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Alf-ONSO Rf'i

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Número 6.

1

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�DIRECTORIO
EL MUNDO ILUSTRADO
SEMANARIO DE ACTUALIDADES, ARTE Y LITERAT URA.

DIRECTOR PROPIETARIO
LIC.

ERNESTO CHAVERO.

OFICINAS:
3ª Calle de la Rinconada de Sao Diego No. 41.
Teléfooos:-Mexicaoa, 20-85 Neri
Ericssoo, 14-51
Apartado Postal 149.- México, D . F.
PRECIOS DE SUBSCRIPCION MENSUAL:
En la Ciudad. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . $ r.oo
(pagadero por adelantado.)
En los Estados ................. ........... $ r.25
(pagadero por trimestre adelantado.)
En el .Extranjero .......................... $ 2.00
(pagadero por semestre adelantado.)

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En la Capital. ............................
En los Estados ........ . . . ... ..............
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bajo el dominio del tirano Rozas, el restaurador ele las
leyes, como le proclamaban sus adictos gauchos.
Todas las grandes tiranías, políticas y religiosas, hao
compensado las libertades suprimidas con el libertinaje
permitido.
La decadencia del Carnaval en los tiempos modernos
debe regocijarnos. Señal es de que podemos desenmascararnos en •&gt;tros muchos días del año.
Ya sólo se disfrazan los tímidos y los vergonzosos. Los
demás, ¿para qué? antes, se aprovechaban estos días para decir en broma unas cuantas verdades. Ahora, nos
decimos todos los días las mayores verdades y lo tomamos a broma
Antes, las máscaras nos decían Jo que oo habíamos
oído en todo el año. Ahora, vendrían a decirnos lo más
oculto de nuestra vida privada, y oo nos sorprendEría ni
creeríamos por eso que era uo amigo íntimo quien nos
embromaba, no: cualquiera, uno que lee periódicos.
¿Quién tiene ya una historia secreta? ¿Quién tiene ya
vida privada?
El Carnaval ya oo tiene razón de ser como fiesta ele
la verdad. Por eso, a las caretas y a los disfraces sustituyen las batallas de coofetti y de flores. Hay quien lo~
envía como una caricia y hay quien los arroja como s1
apedreara. A &lt;,Stos les convendría mucho esaam,•ble careta, ese disfraz elegante que son la educación y la cortesanía, sin los cuales no debiera andar nadie nunca, y
menos eu Carnaval, ya que está permitido disfrazarse.
Más vale una buena careta que una mala cara. Sobre
los instintos naturales, que son la mala cara, pongamos
la educación, que es la buena careta, y antes que fiesta
de la verdad, como los carnavales, hagamos del mundo
fiesta de cortesía, aunque hubiera de ser Carnaval todo
el año.
JACINTO BENAVENTE.

Para la publicación de avisos eo este periódico, dirigirse a B. &amp; G. Goetschel, Avenida 16 de Septiembre,
16. Sns agentes en Europa, la Societé Mntuelle de Publicité, 14 rue de Rougement, (9 e).
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.

C1\RNAVAIC
"Todo el año es Carnaval" escribió "Fígaro." En efecto, todo el año ...... menos en Carnaval. Con sus disfraces y sus caretas, el Carnaval es la fiesta cie la verdad.
El hombre inventó la careta que cubre el rostro. para
destaparse, y los disfraces carnavalescos, para vestir una
vez al año a gusto suyo, a despecho de la moda y de la
costumbre. Durante todo el año, apenas si podemos distinguir la condición social ele cada uno por el traje oi
siquiera lo que haya en él ele elección propia. Modistas
y sastres uniforman a la humanidad, y si por el vestido
se advierten diferentes graduaciones eo las huestes sociales, más será por el gasto que por el gusto. Se viste
como se puede y oo como ~e quiere. ¿ Quién oo sabe hoy
de elegancias, si los periódicos vulgarizan a diario todos
los refinamientos de un arte, que ya no tiene secretos,
divulgados todos por inteligentes escritores?
El teatro, por su parte, quizás oo sea escuela de las
costumbres, oi espejo de la vida; pero. en cuanto a las
mujeres se refiere, sobre todo, es figurín de la moda elegante y espejo de maneras distinguidas.
Sólo eo Carnaval triunfan la libre inspiración y el
propio gusto. Díme de qué te disfrazas, te diré quién
eres; lo que oo hubiera sabido decirte eo otros días del
año. ¿No es cierto, Maoolito, Juanito, Enriquito, que por
unos días andáis a gusto vuestro, con las ceñidas faldas
de vuestras hermanitas? Y vosotros, niños llorones y be•
bés de corto, que así disfrazados embromáis a vuestra
novia en estos días y solo en ellos parecéis lo que seréis
siempre, eternos niños llevados por una mujer, que será
eterna niñera vuestra.
Y vosotros, gu erreros, tenorios teatrales, cocineros, ratas, pierrots, payasos; y vosotros los que, por todo disfraz
os envolvéis eo una colcha o eo un tapete o eo un capote de monte; los que sudáis bajo uo disfraz complicado
o los que buscáis holgura y comodidad ante todo, ¿oo os
desnudásteis espiritualmente al disfrazaros?
Por algo fué la primera careta pintada sobre el rostro con uvas estrujad...s en vendimiales triunfos. Como
en el vino, está la verdad en ell,i. Y como sobre la turbia cerebral del beodo flotan la grosería o la educación
de su espíritu, sobn· la careta, de cartón o de raso, asoma la verdad del rostro espiritual y el traje de máscara
~s el espíritu exteriorizado por unas horas: horas de Ji.bertad para e l esclavo, como en el Carnaval de la anti:gua Roma.
Por eso advertiréis que los más aficionados a disfra·zarse en Carnaval son los que más disfrazados andan
,durante todo el año. Por eso también los carnavales más
brillantes hao sido en pueblos y en épocas de tiranía política y de hipocresía social. Famosos fueron los carnavales de Florencia, bajo la tiranía de los Médicis, los
carnavales de Venecia y de Roma, bajo el despótico po,der de la Señoría la una, bajo la taimada política ele los
pontí fices la otra.
Famosos fueron en Buenos .\ires los carnavales rnjos,

Sobre tu frente de diosa,
eo la penumbra dormida
del dosel que hace a tu rostro
la mantilla;
bajo los negros cabellos,
muelle nido de la brisa,
hoy miércoles puso el cura
la ceniza.
Lanzó después tristemente
hondos suspiros y trenos
diciendo que todo pasa
como viento;
que somos como las flores,
cuyos pétalos risueños
hoy besa el sol y mañana
mancha el cieno.
¡La belleza.... ! Es una sombra,
sobre las aguas de un lago,
sombra que viste la luna
con sus rayos;
una sombra amada mía,
cuyos mágicos encantos
se extinguirán como leves
fuegos fátuos ....
Tus ojos, lámparas ígneas
llena~ de extraño misterio;
tus pestañas, cárcel grata
de mis sueños;
tus labios, que me convidan
con la~ mieles del Himeto;
la embrujada red que tienden
tus cabellos:
la jácara de tu risa
y el poema de tus manos
que ahuyentan las desventuras
por en,;almo;
los contornos de tu cuerpo
y las sales de tu garbo
¡se extinguirán como leves
fuegos fátuos .... !
Dirigió luego sus trenos
contra el amor .... Le llamó
-escarcha' que. sobre el prado,
mata el sol;
niebla que el huracán rompe,
garza que mata el halcón ....
Esto predicaba el cura
del amor .. ..
Amada mía estás triste.
¿Por qué tus labios se crispan
y entre sollozos naufraga
tu sonrisa .... ?
Que habló el cura la verdad
y la belleza es mentira,
·
y amores, fuego y pasiones
son ceniza ....
JOSE A. LUENGO.

Para este carnaval que será ruidoso y lleno de locas
músicas, est:i dulce leyenda será oportuna y triste como
todas las historietas ele almas y corazones enfermos de
nostalgia.
Soñaré siempre con aquel rojo zapatico de muñeca, de
alto tacón agudo como uo puñal; con el policromo traje
ele Colombina neurótica -con el lánguido tocado de
aquel Romeo sin elocuencia erótica, que no tenía Julieta
con quién charlar de amor eterno.
Recordaré por siempre al Dante coronado y con trágica máscara, cerebro vacío donde no había ni oro ele
rimas oi oro latino. El Dante de ese año lo hizo uo pobre muchacho soñador que había escrito largos poemas
místicos, donde no había ningún verso digno de ta eternidad.
Había leído muchas historias que estimulan el cereb,o, y h abía querido imitar a todos los máximos. En
muchos carnavales por tres días fué Rey, Emperador
Conquistador y grao Poeta.
·
Eo los tres fugaces días ele mascarada, fue cabeza de
altas dinastías. señor de vastos dominios; guerrero invencible temido del mundo; supremo poetadeliramajestuosa y dueño del recuerdo de los siglos.
Fué Alejandro y se sintió tao admirado y temido corno el macedonio eo sus bellos días de victoria. Fué eo
otro año un magnífico Luis XV, con un traje no ele la
época pero se sentía Rey. Fué Homero y con lira de cartón eo sus manos presintió en su cerebro, repleto de Jeyeoclas, uo mágico rumor ele versos.
Ese año hizo al Dante y con una capa verde corno uoa
hoja enorme, salió a la calle tao poeta como el año en
que fué H omero.
Recorrió las plazas y los suburbios y no pudo despertar la loca admiración que esperaba.
Eo silencio y sin cortejo de granujas pasó el domingo
y el lunes de ese carnaval ido, eo que el pobre Dante
había ele recibir un hondo dolor. El martes y a la hora
crepuscular en que la multitud epiloga con u,i entusiasmo inmenso la muerte del carnaval. el Dante pudo des·
perlar una admiración profunda.
Como durante los dos locos días nadie se había detenido a mirarle ni había producido gritos de admiración
o de entusiasmo, ese martes se dispuso a señalarle su lira de papel a la multitud que desfilaba ante él y a hacer
grotestos gestos a manera ele reclamo.
Se detuvo en una esquina y gesticulando y mostrando
su lira,?ªª pa_rva?a de chicuelos se puso a mirarle, ya
con algun aud1tono que estaba pendiente de él se aire·
vió a decir: yo soy el Dante. Yo soy el poeta que ha visitado el purgatorio. Yo he visto el infierno y he dialogado con Satán.
Los granujas le siguieron cuando el Dante continuó
su camino.
En_otra esquina se detuvo también y al pronunciar
las mismas palabras con una voz de iluminado, aumentó
notablemente el corro de chicuelos que iba animándose
con aquel d1zfraz raro que había hablado con el diablo.
Siguió su marcha el Dante con un centenar de chiquillos que se entusiasmaban cou aquel señor vestido de
verde, que repetía en cada esquina el mismo discurso y
señalaba y amenazaba con su lira como si fuese una espada.
En pl~na marcha victoriosa otro disfraz de capa roja
que hacia de torero andaluz, se le ocurrió halarle la
toga verde al Dante y decirle una palabra obcena. Más
adelante, un hombre alto que hacía de bailarina con
enaguas de muselina tuvo la osadía de reírse :ielaote de
él y gritarfe otra palabra de color. Esta ocurrencia hizo
reír y gritar de contento a los granujas que le seguían.
Al lleg~r .ª una plazoleta una comparsa que venía cantando y d1c1endo coplas acompañadas de una guitarra,
al ver a l Dante se les ocurrió una idea diabólica: robarle la toga, la lira y la máscara.
~
El Dan~e ignor_ante del plan de la comparsa que cantaba, cammó hacia ella con su cortejo de granujas como
una cola arzobispal.
, Al est3:r juntos un disfraz con voz femenil le gritó al
01do-ch1co, como que estás enfermo-y de un tirón le
arrancó la capa, otro le arrebató la lira, y por último
~~a mano fuerte le arrancó la máscara, y el Dante sinlto en su cara el dolor de una bofetada.
Al verse ?ltrajado y burlado en plena vía pública su
corazón se mflamó de odio y una cólera salvaje le hizo
arremeter sobre un coro de chiquillos que se reían con
todo el fuego de sus años. Agarró al más grande por un
br3:zo y empe;ó a golpearlo con toda la furia de su ultra¡e.
A los gri!os del granuja acudió la gente en fiesta y el
Dante volvió a recorrer su vía victoriosa acompañado
de dos gendarmes camino de la prevenció n.
Fué una noche horrible aquella noche de prisión en
que aquel gran poeta latino renunció sus dinastías de
Rey, sus vastos dominios de conquistador y su g loria excelsa de poeta máximo.
JUAN D'SOLA.
Se puede preguntar a una mujer por qué llora; pero
no por qué ha llorado, porque generalmente no se acuerdan.

o oo
El matrimonio es como una plaza sitiada. Los que están fu:ra qui_sieran entrar, y los que se ha llan dentro
deseanan sahr.

Como era de rigor, el templo elegiao fué el de Santa
Brígida, decorado como eo las grandes ocasiones. No
faltó ninguno ele los detalles eo que se sueña con anticipación y que se recuerdan mucho tiempo después: las
simbólicas flores blancas dominando en el adorno; los
velos de tul en los altares; el alumbrado feérico en todas partes, que pone puntos ele oro e n medio de las nubes de incienso. y la novia pasando del brazo del señor
su hermano en medio de aquel murmullo formado por
todas las cabezas que se vuelven para ver mejor.
Después los acordes de la marcha nupcial; la poética
entrega mptúa de los desposados en la ceremonia ele las
arras, y !quella misa de velación que termina con las
felicitaciones eu las que se adivina ya sea la sinceridad,
ya la envidia, ya a veces el arrepentimiento,

La señorita Limaotour entrando al templo del bra•
zo del señor su hermano.-La hoy señora de Amor, eo
traje de desposada.

Como ecos lejanos de una suntuosa fiesta llegan a
nuestra memoria los detalles de la elegante nota coostituída por el enlace de la señorita Elena Limaotour y
Mariscal con el señor don Alejandro Amor.
Ya eo nuestra edición pasada tuvimos el gusto de ocuparnos del enlace civil. elegante reunión que congregó
en los salones de la suntuosa residencia de la familia
Limantour a lo más granado de nuestra sociedad. En el
presente número publicamos fotografías alusivas a la ceremonia religiosa, la cual tuvo el privilegio de volver a
reunir a todo lo que brilla y sobresale en la sociedad
capitolioa.

El señor don Alejandro Amor y la señora Elena Ljmantour de Amor. momentos después ele la. ceremonia nupcial.-La cer&lt;&gt;monia religiosa en Santa Hrigida

�Sr. Lic , doo Victoriano Pimeotel, nombrado director
interino de la Escuela de Jurisprudencia.

t't.lA R'LA
I
Era una pequeña ciudad construida sobre uoa colina.
El ardor furioso del sol, envolvía, abrasaba, devoraba
la colina y la ciudad, tristes las dos, las dos muy blan·
cas: casas y rocas confundidas corno entre uoa polvare·
da de cal.
Eo la cumbre desnuda de la más alta roca, bajo In ar·
dorosa desolación del cielo, un sólo árbol-una palme·
ra-exteodfa sus ramas fatigadas.
Uoa oiña salió de una casa de la villa- choza más
que casa--eo la cual se escuchaba uo mooótooo ruido
de martillos.
Joven, alta, uo poco pálida: sus cabellos recogidos eo
dos hermosas t renzas negras; vestida coo una larga tú·
nica blanca que oo dejaba ver siquiera la punta delica·
da de su pie desnudo, la oiña llevaba eo la cabeza uo
pequeño cántaro de greda rosa, al cual, su brazo derecho levantado, ponía uoa fioa asa de alabastro.
Por entre las casuchas blancas eo cuyas paredes reverberaba el sol, bajaba leotameote la estrecha callejue·
la pedregosa siotieodo bajo sus pies que los guijarros
la quemaban como brasas. La hora era de fuego. Pero
la oiña tenía eo sus ojos el azul de uo tao límpido lago,
la nieve de su frente era tao ,·irginal. que en la calle y
alrededor de ella se sentía un poco de frescura a causa
de su pureza

Eo mitad del camino encontró a uoa pobre vieja que
gemía fatigada junto a un gran cesto de uvas negras, algunos de cuyos gajos rodaban por el suelo. Apresurada·
mente la casta oiña posó su cántaro; levantó la pobre
vieja dolorida; uoo a uno recogió los dispersos racimo~;
se ecl:ó el pesado cesto eo sus espaldas. y dirigiéodos~
a la anciana: Venid, madre- le dijo-apoyaos en mi,
pues vos me parecéis mu y fatigada.
Y, luego que hubo conducido el cesto y la mujer hasta su casa, voh·ió sobre sus pasos, recogió su cántaro y
continuó su camino.
Alegres, bulliciosos, bellos bajo sus harapos dorados
por el sol, un puñado de niños jugaba, gritando de albo·
rozo a la vuelta de la calle. La doncella se detuvo a
contemplarlos, y a poco el!a reía también. Hubi~ra qu~rido jugar con ellos, niña como era. llena de mfaoc1a
aún. Pero no; ella era una persona mayor y debía ser
fundamentosa. Se contentó, pues, con aconsejarlos y enseñarlos a jugar, diciéndoles: Así; los más pequeños se
ponen de este lado: el más gl°ande va a esconderse tras
"quel muro.
Y. al mismo tiempo, le distribuía menudos juguetes de
madera blanca, fabricados en las horas de asueto por
los aprendices de la carpintería.
Tan contenta se sentía en aquel sitio, que no podía separarse de los niños, extasiada en admirar su cándida
alegría. Uno ele ellos sobre todos, que tenía largos cabellos rubios y el aspecto más débil que los otros, la
atraía y la encantaba. Besándolo en la frente se sentfa
llena de ternura, y si"o saber por qué llena de tristeta.
Y su corazón se estremecía coo el presentimiento de
un delicioso y doloroso amor ....
Junto a uoa ventana de carnes, un hombre sangraba
a un cordero colgado al muro por las patas. Con los
brazos enrojecidos el carnicero se regocijaba, feroz, de
la sangre vertida y de los gemidos de la bestia inocente,
semejantes al suave estertor de \tn oiño que se muere.
La niña se echó a los pies de aquel hombre pidiéodo·
le la vida del cordero. Su voz temblaba de angustia: sus
ojos estaban llenos de lágrimas.
El carnicero hizo un gesto de enojo, y como tenía sangre fresca en la mano con la cual empujó a la oiña supli·
cante, dos trémulas gotas de aquella sangre ca:yeron sobre su túnica blanca, las cuales al correr se encontraron, formándose una cruz . . ... .
La pobre oiña, despavorida, huyó.
Entre una espesa fronda de nopales florecían, en la
ribera de la fuente, rosas blancas y rosas rosas, narcisos
y anémonas. lirios amarillos y lirios blancos.
El mu~murio fresco de la fuente ponía en el aire uno
co:no rocío vaporizado. Ninguno otro ruido. A veces en
el ambiente perfumado se escuchaba el trino de un pá·
jaro invisible. Hnbiérase creído que alguna de las rosas
había cantado.
La niña, al lado de su cántaro, v.icío aún, sentóse bJ·
jo un manzano sih·estre que inclinaao sobre la fu,ente
miraba en ellas sus flores delicadas, y se puso a ver co·
rrer el agua pura en donde se reflejaba el cielo azul.

v1e¡o que no ha sabido hacer de tí ni siquiera una mujer, semejante a las otras mujeres!
¿ Era acaso para un lecho solitario que estaba destinada tu belleza? ¿Ignoras tú que el amor de los hombres
es dulce; y no sabrás jamás llena de qué deliciosas emociones vuelve de tarde la novia- los ojos húmedos y las
mejillas rosas-del bosque de olivares al cual no ha ido
sóla?
Fué para las miradas de ternura que se hicieron los
ojos y para los besos enamorados que se hicieron los la·
bios.
¿Te dormirás en la tumba bajo la fría caricia de la
tierra, sin haber dormido nunca en los ardientes brazos
de un esposo ?
Pero, la niña no escuchaba lo que decía la serpiente,
distraída en contemplar el agua que corría.
Entonces el Tentador pefüó que e lla vería si no oía.
.
Y el Tentador bajó sus ojos hacia la fuente y miró '
allí sus malos p~amientos reflejados. Poco a poco en
el azul cristal se dibujaron imágenes extrañas.
.
Se veían ao;uí y allí parejas de enamorados con las ¡
manos unidas, las bocas sobre las bocas, y las cabelleras
entrelazadas por el espasmo de los besos.
Después, en salas suntuosas- tocias de mármol y de
ágata-ónix, sobre lechos de púrpura llenos de rosas rojas, al rededor de mesas cargadas de frutas maduras,
servidas en vajillas de oro- se vieron bellos jóvenes seMomento de ser sacados los féretros de los herna nos Noriega de la ca sa babitnción del señor su padre d onde murieron
mi-desnudos, y bellas mujeres cuyas túnicas entreabier·
tragi c;imente el d omingo pasad o

SI'. don José Heynoso, nombrado subsecretario de
J lacienda.

I I

En el manzano se oyó una voz.
¿Quién hablaba .allí? Una serpiente salida de la fronda de nopales había rampado por el tronco del árbol y
se había mezclado a las ramas, como otra rama viva, hecha de acero azul y de luminosas pedrerías.
-Tú tan bella, ¡oh, tan bella! y vives en la casa de un

_Róiriliiíl]!fll~IIIID1111111

Llegada de los féretros al panteón Español.-El señor &lt;loo Iñigo Noriega. presidiendo el duelo de sus hijos, en comp:iñi,, del señor Minist ro de España y doo Enrique C ree!
tas y largas eran como un lento desparramiento de ru
bies.
Ebrios de vino y de amor, los coll\·idados se extasiaban, las copas siempre llenas, los labios siempre juntos.
Algunas veces entraban en las salas de mármol y de
.ágata-ónix, escla\'OS y esclavas negras portando enormes
cofres hechos con mat!era de color de oro, y en esos co·
fres, abiertos ante los ojos de las mujeres, habfa ricas
telas, y preciosas pedrerías; sedas escarlatas y malva,
gasas luminosas y muselinas de sol, perlas, zafiro~. diamantes: todo eo amontonamiento prodigioso de colores
incendiados y de brillos relarnpagueantes.
Pero, las enamoradas desdeñosas, no se fijaban en los
ricos presentes: y rechazando los adornos-seguras co·
mo estaban de sus bellezas desnudas- besaban a los be·
llos amantes ebrios, mientras instrumentos golpeados
con los puños o rasgueados con las uñas, riman el paso
de hermosas bailarinas, las cuales llenas de frenética
voluptuosidad, danzaban infatigablemente exhibiendo l1
cálida nieve deslumbrante de sus vientres y de sus se·
nos desnudos.
La oiña, mientras tanto, estaba abstrufda ea la coo·
iemplación de una libélula, que sobre una piedra, fuera
del agua, extendía al sol el iris de sus alas temblorosas.
Después, pensando que bacía largo rato que estaba en
la fuente, debajo del manzano, llenó de agua su cánta·
ro, y echó a andar por la pendiente pedregosa, hacia la
casa, sacudida por uo monótono ruido de martillos.

~-,-~

II 1

Concurrentes a la fiesta inaugural del año escolnr en f'I Conservatorio Nacional de Música,
efectuada el lunes último.

El señor Lic. don ,\lejandro Cuevas, secretario del
Conservmorio. leyendo su informe en la fiesta
inaugural del año escolar.

Fué la noche de aquel día cuando el arcángel Gabriel,
enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazareth, se presentó ante uoa virgen casada con un hombre de la familia de David, llamado José.
Y fué aquella niña a quien dijo el Arcángel:
-Dios te salve, María, llena eres de gracia.
CATULLE MENDES.

E l cortejo fúoeore llegando al panteón.

�na," dijo Jeremías, con tono de verdadera: amargura

POR HAROLD OHLSON

Lady J ,,lia se sintió rodeada de tal silencio cuando
hubo asc,,ndido a la terraza, que Jeremías se abstuvo de
interrumpirla con su charla inútil. Además, era su sirviente; y aun cuando él se hiciera siempre llamar su
agente, factor o introductor (y este título era el que le
gustaba más,) y dijera que en todos los asuntos era el
brazo derecho de Julia, ella St: reía de tales declaraciones. Todos se reían de Jeremías, lo cual no le lastimaba,
sino más bien le complacía. Dotado de poca paciencia,
pero con un caracter seco que tergiversaba de una manera grotesca todos los asuntos, nunca se sentía más feliz que cuando hacía reir. Había adquirido tal reputación
de alegria irresponsable, que nadie tomaba en serio niognoa de sus palabras. No era vanidoso; estaba dotado
de un buen temp.. ramento y llevaba su mote de gracioso
con el mejor modo del mundo.
La tarde estaba horriblemente fría y Jeremías que no
gustaba de los vientos del Norte o del Este, vigilaba ansiosamente la nariz de Julia. En caso de que pudiera siquiera indicarle que su nariz se estaba poniendo roja, la
podría convencer de la necesidad de volver junto al fuego del hogar, de donde no debió haberse separado, según su opinión.
"¿ Sabe, Jeremías, dijo Julia después de un gran silencio, agitando sus manos, sabe que soy propietaria de todo esto?"
"De todas estas amplias tierras," corrigió él en su mejor estilo epistolar. Era el secretario redactor de la correspondencia de Julia.
"Los árboles y las tierras; los pájaros del aire v-continuó dirigiéndose marcadamente a Jeremías-las bestias del campo."
"¿Incluso yo? preguntó él en tono apesadumbrado. Si
me bailo en vuestros campos no es por mi gusto. Odio
los campos en Enero. Están demasiado ventilados y mal
calentados. Sé que soy vuestro criado, pero nosotros los
siervos tenemos nuestros sentimientos. Y nuestros grados. Puede usted poseer vacas y cosas en estos sitios,
pero yo soy vuestro agente, y uu agente muy frío y muy
serio."
Jeremías era un pariente muy distante de Lady Julia.
y, teniendo una renta que bien le hubiera permitido satisfacer sus necesidades, y esperando rr .ejores rentas todavía, podía trabajar sin recibir sueldo. Decía que trabajaba al lado de su pariente, sólo por el gusto de ayudarla en algo y por amor al trabajo. Julia decía que tenía la seguridad de que él administraba mal sus negocios, pero le toleraba porque la divertía, y, aunque ella
era joven, rica y bella, e inspiraba muchas conversaciones acerca de su próxima boda, nadie se atrevía a discutir la razón asentada..\ún su tía, que vivía con ella y
se interesaba profundamente en su bienestar, jamás gruñó por las horas en que el buen Jeremías se bailaba con
ella. Parecía cosa imposible el que se le asociara con la
idea de sentimiento. Cualquiera que le hubiera oído la
más ardiente declaración de amor se hubiera echado a
reir. Tal era, decía la gente, su modo de ser.
"Necesito que haga usted algo por mí," continuó Julia, sin dar señales de descender de la terraza.
'·No tenéis que hacer más que mandar, ya lo sabéis,
pero la verdadera nobleza es siempre cortés. Vuestra
bondad no es igualada más que por .... por .... la blancura de vuestra nariz," bizo notar Jeremías.
"¡Qué es lo que dice?"
"No es nada; es vuestra propia nariz; es tan vuestra
propiedad como las amplias tierras, y las bestias del
campo y yo. Tiene usted todo el derecho de hacerla permanecer blanca."
"Está usted diciendo disparates," afirmó Julia.
"¿No es eso para lo que estoy contratado?' · dijo Jeremías con una mueca dudosa de obediencia,-"el Bufón
de la Reina."
Lady Julia cambió de conversación con una habilidad
admirable.
"No se trataba de discutir su sabiduría."
'"A Dios gracias," dijo Jeremías. "El día que se sirviera usted discutirla tendóa que irme."
"Ultimamente he estado pensando en que me ha tocado un lote demasiado grande de cosas buenas."
"¿Es esto una introducción cortés para an11nciar una
separación?"
"No estaba pensando en usted como una de mis posesiones," dijo Julia riendo. "Quiero decir que yo soy muy
rica, y que hay tantos que son tao pobres . ... "
"Cierto," asintió Jeremías. Si creis que puedo hacer
algo para aliviaros del peso de la riqueza, no tenéis más
que ordenar. Mi sastre me acaba de recordar que tiene

el derecho de vivir, pero no sé cómo podré ayudarlo en
este momento."
"En ese caso deberíais estar avergonzado de vos mismo."
"Esa frase la oigo con demasiada frecuencia en la boca de mi respetada ama."
"¿Por qué no sois serio, aun cuando sólo sea por una
vez, Jeremías? Podríais ayudarme mucbo. Quisiera hacer algo por los pobres, pero no quiero contentarme con
los regalos acostumbrados; quisiera alguna cosa má5 alta
y más significativa."
"Si seguimos por el mismo camino, pro11to estaremos
estereotipados," asintió Jeremías. Muchas veces me he
maravillado, con mis maneras infantiles, de por qué no
nos ha ocurrido ser buenos para con los ricos. Los pobres ya están acostumbrados a ello. Nada les coge de
nuevo. Hablamos de los millones de pobres sin trabajo,
y ¿por qué no nos ocupamos de los miles de ricos ociosos? ¿Qué ellos no tienen también derecho al trabajo?
Es cierto que el golf les ha dado algo que hace r, pero
todavía quedan muchos campos cn los c;ue se podría
aprovechar su esfuerzo."
"¿ No quiere usted hablar nada en serio?"
"Lo procuro hasta donde puedo," respondió Jeremías
en tono burlón.
"Los pobres son un deber," enunció Julia.
"En ese caso hay que dejarlos pobres, porque si los
hacemos ricos habremos destruído uno de los deberes
que nos bao sido impuestos por nuestro bien, según lo
aprendí de mi madre, cuando me daba lecciones sentado
sobre sus rodillas. Es este un asunto de gran dificultad,"
concluyó Jeremías.
"Los ricos tienen una gran responsabilidad. Supongamos que yo ahora quiero un vaso de Champagne .... "
"¿Voy por él? preguntó Jeremías con ansiedad.
"Hablo con metáfora, naturalmente."
"Perdón, pero creí que hablaba usted con sed."
"Pues si quisiera el champagoe teadría que gastar en
una sol.. botella el sueldo de una semana de un pobre
trabajador, y nadie se atrevería a decir que hago mal."
"Podrían. Todo depende de lo que ganara el trabajador cada semana. Y por lo que hace al champagne, hay
que tener mucho cuidado."
Julia se volvió a otro lado visiblemente molesta. En el
mismo instante, sobre las desnudas ramas de un árbol
que se hallaba cerca del sitio, un tordo se puso a silbar.
Jeremías dirigió sus miradas al árbol. '·He allí un pajarillo valiente." dijo, "un verdadero filósofo entre los tordos. Probablemente no ha comido nada y, sin embargo,
tiene valor para silbar."
"Creo que bien podría usted hacer otro tanto en caso
de dificultad," dijo Julia socarronamente."
"El hombre no silba siempre que se siente feliz, sino
que es feliz cuando silba."
"Tengo que meditar eso detenidamente."
"No urge," dijo Jeremías soplando las puntas de sus
dedos.
"¿Quiere usted decir que practica el hipnotismo o la
autosugestión?
" ¿Quise decir todo eso? No me había dado cuenta. Sólo sé que silbo."
Julia hizo un movimiento para abandonar la terraza.
"Volvamos dentro, dijo, temo que esta tarde no hemos
de llegar a entendernos."
Por un momento la cara de Jeremías pareció afligida,
pero la nube pasó pronto.
"Es una tarde espantosa," susurró.
Habían caminado en silencio un largo rato, cuando
Julia d ijo, como prosiguiendo en un orden de ideas:
"Es un placer tan grande el sentirse uno capaz de hacer feliz a alguien."
"¿ Realmente 1"
"¡Oh! usted no lo comprendería. Temo que nunca lo
haya procurado."
"Es una tarde espantosa," asentó Jeremías, apresurando el paso. "Pero, si tiene usted tan grandes deseos de
repartir felicidad, ¿ por oué ha hecho a cuatro personas,
tres de ellas perfectos caballeros, completamente infelices?"
"No me había dado cuenta de haber hecho tal cosa,"
respondió Julia, secamente.
Pero la curiosidad natural tenía que triunfar. Jeremías esperó pacientement,a este triunfo.
"¿ De quiénes habla usted?" preguntó ella,
El le citó tres nombres en seguida, los de los tres perfectos caballeros, seguramente.
"Dijo usted que eran cuatro," dijo Julia después de
meditar un momento."
"¿ Lo dije?, seguramente quise decir tres."
"Tengo la seguridad de que quiso decir tres." Naturalmente que sé de lo quiere usted hablar. ::,./o soy iusu~-

tancial, al contrario, tengo ojos y veo, y tengo también
algo de inteligencia. "
"¿Tiene usted?." preguntó él cortesmente.
"Pero h.i.blar de cuatro sería ridículo."
"Ya sé que el cuarto es ridículo,"
"Proow llegaremos a la casa, y me alegro," dijo Julia
con aparente inconsecuencia.
"También me alegro; dijo Jeremías. Pero conste que
había querido decir cuatro.
'·Me parece que no es usted bueno conmigo," dijo Julia cuando entraban por la reja de la casa. "Me hace
usted reír de las cosas, cuando debería tratarlas seriamente. Pronto me hará usted ser tan mala como usted
mismo."
"¿Quiere usted verse libre de mí?"
"Nó," contestó Julia después de una pausa corta.
Ella hubiera debido aparecer irónica al hablar así, y
quizas haber reído, pero en lugar de ello miraba el suelo al hablar, y no rió. Los ojos de él estaban fijos en la
cara de ella, enrojecida pcr el viento, y en su abundante y ondulado cabello. Su expresión de cómica solemnidad había desaparecido y en sus ojos brillaba uua mirada insólita. Bien pudiera haber sido un cambio de humor. Pero bien pudiera ser también que se hubiera quitado una máscara por un momento.
El hall estaba oscuro cuando entraron, con una luz incinta de crepúsculo invernal, pero en el hogar ardía un
buen fuego. Julia no intentó subir la escalera, sino que
permaneció delante del fuego calentando uno de sus
piés.
"¿Ha hecho usted alguna vez algo con dedicación , Jeremías ? No me importaría que fuera algo malo. con tal
de que fuera grande. Aún cuando fuera un crimen ... .
'"No recuerdo en mi vida un solo crimen," dijo Jeremías, escapando cuidadosamente la contestación. "Pero
si usted tiene empeño en ello," continuó con calor.
··Nadie llegaría a concebir la mínima sospecha acerca d_e usted," exclamó Julia desesperada. ·'Pero, /no ha
sentido usted nunca hondamente?"
_"A.~ora me acuerdo mu:;- _claro de haber golpeado a
m, muera una vez en Kens1ogton Gardens"' dijo él como buscando algo a su favor. ''Pero parece que he olvidado las bellas promesas de mi niñez."
"Sois incorregible," dijo Julia, y sin embargo, oo puedo creer que sea enteramente ins~nsible, Jeremias. Nunca ha tenido usted pesares. Verdaderos pesares."
Jeremías se estrem,ició.
''Para qué quiere usted remover las cenizas del pasado dt:_ un pobre hombre, ¿no es mejor olvidarlo?"
Juha se volvió rápidamente. ¿ Habría vulnerado al fin.
su coraza?
"La amaba, empezó Jeremías lentamente. Creo que
ella también se fijaba en mí, pero había obstáculos. No
teníam?~ derecho para amarnos. Decidimcs partir juntos ....
Julia miraba al fuego sin querer dar espresión a su
rostro. Un rostro demasiado inexpresivo.
"Llegamos a Charing Cross. La había dejado esperando mientras iba a comprar los billetes, pero intervino
la suerte. Nuestros planes fueron desbaratados y nuestros corazones destrozados "
El pié d e Julia se movió ligeramente sobre la barandilla de la chimenea.
"Dos chelines, un reloj para la servicio de la escuela
y un pedazo de pizarra no bastaban para comprar dos
billetes a París."
"Pero que me está diciendo usted?" gritó Julia.
·'La verdad, contestó Jeremenías. "Ella tenía doce
años y yo catorce: Nos amábamos locamente, pero la
suerte fué demasiado fuerte para nosotros. La regresé a
su casa. Llegó a tiempo de tomar el té."
Julia permaneció silenciosa, pensando durante un
gran rato. Después empezó:
"Por ser tan amante de la broma es por lo que ha
llegado usted a perder el crédito y nadie le cree. Puede usted estar diciendo la verdad con sus palabras; pero
no tiene la apariencia de verdad. Creo que puedo hablar francamente, no nos conocemos de ayer. Aun cuando usted hablara con toda seriedad, nadie le creería.
No se tendría seguridad. Si alguna vez usted llegara
a .... a . . .. enamorarse de una mujer, sería usted muy
desgraciado, Jeremías. Un hombre puede decir casi todo lo que quiera a uoa mujer que le ama, y ella perdonará_. Pero lo que no perdona ninguna mujer es que
algmen se ría de ella, La mujer debe sentir confianza
en el hombre, poder descansar en su fuerza, respetarlo, Jeremías."
"¿Y a mí no podría respetarme?"
"No podría sentir confiaoza .
"Debo par~cer a usted una muy desgraciada perso
11

al fin.
"No," contestó Julia, "no hablaba de mí." En su voz
había una inflexión suave, casi tierna.
Jeremías avanzó un paso hacia ella y tendió sus manos.
"¿No para usted?" preguntó con gran expresión, como si aquella nota de suave ternura le hubiera convertido en otro hombre.
"Qu izás sea porque le conozco más que los otros. Pero quizás sea porque no le conozco tanto como ellos,
No siento suguridad, Jeremías."
"Julia," gritó apasionadamente, con sus manos tendidas, tocándose ligeramente, tan cerca de ella que casi
Ja tocó.
Perc ella se escapó. ¿Obraba él seriamente? ¿Se atrevería? Parecía como si hubiera roto en un momento las
ligas que le oprimían y se mostrara como un hombre libre y dueño de sus actos.
"¿ Por qué habla usted así?" preguntó ella. "Cómo puedo comprender su intención ? Sus actos parecen tan
cuerdos."
"Soy el bufón de- la reina," contestó Jeremías amargamente, sin la menor huella del tono apasionado que mostrara antes en su voz,

"Si solamentt: pudiera pensar otra cosa de usted; si
pudiera siquiera figurarme cuáles son sus verdaderos
sentimientos. Pero debe usted $aber que no puedo creerle. Y .... y .... me es usted muy simpático, Jeremías, pero ...... nunca sabría si es que está usted riendo."
"Siempre he sabido que usted no habría de ocuparse
de mí, pero como en todo el mundo no había nadie para mí más que usted; como toda la humanidad se resumía en usted. No me atre·1ía a decírselo porque me parecía que yo no podría enfrentarme con la vida en otra
parte más que aquí. Quizás no me haya comprendido
usted siempre. No quiero asegurarlo. Ahora, por un momento, me figuré que lo imposi~le iba a sucecer. Pero
no sucede. No podt:mos seguir siendo lo mismo uno para otro. Tendré que marcharme."
"Sí, creo que tendrá usted que irse en seguida. ¿ Se
reirá usted de todo esto-muy pronto-Jeremías?"
El se volvió rápidamente y se marchó. A los oídos de
ella llegó algo como un juramento, que ~onó más grate
que el discurso más elocuente. El recobró su dominio,
rnlvió hacia ella y le dijo tranquilamente:
"Volveré por la mañana. Hay algunos asuntos relacionados con la propiedad, que deben quedarse arreglados
antes de que me marche."
Mientras él hablaba, cruzó por el hall un criado. seguido de cerca por un hombre que era visiblemente extraño en la casa y que seguía a su cicerone con miedo
de perderse.
"Perdón, señora," dijo el criado, "no sabía que estuviera usted aquí." "Este hombre quiere ver al señor
Wentworth, y yo lo llevaba a la oficina."

"l\1uy bien Maaoers, el señor ,ventwort está aquí."
El criado se retiró y dejó al visitante en pié con aire
de timidez, junto a la reja de la chimenea. Era un hombre bajo de cuerpo y grueso, con una cara ancha y bonachona y con la piel curtida por el sol y por el viento;
en una palabra, un marino. Estaba en pié al lado de Julia, no muy a su gusto; en su manaza llevaba cogido firmemente un ramo de tulipanes, el cual conservaba recto
como si temiera que se cayesen los pétalos.
"Davis!" gritó repentina¡nente Jeremías
Julia hizo un movimiento como si fuera a marcharse,
pero antes de que saliera, el hombre se adelantó hacia
Jeremías y empezó a hablar rápidamente, coa ansia visible de oír su opinión a la mayor brevedad.
''He querido encontrar a usted lo más pronto posible,
y mi novia ba querido enviarle esto, dijo tendiendo las
flores, y nos vamos a casar ahora en la Pascua, y todo
por usted, porque usted ha s:do tan bueno para conmigo."
"Creo que me quedo," dijo Julia. ·'No quiere usted
venir junto al fuego y sentarse, señor Davis?"
Jeremías tomó las flores contra su voluntad, sólo por
que se le habían metido por debajo de las narices.
··Gracias señorita." susurró el marino. Sólo quería . . "
"'Venga usterl conmigo," insinuó J':'remías tomando al
hombre por el brazo.
·•siéntese usted," ordenó Julia con tono tan perentorio que él no tuvo que hacer más que obedecer. Se sentó en una silla de brazos y se puso a balancearse. Julia
se sentó al otro lado del fuego y Jeremías se quedó en
pié entre los dos como alguien a quien se tiene en prisión, y hubiera parecido un reo, si el ramo de tulipanes
no le hiciera asemejarse a un novio en día de boda.
"¿Se me permite oír la historia?" preguntó Julia.
"¿No se la ha contado él? Yo tenía disenteria y el ,·iejo, es decir el capitán, me puso en hospital español. Estábamos en Cuba, y el señor '~' entworth estuvo conmigo un mes, sin lo cual me hubiera muerto, como se lo
dije a él, en medio de aquellos extranjeros y en aquella
isla, sabe usted"?
Julia miró a Jeremías, quien trató de hacer una explicación, que no resultó mucho mejor que la del marino.
"No es nada que valga la pena. l:fabía ido de los Estados Unidos a Cuba con el objeto de visitar la isla, y
me hallé a bordo de un buque de cable cuyo capitán
me dijo que acababa de desembarcar a un marino que
estaba enfermo de disenteria, porque no tenía tiempo
de llevarlo a Jamaica. Yo fuí a ver al marino y permanecí ~ su lado por pasar el tiempo, como no tenía mucho quehacer; ya sabe usted que yo nunca teog'o mucho qué hacer."
·'¿Pero el viaje era en beneficio de su salud?" preguntó Julia.
"No había nada que pudiera servir para su salud,"
continuó el marino. "Figúrese usted. señorita, que había

filas de enfermos durmiend'.l a la sombra de los muros
del hospital, porque ya no cabían dentro. Hubiera muerto, y ya lo deseaba, porque no les entendía una palabra.
Pero llegó el señor Wentwortb y a él si le entendía, y
había que verlo cómo llegaba todas las mañanas y me
llevaba alguna gracia y nunca parecía tener miedo de
contraer la enfermedad, a pesar de que había allí tantos
enfermos y aquello era como el infierno."
"Voy, susurró Jeremías, voy a poner estas hermosas
flores en agua," y se retiró a gran prisa por la primera
puerta que encontró.
'"Es todo un hombre, señorita, dijo el marino, es todt'
un-hombre."
"Sí," contestó Julia pensando amablemente en el hombre que se había llamado a sí mismo el Bufón de la
Reina.
"Perdone usted, señorita, pero como Polly mi novia
me ha de llenar de preguntas, quiero informarme de todo. /Que, piensa usted casarse con el señor Wentworthl"
"No, es decir, no lo sé. Pero ya he dicho que no."
E1;1 la cara del marino se dibujó una amplia y franca
sonnsa.
. _"Per~ creo que ahora él preguntará de nuevo," insis!Io m~&gt;V1endo la cabeza alegremente.
J,uha_permanec_ió en silencio por un momento Desp~es miró al manno, con los ojos brillantes de alegría y
d 1¡0:
"Creo que sí, así lo espero."
HAROLD OHLSON.
(Traducido especialmente para "EL MU)!DO ILUSTRADO).

(P_'.lra "El Mundo Tlustrado.")
Cuando dejé mi pueblo, paso a paso
por la quebrada y arenosa senda,
para. irme a luchar en la contienda
de una vida sin alba y sin ocaso:
me detuve un momento en una tienda
de sus alrededores; un buen vaso
apuré tie licor, luego, al acaso,
dejé a mi potro caminar sin rienda.
El camino era bello; en ambas lados
se miraban los montes cultivados;
todo era en torno incubación de vida,
pareciendo que el campo y la que ondea
fecunda mies y hasta la misma aldea
se quedaban llorando mi partida.

II
Hoy he vuelto a la aldea; es mi regreso
la esperanza de un sueño que ha nacido
hece ya mucho tiempo con un beso,
con un beso d~ amor hondo y sentido.
No puedo por más tiempo tener preso
ese amor que me mata; lo be tenido
por muchos años, con su enorme peso
de más tirano y fuerte que el olvido.
Nació cuando era niño y en su busca
desde muy lejos vengo; estoy cansado
con los vaivenes de mi vida brusca.
Lo encontraré como ántP.s? ¡Nadie sabe
si tras dejar su nido abandonado
lo encontrará cuando regrese el ave!

Pero ella me olvidó, no me arrepiento
de conocer su h istoria; en los vaivenes
de mi ingrata existencia, los desdenes
no bao logrado matarme el sentimiento.
Me creyó doblegar y un vivo aliento
se condensó en el fondo de mis sienes;
y escuchó el corazón mis pambieoes
por su noble estoicismo en el tormento.
Cuánto más a mi pueblo hubiera amado
con su naciente amor, sin ese hado
que me es adverso; más que nadie impida
que en sus crueldades mis anhelos trunque:
hay que tener el alma como un yunque
para forjar a golpes nuestra vida.
EUSEBIO DE LA CUEVA.

�LEON, la industriosa y pacífica, en la que la efervescencia de las pasiones políticas y la revuelta en ningún
período de su vida hao podido anidar, la que dedicada al
trabajo ha sido siempre uo modelo de laboriosidad y de
patriotismo, pues nunca ha dado acogida en sus talleres
ni en sus hogares a lds disolventes ideas socialistas, ni a
las destructoras y antipatrióticas ambiciones revolucionarias, acaba de dar una vez más, ante la faz de la República y ante el mundo entero, una muestra de su amor
al trabajo y de su grao cultura.
Con motivo de la celebración del aniversario de su
fundación , sus hijos, los que trabajan, muchos de ellos
dedicados a la lucha constante y escabrosa de la vida,
se juntaron, y únicamente animados por el amor al Arte, sin esperar ninguna recompensa, sino sólo la satisfacción de contribuir en su esfera al engrandecimiento
de su patria, ya que tantos otros dedican desgraciadamente todas sus energías a su desprestigio y a su ruina,
organizaron una Exposición de Pintura5. Afortunadamente el éxito coronó sus esfuerzos esta vez. Nuestros
lectores se pueden dar cuenta por las fotografías que
publicamos, del gran número de trabajos presentados,
y si bien en algunos de ellos se notan vacilaciones y
poca seguridad, eo cambio en otros descuella ya de una
manera franca, el haber entrado por las verdaderas
puertas del Arte, pues en algunos trabajos se puede ver
una vigorosa técnica, verdad en el colorido y precisión
en el dibujo.
Hay que hacer mención, como un acto de justicia por
el gran empeño que han tomado por el eugrandecimien-

f) ~~1u.e
\V{.
)

II
Jamás saberte mía , y estar sie mpre contigo,
en un perpétuo ruego de pasión augural. ...
¡Crucificar de amores mi corazón mendigo,
y elogiar tu belleza ec o un canto triunfal! ....
Vivir tu amcr de ens•ieño sin un sólo testigo,
con una extraña fiebre dolororn y sensual . ...
¡Y estar siempre a la vera del tálamo enemigo
coronando de rosas tu cabeza imperial! ..... .
¡Sentir cómo palpito de amor bajo tus ojos!.. .
y no poder decirlo, y estar siEmpre de hinojos,
y tú cómo ignorando mi ferviente pasión:
Sin que una tarde de oro rcmáotica y florida,
ite sienta entre mis brazos gemir enardecida,
bajo mis luminosas pupilas de león! . . ... .

a_.,,-

,,\- ,-. 'I
1 •

· -

¡

c~-wnnv,al ,/
A Madame Leopoldo Lugooes.
Ha mucho que Leopoldo
Me juzga bajo un toldo
De penas, al rescoldo
De una última ilusión,
O bien cual hombre adusto
Que agriado de disgusto
No hincha el cuello robusto
Lanzando una canción

rnñar ser todo tU)O, y en tus manos tranquilas,
ser como el inconsciente cadáver de una flor! ... .
Vivir con la esperanza de un día ser amado ... .
Poco a poco ir sangrando la vida en el sentir ... .
Ser dichoso en tu ausencia, ser mártir a tu lado.
Llorarte si estás lejos, si estás cerca rdr: ·
ipara tentr por siempre mi corazón, clavado
entre tus milagrosas pupilas de zafir 1 • • • • • •

.... , ... ¡,•.

no Po8nta il :3

J O SÉ :\1. DE ANCU ITA ZEBAL L OS.

Juzga este ser titánico
Con buen humor tiránico
Que estoy lleno de pánico,
Desengaño o esplín,
Porque ha tiempo no mana
Ni una rima galana.
Ni una prosa profana
De mi viejo violín.
Y por tales cuidados
Me vino con recados,
Lindamente' acordados,
Que dice que le dió
Primavera, la niña
De florida basquiña
A quien por la campiña
Harto perseguí yo.
No hay tal, señora mía.
Y aquí vengo este día,
Lleno de poesía
Pues llega el carnaval ,
A hacer sonar en grata
Hora, lira ,ie plata,
Flauta que olvidos mata,
Y sistro de cristal .
Pues en París estamo,¡,
Pansieoses hagamos
Los más soberbios ramos
De flores de París,
Y llenen esta estancia
De gloria y de fragancia,
Bellas rosas de Francia
Y la hortensia y la lis,

to de las Bellas Artes en León, a los señores doctores
José Dolores Torres y Valente Palomino. : Presidente y
Tesorero respectivamente de la "Sociedad de Bellas
Artes de León."
En el acto de clausura de la Exposición y distribución de las medallas adjudicadas a los agraciados, el
señor doctor José Dolores Torres, en su informe, invita
y alienta a todos los aficionados a seguir trabajando, a
seguir luchando hasta llegar a vencer, y su invitación se
hace extensiva a todos los aficionados de la República,
para que el próximo año manden sus trabajos al certámeo y de esa manera se puedan estrechar los lazos que
deben de unir a la gran familia del Arte, y si es posible, formar de nuevo, con el estímulo y el intercambio
de ideas y de impresiones, la abatida y disgregada "Escuela Mexicana."

¡Viva la ciudad santa.
- De diabla que es- que encanta
Con tanta gracia y tanta
Furia de porvenir;
Que es_la úntca 'en el mundo
Donde en sueños me hundo'
Con lo dulce y proftUJdo
Del gozo del vivid
Viva, con sus coronas
De laurel, sus sorbooas,
Y _sus lindas personas
Pérfidas coirto el mar;
Viva, con "gamfn" listo,
Estudiante y aristo,

LUIS :\-1O1\TES.

I
Amarte bajo el oro de las tardes tranquilas,
aunque los labios nunca te confiesen mi amor ..
besarte con los ojos, y en tus ojeras lilas
rodar como una lágrima mi romance interior ..
Sentir bajo los fúlgidos astros de tus pupilas,
las dulces sensaciones de un divino candor ....

Detalles de los salones de la exposición regional de arte pictórico en la ciudad de Le6 n, Guanajuato.

Y el gallo nunca visto
Y el gorrión familiar.
Yo he visto á Venus bella,
En el pecho u na estrella;
Y a Mamnón ir tras ella
Que con ligero pie
Proseguía adelante,
Parándose delante
Del fuego del diamante
De la rue de la Paix.
Creí tras los IJlacizos
De un jardín, los carrizos
Oír, llenos de hechizos,
De la flauta de Pan.
Reía Primavera
De la canci6o ligera,
El griego dios no era,
Era ,;,J pobre Lelian.
Y ahora, cuando empache
La fiesta, y el apache
Su mensaje despache
A la alegría vil,
Dará púrpura a Momo
E.n un divino asomo
Escapada de un tomo
La sombra de Baoville.

¡y pues que Primavera
Quería un canto, fuera
La armoniosa quimera
•Que llevo dentro yo!
Y de nuevo las rosas
Y las profanas prosas
Vayan a las hermosas,
Al aire, al cielo, al sol;
Vaya el verso con alas
Y la estrofa de galas
Y suenen cosas galas
Con el modo español.
Así verá Lugooes
Como las ilusiones
Reviven á los sones
Del canto fraternal,
Y brota el tallo tierno
En Otoño ó Invierno.
;Pues Apolo es eterno
Y el arte es inmortal!
Que mire nuestro Orfeo
Cumplido su deseo
Y que no encuentre un reo
De silencios en mí;
Y para mi acomodo
No emplee agudo modo,
Pues "á pesar de todo"
Nuestro Hugo no era así,

Las musas y las gracias
Vuelven de las Acacias,
Con sus aristocracias
Doradas por el luis;
Y el avaro de Plauto
O Moliére, irá incauto
Tras las huellas del auto
Al Café de París.

tViva Gallia Regioa!
Aquí nos ilumina
Un sol que no declina;
Eros brinda su flor
Palas nos da la mano,
Mientras va soberano
Rigiendo su aeroplano
Jcaro vencedor.

Pero todo, señora,
Lo consagra y decora,
Lo suaviza y lo dora
,La mágica ciudad
Hecha de amor, de historia,
De placer y de gloria,
De hechizo y de victoria,
De triunfo y claridad.

iAb, señora, yo expreso
Mi gratitud, mi exceso
De gratitud, y beso
Tanto ilustre laurel.
Celebro aulas sagradas
Artes, modas lanzadas,
Y las damas pintadas
Y los "maitres d'hotel!"

¡Vivan los carnavales
Parisienses! Los males
Huyen a los cristales
De la viuda Clic9uot.

Y puesta la careta

(í-=====Y\

'

Ha cantado el poeta
Con cierta voz discreta
Q.ie propia suya es;
Y reencontró su aurora
Sin viña protectora
O caricia traidora
De brevaje escocés.
Sepa la Primavera.
Que mi alma es compañera
Del sol que ella venera
Y del supremo Pan.
Y que si Apolo ardiente
La llama, de repente
Contestará: ;Presente,
Mi capitán!
RUBEN DARIO.

�Aquel ··Pueblo Gris" de Rusiiíol es el mismo que se
nos presenta en el drama, o, mejor dicho, en el cuadro.
pues no bien apunta la pasión, todo se desvanece como película cinematográfica, y el tamboril del saltimbanqui apenas ya se oye, la "troupe" se marcha, y vuelve la
tristeza, la pesadez, el aburrimiento a dominar a los pobres habitantes, que quizá por única vez escucharon algo alegre, algo animado, algo con el abigarrado colorido de los trajes, 1~. farándula en fin, que se disipa, que
se cles,·an~ce, como sueño azul, al despertar en triste
mañana de invierno.
TEATRO COLON
"LA ALEGRIA QUE PASA"
No sólo la alegría sino un derroche ele belleza artística pasó por el escenari'J del Colón con la obra de Rusiñol,

dejándonos encantados por la belleza de aquel cuadro
tan melancólico y hermoso " la vez.
El insigne autor catalán ha sabido con su magia, conmovernos con aquellos saltimbanquis que traen un pe·
&lt;lazo de placer, y sacan ele la• modorra en que vive,
aquel pueblo vulgar y aburrido, en cuya plaza mayor,
polvorienta, con sus cuatro árboles que miden el andar
del tiempo, con la caída de sus hojas, nunca conoció la
música, las piruetas, las payasadas de los ambulantes
cómicos.
;Qué poesía tan dulce envuelve todo esto! ¡De qué
manera tan perfecta hizo Bella Starace la "Zaira•· y
Sainatti el clown; y todos los que trabajaron en la
obra! ..... .

"La corbata negra," como obra, tiene muy poco interés, pero como motivo para lucirse un actor de la talla
de Sainatti, da ocasión a que se le aplauda en cada momento, en cada instante, por la mara,·illosa labor que
ejecuta.
El tipo del anarquista arrepentido por cariño a sus
hijos, y que antes de suicidarse visita a un abogado para referirle cómo tuvo que matar a un gendarme por
defensa propia, estuvo magnificamente encarnado en el
gran actor, que supo conmover al público, sobre todo en
las últimas escenas, cuando deja la negra corbata al abogado como recuerdo de los últimos instantes de vida que
le quedan. En suma, un triunfo más para el eximio Sainatti.
"La casa di Pena" es un drama de una intensidad
enorme y a no dudarlo, como factura de lo mejorcito
que nos ha presentado el "Grand ..Guignol" envolviendo
una tésis completa. cosa rara en estas obras, donde sólo
se busca como resultado la impresión profunda, la violenta sacudida de los nervios del espectador. Escrita por
autores italianos, se desarrolla la doctrina de la igualdad penal del hombre y de la mujer , criticándose el sis-

tema de las prisiones, en una fábula bien hecha por cier
to, con líneas trágicas. Bella Starace estuvo magistral
ni un solo momento dejó de conmovernos y en todas las
escenas supo darnos la ilusión de la vida con todas sus
penas y sombríos matices.
"Sempre Cosi" ha sido otro triunfo completo de esta
compañía. Drama hermosísimo bajo cualquier punto.
que se le mire, con diálogos admirables, por lo propios y al mismo tiempo por lo sencillos, se ve la mano.
de Butti, el celebrado autor, en la manera magistral como la fábula se desenvuelve. El feminismo sufre un rudo golpe en esta obra: la influencia de las pasiones libres en la vida de la mujer actual, que según algunos
debe ser la norma de las sociedades, se presenta de un
modo descarnado y con verismo cootundent&lt;l, y después
de varios momentos de a lta comedia, nos encontramos
con el desenlace trágico que surge de repente, que nos
sale a l camino, para darnos la marca guiiíolesca del drama. La Starace luce de nuevo su enorme talento, y los
demás intérpretes son dignos de alabanza, descollando
la joven Van Riel en el tipo de "Carolina Bemetti" que
lo hizo con sumo arte.
TEATRO MEXICANO.-MA DAME PEPITA.
Permítaseme por esta vez alterar la costumbre establecida empezando por hacer constar la manera admirable como María Luisa Villegas interpreta el tipo de
" Catalina," en la preciosa obra de Martíoez Sierra "Madame Pepita."- Es tan profundo el talento que pone la
referida actriz en el personaje que acabo de citar: son
tan finos, tan exactos, tao sutiles los pormenores, los detalles con que borda su trabajo, que la crítica imparcial
debe betir palmas, en honor de la artista mexicana que
puede anotar c-omo uno de sus mayores triunfos, este sob re el cual estoy escribiendo. Así se trabaja; así se mezcla la ficción y la realidad &lt;ln un consorcio tao íntimo, tan
amoroso, tao dulce, que nace la emoción estética como hermoso engendro de maridaje tan bello. Desde las primeras escenas ví que la señorita Villegas dominaba la obra,
y en el trascurso de la misma tuvo frases admirablemente dichas con una naturalidad ,an sorprendente que
eran gritos del alma conmovedores. de esos que producen entusiastas aplausos. Por eso la envío mis plácemes
más calurosos y la exhorto ¡¡ seguir así, viviendo los personajes, no diciéndolos únicamente, y de esta manera
cercana está la cumbre del arte esperándola con flor idas palmas.
Muy bien estuvo Emilia Otazo, y discreta Matilde Ci-.

t.

-res Sánchez. De los hom'lres
Coos hizo a ratos un "Don
Guillermo" irreprochable; alguna vez el papel le dominó
a él, debiendo ser lo contrario: ¿ no es • cierto señor don
Joaquín ?.... esos pícaros nervios echan a perder los mejores propósitos. Mutio y Barreiro muy bien. En cambio medianamente el señor Catalá en el personaje dl:l "Don Luis" el aristocrático conde.
,c!Quién le ha dicho que hay que convertir en
cómico un personaje serio por completo?
o o o

La distinguida primera actriz de la compañía Borrás señorita Ana Adamúz cuyo beneficio se efectuó el pasado vieroes.-Teatro Mexicano. "Madame
Pepita." Una escena del acto II.
·

La obra de M&lt;lrtíoez Sierra es un primor
&lt;le diálogo, de pensamientos delicados y de
factura escénica. P .Jdrá, en el desarrollo de la
fábula, verse asomar lo convencional y ficticio
pero eu cambio, si la fotografía no es muy real ,
el cuadro es bellísimo.
Oigamos al mismo autor, para comprender
mejor la tendencia de la comedia: "En resúmen-dice- una acción real y humana, una
ligera burla, una leve caricatura ... . .. y much;i. piedad. He querido hacer sonreír a los
·espectadores y moverles, en la misma sonrisa,
~'l una gran compasión humana har.ia la inconsciencia de mis personajes, que son sencillamente retratos un poco exagerados. Si alguien
llega hasta hacerme el don de una lágrima,
,que apenas rn advierta, habré logrado aún más
&lt;le lo que me proponía, y mi agradecimiento
no tendrá límites Confiado voy en la benevolencia y en la agudeza crítica de mi público.
Del menudo "acontecimient0" de la obra, si a
alguien le pareciese un tanto extraordinario,
,quiero decir que a estas gentes humildes y pobres de e¡;píritu es a quienes generalmente les
suceden las aventuras más estupendas. Por lo
mismo que ellas viven con absoluta naturalidad y sin ponerle nunca al Destino la barrera
de una preconcebida determinación.
Al pueblo hay que ir a buscar lo poco inesperado y pintoresco que aún queda en elmun-do, ya que aristocracias y clases medias, a fuerza de ficciones de responsabilidad y de orgullosas pretensiones legisladoras, hemos cerrado

Teatro Colón.-Dos .escenas del drama " Siempre así," representado por el "Grand Guignol. " -featro Mexicaoo.- " Madame
Pepita."-Una ~scena del acto II.

la puerta de nuestra vida y
de nuestro corazón a todo lo
verdaderamente libre y fuerte que pudiera venirnos de la
suerte, de la casualidad o de
la Providencia. El protagonista de mi comedia no es, sin
embargo, un inconsciente, como los demás personajes que
le rodean; pero se sujeta como ellos al Destino precisamente por sobra de
conciencia, por egoísmo y porque es de esos
hombres capaces, no ya de hacer un matrimonio desigual, sino de inventar un sistema filos6fico para justificar un a pasión .... o un antojo."
Apesar de todos los propósitos del autor manifestados en las líneas anteriores, la base de
la trama es falso y las escenas se suceden sin
que el interés aparezca con toda la fuerza debida, lo cual se nota co~ sólo relatar el argumento. Aparece como figura principal un sabio, que vivió siempre para sus libros, olvidado del mundo. Al declinar de su vida siente
la nostalgia de la familia, del cariño filial, y
se enamora paterna lmente, digámoslo así, de
u::.a niña, hija de una modista que vive en su
misma vecindad. Aquel cariño le lleva repentinamente, demasiado repentinamente, a casarse con la madre de la muchacha, a quien
no ama poco ni mucho, haciendo tan heroico
sacrificio sólo para evitar las murmuraciones
a que p11diera dar motivo su constante presencia en la casa.
Una vez casado, cuando se ve en plena felicidad al lado de su hija, ésta, siguiendo la ley
natural, se enamora y se casa, dejándole en
más triste soledad aún; en la soledad de dos
en compañía, con una mujer vulgar contraria
a sus gustos y aficiones y a su espíritu delicado de hombre culto y superior.
Pero es el caso que aquella mujer le ha tomado cariño sin que él llegara a rnspecharlQ
siquiera, y que cuando se lo declara la modista en un arranque de expontaoeidad, el sabio
olvida todo su despego y también de pronto
abre sinceramente su alma al nuevo amor que
se 1,- ofrece.
LUIS DE LARRODER .

�El grao novelista portugués, Eca de Queiroz, hizo un
cuento maravilloso titulado: "Singularidades de una
muchacha rubia." Yo acabo de verlo glosado en la realidad y quiero escribirlo poniendo así sobre la tumba
gloriosa del maestro, la flor de mi pobre ingenio.

sueltos, hasta noticias de policía y de interés social. En
invierno solíamos encender -la estufa y la velada transcurría agradablemente, pero en verano la tarea era insoportable. El calor, los mosquitos, las bebidas heladas
y el cigarro consumían nuestro ánimo y minaban nuestra salud. Nos pagaban poco. Sin embargo, éramos constantes y día a día p)uiamos todo nuestro orgullo en el
éxito de nuestras fuerzas y tratábamos de escribir mejor, siempre mejor.
Yo vivía sólo, contento, pues ganaba más de lo que
necesitaba. Augusto, uo. Augusto era uo muchacho triste. Siempre estaba pensando en la familia. Tenía padre

Era por el año 1909. Augusto y yo trabajarnos en un
rotativo de la mañana. Trabajábamos por la noche desde las primeras horas, hasta las primeras de la madrugada. Juntos en la misma mesa, hacíamos telegramas,

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y madre y dos hermanos. El sueldo no le alcanzaba pa-

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ra pagar la casa. En aquélla época habían subido los

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alquileres. El emprendió una campaña furibunda contra la carestía de la vida.

Todos los días con su clara

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San José "al bat."

Sport.- Team "ia. de Marte" que venció al "Sao José" en terrenos de "San Pedro," el domingo pasado.

Carbajal, pitc he r del San Jcs.;,
El "Sao José" que jugó en ··san Pedro," el domingo.

inteligencia y su noble corazón escribía un editorial pero como si nada. El dueño de la casa le subió veinte pesos en la renta y Augusto tm·o que trasladarse a una vivienda más modesta, malsana y obscura.
Allí se puso enfermo su p:tdre. Augusto consiguió por
medio de valiosas influencias, que se le cuidara en un
hospital. donde tardó tres meses en curarse. Augusto no
desfallecía. Trabajaba de día también, en casa de un escribano. En el diario ascendió. Le aumentaron el sueldo. Le dió por jugar a la lotería y un año por Navidad
tuvo la suerte de que le tocarau veinte mil pesos.
Compró una casa sencilla en un pueblo de los alrededores y allí se instaló con su familia. Abandonó sus puestos en el diario y en la oficina, ávido de más segura y rápida prosperidad y se dedicó a remates y comisiones.
Hizo negocios fácile3 y brillantes. En menos de dos años
llegó a ganar cien mil pesos. Procedía honradamente y
en todas sus empresas manifestaba una habilidad extraordinaria. Daba limosnas con frecuencia y apesar de
haber adquirido relaciones ricas y distinguidas gustaba
más de la compañía de los olvidados y de los vencidos.
Conoció en un balneario a una bella muchacha. Era
alta, delgada, velluda con perfil grave de estátua. Se
enamoró, pero supo ocultar sus sentimientos. Era la suya una de esas pasiones que asolan una existencia y
asaltan como un huracán. Temía al eterno femenino;
todas las mujeres que hasta entonces había conocido le
parecían insignificantes. ::-.lo pensaban más que en elegancias y fantasías, en puerilidades y superficialidades.
.Ninguna le había inspirado la menor afección en su
mundo de emulacioues, de envidias y coqueterías. Le
asustaba tener que comprender que algún día debía casarse constituyendo un hogar, una familia a quien dar
su nombre, de quien esperar la única dicha duradera.
Poco a poco frecuentó el trato de aquella desconocida. seductora y espléndida, cuyo espíritu ern para él un
deslumbramiento. Divinos le parecían sus ojos; divina
su voz. Se llamaba Gloria. No sabía piolar ni tocar el
piano como casi todas las señoritas que en su ambiente
de periodista había conocido Augusto; no hablaba como
ellas varios idiomas; era una mujer de hogar; penetraba
en la cocina, probaba sopas y revolvía guisos. Bordaba
y se hacía sin ayuda de nadie sus vestidos y sus sombreros. La madre trataba a Augusto con singular distinción
y cortesía. Ambas aparentaban vivir noa vida sencilla,
llena de paz y de consolación,
Cuando él estaba para contraer matrimonio sintió nece~idad de aumentar su peculio. Fué a la bolsa donde perdió en poco tiempo toda su fortuna. Aquello para los
padres de Augusto fué la muerte. Tuvo que sacar a sus
hermanos del colegio dedicándolos al trabajo y él recuperó sus viejos empleos, peor remunerados que antes.
Otra ,·ez volvió a los tiempos de escasez y de miseria.
Visitaba a su novia con menos asiduidad, a la hora del
anochecer para que no le notaran las manchas del traje
y los zapatos raídos. A menudo tenía d isgustos con sus
padres porque se oponían a su boda diciéndole que si se
casaba quedarían desamparados. Vendió alhajas y muebles para sostener su casa y contrajo nuevas deudas con
agiotistas que le cobraban intereses enormP.s.
El rango social de la novia a quien Augusto adoraba '
le comprometió en gastos que él satisfacía a costa de
grandes sacrificios.
Una noche se efectuó un baile en casa de una amiga
de Gloria y fué invitado Augusto. A las dos de la mañana cuando la fiesta estaba en todo su esplendor la policía dió un toque de alarma deteniendo a la servidumbre.
Había desaparecido del joyel de la señora un aderezo
de esmeraldas valuado en 200.000 pesos. Las primeras
pesquisas resultaron infructuosas. Una denuncia anónima acusaba a Augusto como autor del robo.
Estuvo preso recuperando a los tres días por falta de
pruebas su libertad. La novia se deshacía en llanto protestando de la ligereza con que se había procedido en
la investigación desacreditando el nombre de su prometido. Ella, compadecida de la situación de su novio cada vez más precaria, le ofreció dinero que él rehusó
rojo de vergüenza.
Como el protagonista de Eca de Queiroz fué escapado
a escribirle pidiéndole una despedida, una última despedida y la encontró llorando porque estaba enferma su
madre en la cama. Augusto lloró y adelantó la fecha de
la boda que había postergado. Se casaría aunque tuviera que conocer el peso de los fardos humillantes, la melancolía de las caravanas que bordean en violentas noches los ríos tranquilos de donde se escapa la muerte.
La misma noche de su matrimonio se embarcó en viaje nupcial para Montevideo. Estando en el camarote ordenando la ropa descubrió en el fondo de la maleta un
aderezo de esmeraldas. ¡Era el que G loria había robado a su amiga! El vapor iba a partir. Llamó a su esposa, corrió a buscarla, pero en la escalera del salón le
detuvo un camarero entregándole una carta de la madre
de Gloria. Decía: "Mi hija es una infame. Acabo de
descubrir que anoche intentó envenenarme suministrándome arsénico en una dosis de un jarabe que acostumbro tomar. Doy parte a la policia."
Lívido de terror Augusto subió a cubierta, donde &lt;!Staba Gloria que acababa de saludar a un gentleman sonriéndole con sus ojazos negros al mismo tiempo que le
tiraba un papel escrito. Augusto alcanzó a recogerlo en
el aire. Era una cita en el Hotel X de Montevideo. Bajo el cielo estrellado sonó el pitido angustioso de la sirena entre el ruido de la hélice y del viento. Los pasajeros ch:trl~han y reían oyendo música y bebiendo copas
Fiestas esp&lt;1ñolas de Carnaval.- Trajes de fanta~ía vistos en el baile organizado por el Centro Vasco.- Orfeón g? de champán.
llego con el uniforme con que '·corrió gallo" el domiog&lt;l de carnaval.-Comparsa de pamperos
J. E. BARAKDA !CAZA.
en el baile del Centro Vasco.

�Se atienden con preferente interés en este ouevo programa, los grandes problemas sociales, para lo cual se
creará el Ministerio del Trabajo, se hará una ley de Sindicatos Obreros, reconociendo personalidad jurídica a
las asociaciones obreras, se asegurará la eficaz ioterveoción del Estado en los grandes servicios públicos para
salvaguardar el i oterés genera l.
Ta mbiéo se detiene especialmente la declara cióo, en
las fórmulas que tiendan al desarrollo del comercio, de
la industria y de todas las fuerzas pi oductoras del país.
El problema de Africa es otro de los asuotos que se
atienden en el tan repetido programa del gobierno.
Entre ot ras cuestiones de suma trascendencia, figuran
en la dech,ración el aumento de las escuelas y la instrucción obligatoria.
Según el programa, se respetará la libertad de conciencia, se abaratará la justicia, que se procurará sea
rápida y eficaz.
Se d iscutirán las leyes de asociaciones y de las J\1aocomunidades, se desarrollará uo plan de obras públicas,
siogularmPote hidráulicas, se aumc&gt;otaráo las comunicaciones y se facilitará la constitución de Sindicatos agrícolas.
'1 ales son las orie1,taciones que señala el gobierno eo
su declaración. cuyo cooteoido, es motivo de las más
animadas conversaciooes en todos los círculos, doode se
h~bh de las g.-andes naciones.
Tanto los morestistas como los mismos consen·adores
han elogiado los propósitos dtl gobierno español, y parece ser que se entra por una seoda defioida y concre-

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LA MUERTE DE DO;-.i SEGISMU:-;Do MORET
Está atravesando un período triste la nación Española con la desaparición de políticos eminentes. No hace
mucho fué Canalejas el que murieodo alevosamente asesinado, dejó uo vacío difícil de llenar; ahora ha sido el
señor don Segismuodo Moret y Prendergast, que a los
75 años fallece víctima de una afección cardiaca.
Fué Moret un distioguido y notable político y un orador eminentísimo. Ioició la evolución de la democracia
hacia la monarquía después de la Restauración, exponiendo con conmovedora elocuencia el estado de ánimo
de la gente del campo y de las villas, deseosa de paz para pedir al trabajo el bienestar y la prosperidad. Se ha
pasado la vida saltando de uo lado a otro dentro del
campo liberal, y no es de extrañar que cuando el duque
de la Torre, empujado por todos los que estaban descontentos de Sagasta, tuvo o le sugirieron la desdichada
idea de formar la izquierda , Moret sentase plaza en el
conato de nuevo partido, porque le fascina y atrae cuanto es agitación r novedad.
Fué ministro de la Gobernación, pero cuando llegó el
momento crítico de disolver las Cortes y hacer nuevas
elecciones, fué sincero y se negó a hacerlas comprendiendo que la izquierda era una ficción sia personal ni
arraigo. No quiso perturbar al país, y eo esta resolución,
que algunos le hao criticado, demostró cualidades de
hombre de Estado. Volvió a Sagasta, a quien le va muy
bien con D. Segismuodo, porque es hombre dúctil que
e n cada bolsillo halla una fórmula para salir del paso e
ir tirando bien o mal. y eso no tit:ne precio para D . Práxedes.
Luego siempre está dispuesto a pronunciar uo g_rao
discurso sea cual fuere la cuestión, y un :nioistro as1 es
de grao utilidad, casi irreemplazable, dado el abuso del
sistema parlamentario, que ya llega a charlameotario.
Qué un ministro parlamentario en toda la extensión
de la palabra,,pero en el silencio del gabinete le perjudica lo que en las Cortes le favorece: la exuberancia
de imaginación y de proyectos, que apenas concebidos
saleo empujados por los que vienen detrás y se evapora o a I contacto de 1 aire.
Me decía uno que ha sido director general siendo él
ministro: '·A Moret no le asusta el trabajo y va por las
mañanas al mioisterio, cosa rara dadas las costumbres de
Madrid. Si tuviese buenos auxiliares sería uo grao ministro, porque necesita quien recoja sns ideas, deseche
las fantásticas y d&lt;!'. forma a las prácticas. Con sus proyectos le pasa lo que a los millonarios. que por teoer
mucho dinero no dan importancia a caotidades que para otros la tienen grande. y los entrega al que los recoge, sin encariñarse con e llos. Cuando me llamaba para
exponerme algún pensamiento, procuraba enterarme

ta.

LA GUERRA DE LOS BALKANES.

Elefaote y palanquín en que eran conducidos el Virrey de la India y su Real consorte, eo la fiesta
de la apertura del parlamento local, cuando
les fué arrojada una bomba que
hirió al primerc.

Como se retrata una reioa,-EI artista español Moreno Carbonero haciendo e l retrato de la Reina Victoria
de España que ha sido tan celebrado últimamente.

M. ~ul':s Paois, candidato ;"; la ¡iq:sidencia de la Republica Francesa, clerrota_d_;&gt; _por M. Poiocaré .

bien de cuanto me decía, y luego me fijaba en lo que
me parecía factible y desarrollaba el plan, prescindiendo en absoluto de todo lo que c reía fantástico. Entregaba las cuartillas a D. Segismuodo, quien se ias llevaba
a su casa, las leía, llamaba al taquígrafo y le dictaba lo
que él pensaba que debía ser el proyecto. Al día siguieote sooal,a el timbre de mi despacho, a veces poco
después de med iodía, que es cuando se almuerza en Madrid. y acudía al del ministro, que daba las cuartillas
que ac~baba de dictar al taquígrafo. Las leía, aceptaba
lo factible. redactaba un nuevo proyecto y este era siempre el que prevalecía sin oingún esfuerzo de mi parte,
lo que prueba que el Sr. More! no e.s uoa medianía,
porque estas suelen ser tercas, y en cuaoto se les ocurre

una idea no admiten que pueda necesitar eomiencla ¡ Ah,
si D. Segismuodo tuviese buenos auxiliares!"
'
Al morir el señor Moret ocupaba el puesto de Presidente del Congreso. Sus funerales fueron suntuosos no
por el lujo desplegado, pi;es en su testamento prohibía
toda clase de pompas, smo por los hoooresque se le tributaron_igual~s a los qu'? se r iodieroo a Canalejas y en
o~~os le¡anos _tiempos a l 10s1goe .\yala, que falleció tamb1en de Pres1deote de la Cámara popular.
Mucho antes del triste acto el gentío llenaba las calles por las que había de pasar la comitiva, siendo imponente la fuerza pública para contener la muchedumhrP ,,ue se apiñaba eo los alrededores de la casa mortuoria.

El Rey, vistiendo uniforme de iofaotería, visitó la familia del ilustre muerto, orando durante cinco minutos
ante el cadáver.
Dió, luego, el m.,uarca el pérnme a las hijas, retirándose, para dirigirse enseguida. a Palacio.
,\ las once fué colocado e l féretro, cubierto con la
baodera nacional, en una modesta carroza, poniéodose
en marcha la comitiva.
Presidía el duelo el Iofaote don .-\lfouso, en representación de los Reyes. Figuraban en el cortejo el Gobierno en pleno, los p:uientes del fioado, comisiones del Senado, del Congreso, del .\teneo y de todos los centros y
corporaciones de la capital, las autoridades, delegaciones de provincias, todos los e x-Ministros liberales y conservadores, el Cuerpo Diplomático en pleno, grao número
de políticos perteoecieotes a todos los partidos y millares de personas perteoecieotes a todas las clases sociales.
Seg_uíao 1~ carrozas_ de grao gala de la Gámara y de
Palacio y mas de trescientos c0ches y automóviles.
Uoa doble fila de guardias formaba en toda la carrera
La comitiva se detuvo freote los edificios de la Academia de Jurisprudencia, del Congreso y del Ateneo.
En cada uno de dichos sitios se eotooaroo responsos,
agregándose grandes grupos que a llí espenban al cortejo.
,\ 1 llegar al Consejo de Estado se despidió el duelo;
pero tueroo muy poros los que se retiraron, especialmente de los que formaban las represeotaciooes oficiales, las _cuales, incl~so e l Gobierno, llegaron hasta el cementerio de Sao Isidro, doode el cadáver del insigne
orador fué sepultado junto con el de su esposa.
La Gaceta publicó un Real Decreto en el que se disponía que fuera izada la bandera a media asta en todos
los edificios públicos.
La desaparición de :\1oret parece dejar el campo libre al Con_de de Romaoones para desarrollar su programa de gobierno dentro de los márgenes del liberalismo
y el partido que se inspira en esta idea en España ha
de seguir las inspiraciones del actual Presidente del
Consejo de_Ministros, pues otro de los primates del bando que el mmortal Sagasta, fundó, el señor Montero
Ríos, por su edad, más de 80 y por el estado de su sal ud. en nada ha de hacer política activa.
El jefe, por taoto,delgabinete ha dacio últimamente el
programa de su partido o mejor dicho los propósitos que
animan al gobierno que preside.
E~ uo documeoto extensísimo en el que se revelan
T?amfiestameote ~n espíri_tu defioitivo de reoovacióo poh t1ca en un sentido ampliamente democrático y uoa manifiesta tendencia de cordialidad coa todas las fuerzas
parlamentarias.
En la referida declaracióo, que eovuelve todo un programa político, maoifiesta el gobierno que desea una
constante comunicación con e l Parlamento y que confía
en el inquebrantable monarquismo de los conservadores, para restablecer la armonía entre los dos grandes
partidos dinásticos.
Dentro de la Monarquía, se rebustecerá la hacienda
pública, se implaotarán grandes reformas financieras,
se orgaoizaráo las haciendas locales, creando un impoesto sobre el vaJor del suelo, se maoteodrá la suspensión ,!el Impuesto de Consumos, se concederá la autonomía de los Municipios y se reorganizarán las contribuciones industrial y territorial.

El ex-presidente de Venezuela, Cipriaoo Castro en c 1arente11a en la isla de los inmigrantes en New York.

El tiempo pasa y las probabilidades para un arreglo
eo la lucha de los Balkanes con Turquía se alejan, hasta el punto que los más optimistas dudan ya de todo lo
que se refiere a negociaciones de paz.
La Sublime Puerta envió un extenso meosaje en clave a Rechid Pashá, jefe de la delegación que envió a
Lood res para las conferencias de paz, ordeoáodole que
permanezca en esta capital, juntamente con los demás
miembros de la misión otomana, hasta que se reanuden
las hostilidades en el Cercano Oriente.
Por informe recibido por los principales periódicos
de Londres, de sus corresponsales en Constantinopla. se
sabe que el Gobierno que preside el Grao Visir Mahamoud Shetket Pashá, se ha dirigido también a los jefes
de las fuerzas turcas instaladas en Tchatalja, dáodoles
órdenes de que se absteogao de hacer un solo disparo
antes de que los a liados rompan el fuego.
Los representantes de La Puerta declaran que Turquía trata de evitar una nueva carnicer1a y de hacer
comprea~er a las poteocias que está d ispuesta a seguir
sus coose¡os.
El doctor Daoeff, jefe de la misióo búlgara, ha declarado nuevamente que los aliados recha,aráo todas
las coodiciones que permitan a Turquía retener una sola pulgada de Adrianópolis.
El doctor Daneff, jefe de la Delegación de Bulgaria,
sahó de Loodres rumbo a Sofía.
Aotes de abaodooar el hotel donde se alojó durante
s~ permaneocia en Londres. hizo importantes declaractones a un grupo de periodistas.
Aseguró a éstos qn&lt;' con la reanudación de las hostilidades, los miembros de la Liga Balkáoica tienen mayores probabilidades de apoderarse por completo de la
Turquía Europea, iocluyeodo Coostantioopla.
R. S.

El Virey de la India, herido p~r una bomba, es conducido en automóvil a su palacio.

�-~~,.,--

-

¡-

:::::::::--_

f&amp;L
CONTINUA

ll111111111111111

111111111111111

Grupo de las des parejas ~'lixtas que se disputan el campeonato internacional de tennis. y momentos de los juegos de campeonato.

&lt;Cmmro~Il\1@11© Drrill1ffll\l@&lt;Cll©Il\l~ @!~ lwlWlñl
'li~Il\lD esde el día primero del presente mes, nuestra ciudad
ocupa un lugar prominente en el mundo deportivo, de·
bido al campeonato internacional de Lawn Tennis que se
está disputando en los "courts" del "Reforma Athletic
Club"' y del "Country C lub" de México. Para la celebra·
ción de este campeonato se lanzó una convocatoria a
todos los jugadorés de los Estados Unidos y de Inglate·
rra, quienes contestaron aceptando en su mayoría.
En los juegos qt1e se han efectuado hasta ahora ha ha·
bido gran animación. y el interés por ellos es creciente,
como lo ha sido el ardor mostrado por los jugadores.
· Entre ellos se halla la pareja mixta, caballero y dama,
que tiene el campeonato de la ciud~d de Nueva York, y
los dos jugadores, caballeros que tienen el campeonato
de "singles" en la misma ciudad; por la parte de los jugadores locales hay una pareja mixta que defiende el
campeonato de México, un caballero con el record de
los "singles." y otros especialbtas en las diversas peripecias del juego.
Aun cuando parece hasta ahora que los jugadores ex·
tranjeros llevan la ventaja, como faltan por jugar los
juegos definitivos del campeonato, que se jugarán hoy
en terrenos del "Country Club," todavía se esperan a l·
o-unas sorpresas en los juegos finales, y quizás el cam·
peonato se decida en favor de los jugadores locales.
Mientras podemos informar a nuestros lectores del re·
sultado final de estos juegos, presentamos en esta plana
a los principales jugadores y algunos interesantes mo·
mentos de los jugados hasta ahora.
o o o
Discutiendo no se cambia j'lmás la o¡:inión
demás, pero se cambia a menudo la propia.

ce los

o o o
Si perdiéramos la ironía no será ¡:or cierto la bt lle za
quien la reemplace sino la tontería.

o o o

El capitán está sobre cubierta. con el reloj en la mano, espiando en si·
lencio el instante preciso en que el disco del sol parece tocar en las aguas y
flotar un momento, antes de sumergirse por completo. Alza de pronto la
voz y dice:
- i Señores, la oración! ..... .
Todas las conversaciones cesan. los juegos quedan en suspenso, los ma·
rineros arrojan al mar el cigarro encendido todavía, se quitan sus gorras de

lana y van a arrodillarse junto al palo mayor. El más joven de ellos abre su libro de
oraciones y canta el ''Ave María Stella"
y las letanías, en un tono tierno, quejumbroso y grave.
Las tinieblas van a bajar sobre las olas
y a en\"Olver en su obscuridad peligrosa el
camino del buque, y la vida de tantos seres
que no tienen más favor que la Providen·
cia ni otro amparo que la mano invisible
que los sostiene sobre las ondas.
Si la oración no hubiera nacido con el
hombre, habría sido inventada alli, por los
hombres que se ven solos, con sus pensamientos y su debilidad, en frente del abismo del cielo en que se pierden sus miradas, y sobre el abismo de los mares, del que
sólo una frágil embarcación los separa; al
rugido espantoso de las olas; a los golpes
d ~l viento que hace dar una nota parecida
a un gemido a cada cuerda: en las proximi·
dades de la noche que agranda los peligros
y multiplica los terrores.
.\ . DE LAM.\RTI)IE.

f

Se fastidiaba horriblemente. Oh! el disgusto de las
largas horas pasadas en la casa del contratist., de copias,
en compañía de bajos bohemios, de copistas ebrios,
cuando, para ganar tres francos tenía que emborronar
cuartillas hasta muy entrada la noche, con la espalda
encorbada y el puño acalambrado.
;Oh! Los bostezos disimulados rlurante las horas de
lección a cuarenta sueldos, en interiores burgueses, sobre un ángulo de la mesa del comedor, junto a un muchacho sucio que se hurgaba las narices con los dedos
y se limpiaba la pluma en la cabeza.
Y, sin embargo, se consideraba feliz cuando tenía co·
pias que hacer o lecciones que dar. Sus horas sin ern·
pleo, desgraciadamente muy numerosas, las mataba con
enormes lecturas en la biblioteca de Santa Genoveva, o
en paseos sin objeto por los muelles o por los bulevares
suburbanos que recorría lentamente, absorbido, sin ver
nada, entreteniendo en su cerebro sueños agotadores.
Una v:da tan miserable. tan sin objeto, hubiera acabado al fin por embrutecer al joven poeta. Ya casi no
escribía nada y no aumentaba una sola línea a la colec·
ción de poemas cortos y delicados que había empezado,
a pesar de todo, y que escribía en sus horas menos malas. Porque una inspiración joven es fuerte como la
Primavera, que hace brotar flores en los campos yermos
y desolados, en los alrededores de los pobló.dos, en me·
dio de las conchas de ostra y los pedazos de botellas
rotas.
Juan Delhy se desesperaba. El amor le salvó.
Un domingo de Junio, tibio y húmedo, después de la
lluvia, Juan Delhi se paseaba p or el jardín de Plantas.
La tarde era muy dulce. La tierra estaba muy blanda y
las legumbres mojadas olían muy bien. En el jardín
zoológico los gritos de las aves estallaban claros a cada
momento. Mezclado a la multitud popular, Juan admiraba los racimos de rosas en los árboles de Judea pla11tados por Buffon,- hoy están casi rnuertos,- cuando se
halló con la que había de ser su amiga.
Los guantes, no muy frescos y las botas no muy nue·
vas. Un vestido negro en pleno mes de junio! Un mal
sombrerito dP paja rejuvenecido coa dos ramitos de Ao·

Todo lo que se escribe con el corazón
no debe leerse con el cerebro.
o o o
Aunque las mujeres fueran de cristal. no
por esto su corazón sería transparente.
o o o
El que me enseñase a olvidar todo cuan·
to quisiera, me haría más obsequio que si
me enseñase a recordarlo.
o o o
Ejerce la hospitalidad hasta con tu mis·
mo enemigo si él se te acerca; los árboles
no rehusan su sombra a nadie, n i a los mismos despiadados leñadores.
o o o

Los hombres acaban siempre por olvidarse de las maLos que creen que el d inero lo hace to·
las acciones que han cometido. De las buenas, muy ra·
do, suelen estar sujetos a hacer cualquier
r amente.
Los dos caballeros que disputan e l campeonato internacional de "singles.'' cosa por dinero.
-- Que bonitos a nimales, ¿verdad señorita?

res azules. Pero qué brillo, qué esplendor de juventud,
en esta rubia de veinte años, con su cabellera loca de
color cobrizo, con los ojos cafés, con una piel color de
aurora! Un libertino hubiera adivinado inmediatamente
bajo aquel pobre traje unas formas de diosa. Pero el po·
bre Juan Delhy no vió más que dos ojos color ele café
que le veían con dulzura.
Era, evidentemente alguna obrera, sin trabajo como
él, que paseaba su domingo. Instintivamente, y sin darse cuenta de ello, la siguió a pocos pasos. Ella entró al
jardín zoológico y se detuvo frente a la janla de las zebras. El también se detuvo, cerca de ella, y, por la se·
gunda vez, los ojos de la rubia buscaron la mirada de
los del hermoso rubio y la sostuvieron por un rato. ¡Viva el pueblo sincero que abrevia los idilios!
Pronto los dos, acodados casi juntos, a la orilla ele la
fosa de los osos, se miraban ya con esa claridad en los
ojos que es precursora de una sonrisa. Uu instante después, al pasar por el parque de los antílopes, Juan
Delhy, con los labios secos y las orejas rojas, se atrevió
a decir a la joven: ·'¿Qué bonitos animales, verdad se·
ñorita ?" Entonces se pusieron a charlar y echaron a
andar uno al lado del otro. Se dijeron sus nombres al
pasar frente a la jaula de los monos; y. cuando, una ho·
ra más tarde, las avenidas del jardín les llevaron por la
dlcima vez frente ai jardín de los elefantes, iban ya del
brazo. ¡Dios me lo perdone! Iban tan absortos en su
conversación, que no se preocuparon siquiera por ofrecer un pan de centeno a la trompa del paquidermo.
Temo incurrir en vuestro disgusto, o dama encopetada que quizás me leeis; tal vez mi Marietta, que así se
llamaba la pobre chiquilla, va a pareceros demasiado
desenvuelta por haber cedido tan pronto a las insinuacioees del bello poeta; pero tenía el alma muy grande y
muy tierna; oyó que Juan le decía que era pobre; que
vivía sólo y que la vida le era punto menos que insoportable, y tuvo compasión por él; quiso ser su compañera
y compartir con él sus pesares; así seguramente la vida
sería más llevadera para los dos.
Y, además, no creais bella dama, que cedió tan pronto corno parece; se necesitaron ocho días y tres citas en
la silenciosa y tranquila calle Cuvier para que Marietta se decidiera a subir a la destartalada bohardilla de
Juan en la calle de San Migu,.I. Pero en esa noche
de Primavera hubo, allá a rriba, en aquel nido tan alto,
una fiesta de besos y de lágrimas, alumbradas por la luna, como deseo más de una a mis amables lectoras.
Huérfana desde los diez años, Marietta había sido
educada de cualquier manera por su tío, cartero de la
estación de Orleans. Este era un buen hombre, no muy
joven, un poco bruto, viudo y sin hijos, que se dió por
muy satisfecho con no tener que comer más en las fondas, y encontrar la cena hecha y la cama arreglada todas las noches por la chiquilla. Más tarde la hizo entrar
de aprendiz, que llegó a la calidad de obrera, en la casa de una modista que estaba entonces en boga. Allí ganaba un sueldo mediano, pues no era muy hábil, y se le
empleaba sobre todo eu hacer los manuados y entregar
los trabajos. Su tío no hacía caso de ella. Muy libre, la
mayor parte dd tiempo en la calle, cuando encontró a
Juan Delhy no era ya una inocente. Son muy impuras
iay! las conversaciones de las muchachas de taller. A los
quince años conoció de las caricias y poco después fué
abandonada por su amante. Desde ªentonces había conservado un gran disgusto por el amor y se había portado
muy correctamente. Pero las caricias de un poeta que
tiene respeto por la mujer, que es delicado en todos sus
actos y en todas sus palabras, la embriagaron y la conquistaron para siempre. Estos dos pobres niños que de
la vida no tenían nada de bueno más que SU$ besos, se
adoraron. Marietta pensaba siempre en su amigo: cuando pasaba la aguja en el taller, cuando recorría las calles para ir a casa de un cliente, cuando recostaba su
cabecita en las almohadas por la noche, y hasta en sus
sueños. Por su parte Juan no vivía más que para saborear el momento en que Marietta llegaba a su casa, entre dos mandados, con la caja del trabajo al brazo, cou
un paraíso en el corazón y en los ojos. Al sentirse amado el poeta recobró su valor, se puso de nuevo a trabajar; entonces fué cuando escribió en pocas horas de tra·
bajo, ese delicioso idilio dialogado: "La Noche de E stre·
llas" que, más tarde, cuando se representó en el Teatro
Francés, le hizo ser saludado por todo el mundo con el
nombre del Teócrito parisiease.
Juan leía alglUlas veces sus versos a Marietta. Ella le
escuchaba encantada. sin comprenderlos mucho quizás,
p.ero con el éxtasis de un niño que cree que Cristo mismo es quie n le habla en la magnífica. Vaoidoso,-este

es el defecto capital de los que hacen versos,-Juan gus·
tó deliciosamente del placer de ser admirado, y su ter·
nura por Marietta aumentó por esta razón. Ciertamente
él no amaba tanto como era amado. En esta clase de
música no existe el acorde perfecto. Juan era bueno,
pero tenía un fondo de egoísmo como todos los artistas
que se sienten poseídos verdaderamente por su arte. Sin
embargo, no podía pensar sin te rnura en esa amiga que
se le había entregado tan absolutamente; que se había
arrojado en sus brazos como quien se a rroja en un abismo. No se imaginaba la existencia sin ella. Las otras
mujeres no existían para él; y como era en el fondo agra·
decido y justo, no se forjaba ningún ensueño de éxito o
de felicidad, sin asociar a él el nombre de la que canso·
!aba y animaba su miseria.
Hacía varios años que Juan y Marietta, reunidos con
la mayor frecuencia, siempre juntos en el pensamiento,
se amaban así; se amaban corno sólo pueden amar los
pobres, que no tienen otro placer y a quienes nada distrae de su cariño. Tímido por naturaleza, y desprovisto
por completo de iniciativa, el joven se dejaba vivir, Ira·
bajando un poco, pero sin buscar la manera de mejorar,
cuando la casualidad le hizo encontrar, en e l _figón don·
de tomaba sus comidas, al viejo Saint-Firmin. Juan Delhy
no había pensado en el teatro al escribir su "Noche de
Estrellas," y el entusiasmo del cómico lo admiró. Le confió su manuscrito con poca confianza en el éxito. ¡Qué
había de hacer el segundo apunte del Odeón? Así es que

.,

En el ja rdín de Plantas.
la alegría del joven fué menos grande que su a&lt;;&lt;&gt;mbro
cuando, quince días después, recibió una carta, en tér·
minos mu y corteses, en la que el administrador de la
Comedia Francesa le felicitaba por su trabajo y le invitaba a venir a conversa r con él a la mayor brevedad.
V

La noche misma en que Saint·Firmin le había entregado el manuscrito de "Noche de Estrellas," Nelly Rabio lo había leído en su cama, con el codo apoyado en
las almohadas. No entendía mucho de literatura la bella joven. Como la mayoría de las actrices, aprendía de
memoria su papel, copiado aparte , sin conocer la pieza,
y se portaba lo mejor que podía, en los ensayos, obedeciendo las órdenes del apuntador y del director de escena.
CONTINOAJ&lt;Á.

�Elegid ata,·íos de ese género; si sois morenas, adoptad
el disfraz de gitana, de andaluza o de húngara. Si sois
rubias y pálidas como encantadoras azucenas, vestid el
poético traje de las aldeanas suizas o de las campesinas
de la bella Lombardía, Las mujeres graciosas se verán
más aún, si se disfrazan de ·•manolas;" y las tranquilas,
majestuosas y graves, deben adoptar las regias galas de
los pasados imperios: sobre todo el que dió lustre a la
historia de Francia, en días no lejanos, como son los
del famoso Imperio de Napoleón el grande, al cual an·
tecedió la coqueta elegancia del Directorio. Pero como
no debo terminar estas líneas sin deciros algunas pala·
bras sobre la Moda actual, os describiré en breves frases un elegante traje de fantasía, el cual, no obstante lo
dicho, es digno de todo elogio. El citado disfraz es de
"baraja," Está hecho en seda flexible, de un suave color
crema. La falda está adornada con franjas y figuras de
la baraja. formadas con seda de colores, los cuales armonizan con el matiz del traje, pues son azules, rojos y
color de oro antiguo.
Una drapería o reoogido de gasa crema baja del talle
hasta la rodilla, y allí se pliega con mucho arte. El cuerpo, de estilo japonés, está adornado lo mismo que la
falda, y tanto en el escote como en las mangas, cortas
ha~ta el codo, se ven unas lindas flores de terciopelo

El carnaval llegó ya, mis amables lectoras; y. por
tanto, nada hay más oportuno que hablaros en esta eró·
nica de los elegantes trajes de fantasía y de los bellos

disfraces que la '.\foda actual nos ofrece a ese respec~o.
Siempre, y en todos los casos, no puede haber más d_is·
creta elección sobre el particular, que lo de los atav1os
de otra época, pues además del lujo con_ el cual es p_o·
sible confeccionar dichos atados, éstos llenen en sí mis·
mos la indiscutible ventaja de la "verdad."
Decimos la verdad, lectoras mías, porque en todos los
demás disfraces hay mucho de convencionalismo, mien·
tras que en los trajes de épocas pasadas, sólo puede encontrarse una artística reconstrucción de otros tiempos.
Mirad, por ejemplo, un fantástico atavío de ·•rosa" o
de "estrella." ¿ Cuáles son los elementos de que ambos
están formados? El primero se confeccionará, sin duda
alguna, con gasas ligeras y vaporosas que imitan los
frescos, suaves y 1indos pétalos de la reina de las flores.
.\caso la· fantasía se extiende hasta simular pistilos, ho
j;i.s y tallos; mas, ¿ logrará Jo que desea? Indudablemente
que no, pues la magnífica obra de la madre naturaleza
no puede copiarse sino de una manera muy deficiente,
y la verdad, en tal caso, deja muchísimo que desear ;
¿ no es verdad 1
Contemplad, en seguida, el hermoso disfraz de "estrella." Inútil es que la tela de plata, los diamantes, las
perlas cristalinas, y todo un mágico conjunto de ri·
queza, buen gusto y ardiente imaginación, se ponga al
~ervicio de la femenil coquetería: el traje de "estrella"
es solamente una simulación convencional, si no es que

servar siempre la inflexible etiqueta que e~i_ja su ra?go.
El traje que deberá llevarse en esas visitas, se_r~ en
los militares e! uniforme de su grado y en los c1v1les,
traje elegante de ciudad, le,·ita o jaquet, según la edad
y las funciones que se desempeñen.
Los que hayan recibido el homenaje de la visita, deberán corresponderla en el término de una semana.
Las visitas de año nuevo no son obligatorias, más que
en el mundo oficial; entre simples relaciones sociales,
se usa ya poco hacer esas visitas; pero entre parientes y
entre amigos íoti,nos, entre quienes el afecto ha destronado a la inflexible etiqueta, éstos se reunen para [este·
jar alegremente el año nuevo.
Las llamadas "visitas de digestión" deben hacerse en
los ocho días siguientes a aquel en que se tuvo el honor
de sentarse a la mesa de la persona que nos invitó; es·
tas visitas son una cortesía bien debida a la persona que
nos ofrece un almuerzo, una comida o una cena. Aun
en el caso de que no se acepte la invitación a comer,
deberá hacerse esa visita
Cuando se anuor.ia oficialmente un matrimonio, tam·
bién debe hacerse a los padres de los futuros esposos
una visita de felicitación; pero nunca debe hacerse antes del anuncio ":lficial, pues parecería inoportuno.

nos atrevamos a calificarla de pueril y torpe. Hay disfraces de flores, de noche, de aurora, de luna, de sol y
de nubes .... pero ¡cuán insuficientes se muestran los
recursos de los más hábiles confeccionadores, para lleaar siquiera, a dar un carácter definido a su intento!
\1gunos trajes fantásticos llegan al absurdo más oom-

/

l

/

1

1

Precioso abrigo de terciopelo negro, adornado con
un cuello de astrakan.

(

Traje de calle formado por falda y jaq uette de terciopelo gris acc ro. ManguiCaprjcbosa toilette de calle en seda azul obscuro con botones azul claro
tJ de zorro y sombrero de terciopelo y plumas. =====~~~•==---~~------~·Estola y mang11ito &lt;te zorro gris, ....,_ _ _ _ _ _ _ _ __

pleto que pueda soñarse, pues hemos visto de "océano,"
de "sirena" y otras ridiculeces por el estilo, que jamás
una dama elegante debe aceptar. El verdadero "chic"
excluye la vulgaridad, es cierto; pero nunca admite las
extravagancias que sólo se toleran para vestir a los bufones.
Al exponer estas ideas, queridas lectoras mías, no
tengo otro intento que el de oooderar ante vuestros ojos
el peligro tan cercano que hay a este propósito; pues no
dudo ni por un momento, que vosotras mismas habréis
sentido asomar la risa a los labios, al ver alguno de esos
disfraces grotescos e incomprensibles, que reclaman la
atención y la ironía de todos los espectadores de buen
• gusto y de talento.
En cambio, los suntuosos trajes de pasados tiempos,
i cuánta poesía encierran, y cuán sugestivo encanto poseen! Mirad a una dama bella y arrogante, disfrazada
con el riquísimo atavío de la reina mártir, Marja Stuardo, o de la hermosa y cortejada Ana de Austria.
Contemplad el sereno y espléndido lujo de los trajes
de la época en que reinó Felipe II; la sonriente galao·
teña de las damas de la corte de Luis XV, cuando en
pleno siglo XII[, las marquesas y los ceremoniosos caballeros de aquellos tiempos, consideraban la belleza y
el amor como las únicas cáusas de todos sus anhelos y
de todas sus preocupaciones
No debemos olvidar, tampoco, los trajes regionales,
lectoras mías, pues éstos también tienen un gran encanto, unido a una absoluta verdad.

Elegante adorno de cabeza.
rojo vino, que simulan, también, figuras de 1
baraja francesa. El tocado es muy lindo: varias
pequeñas cartas de la baraja van colocadas como una corona en lo alto de los cabellos, y una
agujeta de oro completan este gracioso y bonito
adorno.
El abanico es de gasa crema, dibujado con figuras de la baraja y salpicado con lentejuelas de
oro,
Creo que mis lectoras gustarán de este hermoso atavío..
MARGARCTA.
LAS VISITAS.
Cualquiera que sea la importancia mayor o menor de
las funciones que se desempeñen en sociedad, siempre
deben hacerse algunas visitas. No deben excederse de
quince minutos y la conversación entre desconocidos
tiene que ser forzosamente vulgar; se evitdrá siempre
tocar asuntos que se relacionen con los cambios o movimientos administrativos o militares, también se evita·
rán las palabras imprudeote5 que puedan dañar a la carrera del marido o crearle por lo menos enemistades o
la mala voluntad de su~ jefes.
La simpatía puede dar a esas visitas de cortesía, una
intimidad encantadora, cuando se tiene tiempo para ligar una amistad más estrecha; sin embargo, debe tenerse siempre cuidado de no salir de ciertos límites, y cuando se trate con algún personaje superior, habrá que con-

Traje para paseo, hecho en terciopelo oscuro,
con adornos de piel de armiño.

�El Mundo Ilustrado

~===========~===

PAR.\ DESMANCHAR SED.\.
MARTHA EUGENIA: La seda se desmancha con gasolina, sumergiendo la tela en esa substancia has!a _q?e la
mancha desaparezca por completo: Me parece 1out1l decirle que como la seda es muy ?ehcada, no debe_frotarse sino ligeramente, a fin de evitar que se demente o se
maltrate.
Mucho le agradezco su amabilidad para juzgarme.
SOLA O ACOMPA~ADA
TRISTANA: Su caso no se prest&lt;1 a vacilaciones, mi estimada señorita; pues como la sociedad es tao severa para calificar la conducta de las mujeres, si usted desea
conservar la intachable reputación que hasta hoy ha tenido, es preciso resolverse a vivir sola, "is(empre _sola!"
como usted exclama con tanta y con tan ¡usta tnsteza.
Pero hay desgracias sin remedio, au_nqu". ,ºº sin consuelo, y el suyo s".rá compre_nder la est11nac10? y el respeto
con que la sociedad admire su gran energ1a y su nobleza de alma. Usted podía ser dichosa, viviendo con ese
primo al cual ha coosi?erado siempre_ como ~o berma:
no; él es un caballero irreprochable; tiene novia foi:_mal.
para usted sería un excelente y afectu?so campanero,
mas .... .. ¡qué se va a hacer! la inocencia de tal amistad
no la habían de comprender la mayoría de las personas;
comenzarían las críticas, las sospechas y aún las calumnias .... Es preciso ser fuerte en el dolor, mi querida
amiga· manifieste usted a su primo todas estas razones y
él, co~o hombre de talento y de buen c:iterio, l~s ac~ptará desde luego, aumentando así la canñosa estimacwn
que la bella "Tri~tana" le inspira.
Con todo gusto correspondo a su amistad y estoy a sus
órdenes para todo cuanto quiera consultarme.

MODELOS
FRANCINA: Doy a usted los IT.odelos que _se sirvió pedirme para confeccionar dos hermosos tra¡es d_e fantasía. Uno es de "baraja francesa," y está descnto en la
"Crónica'· que hoy hago a mis lectoras, de las modas
actuales.
El otro representa a la dios;a "Juno," y es muy elegante, discreto y lindo.
.
La ventaja de este atavío, es la de que, al q,mtarle el
manto, puede convertirse en un suntuoso tra¡e. de reunión el cual es de muselina de seda azul páhdo. El
manto, ligeramente drapeado es de satín azul, y en la
orilla lleva una franja de plumas de pavo, ya sea bordadas, pintadas o naturales. En el toc_ado ~e ostenta el
mismo adorno al cual se añade una nea diadema de tela de oro. Ta~to el collar, co:no la cadenilla y los br~ches que sujetan y retienen el mant?, son de oro afiligranado, y en estilo egipcio. El abamco es de ore y plumas de pavo real.
.M.\RGARIT .\.

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FLORES DELICADAS
.-brA DE CASA: Las gardenias son muy difíciles de cultivarse con éxito en nuestro clima. Acaso conseguirá usted lo que desea, si coloca los tiestos en un (n_ver;1ad~~º•
adecuado al caso. Si se propone aceptar m1 10d1cac10n,
sería conveniente que tomara usted algunos datos en_ el
jardín de plantas que existe actualmente en la Avemda
del 16 de Septiembre, en el Hotel del Jardín.

HISTORIA TRISTE
MAGDA: Sí, es cierto; cualquiera mujer, por insignificante que sea en su parte sentimental, es más "suficiente" que el hombre más delicado para querer. No cabe
duda de que las energías varoniles se emplean en otras
muchas cosas, pero las facultades afectivas, están en
ellos bastante atrofiadas. ¿ Cuál es la causa? ...... ¡Quien
sabe! pero si la causa se ignora, el efecto está a la vi~ta
y nadie podrá negarlo. El amor en los hombres ¡adquiere un matiz tao diferente al que tiene en las almas femeninas! .......\sí como la luz cambia de color al pasar por un cristal blanco o de t,mos vivos, así también el
cariño se transforma al contacto de los espíritus. Para
que la imagen sea completa, podría decirse que el amor,
en las almas de las mujeres, tiene un reflejo azul, cuando es un afecto tranquilo, dulce, casi de ensueño; o es
rosa, cuando el sentimiento es vivo, tierno, lleno .de
ilusiones y de esperanzas risueñas.
Pero en el espíritu varonil, parece se: qu". el amor no
tiene sino dos colores: el rojo de la pasión impetuosa y
arrolladora, o el gris de la monotonía y de la costumbre.
El fuego que abrasa y que consume, o la ceniza que enfría y que sirve de sepulcro a ese infeliz amor; no hay
término medio.
Por eso usted, pobre "Magda," después de h_aber inspirado una pasión ardiente, volcánica y embnagadora,
hoy, al removerlas cenizas de esas cartas vehementes y
amorosas, ha encontrado en ese triste sepulcro el cadá\'er de su ilusión; no puede resignar~e a llorar sóla, y
me ha escrito contándome su historia, para solicitar de
mí algún consuelo. ¿ Lo tendrá, acaso, su inmenso dolor? .... Sin dada alguna, y es el siguiente: así como el
ave "Fénix," renacía de sus propias cenizas, así también
el amor renace una y otra vez en el interior de los corazones.
Tal vez muy pronto usted sienta en sí misma la realización de este bello milagro, y entonces comprenderá la
verdad de lo que hoy le digo, aún cuando por ahora no
lo crea posible. ".\mará usted a otro hombre y será dichosa."

Una hermosa boca de mu¡er es el mayor de los atractivos. Sirviendo la boca de intérprete a la inteligencia y al amor, su hermosura tiene
tanta importancia para la mujer como los ojos. Pero mientras que la hermosura de los ojos no depende de nuestra voluntad, depende felizmen te de nosotros corregir los defectos de la boca. Para esto es preciso dirigir nuestra atención a los labios y, ante todo, a los dientes. U na boca
grande, que nada tiene de estético, no desfigurará el rostro si, al abrirse, _deja ver dos hi leras de perlas blancas. Al revés, una boca, por elegante que sea su forma, pierde todo encanto cuando una sonrisa descubre algunos dientes dañados, y más aún si da paso a un aliento fétido.
La atracción que antes ejercía puede cambiarse repentinamente en asco, repulsión y completo desvío.

Quien tenga interés en la conservaGión de su dentadura, debe acostumbrarse al uso diario del O DO L.
.--

El Odol es el primero y el único Dentífrico que ejerce su acción antiséptica y Refrescante, no solo durante
los pocos momentos en que se aplica, sino continuadament" por horas enteras después .

•

�El Mundo Ilustrado

El Mundo Ilustrado
islas relativamente pequeñas: Tahiti, 1 ,o
toneladas; Las Comores, So; las Seychelles,
65; Borbón, 40; Guadalupe y ~artioica, 6;
Fidyi y Zanzíbar, 4 y Mauricio. 3-

La Belleza
Es, en gran parte, un asunto del debido cuidado y atenciób.
Si se desea tener el cutis limpio, bello y suave,
y los cabellos hermosos y ondulantes, se deberán mantener todos ios poros del cutis y del
cuero cabelludo completamente limpios, saludables y abiertos con el puro y legítimo.
Jabón Boratado de

Pecas paños en el
rostro o el cuello

MENNEN

Ya no quedan

Después del bal'ío y después de vestirse se
deberán usar los polvos de Talco Boratado de
:Mennen, c¡ue absorverán rápidamente toda humedad.

la m enor excusa
para continuar sintiéndose avergonzada y humillada
de tener pecas 6
paños en la cara,
pues existe - muy
bien experimentada por cierto la

sudor Y secreciones venenosas y mantendrán los pÓros
limpios para que no irriten el cutis mientras que sus propie•
dades suaves calmaran las irritaciones.

GERHARD MENNEN CHEMICAL CO.
Newark, N. J. , E. U. de A .
Agencia para la di1lrihucion to Mexico~

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Creme "SIRENE" contra
las pecas,

a 50 centav1Js plata la caja

¿DONDE SE PRODUCE LA
VAINILLA?

Mariposas valiosas

El :Museo de historia natural de Londres
ba recibido hace poco, como regalo, una
valiosísima colección quizás única en su Todo el mundo sabe que la vainilla, que
clase. Es una numerosa colección de roa· tanta aplicación tiene en perfumería y con·
riposas exóticas, pertenecientes a cierto fitería, es el fruto de una orqtúdea que se
Mr. H. J. Adams, ya difunto, que pertene- cría en dirnrsos países tropicales.
ció a la Sociedad Entomológica y a otras Pero no deja de ser curioso que lama ·
corporaciones científicas y que gastó más yor parte de la que el comercio mundial
de 200,000 duros en adquirir este magnífico consume se produce en islas, y las más de
tesoro
éstas de corta extensión.
La colección consta de rso,ooo ejempla- , Entre los priuc!pales países_ productores
r es encerrados en seseuta y ocho armarios solo hay uno continental, México, que cada
.
.,
año proporciona al comercio unas TOO to·
de caoba de prec10sa construcc100. Todos neladas
los ejemplares se hallan eo perfecto estado
.
.•
.
Entre los dernas hay dos islas e.,teusas:
y cada cual tiene su etiqueta detallando la \
.r
localidad en que fué cazado.
• Ia&lt;lagasca que, con Nossi-Bé, produce
¡ d
J
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La colección es especialmente rica en 5° toneª as; Y ava. que, ¡unto con otra is'láu
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México.
&lt;1

La escuadrilla de los Dardanelos

Comunica al rostro una ntara,·illosa

i:u:~::~·~i~o~e~~e~~•d:~~abJ~nf:sr~of~::c::os~ tnR~~~~~ºfij~~~~ ~~~~;~ª!~
.ib~•lulil Son l&lt;1; ¡&gt;0h·os de 3rroz de las reinas y los reyes de los poh•os de arroz
'

~~o•••••••••••••••••~••••••••~
I'

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i\llO r JARlt\ ¡
DE

DUSART

1•

al LH&lt;.&gt;to:f"o!iif"ai:o de Cal

i.

f

EL J A R A B E ~ prescribe á las
nodrizas durante la lactancia, á los n·1ños para
fortalecerlos y d esdt-rollarlos,-asi como EL VINO
DE DUSART se receta en la Anémia, colores
pálidos de las jóvenes, y á las madres durante
el embarazo_
,.

f

¡:
l

11

l

i
Oep/Jsito sn todas las farmacias
¡:
.........................................i

•

ESPALDAS

EDUARDO LICEAGA.
Médico encargado del departamento de enfermeda,
des nerviosas,

Dr. A. Ruiz Erdozáin
Administrador,

J. Lavista.
na sola, con un brazo solo, sin
bra7.os, sin piernas, entre dos aguas,

:'-Jo e s verdad que las heroicas tripulacione s de los cinco torpederos
italianos que forzaron los Dardane·
los hayan sido seleccionadas entre
los mejores marineros de la escua· l •
l
d ra; es t as t npu ac1ones esta ian

El alimento más
acreditado y que
más recomiendan
las primerap auto·
ridades " miles de
médicos prácticos
para el niño y para el adulto, talllo
e n el estado de salud como en el de afecciones gastro-intestinales. Es sumamente nutritivo. regula la
digestión y su consumo resulta barato.
"~l Kiñt, de Pech~:· folleto i?structirn
gratts en las drog-uen;is v fanuac1as.
·

constituídas por sus marinos habi•
tuales.
Tal es lo que asegura el comandante Fenzi, capitán del torpedero
Climene. El mis mo Fenzi, cuya hu•
morada de poner un par de cuernos

POR FUERTE QUE

su, SE CUIA co.. us

/PASTIUAS DEL DR.

ANOREU

Remedio pronto Y eepro, E11 las boticas

en la proa de su nave ha sido tan
comentada.
En los cinco días que precedieron
a la famosa noche las tripulaciones
s e ejercitaron e n los más extraños Representante General en México,
O ctavio Sarti 2a. Cal le de L6pe7. 2 1 .
ejercicios d e natac ión: con una pier-

greso de los intereses generales de la Sociedad.
Como se ve, en Inglaterra el Feminismo
está en su pleno vigor.

Ingenioso y Convincente

Está en Madrid el sabio sociólogo belga
Vandervelde. Días pasados, visitando la
Casa del Pueblo, pronunció un breve dis·
curso que tuvo grao resonancia en la preosa y _muy especialmente en aquella que por
medios nobles procura mejorar material y
Con el Compuesto Vegetal
moralmente la suerte de las clases obreras.
S_e alaba, sobre todo, el siguiente parangón,
de Lydia E. Pinkham.
viéndose en él una enseñanza útil para goberoantes y gobernados:
Matachín, Zona del Canal, Panamá.
"Visitando por primera vez- dijo-una
-"Muchos años llenba sufriendo de
de las magníficas fábricas de metalurgia
dolores en las es.
establecidas en Bélgica, ví dos grandes elepaldas y fatigas.
meotos de percusión de que se sirven para
Probé varias medibatir el hierro, y en ellos se me representó,
cinas sin obtener
simbolizada, la diferencia de eficacia enbeneficio alguno petre las huelgas precipitadas y violentas y
ro después de haber
las de resistencia o pasivas.
tomado el Com.
Son dichos elementos, como todos sabéis
puesto Vegetal de
el martillo pilón y la prensa hidráulica. •
Lydia E. Pinkham
E l primero cayendo desde gran altura
recobrá completa..
aplasta y lamina el bloque de hierro canmente."--SRA. CAdente; pero cuando la fuerza de cohesión
TARINA DIXON,
de éste se rebela contra los golpes de aquél,
Matachín, Zona del
~éte~e _entre las dos platinas de la prensa
...,__,_.,....:..&gt;J......,..:.,,= "'-' Canal, Panamá.
h1drauhca, que poco a poco, sin ruido, sin
Culebra, Zona del Canal, Panamá,aparato, a fuerza de presión igual y cons" Mensualmente era un suplicio lo que
!ante, acaba por dominar a su adversario
sufría de la espalda, estando abatida y
. Las huelgas intempestivas, las huelga~
fatigada. Alguno me habló de su fa.
v10lentas, son como el martillo pilón; poe·
maso Compuesto Vegetal y comencé á
den en un momento determinado de un
usarlo. Ya hace algún tiempo que llevo
solo golpe, producir el efecto ap~tecido·
tomándolo y he recibido un gran alivio.
pe;~ si éste fracasa, todo nuevo empeño e~
1Ojalá! que todo el bien que Vd. me
toutil, porque oo hay en el procedimiento
está prodigand o continua siempre."más _
c antidad de fuerza que la empleada.
SRA. DE TOMAS MILLINGTON, Culebra,
Mientras qoe las huelgas de resiste·ncia,
Zona del Canal, Panamá.
las huelgas prácticas, económicamente orLas mujeres en las biblioteGas
El dolor de espalda es slntoma de de·
ganizadas para la lucha larga y continua
bilidad 6 desarreglo orgánico. Si Vd.
contra los gobiernos o contra los patrones,
sien te dolor de espaldas no lo descuide.
son como las prensas hidráulicas, a cuya
Para lograr una curación permanente
En Alemania es exhorbitante el número conS ta.nte presión n~da se resi_ste."
_
se debe siempre atacar el mal en su
ra!.z y con nada mejor lo logrará Vd. de mujeres que se emplean en las bibliote· Aplicando a Bélgica esas ideas, tan to·
gemosamente expuestas, anunció que allí
con tanta certeza como con el Com- cas
Recientemente se fundó en Berlín la los socialistas tenían ya más de treinta mipuesto Vegetal de Lydia E. Pinkbam.
Asociación de las empleadas en )as Biblio- llones de frao-::os, _recaudados P.°: medio
de sellos qoe adqmeren las familias obreEscribá. a la Sra. Pinkham de tecas que consta de más de roo socias
Lynn, Mass., E. U. de A.; pidicn•
Lo~ puestos se ganan por examen ~ por ras
compr~r sus vituallas en las Co·
operativas gremiales, con el ro por 100 de
1lole un consejo particular. Su concurso.
M has veces son senontas
- •
d octoras en aumento.
e arta será tratada reservada"P t
- d'ó-&lt;l bl
mente y no le cobrara nada leyesuco .letras,
y han de conocer por lo me·
ron o-aoa ,
o aremos la suma,
uor él.
nos dos idiomas extranjeros
hast~ contar con 200 francos por pen,ona
Pero no solo en las Bibliotecas de Ale- asocia.da, que es la ~antidad necesaria para
mania se emplean muchas mujeres· en In- la res1stenc1a. El d1a qne se acuerde dar
glaterra, en Italia y en otros países,· las bi- 1~ batalla tendremos de c~ntado el tr!unfo.
Los amores de un tenor
bliotecarias son muchas y moy bien consi- No creemos que haya go'?ierno tan tosen.
,
d d
sato que cometa la temeridad de colocarse
Entre las d1rnrsas aoecdotas contadas era as.
.
. .
entre esta prensa hidráulica ue
b ,
por :lfadame Jodith Gautier en su biogra- Después de las mu¡eres penod1stas, na- p
t
'• q
aca ana
1ar1e. ,.
'
d
d
·
l
·
L
d
h
,
or
es
rangu
fia del famoso tenor Mario, hay algunas a e _parttcu ar st en_ on r~s. aya nacido
concernientes a sus numerosos amoríos. la sociedad de las mu¡eres mus1cos.
Mario fascinaba a las mujeres no sólo por Se ha co_nstitui~o en el _I~stituto Femenisu excelente canto, sino también por su bue· no c~n vanos motivos arttsttcos.
na figura, y era cosa corriente que al aca- .!'rimero: el de ofr:cer un lugar de reu- LEA USTED
barse la función cayese a los pies del tenor 0100 en d&lt;;&gt;nde_las senoras pu_edan enconun verdadero chaparrón de flores y cajas trarse y discutir de co~s musicales.
.
de cigarros arrojadas por sus admiradoras. Se~uodo: de pr~porc10nar_ a las socias
Entre éstas había una inglesa que estaba tra'?~JOS y benefi:c1os profes10oales; y de
loca de amor por él, pero Mario, lejos de fac1l~tar las ocasiones de repr~sentar las
corresponderla, la a borrecía con sus cinco propias obras, y en fin de mirar al pro-

Pª:ª

¿QUE ES

INVI S IBLES

!

Asistencia cientínca de.
morfinómanos, enajenados,
alcohólicos y quirúrgicos,
empleando los medios terapéuticos más modernos. Eficaz atención para los enfermos. Departamento especial para señoras. Instalación eléctrica com,pleta.
Rayos X, corriente de alta
tensión, mecanoterapia.
Director Médico,

.
y remolcar un compañero, inmóvil
Sobre el verde amaraoto ~ esp,idaña
Que Guadalhorce baña,
como un cadáYer ....
Tenía con dorada llave el sueño
Todos estos ejercicios. un tanto
Cerrados los dos ojos, claros soles
fúnebres,
se cumplieron no sólo con
De mi hermoso dueño,
la
mayor
corrección y serenidad,
Y del rostro los rojos arreboles
Con un vapor cubiertos oloroso:
sino entre las mayores demostracioVídola el cristalino dios del río.
nes ele alegría.
Y a tierra sale de su albergue undoso
Vestido el cuerpo ele ovas ,· rocío,
Y con helados labios bebe y toca
Una chica que de noche lle,·aba de la
El delicado aliento de su boca ;
cocina al comedor una pila de platos y que
El sueño sintió el hielo,
tenía que pasar por un corredor obscuro,
Y abrió los soles del sereno cielo:
iba imitando el ruidq del treo. La patrona,
Y al dios hecho de escarlata así le ofende al oir los gritos. le pregunta el motivo, a lo
que contesta la chica que era para evitar
Que suena ya so pecho como fragua,
un choque_
Y teme que los rayos que lo encienden
Lo conviertan en agua;
Y así turbado y ciego
Saltó en el agua y escapó del tuego.

POLVOS ADHERENTES

AGNEL. 1•1;nyo"1sn, 16, Avenue de l'Opéra, PARIS

DOLOR DE

Tlálpam, D. F.-•Teléfono 16.

LUIS \TA RTI:s'.

FLOR DE BELLEZA
FINURA. PUREZA, PERFU~iE IDEAL. -

CUKE ~U

Quiíta de Salud
''R. Lavista"

sentidos. Durante varios años la dama ena·
morada acud!a a todas las funciones en que
~antaba Mano_ hasta que éste se hartó y diJO al empresario que º? Yolvería a salir a
escena si no desaparec1a aquella mujer del
palco que ocupaba diariamente. Con la
mayor diplomacia posible, el director conv~nció a la espectadora para que no volvt~ra a ocupar la~ · butacas,. . pero aquella
m1sm_a n&lt;_&gt;che, a mitad de la función, cayó
un diluvio 2e rosas sob;e la ca_beza del tenor. La senora se habia refugiado en otro
palco.
Un~ contrata para c~otar e?, América
parec1ó ofrece:le a Mano ocas10n de desha~erse para siempre de su d~lce persegmdora. _Ya en alta mar empezo a ponerse
malo el tiempo y los pasajeros fu~ron reti·
ránd_ose a sus camarotes hasta de¡ar solo a
Mar_10 en el puente. Un balance del barco
le h1_zo ca~r sobre ~to _montón d~ velas yen
~I mismo mstante stohó un gemido. Era la
toglesa que se _ocultaba entre las lonas, mareada, pero fehz.
, Mano estaba muy orgulloso con sus amonos, pero le enorgullecía más su barba.
Hallándo~:, en ~usia, donde habla llegado
a ser el 0100 mimado de la corte, el emperador Nicolás le mandó cantar una ópera
basada e~ un episodio del siglo XVIIT cuyo
protagoms_ta debía ~parecer en escena afeitado. :11ano se nego a obed':cer.
El emperador se puso furioso y la emperatri~, ensayó,_ en vano, las_arte~ de la per·
suac1on. Mano se most:? toflexible. . .
- Estoy d1sp~esto- d1¡0-a dar m1 vi?a
por vuestra ma¡estad, pero m1 barba iJa·
más!
- O cantas o te vas-- insistió el zar que
no esta'?a acostumbrado a que le llevasen la
contraria.
'.\!ario no replicó, pero inmediatamente
res_c_indió su~ contratos, hizo el equipaje y
salto de Rus,a.

CONTRA LA CORRIENTE.
El remar contra la corriente es
un trabajo muy duro, aun cuando
el bote sea ligero y el remero sea
fuerte. Cada golpe de remo se
lleva un poco de fuerza.
Los
pulmones trabajan mucho para
ir dando oxígeno á la sangre.
Las cosas que están en la orilla
no parecen pasar sino con una
lentitud. descorazonadora.
Los
brazos y la espalda duelen y el ánimo decae. El enfermo que tiene
el hígado pesado, la sangre mala
y la digestión peor, es como el
hombre que se empeña en ir cont ra la corriente. Su lucha para
conservar la vida da pena. N ce )oi ta un tratamiento, pero ningún
beneficio duradero puede esperarse del que quedó fuera de su uso
y está ya enmohecido por el pasado. El tratamiento seguro es la

PREPARACION de WAMPOLE
que contiene una solución de un
extracto que se obtiene de Hígados Puros de Bacalao, combinados con Jarabe de Hipofosfitos
Compuesto, Extractos de Malta
y Cerezo Silvestre. Es tan sabrosa como la miel, y como remedio
para las enfermedades procedimtes de debilidad, se coloca á la
cabeza en el prog1·eso de la
medicina.
Purifica la sangre,
promueve la digestión, a viva. el
apetito natural y reorganiza todo
el sistema. Los que sufren de
Pulmones Débiles, Dolor en el
Pecho, Bronquitis y Desórdenes
de la Sangre, pueden atestiguar
su mérito transcendental. El Dr.
Germá.n Díaz Lombardo, Profesor
de Clínica externa en la Escuela
Nacional de Medicina de ~léxico,
dice: '' La Preparación de Wam• .
pole puede ser un buen recurso
oara hitcer la medicación tónica..
~econstituyente, sobre todo eu
los casos en los que por alguna
causa no se pueda usar el aceita
de bacalao puro." A cambio do
la desgracia de la enfermedad►
ofrece la dicha de una salud
robusta. En todas las Boticas.

"LA SEMANA ILUSTRADA"

t

Afeadores Siempre Curados en Cinco Días.

La Salsa

Usted no Quiere esiDdefintda·
mente para que de·
saparezcan esos ba · ·
rros, granos ó erup·
clones en su cara ó
. en su cuello. Lo
, acons"h ble es cu. rárselospronto.. Qoizá en la semana
próxima, usted teotrá Que concurrir á
algun baile ó banquete y sin duda uo,ted
no Querrá Que sea repulsivo el aspecto de
su rostro, Convénzase Ud. por sf misma
de que un tarro de Crema Sirene
I&gt; erar

LEA &amp; PERRINS
dá cierto picante y un gusto delicioso á
la carne, al pescado, á la caza, al qu , so,
á la~ aves y á la ¡insalada.

Los Barros y Granos
asquerobos algunas
veces

La verdadern Salsa
origen de \i ORCESTERSHIRE.

\'enla ~! por m ay&lt;&gt;r pm· LF. A &amp; PF.RI1 I NS on W o,·eestei·, Jngfaterra ; CROS&lt;;E &amp; BLACKWELL , Ltd., en L ondres,
y por todos los E xportadores e n genera l.

contra los Barros, los extirpa en

pocos días y de que no hay granos, erup•
ciones y barros Que no se curen con certeza con esta maravlllos,. pomadita curatl·
vfL. antlséptlr.a y bel'm&lt;'sea&lt;iora - TARRO

$2.00.-POR CORREO 0ERTIFIOADA $2 25

En Máxlco: J. L• b , dlé Sucs. A v~nlda
San Franr.lsco43.-J, b,nn en. Fé lzYCo.
Ave A•n Fr1tocisco 39.-,J. Ulhlelu isucs.
A ve. Bollvar 25 .

'

�EL MUSEO DE DONIZETTI

FLOREINE

En Constantinopla hay instalado uu pequeño museo en el que se guardan las principales reliquias del célebre compositor
italiano, cuyas obras, aunque ya no del gusto de los inteligentes, sigue no obstante proporcionando solaz al vulgo de los aficionados (incluso al rnlgo rico.)
Allí se guardan los autógrafos de Donizetti, sus joyas, sus retratos, los regalos de
más \'alar que se Je ofrecieron como tributo
ele admiración: una botonadura de camisa
que le envió Rossioi, el reloj de oro que se
le regaló con motivo del estreno de su última ópera, la llave con que el maestro afinaba personalmente su piano, una batuta
de nácar, y, entre muchos otros objetos íntimos, un número del "Charivari" de 1840,
en que figura la caricatura de Gaetano Donizetti dirigiendo una orquesta grotesca.
:\Ias ¿ por qué este museo está en Constaotiuopla y oo en la patria del maestro
italiano?
~luy sencillo. Ea 18;7 el sultán de Turquía Mahmud JI, queriendo dotar a su ejército de buenas bandas militares, rogó &lt;1.l embajador del reino de Cerdeña que le recomendase un buen músico, y el músico re·
comendado fué José Donizzeti, hermano del
célebre Gaetano.
Coando éste murió, todos sus objetos íntimos fueron a pasar a poder de la fami lia
de José, cuyos descendientes siguen viviendo ea la capital turca. y tienen instalado
en la casa que habitan el museo citado.

CREMA DE BELLEZA

1

El contacto de la ORE:M:A FLOREINA, untuoso sin ser
graso, procura al cutis una sensación agradable de frescura,
de flexibilidad, de bienestar y le recubre d,e una capa d elgada
y protectora que faeilita su función sin trabarla, y aumenta
su terciopelo y su diafanidad.

CREMA FLOREINE,
POLVO FLOREINE.
JABON FLOREINE
De A, GIRABD, Bue d' A¼,¡.\a, 48, París
UN/COS A GENTES para la República Me:a:icana

Emilio ú\fANUEL e&amp; Co.

Avenida IG de 8epti&amp;mbre, 65.-cJH)EXICO

VIAJCSC
•

a lugares en donde ta Historia ha eserito sus más brillantes

págiina,s; entre los muchos que ha.y d-escu8llan las ciudades de
:México, Puebla, Querétaro, Ouautla, Oaxac,a y Morelia.

t/lAJCSC

a sitios en donde la Naturaleza ha pintado con los más hermosos eolorei sus obras maestras en panoramas y paisajes, y -que
abundan en TOil.uca, J ala¡pa, Tampico, Guadalajara, (LaiO de
Chapala), Colima, Manzanillo, Cuerna.vaca, etc.

t/lAJCSC

a puntos salutíferos de esparcimiento y descallM&gt;, en donde se
goza a·l igual que de un clim&amp; embalsamado, de aguas mediciiDales, cuya eficacia está bien reconocida; como Tehu&amp;eán, Santa
Rosalía, etc.

Los FERROCARRILES NACIONALES DE MEXICO
ofrecen un excelente servioio, llevando algunos de sus tr-enes
elegantes coehes Pullman, por lo ,que el viaje se haca coo el
mayor grado de comodidad posi-ble.
Accediendo a numerosas solicitudes, se han puesto

&amp;

la

venta Boletos de Excursión a. precios muy reducidos, para muchos de los lugares ya eit&amp;doc.
P&amp;ra m&amp;yons infermes y

precios, oosrMse a. cua.lq4.úer Agente de lOI

Ferrocarriles Nacionales de México.

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado, 1913, Año 20, Tomo 1, No 6, Febrero 9</text>
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              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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