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                  <text>��EL MUNDO ILUSTR A D O

LA VEJIGA

Calendario de la semana.

La Vejiga es el depósito de los orines o del líquido heterogéneo destilado por los
riñones; por lo tanto forma el complemento de estos órganos. La figura de la vejiga
en el hombre es redonda triangular y su tamaño el de una náraoja grande, cuando
dilatada por su capacidad entera de orines que es de unas 16 onzas; pero en su estado vacío está aplastada. Es un órgano delicado, muy susceptible a los cambios atmosféricos y siempre expuesta a infección por las materias impuras expulsadas por los
riñooes_y contenidas _en los orines. _:&gt;U irritación se advier!e en segui~a por el escazor o dificultad al or10ar y es la sena! de alarma para aplicar remedios prontos aotes de que pa,,e al estado de inflamación y de gravedad.
Una cucharada tres veces al día y a l acostarse, de la siguiente preparación quejamás ha fallado, restablecerá prontamente ese órgano a su estado normal: Extracto
compuesto vegetal Arvelina 15 ~ramos, Jarabe c,impuesto de hipofosfitos 45 gramos,
Jarabe comFuesto de Zarzaparrilla 6o gramos.
En cualquier Droguería se consiguen estos medicamentos, los cuales pueden comprarse sin necesidad de prescripción facultativa. Téngase cuidado de agitar el frasco
antes de usarse.

•

L UNES

PERUNA RECETADA
POR DOCTORES EMINENTES.

31.

1

La Anunciación de María Saotísima.Santos Amós Profeta, Benjamín Diácono,
Félix Mártires y Balbioa Virgen.-Oficio
.
.
.
Y misa de la fiesta del d1a: nto doble de
primera clase y ornamento blaoco.-Fuocióo en Catedral y vísperas cantadas por
la tarde.--Fuocióo titular en la Encarna.
, .
c160 Y en la Bas1hca de Guadalupe, la que
corresponde a la Diócesis de Tepic.

;!/!i!f!!!!;!~t::1:,: !:t~t':•.·.

ABRIL

MARTES 19.

Santos Melitóo Obispo Confesor y Teodora Mártir.- Rito simple.-Funcióo so.
lemoe a Sao Benito Abad en Sao Juan de
.
.
.
D10s.-A~1versano en Catedral y Basílica,
en sufragio del a lma del limo, Sr. Arzobispo Alar cóo, en el quinto aniversario de su
muerte.-Vísperas en Catedral,

or espacio de cuatro meses estuve
p adeciendo de expectoración y esputos
d e san gre, debido á la congestión del
p nlmón derecho, T omé infinidad de
;ar eparaddos Y cuan do ya perdía l as espen zas e curarme, el eminente Doctor
D on Rafa l s
B
e u a r ez r uno me r ecetó la
P ERUN A. Cu átr o f r ascos me curp .-on.
Armando J . Perez, Galiana 75, Habana
'

M1itRCOLES 2.

La Conmemoración solemne de Señor
Sao José.-Sao Francisco de Paula Confesor y fundador de los Mínimos, Santa María Egipciaca Peniteote.- Oficio y misa de
la fiesta del día: rito doble de primera clase y ornamento blanco.
JUEVES

3.

COGNAC

Ninguno tan delicioso como éste .

Santos R icardo Obispo y Benito de Palermo Confesores.-Rito simple.

,.

•

Píldoras

y

Jarabe

BLANCARD
12
DOSIS

á 6 Píldoras
1 á3 Cuchar

Agencia de Inhumaciones

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MARISCALA 3.

Contra el ESTREÑIMIENTO
y

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sus consecuencias: Jaqueca, Malestar, Pesadez Gastrica, etc.

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�BfBllOTECA

"ALFONsoUNlVERSITARIA
RE Y - 5-''

EL MUNDO ILUSTRADO

VIERNES 4.

O RICARDO

CURE SU

PELIGROS
Sao Isidoro Obispo Confesor y doctor de
juventu d . D esgraó:ida- la Iglesia.- Comieoza la ooveoa de Señor
mente, el marino encuentra con Sao José eo el templo de la Sagrada Fafrecu encia l os escollos más peli- milia.
SÁBADO 5.
g rosos en las aguas tranquilas,
Sao \'iceote Ferrer Confesor y Santas
Tlálpam, D. F.--Teléfono 16.
y vemos á menudo b uques que
Emilia e Irene Virgen Mártir.
Asistencia científlca de escaparon indemnes de l as furiosas olas del Océano, ch ocar y
Do11m,Go6.
morfinómanos, enajenados, hundirse á, l a vista del puerto y
La Saotisima Madre del Divino Pastor.
alcohólicos y quirúrgicos, de l a patria . En el mar de l:l. Nuestra Señora del P ueblito. -La Beata
empleando los medios tera- , ida, el gol fo entre diecisei~ ,. Juliana de Coroillóo Virgen , Santo; Sixto
, péuticosmás modernos. Efi- treinta es especialmente p oligrosÓ, I Papa :.Iártir, Celestino Papa y CelsoObisCon el Compuesto Vegetal
caz atención para los en- y ql número de naufragios es in - po Confesores.
ciü culabl e. Es en ese r,eríodo
de Lydia E. Pinkham.
fermos. Departamento es- cuando las afecciones de l os pulEstampillas
balkánicas
Matachln, Zona del Canal, Panamá.
pecial para señoras. Insta- mones, de los n er Yios y do l a san- - -\
- " Muchos años llevaba sufriendo de
La guerra de los Ba lkaoes, a pesar de
lación eléctrica completa. gre r ecog•m su p resa, y las semidolores en las es.
horrores, ha tenido sus ventaj as para
,\ paldas y fa t i g a s.
Rayos X , corriente de alta llas de las en fermedades que esta- sus
. . .. filatélicos.
,J, Probé varias mediban ador men tadas desde l a n ii1ez, losSe
acaba de a ouocia r la próxima apar itensión, mecanoterapia.
:;: cinas s in obtener
br otan y se desarrollan. E n el ción de n uevas estampillas e o las provinbeneficio alguno pe.
Director Médico,
j oven l a ambición sobrepn ja (t l a cias conq uistadas, emitidas por los estados
ro después rle baber
tom a d o el Com.
resisten cia, y en l a muchacha aliados. Las estampillas será n del mismo
para los cuatro países, siendo idénticas
puesto V egetal de
la, misteriosa transformación que tipo
asimismo, eo cuanto a formato, composiLydia E . Pinkham
m
con
vier
te
en
mn
jer
,
está
llen
a
ción y oroameotos; sólo la viñeta central,
recobré completa-Médico encargado del deespecial es riesgos. En esa. que repr esenta e l pa norama de cada uoa
mente. "-SRA. CApartamento de enfermeda- de
TARINA DIX 0 N ,
época- para ambos sexos-un rc- de las c uatro capitales, cambia rá según los
Matachln, Zona del
des nerviosas,
metlio y un pr ern1,liyo como la paises
Los estampillas búlgaras preseotará o la .....,__..:..,,.....,:&gt;...;~..:.:!.a.:il.l Canal, Panamá.
PREP ARAC\ON de WAMPOLE vista panorámica de Sofla, de Belgrado la Culebra, Zona del Canal, Panamá.se r equiero con urgt:n ria. Ayuda de los ser vios; las griegas teodráo a Ate· " Mensualmente era un suplicio lo que
y Cetigoe, las mooteoegrioas.
sufrla de la espalda, estando abatida y
Ad ministrador,
á l a d igestión, limpia la sa.1gr r , oas,
Sobre las ciudades citadas, oodea uoa fatigada. Alguno me habló de su fay con sus p ropiecla,les tónicas nube luminosa, donde se lee esta ioscrip· moso Compuesto Vegetal y comencé á
a,·irn la acción de cada órgano cióo: " lo hoc sigoo vioces." Es uoa verda- usarlo. Ya hace algún tiempo que llevo
tomándolo y be recibido un gran alivio.
y de cada función d el sistemn. dera estampilla de cruzada.
idea se inspiró eo las palabras fi nales 1Ojalá! q_ue t odo el bien que Vd. me
Es tan salll·osa co mo l a miel y delL adespacho
dirigido por el Rey Jorge a está prodigando continua siempre."conti,,ne una solución d e un ex- los soberanos a liados, y e l dibujo ha sido SnA.
DE T0llIAS MILLINGT0N, Culebra
tracto que se obtiene &lt;le H ígados hecho por el director del museo numismá- Zona del Canal, Panamá.
'
Pnros de B acalao, combi nados tico de Atenas.
El dolor de espalda es slntoma de de·
b!lidnd ó desarreglo orgánico. Si Vd.
con Jarabe de llipofosfitos Com¡:iente dolor de espaldas no lo descuide.
Un acto heróico
puesto, Extractos do )falla y
Para lograr una curación permanente
Cerezo S ilvestro. Es u n cjeulíSe cuenta uo11. sabrosa anécdota de la se debe siempre atacar el mal en su
fico au t ídoto contra las causus de batalla de Kumaoovo, ganada por los ser· ral.z y con nada mejor lo logrará Vd.
Clorosis, Debilidad, D e ·órdeues vios de~pués de largas horas de combate con tanta certeza como con el Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham.
Efecto inmediato
de l a San gre, Escrófula, y las contra los turcos.
Uo
r
egimiento
de
iofaotería
servia
,
lande l os Pulmone&lt;:. El zado al ataque contra uo reducto enemigo, E scriba. a la Sra. Pinkbam de
CLOROSIS DAfecciones
octor D. Orbaflanos, Profesor diezmad&lt;• por la metralla turca, estaba por Lynn, l\Iass., E. U. de A,; pidicn•
CONV ALECENCU S Dll'ÍCILES
u n consejo particular. Su
ENFERMEDAD ES d e los H U ESOS
en l a E scuela Kacio11al de :Me- retirarse cuando un joveo soldado israelita, dole
r, a r t a será. tratada. r eservada y d e l SISTEMA NERVIOSO
Abraham Levy, tomó la bandera de manos mente y n o le cobrara n a da
d
icina
do
)
l
éxico,
dice
:
"lle
PRETUBERCULOS IS
u sad o con el mejor éxiw fo. P re- del portaestandarte, que acababa de caer oor el.
moribundo, y g ritando ¡Adelante! condujo
paración de Wrrnpol e en los n i- al
ataque a sus camaradas y el reducto fué
nos d ébiles, linfáticos y an Gmicos,
ornado. Después de la victoria el pr íncipe
en las personas co1walecientes y theredero de Ser via visitó eo el hospital de
en las afecciones &lt;le las vías res- san)(re a Abraham Levy, que había resul·
herido, y le r egaló ¿oo francos. El
Reconst i t uyente ideal
de
pi ratorias." Nadie sufre un des- tado
joven explicó entonces coo simpática franU n o solo cajA &lt;le 60 o~m1wim 1do8 es suflclent.e
en
gal'io
con
esta.
D
e
venta
en
queza, que su acto heróico era el fruto de
J&gt;Ul 'O Dl'"JOl' B ~.ei,t.a.110 general.
todas l as D roguerías y Boticas, uo simple cálculo: Cuando cayó el portaLabol'at.orio E.FRAUDIN. Boulo~ne (pres Parls)

Quinta de Salud
''R• LaVIS. ta"

rl.e

la

DOLORDE
ESPALDAS

R eg istrado
como a rt ículo de seg und
a clase
'3 d_::
--~ ~=-~:;--::----:--------_:__
_____
:.:.=_~e=:r_::_::
e_:__:
N'..:o~v~i:_
e:m b re d e 1894.-

A ñ o XX. - Tomo l.

1m preso en pa pel de las Fáb ricas de S an R afael .

Méxi co , Marzo 30 de 1913 .

Número 13 .

•

EDUARDO UCEAGA.

Dr. A. Ruiz Erdozáin

J. Lavista.

ANEMIAS -

TRIXYL

FRAUDIN
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~
11

,:.:!?.~.~m
~t:,~~~~~~:.¡!,!!~ 1

siempre e s efic az. Millare s de personas curad a s por ella t estific an
sus mara villosos rcc;11lta dos, y por eso es que se ha hec ho Is pre•
fe rida d e l p1fülico. Basta usarla u n a vez para tenerla siempre en
prevención. Produce efectos segurisimos en

Q RA N O S, T U M O Rl!S. A&amp;. ltlO lfRA N llo S, H l!lflOA8 , P U S T U&amp;. AS, &amp;.&amp;.AQAS.
U &amp;.O1!:!RAS , Q U l!i!MADUR A S , ,.,sr u &amp;.A S , l!RUPCIONl!S, ETC., ETC.
0 1! Vl!NTA l!N T ODAS &amp;..tlS O lfO Q U ERIAS '/ S O TIC.tl S,

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A '.25 CENTA VOS LA CAJA.
Para 101 ln¡aree donde no ae enonentre, se deepaoba tranoo de porte, enviando
oon e l pedido en eellos de oorreo S0-80
por oada cala y por docena f2.&amp;2,a1 Depo-

º"'·

sitarlo ¡ eneral, SR, lf.tl,.AI!&amp;. •• OlfTl!QA.
APARTADO 41541,

15. OA&amp;.&amp;.f! 01! 11.tlNRIQUI! N 9 82,

1
-- -------------------·------U l!XIOO,

O , P,

NA FS

estandarte estábamos a ¿OO metros del reducto enemigo. Esta distancia se podía re·
correr en dos mioutos. Bieo es verdad que
dos minutos bastan para que lo mateo a
u oo; pero para volver a nuestras posiciones necesitaban recorrer 800 metros eo
ocho minutos, es decir, coo una probabil idad cuatro veces mayor de ser muerto.
Fué esta coosideracióo la que me hizo
marchar adeh,ote, y a Dios gracias, oo saqué de la acción más que uoa ligera herida.

I
1

1

1

'"•Verdadera
Agua Mineral
Natural de

LANOREN I
contra

ta Tos, el Catarro
laBronquitis

VICHY

B l BN BBPBCllflCA.R B L

ManantiaJe't"
de l Estado
Francés.

N O MBRE

Gota, Enfermedadeadel~~l• dr•
y .lfeccionea de la Ve¡1ga.

VICHY CÉLESTINS
VICHY liRANDE•GRILLE
VI CHY HOPITA LEnfermedade■
F&amp;STILLES - SELS - ¡ ,COMPRIMtS

81

EnfeBi;::: .

del

del Estómago.

VICHYªÉTAT

COVAR RU BIAS

El señ or L ic. don F r anc isco L eó n de la Ba r r a , n u evo Goberna d or Constituc ional d el Est ado de México des p ués de s u protesta c o m o tal

�DIRECTORlú
EL MUNDO I LUSTRAD O
SEMANARIO DE ACT UALIDADES, ARTE Y L1TE1tATU RA.

DIRECTOR PROPIETARIO
L I C.

E RNEST O

C HAVERO .

OFICINAS:
3~ Calle de la Rinconada de San Diego No. 41.
Teléfonos:-Mexicana, 20-85 Neri
Ericsson, 14-51
Apartado Postal 149.- México, D. F.

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En la Ciudad ............. ·............... $
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En los Estados .................... . ....... $
(págadero por trimestre adelantado.)
En el Extranjero .......................... $
(pagadero por semestre adelantado.)

1.00

la primavera, es indudable que escucha las rogativas cuya pureza, casi hierática, daba al viejo jardín una digque se le dirigen, siempre que se teoga corazón de pa·
nidad casi sacerdotal.
loms. para hacérselas. Es de natural compasivo y amaY cuando la corneta de la piadosa hermana se perdió
ble y no puede ser más franco el resplandL r de su in- en la enramada semejHnte a una gigantesca mariposa, el
extinguible sonrisa. Lo corroboré así la mañana en que sol, que como un ilurninero medioeval se había ocupado
c.i.ntat&gt;a el ntiseñor. Bien es verdad que éste se había hasta entonces en esmaltar minuciosamente de verde tierescapa.do de la jaula que habitaba en la ciudad, per- no las hojas de los árboles, sin importarle un bledo que
diendo el alquiler anticipado y evocaba a la mag., en el yacieran rotas, en la arena. los diáhnos tapices y los ,·e·
lugar má, propicio, en un viejo jardín, mitad ciudada- los orientales que colgara de las ramas; el sol, decimos,
no y mitad campesino, que hacia, a fines de todos los regoc ijado como un abuelo un tao to libertino y de buen
marzos emplea sus economías burguesamente, estrenan- humor, proyectó con su miradil risueña, tras el banco
do traje nuevo y flamante Nada hay como un viejo jar- de nuestros conocidos, una sola sombra, en la que se
din para que la primavera se presente con toda su es- descubrían, muy juntas, las dos cabezas que acababa de
pontaneidad, sin acordarse de disimular sus deliciosos bendecir la primavera con sus gloriosos dones.' Y desde
aturdimientos. Es en esto semej.i.nte a uoa muchacha un rincón, el jardín sonreía. Sonreía con el aire socade quioce años, que no puede ocultar su preferencia rrón de un viejo fauno bondadoso, lleno de tolerancia
por el tío cincuentón que la halaga finamente con ga- en medio de su dilatada sabiduría.
lanterías siempre oportunas y la entretiene agradableComo se ve, el ruiseñor estaba en lo justo y el tratu·
mente, haciéndola morder con parquedad ea el fruto de
miento de la primaven es infalible para determinadas
su exp&lt;"rieocia mundana. Así la primavera-se·mostn!'b¡¡:-· -·afecciones Tiene la mano monji l para auscultar e-ora.en el viejo jardín cou más libertad que una 5olegia:Ja • zones dolientes y sus filtros y sus nepentes están preen asueto, aunque dicho sea de paso, con menos coqueparados a base de esperanza y de ilusión. Uoicameote
teda. Sólo llevaba lo indispensable para 'tornar má.~ hay que apurarlos con método y medida. Porque de lo
perfumada. la guir'lalda de su fn,sca bellt:za, y también contrario se corre el peligro de caer ea las profundida pará dar ánimo al ruiseñor, que era tímido y vergonzo- des de la melancolía.
RAFAEL LOPEZ.
so, como suelen serlo los buenos poetas

Decíamos que la dulce diosa es amparo de almas entristecidas y de, corazones enfermos, y es verdad. A
pesar de su juventud, y quizás por ella misma , tiene la
2.00
mano incansable para preparar sus filtros y sus electuarios maravillosos. Esa mañaua, después que cantó el ruiseñ~r. pudo vérsela salir de un macizo de flores, acompañando paso a paso a una pobre alma que. según el
verso de Carducci, estaba enferma de un mbterioso y
NUMEROS SUELTOS:
portentoso mal. Era. probablemtlnte, uoa alma inquieta
y lleoa de ansiedades. agobiada con el peso de indt:ter En la Capital. ........... ...... . .......... $ 0.30
minados presentimieutos y d.: deseos confusos. Como en
En los Estados ...... ... . ...... ...... ........ 0.35
las princesas de, los cutentcs, no atinaban su mal los docEn el Extranjero ........ .. .. ..... . ..... ... ,, 0.50
tpres y se consumía lentamente a lo largo de sus nc&gt;ches
Atrasados ... . .............................. 0.50
sin sueño La primavera se s«ntó con su enfermita en
na banco fo rmado toscamente con trozos de árbol, y la
Para la publicación de avisos en este periódico, dirienvolvió matérnalmente en el terciopelo de la mañana,
girse a B. &amp; G. Goetschel, Avenida 16 de Septiembre,
del color de un violeta profundo. El viejo jardín res16. Sus agentes en Europa, la. Societé Mutuelle de Puplandecía Estaba gozoso de que el ,ol lo h ubiera sacablicité, r4 rue de Rougement, (9 e).
do de su somb1ía alcoba invernal, doode se quejaba valetudioar_io. Todavía ayer, lleno de murrias y de achaNO SE DEVUELVEN ORIGINALES.
ques, veia cómo eoero colgaba sus días grises en las ramazones de los álamos y de lo; naranjo;. Las fueotes
apenas se atrevían a cantar y en cuan10 a los rosales,
ce eraban cuidadosameote sus floridos l'lbios de escarlata, de miedo de atrapar una pulmonía. Ahora era distinto.
-Todo vivía en la beatitud de la luz. Las rosas cortaban
púrpura nueva para sus ropajes principescos : las fuentes
silabeaban un verso de Sbelley coa sus flautas melodioYa los vientos germio;les, ya los vientos adivinos, de sa.s. los álamos sacudían doblones recién acuñados en sus
las ro,as inminentes, dicen las epifanías; ya las maoos
hojas y los naranjos ofrecían azahares impolutos para
iuglarescas de los hálitos marcinos, llevan a la flor, el
alguna fiesta nupcial.
polea, a los pájaros, los trinos, y en el aire despar raman
El alma enfe rma, se daba cuenta vagamente de esta
milagrosas profecías.
En las liofas-como espejos deslumbrantes- se reve- profunda p1lpitacióa de vida En la embriaguez de alelan los secretos de Afrodita. Y se adorna con hiladas - g ría que penetraba a la naturaleza. entera, parecía tener
de diamantes temblorosos en sus hojas albeantes, la pro- el vino tri.te, como la paloma torcaz. De repente, asomó por una callecita, con el inquieto ademán de un silfética sibila margarita.
Ya retornan las volubles mariposas, a embriagarse vano extraviado, la figura de un mag,o muchacho vesticon la miel de los nectarios, fulgurando , vivas gemils do desa liiiadamente Creía tal , ez, que con el esmalte
luminosas, en los pálidos satines de las rosas, agitadas, de la juventud que lucía en los ojos obscuros no necesitaba en rigo r. un "complet" de Dreiohafer, para cosecomo leves incensarios
chu una dulce sonrisa. Y tenía razón. Cuando se acerMes de marzo, de esoeranzas y de amores; mes de
trinos y de eclógicos frondajes; mes de luz, de alegrías có al banco ea que descansaba la eofermita, lo detuvo
y rumores; todo llenas de sonrisas y colores: las campi- · d.,Jiberadamente la Primavera y le cedió su lugar. Pero
ñas con tus clámides de flores, y los c ielos de zafir, con aotes de a lejarse, la buena enformera fué pródiga y misericordiosa hasta el final Tuvo un largo coociliábulo
tus celajes
con el jardín. A oo estar tan distraída la pareja del banMes de nidos y canciones y de rosas; mes propicio al
co, la hubiera podido sorpreoder. Desde allí se alcandespertar de las quimeras, que del almas,: levantan
zaba a ver su corneta blanca hecha de la copa de un
cual tus locas agoreras, las risueñas mariposas, anunfloripondio y su blanco delantal bordado por las finas
ciando que ya vienen las gentiles primaveras.
Si revives con tus fuerzas infinitas, del viejo árbol las manos de hs mosQuetas Se inclinaba de vez en cuando
desnudas ramazones, las escuetas ramazones ya mar chi- y siempre qne se inclinaba parecía correr un hondo estremecimiento que iba a morir a los pies de los enamotas; mes creador, mes juveoil, mes de benditas esperanrados. Primeramente echó en los pebeteros de las rosas,
zas, mes de, sueños e ilusiones.
incienses de capitosa aroma, ajustó el coselete de los in Acaricia m i esperanza con tus vientos adivinos y de
sectos y espr.lvoreó oro molido en las alas de las mariamores imprevistós dime las epifanías. Da a las aves de
posas. Puso caociones de epitalamio en las gorjas de las
mi sueño tus canciones y tus trinos; y las manos juglarescas de tus hálitos marcinos, trazen ea el cielo puro aves y colgó muchos nidos bajo las frondas. En seguida
cargó los nectarios de miel para avivar el zumbido de
luminosas profecías
Un ruiseñor, qu'e está pendiente de los equinoccios y las abej~s y separó las ,n«rgaritas que encierran un ho·
róscopo fatal p ara los amores nacientes. Sólo dejó las
que merecería ser socio honorario de la sociedad astrohvorables. las que responden afirmativamente a las prenómica. pues no se equivoca nunca sobre la llegada de
las Estaciones, me enseñó la sonata transcrita. Natural- guntas imposibles. Después ,opló en las yemas que esta·
ban a punto y las flores se multiplicaron. Las había blanmente, la cantaba :en llave de sol mayor. La decía uncas, rojas, amarillas, bermejas, purpurinas, azules. Unas
ciosamente, como si fuera una oración, y la recomendaba a las almas anliosas y a los corazones iuquietos como eran suavemeote rosadas como las r edondas mejillas de
los niños; otras tenían algo de hialino en las corolas que
remedio eficat para la curación de ciertos males. No
sé si está hecha la copia con fidelidad. La mañana es, sugería la mano de un artista de Murano: éstas e ran setaba tan hermosa y viajaban tantos perfumes en el aire, dosas y purpúreas, como hechas de estofas insignes y de
prec iosas telas; aquellas estaban teñidas con azules de
que yo padecía distracciones frecuentes. Quizás en el
original, la letra era más clara y con menos retórica. tanero, con el azul plácido de ciert&lt;1s pupilas cuyas miLejos-de toda influencia literaria, aún de la mejor, la radas pacifican el aire y el corazón; ess.s otras que iban
vestidas de amaranto. rf'cordabao. orgullosamente, las
salutación del ave tenía una sencillez profunda y su
más expresiva significación istaba oculta en la música rubias d e color eucend;do, las tintas fuertes de una aurora juliana, el oro viejo ne los .crepúsculos septembrimisma, ea las notas del himno alado, cuya armonía apeaos; y las b lancas, algunas de formas tan exquisitas que
nas podría compararse a un canto de Ve:laine, del Verlaine ya librado de los anillos saturniaoos, pero conser- parecían juguetes de marfil. solicitaban para ser acar;vando en su siringa de cristal, todavía,"el · inaudito rit- ciad-as, las manos de un niño o de una mujer. Todas las
mo de las armonías siderales. Esto dicho, de lo único gradaciones de la blancnra en iofioitud de matices, coque se puede responder es de la buena fe de la transla- rrían por sus pétalos: el alabastro, la plata mate, las alas
ción Allá el ruiseñor sabrá si en la mala copia pe,mi- de los cisnes, e l esplendor de las perlas y la. seda de la
luoa, se mezclaban y coofundían en la nevada floración,
te que demoren las virtudes de su canto. En cuanto a
1.25

¡¡LESBIA!!
Especial para "El Mundo Ilustrado"
La puerta se abrió bru'scamente al tiempo que se escuchó un ruido provocado como por algún cuerpo que
caía. Era una mujer con aspecto de ébria o semi-loca.
el cabello sio peioar, los vestidos ea desórdeo y joven
aún. Se descubría sin embargo, a través de su desarreglo el sello de uoa bueoa ec.ucación. Me acerqué a ella
y entonces me dirigió una mirada profunda, triste, conmovedora.
Eter, más éter, balbuceó la infeliz y tomando una botella que llevaba, apuró aquel fatal líquido. Después, me
tendió la mano y dijo: "teogo aún otra moneda, dime la

a~uró el líquido 'ltte quedaba y salió gritando éter,
mi;entras vuelve e l amado .... éter . ... más éter. . . . . . ·
o o o
Sin ~uda que aq?el amado ingrato no volvió porque
poco_ t1ern_po despue; supe por la prensa que una desgraciada ¡oven que sólo pudo decir que se llamaba Lesbia y que vagaba µor las calles preguntando a todo el
muo?o por su amado, había sido internada a un manicomio.

~hora amigo mío, adivinarás que esta es la bistoria del
r e!1cano que ha despertado rnnto tu curiosidad. En aquella noche memorable para mí lo encontré bajo la mesa.
Tal vez en el momento en que la infeliz Jo besaba con
más vehemencia se desató la cadena que lo sostenía y
de ese modo pudo llegar a mis manos.

1

•

_¿Qu_e por q~é lo llevo siempre conmigo teniendo uoa
~1st~ria tao triste? iAy amigo mío! .... no lo preguot"s
1,1 mas ~onfórmate con_ saber que yo sufro y siento la
ausencia de t,Se amado 10grat~ como la misma joven de
aquella coche, que le llevo siempre conmigo con la esperaoza de encontrar al_ original del retrato que encierra y ofrecerle s1 es posible la mitad de mi vida a cambio de la _felicidad de mi amiga cuyo nombre está grabado aqut en la tapa "Lesbia."
i:\1íra_lo bien! /te sorpreode el retrato? ¡Ah! le conoces .• amigo mío! no pronuncies su nombre, no me agradana saberlo .... ~o que creía que era imaginado solame1;11e p~r aqut:d la ¡oven. pero .... ¿existe, amigo mío ?
,existe ? ,es posible que bajo la dulzura de unos ojos
tan apacibles se ocnl_te un corazón tan malo? ¡Oh! entonces guarda_ esta historia como un secreto, no la cuentes ouo~a, SI alguna Vt:Z le encuentras, dile solamente,
que ali.a !e¡os del bull1c10 de la ciudad, enferma de dolor, qu1za todavía en un manicomio o bajo una tumba
le espera "Lesbia."
•

r

CLOTILDE VILLEGAS LE.\L.

ventura"

En la casa contigua vivía un;i g itana que era v isitada
por mujeres de todas clases, aquella había equivocado
la puerta y de ese modo llegó hasta mi habitació n, confundiéndome con la gitana.
Dime la ventura, prosiguió mi descooocida, después
yo misma en tu presencia me echaré la baraja para que
digas si ya lo hago bien: empieza.
Me conmovió hondamenie aquella joven; el dolor que
se leía en su mirad&lt;1 me hiÍri sé_n tir por ella cariño, quizá una decepción la obligaba'·~_! vicio y había que perdooarla. Le torné la maod'que ·me tendió olorosa a eter
pero suave y delgada, pa(ecí:{ más bien que para apurar aquel líquido y bariijú ' las cartas para acariciar
dulcemente una fina aguja o "el marlíl de un pia~o. Dí
qué línea nueva aparece hóy.'l!'e dijo ¿ no hay ninguna
esperanza ? ¿volverá el amado; á quererme como ayer?
dime, dime pronto amiga, yo~11"6 cometí más crimen que
el de haberle qnerido tanto como él no imagiaa\)a ¿y por
eso me condena hoy tan severamente? ¡oh gitana! ¿volverá? .... ¿ vol verá?
Sí; le cootesté conmovida; volverá. la nueva línea
que aparece hoy en la mano lo indica pero es necesario que óo tomes más eter.
Sólo este, me dijo, jes tan poco ya! .... Aquí está la
moneda que me queda, ahora la baraja, prosigu ió, es
viernes día en que según tú, saldr? cierto lo que diga:
voy a empezar y sacó u oa baraja vieja que t.,ndió sobre la mesa ...... ,ves? la misma mujer de siempre cargada de oro, ese maldito oro que ha servido de imán al
corazón de mi amado. ¡Junto de ella él, .... le habl;,, le
mira ¡oh Dios mío! ¡la besa! ¿ves? éter, más éter. Has
mentido gitana, todos los viernes la baraja dice lo mismo, ..
siempre junto con ella, siempre .. . . siempre .... éter ....
más éter .... ¡no volverá! ..... .
La desesperación más cruel pareció apoderarse de
aquella i nfeliz a quien e l amor había conducido a uno
de los vicios más abominables. Barajó y arrojó varias
veces las cartas sobre la mesa, se cubrió el rostro con
la mano y lloró amargamente. El éter había logrado su
objeto y la infeliz sin conocimiento, hablaba en momen tos con desesperación, con ansia después, eu su mirarla
se leía el terrible sufrimiento de que era presa . . .. estaba loca. Quién sabe lo que sentía en aquellos momentos dentro de su cráneo, tal vez algo muy hondo, muy
terrible, pues hundienrlo sus delg;,dos y blancos rledos
eotre los cabellos se maltrató oerviosameute hasta arrancarse a lgunos y cayó al suelo sin sentido.
Cnando abrió los ojos era de noche y su primer impulso fué llevarse a los labios un relicario que llevaba al
cuello y que hasta entonces había permaoecido oculto;
lo besó con efusión, con ansia, con delirio, y mostrándomelo dijo: Es el amado, gitana. Contemplé aquel r etrato larro tiempo. ¿Quién era él? No importa, hombre como todos .. .. Me tomó la mano entre la suya que apretó nerviosamente, mientrns me decía ¿qué lees ea sus
sus ojos, g itana, ¿volverá? .• ,.¿volverá? Sí, le repetí;
volverá, sus ojos me lo dicen, ¡volverá! ....
Fué tan graode la alegría que se retrató en su ro~tro
que volvió a llevar a los labios el relicario que besó
profunda y apasionaaamente: sacó de nuevo su botella,

La Semana Santa -En el atrio del Calvario de
Ixtapalapa la mañana del Viernes Santo.
- i Sabes, Josefioa, que teogo un eso?
-,Un om? No me extraña, Margarita. ¡Eres
tan guapa! Pero, cuenta, mujer,. cuenta.
-Pues, chica, te advierto que mi oso es un
gran _tipo. Figúrate: alto, rubio, de ojos azules,
amplia frente , dorado y altanero bigotiJlo. Hay
algo en él que revela tristeza y eoergía. ¡Si vieras qué h~nda, qué tierna y qué triste es la mirada de m1 oso!
L e~!or, a tu perspicacia no ha ~scapado el aire
pensa.ivo d~ Marganta al terminar el retrato del
oso de lo~ o¡os azules. Mal negocio, lector; pero
muy ma,o, porque ya sabes que cuando una muchac~a se mete a psicólogo y descubre -ternuras
y tnstezas t:n el mirar de un pollo y -luego se
queda_ pe?s_a.11va: es que Cupido anda muy cerca.
Pero, 1ch1toa! oigamos la réplica de la morena
Josefioa:
-9ué suerte tienes, Margarita. Ya verás có•mo tu encadenas esa fiera.
-No_: no lo creas, que cuando se ha caído y
l":_verguenza de la caída ha cristalizado en un
h1Jo ......
Pero perdona, lector, que n o sigamos escuchando estas sabrosas coofülencias femeni les· ya
ves que un camarada importuno me toma del 'brazo y me lleva coosigo.

Esperando las "Tres caídas"

Para "El Mundo Ilustrado."
Margarita y Josefina son íntimas amigas. Sn amistad
se remonta a las épocas de su infancia, y desde entonc es a la fecha han dádose mutuas pruebas de devoción
y de cariño.
No hay secretos entre ellas. Placer tienen en confiarse sus amarguras, sus ilusiones, sus placeres; de tal modo se h.;n identificado, que puede afirmarse que en la
dualidad encantadora que ambas forman, hay una sola
alma repartida ea dos gentiles cuerpecitos.
Míralas, lector, cómo saleo juntitas del almacén en
que trabajan; cómo van de bracete entre el maremagnum de las calles capitolinas, comentando los incidenttes pequeños del día. Para las dos constitu}"e un placer
iufioito ir así tan juntitas, trotaodo con ágil paso rumbo
al lejano arrabal en que residen.
Acerquémonos a la par,,ja y escuchemos su charla,
que no por pecar de indiscretos hemos de quitar un so·
lú átomo de felicidad a estas dos criaturas; si lo contrario fuere, oo me atrevería a invitarte.
Bien. Ya -estamos tan cerca que podemos oír la cri,talina voz de Margarita que dice a su inseparal,le ami¡;a
coa tono medio se:rio, m~dio picaresco:

De rodillas a pagar la "manda."-Un gruro típico en la parroquia de Ixtapalapa.

�ll

Han pasado varios días. Nuevamente salen muy juntitas Margarita y Josefina del almacén en que trabajan
y emprenden la marcha con coqueto y alegre taconeo
rumbo a sus respectivas viviendas. Nuevamente te invito, lector, a que escuchemos la plática de las dos
amigas.
Es Margarita la que habla:
-Soy feliz, mi amada amiga. Guillnmo me ama con
toda la fuerza de su alma, y yo, te lo he dicho ya, le
adoro. iEs tan bueno, tan generoso! Le he contado mi
vida toda, sin ocultarle nada, nada .. . . ni mi afrentosa
caida .... ni la existencia de mi hijo ...... :
-iAy, hija; qué barbaridad has hecho! interrumpe
Josefina.
-No hay tal, responde impetuosamente Margarita.
Guillermo no es un hombre como todos. Cierto es que
le ví sufrir horriblemente cuando escuchó el re lato de
de mi vida; cierto que noté las sacudidas nerviosas de
su cuerpo; pero también es cierto que cuando yo esperaba oirle desatarse ea improperios, sólo abrió los labios para decir cosas muy dulces de olvido y de perdón. Nada: ¡que me quiere! ¡que yo le adoro! ¡que será
el padre de mi hijo! Soy feliz ..... ¡oh!. .. . . !soy tao
feliz!
-Guillermo, Guillermo ... . ·Y Guillermo. Nada me
dices de tu hermano que, según me anunciaste anoche,
habrá llegado hoy; d ice Josefina.
-Ea efec;to, hoy llegó; pero esta misma noche tiene
que salir incorporado a su batallón, que parte a combatir al zapatismo. Apenas tendré t iempo para presentarlo coa Guillermo, y por cierto que mi güero va a
llevar una sorpresa de l~s grandes, pues nada le he
anunciado de la llegada de mi hermano .....•
II I

•

'

Esta casa que aquí ves, lector paciente, es la vecindad ea que tienen sus hogar es Josefina y Margarita.
Las puertas de sus modestas habitaciones se encuentran frente a frente y sólo separadas por la angosta y
lóbrega calleja que dejan entre sí las dos galerías de
viviendas. Permite que yo sea tu Virgilio y que te conduzca a través del quinto círculo de este infierno q ue
en México 113.manos piadosamente casa de vecindad.
Por la puerta entreabierta de una vivienda veo una
modesta sala iluminada; allí está Margarita. iMirala!
reposa sentada en un pobrete sofá y abandona una de
sus manos entre las fuertes garras de un oficial, quien
ya supondrá~ tú que es su hermano. Charlan confiada
y calurosamente.
Resuenan pasos varoniles que rompen el pesado sile ncio de la calleja; una sombra avanza. Debe ser Guillermo; ocultémonos ea el hueco de esta puerta. Pero,
,qué silueta es esa que detiene al recién llegado y que
le hace entrar en la habitación frontera a la de Margarita? ,Será Josefina? Ella es; la he reconocido.
Pasan los minuto.; en medio de mortal silencio ....
E l hermano de Margarita consulta repetidas veces su
reloj. Ella parece inquieta, nerviosa. Al fin el militar
se levanta de su asiento, cálase el kepís, p réndese la
e,pada y abre de par en par la puerta .... Un estrecho
abrazo se dan los dos hermanos, resuena un beso y entre las sombras de la calleja desaparece la marcial figura del hermano que va presuroso a su batallón próximo a salir.
Minutos después sale de la vivienda de Josefina un
hombre; si no está ébrio lo parece, pues abandona la
calleja dando traspiés.
Vámonos, lector, que nuestra curiosidad nada tiene
ya que hacer en esta vecindad en que vegetan Josefina
y Margarita
IV
Margarita está enferma, Ha recibido una carta cruel
de Guillermo en que le dice que lo ha visto todo; en
que se llama a sí mismo idiota por haber creído que a
fuerza de amor podría salvarla. Carta atroz ea que la
insulta y que termina con estas o parecidas palabras:
"Te amé, te odiaba., te desprecio" .... . .
Josefina, la siempre fiel amiga, trata de calmar la insensata desesperación de la infeliz enamorada y le dice
mil y mil veces:
-Así son ellos, Margarita; todos son lo mismo: crueles y vanos.
Y yo, lector amigo, con profunda pena c¿nfieso, queda, muy quedamente:
iASI SON ELLAS!
México, Marzo 14 de 1913.
F. DE LA FUENTE.

No existe un fundamento legal, ni lógico ni político, ni moral, ni sociológico en que apoyar la razón, de
la sinrazón. para negarle a la más preciad'a mitad del
género humano, la mujer, el voto electoral.
El ú nico fundamento que existe, descansa, dentro de
un círculo medioeval y vicioso-en nuestro egoísmo
y en nuestra petulancia, que nos hace creer superiores
a la mujer, en estas cosas de jugar a la república o
a la monarquía.

Monumento que ostentó el altar Mayor del templo de San Felipe de Jesús el "Jueves Santo" del presente año.
Pedimos el concurso de la mujer, para todos los actos _q ue tiendan al prog reso y felicidad comunes, considerándola, entonces, como necesaria a la existencia
colect iva; empero, les concedemos el valor de lastre
social inútil, faltando así a los principios más elementales de la sociología contemporánea, al llegar al ejercicio de los derechos ¡: o líticos.
Negarle el voto a la mujer. nos parece un absurdo
sin justificación racional, puesto que, siendo el sufragio
una función pública, como lo es, no se comprende,
en buena lógica, como es posible que al analfabeto y al
inconsciente, incapaz de discurrir a propósito de la importancia del acto que realiza, con la libre emisión del
voto, se le conceda éste , y, a una mujer que posea títulos académicos o universitarios; que sea maestra de
escuela, modeladora de ciudadaooE, se le niega el de·
recho al voto, cuando lo habría de depositar, sin du
da alguna, con más alteza de miras y de principios, que
muchos de esos hombres q ue lo escamotean o lo venden, con una inconsciencia verdaderamente desconrnladora.
Por otra parte, si a la mujer alcanzan punitivamente las leyes; si está obligada a tributar, como el hombre, llegándose a despojarla de lo que posea pa1a que
pague lo que al estado, provincia o municipio le deba;
si paga contribución, repetimos, por ejercer industrias,
comercio, arte o profesión, lo mismo que por las propiedades que tenga, justo y muy equitativo es el que se
le conceda, cuando meaos el derecho de elegir a los
que han de exigirle parte de lo que posea, para el sostenimiento de ese estado, provincia o municipio.
l Cómo es posible que la mujer esté en derechos políticos a la altura del idiota, del loco y del encarcelado
criminal?
Rusia, la despótica y tiráoica Rusia, fué la primera
que. con Pedro el Grande y Catalina II, inició a
principios del siglo XVIII, un gran movimiento de réivindicacióo para la mujer.
Ese movimiento, emancipador, fué recogido, brillantemente, por las colonias inglesas y norte-americanas;

más tarde, propagado, con nuevas orientaciones, por
Erasmo, Rousseau, Furguot, Stuart-Mill y defendido
con la elocuencia de su verbo, por Condorcet en la
Convención Nacional francesa.
Desde entonces, las naciones que de progresistas se
precian, han ido concediéndole a la mujer más libertad
civil y política, adquiriendo coa e llo, más prestigios
sociales.
En muchos países tiene la mujer actualmente, voto en
las elecciones municipales, y es fama que su acción política es esencialmente moralizadora.
Nosotros pedimos también, para la mujer, el voto,
no tan solo para la vida municipal; sino para la prodncial y nacional, creyendo, firmemente, que su acción política ha de ser altamente beneficiosa para la
vida de la patria.
El día, pues, que la mujer pueda, como el hombre,
ejercer sus derechos politicos, ¡ah! ese día le daremos
un adiós de despedida a la Edad Media, y saludaremos,
sombrero en mano. a la civilización en toda su grandeza y a la Libertad, en todo su esplendor.

o

A. MONTO Y SERRANO.

La tribu de los indios orages es riqu1s1ma
Aunque sólo consta de r,ooo indh·iduos, tienen Pn la
cuenta corriente del Tesoro de Washington 53 millones de pesetas y poseen cerca de 6oo,ooo hectáreas
de terreno fértil en Oklahoma.
o o o
En la cárcel de Raugún "India" constituyen las ratas
tal plaga, que a los presos se les rebaja un día de prisión por cada rata que matan.

La sociedad "Empleados de Comercio," para festejar el vigésimo aniversario de su
fundación organizó una animada y simpática fiesta que se efectuó el domingo último en el
•
El programa de las festividades que abarcó todo el día, estuvo formado por una parte
oficial que se desarrolló por la mañana, y una familiar y rncial que tuvo su verificativo por
la tarde y la noche.
.
El programa de la ceremonia oficial fué el siguiente:
!.- Obertura por la orquesta típica Velázquez. 11.-Lectura del acta de la constitución
del centro por el secretario de la sociedad. 111.-Informe rendido ·por el presidente de la
corporación, correspondiente 21 período social de 19n a 19r3. IV.- Pieza de m úsica.-V,
- Discurso oficial por el socio activo del centro, señor licenciado Manuel Rivera Vázquez.
VI.-Lectura del acta de elecciones y toma de la protesta a l señor procurador del centro y
miembros electos de la junta directiva. VII,-Pieza de música. VIII.--Poesía alusiva r ecitada por su autor el señor Carlos Gaviño. IX.-Marcha , por la orquesta típica Velázquez.
Por la tarde el amplio jardín del tívoli se vió invadido por los niños que se entregaron
a las delicias del circo, la prestidigitación, las cucañas, etc., mientras que los jóvenes se en•.
!regaran al placer del baile y los mayores se extasiaban ante el contento de sus familiares.
La animación no decayó un solo momento en todo el día y los asistentes al agradable
festival guardarán de él un gratísimo recuerdo.
.
A él queremos contribuir con la publicación de J;;s fotografías que durante la fieita tomó nuestro fotógrafo,
tí voli del Eliseo.

Grupo de niños que asistieron al baile infantil del tín Ji. el.. dcmin!lo ¡.1arndo. Mesa directiva de la sociedad "Empleados de Comnc10, organizadores del
festival.-La Kerme~se.-Eo el circo.

�Cl

-

Ascendieron la escala,
desclavaron el cuerpo,
y en el santo sudario
con amor le envolvieron:
a la usanza de entonces
derramaron ungüentos
en las carnss de Cristo.
Y José y Nicodemo
le tomaron en brazos:
y llevándolo al hnerto
donde estaba el sepulcro
-primitivo y estrechocaminaban mny tristes,
caminaban muy lento
con el fardo divino.
Y en el blando silencio
de la noche se oían.
como asfixia de un eco,
el rumor de sus pasos
y el crujir de los huesos.
Levantaron la piedra,
colocaron el cuerpo;
y al cubrir el sepul ro
-primitivo y estrecholas mujeres y niños
del eséaso cortejo
~ilenciosos lloraban.
Y José y Nicodemo
caminando muy tristes,
con su escaso cortejo,
se cubrieron el rostro
y dejaron el huerto.
\

Los sayones cuidaban
el sepulcro, severos;
sin hablarse, sin verse,
como mármoles negros
que adornaran la cripta
del rabí nazareno:
pero vino el cansancio,
se filtró por sus nervios,
y a la hora del alba
derrotado su esfuerzo.
los soldados dormían.
Manahem, uno de ellos,
tuvo un sueño muy raro,
un magnífico sueño:
II
Vió una selva, la Selv.r de la Vida,

y en medio de la senda florecida
hierático, sereno,
y radiante de luz, al Nazareno
cun dulce tribulanza.
Y era toda la selva una esperanza ·
porque todo era fé; lus largos brazós
de todos los arbustos
se elevaban ansiosos, como justos
prodigando el amor de sus abrazos;
las flores, inclinadas,
observaban tranquilas
como abiertas pupilas
fijamente clavadas
en un punto cualquiera del paisaje,
destrozando su cáliz transparente
para _hacerlo surgir completamente
sobre el brusco desorden del follaje:
en lo alto, las floridas ramazones
agitaban sus largas cabelleras

como una multitud de centuriones
tremolando banderas:
y arrastrando sus cintas por el suelo
como la abnegación de un desconsuelo,
el agua tumultuosa
apretaba sus aros en la odiosa
esclavitud de los estrecho~ flancos
de las márgenes rudas
formadas con espaldas de barrancos
y con peñas agudas;
sombreadas por los árboles inmensos
de los bosques extensos
y tranquilos,
con las ramas enhiestas, como filos
de puntiagudas lanzas,
o más bien expresando sus anhelos,
cual una imploración hecha a los cielos
por una larga tropa de esperanzas.
III
Y el ansiado llegó; Jesús cumplía
la bienaventurada profecía
de la resurrección de entre los muertos;
y como en la ciudad de los suplicios,
cruzaba entre las palmas de los huertos
con hosanas de broncos precipicios.
Y se apagaron todos los rumores,
y se inclinaron todos los ramajes
para escuchar su voz: todas las flores
salieron al dintel de sus follajes
bruñidamente bellos
como finas cabezas entre cuellos
de tupidos encajes;
callaron el clamor de sus congojas
los sudarios de hojas,
el agua descendió como un bautizo
sobre el erial del suelo,
y en la selva se hizo
la magestad suprema del consuelo.
Y habló Jesús y dijo:
"Triste está mi alma hasta la muerte ....triste!
La túnica me viste
como una rosa mustia;
soy una flor de angustia
y estoy triste, muy triste.
Porque vengo del Reino de las Cruces;
porque soy luz de luces
y los ojos, rebeldes se han cerrado
por no mirar mi luz: soy la ternura
y en mis labios pusieron la amargura
de una esponja con hiel. He f)redicado
la humanidad en todo, y tengo heridas.
Soy el amor y están adoloridas
mis carnes sin pecado.
¡y Judas, el buen Judas, me ha salvado!

Vengan a mí los vientos sin aromas;
Vengan a mí los árboles hambrientos
de alimentar sus pomas;
vengan a mí las flores con sarmientos
y los valles y lomas
que se hallaren sedientos;
porque yo soy amor, y traigo ungüentos
para aliviar carcomas.
Que con mi voz, el viento habrá perfume
que la selva sahorne.

Y los árboles, flores
que embriagarán de olores.
Y el valle se henchirá. Y todo monte
dejará contemplar el horizonte
porque será abajado
a una línea común. Y así el collado.
Y el camino fragoso.
Todo será armonioso
cuando todo sea igual y humanitario:
las hojas cubrirán como un sudario
los árboles escuetos
y vestirán sus largos esqueletos
con el rico follaje
que hará sombra y frescura del paisaje.
Esta frescura alcanzatá a las flores
más distantes y solas
y en aquel desamparo en que han vivido
darán a cambio del frescor sentido
e l mejor perfumar de sus corolas.
Todo se fecundizará pródigamente:
el agua del torrente
bajará por el llano con su fino
chorrear; y en el camino
brotarán floraciones estupendas
que han de alfombrar las sendas
para el paso de un ,:nevo peregrino.
Nada será mezquino
y todo bueno
cuando todos se amen. Porque el ámor redime:
Yo soy el Redentor
y soy sublime
porque canto el Amor.
Sed como el sol, que todo lo ilumina
con claridades blondas.
Sed como el mar, que teje su cortina
con recíprocos besos de las ondas.
Cuando todos se amen, la armonía
será como encantada melodía
que llevarán los vientos
a todos los oídos.
Y serán redimidos
todos los irredentos.
iOh Amor! iOh santo Amor! Tiende los brazos
y vengan tus abrazos
como una redención.
iOh Amor! iOh santo Amor! .... Mírame; triste
está mi alma hasta la muerte .... triste!
La túnica me viste
como una rosa mustia.
Soy una flor de angustia
y estoy triste,
porque vengo del Reino de las Cruces!

t

•

•
Los señores gobernadores entrante y saliente, t:~trechándose la mano.-EI señor de La Barra
y las comisiones que lo felicitaron.

El Sr. Lic. de La Barra toma posesión del gobierno
del Estado de MéxiGO
El j~eves de la "Semana Mayor" protestó y tomó
pose~10n del _pnest? de gobernador del Estado de
México el senor Lic. don Francisco León de la Ba·
rra, se_cretario de Re laciones Exteriores del gabinete
del_ senor general H uerta, en medio del delirante entusiasmo de sus nuevos gobernados.
Las ~~ó~icas ~e !os enviados y representantes de
los p~nod1cos diarios, dan cuenta de las brillantes
festividades con que los habitantes de la ciudad de
Toluca manifestaron su contento por la designación
de_ su nuevo gobernador y la toma de posesión del
primer puesto administrativo de aquella entidad.
Todos los gr~mios y ~o:poraciones de la capital
del Estado enviaron com1s10nes, tanto a la estacióna_ saludar al señor de La Barra a su llegada a la
cmdad, como a la ceremonia de la protesta en el salón de la cámara de d iputados del Estado.
Después _de dicha ceremonia, el nuevo gobernante
fué obsequiad~ ~?n banquetes y recepciones, y en
todos ellos ;ec1b10 nuevas muestras del gran aprecio
e_n que le henen los que han encomendado sus des·
haos ?' su pericia administrativa, corrección y caballerosidad, cualidades que todos nos complacemos en
reconocer al señor de La Barra.
Indudablemente, el recuerdo de estas tiestas inaug:urales durará mucho en la memoria de los que asisheron a ellas, tanto por su suntuosidad como por la
a~ta significación que tienen para el Estado de Mé•

IV
Una brusca invasión de francas luces
alumbró la espesura
que la niebla embozaba con sus chales
y desgarró la altura
con el filo sutil de sus puñales.
Manahem despertó. Y aquellas luces
continuaban hiriendo su retina
con igual lucidez. Y entre la fina
•claridad de los huertos.
vió un cuerpo que ascendía
coronado de luz.
Jesús cumplía
la bienaventurada profecía
de la resurrección entre los muertos.
JOSE F. ELIZONDO.

XICO.

_¿1 señor Lic. de La Barra J la comisión de la escuela de Jurisprudencia de To!uca que le acompañó du·
rante su protest!.-El senor de La Barra y su antecernr Ing. Medina Garduño.-El señor de La Barra
y_sus acompanantes en la plataforma del tren asu llegada a. Toluca. Fots. Roqueñí y Pichardo de Toluca.

En esta plana hallarán n uestros lectores varias
fotografías como recuerdo de esta fausta ocasión.

�JNS1Cii'ITO
Por las seculares olmedas del parque, cúpulas vivas
henchidas de gorjeos, paseaba el veterano general las
rebeldes reliquias de un furibundo ataque de gota,
amenizado por los ferinos ramalazos de la ciática. Apoyábase en su bastón de ~aña de Indias con muletilla y
contera de oro, que ya pedía reposo en el asilo de una
vitrina, y al llegar junto a las ruinas de la capilla románica, evocada allí piedra por piedra para confusión
de arqueólogos futuros, detúvose contemplando algo que
rebullía en la arena del paseo, pulidamente barrido,
sembrado de lunares áureos.
Huésped era el inválido general de la condesita viuda
de los Volmires, cuyo difunto esposo, prócer artista,
babía trasladado a los jardines de su castillo de Pomares la vieja iglesia que en sus estados de Izarilla se desmoronaba roída por los siglos, joya de alto valor, apFisionado entre los concéntricos arcos de su severo pórtico, y los relieves un tantico livianos y e~catológicos, de
su famoso ábside, contemplados con picarescos guiños
por los escrutadores ojos de cien generaciones de cristianos. No quiso el finado conde restaurar la maravillosa joya arquitectónica, sino, simplemente, guardarla,
conservar!~, protegerla, alejándola de toda profanación;
y al erigirla de nuevo en el parque de Pomare~, ceñida
por la yedra, desmantelada y carcomida, aumentó la
serena belleza del templo humilde, permitiéndole conservar su aspecto ruinoso y venerable, pátina impresa
en sus seculares piedras por el cansado avahar del
aliento de los años
Allí se detuvo el rnarqu.;s, , istiendo su traje matinal

Señor Lic. don Antonio de la Peña y Reyes nuevo
Oficial Mayor de la Secretaría de Relaciones
con grado de Ministro Residente.

Es¡a,ecial para "El Mundo Ilustrado."
¡Mañana triste de mis amores!
Que entre tus nieblas tú me trajiste:
Penas muy hondas, cruentos dolores!
Caía la lluvia menudita y fina,
Y allá en la altura jugueteaba loca
La parda enamorada golondrina!
Mi rubia Virgencita, corno el cielo
También lloraba; al comprender mi enojo
Que lo engendraba mi furioso celo!
.¡Loco y torpe tenía yo el pensamiento!
Si acaso fué la causa mi torpeza
De tu hondo dolor y tu tristeza:
De rodillas imploro tu perdón;
Ya que tengo tao duro el corazón
Que nunca de lo que hago me arrepiento!
México, 30 de septiembre de

19 1 2 .

FRANCISCO SANCHEZ MARIN.

Los colores demasiado chillones, son los que más
agradan a los salvajes y a los niños. En cambio, las personas ilustradas gustan de to0&lt;,s suaves.
La mujer verdaderamente distinguida, no trata pues
-de llamar la atención de esta manera, y escoge, espe-cialmente para andar en la calle, tintas más adecuadas.
Una mujer vestida de blanco, inspira al hombre más
respeto; está como rodeada de una aureola, cuyo círculo, no se atreve él a franquear. ,
El color blanco, es el que mas gusta al hombre ver
en la mujer.
Es un color luminoso, sin ser llamativo.
El ropaje blanco tan celebrado por todos los poetas
del pasado siglo, sienta en toda edad.
Por lo menos, puede llevarle hasta el propio umbral
d e la vejez, y ni aún se puede criticar, Jo lleve una anc iana' siquiera sea para andar en casa.
Es el color símbolo de castidad, que igual viste en la
gentil doncella, que en la digna rna&lt;;lre de farnili_a, que
en la venerable anciana.

¡Qué poquita cosa sois las mujeres!
-iEhl ¡Alto ahí, caudillo victorioso, ganador de .... !
¿De cuántas batallas .... ? ¡Ya he perdido la cuenta ... . 1
-Mira, muñeca, yo sólo, no te diré que haya ganado
ninguna; pero yo con los rníos,imás de ciento! ¿ Looyes?
¡Más de ciento .... ! Y no me tires de la lengua ... . . .
-Bueno, pues corno usted ha declarado que yo lo
domino, que Jo subyugo, que Jo tsclavizo, resulta que yo,
tan poquita cosa, he dado jaquemate a todo un "vencedor de cien batallas .... " En ciento, ¿no ? ¿No ha dicho
usted en ciento .... ?
- i Marisabidilla!
- .... Y como contribución de guerra, condeno a la
plaza rendida a que no se marche hoy tampoco. ¡Se
quedará usted aquí, esclavizado, toda la semana!
-iEb, niña; que eso no vale .... iQue estoy muy atareado.....
- Sí, estudiando la vida y costumbres de las lagartijas de Pomares .... iAy, pobre animalito .... !
¡Si está inválido también, mi general!
-Esto es lo que miraba yo. Alguna piedra ha caído
sobre él, y ya Jo ves; mientras la cola se habrá quedado
por ahí "echando rnaldiciones"- corno dicen los chiquillos-, él. con sus patitas derrengadas, se agita aquí haciendo desesperados esfuerzos por huir, por escapar . ..
-Asust"-do por su glorioso bastón de usted de mariscal de Imperio.....
-Impulsado por el instinto, hija mía; por el espolean·
te instinto de conservación, superior a todo cálculo, a
todo deseo, todo empeño .... Es la vida, la que habla y
se rebela, y grita, y se defiende .... El ansia de Yivir :
·•Ja obligación" de vivir que combate en lucha abierta
con el dolor, con los ayes, con la muerte misma .... S i
yo te contara ..... .
- !Si yo te contara! ¡Si yo te contara! i Pues es claro
que me Jo contará usted! ¿No sabe usted que yo "me
perezco" por sus cuentos?
- No es esto cuento, precisamente.
- Mejor que mejor .... Aquí, en este banco .... , poé·
ticamente cobijados por este dosel de jazmines ... ¡Ajajá!
¿Va mejor esa patita ?
-Va mejor, zalamera, va mejor; siquiera para poder
huir de tí. ... ¡dominadora!
-Coleccionaré el piropo; recojo la flor, la coloco entre las hojas de mi álbum, cierro, la aplasto, coloco endma todo el peso de mi reconocimiento .... y pregunto:
¿Se trata . . .. ?
-De .... irni suicidio!
¡Pum ... ! Pero, general, por Dios, ¿cuándo se nos ha
suicidado usted? ¡¡Y sin avisar .... !!
-No, no; vayamos por partes, Ya te lo he dicho yo
con mi retintín .... No es que me haya suicidado yo ;
es a¡ue ......
- /Suicidó usted a otro?
- iHas dado en el clavo ?
-Y a usted la dará la academia con la badila en los
nudillos, el primer día que apronte usted por allá, señor
inmortal. .....
-Pero, hija mía, si no hay m,;ido de expresarlo Pn
otra forma .... ! Yo no maté, no :,.sesiné ... . "suicidé'
a un infeliz en medio de una carretera .... Iba yo con
Juan, en el "auto" de los Frontori ....

Sr, Lic. Salvador Urbina, nombrado agente del Ministerio Público adscrito a la procuraduría de
Justicia.
de blanca franela, ligero y confortable, y allí lo halló la
eondesita viuda, ataviada de blanco también, con airosa
falda de piqué, blusa de seda, zapato de hilo y graciosa
"canotiére" de paja de Italia. Traía en su mano una raqueta y la higiénica sesión de "sport" había encendido
las rosas de su rostro aniñado, ingenuo, adorable.
Acercóse con tácitos pasitos cautelosos al absorto general, sumido en sus investigaciones curiosas, y al ver
rápidamente qué era aquello que tanto llamaba la atención de su viejo deudo y amigo, adoptando un gesto y
una actitud cómicamente severos y petulantes, recitó,
blandiendo la raqueta, como si de la palmeta de un fie ro dómine se tratára:
"Vió en una huerta
dos lagartijas,
cierto curioso
naturalista" ....
- i No es eso, general ?....
Y estalló en áurea carcajada cristalina.
Sorprendido el nuevo Buffon, respondió a la bella
declamante :
- No, chiquilla, no ; no tan así; pues ni yo soy naturalista, ni este espléndido parque es una huerta precisamente, ni esto son dos lagartijas, sino una, y, si me
apuras un poco, ni una siquiera: un poquito más de media, escasa -como dice el chascarrillo.-Mira.
- /Asquito, general ?
- jNo," lonta! ¿Por qué ?
- i R epugnantito, marqués ?
- iPues no mires, ea .... ! Te Jo e xplicaré yo ....

-El de los 400 H-P. mal contados .... Adelante.
-El carromato aquel, modernísimo, en su tiempo,
que les ha dado tantos disgustos .... Hay días en los
-que parece que á todos sus caballos un gitano bellaco
les ha puesto perdigones en los oídos, y el día de autos ..... .
-El día del "auto" ..... .
-Sí, bien puedes llamarlo así; el día del auto era uno
~ie ellos. El armatoste de Frontori estaba imposible.
Ibamos por las pendientes de Fresneda, a buena mar-cha,, pues yo tenía prisa, y al doblar un recodo, en Jo
más alto de un repecho, al iniciarse una rápida bajada,
.a cien metros de nosotros vimos un hombre que ,caminaba en la misma dirección nuestra. Ya sabes Jo estre-cha que es la carretera en aquellos sitios; lo alto de los
taludes que la encajonan ...... El hombre caminaba
abstraído, zigzagutando un poco, con la cabeza inclinada sobre el pecho y las manos hundidas en los bolsillos de su pantalón, preocupado, fuera de este mundo...
lbamos a echarnos encima de él, íbamos :,. aplastarlo ..
Inútil fué tocar la bocina hasta destrozarla, inútil darle
-voces .... Aquel hombre debía de ser sordo como una
'tapia .... Avanzábamos, nos precipitábamos .... Probamos el freno, y, efectivamente, le da por funcionar, por
-andar premioso .... Y enton_ces, Juan, jugando el todo
por el todo. y en este todo nuestras vidas, se lanza por

Organización de la comitiva ciclista al pie del monumento de Carlos IV.
pués de examinarlo, dirigióse a mí, y medio en serio,
medio en broma, me dijo:
-Mi general, es usted quien ha matado a este hombre.
- /Yo?
-Ni más ni menos. Vea usted.
Y me enseñó un revólver y una carta hallados en uno
de los bolsillos del muerto. La carta era la consab ida
súplica: "Señor juez. No se culpe a nadie de mi muerte" .... firma y fecha: la del día, la del mismo dia aquel,
cuya mañana transcurría aún.
- Este infeliz ha salido de su casa dispuesto a quitarse la vida .... Perturbado por este negro pensamiento,
absorto, fuera del plano de este mundo, no se percató
de q ue la muerte galopaba hacia él, libertadora, y al
verla pasar a su lado, rauda, "inevitable," el instinto de
conservación, despertando despavorido, le ha causado
una conmoción tan honda, tan intensa, que ha hecho innecesario el empleo del revólver. . . . Como el ser
más enamorado de la vida, este desventurado ha muerto "de miedo a la muerte" , a la muerte, a quien él iba
a buscar animoso y decidido. . . . A este hombre, mi general, "lo ha suicidado usted! ...... "
VICENTE DIEZ DE TEJADA.

Los ciclistas listos para partir.
entre el hombre y la cuneta echando venablos. . . . . • A
pesar de la rapidez del instante, pude ver cómo el boro
bre, al sentir el auto encima, dió un violentisimo salto
&lt;le costado, sin que el carruaje Jo tocase, y, como si éste Je hubiera dado un topetazo, salió despedido del camino y cayó como un fardo al pie de un bardal, a un
fado de la carretera.
Al terminar la pendiente, detuvimos el coche y retro-cedimos para cerciorarnos de que ningún mal habíamos
-causado a aquel mentecato.... Tendido estaba en tie,rra, donde yo había visto que caía .... Llegamos á él,
Jo llamamos, lo zarandeamos ... . estaba muerto ....
- / Muerto?
- iMuerto .. ! No me engaño yo en estas cosas .... Le
reconocimos someramente .... ; nada, ni una rozadura,
ni un golpe .... ¡y muerto .. ! Aquello era espantoso.
'Tornamos a Fresneda; dí cuenta al juez de lo ocurrido
y en el mismo auto condujimos al Juzgado al Jugar de
la catástrofe ....
Registraron al difunto y los documentos que encima
llevaba corroboraron la declaración de los alguaciles,
-que al punto lo reconocieron: un desventurado vecino
&lt;le J, resneda, presa de una terrible enfermedad, cróni•Ca, incurable ....
Algo entregó uno de los alguaciles al juez; y éste, des-

E n " posse."

EXCURSION

Señor general c'on Arr.oldo Casso López ascendido
a general de Brigada recientemente.

Rumbo a l "Cristo."

AL "CRISTO"

Los clubs ciclistas de la ca pital organiza ron el domingo pasado una exc ursión a la hacienda del "Cristo" para ofre cer sus respetos al señor general don Félix Díaz,
jefe de la re volución pasada, quien reside habitualmente en dicha hacienda, como se sa be.
A las sie te de la maña na del citado día, los miembros
de la excursión se reunieron al pie · de la estatua d~
Carlos IV, en la plaza de la Reforma, y poco después
emprend ieron el viaje a la finca de campo.
D esgracia damente los ciclistas no pudieron cumplir
con su pro pósito, pues el señor general Díaz tuvo q ue
asistir el domingo a l ba nquete ofrecido al señor general
Blanquet, del que damos cuenta en otra parte, y no r,udo recibir el saludo de los "sportme n;" pero si desde el
punto de vista social la excursión se puede decir que
fra casó, desde el deportivo fué todo un gran éxito, y
como tal debe consignarse e n los anales del ciclismo.

�TEATRO MEXICANO.-"MAMA."

El estreno de la preciosa comedia de Martinez Sierra titulada "Mamá" fué un completo éxito, un triunfo
en toda la línea, pasando el público boras deliciosas gozando de una obra escrita galanamente, con delicados
pensamientos y con un fondo de bella moral.
Por el argumento de "Mamá" que dí en mi crónica
anterior, habrán visto los lectores que se trata del triunfo del cariño materno sobre las realidades de la vida,
sobre la manera de comprender la existencia de aquel
rico fabricante, que, como todos los que amasan capitales, se figuran que la dicha y la honra está en el voluminoso libro de Caja. La comedia es altamente teatral
en su conjunto; puede que en el segundo acto se diluya
algo el asunto, quizás la misma sencillez de la fábula
perjudique el interés, pero de ahi a decir que tan linda
comedia no es teatral, comn alguien ha dicho, hay una
diferencia enorme, que solo se salva teniendo un concepto muy raro del teatro.
La interpretación fué muy acertada por parte de todos en general. María Luisa Villegas estuvo admirable
de naturalidad, de intención y de ternura en el acto
. primero. En el final del segundo tuvo frases muy bien
dichas, e igualmente en la escena con su esposo, cuand o resalta con el arte supremo del autor toda la psicología de la obra:
Muy bien Emilia del Castillo, que supo imprimir al
personaje de "Cecilia" la delicadeza, el áogel, el puro
matiz de la niña que hace poco salió del colegio y siente por vez primera la caricia del amor en su alma virginal. En la escena con el cínico seductor estuvo a muy
buena altura, y cuando sabe que el mismo hombre también habló de amores a su madre, a "Mercedes", dijo
con inspiración aquellas frases, reveladoras de terrible
desengaño.
Joaquín Coss luchó y triunfó con el desairado papel
de marido desconocedor del mundo y supo darle el matiz verdadero a un tipo de por sí incoloro y nada sugestivo. Mutio bien. sobre todo en las escenas de pasión,
aunque pecando de cierta monotonía en las mismas, y
no debe seducirrn igualmente a una casada que a una
casi colegiala. Cervantes, perfectamente en el viejo
mundano, calavera, que hace de la noche vida, que sufre las groserías de su yerno con cierta filosofía de buen
tono. Fué muy aplaudido el vetei;ano actor.

do sobre sí la atención, destaquen las bellezas inmortales y cubran con su autoridad los pasajes que repugnan
a las modernas tendencias y procedimientos del drama
lírico.
¡Qué de artistas evoca mi memoria al tratarse de interpretar "La Africana." En tiempos no muy lejanos el
colosal Gayarre, aquel tenor sin segundo en los anales
del mundo lirico. Con anterioridad Tamagno, oído en
México y del que nada tengo que decir, puesto que se
le conoció aquí. Y en fin, épocas muy remotas, por la
Fricci, Steger, Giraldoni padre y Medini, un cuarteto
sublime, según asegura crónica que relata el estreno de
la ópera de que me ocupo en la Scala de Milán ¡Qué
estreno tan desgraciado! El día a que me refiero-cuenta la cronica mencionada-que era el 19 de Mayo de
1866 el público se aglomeró en las puertas del paraíso y
de ta platea varias horas antes 'que empezase el espectáculo.
Varios trajeron sillas plegadizas para sentarse en la
calle, durante el tiempo interminable de espera, y muchos pensábamos todavía traer con nosotros el almuerzo
y una botella de vino: la plaza de la Scala se había convertido entonces en un espacioso "salón comedor."
El espectáculo, segun las costumbres de aquellos tiempos, empezaba a las 7.30 p. m. y
terminaba al dar la media noche.
i Seis horas precisas de permanencia en el teatro! Aquel público gastó bien su dinero .... Pero
el ~xito no fué igual a la expectativa.
El preludio del primer acto
tuvo un gran suceso; pero G iraldoni fué herido de una imprevista depresión de voz.
El segundo acto fué todavía
aplaudido, pero el tercero, para
el que era inmensa la expectativa debiéndose ver en la escena
el buque, a causa del infeliz re!;ultado de los mecanismos, obtuvo un suceso de desilución.
También el tenor Steger, como
Giraldoni, en el cuarto acto sufrió una depresión de voz; los
coros, además, desentonaron bastante, la orquesta tocó con desgano.
El crítico Cielo Arrighi, que
más tarde fué el fundador del
teatro dialéctico milanés, dijo
cosas tremendas del espectáculo
y de la ópera, provocando vivísimas polémicas en pro y en con-

tra de "La Africana." Felipe Filippi la sostuvo a más:
no poder, otros reputados periodistas, León Fortis en el
"f'ungolo," José Rodani en la "Gazzetta di Milano,"
rompieron lanzas contra el "ultramontanismo musical"
(iqué escribirían ahora después de la aparición de los.
Strauss, de la Debussy, de los Charpentier, de los Wagner, etc !) y en favor del arte indígena.
Sin embargo, la ópera quedó en el repertorio por varias temporadas consecutivas, y el público se entusiasmé&gt;
por el final primero, por el dúo de amor del cuarto acto, y por los famosos diez y seis compases del quinto
acto.
"La Africana" es de las óperas que en México apenas se conocía por la generación presente y por tal motivo la Compañía que actúa en el Colón merece ser elogiada por haberla puesto para presentación de parte delos artistas.
No he de ser, por tanto, exigente en el juicio que hede emitir sobre la interpretación de la partitura de Meyerbeer que, en conjunto obtuvo aplausos. Mlle. Therry
hizo una "Selika" muy buena. Su voz de timbre muy
dulce, extensa, de volumen igual, se presta a los papeles.
dramáticos, y por tal motivo fué muy celebrada la manera como cantó todo el acto segundo y la brillantez;
que dió al dúo del acto cuarto, esa página musical vibrante, melodiosa como grito del alma enamorada e impregnada de un ambiente exótico admirable. Como artis-

Teatro Mexicaoo.- "Mamá."-Una
escena del acto III.- Señorita del
Castillo y señor M utio.

Teatro' Mexicano.-"Mamá." -Una
escena del acto II -Señorita del
Castillo y señor Barreiro.

TEATRO COLON.-"LA AFRlCANA"

No, no está vieja la hermosa partitura de Meyerbeer,
a pesar de ser la más desigual de todas, pues los arregladores combinaron con poco tino las cuatro orquestaciones que había compuesto para el disparatado libreto de Barbier y Carré.
Yo quisiera convencer a los que se empeñan en expedir la papeleta de defunción al repertorio meyerbeeriano, de que las obrAS principales, salvo ''La Africana,"
cuya representación póstuma tuvo lugar el año 1865, se
~trenaron en el primer tercio del siglo pasado, y, por
consiguiente, vale la pena de meditar si debemos rechazarlas por malas o por anticuadas.
Si el propio Meyerbeer retrasó el estreno de "El Profeta," y no consiguió ver representada "La Africana,"
precisamente porque no encontraba artistas dotados
de las extraordinarias facultades y de las especiales
condiciones de voz y de estudio que su música requiere,
no es extraño que hoy, convencidos todos (yo no lo estoy) de que los cantantes escasean, debamos limitarnos
a escuchar, con el respeto natural, distinguiendo de
épocas y procedimientos, éstas que antaño se consideraron obras maestras y hogaño sólo deben ser representadas con repartos de autoridad indiscutible que. atrayen-

oicas mi opinión modesta por ser
mía, pero razonada en cootra de la
referida partitura. Véamos ahora algo de su interpretación.
Mlle Carpentier hermosa si las
hay, sujestiva como pocas, escultural entre sus téoues velos de gasa,
obtuvo más triunfe, con la plasticidad de su belleza, que con la frescura de su voz. No obstante supo
dar mt1cha expresión a las frases salientes de la partitura: "Yo soy Tahis, el ídolo frágil que viene por la
vez última a sentarse en tu mesa enflorada. Mañana va no seré para tí
sino un nombre ...... sólo un nombre." A lo que replica "Athenael"
con voz severa: "¡No, no! ...... Yo
aborrezco vuestras falsas embriagueces .... No, no .... aquí sello mis labios. Pero a tu palacio iré yo mismo oh pecadora. a llevarte la salvación y estoy seguro de Vencer al infierno al triunfar sobre tí."

"primissimo cartello." Su voz fresca, bien manejada, extensa, se mostró en la plenitud de su arte, por
cuya razóo desde su salida en el acto primero, hasta el final de la ópera el público le prodigó ovaciones.
La caoción de "Adamastor" en el
actc tercero la oímos perfectamente
interpretada, y en el cuarto, cuando
vacila ante el juramento que ha de
hacer. veocido por el amor ioteoso
que profesa a "Selika," supo expresar sus vacilaciones con un fur:&gt;r y
una intensidad dramática, que produjo gran efecto en el público.
Siempre ha sido el personaje de
"Vasco de Gama" un gran escollo para los tenores de manera que había
viva curiosidad por ofr a M Affre
en el personaje del navegante por·
tugués, y la verdad es que no defraudó las esperanzas del público.
Caotó bien el primer acto y lo mis-

Teatro Arbeu.- Enriqueta Sala, la noche desu presentación en "El Conde de Luxemburgo."
ta nada dejó que desear, demostrando que posee mucho teatro y que se personifica con el
personaje.
La "Inés" que interpretó Mlle. Charpeotier
fué discreta nada más, conociéndose que la tesitura de su voz no es precifamente muy apropósito para esta parte de la ópera de Meyerbeer. No obstante, en el famoso "septimino"·
del acto segundo compartió los aplausos con,
los demás cantantes.
Teatro Arbeu. La Peral y Pareva en El Conde de Luxemburgo
El barítono Montano hizo un ".'folusko" de-

roo el segundo luciendo sus cotas
redondas y sonoras en el "septimino" del segundo. Y, donde lució todo su mérito, fué en el acto cuarto
en la romanza famosa "¡Oh paradiso .... !" que cantó eon arte suma
filando las notas con delicadeza sentimental, y dando profunda expresión a todo el recitado. El tenor de
que me ocupo posee excelentes facultades, y por tal motivo no es de
extrañar que el público lo aplaudiera con entusiasmo, como igualmente
ha de hacerlo en "Aida'' y en "Los
Hugonotes" óperas que canta como
uo verdadero maestro.
El resto de la interpretación de
'·La Africaoa"sepresta a pocas alabanzas, ni el co,o del acto primero
resultó con tan poca gente, ni el ves· ·
tuario de aquellos indios con botas
americanas produjeron sino risa, ni
el abanico "japonés" con el que
"Selika" refresca la cara de "Vasco" dorrr.ido, resulta, oí en fio, ¿ a
qué seguir? todo ello, sólo críticas
acerbas merece.

Y así en toda la ópera la hechicera cantante nos sedujo no dejando
apenas que se oyera el juicio severo que nos advirtió la hermosura de
un sol que se pvne ya como cantante, en los horizontes del arte.
En cambio radiante, luminoso, potente, en todo el vigor de sus facultades triunfó el barítono Montano
interpretando la parte .de "Athenael" de uoa manera irreprochable.
En las escenas culminantes, ~upo
dar al tipo, toda la unción mística,
toda la penitenc:ia, valga la frase,
con la cual consigue la victoria del
bien sobre el vicio. Largo sería seguir al notable cantante en todas las
escenas que fueron premiadas con
aplausos contínuos; baste decir que
su voz fresca, dulce, perfectamente
manejada, sólo alabanzas merece.
Los demás intérpretes cumplieron
bien, sin que nada notable tenga que
· señalar el cronista, y las bailarinas
también recrearon nuestra vista.
¡Qué lástima que no salgan vestidas
con trajes de la época!

ººº
No tiene en -Méxic~ grandes partidarios la ópera "Thais" del maestro Massanet y ya en otra ocasión,
hace años expuse en uoa de mis eró-

Teatro Mexicaoo.-"Mamá."-Una escena del acto 111.-Señorita María Luisa Villegas
y señor Coss.-Teatro Arbeu.-Josefina Peral en " Geisha."-Teatro ::\lexicaoo."Mamá."-Uaa escena del acto IIL- Señorita María Luisa Villegas y señor
Mutio.

LUISmE LARRODER.

�trara con tal que fuera biieno y decente. Ahora se le
presentaba una ocasión y era horrible desaprovecharla.
El seguía estudiando el p rocedimiento más eficaz de
comunicarse con ella que cada minuto le parecía más
inasequible.
Al llegar la noche ella todavía permanecía en el balcón y él logró divisar a uo mensajero. Por u n peso le
llevó aquel papel portador de tantas emociones. Ella lo
recibió temblando. Contestó otorgándole la entrevista
que le pidió, al día siguiente, frente a una tienda de
modas.

El Tango Brasileño

•

El"baile se impone a hora más
que ouoca; el baile triunfa por
todas partes, y si leemos las descripciones de la vid&amp;. alegre de
París, de Londres, de Nueva
York, de Madrid, etc., etc., nos
encontraremos coo que al café
cantante, ha sucedido el café,
danzante.
A las palabras generalmente imbéciles de a lgún cantante ebrio,
que grita coplas obscenas e n uoa
taberna nocturna, ha sucedido la
danza, esa poesía muda como decía a ntes el v iejo g riego S imóoi·
d es. No hay a hora un sólo "restaurant" de París, desde el ¡nás
e legante hasta•el último sitio donde es permitido cenar, si uno se
respeta, que no tengan sus danzantes. Son españolas eo su mayor parte.¿ No es España e l país
por excelencia de la danza?
Se cena y se bebe champaña,
mientras que jóvenes y lindas
muchachas, con corpiño escarlata salpicado de lentejuelas que
1..s asemeja a insectos deslumbrantes, danzan fandangos o seguidillas. Después, como hay un
contagio de la danza, muy pron,
to los concurrentes suceden a la
compañía del establecimiento.
Y se ve a mujeres elegantes
valsar, y danzar el tango brasileño, que no se precisamente si se
bailará e n el Brasil, pero es un
hecho que con este nombre se
conoce por toda Europa.
De todos modos, el tango sólo,
o a dos, hace furor en este momento. Se ha visto hace algún
tiempo instalarse en París, profesores de tango. Tienen muchos discípulos y están en camino .de hacer fortuna. Esto durará
hasta que una nueva danza, haya
destronado al tango.
¿No ha habido un tiempo eu
que el "cake walk" el pobre "cake walk" tan olvidado hoy, hada
furor? Se bailaba en el teatro y
eo los salones. Está d ifunto ahora el "c:,.ke walk." Era divertido,
sin embargo, y casi simbólico.
Los filósofos, en efecto, con sólo
ver divertirse la gente, juzgan
las c ualidades o los vicios de una
raza.
"¡Cuántas cosas en un minué!"
decía e l danzante Marce!. iQué
e nseñanzas no había en esa "nigger dance!" El "cake walk," en
cierto momento, hace siete u ocho
a ños, se había convertido en la
" locura del día," como -se decía
del vals en tiempo del Directorio,
Y como lo exótico arrastra t ras
de sí muchos entusiastas. de ahí
que el baile a que nos referimos,
o btenga un éxito completo. No
es feo, en verdad: por las figuras
que presentamos comprenderán
nuestros lectores, que reune finura, gracia, a rte y delicada e legancia. Quizás no sea a propósito
para los grandes escenarios donde triunfaron la Essler, la Montes, la Nena, la Rosita Mauri, y
hoy soo adip.iradas la Taglioni" y la Merode, pero en los
salo~es, .º en los pequeños teatros de los espectáculos
a l aire hbre, e l Tango Brasileño, es un descubrimiento
más bello, que otras danzas d e estos ú ltimos años, que
.al descoco unían la fealdad, la carencia absoluta de estética.
Este vals a la moda no exige preparaciones especiales, no h ay torrentes de fuego, ni luces fuertes de bengala, no se descalzan los pies al estilo de la Duncan,
cuyas danzas acaban de ser prohibidas eo Alemania, sino que alardeando de corrección aristocrática, y al compás de una d ulce inelodía e l cuerpo se mueve con pi·
ruetas muy bellas, la pareja se desliza en giros veloces,
y la m ezcla de tango voluptuoso y de vals caballeresco,
nos seduce y encanta.
El vals a la moda pronto ha de venir a México, e l
c uerpo ductil y a rrogante de la mexicana se p resta para esta danza, tan sutil, tan ligera, tan llena de ensueños en sus vueltas rapidísimas.

o o o
Se conocieron, se desengañaron. Para ella resuJtó él
un truhán de siete suelas. Para é l,era e lla un poco cursi y sumamente interesada.
Apenas se habían hablado d urante ua mes y ya t rataban de buscar un pretexto para romper sus relaciones.
A los padres de la chica les costó un disgusto. No h abí_:1
modo de solucionar ni de resolver el problei:na. El siguió solo y ttiste sin apartarse del celibato en que su
suerte le colocaba para "in eternum."

o o o

Mesa de honor en el banquete ofrecido el domingo p~sado a l General Blaoquet con motivo de su ascenso a
divisiona rio.

f

Los a rtistas que se presentan en
esta página bailando el Tango
B rasileño son Mlle. Arlette Dor•
gére y M. Duque. Ambos de g rao
fama e n París, presentan las div~rsas actitudes, de baile tao g rac ioso y que en la actualidad es
la moda en los salones del mundo e legante.

Como nave batida por el viento
Luchando sin cesar por el destino,
S igo incierto y sin rumbo mi camino
B uscando la quietud que ya no encuentro.

Nervioso_. esbelto, la a ctitud apuesta,
fin? pluma¡e y tornasol golilla,
all!vo como un rey de horca y cuchilla
e l noble gallo a combatir se apresta.

La vida sin a mor, es cruel tormento
Se torna por amor el S er d ivino
'
E n un hombre mortal que a l mundo vino
Tan solo .por salvar a l irredento.

Llega el rival, y su arrogante c resta
- que nunca el miedo en e l combate humillaorgulloso levanta; m ientras b rilla
curva navaja e ntre sus patas puesta.

Ojalá en tu alma se despierte
Ese a mor inmortal fuente de vida,
Amor que torne en p róspera mi suerte

Mír~se de hito en hito los campeones,
y esgrimen con furor sus espolones
hasta que alg uno a su enemigo h iere ;

Y me devuelva la quietud perdida,
Amor que desafiando hasta la muerte
Sea baluarte de paz apetecida.
HECTOR NUMA JEULLU,

porque de p ronto, en púrpura teñido,
a u~o de ellos se vé, que, a l fin vencido,
vacila, canta, se desploma . .. . y muere.
R AUL A ESTEVA.

SAJERO§

N o era lírico; era soifador, por exceso de honestidad
y de buenos sentimientos. Nacido de nobles quedó huérfano a los qui nce años. A los veinte estaba a rruinado y
emigró de su patria como quien va a dar un paseo, en
p rimera de un buque alemán que hacía su viaje inaugural coo la p roa empavesada, luciente y magnífico.
C uando el joven viajero llegó a Buenos Aires se instaló en u n hotel.
·
Rápidamente encontró colocación en u na casa introductora de vinos. Escribía a máquina, cobraba y llevaba
los libros.
Por espacio de un año su existencia se deslizó p láci·
damente, sin otros quebrantos que los d el trabajo tan
poco halagador y llevadero. S in embargo, lo soportó, lo
sufrió, fué mártir, fué casi héroe.
Con p rofueda melancolía recordaba sus correrías por
Europa, lleno de brillantez mundana.
El aventurero regocijante se había convertido en mo&lt;iesto oficinista, sin a mbiciones ni envidias.
Un domingo por la tarde, caminando por la calle de
J uncal al llegar frente a un balcón, se fijó en una s:ñorita que jugaba tras los cristales con varios perritos sobre u n diván. Pensó en aquellas mujeres que había conocido e n París, mujeres de pecado; en aquellas q ue había conocido e n Escocia, como abadesas t ristes; en aquellas de Italia maternales y alegres, siempre frescas como
rosas de amor en e l hogar, bajo e l dombo azul del c ielo
latino. Pensó en hallar una mujer con perritos o sin
e llos que le comprendiera y le subyugara, que fuera para su alma un consuelo y para su pecho uná pasión. Se
casaría. Amaría por primera vez con locura.
Por la noche, en la soledad de su cuarto, volvió a filosofar sobre su destino.
Se arrepintió de haber pensado tanto aquella tarde en
tas mujeres. Ninguna merecía la pena de ser querida.
Todas eran egoístas y engañadoras. Los santos padres
q:ie tanto abominaban de ellas, tenían razón.
La ¡:nujer e ra, según no sé qué escritor, enemiga de
lo~ fuertes.
¿Qué fué de Fulana que engañó a su esposo y huyó,
dejando una huella de dolor y de sangre? /Qué fué de
Menganita y de Zutaoita coque tue!as y cursis cuyo afán
de denigra r a las coristas de opereta adquiría aspectos
de emulación ?
La mujer de casa modesta y callada, la mujer ideal
i nteligen te y laboriosa, no existía; todas se pirraban por
los t ra pos, por las joyas. por la vanidad, por la seduc·
&lt;:ión. Eran monstruos en figura de ángeles; e ran demonios vestidos de terciope lo, eran fieras que bajo la farsa
de su gracilidad y belleza, escondían. a la muerte.
B enítez, con estas ideas, no podía dormir. Bajó a la
bodega, tomó anís, cogoac, y se emborrachó. Ante la última copa , lloró amargamente. La bestia e ra él y no
aquellos perritos ni aquellla señorita que al pasar había
vuelto la cabeza, mirándole sonriente y dulce.

pecios de una distim ión y r iqueza demasiado encumbradas, a donde jamás la voluntad de un pobre oficinista
podría subir. Una medalla de oro '•signe" Vernoo flotaba sobre su pecho ebúrneo. Rubios eran sus cabellos,
verdes y grandes sus ojos que se paseaban indiferentes
a lo largo de la calle sin posarse en él. iQué hermoso
llegar a ella, amarla y merecer su amor! ¡ Cómo sería su
nombre ? ¿María? ¡ Esther ? /Carlota ? ¿Amparo ? Amparo
era el nombre q ue más le gustaba porque lo que significaba se identificaba con la aspiración suprema de su espíritu.
La mamá de la muchacha dijo desde adentro:
-Entra, Petronila. Estás llamando la atención de la
vecindad.
E lla, de mala gana, volvió al comedor y se puso a coser nerviosa.
Petronila tenía diez hermanos y sus padres se d edicaban a negocios de aceites.
Uno de los chicos advirtió que Petronila "afilaba." El
padre preguntó con quién y a instancias de la mamá sa·
lió al balcón a ver al oficinista. Les pareció buen tipo.
Todos empezaron a echar proyectos. ¡Qué dicha si la
chica se casara! Hacía falta p rocurarlo para ir quedándose en casa más reducidos, pues la carestía de la v ida
la iba haciendo imposible.
La mamá agregó que el oficinista miraba mucho a Petronila y que ésta con disimulo estaba en el deber de
corresponderle.
Obligároola a que saliera al balcó n otra vez. Así lo
hizo reparando en que su admiradcr escribía una tarje·
ta y se la mostraba. Ella aparentaba indifereacia absoluta y e n e l fondo de su corazón sentía no poder bajar
a buscarla. Deseaba casarse con el primero que encon-

Llegó fin de año. Ambos volvieron a encontrarse la
noche d el 31 de Diciembre en Palermo. Paseaban por
la avenida de las Acacias oyendo músicas y tomando e l
fresco de la noche. Pasaron el uno junto al otro y no
se a percibieron. Ambos iban pensando en que aquel
año había sido muy adverso, y en que quizás e l Año
Nuevo f uera para sus esperanzas más grato. Iban abu·
rridos.
A las doce de la noch e debían estar en la cama para
levantarse temprano al día siguiente y trabajar. ¡Ni siquiera habían comido aquella Navicad los magníffcos
panes obscurecidos con pasas las anchas cortezas! Sus
tortas estaban amasadas con t ristezas y desilusiones.
No les había tocado la lotería y el árbol, constelado
de globos de vidrio dorado y azul, era para ellos de incomprensible simbolismo.
A esperar otra vez, a esperar siempre ... . . .
J. E. BARANDA IC AZA.

Para "El Mundo Ilustrado."
De pie en el herrumbroso barand a l·
Te vi silente, triste y descreída
Llorando los p laceres de la vida
Que huyeron con el fuerte vendaval.
No comprendo tus penas de mortal
Ni tu gárrula de ave fugitiva;
Tal vez sufras, angé lica cautiva,
La herida de un beso c riminal.
En tus ojos de virgen ca ndorosa
Se dibuja la inmensa lejanía;
Dime: ¿por qué esa calma m isteriosa
Aumenta tu enfermiza fantasía ?
- Porque sufro cual Marta Dolorosa
L a fiebre de una pérfida agonía.
LAURO G . CALOCA.

o o o
Al domingo siguiente, volvió a encontra rse, frente a
-su balcó n.
•
La vió vestida de blanco y se quedó mirándo la en la
esquina. Le pareció hermosa. Bajo el sol de la tarde
estiva l surgía de entre un marco verdoso de hiedra.
Pasión -hiedra sería su pasión si pudiera cooocr-rla. Pe·
.:o tanta felicidad le parecía irrealizable. E lla tenia as·

'

Jefes y oficiales del ejército que asistieron al b a nquete ofrecido el domingo último al gene ral Blaoquet.

•

�Poh1ca1r~ a ate$ d® ser

xima el día II de Febrero : ahora se va acercando a la
Tierra, y alcanzará su mayor brillo el sábado 22 de
Marzo. La fase más brillante de Venus corresponde a
la posición en que el planeta dista 39º y medio del Sol.
Esto ocurre 36 días antes y después de su conjunción
inferior.
Es tan grande el brillo de Venus que eo mochas ocasiones el planeta es visible a la simple vista, en pleno
día, a pesar del fulgor del Sol. Se .refiere que Eneas
en su viaje de Troya a Italia veía constantemente a este planeta a pesar de la presencia del Sol.
Eo el año de r794 cuando el General Boo~.parte se
dirigía al palacio de Luxemburgo, notó con sorpresa
que el pueblo veía al cielo en lugar de mirarlo a él.
Preguntó qué miraba la gente y le dijeron que uoa bri. liante "estrella" que se podía distinguir con toda facilidad al medio día. Era el planeta Venus.
En el invierno de 1908 observé muchas veces el planeta Venus a las dos de la tarde cuando cruzaba el meridiano, y con el telescopio podía yo apreciar su fase
característica. En el mes de Enero de 19ro, en muchos
puntos de la República Mexicana, la gente se detenía
en las calles para ver al hermoso planeta, a las 3 de la
tarde. La luz del Sol no impedía ver a Veoi.s; tan gran-

.Prresid®nte

•

No se puede negar que cuando uo hombre llega a la
cúspide social, eo cualquiera de las manifestaciones de
la vida, hay cierto deseo de saber lo que era antes, como si investigando ese pasado se viera uo camino seguro para ascender a la cumbre que el predestinado ascendió.
Veamos por tanto algo de lo que ha sido el nuevo Presidente de la República Francesa, Mr. Raymond Poiocaré. Su casa natal en Bar-le-Duc aun se conserva tal
y como era eo Agosto de 186o, época eo que nació el
hoy Primer Magistrado Francés, perteneciendo en la
actualidad al doctor Enard.
Es pues Poiocaré de pura raza !arenes, y por tanto
enérgico, reflexivo, de músculos vigoro~os y cerebro sólidamente organizado. Dos años tenía el Presidente actual, cuando perdió su padre, que ful enterrado a la
sombra de la vieja iglesia de Nubécourt, en el pequeño
cementerio de la aldea. La infancia de Poiocaré fué de
niño estudioso. A los ocho años entra en el Liceo de
Bar-le-Duc, y antes había aprendido las primeras letras
coo uoa institutriz, Mlle. Eugeoie Maret, ,iguieodo los
cursos con un maestro de escuela llamado Mr. Forget,
a cuyos estudios asistía igualmente su hermano Luciano. Los premios de aprovechamiento recompensan las
aptitudes de Raymond y eo 1876 obtiene diploma de
honor eo retórica, el segundo premio eo discursos en
francés, y el primero en traducciones latinas y griegas.
Ya tenía condiciones de orador y cuentan sus condiscí·
pulas que en cualquiera ocasión o momento subía sobre
los bancos de las aulas y empezaba a improvisar piezas
oratorias, ante sus camaradas encantados. En dicho Liceo fué condiscípulo de tres personalidades ilustres de
Francia: de Paul Broochot, hoy en día uno de los magistrados más eruditos del Tribunal de Apelación de
París; de León Oudioot, que murió siendo censor de estudios en el Liceo Buffoo; y de Henry Bobo hombre de
estudios profundos como filósofo.
Terminados sus estudios pasa al Liceo de Luis el
Grande en París, como interno, donde está un año. Adiós
a los largos paseos por la campiña lorenesa, adiós a las
bromas coo los compañeros por las calles estrechas de
Bar-le-Duc, todo esto tuvo que terminar ante las altas
paredes del tradicional Liceo que ahogaban arrebatos
juveniles. De nuevo se encuentra a Poiocaré en el Cuartel Latino viviendo en uoa habitación junto a la que
habitaba su primo Heori, el grao matemático, y en Octubre de 1879 al terminar su segundo año de derecho,
hace su voluntariado en Nancy.
Termina su carrera de jurisprudeodecia y desarrolla
en el acto de su licenciatura uoa tesis de suma dificultad, con fácil palabra y profundos cooocin::ieotos. El
más distinguido de los abogados de entonces Mr. Signorioo, nos presenta al jovt-o jurisperito, con la cara imberbe, sus ojos claros y de mirar intenso, el ademán noble, actitud distinguida, cautivando al concurso por la
brillantez dP. su verbo.
Apenas había cumplido los 25 años cuando sus amigos
del cantón de Pierrefite le ofrecieron una plaza en el
Consejo General, del departamento, pues ya era bien
conocido en el país.
Acepta la candidatura y su contrincante a pesar de ser
dueño de grandes propiedades, cede e l puesto al joven
abogado e ilustre orador.

Mr. Poiocaré a los 22 años cuando terminó su carrera de abogado. -La casa donde nació.
A los tres meses de nacido en brazos de su madre.
El día de su primera comunión.

Madame Raymood Poincaré,

Ultimo retrato de Mr. Raymood Poiocaré.

Poco tiempo después solicita de sus conciudadanos
sus votos para entrar en la Cámara y bien sabida es su
biografía política, pues a los 26 años en 1886 es ministro
por vez primera, desempeñando la cartera de Agricultura; en Abril de 1893 es ministro de Instrucción
Pública; en 1894 de Hacienda; vuelve ·a dirigir la
enseñanza con el gabinete Ribot, en 1895; es elegido
vicepresidente de la Cámara; y en fio, después de ocupar otros altos puestos es llamado últimamente por Fallieres a formar el ministerio que dura basta la elección
presidencial.
Los triunfos de Poiocaré eo el bufete de abogado, y
eo la vida política, no le impidieron dedicar su talento
al estudio de las ciencias, hasta el punto de que la Academia Francesa lo llamó a su seno en 18 de Marzo de
1909 reemplazando a Mr. Emile Gebbart.
El 9 de Diciembre siguiente es recibido pronunciando el discurso de recepción Mr. Ernest Lavisse que entre otras cosas dijo: "Vos sois, señor, un verdadero jefe
de opinión, uoo de los principales representantes políticos de la Francia, y en ello nacibimos grao honor, con
teneros por compañero. Eo vuestro talento desborda
siempre la politica; como se ve en la importante obra
"Ideas Contemporáneas," en cuyo libro lo mismo se admiran los estudios financieros y políticos que los capítulos consagrados a Arago, a Bhertelot, a Juana de Arco,
a Gouood, a Lafontaine, etc., etc."
Poincaré y Thiers han sido los dos únicos Presidentes
de F rancia que hao sido académicos y hao llegado al
elevado puesto después de haber entrado en el seno de
los Inmortales.
La personalidad de Mme. Poiocaré, la que va a ser
presidenta de la República, inspira también gran interés.

Es una dama mucho más joven que las otras damas
que hasta el presente ocuparon ese puesto.
En punto a distinción y a elegaucia, resulta una verdadera parisiense, y en el Palacio del Elíseo advertiráse
pronto su gusto exquisito.
Llamóse de soltera Mlle. Benuci, y después de roto su.
primer matrimonio con M. Bazire, ca~ó. no hace muchos años, con M. Poincaré.
·
Serán los primeros presidentes de la República que
llegan a ese puesto sin tener hijos.
Bien puede asegurarse que Mme. Poiocaré, después
de Mme. Casimir Perier, será la más bella de las presidentas de la Repúolica francesa.
Las posiciones que ocupan los descendientes de los
Presidentes de la República prueban que ninguno de
e(los «busó de las ventajas del Poder en provecho propio.
El hijo mayor de M . Loubet, Paul Loubet, es consejero substituto del Tribunal de Cuentas, y el yerno de
M. Falliéres, M. Lanes, que antes de su matrimonio era
secretario general de la Presidencia de la República,
es tesorero de las oficinas de Hacienda de Versalles.
Pública ha hecho su decisión M. Poincaré, de modificar el protocolo, que se le ofrece como una amenaza
de esclavitud.
Hasta ahora los Presidentes de la República hao gozado en Francia de menos li,pertad que la mayoría de
los monarcas de Europa, para su vida personal.
El nuevo jefe del Estado se propone hacer lo que hacen los reyes: salir a pie y salir solo, viajar de incógnito y aceptar invitaciones de sus amigos.
Por de pronto ha anunciado que asistirá a todas las

comidas que ya tenía aceptadas para después del 18 de
Febrero.
~¡Sabido es que en París, pór ser muchas las invitaciones para toda clase de fiestas, se reparten esas invitaciones en particular, cuando se trata de comidas, largo
tiempo antes de la fecha en que han de celebrarse.
Demostrando el aprecio en que tiene el título de académico, figura entre sus propósitos el de asistir personalmente, con toda la frecuencia que le sea posible, a
las sesiones de la Academia Francesa
El nuevo Presidente de la República ha tenido, hasta
aquí, dos personalidades.
En su despacho de abogado era un hombre frío, seco,
escaso en palabras, casi desagradable.
•
y ese mismo hombre, cuando se apartaba de sus tareas profesionales y se acercab_a a la vida de relación,
lo mismo en los ¡;entras políticos que en los literarios,
que eo los salones mundanos, resultaba persona atrayente, simpática, realmente ama~le.
.
. . .
En esa segunda manifestación de su peculiar 1d1os10cracia brillaba sobre todo, su exquisito ingenio.
Muy amante de las letras, que cultivó siempre co_o_señalado éxito puede coosiderársele fuera de la pohtica,
como un excelente literato.

Observación telescópica del planeta Venus el martes II de Marzo de r913, a las 6 h. 30 m. p. m.
por el P rof. Luis G. León.
de era su fulgor. Cuando Venus es lucero de la mañana y no hay Luna, los objetos proyectan fuerte sombra
al ser heridos por la intensa luz del planeta.
El martes u del presente mes, aún las personas más
indiferentes por las cosas del cielo levantaron los ojos
para ver la conjunción de Venus y la Luna. En el globo lunar se percibía con gran claridad la "luz cenicienta."
Observado Venus coo el telescopio presentaba un aspecto semejante al de la Luna en su vigésimo segundo
día. La porción iluminada de Venus tiene que ir disminuyendo en extensión, pero en cambio el diámetro
aparente del planeta aumentará por la menor distancia
del refulgente astro a la Tierra.
·
Es grande lástima que en nuestras escuelas se dé tan
poca importancia al estudio práctico de la Astronomía.
Todo se vuelve teoría y rutina y los telescopios duermen
tranquilamente eo sus cajas cubiertas de polvo.
México, Marzo de 19r3.
LUIS G. LEON.

El Lucerro de R~ Tarr~1®
Como hermosísimo diamante trilla actualmente eo el
cielo de occidente, después de la puesta del Sol, el p laneta Venus, cuyas bellezas fueron cantadas por Cicerón y por Homero.
,
.
,,
Los Indios llamaban a Venus ' la bnllante y los hebreos la denominaban "esplendor del cielo." Es, en verdad, el astro más resplandeciente del universo. .
En el "Museo Británico" de Londres t uve ocasión de
ver, en Octubre de 1912, unas tablas de arcilla, que
contienen una observación 'de Venus, efectuada por los
astrónomos de Babilonia, en el año 685 antes de la Era
Cristiana.
Teniendo en cuenta que la órbita del planeta Venus
es interior a la de nuestro planeta, presenta el refulgente astro fases análogas a las de la Luna.
Antes de que se inventara el anteojo, los filósofos qu~
no aceptaban el sistema de Copérnico, decían que s1
este sistema fuera cierto, Venus debería p resentar fases.
Copérnico al escuchar esta objeción dijo que Dios revelaría a lgún día esas fases.
.
En el mes de Septiembre del año de r6ro, Gahleo
observó las fases de Venus y dió a conocer su descubrimiento a Kepler en un anagrama, que, convenientemente traducido, decía:
'.'La madre de los Amores sigue las fases de Diana."
En este año (1913) Venus alcanzó su elongación má-

C~njun ción de la Luna y Venus el martes
Marzo de r9r3 a las 7 h. p. m.

II

de

Ríe bajo el sol el agua en los canales de la patria de
Cárlos V; porque Gante tiene, como Brujas, canales de
aguas quietas, donde se miran temblando, acaso de vejez,
las fachadas floridas en gótico, contemporáneas del bdicoso emperador.
El dique de la Hierbas es una maravillosa agrupación
de estas casas-fantasmas: al estremecimiento supo comunicar a la piedra la mano del artista al labrar columnas, arcos y rosetones, que oo se sabe si son más realidad o más irrealidad las fachadas mismas o la imagen
que de ellas hace temblar apenas el agua.
El sol dora la piedra y enciende chispas e n el espejo
hondo: la luna pone en la piedra y en el espejo su fantasmagoría lírica, pero cuando hay que ver estas fachadas, a la orilla de estos canales, es en las noches negras, cuando en la obscuridad cada ventana es un foco
de luz. y el temblor bermejo que se enciende detrás de
los vidrios va a caer eo el agua suscitando uoa lluvia
de estrellas.
En España, al encender las luces cerramos las ventanas: aquí más generosamente, cada bogar da a la noche
una centella de su intimidad, y así las calles están vibrantes y como asaetadas por estas flechas'.que hablan de
amables y pacíficos secretos, de insignificantes aventuras sentimentales, de vigilias con frutos de estudio o de
ensueño.
Y si la calle, sin dejar de ser calle, es un cana l, a esta
hora más que ouoca silencioso, un canal que presta la
complicidad negra de sus aguas a estos rayos de luz,
ellos adquieren una vida nueva, la vida de toda línea
recta que se quiebra, de toda claridad_ que se estremece, de toda luminosidad que se destrenza.
Ya he dicho que estas luces que caen de las ventanas
son como lluvia de estrellas sobre el canal. Ya sabéis
que cuando corre una estrella es e l momento propicio
para levantar un deseo. Pensad cuántos deseos podrán
echarse al ;,gua en las noches de Gante, sentado el viajero a orillas de uo canal.
Y si los deseos que echamos a volar aire arriba en las
noches de España y de Agosto llevan buena ventura en
su camino I cómo no han de llevarla los que vao agua a
abajo, camino del mar ?
Pensad bien: primero se encuentran con la imagen de
uo noble edificio; luego con la sombra ensoñadora de un
puente; más tarde con la sombra, que es a un tiempo
rumor, de unos sauces; acaso junto a los sauces hay una
barca amarrada y dormida mas allá cae sobre la corriente el místico reflejo de una torre.
Y toda esta hermosura que el deseo ha ido encontrando en su camino, 1 no ha de darle efi cacia 1
Y si llevado por las aguas acaso llega al mar, 1llegárá
en uoa noche romántica o en un amanecer teñido en rosa, o en uoa hora regia de puesta de sol, cuando sobre
el agua se tienda y se rice la seda policroma de la luz
moribunda, bandera h echa de todos los colores heráldicos, grande porque es del cielo y del mar, incomparablemente soberana porque oo es emblema de patria ninguna?
Si llega al mar I creéis que no podemos llamar a este
deseo que echamos a navegar sin nave rr.il y mil veces
afortunado? Váyase coo él nuestra esperanza y esperemos en paz ..... .
Propicia a la paz es la ciudad de Gante; caminando
llégase a la paz de unas ruinas; la antigua abadía de San
Bavón tiende en el musgo sus piedras rotas y se deja
abrazar por la hiedra.
El claustro, el refectorio, el huerto, el pozo, filigranas de piedra y de hierro. Un guardián viejo para contar la historia de las ruinas; sobre todo ello el silencio
y en el silencio las alas que nacen para imaginar.
Pero ¿ a qué imaginar pretéritos monásticos, fantasmas
de hábitos, de antífonas, cuando a dos pasos nos está esperando rumor vivo de tocas?
Las palomas de cabeza blanca, las beguioas, son sombras familiares en las calles de la ciudad exguerrera.
Dos beguioajes hay en Gante, y cada uoo es como
una ciudad dentro de la ciudad, nidos de mujeres, hormiga;; o abejas.
Las alas de la teca, que por nítidas y por rumorosas
siempre darán idea de anhelos místicos, de inquietudes
de alma, de r¡,,vuelos apasionados en torno de la llama
de los grandes amores, son casi uoa contradicción sombreando los rostros sonrosados y plácidos de estas buenas beguinas que trotan las calles coo apresuramiento
de dueña de comedia, que entran, que salen. que cuchichean en las esquinas, que dentro de la ciudad mística, donde cada piedra está ungida con un nombre de
santidad, están atareadas en barrer, en lavar, en regar
el césped, en coser ropa blanca, en labrar encaje, en
venderle, en ofrecer al visitante la colección completa
de tarjetas postales.
Y a la luz de la luna, el centenar de casitas humildes,
las calles silenciosas, la puerta de ojiva, el muro lleno
de austeridad, el soo de la campana que impone silencio, el poder formidable de las palabras vuelven al beguioaje la poesía de su misticismo,yel que pasa y mira,
por poco forjador de fantasmas que sea, bien puede
imaginar que bajo cada uoo de los tejados puntiagudos
vela el alma embriagada de amor y dolor de uoa Teresa de Jesús.
EMILE FOUGUE T.

�L©&gt;~ z¡:rmi&lt;tll~ y Iloo ~~íilíoo mil!lfi~©&gt;~
&lt;tll~ ~ lfilu\l!l]ff
Desde tiempo inmemorial disfrutan los animales del
privilegio de ser los mejores amigos del hombre, sin exceptuar aun a los mismos humanos, que en la mayoría
de los casos son los peores enemigos de sus semejantes.
El gato, el perro, el caballo, todos los animales conocidos comunmente con el calificativo de domésticos, han
acompañado al hombre en sus habitaciones desde hace
siglos. Pero la extravagancia del hombre, y especial•
mente la de la mujer, han ideado nuevos compañeros
para el hogar y aun para los actos en que más molestos
parecerían tales compañeros a primera vista.
Recordamos a una señora habitante de una de las
ciudades del Estado de Veracruz que tenía en su casa,
y se servía de ella como de un perro, a una pantera domesticada que era el constante asombro y temor de sus
visitantes, quienes no se podían conve{\cer de la per fecta domesticidad del animal.
En a lguno de nuestros anterior es números hablamos
de Mlle. Marto, artista francesa que no toca a gusto el
piano más que cuando está echado sobre la tapa del
instrumento su león favorito. El elefante es también
objeto de p redilección de algunas damas europeas, por
más que su tamaño lo hace un poco estorboso.
Si descendemos a escalas inferiores en la escala de
los animales, encontramos predilecciones poco explica·
bles también. Mlle. Fussier, artista del teatro Antaine,
de París, tiene un hormiguero dentro de un nicho es·
pecial, y pasa horas enteras contemplando a los traba·
jadores animalitos; y no es la única dama que siente
predilección por estos bichitos.
El mono, a pesar de su semejanza con la raza huma·
º'.'-• e~ un hu_ésped poco grato por sus travesuras y loca
v1vac1dad; sm embargo, goza del favor de muchas da·
mas de Europa, y principalmente de los Estados Uni·
dos.
Los grabados que acompañan estas líneas dan cuenta
de algunas de estas predilecciones raras y extravagantes.

-::::::::============= ========---===~-:::-)

(CONTINÚA)

El 1frriunfo (({Je la Vejez
Las arrugas son entorchados de la edad, y por a lgo
la divina mano del Misterio unge la frente de los ancianos con las insignias de generalísimos de la vida.
Más por si quedara duda respecto de la predilección
de Dios por los viejos, para corolario, al encanecerlos,
les ciñe una corona de plata en derredor del cráneo ...
La vejez es el estado sublime de las cosas. Lo que es
viejo, es señal de que ha resistido triunfador el sum·
mum de las adversidades, la marejada tormentosa de la
lucha. Lo viejo es olímpicamente venerable, pues que
en el destructor boxeo de la vida contra la muerte, en
la cancha de los años, ha tenido la honra de vencer al
tiempo.
En el Coliseo de la Tierra, al triunfar en la ciclópea
olimpiada de la vida, ha merecido ser consagrado hércules del nervio y del espíritu; 1qué octogenario no es
un campeón del sufrimiento, un Romanoff del dolor?
La vida es la cuesta de un Calvario, en cuya cima
hay nieve, o sea canas y frío. Y a la difícil cumbre de
esos Andes sólo llegan los v iejos que triunfan.
iLoa a la senectud, pontificio de la experiencia! ¡Veneremos lo que valetudina, sobreviviendo, aunque mohos-:i y feble, embelleciéniose, por ende, con la pátina
de los lustros!

a

Mlle. Napierowska y su perro, que comparte las ca·
ricias de la artista con un mono.
¡Adoremos, por ejemplo, las pirámides de Egipto, por de las pujanzas y de los ímpetus pretéritos. ¡Dichosos
los viejos centenarios que hao saltado triunfales por la
sobre cuyas cimas, eternamente eréctiles, en vano galopean hostiles los siglos!
comba de oro que señalaron ec el azul del cielo trein·
ta y seis mil quinientos soles! Han sido acróbatas del
000
placer, del amor, del dolor ....
Lo viejo es más de pro que lo joven; ya cumplió su
FRANCISCO DE LA ESCALERA
deber; ya realizó su misión laboriosa.
Una "cosa" cualquiera, que tenga siglos, un monumento, una piedra, un tronco de árbol momificado, son
materias adorables.
Porque en balde la destructora orgía de los vientos y
de las tormentas intentó arrollarlas y destruirlas.
Por junto a ellas desfilaron los dramas de la vida, y
ni la catapulca de los elementos, ariete que todo lo ataca, lo aniquiló. Incólumes superviven.
o o o
Hay una secta en Asia que ama lo añoso con idolátricas preferencias.
A los hombres viejos los venera por su experiencia,
maestra de vida; y a un centenario lo considera un super-racional; lo inviste con la realeza de gerarca y lo
unge de cierta acomodaticia divinidad.
Ha creado la aristocracia de las arrugas, y resulta más
linajudo y preeminente aquel que haya visto apagarse
más aoochecere3.
Sí; Dios sanciona la supremacia de lo viejo sobre lo
joven, Si es ínclita la mocedad, sencillamente porque
está en plena pujanza y en pleno ímpetu, es perínclita
la ancianidad, pues que una cabeza blanca es '.1 glosa
Miss Tagliafero con su elefante favorito.

Mlle. Mistioguet y su huistití.

IHllffiiílW© A [L,,A JJUVItWíf\UID)

~lile. Fusier observando su hormiguero doméstico.

Y mientras que Marietta seguía dejando cc,rrer su dolor, Nelly sintió nacer en ella no deseo; un terrible deseo que le hace mucho mal, pero irresistible, imperioso.
Quiere renunciar a Juan y devolverlo a la pobre chiquilla. Conoce la vida y sabe lo que abandona. A los
treinta años, amaba por primera vez, y esto era delicio·
so. ¡Ah! es muy duro arrancarse del corazón esta tardía
floración de amor. No retoñará nunca más, lo sabe. Y
no sólo siente Juan, sino también el sentimiento que
abrigaba por él. i Sí, es muy duro! Pero la bella señorita
ha atravesado todas las corrupciones sin perder su fondo de generosidad popular, de equidad plebeya.
Nelly había hecho levantar a Marietta y la había sentado a su lado.
-/Quiere usted ahora, hija mía, que le dé un consejo?
-Seguro, señora, pero permítame que le exprese mi
arrepentimiento, tardío, por haberle contado todas estas
locuras; le pido perdón por lo mucho que debo haberla
fastidiado.
-Dejemos eso para después. Ya habrá ocasión para
que me dé las gracias .... La brutalidad con que la ha
abandonado su novio, es la mejor prueba de que al ha
cerio obedecía a un capr icho de momento .... ¿El no es
así generalmente 1 1 no 1..• •
- iOh! ¡No, señora; siempre ha sido bueno conmigo!
-Pues en ese caso es necesario que le vuelva usted
a ver. iVayal yo conozco a los hombres. En estos momentos ya siente lo que ha hecho, Jo juraría; se arrepiente
de haber sido tan malvado; porque ha debido regresar
a su casa y habrá encontrado su dinero ... , Hay que volverlo a ver lo más pronto posible .... ¿Puede usted aho•
ra mismo? ....
- Podré ir, como lo hacía otras veces, a las seis, cuan•
do salga del taller.
-Pues no hay que dejar de ir; /me lo promete us·
ted 1...• O ese Juan no tiene corazón, o tendrá que son•
rojarse, de haber hecho tanto mal, ante ese rostro ajado
por el dolor .. . .
-iAy. señora! ¿ Lo cree usted? ...... ¡Oh, no soy muy
exigente y me contentaría con que me concediera toda·
vía un poco de cariño, por compasión .... Pero no me
atrevo siquiera a creerlo.
- Pues bien, chiquilla, yo tengo casi la certeza de que
recibirá usted una buena acogida .. . . Queda convenido
,que irá usted e,ta tarde .... Procure no llorar de aquí
para entonces .. .. Y ahora deme un beso, yo espero po•derle probar hasta qué punto me ha simpatizado.
Despidió Nelly a la niña con un beso en la frente, y
Marietta se marchó confortada por una ligera espe·

Los lebreles, los más antiguos y queridos amigos
del hombre.

¡Juventud, mater procreadora del Futuro!
Es el lozano florea! de la vida. Es brava planta de
carne, exuberante de savia. Lo joven es lo potente y lo
dominador; ante elb todo es esclavo: resulta mil veces
superior a lo viejo, pues que lo viejo es lo declioador y
lo muriente; no es nada más que uua hoocrable impedimenta. Ciertas tribus de Africa inmolan a los ancianos,
en holocausto a Juvenal, Príncipe de la Vida.
En la República Argentina se refrena la inmigración
de lo senecto, considerándola improductiva.
Así como existió un cruel Herodes que degolló a los
niños en aquella cruzada cinegética contra Jesús, así yosupongo que, con e l transcurso de las luces de la lógica,
haya de nacer otro Herodes que, enamorado del símbo·
lo de la potencialidad, degüelle a los ancianos. Lo viejoes lo inepto. La carne viva decrépita no es nada más
que un tibio rescoldo palpit.'.&gt;.nte. El dios Egoísmo-divinidad que resulta indiscutible, aunque feamente en prosa,-desdeña a Matusalén.
Hasta Cupido-diosecete recooocidamente bueoo,-'cifra sus predilecciones e n la juventud. Los muchos
años son un antídoto contra el Amor. Y hé aquí po.r donde Himeneo gusta de vestir de clown a lo senecto, caricaturizándolo con un gorro de dormir.

ranza,

Al entrar a su casa, Juan había hallado sobre su mesa
·10s billetes que dejó Marietta. "iBa! se dijo, ya la $abré
hacer aceptar este dinero," pero en el fondo sintió algo
•de vergüenza.
Al mismo tiempo no pudo impedir el siguiente pensa·
miento: "Pobre chiquilla, me quería de verdad."
Después, tratando de separar de él este recuerdo poco
-oportuno, había arreglado un poco su cuarto, y, nervioso, con el corazón palpitante, caminando como fiera
-dentro de su jaula, había esperado la hora tan ardiente·
meate deseada, el instante triunfal del amor en que Ne·
lly se uniera con él.
Pero a las cinco y media de la tarde, el portero subió
•con una carta que un criado acababa de llevar, sin pedir contestación; y, con el corazón atravesado por un
-estremecimiento de espanto, Juan Delhy leyó las siguien·
,tes abominables líneas:
''No me espere usted esta noche, mi querido poeta.
:Ni esta noche ni nunca. Tráteme usted de coqueta. de

miserable. Desprécieme usted, ódieme, pero no puede
ser.
''Esta mañana, después' de su partida, compreadí la
inmensa locura que íbamos a ser los dos. Y confieso qne
fué un detalle insignificante el que me sacó de mi sueño. Mi modista vino a traerme un sombrero de cinco
luises, y todo lo demás. Se ha equivocado usted lastimosamen te; yo no soy mas que una mujer de la calle, pero
bastante honrada para evitarle una desilusión.
No procure usted volverme a ver. Acabo de firmar un
contrato para Sao Petersburgo, en donde quiere verme
de cerca el gran duque que me admiraba el año pasado
en el Vaudeville. Pero antes de entregarme a las bru·
mas del Norte, quiero darme un baño de sol y parto esta misma noche para Niza, a donde consiente en acom·
pañarme el duque de Eylau a quien abandoné tan injustamente. Adios y buena fortuna. Espero que, dentro
de poco tiempo, después de un poco de reflexión, no
odiará usted a una mujer que ha tenido la fortuna de
facilitar su debut en el teatro, y que no dejará de interesarse por los éxitos posteriores que seguramente ob·
tendrá.
"Sigo siendo vuestra amiga a pesar de todo.
NELLY ROBIN."
Esta carta que Nelly había escrito en medio de la fiebre de su bueu pensamiento, pero con el corazón lleno
de pesar, Juan Delhy la releía por la décima vez, presa
de todas las torturas del deseo incump!ido y del amor

propio herido en Jo más vivo, cuando entró Marietta .
Aunque la llave se hallaba en la puerta, la pobre joven optó por llamar discretamente como si hubiera sido
una desconocida. Pero Juan, en medio de su desesperación, no había oido nada. Ella apareció repentinamente
delante de él, llena de timidez y levantó hacia el ingrato una mirada temerosa como de perro castigado.
La buena Nelly no se había equivocado. En un re·
lámpago del pensamiento, el hombre de imaginación
comparó a las dos mujeres, a los dos amores. ¿ Cómo había podido renunciar a esta joven sincera por una mujer
vanidosa y perversa ? Sintió horror de sí mismo. Marietta llegaba a propósito, era el consuelo.
Juan corrió hacia ella y la estrechó apasionadamente.
-iPerdóname! Je dijo con voz vacilante. Perdóname
Marietta mía. Tu eres el candor, tu eres la franqueza,
tú eres el amor sencillo y verdadero! Y yo que llee:ué a
pensar abandonarte por una mentirosa, por una miserable! ... , Pero ahora ya todo terminó, te lo juro! .... Y como de hoy en adelante no quiero esconderte nada, lee,
continuó tendiendo la carta, y vé qué clase de loca ha
estado a punto de hacerte sufrir tanto y por la que iba
yo a cometer una horrible cobardía!
Marietta, ebria y estupefacta por la felicidad, se sentó en una silla; y mientras que el poeta, arrodillado, escondía su frente roja de vergüenza en la falda de su
amiga, ella leyó la extraña carta y su firma: N elly Robin !
(Concluirá.)

�La mujer educadora

En una de mis pasadas crónicas, ofrecf formalmente a
mis amables lecto ras que muy pronto les daría algunas
noticias sobre los ··tocados" o adornos que se usan e n el
p einado para completar los e legantes y suntuosos trajes
de etiqueta. H oy cumplo con todo gusto esa promesa,
satisfaciendo así los deseos de mis lectoras.
· Como ya os he dicho, los
tocados deben adaptarse al tipo y a la fisonor.:ía de cada
mujer, pues no todos convienen a todos los rostros, y hash la estatura ha de tenerse
en cuenta para decidirse a esa
elección tan delicada, y que
es asunto de estética.
L as damas pequeñas y grues.as h an d e preferir un tocado
lie:ero, alto y fino, como por
ejemplo: los airosos "aigrettes'
y las hermosas ''antenas" si•
mula,pas con hilo de oro. plata, pedrería exótica y cabochons de exquisita delicadeza. Estos b onitos adornos aumentan la estatura de las mu·
jeres p equeñas y alargan su
s ilueta, lo cual es una ventaj;,.
q ue no tiene para qué elogiarse, pues se comprende fácil-

ro, basta y sobra para convertir a una linda mujer en
caricatura de sí misma,
A las damas delicadas y a las j-.ivencitas de poca edad
les convienen los tocados finos y discretos, como sen las
diademas an¡wstas. ya sean de listón. de redecillas de oro
e plata, los hilos de perlas o las diademas de estilo antiguo: romano. egipcio, griego, ~- n etamente oriental.
Las medallas de plata oxidada o las figurillas de es·
malte, en colores vivos, son una deliciosa nota de ele·

ganci.:. para esas circunstancias. Pero veo, lectoras mías,
que sólo os he hablado de este capítulo, y aunque es
muy importante en cuestión de modas, no ~ejaré de
ofreceros algunas noticias, siquiera sean breves, sobre
los bellísimos trajes de desposada que actualmente están
más e n favor de las mujer"s de grnn mundo, Las revistas europeas nos traen a ese respecto lindos y poéticos
modelos, de los cuales os citaré dos. pues acaso son los
más notables.
U:o de ellos está hecho en
seda brochada y en satín,
blanco marfil. La falda, de
satín, es de cola corta y c uad rada; la túnica, que es de seda brochada, tiene una graciosa drapería por el frente,
r ecogida con una guirnalda
de flores de azahar, y se pro·
longa sobre .-1 corpiño, formando un peto pequeño y original. L as mangas, que son
larga, y cortadas de una sola
pieza con el cuerpo, llevan a
la orilla un pequeño volante
de gasa p lissada. El corpiño se
destaca sobre una camisola de
tul blanco, liso.
La cintura, de satín, es un
poco drapeada y se anuda en
la espaida ¡,¡or • medio de un
bonito nudo "mousmée," que
te rmina ea d,,s largos pa-

mente.

=----------

ño5.

El otro modelo es de "charmeuse" blanco mate y tul de
seda. La falda de " charmeuse," tiene la C•&gt;la en punta, y
la túnica, que está hecha en
fino tul de seda, se cruza un
poco por el frente y finge una
ligera d rapería a causa de un
ramo de azahares que recoge
uno de los lados de la túnica,
para ocultar estos pequeños
pliegues bajo las simbólicas
flores.

En cuanto a · las:!'_¡;eñoras o
señorit;.s, cuya e!'eyada talla
ret:n e los "ncantos que indica
e l código cfo labelleza, deben
aceptar &lt;;té preferencia los tocados anchos. tajo, y volumi·
nasos. i:omo son los "pompo·
nes" de plumas, los lazos de
listón' qne forman alas o coca~ en los lados dr.l peinado,
pues en una mujer alta la cabeza no ha de ser demasiado
pequeña, porque forma un
coutraste poco armónico con
el resto de la figura. En casos
semejantes la modista debe
dar su opinión personal.
Respecto de las damas delga:das, cu ya "toilette" es sie mpre más difícil de arreglar
qu1da de cualquie ra otra si•
lueta, es conveniente inclinar
se los términos medios, porq u,, de lo contrario, el peligro
d e los contrastes es inevitable
y d e [~nestos resultados para
e l conjunto.
Figuraos. lectoras mías, una
mujer m-¡¡y delgada que llevas e sobre los cabellos un largo
y fi no "aigrette." el cual pareciese haber sido puesto allí,
con el exclusivo y maléfico
objeto de señalar la semejanza que tiene coa su infortunada dueña ... . El desastre no
pu.,de ponderarse bastante, y
la imaginació n representa es
te d i,p,irate de buen gusto con
tanta vivacidad, como si en
efecto lo tuvié,emos a la vÍsta. Y si pensamos en e l desa·
gradable aspecto q u,e ofreceri a u n 'l dama en extrem:) adelgazada ostentando en su pein ,do un voluminoso grupo de
plumH, no podríamos menos
que confesar la ser.reta analogía que existe entre los detalles v el conjunto. pues un;i

E l cuerpo es d e estilo Kimono. hecho e o Hcharmeu~e"
velado por tul, y se admira en
este modelo la gracia con la
cual ,:l corpiño semeja una
blusa, cuyos pli~gues se sujetan por medio de una c intura
de satín, cubierta con muselina de seda, plissada Los delanteros del cuerpo, cruzados.
y bordeados por un pequeño
volante de tu l, se abren sobre
un "plastrón" de tul plissado,
que se escota en redondo y
deja ver libre e l cuello, adornado con u o hilo de perlas.

a.

·•iosi~uificancia'· de ese:: géoe·

La influencia de la madre educadora no se detiene en los limites de su hogar. Quizás sin darse cuen·
ta de la importancia considerable de sus enseñanzas,
ha trabajado para la sociedad educando hijos para
la lucha por la vida, haciéndolos capaces de aumentar el patrimonio d e
las tradiciones y de ser los
deposita rios de las virtudes domésticas.
Toda la fuerza vita l de
un país, su prosperidad. su
honor, su grandeza nacional radican en germen en
la familia y se fecundizan
por la educación. La madre aparece entonces más
grande en su papel, porque
más allá de sus hijos que
crecen, puede ver la patria
que confía en el!os y los
espera.
Ella es la proveedora de
sus fuerzas vivas, de sus
anhelos de prog reso, de
esas vastas organizaciones
que tienen por objeto la
dicha del pueblo y aseguran su duración:
G loriosa y a la vez temible es esta misión, y p recisamente porque fué olvidada, hay tantos males que
crecen sin cesar, devastan
n uestro organismo social y
comprometen la seguridad
del mañana.

Las mangas son largas y van
veladas por tul fruncido; en
la o rilla lleno un plissadode
de tu l. Sobre la cintura se
ostenta u n ramo de azahares.
En a mbas "toilettes," el ve!-&gt;
no cubre el rostro, sino que
se coloca sobre el peinado.
casi suelto, retenido solamente en los lados por flores de
azahar, y Pn uno de ellos, se
ve una frági l guirnalda que
corona la cabeza de la desposada, lo cual es de un e fecto muy artístico y por tal causa lo ha cemos notar a nuestras lectoras.
M .-\ RGARIT.-1.
Toilette estilo Imperio de g ran e legancia y originalidad, propio para receP,ción

Sencillos y elegantes tra jes para teatro 6 paseo.
A los niños les ha faltado esa tormación moral que
hace h ombres útiles y celosos ciudadanos.
Los hombres a su vez sólo han aportado un mínimo
contingente de virtud, de energía y de caridad.
L a gran asociación humana tiene todas las debilidades y todas las faltas d" la familia, como el gran r ío es
enturbiado por la m 1ncha de caia gota de agua que
constituye su corriente
Su acción es de una importancia inmensa, y los efectos de su influencia se eKtie nden indefinidamente, se ramifican y se p rolongan en lo p orveni r y afectan a los
intereses gen era le s d el género humano.
¡Ah, qué p'atria tan hermosa tendríamos si todas las
mujeres quisieran aceptar su responsabilidad y penetrarse del p rincip io !)Vi.d ente de 'que tanto vale la familia, tanto vale la sóci"edad.!
·
¡Si comprendieran que tienen en sus manos la salvación, la regeneración, la redenc ión! B i.staria para ello
que dieran a la patria "caracteres," y, convencidas de
q ue n ada es t;in hermoso ni tan bueno como esto, par a
la grandeza de una nación. p repararle hombres y mujeres de valer. g&lt;'nerosos adalides qu" i.o temen ni la
carga de una fami lia numerosa, ni los cuidado; de una
profesión que exige esfuerzos animosos.
¿Cuándo sabrán, pues, las madres ver a lmas e n los niños que mecen, es decir, fuerzas, esfuerzos, luz para lo
porvenir ?
H e aquí cómo define la condesa de Diesbach la misión social de la muj~r moderna:
"Dios le ha deparado un puesto de reina. un hogar

doméstico para q ue ejerza
influencia, no sólo en él.
sino también en la sociedad. Tal es su ley, que ·ella
debe conocer a fondo, que
debe con.venir ea e l pan
cotidiano de que ha de vivir.
"Nadie, excepto Dios,
p u ede a p reciar e l tesoro
de ternura y de inteligente solicitud contenido en
el corazón de una madre
digna de su misión. Necesita valor, porque con mucha frecuencia obra a e xpensas de ella misma; pa·
ciencia, porque su empresa no termina nunca; perseverancia, porque su acción so cial comienza a l
pie de la cuna de sus hijos, la continúa sin interrupción, y su influencia
se nota. no sólo en las g randes decisiones que debe
tomar en lo referente a la
escuela, a la carrera, a los
establecimien·os de i n s t rucción, sino también en
esos mil detalles de la vida, causas segundas que
hacen de nuestras existen·
cias lo que son.
" .... Estemos seguros de
que el día en que la familia r esponda al fin que se
propuso Cristo al fundar
la familia c ristiana, nuestra patria no volverá a estar:enfer,na."

�8RA L
AMAS
BODAS DE PLATA
Lrno : Mucho· agradezco a · usted que me favorezi;a
tan bondadosamente, al juzgarme capaz de hacer el
programa para su simpática fiesta de familia, para la
cual deseo un éxito completo.
Creo que podrían ustedes preparar un concierto íntimo; es decir: una velada musical en la que tomaran
parte algunos de nuestros mejores artistas, como por
ejemplo: e l cuarteto Saloma. Y si los recursos pecuniarios con que ustedes cuentan no les permiten elegir a
dichos artistas, entonces acudan a sus amistades, y quizá entre estas personas encontrarán quienes con todo
gusto contribuyan a que se verifique dicha fiesta.
Si la realizaoión del concierto se dificulta, ¿ por qué
no representan ustedes cualquiera comedia de los hermanos Quintero?; hay entre éstas verdaderos primores
de arte y de ingenio, como son las siguientes piezas:
"Amor que pasa," "Vida íntima," "Puebla de las mujeres" y "Vida que vuelve." Ninguna de estas obras encierra en su ejecución escollos insuperables del arte
escénico; así, pues, bien pueden ser desempeñadas por
aficionados inexpertos.
En ambas fiestas sería conveniente terminar con una
c ena ligera, cuyo "menú" sea el que cito a continuación: cocsomeé, pavo frío, sandwichs, jelatinas y dulc es. Vinos: blanco, rojo, y, si es posible, el último brindis se hará con "champagne." Alguna persona competente debe ofrecer la fiesta a los señores sus papás, en
una breve, pero afectuosa alocución.
MODELO
AMIGA MISTERIOSA: Decididamente, entre usted y yo,
querida amiga, han de existir misterios indescifrables
que no dependen de nuestra voluntad. ¿Le ofrecí, acaso, un modelo diferente del que me pidió, o dejé de
cumplir sus deseos por una distracción en la cual no
puse, indudablemente, nada 'de mi parte?
Pronto Je escribiré particularmente, y sin duda tenc;lrá que reirse con el relato que voy a hacerle, respecto
de las novelas que me inspiraron sus cartas misteriosas,
e nlutadas y sin ninguna dirección.

USUS SüClALES

'.\OTIC IAS

UNA E uROPEÑA-Verdadera emoc ión me ha causado
su carta venida de tan lejanas tierras. Cuando vi en el
sello del correo: "Manchester," creí que habría algún
equívoco en el envío y que esa carta no era para mí.
¿ Con que tengo una amiga incógnita en aquellas apartadas regiones? ¿También allí hay un corazón femenino
que se acuerda de "Margarita" y quiere consultarle sus
dificultades? ¡Gracias, querida amiguita!; no sabe cuánto gusto me ha causado con su misiva.
En respuesta a su pregunta le digo ,io siguiente: al re-

ANA DE AusTRIA.-Si tuviese tiempo de qué disponer
tomatía yo informes sobre la pregunta que me hace usted, pero como me recomienda que le conteste a la mayor brevedad, y muy a pesar mío carezco de dichos informes, creo que los obtendrá usted ;,mplios y detallados si se dirige a las damas del Sagrado Corazót1, o a
una persona cuyo nombre daré a usted si tiene la bondad de darme ~u :iirección particular.
MARGARITA.
A l:{REGLO DE LA CASA
Para que los más elegantes
y lujosos trajes luzcan como
es debido, necesitan de un
medio ambiente apropiado; el
traje más al corriente de las
últimas modas perderá mucho si no se hace que el medio sea apropiado.
A la señora de la casa toca
preocuparse por este arreglo
y a ella es a quien dedicamos
estas líneas y el modelo que
va al pie de esta página.
Es un comedor estilo Re·
geocia, sencillo y elegante a
la vez, digno marco para las
toilettes más ricas y distin
g uidas.

Precioso a~aoico antiguo: época de Luis XV, montado e n concha nacar y esmaltada; de estos abamcos se hacen preciosas imitaciones ·m uy propias
para llevarse con los trajes directorio.
gresar de un largo viaje se acostumbra repartir esquel~s impresas, anunciando el cambio de residencia y ofreciéndose a las personas amigas en el nuevo domicilio.
Para las amistades de confianza, se usa escribirles una
esquelita o hacerles una visita, c uando ya se ha procedido a instalarse debidamente en alguna casa, hotel o
habitación provisional.
Le deseo un feliz viaje, y de~de ahora le e nvío un
afectuoso saludo.

Cuando se casó María Picci, la sobrina de León XIII,
éste le regaló todo el "trousseau" y dió terminantemente su_ opinión acerca de los colores que juzgaba más
propios para la mujer. Encargó que todos los vestidos
de la novia fuesen blanccs, negros o azules. "Son los
colo res que mejor armonizan con su edad,-afirmó el
soberano pontífice.-El gris, marrón y demás colores
oscuros, son para las ancianas; y en c uanto a los otros
colores, no me gustan."

RES PL'EST A DIFICIL
LE0NTOPODIO.- Muy pocas veces, estimada señorita,
había yo recibido una consulta como la que usted me hac e, ~n la_ cua! es tan peligroso emitir una opinión que
pudiera mflmr de alguna manera en la resolución del
conflicto. Hay contestaciones que, si se atienden, pueden traer en un asunto graves trascendencias; la de usted &lt;is una de esas preguntas en extremo difícil para ser
respondida con acierto. ¿Puedo yo presumir de tenerlo ?
Sin embargo; como nunca he tratado de evadir
una contestación, mucho más, si quien la solicita es
una persona tan inteligente y amable .:orno usted
lo es, intentaré ahora darle alguna luz soLrn su comnlicada situación actual.
Ya que el prometido de la hermana de usted, no ama
a su futura esposa y así lo ha confesado con franqueza,
aún cuando sea a una sola persona, ésta tiene "por obligación" que avisar al párroco al cual han comparecido
los contrayentes en su presentación, a fin de que se conozca esa circunstancia y se tome en cuenta, pues quizá sea un impedimento para que se verifique tal enlace.
Esa persona es usted, y creo que debe aceptar la indicada resolución, por supuesto que toma ndo todo géne·
ro de precauciones para realizarla bajo una conpleta
reserva.
En cuanto a la segunda parte de su consulta n,ás g rave aún que la primera. sólo puedo contestarle' con otras
preguntas, que son las siguientes: tendría usted valor para aceptar el amor del prometido de su hermana, causándole así a ésta una herida tan cruel y una decepción
tan dolorosa como inesperada? ¿ Podría usted otorgar su
confianza a un. h&lt;?mbre, cuya lealtad en su conducta y '
fineza de senhm1entos y de carácter, dejan tá nto que
desear? ....
Usted mism~ debe contestar a estas preguntas y obra r
en consecuencia.
¡Ojatá que su razón predomine sobre sus e fectos!
~fodelo de comedor estilo Regencia.

~o es a ven turado a firmar que ex iste entre estos dos adornos de la
cara humana, un indefin ido y misterioso lazo que tan estrechament e
les une , que la hermosura de los unos se realza con el brillo de los
otros. Tal vez de este fenómeno dimane la creencia popular de que la
pérdida de los cól millos, llamados '' d ientes del ojo, '' tenga por correlativo una d isminución de la vista;-creencia que no t iene fundamento
científico alguno, pero q ue demuestra ha sta cierto punto que el fuego
de los ojos pa rece apagado por una dentadura que a fean algunas mellas .-¿ Puede darse el epíteto de encantadora a la sonrisa de una hermosa mujer, si sus ojos no brillan y sus dientes no resplandecen de
blancura? Nuestras mi radas est ablecen instintivamente est recha c::irrelac ión entre estos dos órganos esencialísimos, y se sien ten h eridas por
los defectos de l uno o del ot ro. iCuántas veces ocurre que defectos de
esta índole, al parecer imperceptibles, sean la causa de que nos alejemos de las pe rsonas a las cuales aquejan, y aun si ntamos por ellas una
repu lsión injustificada!
Es ,·erdaderamente extraño que se conceda a todos los órganos
del cuerpo mayor atención y cuidado que a los d ientes! ¿ Vie ne esto de
que los dientes pueden cubr irse con los labios? Es probable. Hay tam bién gentes que li mpia n sol::tmente lo que se ve: el vestido, las manos,
la cara y la parte del cuello que sale de la ropa: todo lo demás, lo que
está oculto, queda s uc io. Una cosa es casi c ierta: los q ue no cuidan
s us di entes, tampoco cuida n del aseo del cuerpo. Pocas veces se equivocan aquellos que t ienen por dejados, s in energía y de pocos alcances
a las personas que dajan que se les pudran los di entes. A estas personas se les puede desear que caigan en la cuenta de que es mucho más
importante cuidar los dientes que lavarse las manos. L a naturaleza no
nos da una dentadura completa, sino una vez en la vida, Del estado de
los dientes depende toda la d igestión, por consiguiente nuestro bienestar; luego. en parte tambié n, la duració n de la v ida.
Si la limpieza de los dientes exigiese u n trabajo difícil , imponiendo al cerebro o a los múscu los un gran esfuerzo, se pod ría comprender
el miedo al aseo. Pero ies trabajo tan corto, fácil v cómodo! Todo
cons iste en acostumbrarse a lavados antisépticos de la.boca diariamente con el Ocio!. Aunque no fuese más que por la sensación de refrige-

u

rio y de bienestar que sigue inmediatamente a estos lavados, todos deberían practicarlos. Estos lavados antisépticos (llamados baños antisépt icos de la boca) se hacen guardando primero en la boca un sorbo
de agua odolizada por espacio de 2 o 3 minu tos, para que el antiséptico del Ocio! penetre bien por t odas partes; seguidamente enjuagándose
bien la boca con un segundo sorbo, de modo que el líquido pase por
entre los dientes, lavándolos luego con v igor; y finalmente haciendo
gárgaras: esto es lo que se llama odolizar. Los que se odolizan con regularidad por la mañana, la tarde y la noche, protegen en absoluto
sus d ientes contra las caries y purifican su boca de todo hedor. Por
tanto aconsejamos con buena conciencia a cuantos q uieran conservar
sanos sus dientes, y exenta la boca de malos olores, se acostumbre a
lavársela con el Ocio!. Las personas que tienen muelas picadas serán
las que más especialmente experimentarán la influencia benéfica de estos lavados: en este caso es cuando su acción es rápida y sorprendente. Acostúmbrense, pues, todos a lavarse con regularidad la boca con
el Ocio!. L os que sigan nuest ro consejo nos lo agradecerán más tarde.

'V@'ll"M.i&lt;Cll©llll ©líill!lll"IlMl ©!®Il !filM:l~= tada permanece sensiblemente en r eposo de veinticuatro horas del magnetismo, cuan- más grande en verano que en invierno y
durante la noche.
do no hay aumento sensible del período que ella es independiente de las capas inllll®\lll~Ilílil© 11®~\llf®
Esta influencia solar subsana una d ificul- magnético de doce horas producido por el feriares donde el poder ionizador de la r a-

M. Schuster ha demostrado que la variación diurna del magnetismo terrestre procede de una causa exter ior a la superficie
de la Tierra.
La hipótesis invocada por Schuster, es
que las variaciones son debidas a corrientes inducidas en el aire conductor por sus
desplazamientos en la porción fija del campo magnético terrestre.
Los cálculos demuestran que las variaciones diurnas y semi-diurnas son :iebidas a una oscilación de la misma naturaleza que la q ue produce las variaciones barométricas.
L as var iaciones barométricas y magnéticas están separadas aproximadamente de
una hora y tres cuartos y es imposible que
esta diferencia de fa z no pueda provenir
de una incertidumbre sobre los datos expe·
rtmentales.
· El p roblema está determinado si las variaciones barométricas son conocidas y se
puede calcular e l or den de magnitud de la
conductibilid&amp;d que sería necesaria para
producir los efectos magnéticos observados.
La conductibilidad que así se ha hallado es considerable.
Se puede observar siempre que las co·
rrientes eléctricas que producen las variaciones, circulan únicamente en las capas
superiores de la atmósfera en que la pr es ión es muy débil para obrar sobr e el barómetro.
Las dos variaciones tienen su origen en
las capas diferentes que pueden oscila r independientemente con cierta diferencia de
faz y una amplitud diferente.
No puede efectuarse el cálculo, pero la
conductibilidad debe ser todavía muy grande si no queremos ser conducidos a una
amplitud inadmisible.
El análisis matemático es simple hasta
que se suponga una ionización uniforme.
Por lo que sabemos de la ionización en la
s uperficie de la Tierra, es necesario hacer
intervenir una fuente extraña; e l sol es emás indicado y se sabe que las variacione·
magnéticas son mucho más grandes en ve)
ra no que en invierno, y que la aguja imans

tad que proviene del hecho de que la variación barométrica es una variación principal semidiurna, mientras que la variación
magnética es sobre todo diurna.
S i la conductibilidad es más grande durante el día que en la noche, se puede demostrar que el período de doce horas del
ba rómetro produce un período apreciable

peTiodo barométrico de veinticuatro horas.
La .hipótesis que de la conduc.tibilidad
es proporcional al coseno del ángulo de
los rayos solares, puede explica r completamente el aumento de amplitud de la variac ión magnética en verano.
Se puede suponer que la oscilación es

diación solar es incompletamente determinado por la posición del sol.
El aumento de amplitud durante los períodos de las manchas solares, se explica
por un aumento de conductibilidad correspondiente al aumento de actividad solar.
Todas las observaciones indican que e l
sol es la fuente ionizadora y la radiación

�EL
ultra violeta par ece ser la causa plausible
de ello
La observación de las variaciones mag·
néticas en el ecuador, permitiría pulsar el
valor de esta teoría: las variaciones presentan un término que no depende del tiempo

del TOCADO~
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del tocador : Cuidado■ de 1Boc.!l i qu3 purifica, de ¡01
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■alar■aqu,

1
!iU:dco.

MUNDO

local, pero sí del tiempo del meridiano que
contiene los meridianos geográfico y magoético, y este término no tiene la mayor
importancia en el ecuador en el momento
del equioocio.
Un estudio de los efectos de 14 Luna,
puede también conducirnos a interesantes
conclusiones, puesto que deben explicarse
por algún defecto de la marea.
El valor de la conductibilidad necesaria
para explicar la variación diurna, depende
del espesor de las capasque son asiento de
las cor rientes.
Si E es el espesor y R la conductibilidad
de la capa, si la amplitud de la oscilación
de las capas superiores se supone del mismo orden que la de la que se deduce de
que la variación barométrica, se encuentra
R~~3 por 10.
.
. .
81 E es de 300 kilómetros, la conduchb1lidad sería_ d_e_3 por I0-;-I3, mientras q~e
la cond~chb1hdad del a1r~ ~n la superficie
de la Tierra en las cond1c10nes normales
es del orden de 10-24 a una altura en que
la presión está reducida a un centímetro
cuadrado, la conductibilidad sería de 10-r8,
· do que e 1 coefi ciente
··
d e recomb'1supon1en
'6
· d
d'
d 1
naci n es ID epen tente e a temperatu·
ra y que la producción de iones permanece constante.

•• •

¿ QUÉ

ES LO QUE NECESITAN

los DEBILITADOS, los FATIGADOS
aquellos que tienen d6blles los PULMONES y los BRONQUIOS!

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1oc1•• "

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ILUSTRADO========================

V tlTR ')tJ!n~es
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O

.

Es casi seguro que no haya en el mundo
un general más joven que el sobrino del
anterior shah de Persia.
Es un jovencillo que aún no cuenta catorce años de edad, y ya tiene el grado de
capitán general de los ejércitos persas.
o o o

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Pesadez despué5 de comer, Entumecimiento del estómago, Palpitaciones del corazón
y todas las afecciones de éste, causadas por
la indigestión; Ventosidad en el estómago,
Eruptos de alimento, Desgano, Debilidad
del estómago, Circulación defectuosa, Lengua cargada de sarro, Cardialgia o Pir6sis,
Punzadas y Uluceraciones en el estómago,
Defecación dura, nudosa y difícil, Vahídos,
Flojedad, Falta de energía, etc., etc.
LO QUE DICEN:

En Louisville, Estados Unidos, se ha
constituído una sociedad que se denomina:
" L iga de casamenteros."
Al ingr esar en ella se comprometen los
solteros a contraer matrimonio en el término de un año, y si no cumplen la promesa, además de ser expulsados ignomi·
Dice el señor Juan Ochoa L., de Veraniosamente de la sociedad, tienen que pagar una multa de r25 duros, dinero que se cruz: "!he alegro mucho que se presente
la oportunidad de recomendar el Remedio
emplea en obras de beneficencia.
Muoyoo para la Dispepsia. Seguramente
o o o
que es un remedio maravilloso; no tengo
frases suficientes para decir cómo me curó;
Los dientes postizos de marfil montados Y me complazco siempre en recomendar un
en oro no son, como generalmente se cree, remedio que es tan beneficioso."
invento relativamente moderno.
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ACUDID
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Cúrese Vd. en su Gasa

El cálculo está basado e n la hip6te~is de
que los iones que transportan la corriente
s?n idénticos a los que se obs_ervan a pres1on~~ elevadas cuando es posible que sus
mov1hdades sean mucho más grandes.
Pero haciendo intervenir todas estasprohabilidades, se llega a la conclusión de que
debe existir un age~t~ _ionizador poderoso
que da una conduchb1hdad elevada a las
capas superiores de la atmósfera, según M .
Moulin.

Emilio üKANUEL e&amp;. Co. Avenida 16 de Septiembre, 65.-c:JKE XICO

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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      <name>Dublin Core</name>
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              <text>El Mundo Ilustrado, 1913, Año 20, Tomo 1, No 13, Marzo 30</text>
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              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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