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..

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO I LUSTRADO

Las heridas infectadas,

Calendario de la semana.

así como los granos malignos son muy peligrosas para los riñones porque las impurezas así formadas pasan a la sangre y ocasionan gran aumento del trabajo de filtración
Lu1rns 3.
y expulsión que constantemente hacen esos órganos, hasta que llegan a r esentirse y
enfermarse. Por eso en el tratamiento de las heridas y granos, así como en las opeSantos Emeterio y Celedonio hermanos
raciones quirúrgicas, hay que observar la mayor pulcritud y emplear las sustancias
desinfectantes y antisépticas modernas. Para auxiliar y vigor izar los r iñones, no se Mártires.-Comienzan las pláticas doctriconoce mejor fórmula farmacéutica que la siguiente, la cual está ya adoptada y en nales en todas las iglesias que duran tres
uso en casi todos los países del mundo: Extracto campuesto VegetalAr velina, 15 gramos; Jarabe compuesto de hipofosfitos, 45 gramos; Jarabe compuesto de zarzaparrilla, días, a fin de que los fieles que asistan y
6D gramos. En todas las boticas se consiguen estas sustancias. Mézclense bien y tómese comulguen e l domingo siguiente, ganen la
una cucharadita después de cada comida. Agítese el frasco antes de usarse.
indulgencia plenaria concedida.

JAftA!!!!~~DctDDADo

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y Afeccione, de la Vejiga.

•

91

Enteíft;:::. del

Enfermedad•• del Estómago.

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aQBACION DE LA ACADf:AM
4
DE
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().~&lt;'

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DESCONFIARSE
DE LAS l'ALSIFICACIONES É IMITACIONES

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JABON DE VERBENA
CALENDULADO.
(Obsémm sus resultados durute du se■anas)

Inotensivo J de una PnrHa absoluta
CURACION
RADICAL
v RÁPll)A
(811 Copaiba - ni Inyecciones)

de los Flujos Recientes ó Persistentes

~

Cada
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P!RlS, 8, Rne 11, 1enn1 J 10 toar ,as rarmaclu.

ExQuislt a. ay uda. en
el 1,00a.dor, porQue es
una clentíftcacombl·
nación de las vi rt u·
dPR dulclflcant,s de
v,rb,nl y de cal1nddll,
Su u•o en w coe a í u
a firm a las c u nes y
embellece la t ez, Impartiendo la. luzan(a
y u na vlvUlcaclón
perfumad a, comparable sólo con la Que
se obtendría de exper to me.saje dado
oon volu ptuosos acelte11 orient ales.
Evita. y cura la
caspa, los ba.rros y
l as enfermed ades cutáneas, vigoriza. la.s
raíces del cabello,
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San Franr.ieco, 39,- J. Ul h leln, Sac ra., aa;.
Bolívar 25.

Santos Casimiro Confesor, Lucio Papa y
Elpidio Mártires.-Comienza en la parroquia de la Santa Veracruz, la novena llamada de la Gracia, en honor de San Francisco Javier.-Rito semidoble que permite
la celebración de misas privadas de d ifunto
i /ION. BNRIQUB O. do la MADR.ID.
con ornamento negro en todas las iglesias
Muy Srs. m ios:-Sirva l a presente
del Clero secular, dentro del Arzobispado
p ara 'maniiestar á Vds. q ue habiendo
de Mixico.
usado su medicamento •'La Peruna"
p ar a combatir a lgunas de las enfer meMitRC0LES 5a a d es par a cuya c u ración es preparada,
b e obtenido l os m ejores r esultados, por
cuyo
m otiv o , no dudo en recomendarla .
San Eusebio y ~l B. Pablo Navarro MárD e Vds. a f mo. atto y S . S.
t ires.-Comienza la novena de los Dolores
E . O. de l a Madrid.
de María Santísima en la parroquia de Santa Cruz y Soledad.
cía la riña de una cuadrilla de asnos. EnJuEVES 6.
tonces el emperador Fi-fí ordenó-hace de
esto miles y tantos años antes de JesucrisSantas Perpétuay Felícitas Mártires, San- to- que los ministros pusieran término a
tos Olegario Obispo Confesor . Víctor Már- tal desb:i,rajust~- .
tir y Santa Coleta Virgen, fundadora de las
E l pr_imer m101stro, que era un magis.
trado p10, estuvo toda una noche en oraCapuchinas.
ción y por fin Confucio le inspiró lo que
debía hacer. Y Fufú-jijí-dicen que asi se
VIERNES 7llamaba el ministro-se subió bien de ma. , .
d rugada, a tiempo que la Aurora en forma
Festividad de la P r ec10s1s1m~_Sa~gr~ de cándida virgen se bebía el rocío en el
Nuestro Señor Jesucristo. Santo Tomás de cáliz de las flores, al picacho más alto de
Aquino, Confesor y Doctor de la Iglesia.- la vecina montaña, que tenía mil codos de
Indulgencia plenaria en Catedral.-Fun- elevación, y la encon tró poblada de hele.
_
chos y bambúas.
c1ón solemne al Senor del Rebozo en SanTomó Futú-jijí el tronco encanutado de
ta Catalina de Sena; en Santo Domingo a un bambú y lo cortó entre dos nudos, limSanto Tomás de Aquino, con indulgencia pió el t ubo interiormente e hizo una senplenaria.-También hay función en la Pro- cilla flauta. Sop!ó suaveme~te en el _can~to
.
y obtuvo un somdo raro, 01 a lto- 01 ba¡o,
fesa y en la parroquia de Santa Cruz Y So- equivalente al tono empleado por él en la
ledad.-El Evangelio de la feria, refiere la conversación para razonar, c uando estaba
resurrección de Lázaro.
iljeno en su natural lenguaje, a toda excitación nerviosa.
SÁBADO 8.
Estando en este estudio, notó Fufú-jijí
que dos pajarillos se posaban en una rama
San Juan de Dios Confesor y fundador de helecho cerca de é l. Cantó el mayor,
de los hermanos de la Caridad. Santos qu~ parecía ser el ~acho, y prod~jo "seis"
. .
.
,
.
., .
somdos, claros, precisos. Respondió la aveQumttl y F 1lemon Márttres.- Func10n tttu- cilla más pequeña, que debía ser indudalar e indulgencia plenaria en la iglesia del blemente la hembra, y arrancó desu tierno
primer santo.-Se cubren los a ltares de las pecho otros "seis" sonidos, bien perceptiiglesias, cruces e imágenes, en honor de la bles y distintos. Entablóse un "duo" a~o.,
_
,.
roso entre los alados amantes. Los arpegios
Pas10n del Senor.- En Catedral y Bas1hca se sucedían melodiosos y los trinos repede Guadal upe, después de terminadas las tíanse con vertiginosa rapidez; pero los
víspePs, que son por la mañana, tiene Ju- "tonos" eran los mismos. Una escala de seis
1
·
· d I s sonr.S.
gar a primera ceremoma e a ena.
La ondulación del canto de los pajarillos
DOMINGO _
producía vibraciones sonoras en el aire,
9
q ue cambiaban la intensidad y timbre de
Santa Francisca Romana Viuda
San los son_idos_P~oducidos rítmic~ment~. loq~e
•
•
• Y • el sabio m101stro supo apreciar bien d1sPaciano Obispo Confesor. -Ofic10 y misa tinto y calculó que aquellos movimientos
de la Domínica: rito semidoble y oroamen- moleculares eran los que daban lugar a
to morado; se conmemora la primera san- tan dulce melodía en los suaves acordes de
ta. - Domingo llamado de Pasión porque en l~s avecillas. Y ~sí_ llegó Fufú-jijí a las dis.
'
tintas notas armomcas de la gama.
él trataron los fariseos la muerte del SalEl inspirado ministro tomó nota exacta
vador, aunque no la verificaron sino hasta de semejantes sonidos y formuló "doce"
la semana siguiente.- El Evangelio nos en- grados de la escala cromática. Para estar
seña que sólo el que es de Dios O
más seguro de su de:cubrimient?, cortó d~.
_
•. ye su ce canutos de bambuas y les d10 la long1bend1ta palabra.- :,emana de Pasión o de tud necesaria para producir los "doce" seDolores.:-Segunda ceremonia de la Seña mitonos o grados, comprendidos en la unien Catedral y Basílica de Guadalupe a las dad de la octava.
cuatro de la tarde, después de vísperas.
II
La observación, pacífica y paciente, había arrancado a la Naturaleza esos acentos
La Leyenda de la Música
eólicos, que forman el cántico halagüeño y
susurrante del arroyuelo en su cadencia
acompasada, la gulce canción de los pinaI
res, la quejumbrosa romanza de los sauces,
el himno adormecedor de las amplias hojas
E_l desorden que reinaba ~n la_ música del platanal y el tableteo guerrero de las
nacional en el Cel~ste Impe_rio era 10a_g~an- aceradas pencas de la palmera. Sonidos,
table. Aquello más. que som?os armomcos placenteros o tristes, de inefable harmonía
era una aglorner;¡.c19n de ru¡dos, que pare- q ue forman el lenguaje del sentimiento y

~~

~'-~~~~~'(~~

VENTA AL POR MAYí
Rue V iv ie nne, PAR!

Quinta de Salud
''R• LaVIS• ta"

que al infiltrarse e n nuestro pecho nos conmueve, sojuzga, a r roba o excita, preparando el ánimo a diversas emociones con mágica influencia.
De estos acentos de la Naturaleza, alegres o tristes, se apoderan instintivamente
los pajarillos para expresar en trémolos de
suspiros y quejas, su pasión an.orosa de
primavera o llorar sus torturas de invierno
con sublimes acordes.

III
El emperador F i-fí p remió a su sabio
ministro construyéndole un fantástico palacio, rodeado de un extenso bosque de
bambúas con una in mensa pajarera circular poblada d e canoras aves traídas d" los
más recónditos sitios del Imper io, par a que
su gran ministro pud iera perfeccionar su
descu brimiento extraordinario.
Fufú-jijí, entregado a los alegres gorjeos
y a rmon iosos arrullos de sus pajar illos, vivió luengos años, plácido y tranquilo, en
aq uel encantamiento enervador.
y como lo recogí de unos viejos pergaminos de la China-o mejor dicho lo recogió y tradujo u n inglés-añadiéndole "algo" de m i cosecha por no decir "casi todo," te lo cuento, ~aro lector.
C . CO~L Y TOSTE.

Tlálpam. D. F.·•Teléfono 16.

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,

33,000 bohvares por un articulo
Asistencia cientínca de
•
, •
per1od1st1co
morfinómanos, enajenados,
alcohólicos y quirúrgicos,
Cierto periódico ha decidido no v?lver a
artículos pagados a ese precw, desempleando los medios tera- solicitar
de el momento en que, aunque par ezca
péuticosmás modernos. Efi- mentira, existen personas capaces de ofenpor hacerles una in vitacion de dicho
caz atención para los en- derse
género. Expliquémonos.
.
fermos. Departamento esEscaso de artículos sensacionales, el d!rector de una popular revista norteamenpecial para señoras. Insta- cana
tuvo la ocurrencia de escribir al e mlación eléctrica completa. perador Guillermo, ofreciéndole, sin embajes, 33,000 boílvares por u n artículo de coRayos X, corriente de alta Jumna
y media. Acompañaba a la carta un
tensión, mecanoterapia.
cheque por la expresada cantidad.
1

•

Director Médico,

EDUARDO LICEAGA.
Médico encargado del departamento de enfermeda,
des nerviosas,

Dr. A. Ruiz Erdozáin
Administrador,

J. Lavista.

E l audaz periodista no tuvo q ue esperar
m ucho tiempo la respuesta. A vuelta de correo recibió una nota, en estilo muy seco,
redactada por el secretario par ticular del
kaiser, participándole que S u Majestad Imperial no ten ía tiempo, ni aficiones periodísticas por lo que se apresuraba a devolverle e l cheque.

El color y el olor de las grandes
ciudades

Burlad los Años

viaja por los ferrocarr iles, los turi~tas nos
hablarán del color y el olor_ de las cm_dade_s,
y las guías Baedeker no de¡arán de incluir
en sus páginas detalladas informaciones soSed siempre jóvenes
bre este p unto.
Los :3-eronautas qu~ han hscho muchas
y bellas.
ascens101;1es, han ¡;od1d? observar este fe1;1ómeno. Vistas desde arriba, las gr~ndes c_mUn Qulmk o de
Orien te, CUYOS esdade~ del mundo presentan maltees . ~1en
t
udio,
han s i do
defimdos. Unas son azules, otras ro¡1zas,
cons•grados á emotras grises: pero la mayor parte son verbellecer el r ostro
y voluDtosear las
des. En algunas, muy pocas, se mezclan
carnes de las mud?s o más colores, ora armoniosamente comjeres del Harem
b10ados, ?ra en br~sco contr_aste.
in ventó la fór mu·
la
de la Crema
El matiz de Pans,_ por e¡emplo, es el
1
'■ lrenl ••
pa•
crema, ~n crema suc1~ y monótono, a pesar
r a embellecer
de la fa¡a resplandeciente que forma el
( desgrasado. )
La blanca transSena.
.
mite á la epldér•
Londres visto desde un glo~o. aparece
m is esa albur a
azul en el centro, pasando a gns en la pediáfana de la.s va
r iferia_, desp ués a pard"., y por úlli~o,_ e?, vc&gt;rosas h ijas de las leyendu del Rhln Oada una de las i mperceptibles y ad be·
e l honz,mte, a az~l pálido. E_n la C1ty,
r en t es p artículas de la CREME SIREN]J) se
el color es azul g:risaceo, debido a la capa Incr
ust a y se asimila en el cutis, nutr,én·
de humo que casi con~tantemente cubre co- dole de frescura. juvenil y dán4ole transv arencla. ala.ba.strtn a. ■a.tura.da. de maF,Démo un t?ldo la población.
perfume oriental - Le Creme ' a l ·
~ashmgton es_un verde. de un verde tlco
rene" rose, r ecomenda.da para la muJer
brillante en med10 del verano, y más obs- t rhrueña ó morena, dá , l a t ez sua vidad
de azalla y el tinte seductor de las volu p·
curo e n el otoño.
tuosas flores del gr an a.do.-Con el uso de
Hay en esta cap ital más de medio millón estas
cremas la mujer burlará le s afio• y
d e árboles en las calles, aparte de n umero- c•utlTará
á los hombres más soñadores y
sos parques y jardines, y a e llo·es debido exigentes. - TARRO CON -rNTERESANTES
CONSEJOS $ 2.25, - ÜEBTIFIOADO POR -CO•
e l mat iz predominante.
RRE0$%50
Nueva York, en cambio, aparece como
DEPOSITOS:- J . La.badie Sucs.
Ave.
un conjunto abigarrado de muchos colores, San F rancisco 39.- Uibleln Sucs., Ave. Bolívar 25. - ,Toba.nn.s en, Féll" Oo., Ave. San
entre los que domina el castaño claro.
F rancisco 39.
Las ciudal:les tienen también su olor peculiar, q ue desde un g lobo se nota perfeciame nte.
_
Los gases q ue suben desde la población
son los que llevan este aroma característico, cuya causa n o siemp re p uede explicarse c laramente, porque la combinacicn de
Tomad los
muchos olores produce en ocasiones u na
impresién muy diferen te de la que cada uno
los
d e ellos produciría aislado.
• del
Se explica, por ejemplo, que Londres
h uela a hollín; pe ro es difícil decir por qué
razón.
San Petersburgo huele a cuero, no siendo éste el producto principal de la metrópoli rusa, y no es más fácil explicar por Representante 'General en México,
qué Moscú despide un olor a arándano muy Octavio Sarti 2a. Calle de L6pez 12.
marcado.

ºº·

ACUDID
CIG~~¡~~¡

PAPELEASNDREU • :
DR.
·

ricos

u1

000
Eu Londres hay más de mil edificios religiosos, de los cuales el más célebre es la
catedral de San Pablo.

ººº

El cuarenta por ciento de l calor de una
Cuando la navegación aérea sea unh h e- estufa se va por la ch imenea.
cho y se viaje por el espacio como oy se

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...

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de flexibilidad, de bienestar y le recu bre de una capa delgada
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�Casos increíbles de ciegos
A uoa de las amigas particulares de la
reioa de Rumania, la baronesa de Kraoicbfeld, se le nubló repentinamente la vista
estando escribiendo unos versos, y quedóse
a los cincuenta años completamente ciega;
domioó su desgracia basta el punto de que
después de ella, se hacía su ropa y sus sombreros sin auxilio de nadie.
Ciegos eran los poetas Homero, M1lton
y el célebr e director de Correos y orador
Fawcett.
El médico inglés, doctor Campbell, es
ciego, y sin embargo monta a caballo. rema y
ha.ce excursiones en bicicleta, y por increible
que parezca, hasta ha llegado a la cima de
:';lontblaoc, cosa de que oo pueden blasonar
muchas personas con vista.
Otro ciego inglés, Mr. James Soape, bizo
un recorrido a pie, de cerca de novecientos kilómetros, a través de Inglaterra.
En el mismo país hay otro ciego que es
magistrado, y desempeña su cargo a las mil
mara villas.
Ultimamente ha llamado mucho la atención, \Valker, un negro bailarlo que ha trabajado en varios teatritos de Londres. Quedóse ciego repenJioamente por atrofia del
nervio óptico, y estuvo a punto de volverse
loco ante la miseria que se le veoiaencima:.
Pero se le ocurrió que aúñ podía bailar.
Como tiene los ojos claros, como si viera,
no dijo nada a los empresarios, y de este
modo pasó diez y ocho meses gauándose
la vida bailando sin que supiese que era
ciego nadie, más que su mujer.
Un famoso dibujante de yates, yanqui,
que trazó los planos de los dos barcos que
defendieron la Copa de América, es ciego
también.
Con quien más ha probado el destino su
ironía, ha sido con el doctor Emile Faval,
célebre oculista francés, que se quedó ciego a los sesenta y dos años y que ahora se
dedica a enseñar a otros ;:,. hacer las mismás operaciones que le dieron fama en
Europa.
No menos notable como ciego, es el francés M. Camille Lemaire, que tiene la carrera de arquitecto y trabaja co:no si disfrutase de la vista.
En España ha.y uo excelente periódico,
"El Castellano," dirigido por uo ciego: el
señor Rodríguez Pinilla, hermano del ilustre médico.

¿Sufren los mellizos simultáneamente?
Una joven que actualmente tiene dieciseis años se quedó sordo-muda a los dos y
medio al tiempo de morirse de repente una
hermana gemela suya. La investigación
cieotifica ha revelado algunos casos curiosos que pudieran llamarse de "simpatía"
entre hermanos gemelos.
Por ejemplo, de treinta y cinco casos observados, en siete sufren ambos mellizos algún padecimiento especial u otra peculiaridad excepcional.
Caso curioso es el de dos muchachas que
ª la edad de veiote años empezáron ª seotir gran dificultad para bajar las escaleras,
como no fue~e muy lentamente.
Dos mellizos de veintitrés años fueron
atacados de dolor de muelas, y a los dos
hubo que extraerles el mismo hueso de la
boca. También se han observado curiosos
casos de coincidencia eo la caída del pelo.
Un mellizo murió de la enfermedad de
Brigbt y siete meses después falleció su
herma~o del pacleci~iento De los tre10ta
.
·
.
y c10co casos observados, en nueve melhzos enfermaron simultáneame:1te de la misma enfermedad, aunque no se habían iofeslado un? a otro..
.
Darw11~ '!1enc1ooa unos mellizos fra~ceses que v1:"1an separados, uno en Pans y
otro _en V1eo~•. y que fueron atacadas de oftalm1a reumahca.
.
Est.: caso recuerd_a el de otro~ d~s melhzos h1¡os de un fabricante de B1rm1ngham,
q~e se querían eot_rañab~eme?t~. Po~ espac10 de cerca de veinte anos v1v1eron ¡u otos,
y luego se tr8:5lad6 uno a Londres, donde le
mató un º'!lmbus.
E:n el m1sm~ momento de ocunir el fatal
accidente, segu_n _se comp_rob? despué~, ?l
hermano q_ue v1v1a en B1rm1ngham s1ot1ó
agudos y violentos dolores en la cabeza, y

Registrado como articulo de segunda clase en 3 de Noviembre de 1894.-

Año XX.- Tomo 1.

Impreso en papel de las Fábricas de S an Rafael.

México, Marzo 2 de 1913.

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~

~

1

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1

1

La adolescencia

1
E

lleva muchas veces consigo pe~gros para las jóvenes; los años de tránsito
en los cuales la niña pasa a ser mujer, exigen al organismo grandes trabajos para terminar el desarrollo. Cuando el gasto de fuerzas necesario para
el desarrollo es mayor que el que puede producir por sí el cuerpo, aparecen en estas muchachas trastornos de distinta índole bien conocidos. como
son, por ejemplo, la fatiga, irritabilidad, nerviosidad, anemia, agotamien,
to corporal y mental, falta de apetito, etc. En la conocida

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SOMA TOSE
tenemos desde hace tiempo una preparación acredi tada, cuyos efectos sorprendentes venimos obser,ando desde hace muchos años y que es recomendada por todos los médicos del mundo. Este preparado estimula el apetito
de una manera natural; hace que la disgestión se verifique de un modo perfecto, y, ante todo, tonifica, de lo cual constituyen pruebas los innumerables dictámenes científicos que se han emitido sobre él.

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-1~1&amp;.J: ~&amp;
1 -~,~~&amp;¿;
-~ t~-1~
~AP~

J

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,
.
falleció ~cos. días después de. una enfer- hasta muy ta~de en la cocrna_ leyendo una
m_edad m_1steno~. que los médicos no pu- novela, Y ya iba a cerrar _hbro para n,edieron diagnosticar.
terse en la ~ama cuando v10 ante s_l el espectro de Dick C~nnolly, que poméndola
un dedo en la nariz la decia: "iEs muy tardel ¡Es muy ta rd e!"
Nora ~lanoigan dió u~ brinco Y cayó
--desvaneci~a. Cuando v_olvió en si, el fanEo una casa muy grande de la Northen, tasma babia desapare~ido.
Aveoue de :Nueva York, ocupada por un Oiga Obsea, otra criada de la_ casa, se
artista llamado Moore y su mujer y sus hi- despert? un día de madrugada Yvió al apajos, ocurrieron cvsas ~uy extrañas. Por el r~cido ¡unto. a la ventana. Cortés corno
año de rgo , hacía siete años que Mr. Moo- siempre ~ evidentemente_ pesaroso de ha4 t d' ali'
t í
ber molestado a la durmiente, el fantasma
reLeo a su es u to .,d d' h
exclamó: "¡Usted dispense!" y desapareció
a casa, como. que ª ic o, era muy
r la uerta sin abr'rla
1 ·
grande; constaba de veintitrés habitaciones po
P
espaciosas, y el edificio contarla más de un
siglo de existencia. Cuando el aparecido
empezó a molestar a la familia, se supuso
qu? _era un tao Dick Coonolly, antiguo _inquihoo de la casa y persona que en vida
había sido muy sociable y de costumbres
Los marineros creen mucho en los esmuy democráticas.
pectros y realmente sorprende el número
Por lo que se verá, su modo de ser no de fantasmas que aparecen en· el mar. Las
había variado con la muerte. Siempre pro- sociedades de investigaciones psiquicas
curaba e~tablar conversación con las cria- nunca han podido explicar este hecho.
das de M1ster Moore, las cuales, alarmaUna de las historias más extraordinarias
das, se despedían a escape de la casa, y que se recuerdan, la contó la tripulación
esto obligaba a la señora a hacei;., frecuen- de un barco de vela al acabar un viaje de
tes visitas a las ageo_cias de colocaciones Rio Janeiro a Nueva York en 1903.
para reponer la serv,1dum~re.
.
En los comienzos de la navegación había
Una noche, hace c10co anos próx1mamen- muerto un tripulante llamado Pedro Me
te, Nora Flaooigao, la cocinera, se quedó Cann. Una noche, otro individuo de la tri-

e!

El Amigo
. dC Ias Cna
. das

Un Caso en el Mar

.
pulactón se echó a dormir sobre cubierta
y al despertarse, al cabo de una hora, le
extraño ver que estaba desenrollada una
cuerda que tenía la seguridad de haber de·
jado enrr~llada.
La volvió a arreglar y pensando en el
inexplicable suceso, pues nadie podía haberse acercado alli, volvía a dormirse para
despertarse de nuevo al cabo de otra hora.
Cuando se restregó los ojos, vió con asombro que la cuerda estaba otra vez desenrroliada, Y al levantar la cabeza si- encontró
con el fan_tasma de Pedro Me Caon sentado tranqu1larneote en la borda fumando su
pipa.
•
· é
-1Q~ buen~ !loche hace! exclamó el
aparecido despidiendo una bocanada de
humo.
.
.
.
. , .
.
El marinero vivo quiso muhlmente arhcular una respuesta.
_ .
- :fo te asustes. J_uao-a?ad!ó el fantasma.-Es que las noche:,solitarias como ésta
me guSt a tener compan_1:1.
-Bueno, _trueno- di¡o el otro castañeteaodo los die,ntes Y empezando a pensar
cómo escapa na de aquella aventura.
En aq_uel momento se presentaron otros
dos ma_nneros, Y uno de el)os que vi6 a l
aparecido, se puso a pedir socorro. La
sombra entonces se cejó caer al mar desde
la bor da en donde estaba sentada.

Número 9.

---------- - ---- ----------

B año público y grupo de palmeras en las cercanías de Colim a,

�DIRECTORIO

EL MUNDO :ILU STRADO
SEMANARIO DE ACTUALIDADES, ARTE Y LITERATURA.

DIRECTOR PROPIETARIO

LIC.

ERNESTO CHAVERO.

OFICINAS:
· 3~ Calle de la Rinconada de San Diego No. 4r.
Teléfonos:- Mexicana, 20-85 Neri
Ericsson, 14-51
Apartado Postal r49.- México, D. F.
PRECIOS DE SUBSCRIPCION MENSUAL:
En la Ciudad ............................ S 1.00
(págadero por adelantado.)
En los Estados ........... ................. $ I ¿5
(pagadero por trimestre adelantado.)
En el Extranjero ................... ....... S l .oo
(pagadero por semestre adelantado.)

un globo adornadq de fanales rojos y azules, de fanales
fantásticos como los de las góndolas venecianas; imaginémonos en la navecilla del globo, suspendido a millo·
nes de metros sobre el planeta, inmóviles o err~tes en
la cristalina bóveda vacía, en medio al gran s1lenc10
vasto de los cielos, mientras deshoja su3 rosas una alegre música de bandolinas, hacia abajo, donde apenas se
miran las agujas de los campanarios como leves p~otos,
v los grandes focos eléctricos como estrellas mustias, y
los grandes, inmensos ríos, como delgados h1)os de
agua .... Imaginémonos entonces los poemas del aire que
envuelve las ciudades y las montañas, los volcanes y i&lt;Js
ríos, con su gigantesca gasa cristalina.
.
Pensemos en toda esa poesía nueva y rara, mientras
pasa a nuestro lado, en otro globo, la música de_ un or·
feóo doliente de estudiantes y grisetas, por encima de
la vida más allá de la vida, mientras abajo, en el gran
hormiguero humano acecha el dolor y bulle la tierra
con toda sn fealdad y podredumbre como una mancha,
apenas una leve mancha impura, una levísima mancha
imperceptible como una gota de tinta .... ¿Y el hombre
entonces acaso no será mejor? . . ..
A.

FmrnA:-;DEZ GARCIA.

NUMEROS SUELTOS:
En la Capital ...................... .
En los Estados .......... . .. . .......... . . .
En el Extranjero ................... . ... .
Atrasados ............................... .

$ 0.30
"0.35
.. 0.50
.. 0.50

Para la publicación de avisos en este periódico, dirigirse a B. &amp; G. 'Goetschel, Avenida 16 de Septiembre,
r6. Sus agentes en Europa, la Societé Mutuelle de Publicité, 14 rue de Rougement, (9 e).
NO SE DEVUELVEN· ORIGINALES.

Para "El Mundo Ilustrado."

A

CAROLA.

Tramonta el sol en su agonía fulgente
el zafir de los cielos empurpura.
Hay prodigios de luz en el Poniente
y fiesta de celajes en la altura.

•

El murmurio que brota ledameote
del bosque en la prolífica espesura,
es el psalmo que entona reverente
ante la pompa occidental, Natura.

Los poemas del aire.

En la fronda hay eróticos rumores:
una pareja alada cuchichea
glosando con terneza sus amores;

Tengo un amigo cuya vida ha sido una eterna, loca
aventura. Sus pies han errado por todos los climas, sus
pupilas han mirado todos los horizontes. De Nueva York
a Flandes, de Flandes a España, y de España a Italia,
a Alemania a Inglaterra.
No sé si ha ido a Egipto y a Calcuta como Pérez Bonalde. En Venezuela ha navegado entre caribes pensativos, en una piragua, por el misterioso Orinoco. Ha recorrido el llano sobre el lomo brillante de un alazán.
Ha visto jaguares y cocodrilos; y ha vivido en Güiriá y
en Cúcnta, Mi amigo es un gran viajador.
Cuando su cuerpo no viaja, viaja su alma.
Y su alma como no puede viajar a la manera de cualquier obeso mercadante burgués, se embarca en raras
esquifes: se embarca en la cristalina góndola del éter,
en la negra galera del opio o en la verde funambalesca
tartana del haschis ....
Noches pasadas en su extraña habitación -en donde
junto a un monstruoso colmillo de elefante, lanza reflejos de acero la fina, sedosa pelan:bre de una piel de tigre- conversábamos. El humo de nuestros tabacos subía por el aire, en vagas, lentas, hetróclitas espirales. Mi
amigo, después de un corto silencio me dijo:
-Si Carlyle descubrió el profundo reino del silencio,
el fabuloso reino del silencio poblado de tan imponderables tesoros, actualmente está por descubrirse, un reino más vasto, más hondo, más profundo, más fabuloso:
el reino del aire. Santos Dumnnt, o tal vez otro, dentro
de un año o dentro de mil, pero alguno, alguno Jo descubrirá. Y entonces, ¡qué de maravillas! Yo hice una
ascensión en Suiza, en compañía de varios astrónomos,
y desde entonces he comprendido que todas las maneras de viajar que ha inventado el hombre, son bárbaras
en comparación del viaje aérec,.
En ferrocarril, en vapor, en automóvil, el hombre no
hace sino arrastrarse como un reptil. Por el contrario,
en el aire, el hombre viaja en cuerpo y alma. Es igual
a la golondrina, la paloma, al águila. Solamente se
viaja así en las leves alas del éter o del opio ..... .
Hubo un silencio. Mi amigo volvió a tomar la pala·
bra:
:
-Pero donde el Santos Dumoot del porvenir va a realizar una verdadera revolución es en la poesía. Ya el aire, nuestro buen •hermano el aire, como diría Sao Francisco, no habrá de ser cantado a la manera de nuestros
viejos poetas. Ya no se escribirán más aquellos versos
simples y cándidos, aquellos célebres sáficos:

En tanto, como heraldos de alegría,
turban aquellla majestad salvaje
dos ninfas, que, cantando entre el ramaje,
vagan desnudas por la selva umbría.

Dulce vecino de la verde selva
Huésped eterno del abril florido
Céfiro blando.

Contémplanse de pronto .. . . Sus miradas
brillan como las rojas llamaradas
del sol, testigo mudo de la escena ....

y mientras todo en derredor gorjea,
va hacia tí mi recuerdo hecho fulgores
con la muriente radiación febea .... !
JOSE IBARRA OLIVARES.

Con la solemne pompa de un dios el sol declina
trenzando lentamente su roja rabellera;
y en el confin brumoso se esfuma, cual si fuera
de un cíclope gigante la colosal retina.
No turba un solo acento la calma vespertina.
El mar-inmensa placa de cobre-reverbera;
y las errantes nubes. flotando en la ri~era,
semejan vastos chales de blanca musehoa.
La luz por fin se muere .... Sus últimos reflejos
se filtran por el rústico follaje de los viejos
pinos del bosque, y, rotos en luminosas hebras,
pálidamente alumbran nn tronco carcomido
que sirve, entre peñones abruptos escondido,
de tálamo a un ardiente connubio de culebras.

a

Ya el dulce vecino de la verde selva será cantado como merece. Los poetas y los artistas futuros escribirán
los poemas del aire; tiel misterioso, invisible, fabuloso
imperio del aire.
Imaginémonos en una clara noche de primavera, en

Gravita urente sol. El Mediodía
lanza flechas de luz sobre el paisaje;
y en las rústicas liras del boscaje,
toca el viento su eterna sinfonía.

LOS pequefiueios, sus aiumnos, se han acostumbrado 3
mi compañía, y juegan conmigo y me maltratan cruel
mente muchas veces, mientras la profesora ríe.
Saht: de mí que gano ¡,. vida "n una oficina espole~
&lt;lo p0r la. 11ec.,sidnd
Q " f11 .-•. ,J.,· la s hnr~~ ,. ·&lt;J'• P 1.·l-·b&lt;'r me ocupa, le

tu·l 1

A mi existencia solitaria y triste, como flor de consuelo y de promesas, se asoma una mujer.
,
.
Vino hacia mí oo sé por dónde; no sentt el ruido dt:
sus p:.sos, y mis ojos, absortos en la lectura,_ apenas_ ~!
notaron la sombra. Una vocecilla dulce y mimosa hmo
mi oído como una música.
-iMe permite?-y señalaba con su mano_ enguantad«, que oprimía un libro, el banco en que m1 cuerpo se
reclinaba cno indolencia.
Me recogí con gusto en uoa postura _cor_recta; 5:1ludé
un tanto embarazado, y cuando la senonta, sonnent':•
me dió las gracias, mis ojos se encantaron en el capricho de sus dientes pequeños, blanquísi_mos, arrao~ando
suaves de unas encías muy pobres, pálidas, exangues.
Vino basta mí no sé por dón_d e. No tengo más 7on~cimiento de cómo comenzó nuestra charla. Es m1 primer recuerdo, que con motivo fútil, leí en mi libro unos
versos de Safo. Ella, cnn otros de Campoamor, me dió
respuesta.
Mostré mi libro:
-iLos líricos griegos!
-"iLas Doloras!"-me contestó, mostrándome el
suyo.
-Todo dulznra, todo amor, todo alegría de la vida,
todo natnraleza y optimismo, fuerza y belleza todo.
-Todo dudas, todo amarga y superficial filosofía, pi,simismo con voces de idilio todo ello.
-¡Juventud! ....
-!Vejez prematura!. ...
Nuestra charla, incoherente, artificiosa, só lo tuvo un
punto de realidad.
---Vivo leyendo.
--Vivo educando.
Y, en efecto, no mucho después, llegaron hasta ella ,
precipitándose en sus brazos, unos arrapiezos gentiles
con estruendo maravilloso y encantador de infantiles
voces y gritos desaforados.
Ni la profesora ni yo leímos más. Ella, porque no la
dejaron sus pequeños alumnos. Yo, porque me abi5mé
en el espectáculo de su inagotable paciencia, de su maternal bondad, de su amor sin fin para los muchachuelos. Y ella, tan joven, tan bonita, tan delicada, llamó a
mi alma reciamente, impresionáodome dolorosamente,
como si fuera nna personificación de aquellos versos de
su poeta, de dnn Ramón; pero de don Ramón, diciendo:
"Conforme el hombre avanza
de la vida en el áspero camino,
lleva siempre a su lado la esperanza
y tiene siempre enfrente a su destino."
Y ella, mujer, por compañera llevaba la tristeza, y
por adversario el dolor.
No había más que verla. Joven, muy joven; apenas
contaría los veintitrés años. Pequeña y graciosa. Flexible y blanca, con esa blaocura de las imágenes de Murillo. Rubia, como las mnjeres de Rubeos. Claros sus
ojos, como los del madrigal de Cetina, dignos de él. Y
en sus labios, finos, plegados en un gesto incopiable, el
rictus de un pesimismo naciente, temprano, cruel para
la almita en flor de la señorita.
Sólo se anudó ya nuestra charla, para ofrecerle mis
libros. Y ella aceptó el ofrecimiento, pletórica de naturalidad, cortés, sin timideces absurdas. Y aún corres
pondió a él.
- Yo no tengo libros; pero, los que me cedan mis señores, puede leerlos.
-Todas las tardes vengo al parque- le dije.
-Todas las tardes vengo a este banco o a alguno
próximo- me contestó.
-Seremos amigos.
- iPor qué no?
Y un tanto azorados, sin estrecharnos las manos, sonriendo a nuestra turbación, nos despedimos con uoa
mirada que parecía una promesa, como el corolario de
la inconsciente cita.
Ella fué por un lado y yo por otro. Y la miré ir, y
me pareció que detrás de ella quedaba una estela de
luz, y de bondad, y de amor.
A mi existencia solitaria y triste, como flor de consuelo se asoma una mujer. Tengo una amiga.
II

Con mutuo frenesí juntan sus bocas,
y, enardecidas, tremulantes, locas,
ruedan entrelazadas por la arena.
RAUL .\.. ESTEVA.

Tengo una amiga. Una amiga buena, que a mis vehemencias pone la paz de sus sonrisas, y a mis amarguras
el sedante de sus resignaciones.
Hemos hermanado graciosamente, por influjo de simpatía, por unidad de ideas e impresiones, por parentesco de alma.
Blandamente me dejo guiar por ella, que me sugestiona con un encanto nuevo, de voces de indefinible ternura, que desde que me abandonó mi madre no oí.
Ella me toma por un alumno más ya grandecito; yo,
por una hermana mayor, que en su bondad funda
su tiranía. ....

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1t11~no1d~al,e1

g' ll '"&gt;l li Í , :,.ñltf \l l lU n 1,:;, ,

Cosas dt: .,nsueño y dt: romanticismo qu" ella me oy,
sin ponerme dudas ni realidades.
·
Sabe que no tengo padres ni amigos, bienes ni amo
res.
Ha aprendido mi nombre. Ha sondeado en mi alma
y detiene con bella ciencia de amor mis ambiciones dt
cosas fáciles, que en la realidad de mi vida se muestran
como imposibles.
Sé de ella .... ¿Oué sé de ella? Su nombre: Paula. Un
bello nombre, me parece. Su bondad Su encanto. ¿Qué
más? JAh! Sí; que no tiene más parientes que una viej~
lejana y arisca, y no es más rica que yo en amores m
bienes
Ella vive ¡le sí, como yo de mí vivo. Pero,¿vivo en mí
o en ella?
Es una pregunta que nunca me he hecho hasta ahora:
y a la que no sé dar respuesta. Ha pasado un mes, y m1
verdad, en apariencia al menos, no ha cambiado. Tengo
una amiga, una amiga bella.

III

L

l
1

-Paula, ¿quiere aceptar los nardos?
Me miró: tendió la mano a ellos, y dijo con tristeza.
-Reñiremos.
- i Por qué?¿ Es tan gran pecado?
-JOh, no! Pecado, no. Pero ..... .
-Hable, diga con sinceridad cuanto piense.
-Hoy son nardos; ayer, ¿recuerda bien? Fueron jazmines. La tarde anterior, una atención nueva. Y cuando
no es conmigo, es con los niños. No, Andrés; eso no. Sé
que no es para arruinar a nadie; pero, aún así, no quie·
ro que usted se sacrifique por esas bagatelas, que parecen significar algo .... algo .... Dejémoslo, André~, sea·
mos amigos, amigos siempre.
Y yo bien aprendí, mirándola, por dónde caminaba su
pensamiento.
Hablamos luego del amor de unos conocidos suyos y
míos. Y ella, como un eco, como un punto más de la
charla, dijo:
-El amor es la muerte de la amistad.
Y no mucho después:
-iDa una pena perder a los amigos cuando el amor
es imposible!
Y contemplando su pensamiento tímido:
-Yo nunca podré amar, aunque "ame. "
Su alma entera vertida en la renunciación. Ya otra
tarde había dicho con su voz dulce, con su voz triste:
-Es mi vida un abismo, y de él no me sacará más que
la muerte, porque el cariño, tal como yo lo eotiend&lt;;&gt;, no
existe. Los iguales a mí. son inferiores; los superiores
no descenderán.
La pregunté en que plano me juzgaba. Se sonrojó.
hurtó la respuesta y me contestó huyendo la verdad.
-En el plano de los amigos ideal':s.
Así es su alma, así es ella toda. Digna y humilde. Orgullosa para el amor, como una princesa me~ioeval. Tí·
mida y buena, como una Hermana de la Candad.
Tengo una amiga, que es mi enemiga bella.
IV
He recibido una esquelita breye y perfumada.
"Andrés: En vez de al Parque, iremos al Retiro: Junto al Palacio de Cristal. Estoy muy contenta. ¿ Llevará
"Corazón"? Su afectísima "Paula."
No más. El "corazón" entrecomado, la colosal obra de
Amicis, que Je ofrecí ayer. El subrayado, ¿qué puede
significar?¿ Cuál es la causa de su alegría 1
Su contento, sin base alguna, da zozobra a mi egoísmo.

Cuando la encontré, reía, bromeaba, besaba a los niños con una ansia extraña, mientras estaban a punto de
romper sus lágrimas. Y apenas estuve a su lado, me tendió la mano y estrechó con fuerza la mía.
- iQué es ello, mi enemiga? ¡Enhorabuena!
-Gracias. Una gran cosa, demasiado grande.
-Pero ¿qué?
-Me redimo. Dejo mis alumnos, dejo Madrid, y¿ por qué se pondría coloradal-le dejo a usted.
-1 Por eso está t;in contenta?
Me miró, reprócliándome la queja.
-Por eso, no. Estoy contenta y triste. Triste, porque
les dejo. Contenta, porque mi vida tomaotro camino que
creo mejor. Mi tía ha muerto. A la hora de la muerte se
ha arrepentido de lo que me abandonó en vida, y me
ha dejado sus pocos bienes, su casita, sus viñas, que he
de compartir con otra prima.
Me impresionó dolorosamente su dicha, ioh, mala hierba del egoísmo! y aunque disimulé y fingí cuanto pude,
no fué Jo bastante para que sus divinos penetrantes ojos
no advirtiesen la pena. Calló, sin embargo, pero se ensombreció como yo, y fué nuestra despedida seca y
fría.
-éEs la última vez que nos vemos ?
- iComo usted quiera!
Y, ah.na ella desorientada, no sabía que decirme. Su
voz se entrecortaba po, e: sollozo,

•

L u is G, Urbi,r, nc mb rado director de la Bibl ioteca Kacior:al.
- iEstará aún muchos días aquí ?
-Ha5ta pasado mañana.
-Entonces, mañana, ¡si quisiera! ....
-¿Por qué oól ¿En nuestro banco de siempre ?
Se alegraba como una nena ante la nueva cita.
- En "nuestro banco de siempre."
- Hasta mañana.
Y no pudo bastar la última impresión de esperanza para desvanecer el pesimismo. Una entrevista más, ¿y qué 1
¿Y qué? Una más amarga despedida!
¡Tuve una amiga!
V

Cuando llegué al Parque, a distancia, la vi ya en nuestro banco. ¡Nuestro banco! Tenía un traje nuevo de luto
que le sentaba a maravilla.
La acompañaba sólo un niño y la doncella, y cu..ndo
llegué, se fueron ellos a jngar como si adivinasen nuestra necesidad de hablarnos .... como nunca. Y aun así
la invité a pasear para charlar mejor.
Se levantó, acordó su paso al mío, y lentamente, sin
hablar recorrimos un trecho.
-La debo a usted noa explicación, Paula. Ayer debió
formar mala idea de mí. ¡Como si yo pudiese sentir su
dicha! Y no: bien sabe usted qne no la siento. Si acaso
deploro algo es mi desgracia.
- No debe deplorarla, Andrés, si es que ha llegado a
conocerme. No nos debemos nada. Estamos pagados en
todo, en "todo. "
Y reía picaresca en la afirmación, desconcertándome.
-Somos amigos, amigos más que nunca, Andrés, aunque usted no quiera. Es decir ...... ¿ Si usted no quiere? .. . .. .
Su lindo coqueteo me supo a una gloria lejana incomprensible.

- iQue si guiero! .. .. . .
- Bueno, usted quiere, y yo ...... también. Voy a reponerme, a vivir más tranquila, de ot ro modo. Así tendré más tiempo de escribir a alg ún amigo ..... .
Y me miraba, jugando, gozándose en m i impaciencia
bien conocida de ella en cosas más f ú tiles.
- Bueno, no se impaciente; a usted. ¿EstamoR ? Le escri biré con alguna frec ue ncia, siempre que usted me p ague. ¿ Le parece b ien 1
-Siga, Paula, siga, ¡po r lo que más quiera!
- iNo adivina el resto ?
- Creo que sí; pero, dígalo, dígalo usted.
Y allí en el pueblo pensaré en ..... .
- ¿En qué ?
- En el amigo de Madrid, a q uien d ejo lnchando por
esa carrera que puede ser un porvenir magnífico; el
amigo que quiero ver ,·encedor. Y cuando lo sea, o
cuando las fuerzas le falten, victorioso o derrotado, yo
le pediré ...... Si h.t subido. que se olvide del orgullo
y descienda hasta mí. Si se ha estaciona do, que se olvide del orgullo y del amor propio por el amor ••ajeno. '' ., ....

Y fué nuest ra última tarde. la primera tarde de
idilio ..... .
VI
,\. mi existencia solitaria y triste se asoma una mujer.
Una bella mujer, que vive entre mis libros, que anida
en mi alma, que me acucia con sus consejos de calma.
Y mientras estudio, mientras paseo, mientras reposo, su
imagen peqneña y graciosa alegra mis horas y me hace
repetirme, muchas veces con orgullo, con un cosq uilleo
extraño de dic ha y de juventud:
- iiTengo una novia!!
JUAN AGUILAR CATENA.

�"La vuelta de la Golondrina"
Especial para ''El Mundo Ilustrado"

1

\

E l Soñador p ercibe rozar de alas e n! os vidrios del balc ón. [mpaciente se dirige a él y vé que la Golondrina
que una tarde partió llevando sus quejas, ha r egresado
bu ll icios&lt;1 y juguetona
La Golondrina.
- Soñador, bue nos días. ¿Me e sperabas?
El Soñador.
-Con impaciencia te aguardaba; d esesperado estaba
oor tu vuelta, porque me trajeras noticias d e Ella.

RELAMPAGO
Anoche miré en tus ojos
un relámpago de amor.
i Cuánto su zig-zag fugace
alegró mi corazón!
Dime. sueño de mis sueños:
¿cómo haré para lograr
que se convierta el relámpago
en perenne tempestad ?
I [
PALIDEZ
iOh, qué dulce palidez,
tan vaga y encantadora,
veló en tu rostro, señora,
al fulgor de tu altivez
aquella di~hosa vez,
en que tu alma conmoví,
cuando a tu lado leí
los humildes versos míos.
en que lloré tns desvío~
y mi dolor· te ofrecí!
Mas di: ¿no palideciste
y fué necia presunció n
de una amorosa ilusión
pensar que te conmoviste ?
Di qué fué lo que sentiste;
ipor tí misma te lo pido!
pues, aunque yo te sé amar,
de tí solo sé esperar
iridiferencia y olvido.
III

UNA PALABRA DE AMOR
Una palabra te pido ,
una palabra de amor.
Si te la dicta Cupido
y la dice tu candor,
aplaudiráu los Amores;
y el viento garrulador
lo dirá a todas las flores,
encendiendo su rubor.
"Vuestra reina, dirá el viento,
"se encuentra enferma de amor;
"y están más lindos sus ojos
"y más lindo su color."
Y para que se conmueva
todo el reino del amor,
llevará el éter la nueva
a la celeste región.
Y como a las flores bellas
el aura, a los astros él
les dirá: "Lindas estrellas,
"vuestra reina dió el laure l
"de su amor, gloria del cielo,
"a un caballero de fe

"que, a dorando su hermosura
"y humilde ante su altivez ,

contigo en vida y en muerte
estará siempre mi alma."

"puso a sus plantas la lira ,
"la vida, el alma y el ser,
"y se tornó su cautivo
"sin demandarle merced,"

Al volver la primavera,
sobre la tierra sagrada
en donde la niña duerme,
floreció una rosa blanca.

Y aire y éter, discurriendo
al son de dulcearmouía,
la nueva irán difundiendo
por cuanto ilumina el día.

Trémulo cogió el amante
la bella flor solitaria ·
y como airón se la puso
ele su chambergo en el ala.

Y ornarán, con los Amores,
ufanas de tí y muy bellas,
In noble pel.ho, las flores ;
tu blanca sien, las estrellas.

El mozo partió a la guerra
en busca de nombre y fama,
ya que su bolsa está pobre,
qwiere el triunfo de su espa&lt;la.

Bien harás, noble señora,
obra de tanto grandor.
si dices al que te adora
una palabra de amor.

Flandes conoció su arrojo,
le vió vencedor Italia,
oro le d ieron las Indias,
y descanso y paz, España.

FRANCISCO PASCUAL GARCIA.

La Golondrina
- i De Ella! .... La tarde que llegué a verla, la encontré triste y pensativa como lo estabas tú cuando partí; al verme se sorprendió y cuando la elije quien me env iaba, asomó a su rostro una sonrisa de alegría. Me acarició
con suspiros y besos, m·e hizo muchas preguntas de tí,"¿ Me
quiere mucho, verdad? me decía. "Qué hace?" " ¿Piensa mucho en mí ?" "¿ Qué dice ?" .... Contele todo: tu
a ng ustia, tu tristeza, tu desesperación por saber de Ella.
iQué ojos tan hermosos tiene! iQ ue encantadora estaba!
¡ Sus cabellos daban sus tonos de oro, al caer sobre su
cabecita los últimos rayos del sol que se ocultaba tras la
montaña! ... ,
_t':..... ' :·¡

Mes1s latera les del salón en q ue $e sirvilt rm ba'Uq uete
a l S r . L ic. J. B Car rasco, e n P uebla, corim'Orit"b d e
su toma de po:;esión del gobierno d el Esta'do:
..- r . l
• '! ,

L a Oolontlrina ·.

• ·- 1

- Díjome, d irigiendo s ,s e ncantar.d ores oyos'· ;rl • cielo:
"Retorna a El, llé\'ale m~chos, m Lcho,, mil ' suspiros,
mil frase; de amor!
· ' · ·' • • ' ''

Lances de guerra y fortuna ,
fruto de su edad temprana,
gozó, buscando el consuelo
ele su pasión firme y s&lt;1nta .

Admiración de las gentes
fué siempre la flor extraña,
pues, vencedora del tiempo,
estaba siempre lozana.

L a vida , al verla tan pura ,
tuvo miedo de ma ncharla,
y la convirti6 en recuerdo
cuando era sólo esperanza.

_ ¿Qué poder tuvo una bella
para rendirle a sus plantas,
qué infernal hechizo pudo
destruir tanta constancia?

1

·1

él

- Gracias, G olcndri□a, que m e has trJíco
consue lo
de la única f uen te en que la tengo: an c_ra· iófo vie· resta, suplicar te en nombre de este amor tá,'l' 'grande que
t ú conoces que : sigas siendo su fie l meii;,,¡era","tjlie_tcdos
los días Je lle\'es mis suspi res y me ,trai~á,s,'I,o~:fli~-6s Pnt re tus alas!
·
, '. '.
L a Golondrina
__ \I caer d e la tarde, tenderé mi ,_µe)f! 'y\(tit}ar del
d ía estaré de vuelta . De~de hoy rny ,_meos~je,a ...~e dos
q ue se adora n con el alma y con la ''. ÍPí' l . , 1 /,'. • • 1
El Soña dor bern en las alas a la G,olf)fl9.!',li:1&lt;\ ·Y, ~s1a se
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1 ja•dando mil \'Ueltas tn el a ire r a ra
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FRA?\CJSCO :" A:K C HE1/'. M-AfUX .

La llevan cuatro doncellas,
]tenas de flores las andas;
a Blanca -Rosa la lloran
todos los 'de la comarca.

El tiempo todo lo borra,
todo lo muda y lo cambia,
y él vence con i!l olvido
del amor las arrogancias.

Y más que nadie un mancebo
que una noc he perfumarla,
escuchó a la p obre niña
estas div inas palabras:

Una noche en que la hermosa
tendió a su amado una escala,
escucharon las estrellas
frases de amor y esperanza.

"Quiéreme como te quiero,
ten en el amor constancia,

: ,;j

E l Sorador

En el corazón amante
grabó el nombre de la amada.
en el chambergo lucía
su hechizo la rosa blanca.
Blanca-Rosa, con su traje
de novia, que linda estaba;
se desposó con la Muerte
una noche tibia y c lara.

i· JfJ

· · · • ,,),, ";• ,.

1;Jesa

de honor en el cita do salón .

El S oñador (sJnríenclo.)

- , Te d ijo muchas cosas de mí ?
La Golondrina

Frases que endulzan los labios
lo mismo que una plegaria
que son perfume y consuelo
para las amantes almas.
En las horas misteriosas;
cuando ya la alondra canta,
¿cómo negar una súplica
que una dulce voz desgarra ?
- Quiero una gracia pedirte.
- Y yo le daré esa gracia.
-Como prueba de c.. riño
deseo tu rosa blanca.
Cogió el amante la rosa
para ofrecerla a su dama,
la flor estaba marchita,
su aroma al cielo volaba.

- il\Iuchas ! muchas cosas de amor, muchas cosas ele
.í. Me explicó su tristeza por estar separada de tí; me
refirió lo mucho que te quiere; díjome, que sin tí la vida la pasa en continuo sufrimiento, que su alma y su
corazón te los ha entregado por completo, que su pecho
só lo por tí suspira, que sus labios solamente se abren
para pronunciar tu nombre y para elevar una plegaria
a Dios por tí!
El Soñador
- Sí, Golondrina, de todo Jo que me acabas de decir
estoy convencido y quisiera tener un corazón más g rande; para quererla más y una alma mayor, para a dora rla más!
La Golondrina
- Con lo que tú la quieres está conforme. Tu alma y
tu corazón deben sentirse satifecbos de haberse entregado a Ella; nunca los olvidará, siempre los cuidará, puesto que dice son su vida entera.
El Soñador.

L UIS BRU.

•

- iSu vida entera! sí, así me Jo ha dicho Ella. ¡;\y
Golo ndrina, que hermoso es querer como nos queremos
Ella y yo! Díme: ¿qué más te d ijo ?

.\specto general del salan en que se sirvió el banquete al Sr. Lic. Carrasco

�La parroquial de Llaotares es un templo de imprecisa vetustez; sus paredones sorbieron la ltiz sol'tr de muchos siglos, a la vez que rezumaron humedades centenarias; así aquellas venerables piedras se nos aparecen
eoga)anadas con uoa_ doble coloración de cobre y de
verd1a. Esto al exterior, que dentro todos los objetos se
humillan en luz penumbrosa, filtrada de lo alto por ventanucos angostos como rajas, y esparcida con cauta dulzura, que vela por la mansedumbre del santuario.
El cual se levanta sobre el lomo verde de un collado,
desde donde señorea el valle de Llantares, imponiéndole la dominación de su silueta como vigía de santidad
campesina.
Una arboleda densa recubre las laderas de la loma,
de modo que se apacigua el templo en los silencios rumorosos del castañar.
El caserío de la parroquia está desparramado sobre
el verdor de las praderías: todas son moradas humildes
y humildemente recatadas entre lozanía de higueras y
nogales.
La casa rectoral tiene una solana tao enflorecida de
geranios, y las paredes tao blanqueadas, y en lo trasero
de ella una huerta tan pingüe, que aparenta señorío. A
su señor don Epifanio, nada le da de esta apariencia;
el engreimiento sólo florece en el pecho de Paula, su
gobernante; alma simple poseída de trc,s simplicísimas
vanidades: la floración de los geranios de la solana, la
blancura de las paredes, y la feracidad de la huerta.
Verdad es que es ella sola cuidadora y agenciosa de
estas galas: Paula riega las cajoneras dos veces al día,
enjalbega las paredes dos vecc,s al año, y labra en su sazón las correspondientes hortalizas.
Algunas veces, don Epifanio insinuó una represión por
estos atildamientos algo ostentativos, pero las réplicas
despóticas de Paula le infundieron la tranquilidad de
que no eran superfluos.
Su gobernante y hortelana le dejó entrever como una
recóndita significación de aquellas faenas que propendían a santificar la casa del señor Cura con la virtud
virginal de las flores, la mística albura de las paredes, y
el sobrio mantenimiento de las personas que supone la
humilde cosecha de unas legumbres.
Paula no lo dijo así, pero así lo comprendió don Epifaoio, con el pensamiento perspicuo que acaso aventajó
al de su servidora, cuyas faenas de exornación y labranza quedaron para él dignificadas por una especie de su·
til simbolismo casi teológico.
No era este un caso nuevo en las reláciooes de amo
y clavera: las más veces, suscitada una di3crepaocia, el
pensamiento de doo Epifaoio era el que se abatía, pero
la sumisión, en vez de apocarle, le remontaba; concepto
que Paula sugería como especie rudimeotaria,amparado
por el juici.J trasmutatorio del Cura, se despojaba de su
rudeza, sutilizándose. Ceo esto el equilibrio de la vida
familiar era perfecto eo casa del señor Cura: para la
servidora, el regodeo de la dominación iostiotiva; para
su señor, el goce de las superposiciones ideológicas.
Era don Epifaoio hombre de volnotad blanda, pro·
peoso a la sumisión doméstica; si no poseyera esta be·
oigoidad nativa aun el imperio de Paula sería firme. El
párroco de Llantares había llegado a la eliminación de
todos los anhelos de la vida a fin de poner, íntegras, las
potencias espirituales, al servicio de una aspiración única, grande.
Es el caso que aquella parroquial, doblemente venerable, por lo santa y por lo antigua, era un templo sin
voz; es decir, sio voz exterior, ya pregonera, ya clamorosa, porque el interior, a más de la espiritada vocecilla
de don Epifaoio, contaba con los resoplidos desapacibles
y aflautados de un armonio.
La mudez exterior del terrplo att&gt;nebraba la existencia de aquel varón bendito. Si la espadaña de la parroquia de Llaotares en vez de recortarse vacía sobre el
cielo sustentara, como era debido, su campana, don Epifanio hubiera pasado por el mundo sin sombra de pesadumbre.
·
Debe decirse que la falta de la campana era una deficiencia inmemorial; ningún feligrés viviente guardaba
recuerdo de haberla oído resonar en el valle. Lo que
guardaban, y ya de herencia, era el rencor a los feligreses de la parroquia vecina que escarnecieron a los de
Llantares con el apodo de "campaneros." ¡Como si fuera leve burla el retintín de la campana vecina que hasta ellos llegaba en los días de grandes ventoleras!.
A don Epifaoio,_este r.!)_lañido le _partía el alma: amurriado, guarecíase en la rectoral en espera de bonanza.
Entonces la servidora, viendo su conturbación, le interro·
gaba malignamente:
-S.:ñor, ¿oye usted la campana de San Saturio?
El señor le respondía con un silencio lastirner.J. Y
ella, implacable, reforzaba la zumba:

-lNo será la campana "del nuestro" campanario?
Y él, doliente:
-iPaula, Paula .... . . , ya repicará la campana ''del
nuestro" campanario!
Y Paula. desvaoecienclo en compasión la burla:
-"Van traerla" los angelinos del cido.
-Puede ser que sea. si no alcanzan de aquí a un año
las limosnas que voy recogiendo para comprarla.
Corrían los años, y las limosnas que don Epifaoio
ahuchaba no alcanzaban. No alcanzarían nunca. Ya lo
sabia él, convenciclo de que el tema de la campana era
impotente a mover corazones de labriegos. Ni tenía
adónde acudir de renuevo, tras veinte años de imploraciones mendicantes.
Muy de tarde en tarde entraba ya moneda en la al·
caocía: era la igle,:ia misma la ageociadora de ellas,
que por ser obra de tao remotos siglos, alguna vez ªP"
redan por allí. corno descarriados. algunos visitant,.s;
verlos aparecer don Epifanio y captarlos, era una misma cosa
Durante la visitd, indefectiblemente, cura y curiosos
trepaban por una escalera repodrida a la espadaña. No
valían protestas ante el desvencijo de los peldaños: el
párroco incitaba al escalamiento con cebo de r.irezas
arqueológicas en lo alto. Y uoa vez arriba, dádiva segura; jamás fallaba el ardid.
La contemplación del camf¡aoario vacío allanaba los
impedimentos que la natural timidez oponía al petitorio.
Allí ni trasudores ni encogimientos para deslizar coo

mo el edificio; y todo ello al amparo de un tapial verdinegro, más lóbrego todavía que la casa y que la fronda.
Sobre el arco del portón se encopeta el aditamento de
un escudo. que en tiempos debió ser emblema jactancioso, ahora roído por la humedad y empatioado por los
musgos
El i oterior de esta mansión era el grave misterio de
Llanta res.
Algunos aldeanos viejos tenían memoria de haberla
visto habitada tal cual vez por el "señor Duque," y aun
daban de él referencia.s de mucba alabanza.
Algunas alcleanas septuagenarias reforzaban el encomio del prócer.
Pero desde los tiempos ya remotos de aquel Duque,
nadie volvió a saber de los amos de la Quinta.
Las leyendas corrían por la aldea, al i~ual que por el
mundo, como suplentes muy diverti:las de la historia. El
larg"&gt; cerramiento del palaciote, su hosca apariencia, estimulaba la fabulación campesina con tosco aderezo de
brnjnfa y malignas añadidura.s desvergonzadas.
Con lo cual. así que la Duquesa apareció en su Quinta, corriendo por Llantares los rumores del comadreo
irreverente. Don Epifaoiooo lesdió acogida: en cuanto a
Paula ensayó a iniciarlos, nuestro párroco se encerró,
se abroqueló en su celda, para no volver a presentarse
ba.sta el día siguiente.
Aquella noche ni cenó don Epifanio. Al salir del en·
cierro era otro hombre; de tal modc, era otro hombre,

-lLa campana?
Y don Epitanio, imperturbable ea su perturbación festiva, asistió, repitiendo:
-"Tintionabulurn habemus!"....a la vez que con todo
su cuerpo echó a vuelo un rnpique.
Paula ¡uraría que, de haber podido, el señor Rector
hubiera dado cuatro volteretas en el aire para que más
claramente se transparentase su idea y su regocijo.
. Al sereoársele un tanto_ el espíritu, se le apaciguaron
¡untarnente las gest1culac1ooes y los ademanes imitativos.
Poco a poco recobró su porte natural, la dulce gravedad propia de su ministerio y de su persona, y entonces
fué el desbordarse las explicaderas.
Apenas le había sido menester deslizar la súplica; la
señora Duquesa, con perspicacia de grao dama, con
una desenvoltura muy graciosa, le hizo cerrar el pico
en el instante en que él preludiaba, entre rubores, el
parrafillo preparado en el desvelo de noche para mover
aquel corazón aristocrático.
-Te digo, Paula, que la aristocracia existe; que es
una realidad palmaria Se me reveló desde que entré
en la Quinta; si tú entrases allí, se te revelaría de la
misma manera: se mete por la vista; se mete por el olfato.
Un leve respingo de Paula obligó a remachar el concepto.
-Se mete por el olfato, porque apenas entraste, ya
te da el perfume del verdadero señorío. Tú no lo comprendes; yo tampoco lo comprendo; pero esa aroma existe: ':s una realidad palmaria. Aunque tú digas lo cootrano.

La razón del silencio campanil quedó secreta entre
el Recto_r y su servidora. La víspera de la fiesta, ya
aoochec1do, Paula se había determinado a hablar sin
melindres a su amo, imponiéndole la acritud de su ha·
bitual despotismo.
Si don Epifanio, ignorante de la verdad de las cosas,
quería repicar, que repicara; ella descargaba su conciencia, y decía: la campana de la Duquesa no deLe
voltear en lugar santo. Sería escaodaloso-¿Me entiende bien, seiiorl ¡Escandaloso!
Hirió en lo sensible. Aludir al escándalo, era asegurar el perpetuo silencio del flamante bronce. Y así, tan
silencioso como el bronce. quedóse el Cura desde aquella triste noche hasta la última noche de rn vida. Paula
recogió amorosamente los suspiros y las palabras postreras de su señor. Las palabras fueron unos vagos y desacordes mono&amp;ílabos, semejando lejano voltear de campana.
-Indudablemente-se dijo a si misma Paula,-mi
amo se va al otro mundo repicando campanas. Acercóse a la cabecera, y murmuró:-Señor, señor .... repica·
rá la campana "del nuestro" campanario.
,Oyó don Epifaoio la promesa de Paula/ Paula se
quedó con la duda tocla su vida. Pero es la verdad que,
así que rayó el alba, la campana de la parroquia de
Llantares tañó sonora, solemne. Era Paula la que tañía
reciamente, devotamente, en la convicción de que don
Epifaoio la oía desde las regiones celestiales.
FRANCISCO ACEBAL.

Del restaurant me escribe en que estuvimos
a recitar los locos madrigales;
los besos de pasión que allí nos dimos
aún baten con el ala los cristales...
Pero, triste final de una novela
que humedeció mis ojos, importuna,
he quemado en la lámpara la esquela
y he salido a vagar bajo la luna...
Manóo fué la fragancia de un ensueño
que entró al atardecer por la ventana,
que fué un instante de mis libras dueño
y que tenía que morir mañana.
Nos reunió un crepúsculo inquietante
y ví en mi vida penetrar, absortr,

sus ojos verdes, su infantil semblante,
su pelo rizo y su vestido corto.
Mis ojos por los suyos retenidos
la gloria mundanal desatendieron
y en sus rubios cabellos desceñidos
mis labios y mis sueños se perdieron.
En lejanos montículos de bruma
olvidada quedó la poesía
y si un instante requerí la pluma
tao sólo fué para decirle: ¡mia!
Bajo la luz de lámparas rosadas
en alcobas de ideal y de embeleso
nuestras bocas sedientas y cansadas
deshojaron los pétalos del beso...
Y del idilio abierto en primavera
quedaba todavía la fragancia ...
pero aunque amaba por la vez primera
Manóo amaba como se ama en Francia...
Cuando su pluma humedecida en llanto
me refirió las dádivas aquellas,
hubo en mi corazón un gran espanto
cual si se desplomasen las estrellns. . .
Fugaz como el relámpago de gloria
que anuncia del poeta la agonía,
la balada infeliz de nuestra historia
murió como las rosas en un día ...
. Mas laJie querido y_mLJa _querido.tinto
·q ue, en memoria y honor de ese cariño,
su recuerdo tendrá siempre el encanto
de una música oída siendo niño.
Y cuando, prisionera de sus blondas,
la vea pasar blanca y pensativa,
tendré la peor de las tristezas hondas:
saberla muerta y contemplarla viva.
MANUEL UGARTE,

.'
decoro la cuestación; allí los visitantes hadan sus oblaciones como por impulso espontáneo.
Las únicas ofrendas que se le escapaban a don Epifaoio eran las de extranjeros, con los cualt's él no tenía
comunicación posible. Estos quedaban relegados al ser·
vicio seglar de Paula, experta lucradora de emolumentos.
Esforzábase el amo por inquirir la cuantía de ellos, y
aun más. por alleg"r porción a la hucha de la campana.
Todo inútil: Paula era una mujer sórdida.

que Paula, por primera vez en su vida, tuvo el sentimiento de la supeditación servil. Fueron horas turbuli:otas en la rectoral: el rector, trepidante de nerviosidad: su clavera, despavorida y un poco sentida de humillación.
Mediada la tarde, el Cura salió de casa corno si le
arri:batara una ventolera; Paula tuvo la precaución de
subir a la solana; desde allí registró el rumbo de su señor. Lo que ella maliciaba: camino de la Quinta. A través de los "caleyos" zarzosos y ele los prados en verdor
Al bendito señor cogíale la vejez con el corazón made estío fué siguiendo la mancha negra y oscilante. Hascerado por la desesperanza. Los aldeanos, sus feligreses
ta que la perdió de vista, sorbida por la s11specta fronveíanle vagar como una sombra dolorosa a través de Jo~
dosidad del palaciote.
maizales y de las pomaradas, pero empedernidos ante su
Entonces a las horas de turbulencias sucedieron otras
d_olor.. Que así llegó a ser un dolor dignificado por el
de espera anhelante; anochecía y doo Epifaoio demoras1lenc10.
do allá dentro. Aquella demorao7,a en la Quinta fué el
Hasta que una tarde, en cuanto Paula le vió entrar en
pasmo supremo de Paula.
la rectoral. le espetó esta preguot~:
Ya la noche cerrada presentóse el visitante de la Du- l Dijéroole Jo que pasa?
quesa: _le resplandecían los ojos, sus labios borbotaban
Don Epifaoio abrió mucho los ojos, con pasmo intefrases 1ncoogruenles, sus manos se movían con activida·
rrogativo. La servidora ahincó la pregunta.:
des insólitas. La serviclora hizo esfuerzos por regular
- lNo se lo dijeron/
tao desconcertado devaneo o sorprender al menos un
Todo el rostro del sacerdote se dilató consternado. Lo
r, squicin de lógica.
que pasaba era una cosa muy extraordinaria: que la
Fué el mismo don Epifanio el que espontáneamente
"q_uiota_' bab!a amanecido abierta de par en par, y con se_ cl_areó: no por efecto de la palabra, sioo por arte de
seoales _rneqmvocas d~ estar d':otro la Du111esa.
m1m1ca, porque la simplicísima mujer jamás hubiera
-ID..tces que la.Qu1otai¿D1ces que la Duquesa?- io-. alcanzado la verdadera significación de aquel ·'Tintioquirió el Cura.
nab_ulum_ haben:ius!" que su amo se c;lió a repetir con jo·
-Como lo digo. Llegara ayer anochecido en autc·
cos1dad 1mprop1a de sus años.
móvil.
'
~or suerte q~e )a machaquería de la frase fué acomEl estupor embarazó los comentarios.
panada de mov1rn1eotos correspondientes al repiqueteo
L'.'" Quinta es un palaciote de torva arquitectura hede una ,campana. De manera que Paula comprendió, y
rrenaaa, emboscado entre arboleda, tao melancólica ceexclamo:

Paula no decía nada; más bien guarda. silencio, aun·
que, en verdad, su silencio era un poco hosco. Don Epifaoio no estaba para percatarse del valor de los graves
silencios.
-En resolución: te digo, Paula, que con tal naturaralidad, puedo añadir que con tal eleg;.ncia, la señora
Duquesa me prometió costear la campana, que parece
como si hubiera venido a Llaotares de propósito para
hacer la ofrenda
Paula oyó la narración sin poner un comentario y sin
secundar el alborozo del amo. Esta misma reserva arisca observó don Epifaoio en todos sus feligreses. En cuanto a la Dnquesa, su presencia fué tao fugaz, que a los
tres días estaba la Quinta trancada, como para otros cincuenta años de cerramiento. La campana, ella misma la
remitiría.
Y tan a tiempo llego, que para el dia de. la patrona
de Llaotares estaba el bruñido bronce reluciendo en el
campanario de la parroquia. No hay que decir si don
Epifanio f)Staba también reluciente.
El primer repique se dispuso para la alborada del
día de 1a fiesta. Dicen que los feligreses de la parroquia de Sao Saturio estuvieron oído alerta.
Calentaba ya el dorado sol de la mañana de Septiembre, y en el aire azul, limpio, como dispuesto a recibir
el alborozo del campaneo, nadie oyó el repique. Iba a
comenzar, con la solemnidad natural del día, la misa
cantada; pues la campana, muda. El traqueo de los cohetes fué el único rasgador del aire. Salió por los campos la procesión de la Virgen; pues la campana, muda.
Detrás de las angarillas, ea que se bamboleaba la
imagen de la patrona, seguía don Epifanio revestido de
una pluvial blanca y dorada; los diáconos cogían las
puntas de la c3pa, corno si llevasen a rastrar al pobre
Párroco: de tal modo iba atribulado. Cerró la noche sin
que se rompiera la mudez de la campana.

(De un libro en prensa.)

Hay en las calles solitarias una
tristeza penetrante y l"5timera...
Las luces como lágrimas de luna
reilejao sus angustias en la acera.
Siento un cansancio singular que inclina
mis pensamientos como exhaustas flores;
y hay en mi corazón una neblina
que evoca los fantasmas interiores...
Por un vestido de crespón y encaje
vendió Manóo sin amistad su beso;
Maoón no sabe lo que cuesta un traje
y fué perjura a nuestro amor por e,o
Su billete con lágrimas mojado
implora mi perdón por su desvío,
dice que sus delirios l&gt;&lt; hao burlado
y que no hay besos como el beso mío,
Culpa es de la ciudad; y, según ella,
por borrar el horror de su caída
daría nuestro amor: su única estrella
o el recuerdo de ayer: toda bu vida.

"¡T.-oemos que hablar ..... . ...... !" ¿de qué?-de
nuestro amor que ba nacido lleno de color de rosa! "¡Te
quiero!"-me dijiste ¡qué bonita armonía existe en esta
frase, qué fuerte ha sonado en el fondo del alma mía
que dormía, y que al oir ese juramento de tu amor ha
despertado preguntando: ¿quién me llama tao bonito?
¡tú, mi Virgeocita de los cabellos rubios y de los ojos
negros; tú, a quien en otro de mis cantares te llamé: ·'La
Ensoñadora de la Vida!"
Te amo así, con toda mi alma, con todo mi ser, con
toda mi sangre y con toda mi vida; quiéreme con locura, quiéreme mucho, que cariños corno el tuyo nunca
se acaban! ¿Por qué piensas en la ausencia? si ni ella
podrá hacer que este amor se aparte de mi pecho; si
mientras mire al cielo y a las flores, te he de estar mirando a tí!
¿Eres feliz con mi cariño? ¡qué dicha la mía! yo lo
soy mucho con el tuyo y mucho más cuando pienso que:
ya puedo llamarte mía y yo puedo llamarme tuyo! iQue
nunca uaa nube negra empañe este cristalito a traves
del cual me miras cuando snt,ñas y te miro cuando duermo! ¡Que-todos los días cuando me digas: "(hasta mañana!" me repitas esa armonía sonora que ha brotado de
tus labios esta tarde, en estas palabras que van vibra u&lt;.!~
siempre en mis oídos: ·•¡te quiero mucho!"
México, 6 de Septiembre de

1912.

FRANCISCO S .\N CHEZ MARÍN.

�"Fué a bordo del "Kenilworth-Castie," duraut-e mi último viaje al Aftica del Sur. me dijo Héctor, Al dirigirme a mi camarote me sorprendí grnndemente al encontrar a un señor de ed-id avanzada instalado en él y leyendo una novela, como si fuese suyo aquel camarote.
Con tono ag-resivo le pregunté:
-IN9 es este el número 53?
-Por supuesto, contestó. sin apartar sus ojos del libro.
-El número 53 me pertenece, expliqué.
-Se equivoca: es mío.
-,!Verdad? ¿Pero no ha encontrado ustrd aquí algunas maletas '
'
-Las hice sacar. PL1ede encontrarlas detrás de la escalera.
-Voy a ,·er al comandante o al comisario para hacerlo colocar a usted en su lugar, contesté creyendo haber
descubierto el argumento decisivo.
- )fo irá solo, contestó con aire irritado, y me siguió.
-Cálmense. señwes, cálmense, nos dijo. ¿ Usted tiene
el número 53 y usted también, señor? Pues bien, entonc~s los dos ocuparán el mismo número. Es un camarote
muy lindo, uno de los mejores, bastante grande para muchas personas
-Pero yo p1g-ué el camarote para ocuparlo solo, grité al oído derecho del funcionario,
-Yo no me habría embarcado si hubiera sabido que
iba a ir otro con'lligo, objetó mi adversario, al oído izquierdo del cor¡i.isario.
-:'fo hay más camarotes. señores, contestó el comisario, hemos rehusado gente y el número 53 es el único
ocupado por do, personas. Si cada uno de us.tedes pagó
el valor entero del camarote la Emprc,sa les reembolsará lo que corresponde. Ya he dicho que no hay más lugar.
· ·
- ~o re'¡1rbcho nada al señor, pero no quiero estar
con nadie, Quiero estar sólo decía el caballero anciano.
-Tal véi: haríitmos mejor aceptando la situación sin
más reclamos, propuse.
- Después,de•~odo no tendría nada de terrible que estuviéramos junios ~ie-mpre que nos hubié~amos resignado a soportarnos mútuameote, opinó el señor, y agregó
con alegría; . •
., .
-Me llamo Ke11drick.
-Y yo de,B.e11lieu·.
-Entremos a ou(lstra .casa.
Una vez en el camarote se negó terminantemente a

ace!?tar la cama de abajo y prefirió lct de arriha. Me
obst10aba yo en darle la preferencia: pero fué en vano.
Desde entonces la paz más completa reinó entre nosº!ros, Kendrick poseía una conversación animada y
p10toresca, llena de cultura y rica en detalles. M.e agradaba oírlo y lo interrogaba frecuentemente. Durante
los primeros días oo hablamos coa nadie. Keodrick conocía a varios pasajeros. pero se contentaba sólo con
saludarlos.
Repentinamente una mujer llamó nuestra atención.
S_u carácter debía ser muy alegre a juzgar por el crecido número de niñas y jóvenes que se reunían a su alrededor.
- Es una señora Harding que se ca~ó muy jm·en con
un tunante que la hizo desgraciada Afortunadamente
tuvo él la buena ocurrencia de morirse luego y ella ha
podido recomenzar $U vida.
-Parece que lleva alegremente el duelo. Tal vez encontrará un se~undo esposo antes de llegar, pues aun
nos quedan quince días para termioar el viaje.
- Es verdad, faltao quince días, repitió pensativa mente, y en c¡uince días . ... No coocluyó la frase. Miró
con los OJOS parpadeaotes a la señora Hardiog, apoyada
ea el parapeto.
-No encontrará r eemplazante entre esos mocitos.
¡Todos demasi&amp;dos jóvenes! ¡Eso carece de técnica!
- La ioexperiencia del amante es uo encanto para
una mujer prevenida.
- Tal ,·ez, pero ella no cederá sino aote un hombre
capaz de dominarla
Al día siguiente, la señora Harding vino a sentarse
juoto a uosotros durante una buena parte de la mañana.
Kendrick le devolvió la visita y fué a sentarse junto a
ella una buena parte de la tarde. Bien pronto pasaron
largas horas unidos. Los jóvenes admiradores se desconcertaron y Kendrick llegó a ser el compañero peferido
de ella.
Una noche volvió a acostarse más tarde que de costumbre y tarareando algo, en vez de entrar con cuidado
como lo hacía siempre.
.-~epa usted, exclamaba, sépalo, como cootestando a
m1 ~ 1rada asombrada, que no hay en el mundo mejor
ocas1~n para un hombre_ e namorado que un viaje en un
mar sin tempestades, baJo un cielo estrellado.
Se acercó a mí y me &lt;lijo a media voz, pues necesitaba confiar a alguien su felicidad:
- i La señora Harding volverá a casarse!
Lo felicité. El agregó modestamente:
-Ella no se ha comprometido formalmente aún, pero
me queda una sem~?ª· y iqué luna, mi amigo, qué luna!
No se me perm1tio dormir aquella noche; me d obli-

gado a escuchar las alabanzas de su buena amada. Al
amanecer la elocuencia de Kendrick se extinguió y pude entregarme al sueño.
Un ruido extrañ:i cuyo origen no podía explicarme
me despertó. Puse atento el oído. No había dud:i, era
producido dentro del mismo camarote. Un ser desconocido. grotesco y espantoso asomaba la cabeza desde la
litera superior. Me froté los ojos para convencerme de
que no soñaba, después salté hacia la orilla de mi cama.
Con 1,na mano me sostuve de la camilla superior, con la
otra cogí al hombre y le atraje con todas mis fuerzas hacia mí. Pude ver perfectamente su rostro. ¡Era un loco!
Aquel loco me amenazaba con los puños crispados y
repetía una misma frase que yo no podía entenderle. Al
fin creí comprender:
- /Qué ha hecho de ella ? , Qué ha hecho?
-iDe qué ? pregunté.
-Allí, allí. . . . en el vaso, cerca de la cabecera de la
cama.
Maquinalmente miré el vaso y dije:
- Está vacío.
Esta simple contestación originó un nuevo acceso de
furor en aquel hombre. Se golpeaba la cabeza contra la
pared.
Repentinamente tuve un vago recuerdo.
En la mitad de la noche algunas gotas frescas cayeron
en mi mano que tenía fuera de la ropa. Iostinti,,amente,
con un gesto de impaciencia, lancé el contenido del vaso demasiado lleno, por el tragaluz. Dije entonces:
- Arrojé al mar lo que había en el vaso.
Entonces aquel viejo sollozó apasionadamente:
- i Hi! .... Bu .... u .... Se acabó .... la señora H a rgclin .... ¡Oh! ... ,¡Mi dentadura postiza! .... ¡Oh! ....
¡Dios mío! .... El loco era Kendrik y yo había arrojado al mar su dentadura. El infortunado no abandonó
más la cama, se cubrió la cabeza y no se dejó ,·er ni
por mí. Algunos meses más tarde. estando en París, recibí una carta suya. Me decía:
"No pude justificar mi extraña conducta ante la señora Hardiog. Jdmás quiso verme y se casó poco después
de llegar al Cabo. Yo no hice el viaje más que para obtener de la señora Harding una promesa de matrimonio
y como sé que ella habría aceptado mi mano, antes de
abandonar el vapor si usted, por su imprudencia desgraciada, no me hubiera privado de los medios he entablado juicio contra la compañía por haber introducido a mi
camarote una persona que me ha hecho un mal irreparable. Le advierto también que Je sigo juicio a usted y
le cobraré 800,000 francos por perjuicios, por haber destruído mi última felicidad en este mundo.
MARIA LUISA VERRI!:'.R .

Sr. Lic. V. Hurtado de Mendoza, nombrado Procurador de Justicia del Distrito Federal.

Sr. Lic, M. Castellanos, uvu,urado Procurador Ge neral de Justicia de JaRupública.

certidumbre no llegara nunca a ser una convicción,
'tanto así es lo que el hombre hace por evitarla.
Los pueblos educados en la indiferencia por la muerte no aprecian muchos de los goces de la vida: en ellos
la noción del rleber obra en la conciencia por modo absoluto.
La mnerte es la que cambia el escenario inalterable
d~ la vida.
Cuando pensamos en tantos seres amados, desapaTeci·
dos ya de la vida, nos sorprendería como un reproche
íntimo que los olvidemos tanto, si otros no hubiesen venido a ser como ellos en nuestros afectos, y si no amásemos a éstos como amamos un tiempo a los que ya olvidamos.
El corazón humano es un cementerio sin recuerdos.
¡Ah! si el hombre no olvidase, su corazón sería la desolación de su vida: él vive porque olvida: y oo huy culpa
en ello, pues cuando se olvida de sí, siendo una máquina de egoísmo movida por su propio interés ¿que podrá
exígirsele que tenga para los demás?
Sus propios afanes, los cuidados de cada día lo arrebatan como en un torbellino de inquietudes y de ambiciones.
Scele a veces pensar momentáneamente en los que
en un tiempo amó, y entonces la muerte aparece a sa
imaginación como un refugio o como un consuelo de sus
días tristes.
Ella es el inescrutable signo de interrogación levantado ante la razón humana sobre el ocaso de los desti- '
nos: es el último azoramiento de la duda y la certidumbre de la fe sin malicia.

¿Cómo nos vendrá la muerte? ¿En qué forma, cual
día, paralizará esta máquina que se gasta consumiéndonos, y hará cesar los latidos de este corazón a l cual, para gastarlo más pronto, hemos acelerado locamente tantas veces? Este, que por una piddosa imprevisión es el
más olvidado, debiera ser el más constante pensamiento
de la vida, no para desfallecer ante su realidad, sino
para no dar, ante su enseñanza, más que su positiva relativa importancia a los sinsabores que nos preparan para llegar sin hesitación a la última hora.
Tanto es la muerte lo único cierto de la vida que los
afanes del hombre por la conservación de su existencia
no son más que medios puestos en juego para acelerar
la muerte: de aquí que se diga que el hombre no muere
sino que se suicida.
Y esto es así porque el hombre muere siempre por
algo que pudo evitar; lo cual nos prueba que nada de
la vida debiera influir por nue'Mra voluntad rnbre los
latidos del corazón.
Economizar emociones es prolongar la vida; luego,
los que se procuran éstas no hacen más que buscar la
muerte, aun temiéndola, como sucede en la generalidad
de los casos.
Pero /qué sería la vida sin emociones? Considerado
esto, ir voluntariamente a la muerte es una necesidad
de la vida, porque ésta no es sensible sino por los sufrimientos y por los goces, que son las únicas fuentes de
las emociones.
De lo inesperado, la muerte es lo único que conocemos: es lo único que habiendo la certidumbre de que
vendrá, nos toma siempre de improviso. Parece que esa
Sr. Ing. Camilo González, nombrado Direc1or
General d,- Telégrafos.

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Sr. doctor don Manuel V. Cañizares designado por
el gobierno cubano para la secretaría de la
legación en México.

D E LFIN A. AGUILE RA.

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Fachada ele la c: pill:i anexa a· templo de San Felipe de Jesus, iriaugura:la
a mediados del mes mes rasaco.

Sr. mayo_r den Celso Acosta, nombrado Inspector
Generalae Policia del Distrito Federal.
Ofr~ndas florales colocadas en el monumento a Juárez por la colonia americana con mo th·o del aoi,·ersario del natalicio de \Vashiogton,

•

Sr, don Rafael Vázquez, nombrado sub-secretario
de Comunicaciones y Obras Públicas.

Sr. doo Ra fael Manterola, no:nbradoAdmio istra 'or
loca l de Correos.

�La gran actriz ~ella Star~ estm·o magnífica en la interpretación de es·
te tipo femenino y la vimos como fué pasando por grados desde el cariño intenso al hombre amado, hasta el odio rabioso, profundo, con náuseas de aseo,
que la precipita a l abismo del crimen El público ovacionó a la artista in·
signe.

fJL,e

TEATRO COLON -"GRAND GUIGNOL"

Dirijamos nuestra vista a las funciones del "Grand
Guignol", que la falta de espacio, nos impidió tratar de
ellas y que luego tristes acontecimientos fueron motivo
de tener que suspenderse, reanudándose en cuanto la
tranquilidad re inó en la capital.
Entre las piezas nuevas que se han presentado, una
de ellas "El c~poral de mineros," constituye a no dudarlo, una de las más fuertes y emocionantes, ~el vasto re•
pertorio guiñolesco.
El asunto a grandes líneas trazado es el siguiente. Un
ingeniero de experiencia y de sabidnria es separado de
su trabajos, de una mina, que con gran acierto dirigía.
Sustitúyele otro ingeniero también, pero joven, inexper·
to, y en éambio muy presuntuoso de su sabiduría y cono·
cimientos que cree poseer. En cierto momento se pre·
senta el caporal de la mina al nuevo ingeniero y le dice
que allá abajo hay peligro inminente, que se teme una
inundación. y qut sería bueno que la gente no bajara a
los trabajos. A nada hace caso el jefe, diciendo que él
sabe lo que se hace, que él manda y que por tanto se
continuará en las labores como siempre, y que el obrero

que desobedezca será despedido. El caporal insiste, pe·
ro ·todo en vano, visto lo cual baja a la mina arrastrando
tras de sí a todos.
Por desgracia los'temores no eran infundados. La ca·
tástrofe sobreviene, hallándose el ingeniero con su mujer en la oficina principal Se escucha el timbre del te·
léfono pidiendo auxilio sin cesar, toca y toca con insistencia que hiela la sangre en las venas; piden protección,
piden socorro, la muerte se conoce que está haciendo
presa en algunos o en casi todos; y Sainatti, con un arte
soberano, nos hizo ver en su rostro, en sus ademanes, en
su aspecto, en su voz apagada, en la tensión de los ner·
vios, los zarpazos que el remordimiento daba a su cora·
zón causa de todo. Hay una lucha, un combate entre la
missricordia, la piedad para aquellos infelices, los cuales se les puede socorrer aún, y el amor propio, que ha
de sufrir las duras censuras del caporal que todo lo
preveyó, que todo lo dijo, que se negaba al trabajo. El
teléfono sigue tocando desesperadamente; los momentos
son siglos; por fin, vence la mala pasión, la rastrera, ·Ia
miserable, el amor propio, y el feroz ingeniero rompe el
teléfono para que ::io toque más, para que no lleguen los
.-,isos desesperados de los que mueren en aras de su de·
ber y a&lt;rastrados por la ignorancia y el orgullo.
La impresión de la obra fué durísima; Sainatti estuvo
admirable. No cabe más, no es posible llegar al verismo,
a la fuertísima realidad, de una manera tan completa
como llega el insigne actor italiano, que fué ovacionado
justamente.
o o o
Otra de las obras estrenadas últimamente de gran mé·
rito se titula "La Grande Mort" y puede decirse que
Sainatti estuvo de igual manera, a una altura inconmen·
surable. La acción pasa en la India inglesa y el insti,ito
de conservación del hombre, el egoísmo llevado hasta
el exceso, hast;i. el crimen, motiva el que, el ingeniero

o o o

Berwerley, por sah·arse del cólera que todos los días
siega muchas existencias, mate a su compañero de tn·
bajos el Doctor Skinpton. Más, la enfermedad aumenta
de una manera alarmante; los médicos luchan en vano
contra la epidemía, y siendo inútiles sus esfuerzos, y en-,I
terado el gobierno inglés de lo que pasa, manda destruir
todo aquel campamento infesto, incluso los que lo babi·
tan. El ingeniero Berwerley gusta de la medida, igno•
raudo que se encuentra atacado del cólera y que por
tanto será sacrificado con los otros enfermos; el funcio•
nario Bruff, encargado de cumplimentar las órdenes, no
excluye a l referido ingeniero que muere sin haberle valido e l asesinato que cometió para librarse del contagio
o o o
"La Voz" es un drama corto que apenas dura mf'dia.
hora, pero que no por eso deja de tener una intensidad
grave y conmovedora. Dos sobrinos ayudan a morir a su
tío rico, conduciendo e l cadáver a la sepultura. Pero como solo está asfixiado el que creían difunto, al sentir el
contacto de la tierra húmeda, vuelve en sí, y grita apresurándose los herederos a sepultarlo para cuanto antes
gozar de la herencia. Su propósito se consigue, no sin
que el sobrino mayor enloquezca creyendo oir la voz de
ultratumba, que Je acrimina su conducta.
No tengo para qué decir la dificultad que entraña obra
tan horrible, y será ocioso que repita, el que Sainatti,
venciendo todos los obstáculos, llega a lo sublime, pre·
sentándonos una demencia originalísima que parece ser
un caso nuevo en los anales de la locura.
Igualmente breve es otro drama de los estrenados ú ltimamente. Me refiero al titulado "Mammina" de los autores Sartene y Achuzma. En esta obra se presenta un
tipo de mujer que en el colmo de la desesperación, sa~
biendo que su amante ha matado a la madre de ella y al
0 iño fruto de sus ilícitos amores, lo asesina.

t

'

"Ninna Ranna," una obra del repertorio del Guignol, que parece escrita
sobre un recorte de periódico, que en su "crónica negra" nos participa el
intento de suicidio de un matrimonio, cansado de la vida, por la miseria que
los rodea.
Y, éo efecto, eso fS el corto drama estrenado en la noche del último jueves con gran éxito. Juan y Blanca deciden matarse, ante las dificultades que
la existencia les proporciona. La muerte escogida es la asfixia, pues comprar
una rama, cuesta lo que no poseen, y huyen de la calle, para no dar el espectáculo del magullamiento por un tren, o de estrellarse cayendo de un te·
jado. E_l marido In prepara todo, el carbón, el cerrar las puertas y ventanas,
el cubrir las más pequeñas rendijas adonde el aire pueda entrar, y por fin,
de&lt;:i~idos, tranquilos se sientan a esperar a la que tarde o temprano vendrá
a v1S1tarnos.
Pero, en esto el hijo de aquellos dos amores que duerme en la cuna su
inocencia, se _despierta, sonríe, .nira con sus ojitos de angel a sus padres y
estos ya no piensan en la muerte, sino en la vida manantial de consuelos y
esperanzas, y abriendo las ventanas dejan que el sol, los envuelva en sus rayos de o~o y 9ue el aire puro embriague sus pulmones. Añadir{ que los es·
posos Sa1nattt nos encantaron una vez más, haciendo alarde de la flexibili•
dad de su talentc, y de lo enorme de su genio artístico. Creo que es inútil
repetir lo que por sabido se calla.
No tengo muy acertada la elección de fa vieja "Dama de las Camelias"
par~ el benefi~io de la Bella Starace que tuvo efecto el pasado viernes. Si
hubiese escogido otro drama menos vulgarizado seguramente que hubiera
habido un lleno en la sala.
Claro que la beneficiada estuvo admirable en el tipo de "Margarita" lo
mismo que "Sainatti" en el de "Armando," pero todas aquellas muestras de
afecto que recibió la gran actriz más se deben a su labor de toda la tempo·
rada que a la citada noche precisamente; los públicos de todas partes ya oo
reciben con gll:sto la que en su tiempo constituyó una
verdadera glona para Dumas, y por tal motivo ven la re·
presentación con frialdad, con descuido y de mala ga·
na. Por grande que sea el talento de una actriz o de un
actor, oo puede llenar con encantos de juventud, lo que
está en el panteón de lo pasado, de lo muy pasado, co·
mo sucede a la pobre tísica de las camelias.
TEATRO PRINCIPAL.-"LA CIGARRA y LA
HORMIGA."
Aunque el público rio acudió r.omo debiera al "debut',
I

Sainatti en 'Babo Gouraos.'
Una
escena de "Il Padrigno.'
de la Compañia Gattini-Angelini los buenos aficionados a la opereta, reconocieron
o mejor dicho reconocemos, que e l espectácu
lo inaugurado en la noche del último miér·
coles es muy aceptable y reune excelentes
condiciones para atraer numerosa conc u·
rreucia,

Teatro Colón.-Escena final de "Il Padrigno."

Otra "posse" de Sainatti en "Babo Gournos

El genio de Audrán vino de nuevo a evo·
car recuerdos, y a traernos ambientes del
pasado, que no por ser precisamente pasa·
do es bueno, sino por reunir aquellos inol·
vidables elementos de gracia, picardía. in·
tención y encanto que caracterizaron las
obras del citado autor que con Lecoq y Offembach, constituye la trinidad
de músicos encargados de ahuyentar el mal humor y de procurarnos deleite
grato y ligero.
''La Cigarra y la Hormiga" la escuchamos coo verdadero placer, y eso
que no es de lo mejor ni mucho menos de Audrán y sin entrar en compara•
ciooes, ni traer recuerdos a colación merece los aplausos que recibió y aun
algunos más la señora Gattini, por lo seductora que se mostró en el tipo de
"Teresa" (la cigara). El "duo" con Ciampolini del acto primero, y los de los
otros actos, con la Teheran que hizo la ' 'Carlota" (la hormiga) se celebra·
ron mucho. Igualmente otras piezas de la obra, siendo repetida la canción
del segundo cuadro rlel acto primero
Augusto Angelini sin grandes facultades de voz, es uo magnífico caricato. Fino, expresivo, procurando la nota cómica sin que la exageración empañe el efecto, sabe sacar partido hasta ele los menores detalles. y su "Duque de Fayersberg" es una de esas creaciones que nunca se olvidan, pues
como no tiene que cantar mucho, sino que el mérito estriba en '·hacer" el
tipo, en este terreno triunfa en toda la línea. por su talento y arte soberano.
Bien la artista Zaira Teherán, aunque algo anticuada eu su escuela ele
canto tremolando la voz, pero como se trata de música de mediados del si.
glo pasado, casi resulta semej;i.nte manera de cantar
El resto de los artistas coadyuvaron al conjunto con excepción del tenor
.\madeo Baldi que estuvo por completo desacertado y he de celebrar que en
otras obras recupere el terreno perdido y ele cierto descuido del Director de
orquesta Luigi Lovregilo en el acto primero, no siendo esta distracción obstáculo para que h'lya formado buen juicio del mismo, pues lo encontré muy
acertado en el resto de la obra.
Esta se montó bien con bastante lujo y propiedad, sin nada deslumbrante,
es cierto; pero el "minué" es acreedor a c..lurosos elogios
¿ Por qué suprimieron la preciosa gavota del acto segundo? es lástima, pues
rn factura es muy linda y hubiéramos deseado oírla de nuevo.
De nuevo hemos visto "Los Saltimbanquis" en que la preciosa música lle
Gaune nos esclaviza y encanta, sobre todo en aquel delicioso vals del final
ele! acto primero, y en otras piezas tan conocidas, que ~nía ofender la ilust,~ción del lector enumerándolas una por un~.-LTJIS DE L:\RRODER.

�Huyendo a los ventarrones de Catia la Mar, que so
piaba de lleno sobre la casa, !!'- familia cenaba en la
abrigada galería, que era una pieza de paredes encaladas, de alto z6calo musco, rematado por ancha cenefa
de colores vivos y chillones.
_. .
Allí precedidos por el abuelo, un v1e1ec11Io manco,
de los.días de la epopeya, tomaban la ~opa los hij_os y
los yernos, las hijas y las nueras, los metos y las metas.
Todos comían el pan del abuelo, conquistado en su he•
roica mocedad, sin distingos odiosos que tornaren foscos
los semblantes de los yernos o hiciesen suspirar hondamente a las nueras.
A todos sabía bien aquel pan, como que estaba sazonado con las sonrisas cariñosas del anciano. En silencio
cada cual engullía su raci6n; mas, cuando llegaba su
turno al café, como si el alma aromática de éste tirase
de las lenguas, comenz~ba la charla de sobrer:nesa, ini·
ciada siempre por la misma pregunta del anciano:
-¿Y qué se dice, hijos míos?
.
y todos a la vez, profusamente, rompían a hablar. Se
comentaban los dichos y los hechos de los grandes hombres de aquellos tiempos, tema pre&lt;:1ilecto de tod? charloteo nacional. Como eran gentes simples y cándidas, se
escandalizaban con poco, se acaloraban a punto de que
el abuelo tenía que intervenir para calmar los ánimos.
Ya en razón y en paz, el abuelv buscaba en las cosas
del pasado, la explicaci6n a las del present~ y oí3;nle
todos con religioso silencio, pues que sus labios verhan,
detalladamente, cosas que no estaban escritas en \os
libros, como decía el mismo anciano. Y éste, engolfandose en sus narraciones, terminaba por tratar de sus
propias hazañas.
Decía c6mo había perdido aquel brazo en. defensa
de una posición estratégica importante, hacia donde
Brindis en el banquete de despedida ofrecido por
sus amigos a la Upl_e Amparo Garr_ido con
motivo de su v1aJe a la Argentina.
convergían los fuegos d el enemigo y de la que pendía
la esperanza salvadora de la Patria. Cu~_ndo hablaba de
semejante asunto, el semblante de los h1Jos tomaba una
expresi6n bélica, y respiraban penos_amente c?mo que
si sus pechos necesitasen más y más aire; la~ h11as, trémulas. con los ojos empañados por las lágnmas, seseaban a sus chiquillos, quienes en los cálidos regazos maternales se revolvían y alzaban sus cabecitas somnolentes para mirar al abuelo, que hablaba enérgi~a y expr_esivamente desde un extremo de la mesa, agitando tns•
temente la manga vacía de su chaqueta, como poseído
del numen patri6tico. Luego, cuando el anciano, como
ensimismado en la embriaguez que le causaba el vinillo
añejo de sus recuerdos heroicos, apenas dejaba ya esca·
par aisladas frases, los oyentes, entre bostezo y bostezo,
lo iban dejando solo.
Mas entre los nietos, en aquello última empolladura
que calentaba y nutría el abuelo, se hallaba el 1?e9ue?o
Tobías, el más crecido y formal de todo el p1p1ola¡e,
aunque apenas si alcanzaba al canto de la mesa llegan·
do a estar de pie. Ocupaba éste en la mesa el extremo
opuestó al anciano, y cuando comenzaba la charla de
los mayores, tomábale con frecuencia el sueño de su
cuanta; pero cuando era el abuelo el que hablaba, so·
bre todo si hablaba de los tiempos viejos, se enderezaba en la silla, restregábase los ojos sin apartarlos del
anciano; imita ba sus gestos y ademanes, y cuando la voz
cascada y monótona de éste se hacía triste, casi opaca,
narrando algún episodio doloroso, apretaba los labios,
corrían las lágrimas por sus mejillas, o amortiguaba sus
sollozos dejando caer la cabeza sobre sus brazos acodados en la mesa. Al fin, también e l sueño le rendía,
pero aun en sueño continuaba oyendo al abuelo! ..... .
r,. Unos Iras otros se s1Jcedían los años, y éstos encontra
ban siempre a Tobías en el extremo opuesto al abuelo
oyendo sus relatos, atragautado por las lágrimas, ahogando sus sollozos; más, con ellos también el pequeño
estiraba de piernas, anchaba de espaldas, prestaba más
atención a las cosas del abuelo, comprendía mejor cuanto decía.
Su alma de niño, se nutría a costa de la savia vieja;
su corazón era un campo en flor. Ahora, cuando todos
abandonaban al abuelo en el desbordamiento de su verbo generoso, el pequ~ño, sin pestañear, le hacía compañía, y llegaba hasta hace rle obsen·aciooes:
- i C6mo, papá abuelo, pudo Bolívar libertarnos, siendo todos los de aquí enemigos de la libertad 1
-Hijo, decía el anciano, porque tenia fe e n su em·
presa, y cuantos le oían creían en él y en lo justo de la
causa que defendía!
-(. Y qué es fe, papá abuelo?
-Es la primera de las virtudes: es un testimonio que
prestamos sobre hechos y cosas que ni vemos ni conocemos: es la absoluta convicción en el triunfo de nuestras
ideas.
Otras veces era e l abuelo, quien decía al nieto, a causa de tal o cual fabulosa hazaña:
-Hijo, no te maravilles! Todo está en el comenzar;
cuando llegues a ser hombre nunca te vuelvas atrás se·
guido que hayas un camino. La constancia, todo lo pue•
de: maja el hierro, horada la peña.
qué es la constancia? inquiría el pequeño.
-Es, niño mío, la firmeza continua en nuestros propósitos y resoluciones.
Así Ileg6 a zagalejo Tobías, siempre risueño y conteo-

- ,Y

Fachada de la Cámara de Diputados enlutada en memoria de las víctimas de la pasada revoluci6n.

to pues que en su alma había muchas bellas cosas. En
más de una ocasión, con asombro de sus ca,maradas,
.apartó de su boca la merienda . para entrei:arsela al
mendigo, que con voz plañidera _imploraba, stn que na-die fuese a él. Sin parar en pehgros, se lanzaba a levantar al que caía en medio de la calle. Los hombres-;-decía:-"nos debemos los unos a los otros," tal era la simiente que el abuelo había. derramado a manos llenas
en el jardín interior de su meto.
.
Al fin Ileg6 un día en el cual el abuelo de¡ó de o.:upar su sitio en la mesa; se había en:orba&lt;:10 tanto sobre
la tierra, que la fami lia no encont_ro abrigo en su sombra porque ésta se había confundido con su cuerpo en
la f~sa. Entonces, cada cual se estableci6 por su cu~nta,
llevándose junto con las miñorrias del escaso patrimonio los recuerdos del buen señor. Pero entr~ todos, e l
m~ rico, no en dineros, sino en nobles máximas, era
Tobías merced a lo cual, conservaba su alma como
cuand~ pequeño, cándida y buena.
Con sas veinte años a cuestas y su alma he_rmosa a
Tobías parecíale chico el mun?o pa~a esparcirse. D~seaba que la humanidad no tuviera srno una sola oreia
para gritarle en provecho de ella:
.
,
_
-"Hé! por aquí, hermanos, es el camrno ':JlªS cort?,
la tierra de este bdo es verde y lo2;~na. Mirad hacia
ál Las flores son más lindas, los paJaros unos grandes
~~ntores los ríos deliciosos; la grama, la verde grama
-que alfo:nbra las laderas, convida al s~eño y a la p~z.;,
Con semejantes ideas, no es de extran~r que Tob1as
cansado de gritar sin llegar a hacerse otr, se e?forzara
en hacerse comprender, como siempre _acontec16 a los
hombres; pero como sólo hay dos medios p~ra que nos
entiendan: por el amor o por los golpes, Tob1as, creyen·
do haber agotado el primero, optó por el segundo, que
entre nosotros equivale al de la guerra.
.
y se fué a la guerra junto con otros muchos, a quienes
juzgaba poseídos de sus mismas ide!'-5 y es!aban como
él roncos de tanto gritar. Y fueron crnco anos de lucha
tenaz y cruel, porque estaban armados de fe y constancia. La sangre de nuestros hermanos,nuestra noble_ san·
g re, empapó nuestros campos, ;in que por esto la llerra
diese espigas rojas como i:nanoios de corazones des_tr~zados, sino ociio y más odio ...... ! Después de tan 10util riego, los que sobreviviero_n tornaron a sus casas, los
unos, creyendo haber sido 01dos, los otros, tan sordos
como lo eran enantes.
,
He aquí que durante aquellos cinco _años, '.fobias no
había pasado un sólo día contento consigo mismo. Más
de una vez se había viste obhgado a tapar la boca al
Tobías íntimo que llevaba encerrado dentro ~el pecho,
que gritaba y se quejaba amargamente. En abierta contradicción con él, le amordazaba so pretexto de pode;,
andando el tiempo, llevar a la práctica sus bellas ma ximas.
h d' d 1
Sólo cuando ,,lgún golpe inesperado lo un. ta e , o
lindo, se acordaba de su prisionero, y acongo¡ado, &lt;;&gt;1a
sus lamentaciones, pero tan luego como sus dole~c1as
le abandonaban, cerraba sus oídos a las rec?nvenc1ones
del pequeño. No se acordaba, pues, de él, s100 en raras
ocasiones, tanto más lejanas cuan~º- ~ás pasaban los
años, y la vida se le hacía menos d1fíc1l.
~
La conquista del pan y los afanes de la ~amda?, o.10
daban lugar a desmordazar al pequeño Tob;as, quien ya
no se quejaba, ni se r evolvía al)á dentro, lll d~ba tope:
tooazos anunciando su necesidad de expans16_n. Tra
bajo, mucho t rabajo, hubiera costado a ,su du~no despertarlo del profundo sueño en que yac1a. As1 llegó el
día en que los cabellos encanecieron_ y. las arrugas C?menzaron a trazar sus cabalísticos d1bu¡os en la pelleJa
de don Tobías; su despensa estaba atestada h~ta el techo, para todo el resto de su vida había prov_1s1ones _e_~ 1
abundancia; su vanidad a ratos llegaba a sentirse ah,tQ,
el mundo le había dado con exceso cuanto de bueno
puede dar: nombre, dinero y fama,
D on Tobías era acatado por !os grandes, temido de
los humildes; pasaba y se tenía por_ el hombre más fe_1
Iiz; nadie tocaba á su puerta para importunarle.
Ajeno a preocupaciones pasaba el tiempo bostez~ndo
y vigilando tenazmente la buena_march~ de su dige;tión. Con frecuencia, a la hora de la s:esta, acontecia
que los bostezos a umentaban y el sue~o, ?urlando s~
vigilancia. se apoderaba de él! proporc10nando\': algu
nos malos ratos. Y fué el caso que en cierta_ocas10n_ que
no cabía de contento, se cerraron sus 010s al mismo
tiempo que en su imaginación se repro~~cian los acontecimientos de sus primeros años. Y v10 ~l abuelo, en
medio de la fami lia, agitando la mang_a vacia de su_ :ha
queta y hablando enérgica y expresivamente. V10 a
pequeño Tobías, apretando los labios, atragantad~ por
las lágrimas, ahogando sus sollozos al oír al an&lt;:1ano.
Vió todas esas cosas y otras muchas, y :obre t~do 01a la:
súplicas, las amonestaciones d~l p_eciueno Tob1as, que Is
arañaban, le roían, clamando ¡ushc1a contra todas la
pequeñas iniquidades con que había burlado, manchado, lo más bello y hermoso que existía en él. Y don Tobías, ante aquellas justas quejas y lamen:os, llamó desesperadamente; pero el pequeño no acud1a . á sus voce~
e introduciendo la mano en lo más recó:1d1to d?l pe
cho, encontró con espanto que el pequen&lt;;&gt; _Tob1as h_?-bía desaparecido, que s6lo existía allí un v1e¡o corazon
que funcionaba difícilmente, que regu~aba a dura~ pe
nas su vida. Lo que no es de extranar, pues as1 nos
acontece a los hombres: come_?zamo~ por acall:1r con
buenas maneras nuestro pequeno Tob1as y term10amos
por estrangularlo .... Pero lo mejor de todo, es que no
sabemos cuándo! ..... .
LUIS M. URBA::-.!EJA ACHELPHOL.

1

Señorita Clementina Escobo31 y señor Prof. Gabriel Fsnaurrizar; contrajeron matrimonio recientemente.
oficial.-El otro prado era mejor, los p astos más frescos .
-Lo sé, señor-repuso el viejo;-pero a quel no era
mío.
Do3 países estaban en guerra. El Ejército ele uno había invadido el territorio del otro. Un día, a un capitán
de Caballería del Ejército invasor le fué encomendado
el servicio de buscar forraje para los caballos.
Dirigi6se a un prado y l!am6 en una casita pequeña.
Salió un viejo de cabellos blancos.
.
-Buenos días-dijo el oficial.-Nosotros vemmos en
busca de forraje. Enseñadnos un prado donde se halle
verde y a punto de poder cortarse.
.
-Venid conmigo-dijo el viejo, cam1nándo delante.
Después de media hora llegaron a una bellísima y
ferti I pradera.
-iAh!-dijo el capitán volviéndose a los suyos.-He
aquí lo que buscábamos. .
..
. .
.
-No es aquí, señor ofic1al-d110 el v1e¡o.-S1gamos un
poco y seréis satisfechos.
En esto llegaron a otro campo.
-Este es.
Los soldados descabalgaron y dieron comienzo ¡i. la
tarea de cortar forraje .
..
- No era preciso habernos he&lt;).o and ar tioto- d,¡o el

LA IMPACIEKCIA.
El padre.-He encontrado la carta que escri~es a
Pedrito invitándole a la fiesta que tendremos maoana:
pero he observado con disgusto algunos errores; por ejemplo, escribes pronto con dos erres.
.
.
El hijo. -Sí, papá; ¿pero. sabes por qu_é~ He quendo
demostrarle que era muy urgente que v101era.
La mamá ha prometido a Juanito un fusil para el día
de sus días. Una tarde, que Juanito está má3 revoltoso
que de costumbre, le dice su mamá:
.
--Vaya, Juanito, si sigues tan incorregible, te ,·as a
quedar sin fusil, y l'sto me contraría mucho. _
-Entonces, mamaita.-dice Juanito,--dame 1gualmen•
te el fusil, sea o no revoltoso, y así no tienes por q 11é
contrariJrt&lt;'.

�quía europea de haberlo impuesto medio siglo
antes. Eo 1908 era ya tarde para salvar la
Turquía europea. Aun puede salvar la Turquía
asiática.
MAURA
La renuncia de Maura. de su puesto de jefe
d.,l partido Conservador y su retiro de la política española, ha causado el asombrv de muchos que aún creían en laomnipc,tencia de es·
te obscuro personaje. Probabltmente, el primer desengañado fué él mismo. Conocido en
su orgullo. A oo poder dominar, se aleja de la
lucha, Más vale así.
A pesar del documento que ha publicado
para explicar su actitud, la razón es uoa sola:
la presión dela época. El asesinato de Ferrer
lo imposibilitó para siempre y es de suponerse el martirio de ese hombre, acostumbrado a
ser el primero, cuando se encontró relegado a
los papeles secundarios y a soportar sus ridiculeces de característico,
Poseedor de uoa inteligencia brillante y de
una voluntad indomable, hubiera llegado a un
triunfo definitivo y duradero, sioo hubiera
vuelto las espaldas a los entusiasmos republicanos de sus primeros años de político.
Pertrechado coa todas sus armas, quiso como el caballero Rolando, con su sola espada
milagrosa detener el avance de todo uo ejér·
cito, pero menos afortunado que aquél, la
formidable columna en marcha, lo ha volcado
Jameotablemente, eso, sí, después de mucho
Juchar.
La época ha vencido a Maura. Cuando el
fusilamiento del apóstol de la escuela moderna, muchos pensaron en el puñal vengador
del anarquismo iuternaciooal. Sio embargo, si
ha sido atacaélo, otras causas hao armado el
brazo criminal.
Pero su destino ha sido peor aúo que la
muerte. Su sacrificio, como a Cristo en el
Calvario. lo hubiera eod iooado. Como ahora
con Canalejas, hubieran doblado las campa·
nas y su victoria hubiera sido indudable y segura. Pero no.

LOS JOVENES TURCOS

Grande ha sido la estupidez general europea al emitir
juicios s o ~ guerra balkánica.
No supo ver la importancia de la Liga cristiana. No
tuvo ojos tampoco para la decadencia omnilateral del
imperio otomano.
Creyó posible que subsistiera su poder militar en me·
dio de la corrupción universal.
No se dió cuenta de que el poder militar no puede
producirse aislado, por ser consecuencia de la energía
de los demás poderes y, sobre todo, de la unidad espiritual, de la buena distribución de los bienes económicos,
del funcionamiento de un régimen de relativa justicia y
'de la intensidad de la cultura.
Pero esa estupidez se corona con la acusación que re·
piten publicistas estimados, lo mismo en Londres que en
Berlín, en París que en Roma; la de que los Jóvenes
turcos. en géneral, y particularmente el Comité de Unión
y Progr~so. son los principales culpables· de la derrota.
Se dice, sobre todo por la prensa conservadora, que
Turquía ha sido derrotada porque la revolución de los
Jóvenes turcos destruyó la unidad del Islam, el culto de
las masas hacia el Padichá, la creencia de los turcos en
sí mismos, en sus tradiciones, en sus instituciones, para
convertirlos en imitadores incompetentes de las cosas de
Europa.
Ahora bien; es muy cierto que los Jóvenes turcos co·
metieron una falta grave, desde el punto de vista militar; la de incorporar reclutas cristianos a las filas de su
ejército.
Esos reclutas cristianos, que iban al servicio de mala·
gana, han desertado a la primera ocasión, y hao cootribuído con ello a la desmoralización del ejfrcito turco.
Uno de los Jóvenes turcos más distinguido, el genera·
lísimo Bajá Mahmud Schewket, dijo una vez, r.oo cáodi·
do orgullo: "Los alemanes no son tao tolerantes ni tao
justos como los turcos, puesto que no admiten a los judíos en su cuerpo de oficiales, mientras nosotros aseen·
demos lo mismo a cristianos que a mahometanos."
Mahmud ~kbewket tenía razón; pero se olvidaba de
que antes de mezclar a cristianos y a musulmanes en los
mismos cuarteles había que empezar por dotarlos de un
espíritu común, educándoles en las mismas escuelas.
Sin duda que los Jóvenes turcos soñaban también con
crear la unidad espiritual de la raza por medio de la
unidad educativa; pe-ro no tuvieron tiempo para reali
zarla.
Los Jóvenes turcos no triunfaron hasta 1898. Era materialmente imposible, en ese tiempo, dotar de espíritu
común a razas distintas y enemigas.
Pero fuera de ese cándido aunque funesto error, /puede dudar nadie de que los ejércitos de Abdul-Hamid
habrían sufrido la misma derrota?
Pues qué. si no se hallaba el ejército turco tan desordenado como ahora? ¿No padecía de la misma incultura
y de mayor inmoralidad?
Eso aparte de que la derrota no la han recibido les
hombres del comité de Unión y Progreso, sino sus enemigos, los oficiales de la Liga militar, que derribaron
hace tres meses el gobierno del comité , desposeyeron a
sus hombres de los puestos principales y los sustituyeron
por sus mayores adversarios.
Hubo .in tiempo en que el Ilam fué grande y en que
Turquía se caracterizaba por sus aptitudes organizadoras.
Lutero presentaba a los turcos como modelos de orden y de organización.
Era en tiempos en que Turquía era una mezcla de
despotismo y democracia, porque toda organización. por
ser a la vez cooperación, supone cierta democracia.
Pero lo que había de democracia en los pdíses musulmanes primitivos fué absorbido lentamente por el despo·
tismo.
Así desapareció la unión y el progreso para Jo(pue·
blos del Islam.
El de~potismo tiene que fundarse en la desunión y en
el atraso de los poderes que pueden disputarle la hegemonia.
El despotismo turco tuvo que acabar primero con el
poder religioso, persiguiendo toda clase de discusiones
teológicas, basta hacer del mahometismo una predicación ciega de obediencia al poderío del Sultán.
Luego acabó con los propios genízaros "- que debía su
poder exterminándolos a mano armada en 1827, por miedo a que el p0derío militar tratara de imponerse al d e

B. V.

,

Fin del régimeu.-Enver Bey, jefe del partido de los "jóvenPs turcos" convers~ndo con un periodista francés,
al día siguiente de haber derrocado al gabinete de la ~ublime Puerta
los sultanes, como se había impuesto ea las revueltas
numerosas que acabaron con el asesinato de los déspotas.
Desde entonces el poderío del Sultán se sostenía meramente por la eliminación de todo imperio que oo fuera el suyo y por el fome oto de la discordia entre las distintas razas gobernadas.
Hacía o;ue el turdo matara al armenio y el armenio al

turdo, el turco al cristiano y el cristiano al turco, el
griego al judío y el judío a 1 griPgo, el búlgaro al servio
y el servio al búlgáro, el sirio al árabe y el á rabe al si·
rio
Lo mismo cuidaba de evitar el prestigio de los ulemas que la riqueza de los oegoeiaotes, la gloria de los
genera les que la unión dE los pnbres.
El despotismo del Sultán no tenía ctra organización

La .popularidad del presidente de Francia.
- M Poincaré y su familía recibiendo las ovaciones del pueblo el día
de la elección presidencial.
que la de sus espías y sus eunucos, ni otro
plao de gobierno que la destrucción sistemá·
tica de cualquier poder o ioflueocia que oo
fu-,ran los suyos.
Para el antiguo Sultaoado era tao peligrosa
la constitución de un clero iofluyeote como la
de uoa burguesía acaudalada, la de un profesorado inteligente como la d" uo ejército eficaz.
Abdul-Hamid tenía regimientos enteros a los
que no daba cartuchos por miedo a que se
sirvieran de ellos contra su despotismo, plazas
fuertes a las que no enviaba cañones por te·
mor a que se alzaran contra su mando.
No pagaba regularmente a los empleados por
temor a que se acostumbraran a coosidt!rar
como debidos sus emolumentos.
Prefería que los fuociooarios públicos, así
aduaneros como comisarios de ejército, recaudadores de impuestos como magistrados, se bus·
casen uo medio de vivir por medio del cohecho, porque cuanto más delioquies"n los empleados públicos, más sujetos estarían a su
arbitrio. Basta entonces para obtener su servilismo, amenazarles con el cumplimiento de la
ley.
Este ha sido el régimen del despotismo en
Turquía, como ea éuá1quier otro país.
La frase aquella de '·Marina poca y mal
pagada" es característica de todo despotismo.
El lema de todo despotismo es el de "Atraso y Desunión." Por eso hicieron bien los jó·
veoes turcos alzando el suyo de '·Uoióo y Progrts'.)." Con ese lema habrían salv.. do a Tur-

Las tribunas del público en Versaides durante la elección p residencial

�Y aquí estoy ahora, pío lector, arrelleoaodo plácidamente sobre un banco calioo en este parquecito adormido, en cuya santa paz gozo la inefable dulzura del
éxtasis.
En estas hermosas noches costaneras, en que el -Golfo
nos envía su frescura iodada; en que la lluvia lumínica
de Seleoe asperja sus nieves sobre la tibia superficie de
las cosas, tienen estos parajes solitarios un no sé qué de
evocador y amable que aroma mi alma con místico perfume de melancolía.
La musa de la fuente no teje aquí sus rimas diaman·
tinas; los pájaros no cantan en la enramada querenciosa
el himno jocundo del amor, ni de~grana sus notas de
cristal el rosado enjambre infantil, ni se escucha la
charla risotera de los felices enamorados entre tules y
fragancias; pero hay, en cambio, quietud, mucha quietud, quietud augusta que es la música predilecta de mi
corazón. Sólo de vez en cuando viene a quebrar el curso de
mi arrobamiento, un rumor sordo, multiforme, tremolante, que se expande por entre la santa paz nocturnal.
como el resuello apocalíptico de rril sátiros mitológicos.
Son los rugidos de la bestia que respinga en el alma
masoquista de los hombres ante las diabólicas contorsiones de Colombia; son los suspiros hiperestésicos del
corazón femenino, bajo el fuego llameante de las pupilas de Arlequín.
Y el eco formidable de tao morbosos homenajes, trae
a mi mente abstraída el recuerdo del amigo querido, del
amigo melancólico, en los instantes en que ha de concertar una hora de amor con la hermosa criolla de los
ojazos negros, profundamente negros . .... .
¡Así es la vida!
C. MARTINEZ RIESTKA.

'('!~

~

A

RICARDO DE ALC ÁZAR, AD1A DE ARTISTA.

- , No entras?
-i::--lo!
La negación brota de mis labios, precisa, rotunda, per o va en ella un suave acento amistoso.
~os quedamos pensativos, uno frente al otro, en la
antepuerta del "Salón."
Sentimos por igual la idea de separarnos, de no proseguir juntos por calles y parques solitarios comentando
con calor las bellezas de alguna novedad literaria, ahor a que la noche está fresca y que las sombras abrieron
en el cielo los cálices fulgurantes de las estrellas. Mas
hay en nuestros espíritus una conformidad mutua, un
asentimiento tácito, como si hubiesen celebrado de antemano un pacto fraternal.
Ni él extraña mi resolución, ni yo repruebo su conducta. ¡Bah! Nos conocemos lo bastante para que haya entre nosotros el más leve asomo de discordia.
Compañeros de andanzas uocherniegas, hermanos
también en ideales, nuestras almas háose compenetrado
al soplo divino de un ansia mism;i. de tender las alas, de
volar, de soñar mucho .. ... .
Harto me sé que mi excelente camarada tampoco entraría si a ello no le obligase una circunstancia tao po·
derosa como amable.
Los que peregrinamos por la vida siempre con el
ideal a cuestas, estamos condenados a sentir ecos de
tristeza allí donde tantos no sienten más que acentos de
epitalamio.
Las .aglomeraciones rnmoreantes del rebaño nos asustan. agobian y entristecen.
6-nstamas:más rle ia.melaocolía soli-tar.ia que del contento público.
Generalmente somos huraños, discursivos y ua tanto
egoístas. Pero opinamos que los pueblos deben juntarse
para saborear una bienandanza.

Estado de la torre del templo del Campo Florido
desalojada por las tropas federales,

~@v~ll&amp; oom ~ll" W. (C©)~ &lt;di~ Ils:i &amp;oo&lt;fula lfll"n~.

~~.:::::::::=========::;:;==========---===--=--==----&gt;

r
f·
\

'
El goce en montón, la alegría callejera, el desbordamiento a gritos, son signos evidentes de felicidad y
unión.
B ien sé-repito-que mi amigo no entraría tampoco,
porque mi amigo del alma también "ama más la ideal
tristeza de Pierrot, el triste joglar de la leyenda blanca,
que el cascabeleo fuoambulesco y la bullanga estrepitosa dé Arlequín, el bellaco;" pero, ¡oh poder de la carne, con qué fuerzas tiranizas la voluntad, con qué imperio empujas el espíritu por los cauces revueltos de la
voluptuosidad!
Sí, a mi buen amigo le esperan allá, P.otre el tumulto
tandofilano, un _par de ojazos criollos, ojazos dominadores, turbulentos, plenos de vida y de deseo ..... .
iiQue entre, que entre!!
De pronto, hácese la luz, con agravio de los amarte·
lados. Es que ha terminado la película y va a dar comienzo la variedad.
Junto a l grueso cortinón, violado por mil manos astrosas, surge la figura liliputiense del empresario.
Sobre el ancho puente de sus narices chatas y cobrizas, cabalgan los lentes encastillados en valiosa armazón de oro.
Este empresario es la personificación de la actividad
infatigable: va y viene, corre y gira, da órdenes, se desliza como un felino por entre las lunetas, recoge los boletos, cobra, y allí donde hay dificultades, pone el remedio con la bondad de su carácter siempre conciliádor;
nada, nada se escapa a la acción de su positiva sagacidad.
Diiérase, además, que la suerte es su eterna compañera, que guía siempre sus pasos. Ponga o no buen cartel, •
tenga o no rivalidades en el negocio, el caso es que para .él siempre .hay: las gentes le llueven y el dinero le
entra a brazadas .por las puertas de su "jaula de •oro.'! "'·,
Y.Juego.das !:coup:letista5,""'ºb, ~.Jas-!!c.oupletistas," có- ~ ·
mo se Jo d isputan! . ... ¡No he visto jamás un empresario
tan afortunado!
·
Bien .... Pues mi arr.ig-o y yo nos despedimos con uná
mirad, fratern~, plena de afecto.

1
1

t

Casa de la calle de Araoda, frente al mercado de San Juan, destruída por las granadas de la Ciudadela.

f"

......- ·

Continúa.
Ella tenía la sensación de que, ausente o presente,
Juan no dejaba de amarla nunca. Pero ahora ya no era
lo mismo. Siempre se mostraba dulce y bueno con ella,
pero era menos tierno, se sentía que su espíritu estaba
en otra parte. Ella lo excusaba hasta cierto punto; era
natural que estuviera distraído de su amor por sus ilusiones de artista al aproximarse la representación de su
obra. Pero siempre Je inquietaba el verle tao disiraído
aún en los momentos de mayor intimidad, y con acento
de angustia le preguntaba:
-lEn qué piensas?
La contestación era tranquilizadora:
-Ya lo sabes .... En mi obra, en esa lectura ante el
comité. Será dentro de quince días, ¿sabes? ....
Pero mentía una vez más; y mientras que Marietta se
refugiaba al lado de su amante y Jo besaba en el cuello,
este no pensaba más que en Nelly, esa flor exquisita ele
lujo que había respirado por un momento, que se la había ofrecido- ahora no tenía duda acerca de ello,- y
cuyo perfume voluptuoso le perseguía por todas partes.
¿Por qué, entonces, a pesar de haber pasado diez días
no había vuelto al Vaudeville? A causa de Marietta, a
pesar de todo. Era tan malo tener un s_ecreto_ para _ella.
En el fondo se reprochaba su deseo de 10fideltdad. ,Ella
que le amaba tanto! ¡y él t'."mbién la am_a~a. 911é diablo! Sucediera lo que sucediera, ella segmna siendo su
única compañía, su amiga; en el corazón de su corazón.
Y él se prometía el gusto de mirar aún ~uchas ,•eces,
recostada sobre su hombro, la bella cabecita con su cabellera leonada; con sus preciosos ojos color de café,
que se levantan de cuando en cuando hacia él, confiados e inocentes.
" No, se decía, eso sería desleal! · No trataré de volver
a ver a esa Nelly Robín!"
Pero volvió a verla sin haberla buscado.
Fué en el cementerio del "Pere Lachaisse" en la orilla ele la fosa común, a donde se acababa de bajar el

cadáver de Saiot-Firmin, muerto en el hospital. Muy
afectado por la muerte de so pobre amigo, Juan Delhy,
cuya pieza había sido representada la noche anterior
en la Comedia Francesa, escuchaba los últimos "De
Profundis." Caía una lluvia fina y fría, y un corto número de compañeros del viejo apunte habían acompañado su cadáver hasta la fosa de los pobres. No había
allí más que tres o cuatro actores jóvenes del Odeón, y
una docena de actores viejos que habían representado
en otro tiempo en provincias al lado de Saint-Firmin.
Pero en los momentos en que se echaba el último asperges de agua bendita, llegó una mujer envuelta en un
elegante abrigo de pieles y con los brazos cargados de
flores. Juan reconoció a Nelly Robin. La buena muchacha iba a expresar sus sentimientos ante el cadáver de
su compañero de los días de miserias.
Se aproximó rápidamente a la fosa, inclinó la cabeza
santiguándose, y dió las flores y una moneda, a uno de
los enterradores. Entonces se dió cuenta de la presen·
cia de Juan que la saludaba.

acoginada del carruaje y envuelto con la piel perfumada, Juan perdió la cabeza. Nelly sorprendió el deseo en
los ojos del joven y se dejó caer sobre su hombro agotada por la felicidad.
- No ves que te adoro! dijo casi en un grito.
Es muy dificil decir en cuantos besos iban cuando el coche se detuvo a la puerta del hotel de la actriz.
Nelly saltó del coche, entró por la puerta y subió la pequeña escalera de su hotel arrastrando detrás de ella
a Juan. Lo robaba, lo quería inmediatamente.
Pero en la antecámara surgió la camarista:
-El señor duque espera desde hace veinte m:nutos.
Está esperando a la señora haciendo juegos de cartas.
¡El duque! ;Se había olvieado enteramente de él.
Era la hora en que venía invariablemente a jugar su
partida de cartas.
Con una seña despidió a su camarista; después puso
sus manos, aun enguantadas de negro, sobre los hombros de -Juan, que se irguió con altanería, y lanzándole
todo el alma en su aliento le dijo:

- ?fo seas malo! Perdóname! suplicó. Maüaua tú se¡Qué mirada má~ expresiva bajo los rnlos negros! A
rás el amo, si quieres .... Y prométeme venir esta nola vez tierna y cálida. Hacía quince días que Nelly no
che al Vaudeville! ... . . .
pensaba más que en el joven po~ta. Todas las noche~ lo
Amante de corazón! Vamos! pues no era poca su
esperaba en su camarino. Obsec10nes d~I recuerdo, impaciencias de la espera en vano, suspiros de la espe- suerte, pero más era su amor propio. Se despidió, saludó y salió sin dar una respuesta.
ranza frustrada todas las noches, todo eso le reprocha"¡No, seguramente! se decía casi en voz alta, marron los ojos elocuentes de la bella Rabio, toda ello en
un segundo, pero al mismo tiempo s~ veí~ qu~ eran chándose a grandes pasos, furioso. No! no iría esa noche al Vaudeville! .... Es cierto que era bella como el
unos ojos amables llenos de perdón y ~in _odio 010guoo.
día y sus besos le ardían aún la sangre. Pero él 00 era
El joven se ruborizó y sintió una palpitación tan fuerte
de esos amantes que consienten en ser escondidos denque tuvo que llevarse la mano al corazón.
. .
¡Se hallaban en medio del lodo de un cementerio, bat~o. del a_rmario, }'. _se rebelab~ en contra de la repartijo el cielo gris y nublado de diciembre, junto a la carllci6n. El amo, diJo ella. Manana. El amo en medio de
ese lujo d.-slumbrante que procede de otro ... . en menaza común a donde van a parar los pobres!
dio de ~se lujo que no le ha costado nada. ¿Por quién
¡Sí, el amor es más fuerte que la muerte!
lo habna tomado? Y además no estaba loco ni era
Sin embargo, para empezar a hablar a Juan la come• ingrato .... ¿ Y Marietta? ....
diante tomó wn aire triste.
Y trató de exaltarse al recuerdo de su amiga. ¿ Acaso
-iPobre Saint Firmin! Los dos le queríamos bien,
había pensado en abandonarla? ¡Nunca! Iba a cometer
¿ no ?
una infidelidad, tendría que acusarse de ese crimen.
Pero los dos; le habían ya olvidado, y el viejo actor
Después de todo no era más que venial, porque a pesar
se los perdonaba seguramente desde el c ielo de los acde ello o~ dejaría de ~mar a Merietta. Sin embargo!. ...
tores, en el que todos desempeñan primeros papeles y
Y Juan '!11sm~ s_e admiró de su sangre fría al pensar en
ven su nombre a diario en los carteles.
que babia traicionado, al menos con la intención InvoJuan y Nelly se alejaron de la fosa común y descenluntariamente comparó a las dos mujeres y si~tió de
dieron juntos la calzada de ronda bajo los árboles trisnuevo una bocanada de embriaguez. Tenía aún Jos lates y sin hojas.
- lPor qué no ha venido usted a verme ? preguntó bios cálidos con los besos de la cortesana. Vaya! se estaba poniendo. demasiad? escrupuloso, seguramente
ella en voz baja.·
que aquella mu1er no senha más que un capricho por
En la misma voz contestó él:
él. ¿Por qué no aceptarla?
-No me be atn,vido! ....
Solame,nte que había qu~ ser franco antes que todo.
Y continuaron marchando silenciosamente uno a l laElla sabna que él no era ltbre; se lo diría esa misma
do de la otra. A la puerta del panteón esperaba el cu·
noche.
pé de Nelly.
- Os llevaré a París, no señor Delhy?
( Continuará),
Pero apenas instalado junto a ella dentro de la caja

�Sobre muelle "ch~ise Jongue" de terciopelo,
de tibia alcoba en la penumbra grata,
en actitud de perezosa gata
luce Margot su desnudez de hielo.
La dorada cortina de su pelo
•por e l busto marmóreo se desata;
y en su rostro de nieve y escarlata
pone el esplín su máscara de duelo.
De súbito en sus labios se dibuja
s~til sonrisa .... Imperceptible aguja
hinca en el raso de su pierna fina;
Y alegre a l fin , con languidez mundana,
se entrega la indolente cortesa na
a un sueño vaga roso de morfina,
RAUL A. ESTEVA.

Eo la pasada crónica os prometí, lectoras mías, hablaros sobre las novedades que, en la próxima estación
1 os ofrecerá la Moda respecto de los encajes y el empleo de los mismos.
·
·
En efecto; se prepara para e l bello tiempo primaveral una colección de encajes de uoa finura casi impalpable.
Alguoos de ellos tendrán la apariencia de ser hechos
a l punto de aguja y se emplearán plissados.
Muchos tendrán su forma determinada: aplicaciones,
boleros, cuellos, etc.
Telas belHsimas o " laizes" de tul negro, incrustadas
de listones completamente bordados de lentejuela, colocados en tamaños escalonados sobre el traje que adornen.
No pocos tendrán a plicaciones de encaje blanco sobre
el negro, con largas bandas blancas que terminarán o
atravesarán la falda.
Habrá, así mismo, gran cantidad de telas de encaje
bordadas con perlas negras o blancas, pues la combinación del blanco y negro y del negro y blanco, tendrá
grao privanza entre las damas elegantes. Aun en este
momento de transición se nota mucho el predominio de
estos dos colores, que alguna otra vez os he señalado y
cuyo predominio se afirma cada día más y más, lo mismo que la boga creciente del tul y del encaje.
Se llevan con mucho éxito sobr e los trajes de terciopelo, las túnicas "sobrepelliz" en tul finamente plis,aado
o en caje orlado de piel.
T ambién son muy lindos los modelos confeccionados
con a nchos volantes de tul, sembrado de aplicaciones
ligeras, teñidas en matiz de encaje antiguo, los cuales
se hacen caer sobre fondos recubiertos de punto de Venecia "poiot a la rose."
El Chantilly negro goza de un favor completamente
e~pecial, empleándose a menudo en los trajes de alta
elegancia, dispuesto con un ingenio encantador.
En este género de modelos hay "toilettes" sumamente

artísticas, creadas por los grandes confeccionadores europeos, entre las que vemos las novedades más imprevistas y originales.
Uno de dichos modelos es un lindo traje de muselina
de seda blanca, el cual tiene la falda rodeada por dos
anchas bandas de Chantilly, muy finamente plissado en
acordeón.
Este mismo encaje forma en lo alto del cuerpo un
amplio canesú que llega bajo los brazos y sobre el cual
pasa un "voilage" b lanco en muselina de seda. Un pequeño cuello cuadrado, hecho en Chantilly, baja hasta
el borde del canesú y se completa discretamente el conjunto, por medio de una c intura de terciopelo negro,
dando de este modo a l traje una nota de exquisita dis•
tinción.
Otro delicioso m~elo está hecho sobre uu fondo de
seda blanca, broch4da, terminado por una banda de piel
en matiz obscuro; por ejemplo: skungs o zibelina, llevando el cuerpo velado con muselina de seda blanca.
Una echarpe de Cl\antilly cruza la espald&lt;t, pasa bajo
los brazos formaod9 una pequeña drapería flexible, y
cae, levantándose Juego de cada lado por el frente, estrechándose al nivel de los hombros, para volver a caer
bajo la cintura drapeada, que pone una brillante nota
de color sobre tao linda "toilette," escapándose de ella
para prolongarse en dos paños que llegan a la altu ra de
las rodillas.
Es muy frecuente, también, ver atavíos hechos sobre
un fondo de satén Liberty o charmeuse blancos, sobre
los cuales se ponen .dos túnicas de encaje: la de abajo,
blanca, en aplicación de Bruselas o punto de Inglaterra,
casi tao larga como el _fon do, y la otra, la de encima,
unos cinco o seis centímetros más corta que la primera,
hecha en C ha ntilly neg ro. ' El cuerpo, de satén, se recubre también de un doble "voilage" en forma de kimono,
uno de encaje blanco y otro de Chantilly negro. igual
al de la túnica.
Se puede variar este elegante traje, poniendo la primera túnica de Chaotilly negro y la segunda en encaje
blanco, cubriendo aquella. y el cuerpo, una parte blanca y otra negra. Por ejemplo: lo alto del cuerpo blan-

co y la parte inferior velada con Chantilly negro, formando corselete.
Una bonita novedad Que no dejaré pasar inadvertida,
es la de confeccionar trajes drapeados en forma de abanico, y otros, fruncidos sobre un lado como vemos algunos "stores" o visillos. Otros aún, muy cortos, se drapean en el bajo ensanchándose a la altura de las caderas. Sería innumerable , lectoras mías, pretender describir la inmensa variedad que la faotasfa creadora ha desplegado en estos modelos, pe ro po r lo que va dicho,
comprenderéis cuántas modificaciones lindas y artísticas
pueden hacerse en estos atavíos, valiéndose de los elementos citados.
Entre los últimos modelos de "toilettes" prácticos, figuran gentiles trajes, hechos en lana brochada de dos
tonos; otros, compuestos de una falda plissada en satén
liberty y una veste rusa en terciopelo del mismo color.
Se predice la r eaparición del bolero, pero aun no es un
hecho comprobado por el éxito.
Los trajes de seda, he chos en tintes obscuros, llevan
actualmente una cintura de listón de doble vista, el cual
se vuelve de manera que dicha cintura luzca por mitad,
los dos tonos contrastados. Por ejemplo: para un traje
azul marino o azul cue rvo, se empleará un listón violeta y rubí, verde y ambar o verde r oca y a zul antiguo.
L a cintura se cierra por detrás bajo un nudo plano en
los dos matices terminando en un paño plissado que al
menor movimiento se desplissa, dejando ver los dos co·
lores artisticamente contrastados.

!

MARGARITA.

REGLAS DE HIGIENE

r

El sueño es de lo más importante: un poeta inglés Je
ba llamado "padre de los pensamientos frescos y de la

¡
f

Original toilette pa ra ba ile o recepción.

Abrigo de última moda para salida de l:aile

Grupo de sombreros de media estac ión muy en boga en la Ciudad-Luz.

salud a legre ," y Cervantes decía de él que era "el ma nto que c ubre los pensamientos de l hombre." Ambos conceptos nos dan idea de la importa ncia del sueño pa ra
reparar las fu er zas. Es pre c iso dormir bien si se quie re
estar fresca y r eposada.
L a noche . como la falta de la luz q ue activa todas las
funciones vitales , es la más p ropi c ia a l sue ño; pa re ce q ue
la Na tura leza nos marca las ho ra s de reposo, y que vamos contra sus leyes todo e l tiempo q ue continuamos e n
viid lia con la luz a rti ficial. Se Je roban al sueño demasia&lt;las horas de las fijadas pa ra e l reposo.
Realmente no se puede establecer una regla para la
duración del sueño, que va r ía según, las edades, los trabajos y el temperamento de cada uno. Los niños d uermen
casi co nstanteme nte y los ancianos apenas r eposan. En
los adultos, sobre todo los sometidos a trabajos que causen excitación e n e l cerebro, la falta de sueño es el camino de l manicomio.
P or regla general, no se debe dormir menos de ocho
horas. Una mujer que desee conservar su belleza largo
tiempo se a costa rá a las once y se levantará .a las siete,
si quie re goza r de buena salud. El insomnio es un mal
te rrible, difícil ele vencer y q ue debe combatirse
des&lt;le su aparición. Aflige sobre todo a las personas de
temperamento nervioso y a las que traba jan más de lo
conveniente.
C uando se nota la falta ele sueño es preciso recob rar
la c alma con el descanso y la vi'da del campo . Los baños de agua salada y las duchas a ntes de meterse eo·e 1
lecho determina n un buen sueño y logran hacerlo habitual al cabo de uno o dos meses de tra tamien-

to. Son muy recomendables fricciones de alcohol después d el baño.
Algunos médicos aseguran que el insomnio· depende
de la mala digestión y recomiendan toma r •de spués de
cada comida una taza de infusió n de algna~ hie rba: aro·
mática muy caliente.
,,m,t,· · 1 °
T omar esta infusión al a costarse, o bien una: taza· de
leche, o un bizcocho mojado en un vasito de vino gene·
roso, suele ob rar ma ravillosa mente sobre algunos- temperamentos.
La tempera tura de la habitación e n que se duerme
es de grao importancia. Muy e levada se op0ne a l completo reposo, y lo mismo sucede si está demasiado baja.
Se procura tener una temperatura a propósito y bien
ventiladas durante el día todas las pa rtes del Je cho.
Las preocupaciones y las inquietudes causan cori fre cuencia al insomnio. ·H ay q ue refrenar la imaginación
demasiado viva y no recorda r e n el lecho: púa que el
sueño nos sorpre nda; si el cerebro trabaja- d urante la
noche, el sueño no puede aprovechar. Se· ha-c e ·preciso
no pensar , evitar el ensueño, d ur miendo del lado derecho, con la cabeza no muy a lta, a fin de que la sa ngre
riegue con faci lidad el cerebro, y sin ligaduras q ue d ifi culten la circulación de la sangre.

\

\

Elegante traje de paseo.

,,

�EL MUNDO ILUSTRADO

El origen del monótulo

RAL
AMA_
DOS CONSEJOS
MAGDALEsA: Su carta me ha conmovido profuudamente, y con todo gusto contesto a las preguntas que eu
ella se sirve hacerme.
Si el hombre a quien usted ama no le es fiel, a pesar
de las protestas y juramentos con que intenta demostrar·
le su cariño, y se permite la deslealtad de enamorar a
otra mujer, no cabe duda de que no tiene un hondo
afecto por ninguna de las dos, y es preciso desligarse de
esos vinculos qne están atormentando a usted,• con pa·
decimientos indescriptibles, según me dice.

moleste a los caracteres inquietos e investigadores, como son los de la mayoría de las mujéres, es la continuidad de un misterio que no puede explicarse.
Pero el enigma de sus cartas, ocultas bajo dos sobres,
queda ahora manifiesto, y yo, como usted, he tenido que
reir de mi necia curiosidad.
¡Si supiera cuántas novelas forjó mi exaltada imagi·
nación por ese misterio!
Tal vez muy pronto pueda referírselas, siempre que
se sirva darme su dirección particular; de otro modo no
me sería fácil hacerlo.
Preocupada por el famoso "enigma," he olvidado cuál
es el modelo que me pidió en su carta anterior; le rue·
go, querida amiga; que tenga la bondad de recordárm_e·
lo, y en la próxima semana se la daré con toda satis·
facción.
DUDA PENOSA

Rompa esas relaciones con absoluta energía; liberte a
s u pobre corazón de tan insoportable tormeuto, y, no
pierda la esperanza d~ ser dichosa, querida amiga: en
el mundo hay una justa compensación de penas y alegrías; si hoy sufre usted hasta el grado de querer morirse, tal vez mañana considerará la vida como una gran
fiesta , en la cual encuentre la felicidad más desbordan·
te que pueda imaginarse. El dolor y la ventura son co·
mo el cuerpo y la sombra; vienen siempre unidos: tras
de el uno llega la otra: así pues, espere con calma el
momento en que ha de presentarse la compensación de
su pena actual.
Respecto de su segunda pregunta, le digo lo siguiente:
tenga con su mamá una confidencia sincera, relatándole
todos sus pesares, a fin de que tanto ella como el papá
de usted se expliquen la ruptura de esas relaciones, las
cuales, si antes eran de su gusto, por creer a ese señor
un completo caballero, honrado. decente, rico y de buena familia, ahora lo verán tal cual es; falso, cruel y absolutamente indigno de poseer el corazón de una joven
como usted. Al comprender esto, ellos mismos la impul·
sarán a terminar con ese amor desventurado.
Deseo para usted un pronto y completo olvido a su
justa pena.

Flor de Lis; No creo qne exista ninguna razón para
que se disgusten con usted y con sus papás, la familia
de "Jorje," el pretendiente desdeñado En cuestiones de
amor debe imperar la más completa libertad, y si usted
ama a "Luis," y esas relaciones están aprobadas por su
famili?, no hay ofensa eu rechazar las propuestas matrimoniales que reciba de otros jóvenes.
Ya que tiene la bondad de atenerse a mis consejos, no
\'acilo en indicarle que visiten la casa de "Jorje, ' como
si nada hubiese sucedido entre ustedes. S i los reciben
con poca amabilidad. entonces ... . ya había un motivo
justo para retirarse de esa casa, y así deben hacerlo;
pero antes no.

Le agradezco sinceramente sus palabras afectuosas
y le envío mi cordial simpatía.

El monóculo es de origen inglés y '$u
adaptación fué debida a una necesidad.
A principios del ~iglo XIX las autorida·
des militares inglesas p rohibieron terminantemente a los oficiales el uso de las ga·
fas y lentes, fundándose en que unas y otras
daban poco aspecto militar al portador. La
orden tuvo que ser acatada causando no
pocas molestias a los milita~es cortos de
vi,ta, hasta que uno de ellos mventó el mo·
nóculo y lo empezó a usar considerando
que no contravenía a la orden, pues los
monóculos ni son gafas ni son lentes, y en
seguida se extendió su uso e~tre la oficia·
lidad no sólo de Inglaterra, smo de otras
naciones: mucho más cuanto que en opinión de casi todo el mundo, el monóculo
da aire de resolución y ferocidad al que
lo usa, mientras que las gafas dan aspecto
de endeblez.

PARA UNA AMIGA

Rosa Lima: ¡Cuánto gusto me causa saber que hace
varios años lee usted mis modestas producciones! Estas
son las verdaderas amistades de las almas.
Con pena le digo que no encontré un modelo de za·
patitos tejidos; sin embargo, voy a buscarlos con todo
empeño y pronto tendré el g usto de ofrecerle dicho modelo,
.
Hoy sólo puedo darle el que verá en esta pagina; es
de piqué bordado] ya sea con cinta angosta o con una
cadeneta de seda lavable.
Le recomiendo la "Hemoglobina" como un buen reconstituyente de la sangre.
AMORES ROTOS

Una desgraciada : Ko tiene por qué darme las gracias:
tengo para usted mucho cariño y simpatía. Creo que es
una joven muy sencilla y afectuosa.
Para poder contestar a su pregunta, me es iudispen·
sable saber cuál fué la causa que de terminó a la familia de usted a oponerse a que tenga relaciones amorosas con el primo de quien babia. ¿Tendrá nsted la
bondad ce responder a mi pregunta ?
MARGARITA.

¿Hay ojos azules?
Constantemente se usa el térmiuo "ojos
azules·', pero en realidad hablamos en seo·
tido convencional,
Lo cierro es que ese color de ojos se encuentra muy rarísima vez, y hasta no falta
quien afirme que no existe, y que lo que
tomamos por azules es un gris más o menos
azulado.
A pesar de su belleza, no hay que lar_nen
tar mucho que sean raras o que no existan
las personas con ojos azules, porque todos
los animales que los tienen son más o me·
nos sordos.
El caso más general y por lo tanto más
conocido es el de los gatos, y resulta igualmente cierto en los caballos y en muchos
animales salvajes.
•
Es lo que llamaba Darwin una "ley de
correlación."

Wagoer era muy amigo de los perros.
La p rime ra vez que estuvo en Inglaterra,
en 1839, iba acompañado de un magnífico
terraoova de gran tamaño, el cual se le
extravió en Londres, pero al cabo de dos
d·
¡·
J'
· l 1 ,
t
,as e iote igente amma ogro encon rar
el hotel donde se hospedaba su amo.
Todos los que visitan Bayreuth saben la
historia del fiel Russ, que está enterrado
cerca del sitio donde yace el grao compo·
sitor.
En una carta que Wagoer escribió a un
amigo hallándose en París, en 1861, habla
de otro de sus perros. La carta fué escrita
el 12 de Julio, y a pesar de su r eciente
fiasco de Taoobáuser que tenía hondamen·
te preocupado al maestro, habla de la
muerte de su perro, y cuenta como lo enterró con sus propias manos, añadiendo:
"Al enterrar este perrito entierrp muchas
cosas. Ya no tengo quien me acompañe en
mis excursiones." ·

NOTICIAS ·
BLANCA RosA: En cualquier botica pueden informar
a usted del domicilio en que reside el doctor a quieu
hace alusió n en su carta.
No conozco la medicina de que me habla, pero creo
más prudente, a fin de evitar un resultado p¡,ligroso, que
consulte con algún médico competente, antes de tomar
la citada medicicina, la cual se vende eo las droguerias
de esta capital.
RESPUESTA
MARIA EGLANTINE JARD0N: Mil gracias por su amable
carta. Le ruego que dispense le conteste en esta sec·
ción, pero no recuerdo su dirección particular.
Supongo que no habrá venido a esta ciudad, a causa
de los últimos acontecimientos oolíticos, pero, en todo
caso, creo que estará bien a lojada en donde le indiqué
anteriormente. Hay en esa casa mucho orden y comple·
ta limpieza.
Reciban mis afectuosos saludos, tanto su estimable
mamá como usted, y saben que estoy a sus órdenes para
todo cuanto de mí soliciten.
Tengo el gusto de darle el morlelo que se sirvió pedir·
me rle cubierta para mesita.
UN ENIGMA EXPLICADO
A MIGA MISTERIOSA: Sería inútil decirle que su carta
me ha producido µna g:rata sorpr esa, pues si !:ay algo que

NOTAS CURIOSAS
Un pianista de los Estados Unidos ha co·
brado veinte mil duros en calidad de daños
y perjuicios por las heridas que recibió eo
uo coche de tranvía y que le hao qtJitado
la flexibilidad de los dedos.
000

En Francia hay más ciclistás del género
femenino que del masculino.
En Monte Cario se suicidan anualmente
por término medio cuarenta jugadores.
"Un virtuoso del. ... orgaoillo."-Los pe·
riódicos italianos nos cuentas la hi~toria de
un buen patricio llamado Pietro B onelli,
el cual, después de haber vivido cincuenta
años en los Estados Unidos ejerciendo el
oficio de virtuoso ambulante, acaba de re·
patriarse, llegando de Boston a Italia.
Cuando se embarcó para la América del
Norte no contaba un céntimo, llevando con·
sigo, solamente un pequeño organillo, y a l
volver a su patria lleva los cabellos blan·
cos, pero también un bolsillo bien r epleto.
Dando vueltas a la llave de su manubrio
por las calles ha ganado 250,000 francos.
Ciertamente que la fortuna de un Pade-

Una hermosa boca de mujer es el mayor de los atractivos. Sirviendo la boca de intérprete a la i:iteligencia y al amor, su hermosura tiene tanta importancia para la mujer como la de los ojos. Pero
mientras que la hermosura de los ojos no depende de muestra voluntad, depende felizmente de nosotros
corregir los defectos de la boca. Para esto es preciso dirigir nuestra atención a los labios· y ante todo
a los dientes. U na boca grande, que nada tiene de estético, no desfigurará el rostro, si al abrirse deja
ver dos hileras de perlas blancas. Al revés, una boca por elegante que sea su forma, pierde todo encanto cuando una sonrisa descubre algunos dientes dañados, y más aún si da paso a un al iento fétido .
La atracción que antes ejercía, puede cambiarse repenti namente en asco, repulsión y completo desvío.
Quien tenga interés en la conservación de su dentadura, debe acostumbrarse al uso diario del
Odol.
El Odol es el primero y el único dentifirco que ejerce su acción antiséptica y refrescante no sólo durante los pocos momentos en que se aplica, sino continuamente por horas enteras despuée.

rewski o de un Kubelik es muy superior. una señal en el hombro para poder ser re·
pero en el arte del italiano en cuestión conocidos. A estos judios conversos se les
también es tao difícil.
llamaba "judios de señal."

. . .
Un md1v1duo de Portsm_out (Inglaterra),
que por Jo enamorado pudiera c1&gt;mpararse
o oo
El celebrado pianista Ferruccio Busoni con el Tenorio, ha tenido la singular ocucompone actualmente un " misterio dramá· rrencia de hacer convertir en cartón pieA los judíos convertidos a quienes se les tjco y musical" en tres escenas que llevará dra todas las cartas de amor que conserva
permitía vivir entre cristianos, se les ponla por título "El secreto. "
y hacerse con este material una taza.

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Sufrimientos
t:Edad Crl=
tica Femenil

dad modelos de cera y de escaloya, repreFantasmas d bUºIl humor sentando
el paladar y la laringe en sección
longitudinal. de modo que al moverse los
{l

\l

\l

.SABROSA COMO LA MIEL.

--referidos órganos por medio de ciertos reAntes d e conocerse la caña de
En el mundo de los fantasmas hay algu- sortes, se vea con toda claridad el fuocio- azúcar, h::tcEl unos 300 años, lo
oos bien educados, afables y corteses, con oamieoto fisiológico de los mismos al pro·
único "dulce" que el hombre
quien!!s debe dar gusto tratar. Estos apa- ducir determinados sonidos. Una vez que
recidos llevan su cortesía al extremo de ha sido educada la vista del escolar, se poseía era real:nente la miel, libaestrechar la mano de la persona a quien procede a educarle el oido. En este mo- da por l as industriosas abejas en
visitan, como uno que se apareció una mis- mento es puesto en acción un fonógrafo los cálices de l as flores. Durante
ma noche al barón Basil von Drieseo y al oculto en e l interior de los modelos, y que muchos si glos, la miel ha simbopadre Basil Bajenoff, sacerdote de la igle- merced a ingeniosísimas combinaciones
sia de la Trinidad, en Koi (Rusia Central). mecánicas repite palabras y frases, guar- lizado lo eano y agradable al palaEl caso fué sometido al estudio de la So- dando perfecta armenia coa los movimieo- d.'.l.r. L :1s gentes dicen que nuestro
ciedad inglesa de investigaciones psíqui- tos labiales y paladiales de la figura autó· remedio es tan sal-roso como la
cas y los investigadores reconocieron que mica.
miPl. Asi es en efecto. ¡ Qué
el barón y el sacerdote habían recibido la El profesor de p ronunciación se limita
vi~ita de un aparecido de tipo nada co- diariamente a exponer la teoría de la lec- contraste con la mayoría de fas
muo.
ción, encomendando la demostración prác- r...1edicinas, muchas de l as cuales
tal de
El barón no había vivido en bueoa ar- tica a las máquinas parlantes.
son tan nauseabundas que las
Nueva Orleans, E. U. de A.-"Al lll'- monía con su suegro M. N. J. Pooomareff. No es, pues, aventurado vaticinar que
gar á mi edad critica, fui presa de la dii- Ciertas circunstancias los habían conserva- dentro de pocos años serán enseñados en porsonas de gustos refinados no
bilidad y de l m areo, do distanciados y esta antipatía había sub- todas partes los idiomas por fonóg rafo, co- pueden soportarlas, prefiriendo
estando hinchada. sistido basta el fallecimiento de M. Pono- mo ya ha empezado a hacerse en Greno· sufrir antes que asquearse y enAmanecia muy can mareff.
ble, resultando, por tacto, innecesario el fermarse á causa de ellas I Y
sada sin poder ha..
A los nueve días de la muerte de éste trasladarse al extranjero para adquirir una tienen r az6n, porque tanto las
cer nad.i. Escribi á ocurrió por la noche una cosa extra_ordina- proJtuociacióo correcta de la leogua a cumedic i nas como l os alimentos,
la Sra. Pihkham y ria. El caso lo refiere el barón e o estos yo pleno dominio aspiramos.
tomé su Compuesto términos: •·Apenas acababa de apagar la
p :ira ser beneficiosos, deben senta r
. .
,
.
.
Vegetal, conven- vela cuando sentí pasos en el aposento cony
bien á l a persona que los u sa. La
ciéndome que vale tiguo, q ue cesaron al llegar a la puerta de
.
lo que pesa en oro. la alcoba. "¿Quiéo anda ahí?" pregunté Toda medalla t1e~e su reverso. No hay PREPARACION de WAMPOLI?
Ahora. me siento echando mano a las ceri llas, y al encender que oer~r las venta¡as_ que se reportan del al mismo tiempo que es agradable
~ ~ muy bit.i."-SRA, la luz vía M. Ponomareff de pié ante la autom~v1I; pero no de¡a de tener s_u s cona l p:1lad:1r, no por ello deja de ser
-,:Z:::-...
DE GA.STÓN B LON• puerta que seguía cerrada como yo la ha- tras, 01 es de las menores el peligro que
un antídoto cierto y poderoso
~ ~ ~,
DEAU 1812 1.'c,rsich- bía dejado.
c~r~e de que s~ inflame por razón. del deore St., New Orleans, La., E. :J. de A. " Sí era él. indudablemente. Lo conocí postto de benc10a de que está µrov1sto. En c ontra el mal; no se h a prescinRacine, E. U. de A.-·"Tomé su Com- por s~ chaqueta azul forrada de piel de vista del peligro, se han ideado aparatos dido de una sol a de sus facultapuesto Vege tal durante el Cambio_de ardilla, por su chaleco blanco y por sus transpor tabl~s _q':'e puedao ahogar. el 10Vida. cuando h acia. arduos traba.Jos, pantalones negros. Era mi suegro, pero no cend,o a l pnnc1p10, y de_ ~llos tendna que des curativas. Es tan sabrosa
como l a miel y contiene una solufortaleciéndome y conservan do buena. sentí miedo.
estar dotado todo automov1l.
la. digestión. Hará 7 años que pasé "¿Qué quiere usted?" le pregunté. M. La may~r parte de, estos ap~ra!os que ción de un extracto que se obdicho periodo critico, ¡mes cuento 55 y Ponomareff avanzó dos pasos, se detuvo están en circula r c?nh eoen los hqmdos se- tiene de Hígados Puros de Bac:1estoy fuerte y sana." - SRA, CATAR!NA ante mi cama y dijo: '·Basil Feodorovitc~, pa~ados por un tabique y que se mezcla? lao, combinados con J arabe d e
KtraIK, R. No. 2, PO. Box 51, Racme, he obrado mal contigo. ¡Perdóname! Sin al_mvertlr el aparato, oyo~ otro proced~H ipofosfttos Compuesto, ExtracWis., E . U. de A.
tu perdón no siento descanso allá."
m1eo!o adecuado. Los hqmd~s, son una d1Ningún otro remedio p ara las mu"Al decir esto señaló hacia el techo con solución ácida el uno y soluc100 de carbo- tos de M alta y Ce1:ezo Silvestre,
jeres ha recibido una. sanción tan exmano izquierda al mismo tiempoque me nato alcalino el otro, que al lle~ar a con- lo q ue forma un r e m edio distinto
tensa y completa. ; ni tampoco ha. Y la
reme dio conocido con tantas c uras alargaba la derecha. Yo la cogí entre las tacto ?espreoden, grandes canh?ad~s de de todos l os otr os, eficaz desde
realizadas á su favor como e l Coro mías. Estaba frfa como el mármol. Sin ate- anhídrido carb601co, el cual e¡erc1eodo b p r imera dosis, y tan agradable
pr~sióo sobre e l mismo liquido, lo hace
puesto Vegetal de Lydia E. Pinkha~. rrarme le respondí:
"Nicolás lvaoovitch, Dios es testigo de sahr en forma de chorro sobre el fuego por n,l paladar que las p ersonas de
Por SO años ha c:uado los padec1
gustos más difíciles dicen: '' Es
nna espita acomodada.
.
mientos de la mujer, t a les como: infla que nunca te he guardado rencor."
mación, ulceración, tumores fibrosos, "El fantasma de mi suegro saludó con la . Este aparato no cumple bien con su ?b· tan sabrosa como la miel." Sí, y
periodos irregulares y penosos y pos- cabeza y desapareció por la puerta de la ¡eto cu,aod~ el fuego procede de beocma como remedio, es mil veces mejor
tración nervioso. Es sin Tiva.l p a ra la sala de billar. A los pocos momentos apa- o petroleo mflamado. Para este caso se ha que la miel. D ebe u sarse en los
gué la luz y me dormí tranquilamente co- ioveo_tado o~ro ªJ?ª_rato. que en la forma
edad critica de la mujer.
el hombre que ha cumplido con su de- exterior y d1spos1c1óo rnterna es bastante c:tsos de Anemia, Debilidad N c rLa Sra. Pinkbam de Lyun.Mass, mo
semejante al descrito. Su particularidad nosa, I n:!luc nza, Pu1monía, Tísis
E.U. de A, invita toda mujer en• ber."
dificil que pueda citarse otro caso en coosi,te en que los líquido~ q_ue se mezclan y se quedará segur amen te sati s terma á. que le pida. un ccir~;.t! el Es
que un hotasma haya venido del otro al extender sobre la matenu mflamada dan
~r escrito. Este ei1- era.tia J 1:iem• mundo a presentar sus excusas. Realmente espuma que separ~ la s1;perficie ardiendo fecho. El Sr. Profesor R oque
\tre, provechoso,
es rarísimo que un aparecido hable nada. del contacto del aire; siendo el volumen Macouzet, de México, dice: "Hace
de las espumas seis veces mayor que el muchos años que receto á mis
volumen del aparato.
enfermos con el mejor éxito l a
La espuma la da una solución de exDa.aro/lado•, Reconatituida.1 1
tracto de regaliz,. substancia inerte e in- Preparación de W ampole c omo
Hermoseados, Fortlf1c11doa
El maquinismo hace progresos cada vez ofeosiv:i- qu~ se _pued~ derramar ~obre tónico reconstii:.uyente. " Es e l
más sorprendentes. Su última aplicación cualqmer ob¡eto sm pe_hgro de detenorar- dulce favorito d e los inválides.
f.~
~;~~Jg~c!f 3~1~:&lt;; coosiste en facilitar el aprendizaje de los lo, y _aun sol'&gt;re_los veslldos de una perso- De venta en todas las Boticas.
la firmeza del pecho sin causa, idiomas, desterrando para siempre el pesa- na, s, éstos se mflamarao.
dailo algunoá lásalud.Aprobado do sistema de las gramáticas y de la ense·
por l_!ls notabilidades medicas.
prehistóricas
dría que llevar suelas de más de tres me·
ñanza a viva voz en academias o en clases
J . RATIÉ, Phe:1,
tros de grueso.
5 1 Pa■■age Verdean. Parta. particulares.
En la Universidad de Greooble se ha
frasco con instrucciones en París6'35
inaugurado recientemente un aula de pro- El pale_ootólogo
Harlé_ se ha ocupado
:Mexico:
11
J. LABADIE, Sucesores yQII, nuociacióo, donde el profesor está susti- d~ la cunosa cue? ?°. relattva al vuelo de
tuido por unos cuantos aparatos mezcla de ciertas aveb 1rreh1stor!cas, y pa~ece que en
fonógrafo y de piezas anatómicas, que de- épo,cas aotenores v1via un reptil alado que
muestran al alumno visual y auditivameote tema ~ás de ocho metr?s, de envergadura, Un cirujano alemán ha eacootrado un
el sonido correcto de las palabras.
Y ;:'c,ab:"!'-610s d: r5o kilomt1r~s.
t d nuevo uso para el reloj de arena, y ha pe·
Habla r bien una lengua so _es _solo
l°béf~ ien s; , ª 0 eocoodra O re\ os de dido una docena para el hospital que di·
de
ticular palabra tras palabra, s10 mcurnr I
u as que eman cerca e un m: ro e rige.
en "lapsus." Las frases deben ser proouo- ~nver/:ladura, Yª las cuales les sena hoy Dicho cirujano descubrió que algunos de
ciadas con el acento, el ritmo y la entona- im~~le l~olar.
.,
t
sus ayudantes eran muy poco cuidadosos en
ción con que las pronunciaría un natural fé . · a: sáupor°e que 1a pr~sioo ª mrs· lo toca nte al lavado de las manos antes de
del país cuyo idioma tratemos de aprender. . nea era ~- \ _uerte que ª ora en es las operaciones. Según lo dispuesto en el
Para lleg~r a vencer esa dificultad sin tiempos pre ist neos.
reglamento, los médicos deben lavarse las
contra
0 o o
gran trabajo, sólo hay dus medios: permamanos cuatro veces durante cinco minutos,
ta Tos, el Catarro
necer algún tie_mpo_ en el_ extranjero, s:i-tuCuando los árabes invadieron la peo!o- pero ra~a ~ez se observaba la regla.
.
rando_, por decir as,, _el_01do de los somdos sub española, los cristianos concibieron la
Los c1ru¡aoos se exc~sabao con !a d1filaBronquitis
espec1ales de cada 1d1oma,_ o com_o v~ a idea de dejar de usar toda la barba, recor- cultad de cal~ular el lle~po, pero ah~ra
kacerse en Grenoble, estudiando cieottfi· táodola en forma de cruz para distinguirse cada lavabo llene un relo¡ de arena de c10·
camente la lengua _que querE:mos pos~er. . de los musulmanes. Crey~ron que lograban co minutos de duración_.
A este efecto existen en d icha Uoivers,_ el resultado apetecido conservando una¡¡.
De este modo~! mé di~o s~ lava las manea horizontal de pelo debajo de la nariz nos ~on agua cahe_nte ,Y ¡abo_:1 hasta que el
y dejando crecer, debajo del labio inferior, relo¡ se ª!l;ota; sehmp1alasuoas, da la vueluoa especie de maoojito perpendicular. He t~ a l rel?J y vuelve a lavar~e durao_te otros
ahí el origen del bigote y la piocha.
crnco minutos con agua caliente y ¡abóo.
La tercera vez se lava con alcohol y la
y sus consecuencias : Jaqueca, Malestar, Pesadez Gastrica, etc.
o o o
cuarta se esterlitza la piel con sublimado
Por término medio cada persona gasta corr?sivo. En todas e_stas operaci?nes es el
de
del
cinco centímetros de suela al año; de suer· rel~J de arena el árbitro que decide la doPURGATIVOS, DEPURATIVOS v ANTISEPTICOS te que un "calzado eterno" o '·para toda la ración,
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vida," como dicen algunos zapateros, ten•

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Es tan puro y s u ave que no puede dañar el cutis más delicado.
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A,.A/fTADO 484',

161f1f.lOO.

o,

f',

1

NAFé

LANORENI

¿ Fué después de la desventurada aventura de los yaogüeses, o a renglón seguido
de la campal batalla seguida contra "Alifanfaróo de Trapobaoa" y su disforme y
descomulgado ejército?
Ello es, que Sancho tomando por los cabellos la ocasión, qu,i para sermonear a su
amo le pareció propicia, luego al punto que,
descalabrado y maltrecho le vió ponerse
trabajosamente en pie, le acorrió con el
oportuno socorro de estas o parecidas palabras:
-¿No le parece a vuesa merced, mi seM EX ICO OPTICAL CO., S. A .
ñor don Quijote, que en vez de andar de
Fabricantes.
la Ceca a la Meca, yendo, como quien diVentas al por Mayor y Menor.
ce, de zoco en colodro, nos estaba bien el
recogernos a nuestra casa, ahora precisa- l.a casa más grande y mejor surtida en
mente, que la estación de la siega se aproxi- la República.
ma, y las espigas parece que nos llaman pa- Toda clase de a rüculos de óptica. Precios
raque del grave peso de los granos, las muy reducidos, trabajo rápido y exacto.
descarguemos?
Almacenamos una grande existencia de aoFíote, lector, que, si no las mismas, fueteojos prismáticos para ópera, campo y
roo a estas muy semejantes las razones que marina.
.
trajo Sancho a colación para persuadir a Enviamos gratis, nuestro catálogo general
su señor de la conveniencia que habría de
número 44 .
reportarle el partirse de aquellassoledarles Av. Independencia No. 2
México, D F.
abruptas, únicamente de gentes montaraces Amb-:&gt;s Teléfonos.
Apartado 1722.
de cuando en cuando habitadas, y recoger· - - - - - - - - - - - - - - - - se a la vida civil, que tanto el
de 1a, CU}OS msu
· 1anos, gen t es remo t'1s1mas
·
·
. cuidado
d
e 10su sa1ud , como e 1 d e su h ac1en a Ie esta- fi 1 t d b ,
t' 1
1 ·, d
ban a todas luces recomendado.
e es, e e eria_n .ª, 1 a sa vac10n e su~
Sentóse a esta sazón el asende reado Ca- alma_s y te bend1c1nao como.ª. su padre.
ballero, y según dice "Cide Hamete Be- Y, d1_go yo ahora, hermano, v10iend_o ya al
neogeli después de meditar por un breve térm,10_0 y remate de este lar_go d1 7curso,
·
d e h't
/ es hc1to• que por •un manteam1eotos10
Conespa C 1·o' de t'empo
1
, y d e mirar
I o en
b ó h
·t
hito a Sancho, como si quisiera escudriñar secuencias, que º.' te_ que r
ueso, Il1 e
en lo más recóndito de su pensamiento con descompuso la maquma del cue~P?• vengas
..
:.
a apartarme de la honrosa y cnsttana provoz 1enta y sosegad a, d1¡0 a su campanero f .6
d
á
'd d t ·
de esperanzas y de infortunios:
es~ o en que ª? o, m _s mov1 o e u ~n- -Háme dado en la nariz hermano Sao- teres que del mio propio, y de !us conse¡os
h
1
·
d
y alabanzas hasta ayer acompanado ?
e o, que e reciente suceso e 1a venta enCalló el buen Caballero, y con paso gracantada, en que Juan Palomeque y sus
bl
•
d. · .,
·•1
compinches hicieron salva de sus espaldas, ve Y. no e co_ntinente ing,ose a ens1. ar a
ha venido a parar en que se te abran los Roc1~ante, ?11entras Sancho, tan_ me_droso y
caminos del entendimiento, y te cambies, c?otnto, ba¡ab&lt;l; la cabeza se hmp1aba los
de escudero zafio y un tacto simple, como o¡os con el reves de ¡~ ma o.
lo fuiste hasta ayer, en el más discreto,
SERGIO CUEVAS ZEQUEIRA.
prudente y avisado de cuantos servidores
recuerda en sus prolijos anales la andante
Caballería.
De la cordura y buen seso que ahora te
quiso acordar el Señor en su infinita misericordia, dan cumplida muestra las pru- Todos los fumadores que se enorgullecen
&lt;lentísimas razones q ue estuviste ahí enzar- de poseer una o varias pipas culotadas, de·
zaodo, amigo Sancho, que no parecía sino ben deshacerse de ellas inmediatamente si
que era el propio Merlín u otro encantador aprecian en algo su salud, porque según e,
no menos sabio y provecto el que ha blaba doctor Reckitt, de Londres, las pipas usapor tus labios.
das son mu y peligrosas.
Por la orden de Caballería que he reci- Producen disnea, o lo que es igual, difibido, te juro que no tardarfa yo más tiem- cultad de respiración y asma, por efecto
po gue el necesario para reponer un tanto del veneno de la nicotina de que están samis fuerzas, en someterme, dócil como un turadas.
niño de la doctrina, a tus consejos, retor- Explicando lo que sucede cuando se tunando al lugar y dedicándome a velar por ma en una pipa vieja, el doctor Reckitt dimí hacienda y a cuidar de mi salud, si no ce que la acción de la nicotina sobre el
fuera que me detiene y escrupulizar una corazón produce una especie de hambre
cierta duda que allá en lo más oculto de de aire que obliga a la víscera a trabajar
mi ánimo se está hurga que hurga sin de- más de prisa.
jarme reposar tranquilo en la contemplaLos siotomas de la disnea se observan
cióo de tu presente y no esperada sabidu- fácilmente.
ría.
E l fumador experimenta tales dificulta·
Es el caso, Panza amigo, que allá por los des en la aspiración del aire, que mucha.s
días en que, movido a mi juicio, de alguna veces, a l andar, siente deseos de dt:tenerse
inspiración celestia l, y hechas todas las y descansar para recobrar el aliento. Por
prevenciones necesarias, determinaré salir lo expuesto, se comprende que es un ca.a buscar aventuras y desfacer agravios, y pricho muy peligroso el de usar pipas en·
poner la fuerza_de brazo al servicio de les negrecidas por e l humo, porque para conpobres y desvalidos, que es tanto como po- seguir aculotarlas hay que fumar mucho, y
nerla a l servicio de Dios, te pareció a tí de se saturan de "nicotina."
perlas mi determinación y aún me diste
·
por ella mil parabienes.
Tu juicio, por lo iogénuo de tu condición se me asemeja un tanto al de los niños, de quienes se afirma que dicen siemy
pre la verdad, la fe que pusiste en la eficacia portentosa de mis hazañab, la confianza
con que siempre aguardaste el gobierno de "Con la adoptacióo por parte de Fra12·
1~ iosula o el condado que te tengo prome- c(a ,d~ la nueva h"ra legal, se eocuen_tra
udos. fueron voz alentadora y fortificante dividida Europa en tres centros horarios
que me rr,aotuvo sin desfallecer en mi Forman parte del Occidente, Bélgica,
propósito 1e restaurar la Caballería y ha- Francia, Ioglaterra, Holand~, España y
c er para siempre famosa la ma nchega re- Portugal; pei teneceo al horario centra l. Itagióo donde nací.
lia, Austria, Alemania, Suiza y EscaodioaSi la mala condición y envidiosa ene mi· va, en el oriental entran Rusia y Turqufa.
ga del mago encantador que me pe rsigue
En todo_el mundo hay veinticuatro cenoo lo hubiera estorbado, ¿quién duda que tros horarios, y cada uno adelanta o rea estas horas, estaría yo rigiendo un gran trasa una hora exacta sobre el precedente,
Imperio en Ultramar, y tú llevando las rien• según se halle al Oriente y al Oceideote.
das del Gobierno de a lguna apartada ínsu•

r

El peligro de las pipas viejas

Pilules Orientales

ª:-

1

A 25 CENTAVOS LA CAJA.

Los idiomas enseñados a máquina

l'I!·

1

Para loa lugares donde no ae enouentre, se despacha tranoo de porte, enviando
oon el pedido en sellos de oorreo $0.80 ove por oada oaja y por docena $2.62,&amp;l Depositarlo general, SR, RAf'AlfL •• ORTEGIA, s• o•LLE DE IIANRIQUE N 9 ea.

a

Aves

Que a don Juan Montalvo
se le quedó en el tintero.

hacen bella á cualquier mujer. Y cualquier mujer puede poseerlos con el debido
cuidado y atención. No debe usarse nunca
jabón que no sea p11ro y suave.
No debe usarse nunca preparación alguna
que esmalte la superñcie y obstruya los poros.
Los poros del cutis y del cuero cabelludo deben
mantenerse siempre completamente limpios
y abiertos con el Jabón Boratado de

Curadas con el Compuesto Vege•
Lydia E. Pinkbam.

SENOS

Capítulo tantos

Los cabellos suaves y ondulantes y un hermoso cutis

I

El lavado de las manos de tos médicos

.....

,¡,~
, jj~~7i :,{f; ~

.

.......,.

¿~:~¡;t;~

,

PERFUMl!S

~UBI~

cootrae1ESTREÑIMIENTO

GRANDES ÉXITOS ACTUALES

Exijase1o,YERDADEROS GRANOS SALUD DrfRANCK

1
-

BOUQUET GREUZE _PAMPRES D'OR
ENIGMA _SOLA MIA

Horarios de Europa

América

�E L MUNDO ILUSTRADO
BOCA DELIC IOSA, J!'KA(ilANClA
en el A LIENTO C nt1 la•

VIOLETAS RUSAS
Perfuman los
labios y dan á la
boca sabor de am·
b r&lt;'~Í,., a pasion an

~~~CJ~1~!~::i'i:~

i
'

tes.
La eRPoR" Qu e
n•a Ja.q Putlllu ••
Vlo'•h• de Rual1, de
Quentln, ,r, za de la
ternura rlesu ma•
rldo.

lndl~p en·
s11ble p a ra los
(l U P "mAn lM AX·

QulslteceR. Oajlta
a ,tí, tl&lt;'1&lt; dA a.In·

minio, 50 c vs. Por correo, r Prtlfll'•ila, 60
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fe&amp;a. 5.-J. [hhltin, ,&lt;:ucrs.• 8a Hnlfw,~ t5.

ElTEKUACIOI
ANÉMIAOEBIL/DAD

ABOTAIIEJITO de las AIERZAS, etc
aurada~ radtcatm,nt, por 1I

HIERRO
BRAVAIS

Ninguno tan delicioso comu este .

Suavil.a la piel y la da una blancura nacarada pcrfecla,. Y cura radicalme.ote
irritaciones y :sabanones fort1flca las unas y las da brillo y transparencia.
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MARAVIL LOSA CURACION DE UN
ANTIGUO Y HONRADO PERIODISTA

El decano de los periodistas cubanos, el
señor Arsenio Fernández Cárcava, de Ha·
bana, nos escribió con fecha catorce de
de Abril de r9rr: "Escribo ª usted con
gusto para manifestarle que sus preciosas
píldoras de Paw Paw son una bendición
d e D.10s, sob re to d o para 1os v1e¡os
• • como yo

pi~: eÚo insistieron tanto el subastador que digieren mal p~r falta de deo~adura
como el público, porque el hombre había Y de trastornos !l'ástncos. Tengo 69 anos de
conducido a la mujer del cabestro, tal co- edad; h~ padecido mucho de las_ muelas,
mo suelen llevarse los animales al merca- cuan.do ¡oven, Y unas me las extr~¡eron l_os
do, y p recisamente es esto lo que da lega- denhStas, Y 0.t~~s me las ~rraoque yo m,slidad a la venta.
,
mo; no perm1hendome mis escasos :ec?r·
El historiador Charles Forshaw cita to- sos el ponerme ?na den!~dura artl~c1al.
da una serie de estas transacciones, ocu- E 5tu~e bastante tiempo uh hzando ~¡ B,~ar•
rridas en la provincia de Yorksire, hasta bona,o de Soda ~ar:1 ayudar a la ?1gest1ó1;1;
el año de 1852 _
pero este p roced1m1ento me obh~aba;,. ~r
No es sólo en esta provincia donde tal aumentando gradualmente la dós1s de Biocurre, sino también en la de Dorsetshire, carbona~o, Y tanto he tomad_o que 1:mpecé
a ¡uzgar por las novelas de Thomas H ardy, por senhrme.~al, Y ?etermmé sushtut1rlo
que tienen fama de reflejar fielmente los con sus pr&lt;;&gt;&lt;h~wsas pildoras de Paw Paw,
usos y costumbres de esta región.
t~mando_ d1anamente al acostarme, una de
E n su novela: "The Mayor of Caster- dichas p1ldoras; hace de est? dos meses y
bridge," este autor describe una de estas obser vé que me encu_entro ~,en Y hasta he
escenas, siendo considerada la venta como engor~ado, Uso :tl ~ 1.smo tlem~o su excelegal 'por todos los que en ella intervie- leot7, Jabón, Y mi fisico ha me¡orado munen, ó sea el mar ido, la mujer y el com- cho.
prador. Parece que estas transacciones se LAS PI LDORAS DE PAW PA W (Paefectuaron muy a menudo a principios del paya), son las mejores que se conocen pa·
siglo X IX, a raíz de las guerras oapoleó- ra el estómago e hígado y un positivo y ránicas.
pido remedio para la Constipación, IcteriAl volver el ejército después del año 1815 cia, B iliosidad, Dolor de Cabeza y todos los
muchos de los soldados encontraron que padecimientos causados ¡,or desórdenes del
sus esposas, creyéndolos muertos, habían Estómago e Hígado. Estas píldoras contie•
contraído segundo matrimonio; al vender nen las mejores virtudes del Tónico Paw
la mujer al segundo marido creyeron so- Paw, y están preparadas del jugo de la fruluciooado el problema, y las autoridades, ta Papaya. 50 centavos.
en vista de Jo dificultoso de la situación ha· EL JABON "HAMAMELIS" DE MUNcíao la vista gorda.
YON. Recomendado por el Mundo Civilizado como el mejor Jabón medicinal y una
!P&gt;Ir©v~lli&gt;oo~ furll@ml&lt;tl\~
necesidad para el Tocador.
__
E L REMEDIO PARA LA DISPEPSIA,
.
.
alivia instantáneamente y cura toda clase
. No es _sólo Ch1oa .1a tierra de los pr~ver- de Dispepsia. 50 centavos. Marca 3 X, 32.
bios sabios. Lo.s ~hguos reyes Y senores EL REMEDIO PARA EL REUMA TIS·
~:uf:lpe~é~~: ie:i~::~~d~~t~\s~:
MO, corrige en unos días el Reumatismo en
.
.
. todas sus formas. 50 centavos y un peso
da," fueron hombres de gran 1Dtehgenc1a M
X .,
·
y sabiduría, que legaron a su país frases arca 3 • 112 ·
sentenciosas de las que ahora se enorgu- EL REMEDIO LIQUIDO PARA LA
lJeceo aquellas gentes.
SANGRE (ea pastillas) "º tiene igual paHe aquí algunas de ellas:
~a las af~cc!~nes sifilíticas de los huesos, las
Un ciego no puede ser juez en colores. ulceras s!lihh~as y las enfe.rmedades CutáCuando el gato está en los tejados el ra- neas. Desarraiga todas las impurezas de la
tón anda suelto por las casas.
sangre. $4.
La fama perdura más que la vida.
E L REMEDIO PARA LOS RTílONES,
La esperanza consuela al perseguido.
cura prontamente los Dolores de Espalda
La borrachera es her mana del robo.
y todos los males de los Riñones. 50 centaAprender es el deseo constante del sa- vos. Marca 3 X, $2.
bio.
Si no tienes dinero carecerás de ami- Munroo tiene Remedios para cada engos.
fermedad, casi todos al módico precio de
El hambriento siempre tiene mal humor. 50 centavos. Se venden en todas las farmaMita lo que tiene~ delante de tí antes de cias o puede hacerse el pedido directadar un paso.
mente.
Ningún hombre, por sabio que haya sido Pida usted la "Guía de la Salud." de
0 que sea, lo es en todos los tiempos Y en Munyon, en las Droguerías de J. Labadié,
todas las ocasiones.
,
.
Las mujeres ansían todo lo que es caro. S':'cs. . Y Cia., Av. Sa? Fra~c,sco 43: J.
La sabidur!a t iene más poder que la Ulh!elll S':'cs., 3a. Av. Bohvar 7:s, Johannsen,
fuer
Féhx y Cia., Av. San Francisco 39: DroElz;in de una fiesta es siempre mejor que guería del Elefante, Av. Isabel la Católi~
el com ienzo de una orgía.
6; y otras.. Consulta_s por correspondencia,
,
¡
d. ·
confideoc1ales y hbres de torlo gasto.1
A
. ~1 com~ a _esperanza es ame ,cm~ que MUNYON'S 53 AND JEFFERSON, PHI·
altv1a la m1sena, la muer te es el medico LAPELPH IA E u. d A
·
que cura la pobreza,
• ·
e ,

i:::r~t

Agencia de Inhumaciones

---------------------------~'V""v""~~1

EL MUNDO ILUSTRADO

Parece que los antiguos conocían esta
resistencia de los cabellos La historia nos
refiere que las cuerdas de las catapultas
romanas estaban fabricadas con cabellera
Se ha calculado el esfuerzo que pueden
hacer nuestros cabelllos.
de los esclavos, y que las mujeres cartagi·
Un cabello de mediano grosor puede n.esas ofrecieron sus cabelleras para que
.
sirviesen en la defensa de la patria.
sontener. s:n romperse, un peso de 178 gra·
_ __
mos.
¿Es
dable
en
Inglaterra
que un hombre
Ahora bien, como una cabeza mediana·
mente poblada sustenta unos treinta mil
venda a su mujer
cabellos, síguese que nuestros cabellos, ó
lo que e.s más paradójico, la cabell_era ~e Esta cuestión fué ventilada hace poco en
una n:iuier pu_ede ofrecer ~~a res1stenc1a Londres.
superior a c!llco toneladas;
De la contestación se desprende que, si
. Téngase en cuert~. ade!llas, que las tor· bien antiguamente la ley permitía semejans1ón aun:ienta_ la res1stenc1a y se compren- te abuso, actualmente esta transacción es
derá lo !llcre1ble de la fuerza de la tren· imposible, aun cuando la mencionada ley
zas d_e la cabellera..
. no se halle abolida formalmente.
As, no es de admirar que algunas mu¡e- Sin embargo, encontráronse varias perres levanten con su cabellera enormes pe- sonas que citaron dos casos, ocurridos, dusc,s.
.
. rante los últímos veinte años, en los que
La d1fi:ultad o el secreto de la marav1- el hombre había vendido a su mujer en
llano _esta tanto en los cabell?s como en pública subasta.
los muscules que han de verificar el esUno de estos casos ocurrió en la poblafuerzo.
cióo de Pontefract, ea la provincia :le
Yorkshire; el otro en los Midlands. Ambas
mujeres fueron vendidas en pública subasta; la una por siete shillings y seis pences, la otra por dos shillings y seis peoces.
COGNAC
El comprador de e 5ta última sólo había hecho ¡.._ apuesta para librar a la infeliz de
las garras del marido, un verdadero bruto;
pero encontró la cosa muy incómoda ea
cuanto
• d d le obligaron a llevársela en pro-

Salud Esencial para· Desempeñar las Faenas del Hogar.

Huelga decir que
las felici dades de
la vida dependen
la salud. Si Ud.
sufre de alguna
dolencia, su pri, mer deber es curarse. Ninguna mujer puede esperar.
d isfrutar el amor de un hombre n
los favores de la sociedad si está
siempre afligida y quejándose. Alégrese Ud., sea úti l, sea bondadosa.
Dirá Ud. ''es" dificil estar alegre
con UI!. fuerte dolor de cabeza, el
Hfgado torpe y el estómago desordenado."
Entonces, ¿por qu é estar
atormentada con
esas dolencias?
¿ Por qué no tomar remedios que curen? EL REMEDIO DE MUNYON
PARA EL DOLOR DE¡ CABEZA le
quitará el dolor de cabeza, no importa cuál sea la causa, en 3 a 15 minutos, tonificándole los nervios y el
estón:ago y sin causarle malos efectos.
Si Ud. está irritada, y nerviosa y
no pudiere dormi r , tome el Remedio
de Munyon para los Nervios. Precio 50. centavos.
Si Ud. está viliosa o sufre d e alguna dolencia del hfgado, tome el
Remedio de Munyon para el H fgado. Precio 50 centavos.
EL REMEDIO DE MUNYON PAR A LA DISPEP SIA cura todos los
padecimientos del estómago. Precio
50 centavos.
EL REMEDIO D E MUNYON PARA LOS RIÑONES cura los dolores
en la espalda, la hinchazón en los
pies, orina escasa y frec uente, hinchazones debajo de los ojos, cutis
pá lido y ceroso, hid,ropes!a y de·
más afecciones de los riñones. P recio 50 centavos.
El Remedio de Munyon para el
Reumatismo, cura 90 por 1 00 de
los casos de reumatismo. Precio 50
centavos.
EL REMEDIO DE MUNYON PARA LAS DAMAS cura todos los males del bello sexo. Es superior a todos los demás remedios conoéidos.
50 centavos.
Toda madre deberá tener siempre
en su hogar los Remedios para los
Resfriados, el Catarro, las Tos1&gt;s,
Mal de Garganta, Cólico, Diarrea y
demás enfermedades de los niños,
pues u.na dosis o dos de estos remedios muchas veces evitan Largas,
penosas y costosas e n fermedades.
GRATI S La "GUIA de la SALUD"
de Munyon, la cual le enseñará a ser
su propio médico y el de s u familia de una manera fácil, sencill_a¡ Y
barata.
Es el m e jor
EL JABON AVELLANO jabón medicinal y de tocaDE LA BRUJA
dor que se coDE MUNYON
noce. Da buen
color y l ozaI!.fa a los cutis pálidos
y m1rchitos. Cura los barros, impide la caspa, pone el cutis tan terso
como la fel pa. Se recomienda en
particular par~ bañar a los niños.
CUIDADO CON LAS IMITACIONZS. El único Jabón de Avellano
de la Bruja, legitimo es el de Munyon. Todos l os demás que lleven este nombl'e son imitaciones.
CONSUL TAS GR ATIS POR CORREO.

··&lt;.tonsult~s

Se da¡¡ casos de que el dolor moral mata Instantáneamente, y con
;,,l"'
mucha má11 t recuencla de eI!.fer medades adquiridas bajo la pena y P"-Sión
LA CARRERA DIPLOMATICA.
de án im o.
Las pasiones violentas, cólera , ceInci'.ignito: Entre nosotros basta los, odio, en vi dia, cau1l!ln alten1.ciocon ser abogado para tener derecho nes g r aves ee la salud. La cólera es
a la carrera de los diplomáticos; pero
la más terrible de todas cuando lleno teniend o el titulo citado hay que
sustentar un examen, según progra- ga al exces o. Una cólera violenta
ma de la Secreta1fa de Relacione•, puede engendrar casi instantáneapara ser admitido ya sea como canci- mente fiebre biliosa, inflamación del
ller de up.a legación, o escribiente hfgado, del cerebro y hasta la locura. El abandonarse con frecuencia. a
c:.e d icha Secretaria.
Los grados para llegar al puesto de la cólera puede ocasionar la. icteriMinistro Plenipotenciario, son los si- cia, la fiebre nerviosa, la con sunción y la parálisis. Después de un acguientes:
Canciller, tercer secretario, segun- ceso de cóler a, la leche de una mado secretario, primer secretario y Mi- dre o unaJ nodriza originan convulnistro. No estoy muy segura de si és- sio n es a uI!. niño y la leche obr a cotos ser án solamente los puestos que mo un venen o, produciendo la muerhay en las legaciones, pero segura- te instantánea.
La persona alegre que r1e siemmente en la Secretarla de Relaciones podrán decir a usted todo lo que pre, es sin duda de buena salud. Por
eso se dice: "La ris1t engorda" pordesea.
·
que es el t ónico del sistema nervioso mejor que las medicinas de los
EL HOGAR.
doctores. Hay e jemplo¡; de personas
~l a t•uc ha: "El hogar es lo que pro- cur adas de la enferll'.'edad por un
porciona mayores dichas para los se- repentino acceso de risa. Agita el
res b ien intencion,ados" no sé quién cuerpo, promueve la digestión , la
dijo, pero seguramente el pensamien- clrct,Jación de la sangre y reaviva
to anterior no tiene, en lo absoluto, el podev vital en todas par tes.
Las fábulas y libros de caba.llerfa
náda qu no sea verdad.
Los hombres, por torpeza, me refi•!· nos hablan de elfxeres que da ban a
ro a los que tienen cierto principio sus héroes una eterna juTentud .
de moral, hacen muchas veces cosas Nuestro eHxir hoy consiste en te11.er
qt&gt;.e si se dieran cuenta exacta de su una mentEt libre y fresca, no tenl'r
import ancia, indudablemente no las un cor azón demasiado impresionable
ha1 !an, pero ya que desgraciadamen- y pasar ser en os sobre las pequel'ía.s
te su esposo ha hecho algo que pu-, miserias de la vida.
do ofender a· usted, este hech o, por
Puede comprobarse que las pergrande que lo quiera usted ver, no sonas que p arecen más jóvene s de
amerita su enojo al grado que me lo que en realid ad son, tienen u n esdice h,"I. llegado, tanto más que lo p fr itu fresco y j uvenil, m ientr aa qua
que me cuenta ha motivado su in- por el con trario, las q u e parecen de
dignación, aunque grave, np hay una ,m¡a¡yor ede,d Jon prematU!ramen te
ca,,.sa, o más bien dicho, un derecho viejas en el modo de pensar. De aqut
que autorice a usted para seguir la se infiere que par a mantener el asHne"I. de conducta que ha adaptado.
pecto juvenil, debem os con servar nos
Al decir a usted ésto, seguram ente jóvenes Inter namente. E l enveJectr
se me juzgar á poco femenina, es de- más pronto o más tar de depende de
cir, poco afecta a defender los dere- nosotr os mismos y de que tomamos
chos de n uestro sexo, pero por otra costum bres p r opias de las personas
parte me siento inclinada a la clemen cia, al perdón de los error es, de edad.
LUISA.
cuando éstos son, como digo antes,
por .torpeza o falta de reflexión.
Haga usted por medio .d e ,.razonamientos, comprend er a su esposo Croquetas de lan gosta a la milita1·.
su conducta q ue cier tamente no es
Se llenaiü Íos mol des especiales
buena, pero sea clemente, piense p_ara croqlfefas con una masa de pariue hasta con los malh echores a tatas mezcladas con queso parmes1q uienes un jurado popular condena
no, se deja un hueco en el cer.tro v
a la última pena toda.vfa, en mu- .se
rellena é3te con un salpicón de
chas ocasiones, obtienen el indulto Je.ngosta
y ·'cliampignons" cocidos,
de la terrible pena y que s i bian ligad.'!. con bechá.me l, reducido co:r.o
es cierto q ue tal vez sufran más
tormentos al estar prisioner os veinte o más años, también es cierto
que al recibir el indulto, lo deben
recibir como un gran bien, como u "'la
caridad de amor de los prójimos que
en toda su vida tendrán, a no dudarlo, en la mente con un sentimiento
de g r atitud y de car iño.
Debe usted sufrir cruelmente con
lo que Je pasa, pero recuerde que,
afortun adamente, todo tiene compensación en la vida. Resfgnese que
vendrán dfas mejores.

~

~

P iensa Utl. comprar
acciones

Venga a ver nos:

{ NO
';)

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seña1•e m os a c o -

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n ocer los tí tulos sei•io s

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y l os q ue son impresos /
s o lam e n te pal'a. . . . . . • }

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Exija c1ue e n las necio-

~

~

n es que l e oil'e zcan es-

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té e l n o mba•e

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impreiiO

a l pie del an,,ei•so:

~
f
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tEDU;:o;;~~~ILAR \
~ ES UNA GAR ANTIA. )

¿ vJ',, v-J',,l\,,...,J'\,...,J'\,v.J",~
deja énfriar en lugar fresco.
para una masa de croquetas y se
Se sumergen los moldes en agua
calier.te para sacar las croquetas, se
harinan, se envuelven en huevos v~tidos y luego en pan · rayado, se
untan con aceite muy frito, para col orearlas, se ponen a escurrir y se
sirven.
Hay insectos tan pequeños que
se necesitan 540 milones para completar el peso de -un gramo.

+++

A,
,La Universidad. má!¡, concurrí_~
del mundo es la del Cairo, pues , a.
ella ,concuQ!'en 11,000 estudi.anie:L

++

&lt;t•

La policfa de Parfs ha sido equiparada con linternas de acetiienoj
para usarlas en dfas de espesa niebla.

Sin embargo, casf todas las salsas "Worcestershire" se esfuerzan· en
imitar el modo de presentacion del producto de origen.
El solo hecho de imitar la etiqueta y el frasco de Lea &amp; P errins E&gt;Qlli\·ale á una
confesion de inferioridad. Esto no impide que millares de personas sigan diciendo de
la ••,vorcestershire" u de l a "Salsa Inglesa," cuando lo que quieren decir es la
"Lea &amp; Perrins."
Sois una de ellas ?

La escritur a blanca sobre
la etiq ueta roja :
,,,_.,_~

. d.
m 1ca

la verdadera

SALSA WORCESTERSHIRE
d e origen.

b1

~.

vende mos acci o.a:. .
n es; p e l'o l e en- }

S

Ana: La In fl uencia del espfr itu en

f

petroleras? }

I alguien hubiese p roducido una salsa tan buena
como la de LEA &amp; PERRINS, pued e Vd. estar
seguro que no imitaría el modo de p resentacion
de esta.

EL E SPIRITO Y LA MATERIA.

la salud del hombre es uno de los
misterios de nuestr a existencia.
E l estado de espir ftu influye sobre lp. s alud: ,imposible m a ntener
regular y gradual el estado ffsico
en buenas y san as condiciones, si el
espfrltu sufre. Fácilmente se puede
ob servar la alteración del aspecto de
una per son a que exper imenta de
pronto un a desgracia.
La lmiaginaclón y el pensamiento,
por lncr etble 4.ue pare:.i:ca, son capaces de curar y producir d olor es y
enferliO.e da d es. !'!Olo as! se ex plican
cur aciones de neuralgias y enferm edada ner v iosas por la influencia de
la confianza en u n m4dico o en un
remedio.

~

�EL MUNDO ILUSTRADO
de su riqueza presente, ganada sin co:110 NUBES EN EL CIELO SON
deshonra?
LAS PECAS EN EL ROSTRO
Triste era la existencia que llevaba en compañía de su familia. Su
esposa, doña Micaela, sin mostrarle
desapego, era un instrumento de sus Ocultan la Limpieza y Lozanía de Ja
Usa La Peruaa Porque Es Ua Buen Remedio.
Tez. Desperfeccionan la Belleza.
hijas y compartía sus inclinaci ones.
Ansiaba hacerlas casar con moz·,s
distinguidos, bien emparentados en
la sociedad. Tenía siempre listo el ¿Por qué no desvanecer las pecas .v
todas las manchas
dinero para un abono de ópera o de
en la cara con la
conferencias, un viaje a Mar del
CREME "SIREN''
Plata o París, para cualquier acto,
CONTRA LAS PEen fin, impuesto por la moda y la
CAS? Preparada por
ostentación. Natural mente, se presespecialistas
con
cindía del viejo en las fiestas Y en
los viajes, aunque don César, como
muchos años de exbuen italiano, era aficionado a la ópeperiencia, UNICAra, cuando de la temporada teatral
MENTE para desse trataba.
t r uir de una maneLas muchachas explotaban la bue- ra radical toda clase de pecas y
na disposición de la madre para con manchas en el rostro. Esta CR!l1M.o\
ellas, induciéndola a realizar gastos "SIREN" CONTRA LAS PECAS es
sup ,rf!os. So pretexto de c;ue era ya bien conocida como muy eficaz,
é!e buen tono hablar el francés con
acento parisién, la persuadieron de en México y en todas partes. Tar ro
u.n breve viaje a París. Al regreso, con valiosas indicaciones, $ 2.50.
sorprendieron a sus amigas con un Por correo, certificado, $ 2. 6 2.
nuevo encanto: el de sab er recitar
En venta: Johannsen, Félix y Cia.,
versos de Francisco Coppée. . . . Ha Av. San Francisco 43.-J. Labadie
de saberse que Alda sobresalia en la
recitación, Margarita en e l papel de Sucs. y Cía., Av. San Francisco 43.aldeana en las fiestas de b eneficencia J . Uihlein Su c., 3a Av. Bolívar, 25.
y Elena en el c;i.nto. Eran tres joyas, A. Vargas Sucrs., Isabel l a Católic.a
6.-México.
como d icen.
Don César, quebrantado por la
edad y por el t r abajo, carecía de oposición de sus hijas y estuvo a
fuerzas, y, sobre todo, de la auto- punto d e estallar de indignación; peridad paterna necesaria para impo- ro sintiéndose débil y cobarde ante
ner un limite a las demasías de los ellas, sólo se limitó a decir en voz
suyos. Lo aceptaba todo sin prote:3- alta y colér ica:
-¡Aunque el viaje me cuest~ la
ta, hasta el forzado aislamiento en
que su esposa y sus hijas lo man- vida, he de ir!
'¿No había tle ir a recoger el último
tenían. Como s i manchara con su
presencia, lo tenían realmente es- suspiro de su madre, ya que de su
co • dido. Parecía no existir vtnculo madre se trataba? Sólo una vez había
Tbe Peruaa .Compsoy.,
Mayaguez, Puerto Rico.
alguno entre él y l a familia. Una ido a visitarla, desde que vino a AméColumbus, Oblo, E. U. de A.
gran distancia se había creado en- rica. Entonces le propuso traerla consigo a Buenos Air es, pero ella no
Muy Señores m ios :-R.ecomleado la Peruaa á mis enfermos porque
tre sus almas.
Nada había más penos()( para él quiso a bandonar la ciudad donde haes buena, por que cura y por que para cuanto esti recomendada la be
que aquellas comidas silenciosas con bía transcu r rido toda su vida, aparte
empleado, obtealeado siempre los mejores resultados.
los suyos, en las cuales desempeña- d~ que la espantaba la cruzada del
De Vds. atentamente,
ba el papel d e convid ado. Dolíanle océano. ¿ Cómo iba a vacilar, cuando
PEDRO PEREA FAJARDO, M. D.
las miradas fm'tivas que dirigían sus su madre lo llamaba? Aunque estuh i jas a su ropa o s u modo de co- viese en !é.l rincón más apartado de
la tierra, haciéndose todos los samer. Angusti._áb anle las palabras dei,,
La Peruaa Siempre Victoriosa.
Certifica: H aber reconocido r epetid as
d eñosas e hirien tes con que ellas ha- crificios imaginabl es, acudiría al laLas r ecientes con quistas d e l a Pernna veces "La P eruna" s iempre con éxito,
blaban de la gente humilde, en un do del ser que le dió la vida. ¡ No
en p aises extran jeros ha llegado á ser especialmente para combatir la tos d e
a la r de de nobleza de que carecían. faltaba más, s ino que dejasa morir
Por ello procu raba vivir a lejado de a s u madre sin satisfacer su último
u no de l as temas mas inte1esan tes de l a los convalecientes de l a "Grippe" m uy
f recuen te en l as Ant illas, y están do
ellas. Pasaba casi todas las horas deseo, estando al alcance de sus mah istoria médica.
del día en el jardín de su casa, ata.- nos satisfacerlo! Ya lo creo que iría,
L a Peruna se adapt a admirablemen te seguro de s u eficacia , no vacila en r ereado en cuidar las pl antas, regan- se opusiese qu ien se opusiera.
f l as enfermedades de climas cálidos com en darla.
Leyó de nuevo el telegrama, y poDr. Julio Ferrer .
dolas con solicitud paternal y delP1a d on de pr evalecen las afecciones cata- P once, Por to Rico.
niendo en el recuerdo de s u madre
tándose
en
su
cr
ecimiento.
nales del estómago, la a n emia y enferCarta De Un Profesor.
Viendo florecer las r osas, pensaba todo su amor filial que no le profemedades n erviosas.
a veces que en el mundo vegetal rei- saban sus hijas, en una crisis de terAreci bo, Porto Rico.
La P er una es un tónico admirable v Srs. P ernna Company.
na un orden de vida superior al de nura, y como reproche para ellas,
proporcion a un apetito vig oroso é in m;los seres humanos. En las tiniebl as exclamó en italiano, llor.ando a láColu mbus, Ohio, E. U . d e A.
jorable d igestión.
de su cerebro elemental fulgurab:.J. grima v iva:
Muy Srs. mio:-Pliiceme comunicar á
-¡Maroma! .... ¡Poverina! ....
D octores prominen tes d e r epu tación V ds. que he h ech o uso d e s u admirable
fugazmente el pensamiento de que
las rosas se conducian mejor con él
i nter n acional recomiendan l a Peru n a á preparado " L a Perunal ' p ara combatir
Eloy Fariña Núñez.
que sus hij as. Y no podía menos de
sus pacientes, y cer tifican que es buen a , nn fuer te acceso d e grippe, con satis•
m irarlas con afecto, con cariño casi,- - - - - - - - - - - - - - - -factorio
r
esul
tado
.
Dicha
medicina
la
Doctores Promlaente, Usan La Peruna.
como s i fuesen criaturas de carne
creo un tónico inmej~rable p ara conva•
accesibles a la gratitud.
El i nfrascrito M édico-Cirujano de la lecien tes,
Una nocbe, duran te la cena, reciF acultad de Medicina de Bar celon a,
José D'Elias,
bió un telegrama urgente de NápoEspnfia.
P rofesor.
les. El corazón de don César lati6
precipitadamente, sin saber por qué,
desde el día lejano en que, abando- Allá vivía su viej ecita madre, en
uando la ciudad natal, Génova, vino compañía de un hermano, y a cua América, jamás cruzó por su men- yo sostén proveía él. Abrió e' papel
Dor. César MHani vivía como un t e la idea de que su ignorancia ha- v leyó, con la inquietud consiguiene,1t1 año en su propia casa, en el seno br!a de ser alguna, vez, causa para te, que su madre- se hallaba enferde aquel hogar cuya prosperidad que dejaran de amarle los suyos. El ma y que deseaba verlo por última
presente era el fruto C:e toda una vi- no tenia, ciertamente, la culpa de la vez.
-Mamá está muy enferma y ma- 1
d.a, de trabajo. Era menos que un rusticidad de sus maneras. El, don
extraño todavía, era simplemente un César, tuvo que inclinar la cabeza y ñana mismo voy a Italia-di jo don
estorbo y un motivo de vergüenza ,...,rnarse e l pan con el sudor de la César.
-¿A tu edad? No puede ser-obpara los suyos. Sus hijas Alda, Mar- frer.te. Siempr e en relación ,1 trato
garita y Elena, señoritas presumidas con gente de su condición, modesta jetó tímidamente doña Micaela.
Sus hijas se opusieron también;
qpe renegaban en secreto de la hu- pero virtuosa, no pudo aprender urmildad de su origen, presente s iem- banidad de la oscura esfera social en pero sin calor, al viaje del viejo. En
pre en el aspecto rudo y desaliñado que desenvolvía su esfuerzo. ¿ Iba a el fondo, se pusieron contentas, po1·del viejo, como lo llamaban comun- r.9gar, por ventura, como si fuera que así se desembarazaban por un
mente, hubieran deseado tener un un crimen, que llegó como inm igran- tiempo de él y se evitaban a sí mispadre culto y distinguido que supie- te a las p layas de la Argentina y que mas la vergüenza de presentar a su
se vestir bien, a fin de ir con él sin en los primeros tiempos vendía ho•·- padre a sus amigas, las que .andatemor de ponerse en ridfculo, a las talizas por las calles de Buenos Ai- ban diciendo por ahí, que la riqueza
fiestas munda n as. Pero el viejo don res? ¿,No era más bien un motivo no le había hecho perder sus trazas
César, no era ni una ni otr~ cosa. de satisfacción para él el recuerdo de de vendedo1' ambulante. Don César
Pr~ocupado de amasar una fortun:.i. aquella época de trabajo er&gt; me'1io advirtió toda la doblez de la fingida

EL DOCTOR PEDRO PEREA FAJARDO,
CIRUJANO Y OCULISTA REPUTADO.

r;;;: ______ _, ___ . . ,. , _ ------.......,.,~-- . . l

EL VIEJO

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                </elementText>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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