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                  <text>��~~r~=~=~~~=======-~~zr~~ª~======~~====~====~

t l MUNDÓ ILUST ÁADO

Calendario de la semana.

El Hígado y los Riñones

El funcionamiento r egular de estos dos importantes órganos del cuerpo humano
es necesariamente {otimo porque dependen el uno del otro. Por eso al entorpecerse
uno de ellos, por cualquiua causa, se resiente el otro, resultando un desarreglo general que interesa todo el cuerpo. En estos casos, que son bastante frecuentes, conviene _un tónico estimul;.ote y suave, pero enérgico, par:, restablecer el fuocionamiento reciproco y regular de esos órganos. Hace muchos anos que se conoce una fórmula
farmacéutica de gran valor para este objeto, la cual está afortunadamente al alcance
de todos. Cualquiera puede obtener los componentes y mezclarlos por sí mismo, sin
necesidad de receta facultativa. La fórmula es como sigue: Extracto compuesto vegetal Arvelina 15 gramos, Jarabe compusto de hipofosfitos 45 gramos, Jarabe compuesto
de Zarzaparrilla 6o gramos.
Tómese tres veces al día, después de cada comida, y, si se quiere, por la noche an·
tes de acostarse. Pronto se palparán los resultados. No se olvide agitar el frasco antes
de usarse.

ES PELiaR,OSO
DESCUIDAR
LOS R.IfiJONES

L UNES 24 .
San Epigmenio Presbítern Mártir. -Hoy
mañana oficio misa de la feria, con riY
. Y
to doble de pnmera clase.
MARTES 25.
. .
•
, .
La Anuoc1ac1óo de Mana Saohstma y
Encarnación del Divino Verbo, cuyo oficio
se traslada a l día 31 como a su sede pro·
.
pta.
MIÉRCOLES 26.

Marchita y arrugada á loa

.

. • h
d leCIOC
O

San Dimas el Buen Ladrón Confesor y
San Cástula Már tir. -Hoy y en los tres
días siguientes, oficio y misa de 1,. lofra
Octava de Pascua, con rito semidoble, que
DO permite la celebración de misas privaLa edad no lm- das de difunto, ni cualquiera otra votiva.
J;&gt;Orta.-NIDÓD de
L'EoclOA tuvo un
JUEVES 27.
apasionado ad·
mirador cnaodo
contaba 90 ai'ios,- Santos Juao Damasceno Confesor y DocLas arrua:as,
llo t or d e 1a 1g1esta,
· R uper t o Ob'1spo y c oos·
jedad
d., lasla
car-, nes en el rostro Y taotinopolitaoo Confesores

Joven Y seductora
, }
a os sesenta anos

CÁPSULAS DE

MORRHUOL
CH APOTEAUT
EL MORRHUOL

suprime
el gusto repugnante del
aceite de hígado de bacalao

el cuellobla laxttud del usto los
c1&lt;usa el despren~.:,v~::w,wcllmlento del cutis
y el reblandeclmiento
de los tejl-

EL MORRHUOL es mucho
mas eficaz que el aceite,
del que contiene

dPoasrasuebcTltuatr"ºtoeodso

todos

eso ciue envejece J;&gt;OrQue destruye la apar lencla juyen11, nada tan bueno como la

sus principios.

Creme Sirene para embe-

EL MORRHUOL es popular

llecel' (desgrasada.) - Además de ser
00 higiénico hermoseador sin hrual, 8011•
álfica los tejidos, promueve una. circulaclón oaludable y satura de un ma,rnétlco
pertume volu11toso,- Blanca para la rubla.-Rosa para la t rlgueiia 6 morena.TARRO 001' lNTlllRESANTES CONSEJOS$ 2.25
1 Pon C0KRE0 CERTlli'lCADO, $.2.50.

para curar los resfriados,
la bronquitis y los cata rros.

PARIS, 8, rur. Vivieone y en todas las farmacias.

.&gt;.N 0"'4~1:,,2

CREME .SIMON
La Grin

Ma,rc, de las Crem.,s de l3ellez,

Inventada en 1860, es la más antigua y queda superior
á todas las imitaciones que su éxito ha hecho aparecer.

POLVO

DE

ARROZ SIIIION
SIN

JABÓN

. .

Á LA

BIS M U T O

CREME
·-

SIIIION

EtD{Jase la Marca de Fábrtca : U. Sl ■ON - PARIS.

~ ~~»~-

'

VIERNES 28.

Al mismo tiempo significó potencia y autoridad y los obispos españoles Jo adopta·
Iofra Octava de Pascua,-Saotos Juan ron como emblema d e su a 11o cargo.
de Capistraoo y Sixto III Papa Confeso·
Hasta el final del siglo XVIII los guantes
cooservarou su alto prestigio.
res.
,
~
Para los caballeros no era este un objeto que amparase del frío o del calor , sino
2
- - - -.
SÁBADO 9·
que tenía casi UD alma.
-----·
Significaba dominación y batalla: las dos
~~ ~~!~' a de Pascua.-Saotos Aoas- ideas principales de la Edad Media.
tasio o Eustasio Abad y Bertoldo Coofe•
En los siglos XV y XVI los españoles so·
bresalieron en el uso de los guantes; guaosor.
tes con perfume de violetas.
.
Más tarde fueron casi privilegio de los
D OMINGO 3o.
Médicis.
,
En otros tiempos se decía: "Para hacer
Santos Juan Chmaco Abad Y Régulo un buen guante se necesitan tres países:
Obispo Coofesor.- Oficio y misa de la Do- España para preparar las pieles; F rancia
minica: rito doble y ornamento blanco; no para cortarlas e Ioglate,rra para coserlas."
se conmemora oiogno santo.
Tres naciones para un guante!
.
Hoy son los 10gleses los que dictan la
moda de este sencillo y elegante objeto de
toilette.
Y también para el guante existe una de•
licada y graciosa leyenda.
-Un valiente gue rrero había obtenido
.
después de muchísimas ansias, el afecto de
Desde los !tempos más re_motos se h~bla una bellisima dooce!la, quien poseía tamd~l guante, y~ sea como ob¡eto de lu¡o o bién unas manos muy lindas y finas,
bien de traba¡o; empleado unas veces en Varias veces el a rdiente caballero había
h_azañas de honor y otras veces en desa· pensado que aquellas blancas manos podían
ftos l'. venganzas.
ser el objeto de una viva admiración, y el
Ast Homero representa a Laerte traba- ansia llenaba su a lma.
jando eu su jardín con _las manos cubierLlegó el momento de tomar parte en una
tas de ~nantes para evitar el contacto de batalla, pero, antes de partir, pensó rega·
las espinas.
.
lar a la novia una tela preciosa en formio
I:os romanos- 1;1os cue~!an las crómcas de saco para que ella ocultara sus cándi·
antiguas-se serv1an tamb1eo de guantes en das manos en su ausencia.
sus trabaj?s rústicos.
La joven obedeció y cuando su amado
En el siglo IX se empezaron a usar los pudo regresar, fué el primero a quien Ja
guantes de malla de ac~ro Y de~~e entoo- joven enseñara las lindas manos, hechas
ces formó parte del u01forme m,lttar.
aún más blancas y suaves.
Y más tarde la feliz espasa usó los sa•
quitos que su prometido le regalara y que•
dó siempre agradecida a quien, en un ex·
ceso de celos, había logrado hacerlas más
lindas y blancas.
Esta la poética leyenda. Pero a unque
más prosaica es más probable que la invención del guante se deba a la necesidad de
proteger la mano del frío y de otros peno·
sos contrastes.
De todos mndos, la leyenda no deja de
resultar bastante graciosa y muy fácil de
imitar ....

~:~-===-=-

_____

o

·~

•

La Salsa

LEA &amp; PERRINS
aumenta en extremo el sabor de
las sopas, guisos, salsas, etc.

COGNAC
La verdadera Salsa
origen de WORCESTERSHIRE.

Ven\a al por mayor por LEA &amp; PERRINS en Worcester, Inglaterra; CROSSE &amp; BLACKWELL, Ltd., en Londres,
y por todos los Exoortadores en general.

N inguno tan d e l icioso como éste.

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO
,

•

H e h echo bien en venir. no escuchando
más que mi estimación y afecto por el sabio y el amigo. Fui a Anti bes buscando reposo Hace ocho días tuve una crisis vio.
. .
.
lenta y característica. Estudié mi caso. Es
_El profesor J?1d1er Muchois, uno d_e los claro: arterio·esclerosis complicada de alm1en:ib_ros más ¡óvenes de la Academia de buminuria Si el próximo ataque no me
Med1c10a, e':'contró aquel día, entre ~u co- lleva, vendrá el reblandecimiento, mi desrrespondenc1a, una carta d~ su amigo_ el trucción fisica, y eso no lo quiero, no lo
doctor _Dalvy. ~st~ _le anunciaba su partida quiero a ningún precio-repitió con sinie:,de Antlbes y su v1s1ta tan pronto como lle- tra energía en la voz y en los ojos.
gara_. ,
.
- Nadie puede asegurar eso. Dalvy. ¿EsN1ngun detalle daba en cuanto al ob¡eto tá usted seguro de que su diagnóstico es
de su visita, pero las pocas lineas de ~al· exacto? Lo dudo.
vy reflejaban un estado de alma angustiada
_y0 no. Además, no soy un enfermo ory parecían hacer un. llamado desesperado dinario, mi querido Muchois; sé mirar de
de socorro y protección.
frente el mal como si se tratase de otro.
I:'idier Muchois no acertab~ a explicarse Soy un homb re condenado, pero conscienqué podía sucederle a su amigo Y se abru· te de su situación y resuelto a intervenir
maba en conjeturas.
. en ta hora suprema. Es por esto que necei\!uchois quería bas!ante a Dalvy, m~di· sitaré de usted.
co ¡oven y reputado g1necólogo, conocido,
Muchois aparentó no entender.
además, por notab1es trabajos t~cnicos Y -Usted va a comprenderme-agregó
q_ue avanzaba,. rápidamente, hacia la glo- Dalvy.- Tuve siempre el orgullo de mi inria, _contento siempre con el apoyo de Mu- teligencia. Me ha dado las más grandes
cho1s.
,
.
alegrías de mi vida Sé ,hora que mi inte¿Qué P?d1a haberle ocur rido a Delvy?
tigencia se hundirá en la sombra repentiMucho1s se hacia esta pregunta por la namente después de una nueva crisis. Es
centésima vez, cuando el criado anunció a una e~ atroz cuyo horror me mata, anPedro.
gustia mis noches, trastorna mis pensamien-Hazlo e ntrar-c~ntestó el maestro.
tos incesantemente. ¡Es menester que usted
Y Dalvy entró, rápido, asegurándose con me libre amigo mio a todo trance! ¿ Comuna ligera mira_~a de que Muchois estaba prende ~sted?
•
solo: después d1¡0:
Muchois no comprendía. Dijo lenta·
-&lt; Ha recibido usted mi carta, querido mente:
amigo?
-l Y e ntonces? ..... .
- Sí. ¿Cómo está uste~?_Meheasombra-Entonces mi próxima crisis debe ser
do de su _vuelta_ tan prec1p1tada.
.
la última y el fin En donde me halle, usy a l_mismo tiempo qu~ hablaba, fi¡aba ted será llamado inmediatamente y usted
en su ¡o_ven colega una mirada penetrante irá y me aplicará una fuerte dosis de mor·
y reflexiva.
.
fina.
Dalvy. por su parte, miraba al maestro,
-Con peligro de matarlo.
~on _oio escudriñador, para sorprender su -!Para matarme!
10tu1c1ón._ .
.
-iY me pide que lo asesine!
Pe~o D1d1er Mucho1_s. no na de 1os q?e
-Pido a su amistad, a su antigua amisse de¡an leer. Sabia d1s1mular una 10q_u1e· tad, que me ahorre la tr isteza ine,¡plicable
~ud grande tras una máscara de serenidad de caer tan bajo como el bruto. ¡Cómo! ....
imperturbable.
.
.
. . ¡Imposible! Mis facultades serán y quedaDalvy babia cambiado. El ¡oven ciru¡a· rán abolidas, mi cerebro no será más que
no tan galla rdo y r?busto dos meses a~tes, un caso. Paralitico, un ser abyecto, objeto
.,f\08ACION
~~
DE
o_rgull~ de sus_ muscule~ como de su inte- de piedad o de risa, he ahí lo que usted
MEDICINA
hgenc1a,_ tranq~1lo y ardiente_ en la lucha permitida que yo fuera, a pesar de mis súpor la vida, fehz con_ sus triunfos Y lle_0 ? plicas y r uegos. ¡No! Usted sabe con qué
de esperanzas, parec1a ahora un desequih- ardor trabajo en mi libro sobre los progrebrado.
. .
sos modernos de la ginecologla. Esa será
Los efectos del mal tran visi~les, mal ta obra de mi vida. Es preciso que la terfísico o moral; ambos a la vez. quizá.
mine.
-Veamos, nada de grave, ¿no es asi?-Pues bien, terminela sin asustarse por
preguntó Muchois.
fantasmas.
-Sí, amigo mío: estoy J?erdido.
-Ese temor no puedo abandonarlo y enDOSIS\ 2 á 6 Pildoras
- l Cómo, Pedro, qué füce 1
.
torpece ya mi cerebro; mientras que la so.
11 á 3 Cuchar
-:-Lo que oye, maestro, Y he vemdo a la promesa de to que le pido, Muchois,
pedirle un favor.
.
bastar!a para darme la calma y serenidad
-Puede contar conmigo en todo, Pedro. necesarias para continuar b ien mi obra.
- iAh, maestro, cuá1..to consuelo me dal
_ ¿Quiere usted obligarme a aceptar el
compromiso de ser el asesino de un hombre que quiero entrañablemente?
-En nombre de esa afección, sí, Muchois; usted substituirá por la muer te rápida la agonía lenta, atroz, sin nombre ....
-Sea, puesto que usted lo exige.
Dalvy penetró la restricción mental.
-Gracias-le dijo;-pero júrelo usted.
-'-Jurar .... Yo prometo; que baste eso.
-No. Júrelo por la cabeza de su mujer,
de sus hijos. ¡Oh! ¡Jurel-exclamó Dalvy
en una especie de paroxismo; si no memato aquí, inmediatamente, a su vista.
Había sacado un revólver y lo apoyaba
El contacto de la CREMA FLOREINA, untuoso sin ser
contra la sien.
-iLo juro!-exclamó Muchois en tono
graso, procura al cutis una sensación a gradable de frescura,
áspero, exasperado por aquella ansia de
de flexibilidad, de bienestar y le recubre de una capa delgad a
muerte y por la violencia que se hacia a
su resistencia.
y protectora que fac'ilita su fun ción sin trabarla, y aumen ta
Y se levantó diciendo.
su t erciopelo y su diafanidad.
- Ahora, Dalvy, váyase. ¡Ah! váyase.
- No sin manifestar antes mi agradecimiento y pedir excusas por mi importunidad,-contestó con sangre fría, como si
aquel juramento le hubiera devuelto la
tranquilidad y aun la salud.
Los dos amigos se abrazaron y se separaron sin hablar nada más.
Después de esta entrevista, Muchois,
hondamente impresionado, principió a sentirse neurasténico, pero logró sobreponerse
al mal.
De A, GIBABD, Bue ti' Ale"l\a 48, París
Pasaron los meses. Los dos amigos no
habían tenido ocasión de volver a verse.
UNICOS AGENTES paTa la Repáblica Mmcana
Muchois sabia solamente que Dalvy trabajaba con un ardor que inquietaba a los
suyos. Se negaba a ir a los teatros y rehusaEmilio·
e&amp; Co.
ba toda clase de salidas y diversiones. No

El juramento trag1co

0

Píldoras

y

Jarabe-

a ·L ANCARD
FLOREINE
CREMA DE BELLEZA

CREMA FLOREINE,

POLVO FLOREINE.
JABON FLOREINE

c,KANUEL

Avenida 16 de 8~ptie11bre, 65.-üKEXICO

UNA MUJER

pudc, sin embargo, eludir una invitación contrastes, y fundirse al cabo en una armoDIOASE LA VERDAD.
de su maestro, el doctor Branc~e.
. nía. De ah! la amplitud de_l espíritu belga,
Allí se encontró con Mucho1s. Como s1 que se reconoce en la rela!lva modestia con
Allan Arma.dale, " refiero el
uno y otro hubieran olvidado su última en- que habla de su "petite Belgique," en la
Señor
Wilkie Collins, " decfa la
!revista, los dos amigos conversaron sin ha- facilidad para aprender toda suerte de idiocer alusión alguna: pero la esposa de Dal- mas (de los cuales puede decirse que has- verdad á derecha y á. iz4.uierda
vy, viéndolos conversar, se acercó decidida ta el beti:a más ignorante y misero conoce bajo todas circunstancias." Eso
a desafiar todo y dijo.
y habla, por lo menos, dos: el flamenco y le ocasionó algunas veces dificul-Usted ve, doctor, que mi marido tiene el francés. y cualquier belga de educación tades con cierta clase de gente,
mal semblante. Prohibale, se lo ruego, que mediana, tres o cuatro); "en el mayor catrabaje comc- lo hace, noche y día
nocimiento de la geograf{a que la mayor pero le dió una reputación que
-Su esposa tiene razón; es cierto . .. . parte-de los europeos;" en la estupenda y hacía su palabra tan buena como
- comenzó Muchois.
puede 'decirse, armoniosa mezcla de inten- el oro ; para Allan, era lo más
Pero, e_l cir?jano_. con ".ºz ~rtante, dijo: so misticismo e intenso sent_ido práctico que natural, decían sus amigos "por-Inut1l, m1 amigo; m1 mu¡er no hace se observa, con estupefacción, en la literaque no sabía. hacer otra cosa."
con eso sino que irritarme sin convencer- tura, expresión fiel del alma nacional.
ne.
Basta fijarse en otra literatura mayor, la El hábito de decir la. verdad era
La señora Dalvy, confusa, se retiró dir i- francesa, y ver la marca patente que, aun tan bueno para él como para
giendo una -?lirada desesperada y suplican- después de "afrancesados" y adoptados, loa demás. Si se &lt;!esea establecer
te a Mucho1s.
traen a aquella los grandes poetas y escriS. Gabriel, H uehuetoca, México.- En ese momento anunciaron su comida. lores belga-franceses: Mreterlink, Verha- un n egocio que d ure aún des" IIará. dos afios que de resulta de una Era una de esas comidas intima~. en que reo, Rodebach, Albert Mockel. ... Puede pués de que el fun dado1· desac a ida al levantar ~a co_nversación, entre gente de cultura afirmarse que son hoy, en Francia y tal vez parezca, véndanse buenas meruna vasijapesada de 1déo1tca, llega pronto a hacerse general._ en toda Europa, Mreterlinck el gran poeta cancías, y dígase la. verdad sohe
agua, senti dolores Dalvy tomó_ par!~ con un calor excepc1?· de la muer te y sus esplendores y misterios
de ingles muy fieros- na!. con los o¡osch1speantes. el gesto febril, y Verhaaren, e l gran poeta de la vida. Y ellas mientras se puedA. mover la.
particularmente du- el espíritu agresivo. Y repentinamente, co· ambos son místicos en el fondo, como lo es lengu a. Desde el primer momenrante el periodo-y mo un_a ve_leta cuyo hilo se hubiera roto, el alma belga, que está en Brujas, flameo- to de su introducción, nosotr ob
parcela como si me se ext10gu1ó su voz. Transladaron e l en- ca, más bién que en Leija valona y activa
l1e mos dicho la verdad acerca de la
hincaran con alfllea una pieza Permanecía mudo, pe- y culta Verhaaren, poeta del progreso y la
res y el caminar me fermo
r~ sus ojos, si_em~re fijos e n los de Muchois. moralidad, ha aceptado, y muy magnifica- PREPARACION de WAMPOLE
era mu y molesto. o¡~
_extraordmarios, llen~ de dolor, de an- mente exaltado, el progreso, porque se ha y ahora el público la compr a, sin
Me someti á su tra- gust1a
y de voluntad, suphcaban y ordena- formado de él un c;oncepto a rdientemente hacer ninguna pregunta. Se ha
tamiento que tuvo bao a 1~
vez
trascendenta I y místico.
13 bondad de indidescubierto que efectúa ahora y
\
a..-...S:.DU:...J.....J..J
car me ; tomando el 50 ;-Dé¡enme solo con él-ordenó el profe· Mets en accord ta force avec tes destinées siempre lo que nosotros prome·,
.
Que
la
foule,
saos
le
savoir
Compuesto 1 el Purificador de la San- _\ una vez solos, aphcó I'.'- morfina fatal Promulgue, en cette nuit d'dangoisse illu- timos, y así se confía en ella
gre de Lydia E. Pinkham y me sor(minée, como un h ombre tiene confianza
prendi al sentir un alivio notable con B1en ~ronto quedó _tra nquilo Dalvy, pero,
.
. .
clama en "La Foule." Y cosntantemente.
solo la primer toma. Continué con su a medi:' º?ch~, munó.
en el sólido y vetusto puente de
medicina según sus instrucciones y mo Al d1a s1~u1e~te, ;Mucho1s, s101te~do re- Sensual como buen descendiente de tos niedra que ha sostenido el tráfico
morder
su
conc1enc1a,
fué,
a
comunicar_
s?
Rubens
y
Hals-sensuales
ingenuos,
y
mís•
curé. La gratitud es una de las virtudes más bellas de la humanidad, y falta al ~e~•no de la Facu,tad de :\Ied1c!· ticos a su manera,-"ve" con visión apoca- de varias generaciones. l!:s tan
por ella le escribo esta testificando á na ~I v1e¡o maestro escuchó todo en s1- líptica a las multitudes de las grandes sabrosa como la miel y contiene
.
ciudades, y las pinta con tonalidades sobe- una solución de un extracto que
Vd. mi eterno agradecimiento por ha- lencio Y después agregó: _
Comprendo sus escrup?los. Le¡os de ranas, inolvidables; p'ero siempre, siempre,
berme curado tan maravillosamente."
ce obtiene de Ilígados l'uros de
-8RT.A., M ARINA T ORREN'TERA, S. Ga- condenarlo por habe: ~umphdo ~u _P,alabra aun en él, poeta, lb repito, del progreIlacalao, combinados con J arabe
~~ ese caso, lo fehc1to , au~ s101tendolo. so moderno, de las muchedumbres y las
briel, Huehuetoca, México.
E l éxito d,el Compuesto Vegetal de Siento el dolor de quf: ha sido tea!ro su máquinas, lo que más le atrae hacia aque- de Hipofosfitos Compuesto, y
Lydia E . Pinkham, hecho de raices y c?razóu. Usted ha tenido valor y piedad, Itas es el misterio de su alma gigantesca y Extractos de Malta y Cerezo Silhierbas, no tiene paralelo. Las mu- virtudes hermosas en nuestra profesión Yo enigmática·
vestre. Tomada antes de las
·
jeres que sufran de desvtos, ulceración lo apruebo, l\1uchois, amigo mio.
lágrimas corrieron por las mejillas
Que! océan, ces cceurs?
comidas aumenta el apetito y e.\
é inflamación, tumores fibrosos, abati- deDos
:\1uchois.
Quels nceuds de volontés serrés en son
miento, pesadez, flatulencia, indiges(mistére ? completamente distinta del nautión ó postración nerviosa lo podrán
se pregunta_. atónito ante e l espectáculo de seabundo aceite de h ígado de
PAUL L.\COUR.
emplear con entera confianza.
una gran ciudad, en "Les villes tetaculai- bacalao y de sus emulsiones. En
Se han efectuado millares de curazes," del ~ismo modo que Mreterlinck, la casos de Anemia, Debilidad Nercl\mes. c, ¿Porqué no puede curar á Vd?
otra gran cima del pensamiento y las letras
franco-belgas, tras de inclioarse dilatada· ,iosa, Tísis y las Enfermedades
Si desea un consejo particular,
mente y con amor sobre el misterio de lo Agc~antes, h a merecido la. congratis, escriba. á la Sra. Pinkham,
Lynn, Mass., E. U. de A.-ésto Bruselas es la capital política. Malinas pequeño Y ~in.palabra, de los insectos y las fianza que en ella ponen los docelempre socorre.
la capital católica, sede del Arzobispo, co· flores, va_ a dar al cabo, para interrogarle. tores y el público de todas par tes.
mo _Amber_es es "el puerto," por antono- est~emec1do y el&lt;:&gt;cuente, al otro g ran misE l Dr. G. Parra, Profesor en la
ma&amp;ia, y L 1eja el gran centro iodustrial, y tena que los encierra todos para nosotros,
Lstende f:1 gran r:entro de placer, y Brujas el más profund&lt;;&gt; y tenebroso y, por lo mis- Escuela Nacional de México, dice :
' ' Esta. magnífica preparación pro-Y también ~ante-la gran ciudad antigua, mo, el más fascinador:. el _de la muerte..
evocadora e intensa, como tal vez ninguna
La apa_rente contrad1cc1ón y el atractivo duce excelentes r esu ltados en
otra E:º Europa. ¿ Esta nacroncita es, pues, del esp1ntu flamenco en especial, están en numerosas af ecciones del aparato
un microcosmos? Ninguoa otra, en espacio este cont~aste de aparente amor desborda·
tan reducido, encierra variedad tal, ni tal do a la vida material y de vértigo místico \'espiratorio. " E n l as Boticas.
plenitud, ni tao asombroso conjunto de t.is Y cu~iosidad invencible y palpitable reve·
más disímiles manifestaciones de ta ener- r1:nc1a ante lo Ignoto. El alma belga ha !e¡:ía del hombre. La peq ueñez del territorio Dldo, como pocas. y tiene, ol sentido de lo
hace resaltar más, por contraste, la grande- llamado Real y el sentido de lo Invisible,
za de la nación, gr,rndeza innegable. y, en desarrollado de modo que casi desconcierp;ut~, ignota acaso a los mismos belgas. t~: Colocad.a la nación en una como encruRepresante General en México, Mahnas P&amp;lá a un cuarto de hora de Bru- c1¡ada de Europa, a horas de Francia, de
se las: Amberes, a un cuarto de hora de Ma- Iaglaterra, de Alemania, de Holanda, se
Octavio Sarti, 1~ Donceles 32.
lioas, y a media hora de Bruselas. Gante hallaba destinada á recibir y a asimilar las
Liej,. Amberes, Brujas, no distan tres ho'. más opu_estas influencias, perder su genio
ras unas de las otras Ostende - la sociedad propio, 10ev1tablemente, si no tenía vitali- se halla a una estación rle Brujas- la so· dad extraordinaria. Y, lejos de perderlo, to
DE LOS
ledarl -y en su propia provincia......
ha afi_rmado y aun ha influido en los otros, y
1
~onozc_o este pequeño gran pals, para- co_m_pllen con el~o~ en los más diversos does
do¡a admirable y sorprendente, quizás más mimos de la acllv1dad: comercio, industria,
y mejor que ningún otro de tos que he vi· poesía, pintura. ....
Cura laa
sita do. y esto a causa también de su propia
l No es, pues, un microscornos. y no es
de los
reducida extensión. Conozco un poco el uno de los más grandes palses de esta EuF•• SEGUIN, 166,l.S¡:¡j'.;;;;,.,Parl1.7 le4u 1,,.-..
campo, algunos pueblos y las grandes ciu- ropa ~ompleja el pequeño país donde cuadades, y a las gentes; y. en verdad procla- tro millones de flamencos y tres millonesde
moque no me inspira admiración menor, en walones discuten, se unen, se fecundan y,
su co1Jjnnto, Bélgica, que ninguna nación mútuamente. dan al mundo, en suma, e! esde las mayon,s Esta es una nación "com- pectáculo de su multiforme potencia copleta," con pasado, presente y porvenir: con lectiva ?
de
literatura y arte. cosas esenciales para una
LUIS RODRIGUEZ EMBIL.
UNA OBSERVACION
nación; con comercio e industria prepotentes, con luchas de ideas también, y lucha,
LA :\1AYOH SABIDURJA DE LAS MA·
¡ay! , de razas, y luc.ha contra la igoorancia DRES ES LAQUESEMANIFJESTAEN
•·
y_ su _representante legitimo y n~tural e l ele- EL ACERTADO REGIMEN ALIMEN·
L~ f~m1ha _debe ser _como una pequeña
ncahsmo, y con defectos y cuahdades como TICIO de sus hijos al darles la "KUFE- repubhca-d1ce un mando filósofo - ; cada
contra
todo lo humano; per? ~o conjunto, repito, KE," sun:iamente enco'!1iadapor tas prime uno de sus miembros de'.&gt;e t ?n!lr parte en
y dentro de la_ relat1v1dad de l?do lo hu- ras autoridades de la c iencia y tan útil pa• el Gobierno.
la Tos, el Catarro
mano, una adm1rable y gran nación.
ra la alimentación del niño de pecho ma•
•
laBronquitis
En lo materi~I como en lo intelectual y y:ircito, sano y sobre todo del que padece - Si- ana~e un amig~- ; lo malo es que
lo moral, e ~ ciudades, ge~tes, productos, del estómago O del intestino que así se entre el mando y la mu¡er hay siempre un
ofrece Bélg1c_a tal comple¡1dad, q~e en su comprende que todo el mundo ta acepte y litigio constante porgue los dos aspiran a
carácter nac1vnal tenían que refle¡arse los que cada vez se generalice su Uli&lt;&gt;,
)a presidencia. de la república.

AORADECI=
DA CURADA

Con el Compuesto Vegetal
de Lydia E. Pinkham.

SEÑORAS
EL APIOL

D JORET, HOMOLLE

Ootores,Retard.os
Supresiones
Menstruos

NAF~

LANORENI

«

•

�BIBllOTt:"rA

•·) .

11

1\JIVERSITAíl!A
1

FON DO k

EL MUNDO ILUSTRADO

til de macera que ellos supieran conmover· fundir eo su alma el calor de la esperao· uoa simpática corona al rededor de esta
se y compreoder el valor de la belleza y za.
_ pura y ºº?le reina y de la gallard~ figura
de la virtud.
Y él confiesa muchas veces su agradec1· del rey N1c?l_ás l ; y no es de extraoar _que
Muchas veces eo uo círculo de amigos miento diciendo que "le debe a su esposa de e-sta fam1ha de_ costumbres tao seoc-1llas
él leía sus cuentos en voz alta y era esto toda la fortuna de Mooteoegro."
y rectas haya sahdo otra dulce figura _de
C.ANDERSEN
para él uoa de sus mejores alegrías: ponía Es que la prio_cesa Milena supo com~r~o- madi:e y de So~eraoa que tao to se a_dm1ra
eo su lectura todo el buen humor y todo el der y sabe ejercitar noblemente su m~s160 Y e~ttma; la princesa Eleoa, la rema de
No hace mucho que Dioamarca acaba calor de su corazóo sereoo y alegre.
de ~posa y de soberana; e lla es la amiga Y !taha.
de celebrar el ceoteoario del oacimieoto
Las veladas las dedicaba casi siempre a la iotima coosejera del esposo Y el ángel
del "amigo dt. los niños," de C. Aoderseo, familias de amigos eo las que estaba seguro caritativo al cual los infelices Y meoe~te·
y con uoa solemnidad que pareció uo ver· de ballar algunos niños.
rosos ouoca se acerca o en va~o- _
dadero suceso oaciooal.
Este hombre sin familia y sio niños suLa belleza de la reina ha sido siempre el
De aquello que se tiene se debe usar, y
Aoderseo era uo hijo del pueblo, pero yos, probaba una necesidad iomecsa de objeto de la admiración de su pueblo Y ~ué cuaoto bagas hazlo segúo tus fuerzas,
los hooores que le riodieroo, fueroo uoa ser amado y de amar a los niños ajeoos
cantada por varios poetas y reproducida Uo sepulcro es uo mooumeoto colocado
verdadera apoteósis grandiosa y magoifi"La vida misma es la fábula más bella" por algunos artistas.
eo los límites de ambos mundos.
ca.
- dec!a Anderseo en su optimismo ioagotaLa vida que se ha llevado_siempre )'. que
o o o
El sostuvo grandes batallas eo_ su largo ble, y quizás peosaría en esos momentos al aún boy se lleva e~ el Palacio de Cetugoe,
Los hombres disapruebro, por lo comúo,
apostolado de boodad, de sereo1dad y de- niño de uo día quieo pobre y solo había es de las más patriarcales.
lo que soo iocapaces de ejecutar
dulzura, sus libros traducidos a casi todos llegado a adquirir fama universal.
Allá oo se coooce el lujo de ?tras cor·
o o o
los idiomas hao recorrido el muodo entero Su libro de memorias se titula precisa- tes, y sio embargo, eo ese pala~10 se ~~o
La calumnia mata á tres hombres: al ca·
llevando dondequiera el perfume del es· mente: "La fábula de mi vida."
educado seriamente las cuatr? hadas hi¡as lumoiado, al calumniador y al que escucba
píritu humilde y sincero del gran amigo El supo vivir la "fábula," vivirla ooble· de los príocipes, que hoy bi:1llao por su
o o o
de la niñez.
. mente con alma sereoa y cándida: como los gracia y su boodad en las me¡ores cortes de
La muerte de los que amamos no acaece
Soñar y pensar eo la soledad fueron ll s oiños, para quienes escribió sus bellísimos Europa.
.
precisamente cuaodo dejan de existir, sino
placeres más gratos del oiño Aodersen, cuentos.
Lc.s oueve hijos formabao ahora tiempo cuando dejamos de vivir con ellos.
por eso cuando llegó a los catorce años de
edad q uería dar la vuelta al mundo eo bus·
ca de fortuna.
P r imero pensó dedicarse al teatto; pero
luego un .;eñor le pagó los estudios y él pu·
Jlanantiaiea-~
do dedicarse desde eotooces y para siem·
Verdadera
del
Estado
pre a la literatura.
Agua Mineral
Franctb.
Viajó muchísimo y las impresiones de sus
Natural de
viajes él las anotaba luego eo sus libros
BlBN BSPBClVlCAR BL NOIJ4BRB
ricos de uoa gracia exquisita.
.
Sio embargo, quedó siempre un gran oi- Hoy eo ~ue tao\o se repite el nombre
ño, siendo su seosibilidad verdaderamente d~l pequeno Y valiente Moote~egro es_ tam·
iofantil.
b1~0 grato record_ar ~ la Rema M1leoa,
Poseía esas dotes psíquicas que nosotros quien ha comparttdo siempre con ~u espovemos florecer en las al mitas de los oiños; so las_ luchas y los pesares del gob1eroo de
1
la imagioación y la iogenuidad; y tuvo un su Pª ~·
.
.
.
don aún más precioso: el de hacerse niño
Nacida y crecida el:' med!o del ru1clo de
para hablar coo ellos.
las ba~allas ell~ estudió c;1s1 sola y fué y ~s
Estómago.
Eo sus cuentos supo dar un alma a todas la me¡or coose¡era del esposo, el rey N1·
las cosas más ioertes; él peosaba que "de colás. .
, .
.
la realidad se pueden sacar las fábulas El mismo p_n_o~ipe ¡epite q~e en los ~omás bonitas."
me otos más d1f1c1le~, en las c1rcu~staocias
Y. como D'Amicis- "dice uo crítico- más graves de su vida, los conseios de!ª
..\odersen fué poeta, un gran poeta, puesto es?OS:'_ le ayudaron a ;º~ontrar una fe)iz
que supo como él hablar al mundo infan· ~oluc1on Ella lo a leoto siempre y sabe ID·

~O(J BIAS
I t.l,A u1,1 ~ L
"AL FONSO REY L

8.,.Uv

ONDO RICARDO COVARRU8 "'

Reg i str ado como articulo de segunda clas e en 3 de Noviembre d e 189 4 .-

Año XX .- Tomo l.

I mpreso en p a pel de l as Fá bri cas de San Rafael .

México, Marzo 23 de 1913.

La reina Milena de Mon-

tenegro

VICHY CÉLESTINS G~tair!!!~::~dci!~:;~;::~
VICHY GRANDE•GRILLE EofeBi;::!." del
VICHY HOPITA LEnfermedadea del
fASTILLES - SELS--: COMPRIMtS

vi::s"

VICHY ..lTAT

I

PERFUMERIA

Coro de monagos el domingo de Ramos en la Catedral.

Número 12.

�DIRECTORIO

en los encajes y en las blondas, en los juegos de agua
entre los hombres. En vano se argüirá que Mercurio,
que en este momento cantan himnos joviaoos en las
el conductor de sueños, ha muerto, vencido por la efiEL MUNDO ILUSTRAD O
fuentes. Los chorros esbeltos se desgranan en la melocacia de las ondas hertzianas. Allí está, como en los días
día de la mañana, armoniosamente, como un comentaalcyooeos, rápido como un pensamiento, dispuest0 a
SEMANARIO DE ACTUALIDADES, ARTE. Y LITERATURA.
rio imprevisto a la música que ejecuta la _Banda_y cur eanudar su alada tarea. Por el momento descansa, después de haberle prevenido á la Aurora que se desper- yos sonidos parecen dar forma a las cosas 10defio1das y
bellas, a los vagos deseos que bogan en la caricia del
tara esta mañana más temprano, que echara en sus ána i re. Cerca del mujerío que encanta los ojos, elegante
for&lt;Ls del más puro rocío, y esparciera en el _cielos~
DIRECTOR PROPIETARIO
y florido, hasta los dioses se olvidan.
más claro esplendor, a fin de sembrar la alegna de ~1Y me alejo sin pena de lá olímpica compao1a, penvir en los corazones. Pero ya va a reanudar su traba¡o.
LI C . ERNESTO CHAVERO .
Sólo un pie se posa en el pedestal que lo sustenta y su sando que a la h ora en que este periódico circula, 130vibrante ademán revela que tal vez es ahora portador d r á comprobar quien quiera si las imaginaciones del
cronista encier ran algo de verdad. Los dioses son comdel mensaje de u n dios. Y, como 1~ se_rpieote _en s~ c ..duceo, se enreda mi sueño en la 10m10ente 10qu1etud p lacientes y cualquiera puede dar fe de su resurrecOFICI~AS:
ción: sólo se necesita un poco de buena voluntad.
de sus alas.
Más adelante. está Neptuno sentado en un trono de
3~ Calle de la Rinconada de San Diego_ No. 41.
RAFAEL LOPEZ.
caracoles gigantescos, sosteniendo con . ambas manos su
Teléfooos:-Mexicaoa, 20-85 Nen
pesado tridente. El dios marino medita, y su_ actitud
Ericssoo, 14-51
más p arece la de un filósofo que la de un seoor que
Apartado Postal 149.- México, D. F.
quebranta la tierr&lt;L con el estallido de _s u cólera Qu izás
se siente humillado al ver que se espe1ea en las aguas
de una pobre fuente, el divino bastí? de su_ grandeza.
La señorita Ana Landor y una cigüeña, vieja ya, sin
PRECIOS DE SUBSCRIPCION MENSUAL:
Quizás se cree desposeído de sus abismos y tiene la º?~talgia de la inmensidad. Tal_ vez se acuerda, melancoh- fuerzas para emprender el vuelo hacia los trópicos, eran,
En la Ciudad ....... .. ........... . . ·. . . . . . $ r.oo
cameote (abundan tanto los ingratos) de uno de sus me- desde hacía muchos años, las únicas habitantes del parque, librado del abandono.
(pagadero por adelantado.)
jores actos de bondad: de cuan&lt;;10 ~mpujó la barca de
Por descuidado que estuviera, el parque conservaba
En los Estados ...................... •••••· $ I. 2 5
Ulises suavemente a la playa m1sencord10sa en donde lo
una belleza severa, con sus avenidas de castaños, sus
(pagadero por trimestre adelantado.)
esperaba Nausic&lt;1a, la princesa de los brazos níveos. PeE n el Extranjero .................. .. . ... • • $ 2.00
ro no. Los inmortales ignoran los venenos de la melan- camioitos tallados, sus prados, su estanque de negras
(pagadero por semestre adelantado.)
colía, y el fue rte Poseidóu es e l mismo. Si está_ pensati- aguas, bordeado de musgosas piedras, exhalando el conjunto un penetrante olor a hojarascas y rosas marchitas.
vo, es porque el dios de los. cabellos azules piensa en
Sobre un montículo de verdura se levantaba un pabenuevos naufragios para castigar al rey de Itaca. Poderoso y brutal como es, le disgustan los ~rdides y 1~ -:s- llón imperio, habitación de la señorita Ana.
Con el tiempo, ésta se había vuelto maniática, no adNUMEROS SUELTOS:
tratagemas del griego sutil. Sí, es el mismo. Cootln!-'a
reinando sobre las olas innumerables y de sus palacios mitía n inguna visita y no toleraba que ningún criado paEn la Capital. ........... . ............. • • • $ 0.30
de esmeralda son las algas q ue se veo en su cabellera. sara la p uerta de su habitación.
En los Estados .................. . ......... . "0.35
A veces, a la puesta del sol, se apoyaba en el alféizar
De su espuma salada renace eteroam~nte la du_lce AfroEn e l Extranjero ...... : ....... ........... . "0.50
dita y siguen agitando sus barbas fluviales los vientos le- de su ventana, y creía oír a lo lejos el eco de la campaAtrasados . . ............. • . •• ... ••••••••·· "0.50
na o el silbido de la sirena que ponía en libertad a los
geo1arios de la Odisea.
En otra glorieta, la más concurrida del paseo, surge obre ro3 de la ciudad
Para la publicación de avisos en este periódico, diriSalía dt.spués a l jar dín. sola, y llegaba hasta el estanVenus, Ven us la bella. Una figu ra convencional y falsa,
girse a B. &amp; G. Goetschel , Aveni~a 16 de Septiembre,
casi anacrónica en estos .tiempos de las faldas estrechas. q ue, donde solía hallar siempre a la cigüeña
r6. Sus agentes en Europa, la Soc1eté Mutuelle de Pu-Negro y blanco, decía; tú eres un páiaro de luto.
E n una concha, exigua para contener la s?berana h_erblicité, 14 rue de Rougemeot, (9 e).
Y es por esto que me gustas. Tu nido lo tenías en nuesmosura, y que sugiere la idea de qu~ los ~,oses t:1-mb1én
se ocupan de hacer economías, la_ 10veoc1ble _d1o~a se t ro jardín, y un día7 .volando, te caíste y te mutilaste.
muestra de pie. Tiene la cabeza hgerament': 10chn:tda Esto t uvo lugar el día en que mi padre se suicidó! Era
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.
y el manto que le baja desde un hombro de¡a la mitad mi mala amiga.
Este d iscurso irritaba a la cigüeña, quien, con la~ alas
de su belleza en tinieblas. ¿ Percibís la suave luz de una
estrella tras los~crespones de las nub es o el esp_lendor del tendidas, parecía querer lanzarse sobre la señorita Lanplenilunio cuando lo cubre la sombra de la tierra? La dor y herirla con.su largo y rojo pico. Y ésta, miedosa,
Venus de la Alameda deja algo que desear por no ha- huía de ella.
Una tarde, la señorita Ana v ió a la cigüeña al borde
ber sido su autor, amigo de la escuela ática de Scopas
El tran vía que sale de mi Colonia a las once de la
y Praxiteles. A primera vista, no se podrían aplicarle del estanque que torturaba entre su pico a uca larga cumañana, no se parece p recisamente al M~t ropolitano de las palabras q ue hace dos mil años dijo ~linio en loor de lebra.
París; pero me lleva a la ciudad en medio de mu¡er 7s su hermana de G oido. "De todas las regiones del mundo
Dió un grito de espanto y corrió a sn habitación perh ermosas y que h uelen bien. E,tá repleto y con t raba¡o
- exclamaba el sabio-se navega a Goido sólo para ado- seguida por la cigüeña que se irrito al oír el grito de su
puedo colocarme en un asiento lateral en donde a poco
ama. Y en su habitación sufrió un desmayo. En efecto,
rar la estatua de Venus. Y sin embargo ....
me e ncuentro a mis anchas No abun do e n carnes_ y un
En este domingo vibrante de primaverales perfumes, la señorita Laodor se debilitaba cada día más sin que
sitio modesto me satisface a cond ición de conquistarlo las ..guas en donde se copia apenas un t rasunto remoto por ningún estilo qui~iera admitir una persona expresapor e l propio,esfuer zo. Tampoco me ag_rada o mucho
de la suprema hermosura que cautivó a Anquises, pare- mente á su cuidado personal. Le gustaba la soledad.
los asientos delanteros, en los cuales se siente con _más cen salir de su estrecho pilón y derramarse hasta adonUna tarde se sintió algo conturbada, bajo la caricia
brusquedad los sa cudimientos a la hora de d escarrilar.
de la vista alcanza. extendidas en curva y sonoras como de los rayos del sol poniente, como una niña a quien
D ígalo la política. En todo caso, no hay q u e ser exigenuna cítara. Es el Egeo y su espuma vuelve a fecun.darse aturde el azul y la inmensidad del cielo.
te cuando se via;ia, máxime si se va en agradable cJmHasta sus oidos sintió llegar el roo roo de las ruedas
con la sangre de Urano. Brisas de Corinto y de Pafos
de una fábrica cercana.
pañía.
encarrujan sutilmente las ondas De repente, é~tas s_e
E l hallarme a- las once de la mañana respirando en aquietan y los horizontes se doran. Es que la diosa siDurmi6se. casi, y se sintió llevaba a otros tiempos,
"plein air" la lib_ertad y la 11:_z, me demuestra que es do- gue alegrando la tierra con su per petua juventud. Tor- j uzgándose princesa
mingo. Es;,.s gloriosas companeras sólo saben revel_arse
De pronto surgió ante ella la cigüeña
na a aparecer, radiosa y triunfal, como en las edades en
en ta l día, risueñas y cor diales, a los q ue ~eseot1~?s que la gente g riega la veía avanz:i,r sobre su concha ma-iAúo el pájaro de luto! murmuró.
más d irectamente la maldición que nos_ tra¡o el v1eJ?
Dejóse caer sobre una silla, la cabeza inclinada.
rina deslizándose en la superficie de las aguas, absorAdán . Y si no bastara ese profundo seotim1eoto de liLa cigüeña la miraba fijamente. Viéndola inmóvil la
tas como la naturaleza toda. Su influencia sigue mosbertad que se de_rrama pród~ame~te . en el aire, projuzgó inofensiva. Las alas extendidas, avanzó hacia ella.
trándose en la savia que vivifica los retoños y en el esb arían que es dom10go los puoos hmp1?;5 del co~d_uc- plendor fecundo de la primavera. Hace germi nar los Con el pico, la atacó a la frente. La inacción de la setor que cobra el pasaj_e. Est._a d~mostrac10n es dec1s1va,
árboles y las espigas y no se canFa - de sembrar en el ñorita Ana la sorprendió. Reiteró el ataque y, exaspe·
con permiso del Jabonoso gremio.
.
corazón humano, junto a las inquietudes del deseo, la rada, se echó con furor sobre ella. Cansada al fin ,
y es domi ngo de Resurrección, además. La a)egna generosa simiente del amor, suprema y consoladora ra- levantó la cabeza, victoriosa, cantando un himno de
de las pascuas floridas_chisporrotea.eo _el sol y circu la
triunfo.
zón de vivir.
por las arterias (le la cmdad. Desde m1 traov1a veo las
Volvióse . ... Detrás de ella relucía el cañón de un
Con razón nacieron flores bajo su planta. Y con racalles henchid.as de traoseuotes, entre los que se destafusil.
zón basta evocarla al amparo del bronce decorativo que
ca bravamente tíll cual indumentar ia provio~iana, que
tan mediocremente la representa, para que el agua que
ROBERT SCHEFFER.
pone uoá sonrisa de dulce piedad en los l~b1os de las
la rodea se extienda como el mar antiguo, resonante cogentes de bien. \A duras penas cruzan taxis, ban d-:ras
rno una cítara y llena de claridades mediterráneas. El
colora das y azules, próceres coupés y carr~s _repartido·
dulce imperio de la victoriosa deidad, resucita día a día
r es, cuyos plebeyos tiros l ucen en las guar01c1ooes y las
en los ojos azules que alcanzamos a vislumbrar tras una
cascabeleras, guías d e flores y adornos de p:i.pel. En al- ventana entreabierta y su influjo es manifiesto en las boguna bocacalle ;¡ ea balcones fronteros está s~jeta la cas adorables que tartamudean deliciosamente el lenguaje
cue rda de la que todavía pende u':'a representac1on ~a- siempre nuevo, del poderoso amor. 1\o, no ha. muerto;
Una vasta quietud de cementerio
cabra del traidor apóstol, cuya ruidosa e¡ecuc1óo ~izo
y cada vez que los labios se juntan en la efime'.a emreina en los campos que la tarde &lt;lora,
ha poco la delicia de las multitudes. _- La mañana he~e
briaguez del beso y los con,zooes se desposan ba¡o la fe
y en grave acento por las almas llora
la frescura de la· juventud y está vestida como las diode una mutua promesa. cada vez que dos miradas se
la esquila del antiguo monasterio.
sas, con un peplo de color de jacinto..Y es imperioso el
truecan los tesoros de la ilusión, y dos manos temblorodeseo de dejarse saturar libremente de su clara luz, de
sas se cambian las riquezas inagotables de la esperanza,
sacudir los músculos bajo su influencia, de echar a voEn su recinto, bajo el dulce imperio
cada vez que en el flanco y en el surco, errumpe la vilar las alas de la fantasía e n su a~re ligero y amable. da con doloroso estremecimiento, se confiesa su p resende cristiano fervor, la pecadora
No es p 9sible resistir tantas insioua7iooes. Y abando
grey, en humilde procesión, implora
cia divina, y se proclama la solemnidad de su culto. Innando el tranvía en la próxima esqu10á., me encuentro cesante p reside sus misteriosas liturgias ; la primavera
cantando a los acordes del salterio.
en la florida vecindad de la Alameda.
enflora sus altares e invencible y risueña, lleva como la
E l v iejo parque fundado por el yirrey don Luis de
Vierte místico aroma el incensario.
reina del poeta, la alegría del mundo "º la sonrisa y la
Velasco también canta las a leluyas de pascua a su ma- eternidad bajo los arcos de las cejas.
Los ecos de un responso funerario
nera. Marzo ensaya su verde t ierno en las ~ojas nuevas,
resneoao en el ámbito sombrío ..... .
y sobre la gram;,,, las primeras rosas comienzan a exo o o
tender los gayos tornasoles .de sus tapicerías. Llego.ª
Entretanto, los más anchas calzadas del parque deY en tanto, mis extintas ilusiones
una glorieta y me detengo indeciso frente al ~ercuno
Desfilan en dolientes procesiones
que Juan de Bolonia- sorprendió en la aud..c1a de su sarrollan el desfile pintoresco de los que pasean. La luz
de marzo hace una sinfonía de colores prodigándose gapor el lóbrego claustro de mi hai tío.
actitud y la ligereza iocoerci~l': de) vuelo. H.ay una
verdad tan artística en el prod1g10so impulso y viola las yameote en las trajes claros que entonan con esplendileyes de la gravedad tao soberanamente, qu_e n? _dudo dez la perspectiva alegre del paisaje. La luz de marzo
RAUL .\. ESTEVA.
desfleca vellones pascuales en las mejillas .femenin,as
que loe dioses hayan resusitado para seguir v1v1endo

La Resurrección de los Dioses

Paradoja sobre la originalidad

los mismos anhelos.. ,. ¡Esta es la ilusión del lenguaje!
En realidad, cada una de las cartas deja tras sí un sentimiento único, una originalidad, un estado de conciencia, uo caso singular que oo podría ser substituido por
los que dejan tras sí ninguna de las otras. Sólo que la
palabra, (y sobre todo, la palabra fijada en el papel por
manos vulgares) no tiene medios con que acusar esos
matices infinitos. El lenguaje, instrumento de comunicación social, está hecho para significar géneros, espfcies,
cualidades comunes de representaciones semejantes.
Expresa e l lenguaje lo "impersonal" de la emoción;
nunca podrá expresar lo "personal" basta el punto de
que no queden de ello cosas inefables, las más sutiles,
las más delicadas, las más hondas.
Entre la realidad de mi ser íntimo a qne yo doy nombre de "amor" y la de tu ser a que tu aplicas igual nombre, hay toda nuestra disparidad persocal de diferencia.
Apurar esta diferencia por medio de palabras; evocar
por medio de ellas, en mí la imagen "completa" de
tu amor, en tí la imagen "completa" del mío, fuera intento comparable al de quien se propusiese llenar un es
pacio cualquiera alineando piedras irregulares y se empeñara en que no quedase vacío alguno entre el borde
de las unas y las otras. Piedras, piedras irregulares, con

Hablando de la originalidad literaria, me dijo Górgibus, el interesante removedor de paradojas:
-~ada más raro que la originalidad en la expresión
del sentimiento; pero nada más común y vulgar que la
originalidad del sentimiento mismo. Por 1« man era de
sentir, nadie hay que deje de ser original. Nadie h, y
que sienta de modo enteramente igual a otro algu no.
La ausencia de originalidad en lo que se escr ibe uo es
sino ineptitud para reflejar y precisar la verdad de lo
que se siente.
F igúrate ante el más vulgar de los casos de pas:óo;
ante el crirr.en de que hablan las crónicas de cada día.
¿ Por qué mató el criminal; por qué robó; porqué manchó una honra? ¿Qué fué lo que le movió a la culpa?
¿ El odio, la soberbia, la codicia, la sensualidad, el
egoísmo? .... No; esas son muertas abstracciones. Di
que lo impulsó "su" odio, ''su., soberbia, ..su'' codicia,
''su' sensualidad, ICsu" egoísmo; los "suyos,'' cosas úoi·
cas, únicas en la eternidad de los tiempos y en la infinitud del mundo. Nadie odia, n i ha odiado, oí odiará absolutamente como él. Nunca hubo ni habrá codicia
absolutamente igual a su codicia; n i soberbia que con la suya pueda identificarse sin reserva. Multiplíquense las
generaciones como las ondas de la mar;
propáguese la humanidad por mil orbes; nunca se reproducirá en al~a creada un amor como el mío, un odio como
el mío. Semejantes podrán tener mi
amor y mi odio; nunca podrán tener
iguales. Cada sentimiento, aun el más
mínimo, de cada corazón, aun el más
pobre, es un nuevo y diferente objetivo
en el espectáculo que_ el divino E~pectador se da a sí propio. Cada mrnuto
de mi vida que cae al abismo de la
eternidad rompe un molde que nunca
volverá á fundirse. ¿ Y qué te asombra
en esto? .... ¿ No sabes que eo la inmensidad de la selva no hay dos hojas
enteramente iguales; que no hay dos
gotas enteramente iguales _en la inmensidad del océano? .... M ir .. las lu ces
del firmamento, cómo parecen muchas
de ellas iguales entre sí como otros tantos puntos luminosos.. Y ca_da una de
ellas es un mundo; ¡piensa s1 serán desiguales! .•. . Cuando e l pens:tmiento de
tu pequeñez. dentro del c0n1unto de lo
creado, te angustie, defiéndete con esta
reflexión , tal vez consoladora: tal como
seas, tan poco cuant? viva_s, eres, ~n _cada i ostaote de tu ex1steoc1a, una uo1ca.
exclusiva originalidad, y representas _en
el inmenso conjunto un elemento ID·
substituible; un elemento, por insubstituible necesario al oraen en que no
entra 'ot ra cosa sin s'!ntido y objeto.
Jamás un seotimieo,o real y vivo se
reproducirá sin modificación de una á
otra alma. Cuando digo "mi amor,"
cuando digo "mi odio," refiriéndome al
sentimiento que persona o cosa determinada me inspiran, no aludo a dos
tendencias simples y elementales de mi
sensibilidad, sino que con cada una de
esas palabras doy clasi_ficación a un
complexo de elemeoto_s interno~ que se
asocian en mí según c1ert.:. finalidad; a
un cierto acorde de emociones, de apetitos, de ideas, de recuerdos, de impulsos iocooscient&lt;::s, propios e inseparables de mi hi;toria íntima. La tota 1
complexidad de nuest~o ser ~; reproduce en cualquiera mao1festac100 de nuestra naturaleza moral, en cualqueira de
nuestros sentimientos, y cada uno de
ellos es, como nosotros mismos, un orden singular, un carácter.
Fijando los matices del heroísmo _antiguo, notaba ya Plutarco cuanta difeSEMANA SAN T A . -Misa de R a mos en la C ated ral .
renc ia va de fortaleza a fortaleza, coro~ de la de Alcibíades a la de Epamioondas; de prudencia a prudencia, como de la de Temístocles a la de que intentamos cubrir espacios ideales, son las r alabras.
Arístides; de equidad a equidad, como de la de Numa
a la de Agesilao. Pero para que estas diferencias exisLa rnperioridad del escritor, del poeta, que desentratan no es necesario que el sentimiento que las maoifies·
ñan ante la mirada ajena el alma propia, o bien, que
ta sea superior y eLérgico, ni. que esté contenido en la crean un carácter novelesco ó drarr.ático, manifestándoorganización de una persooahdad poderosa. Basta con lo de suerte que sobre el fondo humano que entrañe se
Que el sentimiento sea real; basta con que esté eutre- destaque vigorosamente una nota indvidual, de donde
cruzado en la viva urdimbre de un alma.-iCuáuta monazca la ilusión de la vida , está en vencer, hasta donde
notonía. aparentemente, en el corazón y la h istoria de
lo consiente la naturaleza de las cosas, esa fatalidad del
unos y r.tros hombres! ¡Qué variedao infinita, en realilenguaje; está en domarle para que exprese, h&lt;lsta dondad! Miradas a la distancia y en conjunto, las vidas hu·
de es posible la "singularidad individual" , sin la cual
manas habían de parecer todas iguales, como las reses
el sentimiento no es sim, un esquema a bstracto y vacío.
de un rebaño, como las ondas de un río, como las espigas Consiste el triunfo del poeta, ~n agrup, r las palabras
de un sembrado. Se ha dicho alguna vez que si se nos de modo que den la intuición aproximada de esa origiconsintiera abrir esos millares de cartas que vienen en nalidad individual del sentimiento, merced a la sugesun fardo de correspondencia , nos asombraríamos de la tión misteriosa que brota del coojunfo de las palabras
igualdad que nos permitiría clasificar en unas pocas ca- que el genio elige y reune, como brota de la síntesis quísillas el fondo psicológico de esa muchedumbre de docu- mica un cuerpo con nuevas cualidades; un cuerpo que
mentos personales : por todas partes las mismas situacio- no es sólo la suma de los caracteres de sus componennes de alma, las mismas penas, las mismas esperanzas, tes.

Si todos los que escriben arribaran a trasladar al papel de la imagen clara, y por lo tanto, la nota diferencial, de lo que sienten, no habría escritor que oo fuera
original, porque no hay alma que no sienta exclusivamente "suyo" delante de las cosas; no hay dos almas
que reflejen absolutamente de igual suer1e el choque de
uoa impresión, la imagen de un objeto. De aquí que la
originalidad literaria dependa, en primer término, de
la sinceridad con que el escritor manifiesta lo hondo de
su espíritu, y en segundo término, de la precisión con
que alcanza a definir lo que hay de único y personal en
rns imaginaciones y sus efectos. Sinceridad y precisión
son resortes de la originalidad.
o o o
Por la "llegada" de un grao escritor, de un gran poeta, se determina siempre la revelación de nuevas tonalidades afectivas, de nuevas vibraciones de la emoción.
Es que ese hombre acertó a expresar con precisión maravillosa lo "suyo": otros experimentaron ante el mismo
objeto estados de alma oo meaos ricos acaso de original idad; no menos fecundos acaso en interés; pero por no
ballar modo de expresarlos, los condenaron al silencio,
o bien pasaron por mediocres escritores y poetas, sólo porque no supieron.
como el genio sabe, traduci r en palabras
"casi todo" lo que sintieron, ya que
"todo" hemos de entender que excede
de la capacidad de las palabras.
Si la substancia de la lírica y de la
psicología novelesca está libre de la posibilidad de consumirse y agotarse con
el transcurso del tiempo, débese á la
complejidad y originalidad de todo sentimiento real. Porque au:ique cualquier
manifestación de la humana naturaleza haya de contenerse, basta el fin de
las generaciones, dentro de cierto nú•
mero de sentimientos fundamentales y
eternos: aunque e l último poeta muera
cantando lo que el primero cantó en la
niñez florida del muodc, siempre cada
sentimiento tomará del alma individual
en que aparezca, no só lo el sello del
tiempo y de la raza, sino también el sello de la personalidad' y siempre el poeta del genio, al convertir en imágenes
la manera como se manifiesta un sentimiento en su alma, sabrá hacer sensible ese ··principio de iodividualizacién," esa origi11alidad personal del sentimiento.
JOSE ENRIQUE RODO.

El Alma PreGiosa
del Rabbi.
Por toda Palestina Norte, por la fresca y cordial Galilf,a. gloriosa romería
verificaba en épocas antiguas un distinguido y amable carpintero llamado el
Rabbi Jesús de Nazaretb. Su raza: la
raza pálida y distante desprendida en
Canaán de dos tristes tribus- simíticas
en siglos fantásticos: raza lírica de profecías y va ticioios, que a impulso de estimarse selecta en cultos y costumbres tuvo espléndidas oportunidades, esperadas antaño por el beduino melancólico
como una avisada lluvia de oro.
El sol que abrillantaba los empinados perfiles del Carmelo, las lentas aguas
del mar Muerto, y el marmoreo panor.ima de Jerusalén, era el mismo que
alumbraba su ignorado villorio; pero todas las bood,des de ese sol repartiéron·
se en e l alma del nazareno sentimental.
Su espíritu sutilísimo lab raba con
pulcra paciencia de orfebre la idea de
un reino ideal.- "Yo soy el nuevo pan superior al maná"
-decí~. Y su alta cultura individual sublimábale; y su
lengua¡e lleno de músicas y misericordias vibraba :ntensamente como un bimno.- "La buena nueva legada á
los mansos,"-"EI Mesías pronosticado por Daoiel,"pronosticaban los labios plenos de certidumbre y esperanza.

·

Alma libérrima y fuerte , odiaba cultamente las instituciones contemporáneas y el gesto imperativo de los
gobernadores. Sus imágenes multiformes. sus parábolas
graves, suaves, sus bromas discretas, decían más de belleza y grandeza que todas las lúgubres sabidurías revt:ladas en el Templo por canosas sapiencias de escribas.
Varios bueocs aldeanos, los más pescadon·s y labrie-gos, presos en el misteric de su conversación conmovedora, seguíanle por cuantos parajes eligiera; y sus Jugares acostumbrados eran todo poesía; en el amplio lujo
de Primave1a, por granjas y éras, riberas y colinas.
atravesaba el Rabbi con su cortejo fraternal, como . un

�de esas fortalezas marinas entre dentro de la curiosidad
de las gentes.
A nte todo es preciso que la cala del barco tenga por
base un sólido armazón de hierro, que ~ostenga todo,
pues sobre é l han de ir los rieles, sobre los que han eje
correr las gruas numerosas que la electricidad y el vapor han de mover en todos sentidos. Despuls de esto se
traza el barco que se expon e en la sala correspondiente, para su exámen por los ingenieros técnicos, y des·
pués el ministro dá la órden de empezar la construcción,
habiendo visto las piezas una por una, cuyas piezas han
de unirse en el llamado "montaje." Si todo está bien
combinado, bien previsto, la operación adelanta visiblemente, con una regu laridad completa.
Por los grabados que damos se comprende. el desarrollo de la construcción del "Juan Bart" que es u no de
los modelos pertenecientes a la marina francesa.
L a quilla es lo primero que se hace y como sobre ella
ha de flotar el casc0 del barco, p recisa mucho su solidez, los puentes de la misma manera se suceden piso
por piso, y cuando todo el exterior está acabado se procede el lanzamiento a l mar. Es un momento de espectación, pues si en algo hubo error de cálculo, peligra la
estabilidad del acorazado, y la masa interte se irá al fondo, entre la crítica acerba, y dura para el gobierno,
y para los ingenieros navales, En caso contrario todas
son aclamacion es, p lácemes y el cañón suena en señal
de alegria.
Cuando el "DANTON" se lanzó al agua, en presencia del ministro de Mari na que fué a Brest para la ceremonia y de muchos personajes del elemento oficial el
nav(o rehusó _sostenerse a flote, perdiendo el equilib;io,
habiendo habido necesidad de reconstruir su linea de
flotación obteniéndose p or fin el éxito.
Una ve~ lanzado empieza lo que podríamos llamar el
acorazamiento, el poner las torres, y toda la inmensidad
de material que ha de llevar sobre el casco. P ara ello
hemos de tener en cuenta que si antes en tiempos pasa·
dos, no había los adelantos de ahora para la const ruc-

rima elegíaca de las claras estrofas que formaron e! poema de su vida.
Visionado por tides placas de oro, un rudo de I&lt;erioth
a quien decían Judas. inte rrumpió trágicamente el sueño de Jesús de Nazaret para recordarle los días nazaren os y las faustas entrevistas de Bethania; y por e nt re recuerdos y pesadumbres se iba tórciendo como un h ilo
el análisis-hermano del llanto- que denuncia la importancia del dolor, en horas de súplica y de luto.
.... Y las ocho campanadas de las Bienaventuranzas
vibraron en su alma como há tiempo vibraran sobre las
estupefactas multitudes del Tiberiades.
Con fatigado p aso de garza, encorvado por el peso de
maderos cruciformes, subió el Rabbi nostálgico sobre el
tibio lomo de) Gólgota, detrás el bárbaro ruido de la
chusma invocando castigos; delante, construido por su
imaginación potente, el Reino de Dios: alcázar de cristales, de trovadores y de nubes.
En lo más alto del Gólgota, víctima de imposibles
torturas, murió el excelente galileo, invadido por fiebres
y delirios, pensando en generaciones de siglos, en medio de la deploración de los buenos y de las mujeres
tiernas que le signifi caban angustiados adioses desde las
terrazas de Jerusalén . .... .
MARIO TORRES RODRIGUE Z.

&lt;

S. M. el Rey Jorge J. de Grecia. asesinado el pasado martes en Salónica.
dócil rebaño, a veces irisado por el sol o plateado por
las lluvias dilatadas y frías. Ruiseñores en marcba sonora obsequiábanle al paso sus mejores a rpegios, mustias cigüeñas hacían genuflexiones, ovejas le miraban
cariñosamente, y los torvos -iromedarios de los arenales
pausaban las pisadas para que el polvo no empañara
las pupilas del viejo pensativo.
Acaso su lirismo visionario le hiciere sentir confidencias patriarcales entre el susurro de l~s hojarascas, y en
las dolientes estancias del viento la erótica melodía del
" Cantar de los Cantares" o las lamentaciones de David
el poeta. Acaso en nocturnas frondas distinguiera las
barbas plateadas de Abraham y la punta mi:agrosa del
báculo mosaico.
·
Maravillosamente caminaba el Rabbi por · el rubio
paisaje galilM ofreciendo infinitas dulzuras y prome~as.
Cualquier grano de mostaza o trigueña mazorca era
motivo para una parábola, cada parábola propicia a una
enseñanza, y cada enseñanza un cristalino concierto de
frases admirables.
Galante y cortés con las mujeres amábalas cual nadie. Cuando en la her mosa declinación de aquellas rosadas tardes, tornaban las galileas, más gratas que los
lirios del Jordán, sombreadas por el tono esmeralda de
olivares y v iñedos, a l hombro racimos y vajillas, en el
cuello lujo de ajorcas, y en sus túnicas delgadas la brisa
certificando formas; el Rabbi las deten ía con el prodigio de su fisonomía, las conversaba de amor, de las superioridades de su sangre, de inmediatos aconteceres y
de los rojos sortilegios de Satán; e llas se prendaban del
decente incógnito y ponían mil besos nuevos en su cabellera trémula.
María, alegre y notable mujer magdalena, gustadora
de fiestas y caprichos, trocó d istintas caricias y sensaciones por una sola pasión firme, dispersó la aromatización de sus gracias, y se oculló como una mariposa de
invernáculo en el fino follaje de sus prédicas ~imbólilicas.
Jesús de Nazeretb prodigaba eficaces exo,cismos a
los d esconsolados y pacienfes: al influjo sugestivo de
sus tranquilas bendiciones las d escarnadas viudas sonreían nupcialmente, los rígidos paralíticos corrían de
emoción, y los ciegos abrían sus ojos de estatua.
Raras veces alargaba provechosas· excJrsiones, y dejando a espaldas el cálido horizonte de predilectos burgos, partía a extranjeros territorios con todos sus discípulos y todas sus ilusiones. Ante el fatuo brillo de máximas
ciudades, la fran ca democracia d e sus ideas le hacía inve·rtir su frecuente jovialidad por una mueca repulsiva y
áspera. Del florilegio de paganos cultos no tronchaba ni
siquiera una flor para cultivarla en el ja rdín de su al·
ma; jardín todo albo y t;,rso, todo exquisito y frágil co·
mo un verso. Cuando a su atención refinada cautivaban los mármoles triunfales, bajaba los párpados pru
dentes en presencia del acecho lascivo del Fauno y
las blancas actitudes de las d iosas que decían cancion es
de Amor y Vida con la pura e intacta especificación
sexual.
Por amenos días de Pascua visitaba los enemigos valles de Judea, do!:de a cambio de abundantes odios y
crispados puños fariseos, tenía, como en su a preciable
Galilea, atentas finezas y perfumes profusos.
Las brum.is judaicas, contemplaron al fin la última

Al cerrar este número de EL MUNDO ILUSTRADO llega la n oticia de la muerte del Rey de Grecia Jorge l., víctima de un asesinato en Salonica.
Parece ser que paseando el Monarca por una de las
calles de la citada ciudad. dos desconocidos ocultos desde una puerta Je hicieron varios disparos de revólver,
cayendo herido por los proyectiles, muriendo a la media hora. Añádese que uno de los asesinos era griego
llamado Alesko Schoinas, y que estaba demente. También se asegura que pertenecía a una asociación socialista; el Rey al sufrir el atentado dijo ¡¡Me han herido!! .... y ya no pronunció más palabra.
Nació Jorge I, Rey de los helenos, en Copenhaguen,
el día 24 de Diciembre de 1845, habiéndosele dado en
la pila bautismal los nombres d e Cristian, Guillermo,
Fernando, Adolfo y Jorge. Contaba actualmente , pues,
68 años de edad.

Sr. don Pedro Serrano, nombraclo secretario particular del dire ctor de Instrucción Primaria.
Era hijo segundo del Rey Crislian IX, de Dinamarca.
Educóse en la Marina de su país. habiendo llegado
muy jcven a obtener el grado de Almirante.
En 31 de Enero de 1863, contando por consiguiente la
edad de 18 años, fué p roclamado Rey de los h elenos por
voto unánime de la Cámara Nacional de G recia.
Jorge I, de Grecia contraje matrimonio en 27 de Octubre de 1867 con la Gran Duquesa Oiga Constantinowia
hija del Gran Duq ue de Rusia, Constantino, y sobrio~
del Emperador Alejandro TI.

Colocación de la primera p iedra de un "Dreadnougt"
en presencia de un vicealmirante, de un prefecto marítimo, y del alto personal del arsenal.

Vista del esqueleto, después de cincuenta días de trabajo viéndose las trasversales que soportarán
el primer puente.

(C~llllil©&gt; ~ lln@® lllllfü 66~@lmi©&gt;IJ!lgllnit99
S i en las guerras por tierra cada día se inventan o se
perfeccionan los armamentos, para hacerlos más terrib ~es, en las luchas por mar sucede lo propio, sobre todo
en lo que toca a las corazas de los barcos que han de
entrar en combate. De ahí el que las unidades marinas
que se conocen bajo el nombre de "DREADNOUGHT"
sean hoy por hoy la últim;; palabra en cuanto a conrlic iones de inexpugnabilidad, habiendo hecho una verdadera revolución, su estructura y su fortaleza, como se
p robó en la guerra ruso-japonesa, basta el punto de que
Inglaterra, Alemania, Francia y Austria, se hayan provisto de barcos de tanta potencia y valor.
En los momentos actuales sólo se construyen en los
arsenales, barcos del tipo del " DREADNOUGHT" con
su poderosa artillería, pues el número de cañones que
ellos sustentan, sólo los pueden llevar los acorazados de
ese tipo. De ahí, el que, saber como se construye una

servicio, habiéndose tardado unos tres años e n su construcción, lo que es un gra n progreso, pues antes ninguno tardaba menos de seis u ocho años. Costará alrededor de unos 60 m illones de francos, de manera que aun
las naciones más r icas, no podrán construir muchos, Inglaterra posee seis, Alemania cuatro y F rancia dos.
Para terminar diremos, que para formarse una idea
del poderío de la a rtillería de esta clase de acorazados
pueden en el primer minuto de combate enviar a l ene'.
~igo una avalancha de obuses representando 70 a 75 ,000
kilos de acero La evocación de los mayores combateJ
navales, que registra la historia, se quedan atrás ante
este poderío tan enorme,:que parece ser la última palabra
en la ciencia de destrucción y de muerte.

El barco cae ,en el mar. ¡Es el gran día! El "Juan
Bart," toca por vez primera las ondas marinas,
recibiendo sus caricia,s.

-

Sr. doctor don Manuel de Araujo, presidente del Salvador, asesinado
recientemente.

Las vércebras del "Dreaudnougt" sobre las cuales va
su esqueleto.

ción de los metales, hoy se hacen más resistentes y sin
embargo menos pesados. En la actualidad existe lo que
se llama el acero al "crome," y a l nikel que se hacen en
las casas Harvey y Krupp, para el blindaje de los barcos. Los progresos de la metalu rgia permiten ya hacer
corazas hasta de 27 centímetros que c¡s la que lleva el
"Juan Bart" último modelo aun más perfecto que el
"Carlomagno" que solo alcanzó acero de treinta centímetros. Para completar la seguridad de los fondos, por
debajo de la línea de flotación, todo es invulnerable, bajo el sistema del acero.
Las torres que lleva el "Juan Bart" son unas especies
de f? rtines, de fo!ma cilíndrica. L a parte fija y la parte
movible de las mismas pesan en total, hasta 300,000 kilos
y sin embargo todo ello se mueve con suma facilidad,
por una rueda volante a voluntad del pontonero que recibe las órden es del que dirije el combate, el cual las
dá por un teléfono o portavoz. Un eminente ingeniero
italiano M. L orenzo d'Adda que asistió en una torre de
un acorazado japonls a la batalla de Tsoushina, cuenta
que c3:da tres o cuatro minutos había que reemplazar á
los artilleros que estaban en los cañones, en negrecidos
por el humo de la pólvora, sordos por el ruido de la
metralla, extenuados por la fatiga dando el espectáculo,
d ice d'Adda, "del fuego en la furia."
Bor lo dicho se, comprenderá la terrible ofensiva de
los "DREADNOUGHT" debiendo añadir a todo esto
los tubos lanza-torpedos submarinos instalad os debajo
de los puentes, los cuales sin que haya medio de evitarlo y sin que se sera de donde viene, lanzan numerosa
metralla, que hace estragos enormes en el enemigo.
Para _e l próximo octubre del año en curso se cree que
el "Juan Bart" estará terminado, pudiendo entrar en

Instalación de la artillería en el "Juan Bart. "-Momento de colocar uno de los cañones que han
de hacerle apto para la luch a.

�~Il ffillllJ@V© Mll"©

"Cantiones del Medio Día"
POR BLANCA DE GOLTA COLANCO

El poeta ama caotaodo;
el corazón canta amando
para llorar o reir ..... .
y las coplas del presente
traban con hilo dorndo,
a cantigas del pasado,
canciones dei porvenir.
De aotigua trova otra nueva
el viejo ritmo renueva
en cada ser que nació!
Y es dulce procedimiento
que en la suerte que le quepa
cante el mortal lo que sepa
con la voz que Dios le dió!
Sueoa a hora mediodía!
Baña a I valle J;,. armonía
de himno inmenso de color...
y el verjel caota de aromas
sooatas maravillosas
a las liadas mariposas
que lo entontecen de amor!
Medio día!
Alegremente
va besada la corriente
por la reverberacióu!
Y no hay pena tan sombría
que el fulgor de este momento
no le dore un pensamiento,
nu le evoque uoa oración!
Medio día! Medio día!
Arroba la hechicería
de esta luz meridional!

y en la ardorosa hermosura
de su brillo inmaculado;
el corazón deslumbrado
sabe amar a Pmtugal!
Portugal!
Campo de flores
que el sol matiza en colores
y en prismas refleja el mar!

'

Alma que gime ea cantares
un amoroso tormento....
y en cada bandera al viento,
.:,iete Castillos a izar [r].
BALBINO DA VALOS.

[ 1] Se refiere a los siete castillos de la bande·
ra portugnes;,..

P,ua "El Mundo Ilustrado."
Hay horas de quietud ea que las alas
del recuerdo fe liz de mis amores
rozan temblando con sus mustias galas
de la vida las hojas y las flores.
Siento en el alma una ilusión esquiva,
una caricia que solloza y hiere,
y pasa ... como oota fugitiva
que vaga sola, pero nunca muere...
¡Noches tranquilas de tristeza y frío
en que a la calma la ilusióo se aduoa. . !

i~oches de insomnio sin pesar ni hastío,
noches de tibia claridad de l uoa... !
Allá... la sombra que ocultabá iocierta
mil escenas de plácidos amores;
la hiedra, que enredándose en la puerta,
daba a los muros de la alcoba abierta
el peremue ornamento de sus flores...
Muchas escenas que en la calma austera
de esta brega iocesante y tormentosa
se agitan como ayer ... en primavera
aunque estén en la senda penumbrosa •......... .
Hoy que ya tengo la esperanza yerta
enmedio de nortalgias y embelesos,
llevo en e l alma la ternura muerta
con e l tibio cadáver de mis besos.
CESAR CAMACHO.

Il~ Il@ll\l~

,

cual caricia sagrada
de dulzura y de calma.

Cabeceaba la barca, sio velámen y rota,
de las olas tranquilas ea el lecho de tul;
iba lenta, muy lenta, como herida gaviota
contemplando otras aves en el límpido azul.
Impulsada en silencio por la brisa süave
que traía los perfomes de un cercano pensil,
reflejaba en las aguas la fantástica nave
de la altura en la popa, mascarón de marfil.
Y besó lentamente de las playas soñadas
las arenas ideales, que en solemne quietud.
le brindaban abrigo entre flores sagradas
en los ~ellos jardin~s de eternal juventud.
Entre nubes rosadas y girooes de bruma
esfumase la barca corv-o en bello arrebol;
se perdió entre las conchas que besara la espuma,
y en la dulce caricia de un gran rayo de sol.
LUIS G. V ALDESPINO Jr.

!]&amp; ~WtCffiooooo

A la inteligente y distinguida Srta. Josefina Murúa, en
su onomá~tico

Para "El Mundo Ilustrado."

Para "El Mundo Ilustrado."
QUE TAlS'fE . ...

I
Yo miraba en la calma
de m is horas tranquilas,
la grandeza de su alma
en sus bellas pupilas.
Iba lenta la barca, se esfumaba en la bruma
cual gaviota, dejando en las olas dt:l mar
una estela adornada con los copos de espum.i ,
copos níveos, tao blancos como flores de azahar.
El crepúsculo de oro se bañaba en las ondas,
y en la luz postrimera de los rayos del sol.
jugueteaba en las aguas cual fantásticas blondas
que bordara. en colores un soñado arrebol.
Se éscuchab;,. tan solo el eterno murmullo
de las olas inquietas ea su blaodo cristal:
parecía que las aguas ea angélico arrullo
se aprestabao al sueño de la paz nocturnal.
Y la barca esfumada en la gran lontaoauza,
se perdió. cual fantasma de lejana visión ...
Iba en pos de la dicha. con la ingenua esperanza
de pasar sin peligros sobre el mar de Ilusióo.

II
Y sentí de mi vida
la profunda tortura
de esperanza perdida,
en un mar de amargura.

iQué triste aquella tarde! La neblina
abarcaba los amplios horizontes,
y apenas se miraba de los montes
el pueblo a cuyas faldas se reclina.
Moría el huracán cual si con mohioa
murieran dominados mil bizootes,
y hacia el lago dos grandes Aquerontes
descendían ya en paz de la colina.
iQué triste aquella tarde! En el camino
que va a dar a tu huerto peregrino,
te encontré con el fardo de tu pena
llorando tu ilusión, que se perdía
cual la barca, que en honda lejanía
encallaba sus remos en la arena.
OYE
Oye: cuando tos manos marfilinas
hundes en mi cabello alborotado,
y tus ojos. de oscuro noguerado
me señalan humildes t us espinas,
cuando silente, con pasión te inclinas
a recibir mi beso inmaculado,
y después, en mi pecho destrozado
como flo r en su cáliz te reclinas,
¡quién me diera tener tu alma de lirio
para evitarte el singular martirio
de soportar la sombra de m i pecho!
iQuiéo me diera tener entre mis brazos
no el corazón que tengo hecho pedazos,
sino el c ie lo-tu cielo-para lecho!
ULISES CESAR SILVA.

Iba inquieta la barca, la azotaban furiosas
gigaotescas oleadas entre horrible capuz;
parecía que las velas contemplaban medrosas
el timón destrozado en la estela de luz.
Y los cielos obscuros en su gran parpadeo
engendraban al rayo de terrífica voz ..
Tras los truenos prefuodo, infernal centelleo,
y en las olas, la imágen de las iras de Dios.

Un beso de mis labios apagados
Flotaba bajo el toldo de los cielos,
Buscando entre tus labios sonrosados
Un beso que saciara mis anhelos.

Y los mástiles rotos de la frágil barquilla
semejaban dos brazos implorando piedad,
y b~san la estela que dejara la quilla,
como símbolos sacros de infinita ansiedad.

Sediento de placeres divinales
Corrí tras la penumbra caprichosa,
Buscando con afáo del labio eo rosa
La cristalina miel de los panales.

Entre sombras profundas de uoa lenta agonía,
a la luz tormentosa y entre horrible fragor,
alejóse la barca en la noche sombría,
como negro fantasn,a en el mar del dolor.

De~pues de aspirar el suave beso
Que despide la brisa vespertina,
Consumí desde el mirto hasta el cerezo.

IlI

Penetró su mirada
hasta el fondo de mi alma,

___.,,

El néctar de tu boca purpurina.

¿ Y después? ..... .
Tú lo sabes quedé preso,
En el fondo de tu alma peregrina.
LAURO G. C .\LOCA.

El actual distrito de Sageofeld era hace mil años u o
reino pequeñito, 110 reino de juguete.
Kor turbaban su paz los odios, las envidias ni las guerras tao comunes y frecuentes eo aquella remota y belicosa época, porque sus pobladores eran pacíficos e in·
capaces de hacer daño a oaElie y gozaba siempre de un
sosiego profundo, de un descanso ideal, porque el orgu·
llo , la maldad, las desgr•cias y los crímenes no se daban
en el interir de sus fronteras.
Al cabo de un largo y venturoso reioado murió el Mo·
narca que regía aquel dichoso país y subió al trono su
h ijo Huberto, e l cual era tao bueno, tan sencillo y tao
noble, que el &gt;1mor que las gentes le profesaban se con·
virtió eo pasión, casi en idolatría.
Los astrólogos leyeron en las estrellas su porvenir y
d.-scubrieron en aquel libro maravilloso la siguiente
p rofecía:
"Cuando Huberto cumpla los catorce años ocurrirá un
su ceso importantísimo.
El anim'l.l cuyo canto resuene con mayor dulzura en
los oídos del Rey le salvará la vida, y mientras su casta
sea honrada en el reino, la antigua dinastía no carecerá
de herederos, ni las guerras, pestes y miserias se apo·
sentarán eu el país. ¡Evitad toda elección falsa."
Aquella profecía causó profunda sensación, y a medi·
da que se aproximaba la fatídica fecha , iba coovirtiéo·
dose en tema exclusivo de las conversaciones.
¿ Cómo había que interpretarla?
Según las primeras frases del misterioso documento,
el animal que debía salvar al Rey se presentaría sin ne·
. cesidad de que le buscasen y en el preciso momento en
que hiciera falta: pero la última frase indicaba, sin dejar lugar a dudas, que el Rey debía elegir antes y decir
qué cantor le placía más.
La salvación de la dinastía y del pueblo dependía de
que su elección fuese acertada.
Respecto a este asunto se formularon en Sagenfeld
tantas opioiooes como habitantes; pero la mayoría delos
sabios era de parecer que el Rey" debía escoger por adelantado, y cuaoto antes mejor.
Dictóse, pues, una real orden, en cuya virtud todos
los que poseían animales cantores debían presentarse
en compañía de ellos eo la sala más grande del real pa·
lacio el día primero de enero del décimocuarto año de
la vida del monarca.
Cu mplióse al pie de la letra y cuando todo estuvo dispuesto para la ceremonia, se presentó el Rey, vestido con
los ornamentos reales y seguido de los altos funcionarios
palatinos en traje de gala.
Apenas se hubo sentado el Rey, exclamó:
-Los animales cantan todos al mismo tiempo. ¿ Cómo
voy a elegir el que más me guste? Que se los lleven y
los traigan uno a u oo.
Uno tras otro deleitaron los oídos del Rey los alados
cantores. Volaron los minutos.
La elección resultaba difícil, sobre todo pensando en
)a pena que iba a acompañarla si e ra desacertada.
E l Rey dudaba de lo q~e oía, sentíase presa de gran
agitación, y las preocupaciones q ue le embargaban se
reflejaron en su rostro, .
.
..
Los ministros, que le miraban fi1ameote, d11eron para
sus adentros: ¡Se acobardó, perdidos estamos!
Una hora permaneció el Rey sumido en profundas meditaciones. De pronto exclamó:
-iQue traigan oueva_roeote _al mirlo!
.
El mirlo lanzó sus tnoos mas agudos y comphcados.
Ya iba el Rey a levantar el cetro para iodi_car que su
elección estaba hecha, cuando se detuvo, y d1Jo:
-Es preciso tener seguridad. Que traigan el chorlito
y que cante en competencia con el mirlo.
Las dos aves recrearon el oído del Rey con melodías
sublimes, y pronto se notó que Huberto se había decidido por fin.
La esperanza renació en los corazones, los Ministros
respiraron, el cetru se levaotó lentamente, cuando ....
ocurrió un incidente deplorable.
Oyóse en: la pue~ta de l~ sala un ruido análogo a un
estentóreo 1. ••• a, 1. •• . a, 1. .•• a.
Los presentes palidecieron y se esforzaron en ocultar
el espanto que aquella interrupción les producía.
Uoa oiña aldeana de uoos nueve años de edad, preciosa y delicada como_ una flor _silvestre, eo_tró en el reg io salón coa el entusiasmo mas s10cero pintado en el
semblante.
Al ver aquella majestuosa asamblea y al notarla cóle·
ra que reflejaban las caras de tan nobles señores, la niña se detuvo, bajó la cabeza y ocultó su arrebolado y
geotil semblante en el tosco delantal.
Nadie le dió la bienvenida; nadie se compadeció de
ella.
Algo repuesta de su primera impresión, paseó la mirada por la sala, secó sus lágrimas y dijo con voz tré·
mula.
-Señor Rey: perdonadme si me atrevo a oreseotarme ante vos. No tengo padre ni madre; mis únicos bie.
nes son una cabra y uo asno; ellos son mi felicidad y
mi orgullo. La cabra me da una leche dulcísima, y mi
asno me deleita con sonoros rebuznos, El bufón de Vues·
tra Majestad me ha dicho que el animal que mejor can·
te salvará la patria; me aconsejó que trajese a mi asno,
y héme aquí ....

La típica vendedora de amapolas el Viernes de Dolores en ' 'La Viga."
La corte entera, desde el más alto hasta el más baio,
soltó la carcajada, y la niña avergonzada y temero,a,
huyó lo más de prisa que pudo. E l primer minist ro
ordenó con la mayor reserva que la expulsasen de pala.
cio J( le prohibiesen terminantemente la. entrada del
mismo, y la ceremonia cootiouó. Los pájaros rivales hicieron lo indecible; pero el cet ro no se movió, y la esperanza fue poco a poco extinguiéndose en el corazón
de los presentes. Veloces transcurrieron las horas. A la
rñañaoa siguió la tarde y a la tarde el anochecer. La
muchedumbre estacionada ante los balcooe de palacio
se perecía de miedo"y zozobra. Las sombras fueron es·

pesándose; en la regia sala el rey no distinguía ya a sus
cortesanos; reinaba un profundo silencio, la prueba se
había venñcado con lastimoso éxito, y lo que todos deseaban era ocultar en las tinieblas el miedo que se reflejaba en las caras después de haberse aposentado en
el a lma.
De pronto, en medio d e la obscuridad y del silencio,
se oyó un cántico magnífico, una melodía celestial: el
ruiseñor cantaba.
• -Arriba los corazoues!-exclamó el Rey.- Maodad
que repiquen las campanas para que el pueblo sepa que
ya hemos elegido a l cantor y q ue nuestra elección se

�Sr, Lic. Francisco de P . Cardona nombrado Sub-secreta·
rio de Hacienda.
acertada. El país se ha salvado. De aquí en adelante el
rniseñor será honrado por los siglos de los siglos. Anunciad a nuestros súbditos que todo el que se permita matar o hacer el menor daño a un ruiseñor, morirá en la
horca. ¡He dicho!
Entonces todos dieron muestras de la más ruidosa alegría.
El palacio y la ciudad lucieron aquella noche lumi·
narias espléndidas; repicaron a todo vuelo las campa·
nas, y en las calles y en las plazas hubo canciones, músicas, bailes y fuentes de vino que llevaron a su colmo
el alborozo público.
El rniseñor fué desde aquel instante un ave sagrada;
los pintores, los escultores y los poetas le tributaron el
homenaje del arte, y su figura adornó las columnas de
los edificios, las torres de las iglesias y las fuentes públicas. El rey le nombró de su Consejo, y diz que nunca tomó resolución alguna sin consultarla con él, inter·
pretando cuidadosamente sus arpados y melodiosos trinos.

II
No todo ha de ser felicidad en este mundo.

Domingo de Ramos.- Los canónigos de la· Catedral con sus palmas en el coro,
Un día de verano salió el Rey de palacio escoltado
por un lucido séquito de gentileshombres provistos de
perros y de halcones. Iban de caza.
Al cruzar un tenebroso b0sque, se alejó el Monarca
de su acompañamiento, y queriendo alcanzarlo se lanzó
al trote de su corcel por la primera senda que se ofreció a su vista. No debía ser la más apropiada, pues ca·
balgó una hora y luego otra, sin ballar a sus gentileshombres ni a ~us perros.
La noche le sorprendió perdido en un paraje solita·
rio y salvaje.
Llegó la hora de la catástrofe ..... .
A la luz mortecina del crepúsculo se vió en medio de
un espeso zarzal, y queriendo salir de él rodó a un precipicio oculto entre la maleza.
El caballo quedó muerto y el Rey con una pierna rota, solo y sin poder valerse. Las horas le parecían años;
su oido recogía atento los menores ruidos; pero en vano,
porque sólo interrumpían el silencio los poéticos rnmo·
res de la selva; hasta él no llegaban los ladridos de los
perros, ni los toques de los cuernos de caza. Comprendió que estaba perdido y exclamó:

La procesión de palmas a la puerta de la Catedral el Domingo de Ramos.

- iPuesto que ha de venir la muerte, que venga pronto!
En esto se oyó, en medio de medroso silencio, el can·
to dulcísimo de un ruiseñor.
- iSalvado!- gritó el Rey.- i Estoy salvado! ¡Es el ave
sagrada, es el cumplimiento de la profecía! Los dioses
me guiaron al elegirla ..... .
Su júbilo era inmenso, y no tenía palabras con qué
expresarlo. Creyó oir los presurosos pasos de sus salvadores ..... pero nó; el auxilio no patecía por ninguna
parte, y las horas transcurrieron lentamente mientras el
ruiseñor, impávido, cantaba.
El Rey sospechó que la elección que había hecho no
era buena.
Al clarear el día suspendió su canto el rniseñor; llegó
la mañana y con ella el hambre y la sed, pero no el
auxilio. Pasó el día y tornó la noche. De repente resonó en la enramada el canto del mirlo, y dijo el Rey:
- Este era el pájaro que debí elegir; los salvadores
tardarán poco.
Pero no llegaron, y el Rey perdió el conocimiento.
Al volver en si cantaba otro pájaro.

Sr, Prof. Leopoldo Kiel, nuevo director
Primaria.

-Esos animales no pueden salvarme--dijo el Rey;mi pueblo y yo pereceremos.
Y se recostó para aguardar la muerte, que le hacían
desear sus tormentos.
Debió perm~necer mucho tiempo sin pensar ni sentir,
porque al abrir los ojos alboreaba la tercera mañana.
¡Qué hermoso le pareció todo al Rey en aquel despertar de la naturaleza!
El amor a la vida era cada vez más fuerte, y dirigió
a l cielo apasionadas plegarias. Entonces creyó percibir
un rumor lejano, débil, pero qué grato,, .. I..,, a, i ....
a, i .... a ....
- iEsa voz! ¡Oh! esa voz- exclamó el Rey-es más
armoniosa que la del rniseñor, porque, no sólo intuode
esperanza, sino que promete salvación .... El sagrado
cantor de la profecía se ha presentado él mismo, y mi
casa y mi reino se han salvado. ¡De aquí en adelante el
asno será objeto de los mayores homenajes.
La voz que tao deliciosa parecía al Rey fué acercándose más sonora, más ruidosa, y el que la profería bajó
hasta el fondo del barranco, no ~in detenerse para arran·
car sabrosas matas de hierba.
El cadáver del caballo y el trágico aspecto del Rey,
debíeroo producirle gran admiración, pues se quedó
embobado contemplándolos.
Huberto le pasó la mano por el hocico y el asno !e
arrodilló como solía hacerlo para que su ama le montase.
Con gran trabajo se subió el Rey sobre su lomo, aga·
rrándose a las ort&gt;jas y el dócil animal le llevó a la ca·
baña de la joven campesina, la cual le cedió su lecho,
le &lt;lió a beber leche y salió en busca de los cesesperados palaciegos.
El Rey sanó de su pierna, y cuentan que su primer
acto de gobierno fu é proclamar la santidad e inviolabilidad del asno, nombrarle consejero suyo y mandar substituir con su imagen la del ruiseñor que en todas partes
se veía. Luego manifestó que era su voluntad casarse
C"n la leñadora, y lo hizo.
Esto reza la antigua leyenda de Sagenfeld. Su conte·
nido explica por qué los ruinosos muros, torres y columnas de aquella ciudad ostentan la figu ra de up asno;
por qué durante más de un siglo ocupó un asno p uestos
eminentísimos, y por qué las proclamas, pragmáticas, libros y poesías de aquel reino que hasta nosotros han llegado comienzan con las significativas sílabas: i .... a,
i .... a, i .... a.
MARK TWAIN.

Revolucionarios, damas y caballeros que asistieron al día de campo ofrecido a los primeros el lunes pasado
en Xochimilco.

Entre las var ias fiestas organizadas con objeto de ha·
lagar a Pascual Orozco y a sus compañeros en la revo·
lución del Norte, el día de campo organizado por var ios
diputados independientes y otras altas personalidades
de la administración actual, y llevado a cabo el lunes
pasado en Xochimilco, es una de las más simpáticas,
tanto por el medio en que se desarrolló, genuinamente
mexicano, cow.o por haberse excluído de él toda idea de

de Instrucción
Revolucionarios y damas en' Xochimilco, el lunes ú ltimo.

función oficial y J:aber permitido de esa manera las más
francas expansiones propias del carácter de cada uno.
Buena muestra de lo que decimos es el detalle de haber reído el antes wmbrío guerrillero, con franca y
abierta carcajada, risa que recogió en sus columnas a l·
guoo d-i los diarios de la capital y que es un síntoma de
los tiempos indudablemente.
Nuestro fotógrafo recogió en esa bella fiesta las fotografías que damos a nuestros lectores, las cuales serán
vistas con agrado seguramente, como se ve todo lo que
se relacione, directa o indirectamente con la pacificación nacional.

�actrices que tomaron parte en el desempeño de la obra,
Coss magnífico en el "cantaor" llamado "El Venus,"
Barreiro. Solares, Mutio, a muy buena altura.
En resúmen, un éxito completo, dentro del género a
que ,pertenece "Carambolas de Amor," por cuyo motivo
huelgan todas las críticas sobre si los caracteres del sainete son inverosímiles, sobre si las gracias son vulgares,
sobre si los personajes pecan de necedad. Todo esto lo
sabían majar los autores, que los que los censuran, de
manera que s:&gt;bran comentarios fuera de la realidad.
Los sainetes y juguetes cómicos todo lo sacan de su qui·
cio, para provocar la hilaridad o se figuran los que olvidan esto, que en piezas de esta naturaleza hay profun·
das enseñanzas, serios dogmatismos y filosofías trascenTEATRO PRINCIPAL
El beneficio de la Gatini y de Angelini, lo único que dentales? En manera alguna; Mario y Sandoval se pr:&gt;·
vale en Ja compañía que actúa en este teatro, estuvo pusieron divertir al público y lo consiguieron con cremuy animado, recibiendo los beneficiados muchos rega· :::es, de modo que su triunfo estriba en las sonoras car·
cajadas de la concurrencia.
los y muchos aplansos.
En cambio de este regocijado sainete y comprendienYa en mi crónica anterior di el argumento de "Mon·
sieur de la Palisse," opereta que se estrenó en México do la acertada dirección artística del "Mexicano," qt&lt;e
la noche a que me refiero, y sólo me resta añadir que es necesario alternar, en su repertorio, a estas horas se
sin entusiasmar, ni mucho menos, al público, oyó con ha~rá estrenado una comedia del celebrado autor Mar·
gusto la música original de Claude Terrasse, graciosa, tíoez Sierra titulada "Mamá," con la que se inaugura la
melódica, lo mismo en los pasajes graciosos, que en los temporada de Pascua, que promete ser brillantísima.
Se trata de una comedia deliciosamente sencilla. El
poco5 dramáticos, que hay en la obra, la cual, por cier•
efecto que me produjo su lectura fué de cierto optimisto, estuvo bien montada.
mo en la vida donde siempre debiera triunfar el bien.
TEATRO MEXICANO.-"CARAMBOLAS Dt.
Martínez Sierra ha planteado en "Mamá" el probleAMOR"
ma de la bienhechora influencia del amor maternal paCon gran éxito se ha estrenado en este teatro un ju- ra la salvación moral de las mujeres.
guete cómico en tres actos titulado " Carambolas de
En un ambiente de alta burguesía nos pone el ilustre
Amor," original de los autores españoles Emilio Mario escritor en contacto con la protagonista de su obra. '
y Domingo de Sandoval.
La encumbrada dama, jugando hace muchos años, en
Pocas veces se habrá visto en una obra teatral, un en·

Esperanza Iris que anoche debutó con su 'compañía
de Operetas vienesas en el Teatro Arbt:u.

honduras y filosofías La trama es sencillísima también.
La técnica de Martínez Sierra se distio·
gue por esto; por una sencillez quizás exagerada.
A fuerza de buscar el natural, acaso acaba por perderse la naturalidad.
Tal el caso presente. Pero la victoria de
Martíoez Sierra no ha sido tanto de hom·
bre de teatro como de hombre de ingenio.
Ha vencido con las armas de una prosa
encantadora, de un diálogo muy humano y
de un gusto literario impecable.
De seguro que todos mis lectores (y sobre todo lectoras) que vean la obra, han de
pensar como yo, saliendo del teatro con
esa impresión dulce, que causa la victoria
de lo santo, de lo tierno, de lo bondadoso.
Ahora a ver cómo se interpreta esta joya
teatral, que seguramente será de una manera acertada, y el autor de "Canción de
Cuna" habrá obtenido en México un motivo. más para su celebridad.

mar.rachadas, acudió a los tendidos.~ hete
aqu1 que unos cuantos cantantes (a qué citar nombres) salieron a pisar la arena y a
que (os. ?Ye_ra no sé quién, pues aquello se
~onvir.tto bien pronto en gritos, en risas, en
¡olgono, exclamando la gente ¡¡que salgan!!
iique salgan!! ...... no los artistas, sino los
bichos de Piedras Negras, y como esto era
lo que se esperaba, la ópera se cortó por
donde se pudo y "Carmen." "Don José,"
los contrabandistas y todo el personal de
coros, incluso los soldados con casco a lemán, desaparecieron del "Teatro de la Naturaleza," saliendo Luis Freg, que era lo que
se deseaba ver.
Y, basta de comentarios a un espectáculo que sólo merece el olvido, por bien del
arte y por bien del sentido común.

TEATRO ARBEU

No se _creía q~e la compañía de Espe•
ranza I~1s vendna a México, pero por for·
tuna ah1 e~tá con su hermoso repertorio de
operetas :-11enesas: modernas y en español;
sin resu_c1~ar antiguallas ni querer impooerno~ 1d1om~ extranjero, que para nada
necesitamos 01r en nuestros escenarios.
La coi:ripañía viene muy bien reforzada
con Ennqueta Sala, que si como coupletista no resulta, a no dudarlo canta zarzue·
las y operetas; con e_l tenor Alarcón que
estuvo antes en México con Sagi·Barba y
me pa rece que ha de gustar; con el barítono Parera, de r econocida fama; con Ricardo Pastor, y con unas bailarinas inglesas que por su hermosura y arte ha de ha•
cer que más de cua_tro bailen de cabe•
za.
El repertorio es vastísimo y hemos de ver
las operetas de más fama estrenadas en Europa, puestas como sabe ponerlas Gutié·
rrez, maestro en eso de lujo, de rico decor ado y de propiedad escénica.
De manera que las veladas del Arbeu se
han de ver concurridísimas, pues la incomparable Esperanza Iris es a dmirada por todo el público de México, y por todo el público que la ha oído y oye.

"CARMEN" EN LA)'LAZA DE TOROS
El cronista que debe hacerse eco, de todo lo que sea teatral, se ve precisado a decir algo, muy poco, (que siempre será mu·
cho) sobre un espectáculo o mojiganga en
términos taurinos, que tuvo efecto hace
ocho días en la Plaza de Toros.
Se dijo que íbamos a ver el llamado teatro de la C'iaturaleza, y claro qué más naturaleza, pensó el flamante empresario, que
el redondel de un circo taurino. Y como
en la conocida ópera de Bizet aparece un
torero, la consecuencia era lógica, ¡:.ues que
se cante "Carmen" en la arena que han
pisado "Machaquito" Gaona, Fuentes y demás celebridades en el arte de Montes.
Claro que nosotros sabíamos que el teatro
de la Naturaleza no era precisamente eso,
ni mucho menos, sino aquellas lujosas re•
presentaciones _q ue se verifican en las are•
nas de Nimes y en otros sitios análogos del
sur de Francia. Más quién se para en eso,
ni mucho menos, ¿rlo-hay sol, calor o frío,
-cielo, etc., etc., todo elfo obra de la naturaleza en el coso de la Condesa? Sí; pues
entonces le sobra razón al organizador del
espectáculo, para llamarle como le llama,
y por tanto las críticas no son justas en es·

Teatro Principal.-La Gatini y Angelini en la noche de su beneficio, con los regalos que recibieron
redo tan complicado. un'l.s situaciones tao graciosas y
unos tipos tan ridículos, dentro de cierta seriedad, que
; precisamente da más interés a la , obra. ~e hace difícil
seguir la fábula en todos sus deta,les, y s1 alguna mora·
Jeja se pudiera sacar del sainete, sería que los celos en
, -él matrimonio, solo dan di~gustos y ocasiones para po·
! •nerse eu ridículo. El público rió hasta cansarse, con la
'intriga complicadísima, pasando el rato muy agradable,
¡ pues el desempeño del juguete nada dejó que desear.
M_aría Luisa Villegas estuvo perfectamente. interpretan• do el tipo de lá esposa digifa7qüe por accidentes imprevistos se ve metida en una intriga de amor. Matilde Ci•
res Sáochez la vimos discreta, igualmente que las demás

un casino extra_njero, pidió un préstamo a un afortunado vecino de juego cierta cantidad, la perdió
y no pudo pagarla.
Este hombre ha querido sacar ventajas de ello,
asediándola con pretensiones amorosas,
La dama es frívola pero no de vicioso instinto.
Flirtea y se deja querer tal vez demasiado,
pero es incorruptible, decente, honrada.
E l libertino no se conforma con sitiar a la ma·
dre. sino intenta también poner cerco a la hija.
Felizmente, el amor maternal triunfa de todo.
Ya veis que en el asunto de "Mamá" no hay

L UIS DE LARRODER.

-to.

El tenor Ramón Alarcón de la Compañía Esperanza Iris.

No estaba muy convencido el público de
lá lógica del empresario, y sólo la gente de
buen humor, de muy buen humor, pues
,muy bueno se necesita para ver ciertas ma-

Varias escenas de la ópera "Carmen" representada en la Plaza
de Toros el pasado domingo,

�Recuerdo haber visto el cuarto de una princesa, y no
olvidaré la impresión que me produjo la cama. ¡Qué
maravilla de buen gusto! Todo era blanco, la colcha de
faya mate, y las almohadas, como las sábana , guarnecidas de Valencienoes, con el escudo y la coroca borda·
dos sobre un fondo que parecía tul, y era un primoroso
calado hecho en la misma te!&amp;.
Las colchas de color ya no son admisible;, oi mucho
menos que cubran las almohadas.
Como modelo de suprema elegancia puedo citar el
cuarto de una gran dama fraocern cuya bondad es legendaria. Nada de suotuosidadesaparatosas,simpiemente una cama de bronce dorado, con la colcha de batista
blanca primorosamente bordada sobre viso de raso color de marfil; las almohadas y el embozo bordados formando guirnaldas rnbre la tela y el encaje de la guarnición, y todo ello semicubierto por una ga,a " chiffon,.
de un sólo ancho, rematada por un jaretón de diez centim~tros de ancho, hecho de vainica.
l Puede idearse nada más delicado, ni rtJim miento
mayor de lujo?
Esta aparente sencillez representa, por lo m€ocs, renovar la gasa todos los mese,.

Viernes de Dolores.-La "verdura" en Jamaica.
delante de todos a la muj.,r que adoro! ¡Que io•justo eres
Señor. con haberme dado tao sólo corazón, corazón nada más! ....
En mi alma vivirá latiendo siempre el recuerdo de
aquella encantadora tarde, la primera en que los dos del
br.ízo, suspirando y con las caras rebosantes de alegría,
porque esto era el colmo de la dicha: nos paseamos por
las calles de la Ciudad.
No sabílfmos que decirnos, el gozo ahogaba nuestras
palabras; paso a paso caminábamos por la acera y con
el pensamiento y con el alma y con la vida, hubiéramos
querido hacer larga, muy larga la calle! Hubiéramos
querido que nadie transitara por allí, para podernos decir muchas cosas, porque nos parecía que los transeuotes nos miraoao con envidia y acaso pensarían en arre•
batamos nuestra felicidad!
¡Qué delicioso sentía el apoyo de tu brazo! De vez en
cuando me volvía para mirarte y se encontraban nuestros ojos y sentía que tus miradas penetraban hasta el
fondo de mi corazón y me apretabas y te apretaba yo,
como queriéndonos acercar más, como si no estuviéramos tao juntos!
Soplaba un vieotecito suave y frío; caminábamos los
dos del brazo, suspirando a cada instante; la calle era
muy corta ¡qué desgracia! ¡qué poquito duramos el uno
junto al otro! ¡qué poco pude oír la armonía que formaban el latir de tu pecho y el frú-frú de la seda d~
tus vestidos!

México,

12

de septiembre de

1912.

FRANCISCO SANCHEZ MARIN.

La AiGoba
En las casas modernas, el cuarto de dormir debe ser
el que esté mejor orientado, eco mucho sol, mucho aire,
y que t.,oga toda la amplitud posible.
Las paredes de laca blanca permiten que se laven
frecuentemente con una esponja, y sobre el "parquet"
bien encerado, se pondrán tapices sueltos.
En cuan.o a la cama, que es el mueble principal, el
refinamiento de buen gusto tiene libertad para fantasear cuaot0 quiera.
Pero es preciso oc confundir el refinamiento con las
pretensiones, cosa demasiado frecuente entre las personas que cifran su valor en la ostentación y el lujo.
La ornamentación de la cama, como todos los detalles de la casa, tienen una elocuencia muda, que revelan los grados de delicadeza y buen gusto de su dueña.
La cama de una burguesa rica no puede ser en nada
semejante a la de una archiduquesa de Austria. La de
la primera desaparece bajo una magnífica colcha de finísimo encaje, muy bonita ciertamente, pero un poco
teatral, mientras que la de la segunda es de una sencillez y de una distinción, que no por carecer de valor
deja de ser regia.

El sueño es la imagen de la muerte; pe ro de una
muerte a las cuales nos acostubramos duYaute siete u
ocho horas diarias. y todo aquello que ,·ieoe a perturbarlas resulta muy desagradable.
Entre las cosas que no dejan dormir bien a la mayoría de las personas, podemos contar la luz, en cualquiera de las formas acostumbradas, empezando por las artísticas y suntuosas lámparas de alcoba y concluyendo
por la modesta lamparilla, o la todavía más :nolesta funda de papel con que se cubre la bombilla eléctrica cuando se carece de otro aparato; pero como también es
molesto 1:0 saber qué hora es, si se despierta uno durante la noche, y dar la vuelta a la 112ve de la luz parece
un esfuerzo sobrehumano cuando se está medio dormido, creó muy útil recomendar el reloj fosforescente.
Es bastante grande, y los números de la esfera, así
como las manillas, son de una substancia fosforescente.
Está encerra¿o en un bonito estuche de piel, y se pliega como los relojes de viaje. Bastará con exponer la
esfera a la luz durante el día, y al ser posible, al sol
para que brille intensamente en la obscm idad.
o o o
La novedad sensacional del día la constituyen los trajes pintados a mano.
Durante la temporada próxima van a hacer furor.
Son de raso blanco, con un velo de muselina blanca
también.
El vestido estará pintado, lo más delicadamente po:ible, con hojas verdes y frutas rojas. Rematará el vestido
un cinturón de seda verde amarillento.
Estos trajes, que han sido lanzados con enorme éxito,
están pintados por la señorita Maggie, quien ha hecho
una verdadera revolución en el arte de vestir bien.

EL HIJO DE LA VIUDA
Tarde o temprano se hace justicia a la virtud, a la
honradez, a las bellas cualidades morales .... Los triunfos aparentes del vicio son como fuegos fatuos al lado de
los de la bondad y del deber cumplido, que brillan como la luz del sol.
- l Sí? ¿De veras tiene usted formado tan optimista
concepto de la humanidad ? Yo creo, por el contrario,
&lt;¡ue ea la grao batalla de la vida logran estupendas victorias lo ilegal, lo impuro, lo malo. La maldad y vicio
no atacan con fuegos fatuos, sino con bala rasa, y derrotan a sus contrarios ea toda la línea, quedándose definitivamente en las posiciones conquistadas .... Tiene
más fuerza explosiva un gramo de mala intención o de
astucia que una tonelada de bondad y honradez ....
_¿y siempre es así ?
-Casi siempre .... Hasta para hacer el bien hay ocasiones en que es preciso fiajir el mal, pidiendo influencia y recomendaciones al vicio .. ,. /Quiere usted que
le ponga uu ejemplo?
-Venga.
-Es una historia que pe.dría titularse "El hijo de la
viuda;" óigalo usted:
"Tuve yo un amigo de la infancia a quien quería yo
como a un hermano. La discreción a que estoy obligado
por tratarse nada menos que del honor de una dama, me
impide declarar el nombre de aquel amigo inolvidable:
supongamos que se llamaba Pedro Garcillán .... Pues
este amigo, oficial del ejército, murió en una guerra colonial, dejando una viuda joven y un niño de once
años.
"La peosioo de aquella señora era tan e~igua que no
le era_ ¡,osible dar carrera a su hijo, a quien quería hacer militar y cuando el mocito cumplió quince años, la
viuda de Garcilláo solicitó una plaza gratuita en cierta
academia militar.
"Por entonces vine yo a la ciudad, y la viuda de mi
pobre amigo apeló a mis buenos oficios. Yo no sabía una
sola palabra de aquello; al enterarme de lo que solicitaba tan eficazmente me quedé admirado .... iCómo!
¿Era posible que el ministro no atendiera a tao justa
demanda? Parecíame inveroslmil; supuse que ni habría
llegado a sus manos la solicitud de la viuda, y como
afortunadamente era yo también antiguo amigo del ministro, a quien tuteaba, no dudé un momento en que obtendría éxito, y me precipité un poco asegurando a la

viuda q ue podía conta r desde luego con el apoyo oficial
para da r carrera gratuita a su hijo.
"Al día siguiente hablé con el mi01stro y le expliqué
el caso con toda claridad. Se trataba de un hué rfano de
militar muerto en campaña; era de extric ta justicia la
roocei,ión de lo que se pedía, etc .... El personaje me
oyó con afabilidad, se mostró deseoso de complacerme....
pero no le era posible ; faltaban ciertas condiciones y
requisitos indispensables, porque según el articulo tantos de tal ley, y el cuantos de o tra, y el reglamento cual
y la ordenanza tal, no estaba autorizado para e llo, ni t, 1,
ni el gabinete en masa, y sólo las Cortes . . ..
"En fin, que me lo negó .. con la ley en la mano; y
aunque yo no desistí, co nvirtiéndome en un pretendiente tenaz y pegajoso, todo fué inútil. Estaba ya desesperado, y echando mis cuentas para ver si podría, de mi
bolsillo particular, atender a los gastos de la carrera del
hijo de la viuda, cuando un día ....
"Un día se me ocurrió una idea, que al pronto deseché por absurda. . . . no, más que por absurda, por indigna o .... canallesca, pero que luego fué echando raíces en mi espirito... . Recordé que el ministro había
tenido fama de terrible seductor, que su vida galante
había sido borrascosísima .... sus duelos por motivos
amorosos se contaban por docenas, y dado su temperamento erótico era indulgente con los pecados de amor,
y hasta consideraba caballeresco prestar auxilio a los
pecadores ..•.
"Decidido a todo, fuí a verle. En su despacho hab1a
mucha gente: dos o tres generales, otres tantos diputados .... Al verme entrar, frunció ligeramente el entrecejo. pareciéndole, sin duda, que era ya mucha pesadez
la mía. No me arredré, y al adelantarme para estrechar
su mano, le dije:
-Cuatro palabras, nada más que cuatro palabras ....
"Me llevó cerca de un balcón, y allí, casi al oído, le
espeté con la mayor frescura las cuatro palabras.
"Al oírlas me miró con expresión indefinible, me echó
un brazo por el hombro y me contestó, también en voz
baja:
- Cuenta con ello.
"Aquella misma semana llevé a la viuda de Gucilláo
la_ f~usta nueva .... ¿No adivina usted lo que le dije a 1
m101stro ?
-Quizás . . .. ¿ que aquella señora era amante de usted?
-Más aún .... que el muchacho era hijo mío.
RAMIRO M. BLANCO.

E l señor Iog. David de la Fuente protestando como
secretario de Comunicaciones.

li::::fo¡¡~ilr'© ~llllJFiil~llililt.Sffili © llilill!ll~n"Il
Con el presente número repartimos a nuestros lectores una preciosa pieza de música, original del celE-brado autor Luis G. Jordá
F.'
Lo artístico de la carátula a colores y la valía de la
pieza, ha de ser estimado por las personas de buen ¡¡usto. que apreciarán la valía del obsequio que hace EL
!v!U NDO ILUSTRADO.

Especial para "El Mundo Ilustrado."

Te dije: ¡basta mañana! y tuve que alejarme prootc
de tí, porque me hubieras visto llorar! La primera lágri
ma de este amor que me roba la calma y me quita la
vida, cayó ea el dintel de la puerta de la salita donde
tantas carcajadas han sonado en nuestros ratos de ale
gres conversaciones y donde tantos juramentos nos he·
mes hecho entre miradas y suspiros! ¡Hasta mañana'
voy a dormir con la tristeza y el dolor que me producen
al saber que sufres por quererr:1e! ¡Pobrecita! Voy a
dormir y que los párpados de mis ojos si se sienten can·
sados, se entornen, se peguen con una de las lágrimas
que ruede de ellos! ¡Quisiera que tu imagen pudiera separarla de mi lado en estas horas de angustia, para que
mi llanto no fuera a mancharla! ¡Quisiera que tu recuerdo se borrara un instante de mi frente, para quA en este, en que escribo con el corazón manando sangre, no
se confundiera con el pensamiento de que tus ojitos estarán acaso inundados de agua! ¡Que voy hacer si este
corazón de "niño" no lo hao podido endurecer las penas, porque nunca las ha tenido, si es muy suceptible;
si es realmente un corazón de "criatura!" Tienen razón
los que dicen que quieres a un "niño," porque los veiotidos años de mi vida, no me han permitido adquirir esa
"experiencia" tonta.del mundo, que no quiero tenerla,
prefiero que me llamen "niño" que así podré tenersiempre mis sentimientos vivos! El corto tiempo de mi exis·
tencia, no me ha permitido conquistarme eso que llaman:
"una posición social;' más vale, así no me manchará la
ostentación, ni me invilecerá la vanidad!
¡Dios del cielo! ¡qué injusto eres! perdóname si te impreco, no debiera hacerlo; ¿por qué ao me has dado lo
que el mundo pide y exige para que pueda llamarla mía

Banquete ofrecido a l jefe Orozco en S ylvain el sá bado último.
Viernes de Dolores. - Las señoritas en el paseo matinal.

Banquete efectuado el domingo último en el Casino de Mixcoac pa ra celebrar la
instalación del "Club Liberal" de dicha c iudad.

�que los hombres abandonaran a sus familias para ir a
traba¡ar al Norte, obligados por el aguijón furioso de
las deudas; oi sabíamos que existía en el mundo tal ::,;-orte y casi todos se moría n tranquilos en el mismo rancho donde habían nacido y se habían criado, hasta q ue
las cuadrillas de compañeros humanitar ios los llevaban
eo un "tapeiste" al camposanto del pueblo.
Entonces el señor don Dimas nos mataba cada domingo un novillo y un puerco gordo y con nuestra ración
y nuestra siembra la pasábamos sin zozobras por el mañana. Al terminar nuestra diaria tar&lt;'a, que nos parecía
leve a fuerza de costumbre, nos reuníamos en el corredor de la Hacienda para rezar el rosario, que siempre
encabezaba el patrón. y nos dormíamos después rodeados de nuestros hijos hasta ser despertados por el beso
de la aurora.
Al terminar estas pala b ras el viejo narrador, bajó a l
suelo los ojos húmedos, como queriendo revivir con su
mirada las plácidas lejaoías de aqut:l pasado.
o o()

Ahora la hacienda de A. , .. ha desaparecido dejando
en su lugar hasta una decena de granjas que dedican a
diversos_ cultivos de regadío sus actuales po~eedores,
descendientes de los hacendados de hace medio siglo.
El caserón semid.,rruído que se asienta a un tiro de
piedra del río que cruza el valle como arteria de vida,
ieJe aún una parte sana y h¡,hitable donde vive con su
bija única, don Enrique G ., nieto de don Dimas, el señor que traía siempre un puro en la boca y que montaba su caballo árabe
E; don Enrique un hombre como de cuarenta años,
sano de cuerpo y de espíritu, de marcado temperamento
altruista y :¡ue divide su tiempo ent re sus trabajos de
horticultura y avicultura, sus libros y periódicos, la enseñanza rudimentaria que imparte todas las noches a los
campesincs que quieren aprovecharla y su bija Consuelo. una p reciosa joven de d ieciocho reales y vivientes
primaveras.
Viven en el campo permanentemente porque el espír itu filosófico de don Enrique lo hace ver con horror e l
giro que toman las modernas sociedades, llenas de vicios y meutira, y además porque él es un ejemplar exótico en el medio ambiente que lo rodea. pues allí donde
todos son supersticiosamente religiosos y apegados a tradicioJles bastardas y a las viejas costumbres, él ha llegajo a ser un convencido del positivismo materialista q ue
sabe ligar con nudo lógico a una moral recta, fundada
en la simpatía natural para todos los seres.
Consuelo participa de las ideas y sentimientos de su
padre sin entrar j;¡más e n discusiones acaloradas con
nadie, posee un taleuto claro como el agua que le ha
proporcionado una tlustración sana y abundante y es
muy solicitada por amigas y para reuniones sociales por
su exquisita urbanidad y delicadeza y su alegría franca
y llena de sprit.
Ella había nacido cuando su madre abandonó la vida
y es desde niña e l encanto de cuantos la conocen, por
su carácter suave como un capullo de seda, su cultura
refinada y su belleza soberana y radiosa. Sobre todo,
les campesinos y campesinas del valle de A . . .. ven e n
ella como una especit: de diosa venerada.
Hace a penas unos cua otos meses no habían tocado a
su alma todavía las exquisitas vibraciones del primer
amor; pero durante la última temporada que pasó en la
próxima ciudad, conoció a su pari"!nte Arturo G ., guapo
e inteligente joven que estudia tercer año de medicina
eo la escuela de la metrópoli, quien logró despertar su
corazón para lanzarlo a través de la vida a cumplir el
destino misterioso de todos los seres.
Pocos días después, é l regresó a sus estudios pensando
en ella, y ella volvió a su valle querido, que ya sentía
la nostalgia de su presencia, pensando en é l.

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El capitán Rooerto Falcon ~cott, jeje de la expedición antártica quie n murió después de ha b er
descub ie rto e l polo Sur.
m undo civili zad o, ha llenado de dolor , en primer lugar,
los hogares de los desaparecidos, y Juego a to_do _e l mundo capaz de sentir e l inmenso valor del sacrificio llevado a cabo.
Los ú ltimos momentos de estos c ua tro homb r es deben
haber sido horribles. Después de la gloria de haber llegado a la meta, se ha llaron con los víver_e~ q ue tenían,
no alcan zaban p a r a el regreso hasta el_ s1t10 donde hubiera provis iones. Uno de ellos. el cap1t~ Oa~~s, salió
de la tienda con el p ropósito de pasear , segun d1¡0, pero
verdaderamente para ir " mori r fuera y no causar su
p arte d e gastos en la alimentación.

((

E l teniente Bowers, la esposa del capitán Scott y e l
capitán Oates, a bordo del " Terra Nova" antes
del viaje del que no habían de volver
Te
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UN DRAMA EN EL POLO SUR.
E l terrible esp ejismo de esa cur iosidad científica que
se llama el polo ha he cho nuevas víctimas. L os hielos
polares de la región a otánic.l; han sido n u_evamente teat ro del horrible drama, casi u na tragedia, en que u n
grupo de hombres valerorns ha n perdido la vida por
ilustrar a sus contemporáneos acer ca de los pocos p r~b lemas de interés que se resolverán con el des.cu bnm iento del· punto preciso que ocupan las extremidades
del e je ele la tierra.
.
.
Las graodes heroicidades de los hombres de c1enc1a
moder na cuentan con cuatro nombres más que agregar
a la lista de los sacrificados en aras del interés cieotífido más puro. Porque los descubr idor_e~ de mu~dos o de
continentes contaban con la probab1 ltdad, casi la seguridad, de que descubrieran eno~mes riquezas . que se
unirían a la fama para hacer el triunfo más ~fect1vo, pero los que van en busca de los polos de la llerra, ya saben Jo que van a ver; saben que por el i:i:iomento sus
trabajc,s no van a ser de una utilidad práct~ca, y que la
sola recompensa que les espera es la gloria de sus hechos; tales son los verdaderos heroes, lo~ que mueren
solo por la gloria y sin buscar provecho ntnguoo.
Así murieron el 29 de Mar zo de 1912, probablemente,
que ni eso se sabe, d capitán Roberto Falcón Scott, el
doctor E . A. ,vilson, el teniente H . R. Bowers y el c-apitán L E . G, Oates, despuls de haber llegado al polo
Sur .
y este acontecimiento, que se acaba de saber en e 1

Señor ingeniero don Enr ique Zepeda, nuevo Gobernador del Distrito, en su despacho.

La expedición del capitán Scott en sus trajes polares.

,\ JosÉ Luis VELASCO.
Hácia el norte del Estado de Jalisco, no tan lejos del
camino de fierro q ue dejen de oirse en las mañanas nítidas los musicales si lbatos de las locomotoras y entre
dos cascadas pintorescas, artific ial la primera y natural
la segunda. se extiende el valle de A .. , onduloso, mult icolor y opulento
En una de sus hondonadas más bellas y a u n tiro de
piedra del río que Jo cruza como arteria de vida, se
asienta uo c-aserón semiderruido que fué en un tiempo,
hace apenas medio siglo. e l centro laborioso y activo de
una antigua hacienda ganadera.
Aún recuerdan aquella opu lencia, como ellos la llaman, los más viejos habitantes de la comarca y hasta los
del pueblo próximo, que lleva hoy el título ar.:ipulQso de
ciudad.
i Ah! me decía complacidos uno de aquellos buenos
viejos a quien se le humedecían los ojos a impulsos del
r ecuerdo: aquello era de lo bueno, señor, cuando eran
los patrones los señores Isidros, don Isidro grande y don
Isidro chico y, sobre todo. su sucesor y heredero el señor don Dimas. iToda,·ia me parece verlo montado eo

su caballo árabe (x) y siemp re con su puro en la boca.
Y aquellas e ran fiestas, señor; los her raderos que duraban ocho días con sus coleaderos y corridas de toros
en que se lucían don Pedro, don Santos y don Narciso,
los patrones chicos; la música de aliento, traída de San
Juan y la de La Laja con tdmbora y redoblante ; los bailes y comedias en el corredor de la hacienda, y mucha
gente, señor; médicos, licen ciados y la mar de muchachas deve ras bonitas como ya no las hay ahora ; !qué las
iba a haber! si la madera de que estaba hecha la gente
de aquel tiempo ya se acabó
Y las fiestas I eligiosas de San Isidro, santo patrono de
la Hacienda, con su danza de todo el día y toda la noche; donde se quemaban ocho gruesas de cohetes, y había corredores de pólvora y un castillo de les bonitos
fabricado por los cc.,hPteros de Jales. ¡Ah! señor, de todo eso, équé queda ? Sólo omotros que vivimos todavía
y no lo hemos olvidado para contárselo a ustedes, y el
pobre Sao Isidro relegado al abanclooo en una rinconera de la sala de doña Pepa, la última hija del señor don
Dimas
Y sobre todo, señor, eran aquellos 1iem¡:os menos malos para nosotros los pobres: entonces no era necesario
(x) Un caballo norrrando comprado a uno de les
franceses de la ioterveD&lt; ióo.

Era imposible que esta rosa-reina del valle de las
cascadas; que este tesoro para las intimidades del hogar, intangibles y sagradas como el ara santa del santuario; que esta promesa de felicidad hecha carne tentadora y hecha alma luminosa; era imposib le, repito,
que t'sta mujer tao superior a las demás mujeres que
la rodeaban, dejara de tener lo que aquí se llama• muchos pretendientes: Eugenio Rodríguez, joven agricultor y propietario en pequeño, con marcadas tendencias
a la ilustración y a la pulcritud. que le había mandado
., Consuelo dos cartitas por medio de una vieja sirvienta; don Luis Estrada, solterón ya maduro que gozaba
de la estimación de don Enrique, d., maneras distinguidas y progresista industrial en harinas, quien inútilmente había hecho a la joven alg unas insinuaciones muy
formales ; Carlos Rivas, jovencito insig nificante, hijo de
un hacendado vecino, enamorado tímido y platónico que
no pasaba de simular encuentros con Consuelo y contemplar de lejos su silueta encantadora , y otros que no
mérecen mención: pero entre todos se distinguía Francisco Rojas por su insolente audacia d e ranchero adinerado Es éste un muchachote vulgu de espíritu y de
cuerpo, que no tiene intimidad más que con vaqueros
y rufianes, hijo de un labriego enriquecido que posee
una granja vasta y productiva a corta distancia de A., ...
Desde hace como dos años que perseguía con insistencia a Consuelo, procurando interesar el alma refinada y estela de la joven con los valiosos caballos que
montaba, sus trajes churriguerescos con boto~aduras resonam~s y sus spmbreros galof)eados.
Cn dfa comprendió, sin embargo, que sus deseos y

�sus demostraciones amorosas a su:manera, iban siempre
a chocar con la fría indiferenciaJ de Consuelo, y juró
robarla.

ººº

Una tarde del último mes de Octubre, de esas en que
al retirarse el sol del horizonte es arrastrado por una
cararata de fuego, maravillosa y fantástica; una de esas
tardes otoñales en que el ambiente tibio, quieto y per·
fumado, invita a las meditaciones solitarias bajo la fronda de algún árbol secular ó al margen de un arroyo
murmurante, salió Consuelo d8 su casa, sólo seguida de
Tauro, un hermoso perrote de brillante y negrísimo pelo, y entre las bendiciones de los campesinos que la
veían pasar. Se dirigía al Salto del Tigre, lugar preferido por ella para sus excursiones solitarias. que hacía
algunas veces, cu3.ndo su padre no podía acompañarla
a pasear en coche o a caballo.
Es el Salto del Tigre una cascada deliciosa en la tem·
porada pluvial, que desciende espumeante por peldaños
irregulares sobre el lecho rocoso y erizado de un arroyo
sin importancia.
Al pie de la cascada se extiende un pequeño lago de
forma casi circular, de aguas muy profundas y siempre
tranquilas y bloqueado casi eo todo su perímetro por
enorme&amp; acantilados de granito.
¡Oh! el Charco del Tigre es de mal agüero. Por eso
los bat-itantes de A ...... ven con zozobra que la niña
Con~Lelo vaya con frecuencia a ese lugar..
La tarde aquella del último mes de Octubre que sali6
Consuelo de su casa seguida de Tauro y entre las bendiciones de los campesioos que le veían pasar. ya casi
llegaba al objetivo de su paseo, cuando súbitamente
apareció ante ella Francisco Rojas, el pretendiente que
juró robarla, escoltado por cuatro vaqueros de faces
carcelarias y armados hasta los dientes.
Los ojos de Rojas, congestionados de sangre y dardeante s de deseo, pusieron alarma inusitada en el alma
de Consuelo, que corrió desatentada y loca hacia el fon·
do del arroyo, rodeando uu grupo de arbustos que había al rededor del camino. Cuando llegó a la orilla mis

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~~~=========~~~

( Continúa)

Colecta de caridad llevada a cabo el domingo pasa·
do por los clubs reyistas de la capital.
lo, pugnaba anheloso por arrastrar de las ropas el cuerpo de su ama que se debatía con los sufrimientos d~ la
asfixia. Y entonces el más joven de los jornaleros, v1go·
roso como un atleta y ágil para nadar como un pez, de
tres brincos vajó la escabrosa vereda, se precipitó nadando al charco pavoroso y de mal agüero, tomó por la
cintura el cuerpo de la joven que se abrazó a su cuello
y Jo sacó a la orilla con increíble destreza, donde lo recibieron sus tres compañeros, tomándolo en sus brazos
con reverente delicadeza.
o o o
Don Enrique no se separaba ni un momento de la alcoba de su hija; en los corrillos de los campesinos supersticiosos sonaba el nombre del Charco del Tigre como si fuera una evocación infernal; un carruaje p;,rtía
a toda velocidad por el camino del pueblo para traer
un médico, y la luna llena acababa de aparecer sobre
el horizonte, indiferente a todos los dolores humanos y
rielando sobre la superficie pulida de la corriente del
río.
ALFREDO L. GONZALE7

¿Qué ten.la la pobre chiquilla de cabellos de cobre?
¿Por qué estaban llenos de lágrimas aquellos ojos de color café? ¿Por qué se apoyaba con aire desfalleciente en
el respaldo de una silla?
Era Marietta quien había llevado el sombrero.
¡Que contenta había salido del taller aquella mañana
con su caja debajo del brazo!
.¡Pronto, a la casa de Juan! Debía haberse levantado
tarde después de las emociones del triunfo. Le encon-

- i]uan!. ... ¡Mi Juan!. ... me ha abandonado!
¿ Su Juan? .... Nelly ! intió el corazón oprimido por un
presentimiento. Varias veces, con una cur~osi~:lad ,?elosa.
había interrogado al poeta acerca de su ~rn1gmta: ¿He~rnosa, no?" Y, ahora que veía esa cara mundada de la·
grimas, tan cerca de la suya y esa cabellera en desorden, esa frente en la que había estado a punto de colocar sus labios ccmpasivos, la comedianta no pudo me·
nos de recordar la respuesta de Juan: "Una rubia con
los ojos color de café."
-iUn pesar de amor! Ya me lo figuraba dijo Nelly
con voz alterada. Vamos a ver chiquilla, cuente usted
corno ha sido .... En primer lugar sepamos cómo se llama una niña tan bonita y que sufre tanto.
.
- iQné buena es usted. señora Me llamo Manetta!. ..
La mano que oprimía la suya se heló, el b.razo que ce·
ñía su talle se soltó. Pero Marietta no se d tó cuenta de
ello. Una voz compadecida le había pedido que diera
rienda suelta "- su pesar y ella se deshizo en quejas Y
sollozos.
.
-Mi Juan .... Tanto que lo quería .... Si usted sup1e·
ra! ....
Y, dejándose caer a los pies de Nelly, reteniendo en
sus manos la de la bella y caritativa dama, la besaba de
cuando en cuando mientras bacía su relación. Marietta
contó en detalle sus dos años de amor en los que no habíá. un solo minuto que no estuviera dedicado a Juan, en
los que cada golpe ~e su aguja en e l taller iba ~campa·
ñado de un pensamiento para su poeta. Se hab1a. lleg~do a figurar que él le amaba, pero no era. tonta m vamdosa.. Comprendía bien y se lo decía var,1as veces; que
una chiquilla ignorante como ella no pod1~ ser el u~1co
amor de un poeta; si~ duda alg~na ~l hab1a de sen_ttr. el
atractivo de otras mu¡eres más mtehgentes y le sena 10tie!. Todo pasa en este mundo. Pero esperaba que al
menos le guardaría un rincón en su cariño, que conser·
varía alguna ternura para ella que había c?m~artido
sus horas tristes en la juventud. El se lo babia ¡urado
muchas veces. Si pudiera al menos estar cerca de él,
poderlo ver y cuidarlo cuando estuviera enfermo y contentarse con una caricia al pasar como se concede aún
a los perros. ¡Pero no! Abara la arrojaba cruelmente,
brutalmente. ¡Malo e ingrato! Y todavía, como último ultraje la arrojaba dinero, aqi;el innoble dine;o! No necesitaba nada. Su Juan le hab1a roto el corazon y ella moriría sin remedio. Y si la muerte no venía por sí sola,
todavía corría el agua por debajo de los puentes y'babía
carbón pira hacer brasas, en la casa de los carboneros!

Bruscamente Nelly Je puso la mano sobre la boca Y
no la dejó continuar.
-Pero qué está usted diciendo, desgraciada! .. • •
Postrada ante su rival, Marietta cayó y no hizo más
que llorar y llorar sin descanso.
Viendo a sus pies a la niña desolada, Nelly se sentía
invadida por una inmensa compasión. Aquel dolor que
tenía a sus pies era obra suya. Había que confe:ar qu.e
la primera vez que arnab~ sinceramente no. babia te_?I·
do suerte. No podía ser feliz más que haciendo dan?Y, al mismo tiempo que compadecía a aquella pobre 01·
ña sacrificada por ella, la envidiaba. Ella no había conocido nunca aquella pasión sincera, aquel dolor P.uro Y
grande. Lo menos malo que había pasad:) en su vida, Y
esto ahora le causaba risa, habían sido sus años al lado
de Larnorliere, su deiicación servi l para el viejo actor.
Marietta; después de todo, podía morir satisfecha. 1-jabía
vivido y había amado; había tenido una ju:,rentud corta,
pero encantadora· ¡Oh!. ... ¡Cómo le env1d1aba Nelly sn
sueño aun a costa de tan terrible despertar! .... Pero,
considerando de nuevo a su vfctima, agobiada por el
llanto, el buen corazón de Nelly se sintió poseído repen·
tinamente por un vago desprecio por ese Juan, por el
poeta egoísta y seductor a quien ~e había_ ~ro~ettdo de
una manera tan imprudente, a quien hab1a msp1rado es·
ta acción tan baja, y quien pronto ;.cabaría por hacerla
sufrir también a ella, puesto que lo amaba.
-Bueno, y ¿sabe usted por quién es abandonada?
¡Ay! no, responbió Marietta. Hace tiempo que me ha·
bía dado cuenta de que J uan no era el rriismo .para m!·
Pero tenía tanta confianza en él! Rechazaba mis suposiciones y aún me las reprochaba a veces .... Pero.la existencia de Juan cambió pronto; va a los escenarios ahora. Allí es donde creo que habrá encontrado a alguna
bella actriz. mucho más amable que yo, con gran toca·
do, lujo, rodeado de admiradores, sabiendo hacer ca·
queterías y encelando a todos los hombres por ella ....
¡Oh! Con esto yo sabía que estabaperdida. Porque yono
sabía má~ que amar a mi Juan como una loca, y no po·
día ofrecerle más que mi pobre corazón! ....

......no hay que llorar de ese modo.....
traría al salir de la cama, a su poeta, a su bien amado,
feliz al fin. Pero no, ya había salido!
-Puede usted subir, señorita, dijo el portero, arriba
hay algo para usted_,
.
Lo que había arnba! Buen Dios! Er.a la carta y. los
billetes que rechazó desde luego Manetta como s1 le
quemaran la mano. Así es que todo había acabad?· Juan
no la amaba ya y la despe?ía pagánd?la c_omo s1 ~u~ra
una mujer de la calle. Ro¡a como s1 hubiera rec1b1do
golpes en la cara, con el corazón muerto y la sangre subida a la cabeza, huyó llorando por las calles.
y en ese estado de ánimo tuvo que ir a la casa de
Nelly a entregar el s?mb.rero nuevo.
_
.
Marietta no la hab1a visto nunca, hab,a conocido su
nombre la misma mañana. Sin darse cuenta una ni otra,
las dos rivales se ha llaban frente a frente.
Ante la cara de la desconocida, ajada por el dolor,
Nelly se sintió invadida por la compasión. Muy buena
por naturaleza, ese día se sentía aún más, debido a su
propia felicidad,
_¿ Qué tiene usted, pobre niña,
Pero Marietta, agobiada por el peso de su pesar, de·
masiado grande para ella, se dejó caer ~n el diván, con
la cabeza entre las manos. N elly, acariciadora, se acer·
có a ella y la envolvió en un gesto maternal.
_¿Se trata de un gran pesar entonces? ...... Vamos
a ver ni::ita; no hay que llorar de ese modo ...... Usted
00 me conoce y por lo tanto "º podrá ten~~ confianza
en mí, pero yo quisiera serle de alguna utilidad .... De
todos modos, dígame lo que le pasa.
La confidencia es una necesidad tan natural, y esta
bella señora parecía tan iodulgente l Hacía dos horas
que Marietta erraba, por París, ahogada P'?r la desespe·
ración. Entregó todo su secreto en un gnto en el que
imploraba compasión.

Damas y caballeros que hicieron la colecta.
ma del Charco del Tigre, vió que Rojas y uno de sus
compañeros la seguían aún enfurecidos, y sin vacilación
alguna, como un padre que se apresta a la salvación de
su hijo, como el náufrago que se aferra a lo primero
que cae al alcance de su mano, ella se lanzó a las pro·
fundidades del pequeño lago, cuyas aguas sobresaltadas
la cubrieron instantáneamente, separando para siempre
su cuerpo escultural e inmaculado de los intentos brutales de aquel ranchero adinerado e inculto.
Este y su cómplica de faz carcelaria, retrocedieron
espantados ante el resultado inaudito de su ataque; montaron rápidamente en sus caballos y emprendieron fra·
gorosa carrera por entre los peñascales de la colina inmediata.
Aquellos movimientos extraños de los hombres de a
caballo, en relación con la llegada de Consuelo, no pasaron desapercicibidos para cuatro jornaleros que trabajaban en una sementera próxima, y llenos de temor
por Jo que pudiera haber ocurrido a su niña venerada,
y a todo correr de sus ágiles piernas, llegaron a la cima
de uno de los acantilados dos minutos después de haber
comenzado la inmensa catástrofe.
Aquellos espíritus ingénuos y cariñosos quedaron anonadados ante el espectáculo que se presentó a su vista:
Tauro, el hermoso perrote de brillante y negrísimo pe-

Los automóviles que condujeron a las personas que hicieron la colecta.

El portero subió con una carta....

�El abanico, compañen.&gt; de la mujer desde !a más
remota antigüedad, puesto que su origen se atribuye a Venus jugando con los Céfiros, ha tenido una
gran época de decadencia, en que muchas elegantes
lo repudiaban.
Esto era sólo una consecuencia lógica del abuso
de abanicos de mal gusto con que el Japón inundaba la Europa y del pésimo gusto de los abanicos vulgares, en que industriales sin arte aprovechaban los
sucesos de actualidad, como lo prueban esos abanicos con retratos, con escenas de zarzuela, el "Chanteclair," los aeroplanos, etc.
Contra esta invasión, las damas distinguidas opu-

La primavera ha llegado ya, lectoras mías, semejando
una linda peregrioa que trae eo su bagaje nna inmeosa
variedad de telas ligeras, ciotas, encajes, abanicos y
sombrillas claras que adquiriráo más brillo y esplendor,
vistas a la luz del dorado sol primaveral. Las pieles y
pesadas telas, con que en invieroo se 'han confeccionado coofortables abrigos para las bellas friolentas, dormirán su largo sueño de varios meses, hasta que las primeras rachas del vieoto iovernal las despierte y coloque
sobre los frágiles hombros de las elegantes damas, a
quienes han de defender del tiempo inclemente. Dejémoslas, pues, en su obligado retiro, y pensemos un poco
en las nuevas galas que la presente estación nos trae consigo.
Como fácilmente comprenderán mis lectoras, las telas
:flexibles y tenues obtendráu un éxito completo, pues si
durante el invierno no se abandonaron por los terciope·
los, paños de seda y seda brochada, mucho menos ahora
que su reinado es casi obligatorio en el mundo elegante.
Vemos, por taoto, el tul, la gasa, la muselina de seda y
el velo de seda y de algodón, empleados en lindas "toilettes" de ceremonia, recepción o paseo, a cual más ori·
ginal y elegante. De un modo especial se usarán estas
telas, para coofecciooar los atavíos de señoritas.

En:cuanto a los matices, ch..ro está que los medios to·
nos y los colores claros son los preferidos en estos casos,
pero se usa siempre la combinación de dos, y algunas
veces aun de tres colores, sobre todo en las túnicas, las
cuales se hacen de un tono diferente al del fondo que
han de velar. Uo lindo modelo de este estilo es de seda
Liberty rosa pálido, y sobre él cae un "voilage" de muselina de seda azul celeste, bordado tono sobre tono, luciendo uoa ciotura de listón de terciopelo negro. Otro,
muy hermoso y ele~ante también, es de satén blanco, y
lleva encima una túnica de muselioa de seda salmón,
finamente plissada, terminada por un galón de perlas.
Por detrás luce un paño suelto, de tul negro, fijado al
talle por medio de un gran "chou".:y descendiendo luepn hasta el borde del trl&gt;je.
7o"ae"jaré de señalar como 'muy sugestiva~ y encantadoras, las "toilettes" hechas con una túnica, en donde
hasta la altura de las caderas es de tul incrustado de fino encaje bretón muy ligero, y el bajo de muselina de
seda blaoca. Un cordón de pequeñas flores recoco y una
fraoja de perlas y tobillos de cristal, marca la unión del
tul con la muselina. Bajo esta inspiración está hecho un
modelo de seda Liberty rosa aotiguo, velado con una
túnica como la que acabo de mencionar. El cuerpo, hecho en seda rosa, está rodeado de un entredós de eocaje bretón que pasa bajo los brazos, y va velado con muselina de seda blaoca. Sobre la cintura, hecha de tafetta azul cielo, se cruzao, por el frente y por la espaldados grandes puntas de tul incrustado de encaje bretón,
que formao como una prolongación de lo alto de la tú,
nica. El borde del escote está delineado por uoa guir·
nalda de pequeñas rosas de seda. Camisola de tul.
Para aquellas de nuestras lectoras que prefieran sobre
estos trajes de una elegancia tan frágil, algunos modelos
más prácticos y sencillos, podrán confecciooarlos con
crespón de China, "Flor de seda," "radium," con dibujos impresos de estilo Pompadour. A estos se añaden el
vuelo y el crespón de algodón, los cuales tienen la ventaja dP. ser accesibles a las fortunas modestas, y presentan tonalidades deliciosas en los matices claros o en
el blanco.
El velo de algodón, de una extremada ligereza, es casi tan transparente como el velo de seda, y se presta a
las mil maravifü.s para toda clase de plissados. No dejaré de citar un lindo atavío, hecho con esta exquisita teh, en el cual, la falda de crespón bl,inr.o, termina por

los IV y María Cristina. A los primeros los distingue su severa ligereza; a los segundos sus tres
medallones con los lazos de la época, y a los terceros el varillaje corto y la vitela bordada en
líneas rectas.
De los españoles, los de Carlos IV, llamados
también goyescos, son de calada gasa con lentejuelas centelleantes; _los de llfar!a Cristina se dis- .
tinguen por los figurines de su tiempo estampados
en las vitelas.
En todos estos accesorios no ~e puede dar regla fija pa.-a su empleo; por lo cual hay que recomendar el · cuidado exquisito al elegirlos. No
hay nada tan grande como esos detalles que nos
parecen pequeños, porque de e llos depende el
conjunto armónico del todo.

una ancha banda de velo salmón, como de ocho o diez
centímetros, plissada en acordeón en toda su altura. El
cuerpo, en forma de veste, adornado con dos grandes
vueltas. se abre sobre una camisola de tul plissado, y
los faldones, redondeados por el frente, caen sobre la
falda semejando una pequeña túnica. Las vueltas y todo
el derredor de la falda, están bordados con algodón "similisé," rosa salmón. Una cintura de tafetta en este mismo tono, se cierra por detrás bajo un pequeño nudo
plano sin paños. Este atavío es de un gusto y un refinamiento exquisitos y se verá muy lindo, lucido por una
joven alta y de tez pálida.
Antes de terminar diré una palabra sobre los sacos
de mano, pues la moda ha implantado en ellos algunas
novedades. Se llevarán, generalmente, en forma de por·
tamonedas, largos y planos, provistos de una vuelta que
disimule la cerradura. Los largos cordones, tan en uso
no ha mucho, serán reemplazados en los sacos de cuero, por una correa bastante corta o una empuñadura
plana, colocada por detrás del saco, en el cual se mete
la mano.

Dos trajes de paseo.- Modelos de tocas de última moda.

MARGAR! rA.

sieron sus abanicos antiguos, verdaderas joyas, y los originales abanicos de
encajes o pintados por grandes artistas,
ilustrados por poetas, que se hacían valiosos y difíciles de obtener.
Las que no pudieron aspirar a esto
renunciaron a los abanicos, y de aquí
tuvo su origen la gran decadencia de
tan amable comJ!laiiero de la mujer.
Sin embargo, las que tenían abanicos
preciosos continuaron usáodolos, pues
las mujeres, sin la linda coquetería de
su abanico, se quedarían como mariposas sin alas El les servía de compañe·
ro en sus discreteas y hasta por medio
de movimientos convencionales les han
servido para sus citas y sus ''flirts"
Ahora el abanico vuelve, y aunque la
causa de su alejamiento no ha desaparecido por completo, las elegantes saben usar sólo los abanicos en que el ar·
te suple al valor o las bellas imitaciones, no vulgares, de .abanicos d~ época.
Es mejor pagar caro un abamco que
tener muchos vulgares y comunes.
El conocer las épocas de los abanicos no es difícil. Los de remota antigüedad eran en forma de dos alas y se
hacían de madera, de metal y hasta de
hierro calado. Las romanas llevaban
abaniquitos pequeños, colgados a una
cadena, y la industria moderna nos ha
inundado de todos esos abanicos de que
hemos hablado, y de los de plumas, ma·
dera y marfil, mientras que los orienta·
les nos envía bao los de hojas vegetales
y los conocidos de China y Japón.
Los que se conserva u en la moda, y
por lo tanto los que nos interesan, son
los Luis XV, Luis XVI, Imperio, Car-

000

Entre los últimos refinamientos de la
moda, que incesantemente descubre
nuevos dtractivos para la mujer, es hoy
una de las novedades que solicitan la
atención del público femenino guantes
y medias bordadas para las "toilettes"
de noche. Los guan tes son de seda finísima, de color blanco, y están bordados
en caprichosas lentejuelas de colores.
Las medias, también de seda muy sutil, llevan como adorno lentejuelas negras y páj«ros bordados en realce con
sedas de variados y elegantes colores.
000

Traje de mañana.-Toca de terciopelo con pluma.-Lujosa "toilette" de visita.
Traje estilo sastre. modelo de París.

Uoa cosa trae consigo otras varias;
los manguitos inmensos que tapan los
brazos hasta el codo no permiten el
uso de los bolsillos grandes, que se llevan colgados de la muñeca, y ha sido
preciso buscar otro medio cómodo de
substituirlos sin prescindir del pañuelo,
las tarjetas y otras pequt:ñeces indispensables,
La cartera para manguito reune todo
cuanto se puede desear; es de regulares dimensiones, muy aplastada, con un
d ..partamento para el dinero, otro para las tarjetas, un tercero para el pañuelo, sin olvidar el espejito, amigo inseparable de las oonitas, y el estuche
con alfileres, horquillas e imperdibles.
Todo ello tan bien colocado, que abulta poquí~imo y puede llevarse sujeto al
forro del manguito, por medio de un
muelle, encima de la mano, la cual pa·
sa por una pequeña correa colocada
sobre el bolsillo.

�RAL,
AMA
CONSlJLTAS
DOS RESPUESTAS
MARÍA DE LAS MERCEDES: Con mucho gusto contesto
a sus preguntas, permitiéndome antes felicitarle por su
admirable carácter de letra.
Los guantes de cabritilla o piel de Suecia se limpian
con solarina, sumergiéndolos en dicha substancia y frotándolos hasta que se cons:gue limpiarlos por completo.
Después se ponen a secar al aire libre, para que pierdan
el olor desagradable de la solarina.
Doy a usted el modelo que desea de cubierta para mesita; está hecha en seda ligera o en etamina de color
crudo, las flores se bordan con seda rosa ea diversos tonos, haciéndolas de "confitillo," y el follaje es de matiz
verde seco y verde esmeralda.
Espero que dicho modelo sea de su agrado.
SOBRE HIGIENE
!RENE: Los baños fríos son, por regla general, mejores
que los baños tibios, pero las personas nerviosas deben
adoptar de preferencia estos últimos, pues el agua fría
es un tónico pod.,roso que excita a los temperamentos
propensos a la oeur~stenia. Así pues, sería más conveniente que consultase a ese respecto con uu médico acreditado.
En cuanto a las fricciones coa agua de Colonia, creo
que no le perjudicarían de ningún modo, sino todo lo
contrario, pues dicha substancia es benéfica al organismo y a la piel, porque la suaviza mucho. Lo que sí debe procurar es que la agua de Colonia sea fina y de
buena marca, pues las falsificaciones son funestas ea estos casos.
Le recomiendo la crema "Sirena" para blanquear su
cuello y sus manos, pero éstas sin duda requieren un
cuidado particular, por lo que creo discreto o, por mejor decir, indispensable que rtteurra usted a alguna señorita "maoicure," a fin de entregarse a sus atenciones
y conseguir el objetó que se propone coa tanta razón.
¡Son tao bellas las ma,µos blancas y delicadas!
Por último; las pestañas crecen largas y rizadas cuando se les ·recorta la punta coa frecuencia y se pone en
ésta un poco de aceite de ricino.
Con verdadero placer contesto a sus preguntas, agradeciendo la inmerecida y bondadosa opinión que tienen
de mí, tanto usted como la simpática "Violante."

ga sufrir de vez en cuando a aquel a quien la quiere,
porque de otro modo se expone a ser víctima de otro
"fastidiado" de la bondad femenina.
iEllos se lamentan de esto, y, sin embargo, obligan a
las mujeres a que los retengan a su lado por medio de
la incertidumbre y de la inquietud!
POSTAL
DARÍO: Gracias por su liada postal y por su afectuoso recuerdo de tao lejanas tierras. Si mi respuesta llega
a tiempo oportuno, le ruego que visite ea mi nombre el
célebre museo en donde se conservan las momias de los
Reyes y Reinas del antiguo Egipto, pues en .algún libro
de Loti he leído interesantísimas relaciones sobre el particular.
MARGARITA.

Cual trágico despojo que el mar enfurecido
abandonó en la playa, vése a una barca vieja;
y, hundida entre la arena que la amparó, semeja
hidrópico cetáceo por el harpón herido.
Ella que fué sustento y albergue preferido
de dos generaciones hoy en su vientre deja
que habiten los cangrejos, y que la araña teja
maravillosas redes donde formar su nido.

iOh v1e¡a barca, símbolo de la existencia mía!
Yo, como tú, di a todos también lo que tenía:
piedad, amo r, ternura.... cuanto en mi sér existe;
Y ahora que no tengo qué dar, ya que es un vano
y estéril sacrificio, voy rumbo hacia el arcano
igual que barca vieja, desamparado y triste.

lLíUil~ ~Il
(Evocando a Novelli).
Ea tenebroso abismo de crímenes hundido,
c~mo la zorra astuto y en la crueldad maestro,
perfidameote late su corazón siniestro
bajo los viejos oros de su jubón raído.
Falaz, taimado, sórdido devoto corroído
por místicos terrores, y en' represalias diestro,
urde suplicios bárbaros o reza un padreni:estro
¡:ostrado ante su gorro de efigies guarnecido.
_Su vida es una antítesis; su sér un hondo arcano.
Rival del feudalismo, quebranta su tirano
poder, y en todo triunfa su espíritu vidente.
.SI im!&gt;ada d~ un extraño fulgor de sangre y gloria,
su e 1u1voca silueta desfila por la historia
como una pavorosa contradicción viviente.

RAUL A. ESTEVA .

CARTA CONTESTADA
Co:-mESA MARY: Ya tuve el gusto de contestar particularmente su carta; espero que habrá recibido mi respuesta a su debido tiempo.
UNA PENA DE AMOR
Lu1sA: Su carta me ha causado una tristeza profunda,
porque en ella se manifiesta la exquisita sensibilidad de
una mujer tierna y sincera que ha sido víctima, como
tantas otras, del egoísmo y del carácter veleidoso de la
mayoría de los hombres. ¡Cuánta verdad y cuánto dolor
expresa este párrafo de su carta: "Mi abandono proviene del exceso coa que amé a mi novio, pues nunca le dí
un disgusto; nunca falté a una cita; jamás quise contradecirlo en sus opiniones, ni le reclamé varias inconsecuencias con que me hizo sufrir mucho; por esto dijo él
qoe era yo "muy monótona," y su hastío llegó al grado
de querer despedirse de mí, como fo ha hecho, sin tener el menor remordimiento por el gran dolor que me
ha causado."
En efecto, querida amiga; el hombre tiene, casi siempre, espíritu de conquista: la dificultad lo impulsa y el
obstáculo lo enardece; es preciso faltar a las citas; dejarles adivinar desvíos reales o fingidos; no aceptar
siempre sus opioioues, aún cuando sean iguales a las
nuestras .... en fin ; procurar que no conozcan su absoluto dominio sobre el alma de la mujer, porque entonces sus anhelos de combate y de triunfo tendrán que
emplearse en otra con(\uista.
Así pues, yo le aconsejo que no se entregue por completo a su dolor; tenga esperanzas de ser feliz dentro
de poco tiempo; su retrato me dice que es usted joven
y bella: amará y será amada; pero va lo sabe: ha-

Una hermosa boca de mujer es el mayor de los atractivos. Si r viendo la boca de intérprete a la inteligencia y al~amor, su hermosura tiene
tanta importancia para la mujer como los ojos. P ero mientras q ue la hermosura de los ojos no depende de nu estra voluntad, depende felizmen te de nosotros corregir los defectos de la boca. Para est o es preciso dirigir nuest ra atención a los labios y, ante todo, a los dientes. Una boca
grande, que nada tiene de estético, no desfigurará el rostro si, al abrirse, deja ver dos hileras de perlas blancas. A l revés, una boca, por eleg-ante que sea su forma, pierde todo encanto cuando una sonrisa descubre algunos dien tes dañados, y más aún si da paso a un aliento féti do.
La atracción que antes ejercía puede cambiarse repentinamente en asco, repulsión y completo desvío.

Quien tenga interés en la ¡;onservaliión de su dentadura, debe awstumbrarse al uso diario del O DO L.
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Las expediciones y remesas para todos los países se hacen con más
rapidez que antes. El acopio y selección de los géneros son mayores, y los Apólogo de Franz G. Friedman y tú entonces me hablasfe enseñando con
largos, pálidos dedos, uo sueño, que se diprod uctos más selectos de las grandes industrías de lujo están represenbujaba en la frági l neblina del bosque. Y
NOSTALGIA
tados con inmejorable profusión.
dije: ioh, detente, quédate, no te vayas así!
Pero él se fué corr iendo tras una larga
L a clientela a ristocrática de todas las cortes y capitales. asi como de
las ciudades más importantes, hacen sus comp ras en el li ndísimo Palacio Al lado de la lar ga carret¡,ra llena de vía de árboles, y desapareció tras los a ltos
troncos del bosque.
del gusto parisiense, y la Sociedad select a de América se dirije á los nostálgia y de ensueño, está una fuente.
E l ~gua pura b rota de la piedra so~re la
La Etiqueta y una Reina
GRANDES ALMACENES DEL LOVVRE, porque allí todo es cual ttembl~ la luz Y e l sol se r efleJa; al Cuéntase
que cuando María Antonieta
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c ía, tuvo que pasar algunos días a lgo tristes por c¡1usa de la rigurosa etiqueta q ue
reinaba en v.,rsailles. La pobre reina lloró al principio, pero luego con su carácter
alegre y juvenil, fué acostumbrándose a los
honores y cargos de su altísima posición.
Dícese, pues, que un día cabalgando sobre un burro caprichoso la joven reina cayóse por suerte sobre la yerba y quedó allí
sentada.Damas y caballtrosque la acompa- b an corrieron
·
na
para levantarla, pero ella
los detúvo con ademán afable y di'o
1 rnnriendo: "Uo momento, mi's damas. y mis
· ca _
balleros. Consultad primero la etiqueta para saber precisamente q ué es lo que hay
que hacer
cuando una Reina de F ranc1a
·
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Ua periodista italiano, publica en la bella revista de Turín, "La Mujer" una entrevista que poco antes de su trágica muerte tuvo coa el Presidente del Consejo de
España, don José Canalejas.
Y la conversación de Emilio Zaozi después de tocar algunos puntos de política,
pasó a la vida de familia, para la cual tenía el ilustre Ministro, una iatensa predilección.
Habló así, de sus hijos, de su esposa, esa
"bendita ama de casa" como llamábala
quien cuidaba de sus niños con alma apacible y fuerte.
Luego habló de libros, de las llores, de
la infancia miserable, de la mujer; y habló
como un poeta, con uo sentimiento delicado, con un profundo deseo de bondad y de
elevación.
Pero en aquella entrevista, de lo que
más habló fué de la Heiaa 'niña" de Victoria.
Y E milio Zar zi, oos transcribe la conversación del insigne hombre del Estado.
-La Reina Victoria,-quien ha ascendido al trono eo la hora terrible de un
atentado-dijo-es un ver dadero y completo tipo real.
Inglesa, e lla no sabe lo que es el miedo; mujer ella no se ocupa de política; mujer práctica limita ~us cuidados a pocas
iaiciativas porque ella quiere ser útil y no
decorativa.
Después de un año de reinar , puede decirse que en Madrid, por su cuidado directo ya no había casi niños abandonados; el
hospicio de los niños es magnífico y siendo
e lla misma la dibujaate, ha sido también
un poco la directora de esta institución.
La Reina Victor ia siguió diciendo el
ilustre Mini~tro-110 a laba la Corte. Dice
casi siempre pan al pan, vino al vino, tonto al tonto. Se comprende, pues como esto
no llegue a gustar mucho; para algunas damas españolas el inglés de la Reina es muy
claro, demasiado claro, y eso molesta.
Sin embargo, e l pueblo la quiere mucho.
Cuando después de sus bodas ella pasaba
r isueña, tranquila y linda por las calles de
Madrid, la gente del pueblo quedábase admirada de la buena son risa de la extranjera. "Ella quier e a todo e l mundo y sobre
todo a los niños infelices y abandonados."
Cuanto a religión es falso lo que se dice.
Ella es piadosa nacida protestante, su catolicismo es como el de los grandes convertidos ingleses; profundo y correcto. No
es una religión hecha de escapularios y de
medallas; es una fé rica en virtudes cristianas.
La Reina es un poco mística, puede de·
cirse basta esto. Gusta de los libros de filosofía religiosa como, los de San Fraacisco, de Santa Teresa y de su iaglés Newmann.
Uo día,sabiendo que me dedico con pre•
dilección al latín, quiso que le comentara
el "Stabat Mater."
Yo me lo sé de memoria, este himno sublime. Se lo rezo católicamente y coa fervor a mis hijos yo que paso por un anticlerical. Se lo recité a la Reina y se lo comenté.
T ambién dijeron que la Reina no tiene
ninguna simpatía por la Mantilla. D iré
que ua a vez eo la "Plaza de los Toros" se
ofreció una corrida en honor suyo.
L a joven soberana fué con la Corte, venciendo su repugnancia; pero cuando vió
el toro tirarse contra les caballos de los
picadores, ella que oo teme los atentados,
cubrióse el rostro con el pañuelo y se retiró del palco.
El populacho, y no solamente el populacho, corrió y gritó protestando.
Ahora la Reina no va casi ouoca a estas tragedias crueles, y si va, la gente ya
no grita.
Yo también-concluyó el ilustre Caoale·
jas-deseo que con el tiempo pueda la Reina quitar ~sta bárbara costumbre de las
"cor ridas.''
-Y más tarde, refiriéndose a la Reina
Victor ia, hubo de exclamar una frase muy
justa y aplaudida:
"Ua buen Rey-dijo-es útil a la Patr:a:
una buena Reina es para la Pa tria la bendición y la glor ia."

====~

.
_j
Deseo que todo el mundo se¡,a qu.·
mi Remedio para el Reumatismo ali
via los Dolores en las P iernas, en
los Brazos, en la espalda, la Rigidel
o Inflamación de las Coyunturas, y
Cura en Muy Corto 'riempo. Nen•
traliza los ácidos y echa fuera de,
organismo todo el Veneno Renmá·
tieo. 50 centavos y un peso. Mar·
ca 3X, $2.

AQUI ESTA LA PRUEBA:
El señor presb. P. Flores Valde·
rrama, A ve. del Instituto, Pue-bla,
nos escribió el lo. de E ner o de 1912.
" E l remedio 3X para el Reu:natis·
mo, que vende la casa de usted-e s, e,
inmejoraible y por tanto insubstituible. Yo fuí un pobre enfermo qu•
venía sufriendo, desde hace más d.a
20 años, de Reumatismo gotoso. Una
persistente enfermedad nerviosa hizo que la eliminación del ácido úrico fu era punto menos de nula en
mi persona; y aJhí me tienen 11stedes
sufriendo constantemente da desa ·
rreglos gástricos y, lo que es peor,
de todo ese cortejo de mo-lestias, sufrimientos y dOilores,~nclusos ks
tle Cálculos renales---que trae apa•
rejada una Diátesis Urica. Llegué
casi a estar parnlítico. En vano fuá
que tomara una serie incontable dP
medicamentos nacionales y extran
jeros; la cond ición ácida de mi organismo se modificó muy poco y el reumatismo seguía su marClha devastadora, !basta que se me ocurrió tomar
el remedio 3X preparado por el profesor Munyon para esta enfermedad. Con este medicamento me hr
curado por completo en menos de
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Los dolores r eumáiticos se han reti
rado como por encanto; los ríñone,
funcionan muy bien, y la elimina·
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Quinta de Salud
''R• LaVIS. ta"

La Educación Anglo Sajona
.
.
.
S1 leemos las revistas de educac1ón, en·
coutramos siempre muchos ejemplos de
métodos iuglesl's y alemanes, sobre todo
por lo que_ se refiere a las es~uelas.
Y esos sistemas que no obhgau al discí·
pulo a ~star por mu&lt;:has horas ~eut~do eu
uu P1;1~1tre 01 a seguir las exphcac1ones y
defiu1c1ones abstractas, hacen que el niño,
jovencito, de_sarrolle su fisico y su espí·
ntu al ~us~o. tiempo..
.
Los e1erc1c 1os de g1~uas10 se alte_ ruan
e
1 h
d
t d
¡
t
d
ou _as oras e es 1:1 10 y as ma enas e
ensenanza son escogidas de tal manera que
llegan a. ser una verdadera preparación
para la vida.
Entre las mejores escuelas de la Gran
Bretaña se cita como modelo la de Edim·
burgo.
La.escuela elemental gratuita depende
de los ciudadanos y no del Estado, y es un
gran edificio de liuda arquitectura con mu·
chos locales espaciosos y llenos de aire y
de luz; tiene también uua palestra, una sa·
la de baño, una cocina práctica, un !aboratori'? y una sala de historia natural.
Vanos halls permiten el descanso y el
recreo y dan un aire de elegancia al severo edificio.
· JD.11"
e "Mus1ca
n
es grand e,
L a sa1a dl
alta, llena de sol y de flores, pues a menudo se tienen allí exposiciones de las flores
que los mismos muchachos cultivan.
, Hacer mucha gimnasia, aprender a nadar; en la cocina las niñas se entretienen
con algún plato, mientras una maestra en·
seña algunas recetas y reglas de economía
doméstica y de higiene.

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~u!f;~~!~o~e~~~•d::!abJ!"~::~of:~!:c~ola ;na!~~~J°f;¡~~~~ ~~~:f;~ª!1:a

absolu la Son los polvos de arroz de las reinas y 1ot reyes de los polvos de arroz..
AGNEL, rv.l\PUMISTA, 16, Avenue de l'Opéra, PARIS
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HIGIENE TOCADO

En el taller los muchachos, en mangas
del
de camisa, hacen de carpinteros, de mecá·
l.a1 oualldade1 antla,ptlo•-.
nico¡; y fabrican varios objetos de utilidad
cleteraivaa yoloa~Jaant.aaqut
práctica. A las niñas se les enseña también
ban merecido al
a coser.
Todo esto, unido a las lecciones de lite•
ratura, escritura, aritmética, geografía, bis·
toria y ciencia, hacen de las escuelas in·
glesas e irlandesas como una inmensa fa.
milia en donde reina el buen humor y la
111 adml1l6n en 101 Boaplta~iw
buena voluntad.
de Parla, e:itpllcan la bota de
Es una educación verdadera y no una
e1e producto para todo• loa UIOI
simple instrucción.
d l t
d
C
Esos niños, futuros padres y madres de
e oca or : ..utdadoa de lBO&lt;.!l A qua purifica, de 101
familia, aprenden allí a trabajar y a lu·
Cabellos cuya calda de'•lene
char.
•
A veces leemos que se encuentran por
Lociones de la1 Crlu. 0111:
las calles de los países del norte, muchos
Jadoa IDU!.11.oa, etn.
de estos "boys," fuertes y alegres con su
D,,oon,rcrH '- ku f•llf/l04le,_..
bolsa con los libros y el bastón del criket.
ftN LA8 "'""MACIA8,
Ellos van a la escuela con la misma buena
A.pute1:Gu1enhelm J ■alareaqut
voluntad con que irían al campo del jue·
A.partauo M~ M,:dco.
go. Para ellos, aprender a leer y a diver·
-~-.
tirse son dos cosas que en sus espíritus se
U
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van confundiendo, y cumplen este debe1
na co ecct6n e
con mucho agrado y serenidad.
postales. Para gas-A más de estas escuelas, existen en In- tos de correo envienos 20 cts. en sellos sin
glaterra-como en todos los demás países- cancelar. A los agentes regalamos diamanotras escuelas secundarias que allá toman • ·
·
d
·b·
el nombre de "Public Schools."
te,, pianos, maqumas e escn u, etc.
La mayor parte de los muchachos de SURAM MANUFAC_TURING CO.
b uena f ami·1·1a rng
· lesa, d espu és d e hb
BROOKLYN. N
a er BOX 1,
. . _ Y.
cursado las escuelas primarias o prepara·
Hay entre los yro(esores Y los ~•sc1pu·
torias, ingresan en las "Public Schools, )os una g ran sohdar_1dad Y co~un1dad de
después de la que entran en a lguna Uní· rntereses; éstos no prnnsan por cierto en re•
versidad.
helarse a una autoridad que reconocen y
Por lo general el sistema de educación respetan Y _que_ algún día habrá él mismo
de la "Public School" tiene por base la de sab~r e¡ercitar.
..
.
confianza de los profesores, la lealtad y la
Los ¡6venes que salen de estas Pubhc
libertad.
Schools" conocen el valor de las palabras
El principio fundamental es éste: que el justicia, v~l.or, lealtad, y sa_brán llevar las
jovencito, en aquel período de vida tan di· responsa b1hdades en el camrno que habr~n
fícil que va desde los 14 a los 20 años, tie- de emprender.
ne que convencerse de que la lealtad es
o o o
la primera calidad de un hombre que quie·
ra llegar un día a ser un miembro digno El pensamiento acaba siempre por matar·
de la sociedad.
a su verdugo.
Es, pues, su deber, tutelar e l honor de
o o o
la escuela, y para esto es preciso dejar de
El que no concreta su dicha en la posiuu lado esa severidad y fuerte disciplina sión de las riquezas se hace superior a las
que engendra el espíritu de rebelión.
desgracias.

coaltar Saponlnl
LB 8BUf

GRATIS

1111111~1111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111u,~

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Marcos, Espejos, Jardineras,

Pinceles, Paletas, Modelos de

Grifos, Vitrinas, Material· para

Flores, Artículos para

Artistas y Decoradores.

Pyrograbado.

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~~Oro en Polvo y en Hojas.~
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MEXICO, D. F.

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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