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EL MUNDO I LUSTRADO

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PROMINENTES

Calendario de la semana.

Los Gérmenes

•n e
Sl

La ciencia ha descubierto que cada enfermedad del cuerpo humano procede de su
correspondiente gérmen llamado microbio o bacilo. Los ha estudiado y clasificado
LUNES IO ,
acertadamente como resultado de repetidos experimentos prácticos.
Esos gérmenes existen en el organismo en estado de inercia mientras los diversos
Los Santos Cuarenta Mártires y San Ma·
órganos funcionan con regularidad y armonía; pero al desordenarse algún órgao~, lo cario Obispo Confesor.
que lleva consigo el consiguiente trastorao general, los gérmenes se agitan y com1en·
zan su tarea destructora, resultando luego una o más de las enfermedades que repreMARTES II.
sentan. Con preferencia atacan y envician la sangre, cuando los riñones, por cual·
quiera causa, se entorpecen y no cumplen debidamente su trabajo depurativo y defeSantos Eulal io Presbítero Mártir y Cons·
cador. Así se comprenderá fácilmente la gran importancia que hay en conservar sa·
tantino
Confesor.
'
nos esos órganos. Para ayudar a la Naturaleza a ese fin, debe tenerse siempre presente y disponible para su uso, la siguiente valiosa fórmula invariablerr~nte eficaz
MllfR C0 LES 12.
en cualquier desarreglo de los riñones: Extracto compuesto vegetal Arvehna, 15 gra·
mes; Jarabe compuesto de hipofosfitos, 45 gramos; Jarabe compuesto de Zarzaparrilla,
Santos Gregario Magno Papa Confesor,
6o gramos.
.
,
Padre
y Doctor de la lglesia Latina y Teó·
Estos medicamentos pueden comprarse separadamente en cualqt11era Droguena o
Farmacia, sin necesidad de presc r ipción facultativa. Tómese una cucharadita después fanes Confesor.-Función a S:&gt;n Francisco
dé cada comida, teniendo el cuidado de agitar el frasco primero. El resultado será Javier en la parroquia de la Santa Vera·
siempre satisfactor io.
cruz y alguna otra iglesia. -En la Basílica
de Guadalupe Visita de los Siete Altares
y función de la Archidiócesis de Michoa·

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f'8TILLES - SELS - , ,COMPRIM~S

JUEVES

del Estado

IJ ,

Santos Leandro Obispo Confesor, Rodrigo P resbítero, Salomón Mártires y Eufra•
sia Virgen.-Vísperas o maitines en lapa• Raymundodlj' Fite ro Abad, Longinos y Nirroquia de Santa Cruz y Soledad
candro Mártires,-Función titular e indul·
gencia plenaria en la Piedad.- Tercera Ce•
remonia de la Seña en Catedral y Basílica
Festividad de los Dolores de !\1Jaria Sao· por la mañana, después de vísperas.
tísima. Santas Florentina Virgen, Matilde
Reiua y el B. Leonardo Quimura Mártir.
-Oficio y misa de la fiesta del día: r ito do·
ble de segunda clase ~ ornamento blanco;
se conm~mo ra la fena oc_urr~nte, cuyo
Evangeho refiere la determ1 nac1ón de los
Pontífice, de quitar la vida al Salvador.
SÁBADO 15.

¿ QUt ES LO QUE NECESITAN

spes

fu~:~~

PARA
:L CATARI

cáñ.

cao!a en la bendición de las Palmas.-La
Comía a veces, tendiendo su mano desPas160 de Nuestro Señor Jesucr;st0 seg6n caro~da en el veotanHlo de un figón, uo
San Mateo, es e l Evangelio de las misas de bodno, u_n mendrug?, de pan;. y vagaba,
este dfa.
va_gaba s~empre, triste y mustio: falto de
alientos, rncapaz de rebelarse, inerme para
--hacer fr en te a ague ¡ d est1no
·
d espiada
•
do
q:1-e i? co~denaba en lo más flor ido de sus
anos_1uveniles, a ser un paria inútil, re·
puls1vo, huérfano de todo vínculo, desli·
gado de todo estrecho lazo de cariño o de
amor.
.implacable, tud.
Declinó la ta rde con volu Pt uosa 1en 1·t·
ar
e
avanza
a
rumosa,
b b
friaLa .I d
.
Julio Heredta. el bohemio vencido pa·
La luz en aquel brumoso crepúsculo se
seaba a lo la rgo de las calles inc iertd • fué esfumando en el cuadro de sombras
• fija dirección, impulsado por una
de la_ noche vencedora y cada casa que en·
obscura y poderosa q ue le impelía a mar· cendia sus_ lámparas, mostrando a través de
char sin descanso, como obedec iendo a u
la entreabierta puerta los seres que forma·
~ald_ició n a la cual su esfuerzo, Q.l el ~: bao el hogar; cada una de aquellas escenas
ntngun otrosér humano, pudiera sustraerle reveladoras oe un amor, de una dicha, de
Vagaba asf de largos días en aquella ciu~ una_paz que su alma doliente ansiaba tan·
dad h uraña, vorági~e insaciable que le vol- to Sin lograr h_allarla. parecía°:le sarcá~titeaba en su torbellino sin darle paz ni des· cho~ apóstro_fes. doblada la cerviz, y, los OJrncanso.
aJOS, conunuaba su marcha dolorosa su
perP.grioacióo incansable.
'

D01111SGO 16.

Santos Abraham Ermitaño y Heriberto
Obispo Confesor. - Oficio y misa de la Dom[nica; rito semidoble y ornamento mora·
do; no se conmemora ningún santo. -En
las misas privadas se lee al fin el Evange·
lio que refiere la entrada triunfante del
Salvador a Jerusalem; en las solemnes se

~~a

Y cuando la noche envolv"ó e
t ·
maoto oegro la dudad enter~. y
ét:~~~
ta semejó un bastión formidable inefpu .
nable valladar que defendía un' presen~e
de tranquilos goces el pobre tro
'
te, el sin fortuna soñador
la espvero
Id erran•
cada, el busto hundido la~ mejill:s fl~ e_~ar•
miraba aquellas puerta's que jamás h~~r3s,
de abrirse para él y pensaba
llá
an
mente conturbada , en su m~nt:
de sombríos faotafmas, si por encima de
la malda d d e Ios h om b res y de Ja impiedad de~ destino no habría algo más despia•
da_do aun y aun más cruel: la existencia
misma.

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el aceite no reciben un sueldo fijo, pero se
les paga de acuerdo con una costumbr·
muy antigua en la Siria. A estos recolec
tores s~ les da un_ cinco por ciento sobre
la cantidad de olivas que recogen, en tan·
to que a aquellos 9ue la ~uelen se les
compensa con un diez por ciento.

Olivos antiquisimos

El largo vivir de los árboles de las se_!·
vas ~s asunto que con_ mucha frecuencia
se discute entr_e los c1entkos; -pero casos
r'.1-ros se han citado de árboles frutales cu)hvados que han tem_do una vida ext~aord1·
nanam:n.te larga. . S10 emb3:rgo, se ~•ce que _ _ _ _ _ _ _ _ __ _ _ _ __
en la S1na hay olivos que tienen siglos de
•
vida y sobre los cuales no cabe ninguna
0 0 0
duda del tiempo que llevan de existencia.
¡Y, a lo lejos, aquel presentimiento de
La escritura. que han descubierto y la
Costa Firme; miraje encantador que aña· q~e fué extendida ~ace cosa de unos 499
día a la belleza sin par d el paisaje en tor- anos, hace referencia a un huerto de 490
nol
olivos que se halla situado en la ciudad de
·
Trípoli de Siria. En la actualidad estos
árboles producen olivas en abundancia y
0 0 0
de una excelente calidad, no obstante que
De tiempo en tiempo, un r elámpago di· sus troncos y las ramas s~ hallan ll~nos de
bujaba sobre el inmenso lien zo del espacio nudos, y representan el tiempo de vida que
Matachin, Zona del Canal, Panamá. infinito, los contornos de la alta Cordillera llevan. A pesar d: todo, las_ esperanzas son
- "Muchos años lle•aba sufriendo de de la costa, cual una sonrisa fugaz que va· de que su fecundidad conllnuará por mu·
dolores en las es- gara por s,)bre la faz medrosa de la sierra. cho más.
Los cultivadores de frutas en la Si ria
paldas y fatigas.
reconocen el valor de sus huertos, y ellos
Probé varias medisiempre siembran nuevas plantas. Ultima·
cinas sin obtener
beneficio alguno pe.
Las olas besaban suavemente la tímida mente en Beyrut, uno de los centros inro después de haber pendiente de la orilla, sollozando casi. Y, dust~iales, se se~braron 3 0 0,000 olivos en
tomado el Com. a l retirarse )as aguas, serenas y tranquilas, la misma extensión que_ ocupa una manzapuesto Vegetal de oíase así como un frou-frou discreto de na de casas. Los habitantes dtl pais se
Lydia E. Pinkham guarátaros inquietos y desnudos, tiritando conformaban antes con una sola cosecha
recobré completa de frío . .....
de oliva c_ada tres años, y además tenían
COGNAC
la creencia que esto era todo lo que po·
mente."-SRA. CA0 0 0
drían producir dichos árboles; pero con la
TARINA DIX0N ,
Matachin, Zona del
¡Oh, la tristeza que entonces me invadía: intr&lt;;&gt;ducción d: métodos europeos en el
u....;;.¡¡......ll..:~:J..::.t.::..1u Canal, Panamá.
y qué de pensamientos cruzaban por m~ culti_vo, los ohvares dan una abundante
Culebra, Zona del Canal, Panamá.- mente! ¡Eras mi amiga, la hermana de m1 cantidad de fruto en cada cosecha. Es muy
" Mensualmente era un suplicio lo que primer amor, confidente de esa p asión do- proba~le que la cau~ de q ue la cose~ha
aufrta de la espalda, estando abatida y lorosa que abrasaba todo mi ser ~n una su- sucediese cad'.1- tres auos haya sido debida
fatigada. Alguno me habló de su fa- Prema aspiración hacia lo Impos1blel ¡Y t_u al método antiguo de apalear las ramas del Ninguno tan delicioso como éste.
moso Compuesto Vegetal y comencé á voz, tierna y cariñosa, murmuraba a mis á r bo 1 para coger e 1 f ru t o ..
usarlo. Ya hace algún tiempo que llevo oídos distraídos, dulcísimas palabras de Los que recogen las olivas y preparan
tománoolo y he recibido un gran alivio. consuelo inaudito, semejantes a un can.to
1Ojalá! que todo el bien que Vd. me voluptuoso de sirena que me atrajera hacia
está prodigando continue siempre."- las hondas p rofundas d el olvido!

-,¡~UBIAS

¿ Recuerdas, Lolín, nuestros paseos a la
luz de la luna por las playas de Guaraguao,
a orillas del mar Caribe?¿Quétristesy me·
lancólicasaquellas playas, y qué imponente
la sombría silueta del Morro, destacándose
... . allá . .. . en la penumbrosa lontananza
del horizonte!

.-~-'ª~

prEcA UNJVER5

Registrado como artículo de segunda clase en 3 de Noviembre de 1894.-

Año XX.-Tomo 1.

1mpreso en papel de las F ábricas de San Rafael .

México, Marzo 9 de 1913.

Número 10.

ºº º

oor eL

&lt;&gt;i&gt;,OBACION DE LA ACAOfOM

o o o

p..-

Tardó largo tie:npo ese consuelo en llegar, más vino a l cabo, vertiendo mieles so·
bre la hiel d e mi existencia, envolviendo
mi alma en una como larga y silenciosa no·
che sin nubes, precursora de un a lba sonriente y r eparadora ....

ººº
Han pasado desde aquel tiempo muchos
años y muchos desengaños, pero el recuerdo de nuestros paseos a la luz de la luna
por las playas de Guaraguao: a orill_as del
mar Caribe, surge aún en m1 memoria con
el vaivén paciente de una ola ..... .
AURELIO PALMA.

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'"l' "IC'RSIT
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-5''

FONDO RIC.

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16. Sus agentes en Europa, la Societé Mutuelle de Publicité, 14 rue de Rougement, (9 e).
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.

,

Queridas lectoras - porque os supongo mujeres y a
mayor abundamiento, hermosas,- me encuentro en un
apuro que casi tiene las proporciones de un preblema.
El director de "El Mundo !lustrado" me pide que me presente ante vosotras "comm"il faut," es decir, amable,
gentil y discreto, para departir finamente en nuestra preciosa compañía y 1'111!!1'!'ros risueño el despertar del domingo, con una charla breve e inofensiva, como la que
sueltan los mirlos de nuestros jardines eu estas mañanas
ya primaverales por el derroche de claridad suspensa en
el luminoso azul. Y bien, soy tímido por naturaleza y
este defecto me impide seguir el vuelo de una "causerie" ondulante y ligera, que pícara en todos los asuntos,
como una mariposa en todas las flores, y que como ésta,
os acariciara dulcemente sin fatigar vuestros íntimos pensamientos. De aquí mis apuros,
Los tiempos, por otra parte, no son propicios para cosechas de cosas amables. El mejor decoro para vuestra
belleza, sería o rosas y cantos, más las rosas quedaron
aplastadas bajo el casco de los bridones de guerra y los
ruiseñores enmudecieron entre las frondas sacudidas por
la tempestad. Hasta en la superficie pulida de esta última luna de febrero, más brillante que el espejo de Ateoa, parecían retratarse los gestos dolorosos y las trágicas
muecas de los que caían, en vez de las cabezas inclinadas de los amantes, cruzándose dulces promesas en el
silencio nocturno, bajo la concordia y la placidez de su
luz. Habrá que esperar, pues, que la vuelta de. la primavera, limpie con sus rnauos luminosas el vapor de
sangre todavía alzado en los horizontes, y que su perpe·
tuo renovar tienda como siempre sus clámides de flores
sobre el viejo dolor humano.
Entre tanto, y si no fuera mucho pedir, quisiera bordar mi crónica con los prestigios de aquellos juglares
que entretenían antaño los ocios de las castellanas,
mientras descansaban los trovadores después de haber
recitaao algún largo poema. Así preferiría las canciones
de amor, como las únicas que interesan a las mujeres.
Las cantaría suavemente, como cuando apenas se desea
desflorar un misterio, y tal vez sorprendería un bello secreto tras la palpitación d e un corpiño o en la leve sonrisa d e unos labios de grana. Buscaría aquellas que eu
los versos más armoniosos hablaran del amor y de la
muerte juntamente, de choques de espadas y de besos,
de idilios arrullados por el espantable fragor de aquellos tiempos de hierro. Esos antiguos layes y esas viejas
canciones, serían más gustados ahora seguramente, en
que hemos sentido rodar la muerte sobre nuestras cabe·
zas, dándonos ese sentimiento el justo valor de la vida
en todo Jo que tiene de amable y risueño. Pero todas estas son fantasías y hay que tornar a nuestro tiempo, un
tiempo curioso en que las castellanas son sufragistas en·
veoeoadas de feminismo agudo, y en que la juglaría más
flamante anda en automóvil y se expresa en lengua vulgar.
Más vosotras, indulgentes lectoras, no estáis atacadas
por esas enfermedades del siglo. Veo la gloria de la juventud y e l atractivo de la belleza asomarse a vuestros
ojos y besar vuestras frentes, que yo quisiera ceñir con

los alados pensamientos de una conversación delicada y
sutil. Decididamente, no sois fem:o·stas. Bien puede stguir la crónica, encendiendo y apagando sus fuegos de
artificio en vuestro loor. Y corno quiero poner mi tarea
bajo la protección de las musas. es justo que recuerde
aquí y rinda un homenaje espontáneo a la memoria del
Duque Job, príncipe de cronistas y señor de poetas
Nadie como él para engarzar en los hilos de la c1óoica las gemas multicolores de la fantasía; nada más ligero que sus alas para posarse con suavidades de insecto
sobre las corolas más frágiles de las flores de la imaginación. Era una libélula por la transparencia de los élitros y lo imponderable del duelo. Una libélula que hubiera coocluído su curso de literatura y sacado tres P.
B. en humanidades. En sus crónicas, que es d·e lo único
que aquí quiero hablar, se junta el color de Gautier con
la pompa de St. Víctor, el mioiaturiomo de Bauville,
con la elegante frivolidad de Catule Mendés. Católico
a semejanza de D' Aurevilly, se llegó a codear con la duda, pero jamás con la blasfemia, y la's estridencias que
algunas veces traicionan el teno juego de su pluma, no
son porque la moje en filtros corrosivos de mandrágoras o de euforbios, al modo de los decadentes; sino porque su aristocracia intelectual, fué originariamente blasonada con el sello de una temblorosa inquietud y con
la sombra de una tristeza que como la de Raquel, no
quiere ser consolada.
No lo puedo imaginar de otra guisa que como un
mancebo del Malabar, asombrando con equilibrios funambulescos, el gusto espeso de las multitudes, acostu mbradas a los movimientos tardos de don Enrique Cbávarri, el fiel cronista de "El Monitor. " El estilo del Duque era rápido y brillante, como la luz y el ingenio
chisporrotea bajo su pluma en una pirotecnia interminable, con una variedad de matices tan infinita, como la
que detalla el sol sobre un islote cubierto de conchas
marinas. E igual que su ingenio, fué el gracejo de fina
cepa gala, tao gentilmente derramado en su copiosa labor.
La gracia-afirman los doctores de la Iglesia,-es una
virtud cardinal y fuera de ella nadie puede salvarse. Gutiérrez Nájera, en olor de santidad como un solitario de
la Tebaida, la poseyó naturalmente, sin esfuerzo, en su
forma más exquisita y alada. Puck y los demás silfos
que cruzan las noches eoluoadas de Shakespeare, piruetean en la gracia del Duque, siempre grao señor p~ra conservar en ella ~u noble apostura cortesana, y el
gesto donairoso y gallardo. Esos genios hacen tao suprema esta cualidad de su estilo, que bien podemos pensar
que el apóstol de nuestro gentilidad literaria será salvo
y estará sentado a la derecha del Padre.
Gutiérrez Nájera fué nuestro director espiritual. Aún
lo sentimos cerca de nosotros, palpitante en las arterias
de nuestras ideas y en la sangre de nuestro pensamiento. Bajo su amparo, abrimos los ojos a la v:da del arte
y guiados de su mano encontramos el camino de Damasco, que en esta vez fué el camino de París. Nos
anunció la buena nueva con videocias de precursor, y
sus crónicas inimitables, a las que todos debemos alguna
cosa, pasaron por las hojas volantes de los periódicos,
como los vientos de Marzo, sacudiendo sobre los yermo_s las alas cargadas con los pólenes de la futura primavera. No es posible olvidarlo. Y cada vez que el
escritor se eche a ..:agar por los senderos amables de la
crónica, verá planear allá sobre una alta montaña, un
egregio gerifalte ducal, borracho de infinito y de azul
cuyo vuelo se pierde en maravillosas leiaoías. Por lo
cual, yo que voy con paso de oruga sobre la tierra, me
pongo a la sombra de sus alas con la esperanza de vislumbrar otros cielos. Los cielos que él volvió canoros
con la variedad de sus ritmos y brillantes Cflo la esplendidez de su plumaje.
Era pues, justo, que me acompañárais en esta rorr.ería votiva, a colgar de un ciprés una corona funeraria,
favorable como una ofrenda doméstica. Era oportuuo
que yo pusiera bajo vuestros ojos algunos de los prestigios que circundan ese glorioso nombre, a fin de que
su evocación me sea propicia como un talismán, y grata
como un peoate familiar. Después de este breve paseo
hecho en torno de una alada memoria, parece que los
seres pierden su densidad, que se llenan de luz las cosas opacas, que los s ueños se materializan sobre el
enorme corazón de la vida.
Volvamos a ella alegremente con estas buenas bendiciones y gracias, lectoras, por vuestra florida compañía.
Muy buenos días.
RAFAEL LO PEZ.

ñascales, se da el placer de saltar guijas y de formar
espumas.
Otro río, el Sambre, tambilo melodioso y ondulante,
viniendo del oeste, le sale al encuentro, y en la confluencia aguda como punta de cuña está el peñón de la
estampa vieja, y está la fortaleza sobre el peñón, y hay
cuatro puentes que cru2ao los dos ríos y que unen a la
vieja ciudadela, una ciudad flamante: esta es Namur.
¿ Creéis acaso que al viajero español le importa poco
detenerse junto a las arrasadas fortificaciones, hoy convertidas en square Leopoldo, o junto a los nueve fuertes
modernos?
Seguramente, si mirando a las aguas de los ríos que
correo sólo hubiese de recordar las hazañas o las galanterías del Rey Sol, que la sitió en r692, el tesón de
Guillermo de Orange que la volvió a sitiar en 1695.
Otros nombres hay en tierra de Flandes que parecen
sonar más ho~do a la fantasía un poco encandilada por
la gloriosa mentira histórica. •
Pero es que Namur guarda de España más que un
nombre de hazaña o un blasón de victoria: guarda un
corazón español.
iUo corazón! La fuente y la flor y el canto de la vida
surten, florecen, cantan dentro de los corazones; la fuente es viva, la flor es roja, el canto es entusiasta, si es español el corazón.
Figuráos cómo cantaría y qué rojo sería el de la flor
y cómo la fuente surtiría con ímpetu en este corazón
de España, que Namur guarda como tesoro desde hace
cuatro siglos, ya que no es otro que el corazón romáoti.co de Don Juao de Austria.
El bastardo español, vencedor en Lepaoto, murió en
esta tierra el 19 de Octubre de 1578; llevároose el cuerpo a El Escorial, a la custodia de las frías piedras que
la voluntad austera de Felipe ordenó para inevitable
sepulcro de la raza.
Pero el corazón se quedó -en tierra libre, acaso a 1
amparo de algún recio amor, de alguna noble amistad,
para nosotros ignorada.
Dicen los guías, mostrando el monumento, que fué
erigido por Alejaodrn Faroesio.
Esta es la historia oficialmente ; soñad la leyenda en
ese corazón.
La figura del bastardo es propicia a los devaneos del
fantasear: /Quién no ha oído del amor que el padre le
tuvo, del rencor envidioso del hermano, que la sabia
historia intenta ennoblecer con nombre de prudencia
política?
¿Quién no ha visto la frente aureolada por sueños de
grandeza un tanto melancólicos, y no se ha complacido
en llevar la leyenda heroica de España por derroteros
tal vez más lumioo~os, poniendo el centro de Felipe II,
el cauteloso, en la mano de Juan de Austria, el osado?
Dicen, no sé si romanzas o consejas, que ese fué el
sueño del emperador; que su sangre impaciente, malavenida con las tortuosidades para él incomprensibles
del espíritu de su legítimo sucesor, latía a compás de la
sangre ambiciosa de su hijo.
Hay en el Museo de Bruselas un cuadro muy grande
y muy malo que representa la abdicación de Carlos V;
Felipe, vestido de su luto eterno, recibe de rodillas la
investidura imperia l y real, y el abdicaote, para cooferírsela, se apoya en el bastardo y mira, bien pudiera
decirse desoladamente, la cabeza rubia, que se inclina
ante él.
Juan de Austria, sosteniendo con fortaleza un poco
estremecida la presión de la mano paterna, mira también al que tuvo la suerte de nacer para rey, sonríe
apenas con tanto de añoranza como de lealtad, y sueños
de ambición revolotean en la luz de sus ojos.
De este cuadro había yo, no pocas veces, pintado en
mi mente una anticipación, naturalmente con pinceladas
a la moderna, desprovistas de toda pompa histórica, con
un poco de romanticismo y bastante melancólica: más
que monarca por monarca, al sentar a Don Juan en el
trono de Don Felipe, habría querido substituir corazón
por corazón, porque para mí todos los monarcas del
mundo son bien poca cosa, y un solo corazón es el cielo
y la tierra y soñaba en esta fantasmagoría, no cambio de
batallas sino de latidos.
Por eso en Namur, a la sombra que la c iudadela tiende sobre las aguas, bajo la cúpula que guarda !a reliquia, me he detenido con emoción respetuosa y callandito he suspirado pensando en España, y he creído escuchar que el corazón que dejó de latir lejos de ella,
después de soñar para &lt;!lla tanta gloria, suspiraba también.
MICHEL ROUJON.
S OY J AROC HO

En pueriles recuerdos de historia batallona, allá por
los tiempos heroicos que van de Carlos V al V Felipe,
saltando a Francia en el intervalo para pasar por el recuerdo novelesco de Luis XIV y de sus mosqueteros,
¿no os ha quedado en la memoria un eco que dice Namur?
¿No habéis visto, en la visita a algún palacio en algún
sitio real, acaso en la revuelta de un pasillo, una estampa vieja que lleva por leyenda este nombre y que tiene
una erguida fortaleza sobre una roca. por encima de
un río?
Este río es el Meuse, que silenciosamente, en amplias
ondulaciones melodiosas, serpea por los campos del país
valón.
Algo al sur de Bruselas se encajona entre recios pe-

Fanfarrón, camorrista, franco, altanero,
porto al cinto "moruna," bebo aguardiente
de "oaoche" en tosco vaso, y eternamente
en mi boca encendido "ch upo" un veruero.
Uso burda "cotona" y ancho sombrero
con toquilla de plata resplandeciente,
y ninguno es más ágil ni más valiente
en las rústicas lides del herradero.
Y en las cálidas noches, cuando la luna
bogando lentamente semeja una
ideal navecilla de porcelana.
recostado en la hamaca con mi trigueña
entono alguna dulce copla costeña
al compás indolente de mi "j~raoa "
RAUL A. ESTEVA.

�.CASTelLANA
rr"'·

.:f
...
ház que hasta mí con sus ru~ores ,;abios
llegue el "Enja mbre de tus nmas.

Ll'llO
Para "El Mundo Ilustrado."

P a ra A lfredo Arvelo Larriva.

Fortaleza de San Carlos.
Querido poeta;
No porque un día un vate castellano
afirmó por capricho que la prosa
·•es la jerga animal del ser humano;"
mas porque siempre que mi numen osa
un párrafo zurcir, lucha y se estrella
en su "facilidad dificultosa,"

Por él sabré tu duelo, tus agravios,
tus odios y esperanzas... hasta el día
en que yo vaya a oirlas dt: tus labios.
¿ Cuándo será? No sé ; que t9davía
ineludible obligación refrena
ese perenne afán del alma mía.

Mas a si a tan duro caso me condena
inviolable d eber, más cada hora
mi alma por ti de admira ción se llena.

la prosa aparto, desdeñoso de ella,
y esta misiva familiar te envío
en el lenguaje de la rima bella.

De admiración y gratitud; que ahora
tu inglnita bondad mi nombre engasta
en un joyel de luz deslumbradora.

- Te hablo de 'tú" porque el "usted es frío
y el "vos" ceremonioso, y porque advierto
que ya tu amigo soy, y lo eres mío.-

Fino joyel que modeló tu vasta
y rica inspiración; estrofas de oro
con que mi obscura pequeñez contrasta.

/ SILVA el poeta, el escritor discreto,
' me nabJ6 de tu prisión y de tu arribo
a ese ominoso y desolado pu~rto.

-

'

Me habló de tí -con sentimiento vivo
de estimación, en generosa esquela
.•,que al fina\ de la mía te trascribo.
_jQu~ bondadoso corazón revel¡,.
'en su discreta epístola ese hermano
en f.etra~ de los dqs! ¡Y cómo vuela r
mi espíritu hacia tí, cómo me afano
desde entonce¡;, poeta, en el anhelo
de visitarte· y estrechar tu mano!
La manp, sí, del que en amargo duelo,
en la aridez de solitario islote
sufre su mal "sin demandar coosuf'lo."
Del que levanta bajo el rudo ":zote
de formidable azar, la frente altiva,
soñando en sp ideal como el Quijote.
Y se dobló mi afán y fué más viva
el ansía en mí de platicar conti¡¡';'.,
cuando llegó a mis manos tu m1s1va.
¡Qué inefable placer- Dios me es testigoqué inefable placer y qu~ conten~o
trajo a mi alma tu me nsaJe ª~Jgo.
Con la primera luz que ,a l · fi_rmamento
despide el sol. tu carta peregrina
penetró por la reja en mi aposento.

y me aco rdó la amante golondrina
que, en los días de ab_ril, cad~ m3:ñana,,
cruza esa reja y en m1 estancia tnna.
¿Por qué como tu epístola gala na,
los pá ja ros divinos d e tus ver:'°s
no hao .venido a canta r en m1 ventana?
fé que m archaron tris'.es y dispersos
con varios rumbos, al de1ar el mdo
donde ,rizaban sus plumajes te rsos.
Más•sé también que e n lid contra el olvido,
tus rimas, como abejas l~boriosas, . ,
se juntaron después. ¿Ado ndt ha n ido .
¡Viéra las yo, vibra ntes , rumorosa s,
atravesar los toscos ba randales
&lt;le mi fardío, donde florecen rosas;
en torno revolar de mis rosales,
y entre las mieses de mi huerto, opimas,
el tesoro esconder de tus panales!
T ú que eorumbas su vuelo y las animas,

Te miro en ellas frente al mar sonoro,
que muge y salta y contra el muro embiste
a la manera de salvaje toro.
Te miro pensativo, si no triste,
perdida en el espacio la mirada,
bajo la tarde que de azul se viste.
Evocas en la orilla desolada
una "visión de Porvenir y cielo:"
mas calla el tiempo como esfinge helada;
sordo, impasible. el anchuroso velo
que llena con su azul el infinito,
nada responde a tu ilusión en duelo;
y de tu afán de soñador proscrito,
parece que se burla el mar cerc:a.no
con su profundo, interminable grito.
De formidable enigma el hondo arcano
pretendes descifrar; pe ro te agitas
y te impacientas por rasgarle en vano.
Y junto al ma r en cólera, meditas,
bajo la tard e a z ul que en lontananza
se puebla yá de sombras infinitas.
Y piensas que e l rigor y la asecha nza
del Mal no son eternos, cua nd o es fuerte
el corazón y fuerte la esperanza.
Y tu mirada al tuyo se conviert&lt;l
y le halla sano, vigoroso, rudo,
presto a luchar con la contraria suerte.
Y al "Grao Silencio," impenetrable y mudo,
de cielo y Porvenir, muestras potente
de tu esperanza el luminoso escudo.
Sonríes a l espacio indiferente
y al Futuro en mudez, y altivo y fiero
tu orgullo ante el enigma a lza la frente.
Canto noble y viril, canto sincero
ese con que me honraste; fiel trasu&lt;1to
de tu altivez de bardo y caba llero.
Gracias, poeta, gracias. Mas barrunto
·que ya mi estilo desmañado y fr ío
ca nsará tu atención .. . y pon go punto
con el ingenuo a brazo que te envío.
U . A. PEREZ .

Manos languidecidas por la pena,
maoecitas de "Mater Dolorosa,"
que tenéis palideces de azucena
y la sutil fragancia de la rosa.
Manos como de cera, manos frías,
idolatradas manos liliales,
que verté is mieles de ternuras pías
en el letal acíbar de mis males.
Manos, que en el temblor de una ca ricia
de amor, ate30ráis tantos co nsuelos,
manos que sóis mi pereonal delicia,
manos de unción, trasunto de los cie los... !
!Ob, manos plenas de bon:iad!... divinas
manos de virgen misericordiosa.
que quitáis de mi frente las espinas
con delicada ingenuidad piadosa.
Manos ungidas por los óleos santos
de la piedad que lenifica penas;
manos a ugustas porque enjugan llantos.
ma nos consoladoras, manos buenas
Si d el templo en la nave silenciaria
es alzáis eotreuoidas e implorantes
con el hondo fervor de la plegaria,
cual dos lirios enfermos y anhela ntes,
el beatífico arrobo os magnifica,
y su místico influjo os transfigura
en célica visión que santifica
un hálito de Dios desde la altura.
Cuando ma riposéais sob re el teclado,
en un vibrátil y ne rvioso vuelo,
y de su alma canora brota a lado
el ¡ay! doliente de "La Voz del Cielo, '
quién sabe que nirvana misterioso
e n mi espíritu vierte su beleño
y alumbra mi sendero te nebroso
con e l rayo de luna de l ensueño.
Por ocultos y mágicos arcanos,
todo, a vuestro conta cto, se embe llece.
al estrecha rnos, milagrosas manos,
la esperanza en mi espíritu florece.
Con vuestras lenidad es exulta ntes
prodigáis inefables embelesos,
y es mi anhelo mayor, ma nos sedantes,
empapa ros de lágrimas y besos.
Manos inmaculadas, yo os adoro
y al invocaros con pasión, quisiera
que enjugáseis mi lla nto cuando lloro
y q ue cerréis mis ojos cuand o mi:e ra ...,
JOSE !BARRA OLIV ARE S.

Era, hermano, una pequeña, una gentil muñequita.....
Cada vez que recuerdo estas palabras, veo reír en e l
pasado dos pares de ojos medio cegados por la eda d,
C?º una e:"presióo de amor, ele compasión tr_anquila y
smcera; oigo dos voces tremulantes de ancianos afirmando ambos que "Ella" era una pequeña, " una gentil
muñequita" ..... .
Yo venía de las estepas, más a llá del. Don, y volvía a
Voroniéje, cuando encontré a los dos viejos peregrinos'
Eran casados y podían contar ciento cincuenta años en:
tre ambos. Marchaban de una manera tao lenta y tao
torpe, arrastraban tan pesadamente su calzado eo el
polvo caliente del camino, y tenían sobre sus vestidos y
en sus rostros algo tao particular, que inmediatamente
se tenía la impresión de que venían de muy lejos. .
.-Llega~_os del _g';'bierno de Tobolsk, con la ayuda de
D1os, me_ ~110 el v,_e¡o, co nfirmando mi suposición.
Y la v1e1a me miró con sus buenos ojos, que una vez
habí_ao sido azules. Sonrió amigablemente, y añadió
suspirando:
- Somos de la a ldehuela de Lissaya, de la fábrica
Nikolsk.
- Entonces debéis estar muy fatigados de vuestra peregrinación. . . . . .
.
- l Fatigados? no mucho. .... toda vía resistimos.... .
"Uno" se ª:rastra suavemente con la a yuda de Dios ... .
- l Habéis hecho alguna promesa, o es el celo re ligio•
so el que os empuja?
- Hemos hecho una promesa, hermano, una promesa
a los santos de Dios, en Kief: ir en peregrinación a S olovetzk,
- Sí, continuó el anciano . .. . Vamos. madre; desean·
semos un poco, agregó , volviéndose hacia su compañera.
-Si queréis! ....
Y nos se_ota mos los t;es, a la sombra de un viejo sauce, a la orilla del cam100. Hacía calor; el cielo esta ba
sin nubes; e l grao camino se perdía delante y detrás de
norntros, en la lonta nanza velada por densos vapor es.
En torno, todo era triste y solita rio. A ambos la dos del
camino, se extendían campos de centeno, inmóviles y
desecados.
- E l cente no viene ma l! dijo el viejo, ala rgáodome
algunas espigas que acababa d e arrancar. Aquí bao
completamente agotado el sue lo.
Hablamos de agricultura y de la esclavitud en que sP.
halla e l campesino respecto a la tierra. La vie ja oía
suspirando y, de tiempo en tiempo, arrojaba una pa la·
bra sensata en la co nversació n.
-iCuánto le agradaría esto a ouestr;J. pe queña, si vi •
viera todavía! d ijo d e p ronto, la nzando nna mira da rn·
bre los agostados campos de centeno. Aquí , e lla habríi
sabido enseñar!
·-,
-Sí, habría hallarlo med i'&gt;s pa ra 'sacar de apu ros a
los campesinos de este país! dijo e l '.viejo, moviendo la
cabeza.
Después. ambos calla ron .
-/De qniéo habláis? pregunté.
El viejo contestó bondadosamente:
-De una .... que ya oo es.
- Ella vivía con nosotros, en la aldea .... Era de noble estirpe, agregó la vieja
Eotooces se pusie ron a contar, primero con le ntitud,
después más y más rápida mente, fijá ndome los ojes obstinadamente, hablando alternativamente.
- Era una pequeña, uoa gentil muñequita .... .,
- Había sido desterrada a nuestro país .... Allí la habían llevado las autoridades ... . Ella quería. parece, el
bien pa r a todo el mundo .... para los pobres .... Lo cual
no era permitido .. . . Y la desterraron .... la dulce niña . . ..
-Cuando llegó a casa, estaba enrojecida por el hielo
y temblaba de frío.
-Era muy pequeña. como una muñe ca ....
-La habíamos instalado muy cerca del fuego ....
-Y nuestro hogar es graode, y caliente ... .
- Luego la habíamos dado de comer ... .
- Ella reía ....
-Y sus ojillos eran tao negros como los de un ratoocito ....
-Y cuando descansó, se puso a llora r : "Muchas gracias, honrados campesinos!" dijo.
-Sin embargo , inmediatamente se puso a traba jar!
d:jo el viejo, riendo muy fuerte y bizcando d e gozo.
-Héla ahí que rueda por el a posento como una pelota, y que todo Jo a rregla : "la palangana, d ice, es preciso saca rla." Y la lleva ella misma, en sus bracitos. a l
pati:&gt; .. . . Y los lecho nes también tuv ieron que a bando nar el a pose nto ; los tomó, los besó e n e l ho ciquillo y les
puso afuera ....
-Já! já! já!
· Ambos reían a g arganta abierta y a penas podían toma r alieoto.
- No ha.bía coocluído la semana, cua ndo tod::, lo había r evuelto.
- Lo que nos ha hecho sudar!
·
- Ella misma reía, bromeaba, escandali zaba · con sus
piesecillos . . ..
- H asta que, d e p r::mto, se tornó sombría y tuvo miedo.
- A toda costa que ría morir ....
- Llo ra ba, siu cesar ...... Nos inquieta mos Y' le p regunta mos: " ¿Qué tienes ?" Era para no comprender . P or
último, sollozábamos también nosotros con ella , sin saber por qué . . .. la acariciábamos y llorábamos los tres.

Carnaval e n Mérida, Ca rro de "La Araña."
- E ra como nuestra p ropia h ija. L a amábamos tanto como a nuestros h ijos, dijo el viejo.
-Vivíamos sólos en nuestra cabaña .... T enemos un
h ijo e n tre los soldados, e l otro trabaja en las minas de
oro, agregó la vie ja .
- Ella pod1ía tener die z y ocho años, no más
- P a r ecía que no tenía sino doce!
- Vamos, qué dices tú, madre ? ella era muy rob usta. ·
E ra peq ueña y no pod ía más ....
- No le he dicho pa ra censurarla . L o menos que he
quer ido! replicó la vieja .
Luego, a mbos callaron y permanecieron sumid Js en
rns recuer dos.
- Y, entonces, qué aconteció? p r egunté yo al c 1bo d e
un momento.
- Lo que aconteció? Nada, hermano, d ijo el viejo e n
uo suspiro. E lla .. . . ya no es .... la fiebr e· se la llevó!
, Dos lágrimes corrieron por sus mejillas arrugadas.
- Si, hermano, ha mue rto. Estuvo en casa solamente
dos años. T oda la aldea, n o, toda la comarca la conocía!
Ella sabía leer y escr ibir, y enseñó a n uestros paisanos .... . . Iba a las reuniones comunales y habla e n
ellas . . . ... ¡ Ah , cómo g ritaba a veces! ...... E ra m uy i nteligente , y más que eso, u na ve rdadera alma d e niña,
un a lma d e ánge l! Para todo tenía corazón, todo la conmovía! iY lo q ue sabía de agricultura ! ¡Sabía de todo!
"¿ De dónde sab es tú tanto, mi vida?" le preguntábamos.
"Eso está en los libros," co utestaba.
-Era tao pequeña, p equeña , y, sin embargo, para
nosotros e ra u n a ma, una consejera . Cuidaba también
los enfer mos. E n e l día, en la noche, iba a verlos, les
daba los r emedios, les hablaba tao suavemente, con tanta boo?ad! Y ~e '.'-quí q ue , de pronto, ella cae enfer ma,
yace s10 conoc1m1eoto y delira . ..... Y m ientras que í bamos a buscar a l sacerdote, ba muerto, la l;)uena , la
santa!

A aq~ellas palab~a~, nuevas lágrimas corrieron por
las me¡1llas de la v1e¡a , y yo e nton ces exper imenté un
extraño sentimien to de bienesta r , como si ella hubiese
llo rado por mí.
- T oda la a ldea vino a n uestra casita ... .. . "Es posible q ue ya no seal" g ritaban las gentes. ''¡Ah, pobrecita!'' T odos la q uerían tanto!
- E ra u na niña muy dulce . La comuna e ntera siguió
a su ataúd. Quince días después, justamente en Cuaresma , decidimos e mprender una peregrina ción a fin de
;.ogar por ella. i:-,os vecinos t~mbiéo nos lo a consejaron.
. Idos, nos ha~ d icho, no tenéis nada qué hacer, sois vieJ?s, y e n e l cielo os será descon tado!" Y entonces, partimos • .....
- 1Y ha béis hecho el camino a p ie?
--No del todo, hermano. Somos ya demasiado viejos
par a eso .... Cuando a lguien nos lo ofrece, vamos eo ca·
rreta; l uego, d e nuevo, a pie, lenta mente, como sea posib le ir ...... ¡Ah, si tuviéra mos "sus" piernecillas, sería
otra cosa!
Hacía dos ho ras que estábamos sentados cha r lando
cuando un pe queño r uso nos a lcan zó con su carreta'.
Contestó n uestro salucto, tosió u n instante y gritó a los
viejos:
- iSu bid, vieje citos ! Voy a llevaros hasta la próxima
~~L

.

T omaron asiento a su la do, y desaparecieron t ras u na
nube de polvo.
Yo me levan M y los seguí len tamente.
P or mucho tiempo aún. pensé en aquella vieja pareja,
q ue había atravesado millares de verstas, para rogar po r
u na niña q ue había pasado por casua lid ad por sus vidas,
y había despertado en sus corazones, e l sentimiento de l
amor.
MAXIMO GORKI.

�Coostaoza Fordyce entró a su preciosa alcoba, perfumada suavemente con rosas pálidas, como si hubiera olvidado la cercana época en que no llevaba engañadores adornos de listón que le quitaban lo menos diez de
sus cuarenta años a la luz incierta del cuarto. La pobreza era para ella como un sueño del que había despertado sin sorpresa a las riquezas y a una especie de lujuria
intelectual que le parecía propiedad suya por derecho
de nacimiento.
Nacida en casa de alta alcurnia, 'había conocido la
lucha en toda su amargura, sintiendo perfectamente su
sórdido aspecto. Después su tía, en quien tenía tau pocas esperanzas que casi no eran ningunas, murió repentinamente y en su extravagante testamento dejo a Coostaoza segura de consideraciones permanentes aún de
aquellos que solo respetan las cosas por su peso en
metal.
Cinco temporadas londinenses había pasado desde esa
hora que había sido de g rao alivio para ella, puesto que
había ocurrido inmediatamente después de que el hombre a quien ella había creído amar, y de quien se qabía
obstinado en creer cosas que realmente no merecía, se
había casado tranquilamente, brutalmente, por dinero.
Había sido la muerte de sus ilusioces y sus esperanzas,
y la primera pérdida fué mucho más sensible que la
segunda.
Al principio de su nueva vida, le parecfa que las únicas palabras que se presentaban a sus ojos eran: "Demasiado tarde," pero, rica y bien nacida, pronto comprendió Coostaoza que podía rodearse de un delicioso
círculo con encantadora facilidad.
Esta noche sonreía ante su imagen el espejo, y sentía
el estremecimiento consciente de su éxito, el cual es siempre, o se considera real, cuando concede felicidad pasajera a un espíritu ambicioso.
Había comido en Granville y había hecho un discurso en francés para saludar a un g rao novelista de París
que había despertado entusiasmo en el mundo literario
de Londres.
Sabía que había hablado atinadameote y con gracia,
y que se había hecho acreedora al aplauso de los hombres, y quizás a la envidia de algunas mujeres que habían visto opacada su belleza por el deslumbramiento de
la inteligencia.
No podía reprocharle su camarera, la incomparable
Paulina, el que la hubiera tenido nunca en vela a las
1 altas horas de la noche, pero esto no era debido exclusivamente a su bondad.
Dos años después de que hubiera tomado posesión de
su nueva residencia en Berkeley-cresceot, había conocido al capitán Hesseltioe, y dos años antes de que él
partiera para la India "º servicio activo, ella había consentido en un compromiso nupcial que no era conocido
en sociepad.
Mañana volvería a verlo, herido y distinguido por sus
actos heróicos, los cuales habían hecho bastante ruido para que su regreso fut&gt;ra todo un acontecimiento.
Allí, en pié, confiada en sí misma, recordó todas las
noches en que había acabad-;i por escribir al hombre cuyas ambiciones igualaban la suyas. En razón de una secreta debilidad, de la que ella misma se reía, procuraba
escribir, cuando tenía la conciencia de parecer bien;
cuando su espejo no 1~ gritaba de,piadadameote: "El es
joven y tu no. El quizás crea que te ama, pero ¿será
duradero esto? Hubieras obtenido un éxito plausible si
oc hubieras sido ayudada por circuostailcias especiales
por ese medio encantador de que has sabido rodearte?"
Las cartas enviadas a la solitaria estación, le habían servido de mucho. El las apreciaba; aún más, estaba fascinado por ellas, con sus toques de ironía ligera, sus delicadas indicaciones del amor que al fin había vencido escrúpulos lentamente. Por que Constaoza no eta ciega ni
estaba desapercibida en tales asuntos.
Nigel Hesseltiae había sido obligado a sitiar la ciudadela mucho tiempo antes de su capitulación.
"La amistad con la gente de talento es la manía de
Coa,tanB," decía la s~ñora Way-Donoistborpe -una
de esas señoras que gustan de hablar a todos por su nombre de pila, cuando tienen bastante dinero para que tal
intimidad ofrezca ventajas.- "Colecciona hombres de
talento como nosotras coleccionamos perlas o estampillas
de correo. Todo ello no le significa nada. El haber rehusado a Lord Gleomire prueba que no tiene deseo de
casarse, y con la reata que tiene, ¿cómo va a mejorarse
si no es con un título?"
Coostaoza supo siempre esconder ante el peoet:ante
ojo femenino que había un toque de romanticismo sentimental bajo aquella máscara tao cuidadosamente llevada. Supo también hacer justicia a Nigel Hesseltioe ere-

y~ndo que no seguía fines bajos en sus aspiraciones amo- saba su deseo, casi su empeño, en contraer matrimonio
con Leticia Delahaye.
rosas.
"Es lo que todos esperábamos; lo que parecías deSi bien es cierto que al principió llegó a pensar en el
sear. Parecía que Je dabas ánimo para su empresa."
peso que su fortuna tenía para basar en ella una carre"¡Parecía!" Si dijérais que hice todo lo que pude para en cualquier ramo, después dejó a un lado tales ideas.
ra hacerle comprender que quería comprarme, estaríais
Aún se llegó a permitir el pensamiento dt: que su intemás cerca de la verdad."
ligencia y su gracia natural pesaban más en la balanza
"Muy bien, será como quieras: pero ¿a qué vieque el fugaz atractivo de su fresca juventud.
nen esas lágrimas? Alguna vez has, dicho que harías
En cuanto a Hesseltiae, por muy hermoso que fuera,
no era ni con mucho lo que la mayoría de las gentes todo lo que fuera necesario por tener tiaras y automóviles y un sitio campestre como Pentrepol, Ahora son
pensaba de él; pues era capaz de ocultar sus habilidatuyos, y toda mamá con bijas casaderas te va a detesdes para que no fueran conocidas del vulgo. Una mujer
estúpida babía creído hacer un elegio de él diciendo: tar mañana en Lóndres, lo mismo que sus pobres hijas.
"No parece ni taotito inteligente." El se daba cuenta Te felicito! Procuraré que el "trous~eau" esté a la altura de las circunstancias." En el fondo de sus palade que era comprendido por Miss Fordyce, y esto era
bras había algo de desdén mezclado de compasión, penun nuevo atractivo. Admiraba su gracia y su confianza,
sando si en sus días de pobreza no se hubiera rendido
y especialmente su variedad de maneras para hacerle
ella a tales teolacinoes.
ver que ~staba a su altura intelectual.
"¿Qué haré?" susurró Leticia coa un acento de amarSiempre sabía interesarlo, y como la mayoría de las
gura profunda en la corta oración.
jóvenes habían causado en él un efecto precisamente
"Tomar de buena manera el regalo que los dioses te
contrario, en muy corto tiempo, al principiQ se dijo que
este interés era sólo apreciación, y finalmente, una no- envían," dijo Coostanza, para quien todo el mundo era
che que Paulina la camarista había hecho maravillas de color de rosa en aquellos momentos.
"No puedo. Y sin embargo, lo necesito tanto. Porque
habilidad y Constanza puso ea juego todo su material
no creo alcanzar nunca lo que tanto deseo."
de ataque, comprendió que la amaba, y se empeñó en
"Es decir que quieres a algún otro?"
probarle que por ella, y sólo por ella, él era capaz de
La niña se irguió. "¿Que si quiero? He querido por
hac~r el papel de mendigo ante una "Reina Copbecerca de tres años a alguien que nunca me ha dirigido
tua.
una mirada, que ni siquiera se daba cuenta de mi preHubiera parecido a ella horrible el que los malos
sencia. Me ha herido tanto que a veces he pensado
pensamientos hubierall 1evaotado sus cabezas de sermorir.''
piente en la exqui~ita e inesperada hora en que habría
¿ Y es ésta, pensó Constan za, la chiquilla en c uyos
querido olvidar todo, excepto el radiante hecho de que
su vida no había sido uu completo naufragio. Dar a ma- pensamientos creía yo poder leer como en un libro
abierto? "Si eso es verdad, Leticia, deberás rehusar el
nos llenas era un placer inefable para una persona amofrecimiento de Mr. Birkenhead; pero primero adquiebiciosa que toda su vida ha estado privada de poder.
re la seguridad de que no tendrás que arrepenti rte de
Como recordaba ahora todo: el baile en Chatbam, a
ello A tu edad los caprichos no son muy duraderos" ....
donde llevó a Letticia Delahaye pot: primera vez y que"Hubiera p~dido soportarlo, si él hubiera seguido au dó encantada del éxito de su presentada.
Recordaba perfectamente el retrete perfumado con sente; pero esto será peor que antes."
Había tal angustia en la voz, tal expresión de lástima
lirios y la figura uniformada delante de ella. No le dió
ea la pálida faz encuadrada por los desorden'ldos r izos,
entonces una contestación definitiva, pero le dejó lleno
que la simpatía de Coostanza se sintió profundamente
de esperanzas que pronto convirtió en certidumbre. Caconmovida. Entonces ,·ió en el suelo algo que la hizo
si inmediatamente le fué nombrado servicio para la leponerse intensamente pálida,-era la hoja de un periójana India, y ella se empeñó en que el compromiso permaneciera secreto. Entonces llega"t'oo los dos años más
dico vespertino con un mal retrato de un soldado con
uuiforme y los siguientes títulos: "Regreso del mayor
felices de su vida, cuando las cartas fueron y vinieron,
y cuando su latente feminidad despertó un verdadero
Hesseltioe. El héroe de la campaña de Fierestao. Recepción entusiasta. El carruaje aplaudido por las ca·
orgullo ea él.
Ahora ya no se trataba de un caso de "Reina Colles," Sintió su cuerpo recorrido por un horrible temor.
phetua," pensaba alegremente, mirando la fotografía que Su compromiso con Hesseltine había sido tao secreto
hacía entera justicia al Ca.Pítáo; él estaba enteramente
que Leticia no se pudo dar cuenta de él.
cambiado y traía medallas, honores, en aquellas manos
Recogió el papel con aire de descuido, y preguntó con
que él se empeñaba antes en mostrar enteramente va- voz firm~: " ¿No se trata del mayor Hesseltioe, Leticia?"
cías. Se sentía en uao de esos radiantes momentos en
El s1leoc10, el rubor dt las mejillas de la niña contestaque su cara le contestaba con una sonrisa de satisfacron mejor que nada "Repito que tendrás que rehusar
ción desde el espejo, y sintió no tener que escribir aholas perlas y los diamantes si quieres ser una mujer honra una carta. No se sentía con ganas de acostarse. Pre- rada."
fería bajar al salón y buscar el último libro que le haLeticia habló entonces con ese estremecimiento de
bía interesado. Seguramente que a esta hora Leticia voz que muchos hombres habían hallado tan peligro~aestaría profundamente dormida después del baile.
mente dulce. "Nunca pensé en casarme con él, mientras
Pero al pasar por la puerta oyó un ligero ruido y se
que .... " Se detuvo repentinamente.
detuvo a escuchar. Casi había -a.doptado a aquella chi·'rv.tie~tras que bailabas una ocasión para atraerlo,"
quilla paupérrima, que estaba haciendo furor en los sa- pros1gu1ó Coostaoza.
lones por su especial belleza, y por lo tanto se creyó en
"Ob! No, no comprende usted que está mucho más
el derecho de e ntrar a su cuarto sin llamar a la puerta.
Leticia, vistiendo aún el blanco traje de baile, con los alto que yo? ¿Qué vale mi despreciable belleza? Si nadie habla más que de su talento y de su valor? Podría
brazos y el pecho desnudos, se habJa echado sobre su
morirme por ser digna de él, pero no lo conseguiría."
cama escondiendo la cara.
. El amor perfecto puede deshacerse del temor porque
No había oído los ligeros pasos a su lado, poseída cosiempre cuenta con un b uésped rligoo y alto. Coostaoza
mo estaba por su dolor, que por ser el primero era el
no
dudó más. Una frase de Sbeley la h irió con su promás intenso. puesto que nuestros primeros años no se
funda verdad: "El poder y la belleza se unen." Sus años
conforman fácilmente con el sufrimiento. A los veinte
~ismos le qui\abao ventajas, y todo en aquella cara deaños protestamos enérgicamente contra el dolor del
c1a un dolor srn esperanzas. ¿Con qué derecho iba a
mundo.
A los cuarenta, si somos prudentes, Jo recibimos con apoderarse ella ~e lo que debía ser patrimonio de la jutoda la paciente filosofía de que somos capaces, y si aún ventud? Por un impulso de ternura, debido a la denesomos más prudentes, procuramos aliviarlo basta don- gada maternidad se inclinó hacia Leticia y la besó en
la frente.
de nos es posible.
Coostaoza esperó un momento y después habló: "Le"Siempre hay esperanzas. El mayor Hesseltine ya no
ticia, ¿qué pasa?"
e? _el hombre que hemos conocido. Escribe tu contest-La niña miró hacia arriba con una expresion de des- c100 '.' Mr. Berkenhead esta noche, firme, pero amable:
esperación en los ojos y dijo: "Nada."
preparate par_a que todo ':_l mundo se burle de tf, y ve a
Coostaoza no hizo caso de tal contestación, y conti- acostarte. Quiero que manaoa estés radiante como nunnuó: "Dime, siempre acabas por decirme, y siempre ha ca. Te pondrás el traje de tul color de clavel con adorº?s de encaje de valencieaes. " El final que parecía prosucedido que yo baya previsto le que me vas a decir."
pio de la frivolidad femenio~, tenía su razón de ser,
Por toda contestación Leticia mostró un.. carta en por~ue ya sabemos que los listones y los encajes habían
papel de grao lujo. "Lea usted." La carta era muy cor- tenido su ~arte en la tragedia. Había sido la firma de
ta, y el fuerte olor a tabaco acusaba a su autor. En su seoteoc1a de muerte, la concentración de todas sus
pocas palabras, Dudley Birkeohead, millonario, expre- dudas en una resolución final.

~egresó al cuarto ele las rosas y de ia media luz que
le pareció perderse detrás de un mar de años. ¿ Dónde
estaba la magnífica creatura que había sonreído ante el
retrato de Hesseltine; de ese lejano desconocido que había empreodirlo su viaje al polvo de oro del pas~do para no volver más?¿ Dónde estaba su triunfo y su coufi~oza en sí misma? De todo ello no quedaba nada. Los
hilos de perlas de su collar parecían las cadenas de un
convicto de horrible crimen. Había sufrido tanto antes.
¿Volv:ría al sufrimiento ~e?pués de un descanso que le
p~rec1a tan corto? Su dec1s1ón, obligada con tal violen·
c1a, su definitiva separación de ese jardín de ilusiones
en el que había mantenido sus ensueños como una madre mantiene a su hijo enfermo, la necesidad de volver
a caminar µor un desierto que ahora estaba enteramente vacío, le horrorizaban .
. Puso su 1:1ª1:'º sobre el c?razóo, tomando por dolor físico su sufnm1ento. No existe el extático seutimieoto del
propio sacrificio; o ella no lo sentía. No era de esos
santos que vuelan a otro mundo superior en los momentos del martirio. Sólo sentía una cruel soledad combinada con la certidumbre de · que no había má; que un
camino. No se podía volver atrás.
La vista de aquella juventud agonizante no había sido
tolerable para ella; tenía que remediarla a toda costa.
Y aun cuando no pudiera separarlo de sus pensamientos. ¿qué sucedería si alguna vez la niña se revelaba
ante Hesseltine ea un momento de ab1ndooo? ¿ Podría
él resistir al llamamiento de la belleza, y no sólo de la
beB~za? Por9ue Const~oza comprendía que la niña lo
ha~1a merecido reouac1aodo a las riquezas y a la coquetena con tal de no tener un amor bajo, y eso cuando no
podía abrigar ninguna esperanza.
Cuando la mañana se inició, lluviosa, con un cielo
gris y los árbo)es em~apados, se dió cuenta, después de
una noche de 10sommo, de que no eran necesarias ciertas disposiciones que había previsto. Paulina podría arreglar sus cabellos coa un supremo arte; podría componer
su traje con estudiada sencillez. El sufrimiento la había
sellado con su imborrable huella. Bajo sus ojos había
líneas que no había visto antes. La esperanza se había
llevado consigo toda su radiante personalidad.
Una o dos horas más tarde leyó su definitiva sentencia
en la mirada sorprendida de Hesseltioe en pie frente
de ella, más grande, más bello. Inconsciente de su revelación, permanecía frío al lado suyo. ¿Le engañaba acasos~ memoria?¿ Era aquella la misma Coostaoza que
babia estrechado entre sus brazos en otras ocasiones en
aquel mismo cuarto? La lealtad y el honor estaban en
lucha con la duda, él no quería oír más que la voz de
los primeros.
Entonces ella se dió valor, porque en los grand.es momentos las mujeres verdaderas saben siempre encontrarlo. "Tengo algo más qué pedir de usted, de usted
que :ne ba concedido tanto durante su ausencia. Quiero
que me devuelva mi libertad."
Gravemente, ansiosamente contestó él tratando de esco,,der algo que sentía como un alivio. -Había estado
frente a frente coa la muerte, y todo lo veía desde su
verdadero punto de vista Estaba en el pleno goce de
su fuerza; no necesitaba ni de dinero ni de influencias
para hacer su carrera, todo Jo había ganado con la puo·
ta de su espada.
Si Coostaoza se había imaginado recurrir al subter
fugio de uua artificiosa mentira, tenía que desistir de
su idea. Ante los ojos de aquel hombre de mirada de
aguila sólo la verdad tenía valor.
Ella puso su mano valientemente sobre un hombro
del soldado y le dijo: "Habéis sido muy bueno conmigo
y lo agradezco profundamente, pero no puedo casarme
ahora, soy demasiado vieja,"
El c0razón de Nigel, tocado en una fibra sensible
casi vibró en tono de verdad cuando negaba las palabras de su novia; y por lo mismo que sabía que ella tenía razón, tanto más se afanó en convencerla de que no
la tenía
·
Después de sus cálidas palabras hubo un largo sileu-cio, y al fin se abrió la puerta. Fresca como las rosas
que llevaba, sonriente y amable, entró Leticia en e l
cuarto y pareció entrar con ella la primavera.
Constaoza habló con grao serenidad: "Ahora que
nuestro~ asuntos ~~táo enteramente terminados, Mayor
Hesselt10e, perm1!idme que os presente de nuevo a Miss
Delahaye, a quien supongo que no habréis olvidado y
con quien bailásteis en su pri,ner baile."
'
La mirada de_ alegría que Leticia no pudo ocultar,
aumentó la magia de su belleza Coostanza comprendió
que todo había_ terminado, y al mirar distraídamente por
la vent_ana hac1"; la verdura del parque, comprendió que
lo 10ev1table tema que ser.
Ya no tenía nada que ver con la alegre tierra de promisión que se llama juventud, aun cuando se había forjado el sueño de reconstruír el palacio con lo que quedaba de él El sueE.o se había desvanecido, pero al menos había hech? si: rendición honorablemente, y al fin y
a l cabo su saci:1fic10 hab1:i, de traerle la pa:,;. Y, por otra
part_e, ¿no babi~ rogado, 1mplorado, el poder hacer fe li z
a N~~el Hi:ssel!ine? ¿Qué culpa tenía la suerte de que
hubieran sido oídas sus súplicas?
ROWLAND GREY.
(Traducido especialmente_Rara ''El Mundo Ilustrado")
. - ·-:

!P&gt;w@ ~®ll!l®!l"

Th&gt;l!ll~il\

Wilmn&lt;tl!«i&gt;

No se oculla a la:' _m_u chacbas, de las grandes capitales ~bre todo, l? ~hf1c,I que va haciéndose el contraer
las JUS!as y amb1c1onadas nupcias, sin que nos metamos
a averiguar sus causas.
Lo cie:to y_positivo es _que cada vez se realiZdn men os ma_tnm_on1os, cootranando los mandatos de Dios y
las obh~a~1ooes que la religión impone.
Los vicios por una parte, la desconfianza por otra·
los temores a obligaciones tao grandes y sagradas com~
las que ac_arrea e l co~stituir una casa y familia nuevas
y las crec1e?tes neces1dade~ de la gente 500 motivos pa ·
ra que el numero de casorios haya ido en progresión
descendente y que hoy sea más difícil pescar un marido que tocar la luna con las manos.
Deben, pues, las jóve?es mostrarse humildes modestas, con escasas asp1rac1ones y dispuestas a l sacrificio
en aras del amor.
. T~das, en sus ~?~ juveniles, sueñan con el impresc10d1ble y merec1d1s1mo pdncipe r_uso; después acaban
C?oformándose con un temeote de 10fantería o un es ·b1eote.
en

~o necesit~ré _re_cordar la frase tao sabida de que Jas
mu¡eres al pn?,c1p10 de_su vida y sus ilusiones piensan
de este modo:_ ¿con quién me casaré yo?" para acabar,
andando los anos, por preguntarse melancólicamente·
"¿quién se casará conmigo?"
·
Los hombres son tan asustadizos y fácilmente se espanta~ ante una novia sin fortuna-que suelen ser la
mayona- y ~o caudal. ... "de pretensiones." Además
los hom~res neos pocas veces consienten en unirse a
003. mu¡er pobre, y los de escasa fortuna no se arriesgan~ compa;tirla con una adinerada por temor de que
aodan_do el _!iempo ésta les eche en carasu superioridad
metálica, n~ con u~a de igual capital, convencidos de
que las muieres exigen coa usura las comodidades a
que se creen merecedoras por el dote que llevaron y
con una desheredada por miedo de aua:entar ed el
mundo el número de desgraciados.
Deben_ las m~chacbas pensar en serio enresolver del
modo m~¡or posible y sin aspiraciones que asusten a los
~retend,eotes, su estado de soltería, recordando que el
tiempo p~sa veloz, que la juventud no vuelve y que la
coquetena :s _la madre ~e la mayoría de las desgracias
del ,sexo, ong11:ando e l tipo de la solterona, que sólo
queda para cunada, arrullar a los sobrinos y vestir imágenes.

�•
..... Como un jardín, como una muJer.....

1

Hace de esto veinte años. Asistía yo, siendo 0100, a
las fiestas del séptimo centenario de la Universidad de
Mootpellier. De todos los horizontes del universo acudían sabios, estudiantes y maestros. Todos los pabellones del mundo civilizado flotaban sobre las jóvenes cabezas. Las gorras chatas de Oxford y Cambridge se
unían con los botones rojos de Barcelona, los casquetes
brillantes de Bolonia, los feces de Constantinopla y de
Alejandría; había allf estudiantes de Helsigfors, de
Bruo, de Heidelberg, de Moscou, de Filadelfia y de
Manila .... El último día, un inmenso cortejo histórico
se desarroll_ó en la vieja acrópolis de Rabelais. Figuraban las diversas épocas de la Universidad de Mootpellier. Se veían escolares y pajes; cien mil espectado·
res formaban barrera a su paso. Todo esto lo veo como
aquel día a las cinco. Frente a nosotros, en un balcón
del bulevar de la Explanada había una joven arlesiana,
un hombre de barba rubia y otro hombre con fieltro de
mosquetero, vestido de gris, con bellos ojos y una pera
a lo d'Artagnao. He sabido después el nombre de los
tres; pero la gente me enseñó ese día el del hombre del
grao fieltro.
El cortejo había desfilado casi todo, cuando un estu·
diaote levantó la cabeza, percibió al maestro y gritó:
iMtstrall ¡Viva Mistral!
Hub? un estremec..imiento El cortejo osciló. Ese primer gnto fué como una llamarada en un campo de trigo seco. Corrió, se amplió en avalancha y un rumor
de tempestad, una ola tronaote de aclamaciones subió
hasta el balcón. Todos los acentos se confundían. La
juventud intelectual de veinte pueblos saludaba en un
solo grito al poeta de "Mireille."
Yo ignoraba quién era ese hombre. Se me respondió:
-iEs un poeta! Es "nestro" poeta ..... .
He leído "Mireille" ocho años más tarde y entonces
he comprendido!. .....
o o o
Otra vez en las arenas ví más aún. Era el supremo
minuto de la corrida de toros; e l momento en que el
matador se adelantaba a matar. La espada desnuda escondida debajo la muleta escarlata trata de fijar, de encuadrar á la bestia para la estocada final.
Veinte mil espectadores se inclinaban ansiosos sobre
la escena, conteniendo la respiración, cuando una voz
desconocida dijo muy a lto:
¡Mistral! ·

" .. . . Los caraqueños amao locameote a Caracas .... " dice mi comarada,
mientras yo: Caracas, ante el verde harmooioso _de los Parque&amp;: Caracas, ~l paso de una transeúnte: Caracas, cuaodo el orga01llo desgrana sus notasestndentes. al pie de balcón.
.
.
Acaso piensa también eu aquel poeta que llegó uoa mañana 1overnal; odió
sioceramente a loglaterra: y regresó a la Plaza Bolívar, obseso de amores Y de
añoranza.

Caracas-Venezuela (París-Francia, Loodres-Grao Bretaña) Son las ooch~s
cálidas en que vibra la alegría como besos en labios _de mujer; y las ooc~es mas
tristes eo que al toque de sileocio -eo la caserna i~Jana- _c?mo un artista devoto y galante de la Edad Media, graba Luis Cburnóo la v1s1ón seráfica de 1~
luna y la visióo marcial de los chaguaramos, en el escudo_de_ oro de un soneto,
es la sede vacía, que aguarda por nosotros en el círculo d,ano, doo_de se habla
de literatura y se gustan unas "cuartillas," como panales de ensueno; son .. las
avispas de Aristófaoes, que vuelan de la fantasía popular y zumban, Y ~gu 11an
y matan; son las tardes de oro bajo el follaje de los bambúes; y el _odio Y el
amor, y todas las pasiones y todas las decadencias con que está fabricado nues•
tro espíritu.
En mi sede marítima no todo es triste ni brumoso.
Lo austero se reviste de gracia por e l encanto de la fuerza y del vivir_. .
~o siempre son los coros de psalmistas, a l pie 'de los mooume_ntos pub_h~os
cantando versículos monótonos a compás de músicas gang?5&lt;1s; 01 la cootnc1ón
de Jc,s fieles, mientras chillan los predicadores contra ~I nesgo del _pecado, los
ojos de las mujeres languidecen tras los espejuelos, y silba la Iglesia ambulante algún granuja irreverente.
.. .
El Parque, ese jardín inglés que establece la honda fam1han~ad con la naturaleza, perceptible en el hombre del Norte, difunde en av~n1das las su3:ves
aguas de sus berilos, y sobre el verdeguear de la hierba lluvia de rosas Y ¡azmioes de los árboles en flor.
.
La ciudad inglesa ama el aire libre, la vecinda~ d~I bosque; toda la sen~1llez decorati"a de un pájaro o de una planta, que 1m1ta el arte y que está leios
del arte.
La ficción-pincel, máscara, pluma,-mata la imprt&gt;siiín; ~s como el traje de
las cosa::. que disimula la belleza y la transforma en elegancia. .
_.
La vida es aquí ruda y hermosa; pasa, como una deidad arcaica, descemda
y triunfante.
Y ama la leyenda, ese cofre de sándalo que perfuma la vida del hombre Y
la vida de los pueblos.
En la vía pública el carro eléctrico atraviesa bajo e l arco normando, que ec.treabre la angosta ojiva como si los reyes desaparecidos temieran franquear las
puertas de su Corte al torrente humano del día.
_
Hacia los muelles, donde steamers y veleros turban el sueno de las aguas, cañones antiguos y paredones que fueron murallas y palacios de Monarcas.
En un fondo marino y crepuscular fijó Turner un lienzo d~ rumas; la oosalgia de las goletas y el crepúsculo de las cosas en la desolación le la tarde.

Grupo de asistentes al banquete ofrecido el miércoles pasado al señor Iog. don Alberto Robles Gil, con motivo de
su nombramiento como secretario de Fomento.
En esa palabra había un poder magnético, pues todo
ese pueblo entero se &lt;lió. vuelta de la escena, se levantó
y se unió en una exclamación frenética: ¡Viva Mistral!
¡Viva Mistral!
o o o

Para concluir, citaré un episodio más: sobre ese camino de Maillane, que es como el gabinete de estudio
de Mistral, delante de la casa del poeta, pasó un regi-

miento, una mañana. Era el Ir de dragones que se iba
del pueblo vecino donde había estado de gu,-roición.
Mistral estaba en la puerta de su casa.
De pronto una voz de mando se oyó:
¡Presentad las armas! ..... .
Los hierros brillaron al sol, y ante el cantor de
"Nerto" todo el regimiento desfiló sable desnudo, colmo ante un emperador ..... .
ERNEST GANBERT.

Niño Agustín del Campo Iourriteguí, hijo_ del, señor Ceferioo del
Campo y la señora Magdalena lourntegui de del Campo.
Gárrulo y callejero puebla de cantos la quiet~d
vespertina de la hora, y me habla de un suburbio
remoto, dorado de polvo, y dorado de sol donde
un perro ladra, y una muchacha asoma la flor del
rostro a un ventanal: la visión de Caracas, turbadora y bella como un jardín, como una mujer.
¿ No es cierto, poeta cuya alma padeció de añoranza y de amores en los pálidos días invernales?
Un penique corta al aire y tintina sonoro en el
pavimento.
El organillo vagabundo se aleja con sus harapos de música, tarareando un cantar.
LEOPOLDO LANDAETA.

Da,ras y- caballeros, miembros de La Cruz Blanca, qt:e hicieron una colecta el domingo pasado a beneficio de
la institución.
La poesía es una abeja de oro y fabrica sus pa·
nales en las grietas de los templos derruidos; en
las viejas almenas Que purpuró la sangre de los
héroes; en los viejos palacios donde estalló la cólera de los Reyes, o se alzaron al cielo, como lirios eucarísticos, blancas manos de Princesas.
La yedra tiene brocados sobre las úlceras del
tiempo, y cubre los hombros seniles de las rotas
murallas que se doblegan hondamente al peso de
remotas memorias.
¡Si Caracas fuese más grave! Si el camino de
hierro no echase al olvido el camino de piedra
que conduce ¿a París? A las cosas que fueron;
al abolengo ibérico, cuya senda por la tierra es
un jardín de. proezas; cuya senda por el cielo es
un jardín de milagros!
El crepúsculo i:rrnere sobre las aguas violeta y
siembra de rosa&amp; descoloridas los arcaicos paredones. El treo pasa. Un vapor tizma de humo el
ópalo de la tarde; el reflejo de las lámparas en
Ja ribera es un lloro de fuego; la onda de Shakaspeare medita no sé qué malignidades a la sombra de los muelles.
El organillo, como un arrapiezo, tarar~a un
aire popular.

Unas gotas de glicerina en el almidón aumenta
el brillo del planchado e impiden que se agarren
las planchas.

Un momento de la colecta de la Cruz Blanca.
Sala del teatro "Colón" durante la fiesta efectuada el lunes último a beneficio del mooumeoto que se levantará a los aspirantes muertes durante la pasada revolución.En el palco intercolumnio están los señores generales Mondragón y Díaz y varios personajes prominentes de la revolución,

�.A L,e
Como se ve por el asunto, está mal llamado sainete a
este juguete cómico, pues ni la pintura del ambiente, ni
la fidelidad de observación, ni los caracteres, justifican
título tan preciso.
El público no mostró su entusiasmo por la obra ap_e•
sar de que los intérpretes, lo mismo la señorita Castillo,
que Coss, Barreiro y demás, procuraron sacar el parti·
do posible de aquellas cómicas escenas.
TEATRO PRINCIPAL
Después del fracaso del "Encanto de un vals," fraca·
so por la mediana interpretación de todos, por aquella
"Franzi" hecha por la Zoada sin gracia ni arte alguno;
TEATKO MEXICANO.-"LA ~ICOTINA
por aquel "Niki" que Fiori se encargó de hacer peda·
zos, después, repito, de todo aquello incluso los cortes de
opereta tao linda, se :representó "Fatioitza" de Suppé
Con este título se ha estrenado en este teatro un sainete
hace mucho tiempo no puesta en escena, y que no es en
de los celebrados autores españoles Muiioz Seca y Pé·
manera alguna digna del autor de "Doña Juanita," de
rez Feroáodez, que por esta vez se hao apartado del
·'Bocaccio" y de la famosa obertura "El poeta y el al·
género de comedias andaluzas que hasta la fecha ha·
deaoo."
bíao cultivado, escribiendo una obra regocijada aunque
Hay sí, en la obra, preciosas melodías, pero en cam·
un poco antigua en su procedimiento.
J?io los motivos escasean, la instrumentación es lánguida
Los lectores que hayan tenido bastante fuerza de vo·
y carece de aquella gracia y malicia que son las carac·
Juntad para quitarse el vicio del tabaco, y hasta lqs que
se hayan limitado a intentar alguna vez quitárselo sin terísticas de estas producciones Iiricas.
La acción de "Fatioitza" se desarrolla durante la
poder conseguirlo, se darán cuenta perfecta de la situa·
guerra de Crimea, en la frontera turca.
cióo cómica de un personaje a quien el médico acaba
Un pelotón de soldados rusos espera órdenes para
de prohibirle fumar. He aquí el caso terrible de don
asaltar las posiciones enemigás.
Bartolomé, ilustre abogado en ejercicio y protagonista
En esto llegan algunos cosacos que traen prisionero a
de "La Nicotina." Obstinase el Galeno en que el taba·
un italiano, el periodista Giuliano Dort, acusado de es·
co le hac-e a don Bartolomé un daño horrible y le ha
pionaje.
acarreado perturbaciones sin cuento en su salud. Y
Presentado el detenido al comandante de las fuerzas
nuestro pobre héroe necesita contentarse con asomarse
rusas, bajo la garantía del teniente Vladimiro que ya lo
. al balcón para aspirar el humo del cigarro del vecino
había conocido en San Petersburgo, lo dejan libre con
de abajo. No hay nada que le compense del placer perpermiso para seguir al ejército ruso como corresponsal
dido. Dicta a su escribiente y tao lejos de su trabajo es·
de un periódico italiano.
i tá que le hace escribir mil barbaridades. Cierto que el
Conver sando con el teniente, Giuliano Je recuerda
escribiente, por su parte, acaba de ser abandonado por
una broma que aquél hizo en Sao Petersburgo, en la
, la novia y está hecho un palomino atontado, como suecual Vladimiro, enamorado locamente de la princesa
' le decirse.
Lidia, sobrina del general Kanciukoff, para poder acer·
Pero don Bartolomé ha hecho algo más que el firme
carse a ésta se disfrazó de mujer, presentándose en ca·
, propósito de no fumar ya nunca; en garantía de su pa·
sa del general como dama de compañía, bajo el nombre
1 labra, le ha regalado al médico las cajas de habanos que
de Fatioitza.
1 le quedaban.
Habiéndose enamorado el general de la fingida mu·
La casualidad logra que don Bartolomé se entere de
jer, quiso conquistarla; pero Vladimiro, después de mu1 que su médico, no solo fuma mucho, sino que fuma gra·
chas peripecias, viendo que las cosas se complicaban,
tis. consumiendo el tabaco de los enfermos a quienes
huyó, dejando al general más enamorado que nunca....
,1 quita el vicio, de lo cual se regodea y alaba luego en el
Giuliaoo, para distraerse de las monotonías del cam·
1seno de la intimidad. Y don Bart,.,lomé se pone tao fu.
po, propone a Vladimiro y a otros oficiales que repre1 rioso que termina por convencerse de que el tabaco no
senten una comedia que reproduzca las bromas de Fai le hace daño.

tinitza, en la cual el teniente Vladimiro tiene que re·
presentar un papel femenino.
El general Kaociukoff, pasando una inspección en el
campamento, eoc~~ntra al teniente disfrazado de mujer
y _recono"e a Fah01tza. Lleno de alegría ruega a Fati·
01tz~ que se refugie en un sitio menos peligroso, no
pudiendo él acompañarla porque tiene que dar la señal
de co?1~ate. Una cuadrilla de Basch-Bouzu sorprende
a Fat101tza, que está acompañada de Lidia, y lle,·a a
las dos mujeres al jefe turco Izzed Pachá
Encerradas ellas en el harem. estudian el medio de
escaparse.
Giuliaoo, enterado del dolor que aflige al general, le
manda una tarjeta con el sargento Stéfano, diciéndole
que salvará a las dos prisioneras, y se presenta al Pa·
chá, logrando su intento.

BAJOS

Por tal razón y por aquellas
noches en que Sagi Barba nos
e levó al quinto cielo, cantando
como solo él sabe, las operetas
vienesas, entiendo que no se de·
be traer a México ese repertorio,
si no se quiere ver el teatro va·
cío, como ahora sucede noche a
noche en el Principal.
"La Princesa de los Balkaoes"
ha sido un triunfo para la Gattioi, que cantó bien y puso toda su
gracia en la protagonista de la
obra.
El tenor Fiori hizo cuanto pudo para salir avante, y lo que
más me gustó fué que dirigiera
la orquesta el propio Aogellini,
pues la oímos con una igualdad,
con unos matices, y con tal arte
que~asi nos pareció nueva.
La obra se montó bien, y los
coros, con tao buen maestro, de·
!ante del atril, estuvieron como
nunca

MM. Coiglio, Bernard, Lalle·
maot, Cassis.

Además, 40 coristas de ambos
sexos, 40 profesores de orquesta
y un cuerpo artístico muy bello
de 16 bailarinas, para poner las
óperas con todos los detalles ne·
cesarios.
El repertorio de óperas es de
lo mejor que hemos visto, contán·
.&lt;lose las siguientes:
La'Africaine, Les Hugueoots,
La Juive, Aída, Rigolletto, Lo·
hengrin, Le Trouvere, Maoon,
Carmen, Migooo, Faust, Tbais,
Luisa, Le johgler de Notre Da·
me, ¿Quo Vadis?, La Bobeme,
Les Cootes d'Hoffman, Romeo
et Julliete, Traviata, Werther,
Rolaod a Ronceveaux, La Nava·
raise, Lakme, Caballería Rustí•
cana, Mme. Butterfy, Paillase y
otras.
Y como operetas oiremos L a
Mascotte, Mis. Helyett, Les Fetards, Mlle. Trompette, Veroni·
que, Les cloches de Coroeville,
Les 28 jours de Clarette, Le
Jour et la Nuit Tosephioe veo-

'rEATRO COLON

LA PROXIMA TEMPORADA
DE OPERA Y OPERETAS
El sábado 22 por la noche y

El general, confiando en la palabra del periodista, es·
pera a la fingida Fatinitza en su palacio de Sao Petersburgo. En esto se presenta su propia mujer. Carolina,
quien es conducida al palacio por el espía búlgaro
Wulki.
El periodista aprovecha la confusión del general para
poner término a la falsa situación del teniente y decide
al general a dar su consentimiento para la boda del teniente Vladimiro con su sobrina Lidia.
La interpretación fué pasadera nada más. Ningún artista traspasó las lineas de lo discreto, y es que está pro·
bado, que en las obras en que no trabaja la Gattioi, y
Angelioi, no se vé nada que merezca la pena de consignarse. La presentación escénica, buena en el segundo
acto, que representa el harem de Izzed Pascia, en los
otros regular.
·
El público escasísimo,
::-.o podía faltar "La Viuda .\legre" en el repertorio
de la Compañía Gatioi·Aogelioi y la verdad que sin e·r ocar recuerdos de otros artistas no estuvo mal ni mucho
menos la interpretación de la conocidísima opereta.
Anita Gattioi encarnó con arte el personaje de "Ana
de Glavari" siendo aplaudida en la romanza de la "Ninfa del bosque." El tenorino Fiori hizo gala de su voz,
pequeña pero bien timbrada, abusando de los recitados.
Baldi fracasó en la romanza del acto segundo, por carencia de facultades, y Aogelioi en cambio como siempre admirable. Nada diré dela manera demootarlaobra,
pues si bien estuvo lujosa, se hace difícil no digo competir sino ni llegar a lo que nos ha presentado la Com·
pañía de la Iris.

..

SOPRA:S:OS.
:\'Iines. Therry, Charpaotier,
Yerna, Avely.
MEZZO SOPRANOS
:\,!mes. Cortez, Bertici, The·
zillat, Boyer.

El chá de Persia tiene el tesoro de joyas más rico que se co·
noce ; en é l guarda su grao sable de ceremonia, cuya empu
ñadura y vaina están totalmente
cubiertas de brillaot€.s de grao
tamaño y magnífica pureza.

MM. Affre, Putzani, Luca_z au,
Fraoces, More!.

BARITO)&lt;OS
MM. l\Iontano, Combes, Brunat, Aveoieres.

-

LUIS DE LARRODER.

TENORES

'.\1me. Avely.
Mlle. Charpartier.
Mme. Therry Falcon.
De la magnífica Compañía Francesa c;le Opera, O.pera cómica, y Opereta, r¡ue actuará en el Teatro Colón desde e l sabádo 22 del corriente.

li1~

clue par ses Soeurs. L a Vie Parisienne, Mlle. Nitouche, La filie
de Mme"'.' Aogot, Le Conte de
Luxembourg, La veuve joyeuse,
Reve de valse, La Princesse des
Dollars.
El abono se presenta magoífi·
co, y sabemos que las familias
más d istinguidas bao tomado los
palcos: de manera que las vela·
das del "Colón" se presentan
con una brillantez inusitada. Por
los precios puestos por la Empresa vamos a oír obras que otras
veces hao costado el doble, pues
tanto la prensa de la Habana co·
mo la de Nueva Orleans hacen
elogios entusiastas de la manera
de interpretar las óperas y del
lujo con que están puestas.

con la hermosa ópera "Los Hu
goobtes," debutará una grao com•
pañía francesa de Opera, Opera
cómica y Operetas, dirigida por
:\f. Ju les Layolle, que promete ser
un grao acontecimiento, digno de
la cultura del público de Méxi·
co.
En el elenco figuran nombres
todos de grao prestigio en e l
mundo lírico. entre los cuales se
encuentran los siguientes:

Gr:to Guignol.- Uua escena de •·La Ultima Tortura.-Priocipal.-Dos escenas de "Nitouche"

�-iHuyamos!
-Las minas de Courrieres, el terremoto de San Fran·
cisco, el matrimonio del rey de España.
- i Huyamos!
- Es extraño: en Madrid y a fin de Mayo, la bomba
estalla sobre un hermoso paisaje de nieve.
-El caso es que haya víctimas. Veinte mil, treinta
mil. ...
- iHuyamos! Huele a sangre.
E~ que estamos junto a la barraca de Corta-Cabez~.:
-:-iRespetable público: la decapitación de un hombre
vivo, a golpe de hacha: completar¡lente auténtico: no
codfundir con el antiguo y desacreditado "true" de la
guillotina!
- i Huyamos!
-La ejecución comienza en este instante.
-iHuyamos!
-Entremos. Phso franco, verdugo.
-iCómo paso franco! A franco la entrada.
- iAh!
-iOh!
-1 Quieren ustedes que muera un hombre gratis con
lo cara que se ha puesto la vida?
-Cierto.
-La 'líctima tiene derecho ....
-A todo, a todo .... Linda ostiaria: rubia como los
trigos, con labios de amapola, con ojos de borraja: todo
un mediodía de Agosto. ¡Salve, viña!
-Cuidado, señores: hay un escalón.

\

G. MARTINEz:srnRRA.

{ 1n

SPORT.- Team " W illiams" vencedor en el
juego de baseball efectuado el domingo

¡Viva la noche! ¡Viva la feria! ¡Y Su Gracia el
payaso cuando loca y tradicionalmente se desga·
ñita sobre las tablas del leproso escenario que
apenas le quiere sostener! ¡Viva la noche! Estas
fiestas de noche son una rutilante faotasmago·
ría.
-1 Por qué aquellos faroles s~o rojos? Yo los

quisiera azules, azules, azules, bajo e l azul del
delo; porque así deben ser todas las rimas, azul
sobre azul. ¡Y son rojos! Pero miradlos bien: en
su carmín hay. como un dejo violeta; sí, hao sido
azules como pupilas, y se han enrojecido a fuer·
za de llorar.
-Alma loca , voz necia ¿de llorar dices? ¿No
sabes que la feria es la fiesta del gozo y de la
risa?
- Lo sé, lo sé.
__¿No oyes los organillos cómo cantan con la
voz más chillona?
-Melancólica voz.
- /No ves rodar con todo vértigo, con todo rui·
do, con toda locura, los caballitos desenfrenados?
¡Música! ¡Música! ¡Ja, ja, ja, ja!
-Pobres caballitos, pobres caballitos, que quieren estar locos, y estáp. presos; que quieren ser
de vértigo, y apenas son de palo; que quisieran
volar en e l galope, y están atravesados por el hie•
rro, como mariposas de colección sabia; que co·
rren, correo, corren sin mover las patas y sin que
el'vieoto les mueva las crines.
- jLas crines! ¿No las ves, desdichado, oodu•
!antes, pomposas, agitadas?
-E inmóviles, como frondas de cuadro malo
que el pintor ha querido mover, pero que no ha
sabido inquietar.
- iinquietar! ¿Quié n le pide inquietud al mo•
vimieotol Esta es la feria: movimiento y quietud,
ruido y quietud, vértigo y quietud ...... Es decir,
alegría.
-iOb! íOh!
- Es decir, alegría; de la vieja alegría, de la
sana alegría, en que los ojos miran, los labios
gritan, la boca besa, las palabras estallan, todo el
cuerpo se ríe.
- Y todo el alma duerme.
-Dejémosla dormir. ¿ Por qué nól Hartas
amarguras nos tiene ya causadas con su vigilia
sempiterna. Duérmete, niña; dnérmete, dijia ....
y déjanos reir.
- Afortunadamente ha salido la luna.
- Afortunadamente sube una nube gris del
río.
- La luz la desgarra.
-El polvo de la feria la zurce.
-Vuelve a brillar la luz de iris y nácar.
- Una idea. ¿Por qué no enviar e~ un suspiro
e l a lma a la luna?
-iHecho!

''

..._

_

......_, ... ...._
.. ...
Casas, pitcfier del: "'\-Vtllta:nís" ~- Uo catcher
;

Sport.-Juegos de polo en el hipódromo de la Condesa el viernes pasado.
del bosque; y como era intrépida, allá se iba por los sitios más agrestes, por los riscos más musgosos, destaca·
da fugazmente, sobre setos y masiegas, su gorra de soque aleteaba loca de libertad al viento cálido, y derramaba, como una cesta invertida, entre las rosas juvenil
los del rostro virginal, los estambres de oro de las mechas mezcladas a las bridas de faya rosa.
Claro es que se había encontrado con Melchor, porque éste hallaba siempre modo de andar por la~ iome·
diaciooes; asi su timidez le obligaba a mantenerse comuomente oculto con el tormento de no ser visto, pero

momento del juego.

- Una mancha en el rostro de Pierrot.
- Una centella más en la luz.
--iAh!
--/Suspiras?
-Descanso. G ran cosa es mandar el alma a
paseo. ¿ No sientes como si en el cerebro bullese
toda la espuma de una buena botella de cham•
pagoe?
- - Cierto.
-Y como si gritase una ,·oz ....
- /Viva la vida?
- ¡Viva la feria!
- iLa feria! Faroles, puñales, carreras, músi·
cas que cuando hace un siglo sonaron por prime•
ra vez fueron casi románticas.
-Ahora son sencillamente alegres.
- Sobre los caballitos ....
- i Cocottes!- iWalkirias!
- Y soldados: el pobre soldado de París con su
cara de bobo.
-Y estudiantes.
-Y niñas pálidas,
-Que gritan.
-Que cantan.
- Que besan.
- iPim·pam! La carabina que tira la bola que
baila. e n la fuente.
-iPobre _fuente! ¿No .es casi una blasfemia
que todas las perla;' de un surtidor suban y bajen
y se desgranen y digan su clarísima canción sólo
para sostener una bola roja, delicia de un bur·
gués que la quiere cazar a tiros de carabina?
-Reflexiones, nó.
- 1Entonces 1
- Carcajadas.
- iOh, carcajadas! ¿A tí te hacen reír los pa·
yasos?
- /Por qué nól
-Porque ...... ¡Cielos, un antro!
-Nadioa la bruja.
-_Consultémosla. _Hace tiempo me inquieta mi
desttno / Tendrá mt dicha por venir ojos negros
o cabello rubio, o boca halagadora? ¿ Suena mi'
s•1erte a oro? ¿huele a sangre? ¿Pasa en el aire
de los años que bao de encanecer mi cabeza, rui·
do de viento sobre laureles? Nadioa, responde.
_-N~dina, señor mío, no sabe adivinar. más
m,stenos que el color de la paja de vuestro sombrero y el de las monedas de vuestro bolsillo.
¿Oro, cobre, plata ? Nadioa, responde. Cobre, se·
ñor. ¿ Es la verdad ?
-La verdad. ¡Oh, deleznable bruja! ¿Par¡¡. qué
necesita la verdad el corazón abrumado de ver·
dades? Aprende a mentir, bruja; a mentir bella•
mente, remotamente; prométeme .... para cuan·
do las olas suban a las cumbres, júrame, como
~lá en el Corán, por el higo y la oliva, promete,
¡ura montes y cascadas de ilusión, de riqueza, d e
besos, de versos, de laurel, de diamante ..... .
- Señor, dice Nadioa que el sombrero d el s e·
ñor es de fieltro.
- iHuyamos!
- Las más grandes catástrofes del mundo.

Un momento interesante de polo.

también con el sobresalto dulcísimo de ser descubier·
to.
No sucedía esto con frecuencia, provocando en el
chico, cuando ella se alejaba ya.irremediablemente, hondas recriminaciones a la estupidez que le invadía, entre llantos y tarascones de rabia a la hierba, hasta en·
saogreotarse la boca presa de la mayor desesperación;
pero cuando el encuentro se efectuaba, Melchor teníaesto era in varia ble-algún guijarro o iosectillo curioso,
alguna flor extraña para la señorita.
Había llegado ésta a cobrarle mucho afecto, causándole infinita gracia sus tonterías de enamorado que to·
maba por rudeza campestre; pero Jo cierto es que el
veraneo terminaba y que Melchor se sentía literalmente morir de pena y de pasión.
Etelvina prolongaba sus paseos Voluntariosa y libre,
entre la perpetua pasividad de una madre paralítica y
el desamor de un padre calavera que aprovechaba las
vacaciones para archivarlas literalmente en la estancia,
distraía con aquellas excursiones a la amigable sole·
da:d los indecisos anhelos de su juventud en plena flor.
La ambigua situación creada por el abandono pater·
na en esa desgracia que más bien entristecía la fortuno, excluyó a la joven de fiestas y ocasiones donde hu·
biese podido encontrar otro cariño.
Hermosa y rica, bien comprendía lo injusto de su
destino, sin resignarse a él, no obstante en el silencio de
su dignidad; y la madre paralítica recordaba con estupefacción penosa una respuesta suya, cierta vez que la
mucama salió fugándose con el cochero:
-Y bueno, mamá, ¡qué tanto lamentarse! ¡Hao hecho
bien, por último, si se querían !
o o o
Llegó la última semana.
Una tarde, Etelvina descansaba al pie de arbolados
peñones, resguardándose del sol, picante todavía, Claro
es que Melchor, roído de mortal tristeza, estaba oculto
allá cerca, contemplándola.
De pronto las ramas moviéroose muy cerca de la joven, y un arrogante toro que ciertamente no la veía, a l·
zó el testuz formidable, recogiendo al azar del viento
alguna emanación de lejanas terneras.

L~ icon~uis &lt;.a de 1:1
$~fiorñta
Melchor era un pastorcito huérfano de padre y ma·
dre, que contaba catorce años; pero desmirriado por
azarosa infancia, nadie le ,habría dado más de once.
Resultaba, eso sí, bien macizo para esa edad; tenía aun
mofletes colorados y colita en la nuca; d os ojazos de
liebre, a la vez azorados y melancólicos, prestábaole
una extraña simpatía; y en su boca matinalmeote fres·
ca, las comisuras arqueadas hacia arriba determioabm
esa picarezca ingenuidad que ilumina la sonrisa de las
doncellas.
Aunque muy quemado por el sol, era más bien dora·
do que moreno; un dorado de pan que armonizaba asaz
delicadamente con sus cabellos castaños.
Vestido con las sobras de los muchachos ma)oresque
él, podía. parecer gracioso pero no ridículo. Su mismo
sombrero enorme y agujereado, asemejábale a u n silva·
nillo campestre.
Pues aqu,el chicuelo, que apenas disfrutaba de una
pequeña superioridad sobre los perros de la estancia;
aquel gorgojo bastardo, aquel salvajucho todavía nene,
habíase atrevida-es iocreible la audacia de estos pequeños paisanos-a poner !os ojos en la señorita E telvína,
la hija mayor de los dueños de la finca.
· Melchor estaba enamorado, pero ocultaba temerosamente su pasión. No sólo p0rque la señorita era su pa·
trona, lo cual cavaba entre ambos un abismo iosalva·
ble, sino porque contaba los más rubios y soberbios
veinticuatro años.
Habíase prendado. sin querer ni advertirlo, de aque·
lla muchacha tan elegante con sus trajes siempre blan·
cos, tao olorosa y tan bien calzada; sorprendiendo a favor de su apariencia infantil que hacía ciertamente des•
deñable, pequeñas, torturadores secretos- de- la lindá.
pierna, de la fina garganta.
Sin ser romántica, Etelvina experimentaba la poesía

Señor Pliego en traje típico de jugador de polo.

�dec.ía ia anonada.da joven-desapareció cuesta abajo.
Entonces Melchor, en un deslumbramreoto, sintió que
Etelvioa rompió a llorar en sus brazos.
-Me.lchor, pobrecito, Melchorito, Cborito .... ~-•.· ·,.
El no supo oa:da que hacer~ aturdido se echó a llorar
también.
-Chorito, pobrecito, ¿qué puedo darte por tu valor?
i Ah! él podía estar llorando allá sobre la mejilla ard?rosa y ¡cuán suave! de la señorita, pero no había perdido la malicia de su rusticidad; así es que, sollozando
más fuerte:
- Deme un beso .... de despedida .... niña Etelvioa . ... un beso ....
Posó en los de é l sus labios con la despreocupación
de quien besa una criatura, y el moreno silvanillo púsose a cosechar ávidamente allí
Más, de repente, una angustia tiernísirna hinchó el
corazón de la joven; una desconocida dulzura se derramó en su seno como inflamada miel, de los labios pastoriles.
E;ra aquello, acaso, el amor. la conquistadora dicha de
la tierra, que nunca habían sabido hacerle concebir
con su cháchara los frágiles tontuelos de salón?
Y grave, en la plenitud de armonía que forman con
su sér la soledad campestre, la montaña fresca, la tarde
enamorada, dió su alma de señorita rubia, humilde ya
como una espiga de los campos, en un beso de mujer, al
pequeño paisano. ·

WOODROW WILSON PRESIDENTE EFECTIVO
DE LOS ESTADOS UNIDOS

LEOPOLDO LUGONES.

Señor Lic. don Jesús Garza Galindo, nombrado sub-secretario de Justicia.
Pocos momentos después, su mugido agudo y largo se
~ncumbró a las montañas.
Sus pezuñas rasgaron el suelo haciendo volar el polvo
y la hierba.
Etelvina se consideró perdida: y aunque había resuelto permanecer inmóvil, el apasionado bruto llegó a ponerse tao cerca de su matorral, que no pudo contener
un grito.
Y con el grito estuvo Melchor ante ella, una rama en
!amano, rndiaote de heroísmo.
Fácil heroísmo, después de todo, pues bien sabía él
que se trataba de un manso animal.
El momento, sin embargo, fué dramático. Ante el muchacho con su rama levantada, el toro se había erguido
en. una inmovilidad de altanero bronce.
Pero la rama cayó valerosamente sobre sus cuernos:
oyóse un crujido, un despatarramieoto, y el mónstruo-

Señor Lic. don Ezequiel A. Chavez, nuevo director de la Escuela de Altos Estudios.

Había una vez-no es cuento-un empleado de una
gran casa de cobre, en Londres, que tenía buen corazón. La espantosa miseria que reina entre la población
del "East End" londinense debía coomoverlo, y en efecto le conmovió Pero no tenía bastante dinero para ali·
viar esa miseria. Entonces jugó con el dinero de sus
superiores. Y perdió ese dinero: sus pérdidas se elevaron exactamente a 6o5,250 francos.
Naturalmente huyó ; pero como no tenía suerte, fué
arrestado en Liverpool. Esto sucedía en el mes de Agosto último.
Después de esa época, los jefes de la casa de cobre
han sabido qué móvil excepcional y verdaderamente

des_ioteresado indujo a las infidelidades y a las especulac1ooes de sufiel y caritativo empleado. Pues bien, también ellos tienen buen corazón, un corazón muy bueno,
y lo han demostrado.
Primeramente, compadeciéodos-e de la mujer y del
hijo del culpable, les han regalado 20,000 franco!/. Pero
esto no es todo. Hao explicado ante el Tribunal "que
el abuso de confianza del procesado debía ser considerado como un acto de "locura filantrópica" más bien
que como un delito positivamente reprensible."
¡Locura filaotrópica1 La frase ha agradado al Tribunal y se ha contentado con condenar a un año de cárcel al filántropo imprudente ..... .
Porque también el Tribunal ha querido probar que
tenía buen corazón.

El Partido Liberal Democrático, ofrece al señor G1;oeral don Félix Díaz su candidatura a la Presidencia de la República.

El día 4 del corriente, o sea el pasado m;rtes, se verificó el traslado de poderes del Presidente Táft, al Presidente Wilsoo, últimamente elegido por el pueblo de
la América del Norte.
Ambas figuras soo por lo tanto en estos momentos de
completa actualidad extrangera, y he de trazar las siluetas de ambos, i?teresantes por todos conceptos.
Después de la-silla de San Pedro no hay lugar más
alto y grande para uo hombre que la presidencia de
los Estados Unidos de América: ser elegido para representar a ochenta millones de habitantes; para encarnar
las aspiraciones y potencialidad de milloots de seres libres, activos e inteligentes; para ser el símbolo de una
civilización con caracteres propios cuyo arrollador mercantilismo no ha enfriado su piedad, ni secado su eotusia.smo,; n.l debilitado sus virtudes; ocupar el sitial desde el cual imprimieron su carácter a los a-:ootecimieotos de su época y difundieron sus virtudes, Washington,
Jefferson, Lincoln. Grant y Roosevelt, es gloria bastante para cualquier hombre: tan grande, que iovoluntariameote se asoma la plegaria a los labios y se eleva en
las alas de paloma al Ser que rije los destinos de las
naciooes, para que el mortal para labor tan magna escogido, sea d igno de su misión y pueda salir triunfante
de la tremenda prueba a que ha de ser sometido en el
cumplimiento de sus deberes como ciudadano y gobernante.
Nació William Howard Taft en Ciocinati, opulenta
ciudad de Ohio, el r5 de septiembre de 1857. Graduóse
en la renombrada Universidad de Yale en el 78, terminando su carrera de abogado en Cinci oati, en 1880.
Al año siguiente, fué nombrado fiscal del condado de
Hamiltoo, y en 1882, jefe de impuestos de ese distrito.
Desde el 87 al 90 fué juez de la Audiencia de Cincinati, y poco después elevado a formar parte del alto tribuual que periódicamente se reune en los diferentes Estados de la Co&lt;1federación norteamericana, para resolv_er en difinitiva, todos los casos pendientes de fallo en
las Cortes de los respectivos Estados.
.
En 18~~- fué llamado a ser profesor de una cátE-dra y
decano de la Facultad de Derecho de la Universidad de
Cincioati. Dos años después, Me. Kioley le nombró presidente de la comisión encargada de establecer el gobierno civil en las Filipinas, y aquí puede decirse que
su labor fué eficacísima desde el momento en que ocupó el puesto de Gobernador Civil de aquel Archipiélago.
El Sr. Taft estableció el régimen civil en todo el territorio de las Filipinas; organizó un sistema de instrucción pública con mil maestros americanos y dos mil quinientos maestros indígenas; 11evó la instrucción pública
a todos los puntos a su alcance, y con tanto éxito, que
antes de seis meses, existían escuelas bien organizadas,
surtidas y atendidas en seiscientos de los novecientos
pueblos de las Filipinas: también implató el sistema judicial compuesto de quince tribunales y un tribunal supremo: el departamento de sanidad basado en el que rije en los Estados Unidos, y su eficacia fué inmediatamente reconocida, pues rápidamente cesaron las fiebres
y epidemias que desde tiempo inmemorial habían azotado esas islas y diezmado su población. También introdujo muchas reformas en todo lo que respecta a servicios públicos.
En el asunto delicado de las relaciones entre la Iglesia de Roma y los Estados Unidos, con motivo de las
propiedades de los frailes, demostró tal conocimiento en
la materia y tanta mesura, discreción e imparcialidad,
que el Papa dirigió una muy expresiva carta al Presidente de los Estados Unidos, elogiando las altas dotes
de Mr. Taft como jurisconsulto y estadista.
En 23 de Diciembre de 1903, fué 11amado por el Presidente Roosevelt, para suceder a M r. Roo! en el puesto
de Secretario de Guerra, cuyo cargo asumió en 19 de
Febrero de 1904.
Poco después emprendió su viaje a Panamá donde
o_btuvo una fácil victoria, resolviendo, tan pronto pisó
tierra, y con entera satisfacción de ambas partes, las
graves cuestiones allí planteadas.
Pero ahora que ya no es Presiaente digamos airo de
su vida íntima de cómo vivía "Billy," según se le llamaba por las personas de su familia mientras tuvo aquel
cargo.
Gran amante de la gimnasia, eo cuanto se levantaba

Mr. W. H. Taft que dejó de ser presidente de los E. U. el martes de la pasada semana.
h acía var ios ejercicios hasta sudar copiosamente y en
seguida a la ducha.
Cuando Mr. Taft ha tornado su ducha, se dispone a
desayunar.
Compréndese que después de semejantes aperitivos,
su apetito es bueno. Pero allí está el doctor que vigila.
La consigna es adelgazar y debe contentarse con su
plato de "oatmeal" (harina de avena), con las rebanadas tostadas y la taza de café con leche que integran el
menú.
Este primer desayuno, como las demás colaciones, las
toma en familia, al lado de la señora Taft, de su hija
Elena y del más joven de sus hijos, Carlos.
La jornada oficial empieza.
A las nueve, el presidente está instalado e n su despacho, dispuesto a recibir a sus secretarios de Estado, para tratar de los asuntos urgentes o para celebrar consejo con e11os.
Enemigo del aparato, como conviene al jefe ele una

democracia, aparece ante sus ministros con un traje de
interior rr.ás o mllJlOS usado, y a lgunas veces en zapati11as, sobre todo cuando no ha de dar audiencias públicas y se propone montar una hora a caballo.
¿Habremos de decir que el jovial presidente, cuyo
buen humor y cu ya sonrisa era,n legendarios antes de su
elección, sabe mostra r también los dientes a sus colaboradores, en pleno consejo 1
Los que habían predicho que Mr. Taft sería en el
poder uu "good-oatured fellow," una "pate molle" se
hao convencido después de su error.
Tenaz en sus opiniones, aunque di~puesto siempre a
reconocer que se engañaba, cuando el caso lu requiere,
sabe oponerse a que sus ministros haga n política de
partido, cuando va en contra de los intereses de la' oacióo.
Cuando no hay consejo de ministros, Taft daba un
paseo a caballo por lo~ alrededores de Washigto11 re-

�~

gresando para encerrarse en su despacho para abrir la
correspondencia.
Cada semana consagrá. tres mañanas a dar audiencias
privadas, semipúblicas o públicas.
En las audiencias privadas, el presidente se muestra
el hombre menos ceremonioso que darse pueda.
Un industrial francés, muy conocido, ha contado CÓ·
mo fué recibido por el jovial Mr. Taft.
Esperaba su turno en un pequeño salón, en compañía • ·
de un senador que se ofreció a hacer la presentación,
cuando, por !a puerta entreabierta, oyó un refrán popu·lar silbado alegremente.
· -Extrañado de que alguien osara, en tal lugar, semejante cosa, el francés interrogó al americano. Este
contestó:
-[Mejor! Esto prueba que "él" está de buen humor:
Y viendo el aire admirado del extranjero, añadió:
-¿No sabía usted que uno de los talentos de sociedad de que más se enorgullece el presidente, es el de
saber silbar a la perfección?
Las audiencias semi ·públicas están reservadas a las
delegaciones políticas, y especialmente a los "officeseekers,' a los solicitantes de empleos.
El presidente es maestro consumado en el arte de
despacharlos, sin descorazonarlos ni ofenderlos.
Al revés de Roosevelt, que tiene más de un punto de
semejanza con el famoso Numa Roumestao, guárdase
muy bien de formular promesas a los cazadores de prebendas, pero sabe suavizar con una sonrisa o responder
con una buena palabra a la más importuna de las soHcitudes.
Haciendo cola, los visitantes desfilan ante el gigantesco presidente, quien, erguido, les impresiona ya por su
estatura.
Sacude vigorosamente la mano que tímidamente Je
tienden, y presta atención a toda solicitud.
Hay ciertas audiencias a las que el pr~sideote les tenía horror, son las que en América se llaman familiarmente "hand·sbakiog" y que no tiene equivalente en
Europa.
'
Llámase así la interminable procesión que, en determinadas fe'chas consagradas por la costumbre, forman
los delegados de las provincias y que invaden Washington y la Casa Blanca, con el solo objeto de estrechar las
falanges presidenciales.
Cuaodu estos delegados no se cuentan por centenares,
el "haod shakiog" es sólo una ceremonia desagndable.
Los empleados de la Casa Blanca y los detectives les
hacen poner en fila. ¡En marcha y de dos en fondo! Y
las pobres gentes apenas tienen tiempo de tocar, como
, si fuera una reliquia, la mauo del primer magistrado.
. Pero cuando los delegados son a millares. como sucede
-al día siguiente del de año nuevo, el presidente pasa por
; un verdadero suplicio ....
Las fiestas de Pascuas constituyen otra época de
"haod-shakiog" también temible. Es necesario organizar
entonces trenes de placer, para trasladar a la capital a
los innumerables provincianos que quieren aprovecharse del retorno del buen tiempo, pira estrechar la man,
· al grao jefe, y volver al pueblo con el orgullo del musulmán que vuelve de la Meca.

]

oom W@lf W. &lt;e©&gt;~ cdl~ !!&amp; A&lt;C©l~H lflf•~:

~~

~

muy mal recuerdo de mí. ..... Créame usted, debemos
separarnos, no vernos más .... Y tratar de olvidarnos;
es lo mejor tanto para usted cc.,mo para mí ..... .
Transportado por este dolor tan sincero, el poeta se
arrojó a los pies de Nelly, insistió, suplicó. juró que la
amaba, y lo sintió al jurarlo. Pero ella fué valiente; tuvo bastante fuerza de voluntad para no ceder ni un solo
beso; movió la cabeza excépticamente ante todos los juramentos; y. cuando él partió, casi despedido por ella,
en el colmo del enervamiento y del consuelo, ella pudo
esperar-o temer,-que no volvería más.
VII
Y volvió el día siguiente, volvió todas las noches; y
e lla le recibió, fué buena y tierna para él, pero sin ce-

der en un punto a sus deseos, ,sin concederle siquiera
esperanzas de que pudiera ceder alguna vez. Y, como
sucede con frecuencia en las historias de amor, todo el
mundo fué desdichado.
Todo el mundo. Primero Nelly. Ahora te:iía la seguridad de que el poeta Pstaba Joco por ella, y decidido a
abandonar a su amiga. Por su parte, nada le e ra más
fácil que romper sus compromisos; y los d os podrían vivir de cualquier manera, como amantes pobres; alimentándose con su amor y agua clara. Pero tenía un fondo
de generosidad. Le repugnaba la idea de que su felicidad causara la desgracia de alguien, que fuera la consecuencia de un acto cruel.
( Continuará).

(Continúa)

o o o
Después al medio día a comer. Los íntimos de Taft,
: estaban conformes en que es grao gastrónomo. Pero domina su apetito y exige que se retiren los platos, así que

~@v~!l&amp;

El naufragio del "Verooese·• en las rocas de Boa Nova cerca de Oporto (Ponngal).
ya todos los comensales se hao servido, para evitar la
tentación de repetir.
No se crea por esto que Mr. Taft sea un "gourmet."
En tiempo normal, su menú es. de una sencillez que haría sonreír a un gastrónomo: carne asada, legumbres,
"hotcakes," setas que, según costumbre norteamericana,
se aliñan con un espeso jarabe de jugo de arce. Una o
dos tazas de ligero té y a menudo un vaso de agua después de la comida. he aquí las bebidas que están admitjdas en _la_mesa. familiar del presidente.
. El empleo que Mr. Taft hace de las tardes vo/ía ya
mucho más, según las exigencias políticas.
Después de dar un paseo a pie por los jardines de la
Casa Blanca, el presideute da audiencia a los diplomáticos o a los personajes políticos. Pero suceda Jo que suceda, es preciso que tenga su hora de golf o de .lawotennis, deportes que profesa a la perfección.
Gusta también ir a caballo hasta el aerodromo militar'
de Fort·Myeres, cuando sabe que los aviadores hao decidido volar.
. .
.
Si el día no se termina en el círculo íntimo de su familia y. de sus fami liares, el presidente pasa la veiada
en el teatro.
.
Raramente acepta invitaciones a comer, Jo . cual no
quiere decir que tenga horror a las distrácciones mundanas.
Participa activamente en los bailes que organiza la
señora Taft, y_ los invitados se admiran siempre de l_a Jigen,za y agilidad del coloso, cuando toma parte en un
boston o en un cake-w·a lk.
.Tal fué l,a vida .de Mr. Taft sobre poco más o menos
en el tiempo que rigió los destinos del gran pueblo americano.
¿Cómo será la de Mr. Wilsoo? Esperemos que la indiscreción nos la manifieste.

El nuevo presidente de los E. U. Mr. Woodrow Wilsoo, su tsposa y sus tres bijas.

M.A.

Y con esa intención llegó a las ocho de la noche a l
camarico de Nelly.
Fué una escena de caricias locas. Ella se puso de rodillas ante él y le besó las manos.
-No tienes más que decir una palabra y pongo al
duque a la puerta, y seré tuya, sólo tuya ...... !
El poeta tuvo todo el valor necesario para hacer su
confesión.
Ella se irguió con un g ran estremecimie'nto.
- l Tienes una amante?
• Ante esa actitud Juan sintió miedo. Empezó a hacer
explicaciones. Sí, una chiquilla que se había portado
muy bien con él que se hallaba tan sólo y tan desgraciado. El la había amado más por gratitud que por otra
cosa y no sentía hacia ella más que una buena amistad.
- Y esto, que antes era una mentira, ahora casi era verdad!-Nelly no debía admirarse de tal cosa. ¿No tenía
ella misma un amante? ....
-iMi amante! exclamó Nelly, lo despido .... Deja a
la tuya.
Tanta lógica espantó a Juan. Con sinceridad emprendió la inútil e insigne locura de tomar la defensa de una
mujer ante su rival. Jamás podría abandonar a Marietta de una manera tan repentina y brutal! Sufriría tanto la pobre! Pedía un poco de tiempo para prepararla
para esa separación. De otro modo, sería capaz de to·
do; Jo amaba tanto!. .....
A los ojos de una coqueta vulgar Juan hubiera quedado irremisiblemente perdido.. Pero Nelly amaba profuo·
&lt;lamente y además tenía buen corazón.
Bajó la cabeza y susurró:
- Tienes razón. La pobre chiquilla debe adorarte ...
Entonces el poeta se reprochó el haber sido tan iogé·
ouo. Abrazó a Nelly por la cintura y Je habló al oído
tiernamente, ardientemente. ,
-lY qué nos importa tu duque? ¿Qué nos importa
Marietta ?. ... ¿ No podemos amarnos a pesar de todo? ..
Pero sentía que Nelly permanecía fría e inmóvil e..itre sus brazos, y volvía la cabeza en otra dirección.
- Nelly! ¿Qué tienes? preguntó con inquietud.
Y al volver con sus manos la cara de la bella artista
vió que sos ojos estaban llenos de lágrimas.
Creyó haberla ofendido e imploró su perdón. Pero
ella le cogió nuevamente las manos, se las besó, las roció con la lluvia caliente de sus lágrimas y en medio de
su llanto le dijo todo Jo que Jo amaba. No! ella no le
deseaba ningún mal ni Je reprochaba su fidelidad, al
contrário, ella era la que debía ·pedirle perdóu por no
ser más que una desgraciada mujer que no merecía nada y que sin embargo se había forjado la ilusión de a lgo mejor y más alto: de un sentimiento verdadero. Ella
se había forjado, como todas las mujeres de su clase, el
sueño de la redención por e l amor. Pero ahora se daba
cuenta de que había sido una locura. El no era libre.
-Tú me engañas, o te engañas a tí mismo, cuando
pretendes que no amas a Marietta .... Ella es tu primera y tu única amiga; · ella que te ha consolado en tus
días de amargura.... Ciertamente envidio a esa feliz
mujer, pero ¿sabes? te amo hasta e l punto de ponerme
a amarla a ella también; a ella que ha sido tan buena
para contigo, y no quiero robarte a ella .... Escuche
usted amigo mío, continuó, calmándose un poco y dejando de tutearlo, por un repentino pudor .
Dios sabe que me arrojaría en las llamas para conseguir un poco de felicidad para usted; por el éxito de su
pil'za por ejemplo. Pero no tendría la debilidad de ce·
d er a sos deseos sabiendo que ama a otra, que no siente por mí más que un capricho vulgar; porque no podría
ofrecerle nada más que un pobre cuerpo desolado y llo·
raría entre sus brazos toda la noche, Jo cual Je dejaría,

En un golpe de cartas .

�son: el azul antiguo, el azul cuesvo, el heliotropo obscuro o el
"violeta púrpura," que por cierto
es un tono elegantísimo y de suSe anuncia muy formalmente, lecprema distinción. Los "paños" de
toras mías, que en la estación primaestos jaquets, también se pliegan
veral van a usarse las faldas bastante
como hemos dicho, formando
más amplias de lo que hoy se llevan,
"paoiers."
y sin duda que esta noticia ha cauTambién se usan mucho las
sado buena impresión entre las davestes· de estilo "Luis XV," las
mas eleg:mtes, pues no puede negarcuales tienen un aspecto muy
se que los trajes son más artísticos,
gracioso, lindo y coqueto. Estas
mientras menos exageración presenvestes se hacen en muselina de
tan su conjunto, y la extrechez exseda,'florecida de "bouquets pomtraordinaria de los atavíos actuales,
padour," sobre fondo blanco, verdejaba mucho que desear en cuesde agua, verde Imperio, y el astión de buen gusto; sólo la costumbre
pecto que tienen es muy semeJos ha hecho admisibles y soportaiante al de las antiguas telas de
bles.
Jouy.
Sin embargo; hay una discusión acalorada
Las sedas brochadas, muy flexientre los "leaders" de la Moda, porque unos
bles y con grandes dibujos de
confeccionadores están decididos a mantener
ornato, están en los días actuales
la línea recta, con una intransigencia absolumuy en favor de la Moda; no
ta, y otros se proponen introducir nuevas forpodéis imaginaros, queridas lecmas en sus creaciones, por medio de la flexitoras, cuán lindas son las citadas
bilidad envolviente de los pliegues y la gracia
telas, cuyos matices son verdadearmoniosa de las draperías, conservando, a peramente exquisitos: el rosa pálisar de esto, la fina esbeltez •de la silueta. De
do, el verde limón, blanco mar¡rntemano creemos que la aprobación de la
fil, azul antiguo, y otros colores
mayoría de las mujeres distinguidas, estará a fade alta distinción, ponen su nota
vor de esta última reforma, y es fácil deducir
delicada en tao bellas "toilettes·•
que tan simpático eclectisismo, prevalecerá.
de etiqueta.
Desde ahora ya se predicen, en algunos modelos netamente parisienses, y en los cuales
Hay una variedad originalísihay el sello de un verdadero "chic," la introma en dichos atavíos, y es la siducción de dicha reforma, aunque ésta se preguiente: se frunce la falda versenta con exquisita mesura y notable diplomaticalmente en toda su altura, y ts'
cia, tal vez para no sorprender la vista de las
te ligero abullonado hace, . como
damas intransigentes, que no aceptan desde
es natural, que en la orilla resul
Juego la llegada de una novedad audaz.
te un "vacío," semejante al que
En los modelos cit,•dos, cuya procedencia
separa entre si los dientes de un
está firmada por uno de los más hábiles confestóo; el hueco dicho, deja ver
feccionadores de París, vemos algunos en que
hasta el tobillo, pero se llena con
la túnica, muy corta por el frente, se recogen,
el vuelo de un encaje que cubre
con ligeras y graciosas draperías, un poco más
en toda su extensión la abertura,
bajo que el nivel de la cadera, y siendo, como
y de este modo se atenúa la auson, muy largas por la parte de la espalda, tan
dacia de este movimiento de ia
largas como la misma falda, adelgazan en exfalda.
tremo la silueta y la hacen aparecer en toda
La Moda predice, con grao sesu fina prolongación. Las transparencias de
guridad, el advenimiento de las
encaje, guardan, ciertamente, una caída vertúnicas de tul negro, sembrado
tical sin movimiento de drapería, pero las túni- Sombrero de terciopelo adornado con lazos de listón.- Abrigo maoto para salida de teatro. de aplicaciones, hechas con encas de satín, de charmeuse o de crespón de Chi- Traje estilo "demi-taillenr" hecho en terciopelo o paño ligero.--Sombrero
caje crudo, las cuales se colocan
na, que se estrechan en la parte inferior y por
de fieltro blanco, fin de estación.
sobre un fondo de satín blanco.
la espalda, retornan hacia arriba y suben coEstas lindas túnicas se estrechaquetamente, dibujando de este modo un marcado estilo
rán al derredor d~J talle, por medio de un aocho galón
lo,"
o
bien,
terminando
en
bellotas
de
seda,
se
les
recode "paniers."
de oro, que bajará después a Jo largo de la túnica, terge con una jal'eta muy amplia, y oculta a la vista de los
minando en bellotas de oro o en flecos de perlas.
Otras túnicas, abiertas por el medio y en toda su altura,
admiradores de tan bellos atavíos. Para acompañar a
forman anchos pliegues al derredor del talle, y las
los trajes de satín blanco se hacen jaquets de seda en
Otras túnicas se harán en fino eccaje blanco, abiertas
puntas se anudan artísticamente en "esquinas de pañueun sólo color, y los matices . preferidos a ese respecto
por un lado y recogidas a la altura de la cadera, como

CROi\JICA

formando allí un pequeño faldón.
Del otro lado bajan libremente
hasta el nivel de la rodilla, cortadas en punta, en la cual lleva
un volante de tul liso, plegado;
pero Jo que hace notablemente
original este género de "toilettes," es que toda la parte de la
falda en donde reposa la túnica,
es blanca, y el resto, a partir del
volante de encaje, es de uu color
vivo, como rosa, cereza, verde
luz, azul turquesa, y rosa de Chi·
na. Esta misma combinación se
observa en las túnicas de Chaotilly negro, el cual se transparenta sobre seda negra, pero la parte inferior es de satín violeta,
azul antiguo, rosa marchito y violeta púrpura. Ioútil parece advertir a nuestras lectoras, que tan
a !revida y elegante disposición
de los trajes de noche, requiere
un gusto exquisito por parte de
los confecciooadores, pues de lo
contrario resultarán unos atavíos
extravagantes y ridículos, dignos
de un teatro de última clase o de
un circo de plazuela, p0rque las
a udacias de la Moda son como
esos rasg"s geniales de los grandes artistas: no pueden ser falsificadas por talentos mediocres,
sioo que requieren una inspiración elevada y fecunda.
Esta observación es de todo punto iodispeosable, lectoras mías,
al tratar de los bellos trajes que
la Moda primaveral nos ofrece,
para asistir a las reuniones eleg antes y a los bailes de gran lujo.
MARGARITA.

S~ncillo y elegante peinado co~ la raya a 1~ derech~ y el pel_o ondulado.- Sombrero-toca de terciopelo, de media estac1ón.- Pe1oado para baile o recepc1ón.- Ongrnal tra¡e de paseo.-Ultima creación para traje de calle.

En el siglo X VII la pañoleta hizo una aparición sensacional. Aunque a veces se le llama "Embustera" cu. bría realidades tan liadas que tenía el derecho de defenderse de la impostura.

En el reinado de Luis XV la pañoleta, según la moda
importada por la reina María Leczinska, se llevaba sobre la cabeza y se ataba debajo de la barbilla, entonces
se parecía más a una cofia que a una pañoleta. Después
vino a parar sobre los hombros, por Jo que tomó más
importancia y bajo Luis XVI fué el complemento de los
vestidos.
Sobre los grabados de aquella época vemos damas con
enormes pañoletas que se atabao por delante; esta moda
fué iniciada por la reina María Antonieta.
Hacia fioes del reinado, cuando la Hevolución iba
anunciándose ya, la pañoleta se ató detrás del talle. El
Imperio la amplificó más aúo, entonces era casi un chal.

De sencilla que fué
al principio se convir•
tió en lujosa y se hizo
el confidente de la mujer que ya no podía pasar sin ella; y llegó a
cometer locuras por ese
atavío ligero de encaje,
la gasa, la muselina, el
lioó y el organdi formarou su fvodo y los
encajes más lindos vinieron después a juguetear a su alrededor.
palpitando al menor soplo con emoción encantadora.
El papel de la pañoleta después de 1830
fué muy secundario.
Aun se llevan y se•
guirán llevándose pa·
ñoletas, auoque les hemos variado e l nombre
substituyéndolo por el
de fichús que se confeccionan de todas clases: de seda, de gasa
de color, de muselina
de seda con franjas,
con encajes y con frescas guirnaldas ribeteando sus bordes. Se ha.
ceo grandes, pequeñas:
medianas; e l eterno
juego de va ivén es familiar a esta prenda
que se sostiene a pesar
de las revoluciones del
trapo, y aunque la grao
pañoleta Luis XVI no
es ya el complemento
indispensable del .tocado, sigue sieodo, a veces, un lindo adorno eu
los trajes de ceremonia o reunión.
Las vestes de encaje
son un derivado de es•
te lindo accesorio.

000

Por lo genera l, la gente frívola habla mucho. Suele
no carecer de cultura y a veces posee una erudición insoportable, con que os abruma de una manera despiadada. Meaos mal cuaodo la eru:l.ición es de algo serio e
instructivo; pero si es de cosas que no inte resan por su
frivolidad o insulsez, al escuchar esa palabra que nos
persigue implacable, aborrécese la sociedad y se pieosa
.:on fruición en el desierto ..... .

�EL MUNDO ILUSTRADO

VALS
I
"QUAND L'AMOUR MEURT"

DIRECCION

AMERICAN BEAUTY: Su carta ha llegado con tanto retraso, que tal vez ya no es oportuna mi respuesta.
Ruego a usted que si aún le es útil, se sirva darme su
dirección particular, a fin de contestar ampliamente a
su pregunta.

BUENAS NOTICIAS

CLAVELLINA; Me informan ya respecto del joven por
el cual usted me pregunta y afortunadamente no tuvo
nada qué sufrir en los terribles acontecimientos, ocurridos durante "la decena trágica." ' Reciba usted mis felitaciones por tao feliz suceso, y puede creer que éste es
un verdadero _milagro, pues los alumnos de la Escuela de
Aspirantes se encontraron en gravísimo peligro en el
transcurso de ese largo combate, cuyo recuerdo no puede borrarse aún de nuestra memoria, en la que ha de
jado impresas hondas y dolorosas huellas.
Su novio es un muchacho valiente y patriota; así lo
juzgan sus amigos y maestros; usted debe estar orgullosa de ser amada por él, y si no le ha escrito últimamente será, sin duda, por el exceso de sus ocup?ciones, pero nunca por desvío hacia usted. Espere con calma, y
acaso a esta fecha. ya habrá recibido la carta que con
tanto afán espera.

DOS RESPUESTAS.

CURIOSA: Me pregunta usted ¿ por qué las almas tristes son más afectas al drama, y las alegres a la comedia
el sainete o los espectáculos risueños y ligeros, cuand~
debía ser lo contrario, por un justo instinto de compensación? ...... Para contestar debidamente a su pregunta
sería preciso darle razones filt)SÓficas cuya profundidad
no está a mi alcance; pero, considerando el asunto de
u~, modo genera_!, le diré que la causa de esa predilecc1on es muy fácil de comprenderse, porque las aficiones
i~tim&lt;!-5 s~ deducen del propio temperamento. Los espír~tus rnchnados a la melancolía gustan de tener expansiones de ese género, y por eso la contemplación de las
escenas dramáticas les sirvee de grato desahogo en vez
de hacerlos sufrir. Lo mismo sucede con las personas
de buen humor: necesitan la risa y la alegría como un
elemento en el cual se sienten más satisfechas. y por eso
buscan 1~ diversiones ligeras, cómicas y graciosas, pues
la tragedia y el drama repugnan a sus gustos interiores.
En estos casos la compensación se convierte en esfuerzo penoso, y por tal motivo se rechaza francamente, como todo lo que molesta y no hay urgencia de sufrirlo.
Si usted es alegre vaya a ver comedias y sainetes, sin
preocuparse porque sus amigas le llamen inculta y tonta, en vista de su resistencia para asistir a los dramas
emocionantes.
Es preciso tener firmeza de criterio y libertad en los
actos personales, ¿no es cierto?

MODELO

AMADA: Doy a usted el modelo que desea de traje para calle Está hecho en sarga café obscuro, y por único
adorno lleva angostos galones de soutacbe, en el mismo
color, y botones forrados de seda en un tono más sombrío.
Espero que dicho modelo será de su agrado.

RETRATO PERDIDO

UN PINTOR: ,El caso de usted es muy difícil de resolverse, pues flota una atmósfera de misterio en todos los
hechos que me refiere con tanta exactitud.
Tenía usted en su taller, colocado sobre el caballete
de pintura y ya casi terminado, el retrato de una hermosa joven que le sirvió de modelo, y este cuadro, juzgado
por personas competentes como una obra de grao mérito, ha desaparecido de su sitio y no se ha podido encontrar en ninguna parte. "¿Quién se lo ha robado?" ....
Esa es la pregunta ansiosa que usted me hace, y para
esclarecer un poco e l misterio, se sirve darme los siguientes datos: su esposa es una dama de exquisita educación y realmente virtuosa. Sin embargo; a pesar del
dominio que tiene sobre sí misma, usted ha comprendido que sufre mucho y en silencio por los celos que le
inspira la citada modelo.
Varias veces ha evitado conversación sobre ese punto, y
cuando usted le ha propuesto ir al taller para contemplar su cuadro, compartiendo asi el justo entusiasmo que
su éxito le producía, ella, con hábiles pretextos, ha eludido ese compromiso y nunca ha querido acompañar a
usted en tal visita.
Por semejantes datos teme que su esposa baya hecho
desaparecer el retrato, pero también recela que la misma muchacha, cuya belleza le ha inspirado esa obra de
arte, sea la autora del robo, porque siendo como es, profundamente codiciosa y teniendo tan malos sentimientos
como hermosa figura, es muy posible creer que haya cometido tan fea acción, para obligar a usted, ya que tan
empeñado está en hacer dicho cuadro, a pagarle nuevamente por otra serie de sesiones, y así gozará de dobles
honorarios.
Esta es, a mi entenrler, la explicación aceptable del
misterio que tanto preocupa a usted; es imposible que
su esposa sea la autora de un hurto de ese género, pues
su talento, su virtud y hasta su educación, se sublevarían al solo pensamiento de tan innoble conducta. Las
mujeres honradas y decentes, sufren ocultos martirios
por los celos, y cuando ya no pueden ni deben reprimirlos. saben mostrarlos con noble ;;ltivez, retirando su
corazón de quien así lo ha herido, pero nunca toman

MODAS PRIMA VERA LES

BLANCA: Ya tenemos muchas noticias sot,re algunas
novedades que nos traerá la Primavera, respecto de
modas y confecciones. Desde luego le digo, aún cuando
me causa pena contrariar sus esperanzas, que las faldas
se usarán algo más amplias de lo que hoy se llevan, y la
privanza de los "recogidos,'' harán más notable esa innovación, pues las telas fruncidas darán un aspecto marcado de "paniers" a los trajes femeninos. Ya era necesaria esta reforma, porque la estrechez de los actuales
atavíos, es no sólo fea, sino completamente indecorosa.
En cuanto a los guantes, pueden llevarse de hilo, siempre que sea para salidas de mañana, a la calle, a paseo,
o a visitas de confianza En cualquier otro caso deben
preferirse los de cabritilla o piel de Suecia.

POSTAL

TAHOSER: Mil gracias por su linda postal; más, no reconozco su letra y creo que es usted otra persona de la
que me ha escrito bajo ese nombre.
MARGARITA.

venganzas ruines que no caben en almas rectas y levantadas.
Procure usted obligar a esa mala muchacha a que
diga la verdad, y sin duda recobrará su cuadro predilecto, lo cual sinceramente le deseo.

Para mondar las manzanas con facilidad, bast« remojarlas en agua caliente.
o o o
Para cortar fácilmente el pan tierno basta calentar el
cuchillo metiéndolo en agua caliente.
De este modo se pueden cortar rebanadas muy finas.

Zusette abandonó el salón sin ser vista .
Trémula y nerviosa entró en el jardín y re•
clinóse junto a un gran árbol.
La oscuridad era completa.
El silencio, profundo.
Zusette estaba intensamente pálida y una
angustiosa fatiga se apoderó de su hermoso
cuerpo. En un instante cruzaron por su
mente las ideas atropellándose en enorme
confusión: el traidor dando el brazo a la
señorita de X; después la carcajada cruel
y burlona de las marquesas, una frase satírica, otra de despecho, unos que acuden,
otros que preguntan, que se rien o que se
asombran y ella c;ue, llena de dolor y de
ira, de rabia y de angustia, escapa por una
puertecilla.
Allí, en aquel fastuoso salón, nacían alegremente las ilusiones. Aquí, en este oscuro jardín, morían con muerte desgarradora; ali! la alegría matutina, aqui el véspero
languideciente; allí lo que empieza, aqui lo
que fenece.
Allí, allí se rie y se goza, como se goza
y se rfe cuando surge el amor, mientras
~quí todo está triste ~. nostálgico como
cuando el amor muere. . ...

II
"ENCHANTÉE"
Aquella linda calandria nunca había salido de su dorada jaula. Arrancada desde
muy joven a las caricias maternales y a la
libertad del bosque, fué conducida al castillo para servir de distracción a sus dueños. No conocía a las flores, no sabía cantar el himno de la mañana; nunca había corrido por la pradera ni volado de árbol en
árbol en e l bosque frondoso.
Había llegado el tiempo de la emigración
de las aves hacia el Norte. Bandadas de
pajarillos cruzaban el espacio en busca de
otros climas. Aquella tarde pasaron muy
cerca del castillo varios jilgueros. Uno de
ellos se apartó del conjunto, se introdujo en
el patio y posándose en la rama de un arbusto entonó una melodiosa canción de despedida a la Primavera.
Aquella fué la más dulce y arrobadora
canción que se !:aya oído. La calandria la
escuchó embelesada y batió sus alas de alegría.
¡Fué el único instante feliz de su vida!
Como todas, su dicha fué corta.
El jilguero tendió el vuelo y fué alejándose en el horizonte.
La calandria quedó como petrificada observando el sitio por donde habla desaparecido el tierno cantor; sintió ansias de seguirle, anhelos de acl•mpañarle, pero estaba presa y ...... no pudo.
Quedóse mirando fijamente al horizonte,
pero con ojos sin vista, quieta, inmóvil, encantada . ....
III

"VALSE TRISTE"

Su salud está en el suelo.
Su cabeza, en "pose" romántica, cae sobre el diván.
"Ella" entra furtiva en la habitación.
Llena de ternura estampa un ardoroso
beso en los labios del poeta, que en ese
momento sueña con ilusiones irrealizables
y quiméricos anhelos.... ..
Y mientras el bardo sigue en su plácido
sueño, ella se retira cautelosamente con el
pecho abrasado en •·amorosa" pasión.

La luna lanza sus melancólicos rayos sobre un paraje ~litar~o y sombri&lt;;&gt;, imp~egnado de g~and1osa tristeza: ~IDa isla desierta en medio de uo mar glacial.
Todo está muerto en aquellas misteriosas
soledades.
.
.
.
. Los grandes hielos seme¡an árboles SID
vida.
La noche polar reina en aquel pasaje de
grandes moles heladas Y de témpanos floV
!antes.
Un aire frío cruza por entre los hielos
silbando entre las grietas y las ranuras y
"LENTEMENT"
produciendo una música lánguida y quejumbrosa.
Desfallecido, extenuado por tao horrible
El aire pasa y llega veloz a la vieja Eu- sufrimiento, se había arrojado en un siropa llevando entre sus ondas las melancó· llón.
licas notas de un "vals triste." muy triste,
El dolor oprimía su pecho, las lágrimas
de una tristeza desoladora......
asomaban a sus ojos y "lentamente" resba!aban por sus pálidas mejillas.
IV
En aquel momento despreció la vida,
amó el no ser y mientras su mente febril
"AMOUREUSE"
se entregaba a los más extraños pensamientos, las campanas de la vecina iglesia doEl trovador duerme junto a la ojival ven- blaban "lentamente" por el alma de la jotana.
ven que acababa de fallecer....

Era su adorada, su bella adorada, linda
como un botón de pétalos de Aurora y hermosa -:orno una tarde prim.iveral.
"Lentamente," el Sol hundía en el horizonte su hermoso disco de fuego.
"Lentamente," caminaban varias personas llevando un féretro cubierto de flores
hacia un sitio triste y solitario... .
"Lentamente"......
VI
"LA VIUDA ALEGRE"
El "chamoagne" se ríe de las grisetas.
Las grisetas se rfen de los hombres.
Uo buen rato habíase pasado entre galanteos de gomoso.y gazmoñeríasde coqueta.
El salón está alegre, festivo, ruidoso: pero la orquesta modula algo que a un tiempo sabe a risa y a pesares.
Apágase el bullicio por un momento y
entra "Veinte Millones."
Hay murmurios de admiración y adulaciones de vasallaje.
Todos se inclinan con interesado gesto.
Solamente el "caballero preferido," en

ra.•go de sinceridad, continúa durmiendo
traoquilamenle.
·•Veinte millones" cruza triste en su ale·
gría.
.
.
. .
. Las rnevitabl~s leyes del sentimiento empiezan ª cumphrse.
El Amor y la Música se dan el brazo y
traen al Vals, que es el carro de rosas conductor de los amantes.
"Veinte millones" deja de ser "Veinte
Millones" para convertirse en corazón que
siente, en mujer que ama con ternura, en
Ana perdidamente enamorada de Danilo.
Es el triunfo de la sinceridad, que va a
gozar de su ventura a la terraza, lejos de
la mundana algarabía .
Allí, entre el claro oscuro de la penumbra adivínanse las ondulaciones rítmicas de
una pareja que se entrega al va ls.
En medio de la ténue melodía pareció
oirse un chasquido juguetón y confuso. suave como chocar de labios que se codician ....
· · · · Es la copa de "cha mpagne" cooque
celebran su criunfo los enamo ra dos.
F AUSTO GARCÍA RIVERA.

�,

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO I L:::U:::S:::T:::::=R=A=D=O===============~~=======

DIOASE LA VERDAD.

~. Allan Armadale, " refiero el
Señor Wilkie Collins, " decía la
verdad á derecha y á izquierda
bajo todas circunstancias." E so
le ocasionó algunas veces dificultades con cierta clase de gente,
pero le dió una reputación que
hacía su palabra tan buena como
el oro; para Allan, era lo más
natural, decían sus amigos "porque no sabía hacer otra cosa."
El hábito de decir la verdad era.
tan bueno para él como para
los demás. Si se desea establecer
un negocio que dure aún después de que el fundador desaparezca, véndanse buenas mercancías, y dígase la verdad sohe .
ellas mientras se pued1t mover la
lengua. Desde el primer momento de su introducción, nosotros
.hemos dicho la verdad acerca de la
PREPARACION de WAMPOLE

y ahora el público la compra, sin
hacer ninguna pregunta. Se ha
descubierto que efectúa ahora y
siempre lo que nosotros prometimos, y así se confía en ella
como un hombre tiene confianzu
en el sólido y vetusto puente de
piedra que ha sostenido el tráfico
de varias generaciones. Es tan
sabrosa como la miel y contiene
una solución de un extracto que
se obtiene de Hígados l'uroS' de
Bacalao, combinados con Jarabe
de Hipofosfitos Compuesto, y
Extractos de Malta y Cerezo Silvestre. Tomada antes de las
comidas aumenta el apetito y es
completamente distinta del nauseabundo aceite de hígado de
bacalao y de sus emulsiones. En
casos de Anemia, Debilidad N erviosa, Tísis y las Enfermedades
Agotantes, ha merecido la confianza que en ella ponen los doctores y el público de todas partes.
El Dr. G. Parra, Profesor en la
Escuela Nacional de México, dice:
'' Esta magnífica preparación produce excelentes resultados en
numerosas afecciones del aparato
\'espiratorio.,, En las Boticas.

Las Voces de la noche

-

Las miradas de la luna, blancas y suaves
como los jazmines, po!len albura en la dilatada extensión de los campos.
Y el silencio de la soledad, claridades en
los sentidos.
Discurriendo por los senderos en la noche, bañados por la luz de la luna y esclar ecida el alma por la paz que nos rodea,
sentimos solicitada nuestra a tención por
diversas voces; profundas y sabias, misteriosas y prudentes, voces de la soledad, del
agua, del corazón y del camioante Y escucháodolas, nuestra alma se hace lumioosa, como la luna , y como el silencio diáfana, y así cual si fuéramos camino de la
eternidad, perdemos toda pesadumbre.

Ninguna voz tan llena de ritmo, ninguna
otra voz tan -rica en sonoridad.
Oyéndola, fluye a nuestro corazón la sana alegría, y en nuestra alma resurgen los
locos afanes de nuestros ensaeños.
Voz del sentimiento, de la armoníá y de
la perseverancia, de la libertad y del anhelo, es la voz cantarina del agua corriente
en las zarzas y los rosales. sobre techos de
peñas duras o de arena blanda y como de
oro.
LA VOZ DEL CORAZON.

las piedras menudas de los arroyos, copiando la plata rutilante de las estrellas; a quejumbre de guitarra cuando entre peñascos
·se deshace simulando eñsartas de perlas; a
rugidos de leones cuando salta en la torrentera, coronándose de espumas.

~~~~P!jl!!~

Era a principios del mes de julio cuando en mi alma se iofiltró la sublime visión
de que lo iba a ver, de que iba a hablar
con Rolando. ¡Oh, consoladora esperanza,
tú traes al alma transida de dolor, destellos
de sublime ventura, momentos de fantásti·

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próxima, usted tentrá oue concurrir á
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La belleza es la g loriosa corona de la
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en el cutis nada que no se sepa que
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usarse nada que obstruya 6 esmalte
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J. MU~OZ SAN RO MAN.

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siempre es eficaz, Millares de personas curadas por ella testifican
sus maravillosos re~ultadoe, y por eso es que se ha hecho la pre•
ferida del público. Basta usarla una vez para tenerla siempre en
prevención. Produce efectos segurísimos en

1

Afeadores Siempre Curados en Cinco Días.

Esta voz, que es la que más constantemente oimos, siéndonos la más desconocida,
nos dice así en ~¡ silenci~, en la sole_dad y
en la noche: Criatura, de¡a el paso hbre a
tus deseos. Ellos son la fuente _de tu vida,
el por qué de tu acelerado cammar.
Tú eres de la eternidad, y es tu deseo un
contra los Barros, 101 extirpa en
aoticipo de tu vida eterna.
Un átomo de tu existencia eres en el pre- pocos días y de Que no h•:V granos, erupLA VOZ DE LA SOLEDAD.
ciones
:v barros Que no se curen con certesente; el mayor tiempo fué y será.
n con esta m .., ..vlllos• p0m,.d1t.. cur..tl·
¡ Cuán profuoda es esta voz 1
Er~s un eslabón de la cad~na, un segui:ido v"• antiséptica Y bermose..,1or" -TARRO
Nace de las entrañas de )a tierra, hechas d?l di:t, una rosa. del rosal. no eres DI el f,!.00.-POR OOBREO OERTU'IOADA $2.:15
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de fuego por comulgar con el sol en cada d1a, DI el r_o~al, 01 la cadena.
San Fr..nr.tsco 43.-J, b•nn,en, Fél!z y Oo.
dia, y de )as misteriosas regiones del cielo Haz re,v1v1r ea cada m~mento tu espe- Ave. San FrllDCISC0 39.- .T. Ulb1eln Bues.
purísimo.
rai:iza, as1 como el sol revive, y renace la A ve, Bollvar 25.
Voz es de consuelo en la honda pena Primavera.
que mortalmente oos hiere el corazoo; de
Pon en el logro de -cada esperanza_ un _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _, _
a liento en la esperanza, y de conformidad esfuerzo de tu voluntad, y te harás digno
ea Ja aciaga fortuna.
de la !ida.
.
.
ca dicha, que al quererla palpar, el genio
Oyéndola, nuestro pensamiento se r eplieAspira a ser hbre como el v1eoto; más del desengaño nos la deshace.
ga en sí mismo, y es así como solemos co- libre que el rey.
El iba a pedir permiso para disfrutar de
nocer nuestra debilidad o nuestro poderío,
No te aprisionen otras cadenas que las las delic:ias que dan los paseos y de los
la fuerza de nuestra fe del sioiestro sar- del Amor, porque en su prisión se labra tu placeres que proporciooa una noble famicasmo de nuestra duda.
victoria cootra la muerte.
lia, y tal vez si llegara hasta mi distante
También apreciamoJ más seguramente
Sólo en los brazos del Amor se es libre pueblo, hasta mi humilde hogar, pero no
la direccióo de nuestros pasos hacia el des- y generoso.
sucedió así; todo fué uoa faota~ía de mi
tioo, y el corazón es entonces cuando meFortifica tu fe de amor ea los dolores, mente loca, un sueño ilusorio de mi aturjor nos marca la ruta de nuestras vocacio • que ellos son las aguas milagrosas contra la dida imagioación que se borró con las
nes.
impureza.
crueles realidades del desengaño, con la
El espíritu, que se cree con alas para
Y nada como ser puro para alcanzar el dura prueba de la verdad, porque el tiemvolar, se halla dueño de sí, sobre la tierra, logro de la inmortalidad.
po en su veloz carrera marcó el término
tan espaciosa a la luz del día, como red.udel permiso, y él fiel cumplidor de su decida en la nocl:e, encontrándooos libre en
LA VOZ DEL CAMINANTE.
ber tornó de nuevo a su oficina, con lamenla soledad.
te llena de ilusiones y el alma embriagada
Esta voz tan sabia y tan profunda, por
De lejos nos viene un rumor acordado, de placer, sin recordar tan sólo por un mo-·
quien fuere escuchada no dejará de ser en- tras él una queja, en seguida una copla.
mento que la desventurada y fiel Beci lo
teodida.
Es la voz del camioante: música, senti- aguardaba impaciente, y que en esas lar-Todo hombre ea la soledad es como un miento, alegría. Música de uoos labios sin- gas horas que eternizan la impaciencia de
poeta. cuya alma sabe del eoigma de todos ceros, queja de uo corazón a p asionado, ale- la espera, ella había forjado la ilusión ele
los misterios, y niogún misterio como el de gría de uo alma sana y joven.
un casto idilio, del que tuvo que sen,ir el
esta voz que así nos habla del pasado como
A los oídos llega esta voz con ternura de estruendo de su caída, porque el haber
del porveoir.
plegaria o suspiro de amante
pensado verlo era uo nuevo dardo agregaVoz que es silencio, lo más solemne y
Nos trae, sin embargo, inquietud y zozo- do a su coroca de "mártir del amor."
grave de la vida.
bra.
Cuaodo se ama e l sufrimiento tiene no ·
Como si acariciaran coa espinas nuestro se que ardor heróico y sólo entonces se cocuerpo, así hiere nuestras carnes la saeta nocen las dulzuras del sacrificio, porque si ·
del cantar.
así no fuera, si ea medio del dolor no se
LA VOZ DEL AGUA.
Porque ella nos advierte de que no esta- encontrara alguna idea que oos consolara,
En la grandeza de la coche, suena a ri- mos solos, q~e un hombre se acere~, y con al~una f_é sacr~saota que ?ºS salvara, mi
sas de niños el agua que se desliza entre él el dolor viene a hacernos compaD1a.
ex1stenc1a hubiera sucumbido a las duras

l.~
1

Los Barros y Granos
asquero~os algunas
v~ces

épocas.

SALUD

DE LAS SENORAS

CEREVISINA
(Levadura seca de cerveza)

La CEREVISINA da maravillosos resultados en el
tratamiento de los furúnculos. En los enfermos que padecen de psoriasis, herpes ó eczéma, produce el mejor
éxito mejorando rapidamente su estado general, asi como
en el acné, la urticaria, etc.
i&amp;di..:;o:::::===P=A=R=I=S=,=8=,::::ru=:e=V=i=v=ie=n=n=e=y:::::e;:n=:to=d=a::s::l=a=s::F:::a::r=m=a=c:::i::a:::s:::::~:&gt;~

Ad ministrador,

J. .Lavista.

_Lea usted "La Semawa lllustradaº"

leyes que el Destioo me ha impuesto; y sin
embargo, este rudo combate ha templado
mi alma, ha solidificado mis sentimientos, me
ha convertido en sincera al extremo de no
poder ocultar lo que siento, de no poder
dejar de rendir culto en el templo de mi
corazóo a la imagen pura y digoa que recibe todos mis homenajes, de la que mi espíritu conservará eternos recuerdos que
por siempre serán los soberanos iovisibles
de mi pensamiento. ¡Ah! si nos fuera dd.ble arrancarnos el corazón, dejar de amar,
hacer que la razóo domioara a los sentimientos.

Cúrese Vd. en su domiGilio

¡Oh, Rolando, hoy que has dejado atrás
el placer, que se hao borrado de tu mente
las lisonjeras fra,es que de labios que no
te adorao oístes, hoy que festás triste, que
sientes la nostalgia de ayer, en medio de
la soledad que es donde el alma habla, re·
cuerda a la blooda, a la ilusa Beci, que
desde niña te amó, y dime si en tu conciencia no sientes el remordimiento de no haberla visto, de haberla despreciado por la
halagadora falsía de las que nuoca te serán
fieles como ella, que desconoce la traición,
la infidelidad, la veoganza y que para poderte amar por una eternidad, da a tu mal
cumplimiento la excusa de tu inoccocia por
lo joven que eres.
Por fin. ella, que tú ni aúo quieres ver,
será tu fiel defensora y en tus penas y contrariedades el dulce consuelo a tus dolores, y por taota abnegación sólo te pide
que no la olvides, que cuando tu a lma sea
removida por lúgubres peosamieotos su figura se alzará y disipará las visiones de tu
cenebro.
No importa que en este permiso tuyo no
nos hayamos visto y que ea otra suceda
igual, he peosado verte en otra mansió o
más sagrada y en presencia del Omoipotente, pues sólo en el cielo obtendré venturas, vine a la tierra a sufrir y amar.
DAFNE.

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ALMORRANAS.

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zada y humillada padecimieotos causados por desórdenes del
de tener pecas ó Estómago e Hígado. fütas píldoras contiepaños en la cara, nen las mejores virtudes del Tónico Paw
pues existe-muy Paw, y estáo preparadas del jugo de la frubien experimenta- ta P apaya. 50 centavos.
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rostro o el cuello

"SIRENE"

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a lugares en donde la Historia ha escrito sus más brillantes páginas; entre los muchos que hay descuellan las ciudades de México, Puebla, Querétaro, Cuautla, Oaxaca y Morelia.
a sitios en donde la Naturaleza ha pintado con los más hermosos
colores sus obras maestras en panoramas y paisajes, y que abundan en Toluca, Jalapa, Tampico, Guadalajara, (Lago de Chapala), Colima, Manzanillo, Cuernavaca, etc.

a puntos salutíferos de esparcimiento y descanso, en donde se goza al igual que de un clima embalsamado, de aguas medicinales, cuya eficacia está bien reconocida; como Tehuacán, Santa Resalía, etc.

Los FERROCARRILES NACIONALES DE MEXICO
ofrecen un excelente servicio, llevando algunos de sus trenes elegantes coches Pullman, por lo que el viaje se hace con el mayor
grado el.e comodidad posible.

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Accediendo a numerosas solicitudes, se han puesto a la venta
Boletos de Excursión a precios muy reducidos, para mucho~ de
los lugares ya citados.

Para mayores informes y precios, ocúrrase a cualquier Agente de los

Ferrocarriles Nacionales de México.

'

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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            <text>El Mundo Ilustrado</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado, 1913, Año 20, Tomo 1, No 10, Marzo 9</text>
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              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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