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�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Calendario de la semana.

Enfermedad
El término enfermedad significa cualquiera desviación del estado normal del organismo, ya sea mental o corporal. Cnando la estructura o el funcionamiento del organismo difiere marcadamente de su estado normal, existe enfer medad, que podrá ser
orgánica o sea con lesión de uno o más órganos. o funcional que significa solamente
alguna alteración en el funcionamiento de uno o más órganos. En cualquiera de los
casos, esa desviación o falta de normalidad. afecta el organimo en general, porque el
funcionamiento de los diversos órganos es mútuo y unisono
Igualmente, en cualquier caso la circulación de la sangre sufre alteración desfavorable, la que de por si constituye enfermPdad Además, esa misma alteración o cambio desfavorable de la sangre, puede causar cambios orgánicos o funcionales en alguno de los órganos. Esto demuestra la gran importancia de conservar la sangre pura Y
sana, para evitar esos males y las complicaciones consiguientes. Observando cuidadosamente las leyes higiénicas, se pueden evitar esos desarreglos y las enfermedades;
pero al sentir el menor síntoma de alteración anormal, conviene fortalecer el organismo en general, y por lo tanto la sangre, con un buen tónico reconstituyente, y se
recomienda la bien conocida eficacia, al efecto, de la fórmula siguiente cuyos componentes se pueden comprar en cualquier farmacia : Extracto compuesto vegetal Arvelina, 15 gramos; Jarabe compuesto de hipofosfitos, 45 gramos; Jarabe compuesto de
zarzaparr illa, 6o gramos. Mézclense bién y tómese una cucharadita después de cada
comida Agítese el fr:&gt;sco antes de usarse.

,~:;.;~::=;~:.::;;;~;; \1
I

A 25 CENTAVOS LA CAJA.

l---------------·---.:

Para loe luaa.rea donde no ee enoneotre, ae deepaohatranOO de pone, enTl&amp;ndo
oon el pedido en aelloe de oorreo eo.ao on. por O&amp;da a&amp;la., por docena. P,5Z,&amp;l Depoaltarlo reneral,
,.A,Al!L •• OlfTl!QA, 8" OALLlr o• 1t1AN,.1Qu• N9 ea,

ª"•

•

•

l

JUEVES 17.

Oon placer y satlsfacci6n declaro, que
la. PERUNA me salvó la. vida.. Después
de haber padecido de los bronquios y de
resfríos que ningún r emedio podfa
aliviar, me dispuse 11 probar la. PERU:s' A
y siento no haberme resuelto antes. Con
cinco frascos de Peruna r ecuperé la
salud de que h oy gozo. Leonarda
Barrera, Las Placetas, l\Iexico.

San Aniceto Papa Mártir y la Beata María Ana de Jesús Virgen.-Hoy y en los dos
días siguientes, oficio y misa de la Infra
Octava de Señor San José con rito semidoble. que permite la celebración de misas
privadas de difunto con ornamento negro,
en todas las iglesias del Clero Secular•
dentro del Arzobispado de México.

Pecas panos en el
rostro o el cuello
Y no quedan
la menor excusa
para continuar sintiéndose avergonzada y humillada
de tener pecas ó
paños en la cara,
pues existe-muy
bien experimentada por cierto la

VIERNES 18.

D, "•

Santos Per fecto Presbítero Mártir y Gal-

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\lonalOttyBank. New York.-Flrs\. Natlonal B11.ulllerObmo tca«O Voc.-G'nk,O{a.

dino Obispo Confesor.
SÁBADO

19.

Santos Crescencio Confesor, Elfego Obispo y Expedito Mártires.

f

~
fj

D0M1SGO 20.
Los Go20s de María Santísima (su fiesta
el 14 de Mayo). La Octava de la Solemni·
dad de Señor Sao José, Esposo de la San·
tisima Virgen Maria, Santa Inés del Monte
P ulciaoo Virgen y Sao Crisóforo Mártir-

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(Levadura seca de cerveza)

La CEREVISINA da maravillosos resultados en el
tratamiento de los furúnculos. En los enfermos que padecen de psoriasis, herpbs ó eczéma, prod uce el mejor
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abandonar l a '' \'iolebt,c'' que eongestiona la nariz y las me-

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RADA
eº

M1fRCOLES 16.
San Benito José Labre Confesor, Santo
Toribio de Liebana Obispo Confesor y
Santa Engracia Virgen y Compañeras Mártires

Se parteo los pichones en dos mitades a

Las madres deben obligar a sus niños a las alas. Sazóneose bien de sal y p1m1enta
conducirse con sus herm:i.nas, como ten- y háganse cocer en 125 gramos de mantedrán que hacerlo más tarde con todas las ca a la que se incorporan cuatro cucharamujeres en la sociedad. Por ejemplo: dar d37 de keite. Vuélva~se varias veces y
su libro o su juguete favorito a la berma- dé¡eose cocer una ~ed1a hora a fuego leona menor 11e,·ar le sus libros a la escuela lo Retireose las mitades de la cazuela y
cederle eÍ paso para entrar en una habita'. déjense enf_riar. Echense en la cazuela
cióo, y ceder en las discusiones, cuando donde se frieron dos cuch~radas de setas,
Con el
Compuesto
Vegetal
de
Lyd·a
e11a tenga la razón de su parte, son cosas una ~e chalotas y una de hierbas finas, to.
1 con que el niño debe mostrar su cooside· do picado menudamente. Cuando esle ade• Pmkbam. Lease su carta : ra.cióo, porque él es el más fuerte.
rezo esté bien cocido, viértase por ambos
ELa B
z d C
p
Otro acto de cortesía, que no es muy ob- lados de cada medio palomo, y envuélvase
"Mis d~1ª' _ona e ana1• . anamá.- servado por los muchachos es el quitarse cada mitad en un papel aceitoso. Así dis_;::;;..;,..;~ enc1as eran co:ph~da¡; la el sombrero para saludar a las señoritas de puestos, van a la parrilla donde están me;,,
men\ uadCl 1}_ ve. sus propias familias cuando se encuentran dia hora. Retirense y sirvaose empapela' ,.
etas a un an..., Y O- con ellas en la ca11~.
dos. En una salsera, aparte, sirvase tam·
',
ras ~scasa;~ufrla de Todos estos actos de cortesía pueden ser bién una salsa rnbia alargada cc&gt;n medio
mudc "pesa ~z ªtre.
1 de tal manera impresos en el carácter del vaso de vino blanco y media taza de caldo,
or de
-- que 11egueo a formar casi. una segun- sazonad a con sa,
1 p1m1enta
· ·
· de e tab
b 1t·-'v1en
t re• orno
y una cuc haras
aa a 1...a; am- d •
da de i agr
1
. ·. bién tenia mucha a natura eza.
_
.
v o e.
¿
picazón y padac!a de . Las ~adres deben. de ensenar a sus h1ii!1¡;¡, · la vejiga. ~ Atribuia ¡os e h1¡as a q~1~ se sirvan mutuamente.
.
• mis male:i áque era En las_ fam1has nu~~n,sas_ ocurre con
REPOSTERIA
estéril
varios frecueoc,a
que predilecta
cada orno aehge
entre
sus __ B0L1TOS OE. HARINA DE MAiz.-Dos tac1.édi pues di'
her.nanas una
quien
confía
m
cos mtaeb Jebr'ln tocios sus pensamientos y' con quien com- tas de harina de malz y una de harina de
,..__ _...:.....11.;·l.!..-_¡ '&amp;:etenodes
ªas- parte tristezas y alegrlas
trigo, tres de leche agria, una cucharada
nte esarro 1ª· a
Cuando comienza el chico a ir al cole de azúcar o de melado si se prefiere, una
ner una cria- .
h d' d
d
t d
1
n o podiagrandemente
por Me
e s Osorprendí
ura.
des- g10 la hermana pierde parte de su cooñan- cuc ara ita e so a .Y o ra , e sa
pués de tomar s frascos del Com- za.
~ézclense _muy bien azucar, sal y las
puesto Vegetal de Lydia E, Pinkbam ;..Entonces debe obrar la influencia de la harinas de tr~go Y de. maiz. Bátanse los
de estar en estado y apenas si lo podia madre.
huevos muy hgeros. D1su~lv~se la soda _en
creer. Volv1 á ver al m édico uien me' fE11a debe hacer que la hermana escriba dos cucharadas de ag~a b1rv1~odo y anádijo que se me estaba formanao un tu- ;¡I hermano austnte, y recordarle que el dase a la leche: revo\".1endo bien y se agremor. Mi "sposo me aconsejó que no le hacerlo puede tener mucha influencia en ga a los otros rngr~d1entes, echando deshiciera caso al médico y que me fuera el concepto que el último habrá de tener p~és los huevos battdos Y se bate tocio muy
á mi ciudad natal-Kingston Jamaica de las mujeres. Por esto la joven 00 debe bien. Se echa en tarteras. engrasadas 11e-lo que efectué-Hoy tengo el orgullo rebajarse nunca en ocasiones ni en pala- náodolas como nn~ Y media p~lgada Y se
de decir que soy madre de una preciosa bras delante de su hermano.
ponen en horno vivo unos i5 minutos.
nHi.a de 7 meses. Apesar de haber es- Las condescendencias tontas de parte de
tado casada 9 años si no hubiera sido las madres y hermanas, hacia los niños,
por el Compuesto Ve!Jetal de Lydia E. vuelveu a éstos egoistas y faltos de caba11e·
El duque de Parma es el príncipe euroPinkham nunca hubiera dado á luz. rosidad hacia las mujeres. «Un hombre es peo que tiene la familia más dilatada.
Des.ie _entonces lo he recomendado á lo que la mujer hace de él,&gt; es un antiguo De su primera esposa, una princesa de
muchls1mas personas, tanto en Jamaica refrán, y el amor de la madre puede for- Barbón, tuvo nueve hijos, todos los cuale~
como en Balboa."-SRA. ROSA ROSINA mar en su hijo un nuevo «Sir Galahad&gt; viven, a excepción de la mayor, que fué
DONALDS, la Boca, Zona del Canal Que tenía la fuerza de diez hombres, por- princesa de Bulgaria.
Panamá.
que su corazón era puro
De su segunda esposa, una princesa de
La Sra. Pin k 11 a. m de Lynn
***
la casa de Bragaoza, ha tenido otros nue, e
Mass., E, U. de A. invita á las en:
Cosa natural
hijos, el menor de los cuales cuenta poco
fermas á que le pidan su consejo. F"
M d 1
·t . d.
d la más de un año de edad,
Ya ha ayudado á otras niiles a _ 1¡ese, ag a ena, gn a 10 1gua a
recobrar la salud. Este será senora,-que tocias las si11as están cubier
o o o
Hablan el malayo mas de cuarenta m1gratuito.
tas de polvo·
•
- :--o sé por qué se asombra usted, seño• Bones de persona. Dícese que es muy fácil,
- - - - - - - - - - - - - - - - - rita. Naturalmente, si todavía no se ha sen- puesto que casi carece de reglas gramalltado nadie en e11as ......
oales.

MARTES 15.
San Justino el Filósofo Mártir (del dla
anterior.)-Santas Anastasia y Basilisa
Mártires.

Pichones a la papillota

UNA SENORA
Mi~J,:'_o;,.1:S:11::::;e~,::~'.:":~:t ~ii!~lk:4:~ié~~f:r.~:~gi~I
DE PANAMA

LA PERU/\A MB
SALVÓ LA VIDA.

Santos Pedro Goczález Telmo Confesor,
Justino el Filósofo Mártir (su fiesta el día
siguiente.) Santos Tiburcio, Valeriano
:\1áximo Mártires y Lamberlo Obispo Confesor.

prevención. Produce efectos segurtsimos en

Q"ANOS, TUltlO,.•S. ALltl01t"ANA8, H•"IOAS, ,.USTULAS, LLAQAa,
ULOlr,.AS, QUlrltlAOU,.AS, ,,aTULAS, .,.Ul'OIONl!B, •To•• l!TO.
01! VlrNTA •N TODAS LAS O"OQUl!,.IAS 'f •OTIOA8,

d educar
anera e á los Niños

LUNES 14

I

sus maravillosos re'!ultadoe, y por eso es que se ha hecho la pre•
ferida del pó.blico. Basta usarla una vez para tenerla siempre en

\

M

DUSART
al LactoCosfato de Cal

EL JARABE DE DUSART se

•

¡·.

prescr ibe á las
nodrizas durante la lactancia, á los niños para
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DE DUSART se receta en la Anémia, colores •
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jillas, rch:itando la sangre en las venas de l a cara y ocasionrundo á esa última nr baño de vapor permanente é inteDlipestivo,
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desaparecer. ¿ A cuán las persOI
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aceite de hígado de bacalao ?
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cosas más repulsivas en el mundo.
Algunos lo toman indudablemente, pero sólo porque se les dicEI
que debe tomarse." ¡ Pensar que
-un medicamento precioso no puede emplearse cuando es necesi11·io,
sin repugnar y molestar al paciente! Y, según el público declara,
las emulsiones son pi:-co mcno,1
ofensivas que el aceite al na! urnl
Pero el reinarlo de.l terror pa~ó ya.
La cie~cia vino a.l fin al re,cate.
Ahora puede usarse una medicina
eficaz sin que su olor y sabor cansen repugnancia. Porquo en la

t&gt;REPARACION de WAMPOLE

uo

se tiene el resultado
un irinn·
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merecido . Es tan sabrosa como 1,,.
miel y contiene una;;olnci(m dC' un
extracto que se obtiene d&lt;'
ígados Puros &lt;l13 Bacaho, com hin,.clo,;
con Jarabe de Hipofosnto · t' •mpu;}.:-t-o, Extractos d e i\Ia lt ~·, y
Cerezo i::,i] vestre.
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secreciones ele! ~ugo gástrico y es
ol remedio más edcaz contra la
Anemia, Enfermedacles Agolantes, Postración que sigue á l a :i
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Dr. G. lfalda, Ex-profesor, Cirnjano y miembro de la. ..i&lt;'ademia
Nacional de }Iedicina de Méxi&lt;'o,
dice: "Una de la'l m ejores formas de administrar el aceite do
hígado de bacalao , es prescribiendo la Preparación de Wampole, de
sabor agr adable y perfectamente
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Yo la receto hace muchos año!',
con el m ejor éxito." La 11 ue!\tra
satisface á l os más difícil e,,, porque cumple lo que se espera de
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. Al.margen de la Vida

RECTOR DE SAAVEDRA.
No hay duda a lguna de que la murmuración es un agradable pasatiempo, y que
la casi totalidad de los mortales nacen con
admirables disposiciones para ejercerla.
Esta inclinación humana, esencialmente
del mejor y más perfecto de los animales.
tiene su origen en el sentido crítico que
cada individuo posee o de que se c ree do·
lado, y aunque alguoo3 filósofos la radican
en la envidia, haciendo notar que jamás
se es severo ni se buscan los defectos eu
las personas humildes y que nos son iofe·
riores, es un hecho que las cosas ajenas nos
interesan poderosamente, no por la cofa en
si, sino por el que la representa.
En el círculo de nuestro mundo social,
relativamente pequeño si se compara a la
esfera de acción que en otras capitales
existe, tenemos oportunidad de ocuparnos
con mayor frecuencia de asuntos que en
otros países pasarían desapercibidos y que
aquí pone de relive el trato casi íntimo
a que estamos obligados, y por el cual nos
enteramos de los menores pasos que en el
discurrir de la vida ertda cual tiene que
dar.
Ello nos lleva a cosas bien extrañas, co·
mo por ejemplo: a ioflueocia_r voluntades
libérr imas para que contraigan matrimonio,
porque se nos ocurre q.ie tales o cuales
personas deben casarse, y nos incomodamos con e llas si no lo hacen con quien quisiéramos, o si simplemente tardan en elegir, como si esperásemoi que se nos quitara un peso c!e encima.
Del mismo modo observamos con ioquie·
tud lo que nos parece un asedio a deter·
minados personajes, cuya prominencia pone de relieve la situación, y que vemos
preced idos y seguidos, constantemente, como los r eyes de teatro, de una nutrida compañía.
T odo ello es bien h umano, y así como el
difamador p ierde su tiempo, las más veces,
porque e l que escucha hace en su interior
el juicio del que habla, del mismo modo
aque l q ue n o puede moverse sin tropezar
con e l a migo oficioso, lejos de agradecerlo,

ALFONSO REYES"

piensa en la buena, la)oconmensurable dicha de andar solo!. ...

Los pies y la inteligencia
Las españolas y las francesas suelen reírse de las inglesas y de las alemanas, a
quienes acusan de tener los pies muy grandes. Los neoyorquinos hao emprendido una
campaña semejante contra las mujeres de
Chicago: pero mieutras que las alemanas
y las inglesas han soportado las sátiras con
resignación, las chicagüenses hau devuelto
la pelota.
-iQue tenemos los pies graodes!-ex·
clamao.-Es posible y hasta evidente, porque no se puede negar lo que afirman los
fabricantes de calzado. ¿Pero qué prueba
esto? Pues sencillamente que somos muy
inteligentes. Sepan las neoyorquinas que
el desarrollo de la inteligencia es propor
ciooal a las dimensiones de los pies. Las
mujeres de Nueva York, con sus pies menuditos no son más que muñecas frívolas;
las de Chicago, con nuestros buenos cimiento~ gozamos de mejor equilibrio.
Las neoyorkioas han oido esto como
quien oye llover y se atienen a la pequeñez de sus pies, porque lo c reen bonito, y
dejan que las de Chicago se enorgullezcan
de sus circunvoluciones cerebrales.
o o o
UN SASTRE CONOCE EL PAÑO

E l cliente.--&lt; Cómo, señor, me manda
usted juntos el traje y la factura ? Esto lo
considero como un insulto.
E l sastre.-iQué quiere usted! Tengo un
nuevo encargado que no conoce todavía la
cliente la y le ha coofuo i ido a usted con
los parroquianos que no pagan.

FONDO RICARDO COVARRUSIAS

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México, D. F.

Srita . Leonor Unna . -Re i na de los juegos fl orales ef ectuados
en San Luis Pot osí.

Número 15.

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EL MUNDO I LUST RADO
SEMANARIO DE ACTUALIDADES, ARTE Y LITERAT URA.

DIRECTOR PROPIETARIO
LIC .

ERN E STO

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Teléfonos:-Mexicaoa, 20-85 Neri
Ericsson, 14-51
Apartado Postal 149.- México, D. F.
PRECIOS DE SUBSCRIPCION MENSUAL:
En la Ciudad.. .. . . . .. .. . .. .. . .. . . . . . . .. . $ r.oo
(pagadero por adelantado.)
En los Estados ........ . ................... $ 1.25
(pagadero por trimestre adelantado.)
En el Extranjero .................. .. ..... $ 2.00
(pagadero por semestre adelantado.)
NUMEROS SUELTOS:
En la Capital ............. : .............. . $ 0.30
En los Estados............ . .. .... ......... . ,. o 35
En el Extraojero ......................... . lt 0.50
Atrasados ........................... . ... . "0.50
Para la publicación de avisos en este periódico, dirigirse a B. &amp; G. Goetschel, Avenida 16 de Septiembre,
16. Sus agentes en Europa, la Societé Mutuelle de Pu·
blicité, 14 ruede Rougement, (9 e).
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.

MANON LESCAUT
Es una antigua conocida, pero que no envejece nun·
ca. Al contrario, cada vez que se la encuentra, asombra
con el oro siempre nuevo de sus cabellos blondos, con
la risueña luz de su mirada, con la ternura de sus mejillas frescas, con el sonido de su risa donde se traiciona
la alegría de una indestructible juventud. Somos noso·
tros los que al saludarla en esos encuentros, nos halla·
mos más cansados y viejos, con una sombra de melanco·
lía en la frente y en el corazón,'un poco parecidos a des
Grieux, cuando retornó solo a París, solo y triste, acompañado únicamente con el recuerdo de sn admirable
amante. Somos nosotros los que nos hemos vuelto un
poco prudentes con la madurez. El aire se enfría en los
boulevares por las noches y por las madrugadas y Ma·
non quiere que se la lleve a los teatros y a los bailes fre·
cuentemente; que se pierdan algunos doblones en las
mesas de juego, que se le obsequien aderezos y braza·
Jetes de oro, donde chispean los fuegos fríos de los diamante:-s y que se premie a los cocheros con largas propi·
nas. También los años vuelven mezquino a uno y tama·
ñas exigencias inquietan. Y si eso fuera todo, acaso se
podría contentarla de vez en cuando. Hablo de los célibes. Pero Manon es una loca. No le importan las cosas
serias de la vida y se encoge de hombros en su presea·
cia adusta. Para agradarla hay que reñir con la familia
y con la policía, instituciones que no se dejan burlar fácilmente. Y sobre todo, hay que ser joveo, hay que te·
ner en los labios la miel de los veinte añof; que ella gusta tanto de las riquezas como de los dulces besos. Lo
demostró de sobra, puesto que por eso fué a morir en el
corazón de una lejana selva americana.
Es frívola, es coqueta, está llena de caprichos, es ado·
rabie. Es pérfida. además, pero con tanta ingenuidad,
que no se puede menos que perdonarla, como hizo el
gentil caballero. Y por eso, justamente, oo envejece. Li·
bre de los encajes y los falbalaes de su siglo, fuera del
cuadro de la sociedad exquisita y refinada, sutilmente
libertina, en donde le tocó vivir, se yergue Manon con
su perpetua juventud, dando pábulo a los sueños y ali·
mento a las quimeras del amor. Los hombres corren
ahora tras de su belleza, moldeada en las inquietantes
angosturas del traje sastre, como la seguían cuando gas·
taba tacón rojo e inflado tontillo. Está por encima de
las modas y de los madrigales alambicados. Es la ilu~ión
y todos los días se enciende una sonrisa en su boca y
una risueña mi rada en sus ojos para los des Grieux de cabellos negros.
Pero también es la realidad y el buen caballero, que
era muy joveu, en vano se desesperó cuando algún des·
engaño cruel vino a recordárselo. Contemporánea de
los amores pastoriles de St. Preux, Manon no llevaba en
la sangre, por cierto, las abnegaciones de la Nueva
Eloísa. A la rústica alfombra del campo prefería las al·
cobas bien tapizadas, al murmurar de los arroyos, el
ruido de las áureas monedas, a los colores de las rosas,
e l fulgor de las piedras finas. No, ¡¡o era bucólica y ca·

recia de cultura humanística para penetrar el sentido
estético de las églogas. Mas tampoc? fué una criatura
extraordinaria, como pensaba des Grieux. Era__muy na·
tura! que Maoon, siendo por naturalez:i, exqu1s1ta y de·
licada, quisiera rodearse de sedas y de Joyas &lt;Jºe poseen
con largueza esas cualidades, y m~ natural aun, q~e no
le importase conocer cómo se acuna el oro y la d1ficul·
tad que cuesta adquirirlo, sobre to_do ~ los e~aroorados.
Tales deseos no vuelven extraord10aria a 01nguna mu·
jer. El amor es el lujo de.. la vida y rec.lama la _caricia
de las cosas bellas, entre las cuales es más capitoso su
perfume. Manon lo sabía por i~stinto y le gustaba ?cul·
tar su5 amores en nidos de terciopelo, como una Joya.
Abrillantaba la cornalina de sus uñas, inconscientemen·
te felinas, en blandos cojines, sin darse cuenta de que, a
veces las hundía en el corazón dE su amante. No pod1a
prescindir de i?s ha lagos ~e la riquez_a y su desgra~ia
fué que des Grieux careciera de medios para alcanzar·
sela. Eo el delirio de sus amores, eu pugna con la poca
fortuna del caballero, rodó por cárceles húmedas y som·
brías, por celdas de conventos desmantel_adas y silencio·
sas, fué deportada a América en la senltna de una em·
barcación, al lado de una docena de lamentables mere·
trices, ella, la delicada y exquisita criatura, que bien
pudo, del br azo de un Richelieu o de un Orléaos, _ale·
grar con su gentil presencia alguna fiesta de_ Versa1lles
y lucir picarescamente en las cenas del Pala1s-Royal. .
Lo extraordinario fué que la rosa del amor se arra1·
gara tan profundamente en esos limos y floreciera des·
bordante de aromas y colores. La abnegación, el dolor
y la ternura, regaron sus raíce5 y la gracia, 1~ b_elleza y
la juventud corren por su t;,IJo como una savia mcesao·
te. La voluble muchacha, que tao fácilmente se olvida
de sus juramentos y cuyos frívolos caprichos pare~en
ser la única ley de su corazón, se salva del oprobio y
de la vulgaridad a fuerza de pasi6nyde dolor. No pue·
de ser más patético el drama que se desarrolla ~n el fan·
go social de París y que co_ncluye e~ el ~est1erro y al
muerte, la única que pudo imponer s1leoc10 al amoroso
dúo de los amantes. A veces se interrumpía la doble
canción; más era para reanudarse con nuevas melodías
y nuevos arrullos, con notas tan límpidas y tan puras,
con un sentido tan hondo de los secretos. del corazón y
de los misterios del amor, que por ella se conquista Ma·
060, un lugar entre las grandes heroínas de la vida y de
la fantasía, entre esas creaciones inmortales que pare·
ceo sonreír desde el fondo de los siglos animadas por e l
soplo genial de un Shakespeare y de un Goethe.
Lo extraordinario fué que la música ligera del clave•
cioo, a cuyo sonido se bordaban las cortesanas figuras
de la gavota y el minué, bubiera encontrado en sus no·
tas ese elocuente himno de amor y lo expresara tan so·
beraoameote. Como todos los que escriben libros mara·
villosos, el Abate Prévost, no supo que forjaba una obra
maestra, cuando modelaba a su Manón, tal vez con el
recuerdo ingrato de su joven querida, linda y voluble
como aquella y que un día le dijo sonriendo:, &lt;Adi?s,
me voy; at!lo a otro.&gt; El Abate, seguramente, solo quiso
consignar la memoria de un episodio juvenil, con la me
lancolía &lt;del que lleva en su corazón los rastros de sus
antiguas penas.&gt; Y resultó una admirable hist?ri~ de pa·
sión, de sufrimiento y de ternura; un breviario par:i,
amantes felices y infortunados, un dulce poema sentl·
mental para los corazones sensibles, Saint Beuve se ad·
mira de cómo puede despertar emociones tan hondas,
la llana relación del Abate, escrita en sencillo estilo y
con parca r&lt;itórica. Es que la poesía, e l sentimiento, la
gracia, están en la pareja misma, en esos dos mucha·
chos encantadore~, llenos de inocencia y de juventud,
no contaminados, sino idealmente, de la profunda corrupción de su siglo. Les basta su amor, para salvarse
de toda mancha, y si eso no fuera suficiente, allí espía
la muerte, que subraya, santificándolos, los extravíos de
los desgraciados amantes.

Otra vez hemos visto a Manóo, y con qué encanto, sus·
pirar su canción amorosa en uno de nuestros proscenios.
La hemos encontrado en la silla de posta de Amiens,
camino de París, todavía toda aturdida (Je sois eocore
tout étourdie) por el amor del Caballero que la lleva a
los placeres y la ruidosa alegría de la gran ciudad. Le
hemos perdonado su primera inconstancia, cuando se
presenta, palpitante de esper~~za de remo:dimieoto~,
en el Seminario de San Sulp1c10, 10terrump1endo el s1·
leocio del claustro con su vencedora voz de sirena, que
desde la primera hasta la úl_tima nota, coo~e.rva e l ton?,
la exaltación, el vuelo entusiasta de un d111rambo. Ft·
nalmente la hemos acompañado en su destierro, despi·
diéndonos de su juventud piadosamente y de su fragili
dad con un oculto sentimiento de simpatía. Porq!}e no
queremos que se convierta; la aceptamos tal como es y
sólo se siente no ser bastó.ole júven para seguirla ale·
gremeote en sus correrías. No olvidemos que el am_or
es el lujo supremo de la vida y nunca se paga demas1a·
do caro si se alcanza. Todo es poco para agradar a Ma·
n6n. Y si somos algo felices en este pícaro mundo, lo de·
bemos a esas bellas mentiras, donde algunos espíritus
escépticos, colocan al amor e n primera fila.

r

RAFAEL LO PEZ.

test

ridelidad ...:
(inédito).
(Para &lt;El Mundo llustrado)
De todo y todo lo que yo h~ amado,
solo las 'Rimas no me hao deJado:
Conmigo moran bajo la tienda
o vuelan ágiles a mi lado,
mientras claudico, ya fatigado,
por agria senda.
Doliente, triste .... mas resignado
a que niogu':10 mi mal coml?renda,
en el Misterio me he refugiado ....
En la comarca de lo Soñado,
frente al castillo de la Leyenda,
vivo ignora:lo....
.
Pero las Rimas no me han deJado:
Conmigo moran bajo la tienda!

•

&lt;Vae solil»-dice, rugiendo airado,
el Viento, en torno de mi vivienda:
«Vae soli!&gt;-aulla, desesperado!
Y yo, le grito (para que atienda):
-&lt;No estoy tan solo, Compadre ':"lado:
Te::go mis Rimas; ':1º me _han deJado:
Conmigo moran baJo la henda!&gt;
AMADO NEHVO.

El canto del Ruiseñor
Los dos escuchamos, mirando hacia el jardín. . .
El jardín se había confundido en una masa v1olacea,
rota aún por el relumbrar de la fuente.
.
Una zona de luz persistía, en los confin~s del cielo,
una larga zona tricolor: sanFuíoea en_lo baJo, luego n~raojada, después verde, de un verde de vegetal moribundo.
, 'd
f
En el silencio crepuscular, una voz hqu1 ;a. y uerte
sonó.
,
Cantaba el ruiseñor.
-Está en el sauce-susurró Juliana.
Los dos escucháb:1mos, mirando hacia la zona extre·
ma que palidecía bajo las cenizas impalpables de la
tarde.
.
· d
¡
Mi alma quedó, en suspenso, ca_s1 ..:orno s1 e aque
lenguaje esperase una alta revelación de ~n_i~r.
.
¿Qué probó en aquellos minutos de aud1c10n, a m1 lado, la pobre criatura? ¿ A qué encumbrado dolor alean·
z6 la pobre alma ?
El ruiseñor cantaba.
Primero fué como una explosión de júbilo me~odioso,
una lluvia de trinos fáciles que cayeron _en_ el aire con
un sonido de perlas saltando sobre los vidrios de un ar·
monium.
Sucedió una pausa.
.
Un gorjeo se elevó, agilísimo, prolongado extraord1·
nariamente, como probando su fue_rza con un _ímpetu
de arrogancia, para desafiar a un rival desconocido.
Una segunda pausa.
. .
.
Un tema de tres notas, con un s_eo~1m1ent~ 10terrog~tivo. pasó por una cadená. de . variac1o?es hgeras, rep1:
tiendo la pequeña pregunta cinco o seis veces, como s1
fuese modulado en una tenue flauta de cañas, en una
fístula pastoral
Una tercera pausa.
.
El canto volvióse en un tono menor, se dulcificó co·
mo un suspiro, se debilit~ co~o un gemido, exprimió la
tristeza de un amante sohtano, un deseo desco_nsolado,
una vana espera; lanzó un ll_am&gt;ldo final, repentino, agudo, como un grito de angustia; se ..pagó.
Otra pausa, más grave.
,
Se oyó entonces un nuevo acento, _que no p~r~c1a saliese de la misma garganta, tan_h~m1_lde, era_ !1m1do: débil. tan parecido al piar de los paJantos recten nac1d?:&gt;,
al piar de un pequeño gorri6?: luego, con uo3; volub1hdad admirable, aquel acento 10genuo ~e mudo e? una
progresión de ~otas si_empre más _r~p1das q1;1e brillaron
en vuelos de trinos, vibraron en 01t1dos gor¡eos, s~ des·
plegaron en pasajes osadísimos disminuyeron, crecieron,
rayaron las a lturas soberanas.
El cantor se extasiaba con su canto.
Con pausa tan breve que !_as notas casi no tern_iio~bao
de apagarse, difu?día su ebriedad en. una mel_od1a s1e~pre variada, apasionada y duke, sumida, y_ v1brant~, h ·
gera y grave e ioterru~pida ora por deb1les_ ger~udos,
por imploraciones lasttmeras, ora por repentinos 1mpe·
tus líricos, por invocaciones supremas.
.
Parecía que hasta el jardín escuchaba que el c1el? se
inclinase sobre el melancólico árbol, desde cuya cima
un ¡:.oeta, invisible. vertía tales efluvios de poesía.
La selva de flores exhalaba un suspiro profundo pero
tácito.
.
Algún reiumbrón amarillo, titubeaba en la z~oa occ1:
dental, y aquella última mirada del día era triste, casi
lúgubre.
Pero una estrella despuntó, muy viva y trépida como
una gota de rocío.
GABRIEL D'ANNUNZIO.

•

Presentamos en esta página los retratos de la señora nposa del Pre~ideote de la República y también de las esposas de algunos mioistros.-En lo alto en el medallón de enmedio, la señora Emilia Aguilar de Huerta. A su derecha, en primer té rmino, la señora Rdugio B orneque de de La Barra, esposa del mioi~tro de Rela·
ciones; y en segundo té1mino la señora Carmen Morales de Reyes, esposa del ministro de ]usticia.-A la izquierda, la señora Maura Torres de Esquive! Obregón, esposa del ministro de Hacienda.-En el centro de la plana, la señora Mercedes B. de Mondrag6o, esposa del ministro de la Guerra.-Debajo la señora María Luisa Sou,a
de Robles Gil, eswsa del ministro de Fomento.-Y a su derecha la señora Amelia Salas de De la Fuente, esposa del mini~\fQ qe &lt;;:o¡quq¡gacioq~~.

�..

Sr. don Francisco Díaz de León, Gran
filántropo mexicano,
Hoy hace diez años falleció el señor don Francisco Díaz de León, hombre bueno, honrado y
gran amante de la humanidad. Con su desaparición perdió nuestra patria urio de sus hijos más
preclaros.
En aquella ocasión dedicó a su memoria la
Elegía adjunta otro hombre bueno y honrado
quien, a su vez, pagó su tributo corporal a la
madre naturaleza en las postrimerías del año
de 1912.
Como homenaje a los dos publicamos la com ·
posición poética.

ltLlt(G!!A
A la memoria del esclarecido filántropo

~mí~ W!mfü~~

ID)!í~2' ~ ~mi

Si una Julce memoria
l:s el !-tUJarlo en que ~e envuelve el nombre
Entonces, al dejar. mezquino el suelo.
Astro se surge, en la reglón del rielo!

La sagrada memoria de 103 séres
Que c ruzan por la mísera existencia,
Revelando doquiera su presencia,
Por dejar á su paso bendecido,
Lauros inmarcesibles, de sus sienes!
Ejemplos de virtud, en todas partes,
En todas partes, bienes;
De esos heróicos séres la memoria,
Ornato de la edad en que vivieron!
Velada, e n su santuario por la gloria,
Durará eternamente,
Sin que pueda por ella ser temido,
El infierno execrable del olvido.
o o o
Los que saben hacer de la existencia,
La sublime epopeya del trabajo,
Y constantes, y nobles, y esforzados,
No cejan en la lucha,
Sino cuando de la implacable entre los brazos,
E l último ay! de su existir se escucha:
Esos,.... tienen derecho
A que al llegar a su mortuorio lecho,
Aquello~ qne apreciaron las lecciones,
De su labor preciosa,
Vengan a protestarle~ que su ejemplo,
Hallará dentro el alma pesarosa
Indestructible, magestuoso templo!
o o o
Los que supieron dedicar su vida
Con el ardor que la virtud imprime,
A brindar un consuelo al que padece ;
A calmar del q ue sufre los dolores;

El llanto a restañar, de aquel que gime,
Esos, .... tienen derecho,
.\ que al llegar a rn mortuorio lecho,
El que estim"r sus dones ha sabido,
Venga a bañar su nombre bendecido,
De gratitud ardiente con el llanto,
Q ue deja al qu • lo vierte satisfecho.
JI
Y así fuiste!
Varón esclarecido!
Y así pasó preciosa tu existencia!
Y allí están los talleres,
Q ue de tu esfuer zo y tu constancia al grito,
Vinieron, a poblar nuestras ciudades,
Cantando con su eterno movimiento,
Tu constante anhelar al infinito .... !
Sacrosanto anhelar que preconiza
Tu gloriosa labor de medio siglo!
Y hoy que podemos pregonar tus hechos
Sin que de tu modestia el denso velo,
Venga a empañarles el sublime encanto.
Q ue la Justicia y la Verdad les brindan ;
Trancida e l alma de mortal quebranto,
Ante el golpe terrible de tu ausencia,
Con profundo y eterno sentimiento,
Venimos a jurar a tu memoria
Q ue en medio de las faenas del traba jo,
Serán las cifras de tu santo nombre,
Que tanto bien, con su labor nos trajo,
El cantar que reanime nuestro aliento,
Y en la hora del triunfo y del contento,
El galardón mayor de la victoria!
o o o
Y así fuiste!
y no encuentro,
De nuestro suelo amado en los confines,
Plantel en que se asile la. desgracia.... ;
Lugat a que se acoja el que padece.... ;
Empresa que hacia el bien lleve sus fines,
Que no contara siempre entre los suyos,
Con el apoyo am:inte de tus brazos;
Y an.te e 1 grato recuerdo de las horas
De calma, de consuelo, de ventura,
Que en olvido dejando la amargura,
Con que luchaba en su penosa vida,
Debió a tu santo empeño el desvalido,
Ante la cruel verdad de tu partida.
Por el dolor el pecho comorimido,
Y presa el alma de mortal congoja,
De gratitud y admiración traocido,
Con el llanto que mana de sus ojos
Enternecido riega tus despojos.
o o o
Y así fuiste!
y por eso,
Así te acoge con amor la historia;
Registra entre sus folios imparciales,
Con caracteres de oro, tus acciones.... ;
.\ plaude tus lecciones..... ;
Deja sobre tu fosa sus laureles,
Y consigna tu nombre, a donde guarda,
Los nombres de sus hijos inmortales.
Mé,ico, Mayo de 1903.
ANTONIO CóllLLAR y ARGOMANÍZ.

Canción al modo italiano
I
Canción: dirige a eternidad el vuelo,
que se te cumple ahora,
sio tú forzarlo, el contenido anhelo,
de cantar, una vez, a tu señora ;
más ni la voz ahuenques, di•currieodo,
ni en trío órdenes la cadencia cana ;
que está vivieote, de quien vas diciendo,
lo ete rno toca sin salir d~ humana.
II
Com'l ella h•ce sus obras de la Vida
y esta es &lt;leida~ que se nos niega, oscura,
le ha puesto Dios, en toda la figura , •
un impulso inicial de acomtlida.
El arte suyo es dar en una presa
con tan certero instinto de domioio.
que de ella misma pasa a lo que expresa
una inefable unción de vaticioio...
Como conserva el agua los re5ab;os
de haber corrido en cési,ed de monta"as,
verso que contuvieron sus entrañas
de ellas guarda, al pasar entre sus labios;
a todo alcanza, porque asf se ignora
y hace tal donación de sentimientos
que tiene cuando ruge o cuando llora,
el alma en Dios, como los elementos

Entre Telones

llI

Como hija suya que es, humanizando
de su perfil el fatalismo griego,
un día, el Sol, la penetró, pasando.
y es ambarina en la color, mostrando
que lleva dentro un éxti.sis de fuego.
IV
No ·hace su arte; lo vive.
Y esta vida que un afán incansable despedaza,
se apura, en holocausto, consumida
de todos los dolores de su raza.

V
Y así, Canción es justo
que el pueblo Je abra paso, conmoviao
porque ve en ella como un dejo augusto
de las almas que en el'a ha conocido.
No es carne de mujer. ! ino sagrado
relicario con vida, esta mejilla
por donde esencialmente, han resbalado
lál!'rimas de una reina de Castilla;
la zarza en matorral de su melena
se agitó en las leyendas ance&lt;trales
y, regresando al mundo, quedó llena
de un resonar a muertos vendavales
no sólo tierra de hoy, para su gente
en ella hay luz de la inmortal q ue expresa,
y r ecogió esta luz divinamente
el nimbo, que quedó sobre su frente,
del rostrillo y las tocas de Teresa...

•

Vi
Ella, entretanto, al incentivo tierno
de su arte, cuando crea
nuevas almas, parece que las vea
en fervor de génésis materno;
cada nueva figura en su regazo,
honores tiene de recien n&amp;cida;
no en 1igidez de estudio, en un abrazo,
dirías que les da toda su vida.
Sabe cómo serán, presiente el brío
de sus almas el tinte de su cara ;
sólo están al nac"r, y las prepara
tocado, ciotas, joyas. atavío...

..

Si entrete~ido y agrada~le resulta todo espectáculo
teatral, cons,~erad? éste. simplemente en su principal
caráct_er de d1vers1óo, sin detenernos a profundizar en
los abismos del arte, mucho más entretenido y mucho
más divertido es generalmente ese otro espectáculo que
se desarrolla entre telone3, y al que oo llega. el ojo escudriñador del público.
En verdad que muchas veces sería preferí ble pagar
aunque fuera doble dt:l importe de la localidad pan..
abandonar ésta y pasar a ver la función entre bastid,,res. Pero esto no es posible. Aunque un espectador se
presente con dos eotradas, le valdrán, sí, para traspasar
los umbrales de la puerta principal del teatro. Pero al
llegar a esa puertecilla que existe a uno de los lacios
del escenario y que sirve para comunicar a éste con la
sala _de espectáculos, ~e encontrará con aue un no muy
gentil cancerbero le cierra el paso, hac iéndole ver, si
no lo vió antes. el cartelito que hay pegado subre la
puerta y que dice: &lt;De orden municipal se prohibe la
entrada a toda persona ajena al e;:cenario &gt;
Y el curioso espectador se verá compelido a acomodarse en su asiento y no eoterarse de lo que ocurre detrás del telón, mientras por el agujero de éste la gente
el~ allá d~ntro puede cbservar a su sabor las caras plácidas o tristonas, largas o redondas, juveniles o madi.ras
del respetable público.
Primitivos y o riginales rayos equis soo éstos que el
artista puede usar en su favor.
Pero al espectador oí e50 le queda para satisfacer su
natural curiosidad.
Roetgen no dió a su luz maravilloaa poder suficiente
para tr33p~sar aquellos cuerpos opacos.
Y es lástima, porque las esceoas que allí se desarrollan son en verdad dignas de verse, y más interesantes
muchas veces que las mismas comedias.
En l_as tablas, durante la represeotación de las obras,
se exhibe a l espectador la ficción de la realidad.
O~trás de aquellas bambalinas y bastidores, está la
realidad de la ficción. iQué pintoresco es todo aquello!
Los artistas andan entre bastidores con la caracterización y los trajes apropiados a los personajes que representan, y así se podría ver el cómico contraste que

r~sulta de uo viejo ~chacoso que camíoa jovial y alegre
p1ropeandu a las artistas, de un cojo que echa a correr
con las muletas al hombro, de una monja que detrás de
un bastidor está en ardoroso &lt;flirt&gt; con el galán joven,
de uoa santa virgen que se preocupa de dar la manutención a un reciente vástago, o de un joven paje que es el
portador de las luces, sin llevu ninguna en su cerebro.
Uo rey rico y poderoso discute en un rincón con un
si~ple a_labarde~o por cuestión de unos centavos, y una
altiva y Joven princesa vese reprendida agriamente por
uo viejo portero de palacio, que es su padre. Todo es
allí ,aro, original, estrambótico.
Si la razóo no estableciera lo contrario, dijérase que
aquello era una sucursal dt:l manicomio. Los unos con
las barbas en la mano porque en la cara les molesta, esperando ser llamados a escena para ponérselas; los otros
paseando febriles, leyendo sus papeles, mal sabidos y
peor ensayados; aquel guerrero sentado en un rincón
coo la lanza en el suelo y el casco en las rodillas, porque ambas cosas le pesan demasiado; esta dama viendo
por la primer caja los guiños que la hacen los pollos del
&lt;avant·scene;&gt; aquella otra enojada y nerviosa con su
traje de gran cola, que todos se lo pisan; aquí dos mamás dormitando; allí una feliz pareja que no dormita;
el empresario que en ninguna parte para y por todos lados gruñe; el bombero de guardia que a veces pierde
~u gravedad; los carpinteros que acaparan todos los aguieros de los telones para ver la función; los comparsas
que llenan las cajas; el maquinista atento siempre al timbre del apuntador; el traspunte con el libreto, dando las
salidas a los artistas, sin necesidad de la vela que hasta
no hace mucho se usó, todos, en fio, forman un conjunto estrafalario, digno de la más pagana fiesta que se haya conocido.
Todo ese movimiento de entre telo1fes se produce en
medio de uoa diversa cantidad de tablas, bastidores,
rompimientos, forillos. lámparas, muebles, armas, cachivaches y útiles de todas clases y formas, que son el
complemento de las obras teatrales para su representación escénica.
No citamos los clavos porque generalmente no son vi sibles, pe~o los hay, y bien p~ntiagudos en tablas y bastidores, siendo_ la desesperación de las artistas, que más
de ?ºª ".ez deian en ellos restos de sus trajes.
1 amb,én hay otra clase de clavos, y son las artistas
celosas.

Mas que clavos son &lt;escarpias&gt;, sín aludir al personá·
je de la &lt;Tosca&gt;.
Una artista celosa ve en cada compañera una rival y
conviértese por la menor nimiedad en protagonista de
edificantes y graciosas escenas de pugilato.
También en los ensayos se veo escenas curiosas y extravagantes. Sobre todo en los de conjunto, cuando se
trata de obras de espectáculo.
Débese a lo mejor ensayar un asalto en una nueva
opereta que asi lo requiere, y empuñando las armas todos los artistas tomao tan a lo vivo su papel, que se dan
la gran paliza al son de la música.
Y ya que de música hablo, quiero terminar refiriendo
lo que le sucede a uno de estos &amp;.rtistas de opereta, que
hasta para ensayar al piano se viste con el traje de la
obra que tiene en estudio.
- , Por qué se toma usted esa molestia ?-le pregunt/
-Porque si no estoy en carácter con el persona,
que interpreto, no puedo dar una nota-me contestó,
Misterios del organismo, ... ,.
EUGENIO DE LA RTVA.

VISION DEL SENDERO
Por entre los ensueños de mi vida
el crepúsculo asoma su melena
de viejo gris, que todo lo envenena
con el fastidio de su luz vencida.
Fuiste la enamorada preferida,
la visión cariñosa de mi pena
y el lábaro que luzco en mi condtna
y la flor que aprisiono entre mi herida.
En mi dolor de amar lo que se aleja,
y salmodia en el árbol de mi queja,
grabé tu nombre azul de pereg rina,
Es mi suerte, lo sé, más siempre lloro
cada vez que se aleja lo que adoro
bajo la gran tristeza vesper tina.

PA IS

VII

Si el áureo bronce de sus trazos fijos
quieres ver que palpita snavemeote,
contémplala una vez c uando su frente
se descansa en les hombros de sus hijos;
y verás, Canción mía, la eficacia
de la materna hoguera en sus destellos;
su fuerza, abierta en una flor de gracia,
su alma en renuevo por la infancia de ellos.
¡Vivo poema en viva poesía!
Son un descanso y han de ser su historia;
les dió su sangre uu día,
darles quiere, además, toda su gloria
¡no acabó de engendr•rles todavía! ....
Vlll
Cuando los tiempos de hoy hayan pasado
y los futuros hablen de inmortale_s,
de Ella dirán : &lt;es Una que ha encerrado
toda su raza en fórmulas orales&gt;.
¡La virtud de la voz!, .. Más exoresiva
virtud no atañe al barro de los hombres,
Dios hizo de la. voz esencia viva
y l~s cos•s creó, creando nombres.
Ella también. Si España. sucumbía
del tiempo y itel espacio en l'l distancia
por su voz, palpitando seguiría
de un verso en la inflo ita resonancia....
Y en l;i desierta eternidad, borrada
toita traza de patr:a, toda huella
de cosa nuestra, toda luz de -,sr,•da,
todo aparato de conquista, s i Ella
cantaba un verso en la tiniebl" fri•,
al oro y sangre ell que su voz se baña,
la tiniebl• irreal se ª"imaría
iy otra vez, resonante, surgiría
toda Castilla y lo demás de E spaña!

o o o
Canción: dirige el vuelo a tu Señora
y, mensajera tú del que te canta,
mi devoción ahora
deja con estos versos a su planta;
y dile : «si me envía agradecido,
mira que le tenías obligado;
que, porque tú eras antes, él ha sido,
y, porque tu cantabas, ha cantado.&gt;
EDUARDO MAR\¡UINA . ,

Baños pG.blicos en Colima,

I

OSVALO BAZIL

�~

'

-......,,,,_-;~~J

~-e. . . . .- . . .,.~,fe-u-.~~--,E~w=-_,:$-;
.
......¡ ~
Especia l para &lt;El Mundo Ilustrado&gt;.
Era el mes de Noviembre, de luto, de sombras, de
tristeza. El astro rey majestuosamente se hundía entre
nubes de oro y grana. Los pajarillos arrullándose cariñosamente doblaban su piquito para dormir ese sueño
delicioso de los que aman.
Sentada allí en una banquita rústica admiraba la !in•
da puesta del sol y absorta en mi contemplación no hacía caso de lo que sucedía cerca.
El r uido q ue produce el pis;,.r de hojas secas hizo que
despertara a la realidad. Una parejita de enamorados
interrumpió mi sueño.
El, un jove~ como de veintidós años, alto, blanco, pá·
!ido, de pelo y ojos negros, parecía muy triste y c«;&gt;n e5:1
e xpresión del que sufre, nunca se borrará de la 1mag1nación. Su mirada, elocuente y soñadora; su cabeza
ensor tijada, cabeza de artista; su porte, correcto y elegante. Ella, más joven aún y no menos simpática, era
Emilia, la amiga de la infancia que parecía contenta y
feliz. Disimuladamente dejé mi asiento para tomar otro
no muy lejano, y entonces aquellos jévenes ocuparon el
que abandoné. Después, se creyeron solos porque me
pareció escuchar un beso suavisimo y más tarde su conversación amorosa.
- ¿Me quieres?
-Y lo preguntas; ¿acaso no lo sabes?
_,_s¡, pero .. . . me gusta cirio de tus labios, deseo q ue
lo digas siempre, siempre, Armando querido . .... ¡Soy
tan feliz asf! Mira , a unque es una misma palabra, cada
vez que la pronuncias me parece nueva y cada vez la
encuentro más hermosa.
-iOh, si, te amo, te ad:&gt;ro, soy tuyo, ¿qué no ves ese
amor retratado en mis pupilas? ¡Soy tan feliz así. .....
tan feliz!. ... Pero dime, amor mío, di que me amas
como yo a ti, que nunca me olvidarás, y con ello mi
dicha será completa.
El chasquido de un beso dulce, tiernisimo, que se
confundió con los arrullos misteriosos de aquella tarde
color de rosa, fué la respuesta que d{ó Emilia a su Ar·
mando.
¡El astro rey majestuosamente se hundía entre nubes
de oro y grana.
Los pajaritos dormían ese sueño delicioso de los que
aman, y él se alejó de aquel sitio de promesa~ y arru·
llos, de suspiros y besos, para volver a la realidad que
presenta una ciudad iluminada y con movimiento.

o o o
Sentada allí en la banquita rústica, contemplo como
de costumbre la hermosa puesta del sol y al mismo
tiempo recuerdo aquellas pro~~as de amor de _Armando y t:milia. Entre tanto los 0100s de la aldea ¡ugaban
alegremente, y tomados de las manos formaban un circulo extenso y girando al derredor de Rosita, niña que
dirigia el juego, cantaban alegres:

'

Doña Blanca está cubierta
De pilares de oro y plata,
Romperemos un pilar
Para ver a doña Blanca.
De pronto aquellos niños formaron una gran algarabia, se desunieron y gritaron con fuerza: &lt;Hay viene la
loca. . . . la loca. . . . la loca&gt;.
Yo, al tiempo que quise huir tuve deseos de verla, y
pálida, muy pálida semejando cadáver, Emilia se pre·
sentó a mi vista. Sí, era Emilia, la amiga de la infancia
a quien hacía tres meses, ale~re, contenta y al par~cer
feliz, había estado ali! precisamente en aquel mismo
lugar.
Al principio me llamó cariñosamente su Armando y
me besó con efusión. .
¡Pobre Emilia! Después, como pensando en algo triste, fijó su mirada en mi; tuve miedo, quise alejarme,
imposible, pues asida fuertemente de mi brazo lo im·
pidió.
Un rayo de luz quizá cruzaba por su cerebro y apre·
tando nerviosamente mi mano contra la suya, me dijo:
«¡ Ali{ viene! .... ¿La ves? .... ¡No me dejes sola, amiga querida! mirala alli viene&gt;.
Volv{ la cara hacia todos lados para buscar a la persona de quien me hablaba Emilia y no la encontré.
U na palidez mortal cubrió su semblante.
Después de algunos minutos y _quizá en un 1?º1?~nto
de lucidez, pues me habló por m1 nombre,. pr_10c1p1ó a
contarme el origen de su locura, de la s1gu1ente manera:
«El calor era insoportable. Salí a la ventana de mi
alcoba para tomar un poco de fresco. La obscuridad,
y ese ruido que produce el viento al encontrarse con
las ramas de los árboles me obligó a cerrarla de nuevo.

(
~,,,_..,..,.,._,,,,,=-_,,,,~.....

!Estaba yo tan nerviosa! ...... ;Qué triste era aquella .
noche!; parecfa que sus brumas lúgubres envolvían algo
siniestro. Un terrible presentimiento se apoderó de mí,
y queriendo alejar de la imaginación aquello tan terri·
ble, busqué la cama, pero no pude dormir. Despierta
veía mil visiones, mi cabeza con esa fiebre propia del
insomnio y una jaqueca espantosa&gt;.
&lt;La campana de la vecina iglesia sonó: doce campa·
nadas se dejaron escuchar lentamente y a intervalos y
después no sé si sería efecto del estado nervioso en que
me encontraba, o realidad: oí algo que me pareció una
carcajada irónica, burlesca y entonces mi sueño por
completo huyó. Tomé un libro para abreviar el tiempo,
deseaba que la aurora del nuevo día llegara y con ella
mi tranquilidad, pero léjos de conseguirlo la lectura me
puso aún más nerviosa después de haber leído un párrafo que dice: &lt;La joven recibió una carta que besó
con delirio y abrió con ansia ¡Desdichada! Había puesto como sello a su desgracia un beso puro y más tarde,
loca, sin conocimiento de lo que hacía, con el rostro
descompuesto y los labios temblorosos murmuraba estas
palabras: El ¿es posible? .... ¿muerto? .... cuando hace unas cuantas horas me estrechaba contra su cora·
zó:i!&gt; .... No pude leer más, amiga querida, hacia unas
cuantas horas él, el amado de mi alma me estrechaba
del mismo modo contra su corazón ...... Si, sí, me estrechaba contra su corazón.&gt;
&lt;Arrojé aquel fatal libro sobre un.;. mesa y me entre·
gué a tristes reflexiones.&gt;
&lt;La campana de la vecina iglesiadió el toque de «An·
gelus,&gt; los pajaritos anunciaban con sus cantos la llegada del nuevo dia.&gt;
&lt;Abrí la ventana de la alcoba y entonces me entre·
garon un mensaje que desde la tarde del d!a anterior
me babia llegado &gt; &lt;Un frío intenso invadió todo mi ser
al terminar de leerlo, decía: &lt;Armando grave. Ven pronto.&gt; Lo firmaba su hermana. ¡Imagínate querida amiga,
después del presentimiento de aquella noche el efecto
que produciría en mi ánimo la lectura de aquel mensa·
je l ... . No esperJ más, busqué pretexto para salir y tomé el primer tren que partió para la ciudad.&gt;
&lt;Por fin el tren se detuvo. sólo dos calles y había llegado, y me estrecharía contra su corazón; unos cuantos
pasos y le vería, segui caminando pero, de pronto sentí
que mi respiración se hizo acelerada, la sangre se agol·
p6 a mi cerebro, mis piernas flaquearon, un sudor viscoso y fr{o cubrió mi frente; quise decir a lgo y mi labio
enmudeció: una nube obscura lo envolvía todo: mis ojos
no podían. mejor dicho, no quisieron ver Aquella nube
estaba formada por las ondulaciones de un gran Ja7.o
negro que flotaba misteriosamente en el aire como queriendo burlarse de los que en é l fijaban su mirada.
Aparté la vista de allf, quería engañarme yo misma haciéndome creer que no era la casa de Armando. Después no supe como me encontré frente a su habitación
y entonces, querid.;. amiga, sabes lo que vieron mis ojos ..
¿sabes? ...• ¿sabes? Muchas flores que cubrlan una cama .... cuatro cirios que alumbraban con una luz macilenta, una joven triste, desolada, un anciano lloroso
que oraba por él y más allá, en un rincón, una vieja
alta, flaca, impenetrable, irónica, que al verm&amp; prorrumpió en terrible carcajada y. . . . me arrojé con fiebre,
delirante, sobre aquellas flores que, apartándolas con
furia me mostraron el cuerpo frío y sin vida del ser
amado y estrechándole fuertemente contra mi corazón
como é l lo hizo dos días antes al despedirse, permanecí
inerte como él no sin dejar de oír aquella terrible carcajada siniestra de la vieja irónica que se burlaba de
mi dolor.&gt;
Al llegar Emilia a esta parte del relato, su fisonomla
tomó una &amp;xpresión de terror, la vista fija en un punto
como si concentrara la mente en un recuerdo triste o
como si viera algo real.
Su aspecto me conmovió hondamente, quise decir al·
go a la amiga querida, no ~ude, las lágrimas ~~otaroo a
mis ojos. Me levanté del asiento para que Em1ha no me
viera llorar; pero antes que yo pudiera evitarlo se arro·
jó a mi cuello que rodeó con sus brazos juveniles y me
besó cariñosamente. Me creyó su Armando porque estrechándome contra su corazón murmuró a mi oldo es·
tas palabras: «Armando, dr:l0r mio, no me dejes sola.
¿Verdad que no has muerto ? ¿Verdad que todo ha sido
sueño? ¡Searr.os felicesJ. . . . Pero mira, Armando, allí
viene la vieja irónica ¿Ves? Se burla de mi dolor y se
ríe sarcásticamente de mi asi: y la pobre Emilia pro·
rrumpió en un ¡ja! Jja! ¡ja! ¡jal espantoso que me hizo
temblar y como si alguien la persiguiera se alejó corriendo.
Los niños de la aldea reunidos nueva mente jiraban
a l derredor de Rosita y cantaban alegres:

'

•

1

Doña Blanca, está cubierta
De pilares de oro y plata ;
Romperemos un pilar
Para ver a doña Blanca.
El astro rey magestuosamente se hundía entre nubes
de oro y grama.
Los pajaritos dormían ese sueño delicioso de los que
aman y Emilia corría deteniéndose de vez en cuando
para repetir aquel ¡jal Jja! ¡jal ¡jal espantoso,
Sentada ali{, en la banquita rústica y poseída de la
tristeza infinita que me causara el relato de Emilia,
no sé que tiempo permanecf. Cuando abandoné el lu·
gar era de noche; el viento silvaba fuertemente y en
mi~ oldos resonaba aún el eco de la carcajada siniestra
de la vieja irónica que había arrebatado a mi amiga al
ser querido.
CLOTILDE VILLEGAS LEAL.

Al S r. Lic. D . Feli pe T. Contre r as

Para &lt;El Mundo I111str11do&gt;.
Canta la lluvia con su voz sonora,
el cielo esconde su glacial pureza . ...
Todo invita a soñar .... Se llega la hora
de una dulce quietud... de una tristeza.. .
El viento, en los boscajes
que levantan sus frondas solitarias,
les arranca, al pasar por sus ramajes,
el rumor de las férvidas plegarias,
Se escucha lastimero,
en la inmensa inquietud de los alcores,
el grito postrimero
que lanzan, caminando, los pastores.
Los vientos quejumbrosos,
en la cúspide azul de las colinas,
dejan sobre los árboles añosos
la blancura sutil de las neblinas.
¡Qué enorme laxitud! ..... .
Todo parece
c¡ue solloza y se muere.
En la niebla tenaz se desvanece
la ilusión que la vida nos ofrece
un poco de placer cuando nos hiere.
En medio de esta paz, triste y austera,
el fulgor de un recuerdo candoroso
me muestra una distante primavera
llena de ensoñació n y de reposo ..... .
!Oh amada inolvidable. . . . Lo sombrío
me recuerda tu amor y mi ventura;
eres voz querellosa en mi desvío,
eres muerta ilusión en mi amargura .... !
Si la lluvia temprana
quiebra las ramas de la selva umbría,
nuevos retoños surgirán mañana
en medio de bucólica alegria.
Mientras que en mi la noche penumbrosa,
Y el sufrimiento que me roba calma,
no vend rán en la vida fatigosa
a dejarme un amor dentro del alma.
CESAR CAMACHO.

Al dejar a uu amigo, siempre corremos dos probahili·
rlades rle ao volver a ver: nuestra muerte y la suya.

o o o
El mundo es para el dialéctico una idea: para el artista una imagen; para el entusiasta un sneño ; sólo para
el sabio es una verdad.
o o o
Nada más común que el nombre de un amig&lt;&gt;; nada
má.s raro q ue la co~a misma.

El tren inaugural de la línea de Mexicaltzingo a Zapotitlán.
-La comitiva oficial recorriendo los terrenos adyacentes
a la vía y admirando sus productos.- La comitiva oficial haciendo el recorrido de parte de la vía a pié.-Regreso del
señor Ministro de Hacienda y del señor General Díaz.

Un nuevo ferrocarril
El domingo último se efectuó la ceremonia ina ugural de la línea férrea que, partiendo de l~s cercanias de Mexicaltziogo, recorre los terren~s que ocupó en otros he'!1pos el lago de Chalco y parte del de Xochi·
~•leo, y cuyos puntos term10ales son en el cita do Mexicaltzingo y Zapo·
t1tlán.
A 1~ och~ de la mañana del d~mingo antedicho partió de frente al
P~lac10 Nac1onal un carro especial de gran lujo en el que tomaron
asiento: el señor representante del Presidente de la República, el señor
general don F élix Díaz y demás invitados oficiales a la fiesta inaugural.
. A; las nueve llegó el carro a Ixtapa lapa, donde se trasbordaron tos
10v1tados al tren ~special que recorrió la vía por primera vez.
Pasados los antiguos terrenos de los lagos, que empiezan ahora a ex. piolarse, se llega a una región muy fér til y pintoresca que fué admirada_por los viaje ros.
. Al llegar a Zapotitlán los excursionistas fueron saludados con entusi~smo, y en la estación terminal se sirvió un banquete; el señor general
Dia~ 'j el señor ministro de Hacienda, que también formaba p~rte de la
com1hva, se excusaron a asistir a la comida, y regresaron a la capital en
un automóvil.
~urante 1:t comida reinó eÍ mayor entusiasmo, se brindó por la prosperidad_ nacional y especialmente por la de la región que recorre el fe·
rrocarri l _y se deseó_el renacimiento de las actividades naciona les q ue
tan atrofiadas estuvieron en los últimos años.
Por la tarde regresaron los viajeros en el mismo tren especial hasta
la metrópoli.
Desde el mismo domingo quedó e5tablecido e l tráfico de pasajeros y
carga por el nuevo ferrocarril.
. Nunca preguntes al que lienel;he~e lisa , porque es ~eñal de que
Jamá.~ r eflexiona.
o o o
Toda victoria innecesaria es un é rimen.-La Harpe.

o o o
La fal!&gt;a ciencia es una ignorancia adquirida. -Helvecio.

o o o
El espíritu humano avanza de contíouo, pero siempre en línea f'~pÍ·
ral.- Goethe.

�El señor director de la Beneficencia Pública imponiendo insignias y condecoraciones a los alumnos. -Ejercicios de bastones en el patio del
estaplecimieoto.-Uo clario y un tambor del minúsculo batallón escolar del hospicio

Premios y recompensas en el
Hospicio de pobres

Ilmo señor deo Ignacio Montes de Oca y Obregón, ( Ipaodro Acaico) Mantenedor
en los Juegos Florales de Sao Luis Potosí.

LA BELLEZA DE LA MUJER
El criterio de apreciación de la belleza es eminentemente individual y cada sujeto tiene su fórmula a este
respecto, impuesta por la orientación de su temperameo·
to. E llo no excluye un concepto objetivo de la belleza,
porque puede descubrirse, al menos basta cierto punto,
cuales son las cualidades susceptibles de provocar un
sentimiento estético en la generalidad de los individuos.
Pero en la emisión de los juicios de la belleza en la vida corriente, siempre queda un amplio margen confiado al factor individual de la sensibilidad que diversifica
las opiniones en relación con el mismo objeto.
Dentro de estas referencias muy generales va conte
nido el motivo de la diferencia y hasta de la oposición
de los juicios acerca de la belleza de la mujer, al extremo de que, salvo casos excepcionales de coincidencia,
cada sujeto tiene su modo de ver y de apreciar la belleza de cada mujer, con un criterio muy propio, imperativo, excluyente y hasta universal.
Desde luego puede observarse que en la apreciación
de la belleza femenina es tanto mayor la 11niformidad
cuando el juicio se limita al dibujo o al color de la figura y es tanto más diverso cuando se refiere a la expresión. En efecto, la relación de las líneas es más precisa y objetiva, mientras que el concepto de la expresión es muy subjetivo, pues depende de la inteligencia
y de la sensibilid;,d de cada individuo y espectador.
Todos bao de hallarse conformes en que son bellos
los ojos r..sgados verdes, negros o azules, porque tal impresión se impone ante el elemento sencillo y objetivo
del color y de la línea, pero las divergencias comien·
zan al juzgar el valor estético del movimiento de esos
ojos y la seducción de la mirada. Hay muchas mujeres
dotadas de hermosos ojos, que no sabeo mirar y que na·
da expresan con ellos.
Para el individuo dotado de una sentimentalidad es·
casa, sin tonalidades, sin música interior, esos ojos serán
bellos, y al reconocerlo así, sólo tendrá presente su ca·
rácter pictórico, pero el sujeto dotado de una fina, variada y exigente sensibilidad tratará de interpretar su
lenguaje.
Si es amoroso pedirá que hablen de amor; si dulce y
cariñoso que le hablen de ternuras; si es sensual buscará en ellos la fijeza honda y ardiente de la mirada; si
es soñador necesitará que le procuren la evocación de
en~ueño, la noción de un alma que se pierde en el misterio.
E n una palabra, el sensitivo relacionará la imagen de

El domingo próximo pasado se efectuó en el patio
principal del edificio que ocupa el Hospicio de Niños
Pobres en la calzada de T lalpam, una hermosa fiesta para premiar la aplicación y el adelanto de los educandos.
El señor director General de Beneficencia Pública
presidió la fiesta e impuso insignias y condecoraciones a
los alumnos que se hao distinguido por su aplicación y
aprovechamiento en los últimos cursos escolares del
plantel.
Ademá.~, el señor comisario de la inspección de policía del cuartel correspondiente obsequió a los mismos
niños con dulces y golosinas, así como con donativos en
n umerario.
Completó el programa de la fiesta la parte literaria
de la misma que se compuso de r ecitaciones por los
alumnos o los profesores del establecimiento, y. terminada la parte oficial, los mismos educandos hicieron a J
guoas evoluciones militares y ejercicios gimnásticos en
el patio donde se celebró la ceremonia.
En la presente página insertamos algunas fotografías,
como recuerdo de la hermosa y simpática fiesta esco·
lar.

I:oo Julio A, Delgado y Corona, Poeta premiado con la Flor Natural en los
juegos florales de Sao Luis Potosi.

esos ojos con su sensibilidad, y si no la conmueven, si
no la despiertan, si no la hacen vibrar, quedará indife·
rente, sólo sentirá la perfección matemática de la línea,
emitirá la opinión de que esos ojos no son de mujer sino de estampa, y permanecerá tranquilo ante la belleza
de esos ojos que para él no dicen nada.
Lo que b usca el hombre emotivo en la hermosura de
la mujer es una causa de emoción sentimental y aun
cuando atribuya a la belleza exclusivamente pictórica
el valor que tiene, no puede desvincular el rasgo, la línea, el color, la figura considerada en parte o en conjunto de la expresión de a lgún sentimiento dominante y
c.aracterístico cuya revelación ajuste con los suyos para
provocar una grata exaltación de su propia sensibilidad.
Como puede comprenderse, estas r eflexiones no se
aplican únicamente a los ojos sino a todos los rasgos de
la fisonomía y del cuer po de la mujer.
Hay mujeres cuya fisonomia carece de lenguaje, pero
cuyo cuerpo provoca emociones estético- sentimentales.
Para el que sólo aprecie lo primero, esa mujer será
fea o insignificante.
Para el que sólo o de preferencia apre-::ie lo segundo,
esa mujer será hermosa o por lo menos interesante.
En realidad, tiene más partidarios la belleza expresiva_ que la del dibujo, y ello se explica, pues wr poco
exigente que sea el sujeto en materia de sentimientos,
siempre lo es en algún grado.
Para determinar la índole de uno y otro género de
belleza podría decirse que hay que distinguir entre la
mujer bella y la mujer seductora.
La primera tiene desde luego la ventaja de poseer un
ele!11ento de seducción que se impone y que adquiere
relieve por poco que vaya acompañado de expresión de
sentimientos, pero, en lucha de situaciones, la seductora
biE;o definida tiene más probabilidades de atraer y con·
quistar que la que se halle dotada de una belleza fría,
inexpresiva, o sin originalidad, dentro del corte ambiguo que imprime a las mujeres lo que se ha dado eQ llamar conveniencias sociales, entendida en el sentido mezquino de la moda en los vestidos, en las ideas y en los
sentimientos, que se traducen en u.na uniformidad y re·
petición desesperante del mismo tipo, con los mismos
gestos, ignal horizonte, idénticas frases, de tal manera
que casi todas adquieren idéntico aspecto dentro de las
fórmulas de .un ritual que no tiene más que una medida.
Pero la mujer que en la sumersión igualitaria dt esta
atmósfera destaca una personalidad propia, individual
y caracter ística, posee un elemento de belleza superior a
la línea clásica de las estátuas, admirable en el mármol,
pero de un valor mucho menos exclusivo en las personas,

cuya definición envuelve un concepto complejo de hu•
maoidad.
La mirada, el gesto, la actitud, la sonrisa, el movi·
miento, la frase, son factores que aliados a no grado,
aún modesto, de belleza de dibujo, pueden provocar
una emoción más completa e integr;¡l de hermosura que
la línea más perfecta. S i se observa que, a mayor abundamiento, es rara la belleza perfecta en la mujer, puede
juzgarse de la importancia de la expresión par;,. realzar
y valorizar un grado relativo de encantos físicos. Sin
embargo, sólo de estos Ílltimos se preocupa la mujer,
tal vez porque la expresión es más difícil, y sobre todo,
porque para expresar con éxito es necesario sentir vivamente lo que haya de expresarse.
Una mujer fría y poco inteligente no hallará en su
repertorio expresivo la mirada envolvente ni el gesto
discreto, pero irritante, con que se hace valer una forma; no encontrará la frase velada y sugerente que va
en línea recta a despertar la pasión ; no sabrá la ciencia
del encanto terrible y delicioso que sacude y esclaviza,
que hace «vibrar como un arpa&gt; el corazón del hombre.
La mujer incapaz de hondas ternuras tampoco sabrá
el encanto de las sonrisas celestiales, ni conocerá el secr eto de la actitud protectora y maternal, ni obtendní
de su corazóu las frases de consuelo, de caridad, de
simpatía, que reconcilian al hombre con la existencia
en la visión infinita del cariño.
Pero aun sin poseer una personalidad sentimental
descollante, puede hallarse dotada la mujer de una ex·
presión relativa, y es la influencia de sus sentimientos,
a través de su envoltura física que con ella se funde
para hacerla más seductora.
Seguramente, no pretendo confundir en el sentido filosófico el concepto de la belleza física con el de la
calificación de los sentimientos, sean cuales fueren, con
tal que tengan un valor emocional, pues hay motivos
para separar una cosa de la otra. Sólo he tratado de
demostrar que la variedad individualísima de los juicios
acerca de la belleza de la mujer no se debe tanto a la
diversidad del concepto estético puro d" cada sujeto,
sino que deriva de la orientación de su temperamento y
se in~pira en la influencia orgánica dominante de su
propia sensibilidad.
CARLOS BAIRET.

ose;

,..

�TEATHO CO LQN
&lt;La Mascota&gt; es digna de verse por la manera admirable de cantar de la Bertieri que hace una &lt;Fiametta&gt;
incomparable de lo mejorcito que hemos visto por acá
La voz de esta cantante es muy buena como extensión y
como timbre, mereciendo que el público la estime en
todo su valor. La Cortez no es de mi agrado, la &lt;Bettina&gt; que interpreta n,, pasa de mediana, en cuanto a la
]Parte de canto. Ea cambio, como gracia,
üateacióa y malicia está a buena altura.
Muy bien Bruaat ea la canción de las Mascotas; y la orquesta por lo geaeril descuidada, supo brillar ea la obertura de la opereta, que fué ¡:uesta coa pobreza e impropiedades censurables.
&lt;LOS HUGONOTES&gt;

profundidad del pensamiento poético q\le entraña, hacen de ella una de las obras más completas y perfectas
que el hombre ha producido y que al mismo sea dado
crear.
xico por la obra grandiosa de Meyerbeer, la cual como
Los tiempos pasan, las corrientes musicales toman disucede coa los viejos edificios de mérito universal, siemrecciones diversas, y todo ello no es lo bastante, para
pre se encuentra ea ellos algo grande y bello que admique nos resulte pasada de moda, la sublime ópera que
rar y que se había e!capado a sus anteriores pesquisas,
coa grao ac ierto se ha puesto ea escena ea el Colón, y
as! ea la creación meyerberiaaa , tao rica de detalles y
filigranas finísimas, cuanto más se estudia y se oye, más ' que aun cantada ea francés resulta coa toda la hermosura de lo sublime.
se admira y más se descubren bellezas sin cuento, que
La Tberry supo encarnar coa arte la parte seotimen·
antes pasaron desapercibidas o poco meaos.
tal de «Valentina&gt; Discreta ea e l coccertante final del
Admirable cuadro histórico, prodigio de verdad, de
acto segundo, bien ea el dúo coa el bajo, del acto tercero,
inspiración y de saber profundo, los «Hugonotes&gt;, por
mucho que el arte avance, por distintos derroteros que
tome, no ea,·ejeceráa nunca, y si no escaparán a esa fat~l ley que a lo huma?º preside, por lo meaos quedarán
siempre como grandioso monumento del arte líricodramático del presente siglo.
Tal vez, dice uno de tantos admiradores de Meyerb.-er, estn. ópera no conmueva, al oirla por vez primera.
tao profundamente como &lt;Roberto il Diavolc&gt;; pero,
observándola atentamente, estudiando con cuidado sus
páginas, se ve la distinción de la forma, la pureza de las
lineas, el esplendor y brillo de la idea melódica, y la

&lt;licción irreprochable, aunque no resulte a los oídos
iamiliarizados con el italiano, triunfaron ea toda línea.
La concurrencia aplaudió; Raúl entusiasmaba. Y así de
-victoria ea victoria, lo vimos galante en el acto segundo,
-caballeresco ea el &lt;septimiao&gt; y por fin enamorado,
magnifico, coa ardorosa pasión ea el último, luchando
entre el amor y la muerte y haciendo gala de sus faculiades vibrantes y sonoras.
Puede estar satisfecho, el exceleote cantante de como interpreta el tipo del ~aballero hugonote. '
Montano, como siempre a grao altura ea el &lt;Nevers&gt;
_y nada hubo que decir del &lt;Marcelo&gt; interpretado por
Coiglio, y del &lt;Saint Bris&gt; de Beroard.
Los coros me_parecie:º ª pobres d_e personal, resultaa&lt;lo, por tanto, sin el reheve necesario, el de la disputa,

Mlle. Charpaatier estuvo admirable encarnando a maravilla el personaje de la joven pura, que por vez primera siente el amor ea el fondo de su alma. Cantó muy
bien el dúo del acto primero con la Cortez, pieza musical de una vaguedad dulcísima y ea la cual se babia
de ir a los jardines a coger lotos azules y a sentir las.
frescas brisas del lago. Después, cuando ve a &lt;Gerard&gt;,
al hombre que amará coa idolatría, cuando le increpa
por su conducta y le pregunta: &lt;¿Qué Dios sostiene tu

audacia?&gt; contestando él: «¿Qué Dios? .... el Dios de la
juventud, el Dios de la primavera, que nos acaricia con
sus ardientes besos; el Dios por quien se abren toda5 las
mañanas los cálices de las rosas .... ¡el Dios amor!. ... &gt;
la figura de la bella caataote se idealizó y escuchamos 5U
canto apasionado y encantador, arrebatando las almas.
Ea el segundo _acto el triunfo de la Charpaatier fué
como soprano ltgera, caataarlo muy bien la famosa
&lt;Campaaella&gt; o sea la &lt;Leyenda de la Hija del Paria&gt;.
Su voz dulce matizó con arte soberano las es·
calas difíciles que el compositor puso para lucimiento de la cantante, y limpias, puras, cristalinas, oímos las notas que emitió la garganta
de la celebrada tiple.

La sala del Col_6n repleta de gente, demostraba el entusiasmo del público de MéUna ovación entusiasta fué el premio a la·
bor tao hermosa.
E a el acto tercero &lt;Lakmé&gt; recoge el cuerp&lt;&gt; moribundo_ de su amado, al q ue coa un puna! había hend0 el padre de la joven india y
lo deposita en una choza de bambus, ocuÍta
ea el bosque. Toda esta parle la representó
la soprano de que me ocupo coa mucho talen·
to y tuvo frases muy bellamente dichas, alcanzando a dar el verdadero relieve a su pena,
cuaodo se ve abandonada por &lt;Gerard,&gt; que
no quiere beber el agua del misterioso manantial que une para siempre las almas enamoradas. El público entusiasmado aplaudió a la
cantante, que en ninguna ópera se ha mostrado a la altura que ea la bella partitura de
Leo Delibes.
Muy bien el bajo Beroard ea la parte de
&lt;Nilakaatha&gt;. Ea el segundo acto fué aplaudido por la manera brillante como cantó toda
la parte ea la cual ansioso de v,~agaaza, coutra el hombre que su hija adora, la obliga a
cantar, para descubrir de este modo quién es
el que robó el alma de &lt;Lakmé.&gt; La Corlez
como siempre bien, y lo mismo el resto de los
intérpretes, si se exceptúa el tenor Mr. Lucazeau, cantante mediano, de voz engolada, y de
escasas facultade•. Los coros cumplieron· lo
mismo que las bailarinas, y cosa rara, el' autor de danzas p reciosas, compuso para el segundo acto de esta ópera, unas de ritmo confuso y nada bellas. La orque.;ta mediana únicamente; el Director que no fué Mr. Alloo,
(aunque los programas lo aouaciabao) no estuvo acertado ea la &lt;Campaaella&gt; y me pareció que echaba a los instrumentos sobre el
canto de la soprano.

el del &lt;rataplán&gt; y el soberbio y maravilloso, de la bendición de los puñales.
Cuando se escucha esta página musical tan grandiosa
se piensa ea lo injusto que estuvo Reine al decir de
Meyerbeer sentenciosamente: &lt;Este hombre será inmortal, mieotras viva ..... . y,.¡tun dos o tres años más, pues
paga por adelantado&gt;. N ir, caaado se escriben obras como &lt;Los Hugonotes&gt;, se vi,·e toda una eternidad ea la
mente de las generaciones.

Teatro Mexicano. El actor
Joaqu!a Coss, ea la obra
&lt; Sobrevivirse&gt;. - Tealto
Colón. El bajo Mr. Beraard , ea &lt;Lakmé&gt;.

Teatro Colón -Mme. Therry Falcoo, soprano dramática.

remontó su vuelo_~ª el final de la ópera, ea aquel duó del que
Blaze de Bury d1;0_ que &lt;tenía _inspiración sublime, •ea la que
ª? se sab~ qué ~dm1rar más, s1 1« expansión de la idea melódica o la 1ctens1dad de la forma, haciendo pensar tal vez en
Mozart, ea Shakespeare&gt;.
El público aplaudió coa gusto a la simpática a rtista.
La Cbar_peatier, hizo un~ &lt;Reina Margarita&gt; muy bella y
elegaat~, siendo 01da con s impatía ."ª el acto segundo, bajo las
frondosidades del parque del casttllo de Cheaaaceau Bien
n_iuy bien, ~¡ paje que. interpretó la Cortez, y Jo di 5o como ¡~
siento, ha sido para m1 una revelación e l oir cómo supo con
talento vencer las difi~ultades dia1?&lt;5licas que puso Meyerbeer
ea_ esta pa:t.e, más propias ~e una tiple de &lt;Diaorab&gt; por el
lu~o de ag1hdades y_ cadencias, que de una cantante corriente.
Mis plácemes e ntusiastas pua la citada cantante.
El tenor _Affre era esperado coa ansia por el público. Los
buenos afic1oaados desPabaa cuanto antes escuchar el &lt;racoate&gt; del acto prim~r.o, el relato de la &lt;a,·eatura singular&gt; y las
sombras de Mass101 y de Stagao, las veíamos surgir ea ala,
del recuerdo.
El ~elebrado cantante francés cumplió como bueno, y su voz
maae¡ada coa talento, dulce ea los momentos necesarios, y su

Paso por alto una mediaaísima representación de&lt;.\i ·
da&gt; e a que solo Therry y Affre fueron dignos de alabanza. y daré cuenta del estreno de &lt;Lakmé&gt;, ópera de l célebre maestro francés Leo Delibes, y la cual obtuvo una
buena interpretación.
El reputad,, autor de &lt;Copelia&gt; no es tao conocido
como debiera ea los teatros de ópera, y ea México sólo
por la referida ópera se le conoce, ópera que se pone
coa largo espacio de tiempo .
La primera opereta que Delibes compuso después de
un largo calvario ea su carrera de compositor, se titula
&lt;Dos sueldos de carbón&gt;, quizás como recuerdo de las
angustias y miserias que por aquel entonces, ea 1849,
pasaba
Después se estrena otra obra suya llamada &lt;Los dos
viejos guardias&gt;, y antes de escribir &lt;Lakmé~. es decir,
antes del año 1883 ea que la conoció el público, había
compuesto 23 óperas, muchos &lt;ballets&gt; y basta una misa
que se cantó, por cierto coa poco éxito, ea la iglesia de
Saint Deois
&lt;Lakmé&gt; tiene como asunto los amores de una india
coa un militar inglés, ea los cuales se mezcla la superstición de los ritos brabamáoicos, coa la pasión ardiente
de la joven hija de un Grao Sacerdote. El autor se ba
inspirado ea aquella naturaleza enervante, cálida, de
lujuriosa vegetación, para llevar a l pentagrama aquel
combate de sentimientos y hay que confesar que lo consigue coa dulces melodías, coa una orquestación sobria
y siempre apasionada, y coa el desarrollo de motivos no
muy variados, ea honor de la ,•erdad, perc muy bellos e
intensos.

•::•¾:· *

Teatro Colón.-Mme. Charpaatier, ea el último acto
de &lt;Lakmé&gt;.

No gustó al público ea general &lt;Miss Helyett&gt; y si ea verdad su música es una delicia,
y así la hao juzgado todos los críticos europeos cuando se estrenó hace más de veinte
años, el asunto no es muy simpático, el libreto
es inve rosímil ea exceso, y quizás a esto se
deba el frío recibimiento que obtuvo ¡,or el
público del Colón ea la noche del último pasado lunes.
Además digaoslo coa justicia, ni la Cortez,
ni Brunei, estuvieron a buena altura ea sus
respectivos papeles de la protagonista, y de
«Paul Laadrin.&gt; De manera que coa tao medio,:,re interpretación, no fué raro que dicha
opereta, deseen todos que no sea de las que
se repitan, pues con una vez bast'I. y sobra.
LUCS DE LARRODER.

�silve~tre bienestar, resuc ita bajo los trajes abigarrados o
ambiguos.
. El baile tiene la gracia sensual y sutil de los mejores
d1as.
La pesadumbre h1&lt;brá ido a refugiarse lejos de las
plazas sonoras, lejos de las vías inundadas por la multitud_ cla~orosa y alegre, en quién sabe qué tugurios de
cavilación, de quebriJnto y de silencio.
Venguémonos a lguna vez del dolor, olvidándolo.
Q ue permanezca solitario en sus recintos funestos.
Pronto saldrá de nuevo de su escondrijo para apresar
entre sus dientes insaci2.bles al lastimoso animal humano.
S urgen y reviven amables personajes
~ierrot está alegre como unas flores y salta como un
pá¡aro, enseñando bajo la luz artificial su rostro de yeso, sus ojos sagaces, y la crispatura amorosa y ávida de
su boca bermeja.
Colombina ríe con frescura matinal Y los personajes
g rotescos, graves, somb ríos, ridículos, se confunden en
una batahola rápida.
Las murgas dan un alarido jovial. El aire se satura de
un acre perfume de gozo.
, La naturaleza también se place con la alegría de sus
hijos.
V iste de un azul de prodigio su cielo, lo abrasa con
crepúsculos sanguinolentos y áureos y su sol bondadoso
desparrama una lluvia festiva de luz. incendia el aire
con llamas de oro, aumenta la risa múltiple de los colo·
res violentos y fermenta un vino de juventud impetuosa
y vivaz en los corazones.
Unicamente la luna tendría derecho a ponerse un poco triste.
Unicamente la pobre luna ausente y piadosa, a quien

odia el antruejo, acaso porque turbaría muchos de sus
misterios que reclaman umbría de alcoba o de selva
como las nupcias; acaso porque la luna ha mantenid~
intacta en su celeste reclusión la túnica de la castidad.
Dionisia y Cipris le guardan rencor a la doncella solitaria.
Y co será en las noches de carnestolendas, doradas
de amor y de vino, y nunca por su resplandor de melancolía, cuando contemple el cortejo de los Pierrots fatigados, _que sonríen con malestar y tedio, casi arrepentidos, mientras muere la noche del martes y la ceniza se
apronta e n los altares del Cristo, para signar en el rito
de las purificaciones las frentes sembradas de besos de
pecado y llenas de hartura y de silenciosos fastidios ....

. o de cartas postales con la caricatura del futuro Presi- . yedañ nos parece una leyenda, mi ánimo se conrnueve
respetuosamente, cuando mis groseras botas de plebeyo
dente posible; en estos días de Jliebla y de sombra en
que a las once de la mañana brillan aún tristemente los pisan ruidosamente las blancas graderías de mármol d_e
la «gran escalera de la Reina», por donde en otros simecheros del gas en la atmósfera !urda y húmeda: en
estos días de invierno, ~in calor y sin sol-¿por qué no glos sólo trajinaban príncipes y princesas de sangre
viene el sol de América a prenderse como una rosa dé azul, cuyos tacones eran rojos, rojos como un símbolo
fuego en el sudario gris de este cielo de muerte?;-en de sangre ..... .
Y republicano de mi República-(bendito seas, generoestos días que parecen larguísimos crepúsculos, París
es odioso para los que venimos de Bretaña, donde toda- so terrón fértil, donde todas las ambiciones florecen como
vía hay un poco de luz, donde podemos andar libre- un jardín en primavera!- autosugestionéme _re.tli~ta
meate por las calles, donde podemos sentarnos en un (realista en poesía) calcéme de coturno y de b1corn10,
café a leer los periódicos, sin que nos asfixie la tangible eché sobre mis hombros mi capa milagrosa, regalo de
humareda de estos cigarros de Francia, más venenosos un Aladino misterioso, y en perfecto cortesano-poeta;
que el _o pio, y . contra los cuales nadie protesta, acaso cortesano! peregriné en la suave colina del realengo
porque son hechos por las manos augustas del Gobierno. palacio, donde amontonó magnificencias la fantasía po~yer, Parí~ estaba intolerable. A causa del «vergla~» tente de aquel gentilhombre, rey, y ademas, !rov~dor.
A:¡uí el dormitorio real. Hé ahí la balaustrada mac·
que había puesto jabón en el pavimento, el pavimento
' estaba resbaladizo como en el cuento de Blancafl01·. cesible, excepto a Boutemps. e l fiel valet de chambre;
· Los carruajes· iban lentos, muy lentos. Los pobres ca- hé ahí la chimenea, junto a la cual todavía en traje de
interior recibía Su Maje5tad a los que gozaban del raro
ballos, débiles, se caían no obstante, y el timón roto del
riacre que ponía en los groseros labios del cochero una privilegio del «petit-Jever;&gt; hé aquí el salón de «J~s
blasfemia, era en los ojos lacrimosos de la noble bestia grandes entradas: del «grand-lever,&gt; donde ya~ medio
un lánguido iris de contento, pues ese timón roto sería vestir recibía Luis XIV a los «grandes de Francia&gt;, con
para la noble bestia el descanso de unas horas en el aquel solemne ceremonial que provocó la sáti~a de Luís
pesebre sin pienso, pero sin nieve, sin esa nieve de ale- Courier: «La etiqueta es la muralla de Versa11les.&gt; Por
vosa blancura que cae en l.t pupila ami- de-acero de aquí desfilaron-favor muy especial-mariscales y genelas bestias, y deja en ellas, después de su caricia de al- rales, cardenales y obispos, gobernadores y presidentes
de Parlamento, y aquí entraban, sin previo anuncio, caba, la negrura eternal de la ceguera.
Ayer París estaba intolerable. Los caminantes a pie si familiarmente-loo eran ellos más monarcas que el
hatíamos de poner en cad:t uno. todos nuestros cinco rey mismo?-el trágico Racine, el clásil:o Boileau, e l
sentidos para no caer en las aceras jabonosas. Imposible cómico Moliére, (Oh! la palabra «cómico,&gt; cuánto se
ir a los Museos: no hay luz. Imposible permanecer en ha envilecido!)
Aquí el apartamento que habitó la viuda del poeta
el Hotel. Ah! el Hotel! Vivir casi una vida en los estrechos cuartos de un Hotel! En todos el mismo deco- Scarron, luego esposa del poeta Luis.
Y caminamos de prisa y los recuerdos se aglomer.ado: un reloj que no marcha, un espejo empañado, una
chimene~ sin lumbre, un armario sin llave que parece ran. Y cada mueble es una página. Leamos.
E~te magnífico reloj qúe sonó las bellas horas de una
urna de pie; sobre el Jecho donde ayer noche durmió
tal vez un tísico, una lilografía vil, sobre la chimenea gloria, hoy mudo de vergiienza y de tristeza, sintió en
dos candelabros de hierro dorado, en un ángulo el to- su mecanismo el andar inteligente de las augustas macador, un tocador de escolar pobre, frente al balcó n nos de su augusto Señor. Este berbiqui fué manejado
una mesa, sobre el tapiz marchito un tintero sin tinta, por el rey, cuando ocioso de política, se dignaba fabriuna pluma mohosa, a un lado un sillón. Confesemos que bar pequeñas cosas de carpintería. Este listón de cobre
tendido sobre el entabfado, frente al sol, fué colocado
un cuarto de hotel a 3 francos 50, no es atrayente para
por el mismo Luis, quien presuntuoso de astronomía,
permanecer en él.
Y yo h uí de París fúnebre. y de mi Hotel trágico, y arreglaba él mismo, al meridiano, sus relojes.
Y sería imposible seguir leyendo ~na a una cada_ páme fuí a Versailles.
En la Estación Saint-Lazare, p.tra utilizar el tiempo gina. Saltemos de r ,715 a 1774; prescindamos de Lu1sel
que el indecente ferrocarril del Estado emplea en re- Bien-Amado. que no lo fué tanto, y leamos las páginas del
corr er los 18 kilómetros que separan a París de Ver- pobre Luis XVI.
Aquí vivió la noble austríaca. Aquí soñó Maria Antasailles, compré un libro que habría de ser mi cicerone
nieta sus grandes sueños ampulosos. Cómo este esqueleen la antigua residencia de la Monarquía francesa.
El palacio de Versailles es la c;.sa de Luis XTV, co- ta de un pasado feérico todavía es bastante sugestivo
para suponer su muerta grandiosidad! Dios mío! Me
mo la &lt;Comedia Francesa, es la casa de Moliére.
El Estado soy yo, dijo el gran rey. Versailles soy yo, asombro de mirarme e n este gineceo, en estos sitios que
fueron sagrados para el público mismo de la Corte, enpodria r epetir desde ultratumba.
Ningún otro Luis dió a la Corte de Francia más ra- tre estas lujosas paredes cabe cuyo íntimo misteri? la
Reina y la mujer se armaba de cálculos como Rema,
d iante esplendor.
para vencer, y aderezaba su belleza para subyugar coUltrajado por la barbarie de la República, en 1789,
aniquilado por la barbarie de la Convención, en 1792, mo mujer ..... .
Aquí su sala de baño. H é ahí las huellas de su bañavilipendiado por la barbarie prusiana, en 181 5, devastado otra veú por la barbarie alemana en 1870, todavía dera arrebatada .... lJn día Napoleón para halagar a
Versailles es como un templo, sin dioses, pero intacto María Luisa, acaso para halagarse él mismo, cometió la
en su antig uo prestigio evocador de un reinado glorio- miní1scula rapiña ... .
H é aquí el «gran gabinete&gt; de sus audiencias -rarticuso, de un pasado grandioso que parecía deber durar
lares. Aquí en este elegante claro decorado, entre este
por toda la infinita eternidad de los siglos!
buen tono blanco y oro, donce aladas esfin ges desparra·
Republicano de una República donde la democra c ia
es un instinto, mi espíritu se recoge en llegando a la man una primavera de rosas; aquí donde María AntoPlaza de Armas, junto a la gran caballeriza construida nieta conoció todas las inefables alegrías del poder y de
por Mausart, y en cuyas cuadras se alojaron hasta 2,500 la gloria, virtió Gllick por muchas veces el armonioso
caballos, Republicano de una República donde la re- raudal de sus músicas divinas, y Forestier hizo como un

J ESUS SEMPRUN

En la Gasa de Luis XIV
Llt,ga un momento e n que París nos fatiga. En estos
días de pascuas y año n uevo en que los ferrocarriles
a~rojan s•&gt;bre
boulevard ~na_ incontable peregrina·
c1óo del extran¡ero y la provincia; en estos días en que
la Prefectura permite la· instalación de esas innume rables barracas tendidas sobre las aceras en bohemia teor ía desde la Magdalená hasta la Plaza de la Nación, y
e n .::1yas barracas, donde venden juguetes y curiosidades, se aglomera el público para ver el mecanismo de
un muñeco o para escuchar la chispeante charla de un
camelo!: mercader de jaboues para quitar toda mácula,

e!

Señor Lic. don Rafael de Alba, notable literato y
poeta, fallecido recientemente.

·Tristezas apócrifas
Solemos agregar un escolio lúgubre a la página de
gracia y de sonrisas en que el Carnaval prodiga sus claras locuras.
.
El comento luctuoso suele turbar la canción de ale·
gría, tal como un crimen brusco el exultante frenesí de
los joropos.
Una siniestra cinta de luto remata las rosadas y frescas vestiduras del alborozo.
Tras la hora rápida en que el alma se nos cubre de
ilusión y de regocijo, como un arbol de flores en efímera primavera, y pron unciamos el contento en frases sonoras, nos acordamos sin remedio del sombrío Dolor
hum¡¡.no que ronda y cautela su intención bajo los velosluminosos de la a legría; nos acordamos del viejo Dolor
que late en la frenética algazara de la muchedumbre,
como un pulso de muerte, trágico e irónico, en la momentánea ventu ra de un enfermo incurable.
Así mismo caen sobre el espíritu, ..:ual una tiniebla
mortuoria, el disgusto de l:l. vida y el tedio de los goces
difuntos, cuando agonizan las últimas lámparas de la
fiesta, exhalando un humo fétido y sordo, en vez de la
lumbre propicia a los deleites .... . .
La muchedumbre corre al vértigo del goce en un impulso unánime, ebria de vivir intensamente y acaso con
embriaguez menos pura y nobie.
Reside en el alma de esos seres el sedimento oculto
de pesares que suponemos escondido en todo corazón
de hombre ?
Cubre e l vivo color de las vestimentas de alborozo y
de extravagancia a la nefasta calavera que ríe con una
risa sardónica y cruel, apuntando los dientes como pu·
ñales pérfidos, a los corazones en que el placer rebosa
y donde ensayan las campanillas del antruejo un repi·
que hilarante?
Fantasías melancólicas de poetas; cavilaciones egoístas del hombre desencantado .... Triunfa e impera sólo
el placer, con el ardor de un monarca de reinado muy
c orto, que pretendiera gozar en contados días, tras un
destierro doloroso, todas las dulzuras del poder.
Ni anticipa ninguno el grave pensamiento de la ceni·
za en medio del estruendo locuaz de la fiesta.
Los matices ardientes y fogosos rompen la obscura y
monótona vulgaridad de los trajes corrientes.
Reinan los colores de la vida, los colores del entusiasmo, del deseo y del júbilo.
Esa sinfonía de los colores expresa la a legría profunda de los espíritus, canta silenciosa y ásperamente el
raudal de risa y de música que surge en los espíritus a
la hora de la fiesta pagana.
La harina es en las caras como un jalbegue de extraña virtud, que exalta el anhelo furioso de la vida plena.
Las bocas pintadas de c rudos carmines dicen una ardiente hambre de goce.
En los rostros abren las risas sangrientas rosas y las
muecas anormales son como de una epilepsia risueña.
Las cabriola~ tejidas por. calles y plazas, forman un
himno desenfrenado y jocunio.
_¿Donde ~st~la pesadumbre? No veo sino que predominan los rnstintos de fuerza y de salud, los instintq~de
la libre naturaleza.
La carne se venga anticipad.t y furiosamente de la
c ua resm_a católica, opaca y rígida.
Los_dioses fuertes y risueños del paganismo le roban
a l pálido nazareno tres días de rein.tdo feliz.
E l aotiguo fauno hambri~nto de vida y fecundo eu

'

Retrato de Lord Ph. \\harton, por Van D)ck.
De sociedad.-Bautizo del hijito de los señores Llamosa,apadrinado por el Sr. Gral. Dfaz y esposa.-Fot. Me lhádo.

Sr, Lic. Sebastián Hernández Serrano, nombrado
Juez tercern correccional.
Benvenuto, de cada cerradura un pooma de cobre, de
cada clavo una joya, de cada friso una bordadura de
minuciosa filigrana.
¡Cómo ser posible el consen·ar en la memoria tánlo
detalle esplendoroso!
Y esta puerta disimulada e n el muro? Esta puerta me:
nuda que pasa inadvertida ante tánta rica puerta coronada de arte ?
Ay! Esa puerta! Esa puerta es como una herida en el
corazón de Versailles! Por esa puerta se escapó el alma de la Monarquía asesinada por la República Por
ahí se fugó María Antonieta en busca del socorro de su
esposo, cuando el Pueblo irritado invadió furiosamente
el mal Palacio, vilipendiando al último Capeto. Esa
puerta al abrirse señala un fondo obscuro: diríase una
tumba . . ... .
Ya viene el prematuro crepúsculo. Estoy casi solo en
la inmensa «Galería de las Batallas,&gt; larga de ciento
veinte metros. Los primeros tiates de la noche dan a los
lienz0sguerreros una siniestra sombra de pavor. Me siento
fatigado de espíritu. Contemplo con embotamiento y con
premura desde el «San Luis en Taillebourg&gt; de Delacroix, hasta el «,Vagram&gt; de Horacia Vernet; leo los
nombres de ochenta y dos héroes muertos por la Fran·
cia en los campos de batalla, y aquí revividos por el
mármol. Lo antiguo y Jo moderno se barajan en mi estrecho pensamiento, y buyo.
Esta grandiosidad no es para tolerada impávidamente, de una sola vez, por la simplicidad de una alma rústica.
Y prometiéndome una nueva vista me alejo r eflexivo.
El aire de los jardines, como una caricia, me hace
b ien.
Aspiro ese aire voluptuosamente. Sobre los árboles
desnudos la niebla cuelga una túnica blanquísima.
El fiacre que me espera a la puerta de la gran reja
de la entrada me parece un pobre carro funerario-jcómo eran bellas las lujosas carrozas que se apostaban
otro tiempo frente a esa misma reja!-Antes de subir
torno los ojos al patio enorme de arena, y al famoso pequeño patio de mármol bajo las ventanas principales
del palacio, y viendo esas ventanas, mientras mi cochero rechoncho y rojizo me pregunta: adónde vamos?
pienso que como este cochero debió ser Santerre; y
vuelvo a ver aquellas ventanas, y revivo el 6 de octubre
de 1789, y veo al pueblo ebrio de estrafalaria libertad,
y veo la monarquía miedosa de la ira popular, y contemplo el bello gesto marcial de Lafayette, y siento que
en mi criterio libran una ruda batalla mis convicciones
republicanas y la sugestión que me inspira la distinguida y noble belleza de una brillante reyedad, comparada. bajo el punto de vista estético, a esta fealdad de la
moderna democracia ..... .
&lt;Lo bello en política es la Monar quía!&gt;
La hermosa frase del poeta me preocupa, casi me
gusta, estoy tentado a otorgarla ..... (Oh! literatura,
eres cosa de Mifitol)
Es ya de noche. El fiacre se desliza sin ruido por la
avenida húmeda, Los faroles del gas, velados por la
niebla arden sin brillo en una hilera interminable. A
través de los empañados vidrios del carruaje veo pasar,
recogidas hasta la corva, las obreritas que vuelven apresuradas del taller: las manos en los bolsillos, el cuello
del sobretodo levantado, los obreros que vuelven de la
fá brica. En la puerta de un café, bañada de luz, un
pordiosero, desnuda la cabeza canosa, arrodillado sobre
la acera fría, él sombrero en actitud ele sébila, suplica ,
una limosna, en tanto que a su lado una chiquilla canta,
como si llorara, acompañada de un acordeón. Todavía hay parias! Llego a mi hotel. Y cuando en mi Hotel, que fué vivienda de la Marquesa de Pompadour,
entro como en propios dominios por el derecho de unos
cuantos francos, una alegría infantil me subyuga, y me
dan violentas envidias de prorrumpir en un ¡Viva la
República! estentóreo, que repercutiera con estrépito
en la mía, donde todas las ambiciones florecen como un
jardín en vigorosa primavera!
RAFAEL SILVA,

�F.

-

..

p1aza &lt;!:tyó en su pnder, pt'oducieodo hoodísitna impre•
sión eo todo el mundo la derrota de los turcos.
000
La aviación ha sido utilizada por vez primera en la
guerra de Oriente, coo medianos resultados. El teoien·
te avi;.dor Mootoussio. de la armada de los griegos, al
romperse las hostilidades eo Lerneos, IJegó coo un hidroplano francés, con el objeto de prestar sus servicios
a las tropas reunidas eo Gallipoli. El aviador tuvo que
elevarse a ~ran altura, más de 1,300 metros, para evitar
los proyecllles enemigos, desapareciendo a la vista de
los ejércitos que iban a combatir.
Algúo tiempo después desciende y laoza una bomba,
buscan~o en un? de los barcos de su país refugio, por
no ma?10brar bien el aparato; más como no le hubiera
dado llempo, y como hubiese reventado un tubo del carb?rador, ca_e sobre el fuego de las baterías turcas, per•
d1eodo la vida, Tal ha sido el desgraciado éxito del primer hidroplano que se ha usado en los combates, lo que
prueba que se necesita aun mucho perfeccionamiento
para obtener triunfos con este nuevo elemento de lucha.
MARCONI CONDECORADO
. El gobier~o italiano acaba de condecorar a l célebn,
10ventor Gu!IJermo Marconi con la gran cruz de la Corona de !taha, ~r los valiosos servicios que prestó duran!~ !ª guerra_ 1talo-turca, en la organización de un
serv1c10 de radiotelegrafía para uso de los barcos y las
tropas combatieutes.
Vuelve a ser de actualidad la figura del sabio emineo-

te que a los 20 años empezó a ocuparse del estudio de
las ondas de Hertz y de los detectores primitivos que
se conocían, siendo el primero que trató de utilizar las
ondas electromagnéticas para el uso de comunicacio·
oes, y no tardó mucho en perfeccionar el cohesor de
Bramly, que hasta entonces no era más que un simple
instrumento de laboratorio, y convertirlo en sensible
&lt;relai,&gt; de capacidad suficiente para ser utiliza do eo telegrafía.
Fué después de esto que hizo conocer su gran descubrimiento consistente eo la anteca y en la conexión a
tierra del circuito productor de oodas electromagoéti·
cas.
Encontrándose en loglaterra, eo 1896, y habiendo darlo como definitivos los resultados de sus experiencias,
en las que fué eficazmente ayudado por la dirección
general de correos y telégrafos de la Grao Bretaña, pidió su primer patente de invención, y simultaoeamente
hizo una serie de demostraciones ¡,úblicas en el canal
de Bristoo, obteniendo comunicaciones a través de la
eoorme distancia [para aquella época], de siete millas.
Esto, que provocó congratulaciones de los sabios del
muodo entero, tuvo, sin embargo, una nota fria. El profesor Slaby, se presentó con rccomeodaciooes de altas
autoridades alemanas, pidiendo presenciar las experiencias eo el interés de la ciencia, y consiguió que le facilitaran todos los elementos, a fin de hacerle conocer los
detalJes de los aparatos empleados y los métodos de
usarlos.
El profernr Slaby, de la famosa uni, ersidad de Charlottenberg, escribió en el &lt;Century Magazini,&gt; después
de su visita a las experiencias de Marconi, entre otras
cosas lo siguiente: &lt;Era evidente que la producción de
las oodas de Hertz, su propagación en el aire, la construcción de su ojo eléctrico, todo esto era sabido aotes.
Es verdad; todo esto también era sabido para mí, y
sin embargo, nunca pude comunicarme a más de cien
metros.&gt; Y termina diciendo: &lt;Con este método sencilJo,
pero extraordinariamente eficaz, Marconi centuplicó el
poder de radiación de las fuerzas eléctricas&gt;
Considerando que la radiotelegrafía cuenta tan sólo

rra de alguna importancia, que no lo cuente entre iUS
elementos de seguridad.
Después de todo esto la vida de Marcooi se desliza
eotre el perfecciooamteoto de los inventos, y como ellos
sirvieron en gran manera en la guerra de Italia con los
turcos, de ahí lo justo y equitativo de la condecoración
que de ahora eo addaote brillará en su pecho.
Q. T&lt;.

OTOÑO
A la S eñ o rita B . R. R .

El inventor Marcooi que acaba de ser :ondecorado
pnr el gorierno de Italia.
con catorce años de existencia, su notable adelanto demuestra que no puede, por el momento, fijarse límites a
sus aplicaciones y desarrolJo futuros. Ya ~e ha hecho
auxiliar forzmo para la seguridad de los buques, al mismo tiempo que instrumento de valor creciente para la
vida comercial y social.
Es factor nuevo y de mérito inestimable eo la guerra
ofensiva y defensiva, y está en camioo de facilitar y
abaratar las comunicaciones entre las naciones. Ha llegado a considerarse necesaria e indispensable su insta·
)ación a bordo de todo buque que navega en el mar; y
puede decirse, que oo existe vapnr mercante o de gue-

Todo es silencio, somLra .... el núbil rncerío
Gemebundo ha calJado, la última cantata
Expiró, las estrellas y la luna de plata
Acuden al entierro del ardoroso estío.
El árbol se desnuda sin pudor de sus hojas
Cayendo amarillentas, cual tristes ilusiones,
Las ráfagas soo frías, los acentos tristones,
Las tardes melancólicas, tardes pálidas, rojas ....
Ya se apagó ese fuego que con ardores rudos
A mi ilu,ión doraba de dichas eternales ... .
i Loca ilusióo! Otoño te hizo dejar la vida . .... .
Ahora. .... sombras, silencios, sed, árboles desnudos,
Frío, IJanto, tinieblas, tristezas otoñales ..... .
Acuden al entierro de mi ilusión suicida.
J. S. G.

Con el presente oúmero recibirán ou estros suscritcres
una preciosa tricromía que, según costumbre, obstquia
&lt;EL MUNDO ILUSTRADO&gt; todos los meses. Es uoa
copia de un cuadro célebre que por el asunto y el colo·
rido seguramente ha de gustar,

Galería . artística

Delante de Adrianopvlis.-L:t oieve rodeando a
dos centinelas.

Todo lo que se refiere a la guerra de los búlgaros y
:le los turcos tiene interés en estos momentos; y es objeto de comentarios de todas clases en el mundo entero,
Siempre la guerra es horrible; pero lo es mucho más
cuando el clima y los elementos de la naturaleza se deseocadenao, y los que combaten tienen también que lucha.r con la intemperie.
El grabado que presentamos da una idea de lo que
ha sido la oieve eo la guerra a que oos venimos refiriendo Los centinelas eran como bloques de hielo pe1nficados. estando rodeados de nieve por tedas partes.
Los cañones se enterraban igualmente en la tierra cubierta de blanco armiño, costando un trabajo inaudito
,.J que funcionaran. Las tempestades destruían los cam¡nmento, de los sitiadores, pues los vendavales traían
cantidades inmensas de nieve que todo lo arrasaban.
Las trincheras obstruidas también por la oieve, requerían que aotes se limpiaran para que sirviesen, para el
combate; y en fio el frío hacía que los soldados sufrieran de una manera iocre!ble. Apesar de todo oada re·
sistió el empuje de los sitiadores, y al fio y al cabo la

La aviación eo la guerra de Oriente.-El hidroplano del T eniente Griego Mootoussio cae al mar después
de haber volado sobre Gallipolis, siendo remolcado cerca de Lemnos a 20 nudos pnr hora.

El Castillo de Bentheim por Ruysdael,

�tero puede impunemente fastidiarnos con el voceo chillón y ~stridente de sus productos, el escritor debe tra·
gar sahva y hacer lo que las solteronas: resignarse.
Granulillo.-Me parece que exageras . ...
Agustioi.-Y aun las mismas solteronas resultan con
mayore~ ventajas, pues tienen para ir secá ndose un santo a quien rezar, un Joro para educar y una humanidad
contra la cual vociferar. Y esto ya es algo en el agrio
vinagre de sus días.
_9ranulillo, _lírico. -Y el escritor tiene su alma para
sonar y su altivez para no desfallecer! Y eso también es
algo.
Agustioi.-iBravo! Muy bien dicho.
Larguía.-iJe, je, je!
Agustín, iodigoado.-1Hombre, Ud. parece un anteojo
de señora!
Largufa.-No sé por qué ..... .
Agustioi.-Por lo impertinente.
Largufa.-No val5 la pena de enojarse. Cosas de la
vida ... . IJi, ji. ji!. .. .
Agustioi, furioso. -E s lo único que faltaba, que se rie·
ra Ud. en i, después de haberlo hecho en todas las demás letras! Parece Ud. un abecedario de la risa ....
Larguía.-Abelardo, señor; Abelardo Larguía, para
servir a Ud.
Agustioi, fuera de sí.-iVáyase Ud. al demonio!
Graoulillo.-No, de ning una manera; quédese Ud., Sr.
1:-3,rguía. Me va pareciendo que Ud. es lo que yo oece·
s1taba para un cuento.
La:guía.-Y dale con lo mismo .... Pues yo, sin tanto
tra_b~¡o, tengo para un cuento cada día, y aun más s i
qu1s1era ..... .
Granulillo.-¿No lo decla yo? Pero me sorprende no
ver nada suyo en ningún periódico .. ..
:1,argufa.-Naturalmeofe; ¡como que yo no soy esc ritor !
Graoulillo.- Pues, ¿qué diablos hace Ud.?
Larguía.-iYo soy procurador!
Agustioi, a Graoullillo.-Hé ahí tu artículo.
G raoulillo soorieodo.-iClavado! ( A Larguía.) l\li
buen amigo, Ud. es una persona ideal. Tome otro bitter....
Larguía.-¡Ja ja, ja! Me alegro de haberle sido útil.
Ya veo Uds. que, los asuntos, como los clientes, aparecen
cuando uno me nos se lo imagina. Toda la cuestión está
en saber sacarl~s el jugo . . .. ¡Je, je, je!

El incendio de Roma.
Nerón en el circo.

í

El Festín.

XA VIER XIMENEZ.

:--'upcial- Señora Elena Mo~eno de Cruzado .\bril ¡ de 191 3.

Como se hace un cuento
PERSONAJES:-GRANULJLLO, literato ; AGusnN1,
periodista; L ARGUÍA, ambiguo.
La escena pasa en el salón chico del Cocktail- Bar a la
hora del aperitivo.
Granulillo, después de una pausa- ¡Uf! ¡Qué pesadez! ...... Hace cuarenta y ocho ho ras que busco asunto para un cuento y no encuentro nada .... T e ngo el cerebro más vacío que el estómago de Astorga.
Agustioi- Te compadezco, querido. Yo también conozco ese martirio. Ha habido veces de llegar el momento de dar mi crónica semanal, y no hallar oada•que
pudiera sacarme de apuros. En tales momentos de c ruel
infecoodidad he llegado hasta pensar que todo e l planeta no vaHa un cuento ....
Graoulillo.-Coo la circunstancia algo triste de que
tampoco un cuento tuyo vale el planeta, ni mucho me•
nos ...... ¿No tomarás a mal esta pequeña advertencia
eh?
'
Agustioi.- De ninguna manera. Mi vanidad. con ser
muy grande, no llega a ser tao planetaria. Me quedo modestamente en mi barrio ....
Larguía.-tJa, ja , ja!
Agustioi, incomodado.-¿ De qué se ríe usted?

L~rguía.-De nada.: .... Estaba pensando en algo muy
gracioso q ue me ocurrió ayer en La Plata con el Dr,
Perrupato: Es u? detalle sin impo rtancia. Continúe.
A_gushn_1, con_hnuando - En este siglo de vanidades, la
vanidad hterana es la que menos prospera. Al cándido
que pretende comer dos veces por semana en casa del
presidente de la República, mientras que lo que real·
mente hace es comer dos veces por semana, se le llama
snob. Al e nriquecido vulgar que desea deslumbrar a todo el mundo con e l brillo chabacano de su rumbosidad
grosera, ~e le llama rastaquoére. Al escritor que, con
razón o s10 ella, pretende tener tale¡ito, se le llama simplemente zonzc ...... Y esta pequeña vanidad del escritor, ingenua o legítima, no sirve en cualquie ra de los dos
casos más q ue para perjudicarlo en su profesión. Se le
desvía, se le aisla. Es casi un boycott.-Y esto, naturalmente, llega hasta indignar, p ues que ya pasa de largo ....
Larguía, ioterrumpieodo. -Larguía, señor. Abelardo
Larguía, servidor.
Agust!ni, fastidiado,-Pues no pareciera que tal fuera
su apellido. . .. ·
Laiguía._¿ Por qué, señor?
Agustioi.- Por lo .... corto.
Largufa.- iJe, j e, je! Cosas de la vida ....
Granulillo, contemporizador -Continúa. Me divierten
tus lamentaciones. Quizás, sin pensarlo, vayas a darme
asunto para un artfculo.
Agustioi. -Pues nada, querido; que mientras el zapa•

-

t(\:
...

(Teló n)

Se toma una senda que corta un matorral de saotama rias, esa pequeña crisa.n tema dorada de nuestros
campos, donde se estacionan brillantísimos insectos.
cual chispas de berilo, sobresaliendo la cocioela, to rtuguita de un nácar purpúreo matizado de perlas negras.
Las mariposas, cegadas del esplendor, van y vienen,
sin detenerse. S uaves rumores anuncian dulces secre•
tos.
La senda sube a una colina boscosa. Las ramas aca·
ric ian el cuerpo, y la luz, al penetrar en haces, finge
pulverizados ópalos. Abundan ciertas ranitas de vivos
colores, que saltan por el suelo. Unas son rojas, con dos
rayas amarillas en el lomo, que e n otras se cambia en
una mancha negra alrededor de los ojos y de las pie r
nas delanteras. l!.l más lindo ejemplar vive en los á rboles, de un he rmoso verde, con una lista de naranja con·
torneada de violado en la cabeza,
Sobre una roca que ha partido el esfuerzo de uo molle '.1-1 criarse, _aparece un ser pequeño y deforme. El
hocico es puntiag udo, los ojos salientes y brillantes.
P!esenta en el lomo tubérculos y asperezas y to&lt;la su
piel verde obscuro se halla cubierta de un humor vis·
coso, que le sirve de barniz. Tiene la cabeza en alto
el cuerpo levantado sobre las patas anteriores. El p ech~
blanquecino palpita como si paladeara una presa. Sencillamente es un escuerzo.
Toda su g racia está en la fiereza de su actitud. Si se
le teca la cabeza con la punta de un palo, se agita con·
vulsivo, abriendo sus largas patas posteriores. No pretendiendo hacerle daño, se Je deja ir a grandes. saltos;
pero un l!lovirnieoto de c uriosidad obliga a repetir la
operación. Esta vez rev uelve los ojos chispeantes que
la nzan espuma y su cuerpo se hincha inflamado por de·
)eté re o fluido, ha sta e l extremo que las rugosidades de
la piel bao desaparecido y sólo se mueve una bola ver·
dosa, con dos patas deformes, que arañan la roca. Si se
le piocha revienta y se recoge una inmundicia.
(La e?vidia toma esa actitud y tiene esa aparienc ia.)
Volvéis las espaldas. Sonríe la divina luz e n el aire y
una golondrina, como un pensamiento dominante, se re•
monta hasta perderse de vista en el azul c ristalino.

"QUO VADIS'' EN PELICULA
Nadie ign:,ra los progresos del C inematógrafo,
su utilidad para la enseñanza de la historia y la
aceptación del público para esta clase de espectáculo. Los sucesos cu )mio~ o tes de la vida se reconstruyen en la película, P"san las fronteras de
los pueblos. se divulgan, y con un espacio de tiem·
po muy corto, sabemos, mejor dicho, vemos lo que
ha pasado en sitios lejanos, y hast~ las leyendas
de los países se nos pr esentan con todos los colo·
res de la vida.
Decimos esto a propósito de la película de la
célebre novela de Sienkiewiez &lt;Quo Vadis,&gt; que
una casa de Roma ha presentado con una verdad,
con un realismo, con una fuerza dramática tao
sugestiva, que PS la admiración de todos los que
la veo. Para ello no se ha escatimado nada que
pudiera redundar en beneficio de la propiedad
escénica L os profesores, los más eminentes de la
Academia Romana, trabajar'on pa ra !a reconstrucción exacta de trajes y del decorado de las escenas: dos mil personas tomaron parte en el desarrollo de la película, y has~ 25 leones que fueron
indispensables, se trajeron para que nada echara de menos,
Los papeles principales han sido desempeñados por los artistas más eminentes de Italia y e l
grao actor Novelli, encarnó el personaje de Vini·
cío. Para dar a la película la más grande exacti·
tud, la Casa que la hizo transportó su &lt;troupe&gt;
a todo lo largo de la Vía .\ppia, a las Catacumbas, a l Coliseo, al monte Janículo, etc., etc., a
todos los sitios más principales donde la ac ción
de la novela ti€oe efecto. En fin, ccmo detalle último, diremos que la película, cuycs princi pales
pasajes damos en nue~tros grabados ha costado
3 00.000 francos.

1

..~A"-'. •1•"

Las catacumbas.

JOSE MARIA PERF.Z.

4)41
El beso de Euoice.

El foso de los leones

Ligia salvada.

�de seda, la cual se redondea en las orillas, simulando
una pequeña veste que cae sobre la falda.
Un grao nudo &lt;americano,&gt; hecho en listón de terciopelo o en satín, nudo gracioso y sencillo, plano, extendí·
do y casi cuadrado, se ostentará en el frente del delantero, y las mangas jopooesas, largas, vagas y rectas, disminuirán poco a poco su amplitud al bajar del codo,
hasta que lleguen a estrecharse bastante en el puño, pvr
medio de ua volante.
Los jaquets que acompañan estos trajes, justifican también su calificativo de atavíos &lt;tailleur,&gt; por la sobria
elegancia de su corte. La m'.lyor parte de ellos se abro·

ci«JNilCA
Mieotr;.s más av;,.oza la estación primaveral,-mis queridas lectoras, más favorece la Moda el movimiento de
las draperías y los graciosos efectos que en la &lt;toilette&gt;
femenina producen los &lt;paoiei-s &gt;:
En vano ha sido que algunas modistas afamadas hayan
anunciado la desaparición de los &lt;recogidos,&gt; pues aún
para los mismos trajes &lt;tailleur&gt; se usan esos bonitos

pliegues de las telas, en los cuales puede manifestarse
toda la fantasía y buen gusto de los confeccionadores.
Sólo los verdaderos &lt;trotteurs&gt; conservan la seocilln
y cooeccióo en la linea, circunstancias que, por otra
parte, se imponen en los citados atavíos por la naturaleza misma de las telas con que éstos se hacen, pues hay
determinados géneros a ese respecto, como son: el cheviotte, el &lt;homespuos,&gt; el &lt;cover coat,&gt; les paños &lt;mezclilla&gt; y otros por el estilo, que si bien se les ha cooce·
dido un lugar importante entre las colecciones de pri·
mavera y del próximo estío, y que se ha llegado a darles
una ligereza relativa, guardan, sic embargo, un espernr
inconciliable con la fantasía de las grandes costureras.
En los trajes sastre, hechos en tela de lana fü:xible o
en sarga fina, la falda tendrá un delantal del que se des·
prenderá, casi a media altura y por cada uno de sus la·
dos, una sardineta plegada , cuya amplitud se debe es·
trechar en los costados para extenderse por la espalda,
formando así un bonito estilo de &lt;paoiers,&gt; aunque es
preciso advertir a mis lectoras que esos recogidos no
hao de ir abullonados o en hueco sobre la falda, sino
completamenl'c! adaptados y ceñidos sobre ésta, a fin de
no alterar la línea recta, elegante y sobria de la silueta.
Algunas veces estas sardinetas son plissadas.
En otros modelos de &lt;tailleur&gt; vemos que por el freo·
te de la falda se ostenta un pliegue libre, es decir, no
planchado ni marcado fuertemente, del cual se deduce
una amplitud que forma las draperías o &lt;paoiers:&gt; éstos
van a perderse en la espalda bajo un pliegue semejante
al que se ve en el frente de la falda. Las esquinas de
los recogidos o draperías. cambian mucho: unas son redondas, otras triangulares y algunas tienen una forma
cuadrada que sorprende por lQ muy original y gracioso
de su figura.
Inútil parece advertir a mis amables lectoras que los
trajes sastre, hechos en moaré flexible en c respón de seda, en satín-crepé y en crepé de China, las draperías
serán más amplias, los movimientos más acentuados y
más eovolvieotes, por decirlo así, porque la seda es el
género propio por excelencia, para hacer los pliegues
más artísticos y bellos que puede haber "º cuestión de
confecciones. Estos bonitos &lt;tailleur&gt; de seda tienen una
falda de seda flexible que sirve de fondo: del talle se
desprenden dos elegantes draperías que· se crazao por
el frente y por la espal&lt;la, pero siempre ceñidas sobre
la tela del foodo, a fin de que no aumenten demasiado
las proporciones de la silueta. Otras veces esas draperías se hacen del modo siguiente: bajan del talle un po·
co, luego se levantan en los costados y van a la espalda
formando un ancho pliegue liso o placo, como le llaman
las modistas; el cual semeja una bonita estola que, drapeada y plegada sobre sí misma . caerá como una coca
plana a media altura de la falda.
Los corsés, con mangas largas, montadas sobre el hombro con una ligera costura, se abrirán sobre un chaleco
de muselina de seda, cuyo frente se adorna eco una hilera de pequeños botones o con una vaporosa pechera
de encaje mny fino. Otros corsés, hechos en estilo kimono, con las mangas cortadas de uda pieza y sin costura·
en el hombro, se cortan por el frente en dos amplias
sardinetas que se de~tacao sobre un fondo de muselina

El color rosa por e l contrario, da cierta belleza y
tir de blanco? Ese color tan poético, es a la vez el más
frescura al cutis, que el sufrimiento ha demacrado y
práctico.
El blanco no cambia jamás como el rojo, azul o vio· empalidecido.
Desvanece el tono acre y vuelve casi linda a quien lo
lela.
Se lava con suma facilidad, y queda siempre nítido, adopta.
El color gris u oscuro, es el que mejor encuadra a
inmaculado .... . . inmutable.
unos cabellos rojos.
.
El amarillo atenuado, o sea el color crema, es tam·
El color ardiente de esos cabellos y el cutis lechoso,
biéo muy elegante y tiene la ventaja de no oe:-cesitar
que
a
los
cabellos
corresponde,
no
puede
tener
marco
mucho adorno.
más apropiado.
Ese color, como el sol, atrae el gozo y la alegría.
Cuando se llega a cierta edad que se califica de &lt;meEl velo que llevaban las romanas cuando se desposa·
diana,&gt; se requieren con mayor motivo colores que no
bao era amarillento.
Amarillo también el traje de los budhistas cuando se sean muy fuertes.
El violeta es muy apropósito, y da corno suaves refleretiraban para entregarse completamente a la perfecjos a una tez descolorida.
.
.
ción.
Las jovencitas deben usar, en cambio, matices claros
El color crema sienta admirablemente bien a las moy suaves como su cutis delicioso, sus ojos brillantes y su
renas, si bien pueden llevarlo también impunemente las
aire de candidez.
rubias.
El negro no llega a ser color, es la anulación de toContribuye a esclarecer el color cetrino y verdoso del
dos los colores, y sienta muy bien a las mujeres robustas
cutis.
y exuberantes de salud.
El azul es un color dulcemente delicado. Suaviza to·
Una mujer de tez blanca, fresca y con mucho color
da excitación y por eso será conveniente lo usen las peren las mejillas, está admirablemente con un vestido nesonas irritables y nerviosas; pues desarrolla los sentigro.
mientos tiernos y afectuosos.
1 Mas creeréis que ese color va mejor a unos cabellos
negros que a una rubia?
Esta última, no puede usarlo impunemente, si no tiene
muy rojas sus mejillas.
El verde, color de las hadas según los escoceses, no
se puede usar así como así.
Una grao frescura en la piel, una blancura de nieve,
se requiere precisamente para que no desfavorezca.

charáu por un lado, y tanto en la espalda como en el
delantero se fruncen ligeramente en el talle, aproximándose así a las blusas rusas que en pasadas épocas hao
gozado de grao favor. Los faldones serán, casi todos,
redondos y abiertos por los costados, en el talle se fruncirán bajo una &lt;gaose,&gt; mas esto solamente por la espalda. Otros jacquets se hacen muy abiertos por el frente
y cerrados por un solo botón a la altura del talle: los
faldones, en e,tos jacquets, son redondos y por el frente
se abren mucho, siguiendo de este modo la iospiracióu
con que está confeccionada dicha prenda. Otros, en fin,
afectan una bonita forma de bolero por el frente, y por
la espalda se prolongan en un faldón bastante largo en
relación al frente, pues dicha prolongación comienza
bajo la costura del brazo y continúa aumentando en la
espalda, hasta formar un faldón cuadrado o redondo.
Estos jacquets se abren, generalmente. sobre unos chalecos de bordado de aplicación o de bordado inglés, los
cuales son muy graciosos p ues se hacen cruzando uno
sobre otro los delanteros.
Traje propio para paseo, en r aso de seda.
éste con manteca derretida, y con fuego encima
y por debajo, se le hace tomar calor.

MARGARITA.

?l©&gt;Il"m~

Traje y cubrepolvo de paño ligero - Original sombrero de verano

El color blanco, es el que más gusta al hombre ver en
la mujer.
Es un color luminoso sin ser llamativo.
El ropaje blanco tao celebrado por todos los poetas
del pasado siglo. sienta en toda edad.
Por lo menos, puede llevarle hasta el propio umbral
de la vejez, y ni aún se puede criticar, lo lleve una anciana, siquiera sea para andar en casa.
Es el color símbolo de castidad, que igual viste en la
gentil doncella, que en la digna madre de familia, que
en la venerable anciana.
Una mujer vestida de blanco, inspira al hombre más
respeto: está como rodeada de una aureola, cuyo circu·
lo no se atreve él a fraoq uear.
El canciller Bacon afirmaba, que las cosas inanimadas. influyen de una manera poelerosa en el alma huma·
na por medio de latente y secreta sim pt!a
El color blanco parece rechazar los malos impulsos y
las malas ideas. Ilumina las tinieblas, y es, según dicen
los sabios, no un color, sino el conjunto de todos los colores.
El blanco encierra en sí todos los matices del prisma,
y vosotras debéis saber, que cada color tiene un significado místico, una influencia bienhechora.
Los poetas aman ese color porque son algo clarividentes.
De blanco visten a los seres sobrehumanos, diosas, ninfas, hadas y santas.
Las vestales y las druidas, llevaban blancas túnicas,
cuyas orlas, rozaban la menuda yerba de los bosques
sagrados.
En fin ; ¡queréis un motivo más para auimaros a ves-

wi~•

Quitar las plumas, vaciarlos y rehogarlos en
manteca con sal, pimienta y aguardiente; encender el alcohol con una cerilla. Cuando se apag ue,
ponerle juego de carne, algunos granos de ginebra, trufas cortadas, un ramito compuesto y dejar
cocer. Después de cocido, ponerle los zorzales
en medio y echar la salsa encima.
Elegante tocado propio para teatro.
El encarnado en todas sus variantes, es el único color
llamativo que no resulta desagradable; salvo ese color
rojizo y anaranjado, tan sumamente antipático, que no
creo lo escogiera ninguna de mis lectoras.
Por lo demás, el grana, color fresa y granate, resultan
casi siempre bien, si la moda no los presc1ibe en absoluto.
El azul marino, es color que, como el negro, jamás
pasa de moda.
Nunca podrá encarecerse bastante, la importancia que
una mujer de buen gusto debe dar a la elección de colores atendiendo siempre al matiz de su tez, pues se
puede asegurar, sin temor de caer en exageración, que
el éxito de la «toilette&gt; depende de este punto prioci·
pal.

_ Traje para calle ó paseo.

Cortado el pescado en trozos, se saltea con una buena
salsa de chame!: se agrega un trozo de manteca, p'c!rejil,
setas picadas, pimienta y nuez moscada; se engrasa un
plato que resista al fuego, se echa en él un poco de miga de pan, y se coloca el bacalao formando montón. El
plato se guarnece con coscorrones remojados en huevo
batido: se echa miga de pan sobre el pescado, se riega

Mondadas y despedazadas las plantas, después de cocidas en agua salada, se rehogan en una cacerola con
manteca hasta que se pongan rojas; se remojan con el
agua en que· s~ hao cocido anteriormente, pudiendo
agregarse igual cantidad de caldo, las especies y sa l cor respondientes y miga de pan, y así que con una cocción debidamente prolongada se •ha.ya convertido todo
en puré, se sirve éste .
,

Desplumadas y soflamadas las aves, se abren por el
d?rso y se destripan, para r~llen~rlas con una preparac160 hec~a con los m1~mos 1oteshoos de aquéllas, picados y ma¡ados con toc100 rayado y con finas hierbas. En
una cazuela o en un molde se adereza una pasta y se
guarnece el fondo con tocino, sobre el cual se colocarán
las ~1oodras, sazonáodolas, capa por capa, con especias
finas, para c ubrir la última capa con hojas de laurel y
manteca, adaptar la capa luego y cocerlo todo en horno
durante dos horas y media próximamente.

,

�Talma
¡Cuán lejos estamos de aquellos tiempos
en que los cómicos eran vistos como seres
gratos a los dioses e inspirados del Olim·
po!

CONSU LTAS
UNA CARTA
MANIA DI:: LAS Mt.:R CEDE::i: Recibí su última carta, tan
bien escrita como la anterior; nunca había yp visto una
letra más linda que la ~uya.
Al mismo tiempo me es grato manifestarle mi simpa•
tia y afecto, agradeciéndole mucho la bondad con que
me juzga.
Celebro que le haya gustado el modelo que le ofrecí
eo algunos de los números pasadbs.

VARIAS RESPUESTAS

EVA'. Con toda satisfacción contesto a sus preguntas.
No creo que t:ea propio bordar un traje con bordado roca·
ca, pues dicha labor no se emplea para el oroato de los
atavíos. En cambio, el encaje inglés es sumamente dis·
tioguido y elegante a ese respecto .
Las formas de los sombre-ros se u,;an chicas; casi pue·
de asegurarse que no se llevarán para nada los grandes
sombreros que siempre han gozado el favor y la predi·
lección de ]as damas de buen gusto. Asi pues, le reco·
mieodo que mande componer su forma de gasa para

que se la hagan pequeña, porque esto es ahora lo más
c:chic.&gt; En el número correspondiente al día seis ::le
este mes, se publicaron en nuestro Semanario, varios
modelos de sombreros de última moda ; quizá alguno de
ellos le guste para elegir el suyo. Desde luego le hago
notar uno muy lindo que tiene la copa en forma de boi·
ca.

Eu efecto; el modelo que me adjunta ya es pasado de
moda, y por tal causa no creo que le convenga hacer su
sombrero bajo esa inspiración .
El grupo del cual le hablo esdigoo de llamar la aten·
ción. pues representa las novedades más originales y
bonitas que nos envían las revistas parisienses.
'.SORPR ESA GRATA

LEONT0PODIO: Puedo asegurarle, querida señorita,
que todo cuanto me dice en su carta ha sido para mí
extraordinariamente satisfactorio, y, más aún le digo: he
recibido con sus noticias una grata sorpresa, porque juzgué bastante•dificil que usted renunciara a ese cariño,
el cual se presentaba con síntomas tao alarmantas, que
ya iba ofuscando su criteri::;, hacié ndole ver aceptable
y posible lo que nunca debía admitirse, como es corresponder al cariño del prometido de su hermana. Ha he·
cbo usted muy bien en abrir ca tiempo&gt; los ojos, y pa·

ra consolarse de su noble renunciación, piense que, si
se casara con ese caballero, no podía tener la menor
confianza en la sinceridad ni en la firmeza de su amor. ,
¿Existirá la dicha sin la fe en el hombre a quien se
ama?
¡Ojalá que tampoco su hermana se deje aprisionar en
· e~ traidoras redes!
CONTESTACION

AMEI0CAN i:3EAUTY: Ya tuve el gusto de contestar par·
ticularmente su carta; ¿aún no recibe mi respuesta ?
Espero que en ella encontrará los consejos que tuvo
la bondad de pedirme, aunque ignoro si le parecerán
demasiado audaces. Sin embargo; en las situaciones obs·
curas y difíciles, lo más conveniente, a mi entender, es
&lt;despejar la incó_¡rnita.&gt; \"a que me dirijo •a usted eu
términos matemáticos le haré esta pregunta: ¿puede resignarse a seguir indefinidamente en e~ cfalsa posi·
cióo?&gt; No hay problema más fastidioso que éste; así
pu~s, no vacile eu seguir mis indicaciones.
MARGARITA.

¡Cuán lejos estamos de otrcstiempos me·
nos remotos en que eran despreciados y
perseguidos\
El estigma que sobre ellos pesaba por la
mala fama de unos pocos, ha sido borrado
por el genio de unos cuantos.
Los prejuicios de la burguesia han huído
entre la luz del arte, y hoy son los cómicos
amigos de los reyes, se sientan a la mesa
de los emperadores y se tutean con los pa·
laciegos; sin contar que la hermosura de
los artistas fué siempre dueña del co razón
de los príncipes.
Entre esos cómicos geniales, Talma se
contó entre los más ilustres, y bien merece
el monumento que en un pueblo del Norte
de Francia acaban de inaugurar con gran
pompa.
Los parisienses ya le habían concedido
los honores del mármol.
Yo recuerdo aquel ocho de Marzo de
mil novecientos.
Era una tarde diáfana y alegre. De repente, por la ciudad voló la noticia del incendio de la Comedia Francesa, y los que
amamos aquel noble-teatro hacia· allá nos
dirigimos tristemente.
El vestíbulo se caía al contacto implacable del fuego, y algunos hombres corrían
como locos, en medio de los bomberos para
salvar una estátua: la estátua de Talma,
obra admirable de Davidd'Angers,qu~mucbos solían confundir con la propia estátua
deLa
Napoleón.
semejanza del célebre trágico con el tarde e llos rayos de luz que iluminan la
No es menester particularizar, refiriéo· de dtstrucción. Al poc~ tiempo dejan bueemperador es proverbial, y aseguran que escena.
dose a los chiquillos, a los mendigos y a los co el árbol que escogieron por albergue,
él le enseñó a llevar las insignias reales y
No sé qué magia existe en la voz de este pastores, que suelen ser enemigos y no pe- destruidas y muertas sus ramas y roída toalgunos ademanes nobles.
hombre que desde los primeros acentos queños de la arboricultura, los unos incoas- da su frooda.
Talma fué_ el verdade:o creador del arte despierta la s!mpatía del corazón.
c1entemente o por perversión, aunque la
La ~ayor parte de las ma_riposas que. vede la tragedia en Francia.
¡Qué conoc1m1ento del corazón humano mayoría de las veces por coger los frutos, mos, ttenen a su cargo la vtda de mu1tttud
La reforma del traje teatral es obra suya: demuestra en el modo de interpretar sus los pastores y los mendigos por sacar leñas de árboles, pues solamente de lepidópteantes de é l los actores se vestían para re- papeles!
y cayadas.
ros que se alimentan de las raíces, las bopresent~r los personajes grie~os y romanos
El es un segundo autor, por sus acentos,
Enemigos formidables son, sin duda, esas jaso las ~amas de los ~rbo~es_. se conocen
con tra1es de la época de Lms XIV.
y por su fisonomía.&gt;
bandadas de mariposas que invaden los más de .crncuenta especies distintas.
Introdujo la toga y la clá~ide, el uso del
Su autor predilecto fué Shakespeare, eo bosques y los campos, y los animan con sus
Los árbo~es que más enemigos tienen encoturno, y la peluca aprop1ada a la ac- cuya obra veía la naturaleza entera, y la tonos brillantes y sus matices variados; y tre las mariposas cuando éstas se hallan en
ción.
más viva forma del drama, aunque admira· enemigos son esos verdaderos enjambres de su primer estado de orugas, son loS frutaSe ocupa~a de l~s. detalles de ~- ba e.l heroismo de Corneille, y la poesía de bichillos que hormiguean por el suelo, por les, los chopos, los_ olmos, los sauces y los
da obra, qu~neodo rev1v1r la época que 10- Rac10e.
los troncos, ramas, bojas y frutos de los ;ir- almeces.
terpretaba, cosa hasta entonces secundaria.
c:Hamlet,&gt; c:Otelo,&gt; c:Syla,&gt; c:Bruto,&gt; boles.
Mientras las mariposas en su estado priLos espect&lt;l:dores, buscaban la emoción cE~ipo&gt; y tantas oti:as _obras de fuerza, de
En apariencia, ni unas ni otros pueden mi!ivo destruyen el tronco, las. ramas o las
y la belleza sin pensar en la verdad.
pasión y de amor, s1rv1eron como pedestal causar daño: ¡son tan diminutos, tao insig- hoJas, los coleópteros Y los hemtpteros roeo
En cuaoto a sus dotes de actor, Madame a este grao trágico, honor y gloria del ar- nificantesl Más coa todo, y sin disponer de las raices, Y. eotre todos consuman la obra
de Stael decía: "Posee los secretos de to- te de la escena.
sierras de acero, de hachas, de cuchillos, de destrucción.
das las artes.
de piedras ni de otra clase de instrumentos
La obra de la Naturaleza no se detiene
Sus actitudes recuerdan a las más bellas
PEDRO CÉSAR DoMtNICI.
como los enun~iados, tienen a su alcance jamás
estátuas de l_a antigüedad.
.
uo arma; aún cuando no fuera más, que
Contra esos_ perjudiciales insectos, hay
La expresión de su rostro, la desu mira!!Mmmfi$@®
SllrTh:xti,Il vale por todas : la perseverancia. En todos otros que persiguen a aquellos con verdada, deberían servir de estudio a todos los
estos bichillos se cumple rigurosamente dera saña Y los devoraq ..
pintores.
además la Verdad que encierra el lema de
Entonces entr3: en ac~16n ~1 hombre, y....
A veces, aparece con los ojos casi cerraque la unión hace la fuerza. Un ejemplar se come 3: los p~1:3-ros, SID cu1~rse más 9-ue
dos, y de repente, el sentimiento hace hroEn general, el mayor enemigo del árbol cualquiera de éstos no podria por si sólo éstos de st son uules o no; m~nodo ú!31caes el hombre, por su afáñ de devorar cuan- destruir un árbol, porque. pronto represen- mente que le resulta un mao1ar apetitoso.
to la Naturaleza produce
taria unos cuantos agu1entos pequeños, al·
•
gunas ramitas perdidas y unas hojas o unos
.
frutos dañados. Pero anida, por ejemplo, - Papi,-dtce el hijo de Gedeón,-he
una familia de c:barrenillos,&gt; la hembra de leído ec una revista que hay plantas que
cada uno de los cuales pone cincuenta hue- se mueven. ¿ Puede ser eso verdad?
vos, y éstos producen otros tantos indivi,
·
,
duos que, a su vez, contribuyen a la obra . -S1, hombre, s1. Las plantas de los
ptés.

~

mil

El Odol es el primero y el único dentífricÓ pues que su acción
antiséptica y refrescante obra no sólo durante los pocos momentos
que se emplea sinó dura esa acción horas enteras.

Arreglo d e las h2.bitJ.ci,mes,-Prec icso rincón de hall estilo Regencia.

�EL MUNDO ILUST~R~A~D~O~~======-===== ============
fles&gt; de relieve, y esto era todo; ¡pero qué do _de vosotros mismos para comprenderos

EL MUNDO ILUSTRADO

---------•---------■: todo!
. de si misma,
.
Los ctrefles&gt; y tulipanes de la plata y de meJor:
Olv1dad1za
no _se p reocupa

\ Medalla de oro Exposición Universal.

)loso de su memoria, merece figurar en el
libro de oro de las celebridades.
Un día, en una reunión, pidió a uno de
sus a migos que le leyese en voz alta uno
de los grandes diarios de Nueva York, ele·
Entre los hombres de las edades primi- gido entre varios, y una vez llevada a cabo
tivas la memoria ha tenido un importante la lectura, Malkin repitió el diario, palabra
por palabra y de memoria.
papel.
No terminó ahí la aventura, pues para
Antes de la ioveoci6o de la escritura se
confiaban a la memoria las tradiciones na- demostrar el poco t rabajo que le había cos·
cionales y religiosas, las leyes y usos y la tado semejante hazaña, manifestó que era
capaz de repetir el mismo diario al repoesía.
Hoy día el arte de recordar está casi v~s.
Asi lo hizo sin la menor vacilación ni el
perdido, aún cuando goce aún de cierta
consideración en las diferentes religio- menor error.
oes.
Los libros santos de los Budistas son innumerables pero existe una especie de en- Los refinamientos del hogar
ciclopedia tibetana conocida con el nombre
de &lt;Graodia, y que se compone de 108 volúmenes que todo sacerdote budista debe
En sociedad y en la calle nos encantan
saberse de memori_a.
.
las grandes elegantes por el aspecto exteTodo letrado cb100, digno de ese oom- rior de sus &lt;toilettes&gt;; pero para conocer·
bre con_oce a fondo los únicos_ libros de las y apreciar los refinamientos de buen
Coofuc10, que con los comentarios de Meo· gusto que atesoran, es preciso conocerlas
cios forman por sí sól?s. u~a ~iblioteca, y en la intimidad de su hogar.
es hacerles una grave IDJuria citar_ más de Hay muchas señoras que se visten bien :
una o d~s palabras, c~aodo se. quiere ha- pero no las pidáis el menor detalle en su
cer alus160 a un pasaJe c-ualqu1e ra de estos casa, ni mucho menos en la mesa; esas &lt;pelibros.
.
.
queñeces&gt; las consideran inferiores a su
Entre los hbros sagrados de la India, el categoría de amas ele casa, y creen que
&lt;Rigoeda&gt; es el más antiguo y los mi_llares deben quedar a cargo de los criados ¿C6·
de brabamaoes conocen de memoria los mo pueden pretender que los criados sepan
diez mil vers{culos que contiene.
Jo que ellas mismas desconocen ?
La Biblia es indudablemente el libro Cuanto más elevada es la posición de
Agencia de Inhumaciones
más conocido de todos los sagrados.
. una mujer, mayor suele ser su cultura y
Muchas personas cooo1;eo de memoria su~ aficiones al arte, bajo todas sus faces,
paisajes muy extensos y los anabaptistas, en lejos de desdeñar lo que la ignorancia llaparticular, tienen por una gloria aprender ma pequeñeces, se complace y goza mar·
de memoria el mayor número de versículos cando con un sello personal cuanto la ro·
posiblo!s.
dea.
Se cita a este p ropósito el nombre de una Una bellísima Soberana , causando el
MARISCALA 3.
joven señorita americana de la Carolina asombro de ~us servidores, coloca las flores.
del Norte, Mar y Williams, que en Marzo de la meso siempr e que d ispone de tiem·
Recaudación de Panteones, Cajas Mortuorias,
de 1905 y a la edad de doce años tomó po, y hay quien asegura que las flores coparle en un concurso organizado po~ el rrespoodeo a las caricias de las manos re·
Servicio Fúnebre por Ferrocarril.
reverendo F . Breodelle, pastor de la 1gle- gias, inclinándose sobre ellas para derra·
sia anabaptista,
mar su perfume.
TELEFON0S: ERICSS0N, 836.
Obtuvo el primer premio recitando d~ Para un observador no pasará ioadveruna sola vez 12.236 versiculos de la Escri- tida la ioterveoci6o directa del ama de la
MEXICANA, 1006.
tura, comprendiendo el nuevo T~stameoto casa o de sus hijas en el decorado de la.
que por si solo está compuesto de 7950 ver- mesa c uando reune algunos. amigos a cosículos y 190.000 palabras más de pasajes mer Fijándose en todos sus detalles se
elegidos al azar en el Génesis y el Antiguo verá que ninguno es casual, sino que, por
Testamento.
el contrar io, cada uno representa una ma·
La historia nos propcrciooa numerosos oifestacióo de arte, e,uyo resultado es un
ejemplos de memorias célebres demasiado conjunto mil veces más diffcil de obtener
conocidas para que merezcan ser citados que una &lt;toilette&gt; espléndida.
de nuevo.
Sobre las maotelerfas se puede decir
CONVALECENCIAS DIFÍCILES
No obstante, parece ser que en general mucho; las hay ideales.
ENFERMEDADES de los HUE S OS
se ignora el nombre de Antonio Magliab e- Recuerdo una preciosa, que fué premiay del S ISTEMA NERVIOSO
cbi, que merece ser indicado.
da en no sé qué Exposición.
PRETUBERCULOS18
Nacido e n F lorencia en 1663, de padres Era de Venecia, de puro estilo veneciamuy pobres, Magliabechi, sentía desde su no, no francés; ambos se diferencian sola·
más tierna infancia un gusto singula r por mente en el dibujo.
todo lo que era impreso y sin saber leer
Calando sobre la batista, o sea formando
hojeaba los libros.
una malla a fuerza de(sacar hilos y bordan·
.\ los doce años entró al ser vicio de un do encima, tenía cuatromedal Iones, reproReconstituyente Ideal
R
t t G eral en México librero que le enseñó a leer y fué entonces ducieodo monumentos célebres de Venecia.
Una sola coja de 60 01mpr1m•doe es auOclente
epre~enSan ~ aenD
' cuando se descubrió su p rodigiosa memo· de ma nera tan admirable. que parecía enJ&gt;O l'O m eJ.:'\r e ~~La.Jo gener o l.
Octav10 art1, I ·
once 1es 32 .
ria.
caje finisimo. Estos medallones estaban
Retenía cuanto leía y conservaba e n su unidos entre sí por entredoses del mismo
Lobol'alorio E.FRAUOIN. Bouloane (prés Parls)
&amp; ICN T OD-'~ u • P ._IIIU.CIAI•
cabeza libros enteros.
estilo, entrelazados con guirnaldas de flores
Se cuenta a este respecto una anécdota bordadas de relieve. Sin la menor exage·
interesante,
ración, puedo asegurar G!Ue parecía una
Un día un sabio de FINencia le di6 un obra de hadas.
libro manuscrito, Magliabechi se lo devol·
He visto ot.-o de Cambray, con una gre·
vi6 a los pocos días Al cabo de algún tiem- ca de Venecia, figurando tulipanes y &lt;tre·
y su• consecuencias: Jaqueca, Malestar, Pesadez Gastrica,etc.
po el autor 11egó muy triste y contó al joven Bes&gt; entrelazados; las servilletas e1 a n igualibrero q ue se le había perdido ellibroma· les, naturalmente, y todo el decorado de la
de
del
ouscrito que le h1.bía prestado.
mesa bacía juego con la mantelería Los
PURGATIVOS, DEPURATIVOS v ANTISEPTICOS
Lo lamentaba más aún por ser el fruto cubiertos, de forma DirPctorio, teoian unas
T . LEROY, 96, Rue d'A.msterdam. PARIS 11 tod1u l o, Farmacia,.
de muchos años de minuciosas y laboriosas guirnalditas cinceladas, con pequeños «tre
investigaciones.
Emocionado ante el disgusto del sabio,
c1e1
:\1agliabechi le consoló diciéndole que no
lo lamentase tanto y que él iba a ensayar
.tu cualldadH utia6ptlcia11,
reconstruir el documento perdido.
deteraivaa y oloab'L&amp;anteaqut
Se puso a escribir y rehizo el manuscririza el
ban merecido al
to entero tal y como el autor lo habla con·
los
y
cebido.
Magliabechi tenía memoria para los de·
asi como
talles.
El gran duque de Florencia le encargó
10 admt1l6n en 101 Boaptta~-.J
los
y
que le procurase cierta obrtt y el joven li·
de Parta, bpllcan la bo1a de
brero
Je
Tespondi6:
que suelen coineae producto para todo• loa u101
- Imposible, Monseñor: No existe .más
del tocador : Cuidadoa de 1•
cidir con las
que un solo.. ejemplar de esta ..obra en todo
Boc.s , qua purifica, de 101
el universo y seJia.lla en -poder del sultán
Cabello• cuya calda dallen•
de Constantinopla. Vos podéis verlo en la
t.oolon•• da la1 Crlu, cu1:
biblioteca del palacio; es el séptimo libro
.iadoa IDU:.a.oa, etn
de la séptima fila de la derecha, según se
o.,ao~rN ü la faul(laM,_..
entra.
otN LAa ~Al'IMACIAa.
En nuestr os días un periodista norteame.lp11te11Gu11l'lhtlm J ■alareequt
ricano llamado Malkin, a justo título orgu-

la mantelería volvía a figurar en la orna· del efecto que podrá p roducir sobre los
mentaci6n flor al de la mesa, la cual con- demás; _nada ~e parece nu!1ca e n e ~la a la
sistla en tulipanes japoneses, amarillo oro afectac16n, 01 a u_n gesto v1ole~to, 01 a una
- : PARIS 1900.
estriados de rojo y negro , y los ctrefles&gt; ro· máscar a. Es sen_c1l_la y armo01osa en cada
sa con sus cor respondientes hojas verdes. uno de sus mov11!11entos,_ en toda S':1 manera
Dos candelabros, con diez buj!as cada uno, de ser. )'. c?n:o llene_ la 10tehge~c1a del ~oreflejaban sobre )a mesa su luz rosa y do- razón mulhple y variada, pero s1empre_s1n·
rada, gracias a la ingeniosa combinación cer a, sabe dar a todos algo de su_ espiritu.
de las pantallas, hechas con seda transpa- . El ye_rdadero encantodelamu¡erno con·
rente de ambos colores, que amortiguaban s1ste un1cameote e_o la gravedad del alma,
la intensidad de )as bombillas eléctricas en la bondad o delicadeza del corazón Pa·
No creo preciso decir que varios focos co· ra s~~ p~rd_urab_le debe corresponder a un
Jocados en el techo iluminaban el comedor, equihbrio 10terior.
CURA POSITIVA PAR ,\ LAS
pues sólo con los candelabros hubiese re·
Y es por eso que algunas mujeres poseen
.\I.MORRANAS
sultado medio a obscuras E l viso del man· y difunden alrededor de eJlas a_l mod? de
te! era de seda tornasol. dorada y rosa, pa· una atmósfera de paz. Entran é 1nmed1atara completar el conjunto.
mente se siente uno apaciguado, su sola
Para concluir, citaré la mesa preparada presencia. disipan las tormentas qul: ame·
para tomar el té por una señorita alem_an~, nazabao el airE;, reti~ne en los la_bios las El Ungüento de Muny6n para las Almoque tiene alma de artista. Sus ¡:,adres 10v1- palabras demasiado v~vas, los términos ~e- rranas alivia instantáneamente. Es un nue·
taroo a varios amigos el día dela Pascua con masado vulgares que iban a ser pronuncia- vo método completamente limpio. El Un·
objeto de que viesen el arbol ~~ Noel, Y dos. Hay tanta ternura ensu voz, taot4 dul- güento viene envasado en un tubo de esta·
primero )es ofrecieron té y exqu1s1tas golo· zura en sus ademanes. que a su cootact? ño. Es el único instrumento que hace llesioas clásic:.s en su pals.
nos sentimos mejores, más serenos Y feh· gar el medicamento al origen de la eofer·
E l mantel, de batista blanca, bor dado a ces.
medad. Con dicho tubo medica usted las
)a inglesa, r ealzaba su bonito dibujo sobre
La seducción de tales mujeres es extre· partes inflamadas que no pueden alcanzar·
un viso de seda, ver de claro; e n el centr~ ma. Sus menores gestos, sus menores actos, se con los dedos. Precio: 50 centavos
de la mesa ha~1a un cacharodro de poJ\'f'ª sus palabras más sencillas son exquisitas. UN MEDI CO P ROMINENTE DE HA·
.:!a fo111erie
na, lleno de crisantemos,_ Y t O ª 1re e or, La edad O el infortunio, en vez de alterar
BAN.\ TESTIFICA:
en gracioso y bien estudiad~ deso_rd eo, ra· su encanto ¡0 hace resaltar. Una aur eola
,.
•
·
· ·
mitas de e ncina con sus hoJas brillantes Y d b
•
•
d
el
E l que suscribe. Médico C1ruJaoo, etc,.
1
p icudas de tono~ calientes, como dicen los e _e11eza 1as cir~n a, ¡~ed ~ ~~ Y r· certifico: Que he usado con bue~ éxito en
pintores con un cr isantemo rosa sobre ca- deSht~ tornand;
resp an ec es ~• r~ &gt; todos los clientes que han padecido de Heda una. '
. que a JUVentu e sus cor azones e e e
mor roides, el Uogüe!1to de Mu_oy6o para
No puede idearse nada más sencillo 01
las Al11;1orr ao•~• habiendo obtenido result~tampoco más elegante.
dos satisfactorios. Y para que conste e~pt·
No temáis, amables lectoras, ocupar vues·
do el presente en la Habana, a ocho de ju·
tro tiempo en «pequeñeces&gt;; las pequeñe/f' ~ ~IR\~
(C©)~~
nio de mil novecientos doce.-DR . JOSE
'l;Jll"i!.•;;;N,/1-wl
F. DAVALOS."
Se \'ende en todas las casas im- ces forman sólidos cimientos, y evitan que
el hogar se derru:nbe por falta de atrae·
EL REMEDIO PARA EL REUMATISti,·os.
MO, corrige en unos días el reumatismo
portantes del ramo.
_ Los pr incipales enemigos de los ci- en todas sus formas. 50 centavos. Marca
elisias e n la India, son los mosquitos. no 3 X, S 2.
solo porque pican a los hombres, sino por·
EL REMEDIO PARA LA DISPEPSIA,
que agujer~ao los neumáticos.
alivia instantáneamente y c ura toda clase
de Dispepsia. 50 centavos. Marca 3 X,$ 2.
EL REMEDIO PARA LA TOS, cura la
o o o
nunca
Tos, los Sudores nocturnos, y alivia los
La reina Victoria no se quitó
e 1 Pulmones. 50 centavos. Marca 3 X, S 2.
EL REMEDIO PARA EL ESTRES:ILa infanta Eulalia de Borb6o, que tanto a nillo nupcial.
MIENTO. E l más moderno, el más cientl·
Higiene. --- Belleza.
di6 que hablar con su_ libro &lt;Au fil d~ la
o o o
fico y eficaz para esa enfermedad. En tuvie&gt;, tiene en preparación otro que SE; titula «El E n canto&gt;, del cual st ha publicado En un cuatre nio, han muerto de peste bos, por 50 centavos.
EL REMEDIO PARA EL H IGADO,
como primicia un capitulo a l que pertene· bubónica solo en Bambay 52,270 personas.
ceo los siguientes fragmentos:
En el año actual en vez de dismin uir, ha cura positivamente la Biliosidad, la Icter i·
cia, el entorpecimiento del Higado, la sen«Si es cierto que una mujer in!eligente aumentado esa cifra.
Av. 5 &lt;fuJOO©lY~ ~~­
sación del Cansancio y Agotamiento, la
no puede ~er bue':1ª• n_o es rr_ieoos cierto qu_e
Ventocidad del Estómago, etc., etc. se cenla mujer nea en 1ntehgenc1a puede consho o o
tavos. Marca 3 X, $ 2.
Madame O. Liesta. tuir el más decepcionador ejemplo de va·
La medicina emplea hoy catorce pr epa- EL REMEDIO PARA LA SANGRE
oidad, de egoísmo; puede interesar y aún
raciones farmacológicas de la sangre.
extirpa todas las impurezas de la sangre'.
apasio':1ar a ~os ~intor~s y_psicól?gos, pero
50 ceota..-os. Marca 3 X, S 2.
ni su ttnte fno , 0 1 su OJO vivaz, 01 sus mao o o
EL REMEDIO LIQUIDO PARA LA
nos afiladas, ni, por fin, su sonrisa ambigua
contienen el menor poder de e ncanto.
.
.
SANGRE (en pastillas) so tiene igual pa·
E ncanto equivoco, encanto perverso, pe- A fines del verano el suel~ de Sibena es· ra )as afecciones sifiliticas de los huesos, las
ro encanto a pe~r de to~o, ~e. me podrá ta hel~do basta una profuo d idad, ?e metro úlceras sifiliticas y las enfermedades Cutá·
objetar . Ahora bien; el eJerc1c10 más ele· Y medio, Y se bao exhumado c:;ada,eresque neas Desarraiga todas las impurezas de la
mental del encanto implica una alegr ia cla- llevaban un siglo enterrados s10 n~t~rse en sang~e $ 4 .
ra.
ellos la menor señal de descompos1c16n.
EL REMEDIO PARA LOS Rl~ONES,
Esta alegría y esta plenitud, los difunde • - - - - - - - - - - - - - - - - - cura prontamente los Dolores de Espalda
y todos los males de los Riñones. 50 ceota·
Asistencia científica de el encanto en nuestro interior en la misma
medida que el aire fresco dilata Y embriavos. Mar ca 3 X , $2.
morfinómanos, enajenados, ga
nuestros pulmones. La mujer verdade·
~
LAS PILDORAS DE PAW PA\V (Pa\ '·
paya), son las mejores que se conocen pa·
alcohólicos y quirúrgicos, ramente eocantadcra es buena. Su eocan·
es la irradiación de su bondad. E l en•
·
ra el estómago e bigado y un positivo y ráempleando los medios tera- to
canto es siempre una victor ia vital. Tolstoy
pido remedio para la Constipación, Icter idice
en
&lt;Guerra
y
Paz&gt;,
a
propósito
de
esa
CUANDO
OTROS
FALLAN
cia,
Biliosidad, Dolor de Cabeza y tocios los
péuticos más modernos. Efiberofna que ha tratado con tanto amor, la
CONSULTE A
padecimientos caus.'\dos por desórdenes del
caz atención para los en- condesa María, símbolo viviente de la no·
L OS MEDICOS INGLESES
Estómago e Hígado. Estas pnd9ras contie(ESPECIALISTAS EXPERTOS)
nen las mejores virtudes del T ónico Paw
fermos. Departamento es- bleza interna:
«La fea condesa María se embellecía Ellos tratan v curan toJa clase de enfermedaJes Paw, y están preparadas del jugo de )a frupecial para señoras. Insta- siempre llorando. :-:o lloraba nunca de su- Crónicas Y Nerviosa, especiales.
enfermedaJes ta Papaya. 50 centavos.
· · tO DI· de despecho • sino •de dolor
y de
la EsterllldaJ
San¡:-re en yel toJa
hombre
y en
mu¡er. es¡,eclalmen•
te la
cla,,e
de In
enfermedades
denatu•
EL JABON "HAMA:\tELIS" DE MUNlación eléctrica completa. f rimien
piedad. Cuando llor aba sus OJOS brillan- raleza dellcada en ambos sexos_ que requieren exre- YON. Recomendado por el Mundo CiviliRayos X, corriente de alta de
'
u~
encanto
·1rres1
·
st1ºblt
&gt;
riencla
"h&gt;billJad.
Una
curaclon
Radical
y
Perma. Jab6o medº1c10a
. 1 y una
.
nente e; GARANTIZAOA en caJa caso.
zado como el meior
t es ten1a0 u
He ahí bien caracterizada, ~o su forma Si no ruede presentarse a su consultorio, sírvase necesidad para el Tocador.
tensión, mecanoterapia.
más elevada, el encanto femenino, que es enviarles un timbre Je a cinco centavos. para un traMuoyon tiene Remedios para cadá enDirector Médico,
una mezcla de compasión, de simpatía y de tes
tamlento
a Jomlclllo. Han curado yaa muc~o, paclen- f ermed a d , casi· t o dos al módºco
precio de
de esa maner:t.. a qulene~ no han visto Jamas.
1
amor.
h , b
Sin embargo, una visita es preferible en cada ca- 50 centavos. Se venden en todas las farmaLa fea condesa María se ~cia e 11a por· so.
..
cias O puede hacer~ el pedido directaque &lt;lloraba de dolor y de piedad&gt;.
Una cauoon de $500.00 oro. se da a cualquier rert
·
d d
t
t d
sona cuyo caso sea tratado sin éxito.
meo e.
L a mu1er_ ver a eramen e eocan a ora I NSTITUTO MEDICO BRIT ANICO
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6·, }. otras• Consultas por correspondencia '
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Francisco. No. 23c¡.
comprend eros m~Jor.
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. Cuand_o os mira. º? hay e~ sus OJOS 01 E! Prof. W. H. Hale, Presidente de 13 lnstituclo~. MUNYON' S 53 AND JEFFERSON, PHIironía 01 ,·ana curiosidad, y s1, sola mente ~sta ahor~ a cnr¡?O Je nuestra oticlna rrtnclpal en Me- LADELPHIA, E . U. de A
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de Sáiz de Carlos
.I

Hace quince anos dimos á conocer esta especlalidad far_macéutlca á los médicos y hoy lo recetan en las cinco partes del mundo, porque es el tratamiento más racional y seg-uro para la curación de las enfermedades del ESTOMAGO
é INTESTINOS, aunque tengan uoa antigüedad de treinta
anos y no se hayan curado con otros medicamentos~ siendo
sus efectos quitar el DOLOR y todas las molestias de la
DIGESTION , ABRIR EL APETITO Y AYUDAR LAS DIGESTIONES, TONIFICAR EL APARATO DIGESTIVO y laeconomla en general, pues el enfe1mo COME .'\\AS, DIG IE
RE MEJOR Y SE NUTRE.
CURA las ACEDIAS, AGUAS DE BOCA, EL DOLOR Y
ARDOR DE ESTOMAGO, LOS VOMITOS, VERTIGO ESTOMACAL, DISPEPSIA, INDIGESTIONES, DILATACION
Y ULCERA DEL ESTOMAGO, HIPERCLORHIDRIA, NEURASTENIA GASTRICA, FLATULENCIAS, COLICOS, DIARREAS Y DISENTERIAS, LA FETIDEZ DE LAS DEPOSICIONES, EL MALESTAR Y LOS GASES. Es un poderoso
VIGORIZADOR Y ANTISEPTICO gastrointestinal.
Los nlnos padecen con frecuencia DIARREAS más O menos graves que se CURAN, incluso en la época del destete
y dentición, hasta el punto de restituir á la vida enfermos
Irremisiblemente perdidos.
Con frecuencia muchos enfermos del aparato digestivo,
aunque no todos, presentan el siguiente cuadro de sintomas ó parte d, él: al levantarse, lengua sucia, mal olor de
aliento, aguas de boca, estado bilioso, lnapetencit, abatimiento y tristeza después de las comidas, eructos agrios,
gases, pirosis, vahfdos, pesadez de cabeza, ruido de oldos,
sofocación, opresión, palpitaciones al corazón, dolores al
estómago, vientre y espaldas, vómitos, extrenfmiento, alternando á veces con diarrea, el enfermo se altera con facilidad, está febril á veces, se Irrita por la menor causa, evita
el trato social, teniendo por la noche ensuenos, suel!o
agitado y respiración dificil.

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Nuestro ELIXIR ESTOMACAL cura el 91! por 100 de los
enfermos que lo toman y por sus propios méritos es cono-

cfdo y de uso general en las cinco partes del mundo para
1as enfermedades del aparato digestivo.

SAIZ DE CARLOS. Cura la
NEURASTENIA y afecciones ner,losas, siendo el mejor TONICO para curar el RAQUITISMO, recetándolo los médicos en cuantos casos están Indicados el aceite de bacalao y emulsiones con blpoloslltos, tomándolo lo,; nfl!os con verdadero placer, á los que
transforma de PALIDOS y ANEMICOS en SONROSADOS y
FUERTES. CURA la ANEMIA, CLOROSIS, colores pálidos, por ser el mejor RECONSTITUYENTE para todas las

DINAMOGENO

edades y ambos se:a:os.

PULMOFOSFOL

SAIZ DE CARLOS. Cura
el CATARRO bronquial

agudo y crónico la TOS, la TISIS y ENFERMEDADES DEL
PECHO, produciendo los siguientes electos: la nutrición se
acelera, habiendo aumento de peso; los esputos, disnea y
fiebre dlsmlnuye11; la tos cesa y aumentan las fuerzas y el
apetito, notándose el alivio con uno O dos frascos.

SAIZ DE CARLOS. Cura el
REUMATISMO agudo y crónico, la GOTA, el ARTRITISMO y la CIATICA. Se elimina
el ácido 6rico, quita el dolor y aumenta la cantidad de orina,
tornándose de turbia y sedimeotosa en clara y transparente.

REUMATOL

PURGATINA

SAIZ DE CARLOS. Cura el u-

trel!lmleoto, pudiendo conseplr, con su uso, una deposición diaria los enfermos blllo1os y los que tienen Indigestiones y atonta Intestinal, por
un ser t6nlco-luaote suan y eflcu.

De venta en Farmacias y Droguerías. Pídanse folletos á
Carlos S. Prats, Apartado 468. México, D. F.

Pídase Catálogo Ilustrado,

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Se remite gratis.

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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