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                  <text>��-

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lll

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

La estructura de los riñones

Calendario de la semana.

PERVNA FORTIFICANTE
MARAVILLOSO.

Esos órganos tan importantes del cuerpo humano, se componen de innumerables
tubos o duetos diminutos, por los cuales cir..:ula la sangre, de la cual recoie el exce·
LUNES 17.
so de agua y las impurezas de la misma, en su procedimiento admirable de filtración
y expulsión. Como se comprenderá sin gran esfuerzo, si por cualquier causa esos
conductos delicados llegan a obstruirse parcial o totalmente, ese trabajo que se aseSantos Patricio y Agrícola Obispos y
meja al de un alambique con su tubería en espiral, se dificulta o imposibilita, y el Confesores y San José de Arimatea discíresultado inmediato es en muchos casos una general perturbación. Muchas son las
Ofi ·
· d •1 f
I d 1S 1 d
causas que pueden motivar esa obstrucción, que lleva siempre consigo un resultado P~ 0 e a va or.- . cio_ Y ~isa e ª ~grave y hasta fatal; pero como no es posible que todo el mundo las conozca para pre- na, hoy y en los dos d1as s1gu1entes, con n·
venirlas, queremos indicar la manera de suprimirlas cuando aparezcan ó se mani- to simple, pero nn se permite la celebrafiesten. Al notarse, pues, la menor novedad en esos órganos, procédase inmediata· ción de misas privadas de difunto ni cualmente a corregirla, lo que se obtendrá siempre con el uso de la siguiente fórmula,
.
t
f
'
O
que nunca falla en tales casos. Extracto compuesto vegetal Arvelioa 15 gramos, Ja· quiera ra vo iva.
rabe compuesto de hipofosfitos 45 gramos, Jarabe compuesto de zarzaparrilla 6o
MARTES 18.
gramos.
Todas estas sustancias se pueden comprar en cualquier Droguería sin que sea
preciso llevar prescripción facultiva. Mézclense bien y tómese una cucharadita des·
San Gabriel Arcángel. San Cirilo Jeropués de cada comida v otra por la noche, teniendo cuidado de agitar bién el frasco
.
.
antes de usarlo. Siguiéndose estas indicaciones el mal quedará cortado en poco solymitano Obispo, Confesor Y Doctor, (su
tiempo.
fiesta el día 20.) Santos Braulio Obispo
Confesor y Narciso Obispo Mártir.

of\OBACION

¡,..-

DE

MEDICINA DE PARIS

Píldoras

'Y

Jarabe·

BLANCARD
12
DOSIS

LOUVRE
l?ARIS

Vista General de los Grandes Almactnu 4el Louvre

Los GRANDES ALMACENES DEL LOUVRE, cuyos amplios
ensanches han. sido un aco¡ltecimiento memorable no ~ólo en París, pero
en todo el mundo, han dado mucha má, importancia á sus secciones de
mercancias, así como á todos sus servicios.
Las expediciones y remesas para todos los paises se hacen con má&lt;;
rapidez que antes. El acopio y selección de los géneros son mayores, y lo,;
productos más selectos de las grandes industrías de lujo están representados con inmejorable profusión.
La clientela aristocrática de todas las cortes y capitales. asi como de
las ciudades más importantes, hacen sus compras en el lindísimo Palacio
del gusto pa:risiense, y la Sociedad selecta de América se dirije á los
GRANDES ALMACENES DEL LOUVRE, porque allí todo es
más elegante y más barato que en los demás almacenes.
OFICINA DE PEDIDOS, CATÁLOGOS Y MUESTRAS:

ft'IE:lICO

La. popnla.r ba.ila.ri na. es pafio1a se
expresa como signe acer&lt;·a do la
PEl'tU::-iA: Considero la PERU:N"A
MIÉRCOLES 19
como el mejor tónico que he experimentado. Para los nervios después ele! canLa Conmemoración solemne de Señor
sancio es un fortificante maravilloso.
Sau José, Esposo de la Santísima Virgen Me curó radicalmente. Pila.r Monterde,
María, cuyo oficio se traslada al 2 de Abril Tea.tro Principa.1, Ciudad de Méjico,
como á su cede propia. -En Catedral y
Basílica quinta y última ceremonia de la
Seña por la mañana, al cantarse el Himno
de vísperas.-Por la tarde a las cuatro co·
mieoza el oficio de Tinieblas, que termina
a las siete de la noche.

Para obtener un

hermoso Pecho

á 6 Pildoras
1 á3 Cuchar

GHANUE8 ALMACENE~ DEL

Jlvenida Gineo de lY!ayo, 32. Oespaeho 414

Apartado postal 1908. Mexlco D. F., Telefono Erlc 1612.

STA. PILAR MONTEROE.

JUEVl!S 20.

La Cena del Señor o sea la Institución
del Santísimo Sacramento de la Eucaristía.
Sao Cirilo Jerosolymitaoo Obispo Confesor, y Doctor (del día 18) cuyo oficio se
suprime, por no tener ya derecho a la traslación.-Saotos Cutberto y Vulfraoo Obispos Confesores y Santa Eufemia Mártir.En el templo de Sao Felipe de Jesús, por
privilegio de la Santa Sede, se celebra una
misa privada antes de los oficios del día,
entre siete y siete y , media de la maña-

na.
VtERNl!S 21.

La Parasceve. Nuestra Señora de la So·
Jedad. Sao Benito Abad, fundador de los
Benedictinos, cu yo oficio se suprime, porque conbrme a las nuevas disposiciones
de la Santa Sede, las fiestas de rito doble
mayor no tienen ya derecho a la traslación
cuando eu su día no se pueden celebrar.Oficios en todas las iglesias. En Catedral
comienzan a las ocho de la mañana y oficia el Prelado Diocesano.- De las doce
del día a las tres de la tarde ejercicios de
las Agoofas del Señor o sean las Siete Pa·
labras en la Profesa, Santo Domingo, Santa Teresa la Antigua, Santuario de los Angeles y otras iglesias.
SÁBADO

22.

Todos saben Que la opulPncla de las for•
mas del pecho es mu.r 1&lt;pr.-cl1&lt;dH. de los
oriental e• y Que sus muJ..res enbtenden
maravlllosan,enteel arte do, adQulrlresta
robu•tez, aue no siempre la da 11&lt; .Natu•
raleza.
Fuer a del Oriente, un hermO!'O pe&lt;'ho es
Igualmente con•ldera lo Pn todas partes
OUH.l l&amp;bx1&gt;reslón mil~ perfecta de la belleza femenlo,.; adem~ es el •lgno aproxlmad1&lt;mente cierto de unH. salud floreciente Par1&lt; adoulrlr este de.arrollo oue
hace tan elPgllnte y tan ~ed uctora á la
mujer. nn hH.Y 01&lt;da má&gt;i flflc•z ni mPJnr
Pl\fll \&amp; salud Que lllS PlLULES 0BIJINTALE8.
"Estas píldoras tlenfln, en
efecto, la virtud de desarro11..r y de recnn,tltulr los pechos, de tort1&lt;\ecer los tell·
dos, de borr1&lt;r los relieves
huesosos dA les bo., bros 7
de d,.r á todo el tusto una
gr&amp;elosalf()rdura
Oonvtenen á la Joven
;tw~Wl&gt;... Que se det11&lt;rroll1&lt; ..,.r co. · mo á la muJflr aue no ba
teotdo nuoc&amp; 6 oue ha
perdido IH. herrno,n,r1&lt; del
pecho. Obran e•tl·
mul!lndo ¡,. nl\tnralPZM. y e.•tn sin vto•
lencl1&lt;: de ahí su M.O•
clóo benéfloK sobre
la Hlud y también
1a est1&lt;hll1d&amp;d del resu\t,.dn prnductdo, el
ou1&lt;\ se m1&lt;ntl1&gt;ne despné.• pertect1&lt;meote,
!,as P1LULES OaJENTALES tlPnen. por lo
demá•,un,. oumbr•tlf,. mu.l' 1&lt;otlguH. y unl·
ver•1&lt;l. ( M..rc1&lt; depo,ttH.dH. según ¡,. ley).
Tr!lt1&lt;mlentn de dos meses 1&lt;proxlmad1&lt;mente, fácil de seirulr.
PrPr.tn: El frasco con noticia expllcatl·
v ... 6-3.~ rr ..oeos.
Dlrlirtrse al seiior D. J. R&amp;tlé. Carm"Céu tlco do, prlmerK OIH.Se, 5, Pllli•"l(e Verde1&lt;u
(Faubourg Muntm1&lt;rtre) Puís.
En México: J. L&amp;b&amp;dle. Buera.

Santos Octaviano Mártir y Catalina de
Suecia Virgen.- Oficios en todas las igle·
sias, aumentándose l.1 bendición de la fuente bautismal, solo en las parroquias y vicarias -Procesión solemne del Santísimo por
la noche en la Profesa y en alguna otra
iglesia.
DOMINGO 23.
Pascua de Resurrección, Santos Victoriano y Fidel Mártires, Santas Pelagia
Mártir, Herlinda y Reinalda Vírgenes.Oficio y misa de la fiesta del día: rito doble
de primera clase con Octava privilegiada
y ornamento blanco.

Oía.

PELIOROS

ile la juventud.

Desgrac:-adamente, el marino encuentra con
frecuencia los escollos más peligrosos en, las aguas
tran"uilas
d
'1
,
y vemos ª. menu o buques qm
escaparon mdemnes de las furiosas o~as ~el Ü?éano, chocar y
hundirse a la nsta del puerto y
de la }Jatria. En el mar de ltt
vida, el golfo entre dieciscis y
treint~ es especialmente peligroso,
y el numero de naufragios es incalculable. Es en ese p~ríodo
cuando las afecciones de los pulmones, de los nervios y de la sangre recog•m su presa, y las semillas de las enfermedades que estaban adormentadas desde la niüez,
brotan y se desarrollan. I~n el
joY_en la _ambición sobrepuja (i la
res1stcnma, y en la muchacha
la. misteriosa transformnción que
1a convierte on mujer, está llena
de especiales riesgos. .En es.1
época-para ambos sexos-un rcmouio y un prevenliro como la
PREPARACmN de WAMPOLE
se requiere con urgencia. Ayuda
á la digestión, limpia la. sa.igrC',
y con ~ns propiedacles tónica~
arira ht acción de cada órgano
y de cada .función del sistema.
Es ~an sabrosa como 'la miel y
conti\'Ue una solución do un extracto que ~e obtiene &lt;le HígaJos
Pnros de Bacalao, combinados
con Jarabe de Hipofosfitos Compnesto, ~xtractos de ;\falta y
Cerezo Silvestre. Es un científico ant íuoto contra las cau&amp;1s do
Clorosis, Debilidad, Desórdenes
do la Sangre, Escrófula, y las
Afecciones de los Pulmones. El
Doctor D. Orbaflanos, Profesor
en la E scuela Nacional de i\Iedícina de México, dice: "He
usado con el mejor éxito h~ Preparación de W:i.mpole en los ninos débiles, linfáticos y anémicos,
en las personas convalecientes y
en Jas afecciones de las vías respiratorias." :Nadie sufre un desengaño con esta. De venta en
todas la;; Droguerías y Boticas.

NA·Fé
LANORENI
la

contra
Tos, el Catarro

la Bronquitis

Cada año, al regreso de los parisienses a

rn qu':rida ciudad, junto con el afán de los

Para saber si un negro puede volverse
blanco, lo primero que hay que saber por
qué es_negro. El color d_e la raza etiópica
es d':b1do a_,una subst~nc1a colorante.. d&lt;;·
nomrnada m':Jaoum, compuesta pr10c1palmeote de hierro. }!'.l ~echo de figurar
este. cuerpo como pnnc1pal compooente,
ha sido la clave para resolver el problema.
Hoy: un negro pu~~e volverse blanco por
í?ed10 de la electnc1dad_; los rayos X coasht_uyen la forma de aplicación de la cornente.
. .
.
.
~¡ descubnm1eoto ha sido debido al
éxito del empleo}e l~s r~yos X para hacer
d~~parecer los aoto¡os, del rostro de los
nmos b_lancos.
~n vista de que de esta m~nera se destrma por completo la materia colorante
que _producíll: la señal ~el nacimiento, un
médico austriaco ha aplicado los rayos X
a un muchacho negro, resultando que todas
las partes expuestas a los rayos, quedaron
blanqueadas Los rayos X queman lamateria colorante. y entonces la piel queda
de un color blan_co de crema bastante agra·
dable. ~arece, sin embargo, que no sería
convemente tratar de blaoqu~ar _por completo a un negro, pues la aphcac1ón de los
ray~s para este fin podría ocasionar graves
accidentes. Con todo. podría llegarse a hace~ muy poco a poco, de modo que cualqu1e~ negro que te_n~a paciencia y dinero
su~c1eote para ~es1st1r y pagar una larga
sene de operac1ooes, puede convertirse en
b!anc?, respondiendo así, por medio de la
c1eo?ia, a la pregunta bíblica de si podrá
el etiope cambiar de color.

COGNAC

0

negocios, se encuentran con la noticia de
alguoos robos seosaciooalt,s perpetrados
por los señores bandidos cosmopolitas.
Ninguno tan delicioso comu éste.
Los comerciantes más particularmente
damnificados son los joyeros. los que, en su
mayor parte, son simples depositarios de
riquezas que les son confiadas a título de
VINO
depósito por los grandes fabricantes.
Son conocidas las hazañas de los escalad?res de murallas, y a los cuales la ciencia provee de métodos perfeccionados y de
útiles irreprochables, tales como el "canutill~ de pyrósforo," que les permite cortar
rápidamente la forradura más sólida de las
cajas más fuertes, para robar los valores
que contienen; pero, lo que el público conoce menos, son las innumerables y pequeñas est:a_ta~emas in_geniosameote empleadas
en per¡mc10 y detrimento de los iofortunarecetados en
dos joyeros.
He aquí algunas:
la Tists,
Un gentleman de pelo ya cano, de noble
apostura y C:ºº una roseta roja en el ojal,
la l]rlppe,
desea--exphca al atento comerciante--ofre1a Anemia,
cer a una nietecita, que está en vísperas de
contraer una dichosa unión, una sortija
la Neurastenia,
guarnecida de perlas y diamantes, de la
mejor calidad: no Je importa el precio, y
las Conoalescencla•.
solamente quiere algo bueno; y dicho esto,
E.tigir 111 firma ·
al momento tiene ante sí el mostrador lleno de anillos, delante de los cuales está sentado nuestro respetable anciano.
Para juzgar de ellos, se coloca dos o tres
eu sus dedos y eleva la mano arriba para
En todas las Farmacia&amp;
v~r ':l efecto que producen, y al mismo preciso mstaote, la otra mano, que la tiene
colocada en el mostrador, se apodera de un
Una colecci6n de
anillo que no le interesa, y con la ayuda de
-Papá, ¿ahora los vigilantes hacen la
postales. Para gasun pedacito de goma especial, arrastra el primera comunión ?
tos de correo envíenos 20 cts. en selles sin
anillo ocultado hasta el borde del mostra- l Por qué, mi hijo?
dor, apoderándose de él.
c:mcelar. A los agentes regalamos diamanEste movimiento tiene que haberse he- Porque come, "ªº con una ,·ela en la te;, pianos, maquinas de escribir, eic.
cho rápido y perfectamente ejecutado por mano....
SURAM MANUFACTURING CO
el especialista, que un instante después se
BOX 1.
BROOKLYN, N.
Y.
retira perplejo, asegurando que volverá al
día si_g~ieote con su _nietecita para elegir
defimt1vameole, y el Joyero, recogiendo su
mercadería, se viene a percibir- siempre
ta~de- de que ha sido víctima de un "grinch1sseur a la baoque.'.' El otro ya está leCAPITAL SURSORITO .................. $ 30.000.000.00
jos, y aunque se le atrapara, no se le enDE RESERVA ......... . ...................S 7.500.000
contraría nada.
Be.ce
descuentos
y vréstamos con y 11ln pre11da. Negocios en cuent&amp; corrten'8. ,rll'OII
Mientras esto pasa. una señora modesta·
y cobros sobre tod&amp;S latt pla11LS de la Reptibllca y el extranjero. y en 1reneral ioda clase
mente vestida, llega a comprar un lapicede &lt;'peraclones banoar!&amp;S con bancos, comerciales, lnaustrlales, proDletarlos y acnro de pl:ita, que paga re!igiosameote, y peszultores.
JIJ(lTJI BONOS D1' CAJA de 100, 500 Y 1,000 D88(ll,; qfn cut&gt;(ln, p&amp;g&amp;derns á 84'118 me11e11.
ca también en la confusión el anillo que ha
nando un tnteré!I de r.fneo por o!Pnt.o al ailo. Sobre Dep6,¡itrs á p\uo, cinco por ciento
quedado pegado en el reborde del mostra•
anual. En Depósitos á 1a vlata tres por ciento &amp;0u1&lt;\, d1&gt; $1,tv o en aelehUJte.
dor.
OoBBICSPONSALJIS: Todos los B..ncos de to,, EsiadUII o,.,xtc,,eos, l&gt;eu~clls Bank, Ber•
lío y sus sucursales en Londres. Bamburll'O. Bremen. llfunlch, Fra.nkfort. Dreeden
_"El tragatodo" es _u_n señor grueso muy
8letcbroeder. Berlín, Oomptolr Natlon&amp;I y Escompte, París. S. y OfH .. New York.-~a:
tlonalOlty Bank, New Y'ork.-Ftrst. Natlonal Ba.ulllerObmo !cago Vo&amp;".-G'nk.Oia.
miope, que desea utilizar un anillo antiguo
para colocarle perlas o diamantes; se le
presentan las piedras cuidadosamente envueltas en papel de seda. Se las acerca a
- - - - la cara para verlas bien y en un instante
preciso, de un lenglieta zo, pesca a lgunas
perlas. que se traga antes de retirarse sin
Marchita y arrugada á loe haber comprado nada.
"El golpe de cigarro" necesita aún más
- --- ---1ec1oc O
destreza: se practica por un elegante gen1
::ci~ªnfsi~
la~~"~ªn:s"ªr!:~.n:r~asº~C:;:~
tilhombre que se pres':ota al joyero con un
AGNEL, .-.-:101u11n..... t6, Avenue do J'Opére., PARIS ~
puro extra en su boquilla y, fumando, examina con el 1T ayor interés las piezas que se
~
le van presentando y de un golpe, en un - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -- - - - - -- - instante, le viene un fuerte estornud0-de
La,t:~~~Nr,,ºód'cY; lo que no e~táo librt: los más bien educa~ '
i'fEnclo• tuvo un dos-y env1a bruscament~ un'.'- humareda
ap aslonado ad olorosa a los OJOS de su vis a vis, al mismo
mlr•dor cuando
f
d
·
b
· contah&amp;
90 ailos,- 1e:npo que _un poco e centza cae so re el
Las&amp;rrug-1,s, la flo pano o terciopelo del mostrador, y excu·jedad d" las c&amp;r- sáodose y haciendo ademán de botar la ces1smpre es. eficaz. Millares de personas curadas por ella testifican
o iza, toma algún anillo, que por casualidad
sus_ marav1llos~s rc'l11ltados, y por eso es que se ha hecho la pre•
',;; .
/r,,; • iud del busto los queda siempre cerca de su mano, y luego,
fer1da d~l público. Basta usarla una vez para tenerla siempre en
1
:..¿
oauS&amp; el desprPn· con desagrado, se retira manifestando que
prevención. Produce efectos segurisimos en
,;,~ , "'--= 1U:,\en;~h1!~8~~¡~ nada le ha gustado.
QRIINOS, TUMORl!.S, 141.MORRIINIIS, Hl!.RIOAS, PUSTUl.148, I.I.IIQ/49,
- ~~- ~
miento de los tellMuchas otras maneras audaces de robar
UI.OERIIS, QUl!.MADURIIS, l"ISTUl.14S, 1!.RUPOIONES, ETO,. 1!.TO,
......,,_--.._
.._..,.
dos
,
· ¡·1stas
7 ""
P•ra subcutáneos
evitar todo pe d riamos
c1'tar,. pero, estos especia
01!. VENT/4 EN TOO/IS '-"S DROQUERl/48 '/ BOTIOAS.
eso Que env•J•co, porQue destruye la apa• que hemo~ descrito, bastan para demostrar
rtencla l uvenll, nad&amp; t&amp;n bueno como I&amp; con qué infinidad de ingeniosos pillos tieA 25 CEN A VOS LA CAJA.
Creme Sirene para embe- neo que hacer los joyeros.
Para los lugares donde no se enouentre, se despacha tnmoo de porte enviando
oon el pe"1do en sellos de correo So,80 ove. por cada oaJa y por docena $2.&amp;2,al Depollece" (desgruada.) -Además de ser A pes_ar de la suma vigilancia_ que e!°·
sitarlo general, SR. R/41"141!.I. s. ORTEQII. &amp;• 0141.1.I!. DE MIINRIQUE N9 fl:l
un higiénico hermoseador sin lgu&amp;J, soll• ~lean, siempre son_ estos comerc1aotes v:c14Pl4RTl4D0 4154t,
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dlfloa lo• tejidos, promueve una clroul&amp;- timas del mayor numero de robos y cada
._l!.11.100, o. P,
clóo ,aludable y satura de un magnético año, a la llegada, pagan particularmente de
p,ertuRme voluptoso,- BIILnca p&amp;ra la ru- este modo una fuerte r etribución a la ga·
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�BIBLJOTECA UNIVERC,ITAíllA
"1- r.o r--iso r
-; .,
FONDO RICARDO COVARRUSIAff
EL MUNDO ILUSTRADO

La Lección
Era muy hermoso ...... Por entre la obscuridad de los árboles añosos y tupidos se
destacaba la majestuosa silueta de la anciana sentada en su banco rústico de piedra. Su cabellera plateada e ra un nimbo
de luz. Y mientras pensaba, con sus manos
temblorosas tejía una corona de rosas, de
blancura nítida, para la frente pura de su
nieta que correteaba, correteaba sin cesar ..... .
Y er¡t. bella la nietecita. Se parecía mucho a 1~ virgen de Judea a quien todas las
noches rezaba con su a lma hermO!,a de diez
años.
•
La niña seguía corriendo, cogiendo mariposas, estrujando sus alas doradas y esparciéndolas al aire tibio y perfumado.

Registrado como artículo de segunda clase en 3 de Noviembre de 1894.-

Año XX.- Tomo 1.

Impreso en papel de las Fábricas de San Rafael .

México, Marzo 16 de 1913.

Número 11.

o o o

Era tarde ya, las sombras de la noche lo
envolvía tod'&lt;&gt; y la luna asomaba su cabeza
de vieja melancólica.
-Hija, hija mía, gritó la abu_e la, ven que
ya es tarde.
-Querida abuelita, toma un beso, toma
dos, aquí estoy ... .. . iy qué bien he corrido!
-Has hecho mal, hija mía querida, te
has sofocado ¡Mala... • Mala!
- Perdóname, abuela; pero mira ¡becogido tantas mariposas, sus alas parecen nubes, abuela!
- iMentirocilla! ¿Y dónde están?
-&lt;Dónde e~táo .... dónde estáol¿Tú me
perdonas? Toma un besito . . .. Era tao bonito .... que .... desbaraté sus alas doradas
al Sol.
-Mala .... ¡qué mala! Has hecho como
los hombres: veo a las niñas de almas de
oro y se las estrujan y mueren.
-iPobres niñas de alma de oro!
- Es la eterna lucha; mira hija, eres un
ángel. .. .
-&lt; Y vuelo 1
-Vida mía, tu alma es una azucena, pura, cándida y perfumada. Oye mi lección.
El mundo está formado por hombres y los
hombres, escucha bien, hija, son fieras ... .
Témeles, alma mía, témeles. Tu madre no
lo sabía .... ¡se lo enseñaste al nacer!
- ,Yo .... abuela?
-Sí .... Hija .... Témeles . .. .

UNA BUENA DIGESTION
es la base del bienestar.rSi el estómago no trabaja .s uficientemente las
sustancias de la nutrición y extrae incompletamente de los alimentos
las que son útile~ a ella, el organismo entero sufrirá las consecuencias
de este trastorno, apareciendo fenómenos como pérdida de fuerzas, dolores de cabeza, mala gana. nerviosidad y mal estado gener"al. Para
fortalecer a un estómago debilitado, mejorar la digestión y llevar el
apetito y las fuerzas a todo e l organi smo, los médicos recomiendan
siempre la universalmente conocida SOMATOSE.

000

Aquella noche y coaodo la abuela dormía profundamente, el ángel de aq·.iel hogar rezaba, sollozando y murmuraba ..... .
- iPerdóoame mi virgeocita, perdóname
por haber roto las alitas dora&lt;las a las mariposas! ¿Yo soy mala? Sí, como los hombres ...• ¡pobrecitos!. ..• perdónalos también. Mira, mi virgen: yo les voy a decir
que no sean malos con las oobres niñas de
alma de oro y que recen y que lloren. Y
riendo y bebiéndose sus lágrimas, se durmió ..... .
o o o

El tiempo se había tragado cinco años, y
con ellos había estirado el cuerpo de la
cándida nietezuela
La linda joven salía al campo al tender
la aurora su manto diamantino sobre e l bo·
rizonte blancuzco.
Buscaba flores para su virgen, y uo
día . .. . un día se encontró un joven her·
moso, cual la misma aurora, que se detuvo
a contemplarla con éxtasis amoroso.
-Señor, señor, ,p::tra qué so,s m;i_los con
las niñasl - Le preguntó cándidameáte
asiéndolo por un brazo.
-¿llfalo? ¿ Malo? ¿Quién os ha dicho eso,
lindísima joven?
-Mi abuelita. que dice siempre verdad.
-Señorita: oidme bien, pero ...... ¿quereís que nos sentemos bajo la enramada
cerca, doode los ruiseñores entonan canciooes de amor?
- Oh, sí, para que me expliquéis......
¿Pero, qué es amor ?
-Amor. no se puede definir. porque es
muy grande, muy hermoso, porque nace de
Dios, es lu~, es som~r~, es alet~o, es arruY.º• es tºes ia, es mus ica. · · · • · 1el amor se
s1ent_e.... .
1
- 1 i\h, qué bello es el amor.
-El amor es el beso .... ¿nunca habéis
besado?

-iSí, sí, a mi abuela!
-iOb, es muy diferente!
-Y .... ,por qué?
- Porque .... porque .... pero dadme uno
y lo sabreis ..... .
-iNo! ¡no! ¡porque si abuelita losabe!. . . . . .
-Uno ... . ¡por vuestra virgen!
- iNo! .. .. jno!
- Os lo pido de rodillas .. juno!..... .
- iCómo me tiembla el corazón! ;Tengo
deseos de llorar!
- Ese es el amor que se anida en tu alma de virgen, esa es la pasión que nubla
tu cerebro, ámame, ámame y que yo apure
contigo la copa del placer, y qu,; yo beba
en tus labios el néctar ddicioso.. ..
-i El beso .... el beso! ... ,
- iOh. por Dios .... Sí!

llorar todas las noches a la enramada de sus
amores ....
o o o
Agonizaba el Sol y la niña.
La abuela lloraba y rezaba ante la Virgen Dolorida.
- Abuela .... Abuela ... .
-Hija .. .. mi hija ... .
- Oyeme bien .... yo .... mu .... mu....
ero por .... que .... no .... me .... a ......
pr"º· ... preo .... dí. ... la . . .. 1.-c ... lec ...
cióo .... que .... me .. . . dis .... te .... En...
se . . . . ña ... . bi ... . en ... . a .... a . ... las...
ni. . . . ñas .... la ... . lec .... ción .. .. oo ....
Son .. . . Son .... fie .... ras....
Su alma voló......
o o o

0

o

O

y el idilio prosiguió .... .. a la Juz de Ja
luna y junto a la euramada ...... donde los
ruiseñores entonan endechas de a,nor.. ...
y el viento en sus giros llevab;i_ el eco de
un beso, de dos, de miles y de un adiós
muy tierno, muy ;i_pasiooado....
El demonio triunfó ...... la eterna historia .... é l se fuJ .... y la pobre niña iba a

Hoy cuentan las parejas enamoradas que
pasean por el bosque donde la cándida niña recibió la lección, que hay siempre seo!ada junto a los sombríos pinares, una vieJUC'l loca que en cuanto las divisa canta
con voz temblorosa:
_
.
.
Yo tenia una 01etec1ta
muy booit;¡_
y so; murió.
Ay, ay, ay, ay.

Porque no aprendió
mi lección.
MARGARITA DIAZ.

El nuevo sistema de refrigeración por
medio de pastillas de carbón parece que
dará fin a l uso del hielo para el objeto.
En uua exhibición en Alemania expusieron un nuevo refrigerador notable por su
simplicid~d y bajo precio de operación.
El aparato coos1a de un recipiente de
doble pared de lata con un espacio entre
las &lt;los de una pulgada por todos lados.
El ácido carbónico se introduce en la
base entre las dos paredes; después de teoer lleno el espacio comprendido entre la
caja de laca interior y la exterior, se presenta la entrada del ácido a la caja por
medio de un tubo en cruz, llevando a efecto la acción refr:geradora del ácido por
medio de la expansión.
Tao eficaz es el aparato que el agua se
puede congelar en menos de un minuto.
El ácido carbónico se mantiene en los
depósitos o cápsulas de hierro acostumbra•
das.

S. S. M. M

Elena I y Tomás de Rueda, Reyes del Carnaval en Mazatlán,
el presente año.

�"Como albo pecho de paloma el cuello ;
y, como crin de sol, barba y cabello ;
y como plata el pie, descalzo y bello."

DIRECTORIO
EL MUNDO ILUSTRADO
SEMANARIO DE ACTUALIDADES, ARTE Y LrTERATC:RA

DIRECTOR PROPIETARIO
LIC.

ERNESTO CHAVERO .

OFICINAS:
3~ Calle de la Rinconada de San Diego No. 41.
Teléfonos:- Mexicaoa, 20-85 Neri
Ericsson, 14-51
Apartado Postal 149.- México, D. F .

PRECIOS DE SUBSCRIPCIO:s! l\IE::S-SUAL:
En la Ciudad. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
(pagadero por adelantado.)
En los Estados ............................
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En el Extranjero............ ........ ......
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NUMEROS SUELTOS:
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En los Estados ..... .. ... . - . . ................ 0.35
En el Extranjero .......... . .............. ., 0 . 50
Atrasados ........................ . ......... 0.50
Para la publicación de avisos en este periódico, dirigirse a B. &amp; G. Goetschel, Avenida 16 de Septiembre,
16. Sus agentes en Europa, la Societé l\lutnelle de Publicité, 14 rue de Rougemeot, (9 e).
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.

En verdad os digo q ue los viejos cultos nos abandonan. Año por año no se hace más que comprobar esta
triste verdad. Porque es" triste considerar que la vida
de hoy nos aleja definitivamente de muchas cosas que
amaron o reverenciaron nuestros padres, en las cuales
c&lt;&gt;rrió su alegría y su dolor, su entusiasmo y su fe, sus
dtcepciooes y sus esperanzas. Hoy nos arrastra rápidamente el río del vivir. Apenas puede· enr_edarse en las
arrugas de sus lienzos agitados, un poco del celeste azul,
estático en la renovada belleza del paisaje en fuga.
Esas cosas eran graves y iolemnes, algunas. Las religiosas, especialmente, tenían la pesada solemnidad de
su grandeza tantas veces secular. Requerían calma y
tiempo para ser contempladas y servidas. Eran lentas
y ceremoniosas como respetables abuelas, como la sociedad de antaño que se complació e , honrarlas larga
y pomposamente. Hay razón para que se hayan ido de
estos tiempos en que la lucha alucinante del dólar devora todos los minutos. Desde los eléctricos y los autos
nos olvidamos de descubrirnos al pasar por enfrente de
las iglesias, y la cancillería americana podría hacernos
una grave reclamación. Porque seria causa de cootlict0
internacional, bajo el nuevo evangelio del "Time is money," que se cerraran las casas comerciales durante -la
Semana Mayor y dejaran de v~oderse los borceguíes y
demás artículos que nos vienen de allende el Bravo,
por motivos de recogimiento y cristiana piedad .
Me inclino ante las exigencias de los días presentes,
y melancólicamente retrocedo a los tiempos de mi primera juve::,tud. Cuando la parroquia de la lejana provincia se llenaba de flores y de pájaros que soltaban su
cauto llano en loor del Dios que los crió. Un Dios que
yo veía con ojos límpidos, porque aun no habían mordi do mi fe ni los helados razonamientcs de Straus ni las
elegantes negaciones de Renán.
Era e l mismo Señor del universo el que se identificaba en aquel Niño que recibía los presentes regios de los
Magos. Las estrellas de oro se inclinaban a verlo desde
sus balcones de cristal y el lirio de los campos, mejor
vestido que Salomón en los días de su gloria, le perfumaba el aire de la tierra. Departía con los doctores y les
enseñaba la ley bajo los olivares de Judea, y las aguas
del Cedrón recelaban prodigios, desde que cayeran sobre esa cabeza consagrada al más fecundo de los sacrificios. Lo identificaba por su planta ingrávida sobre el
Tiberiades cuyas olas se sosegaban bajo la sombra flotante de su manto; porque hacía brotar la fuente de la
vida del corazón de los muertos, volvía ágiles a los paralíticos y encendía la luz en las pupilas de los ciegos.
Aún lo veo en la vieja estampa de un libro infantil,
ocultando su divinidad humanizada en la figura de un
hombre cuya hermosura ideal recuerda el terceto diamantino del poeta:

Está sentado y envuelto en un manto de color escarlata. La mirada, luminosa y profunda, condensa el azul
de las tardes de Saróu. La boca, de labios finos y un
poco exangües, parece entreabrirse aún con las palabras de perdón y de paz que refrescaron largamente
la costra seca y dura de la tierra La mano que multiplicó los panes, recoge un poco los pliegues del manto
a fin de que María de J;letania le unja los pies con la
grata esencia de los nardos cortados en las campiñas
de Engaddi. La pecadora de mi vieja estampa. con las
rodillas en tierra, se ve en los momentos en que coucluye su tarea maternal, enjugando con la suelta suavidad de su cabellera radiante, esos blancos pies que
conocieron los guijarros de Cafarnaum. Por último,
detrás de la divtoa cabeza- divina de serenidad y de
dulzura-una luz cruda y fuerte baña en dorada bruma los picos de las montañas y los techos de las sinagogas.
Y. el divino maestro, que todo lo sabía puesto que
todo lo perdonaba, iba por las sendas de su amor infinito, tras el suplicio de la crucifixión. Me pasmaba que
un Dios hubiera muerto enmedio de dos ladrones, con
la mas horrible de las muertes, sin que los mares se
hubieran salido de sus abismos y las estrellas chocado
contra el planeta; sin que el sol, como una lívida antorcha, alumbrara escasamente el mundo deshecho bajo
su propia iniquidad. Qué distintas esas manos agu¡ereadas de cuando trazaban en el aire la ofrenda suprema de la bendición, de cuando se alzaban con el
manto, como-siguiendo el vuelo colombino de las parábolas, llenas de místicas alegorías y consoladoras enseñanzas; qué distinta esa cabeza trágicamente corona da
de espinas, caída al peso de un inmenso dolor, de cuando se inclinaba, en la entrada de Jerusalem, bajo las
ramas y las palmas de triunfo, dulcemente tranquila,
con el aire del pastor que ve juntas sus ovejas y que
reconoce las más queridas en las que lucen más blan co
vellón. No podía yo creer que tao generoso amor y tan
amplia bondad se'¡:&gt;remiaran con el hiP.rro de Longioas
hiriendo el divino costado, y con la esponja impregnada en vinagre y hiel. ¿En dónde estaba la virgen d e
Samaria que no acercaba su cántaro ahora como en
el encuentro de la fuente? Era preciso que la grao tra·
gedia llegara a su término para que se cumplieran las
profecías; y para que todavía, en estos tiempos en que
la ciencia ha alejado definitivamente el cielo de nuestras cabezas, volviéramos a la vieja iglesia de provincia, le,·antada en la quebradura de una montaña, buscando con ojos vagamente adoradores, el árbol misericordioso de la cruz, cuyos brazos abiertos parecen cancelar todos los odios de los hombres.
Porque en verdad os digo que los viejos cultos nos
abandonan, y hasta su recuerdo se aleja de nosotros cada vez más. Necesitamos, para comulgar de algún modo
con esas inefables ideas, remontar el camino de nuestros mayores y reverenciar los lugares en donde cayeron de rodillas rindiendo g racias por haber guardado
intacto su tesoro. Ellos eran ingenuos, estaban exentos
de inquietud y tenían fe. Por eso pudieron exclamar
como los peregrinos de Emaus: "Él está con oosorros. "
Fueron los más felices y les tocó, indudablemente. la
mejor parte. Nosotros ya no tenemos fiestas de guardar,
somos poco amigos de la contemplación, y emigramos
al campo en estos días memorables, tras el oxígeno que
nos hace falta. Eso será más higiénico, si queréis, que
inmovilizarse frente a l ara, suplicando en vano a un
sangriento Jesús, aparentemente sordo a nuestra angustia por la inmensidad de su propio dolor. Pero convenid en que con el olvido de los antiguos cultos, hemos
destruido la brillantez de su magnificencia y la grandeza de su pompa, todo el grandioso ritual que constituye
la levadura sublime del a rte del Renacimiento. Sin contar con que un poco de misticismo hace agradable la
vida. Sobre todo, en estas épocas huérfanas de bellos
ideales, y en las que, por más que inquirimos, no encontramos a Aquél que condujo a María egipciaca por
caminos de salvación y de salud. D ecididamente, los
tersos estudios de Renán, nos obscurecen ¡,sos caminos
por donde las divinas sumbr:as se alejan. Extendemos
la mano a la c lámide de color escarlata- aquella de
la vieja estampa-y sólo hallamos las figuras irreales
que fincan los espejismqs con el polvo del desierto.
Pretendemos que se refleje en nuestro interior, el místico temblor de alguna blanca rosa florecida en moradas de sosiego, y el"río del vivir nos arrastra tumultuosamente. Apenas put:de enredarse' en l&lt;1s arrugas de sus
lienzos agitados, un poco del celeste azul, extático en
la renovada belleza del paisaje en fuga. Pero en estos
días. propicios a la piedad y a la me-iitacióo, no hay
que pensar en las filosofías destructoras.
Pensad, a l contrario, en vuestra vieja estampa y la
encontraréis más expresiva que los libros de los sabios.
Os aconsejo también el "Cántico Espiritual" de Sao
Juan de la Cruz. Es un libro en donde el pensamiento
del inefable Doctor, arde como cera de altar, en una
perpetua oblación, y en cuyos himnos sueltan aves maravillosas su canto llano en loor del Señor que las crío,
como en la clara iglesia de mi cuento.
Y no olvidéis. por último, que Dios- según un p onderado decir- r e nace cotidianamente en la ,ierra por
el esfuerzo de las voluntades sinceras.
Amé n.
RAF AEL L OPEZ.

ltllil ll!lllil

AIIThillllllilil

Especial p&lt;1ra "El Mundo Ilustrado."

Para "El Mundo Ilustrado" ,
Merece perdón. señora
Hegir por vos mala pluma,
Puesto que es carga que abruma
Cantar a una encantadora.
;\las ya que el temor ;e inclina
Ante súplicas constantes,
Permitidme besar antes
Yuestra mano marfilioa.
Así. ... respetuoso y quedo,
Así .... con aliento suave,
S uave y quedo como el ave
Que besa a un lirio con miedo.
Que ese beso que temblando
Llega a vos humildemt ate,
Es un beso que se siente
Al tiempo de estarse dando
¿Sonréis1 Hay muchos besos
Que sé dan sin ser sentidos,
Besos que ni buscan nidos
:Xi están ni hao estado presos
Pero perdonad; ahora
Que vuestra mano he besado, ·
Comprendo que es un pecado
Importunaros, señora.
Pues será inútil tarea
Elogiar vuestros encantos,
Cuando tenéis tantos cuantos
Palas, Juno y Citerea

1

Y al miraros a mi frente
La inspiración agitando,
Unicameote estoy dando
Que reir a vuestra mente.
¿Heplicáis que no ' Galante
Sois también por lo que mi ro,
Porque bién se que deliro
Como ante Beatriz el Dante .

No soplan ya los vientos invernales en la Naturaleza.
Los pájaros mudos ayer, comienzan a canta r alegremente y aquellas hojas que el otoño pusiera lívidas, tristes,
marchitas y que el invierno despiadado arrancara cruelmente de los árboles; como una nueva esperanza, sonrientes y halagüeñas renacen a la vida.
Es que la hermosa hada Primavera con su varita mágica ha vestido al mismo tiempo con el magnífico verde
que deleita, emblema de la esperanza, de la alegría y
de la felicidad, los campos y jardines, y una brisa suave y tibia como el beso del amado acariciándonos dulcemente nos embriaga y eleva a mundos ideales y desconocidos y nos hace olvidar momentáneamente la
e xistencia de un crudo invierno que a muchos no ha
llegado aún: el invierno del alma; la duda, el deseogaoo y el dolor. . . . . .
.
No soplan ya los vientos invernales en la Naturaleza.
Los pájaros mudos ayer, entonan su alegre canto, las
hojas siguen brotando y las golondrinas amorosas y risueñas, como siempre, regresan a formar su nido en
donde vivirán felices otra estación.
La Primavera es la novia del amor, por eso llega radiante de hermosura y loca de alegría 'derrochando besos de luz, perfumes y esperanzas en las almas que ignoran que la Primavera como todo lo bueno y como
todo lo bello tiene su rival: el [ ovierno que, ocultándose
bajo la blancura inmaculada de su nieve llega y con su
soplo destruye campos y j;¡ rdines, flores e ilusiones, besos y esperanzas: pero mientras, las almas que ignoran
la existencia de este Invierno impío y cruel, que rían,
que gocen y disfuteo de las ilusiones, de las esperanzas,
de las efímeras alegrías y de los besos que les ofrece la
hermosa hada, la novia del amor, y que exclamen con
júbilo: ¡Salve, Primavera!
.
Nosotras, las almas tristes, las que hemos sentido el
f río d e la duda. el hielo del desengaño y la nieve del
dolor, llon mos solas la huída de las golondrinas d(l al-

Carroza Real en el desfile del carnaval de Mazatlán.
roa que en vano esperamos; lloremos en secreto la muerte de las flores del jard ín de nuestra alma muerta también y no perturbemos el goce de aquellos que imagi-

nao que la Primavera será eterna. Q_u~ rían, que gocen,
que sueñen ...... ¡Es t,m corta la fehc1dad!
CLOTILDE V I LLEGAS LEAL

Y aunque deseara poneros
En esta página ingrata
Una azucena de plata
Despidiendo aroma de Eros,
Serían vanos mis antojos
Porque si el plectro batalla.
La inspiración sólo calla
Turb;-da por vuestros ojos.
Ojos de princesa nubia
Q ue dan oscuros destellos;
Y que resaltan más bellos
En vuestra carne de rubia.
Luceros que resplandecen,
Y a sus miradas de hoguera
Gozan de la primavera
Corazones que envejecen.
Vuestra boca ¿ quién pudiera
Decir lo que es vuestra boca,
Esa gloria que prnvoca
A incendiarnos en su hoguera.
Vuestros brazos ideales,
S urcados de azules venas,
Son milagrosas cadenas
Porque c laman los mortales.
Y ¡oh manos que a los humanos
Uois en paz y concordia,
Llenas de misericordia
Y de gratitud ¡oh manos!
Yo os adoro más que todo
Por vuestras manos, porque ellas
X o son solamente bellas
Sino de amor un tesoro,
Más, ¿ para qué repetiros
Lo que otros con dulce acento
Han cantado lo que siento
y que yo no sé deciros &gt;
¿Para qué, si más que amada
Por tales excelsitudes
Lo sois por _vuestras virtudes
De mujer inmaculada?
Justo es pues abandonaros
Y al abandonaros, justo
Que me perdonéis el gusto
Sing ular de molestaros.
Por vos perdí mis temores
De verme ante vos perdido,
Y por vos colgué mi nido
En medio de tantas flores.
Y aunque manché a vuestro ruego
Esta página, su vida
E s ceniza, que escondida
D entro de vos será fuego.
U LISES CES.\ R SCLVA

Carnaval dt: 1 913 en Mazatláo - S.~- M. M . los reyes E lena I Tomás I y las princesas, señori\as;- !
Levels - 2 . Adela Abasolo, acompañadas por sus pages.

Teresa

�Aquí, a pesar de toda la vergtienza que se experimen·
te al confesarlo, las cosas han llegado al punto de que
no se puede mirar a estos desgraciados sin ver en ellos
los peores enemigos.

o o o

Sr. Coronel don Gusta,o A. Salas, nombrado director de la Escuela Militar de Aspirantes.

-1 Cómo 1 ¡ Hambrientos otra vez? ¡ Hambrientos! ¡Refectorios públicos! ¡Hambrientos! Pero si eso es muy conocido. Ya teoe·mos bastante!
Vo,otros. en Moscou, en San Petersburgo. tenéis bastante; pero aquí, desde la mañana hasta la noche, "ellos"
se mantienen bajo nuestras ventanas y a nuestras puertas, y no podemos atravesar una calle sin escuchar siempre las mismas frases:
-Dos días llevo sin comer .... He matado mi (tltimo
carnero. ¡ Qué hacer? ¡ Será menester enlences reventar? etc.

Me he levantado muy temprano. Clara mañana fría,
de rojos matices en el cielo.
La nieve cruje bajo los pies. Bajo a l corral contando
con que no hayan llegado aúo y con que podré pasearme un rato en paz.
Pero oo .... Apeoas abro la puerta cuando distiogo
dos. El uno es uo mujik, alto, fuerte, de rostro flaco y
alargado ( todos tieoeo rostros flacos y alargados, por lo
cual estos rostros se hao convertido en e l tipo específico
de la fisonomía del "mujik.") Está eovuelto en uoa semipelliza corta y lleoa de desgarrones, calzado coo "laptis"
destalonados y lleva un saco a l hombro Un mozo como
de catorce años Jo acompaña. Este no trae pelliza
ninguoa; no está vestido más que con un traje hecl:o jirones, calza también ·'Japtis" y lleva igualmente un saco
a la espalda.
Trato de pasar inadvertido. Vano esfuerzo: los saludos y los discursos habituales principian. Me resigno y
me vuelvo hacia el vestíbulo. Me siguen.
-IQué deseáis?
-Hablar a vuestro Hooor ..... .
-Habla ..... .
-Vuestro Honor . . ... .
-/Qué es lo que quieres?
-Es para un socor ro.
-1 Qué socorro 1
-Pues ...... a fin de vivir.
-Sí; ¡pero, q ué clase de socorro?
-Nos morimos de hambre .. . ... Ayudadnos.
-/De dóode vienes?
-De Zatvornoié.
Conozco esta aldea de miserables, en la cual no hemos podido abrir aún. un refectorio.
Los meodigos vienen desde allá por docenas, y, por
una asociacióo de ideas, coloco este hombre entre los
mendigos profesionales. L o creo principalmente porque
arrastra en su compañía a uo niño.
-Entooces, qué es lo que pides?
-Que penséis un poco en n ue~tra suerte.
-1 Cómo q uiéres que lo haga? Aquí no podemos nada. Nos ocuparemos pronto en remediar vuestra aldea.
Pero no me escucha.
Y principia de nuevo los mismos inter minables discursos cien veces repetidos, a los c:uales ter mina uno por
no prestar ninguna fe.
-La tierra no produce nada .... ocho niños a quienes
maotener ...... Soy el único que trabaja; la vieja murió
en este verano .... La vaca abatida, e l último caballo
reventado .. Yo, pase aún .... son los niños los que piden que comer .... Hace tres días que no han comido
nada.
Siempre las mismas lamentaciones
Espero, a ver si termina pronto. Pero continúa:
- Espero siempre poder salir de apuros. Estoy en el
último extremo de miseria. No he mendigado nunca; y
ahora Dios me ha obligado a hacerlo!
- Vamos, está bien, está bien. Iremos a vuestra casa
y veremos, le digo, dirigiéndome a la puerta.
Pero al pasar, advierto al muchacho.
El niño me mira con sus hermosos ojos castaños, suplicantes, llenos de lágrimas y de esperanza, y una gota

Sr. don Javier lcaza Landa, nuevo presidente •del
Ayuntamiento de la Capital.
;;

clara se desliza a lo largo de su mejilla y cae en: la, ,.tfombra de nieve.
Y el rostro cansado y encantador del muchacho, en·
cuadrado por el toisón de or-0 de sus cabellos enrizados,
se contrae en reprimidos sollozos.

..

Las frases del padre son para mí una vieja y fastidiosa machaq uería.
P¡¡,ra e l niño es el nuevo comienzo del terrible año
que vivió con su padre, y que vuelve a pasar ante sus
ojos en el momento decisivo en que al fin llega hasta a
mi, hasta el socorro tanto tiempo esperado.
Y yo, yo tengo ya bastante; y no pienso más que en
escaparme a mi paseo.
Para mí esto esto es viejo; y para él es terriblemente
nuevo.
Si, tenemos bastante.
Pero ellos, ellos tienen siempre hambre, quieren vivir siempre, creen siempre en la fe licidad, en el amor,
como me lo decían los encantadores ojos llenos de lágrimas, llenos de uoa ingenua piedad de si mismo, del
bueno, del desgrae:iado niño.
LEON TOLSTOI.

Hay cosas tan frías que queman los dedos y ¡:or eso
se las cree ardientes.
•1

~1

...-~--

Una cosa que se explica deja de intercsarnos,,"1Qué
se proponía aquel Dios que sugirió al hombre la fra~e
de "conócete a ti mismo?" 1 Por ventura quería d~cir:
"deja de mirar a ti mismo y sé objetivo?" Y Sócratts?
Y el "hombre científico?"
·'El instinto."-Cuando la casa se arde se olviáa él almuerzo.-Sí; pero luego se asa el almuerzo en las ce·
nizas.
.,..
Las mujeres ocultan en su vanidad personal un fondo
de desprecio hacia las "mujeres."

ª! J;iajle efectuado en el Ceotro Asturiano el domingo pasado,

A la Señorita M, B. R.

o o o

Aquel que se desprecia a sí mismo, se aprecia poi ern
sólo hecho.

Concurrenci&lt;t

Ofrendas florales llevadas a la tumba del General Reyes el domingo último
al cumplirse un mes de su muerte.

"Cor.t',;ón encadenado," espíritu libre:-Cuando se le
ponen cadenas al corazón se le da mucba libertad al
espíritu . Ya lo dije yo una vez y nadie me quiso creer,
por más que !odos están convencidos de ello.

1 Lo recuerdas? .. . . aquella noche nada hacía presumir la erupción volcánica de mi corazón convertida en
apagada lava, pero pronta a inflamarse al contacto de
la primera chispa.
Juntos habíamos tomado la frugal merienda; el cariño
fraternal con que siempre nos veíamos no parecía denotar en mi semblante, / lo recuerdas? ninguna extraordinaria emoción. Sin embargo, yo me bailaba flechado
por el aguijón del amor, en silencio te había estado
amando sin que el respeto que me merecías, me permitiera externar mis sentimientos ni manifestar mis deseos.
Yo reclioaba mi cabeza en una humilde cama, téndido boca arriba, con la mente preñada de ideas,mirando
al cielo raso de la estancia; la ilusióo nublaba mi vista
y el deseo vehemente de poder transmitirte mi pensamiento, me obsesionaba; mi corazón agitado palpitaba
sio cesar con rapidez inaudita .
Tú, de rodillas, a un lado mío, con la cabeza entre
tus maoos y reclinada sobre tu cama, orabas, llevando
tus plegarias y tu peosamiento hasta Dios. ¡Cuánto peo·
sé en aquellos supremos instantes adivinar lo que tu imaginación estaba creando!
En el espejismo de mi propia fantasía, pude verte
convertida en "Diosa de la Belleza," radiante de purísima y virgioal hermosura; te coocebí en aquellos momentos luminosos para mi espíritu, la "úoica creación"
de mis ilusiones y anonadado, confundido por tantas
']Uimeras, me a rrojé, ¿io recuerdas? ciego por la en:oción. sobre tu cuerpo femenil de cándida paloma y te
besé en el rostro varias veces, te besé con frenesí. con
~ebre loca. y hubiera deseado en ª'luellos dulcísimos
10stantes, dejar todo el pólen de mi existencia, en e 1
cáliz pudoroso de tus labios purpurinos y sensuales de
virgeo, con que Dios te ha dotado y que, en mi arrobamiento no pude profanar.
Si es verdad que es un crimen el amar, yo te amé P.n
a'juellos dichosos instantes, te amé como 110 criminal
empedernido, con aosia, con delirio i11sano, con loco
frenesí; mi corazón se abri6 para llevar al tuyo todo ei )
néctar del amor que ahí existía; mi pensamientn se hi- ·
furc? _Y en mi .~:nte que~6 aprisionada una sola y ú11ica v1s1ón: la vtston de tu imagen; en mi alma experimenté un solo y único deseo: el deseo de besarte. de
besarte mucho, qe besarte con ardor .... de besarte
eternamente
Y en la retina de tus ojos negros como la noche de
mis quimeras, proyectóse la visióu de mi cariño · inmen-'

Un orador ante la tumba del General Reyes en la manifestación
del domingo.

so, cariño que tú no rechazaste e hizo que tu corazón,
insensible como las rocas y frío como una montaña de
hielo, al fin me cqmprendiera por más que siempre lo
hayas querido negar tií.
Yo te quise como a nadie y te amé como a ninguna
mujer he amado; tú no desdeñaste mi cariño ni ultrajaste mi amor. ¡Los dos nos comprendimos! ....
Así pasaron varios meses, yo poseído del delirio que
produce la fiebre del amor, y tú. resignada a veces, a
veces esquiva, pero siempre cariñosa conmigo.
Pasó el tiempc y amenguó el cariño aparentemente,
las dulzuras de la ilusión trocáronse en amarga realidad; tu ausencia creó en mi mente nuevos pecgamientos y, por fin, comprendí que fuí "uu gran culpable."
un soñador iluso cor, amarte.

Hoy, sin póder olvidarte, aborrecido por tí en todas
las formas, maldecido en todos los tonos; en el ostracis·
11?º de _mis desengañ?s, derrotado en mis ilusiones pueriles, sin más remedio para los males de mi alma que la
resignación y el olvido, llevo en mi mente, como un
estigma, como una maldición de Dios, el recuerdo perenne de aquellos días venturosos para mi siempre idos,
y en mi corazón el dardo puozante de la amargura,
producto de mis remordimientos por haber amado con
ciego frenesí, a una mujer que jamás, jamás, debía per·
tenecerme. En mis ratos de positiva angustia moral que
soo mucbos, oigo una voz que me grita de lo más recóndito del alma: ¡OLVIDA! ¡OLVIDA!
México, Marzo 4 de 1913.
E . W. GOUL.

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'-

Los amigos del General Reyes apte su tumba, el d.o{llingo
pasado,
.. próximo
.
. ..
.

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A Jesús M. Escudero.
Yo nací no sé cuando; por consiguiente, ignoro la
edad que tengo, aunque juzgando por las cosas que he
visto y me han pasado, me figuro que debo llevar ya al·
gunos años en la vida. Más si no puedo precisar la fecha exacta ni siquiera aproximada de mi nacimitnto,
en cambio me es sumamente fácil recordar el sitio en
que por vez primera abrí mis ojos a la luz del sol.
' Fué en las ruinas de un convento. Allí, en una tapia
obscura, revestida de verde hiedra con campanillas azules, en el profundo hueco de dos carcomidos sillares,
colocaron mis padres el nido de sus amores y vieron
crecer su prole, nada escasa por cierto, pues éramos
seis los gorrioncillos que aquellos abrígaban con el ca·
lor de sus alas y cuya subsistencia atendían con amoro·
so anhelo
Gracias a que la campiña en donde las venerables
ruinas se alzaban, era harto fértil, poco tenían que fatigarse nuestros progenitores, para encontrar el alimento
que en su pico nos traían y nosotros devorábamos con
singular apetito, alargando nuestros cuellos y sacando
fuera del nido nuestras menudas cabecitas.
En los ratos de ocio, cuando nuestros buches estaban
bien repletos, acurrucaditos en el fondo de la redonda
cuna, recibiendo las suaves caricias del sol, nuestro pa·
dre, que era todo un señor gorrión, orondo y de mucho
talento, solía entretenernos refiriéndonos largamente la
h!storia y vicisitudes de aquel Jugar, en donde por grac ia y voluntad de Dios, nos había tocado nacer.
- l Véis-nos decía-estas paredes mudas, abandonadas y ruinosas? ...... Un tiempo fueron morada de santos religiosos y templo donde continuamente resonaba
el eco de divinas alabanzas ¡aún podéis percibir el aroma del incienso de que estas piedras quedaron impregnadas, y que los vientos y las lluvias no han llegado a
borrar completamente! Aquí nací yo también. A la sombra del gentil campanario, discurrieron mis primeros
días, felices y tranquilos. Aquellos hombres de blancos
h~bitos y escética mirada, que aquí tenían sus habitac10nes, ¡amás pensaron en hacernos mal antes al contrario, nos querían y regalaban. ¡Cuánt~ veces en los
días de riguroso invierno, cuando el frío era tan intenso que cougelaba la superficie de los charcos y Jagunillas del cammo, y el campo se arrebujaba entre la niebla, salían _el_los a echarnos las migajas del pan de su
mesa, acariciarnos y bendecirnos.
Eran muy buenos aquellos hombres. A nosotros nos
miraban como a herman.:is suyos. ¡ Lástima que no estén
aquí todavía!_. ... Veréis lo que sucedió: Un día grupos
ele gente vociferadora y airada. pusieron fuego al conve~to, derribaron la torre, destruyeron las celdas y redu¡eron el convento a lo que es hoy, un montón de ruiuas y escombros. Ignoro lo que fuéde aquellos hombres
de blancos hábitos y ascética mirada. Ante el horrible
estrépito y confusión de aquel día, la nube de pintados
p~j~rillos que a la sombra de aquellos sagrados muros
v1v1amos, huimos amedrentados a escondernos en·el vecino boscaje, en medio de un torbellino de alas a alga·
rabia de píos.
Cuando volvimos creyendo que íbamos d encontrar la
d u le~ -paz. de los antiguos tiempos, todo había cambiado.
Un silencio de muerte y una imponente soledad reinaban _en estos lug3:res, por los que asoladora y terrible,
babia pasado la ira de los hombres. ¡Ya no había ni to•
~re, _ni campanas! El órgano cuyos dulces acentcs nos
1~sp1raba a nosotros el tema de nuestros gorgeos y canc10nes, estaba mudo para siempre. ¡Cuánta desolación
y cuánta tristeza!
Nosotros escuchábamos las palabras de nuestro padre
con _re!igiosa atención, y sentíamos como un vago estremec1m1ento de terror, que nos hacía apretarnos unos
contra otros en el fondo del nido.
• Otras veces, mi padre, hablándonos muy bajito, casi
al oído, nos daba sabias y prudentes lecciones acerca
1e cómo debíamos conducirnos cuando fuéramos mayorcitos y saliéramos por el mundo, a fin de no exponernos a serios pe! igros.
-Hijos míos-nos decía-huid de los hombres y evitad con gran empeño a esos armatostes pulidos y brillan~es que lanzan el plomo y el fuego. En los campos
la vida ~s más segura, agradable y tranquila. No se os
ocurra ¡a~ás tender el vuelo lejos de aquí, ni acerca·
ros a las ciudades, donde no tendréis ni alimentos ni
cama, si?o escaséz sobresaltos y peligros sin cuento. ¿Me
prometéis hacerlo así ?..... .
-Sí, sí, sí ...... respondíamos nosotros con chillona
algarabía. Mi padre entonces nos besaba uno a uno y se
iba a traernos nueva comida.
De este ~odo fuimos creciendo mis hermanos y yo,
alegres Y. s1~ ~reocuparnos por nada. La fina pelusa que
e? ':1º pnnc1p10 cubría nuestros cuerpecillos, íbase conv1rhendo en hermosas y finas plumas, y nuestras alas se
alargaban y fortalecían de contínuo. Nuestros padres

n?s ensayaban ya en el ,·uelo y una vez nos sacaron del
mdo. iQué emoción y alegria la nuestra al sentirnos en
el aire, devorando con nuestras alas el azul del espacio,
la verde campiña, y extendiéndose ante nuestra vista dilatados horizontes! Aquella noche ni mis hermanitos ni
yo pudimos pegar los ojos, aguardando con impaciencia, ver los tonos opalinos de la aurora, para repetir el
ensayo de la víspera.
A la indecisa claridad del amanecer y cuando a lo
lejos sonaba en las torres del pueblo cercano, azules y
esfumadas por la distancia, el toque de alba, Fridisl
que era el menor de mis hermanos, se encaró conmigo
y muy ufano me dijo: ¿A que no te atreves a hacer lo
que yo haga?
-,Qué piensas hacer, Fridisl? le dije un poquillo intrigado y curioso.
-/Qué? Llegar volando hasta aquel frondoso nogal
que está junto al río. ¡A que no te atreves tú ?
- 1Pues no he de atreverme, infeliz!-le contesté con
arrogancia.
·
. Sio pedir permiso a mis padres y aprovechando unos
mstantes en que habían dejado el nido para ir a buscarnos qué comer, me encaramé al borde de la cuna y de
un vuelo_ me planté en la copa del nogal. Mi pobre hermano quiso hacer otro tanto, pero ¡ay! flaquearon sus
alas y cayó al suelo, piando JastimosamentE'.
A sos tristes y prol_ongados pí~, acudieron mis padres llenos de turbación y aogusha, y tomándole por las
alas, le volvieron al nido.
Por fin, y para no alargar demasi&gt;&lt;do esta historia, llegó un día en que los seis hermanos abandonamos los patrios lares, para no regresar más a ellos. Desconozco el
rumbo que_ siguieron mis hermanos. Sólo puedo decir
que yo, satisfecho y orgulloso de verme ya independiente, marché a confundirme con una numerosa pandilla
d~ alegres compañeros, que en unas huertas vecinas, habtan plantado sus reales.
Allf se vivía bien, ¡vaya si se vivía! Las ricas frutas
~e los árboles, las doradas mieses del campo, las cristalmas aguas de los arroyos, los innumerables gusanillos
que vi~í:'-n entre la yerba .. :. todo era nuestro! ¡Qué
tranqu1hdad ! iQué abuudanc1a y qué vida tan regalona
y descansada!
_I Cómo pudimos cansarnos de tanto bien y desear cambio alguno en nuestro modo de vivir? ¡Veleidades de la
familia gorrivoil, sólo comparables a las de la humana
familia!
. No recuerdo cómo ni de quien partió la malhadada
idea. Ello es, que una templada mañana de Octubre,
halláodo~os parados en los hilos del telégrafo que esta·
bao tendidos a Jo largo de una vía férrea, y en que los
alegres rayos del sol ponían un beso de oro en las altas
c_o~as de los árboles; teniendo ante nosotros el campo
tibio y aro~oso: las magueyeras alineadas y perdiéndose en el horizonte: las madreselvas trepando por los
muros del blanco caserío y media oculta en la espesura
una fábrica cuya chiminea rojiza lanzaba negro penacho de humo, entre la alada tropa de'mis hermanos inicióse un estrépito bullicioso, que no pudo meoos de excitar mi curiosidad.
-:-i9ué ocurre?-pre~unté a un gorrioncillo chillador,
?ov1c10 como yo en los azares de la vida y que se espon·
¡aba alegremente a las alegres caricias del sol.
-No lo sé-me contestó-dando uu saltito y viniendo
a ponerse cerca de mí.-Parece que muchos de nuest~os compañeros y hermanos, hartos ya de sol y de roCIC&gt;~, de soledad y de c~mp!ña, tratan de emigrar a otras
reg1_ones, ~eseosos de ver !lerras nuevas y gozar distintas I mpres1ones.
En esto, un gorrionazo panzudo y viejo nos dijo: voy
a poner el asunto a votación.
- A votar, a volar-dijeron mis hermanos.
La unidad de parecer fué tan completa, que termina·
da la votación batimos nuestras alas y nos pusimos en
marcha.
Algo fatigados llegamos a una ciudad, cuando ano•
checía. De los altos campanarios subía a los cielos y
descendía sobre la tierra. una lluvia. de sonidos lentos,
v!~rantes y tan m:lancólicos, que parecía una invocac1on y una plegaria. Abajo, a lo largo de las calles, brillaba un regue_ro de luces que ahuyentaban las tinieblas
y daban a la ciudad un aspecto de claro y diáfano día.
Jamás habíamos visto cosa semejante. Hasta la altura
del_tejado verdinegro y sombrío, en el que habíamos detenido nuestro vuelo, llegaban rumores de canciones,
frases entrecortadas, de silbidos y de músicas calle¡eras_, que nos hacían e~tremecer de júbilo. ¡Qué diferencia eotre nuestra vida pasada y la que aquí nos
aguardaba!
Pasamos la noche siu novedad. C reo que la emoción
~ el 1:ontento no nos dejaron a ninguno conciliar el suen?. S!n en:i?argo, el si lencio fué absoluto, nadie se mo·
v1ó m abno el pico en toda la noche.
Al amanecer, los mismos sonidos vibrantes de la vis-

?e

pera, vinieron a herir nuestros oídos. En bandada deja·
mos el tejado hospitalario, primer albergue y refugio de
la noche, y de un vuelo nos plantamos en la torre de la
vecina iglesia.
. De allí baJamos a las cornisas inferiores, y sin pizca
de reverencia, nos paseamos por los hombros y cabezas
de uoos santos de piedra, que, inmóviles, en la fachada
d:I templo, leían y leían en unos libros, de piedra tam·
b1én, que en sus manos tenían abiertos.
Por fin, descendimos al arroyo, y sin separarnos mucho unos de otros, comenzamos a buscar entre los adoquines del pavimento, algo que nos sirviera de desayuno que harta falta nos hacía, puesto que desde la maña·
na anterior no teníamos alimentos en nuestros desfallecidos estómagos.
Pronto nos convecimos de que habíamos equivocado
el_ camino. La calle estaba limpia como una patena.
Diez o doce hombres, armados de largas escobas, esta·
ban encargados de hacer desaparecer hasta la señal de
cualquier cosa en que nosotros pudiéramos solazarnos o
al menos entretener el hambre.
- iMal empezamos!-dije yo para mi capote-iMe
parece que esto dista mucho de ser Jauja!
Por indicación de nuestro guía, de allí nos fuimos volando a un jardín lleno de árboles, los cuales daban
s?m~ra a muchas bancas de hierro, ocupadas por un
srnnumer_o de gentes. Pero tan pronto como llegamos,
u?a mult1tu~ de mo~albetes oyendo nuestros alegres
p10s, se pusieron en pie y la emprendieron a flechazos
contra nosotros.
Una de las piedras con que armaban sus flechas alcanzó a un lindo gorrioncito, hiriéndole en el vientre y
derribándolo en el suelo.
¡Pobre compañer?! ¡Pobre Guidelin! ¡Con qué profundo horror y lástima le contemplamos de~de los aires,
en manos dc- aquellos desalmados y crueles muchachos!
Sobrecogidos y temblorosos, nos refugiamos e n el primer tejad'? que :&gt;-1 paso encontramos y mudos de terror,
permanecimos sm saber qué hacer.
Pasó una hora ...... dos ...... La ciudad se animaba
por momentos, y todas las calles se iban llenando de
gentes y rumores. Nuestra hambre aumentaba al par de
aquella animación.
U:°o de los gorriones volvió atrás la cabeza y en el
alféizar_ de una ventana abierta que daba al tejado, vió
un apetitoso mendrugo de pan. ¡Oh momento de satisf~cci_ón y alegrí~! Todos nos lanzarnos a él, y a picotazo
hmp10, nos lo disputamos con verdadera furia. Debo
confesar que no fuí yo de !os que peor librados salieron
en el reparto del improvisado botín.
Las i_ncrep3:~iones, los insultos, los gritos de amenaza,
las qu~¡as y noas, fueron la natural y obligada consecui:nc1a de aquel reparto, en el que el egoísmo brutal
se 1mpu5? ~ todo generoso sentimiento y la astucia y la
fuerza h1c1eron las veces del compañerismo y la justicia.
- Haya paz-gritó nuestro jefe viendo el mal sesgo
que las cos~s tornabao .-Haya paz, que a nadie Je faltará su ración. ¿Véis allí dentro, detrás de la ventana
una mesa cubierta con blanco mantel? O mucho me en'.
gaño, o lo i¡ue sobre ella veo, es un hermoso pan que
nos está brindando con el más expléndido y abundante
festín, que jamás soñar pudieron nuestros desfallecidos
estómagos. No hay oadie en la habitación .... venid ....
todos adentro!
Y_ de un vuelo, grandes y chicos, jóvenes y viejos, nos
metimos por la obscura boca de aquella abierta ventana
que er~ como la entrada de un soñado paraíso. ¡Nunca
lo hu~1éramos hecha! Así que todo el regocijado bando
estuvimos dentro, la ventana se cerró con estrépito detrás de nosotros, y uoa mujer y un hombre empezaron
a darnos caza, alborozados de alegría. ¡Allí fué Twya!
iQué confusión en el cuarto! !Qué tropezarse los unos
contra los otro~ en _el aire, huyendo de aquellas manos
y trapos que, sm piedad, nos perseguían! ¡Qué ruido de
alas y qué sentidos lamentos!
Yo caí desgraciadamente en manos de uno de nuestros
pe:seguidores y _fuí a reunirme con algunos de mis companeros en una ¡anla grande en que nos metieron.
Algunos de mis hermanos murieron debido a las con·
tusiones que sufrieron contra las paredes de la pieza.
J\l cabo de algun_os días, nos sacaron a los tres que vi·
v1amos y nos pusieron a cada uno en jaula distinta A
dec2r verdad, nunca nos faltó qué comer, pues todas las
man~nas la mujer que nos hizo prisioneros, lavaba nuestras ¡aulas y hasta nos ponía algunas golosinas con que
solazarnos.
Así transcurrió mucho tiempo. Siempre pensando en
nuestros campos, en las ruinas que ahora, perdida la libertad, veíamos como un sueño tanto más hermoso como
imposible de reali2ar.
•
. ¡Cuántas veces nuestras miradas perdidas en el azul
del cielo. que se divisaba entre los alambres de nuestras
jaulas, pensábamos en otros tiempos; en nuestras correrías a través de los campos y las huertas; acariciados

por la_ ligera bri~ que plegaba las flores y conducía a
las bnl!antes mariposas; en los crepúsculos en que la
11!ºª te¡ía una red de mallas de plata sobre las aguas del
no y lanzaba su luz pálida sobre las tumbas y cruces
del cementerio, que se alineaban como soldados dispues·
tos al combate!
De vez en cuando, venían a posarse en la citarilla de
la azotea, algunos gorriones que tenían sus nidos en los
árbole~ aq_uellos en que cayó moribundo nuestro hermano Gu1dehn, y al yernos prisioneros, nos traían con
suma cautela, _gusamllos y pedacitos de trigo, t,ara mitigar nuestra tristeza.
Por fortuna, una mañana, la mujer que nos cuidaba
al colgar nuest~as j~1;1las en la pared, se olvidó de cerra;
la puerta de m1 pns1ón.
Una vez qu_e se hubo ido nuestro carcelero, empujé la
puerta con m1 cu~rpo, y haciendo supremos esfuerzos
porque u_na ?~ mis al,as se hallaba trabada con los barrotes de m1 prisión, sah por fio y me fuí volando hasta
la copa de un eucaliptus gigantesco ,que
alzaba enfrente de la casa en que tanto sufrí.
De allí p3:rtí por en~ima de chimeneas y tejados, hasta verme le¡~s de la ciudad, en medio de la amplia y solead3: cam1;1oa, y tomando rumbo a las severas y hospi~alanas ru1n~s donde ví la luz primera y donde risuenos y tranqmlos se deslizaron los días de mi infancia
Cómo sentía_ palpitar mi corazón a medida que me
acercaba ~ !ª 1::mensa vega, donde pasé los días más alegres de m1 ¡uventud.
_Yeía pasar bajo mis alas las espigas doradas de los
trigales tachonadas de rojas amapolas: las huertas de
manzanos y perales; los altos chopos y frondosos álamos,

se

Ejercicios ele tiro al pichón por "The Coapa Pigeon Club'" el sábac1o pasado.

Copa ofrecida por el señor don Alejandro
del Hoyo al mejor tirador.
Grupo de caballeros que forman "The Coapa Pigeon Club "

que al soplo de la brisa, parecían doblar sus copas y enazar sus ramas.
Más lejos distinguí la cúpula de azulejos de la iglesia
y la chimen'!a rojiza de la fábrica que ya no lanzaba su
penacho de humo, por encima de las ondas obscuras e
inconmovibles del pedregal ..... .
, Cuando llegué a mis inolvidables ruinas, la tarde mo·
n3: desan~rándose en un crepúsculo encarnado, El gri
gn del grillo frotando sus élitros contestaba la estriden·
te y . monótona canc!ón de las cigarras, que era como
un h1m_no de despedida al sol, padre de la fecundidad y
de la vida.
iCómo me a~ordé entonces de los sabios consejos y
prude1;1tes lecciones de mi buen padre! ¡Ojalá los hubier:i ten!do :1resentes en la memoria! ¡ Sabrán mis hijos,
s~ alg:un d13: llego a _tenerlos, aprovecharse de mi expen~nc1a? iD1os lo quiera! Para ellos principalmente, escribo_ estos renglones, mojando la más larga y lustrosa
de mis plumas, en el zumo rojizo del fruto de una morera que se encuentra a un lado de las ruinas y que de
seguro plantaron aquellos hombres de blancos hábitos y
mirada ascética, que conoció mi padre. Hoy su sombra
benéfica cubre a esos pobres santos de piedra derribados por el,sue_lo, y t:1-n mutilados, que difícilmente los
reconocena m el mismo Papa que los canonizó.
MANUEL \V. JIMENEZ.

Selior don Delfin Algara, ganador del trofeo en los tiros del sábado, llevado en hombros por sus consocios

�TEATRO MEXICANO.-"LA REVOLUCION DES·
DE ABA]O,"--"LAS CACATUAS"
Hay que convenir que. apes:ir del talento de ciertos
autores, .Y Sioesio Delgado lo tiene a no dudarlo, cuando
se olvidan de que los tiempos correo y no en ba!de: y de
que el arte de hacer comedias progresa, e_l pubhco s~
muestra frío e indiferente, coa sus producciones, precisamente, po~ est~r ~echas c,:io- viejos patrones que en
su época tuvieron éxito.
·
.
_
•·La Revolución desde abajo" hace unos qurnce anos
hubiera sido un éxito redondo. Ahora_ape°:as llega a escucharse la comedia coa algún deleite, srn que la ale·
gría ni el gusto rebosen ea el ánimo de_! espectado_r.
¿Será porque no tengan !(racia aquellos _tipos del v1e10
verde, del joven tonto, y del calavera necio? N~: ea m~nera alguna. Pero como desde "Los Hugooote_s de Miguel Ecbegaray, ·hasta nuestros días,. hemos v1st'? semeja ates escenas, siéndonos muy conoc,_d~s las muieres al
estilo de "Paquita" que por su maltc,a y belleza trastornan 00 digo a uoa vecindad como en el presea te caso

sin,) hasta un Reino, resulta que si el ex-director del
"Madrid Cómico" ha retrocedido en vez de avanzar,
volvieoc10 por los éxitos felices de "Las Modistillas" "El
Grillo" y "Paca la Pantalonera." No, yo, hu~iera deseado ver algo más debido a la pluma de S10es10 Delgad'?,
pues si bien en la comedia de que me ocupo hay téc01ca moderna, el espíritu es viejo, y me parecía_la noche
del estreno que iban á salir a la escena la Gorr~z, la R?·
dríguez, la Val verde, Zamacois, Riquelme, Rubio y Rui_z
de Arana, pléyade ilustre de art(stas que fueron ea mis
mocedades ¡ya lejanas!,... los 10'.érpretes de obras semejantes.
La interpretación fué muy correcta por parte de María Luisa Villegas que hizo uoa "Paquita" de perlas,
viéndose uo grao adelanto en la manera
representar
de actriz tao excelente; por Coss, admirable de naturalidad, de gracia y de intención; y por Barreiro, al que
deseo meaos ficci6o en sus tipos, buscando los efectos no
en la violencia del personaje, sino en detalles que ape-

?e

Los artistas que ioterpretaroo la obra t;abajar'?o coa
cariño, distinguiéndose la Villegas que hizo un hpo de
madrileña de cuerpo entero, bordando su papel con fiaos detalles: y la Otazo que supo dar la verdadera "vis"
·cóm ica al tipo de uoa de las Cac,ilúas.
TEATRO PRINCIPAL
La rebaja de precios ea las localidad~sparece_que ha
dado mayor aoimacióo a las operetas, s10 que por eso el
público se dé por vencido, pues la_ ép?ca c~a;esmal que
atravesamos y el representarse ea 1tal~aoo, 1d1oma extra·
ño para la mayoría de l;,s gentes, motivos soo muy poderosos para que la sala nunca se vea lleo~. Y, créanme
los que dirigen el negocio teatral del Coliseo de que me
ocupo, oo traigan espectáculos en que no se bable_ el_ español. Mi larga prácti 7a de escribir so~re el mov1m1ento escénico de esta capital. me ha ensenado, que fracasa siempre, con alguna rara, muy rara excepción, todo

ja y picante, por Íos tiempos en que esiuvo cie moda, y
que ahora nos parece inocente y hasta candorosa. De
ahí"resulta que apenas se oye con ilusión, oo dejando
por esto la música de gustar siempre. La Zoada estuvo
sujestiva ea el personaje dl)l satírico escritor, la vimos
trabajar coa más entusiasmo que otras veces, y en el
"duo" con la Teheran del acto tercero escuchó justos
aplausos.
"Las Niñas Michú" que por vez primera las vimos
cuando Scogoamilia trajo aquella b uena compañía al
Arbeu, ea que la Gatioi y la Perretti hicieron nuestras
delicias, hao vuelto a presentarse ea el foro del Prio•
cipal, coa más mediana iote(pretacióo, dicho sea ea honor de la verdad.
La opereta de que me ocupo tiene música de Messager, iospiránc!ose el celebrado músico en el siguiente
argumento, El marqués Des Ilfs, a raíz de la revolución francesa de 1792 se vió obligado a abandonar el
país, deiaodo ea su castillo a su esposa en estado interesante, la cual, no pudiendo acostumbrarse a la ausencia
de su querido esposo, murió al dar a luz una niña que
fué entregada al cuidado de un matrimonio honrado, de
nombre Michú aldeanos de Lisieux, y que también tenían una niña que nació el mismo día que la del marqués.
El señor Michú hombre muy distraído, un día que
b1ñaba a las dos n iñas juntas, no habiendo tomado la
precaución de señalarlas para reconocerlas, no pudo saber cuál era la suya y cuál la del marqués.
Pasó mucho tiempo sin que los Michú recibiesen noticias del marqués Des llfs y resolvieron educar a las dos
niñas como gemelas, poniéndolas ea el colegio Herpio,
en París.
Durante veinte años los pobres Michú sufrieron los
remordimientos de su imprudencia, no sabiendo cuál
era su verdadera hija; pero siendo amba~ niñas de muy
buen corazón, habíaoles tomado cariño a las dos.
Un día, despul'.s que el marqués había sido nombrado
general por su heroico comportamiento ea las guerras
na poleóoicas, regresó a su tierra y buscó a su hija, sabiendo que los Michú se habían trasladado a los alrededores de París. El había prometido su hija ea matrimonio a un oficial de su regimiento, Gastóo Rigout, salvador de su vida ea una batalla, y mandó a su ordenanza
Bagoolet a casa de los Micbú ea busca de su hija.
Los Michú estuvieron muy desconcertados, y decidieron separar a las dos niñas cada una en un cuarto, y
h~cerlas ver al general, una después de otra, esperando
que la voz de la sangre se hiciese oír.

Teatro Priocipal.-Una esr.eoa del acto tercero de la opereta "Las Niñas Michú."
Una casualidad hizo que el general viera simultánea·
mente a las dos niñas, y mandando llamar a los Michú,
les exigió que en el término de media hora le dijesen
c •1ál era su hija. Los Michú, no sabiendo cómo hacerlo,
decidieron hnír, llevándose a las dos niñas al extranjero, y se fueron a su casa a tomar el dinero necesario para el viaje.
En este momento aparece el capitán Rigcut, conocido ya por las niñas en el colegio, por ser sobrino de la
directora, y preguntándole el motivo de su presencia
allí, contestó que venía a casarse con la hija del general. Las dos niñas tenían mucha simpatía por Gastóo y
deseaban ardientemente ser la novia del capitán.
Blanca María, de sentimientos nobles, imaginando que
su hermana no viviría por el dolor de no casarse con Rigout, se sacrifica Y. declara ser la hija de los Michú.
Más no podía acostumbrarse a esta vida de comercio
que llevaban sus padres, como María Blanca no se acostumbraba a la vida aristocrática. Un día María Blanca
encontró en e l salón de r ecepciones de su casa un retrato
de la fallecida marquesa y notó que aquella fisonomía era
muy parecida a la de su hermana. Entonces re&lt;;:oooció
ser ella la hija del aldeano · y se fué donde los Michú.
Darmolet hizo poner una peluca blanca a )3laoca María,
de modo que cuando el general la vió fué sorprendido
por el parecido que la niña tenía coa su inolvidable esposa.
El marqués recupera a su verdadera hija, Blanca Ma·
ría quien se casa con Gastóo, y Arístides, dépeodieote
del señor Michú, que había querido a las dos niñas sin
poder decidirse, pide la mano de María Blanca y le es
concedida."
La interpretación delas "Niñas Michú" fué correcta,
trabajando coa deseo de agradar las artistas Zaira Teheran e Ida Zoada que hicieron los papeles de las gemelas coa bastante gracia, La orquesta y el resto de los
intérpretes cumplieron, y nada más.

sa de la Verdura, viuda de un campeón llamado Héctor, especie de H ércules de barraca.
La viuda le confiesa que su primer marido no era el
tal valiente de tanta fama y se muestra apasionada y ardiente, inquietando al barón, que se hab ía forjado ilusiones de tranquilidad y de paz, casándose con una viuda fea y desposada con un hombre hércules.
Durante esta situación llega al castillo su primo Bertraodo de la Palisse, de tránsito para Sevilla, donde va
en representación de Francia a un Congreso de Emba•
jadores que debe decidir si la langosta es un pescado
perteneciente como tal a los pescadores, o si es una av
que corresponde a los cazadores.
Bertraodo, que viaja coa una amante, Doretta, cantante de la ópera, !lega a visitar a su primo para que su
compañera le conozca. Sucede que el primo, gran calavera y enamorado, al correr detrás de una joven a
quien quiere abrazar, se cae, torciéndose un pié.
Imposibilitado para cumplir su misión diplomática,
propone al barón ir a Sevilla en su reemplazo, adoptando su nombre. El barón, por salvar el honor de la familia a la vez que librarse de su novia, pa rte para Sevilla ea unión de Doretta q ue pasa por esposa suya, En
la ciudad de la alegría se hospedan en la casa del gobernador, que es un tipo de hidalgo farsante, tramposo y
grao explotador de gente rica.
Doretta, viendo la castidad del barón, incapaz de engañar a su primo, seduce al gobernador y alborota los
antojos dd personal de la corte, mientras que e l barón
se enamora locamente de Inesita, sobrina del gobernador, muchacha viva, locuaz y llena de la gracia andaluza.
Percatada la muchacha de las "dotes" del baró n. conviene en un rapto y se trasladan a un hotel de la frontera franco-hispana, donde se aclara el enredo."
LUIS DE LARRODER.

Teatro Principal - Una escena final de la opereta "Las Niñas Michú."
MONSIEUR DE LA PALISSE
sar de parecer nimios: ºº. lo son para e~ r~sultado del
personaje. Es necesario mirar meJ...os al p11;bhco, no preparar los chistes, y sobre todo en comedias coro~ esta,
no recargar el carácter. Bueno que se haga en sa1oeto·
aes como "Las Cacatúas" en que cabe toda clase de sales por muy gruesas que sean, pero ea manera alguna
en obras cómicas delicadas.
El resto de los artistas cumplieron, sin que hasta ahora merezcan elogios de ninguna clase, las artistas n~evos Angélica Mendez y Concepción Jurado, muy media·
na

.

Para fin de fiesta se estrenó un sainete de Enrique
García Alvarez y de Antonio Caser_o ti!ulado "1:,as Cacatúas" cuyo primer acto es un d1luv10. de chistes de
mejor y peor gusto, y el s~guo~o es s~n_c1llameote ~bomioable. Yo creo que la d1recc160 arttshca del Mexicano debe meter tijera a la obra para hacerla más breve
con lo cual quedará ea mejores condiciones de que el
público la celebre, y si la quita del cartel proot_o,. no se
habrá perdido nada. tao to más, cuanto que se esc_n~1ó por
los celebrados autores citados, para e l 24 de I'1c1embre:
es decir para el día de Navidad, en que hay costumbre
que en los tf&lt;atros, se pongan patochadas para pasar e l
Teatro L.olón.-Grao Compañía de Opera-l'l'!Jle, Cortez: rato y nada más.

lo que no tiene como base el idioma castellano. Presea·
ten buenas compañías dramáticas españolas. qu~ las hay
muy b uenas; presenten graode_s "ball_ets" con luJO y s?o·
tuosidad; traigan el género chico, bien cantado y b~en
puesto, el pobre "género chico" que nos hemos emp7nado en decir que no gusta, y lo que no gustan son artistas
malos, obras cortadas, pésima elección en escogerl~s, y
todo lo que produjo la decadencia en México de dicho
espectáculo, y arreglando bien el teatro por lo ,menos
con comodidad, el éxito coronará los esfuerzos as, desarrollados.
Déjense por tanto de italiano, francés, etc., etc., ea es·
pañol hay mucho y bueno, y si a e~to se une algo nuevo,
como por ejemplo, las representac,ooes_ con elocuentes
conferencias sobre el teatro, o sobre la 10d~le _de lo que
se va a representar, Jo cual se hace cons1gu_1eodo que
vengan literatos de nota al efecto de orga~1z~r estos
trabajos, tendremos que la Empresa del Pnoc1pal con
buenos elementos financieros puede hacer_al~o bueno
de provecho para sus intereses y para el pubhco ea ge·
oeral.
y escrito lo que precede, cambio de tema, para o~U•
par~e de la representación de "Bocaccio" opereta v1e•

Teatro Colóo.-Gran Compañía de Opera.Mr. Affre, notable tenor.

Anoche tuvo efecto el doble b eneficio d e la Gattioi y
de Aogel\ioi poniéndose en escena la linda opereta
"Moosieur de la Palisse" estando a cargo de los beneficiados los principales papeles.
Dicha opereta, nueva en México, tiene música del
maestro Claude Terrasse y libro de los conocidos autores Hobert de Flers y C. De Caillavet, los cuales idearon el siguiente argumento:
"El barón Plácido de la Palisse, descendiente del célebre señor de la Palisse, cuyos aforismos hiciéroose populares, vive en su vasta propiedad, pasando sus treinta
años entre los inocentes placeres bucólicos y la lectura
de los gloriosos hechos de sus antepasados. Las labores
campeitres son las ocupaciones favori tas de este hidalgo
campesino, filósofo simplist.a de hábitos modestos. El
amor, sin embargo, lo inquieta y lo aterra a la vez; se
aleja instintivamente de las mujeres, ea quienes sólo
cree adivinar perfidia, intriga y engaño.
Por eso su única preocupación consiste ea evitar los
enredos que puedan prepararle las mujeres, comprcmetieodo su candorosa ingenuidad. Para salir de esta situación embarazosa resuelve casarse con su prima Eloí-

No me importa que pregones
que me has olvidado ya:
¡se dicen tantas mentiras
por callar una verdad!
Quien quiera vivir dichoso
y tener tranquilo sueño,
que viva ea el mundo amaneo
al amor, sin conocerlo.
En vano quemé todas tus cartas
para tu nombre no ver ..... .
¡Ah, si pudiera el corazón qi:emirse
como se quema un p apel!
ANDRE&lt;; PELAEZ CUETO.

�DEPORTES DE LA S~NANA
Los siete días transcurridos desde
la publicación de nuestro número
próximo pasado, se hao distinguido
por la profusión de acontecimientos
en el mundo de los deportes.
El que podemos considerar como
primero de ellos, puesto que oues
tro semanario de hecho se reparte
los sábados, fué el tiro al pichón
efectuado el sábado de la semana
pasada en la hacienda de Coapa por
el "Coapa Pigoen Club," agrupación
cuyo nombre, no sabemos por qui en
inglés, indica perfectamente su fin:
tirar al pichón en la hacienda de
Coapa.
Para la sesión de tiro del sábado
pasado ofreció el señor don Alejandro del Hoyo una copa trofeo para
los mejores tiros, y de allí que al
atractivo peculiar de esta clase de
deporte se uniera el del campeonato
por el citado trofeo, el cual fué ganado po.r el señor don Delfín Algara que fué quien hizo los mejores
impactos.
En otra plana damos información
gráfica acerca de este suceso deportivo.

ooó
El domingo siguiente hubo 0 dos
acontecimientos de primera importancia en el mundo del deporte; la
fiesta con que el Club Hípico Alemán celebró al mismo tiempo el aniversario del natalicio del Emperador Guillermo y la inauguración de
su nueva pista, y la iniciación del
"paper-chasse," deporte que no se
conocía, o al menos no se practicaba, entre nosotros, y que fué iniciado por el Junior Club.
Tanto una como la otra de estas
fiest?s deportivas habían despertado
grao entusiasmo en los círculos deportivos correspondientes y por lo
tanto estuvieron muy animadas y
concurridas.
En la fiesta del Club Alemán hubo también una novedad: unas cuadrillas a caballo bailadas entre caba- ·
lleros vistiendo de húsares y damas
de amazonas; lo vistoso de los trajes aumentó mucho a la animación
de la gallarda fiesta.
El "paper-chasse" o caza de la
liebre, se asemeja mucho a la caza
de la zorra, con la diferencia de que
la cacería se hace a pié y no a ca- •
hallo y que las "liebres" van marcando su camino con un reguero ele
papeles o confettis.

Aspecto de las c uaclrillas bailadas a caballo en la fiesta del Club Hípico Alemán el domingo pasado.

Cuando Bertaud, el colono de Graod-Bulsson, pagó su
salario a Gertrudis, la pequeña huérfana Que cuidaba
las vacas, la niña abrió asombrada sus inocentes ojos
azules.
El patrón había apilado sobre la mesa de la cocina,

La fiesta deportiva del Junior Club.-Jugador.:s de Teoois.-Partida de los cazadores de liebres.-Las "liebres "--Un momento del juego de Teonis.

muchas monedas de
cien centavos, agregando a ellas una más pequeña que relucía con
fuertes destellos. El año
tocaba a su término y
aquel primer dinero
que recibía no poclía
menos que intimidar a
Gertrudis.
- Tómalo, tómalo,
hijita, dijo con rudeza
Bertaud, es tuyo!
Ella levantó con sus
dos manos el montón
que se deslizó en el
bolsillo de su delantal
con ruido claro.
Después se dirigió al
cuarto que le servía de
habitación, detrás del
establo, para contar su
fortuna.
En aquella obscura
soledad, donde crecfa
la alfalfa, pasó de una
mano a otra todas las
monedas que le pertenecían.
Su alma ingenua se
regocijaba y turbaba al
contacto de aquella
materia suave, brillante y sonora.
Pronto el ruido cesó:
Gertrudis miraba con
gran atención aquella
moneda amarilla más
brillante que las otras
y que desde el primer
momento la había fascinado: más pequeña y
de mayor limpieza el
dibujo, parecía también

más resistente. La niña la daba vueltas con alegría como a un nuevo juguete.
Sobre uu lado del luis de oro estaba dibujado en relieve, el rostro noble de un hombre todavía joven.
Cabellos finos caían sobre sus sienes.
De la frente a la barba, la línea del perfil, la mirada,
el gracioso pliegue de sus labios, parecían soñar, vivir y
sonreir en la abrasada luz del mdal.
Nunca, ni en el Almanaque de Bolteaux, ni en las imá-

genes de la iglesia, Gertrudis había visto un rostro tan
hermoso.
Y desde e ntonces soñaba continuamente con él.
Había penetrado en su vida como un rayo de so!.
Todos los días a la hora en que sus pacíficas vacas
erraban por la colina, la niña se quedaba largo tiempo
sola con su misterioso amigo.
Una muda conversación se entablaba entre los dos; al
fin suspiraba diciéndole:
-/Quién eres tú, tao hermoso ? ¡ Dónde estás ? ¡ Te ve·

El "springarteo" del C lub Alemán durante la fiesta del domingo pasado.

rá a lgún día Gertrudis ? .. ... .
Contemplaba su fina
sonrisa, su mirada perdida, su serenidad altiva y el inmenso sol de
los campos caía sobre
la moneda de oro rodeándola de rayos y
haciéndola aún más lumiuosa que los santos.
Cuando al atardecer,
las praderas se embalsamaban con el perfume de las verbenas y de
la menta, llevaba ella
en sus ojos más v:vo
resplandor que las primeras estrellas en e 1
crepúsculo.
En la noche, después
de la cena, cuando terminaban las faenas y la
alquería reposaba, la
niña se recostaba en el
jergón de paja: el silencio sólo era interrumpido por la vibración lejana de los grillos.
La luna proyectaba
su pálida luz y Gertrudis permanecía inmóvil,
los grandes ojos fijos en
el techo, de donde pendían telarañas y ramas
de heno seco.
Un pensamiento la
obsesionaba.
S u s arrobamientos
permanecian en ella
sin expansión y sin palabras.

�El Bríndis de Sileno.
A ROMERO FLORES, poeta.

El festival de la impudente tropa
de ser es nemorosos, fué en el seno
de una selva de Fóside.
Sileno
.tambaleante, levantó la copa
donde un rayo de sol, se desleía
en el á mbar de célica ambrosía.
Y dijo;
"A la salud de las doncellas,
d escorchemos mi r iadas de botellas.
Por Citeres divina;
Por Helena, Casaodra y Moemosina .
Mu jer: tu imper io dominante vemos
del austro al septentrión: por ti. ¡libemos!
Y por e l Arte indeficieote y trino,
es deber escanciar vino, más vino.
Es delicia de dioses del Parnaso,
del Falerno, volar en el Pegaso.
En el templo de Amor, junto a la viña,
a la vera de plácida campiña ....
¡no sé! más, embr iagaos, que es embeleso
sentir dentro del alma el dulce beso
del mosto que mitiga los dolores,
o riega luz si deshojamos flores.
Libar , ya que la vida es un ludibrio;
un eterno y fatal desequilibrio.
Chocad las copas y brindemos todos,
¡por la gloria inmortal de lós beodos!"

. . . . . . .. . . . .

.. .

. ..... ...... ..... .
................. ······· ······ ..... .
.

Del bosque profanado por la orgía,
ebria la turba se perdió en el seno,
en tanto que del Sol, en agonía,
un rayo de carmín se desleía
en las heces del vino de Sileno.

J.

SOBREYRA ORTTZ.

P~ra "El Mundo Ilustrado."
Has de surgir del ritmo de mis versos
Con la belleza de la augusta Palas,
Tus rizos en turbión caerán dispersos
E n tus hombros magníficos y tersos,
Hechos para el arranque de dos a la;!

El Club Central '·Félix Díaz" ofrccieudo la candidatura presidencial a su candidato.
¿A quién hablarle de su amor? ¿No la tomarían acaso
p or inocente?
Una mañana de Marzo que comian la sopa en la co·
c ina, el molinero llegó a pagarse. Bertaud hizo sonar
las monedas de oro sobre la mesa; la pequeña levantó
cur iosamente la cabeza. Sí, él estaba allí, sobre los luises brillantes y spnoros. El molinero los dió vuelta y
dijo:
- Es hermoso nuestro rey, ¿verdad? '
-Po.ra Pascua nos visitar4,f'.l;¡f)ntest.f Bert,rnd.
--:Sí, pasax:á por aquí, dijci""i;J_ otro, metiendo en sus
b ols1llos .-1 drnero.
,
·
•
Gertrudis salió para ocultar su soórojo: amaba a l rey:
al rey a quien Dios había d ~- poder, sabiduría, justicia y bel)eza, a quien todos respetaban y veneraban.
Muy pronto iría a Grand-Buisson, en medio de los cam·
pesinos y de los pastores,
La noticia se divulgó por los campos con un rumor de
alegria.
La Pascua se aproximaba.
.
Al borde del camino real levantaron hermosos arcos
de verdura. Mil banderolas llevaban el nombre de su
amado.
Gertrudis vivía u na fiebre de felicidad. Jamás sus puros o jos habían brillado como entonces: era la dicha sobrehumana la que esperaba.
E n Grao· Bui~oo prodigaban las cintas y los oriflamas.
,
Situada en un extremo del pueblo la casa de Bertaud
día por día se engalanaba. Gertrudis la adornaba con
blancas guirnaldas y bandas de seda con flores de lys.
Las ventanas y los umbrales estaban tapizados con eglantinas.
Y f ué como lo habían anunciado: un Domingo en la
mañana,
Todo el pueblo se reunió en la gran calle plantada
con tilos.

Las cofias b lancas se inflaban a l ligero soplo de Abril.
Gertrudis vestía una falda de satín color cereza, un corselete y una cofia bordada; también llevaba medias negras y zuecos blancos.
El rey venia aún muy lejos; mas el c«mpanero lo había visto: las campanas de Grao-Buissoo se agitaron y
con ellas el corazón de la niña.
A l éabo de un momento se divisaron por el camino
cuatro heraldos de armas, con dalmáticas escarlata, sob re caballos enjaezados; por intervalos soplaban en largas trompeto.S de cobre; en seguida venían los arqueros
y treinta caballeros, señores sin duda, con grandes capas
y sombreros con plumas.
Entonces una conmoción corrió en el pueblo. Solo,
a pocos pasos de su escolta, un hombre joven, con traje
de terciopelo obscuro, caperuzóo violeta y cadena de
oro, venía a caballo.
Gertrudis lo reconoció al instante: hermoso, con nobleza divina y más hermoso aún que en ei oro donde
ella tantas veces lo había adorado.
Hacía caracolear su animal e iba de derecha a izquierda saludando y sonriendo a los que lo «clamaban.
Gertrudis no respiraba, blanca bajo su cofia y con la
garganta apretada, no podía articular palabra; juntó sus
manos y fué así como la mirada del rey distinguió en
primera fila a la hermosa figura pálida y extasiada. La
niña sintió llegar hasta ella la gran claridad de sus ojos
azules; cerró los suyos y, cosa maravillosa: su frente
inocente sintió la impresión viva y tibia de unos labios.
La llevaron desvanecida. Desde aquel día h u bo gran
prosperidad en co.Sa de los Bertaud; de todas partes
iban a ver a la que llamaban la novia del rey. La huérfana jamás permitió el beso de otro hombre; jamás tuvo
para otro una sonrisa, una mirada y después de muchos
años la viejecita y la sirviente, murió viendo siempre
aquellos hombres que un día la habían deslumbrado y
que fueron el único sueño de su vida.

GABRIEL CLOUZET,

LO

beres, el cual es alabar a los dioses . . . . ~s también la
r.adre
todos los debates, la fuente de las diversiones
1 se dice que es el órgano de la verdad también es eÍ
delderror, Y lo qu':' es peor aún, de la calu~oi4 . Con ella
se_ ~struyeo las ~mdades y se compele la gente al cum¡hmi_ento de acciones perversas. Si por un lado alaba a
dos ?'oses, por el otro profiere b lasfemias contra su pode['º-~ · • • • Leed la vida de Esopo el Frigio, imitada
e gnego por Juan de la Fontaiue.
. Para terminar debería darles un consejo a los que se
s1_e~ten can~ado_s de ver tauro papel enborronado. Les
d,na: Sed b1bhofilos y leed libros. Pero no los toméis
de toda~ las manos. Sed delicados, escoged, y como aquel
persona¡E: de las comedias de Sbakespeare, decidle a
vuestro hbrero:
"Quiero que estén ricamente encuadernados y que hablen dt. amor.··

?e

d Muchos se burlan de los bibliófilos; y tal vez, después
e todo, éstos se prestan a la burla: es el caso de todos
\ºs enamorados. Pero más bien sería menester eovidiar~s, porque han exornado su vida con una larga
c1ble voluptuosidad. Se cree confundirlos dicié~d~!~
que no )een sus hbros; pero uno de ellos ha respondido
a esto s10 embarazo:
-é Y us(ed come en su vajilla de porcelana?
Se ha dicho que no eran prestamistas. Lo creo p
no me atrevo a hacerles ese agravio
• ues
¡No! E l ª!11º.r de los libros no endurece las costumbres y los b1bhófilos son los hombres más amabl d 1
mundo. ¿ Qué acción puede haber más honesta
c~locar, como lo hacen ellos, libros en un armario Esto
recu':':da mucho, en verdad, la tarea á que se entre an
los ornes cuando e~ifican p irámides de arena en la ~rilla dPI mar. Traba¡an en vano y todo lo ue
rrá_destruido_ pronto. Sin duda ocurre qasí ~~~s::?:o~
ecc1ones de hhros y de cuadros. Pero no
d
sarse de ello pue e acu1 b
mas que a 1as vicisitudes de la existencia
y a a revedad de la vida. El mar se lleva los montones te arena; el comisario dispersa las colecciones y
no o stante eso, no puedE: hacerse nada me ·or ue
montones
. l a qlos
t Dde¡ arena a los seis años, y colecc1ones
seseo a. e '? que hacemos no perdurará nada. y e l
amor de los ¡uguetes no es más vano que los demás
amores.
B':'ndigar!los los libros, si la vida puede discurrir en
med10 de ellos en una larga y dulce infancia. Pero o
conoz~o. a más de uno que .tiene mucho bello que le~r
r-;scnb1r, y que no por eso está más tranquilo Si los
i ros llev~n ¡~ paz a los pacíficos. turban en cambio a
las almas inqmetas. Un libro es una obra de bru ·ería
de la cual ~e. escapan toda clase de imágenes que Jturba: f?s espt ~1tus y trastornan los corazones. Diré ma.s
to aVJa: el hbro e_s un instrumento mágico Ue nos
transporta en med,o a las imágenes del pasado qo entre
somfras fantásticas. Los que leen muchos Jibr~s son como os comed?res de hachisch: viven en un ensueño
El v~neno sutil que penetra sus cer ebros los torna in:
sensibles al mundo real y los a rroja cual una resa
fantasm_as terribles o encantadores. • El libro efel op'i~
de Occidente: nos devora.
Amemos los libros como la enamorada del poeta amaba su enfermedad. Amémoslos; b ien caros nos c uestan.
Aémmoslos, por que por e llos morimos. Sí, los libros ncs
matac. Cre':'dme a mí que los adoro, que me he entrega·
do a e)los s10 reserva. Los libros nos matan. Poseemos
t&lt;l_emas1ados, y de u n número de clases distintas exce. 1vo.
Sí, el_ libro nos c~esta caro. ¿ Pero qué es' Jo que no
vale? S1 por él morimos, por él vivimos también. Se Jo
debemos todo . Es algo de qut- se puede decir que es
como la lengua, la mejor y la peor de las cosas
«E~
el bién de la vida civil, la llave de las citncias: ~j órga. no de la verclad y de la razón. Con ella se instruye y se
persuade, y se cumple con el primero de nuestros de-

i~!

ANATOLE FRANCE.

"Chillen Thy prison is á holy
place aod thy sad floor an altar. "
BYRON.

. De todo el lago Leman, tan rico en bellezas, niugún
rincón más hermoso que el que ocupan los tres poblados de Clarens, Veroex y Territet, que colectivamente
se llaman Mootreux. Allí el paisa je se agiganta, y las costas del _lago se al_zan en abruptas montañas, las primeras cu~1e_rtas de nea vegetación y pintorescas casas, como
un nac1m1ento y en el fondo picos nevados como las crestas blancuzcas y brillantes del "Dent du uid'"
1 (D. ·
del medio día.)
'''
1erte
Más allá del T:rritet, destacándse sobre el verde os~u1 ro de la ¡nontana, se levanta a orillas del lago en un
1s ote, el castillo de Chillón.
'
El espíritu se sumerge allí en el triple encanto de la
naturaleza, de la J?0esía y de la historia, Dos nombres
saltan a la ~emoria: el de Lord Byron, que urdió una
f~bula poética a lrededor de sus murallas, uniendo para
Siempre su nombre a l de la fortaleza con su '·The p ·.
soner of _Chillon;" yel de Bonivard, el héroe ginebri:~
que sufrió dura_n~e seis años la tiranía del Duque de sa'.
boy~ en las prisiones de Chillón. Au n se puede ver Ja
prisión del h~róico descendiente de Guillermo Tell: un~
l~rga sala humeda y oscura. abierta en dos naves por
s1:le columnas, a una de las cuales estuvo unida cuatro
anos la cadena d~ _Bonivard. Hoy las cubre un laberinto
de nombres de v!a!eros, algunos famosos en los varios
campos de fa act1v1dad humana. en el tercer pilar se descu~ren t~áavfa las_ cinco letras de su apellido que hace
casi un siglo lrabo Byron, y deseminados por paredes y
$-

Cuando al reclamo del amor te rindas
P intaré tus mejillas pudorosas
Con la vívida sangre de las guindas,
¡Y serán flores de pasión que brindas
A mis besos, locuelas mariposas!

Sr. Lic. Miguel V. Av~los, nombrado director de la
Escuela Nacional Preparatoria.
calumnas se ven los nombres il~stres de Víctor Hu o
Dumas, George Sand, Edgar Qu10et, otro poeta In Jls:
Shelley, y el del guerrero alemán Motkle.
g
Después se visita la grao cocina del Castillo h
.
completamente restaurada a su aspecto
d'.1 oytas1
gran sala de Justicia; la del Duque; Ja cám~~a ~:v:o~t~~
ra,
. a f uera 1os
hu los torrevoes
d'de defen&lt;a
. • abriendo ha eta
eco~ q_ue un t~ vom1taroo sobre el enemigo plomo
pez hirviendo; y ¡unto a las prisiones, el Ju ar de 1!'
ho~ca, con una ventana sobre el lago para hu~dir misteriosamente en sus aguas el cuerpo del ajusticiado
Al sahr del Castillo, oprimido nuestro corazón ....
tenebrosos recuerdos aunque sublimad
~o_r
tu por el
b'
f '
o nuestro esptn·
.
am ,ente eudal de poesía que en todo él se
respira, toma_~os un bote en que ir a buscar al centro
clel lago un s11to más lejos de las iniquidades h
en plena comunión con la naturaleza La tard umanas,
rena • un a déb
·
· gasa velaba
e era se. t· 1 ne bl ,na
como velo de
un
'.~ito las gig~ot.~scas montañas, las cumbres nevadas del
eot d u M1d1 se erguían en las alturas la
b .1
Y _e! castillo se perdían a lo lejos, cerca de ¡f~o~~ ~~
d1v1saba apenas la blancura majestuosa de los c·
1
Jºl se escondía, y en medio áel lago, en la sol:::tdad
~ aq~ella hora, reinaba un silencio y una soledad d
m1Sst_eno. La naturaleza entera parecía un altar
e
. • olo el vuelo de una blanca bandada de
: ···
do recordarnos la vida, hacia la cual volvía~~~o~i ~udo serenamente sobre la superficie tersa del 1ago
' .....
g, n-.
]OSE DEL VALLE MORE.

Tu frente nimbaré con los detellos
De los amaneceres tropicales;
Pondré en la profusión de tus cabellos.
De mi elección los lirios, los más bellos,
Símbolo de purezas virginales!

Pensamientos.
. Conviene ?espedirse de la vida como Ulists a" N
s1caa, más bien bendiciéndola que enamorado d e ee ¡¡a.au-

Con pétalos de blancas azucenas
Formaré de tu cuello la hermcsnra,
Y la azulada sangre de tus ven.is
Sonrosará su tez, en donde apenas
Radía de tu veste la blanbura!

Aún hasta delante de nosotros n ·
fi .
mucho más sencillos de lo que som;~s~;sest ng1n;fs ser
cansamos de la fatiga que nos produ~e el pr~H:.o.º des_No es su amor al prójimo, sino la impotencia de este
mismo amor lo que les impide a los cristianos el quemarnos.

Serán dos madrigales tus dos ojos,
Rimados por el dios ciego y travieso,
Y, - ioh divino ideal de mis aotojoslDe múrice ornaré tus labios rojos
Con la suprema excelsitud de un beso!

S1

Gracias
· ·
¡as pasiones encuentran goce en
•
a 1a mus,ca,
mismas.

C':'rrar_ los oídos a los argumentos contrarios
t:rc;~~~~~ de carácter fuerte: pero a veces ¡0 es

Pulsaré en horas de pasión propicias
Las liras prodigiosas de los bardos
Para ensalzar tus manos,- dos cariciasy entonces. del jardín de las delicias,
Tus manos surgirán como dos nardos!

s:1!~

c· ~o existlend fenómenos morales sino una interpreta100 mora e los fenómenos.

Serás un cáliz de pasión fecunda,
Y al rendirte mi vida y mi a lbedrío
Palpitará tu juventud jocunda,
Que luz de gloria y de bellez? inunda,
Con el fuego que inflama el amor mío!

el delincuente no está a la a ltura desu
d l'v!uchas
1 t 1 veces
¡
e t o: o ca umnia y lo empequeñece.
El hombre predestinado más a conte~ lar
creer, considera estrepitosos e impon
p 1 que a
.tes y huye de su contacto.
unos a os creyen-

]OSE MU'ÑOZ FE RRO.
San Francisco del Rincón.

El. Club central " Félix Díaz" ofreciendo la candidatura vice-presidencial
' d " ¡a R epu'bl.,ca a ¡ senor
de L a Barra.

Donde no hay amor ni odio
mediocre.
• e 1 arte de la mujer es

�este terno de brutales y estúpidos asesinos del doctor
Araujo, han confesado el sangriento plan preconcebido
para llevar a cabo su nefando crimen.
Las autorida:les respectivas están, pues, en posesión
de la verdad de los hechos, y tanto los dirigentes que
concibieron y desarrollaron tan horripilante crimen como los viles instrumentos que lo consumaron, están ya
,eñalados con el estigma del oprobio.
La vindicta pública pide que caiga robre esos chaca-

EL EMBAJADOR DE ESPAÍ'lA EN EL VATICANO
Bien sabido es que desde tiempos del difunto señor
Canalejas, la política de España con el Pontífice Pío X.
sufrió ciertos entorpecimientos debidos a las reformas
que se propuso llevar a la práctica el distinguido político.
Ahora al sub:r al poder e l Conde de f\omanones se
han vuelto a reanudar las negociaciones con el Vaticano, pues parte delos planes de Canalejas se quieren rea·
lizar, como por ejemplo, el que no sea obligatoria la en·
señanza del catecismo en las Escuelas.
Con tal motivo el gobierno de Alfonso Xlli ha nom·
braco Embajador cerca de la. Santa Sede al señor don
Fermín Calbeton ex-ministro de la corona varias veces,
y que lléva el encargo de reanudar las relaciones diplomáticas interrumpidas con el Vaticano.
El debate de la "ley del candado" y la actitud del Vaticano, puesta de manifiesto, al aprobarse aquella ley,
fueron causa de que el entonces embajador español, señor Ojeda, se retirase del Vaticano, alegando un motivo
de enfermedad, para ocultar la verdadera razón: la tirantez de las relaciones entre la Santa Sede y el gobier·
no de Canalejas.
Posteriormente, las manifestaciones de aquel jefe demócrata, relativas a sus proFósitos de llevar a las Cámaras la ley de asociaciones, aumentaron el disgusto en el
Vaticano y se habló de una ruptura comoleta.
La política interna absorvió la labor del gabinete español y quedó olvidado aquel proyecto, manteniéntlose
la situación en un estado anormal, desde el punto de
vista diplomático.
Se habló últimamente de enviar como embajador al
señor Navarro Reverter, pero el Vaticano le puso su veto, teniendo en cuenta las tendencias esencialmente liberales de aquel político.
No hace muchos días el conde de Romanones, anunció que el cargo de embajador, sería ocupado no por un
diplomático, sino por un político, indicación que ha sido
confirmada, con la deJignación del señor Fermín Calbe·
tón para dichó puesto.
El nuevo embajador es una figura en el parlamento.
Juró el cargo de senador vitalicio en 1903.
Forma parte del consejo penitenciario y _de la junta
general de prisiones, a donde llevó iniciativas unánime-·
mente aplaudidas.
·
En la formación del primer gabinete Canalejas, fué
nombrado ministro de Fomento.
Ha sido diputado por Cuba y San Sebastián en varias
legislaturas y senador por Guipúzcoa.
Como político, militó siempre en las filas del partido
demócrata.

Durante el armisticio.-En los alrededores de Andrianópolis -Bailando la danza búlgara "gaida.''
rante tres días, por el fallecimiento del excelso extinto que
supo erguirse al pináculo de la celebridad latinoamer:cana
El de Guatemala, durante cinco dias, decretó duelo
nacional.
El eximio patriota y probo ciudadano don Carlos Meléndez asumió la presidencia de la República que legítimamente le corresponde en concepto dil Primer De·
signado.
La incertidumbre y la zozobra se han desvanecido
gradualmente y todo el ejército permaneció leal al nuevo Jefe del país, obedeciendo así a la disciplina y poniendo a gran altura el pundonor militar sa(vadoreño.
Don Carlos Meléndez ha dado pruebas inequívocas de
su gran competencia en los más peliagudos asuntos de
finanzas, de honradez acrisolada y de genuino patriotismo.
En la época del gobierno del inolvidable general Me·
léodez, comisionado por este Gobierno, fué a Londres,
don Carlos Meléndez a negociar un empréstito el cual
se llevó a cima en magníficas condiciones para e l país.
El expresado Gobierno para premiar tan plausibles gestiones, le comunicó al señor Meléndez que tenia dere·
cho a una cantidad de algunos miles de pesos, pero el
incorruptible patriota se negó abiertamente a aceptar la
oferta; el general Menéndez le rogó que siquiera acep·
tara los gastos de viaje a la capital inglesa, lo que tam·
poco fué posible que aceptara la persona que hoy rige
los destinos del pueblo salvadoreño,
El Gabinete puso su renuncia en esta forma:
"San Salvador, febrero 9 de 1013.
Honorable señor don Carlos Meléndez, Primer desig·
nado al ejercicio del Poder.-Ciudad.-Vinculados al
ilustre doctor Araujo, más que por motivos políticos por
lazos de entrañable amistad, su muerte nos coloca, de

golpe, fuera del campo de la pofitica, del cual nos alejamos con hondas descepciones en el alma.
Es por eso que hoy formulamos, ante usted, formal e
irrevocable renuncia de los cargos que desempeñamos
eu el Gabinete de Estado, deseosos de abandonar la vida pública, para llevar a la vida prhada el fardo pesa·
do de nuestros dolores.
Protestamos a usted nuestra amistad personal, y conocedores de sus altos merecimientos, seguros estamos de
que su obra gubernamental se encaminará por la senda
luminosa que le trazara el cerebro y el corazón de aquel
gran patricio.
Con muestras de la más respetuosa consideración, somos de usted seguros servidores.
M. Castro Ro., Ministro de Relaciones Exteriores;
Teodosio Carranza, ministro de Gobernación y Fomento; José María Peralta, Subsecretario de la Guerra; M .
J. Iraheta, Subsecretario de H acienda y Crédito Públi·
co: Gustavo S. Barón, Subsecretario de instrucción Pú·
blica; Alfonso Quiñones M., Subsecretario de Beneficencia; David Rosales, hijo, Subsecretario de Justicia."
El señor Presidente Meléndez no admitió, por segun·
da vez, la renuncia que hizo el Gabinete que con tanto
acierto y patriotismo colaboró con el inolvidable doctor
Araujo; en tal virtud, excitó otra vez el patriotismo de
los señores secretario de Estado para que continúen pro·
visionalmente en la obra de regeneración emprendida
por su antecesor, que es la misma que se propone seguir lle no de los más puros y legítimos anhelos.

o o o
Virgilio Mulatillo, Ferrnín Pérez y Fabián Graciano,

EL ASESINATO DEL PRESIDENTE DEL
SALVADOR
En el pasado mes supimos que había sido asesinado el
Presidente de la República del Salvador, Doctor Manuel
Enrique Araujo, y ahora bueno es reunir algunos datos
sobre tal suceso, sacados de la prensa de aquel país.
En el Palacio Nacional, en el Salón Azul, fué expues•
to el cddáver del señor doctor Araujo, en capilla ar·
diente.
La procesión fúnebre salió de la mansión presiden·
cía!.
La concurrencia pasaba de cinco mil pecsonas de todas las clases sociales.
Durante los tres días que estuvo en la capj]]a ardiente, hiciéronle guardia de honor los miembros del Poder
Ejecutivo, Legislativo y Judicial y la Escuela Politécnica.
Durante este lapso desfilaron por la estancia mortuori~- más de treinta mil almas para ver por última vez al
brioso paladín de la democracia y al ilustre repúblico ya
sin vida, entre una montaña de coronas, crespones ne·
gros y el chisporrotear de los cirios.
Después fué trasladado el cadáver del eminente extin·
to a la Catedral, y previas las religiosas ceremonias se
inició el desfile rumbo al Panteón Naci.onal- eran las II
a. m.-en medio de compacta muchedumbre.
Las calles por donde iba a pasar la •procesión fúnebre
estaban plenas de gente de todas las categorías sociales.
Las azoteas de ·,a casa parecían hormigueros humanos y el féretro, nos hacíamos la ilusión que ib"- nave·
gando en un mar de cabezas.

Capitán Robert Falcon Scott, explorador del Polo
Sur que ha muerto en la expedición.

~-

les todo el peso de la ley para desagravio de la colectividad honrada.
Aunq1:1e el doctor Belisario C. Suárez no es una palom1ta s10 hiel y su nombre se iergue muy alto entre los
hombres malvados y crueles, la declaración primera que
hizo el asesino M ulatillo, en la. cual aureola al doctor
Suárez, es inexacta.
C . F.

El Presidente de la República del Perú recibiendo la protesta del nuevo Ministro del Interior M. Mon:ez.

,

.

Calcúlase que la concurrencia pasaba de cuarenta mil
almas.
De los departamentos d~ la República llegaron a la
capital millares de personas.
La pompll: y suntuosidad que revistieron los funerales
no admite pa.rale'o en la historia centroamericana en ac·
tos análogos.
En los templos católicos las campanas tañían triste y
dolorosamente; las bandas militares, precedidas por la
de los altos poderes, hendían la pesada atmósfera con
sus raudales de notas fúnebres; el ronco tronar' de los
cañones rasgaba los aires para ir a repercutir sus doloridos retumbos en nuestras gallardas y reverdecidas
montañas.
Aquel acto fué la exp)osión más viva y más sublime
de protesta y dolor profundo por el nefando atentado
que cortó el hilo de la existencia de una de las figuras
más conspicuas de la América del Centro.
El orden del cortejo fué el siguiente: Gabinete de Es· tado, Estado Mayor y Escuela Politécnica, Presidente
del Poder Legislativo, Presidente del Poder Judicial,
Cuerpo diplomático, Asamblea Nacional, Magistrados,

Cuerpo Consular, Gobernación Departamental, Municipalidad, Contaduría Mayor, Universidad ::,;Jacional, Colegios, Escuelas Públicas, Delegaciones Municipales,
Departamentales, a ltos empleados públicos, cvrporaciones y particulares.
Pronunciaron oraciones fúnebres el doctor Manuel
Castro Ramírez, ministro de Relaciones Exteriores, a
nombre del Poder Ejecutivo, el diputado don Carlos Ja-,:ier Guerrero, a nombre del Congreso Nacional, el doc·
tor Cayetano Ochoa, en representación de la Corte Su·
prema de Justicia; el doctor Víctor Jerez, en representación de la Universidad Nacional, y don Emilio Aragón,
a nombre del Estado Mayor Presidencial.
Después hicieron uso de la palabra en el Panteón Nacional de Hombres Ilustres, muchas personas en carácter particular.
Todo el país está de riguroso luto. Los teatros continúan cerrados y toda clase de diversiones públicas; la
bandera nacional permanecerá a media asta durante nueve días, el Ejército guardará luto dura!lte treinta días.
Los gobiernos de Costa Rica, Nicaragua y Hoodnras,
declararon duelo nacional en sus respectivos países du-

Los Jóvenes Turcos protestando contra los excesos de la dictadura de la Sublime Puerta.

Como e l opaco, impenetrable velo
De la lóbrega noche, en un instante
Corta fugaz, iluminando el cielo,
Con gran fulgor un bólido radiante.
Tu nombre así al oír. dulce Maria,
Pues su excelsa virtud a tanto alcanza;
Ráfagas dando del color del día
Cruza por el Infierno la E speranza:
Yaute la luz que esplende y se derrama
Y un momento a su faz apena s brilla,
Absorto: " ¡Salve!" ~atanás exclama
Depone el cetro y dobla la rodilla.'
FELIPE TIJERA.

�Gaité

Lyrique.-Reprise de "La
bour Majour"

Fille du Tam-

La celebrada ópera cómica del inolvidable Jacques
Offenbach, ha vuelto a París con la misma frescura, co·
mo si no hubiera pasado el tiempo, como si las modernas corrientes musicales, nada influyeran en los gustos
del público.
Y al mismo tiempo que se veía la vieja obra en la
"Gaité Lyrique" en la Opera Cómica, subían al escenario "Los Cuentos de Hoffmann" y "La Bella Elena" y
"La Gran Duquesa" y casi todo el repertorio de mediados del siglo pasado.
¿Que si acudió público? dirán los lectores Ya lo c reo
que sí; y tanto más cuanto que la ''mise.en scene''. fué
magnífica, como si se tratara de un estreno; y la . 1nter·
prelación deliciosa, por Mlle. Favart, estrella bnllante
para esta clase de obras, por Mme. Zelie V\leil cuya gracia es proverbial hasta en los bulevares, y por otros ar·
listas de no menos fama, cuyos retratos publicamos.

THEATHE HEJANE.- " ALSACE"

Los celebrados autores· G«ston Leroux y Lucien Camille han escrito una obra que con el título de "Alsace'
se rep,resentó con éxito últimamente en el
lujoso teatro Réjaoe de París.
• Juana Orbay v uelve de Alsacia después
de cinco años de destierr•&gt; y de haber cantado ella y su marido la "Marsellesa" a voz
e n grito.
El hijo de ambos, "Jac&lt;!jues" seha casado
con una alemana, Margarita. Schwartz, y
no es feliz ni mucho menos por la dife rencia de la raza, po r los prejuicios histó ricos,
por esas razones de patriotismo que a veces
amargan la intimidad de la vida conyugal.
También hay un abismo entre la suegra
y la nuera, por idénticas causas, dando motivo a varios incidentes trágicos.
La lucha del joven que por una parte se
siente francés, y por la otra su corazón se
inclina a una mujer alemana, es un estud io

M. Joseph Leroux (Herr Profesor). M. Gorby (Schwartz)

Mr. Gilly, "Griolet."

M. Féraud de St·Pol (Monthabor). Mlle Edmée
Favart (Stella) e t Mme. Zélie Weil
(Duchesse della Volta). M . Víctor
Henry (Duc del!a Volta).

muy bien hecho y de honda
filosofía.
En el segundo acto los re·
c ién casados han ido a vivir
a la ciudad de Margarita, y
aparecen bastantes tipos parientes de la familia a lemana,
como el pretensioso capitán
Karl, que a menudo hace alusiones al esporn de la joven
sobre política francesa, molestándo lo con ese motivo.
En este acto hay una escena emocionante: un viejo servidor alsaciano, ha facilitado
la huida de un joven soldado
francés, que ha pasado la
frontera s in permiso, siendo
maltratado brutalmente por
dos policías, y el agredido
pronuncia aquella frase atribuída a Cambrooe, lo cual pareció al público y la crítica
un poco fuerte, traer a colación semejante palabra, sin
que fueran las circunstancias
las misma!', puesto q ue no se
trataba de la pérdida de un
batallón.
La guerra ha estallado¿qué
Mlle. Diris. (Mariette.) hará "Jacques"?
Su mujer le dice, eres alemán por mi ; su madre,
eres francés por nacimiento y por mi ca r iño.
Al principio duda , pero finalmente grita: ¡Viva
F rancia! .... va a las barricadas, lucha con denuedo,
y muere en brazos de su madre que exclama: ¡Al fin
eres mío por completo; venid alemanes a quitármP-lo! ..... .
Se trata, por tanto, de una obra patriótica, parecida a otras muchas ya ,ooocidas en París, como "La
Llama," " Corazón de Francesa" y la misma de Maur icio Barrés titulada "Colette B audoche," lo cual no
ha impedido q ue el público se baya entusiasmado
. tanto más que la propiedad escénica ha sido mucha
y la interpretación admirable por parte de artistas
tan conocidos como la Réjane, la Maure!, la Mill er
y Gory, Leroux, y Dalleun.
Los caracteres e n general están hechos de mano
maestra, y hasta los personajes secundarios son fotografías de tipos alsacianos en los tiempos de la guerra franco-alemana.
Hay, pues, dentro de la inteosidad dramática, algunos toques de fina ironía y de sar casmo que el públirn no ha visto con de,agrado, contribuyendo es·
to último bastante al éxito de la obra.

A propósito de nada-en un golpe de cartas,-se le puso
a la puerta. Sin embargo, él no era exigente, fuera de
su partida de cartas de seis a siete no pedía nada Se
alejó discretamente, y con él desapar ecieron los billetes
de mil francos. Eso no impvrtó a Nelly, puesto que
amaba.
Sin disminuir nada de sus gastos, vendió sus tra jes
• uno después de otro y vivió a l día como todas o la mayoría de las mujeres galantes.
Por fin se representó la "Noche de Estrellas" en el
teatro francés.
¡Aun se recuerda el triunfo! El público de las primeras representaciones, en su mayoría hecho de viejos, lloró de ternura. Esto les r efrescaba y les hacía bien. El
idilio fué pa ra ellos como la to.za de leche que los trasnochadores van a buscar a los barrios después de una
opípara cena en el mejor restaurant.
Desde el día siguiente de la rs!presentación el nombre
de Juan Delhy fué a hacer el viaje de los periódicos, es
( CONTINÚA)
decir, de todo el mundo, glorificado. Con la cara aun
polvosa por las cariñosas felicitaciones de sus intérpreDe ningún modo se hubiera atre,·ido a ordenarlo., tes, fué asaltado por Beer, el editor judío, q uien le comNunca h ubiera dicho a Juan : "Termina con tu Mariet- pró en e l acto el manuscrito y le puso en la mano cinco
ta." Sin embargo, si él hubiera venido a decirle: " He
mil francos.
terminado," se hubiera a rrojado a su cuello loca de enEn la primera representación, en e l palco de M. Catusiasmo. Pero él no lo decía, y entonces se p reguntaba duc, Nelly Robio lloró de alegría y rompió su abanico
si no sentiría por e lla más que un gusto brutal y pasa- a fue r za de aplaudir y, en el fondo de la platea conce·
jero.
dida al autor, Marietta se desvaneció de emoción en los
Marietta también era digna de compasión. Cada día brazos de una compañera de taller que ib~ con ella.
que pasaba, Juan se volvía más huraño e indiferente.
H ay que desconfiar de la felicidad. Hace mejores a
Cuando ella se quejaba, él tenía siempre la disculpa de
los buenos, pero es peligrosa para los egoístas, y el homsus ocupaciones, pues iba todas las tardes a la Comedia- bre del éxito c ree que le está permitido todo.
Francesa a dirigir los ensayos de su obra. Pero la chiEl día siguiente, a la hora de su tardío despertar, en
quilla no se equivocaba. Advertida por su instinto, se- su mansarda de la calle de Saint Michel, Juan recibió
guro como el de todas las mujeres que sienten disminui- de parte de Nelly Robin, una carta embriagadora y un
do e l cariño para ellas, se a larm¡.ba por cualquier movi·
paquete de periódicos humeantes de gloria. Era célebre,
miento brusco o cualquier palabra dicha en tono de voz
amado. Todo a la vez. ¡No! Porque no tenía a Nelly.
poco acostumbrado, y su corazón temblaba diariamente
Había un solo obstáculo: Marietta. Vió entonces los bien espera de algún acontecimiento extraordinario o al- lletes de banco que le había dado la víspera Beer, y
guna catástrofe.
que, a l llegar a su casa, había arrojado sobre la mesa.
Juan sufría también. Constantemente espiando a Ne¡Dinero! ¿No es con dinero como se rompen generallly, con todas las torturas de Tántalo, vivía con los sen·
mente las relaciones de los jóvenes enamorados del batidos irritados, y, luego que veía a Marietta, era presa
rrio latino? Cinco mil francos eran una fortuna para
de un terrible sentimiento de lasitud y de compasión,
una pobre obrera. una base para establecerse, casi una
pues, sin resolverse a ello de una manera definitiva,
dote, quizás el origen de una grao fortuna. Y pa ra él
pensaba siempre en separarse de ella y se asustaba de esto significaba su rescase, su libertad. Después de todo
antemano de su cobardía y de su ingratitud.
no se le podía acusar de haber seducido a una virgen.
Todos eran desgraciados. Sí. H asta el duque de E yMarietta no le había concedido más que dos años de su
lau cuya aristocrática y fastidiosa persona tenía ahora el
vida, lo cual estaba perfectamente pagado con cinco mil
don de exasperar a Nelly en grado sumo, y quien no
francos.
comprendía nada de las impaciencias de su amante ni
¡Y pensar que Juan Delhy no e ra un malvado! Todade los graves e rrores que cometía a cada momento en el
vía la víspera, en medio de la embriaguez del triunfo,
juego de cartas.
había abrazado a su póbre_ amiga que le esperaba tímiEl pobre duque fué, la primera víctima de la situación. damente por la salida de los artistas! ... . .. Pero un deseo irresistible le cegaba. ¡Oh sequedad y dureza del
corazón humano!
Marietta había de venir a verle a la mayor brevedad
seguramente; quizás aquella misma mañana.
Se vistió a gran prisa, escribió la carta de adiós. Pedía a Marietta que le perdonara, pero ya no la amaba.
De ese día en adelante la vida sería para los dos un sufrimiento. Y, para ofrecerle el dinero, el hombre de letras halló una frase halagadora, casi tierna.
Colocó sobre la mesa, en sitio bien visible, la carta y
el dinero, salió, y al pasar dijo al portero que si venía
la señorita Marietta le dijera que arriba había algo para
ella; saltó a un coche de alquiler y se hizo conducir a
la casa de Nelly.
H acía algunos días qua ella no trabajaba en el Vaudeville, donde acababa de terminar su contrato. Algunos meses a ntes rehusó renovarlo en vista de algunas
ofertas ventajosas para ir a Rusia.
Después había aparecido Juan, y no quería separarse
de él: la víspera todavía, había admirado al agente teatral que insistía, sin comprender la obstinación de una
actriz que se niega a ir al país de los rublos.
- iHecho! dijo Juan al arrojarse entre los brazos de
la a rtista. Todo ha terminado.
Nelly se arro¡ó a su cuello desde luego que le vió entrar.
El relató, con espantosa alegría de egoísta, la acción
baja que acababa de cometer.
Nelly, hija del dinero, a pesar de todo, lo admiró, se
sintió orgullosa y conmovida al mismo tiempo de que
hubiera sacrificado sin vacilar, por ella, los primeros
puñados de dinero que la fortuna había puesto en sus
manos.
- tYo también soy libre! contestó abandonándose sobre su hombro, soy tuya, me entrego para toda la vida!. ... Este lujo que me rodea we caµsa horror, , . , Eres

altivo y tienes razón de serlo, ... Bueno, tranquilízate. ..
He vivido hasta ahora sin darme cuenta: de nada; hace
quince días que despedí al duque, quien iba a pagar
mis deudas . .. . .. Pues bien, muebles, cuadros, espejos,
todo lo dejo a mis acreedores ...... Y tú tendrás una
compañera tan pobre como tú ...... Diga usted, señor,
¿amará usted a su amiga en traje de griseta? Ba! no hace mucho tiempo todavía de q ue cosía mi ropa yo misma y me preparaba la comida .... Abandonaré el teatro,
¿quiéres? Tú has de ser muy celoso y no estarías contento si permaneciera en las tablas .... No, yo quiero
ser tu administradora, y ya verás como no lo hago tau
mal; te prodigaré toda clase de cuidados mientras que
tú escribes tus lindas obras ...... Ahora vas a ganarte
la vida apenas. No serás rico ...... Los poetas no hacen
fortuna. Pero yo seré razonable ...... Vaya! todavía nos
quedará algo para hacer algunos disparates. Pronto tendrás que pagarme mi primera joya .... broqueles de a
diez sueldos como los que me causaban tanta envidia en
casa del mercillero de la calle Menilmootant cuando
era chiquilla .... Oh! Juan mío, cuanto te quiero ....
El la estrechó ardientemente.
-No, dijo ella, no quiero que empecemos aquí nues·
tro idilio. Aquí todo me recuerda mi pasado, todo me
disgusta . .. , QJ:, ! perdóname, no te había conocido, no
sabía lo que es amar .... No, esta noche iré a tu casa, en
ese tugurio en el que has vivido tus miserias. Iré para
no salir más de allí, y no quiero llevar más que la ropa
que tenga puesta .... ¿Quiéres? .... Ahora ve a tus negocios .. ,. E s necesario que te aparezcas por el teatro, que

Arrojó al fuego
des gracias a todo el mundo, a tus intérpr etes, a los periodistas que acaban de titularte g ran poeta, hay que tenerlos contentos, yo conozco eso ... . Mientras tanto, yo
voy a liquidar todo esto; no necesitaré mucho tiempo.
No conservaré siquiera los pocos luisee: que llevo en mi
bolsa de mano .... No faltan desperdicios para los pobres ...... Espérame esta tarde a las seis, y para comenzar nuestra vida común, iremos a comer a l figón con los
cocheros; allá a donde conociste al buen Saint· Firmin .... Quiero compartir un poco contigo tu grao miser ia!. .. .
Juan partió embriagado por el orgullo de haber insp~rado tan gran cariño, provocado tao grandes sacrificios.
Nelly, luego que quedó sola, se puso a destruir hasta
donde le fuera posible, todos los recuerdos de su vida
galante, tomó de una gaveta algunos paquetes de cartas
y los arrojó al fuego.
Los miraba arder, e iba a llamar a su camarera para
comunicarle su resolución, cuando entró ella y dijo:
--1 Pudiera la señora recibir a una obrera de casa de
la modista? .... Está abajo y trae el sombrerito que mandó hacer la señora hace ocho días.
-Hazla subir, respondió maquinalmente Nelly.
Mientras que subía: la modista, pensó:
"Un sombrero de cinco luises! Seguramente que no
llevaré ya muchos de estos, y este mismo tendrán que
pagarlo los embargadores después del remate .... Bah!
me lo pondré esta tarde para ir a la casa de Juan."
La obrera entró con su caja.
-Vamos a ver, dijo Nelly.
Se colocó delante de su espejo, ajustó sobre su cabeza e l coqueto sombrerito y, solamente entonces, se fijó
en la cara de la obrera, reflejada en el cristal.
(CONTINUARA.)

�Voy a hablaros hoy, lectoras mías, de los elegantes atavíos que la Moda llama "d'aprés 1Didi," o seán trajes
para salir en la tarde a paseo, espectáculos o visitas de ·
cumplimiento. Estas bonitas "toilettes," que requieren
una distinción especial, pueden servir también para almuerzos, conciertos en la tarde, reuniones de cierta confianza, y otros muchos actos de la vida social.
Los modeh ,s europeos nos muestran a este respecto
una gran variedad de creaciones. Algunos de ellos son
simplemente, elegantes "tailleurs" de seda, hechos en colores discretos como gris acero. amaranto, café arena, y
heliotropo obscuro. Estos trajes sastre se llevan con grande éxito en las citadas ocasiones, y para acompañarlos
debidamente se usan unas lindas blusas de encaje blanco, sobre el cual se coloca una audaz transparencia de
tul negro, ya sea cubierta toda la blusa o nada más parte de alla; por ejemplo; el canesú es de encaje blanco
como sirviendo de escote, y todo lo restan.te de la blusa
está cubierto· por el grueso tul negro. Las mangas son
de encaje blanco y el tul los vela discretamente, dejando ver en las orillas volantes de encaje, lo cual es en
extremo "chic.'' Al borde del escote se coloca casi siempre, un galón de aspecto vistoso, como son los de pequeños ' cabochons" de azabache, o los de estilo oriental, griego o romano. Estos galones son muy bellos: algunos se componen de franjas de perlas, combinadas con
diminutas medallas de plata antigua; otros semejan pedrería de diferentes colores: turquesas y rubíes; esmeraldas y topacios; en fin, toda una riqt1eza de estilos
y de matices se ostenta en la confección de dichos
adornos.
Para compleiar estos elegantes trajes de tarde, también se usan mucho unas vestes de encaje, las cuales
son cortas por la espalda, pues sólo llegan a la cintura y
por los lados bajan en punta, prolongánc1ose bastante.

El encaje preferido para estas vestes es el _ingles o el d_e
guipure, pero hay muchas clases de encaies que se utilizan a este propósito.
En las "toilettes" de terciepelo o de satín, el corsé se
hace, por regla general, en muselina d~ ~eda, con ado~nos iguales a los que lleve la falda. Inuhl p._i.rece decir
a mis lectoras, que estos trajes son más propios para espectáculos que para visitas o paseos en la tarde,
Las camisolas o "guimpes" se hacen lisas, en tul muy
fino y sin ningún pliegue ni guarnición ; lo más elegante
en estas camisol«s de actualidad es la sobria sencillez
con que se confeccionan. Casi todas son bastante escotadas al derredor del cuello, y, por tanto, los grandes y
severo! cuellos altos; esos que suben rectos sobre la nuca· hasta más arriba del nacimiento del cuello, se les
va ' dejando en olvido de la Moda, y damas distinguidas
no gustan de ellas.
Y si tales escotes, aunque sean reducidos, se usan para los trajes de la tarde, sobre todo si se asiste al teatro,
¿qué decir de los suntuosos atavíos de noche? En las últimas revistas europeas hemos visto que los modelos para los vestidos de teatro, todos se hacen con escote, no
sólo cuando se ocupe un Jugar preferente en palcos, plateas o patio, sino también para presentarse en algunas
localidades altas.
.
Estas magníficas "toilettes" se completan con lujosas
ech~rpes de piel, de tul bordddo, de gasa entretejida con
hilo de oro o plata, cubierta por exquisitas aplicaciones
de bordados h.-cbos con perlas, lentejuelas y tubillos de
cristal. No debemos olvidar al referirnos a estos trajes
y a sus hermosos accesorios, el papel tdn importante que
desempeñan sobre el particular los "tocados" que adornan los cabellos, pues si no hablásemos de esta nota de
elegancia, sería tanto como suprimir uno de los detalles
más lindos q ue la Moda actual nos ofrece. Se usan mn-

chas clases de "tocados;" unos son como diademas en las
cuales se coloca, por un lado, atrevidos y elegantes "a ig rettes." Otros semejan un gra cioso bonete de redecillas
de oro o plata, combinados con perlas, medallas exóticas y pedrería de estilo egipcio, romano y oriental. También se llevan anchos "bandeaux," ya sean de listón o .
terciopelo, adecuados al color del traje.
En este capítulo, lectoras mías, se necesita tener una
discreta elección, pues de ella depende que el éxito de
la '·toilette" sea completo o deje de serlo. Hay que tener
en cuenta un sinnúmero de finos detalles, como son: el
color de la tez y de los cabellos; el matiz del traje, y hasta la edad, estatura y aspecto de la dama que va a llevar
el citado accesorio, porque todo este análisis, al parecer insignificante, es de suma importancia para la belleza del
conjunto.
En otra ocasión trataremos de los " tocados" con mayor amplitud, y os diré, lectoras mías, cuáles convienen
a las rubias, cuáles a las more nas o de cabellos castaños,
haciendo la debida apreciación que el buen gusto exige,
sin olvidar ninguna de las reglas establecidas a ese respecto por su Majestad la Moda, cuya soberanía es absoluta e indiscutible.
MARGARITA.

f

I
I

/

I

La educación y la cultura de la mujer elegante
Esta exquisita elegancia, y delicade za no es innata en
las personas, y una g ran parte de ella se adquiere por
la educación y la cultura.

\

..
Tres originales sombreros muy propios para el principio de la P rimavera

mejor timbre de glor ia en el de trabajadoras y hacendo
sas.
L a mujer ae hoy
quiere serlo todo,
abar ca una esfera
más amplia y está
en posesión de todas
sus atr ibuciones.
La ociosidad obligada, a
que estuvo en machas cosas
sujeta, se reemplaza por la
actividad, y en los momentos
de soledad o descanso se e ntretiene en a lguna labor o arte agradable alternado con el
impr escindible estudio que
continnamente necesita cultivar.
Hay personas que pasado
un cierto tiempo de preparación, se creen saber y abandonan los estudios, pensando
que de ese modo pueden elabora r mejor su propio pensamiento y ser más or iginales;
pe ro al poco tiempo e l cír culo de sus ideas se estrecha, se
agota y en las que exponen
existe algo de anticuado, y
hasta llegan a coincidir con
teorías q ue desconocen, creyéndose se r originales en su
inconsciente repetición.
Las personas que estudian
siempre, por el contr ario, ven
ensancharse el círculo de sus
ideas, abrírseles muchos horizontes ; tienen mayor suma de

L a educación es lo princ ipal, puesto q ue es la que
dirige el sentimiento hacia
la belleza y e l bieri, inclinándonos a obrar correctamente de un modo natural, y la cultura sabe darnos los matices dulces y
necesarios para avalorar
la condncta y saber hacernos agradables.
Del mismo modo q ue se
cuida el cuerpo, adornándolo con todos los a de la ntos de la moda yde la fantasía, hay que seguir el
consejo del sabio ~riego y
adorna r cada día e l espíritu con algún conocimiento o bondad n ueva, que
viene a aumentar la gra cia,
Comunmente se cae e n
el e r ror de c r eer que la
educación de la muje r elegante ha de ser más frí vela qu e sólida.
Durante mucho tiempo
se ha tenido por "una señor ita bien educada" a la
que sabía saludar, baila r,
Traje para paseo estilo fin de estación.-E!egante tocado para señorita o señora joven propio para coescribir con pocas faltas
mida o recepció n. -Toilette estilo sastre para calle o campo.
de or tografía, tocar uu poco el pian.o y hablar un poco el francés. L as labores y
a ntaño, no podría seguir hoy un diálogo de los acostummateriales para elaborar sus pensarr..ientos y saben huir
los trabajos de aguja se c reían impropios de e llas; apebra dos en los salones modernos, respecto a ciencia, ar- de las imitacones par a vestir con galas n uevas sus franas se toleraba a lguna labor de .tguja de adorno, yse hutes, política, moral, etc , que antes eran tema de conver- ses y sus ideas.
b ieran avergonzado de ocupa rse en la cocina o la lim- sación de hombres o de d iscusión en las academias, y
No q uiere esto decir que todas las mujeres se dedipieza de la casa.
hoy se generalizan entre todos.
quen a estudios sistemáticos, para los que suelen estar
Por fortuna, han sobrevenido, con e l buen juicio, la
Pero a l mismo tiempo que la necesidad de cultura es
pocJ preparadas o faltas de tiempo.
reacción saludable, y hoy la educación de la elegante
mayor , la razón, más desenvuelta, encauza mejor las faSi alguna mujer de disposiciones extraordinarias se
no consiste en la instrucción frívola y en las apariencultades, y la m ujer no se avergüenza de su misión de
dedica a la especialidad de una carrera o un arte, el escias deslumbradoras, sino que se busca la solidez de los
madre y dir ectora de la casa, sino q ue armoniza estas
tudio se impone para ella en la misma forma que para
conocimientos, para'. hacer- un buen papel en la societareas con su elegaocia y sus distracciones, de un mode
sus compañeros del otro sexo, pero sin abandonar por
sencillo y natural, sin ocultarlo y sin hacer alarde de
eso su graciosa feminilidad y los cuidados propios del
dad.
Una mujer frívola, de las buenas conversadoras de
ello, como sucedía a nuestras abuelas, que cifraban su sexo femenino.

�RAL
AMA .
ll~A OPINION
MARI MORENA: Es indudable que el rojo es un color
apropiado para hacer resaltar la belleza de una mujer
morena, pero siempre que ésta sea sonrosada, pues de lo
contrario, en vez de favorecerla, hará más obscuro el
matiz de su rostro; ¿ no lo cree usted asi 1
Ya que me distingue al consúltarme sobre el particular, no vacilo en indicar le que e lija su atavío para asistir a esa reunión, en un tono suave como el azul pálido,
el rosa o e l blanco marfil. También sería conveniente,
si desea usted preferir un color fuerte, el rosa antiguo
o el rosa coral. Y en cuanto al calzado, si la reunión es
de etiqÚeta, es más elegante si se lleva del mismo color
del atavío; solo que la fiesta sea de relativa confianza,
pueden usarse zapatos de piel o de ante, en colores obscuros. Los guantes deben ser blancos, de cabritilla o piel
de Suecia. El tocado es un verdadero problema, del
cual hacen poco caso aún las damas de buen gusto, pues
no se nola que lo elijan con el cuidado y la atención
que tan importante asunto merece.
Varias lectorás me han suplicado desde hace tiempo
que hable yo a ese respecto, y asi lo haré muy pronto,
más por ahora sólo doy a usted reglas generales, a las
cuales puede atenerse para escoger su tocado. Si es alta
y delgada no use largos "aigrettes" que aumenten demasiado su estatura; si es baja y gruesa no acepte los voluminosos "pompones" de plumas, sino los citados "aigrettes." En el caso de que sea pequeña y delgada, lleve una diadema angosta, luminosa y discreta, a fin de
no poner de relieve, por medio de toques llamativos en
su "toilette," la atención de los espectadores de intuición artística, pues aunque los señores no comprenden en
detalle las leyes de la moda, sí las aprecian en su conjunto, y si usted desea, como me dice, causar buena impresión en la fiesta ya dicha, es preciso que no omita
ninguno de esos detalles tan importailles para el fel iz
resultado de un atavío.
Creo que he procurado complacer sus indicaciones,
dándole minuciosos consejos sobre sus preguntas a propósitos del referido asunto, y espero que sus deseos estarán satisfechos.
PIANO MUDO
MIMÍ: Su carta me ha causado sinceraa:egría, porque
veo el éxito inmediato y venturoso que ha obtenido usted con e l silencio de su piano.
Ya no hay la menor duda, querida amiga; su vecino
la quiere y desea tratarla personalmente, pues de otro
modo no se habría decidido a interrogar a la sirviente

sobre la salud de usted, infor ~ándose, preocupado, por
la causa que ha hecho callar ese piano en donde él encontraba poéticas respuestas a sus declaraciones amoro- •
sas y musicales.
Después ...... un ramo de flores, depositado en el dintel de la puerta de "Mimí;" los paseos frecuentes por la
pieza, que indican la nerviosidad del inquieto vecino; el
oportuno silencio de su piano, como si quisiera decir de
esa manera que sólo tocaba por complacer a usted; en
fin, todos los detalles indican, como ya le manifiesto.
que el vecino la ama y pronto recibirá "Mimí" la declaración definitiva, con la cual sueña todas las noches.
En cuanto a su conducta actual creo que no debe modificarla: siga esperando las sorpresas del futuro, pues
cuando un hombre está "realmente" enamorado, no hay
más que dejarlo avanzar; él llegará, no lo dude usted ni
por un momento.
En tales casos la mujer no tiene otra cosa que hacer,
sino es observar, tranquila y afectuosa en apariencia,
el natural desenvolvimi.-nto de los hechos.
Así es que continúe por el mismo camino y sin duda
alguna la situación se resolverá en breve plazo, pero no
cambie usted de actitud, pues todo lo ganado se perdería.

popular tiene mucha ironía pero poca verdad. El citado cantar dice así:
Cuando el amor agoniza,
Dale una toma de celos;
Si ves que no se reanima,
Avisa al sepulturero.
·
Por desgracia en tales casos es preciso avis&lt;!r al sepulturero, porque esa prueba sólo sirve, a mi entender
para certificar "que el muerto está bien muerto " com~
dE:cia 1;1n ing~?uo_c:i-m~~sino. Cuando el amor ~goniza,
m1 ~sttmada Afügu:l¡a. hay que sepultarlo tierna, silenciosa y devotamente en el fondo del corazón. Acaso
allí_. con ~sa potencia irresistible de la vida, siempre
activa y s iempre fecunda, de esos tristes despojos brotará una nueva existencia sentimental, de donde surgirá

EL ODOL ACTUA SEGUN UN PRINCIPIO COMPLETAMENTE NUEVO PARA UN DENTIFRICO
Su acción, cuya eficacia se ha probado, reposa sobre todo en la propiedad particular del Odol de penetrar en los dientes huecos y dejarse
absorver por las mucosas de las encías que de cierto modo quedan impregnadas de .@l.
Es de comprenderse la importancia enorme de esta acción sin precedente. Mientras que los dentífricos, generalmente usados hasta hoy,
no pueden actuar sino durante el tiempo muy corto de la limpieza de
los dientes, el Odol impregna las mucosas de la bocá los dientes
huecos con sus elementos antisépticos y continúa todavía ejerciendo
. sus efectos saludables durante horas enteras.
De este modo se obtiene una acción antiséptica prolongada por
lo cual la dentadura, hasta en sus pliegues más finos, es librada de to dos los gérmenes de fermentación y putrefacción, que destruyen los
dientes.
Ningún otro dentífrico posee esta cualidad preciosa, ni aun de un
modo aproximado.

)

MODELO
E UGENIA: Doy a usted el modelo que desea para confeccionar un fleco, hecho de "macramé," el cual podrá
colocar a la orilla de las toallas que necesita regalar a
su amiga, en el día de su santo.
También tengo el gusto de ofrecerle el modelo de traje para primera comunión.
Es de muselina "princesa," adornado con grupos de
alforzas.

Pero e l señor Thomas Spencer Jerome, ejemplar, abstinente y laboriosa. Cuando la memoria de Tiberio, y al efecto ha da·
Las BOdas en MarrUeCOS agen~e
consul_ar de los Estados Unidos en fué a vivir a Capri, contaba muy cerca los do una serie de conferencias en la EscueCapn. ha temdo sus dudas respecto a la setenta años; ahora bien, no parece proba-

PARA LA TEZ
RosAJ..1NDA: Use usted la siguiente fórmula y conseguirá lo que prdende. Se mez&lt;;:la _una cucharada d,e
agua de Colonia, con otra de ghcenna neutra;_ despues
se le añade el jugo de un limón, y se agitan bien estas
substancias, basta que forman un líquido transparente.
Luego se moja en él la piel del rostro y de las manos,
secándolas después con un lienzo sumamente fino.
UTILIDAD DE LOS CELOS
AFLIGIDA: No es posible, querida señorita, dar. a usted una respuesta que vaya de acuerdo con s?s tristes y
vacilantes esperanzas. Deseo, ante ~od?, se_r s10cera con
quien asi se confía a mis modestas 10dicac1ones.
.
Los celos nunca son útiles ni oportunos para reammar
un amor que se extingue; de modo que el cantarcillo

una dicha inesperada. ¿ Acaso no brotan flores de las
tumbas, en las cuales descansan los desaparecidos/
MARGARITA.
SOPA DE MENUDILLOS DE AVES
Divídense en pequeños trozos los menudillos, poniéndolos a cocer en agua con cebollas cortadas en ruedas
_y trocitos de tocino. Se machacan en el almirez garbanzos del cocido, pasándolos al caldo que servirá para la
sopa.
Cuando ya está e l caldo en la sopera se le agregan
los menudillos ya cocidos, procurando no echar la cebolla, y se les añade un poco _d e vino de Jerez y unos
pedacitos de pan, después de fritos en manteca·de vaca.

Extrañas y curiosas costumbres las de
estos pueblos que ni por ei contacto con
otras costumbres y de otra civilización
abandooan su antigua y raras costumbres.
En Marruecos, por ejemplo el µaís tao
discutido por algunas potencias Europeas
existen algunas costumbres que no se hao
modificado en nada por el contacto con los
europeos. Las mujeres de Marruecos se casan ordinariamente cuando llegan a los 14
años de edad.
Una esposa cuesta al marido desde 500
basta 5 ooo francos. En algunas tribus el
esposo llega a poseer a la esposa fingiendo
un robo de la misma, o sea llegáudose a la
casa del suegro y llevándose consigo a la
esposa, sobre un caballo ricamente adornado y escoltado por cierto número de jinetes.
En otros puntos es costumbre que la esposa sea llevada a la casa del marido por
algunos hombres armados que la presentan
a él.
La ceremonia matrimonial se desarrolla
de este modo. Sin que la joven lo sepa el
pretendiente a su mano se llega a &lt;!onde
está el padre de la joven y la pide en matrimonio, y si la contesta es afirmativa el
Kadí escribe el acta de matrimonio cuya
firma es precedida por las palabras testua·
les que pronuncian respectivamente el novio y el suegco.
- "Yo te cuento la suma convenida para
comprar a tu hija."
- "Toma a mi hija, te la doy por esposa."
El matrimonio iieoe entonces lugar y el
día siguiente hay un gran baoquet" cuya
importancia depende de los medios de los
novios, mientras hay casi siempre baile y
fuegos artificiales.

,.Un Emperador Calumniado
No se trata ae ningún emperador vivo,
como por ejemplo Francisco José o Guillermo U, sino de colega que vivió muchos
años ha.
Todos hemos oído hablar del emperador
Tiberio y de la vida disoluta que llevaba
en Capri. Es una historia aceptada por buena y trasmitida de generación en g-eneración.

veracidad de cuanto se atribuye a Tiberio,
Y ha dedicad~ sus ~cios_. que al parecer son
muchos, ? la 10vestigac1ón de ese punto de
la historia romana. Ha estudiado concienz~dall?ente cuanto se refiere a la vida de
Tiberio._
.
.
Los_ historiado~es admiten que antes de
su retiro a Capn, había llevado una vida

ble que un hombre que ha llevado setenta
años una existencia morigerada y dedicada
a grandes empresas, pueda y quiera cambiar en un momento de vida, convirtiéndese en juguete de los mayores extravíos.
El _Cónsul Americano, contrariando las
formidables acusaciones de Cornelio Tacito y de Suetonio, ha querido reivindicar

la Americana de Estudios clásicos, establecida en Roma.
Las autoridades de Capri hao felicitado
por sus reinvindicadores estudios a Mr.
Thomas Spencer, y se proponen colocar
una lápida en la -cual serán estas palabras
del calumniado Emperador: "Pido a! género humano que, cuando yo ya no exista,
haga justicia a mi memoria."

�'
EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

sual el señor Maggior Des B laoches, embajador de Italia en Wáshiogtoo, habién·
.
.
.
dose apresurado a pu blicarlo en la prensa
H ace tiempo que un médico de barco americana. He aquí cómo se verificó el
publicó en cierta revista profesional todos hallazgo:
las remedios preconizados durante un año
En uno de los numerosos viajes efectua1
"ód"
t
·
... f r
por ..ºs pen 1cos ex rao¡eros co~o ID a 1· dos por el diplomático de refe~eocia, enble:; para curar el mareo; el numero de fermó éste del mareo hasta al punto de
dichos remedios ascendía a 126, todos ellos preguntarse sipo Jría llegar vivo al puerto
a cual más complicados y engorrosos. Lo de destino. Eotreaogustiasybascasarrojóse
d I
t
·
,
.
peor e _caro no era es o, SIDO _q ue, segu~ de la litera, y casi á rastras se dirigió a un
observación personal del susodicho méd1· espejo, sin d uda con objeto de ver la fisoco, ninguno de los sistemas curativos del nomía que presentaba un representante de
mareo servía para maldita la cosa.
Italia en el estado en que él se hallaba.
Ahora, no o b sao
t t e, parece que va d e
E l efecto de aquella contemplación fué
v~ras Y que se h_ª. dado en la_ clave de la maravilloso é instantáneo. El mareo había
dificultad. El nov1s1mo remedio contra e l desaparecido radicalmente.
mar eo lo ha descubierto de un modo ca·
Sin saber cómo explicarse el fenómeno,

El mareo curado por el espejo

Efecto inmediato
ANEMIAS - CLOROSIS
CONVALECENCIAS Dll'ÍCILES
ENFERMEDADES d e los HUESOS
y del SISTEMA NERVIOSO
PRETUBERCOLOSIS

TRIXYL
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Reconstituyente ideal
Una sola cojo de 60 cYlmp1·imidos es suficiente
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Perfuman los
labios y da n á la
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br&lt;&gt;•ía, avaslon,m

le~~&lt;;r:
12!~1:i~:~
t es.
La eR'l)()Rl&lt; que
us" las Putlllu de

S
OL~

Vloltt■ s

do Rual1, de

Quontln, gPz" de la
ternur " desu ma•
r ldo. Todl•pensable para los
Que "man las exQulslteces. Cajita
artí•tlCl&lt; de aluminio, 50 cvs. Por corrpo, rntlflc•da, 60

cv•.-Eo :11.éxlcn:J~ht&gt;nnun. FtJ,i,:r, &amp;; Oia., Av.

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feaa, 5.-J. '(hh.kin, ~ucrs.• $a. Bolfvar t5.

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~APIM ACt Ae.

A..,ent..1Gu11 i'lh■lm

'1

■alar..qu,

.A..partado 805. M,xtco.

pero dando gracias a D ios por el beneficio
dispensado, encaminóse el señor Des Blao•
ches a l •'restaurant" y se atiborró de fiam·
br es con objeto de compensar pasadas
.
cua nto forzosas vacuidades de estómago.
En vista de que, a pesar del "cargamen·
to," la mencionada víscera seguía como si
tal cosa, y deseoso el diplomático de hacer
nuevos experimentos, asió un espejo de ma·
no y recorrió la toldilla aplicando el remr.
dio a los numerosos mareados que allí se
encontraban. El éxito coronó sus ensayos;
a todos los atacados se les sentó el estómago en cuanto se miraron unos segundos en
1a brillante superficie. D~cirnos que todos
los atacados curaron y decimos mal, pues
hubo dos excepciones: fueron éstas dos señoritas muy guapas que, temerosas de verse
,
la cara t_a l como_ se las hab1a puesto el mareo, fingieron mirar al espejo, apartando
de él los entristecidos ojos.
Tomen nota de este descubrimiento a quellas de nueS t ros lectores que hayan de ha

éstas en barritas que se rodeaban con madeCra.
f é
añt • lé
orno u muy caro e I g r o mg s, no
se tardó en Alemania en emplear toda
clase de sustancias para sustituirlo. Al
principio empleaban preferentemente azufre y grafit~ molido, '!1ezclado con una liga. Los primeros lápices asf preparados
fueron fabricados en la aldea de Steio,
cerca de Nurenberg, a principios del siglo
XVIII.
.
Por es.t a misma époc':'- fueron de_scu~ier·
tas también en Alemama y Austria mmas
de grafito, de modo que la confección de
lápices no tardó en hacerse en fábricas
adecuadas. La p r imera de éstas fué instalada en Stein por Gaspar_ Faber. .
.
d Una
J Já ·gran refor
J - ma sufnó la fabncac1óo
e
p1z en e ano 1795, cuando Jacques
Conté y Joseph Hardtmuth empezaron a
mezclar e l grafito molido con arcilla, con
lo que obtuvieron par~ el lápiz . diversos
grados de dureza y vanas graduac10oes del
color negro. Desde entonces no se ha re·
gistrado ningún progreso esencial en la citada industria,
Est~ ha tomado gran_ des_arrollo en ~odos
los pa1ses; en Alemania tiene su asiento
principal en Nureoberg, donde existen más
de 30 fábric;;.s que producen unos 300 millooes de lápices anualmente.

Cúrese usted misom en
su casa

_J
Se Debe Curar Toda Clase ui,
las Enfermedades de la Sangre.
;'-íingún daño pueden causar los microbios; y los gérmenes de las enfer·
meda.des se exterminan, cuando la.
sangre está limpia y circulan.do eon,
actividad en las venas y las arterias_
En estas condiciones cualquier a persona pue.de desruiar los microbios.
Las funciones de la sangre son las.
de proteger y conservar la vida.
Cuando la sangre cirenla a perfección, el cuerpo está saludable y activo, pues toda enfermedad es simplemente el resultado de alguna obstrucción en la circulación de la sangre.

El Remedio de Munyon para la.

u~ Wil~ ;/ jp&gt;©)~ Aira~

Recientemente comisioo'cls de geodesias
y topógrafos de los Estados Unidos bao
examinado muchos centenares de pozos a
lo largo de !ª co~ta de Virginia y . ban notado que, 1Dvanablemente, el nivel del
agua es más alto y el caudal que rinden
mayor en el período de la marea alta que
en el de la baja.
~si mismo los perforadores de pozos artes,aoos aseguran que cuando éstos se hallao cerca de ríos afectados por las mareas
cer un viaje por mar y sean propensos al o de golfos y ensenadas, siempre experimareo; mas no nos exijan responsabilidad mentan variaciones al compás de los mosi por acaso la receta les fallase, puesto vimientos periódicos del mar.
Estas variaciones se han obser vado en
que nos hemos limitado a copiar con el rigor por todo el globo, y Jo general ha simejor deseo lo que dice el señor Maggior do atribuirlas a comunicaciones directas
Des B laoches,
existentes entre los pozos y el río o ense·
Sólo añadiremos por nuestra cuenta que nada de las cercanías.
Sin embargo, en muchos sitios tal comue l remedio puede tener explicación cientínicación directa no existe, y en el carn de
ca recorda.Jdo que el doctor Loiset, de la costa de Virginia, antes indicado, se ha
Parfs, atribuye el mareo a perturbaciones dem~strado que es imposible por la prodel nervio óptico producidas por el moví- fuud1dad de los pozos y la naturaleza im.
.
.
per meable de las capas terrestres e n don•
miento aparente del. honzoote visto desde de los pozos se hallan abiertos. Lo que deel barco, perturbaciones que cesarían fi. be ocurrir es Jo siguiente:
jaudo la vista en un espejo.
Las capas terrestres impermeables 00
dejan pasar, es cierto, el agua a su través,
pero no por eso dejan de contener entre
sus poros algo de agua y como ésta es prác·
ticamente incomprensible, cualquier variación de nivel en el río o en el mar próxi,nos aumenta la presión ejercida sobr"l el
El jubileo del lápiz
líquido que rn albergue en los lechos te·
rrestres adyacentes a esta presión se trasEl lápiz, uno de nuestros más íntimos mite íntegra a los pozos vecinos.
amigos, acaba de celebrar su 2 509 anive r·
De suerte _que cuando se ~erfora la tiesario. No es posible fijar la fecha precisa; rra para abnr un pozo ~r tes1aoo y se llepero, según todas las probabilidades, fué ga a alumbrar e! ~g~a. esta se el_eva hasta
inventado hace dos siglos y medio. Tuvo s~ punto de eqmhbno, pero el mvel flucuna serie de predecesores, siendo el "prae- tua.;o~forme lama~~ del Oc~aoo aumenta
ductal" de los romanos el padre de todos. 0 d1-miouye _la pres1on que e¡erce sobre el
Consistió éste en un disco de plomo que agua contenida en los poros de las capas
solo servía para trazar líneas, y cuyo uso terrestres adyacentes al pozo y a los le chos
se conoda aún en la Edad Media.
pern:ieable~ por donde fluye e l caudal sub·
En el siglo XLV se confeccionaron los terraneo que surte a éste.
primeros lápices, destinados exclusivameo·
Y cerno la l_uo_a es la q~_e priocipalmeo·
te al uso de los artistas; para mayor como- te da los i_nov1m1eotos penod1cos dE:I mar
didad y limpieza de los consumidores se que coos!ttuyen las mareas, a la acción de
les rodeaba de madera. E l plomo tul re- nuestro satélite sJo por consiguiente debíemplazado entonces por mezclas de metal, d~s en último término las variaciones de
generalmente plomo y estaño, que podía mvel Y de caudal que en muchos pozos se
borrarse. y con este '·Jápiz plomo" están obsen-an.
ejecutados los dibujos que se conservan de
Durero, Holbeio y otros.
En e1 año 1665, al encontrarse en J{eswick, condado de Cumberlaod, una mina
de grafito, material excelente para escribir, se reemplazó con éste la mezcla de
plomo. El procedimiento primitivo para la
confección de los lápices fué muy complicado, pues el grafito, después de extraerse
en bloque había de cortarse en capas, y

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i,mpurezas de la Sangre, -los Bariros,.
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al mayor reconocimiento y más profunoa gratitud. Coono usted sabe, desde hace m:ás de dos años el estado .demi sangre ha sj¡do bastante desfavorable, mami.festándose iparti,cularmente en el rostro esta descoan,posición,.
tan peligrosa como molesta. Las pocas dosis del remedio '' Líquido parala San.gre", por Ud. a mí recomendado con tanto a.cierto, han sido suficientes p:u-a el completo restablecimiento, io.elus-ive la curación de la.
piel &lt;le! rostro, cuyas buenas eon.diciones, obteni,da.s con su efi,c a z reme•
dio, ane obligan a recomendarlo por·
consideraTlo un deber, tanto ,por gra•
titud a Ud. como q:ior .humanioad a.
mis semejantes; teruie•ndo particular
plaeer en contestar lo que cualquierapersona interesada, se sirva inter.ro•
ga'l"me.'' Atentannente. EduardoCard on a.-S¡c. Hwbana 151.
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IHl@ll°llllll@oo ~Ir&amp;iWlfil
El señor Forst era un hombre bueno en
el fondo; pero sumamente miserabl&amp;, } en
tratándose de perder una peseta, olvidaba
hasta los más elementales deberes de caridad.
Este señor vivía con su esposa y su hijo
Antoñito, niño precioso de siete años ....
que era la alegría de la casa y a quien
quería con toda su alma, en un pueblecito
de Bélgica, doode era dueño de una grao
fábrica, que le daba mucho dinero y en
donde trabajaban multitud de hombres.
Un día ocurrió en ésta una desgracia lamentable. Uno de los obreros, al cruzar el
patio, fué atropellado por el carro de traos·
portes, pasándole una rueda por encima
del pié. El pobre hombre estuvo enfermo
mucho tiempo, quedándose sin tener que
comer; pero no fué esto lo peor sino que
quedó inútil.
Sin embargo, en cuanto se pudo mover
fué a casa del amo a suplicarle que le colocara por compasióu en algún puesto de
poco trabajo, aunque sólo sacara para man·
tenerse miserablemente; pero el señor
Forts no se dejó mover a compasión, y se
negó duramente a pagarle su salario que,
dadas sus pocas fuerzas no podría ganarse.
Frac ( este era el nombre del obrero)
insistió y suplicó; pero todo fué en vano.
El pobrecillo, desde aquel día vivió erran·
te y sin abrigo donde guarecerse, alimen·
tándose de lo que las buenas gentes le da·
bao.
Transcurrieron varios meses, y una noche, estando cenando los señores de Forst,
oyeron gran estrépito en la casa mezclado
con gritos de ¡¡fuego!! ¡¡fuego!! Aterrados,
se echaron sobre la puerta para ponerse
en salvo; pero cual fué su angustia al ver
que aquel paso les estaba ya cortado por
las llamas. Entonces desesperados, y sin
ver lo que hacían, se precipitaron por la
ventana, sin acordarse que estaba a bastante distancia del suelo.
El señor, al caer, quedó desvanecido de
la fuerza del golpe; pero su mujer, más
afortunada, no hizo más que lastimarse un
poco en la caída. A duras penas consiguió
la pobrP-cilla libr«r a su marido del alcance de las llamas y hacerlo volver en sí.
Cuando éste abrió los ojos estaban rodeados de los criados, que habían tenido
tiempo de ponerse en salvo. Eotooces la
madre miró un momento, angustiada, a su
a lrededor, y un grito desgarrador salió de
sus labios: "¡¡Mi hijo, mi Aotoñito, se ha
quedado dormido en su cuarto!!
A los gritos de fuego, babia acudido multitud de gente, que miraba con ansiedad e l
trabajo de extinción de los bomberos; pero el fuego no cedía, y ahora entre esas
horribles llamas que todo lo devoraban,
quién se iba a atrever a correr una muer•
tP. segura por la probabilidad de salvar la
viña de un niño.
Más de repente se ve a un hombre macilento, pálido y desencajado, que se precipita, y desafiando la voracidad de las llamas, trepa como puede por la pared del
edificio y desaparece por una ventana de
la ala izquierda, que todavía está en pié.
¡Oh, milagro, a los pocos momentos, vuelve
a salir, arrastrándose medio asfixiado por
el humo, con el niño en brazos!
Apenas había soltado su preciosa carga,
cayó desmayado; pero ya el Sr. Forst se
precipitaba para ver quien era aquel hombre intrépido que había estadn a punto de
sacrificar su vida para salvar la de su querido hijo. ¡Oh acción sublime! ,Quién dir,é is que era aquel hombre tao lleno de
abnegación y valor? Era Frac el pobre
obrero, a quien en aquella misma casa no
hacía mucho habían negado el pedazo de
pan que pedía para vivir.
El Sr. Forst, al reconocerle, conmovido
ante tanta grandeza de a lma, y avergonzado de su conducta pasada, cayó de rodillas
ante él pidiéndole perclón por su antigua
crueldad y dureza, y por un momento se
juntaron en un estrecho abrazo el hombre
rico y poderoso y el pobre humilde, pero
de hermoso corazón.
' Hoy nadie reconocería al pobre Fraok
de aquella noche. Ha· sido nombrado capataz de la fábrica, y gracias a los cuidados esmerados de un buen médico, ha
vu.-Jto a recobrar su vigor perdido.
Vive en casa del señor Forst, donde todos le guardan eterno agradecimiento, so·
bre todo Aotoñito que no olvida que le debe la vida.

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Las Reinas y S::iberanas dictan las leyes
en lo que se refiere a las modas femeninas,
y a la "toilette."
Así vemos a la Emperatriz de Alemania,
la seria mujer que tiene por lema: "Iglesia,
niños y casa" que no descuida su toilette,
y que a pesar de ser siempre muy sencilla,
no carece nunca de buen gusto y de gracia. Cuanto a perfumes ella usa una loción
de agua de rosas, de nuez y de coco, pero
su perfume predilecto es el heliotropo.
La Reina Guillermina de Holanda prefiere el agua de Colonia de la que hace
mucho uso. Ella no se pone ninguna crema., y piensa que el baño sencillo es el mejor medio para conservar fresco y lindo el
cutis. La Reina Madre de España prefiere
el perfume de orquídeas y la ex-Reina
Amelia usaba, antes de dejar su Portugal,
una finísima esencia de rosas; mientras que
la Emperatriz de Rusia prefiere el perfume de la "violeta" que manda a buscar a
París.
Sabemos que los perfumes ejercen cierta influencia sobre nuestro espíritu, despertando sensaciones más o menos alegres
o melancólicas, según el principio de que
se componen.::;:-:- .
Sabemos también que los perfumes van
usados en pequeñísima:. dosis y que acaban
por entrar en la psicología de nuestra persona.
1 ¡Cuántas veces un perfume ha despertado en nosotros la visión de una escena o el
recuerdo de una perso)Ja o una impresión
más o menos agradable!_

La antigua granada de mano, la que hizo dar el nombre de granaderos a ciertos
cuerpos de los ejércitos europeos, está llamada a ocupar de nuevo un puesto importante entre las armas de guerra.
Durante la campaña ruso-japonesa, las
tropas nipouas hicieron frecuente uso de
las granadas de mano, en aquellos casos
en que había que atacar de cerca, y los
fusiles, por su trayectoria plana, resultaban
inútiles.
.\.hora. en los Estados Unidos, se va a
imitar el ejemplo.
Teniendo en cuenta que los yapquis sou
grandes jugadores de "base-ball," un juego
en el que la pelota se arroja como las antiguas granadas de mano, se proyecta organizar un cuerpo de jugadores de pelota.
llamémoslo así, que en caso de guerra se
transforrr.arán en granaderos.

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado, 1913, Año 20, Tomo 1, No 11, Marzo 16</text>
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              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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