmente, en su
calidad de reflejo exacto del medio social, ha llegado a
las formas más abreviadas y eu su aborrecimiento de la
d ifusión, usa, para vaciar sus creaciones, de los moldes
menos vastos: el poema pequeño, de u nas cuantas estrofas, el soneto, por ejemplo, en verso, y en prosa, la novela corta, de limitadísimas páginas, o mejor aún el
cuento, fórmula brillante del pensamiento moderno, extraordinariamente embellecida por Maupassant y por
Osear \Vilde, y frecuentada por todos los escritores del
último barco
Ya no más líricas tiradas, como las de la falange romántica, ni interminables diálogos como e n las obras de capa
y espada, ni minuciosas descripciones coa aspecto de detallados inventarios, como en los capítulos monumentales de la escu ela oaturali3ta: el fresco e ingéuno episodio
de Pablo y Virginia cabría dentro de las estrechas columnas de un solo folletín: el duelo más gallardo de los
Mosqueteros de Dumas se acomodaría fácilmente en las
cuatro líneas de una nota de pol icía; y los cuadros enormes trazados en los Rougon Macquart por la mano vigorosa de Zola, no ocuparían cinco minutos el lápiz a
carrera abierta del repórter. La fiebre de condensación
llega a tanto, que los Miserables con sus enormes problemas sociales y sus tremendas interrogaciones religiosas, con sus grandes soplos épicos y sus encantadoras
penumbras idílicas, con e l presidio y el convento, el hos·
p ita! y el campo de batalla, con sus criminales y su~
santos, con sus ángeles y sus demonios, con Juan Valjean y Javert, y monseñor Bienvenido y Gavroche, y
Caseta y Mario, con todo lo humano y lo divino desparramado en el libro i nmortal por el genio resplandeciente y sombrío de Víctor Hugo, están en algunos centena·
res de metros de película cinematográfica. desenrollada
en cuatro tandas en todas las salas de espectáculos de la
ciudad.
Ciertamente, no hay que protestar con demasiada energía en contra de semejante tendencia, que, a falta de
o tras ventajas que quizá tenga, ofrece la de una fácil y
e con ómica di,·u lgación. así como la de una enseñanza

El título despierta la idea de algo inocente, sencillo e
infantil: un diminuto escenario al a ire lib re, instalado
en el jardín florido de una metrópoli suntuosa; un público de bebés satisfechos, de pilluelos azorados, de niñeras
elegantes, de soldados candorosos, de pueblo boquiabierto; y en el tablado estrecho, bajo las cortinas desteñidas,
man ejado por las diestras y ocultas manos de un ignorado Maese Pedro y hablando por la invisible boca de un
"camelot" ingenioso y risueño, el mundo colorido de la
comedia lionesa o italiana. Allí están el propio Gu ignol
y su heredero Gringalet: ó bien Arlequín y Casandro,
Colombina y Pantalón, Pierrot. y Polichinela. Polichin ela sobre todo. con su doble joroba, su perfil de cascanueces, su voz atiplada y maligna, su bico:nio majestuoso y el bastón ceo que golpea a todos y desenlaza el cándido enredo en medio del regocijo del puer il auditorio.
Pero no se trata de eso. Es u n espectáculo b r eve, torturante, con frecuencia doloroso y casi siempre cruel,
inspirado no en la jovial ficción de la fábula sino en la
desenvuelta realidad de la vida, y en donde la enfermedad, el vicio, el crimen y la muerte encarnan e n extraños personajes, lastimeros, repu lsivos, patibularios, que
transportan a la escena dramas intensos y momentáneos
que se presencian con calosfríos y se aplauden con enfermiza y casi dep ravada admiración.
Tipos que vienen de quién sabe qué bajos fondos inexplorados, r epresentantes de hampas desconocidas, ejemplares de faunas anti-sociales; y degeneraciones patológicas, neurosis atormentadas, locuras ululantes; y la embriaguez, la codicia , la lujuria; y e l robo, el suicidio, el
asesinato . . .. cuanto hay de negro, de pestilente, de crimi nal e n los abismos del alma human a . 'Rostros pálidos
de anemia 6 rojos de alcohol, miembros sacudidos por la
histeria o inmovilizados por la parálisis; taras fisiosógicas, delirios aterradores; el puñal dt&gt;l apache y el frasco
de vitriolo de la vengadora. Y todo rápido, sin largas
frases, sin situaciones escén icas rebuscadas, sin compl icaciones laboriosas: todo como en la vida.
Y bien, ¿eso es teatro? ¿Puede dárseletal nom bre? No;
no es la tragedia clásica, con sus reglas a rbitrarias y
convencionales, con sus cinco actos y sus tres unidades;
ni el drama romántico, en sonoros alejandrinos de dos
piezas. No pasa por el escenario la impecable peluca de
M. Boileau, ni se oye entre bastidores el cu erno de Heroaoi, ni tiene los soberbios apóstrofes de Ruy Bias la verba
canallesca de ese rotidador de los bulevares exteriores,
ni ,·uela la sonrisa de doña Sol sob re la faz casi imbJci l
de aquella a,,ilada de la Salpetriére. Pero teatro sí es.
Exótico, desconcertante, raro; pero ¿ no h a dicho el artista francés q u e lo raro es casi siempre lo bello?
El goce que en él se experimenta es de una naturaleza especial: consiste no en la dulce mentira que nos engaña al oído, si no en la ,·erdad brutal que se nos arroja
a la cara; está hecho de un sufrimiento morboso difícil
de definir, de angustia creciente y de ansiedad opresora.
E l público- no el que ríe en los momentos más trágicos.
con el suave pretexto de que no t:ntieude el italianosino el inteligente, sufre un placer hecho a base de congoja: ea su aplauso al final hay como la acción de gr acias por una liberación.
Pero en el teatro es sien¡pre así. De las dos máscaras
del arte escén ico estudiadas por Paul de Saint Víctor.
una- la Comeclia, - ríe, en tanto que la otra-la Tragedia- llora. ¿Y qué hay en el fondo de ambas? Una sola
cosa: el sufrimiento humano. Vamos a l teatro a contemplar la desgracia agena, el dolor del semejante. Cuando
ese dolor y esa desgracia son rudos y grandes, lloramos;
cuando, por el contrario, son leves y ridículos. reímos;
pero en uno y otro caso vamos a di,·ertirnos. El talento

inquisitivo de Faguet ha desarrollado esta tésis que hace extensiva al teatro, a la literatura. a la poesía y hasta
a la con,·ersación, que tienen por base- d ice-la pintura de las desgracias de la humanidad. nuestros errores,
nuestras locuras, nuestras alu'c ioaciones-la tragedia de
la existencia- y· nuestras flaquezas, nuestros defectos,
nuestra necedad- la comedia de la ,·ida.
De todo eso-más de lo primero que de lo segundohay en el nue,·o espectáculo. De allí que atormentando
deleite y estrujando el á nimo lo suspenda. Fuerte alimento para paladares gastados y rápida impresión para seres
que están de prisa en la vida, en ese d u ro e implacable
y rapidísimo Gran Guignol.
FHANCISCO 1\1. DE OL\GUIBEL.

~

Tengo en mis balcones un cactus especial, oblongo,
que no da más que una flor en el año.
Esta flor es de un maravilloso lila encendido, que
confina con el violeta.
Un áño se está allí silenciosamente la planta, circu ndada de espinas, para producir su flor única. Un año
alimenta con enigmático mutismo su designio escondido.
que florece al fin en una gran corola delicada y aristocrática.
¿No es esta planta, por ventura, el emblema de algunas grandes almas solita.rías, hoscas. ceñidas por las espinas de todas las contra~iedades y de todos los dolores.
y que al fin, un día, dan una flor magnífica de heroísmo,
de arte, de ciencia, de santidad?
Pero el adusto cactus que fragua su corola imperial.
su verdadero "lilium ioterpi nas," tiene un enemigo tan
pequeño como form idable: trátase de cierto arácnido,
de tal suerte minúsculo, que apenas si mi excelente vista a lcanza á percibirlo como un átomo amarillento, sobre el verde jade de la planta.
Este arácnido se multiplica cou esa rapidez de fecundación con q ue la naturaleza defiende c iertas especies,
y posee una cualidad, propia por lo demás a casi todos
los insectos, pero que me ha enseñarlo más que muchos
libros: la tenacidad, la perseYeraopia, elevadas hasta Jo
absoluto.
o o o

Todos los d ías, entre las espinas, que le sin·en á ma.
ravilla para su fin, tiende redes de un cri;.tal tau tenueque casi llega a la in materialidad, y todos los días agarro yo u n lar go alfiler y Je destruyo su tela, digna de
vestir a una diminuta Cenicienta en un país h ádico.
Invariablemente, después de! a lmuerzo, a l salir a mis
balcones buscando por breves instantes la pálida caricia de este ictérico sol del otoño, la tela peoelopéica
está tendida en e l telar de espi nas, e inrnr iablemente
con a lfilerazo b rutal la desgarro.
La araña no me ve; no puede ,·erme (vive en otro
pl~no): la d ia ria catástrofe debe ser para ella tan inexphcable como algunas de las que al hombre aterrorizan
y que lo han becho, en el albor de las edades, forjar
cóleras de dioses imaginarios .... Pero, al revés de muchos hombres, sin lamentaciones inútiles, sin detenerse
en escollos filosóficos, emprende resueltamente la restauración de su tela, como el héroe de "La Débacle," de
Zola, agarra el arado para construir la Francia desh echa, al día s iguiente del desastre.
_Esta pertinacia serena y laboriosa me recuerda también la noble voluntad del yanqui que, algunas horas
después de la quiebra_. se pone a trabajar por unos cuantos centavos, para fundar de nuevo su fortuna.
o o o

,IQuién se cansará primero: la araña que "quiere"
te1er su tela, 6 yo que "quiero" defender mi flor rara y
preciosa?
He aquí el choque de dos ,·oluntades, las dos consc ientes, quizá ..... .
¿ Cual ha de ser la ven cedora?.
Confesémoslo humildemente: la \'eocedora será la ara·
ña, a menos que un tercero en discordia, un "outsider,"
el invierno, mate al insecto.
Vencerá la a.raña, sí, porque yo ignoro los medios de
destruir los gérmenes microscópicos y ella tiene contra
mi tenacidad nativa, la fecunda pequeñez de sus huevos.

Pero vencido yo, debo a este animáculo una de las
mejores lecciones de mi rida.
Este animáculo ha sido para mí un "profesor de energía" (como dicen los locos de hoy).
Amiga araña, yo he de vencer como tú, porque soy
como tú laborioso, paciente, sereno, tenaz.
_Nada_ en la tierra me impedirá, ¡oh insecto enemigo,
te1er m1 tela de plata y de cristal ingrávido, y aprisionar en ella a muchas-voluntades, al parecer más firmes,
corpulentas y ruidosas, como las moscas zumbadoras
que tú aprisionas en la tuya.
AMADO NERVO.

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Ail®liilllállt
El Club .-\.lemán de Regatas acostumbra
celebrar animadas fiestas deportivas con el
o b jeto de saludar la llegada del Año y la
de la Primavera.
Si el club se hallara en la madre Patria,
la fiesta de principio de año no podrfa ser
de regatas, a lo más sería de patines sobre
los lagos helados, pero en nuestr a capital,
gracias a la benignidad del clima, el club
de regatas puede saludar al año dedicándose a su deporte favorito.
Por lo tanto, se decidió que la fiesta de
principio de año se efectuara el domingo
pasado en los canales del pintoresco lago
de Xochimilco y, puntuales a la cita, se
reunieron los socios del club a las primeras horas de la mañana. Por demás está el
decir que el día se pasó en medio de la
mayor,an imación y cordialidad; se brindó
por la patria ausente, por el feliz principio
del año de 1913 y se &lt;lió espaosióo al espíritu en medio de los placeres propios del
viril deporte.

Escenas sorprendidas por nuestro fotógrafo en la fiesta de regatas efectuada el domingo último en los
canales de Xochimilco por e " Club Alemán de Remadores. "

�&lt;ledos delicados, lo mismo que la familiaridad tierna y
riente, todo lo que formaba para mí el concepto de Valeria Deane.
EL ENC.\KTO CESA .

JF©ffi.. W'llIL,IL.IlhlMJ Jlo lL.©(GU.

- l Cómo se siente usted hov?
Ninguna palabra podría expresar la música fluida que
hi cieron estas sílabas al caer en mis oídos a tranis de la
inmovilidad y las tinieblas.
- No muy brillante, señora enfermera.
Imagioad algo hecho coa agua vi\·a y claro de luna , v
tendréis uoa idea del ruido de la risa que me contestó.
- No soy la enfermera. ¿No oota usted ninguna diferencia? Soy la hija del doctor Deaoe.
,_¿ Del doctor Deane ?
- llgoora usted, entonces, dónde está ?
- iTodo se embrolla aún eo mi cerebro!
~1e ciaba :vagamente cuenta de que se me había trasportado a alguna parte en ferrocarril, que se me había
puesto en uµ lecho y que manos delicadas habían vend ado y curado mis ojos. En cuaoto a l lugar eo que me
hdllaba, no lo sabía, ni procuraba sabe rlo: los tormentos de la ceguera habían sido más que bastantes para ocupar mi espíritu.
~ se halla usted, continuó la voz, en la casa d el d octor Deane, &lt;¡¡ue es hermano gemelo del señor Deane, el
g ran oculista de Grandchester, a quien se mandó lle"ar
a Shepton-l\1arliog el día ele su accidente. ¿Quizás recuerde usted que sufrió un accidente de tiro ? ¿Sufre
usted muchq? preguntó con tono de simpatía mi im·isible
interlocutora.
- ~o tanto, desde que se halla usted en el cuarto
- Mi tió, continuó, juzgando que la casa de su amigo
no era lo más a propósito para el tratamiento que reclamaba su está.do, hizo que le trajeran a Graodchester. y
así es como 71egó usted al sitio en que se encuentra.

--No comprendo, dije yo, cómo puedo haber llegado
a ser huésped de usted.
- No es usted mi huésped, respondió riendo. Entró
usted aqní en las condiciones más sórdidamente comerciales. Su amigo, M : Mobray, arregló las condiciones
con mi tío. Nuestra casa es g rande y la clientela de m i
padre pequeña: en vista de esto hemos establecido una
casa de safud para los enfermos de mi tío. Naturalmente tenemos excelentes enfermeras.
- é Y usted hace el oficio de tal?
-?\o precisamente. Gobierno la casa, pero bie 1J pue do enderezar esas almohadas que le están molestando.
Sentí al rededor ele mi cabeza y de mi cuello la trescura d e sus manos diestras. Un segundo o dos, mis ojos
dejaron de hacerme mal, y deseé que se me permitiera
"erla. Le e xpresé este deseo al darle las grac ias, y ella
rió con su deliciosa risa
- Si usted pudiera verme, no estaría aquí: y no podría
\'e rme tampoco.
- Podré ,·erla alguna ,·ez. suspiré.
- Sin duda! '.\o sabe usted que Enrique Dea ne es uno
de los mejores oculistas d e Inglaterra.
Hablemos de mi caso y de la habilidad del oculista
Deane. Despu~s se marchó, prometiéndome ,·oh·er. El
souido de su ,·oz pareció dejar una estela en la oscuridad, como un perfume.
LA PRESE;\;CIA l:'.\YISIBLE
Así empezaron las cosas Era el amor, oo a la prime r
mirada, sino al prime r sonido..\ la hora de las ,·isitas,

cuando ella se ocupaba de la s mil cosas que h ay que
arreglar en el cua rto de un e nfermo. la escuchaba cou
más gusto que si hubiera sido la música de las esferas.
--/ Qué significa eso ' me preguntó una mañana. La
enfermera dice que usted está nervioso e inconsecue nte.
- Tnsistió en torturarme con sus buenos servicios. Además, muero del deseo de ver su cara de usted.
- Y ¿desde cuándo está usted muriendo i
- Desde el instante en que oí su ,·oz preguntarme:
"¿ Cómo se siente usted boy?" Es irritante tener una
amiga e ignorar por completo los rasgos de su fisonomía.
La voz ele usted es tan bella que su cara segura mente
se le asemejará.
- Ella rió.
-Su cara se pa re ce a su risa, clecla ré.
- Si mi cara tuera mi sóla fortuna, aviad:1 estaba yo.
- La enfermera. dije, mintiendo delibe radamente, me
ha estrechado demasiado este vendaje ,
La oí mo\'erse , )' sus dedos se apresuraron al rededor
de mis ojos. L.-vaoté la mano y toqué sus dedos. Ella
separó mi mano con un golpecito.
- No hacer locuras, dijo. Cuando vuelva usted a la
posesión de sus ojos y \"ea la vulgaridad de mi persona.
que no puede ser mayor, se irá usted como los otros sin
querer ,·erme más.
-¿ Cuáles otros ? pregunté a~ombrado.
...¿ Pero cree usted que es mi primer enfermo'
- Hábleme de usted misma. dije. Sé por el doctor
q ue se llama usted Yaleria. ¿Qué edad tiene usted '
- Oh! replicó riendo. so,· bastante joven. Veintitrés
aücs. Ter¡;o cinco pies y cuatro pulgadas de alto. y algo
de b:'. l '.l qnpaque. pero en c uanto a cara, ni lo núnimo.
- Descríbame usted su persona, elije con impaciencia.
Debo sabe r .
- Tengo el color desabrido}' la piel defectuosa ; tengo la frente baja .... mis cejas y mis ojos cor&gt;ren en líneas casi paralelas. lo c ual es desastroso. Y como re mate una cabellera escasa y n egra.
Permita usted que la toque .
Seguramente que no. En c uanto a mis ojos son de
un azul húmedo de porce lana, y demasiado pequeños.
11i nariz, sin ser una nariz horrible, es una nariz carnuda, una de esas narices que parece que tieoen catarro constante. Mi boca es grande, me estoy mirando
en un espejo, y mis dientes blancos, pero largos y salientes ¿sabe usted, erns dientes que nos dan a las inglesas en las caricaturas que nos hacen en Francia. Pensándolo bien, soy el tipo de la " miss' ' inglesa que aparece en los periódicos franceses de caricaturas.
.No creo nada de eso, protesté yo.
- Sin embargo, es la rnrdad
- No, insistí, porque sospecho que se está usted calumniando sólo por gusto . Además. la belleza no está
principalmente en los rasgos aislados sino en la manera
como están armonizados.
- Los míos están armonizados de una manera bastante agradable. ~ o me quejaré de ser monstruosa .
- Debe usted ser la dulzura misma.
Ella suspiró y dijo en tono de meditacióu:
- Es una gran desgracia para una joven ser tan desesperadamente cualquiera. El sentimiento de esta desgracia cae sobre uno como una ducha de agua fria cuando
se sale en compañia de jóvenes de su edad. Es lo que
sucede cuando salgo con mi prima ......
- / Cuál prima ?
- La hija de mi tío Henry. ¿Quiere uste d que le hable de ella ?
- Su prima no me interesa lo menos del muodo.
R ió; la llegada de la enferme ra puso fin a nuestra conversación.
Lo confieso, había quedado gravemente desilusionado.
La descripción que me había hecho Valeria de sí misma como una persona d esg raciada y vulgar me despertó
brutalmante del sueño que me la representaba como una
diosa radiante. Pero pronto se presentó a mi vista una
cara; al principio una Cü ra imprecisa pero que se fué
precisando poco a poco hasta que adquirió un brillo vi''º y brusco para oo volver a separarse de mi visión
mental. Su persistencia me ccnvenció de su exactitud.
Era tan real, que yo podía \'er la cara de Valeria cambiar de expresión según el humor de la joven. La \'Ulgaridad, por no decir fealdad, de la cara me era repulsiva. Al cabo de un momento, sin embargo, coosirleraciones de más alta importancia me hicieron hallar en ella
un atractivo singular. Veía brillar a tra,·és de ella una
alma tierna }' valerosa. Una expresión ele inteligencia
alerta endulzaba los rasgos m,ís groseros: la boca grande.
la nariz carnuda, la frente baja y, acosta do en
mi lecho, pensando e imaginando, se despertó repentinamente en mí una harn10n ía perfecta catre la cara y
la voz. Desde ese momento Valeria Deane se re,·istió a
mis ojos de una helleza particular. Amaba la cara vnlgar
lo mi~mo que arnaha la preciosa ,,oz; lo mi~mo que los

I

Si hubiera tenido la audacia ele Young Dochinvar . en
,·arias circunstancias h11biera c;leclarado mi pasión. Pero
una desconfianza natuql mé obligaba a contemporizar. Pierdo los minutos preciosos, como otros pierden el
paraguas. Pero no hay o~cina de cosas perdidas para l~s
minutos, y por lo tanto pierden de una manera definitiva.
Y sin embargo yo lo atestiguo ; aunque entre nosotros
no se hubiera cruzado una palabra precisa, nuestras relaciones, cuando ocurrió el desenlace imprevisto, eran
las de dos novios.
Mis ojos ya n.o me causaban niugún sufrimiento; me
había levantado, vestido y estaba libre para circular a
tientas en medio de las tinieblas. Maña.na, por fa primera vez, después de tres meses de reclusión' volvería a tener la visión de las cosas. Estaba muy alegre. Valeria
me pareció muy abatida durante su visita matinal. .
- Figúrese usted! exclamé en un arranque de ego1smo
muy excusable, mañana podré verla! Es una felicidad
tras de la cual he languidecido más que tras el deseo de
ver el cielo azul!
- El c ielo azul! .... No hable usted más de c ielo azul,
dijo ella. Yo no sé como decírselo, continuó trágicamente después de una pausa. Mañana no estaré aquí. Una
de mis tías está muriéndose en el. país de Gales. Acabo
de recibir un telegrama y es necesario que parta.
Se sentó a la milla de la "chaise-longue" y me tomó
la mano.
-No es culpa mía, continuó:
,
- Tanto valía permanecer ciego, balbucee.
- Ya me e,peraba esto!
Una lá.,.rima cayó sobre mi mano. H;tcer llorar a Valeria era "'una crueldad de su tía. ¿no hubiera podido la
buena señora posponer su muerte para días mejores? Susurré algunas palabra~ de co~dolencia:
.
- Gracias señor Wmter, d110 Valena. Quiero mucho
a mi tia. M~ había complacido tanto la idea de que iba
usted a verme. Y ~uizás tenga ella toda~ía para algunas
semanas! El año pasado estuvo mucho tiempo a dos dedos de la muerte, y acabó al fin por re¡&gt;onerse.
. _
-Si no me apresuro voy a perder m1 tren, suspiro.
Como Carlos II, la tía tardó en morir más de lo que
era regular. El día que recibí una carta de Valer(a
anunciándome su pronto regreso a Grandchester, saha
ya provisto de anteojos azules. ?&gt;legocios urgentes me
llamaron a Viena.
Inmediatamente que pude arreglar mis negocios, salí
de Viena y me dirigí a Inglaterra con la idea. de visitar a
Valeria en seguida. La mañana misma de m1 llegada a
Londres me dirigí a la estación de Euston y tomé el tren
que había de conducirme a Grand~hester, Había tele:
grafiado a Valeria, y, para dar un tmte de pretexto_ a m1
visita, solicité una entrevista con el señor Deane, m1 oculista..
Me hallaba solo en el departamento.
Al ir a partir el tren s_e sacudí~, re_pent!namente se
abrió la portezuela, Una 1oven salto al mtenor, un mozo
de cuerda, corriendo a lo largo del tren arrojó dentro
las maletas y las mantas y cerró de nuevo la puert3:.
joven estaba de pie y me volvía la espalda. Su eqmpaie
se hallaba esparcido por el suelo. Me bajé para recoger
su saco al mismo tiempo qne ella hacía otro tanto; nuestras manos se junta.roo buscando las agarraderas.
- Oh! no se moleste usted, se lo suplico, me dijo en un
tono de voz cuyo timbre familiar me hizo saltar de gozo
el corazón.
LA OTRA VALER!.\

- Sí.
- Valeria Deane, entónces, no ?
- Sí.
- Pues en ese caso no queda más siuo deciros, exclamé perdiendo toda mi sangre fría, que no se atormenta
de ese manera a un hombre para negarse después a reconocerlo. Semejante conducta es un ultraje. Es odiosa. No hallo palabra para calificarla.
Ella permanecía en pie teniendo en la mano el cordón de alarma, y mirándome con aire de terror.
.
- Decidamente, voy a llamar al jefe del convoy, me
amenazó.

- Como usted guste. Pero yo me defenderé. Enseñaré
sus cartas. Por que no quiero ir a pasar el día en una
estación de policía .
Soltó el cordón y volvió a sentarse,
.
-,Qué quiere usted decir con eso demiscartas? ¿Qué
significa todo esto?
-Saqué de mi bolsa un paquete de cartas y le arrojé
una. Ella la recorrió rápidamente, se estremeció, como
sorprendida en el más alto punto y me la. devolvió sonriendo.
-No soy yo quien escribió esa carta.
-Pues si no fué usted, quisiera saber quién fué su
autor.
,
- Mi prima Valeria.
-No entiendo.
- Pues lo único que yo puedo entender es que usted
me ha confundido con mi prima.
- Las voces ele ustedes son idénticas.
-Pero nuestras apariencias ..... .
- Nunca he ;,isto a la prima de usted. Ella partió antes de que hu hiera recobrado la vista

1:ª

La miré, y los latidos de mi cor':zón se rodobl_aro~.
Era su cara, la misma cara que hab,a dummado mis t~nieblas como una aurora, la cara que yo había aprendido a adorar. La miré y me quedé absorto de sorpresa.
Ella se dirigió, iudiferente, al rincón más apartad~ d~l
departamento, Me seuté en el sitio frontero y me mchné hacia ella'.
- ¿Usted es miss Deane? pregunté con ,·oz temblorosa.
Ella se irguió como a la defensirn.
- Es mi nombre, en efecto. dijo.
- Valeria! grité en un arranque.
Pero ella se incorporó:
-e De dónde saca usted el derecho para dirigirme la
palabra?
-Soy Harold Winter, expliquédesconcertado por su
actitud. ¿Quizás ya no me conoce usted ?
.
- Jamás os he visto, me contestó secamente; ¡amás en
mi vida he oído hablar de usted; espero que no me obligará a tomar medidas de protección contra su impertinencia.
Me dejé caer en los cojines El asombro me quitó la
respiración.
-Pido a usted perdón, dije, luego ~t~e me ~epuse u~
poco pero no creo ser ni importuno m 1mpertioente. He
aquí 'que hace tres meses que te ngo mi espíritu lleno con
]a cara de usted, y como voy ahora directamente a Grandchester con el solo objeto de verla oor la pri~E;r~ vez,
quizás pudiera usted excusarme de haberle dirigido la
palabra.
.
,
.
Sus ojos buscaron ansiosamente el cordon de. a larr1'.ª·
después, voh·ien do a mí, se me clavaron como s1 estuviera loco.
- Usted es indudablemente, insistí yo, la señorita Deane, de G randr.hester, la hija del doctor Deaue ?

La criada que vino a abr irme me recibió con una
sonrisa. La señorita Valería estaba en el salón.
- Conozco el camino, le dije.
Subí la escalera con un solo aliento; eotré en el salón, y me detuve de golpe en la puerta ante una joven
desconocida, maravillosamente bella. Magestuosa y deldcla, tenía una frente admirable, sobre la cual los cahelios ondulaban en masas luminosas. Sus ojos, de un
azul profundo como zafiros. tenían el brillo de estrellas.
Su color, se hubiera dicho pintado por el Greuze. Esa
d iafanidad que se atribuye a las hadas se mezclaba en
ella con esa radiación de salud que es la característica
de las mujeres inglesas. Me quedé mudo de estupor ante esa maravillosa aparición.
- Perdone usted, balbuceé. me habían dicho que ....
La aparición, inmóvil hasta entonces frente a la chimenea, se adelanta hacia mí tendiéndome la mano:
- Sí, seguramente, lo informaron bien, Harold, yo soy
\'aleria.
Mis ojos se ofuscaron, todo el mundo · me pareció rodar, sin pies ni cabeza. La voz de encanto me acarició
los oídos. pero no se armonizaba con el encanto igual
del rostro. Tendí la mano.
- i Cómo está usted? pregunté estúpidamente.
- /No parece ust-ed contento de ver me? preguntó la
mujer exquisita.
- iSeguro! He venido desde Viena solo por eso.
- Pero parece asted contrariado.
- La verdad es, tartamudeé, que me la había figurado
tan diferente, itan diferente ! La cara que me deseribió
usted me ha perseguido durante tres meses!
Tuvo el descaro de reir, y sns ojos brillaron con malic ia .
- i Pero es que realmente me creyó usted espa ntosa
hasta ese pu oto?
- No tenía usted nada de espantosa, respondí, recordando a mi compañera de daje.
Y, en un relámpago, tuve la percepción clara de su
conducta para conmigo.
-&lt; Por qué me describió usted a su prima eo vez de
describirse usted misma?
-¿ Mi prima? ¡Cómo sabe usted eso?
- Poco le importa. Pero lo cierto es que su ca ra fué
la que usted me describió.
,
Valeria se irguió llena de dignidad.
-Si es una explicación lo que usted desea, la tendrá .
Otros jóvenes le han precedid0 en esta casa como enfermos. No teniendo otra cosa que hacer, se entretenían
en cansarme con sus requiebros amorosos y en fingirme
un cariño loco. No queriendo que sucediera lo mismo
con usted, hice de mí nna descripción poco agraciada, y
para dar cuerpo a esa descripción tomé como modelo a
mi prima.
- Entonces no ha hecho usted otra cosa más que burlarse de mí a todas horas.
En su cara se pintó una expresión de dulzura adorable; su voz se hizo de nuevo semejante al murmullo del
,·iento en las selvas.
-No a todas horas, Harold: corrigió.
- - Entonces, ¿por qué no haberme desengañado d.,sde
luego?
- Temía, dijo confusa, sí .... temía que .... le apesadumbrara ver que no soy tan fea.
-En efecto, Valeria, me apesadumbra, y aquí está lo
doloroso de la historia.
- iHa.bía deseado tanto el día en que me pudiera ver!
gimió.
Después, golpeando violentamente el suelo con sus
piecesitos:
- iEsto es horrible para usted! ¡horrible! ¡terminemos
de una vez!
Esta frase terminó con un sollozo. E lla se precipitó
hacia la puerta. Quise retenerla, me rechazó y se deshizo en lágrimas.
EL ALMA Y L.\ CARA

- Pero cómo, entónces, puede usted decir que mi cara le ha ocupado el espíritu durante tres meses?
- Temo, mis Deane, haberme equivocado en esto como en todo lo demás. Yo hablaba de la cara de ella, de
la que me tenía formacla una figuración mental.
Mi contestación pareció sumirla en el mayor estupor.
- Y ¿con el auxilio de esa figuraci6n mental pensaba
usted reconocerl::t ?
-Sí,
- Renuncio a comprender.
Hacia el fin de un viaje demasiado corto, de cuatro
horas, miss Deane me expresó g r aciosamente 1'1. esperanza de que nos volviéramos a ver.
-Me ha hecho usted encontrar a las horas que he pasado en su compañía la brevedad. de cuatro minutos.
Esto es habei:me hecho uo servicio del que bien puede
usted mostrarse orgullosa.
En el mismo momento el tren entraba en la estación
de Grandchester.
CONFESION DEL SUBTERFUGIO
Deposité mi saco de viaje en el hotel de la estación y
me hice conducir inmediatamente a la calle de Stavertoo. Olvidé a miss Deane. Mis pensamientos y mis deseos se concretaban sobre esta otra Valeria tan tierna, de
unas maneras tan acariciadoras y cuya voz, gracias a
una sutil inflexión tenía más ~racia que la que acababa
de oír.

:.Jiserable y atormentado por los remordimientos, erré
por Granchester esperando la hora de mi entrevista con
el señor Deaoe. Esta fué breve y de ella salí tranquilizado por lo que hacía a mis ojos.
:No dormí en toda la noche. Las dos Valerias se mezclaban, se fundían inextricablemente en mis deseos y en
mis esperanzas. Adoraba una quimera mixta. Cuando la
luz del alba penetró por ¡ni ventana, la quimera se desvaneció, pero para dPjar mi alma en el gris de la incertidumbr e. Después la luz de un día brumoso entró en
mi cuarto. Me levanté tembloroso y buí de Graodcbester' en e l primer tren que salió.
:No he vuelto por allá. Héme aquí en Viena, a donde
regresé a gran prisa por el Oriente-,Express_. Me acuesto .
deseando que esta n oche disipe mi duda. 'Ladas las mañanas me levanto coa la misma indecisión. Lo único
cierto que háy en mi existencia es que me consumo por
una de las dos Valerias. Pero ¿por cuál es por la que
me consumo? esto es lo que quisiera saber aún al precio
de mi propia existencia. Si yo encontrara a una mujer,
ya que las mujeres son más perspicaces que los hombres,
que me sacara de esta dud;., terminando así este celibato eterno, tendría derecho a mi reconocimiento imper durable.
WILLL\M

J.

LOCKE.

(Arreglo especial para El ~fundo llustraco.)

�A MI HERMANO HORACIO

de lágrimas que arranca mi saeta.
y .... bajo mis delirios adormidos
surgirán mis ideales de poeta ... .
A. L. FEffN .\NDEZ.

(SO)(ATA)

I

(Para "El Mundo Ilustrado.")

Princesa gentil,
d ime q ué se dicen
las flores de Abr il.

J:Iay en mi lira v,ibraciones tiernas,
Tristes suspiros que ele mi alma brotan,
Notas errantes que en mi vida vuelan
Como enjambre de blancas mariposas.
No es que sufra y que llore, ni que evoque
El recuerdo fatal de mi pasado;
~o. es la voz persistente, es el reproche
Que da mi corazón a su adversario.
.
La ingratitud, como serpiente, fiera,
Me atacó sin piedad. me hirió traidora,
Pues oculta del mundo entre las selvas
Me preparó su golpe y su ponzoña.
Fué ultrajado mi amor, y e n su venganza
Ha esgrimido como arma la nobleza,
Faro glorioso que cual sol irradia
En el campo siu luz de mi existencia.
VIRGILIO AZAMAH .
Cosamaloápam, \'er., Abril 8 de 1c¡o9.

Dicen que las flores
se cuentan mil cuentos,
cuentecitos dulces,
cuentecitos bellos:
d icen que sus voees
son notas, gorjeos.
melodías suaves
de un canto poético:
d icen que se dicen
amores de ensueño,
que se hablan susurros
y susurran besos ....

Para ''El Mundo Ilustrado."
MATINAL

Al Ocaso la niebla se confunde
con el cielo plomizo, y al Oriente
apenas se adivina la creciente
coloración que por instantes cunde.
Un amable misterio se difunde
por la vaga extensión, y de repente
la son risa graciosa de la ausente
es carcajada que I;:. vida infunde .
Preludia el ave su canción de aurora;
se oye la risa del arroyo: Flora
perfuma los jardines; y en e l rico
sembrado de mazorcas amar illas,
un labriego, cayendo de rodillas
da un hossana al espléndido abanico.

Princesa gentil,
dime si ellas hablan
asi.
[[

Princesa gen ti l.
d ime cómo ríen
las flores de Abril.

EL SOL

¡Noche de luna!. ... Cual jirón de nieve
v ienes incauta a importunar qué duerma,
como raudal de inspiración se mue,,e
tu rayo tenue sobre mi alm"- enferma.
¡Noche de luna!. ... Mi pasión secreta
viene anhelosa a sorprender tu calma,
¡Dios del espacio que soñó el poeta!
¡Musa d ivina que soñó m i alma!. ...
Vienes aquí donde por tantos días
tuve el reflejo de tus rayos preso
bajo las frondas, do bañar solías
la quieta fuente en tu mi rar travieso.
Amo de tí la calma .. . . la ambrosía
la nostálgica luz de tu m irada,
¡Noche de l una! .. . . ¡Noche de poesía!
)loche que acoges mi pasión cuitada!
Dame a sentir en m i constante exceso
sobre mi frente de dolor henchida,
tu rayo nácar que en mi boca ... . ¡es bt'so!
tu luz difusa que en mi pecho .... jes ,·ida!
Quiero dormir bajo tu velo níveo
para soñar en tu reflejo leve,
para aspirar entre tu ambiente tibio
la languidez de tu mirar de nieve.
Arrebuja tu luz allí, en mi lecho
¡allí! ...• donde llorosa mi alma inerte
volará fugitiva de mi pecho
cuando venga ya próxima la muerte.
iAllí! .. .. donde mi cuerpo sosegado
dejará un corazón sensible y tierno,
. . . . allí. ... donde en la vida me he soñado
quiero dormir por siempre el sueño eterno.
. ... iAlli . . . . donde mi último suspiro
recogerá la Intrusa en su reproche,
allí quiero mirarte, donde miro
disiparse las sombras de la noche!. ...
Allí quiero mirar tu luz difusa,
tu luz .... velo de plata que me arroba.
allí quiero mirarte .... icual mi musa
para cantar e n tí mi última trova!
Y luego..... ¡allá en la tumba que andrajosa
labrarán con afán sepulturero,
sé tú .... ¡antorcha! .... la novia que llorosa
vaya á dejar de su alma al compañero!
Y mi arrullo .... ¡sollozo placentero
vagará como tu alma en el espacio!
y será nubecilla en tu lindero
y será ruiseñor en tu Palacio.
Voy á alejarme .... jNoche de tristeza!
¡Noche de inspiración!. ... Noche que siento
trascender en el mal de mi aspereza,
¡Noche!. ... de nacarino firmamento.
Adiós, y que tu racha de poesía
siga adornando la azarosa calma,
que nunca vuelva el pernicioso día
a destrozar la inspiración del alma.
Voy á cerrar mis párpados henchidos

Conforme asciende el sol. así tomamos
Yigor y majestad, a el sol debemos
el tónico más fuerte que bebemos,
el placer menos malo que gozamos.
Si no fuera por él, los que llevamos
en nuestra alma la noche, y recogemos
para cada esperanza que perdemos
una espina en la senda que cruzarnos,
mur iéramos bien pronto, mas en tan to
que la muerte cubriera con su manto
nuestra perplejidad ante el hastío.
el alma entre las sombras se perdiera
imaginando un sol a su manera
que le aten uara el malesta r y el frío.
VESPERAL

:vlira en los cielos la última sonrisa
de la tarde que muere, y la tristeza
con que reclina su triunfal belleza
en la sombra letal en que agoniza.
Oye su últi 1TJO aliento ¿ qué es la brisa
sino su último aliento? Ora y reza
por la madre común Naturaleza
tú que eres su filial sacerdotisa.
Yo también rezaré si te contemplo
rezar. cabe la bóveda del templo
que tiene como cirios las estrellas . . ..
Y estaré de rodillas, sacerdote
ele la eterna hermosura, D. Quijote
Que sueña en renacer viejas querellas.
LA NOCHE

Sobre el boscaje de belleza rara.
el fulgor de la luua vacilante
cae como un manantial dulce y fragante
de agua bendita, transparente y clara
• La nieve del volcán finge la cara
de un exánime cuerpo, que adelante
perfila su figura de gigante
la cordillera, de la vida avara.
Frente a mis ojos pasa una caricia
de bienestar, percibo con delicia •
la iniciación ele mi alma en el misterio.
y a l hundirme en la sombra, de mí mismo
brotan, como del fondo de un abismo,
fuegos fátuos c ual los del cementerio.
ULYSES CÉSAR SILVA.

(

Dicen que las fl:&gt;res
ríen alegrías,
júbilos excelsos
de su excelsa vida:
dicen que se ríen.
y que con sus risas
cantan sus amores,
cantan sus caricias:
dicen que en su amable
sonreír destilan
mieles soberanas,
mieles de ambrosía ....

Té servido en la terraza del Automóvil Club , el viernes de la semana pasada , ofrecido por los señores Bernabé de La Barra
y esposa a sus amistades.

Princesa genti l,
dime si ellas ríen
así.

llI

Princesa gentil.
dime cómo miran
las flores de Abril.
Dicen que las flores
se miran: y cuentan
que son sus miradas
dulces como el néctar;
dicen que se miran,
y mirando, besan,
y en miradas-himnos
sus amores trenzan ;
' y que sus aromas
son miradas tiernas
que de sus almitas
una parte llevan ....
Princesa gentil.
dime si ellas miran
así,

Dime. priocesita,
dime cómo cantan,
dime qué ,ae dicen
en sus lindas charlas:
cómo son sus risas.
cómo son sus lágrimas.
cómo son sus mimos,
cómo sus miradas;
cuéntame su vida,
muéstrame sus almas ....
Princesa exquisita,
princesa gentil,
reí na de las flores
de Abril.
JOSE PA.R EJ A .
Concurrentes al té ofrecido por los señores de L a B arra, en el salón principa l del edificio del Automóvil C l.ub.

�TOMADA DEL ALflU ~t DE L.\ SEÑORITA CO:-. CEPCIO:-.
ORTEGA P.)

os cantaría un himno lleno de ternura; ungiría, con el
óleo de los versos, tu cútis, blanco como la pulpa ele los
"claveles de la India;" blanco como las alas de los cisnes;
blanco como las camelias blancas; blanco como la nieve
de las cumbres! ...... Más. ya que no llevo colgado al
cuello el "toisson" de los artistas, doblo reverentemente
la rodilla y beso, con no beso del alma, esas hermosas
manos, esas manos divinas y milagrosas!
EDUARDO MELO Y A:--IDRADE.

Tus manos son de hada. Tienen trasparencias de lirio
y alburas de jazmín. Cuando corren, con la graciosa coquetería con que lo acostumbran. sobre el pentágrama
aurt;:o que fingen las cuerdas de tu arpa, parecen palpitación de alas de c isne sobre un caf!lPº de dorados trigos.
Tus manos son de vírgen. Tienen irisaciones de nácar
y limpideces de plegaria, y cuando las juntas como para
que tomen r eposo, después de que han desgranado un
reguero de armonías, parecen hablar al alma soñadora
de anhelos de inocencia y nostalgías de cielo. Tus manos son de virgen, acaso porque lle,•as el dulcísimo nombre de la Vírgen.
Tus manos son de princesa. Tienen suavidades de seda y fragilidades de aristocracia. Hechas están para le\'antar a medias, con gracia infinita, esas tus guedejas
negras - negras como la noche- cuando descienden , silenciosas y triunfales, a acariciar reverentes, los satines
perfumados de tu frente inmaculada. Hechas estáu a

l\Iéxico.
~

El hombre salía del letargo de la generación, despertaba a la Vida, experimentando una especie de deslumbramiento doloroso ........ una ,·oz interior le or denó:
"Míra hacia adelante! Avanza! Y cuando hayas alcanzado esa sombra, habrás encontrado la felicidad absoluta, la sabiduría por excelencia."
...... " La Sombra" principió a marchar y " ti .hombre-niño" vacilante y débil. a seguirla .... "La Sombra"
burlab,L su inocencia y casi se dejaba tocar por él. Una
vez para más com-placerse en la desesperación de su pequeño perseguidor, se hizo chiquita y se escondió en un
juguete. El ·'hombre-niño" toma la bicoca y lanza un
grito de júbilo; más, en ese instante, al levantar su rostro infantil, queda sorprendido al ver que "La Sombra" está ya lejos y lo soorié con sarcasmo. El "hombreniño" destroza el juguete. y torna a andar, vacilante y
débil ................. .
. . . . . . . . . . . . . . . . El "hombre-niño" ha crecido un poco,
ya concurre a la escuela; le han dicho que tras el estu-

dio y el esfuerzo, atrapará a "La Sombra" que no .ha
podido alcanzar. y que es su constante obsesión.
. ..... Y eo las tardes somnolientas, hojea el libro con
afán; pero, luego. se pone triste ...... "La Sombra" se
va dibujando ~ada vez m.~ \~jana e?, el horiz_onte ~~ul ..
.......... El hombre-nmo es ya hombre-¡oven. Las
pasiones poderosas hierven en su pecho fuerte y la plena lozanía de la vida reviste de hermosura su organismo. Ha estudiado mucho y aprendido mucho. "La Sombra" sigue huyendo ante sus ojos; más ahora, no desmaya, confía en sus múltiples fuerzas que lo alientan siempre, que lo levantan siempre. en las peripecias de la jornada fatigosa.
Una melodía le ha dicho a su pensamiento: "Amor"
Es la Revelación! Un ansia le ha mandado a su cuerpo:
"Ama" Es la reproducción!
Y él, subyugado por el misterio de aquellas frases dulces, supone que ya va dando alcance a '·La Sombra."
...... Entonces, destacándose entre flores que se inclinan a besarla, desnuda, magnífica, ruborosa; la mujer
aparece ante él, con una lágrima de deseo en sus pestañas rizadas. Y el '·hombre" cree descifrar en las desnudeces luminosas el cruel enigma: '·L a fórmula verdadfelicidad, la condensaba a quella divina hechura de oítida
carne ... . .. Avaro, la oprime en sus brazos y bebe en la
boca jugosa un instante de vértigo. Después, le agita la
angustia; ha visto, al asomar la cabeza sobre el hombro
de la amada, que "La Sombra" huye ...... huye ...... y
le atrae irresistible, y dejando el lecho do suspirara el
amor, sigue en pos del húmeo fantasma ... .... ..... . .

El señor Lic. don Pedro Lascurain, secretario de
Relaciones, y su s~ñora esposa, al reg~eso de su
recient~ viaje a los Estados Unidos.
hundirse en la bordada escarcela y a regar después, no
un puñado de doblones, sino un puñado de perlas.
Tus manos son de diosa. Colocadashieráticamente, en
actitud de ensueño, sobr e las curvas de oro del bíblico
instrumento, parecen oficiar, a lbas luminosas, eo un rito
en loor de la Belleza,
Tus manos son de reina. Graves y magestuosas, conceden donos de ventura a magnates y pecheros: sabeo colocar sobre tus sienes de madona la corona de las reinas
y, llenas de piedad., derraman el bálsamo del consuelo
en las heridas abiertas por la Tristeza.
Tus manos son de artista, Blancas, frágiles, trasparentes, aristóeratas, sabeo a lzarse en radiaciones nacarinas,
en los éxtasis de la plegaria; saben resbalar, con suavi··
dades de beso, sobre las cabecitas de los niños; sabeo
deshojar, con terouras de muj~·. nardos recién abiertos:
sabeo desflorar cariñosamente los libros - almas vivientes de los a rtis t ~ y sabeo, en fin, aladas, finas. miseri cordiosas, elegantes y btllas, robarle al monstruo de oro
- tu arpa-ara cuando rimas la "Danza de los silfo~,'·
o ra cuando despetalas la "Ultima rosa de estío," todo el
tesoro de armonías que guarda avaramente,
¡ Oh eucantadoras manos; oh manos augustas y conventuales! ¡Manos de artista, manos de hada, manos de ví rgen, mano,, de reina, ma oosdediosa: yoos bendigo! \" si fuese poeta.

Los señor es secretario y subsecretario de Relaciones eo la estación de Buenavista al regreso del
primero de ~u reciente viaje a los E. U.

NUESTRO SUPLEMENTO ARTISTICO
Cumpliendo con el ofrecimiento que tenemos
hecho a nuestros suscritores, de obsequiarles
al mes un Suplemento Artístico, con el presente
númer:o repartimos una preciosa tricromía titulada &lt;Puesta de Sol». copia de un célebre
cuadro, que esperamos sea de su agrado, y
que deben exigir todas las personas que reciben nuestro semanario por suscrición.

. . . . . . El "hombre" está soñando en la gloria, pu Isa
una lira y la llama insinuante: "¡Ven! tú curarás el desencanto y la incertidumbre, que me causa eso negro, terrible o sublime, que esquiva mis afanes .... ¡Ven! ¡Corona mis sienes de frescos laureles! i El suspiro se lleva
el alma, y mis suspiros te buscan! ¡Veo .. _. !
La Gloria y la Fama escuchan el canto del '·hombre"
y acuden a su reclamo, besan la blanca frente al artista;
pero_ ..... su ósculo es frío .... . . la multitud aplaude
entusiasmada; pero ...... el grosero aplauso molesta el
delicado oído del poeta ...... Y él, implora a .. La Sombra" que, inexorable, sigue huyendo . . ..... .
...... El " h ombre" se ha hecho viejo. Su cuerpo enervado se inclina al suelo; en su rugoso rostro surcado de
estrías, se denotan el cansancio y el sufrimiento; de sus
cabellos de nieve, penden las penas y los años.
Se ha detenido al borde del camino de la vida y piensa amargamente en la inutilidad del esfuerzo.-Para qué
sirven- se dice- la gloria, el amor, el saber, el dinero:
todo; si "La Sombra" se ,·a, se va siempre y nunca se
alcanza.
Quiere detenerse bajo aquel árbol que le brinda quieto abrigo, suspender la marcha fatigosa; mas, la voz suena inarticulada: ¡Levanta! ¡Anda!
...... "La Sombra" casi se pierde en lontananza ....
el ·'hombre" vé de pronto que tropieza con una cosa negra y caé. Eleva una acción de gracias y avanza con
lento paso ...... se acerca y encuentra un ataúd, "La
Sombra" está allí. Se escucha uo corto diálogo: - Soy
tuya.- Al /in ...... ! Y une sus labios tibundos a . l a boca
descarnada, bebiendo eo el beso letal, las fuentes irreveladas de la excelsa sabiduría, de la super-dicha. Ha
lle~~do al objeto de la Yida; ha alcanzado "La Sombra ........ . .
FERNANDO DEL CORRAL.

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Señor don C a rlos de la Fuente, nombrado sub-director d el d epartamento del trabajo de la
secretaría de F omento.

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w.K . HENocnsow .

En otra vez dijimos, y lo repetimos ahora, que de todas las fiestas celebradas para saludar el año actual, ninguna había tenido la importancia que el bai~ le de trajes celebrado la noche de Sao S ilvestre en el "Couotry Club."
Consecuentes con esta 'idea, y tenienco en -cuenta la b elleza y suntuosidad
de los trajes que se lucieron esa noche, hemos qt:erido reunir eo una página
algunos de ellos, como .recuerdo de una de las liesias más bf llas que registra la
historia social de nuestra metrópoli eo les últimos años.

�Ya disuelta la compañía del famoso actor, la Adamuz
ha trabajado en e l teatro de la Princesa, donde ha des·
tacado su personalidad con luz propia en aquel escenario donde tan finamente se aquilatan los méritos artís·
tices.
La noche en que se estrenó "La cena de las burlas"
se reveló Anita Adamuz como una de las jóvenes actrices más capaces de seguir firmemente la senda de la comedia.
Entusiasta y animosa. al conocer el requerimiento de
Borrás no ha vacilado en abandonar su puesto en la
compañía de María Guerrero para lanzarse a la aven·
tura de un viaje a América, de una excursión de Arte
fén que dará la pauta del trabajo la portentosa actividad
del gran trágico catalán.
Anita Adamuz, que además de muy hermosa y muy
sngestiva es muy inteligente y muy estudiosa, hizo de
seguro una fructífera y ejemplar campaña en su excur·
,ión a las Américas. Anita tiene en los ojos la luz de su
pasión y en su boca el gesto de la delicadeza. ¿Qué más
necesita para triunfar en las situaciones violentas del
repertorio si esgrime ambas armas con buena voluntad.
La elección hecha por Borrás, de su primera actriz,
le acredita de buen catador.
TEATRO "LIRICO.''

na, examinen el archivo de ha·ce tres años a la fecha, y
verán que existen joyas no estrenadas en México, por
no haber habido compañías que valieran la pena de representarlas; y conste que soy de los que entiendo que
puede haber éxitos de importancia, saliendo del teatro
de los Quintero, el predilecto, según observo, de la Empresa del "Mexicano."
TEATRO "COLON."-"GRAND GUIGNOL."

TEATRO "MEXICANO."
"SUSANA DE MERIGNAC"
Entre los modernos autores franceses no se destaca el
nombre de Luis Artus como de gran mérito, ni mucho
menos. De manera que sus obras aU11que no las conozcamos en castellano, no importa y vivimos muy bien sin
dicho conocimiento. -Ya que la Dirección artística del
"Mexicano" gusta del teatro francés, debe seleccionar
bien lo que ponga en escena; no basta con que haga reir
con algunos chistes que en el original de seguro tienen
más fuerza cómica que traducidos, es necesario que se
examine bien si posee condiciones a_rtísticas de buen
éxito, y "Susana de Marignac," dígalo quien quiera, 1:s
un saiuetón mediano, monótono, con una trama conoc,dísima hasta la saciedad.
Hago, por tanto, a los lectores, e l favor de no referirles el argumento, y es lástima que los artistas del ''Mexicano" hayan perdido su tiempo en estudiar los pape·
les, que enhonor a la verdad desempeñaron correctamente, Se remediará en lo sucesivo eso de echar manci
de obras francesas a "troche y moche" sin depurar bien
sus cualidades? Esperamos que sí, para satisfacción del
público y del arte escénico. Y, si creen que no hay
obras españolas que valgan la pena de ponerse en esce·

No podía faltar el infanticidio en la clínica que tiene
el género del "Guignol" por objeto, y valga al talento
incomparable de la Bella Starase el éxito de la obra
"El Calvario" de Traversi, que al fin y al cabo sólo es
un sentido monólogo. La infeliz joven refiere ante e l
Tribunal que la vá. á juzga r por haber dado muerkl á
su hijo, sus miserias, sus pobrezas, su pena continua en
la existencia, y como resµltado de todo ello, e l haber
matado al niño. Nada de esto es nuevo, claro está; pero
lo nuevo, lo sorprendente, lo maravilloso es el trabajo
de lá citada actriz que con un talento superior rayano
en Jo sublime, presenta todo su "calvario" de una manera que sacude los nervios del espectador más frie.
Hay que tener la inspiración de artista tan genial para

TEATRO COLON.-Susana de Merignac.
escen;a del último acto.

do en el joven actor Saltamerenda, que en una de las
ú !timas escenas rayó a buena altura.
TEI\TRO ARBEU.-LA TEMPORADA DE BORRAS
El día 22 del mes que corre. tendremos en el Teatro
Arbeu a la Compañía del insigne actor señor Enrique
Borrás que de nuevo nos visita, pues como recordarán
los lectores, estuvo últimamente en el entonces Teatro
Virginia Fábregas trabajando con la distinguida actriz
mexicana y los artistas que por aquel entonces actuaban
en el citado Coliseo.
Borrás viene ahora después de una jira triunfal por
la América Latina habiendo e narbolado el pendón del
verdadero, del genuino teatro hispano, con poca mezcla
del extraugero. Y, es que el talento deh insigne actor catalán todo lo abarca, en estos momentos en que se encuentra en la madurez de su talento.
"Tierra baja," "Maria Rosa," "El abuelo," "El
místico," "Otelo," "Los viejos," "El alcalde de Zalamea" '·La vida es sueño," "García del Casta·
ñar" otras muchas o~ras, así mod~_rnas como
clásicas, cuya enum~racu?n fuera proh¡~, han da·
do ocasión a sus éxitos msuperables, siendo a la
vez prueba palmaria de la flexibilidad de su ta·
lento y de sus facultades.

Enrique Borrás, caricatura por Robledano .

y

subir ese calvario como ella lo sube, y transfigurarse en
la cumbre de lo admirable como un nuevo Tabor de su
fama y celebridad.
000

Enrique Borras en el " G ianetto" de La Cena
de las Burlas.

Mucho se había anunciado' el estreno de la'obra de
Lorde y Binet titulada: "EL HOMBRE MISTERIOSO"
y la verdad es que no ha defraud~~o las e,;peranzas del
público, qne muy numeroso acud10 a llenar la sala del
Colón.
El drama tiene una inmensa tetralidad, sobre todo en
el acto tercero, pues los dos primeros constituyen la preparación del desenlace, q_ue e:onsiste en que el protagonista que está en un mamcom10, es declarado sano, puede por tanto volver a la sociedad, a su bogar, y en un
arrebato de locura mata a su hermano. Antes ha tenido
arrebatos contra su esposa acusándola de adulterio, al
principio parece como que todo es una intriga contra
la libertad de "Raimundo" para tenerlo en el manicomio, pero bien pronto nos convencemos de lo contrario,
y vemos sus delirios, su!'t ceguedades, ms locuras en fin.
La obra por su factura, por la manera de conducir la
acción entra de llel.0 en el "GUJGNOL" y no faltan por
tanto escenas violentísimas, situaciones de enorme emoción, y detalles que sacu?e.n el espíritu fuert_ement_e, todo ello requiere mayor relte,·e por la maravillosa mterpretación de los artistas que interpretan el drama. Sainatti hace un demente admirable, sin recurrir a las exageraciones en las cuales es fácil caer en papeles de esta
clase. Ni un sólo instante deja de expresar con sumo talento la demencia al principio tranquila, pero demencia
simple, luego arrebatadora, criminal. El público no se
cansó de aplaudirle con entusiasmo por el acabado estudio que demuestra el haber l\echo de un loco atacado del delirio de per9ecución. A gran altura ¿cómo no?
la sin igual Bella Starace; y los de~ás artistas muy bien

Es laudable la campaña que están haciendo en este
Teatro los buenos elementos que alli actúan, casi todos
pertenecientes antes al Teatro "Principal." El público
llena la sala todos los dias y se recrea con las obras que
se estrenan, que si bien hasta ahora no son una gran
cosa en general, y no vemos los grandes éxitos de Ma·
drid eu el género de zarzuela, opereta y tandas, no obstante lo que se presenta está bien, y los artistas procur an esmerarse, lo cual siempre merece que se celebre.
Yo entiendo que sería bueno reforzar algo la compa·
ñía en lo tocante a tiples y esmerarse en poner las obras
con lujo, que éste fué el éxito del teatro antes citado en
sus buenos tiempos, no limitándose solamente a opere·
tas, Ja5 cuales retraen a la gente, pues ante la perspec·
tiva anual de la Compañía de la Iris, no hay quien vea
el referido género, esperando verlo soberbiamente montado, como acostumbra el inolvidable Gutiérrez. Ven·
gan por tanto, algunas buenas zarzuelas del antiguo re·
pertorio y a lgunos estrenos como el de "L a Hija del
Mar;" un éxito en Madrid ; vengan tandas donde Gavi·
Janes, Arozamena, los Pastor y demás buenos elementos
de la Compañía luzcan sus facultades, y nada de repe·
tir obras que se estrenaron en otra época no muy bonancible del "Lírico," y así el negocio seguirá viento en
popa, y los que creían que el "género chico" había
muerto por haberse cerrado el "Principal" para con·
vertirse ¡oh novedad! en cinematógrafo, con novedades
t'\mbién, como las "mañas," cuyo mérito consiste en servir de motivo para gritos de plaza de toros, se convencerán que el público sigue gustando de él, poniéndolo a
buen precio, con artistas regulares, y sin abandonar
por completo la selección de las tandas, como última·
mente sucedía.
LUIS DE LARRODER .

TEATRO COLON .~La distinguida actriz
Van Riel.

mereciendo el ser mencionados la actriz Van Riel y el
actor Saltamerenda.
"Aprés l' Opera" nos presenta el conocidísimo argumento del adulterio con la correspondiente venganza del
marido ultrajado que busca y consigue la muerte del
que ofendió su honra. Sea efecto de lo conocido de-J argumento, pues en caso de infidelidades conyugales llevamos cerca de un siglo de teatro en todos los países ex·
plotando el mismo tema, o sea oonSfcuencia de lo poco
efectista de la obra, en comparación de otras, que ya
hao templado los nervios del público, el caso es, que el
éxito de esta producción _no ha tenido mucha resonancia, pasando casi desapercibida, y no por medianía en
el desempeño de los papeles, pues la esposa culpable
tuvo una magnífica encarnación en el talento de la señora Saioati, y el amante lo vimos muy bien representa·

De Borrás se puede decir lo que se dijo de Antonio Vico.
Si va a trabajar a una población donde no lo c?oozca na·
die y sale en una obra que tampoco sea conocida, al pre·
sentarse en escena dirá el público unáoimemeote:-Ese
es e} primer acto!".- La fi~ura, el ge;to, la actit~d. todo
en el revela que ·es el primero, el numero _u~o ..... .
Hay quien cree que_ en 1~ que más se d1strngu~- "!30·
rrás es en la nota trágica, siendo ésta, como s1 d1¡era·
mos, su especialidad, el pedestal de su fama. Eso parece
a simple vista, porque lo trágico-jnaturalm_en~e!-produce mayor y más acentua?o efe':'to que lo com1co; pero
Enrique Borrás, por la nmversahdad de s~ talento y la
flexibilidad de sus facultades, aborda con igual fortuna
todos los géneros.
y únicamente el actor completo (como fué Vico y como es Borrás) puede en justicia llamarse primer_ actor.
Co~o primera actriz viene una artista descono_c1da en
México, Anita Adamuz (y no Alamuz, como he v1st~ que
hao puesto en los anuncios con el retrato de la misma)
la cual, además de hermosa presencia parece que tiene
talento, según las noticias que de ella tengo, y que son
las siguientes:
Dotada de una• vocación finísima por el teatro, se consagró a la vida del a.rte siendo casi niña.
En la Escuela de Declamación de Málaga, famosa por
el gran número de famosos artistas que ha dado al Teatro, aprendió los primeros rudimentos de su_ Arte. _ .
Al terminar los estudios del Conservatorio participó
de los aplausos que muchos públicos tributaban a Villagómez y a Lola Bremóo.
Después tuvo al lado de Thuiller_ noches triunf'.1les y
consolidó su naciente fama de actnz fina y expresiva.

Maria Luisa Villegas primera actriz del Teatro Mexicano.-Susana de Merignac, final de la obra.

�como ojos de diablos (¡bisojos, jorobados, malditos!) . . ..
Y en las noches de tormenta salen los muertos a pedir
oraciones a I caminante, y al que las niega, le hielan el
alma. que después sólo Dios puede sanar. ... .. .
Cuando la vieja a ldeana terminaba el relato. decía la
oración que tenía el poder de apartar las malas intenciones. Su voz sonaba cascada y chillona, conduciendo
los dóciles rezos de las otras mujeres llenas de fe. E l
corro se deshacía, y aquellas buenas almas marchaban
por sendas misteriosas, chocleando cou estrépito. Las
portaladas de roble íhanse cerrando bruscamente. Algún
gallo. lanzaba su alerta de feudal celoso .... Y en la paz
augusta de la noche serena, la aldea íbase adormecie~do
suavemente, mientras el ramaje frondoso de la enema
milenaria, movido por brisas de cumbres agrestes, se
mecía, desgranando entre el murmullo de sus hojas revueltas, el hilillo sutil de la añeja leyenda.

de Anvers siempre dorará en mi recuerdo con lumbre
amable la piedra blanca de su Museo.
Es un gran edificio plantado en una_ gran explanada:
amplias escalinatas y corredores amplios conducen a los
amplios salones donde la fría luz se hace majestuosa como en un templo.
Allí se van los ojos, y la recién nacida admiración con
ellos, a orar frente al tríptico que llaman los catálogos
"Cristo sobre la paja."
Tres hojas de oro contienen el poema del dolor y habéis de aprender, ojos, cómo supo p intar los dolo res la
mano que ha pintado " El jardín del amor."
.
Carne marchita y llanto como las casi sangrientas lágrimas que corren por el rostro de María Virgen, manando de los ojos, ciegos de llorar; loca de madre como
vaso lleno de dolor; manos que tiemblan al acariciar las
llagas del Hijo, cuerpo que el dolor rinde y que la misma intensidad del dolor sostiene.
Digo que por sólo guardar este poema de 5&lt;?brehumano sufrimiento, bien puede Anvers llamarse b1euaventurada. Y por la amarilla túnica de Magdalena y por su
cabellera blonda y desolada . ... . . JACQUES LOTL

ººº

('oucurrencia a la fiesta social ofrecida a la sociedad mexicana por la ,\sociación Cristiana de Jóvenes
el I unes pasado.

MILITARIZACION DEL INTERNADO NACIONAL. -EI director del plantel y dos alumnos del mismo
portando su nuevo uniforme , en compañía de los oficiales del Ejército que asistieron a
a la jura de bandera del establecimiento.

El mar del Norte ha hecho en las tierras bajas una
cortadura profunda; en lo más hondo de ella desembocan las aguas del Escalda.
. El río, ancho allí como un__ prazo de mar. ab).'e paso a
los grandes bajeles que -traen y llevan la riqueza del
mundo: los rubios trigos; las maderas más rubias que los
trigos que vienen de Noruega la blanca, y aún huelen a
bosque y a r esina; el cafe de Oriente; el tabaco de Occidente; las pieles preciosas del Septentrión extremo.
Estos bajeles, gloria del mundo, puesto que traen su
riqueza, éntranse río ab ajo, pasan con desdén a la vista
de unas cuantas aldeas que parecen dormidas en las
márgenes, entre praderas verdes y canales azules, y vienen a atracar en la orilla derecha, a l amparo de las fortificaciones de Anvers.
Anvers, orgullo del antiguo comercio de Flandes, hoy
primer puerto traficante de Bélgica y una de las plazas
fuertes más temibles de Europa.
Como una mujer que ha sido muy feliz guarda flores
y versos, reliquia de sus días azules, y so~ríe en la prosperidad de su madurez al humo romántico de aquellos
recuerdos; Anvers, hoy maduramente próspero, guarda
de sus tiempos de historia más romántica reliqui&lt;l:s _de
abundancia también de riqueza: de. mercaderes patnc1os
que gastaban e l oro en art~s, de pomposos brocados_y
otros y terciopelos: de festines, de cuadros; y como roJa
y soberana flor de todas estas flores de placer, de riqueza y de gloria, guarda el nombre de Rubens, el pintor
de las telas opulentas y nobles, del gozo y del vivir, y se
enorgullece custodiando sus lienzos en sus museos y en
sus iglesias, guardando en el sepulcro sus hueso~ y habiendo levantado su estatua como fantasma fam1har en
la mejor de sus plazas.
Rubens vive en Anvers y Anvers parece vivir por Ru- ·
bens. Sus calles anchas tienen como un eco de la amplitud soberbia de su genio.
Desde nuestras tierras latinas .solemos tener para esta
gloria flamenca un poco de desdé~; par_écenos que al
poema de sus lienzos le falta ese r~t1?o llltenor _q1;1e és
corno el alma misma de nuestro espmtual romanticismo,
hasta la belleza peculiar de sus figuras de mujer se nos
antoja demasiado florida, desprovista de alma.
Pasando por París vemos la suntuosa apolo~ía_ de sus
Marías de Médicis, naciendo. triunfando, g1m1endo y ,
nuestro espíritu aún no llega a embelesarse en una comunicación simpática.
Pero llegando a Anvers y recorriendo los salones que
la patria del pintor ha convertido en te_mplo de ~u gloria, no sólo reuniendo en ellos una cantidad casi abrumadora de sus lienzos más importantes, sino reproduciendo merced al grabado y a la fotografía la totalidad
de su obra, la labor que tal vez juzgábamos, con cierto
desdén, demasiado profusa, sobrecoge por formidable, y
frente a frente, el espíritu comprende al espíritu, y el del
contemplador se inclina ante la soberanía del creador
infatigable.
Imaginad un inacabable revuelo de poderosas figuras

soberbias; imaginad al desbordarse como cascada del
atrevimiento siempre inspirado, la fuerza hecha ligera
y llevada a las nubes. la materia trocada en espíritu por
el impulso de invisibles alas, la fuerza en su más noble
glorificación, el color y la luz en su más variante y triunfal apoteosis.
Por la serenidad en él al parecer desenfrenado movimiento; por la sabiduría en el color al parecer desenfre- ·
nado; por la intensidad de su vida; por los rojos magníficos; por los azules hondos; por el amarillo imperial y
la luz gloriosa, el himno interior surge, los ojos se detienen y el alma se para a conversar con la obra de arte, su hermana.
Es bien gr ato el recuerdo de una ciudad donde ha
Sr. don Enrique Santibañez, pri mer secretario
nacido al espíritu una nueva admiración; por eso el sol
de la Legación de México en Guatemala
quien se halla de visita entre nosot,-os .

.~-....,.....__ -

El director del internado nacional portando su uniforme mi l itar en compañia del oficial
instructor del plantel.

Era un prodigio del demonio . ... Los aldeanos, cuando pasabap por la vereda que flanqueaba la casona emtrrujada, se persignaban píos, mientras, fervorosas, salían
de sus labios añejas oraciones y arreniegos contra Satán.
Las madres, al otear la ruinosa vivienda, apretaban
contra su seno al hijín y palpaban sobre la ropilla los Santos Evangelios, bendecidos por el señor abad. Las mozas
suspendían la plática de amores, arredradas por malagüeros y maldiciones, y los rapaces marchaban rodeando por no pisar la tierra del diablo. En diez leguas a la
redonda, no se oiría hablar del hechizo sin murmullo.
La casona estaba embrujada desde hacía muchos siglos.
Por la campiña fértil, se extendía la vegetación exuberante, triunfadora, avasallándolo todo con su vigor magnífico de vida lozana y deseosa .. . . Pero ante el caseron,
las madreselvas, los bojes, los zarzales, se detenían como
impedidos por la malicia ele un endriago. De las altas
montañas que sellaban el horizonte con sil'lleta ciclópea,
llegaba la brisa saturada de tomillo, de albahaca y hierbabuena; bautizada en los romerales, henchida en los
plantíos.
.
Pero el efluvio no azotó jamá5 los muros terrosos del
hechizo .... En los bosques cercanos oíase de mañana.
de dia, de noche, trinar de verderones y jilgueros, y por
bandadas salían grises gorreones a picotear en los sembrados, en los majuelos, en los olivares. Pero sobre el
tejado de la casa no vió nadie que un pájaro descansara,
y sólo en las noches del sábabo, cuando de la lejana
abadía llegaba el rumor del lento toque de las doce, los
buhos lanzaban su chillido estridente.
Una vieja aldeana era famosa por su bien contar de
la leyenda. Era una vieja arrugada, de ojos brillantes y
cabellos nevados. En otoño, las muertas hojas caían sobre la plata de su cabeza con la suavidad de un beso.
Sentada bajo una eucina milenaria, rodeada por las demás mujeres (ancianas que adpraban su virtud, moi~s
que envidiaban su saber y rapazas que ignoraban el misterio), contaba la remota leyenda. Antes rezdba tres
Avemarías y pedia protección a Santa Orosia. Las gruesas cuentas del rosario caían por sus dedos huesosos como una cadena arrastrada por un esqueleto en i:ioche de
Animas. Y en la penumbra misteriosa de l sol que moría, la voz de la ,·ieja sapiente sonaba con un dejo de
beatitud angélica.
Muchos años, muchos años, muchos años ha. tantos que
ni los abuelos de los abuelos lo barruntaron, vivieron en.
aquella casona (¡de ella líbrenos Dios!) un aldeauo fuerte como un roble, con más doblas que un judío (¡maldecida sea su casta!) y más orgullo que un rey. Yade muy
viejo, cansado de perseguir doncellas honestas y de pecar
sin tino, trájose una esposa más blanca que la nieve de
Enero y más bonita que la Virgen de los Angeles. Ansioso de su tesoro, vigilábala como un águila, sin dejar
que entráse a besarla el viento de la mañana. Y ella lloraba y lloraba y pedía la dejase ver el campo y el sol y
correr por los semprados y triscar por los cerros, jurándole ser arisca como una Virgen. Pero él cada vez la
encerraba más y más y ni aún la dejaba sentir el ruido
de una voz.
Un día, el obscuro encierro de la cautiva fué iluminado por un rayo de sol, que entró no se sabe por dónde.
Y al mismo tiempo una canción de amores resonó, prometiendo cortejo}' libertad y vidi La incauta puso sus
manos ateridas en el rayo del sol. .... - Y la canción de
amores le entibió el corazón, de una manera tan rara, ·
,,np le pHcció como si 1:n alt'teo nue\'O comenzase a

palpilar, naciente. Lloraba sin que se oyera c,ómo gemía, y todas sus lágimas de amor se convirtieron en perlas que brillaban en las t inieblas del encierro como mi·
radas de ángeles.
Llegó el marido y fuese el sol y fuese la canción. y
todo quedó callado, y él la riñó y hasta golpeó su cara
de rosa.
Marchó el carcelero, y toruó la luz y tornó el rondador. De la noche de San Juan a la noche de San Andrés
duró el encanto. Entonces el demonio (iarrenegado sea!)
entróse en el encierro y empezó a seguir a la doncella
y a hablarla, de manera que ella no le veía, y pensaba
que lo que sonaba dentro de su cabeza y le llegaba al
corazón era su conciencia. Y no era sino la voz del Malo (ila Virgen te pisó, maldito!) que se le metía en el
alma.
Otro día oyó palabras más dulces que la miel de colmenas y más hermosas que la vida, y oyéndolas empezó
a turbarse y a temblar, y sus labios se abrieron con una
sonrisa que de amor era y para amor iba. Y en esto Satanás (iválganos San Gabriel!) hizo que el marido llegara, y viendo a su mujer de tal modo que no parecía sino
que el corazón se le saltaba, con más rabia que un león
y más maldad que una víbora, la ahogó. sin dejarla en·
comendar a Dios su alma. El viudo, que huyó de la justicia, se ahorcó en un árbol. que desde entonces secó sus
ramas; se ahorcó como Judas ....
Por eso en las noches de luna salen de la casona ruidos que son besos y gritos y lloros. y brillan las perlas

Or¡:aoizadores y participantes

01

Fué inútil que el señor abad. disgustado por la herejía de los crédulos, que llevaban al lugar sanadores y
ancianos engraciados, subiera un día a exorcisar la casona. Cada vez era mayor el hechizo. Ya algunos habían
sentido llegar hasta sus cas35 las sombras de los muertos,
pidieado misas para sus alm:'ls condenadas. Y, sin embargo, le encanto se rompió un día sin saber nadie como. Llegaron a la aldea, pidiendo acobijo, dos extranjeros esposos, CdSÍ niños, con mucho amor que brotaba de
sus ojos al mirarse. Supieron la ma licia de la casona y
rieron delante dé las caras asustadas de los buenos aldeanos. Aquella noche durmieron en el lugar maldito.
Y la otra .... Y siempre. Formando cor(osen el pueblo, .
se hablaba ele aquellos poseídos con terror fanático, presintiendo una desgracia : . . Y sucedió que llegó una
dicha.
Un día, cuando el extranjero volvía del bosque con
un haz de leña a la espalda, encontróse a su mujer en
plática con un mozallón, tan entretenida, que apenas le
sintió llegar. Sólos los dos, se alzó retador, hirviente:
-iBonitas cosas te diría, que así me olvidaste!
Coo malicia de mujer y pasión de enamorada, vió ella
e l relámpagó ....
- /Tienes celos?
- iiLos tengo y me matan, me rompen el alma 11 ¡¡Pobre de tí y pobre de mí, si me ciegan!! ....
Un momento quedó callada la tierra., .. _El sortilegio
vacilaba entre el triunfo y la muerte .... Pero la victoria
fué del amor . . . . Un beso ardoroso, mordedor, brutal'
estalló pujante .... El hechizo fué abatido. Y al otro dia.
cuaoclo los plateados tintes de un amanecer espléndido
besarao la campiña, las madreselvas, trepando por los
muros, por el tejado, por los huecos de la casona, la
unieron en un abrazo de hermana con la tierra redimida.
o o o
Lectora: Lectoc El autor ha creado una bagatela que
pensó dedicarla a los niños. Pero también sirve para
los mayores. Si algún día en vuestra vida feliz surgen
los ce los, "el demonio de los celos," ved q ne es preterible a la tragedia que hace estéril una vi&lt;fa, el idilio que
los ahoga en un beso ele amor. Tal es la moraleja de esta fábula infantil, que bieu puede ser leída por vosotr .)S'
con el convencimiento que sois niños todavía, si el corazón se retuerce en algún torm~nto amoroso.
JO.\QUI:-1 AD:\'.\.

el programa de la ,·elada social de la .\sociarión Cristiana ele Jóvenes.

..

�ºlilV AlL
(S IMBOLISMO )
( PARA E1_ Ml' XDO lLt: sTRADo. )
RESPETl' OSA\IEXTE. AJ. HOXORABLE Co~11TÉ

D1-

RECT1\·o DF: J'&gt;A:\IAS HER~JOSILI.ENSJ::S, DE L.\
" so cn:DAD

FtLA;\TRÓPIC.\

DE ~ O NORA.

1

'

Enn1elta en el manto imper ial ele todas las ternuras y
tocios los amores, manto salpicado ele albas perlas- lágrimas recogidas en las playas solitarias del Dolor, el Hacia
de la Caridad avanza sublime y magestuosa por entre
zarzas y malezas; al aire va flotando su cabellera rubia,

1' 0 , c'?mo estrellitas que se desprendieran de la diadema
ele ~1os, son las vírgenes dolientes que cayeron al abismo, impelidas por las rachas del Destino o del Amor;
aq~ellas amar illentas hojas que en perenne torbellino se
agitan, son los dementes que sin conciencia ni voluntad
hacen el éxodo triste ele la Vicia; veis esas raquíticas
plantas que se inclinan hacia la tierra y que matan con
su sombra a las que crecen junto a ellas? son los enfer~os i~curables que en vano imploran los auxilios de la
c~enc1a; más allá, entre las ruinas, besan el polvo las
h!_edras mustias y solas, desprendidas de los troncos de
anosos árboles o de jóvenes arbustos barridos por el huracán, que les pres!Arao apoyo: sc,n las viudas indigentes que lloran la eterna ausencia del esposo amado; y

ele a!b?s perlas, que son lágrimas recogidas en las playas
so litarias del Dolor .

................. . . ... ................ ····· ....... .

Por una de esas gracias inherentes al sexo, la chiquilla vagabunda de otros días, que muchas veces había almorzado con dos centavos de frituras. aceptó el lujo como su medio natural, sin hacerse por e llo interesable.
En el fondo se fastidiaba de su nuevo estado. En compañía de su amante, un bonito de provincia, con sólo
cuarenta años ele edad, orgulloso de su barba rubia sin
una cana, y gracias a quien Nelly tenía cochero, cocinero y recamarera, echaba de menos el tiempo en que tenía que ocuparse todas las mañanas de rejuvenecer al
señor de Lamorliere por medio de uoa tintura especial,
y por las noches tenía que preparar su cena antes de

Ya las vírgenes dolientes que rodaron al abismo, tendrán un asilo donde enjugar su llanto; la mendicidad
encontrará seguro abrigo contra el hambre y la intemperie: !os enfermos incurables no serán _rechazados por
la Impiedad; los dementes, pobres máquinas desquiciadas, recibirán lns auxilios de la Ciencia; las viudas indigentes atenuarán sus penas y sus hijos estarán lejos de
las mordeduras del crimeu y los vicios; y los tristes huer-

acostarse.

(Continúa)
Lamorliere, que recorría la legua desde hacía mucho~
años, tuvo una feliz ocasión. Se le contrató para e l gran
'.f eatro de Lille, donde lanzó los últimos rayos su gloria
provincial. Los que no la hayan visto entonces en "Los
Piratas de la Savaoa" desempeñar la gran escena de la
locura o morir enveoaclo por el licor de Java, lanzando
grandes carcajadas, no conocen hasta donde pudo llegar
lo patético en el "viejo juego" del melodrama.
' Precisamente por aquellos días acababa el actor ele
recibir una pequeña herencia, y gracias a ella pudo Nelly presentarse con trajes decentes junto a su protector.
E r a, y debía de ser para siempre, una mediana comediante; pero su belleza estaba en todo su esplendor y su
triunfo como mujer fué sorprendente. Todos los , iejos
verdes se sintieron arder en e l fuego que desprendía
aquel ser feme nino, pero todos perdieron su tiempo.
Nelly, loca de admiración y ele reconocimiento por Lamorliere, le era fiel, y durante tres años, los habitantes
de Lille vieron a esta admirable criatura hacer comedias vestida de harapos y llegar al teatro colgada paternalmente del brazo del viejo actor.

una polvareda en los pasillos; "i Vaya una niña!" Los par isienses del segundo Imperio- y en eso se les parecen
los ele la República-no eran muy virtuosos, y perdían
la cabeza ante una hembra guapa. En el "foyer" una
multitud ele personas de corbata blanca se hicii:ron presentar. rodearon a Nelly, y su director, un poco pariente
de Paodarus ele Troya, estaba encantado entre el grupo
de admiradores. ''Mi querida amiga, tengo el gusto ele
presentarle al señor Hauptmann." Y el banquero judío
mostraba su enorme vientre. "El coronel Sagé, de lanceros ele la guard ie," Y el militar, todo piernas, bacía su
saludo. Pero r epentinamente se separó todo el mundo
respetuosamente ante la aparición de un hombre de sesenta años, con la mirada desanimada ele los viejos licenciosos, y el director se lanzó a so encuentro: "Excelencia!" Era el conde de B .. .... consejero del Emperador. Tomó aparte a la comediante, le habló muy cerca con gestos de cochinilla sobre una rosa, y le dijo cosas que Nelly oyó con los ojos bajos.
Al fin pudo entrar a su cuarto y desvestirse; pero a cada in,tante: itan, tan! Era la vestidora con uoa tarjeta
y flores. Esa noche se despoblaron todos los puestos de
flores de las cercanías del teatro.
Pronto se hizo N ell y una de las reinas de la galanter.a; una cortesana pródiga y magnífica. Tuvo un hotel.
tocados extravagantes, descendió la avenida del Bosque
arrastrada por un par · de caballos de mil quinientos
Luises. En todos los escaparates se veía su retrato. L as
señoritas se morían de envidia delante de él y las muje·
res de mundo copiaban cada detalle de sus fantasías en
todo. Un hábil compositor de vaudevilles le arregló dos
o tres papeles en los que pudo mostrar algo de talento.
y con esto hizo furor en su teatro. A causa de ella el
banquero Hauptmann quebró y tuvo que refugiarse en
Bélgica; la duquesa de Esmont se vió precisada a vender sus últimas propiedades y establecer el derecho ele
interdicto sobre su hijo, a r ruinado por Nelly en hes meses.
( CoNT1:-.t:ARÁ.)

Traducido especialmente para
NellyRobin.

Ejército de espigadoras . -Cuadro de Jorge Langée que figuró en el Salón de París de 1912.

y en sus ojos inmensamente dulces, inmensamente misericordiosos- diáfanos c ristales por donde Dios coote~pla a la Humanidad, se refleja la imágen de ese Dios
Infinito: y en sus labios flota una sonrisa indefinible, como el suave aleteo de una blanca mariposa sobre el cáliz de una flor ..... .
Y llega al fin de su jornada; se detiene ante las tapias
derruidas de un jardín abandonado, donde zum):&gt;a~ en
pavoroso concierto los vientos de la Muerte y el Olvido ;
donde el Invierno tiende su blanca sábana de escarchas,
corno uo inmenso sudario hecho girones ...... Es e l árido jardín de los Infortunios.
Y la divina Maga cruza por entre escombros y penetra
a I solitario recinto; allí la esperan sus her manas me_oores, la Esperanza y la Fe; y las dice extendieodola d1est~a hacia aquel cuadro desolado y triste:- Somos los
mensajeras del cielo; cumplamos nuestra misión. Escuchadme: Esos blancos azahares que ruedan por el pol-

estas pálidas violetas que en vano buscan abrigo entre
las hojas secas, son los tristes huerfaoitos que ounca sintieron el suave calor del regazo de la madre; que no
conocieron las caricias de la que les diera el ser; que
no oyeron su voz dulcísima ni recibieron jamássus ósculos benditos: hostias envueltas en blancuras de alma!. . ..
Calló la Caridad, y avanzando entre la Fe y l a Esperanza, se acercó a las ruinas, tocólas coo su maoo inmaculada, y de súbito brotaron las fuentes de la Vida;
Y un suave calor derritió los hielos; y diáfanas corrientes cruzaron por los prados; y un sol . magnífico llovió
haces de luz sobre la tierra estér il; y las flores abrieron
sus corolas y elevaron sus perfumes al cielo como una
oración; y en las alturas entonaron los ángeles himnos
dulcísimos de Amor! ..... .
El Hada de la Caridad continuó su marcha por el tris·
te camino de la Vida, envuelta eu el manto imperial de
todas las ternuras y todos los amores, manto salpicado

fanitos, burbujas que nacen y se apagan en la vertiginosa corriente de la Existencia, ya tienen una madre
amorosa que los aduerma en su regazo: La Caridad!. .....
Hermosillo, Diciembre de

1912.

F.\CUKDO BERNAL.

Gibraltar es la menor de las posesiones británicas:
mide menos de dos millas cuadradas. Canadá es la mayor: mide tres millones setecientas cuarenta y seis mil
millas cuadradas.

Lamorliére.
Pero todo termina y, Laroorliere, que se había exaltado mucho un día de su beneficio haciendo el papel
principal de "Gasparclo el Pescador;" se si~tió resfriado
al entrar a su casa, y a los pocos d1as ~unó de un catarro a l pecho. El dolor d~ Nelly fué mmenso, perocosa inevitable - a l poco tiempo tuvo que c~nsolarse co~
la compañía de uno de los ma_gnates_de la cmda~. u~ h1laodero, cinco o seis veces 1D11lonano, que no hmJ?iaba
los lentes de sus gemelos más que cuando aparecia la
bella criatura en la escena. Este hombre, dotado de
buen gusto, comprend ió que aquella piel m~te y aquella
cabellera sombría necesitaba verdaderos bnllantes para
lucir. La van idad del señor hizo vestir a la bella de satín color de oro y la hizo rociar en carruaje.

"EL i\IUNDO ILUSTRADO"

Aun cuando había conservado siempre con ella el tooo
ele director de escena y la actitud d e actor mimado del
público, que oo hacía nunca "Treinta años o la vida de
un jugador" sin ser llamado a escena al final de cada
acto, Lamorliere había tratado a su humilde amiga con
indulgencia. Le perdonaba e l haber salido del pueblo y
conservar ciertas costumbres: su risa jacarandosa, sus
romances cantados con voz chillona cuando arreglaba
su guardarropa. Ella, ante estas consideraciones, había
ciado origen a un sentimiento mezcla de r espeto y gratitud para el viejo actor, mientras que junto al señor
Mallet-Deschaumes, este era el nombre del hilandero,
se sentía coh ibida.
Era un poco solemne el bello lilés; pretendía qoe su
amante tuviera buen as maneras y resultaba insoportable
MI modo de decir a cada instante: "Queridita, no se dice
esto, o no se hace esto o tro," mientras que se ~rreglaba
la barba con un peioecito de concha que llevaba siempre consigo. Fastidiada de esta manera durante cuatro
años por su amante, demasiado correcto, Nelly se aburrió, pero se educó al mismo tiempo; se convirtió en
"dama" sin perder por ello su fondo ele alegría y buen
humor.
Ahora, he aquí t;ue el director del Vaudeville. que había ido a Lille para juzgar del mérito de un actor cómico, vió a Nelly y quedó deslumbrado. Tenía entonces
veintiocho años, que es la edad resplandeciente para las
mujeres verdaderamente bellas. Por ese tiempo el empresario reclutaba un harem, porque trataba de poner
eu escena "Las Bribonas," una de esas comedias satíricontra el lujo reinante entonces, y para justificar las
tiradas moralizadoras, era conveniente exhibir algunas
personitas bellas cubiertas de diamantes. El empresario
subió al palco de N elly con un contrato en la mano.
Pronto, venga tinta y nluma. La ''dama" firmó el papel
que se le presentaba, sobre su mesa de tocador eu medio de las tintur as y las pomadas. Porque ya estaba harta de la provincia y de los provincianos: harta de oir
hablar todas las noches de la alza o de la baja del algodón y harta de su bello caballero de barba dorada ele·
corativa.

=

La misma noche quebró con su amante y. seis semanas después. debutó en el Vaudeville con un papel de
··Las Br ibonas."
El papelito no tenía ninguna importancia; veinticinco
líneas del tercer acto. Pero desde la "primera" se hizo El coronel Sagé, de la guardia de lanceros del Emperador

..

�franJe:ra
estos términos diciendo que las Potencias Europeas des·
aprueban la guerra en absoluto y han acordado en Lon·
dres enviar una nota a Turquía intimidándola para que
acepte las condiciones de paz.
La nota fué redactada y aprobada en la conferencia
que sus embajadores celebraron en el 'Ministerio de Negocios extranjeros. En dicha conferencia estuvieron re·
presentadas las siguientes potencias: Francia, M, Paul
Camboo; Alemania, C. M. Lichnowsky; Rusia, Coude
Benckendorff; Italia, G. Imperiali, y Austria-H ungría.
Conde .\. de Mensdorff-Pouilly-Dietrichsteio,
La mayor parte de los periódicos de Londres al hacer
comentarios sobre la uota que las potencias van' a enviar
a La Puerta, se muestran excesivamente pesimistas respecto a sus probables resultados.
Unos declaran que es muy posible que Turqu ía haya
preparado ya, a estas horas, a lgún plan para seguir contestando con evasivas a las potencias, y prolongar el ac-

~np@llíl Il@~ rru~©ccfüaici©lñl@$ &lt;dl® ~ p&amp;

i@ll"!lililnrrum Il@ p®n&amp; ~rurll~m&amp;
Diferentes aspectos han tomado las negociaciones de
p_az para concluir_la guerra_de los Búlgaros y no es posible hablar en primer térmrno de otro asunto, al dirigir
una ojeada a Europa.
Turquía con una fuerza de voluntad grande sigue resisti_éndose a ciertas imposiciones, y eón este objeto, es
decir, para obligarla a ceder se habla de una manifestación naval de las Potencias contra la Sublime Puerta, y
se a~ade que Rusia ha movilizado su flota del Mar Negro. Los griegos por otra parte no retiran sus demandas
e insisten con denuedo en la cesión de las Islas de Imbres, Lemnos, Tenedos, Mytiline, Chios y Rhodas.
No, lo curioso en esta lucha q ue parece más cruda desd~ e_l momento en que se abrieron en Londres las negoc1ac1ones de paz, es que los mismos aliados a!iora, combaten entre sí, con d iferentes exigencias. Por un lado,
Rum_anía exige de Bulgaria la cesión pronta de Silistria
mamfestando que de lo contrario movilizará su ejército;
por otro lado los mismos ·comisionados para conferenciar
sobre la paz, se di,·iden y apoyan a unas o a otras Po-

Bulgaria. pues, es el candidato más idóneo para constituir el país fuerte que puede substituir en Europa a l
poder turco. Si se llega a confinar a los turcos en el otro
lado de los Dardanelos, á Bulgaria, en &lt;1rado sumo se
deberá este cambio de tanta transcenden~ia en el po;venir de nuestra civilización.
Otro factor importante en esta diíícil cuestión de las
negociaciones de paz, es la actitud de .\lemaoia definida
por las declaraciones hechas por e l canciller.
Los pei_:iódicos austriacos expresan, en general, la gran
sat1sfacc1on que les causa el discurso de Bethman-Hollweg, haciend?. notar la forma precisa en que está concebido y que d1s1pa todo equívoco.
El oficioso_ "Fremclenblatt" estima que las declaraciones del canciller. tendiendo a decir las cosas tales como
sou, y definiendo claramente. sin retóricas inútiles la
dirección de la política alemana en la cuestión balkáoi'
ca, constituye? una prenda de completa sinceridad. Añade que este d iscurso será acogido con gran satisfacción
en todas partes donde quiera que se dt:see el mantenimiento de la paz.
La_ "Nene Freie Presse" ju1.ga que el discurso del
canciller muestra que la situación es ciertamente seria,

pero atestigua, '.' la ,·ez. que :\T. de l:3eihman-Holl\\'eg
consen•a toclana la esperanza de una pacífica solución.
El canciller ha querido poner en guardia a Rusia contra todo equívoco respecto ele la POiítica Alemana y
ha hablado de guerra, precisamente porque quiere la
paz.
En parecidos términos se expresan los primerns ¡;,eriód icos austriacos.
·
" Le News \\'ieoer Journal." por su parte. estima que
el discurso del canciller no ha causado ninguna sorpresa: porq ue, sah-o los intrigantes que trabajan por la dislocación de la ''Tríplice," todo el mundo sabía, por adelantado, lo que ioa a decir aquel diplomático.
Los periódicos italianos difieren algo en su opinión y
en sus apreciaciones relativas al discurso.
El "Popolo Romano" deduce esta conclusión: que será más fácil m,10tener el acuerdo entre las grandes potencias que entre las pequeñas, que se disputan ya el reparto de los territorios conquistados.
La "\'ita" dice que las dedaraciones del canciller
confirman la común esperanza ele que la paz europea no
será ya turbada.
SS. MM. Jorge V y María de Inglaterra, llegando de
visita al palacio del duque de Portl.tnd.

..

1
1

.·-:

~-

Soldados búlgaros en las trincheras cerca de
Tchataldja.

~.. P.tt-~
;!

-:; ~--,

"Los búl~aros se pa:ecen a los japoneses y luchan como ellos. T ienen la misma caballerosidad de sentimientos y la misma fuerza de voluntad. Su pot_encia ofensiva
resulta enorme, .Y a ella puede aplicarse fo que el almim1rante Togo d1¡0 referente~ sus paisanos: "que esa potencia no descansa solamente·_sobre fusiles y cañones, sino sobre factores morales que son alma de los fusiles y

,..

~

.

cañones,''

::V[arinos ingleses jugando cartas en la embajada
en Constantinopla, con las armas a la mano.
(Fot. tomada desde los balcones de la misma embajada.)
tual "statu quo" en e l cercano Oriente, que tantos perjuicios está ocasionando a Europa.
Como se vé los bú lgaros parecen llevar la batu ta, valga la frase, en estos asu n tos de la paz y de la guerra,
probando su indiscutible superioridad, sobre los o tros
aliados. ¿Son o no superiores? Creemos que sí, y estamos conformes con lo escrito por un estimado cronista
que dice:

Fuera de esto, Bulga'.ia aventaja a los otros tres pueblos, en e l ;~mrno que ¡untos emprendieron, pot antecedentes h1stoncos. Verdad es q ne Serbia se adelantó cronoló,gicame_nte en su emancipación a Bulgaria y aún empezo por disputar a este país la hegemonía en los Balkaues: pero la guerra serbia-búlgara de 1885, en que resultó derrotada Serbia, demostró claramente la superiondad de Bulgaria.
Bu!9ar ia ha jugado y juega el papel principal en la
cuest100 de Oriente. La nobleza de esta nación de héroes, que mueren (algunos ha~1 muerto ya) con esas preo~upac!ones que yo llamo sublimes Yerdades sociales, es
1mpas1ble c?mo el des_ti1w. No conoce la ignominia de
las corrupc10nes mushm1cas, la monstruosidad de los imperios orientales.
Por último, la situación geográfica hace dueña a Bulgaria de las comunicaciones entre Europa y Constantinopla. Sofía es el centro estraté&lt;&gt;ico más impor tante de
t~da Península: desde ella se p~ fácilmente a l Danub_10 por el Is~er, sa marcha a Constantinopla por el Mantza, a Serbia por el Morava, o se desciende a Macedonia P';)r el Struma. La guerra actual ha demostrado las
ventaps de esta posicióo estratégica.

res, siendo el objeto ele socialistas y radicales e l desacreditar la candidatura para la Presidencia Poiocaré.
'M. Lebrun. actual Ministro de la Guerra que era :O.[inistro de las Colonias, 110 reemplazará ciertamente a '&gt;I illerand, porque eomo Ministro de la Guerra había moralizado mucho al ejército y era recouociclo por amigos
y enemigos corno excelente laborador en la obra patriótica a la que había dedicado todas ~us energías, pero es
amigo personal de Poincaré y está identificado con la situación, por lo cual ha triunfado apesar ele lo dicho por
"Le Galouis."
.\! escribir esta crónica todos son preparativos en París para la elección Presidencial y el Decano de los Diputados e n la sesión preparatoria de las Cámaras dijo
que el sucesor de Mr. Falliéres tendrá que ser "un buen
lrancé s" no debiendo elegirse a ningún hombre de partido.
La reunión plenaria del Luxemburgo tuvo efecto el
día 1 5 y en los círculos políticos prevalece la idea de
que a última hora modificará su actitud M. León Bourgeois actual Ministro del Trabajo a quien se ofreció en
no principio la candidatura contestando a los llamamientos que se le hagan. Unánimeote se opina que ele ocurrir
esto perderá probableroente la candidatura. Mr. Poincaré. y comentando este cambio, el Diputado M. Bourely
defondió acaloradamente la candidatura del :\1ioistro Poin.caré, teniendo como adversario a :\1. Dalimier
R.

s.

El cólera en Turquía.- Soldados turcos atacadOs del cólera , llevados a los hospitales e11 procesioues de carretas.
Esto no obstante. la opinión más general en este asun•
to pa rece haber sido expresada por el ",V. :s,aggero. " ti
cual dice:
"'Las declaraciones del canciller no pecan por la claridad. Alemania está por la paz; pero, si es nece~ario.
combatirá al lado de sus al iados. Por nuestra cuenta podemos asegurar. desde ahora, a nuestros aliados de la
mano dert:cha, que oo tendrán que bajar a la arena ni
sufrirán grand.:s molestias por culpa de Italia
•·Hallándose resuelto el problema albanés, por consentimiento, casi unánime, según nuestras aspiraciones y
nuestros intereses, la demanda de Serbia. relatirn a la
cuestión de una desembocadura en el Adriático, nos encuentra favorables o. en el peor caso, i ndeferentes, de tal
manera que nadie en Italia sueña en la posibilidad de
una conflagración europea por una cuestión de tan me-

Turcos regalando cigarros a los marinos ingles,·senviados a guardar la embajada britáuica
en Constantinopla.

diana iinportét ncia .

teQcias; Austria-Hungría simpatiza con Rumania y hasta
hace abrigar esperanzas a Turquía para que conserve l;i_
plaza de Andrianópolis y ea fin se concede una gran impor tancia a una con_ferencia de Fernando I con Kismil
Pachá, todo lo cual significa el fracaso de las negociaciones de paz, Turco-Balkánicas.
Las ñltimas noticias acusan este hecho, pues los representantes de la Liga Balkánica cansados de las evasivas
turcas aseguran estar preparados para seguir la guerra,
advi rtiendo que con solo cinco mil hombres bastará para que caiga Andriooópolis. El jefe de la Misión Otomana en las conferencias de L ondres, ha hecho responsables a los representantes de la Liga Balkánica, de la suspen~ión de las -mismas, a unque consintió en dirigirse a
Constantinopla pidiendo ,¡l-g(&gt;bi-eroo ouerns instrucciones, sin que se le oculte que los turcos se hallan preparados para continuar la lucha haciendo grandes preparativos, concentrando doscientos mil hombres en las líneas de Tchatalja en tanto que sesenta mil se encuentran en la península de Gallipoli listos para impedir
cualguie~ desembarco.
En estos momentos puede calificarse la situación en

El Rey Pedro de Servia y oficiales de su Estado :\fayor.

..

.\rchiduque Francisco Fernando, heredero :i-1 trono
• de Austria Hungría, cuyos instintos bélicos
tienen preocupada a toda Europa .

Son muy comentadas. como no podía menos las crfa,is
ministeriales en Francia estando tao cercano el momen·
to de la elección Presidencial. Entre los cambios ministeriales el mássignificati,·o ha sido el del ministro ele la Guerra Mr. Lebruu,quehasustituidoaMr. Millerand. La izquierda democrática se está moviendo bastante. yes muy
significativo que el Senado francés se haya reunido para rehabilitar -al famoso coronel Paty de C lam que estaba en la sombra desde el asunto Zolá, y cuya reh~bilitación motivó la crisis última a que nos acabamos ele referir.
Con este motirn. el diario realista ·'Le Calouis." dice
que la rehabilitación de ~aty de Clam. que fué e l orig-eo de todo. fué e l resultado de un complot meditado y
lle,·aclo a efecto por los socialistas unidos a los radicales,
r¡ ue lograron eles! i zar entre infinidad de docmnentos qu e
dt:bía. firmar el primer ministro Raymond Poincaré. el
rle la rehabilitación que estaban seguros provocaría una
oleada &lt;le indignación pública y que, efectirnmente, _e l
jefe del gabinete firmó esa rehabilitación sin leerla; 1n1r·ga en que h iciei:oo también cae~ al Prl'sidente Fallié-

Señorita María Josefa M ussó y Gan-igues, en cuyo favo r
d ictó el Tribunal Supremo su sentencia condenando a "El
Liberal" y a la Sociedad Editorial de España a indemnizar
a la demandante en l 50,000 pesetas, por una noticia equivocada que publicó dicho per iódico

�, I I /,,
\ ..:' .. '

'I} . ,;::

.!t
_..,._

En la semana pasada hablé a mis lectoras de los gra·
ciosos y bonitos sombr-.ros que la Moda nos ofrece para
completar las "toilettes" ele calle, visita y paseo; prome·
tiéndoles, al mismo tiempo, tratar de los elegantes trajes
que se usan en esas circunstancias; así pues, hoy cumplo
con todo gusto mi promesa, dan'd o algunas indicaciones
sobre el particular.
Para los atavíos de \'isita se usará mucho la falda he·
cha en "charmeuse" negra, con el jaquet de terciopelo,
o confeccionado en la misma tela de la falda y adorna·
do con piel, tanto en el cuello como en los puíios de las
mangas. Cuando los jaquets no llevan esta guarnición,
entonces se completa el conjunto, llevando una linda es·
tola de piel negra.
Estos trajes son de una elegancia discreta y distinguí·

da, por cuya causa pueden sen·ir también, para teatro,
reuniones de tarde y comidas de media etiqueta. En al·
guoos modelos vemos las faldas, prolongadas en una co·
la pequeña, formando una ligera draperia en la parte
inferior, y dicha drapería se pierde hábilmente en un
costado. bajo un pliegue plano. Aquellas de nuestras lec·
toras que tengan la costumbre de salir a la calle a pie,
más bien que en carruaje, podrán hacer estas faldas de
un modo muy práctico. redondeándolas para el día, y aña
diéndoles. a voluntad, una cola postiza, que tenga simu·
lado el pliegue y la drapería, a fin de colocarla sobre la
falda, por medio de broches de presión.
El corsé, adecuado siempre a la índole del traje, se
confecciona en "charmeuse" y muselina de seda negra,
acompañado, igualmente, de un bello encaje blanco, y
en la fantasía de la modista debé estar el arte con que
se arreglen las draperías de la tela o de la muselina, pues
ese es ahora el gran "chic" parisiense: adornar los cor·
piños con draperías o con fichús ele encaje.

.\lgunas veces se alargan las puntas de la espalda o
del delantero, colocadas de tal suerte que semejan una
prolongación de la falda.
El conjunto de estos corpiños debe ser muy amplio y
"negligente," por decirlo así, procurando velar el enea·
je con muselina de seda, a fin de que las telas tengan
una apariencia flexible y cambiante en sus movimien·
tos.
Cierto es que los encajes muy transparentes no necesitan de este recurso artístico; sólo se empleará éste,
cuando se useu encajes algo pesados, como es el de
Cluoy, el de Irlanda y el de punto de Venecia.
La parte superior del corsé se abrirá discretamente
en punta o en cuadro, sobre una pequeña camisola transparente, hecha en tul blanco, ya sea liso o con dibujos,
de la cual, el gracioso escote deja ver el cuello, completamente libre. A la orilla de ese bonito escote deben llevar las citadas camisolas, una hilera de perlas o una aogostísima franja de piel, sino es que también .se adornan

/

Lujoso traje para teatro.

Sombrero de terciopelo, estola y. manguito de zorro. -Gran manto para sallda de teatro.

Abrigo de piel de nutria.- Toca de terciopelo negro.- Sombrero de terciopelo con plumas.

con alguna fina guarnición de bordados de fantasía, o
con un pequeño entredos de encaje ligero.
Sin embargo, las damas de cierta edad no deben vacilar en añadir a esas camisolas un cuello alto, hecho en
encaje, que puede ser transparente, pues de lo contrario
resultaría pesado comparándolo con el tul.
Las mangas l argas se hacen en encaje o en muselina
de seda, cerradas del puño al codo por una hilera de
doce o catorce botones pequeños, los cuales se reempla·
zan, en ciertas ocasiones, por lindas perlas, que no pocas veces se colocan al lado de un "plissé" que sube también hasta el codo.
Estas elegantes "toilettes" negras, propias para los casos ya indicados, se pueden hacer algo menos severos,
añadiéndoles una nota de color vivo, lo cual se hace, casi siempre, poniendo una cintura de matiz fuerte, hecha
en pana o en satín, ligeramente drapeada, sin lazos flotantes y cerrada en el talle por medio de un artístico
nudo plano. El violeta es un color muy adecuado para
esta clase de cinturas, lo mismo que los tonos enérgicos
del frambuesa, azul antiguo. verde luz, turquesa y rosa
marchito. Por otra parte, lectoras mías, nada más fácil
que tener diferentes cinturas, para cambiar totalmente
el aspecto del traje, dándole así siempre una apariencia
diversa, con el objeto de evitar la monotonía que no deja de ser uno de los defectos más grandes en cuestión
de elegancia. La mujer distinguida debe cambiar constantemente su "toilette."
En cuanto a los jaquets con los que se completan los
trajes de calle, visita y paseo, deben adornarse, cuando
están hechos en "charmeuse," con una pasamanería de
seda negra, y si se confeccionan en terciopelo liso o labrado, se guarnecerán con piel, colocando ésta en el
cuello y en los puños de las mangas. No importa que la
falda sea de tela lisa y el jaquel de terciopelo labrado;
los caprichos de la Moda se apoyau, generalmente, en
los contrastes más audaces.
La piel apropiada a ese respecto, es la cibelina, la de
oso o la de zorro negro, sin olvidar, tampoco, la de nutria teñida.
MARGARITA.
o o o
En estos momentos todo el mundo se ocupa de los
!(U antes. 1Se deben o no usar de noche?

La cuestión es dificil de resolver, porque no se trata
ele un accesorio insignificante de la "toilette" femenina,
sobre todo, en esta estación. Horroriza salir sin guantes y con mangas cortas. Aun yenclo en coche, el aire
se introducirá por las mangas amplísiml.S del gabán y
los brazos se convertirán en mármol.
Los que intentan desterrar los guantes alegan que no
permiten l ucir las sortijas, el adorno más bonito de una
mano bonita. Es cierto; pero para que las manos puedan
ser admiradas, es preciso que sean blancas, finas, con
los dedos muy afiladitos y las uñas sonrosadas y brillantes, y esto no se consigue más que preservándolas del
aire, del sol y de los cambios bruscos de temperatura;
en una palabra: usando guantes a todas horas.
Entre los guantes recomendables, sin el menor género de duda, los de Suecia son los mejores para conservar las manos bonitas.
Su flexibilidad tiene una influencia directa sobre la
piel, la suaviza y evita todo género de manchas de las
que suelen salir cuando se usan guantes de seda, porque la luz penetra a través de su tejido, y en los puntos
menos resguardados puede asegurar que ninguna renunciará a su uso.
Es una equivocación creer que los guantes gordos, llamados de "sports," son convenientes, porque, si bien es
cierto que preservan las manos del aire y del polvo, tam·
bién lo es que las costuras y la dureza de su piel entorpecen las articulaciones y quitan delicadeza y elegancia
a las manos. El guante de Suecia será siempre el predi lecto de toda la que sepa presumir, y se puede asegurar que ninguna renunciará a su uso.
El pretexto de las sortijas no tiene fundamento, porque sobran ocasiones de lucirlas, cuando se recibe en
casa y las comidas, que es para donde las señoras se visten más y reservan sus mejores joyas
000

Toilette de invierno para paseo.

El loco entusiasmo que han despertado las tarjetas
postales tenía que probar necesaria.mente una nueva invención.
Ahora se trata de un pequeño dije en forma de tarjeta
postal en miniatura.
Es de plata sobredorada y esmaltada; el esmalte reproduce \'istas de París perfectamente hechas. El an-

verso está en blanco, dividido, para poner en un lado la
dirección, y en el otro escribir lo que se desee, como
en las verdaderas postales. En estas se graban iniciales
o nn nombre y se pone un pensamiento, más o menos
inspirado.

�El Mundo Ilustrado

Liberalidad de los catalanes para
con sus príncipes

FLOR DE l\IAGXOLIA: Mil gracias, querida amiga, por
su amable carta y por su linda tarjeta; yo también Je deseo mue.has felicidades en e l presente aiio, y correspondo cordialmente a sus sentimientos de amistad hacia
n1í.
Respecto de su asunto, quisiera decirle algo que animara su espíritu abatido; algo que hiciera renacer sus
esperanzas agonizantes, pero ...... ante todo, debo ser
s1Dcera con usted, y me parece que ese caballero no le
profe3_a u~ verdadero ~or, pues cuando éste existe, y
no lo 1mp1de nrnguDa circunstancia, se hace saber cuanto antes, pues nunca se puede ocultar, sin objeto, un anhelo del cual se vive y del que se espera la felicidad si
se llega a realizar. ¿Por qué ese joven no se atreve a
declarar a u~ted su amor? Sencillamente porque su corazón no lo impulsa a tener este desahogo, y, en vista
de ello, usted necesita olvidar tan desventurado afecto
y procurar que su alma tenga otro dueño, Esto no es
imposible; baga un intento enérgico para libertarse, fomentando cualquiera impresión de la misma índole, y
ac,a so pronto una nueva ilusión vendrá a darle la dicha
que yo le deseo.

_Ci;R10,..,:_ Si prefiere atenerse a mi opinión, le aconse¡o ql:le asista a la representación de "Tierra Baja," pues
a l decir de personas entendidas en el arte dramático,
esta es la obra en que se pone de relieve el talanto admirable del afamado.actor, don Enrique Borrás.

cinos cerca de su casa; no le es posible pagar una persona competente que cuide al pobre joven que alquiló
la pieza vacía, con cuya renta han aumentado ustedes
su presupuesto, autes tan escaso .. . ... ¿ qué hacer en semejante conflicto? Una sola cosa, señorita; dejar usted a
un lado su grande timidez: recordar que la caridad es
un santo y sublime deber; pensar qu~ es usted en estos
mom~ntos, una ,·erdader'!- "Hermana de la éaridad," y
por cierto que estas admirables heroínas no se fijan en
que su enfermo sea joven, extranjero y desconocido· son
"hermanas" de t&lt;;&gt;dos los 4ue sufren y uecesitan de ~llas.
Haga uste? lo mismo, y no se detenga por necios prejuicios; el_pnmero en respe_tar su con_ducta alta y abnegada, sera el enfermo a quien \'a, qu,za. a salvar Ja vida
y a dernh-er la salud.

MADRESELv..,: ::So tema usted que sus consultas se extravíen con moti,·o del cambio de oficinas que se ha verificado en este periódico, pues su carta me llegó con
toda oportunidad..\ fin de que esté usted perfectamente, cierta de la nuev'!- dirección, me permito repetírsela.
aun cuando en el Directorio la encontrará usted segurameute. Las nuevas ofic10as de este Semanario, están situadas en la tercera calle de la Rinconada de San Diego número 4r. Espero con ansia la confidencia a que se
refiere.
En c_u~nto a la pregunta que me hace. pidiéndome
u_na _op101ón acerca del asunto de su hermano, Je diré Jo
siguiente: Procure ust~d evadir toda respuesta definitiva,
pues los enamorados piden consejo para tener el gusto
de desob~eecerlo, o al menos, con el objeto de hacer rec:3-er que¡as y ~argos contra quien les dió dicho consejo,
s , por desgracia les sale mal su empresa. En el caso presente~ m_ucho m7 temo que este sea el desenlace, pues
la senonta a quien tanto ama el señor hermano de us•
ted, me parece que no es sincer'l ni juiciosa en su manera_de conducirse, pues si_ lo fuese, no mostraría igual
cann_o por sus dos pretendientes, haciendo que ambos
conciban esperanza de preferencia. Pudiera ser que
e lla_ creyese no comprometerse con su actitud cariñosa,
debido a que a los dos jóvenes les brinda su amistad·
pero, si ellos le han hecho saber que las distinciones d~
que son ?bjeto los hacen tener esperanza de una correspondeoc,a absoluta e n sus sentimientos amararas ella a
su_ vez, debía retraerse, a fin de no alimentar u~ sedtin:_uento que no está dispuesta a corresponder. Así, pues,
s, prefiere atenerse a mi opinión, procure evitar una
respuesta a las preguntas de su hermano, o dígale suavemente lo que piensa.
_Respecto ~~¡ manguito q_ue desea cc,mprar, le aconse¡o que lo e_h¡a de alguna piel obscura, de preferencia
ne~ra, pt:es estos se ven elegantes, acompañando a cua lqmer tra¡e. La estola debe ser igual al manguito.

lp&gt;wai ll!llfu Illl!IW

EVA1'GELI1'A: Puede usted usar calzado de ante pero
no de terciopelo, y respecto de los sombreros, me parece que esos velos son más propios para señoras jóvenes
o de alguna edad, que para señoritas como usted y como su hermanita menor. El velo flotante se usa poco,
aunque es cierto que no se ha suprimido por completo.
Tengo mucho gusto en contestar a sus preguntas, y
sabe que estoy a sus órdenes para todo cuanto de mí solicite.

CLARA: Doy a .usted el modelo que se sirvió pedirme
para traje di¡ visita. Está hecho en "charmeuse" negro,
adornado con ,pasamanerías y bordados de seda, en color
turquesa. La falda, artísticamente drapeada, se recoge
en el lado jzquierdo, por medio de dos broches hechos
en forma de •media luna. Dichos broches son de plata
antigua y perlas. El cuerpo está guarnecido con pasamanerías y borda.dos. La camisola, de tul blanco, ostenta en el cuello uf'lin~o bordado de_ plata y perlas. El
sombrero es una graciosa toca "Enrique II," de terciopelo negro, cuyo único adorno es lln ,·aluminoso "aigrette," también negro.

~IARGARITA.

El que quiera vivir muGho tiempo, que baile
FLOR DE Lu;: He tenido un verdadero placer con las
noticias que me comunica en su carta, pues nunca he
creído sincero el ¡¡,mor que su novio decía tenerle. Ya
ve usted como aceptó fácilmente la ruptura de las relac iones amorosas que los unían, no obstante hab~r fingido
aún, grande pena al saber la determinación de usted.
; Es esa la conducta de un enamorado?
· En cuanto al otro joven que la pretende, rpe basta saber su buena conducta respecto de su madre, para asegurar a usted que es un corazón noble y generoso, muy
capaz de hacer feliz a la mujer a quien elija para su
compañera. Creo que debe usted coucederle el favor de
darle su retrato, y no hay ningún inconveniente en complacer sus deseos, visitando a la señora su mamá, mientras éi vuelve de ese viaje que va a emprender. En su
ausencia, usted necesita captarse el afecto y la estimación de dicha señora, pues así será más tácil que su pre
tendiente la quiera con mayor ternura, porque si es un
hijo cariñoso tendrá mucho placer en segui,r los consejos de su madre para elegir esposa.
'
' Le agradezco en extremo el envío de su bonita posta l, lo mismo que los deseos con los cuales me fa,·orece,
haciendo ,·otos por mi feliciead en el nuevo año.
·

A)tPARo: En efecto, q lierida señorita; el c¡¡so de usted_ es muy difíc_il de 'resolverse, porque su huésped, que
es Joven, e;&lt;tran¡ero, y de buena presencia, tiene una fiebre contagiosa: la mamá de usted, también se encuentra
enfern_:¡¡.; las criadas son muy torpes y no podrían desempeoar los clehcados oficros de enfermera. ~o hay ve-

Cuando Luis XlV fundó la Academia ele baile, hizo
constar en el acta que se levantó en la sesióa inaugura 1,
que el baile era útil al hombre, no solamente para acostumbrarle a tenerse bien, sino además como preparación para la guerra.
No sabemos qué conexión puede tener el baile con el
manejo del fusil, y quizá fuese pretender demasiado el
exigirá la tropa que valse; pero lo que sí es cierto es
que los baila,·ines célebres han llegado a edades fabu·
losas.
Gaetan Vestris murió a los ciento dos años; Petitpas
iba a cumplir noventa y seis, y su hermano, que actualmente es maestro de baile en San Petersburgo, tiene
más de ochenta.
Francisco Lerante, que hizo su carrera en Italia, murió en 19oi, pocos días después de cumplir los cien
años. Se había retirado a los sesenta y cinco, vivía en
una aldea al lado de Rouen, y gozaba de perfecta salud.
~noca supo lo que era un dolor de reuma, ni una mala
digestión, y coosen-ó hasta sus últimos días una agilidad
extraordinari a.
Esto; ejemplos demuestran que el baile prolonga la
,·ida \' evit;¡ los achaques de la vejez.

Nunca han abandonado los hijos de Cataluña a sus príncipes, que siempre que
vieron apuro en ellos, fué antes que el avío
de sus casas el esplendor de sus palacios, y
este homenaje llegaba a exaltación amorosa, como se verá, en casos de guerra.
Y pruébase en que al rey Don Pedro sirvió Barcelona con mil infantes, sesenta soldados de a caballo y once galeras pagadas.
En que al rey Don Alfonso sirvió con
quince galeras pagadas y armadas.
En que al rey Don Jaime le desempeñaron su patrimonio y le dieron trescientos
mil d ucados y esto haciéndose de honrados
y festejados.
En que el rey Don Alfonso III le dieron
diez galeras gobernadas por un conseller al
que Don Alfonso hizo gala del título de almirante.
En que el infante Don Martín, para ayuda a un viaje que hizo a Sicilia, le dieron
veintisiete mil escudos.
Y, por último, a más de otros muchos
que pudiéramos aducir pruébase en que a
la cesarea majestad del emperador Carlos
V sirvieron además de doce artillerías y
trescientos mil escudos el sacrificio de las
vidas de sus esposas. Como se ve, si los catalanes no han sido voceros de vanaglorias,
han sabido hacer realidad ese refrán ya un
tanto olvidado de "&lt;?,bras son amores y no
buenas razones ....

La HeGhlGera

en la Landa Bretona

En la landa de Bretaña, el pueblo sigue
c r eyendo en lo sobrenatural; se tiene tanta
fe en los filtros y en los sortilegic,s como
en los santos que venera la Iglesia, y las
brujas, cuya profesión, facultad o como
quiera llamársele se hereda de madres a
hijas, son respetadas y queridas; respetadas
porque en ocasiones pueden ser peligrosas;
queridas, porque se las cree capaces lo
mismo de curar unas sencillas calenturas
que de vencer al cólera.
La bruja b retona es una de las figuras
más típicas de su país. Joven o vieja, soltera o viuda (porque, o no encuentra quien
se quiera casar con ella, o si lo encuentra
pronto le hace mal de ojo), vjve en una cabaña antiquísima, en compañia de una vaca, de una cabra o de alguna~ ovejas que
cada día hace pacer en un sitio distinto, para enterarse mejor de las voces que corren
por el país. Lleva siempre un manto de
grandes pliegues, y se apoya en una nudosa
estaca. No se ríe jamás. Se ti tul a cristian;i,
y los domingos va a misa, aunque no está
nunca más que hasta la bendición. Si preguntáis acerca de ella a un campesino bretón, os dirá que cuatro veces por semana
se levanta después de media noche; que
asiste al aquelarre; que puede cambiarse
en galga o en loba, que destruye los pastos,
origina incendios, sube a lo alto de los pinos y se sienta a descansar en los nidos de
las cornejas.
Las ocupaciones de la bruja consisten en
hacer maleficios, confeccionar filtros, echar
la buena ventura, embrujar, y curar enfermedades. Además, casi todas practican la cabeza de un negro que haya comido carcartomancia, la quiromancia y el magn~tis- ne humana durante cinco días, un murciémo. Ellas mismas están por lo general con- lago abogado en su propia sangre, los cuervencidas.de su poder, porque no son ellas nos de un macho cabrío, el cráneo de un
las inventoras de sus prácticas; estas se ba- parricida y una cajita conteniendo perfusan todas en fórmulas escritas en libros de mes, áloe, alcanfor o ámbar gris, amasados
magia que guardan celosamente, o en ins- con sangre de topo, de macho cabrío o de
trucciones recogidas de los labios ya fríos murciélago. Dispuestos todos estos objetos
de sus madres agonizantes. Algunas de es- en la forma que minuciosamente explica la
tas fórmulas datan de los tiempos medioe- fórmula, se pronuncian ciertas palabrascavales, y revelan a la vez la ingenuidad de balísticas, y aparecerá el d iablo, que ha de
la época y la barbarie de los primeros que conducir a la hechicera al conciliábulo. No
en ellas confiaron. Para ir al aquelarre, por menos extraña es la receta para embrujar.
ejemplo, la bruja debe ayunar durante Según los libros de magia, cada persona esquince días, no haciendo más que una co- tá simbolizada por un animal. Hay pues,
mida ligera y sin sal después de ponerse el que empezar por procurarse este animal,
sol.
así como algunos cabellos o ropa de la perCada cinco días se emborrac,1ará con vi- sona que se desea embrujar.
no, en el que haya puesto en efusión seis
Por medio de estos cabellos o ropa se pone
cabezas de adormidera y cuatro onzas de al animal "en relación magnética" con el
cañamooes majados. Escogerá luego un si- sujeto en cuestión, se le da luego su nomtia solitario y pavoroso, tal como un cernen- bre, y se le mata de un solo golpe.
terio, unas ruinas, un altar druídico o el siEn seguida se le abre, se le arranca el
tia en que se baya cometido un crimen, e corazón y, durante tres días, se clavan en él
irá a!H provista de dos velas de sebo huma- espinas, clavos y alfileres enrojecidos al fueno, dos coronas de verbena, un vaso coote- go, pronunciando al mismo tiempo todo géniendo sangre de persona, cuatro clavos nerodemaldiciooes... Lapersonaparaquien
arrancados del ataúd de un ejecutado, la se hacen todas estas maniobras irá sufrien-

do tantas torturas como si alfileres, clavos
y espinas se hincasen en su corazón; enfermará, y al poco tiempo morirá de un mal
desconocido.
Las brujas tienen también ciertas palabras para calmar las penas del corazón y
las perturbaciones del entendimiento, así
como pases que ellas llaman mágicos y que
acompañan de consejos a veces muy juiciosos, lo mejor, indudablemente, de su repertorio cabalístico. Con ciertas hierbas que
recogen cuidadosamente. curan en realidad
una porción de enfermedades. A veces, los
médicos de aldea, más bien celosos de sus
éxitos que alarmados por sus pretendidos
poderes sobrenaturales, las hacen perseguir
por la justicia; pero esto aumenta la fama
de la hechicera; todas las amenazas del código no podrán impedir jamás que las brujas bretonas den consejos, vendan sus panaceas y digan la buenaventura.
Claro está que la exi~tencia de la hecbice ria en los días que corremos, supone un
ambiente todo simplicidad y atraso. Para
que se comprenda Jo que en este terreno
son los campesinos de la landa bretona, basta citar un hecho. En Trégnier hay una
iglesia de San Jbo, donde hasta hace muy

pocos a[os existía un altar dedicado a
Nuestra Sei:ora del Odio. Desde muy lejos, a marchas forzadas, acudían allí peregrinos, muy cristianos todos ellos, y algunos
hechiceros, a pedir por cuenta propia o de
sus clientes la ruina y la muerte de las personas aborrecidas!

El huerto del Canadá
En 1901, época en que se hizo una estadística, el Canadá poseía los árboles frutales siguientes; 15 millones de manzanos,
1.300,coo melocotoneros, perales 900,000,
2.4co,ooo ciruelos, 1.200,000 cerezos y ••• .
180,000 diversos, o sea un total de cerca de
21 millones de árboles frutales a los cuales
hay que añadir 2.700.000 viñas.
Estas cifras se han aumentado desde entonces en enorm"s proporciones; sólo los
propietarios de la Colombia inglesa han
plantado 4.500,000 árboles en diez años.
Calcúlase que en los huertos del Canadá hay
actualmente treinta millones de árboles frutales que a razón de 125 pesetas de valor
medio por árbol, representan un capital de
3.000.750,cco pesetas oro.

�El Mundo Ilustrado

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Uno que desprecia el premio gordo

profesión, domicilio, etc., de cada adquirente.
Y llegó . el sorteo, y salió agraciado un
Miss Maud K · • • •• de Baltiº more, es una empedernido
á dsolterón que se hizo el .sueco
-soltera joven, aunque no muchacha ni tam- no presen~ n ose a reclamar el premio.
4eter1Jvaa yotoabiaazátea qu,
poco jamona; guapa de verdad-una bellePudo miss M_aud K · · · · c3:llarse, embol- . ~ab_íamos q uedado, o habían quedado los
ban merecido al
za en pleno florecimiento,- inteligente y sin~ose tranquilamente el_ importe de la h1g1emstas, en que el tacón alto y el corsé
con algunos posibles, aunque 00 muchos.
\ª•.~«=;ro honrada Y c~mp}1dora del deber, SI?º dos azotes o plagas para la salud femeLa linda yanqui no encontraba quien la e cnbw al solter~n nohficandole su suerte. mna, y basta para la belleza !dem. (Aunque
dijei:a "por ah! te pudres," y como no pareEste _co~pare~)Ó:
.
. hay varone~ que usan corsé y_ tacón a lto,
ce dispuesta a quedarse para vestir imágeSen_onta- di¡o.-es usted bella, mteh- no se refenan a e llos las ensenanzas y ex10 adml1!6n •" l01 Hoaplta!~
nes, y como además eran muchos los varo- ~ente,_ di~creta, honesta, , hace_ndosa, dulce, periencias de los facultativos.)
de Parta, e.pllcan la hora d,
nes solteros que se hadan lenguas de su mst rmda, el ~ombre_ m~ ex1g:nte, el más B~eno; pues a hora resulta que donde di•H producto para todo■ lo■ u,oe
palmito, de su labia y de sus buenas cuali- d~scon~entadizo, sl:ra fehz teméndola _por go d igo, no. d igo digo, sino digo Diego.
del tocador : Cuidado• de 1~
dades, resolvió rifarse. El ganancioso al e mpanera de _la vida Y madre de sus h1¡os.
Dos médicos berlineses han "cogido" dos
adquirir la papeleta contraía el compro- Pero .· · ·· . yo Jugué por puro compromiso, muchachitas, dos mujeres de "edad media"
Boc.!l
' qu3 purifica, de loa
Cabellos cuya calda detiene
miso formal de casarse con ella, y el pro- pensando que la_suerte no me f~v?recería, -más bien de "edad moderna"- y dos sedueto de la renta de b illétes serla el dot Y como no soy dign? de tanta fehc1dad, co- ñoras de "edad antigua."
Loctonea de laa Crlaa Cui
que llevara Miss Maud K......
e ~o he resuelto morir soltero, le agr~dece- . Después, y muy científicamente, las su.iadoa IDtiUloa, etn
'
st
Para vergüenza de la juventud de Balti- na a u ed c¡ue acept~ra estos tres mil do!- ¡etaron a l uso del corsé, y han encontrado
í&gt;•1oonp.ru ü 141 ffllatfl4U&amp;o,-..
10
more hemos de registrar el hecho de que lars a cam? de mi hbertad, Y conste que y _declarado que, si bien este "artefacto"
":N LAe ~A .. 114ACIAa.
las papeletas se colocaron con a lgún traba- no es desaire.
dificulta un tanto la respiración, en cambio
.l,.11te1: Gu11nhelm y ■ al■ reeque
jo, pero se colocaron, llevándose un talona- Y aquí concluye la historia .
desarrolla la parte superior del pecho á ex!partado tl06. M'blco.,
rio en que consta el nombre, apellido, edad,
pensas de la parte inferior.
Por tanto, el corsé, lejos de estimular las
afecciones tuberculosas, es un medio de - - - - - - - - - - - - - - - - prevenirlas.
""\hora bien;" cuando ya los pulmones
funcionan mal, el corsé no es saludable,
¿
porque los órganos respiratorios, en vez de
los DEBILITADOS, los FATIGADOS
d_esarrollarse, realizan un trabajo exceu~~&lt;:~ Bolo 7'0P:ICO
aquellos que tienen débiles los PULMONES y los BRONQUIOS!
sivo.
...;~'gP
!f:a~:for11ni
Y
todo
exceso
es
malo.
Un AIITISéPTICO y un RECONSTl'J'UYEIITE
cau!a deJ pelo, cura

El corsé, vindicado

H~I!?!:~°!~!.~
Coa/tar Sapon1n,
Ls Baur

UNIMENTO GENEAU

QUÉ ES LO QUE NECESITAN

liIJ111efüTiir1Itfü:1 ~ ilB ~

que en forma apropiada, reúne el antiséptico y el reconstituyente má
po~erosos, la Creosota y el Clorhidrofos1ato de Cal.
Oon~ti_tuye el remedio soberano contra los CAT~RROS, las BRONQUITIS
cronrca_s, la GRIPE, el RAQUITISMO y la ESCROFULA. Aumenta el
apetito ¡ las fuerzas, agota las secreciones y previene la

TUBERCULOSIS
-

&lt;...,."
1',4t,8

t1tGe:

• COt111J11:vom-PA J11$, 1 '"

..,.,.
ª'

tod•• 1

farf11

NIEVE

rap1da y •e~ r, de
• Jaa Cojeraa, Eaparaftlln,Sobrebaeao,
~. Torceduraa.etc..etc,
Revul•i• ~ y resolaUvo 1ume¡orable.

Parls, 165, Rue S1•Honor6 J todasFarmacias.

Es tao blanca la nieve!
La nieve que en las mañanas de invierno borda las cimas de las sierras, es tan
blanca como tu ·cuello, Zagala. La nieve
de
más blanca que yo conozco es la de tus
manos y la de tu frente. Paloma blanca
flor, estrella: tu blancura me hiere, tu blan~
c-ura me maltrata el corazón. Oh, tu casta
y adorable blancura!
La nieve de tus manos me enferma, y
contra
esa otra que está sobre los dos milagros de
tus ojos, la nieve de tu frente, esa que, a l
la
Tos,
el Catarro
menor_ soplo de viento que la roza, parece
la
Bronquitis
derrehrse, ah! esa nieve me mata!
_Nievecita: sé buena conmigo; entra e n
m1 alma para que no vuelvas asalir de ella·
la,·a mis culpas; santigua mis pecados . . . :
sálvame!
~ieve ...... !
Ala _blanca, nido blanco, cigiieña blanca, - - - - - - - - - - - - - - - -Zagahta; tu blancura me llena de escalofrío, tu bla ncura es ingrata. Mi alma va
a monr, tu blancura la ha herido. La nieve de tus manos, y la de tu cuello, y la de
tu frente. Oh, qué nie,·e tao blanca! Nieve .. . . Nieve . . .. !
La nieve de tu corazón es más fría que
y
todas las nieves. Zagalita, mi alma va a moCura las Ootores, Retardos
rir; qué nieve tan fría! Zagalita, se muere
m1 alma .... Nieve .... ! Nievecita ... • !
Supresiones de los ,Menstruos

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del Esta.do
Francés.

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El Mundo Ilustrado

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QUININA
PELLETIER
Las Cilpsulas
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son soberanas contra
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Contra los vagos. .. . sin dinero
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AGNE.L,

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~

~ u~:"~!::ed:~~:e i

En ::-;oruega se han dicho: un individuo
que n? trabaja es forzosamente nocivo para
la sociedad, porque irremisiblemente tiene
que Yi,·ir del trabajo ajeno.
Y en virtud de ese principio, rigurosamente exacto, los legisladores han resuelto
concluir con la ociosidad y el vagabundaje
LA UNTCA PERFECTA
de toda persona válida, con una sola excepción: si el ocioso y vagabundo tiene diDe venta en las mejores farmacias
nero, la ley no reza con él.
Se ordena que por primera providencia
IIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIHIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII!
la J??licía_ invite a todo vago a tomar profes10n y a todo vagabundo a tomar domi- - - -- - - -- - - -- - - - -cilio.
¿ Que no hacen caso? Pues se les da traPara curar las ampollas
bajo e n casa de un particular ó en establecimientos libres del Estado, la Provincia o
el municipio.
Las ampollas que se forman en las ma¿ Que ni por esas? Pues se los encierra, nos y en los pies, a consecuencia de un
y no como criminales, y se los obliga a tra- trabajo excesivo, se curan abriéndolas con
bajar por medios no violentos.
unas tijeras o un bisturí, sin quitar la piel.
¿ Que ni a un as!? Pues encierro hasta de par a sacarles el líquido seroso que contieseis años y trabajo por medios más persua- nen y después de abiertas se cubren con
sivos ... . . .
compresas empapadas en un líquido comiQué útil es el dinero! Hasta para ser puesto de 50 gramos de alcohol alean·
,·ago y \"agabundo sirve.
forado y dos gotas de subacetato de plomo,

~
~

VINO
JARABE
CAPSULAS

de FOSF0GLICERATO
de CAL de CHAPOTB!UT
recetados en
la Tisis,
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6rippe,
1a

Anemia,

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las Conoalescenclas.
Exi gir lu ~rmd ,

&lt;;f. ü. , En todas las Farmacias.

Azúcar contra el hipo

Lo que se siente al volar

Todo e l mundo sabe lo que es e l hipo,
porque no hay nadie que no haya experimentado los desagradables espasmos que
produce. El mal no es grave; pero muchas
ve_ces, sobre todo en los niños. produce vómitos· mucho más cuanto que los espasmos
, · ' suelen ser consecutivos a la rnges.
ntrmcos

Graham White, el aviador, cree que dentro de diez años los voladores serán tan co~i:nes como _los a_utomóviles y que la aviac;on ofrece_rn casi tan pocos peligros como
e automovilismo,.
.
Mucha gente, dice el aviador, duda que
JIegue ~ ex t end erse l a av1ac1_
· -6 o porque,1a y

tión del alimento.
A los mil medios recomendados para
combatir el hipo, hay que añadir uno ouevo que recomienda el Dr Petit de Beaumont, por haber comprobado su eficacia
durante muchos años. El remedio no puede
ser más sencillo. En cuanto se presentan
los primeros espasmos se traga lo más rápidamente posible, una cucharada de azúcar
molido. A los niños se les da una cucharada de las de café, y a los adultos una de
las grandes, pero no completamente llena.
" El hipo desaparece en cuanto se traga el
azúcar; pero en caso contrario se toma una
nueva dosis.
¿ Cómo obra el azúcar ? Probablemente
por acción refleja; la deglución del polvo
requiere una contracción violenta de los
músculos de la faringe y del exófago, y detiene la convulsión espasmódica del diafragma. Indudablemente el azúcar no ejerce ninguna acción específica, y quizás dé
iguales resultados cualquiera otra sustancia en polvo.

g_enerahdad de las personas Sienten el verllgo e~ cuanto se asoman a ~na gran altura, y srn em~argo, P?r ~x_trano que parezca, ha:y m_ulhtud ~e rnd1~1duos que se mar ean si miran hacia a~a¡o desde 1~ alto de
una torre. Y en cambw_ ?,0 expenmen_tan
esa s~nsac,~n cuando, v_ia¡ao por el aire.
Yo mismo siento el verhgo apenas me en~aramo en lo alto de un pico de las montanas Y en el aeroplano voy perfectame!lle.
Muchas personas me preguntan qués1ento al volar. A esto debo contestar que me
parecl: que vo)'. a bordo de un buque. La
s~~sación po~na compararse a la que sen!1namos ,~entandonos e~ un gran trozo de
J~~ea. N I un solo nervio se pone en t~ns1on. 1:os que crean que el volador_reahza
a)go milagroso cuando va por los aires, estan en un error.
0 0 0

PARA ESCRIBIR EN LATA
Acido n!trico .... . .. . . . . . ... 10 partes
Agua ... ................ . . . 10
,,
Cobre . ........... . ......... 1 parte
Disuélvase el cobre en el ácido nítrico
d
é
h
cuan o 1o est , se ec a e 1 agua.

Lavado de los teJ'idos de lana

Póngase a remojar durante un buen rato en agua ligeramente enjabonada el tejido que se trate de lavar, y frótese con las
manos dejándola después en reposo durante algunos minutos; al cabo de un rato se
frotará nuevamente y se aclarará en agua
limpia.
Si lo que se lava es un vestido, bastará
pasarlo por una segunda agua de jabón un
poco más caliente que la anterior, agitarla
bien, y después de bien limpio exponerlo
al azufrador por, algunas horas y dejarlo
secar.
Si fueran medias las que se lavara es
preciso no quitarlas el jabón ni azufrarlas.
Ni el jabón ni el azufre convienen a las
El descubridor del gas del alumbrado almillas de lana O franela que se usan junfué un individuo de Birmingham llamado to al cuerpo ; basta quitarles la suciedad
Murdock. En 1792 instaló en su casa el con agua de afrecho.
alumbrado por gas; pero hasta el año 1802
no fué ensayado públicamente.
Papel para calcar instantáneamente

Las gallinas-barómetros
Un barco de 106 años

Un labrador de Coureyaux-Loges (Francia), tuvo la ocurrencia de teñir de color
rosa pálido el plumaje de unas gallinas
blancas que posee, empleando para ello el
sistema que suelen usar algunos criadores
de canarios, y que consiste en mezclar con
la comida pimienta de Cayena. Las gallinas, en efecto, cambiaron de color; pero
ahora resulta que lé. composición química
de éste atrae la humedad, y en cuanto va
á llover las gallinas adquieren un bonito
color escarlata.
Por si alguien quiere copiar el procedimiento del labrador francés, hemos de añadir que, según afirma él mismo, el sistema
no perjudica en nad~- a la salud de las
aves, ni a la producc1on de huevos.

Mézclense íntimamente negro de marfil
o de índigo pulverizado con jabón verde, y
aplicar uniformemente, con ayuda de una
brocha, la composición sobre una hoja di·
Al lado de los buques maravillosos que papel resistente, pero delgado.
cuestan millones y que se estropean al cabo
Cera para modelar
de veinte años, se ha podido ver recientemente en el puerto de Nueva York un barquito de madera que cuenta ciento seis
años de existencia: el ' ·P olly."
Para hacer una cera que se preste fáci lEs una goleta de 20 metros de largo que mente al moldeo, fúndase cuatro partes de
empezó a navegar como buque corsario a cera blanca en una de trementina de Veprincipios del siglo pasado y después de necia. Después se añade ocre rojo o amaser apresado por una fragata inglesa, se rillo o bermellón ( es preferible emplear
destinó al comercio y continuó su carrera. colores que no sean venenosos). Para darSu propietario actual afirma que el bar_co la color, puede echarse de la tintura que se
se halla en t~n bu_en e:!'ado como c_ualqu1e- desee.
ra otro con solo diez anos de traba¡o.

�El Mundo Ilustrado

LA SUDDITA

LLEVO AN_,'OS

las tropas inglesas dispararon 15 millones
Cerveza de Saltamontes
de cartuchos y sólo mataron 21,000 rusos,
ó sea una muerte por cada 700 disparos.
- ·
UN COMBUSTIBLE NUEVO
Los franceses dispararon 29 millones y
En un notable estudio sobre bebidas inmataron 5r,ooo rusos, o sea uno por cada dígenas, publicado por el "Philippine JourEn el Sudán escasean mucho la leña y el 590 balas. Los rusos ~ispararon 45 millones nal of_ Science," se des~rib": el más extraño
carbón, por lo cual son bastante difíciles y mataron 48,000 abados, o sea uno por breba1e que se puede 1magmar.
allí las tentativas industriales.
cada 910 diez disparos.
El "sa-fu-eng," muy del gusto de los igoPara remediar esta pobreza, se les ha
Cuando los alemanes sitiaron Meziers en rrotes de la isla de Luzón, se prepara del
ocurrido a dos ,demanes utilizar como com- 1870, dispararon 193,000 proyectiles y sólo modo siguiente: Se cuecen separadamente
bustible la hierba que flota en el Nilo y que mataron 300 personas, una por cada 643 arroz, camote, saltamontes y carne de cerse multiplica con rapidez tan extraordina- balas. En Trouville no murieron más que do, se echan todos estos ingredientes en
ria que muchas veces entorpece la navega- dos personas de 30,000 granadas, y en una tinaja medio llena de agua fría, Y se
ción y hasta el curso del río.
Lorgny no mataro_n a una sola persona las añad~n huesos_ machacados despue_; de la
Esta h ierba llamada "sudd," seca y com- 30,000 granadas disparadas.
cocción. Se de¡a en reposo la mezcla una
primida e n forma de brinquetas, está dando
En Alma, donde luchaban rusos, france- decena de días, y se obtiene al fin un líexcelentes resultados.
ses e ingleses, los fran~eses perdieron el quido fermentado, a~rio y con un olor es·
Hacen falta dos toneladas de suddita pa- 40, los rusos el 47 y los tngleses el 75 por pantoso para las nances _d~_uneuropeo. Los
ra reemplazar una tonelada de carbón; I ,ooo de sus soldados.
igorrotes beben con fru1c1on esta cerveza,
pero la tonelada de los comprimidos de . En la famosa batalla de Sudá1;1 sólo mu- que_en muchas tribus ~onstituye la única S. Andrés Sierra, México. _" Tan
hierba cuesta veintiocho pesetas en aquel nó el 9 por 1,000 de los co!Ilbattentes ale- bebida durante las comidas.
agradecida le estoy á su Compuesto
país donde la tonelada de carbón vale un manes. Los frauceses perdieron el 2 4 por
Vegetal que recomiendo á todas las que
centenar de pesetas.
r,ooo de sus soldados.
--creo lo necesitan á
Durante los siete meses que duró la gue, .
.
_
que lo compren. He
. rra franco-prusiana, las bajas totales fueron
Dur&lt;l:nte los ulttmos qu10ce anos el costo
r eco bra d o de las
de 5 por 100 en ambos ejércitos. En la de la _vida ha crecido en Inglaterra un 25
afecciones siguien.
guerra civil de los Estados Unidos murió por ciento.
tes: pérdida de fuer.
La Mortalidad en las Batallas el 7 por roo..
.
zas, mareos, palpita.
Puede decirse que el nesgo de muerte
Terranova exporta por año, mas de cinco :
ción en el corazón
.
-.- - ..
en la guerra es de 1 por 14 ª zo.
millones de pesos oro de bacalao.
dolores de cabeza Y
D~ce un proverbio m1htar que hace falta
en el costado, Sé
media tonelada de metralla para matar un
____
por experiencia,que
hombre en la guerra, y los hechos lo prueCuarenta y ocho materiales distintos enel Compuesto Vegehan_
~
trao en la construcción de un piano, procetal fortalece los órCalcúlase que en la guerra de Crimea
dentes de diez y seis países.
ganos generativos,

DE SUFRI=

MIENTOS

Curada por ultimo con el Com•
puesto Vegetal dela Sra. Pinkbam

'-"'"-'-'""'-'-'-__,.,_..__...., siendo ~sible de tal
modo la procreación de criaturas saludables y evitar los abortos á las mu.
jeres débiles."-SRA.. FRANCISCA. B EL·
r RAN, S. Andrés, Sierra, Dgo., Mexico.
E l Compuesto Vegetal de Lydia E,
Pinkham, elaborado de raices y hierbas,
no contiene narcótico ó droga dañina
y es la medicina actual que ha reau.
iado mayor número de curas de enfermedades feminiles, que sepamos. Millares de testimonios espontaneous hay.
archivados en los laboratorios de Pinkb.am en Lynn, Mass., E. u. de A ., extendidos por damas curadas de casi
dodos los achaques del sexo, como: in6.amación, ulceración y desvio del útero,
tumores fibrosos, menstruaciones ir.
regulares y penosas, dolor de espaldas,
indigestión y póstración de los nervios.
Toda mujer enferma debiera probat
el Compuesto Vegetal de Lydia E.
Pin kham.
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cr iba á la Sra. P inkham, Lynn1
E. u. de A . Este siempre ea beneficioso y gratis.

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que los camsanci0s, las vigilias, las pesadumbres la enfermedad
le han quitado. Las caras las más desluc~das, las más tiertDas.
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des nerviosas,

Dr. A. Ruiz Erdozáin
Administrador,

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado, 1913, Año 20, Tomo 1, No 3, Enero 19</text>
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              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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