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                  <text>��EL MUNDO ILUSTRADO

El Raquitismo
Este mal obedece a empobrecimiento de la sangre. En algunos casos se hereda de
padres enfermizos o agotados y entonces resulta con;titucional en la criatura sin esperanza de restdblecimiento porque existe degeneración en la estructura de los órganos.
Pero, la mayor parte de los casos de raquitismo se deben a la falta de aseo del cuerpo y a la deficiente o mala alimentación, que traen consigo el empobrecimiento e impureza de la sangre. Por eso es raro ese mal en familias acomodadas donde los niños
están bien cuidados y alimentados, mientras que es bastante frecuente entre familias
pobres y descuidadas. Buena alimentación, aseo, y un tónico reconstituyente son los
remedios, y con ellos se logra alargar la vida del raquítico. Como tónico seguro, potente y eficaz, y a l alcance de todas las familias, se recomienda especialmente el de
una fórmula de un especialista eminente de la ciudad de New York. He aquí la fórmula: Extracto compuesto vegetal Arvelina, 15 gramos; Jarabe compuesto de hipofosfitos 45 gramos: Jarabe compuesto de zarzaparrilla 6o gramos. Estas subs'ancias pueden comprarse en cualquier botica, sin necesidad de prescripción facultativa. Mézclense y tómase una cucharadita después de cada comida, agitando el frasco antes de
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L U NES 24 .

San Matías Apóstol y San Modesto Obis·
po Confesor.

El Beato Sebastián de Aparicio Confesor, Santos Avertano, Cesáreo y Pepino Duque Confesores.- Indulgencia plenaria en
Catedral, exposición de la reliquia de San
Pío Mártir y misa votiva del mismo santo,
que se canta después de Nona.
)ÍIÉRCO LES 26.

Santa Margarita de Cortona, Santos Porfirio Confesor y )&lt;éstor Obispo Mártir.Rito semidoble como el día 18.
JU EVES 27.

San Ba!domero Confesor. - Rito simple.

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Y DE LA ORl)&lt;.~ se debe evitar todo ali·

mento que aporte a l cuerpo substancias
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E. Piokbam. Lease su carta:

ONDO RICARDO COVARRUBIAS

de las Cinco Sagradas Llagas de Nuestro
Señor Jesucristo.-La segunda Traslación
del Cuerpo de Sao Agustín. Santos Román
Abad y Macario Mártir.-EI Evangelio de
la feria refiere la conversión de 1,._ Samari·
taoa.
MARZO.

Santos Albino y Roseodo Obi~pos Confe·
sores, Eudoxia y el Beato Miguel Carballo
Mártires.-Rito simple.
DomNGo 2.

La Boca, Zona de Canal, Panam:i.El Beato Bartolomé Gutiérrez Mártir
"Mis dolencias eran complicadas; la Mexicano. Santos Pablo Mártir, Federico
menstruación á ve.
ces abundante y o. Abad y Simplicio Papa Confesor. Ofic10 y
tras escasa;11ufr1a de misa de la Domínica: rito semidoble y ormuch?. pesad~z
oamento morado; se hace conmemoración
dedor de 1 VIenore,
•
e·
estabaabatida; tam- del Beato Bartolomé.-DomIDgo de 1os ID·
bién te ni a mucha co Panes. por recordarnos el Evangelio el
picaz.~rr Y ¡;;,aaee:la de milagro de la multiplicación de Cinco pala veJ1ga. Atnbuta
mis maleii á que era aes y dos peces qt'.e obró _el Salvador, para
estéril pues varios dar de comer a cIDco md personas.-Se·
médicos me dijer-on mana de Lázaro.
que no estaba bas.
'----.::...Jl..:l.!.-...J tan te desarrollada
y por eso no podia tener una criatura. Me sorprendi grandemente deBpués de tomar 8 frase os del Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham
de estar en estado y apenas si lo podta
creer. Volvi á ver al médico quien me
dijo que se me estaba formando un tU;,mor. Mi esposo me aconsejó que no le Quizás, la ciudad desconocida no tiene
hiciera caso al médico y que me fuera nada de misteriosa ni de extraña. Pero el
á mi ciudad natal-Kingston, Jamaica viajero no sabe de ella más que lo que le
-lo que efectué-Hoy tengo el orgullo bao dicho los libros, acaso lo que ha leído
de decir que soy madre de una preciosa en una guía, mientras el treo le conducía
niña de 7 meses. Apesar de haber es- a la urbe ignorada.
tado casada 9 años si no hubiera sido Ha llegado la noche; un automóvil le ha
por el Compuesto Ve~etal de Lydia E. conducido velozmente al hotel cruzando
Pinkham nunca hubiera. dado á luz. calles que han desfilado rápidas ante sus
Desde entonces lo he recomendado á ojos como en una película de cioematógramuclúsimas personas, tantoenJamaica fo. Luego de reposar un momento y de
como enBalboa."-SRA. RosA Rosr'.'&lt;A asearse, el atractivo de la ciudad descoooDoNALDS, la Boca, Zona del Canal. cida Je ha impulsado a echarse a la calle.
Panamá.
De una parte Je atraen los oros de una ca·
La Sra. Pinkham de Lynn, lle brillantemente iluminada, llena de caMass., E. U, de A. invita á las en- fés, de anuncios luminosos, de tiendas consfermas á que le pidan su consejo. teladas de focos eléctricos, calle por la
Ya ha ayudado á otras miles a cual circula una multitud al parecer alegre
recobrar 1a sa 1 u d. Este será y descuidada, que embellecen y animan las
irratuito.
siluetas de las mujeres airosas que cruzan
con las ceñidas faldas de moda; más lejos
el viajero se siente asediado por el miste·
río de una calle obscura donde se alza la
mol~ gótica o romántica de una antigua
glesia; acaso, cruza después un puente bade
jo el cual brama su canción eterna, grave
y móootona, el caudal de un río; allá descubre una estátua, más lejos divisa una elevada torre, en otro paraje se le entra en
los oídos a la fantasía, la música de unos
contra
violines zío¡;iaros que tocan un suave voluptuoso vals vienés.
la Tos, el Catarro
Todas estas cosas parecerán al viajero
la Bronquitis
vestidas de una nueva y fresca poesía, como si fuese el primero en gozarlas o ante
ellas estrenara él una nueva vida. Mas este encanto de la ciudad desconocida, que

ªlre,

El encanto de la ciudad
desconocida

NAFe

LANORENI

PARA PROLONOAR LA VIDA.
Un niño se levanta m u chas
veces sin el menor daño después
de una caida que habría roto los
huesos de su abuelo. ¿ Por qué?
Porque el cuerpo del niflo es
flexible y elástico, mientras el de
su abuelo es duro y quebradizo.
La sangre deposita materias que
tienden á obstruir el corazón y
las arterias é impedir In, circulación; la mayor parte de la:i personas que tienen más de sesenta
afios sufren más ó menos de eso
desarreglo, el cual las trao al
estado que se conoce por el nombre de vejez. Eminentes autoridades pretenden que si pudiéramos alimentar convenientemente
el cuerpo y deshacernos de lo:::
residuos inútiles, la vida podrfo.
prolongarse casi indefinidamente.
En todo caso se puede vivir n oventa años lo mismo que cincuenta, siempre que tengamos un
cuidado inteligente de nosotros
mismos. Consérvese el sistema
limpio de gérmenes mórbidos y
los nervios con pleno gobierno do
sus varias funciones, mediante el
uso de un vitalizador como la
PREPARACION de W AMPOLE
y, descontando los accidentes, todo el cuerpo permanecerá fuerte
y elástico mucho más t iempo del
que sería posible de otro modo.
Es tan sabrosa como la miel y
contfone una solución d e un extracto que se obtiene de Hígados
Puros de Bacalao, combinados
- con Hipofosfitós, Malta y Cerezo
Silvestre. Para Desórdenes de la
Sangre, Enfermedades Ag_otantes
y Tísis está por encima de todao
las demás. El DP. D. M. Velez,
Profesor en l a Escuela Nacional
de Medicina de México, dice:
"Desde hace varios añoJ u so la
Preparación de Wampole en casos de afecciones oculares infantiles sostenidas por anemia ó oscrofulosis, quedando muy complacido del benéfico r esulta~o obtenido." Eficaz desde la primera
dosis. De venta en l as Boticas.

Registrado como artículo de segunda clase en 3 de Noviembre de 1894.-lmpreao en papel de las Fibricaa de San Rafael.

Año XX.-Tomo 1.

Número 8.

México, Febrero 23 de 1913.

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Cuentan las h is torias que en una ocasión, en cierto
país hermoso y ae pa norama esplén dido donde las flores
encantan la v is ta y los frutos sazonados son el deleite
del paladar, y la l uz de oro del sol lo envu elve todo en
nimbos de celestial transparencia, vivía bella señora buscada por todos los países, por los benéfi cos dones que
repartía, por los inmensos b eneficios que siem pre trajo
en pos de sí, por los progresos enormes q ue significaba.
su solo nombre.
Cuentan igualmente que cierto clia, aquella señora de
estirpe celestial, de majestad inmaculad a, de corazón
tan noble y bueno, huyó del país d ichoso que t uvo la
fortu na de cobijarla en su seno, y desde entonces, a pesar de tod os los esfuerzos para buscarla, para atraerla
de nuevo, para que regresara, nada se consiguió, con
pena de todos, co n disgusto profundo de ricos y pobres,
de jóvenes y a nc ianos, de todos, e n suma, que entonces
comprendieron lo que valía la presencia de tao augusta
dama. Y, añaden las crónicas del pais a que me refiero,
que ni los poetas con s us t rovas, n i los oradores con su
elocuencia, ni los sacerdotes coh sus p legarias al Altísimo, obtuvieron resultado alguno fa,·orable.
La desolación era completa, e l duelo general, los campos antes fért i les, hermosos, con ópi mos frutos, con simientes sazonadas, morían yermos de cultivo, regados
con sangre, en vez de q ue e l agua c ristalina los fecundase. Los pueblos, víctimas de todas las arbitrariedades,
se estancaban en s u progreso; los h abitantes no vivían
.en aquella calma y sosiego tao apetecible para el amor
del hogar y para el desarrollo del t rabajo. pues al marcharse la dama angelical, había dejado triunfantes sus
terribles enemigos. y éstos, en forma de ambición, de
apetitos desordenados, de corrupciones de todas clases,
dominaban el país de la historia que vengo refiriendo,
con menoscabo de la hon radez, de la perseverancia, de
las más apreciadas virtudes.
000
Un día, de pronto, cuando menos se lo figuraban los
ha bitantes de la ciudad que aún albergaba a la señora
referida, que no era ni más ni menos que la Paz, ese
doo que constituye PI regalo más precioso del C ido a los
pueblos, vieron las calles solitarias y tristes; en vez del
tranquilo ciudadano que iba a.su trabajo, el soldado de
torva faz, rodeando su pecho y espaldas el correaje con
balas, y en la mano el "mausser" homicida; en lugar de
los vehiculos ordinarios que t.aositan por las avenidas,
el rodar de los cañones y de las a metralladoras, cou sus
fauces negras y sq cuer po de hier ro, largo y nervudo;
y en e l ambiente la ansiedad y e l miedo.y por doquiera
cierre de puertas, g ritos de temor, zozobras mortales,
caras pálidas, miradas de espa!lt0, jla guer ra! ... . eofin,
con 5U cor tejo de penalidades, con sus peouml;,ras de
miseria, con e l desgarramiento de corazones que aman
y de espíritus q ue su(reo por las personas amadas.
La gran urbe ha sufrido cruentas aflicciones. Doce
-días de terrores pavorosos ha o sembrado la desolación
por calles y edificios; y el palacio arrogante de bella

arquitectura; lo m ismo que la modesta casa, se presen·
tao ante nuestros ojos con huellas visibles de cañones y
de met ralla, qu.- hao ido a i ncrustarse en paredes y e n
m o ros, eu su marcha desvastadora por los aires, en busca de víctimas propiciatorias.
E n el silencio de la capital las balas silbaban con
metálico r.hirrido. ¿No las habéis oíiol Suenan de una
ma nera quo, hidao la sangre. Quizás el combatiente, en
el fragor dd combate , en los ardores d- la lucha, .cegado por la pólvora, con los impulsos de la dura disciplina q ue lo sujeta a su deber con garfios de hier ro, q u izás, digo, no se dé cuenta d e ese lenguaje de los p royectiles en el ai re Pero el que lo oye agazapado en un
rincón ele su casa, le parece algo asi como un llamamio,oto de la mue rte, como una despedida de los que
agonizan, como el postrero grito do, ios que se :van, de
los que no hao de ver nuevo sol, sino la luz sin fin de
la eternidad.
E n t:stos días tristes, sólo una bandera ha flotado entre las negruras del dolor y de la muerte, y esa bandera
ha llevado como signo la cruz, cual si quisiera p robarse de nuevo q ue la insignia cristiana surge en los mo·
meatos críticos de los pueblos como lábaro santo, de salvación y de consuelo.
Pero, por desgracia no es la cruz de madera que re·
dimió al mundo e ntero: no es tampoco la que en tiempos r emotos levantó a Europa para combati r a l infiel;
es roja, como sign ificando sangre, pero al mismo t iempo
iodica que bajo su sombra bienhechora todos caben, con
ta l de que sufran, con tal de que sean de los caídos, de
las infel ices víctimas de la contienda, de los que heridos ruedan al s uelo, necesitando la mano de la caridad
que los levante.
Nada más tr iste que un hospital de sangre. La bata·
lla, la lucha, el combate, tio,oo,n mucho de épico, ue s ubli me, de grande. El poeta lo ha cantado en vi riles estrofas, el pintor lo traslada al lienzo constantemente, e l
tribuno la evoca en momentos difíciles, para enmienda
o p ara remordimiento, y hasta el crbtiano llama a su
Dios e l «Dios de los ejércitos.» Pero, las salas frías del
hospital donde los heridos gritan y los moribundos exh alan sus últimos ayes; las camas todas iguales alineadas
en correcta for mación como tropa en parada: los pasos
de médicos y practicantes, con la inalterabilidad que
engendra la costumbre en las almas de los que a d ia r io
ven en e l cuerpo humano motivo de estudio; la mujer
buena, santa. de corazón t ranquilo, que sólo anhela el
alivio y la ayuda de los que sufren, y sin moverse del
lado de los lechos alienta y fortalece los ánimos abatidos; figuras son que forman el lien zo que apenas esbozo, y que constituye en las ép ocas calamitosas de las
guerras, el único p ue rto seguro contra la galerna de los
odios y de las vengao;;as desencadenadas.
Bien ha beis visto a esa redentora Cruz Roja cruzar las
calles de la metrópoli en veloces automóviles. Las balas
silbaban, las ametralladoras enviaban sus proyectiles
mortíferos, el cañón con su soberana solemnidad, nos
anunciaba la devastación y la muerte. Todo en balde,
todo inútil. nada arredró a los que se impusieron la misión nobilisíma de aliviar los h er idos y los que caiao e n
el combate, y al verlos pasar con velocidad inusitada
sentimos cierta satisfacción, pensando que nuestros hermanos, tendrían quien los amparase, " hermanos" he dicho, ¡esto ha sido lo más terrible! pi:.es las contiendas civiles tienen por eso mismo aumentados los horrores, y a
veces pelean en diversos bandos, los que nacieron de un
mismo seno, los que se educaro n juntos. los que gozaron
con los mismos besos de la madre car iñosa para todos
ellos.
000
¡Quiera e l cielo que pronto vuelva la Paz a reinar en
México! Y, qut: pasado algún tiempo se cuente que aquel!d dama tao buena y tan sama. que había huído de
nuP.stro lado, ha vuelto para arrullarnos de nuevo en su
regazo, para bendecir nuestra labor, para. librarnos de
utopías y de errores, y para sonreírnos con su celestial
semblante. prodigándonos beneficios y dones d e inestimable valía. E speremos en el porvenir; que el pasado
sea como una. pesadilla, que desaparece en cuanto el
sueño huye al contacto de la luz de la mañana, y d e
esta mane ra los días tristes, se habrá n hundido e n e l olvido, y los risueños, los bdlos, los de cla ro sol, surgirán
en auroras de oro y azul.
TRISTAN DE LYRIA.

Cooversábase, no ha muchos días, de literatura. E n
el curso de la conversación alg uien propuso este tema:
¿ Cuál es la facu ltad más esencial y preciosa en la oaturalt,za del crÍlicol ¿ Cómo se definiría. la aptitud psicológica que determina 11l superioridad de la crítica honda, certera, penetrante/ Y cuando me llegó mi vez de
opinar, lo hice en la forma que trataré de reconstruir
por escrito,
- En toda facultad poderosa de expresión en el lengua je de todo escritor artista. hay, además de lo que se
significa, lo que St: sugiere: el ambiente, la aureola, la
irradiación que circunda a la letra y donde está lo más
intenso e importante dt: todo; la impalpable esencia que
rebosa sobre la limitada capacidad de la palabra. Es
esta parte no escrita la que precisa saber leer quien aspire a la comprensión cabal y honda de la obra, y más

q ue ni nguno, el critico que ha de juzgar de ella. Y
pa ra tal lectura no basta sino el sentido adivinatorio de
la simpatía, el mismo por el cual la mirada de amor de
la madre lee y descifra inquietudes, emociones, anhelos.
en el sem blante del n iño qne no sabría trocar los en pa·
labras, y el mismo por el cual llega el sonámbulo a la
lecturafidelísima del pensamiento de su dominador , aunq ue éste calle, por la percepción de la h ue lla sutil que
e l p ensamiento imprime en la mirada, el gesto y la actitud; huella que sus fascinados ojos aumentan y revelan
como tras el cristal de u n microscopio. Para quien sea
i ncap az de tal linaje de lectura, quedará tan ininteligible el idioma del artista como se coenta que lo es en la
obscu ridad de la noche el de ciertos salvajes que necesitan i ndispensablemente del acompañamiento del gesto
y de la mímica para determinar y p recisar el sentido de
los signos verbales.
M ie ntras no alumbre esta íntima luz de simpatía, con
q ue se t ransparenta el alma de la obra bella, toda la
tolerancia y b&lt;!oévola voluntad de la crítica no pasarán
d e epicurismo intdectual o de urbanidad cortesana, tao
distante de aquella milagrosa iluminación como en lo
q ue se refiere a otras idt:as, lo está la tolerancia fría y
escép tica de un Voltaire o de un Bayle, de la verdadera amplitud, enamorada y activa. La superioridad de la
to le ra nc ia que hoy asimilamos al concepto de la c rít ica
grande y fecunda, es que, radicando más en lo hondo
que la tolerancia que rnstituye la pura inteligencia, implica cierta actitu d de metamorfosis personal. La antigua crítica, inflexible y dogmá tica, reposaba sobre el
principio de la identidad de los espíritus. La moderna
reposa sobre el sentimiento de la complejidad y diversidad infinitas de que es capaz la humana naturaleza.
E l moderno c rítico es, por oficio, el hombre de las perp etuas metamorfosis de inteligencia y corazón; el homb re "de muchas almas," capaz de ponerse al unisono de
los más diversos caracteres y las más opuestas concepcion es; de la belleza y de la vida. La fiel imagen de esta
generosa virtualidad, clave de nuestra actual idea del
crítico, podría señalarse en esa comp lejísima y multiforme vida i ntelectnal de Saiote Beuve, e l insaciable
Proteo, partícipe de todas las modificaciones del pensam iento y la sensibilidad que hallaron eco en el alma
de sus contemporáneos; desde el materialismo algebra ¡.
co del siglo XVII~ hasta el desborde de_sentimiento y
color de los romaohcos; desde el helemsmo radiante
hasta el Port Royal sombrío.
Una convicción absoluta y recelosa, de las que p"san
con la fatalidad de un mandato h ipnótico ~obre el alma,
baria imposible esa virtud coove rsiva de los afectos y las
idea~. El sentimiento artístico reviste en la personalidad
del critico de este temple el carácter amplísimo y superior a toda forma o determinación particular, con que
se manifiesta el sentimiento religioso en e l alma del que
en tiende y sieo:e que la religión no es sino una y las religiones, como las ·'escuelas" en arte, son sus· formas sucesivas y necesarias; cada una ele ellas oportuna y en
c~erto modo ' verdadera" _dentro de ~u tiempo y su amb iente: la coocepc100 religiosa que informa el pensamien to de una Hipatía o un Temistio, de un L ecoute de
Lisie o un Tolstoy.
. Y co_otrariameote_ a lo q~e un raciocinio superficial
rnfenna, cua nto mas amphas y capaces sean esa liberalidad y esa aptitud de comprender, tanto más precisa y
p erfecta será la comprensión particular de cada temperamento, d e cada emoción, de cada idea; no de otro modo que cuanto más amplia es la extensión del amor car itativo que abraza la plenitud de lo creado, en su ímpetu devorador, tanto más ahinca y a tanto más prol ijo
y delicado interés llega en el amor individual y concre'.
to de cada c riatura.
La magna empresa y el más alto triunfo del entendimiento crítico, en lo que tiene de afirmativo y de fecundo, ser_ía la_ reali_zación de aquella obra con que soñó la
n oble rntehgeoc1a de Vauveoargues : la obra resumitiva
_humano espirito donde se hallasen el funda mento y
1ushficac1óo de los usos que nos pa recen más extraños
de las creencias que reputa mos más absurdas, y donde'.
en fue_rza _de sentirlo y compren~lerlo todo, se llegará,
por ohmp1co deseo lace, a a rmomzarlo y conciliarlo todo.
Y en ~u ~plicación a la obra de arte, que guarda , en
esencia imperecedera, lo caracte rístico y virtual de uo
a lma humana, la grande inteligencia crítica es la comp rensión d_e _lo ajeno llevada a aquel excelso punto en
que el esp1ntu engendrador de la obra se infunde en el
organismo del crítico, se hace uno con él, preside los
procesos de su pensamiento, vibra en la chispa de sus
ojos, ajusta el ritmo de su corazón.
E l deber de salir de sí mi~mo, cifra y compendio de
la moralidad social, es también la condición inde clinable de la justicia y caridad d e la crítica . La a usencia d e
~ta vi rtud de abnegación explica la limitada perspicacia del vulgo de los lectores y los críticos, que en ve z de
readap_tar y mode_lar su pers_onalidad según el espíritu
del artista con qmeo comuo1can, forjan, por el contrario, s u representación del artista a imagen y semejanza
de e llos
Es carácter de toda organización menta l poco compleja y afinada, la incapacidad de coi_nl?render cuanto salga
fuera del orden restnc!o de lo~ hab1tos, las ideas y los
afectos prop10s; y esta rncapac1dad trae como consecuenc ia n~tu ral esa penetración ilusoria que nos lleva incoo~c1eotemeo te a ver en cada semejante u n alma de
condición en todo idéntica a la nuestra, juzgando los actos y palabras qu 7 de_los d emás proceden con arreglo a
esta falsa geoe rahzac1óo de nuestra p ersonalidad.
Levantarse, sobre el prejuic io instintivo de ima ginar

Sr. Lic Rodolfo Reves, secretar io
de Ju sticia.
( Retrato tomado d urante u n banquete.)

Sr. Ing. Alberto García Granados, secretario
de Gobernación.
el alma de los otros no diferente de la propia, es punto
que interesa, lo mismo pa ra la especulación y la lt!oría,
que para las relaciones y propósitos de la vida práctica.
E n la actitud de vencer ese pre juicio y de va lerse del
medio de verdad y acierto que a él se opone: e l medio
q ue consiste en percibir la nota diferencial de cada tem
perameoto, en sentir el "quid ioe(ábile" de cada individualidad, está el secreto d e muc has super ioridades humanas.

De esa aptitud uace el modo ele sabiduría peculiar
del maestro q ae encuentra la maner a de aelaptar a la
íntima naturaleza del uiño el espíritu y las formas de la
enseñanza.
De esa aptitud procede el dón del m:siooero de l evangelizador, que acierta a encontrar en el alma bravía del
salvaje el resqu icio por donde abrir paso a la luz de su
verdad y al estímulo del amor divino. De ella viene también la facultad comprensiva y ju~ticiera del grande historiador, apto para aplica r al juicio de cada sociedad y
de cada persona el criterio que cumple a las di ferencias que interna y exteriormente las determinan. De
ella, la habilidad del expositor o i ntérprete de doctrina
ajena, que sabe abs traer de su trasladv toda r~fracció n
personal para lograr la transparencia crista lina que maoifie~ta, como en la pura d esnude z del aire, e l pensam ie nto del maestro. Y la eficacia intuitiva y penetrante
del crítico es también una d etermina ción de esa apt itud.
Diferenciar lo extraño de lo propio; diferenciar dentro
de lo huma no el espíritu del artista, y lu,go e l espíritu
de su obra, y apurar la d iferenciació n h ast a pre cisar lo

Sr. Líe, Francisco L. de la Bar ra, secretario
d e Relaciones.
( Retrato tomado durante su ioterioato p residencial )
individua l y característico de ellos, es tarea previa a todo juicio de arte que aspire á nota de justo.
Si esa tarea se propusiera alguna ve z, aprendería el
crítico estrecho que la nat uraleza humana es infinitamente más comp lej;i. y capaz, que lo que él la imagina;
sentirá la honda realida d y la virtua lidad poé: ic t de es-

tados de alma que él califica de falsos o moostruoscs,
porque les juzga con r~lación a los límites d e st~ p ropia
personalidad, en n ,z de penetrar. para .h_a b1hta r~e a
comprenderlos, el mister io d e l al!r.a ajena ; y hallnria la
clave - y con la clave la justificación- de les ¡emperamentos complicados e insól\to~, cuya _expre~i_ó o sincera
ha de participar forzosamente de la srngula ndad de su
est ructura ínti ma, en la que e l crítico ampliQ verá simplemente una forma d e la naturale za , oo menos d igna
de benevolencia y attcoción que las q ue eHán , a oadas
en más comunes y sencillos moldts.- M;n1p nss;¡ nt, en
"Notre creur," escribe, refiriéndose a las q ue jas de uno
de los oersooajes respecto a la protagooistil ele la novela; "Bien mirado ¿qué tenia qut: reprocha rla I J-;aqa más
que no ser e n un todo semejanti: ~ él y DQ llevar en e l
corazón un instrumento de seos1b1hdad completamente
acorde con el suyo." Y en esas palabras pcdría formularse la razón de iofioit'.ls des,íos e injust icia cc n que el
absolutismo indeclinab le de 110a cierta ma ne ra d e. ser
-disfraz~odose acaso de juicio impersonal y s~ reooestrecha y empequeñece " su alredtcor el . hor izcole

?el

••

Sr. Lic. T.oribio Esquive! Obregón, secl"etario
•
de Hacienda .

Sr. general Manuel Monclragó o, se cretario
de Guerra.

Sr. Lic. Jorge Vera Estaño!, secretario
de Instrucción Pública.

�Juliáo Urbina, mi entrañable amigo, se me presentó
un día presa de la mayor agitación. Balbuciente, trémulo, como si hablara en sueño o estuviese ebrio, y nada tuvo nunca ni de sonámbulo ni de alcohólico, me
comunicó una nueva, extraordinaria a la verdad. Llamado por aviso oficial al ministerio de Estado, habíanle allí hecho presente que don Sibilino de Luna,
.súbdito español, fallecido recientemente en Venecia,
legaba su palacio del Gran Canal y unos millones de
liras a don Julián Urbina, poeta, vecino de Madrid,
etc.
El funcionario del ministerio, después de leída la
comunicación oficiosa del Consulado español en Venecia, dijo amablemente a mi amigo, que escuchaba atónito:

Sr. Ing. Alberto Robles Gil, secretario
de Fomento.

•

~ :&lt;:.;.
~·

.

•

-Comprendo, por su actitud, que no esperaba usted
semejante herencia. Es digna de los hermosos versos de
usted. Le felicito calurosamente.
Efectivamente, era enorme la sorpresa de Julián Urbina. Como que ni de nombre siquiera recordaba haber
conocido nunca a D. Sibilino de Luna.
He aquí ahora la carta que me escribió mi amigo.
Me causó tanta o mayor sorpresa que la noticia de su
fortuna Decía así:
"Desde mucho antes de llegar a Venecia, desde que
salí de Madrid, declaro, y tú me creerás, que el pensamiento de' mi inesperada fortuna había casi desaparecido ante la idea de que iba a ver uno de los lugares que
todos los que amamos lo bello hemos deseado visitar.
Durante todo el viaje fuí saboreando por adelantado las
exquisitas emociones artísticas que me esperaban. Llegué por fin. La estación no "me dijo" nada, y hasta experimenté cierta decepción al apearme. Todo era allí
corriente, vulgar, anodino. Una estación de ferrocarril,
mejor o peor que muchas otras estaciones.
"Pero desde que salté a una góndola, me encontré como encantado ...... Toma esta palabra-aquí entra lo
inexplicable-no en su acepción de embelesamiento, si-

de la vida, en la relación intelectual como en las otras.
¡Para cuánta belleza que hay desparramada sobre el
mundo, ciega a cada uno de nosotros la inercia de su organización individual! ...... No ha mucho, fijando la
atención en el ondular de una víbora que,a poca distancia de mí, reptaba sobre el césped, verifiqué por mis ojos
una observación que de reflejo conocía. Nota un sagaz
pensador contemporáneo, Souriau, en substanciosas páginas que han consagrado a la estética del movimiento,
cómo nuestra impresión inmediata de la agilidad de la
víbora no se traduce en ese sentimiento de aprobación y
complacencia Que la gracia induce, desde el primer instante, en nosotros; sino que sólo el análisis sirve de eficaz mediador para que, objetivamente, reconozcamos la
gracia escondida en aquellas evoluciones rastreras. Pero
apelando al resultado del análisis, ¿ qué movimiento hay
en que mejor concurran los elementos de la forma graciosa que el reptar de la víbora? La inapariencia del
esfuerzo, el dibujo elegante, el desenvolvimiento ágil y
rítmico de las ondas en que se desata el cuerpo leve,
sutil, como llama que el viento dobla y agita -al ras del
suelo: ¿ no es esto gracia; no es esto viva, dinámica belleza, tanto como laque brota del despliegue de la armoniosa fuerza humana o de las alas del pájaro que se
remonta bogando por los aires?
Nuestra ineptitud para reconocerlo intuitivamente nace en parte, sin duda, de nuestro desafecto y repu¡;nancia por la víbora; pero aún más; nace de una profunda
diferencia de organización en cuanto a los medios y forma de moverse.
No comprendernos sin trabajo el mecanismo por cuya
virtud anda el reptil.
Nos identificamos fácilmente con los movimientos del
cuadrúpedo que marcha, del pájaro que vuela; pero en
aquel escurridizo ondular, en aquel deslizarse con el
cuerpo entero, sin pies, sobre la tierra, hay algo tan
inadaptable a la naturaleza de nuestro organismo, tan
extraño a las disposiciones naturales de nuestro sér, que
la imaginación es incapaz de reproducirlo simpáticamente en nosotros.
iCuán a menudo recuerdo esta observación en presencia de limitaciones de gusto, de "resistencias" íntimas, sinceras, con que espíritus, muchas veces superiores, puestos frente a la obra de otros que lo son también
pero por modo distinto, revelan una pasmosa "incomprensión," que no procede ni de malicia de voluntad, ni
de sensibilidad embotada, ni de odio, sino de insuperables antagonismos de estructura moral! ...... ¡Cuán a
menudo lo recuerdo, y con qué vehemencia diría a todo
aquel a quien veo empeñado en juzgar a sus antípodas
de alma: "Trate usted de quebrantar el molde de su
personalidad para comprender la hermosura que cabe
en organizaciones distinta!, de la suya. Si es usted pájaro o cachazudo buey, o gato doméstico, y encuentra un
día a su paso un sér extraño que se desliza silbando por
el suelo, y del que hay quien dice que es hermoso, pro-cure usted por un instante reptar, silbar ...... hágase
usted serpiente si ha de opinar sobre lo que)ay de her·
moso en la serpiente."
JOSE ENRIQUE RODO.
Sr. general Aureliano Blanquet, aprehensor del
presidente Madero.

Sr. Ing. David de la Fuente, nombrado secretario
de Comunicaciones, no ha aceptado.
no en, la propia de encantamiento verdadero y prodigioso. ¡Figúrate que, lejos de producirme novedad cuanto veía, parecíame volver a lugares de los que hubiera
estado breve tiempo ausente! ¡ Figúrate que la emoción
estética que esperaba hallábase obscurecida por la plácida sensación del que retorna a sus lares! ¡Figúrate
que, sin creerme conocedor de más italiano que el que
se necesita para entender a medias una romanza, me
puse a hablar con el gondolero de tal manera, que oí
decirle: "¡Bien se conoce que el señor es veneciano!"
¡ Figúrate, en fin, que hasta me permití indicar a ese
mismo gondolero el rumbo que había de tomar para reducir distancias! . . .. Cuando me encontré en el hotel
y pensé en todo esto, permanecí un buen rato como aturditio, como el que se esfuerza, al despertar, en reconstituir un ensueño impresionante.
"Visité al cónsul, persona amabilísima, que me garantizó el rápido desp«cho de todas las formalidades legales y se brindó a acompañarme, desde luego, a visitar
"mi" palacio. Al llegar a éste, mi sensación de lo "ya
conocido," que continuaba persistente, adquirió una intensidad angustiosa, y cuando entré en una de las habitaciones a la que me dirigí resu-,lto, sin necesidad de
guía, y me encontré frente a uno de los cuadros que la
engalanaban; caí desvanecido al suelo. Al recobrar el
sentido-mi desvanecimiento fué de rngundos-volví a
mirar al cuadro .... "En él estaba yo," yo mismo, retratado con maravilloso parecido y tal como soy ahora,
pero vestido elegantemente, a la usanza italiana de fines
del siglo XV.
- "Comprendo sus emociones- me dijo el cónsul.Esa obra maestra, la joya principal de este palacio, es
atribuída por varios el mismo Leonardo .... Pero ahora
observo . . .. Efectivamente, es extraordinario el parecido entre usted y ese personaje .... Es curioso.
"Me volví al escuchar esta última pa labra, pero nada
dije.Y por hoy tampoco quiero escribirte nada más.Todo
cuanto añadiese no serviría para explicarte lo que siento. "
Pasaron días, pasó un mes y no volví a recibir noticias de mi amigo. Indagué intranquilo. Por mediación
oficial supe que, una vez posesionado de la herencia,
había des..parecido de Venecia, sin dejar señas.
Un día- había transcurrido un año-recibí esta misiva:
"He llegado a Madrid. Estoy en el hotel. Ven inmediatamente.- JULIÁN."
No vacilé en acudir al llamamiento; acudí gozoso.
Nos abrazamos largamente. Después, adelantándose
a todas mis preguntas, me dijo:
- Vas a ver el cuadro al que debo mi felicidad ....
y '•mi conocimiento."
Y me indicó un caballete, del que quitó un paño.
Quedé absorto, sobrecogido, casi amedrentado.
Juliáo sonrió y sigL,ió diciendo:
- ¿Estoy parecido? Pues ahora verás otro modelo.
Acercándose a una puerta, llamó:
-iLaura!
Y, dirigiéndose a mí, añadió:
- Te voy a presentar a mi mujer.
Del aposento contiguo acudió sonriente una dama,
c~o la mano graciosamente tendida. Pero al ir yo a besarsela cortésmente, no pude reprimir un grito. Era
"ella," la del cuadro, la que estaba retratada con Julián
en aquella maravillosa obra pintada hacía más de cuatro siglos, quizá por el divino Vioci.
LUIS DE TERAN.

f

Recuerdos del combate y del triunfo.- En el centro: el señor briga&lt;lier Félix Díaz recibiendo a los periodistas de la metrópoli en el salón principal de la secretaría
de Gobernación.- En los medallones: arriba, una trinchera artillada en ta Ciudadela y efecto de una gr~oada en la fachada Sur de la
fortaleza -Abajo, cañones .de las tropa., felicistas que defendieron la Ciudadela.

•

�j :n sólo . . .. ni padre, n i madre. ni hermanos, ni hermao ,s. ni amigos, ni amigas ...... que lo dejen sólo; porqu e,
además. siente vergüenza y siente ira. jPor Dios! no acan ciadlo! no teuedle compasión! Dejadlo sólo!
o o o

La senda está mojada y llena de bojas secas, entre el
verd"r _lustroso de los ev6nimos y el bronce empolvado
de la hiedra; una pnmavera de rosas nuevas de color de
rosa !~ abre bajo la obs~uridad del abandono y la pe·
numtra de las ramas vie¡as; l uego, un ruido de agua de
fu~~te, que lo moja todo con su temblor de garganta solloza~t~ .. .... Al fondo'. entre la fronda cárdena, la piedr;&lt;l vie¡a del palacio mira al poniente; y son ventanas
cerrad.1s desde hace muc~os_ años y puertas tapiadas de
c~mp101llas azules ... . Quizas se ve un m1lva de cielo
de _crepúsculo; quizás brilla dorad~mente alguna cristalet1a .... Entonces es cuando canta el ruiseñor junto al
agua d_e la fuente; D~_sde el fondo silencioso y umbrío,
la que¡a dulce de. pápro resuena como dentro de una
b6ve~a con ec~. !leo'.'- de rosas otoñales. Es el ruiseñor,
q ue tiene sus o¡os bnllaotes y abiertos, que anda de rama ea ram:t, frente a unos cristales dorados, ju oto a una
fuente que llora A la caída de la tarde romántica.
Y alguien h'.1- dicho:- Es u n ruiseñor que no terce la
muerte repentina
CClmo la muerte va siempre dentro de nosotrcs, 00 hay

.\ veces \'amos caminando por una senda del jardín,
ya a las alta, horas. cuando la luna habla con las fuentes, y las luciéroagas pasean sobre las hojas verdes, con
su farol melanc61ico. -EI corazón late con fuerza; los
pasos son precipitados - El jardín está amenazante; la
muerte anda cerca: los canes aúllan a las estrellas, con
tos ojos e01ri,tecidos y húmedos; las fuentes siguen hablando .... Y de pronto, en un árbol, cerca de nuestro
oído, su.-na un canto de corm,ja: es un canto de una sola pena. un canto tardo y medroso, un canto que llena

General M. Cauz, comandante de una d,. las columnas
federa les que atacaron la Ciudadula.
T,os jefes revolucionarios Díaz y Mondrag6n, recibiendo a la comisión del Senado que fué a conferenciar con ellos el miércoles por la mañana,
después de la caída del gobierno maderista.
que pasa como un fantasma bajo la luz doliente de la
luna ....
Yo temo tanto a la muerte porque no tengo por quién
despreciarla. Todo desdén es una interposición de rosas, Muchas ooc':es. en el balc6o. bajo las estrellas
de las doce, he querido exhalar mi alma en un suspiro.
Si la muerte fuera oportuna, ya se habría uno muerto,
cantando, tantas veces! .... Pero no esta tarde de soledad primaveral. La muerte necesita su idilio deshecho,
su perfume ido, sus hojas mustias: la muerte necesit~ su
música romántica, su adulterio, sus cabelleras rubias,
desatadas. Después de unos brazos colgados al cuello,
desesperada mente, de un pecho de veintidós años sobre
el corazón, aparezca la fuente de fondo profundo ; los
p ies se irán a ella. por el sendero más fragaote.-:No en
vano lleva su traje de terciopelo negro, su puñal de oro
al cinto y su desdén en los labios.
Muerte, espera.

más que volver los ojos hacia dentro para ver su cuerpo
de reina trágica: no hay más que detener el paso un momento en el camino ele la vida para escuchar el ir y venir de sus caclenas. Está en las olas rojas de n uestra sangre, esperando el momento en que un dique se abra, intentando romper todas las puertas Está en medio del
mismo corazón, con la garra rle hueso abierta, amenazando apretar y de,,compooer a cada instante la máqu ina divina de la vida. Por eso el que la siente se tamba·
lea con un vértigo de inseguridade~ medrosas, por eso
e l q ue la siente da un grito a cada dolor del cuerpo, que
es un desgarramiento que hace ella. El que ha llegado
a verla, no puede olvidarla ounca. Ese es el que lleva
una sonrisa de mueca y de indifereo,;ia, como una rosa
seca, en los labios, el que no quiere lCts rosas ni las man·
zanas de la vida, el que sólo ve la sombra que se le ha
salido del cuerpo. en la amarillez constante de los cam inos. Pobre sombra mía, amigo de adentro, que salt,s a
hacerme e l a migo! Y para qué llamar a nadie, n i para
qué creer a nadie, si la caída nada ni nadie pod rá evitarla? Sólo hay que pedir al sol que no luzca. porque es
demasiado alegre; sólo hay que intentar oler a azul de
a lgo, de sueños, de luna. ne vados, de cielos, para olvidar e l perfume mojado de la tierra que ya pesa sohre
nuestro pecho .... Al que llegó a estas riberas que lo de-

- Dormir demasiado es hacerle un robo a la vida. Valtour.

- El ocioso se ocupa tan só lo en matar el tiempo sin
parar mientes que es el tiempo quien nos mata .

- Para algunas mujeres la conciencia es un corsé que
se estrecha ó se ensancha a voluntad de la dueña.

o o o

Dr. Samuel Espinosa ele los Monteros coootado re·
yista. que fué herido el domingo 9 al
lado del general Reyes.

•

El sacrificio es una condición esencial del bienestar
y de la felicidad.

'.\1ayor Emiliano L6pez Figueroa. ex inspector gener"I de policía que estu,·o prisionero díez
días en la Ciudadela.

Coronel Guillermo Rubio Navar retc de la artillería federal que se negó a tombardear la Ciudadela
por razones de humanidad,

de angustia todo el nocturno, a través de las arboledas
estáticas a la luna .... Entonces, al acercarnos todo es
silencio . . . . Una bri,a trémula, oliente y fres¿a, pasa
sobre el j;irdin. estremeciendo las frondas en sombra ....
Tal vez se adivina un vuelo indeciso, como d-, un ave
rle _cuento .. . . Y ya cuando, temerosos y pálidos. hemos
s;iltd? al _claro de luna ~e la ¡dorieta. ali# a lo lejos, en
otro ¡ard1n, en el m isterio ele las frondas lejanas, vuelve
a sooa: el canto de la corneja, igual, monótono, medroso, amigo del viento y de ¡,,_ muerte, angustia de sueños
en oro y nieve: el canto agorero, maldito y ,¡nelauc61ico,

. .. . A la luz de lámpara .... como tantas veces ....
Y, a qué? Tengo sueño, y no quiero dormir; no tengo
ganas de sombra. Cada vez las poras más cortas, cada
vez más negra la noche. Ya me voy cansando de la lu·
na, ya cierro el balcón como los otros, y no quiero ver
ta fiesta azul en los cristales, ni las arbolecLi.s celestes de
plata, ni la fuente con corazón: . . . Un libro. . . . unas
cartas .... ¿hay algo que soñar?_ /cuántas son las pe~as?
y otra vez las mismas cosas ; y tirar esas flores marchllas,
y roa:per esas citas de p3:pel, é irse quedando so)o con
este pobre corazón sin alas .... Qué grande es mi coca·
z6n! Y cómo late solo, aquí, bajo la lámpara .... ¿Por
qué la gente no será más buena, Dios mío ? Qué modo de
matar a los demás .... y así . . . . ta o señaladamente ....
Pero, después de todo. qué habían_ de añadi: a mi vida,
si no era otro amor :le ese de aba¡o, tao tedioso como los
anteriores ? Porque las almas .. . . ya sé que son las mis
mas: un poquito de papel y una flor ; mej~r si el papel
es celeste y la flor rosa; luego, la langmdez ; después,
que sí . . .. después que 06 . .. . y todo por una fiebre de
pocos grados! Nunca, coralón, nunca .... Y? ,·eodrá la
otra, la que se acaba .... Entretanto, haz divina tu soledad, a este amor de ero de la lámpara .. ..

JUAN R. JIMENEZ.

Don Gustavo Madero, alma del gobierno maderista, fusilado en la Ciudadela el miércoles
pasado al amanecer.

�El agua cae de los cielos sobre nuestros ~iñedos y _Penetra por las ralees de las viña~ para cambiarse en vmo;
rueba constante de que el senor ?OS ama y de q1;1e dep vernos feli'ces · El milagro particular fué realizado,
sea
,1
para apresurar la operación ~n un cas~ en que as1 o reclamaba la premura de las c1rcunstanc1as.
Es verdad que Dios también enseñó al ho1T_1bre a transformar el vino en agua. ¿ Pero qué. especie de agua_?
¡ Aguardiente! Y esto a fin de 9ue valiéndose de este hsea menesqui'd.::, puedan realizar ellos mismos,
• cuando
1
,
ter, el milagro de Caná, y _convertir e ag~~ comu~ en
esa especie excelente de 11100 que se llama punch.
Hermano cristiano, sea u_sted benévolo _Y benefactor
como él y no eche a perder un buen breva¡e.
Dios ha hecho el vino para alegrarnos.
Cuando vea usted a su vecino en la mesa que vierte
vioo en el vaso, no se apresurl" a ponerle agua en él.
Porque quiere usted ahogar la verdad.
Es verosímil que su vecino sepa mejor que usted lo
que para él es más conveniente. Acaso_ a él _no le gusta
el agu..; acaso no quie_re ponerle a su vmo :mo algunas
gotas, por complacencia con la moda del dia, acas? no
quiere que otra per sona observe cuán poca qué cantidad
ha vertido en su vaso. Por lo tanto, no ofre_zca usted
agua sino a los niños. Esa es una complacencia falsa y
además, muy incómoda.
Le digo esto a usted como hombre de m~mdo; pero
terminaré como he comenzado, en buen cnstiano, haciéndole una observación religiosa muy importante, sacada de las Sagradas Escrituras, a saber: que el apóstol
Los defensores de la Ciudadela -

TEATRO MEXICANO

"EL HOMBRECITO"

Grupo de aspirantes de caballería.
Una vez más hemos saboreado el vibrante estilo, la forma
bellísima, la picante ironía de Jacinto Benavente en su
comedia "El Hombrecito," estrenada con éxito por la
Compañía Villegas-Coss, que no desmaya en darnos obras
selectas y de interés.
Pertenece esta alta comedia a la primera época del
celebrado autor de "Los Intereses Creados" y se estudia
en ella un carácter de mujer, nada más. El resto es todo
accidental, sirviendo como de contraste a ")lené," tipo
de femenino orgullo digno de que se delinee. Por tal
motivo la acción interesa poco, falta asunto, se repiten
las situaciones y la teatralidad es muy escasa.
Veamos, por tanto, el carácter sobresaliente de la protagonista, y para ello he de recordar las siguientes palabras de la escena III del acto II. "Y haces bien-dice
"Nené."-Para los que pasan por nuestra vida indiferentes o amorosos no debemos mostrarntJs nunca como
somos, no debemos dar entrada en nuestra vida a cualquiera. Debemos ser como esas hadas de los cuentos que
viven encantadas convertidas en viejas horribles, hasta
que un príncipe enarr,orado las vuelve juventud y hermosura con un beso de amor."
"N ené" es orgullosa. Tiene el orgullo de sus ideas nobles, de sus actos graves, de sus palabras ~eren as. En el
medio frívolo y perverso donde vive no hay común con
ella sino los nombres y la misma sangre que corre por
sus venas y las de su hermano Carlos. Pero esto con ser
mucho oo le ha impedido ser altiva y consciente del mal
y del bien. Pa ra ella los sentimientos tienen la grandeza
necesaria para no rebajarlos ni envilecerlos. El amor lo
imagina tal como es, absoluto, tirano, sin deslealtades ni

Me ha regocijado usted a menudo, quer!do ~1;1igo. con
sus excelentes canciones báquicas. Eo retnbuc100. dt&lt;seo
edificarle a usted por medio de algunas_ reflexiones
cristianas, morales y filosóficas acerca del mismo asunto.
•'fo vino veritas," dijo el sabio: la verdad está en el
vino.
Antes de Noé, como los hombres oo tenían sino _agua
para beber no podían encontrar l'.': verdad. Así, tuv1ervn
que extraviarse; se tornaron abom1oablemeote protervos
y fueron con justicia exterminados por el agua que tanta gustaban beber.
.
El honrado Noé supo que a cau~'.': de esta mal~ bebida habían perecido todos sus pro11mos y_ le tomo av~rsióo. Dios, para aplacar su sed, creó la vrna y le ensenó
al patriarca el arte de sacar vino de ella.
Con la ayuda de este líquido, Noé descubrió ~uc?'.':s
verdades y desde su tiempo se usa la palabra ad1v1nar," qu~ significaba originariamente "descubr~r" .. p~r
medio del "vino." Así el patriarca José pretendia adivinar" por medio de una copa de "vino," licor _que ha
recibido este nombre para demostrar que era un invento
humano, si no "divino,"
Por eso desde aquellos remotos tiempos las cosas ex_celentes y hasta los mismos dioses bao sido llamados ..d,vinos" o "divinidades."
Se habla de la conversión del agua en vino en las bodas de Caoá. como de uo milagro. Pero esta traos~ormacióo se efectúa diariamente por la bondad de Dios,
ante nuestros propios ojos.

meo tiras, con una tal fiereza que asusta a los demás amores pequeños de momento, de conveniencia, de unión de
fortuna y de fastidios.
Por eso la llaman el "hombrecito." "Nené" acostumbrada a pensar en sí misma, abandonada a sus impulsos, se d ió cuenta bien pronto de lo sola que estaba
en medio de amigas un poquito locas y de hombres un
poco desaprensivos en torno de las dotes.
Y el único hombre que encuentra sincero, altivo como ella, orgulloso del bien como ella, le está prohibido
por la ley y la moral.
Muy a su pesar comprende entonces que no está sola.
El hermano, que encogiéndose de hombros comete el
acto trascendental de la b cda sin romper con su vida
aventurera de soltero, interviene en nombre de la familia. Su amiga Casilda que para todo tenía una sonrisa
bonachona la babia con palabras nuevas de renuncia y
de sacrificio.
"Nené" siente vacilar, extremecerse su orgullo; aquel
mundo tolerante hasta la complicidad, que para toda
infamia tenía su sonrisa y para cada pecado un chiste,
se vuelve contra ella. La devuelve en hipocresía todo el
noble orgullo con que e! "hombrecito" vivía apartadade
él.
Entonces vuelve los ojos al abuelo, benig::?o a fuerza
de años y de golosinas. El siempre la ha querido, siempre la disculpó, la defendió contra las asechanzas e injusticias ajenas, y Nené, como en un confesionario, le
enseña todo el dolor de su alma, funde -t n la ignición de
las palabraj cálidas atropelladas. el hielo de su orgullo;
ya no es el "hombrecito," no es la imposible, la serena
juzgadora de los demás y de sí misma, es una pobre mujer que se siente indefensa, que se siente débil y cobarde ante el envilecimiento futuro.
Nunca habló a nadie con tal apasionamiento, jamás
puso en su boca semejante emoción de concepto ni la
oprimió tan honda angustia el corozón fuerte.
"Defiende a tu Nené, salva a tu Nené, abuelito ....
iSe ha dormido! ¡Dormido! No oyó nada, nada•... Mi
corazón buscaba un refugio en este cariño santo. Y mi
corazón habló como siempre .... sin que nadie le oyera, sin que nadie pueda responder. "
Al abuelo, lejos ya del amor, le sonaron a canción de
Teatro Mexicano -"El Homhrecito. "-I:'on Juan
cuna las primeras palabras, y a su arrullo se durmió coManuel, " Sr. Coss.
mo un niño.
Vuelve el ritornelo altivo a sonar en el alma de Nené.
Recobra de nuevo la arrogancia de sus actos y de sus
las demás, a no ser "el hombrecito" y ofuscada por el
palabras y el orgullo que antes la salvó, la pierde dolor grita su ignominia para que todos la sepan.
ahora.
)/ené se resigna a ser como las demás, a vivir como
o o o
Como verá el lector Benavente ha querido en "El
Hombrecito" poner cátedra de psicología femenina y lo
ha conseguido, deleitándonos con su mágica verba. Los
tipos restantes de la obra, son fotografías de la sociedad
eleg,rnte de Madrid. hace algunos años, un tanto exóticas en México. Se respira en esta comedia un ambiente
de gran tono, sazonado con esa fina corrupción que c¡tracteriza a las altas clases, y tanto ellas como ellos, son
perversos como los personajes de ciertas novelas francesas. La comedia repite, gusta sin interesa r grandemente,
y por obras de esta naturaleza, no hubiera entrado su
autor en la Real Academia Española.

Banda de voluntarios junto a l carro blindado en la Ciudadela.
San Pablo aconsejaba muy seriamente a Timoteo que
pusiera vino en su agua por su salud; pero que ninguno
de los apóstoles ni de los Santos Padres, aconsejó nunca
poner agua en el vino.
Para confirmarle más aún a usted en su piedad y reconocimiento a la divina Providencia, reflexione usted
sobre la situación que ella le ha dado al codo.
Vea usted que los animales que deben beber el agua
que corre por la tierra, si tienen las piernas largas, tienen igualmente un cuello largo. a fin de que puedan alcanzar hasta el líquido sin necesidad de hincarse de hinojos.

La interpretación fué bastante acertada, mereciendo
las alabanzas del público. En primer lugar María Luisa Vi llegas, creó bastante bien el tipo de "Nené;" lo sintió, supo darle la expresión difícil de una psicología algo complicada, mereciendo aplausos en el final del acto
primero, donde lloró con sumo arte.y en varios momentos de la obra.
Magistralmente el señor Coss en el viejo "Don Juan
Manuel. " No cabe mayor propiedad, mayor arte, mayor
realismo. Su aspecto, su sonrisa de ochentón, su palabra
entrecortada, su boca desdentada, todo era un conjunto
admirable, por cuyo motivo en las dos escenas de la comedia, una en el acto primero y otra en el último, cosechó entusiastas y sinceros aplausos. Sólo por admirar
tanto arte se debe ver "El Hombrecito."
De las actrices debo mencionar a Matilde Cires Sánchez muy correcta, a la Otazo, discreta, a Emitía del
Castillo siempre acertada en sus "iogé nuas." Y de los
actores a Solares que nunca descompone el cuadro. a
Cervantes que estuvo bien, a Mutio apasionado sin exageración , y a Barreiro que debe procurar no subrayar ciertas frases demasiado, pues el público las comprende sin necesidad de indicárselas tanto. La obra fué
puesta con lujo y propiedad y en resumen el público
pasa las horas muy gratas viendo la vieja comedia de
Be navente.

Pero e l hombre, que estaba destinado a beber vino,
debe hallarse en estado de llevarse el vaso a la boca.
Si el codo hubiera sido colocado más cerca de la mano, el antebrazo sería muy corto para aproximar la copa a los labios; y si estuviera más cerca del hombro, el
antebrazo sería tan largo que habría llevado el vaso más
allá de la boca: así de ambos modos hubiéramos sido
tantalizados. Pero por la situación que en nosotros tiene normalmente nos encontramos en condición de beber
a nuestra comodidad, pues e l vaso viene a caer justamente entre nuestros labios.
Adoremos. pues, coa la copa en la mano, esta Sabiduría benévola .... Adorémosla y bebamos.
BENJAMIN FRANKLIK.

. D 1az
.
de la C 1'udadela, rumbo al palacio de la Gobernación.
Momento de la salida del brigad ter

Teatro Mexicano. -"El Hombrecito" . ..{loa escena del acto III,

LUIS DE LARRODER.

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~~$'1i'A
Cual · la tímida corriente
cristalina,
que camina
por el monte, tristemente
desolada,
y olvidada
como la tumba sin cruz,
como flores
sin primores
como los ojos sin luz,'
fué mi vida
compungida
por el mundo del dolor, , , , ..
sin consuelos . ...
sin anhelos
por otra dicha mejor.
Caminaba
y avanzaba
tristemente .. , . tristemente
cual la rara
ninfa clara
de la tímida corriente
de aquel monte,
de horizonte
taciturno, ... misterioso ....
el cual finge
com:&gt; esfinge
UA secreto fabuloso.
iOh! mi vida
dolorida
de infinitas desventuras! .. . .
se ha curado
del mal hado
con los soplos de ternuras
de mimiña
que se aliña
con bondad de corazón ..... .
iOh! mi amada ... .
mi adorada
que formó la redención
de mi a lma,
que sin calma
cual la tímida corriente
suspiraba . .. ,
musitaba
tristemente, .. , tristemente ....
su plegaria
tributaria
a los mares del dolor .. . , ..

............ ......
- .. , iOh! milagros del amor! ....

En busca de la senda silenciosa
Camino lento, lento y fatigado
Sin encontrar la sombra cautelosa
Donde romper mi sistro destemplado.
Quiero ahogar !oh Muerte idolatrada!
L os pesares de mi alma soñadora,
Bajar silente a mi última morada
Antes que huya mi fuerza vengadora.
Quiero ser, ¡oh fantasma sepulcral!
Hermano de las almas silenciosas
Y detener allí sobre el umbral
El pesar de mis horas tormentosas.
Quiero sentir tu garra destructora,
Ac•bar para siempre con la vida,
Y ver pasar del tiempo hora tras hora
Sin sentir los dolores de mi herida.
Quiero romper la lira plañidera,
Acabar con mi enferma redeldía,
Sepultar mi doliente primavera,
En el seno de la honda fantasía,
Quiero en terrible ca~cajada,;_eir
Hasta encontrar la tumba mistefiosa;
;Quiero llorar .... quiero besar y herir
El pecho de la Diva candorosa.
Quiero acabar con todo; quiero ser
Amigo de los bardos sepultados;
¡Quiero morir soñando! quiero ver
La angustia de los muertos olvidados.
iMi anhelo! Tánto he dicho y tánto quiero
Que tengo miedo de seguir viviendo;
!Oh Parca! ven por. mí, que si no muero,
La suerte pérfida me sigue hiriendo.
L AURO G. CALOCA.

I

Dulce a sus labios la sonrisa asoma·
B_ella, como la fé del pensamiento, '
T,er~a cual la cándida paloma
Gentil como las aves en el viento ....

A. LOPEZ !BARRA.

Para " El Mundo Ilustrado."
Eres de los jardines fragante rosa
Que se mece al arrullo de suave brisa,
Dibujas en tu rostro dulce sonrisa
Y en mis ensueños vuelas cual mariposa.
Eres de las mujeres la más hermosa;
Con tus g racias imperas en mis amores;
Eres bella, María, como las flores ....
Eres de los jardines fragante rosa.
VIRGfLIO AZAMAR,

En el fondo del lago transparente
que bulle apenas sus azules ondas,
hay límpidas alburas de torrente
y leves movimientos de las frondas ....
En el fondo de mi alma acongojada
&lt;lande viven las huellas del estrago,
hay fulgores de amor de tu mirada,
hay alburas de amor como en el lago ....
CESAR CAMACHO.

Porque tus bellos ojos inspiran mis poesías
Grabando en su estrofas las dulces armonías
Qu~ encierran sus arcanos de esencia espiritual
Y vierten en sus líneas escuetas y sombrías
Tu alma toda entera con solo tu mirar .... ?
Porque tus labios rojos imprimen en mis versos
Las notas más sublimes en tonos tan diversos
Haciendo de mi estrofa un canto celestial
Y vibran en mis. v~rsos t-an rítmicos y tersos
Las voces más d1vmas del coro angelical. ... ?
En fi~, por qu~ en mis versos palpita tu alegría
T?rnandose m, estrofa tan pálida y sombría
S1 b:ota de tus ojos el llanto del pesar .... ?
-Mts versos son tu alma que vuela hacía la mía
Y surge de mis labios .. . . ¡Tu alma es la poesía!
ALFREDOM. RENSHAW DE OREA.

II
Mujer divina que en tu amor haz hecho
Palpable tu bondad y tu hermosura,
Ale¡ando los duelos de mi pecho
Y trocando en sonrisas mi amargura.

III
Cual viajeras golondrinas van mis versos
a re&lt;;rearse, querubín en tus miradas
y a hbar en esos labios, lirios tersos
el almibar de las flores perfumadas.
No les niegues. princesita, tus ternezas·
ipobres aves que su nido abandonaron ·
atraídas por tus nítidas bellezas
que a los ángeles envidia les causaron .... 1!
Deja, niña, que tus ojos halagüeños,
en las noches borrascosas de mi vida,
sean los astros que realicen mis ensu¿Ós
vivas luces que iluminen mi p;trtida..... •
Id de pas'?--·• de mi1mente pobres aves;
no os perdáis en ese bosque de pes,tañas;
dadle alegres mis caricia_¡¡, tiernas, s1,1aves .. .
y dejadla en su santuario .... . ...... . .. ..
................ Regresad a: mis cabañas . .. .
/ PORFIRIO T°'RO RAMIREZ.
•
1

~

• A NELLlE.
PARODIA

~~

~o hay penas, ni dudas que en mi alma,
Deo1hten la fe que en ella impera,
M, peche• es un santuario en donde en calma
Mi amor puesto de hinojos te venera ....
IV

Y ya que, como nube los enojos
Transpusieron la triste lejanía,
·'Dame a mirar, en tus divinos ojos,
La tenue luz del explendente día"
V

Dichosa tú, que la ventura alcanzas
Y que en felice y plácida existencia, •

Con la luz de tus dulces esperanzas
Alumbras el altar de tu existencia.
IV
Y no ign~ras "mi bien" que pues mi anhelo,
'!f,s la ~ns,a so_la que en mi pecho encierra:
Tus hndos o¡os de color de cielo ....
Amar mientras yo viva en esta tierra."
ROBERTO E . CARDENAS.

Tal como enlaza en serpentín la yedra,
Los altos sauces en el bosque umbrío,
1:~l como abraza del altar )a piedra,
1 u abrazarás mi corazón, bien mío!
Como el pálido rayo de la luna
Besa las ondas de la mar en calma
C~al ~aja solitario a la laguna,
•
Tu ba¡arás al fondo de mi alma!
Así cc;imo de noche al cier zo frío,
Las aves se acurrucan en sus nidos
~í _en m i corazón, dulce bien mío.'
V1v1rás con tus sueños adormidos!
E NVIO
MA DONA de mi hue~to solitario
que lle,nas con tu afecto mis amores
Recibe_ este homenaje, blancas flore;
Q ue mt mano coloca en tu :;antuario.
T. E . SANTACRUz.

~=======================:::,~=======================~-.:::===================.¿

LO QUE SfGNIFICA EL TRIUNFO DE POINCARE
En F rancia, país constitucional y parlamentario, el
cargo de Presidente &lt;le la República encuentra mayores
limitaciones a la actuación que en los Estados Unidos,
por ejemplo; pero, no obstante, siempre significa mucho
una elección Presidencial, porque puede descubrirnos
algo del pensamiente del país, de las orientaciones de la
opinión pública.
La elección Presidencial de ayer ha revestido, desde
tal punto de vista, un interés extraordinario. Después
de circular muchas candidaturas, después de las antevotaciones de las izquierdas, quedaron frente a frente
dos hombres: M. Poincaré, jefe del Gobierno.y M. Pams,
tninistro de Agricultura.
M. Poincaré era, por decirlo así, el candidato de la
opinión pública francesa. Hombre de una mentalidad
,:xtraordinaria, abogado expertísimo inmortal de la Academia Francesa, su figur¡t se ha agigantado en el año que
lleva de Gobierno por el acierto con qu'e ha intervenido
en las cuestiones de política exterior.
Sin embargo, las agremiaciones políticas no todas
veían con buenos ojos la candidatura de Poincaré. La
elección de éste era un golpe más, asestado al partido
radical-socialista, el fautor del "bloque" que bajo Combes descatolizó a Francia, era un triunfo de los que
creen en la necesidad de apretar los resortes de gobierno, de robustecer el principio de autoridad; era, en fin,
la victoria de los proporcionalistas, de los que quieren
acabar con la política oligárquica y caciquil de los pequeños distritos, suplantadores de la verdadera voluntad
nacional.
y por significar todo esto la candidatura de monsieur
Poincaré, se alzaron contra ella los radicales-socialistas,
arrastrando tras de sí a muchos diputados y senadores
de la izquierda. Contra Poincaré se eligió a Pams, el
autor de las fracasadas delimitaciones de la Champaña.
No fué perdonado ningún medio en la campaña contra Poincaré. Se le insultó en la Prensa, se repartieron
profusamente folletos contra él y su familia, se le derrotó en las antevotaciones de los izquierditas, y le visita·
ron los Clemenceau, Ribot, Sarrien y demás jefes de
grupo de las izquierdas, para invitarle a la retirada. ¡Se
ha llegado hasta el incidente personal!
,
Un episodio de la política favoreció a sus enemigos.
El ministro de la Guerra, M. Millerand, que olvidando
sus radicalismos pasados, había hecho una buena obra
en favor del Ejército, acabando con el régimen de fichas,
regulando los cuadros de ascenso, restableciendo el derecho de castigar, robusteciendo, en fin, la disciplina,
firmó un decreto que exasperó a los radicales. Era el
decreto de reintegración en el Ejército del teniente coronel Du Paty de Clam, que participó tan activamente
en la cuestión dreyfusista. El decreto no era más que
una conformidad con el Consejo de Estado; pues el expediente había seguido sus trámites.
La p•sión política tuvo bastante con ello para calificar a M. Poincaré de reaccionario. Fué inútil que M .
Millerand dimitiese, que declarara que la responsabilidad de la iniciativa era suya; pues no se había hablado
del asunto en Consejo de ministros. !Gusta tanto a los
radicales encontrar algo que justifique el tremendo apelativo de "raccionario," aplicado a sus adversarios.
La cuestión se simplificó, y así vino a ser Poincaré
candidato del orden; Pams, candidato de los sectarios
de la izquierda. Pero con una particularidad; la de que
M. Jaurés y sus amigos, estimando que la primera necesidad de Francia es instaurar la representación proporcional, han defendido más la candidatura de M. Poinca·
ré que la de M. Pams.
_El t~iunfo _de M. Poincaré tiene, por lo tanto, una sig01ficac1ó n evidente. Es un paso más que da la vecina
República en el camino de la po!ítica templada, de moderación, de prudencia, exenta de los sectarismos de
Waldeck·Rousseau, Sarrien y Combes.
Y tiene una importancia indudable, porque no es an
paso aislado, sino continuación de bastantes anteriores.
Esa política de robustecimiento del principio de autoridad. de combate a toda relaiación, fué la seguida por
M. Briand durante dos años, militarizando los "cheminots," persiguiendo duramente el "sabotage," no consintiendo el llevar la laicificación hasta los extremos persecutorios para el Catolicismo, a que los elementos cambistas le querían empujar.
La caída de Briand, con el entronizamiento de los
Monis y de los Caillaux, fué un alto en la marcha. Al
gobernante de autoridad y firmeza sustituyeron los "flexibles," los que para evitar descontentos en el día se ple-

, La elección presidencial en Francia.-Reunión d~ la facción izquierda de las cámaras en la antigua capilla del
Luxemburgo la víspera de la elección.
gan a toda exigencia, por penosa que sea a la larga para el país, y así vino la benevolencia para los "heminots," la anarquía en el Champaña, la desorientación en
Marruecos, los disgustos con Alemania, las edificantes
escenas y conducta en la aplicación de los retiros obre-

r~s; en una palabra, la desorientación, porque en el Gobierno t;to había más influjo que el del combismo.
•
Pero Francia r~capacitó, y empezó a sacudirse de la
pesadilla, volviendo a los tiempos de serenidad, de or-

�deo, de Gobiernos que gobiernan, que caracterizaron e
Ministerio Briaod
Chispazos de aquel sentir fueron las manifestaciones
del procurador Loubat, quejándose de la dP.bilidad de
la represión, y del prefecto Lépioe, enalteciendo las severidades policíacas y de eojuiciameofo. Señalmásaceo.
tuada fué la elección de M. Descbaoel para la presidencia de la Cámara, derrotando a M. Reoouit, el candidato radical socialista. Y por último, tuvo la categoría c'e
paso decisivo la constitución del Gabioet~ de ootablts,
presidido por M. Poiocaré, siendo el propio M . Briacd
vicepresidente del Consejo.
Ahora, la nueva derrota del partido radical-socialist.:
tiene todos los caracteres de definitiva. La República
fraocesa parece haberse curado del sarampión de sectarismo. ¡Triste es, sin embargo, que la enfermedad le
haya dejado tantas reliquias!

En un hermoso día de verano...

LA POLITICA DEL PRESIDENTE WILSON
Apenas se marchó a las Bermudas, el Presidente electo Mr. Wilson para conseguir algún descanso, comenzó
a circular el rumor de que había escrito a Mr. Bryan,
invitándole a una conferencia. Este rumor se desmintió
en seguida, Jo que oo impide que la opinión pública crea
completa uniformidad de miras entre ambos políticos,
pensando que el conocido político de Nebraska sea llamado a desempeñar la secretaría de Estado, es decir,
que eo la nueva administración será el jefe del gabinete y ministro de Relaciones Exteriores.
Hay algunas razones para que esto oo sea exacto, a
pesar de la gratitud que Mr. Wilsoo demuestra por Mr.
Bryao, a quien, seguramente, debe su elección a la presidencia de los Estados Unidos Los demócratas, en efecto, eran eo grao mayoría favorables a la caodid~tura de
l1r. Cbamp Clark, presidente de la Cá'llara de Rep,esentantes, ganada, al .fin, por el partido demócrata, y se
preparaban a votar por él eo la convención de Baltimore, encargada de elegir el candidato presidencial c'el
partido.
Fué entonces que, por razones personales, más o menos atendibles y legítimas, Mr. Bryao, que había sido en
dos ocasiones candidato demócrata a la presidencia, pe
ro que había fracasado, conservando gran influencia en
el partido, decidió a la convención a rechazar a Mr
Clark para aclamar el nombre de Mr. Wilsoo, quien no
se ocupaba de política y hacía tres o cuatro años era
un desconocido, sio envidiosos ni enemigos, lo que le
habilitó para ser proclamado jefe del partido Demócrata.
Esta jefatura había sido desempeñada por Mr. Bryan
desde la muerte de Mr. Grover Clevelaod, el último
presidente demócrata. y sería natural que Mr \Vilson
no se dejara eclipsar por él iovistiéodolo con el cargo
de secretario de Estado, tanto más cuanto que las ideas
de Mr. B,yao serían tao radicales que harían perder
la calma al presidente electo, quien tieoe el propósito
de aplicar el programa del partido Demócrata, pero sin
apresuramientos oi sobresaltos.

Terminadas las fiestas con que fuer~o recibidos_ eo el
ueblo los seis mozos, después de un ano &lt;le :"useocta, Pabl como sus compañeros, reanudó sus antiguas tareas.
s º'iado a Ja puerta de su choza, desde la mañaoa hasta la
e\e cortaba y pulla pequeños pedazos de madera,
;~~ecáodolos y talláodolos cuidadosamente, para que resultaran verdaderas obras de arte.
.
El joven indio era, sin duda, uno de los más hábiles
obreros de la aldea, y los estribos_ que salían de s~s manos hallaban siempre buena acogida entre los arrieros y
los pequeños traficantes que recorrían _el valle ~oo sus
caballos y sus mulos, cargados de bar~tcas de v100. La
aldea india era una pequeña agrupación de casas de bacañas· un rincón del mundo, con uo valle ancho y
~:i[egos" ¡l frente y una serrao(a rocallosa y áspera a
]a espalda.
,
f d·
p
las laderas y entre los árboles cornan coo uo 1dos :~ños y cabras. Eo una depresión de las montañas se
abría una quebrada, donde cre&lt;?ía ~l pasto y ondulaba
uo verde océano de maíz. Los 10d1os de la aldea _erao
1 d ños de esa quebrada y los productos de la tierra
~ ebricacióo de estribos, célebres en toda la comar~.ªd:bao al pueblo traoquili~a~ y bieoes~r.
Pablo había llenado su serv1c10 de uo ano eo los caminos. Fué por las fiestas de Sao Ju:30 y por las fiest'!-5
&lt;le Sao Juan regresó. Era fuerte,_ ágil y valer?5?· Sab)a
correr al lado de los caballos, gu1aodo a los v1a¡eros, s10
fatigarse jamás; sabía atar con fuertes nudos las ~uerdas
ue sostenían las cargas en el lomo de las acémilas. Su
(.-abajo fué penoso, porque le_ l&lt;:&gt;có uo largo trayec\O por
tre agrias serranías, y los v1a¡eros son a menudo 1mpa:~eotes y crueles, y lo mismo eo !as bdoras hedl:3dads_ de la
mañana que bajo el sol ardo~osístmo. e 1 me 10 1a_y eo
la noche oscura, bajo la lluvia y el vu=:oto o e~ me&lt;ho de
1 tempestad. hacía y deshacía su cam100, subta y des-c~odía las sierras, evitando el abismo, rodeando_los grandes eñascos y hundiéndose en el agua de los nos . .P~ro
babí~ cumplido su deber y el Estado no podía ex1g1rle

f

El señor Francisco Icaza, ministro de México en España llegando al Palacio Real a preseotarsus credenciales.
000
Desea cambiar la política exterior, seguida por el
partido republicano, pero sin brusquedades. Así, tratará de arreglar, suavemente. la cuestión entre Panamá y
Colombia, asunto bien ardiente, sobre todo después de
los ataques de Mr. Root, uno de los jefes republicanos,
y antiguo secretario de Estado, que proclamaba últimamente, eo uo banquete de la cámara de comercio _de
Nueva York, que los Estados Unidos habían procedido
indignamente hacia Colombia, despojándola de la provincia de Panamá, y hacia el muodo eotero e loglaterra,
sobre todo, haciendo caso omiso de los tratados solemnes
relativos a la igualdad de peaje en el caoal ioteroceáoico.
Y sin embargo, l\1r. Root, era una de las columnas de
los gobiernos de Washington que hao cometido esas iodigoidacles, que -Mr. \\'ilsoo consentirá, probablemente,

eo atenuar, hac iendo entregar a Colombia los diez millones de dólares de que se habla en los círculos diplomáticos como indemnización parcial y tardía.
Mr. Bryao oo vacilaría eo hacerlo si pus~era su mano
sobre la política extt-rior de los Estados Unidos, él que
tao frecueotemeote ha protestado contra la política "imperialista" aplicada a Puerto Rico, Hawai, Santo Domingo, Filipinas. "Imperialismo' es la palabra empleada aquí para caracterizar esta "diplomacia del dólar"
que el partido republicano trató de aplicar eu la América Central.
Se quiso co11veocer a los diversos elementos polfticos
de algunos países. de que la salud de estas repúblicas,
tao a meoudo eo cooflagracióu, reside en el panamericanismo, es decir, eo la protección más o menos ostensible de los Estados Uoidos sobre esas repúblicas.
El sueño era agrupar estrechamente a todos los Estados americanos, reservándose el derecho, el gobierno de
Washington, de ioterveoir eo su oombre cada vez que
se preSt.•otara uo problema de política general. Esta concepción es el origen de la "diplomacia del dólar," gracias a la cual la diplomacia norteamericana, apoyándose
sobre los dólares que haría prestar por medio de sus fioaocistas y hombres de negocio a los pequeños Estados,
los gobernaría y explotaría a su antojo.
Sin embargo, aun eotre los mismoo republicanos, esta
diplomacia del dólar no se consideró exenta de peligros,
pues el Senado rechazó eo dos ocasiones diferentes la
sanción de empréstitos ofrecidcs a H onduras y a Nicaragua.
De modo que oo es, pues, probable. que llr. \Vilsoo
reanude esta diplomacia de Mr. Roosevelt, y, sobre todo,
de los señores Taft y Koox, y la dejará extinguirse de la
mejor manera.
No es éste el mejo r modo de proteger los intereses
americanos: poclria llevar al gobierno demasiado lejos
para que el pueblo coosieota en acompañarlo, tal vez,
oi aun basta México.
B. V.

.,

m~~ando regresó a la aldea fué recibido con músicas Y
grandes libaciones. Dos días y dos noches danzó y ~ebió con sus compa.ñeros. Después fué al bosq1:1e, derr)~
un árbol corpulento, de madera fuerte y dócil, lo ?tvtdió eo infinitos pedazos, 1~ llevó a su &lt;?hoza y volvió a
ser el antiguo obrero, ioteltgeote y hábil.
Todo el pueblo sabía que Pablo debí~ casarse co,o J~r oa cuando Juliana cumpliera doce anos; as! babia st~~ pa'.ctado entre los padres de am~ .. bacía much(si°:o
tiempo; pero sabía también que el v1e¡o Tomás, d~pues
de muerto el padre de Pablo, vacilaba en _cumplir lo
convenido. Y esto era porque al lado de su tierra estaba
situada la tierra de otro mozo, y Tomás qu~rfa casar a
este otro mozo con su bija para juotar las tierras. Y no
había otro motivo.
Todos los viejos del pueblo censuraban la c?_oducta d e
Tomás; pero decían; Julia_oa oo es nuestra hiJª· Y Pablo triste y ceñudo, traba¡ando desde la manaoa hasta
la ~ocbe en la puerta de su. choza, veía pasar, al caer la
tarde, al viejo indio y a Juhaoa y a l mozo Marcos, que regresaban de cultivar sus campos..de maíz. "
.. _ _
Avanzaba la primavera. Los cbullques y los qu10
chamales" del bosque, los "molles," gruesos y a_Itos, q~e
-cubrían las chozas, esperaban su fronda. , El no crec1a
eosaocbaodo su !echo. Aumentaba el numero de los
viajeros que penetrando por el bosque iban a detenerse
-delante de las casas del pueblo, donde a ambos lados de
las puertas, sobre largas tablas fijas en los mur~, se
alineaban los estribos de madera, osteotaod~ caprichosos tallados y pequeñas argollas blancas y br!llantes por
donde pasan las correas que penden de las sillas: ,Y las
mujeres indias corrían a ofrecer leche a los vta¡eros,
llevando sobre los hombros pequeños cá_otaros de barro;
las ramas espinosas herían al paso sus piernas y sus brazos desnudos, y flotaban sobre las espaldas y sobre el
seno los groseros mantos de laoa.
El cacique recordó a los mozos del pueblo &lt;¡ue_se
aproximaba la estación de las lluvias, y todos los 10d1os
jóvenes acordaron reunirse en la choza de Tomás para
subir un día juntos a la montaña; porque la choza del
padre de Juliana era la más alta de la aldea
los muros de su aprisco subían por las faldas_ de_ la sierra.
Una mañana, al rayar el alba, los 10d1os efectuaron
la ascensión. Pablo estaba con ellos, y como ellos llevaba una azada en la mano. La eoorme mo)e era_ ~carpada y peñascosa; en las grietas y en los 1_otersttc1os de
las rocas, las semillas, llevadas por el v1eo(o, habíao
germinado, y oumerosísimas plantas, eoferm1zas Y raquíticas, erguían sus ramas delgadas ~ larg~s, serpenteando entre los peñascos. Hacia la mitad de la_ montaña, los mozos se.detuvieron delante _de una z~o¡a Las
últimas lluvias y la fuerza de los v~eotos ha~tao empujado una considerable cantidad de _tierra y ptedr":s ª. la
enorme hendidura o¡ue estaba sem1ce~ada. Lrn; 10chos
emprendieron ardorosamente su traba¡o y algunas horas
más tarde la zaoja se hallaba libre de piedras y de
tierra.
. .
Cuando volvieron a la aldea, Pablo l_os de¡ 6 _ir y a_po·
yado eo su azada, permaneció al{ún t,empo 10móv1l y
silencioso. A sus pies se extendía la mole roc~!losa, de~puls las chozas, con sus techos negros y p_a¡1zos; mas
allá el bosque, luego el valle pedregoso y á_ndo! cerrado
por su línea de colinas. A la derecha e 1zqu1erda au-

:r

~unca nos falta dinero para nuestros caprichos; lo que
ponemo~ a discusión es e l precio de las cosas útiles y
oecesanas.
o o o
Se sirve a lo ideal bacie:ldo el bieo, descubriendo la
verdad, realizando lo bello.-Renáo.
o o o

Carece de sentido la palabra "utopía:" el mundo se
compone de utopías realizadas; la utopía de hoy es la
realidad de mañana - Pasy.
o o o

El general turco N°a?im Pacha, ministro de la guerra, asezioado, tratanro el armisticio con los b:íl~arcs

La cuoa _del t:3len_to es el corazón. Allí la pusieron sus
P:"dres: la u!1ag1_oac16n y el sentimiento. La primera Je
d,~ forma, v1vac1dad y luz. El segundo delicadeza y lágna:as.

DAMAS DIST1NGU1D,\ S.-Srita. Ivonoe Suest.
mentaban las ondulaciones del terreno y el valle parecía cerrarse en uo horizonte próximo. Eo las lejanías,
los altos picos nevados alzaban sus crestas por encima
de las nubes anchas y brillantes.
El indio cootiouó así hasta la puesta del sol. Entonces descendió a su choza. La aldea estaba tranquila y
sólo los perros vigilantes descubrían el paso de Pablo,
cerca de las tapias de los apriscos.
.
Al día siguiente Tomás anunciaba a sus vec10os q~e
el matrimonio de Juliana y Marcos se celebraría el d1a
de Pascua de Resurrección, y los vecinos. al oírlo, sacudían la cabeza murmurando: Eso oo está bien hecho;
pero volvían a sus chozas y hablaban a sus mujeres de
preparar los regalos para los novios, a fin de que sus
provisiones fueran suficientes para uo año; porq~e 1~
esposos oo deben conocer las tristezas del traba¡o, 01
pensar eo otra cosa que en su amor durante los primeros doce meses de la unión. Y eo la choza de Marcos
se construía ya la habitación que debía guardar los presentes de los amigos.
Uoa hora después regresó Pablo.
-Era cierto, José Celis. murmuró.
José Celis se levantó, volvió a poner su saco de maíz
en la cintura y dijo:
- Yo labraré el campo de Marcos el segundo mes.
Tú puedes labrarlo el tercero.
-!No! exclamó bruscamente Pablo.
José lo miró uo instante; después, asiéndolo d.- uo
brazo. Je dijo eo voz baja:
-Si quieres hacer al1?0, te ayudaré; tú me has salvado dos veces; pero ya sabes que hay cárceles y que los
blancos fusilan Y se fué.
Pablo se encerró eo su choza y oo salió de ella durante todo el dia. Eo la noche se oyó sooar su quena.
Era uo gemido largo y lamentable que rompía plañiderameote el silencio. Y los perros respondían ladrando
y aullando al sonido de la quena. Y así pasó toda la
noche.
Al otro día, los vecinos pudieron verlo alineando como siempre los estribos en la~ tablas del muro y trabajando silenciosamente con los ojos fijos eo los trozos de
madera.
Cuando declinó la tarde, se dirigió a la choza de José.
Poco después la noche caía sobre el valle, pero la luoa se levantaba detrás de las montañas, tendiendo un
amplio velo blanco sobre el bosque, bañando de resplandores las ramas negras de los árboles y bruñendo el

agua clara del río Los picos salientes de las rocas se
esclarecían, mientras las nieblas se espesaban eo las
g rietas de los cerros.
Cuando se ocultó la luna, Pablo y Jooé, con azadas y
picos en la~ manos, salieron de la choza y entraron en
el bosque; lo atravesaron hasta salir de la línea del pueblo; y empezaron a ascender por la montaña. Al llegar
a la zanja reposaron un instante. Después dieron principio a su trabajo Arrancaban con los picos grandes pedazos de roca y los empujaban al fondo; luego, con las
azadas 1')5 cubrían de tierra. Así trabajaron basta que
las estrellas empeza ron a palidecer. Eotooces arrojaron
los iostrumeotos y se precipitaron hacia la falda de la
montaña. Aún oo había aparecido el alba cuando ellos
se encerraban eo sus chozas.
A la noche siguiente reanudaron su trabajo y, después, al ocultarse la luna, volvían a la montaña, y cuando la luna los sorprendía en medio de la tarea, se escondían eo la zaoja para no ser descubiertos desde el
pueblo.
Y pasaban las noches y la ancha hendidura iba desapareciendo. Pacieotemeote, sin cruzar una palabra, los
dos indios llenaban su enorme labor y sólo la proximidad de la mañana daba descanso a sus cuerpos rendidos
y cubiertos de sudor.
Borrada de la inmensa mole la líoea de la zanja, Pablo y José removieron la tierra y las piedras, eo la ladera de la montaña.
Terminaron esta nueva obra cuando el veranocreinaba eo toda su fuerza y caían las primeras lluvias.
La estación muerta.
Los viajeros no llegan a la aldea y era necesario llevar lejos los productos para ,·eoderlos. r,es.tba d urante
tres meses el trabajo de los obreros, porque los restos de
la labor del invierno y de la prima,•era bastaban para
el escaso tráfico. El sol caldeaba y hacía relampaguear
las piedras en las márgenes del río. Eo la tarde se cabría el cielo de espesas nubes y la lluvia. regular y monótona, caía sobre el valle y anegaba el pueblo.
Al rayar el alba los iodios dirigían sus miradas inquietas hacia la cumbre de la montaña, donde brillaban los
hilos de agua. Después, tranquilizados, reanudaban sus
tareas.
Fué durante la fiesta de Nuestra Señora de la Candelaria, cuando ocurrió la catástrofe.
Los indios, vestidos de gala, acudían danzando y tocando el tamboril y la zampoña a la blanca iglesia del
pueblo. Había llovido torrencialmente eo los últimos
días y el cielo se presentaba entonces p uro y sereoo. Ni
una sola nube cruzaba por el espacio. El sol, enorme y
eoceodido, empezaba a inclinarse sobre e l poniente.
Los aldeanos celebraban su fiesta. La campana, echada a vuelo, resonaba sin cesar y la pequeña planicie, cubierta de yerba, que rodeaba el templo, resplandía gozosa con las músicas y la luz brillante del sol.
Pero de prooto cesaron los juegos y las danzas. Un
hombre señalaba con el brazo extendido la cima de la
montaña y lodos los indios, agrupándose junto al muro
de la iglesia, contemplaron en silencio el fenómeno que
empezaba a producirse en las alturas.
Todos los años, durante la estación de las lluvias, una
eoorme masa de agua se detiene eo las concavidades superiores de las sierras. Cuando esa masa se desborda,
rueda mugiendo por los flancos de las montañas y arrastra cuanto eocueotra a su paso. La tornan pesada y espesa la tierra y los peñascos, y es una gigantesca ola de
faogo.
Los indios vieron inclinarse lentamente las rocas más
elevadas de la mootafü1 ; rodaron después los primeros
peñascos; se abrió un ancho canal eo la cima y apareció
la negra y movible ooda de lodo. Llenó rápidamente las
hendiduras y las grietas de las piedras y empezó su descenso.
Se la veía extenderse por todas partes, rodear las peñas, arrancarlas de su base; crecer espesándose con la
tierra y las plantas que hallaba eo su camino y bajar
con uo rugido eoormr:.
Los indios esperaban verla llegar a la zanja y precipitarse por ella hacia el lecho del río, que desbordaría
por toda la extensión del valle: pero la negra masa no
encontró oiogún obstáculo. Cuando pasó la línea de la
zanja, un clamor espantoso partió de la a ldea.
Los indios enloquecidos por el terror, huyeron hacia
el valle, para alcanzar las colinas lejanas, precipitándose e n el rio que, aumentando por las últimas lluvias, seguía con su rugido el rugido de la ola de fango. José
Celis y Pablo contemplaban aterrados su obra. El alud,
que jamás había sido tao terrible, oo devoraría solamente las chozas y los campos de Tomás y de Ma rcos, los
más próximos a la montaña. Veíase que el pueblo entero iba a ser aniquilado.
José emprendió entonces una desenfrenada fuga. Pablo se dirigió pausadamente a su choza y se encerró eo
ella. Pocos instantes después se unía al espantoso ruido
del río y del alud el sooido suave y triste de su quena.
La masa de piedra y barro llegó al pie de la montaña, se detuvo uo instante, avanzó después lentamente, ciñó la aldea y la estrujó, como una eoorme boa. Crujían
los árboles y las vigas como huesos humanos y se desplomaban sobre e l torrente
El alud penetró eo el bosque, se abrió eo é l un ancho
cauce y se precipitó eo el r ío.
Y fué así como desapareció la aldea india eo ese hermoso día de verano.

RICARDO JAIMES FREYRE.

�sangre, olas de sangre que saltan de rrpeote eo la vi~a,
como de arterias rotas! Sangre de completa reouoc1a,
sangre de agresiones brutales, una mancha purpúre~ que
va eosancháod-:&gt;se misteriosa, bajo uo doloroso crepusculo .... El infortunio y la muerte andan paseándose juntos como dos íntimos compadres.
¡Cómo. bajo el sol risueño, entre cantos y ri~as, p~oer
el pie eo la barca de la muerte y alejarse hacia la _ribera remota, sin volver la cabeza atrás y con el ansia de
penetrar en el arcano obscuro! Y sin emb,.rgo. a pl~oo
~ol. olvidando dicha, amores y placeres, se hao parll?O
hacia la tumba seres desdeñosos o desesperados a qmeoes sobraba o hacía daño la vida. ¿ Por qué? i Para qué?
¿Qué pensaban esos hombres de la muerte? /Qué pretendían encontrar más allá de las tétricas lindes? , Qué
infinito afán de renunciamiento vino a posarse, como ave
fa tídica, sobre el desencanto de sus corazones? ,Qué poder satánico vino a morderles el alma llena de úlceras
para qu" tomaran la fúnebre esclavina y emprendieran
el camino que ao puede andarse sino una sola vez y en
una sola dirección?
Afuera cae imperturb~ble la llovizna. Y ante los ojos
no hay más que grises difusos. gris de perla eofern:a,
l!ris mortuorio y opaco, gris de llantos y de irremed1a·
b!e ausencia. E l cielo está turbio y borroso, y diríase
q •1e pa ra siempre: y las palomas oo se aventuran a d~sbancla r la nieve y la gracia ele sus vuelos en ese ámbito
casi funerario. Sólo las golondrinas ágiles y taciturnas
revolotl'an con angustia rápida, trazando augurios negros eo ('] firmamento triste.
Amores desdichados, hastío de toda labor y de todo esfuerzo, retoño de horror que se arraiga eo el pecho ante "la infinita vanidad del todo," silencio en que se re-

1,

Edificio de la Asociación Cristiana de Jóvenes eo
la esquina de Balderas y Morelos.

Los efectos de la metralla.- Estado en que quedó el templo de San Hipólito.-Esquioa de Balderas y Avenida Juárez.

Tarde de paz doliente. L1 lluvia se desprende del
cielo gris, lenta, menuda, continua; envuelve, a lo lejos,
en uo velo blanquecino y diáfano las col"ioa5 azules; cae
con tenue rumor sobre los tejados y canta suavemente
eo las canales de zinc, deslizáod;)se aburrida y perezosa ¡ Llovizna fría y tenaz, que parece em_;&gt;añadl. en volvernos a todos tristes!
Yo, con la frente apoyada en los cristale5 del balcón,
miro cómo ruedan, por fuera, las lentas lágrimas que se
cuajan en el cristal mism~; y a lo lejos las col inas part'.ceome lúgubres, como difuntas amortajadl.S en traospet·
rente sudario gris. Envolviéndolas. la llovizna parece
una bruma grave, húmeda y espesa.
Me explico esas desesperaciones, esas terribles angustias que allá fuera estallan, eo la calle, ea el recinto doméstico, como súbitas chispas de tragedia. El suicidio
enciende su luz solitaria; el crimen sus cirios rojos. Y

Esquina de Balderas y Nuevo México; eledificiode
la "Nueva Era," incendiado por el pueblo.
sigue el hombre a ser pasto de las reacciones químicas
entre cuatro tablas de madera! .... Yo veo cómo todas
esas lástimas andan volando allá afuera, cayendo coa la
lluvia triste, vagando por el aire como b&lt;Lcterias crueles
y voraces: y con la frente apoyada en los fríos cristales,
pienso, lleno de vaga angustia, en qué parte estará incubando la tragedia.
Pasan en crudas ráfagas, males horribles: alcoholismo, neurosis, vesanias agudas, f unerales ráfagas de viento que arrancan las hojas menos firmes del árbol humano. En la paz gris, silenciosa de esta tarde, anda de paseo el verdugo suicidio, eligiendo sus víctimas. iQue perdone a los seres claros, que perdone a los seres jóvenes,
a los seres bellos y a los seres puros!
No habrá eo ese rebaño oscuro y feo que se encharca las botas y corre con avidez y con prisa brutales bajo los alfilerazos de la lluvia, víctimas propicias al cuchillo exterminador ? Ay! Sólo les falta el instinto y e l
vigor de conservarse a los seres inútiles! ¿ Ha de llegar
sin remisión el estallido destructor para los marcados
por el destino adverso con una señal trágica ..... .
La lluvia continúa cayendo con. abrumadora monotonía. Mañana será día de sol de oro y de azules celestes.
Mafütoa mancharán las palomas con sus nieves errantes
la diáfana dulzura cr~I cielo. AcdSO esas flores q ue se
d isponen a esparcir mañana sus fraga ocias estarán envenenadas para muchos corazones, y junto con el efímero
deleite del aroma, infiltrarán en los c uerpos uo siniestro
designio .... ¡Qué importa! Esperemos la eclosión de las
rosas y el triunfo del sol, soñando con la amada triste
que ya llegará. aunque no la deseemos, la amada de un
, olo día. cuvo beso inevitable nos concede la paz, el reposo, el olvido para siempre jamás ..... .
Fachada Sur de la Ciudadela después de los diez días de combate.

Casa a la espalda del Colegio de Masca rones en Sao Cosme.

JESU S SEM ? R :.n1.

�VID

A

1

CONFERENCIAS

•

Es en una calle de nombre español, Villa Hermosa,
donde se encuentra la sala en donde he escuchado a la
señorita Van de Wicle, disertar sobre un tema poético
e interesante: las leyendas flamencas y walonas. Está
enamorada de lo poético antiguo y del ensueño tradicional; no es una desconocida en las letras de este país.
Ha publicado ya varios volúmenes y se ha ganado con
ellos el aprecio de los que gustan de finos regalos.
Folk-lorista de gran mérito y con un espíritu de poeta que la bace encontrar en las narraciones de los abuelos de antaño el hechizo singular de las cosas en que
florecen las imaginaciones populares, ella ha sabido demostrar la parte que en los mitos e invenciones de las
edades pasadas toca a la Walonia y a la tierra :flamenca. Las explicaciones y comentos de la señorita Van de )
Wicle se oyen como los discursos de una buena hada
de cuento azul.
El público atento, -un público elegante y cultoaprueba las amables palabras que nos suscitan deliciosas escenas de encantamiento y de prodigio; y no hay
sino un aumento de estética satisfacción, cuando la gentil actriz María Debover lee en un libro de la conferenciante, unas cuantas de esas lindas leyendas que en es·
tas tierras se transmitieron al amor de la lumbre y al
ruido de la rueca en largas y pretéricas veladas invernales. Yo evocaba entretanto algunas de las "petites leyendes" que ha cantado en su lengua soberbia y
sonora la musa de pechos de oro que inspirara a Emite
Verhaeren.
Otras son las tradicionales narraciones que Mlle. V dn
de Wicle ha transpuesto de la boca del pueblo a su expresión gallarda y bellamente comprensiva. Hé aquí a
la cruel Aleydis de Seef, que ha de dar el premio de
su beldad al pretendiente que a caballo ascienda hasta
la puerta de su castillo por las rocas ásperas y casi c01 •
tadas a pico. Han perecido ya dos príncipes hermanos,
cuando un tercero logra realizar la casi imposible haSeñor general Manuel Velazquez, jefe de la artillería de la Ciudadela, que dirigió gran parte del combate con cuazaña; y por éste ella se ha sentido conmovida, siente
tro balazos en las piernas, actualmente es subsecretario de Guerra.
que le ama.
Levántase para ofrecerle sil amor y su mano, más él
Más el viento no entiende de engaños, ni se deja deEl tema, demasiado nacional, confieso que no fué de
-como el caballero del guante en el circo de la balacir meo ti ras porque él ve la verdad de todo, colocándomi predilección; mas pude admirar a un orador sabio,
da germánica-desdeña tal galardón altivamente,- vense por los int-=:rsticios de las casas; y así, una vez, cuande palabra elegante, y que revela un estudioso de vergando así a sus hermanos los caballeros de Henssen. Y
do Griete y su amante real están diciéndose palabras dad que bace filosofía de la historia sin pretenderlo y
como ella comprendió bien que iba a morir, pues le
dulces, llega el viento enojado y sopla sobre todo con
que domina la atención de su auditorio por la seguridad
amaba, Aleydis se arrojó en el abismo, a donde fué a
sus potentes carrillos, y todo se lo lleva el diablo, por la
:le su criterio y la expresión viva y tocante de sus ideas.
unirse con los que por ella habían muerto, y desde doncólera eólica, y los dos amantes se van también no se
Las dos conferencias que he oído, no son ni con mucho
de, una vez al año, vuelve ella a vagar por su castillo
sabe a dónde. arrebatados por la ráfaga furiosa.
aisladas. Si no tantas como las que nos cuenta de Nueva
desierto, por su expiación de su cruel fantasía. En "Los
La conferenciante se hace aplaudir, con la lectora
York nuestro distinguido colaborador señor Nelson, en
Bufones" de Michel Zamacois, hay una balada preciosa
que la acompaña. Y así oímos algo sobre la fiesta de
Bruselas se dan muchas, muchísimas conferencias sobre
que recita Sarah Bernhardt, en la cual balada se cuenlas Coronas y sobre Jeao de Nivelles. De tal manera golos asuntos más diversos; y para todas ellas hay un pútan los sentimientos del viento enamorado de una prinzamos gratos momentos los auditores de todas esas Sd·
blico asiduo, interesante y entusiasta.
cesa.
brosas ioveocioues legendarias.
Aquí está el viento también adamado de la bonita
Otra conferencia he oído en Bruselas, ésta por un
RUBEN DARIO.
Griete, hija del molinero; la cual como buena hija de
.-.bogado, hombre de verbo y de estilo. que dice nada
Eva sonríe y coquetea con el viento y le hace soplar pamás que aquello qi:e decir quiere, sin orat•&gt;rios énfasis
ra que se aleje de las costas de Flandes el navío en que
ni glosas suplementarias.
viene el novio escogido por el padre, y a quien ella no
El tema de este disntaote, cuyo nombre es Paul Verama. Pues, como bija del molinero, ¿con quién ha de
haegen, fué la personalidad hov no muy recordada de
querer casarse Griete sino con el hijo del rey? Es al
un promotor de la unión holaodobelg-a a fines del siglo
príncipe a quien ella quiere entregarse, al príncipe que
diez y ocho: el barón Federico von Hartemberg, "nacitodo es oro y seda y que la llevará en carroza a su pado en 1763 en el Furstemberg. hombre de una energía
lacio.
y de una inteligencia prodigiosa."
Estoy como en un hondo encantamiento
al influjo supremo de ta hechizo;
y todo el infortunio del momento
lo depongo en la onda de tu rizo.
Y es tal devoción que me encadena
a tus fascinaciones de Sibila
que no.sé si_ es tu amor o si es mi pena
lo que 1rrad1ando veo en tus pupilas.
Domadora imposible de leones
ó gran seducidora de serpiente
o colmado rosal de tentaciones
lo que seas, te adoro intensam~nte.
Te adoro así, cubana ensoñadora
sin conocerte aún, pero presiento '
que no podrá durar más de una aurora
este amor que perfuma mi lamento.
Lo que sí vivirá como una rosa
o claridad romántica en mi vida
es tu recuerdo de mujer hermosa
y tu perfume de mujer querida.
Me atrae a ti tu divinal belleza
y la gloria ideal de tu peinado
y comprendo que toda mi tristeza
de tu fascinación se ha enamorado.
Eres triunfo de sol, y eres cadencia
de un madrigal azul sobre los nidos
v eres tú como un ánfora de esencia
donde encierra mi alma sus latidos
y donde se refugia mi existencia!
r.1 placer del triunfo -

M;inifest, ciones carif:osas tntre los defensores de la Ciudadela.

•

OSVALDO BAZIL.

( Continúa).
En vista del aire de admiración de Juan, el viejo continuó:
- l Lo ignoraba usted? ..•... Tales son los recovecos
de la vida parisiense, de la que se habla tan mal, y en
la que, a pesar de todo, un hombre de mérito no vegeta
mucho tiempo ...... Lleve usted. por lo tanto, a los pies
de Mlle. Robio los testimonios de su gratitud. Trabaja
esta noche; la encontrará usted ea su camerino ...... y
estoy persuadido, concluyó el amable viejo, con una sonrisa libertina, de que el poeta le gustará tanto como la.
obra.
¡Nelly Robin!. ..... Juan Delhy se repitió este nombre
a cada minuto mientras erraba por las calles de París.
Había leído a veces ese nombre en los periódicos, y siempre rodeado de palabras que evocab"a el lujo, el placer
y la galantería. Había visto, en casa de los comerciantes,
retratos de la espléndida actriz. ¡Así es que era esa Nelly Robín quien le protegía! El no participaba del prejuicio que hace de la cortesana un animal venenoso, temible y se sentía conmovido ante la idea de que una bella artista, una adorable creatura, le iba a sacar de la
miseria y de la obscuridad por un mero capricho.
"Mañana, se dijo, cuando yo cuente mi aventura a
Marietta, adorará a esa Nelly Robín."
Pero inmediatamente le saltó una duda.
"¿Quién sabe? Quizás Marietta se sienta molesta al
saber que tal felicidad me ha sido proporcionada por
otra mujer .... ¡Vaya! ya la haré comprender .... "
Y, solo ea medio de la multitud. recorría los Campos
Elíseos, adonde le había conducido el azar, habiendo
separado por completo de sí el recuerdo de su amiguita,
y sin acordarse más que de su bella benefactora. ¡Cuántas horas habían de pasar todavía antes de verla! Seguro que le recibiría en su camerino, a donde le iniciaría
en los misterios de bastidores que los inocentes como él
se figuran como lascivas catacumbas ea las que flota el
olor de mujer libertina. / Cómo se presentaría delante
de Nelly ? Se sentía tan poco seguro de sí mismo que
temblaba de temor de parecer tímido ante ella. ¿Dónde
hallar la palabra justa y penetrante, la palabra conmovedora para darle las gracias ? Sin duda que entonces
ella le sonreiría y le tendería la m;i.ao pe r fumada ....••
Y el sensual poeta atribuía a gratitud el trastorno que
sentía en el corazón.
Esa noche, cuando Nelly llegó al Vaudeville, no iba
del mejor humor. No todo es color de rosa en la vida de
las gentes galantes de las que se apodera n los tontos con
dinero como de una gardeoiapara el ojal. El duque de
Eylau-eiacuenta años. majestuoso como caballo de pa·
rada,- había dado a su am~nte la gran tabarra de cinco
a seis con sus indignaciones de cha mbelán acerca de un
error de genealogía que había hallado esa tarde en el
almanaque de Gotha. Llegó furiosa a su came rino y empezó por emprenderla contra su vestidora, pero incapaz
de una larga c61~ra, se había sentado frente a su mesa
de tocador, en corsé. con el peinador desabotonado, y
comenzaba a "hacer cara'' cuando el apunte le anunció
que un Juan Delhy, que se tallaba en el cuarto del conserge, quería hablar con ella.
- /Juan Delhy? .... i Quién es ese Juan Delhy?...•.•
iAh! sí, ya recuerdo, el poeta amigo de Saint· Firmin ....
¡Bien se ha tardado para venir a dar las gracias! En
fin ...... que pase.
Pero la buena muchacha le perdonó en seguida su
tardanza y no pensó más que en mostrarse amable _con
un joven que era tan pobre v que tenía tanto talento.
Y cuando apareció en la puerta. blanco de emoción,
ella se levantó sin arreglar su peinador, mostrando las
bellezas de su garganta, y, con las dos manos tendidas,
se dirigió a él diciendo:
- Pero venga usted a que se le felicite, señor . ... Es

preciosa su piecesita, y espero que se le representará
pronto y bien ...... Venga usted a que se le conozca, a
que se charle con usted alguna vez.
Le atrajo y le hizo sentarse al lado de ella en un diván estrecho. Y mientras que Juan, aturdido por un recibimiento tan cordial, por el perfume del cuarto, por el
contacto de las manos cálidas, por la presencia de aquella mujer, se excusaba, daba las gracias tartamudeando,
ella le examinaba.
Nelly tenía entonces treinta años y un largo pasado de
vida galante. Pero repentinamente fué invadida por una
sensación nueva, por una especie de corriente magnética, exquisita y dolorosa, que la debilitaba y la enardecía
a la vez, que le desazonaba el cuerpo y le caldeaba la
nuca y las entrañas. Y al mismo tiempo que su desazonamieato físico, experimentaba un enternecimiento delicioso. Fué una sensación que le envolvió como un baño y que le dañó como una herida profunda y punzante.
Amaba por la primera vez en su vida.
Se sentía cogida y llevada por una fuerza superior a
ella; algo poderoso como un instinto. Vuelta a ser por
un minuto la hija del arroyo de otros tiempos, se acordó
de sus compañeros de la calle, de los amantes brutales
acostumbrados a ser obedecidos a la primera seña. Si el
joven que se hallaba sentado junto de ella la hubiera mirado con fijeza durante un momento, hubiera caído sobre
su hombro deshecha en lágrimas. Pero el tímido apenas
se atrevía a levantar los ojos. Le parecía tan puro, tan
superior a ella, que sintió vergüenza; y, cuando él mostró sus dientes al sonreír, se sintió indigna de un beso
de e•a boca; como se sentiría escrúpulo de tocar una rosa con las manos sucias.
/ Qué se dijeron ? Nada. Palabras vanales. Ella le dirigió cumplidos cualesquiera, repitiendo siempre las mis-

mas frases, y le interrogó acerca de su vida con bondad
pero con desacierto. El respondía apenas; por novicio
que fuera, se dió cuenta y se admiró de la turbación de
la comediante. La atmósfera tibia del cuarto le enerva·
ba. No sabiendo qué decir, temiendo ser indiscreto, se
levantó para despedirse. Los ojos negros, profundos, de
Nelly palidecieron.
~ Volverá usted a verme, verdad? ....
Su voz tenía un tono casi suplicante.
-Con mucho gusto, respondió él, pero es que no sabría donde ....
--En mi camerino, a esta hora, estoy siempre sóla.
El saludó, ella le tendió la mano, que ahora estaba
helada. Y sólo cuando estuvo fuera se d ió cuenta de que
esa mano había temblado.,_¡ estrechar la suya.
!Qué hermosa es! se decía al regresar a su buh..rdilla ... ,iYa lo creo! Diré a Marietta que Saint-Firmin
dió personalmente mi manuscrito a M. Caduc .... Si
supiera que soy protegido por esta real persona, creo
que sentiría celos y se apenaría.... Más vale que no
sepa nada, pobre chiquilla! .....•
VI
Dijo su mentira el poeta, y la alegría de Marietta fné
inmeos;1 cuando supo que se iba a representar la "Noche de Estrellas," pero esa alegría se vió pronto turbada por un pesar muy grande; le pareció que su amante
se resfriaba con ella. En otro tiempo. cuando venía a
su casa, Juan la esperaba en el quicio de la puerta y
salía a encontrarla al último escalón de la escalera. Y
entonces, que besos, que a bra zos!

-Pero venga usted a que se Je felicite, señor . . ..

(Continua rá)

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¡,i!

faltas que cometa, y si él lo hiciere no debe contestarse.
Es muy incorrecto también hacer señas o indicar al compañero con palabras de doble sentido la carta que debe jugar.
No se discuten ni las reglas del juego ni los puntos.
Cuando pierde uno, paga graciosamente y si hay mujeres jugando, a éstas en primer término. La delicadeza
más elemental prohibe entrar al juego si no se !leva dinero. No es correcto jugar a crédito; pero si &amp;e hiciera,
debe pagarse esa deuda de honor en las veinticuatro horas siguientes. No estrecha uno las cartas contra el pecho, para que no las vean los demás jugadores, porque
eso indica desconfianza; tampoco se levanta uno apresuradamente después de ganar, eso es prudente, pero muy
incorrecto.
Los asistentes que forman galería detrás de los jugadores, deben abstenerse de dar consejos y lo mejor que
deben hacer es observar en el más absoluto silencio. Si
algún jugador les consulta en un golpe dudoso, sí podrán
dar su opinión.

:1

EL TE

C.RO't'UCA

se guarnecerán con lazos de listón que tiene~ dibujos
impresos, en donde la fantasía de los confeccionadores
puede mostrarse en toda su extensión, porque su variedad es verdaderamente extraordinaria. Unos ostentan
flores fantásticas, cuyos matices sorprenden por su excentricidad, como por ejemplo: rosas de oro, azuce':'as
de plata, lirios verdes y otras creaciones por el estilo.
Algunos dibujos tienen un marcado estilo de ciertas
épocas o de países determinados, así, pues, vemos. ornatos de inspiración egipcia, griega o netamente oriental.
No acabaríamos nunca estas líneas, si quisiésemos citar

Ya se inicia en nuestras damas elegantes la natural
curiosidad por conocer las modas primaverales, y este
deseo es muy justo, lectoras mías, pues la florida estación se acerca y es preciso saber cuáles serán las novedades que meditan las modistas y confeccionadores, a
fin de preparar las bonitas "toilettes" de este hermoso
tiempo.
Como sucede siempre, son las telas las que despiertan
mayor interés entre el bello sex~, y aunque nada se sabe de un modo cierto sobre el particular, casi podríamos decir que el futuro nos ha revelado ya sus secretos
en ese sentido. Los· primeros lugares están reservados
para el foulard y la taffeta; estos dos géneros serán i&lt;&gt;s
predilectos, sin duda alguna, entre la magnífica colección de las telas primaverales.
Había foulards de mil rayas, foulards sembrados de
pequeñas florecillas o de grandes "pastillones;" otros
serán "pékinés" de finas guirnaldas de rosas, ramajes de
amplios dibujos impresos sobre un fondo rayado o a
puntos. En algunos casos, esos lindos foulards están 1
dispuestos de tal modo, que como único adorno llevan
unas anchas franjas, cuyo dibujo armoniza con el fondo
de la tela, y esas franjas se colocan a la orilla de la
túnica, de la falda, o se arregla en el cuerpo simulando
un fichú.
Las taffetas se usarán de muchos y diversos modos:
brochadas de seda, realzadas de terciopelo o por gruesos puntos de seda, bordados en distinto color al del
traje. También había taffetas '·pékinés" o de cuadros,
las cuales tienen un aspecto netamente escocés. Los 'I
tonos muy vivos, tales como el rojo, el violeta y el verde
esmeralda están en favor de la Moda.
Se llevarán también, muchos crespones impresos en
colores fuertes, y con m2 rcada inspiración japonesa; tussores rojos con dibujos fantásticos; sedas exóticas que
participan a la vez del tussor } del "charmeuse" con
rayas de otros matices que recuerdan las suntuosas telas orientales. Entre las novedades cuya aparición es
indudable, debemos citar el hermoso crespón de China,
brochado, que todos los confeccionadores han convenido en llamar "Mousme," el cual tendrá los tonos de coral, violeta de Parma, salmón, rosa vivo y verde luz,
mezclados con flores negras, azul marino con dibujos de
colores fuertes y otras audaces fantasías por el estilo.
También se usará el reps de tonos discretos como el
crudo y el marfil, bordado con flores verdes y esta combinación, que al parecer es absurda, resulta muy elegante y original. Los ottomanos rayados en azul y blanco o en café y blanco; el terciopelo impreso en dos matices como negro y verde claro, o cualquiera otro color
a la moda, el charmeuse, brochado de dibujos blancos
y los crespones a que hemos aludido anteriormente, nos
recuerdan las telas con las cuales se tapizan los mue- :1
bles de gran lujo.
Para los trajes ·'tailleur" se emplearán próximamente
gruesos surahs rayados, y telas exquisitas de seda que
imitan el terciopelo de lana. Estos géneros tienen una
belleza muy original.
En cuanto a los atavíos de noche se usarán mucho las
gasas brochadas, otras, serán entretejidas con hilo de
oro y plata, colocadas en transparencia sobre fondos de
seda eo diferentes colores, entre los cuales tendrán la
preferencia el azul pálido, el oro antiguo, el salmón,
verde luz y el rosa antiguo. Estas hermosas "toilettes"

n

a nuestras lectoras la interminable lista de tales adornos, pues cambian constantemente según es la índole_ del
traje. Hemos visto listones que representan en sus dibujos el antiguo arte etrusco.
Para la bella estación florida en que imperan los encajes, se prepara una esplendidez de tan bonitos y coquetos adornos: entre ellos se contará, como un elemento prin~ipalísimo, la delicadeza del tejido con que éstos.
se fabriquen, y por tal causa es natural creer que lamalla y el encaje de Malinas obtendrán un éxito insuperable. Se habla muy formalmente de la aparición triunfal
de una nueva clase de encaje, el cual posee el aspectodel "tricot," o sea el punto de media, maravilla de los.
innovadores que aún no podemos admirar sin haberla.
visto, porque la imaginación no tiene taoto alcance que
llegue a representarse el conjunto de dichos encajes, los.
cuales se usarán plissados, según nos lo aseguran las revistas de modas, y de esta manera simularán una gasa
consistente y opaca, en extremo linda, vaporosa y original.
Aún queda mucho que decir respecto de los encajes.
pero Jo haré en la próxima semana, pues por ahora temo haber fatigado a mis lectoras.

¡i

MARGARITA.

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11

EL JUEGO

,,

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!1

Las amas de casa que reciben cada ocho o quince
días, después de pasar el verano en el campo, a su vuelta a la ciudad, envían a sus amistades una tarjeta diciendo:
"La Sra. de C . ... recibirá en su ca,a todos los martes (o el primero y último martes del mes) a tal hora. "
Ya se sabe que una taza de té y algunas horas agrada- ,
bles ~speran en esa hosJ?italaria casa a todos los que estén libres esas noches, sin que su ausencia sea motivada
y sin obligación de presentarse cada vez que reciba la
señora.
Estas son reuniones agradables sin pretensiones; puede asistirse a e llas con traje suntuoso, o con lo que los
franceses llaman "demi-toilette," es decir poco escote, y
mangas cortas; los hombres deben ir siempre de casaca.
Si algún intermedio anima la velada, lo improvisan los
aficionados que allí se encuentran y que de esa manera
lucen sus facultades.
El ama de la casa deberá procurar que su piano sea
de lo mejor y que esté bien afinarlo, pues hay casas donde verdaderamente sería preferible que no lo hubiera.
Las personas más tranquilas y equilibradas, sienten
que se les exasperan los nervios oyendo tocar uo piano
malo.
La música que debe tocarse en esas reuniones, deben
ser piezas ligeras y en boga, nada de clasicismo.
Si en la reunión ·hay me~os de veinte personas, el té
se sirve en un'.': mesa especial; y el ama de la casa, ayudada por su h1¡a mayor o en su defecto por alguna amiga. hacen los honores.

I!

'

Riquísima y original toilette de baile de gran boga
en París

Las personas de buena educación muestran en el juego la misma corrección que en cualquiera otra circunstancia de la vida.
El juego es la verdadera piedra de toqu,e del verdadero hombre de mundo, porque muchas gentes se imaginan que dt-ben entregarse a determinadas pantomimas. como 5ilbar, canturrear, etc. Sobre todo en familia
se abandonan a esas maneras, que no demuestran másque una carencia ab5oluta de elegancia y de buen to-no
La menor infracción en e l juego, es muy severamente juzgada. por ligera que parezca.
Para algunas r errnoas el juego es un pasatiempo, pa-ra otras una pasión; pero pasión o pasatiempo no tienen
excusa las incorrecciones que se cometan. En la buena
suerte, lo miimo que en la mala debe dtmcstrarse la máscrmpleta sennidad y no olvidar que d&lt;cbe uno reprimir
sus impre~iooes y oo manifestarlas ruidosamente muchom~oos arrojar los oaipts sobre la mesa con movi~ieotos.
ne desptcho EH'S movimientcs nerviosos dt ben reprimirse en lo ab5oluto, pues oo son admitidos por la gente·
de buen tono.
De día rn día, se juega menes en la buena sociedad;:
pero sitrrpre en un baile o en una tertulia dtbe reservar, e ~o ~alcati10 rara los jugadcns. r--o te d.s las geotts ba1_lan y tnccnuarí~n el titrrFo dtma~iado largo, si·
1 o tU\1erao la d1~!racc1(n del juqw. l:s el recurso que
les qu«:'a a les radrH que tienen hij«s cas~deras y que-,
las acompañan a los bailes.

•

Abrigo para salida de teatro o baile hecho de terciopelo con adornos bordados, cuello y puños de marta cibelina,

· Hay mesas especiales para todos los juegos, que se
iluminan con candelabros bajos misteriosamente velados
para no fatigar la vista. Las mesas citadas coatieneo su
-dotación de fichas y bloques de papel, con coquetos lapiceros para marcar los puntos.
Cuando los hombres están seguros que ninguna señora toma parte en el juego, pueden fumar; pero por lo g~oeral no se fuma en las salas de juego a menos que las
mesas se encuentren en el salón de fumar.
. Si una señora entrase y quisiera tomar parte en e l
Juego cuando los hombres están fumando, éstos deberán
decir que van a cesar de fumar y a ella le toca indicarles que pueden seguir haciéndolo, pues el humo no la
molesta.
. Los dueños de la casa se encargan de instalar a los
Jugadores y de presentarlos uno.; a otros si no se conocen; una frase hábil y discreta fija el máximum de las
apuestas para evitar incidentes penosos; esa frase puede
decirla la señora de la casa, y si parece muy corta la
suma ind.icada, no debe hacerse reclamación ninguna.
. Debe cederse el asiento a los jugadores que deseen
¡ugar y no eternizarse en el juego.
Al sentarse a la mesa de juego, los jugadores se salu·dan y se quitan los guantes: es muy incorrec to jugar con
las manos enguantadas. Al terminar el juego y volver a
la sala vuelve uno a calzárselos.
~o hace uno ningún reproche a su compañero por las

Elegante sombrero de media estación

�EL MUNDO ILUSTRADO

RAL
AMA
COl'lSULT S
UNA RARA AMISTAD

MIMf: En efecto, queridaseñorita, la amistad que tiene usted con ese vecino suyo no puede ser más poética
y original, pero no encuentro el modo de que lleguen a
tratarse personalmente, como es natural que usted lo
;..mbicione cada día con mayor anhelo.
La pequeña habitación de "Mimí" tiene una puerta
cerrada que comunica con la habitación del huésped
misterioso, que nunca recibe visitas, ni siquiera de sus
amigos íntimos, y al cual usted sólo ha visto pocas veces
al pasar por el patio, cuando el vecino está asomado a
su ventana, fumando siempre y siempre pensativo, como
si su pensamiento habitase en otras regiones, y evocase
lejanos recuerdos.
Y usted se sintió impresionada por aquel rostro pálido
y grave, en donde resplandecen, con miradas ardientes
y profundas, esos grandes ojos obscuros. La soñadora
"Mimí" se fué enamorando. sin comprenderlo, de esa
frente hermosa y melancólica, de ese cuerpo alto, vigoroso y erguido como un árbol de los bosques. Después....
el alma del vecino, en armonía cou su belleza física,
comenzó a mostrarse en su inspiración genial, interpretand,) en el piano a los grandes compositores. Usted ha
llorado con las melodías de Schubert, y ha sollozado con
los nocturnos de Chopín; el vecino ha escuchado, a su
vez, el piano de "Mirní" que responde a l dulce contacto de unas blancas manos temblorosas, y ha oído armonías.
de Sch ..man y sonatas de Beethoven.
Así se ha ido formando esa amistad poética y lejana;
así se han unido, a pesar de la distancia, dos almas que
sin duda son hermanas. ¡ Cómo acercarse uno al otro?...
Ese es el problema. Usteo se lo pregunta a "Margarita,"
y ésta se lo pregunta al destino. 1Le admira tal resolución? Pues no le sorprenda, porque en casos como el
suyo, "lo imprevisto" es lo mejor.
Si desea aceptar un sencillo consejo que me atrevd"a
darle, rogaría a usted que deje de tocar algunos días;
su piano permanecerá mudo, su corazón "alerta" y ....
su vecino, inquieto por ese inesperado silencio, se iniciará de algún modo. Es preciso obligarlo a dar el primer paso; después ...... irán los dos siempre juntos en
el camino de la vida, sin separarse jamás.

menudo, faldones redondeados en el frente y su tamaño puede calificarse de mediano. Se confeccionarán estos trajes en sarga, cachemir;,. y lanas de fantasía de diversos estilos y colores. Los botones seguirán desempeñando un papel muy importante eo'.el adorno de los trajes, empleándose, frecuentemente, para detener las dra·
perías de las faldas y de los cuerpos.
Ojala que mis respuestas le sean útiles para elegir su
guardarropa de primavera, el cual deseo que sea muy
lindo y elegante.

MODELO

CECILIA M: Doy a usted modelo que pidió de colcha
para matrimonio.
Es de muselina blanca, con volantes de tul bordados
de estrechas puntillas. El fondo se adorna con cuadros
de aplicación de "guipure" moderna, combinados con
rosetones y cenefas de bordado inglés, de labor muy calada.

todas las probabilidades dicho señor no siente por usted
más afecto que una amistad completamente fraternal, y
este sentimiento casi nunca se transforma en amor. Si
por el contrario, se viese en su conducta algo que indicara la existencia de una amistad amorosa, entonces sí
la animaría a procurar con sus ternuras y delicadezas
que dicho sentimiento, tomando mayor desarrollo, se convirtiese en un amor pleno y potente, capaz de hacer la
felicidad de ambos. Pero desde el momento en que no
es así, vale más que usted procure desarraigar un sentimiento que por desgracia, no se verá satisfecho, sino que
tal vez en tiempo no muy lejano, sea causa de grandes
padecimientos que amarguen una vida que podría ser
feliz, encontrando un hombre que la complemente al
calor de un amor correspondido y venturoso.
Tal vez encuentre mi consejo duro o impracticable,
pero yo le a,;eguro que una voluntad resuelta, triunfa
siempre, puesta al servicio de cualquier causa y en este
caso, sería la de formar la felicidad de usted, tan seriamente ameaazada actualmente.
MARGARITA.
LA FOTOACUARELA

AMOR SIN ESPERANZAS

LucILA: He leído su carta con la atención que ella
merece, y después de reflexionar sobre su contenido, me
permito aconsejarle que procure dominar el amor que
hace tanto tiempo alimenta por su amigo íntimo. SegJn

Se hace empleando colores muy transparentes desleídos en agua, porque no han de ocultar el dibujo de la
fotografía.
Se barniza el trabajo de fotoacuarela o se le da un
cáustico de cera virgen, fundida al baño maría con esencia de trementina.

es uno de los placeres de los viajes, es fugaz, pasajero, como una ilusión que cruza
rozándonos con el ala y presto se aleja y
torna invisible.
Al día siguiente. ese hechizo de la primera noche en la ciudarl ignorada se habrá desvanecido.
Quizás la ciudad os parecerá hermosa y
atrayente; tal vez admiraréis la magnifi{:encia o la gracia de sus monumentos, la
belleza de tal paisaje, la animación de las
{:alles, acaso sonreiréis a las mujercitas que
{:rucen airosas y elegantes, pero ya nada
de esto ofrecerá el encanto pasado de la
visión primera sazonada por el misterio de
la noche.
Vuestras impresiones serán ya corrientes,
sosegadas. normales: las mismas que babéis
t-xperimentado ea otras cien ciud~des. El
misterio se ha ido y con el misterio el encanto de la noch" de los desposorios ideales con la ciudad.
Y es que el encanto no estaba en la ciu-dad, que sin duda se parece a otras, que,
por magnífi,;a y bella que sea, no es única
en el mundo; estaba en la sed de nuestra
propia alma de hallar algo ignorado que la
satisfaga, de estrenar una nueva vida, de
salir de sí misma.
Este sentimiento no es sólo propio de las
vidas atormentadas, que arrastran la cadena silenciosa de sus penas ocultas, de sus
tedios, sus melancolías y sus desesperanzas.
Es un sentimiento humano, un sentimiento
de la especie. Pobre es de fantasía quien
no ha esperado a lguna vez algo misterioso
,que abriera una nueva ruta en su existen{:ia.
El encanto de la ciudad d.-sconocida es
-el mismo que en la niñez, edad de oro de
Ja existencia, nos hace anhelar ser hombres; él pone también su enigmático aroma
-en el amor, en la ambición, en todo lo que
.ansiamos, como promesa de una dicha, de
una satisfacción, de un deleite. A est' he{:hizo debemos la literatura de imaginación,
las composiciones que fingen vidas imaginarias, para sacarnos unos momentos de
nosotros mismos.
Y no es este hechizo un sentimiento frívolo de dilettante, de espíritu estragado. Es
un sentimiento metafísico. Es que, como en
-el mito platónico del andrógino, buscamos
no sólo en el amor, sino en la vida toda, la
media naranja, el complemento que nos
falta. Es que el fenómeno individual no se
satisface a sí mismo y busca, en vano, por
el mundo entre la vistosa procesión de los
-otros fenómenos, un algo misterioso donde
-espera hallar satisfacción y reposo, y que
en vano aguarda toda la vida. Tentados
estamos al analizar esta emoción, después
-de pasada, ya con frialdad obietiva de observadores, a decirnos con el poeta:
¿ Ciego, es la tierra el centro de las almas?
ANDRENIO.

RESPUESTA

CLARA: El cambio de fortuna que ustedes han tenido,
puede considerarse como una dicha, es cierto; pero esa
felicidad presenta algunos peligros, según usted misma
comprende y por tal causa Je hablo con toda franqueza.
La vanidad se despierta en sumo grado al adquirirse
de improviso una fortuna considerable, cuando siempre
se ha vivido en la pobreza, o, por mejor decir, en lamiseria.
Reprima usted esos impulsos de necio orgullo, porque
el orgullo del dinero es el más vil de todos los ímpetus
del amor propio; siga tratando con cariño a sus amigos
pobres, y la sociedad entera, tendrá para usted estimación y respeto.

SOBRE MODAS

CURIOSA: Es muy natural, querida amiga, la curiosidad que usted tiene por conocer los secretos que la Moda prepara, a fin de embellecer a sus fieles adeptas en
la próxima estación; por tanto, no me parece justa la pena que le da hacerme sus consultas. Puede usted creer
que contesto a ellas con todo gusto, deseando que mis
respuestas calmen su natural im~'l.ciencia.
Según todas las probabilidades, las draperías seguirán
usándose mucho en las faldas, tanto en las de estilo sastre como en los trajes de ceremonia o paseo. Algunos de
ellos tienen la falda un poco larga ¡.,or la espalda, sin
llegar por eso a poder llamarla claramente, "falda de
cola" sino solo un poco colgante. Los jaqueles tienen, a

Sabido es que las serpientes soportan perfectamente un ayuno prolongado indefini•damente. Algunos de estos reptiles, ence•
rrados en institutos zoológicos, se niegan a
tomar alimento, y se mueren de inanición.
El zoólogo M . Duméril ha observado una
víbora americana (calopina obscura) que
-desde su llegada a! jardín zoológico, pasó
15 meses sin tomar alimento alguno, y una
serpiente de cascabel (crotalus durissus)
que ayunó 26 meses antes de decidirse a
tomar el primer bocado.
Vaillant hizo análogas observaciones en
un pelo philus madagascarienses, y en una
boaconstrictor (python ·s eboe), de los que el
primero tardó 23 meses, y la segunda 29,
hasta que se decidieron a comer el pan del
•cautiverio.
Uno de los casos más interesantes lo consigna M. Pellegrin, de la sociedad zoológica de París, respecto a una boa japonesa
(python reticulatus) que había ingresado
·ea la colección zoológica el 17 de noviembre de 1899, y que medía 6,45 metros de
largo. Su gran tamaño, la brillante coloración de su piel y su carácter agresivo, dem_ostraron que se hallaba en plena salud.
Sm embargo, se negó obstinadamente a tomar alimentos; en vano pusieron a su disposición conejos, carneros, ocas y patos; se
•contentó con extrangularlos, dejando luego
los cadáveres intactos. Lo único que hizo
para la conservación de su salud fue tomar
un baño de vez en cuando. A consecuencia
•de este ayuno prolongado, perdió el volu-

~-.~:,•.- .f'.....,:,,- ""-.........;'"'·- ~

__ ....,....~.--·--

Una sensaGión
de
bienestar indeGible
~ueden proporcionarse aquellos que adquieran la costumbre de eo·u
1 b
tiempo de acostarse EL ODOL ·
l garse a oca con ODOL por las noches al
•
impregna 1as membranas mucosas de la boc Al
·
·
membranas odolizadas y adquiere una frescura agr d bl
d
a,
re~p,rar pasa el aire sobre estas
especial.
a a e que pro uce una sensac10n de bienestar enteramente

�men, y la magnífica coloración de la piel
se trocó en un color gris.
En los principios del año 1902 , el reptil
había perdido tanto, que no presentaba más
que la piel. En vano se trató de nutrirlo

.!!11--------------COGNAC

Ninguno tan delicioso como éste .

DIVIHIA
El perfume exQulalto
Que ha conquistado en
muy poco t i empo el fa•
vor del "1UNDO ELEGAl',TE

EL PERFUME

DIVIIIIA
t:S DE UNA FRAGANCIA F"INISIMA Y
NO TIENE RIVAL POR LA PERSISTEN•
CIA Y SUAVIDAD EN SU AROMA•••

J. WOLFF &amp; SOD!V, 1.arlsrnhe
l"\l!D"LL" DI! orto
EXPOSIOON UNIVERSAL FARJS 1900

con h_uevos cr~dos; nada pudo_ lograrse, y
el a01mal munó el 20 de a~nl de 1901,
después_de haber pasado 2_ anos, 5 meses Y
3 d1;15 s1~ haber t-0mado a(tmento. Su peso
babia baJado de 75 a ~7 kilos, o sea de dos
terceras partes, aproximadamente.
Según ensayos más antiguos de Cbosset,
en Ginebra, casi todos lo• animales que tienen sangre caliente, mueren al quedar pri·
vados de todo alimento, cuando han perdido el 40 o 50 por ciento de su peso h:tbitual. Resultados parecidos logró Pellegrín
con culebras nadadoras, a las cuales se ha•
bía privado de todo alimento sólido y líquido.
Se murieron así que hubieron perdido

~~3 !Jeº~t~~:n~~l~~r~~ ~:sfahª!\!:~• i::!~~:

cie, a las cuales no se había privado del
agua, resistieron hasta haber perdido un
43 por ciento.
Como caso curiosísimo, menciona Pellegrín el de dos ejemplares de pelophilus, de
los que el uno soportó el ayuno durante 45
meses. Hay que advertir que el cambio de
materias nutritivas se verifica con suma lentitud en estos reptiles.

Ht~

c~!!:::~!!~!~ª~

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En estas condiciones cualquiera persona puede des,a fiar los mic.robios.
Las funciones de la sangre son las
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y las .enfermedades Cutáneas y Escrofulosas; desarratga todas Jas impurezas de Jea Sangre. Preeio $ 4 •
Un Testimonio Entusiástico.
"Ilabana, Julio 3 de 1912.
'' Pe11done la dilac-ión de este testimonio, el que le ruego aeepte unido
al mayor reconocimiento y más profunda gratitud. Coono usted saibe, desde hace DJ.á.s de dos años el estado de
mi san.gre ha siido bastante desfavorable, mami,festán.dose ¡particulanrnente en el rostro esta descomposición,
tan paligrosa como molesta. Las pocas dosis del remedio '' Liquido para
la Sangre", por Ud. a mí recomen.dado con tanto aicie,rto, han sido sufie.ien tes p:ll'a el completo restableci11líiento, inclusive la eurax!ión de la
piel del rostro, cuyas buenas -condiciones, obteniidas con su eficaz re.medio, lllle obligan a recomewdarlo por
eonsideraTlo un deber, tamto por gra•
titu.d a Ud. -como !POr .humanidad a
mis semejantes; temiendo pal'tieular
,placer en contestar Jo que cualquiera
persona interesada, se &lt;Sirva interroga1'IIle. '' Atent8JDlente. - Eduardo
Cardona.-S¡c. Hwbana 151.
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:Vfuuyon 's 53 and Jefferson, Phila•
ilelphia, E. U. de A.

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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