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I

1501.

�•

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO I L USTRADO

Calendario de la semana.

El abuso de las bebidas

Ensueño muerto

EL TÓNICO PARA
DÍAS CALUROSOS

El buen vino de uva y las demás bebidas alcohólicas, cuando soo puras y se toman
coo moderación, fortalecen y soo beneficiosas. Pero si se abusa de ellas, obran como
L UNES 7.
uo veoeoo activo que va minando el sistema poco a poco basta consumar la d~struccióo completa de los tejidos o de los órganos del cuerpo. D e éstos, los más directaSao Epi faoio Obispo Coofesor.-Rito
mente afectados y dañados por ese abuso soo los riñones, sobre lo_s cuales recae la la boriosa eliminación del veoeoo alcohólico. Por lo tanto, al resentirse esos ó rganos de simple.
ese mal t rato, lo que se nota por los sfotomas bien conocidos, lo primero que debe
:.\IARTES 8.
hacerse es supender esa estimulacióo excesiva y ayudar a los ri::ooes a recobrar su
estado normal y sano. Para esto oo hay mejor r emedio que la_bien experimentada
Santos Alberto Patriarca de Jerusa lem,
receta siguiente, la que jamás ha fallado por grave que haya s_1do el caso: Extracto
compuesto vegetal Arvelioa r 5 g ramos, Jarabe compuesto de h1pofosfitos 45 g ramos, Amaocio y Dionisio Obispos Confesores.Jarabe compuesto de zarzaparrilla 6o gramos.
.
_
. Rito simple.
Mézclense todos estos componentes, que pueden comprarse _eo cualquier Botica sm
necesidad de prescripción facultativa, y tómese uoa c ucharadita después de cada col\I1ÉRCOLES 9.
mida. Debe agitarse e l frasco antes de -ser usado.

1L~

1

l~~~~~!m~~!, ~~!~!!~ 1

siempre es eficaz. Millares de personas curadas por ella testifican
s u s m aravillosos rc,;ult ados, y por eso es que s e ha hee:ho la pre•

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Sao Hermeoegildo Rey i\Iártir.-Ollcio
y misa de la fiesta del día: rito doble de
p rimera clase coo Octava y ornamento
b lanco; se conmemo ra la Domínica. Se suprime este año el oficio de Sao Herme oe gildo.-Fuocióo e indulgencia plenaria en
Catedral vísperas cantadas por la tarde y
después procesión en la que se reza el rosario y termina con la letanía y salve.

El estiércol para el

E x&lt;1ulslta ay uda en
ehocador , wr&lt;1ue es
una clentfHcacomblnaclón de las virtudes d ulclflcaotes de
Verbena y de Clltnddll ,
Su u•o en -oocos dfas
atlr m a las ca roes y
embellece la tez, lm·
o artleodo la lozanía
y una vlvl8caclóo
oerf umada, com1&gt;arable sólo con la Qu e
se obtendría de ex1&gt;erto masa je dado
.:on volu1&gt;tuosos aceites orient ales.
Evita y cura la
cas1&gt;a, los barros y
las en termedades cutáneas, vhzorlza las
r&amp;fces del cabello,
dellcloso 1&gt;ara lavar
la cabeza y bañar 11.
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•
sara.?
- ¿p or qué te nes,
- Abuela, me acordé de uo sueño que
tuve anoche. 1Dime, ¿ tú crees acaso e o los
sueños?.. ..
Uoa aociaoa que se encorva bajo el peso de ocht:ota años, sentada eo uo canapé
antiguo, adornado c-:,o uo paisaje borroso
y desteñido, hila eo su rueca que, bajo uo
impulso de los dedos apergaminados, voltejea vertigi nosa, mientras su nieta Sara,
que ha cumplido quince primaveras, seotada a su lado escarmena uoos copos de
algodón _. . .
El día es uo triunfo glorioso de luz. F lo·
ta eo el ambiente u o suave p erfume de
flores mañaneras. Uoa e n redadera sobre
la tapia del jardín se tiende voluptuosa
salpicada de campaoillds azules. Hay alegría de sol, y alegría de almas bajo e l ensueño de la mañana. Es verano. Eo la CaAnécdotas Taurinas
tedral las campanas dao uo repique dominguero, y como a uo conjuro mágico
r esucita corazón adentro la alegría del vi"Lagartijo" (el grande, el auténtico), era
vir. • • • •
.
.
.
uo hombre discreto y, dentro de aquella
- i!\buela! Soñé que. mi p nmo Luis me rudeza, más ap a reo te que reaJ, ocultaba
ofrec1a flores ea este ¡a r dio • · · · Mu_cbas uo ingenio rudo y peregrino que lucía tao
rosas bli&gt;:ocas: Y muchos claveles r o¡os Y sólo en ocasiones oportunas. De él st. cueomuch_os Ja_zmu~es. • - • Y par ecia que todo tao anécdotas graciosísiruas, y otras que
estuviera _1lu m1oado por uo rayo de sol. ··· 00 lo son, y hay moti.os pa ra c r eer que
Y}'.º seol!a. • • • ¿adóoce~ No lo sé, p e ro estas últimas son apócrifas.
!e ¡ur~, abuela, que seot_ia uo _ no sé q~é
Dificil es referir anécdotas de "Lagarti·
10exph_7able, qu':. oo habia sentido _m ,oca ... jo" que 00 sean conocidas y hasta vulgares
-H1¡a, tu s~e?o _es uo i:ioco peh~roso.... en fuerza de ser repetidas. Hay algunas,
1
--;--I PGr qué.__1'.\Iira. Si me da nsa. · ·• · sio embargo, completamente desconocidas,
Lms_estaba distinto de lo q~e es. Te01 a y de esta clase paréceme que son las silos o¡os mu_y 1:1e~ros y las _me¡11las , ch~pea- guieotes:
das como s1 v101era _de _tJe~ra fna. !.Qué
E o el período álgido de la memorable
bue? mozo ~staI;&gt;a mi pnmo. ESt a manaoa competen cia entre "Lagartijo" y " Frascuelo v1 y me. d1ó nsa el contraste · · · ·
.
lo,"muchos a migos y partidarios del priL a anciana se ha qu~dado 1:ensati va. mero Je ofrecieron uo banquete.
Ell~ a lg~oa vez tuvo quince '.'-00s, Y uo
Cuando llegó la hora de los b rindis, se
sueno as1, aunque r eal Y ~fechvo. · · · El levantó uo individuo y dijo:
: ecuerdo de uoos amores le¡ao_os, muy le-Brindo por Salvador , que es mi mata¡aoos, pasa rozando su memo ria coo ale- dor predilecto. Soy, pues, el único "frasteos de ternuras ya m uertas . . . . Y sus ma- cuelista" de esta reuoióo.
11 oos des?arnadas se _posa?- _sobre la cabeza
A Jo cual contestó "Lagartijo" eo e l acto:
de su 01e~a, com? s! qu1s1era defenderla
-Se eq:iivoca "usté," amigo: yotambiéo
de las pnmer~s 1lus1ooes del amor .... E l soy "frascuelista:" 00 está "usté" solo; sosol ha ido subiendo Y. traza u_oa _raya de mos dos los "frascuelistas" de esta reunión.
oro, que parte por mitad del ¡ard10.
. - Abuela, estaba lo más buen mozo!.. . .
o o o
Un gato, b lanco y negro, juega coo unos
Al señor Curro Cúchares, que eo muc':'pos de algodón, que ruedan por e l suelo chos casos ignoraba el valor y significado
dispersos, hasta que cansado! llega, eoar- de las palabras, le d ijo eo cierta oc..sióu
cado el cuerpo, a roz'.'-r su piel s~dosa coo- uo amigo suyo:
tra la _falda ~e la aoc1aoa y a tirarse des-Ya está usted viejo y cansado; los años
pués a los pies de Sara, perezo"."mente... - 00 pasan eo balde, y el mejor día los toros
E st'.'-..'. a ratos suspende su traba¡o, Y pasa pueden darle uo disgusto, 00 por falta de
canoosa uoa de sus manos blancas por el
lomo del animal que abre los ojos. la mira
uo momento, y torna a cerrarlos poco a
poco ruoruoeaodo cadenciosamente . ... . .
-/Eo qué piensas? ¿Acaso te ha enojado mi sueño ? M ira, ya o i me acuerdo. .. ..
-El amor es uo sueño ....
-lY qué es el amor, abuela ?
-Ya te he dicho que es uo sueño. U oa
cosa que no existe, hija mía! El fantasma
de uoa ilusión. Ver la vida t riste cuando
Asistencia científica de
es alegre, y alegre cuando es triste ... .
morfinómanos,
enajenados,
-Yo quiero sentir e l amor .. . .. .
- La vida es larga y é l viene con la
alcohólicos y quirúrgicos,
vida ... . . .
empleando los medios tera- L a abuela está filósofa ... .. .
Han llamado a la puerta cautelosamenpéuticosmás modernos. Efite. Sara se pone eo pie, se alisa el pelo
caz
atención para los ennegro y sedoso que cae sobre la espalda
eo ondnlacioo de caricia, s,¡cude los copos
fermos. Departamento esde algodón adheridos a la fa.Ida y se encapecial para señoras. Instamina hacia la puerta .... De pronto estalla eo uoa risa sonora eo que parece d islación eléctrica completa.
tinguirse uoa mezcla de llanto o de a leRayos X, corriente de alta
gria.
Uc joven alto. c'.elgado y moreno sonreí
tensión, mecanoterapia.
ante e l cuadro que se presenta a la vista.
Director Médico,
-Sara, buenos días! Abuela. ¿qué tal?
-Buenos días, Luis. ¡Milagro!
-&lt; Milagro? Ya voy para santo .... Hoy
vengo a darles uoa noticia. Al salir de mi·
sa te vi a ti, Sara, y no pude decirte nada
Médico encargado del deporque apenas me volviste a mirar uo mopartamento de enfermeda.
mento .... Pero, ¿por qué te ríes? Parece
que estás muy cooteo ta ..... .
des nerviosas,
- La abuela me daba clase de filosofía ..... .
-Tú me contabas uo sueño .. ... .
- l Y se puede saber?
Ad ministrador,
-Cuéntanos tú primero a qué debemos
el gusto de verte tao de mañana ....
-1 Conocen ustedes a Carmen Gómez?
- iVaya que sl!

l..---=============================:=---J
~

$1.25.

alumbrado
El doctor Calmette, del Instituto P osteur,
ha hecho experime ntos para sacar del estiércol gas para alumbrado.
Aparte d el ácido carbónico, del estiércol se desprenden amoniaco y numerosos
carburos de hidrógeno que arden ceo uoa
llama que sirve para el alumbrado. Una
tonelada de estiércol produce grandes cantidades.
Según parece, bastaría encerrar e l estiércol de manera que los gases que se
desprenden de é l pasaran por uo conducto
especial q ue los llevase a uo recipiente
lleno de agua acidula da. Dicho recipien te,
cubie rto con uo gasómetro, servirí" para
almacenar que podría distrib uirse desde
luego por m edio de tuberías.
Además de su economía indiscutible, y
gracias a l agua acidulada del recipie nte
la vador, eo la casa donde se empleara este
alumbrado se podría recoger el amoniaco
que se deja volatilizar ioútilmeote y utilizarlo como abono líqnido dejando precipitarse las sales amoniacales.
Es de desear que se ponga ea práctica
esta innovación coo procedimientos que la
bagan fác il, sencilla y barata, porque con
ella se obtiene uoa aplicación excelente de
la qoímica a la utilización de uo producto que abunda e o tocias 'las graojái.

Agencia de Inhumaciones

(Obsérmu sus resultados durute dos semanas)

I l.

Sao J ulio Pap~ Coofesor.-Rito simple.
- Eo la Basílica de G uadalupe Visita de
los Siete Altares y función de la Archidiócesis de Guadalajara. -Vísperas cantadas
eo Catedral.-Maitioes solemnes ea la iglesia de la Santa Familia.

contrae1ESTREÑIMIENTO
sus 'Consecuencias:
etc.

JABON DE VERBENA
CALENDULADO.

-1 Pues les aviso que me caso!
-lCoo quién, Luis?
-Coo Carmen.
Sara se ha puesto p álida como uo lirio.
Y otro .lirio,
blanca
. la cabeza
b
· t de la aociah
º'.'-• se ID&lt;:11';1ª so res~ Die a co~o. s1 ub1era rec1b1do uoa puoalada_ a tra1c1óo ....
~ºª, nube negra ha os~urec1do t:l sol, y el
¡ard10 ha tom~do uo tinte sombn o ....
-lY tu sueno, Sara ?
-No merece contarse. . ... .
._
Y _las tres personas se hao 9ued~d'? s1
leoc1osas, pre~cupad'.'-s con motivo d1stiot'?·
La 31buela a o ora. tiempos pasados, L~1s
soone a su por venir, y S'.1ra,_ coo los o¡os
clavad~s eo el fondo d_el ¡ar d10, rememora
uo s~eoo que se desho¡a. . . . . . .
_
. -_1 Ab~ela! Parece que estuviera el ¡ard10 ilumrnado por uo rayo de sol. ...
J. A. SANCHE Z GARCIA.

¿ QUl ES LO QUE NECESITAN
los DEBILITADOS, los FATIGADOS
aquellos qua tieaen dibiles los PULMONES y los BRONQUIOS?

Un ANTISÉPTICO y un RECONSTITUYENTE

~i•]!II8füTl~X1IfdiJ:1~;{ijj

qua en forma apropiada, reúne e l antiséptico y e l r econstituyen te m5.a
p od ero sos, la Creos ota y el Clorhi drofoslato de Cal.
Constituye el remedio soberano contra los CAT~RROS, l as BRONQUITIS
crónicas, la GRIPE, el RAQUITISMO y la ESCROFULA. Aumenta el
apetito 7 laa fuerzas, agot a las secreciones y p reviene la

&lt;....

..."~

'4(1ee,.

TUBERCULOSIS
-

Ge, couaanom-PAJ\lS, 1 "'

•º'ª'

1o&lt;1•• 1••

f•f"'

Quinta de Salud
''R• ta·t"
VIS a
Tlálpam, D. F.-•Teléfono 16.

EDUARDO UCEAGA.
Dr. A. Ruiz Erdozáin

J. Lavista.

�BlBL!PTECA

........--

UNIVER!IIA .~

ALFO.NSO

Re-v~s

FONDO RICARDO Ct)V~t(RUt31AS

• tos
,ten
frinnde..-,
S
deU
Ed
t
a , a
• F rl il
tlea emen

EL MUNDO ILUSTRADO

habilidad , sioo de facultades ¿ Por qué oo
se retira USted?
- Porque quie&lt;o, si puedo y Dios me da
"salú" y vida, dejarle uoa fortuoita, "ao·
que" oo sea más q ue uo pasar, a mis "aotepasao,,"-contestó el señor Curro " Cúchares''. coo toda la gravedad q ue el caso
requena.
o O o

De aquí que casi todos los oradores se
muestreo a última hora impacieotes por
acabar; soo como el mozo de cuerda que
está deseaodo soltar la carga tras de correr
con ella una larga distancia .
La mujer, en cambio, no se cansa tan
pronto y parece que nunca tiene gana de
acabar de hablar.
de!!t:o~=~t:!~/.:itt~:!~ot\ed~a.\:~i:r::~s~

MUCHO RUIDO
n o convence. Una. a firmación no
es más dig na d o f e p orque osté
i mpresa e n t ipos gra ndes y ocupe
una plana en ter a d el periódico.
M ncho ruido no con vence . R a zón, consüitenc ia y l a e n ton ación
n atu r'll d e l hombr o q ue cree lo
que dice, son el alma. de un a rgumento. S i l as p al abr a,; de lm
h om bre son d iscretas y r acion ales
y s u r eputación está l ibre de críticos, n os sen t i mos inclinados é.
c ree r le y á col ocar n uestr os int ereses en s u s m anos.
P e ro
n uestr2 sa l ud 03 una cosa demas iado precio&gt;'a par a q ue se c onfie
á l os charlatan es. L as per sonas
afligid ,s con u ua enfermedad
ambicionan s u p ronto alivio y
c uración ; y a&lt;Jegurarles q u e so l es
p ued e ayndar sabiendo q ue es
i mposible , n o es jus to. IIay q u e
h acer se cargo d el h ech o d e q u e la.

Para torear en una becerrada benéfica, aparato vocal.
uo aficionado, amigo del " T ato," le pidió
Para hablar, es p reciso que el aire pase
a éste, prestado, un traje de luces. E l [a. por las cuerdas vocales con una consideramuso torero lo lle\'Ó a su guardarropa y le ble presión E l hombre, cuyas medidas to·
dijo:
das son por lo general mayores que las de
- Aquí está todo lo que tengo Escoja \a mujer, tieoe tambiéo una laoringe más
usted el \'estido q ue más le guste
grande.
El hombre empezó a ver trajes, los vió S i enviase a través de ella la misma can·
Curadas con el Compuesto Vege• todos,
y, con cierta cortedad, acabó por tidad de aire que emite una mujer en la
tal de Lydia E. Pinkbam.
decir:
·
COO\ ersación ordioaria , el resultado sería
llueva. Orleans, E . U . d e A..-"Al llr- - Todos son muy ricos y muy booitos; casi imperceptible.
gar á mi edad c rit ica, fui presa d e la e,. pero .... ¿ no tiene usted alguno que no Para q ue se le oiga bien, necesita el hom·
:"
bilida d Y d el m areo, tenga rota la chaquetilla por el lado de· bre emitir cuatro veces más el aire que la
mujer, y si quiere hablar tan alto como és·
_
estando h in chada. recho ?
·
• .A.manecia. muy can•
A lo cual contestó el "Tato," con la ma- ta, oecesita esforzarse más todavía
· sada
cer nada
sin. pEoder
scribi
h a..á yor naturalidad:
Pocas personas tienen idea de \a ~nergía
la Sra. Pihkham y
-No, no tengo ninguno: eso es de "es que perdemos al hablar.
tomé s u Compuesto trecharme" con los toros y de entra r por E l doctor Marage asegura que, para las
V e ge ta. l, con ven- derecho a la hora de la verdad. Pídaselo personas que su fre o de exceso de traba jo,
ciéndome q ue va1e usted a mi suegro, que ese tiene siempre mucho mejor que un cambio de clima es
lo q ue pesa en oro. los trajes " nuevos" .... por "viejos" que uo cambio de idioma.
- Ahora. m e sien to seao.
Ir a algúo país cuyo lenguaje no se en·
muy bie :i." - SRA,
Sabido es que el suegro del "Tato" era tienda, y doude solamente se emplee la bo·
_,~......
DE G AST ÓN BLON• "Cúchares," y que a éste jamás le rozó el ca para comer , es el mejor remedio para
1 ~ _ ,
DEAU, 1812 'l'&lt;lr sich- cuerno de un toro. S iempre que iba a to· devolver la energía al que padece de de·
ore St., New Orleans, La., E . :J. de A.. rear, le decla a su mujer :
bilidad cerebral o de otros padecimientos
Racine, E.U. de.A..- "Tom é su Com--,Las chuletas, á las siete.
aoálogos.
PACO EL MALAGUE:S:0
P\Jesto V egetal duran te el Cambio d e
Vida cuando hacia a rduos trabajos,
Huelga de leprosos
fortaleciéndom e y conservando buena
la diges tión. Hará 7 años que pasé Por qué hablan tanto las mujeres En el Japón ha habido últimameote una
dicho periodo critico, ¡mes cuen t o 55 y
huelga extraordinaria , porque los huelguis·
estoy f uerte y sana."-SRA, CATARINA
tas eran leprosos.
KUBIK. R. No. 2, PO. Box 61, Racine,
LO QUE DICE L A CIENCIA
En Kameyano hay un hospital de lepro·
W is., E. U. de A.
sos bajo la d irección de unos padres fran·
Ningún otr o remedio para las muNadie podría esperar que el ser las mu· ciscanos franceses, los cuales, consideran·
jeres ha recibido una sanción tan ext.ensa y completa.; n i tampoco h !l. y jeres más charlatanas que los hombres, tu· do c~n razón que el pad~cimiento que
aque¡a a los asilados no les impedia hacer
remedio conocido con tantas cu ras viese una explicación científica.
Sin embargo, el doctor Marage, el gran algu~os _trabajillo~ de poc~ importa ncia,
r ealizada s á s u favor como el Com
puest o Vegetal de Lydia. E . Pinkh am. especialista de la voz, acaba de demostrar les d istribuyó van as ocupaciones señalán·
Por SO años ba c:•.rado los padeci q ue si los homb res no hablao taoto como doles una remuoeración muy pequeña, pe·
mien tos de la. m uj er, tales com o : i n fla las mujeres, se debe sólo a que les es cien· r? no !auto como a primera vista pa rece,
mación; ulceración, tumores fibrosos tificamente imposible.
s1 se tiene eo cuenta la pequeñez de los
periodos irregular.es y penosos y pos~ ua odo un orador hace esfuerzos para jornales e1;1 el Japón.
tración nervioso. Es sin Tival para la de¡arse oir de su auditorio, el ejercicio que La cantid:d no pasaba de unas cinco
suponen el paso del aire por su laringe y pesetas al ano y los leprosos de(;lara ron
«iad critica de la mujer.
La. Sra. Pinkbam de Lynn1~Iass, la serie de gestos que acompañan a su ora- que era poco.
E .U. de A. invita á, toda. moJer e.n.• toria, es tao graode como el que se hace Los padres franc iscanos se negaron a
aumentar 13: cifra y estalló la huelga con
fenna. á. que l e p id a un coPfe;u transportando un baúl mundo.
~r escr ito. Este eff grati8 JBl eDl• Para una mujer, decir el mismo número tan mal cariz que huto que recurrir a la
de pa labras eo alta voz oo supone más íuerza pública, ante 1~ cual se r indieron
\'re provechos o .
gesto de energía que lle\'ar un ligero saco los alborotados huelguistas a las cuarenta
- - - - - - de mano.
y ocho horas.

FLOREINE
CREMA DE BELLEZA

El c ontacto d e la CREMA FLOREINA, untuo so s in s er
graso, procura al cutis una s ensaci ón a gra.dable de fre s cura
de flexibilidad, d e bie_n_e star y l e r ecu b r e d e una capa d el gad~
Y protectora que fac1hta su funci ón s in trabarla y a u men t a
su t erciopelo y su diafan idad.
'

CREMA FLOREINE,
POLVO FLOREINE.
JABON FLOREINE

Registrado como a rt iculo de segunda clase er 3 de Noviembre d e 1894.-

Año XX .- Tomo l.

..

1mpreso en pa pel d e las Fáb ricas de S a n Ffa fael•

México, Abril 6 de 1913.

Número 14.

..
,.

P REPARACION de W AMPOLE
no se ofreció al llúblic o en genc1·al b ast a q ue se p robó d ebida.m ente en un gran número d e
casos d e ¡,q LLellas m i s m as enferm ed ades llara l as que se recomienda sin vaci lació n . En c uanto é.
s u s compon entes, ni si q uier a se
h a n mantenido en secr et o. K;
tan sab rosa como l a m iel y con tie n e una sol ución d e un extracto
que se obtien e d e Hígados Puros
d e Bacala '), combina.dos con Ili p ofo, Hto~, ) falta y Cerezo S ilvestr e.
E s um\ m ezcl a m edicinal d e la
m ayor eficaci a p a r a l as I mpur ezas d e l a S a n gre , y A fecc iones
d e la Gar gan t a y Pulmones. El
Dr. L u is E. R u iz, Profesor do
Hig ien e e n la. E scu el a. Nacion al
d e M ed ic ina de M éxic o, dice :
" L a Prep a r ación d e W a mpol e
reconocida ya en todo el mundo
y a ceptada por t o dos l o3 méd icos
ilustr a d oJ, es á no d udarlo un
p o d e roso r ecurso p ar a com batir
muchos estad os patol (1gicos así com o p ara p revenirlos ." E :J L'l fruto
d e la c ien c ia m o d e rna. y no pue d e
d a r u_n r esu ~tado inefica z . No h ay
engano posible. En 11\s Boticas.
BOCA D ELICIOSA. FRAGANCIA
e n el A LIENTO e - lae

VIOLETAS RUSAS
Perfuman los
labios y dan 1i la
boca sabor de am·
brosía, apasionan
y hace n divino el
beso de los amantes.
La 88'1)()8&amp; a ue

-o

S•

US&amp; las Putlllu
Ylolot u do Ru1i1, do

Quontln, ,roza de la
Ít
ternura de su m&amp;•
&amp;-"
rldo. lndlspeosable para los
aue aman l as exaulslteces. Cajita
artística de &amp;\ u
minio, 50 cvs. Por correo, certificada 60
&lt;;_vs.- En :'tléxlco :Johannun. Ftll% d.: Cia. '.1.11•

.san })'aneúco, SG.-J.

Labadú Suu. d.: Co Prore,a 5. -J. Uthttin, Stu:r• , -'&lt;&gt;. Bolloor ts.'

COGNAC

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Sr. General Por f ir io D íc&amp;z, H é roe de la gloriosa jornada del "2 de Abril," que acaba de con-

De A, GIBABD, Bue d' Al131\a 48, París

m e morars e por primera ve;i: como fi4'st.- nacio na l.

UNICOS A.GENTES para /a Rcpáb/ica Muicana

Emilio ú'KANUEL e&amp; Co. Avenida 16 de Septiembre, 65.- ~XICO

N i ng uno ta n d e l ici oso como éste .

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EL MUNDO ILUSTRADO
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HAR
Es tan conocida para los asiduos de A. France, como
lo fué para los filósofos libertinos del tiempo de Constantino. Sólo que éstos no la oyeron cantar, como nosotros la otra noche, meiodías cálidas de Massenet. Les
bastó, para enloquecer e interrumpir sus eternas disputas, verla en los gestos de la mímica, en las palpitaciones de la danza, o bien tocando aires fáciles en la doble
flauta. Les bastó, para olvidar su sabiduría y presentarse en los jardinas de la cortesana coronados de violetas,
admirarla en la simulación de las pasiones, tan soberanamente expresadas por los poetas griegos con la magia
de los símbolos, representando en los teatros de Alejandría, las voluptuosidades prodigiosas que la fábula atribuye a Venus, a Leda, a Pasifae. Les bastó contemplarla en la colina funeraria, aplacando la sombra irritada
de Aquiles con el sacrificio de Polyxene, cuyo dolor
tranquilo ponía un sello trágico en las líneas egipcias
de su semblante, para que, copiando a Melantho, esos
sabios repitieran: oh Thais, necesitomos de tus auxilios
hasta para demostrar las propiedades de un triángulo.
Júzguese si Massenet, que no fué géometra, amaría a
Thais y si le estaría agradecido. El solo recuerdo de la
radiosa cortesana ( meretrix regina), Je permitió escribir
un bello poema musical. Por lo demás, sin negar la afirmación de Melantho, a primera vista puede creerse que
hay más simpatías entre Apolo c itareda y el arte de
amar, que entre una sonrisa y una ecuación algebraica.
Bien es verdad que Thais era también bailarina y aplicaba los principios de la Geometríd. a los movimientos
de la danza. Y es probable que el griego se acordara
de esta circunstancia cuando confesaba tan paladinamente la influencia de Thais en la definición de un problema científico. Pero yo no tengo autoridad para opinar sobre nada y abandono la exegesis del pensamiento
de Melantho a la penetración de los matemáticos. Prefiero irme con Pafnucio a la casa de la pecadora y antes de entrar en la "Gruta de las Ninfas," suspendo una
guirnalda de flores en el umbral, con la venia del escéptico Niceas y del propio anacoreta sañudó.
o o o
Fué en los días heroicos del cristianismo, cuando el
desierto se poblaba de capillas y monasterios y a lo largo de las riberas del Nilo se levantaban las cabañas habitadas por los solitarios. Todavía demoraba en la tierra la gentilidad moribunda, y no era raro que algunos
ascetas, más perseguidos que otros por las visiones malignas que dieron precio a la fervorosa piedad de Antonio y Serapión, se encontraran por la mañana, cuando
se dirigían a sus iglesias, huellas de centauros y de egipanes sobre los caminos que frecuentaban, ramas quebradas por las ninfas que corrían a ocultarse entre los
bosques, temerosas de los monstruos equinos, y otras señales semejantes que servían admirablemente para que
se' afirmara en el corazón de los cenobitas el sentimiento de glorificar al nuevo Dios, por medio de una v ida
ejemplar, consagrada al ayuno y a la penitencia.
Entre otros venerables varones, se distinguía Pafnucio, asi llamado en las Vidas latinas, o Serapión el Sidonita, que es el nombre que lleva en los manuscritos
g riegos. Con los altos ejemplos del gran Antonio y del
piadoso Efréo, del sencillo Palemón y de Macrino, rico
e n virtud, Pafnucio había fortalecido su fe y robustecido su piedad. No teoia la Tebaida e ntera un solitario

que llevase un cilicio de cerda más áspera, que resistiera más días sin alimentarse y que se flagelase más duramente. Bajo el tosco sayal ocultaba un jardin de sufrimientos y mortiticaciooes, y en frente de su celda, con
el claro de luna, solían verse siete chacales, inmóviles y
silenciosos. Se cree-agrega France-que eran siete demonios que él retenía en el dintel, por la virtud de su
santidad. Como se ve, Pafnucio era un digno sucesor
de Antonio, y se esperaba que cuando el Señor lo llamase a sí, vendría un león del desierto a cavarle, con
sus garras, la sepultura de los elegidos.
Cuando el fraile, antes de vestir el hábito, vivía la vida del siglo y su corazón ardía en la caldera de las falsas delicias, como él mismo afirmaba, conoció a Thais
en un teatro de Alejandría. Deslumbrado como los demás. por su belleza, que los poetas declaraban de esencia divina porque les mostraba la perfección de la forma, estuvo a punto de delinquir. Alguna noche de claro
azul, lo vieron las estrellas rondar el barrio de Racotis.
con la intención de entrar a la casa de la cortesana.
Quizás se tropezó a la sombra de los terebintos, con el
poeta Calícrato y con el hermoso Aristóbulo, que salían
borrachos de allí, repitiendo algunas elegías paganas en
cuyos versos celebraban la hermosura y el arte de la
cómica. Pafnucio tenía entonces quince años y poco dinero, circunstancia esta última que aumentaba la timidez natural de su edad. Pasó, · pues, de largo sobre la
tentación. Mas ahora, en la soledad de la celda, sintiéndose purificado por las aguas lustrales de la penitencia,
veía con horror ese recuerdo juvenil y le obsediaba la
imagen de Thais. La volvía a contemplar como la viera
en la noche de Alejandría, "tendida en un lecho transparente como una agua marina, c,,n la cabeza ligeramente levantada, los ojos húmedos y plenos de luz, las
narices palpitantes, la boca entreabierta, . los senos en
flor y los brazcs, frescos como dos arroyos." y un hondo
sentimiento de piedad lo poseyó, considerando que esa
obra maestra del Seíior continuaba mancillándose con
,odos los vicbs, inutilizando así el fruto de la sangre divina que corrió en el Calvario para la redención de los
pecadores.
Resolvió, en consecuencia, el heroico Pafnucio, abandonar su desierto y marchar a Alejandría, cou el santo
intento de detener a Thais en los caminos donde esta
pobre oveja perdida, iba dejando las más blancas galas
de su vellón. Parecía tocado por una fuerza invisible y
habían desaparecido las visiones inquietas que cruzaban
por sus meditaciones, llenándole el corazón de turbación y de duda. Sin entrar a t1ioguna iglesia de Alejandría , parque sabía que estaban profanadas por los
arrianos desde el destierro del patriarca Ataoasio, se
dirigió a la casa de su antiguo amigo Niceas, actual
amante de Thais, y le solicitó una túnica perfumada y
unas sandalias doradas, para no asustar a la cortesana
con el rudo sayal del cenobio.
"Teme ofender -a Venus-le dijo Niceas sutilmente,
cuando supo los motivos qne le llevaban a Alejandríasu venganza es terrible." Pafnucio no le oyó lleno como estaba del espíritu del Seíior, con el corazón henchido de uoa infinita piedad, hacia la bella culpable cuya vida se proponía rescatar ayudado por la divina gracia. Y alejándose del irónico amigo, se perdió en el mismo barrio de Racotis, donde diez años antes, las rosas
de Alejandría parecían más perfumadas. con el nombre
de Thais, Thais, que arrojaban sus temblorosos labios
de adolescente a los soplos de la noche Solo que aho ra,
fuerte ya contra los deleites y el atractivo del amor, se
encaminó sin miedo a la Gruta de las N iofas, en donde
Thais seguía hundiéndose dulcemente en las blanduras
de la voluptuosidad.
La iconografía de la época, no nos ha dejado los rasgos del monje, cuyo nombre, saliendo de los desiertos
de la Tebaida, se extendía como uo aroma de santidad
en el aire dorado de Alejandría. Así, yo imagino al cenobita algo semejante a mi Chucho Urueta. Un Urueta
erguido y barbudo, de color de ladrillo, los ojos brillantes por ti centelleo de las arenas líbicas, seco y nudoso
como un sarmiento y con nidos de páj~.ros en los cabe·
llos. Y considero el asombro de Thais cuando lo vió y
oyó su voz. definiendo con significaciones misteriosas la
expresión de un amor que la cortesana, eo su gentil ignorancia de las cosas místicas, creía de la tierra. Acostumbrada al meloso bordoneo y a las ironías sutiles del
perfumado Niceas, a los reclamos de los poetas que la
enamoraban con rimas artificiosas, a las conversaciones
de los filósofo$ que hablaban del amor como sofistas,
Thais h¡,_ de haber sentido el deseo irrefrenable y casi
doloroso, de ec:harse en los brazos del anacoreta, de colgarse a los cordones de su sayal y cr:izar con ese pastor
de elefantes, los duros caminos del desierto, dócilmente,
como una gacela de la Tebaida. Por eso se presentó con
él eo el festín de Cota y lo sentó a su lado orgnllosamente, provocando las envidias de sus compañeras y las
burlas, también envidiosas, de sus amigos, bajo la mirada tolerante de Niceas. Todos creían que su hermosura
omnipotente. había hecho salir del fondo del desierto, como una fiera de su espelunca, la bronca figura de Pafuucio. Y obediente y pasiva dejó que el monje destruyera
las telas preciosas. los mantos de púrpura. los estrigilos,
las tbeorbas y las liras, todo lo que recordaba su vida
de disipación y de pecado. Apenas se atrevió a abogar
melancólicamente por la conservación de un Eros de
marfil, regalo de Niceas. Era inútil. Nada fué per donado, y Pafnucio pudo ver, alrededor de la cabeza purificada de Thais, que se encendían los lirios de la mañana eterna y las rosas de la Jerusalem celestial,
Pero la profecía de Niceas tenía que cumplirse, porque Venus no permite que se dude de su poder. En

Tiene las ventanillas disimulac:'as.
ocultas a la vista, acaso por verdadera disposición de su anatomía,
acaso por efecto de luz. Y así, me
parece un órgano extraño e incomprensible. Apenas cabe en mí el
pensar que con aquella excrecencia
se puede oler; ni nunca llegué a imaginar que un órgano pudiera adquirir en ningún ser un aspecto tan intensamente grotesco, hasta conver
tirse en extra-natural.
En esta nariz extravagante encuentro un estímulo para emprender la
marcha curiosa a través de esta
compacta muchedumbre, cuyo olor
desagradable y complejo marea, cu-

vano el estilita, alojado en una columna, luchaba por
matar el recuerdo de Thais. En vano su perpetua qracióo subía al cielo, enredada en la lluvia que mojaba
sus huesos o'en los horribles fuegos de sol que aridecían sus labios. Seguía bajo el sortilegio de aquellas horas alejandrinas, iluminadas por la sonrisa y los ojos de
violeta de la pecadora. Por esto, cuando · esa sonrisa y
esos ojos se velaron con la sombra de la muerte, Pafnucio conoció que la vida lo maldecía y que Dios despreciaba su santidad. Y como no e ra humiidé, murió
atrozmente, como un réprobo, con todas las sierpes del
orgullo clavadas en el corazón.

o o o
Sacado de una novela de carácter psicológico, el libreto de Galle! resulta carente de interés y de fuerza
dramática. Hay que noner la música de Massenet sobre
el loto, el papiro y el eoforbio, que son como los manuscritos palimpsestos en los cuales estableció el maest ro France la verdadera historia de la cortesana, Así,
cuando el Athanael del libreto; dice la invocación:
"Voilá done la terrible cité .... " o cuando, después del
diálogo: "Nous nous sommes aimés une longue semaine .. .. " sigue el largo dúo en que Athaoael se esfuerza en convertir a Thais; cuando ésta pide gracia
para la estatuilla de Eros: "L'amour est une vertu rare . . .. " con un seotiniento de casta melancolía y de
fina gracia, nosotros únicamente hemos visto al Pafnucio descrito por la sabia pluma del maestro, a la Thais
que se complació eo cincelar en el más puro mármol
de su estilo. Vamos de la Tebaida a Alejandría, entre
los hermosos paisajes del Nilo; sentimos la tristeza del
helenismo que concluye al lado de las costumbres severas de los primeros cristianos y una emoción honda y
sincera nos acompaña, recordando las últimas frases de
Thais moribunda, cortadas por las blasfemias del infortunado Pafnucio y expresivante cantadas por Masseoet
o o o

..

Thais es dos veces ilustre por el símbolo que encierra

y por el talento de France que embalsamó su figura con
los perfumes de un arte supremo. Es verdad que el escritor francés, con su profunda penetración humana,
suprimió un santo de las antiguas hagiografías (muchos
siglos después de la muerte de Thais, los á rabes indicaban a los viajeros el 1ugar donde dormían el sueíio eterno, la Cortesana y Pafnucio, muertos en olor de santidad). Ea cambio, rinde parias al soberano imperio del
amor, reconstruyendo la verdadera · vida de Pafun :io,
en cuyo corazón puso las debilidades y !a$ pasiones que
hacen excelsa a la virt(ld. El infeliz anacoreta, por su
parte, no sabía lo que los padres de la iglesia han llegado a descubrir pósteriormente: que la piedad es a veces, el primer paso hacia la concupiscencia ..... .
Conque lectores, no seis piadosos. Es peligroso. Seguid también el consejo de Niestzche; haceos duros.
Acordaos del pobre Pafnucio.

yos inexplicables vaivenes son como
un enigma de movilidad. ¿ Qué descubren en las formas de su nariz estas personas congregadas en una plaza pública con el objeto de impedir
que los demás oigan la retreta y contemplar los fuegos de artificio?
Dejándome llevar por el flujo de
la multitud me pongo a observar las
narices de la gente con curiosa atención. Procuro desligarme por completo de la visión de todo lo demás;
desasirme de toda influencia ajena
a la nariz misma, no mirar a los ojos,
que son los órganos más hábiles para influir sobre nuestros nervios y
torcer la justicia de nuestros conceptos; concentrar únicamente toda la

RAFAEL LO PEZ.

l\JARICES
Hoy, día de fiesta pública, todo el mundo está en la
calle. Por las avenidas corren le!ltos ríos de gentes, En
los bulevares el tráfico se aumenta hasta hacerse difícil,
y ya en la plaza "Bolívar es imposible dar uo paso sin
mue?º esfuerzo. La gente medio sofocada se empuja,
se pisotea, resopla, como una manada de bestias sedienta, cabe el abrevadero.
Me repugnan estas aglomeraciones indignas y siento
el malestar de la muchedumbre, prisionero por azar entre sus mallas móviles y constricroras. Resígnome a dejarme llevar por la marea humana, que comienza a jugar conmigo como las ondas del océano con un leño
náutrago. Me lleva el flujo de un lado para otro, con
veleidad de mujer histérica.
De repente, me obligan a hacer una estación. La gente no av_anza oi retrocede: quién sabe qué espectáculo
presencian los que están delanteros, por.que mis vecinos estiran el pescuezo y se alzan sobre las ~ untas de
los pies con la avidez ardiente de ver algo curioso. A
mi lado una señora corpu lenta, de sotobarba fornida,
sigue con una pueril atención, regocijada, el vuelo de
los cohetes, y sonríe y resplandece de gozo en esta inocente contemplación.
Creo que no se le impo~ta u~ bledo que la magullen
y atropellen las personas 10qu1etas que se agitan ,. su
lado con el ansia de ver. En el oleaje de la muchedumbre ella está casi inmóvil, cual una gruesa mancha de
aceite sobre las olas turbulentas de un lago. Salta un
cohete y allí están persiguiéndolo sus ojos. El cohete va
elevándose, en curva graciosa, como lenta falárica de
ero, que deja en su curso una estela de fuego, una cauda de chispas.
Silenciosamente, porque la batahola y el tumulto impiden oír la detonación, se deshace eo lágrimas grue~as
y policromas. La señora tiene en este instante un aspecto de perfecta satisfacción. Y es entonces cuando
vengo a parar la atención en su nariz, ¡:.or la cual corre un lago y violento temblor de placer. Es su nariz
co~o u1:1 grueso tubérculo irregular; y más que órgano
ord1o;i-r,10, parece una verruga enorme, una fungosidad
patolog1ca en su carota sana.

atención de mi espíritu en el espectáculo nuevo y sorprendente de una colección de narices. Nuevo y sorprendente
resulta el espectáculo hasta un punto
que jamás h!!biera pod ido imaginarme.
Es pasmo lo que siento ante la inesperada e infinita variedad de formas, que
puede adquirir un órgano en la especie
humana. Aparatos enormes, corvos como armas, eri1.ados de vellos que asoman un bosquecillo rudo por las ventanillas amenazadoras, en donde diríamos que se cautela una celada. Narices
tenues, sutiles como lámioas,que parecen rehuir el comercio con el aire, adel gazándose en una desdeíiosa repugnancia de todo olor. Narices gordas, afables, benévolas, que parecen sonreir con indulgencia dulce a toda emanación del
ambiente. Narices nerviosas cuyas alas se crispan denunciando emociones agudas:
narices delicadas, ágiles, móviles, sensitivas, que tiemblan como pétalos de flor es·
tremecidos por el tenue hálito de los pulmones laboriosos.
Gruesas narices aplastadas de negritos, que parecen sufrir bajo la constante presión de un invisible puñetazo.
Narices romas y redondas como papas de ca roe. Largas narices, tristes, que testifican propensión al sentimentalismo gemebundo.
Naricillas llenas de gracia, cuyo provocador arremango delata la coquetería de
una señorita risueña, que pensando en su novio sonríe a todos los hombres.
Dóricas narices de matronas incorruptibles: narices dignas, taciturnas y circunspectas que parecen predicar moral con sus apariencias solemnes.
Unas se encorvan con brusquedad injuriosa, despreciativas y ávidas. Otras ondulan blandamente como una onda rizada por la brisa dulce.
Estas, rectilíneas, parece que están augurándonos un ceíio adusto; aquéllas, con
las alas ampliamente escotadas tienen un talento belicoso, un aspecto de cólera
y de crimen.
La gente no imagina siquiera que la nariz puede revelar sus pasiones. Todos
llevan la nariz con una naturalidad simple, enseñá ndosela a todo el mundo como
una presea: y oo se acuerdan casi nunca de que poseen una nariz que debían
vigilar cuidadosamente, cuyas congestiones son i nfieles, cuyos temblores p regonan
denuncias, cuya exhibición resulta, en ocasiones, insolente. No es, para los más, un
ó rgano vergonzoso, porque no tiene funciones ni relaciones sexuales. Y sin embargo, caben en ellas más vergüenzas que en los demás ó rganos.
¡Las gentes, qué van a pensar en sus narices! Miran complacidas la fuga luminosa de los cohetes, se molestan unas a otras con impertinencia maligna y sudan
con admirable buen humor.
De súbito me quedo parado, absorto y perplejo, como delante de uo prodigio.
Tengo enfrente una nariz suntuosa, de proporciones descomunales, una naríz
luenga y grave, digna del soneto de Quevedo, una nariz insólita. Dába ome ganas
de preguntarle al propietario, a manera de excusa, mientras por medio del tacto me convencía, como en el cuento de Poe :- "¿Son naturales?" Con admiración
curiosa las escudriñaba, admirando sus montículos, midiendo las curvas. calculando dimensiones estupendas.
Pero mi atención resultó imprudente de sobra. Un coro de r isas me sustrajo a
la noble contemplación. La gente que nos rodeaba advirtió mi curiosidad y la suponía premeditada burla.
El narigudo, q ue había dado eo la cuenta de la fisga, me miraba colérico, refunfuñando feroces palabras, y no en sus ojos advertí la ira, sino en su nariz; su
nariz temblaba como la hoja de una espada amenazante, enrojecía, se erizaba, se
erguía, hc~til y procaz. Escapé d iscretamente, prodigando codazos.
JESUS SEMPRUN.

•
Escenas de los juegos de prác tica, el domingo pasado en la escuela Industrial.El "team" de baseball de la escuela Industrial de Huérfanos con su nuc•
vo uniforme.

E l domingo próximo pasado estrenó uniformes ,Y jugó sus primeros juegos de
práctica el team de baseball de la Escuela Industrial de Huérfanos.
Con e~te motivo se organ izó una sencilla fiesta deportiva en el interior del edificio que ocupa la escuela en la plazuela de Santiago. Los jóvenes alumnos, portando sus uniformes, jugaron algunos juegos en los que demostraron una habilidad
impropia de una agrupación que está en vías de organizar:e.. Por lo que hicieron
los nuevos jugadores, se desprende que con un poco de practica el team de la escuela Industrial será uno de los mejore~ de ~u fuerza.
Publicamos en esta página algunas fotografías de los jugadores con sus nuevos
uniformes.

�A mi amigo Carlos Toro

Para "El Mundo Ilustrado."

-Bueno; pues ahora quédese con Dios, que yo voy a
ver dónde anda el ganado.
-Que te vaya bien, Pascualillo.
o o o
Aquel campesino mocetón, robusto, lleno de vida,
echó a andar por la campiña con tal pena en el corazón, que creía no llegar a donde estala su ganado.
T riste y encorajinado tiraba mentalmente todos los hilos
para salvar el honor de su amigo Isidro y la honra de
su prima Teodora.
Hasta entonces la vida había sido para él un sueño
dorado; algo (\Ue le pertenecía por derecho divino y
que nunca! .... así, nunca! se opondría la desgracia en
·e ) sendero que andaba día a día.
Envuelto por las sombras del dolor, buscó en el más
allá la salvación de su linaje; pero entre más pensaba más se le ofuscaba su espíritu paciente, pero indomable.
Cansado de luchar con sus negros pensamientos, a
voz en cuello echó al aire esas canciones qui, son la
expresión del dolor, que a veces calman las penas más
hondas del corazón.
El viento de la pradera arrastró con las quejas de
aquel que sufría profundamente, yendo sus lamentos a
retachar en los delicados tímpanos de Isidro que ya
andaba en busca de su amigo Pascualillo.
Is:dro, ansioso de charlar con su buen a migo, echó
el silbato al aire, el cual fué contestado inmediatamente por Pascualillo y ambos corrieron a reunirse.
Después de andar un poco por los vericuetos de la
serranía se encontraron, y con más cariño que él que lo
inventó, se abrazaron fuertemente, notando Isidro tal
tristeza en Pascualillo, que presumió que a lgo muy grave le pasaba a su buen amigo, y preocupado por aquello le habló de esta manera:
-/Qué tienes, Pascualillo?
- Nada, hombre.
-,Cómo nada? Yo noto en tí algo que te hace sufrir;
vamos, dime, , qué te pasa?
- iQué he de tener, Isidro, una poca de flojera y muchos deseos de platicar contigo!
-/De veras?
-Como lo oyes.
-Bueno, pues echemos una cana al aire.
- Dime, Isidro, ¿cómo te ha tratado la Teodora?
- Pues .. , . ,.
- , Pues qué, hombre?
- Bien, bien; uomás. que \ioy noté en ella algo que la
hace sufrir,
-Quizá le habrán contado algún chisme de tí.
-Tal vez, pero más bien creo que uo se trata de
cuento, sino de una pena venida a ella, uo sé por qué
motivo.
-Vamos, Isidro, 1cómo has notado tan semejante cosilla?
-Pues mira, siempre que voy con ella me dice que
me quiere, me habla más que una cotorra, me mira derecho y muy macizo, una que otra vez juega con las
barbas de mi jorongo y de cuando en cuando se divierte con los botones de mi chaqueta, y a l despedirnos, me
dice con tal gracia, con tal monada, que no me vaya a
emborrachar y que vuelva pronto á verla.
-IY hoy no hubo nada de eso?
-Nada .... absolutamente nada; las palabras se las
estuve sacando a fuerza, me miraba de una manera extraña y siempre que buscaba su cara, bajaba los ojos,
teniendo la pobre cierto temblorcillo, que la pura verdad vengo hecho una miseria y harto confundido.
-Tú no lo quieres creer, pero a mí me parece que
algo malo le han contado de tí.
- No, Pa~cualillo, yo al verla tan triste, la supliqué
me dijera si algo le habían contado de mí; que por qué
estaba tan triste, que si ya uo me quería, en fin, tanto
le pregunté, que me dijo que no tenía nada y que me
quería más que antes y que era mía y muy mía.
-Entonces, tú estás equivocado.
Pueda ser; pero . ... hoy encontré triste a mi Teodora y. . . . también a tí.
-Vamos, Isidro, no cargues e l juicio, entiende que
hay días muy tristes y su tristeza nos contagia.
-Tal vez .... pero yo no puedo convenir en lo que
hoy he notado en ustedes; yo quisiera adivinarlo y despachar muy lejos esta duda que se aferra a mi mente
como uu lobo hambriento; además, me parece extraño
que mi Teodora esté triste en vísperas de casarnos.
-No cargues la pena, no pasa nada; ya verás que
esto no llega a arroba-pueda ser.-Ya verás como pronto nos pasa esta tristeza; además,
la Teodora te quiere y tú la~ puedes en esta ranche-

-Señor Pedro, señor Pedro.
- ,Qué, hombre?
- Pues .... vaya amacizando las mandíbulas y preparando el estómago, porque muy pronto tendremos
boda.
- Vamos, Pascualillo, vamos; /quién es ese que intenta aumentar la prole del villorrio?
·
- / Cómo quién?
- Si, hombre, sí; di pronto, que ya sabes cuánto placer me causa que nuestros mozos hagan formales a
nuestras hembras
- Pues Isidro el del Bajío.
- 1Y con quién se casa el muchachón?
- Con la Teodora.
- /La hija de la señora Gertrudis?
-Con la misma.
-Muy buena me parece la pareja•
- Ya lo creo.
- Sin embargo ... . . .
- /Sin embargo qué ?
- Pues se dice que el amo Buenaventura le hace el
oso a la Teodora.
- IY eso qué?
- Pues .... na da menos que el amo se opondrá a ese
matrimonio.
-Qué se va a oponer, y menos cuando se dice que
tiene novia pedida en e l poblado.
- Ya ves, no!; pero .... estos patroncitos no son de
los que se andan por las ramas; pues en cuanto les
cuadra una mujer, ni ....
- - ,Ni qué, señor Pedro?
-N i les importa la honra de nuestras hembras ni les
preocupa los compromisos que tienen allá con los suyos.
- i Usted cómo lo sabe?
- Anda, hombre, qué burro eres, qué uo ves que a
mí se me ha acabado el pulmón en puro cargar la pena.
- l Luego usted ya ha vi,to que los amos se opongan
al matrimonio de los nuestros?
_._y muchas veces.
- Pues lo que es por hoy me parece que el amo no
amarra.
- Pero .... /por qué ?
-Porque Isidro es muy hombre y la Teodora muy
honradota.
- Ya lo ves, no!; pero a l señorito de seguro no le
faltarán mañas para hacer su gústo y menos pretextos
para despachar a Isidro a la sepultura.
-Ni lo mande Dios, señor Pedro, porque yo soy el
menos y de verdad que d amo moriría en mis manos.
-Calla, Pascualillo, calla, que las paredes hablan y
el amo fácilmente te puede despachar al otro mundo.
- Qué desventurados somos los pobres, señor Pedro;
trabajamos de sol a sol como bestias de carga, comemos
dos veces al día un poco de " esquite," dormimos a retazos, y tanto nuestras mujeres co¡no nosotros pertenecemos a esa gente sin conciencia.
- Qué quieres, así es la vida.
- - !\1uy cierto, señor Pedro; pero .... yo siempre estoy en las mías.
-,Cómo en las tuyas?
-Sí. ... lo que es por esta vez el amo uo hace su
agosto en el matrimonio de Isidro; pues juro a Dios y a
toda la corte celestial medirle mi espada al amo en su
santo •lomo. Además, tenga usted por seguro que Isidro
no es de los que tragan el santo a fuerza; no, lo que es
Isidro las puede y si no, pregunte a todo el mundo y
verá qué condición se carga el muchachóu.
-Sí, hombre; ya sé que es muy valiente.
--Pues tau valiente es, que donde raya nadie brinca.
--Dios no lo permita; pero .... en ochenta años que
tengo de vida he visto mucho. y no obstante que en mis
mocedades fuí el "pantera" de estas comarcas, un amo
que ya murió, manchó mi honor.
--1De veras, señor Pedro?
--Como lo oyes.
--i Y usted no se vengó?
- Iba a hacerlo cuando por orden del patrón me llevaron a la cárcel del poblado.
- IY por qué?
-Pues .... dizque porque me rob•ba las borregas
de la hacienda del señorito.
- 1Y cuánto tiempo duró encarcelado, señor Pedro?
- iSeis años, Pascualillo, seis años!
_ y cuando volvió todavía encontró a ..... .
ría.
-No, hombre, ya había muerto la pobrecita de pura
-Pero muchas veces las patrañas pierden al hombre
pena.
de resolución,
-!Ah, señor Pedro, cuánto me puede eso!
-Dices bien, pero cuenta conmigo y vive seguro de
- Calla, Pascualillo, calla, que cuando me acuerdo mi amistad.
me dan ganas de no sé qué,
-Bueno, caminemos hacia donde está el ganado y

conduzcámoslo al abrevadero; pues .:¡uiero que esta tarde me acompañes al poblado, para que entre mi madre,
tú y yo escojamos las donas que le he de dar a m i Teodora.
-Andemos.
- Pascualillo, ya que de donas tratarnos, dime, ,cómo
crees que se vea mejor mi Teodora, vestida de blanco
o de color ?
-Pues a mi me gustaría verla vestida de color.
-Mi madre cuadra contigo, pero quisiera vestirla de
blanco.
-Se vería muy linda ; pero mejor pregúntale a Teodora por su gusto en cuestión de colores.
-Platicando me ha dicho que le encantan los lienzos
color de rosa y muy cargados de flores.
-Entonces ni qué andarla hay; además uo imites a los
amos, sino a los tuyos, que las novias vestid~s de color
parecen reinas cubiertas con las flores de nuestros campos.
-Dices la verdad: de color y con más flores que las
las que se dan en el bajío.
o o o
M ientras Isidro soñaba en la mujer amada, Buenaventura tramaba la red para hacer caer en la ignominia a
la buena de Teodora. Prolijo sería mencionar los ardides
de Buenaventura para saciar su amor brutal eu aciuella
campesina que e ra la más bella de la comarca; sin embargo, diremos, aquellos que forman el prólogo de uu
drama verdaderamente trágico, Cúntado todavía por los
campesinos de aquella comarca con penosa tristeza.
El señorito Buenaventura comprendió que nunca cedería a sus iosiuuacioues brutales y que a l mismo tiempo no había otro recurso que e l ganarle la ventaja a Isidro, pidiendo eu matrimonio a Teodora. ·
Por varios días estuvo estudiando la manera de celebrar un matrimonio ficticio; y después de echar mil hilos, encontró la solución del problema.
Cuando Buenaventura estuvo seguro de su plan, se
presentó en casa de don Diego, padre de Teodo:a, en
solicitud de la mano de su hija.
El buen Santiago, que debía favores al amo, se vió
obligado a decirle que contara con su voluntad y que
podía casarse con su hija, siempre que ella le quisiera.
Buenaventura vaciló con la contestación de Santiago,
pues no contaba con el cariño de Teodora; pero pronto vino a su mente la manera de poner término a los
amores de Isidro y Teodora.
Pascualillo, que hasta entonces había creído imposible que e l amo le robase la dicha á s u buen amigo, se
convenció de la ruindad del señorito desde que éste pidió en matrimonio a Teodora; pero uo obstante lo sucedido, él tenía la esperanza de que su prima le cumpliese a su buen amigo, entre tanto, Isidro que ya sufría la
osadía del amo Buenaventura, contaba aún con el cariño de su amada, quien como de costumbre salía con él
a platicar.
En esa hora de profundo dolor, Isidro llegó a su amada y la dijo que la amaba; pero que era preciso terminar, porque sabía que el patrón la había pedido en matrimonio, y que también sabía que se le tenía preparada
una trampa para castigársele en caso de que no abaudooara sus relaciones.
Teodora, a l oír aquella resolución, rompió en llanto,
sin poder expresar la intensidad de su dolor y avergonzada de una perfidia de no era cómplice, le dijo a Isidro:
:._yo siempre seré tuya.
-Entonces, ¿por qué has consentido en casarte con
ese .... Buenaventura?
-Porque ha dicho a mi padre, que si no me uno a él,
nl.'s despide de esta comarca donde uací y viven todos
los míos.
-iY qué importa eso! ¿acaso no podre;nos vivir en
otra parte ?
-Dices muy bien; pero,. ,, cómo dejar a toda ern
gen te que es !a nuestra.
-Tienes razón,
Una tristeza indescriptible se apoderó de aquellos dos
seres que se am'lbac con delirio y sin decirse nada se
miraron ... , ¡mucho, mucho! y después de apreciar su
desgracia en todo su valor, Isidro le dijo a Teodora:
Mañana cuando Dios amanezca habré partido a otras
tierras donde pueda olvidar la afrenta, más uo a tí que
te quiero como a todas estas tierras que amé desde niño y donde se quedan todcs los míos.
Un adios tierno, doloroso, hizo brotar de los ojos de
aquellos seres que se amaban con frenesí lágrimas de
dolor; pero no obstante lo que pasaba, ellos- presentían
ser el uno para el otro.
Isidro montaneo en su caballo alazán é hincándole las
espueh,.s en los ijares, echó a correr por la hondonada,
donde muy pronto se perdió a la vista de Teodora que
se había quedado r ecargada en la barda, viendo alejarse
en violencia de barrer;,. al hombre que le perteQecía e¡¡
cuerpo y alma.

..,

•

-1 Cómo vamos, Pascualillo?
-Bien, señor Pedro.
-/Qué razón tienes del buen Isidro ?
-Ayer estuve en el bajío con sus padres y me dijeron
que estaba bueno y sin novedad, trabajando en un mineral.
-Pobre Isidro. ¡y la Teodora?
-Dicen que dentro· de tres semanas se casa con el
amo, en el templo de la Hacienda.
-Pues .. ,. ya tendrás amacizadas las mandíbulas y
preparado el estómago para la boda, /verdad ?
- i Lo que es yo .... ui en broma aporto por !afiestecilla!
-¿ Por qué Pascualillo ?
-iCómo por qué ! pues porque yo uo asisto a la fiesta de los malvados.
- l Luego tú estás siempre en las tuyas ?
- Claro. Y mire señor Pedro, no pierdo la esperanza
de que el amo la paga doble y redoble.
- Calla hombre, que a esos amigos el Diablo los proteje.
-Ya ve, no! ; pero hoy "mismo salgo para el p~blado,
con la santa intención de ponerle una carta a Isidro.
-Pues Pascualillo, mucho cuidado, que en estos casos hay que andar con cautela.
- Entre tanto Buenaventura se había marchado a la
ciudad, donde en compañía de los suyos, es decir, de
los vagos, platicaba la aveuturilla a esos que la dan de
tenorios afortunados.
La peripecia fué celebrada con entusiasmo por la caterva de perniciosos y entre copa . y C".Pª se tramaron
los medios de llevar acabo el matrimo010, quedando este arreglado de la manera siguiente:
El tenorio afortunado la haría de cura. y otro no menos audaz de Juez de lo Civil.
Tirado el hilo de aquella ignominia partieron oportunamente para la hacie:::da, donde se celebraría el matrimonio ficticio.
Llegado el d(a señalado para el desposorio, Isidro, que
había recibido la carta de Pascuahllo se encontraba ya
en el bajío, dispueito a jugar la vida con el amo por su
Teodora que no había olvidado ni un momento.
Verificada la ceremonia, los desposados partieron a
un Jugar de los más pi~to_resc&lt;;&gt;s de la haci_euda, y allí
se comió bueno, se bebió suficiente y se bailó harto.
000
La fiesta había pasado sin novedad; pero los aldeanos
dudaban de que todo aquello fuese de verdad. Los ~omeutarios iban y venían de boca en boca, los mozos ¡urabau vengar la afrenta del valieutre ;si?ro, los viejos
pronosticaban algo fatal, las mozas env1d1abau la suerte
de Teodora y las matronas renegaban de aquel intruso
que se había mezcladú entre los suyos.
La noche había entrado velada por los rayos de la luna que medio se ocultaba en el dombo de ~esadas nubes
que parecían extenderse por todo el espacio.
A las dos horas más o menos de que marcharon los
desposados se oyeron disparos_ ~e armas de fue~o ; las
detonaciones pusieron en mov1m1ento_ a los vecmos d_e
Ja comarca y se preguntaban el mohvo de aquellos tiros.
No había pasado una hora cuando se supo por toda
la ranchería que Isidro había asaltado _al amo Buenaventura y quitádole por la fuerza a su 1doladrada Teodora.
·
d
·
El hecho fué comentado por todos, reman o cierta
alegría en los campesino~.
.
Al siguiente día ocurrieron muchos vecinos al lugar
de tos acontecimientos encontrándose en él a l cadáver
· del Cura, de Buenaventura y a un invitado.
000
-Señor Pedro, ¿ya sabe lo que hay de nuevo ?
- No Pascualillo.
-Pu;s dicen que en el arenal del bajío se encontraron a tos cadáveres de Isidro y Teodora.
_¡ Cómo, Pascualillo!
-Sí. ... sí!
- /Pero cómo irían a dar allí? .
.
- Pues la verdad aquello es un m,steno.
- iQué horrible! con toda seguridad que allí hubo
una mano criminal.
-Sin duda; sin embargo ....
- Sin embargo qué?
- Prométame señor Pedro no denunciarme y yo le
cuento todo.
-Ya sabes que lo que entra eu esta cabeza no sale
ui a palos.
.
- Bueno. Bueno; pues hay tiene usted que Isidro
quitó por la fuerza al amo a la Teodora, montándola en
su a lazán echó a correr por el °:º:'te hasta -llegar_ al
río ; allí, creyendo que aun le seguman, o nos segn1nan,
porque yo también andaba _con él_. desmontamos y eut_i_:a
mos en una canoa , con la mtenc16n de. llegar al ba¡10
arrastrados por la corriente ; pero hay llene usted que
00 habíamos caminado ni m_edia _legua, cuand~ llegó la
creciente qoe con frecuencia ~a¡a de la serra01a, arrastrándonos por donde se lo auto¡a~a. Nos.otros al _ver e l
peligro luchamos por remar hacia la orilla del ri&lt;;&gt;, pe·
ro uos fué imposible darle dirección a la canoa; ".'eudo
que peligramos Isidro a~eguró a su Teo~ora y mehénd_ola debajo del brazo se hró a nado, haciendo yo lo m,s-

m~or mucho rato ví a Isidro que luchaba con el agua
a brazo partido por salvar a su Teodora; pero.la corriente arreció y yo apenas pude_ llegar_ a la 0~11la del
río, sin saber qué suerte les hab1a corrido a mis comp;.ñeros.

~

..

Retrato de sus hijos, por Rul eus, Museo de Lichteustein.
1

-Pues lo q ue sucedió Pascualillo, fué que la corriente los llevó hasta los arenales del bajío.
- Pues sin duda, porque allí resultaron.
-1 Y cómo estarían?
-Dicen que muy bien muertos y abrazados.
-iiPobrecitos!!
-Sí señor, Pedro; pero .. .. a mi ni me puede, porque
al fin Isidro y Teodora fueron el uno para el otro y el
señorito murió como lobo cazado por los valientes de
estas montañas que donde rayan nadie brinca.
El lector se preguntará por qué se le puso a esta historia los novios perdidos y uo otro nombre que siotetiiase el fondo y trama del cue11to,

H_e aquí la razón:
.,
.
.
L~s campesinas del ba¡10 o sea la ti_erra de . Pascuahllo, denominan e l lugar donde aparecieron b1e_u muertos y muy abrazados Isidro y Teodora, con el ht,ulo que
lleva este cuen to, quizá porque allí se encontraron a
aquellos dos seres que forman hoy día el abolengo de
aquellos rancheros que no permiten que extraño alguno mancha la honra de sus l¡embras demasiado hermosas y bien formadas.
Zacatecas, Noviembre de

1912.

LAURO G, CALOCA.

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,.fCASTelLANA
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Y al fio, ante tu cuerpo ya de hioojos,
bajo la sombra que cubrió tus ojos
t:&gt;do tu amor lo comulgué en uo beso!

I

A Fra•ncisco Cuevas Arguello
El montuno crapípedo ululando,
de Siringa iba en pos,
sintiendo dentro el alma la tortura
del puñal damasquino del dolor;
la ninfa se mostraba desdeñosa
al feo semidiós
que a sus fuerzas de másculo confiaba
lo que no pudo darle el corazón.
En los ojos de Pan, babia tiotes
de roja lumbr"rada de arrebol;
era el Deseo que locura eogendra;
de criminal molicie, era el furor.
Al fio, porente la velluda garra,
en la seda del músculo se biocó
y la virgeo detúvose temblando
como tremen las froodas a la voz
del crótalo gigante que sacude
furioso el aquilón.
Despliega de tus labios la a¡napola
- Pan, dolido clamó.y déjame que libe sus licores
más dulces que las mieles de Helicón,
hasta rodar beoda, en el nectario.
la abeja de mi amor.
En mis dominios tú serás la Reina
y a tus plantas pondré mi corazón;
mas, bríndame tus besos y tu encanto;
acalla tu de~déu...Escucha: yo
apelaré a mi clásico hibridismo
-mi empuje es de ciclóny mía tendrás que ser, ¡sólo mía!
cediendo a tu bondad o a mi rigor.
Y Siringa revueltos los cabellos
más rubios que las mieses en sazón;
el ónix de los ojos con más brillo
que un carbunclo, ¡detente! murmuró.
Y rechazaodo el atrevido ultraje
de la bestia, la garra separó
del seno y rauda c:&gt;mo el alado bólido,
po_r eotre el musgo de la selva huyó
gritando: ¡Socorredme, socorredme,
oh buen padre Ladón!
El viejo rio dormitata undoso
y oyendo en sueños el filial clamor
el espinazo de cristal eoarca.
,
prorrumpe en un rugido de león
y en sus propias entrañas deposi'ta
de Siringa el honor.
Después .... sobre la felpa de las aguas,
su guerrero penacho desplegó
una caña, gentil metamorfosis
de la ninfa que amara el semidiós.
Y desde entonces junto al viejo río,
Pan, lleno de dolor,
en los siete carrizos de su flauta
solloza sin tener cousolacién.

J. SOBREYRA ORTIZ.

Prrimav ,lr7\I
Para "El Mundo Ilustrado,"
Cuando llegué, tú vida sonreía
después de la nostalgia de mi espera
y fué el abril florido, Primavera
que en tu dulce mirar resplandecía.
El sol, como corola que se abría,
trazó en el infinito su carrera
lleuaodo de reflejos la pradera
donde locuaz pasara tu alegría.
Tuvo el parque sus músicas de agua
al llevar en las ondas la piragua
a nuestro amor ardieote como preso ...

DANIEL ROSS

Del Cemeoterio del Olvido
Tomé estos versos. iQué tristeza
me dió exhumarlos de sus tumbas
Ya coofuodidos con la yerba!
Allí, eo sileocio pavoroso,
Bajo una sombra siempre negra:
Estabao todos como hace años
(iQué du!ce paz la de la tierra!)
Estabao todos. Los he visto
Con su hermosura cadavérica
Resucitar a mi coojuro
E ir al diotel de mi conciéocia
Para clamar a graodes voces
Misericordia por sus peoas....
Y bien; si acaso oo les oigo,
Si acaso mi ánima altanera
Los deja hundidos en la sombra
Por evitar falsas vergüenzas,
Quizá más tarde me persigan
Sus melancólicas ideas,
Y ya sio vida yo, me nieguen
Dormir en paz bajo la tierra.
Por eso quiero hacerles caso,
Y destilarlos eo hileras
Ante los ojos de los hombres
Que en este mundo nada esperan.
Hoy como turba de murciélagos,
Como lechuzas agoreras,
Ante la luz de la Esperanza ·
Sin too ni son revolotean.
Después serán como esos locos
Que acurrucados en sus celdas
Tienen temor de que los maten
Los que por lástima se acercan.
Y allí estarán mis pobres versos,
Mis pobres versos de poeta
Gritando cesas incoherentes,
Mirando luz en las tinieblas.....
ULYSES CESAR SILVA.

Pata "El Mundo Ilustrado,"
Con la carga eternal de mis querellas
seguí la senda de la lucha impía,
euvue)to en el fulgor de las estrellas,
y camrnando entre las sombras bellas
en el esquife azul de uoa armonía ....
Miré en la cumbre un resplandor de gloria.
y seguí pertinaz por mi camino,
fascinado quizás por la victoria
o impulsaao tal vez por mi destino.
Miré la cumbre enhiesta
levantarse hasta el cielo, prepotente
sobre un límpido azul como los mar~s.
sobre un límpido azul resplandeciente
alumbrado por rayos estelares.
El halo de la luna parecía
triunfal corona de la altiva cumbre,
en cuya mole gigantesca había
el lumínico rojo de la lumbre.
Con la dulce sonrisa entre los J;,.bios
me. detuve en la senda fatigosa,
olvidé mis agravios,
y extraje de mi angustia quejumbrosa
un esfuerzo de amor, sin los resabios

de la pena incesante que me acosa.
Los vientos impetuosos que gemíao
por campos y Jlanuras,
quejumbrosos lameotos parecfan.
Y después .. .. el silencio misterioso ....
la sonrisa de todos los querubes
que mirando mi paso silencioso
desgarraban el seno de las o u bes . . ..
Me detuve otra vez. Mis pies caosados
esquivaron la lucha de amarguras,
y débiles, y exhautos, y exteouados
se riodieron, al fio, eo las alturas ....
Siotieodo los anhelos de la Gloria
y la garra implacable de mis males,
de la pálida e incógoita Victoria
oo traspuse los fúlgidos umbrales.
Uo torrente de espléndidos fulgores
hirió mis ojos en la ooche umbría,
y, presa de fatídicos temores,
grité eo la calma de la ooche fría ....

...

¡Caí despavorido,
llevándome los lazos
de uo espléodido amor desvanecido,
y el débil corazón hecho pedazos!
CESAR GAMACHO.

BESO
¿Te acuerdas? Fué en la tarde moribunda:
en el poniente el sol chisporroteaba:
nuestro amor era dicha en ese instante,
luz en nuestras miradas,
latido en nuestros pechos
y dulce fortaleza en nuestras almas:
mienltas que a legrando el viejo parque
de encinas centenarias,
de fuentes bulliciosas,
de hojazón verdecida y rosas blancas,
era el Zeuzoutle siogular Poeta
que un madrigal rimaba.
Y entonces me dijiste: ¿qué es un beso?
y el arrullo calló de tu palabra
y anhelante y curiosa en su defecto
me siguió interrogando tu mirada.
Yo no supe decirte qué es un beso
y respondí para calmar tus ansias:
no me preguntes más, tómalo y calla ....
y al estallar el beso en nuestros labios
quedaron desposadas nuestras almas.
Después, el sol rodó como un escudo
rojo, por la montaña,
y aunque el beso había muerto en nuestros labios
nos besamos aún con la mirada.
Han pasado los años,
y en esta auseñcia larga
sin fe que nos apoye,
sin tiempo y sin distancia,
s i vuelve la pregunta que me hiciste
a exacerbar tus ansias
adorables, por tuyas,
no la formules, calla,
y recuerda esa tarde moribunda
e~ que el occiduo sol era una ascua,
m1€ntras que a legrando el viejo parque
de encinas centenarias,
de fuentes bulliciosas,
de hojazóu vtrdecida y rosas blancas,
era e l Zeuzontle singular Poeta.
que un madrigal rimaba.
GREGORIO DE GANTE.

Siguiendo la costumbre tradicional, e l jueves de la semana próxima
pasada se celebró en el templo del
Carmen de la ciudad de San Angel
la festividad consagrada a dar grac,as al Supremo Hacedor por los dones de la Primavera, la cual festividad se conoce comuomente con el
nombre de fiesta de las Amapolas.
. Conservando las costumbres_ antiquísimas, hubo una misa solemué, pro·
cesión de las amapolas en el atno del templo y la típica feria de flores
tanto en el templo mismo como en sus alrededores.
Desgraci~dameute la cantidad de _amapolas que se ha dado este año
en las cercamas de San Aogel no ha sido tau abundante como en años anteriores, y en vista de esto se tuvo que suprimir la lluvia de amapolas que
es un~ de los detalles más pintorescos de la fiesta.
. Sin embarg&lt;&gt;, la festividad tuvo todo su sabor típico y para los no iniciados en ella, tuvo el g ran atractivo de la novedad.

AU
A la señorita Sara Prado,
Era el atardecer de un día del mes de Junio, era una de esas tardes
tristes, te~iosas, en _que inmensos nubarrones negros y sombríos encapo
tabau el cielo y cubnau las crestas de las elevadas montañas. La tarde era
triste y mi alma participaba de esa tristeza, sentía la indescripible pesadu_mbre que debe de seotir el que se encueotra completamente solo en
medio de un desierto, y acudían a mi mente como para hacer más dolorosa_ mi l?eua, lo_s recuerdos más felices y r isueños de mi vida, sintiendo
con rnfimta ansiedad la nostalgia de la ausencia y de la felicidad esfumada,
Pensaba_en ella: Pensaba en el querido terruño donde pasé mi juventud; el terruuo querido donde la conocí, el simpático pueblo internado allá
en las abruptas montañas de Jalisco, allá donde fué la cuna de mis
amores y donde al candente sol costeño, nació un amor tan ardiente como

él.
Pensaba en la ausente, y al pensar f'n ella me 1.-. .forjaba en mi mente
como en aquellos felices días en que ambos en alas de la fantasía nos for!11ábamos ideales risueños, creábamos días llenos de vt-ntura y felicidad
imperecedera, recordaba aquellos ojos esmeraldinos que muchas veces
m~ miraron coi; i:riirada lánguid~ y apasionada, aquella boca que al sonre1~me me hacia rnmensamente dichoso, y que al dejar escapar de sus
labios de grana palabras de amor, su voz de argentina y rítmica cadencia
hacía palpitar mi corazón de emoción inefable. ¡Ah! entonces era dichoso ; -las policromas mariposillas de la ilusión poblaban ttis dorados eosueños, entonces º? pensa?a e~ !_as luchas de la vida, no había para mí
más mundo, más vida, mas felicidad, que ella; todo se reducía para mí en
aquel sérque amo como a mi vida y todo en mi redor era dicha · era felici•
dad ; era ilusión.
'

La feria de las a mapolas. -Tres "estaciones" de la procesión en el atrio del Carmen.

�TRISTE NOCHE
Especial para "El Mundo Ilustrado."
!Qué fría estaba la noche! su frío parecía que no sólo
h elaba nuestros cuerpos, sino que pretendía hela r nues·
tras almas con enfados, tristezas y dolores. ¡Vano intento! las almas como las n uestras, en las que hay primavera con su canto de pájaros, con su brotar de hojas y
su besar de brisas matinales. en ellas donde hay vida,
calor y luz, no puede haber invierno, desolación y tris(€.zal Los mantos azules y de color de rosa con que la
Hada vistió a Cupido, no pueden tornarse en los mantos
blancos, anémicos y pálidos con que la muerte vistió al
Invierno! Almas como las nuestras: sólo tienen una es·
!ación; la Primavera, sonriente y acariciadora, envuelta
en rayos de sol y en rosar de a las de golondrina pardal
Las frentes donde han hecho sus nidos los ensueños,
donde se han grabado imágenes queridas, no pueden
tornarse jamás en cavernas tristes, monótonas, obscuras
y desleales. Los ojos que han brillado para mirar otros
ojos: no quieren permanecer cerrado" y esquivos! Los
labios que hao temblado trémulos y acariciador es para
besar a otros labios: no pueden tener presa la bandada
de besos que juega en ellos, parlera y bulliciosa! Los
suspiros y el aliento de dos almas, no pueden mirarse en
el viento a islados y sólos, se hao acostumbrado a que
se les mime y se les recoja, no les gusta ser errantes
mensajeros del amor, les agrada y les encanta que se
les dá entrada y se le~ abrigue en la morada donde hay
calor, mucho calor: el corazón que siente y amaJ
¡Qué horas tan tristtls nos hacen pasar nuestras nimie·
dades y tonterías de humanos! Hacemos que nos vamos
a dejar de q uerer, cuando es una verdadera, sublime y
honda adoración la q ue nos tenemos! He pasado una
noche de insomnio, una noche en la que por mi frente
han pasado en funeraria procesión tristezas y amargu·
ras. No pude dormir, me aburría en la cama, me des·
esperaba; recordaba con pena tus oj itcs medio húme·
dos, q ue fijos me miraban en el teatro; recordaba con
dolor la calle sola y callada, en cuyo trayecto no me
d ijiste nada; ¡qué distinta manera de caminar el uno a l
lado del otro en ocasiones anteriores, en que hemos ha·
blado mucho de amor y caminado del brazo! ¡Ay! no
q uiero acordarme más de este contraste triste! E n me·
dio de mi desesperación hubo un rayito de alegría, de
gozo, de satisfacción, que me aliviaba y me alentaba un
poco: el apretón de manos que nos dimos al decirnos

m.rtVItffiJllt
Una vez más, Amor, van mis letras a tí.
Y van comu siempre, también, a hablarte de viejos
motivos nuevos y de nuevos motivos viejos. Porq ue de se·
guro tú habrás comprendido ya que en materia de amor,
toda frase que tiene el aparente aspecto de la novedad,
es fundamentalmente antigua, y toda la que una consideración juiciosa encontraría caduca, es raramente nueva. f'.or eso nada anormal, nada criticable, nada punible
es m1 deseo de exaltar u na vez más, tus hechizos cor po·
rales y tus hechizos almos, con mis viejas frases de
ayer, con mis nuevas frases de ahora, con mis frases de
siempre.
Te he dicho una y mil veces q ue no podré olvidarte
nunca. Nunca, ¿ lo oís? Tal como si dijera que a través
del tiempo, y de la ausencia, y del o lvido, mi adoración
por tí per manecerá inmutable. Porque eso y más te me·
reces. Cómo no corresponder con ese pequeño esfuer•
zo de constancia, al gigantesco tuyo, de bondad y de
amor ?
.
Cuando en un lejano día -pero no por lejano menos
bello,- el a lado y desnudo Sagitario me disparó una de
sus adorables flechas, de rodillas caí a tus r eales plantas,
oh, Mía, rendidamente enamorado y cuerdamente loco. Llevaba el corazón poblado de ilusionadas mariposas, y el cerebro henchido de puras y embrionarias esperanzas, y los l..bios cuajados de estudiadas palabras
e róticas. ¿ Lo recuerdas?

.

.

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F iestas de primavera en Tlacotalpam. alegórico de la Primavera.

Carro

son azules, y sacratísimos, y mansos como los de Palas;
que la línea y la forma- la línea y la forma que eternizaron a Veous,-caotao en tí, en toda tú, el admirable
y abrasador himno de la perfección y de la atracción.
Admirablemente resumes las características de estas tres
diosas. Eres, por lo tanto, tres veces divina.
Humanamente, tres veces d iosa eres . . ... .
JULIO OROZCO MUÑOZ.

''hasta mañaoa. 11

•

S r . don Sa ntiago Ballescá, distinguido comerciante español m uerto recientemente

¡Hasta mañana! y vino el nuevo día trayendo en sus
alas de luz nuestra a legría que fingimos por unas cuan·
tas horas, no desearla ni quererla, cuando estamos con·
vencidos q ue sin ella la vida nos es amarga, muy ama r·
ga, fastidiosa y cansada, muy cansada!
Nuestra alegría la hemos asegarado aún más esta ma·
ñana, olvidando n uestros enojos de anoche, sin hacer·
nos reproches, sin refer irnos vanas reminiscencias, sino
que en un a rranque sublime, cuando ya no podías fingir
tú, ni yo disimular los enojos: busqué tus ojos, nos miramos mucho, y a l poco rato el ''t,hiquitín de las fle•
chas" brincaba sonriente de tí para mí, de mí para tí!

En el hermoso y pintoresco puerto de Tlacota lpam se
efectuó el día 23 de marzo próximo pasado una entu·
siasta fiesta para saludar a la diosa Primavera. En el
programa de dicha festividad figuraron toda clase de di·
versiones públicas y privadas, pero la más prcminente
de todas fué el desfile de carros alegóricos a rreglados
con gran gusto y originalidad, y en los que tomaron parte señoritas distinguidas de la localidad.
Debido a los esfuerzos de nuestro corresponsal en'dicho puerto podemos ofrecer a nuestros lectores en ;sta
página algunas fotografías de los bellos carros de1 desfile.

FRANCISCO SANCHEZ MARJN.
Ahora estoy muy lejos del sér q uerido, muy lejos del
pueblo donde la conocí, las mariposillas de la ilusión
han huído, la felicidad tantas veces soñada se ha esfumado, y sólo que dan, en mi memoria m uchos recuer dos,
en mi alma mucho a mor y el dolor de la ausencia! Así
pe nsando, había llegado la noche.
La lamparilla t léctr ica susp endida sobr e mi escritorio, a l encende rse súbita me despertó de mi marasmo,
y la luz dió de lleno sob r e la blanca tarjeta con la efigie de mi amada; la contemplé largo tiempo; allí estaba retratada con su traje negro que la hace más bella,
con su gracioso rostro al que quisie r a darle vida, animación ; ¡oh ! qué diera por que esos divinos ojos se posaran
e n mí como antaño, y que sus labios dejaran oír dulces
palabras, llenas de amor, de poesía y de encanto. Tomé
el r etrato y lo llevé a mis labios con fervor, imprimieo·
do sobre aquel rostro impasible un ósculo de amor, co·
mo queriedo con aquella caricia ardiente, darle vida.
Y seguí p ensando en e lla .... en la bella ausente, _qne
allá muy lejos, q uizá es dichosa y es fe liz. Afuera, la
lluvia sin cesar caía monótona azotando los cristales
del balcón, e l re lámpago fulgía y el trueno tremaba con
ronca voz.
Yo. a solas con m i espír itu.

Carro de 'L¡i.s diosas ~1itológicas' en las fiestas
primaverales de Tlacotalpam.

Tú me miraste iogéo uamente, en tanto que en el rosa
de tus mejillas florecían las rosas rojas del rubor. Luel
go, inclinando tu soñadora y blanda cabecita, suspiraste,
más bien que murmuraste, el anhelado monosílabo que
era toda una afirmación. El mismo que ha sido desde
entonces el amuleto de mi culto, la aurora de la noche,
la primavera de mi vida.
iOh la ausencia! Ella es el obstáculo fatal que me impide contemplarte diariamente, con estos ojos pecadores
como en un éxtasis beatífico; ella es el océano de pro·
bauza que las circunstancias han puesto entre tu continente de cariño y el mío, de cariño y fervor; ella es el
purgatorio expiativo que me hará merecer la ambicionada posesión de tu a lma, ese incomparable paraíso donde no ha morado hasta hoy la serpiente del mal. Ma5
visto bien , con tu amor, con tu voluntad, con tu simpa·
tía de mi parte, hay ausencia posible? De hecho estás
muy lejos de mí. Pero tus cartas son tao tuyas, me hablan tan cordialmente, me penetran tao hondo, las siento vivir tan intensas y sinceras, que prodigiosamente re·
vocao en mí todo el desierto de la separación, acelerando
y embelleciendo las horas tr istes y tardas de mi existen·
cia. Además, como una sola vez no ha atravesado el es·
ceoario de mi mente, la dolorosa y trágica visión de
Otelo, e l espectro de la ausencia se ha convertido para
mí en uno de aquellos rubios muñecos con los que tú y
yo solíamos distraer nuestros frecuentes ocios iofao·
ti les.

"SYDNEY. ''

Pastel de alondras o de conjugadas
Desplumadas y soflamadas las aves, se abr en por el
dorso y se destr ipan, para r ellenarlas con una prep;.ra·
c ió n hecha con los mismos intestinos de aquéllas, picados y maja dos con tocino rayado y con finas hierbas. En
una cazuela o en un molde se adereza una pasta y se
guarnece el fondo con tocino, sobre el cual se colocarán )as alondras, sazooándolas, capa por capa, con especias finas, para cubrir la última capa con las hojas de
laurel y manteca, adaptar la capa luego y cocerlo todo
en horno durante dos horas y media próximamente.

Concurrentes al baile efectuado e l último domingo en el Centro español.

¿La condensada apología de tus encantos ahora ? Qué
más podré exalta rte si te digo que tu luengo cabello está, cerno el de Ceres, hecho de seda y oro; que tus ojos

" La Uoióo," carro que figuró en la fiesta del 23 de marzo en Tlacotalpam.

Fots. Diego F. de la Peña.

�En los altos círculos diplomáticos de Europa, en las
principales cancillerías de las naciones, en fin, en el
seno de la poderosa familia reinante alemana, no se habla de otra cosa que del matrimonio de la Princesa Vic·
toria Luisa, bija única de los Emperadores de Alema·
nia. con el P ríncipe Ernesto Augusto de Cumberland.
No hay para qué decir que los preparativos para la
próxima ceremonia uupcial son magníficos, y 9ue una
vez más veremos la descripción de joyas valiosas, de
vestidos fantásticos por lo brillaotes y lujosos, y en una
palabra, de todo lo que en casos a nálogos, sale a relucir en estas circunstancias, y tanto más cuanto que se
trata nada menos que del poderío y la prosapia del Kaiser alemán.
Más dejando este aspecto mundano, el cual ha de darnos motivo de amenos artículos caando tenga efecto la
boda de los citados príncipes, hemos de ver en estos
momentos, algo de la importancia de estas nupcias bajo
el punto de vista diplomático, por terminar con el citado
matrimonio, la rivalidad entre los Hoheozollern y la. casa de los guelfos, por ser el novio, nieto del último Rey
de Haonover.
Más de medio siglo tiene por fecha ese antagonismo,
y si bien el Duque de Cumberland, padre del novio, no
expresa su completa renuncia a la corona de Haonover,
que ahora es del Kaiser, que es Rey de Prusia, como
saben nuestros lectores, no cabe duda que al casarse su
hijo con la hija de Guillermo II, el futuro yerno renuncia a todo lo que no sea en pro de la casa reinante a la
que pertenece su novia.
Se comprende que el actual Duque de Hannover no
pueda renunciar a los derechos a la corona de este Reino, dados sus antecedentes y dado el tiempo en que fué
her€dero de la misma; pero su hijo, al casarse con la
Princesa V ictoria Luisa, mata las pretensiones de los
guelfos, desde el momento en que es oficial a las órdenes del Kaiser y está ligado por la disciplina militar
y por los lazQs de parentesco.
Desde que el joven priocipe vist, el uniforme p rusiano, se reconoce como tal y es súbdito alemán.
El partido guelfo apenas ha representado estos últimos años en la provincia de Hannover un gran papel.
De los 590,000 votos emitidos en tal provincia en 1912
para las elecciones al reichstag, obtuvo únicamente ....
79,600, esto es, un 13.5 por ciento, o sea, ni siquiera r -7
de votos.
El putido llegará indud,1blemente a ser un cero a la
izquierda.
Si los partidarios guelfos, con su insignificancia, a penas constituían un pelig ro para la existencia del Imperio Alemán, sin e mbargo, formaban un cuerpo extraño
en él, hasta cierto punto.
Bajo el aspecto político interno alemán, es de desear
que tal cuerpo extraño vaya desapareciendo.
No deja de tener importancia el noviazgo de la política exterior, pues con é l han de ser más íntimas las relaciones entre las cortes de Berlín y Londres.
Lo mismo la casa de Hannover que la de Hohenzollern, están emparentadas de ce rca con la casa reinante
inglesa.
El antagonismo entre los Cumberlaod y los Hohenzollern tenía que ser, por lo tanto, muy desagrarlable a
a los comunes parie ntes.
L a reconcilis.ción llevada a cabo, fomentará también,
por consiguiente, la intimidad entre la corte berlinesa
y la londinense.
Por lo demás, la novia reune grandes condiciones físicas y morales, habiendo recibido una educación completa, como todos los hijos del Kaiser,
Domina la bella Princesa los principales idiomas europeos, es una grao entusiasta de los " sports" y t iene
fama de e legante. Y, ya que de elegancia hablamos, d iremos que, según se asegura, no se ha mandado a hacer
en París ni un solo pañuelo para el "trousseau" de boda,
siendo todo confección alemana.
o o o
Ya que hablamos de la familia Imperial de Alemania,

las filas del ejército alemán, áuhque por corto tiempo,
un gran núrrrero de jóvenes oficia17s turcos? .
Para hacer una guerra se necesita, en pnmer lugar,
dinero; eo segundo lugar, dinero y siempre dinero.
L. Turquía, desde hace años, carece de este importante medio; hasta hoy día sufre, por ello, de las consecuencias de su última guerra con Rusia.
Eo vista de las economías, sus preparativos bélicos,
tanto como su instrucción eo tiempo de paz, co se han
efectuado conforme a los adelantos de los actuales
tiempos.
Estas son las c,1usas por las cuales ha sido batido el
antes tan valiente ejército turco.

ER

La Princesa Victoria Luisa, de Alemania.
El Priocipe Ernesto Augusto.
Que próximamente contraerán matrimonio
presentaremos a Guille rmo II bajo el punto de vista cie
Hace, por tanto, de Caden, una fábrica de arte y al
industrial y agricultor, a cuyo efecto tiene un dominio ·mismo tiempo, una fábrica de reproducciones de obras
en Caden.
extrangeras que son célebres ya y las cuales se venden
No hace mucho tiempo, en un discurso p ron unciado
a buen precio en todo el mundo. De manera que de
por e l Kaiser ante el Consejo de Agricultura, habló dt: · aquellos talleres salen bustos, estatuas, cabezas artístisus aficiones al campo y el desarrollo que había dado a
cas, copias de medallas antiguas, denominándose así el
diversas industrias e n la finca de Caden. Dichas palaKaiser un protector de las artes y amante de Jo bello.
bras tuvieron resonancia por tratarse de un aspecto nue- Y un almacén abierto en uno de los sitios más céntricos
vo del Emperador que cultiva cosas tan diversas; y e l de Berlín, expone los modelos y la cerámica de Cadiasombro creció al saberse que cerca de la residencia cinen, y el dueño Real de todo esto habla siempre con entada hay una fábrica de mayolica y de cerámica, que e l
tusiasmo del negocio y hace la "réclame" con el mismo
Soberano casi dirige, para lo cual pide modelos a los ardor de un comerciante a su clientela.
artistas y profesons de Berlín de sus obras más salien·
Igualmente en Cadinen hay un amplio y magnífico estes para la fá bric"- Real.
tablecimiento agrícola, que constituye un modelo en su
género, hasta el punto de que en cierta ocasión, hablan·
do G uillermo II de los animales que alli hay, dijo:
"Verdaderamente, los e.;tablos de los puercos que tengo,
son mejores que las casas de los obreros que trabajan
en el campo en las faena,, agrícolas." El deseo del s~berano ha sido probar que en Alemania se puede hacer
,f
que sea verdad el mejoramiento de la cla~e obrera por
medio de la riqueza de cereales y por las comodidades
de los jornaleros que emplea en el campo, los cuales viven cómodamente en "cottages" a la inglesa. habitando
cuatro familias en cada una de estas casas.
Es por tanto Cadinen una verdadera colonia por la
aglomeración de industrias, de labores agrícolas, de obreros, de agricultores, etc., etc. Situada a l oeste de Prusia,
levantada en un sitio donde hay abundancia de agua,
mucha vegetación, bastantes casas, escuelas, iglesias,
cementerios. En el discurso antes citado, añad ió Guillermo II: "Mi propiedad no está todavía a la altura que
deseo y pienso regir, por mí mismo, mi propiedad,''
La mo ral de esta pequeña historia de la residencia de
Cadinen, es que hay dos cosas en Alemao ia a las cuales
no es dable tocar, una es el amor propio profesional y
otra, la solidaridad corporativa.

1

454;
El Emperador de Alemania iospecciooando sus establecimientos agrícolas en Cadioen.

I'

El bombardeo de Adrianópolis .. .. El primer cañón que rompió e l fuego, contra la plaza al ssberse la ruptura
del armisticio.

AW~!fül&amp;W©&gt;IP\G)!Lil§ &lt;cAY©&gt; rtW !P'©l
~rtm. ~rt !L©l§ IBU!L~A~©l§

0

Nuestro grabado representa el primer cañón que rompió e l fuego contra el poderoso baluarte de los tu_rcos,
ya en manos de los búlgaros, después de hacer prisioneros a 38,000 soldados que había en la plaza.
De seguro que los lectores conocen ya detalles de todo esto por la prensa diaria y sólo hemos de h~cer consideraciones acer ca de la derrota del Imperio 1 orco, tan
poderoso hace más de un siglo y hoy vencido y humillado.
Se han querido explicar tan continuadas derrotas por
la inferioridad de los armamentos.
La Turquía ha confiado demasiado en la i?tervención
de las grandes potencias en el problem~ oriental. para
evitar una nueva guerra. Esto fué su primera falta.
El comando superior del ejército no estaba preparado para la guerra. ~sto f~é su seguoda gra? falt~.
En vista de su mov1hzac1ón retardada, fue obligada.
d esde un principio, a tomar la defensiva estratégica, y
con esto cometió la tercera gran falta , cuyas consecuencias son las ac:uales derrotas.
La Turquía quiso cerrar la entrada a sus territorios
a cada uno de los aliados, con ese objeto esparció sus
tropas en todas direcciones. Co&lt;1 esto ha marchado ~n
oposición al proverbio fuocfameotal de la estrategia:
"Quien mucho abarca poco aprieta."
Hasta ahora la Bulgaria ha sabido aprovechar enérgicamente los éxitos obtenidos por mectio de una ofensiva
r-in consideraciones. Por consiguiente, ha obrado con
acierto, tanto estratégica como tácticamente.
·
Las operaciones ejecutadas por los búlgaros se basan
sobre las hazañas de la historia militar, que actualmente
es propiedad común de todas las naciooes, y que coosis-

te en conservar en buen pie los ejércitos en tiempo de
paz y vela r por el perfeccionamiento en la instrucción de
los oficiales.
Por consiguiente, estas enseñanzas no son privilegio
exclusivo ni de la escuela alemana ni dt: la francesa.
No se puede formular cargos a la táctica alemana, si
durante la batalla de L ule Burgas, que duró varios clías,
los soldados turcos _han caído agotados con hambre y
completamente caosados, y se han rendido en grao número para obtener al fin un poco de alimento.
Ni la táctica alemana ni las fábricas alt-mana8 de a rmamentos son culpables de que en repetidas ocasiones
los turcos han disparado con municióo a fogueo, en vez
de tiros de guerra, y alÍn se han presentado casos en que
las municiones han faltado completamente.
Finalmente, la táctica alemana no tiene participación alguna en el defectuoso despliegue estratégico, al
comienzo de la campaña. Esto es cuestión de estrategia.
El único responsable de esto es la dirección del ejército turco, que en su irresolución parece que ha dejado
que los hechos resulten como lo quiera el destino.
Se había previsto que para todos los errores que han
sido cometidos, se buscaría y se hallaría "quien pagara
el pato de la boda."
Según not;cias turcas, se-achaca todo a la introducción del paso de parada prusiano. Este no tiene nada
que ver con el despliegue estratégico, con la táctica, oi
la defectuosa a limentación, ni el escaso amuoicionamieoto; pero es el mejor rr.edio para que la oficialidad
tenga alguna influencia sobre la tropa, y que ésta se
acostumbre al orden y disciplina.
Cabalmente, en vista del estado dt desmoralización
en que se halla el in:perio otomaoo, el orden y la disci·
plina eran muy necesarios al ejercicio turco.
¿ Quién puede asegurar que esta catástrofe no se hubiese producido antes, si el ejército turco no hubiese tenido instructores alemanes y si no hubiera pasado por

Pequeño presbiter io, de alegre verde, con tus golondrioas en el verano y tu nieve en el invierno, pareces
siempre rodeado del soplo de a las agitadas 6 de los cooos turbillonantes!
· No tienes como los demás presbiterios, árboles verdean tes que murmuren y canten en torno tuyo, y serías
el desierto absoluto si no tuvieras, para animarte, las
golondrinas y la nieve.
Cuando te contemplo, me siento conmovido: estás tao
pequeño, tan claro, tan solitario sobre el "fjelde," y tan
valientemente le bates contra la soledad!
Pero no te ocurrirá quejarte, porque no tienes árbol
eo tu compañía: te consuelas pensando que tienes más
golondrinas y más nieve que todo, los presbiterios del
país; y te has unido tanto a aquellos camaradas, que casi eres alegre como un pájaro y sonriente como un dominguillo de nieve.
Pareces q ue has venido de un país más alegre, de haber sido hecho para una villa cuyo corredor d;ese hacia las olas murmuraotes y dulces.
Aquí, tu corredorcillo, sepultado en montones de nieve durante las tres cuartas partes del año, parece casi
una parodia, pues durante el breve estío, cuando las
golondrinas hacen su nido bajo tu alar, hace a menudo
demasiado frío para sentarse a tu sombra.
Pero yo no quiero que destruyan tu corredor. Yo no
quiero que cambien nada a tu fisonomía,
Así como estás, te amo por los recuerdos que evocas,
recuerdos de villas alegres, como corredores cubiertos
de verdura, cayendo sobre olas murmurantes y dulces;
y te amo, sobre todo, porque está, ahí, tao bravamente
sobre el fjelde,
¿Quién tuvo la idea de pintarte de verde, de ese vf!rde a legre de los retoños de primavera ?
Sin d11da fue una jóven mujer de pastor, una de esas
mujeres pálidas y silenciosas como hay tantas en nues·
tro país de piedras y de nieves!
Yo no hablo de mujeres de pastores acomodados. de
las ricas regiones del Sud: ell;,s pueden ser regordetas,
redondas, alegres; yo pienso en las que están proscriptas al Nordland, a la región de los fjeldes,
Alguna mujercita pálida y triste se encontró aquí en
la nieve, y miraodo en torno suyo las montañas blancas,
se sintió completamente helada!
Quizá fué al fio de mayo.
Experimentó un deseo infinito de yerba y de hojas
verdes, luego agotada su paciencia, se revoltó. Sus miradas cayeron entonces sobre el pequeño presbiterio, que
debía ser blanco como es costumbre; y no pudiendo r esistir toda aquella blancura. golpeó la tierra con el pie
y dijo·a su marido:
-Vamos, es preciso pintar , a lo menos, el presbiter io
de verde!
.. -~
.
Acaso estaba ofuscada cuando lo ~lJJO; pero su mando, conmovido por su ardiente deseo de ver alguna cosa verde, hizo como ella quería.
Lo cierto es que el presbiterio es, verde: desgraciado
el pastor que osase jamás pintarlo denlanco!
Tendría en contra un ejército de mujeres encoleriza-

La residencia imperial en el dominio de Cadinen.

�l'-J"qe-\/ ci&gt; _r~o bflritad r d'lA

E.§i~©l~ d~) H'idal~,,

Acaba de tomar posesión de la primera Magistratura
del Estado de Hidalgo el señor don Ramón M. Rosales,
designado por la voluntad popular para dicho puesto.
La toma de posesión y la declaración del congreso local estuvieron llenos de peripecias, pues los enemigos
de la candidatura legal quemaron parte de los expedientes electorales, pero afortunadamente se salvarou
los comprobantes de la elección del señor Rosales y por
lo tanto el congreso pudo hacer la declaratoria y dar
posesión¡ de su puesto al electo.
La toma de posesión se efectuó en medio del entusiasmo general y cou beneplácito de las gentes sensatas
del Estado,

Señor general don Samuel García Cuellar, nombrado Gobernador del Distrito Fe~eral.
das, las·que han vivido aquí y las que vendrían, pues
no es poco ser llevado adonde no hubiese sino piedras
y nieve.
Se siente el hombre inmediatamente helado, porque
este blanco no tiene nada de los colores vivos de la
vida
Por fortuna, vienen las golondrinas para consolar.
ELEN LASSEN.

Para emplearla sabiamente, hay, ciertamente, que ser
un sabio.
Uno de los más serios obstáculos al prog reso de nuestra raza; es la caridad hecha sin discernimiento,
Para la humanidad sería preferible que los millones
de los iicos fuesen arrojados al mar, en vez de servir
para animar a los perezosos, los borrachos, los indignos.
De mil dollares consagrados hoy a las "soi-disantes"
limosnas, más de novecientos cincuenta están mal dados.
Sirven para producir los males que se trata de aminorar y curar.
Un muy conocido autor de libros filosóficos, ha reconocido recientemente que había dado un cuarto de dollar a un hombre quese le acercó a pedirle limosna, en
el momento de ir a entrar en casa de un amigo.

Teatro "Bartolomé de Medina" en Pachuca, donde
fueron incendiados los expedientes electorales.
Ignor aba las costumbr es de dicho mendigo y e l uso,
que haría de su dinero, Tenía todas las razones posibles para pensar que lo gastaría mal.
Este escritor hace profesión de ser un discípulo de
Herbert Spencer. El cuarto de dollar que allí dió aquella tarde hará, probablemente, más mal que bienes produjera todo el dinero que pudiera gastar en limosnas
bien entenclidas. Se dió gusto a sí mismo y se evitó un
mal rato.
Ese fué, probablemente, uno de los actos más m:,.los
y más egoístas de su vida, ya que, bajo todos los demás
puntos de vista es un hombre excelente.
El ,Punto importante, tratándose de caridad, es el de

ayudar a los que quieren ayudarse, de procurar a los
que q uieren mejorar su situación, una parte de los med ias necesarios para esto, dar a los que quieren elevarse
los medios de conseguirlo, de existir, pero jamás o raramente hacerlo todo.
Las limosnas no hacen mejores ni a los individuos ni
a la raza.
Es raro que sea solicitada la caridad por los que son
dignos.
Los hombres de verdadero valer no han recurrido
jamás a este extremo; exceptuando en caso de accidente o de cambio de fortunainesperado
Cl:uo est!i que todos tenemos ocasión de conocer gentes a quienes un auxilio temporal produciría un verdadero bien y se lo debemos conceder.
Pero el montante de las sumas que un simple particular puede, con prudencia, dar a otros particulares, está
necesariamente limitado por su ignorancia de la situación de éstos.
Sólo puede aspirar al título de bienhechor el que va
con tanto cuidado para no socorrer a gentes indignas como para auxi liar a las que lo merecen, debería decir
que se toma más, ya ql\e la limosna concedida al vicio,
es más perniciosa, que útil la que se conceda a la virtud.
E l hombre rico se halla, así, casi reducido a los ejemplos de Peter Cooper, d'Enoch Pratt de Baltimore, do!
senador Stdnford y aun de otros.
Estos hombres saben que el mejor medio de ser útiles
a sus compatriotas, es colocar a su alcance " las escalas
en que los que sientan ambición de entre ellos puedan
ascend,:ir"-es decir, bibliotecas públicas, parques, medios de distracción favorables al cuerpo y al espíritu,
obras de arte que procuran goces y refinan el gusto, y

.~
.,.
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':.;!i?i~· ~

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.4

• - ••
ver el problema de la riqueza y de la pobreza,' y a conducir sobre esta tierra e l reino de " la paz para todos los
hombres de buena voluntad.''
ANDRES CARNEGIE.

(Gtl!lfillll~©&gt;

Illl y

11m

ffi.®Ilnifi~Ilil

El 9 de Febre ro se celebró en Berlín el Ceotenario
de la independencia y la liberación de Prusia.
Coa tal motivo, el emperador pronunció un discurso
ante los estudiantes de la Universidad, en el cual dijo:
"El pueblo prusiano no volvió a encontrar su grandeza moral hasta que volvió a la fe, a la religióo que
regula las relaciones del hombre con Dios.
"Hoy sólo se quiere.creer lo que se puede ver, demostrar y tocar.
"Nuestra generación muestra pocas aptitudes para la
filosofía trascendental. Esta generación que vuelve la
espalda a la religión, tiene necesidad de un guía para
que le enseñe el camino de la vieja fe de sus padres.
"Acordaos que el pueblo prusiano vió derrumbarse
todos sus pilares en 1806 porque había perdido su fe
poco después del reinado del g ran F ederico..,.,.Hay que
ver en esto la mano de Dios y no la de los hombres.
De aquella crisis surgió la nación alemana.
"Gracias a su fe eo Dios, ese pueblo vió realizarse
el renacimiento de toda una nación, prodigio único en
la historia. Esa no fué una acción humana, fué la acción de Dios mismo."

Señor don Ramón M . Rosalis, nuevo gobernador del E,t ,do de Hidalgo; a su derecha, el señor don Amador Castañeda, su probable secretario, a su izquierda el
secretario del gobierno saliente.

las instituciones de diversas clases que mejoran la situación general del pueblo,
De esta manera, restituyen a la masa de sus compatriotas el sobrante de su riqueza, bajolaformamásapropiada para presta rles ser vicios duraderos.
He aquí cuál será la solución del problema de las relaciones entre ricos y pobres.
L a acumulación y uso de las riquezas quedar án libres.
El individualismo será respetado pero el millonario
no será más que el depositario del pobre.
Tendrá, durante algún tiempo, e n custodia una g ran
parte del aumento de ids riquezas d_e 13: comunidad_. y
dispondrá de la misma, en su favor, rnfi01tamente me¡or
que hubie ra sabido o podido disponer é l mismo.
De este modo los espíritus mejores llegarán a un grado de la evolución de la raza en e l que comprenderá n
que, para los hombres previsores y serios, el único medio de d isponer del sobrante de su riqueza, es el de consagrarlo, anualmente, al bien de todos.
Vamos viendo ya ocultarse la aurora de este día.
Teniendo los hombres sus capitales comprometidos en
grandes empresas comerciales de donde no han querido
o no han podido retirarlos, capitales de los que aquéllos
legan la mayor parte a obras de interés general, pueden
todavía morir sin estar expuestos al desprecio de sus semejantes.
Pero, no está lejano el día en que el hombre que muera siendo poseedor de millones de los que podía hab~r
dispuesto en vida, se irá "sin lágrimas, sin honores, sin
cánticos," sea cualquiera el uso que haya hecho de las
escorias, que no ha podido llevarse consigo a la tumba.
De tales hombres es de quien se dir~: ··El que muere
rico, muere deshonrado.'·
Tal es, a mi entender, el verdadero Evangelio de la
Riqueza.
Siguiéndolo es como, un día u otro, se Jlegará a resol•

Al pié de J.,s pirámides .- El stilcr Min i~ho de In~truccióo y sus.acornpaüantes-En el rr.usw de Teotihuacán _
Fots, del día de campo ofrecido por el señor Ministro de Instrucción en San Juan Teotihuacán, el 2 del actual.

�tra de niñas, y_ de "Alberto" discípulo de aquel maestro
celebrado, recibe al pobre enfermo, Jo cuida con esmero, y todos están convencidos de que los ingresos de las
ºº".el'.'-s y obras escé':1i~as de Quirós, bastan para el sosten1m1ento de la fam1ha. Este engaño se descubre bien
pronto, resultando que el discípulo es el que sufraga todos los gastos con e l fruto de sus labores literarias lo
que da motivo a la esposa, a "Emilia" para que le diga
que salga de la casa, pues como ambos se amaban con
pur~ se_ntimien_to, puede atribuirse a otras miras aquel
~acnfic1~.del ¡oven. Cuando se están despidiendo y
Alberto v3: a besar 1'.'- !11ªºº de "Emilia" los sorprende e l paralfhco sobrev101eodo la escena consiguiente de
grao tensión dramática.
En el último acto el marido averigua que 00 hay nad:1 deshonras,, en la conducta de su esposa y de su disc1pnlo, los llama, les exhorta a que se amen expone
una at~evida teoría sobre los que en el mundo• ya para
na_d'.'- sirven, y son obstácul_o. a la felicidad ajena, y se
smc1da apurando una med1c1na que el facultativo dejó
~ara que la tomara solamente en gotas durante cierto
tiempo.
En pocas palabras tal es el argumento de "Sobrevivirse," drama atrevido rebosando verdad en lo del aban~iono de todo el mundo, cuando la fama deja de proteJeroos, obra en que se mezcla cierto romanticismo moderno, podría decirse, y que deja una fuerte impresión
de realismo atormentador.
J?i~enta, prefiere pres~ntarnos sobre todo el orgullo
artishco de su héroe, de¡ando para segundo término el
otro aspecto no menos interesante. La dea de que viva

TEATRALE~
TEATRO ARBEU
El público acude con entusiasme• todas las
noches a ver las preciosas operetas vienesas
puestas con un lujo fantástico y cantadas cor;ectameote El nombre de Esperanza Iris, es
s1_empr_e reclamo a la brillantez del arte, y no
bien pisa la escena sentimos el influjo podero•
so, que una maga hechicera produce con los
secretos del filtro de sus encantos.
"La P~incesa del Dollar" como siempre gustó mucho; los intérpretes
ya c~noc1dos cos_ec~?ron 3:plausos, y un tenorioo nuevo Alarcóo, gustó.
Las Blossons G1rls co':1s1guieron que los gemelos de los espectadores
no ~e apartaran de los o¡os, en tanto que se oían frases encomiásticas de
la hg~reza, de la gracia, de la juventud rubia de las danzarinas. En fin
un éxito completo.
•
En "El Con?e de Luxemburgo" se presentó Enriqueta Sala, la tiple
del género chico que p~rteneció a la última compañía del Principal.
Después tuvo el mal ac_1erto de ser cupletista, y recuerdo con pena sus
fi::acasos, que no todas sirven para género tan difícil aunque por fácil
se tenga.
Ah~ra,_ como cantante de opereta vienesa, puede ocupar un Jugar de
los pno~1pales u?a vez que deseche malas escuelas adquiridas en otros
e~cenanos. Y, as1 lo comprendió el público, que celebró su presentac ión ~on palmas, en las_ cuale~ iba el deseo de animarla, junto con el
premio a m~s de una pieza bien cantada. Cabello, a quien todos admiramos traba¡ó con ganas, y la opereta de nuevo se impuso.
Y: como no puede faltar "La Viuda Alegre" sirvió en esta ocasión de
mohvo p~ra que se,presentar_a un oue".o tenor, R_ica;do Pastor, que 00
gustó al sob~rano. Este, senor de éxitos y de 111d1scutibles fracasos,
pu::° en camb10, buena cara al barítono Parera, un gentil "Conde Daoi1?. Vo~, e(egaote presencia, fina manera de cantar y de valsar (esto úlhm~ es 10d1spensable) y el público se entusiasmó, llegando hasta hacer
la vista gor?a a cierto retraso en la entrada del conocido "raconto."
Se anuoi:1a el ~streoo de la opereta "La Hija de Príncipe." ¿Será esto el comienzo
de u~a )sene no 1':1terrumpida de triunfos, como los que presenciamos en la pasada temP?ra ";· El ;r?o1sta lo celebrará muy mucho, pues desea que sacuda el mards:no la
d1recc1ón arltshca de la Co~pañía "Esperanza Iris" presentándonos motivo de ·ue •nos
ocupemos de sus representac10oes como en justicia merecen.
q

de nuevo su glorioso pasado,
de que se refresquen los laureles alcanzados por "Cesar"
c_onstituye su principal obsesión, más dominadora más
inquietante que los cel~s nacidos de la proximidad de
"Emilia" y de "Alberto."
Verdad que e lsol dela fortuna se nubló de repente para
el mísero, después del fu lmín1:o ataque de hemiplegia suindo durante una fiesta cele-

brada en su honor, y que la misma rapidez desu anulación avivaba los anhelos de recobrarse,más también es verdad que cuando el deslumbramiento de la generosidad ajena le determinaba a aceptar el
cariño adúltero presentado, con la eliminación por el suicidio, nos parecía vislumbrar una obediente
renunciación literaria, impuesta por la implacable crueldad de la parálisis progresiva, y no un sublime acatamiento a la felic idad ajena. ¿No reaparece, en fin, la sed primordial, reduciendo el alcance
de los celos conyugales sugeridos por la pobre mujer perennemente desdeñada al ser contradichos
rotundamente por la honda amargura que produce la noticia de la defección de Felisa, la ex-amante, la orgullosa primera actriz, olvidada ya del ídolo que se derrumbó?
Si Dicenta hubiera igualado ambos lados de su construcción literaria entiendo que el efecto dramático hubiera aumentado el doble. El tipo del escritor nos hubiera manifestado todo el alma del
hombre comµletáodose en ambos aspectos, y dándonos un relieve enorme, del personaje, emocionante en grado sumo.
No digo nada de algunas obras que
recordé, viendo "SOBREVIVIRSE" y
no precisamente por el fondo de este
d rama, sino por el procedimiento, algun tanto antiguo, pero hay que decirlo
muy bello y sujestivo. Los tipos que se
mueven al lado del infeliz escritor , están hechos con arte, simpático y fino en
extremo y nos interesan desde el principio. Y, dicho se está, caro lector, que la

prosa del drama es maravillosa, que los
pensamientos son hermosos y se prodigan con genial desenfado, y que una vez
hay que proclamar el talento de Dicenta.
La interpretación estuvo correcta.
Maria Luisa Villegas lució lo flexible
de su talento, rayando a buena altura en
la escena del acto segundo con "ALBERT." Bien la Otazo, la Cires Sáochea y la Villa. Coss lució su talento
en el protagonista de la obra, siendo
aplaudido al final de todos los actos; y
Solares Mutio y demás actores estuvieron bien. En resumen, un triunfo más
para la estudiosa Compañía del Mexicano.

" LA BOHEMIA" tao admirada siemprr, tan conocida, se nos presentq no precisamente nueva por la interpretación
musical, que perttctamente cantada Ja
hemos oído en México, sino, por el derroche de "vis" cómica que todos los
artistas hicieron.
Qué detalles tau peregrinos los que
nos presenta.ron aquellos cuatro artistas
no "comprendidos." iQ ué "Mnsette" tao
alegre tao simpática, tan verdaderamente griseta la que e ncarnó la Cortez .... Eso de que los bohemios estén
tris.t_es por las dificultades que pasan en
la _vida, es un error; y. en él, hao incurrido muchos de los mtérpretes de la
'·Vida Bohemia" que Murger nos ha relatado, en páginas inolvidables.
En lo que toca al canto diré que la
"Mimí" de M me. Yeroa gustó sin entusiasmar ni mucho menos, demostrando
que dicha simpática artista sufre la altura de México todavía; quizás aclimatada obtenga mejures triunfos. Montano
el barítono celebrado fué el héroe de
noche, cantando de una manera notabilísima su "Marcel." Y de nuevo tengo
que censurar la medianísima manera de
poner la obra de Puccioi. ¡Cuánto descuido, cuánta pobreza en los detalles y
cuánta impropiedad!
La Compañía de Opera que actúa
igualmente en el Colón, está dando
muestras de muy buen gusto y de elevado arte en la manera de interpretar
las varias obras que hasta ahora se hao
puesto en escena. " Mam'Celle Nitouche" se presentó más bella que otras
veces con los adornos del francés que
la hacen aumentar sus encantos, ya
q ue en ese idioma se escribió. Además,
co~o en esta Compañía hay cuerpo de
baile, resulta que cuando se necesita
de las seducciones coreográficas para
brillantez de las escenas, como pasa en
el acto segundo, el público nada echa
de menos y aplaude con entusiasmo.
La Cortez hizo una "Dionisia" muy
buena y muy sujestiva, y Joubert resultó a maravilla en el intencionado ·•celestino."

¡¡

TEATRO MEXICANO.-"SOBREVIVIRSE."
.. Ha~í~. tiempo que Dicen:ª no ':scribía para el teatro. Recuerdo que su último drama
J?amel se estrenó hace cmco anos en el Teatro Español de Madrid pa b
fi · d
D~az 11e M~ndoza, y ~ecuerdo t_a~bién las protestas, las censuras, J¡s di:~ri~:se i~~tr!
o ra ena_ e at_re_v1m1_entos soc,ahstas, aunque muy bella en su forma
El dcromsta d1s1Jogu1do, el prosista brilJaote, había abandonado al parecer la escena
cu~o o ºº. bace apenas dos mesei: los carteles del teatro que acabo de c itar adonde Ira'.
ba¡an _MatJlde Moreno, y Paco Fuentes bajo la dirección artística del eximio Galdós
3:ounc1ó el estreno de "Sobr~vivirse," drama del insigne autor de "Juan José'' al oc~
h~mbli;X&gt; !ah Empresa del Mexicano nos ha dado a conocer producción tan bell~ qu~ el
pu 1c:&gt; a celebrado como se merece,
•
"César Quirós" literato insigne mimado por la suerte, en una fiesta que da en su h •
nor 1ª·¡ Coo~esa Paula, sufre un ataque de parálisis, y queda inútil para siempre El h~gar e escritor famoso cor1~puesto de su esposa de la cual apenas se ocu aba ~lvidáodola en brazos de otras mu¡eres; de sus hijos, de su cuñada, que da Jeccioo~s como maes-

TEATRO COLON

ººº
Con el nombre de ·'El Husar" conocíamos la opereta de H. Raymod y Anthony Mars, música de Víctor Roge r titulada " L os 28 días de Clarita " que se
ha puesto en e l Colón con g rao é xito
teniendo por intérpretes a la Cortez, a
Joubert, Brunat, a Gamy y a otros artistas no menos distinguidos.
Tea~ro ~olón.-~oa _escena..de "Manen L escaut" de Massenet.- Mlle. Battag1, pumera ~?danna en Manan Lescaut."- Uoa escena de "Maoon
Lescaut por la soprano Mlle. Yerma y el tenor M r. Pitzaoi.

Teatro Colón.-Mlle Charpent ie r en la "Reina Margarita" de " Los Hugonotes."-Mlle. Charpentier y el tenor Affre en
el duo del acto segundo de "Los Hugonotes"-Una escena de "Los Hugonotes" en que figuran " D e Nevers" (Montano)
"El Paje Urbano" (Mlle. Cortez) "Raul" (Affre) y "Saint Bris" (Bernard.)

LUIS DE LARRODER.

�BALADA
Especial para "El Mundo Ilustrado."
-Lesbia, ábreme, soy el amado de tu corazón, aquel
que te jurara amor eterno una tarde hermosa de crepúsculo maravilloso .... ¡ Abre me, Lesbia!
-No conozco tu voz, el amado partió para no volver
jamás. Me hablas de una tarde hermosa de crepúsculo
maravilloso y no la recuerdo, el tiempo me ha ofrecido
solamente tris~ezas; en la eterna noche de mi vida líe
visto sombras, muchas sombras, obscuridades y negruras.
-Soy el amado de tu alma que llega en busca de calor ...... y tengo frío, mucho frío; estoy herido y desde
que mi corazón te abandonó para buscar alegrías y placeres ha encontrado sólo desengaños, desesperación,
tristeza, llanto .... ¡Abre!
-El amado partió para no volver jamás, así lo dijo en
su última carta que aun conservo clavada como un pu
ñal; vete y no intentes hacerme creer que el amado
existe ....
-Pero mira, yo soy, ábreme, tengo frío, mucho frío,
el invierno me mata y vengo a tí animado por el recuerdo del amor profundo que me ofrecieras_ aquella tarde
otoñal ...... ¿recuerdas? ... ... iAbrel
-No te escucharé más; mis oídos se cerraron con la
última frase que el amado pronunciara antes de su partida.
-Abre, amada mía, abre, yo soy aquel que dijera esa
frase .... "¡Te amo!" .. . . "iTe amo!"

=:::::::::::::::=======================~::..-(Concluye)

Así es que era por Nelly por quien la había querido
abandonar su Juan, y era a la misma Nelly a quien había hecho sus confidencias aquella mañana! ....
Y, comprendiendo al fin la generosa mentira y el sacrificio magnánimo de su rival, Marietta se sintió conmovida basta el fondo del corazón.
VIII.
Treinta años han pasado desde entonces. y las dos viejas amigas que me contaron la histor ia, sentadas en un
banco de la explanada de los inválidos no son otras que
Nelly y Marietta.
Salidas las dos del pueblo y de la miseria, hao regresado a ellos en sus últimos años empujadas por su mala
suerte.
La fama poética de Juan Delhy fué un meteoro. Brilló un instante y desapareció en seguida. Poco tiempo
después del sucesos de la "Noche de Estrellas" y de un
torno de versos que prometió un grao porvenir, el poe•
ta cayó minado por la tisis en brazos de su amante Ma·
rietta y no volvió a trabajar más. A la edad de veinticinco años apenas, murió, y, egoista hasta el fin, no legó
su nombre a su amada. Esta trató de sostenerse con los
pocos recuras qut- dejó el poeta y estableció un taller
de costura, pero como no era ni buena comerciante ni
obrera muy babi!, no hizo fortuna. Con unos cuantos
francos compró un gabinete de lectura en e l que vendía periódicos. Sus sentimientos habían muerto a la ca-

becera del lecho de Juan durante las largas horas de velada y su corazón se agotó con el último suspiro del
poeta. Además, sus encantosfemeniles, derivados princi·
palmente de su juventud y su frescura, pasaron pronto.
Poco a poco, por el lento trabajo del pesar y de la po·
breza se envejeció y vistió la toca y la pelerioa.
Nelly, por el contrario, permaneció bella hasta más
allá de los cuarenta años, continuó su vida en locuras
en Sao Petersburgo, hasta que se sintió atacada de parálisis. Su decadencia fué pronta y terrible. Regresó a
París casi impotente y vivió algún tiempo con los restos
de su fortuna y los productos de una función de beneficio. Pero como no era previsora conoció pronto la miseria. Los adrniradors habían muerto o se habían dispersado. Tuvo que conformarse viviendo algún tiempo
a merced de antiguas amigas que le daban de vez en
cuando un traje o un franco de limosna, pero estas limosnas disimuladas acabaron y la miseria se presentó
en toda su fuerza. Entonces sacó poder de su de~esperación y se acordó de que alguna vez había vivido como
hija del pueblo y había comido chorizo picado en la casa del carnicero, Como antigua actriz, tenía derecho a
una pensión de la Secretaría de Bellas Artes, de esta
manera podía contar con algo mínimo pero seguro.
Vendió sos últimos trajes galantes, alquiló una maosarda en un barrio lejano, cerca del Campo de Marte, y se
r esignó a vivir corno una pobre, pero sin ignominia.
Un. día Nelly, con su aspecto de cardadora de colchones, se presentó al kiosko de la "Madre Marielta" como

Bellezas Veracruzanas-Sritas. Adriana Díaz, Ana Cosa y Fala Cbabat.

más .... ;Ay! es demasiado tarde ¿no sientes que los la·
ti dos de mi corazón se hacen cada vez más lentos? ....
Es:ucba ...-.iAy! siento que la vida me falta .... es una
fe 'icidad muy grande, amado mío .... acércate y mírame
con esa mirada de ternura ... . sólo una palabra .... deja
que recline mi frente sobre tu hombro .... así. ... asi. .. .
Sr. don Moisés Sáeoz, quien dió una coofueocia en la dame un beso tan dulce como el primero .... ¡oh! ¡qué
feliz me siento! i ...... Es muy tarde, amado mío! pronAsociación Cristiana, el último domingo, sobre:
to este corazón dejará de latir ¿oyes? ...... ¡Bendito
"La juveotu:! y nuestro porvenir social."
seas! tu último beso me ha matado ...... ¡Bendito seas!
-1 Sueño? .... ¿Estoy despierta? . . ; . Parece la voz del
amado .... ;Yo te amo! ¡yo te amo! ¿será él? No: el amado partió para no volver jamás.
-Abre, amada mía y mira un instante el amor que
sie nto por tí retratado en mis pupilas .... iAbre!
- Desde que mis ojos recogieron la última _mirada
del amado se cerraron para no ver más: é l, par!Ió y no
volverá, así lo dijo en aquella carta impía y cruel que
aún está clavada en mi corazón ....
- Abre amada mía, yo soy: Escucha una sóla vez
aquella frase que te hiciera estremecer de gozo ..... :
¡Yo te amo! deja que tus ojos recojan amorosos la mirada de mi alma como entonces o por lo menos permite que mis labios depositen en tu mano un beso dulce y
suave que te haga conocer que soy el amado.
-No; vete, el beso último que el amado depositara
en mi mano como suave caricia aun palpita y desde entonces es lo único que me alienta y me da vida ..... .
Vete y déjame morir feliz, me basta para ello su últi.ma mirada, su frase amorosísima y el beso que palpita
aú n en mi corazón.
- Por un sólo momento; abre, amada mía, he sufrido
crueles decepciones, mi corazón está herido, desgarrado
por un dolor muy graoae, sangra y busca un le nitivo
que cree encontrar ~n tu alma, abre ama~a mía y escucha mi voz que te pide perdón y que te 1m1_&gt;lora, ~bre
amada mía ...... ¡¡sufro tanto!! tanto como tu en m, ausencia y en mi olvido, abre amada mía, abre un momento y verás como desfallezco y casi muero!
_
-iSi eres el amado que sufre!...... ;Entra! Aqm
está mi corazón que permanecía cerrado ~esde ~u p~rtida: aquí está mi alma que te espera con 1mpac1eoc1a.
¡Entra! ...... Apoya tu cabeza sobre mi pecho y escucha los latidos de mi corazón- que dicen: "Aún te
amo" .... . . ¡Qué felicidad tan grande! ...... A~ércate
más amado mío y deja que te ame por una etermdad.
Sólo hoy porque sufres ouedo creer que me amas....
Esta felicidad es muy grande para ser duradeta; acércate más, quiero sentir el beso puro de tu alma, y que
la última frase que pronunciáras al partir sea hoy. la
primera, dí que me amas como entonces y acércate

CLOTILDE VILLEGAS LEAL.

-"Cuando estés en medio de la muchedumbre pro·
cura no perderte a tí mismo."
- " El hombre cuanto más posee, tanto me nos se po·
see."
-"L a virtud no consiste solamente en la obediencia
al deber, sino en buscar y dictar aquellos deberes que
no nos son impuestos por los demás."
HODIE.

Caballeros que contribuyeron a la parte musical de l_a conferencia y reunión social e n la Asociación Cristiana
e l domingo pasado.

Tríptico ele Sa¡¡ Udefo¡¡so. -Rubens.

se le empezaba a llamar en e l barrio, a comprar su pe·
riódico.
No se habían visto más que una vez en su vida, pero
en qué circustaocias, y, a pesar de lo ajado de sus rostros, se reconocieron al fin.
-Pero .... ¿no es usted la amante de J uan Delhy?
-Sí, iy usted es Nelly Robin!
Las dos ancianas se besaron con emoción, y a partir
de ese día se vieron diariamente para hablar del pasa·
do. Marietta contó entonces su inmenso agradecimiento
hacia Nelly por haberle cedido a Juan, y Nelly pudo
confesar que aquel amor, cedido ante la desgracia d e su
rival, había sido el único verdadero de su vida.
Después de algún tiempo de vivir amándose ante la
memoria del difunto, decidieron vivir juntas para consolar mutuamente sus miserias. Marietta enseñó a Nelly
sus costumbres de orden y fué una afectuosa enfermera
para la pobre y vieja comedianta que en otro tiempo
había incendiado las salas de los teatros con sus mira·
das.
-No se puede usted imaginar, señor, me decía Nelly
al terminar su relato. Pero esta Marietta es un tesoro. ..
¡Tan ingeniosa y tan económica! Con nuestros cuatro
céntimos no nos falta nada .... Y nunca profiere una queja, ni una impaciencia, por más que soy una enferma
poco cómoda. La madre más amable no sería mejor con
su hija ...... ¿Y todo por qué ? Porque una vez, hace ya
mucho tiempo, la vi desgraciada y tuve buen corazón,
por eso se c ree obligada . . ... .
Pero la otra vieja la interrumpió, y no olvidaré nunca
el dulce acento con que aijo las siguientes palabras:
- iSí, te estoy obligada para siempre! Tú me dejaste
un día lo que podías haberme tomado, y que tú no has
tenido nunca .... No lo olvidaré jamás, y jamás pensaré
haber hecho bastante por tí .... Porque, mire usted, señor, un poco de amor dichoso durante la juventud, es
todo lo que tenemos de bueno en la vida nosotras, las
pobres mujeres.

FIN.

�modelo lindísimo, hecho en paja de seda, blanco
marfil; la copa es _de bola y el ala muy recogida
y vuelta hacia arriba. En la copa lleva, por único
ador~o, dos alas de paja en color rojo obscuro, y
tao vivo contraste es del mejor guste que puede
imaginarse. También se aceptan, con verdadero
entusiasmo, las fantásticas "antenas," hechas con
plumas de pájaro del Paraíso, o con alambre forrado en terciopelo o seda de colores sumamente
obscuros, de _preferencia el azul acero, el café
bronce, el gns y el negro. Estas antenas se colocan_ sobre el s~mbrero, como en figura de interrogación, y en ciertas fisonomías femeninas graciosas, traviesas y picarescas, producen u~ efecto
sugestivo y encantador.
El terciopelo, la tafetta y el satín son los elementos más adecuados para forrar las citadas
"antenas" que representan actualmente el gran
"chic" parisiense. Los som1:&gt;reros de tagal azul 0
café arena, son muy apropiados para las joveoci-

CRONJCA
Sin duda tenéis deseos de que os hable de los sombreros de primavera, l no es cierto, queridas lectoras? y
atendiendo a esta justa curiosidad, voy a daros algunas
noticias que sin duda os serán gratas,
Después de haber pasado por esa época de transición
que antecede a todas las innovaciones de la Moda, después de haberos hecho constar las dudas y los misterios
que han flotado sobre las confecciones con las cuales
nos había de sorprender la bella estación primaveral,
he aquí que al fin podemos ofreceros indicaciones precisas y ciertas, como son las siguientes: es un hecho que
los grandes sombreros van desapareciendo del mundo
elegante. La primavera ha consagrado el triunfo definitivo
de las pequeñas formas, cuya copa es de bola; unas son
redondas con marcado estilo "bolero;" otras, con el ala
levantada o vuelta, muy retirada de la copa y ligera·
mente abierta en el borde, por el frente, de manera que
forme una pequeña punta saliente. Estos modelos se derivan de las tocas, pero con modificaciones y cambiantes que les prest¡,,n un sello de gran novedad.
Otros de estos modelos tienen una copa bastante alta,

y el ala o borde es muy estrecho; y aún cuando las citadas formas son en extremo elegantes, no nos atrevemos a recomendarlas a nuestras lectoras de un modo general, pues a pocas fisonomías harán favor semejantes
sombreros, que a su notoria excentricidad unen tan indiscutible audacia. Varios modelos afectan una forma os·
tensiblemeote alargada hacia atrás, y tienen el ala levantada por el lado izquierdo. Estos sombreros son lin·
dos y graciosos.
En cuanto al material con que se confeccionan las formas ya dichas, es ahora muy variado, pues se usa mucho
la paja de seda que tiene una extraordinaria flexibilidad y una encantadora ligereza: también se lleva, con
grande éxito, el tagal, la paja de arroz, la crin de diversos colores; y en cuanto a los sombreros poco lujosos;
podemos citar los que se hacen en paja inglesa, paja
"picot;" tagalina y "crino!." Casi siempre, en estos bonitos sombreros primaverales, la copa y el ala son diferentes entre sí; aquélla es negra, Jo más a menudo, y ésta es de matices vivos como el verde esmeralda, el oro
antiguo, el azul turquesa, rosa coral, blanco, y otros muchos tonos de este género. El contraste resulta muy
"chic;" no puede negarse que tal idea viene de la imaginación parisiense, la cual, como es bien sabido, tiene
el don de inclinarse siempre a lo más bello, con una in-

te al derredor del centro, la amplitud de estos pliegues
semeja un gracioso "béret" o boina, pero hay en ella
bastante moderación para evitar que la parte inferior
resulte drapeada o abullonada, ni tampoco debe caer
sobre el ala. Como guarniciones y adornos, recomendamos a nuestras lectoras una excesiva sobriedad a este
respecto: es el último dictamen de la Moda, y, ya lo sabéis, amigas mías, ese código nunca es poco respetado.
Pero precisamente en la sobriedad de adornos es donde ha de residir la gran novedad, y, aún si queréis, la
extravagancia eleg-ante de los sombreros.
Cuando éstos deban acompañar a los severos trajes
"tailleur," bastará rodear la copa con'una estrecha franja de terciopelo o con un angosto y bonito cordón de
seda adecuado al color de la forma; -por ejemplo: un
sombrero de paja blanca se vería muy •·chic," adornado
con un "passepoil" de seda rojo vino, azul antiguo o rosa de China.
También se guarnecen estos pequeños sombreros con
fantasías "Mefisto," o sea unos arrogantes "aigrettes" en
colores enérgicos como verde esmeralda, azul zafiro o
rubí obscuro. Se usan mucho las " orejas" o paletas de
fina paja en diversos matices, y a veces estos simpáticos
adornos resultan extraordinariamente atractivos, pues
semejan alas que van a tender el vuelo. Hfemos visto un

sajadas en la corte de las "tuileries."
La gracia deja sentir su predominio aún en el hombre mas indiferente.
Ahora bien, esa gracia depen·
de mucho del carácter y del buen
o mal humor.
Las mujeres mundanas, suelen
poseerla, porque están siempre
sobre sí, estudiando cuanto les
sea conveniente, para conservar
su encanto y ocultar sus defectos
y malas pasiones que las harían
sin duda insoportables, descartándolas de su lamentable vida.
El mal humor, es pues in, ompatible con la gracia.
Ved cómo cambia enseguida
una mujer mal humorada,
Cubre su rostro cierta especie
de velo o niebla, su frente se contrae y se frunce su entrecejo,
avanzando su boca en desagradable mueca, y su voz, y el acento,
es duro, seco, desagradable.
¡Cómo pierde su gracia en

rada expresiv1l;, una hgera atención o una palabra afectuosa pronunciada oportunamente, y el aire todo en eneral,
g_
1-- el tocado y otros .mil detalles, en fi n, que sena
P IJO e°:umerar, ~ontribuyen en gran manera, a la rac1a especial y _particular de cada mujer.
g
Suele_ ocurrir con _frecuencia, amar con más pasión a
una ~u¡er ~uy graciosa, que a otra que no lo sea aunque s1 excesivamente bella.
'
La gracia se manifiesta especialmente en. 1. manera
d e hablar
• ·
ª enc,mto
. y en 1os mov1m1entos,
con un cierto
que cautiva
Quien posea ese don, más codiciable aún que la hermos!lra, suby':'gará casi siempre.
S1 esa cualidad es nativa en la mujer, resulta más
agradable, pues es como un conjunto de dul
d
honda~ -l' natural elegancia, de buenas formas s:1:;":llle:
Y exquisito gusto, con una distinción en todas ~us maneras, que arrebata.
~~chas mujeres, sin más que ese atractivo, reinaron
casi e un_ modo absoluto en muchos corazones
La Valhére era tímida, algo reservada y no 1~ que se
pueda llamar una mujer espiritual; su belleza no era de
las más perfectas, pero ponía cierto graci.:iso encanto
era bue~a, Y aquel rey a quien se comparaba con el sol'
se postro a sus plantas.
'
La C~ttin q~~ tanta fama adquirió, entre 105 romanos, ten,a un fis1co bastante vulgar, y fué amada no ob,·
tante, de uo modo tan violento, que dos hombres se ma·
taron P'?r ella (lo cual no es por cierto muy envidiable
P!!es que tales i?cidentes deben cubrir de sombras
vida de una mu¡er )
Y e~ fin, la pr(ncesa Paulina de Matternich, era fea:
lo sabia y e!la misma Jo decía con frecuencia.
Más pose1a _una tal gracia y distinción, cautivaba de
tal modo su viveza Y era tan exquisito su arte en el tocador, que fué una de las mujeres más buscadas y aga-

:º

..

¡;

tas de poca edad, pero ya trataremos de este capítulo en la
próxima crónka, pues por ahora
temo haber cansado la benévola
atención de mis lectoras,
Cuatro elegantes-sombreros, últimos modelos parisienses.

tuición que le es del tcdo característica y particular.
También goza de una gran privanza el contraste de la
copa y del ala, por la manera de hacer una y otra, porque la primera se confeccicna en tafefü,. glacé o en
crespón de China, mientras que la segunda es de paja,
pero siempre de un color diferente al de la copa, la
cual unas veces se forra en la tela lisa, y en ciertas
ocasiones se cubre con el género fruoicdo circularmen-

MARGARITA.
-l

La gmia en la mujer
Las gracias son tres divinidades griegas, que se representan
en absoluta desnudez, para indicar sin duda, que la verdadera
gracia ha de ser ingénua y sencilla.
Muchas son las causas que concurren para formar un natural
gracioso; un movimiento, una mi-

Grupo de sombreros y tocados conforme a los más recientes modelos de la ciudad Luz.

aquel momento, y cómo la
perdería en absoluto si los
accesos de ma l humor se
repitiera o!
Se comprende desde lueJ?O, que aún a la persona
de mejor carácter le ocurra el exaltarse en un momento dado por alguna pa·
labra ofensiva, o por una
acción injusta.
l Pero no es bien injusto
dejar sentir sus efectcs sobre aquellos que en lo
más mínimo nos ofendie•
ron.
Cuando ocurra un Cóso
así, lo mejor será buscar
refugio en la soledad del
gabinete, mientras se calma una, y vuelve a aparecer ante los suyos otra vez
tranquila, sonriente y con
su gracia habitual.

�RAL,
AMA_
UNA SONRISA
C OLOMBINA: Aún cuando es usted muy joven no debe
ser tao inexperta, pues las mujeres estamos obligadas,
casi desde la infancia, a conducirnos con modestia. La
sociedad es implacable para juzgarnos; la mei::or falta,
la más pequeña debilidad eo una dama, se comenta entre los hombres con una dureza inflexible; así pues, no
olvide que todos sus actos hao de ser criticados con una
severidad extraordinaria, y quizá ya hoy mismo es usted
objeto de burlas o de comentarios maléficos por parte de
ese caballero.
¿ Cuál es su falta ? .. . ... Bien disculpable por cierto;
haber sooreido a un joven que la sigue en la calle, a l
cual le ha ocurrido la extraña idea de vestirse "de fantasía," porque usa unos trajes blancos, muy elegantes para asistir a fiestas campestres o a deportes de buena so·
ciedad, pero. transitar por nuestras calles con semejante
atavío: sombrero blanco, zapatos blancos, traje del mismo color, y, por último, aquella rizada y brillante mde·
na rubia, que flota bajo las alas del "canotier," es motivo muy suficiente para despertar la risa en una jovencita de quince a ños, que tiene un carácter alegre, bullicioso y agradable. Usted se ha reído ligeramente al ver
al "hombre blanco;" .!l se cree correspondido en su
amor, y notando que usted no se decide a darle una res·
puesta definitiva, comienza a indignarse y a criticarla
duramente, llamándola "coque ta, ligera" y otros epítetos
p0r el estilo.
¿Pregunta usted a "Margarita" la manera de resolver
esta difícil situación ? ...... No hay más que un remedio:
de jar de sonreír, · aunque sea a costa de un grao esfuer·
zo; responder negativamente a · esas cartas amorosas,
y . . .... resignar.se a ser ·víctima de los juicios acerbos
del hombre vestido de blanco, porque sería imposible
evitar esto, y, además, el tiempo todo lo borra; él olvidará su rencor y la dejará en paz. Solamente le reco·
mieodo que te nga mucho cuidado con sus sonrisas indiscretas, ¿ lo hará así ?
DO S RES PUE S TAS
U NA SUBSCRITORA TONTA: No debía firmar su booit~
carta con tal nombre, estimada amiga; tiene usted muy
delicados sentimientos y los e xpresa fácilmente.
Respecto de sus preguntas le digo lo siguiente: creo
que podía regalarle a su esposo, en el día de su santo,
un elegante tarjetero de paño obscuro b:&gt;rdado con cadeneta y flores de seda. Hay dibujos y modelos ya co-

menzados, que indican hábilmente e n la misma labo r,
el modo de t~rminarlos. Encontrará usted estos objetos
en "La Grao Sedería" o "El Paje. " También sería con·
veoiente que le hiciera una carpeta para su mesa de es·
cribir. Esta carpeta se puede confeccionar e n paño verde o azul obscuro, bordado con sedas matizadas en color
de oro antiguo. Por último; si los regalos indicados no
son de su g usto, haga una colcha de raso y encaje, un
"sachet" para corbatas o una pantalla para la luz, entre
éstas hay verdaderos primores de arte y de buen gusto,
como son los que se hacen con cuentas de colores, com·
binadas con flecos y con hilo de o ro o de plata.
~ En cuanto a su segunda pregunta, me parece que la
capita de su niño quedaría muy linda si la hace en seda
o en paño ligero, bordada con un angosto cordón de se·
da, o bien con aplicaciones de encaje grueso, como es
el Irlanda o de guipure. Si desea algo menos costoso le
r e comiendo el piqué, guarnecido con trencilla y con en·
cajes de bolillo. En ar,1bos casos, la citada prenda debe
ser blanca, pues es el color más apropiado para vestir a
los niños. Si elije que la capa sea de seda, ésta no debe
ser brillante sino opaca.
Tengo mucho gusto en contestar a sus preguntas, y
deseo que mis indicaciones le sean útiles de alguna manera.

í Historia de una Aventura]

Antes de r eferir esta historia, galla rda
y sentimental, he de hacer una confidencia: aborrezco los retratos. Me producen
malestar esos cartones en que se fija un sólo gesto del rostro, el q ue ha querido po·
ner quien delante de un aparato se coloca
y lleva la premeditada intención de aparecer con este o aquel otro aíre, en tal o
cual postura, digo cuando deja hacer el fotógrafo. pues por lo común, es él quien
dispone, a r regla , dirige, y &lt;le ahí es;,s posi•
cienes in variables en que la dirección del
rostro es la misma, esos fon dos decorati·
vos que no cambian casi nunca y sirven
igual para un triste como para un al.:gre,
para un viejo como para un joven ....
Vistos a cierta distancia de tiempo, los
retratos producen impresión dolorosa y algo cómica: los vestidos nos parecen ridículos; las maneras, convencionales; el mirar
estúpido, y por lo que hace a mí, piense
que ha de ser algo ingenuo quien encuentre esp ecial placer e n hacerse retrat4r a
menudo con el exclusivo objeto de obsequiar su fotografía al primero que se la
pida.
Pe ro no siempre yo he pensado así. Fué
la siguiente aventura que me dió tales ideas
del r etrato.

·~.Al
;.t.~~·- ~,
&lt;

1

1

000

RENCOR INF UNDADO
MAGDA: ¡Cuánta tristeza me ha causado su carta ! Y
es que en ella se lamenta y llora un corazón d estrozado. P ero no se entregue usted a esa pena con tan absoluto abandono, querida amiga; hay muchas razones filosófi cas que pueden consola rla en su dolor. E s c ierto;
debe sufrirse atrozmente al ser abandonada por un hom·
bre a quien se ama tanto, y no puede calcularse la
amarg ura que se experimentará cuando éste mismo diga
a la mujer que así lo quiere: "mi sensació n se ha ago·
lado; no te amo ya y no quiero engañarte." E sto es lo
que su novio le ha dicho; ¿ no es cierto ? Pues bien, si
desea saber mi opinión, se 1~. daré con franqueza. Su
prometido ha sido leal y no merece el enojo que usted
s iente hac ia é l. ¿Có mo había de casarse sin amarla, y
cómo, tambié n, había de continua r esas r elaciones que,
por su part~, ya no eran espontáneas ni sinceras ?
Q uerida ·'Magda;" el amor e!; una dicha tan grande'
es una revelación tan alta pa ra las almas, que nuuca ~e
ha de g uardar rencor para el hombre al cual se debe
e l conocimiento de esa felic idad. Las horas de ventura
que él proporc ionó a usted, no pueden borrarse d e su
recuerdo; son un tesoro, una posesió n q ue él le ofreció
con " ver&lt;lade ro y hondo a mo r." ¿ Po r qué , e nto nces,

Lujoso r incón de s:ila de recibir o hill .
gua rdarle r encor y desear ej ercer una c r uel v.:ogaoza
contra el perjuro?
No; sea prudente y agradecida ; tenga la más sabia de
todas las filosofías, q ue es la de estima r los bienes y no
olvida r a l bene factor ; su novio la h izo in mensamente
feliz, mientras le fué posible ha cerlo; hoy es sincero y
se a leja .. . . ¿qué impo rta ? Así se aleja la rá faga del
viento primavera l, después de habe r besa do a su paso
una flo r que languidecía, devolvié ndole la vida , la ale·
g ría y la espera nza. Esa flor ama rá al viento pasajero
y no le tendrá rencor, pues siempre le debe rá a q ue l
d ulce instante de d icha .... ¿No lo cree usted así?
M ARG ARITA.

De todos los muebles de la casa, ninguno merece taulo la atenció n de la mujer como e l costurero y e l peina dor ; estos mue bles son objeto especial de su predilección y en e llos pone un espec ial cuida do.
Y esta preferenc ia se explica perfectamente, sobre
todo por lo que hace al costurero, pues en é l g uarda sus
útiles de trabajo, sus bibelots preferidos y en muc hos
casos a ún su correspo ndenc ia.
Por lo tanto, además de estar en juego el costurero
con los demás muebles del budoi r de la dama su propieta ria , debe estar tambié n en relación con sus g ustos.
En el g raba do adjunto damos a lgunos modelos de costureros, muy gra ciosos y elegantes, los cua les esperamcs
serán del agrado d e n uestras lectoras.

\

Cu:itro elegantes y originales modelos de mesas de costura.

Consecue ntes con las ideas que expresamos en nuestro
numero a nterior, ofrecemos hoy a nuestras lectoras un
primoroso r incón de sala de recibo o hal l.
Todos los muebles que figuran en este modelo son de
una refinada e leganda y son mucho menos costosos de
lo q ue a primera vista pa r ecen.

El Odol es el primero
y el único den tífrico pue s
que !;U acción antisépt ica
y refrescan te o bra ·110 só- ·
lo d urante los pocos mo- ··
mentos que se emplea s inó dura esa acc ión ho ras
enteras .

Quien tenga interés en
la conservación de su
dentadura, d e be acostumbrarse al uso del
ODOL.

Cuando contabayo 15 o 16añosde edad,
gozaba de la vecindad de dos preciosas
muñecas, hijas de un honrado dependiente de comercio. L lamábase Esther la una,
la mayor , y Julia la otra, y ambas tenían,
con poca dife r encia, los mismos años que
yo, y e ra morena la una y rubia la otra y
de ahí q ue no se las creyese perman~s.
pues por lo gene ral, se piensa, no sin ra zón, que los miembros de una familia hao
de ser todos pa rt-cidos como los granos de
una mazorca.
E ran de humilde condic ión las chicas y
vivían modestamente con el sueldo que el
padre, D. Tomás L una, ganaba, y el cual
sueldo, aunq ue reducido, les permitía vestir _c on decenc ia y gasta r cierta represen·
tac1ón ; pero no la ambicion ada por ellas,
pues eran algo pr esuntuosas y hacía n consistir su sue rte, como casi todas las mucha- ·
chas, en t_ener var iada colección de trajes,
plumas, crntas y joyas.
Se engalanaban siempre con dijecillos
baratos q ue por lo limpios y lustrosos parecían de or o, pe ro eran de simple y vulgar
cobre. L o sé esto, porque hasta ahora guardo un pendiente que una de ellas me obseq uió, como r ecuerdo.
F r ecuentábamos su casa pocos amigos,
pero buenos. Esto de buenos, entiende le
d igo por los otros, cuyos nombres y pa~ticulandades meracen los honores de la cita , y lo exige, para mejor testimcnio, la veracidad de esta historia.
Eramos: D. F acundo Soliz, erudito maest ro de escuela y respetado ex·profernr
nuestro; merced a su admirable persever~ncia sa bfamos escribir, e llas y yo, en bomta letra mglesa, nuestros nombres; Alír io
Mootoya, prec?z y fecundo poeta, cuyas
estrofas se rec1 ta ban con alborozo en los
salones que la familia acostumbraba frecuenta r ; Dem.etrio B el mon te , el diestro cam
peón de los juegos atléticos entre los
hombrecitos de n uestra edad, y yo.
Este Belmonte era un tipo singular: su
car.S~t~r belicoso unido a una sorprendente ag1hdad de puños, le habían dado r enombr e de batallador en el barrio y era
respetado y por lo mismo querido por todos.
Sentía por mí esa semipiadosa conmiseración que experimentan los fuertes hacia
los débiles y me llamaba, un si es o no es
envidioso, "el letrado," pues sabía de mis
aficiones litera rias, pero me r endía cierta
conside ración q ue yo bacía lo posible en
acentuar con él, h ablándole siempre en
esas frases de los románticos personajes de
las novelas que me entreoía en devorar .
A su~ ojos pasaba yo como chico de grao
por vemr y no pocas veces puso sus puños
en defensa de mis holla dos derechos. Yo
!e profesaba inmensa gratitud y no menos
rn~enso r espeto, pero a solas no dejaba, a
m1 vez, de burlarme de su comprobada torpeza para los estudios.
Todos estos excelentes amigos les habían

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

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bellecer el rostro
y voluptoeear las
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Inventó la fó rmu1, de la Crema

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~

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mlte á la epldér'ff._.J-~
mrrane:io t~~~~.~
l)Orosa, bijas de las leyend&amp;&amp; del Rbln Oada unlL de las Imperceptibles :r adbe·
rentes partículas de la CREME SI RENE se
lncru•ta y se asimila en et cutl•, nutrléndole de f rescura JuTenll Y dttn4ole transvuencla alabastrlna •aturada de ms,.né•
tlco perfllme oriental - L■ Creme '•I·
rene" ro••· recomendada para la muler
trl~uei'ia ó moran&amp;, di!. , la tez suavidad
de azalllL y el tinte seductor de las voluptuosas ftor8" del gr&gt;&lt;ni\d.o.-Oon e: uso de
estas cremas la mujer burl..rll. l11a ailo• Y
couth•arll.11. lo~ hombres más soi11Ldorea Y
exigentes, - TARRO CON INTERESANTES
CONSEJOS $2.25. - OERTrFICADO POR 00·
R~~P~s~os: - J. J,1Lbadle Sucs, Oo. Ave.
San F r1&lt;nclscooo.-Ulhl"ln Sucs., Ave. Bo•
lfvar 2ó. -Jobannsen, Félix Oo., Ave. Sa.n
Francl•r.n 39.

'ltl

obsequiado sus retratos a l~s muchachas. Se lo di, pero antes, eo vPz de mi Dombre,
menos yo, y ellas oo se ca osaban en pedí.r· puse en el dorso esta sóla frase, sacada de
melo: especialmente la morena Esther se no mé acuerdo doDde, acaso de una de las
mostraba empeñadí~ima eo tenerlo
seDtimeotales novelas que acostumbraba a
Confieso que s1· no se lo d1', no fué por leer, frase vulgar e inadecuada :
"i;ecordar es sufrir: dP. aquí el olvido,
falta de voluntad sino porque los n,trntos
t
ta 1·
· d ¡
cues an eo es
ierra uu o¡o e a cara Y cu ya acción nada puede retener "
Inmensa fué la algazara de las chicas al
entonces mis recursos se reducían a lo que
buenamente me daban mis padres los do· r ecibirlo Me dic:rou las gracias con efumingos y días de guardar, que no era mu· ~ión uo fiogida, y as..g uráDdome DO sepa·
rarse nunca de él, tras prolijo exámea. lo
cbo.
Sin e mbargo. y tras algunas privaciones colocaron primero eu un marco de cartu(dos meses de oo ver carreras, cioemat6· lioa en cuyo borde había pintados lirios y
grafo. oi circos, oi cancha de pelotas,) lo- mariposas, y lt¡ego eDCima del piano, de
grl a lcanzar la entonces inmensa dicha de maDera que lo prímero que saltaba a la
...;..;.E;.;L;.;.;.P_E_R_F_U.M•-E-R_O_S_E_D_E_C_H_I_R_AZ
__ colocarme aute uo objetivo y tres días vista del ejecutante. e ra mi rostro de adodespués de ver la primera prueba de mi lescente. huraño y triste
Los amigos, al notar semejante distinde la casa F. Wollt y Son. recuerda la fragan- retrato, tiré.da ,ob1e papel brillante, de to·
cióo se me resiDtieroo, pues los suyos esta·
cla suave de las rosas de Persla.
oalidades suaves, discretas.
El primer ejemplar que me dió el fotó- bao prosaicamente clavados con tachuelas
grafo se lo llevé a ellas. orgulloso de ha· en la pared. hacia los áDgulos.
ber salido admirablemente bien, y se lo di.
Por aquel entonces en mi país los asuoaunque oo sin experimentar cierta vaga tos políticos no marchaban muy bien: las
Bolo 'Z'OPICO
inquietud. pues no olvidaba la suerte que luchas y motines de cuartel se sucedían
reemplauodo el
hego , io dolor D.l
correo allí algunos retratos: los colocan bo· con alguna precipitación y hoy mandaba
caidt1. del pelo. cara
ca abajo, eo la cocina, cuando el que lo don Pedro de los Palotes y mañana don
rapida y ae,rur.&amp; di
laa Cojerao. Eaparadió, por cualquier circustaocia, se aleja Mariano o don Hilarión, y 00 era raro que
'ftlln,Bobrehae-,
del trato de los que lo pidieron.
Torcedura1.et.c.,eto,
un individuo pobr~ y obscuro hoy día, maIndudablemente esto no deja de ser una ñaoa resultara gobernador o ministro, 00
--::111■
tontería, pero se comete con frecuencia . más por su filiación partidarista aunque
Parls, 165, Rue S41onoré J todas Fumaciu
fuera pobre de méritos, pues por sabido se
tieoe que los méritos oo se cueotaq para
nada donde impera la pasión política Uno
de estos cambios algo iott mpestivos c~odu·
jo a don Tomás Luna de gobernador a las
ricas regiones del Norte y p.)CO después de
coosul general a un país lejano.
Sola y Unlca Calidad
, .
_ .
. Iouul es ~?adir que_se fué llevan?~ consigo a sus h1¡as, y su mespe~ad~ v1a¡e fué
ca~sa de _que yo saborease m1 primera congo¡a seottmeotal, porque, francamente, _Es.Para conseguirla
y el Nombre ºCHRISTOFLE"
the~ ... . me gusta~a mucho. Fué ~(la quien,
a~ uempo de partir, me obsequio el peosobre cada pieza.
EXIJASE esta Marca
diente con algunos de sus cabellos dentro.

LINIMENTO GENEAU
::::'!10':.'J;..

·Plateria "CHRISTOFLE"
La Mejor

a

M"-XICO · B.a.USER

A cotón comparada

VICHY CÉLESTINS
VICHY GRANDE•GRfLLE
VI CHY HOPIJA L

Gota, Enfermedadesd, 11Piedra
y Afeccione, de la Vejiga.

1

e,, ·~

~

VICHY

Manantiale':J
del Estado
Francés.

BZBN BSPBCZlllCAR BL NOMBRE

'alrenl"
pa•
ra ■ mbellec■ r

·•.

,

~ Verdadera
Agua Mineral
Natural de

v ZIVY

Y

C••.

PIPERAC'
:El mayor
disolvente del Acido úrico
-~ara abreviar ;y evitar laa Crisis de

GOTA, ARENILLA,REUMATISMO
. CÓLICOS NEFRÍTICOS
tomad al

Ull&amp;II

medidaa

or dia.

o o o
Y pasaron los años. CiDcO .... ocho ....
diez, oo sé, no me acuerdo ; pero fueron
muchos, tantos, que eu el transcurso de
ellos }o me hice hombre.
De mis viejos amigos, don Facundo se
murió; Mootoya, desengañado de las musas, CODtrajo matrimonio con una mucha•
cha aDémica, pero rica; y Belmonte se fué
ignoro d ó nde oi por qué: acaso a tentar
fortuDa, quizás a correr aventuras. Adquirí nuevos a migos. corrí mundo, perdí oo
pocos de mis juveniles entusiasmos y supe
(¡gallardo saber!) que la vida no siempre es
pródiga en alegrías como algunos aseguran,
igDoro si con fundamento.
Mis variadas lecturas, ya que oo ciencia.
~e volvieron suspicaz, irritable y melaocóhco;. desarrollaron eo mí el gusto a la sotedad Y al encogimiento, Y era mi afán hac~r
minucioso análisis de mis inquietudes internas, nacidas por mis propias desilusio•
nes, Y, c~mo todo hon:ibre, aooré lo pasado
p~r consi~erarlo me¡or Y_ más _P&lt;&gt;éhco; de
~is pr?saicas aventuras hice o~¡eto ~e fe~oroso culto Y las rode? con cierta 1dea!1d_a d ageoa_ en ~llas al tiempo de producirse, es de~~r, hice lo 9ue todos, cayendo en
errores h1¡os del ego1smo, del orgullo exaltado. · ·; ·
.
.
Uo dia de esos (entonces, repito, miraba
yo el pasado al través de·mi experiencia de
ho?1bre he~ho Y derecho Y añoraba mis
primeras. iogeou~s aventu~as seotimeotales.) la vida ~pacible de m1 pueblo natal
fué sorprendida con la deslumbrante aparición de don Tomás Luna y de sus bijas.
Deslumbrante digo. porQue a poco de llegar se rodearon de un lujo algo ostensible
para ser acostumbrado en ellos.
Yo no me apresuré eo saludarlos, porque
supe que oo conservaban huella de recuer·
do de sus viejas amistades y mostraban cierta contrariedad cuando se les hablaba del
pasado.
Como e n todas partes sucede, y particularmente eo grupos reducidos, la sociedad.
eDtusiasmada. recibió a las muchachas ea
su seno y a poco eran citadas por todos como modelos de distiDción y buen gusto. S us
nombres aparecían siempre e o las crónicas de los periódicos mundanos. Cuando
una tarde de primavera yo las ví eo un
paseo público, radiantes de belleza todo
mi pasado se me ,·ioo a la memoria.' y, eo
un arranque iocooteoible, me llevé las manos al sombrero para saludarlas con el cariño que me merecían, pero ellas se hicieroD las distraídas (acaso lo estarfao) y p a·

Enfea:;::!." del

Enfermedadea del Estómago.

fASTILLES - SELS-¡ ,COMPRIMtS

VICHY·tTAT

saroa de largo, dejándome eD posición al·
-?fo sé: en el dorso debe estar el oomgo ridícula.
bre.
Me dí por ofendido. y. por una especie
-Xo está.
de reacción inexplicable. sentí vehementes
- Es extraño, pero "ese·• 00 tiene cara
deseos de "volver a conocerlas." Pedí a uno de filósofo; acaso sea más bien un poblade mis amigos, [mimo suyo, me llevara a oo,
casa de ellas.
-Cie rto, pero UD poblano algo singular.
Y fu_imo~.
.
porque, en vez de su nombre, que ltoy no
~l º!r m1 nombr~, m_e tendieron_ la ma- evoc_arfa_ en nosotros ningún recuerdo, ha
oo m_d1ferentes y d1stra1das, c~al s1 fuese e~crito s1mplemeute una sentencia, vulgar
1~ pnrr:era ve~ que lo oyera~. 1Me_ han ol- sto duda, pero que no deja de hacer ver un
v1dado. pe?sé, y ~a rato de 10genu1dad la- amable escepticismo oo comúoa los poblameotable, 1mprop10 de mis años y de mi nos.
experiencia, giré los ojos en torno del sunY dando vuelta al cartón, leí, acentuando
tuoso salón ~o que me encontraba, creyen- bien la última parte:
do hallar m1 retrato y los de _los viejos ami- - "Recordar es sufrir ; de aquí el olvido,
gos, per? en el salón no babia másque uno cuya acción nada puede retener."
al óleo, 1omeoso: el de don Tomás Luna.
-éEso dice?
Ostentábase de pie, el bueoseñor, apoy•do
- Xi lDás ni menos.
el braz" sobre una c~lumna rota y lucieDEntonces rió, con risa cascabelera, mi
d? en la solapa el ro¡o de una condecora· amiga, y acaric iándome con la mirada de
cióa • • • • • .
sus ojos, profundamente negros, dijo:
-Los filósofos, mi amigo, encuentran
particular satisfacción eo decretar la vuloºº
nerabilidad de los efectos humanos. HeCon perseverancia, galanteos y finuras, chos a analizar eo sus propias pasiones, a
llegué a posesionarme ¡otra vez! de la casa desmeDuzar sus sentimientos, sólo sabeo
y eo mis largas y frecuentes hor2s de visi· ver e l lado risible de las cosas. Antes que
ta háblábamos de los menudos hechos dia- a los filósofos, hay que creer a los poetas:
rios, de viajes, de literatura y arte, pues por lo menos, tienen éstos el mérito de haeran entendidas ea estas materias, pero cernos creer en la eternidad de las pasiosiempre cuidaba yo ,Je oo tocar el pasa- oes, y ya es algo para idealizar la vida.
do.
Por lo demás, usted bien · sabe que hay
Ellas eran ya mujeres. Esther no podía sent;mientos indestructibles: así el Amor,
ocultar una arruga harto acentuada sobre la Amistad ....
la comisura de los labios. pero Julia estaba
Volví a colocar la fotografía eu su sitio
fresca aún y de ahí sus numerosos galantes. Habían recorrido toda Europa y habla-.
DE:5CONF1Altf:8
ban francés, auDque arrastrando mucho las
O.E LAS i'ALSIFICAflO:'iEf: ll IMITACIONES
"erres·' y exagerando la pronunciación. A
veces fiogíao adorablemeote no poder eocoot!ar ciertos términos eo castellano, y se
Exigir la
serv1ao de aquella leDgua, con lo cual gozaban fama de eruditas entre sus compaFinna:
ñeras. Por lo demás, su trato era excelente
e inmejorables (as reuniones que daban eo
~u ~asa, y como eran frecueDtes, las amigas
1os1ouabao que buscaban DOVios.
Un_ día de e~os en que el aspecto adusto
del cielo_ convida '.1- hablar de cosas leja·
nas. y mientras Julia esforzábase por iDter·
pretar eo el piano uno de los valses póstu·
mos de Chopín. y Esther bordaba eo un
pañuelo de batista, ví debajo de una mesa
U? álbum de fotografías ligeraoneDte cu·
b1erto de polvo. Lo agarré y sacudiéDdolo
me colo9-ué juDto_ a la lumbre. y al abrirlo,
eo la primera h o¡a me sorprendió el ·retrato de don Facundo, el viejo y difunto profesor que a ellas y a mí nos había eDseñado a dibujar, eo bonita letra iDglesa, oues·
tros nombres. Creció mi curiosidad pues
supuse que también estaría el mío. '
Alli _estaba, eo_ efecto, pero el ú !timo. roto. sucio, con evidentes señales de haber
servido mucho ti.,mpo de lecho a las mos·
cas. Algún chicuelo,- uo precoz artista sin
duda.-había dibujado en el margen del
ca;ló~. con_ tinta roja, árboles, casas y, rara
co10c1d_eoc1a, av_es, lirius y mariposas.
(Sin Cop,ii,1 - ni lnyeccioaes)
Una idea traviesa me atenaceó el espíri·
tu La llevé a cabo
ó
Saqué la fotografía de su marco y aproxi·
máudome a Esther, le dije:
Cada
~--1-l_e_v_a_e_
I _•_
-Aquí tiene usted, amiga, e l retrato de
uo adolescente filósofo. ,Quién es?
cápsuia de este Modelo nombre:
Echó Esther una rápida h ojeada al cartón y. encogiéDdose de hombros, coDtestó:
PARIS, 8, R~: lltltDDI J II lldl" 1a, Wmaclu .

--··-··-

~

..-.~

~

.. ~:-::-

.-.

@[~g

PERFUMES

~0811\i
,

GRANDES EXITOS ACTUALES
BOUQUET GREUZE _ PAMPRES D'OR
ENIGMA_ SOLA MIA

Inolensivo J de una Pll!'eza absclnta

CURACION
RADICAL
v RÁPIDA

de los Flujos Recientes Persistentes

"ºY

�EL MUNDO ILUSTRADO
y sentándome junto al hogar, ya cubierto
de cenizas, dije:
- Tiene usted razón .... La amistad no
se olvida: es un sentimiento eterno .. . . ¿Es
que usted, Esther, me olvidaría?
Y ella, con voz de arrullo, respondió ,
prodigándome una de esas sonrisas que hacen dichoso por mucho tiempo:
-iJamás! ¡jamás!

Ra lioactividl\(l

Cúrese.usted en su
propia casa

Nosotros Jramos cuatro hermanos, y a los
cuatro nos encantaba montar a caballo, pero ~ólo nos permitían cabalgar en un viejo
alazán que se llamaba "Noble," porque los
otros eran animales de mucha sangre.
Un día, nuestra madre nos &lt;lió permiso
El doctor Alberto Coan de Aeildelberg,
para ir a caballo, y los cuatro cor rimos ha realizado pacientes estudios y experiapresu_r,adamei:ite en ~irecció,? a la c~adra. mentes para establecer en qué medida los
Ap&amp;.re¡o u_n criado a N::ible, Y el primero órganos del cuerpo humano están dotados
que monto fué_ el hermano mayor. El ca- del poder radio-activo.
o o o
balgó mucho _he~po. And_uvo por el P;ado,
Para sus investigaciones se ha servido
en torno del ¡ardtn, y mientras volvia, le del "emanómetro" Berker un instrumento
Desde entonces, aborrezco los retratos. gritábamos: "¡Ahora galopa un yoco!"
. extraordinariamente delic~do, que permite
Nuestro hermano, co~ los pies, Y ~?stl- apreciar los vestigios más tenues de radioALCIDES ARGUEDAS.
gán~ole con la fusta, hizo galopar a No- actividad y de medir en intensidad.
ble, pasando por d elante de nosotros.
Ha examinado cuarenta órganos, perteDespués subió e l hermano segundo. Taro- necientes a doce personas distintas. ~ada
bién cabalgó un buen rato, y a fuerza de órg~no, antes del exame~, era reducido a
fustigar a "Noble," le hizo correr. Como cemzas y se colocaban seis gramos de esas MARAVILLOSA CURACION DE UN
pretendiera. continuar, mi tercer hermano cenizas en el "e~anóm_etro:"
ANTIGUO y HONRADO PERIOTeníamos un criado viejo que se llama- le rogó que Je cediese el puesto. El tercer En todas sus 1nvesl!gac1ones el doctor
DISTA
ba Pimen,
hermano, como los otros puso al galope a Coan ha constatado la presencia de una
. ~cn~aba ya_ avanzados oc~;nta años Y ·'Noble." Cuando el pobre bruto regresó sustancia que conve;1-~a al aireen bu~n conv1via sm traba¡ar, en compan1a de un so- a la cuadra iba copiosamente bañado de ductor de la electnc1dad, lo que siempre
brino.
·
sudor.
'
constituye una propiedad típica de los
. .
Era todo curvo, caminaba apoyándose .
cuerpos radioactivos. No ha podido deter- ~ l decaoo_ de los periodiS!as cubanos, el
en un bastón y arrastrando los pies despaLlegó mi turno, y, con gran sorpresa de minar si esa sustancia era el radium, pero sencr Arsemo _F~;aández Cárc&amp;.va, de H acio, muy despacio.
mis hermanos, comencé a terribles fusta- todo hace creer que se t rata de un cuerpo bao~, nos escri?,1º c~n fecha catorce de
zos y espolazos con "Noble," que por nada radioactivo.
Abril de !9II: Escribo a usted_ con g_usto
del mundo quería abandonar la cuadra, y
Los varios ó rganos humanos no poseen para mamfesta rle que sus pr~c_1osas p1l~omucho menos galopar. Caminaba a l paso y el mismo grado de radioactividad. El más ras de Paw Paw son~º-ª bend1c1ón de Dio~,
volvi&lt;:?ndo la cabeza de vez en vez.
activo es e l cerebro, después los pulmones s~bre todo para los vie¡os como yo que d1Yo, colérico, r abioso, le golpee furiosa- y en menor grado aún el corazón y el hí- gteren mal por. falta de den~dura Y de
mente, pero todo inútil. "Noble" se resistía gado.
trastorno~ gastncos. Tengo 69 anos de edad;
a mi gobierno. Entonces volví a la cuadra La posición social, la profesión y el sis- ~e padecido mucho de las_muelas, cuan~o
y pedí al criado un látigo más fuerte. Pero tema de vida ejercen poca influencia so- ¡oven, Y unas me las extra¡eron lo~ denllsel servidor me respondió:
bre la radioactividad delosórganos. Por e l tas, Y_~tras me la~ arranqué yo mismo; no
•
contrario la edad ejerce una influencia permitiéndome mis escasos recursos el po-Ya habéis cabalgado bastante, bajaos.
' • bl
t
á
nerme una dentadura artificial Estuve bas¿Por qué atormentais al animal?
mduydaprecia ;: cua n odm s sde_avat~za edn !ante tiempo utilizando el Bi~arbonato de
e a , se acen1ua e 1 po er ra ioac 1vo e
Me sentí mortific-:1do, y repuse:
los órganos,
Soda P'.3-r~ ayudar a 13: digesti~n; pero este
Oa6arollados, Roconstítuídos1 i
Hermoseados, Fortificados
, --:-l Yo ? iA;penas _si he monta~o! Dame un
Por ¡0 que respecta al origen de la sus- procedimiento me obhg_aba a !r aumentanlal!go de mas castigo, verás como le hago tancia que hace radioactivos a nuestros ó r- do gradualmente la dós1s de B1carbon3:to, y
f.~
correr. .
.,
, ganos, o, para ser más precisos, la vía por tacto he tom3:do qu~ ~mpecé ª senl!rm~
El servidor mov10 la cabeza, y exclamo: la cual esa sustancia penetra en el orga- ~al, y d_etermmé susl!tmrlo con sus pro~1la firmeza del pecho sin causar
.
nismo, nada todavía se sabe de cierto. g~osas pildoras de Paw Paw, tomando d1adai!o algunoá la salud.Aprobado
-No tenéis corazón. ¿Para qué hacerle ¿p
.
d 1
t
.
.
.
namente al acostarme una de dichas pilpor l.!'• notablllclades medicas.
galopar ? El caballo tiene ya veinte años. Jºt«:ºe e as s~s anci~\Ju~ tng~nmos doras· hace de esto dos meses y observé
0
Está rendido, muerto de cansancio. E s lo ºA eb aihr~ 9ue. respirdamos
? . sa emosl. que die encuentro bien y hasta he engor5, Paaaage Verdeau, Paria.
¿Tú habrías m as ipo1es¡s pue en conci 1iarse con e d d 0 U
1 .
.
rrasco conillslruuiones en Ptris 6'3~ q ue ocurre al. vie¡·o Pimen
•
·
hecho,
que
puede
considerarse
definitiva- 3: · S? 3: _mismo he_mpo su excelente jaMexico :
maltratado a P imen, obl¡,gáodole a correr?
t
t bl .d
•
•
boa, y m1 f1s1co ha me¡orado mucho."
1
J. LABA.DIE, Sucesores y Clll, ¿No hubieras sen tido compasión?
lll:en e es a ec1 o por a c1eoc1a, que a medida que aumentamos en edad, crece el
LAS PILDORAS DE PAW PAw (PaMe acordé de Pimen, y, obedeciendo, poder radioacti'I'.º. de nuestros tejidos. Las paya), so~ las mejores que se conocen padescendí del caballo.
mayores pro~ab1h~ades est_án en favor de r~ el estom~go e hígado y un positivo y rá•
Y cuando le ví cómo respiraba fatigosa- la sep-unda h1pótes1s, en vista de la gran pido remedio para la Constipación, Ictericia, Biliosidad, Dolor de Cabeza y todos los
mente, dilatando sus narices con fuertes radioactividad de los pulmones.
resoplidos, cómo moví... abatida mente su co- También ignoramos cuánto se refiere a padecimientos causados por desórdenes del
la, sin crines, desnuda, lo comprendí. Y las funciones asignadas a la sustancia radio- Estómago e Hígado. Estas píldoras contiedesde aquel momento sentí tanta piedad activa en la actividad vitad! de las célu- nen las mejores virtudes del Tónico Paw
Paw, y están preparadas del jugo de la frupor "Noble," que comencé a besar su cue- las del cuerpo humaoo.
ta Papaya. 50 centavos.
llo sudoso y jadeante y a pedirle perdón.
Desde aquel día, cuando veo atormentar
~ ~ 0 0 alll\l&lt;tll©Jlfü&amp;~ &lt;§1®
EL JABON "HAMAMELIS" DE MUNa un caballo, pienso en lo que me dijo
ll&amp; jp&gt;~~
YON. Recomendado por el Mundo Civiliaquel hombre, y me acuerdo de mis dos
M hO
h
•¡
d
t
zado como e l mejor Jabón medicinal y una
amigos: de Pimen y de " Noble."
uc se ª es~n .º acer~a e_ 10~ . ~o- necesidad para e l Tocador.
vadores y del mov1m1ento hterano m1c1aRepresentante General en México,
LEON TOLSTOJ.
d? por ellos, s_in que ningún autor haya
EL REMEDIO PARA LA DISPEPSIA
Octavio Sarti, 1'!- Donceles 32.
v isto con claridad el verdadero, carácter
. mstantáneamente
.
.
a ¡·1v1a
y cura toda clase'
.
.
d e aque11os errab un d os poet as-musicos, cu- d
ya
cuna
fué
la
soleada
Provenza,
allá
por
e
Dispepsia.
50
centavos.
Marca 3 X,$ 2 .
Grand Prix Exposición Internacional de Higiene,
los siglos VIII y IX. La crítica docta nos
EL REMEDIO PARA EL REUMATISDresden 1911.
presenta al trovador co!I!.o un hombre seMO, corrige en unos días el reumatismo
riote, dado al estudio y a la meditación,
en todas sus formas. 50 centavos y un peso
algo i ntrigante, político, y por remate, más
Mar ca 3 X,$ 2.
amigo de las comodidades del hogar qu,;,
del libri, goce de la libre Naturaleza.
Con más certero juic io, el sentimiento
EL REMEDIO LIQUIDO PARA LA
popular tuvo siempre al trovador por cosa SANGRE (en pastillas) so tiene igual p_amuy distinta, viendo en él lo que fué en i_:a las af~cc}~nes sifilíticas de los huesos, las
realidad: un hé roe novelesco de pies a ca- ulceras s1fihti?as y las enfermedades Cutábeza.
neas. Desarraiga todas las impurezas de la
S i; eran los trovadores aquellos gallar- saogre. $4.
dos mozos que, laúd a la espalda y esto. que a l cinto, íbanse de castillo en castitlo
EL REMEDIO PARA LOS RTRONES,
y de corte en corte a cantar apasionadas cura prontamente los Dolores de Espalda
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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