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                  <text>��.
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�EL MUNDO ILUSTRADO

Las impurezas de la sangre

Calendario de la semana.

son innumerables y provienen de diversas causas; pero una de las principales es la
absorción de matserias impuras y nocivas contenidas eo los alimentas y bebidas que
LUNES 17.
tomamos. Muchas de ellas son tao d iminutas, !!amadas átomos o moléculas, que solamente se pueden ver coa la ayuda de un microscopio.
La Huida del Niño Jesús a Egipto. SanEl hígado y los riñooes son los órganos encargados de la alimentación de estas tos Teódulo y Rómulo Mártires y Santa
impurezas, y mientras funcionan con regularidad, la sangre se conserva dt:purada y Constan za.
sana. Pero al entorpecerse o dañarse esos órganos, parte de dichas impurezas permanecen en la sangre y motivan desarreglos más o menos graves. Debemos, pues. cuidar
de esos órganos y corregir sus irregularidades sio demora, si queremos gozar de buena
MARTES 18.
salud. Para ello oo se conoce mejor remedio que la bien probada fórmula farmacéuSan Raymundo de Peñafort Confesor
tica siguiente, cuyos componentes pueden obtenerse ea cualquier botica: Extracto
compuesto vegetal Arvelion, 15 gramos; Jarabe compuesto de hipofosfüos, 45 gramos; (del 23 de Enero.)- Santos Simeón Obispo
Jarabe compuesto de zarzaparilla, 60 g ramos. l\lézcleose bien y tómese una cuchara- Mártir y Heladio Obispo Confesor.-Rito
da después de cada comida, tenieodo el cuidado de agitar sit:mpre el frasco antes de
semidoble, que permite la celebración de
osario.
misas privadas de difunto con ornamento
negro, en todas las igl.,sias del Clero Secu·
lar, dentro del Arzobispado dé México.

;.., Verdadera
Agua Mineral
Natural de

VICHY

Ma.nantiale~;
del Estado
Francés.

BIBN BSPBCIB'lC.A.H BL NOMBRE

VICHY CÉLESTINS
VICHY GRANDE•GRILLE Enfew;:::.
VI CHY HOPIJA L

Gota, Enfermedadeadela~edra
y Afecciones de la Vejiga.
91

del

Enfermedadea del Estómago.

~STILLES - SELS - ,COMPRIMis
1

VICHY.. tTAT

VIERNES

Festividad de la Sacratísima Sib.1na de
'&lt;uestro Señor Jesucristo. Santos Se,·eriano
Jbispo, Vérulo y el B. Diego Carballo
v!ártires.-EI Evangelio de la feria, refie.-e la parábola del Padre de Familia.

DOMINGO lJ.

Santos Pedro Damiaoo Obispo, Confesor
y Doctor de la Iglesia, Florencia Confesor
y Milbnrga Virgen -Oficio y Misa de la
Domínica: rito semidoble y ornamento morado; se conmemora a San Pedro Damiano.-Domiugo del Demonio mudo, por re
cordaroos el Evangelio la curación que hizo el Señor, de nn sordo-mudo, que estaba
poseído del demonio.-Semaoa de la Samaritana.

La Caridad bien Entendida

li1] llJBfüil:l\"l]ifífü ~ ;{ij ~

que en

forma apropiada, reúne el antiséptico y el reconstituyente más
poderosos, la Creosota y el Clorhidrofosiato de Cal.
Oon~tituye el remedio soberano contra los CAT~RROS, las BRONQUITIS
cronlca_s, la GRIPE, el RAQUITISMO y la ESCROFULA. Aumenta el
apetito 7 laa fuer.zas, agota las secreciones y previene la

&lt;....~

TUBERCULOSIS

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A toda persona que durante el
mes de Febrero nos remita de cualquier punto de la República, la cantidad de

SIETE PESOS,
en giro postal, check o express, le
enviaremos durame seis meses la
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-21

SÁBADO u.

los DEBILITADOS, los FATIGADOS
aquellos que tienen d6blles los PULMONES y los BRONQUIOS!
Un ANTISÉPTICO y un RECONSTl1UYENTE

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La muy popular actriz Sta. Fabregns
dice como sigue acerca de la PERUN A:
MIÉRCOLES 19
Tomé dos frascos del gran remedio, la
Santos Gabioo Presbítero Mártir y Alva- PERUNA, y me sorprendie ron sus ma•
ravillosos resultados. No solamente
ro de Córdoba Confesor.--Rito simple.
desapareció el catarro, eino que sentf
tal aumento de salud y vitalidad en mi
]UEVES 20.
constitución que me hizo sentir mas
Santos Eleuterjo Obispo Confesor y Sa· fuerte de lo que siempre he estarlo,
lot Mártir.-Rito simple.
Virginia Fa bregas de Cardenas,
Teatro del Renacimiento, Méjico.

La Dedicación de la Santa Iglesia Cated ral de Zacatecas. La Cátedra de San Pedro en Aotioquía, (conmemoración de Sao
Pablo.) Sao!a Margarita de Cortona Penitente (su fiesta el día 26) y Sao Pascasio
Obispo Confesor.

¿ QUl ES U}QUE NECESITAN

LA PERUNA ELOGIADA
POR. LA STA. FABREOAS,

Garlitos sale de paseo con su abuelo.
Después de haber caminado un rato, pasan
por ?el~nte de una pastel.ería, donde hay
el s1gu1ente cartehto: 'Merengues moy
tiernos."
E! abnelo pregunta a Carlitas:
-¿Te gustan/
- Mucho.
- Pues toma 30 céntimos y compra dos,
uno para tí y otro para mí
El niño fué y volvió con un sólo mereng ue y a dela atándose a so abuelo le devolvió 15 céntimos.
•- 1 Cómo? ¿l\o has comprendido '
- Sí. ,í: pero iqué quit:re u~ted! No quedaba más que un merengue que era el

"El Mundo Ilustrado"

Para obtener un

hermoso Pecho

y recibirá además como obsequios durante ese plazo, seis hermosas oleogra-

Todos saben que laoouleocla de la.s formas del oecho es muy aoreclada de los
orientales y que sus muj.,res entienden
m:uavlllosamenteel arte d11 adqufrlr esta
robustez, que no siempre la da la Natu•
raleza.
Fuera del Oriente, uo hermoso oe~ho es
l1rual mente considerado en todas r&gt;artes
cual la. E&gt;xpreslón más perfecta de la belleza. femenlnl\: además. es el signo a LJroxlmadamente cierto de unl\ salud flure•
ciente. Para adquirir este de.arrollo que
hace tan ele¡rante y tan seductora á la
mujer. no hay nadl\ más eflCHZ ni mejnr
Pnra la. salud que las PILULES ORIENTALES.
Estas píldoras tienen. en
efecto, la virtud de desarrollar y de reconstituir los perhos, de fortalecer los teJt•
ños. de borrar los relieves
huesosos de les Jao.,-,bros y
de da.r á todo el custo una
graclosa,rordura
Ooovlenen á la joven
que sft desarrolla ru.f co"'º á la mnjer aue no ha
tenido nunca 6 Que ba
perdido la hermosura del
oecho. Obran estimulando 1:. naturaleza, y esto sin vlolencla: de abf su HCclón benéfica sobre
la salud y también
la establlldad del result&gt;\dO producido. el
cual se mantiene después pertectamentl',
Las PILULES 0RIEN&lt;rALES tienen. l)Or lo
demás,una nombradía muy antl,rua y universal. (Marca de.llOsltada se,rún la ley).
Tratamiento de dos meses aproximadamente, fácil de seguir.
Precio: El frasco con noticia explicatl·
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"El Mundo Ilustrado."

ora.

DIRECCION:

NAFÉ

3a. Rintonada _de S. Diego
Número 41.

LANORBNI

Apartado Postal 149.

mío.

de

Mimoseria
Mamioa, ¿ me das un terroncito ele a,úcar?
-No, no, querido mío, glotooci llo. rPrque luego te hace dai'.o.
-Sabes- dice Juaoito, poniendo un w.n hín cariñoso-si te lo he pedido es 1,, ra
poder darte i:n lieso dulc-e, no por otra
u osa.

$7.00

contra

MEXICO, D. F.

ta Tos, el Catarro
la Bronquitis

1

===============

~

�BIBLIOTECA
UNIVe'R~ITAlll,\
"
,,
ALFON'"O FFY ·,

FONDO RJCMWO (;í',.

'i,IJBIAI

E L M UNDO ILUST RADO

Las Bibliotecas lnfantiles
- Niílo, los libros son tus armas,- dijoen
su dulce libro "Corazón," De-Amicis, el
gran maestro y amigo de los pequeñuelos;
y los niños que leen sus páginas sinceras y
buenas repiten las palabras del maestro
con admiración y hasta con cierto orgullo.
Y no temáis: ellos comprenden que estas
palabras encierran algo muy ~rave y muy
importante porque, cuando quieren, ellos
saben también reflexionar un poco.
Pero no es bastante que el niño lea los
libros que Je asigna el programa didáctico,
es preciso si queremos que él se interese
a J estudio y se entusiasme con el ejercicio
de sus "armas," que él pueda disfrutar de
otras lecturas que lleven su espíritu a pe~egrinar un poco por la inmensa región del
intelecto.
Libros que infunda!l el deseo ele saber,
de conocer, de aprender mucho más
La lectura de páginas sencillas y amenas
es un descanso para la inteligencia y un
manantial de ideas nuevas para el espíritu
dd niño siempre ávido de saber.
Cuando ha pasado la edad de los juegos
infantiles, el regalo ele un libro bueno y
rico de graciosas ilustraciones, es para un
niño una verdadera alegría. Acostumbrarlo a querer a estas buenos "amigos" es un
deber de todo educador.
Así cuando más tardt- en la vida estos
niños y estas niñas de hoy querrán hallar
la distracción que llene algún vacío triste
o queuán oír una palabra seria .que reanime, en Jugar ele encontrarla en las inútiles
diversiones mundanas, la buscarán en los
fieles "amigos" que aprendieron a querer
en su niñez y que han sido siempre sus
"armas" más nobles.
Los ingleses que han comprendido desde
hace mucho tiempo la influencia que las
primeras lecturas ejercen eo la educación
infantil, preparau con verdadero amor t:sos
libros artísticos y buenos que forman la
delicia de los pequeños lectores.
Pero allá -como también en otros países
-existen muchas bibliotecas, bibliotecas
populares, bibliotecas infantiles en la.~ que
los libros son escogidossegún el criterio ele
los profesores y educadores.
Nosotros también tenemos una buena
"Biblioteca Nacional" pero siempre está
tan desierta, tao fría!
Ahora en algunas escuelas públicas se
han creado pequeñas bibliotecas para los
discípu los, quienes han acogido con verdadero .entusiasmo la bella iniciativa. Porque
tener· u na bibliotequita es para ellos una
a legría, un santo orgullo.
¡Que este ejemplo y este entusiasmo se
extiendan y que todos los niaos de nuestras
escuelas lleguen a tener una escogida bibliotequita "toda para ellos!"

Registrado como articulo de segunda clase en 3 de Noviembre de 1894. - 1mpreso e n papel de las Fábricas de San ~afael.

Año XX.- Tomo 1.

México, Febrero 16 de 1913.

Número 7.

pµes su deber es dar a sus hijos la mayor salud posible: esto puedrn
ustedes conseguirlo fáci lmente sometié11do les desde su más tierna edr.d
a un régimen higiénico y dietético apropiado.
Cuidad sobre todo de que vuestros niños conserven siempre en su
integridad la función digestiva normal: no en vano se dice que el origen de las enfermedades infantiles hay que buscarlo much ísi mas veces
en una perturbación digestiva. Si el organismo del n iño, extremadamente delicado y susceptible a toda influencia morbosa, se encuentra
en un estado de nutrición defectuosa, ha_,. q ue ponerse en guardia, pues
las enfermedades de la infancia, que tantas víctimas causan, pueden
atacar a l niño con gran facilidad.
Robusteced , pues, a \'uestros hijos, y con ello les daréis por adelan t ado la salud para lo futuro y les evitaréis gran número de enfermedades.
·
Un preparado apropiado a estos fines lo constituye la SOMATOSE,
poderoso reconstituyente que viene proporcionando constantes éxitos
desde hace muchos años y que por su agradable administración es
irremplazable como reconstituyente infantil.
Téngase únicamente especial cuidado en ex ig ir siempre el frasco
original con la CRUZ BAYER.

Las Poe~ías del Mikado
Matsu-hito el Emperador del Japón, que amenazada o el amor hacia la humanidad.
falleció hace algunos meses, compuso en , (_)tros versos del Emperador rtflejan el
pocos aaos una infinidad de poesías puesto 10ttmo entusiasmo 9ue la 11aturaleza con
que ~I ser poeta es una de las condiciones sus enca~tos se1:c1llos despertara en él;
más Importantes para un emperadoi:, japo- versos cas: 10fant1l~s, unas vec:s, y otras
nés.
~
veces casi como gritos de rebelton y de 111Mntsu-hit-0 se ocupó de muchas obras de cha.
_
' t'
.
caridad y escribió muchísimos versos· fueTodo esto d!c~n sus en _icos, qmenes
ron ést«s sus ocupaciones predilectas.:.¡ lle- comprenden el idioma del difunto Empe·
gó por lo tanto a ocupar un puesto notable rador-poeta.
en los benefactores y los modernos poetas
de su país. El pueblo Je 'amó y leyó sus
composiciones con entusiasmo y respeto
porque sabía que el Emperador acercábase a él para conocer sus miserias y sus alegrías.
Desde muchos siglos los Empe radores
Los establecimientos c!oode se reccgen
japoneses vivían ,etraídos del movi miento
popular.
lós__enfermos atacados de formas agudas o
Y Mutsu-hito había querido bajar hasta subagudas de alienación mental y de crisis
su pueblo para estudiarlo y considerarlo de agitación violenta en el curso de sus es·
con el afecto de un padre.
tados crónicos, poseen medios de conteo·
Cuando por los hechos heróicos de la ción o de protección destinados a inmoviliguerra ruso-japonesa el antiguo ritmo de zar a estos agitados, peligrosos para sí y
los "tancas" (género especial de composi- para los que les rodean.
Entre los medios a que nos referimos fi.
ción poética japonesa) volvió a brotar bajo
la pluma de muchos artistas y de los labios gura en primer término la camisa de fuerza
y luego, la habitación revestida de coldel pueblo, Mutsu-hito quiso también expres.'l.r sus sensaciones y sus sentimientos chones donde se puede dejar sueltos a
y revelar todo el ardor de la heroica alma aquellos a quienes asfixia la camisa de
nacional.
fuerza.
Esto era Jo único que •quedaba de los
Y en algunos de sus versos no se sabe si
habla aconsejando el amor de la patria aparatos de lúgubre memoria de los asilos

LA CIENCIA EN EL MANICOMIO

de alienado~ de priocipios del siglo pasado, fermos, leche y tisana, procurando, en lo
pero tamb1e n vao a desaparecer muy p~on- posible, oo llamar la atención dd paciente
t&lt;:. porque está demostrado po_r l:i, ~xpenen- a quien vigila especialmente y, en una pac1a que ~on perfectamente mutiles tales labra, dejándole en la plena satisfacción
procedimientos.
.
de sus movimientos, mientras que éstos no
E l Dr. _Magoan,_ d':'( Asilo de Santa Ana ccmprometao su seguridad.
de Francia, _supnmio en absoluto, desde
Estas salas ele cliooterapia están situadas
r875, la ca_misa ele fuerza_ Y t&lt;:dos los de· en la planta baja para evitar suicidios.
más medios de contencioo, rncluso los
El resultado d ¡ · t
t d'd
aen
1
cuartos revestidos de colchón y no ha teoi- el extrani·ero h e .dsis ema,_ex e n
&lt;: ~d.
, a s1 o supnm1r 1os su1c1 10s
d0 necesi·d_a d d evol ver¡osª uti·¡·izar.
_ tan frecuentes en los establecimientos de
Cualquiera que sea el estado de agita- alienados
ci~n en qu~ se hallen a su ent:ada en el
Desde ~897, en que se inauguró la clino·
asilo, l~~ ahenados, los ª!,cobóltcos ataca- ter~pia de Santa Ana, sólo se han registrados de deltnum tremens, son colocados do tres suicidios. Y téo ase en cuenta ue
en las salas comunes y se les acuesta en las desde entonce
d ·g d d h
q_
salas donde permanecen los demás aliena- ti'ci'nco an~os hs, es. ecir, des e ª cel~etnd
.,
, an 10gresa o 53.726 a 1enaos. A lo sumo _se toma la precau.ciou de dos, de los cuales 31,726 fueron colocados
colocar
en los rincones, en una cama como o t ros ea f ermos cua¡es· · a losl mas agitados
d
re,-1sttendo . as ~are es con colchooetas.
quiera. La duración de la esta'ocia en las
La expeneoc1a ha demostrado q_ue en las salas generales es variable. Algunos enfersalas comunes, los enfermos excitados se mos se calman a las veintic uatro horas. pecalmai: más pronto que e? los cuarto~ de ro, en general, tienen que permanecer acosa1slam1ento; la preseatac1on de los vecrnos tados de cuatro a ocho días
tranquilos que ac~ptao los cuidados
los . Para los alcoholizados 0 ~ hay nada meenfermeros ~onshtuye 110 e¡emp(o. rapida- ¡or que esta clinoterapia, que hace inútil
mente co~.tagios_o. Atto los a,lcohohccs ata- el e~pleo de medicamentos hinópticos. Los
ca?os de dehnun:i tremens se hacen ma- mantacos agudos se hacen rápidamente
oe¡ables en poco tlempo.
manejables si tienen al lacio personal ex·
Todo lo que se necesita es que se ha lle perto.
a la vista un enfermero que sin dar mues·
tras de preocuparse por nadie se acerque
1111
cuando llegue el caso y ofrezca a los en.¿.

?e.

,1

Los señores generales don Manuel Mondragón y don Félix Díaz en su gabinete,
calculando los tiros de la artillería desde la Ciudadela.
Fot. especial para " E l M undo Ilustrado'' tomada dentro d el recinto d e la fortaleza durante los combates efectuados en la semana que hoy termin a.

�DIRECTORIO
EL MUNDO ILUSTRADO
SEMANARIO DE ACTUALIDADES, ARTE Y LITERATURA.

DIRECTOR PROPIETARIO
LIC.

ERNESTO CHAVERO.

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3~ Calle de la Rinconada de San Diego No. 4 1.
Teléfonos:- Mexicana, 20-85 Neri
Ericsson, 14-51
Apartado Postal 149.- México, D. F.
PRECIOS DE SUBSCRIPCION MENSUAL:
En la Ciudad. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . $ 1.00
(pagadero por adelantado.)
En los Estados ............. . .............. $ 1.25
(pagadero por trimestre adelantado.)
En el Extranjero ............ ......... ..... $ 2.00
(pagadero por semestre adelantado.)

NUMEROS SUELTOS:
En la Capital ....................... . ..... $
En los Estados ....... . ..... ... . .... ..........
En el Extranjero ........................ .,
Atrasados ..............•................. .,

Era una mafü,na de Noviembre, una mañana obscura
y fría, y en la calle, desierta, caía la lluvia en silencio,
sin golpeteos de chubasco: pero constante, abrumador~,
copiosa. Las nubes formaban un velo uniforme, plom1zo, y la nota gris imperaba en todas partes. Gris, el ba·
rro de las calles; gris, el cielo; grises, las tapias, las casas de adob&lt;:s, los cerros pelados. Unicamente, como
nota de distinto color, se destacaba la silueta del señor
cura, que se alejaba calle adelante con los manteos recogidos y siguiendo, pegado a la pared, la línea de ca·
sas.

0.30
0.35
0.50
0.50

Para la publicación de avisos en este periódico, dirigirse a B. &amp; G. Goetschel, Avenida 16 de Septiembre,
r6. Sus agentes en Europa, la Societé Mutuelle de Pu·
blicité, 14 rue de Rougement, (9 e).
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.

Por una vez más nos vemos en la necesidad de suplicar a los lectores perdonen la ausencia de nuestra crónica en este sitio; pero las circunstancias de5graciadas
en que hacemos el p~esente nút?ero justifican esta ausencia absolutamente involuntaria.
Esper?mos que dentro de muy poco tiempo reinará
de nuevo la paz y la tranquilidad en nu_estra Patria y
entonces los genios literarios podrán dedicarse nuevamente a sus dulces y civilizadoras tareas.
_ Mientras tanto, ofrecemos a nuestros lectores e n e~ta
plana una cuidadosa selección literaria de los ingenios
extranjeros que esperamos será de su agrado.

I
Aturdida penetró la pequeñuela en la ca~1. rectoral.
Al encontrarse con el ama del cura, pregunto:
_¿ Ha venido ya don Esteban?
-Creo que sí. Entre. en ese cuarto. Me parece que
esta leyendo.
. .,
_
La muchacha se asomó a la hab1tac1on que la senora
Mercedes le indicaba, y vió al sacerdote, sentado en un
sillón de cuero, ante 1~ camilla mugrienta, leer en un
libro grande, encuadernado en pergami~o. Leía despacio, leía y fumaba, y, e.o su frente, una _hnea recta separaba lo marfileño del crP:neo de lo cetrino del rostro.
-iHola, chiquilla!-dijo don Esteban, alzando los
ojos por encima de las gafas-¿Qué te trae tan de mañana?
.
-Ya ve usted .. .... Mi madre ....... Cgsas de m1 padre .... Que quiere que se pase usted por allí para pedirle un consejo.
-iCaramba! ¿Le ocurre.algo desagradable?
-iAnda!.... Ya lo creo. Mi padre es así; tiene su
genio. Mi madre .... , ya la conoce usted. Y nosotros,
llorando.
-iVaya por Dios! Dila que ahora mismo iré.
y la chiquilla abandonó la casa rectoral, después de
despedirse, agradecida.
.
Don Esteban se dispu~o en el acto a cumplir su promesa. Cerró el libro, limpiose con las manos las manchas de ceniza que blanqueaban su sotana,__se puso el
ancho sombrero de teja y el manteo, y salto de la habitación, palpándose todos los bolsillos en busca del estuche de las gafas. .:..
.
--lSe va µsted y no lleva paraguas?-le preguntó la
señor.. Mercedes, al verle dirigirse a la calle.
- Pero, ¿llueve?
-Nada más regresar usted de la iglesia comenzó a
caer un agua munuda que cala hasta los huesos.
-Bueno; lo llevaré,
y salió del portal, cobijándose bajo un paraguas de
tela verdosa, largas ,•arillas y puño lustroso.

A la salida del pueblo se alzaba el palacio de los condes, un caserón negruzco, de dos pisos, con una amplia
huerta cercada de elevada tapia Tenía a la vez aspecto de finca de recreo y de casa de labor, y para ambos
usos destinábanla sus dueños.
En las habitaciones altas vivían, desde principios del
verano, los condes, un matrimonio joven, sin hijos. La
planta baja la ocupaba la familia del tío Felipe, un viejo criado que lkvaba al servicio de los señores muy
cerca de cinco lustros.
Don Esteban llegó a la finca empapado hasta las rodillas y con la sotana llena de salpicaduras de cieno.
-¿Se ha mojado usted mucho, señor cura?-exclamó
la mujer del viejo criado, saliendo a su encuentro.
.
-Ya lo ve usted; pero la cosa no merect la pena. S1
todos los malr.s fuesen como éste ..... .
-Tiene usted razón. Ahí está para prueb.. lo que a
mí me ocurre.
Y rompió a llorar amargamente.
-Calma, mujer; calma, y cuénteme lo que pasa.
La tía Juana se enjugó con el mandil los ojos, y, después de haber hecho sentar al párroco junto a la lumbre del hogar, se dispuso a referirle sus cuitas.
-La culpa de todo-dijo-la tiene la pícara falta de
dinero; sí, señor, nada más que eso. Antes de todas
nuestra, desgracias, era mi Felipe un bendito, y en esta casa. no se oía una voz más fuerse que otra; pero desde que carecemos de lo más necesari? para la ':'ida, este rincón, don Esteban, se ha convertido en un 10fierno.
Y rompió a llorar de nuevo.
.
.
-No llore, mujer, que llorando nada se consigue 01
nada se arregla-dijo para consolarla el cura.
-Tiene usted razón. Pero no es ya sólo la falta de
dinero lo que me apena. Es que con estas vicisitudes
que pasamos se ha maleado el carácter de tod?s, y es·
pecialmente el de mi Felipe. Antes no be_bía m se emborrachaba, ni había para él otra cosa me¡or que su familia; pue_s ahora no sale de la taber?ª• y cuando vuel·
ve a casa y quiero contarle las calamidades que nos envuelven para buscar el medio de acab~r con ellas, comienza a vocear, a desesperarse, y ya tiene usted otro
nuevo disgusto.
.
Era verdad. Había sido siempre el tío Felipe un
hombre rudo y agreste, que ni imaginaba grandes cosas, ni entendía letra, ni alcanzaba más allá de sus narices mas de corazón sano y de carácter noble y bondado;o, Pero desde que, debido a sus penalidades, perdió so alma toda esperanza de bienessar y sosiego y
probara a ahogar la pesadumbre que le punzaba por
dentro en varios cuartillos de clarete, y observase que
mientras le duró el entontamiento se esfumaron sus fatigas, puso otra vez en práctica el remedio y volvió a
repetirlo y a menudearlo tanto, que acabó por transformarse en un pellejo de mosto avinagrado, rezumador de
groserías y de malas razones. Y su pobr~ mujer pagaba
]os vidrios rotos, cuando las cosas no saltan a derechas.
-M ire usted, don Esteban-continuó diciendo la tía
Juana.-Lo peor de todo es que los amos, que, afortu1;1a·
dameote, ignoran lo que pasa, se van a enterar cualquier
día y nos van a poner de patitas en la calle. Y para que
me aconseje, para que usted, que es tan bueno, y tanto
sabe. me abra los ojos, le he llamado.
Ni en los momentos en que tuvo que improvisar una
plática, se vió don Esteban tan perplejo como en aquel
instante. Le pedían un consejo, y como él, por razones
de su ministerio, se consideraba obligado a darlo, batallaba por encontrar una_ ~órmul~ q1;1e, aun cuando no
fuera muy eficaz, le perm1t1ese salir airoso del atranco:
_¿Afirma usted que la culpa de todo la tiene la falta
de dinero?-dijo después de una larga pausa., durante
la que intentó más de una vez hablar y no supo qué
decir.
. .
-Sí, señor: ¡Ay, quién lo tuviera! Esa.es la folic1dad.
Ahí tiene usted á los amos. ¡Quién pudiera cambiarse
por ellos! ¿No es cierto, señor cura, que la abundancia
hace aumentar el cariño?
Sobre el tema que e::icerraba esta pregunta de la tía
Juana podían decirse muchas cosas, y don Esteban hubiera dado suelta a una a:uy regular sarta de aonsejos
y buenas razones: pero por temor a aventurarse en filosofías que no alcanzara a comprender su interlocutora,
y que, por añadidura, no se acomodasen _clel t?do al caso que se consultaba, optó por guardar stlenc10.
.
Y prometiendo discurrir sobi:e. la maner~ -~e soluc1?·
nar la situación de aquella fam1ha, se desp1d10 de la tia
Juana, y se dirigió a las habitaciones altas para visitar a
la condesa..
III
-Llega usted a tiempo, señor cura-exclamó la condesa., al verle entrar.-Precisamente necesito de sus.
consejos. Estoy muy apenada.

Confuso estaba ya don Esteban, _1;orque toda visita de
cumplido producíale ciert~ turbac1on; per~ más confuso
quedóse aún ante aquella 10esperada acogida.
Llorosa, abatida, la condesa mostraba en s~ semblante
la huella del dolor y de la amarg1:1ra, Sus o¡os 1;10 reflejaban la serenidad de las almas dichosas; su mirar er~
más dulce, más apagado que otras veces. Estaba paliducha, demacrada.
.
_¿Pasa algo malo, señora?-se atrevió a preguntar,
cuando hubo logrado serenarse un poco.
Ya Jo creo que pasaba. Se lo r~firió punto por punto,
y él se sintió hondamente conmov1do ante aquella &lt;elación de ingratitudes y desvíos.
,
Los disgustos que en la corte hab1an estallado entre
los esposos, reproducíanse en 1~ al~ea, y amenazaban
destruir el lazo que un:a al matnmon10. El co?de no se
resignaba a hacer una vida reposada, tranqmla. Y su
pobre mujer, encerrada en aquella finca, lloraba amargamente su abandomo.
.
_
,
-De todo tiene la culpa el dmero, senor cura-:-decia
llorando-; esta abundancia, que algunos consideran
como la felicidad misma.
.
El no era malo, no lo había sido antes cuando en v1da"de su padre tenía que arreglarse a lo que éste le entregaba mensu~mente; per~ desde e l mome~to en que
pudo disponer de la he_ri:nc1a, l~s cosas camb!aron, y el
dinero, generador de v1c10s e 10cubador de mfideltdades Je fué poco a poco apartando de la buena senda.
y don Esteban, que tenía escritos dos o tres sermones
sobre los males que acarrean las riquezas, daba en todo
la razón a la condesa, y no veía acercarse el momento
de exponer su juicio, porque en aquel punto sí que estaba fuerte.
-Sí, señora-exclamó de pronto, dejando ~on la palabra en la boca a su interlocutora.-El dinero trae
siempre consigo la desgracia, el dinero es el mayor enemigo de la felicidad.
.
.
,
. .
-Tiene usted razón, iSt sup1eracuanto env1d10 a los
que no lo tienen! Daría la mita_d de_mi ~i~a por ser c~mo son otros, como es ese matnmo010 v1e¡ec1llo que vive abajo. ¡Esos sí que son fe:ices, esos sí que se q~ieren \ ¿ No es cierto, señor cura, que la lucha por la vida
hace más fuerte el cariño y más apretados los lazos de
familia ?
Con un palmo de boca abierta quedóse don Esteban
al escuchar esta pregunta, Recordó la entrevista que
con la tía Juana había tenido, y todas las razo?e_s y consejos que pensaba dar .ª la con_desa, se le vrn1eron al
suelo, dejándole perple¡o y aturdido.
.
~ ¡Y a bonit;. altura quedó su fama de buen conse¡ero!
Considerándose incapaz para salir del atranco de una
manera airosa, acudió al mismo resorte a que había acudido con la tía Juana, y, prometiendo estudiar el asunto
para llevar al día siguiente a la condesa una solución
satisfactoria, abandonó la casa más azorado y confuso
que cuando llegó a ella.
IV
-iJesús, María y José-exclamó la señora Mercedes
al ver llegar al cura.-Por fuerza ha tenido usted que
venir metiéndose. en todos los charcos.
- Sí, hi¡a, sí. Es posible. Viene uno tan preocupado
que no se da cuenta de lo que ~ace.
,
-¿Preocupado? ¡Vaya por Dios! Acabara la gente ¡x,r
volverle a usted loco si sigue dando en la costumbre de
pedirle consejos, porque seguramente viene usted de
darlos. Es usted el paño de lágrimas de todo el pueblo.
-Quier.en.que lo sea. y lo sería de buen grado si pudiese; pero' es más difícil de lo que se supone dar consejos.
-Pero eso no reza con usted. ¿ Para qué, si no, quiere todos esos sermones que tiene escritos?
-Para romperlos. No pienso dejar hoy ni uno sano.
-¿Pero qué está usted diciendo? Por fuerza algo le
hace a usted desvariar. La debilidad tal vez. ¡Claro, ha
tardado usted hoy en venir a casa una h,&gt;ra más que de
costumbre! Como que la sopa debe de estar hecha en·
grudo. Vamos a comer y déjese de preocupaciones.
Don Esteban y la señora Mercedes entraron en el comedor y se sentaron a la mesa. Poco después, una criada colocó en el centro de ésta la humeante sopera.
El sacerdote hundió en ella el cazo varias veces, sacándolo siempre pletórico de sopa,•y, cuando tuvo lleno
el plato, exclamó, persignándose:
-En el nombre del Padre .... .
Luego quedóse un momento pensatiyo, y al vei: gii:ar
la vida en torno suyo dulce, solemne, sosegada, s10 s1_n·
sabores de pobreza, ni intranquilidades de opulencia,
exclamó:
-iBienaventurados los que ni sufren privacion&amp;s, ni
disfrutan de la abundancia, porque de ellos es la tranquilidad en la tierra!
,
.
La señora Mercedes se le quedo mirando sorprendida y picada por la curiosidad, no pudo menos de decir:
-1 Por qué añade usted hoy a la oración esa bienaventuranza que, si .nal no recuerdo, no está en el cate·
cismo?
-Porque el mundo así me lo aconseja. Quizá rodando de boca en boca realice una misión tao provechosa
como las que Jesucristo pronunció en el sermón de la
Montaña, que predicarla equivale a decir a los hombres
que el camino para llegar a la felicidad mundana está
en crearse un sencillo vivir que no !legue nunca a tocar
en los límites de lo superfluo.
Y prendiéndose la servilleta del alzacuello, se dispuso
a comer en paz y en gracia de Dios.
ARTURO GARCIA CARRAFFA .

tras modas actuales, de líneas sencillas,sobrias de
adornos, se prestan admirablemente a esta distinción; pero para que haya eleg,rncia, no es preciso que esa. sencillez se lleve hasta la sequedad y
la insignificancia.
El traje que dibuja con demasiada exactitud
las formas, a ,·eces poco esculturales, es no sólo
inmodesto, sino poco artístico.
La exageración, es absolutamente contraria a
la distinción. La primera ley de la verdadera elegancia, coociste en no apartarse de la armonía,
pues ésta es la condición indispensable de la belleza.

Cómo se puede alcanzar la distinción
El "chic," palabra que ya hemos empleado
alguna vez, y que no se encuentra en el diccionario de la Academia, ni en francés ni eu español,
es una alocución esencialmente parisiense, palabra y cosa, artículo de París, podríamos decir, que
sólo se encuentra en París.
El "chic" es lo pintoresco, lo coqueto, lo sutil.
Es a la vez encantador y picaresco, pero siempre
atractivo en sumo grado. La cara de las parisienses se presta al "chic," con sus rizos iudomables,
su sombrero adornado como un poema. Afalta de
lazo, una flor o una pluma coquetamente colocada, atraen y encantan la mirada.
El "chic" significa, además, el gusto supremo.
Al decir "chic," se quiere decir que no hay co~a
más bonita ni más elegante. Sin embargo la primera aceptación es la verdadera.
El "c!:ic" se improvisa, pero no se enseña. Se
nace con ese genio particular, esencialmente original. Algunas mujeres, por mucho que hagan, no
tendrán nunca "chic," no solamente la naturaleza de su espíritu no se presta a esos hallazgos,
sino que toda su persona es una antítesis del "chic,"
que envuelve siempre la idea de lo imprevisto,
de lo inédito.
Se pue:le tener mucho "chic" y carecer en ab·
soluto de distinción. La distinción, en cambio, se
puede aprender, y es lo que desearía enseñar a
mis queridas loctoras.
No hay verdadera e legancia sin distinción, y
todas las mujeres pueden llegar a la distinción,
que es la elegancia de las bolsas modestas.
La distinción es la medida perfecta, Ja gracia
noble, el color atenuado y que sienta bien. Nues-

Los baños esmaltados se quedan como nuevos
limpiándolos con trementina y sal. Después se
aclaran bien con agua caliente.
Para. sacar un tornillo enmohecido, se le aplica
a la cabeza un hierro hecho ascua durante unos
momentos, y se desatornilla antes de que se enfríe.
{::::-*

:;:Para que las sillas y los demás muebles no es·
tropeen el linoleum, se les pega con cola en las
patas unos discos de fieltro grueso.
El campeonato internacional de Tennis.-En nuestro número anterior hablamos de los juegos del campeonato internacional de tennis que se estaba efectuando en nuestra ciudad. Dichos
juegos terminaron el domingo próximo pasado, con el triunfo ele
los campeones extranjeros. Damos algunas fotografías de los juegos.

Las patatas asadas salen más secas y harinosas
si se tiene cuidado de pincharlas un par de veces
con un tenedor, para que tengen sólido vapor.

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0

.

ta;n;; M ,. :§. JI\I l~riJ-.;J~fcl~~~-n~\li-~ ,¡UIIJlii. . . .t&amp;il
Para "'El Muudo Ilustrado."

En el parque yo solo....
Han cerrado,
y o lvidado
en el parque viejo, solo
me han dejado.

El pálido poeta, el incansable
Admirador del bosque y de las auras,
El que penetra audaz y que escudriña
El fondo misterioso de las almas;
El pálido poeta, el buen amigo
De las aves, del bardo y las montañas;
El que sus notas entreteje, y guiado
Por una luz que advierte en lontanat}za,

La hoja seca
vagamente

indolente
roza el suelo. ...
Nada sé,
nada quiero,
Nada....
iSolo
en el parque me han dejado
olvidado
. , . y han cerrado!

Lleno de fe, concentra sus ideas ·
Y á merced de los vientos las derrama
Convertidas en versos, empapados
En las grandes tristezas de s.i alma;
El pálido poeta, al verse enfermo
Acercándose al médico, reclama
La virtud de la ciencia, y consternado
Al apóstol del bien así le habla:
Yo me encuentro muy malo, sí. ... siento algo
Que al dilatado corazón desgarra;
Este mal me proviene, según creo,
Desde que esquiva oculta sus miradas

Colombina llora,
Colombina ríe,
Colombina quiere
morir y no saJ&gt;e
por qué....

La niña que ha inspiradc1 mis cantares,
Que me niega su amor y .... ¡que me mata!
Yo no quiero morir, algo me liga
Con ésta vida de miseria . . .. ¡ingrata!

Pierrot, todo blanco,
de hinojos la implora,
la besa y la pide
perdón, y no sabe
de qué....

Quiero vivir aún más .... Qui.ero c;ontarle
A la niña que así mi vida amarga,
Todas las penas que engendró en mi pecho
¡Todo el am_or que despertó en mi alma!

La Luna sonríe
la señora LuQa. , ..
y nadie ha sabido
ni Sábrá;, ni sabe
por qué... ,

El poeta calló y eL buen apóstol
'Cuyas pupilas la ternuras empaña,
Díjole al fin, después de examinarle:
AdivlllO tus males .... ¡Cierto es que amas!
La ciencia en estos casos . . . . es inútil;

Sólo están en vela.
la nieve, la Luna y Plerrot. · ·
París duerme y sueña.

La ciencia de estos males . . . . inunca salva!

iEI mal que a tí te hiere es INCURABLE!
El mal que te consume .. . . jes mal del alma!
JUAN JOSE DE LA GARZA.

Colombina en brazos
del marqués se entrega
por una pulsera de oro
y un collar de perlas.
La señora Luna tranquila blanquea,
y en vano la llama
Pierrot, y la increpa....

Otoño, otoño . ... Amor,
no queda en los rosales
ni sombra de una flor.
Gime un responso el mar ....
Campanas funerales,
¿ por quién vais a doblar?

Colombina duerme,
Colombina sueña
en el brazo blanco, de Pierrot desnudo,
mirar su pulsera....
en el cuello blanco de Pierrot desnudo,
en collar de perlas.

IL,llru©
Casi todo alma,
vaga Gerineldos
por esos jardines
del rey, a lo lejos,
junto a los macizos
de arrayanes....
Besos
de la reina dicen
los morados cercos
de sus ojos mustios,
dos idilios muertos.
Casi todo alma
se pierde en silencio,
por el laberinto
de arrayanes ... ¡Besos!
MANUEL MACHADO.

iEI cielo es de carbón .... 1
¡Frío en la tierra, y frío
dentro del corazón!

'

Lluvioso atardecer ....
¿ Por qué será el hastío
la sombra del placer?
¡Olvidar cuanto ví!
El cielo gris, el cielo
llora por tí y por mí ....
¿Pdr qué, al amor, los dos
dimos con el pañuelo
nuestro postrer adiós?
¡Otoño .... ! ¡Nunca más
junto a su pena amada,
mi palidez verás .... 1
Otoño, otoño .... ¡Amor,
en los rosales .... ! ¡Nada .... !
¡No queda ni una flor!
FRANCISCO VILLAESPESA.

A Sara Guerrero

Para "El Mundo Ilustrado. "
El ala de un ángel le sirve de vela,
a la caravela
·que espera a la amada a orillas del mar ....
Y el bada madrina
ha hilado en su rueca, con bruma argentina
el traje de novia y el velo nupcial.
Las castas ondinas, cual rico presente,
su 5a11gre inocente
cambiada le ofrece en rojo rubí,
prendida en un rayo fulgente de luna,
para que la novia de la trenza bruna
sobre el albo cuelio, lo pueda lucir.
Y, basta alegres gnomos, caprichosos tules
y gasas de ensueño, doradas y azules,
le ofrecen, al canto de estrofas de amor;
y las rubias hadas
que vienen de lejos en conchas tiradas
por nevados cisnes de airoso plumón,
le brindan pendientes
de perlas fulgentes
y un traje formado con rayos de sol!
De la rubia aurora al primer reflejo
alegre se_ acerca, nupcial, el cortejo
que cierra la novia riente y gentil!
Un canto de ensueño, de amor y esperanza
se escucha a lo lejos como una alabanza
que a Flora entonara, el Príncipe Abril'
La nave se mece, gallarda y graciosa.
Ya viene muy cerca, felice, la esposa,
la nave a ocupar;
asciende la novia, y el hada madrina
le viste la gasa, sutil y argentina;
le ciñe la frente con velo nupcial,
y el ala del ángel que sirve de vela,
hinchase de p ronto, y la caravela
emprende ligera su marcha triunfal!
La nave se a leja dejando la playa ....
¡Dios quiera que vaya
con viento propicio a puerto feliz!
En tanto, a lo lejos perden.e la mira,
el hada rr.adrina que triste suspira
y vuelve en su concha dorado al zafír.
Se mira la nave cual punto lejaco
que brilla un momento cual pálida luz;
después se confunden el cielo y océano,
con sólo una vaga tristeza de azul!
ENVIO
Trasmonta:, la infancia, gentil mariposa,
y feliz pen,etras al país de rosa,
al país ideal.
Ya el traje vestistes de la casta esposa
y ciñó tu frente, corona de azahar.
Te aguarda en la orilla graciosa la nave
que lleva a los puertos del bien o del mal.
¿y a cuál me conducel- preguntas,IQuién sabe!
¡Pregúntalo ~1 cielo, prugúntalo al mar,
o al pálido Hamlet que medita grave,
pregúntalo a Ofelia o al velo nupcial!
JULIO A. MUÍ\IZ.

~~

©ell!IM.l

Para "El Mundo Ilustrado."
Por la Avenida-cauce de glorias femeninas
Pasa rítmica grácil y espiritual gacela
Que, entre sonrisas fúgidas y fragantes, revela
Triunfadoras y blondas primaveras divinas ... .
Brevemente contempla las fastuosas vitrinas,
Las_ cuales el prestigio de las joyas constela;
Y pienso para mí que aquesta damisela
Preferirá al que "enjoye" sus manos peregrinas.
Feliz el que la ofrende los mil diamantes tersos
Que so mirada escruta con ansiedad suprema!
Mi joyetero sólo tiene un collar: sus versos.
Y es un collar que nunca la detendría a soñar....
En él no encontrarían la más ex.igua gema
Sus ojos de esmeralda... volublescomo el mar!. ...
ALFREDO l LEVEL.

•

- La luna ha salido ya .... ¿quieres que vayamos a
sentarnos allá fuera?
-Vamos, me respondió Luz. y los dos fuímos a tomar asiento en el poyo de piedra que babia a ambos
lados del portón de la casa de la h¡icienda.
Era la hora en que las sombras de la noche, ascendiendo por los riscos de la sierra, comenzaban a invadir el valle, los montes y el caserío; la hora en que los
ganados, balando o mugiendo, volvían a los corrales de
los que se desprendía ese olor penetrante del e~tiércol,
tan característico en las propiedades rústicas del país;
la hora en que los peones, con sus útiles de labranza al
hombro, se dirigían a sus jacales, y quienes al pasar se
tocaban el ancho sombrero diciendo:
- Buenas tardes. señor amo ....
- Buenas tardes, José ... ~
El río, cuyas aguas cristalinas y murmurantes, corrían a unos cuantos metros de la casa, hacía rielar sobre sus ondas la luz pálida de la luna que comenzaba a
levantarse en el horizonte, y allá, de la lejana ranchería, llegaba hasta nosotros, traída por el vieoto, una
canción campesina, entonada a tres voces, y cuyos ecos
melancólicos venían a morir a donde nos encontrábamos ella y yo ..... .
"Qué hermosa luna nos alumbró ....
y en tus brazos me dormí ..... .
Y aquellos versos, ingénuos, sencillos y disparatados,
tenían para nosotros no sé qué encanto, nos producían ·
una emoción intensa, y en sileucio, enlazadas las manos,
oíamos la canción ranchera ...... "¿Qué no recuerdas,
vida mía, que fuí tu primer amor ...... ?" decían las tres
voces lejanas, y mirándonos los dos sonreíamos ...... !sí!
yo era su primer amor, yo era el primero que había hecho latir aqu~l corazón virgen, quien había descorrido
el velo de aquella alma seucilla y ardorosa de la linda
rancherita. Y la causa había sido lógica .. . ... yo iba de
la metrópoli, de la entonces rica y feliz capital de la
República, y aparte del afecto natural entre primos, la
comparacióu con aquellos c.•mpiranos, no podía meaos
que inclinarse a mi favor. Comenzaron las bromas de
sus hermanas, ella se ponía roja como una cereza y corría a esconderse en medio de la risa y la chacota de
todos, y así, poco a poco, nuestros corazones e:npezaron
a latir al unísono, y en cierta ocasión, una tarde en que
íbamos todos de paseo a una hacienda cercana, adelantamos nuestros caballos, y al lado uno de otro, le abrí
mi corazón e hice desbordai; mi cariño hacia ella ..... .
Luz me escuchaba sonriente y conmovida, y desde aquella tarde, feliz para ambos, ví correspondido mi cariño.
Por el día, casi nada hablábamos ...... ella era la que
ordenaba y disponía en la casa, la mamá chica de sus
hermanitos, y yo la veía pasar, ya llevando alguno de los
rebeldes chicos para peinarlo, ya con los robustos y morenos brazos desnudos, las mangas de la blusa arremangadas, roja y fatigada por los quehaceres del amasijo, o
ya en la quesería, fabricando las panelas de cien ojos.
el frescal de vestidura vermellón, o los sabrosos y elásticos asaderos.
Ya en la tarde, después de la merienda, salíamos a dar
un pa~eo, ya a pie, ya a caballo, o eu el guayin de la casa, si la distancia era algo considerable, cuando se trataba, por ejemplo, de ir a alguna de las estancias vecinas, o al pueblo cercano, triste y ramolón como todos los
pueblos del interior de la República, y entonces era.
.cuando hacíamos placenteros proyectos para el porvPnir.
cuando hablábamos de nuestro amor y de nuestro mutuo
cariño, o le narraba yo la vida de la capital, que ella ni
en sueños conocía y que se le figuraba algo como una rle
aquellas ciudades encantadas que veía en los cuentos de
las Mil y una noches.
Por las mañanas, mi ocupación era la de acompañar,
bien a mi tío, bien a Jorge, el primogénito, a recorrer
los campos de la hacienda, vigi !ar las labores de los peones, irnos a bañar al río, o a internarnos en el monte en
busca de algún conejo inocente o alguna liebre candorosa que nos hiciera el regalo de un "civet," o a dar caza a los coyotes que daban cuenta y razón de pollos, g¡¡llinas, palomas y demás aves de corral.
Y aquella existencia dulce y sencilla, lejos del bullicio
y de la algarabía de la metrópoli, tuvo que concluir un
día ...... Las vacaciones terminaron y dispusimos nuestro regreso a la capital.
Aun recuerdo la despedida triste y dolorosa ...... sus
lágrimas acerbas, su llanto inconsolable, la negra visión
de un olvido, el augurio tremendo de una ausencia quizá
eterna; en vano trataba yo de mitigar su pena; era inútil,

y sus negros y hermosos ojos se nublaban y lloraba en
silencio con su cabecita reclinada en mi hombro.
Y la hora inexorable de la partida llegó. Una mañana gris, nebulosa, fría ...... el guayín, atalajado· con seis
mulas fuertes y robustas, cuyas riendas afianzaba la tosca y férrea mano de José María, el cochero, nos aguardaba a la puerta de la casa. Ya me había despedido la
noche anterior de todos, ella inclusive; así es que mi dolor ~ué indecible, cu~ndo l_a ví aparecer en la puerta,
cubierta con un amplio abrigo, para darme el adios postrero ...... La extreché en mis brazos, la sentí sollozar
amargamente, un beso largo y ardiente selló nuestras
bocas, y me arranqué de su lado, sin ver, sin oír, subí al
guayía, y dije con voz ahogada a José Marí.. :-Vámonos
pronto, José! El guayín arrancó al galope, me asomé a

la portezuela, y allá, en la puerta de la casa, un blanco
pañuelo, ondeaba. símbolo de la última despedida.....
me arrebujé ea mi abrigo, me arrojé en un rincón del
carruaje, y pensé con los ojos húmedos por las lágrimas
que pugnaban, rebeldes, por brotar: ¿La veré de nuevo?
las vicisitudes de la vida me impedirán realizar nuestro
idilio de juventud, nuestros proyectos para el porvenir?
nadie podría adivinarlo, y cuando, un poco repuesto de
la emoción de la partida, me asomé a la ventanilla del
coche, la casa había ya desaparecido tras de las lomas,
y sólo se divisaba entre el boscaje, el lejano caserío del
molino, y la cinta de plata del río que serpenteaba entre los árboles.
iFué un pobre idilio de juventud! un relámpago de

�felicidad que iluminó por breves horas mi existencia...
quizá fué la dicha que se me ofreció en 1quellos mo•
mentas, y que yo, inconstante, desprecié .... sin embargo, aquel amor a distancia no era viable .... y recorda·
ba yo el cantar hispano:
Cartai van, cartas vienen
por el correo ....
¿qué hago yo con las cartas
si no te veo?

Y el amor, anémico y enfermizo, se fué debilitando,
y por fin voló al cielo de donde surgiera un día, para
darnos a conocer sus dulzuras y sus sinsabores . .. . Cada
uno sigió gu camino, y de cuando en cuando viene a mi
oído la canción campesina, las notas tristes e ingénuas
que llegaban muriendo hasta la casa de la hacienda ....
"¡Qué hermosa luna nos alumbró . . .. y en tus brazos me
dormí ......" y como un ec? sarcástico y doliente, la fra·
se que al 01rla, nos hacía sonreír, enlazadas las manos
y los ojos en los ojos ... . . .
"¿Qué no recuerdas que fuí tu primer amor .... ?"

***

¡Pobr_e cas_ita blancJ. d_e mis are.ores! la implacable tea
revolucionaria ha calcrnado tus níveas paredes, ha

verá usted una cosa rara:
Dos mujeres en el horno ... .
¡¡y las dos están calladas!! .... "
-1 Bromeamos?
-Brom~emos un poquillo, sólo un poquillo, y déjeme
usted contmuar. Ante casos como este, exclamamos:iPero si eso parece imposible!. .. . .. ¡Pero si eso se po·
ne ~n una novela y no bay quien lo crea! ... . Pues es
posible y hay que creerlo. La explicación de estos "imp_osibl!:~•" unas veces se queda en el tintero, y el miste•
no extiende sobre ellos sus blandas alas de murciélago,
y, otras, una pequeñez, una minucia, viene a ser la cla·
ve que los descifra, apreciando entonces lo incompren·
sible, lo misterioso, ¡., hermético, rodeado de una cla·
ridad meridiana.
- i Caramba! ¡ Así sí que puede ser!-decimos en ton·
ces.-iAsí sí que es creíble!.... Y no nos cuidamos de
rendir tributo a los manes de Perogrullo, afirmando que
todo lo que es puede ser, aunque se nos oculte el cómo
y el cuándo de ello.
Yo recuerdo, a propósito de esto, una historia-sin
explicación, increíble, "inverosímil," ¿eh ?-un hecho
remotísimo .... ¡Figúrese usted: como que yo se lo oí
referir a mi padre, y éste lo oyó de labios de su abue·
lo! ..... .

frase aquel enigma Y todos, todos, se quedaron con su
curiosidad y con sus ganas, pues "Don Saturnino" jamás
dejó clarear el menor indicio por el cual pudiera vislum·
brarse ,1.lgo de lo que aparecía tan obscuro.
&lt;::onjeturas, iufundios, leyendas, sí que se inventaron,
y a maota de Dios .... Nino había descubie rto un tesoro
y lo tenía a buen recaudo en la "Ingalaterra" del inglés ....
Nino había asesinado a una familia de indianos para
quedarse con sus caudales ... . Nino habfa sorprendido
una fábrica de moneda falsa y había vendido su silencio
por un tanto más cuánto .... ¡Nino había hecho pacto
con el demonio! ... . No, no; nada de eso; silencio; que
no se trasluzca, que no se sepa .... Nino había resulta·
do ser hijo de un marqués de cadena de oro; y sus difuntos padres -los que siempre habían pasado por sus.
padres- no eran más que sus ayos, que lo habían cambiado en la cuna por su propio hijo! .... El "Mosca" se
reía de todos y de todo; y sólo contestaba a quien le iba.
con el cuento de cualquiera de estas invenciooes: •·¡Nova mal, no va mal!. ... ¡Por ahí va la cosa!" Y seguía.
callando y dándose la gran vida.
.
Y una noche, noche aciaga para el metamorfoseadomarinero, durante una comilona, en la que había libadode lo lindo, el "Mosca" habló: habló con el empeño ma·
chacón del borracho, que quiere demostrar que él solotiene la razón, y que todos los demás se equivocan. Ha·
bló y refirió su aventura. ·El diablo que la creyera!. ...
.. . . El bahía desembarcado una tarde en un puertogrande, grandísimo, llamado .... , llamado .. . . , no hace
falta saber cómo s~ llamaba. En un puerto grandísimo y
le1ano .... , muy leJano .... ¡allá por el otro cabo del
mundo! .... Unos hombres lo llevaron con engaños a
una casa....

agrietado tus enjabelgados muros, ha incendiado aque•
llas estancias donde ella y yo fuimos tan felices unos
días .. . ... La casita blanca, risueña como sus campos
donde las espigas entonabau su rubia romanza, alegre
como las murmurantes ondas de su río cristalino y ju·
guetón, feliz porque en ella se albergaban la virtud y
la honradez, es un montón de escombros .. . ... Muebles
roto~, merc_ancías robadas, ha hitaciones saqueadas, cam·
pos incendiados, ganados apresados, pobladores fugiti·
vos, es lo que ahora se vé de lo que fuera un día el em·
oorio del trabajo y de la actividad ...... Las hordas re·
beldes, han dejado sus huellas de muerte y destrucción
a su paso, y de aquella hermosa propiedad no queda ya
más que ruina y desolación ..... .
¡Así pasó con nuestro idilio de juventud .... y la mis·
ma voz cruel e irónica, me repite, cuando entre aque·
lla devastación veo aún la casa blanca de la hacienda,
sus campos llenos de espigas, sus trojes reventando de
trigo, sus peones trazando los surcos .. . . y ella, ella pa•
sando por los corredores, fuerte y robusta, bella flor de
las campiñas, de color apiñonado y negros ojos, me re·
pite la voz desconsoladora, y punzante ..... .
"¿ Qué ne recuerdas que fuí tu primer amor .... ?"
ALBERTO MICHEL.
México, Enero de 1913.
llustraciones de A. Gómez

~Il~1ilEITlll©
No me hable usted de inverosimilitud, ni me saque a
colación esas zarandajas! .... La vida ofrece constante·
mente ejemplos estupendos de cosas que "parece" que
no pueden ser y son. Y son, a pesar de todos los carac·
teres de inverosimilitud habidos y por haber. ¿ No re·
cuerda usted la saladísima copla popular?
"Madre, ,renga usted corriendo,

-Va usted a hablarnos de algo precolombiano, antediluviano, quizá .. . . . .
-No tanto, no; voy a hablar a ustedes de una época
en la cual el general Castaños, duque de Bailén, era
capitán general de Cataluña. ¡ Ayer fué la víspera! ....
Había en mi .... , en un pueblo que no hay para qué
nombrar, célebre entonces por sus astilleros y por su
Escuela de Náutica, un mozo burdo, ignorante, feote ....
uno del montón, que a bordo de una goleta cruzaba los
mares de Dios en clase de marinero.
De uno de sus numerosos viajes regresó nuestro hom·
bre transformado: con unos humos y un orgullo que era
lo que había que ver.
_J?ejó su a_rriesgada profesión, co_mpró la casa en que
v1v1~ y _se h 1z_o llamar don S_aturnmo: él, que siempre
babia sido N100 a secas, o Ntno el "Mosca,' a mojadas;
y "Don Saturnino" rezaban también los pliegos oficiales
que de vez en cuando recibía, procedentes todos ellos
de la Capitanía general.
Mi bisabuelo, gran amigo del duque, aceptó de éste el
encargo de velar, en cierto modo, por "Don Saturnino,"
de entregarle mensualmente cien riquísimos duros caro·
linos; de que no le faltase nada, si por azar se viera en
algún aprieto .... y de enviarle inmediatamente la fe de
óbito, si la .nuerte se decidiera a llevarse a Don Nino el
"Mosca" a sus dominios silenciosos ...•.. ¿Por qué había
de morir aquel hombre, joven, rozagante, lleno de salud
y de vida? ... , .. Pues sí. señores; murió, murió mtty
pronto y murió de miedo ....
-&lt;De miedo?
- De miedo; así como suena. El tal Nino era una tumba. Nadie pudo saber jamás el por qué de aquel cambio
de fortuna tan repentino y tan misterioso.
Sus parientes, sus íntimos, sus novias-¡ tuvo varias el
pí~ro!- las comadres del pueblo, todo el mundo, en fin ,
ard1a en deseos de conocer la causa de aquella ma·
ravillosa transformación, de dar con la clave que desci-

...

iQ~é casa aquella! Los palacios del rey se quedan en
mantillas a su lado .... y allí, un señor muy "respetoso"
con unas barbas así, hasta el pecho, le preguntó en c~tellano claro y neto, si quería ser rico. ¡Claro es que sí
que él quería ser rico ! /Qué había que hacer para ello?
Pues muy poca cosa. ¿El era mozo? Sí, señor, que era.
mozo. ¿Estaba libre? Sí que estaba libre ...... Pues entonces lo que había que hac.-:r era ca.s,.rse. iCasarsel
¿Confor1;1es? ¡Conformes! Pues vengan nombres, apelli·
dos y quieto.
De allí no se Sdlía ya .... Y allí estuvo, atendido siempre por _aquel señor de las barbas, un mts, dos meses,
much? tiempo; y una mañana, en la capilla del núsmopalac10 se caso con una señorona cubierta con un vele&gt;
espeso como una manta; y al terminar la ceremonia hi·
ciéronl~ firmar unos papeles; y el señorón aquel_'que
había sido padrino-le dijo: "Ahora vuélvete a tu pue•
blo; a tu casa. Jamás saldrás de España; no habrá de
faltarte nada durante tu vida. Acuérdate siempre de que
eres casado: que no puedes volver a casarte mientras.
no se te avise.·..... Todo esto ha de quedar e'n el mayor
secr~to ...... S1_ se te escapa una palabra, por el mismoca~100 que _rec1~as el dinero recibirás la muerte. No ¡0
olvides: tu silencio es el guardián de tu vida .... " Dié·
ronle dinero en abundancia, mucho di:i.ero; embarcáronlo de noche y regresó a su pueblo. No había pasadomás ...... ¡Ya lo sabían todo!. .... .
Nadie lo creyó. ¿Quién creía aquel embuste burdo
hijo de la exaltada imaginación de un borracho? "Inve.'._
rosímil" a todas luces. :r:,io; no lo creyó nadie-acaso por
ser ello la verdad-nadie más que él: Nino, quien al darse cuenta de que había hablado, de que el silencio jurado bajo pena de la vida, quedaba roto por él dió en Ja
manía de verse perseguido por todas partes ~ a todas
h?ras ... ·l':Iº comía, no bebía, no descansaba ...... y un
d1a, al abr!r la puerta de su casa, halló clavado en ella,
con un puna! herrumt,roso, un cartelón pintarrajeado de·
calaveras y de cuchillos, con un letrero que decía:

'

.)

•

Pablo Corrales apartó el manuscrito como una tenla·
ción demasiado peligrosa.
L\lego, hundida la cabeza entre las manos, oprimién·
dose la frente ardorosa, sintió vergüenza y pena de sí
mismo.
En torno suyo, el despacho tenía serena y recogida
paz. Sonaban los tictaqueos de dos relojes; uno, en un es·
tuche de piel, sobre la mesa; otro, de porcelana azulenca, desde lo alto del último estante de la librería.
Por la ventana entraba la luz perfumada del jardín y
el zumbido de las avispas, a quienes el sol, ya próximo
al cenit, enloquecía.
Al otro lado de la puerta la casa parecía deshabitada.
Ni una voz, ni un ruido; ni siquiera aquellos gritos áspe·
ros, metálicos, del loro, siempre inquieto y vocinglero.
Era como una complicidad de los seres y de las cosas
incitándole al crimen. Todo. Hasta el tiempo.
Habían pasado quince años desde que Luis Santibá·
ñez le entregara el manuscrito de su novela solicitando
un prólogo.
Poco después murió Luis Santibáñez. El manuscrito
_permaneció inédito, y cuando Pablo Corrales empezaba
a sentirse agotado, a vacilar ante la blancura de las cuar·
tillas y a buscar entre los legajos los cuentos, los artícu·
los de su juventud, he aquí que surgía el manuscrito co•
roo una tentación demasiado peligrosa.
Huyéndola, se asomó al balcón. Detrás del jardín, as·
cendiendo con el terreno, iban de izquierda a derecha
los bancales de las huertas. Alternadas las gayas notas
del verdor y las pardas, severas, de la tierra. Sonaba
oculta y sola una esquila; se oía ir el agua por invisibles
canalillos; entre los grupos verdes se alzaban y hundían
las figuras de los hortelanos.
Pablo Corrales se aquietó, se libertó algo de la tenta·
-ción criminal.
Contemplaba la tierra, y la tierra volvió a sugerirle
la torpe idea de aprovechar la obra ajena. Aquello era

la semilla que podía hacer brotar nuevamente la belle·
za. Todo en la pompa de las flores, en la granada madu·
rez de los frutos había venido de otra tierra y de otras
flores y otros frutos. De la muerte surgía invencible la
vida, y en él como en el jardín florido, como en las huer·
tas libérrimas, podía renacer la obra del escritor muer·
to.
Ya resuelto, entró nuevamente al despacho, y, sentán·
dose en uno de los sillones de mimbre y de cáñamo, em·
pezó a leer el manuscrito de Luis Ibáñez.
Como una humareda votiva surgía de aquellas cuarti•
llas escritas quince años antes, en plena juventud, la
apasionada sinceridad de entonces. Leyéndolas, Pablo
Corrales notaba remozado su espíritu, ennoblecida su
visión del mundo y de las cosas.
iQué sutil fragancia, qué espontánea gracia de vuelo
y de música y de danza tenía el estilo de Santibáñez!
Se engarzaban las palabras como para una canción. Las
imágenes brotaban con la sutil frescura temblorosa de
surtidores.
Pero, sobre todo. había la apasionada, la amarga fie·
reza romántica del amor. Un amor amplio, fuerte inven·
cible, que envolvía todo el libro. Unicamente después
de mucho amar y mucho sufrir podía escribirse con tal
orgullo del propio corazón y de sus latidos.
Así lo comprendió Pablo Corrales, y cuando febril,
vibrante aún su espíritu por la emoción de la lectura, se
dispuso a copiar el manuscrito y a firmarlo con su nom·
bre, sonrió, seguro de que "su" nueva obra realizaría el
milagro de renovar ante los demás una juventud que no
pudo o no acertó a vivir realmente.
JI

La publicación del libro fué un gran triunfo para Pa·
blo Corrales.
Al principio, el novelista sufrió el remordimiento de

su villanía y reh,;yó los homenajes y se disculpaba ante
los elogios. Pero esta actitud suya se imaginó que era
un mérito más, y la modestia del escritor acrecentó la
admiración ajena.
Pablo Corrales llegó a creerse el verdadero autor del
libro. Todo escrúpulo había desaparecido; los temores
de que alguien pudiera conocer la obra además de él se
borraron por completo.
Una tarde se disponía a salir de su casa el novelista,
cuando le anunciaron la visita de una señora.
La tarjeta no le recordaba nada. Era un nombre vul·
gar dentro del ancho rectángulo negro de luto: "Joaqui·
na Belmonte."
-Joaquina Belmonte, Joaquina Belmonte-repitió va·
rias veces el novelista.-No me suena. Es la primera
vez que veo este nombre. ¿Qué señas tiene?
El criado sonrió, levemente confuso.
-No me. he fijado bien. Va de luto, con manto ..... ,
Parece una señora; vamos .... así. ... ya de edad.
"Algún sablazo-pensó Corrales;-la huérfana de al·
gún e~critor. la viuda de algún actor" ....
-iLe has dicho _que estaba?
-La dije que iba a salir el señorito .... Pero dice
que necesitaba verle; que es una cosa muy urgente acerca del último libro del señorito.
Instintivamente, Pablo Corrales se estremeció. Tiró
el sombrero sobre una silla; empezó a quitarse los
guantes.
-Dila que pase.
Y quedó de pie junto a la mesa de trabajo, con la mi·
rada fija en la puerta, inquieto por no sabía qué fatal
presentimiento.
Entró Joaquina Belmonte.
Eralllna mujercita menuda y tímida. Vestía de luto.
El manto negro acusaba más la marfileña blancura del
rostro surcado por los años.
Pablo Corrales la miró fijamente. La mujer le era

' 'iPOR LA BOCA MUERE EL PEz!"

" Don" Saturnino, presa de un terror inmenso, se parap_etó en su casa, cerrán~ola a piedra y lodo, y de allí
!uv1eroo qu~ sacarlo, cammo del cementerio, pues el
Juez lo hallo muerto, debajo de la cama, casi descom·
puesto ya.
Mi bisabuelo envió el _óbito al duque, y, poco tiempo •
despué_s, con una expresiva carta de gracias, recibió la
encomienda de Isabel la Católica o de Carlos JU ....
-Bueno: ¿y qué más?
-Nada_más. Ya le he dicho a usted que no se llama·
se a engano. Nada más. Que ello es inverosímil ya ¡0 .
veo yo. Que ello "sucedió," yo se lo garantizo . .. .' Arré·
gle~lo ustedes como gusten. Yo, para remate, sólo puedo .
decirles que en el cement~rio viej? de ...... de aquel
pueb!o, arrasado por una 10undac1on, había en uno de
los :11chos-en aquél en que '·Don" Saturnino dormía el
sueno eterno-una lauda de mármol, colocada allí por
"unos fran~hut~s," que despué de revolver papeles en
P'._'rroqma, dieron con el enterramiento. Nadie pudo
Jamas leer sus borro~s y extrañas inscripciones. Había
en e_llas R. R. al re_ves; O. O. atravesadas por un palo
vertlc~l. ... Eocogianse de hombros los que lo miraban
y tomabanlo por "gringo." Alguien c reo que contestó •

!ª

una vez:

-No: esto es ruso ..... .
Yo recuerdo aún ;haber visto esculpido sobre aque·
llos ¡;arrapatos, encima de una M, de una U invertida,
y de_ una T, algo como un aro; una cosa así como un
servilletero, con unos botoncitos como flores
-Sería una corona de siemprevivas.... · · · · · ·
-Nó; era una corona de barón ..... .
VICENTE DIEZ DE TEJADA.
El movimiento antimaderista.-Trincheras al rededor de la Ciudadela, tomada la mañana del domingo pasado por las tropas al mando del Brigadier don Félix Diaz.

�desconocida en absoluto. Pero, sin saber por qué, esto
q.ie pudo tranquilizarle le inquietó más aún.
-Tenga la bondad de sentarse, señora .... Estoy a
sus órdenes.
Ella levantó hacia el novelista sus ojos humildes, de
pupilas apagadas, mortecinas.
-/No le dice a usted nada mi nombre?
El lo había ya olvidado, y mirando la tarjeta de nuevo, lo repitió en voz baja.
-"Joaquioa Belmoote" .... En este momento .... la
verdad es .... que .... Usted sabrá perdonarme ... .
-/Usted conoció a Luis Saotibáñez?
Fué tao certera, tan decisiva la pregunta, que Pablo
Corrales se tambaleó como si hubiera recibido en el
pecho la punta de una espada. Sintió que en las ~ieoes
le brotaba sudor frío y que las mejillas palidecían.
- Sí .. Fuimos amigos ....
-Entonces él debió contarle la historia de .... nuestro amor .... ¿verdad? .... Porque esa historia es la que
hay en el último libro de usted, tao hermoso y tao doloroso para mí, señor Corrales. Luis decía siempre que
en todas las obras de un escritor hay siempre una mujer .... y la mujer de su novela .... soy yo.
La emoción le apagó bruscamente la voz, los ojos se
la llenaron de lágrimas. Pablo Corrales, mudo, estupefacto de asombro y de vergüenza, no sabía qué decir.
- .... Le extraña a usted, ¿verdad? Yo entonces era
bonita Ahora, ¡ya ve! .... Los años no pasan en baJcJ,.._
Además, fa muerte de Luis marcó para siempre lo que
había de ser mi vida. El culto absoluto, único a su memoria. Luis hubiera sido un grao escritor, como usted;
hubiera escrito obras tao hermosas como la suya .. ... .
Tenía un grao corazón. Pero nunca, nunca me imaginé

--

Las defensas de la Ciudadela - Cañones de las tropas felicistas, emplazados frente a la Ciudadela
para defender la fortaleza.

dimieoto que imaginó apagado pua siempre y que aparecía de pronto avasallador, invencible.
Cuando el novelista terminó de hablar y hundió la
cara entre las manos. Joaquioa Belmonte se puso de pie.
Estaba transfigurada. Su menuda figurilla parecía haber crecido; sus ojos brillaban sin la mentirosa acuidad de las lágrimas. En ~u espíritu, la fe del amado
muerto se imponía con más fuerza que nunca.
- iGracias, gracias. señor Corrales! Me ha devuelto
usted mi amor de toda la vida. ¿ Ve usted? ¿ Ve usted como Luis era uu gran corazón? Ya lo ve, hubiera sido
un grao escritor; hubiera escrito obras más hermosas que
nadie.
Pablo Corrales observó que ya no dijo "como usted"
ni "como la suya. "
y cuando Joaquioa Belmonte salió del despacho y e l
novelista quedó sólo, se comprendió más agotado que
nunca, anulado ya para volver a escribir ninguna obra
como aquélla, que tampoco había escrito ..... .
En el fondo del CO{azón en medio de su vida de solitario, habría desde abora un nuevo dolor.
Muerto él, eo pleno triunfo, no quedaría en el mundo
una mujer que le amara más allá de la muerte, como
Joaquina Belmonte al muchacho obscuro, que se fué de
la vida sin saber a qué amarga dulzura iabe la gloria.

Sr. general Manuel Mondragón.

El movimiento anti-maderista iniciado el domingo último en esta ciudad, y que ha dado origen a una terrible lucha entablada en el corazón mismo de la metrópoli, está encabezado principalmente por los señores
generales don Manuel Mondragón y Félix Díaz, y el
señor Lic. don Rodolfo Reyes. Jefe principal del movimiento fué tambien el señor general don Bernardo Reyes, cuyo retrato publicamos en otra parte, pero desgraciadamente fué muerto en el combate habido la mañana
del domingo en la plaza de la Constitución, y la causa
revolucionaria perdió así ese valioso elemento,
De los jefes que viven está pendiente la opinión pública que, a decir verdad, simpatiza con el movimiento
en su mayoría. Publicamos los retratos de los tres; sus
personalidades son demasiado conocidas para que ten~amos que decir nada de ellas.

JOSE FRANCES.
Trinchera en la esquina de las calles de Balderas y piezas de artillería apuntadas a l Sur.
que nuestro amor lo supiera persona más que nosotros
dos. Ustedes hao debido ser muy amigos, porq ue se lo
ha contado todo, todo, hasta lo más íntimo. En este libro
que acaba de publicar hay inclu5? carta~ mías ~n tera_s,
que yo nunca pude creer que Lms cometiera l,1 mf~
de enseñárselas a nadie.
~
Hizo otra pausa, abogada por las lágrimas. La blancura del rostro se enrojecía lamentablemente. Húmedas
de llanto, las pupilas parecían brillar con el lejano fulgor juvenil. Pablo Corrales, inclinada la cabeza sobre e l
pecho, escuchaba avergonzado.
- .... Y esto no to puedo perdonar. Su libro, señor
Corrales, me ha arrebatado toda la ilusión, todo el cul'.o
que yo be mantenido durante quince años a la memoria
de L uis .... Yo lo hubiese perdonado que aquel amor
tan grande, tan doloroso nuestro, Jo h ubiese escrito él
mismo; pero decírselo a un amigo, entregarle los secretos más íntimos, más llenos de ternura, de nuestra pasión, a una tercera persona, fué una villanía que nunca
podré olvidar ....
Pedro Corrales desfallecía de vergüenza y de dolor.
Mientras hablaba Joaquioa Belmonte, pensó en cómo
era mayor su ruindad robándole al muerto el amor,a?;más de la gloria. ¿Tenía derecho a apoderar5: tam!nen
de aquel culto que durante quince años florec1a cotidianamente sobre la tumba de Luis Santibáñez? No era
una infamia, mucho menos perdonable que la otra, que
la de arrebatar el laurel y el dinero a que tellÍa derec~o?
Del fondo de su misma cobardía, sintió renacer una
noble au&lt;lacia, y sentándose junto a la mujer en lutada,
con la voz apagada y ronca de los momentos supremos,
la dijo la verdad, puso a los pies de ella toda su robada
gloria de gran novelista, libertó su alma de aquel remor-

Señor brigadier don Felix Díaz ,

Señor Lic. don Rodolfo Reyes, retrato tomado
durante un b:inqude.
Cañones en la esquina de la calle de Minerva, apuntados al Oriente de la Ciudadela.

retrato antiguo con uniforme de coronel.

�La prime': se~ana de combate.- Alrededori:s de la Ciudade!ª: después_de la toma de la fortal_eza por el brigadi~r Díaz.-Autom6vil de la Cruz Roja. propiedad del
senor Lic. Requena. que ha prestado 11nportantes serv1c1os.-Arhlleros cargando una pieza de grueso cahbre.- Aspirantes disparando ametralladoras.

Tropas revolucionarias disparando en las ruinas de la carcel de Belén. -Cañ6n emplazado dentro del recinto de la Ciudadela.- Parte posterior de la caree], destruic'a
por las granadas de la Ciudadela, -EI cerco de la fortaleza en la esquina del Ayuntamiento.

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1

)')

Para "El Mundo Ilustraco."
- Vamos, queridita, a arreglarse para irnos al tea·
tro- dijo Eduardo a su esposa después que, . habieodo
krminado la cena, conv.,rsaron un rato de sobremesa.
-iüye! yo no voy al teatro, respondió María con aca·
riciador acento.
- /No vas, ¿por qué?
- Porque ahora dan "El Nido Ajeno;" ya he visto ern
comedia lo menos diez veces y aún la he representado,
¿qué atractivo puede teuer para mí? . ...
-Pues yo la he visto también mucho y sin embargo
deseo verla una vez más ...... y tú pudieras tener gusto
en acompañarme añorando ..... .
- No iosistas, me duele un poco la cabeza ...... ,·e tú,
te acompañará algúo amigo.
-iY si estás enferma, cómo he de irme?

El héroe•dios, profeta, poeta, sacerdote, son formas
de heroísmo de los tiempos antiguos, formas ct1ya aparición corresponde a las más remotas edades; algunas
de el(as hao desaparecido enteramente y ao aparecerán
ya mas sobre la tierra. El héroe como escritor, del cual
nos vamos a ocupar, es ua producto exclusivamente de
nuestra época; y mientras subsista el arte maravilloso
de la escritura y el ao meaos maravilloso de la imprenta, se puede asegurar que continuará siendo una de las
principales formas de heroismo para las edades venideras. Por varios motivos viene a ser uno de los fenómenos más singulares.
Es co~a nueva, dec:mos; apenas si cueuta ua siglo de
e~1steac1a. Jamás, hasta poco más de un siglo, se había
visto la forma de una grande alma, viviendo separada
de aquella manera anómala; trabajando por echar fuera de sí, sirviéndose del libro impreso, la inspiración
qu"' ea sí tenía y por e~te medio procurar ua lugar y
manera de ganarse la vida coa lo que el muudo quisiera darle por su trabaje. ¡ Cuánto se ha vendido y comprado y regateado por los mercados públicos! Pero jam_ás c?sa alguna, hasta entonces, como la inspirada sap1eac1a de ua alma heroica.
El escritor, coa sus "derechos de autor" y sus "ea·
tuer_tos de autor," arriocoaado ea su guardilla miserable
cubierto el cuerpo de mugrientas ropas; rigiendo (porque verdaderamente esto es lo que hace) después de
muerto, desde su sepultura, naciones y generaciones ea
teras que cuando vivía apenas si se diguaroa darle uo
mead rugo coa qué arrastrar la existencia, ofrece al mua
do uo cuadro de los más interesantes. Pocas formas d 6
heroísmo más inesperadas.
i~h! Los héroes, desde los tiempos prehistóricos, hao
te01do que presentárseaos bajo muy diver~as formas;lo,
pueblos jamás supieron de qué manera acomodarse coa
ellos ;tao rara es una aparición ea el mundo! Parecíanos cosa absurda que hubiese habido hombres que allá
ea su ruda admiración, tomaran a ua grande y extraer

1/
l

Cadáver del señor general don Bernardo Reyes.
Mil y mil tramas s101estr&lt;!S bullían en la mente del
enamorado esposo. No había duda, su mujer lo engañaba, ¡y él se dejaba engañar de un modo estúpido!
Unos celos frenéticos se apoderaron de él, y loco, febril, apenas pudo esperar a que terminara el primer ac·
to para abandonar el te¡itro y correr a su casa.
Llegó por fiu; con mano temblo'rosa buscó en el bolsillo la llave del zaguán; abrió procurando no hacer rui·
do, entró. y viendo luz eo la pi~za que servía de asisten·
cia a María, se dirigió hacia ella con paso de lobo.
Al pisar el umbral vió a su esposa de pie juoto a su
escriwrio cuyo cajón de la derecha estaba abierto.
De un salto se colocó junto al mueble y, poniendo la
mano sobre el cajón, lo oprimió con fuerza.
María se volvió dando un grito de sorpresa: pero al
1 econocer a su marido:
-iAh! ¿Eres tú? ...... ¡Qué susto me has dado!-dijo
mientras intentaba cerrar el cajón.-Déjame que lo cierre-añadió.-Entonces, fijando la vista en el rostro de
su marido, retrocedió espantada.
-iNo! ;no lo cerrarás!-prorrumpió Eduardo-ibasta
de engaño, quiero ver lo que guarda! ¿lo oyes? tengo
derecho a saberlo todo-y revolvía los papeles y volcaba las pequeñas cajas.
María lo con templaba muda de indignación y él proseguía:
-Vamos, entrégame lo que guardas aquí; es algo que
tú vienes a contemplar a solas gozando con su vista . . ..
Quizá el retrato del amante, ;enséñamelo! ¿tan feo es
que no puede verse? ....
Y los sobres, las plumas y papeles caían en desorden
sobre el piso.
-Eduardo, por Dios, cálmate-dijo María,-no es lo
que te imaginas.

~

Señor General don Gregario Ruiz, anciano septuagenario y miembro del Congreso de la Unión, fusilado el domingo último en el interior del Palacio Nacioo4J.

Destrozos _c.a~sados por las granadas de artillería
eu el ed1hc~o de la sexta iospeccióo d" pc.licía,
esqurna Victoria y Revillagigedo.

dinario Odino por una divinidad, y como a tal le adora•
sen; '.'- u~ grande y extraordinario Mahoma, por un prof&lt;:ta rnsp1rado de Dio•, y siguiesen y sigan todavía religiosamente su ley durante doce siglos; pero aún nos paree~ mucho ?1ás absurdo, y por tal lo tendrán las generac10nes venideras, el que uo grande y extraordinario
Samuel Thooson, a un Robert Burus, a un Juan Jacobo
Rousseau, se les considerara por sus contemporáneos
por cosa "nondescripta" y venidos al mundo sio otro obJ':to que e l de ~ntreteo er la ociosidad de las gentes, mediante el sacrificio de algunos ochavos y unos cuantos aplausos.
Mientras _tanto, y ya que lo espiritual decide siempre
de lo material, a este héroe hombre de letras escritor
literato, pensador, poeta, filósofo, o llámesele ~orno quie'.
ra, se le debe considerar como a uno de los hombres
';1ás importantes de los tiempos moderaos. Todo cuanto
el ensena, el mundo lo hará y llevará a efecto. La condu&lt;:ta del mundo para con él será el medio mas significativo de vemr en conocimiento de su situación general. O_bs7rvando bién su vida, podremos obtener un
coooc1m1e.nto, t_an perfecto como nos sea posible, de
aquellos s1~los s10~~lares que le produjeron, y en que
nosotros mismos v1v1mos y trabajamos.
Hay escritores ingenuos y no ingenuos, ni más ni menos como en todas las demás cosa~ las hay que snn sioc':ras y las hay que no lo son. Si héroe significa siocero,
diremos entonces que el héroe, comn escritor. vendrá a
dese?'lpeñar para nosotros una función siempre honrosa, siempre de las más altas, y hubo un tiP.mpo en que
fué una de las más sublimes.

Viene a decirnos, de la manera que sabe, la inspiración contenida dentro de su alma; todo lo que un hombre sabe hacer en cualquier caso. Digo "inspiración,"
porque lo que nosotros llamamos ori~inalidad, sinceridad, genio, la cualidad heroica, para la que no teoemos
nombre adecuado, significa eso
Héroe es el que vive dentro de la esfera íntima de las
co~, e_n lo verdadero, en lo divioo, en lo eterno, que
existe siempre, su sér está en eso: él lo hace público por
obra o de palabra, o como mejor venga declararse al
mundo.
Su vida, como dijimos antes, es un pedazo del sempiterno corazón de la misma Naturaleza, es la vida de todos los hombres; pero la débil muchedumbre no conoce
el hecho, y le es infiel las más de las veces; pero los po·
cos fuertes, son fuertes, heroicos, contestes, porque no
se les puede ocultar.
El escritor, como todo héroe, está allí para proclam:3-rlo de la_ manera que pueda. Intrínsicam&lt;"nte es la
misma función que las antiguas generacion&lt;"s b~utizaroo
con 71 nombre de profeta, sacerdote, divinidad: la cual
función la ejerce en el mundo toda clase de héroe, bien,
por obra o de palabra,
TOMAS CARLYLE.

-Bien, pues yo quiero ver lo que es; ¿Jo oyes? quiero
conocer el maravilloso secreto ¿me entiendes? ¿dónde
lo has ocultado? ;dámelo!
Y sacudía fuertemente a María, a quien tenía asida
por un brazo.
-Está bien, voy a entregártelo; pero . . .... /me perdonarás? ..... .
Eduardo se sintió desfallecer; todo un mundo de ne·
gras ideas se atropelló en su cerebro. Era cierta su desgracia ...... su mujer le engañaba. . .... .
Súbitamente un acceso de enternecimiento 10 agitó y
dijo con lágrimas en los ojos:
-Te perdono ...... pero quiero saberlo todo ..... .
todo ..... .
María sacó de su pecho una pequeña cajita de nácar
y la tendió a su esposo.
Este la abrió con desfallecida lentitud y aote su vista
asombrada apareció un retrato eo miniatura y un ramito
de violetas secas atadas con una ciuta de seda color de
rosa.
Eduardo reconoció aquellas flores. Eran las primeras
que había dado a María después de que ésta correspondió a su amor. Eo cuanto al retra,o, también era el pri·
mero que él le había regalado y que ella había ofrecido
guardar siempre como sagrada reliquia.
-iPero, nena mía! exclamó al fin.
-/Qué? ¿No te había jurado guardar siempre ese retralo y esas flores como un tt-sorol Ya ves que cumplo
mis juramentos y la leccioncita te servirá para que no
vuelvas a dudar de tu María.
Eduardo abrazó a su esposa y cubrió de besos su hermoso rostro, besos que ella recibía entre enojada y sonriente.
EMILIO GANDARILLA.

Señor general de División don Bernardo Reyes, uno
de los iniciadores del movimiento antimaderista muerto frente al Palacio Nacional
el domingo pasado.
- Si no es cosa de gravedad, ve sin cuidado, yo me
acostaré Iuego.
-Está bien. Si así lo deseas ..... .
Eduardo se dirigió a su cuarto y poco tiempo después
salió ya dispuesto a marcharse. Estampó un b_eso en la
freote de su esposa diciendo:
-Que duermas bien-y abandonó la casa con aire
preocupado.
No hay duda, decíase, María me engaña. Y está triste
y trata de aparentar alegria, y sistemáticamente se niega
a salir. y se finge en terma para ,quedarse en &lt;;asa ..... .
Algo hay ...... ¿ Una infidelidad? ...... No me atrevo a
pensarlo .. .. .. Por lo demás, su retraimiento no es nue·
vo, y est;¡, era una de sus cualidades que más me gustaban antes de nuestro matrimonio. Pero si hay algo, yo
puedo saberlo con sólo exigirle que me entregue la llave
de ese famoso cajón, que nunca se abre delante de mí. ..
Si tiene un secreto, ese cajoncito lo encierra.
Mas ...... /cómo voy a manifestarle mi desconfianza?
E,;o es ofenderla y . ... a la verdad, no tengo motivo. Así
monologando llegó Eduardo a_i teatro, entró distraído, y
de la misma manera ocupó su butaca.
La representación había comenzado; Eduardo trató de
fijar su atención, pero su pensamiento iodócil se volvió
inmediatamente a María, y hacia el cajón del escritorio
de ésta que nunca se abría, y cuya llave, separada de las
otras, jamás quedaba olvidada en parte alguna.
La idea de que allí se encern ba el terrible secreto
fué adueñándose de sus pensamientos y se convirtió en
una obsesión espantosa.

Conducción de muertos 1 heridos a los puestos de socorros, durante los combates de la semana que hoy
termina, en contra del maderismo.

�que la maten, Pero la joven no teme la muerte; los planos están en manos del esclavo y éste ya se halla en camino de Granada. Poco le importa morir, pues, por su
amor y por su patria.
o o o
Tal es la obra que si triunfa por la maravilla de su
forma, por el lirismo encantador de los versos, por la
inspiración elevada, propia, hermosísima de las estrofas,
probando una vez más el talento poético de Villaespesa,
oo alcanza tan señalada victoria al tratarse de la estructura dramática, que no es ni fantástica, ni romántica en
absoluto, ni simbólica por completo. Tiene de todo, es
cierto; y se ve algún simbolismo que significa el triunfo
del arte cuando le acompaña el amor, sobre el arte si
sólo dispone de la fuerza.

TEATRO ARBEU.-"FIN DE CONDENA"
La compañía cultísima de Borrás no sólo nos dió en
-esta obra uoa producción nueva, sino también tuvimos
la satisfacción de conocer a un autor dramático de gran-des vuelos, a doo Juan Arzadúo, perteociente al cuerpo
-de artil_lería española, hombre de talento y oo porque
yo lo diga (aunque procuro documentarme al hacer cual•quier afirmación) sino por reconocerlo así renombrados
-escritores madrileños y críticos teatrales como Manuel
Bueno, "Miquis," "Caramanchel" que escriben admirables crónicas teatrales y no reportazgos insulsos.
"El señor Ar~adúo-dice Manuel Bueno-que es un
pen~ador y un ltt~rato Gle grao estatura espiritual, no ha
vemdo a congraciarse con la muchedumbre exponiendo
melodramáticas sensiblerías. En toda su vida de apart?miento fecundo para el Arte hay un de~dén de la popularidad que le honra .

Si ooy se asoma al Teatro es porque imperiosamente
le empujan anhelos de moralista, de los que.el candor
no está ausente del todo. El señor Arzadún conoce nuest~o régimen penitencia_rio, y no de oídas ciertamente,
s~oo_por haberlo estudiado con piadosa atención. Su desi_gmo es ~) de probarnos que el presi :lio, lejos de corregir a_l del10cuente, lo degrada aún más; que la convive?ci~ carcelaria en?u.rece las almas, y que, por consigmen.e, este proced1m1ento de reeducación inventado
por la sociedad es negativo."
'"Alejandro Miquis," después de examinar el drama
"Fin de condena" añade: '' El señor Arzadún es, pues
positivamente, un artista y un pensador y es, además:
un c:Jramaturgo, porque en su obra bay elementos dramáticos ee primer orden. hábilmente combinados.
A mi juicio, p~es, tenemos un autor dramático y no
un autor dramáttco más, sino más autor dramático que
muchos de los que pasan por tales."
"Cai:amaochel" no se queda atrás en elogiar la obra y
en decirnos la valía del autor, recordando que P.scribió
en "El Imparcial" un ?otabilí:imo estudio sobre la guerra de la 10dependeoc1a espaoola, que ha merecido los
honores de la traducción a varios idiomas europeos; que
es autor de muchos versos elogiadísimos por Federico
Balar!, y de cuentos muy ingeniosos, de uno de los cuales aprovechó el argumento para "Fin de condena;" y
de una novela que sólo alabanzas mereció y que por tanto al presentarse con su obra al Teatro Español de Madrid, traía ya un bagaje literario de importancia y de
valía.

rostro expresivo, su aspecto arrogante; pero mediana,
muy mediana. en el recitado del verso, y, cuidado si hay
para lucirse! Bien el señor Codina, y me permito recomendar a tan estimado actor, que solo en los momentos
en que se requiere, dé acentos lastimeros ~1 verso, puesto que los domina por completo, y tiene talento para imprimirles la inflexión que se debe. El señor Rivas muy
correcto y el resto de los intérpretes también.
La escena hermosamente puesta. Las cuatro decoraciones son un modelo por Jo propias y bellas, representando la primera el alcázar de Habus Benzavi en el
Albaicin de Granada; la segunda un jardín del Alcázar
de la Alhambra; la tercera las ruinas de El vira en las cer
canfas de Granada; y la cuarta el torreón de un castillo
cerca igualmente de esta ciudad.
LUIS DE LARRODER.
o o o

El señor Borrás estuvo magnífico en "Fin de condena." Su genio artístico y el estudio vencieron una vez
más, siendo objeto de constantes ovaciones. El reste de
los.artistas cumplieron muy bien sin que ninguno sobresaliera, y es que toda la obra, todo el drama es únicamente el insigne actor catalán.
'

El próximo miércoles 26 tendrá efecto la inauguración
de la Compañía Gattini-Aogelini en el teatro Principal
con la opereta ya conocida titulada " La Cigarra y la
Hormiga."
Hay en el público mucho deseo de escuchar de nuevo
la bella partitura de esta opereta.

"EL ALCAZAR DE LAS PERLAS"
Había en México verdaderos deseos de conocer esta
obra del ilustre poeta Villaespesa, y la compañía Borrás
debe apuntarse en su "Haber" el que por ella conociéramos, la leyenda trágica, que estrenó en la misma Granada la Guerrero y Díaz de Mendoza.
. El seño: Villaespesa se encontró con una leyeodaprec10sa esenia por el distinguido literato García Goyeoa,
tomándola coa:o base de la obra dramática. y digo esto,
porque a raíz del estreno de "El Alcázar de las Perlas"
surgió la cuestión de si era o no original, confesando su
a~tor de dónde había sacado el argumento, la idea matriz, cuyo desarrollo era exclusivo de su numen, y no
en manera alguna del ingenio del citado señor Goyena.
La ~cción pasa en el reinado de Alhamar el Magnífico, y tiene por base la rivalidad amorosa de dos moros
que adoran a la encantadora •·sobeya."
Un~ de ellos, Ashuma, lleva en la mente un proyecto
gran?ioso que ha de ser la gloria de Granada por todos
los siglos; su mente de artista concibe la creación de un
a_lcáz~r tan her'!loso que ha de ser para siempre el teshmomo del gemo de la raza morisca; el emir de Grana-

Esperanza Lovreglio. Angelo Fiori.

Tina Bioi de la compañía "Gatini-Aogelioi."
Me honro pues, marchando en compañía de estos señores en cuanto al juicio que debe merecer el talento del señor Arzadum y entiendo que
su drama si bien no ostentando ciertas cualidades teatrales, es hondo, está bien pensado, interesa, es real, su desarrollo es sobrio, los
pormenores de la acción están subordinados al pensamiento del autor, y lo que al parecer resulta falso, es
precisamente lo que se trata de corregir, las corruptelas
de las Penitenciarías, el que se beba alcohol, el que se
salga a la calle, el que se hable con mujeres, etc., etc.
.. Que esto no es teatro" dicen muchos. Allá cada quien
con su manera de concebir las obras escénicas. Lo que
sí es demasiada exigencia, es creer que el escenario no
es medio de propagar ideas. ¿Hay culpa en ello? Me parece que no. No bay para qué exigir a un dramaturgo
que sea de un modo determinado y conforme a nuestro
propio punto de vista. Es preferible, a fin de cuentas,
que cada uno aporte al teatro su personalidad, con sus·•
sentimientos, con sus gustos y sus preocupaciones. De
esta diversidad intelectual el arte dramático gana mucho.

da, Alhamar, le proteje en su empresa y le ofrece los
medios de realizarla. Sobeya, llevada por el amor y el
patriotismo, es su compañera fiel en la larga peregrinación que hace por todos los pueblos y naciones en busca
de la inspiración que le huye, para realizar los planos
que su espíritu vislumbra.
Su rival, Abu Ishac, ha urdido una conspiración para
arrancar el trono de Granada a Al!:amar. Encabeza a
los 'guerreros descontentos de que éste haya pactado con
el rey cristiano Alfonso X, en vez de sacar todo el fruto
de sus victorias sobre la raza enemiga. Sobeya le rechaza. En una misma noche trata Abu Ishac de sorprender
al emir y de robar a la joven. En ambas empresas fracasa, y jura vengarse de su derrota.
Seis años pasa Ashuma, después de inútiles viajes en
que no ha logrado dar forma al magnífico palacio con
que sueña; llega cansado y abatido a las ruinas de Elvira. Sobeya que le ha acompañado todo ese tiempo, le
consuel;; y le infunde esperanzas. El anciano emir se
desespera porque siente la aproximación de la muerte
y no verá alzarse el alcázar que debía ser la gloria de
su reinado. Seis años de lucha contínua con Abu Ishac

han agotado sus fuerzas; sólo le quedan pocas horas de
vida, cuando también él llega a las ruinas de El vira. Pero Abu Ishac, cuyos espías le siguen paso a paso, llega a
su vez, para apoderarse de su antiguo soberano.
Allí sorprende a su rival Asbuma que por fin, en un
momento felíz de inspiracióo, cree ver erguirse en las
colinas de Granada el alcázar soñado y transporta febrilmente sus planos al pergamino. Frente a frente los
dos rivales, en vano implora Ashuma a su adversario, no
por su vida, sino por esos planos que hao de ser su gloria y la de la patria. Abu Ishac, ciego de odio y celos,
le mata de una puñalada y le arranca el precioso pergamino.
En el último acto, Abu Ishac vencido en batallas sucesivas, queda reducido a refugiarse en el Torreón, cerca de Granada. Un puñado de hombres solamente le
acompaña. Pero conserva siempre los planos preciosos,
tiene segura su venganza del que después de muerto
vuelve a matar, quitándole la fama que alcanzaría su
genio.
Una embajada del emir viene a buscarle y a ofrecerle la paz, a condición de que restituya esos planos. Y se
niega. Entre la servidumbre de la embajada, se oculta
Sobeya, ansiosa, a su vez, de vengarse por la muerte de
Asbuma y de restituirle la gloria, apoderándose de los
planos. Al pie del Torreón un esclavo esperará que ella,
con astucia femenina finja rendirse al amor de Abu
Isbac, los recupere y se los arroje.
Domina la joven los impulsos de su odio al hallarse
frente al que mató a su amante; logra sonreirle y engañarlo con sus palabras de amor. Pero ,\bu Ishac pretende anular por completo la memoria del pasado, destruyendo los planos. Sobeya aprovecha el segundo en que
los tiene en las manos para arrancárselos. Para defenderlos luego, le hiere con el puñal que llevaba oculto.
Antes de morir Abul Ishac da orden a su gente de

Augusto Angelini. Italia Ciampolioi.

¿ Es "El Alcázar de las Perlas" una ol.,ra que pudier;,
iniciar en España el teatro poético? Me parece que no;
pues a los personajes que en ella aparecen les falta personalidad propia; habla el poeta con estro sublime; pero
no los hace hablar a ellos. Es, pues, un alarde de lirismo admirable, y sólo en este concepto llena al audito- '
rio. Además, el desarrollo dramático es lento, faltan es
cenas que inten,seo, faltan momentos en que nos conmovamos, por los caracteres, por la lucha de las pasiones. En una palabra, el fondo es endeble, pues pocas
veces la naturaleza concede, como a Zorrilla le concedió, dotes extraordinarios de cantor lírico, y al mismo
tiempo imaginación superior, como poeta dramático.
o o o

Aonetta Gattioi. Felice Ciampoliui .
La interpretación de "El Alcázar de las Perlas" ha
sido muy desigual. Muy buena por parte de Borrás, adPrincipales artistas de la Compañía Gattini-AÓgelini q ue
mirable en el decir, magnífico en la presencia y en los
adi;manes, soberano expresando las escenas de amor, en breve actuarán en el Teatro Principal.
cuando sufre los desdenes de "Sobeya."
La señorita Adamúz luciendo sn hermosa figura, su

�11

~
¿VENDRA EL REY DE ESPAÑA A AMERICA?
Esta noticia ha llegado en esta semana trasmitida po te! cable, y la verdad es que por doquiera, se ha recibiuo la noticia con júbilo e intensa satisfacción.
En los círculos oficiales de Madrid no se ha desmentido la v.ersión, se da como probable tal propósito, 'afirmándose que deseoso don Alfonso de evidenciar las simpatías que siente por los países hispano-americanos, quisiera visitar algunos de ellos. bien que sin fijar la fecha
en que llegase a poner en práctica dicho pensamiento.
La idea al igual que otras veces que ha circulado como un hecho probable, es comentadafavorablemente en
los círculos políticos y entre todos aquellos que consagran el esfuerzo de sus iniciativas materiales e intelectuales al desenvolvimiento de los problemas llamados
americanistas.
Es unánime aquí la opinión de que la visita del Soberano español a las naciones hermanas de ese continente, tendría una altísima y eficaz significación moral y política, que contribuiría. indisc utiblemente, a estrechar
íos vínculos históricos que unen a España y a aquellos
pueblos.
pon Alfonso, en su misma juventud, con sus tendenC'Íi\S ampliamente liberales y democráticas, sintetiza en
su regia personalidad las aspiraciones progresistas del
pueblo español, y por consiguiente, los jóvenes países
])ispano-americanos verían en él la representación de la
España nueva, la España que avanza imperturbable en
· €!1 concierto de la vida internacional.
·
: Esto es lo que dicen algunas significadas personalidades que se han ocupado del asunto.
En general, dejando estas y otras apreciaciones, no
hay quien deje de considerar que la presencia del Rey
en las na.ciones de América, sería altamente favorable
a la mayor in,imidad d: las relacione; espirituales y materiales de aquellas con España.

j
(Continúa.)

LA AVIACION EN LA GUERRA.
Por vez primera en los combates se ha hecho uso de
la aviación, siendo en la guerra turco-búlgara, en la que
ha presenciado semejante espectáculo. El famoso aviador griego, capitán Maraitmas realizó un maravilloso
vuelo en hidroplano sobre el Estrecho de los Dardaoelos, arrojando varias bombas sobre el arsenal de Maide$,

El Consejo de Embajadorer Europeos en Londres, discutiendo la conveniencia de enviar una nota
colectiva a Turquía, en favor de la paz.
y sobre algunos barcos turcos que estaban en el canal.
El capitán Maraitmas recogión importates detalles sobre las fortificaciones otomanas y acerca de la
situación de la escuadra. En cuanto los fuertes y las unidades de la flota otomana observaron a Maraitmas le hicieron varios disparos sin que afortunadamente le hicieran blanco los disparos.
Los otomanos han huído a la desbandada ante la aco~etida furiosa de los turcos. En los encuentros que se
libraron al sur del río Kavar, las fuerzas turca,, opusieron gran resistencia a los búlgaros, pero al fin se retiraron en completo desorden. Los montenegrinos han
desplegado gran actividad y desde las alturas de Busati.
Gora y Gimatani enviaron constantemente una verdadera lluvia de balas a los turcos. Y en resúmen, hasta el
presente sigue el combate con verdadera fuerza y parece que esta guera no se ha de acabar sino en largo plazo.
LOS BARCOS DE GUERRA DELOS ESTADOS
UNIDOS EN CENTRO AMERICA.

Una costumbre rara.-Encapuchados que asisten a los funerales de los soheranos de Baviera, y que
asistieron al reciente entierro del príncipe Leopoldo.

Después de la muerte del Presidente del Salvador víctima de un asesino guatemalteco, los negocios de los
paises Centroamericanos, no caminan a gran altura y se
asegura que los zelayistas expulsados de Nicaragua se
h_an unido y preparado un complot contra todos los Presidentes de las Repúblicas Centroamericanas con e l prop_ósito de convertir las cinco naciones en una sola, designándose para presidirla al ex-presidente de N icaragua José Santos Zelaya.
Con este motivo el gobierno de \Vashiagton ha ordenado al "~n'.1polis" q~e se dirija en seguida a Amapala
para repnmtr cualqmer desorden con motivo de los súcesos que se avecinan.
Loscomandantes de 1"5 embarcaciones llevan órdenes
para impedir qu_e se altere el orden. El "Denver," que
estaba en la babia de Acapulco también recibió orden
de zarpar para Acajutla, siendo uoo de los primeros
barcos que ha de llegar a Centroamérica.

Pero tenía por los versos, por las frases de amor
,rimadas, respeto supersticioso de las hijas del arroyo
-qtie siguen en un papel comprado en dos centavos, el
tono del organillo de manija acomodándose Jo que van
leyendo. La música del poema de Juan Delhy era deli-ciosa. Conmovió a Nelly y le pareció desde luego muy
superior a los couplets de Maupeon y de Luisa Puget,
que ella había seguido en su infancia frente a los organillos de Belleville. Se durmió soñando en el joven poetá, reducido a comer con los cocheros, y cuyos versos
-el había acariciado el corazón.
A la sazón era amante de Nelly el duque de Eylau,
hijo legítimo del heroico mariscal, del antiguo tamborcito que había batidc- la carga al lado de Napoleón en el
puente de Areola. Era un hombre guapo, un poco fati~ado, de grandes maneras, con una inteligencia por arriba de lo común; y el segundo imperio no había podido
hacer de él más que un chambelán. A la cena, presidí-da por su bella amante, que el duque ofrecía en una
-cantina a la moda a algunos de sus compañeros de las
Tullerías, Nelly llegó c:on el manuscrito de Juan Delhy
-dentro de la manga. La reunión no tuvo nada de inconveniente. Todos los invitados eran gentes de cabeza
,gris y de alta corbata. Pero la comediante tenía a su
&lt;lerecha a M. Caduc, secretario particular é intimo del
Emperador. Era un viejecillo muy amable y gran letrado, omnipotente en los teatros. Ella le hizo prometer
que leería la "Noche de Estrellas;" y, ocho días después,
recibía una tarjeta de M. Caduc con estas palabras:
"Una obrita maestra. Corro a la Comedia Francesa."
Nelly, encantada del éxito de su recomendación, escribió a Saint-Firmin. Pero el pobre viejo no pudo siquiera leer la carta, la cual le fué remitida al hospital
del "Hotel-Dieu" donde se hallaba desde hacía tres días
entre la vida y la muerte; y como él no había prevenido
al poeta acerca de sus agencias con la actriz, por miedo
de un fracaso, ésta no recibió ninguna respuesta, y aun
se sintió ofendida al principio por el silencio del segundo apunte y de su protegido. Después, arrastrada por su
vida de placeres, no volvió a recordar nada.
Sin embargo, la fortuna, que a veces tiene sus capri-chos, iba a pagar a Juan Delhy todo lo que le debía, de
:un sol-&gt; golpe.
Todavía no habían pasado dos semanas de que había
,entregado su manuscrito a Saint-Firmin, cuando recibió,
una mañana, en su cama, una esquela escrita por el director de la Comedia Francesa. Marietta no podía venir
.a verlo y en medio de su loca alegría tuvo el pesar de
no poder dar a su amante la buena nueva desde luego.
'Tampoco era día de visita en el hospital, y además, el
viejo apunte se hallaba en tal estado, que no estaba pa.ra participar de los arranques de entusiasmo de su
amigo.
Con el corazón pal pi tante, oprimido por su secreto, }
-después de haber leída diez veces la carta prestigiosa,
Juan Delhy, con el objeto de presentarse por la tarde en
la Comedia-Francesa, hizo toda la "toilette" de que era
capaz. Por fortuna tenía una levita presentable y una
hermosa corbata, regalo de Marietta. Salió y encontró
.las calles con un aire de fiesta, a pesar de estar lodosas
y sucias; el cielo nublado de noviembre le pareció primaveral, y todos los transe untes le parecieron radiantes
-de felicidad. Al dar una lección a un joven, en la calle
de¡Monsieur-le-Prince, dejó pasar, embargado por su felic dad, el barbarismo espantoso "Románibus," el cual
valió al colegial, hasta el fin del año escolar, las burlas
pesadas de su profesor. En el figón, junto a los cocheros, Juan se creyó sentado a la mesa con los dioses del
-Olimpo y comió ambrosía rociada con néctar, por más
que lo que le sirvieron fué una cabeza de cabrito frita

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en aceite rancio y una botella de vino color violeta. Terminada su colación se puso en marcha con el aire firme
del hombre feliz.
Pero en cuanto llegó frente a la famosa "Casa de Moliere" decayó toda su animación. Se sintió extremadamente tímido. En la escalera, los retratos pomposos y
los bustos enfáticos de los ilustres comediantes del pasado parecieron mirarle con desprecio como a un insignificante; y el ujier, a quien dió su nombre. le habló con
un tono tan desdeñoso, 'que se preguntó si no estaba soñando, y si realmente había sido llamado a aquel sitio
de tanta arrogancia.
El poeta recobró algo de sangre fria en presencia del
administrador general, quien le recibió con las palabras
más amables. Su pieza seria, dentro de muy poco tiempo, leída ante el comité, y seguramente aprobada y representada. Era un verdadero servicio el que había hecho M. Caduc a los ordinarios cómicos del Emperador,
dándoles a conocer y a gustar aquella obrita maestra.
El joven, estupefacto, se dió cuenta de que se hallaba
baj9 la protección del "Chateau." Y, como se deshacía
en votos de gratitud, Je dijo el funcionario:

-Hay que nanifestarlo a M. Caduc. Vaya usted a
verlo, a dos pasos de aquí. A él es a quien debe usted
dar las gracias ...... Vive en la calle Rivoli ..... .
Juan se dirigió allá en seguida y fué introducido en
una biblioteca amplia y perfectamente cuidada, cuyas
dos ventanas daban sobre el jardín de las Tullerías. El
amabilisimo viejecito. que se presentó en seguida, tuvo
para Juan todos los cumplidos y galanterías del hombre
de Corte.
-No me debe usted nada, querido hijo. Al contrario,
para mi será una verdadera satisfacción el haber hecho
participar al público de las encantadoras sensaciones
que me han proporcionado sus versos ...... Además, los
recibí de manos de la belleza misma. Nelly Robin, del
teatro del Vaudeville, fué quien me dió su manuscrito.
Lo tenía, según me dijo, por un viejo cómico amigo de
usted ..... .

Era un viejecillo muy amable ..... .

CONTINUARÁ.

..

�Aúo cuando es cierto que actualmente ooo eocootramos eo ese período de "statu quo," particular a los cam?ios de estaci?~• período que, dicho sea de paso, es muy
10grato y fastidioso, porque el presente oo tiene ya sorpresas que ofrecernos y el futuro todavía oo oos revela,
sus interesantes secretos; sio embargo, lectoras mías; la
Moda oo es tan escasa eo recursos que oo pueda encon-

Rica to ilette para baile.

trar algunas graciosas coqueterías, alguoosdetalles novedosos, que sio transformar por completo las "toilettes,"
las modifique y renueve de cierto modo, a fio de variar
un poco el aspecto de ellas.
Por ejemplo, e o estos momentos, los trajes sastre parecen haber evolucionado y oo tienen el mismo corte
que al comienzo de la estación invernal; las faldas tieoeo uo bonito movimiento de drapería eo la parte inferior, ya sea por el frente o por uo costado. Algunas veces, la citada drapería baja desde las caderas, y cruzándose por el delantero va a recogerse por detrás en ar·
tísticos pliegues, adquiriendo así la falda uo lindo aspecto de túnica drapeada o sobre-falda, que no está desprovista de elegancia.
Los jaquettes se abren por el frente y llevan faldones
muy amplios que están como sujetos bajo uoa cintura, ya
sea del mismo género del traje, ya de terciopelo o cuero
barnizado. Estos faldones varían mucho eo su forma,
pues uoos seu redondos, llegando e.si al nivel de la ro-•
dilla, y otros afectan un corte bastante audaz, porque
son mucho más largos por la espalda que por el frente.
Ciertos faldones tienen la forma de uoa punta de chal
que cae sobre el delantero, y luego se recoge eo los lados, simulando unos pequeños "paoiers." A veces la espalda de dichos faldones s~ corta eo puotJ.s. dicha espalda sube hasta los hombros y de allí vuelve a bajar.
convertida en dos largas tnaogas "Kimonos," disposición
más atrevida que graciosa, si hemos de manifestar a nuestras lectoras la verdad completa.
Eo cuanto a los colores que se prefieren para la coofeccióo de estos "tailleur," vemos también, una variedad
extraordinaria, como soo lo~ matices siguientes; mostaza, canela, café con leche, arena, y otros muchos que
sería largo enumerar. El adorno predilecto para las
"toilettes" indicadas, es el de pieles, tales como la nutria, el zorro negro y el skungs. Debemos señalar, como
una novedad bastante ingeniosa, los cuellos chales, y las
guarniciones de pieles, independientes del traje, que
pueden suprimirse o cambiarse a voluntad.
Para las excursiones en auto y los paseos campestres,
se hao adoptado los "tailleur" blancos, hechos eo paño,
en satín de lana, en sarga flexible, y, por el contrario,
muchos de estos trajes se coofeccionao en terciopelo negro, realzado. Estos últimos atavíos son muy elegantes.
Las camisetas que requieren los citados "tailleur,"
pueden ser adecuadas al color del vestido o de un tono
más claro, por ejemplo: un traje café arena se armonizará perfectamente con uoa camiseta del mismo matiz o
algo más claro. Las blusas "kaki" hechas eo satín o eo
crespón de Clioa, hao obtenido uo grao éxito, por su
aspecto audaz y elegante. Como único adorno llevan dos
líneas de pequeños botones de nácar, colocados en el delantero, y a la orilla del escote, que sólo deja ver la
garganta, ostentan uo doble cuello volteado, redondo o
en cuadro hecho eo linón blanco, formado por dos bandas unidas cuyos bordes están ribeteados por un fino
cordón de seda, adaptado al color del traje. Esta oota
de elegancia es digna de todo elogio.
Los atavíos sastre, de grao lujo, se acompañan con
blusas de encaje crema, velados de tul del mismo tooo,
y como uo adorno, sencillo y lindo a la vez, llevan franjas de pequeños botones de ámbar o de perlas. T a mbién
a estas blusas se les puede añadir la elegante coquetería de esos cuellos vueltos; pero, en este caso, los dichos
cuellos se hacen en gasa o tul de colores vivos, como rosa, azul o rojo.
Citaré a mis lectoras un hermoso modelo de traje para visita, el cual está hecho eo crespón de China, color
de canela. La falda es drapeada eo la parte superior,
simulando uoa túnica que llega hasta la rodilla, ligera·
mente levantada en el frente, por el mismo corte de la
túnica. Esta lleva a la orilla una franja de piel de zorro
negro, y el mismo adorno se ve en el cuerpo, que es de
estilo japonés.
Las hombreras soo de la tela del traje, bordadas de
soutache color de canela , pero eo up matiz más claro.
El corpiño se abre sobre uoa blusa de encaje inglés, velado por tul crema, y el cuello es levantado y de encaje
de Chantilly. Este cuello está unido al jaquet, pero la
blusa tiene su cuello propio, hecho eo encaje inglés cubierto de tul crema. El manguito es de satín color de
canela adornado con franjas de piel de zorro. El som-

de las que califican de advenedizas. Ahora bien, estas
advenedizas bao prescindido a su vez de la ioflueocia
de las damas aristocráticas, y como la Moda vive al mismo tiempo que del arte del lujo, soo las que en la actualidad inspiran sus creaciones.
.
Ya es demasiado tarde para contrarrestar esta corneo·
te. Las que más gastan en "toilettes," las más fastuosas,
soo las que vulgarizan las modas actuales.
El "sport" guía y modifica eo los homb_res el modo de
vestirse y eo las mujeres el deseo de fascm"-r a los que
pueden realizar sus caprichos.
Por otra parte, los extrao¡eros bao cc:i~vertido a Paris, coo la complicidad de no pocos parisienses, en un
gran Corinto al que acuden eo busca de placeres. Para
agradar a esta clientela, cada día más numerosa, los
industriales y los comerciantes hao modificado sus pro·
ductos. Desde hace Jo menos cinco años vienen ideándose trajes, sombreros, artículos de lencería confeccionados especialmente para los extranjeros.
Eo la época del año en que vienen a París se les espera, se les ofrecen los artículos destinados a obtener su
favor, y en las carreras de caballos, en los teatros, en
los "restaurants" de lujo, en todos los parajes que frecuentan los ociosos vividores del mundo entero, se exhiben los artículos ideados para agradarles. Las que vive~
y triuofao en los círculos de la vida alegre, son las pnmeras eo ostentar las excentricidades que agradan a su
clientela, y poco a poco las advenadizas enriquecidas
imitan el ejemplo, y de aquí vienen los resultados que
se tocan en la actualidad.
Convencidos los extranjeros de que lo que l~s ofrec(ao
los parisienses no erao ya las antiguas cr_eac1on~s, s100
otras modificadas para complacerles, los 10dustnales de
otras naciones supusieron, no sin razón, que ellos po·
dríao introducir las modificaciones sin necesidad de re·
currir a los parisienses, y como es de presumir, en ".Ísta
de la iovasióo de formas excéntricas y de colores ch1llooes procedentes eo primer término de Alemania, se hao
adoptado estos productos }'. actualme_nte puede asegurarse que Alemania ha obte01do una v_1ctona sobre Francia en el capítulo de la iodumentana.
Hoy triunfan en Europa el gusto ale~án y el norte·
americano. Los modistos parisienses, te01endo e? cuenta sólo sus ganancias, han sacrificado el arte al 10terés Y
sufren las consecuencias de su pecado.
No será extraño que los dos países del Norte _que _más
se hao aeercado eo todo tiempo a París, es decir Viena
y Munich, acaben por ser los que impongan la moda al
mundo entero.
r
Las modas del tiempo presente pueden atribuirse a la
necesidad de complacer a las desdichadas mujeres que
viven de las flaquezas de los hombres acaudala_dos, No
generalizan el buen gusto, el arte y hasta_los mas _nobles
sentimientos del alma; pero por lo extrll;nas y vistosas.
sirven a los fines de las que tan expléod1damente pagan
con el dinero ajeno a los que a su vez las ayudan a realizar buenos negocios.
Algunos periódicos de París y sus similares _alemanes
y norteamericanos reproducen modelos coi:it_ranos al ~rte
y al buen gusto de la verdad~ra moda par:s1ense, Y siendo, por fortuna, relativamente escaso o! numero de las
que fuera de~París, de Viena y de Nueva York comercian con su belleza, las señoras que son su P?lo opu~sto,
aceptan las modas exéentricas impuestas a 10dustnales
y comerciantes.
B. V.

brero de forma extensa, es de terciopelo negro, guarnecido con un hermoso "aigrette" de plumas blancas.
MARGARITA.

Hasta hace poco una aristoc racia formada por las familias de la antigua nobleza, por los artistas, por todo
lo que eo los diversos países representa inteligencia y
superioridad, imponía las modas. En la actualidad todo

El abrigo femenino-en diversas épocas

Traje de comida ó recepción.-

Traje de r ecepc ión, último modelo de Pa rís.

Toca de media estación

ha cambiado. En Francia se ha visto que las mujeres
más distioguioo.s desde hace algunos años parecen com·
placerse en vestirse sin elegancia, con uoa afectación
de sencillez que constituye una protesta contra el lujo

Las damas elegantes, lectoras mías, si~pre han tenid;&gt;
grao cuidado y coquetería para la elecc1ó? de sus abngos. Multitud de formas y aspectos ha te01do e~ta confortable prenda, la cual se transforma y cambia según
lo ordena la moda.
El manto de la época de Luis XVI está ad.ornado con
una capucha voluminosa qui: sirve de marco _m_aravilloso a los !iodos rostros femen10os; E'Ste era el u01co tocado posible para preservar los monumentos empolvados.
Está también acompañada de una "dulleta" o bata,
hecha de tela flexible, acolchada coo ánade, y dos aberturas dejan pasar las manos que vemos metidas dentro
de enormes manguitos.
o o o
Eo fi.o, en tiempo de la Revolución, fné el período de
las manteletas y después de los chales, de los que hablamos en otra parte; manteletas y chales sintetizaron las
elegancias del abrigo bajo el Directorio, el Consulado y
la Restauración.
Algunas mujeres llevaron también bajo el Imperio l'.1"dulleta" larga. bajando D?":a el suelo, con una esclavina en forma de rotonda y grandes mangas vueltas. La
levita alternaba y se llevaba debajo del chal.
.
En 1814, el chal subsistía aúo así como la lev1_tll; coo
tres esclavinas; y el manto forrado de pieles participaba
también del favor del momento,
En 1830, la manteleta era el furo~ de la moda, maottleta ligera, flotando al aire, aérea, impalpable, caye~do
sobre los brazos con un abandono eocaotador. También
se llevaban los abrigos llamados "Girondinos" adornados delicadamente coo tres pequeñas trencillas de color.
Después, cuando aparecieron las "Misteriosas," su~lan
tando a las "Leonas;• aquellas, para envolver sus siluetas etéreas arborarón un pequeño abrigo de terciepelo
negro adornado con pasamanería ~uy fina; prenda _sin
pretensión que se adaptaba maravillosamente a la ps1co-

Traje estilo sastre para pase:&gt;.- Sombrero con adornos
de pluma.
logia especial de esas heroínas que sin duda fueron las
inspiradoras de Balzac, de Musset y otros poetas, román. ticos y soñadores.

�~====================~~E;Lillil~U~N~D~O~l~L~U~S~T~A:A~D:0~::::::~===~~
. oran des deI mundo
Los murciélagos mas

UNA PREGUNTA

CuruosA: Sí, señorita; cuando unas relaciones amorosas se rompen, hay la obligación de no conservar las
cartas ni los objetos que durante esas relaciones se han
cambiado entre sí los novios. Así.pues, por grande que
sea su pena al devolver a su prometido todo cuanto él
le ha obsequiado, es preciso hacerlo de este modo, porque de lo contrario quedaría usted expuesta a graves
críticas, que una señorita juiciosa debe evitar a todo
trance. El sentimiento no puede prevalecer sobre la razón en casos como éste.
Por otra parte, 1qué ganaría usted con tener esas cartas, en las cuales hay tan bellas frases de amor, y esos
cabellos que formaron todo su encanto? ..... .
Terminadas las relaciones que los unían; rotos los
vínculos del corazón, esas cartas, esos cabellos y esos
recuerdos, ya no significan nadá, y, si he de manifestar
a usted mi opinión con absoluta franqueza, creo que
cuando esos objetos se conservan contra la voluntad de
su dueño, 1al acción reviste el carácter de un robo, y,
por tanto, jamás debe -conducirse así una persona que
se crea honrada. ¿No piensa usted lo mismo que yo?
Deseo un alivio para su pena de corazón, y sabe cuánto la estimo, no obstante que no tengo el gusto de conocerla personalmente.

MISION DIFICIL

J;.

no no se llevan los de hilo o los de seda; estos son propios únicamente de la estación calutosa, y también durante la primavera, pero ni aun entonces se llevan para
visitas de ceremonia. L a cabritilla, la piel de Suecia, Y
la piel de gamo, son los elementos que se aceptan para
la confección de los guantes finos y de buen gusto.
Tengo mucho placer en contestar a sus preguntas.

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FAMILIA EN' CONFLIC~

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BLANCA: Es digna de todo elogio su noble conducta;
pero creo muy peligrosa la intervención que tiene usted
en los disgustos matrimoniales de su amiga, mucho más
si se tiene en cuenta la viv.1 simpatía que el esposo de
dicha amiga profesa a usted desde hace tiempo. Con ',
demasiada inocencia piensa la candorosa "Blanca," que
esa grande simpatía es el mejor elemento para conseguir del esposo descarriado un cambio completo de conducta, sin comprender que tales cambios son bastante
difíciles en hombres de malos hábitos, y no tan jóvenes,
pues el citado señor tiens cuarenta años.
Usted es sencilla, linda y sin experiencia:goza del cariño y de la confianza de ambos cónyuges; la pobre esposa es aún más jóven que usted, y sólo así se explica
que no haya_previsto el peligro al cual se está exponiendo. No es necesario dar a usted mayores explicaciones,
/verdad, estimada señorita? El mejor influjo que puede
usted ejercer cerca de su infeliz amiga, es el de retirarse en lo absoluto de su bogar, encomendar en sus oraciones la dicha y la paz de ese matrimonio, y no ponerCANTO RELIGIOSO
se en la triste ocasión de ser usted misma la causa principal de disgusto entre dos esposos que no se aman ni
IRENE: Soy de su misma opinión, pues no hay nada
se coQlprenden. A esto se debe reducir su difícil misión
más impropio y desagradable que oír en las iglesias, durespec\o de tal asunto.
rante los ejercicios piadosos, esos cánticos profanos, los
cuales tienen un sello de trivialidad mundana, compleMODELO
tamente indigno de las solemnidades religiosas. Hay algunos "misterios" del santo rosario, que más bien parePRESUMIDA: Doy a usted el modelo que desea de tracen romanzas amorosas, muy lindas para escucharse en
je para calle, el cual es muy elegante y original. En la
un teatro o en un salón, pero nunca para ser cantadas
Crónica de modas está descrito dicho modelo; allí pueen el interior de un templo. Y lo que se dice de la múde usted ver de qué modo se confecciona este traje.
sica vocal, se dice también de la instrumental, porque
Debe usted suprimirle !a cola, pues ésta sólo es adehay ciertas orquestas que más bien parecen músicas pacuada para las ceremonias.
ra bailes que sagradas armonías, y como la imaginación
Respecto de su pregunta sobre los guantes, me permies dificil de ser reprimida, en vez de recogerse el espíto aconsejarle que los use de cabritilla, pu·es en invierritu en atenta meditación, se escapa de aquel santo re-

..

r

cinto, vuela a los paseos o salones mundanos, y la lucha
que es preciso sostener en dichos casos, es no sólo dificil sino .c asi imposible para las almas inquietas.
Muy pocas serán las personas cuya vi rtud acrisolada
triunfe d~ todos los elementos exteriores, dominando sus
sentidos ,hasta lograr que éstos permanezcan indiferentes a todas las emociones y recuerdos que tal música
despierta.
Próximamente enviaré a usted el cat-álógo al cual se
refiere, para elegir con acierto algunos cantos verdaderamente religiosos.
i'

MARÍA ELENA: En efecto; pocas dificultades hay en
la vida más penosas y molestas que las desavenencias
de familia; pero creo que en su caso no es imposible
encontrar la solución del conflicto, pues si el señor esposo de usted no puede avenirse al carácter de "su terrible suegra," como él dice, ni tampoco a '·Jas necedades de su insoportable hijastra," Jo i~di.cado es alejar a
ambas de la casa de usted, aun cuando le sea muy doloroso separarse de su madre y de su hija.
El primer deber de una esposa es el de conservar la
paz del matrimonio y complacer a su marido, siempre
que {ste no le pida algo notoriamente malo; así pues, en
el caso de usted no hay otro remedio si no es el que me
atrevo a indicarle. Tal vez con el transcurso del tiempo se olviden los disgustos pasados, y como su esposotiene buen corazón, a pesar de sus arrebatos de carácter, él mismo propondrá que vuelvan a Ja casa esas pobres desterr.adas, que hoy son causa de tanto~ disturbios
domésticos. 1 No cree usted que así se soluciona el gran
conflicto?
J\fARGARITA.

LO S:?OR1C
Los "sports" están demasiado a la orden del día •para
pasarlos en silencio; tienen sus detractores y sus defensores apasionados.
Lo cierto es que la equitación, el aut-0movilismo, las
bicicletas, la natación, el canotaje, la esgrima, los juegos al aire libre , el patinaje, los ejercicios de tiro y hasta las ascensiones en globo, cuentan con gran número deadeptos en el sexo femenino, y que no abusando de estos ejercicios tienen gran valor dentro de la vida seden•
taria de las g randes ciudades para la higiene de las mujeres.
La bicicleta es contraria a toda persona cuyo corazón,
no funcione normalmente, y sus esfuerzos pueden causarle accidentes mortales. Este, como todo "sport," nodebe practicarse sin previa consulta de un médico.
Para ir en bicicleta o a caballo. remar o nadar, y en
general para todo "sport," no han de llevarse corsés quedificulten la entrada del aire en los pulmones, cuya dilatación se hace mayor con el ejercicio. Esto es en todos los juegos. Se debe llevar un cinturón que sujete el
talle sin apretarlo; nada de guantes ni trajes ajustados.
En automóvil y ejercicios de velocidad, es indispensable un velo espeJiO que proteja la respiración y ]os.
ajm
A
Como en todo cuando interviene la mujer, la cuestión
de traje se impone. Los trajes de juegos sportivos, krikret, Law-tenis, Golf, etc., la gimnasia, la esgrima y las.
ascensiones en globo, son todos semejantes. Faldas cortas, blusas sencillas de cuello vuelto y mangas de puño .
parecidas a las camisas de los hombres, y peinado bien
sujeto, de acu.erdo todo con las prescripciÓn~s higiénicas que dejamos apuntadas.

1. d las especies de murciélagos que
t
, o as
viven
en nuestros climas, son baS ante peq Ue -nas·, las más grandes apena~ tienen_ el
tama -00 de una alondra; pero en los pa1ses
d
tropicales
delde
antiguo
muo o se
eucuenalg unos
tran
estos mamí_feros
alado~
9u_e
SOu tan grandes como ga_lhuas. ,,E n .F 1I1P1,;
s llaman a estos murciélagos pamques,
nambre que bien podríamos adoptar en
castel
no laoo con preferencia
. a l d e "b
. er mel
1b
y
jizos"
e se les da en a gunos '., ros,
Ue noque
s sino una m_ala traduc_ cton d&lt;;I
q
d h
francés "roussette," apdl,~a:~:on ,pco~~e:~;
males
bor
el
conde
!
1
d las especies e pe o ro¡o.
una e
.
bºé h sido lla-

~~~~¿~~s~l~~:e~ª;o/

i

l.
. , ºb.d_e re. .mo
debe
ponerse en cura
como
case UD esfuerzo de ap 1cac1on
· ' el
d jugador
c1·ese una
enfermedad
mental
de
flexión Esta debilidad aparece tam 1en en SI pa e
.
.
su; superstici_ooes. Su. creencia en l:t efi- otra cualqmer especie.
Cacia de ciertas prácticas para co_n¡urar
b
d d d
la mala suerte sobrepuja en a sur I a a
La s·1tofob·1a sus rarezas
todo lo imaginable. Desde _este punto de
á
f
q
Vl· sta, los ¡·ugadores_son _m s 10 enores
ue
___
.
.
los fetichistas más 1nfehce~.
, .
Detesta usted el ajo? ¿Le 10sp1ran una
Otra de las particularida_des l patolog,cas
av¿ers1·o·n
par•.1·cular
los
huevos
friws?
f lt d
fi ¿Le
J
de los ¡·ugadores es lad abulta,
d
d a aesta
ª, cae ponen malo las naranjas? ¿Hay,
? en u, a voluntad. La faculta mo era ora . . .- gún plato que le cause horror.
h más
si completamente aniquilada. Hay 10d1v1No se asuste usted. Su caso, mue o
duos que se dan c~enta
denota
·
tde t e~t_e
cton defecto; frecuente de lo que pudiera_
d cree~,
f . lmente
pero ceden a la pnmera en a
..
uoa es ecie de locura ano rna ac,
.
.El negro cuadro patológico del_ ¡u~ador
ablep Sufre usted una enfermedad que
. ,1
ad,endo cur
.
. d
d"
lo ensombrecen los ps,co ogos ao . ,
hasta ahora no la había ba~ttza o na te y
que se obsen·a en él la atenuac1on del I cual se Je acaba de aplicar uo nomb_re
sentido moral · La impulsióu -al juego
rea
t
im• quea no tardará en ser popular: la dsitofobta.
. J, ,
viste en ciertos casos un carac1er an . L
endici,is iba pasando de mo a, acta

y

ªii~~-

El Dr Buraud y su compañero el Dr. '
111arn·1er·, autores de estudios inter_esantes_
é t ca ase
sobre la gastronomía y la terap U I
.
guran que son legión las personas que s10
motivo
experimentan
. plausible
. ºbl
n plato una una
fruta,averuna
sión_ 1rres1sh e a u
.
bebida o una legumbre._
un
,,
· menciona el_ caso de
El D r. ,,armer
.
11 d t • t y tres auos de edad,
carp10tero. e re10 a. .
de desadmirablemente conshtu1dof,'1sc,.acpoaza
qu,·en
f erzo
arro_llar
h
¡~n
d granso~slouel olor de 1'a manteca
dacia pa t ifeJoctor había observado por
e vacas.
d
·tofobia y penentonces
pocos
c~dsosl
e sr,s1·o·n del card
era fingt
a a ave
san o que
.
n man·ar hepin tero le convidó a comer u
11 hubo
t ca y aceite }•apenas o
cho ceo man e .
'
,
vomitar.
probado el carp10t~ro comen~o a s anáI:I Dr. Buraud cita numerosos caso
.
Jogos.
.,
._
ien

ma~~:
1: f~~ma de su ~~rii~fi ~7d~º:t~~,~=r~i.
~~:~ent~~i fa~t;~tn pa~;~~:i:n~~n~::~!r~:;:dq~1c~i po;í~::i~\:s ':t~~:z:n:~~ t~n;~ cJr~oso
1
cabeza,_fique ef~ctivt:e~::r;r~cuerct:~~;~~ pu~de ~oosiderársele, a cometer los a~tos ~:!~:s:o;~rtable al alcance de todos, y era que ¡~ ¡¡ustaban mucttmaºun~u~u=a~~
posa,
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eren
e
o
V
1
de
día
con
más
,,.raves
e
irreflexivos,
y
por
ser
en
erº6
la
sitofobia.
podía
res1surse
a comer a •
por muchos conceptos.
ue an
"
nac1
tanta soltura como de noche, duermen colgados de las ramas de los árboles, y no en
las cue,·as o en los troncos huecos, y en
vez de comer insectos _comen ~rutas. Se
1 ula que uno de est0s mu reté lagos d~~~r~ diariamente mtdio kilo de_ fruta..~ 10
duda debido a este género de ahmentac1on,
su caroe es bastanté sabros_a, y en algunas
islas d., Oceanía Jos 10d1genas la comen
con placer.
. ¿·
d
Ea Ceilán, en los famosos ¡ar 10es e
Peradeniva, estos animales se cuentan f
millares. Las autoridades locales pr?h•·
bieron hace pocos ailos que se l~s ?,era
caza, y desde entonces se han mulupltcado
de un modo asombroso.

y

El aceite alcanforado en cirugía
Desde hace algunos año~ se emplea en
Medicina y cirugía el aceite alcanforado
como excelente estimulante. En, un enfer·
mo en el curso de una pulmoma, de uoa
fiebre continua, debilitado y propenso a l
síncope obra muy favor~blem&lt;;nte para r~aoimar la, fuerza; una inyección de aceite
a lean forado.
La introducción del alcaof~r en _la eco·
nomía modifica los estados 10fecc1osos, _Y
los cirujanos recurre,n a este producto pa1,t
combatir las septicemias de todas clases.
, el Dr· Baudd para obtener
S egun
pé · resulh
tados ventajosos de "sta tera ut1ca, ay
que administrar dosis elevadas.
.
E~ un caso de septicemia _pentone!11,
Mr Baudet no tuvo inconveniente en ,oye¿ta r I oo gramos de aceite o sea una proorción de 10 grñmos de alcanfor pur~.
La dosis media, ordinaria, es de zo ~ent•~
metros cúbicos. La fórmula es la s1gu1ente.
Alcanfor, roo gramos.
Aceite de olivas lavado, 900 gramos.
Después de la disolución del alcanfor, se
filtra el actite y después se pone e? _ampollas de 20 centímetros cúbicos ester_1ltza~a~.
La inyección se hace con una ¡ena,,u1lla de las de inyectar sueros y debe peuetrar lentamente bajo los tegumentos.
Los resultados son sorprendentes y por
este medio se han logrado verdaderas _r;surrecciones de enfermos cuya s1tuac1on
era desesperada.

La patología de los jugadores
Según los últimos trabajos de los psicólogos el hecho de ser jugador denota una
graví~ima degeneración mental. El exa_men
de todo aficionado a tirar de 1~ oreJ:t al
popular Jorge revela v~rias parllculandades oatológicas predominantes...
En primer lugar, está la debilida d intelectual.
.
El jugador habitual juega_ stn teu_er conciencia de la ausencia de . 10terés 10tele_ctual de sus actos. Los realiza para ocupar
su ociosidad, para matar el tiempo'. para
divertirse como un niño con sus ¡~egos .
Por su puerilidad se Je podría_ considerar
como afectado de una tendencia a la regresión mental.
El testimonio de la debilidad iotelectt!al
de los jugadores se encuentra en _la vac1e·
ditd de sus frases habituales. L_as tdeasque
expresan no tienen hilación Lit fundameuto· repiten frases hechas, Jugares comunes,
gr~cias insulsas, como si q~isierao a12arta_r
d e su espíritu todo peornm,ento que tmph-

Lo que distingue de un modo especial el
Odol de todos los demás preparados para
limpiar la boca, es su notable propiedad
de recubrir toda la cavidad bucal con una
ligerísima y microscópica capa; pero, sin
embargo, de gran poder antiséptico, que
aún DURANTE ALGUNAS HORAS después de haberse lavado la boca, conserva su efecto. Este duradero efecto, que
ningún otro preparado posee, es lo que asegura, a quien usa diariamente el Odol, de
que su boca está protegida contra el efe~to
de las caries Y materias de fermentación
que destruyen la dentadura.

�EL: MUNDO ILUSTRADO

CONSERVESE EL Pfü,n
Cuando el hombre&gt; ce~a clC' .:,r¿

cer, empieza :L cli~minuir de ta
maño. A lo m e nos, a sí lo nsl'gnr.i.
n n d '.&gt;ctor alem(m, y lo pl'Ueba
con C'uras. P ero mientns oodamo3 1·enovar nues tro cue?rp/qn lo.
misma proporción eri '} u e, se Ya
gastando, no se v1u,arr, mucho
de p :)so ni do m ed idas. Cuando
~e está d e m a3iado grueso, ser{t
bueno s in duda perder unas
cuan tas libras; cuando so está demasiado delgado, es conveniente,
por el contrario, combinar el régimen ali mentic io y las c ostum~res para conseguir gan!lr alguna·
libras. :Muchas p e r sonas pierden
carne3-ca rnes que neces itan- sin
comprencler e l por qué. Comen
mucho, p:)rO signen flac:is y débil es d e l ni3illo modo. La causa
d e ell o es un:i. digestión impetfecta. U n ,,s cuantas tomas do b

PREPARACION de WAMPOLE
l o arregl::trán todo. E stá b ech..
p:tra combi:ttir esos casoq &lt;le enflaq u eci minnto. Es tan sabrosú
como la miel y contiene una solución de un extracto que se obtiene do Hígados Puros do Bac::1l:10, c :&gt;mbina&lt;los con J arabo do
Ilipofostitos UompnJsto, )falta y
Cerezo S i lvestre. .Es nutriLirn y
fortificante. X o crr:i. únicame nte
gordura, s ino mú3culos tamb;én.
Para bs I mpur ezas do la Suugr c ,
Anemia, D c bilid:1d General y
Afeccione;¡ ,le la lla rgan b y Pulmone,i, es un r emedio c uyo uso
engendra fa g r atituu de hi p:)reonas que lo ens.,yan.
Et 81.
.José D. )forales, C1tte&lt;l,.-úlicv d o
Farmacia en la Escuela Xacional
de M edicina de M éxico, dice:
•· He analizado la Pr•.2::i.r ación &lt;l'l
Warupol e de hígau:; de bacalao y
la h e e n contrado :.ore de sustancias n ocivas y correspondiend o
e n todos s u s caracte;·cs con l as in d icacione~ que dan ~u s autores."
Es científlc:i, no u n específico
c u a lquiera. 8u olor y s abor satiG._f:lcen y agradan al p ~ladar. X o
pued e fallur.
En laa Roticas.

q~ie i~:ariablemente le producían una ind1gestiun Una vez, paseando por un jardín
con_ el doctor, la enseñó éste un manzano
y solo de ver el fruto se puso mala
H~y muchos casos de sitofobia debidos a
los a¡os, a1~n entre personas nacidas y criadas en re¡?1ones donde se come mucho esta
planta.

El trote cansino ele las cabalgaouras y el
Cilscabeleo de los collarones, turban la paz
geórgica del paisaje, que se creyera muerto, a no advertirse de tarde en tarde un rebaño que pasta, un pastor que silba, un
mendigo que renquea, camino adelante
\I cabo, se vislumbra un macizo de ,·er·
dor, Vna tapia, cerrnodo un collado. viene
a morir junto a la sombría mole de un convento Eo San Pedro de Cardeña, el cobijo predilecto del C id, a lbergue de su espo·
sa y de sus hijos durante las empresas belicosa~. Queda el ánimp suspenso ante el espectáculo de intensa e,·ocacióo. Aunque
Yo no quería irme de Burgos sin visitar trasformado por los si¡l"los, éste es San PePedro de Cardena. La Catedral, las Huel- dro de Cardeña
gas, la Cartuja .... Eso es lo que todo tuEl Cid holló con sus plantas el suelo que
rista ha de ver indefectiblemente, oyendo ahora pisamos Bajo esos robles sombrosos
las mismas bana lidades del "cicerone." A hiló su rueca Doña Jimeoa, mientras ElviSan Pt&gt;dro de Cardeña no va ca~i nadie. No ra y Sol. sobre el césped, jugaban o repe· puesto
faltó quien mirase sorprendido al saber que tían r,raciooes eo pro del padre ausente. Y
S. Andrés Sierra, México. - "Tan
me proponía visitar e l antiguo mooastnio. en tamo, allá, eo las profundidades del agradec ida le estoy á su Compuesto
¿ Qué está lejos? ~o importa. ¿Qué hay allí c laustro, resonaría, grave la salmodia de los Vegetal que recomiendo á todas las q u e
poco que ver? Por lo menos habrá mucho bened ictinos, a cuya guardia confió Rodri- ,-.....- - - - - -..,,,.,_, creo lo necesitan á
que evocar. A Cardeña, pues. Uo coche. go los tres pedazos de su alma.. ..
que lo compr en. He
Tarde espléndida Quedó atrás Burgos. y
Del pa lacio del Cid, nada queda. Del
recobrado de las
el minúsculo Arlanzón: por la calle de Pi- primitivo monasterio. muy poco. El actual,
afecciones alguien.
sones, salimos del campo. Diez kilómetros sin importancia arqui¡ológica, es muy postes: p é1dida de fuerde marcha por una carretera ddiciosa. bor- terivi -siglo XV.- Los estragos del tiemzas,mareos, palpita.
deada d! á lamos y chopos. El campo de po y la incuria de los hombres se hao deción en e l corazón,
Castilla, menos árielo aquí que en otras par- jado sentir desastrosamente en este monudolores de cabeza y
tes, se extiende por doquier. Atraves.1mos mento, cuya ruina es io~vitable, a oo acu,._.-.--.,,-.
e n el costado. Sé
Cardeña&lt;lijo y Carcelf', dos pueblecitos dir con rapidez La torre, desmantelada,
,..,.,,,,,.,... ,
por experiencia.que
adormilados, que parecen menos miserables sin tejado, se derrumbará muy pronto. El
e l Compuesto Vegeporque sus casuchas son de piedra.
resto del ediflcio oo durará mucho más.
tal fortalece los ór .
Da lástima penetrar en el templo. sumido
ganos generativos,
eo la tristeza de las cosas abandonadas. De i....:""'-""'--'-'-...&amp;.:e-'-..._. siendo posible de tal
la grandiosa bóveda no pende oi una lám- m odo la procreación de criaturas sa lupara votiva. Las paredes transpiran hume- dables y evitar los abortos á las m u.
COGNAC
dad esa humedad que a la larga dará fin jeres débiles."-SRA. FRANCISCA BEL
del edificio. Los altares._ horros del culto. rRAN', S. Andrés, Sierra, Dgo., Me_xico.
desaparecen bajo telaranas y polvosecular. El Compuesto Vegetal de L yd1a E.
Los pasos de los visitantes rnsueoan lóbre- Pi nkham, e laborado de raíces y hierbas,
gos. en e l recinto......
no contiene narcótico ó droga dañina
A la izquierda, sombría, oliente a moho, Y es la med.ic i!)&lt;'\ actual que ha reali .
está la capilla de los Santos Mártires, En zado mayor n_n~ero de curas de enfe~Ninguno tan delicioso como éste. ella reposan los doscientos monjes inmola- medades fe~1mle~, que sepamos. Midos por los sarraseoos eo e l año8 3.1. Isabel liare~ de test1momos espontaneous_hay
I ,. Felipe II hicieron el viaje. nada cómo- arch1 vados en los laboratorlvs de Pinkdo, Insta Cardeña, para orar sobre el se- ham. en Lynn, M ass., E. U . de A ., ex:
pulcto de estos mártires, cuyo influjo fué ten did os por damas curadas de C=!-SI
BOCA DELICIOSA, FRAGANCIA
causa de estupendo prodigio Parece ser tlodos \os achaqn~s del sexo, com~: lll•
en el ALIENTO con la c
que tocios los años, el día del anh·ersario flamac1ón, ulcl'rac1ón y d csvlo qcl ntei:o,
del martirio, las IOl&lt;as del claustro en que tumores fibrosos, m en struaciones 1r.
Perfuman los fueron sacrificados. se cubrían de sangre reg!1lare_s Y penosas, ~l~lor de espal~as,
labios y da n ~ la Y así un año y otro año. . . hasta que ex- 11;1digest1Ó!1 Y postrac1on de _los n ervios.
boca sabor de am•
pulsada de España la morisma dejó de re- [oda. muJer enferm~ debiera probar
bros{a, aoasloofLn
petirse.
d _ Compuesto Vege.al de Lyd1a E.
y hacen divino el
F n-o 1e a. esta cap,·11a, a 1a d e rec h a de la Pmkham. ,
beso de los amantes.
nave, está la llamada de los reyes y condes, ~ ¡ desea con sejo particula r, esLa e~ooso. Que
e! cenotafio del Cid, el tosco sarcófago •r-11Ja á. la Sra. Pink hnm, Lynu,
usa lu Putlllu fo
Ylolotu do Rual1, do
donde reposaron sus restos y lo; de Jimena, l:J. _U. do A. Este siempre ea beneQuontln, iroza de 1.. hasta que eo 184, fueron tr&lt;tSladados al IC1080 Y gratis.
•
t ernur fLdesu marido. Todl, pensable 1.&gt;• ra los
EL PERFUME ROSE DE CHIRAZ
Que amAn las exQulslteces. Cajita
de la casa F. Wolft y Son. recuerda la fraJanart f,tlCA de alu·
cla suave de las rosas de Persla.
minio, 50 cvs. Por rorrPo, r.Pr tlflc•da, 00
cv...- En :.Iéxlco:J,.hnnn.,,,. FtJIJ: &amp;, Cia., ,fr.
,,,,n FranctAco. 39.-J. IA/Jarl.íe St1r,. &amp;, r,,. Pro•

EL CENOTAFIO DEL CID

Curada por ultimo con el Com•
Vegetal de la Sra. Pinkbam

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EL MUNDO ILUSTRADO

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SU DOMICILIO
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De,eo quu tollo el muuúo ,e¡.,a qu
mi R emedio ¡,ara ('l Heumati,mo ali
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o Inflamación de las Coyuuturas, y
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tic°o. 50 centavos y un peso. :Ma1
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AQU I ESTA LA PRUEBA:
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nos e~cribió el Jo. ele Enero d~ 191?.:
"El rcmeclio 3X ¡,ara el Reu:nat:s
mo, que ,·enele la ,·as:i de u,t,.de,, e
inmejorab 1e y por tanto insubstitui
ble. Yo fui un pobre enfe rmo qn°
, cnía sufriendo. el ·,de hace más &lt;lJ
:?O años, ile Reuma_tis:no goto~o. Unu
por-is.ente enfermcrlall ueniosa bi
zo qnc la eliminación del áci&lt;lo úri·
1·0 fu ra punto menos de nula &lt;'11
mi persona; y ahí me tienen .istedtls
sufriendo constante:nente dJ desa
rreglos gástricos y, lo que es peor,
cle todo e,c corte.jo de molestias, sufrimientos v dolor('-.-inclusos l•'
,le Cálculos· renales-que trae a¡nr cjada una Diátesb Urica. L legué
1·asi a estar paralítico. En vano fué
que tomara una serie incontable d,,
111~1licamt•11tos nU1·ionales y extranjeros; la condición ácida de mi or•
gan ismo se modificó muy poco .r d reumati -':no seguía ,u marc ha clevastn•
dora. hasta que se me ocurrió toma1
PI reme,lio 3.\'.. pr 'parado por el ¡,rof('sor ~funyon para esta en'fermeclail. Con este rneclicamento me l•c
,· orado por com¡)lcto en menos tic
dns mc,es v con ,(,lo tres fra,quitos.
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de J. Labadié Suc. ·" Cía., A Ye
:-.au Prantisco, 43; J Uihlein Sucrs..
:1:1.
A,·e. Bolh·ar, ~5 ; Johanosen.
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Dro~u~ría ilel Elt&gt;fnnte, ,\ ,·e. I-abe,
la Cat,,li1•a. 6, v otrns. Consulta, por
,·orre•ponrlenci~. roufidenciales y Ji
bres de lo lo gasto.
Munyon 's, 53 &amp; Jefferson,
Philadelphia, E . U. de A.
0

Ayuntamiento de Burgos. Una cartela ado*"*
roe _la madera, o, aud::zmente, se encarama
sada al túmulo, nos dice: "Estos cuerpos Pocos persooajes han sido tao solicitados encima.
•
del Cid y de su muger, se trasladaron de como el Cid por la musa poética Desde el
Es menester que Y? no muev~ 1a_pier_0 ª u~
la Capilla mayor ~ ésta con facultad r~al, poema de "~lío Cid," la "Gesta Hoderici punto, que no respire fuerte. saldna e
de nuestro cathóhco monarca D. Phehpe C'ampidocti" y los innúmeros textos que fu¡?a
.
. .
.b.
V -ano
- 1736"
·
..
Pero es necesario
. E o Ia, pared es reposan 1os enriquecen
el vas11s1mo
Hom,,ncero, hast,1
. que conunue, escri d,en·
restos de D . Ramiro Sáochez. rey de Na- los dramas de Guilléo ele Castro, ele Cor- do; y _por t~n:ior ~e c¡_ue el ~ato~ me e¡e
varra, yerno del Cid, Doña Eh·ira. reina oeille, de Fernández y Goozález, de ).lar- con m1 fas11d10 solll~rio, escnrs,goos.doode ~avarra, su hija, D. Die¡.co Rodríguez. quina, sio contar las nol'elas, ,;uentos, epi- na_das. ra•¡.:os l?equ~nos, menud?s. meou os,
.. a quien
· rna taron 1º! moros en 1a sod'10s y relatos en que ha rntervenido,
·
,
su h_1¡0,
la 'as, como el ru1dec1llo de sus 1entes .. . .
~ac1enda de_ Consuegra; D?.ºª Teresa, mu- que pudiéramos llamar "biblioteca rodeJULES RE)IARD.
¡er de D O1ego Layoez. h1¡a del conde D. riceose" es de las más copiosas.
X~ño Alvar_ez, madre del Cid;_ Ordoño, so- Bueno. ¿ Y si después de todo esto resulbrino: Martlo Peláez, el asturiano, deudo; tase que tiene razón Masdeu cuando afir- - - -- -- - - -- - -- - - - e l conde D. Pedro, hijo del conde Fernáo ma que Rodrigo Díaz de Vivar es un perGoozález, hermano del conde Garc, Fer- sonaje mítico, carente eo absoluto de realinández ; D. Nuño Alvarez de Lara; Hernáo dad, creación fantasmagórica de un pueblo
de Cardeña, caballero del Cid; Fernand_o exaltado? Esta idea me quita las ganas de
D íaL, su hermano bastardo; Alvarez. sobri- :,eguir escribiendo. Por si acaso, dejé~nsno; Doña Juliana, hija de Antón .\ntolínez lo dquí
de Burgos; Fernáo González y Conzalo
Nuño, nietos del conde Fernáo González :
Pedro Bermúdez y Martín Antolfaez. sobrinos del Cid; D Bernardo Sandíoez:
L_ín Calvo, primer juez de Castilla, D.
Gómez de Gorma,:; Fernaodo Alonso, sobrino del Cid. D. Diego Laynez . su padre;
Histori as n aturales
Doña Frónilde. hija del conde l e~nán
Goozález ; D. Alvar Fáñez de !11inaia, primo del Cid, D Ramiro, rev de León DoFRAXCESA
ña l\laría Sol. reina de Áragóo. hija del
he roe castt:llaoo, D Sao cho, rey de \ raIGARILLOS Y
gón. su yerno -En el cent ro de la capilla,
Tomad los C AZOADOS
las estatuas yacentes de Rodri¡:o y Jimena
EL RATOX
los
parecen presidir patriarcalme11te el cónCuando a la Ju, de una lámparn, hago
._ del D awt-&amp;#H/~
clave macabro de sus famih,1res y deudos
mi págin;o c11tidiana rle escritura, oigo un
Carácter extraño, comple¡·ísimo. el del ligero ruido Si me detergo. cesa al punto.
comi.:uza de nue,o en cuanto raro el
Cid Humilló a su rey para serle fiel y Y
pap,
1
adicto a pesar de todo, luchando hasta con
ó
'l'd d d ¡
.
el
h d I' _ Es un rnt n que ve 1a
la ~ost, 1 a
e_ ~onarca espec a O • ro
Adivino sus idas y venid,1s por los bordes
tollpo de) espintu caballeresc?, fu~ .. 00 del obscuro hueco eo que la criada deposi· Representante GeneraJ en México,
obstan!~, rn~~otor del tao acreditarlo 11_mo ta sus trapos y cepillos.
Octavio Sartiia. Calle de López 12.
rd
d~I entierro -recué e~ el f~oso episo- Ad,ierto que salta a tierra y corre sobre - - - - - - - - - - - - - - - d io _del_ cofre lleno de piedras, q~e de¡ó a los ladrillos de la cocina Pasa cerca de la
los ¡udios burgaleses eo garant,a de fuer- chimenea, bajo la pila, &gt;· se pi.:rde entre la
te suma por éstos entregada Por si e5t? vajilla Por una serie de n,cooocimiemtos.
era poco, la leyenda de sus ao:,ores_ con Ji- practicados cada h:z a mayor dist,rncia. se
meo~, oo pasa de ser una utop1a masó me- aproxima a mí
Bolo TOPico
reempluando el
nos hada.•••··
.
Cada vez que paro la pluma, el silencio
Faego a10 doJor Dl
caid,1. del pelo. cura
_El conde Gormaz habia,. abofete~do ª que se produce lo inquieta. Ea cuanto pro·
rapida y u,:ur• de
Diego Laynez, pa~re del C '? _\nciano Y sigo escribiendo, cree acaso que hav otro
In Cojerao. Eaparaachacoso, el ofendi~o 00 l?°dia vengarse. Y ratón eo alguna parte y se traoquilizá
noea.SobrebT orc• d u raa.etc..e.\c..
esto ~ausábal_e pertinaz tnSleza. Has.ta que
Uespués, ya no lo columbro. Está bajo
R e•u:111•0 r rMOIDttvo 101UtsJOrablo.
Rodrigo mato al ofensor, cuya cabezai11~- mi mesa. entre mis piernas Circula de un
1
vó a l viejo Layoez. · · · E 0•10.a_ces la_ 111:1 pie~ otro de la silla ~Je roza los zapatos.
Parli;, 165, Rue S •Honoré J toda.s Farmacia&amp;
del muerto acude al rey. p1d1eodole ¡us11c ia en forma alternativa: o matando a Rodrigo en represalia de su c rimen , o bien
obligándolll a casarse con la huérfa_na La
huérfana era Jimeoa. ¿ Cómo explicar su
extraña petición? ¿ Como una prueba del
amor que Rodrigo la inspiraba? Entonces.
¿q ué amor era el suyo que pedía la muerte del amado; ~lá.s bien. al verse sola y
des,•alida. ¡?anosa. de un apoyo, bu,có el d&lt;'
Sua\lr.t la f'•d y :a J:a u11.1 bl;m_cur;i .1t.tr;,uJJ pe1f«h1, ,. cura r:tdicalme ote
11 nt.. c1ont'll ,- ~.1Wnnne1 h,rllhca la!t u11;.1~ y lu da bnho y trtnspanoric.11
quien habíala dejado cles.icnparada. No por
AGÑEL• .-.. 11.H 1,.11sr.-.. 16, A. vcnue de l 'Op6ra. PARl S ~
hambrienta de él, sino por hambrienta de
la protección masculina.
Por su parte. Rodrigo no quería el ma0
trimonio Pero, eo la disyuntiva. optó por
casarse, antes que morir El más rabio•o
celibatario hubiera proceditlode i):(ual mo·
es la reina de las pomadas porq ue siempre c ura, siempre ab_v1a y
do. El ofrecimieoto que hizo de no aproxisiempre es eficaz. Millar As de pe rsonas cu radas por e lla testifican
marse a su esposa hasta haber ganado cinsus m aravillo!los rc,;11ltados, y por eso es q ue se ha hecho la p re•
co grandes batallas a los mor~s. da idea_de
ferid a del pñb lico. B asta usarla una vez pa ra tene rla siempre en
los esca.sos entusiasmos que J1meoa le rnspreven ción. Produ ce e fectos segurle1mos en
pi raba. Además, es indicio de que lapobre señora debía de ser muy fea. Rodrigo
QRANOS, TUIIORl!S. ALIIO." IRANAS, HERIDAS, l'USTULAS . &amp;.LAQA8,
comprendió que, después de debatirse una
U&amp;.O l!RAS, QUl!AIAOURIIS. FISTULAS, ERUPCIONl!S , l!TO •• l!TO,
temporada entre horrendos morazO'l. pare01! VENTA EN TODAS L.'18 OROQUl!Rl'IS &gt;' 80TIOA8,
ceríale a Jimcna algo más aceptable ....
A 25 C EN rA VOS LA C AJA,
Todo esto no obsta para que Rodrigo fuese
después uo marido modelo. Y se comprenPara 101 hurarea donde no ae enouentre, oe deapaoha rranoo de porte, en•lando
ooa el pedido en aelloa de oorreo $0.80 o•• por cada oaJa y por dnoena P.6%,al Depode Su aspiración se cifraba ~n guerre~r:
sitarlo r eneral, SR. RA F AEL •• ORTl!QA . I!~ O'IL.L.1! 01! IIANRIQUE N 9 s:z.
lo demás. ca, ecía para rl de 1mportanc1~.
APART'IOO 41141,
Babieca, la Tizona y la Colada, antes que
lill!l&lt;IOO, o . I'.
nadie ....

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PAP~~E¡NDREU ~

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LINIMENTO GENEAU

ILa Pomada Balsámica Maravillosa

1
1

1

El Cid murió en Valencia, conquistada
con su esfuerzo Embalsamaron allf su cadáver, y condujéronlo a C.,rdeña. donde
permaneció muchos años. sentado en uo:i
silla de marfil. a la derecha de! altar mayor, con la mano sobre .,J puño de la '!'iz?na. su espada favorita Diz que _un ¡udio
quiso tirar de las barbas al cada,·er: _mofándose así del defen~or de la fe de C risto.
Pero el Cid. acostumbrado a ganar !)atalhs después ele muerto, no se arr_edro por
tan poco. y sacó la espada de_ la varna, da.ºdo lugar a que el judío. atónito, se con~1rtiera en un cristiano piadoso, que llevo el
nombre de Diego Gil.

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f cobros sobre \&lt;"1&gt;&lt;' ¡,... phu&gt;&lt;S de la Reotlbllca y el extr ..nJ.. ro. Y ea a-eoeral toda clue
de operaciones b..ocarlas con b ..oco,,, comMch,Ies. tn&lt;J ustr1..1es. oropletarloe y acri·
:ul~~~ÍI BONOA o~ CA J A de 100. 500 y 1.000 pesn~· qln cup6n. oa,r,.deros á seis meses, a-anaodo un lnter6q de rtnco por ciento al ..110. Sobre Det&gt;6•1tcs á plazo, cinco wr ciento
a:nual- En Oeoosltos á 1a v¡,ta tres p0r ciento anual, d~ $1,flíO en adelante.
CoREl:m!PONULSS: Todos los BKnCOS de to., EstadO!I mextc,.,wd. Deo~bsB&amp;i1k, Ber•
Uo y sus sucurcalNI en Londres. BambarVo. Bremen. Munlcb, Frankfon Dresden.
Aletr.hrneílPr. RArlfn. ""motntr Nlltlnnal y F.sr.omnte. PM!s. 8. y Oía .. New York.-~atlonH.l 'Jltr n •n~ ;-.,,w ,-;.,l&lt;.-FlrNL. l'h tlon1&lt;I Ra.ulllerObrno lca«o Voc.-G'nk,O!a .

�EL MUNDO ILUSTRADO

VINO
JARABE
CAPSULAS ·

de FOSFOGLICERATO
de CAL de CBAPOTBAUT
recetados en
la Tisis,
!a Brippe,

1a Anemia,
la

Neurastenia,
las Conoalescenctas.

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Los bancos europeos

El tabaco y el cólera

Marchita y arrugada á
dieciocho

Recientemente ha reducido el Banco de
Inglaterra su tipo de descuento, bajando
Ya hace tiempo que se había observado
esta vez de 5 a 4 por ciento. Al dar a co que los fumadores son relativam_eo,te _iomuoocer los directores esta resolución, decla- oes a ciertas. enfermedades ep1clem1cas Y
r_aroo que la situación financiera del con- especialmente al cólera.
.
.
trneote, y de hecho la dtl mundo entero,
El Dr. Weuck, profesor del Instituto 1mhabía~ m_ejorado de tal manera que que- perial de Berlín, se propuso _com¡Jroba~ el
daba ¡usttficada la baja del tipo. Se dice hecho en el curso de una ep1de~1a colenen los cfrcu los financieros que esta acción ca que alarmó a Hamburgo _recientemente
del Banco de Inglaterra hace prever que y ha comprobado que manipulando c1galos bancos de Alemania y de Francia to- rros con agua que coote:-:ía 1.500,000 bac1maráo iguales medidas.
los coléricos por centímetro cúbico, quedaDurante el período crítico. por el que se bao destruidos todos los microbios en el
acaba de pasar, todos estos bancos estuvie- término de veinticuatro horas.
rod constantemente aumentando su tipo de
También ha comprobado el citado docdescueoto basta el grado de llegar a alean- tor que el humo del tabaco mata rápid~z'.'-r un máximum de tipo del 9 y medio por mente los microbios coléricos. En la fábn;
ciento. En este aumento fué Inglaterra ca de tabacos de Hamburgo no se registro
siempre a la cabeza, así corno va ahora en oi una sola invasión del cólera entre los
el de las rebajas. Se hace constar que el obreros.
Banco de Francia redujo su tipo en descuento al ¿ por ciento.

EL FRIO A DOMICILIO

101

Joven y seductora
álossesenta años

ltll 11w@11©:mlil[~lfü\1@ ~\ell Im\Jtir@=
llf.ailff©

DESCONFIARSE
DE LAS t'ALSIFICAr.lONES É IMITACIONES

-··•··-

Inofensivo J de una Pureza absolnta
CURACION
RADICAL
v RÁPIDA
(SID Copaiba - ni Inyecciones)

de los Flujos Recientes ó Persistentes

En muchas grandes ciudades modernas
se distribuye a domicilio el calor durante
el invieroo, verbigracia, por medio de tu·
berías de aire caliente. /Por qué oo distr i.
.
,
bmr también el fno d_urante el verano, de
manera que pueda evitarse el uso de ventiladores que aparte de sus veota¡·as pre·
'.rnconven1entes.
.
,
•
seo t an graves
E t
bl
•
t d• d d ¿
se pro erna se viene es u ian ° es e
hace algún tiempo y ahora parece que es. . .
t a, resue lto, por 1o• men?s _e'? pnnc1p10,
y
aun algo m~ que eu prrnc1p10, puesto que
en algunas cmdades se ha empezado a eosayar el servicio.
p
¡ d. ·b · ,
d f ara a _1stn uc10n. e 1 no se emp1ea
ya el amoniaco d1stencf1do en tubos de canalizacióo, ya un líquido incongelable enfria do. Los distributores de este último sistema llevan generalmente dos líneas de tubos, una de ida y otra de vuelta, con aparatos refrigerantes distribuídos en el tra- 'do se b ace c1rcu
·
1ar med'1anyecto. El 11qu1
te bombas de pistón.
e
¡ t
·t
d •
d
. on e_,º r~ sis erna, es e~1r, e 1 e 1a
c1rculac10n directa del amo01aco, son _tres
tubos, "º lugar de dos, los que se necesitan,
uno para ida, otro para vuelta y otro para
vacío. Este último comunica con una máquin'.1 neurn~tica. Con este sistema el frío
no circula, sino que se produce en cada
lugar donde ha de nota rse el efecto. Hasta ahora los resultados parecen satisfactorios con los dos sistemas.

El millonario americano Augu,to \'an
Golden, era hombre aficioo'.1do ª hac~br 1 s
cosas en grande y dondequtera que I a 1e
se •uía una rao comitiva de secretarios y
~d
_gt
tomóviles
cna os_ Y sie e ª.°,
é
En
cierta
ocas1on
. • d
-fué a Europa
d ¡ y fu
mv1ta o a uoa cacena en una e as mejores fincas de Inglaterra, el propietario de
,
¡
'd b
la cual recomendo a a serv1 um re que
tratase co11 gran respeto al forastero. Pero
a pesar de las advertencias, el primer día
¡d
m tró e cesiva
que sa 1ero_n_ e caza se. os .
x
mente fam1har con el m1llonano el guarda
mayor, porque le llamaba por su nombre
d
•¡ "·B
t' A g t ,.. "·Es buena
e P1 ª· 1 uen 10, ':. us º·
&lt;
esa escopeta, Augusto? Estas y otras frases
por el es~ilo_ moleHarcn profundan:ente al
o~ulento 'fv,tad~, que echaba funbuodas
m,pradads ª g':art_a.
c,
p e t
1
1
dasa- o ela gua fi,~mpo se ¡acer o ah u so
e 1 ueco e 1ª. oca_ y a_ escuc ar . una
muestra de la 1mperhnenc1a de su cnado,
le llamó aparte.
-/Estás loco O borracho hombre? ¿Cót t
'
b
a
mo e-ª reves a 11 amar por su nom re
ese se;or?
b ?
r ,
da- ¿ or su nom re -rep ico e 1 guar· S'
td A
t
d
- 1, 1e es as 11aman, o ugus o a ca a
paso.NI Có_rno te at~eves. b lb . ,
o, s1 yo me a revo- a uc10 e 1 guar-

ª

Depósitos: J ohansPn, Félix Co,
Ave, San Franci~c-o 39.-J Labadie
S ucs Co , Ave. San F rAnc1s
· co 39 J_ Uihlen Sucs., Ave. Bolívar 52.-

Méxibo.

.
da-Lo
que pasa
· es
· que cre1aqueesegran
·
senor era un pnoc1pe extran¡ero y que eso
de "Augusto" era uo título &lt;;orno el de ''Se-·
·
renisimv senor," por e¡emplo.

COLORES P LI OOS
EITEIUACIOI
ANÉMIAOEB/LIDAD

AGOTAMIENTO de las FUERZAS, etc
curada, radlcalm,nt, po,.,t

HIERRO

BRAVAIS

fior _ __

~

Cada
lleva el
cápsuia de este Modelo nombre: MIDY

PA RIS.

FLOREINE

a. r.··i v1,1em J eo 1101- 1as rarmaclaa.

CREMA DE BELLEZA

El contacto de la CREMA FLOREINA, untuoso sm ser
graso, procura al cutis una sensación agradable de frescura,
de flexibilidad, de bienestar y le recubre de una capa delgada
y protectora que facilita su función sin trabarla, y aumenta
su terciopelo y su diafanidad.

Las Cápsulas
de Quinina de Pelletier
son soberanas contra
las Fie./Jres, las Jaquecas,
las Neuralgias, la tnnuenza,
los Resfriados y la Brtppe.
EXIGIR

EJ. NOMBRE:

CREMA FLOREtNE,
POLVO FLOREINE_
JABON FLOREINE
De A, GIRARD, Rne d' Al~1,a. 48, París
UNÍCOS AGENTES para la República Mexicano

•

Emilio ú'KANUEL e&amp; Co. Avenida 16 de Septiembre, 6ó.-ú'KEXICO

��</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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