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                  <text>��CAP I T AL: $rn.ooo.ooo.oo.

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Apartado, 1336.
MÉXICO, D. F.

Teléfono Ericsson,

1501.

�EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Calendario de la semana.

Las afecciones de la piel
Soo ionumerables y p roducidas por d ifereotes causas. Muchas de ellas y las de ca·
rácter más leve, provieoeo de iofeccióo exter ior por parásitos animales o vegetales.
Por ejemplo. las picadas de iosectos. o el contacto coo. alguna planta veoe_nosa, o el
roce casual con materias iomuodas o pútridas que contleneo gérmeoes ooc1vos. Esas
soo geoeralmeote afeccic-oes locales relativameote fáciles de curar ~i no llegao a ioteresar la sangre.
Las de gravedad y usua lmeote muy pertioaces. sao las causadas por las impurezas
de !a sangre: por ejemplo, la sífilis. la escrófula y las herpes. El tratamiento exterior
de éstas p:ld rá aliviar uo taoto los sufrimieotos del pacieotf': pero p-.ra efectuar su
curación es forzoso ateoder a la depuracióo de la saogre como (ueote de donde emanan.
La farmacopea cootieoe muchas recetas de depurativos de la sangre, y alguoos de
sus iogredieotes sao ,eoenos que a veces hacen más daño que beneficio al orga?ismo;
e l mercurio es uoo de e llos, del cual se abusa ·mucho y suele traer coosecueoc1as fu·
nestas. A continuación se hace cooocer la fórmula de uo depurativo recr:-ostituyente
que siempre es eficaz y s€guro. porque fortalece y ayuda la acción depurativa de los
riñones. y. no cootieoe veneno a lguno. La fó rmula es como sigue: Extracto compues·
to vegeta I Arvelina, 15 gramos; Jarabe co:npuest'J de hipofosfitos, 45 gramos; Jarabe
compuesto de zarzaparrilla, 60 gr¡¡.mos. En todas las boticas y farmacias se consigueo
estos medicamentos. Mézclense bien y tómese uoa cucharadita después de cada co·
mida. Agítese el frasco antes ele usarse.

.1... Verdadera

Agua Mineral
Natural de

VICHY

Vl·cHY CÉLESTINS

DE aRIPPB
LUNES 2 l.

Sao Anselmo Obispo Confesor y Doctor
de la Iglesia.- Comienza la oovena de Santa Catalioa de Sena eo su iglesia.

Saotos Sotera y Cayo Pootífices ~[árti·
res.-_Hoy y mañana rito semidoble, que
permite la celebracióo de miSas de difunto

Manantiale':'J
del Estado
Francés.

Gota,
EnfermedadesdelaPiedra
y Afecciones de la Vejiga.
91

Enfeuu:::::.

1

MARTES 22.

BIBN BSPBCllflCAR BL NOlJII.BRE

VICHY GRANDE-GRILLE
VI CHY HOPITAL

USADA C,ON MUCHO
ÉXITO EN CASOS

del

MIÉRCOLES 23.

Santo3 Jorge y Adalberto Mártires.
JUEVES 24.

Saotos Fidel de Sigmaringa, Alejaodro,
Leoncio Márti rc::s y Melito Obi,po Coofe·
sor,
VIERNES 25.

Sa..., Marcos Evangelista y San Her·
m1010 Obispo [ Confesor.-Procesión de
las letaoías de Catedral al Sagrario a las
nueve de la mañana; misa de Rogación en
esta iglesia, coa asistencia del V. Cabildo,
y el personal del coro, así como tambiéo
de todo el V. Cler o q ue se preseota. Terminada la misa. vuelve la procesión a Ca·
tedra l, daodo fin con el canto de preces y
oraciooes acostumbradas.- Eo la Basílica
.
.
.
.
y otras 1~les1as también _hay la p~oces1óo ~e
las letamas-Indu lgeor.1a pleuana y V 1s1ta
de los Siete Altares en Catedral.

te de· que tan elocueotemeote nos habló
Lainartioe.

II

La vida de Diderot es de las más sim·
ples. Nacido en Laugres, eo 1712, fué edu·
cado por los jesuit_'.1S- Al terminar, brillantemen te, sus estudios, tuvo que escoger una
Enfermedades del Eatómagó.
profesióo. «No quiero ser médico-escr ibía a su padre- por que oo tengo inclioacióu
para el homicidio. No quiero ser procurador, porque no me gustao las embrollos.
No q uiero ser comerciante, porque oo teo·
SÁBADO 26.
go coodiciooes para los negocios &gt;-&lt;EoNuestra Señora del Bueo Consejo. San- tooces-le cootestaba su padre-lqué quie·
tos Cleto y Marcelioo Pontífices ?.[ártires res ser?&gt;-&lt;Nad'.'--fué la respuesta,-Amo
.,
el estudio; estudiaré. Amo la verdad; trata(su fiesta el r3 de Mayo.)-Func100 eo la ré de buscarla, desde luego para mí, y en
Basílica de Guadalupe de la Diócesis de seguida la comuoicaré a los demás. ;i[o se·
Huajuapam.
ré ;,lguoa cosa, pero seré alguieo.&gt;
Fácil será adivinar cómo acogería el pa·
Sola y Unlca Calidad
dre de Diderot, cudr illero en Laogres, homDOMll':GO 27.
bre p ráctico ante todo, la profesión de fe
::S-uestra Señora de los Desamparados. de su h ijo. L é creyó perdido, y a fin de co·
Santo Toribio de Mogrovejo Obispo Coo· rregirlo, comeozó por suprimirle la peosióo. R~ducido Diderot a sus propias fuery el Nombre ºCHRISTOFLE"
Para conseguirla
iesor, Sao Aoastasio Papa Márti r y Santa zas, vivió durante diez años Jo que ,e ha
sobre cada pieza.
EXIJ ASE esta Marca
Zita Virgeo, patrona de las sirvientas - dado en llamar vida d e bohemio. Comía
Oficio y misa de Santo Toribio: r ito doble alguna vez, ceoaba por azar, pero trahaja\.1 P Y, ,,r,
'R A TISF.'R v 7.TVT v r.,•
de segunda clase y ornamento blaoco; se ba sin payar. Su mis~ria llegó a ser tanta,
_
que uo d1a cayó, casi muerto de hambre,
coomemora ouestra Seuora de los Desam· delaote de la p uerta de una frutera, bueoa
parados y la Domínica.-Fuoción a Santa mujer que lo recogió y le dió de comer.
Zita eo Jesús María y alguna otra iglesia. &lt;~ part(r de aquel día- ha escrito Di~eroty sus consecuencias : Jaqueca, Malestar, Pesadez Gastrica, etc.
h1ce el ¡urameuto que en taoto tuviera un
pedazo de pao, lo partiría con los que su·
de
del
freo&gt; Jurameoto que cumplió escrupulosaPURGATIVOS, DEPURATIVOS v ANTISEPTICOS
mente.
T . LEROY, 96, Rue d 'Amsterdam. PARIS ti todas las Farmacias.
Un hecho bieo curioso mostrará toda la
boodad y grandeza de a lma de Diderot.
Cierto día, un iodividuo de bastante mala
facha se presentó en casa de D iderot, llevaodo en las maoos varias hojas de pape l.
-Tomad y leed-dijo al filósofo .
D iderot tomó las bojas y leyó un innoble
libelo cootra su persona. Se le ultrajaba .
.
.
,
.
vilipendiaba y ridiculizaba en su per,ooa
D1derot, t'.1-n umversal como \ olta1re .Y y en sus ideas.
meaos retórico que Rousseau, les aveota¡a
-Esto es.abominable. ¿Lo habéis escripor su or iginalidad y su verbo. Fué e l cr ea· to vos? Y bieo, ¿por qué me mostrais es:t
dor de la critica de ar!e coo sus famosos igooraocia?
&lt;Salons;&gt; el q ue coutn buyó a la transfor·
-He pensado, señor-replicó el misna·
mación del teatro francé_s con _s,us &lt;Ensa· ble-que os sería agradable impedi r la pu·
yos;&gt; el que reoovó y re¡uvenec10 la filoso- blicacióo de ese libelo. Si me dais un poco
fía y la cien cia por medio de la Encielo· de d ioero ..... .
pedia y de sus lib ros tao profuodos acerca - Comprarlo-dijo Diderot, sonriendo. la «Inter pretación de la Naturaleza&gt; y el Os dedicáis a uo oficio vil, y lo haceis bas·
&lt;Sueño de d'Alambert.&gt; Ta_mbiéo le se· tante mal. Yo soy muy pobr e y no vs po•
mos deudores de uoa ob_ra dialogada. tau dría pagar esta ignominia eo lo q ue ella Vd·
bella como l_as más admirables de Shakes· le. Mis eoemigos serán más generosos. Aquí
peare, la litulada &lt;Ner eu de Rameau.&gt; tenéis la dirección del más r ico.
Sus cartas a Mlle. Volaud son tan pi nto·
Y Diderot le &lt;lió el nombre de uo acaurescas como las de Voltai re a la señora de dalado fioaociero b ien conocido El corsa·
Sevi_goé.
, .
rio de la pluma iba a retirarse, cuando de
D1derot, ese hombre de esp1ntu tau re- momeoto añadió:
fi~ado y de tan m aravilloso saber, fué tam-Señor Diderot, vuestro eoemigo, que
bien uno de los más bellos caractere~ y uno cooozco bieo , exigirá que le ponga al libe!o
de los corazooes más nob_l?s de sn l!em~o. uoa dedicP.toria, y coofieso que me veré alAmó a la.verdad con pas100, y pa_ra s_erv1r· go embargado para redactarlo.
la oo vaciló en e".ponerse a la miseria _Y a
--No os apuréis por esc-~espondió el fi.
la cárcel. Defendió con esa ternura ard1eo- lósofo.-Esperad uu momento

~STILLES - SELS-¡ iCOMPRIMis

VICHYªÉTAT

·Plateria "CHRISTOFLE"
La Mejor

a

contrae1ESTREÑIMIENTO

Exijase101VERDADEROS GRANOS SALUD D'f RANCK

Diderot

PUENTE DE CONFIANZA.
Debe habl1i,rse bien del puente
que le conduce á uno con seguridad al otro lado. Asi dice un
antiguo adagio, y en él se encierra
la h onradez y el sen tido com1ín
de los tiempos. La mujer que
ponía una vela encendida en su
ventana durante las noches oscuras para guiar á las gentes quo
Yiajaban, estaba poseída de un
.-erdadero sentimient o filan tr ópico, y más de un viajero la r ecor dará con gratitud. P er o acaso el
más profundo y durader o agradecimien to y obligación se siente
por aquellos que n os h an ayudado
en momentos de dolor y de enfermedad . P orque : ¿QuéalivioeG
mejor recibido que el alivio de un
sufrimiento? P or desgracia son
muy pocos los r emedios que pueden &lt;iar tan grandes y precioso::;
frutos. Y aúl". imtre ellos, miles de
personas dan el primer lugar á, la
PREPARACION de WAMPOLE
E n olla se hallan los mejores
r esultados. de las investigacion es
científicas y experimentos. Contribuye á la absorción de los alimentos y estimula todo el sistema
nervioso. Es t an sabrosa como
la miel y contien e una solución de
un extracto que se obtiene de
Hígados P ur os de Bacalao, combinados con Hipofosfitos, Malta
y Cerezo Silvestre. El gusto
nauseabundo, y el olor del aceite
quédan completamente eliminados. Este es un t r iunfo de la
medicina que nunca se había obtenido anteriormente, p orqtie en
esta forma cien tífica y original,
el sistema se nutre en seguida y
se refresca. Su acción en las Enfer medades Escrofulosas, Debilidad y Afecciones de los P ulmones
es convincente. El Dr. G. Mcudizabal, P rofesor de la Academia
Nacional de Medicina, de México,
dice : '' He usado la Preparación de
Wampole con los mejores r esultados, para entonar constituciones
debilitadas y pobres de n utrición."
No puede fallar. ~n las Boticas.

HIGIENE TOCADO

Y en uo saotiamén escribió la dedica·
-/Qué hacéisl- le preguotó sorprend ido
toria.
Gimro.
t1e1
-Escucho a esta flor. Me habla.
l.a1
oualldadea
anti8'ptloa-.
JU
-1 Y qué os dice ?
dat.er■ivaa y oioauJ.sant•• que
.
.
.
-Me habla del Dios Uoiversal de la Na•
han merecido al
. D1derot, hgno de dmero, pero rico de turaleza,
COGNAC
1de'.'-s. daba a sus amigos consejos e inspi·
La política de D iderot era tao elevad~,
rac-1ooes. Aquel homb~e dulce y geoeroso, como su filosofía era delicada y profuoda,
era ~o peosa?or atrev1~0. Eo filosofía, d e- dos cualidades que oo se excluyen en los
fe nd1~ uo de1smo ampho, mejor dicho, el graodes caracteres.
111 admt1!6n en 101 Hoaptt.a!1o,~
paote_1smo. Fué él quieo ':scribió esta grao
El autor de la Eociclopedia se contaba
frase. &lt;Engrandeced a Dios.&gt;
eotre los más ardieotes partidarios de go·
da Parta, e~pllcan la bo11 dt
Durante uo pas_€o que ha~ía po~ los al· bierno popular y de la libertad más am·
He produclo para todo• 101 u 1o 1
re~;dores de Pans coo su amigo G1mm. se plia.
del tocador : Cu tdadoa de ¡~
Ninguno tan delicioso como éste.
ba¡o para recoger una flor , '.1-!Jte la cual se
Fné de los primeros que pid ió el desar·
80(.!I 4 qua purifica , de 101
abismó eo muda cootemplac100.
me de la nación: &lt;Un país uo es libre es·
Cabello• cuya caiaa detiene
cribi6- sioo cnaodo cada ciudadano tieoe
Loolonea de lu Crtaa, Cui.'
eu su casa dos trajes: el tr:tje de soldado y
Jadoa tntt:ii.oa, et"
el de sus ocupaciooes habituales.&gt; Fué tam'&gt;#a1Jonpar•• ~• la • rmL•t/\t'larCN'\.a•
bién Diderot uoo de los primeros en glori·
..,~ 1.. • • ..- APIM A. I" , ,.. •
ficar el trabajo maoual, protestao:io del
Ap11tea
: Gu9 11,r,e1m T ■• • •" •" " '
prejuicio que hacía coosiderar como eovi, pa r i. Jo ,v •h \1 •,. l • 'U,,.
l~cedoras a cierta~ profesiones. A sus ojos,
siempre es eficaz. .Millares de personas curadas por ella testifican
s?lo erao envilecedoras la pereza y 1~ meo- ~~~---~
t
su~ maravillos~s resultados, y por eso es que se ha hec ho la pre•
fer1da del público. Basta u sarla una vez para tenerla siempre en
1 t1ra.

Coattar Sapontn8

LB 88Uf

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¡
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1
1

1

prevención. Produce efectos segurisimos en
QRANOS, TUMORES, Al-MORRANAS, HERIDAS, PUSTUI-AS, l-l-AQAS,
Ul-OERAS, QUEMADURAS, FISTUr..AS, ERUPCIONES, ETO,. ETC,
OE VENTA EN TODAS r..AS OROQUERIAS )' BOTIOAS,

1

A 25 C ENTAVOS LA CAJA,
Para loa lugares donde no se enouentre, se deepaoha traooo de porte, enviando
oon el pecttdo en sellos de oorreo $().80 ove. por nada oaJa y por docena $2.62,al Depositarlo general, SR , RAFAEi- B . DRTEQA, 5 '1&gt; º"'-'-E DE MANRIQUE N 9 ea

"IP"IRTAOO 4541,

•
l#E 1UOO,

o.

f',

1

SEÑORAS-

EL APIOL DE LOS

OresJORETvHOMOLLE
Cura las Dolores Retardos

Supresiones d,

,;s Men struos

F" SEGUI N, 166,i.S1-H;n~,Paris,ywdas fuou . 11

.

.VINO ARDUO
CA~NE • QU, J$ A _

•t- 1 o.,,~

,,,c.: ca ...

¡"~

~;.c.t•er:,no e-o

Hv. &lt;'fAl5lllU\'COIC-

Enierto P,d¡;ld~.. &lt;: '1•:::\ E8-t~

~ f\

ooai:o y d~ I&lt;&gt;" lntest mos.Con•·•Jll'&lt; eoc•a~.
CootUlu &amp;( lQn d&lt;: Parto~. M o vu.0 11•ot~i,.
febr\l&lt;:&gt;s é lnOuen,1.0
c.:i11t• n, r 11&lt;'1iPt1. t► . ,~Jn_~.
T1 q

,._

t- 4 •• , ,A• •

,.

�BJBq ~rr c A UNIVERSITAíllA
ALFOf SO REYES"
FONDO Rl CARDO COVARRUBIAS

EL MUNDO ILUSTRADO

CONSEJOS.

FIESTAS DE BODAS

Cuando en 176o Federico I de Prusia
desposó a la Princesa Sofía Dorotea, baila·
ron de ig ual modo entre doce antorchas
sostenidas por Generales, Ministros y camareros de la corte; más tarde, sólo los
ministros conservaron aquel privilegio bas·
ta que cesó el uso.
Pero _e l_ últim? ~mperador 9uiso resucita r la v1e¡a trad1c1ón cuando celebró su boda en 1881.
También en la del actual Príncipe heredero se ha seguido la costumbre de bailar a la luz de las antorchas.

Hay entre las fiestas con que en todos los
pueblos se celebran las uniones, algunas
universales, por el sentido simbólico que
e ncierran.
Entre e llas figura, como la más antigua,
la costumbre observada hoy aún en muchos
pueblos, de arrojar confites sobre los recién
casados.
El simbolismo PS evidente: e l sacerdote
uoe a los esposos en la iglesia , deseándoles
todo género de bienes en la vida, y los con·
files y grnnos que se les a rroja son una de·
mostración de la fecundidad y riqueza q ue - - - - - - - - - - - - - - - - se apetece para ellos.
· En Ioglatnra existe la costumbre de
bombardearlos con granos de arroz a la
fflaS vuelta de la iglesia. Un estadista calcula
que la cantidad de arroz gastada con este
objeto r epresenta unas 900 tone ladas al año.
_ _
.
Las mujeres del archipiélagogriego a rroA las senoras 6 senontas qu!' s~fran jan sobre las nuevas esposas, semillas de
de alguna enftirme~ad _,;;e le~ 1Il1'1 ~:i. á a lgodón, y en las nupcias israelitas se bomponerse en comumcac16n mmed1ata bardean a las novias con semillas tostadas. Todos saben &lt;1ue laopulenclade las forcon la Sra. Pink.ham de Lyn-1, Mass., Entre los símbolos que la iglesia ha he· mas del pecho es muy apreciada de los
E. U. de A.
cho entrar
Y Que sus
mujeres
enbtenden
. en el santuario
.
• se encuentra el orientales
maravillosamente
el arte
de ad&lt;1ulrlr
esta
Sus cartas serán recibidas abiertas del cambio de anillos.
robustez, aue no siempre la da la Natuleidas y contestadas por mujeres." Un~ Esta moda es relativamente nueva: En rale1a.
e:,
mujer, por lo tanto 1:\ antigüedad oo se cambiaban, se ofrecían Fuera del Oriente, un hermoso pecho es
0 :JI~ puede asl exponer á por el novio como precio de la compra de lirualmente considerado en todas 11artes
11:
V,
N
cual la expresión más perfecta de la beotra con entera fran- su esposa.
lleza femenina; además, es el sliroo aproqueza sus padeci- Ya se sabe que en el derecho primitivo xlmadamente cierto de una salud ll.orem ie n tos priv~dos el futuro debía indemnizar a su suegro con ciente. Para ad&lt;1ulrlreste de,;arrollo &lt;1ue
"' ·
·d d
•
. . hace tan ele,:ante y tan seductora 11. la
mujer. no hay nada más eflcaz ni mejor
E s por esto á que se una canh a por pnvarlo &lt;le los serv1c1os para
debe la gr an confi- que le prestaba su hija.
la salud &lt;1ue 1118 PILULBS ORaN,., .,
~ anza que tienen las
Más tarde, entre los romanos, se introdu- TALBS.
"-' ·•¡-:r '..-1 mujeres de .América jo por primera vez, el hábito de cambiar
Estas píldoras tienen, en
V'&lt;=&gt;
~"ll
en la Sra. Pinkharn. anillos, cc,mo prenda de fidelidad recípro·
efecto, la virtud de desarro·
~v "" .•
&gt;&lt;H
á la cu~l ella siempre ca.
llar Y de reconstituir
los pe1
ha sabido. c_orresponder: Jam~s ha dado La iglesia adoptó, santificándola, esta
á~°'.'·d~e~~~~~ fo:r
:á 1~ publicidad un t~stlmomo 6 se ha costumbre, y hace próximamente un siglo
huesosos de los aombros 7
-valido de una carta sm antes provee rse que se añadió a la ceremonia la entrega de
de dar 11. todo el busto una
del consenti.miento
por
craclosa,iordura
~t
b escrito
· "dde la
I monedas.
Convienen á la joven
Relativamente moderna es también la
, &lt;1ue s11 desarrolla as{cofi rman.,., y ampoco a perm1tJ o a
Compañ!a que la correspondencia se costumbre muy extendida e n F rancia, e
'· · mo á la mujer iueno ha
Jleve fue~a _de su poder, lo que se puede Italia, de ofrecer medallas de matrimonio.
~~h~~o~!~~!mos~!dhe~
¡probar fac1lmente P?r los millares de Eduardo III de Inglaterra, enamorado
pecho. Obran estl·
.cartas que hay archnadas.
de la Condesa de Salisbury, elevo las ligas
mulando la natura. ·d d d o d
·
¡
1 ·
leza, 7 esto sin vioDe esta vasta expe1iencia, al alcance ª l ª d igm ª
e _r en na~iona · Y e s!·
lencla: de ahí su ac-de la Sra. Pinkham, es m ás que posible g~o XV a~enas r ecibía una ¡oven la ?end1clón ben611ca sobre
que cuente con el conocimiento n ecesa- c1ón nupcial. se le arrebataban (as hga~.
la salud y también
rio para darle un consejo sobre su enTodavfa en las cortes de Prusia las hgas a estabilidad del resultado producido el
fermedad. Nada pide en cambio y solo de las 3ecién casadas se dividen en pedazos eual se mantiene después perfectamente.
desea
vuestra buena
voluntad-sus
LasásPILULJCS
tienen, ypar
lo
·
•
.
. con . pequenos,
· · · ¡ d cadaduno- de
. dlosdcuate, lleva las d em
,una nomObRIEN:rALES
radia muy antl,:ua
un!·
seJos han soc orrido á rrales de muJeres. rnicia es e su ?ena, es e 1 793 esI ª cos- Tersa!. (Marca depositada seirún la ley)
Es casi seguro que toda dama, pobre 6 lumbre está esenia _en e l prot&lt;&gt;C?lo. .
Tratamiento de dos meses aproximada~
rica, se alegrará de este gener oso ofre- En . las e remomas del ma_tnmomo del mente, fácil de seguir.
cimiento de auxilio. Dirijirse á ]a Sra. Príncipe heredero de Alemania, se repar- Precio:
6 35 El frasco con noticia expllcatl·
Pinkbam c/o Lydia E . Pinkham Med- tieron pedazos de seda azul, como perle· vaD,i ·1 1rranco
s. ¡¡ D J
· C 'L
l'T d •
;
1 r
d ¡ p ·
c ·
r ,: rse a 1 se or . . Rat16, tarm11c6u ·
~ec.entes a as igas e a
nncesa eci- tlco de primera clase, 5, Passa.ge Verdea u
teme o., ynn, Mass., E. . . e A•
ha.
(Faubourg Montmartre) París.
En la casa reinante de Brandeburg toda
Cfa.
fiesta de boda termina con una danza a En México: J . LabRdle. Sucrs,
la luz de las antorchas.

6RATIS A

LAS DAMAS

Para obtener un

Se asegura la

hermoso Pecho

rigurosa reserva.

~

~

l~1!!~;

-- ,lj~~C)~=~;;;~;-..- _____
Año XX. Tomo 1.

RegiSt rado como artículo de segunda clase er 3 de Noviembre de 1894.
.:.=_::.=_:..:_:::.:.._~ ~ i i = ~ ~ ~ ~ ~ ~ ; ~ ; ~=~l~m~p~re~s~o~e~n~p~a~p~e~l~d~e~la~s~F~á~b~r~ic~a~s~d~e~S~a~n~~~a~f~a~e~I

M:.:..:e·x=-•:..:·c:..:o:.'..,__:::
A~bril 20 de 1913.
- - - - -- - - - - - - - - - ~

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PlRIS, 8, Rqi m1m 1 J en 110,· •as r.rmaclu

Limosnero en el atrio de Catedral. - Estudio de Tostado.

- Número
16.

�anhelo. y como nuestro anhelo, son ellas frágiles y queembelleciéndolas, y no necesita más decoro que el de su
bra.dizas.
alteza moral, para fascinar los ojos y el corazón de
Tiemblan como la. gota de agua, suspensa en la hoja,
\Verther.
Por
eso
ningún
pensamiento
sensual
calienta
cuando cesa la lluvia. La gota, al fin, cae pesadaEL MUNDO ILUSTRADO
la frente del amante, ningún voluptuoso deseo mancha
mente.
la franca pureza del idilio, y las notas epistolares en
SEMANARIO DE ACTUALIDADES, ARTE Y LITERATURA .
El anhelo se ha que}:,rado y las fantasías que lo inte·
que \Verther nos refiere su mal, son las estrofas inge·
grabao han caído pesadamente como la gota, haciendo
cuas de un poema de niños enamorados, cuyas almas
de súbito la claridad en el mundo re.al de los objetos te·
DIRECTOR PROPIETARIO
ignoran la inquietud de la tentación.
·
·
Ciertamente, no necesitan conocerla para ser felices. rrerios.
Ese tremante anhelo es el lirismo, y el que sabe fijarL I C . ERNESTO CHAVERO .
A Carlota le basta· oir a - Klopstock, recitado por su ami·
lo en p":llabras ritmadas, el que puede detener la gota
go, para sonreír divinamente al través de sus lágrimas. en el momento mismo de desprenderse de la boja, ese es
En cuanto a éste, tiene con su embriaguez interior, im·
el poeta.
OFICINAS:
pregnada de un platonismo cordial, para sentirse fut!ra
Sería una investigación interesante la de por qué en
del mundo y del vasto universo. Todas las cosas que hanuestra literatura abunda tao poco la poesia verda3~ Calle de la Rinconada de San Diego No. 41.
bía visto Carlota, conservaban para él un sortilegio sinde ramente Hrica.
Teléfooos: -Mexicaoa, 20•85 Neri
gular; aún las más opacas, resplandecían. Eran- diceEn estos últimos años han surgido algunos poetas que
Ericssoo, 14-51
como la piedra de Bolonia, que puesta al sol absorbe
bao dado a nuestro tesoro literario trozos de iodiscuti•
Apartado Postal 149. - México, D. F .
sus rayos y luego a la noche, centellea en las tinieblas.
ble lirismo.
Por lo demás, su amor se alimentaba perpetuamente con
Menos, sin embargo, de lo que generalmente se pienhallazgos imprevistos de sensibilidad que recogía avara- sa, y no todos los que ordinariamente se estima.
PRECIOS DE SUBSCRIPCION MENSUAL:
mente sobre el corazón de su amada. y que daban páEn las obras de Rubén Dario, de los Machado (sobre
bulo a la llama creciente de su locura . Una noche, en todo de Manuel), mézclanse, con momentos de verdadeEn la Ciudad.... . ......... . ........... $ 1.00
que
la
luz
de
un
manso
plenilunio
hizo
a
Carlota
acor(pagadero por adelantado.)
ro sentirr.iento, otros puramente descriptivos, plásticos,
darse de su madre difunta, habló de ella con el deseo en los cuales, por decirlo así, pretende suprimirse el vaEn los Estados ............................ $ 1.25
de
parecérsele
y
con
la
esperanza
de
volver
a
verla
al(pagadero por trimestre adelantado.)
te y dejar que la poesía mane de las cosas mismas. Este
gún dia.-¡Si la hubieses conocido!-le dijo a Werther es el fermento positivista de los parnasianos. Ellos quit:En el Extranjero. . . . . . .
·
$ 2.00
apretándole
la
mano.
Eta
digna
de
que
la
conocieses.
(pagadero por semestre adelantado.)
reo reproducir la emoción particular.
Jamás se ha pronunciado-exclama \Verther-unapalaMas la emoción particular no es otra cosa que el tonu
bra m.is grande y magnifica en mi elogio. Estas eran las sentimental que colorea nuestras representaciones, la rtaltas
regiones
del
sentimiento
en
que
planeaban
las
dos
NUMEROS SUELTOS:
lacióo que éstas mantienen coo la íntima subjetividad.
almas afines y acordadas por su naturaleza idéntica,
Por eso, aquellos escritores limitan su tarea a darooo
$
0.30
para
confundirse
en
un
solo
sonido.
Y
había
otras
que
En la Capital. ..
con la más exquisita y brillante exactitud, la visión real
"0.35
tampoco
les
estaban
vedadas.
Werther
entretiene
su
anEn los Estados ....
del objeto.
,, 0.50
siedad y descansa en los intervalos de su fiebre, aspiranEn el Extranjero ..
Pero de ese modo agotan el lirismo en su fuente; uit.. ·,; . "o.so
do el alma de las cosas: la vida universal parece fluir
Atrasa.dos ........ .
ganse orgullosos a entregar su persona a la &lt;plebe carcomo de una fuente de su propio corazón y todavía él
nicera&gt;, esa persona en donde está, sin embargo, enct·
Para la publicación de avisos en este periódico, diriquiere beberla en la copa de la eternidad; &lt;tiene la ale·
rrada la llama viva de la poesía.
girse a B. &amp; G. Goetschel, Avenida 16 de Septiembre, gría del hombre que sirve a su mesa la col que él mismo
Porque el poeta es quien crea la poesía.
16. Sus agentes en Europa, la Societé Mutuelle de Puha cultivado, y que le recuerda la clara mañana en que
Las cosas no son poéticas por sí mismas; poetizalas el
la plautó, las tardes traoquilas en que la regaba, el plablicité, 14 rue de Rougement, (9 e).
lirismo que anima al visionario rimador. Cuando éste,
cer que sentía viéndola crecer&gt; Nunca más amplio coen un alarde de técnica, presenta ante mis ojos. con la
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.
razóo se acercó a mujer más digna de ser amada, y nunacuidad de lo real, el retrato del Caballero de la mano
ca un dec:tioo más cruel sopló vientos contrarios para
al pecho, o labra en palabras de mármol el bajorelievi;,
separar dos flores generadas por no mismo tallo. Se qui·
de Hércules domeñando al toro, o pinta en fina miniasiera violentar la fatalidad y desterrar de los seoderos tura el gallardo ademán del aventurero soldado de loo
idílicos la sombra de la ooche, que se avecioa ; se que- tercios, admiro su maestría y su paciencia; mas no sienrría alejar la nube que se conden$a sordamente sobre
to en su verbo el hálito de un sentimie1..1to verdadero.
plácidos horizontes, y ea cuyo seno se forja la muerte : No es la emoción parti cular la que coosti!uye el contt:se desearía que el soplo trágico no sacudiera rudamente
nido del lirismo.
estos castos amores que se deslizan entre las rapsodias
La emoción particular-como el objeto particular a
Masseoet sigue de moda en el «Colón.&gt; .\yer nos de- de Homero y los cantos de Ossian, entre el risueño re- que está adscrit0--es discontinua, discreta, momentáleitaba con la música deliciosamente apasionada quepo- cuerdo de Nausicaa, la hospitalaria y los infortunios de
nea.
ne mieler. inebriantes de juventud en los labios florales
Fingal; se querría, finalmente, que la misma piadosa
Lirismo, en cambio, pide continuidad y persistencia.
de Manón, con las melodías vibrantes que hacen coro fortuna q_u e unió las manos de Hernán y Dorotea bajo Ni relatos ni descripciones, sino desbordamientos de la
oportuno a las palabras amorosas y a los suspiros del
la bendición de sus padres, en el dintel del hogar ale- intimidad, confesiones del alma inquieta y atormentada,
inquietante idilio, con el ardiente dúo pleno de arrullos
mán, renovase su gesto amable en favor del desgraciado son la materia de la poesía lírica. Esta es emineotemen·
de paloma, armoniosamente entrl!:COrtado por las risas,
\Verther, cuyo corazón ardió basta consumirse en su te subjetiva, individual.
las lágrimas y los besos de los primaverales amantes.
propia llama, basta destruirse a sí mismo en el esfuerzo
Brota de lo más hondo del ser y ha de buscarse en las
Hoy nos emocicna con las elegías sonoras que subra
fatigante de rechazar el peso del destino.
soledades del alma, cuando, ocupada consigo misma, se
yan los sufrimientos del joven \Verther ; nos encanta con
Hay que convenir en que tal desenlace, lisonjeando a
desarrolla en interiores diálogos, ricos en sorpresas, eu
la plácida canción de Carlota, que parece conservar en
las almas sensibles, habría hecho del ·w erther una obra vaguedades y en contradicciones, que se resuelven, sin
rns notas, algo de la honrada ternura, del candor leal,
maestra solamente, como tantas otras que legó el autor embargo, todas en la unidad continua del desbordctmieode la inocencia tranquila y la sencilla bondad de la ad- del Fausto a la admiración de una inacabable posteri·
to pasional.
mirable figura goethiana. Id a oir la música pintoresca
dad Pero fué algo más que eso. Sintetizó en un moHay ea las poe!iias de don Miguel de Unamuoo ( poede Massenet. Magistralmente Sd.cado de la novela epismento dado la expresión de un sentimiento universal, y ta éste de verdadero lirismo) una que lleva el título de
tolar del Wertber, el libreto proporcionó al maestro todavía responde a los cansancios de ciertas oaturale· «Denso, denso,&gt; y que expresa con sentida aceleración
francés, por el sentimiento escénico y la habilidad con
zas enfermizas que no tienen fuerza para reaccionar. este anhelo lírico:
que están arregladas las situaciones, la ocasión de desHay ~ituaciooes de alma que son más terribles que la
arrollar de un modo terso y sostenido, el acompasado
miseria física, que las angustias mismas del hambre, que
Y cuando sueltes la espita
vuelo de su inspiración. Le ofreció en los dos primeros las feas enfermedades que atormeotao la carne; y como
que cierra tu sentimiento,
actos, desde la escena en que Carlota da de cerner a los esos estados psíquicos no claudican, el espectro lamenque en tus cantos éste mane
niños, la oportunidad de iniciar esos bellos motivos que
table de Werther sigue ofreciendo a los desesperados
denso, denso.
con tan suave emoción traducen la poesía apacible , flodel amor, el arma homicida ; dando razón a Mad. Stael
tante en la luz hogaril del tranquilo cuadro familiar, y cuando afirmaba que la lectura de ese libro causaba
que luego se magnifican en una exultante alegria en la más suicidios que la más bella mujer del mundo. Suele
M_as, ¿dó!3de encontraremos el prio_cipio que unifique
invocación de \.Yerther a la naturaleza, aotes que ésta suceder, a la hora actual , que nuestros \.Yerthers con·
la vida pas1ooal y confiera la continuidad a la emoción?
se empañe con sombras de desesperación y de muerte.
temporáneos no quieren irse solos a la tumba, y a veces Ese yo poético, medula del lirismo, esa continuidad senEl nuevo dúo de \.Yerther y Carlota, en el cual parece
matan a la que adoran. Pero eso tal vez. tiene su expli- timental, espiga del alma, que en el alma crece y del
latir la voz de un presentimiento fuoesto, tiene una in· cación en una estética instintiva; quizás esos imitadores alma se nutre, no es uo individuo verdadero si no se reteosidad de expresión sorprend~ote. Pero yo no pretenquieren superar al modelo perfeccionándolo y embelle- fiere siempre a una segunda persona a un tú sentimenC.o sugestionar a mis lectores con un elogio que la músiciéndolo con ese nuevo rasgo. ¡Somos los mexicanos tan tal que entienda su habla y penetre su sentido. El hal::.la
ca de Massenet no reclama. Sólo quiero acordarme un
del alma lírica es habla de amor.
poco de ese pobre Werther, que sin embargo de haber artistas!
Sin amor andan las emociones sueltas, espárcense los
RAFAEL LOPE Z.
muerto célibe, ha dejado en e l mundo uoa descendencia
sentimientos en atómica multiplicidad y piérdense en el
numerosa y que aún no se acaba .
fluir de la vida indefinida. Sólo el amor puede anudarPocas veces el obscuro camino que lleva a un corazón
los y robustecerlos. Solo él puede levantar el ánimo basenamorado hacia el suicidio, estará bordeado por más
ta la belleza y la poesía.
gratos paisajes: pocas veces se iluminará con más dulce
El Eros que Platón en el banquete elevó a la digniluz, el sombrío sendero de la tragedia ; pocas veces redad suprema de principio plástico fundamental, es la
celará la muerte su mueca glacial tras las cosas más
condición primera de todo lirismo y hasta de todo arte.
amables, más inocentes y más puras de la vida. En Car·
Quién cantó sin ar;nor y sin dolor, creyó, en verdad, ha·
lota, la amada de Werther, se persouificao las virtudes
Un amigo mio, poeta, me explicaba una vez la esen- ber dicho alguna cosa; mas sólo articuló sonidos vanos
de la esposa, antes de serlo. Pertenece al número de las
cia misma de su arte, diciendo : &lt;Yo uso las cosas como que se pierde n en el viento.
vírgenes prudentes de que habla la Biblia; tiene su lámtrampolín, para saltar por encima de ellas&gt;
Pero este amor no es un amor satisfecho y for zoso,
para constantemente encendida, y para que nada falte
Efectivamente, hay momentos en que nuestro ánimo
al complemento de su belleza moral. se muestra a los se encuentra como deprimido y al mismo tiempo, sin em- sino amor doloroso y anhelante.
Satisfacción de amor es una emoción particular, ioap·
ojos adoradores de \Verther, en medio de un gracioso
bargo, exaltado.
ta, por tanto, para ser la fuente, el principio de una
grupo infantil. que da a su pura juventud el aspecto de
Un velo de bruma parece correrse sobre los objetos.
sentimental.
una inefable maternidad . No pu ede negar que es herPierden éstos algo de su actualidad , y ante nuestros ojos, continuidad
La unidad emocional no la confiere el amor más que
mana de Lilí, de Clara, de Federica, de Dorotea. De la
desmesuradamente abiertos, huyen las figuras precii;as, como movimiento, principio de movimiento, deseo y anprimera es el canario que picotea en sus labios la migaja
redondeando sus ángulos y esfumaodo sus rígidos limiconstante.
de pan ; Clara le dió la sencillez y la bondad; se cubre
tes. Pero a esta disminución de la realidad exterior co- helo
La lírica transforma e l amor en amor del amor, en
el pecho adolescente con el corpiño blanco de la gentil
rresponde una exaltación interna.
perenne inquietud, en tendencia infinita, hacia. algo más
Federica, y de Dorotea tiene sus simples y sanas virtuEn la borrosa neblina que cubre a.hora el universo ,
y supremo.
des, esa fuerte salud espiritual. que se delata en activi•
distingue nuestra mirada perdida contornos nuevos, for- alto
Así se nos presenta siemp re e l verdadero temperadad laboriosa, en el cumplimier.to de todos los deberes
mas irreales, increadas, fictivas.
y en la aceptación de cualquier sacrificio. Es µn angel
Tras ellas va nuestro deseo; ellas viven en nuestro mento lírico.
familiar, c uyas a las pasan por !a::; faepas Qomésticas,

Uo:1-s veces es apasionadísimo, violento, como en Cardl!cc1. Otras veces es añoraote y soñador como e v .
la1ne.
•
n er
. E:n este último, adopta el deseo mil formas diversas
distintas y heterogéneas, desde la sensualidad más a ud '
hasta la más sublime religiosidad que registra Ja poges·,aª
francesa.
Don Mi_g?el d~ Unamuno, nuestro poeta más verdaderamente hnco, tiene_ no lirismo ascético, severo y prof?ndo . En sus «Poestas&gt; y en su «Rosario de sonetos líneos&gt;, ha cantado el quejumbroso vagar del espíritu en
busca de su amado.
t Ydno :~ encuentra nunca p:)rque lo lleva siempre deo·
ro e s , mas lo va_ ~ncoo!rando al par que lo va bus·
cando_, pues su esp1ntu mismo es amor y es querer siempr e, sin aprehender nunca. Por este amor eolázase
Unamuno co°: nuestros místicos, que algunos de ésto~
han ~rprend1do _el secreto de la lírica y hubiéranlo sor·
pre1;1d1do tod.?s s1 pudieran librarse de precauciones dog·
máticas que 10teJectualizan a veces en demasía su puro
anhelo.
Un joven, que acaba de dar al público la más halag~eña prom~ de . futuras perfecciones, José Moreno
Villa,_ en ~u hbro titulado «Garba&gt; siente profuodamente la 1oqu1etud creadora.
Por t~d~ el t?mo corre, como uo motivo preferido, la
teodenc_ia 1nfin1ta e indefinida, la penetrante y dolorosa
progresión, el amoroso vivir del deseo:
_

DIRECTORIO

Vag~ anbe~ar en mis entrañas prendo
Y a la myecc1ón de caridad revivo.

•

Auu en aquellos trozos en que, frío y Parnasiano,

quie~e d~scubrir la brillante realidad, desvíase la. vena
poética siempre hacia sus imágenes y sentimientos ínti·
mos: Su Aoda_lucía es tan suya como su poesía toda .
IQuién sabe s1 no será, por eso mismo la m4s verdadera Andalucfa!
'
;:&gt;eseo, siempre deseo, anhelo y amor. El aliento que
an1ma_los psalmos y el cantar de los cantares, el ardor
de pastón que consume a nuestros místicos y a nuestro
l!namuno, el arrebato y la aspiración que templa exquisitamente el alma del soñador aventurero Verlaine son
los eternos motores y motivos de la poesía lírica'. El
poeta, ~ste poet~, pasa por la vicia viviendo eo constan·
t~ tensión~ cnaJáodola en perenne ritmo. ¿Hay acaso
vida más digna y más sublime?
MANUEL G. MERENTE.

Ojalá e1;1 tu alma se despierte
ese amor inmortal fuente de vida,
amor que torne en próspera mi suerte
y me devuelva la quietud perdida ...
am~r. que_ de~afiaodo hasta la muerte,
redima m1 existencia aborrecida.

Caminas como diosa despatriada
del Olimpo, trayendo a los mortales
un torrente de trinos celestiales
con que endulzas la vida ac iba~a-!a.
Provocas con tu voz apasionada
tormentas de afecciones inmortales
y s~ yergue en el mar de mundanales
pasiones de figura inmaculada.

Como oa_ve batida por el viento,
lucbanrlo sin cesar con. el destino
sigo incierto y sin rumbo mi cami no
buscando sin hallar, quietud y aliento.
1

La vida sin amor: es cruel tormento;
traosforn,.a el amor al sér divino
en humano ex)'.)iador que al mundo vino
tao solo por salvar al irredento,
'

Así como en la sierra la medrosa
trepadora encuentra en la maleza
un arbusto que apoye a su reate; a,
presta seguro y la levanta airosa:
un hombre encontrarás en la azarosa
contienda, que acrisole tu belleza.
HECTOR NUMA JEULLU.

WERTHER.

I

SOBRE LA POESIA LIRICA

Grupo de niños, alumnos del Coh-gio de los Sagrados Corazones , que 111c1eroo
· ·
su pnme
· ra comun ión
d .
de los Sagrados Corazones recibiendo su p . e I Comrng~ pasado en el ~ernolo dt; tqreto.-Los niños del Colegio
nmera omuo1ón.
f

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u

1~1_ __,;......iH\;,.____..:.·1.1'"_ _ ___,nL_ _ _--'1,i.._

Cabellos rubios

o

En prosa pretérita , a 13: que quise dar. la coosagracióo gloriosa y serena de
1?S mármoles. cent~ el prod1g10 de tus pupilas submar inas; que soo como crisobenlos que d esfalleciesen apenas en la tonalidad láctea de un ópalo.
Y ahora, ante la perfumada opulencia de tus cabellos r ubios, que haceo re&lt;'?rdar ti verso de Byron y la canción de Afrodita,-pienso eo lianas de oro pal·
pttantes en las aguas dormidas de los diminutos lagos verdes.
Por tus espaldas descienden, en uoa ficción de casco de Minerva coo el es·
plendor de un tri~al maduro por un campo de rosa.
·
Ellos cooverlldos en cuerdas, {ueron himno en la lira de Apolo y gemido eo
el arpa de David.
Tienen el mate mor ibundo de una moneda antigua: y parece que sus hilos se
trenz~ro~ en 1~ albura de un maoto de virgeo o en el foodo sangriento de una
clámide imperial.
. . Coronado por ellos, tu rostro es como una azucena milagrosa en la que cada
p1shlo fuese un rayo de sol.
Húmedos del baño, realizan el encanto de uo oro que se d isolviese en dia·
mantes.
Tieoeo entooces la frescura de una aurora que oo se ha ruborizado todavía.
Y semejan hilos de miel de colmena que las abejas hubiesen extendido sobre
una corola ... . . .
Yo quisiera apretar la l!'agnífica mata rubia sobre mi corazón, mc.ri~me de
besarla y desfallecer de aspirarla.
Ella me abrigarla con. el_ a'.oma de todas las cosas santas, de tedas las a ogéli·
cas, de todas las l,,zaoas v1rg101dades
Refrescar~a mi frente hundiéndola eo ese á ureo r (o luminoso que desata las
ondas de sus rizos por un suave cauce de mármol y de rosa .... . .

~..:.:;,·;:~:::::::~::::::::::
..
31:·~1:.:.:.:.:.:.:.:·:.-: .:.:.:.:.:.~,::.:.:.:.:.:.::;:::::::::1c:::::::::~n~;:::::::~1:r:::::::1J}
1

Juana se irguió daodo uo a larido que oada teoía de
entregárselo, pensando que era uoa a r ma preciosa en
-Es hora ya-dijo Luciaoo levaotándose coo pena.
humano; pero eo el mismo momento sus rodillas se do·
un camino largo y obscuro; pero Luciano ya había de·
Cooservaba eo sus macos las de su oovia y se ioclinó
blaron, y la hermosa niña rodó junto a l cadáver, uniénsaparecido en un recodo.
dose los dos rostros en uo beso sangrieoto que la muerte
para besar dulcemeote sus cabellos.
-1Si supieras qué pocas ganas teogo de dejarte!
hizo eterno.
- agr egó. -Me sieoto muy d ichoso a tu lado, JiJaoa mía :
JU.u; DE LUZ.
quisiera que estas horas sin testigos fuerao eternas para
poder sacia rme en tu contemplación. Pero no; no lo
conseguir ía : cuanto más te miro más bella me pareces y
Muy temprano, los c r iados circularon una 0011c1a sicada nuPvo be~ me despierta nuevas ansias de besartP..
niestra; unos vecinos habían hallado en e l camino, junJuana se levaotó y le ofreció temblorosa sus labios; to a un espeso matorral, el cadáver de uo hombre des·
luego, reclinando la cabeza rubia en el pecho robusto conocido, con el rostro hor riblemente desfigurado.
del joven ·
Debla haber sido asesinado la última noche, pues la
rLuc iano!-suspiró.--l Me querrás siempre como
sangre estaba fresca aúo.
ahora, verdad ? !Ah! S i un día me olvidaras . .. .. .
Nadie sospechaba quién pudiera ser aquel desdichaUo sollo zo la interrumpió, y apretáodose centra el jo·
do, al que hasta las ropas habíac. quitado, quién sabe si
,en pareció implorar piedad para aquel amor suyo tan
C uando el Rey de la G rao Bretaña, Eduardo Vll. era
por robar lo o para impedir una identificación inmediaPríncipe de Gales, hizo, muy joven aún, el viaje más he·
grande y tan confiada.
ta. Sólo se vela que era un hombre joveo y vigoroso.
- INiña!-dijo él coomovido. -Te adoro tanto que un
llo de que se tieoe noticias.
día sin verte es para mí la mayor desdicha: no te alejas
Visitó todos los dom inios del floreciente imp~rio colo
Juana, que había madrugado después de una coche
un instante de mi pensamiento y tu imagen arrulla siem·
nial británico y fué recibido en tedas partes con un io
intranquila , se estremeció de horror al escuchar los es·
pre mis ilusiones y mis ensueños. Arrostrarla por ti los casos detalles del crimen, adornados por la fantasía de tusiasmo y uoa magnificencia t-xtraordinarios.
más grandes peligros, jugar!a mi vida si_n vacilar si ello
Los rajahs salían a recibirle montados en elefantes
los criados.
fuera necesario para conservar tu cariño. Tú bien lo sa·
Instantáneamente penfó que el muerto podía ser Lu- blancos, sobre trenes de marfil, resplandecientes de pie·
bes, Juana, pero quieres hacérmelo repetir.
ciano; pero luego r eflexiono que su oovio era fuerte y dras preciosas, y le hacían presentes aladioescos.
-Sí, amigo mío~ dímelo otra vez, mil veces; q u iero
Las ciudades se engalanaban de sedas; desfilabao an
valeroso, y que, por otra parte, no tenía eoemigos eo la
oirlo sin cesar de tus labios ¡Ya ves! ¡Tengo taota fe en
te e l Príncipe cortejos históricos en fila s interminables
tí, salgo tao confiada a tu encuentro! Si me engañaras, comarca
de paqi.idermos, y efectuábaose ante él maravillosas
- Es una locura-se dijo Juana. Siempre se me ocu·
Luciano, moriría de dolo r . . ... .
da o zas sagradas.
rre imaginar lo peor. Luciano estará a estas horas durEstaban ambos en la edad dichosa de las heroicida·
Eduardo Vil escribió el relato de este viaje, edicióu
miendo tranquilamente. ¡S:o embargo, si fuera é l! ...
des y los sacrific ios románticos: ella, en la plenitud de
por cierto muy difícil d e encontrarse hoy, y por ende
sus dieciocho años, soñadora y apasionada, sin la va ni·
La pobre oiña se cubrió el rostro con las manos, pre· valiosísima para los biblió maoos, y que entre otras cosas
dad de una espléndida hermosura; él, vigoroso y gallar· sa de una hor rible angustia.
peregrinas refiere lo siguiente:
do, segu ro de sí mismo, enamorado tanto del adorable
Eo Bombay, en el palacio de la r esidencia, llevaron
Recordó que Luciano había olvidado el bastó n, su úo i•
candor como de la belleza de Juana
al rey un fakir que era el más r enombrado de la India
ca defensa en la soledad de la noche, y entonces se in·
Se veían diariamente en el jardío, vasto y sombrío, a
por lo que de él se refería
culpó la muerte del joven, como si ya no hubiera duda
la hora en que de la playa cercana comenzaba a soplar
Ni de Simón el mago se contaron jamás tactos milade que el cadáver encootrado era el de Luciaoo.
una brisa refrescante que amortiguaba lo; ardores del
En unos seguodos Juana sufrió los más atroces tor- gros como de este indio extraordinario.
Coog regáronse el príncipe y un inmenso cortejo en el
estío.
mentos: se imaginó a su a mante asesioado,iomó,·il eo un
La casa de Luciano estaba a media legua, en la falda
charco de sangre, extinguida para siempre aquella vida salón de hooor del palacio, y el fakir se presentó desnude una verde colina boscosa, en la que serpenteab;,. el
do, sio más que una baoda de lienzo enredada en la
tao adorada.
camino flanqueado de paraísos y cinacinas.
cintura y llevando en la diestra un saco, uoa piedra y
Corrió a su cuarto y se arrojó lloraodo sobre su leTodas las tardes el joven tomaba alegremente su bas·
un bramante, y en la siniestra a un rapazuel:&gt; como de
tón y pensando en su amada e mprendía la mar cha, can· cho.
ocho años.
turreando mientras castigaba las hierbas que se alzaban
Sí, debía ser Luciaoo el muerto; ella lo veía bien, lo
Saludó a su Alteza con una ágil y elegante revereo·
reconocía entre las hierbas del camino, apesar de estar cia, paseó luego una mirada de obsidiana sobretodos los
a su paso.
Merecía plena confianza a la familia de Juana, vincu· desfigurado ; el que e ra rlescooocido para todos no podía
coocurrentes, entre a ltivo y curioso, y en seguida ató la
Jada a la suya por uoa antigua amistad.
piedra a uno de los extremos del bramaote y la lanzó
serlo para ella.
De niños, los dos habían jugado juntos muchas veces ,
hacia la cúpula del gran salóo.
Y se arrancaba los cabellos huodida la cabeza en las
y cuando hombre ya y terminados sus estudios Luciaoo almohadas empapadas de lágrimas.
La piedra quedó fija, a cierta altura, en el vacío, peo·
volvió a su casa par a pasar el verano con sus p•dres
&lt;liendo de ella el bramante.
Despué,.
tomó
una
resolución:
iría
al
sitio
del
c
r
imen
;
antes de establecerse e n la ciudad, encontró a Juana con·
Hecho este primer milagro, el fakir a lzó al ni ño en
vertida en una bellísima muchacha y oo tardó en eoa· iría, si era necesario, hasta la casa de Luciano; oo po·
vilo e hizo que éste se asiese de la cuerda.
día
continuar
eo
a1uella
duda
desesptrante,
y
se
levao·
morarse con toda la fogosidad de sus veinticinco años.
El niño empezó a subir, hasta que desapareció en la
.\hora se amaban tiernamente y debían pronto unirse tó decidida.
lejanía de la cúpula, tornando a aparecer tras de algu·
La madre de Jua na dormía aún, y la joveo, eo un mo- nos segundos y desceodieodo por la misma cuerda con
para siempre.
mento de reflexión, no se atrevió a incomodarla.
símica ligereza, hasta llegdr al suelo como si tal co·
Pero sin vacilar llamó a una muchacha del servicie, y sa .. . .. .
Tomó e l fakir al niño e introdújole en el saco. Cerró
se hizo acompañar .
El sol ya estaba alto, y eo el camino muchos campesi· éste, lo ligó coo la cuerda y retirando de la banda que
- Debo irme, Juana-dijo Luciano.- Es tarde ya y en
nos comentaban el triste suceso; unos había n visto el ca - le ceñía los flancos un puñal, empezó a apuñalear eo
todos los sentidos ..... .
casa estarán inquietos por mi ausencia. Hasta mañana, dáver misterioso y formulaban los más diversos parece·
El niño se revolvía, a ullaba desesperado, y por los poamor mío.
res; otros iban a verlo, atraídos por la misma brutalidad
ros del costal brotaba abundante la saogre.
Se separaron del banco rústico en que habían estado del c uadro que todos describían con lujo de horrores.
Los numerosos espectadores lanzaron un grito de ho·
sentados la rgo rato y cogidos de la cmtu ra buscaron la
Juana marchaba con rapidez, dejando a trás a su a com· rror y el fakir sonriendo, abrió el saco y extrajo al oisalida de una obscura aveuida.
pañante ; oo tardó en d ivisar un grupo de gente eo una
El sol ya se había ocultado tras las lomas vecinas y vuelta de l camino. Se aproximó con la muerte eo el al· iio .. . . bueno y sano y tranquilo.
E l Príncipe de Gales, queriendo conservar recuerdo
las sombras se extendíao rápidamente sobre los campos ma, pero con gran valor; uoa mano piadosa había teodi·
gráfico de todo lo que veía, hacíase acompañar siempre
d il&lt;Ltados, misteriosos y solemnes.
do un amplio pañue lo sobre la cabeza del muerto, de- por uo excelente fotógrafo, el cual, esta vez, como de
Mil ruidos susurraban en e l jardín, en la orgía de los feodiéodolo de los insectos y de los ardientes rayos del
ordinario, había tomado algunas negativas de los prioci·
insectos que se embriagabao devoraodo las flores, eo el
sol.
pales actos ejecutados por el fakir.
desordeo de las hojas secas que el aire leve hacia rodar
Los vecinos, que conocían a Juana, le abrieron paso
Al dla siguiente, al revelar las placas, a parecía en tosobre la arena.
Luciaoo y J uaoa se detuvieron e o el liode del jardío. respetuosamente. Se esperaba a la policía y a l médico das, absolutamente en todas, el fakir en medio del saEntonces fué ella la que cogió las manos de su amado: del pueblo cercano; mientras tanto el cuerpo de la vícti· lón. . . . . sio niño, sin saco, sin puñal, sin bramante y sin
piedra. Inmóvil, rígido, clavando siempre en los espec- Luciano- le dijo- me quedo de•olada y ansiosa· oo ma no había sido tocado
Juana tuvo un desvanecimiento, pero logró re ponerse tadores las flechas de obsidiana de sus ojos ..... .
sé por qué .... pero siento que hoy te amo más que ~u oLa sugestión había hecho Jo demás ....
ca. iTeogo miedo por ti, querido mío : mira qué triste y haciendo un supremo esfuerzo; e n seguida, coo un valor
que asombró a todos, q uitó el pobre sudario que cubría
profuoda es esta hora y qné solo está el campo!
AMADO r-ERVO.
a l muerto. Retrocedió e spantada, al ver una cabeza
-!Qué miedosa eres!- repuso él con despreocupación
- El camino está hoy igual que siempre y únicame ote la cruelmeute he rida , en la que era imposible reconocer a
uadie. Indudablemente los criminales la habían desfigunoche ha avanzado demasiado. Juanita, hasta maiiao...
La estrechó entre sus brazos por última vez y al de·
rado de intento.
sasirse ella se arrancó de l seno uoa soberbia rosa e ncenJuana contempló el cadáver atentamente : uoa inmenPENSAMIENTOS
dida y se la ofreció
sa angustia la aoonadab•. Ella habría reconocido inme-Guárdala-le dijo - Mañana quiere- ve r si sabes con•
diatameote las ropas de Lucia no, pero el c uerpo había
Nada altera tanto el organismo social como las mediservar mis flores.
sido despojado ... . Retrocedía ya, ,·enc ida por el terrible das restrictÍ\ as que un Poder oponga a la esfera de acLuciano besó la flor y se :dejcí, aspi raodo de cuaod o
espectáculo, cuando llamó su atención una ma no del ción de los demás.
e n cuando su delicioso perfume.
muerto, c uya blancura resaltaba sobre la hierba verde
o o ')
Jua na se volviií apresuradamente y al pasar junto ai
como una mancha siniestra. Se inclinó rápidamente y
Un pueblo instruido es un pueblo salvado que deja de
banco donde habían estado sentados ootó que Luciano
cogió la mano llvida y pesada : una rrsa e,icaroada se ser uo sofisma en e l concurso intelectual de las nacio•
había olvidado el bastó n.
deshojaba entre los dedos crispados del mue rto.
nes.
Ioquietada por un extraño presentimie nto corrió para

EDUARDO VII YEL f AKIR

•

1La Nueva Letanía
To_?as m_is olas se elevan a tí, como otros tantos brazos s•1plicantes, maris stella
q11e banas m1 seoo con tus dulces claridades·
Scella matutina que palpitas en el azul ;maoecer de mis ensueños· diamante
celeste q~e eres como una gota de rocío sobre e l botóo primaveral de ~i espíritu;
.
Turns_ e~urnea q~e ha~es resaltar la ideal arquitectura de tus blancos eoca1es en los hm1te~ de m1 honzoote·
. Blanca torre de eocaoto hecha de lirios y de cosas castas a la que van todas
mis caravanas y sobre la que mi ilusióo hace revolotear sus pájaros;
Casa de oro _que fulgu'.as como uoa ascua de gloria ;
Puerta del cielo que giras para dejar pasar un haz de las inmortales clarida·
des y una r~faga de las eternas armonías; puerta que te entreabr es para dar paso
a un peregrioo que en sus noches de iovierno busca el coosuelo de una llama de
amor.

.,

Boda aristocrática eo Veracruz. -La desposada entrando al templo del brazo del
señor su hermano.

Ceremonia nupcial en el enlace de la señorita Rosario Goozález de Castilla y el
señor don José Lastra.- Veracruz.

�,,

Empleártinle, tomo " traio·boy,'' en llna línea de fe.
rrocarriles, para que vendiese a los viajeros ilustraciones, cigarros y frutas.
Él les vendía otra cosa más, las últimas noticias, en
un periódico, "The Weekly Herald," que redactaba,
componía y tiraba eo un furgón, con el tren en marcha.
Lo, viajeros se admiraban de aquel esfuerzo, no comprendiendo como un niño de doce años, sin instrucción
casi-estuvo ocho semanas en el colegio-podía ser periodista, tipógrafo, maquinista y vendeder a un tiempo.
Él, serio y grave, aprovechaba los descansos para leer
los "Principios" de Newton, su iniciación científica, y
ejercitar sus habilidades manuales, aprendiendo oficios
con que asegurarse el pan.
En el nuevo invento está seguro de arrancar al enigma su secreto.
Sólo quiere la vida para conseguirlo. Pide al hado algunos meses más, a fin de lograr la victoria que anhela.
Luego morirfa tranquilo y dichoso.
Y cuando expire, sus ojos, curiosos, que no tuvieron
miedo a nada, que penetraron hasta lo más hondo, que
atravesaron el velo de la esfinge, mirarán todavía; mirarán a la muerte amiga, sin recelo, sin tristeza, reuniendo en sus apagadas pupildS toda la ardiente interrogación de la Humanidad, de esta Humanidad, que, gracias
a los Argos del pensamiento, sube poco a poco su mon•
taña ....

de tierras del Emperador. Todos estos rasgos generoso,
tan oportunos, ha producido en las masas populares una
gran corriente de simpatía hacia la dinastía reinantes
1.JUe en las fiestas se ha visto siempre aclamada con entusiasmo.
En las catedrales de Sao Petesburgo, Moscou y Kief,
como en las más humildes capillas, hao tenido lugar nu
merosos &lt;Te Deum&gt; en acción de gracias, celebrándose
igualmente oficios sagrados, en los que se han elevado
preces por la felicidad de la familia imperial, asistiendo a estas ceremonias todo lo má5 saliente de la milicia, de la nobleza y de la intelectualidad moscovita,
En San Petesburgo el Czar y los grandes-duques han
asistido a las principales ceremonias religiosas, y se ha
visto, como cosa rara, aparecer en un coche descubierto a la Czarina Emperatriz y a toda la familia impe·
riil que con lujo y rica pompa fueron a las funciones
verificadas bajo las naves de la citada catedral. Una
multitud enorme llenaba las calles principales por las
cuales el cortejo había de atravesar, y las casas se vie·
ron lujosamente adornadas, en señal de regocijo, ondeando las banderas y gallardetes con los escudos de
los Romaoof· Por la noche el golpe de vista era saber·
bio, pues toda la ciud;;d, iluminada, presentaba un as·
pecto fantástico, pudiendo decir que millones de luces
eléctricas se han utilizado para ello.
En la sala de Malaquitas del Palacio de Iovierno tuvo efecto una brillante recepción, a la que asistieron
todos los altos cuerpos del Estado, las elevadas dignidades religiosas, los patriarcas de Oriente, los de Antia•
quía y el metropolitano de Servia. Y junto con este
cortejo y el de la nobleza, se vieron a los príncipes que
dependen del Imperio, como el Emir de Boukhara, el
Khao de Khiva y otros muchos dele¡(ados mongoles. La
familia imperial toda completa recibió los homenajea
debidos en este acto palaciego, y el Czar y el sucesor
a la corona, lucieron uniformes de grao lujo con el grar..
cordón de San Andrés. No faltaron los representantes
de la Duna, habiendo pronunciado el Presidente de la
misma un discurso patr iótico en alto grado.
También hubo otra recepción para los delegados de
las provincias que en grao número asistieron, y no hay
Hay aún en Rusia una devoción leal por el trono, para qué añadir que en todos los días de las fiestas la
ardiente y mística; una devoción popular, digámoslo as{, afluencia de forasteros a San Petesburgo ha sido enorme, habiendo un gran número de festejos populares en
lo mismo en los pueblos que en las ciudades, igual en
las aldeas que en el campo, y todo ello se ha manifes· todos los pueblo5, por apartados que hayan estado de
la capital moscovita.
tado con ocasión del tercer centenario del poderío de
los Romanof, de su elevación al trono del Imperio moscovita.
Las grandiosas fiestas de Jubileo tan solemne han
empezado en el pasado mes de Marzo, en medio de un
entusiasmo general y con una especie de éxtasis religioso, pues bien sabido es que el Czar reune a su alto poDe nuevo el nombre de este sabio maravilloso vuelve
der el de ser jefe de la Iglesia, lo que le da un caráca sonar para anunciarnos que en breve se habrá conseter sagrado.
El 6 de Marzo hizo precisamente 300 años que Zems- guido lo que se está intentando sin resultado práctico
hasta ahora.
ki- Sobor en una asamblea nacional, ofreció, después de
Nos referimos a unir la voz humana a las películas
un largo período de anarquía, a Miguel Feodorovitch
Romanof, fundador de la dinastía, perpetuada en el tro- cinematográficas para que se realice la ilusión por completo de ver y de oir al personaje que aparece en la
n o con nombres célebres en la historia por su heroísmo
pantalla.
y pujanza.
No es aventurado pronosticar que e l éxito ha de satisCon motivo de fecha tan señalada, el Czar Nicolás
ha publicado un &lt;ukase&gt; o decreto de amnistía, el cual facer todos los deseos, pues bien sabido es que Edison
era esperado con ansiedad, pues no se había otorgado consigue lo que se propone y que ha admirado al mundo con inventos sorprendentes.
otro igual desde el nacimiento del heredero en 1904.
El "brujo de Menlo Park," que nos dió la lámpara de
Un gran número de delitos políticos han sido comprenincandescencia, la prensa eléctrica, el telégrafo acústico,
didos en la referida gracia; a los cooden~dos a muerte
se les ha conmutado la pena por 20 años de trabajos el dinamo generador, el megáfono y el fonógrafo, todas
esas maravillas que aprovechamos indiferentes, sin penforzados en las prisiones de San Petesburgo,
sar en las vigilias y en los esfuerzos que costaron, no es
Diez millones de rublos han sido acordados para la
Fitlandia para el mejoramiento de sus .IJ.stablecimieotos raro que consiga lo que otros han intentado en balde. ~
El Edisoo de hoy, anciano y célebre, inspira admirade asistencia, y 50 millones también de rublos se han
dado a la P&lt;:blacióo rural, con el prod:icto de la_ venta ción.
El Edisoo, niño de doce años, inspiraba :tsombro.

misma isla de Creta, y serios descalabros la aventura
de Macedonia. A causa de ello y de las confabulacio!les militares, vió en peligro su trono y estuvo a punto
de abandonar con su familia el reino.
Pero en los últimos años le sonrió de una manera increíble la fortuna. Pudo amansar el ejército, tan airado
antes contra él, que se había negado a que sus hijos
tuviesen mandos efectivos, mejoró la Hacienda, dió
apariencias decorosas a la representación nacional,
creó una Marina, y al estallar el conflicto de los Balkanes, se encontró, gracias a su primer ministro, Vanizelos, en condiciones de desempeñar entre los aliados
un papel de primer orden.
El balazo de un degenerado ha puesto término a los
halagos de la loca fortuna.
Del atentado, n&amp;da se puede decir más que para lamentarlo, ni en lo que concierne a los presuntos motivos, ni en lo que atañe a las probables consecuencias.
En el asesino, que no es búlgaro, como dijeron los
. primeros despachos, sino griego, no se ve rasgo alguno,
cuando menos por ahora, ni del fanático ni del anarquista. Puede suceder que luego se descubran, si así
conviene a los intereses del Estado.
En 1867 el rey Jorge contrajo matrimonio con una
sobrina del emperador de Rusia, la gran duquesa Oiga
Coostantinowua, hija del gran duque Constantino.
El rey Jorge no había abjurado la religión luterana,
que profesaba antes de su advenimiento al trono de
Grecia; pero sus herederos, con arreglo a la Constitu·
ción, han sido educados en la religión griega ortodoxa.
De su matrimonio tuvo cinco hijos: cuatro varones y
una hembra.
Constantino, el primogénito, y por tanto heredero del
trono, ha llevado hasta ahora el título de duque de Esparta. Nació en 21 de Julio de 1868 y casó en 27 de
Octubre de 1889 con la princesa Sofía de Alemania.

I.

....s'W"t""t
~

v.

La realidad de la vida
-Oye linda niña, ven a contarme tu historia, ven a
disipar con tus encantos esta nube de tristeza que empaña mi frente, ven y enjuga con tus manos blancas el
llanto que brota de mis ojos. Ven...Veo ...
Xo puedo, no pnedo determe, voy a muchas almas
que me necesitan como tú una ocasión ¿recuerdas?
No, DO lo recuerdo.
- ¿Ves a una jovencita a lo lejos del camino?
.No la veo.
¿Ves a un gallardo joven que se encueotracerca de
Pita?
La luz del sol me lo impide.
¿Quieres acompañarme ?
El andar me fatiga,
Q • Aun es tiempo, reanudaremos la amistad ¿no quieres?
¿En alguna ocasión has sido tú mi amiga? ¿quién
eres ? No te conozco y temo que me engañes.
- ¿Ves a la jovencita y al gallardo joven sentados a la
orilla del camino? Pues mientras tú desconflas de mí
ellos me llaman como tú en otro tiempo.
- Dime, dime, ¿quién eres?
- i No has notado una venda en mis ojos? .... pues
soy la Fé. iAdiós 1•••• ¡Adiós!
o o o
-Oye linda niña, veo a contarme tu historia, ven a
disipar con tus encantos esa nube de tristeza que empa-

El más grande de lo~ inventores, Thomás Al"a Edisoo.
ña mi frente, veo y enjuga con tus manos blancas el
llanto que brota de mis ojos .... Ven ... . Veo ....
-Imposible detenerme, debo repartir lo que llevo en
la alforja que cargo en mis espaldas ¿la ves?.
-Sí, es muy grande /qué no te cansa ?
- Un po&lt;,;0 ; voy a darte lo que lleva y entonces podré
detenerme.
- Pero estoy cansada y me fatigaría esa carga.
- i Ah! .... te fatigaría, y ¿no recuerdas que en otra
ocasión fué tres veces más grande el fardo que te regalé y que recibiste muy gustosa ?
- iQuiéo eres?
_¿ No me conoces ahora 1
-Tu belleza me deslumbra.
- ¿No recuerdas que me llamabas tu diosa?
- No recuerdo.
- Fíjate un minuto eo mi vestidura, tal vez por su
color sabrás quien soy.
-Tu traje esmeralda sólo sé que te hace más her·
mosa.
- En vano he perdido el tiempo. Me voy porque aún
t&lt;!ngo que andar mucho para repartir lo que tú no quie•
res.
- Dime antes tu nombre ¿quién eres?
....,Soy la Esperanza .... ; Adios'. ... iAdios! ....

JE!L IIWVJEffir©IP-&amp; JEID&gt;Il~©W

El Czar y su hijo, el heredero, saliendo de la Catedral de
Kazan, después de la ceremonia religiosa.

La Familia Real de Gretia
El criminal asesinato del Rey Jorge I de G recia hace que en estos momentos sea de completa actualidad
todo Jo que se refiere a tao querido monarca, cuyo
nombre se había hecho famoso últimamente por la gul!rra de los Ba!kaoes.
Jorge I había nacido en 24 tle Diciembre de 1845. ·
Era el segundo hijo de Cristián IX, rey de Dinamarca, que hizo estudiar a Jorge para marino y Je nombró
luego almirante.
Tenía este priocipe dieciocho años cuando los grie•
ges, después de haber expulsado al rey bávaro Otóo,
comenzaron a buscar un rey en las familias reinantes
extranjeras y pusieron, al fin, sus ojos en él.
La Asamblea Nacional Constituyente, reunida en
Atenas, le proclamó rey constitucional de G recia en 31
de Marzo de 1863, y Francia, Rusia e Inglaterra acogil!roo favorablemente la elección.
Por un protocolo firmado en Londres el 5 de Junio
siguiente, la G rao Bretaña cedió a los griegos la posesion de las islas Jónicas.
El príncipe Jorge aceptó oficialmente la corona, y
después de haber renunciado a sus derechos eventuales al trono de Dinamarca en favor de su hermano menor, embarcó para Atenas, a donde llegó el 30 de Octubre de 1863.
Se dedicó en seguida a restablecer el orden, altamente perturbado en Grecia.
Llamó a Bulgasis a la presidencia del Consejo de
ministros; dió una amnistía a los militares condenados
por causas políticas, y el 28 de Septiembre de 1854 juró
fidelidad a la nueva Constitución.
Cuando estalló en 1866 la insurrección de los habitantes de Creta contra la dominación de Turquía, e l
Gobierno del rey Jorge no dudó ni un momento en fa
von,cer un movimiento que tenía caracter esencialmente nacional
Esto produjo una ruptura de relaciones entre Grecia
y Turquía. Entonces, Francia, Inglaterra y Rusia se
concertaron a fin de poner término a las diferencias, y
decidieron en 1869 celebrar en París una conferencia
para dirimirlas. Pero en la primera sesión, el ministro
plenipotenciario helénico, Raugabé, no habiendo conseguido tener voz para las deliberaciones, mientras que
Turquía gozaba de ese privilegio, se retiró.
La conferencia no por eso interrumpió sus deliberaraciones y adoptó medidas encaminadas a la terminación del coo~icto, y el rey Jorge dió su adhesión a las
medidas adoptadas por las potencias.
Grandes contrariedades le proporcionó más tarde la

--

Especial para "El Mundo Ilustrado.'·

o o o
-Oye linda niña, veo a contarme tu historia, ven a
disipar con tus encantos esta noche de tristeza que empaña mi frente, ven y enjuga con tus manos blancas el
llanto que brota de mis ojos . ... Ven .... Ven ....
-No puedo, imposible, tengo quP correr, correr siempre y pasar junto a los mortales, pero sin detenerme
jamás con ellos.
- Entonces dime quien eres, cual es tu nombre...
-Soy lo que tu deseas .... lo que desean todos, lo
que no se puede alcanzar nunca, nunca ni aún estando
cerca. Soy t~o fugaz como la luz que sucede al rayo,
como el suspiro, como el amor .... Soy la fe licidad ... .
i Adiós; .... i Adiós!
o o o

•

Un aspecto de las tropas formadas entre el Palacio de Invierno y la Catedral de Kazan.

La fa:nilia Real de Grecia. -En primer término el Rey Jorge I. asesinado y su esposa.-Detrás el actual Rey
Constantino.

-Oye hermoso, niño, ven a contarme tu historia, veo
a disipar con tus encantos esta nube de tristeza que empaña mi frente, veo y enjuga con tus manos blancas e l
llanto que brota de mis ojos .... Ven .... Ven ....
-ilmposible!. ... ¿Cómo detenerme a contar una his•
toria tan larga? Imagínate que existo desde la creación
del mundo y ahora estoy cansado. He jugado tanto, tanto .... y eo este día aún más, hoy quedan en mi aljaba
muy pocas flechas ¿las ves? Me sentaré un ratito a tu
lado para descansar y emprender eu seguida mi camino, Se me ocurre una cosa ¿sabes? como soy niño 00
puedo esta~ seot3;do mucho tiempo y voy a seguir jugando contigo. Mira, esta flecha que colocaré en mi arco es .... para clavártela en el corazón ¿quieres?
-iOb niño! ¿tendrías valor de hacerlo?
-¿ Acaso ignoras que eso es en lo que yo me ocupo?
No seas tonta, déjate y eo cambio te haré una concesión muy especial, la clavaré en la fibra más sensible
de tu corazón y en la del amado y les haré sentir a los
dos lo más bello y sublime, un amor intenso, puro, infi-

�nito, interminable ....... ¡¡Imposible hacerlo!! ...... .
-e Por qué te pones tan pensativo niño ? ¿estás cansado ?
-;-No; triste. Por la primera vez desde que existo he
¡&gt;odtdo ver el efecto de mi juego en tu corazón; quizá
en alguna ocasión cayó sobre él una de las much-s flec~a~ que arrvjo al acaso y sin consultar, perdóname, es
m1s1óo a la que se ~e ha destinado, perdóname, yo no
soy el culpable. ¿ De¡as que vea otra vez tu coraz6o ?
¡Sangra ! .... ¿Sufres mucho? .... ¡Pobre alma! .... y
pensar que aú,:i está c lavada aquella fl echa .... perdcíoame .... perdcíoame ....
1 Perdonarte yo, por qué ?¿ Por qué entristeces y lloras niño lindo?
- Cómo no he de llorar ... . i Cuántos y cuántos corazones _sangrarán como el tuyo por causa de mi juego!
:S:o q u iero ve1 más tu sufrimiento .... iAdios! .... ¡Adiós'
- T u nombre, hermoso niño, tu nombre, dime quién
eres ....
-S~y como dije antes, juguetóo, travieso, iocaosable;
con mis juegos produzco lo más terrible en el corazón
human~, po_r mi se . c_o ~eteo cr!meoes horrendos, guerras, su1c1~1os, hom1c1d1os: ~u.elos. Esta aljaba, flecha y
a_rco son s1g~os de exterm1010 y de sangre. ~lis alas me
s1~11e~ para 1r a todas partes y esta venda que tienen
mis o¡os es para no ver los estragos que hago .... ya ves
cuan malo soy .... sin embargo sin mi no habría humanidad .... Soy el Amor i Adiós! .... Adiós! ....
o o o
-Oye hermoso joven veo a cootarme tu historia veo
a disipar con tus encaotos esta nube de tristeza qu~ empaña mi frente, veo y eojuga con tus manos blancas el
llanto que brota de mis ojos .... Veo .... Veo ... .
- Dime antes q:1ienes hao pasado por este camioo.
. -;-La Fé, la Esperanza, la Felicidad, el Amor y alÍn se
d1st10gueo a lo lejos¿ ves ?
-Sí, si les veo. Me seo taré juoto a tí para seguir adela~te. Voy a ofrecerte lo único que puedo; es algo muy
tnsto.;, muy bello, muy suave y que en momentos te dará
lo que deseas, lo que desean todos; la Felicidad, ésta
será ~om~otáoea pues en seguida solo quedará la tristeza 10fin1ta que hoy te abruma, los deseos de vivir en
1~ soledad, la melaocolía la desesper acióo, el marti-

rio....

-iNo desfilan en este momento por tu mente, cual
bandadas de aves, las ilusiooes más bellas de tu vida
que te hicieron soureir; los jurameotos y promesas del
amado, los sueños color de rosa, las alegria, la Fé, la
Esperanza, el Amor, la Felicidad... ? Esto que te ofrezco ahora te dará vida y matará al mismo tiempo. Toma,
es el recuerdo.

o o o
Respetable aucia110, la tristeza iofi o ita que se ha
apoderado ?e mí al recordar la felicidad perdida para
s17mpre, mt fe desencantada, mis esperanzas muertas y
m1 amor sepultado en el olvido, con un corazón huma·
no me haceo que anhele la soledad y el retiro. Huye de
mí, huye ?e mí, de_seo que nadie me perturbe. Esto que
me ha deJado ese ¡oven que pasó poco antes que tú ts
el Recuerdo y quiero quedarme sola con él. . . . Yete ....
Vete ... ,huye de mí. ...
- Imposible, no puedo dejarte ni un momento.
-IQuiéo eres tao bueno y cariñoso?
-Soy !ª huella de todos aquellos que hao pasado por
este cam100 .... el tormeoto amargo y cruel del corazón
humano, lo más duro que puede existir; me acompaña
la duda. la desesperacióo, el llaoto, la tristeza, la amar·
gura, lo negro, la desdicha, las lágrimas, e l martirio ....
Soy el amigo fiel del corazón lrnmaoo, me llego a él y
me aferro a é l como la hiedra al tronco, le sigo como
1~ sombra al cuerpo y soy suyo como el fr!o es del inv1er,:o. . . . Soy la realidad de la vida. . . . ¡¡Soy el Dolor!!. . . .
·
CLOTI LDE VILLEGAS LEAL.

El animalejo
ya sube ya baja,
tejiendo a faooso
su tela de plata.
Con grao diligencia
los hilos afianza,
los une. los cruza
formando una malla,

Galería

y, donde convergen,
haciendo su casa,
colócase luego
astuta, la araña.
Y espera tranquila
la mosca confiada;
que vuela, ignorante
de tal acechanza.
Si acaso del viento
la pérfida rafaga
deshace traidora
la red argentada;
de nuevo el arácnido
asiduo trabaja,
recorre su tela.
los males repara ;
y vuelve a su sitio,
e inmóvil ;iguarda
la hora propicia
de hacer nueva caza.
Si llueve se oculta
detrás de una rama
del árbol en donde
está su morada.

•

Y fingen diamantes
las gotas del agua
que tiemblan, sujdas
del velo de gasa.
La araña es amiga
del hombre: le ama,
la araña campestre
que teje y trabaja;
aquella que al-aire
la:vida se pasa, haciendo labores
con su(ocbo. patas.
FRANCI SCO X. AZC'OITJA.

artística

LA ASOCIACIACION DE DAMAS
··CARIDAD Y PROGRESO"

..

Los Síodicos de Drapiers, por Rembraodt.

En la asamblea general que las socias de
esta institución celebraron el 12 del actual en
el teatro Bero.rrdo García, resultaron ele ctas
para el desempeño de varios cargos en la Mesa Directiva de la misma Sociedad, las señoras y señoritas siguientes, que pertenecen a
distinguidas familias de la Colonia de Santa
María:
Presidentas honorarias, señoras doña Emilia A. de Huerta, esposa del señor Presidente
de la República, y doña Beatriz González de
Hernáodez, que fué la primera presidenta
efectiva de la Sociedad.
Presidenta efectiva, señora doña Dolores
Muñoz de BarreiN; Secretaria, señorita Sole·
dad Martíoez Baca; Protesorera, señora Carlota Rodr!guez de Vigil; Vocales, señorita Luz
Huerta. señorita María Zavaleta, señorita Lucfa Zavaleta, señorita Luz Pérez Gallardo,
señorita Dolores Noriega, señora María lcaza
de Díaz Barreiro, señora Raquel Díaz de Torres Torija, señorita Rosa Martinez Baca.
En la misma asamblea se acordó nombrar
Consejero de la corporación, al señor Estebao
S. Castoreoa.
Se facultó a la Directiva para que diera a
la ociedad la organización que se creyera

conveniente, a fia de procurar su rápido engrandecimiento.

Mesa directiva de la sociedad ·•caridad y Progres:i··
durante la sesióo del sábado pasado.-Parte de la concurrencia a la sesióo .
Grupo a la puerta del teatro
Bernardo García

A esta junta, que foé muy importante, con·
currieron las siguientes damas:
Señora Emilia A. de Huerta, Margarita M.
de Díaz Barreiro, que presidió la asamblea;
Maria !caza de Dfa.z Barreiro, Ana D. de Ra·
mos, Concepción Garay de Loaeza, Carlota
l~odríguez de Vigil, Dolores Muñoz de Ba·
rreiro, Carmen S. de Ramfrez, María de Jesús
S. de Labastida, Odooa M. de Ruiz Saodoval,
Luz M. Laodero de Rubio, Elena Combaluzier, viuda de Piedras, Raquel Díaz de Torres
Torij•, Virginia C. de Rosales, Guadalupe V.
de Lira; señoritas, Luz Huerta, Soledad Martioez Baca, Luz Ruiz Saodoval, Elena Muñoz,
Luz Pérez Gallardo, Maria Zavaleta, Lucía
Zavaleta. Elisa Mart!ne~ Baca, Eugenia Ba·
rrei ro, G raciela !turbe, Dolores Noriega, Ame1ia Delgado, Rosa Martíoez Baca, Carlotita
Hodríguez \ 'igil, Fraocis Riveroll y otras muchas.

~
~

�•

Coa de las fachadas de la Secretaría de Comunicaciones,

MlElL&amp;~&lt;C©lL!IA~
Al señor L ic. don Ernesto Chavero.- S;oce ramente
A los pálidos fulgores de la tarde agonizante,
aparecen las estrella5 en la obscuri, inmensidad;
se reflejan en las aguas del arrollo murmurante.
destacándose del cielo en la negra obscuridad
Juguetean entre la fronda suspirando entre el ramaje
los murmullos cadencioso~ de la brisa de la mar;
y las aves se estremecen en lo espeso del boscaje
a los rayos moribundos de la luz crepuscular.
Interrumpen e l silencio de la selva solitaria,
las campanas del coovecto con su toque de oración ;
por los largos corredores murmurando una plegaria,
van los monjes lentamente como sombras de expiació n
En los viejos barandales del ruinoso campanario,
apoyado un joven monje ,·e la noche aparecer:
del cordón de su cintura pende el místico rosario,
como símbolo sagrado de su mudo padecer;
Al morir el son postrero de las fúnebres camp«oas,
dobla el monje la rodilla como mártir del dolor

Cuadro de distribución de las baterías.

Despacho para el público.

U§ Nll!l(e)Vm ©&amp;~ ~ Il íi~Il~~ «i&gt; Wm w&amp;1Il
Es el palacio de Comunicaciones. soberbio edificio, que se levanta pregonando
su grandeza. El público quP. se entusiasma ante su grandeza, apenas se da cuenta, oc
visitando el interior. de las bellezas que encierra. Pasada la primera impresión producida por el magestuow frontispicio, se experimenta aún más intensa al penetrar en
el vestíbulo de lineas severas, sobre el cual luce el exquisito &lt;plafood.&gt; Del fondo parteo los dos ramales de la escalera principal describiendo graciosa curva. Moderan la
sombría entonación plomiza de la piedra, unos medallones de cerámica a vivos colores y algunos discretos toques de oro en los capiteles de las columnas y filetes de los
frisos y artesonados.
Desde que el público pone los pies en la sala de mensajes para enviar un telegrama, admira lo hermoso del pavimento, lo artístico de la parte que separa a los empleados de la gente y lo bien combinado de los compartimentos, para que cada uno
sepa a donde depositará lo que desea que se trasmita fuera de la capital.
Es, en fin, el edificio un modelo de lujo y de arte, y por tal motivo debemos coo~igoar un r ecuerdo a tanta grandeza, ahora que se a caban de trasladar al Palacio de
que nos ocupamos, las nuevas oficinas del Telégrafo Federal.
Por los grabados que presentamos comprenderán nuestros lectores la magoificen·
cia de las oficinas de que nos ocupamos y el progreso implantado en ramo tao impor•
taote para la vida de l)(l país.

Oficina de aparatos de recibo y trasmisión de telegramas.

Un aspecto de la Secretada Particular del Director General de Telégrafos

E scalera que conduce a las ofic inas altas de telégra fos.

Parte de la galería alta donde están las secciones ele Telégralos

y fijando su mirada en las nubes más lejanas,
articula una plegaria para el Santo Hedeotor.
Y en las sombras de la noche que se extienden lentamente
por los ámbitos inmensos de la selva tropical,
las luciérnagas se encienden, y el murmullo de la fuente
interrumpe con su ritmo el silencio sepulcral.
Y los órganos preludian en las bóvedas sombrías
con sus notas semejantes a los ayes que exhaló,
el fantasma misterioso de las negras nostalgias
que al pasar por el convento una lágrima dejó.
Los fulgores macilentos de las lámparas doradas
iluminan los altares con medrosa palidez,
y parece q;ie se agitan las imágenes sagradas,
inclinándose ante el Cristo y besándole los pies
P or las puertas carcomidas de la iglesia del co nvento,
van los monjes penetrando con solemne lentitud :
al posarse sus sa ndalias en el sacro pavimento,
interrumpen "el silencio y la mística quietud.
Y los cánticos se escuchan cual salmodias funerarias,
pareciendo que solloza de los órganos la ,·oz ;
¡ Son suspiros del que sufre traducidos en plegarias,

Baterías de acumul:\dores.

Parte del cubo de la escaleta principal.

Motores eléctricos para cargar los acumuladores.
que se alejan de este mundo elevándose hasta Dios!
¡Son suspiros de las almas que recuerJao el pasado,
presintiendo los rigores del ob,curo porvenir,
que contemplan en silencio su dolor agiga ntado
y que van sonriendo siempre suspirando ha5ta morir!
¡Son suspiros que se escapan de los pechos doloridos,
que la vid~ van pasaodc. como lámparas sin luz,
con las hQndas amarguras que han dejado convertidos
sus ideales venturosos en fatídico capuz!
¡Son espíritus que vagan en las celdas conventuales,
que se extinguen lentamente ante un Cristo de madi.l .... !
¡Son cual lotos marchitados por los tiempos inve rnales.
son los mártires que inspiran la tristeza del pensil!
¡Son imágenes rnor tuorias!. ... ¡Son fantasmas de la ,·ida
que vagando viven siempre en la triste obscuridad ....
transitando por e l mundo como una alma que perdida,
va penando en esta tierra sin hallar la eternidad!
Los perfumes que se escapan de los viejos pebete ros
se condensan en las nave~ cual fantástico arrebol,
donde vagan los suspiros que exhalaron lastimeros
los jesuitas, que rezaron al morir la luz del sol.
Y las lámparas se extinguen en la iglesia solitaria,
a los últimos tañidos que llamaron a orac ión .... .
y en las celdas conventuales murmurando una plegaria
van los monjes penetra ndo como sombras de expia ció n.
LUIS G \ ' ALOESPIXO , Jr

Aparato para medir la resistencia eléctrica d" los conductores.

�De luz y armonía ....
Soo la melodía
Más bella del orbe, por eso le halagan .. .. !
o o o
C'\O importa que alieoteo eo tosco bohío
Albeaote pureza
Su alma embelesa
Cual rayos que esmaltan las flores de Estío.

o o o
Llenos de candores de polluelo implume
Sueñan coo arrullos ....
Soo cual los capullos
Que iocubao las galas de rico perfume
o o o

Dejad que los niños Jevaot~o el vuelo
Que cual aves heroas
Soo rimas eternas
&lt;.)ue suben del mundo, fulgentes al cielo.
.\GUSTIN ALFREDO :::--u:S:EZ.
Sr doo Agustín Alfredo C'\Úñez, inspirado poeta fallecido recieotemeote. Eo homenaje a su memoria publicamos la siguiente composic:óo inédita que fué eocootrada entre sus
papeles.

,C laro de Luna

EL ARTE DE CONVERSAR
Hace tiempo venía quel'iendo hablar_ de esto, lec(or
atentísimo: del arte de conversar, y quise tener contigo
uoa cooversacióo donde el precepto amplio y el ejemplo eficaz e imitable se bailasen juotameote.

Sr. Coronel Francisco H. García, nombrado Gobernador Interino del Estado de Sonora.
Dejad que los niños-avecillas tieroasLevaoteo el vuelo ... .
Y ílegueo al cielo ... .
Al cielo eo que flotan las rimas eternas .... !
o o o
Dejad que anhelosa vislumbre eo su meote
La vida, al reguero
de luz y uo sendero
Esmalte de flores la dicha espleodPote ....
o o o

·- Dejad eo sus almas la prístina esencia
De níveos candores ....
Los bañan fulgores
De luz argentada que da la iooceocia
o o o

Pensad que ellos tieoeo del á ngel las galas
Mirad los destellos
De sus ojos bellos
Mirad el empuje de sus níveas alas.

A tí y a mí nos gusta, nos deleita mucho ~b~r babla_r
cosas hermosas e ioteresaotes y tener coooc1m1eotos diversos y líneas generales de todos los asuntos.
Eo las horas de sosiego, nada hay más dulce que conversar.
_ . ¡Cuáo pocos soo los buenos conversaciooistas!
El conde de Cbesterfield era uo lord muy atento y
muy noble que recreaba coo su amable presencia y
agradaba coo su cooversacióo erudita y puntual; tenía
uo hijo, solo un hijo, doncel de rostro ovalado y cabello _
de oro; era el príncipe azul del pintor inglés, escribíale
uoas cartas blasonadas y cariñosas; leyendo las ya atenuadas líneas he aprendido cosas muy beJJas y útiles.
Nosotros oo somos niños y muchos pasamos de jóvenes, más siem¡&gt;re es loable recordar Jo que aprendimos
o aprender Jo que tal vez ignoremos.
«Infórmate, dice el buen conde a su hijo, del carácter
y circuostaocias de los -coocurreotes.
El referir casos o contar cuentos, debe ser muy rara
,·ez, advirtiendo sean oportunos y cortos.
S r. Lic. Carlos M. Saavedra, nombrado Secretado de
.\dapta tu conversación a las personas que trates, porGobierno del Distrito Federal.
que no has de hablar de los mismos asuntos a un obispo.

o o o
El silencio, dh·ioizado por Ma~terliock, es el tónico
supremo para las almas tristes, brumosas como los cre·
púsculos.
Para el ,imor, la pasión matriz, el silencio tiene reservados exquisiteces inexpresables. ¡Qué bello el amor
ele dos seres que jamás hablan de él, y que sin embargo,
sus.corazones lo saben, se comprenden! ..... .

silencio exparcido aquí y acullá del cm&gt;.! los per i6dicos
nada dicen. Eduaróo Zamacois habla en «Punto Negro&gt;
de ese amargo silencio, que no es porque «la labor inmensa que el genio o el artífice r ealiza en la sombra
durante muchos años de peoo5ísima brega .... El libro
que no se vende, el artículo que ningún periódico quiere publicar por atentatorio a su alambicado criterio, el
drama que no lle ga a representarse, los versos destinados a quedar inéditos por toda la vida, el cuadro pintado que se quedó 5in vender, todas las miserias inoÍlmeras que forman e l avinagrado calvario artístico, pasan desapercibidas para la generalidad cerno cosas baladíes, como silencio de principiante&gt;.
Nada tan conmovedor, nada tan tierno como el silencio de las almas.
Yo sé de un poema sutil, de un delicioso poema de
dos almas perdidas, de dos almas segregadas para siempre en ese delicioso período en que la voz de la oatu-

SABCNO DE AYALA .

El Cultivo del Silencio
Las abejas trabajan en la obscuridad; el pensamiento no trabaja
sino en el silencio, y en el secreto
la virtud.
M.

M AETERLINCK.

¡Oh, si lencio! Gran Imperio del
f'ileocio! más alto que las estrellas, más profundo que el reino
de la muerte ....
El artista supremo, el verdadero artis1a, no necesita
hacer ruido para que se le escuche. Las ideas, como
las religiones, sinceramente profesadas, las ideas- fuerzas o las ideas- estatuas que sean producto de un temperamento fue_rte o de un temperam~oto bi~erestético,
no tiene necesidad de exaltar las ba¡as pasiones de la
multitud-siempre mutable - para imponerse, para
triunfar ..... .
El silencio activo es más provechoso al artista, que el
aplauso del ru_do atleta, del soberano. Demos.. Porque
el silencio activo es el que traba¡a como la abe¡a en la
sombra, en el misterio y la soledad .... El artista su·
premo, el verd_adero artista, necesita pen~tra~ en el
reino del ~ilenc10 para sorprender la palp1tac1ón del
alma de las cosas, para escuchar los clamores lejanos,
oir las palabri,.s dichas en voz baja por el agua, la bri·
sa, las flores, el cielo. . . .
. .
Oh, Silencio! Quien no te ama con exqu1s1ta sensualidad es porque no tiene los sentidos suficientemente
rP.finados para poder percibir la suti lidad de tus vibraciones.
o o o

Coo dulces caricias de paz se iluminen
sus almas auroras
Y azás vibradoras
En brega incesante las penas fulmioeo ....
o o o
Que ignoren que el mundo acerbos rigores
Prodiga a raudales ....
Coo los ideales
Que eo su alma aoidao, a tad los dolores

o o o
Dejad que eo l:.s redes de plácido.s sueños
El bieo los cauti,·e
Pues su alma recibe
El póleo fecundo de castos ensueños ....
o o o

Haced que se eleven .... Borradles los rastros
Que deja. la lidia
de mísera envidia ....
Haced que los bañe la luz de los astros .... '.
e o o

Mirad cual despliega.o el ala vibrante ....
Huyendo a las brumas
Entre olas y espumas
Xavega su esquife veloz y radiante!

o o o
Los niños aohelao llegar a la cumbre ... .
Cual águilas, bieodeo
El éter y prenden
Sus nob!es ideas del sol e n la lumbre .
o o o

neos, sacerdotes de la Euritmia, tienen su espíritu abier·
to siempre a todas las complejas sensaciones, y en la
exaltación de su mistici~mo son capaces de «transformar en sonidos los matices, poblar de extrañas vidas la
penumbra, dar un sentido a todos los ecos, una voz a
todos los silencios, un alma gemela a tedas las cosas&gt;. ..
SublimtJ panteísmo que nos conduce «a la sabia certidumbre de que es voz divina toda voz, perfume divino
todo perfume, emoción divina torla emoción!&gt;

CARLYLE

o o o

Soo seres bendit:&gt;5 que a nsiosos se e mbriagan

que a una mujer; a un fi!ó;ofo, que a un palaciego; a
un fraile, que a un militar.
No te metas a con&amp;ejero, si el consejo no te fuese pedido.
Si observas verás que son más apreciables en la sociedad las personas que se presentan en una sala, con más
gracia, naturalidad y desembarazo; las que se manejan
en todo con aire fino, soltura comedida y noble agasajo~
El conde de Chesterfield, aconseja muy bien, porque
él era un caballero muy linajudo y considerado en todas
partes; nosotros debemos estimar sus hermosas~máximas
estando seguros de que al guardar una sola de sus reglas, habremos alcanzado mucha perfección en el arte
de conversar.
Varía, claro está, la conversación, según muchas circunstancia,;, la región, el Jugar, la familia, los acontecimientos; pero nosotros hablamos ahora de la conversación amabie y erudita de los salones y reuniones. Una
fiesta elegante con una converrnción frívola es una joya
de oro sin piedas finas.
Donde se habla con entretenimiento de diversas cosas exquisitas y selectas, nunca faltarán concurrentes.
En los salones antiguos se hallaba muy bien y con
grao divertimiento, cuando de lances amorosos, cuando
de lides 1rnerreras, ora de juegos y cañas, después de
pr!ncipes y trovadores. Hoy, por ventura, se oye en labios de una señora la palabra «poesía&gt; y ellas tienen un
alma sensible y perfecta para ser delicadas y llenas de
sentimientos.
Cuando la conversación faltaba, presentábase el buf6n de arlequinado traje y sonantes cascabeles; con sus
historias y chistecitos hacía sonreír y luego reír, y por
fin, alegrarse estrepitosamente.
El juglar era llamado en otras ocasiones cuando se
apetecía una recreación más serena e instructiva, entonces hacía sonar su arpa o el clavicímbalo de caoba
antigua y los nobiliarios caballeros escuchaban desde
sus sillones ojivales y Juego conversaban acerca de lo
que habían escuchado.
.
Hoy no tenemos tales medios de coove1sacióo y si algo pretendemos, tenemos que salir a públicas rec reaciones.
Son nuestras salas más monótonas y menos instructivas que las antiguas; pero hay en ellas ciertas melancolía y continuidad que algunos a man mucho.

.\lmuerzo e n Ja r:eremonia de instalación del Club Central Obrero del Distrito Federal, efectuada el
domingo último en Tacubaya.

El culto- del Silencio!-Compreosible únicamente
para los espíritus refinadamente sensitivos, para los
temperamentos capaces de sentir los estremecimientos
de las cosas innominadas «en la ci,.lma de las horas
muertas, en la pensativa actitud de las cosas inertes&gt;.
En el gran templo del d ios Silente sólo ofician los sacerdotes de lo exquisito, de lo imperceptible y de lo
impalpatle: todos los quinteseociados, todos los estetas,
todos los sonámbulos de ideales .. . .
Díganlo si no- entre los ilustres muertos--Alfredo de
Musset, Edgard Poe, Leconte de Lisie, Stéphane Mallarmé, Teófilo Gautier, Enrique lbsen, Julián del Casal, George Radembacb; .... entre los vi,·os Mauricio
Maeterlinck, Remy de Gourmont, Henri de Regoier,
Camilo Mauclair, Emilio Verhaer en, Eugenio de Castro Gabriel D'Annunzio, Ramón del Valle- Jnclán, y
M;x Heor!quez Ureña, Regino E .Boti y José Manuel
Poveda.
Todos estos artistas, todos estos poetas contemporá-

Las dos hermanas, cuadro de Horpner
No hay silencio más dócil-dice Maeterliock-que el
silencio del amor, el único que verdaderamente nace
de nosotros. Los otros grandes silencios, los de la Muerte, el Dolor y el Destino, no nos pertenecen.
El Oriente, sensual y maravilloso, hizo del silencio
amoroso un rito
Para el espiritual autor del «Tesoro de los humildes&gt;
hay varias c lases de silencio: el silencio activo, el que
trabaja en la quietud, en las horas profundas en
que sentimos el espíritu apto para recibir toda impresióo de belleza, idóneo, de manera extraordinaria, para
admitir la visita rngrada de las ideas; el silencio pasivo, e l del suefio, la muerte o la inasistencia; el silencio
material, el de los arfistas o escritores que durante las
horas lentas, las horas tranquilas, trabajan vigorosamente para más tarde obtener el fruto material de sus crea·
cienes artísticas o de sus esfuerzos intelectuales; el silencio inmaterial, el que experimentamos frente a l dolor, a la muerte o al amor....
Pero hay un grao silencio por ca~i todos ignorado, un

raleza, tao imperiosa cerno callada, despierta la seo•
sualidad,
Los protagonistas de ese poema intenso, de ese poema
ignorado, son dos seres dulces e inofensivos que se movían haciendo el menor ruido.
Dos almas que desconocían la alegría. Drs almas quP.
amaban y suh(ao en silencio. Un mismo ideal las aleotaba. Idéntico deseo !as hacía mover. Una misma pena
las hermanaba y una misma ptna las conmovía.
¡Pobres almas de infortunio! separadas cuando para
ellas todo empezaba a ser fresco, amable y sabroso ....
«¡Oh, Silencio! ¡Gran Imperio' del Silencio! más alto
que las estrellas, más profundo que el reino de la Muer
te&gt; .... Eres el acicate más eficaz de nuestras facultades y sentimientos.
¡Oh, Silencio! ¡quien no te ama es porque no tiene
los sentidos suficientemente refinados para poder percibir la sutilidad de tus vibraciones! ..... .
PEDRO ALEJANDRO LO PEZ.

�gracia y de ingenio. El asur.to basado en uoa herencia
en América, en México precisamente, que tiene un hambriento, sablista bastante cíoico, da motivo a situaciones
muy cómicas que hacen reir al público de todas ganas.
La obra gustó en extremo, siendo aplaudidos sus intérpretes, especialmente Coss que caracterizó el tipo de
«Don Calixto&gt; con mucho talento.
«LA PROSA DE LA VJDA:»

TEATRO ;\1EXIC.\:-;O

«PU~TO c\EGRO&gt;-&lt;TRAMPA Y C'.\RTO),&gt;
Dos obras eminentemente cómicas se han estrenado
en este Coliseo, y ambas fueron del agrado del público,
la uoa más fina que la otra, hay que confesarlo, pero
ambas regocijadas, alegres y bien interpretadas.
&lt;El Punto Negro&gt; es una comedia catalana vertida al
castellano por los señores Luis Piana y Juan Auli, que
salieron avante de su ~mpeño. El asunto fundado en las
palabras de Spencer, de que &lt;todos tenemos un punto
negro en nuestra conciencia,&gt; da motivo a escenas muy
cómicas, sieodo protagonistas de ellas el viejo &lt;Don Joaquín&gt; que tiene una buena fe excesiva, que es sencillo
y que todo lo cree, y que a todos les dice la frase &lt;lo sé
todo&gt; para descubrir la oscuridad de su alma. Y, como
resulta que la esposa del su&lt;;0dicho personaje ha tenido
algunos coqueteos con un joven que la corteja, resulta
que a ella precisamente no se atreve su marido a hacerla la trascendental preguntita.
La obra ha gustado mucho y merece muy sinceros
elogios el actor Cervantes que estuv':1 a gran alt~ra. Los
demás intérpretes coadyuvaron al éxito, y es lástima que
la distinguida actriz María Luisa Villegas no tuviera un
papel más brillante para lucirse.
«Trampa y Cartón&gt; es[un sainete de Muñoz Seca y
Pérez Feroáodez, cuyos solos n0mbres son garantía de

Esta comedia de Ramón Aseosio Mas no es, por su
factura, de las que han de pasar a la posteridad, si bien
algunas de las situaciones, como los finales de los actos
segundo y tercero, merecen ser elogiadas. El acto primero adolece de languidez diluyéndose mucho el asunto que, a mi juicio, pudiera haberse presentado en do~
actos sólamente. La moraleja de que para vivir hay que
dejarse de ideales y de representar obras elevadas, sino
puro género chico, sobre todo si es sicalíptico, oo merece grandes divagaciones, ni profundos pensamientos,
además de que es falsa en muchas ocasiones, es decir,
en muchos autores. Podrá, en el caso preciso de &lt;La
Prosa de la Vida&gt; ser cierta la tésis, pero hay que observar que si fracasa &lt;Mootoya&gt; en el estreno de su primera comedia, no es precisamente por su falta de talento, por su carencia de facultades, sino que ciego por su
pasión a &lt;La Navarro&gt; ha
quitado y alterado mucho de
lo escrito primeramtnte, y de
ahí Jo inconexo y falso de la
producción escénica, y así lo
declara él en uno de los momentos más críticos, cuando
conoce la falsa pasada que le
ha hecho aquella mujer. De
manera que si bien no siempre se puede vivir escribiendo obras serias para el teatro,
muchos de eso viven, por la
sencilla razóo de que poseen
talento, y sobre todo, por uoa
sola vez:oo se puede juzgar

de las cosas de la vida. Todas estas falsedades de la
obra de Asensio Mas han sido, a mi juicio, motivo~ has
tantes para que el público no entrara en la comedia todo lo que se pudiera desear, lo que n? fué obstáculo para que se aplaudiera en algunas oe:a5~one~.
,•
La interpretación excelente, d1st11~gu1én~ost! Ma;1a
Luisa Vi llegas en el personaje de_ &lt;A01ta,&gt; mllad cómico
y mitad dramático, que supo matizar con _talento amb?s
aspectos. Bien la Cir~s Sánchez y Dora Vil~ mu)'. gent~l,
lo mismo que la Castillo. La Otazo en &lt;Tia ;\f1lagro.&gt;
acertada en grado sumo; y de los a~tores merecen alabanzas Coss, un portento de naturah~ad y de finos det?·
lles, Mutio, Barreiro y trabajador 10ca~sable Solares
cumpliendo discretamente el resto de los intérpretes.
«LA DE LOS OJOS DE COLOR DE CIELO&gt;

Enrique López Marí1;1 posee la rara habilidad d~ condimentar un guiso exqms1to y sabroso con 10gred1e ntes
vulgares y antiguos, que ya gustaban los paladares de
nuestros gloriosos antepasados.
,.... Nada hay viejo en el mundo, con tal de que el pre;entador sepa remozar y atildar con su ingenio las cosas
ve!ustas y agrietadas por el tiempo. El público se divierte, ríe y aplaude.
Eso sucede con el juguete cómico &lt;La de los ojos de
cielo.&gt; que se estrenó en el :11:exicano con éxito francamente satisfactorio.
La obra, como queda apuntado, ¡:,ertenecía al antiguo

Teatro Colóo.-Dos escenas de la ópera &lt;\Verther,&gt; por la soprano señora Therry y el teoor señor Putzani.

régimen; pero la trama, graciosa y sencilla, y su desarrollo
hábil y ligero, revelan en el notable escritor un conocimiento
de la escena que sorprende, y una pasmosa segu'.idad ~n. los
efectos cómicos, que forzosamente han de ser bien rec1b1dos,
sin apelar a frases duras y de mal gusto.
El Dr. Villaverde acaba de llegar a su casa de Madrid. En el
ferrocarril ha sido el héroe de un cómico lance. Una mujer
sola, guapísima, de &lt;ojos de cielo,&gt; entró en el departamento
donde el médico viajaba. El doctor Villaverde quiso tomarse
algun:is libertades con la viajera Esta tocó el tia:bre de alarma. El tren se detuvo. El escándalo que se promovió entonces
no es para dicho. Y el doctor Villaverde fué detenido por la
policía, habiéndole costado grao trabajo, al llegar a :\1adrid,
que le permitieran trasladarse en libertad a su casa.
Pero lo más grave del lance es que los periódicos lo publican.
La viajera en cuestión es uoa amiga de la niñez de la esposa del médico y está cas..da con un fotógrafo, que la esperaba
en Madrid, donde acaba de instalarse en el piso de al lado del
doctor Villaverde.
Todas estas coincidencias dan lugar y ocasión a los mayores
enredos y a las más divertidas peripecias.
Las situaciones cómicas no son de mucha fuerza, pero sí de
efecto seguro. Los chistes surgen fácil y frecuentemente de la
conversación, y han sido celebradísimos algunos de ellos.
Así. por ejemplo, un personaje dice:
-Los médicos tenemos muchos enemigos eo este mundo.
Y otro personaje le interrumpe:
--tEn este mundo nada más?
Y los espectadores aplauden.
La frase no es muy sorprendente, pero es muy de teatro.
La Castillo, la Otazo, la Vila, acertadísimas en sus papeles,
comprendiendo muy bien la psicología ameoa de los mismos;
Barreiro y Catalá con tendencias a la exagerdción. que sería
bueno corregir, y Solares, perfectamente, obteniendo una ovación en cada escena en el tipo del italiano celoso &lt;Stefano Golfoni.&gt;
Anoche sábado se estrenó, supongo que con éxito, la última
obra ae Marquina &lt;Cuando florezcan los rosales,&gt; un primor·
• de estilo. Como se ve, sigue la Compañía del Mexicano dándonos los éxitos teatrales de España, con una premura y perfección, que hace que el público acuda con entusiasmo a tao
elegante teatro.
TEATRO COLON.-&lt;WERTHER&gt;
No podía faltar la obra de Massenet en el repertorio de la
compañía que actúa en este teatro, y como ya está juzgada 'ante la crítica seria como una de las partituras medianas que se
representan más por haber en ella motivos de lucimiento para
los artistas, que por el mérito musical ; resulta que no he de
pormenorizar detalles, que, por otra parte, en mis crónicas de
otras veces, están indicados.
Estoy conforme si que en esta ocasión se ha presentado la
ópera tal como es, sin variaciones ni adaptacionee de nioguoa
clase, y por eso me he aferrado más en mi opinión ele lo mediano de la misma como son medianas las hechas por el celebrado maestro, a lo menos las que conozco.
E ran los intérpretes principales en e~ta ocasión las can\an•
tes Therry y Yerma y el tenor Putzani, que sin entusiasmar ni
mucho menos pasaron sin pena ni gloria. como vulgarmente se
dice.
LUIS DE L ARRODER .

Teatro Colón. -Dúo final de &lt;Romeo y Julieta&gt; por la Charpentier y Affre.-Una escena del último acto por los mismos artistas.

�Las Grandes Báilarinas Modernas
de músicas seodllas, de diversas canelones de 1ogeouO
matiz criollo, que cantaban Isabel; :\lada, Lola, Hosa,
Eglé......
.
.
Ignoraba, hasta hoy, que yo llevara m, cemeoteno ro·
mántico en el alma . .. . . .
Amores muertos, músicas oidas una vez, ambiciones
marchitas, flores del alma agitadas por el viento de la
perfidia . ...
Enhebro historias que luego encuentro inverosímiles:
y siento qut el espíritu se me va poniendo como un ha·
rrio en el que hubiese llovido por la tarde.
Para ahuyentar mi tristeza, interrogo a la abuela
-¿Tú me quieres, abuela?
,
Ella levanta los ojos amorosos, se soone y me contes·
ta ¡&gt;lácidameote.
.
- Sí te quiero, muchacho .... Y te qmero más porque
eres huérfano ....
Su voz tiembla de amor al decirme estas últimas pa·
labras. Y me acuerdo de la cariñosa voz de mi madre,
ya apagada para siempre; y recuerdo que en un~ ~t!·
gua butaca,-tao amablemente cómod_a para la v1e1ec1ta delgada y buena que es el relicario de la casa-me
esperaba angustiosa y triste, fiogieo_do estar e~ojada, i:n
las noches en que yo hacia bohemia por alguo barno
lejano.

Estra¿

oficial y cuerpo de profesores de la Escueh. Libre de Derecho que asi~tier?n a la fiesta inaugural
del segundo período de labores escol3res, efectuada el 15 de los corrientes.
de las rosas; y mirándolas tao felices bajo el sol que los
enrubia, no acierto a saber si ellos se ríen como las rosas o las rosas como ellos. La brisa agita las flores y
desordena el cabello de los niños. La enredadera es un
milagro de florecillas azules Bajo su fresco verdor, la
L a casa se ríe con una higiénica risa de limpieta. La
abuela da la idea de una aparición. Un rayo solar que
abuela, .,,1 verme, viene hacia mi con nnos tamaños ojos
se filtra a través de los árboles. Sentada en una bu•
preñados de alegria, y al de~irme cbue~os d(as&gt; ~e da
taca de cuero, vieja como ella, se entretiene y sueña,
tiernas palabras en su afon1smo lánguido de anciana.
zurciendo la ropa de la casa.
¡Pobre abuela, tan buena y tan alegre!. P'."rece una de
A veces, en sus ratos de alegría, canta una canción
esas indispensables muñecas de los nac1m1entos de Pas·
de antaño, trivial y lánguida, que dió é xitos de amor
cua.
quizás a barítonos baratos y a tiples parroquia les.
La paz de mi espíritu y e.st:i- paz ?el hogar, son una
¡Quién sabe si esa canción es más vieja que la abuela!
bendita recompensa a ese v1v1r calle1ero, afanoso y vil.
Debe ser muy curiosa la historia de esa canción!
Y es más dulce esta paz del espirito y más buena la paz
Dime canción: ¿para cuántos corazones fuiste 1« llave
de la casa, cuando uno la siente como UD"- mllsica silen·
á urea que los abriera al amor? ¿Tú oo prendiste una
ciosa, muy cerca del jardín, bajo una bonach~n'." tran·
flor en el alma de la abuela?
quilidad de conciencia. y en ?ºª absoluta pas1v1d3;d de
Me quedo pensativo
ansia~, ruando sólo se llenen ideas b lancas y sensaciones
Y me imagino la vida como un largo, interminable
a 21 ules. Pienso que después de esta paz. sincera y gran·
rosario
de misterios oscuros, y a la vez como un brevia·
de, que abr aza el alma en el hogar, no hay otra que se
rio de palabras de estrellas.
le parezca en su dul_zura sino esa ot_ra lejaoamente_ páAhora soy yo quien canta.
lida de los cemeotenos, que se trasciende eo el pnmer
Me he acordado de una canción que cantaba Carmen
luceco de la tarde, se distiende por sobre los melancóliy de otra que cantaba Sofía,
cos sauces largos y vive como una paloma huérfana de
De súbito oigo dentro de mi un suave despertamiento
~uel~. sobre los brazos abiertos de las cruces.
Los chicos corretean en el jar dín, riéndose al igual
0

PAZ DEL HOGAR.

Señor Coronel don :\1anuel Goozález, hijo del ex-presiden·
te de la República, general del mismo nombre,
muerto el 9 del actual.

Gropo de caballeros asistentes a la ceremonia conmemorativa en el tercer aniversario de la muerte del señor
Líe don Ignacio Mariscal, l\lioistro de Relaciones Exteriores.

Y me recooven!a con amc.r, pagándome con caricias
mis locuras tri\'iales.
La abuela los re prende desde su amable butaca pro·
visiona!.
-lQuiereo ustedes estarse quietos, bandidos?
La voz de la abuela, que ella quiere hacer áspera,
resuena en la casa con esa úoica harmonía que tienen
sólo los padres dentro del corazón para hablar a sus hi·
jos.
El más grande le responde:
-Bueno, abuela, no gritaremos, pero ¿ y si las ros.is
del jardín nos llaman?
La anciana y yo nos reímos.
Y así va pasando el día, eo una pa1 pura y buena,
que no puede describirse.

Yetta Rianza.
Ha sido el gran éxito en la escena d-, la Opera Cómica de París
la aparición de la admirable bailarina Mlle. Yetta Rianza, en sus bai'.
les Slavos. Lo piotoresco de sus actitudes, la or iginalidad de su co·
reogra fía. la gracia de su cara, la infinita varitdad de sus pasos, en·
v'.1 eltos eo un encanto indescriptible, los trajes en fin, de tipo mO!C0·
vita que lu&lt;:e, hacen de la danzarina una figura de grao belleza, que
atrae las miradas y cautiva los espíritus.
Discípula de Mme. Mariquita, la célebre maestra de baile del cita·
do Coliseo, puede decirse que Mlle. Riaoza, ha convertido el a rte
coreográfico de la primera, en algo nuevo y moderno, en algo poético
que todos los que lo ven, lo califican en suprema noveda d eo el muo·
do de la danza.
La 1:elebrid:'-d rodea la figura de la famosa bailarioa, y la ccítica
Pocom1a el éxito de la misma, eo la «Sylvia&gt; que bailó en la Opera
de Moote Cario, y en la «Bailarina de Pcmpeya,&gt; que acaba de
ser una, d_e sus felices creaciones por lo escultural de la figura, y por
una estetlca que podríamos calificar de tanagriense Los bailes rosos
en los cuales se pueden calificar las danzas que baila Mlle. Ri«oza
hao tenido un grao éxito en París, no habiendo sucedido lo mism~
en Italia, adonde fueron muy criticados. &lt;Ayer noche- escribió un
critico de Roma-un público selectísimo llenaba de bote en bote la
sala del Cos1aozi para asistir a la primera representación de la Sociedad de bailes roses.
«Tengo la convicción- y me apresuro a maoife~tarla-que los es·
pectadores, como yo mismo, se habrán discretamente aburrido asietiendo a danzas tao distintas de las nuestras, y en las que domina una
a'llplia monote-oía.
«Los argumentos soo insulsos y sin interés: vale la pena de recordarlo.
«Decíase qne estos bailes se diforeociabao de los nuestros de un
modo completo y absoluto, y que, a diferencia del baile italiano eo
el que la acción se ioterrumre a cada instante para dar lugar al ~&lt;'D·
sabi_d? cooveocioo~lismo de actitudes,_pasos y contradanzas, en estas
oo,·1s1mas coocep1,1ooes del Sr. Fok10, música, mimica y danza sP
fuo?!ªº eo una admirable unida~, _dando viva expresién plástica a la
acc,oo. En ,·e~d~d. esta caract~ns!•c:i- no apareció aoocbe por oingu·
oa parte. La uo1ca caracterisllca 1ue .. , . la del aburrimiento
«Estos ru~s bail~~ admirablemente, con ligereza extrao;dioaria,
con eleg~n:1ª exqu1s1ta; y todos wn notables, desde los primeros ar·
11stas al ult1~0 soldado d~ fila N_o hacen el acróbata, sino el artista.
«Ya es s.1b1do: en Rusia el baile es muy considerado, y para él
existe una escoela sostenida por el Estado. Se ingresa en ella a tos
nueve años, y el número de discípulos es limitadisimo. Salen a )os
:li~z y seis y tienen !omed_i;'ltameote plaz_a asegurada en el cuerpo de
baile de les teatros 1mpenales. A los treinta y seis años salen del teatro con una pensión que les asegura una vida comodisima.
. «Las admisiones son muy rigurosas, para comprobar bien que el
1oveo alumno presenta, en efecto, todos los requi~itos para llegar a
ser un gra1;1 bailarlo, P!ofesióo qui: es estimada y respetada por
todos oo Rusia. Basta decir que la pnmera bailarina, la señora Tamar _Karsavio, es e.,posa ~e un egregio funcionario del ministerio de
J-!-ac•e~da, y sus demás COl~pañeras están casi todas casadas coo fuoc10oanos del Estado y oficiales del Ejército.
«Por lo taoto, supuesta esta pasión por el baile y el estudio consiLa ba:larioa Yetta Riaoza eo las Daczas Slavas, luciendo trajes típicos
guiente, los rusos bailan bien, como mejor oo es posible imagioárse·
del imperio moscovita.
lo; per? en cuanto_ a la característica antes eiluociada. oo la hemcs
descubierto por 01oguoa parte.
T rocárase tu pesar
cEI primero y el segundo «balleto&gt; oo están com,ti- coot!_alto, _una romanza para tenor, uu cduetto&gt; y una
en un donoso reir,
tu1dos sioo casi exclusi"ameote pos nuestro antiguo «paproh¡a ana de bajo a ntes de llegar al baile final.
soñando eo campos de azahar
so a dos,&gt; en el que los bailarines, uno después de otro,
, «Esta escena danzante final es verdaderamente grao·
allende el Guadalquivir.
lucen su destreza. La mímica, la expresión plástica, diosa. Los más difíciles ejercicios y las más or iginales
confieso francamente no haberlas encontrado.
danza~ rusas están__reproducidas con uo arranque, una
Y eo los ponientes rosados
«El mérito de estos bailes es la música magnífica que
faotas,a, uo freoes1 impresionante.&gt;
al agonizar el día,
los acompaña, y ya que los mayores maestros ruso,, des·
besara el sol los brocados
de Rimsky-Korsakow a G lazuoow, desde Glinka a Boro·
de tu almaizar de Almería.
dio, no se hao_descle~ado de escribir_sus mejores páginas para el baile; as, es que esas acc1ooes coreográficas
se veo comentadas pcr una rluma musical verdadera·
C.:;rdobesa, moro soy.
mente artistica, deslumbrante de colores, rica de or·
ltffil
~~ &lt;fil® ~
Y si en lugar de nacer
questacióo , elegante de forma.&gt;
e~ _la muerta edad de hoy
El articulista italiano prosigue después describiendo
v1v1mos eo la de ayer,
alguno de los espectáculos corecgráficos que ha visto a
los artistas rusos
fueras, logrando tu ideal,
La nieta de Abderramán
« Aye r noche, sin embargo, excepto «El príncipe lgor,&gt;
reioa en gentil mirador.
oo se encontró nada de eso
Yo... !moro de sangre real
Cordobe,a, moro soy.
«El primer baile tiene una música sin interés y sin
de las huestes de Almaozorl
Por eso oo hallo placer
valor, compue~ta por el maestro Tcherephio, profesor
eo la guitarra de hoy
de composición en el Coose1vatorio de Sao Petersbur·
MIGUEL DE CASTRO.
como eo la guzla de ayer.
go, y que dirige la orquesta.
«El segundo baile esta formado por alguoos valses de
Chopio, orquestados, y con escasa genialidad. Ahora
Debi ser yo poseedor
bien, una tal profanación artística es para protestar en
de aquel patio de arrayán
voz alta contra uo sistema antiestético que recae en des·
donde lloró su dolor
prestigio de eMa compañía, que se anunciaba como
el último Abderramáo.
guiada sólo por oobles ~eotimieotos de a rte. La música
de Chopio, escrita expresameoto para el piano, saca
Y tú cordobesa de ahora,
únicamente todo so efecto del equilibrio a r mónico de
flo~ de leyeod~ y poesía,
ese instrumento, de sus timbres especiales, del especial
tuvieras de estirpe mora
~·rancia, ~on sus derrotas gigaote~cas, sus cien mil
empaste de ellos,
galanes con bizarría.
«Y, ji.demás, la música de Chopio oo está hecha sólo
vahe~tes ~~•dos en los campos de batalla, sus trescieo·
de notas; es el alma del gran art'sta, interpretada con el
t~ mil pns1ooero_s ll~vados a tierra enemiga, sus cinco
famoso «tempo rubatto,&gt; y cuando se presenta reprodumillones de cootnbuc,óo y rescate, sus ciudades arroi•
Eovidiarao lo 4ue vales
cida con el ritmo acompasado, iodifpeosable para la
o~das, sus fort~lezas desmanteladas, sus provincias perlas musulmanas priocesas
danza, pierde todo su caráctt,r y su peculiar interés.
dida~. a los quince años de tao grao desastre, se halla
en los torneos reales
«El baile tercero, es!o es, la tercera parte del espec·
en pie! más ~erosa, más adelantada que ouoca eo
de las noches cordobesas.
táculo, no es otro que el segundo acto de Borodio. Aquí
artes, rnclustna, leye, y todos los ramos de la sabiduría
la música aparece llena de carácter, magnífica eo la
que son el · fundamento
de la prosperidad
y grand eza
Y_ haciendo ele tu amor prez,
E
.
forma, expresiva, ardiente, avasalladora: más .... ¿qué
del as oac,ooes. s porque en medio de su cataclismo
alguo rey te llevaría
el alma de e~te pueblo babia permanecido eoter 0
significa ese acto, truncado, sin preparación, que nos dé
sobre un potro de Jerez
h3;biéodole alcaozado sino al cuerpo los golpes delª• ~
idea exacta de la ópera del grao maestro ruso? Dos
por tierras de moreda.
m,go.
ene
tercios del acto están ocupados por un coro, un aria de
0

�jer tiene que prescindir de su natural co ·
quetería y amoldarse a las obligaciones
que impone el cuidado y dirección de una
casa.
Una señora que/Viva bien, no tiene que
ocuparse materialmente del arreglo de la
casa; pero debo inspeccionarlo todo, inclu·
so la cocina y el departamento destinado a
los criados, si oo quiere que el desorden
reine eo su hogar y que nadie cumpla coo
su deber.
Cuando los criados saben que la señora
no se ocupa, poco a poco vao aficionándose
a la holganza, y acaban por oo ser sopor·
tables.
No hay trabajo penoso, cuando está bien

CRONICA
Parece. mis queridas lector01s, que los sombreros pequeños y la tendencia de las draperías serán las novedades más importantes de la estación actual, pues según
os decía en mi pasada crónica, el estilo envolviente que,
tanto las draperías como los 4'panier&gt; imprimen a los
trajes, se verá hasta en los severos 4'taitleur,&gt; los cuales
por su naturaleza misma parecía que deberían quedar
excluídos en esta inspiración.
Inútil creo que será añadir la preponderancia absoluta con que reinará el citado estilo para confeccionar los
atavíos de paseo, ceremonia o t:eunión. En efecto, lectoras mías; los trajes de calle y paseo se har2n drapea-

dos en forma de «paniers&gt; abiertos por el frente, los
cuales descenderán por detrás ocultándose bajo un lar·
go paño que formará una pequeña cola, pues otra de hs
novedades que la moda nos trae es la de llevar estre·
chas colas en algunos atavíos de paseo.
En otras 4'toilettes&gt; la falda se fruncirá al rededor del
talle y será estrechada en el bajo por una ancha banda
de tela lisa o cubierta de encaje, sobre la cual la parte
fruncida caerá con cierto aspecto de abullonado, o, más
bien dicho, de túnica abullonada.
En algunos modelos serán los faldones · quienes impriman amplitud a las caderas; éstos se barán redondos,
abiertos por el frente, cruzados sobre un lado, desiguales en sus dimensiones, pues el izquierdo se hace más
largo que el derecho, a fin de que al cruzarse finjan
una caprichosa drapería, pues según dije antes, estos fa).
dones son plegados al rededor del talle. También vemos
lindos modelos en los que estos faldones, que semejan
más bien túnicas o 4:paniers&gt; de original corte, son más
largos por detrás que por el frente y terminan cortados
en punta de chal.
Estos trajes se hacen, generalmente, en sedas flexibles,
corno crespón de China, crespón de seda, 4'piel de cis·
ne&gt; velo o «satín crépe.&gt; Lo,, pliegues de las draperías,
sabiamente combinados, producen en estas telas efectos
verdaderamente deliciosos y de una gracia extrema. En
efecto; en este género de encantadoras4'toilettes&gt; hemos
visto un modelo en donde la exquisita sencillez, que oo
excluye uoa suprema elegancia, permite contemplar la
armonía de la línea en toda su belleza.
Dicho modelo está hecho eo 4'satín crépe&gt; gris topo,
luciendo en 1a cintura un listón &lt;Jscocés verde, azul y
blanco perla. Este listón se anuda en un lado, c asi por
el frent.¡, y cae en dos pequeños paños o puntas. El
cuerpo se abre basta la cintura sobre uoa camisola de
punto de espíritu, recubierta en parte por uoa cascada
de encaje valenciano que se desprende de cada lado del
cuerpo, al cual está cosida por los bordes. La falda lle·
va unos faldones o «paniers4' abiertos por delante, pro·
loogáodose por detrás eo punta de chal.
Otra elegante 4'toilette&gt; está confeccionada en eres·
póo de China color de jeráoio. La falda está drapeada
en el bajo, y sobre ella cae negligentemente uoa túnica
abierta sobre un lado recogida con pliegues drapeados.
El cuerpo, escotado en punta, luce uo cuello-chal he·
e ho en fino listón bordado el cual se recoge un poco por
el frente sobre la punta del escote que está terminada
por un nudo de satén negro. Cintura de terciopelo oe·
¡¡ro coo dos largos paños cayendo hacia atrás por el lado izquierdo.
_
.
No dejaré de señalar aúo, la elegancia sobna y d1s·
tioguida de uo modelo hecho eo crespón de seda color
de bronce. Este atavío está hecho en forma de grao cascada drapeada y cruzada, guarnecida toda al rededor
en el borde con fino plissado en tafetta del mismo tono,
abierto eo el delantero sobre un delantal de la misma
tela, adornado con un motivo eo bordados de estilo búlgaro de vivos colores, puesto en el bajo.
Este mismo adorno se repite en el cuerpo en el cual
e l pequeño escote deja ver una camisola de encaje ere·
ma. Uoa cintura drapeada, en crespón rosa antiguo de
un tono igual a alguno de los matices empleados eo los
bordados, completa muy liodamaole este traje e_o . el
cual la discreción encantadora compite con la d1stln·

La falda, en velo, será fruncida en la cintura al rede·
dor del talle, n,cogida en el bajo hasta la altura de las
rodillas por medio de una ancha b1oda de sarga o pañc,, igualmente bordada de soutache. Un jaquet de sar·
ga o paño con faldones redondeados por el frente y un
poco proloogad0s por detrás, guarnecido con soutache.
completará estas «toilettes&gt; de uoa elegancia sencilla y
práctica.
Se preparan, así mismo, para los paseos en el campo
y las quintas veraniegas, gran variedad de trajes hechos
en crespón blanco guarnecidos c00 seda pé11iké blanca
y de color. La falda, cerrada po'r un lado, lleva sobre
el borde. bajando de la cintura hasta la altura de la~
rodillas, pequeñas almenas bordadas con seda pékiné.
El cuerpo se abre sobre un chaleco de seda pékioé. El
jaquel se adorna con cuello, vueltas, carteras en las
mangas y pequeñas bolsas de seda pékiné.- MARGARITA.

De París
Dado el lujo de la "toilette" moderna, todo cuanto a ella se refiera
es interesante, y cada hora del día
tiene su traje especial. No se asusten ustedes; no crean que la moda
las obliga a cambiar de vestido diez
y seis veces por día, ¡qué horror! Al
decir que "cad• hora" tiene su tratraje especial, me refiero a la mañana, el almuerzo, la tarde y la noche;
}'. dentro de est?s cuatro períodos de
tiempo caben 10fioitas combinaciones.

Por la mañana, a primera hora,
hacen falta dos batas: una de piqué
blanco, que se pone al terminar la
primera parte de la "toilette" antes
de salir del cuarto, y otra de lana de
lo~ Pirineos para hacer la visita de
inspección, indispensable en toda ca·
sa bien organizada.
Más tarde, al volver del paseo matinal, antes de almorzar, es muy
conveniente cambiar el "troteur"
por un traje de casa cómodo, sin
grandes pretensiones, e l ''tailleur,"
encantador al aire libre, resulta "eti·
qué'' y mezquino en casa, y además
molesto quedarse con el vestido irn·
pregnado de humedad o de polvo.
Las señoras prácticas reconocen
que el traje de casa, sobre ser bonito, es económico, porque duplica la
duración del vestido de calle.

ción.

Para los días un tanto frescos de la estación primaveral se preparan gentiles trajes hechos eo sarga lige~a,
mezclados ceo velo de lana o paño muy fino en el mis·
mo color. Sobre el cuerpo, hecho eo velo, de forma ~imono y un poco amplio se aplicarán, a partir de la _c10tura, unas quillas de sarga o paño, bordadas vertical·
mente con fino soutache. Las extremidades de estas qui•
llas se perderán bajo una pala o aldeta que forma horn·
brera.

Riquísimo traje para comida o recepción.

El punto de Alencon, especialmente
si es antiguo, enloquece a las duquesas
francesas. Los encajes hereditarios se
conservan con las alhajas de familia.
¡Qué alegría tan altiva debe sentirse al
extender en randa el encaje con gue
una hermosa antepasada se presentó an·
te la corte de Luis XIV, o que procede
de la dinastía de los abuelos! ¿Quién
sería capaz de decir la edad de tan
aristocrática reliquia?
Los encajes góticos raros y auténticos
se pag, o a precios fabulosos por las americanas. Constituían la pasión favorita
de Isabel de España, que poseía una es·
pléndida colección, adornando con ellos
en ciertas ocasiones sus trajes de cere·
monia.
Muchos encajes, casi todos [y lo mismo los negros en caso de luto]. sirven
para guarnecer e l pañuelo de bolsillo,
que muchas veces es todo de encaje,
porque casi nada representa el pequeño centro de batista, que apenas si pue•
de cubrir la punta de uoa nariz blanca
y soo rosa da.
Los Valenciennes y guipures blancos
están indicados para la ropa blanca, así
como todos los que sou fuer tes y resis·
ten el lavado. Con ellos se puede guar·
necer también la ropa de cama y mesa,
las cortinas, colchas y toallas.
Los encajes que sirven para la ropa
blanca y para los muebles, suelen usarse tambié n en prendas exteriores. So·
bre ropa de balista y fina seda se ven
guipares y Valencieones; el encaje de
Luxenil adorna cuellos y pelerinas: así
como volantes de cortinas; el de Irlanda sirve también para varios fines.
Los magníficos puntos de Italia han
guarnecido ropa de mesa y tocador con
tanta frecuencia como trajes dogaresa.
El encaje fué el lujo predilecto en
tiempo ele Luis XIII. Las carrozas y
hasta los caballos, se adornaban con
punto de España (encaje de oro). Pal·
cos y lechos enteros se adornaban con
encajes que Venecia producía para
adornos de mobiliarios, en oro y plata.

Sombrero de paja de media
estación .

Original toilette para paseo o visita.

Pasada la hora del almuerzo en familia, y después de
haber descansado leyendo, haciendo labor o buenamen·
t~ tendida eo la 4'chaiselongue,» hay que pensar en ves·
t1rse para la hora del te.
Esta «toilette&gt; puede ser vir para comer, exceptuando
los días que haya convidados de cierta importancia, o
que sea preciso ir al teatro después, en cuyo caso es
preferible vestirse antes.
Ahora podemos detallar un poquito las diferentes
«t_o ilettes&gt; de que vengo hablando.
La bata V S de S, como decimos aquí, debe ser de un
género lavable y muy sencilla de forma, con objeto de
que resulte cómoda.
Las de piqué blanco con entredoses bordados, o enea·
je _gordo de Almagro, con mucha más amplitud que el
«kimono&gt; verdadero; pero de ese mismo corte, son in·
substituibles. Algunas señoras se inclinan a las de bri·
llantina; yo las juzgo demasiado lijeras para este tiempo,
aunque se tenga el cuarto muy caliente.
La bata de trajín (llamémosla así) será más práctica
en forma de gabán, con mangas y abrochada delante
con doble fila de botones.
A esta hora es quizá el único momento en que la mu-

Yo estoy eocaotada coo su reaparición, porque la
considero precisa para que uoa mujer resulte elegante,
aunque oo llega mi entusiasmo á creer que ella por si
sola baste para hacer elegante a la que oo lo sea.
Del traje 4'd'interieur&gt; de lujo, ya he hablado otras
veces; pero corno la moda camt.:'l. coostantemeote, pue·
do decir algo nuevo.
Hoy se iospirao los modistos para la creación de esta
clase de 4'loilettes&gt; eo los trajes del Renacimiento del
siglo XXVIII, reproducidos coo cierta faotasfa que no.
deseotooe al lado de algunos detalles de extraordinaria
fidelidad.
También hay gran tendencia al gusto oriental, coo
esa amalgama de coloridos diversos, bordados de oro y
plata; pero para atenuar su excesiva brillantez se cu•
bren con gasa negra bordeada de piel.
CONDESA D'ARMONVILLE.

La última creación en traje para soireé.
organizado. y por grande que sea una casa;
si se maneja bieo, en dos horas se ha revisado de arriba abajo, y dado las órdenes
necesarias para todo el día, con lo cual
terminan los deberes de mujer hacendosa
y empiezan los sociales. A las once, corree·
lamente vestida a la inglesa, se sale a rlar
un paseo higiénico y a recorrer tiendas.
Ustedes me figuro que visitarán diariarnen·
te la Exposición del Trabajo de la Mujer,
donde, según he oído decir, hay preciosidades.
Corno traje de casa para almorzar, pue·
do citar dos estilos. El estilo severo, y otro
mu~ suelto, _con cola de c1espón negro; la
«gmmpe,&gt; s10 cuello, de tul blanco, y una
«écharpe» de gasa «mauve» o celeste echada sobre los hombros.
Para una señora joven y bonita nada
mejor que un vestido también flojo y largo
de vuelo blanco. La cola, relegada desde
hace tiempo, es hoy indispensable.

Precioso sombrero de paja adornado con plumas.

�CONSULTAS
USOS SOCIALES
A CoRNELJA: Las señoritas pueden tener tarjetas en
hs cuales se imprima su nombre, pero "º su domidlio,
pues no les toca a ellas ofrecer la casa, sino a sus padres ·o hermanos.
El tamaño de dichas tarjetas debe ser pEqueño, lo
mismo que las dimensiones del nombre impreso.
En cuaoto a la pregunta que me hace sqbre las Ces·
lumbres del luto, le digo Jo siguiente: éstas varfau mucho según sea el duelo que se lamenta, pues depende de
las personas por quienes .se lleva el citado luto. Si ~s
muy próximo, como por ejemplo: de padres, esposos, ht·
jos o hermanos, a los seis meses aún se u&lt;an telas opacas adornadas con crespón, y el sombrero debe guarnecerse con gasa opaca o con crespón inglés, pero si el luto no es de persona tau allegada, puede aceptarse un
traje negro, hecho en diversas telas, como es el velo, el
paño satín, lana flexible y otros géneros por el estilo. En
estos casos, los sombreros se adornan con plumas, lazos
de terciopelo, taffeta o liberty.
Es muy propia la toca con velo largo para una seño·
ra de cierta edad, pero esto en las circunstancias de que
tenga un luto riguroso.
Mucho agradezco su bonda&lt;l para juzgarme, y correspondo cordialmente a su amable ~impatía.

MARIA DE LouRDES: Esperaba yo hace tiempo sus confidencias; así pues, he tenido verdadero gt.sto al recibir
su carta.
Hace usted perfectamente en obedecer las iodicacic·
ues de su familia, ta oto más cu.mio que tienen completa razón en oponerse a que usted se case con un joven
sin porvenir, y, lo qne es peor, sin deseos de formárse·
lo ni de emprende• ningún trabajo o negocio.
Esta obediencia l,m penosd la enaltece a usted en sumo g rado, y aun cuando por ahora sufre tristezas iude·
cibles, yo le aseguro que con el trduscurso del tiempo
encontrará consuelo, y tal vez muy pronto un nuevo
amor vendrá a quitar de su corazón ese afecto que hoy
tanto la atormenta. Sin duda alguna, su buena dCCión se
sabrá, aún CUdndo usted la oculte, y un.t dtmósfera de
si mpdtía Id rodeará como una aureol,t lumiuo~,t. hacien·
do que todos CUdotos J,, conocen la estimen en lo que
vale, y &lt;lCaso entre esas personds se encuentre algún
pretendiente, del cual recibd la felicidad d que es tan
acreedora por su rectitud y docilidad.
Respecto de sus demás preguntas le digo que use la
«Sudvisiua.» para quild.T de su tez esdS espinillas o barros. Es una prepc,ració n excelente que sin duda le da·
rá buen resultado.
En cuanto al modo de drreglar l&lt;1. habitación de que
me habla, creo muy apropiado el color fresa cl,tro, pues
de ese modo las cortinas, muebles, colcha de la ca.md y
demás accesorios esta rán de acuerdo con el l&lt;lpiz de l"pieu.
Tengo mucho pla cer en contestar a sus consultas, y
sabe que siempre encontrará en mí una amig"- siucerd.
LITERATURA
A NGELINA DOMO DI GORCE: Su composición es muy
linda; ya Id remití a quien corresponde para que, si fue•
re po!ible, se publique en las páginas de este SemdOd·
ria.
Me juzga usted con gran benevolencia, por Jo cu&lt;1.l le
doy lds más sinceras grd.cids.
BODAS DE PLAT.\
L1:so: ;\lucho celebro que le h"-)'d pdrecido bien el
progrdmd de Id fiest" que tuve el gusto de indicdrle:
ojalá que ésta resulte muy bouit"-, pues el objeto de ella
no puede ser más simpático.
C reo que a la señor"- su mdmá debían obsequi"rle una
medalla de plata , con la fecha de su matrimonio en un
lddo, y en el otro. el del aniversario que van .l celebrar.
A su papá, seria más propio ofrecerle un reloj con igual
inscripción. Ld. vajilla de plata es un detalle muy lindo
y elegante en la fiesta, pero ~i sus recursos no les per·
miten este derroche, creo q ue bastaría «doruar el co-

medor con flores blancas, como si nuevamente se cele·
brar...u ...quellas nupcias, formando con dichas flores,
sobre el follaje, las dos fechas ya iudicadds.
Ya sea en el brindis de Id cena, o en un intermedio
del cóucierto, deben ofrecer la fiesta a sus P"-PáS, por
medio de una ~entidd alocución.
Les deseo un éxito completo en tan conmovedora• solemuid"d doméstica.
MODELO
Ai111GA. ill!STERIOSA: En el pasado número me fué im·
posible darle el modelo que se sirvió pedirme. Le ruego que me dispense esta falta involuntaria.
Dicho modelo está hecho en raso crema bordado con
sedas de diversos matices y listón azul pálido.
¿ Recibió mi carta por correo?
INDICACION
JOSEFINA: Es digno de sincero elogio su caritativo deseo de ingresar como socia a la institución de la Cruz
Roja, la cual, como es bien sabido, goza de un justo crédito en todos conceptos.
Si se sirve darme su dirección particular, tendré el
gusto de ofrecerle algunas indicaciones sobre la manera más propia de solicitar su ing reso a la citada asociación.

CONFIDENCIA l"'TIMA
\,VALKIRIA: ¿Por qué tiene usted ideas tau raras, que·
rida amiga? Se muestra sorprendida a causa de mi res·
puesta a «Magda,» pues le parece indigno en una mu·
jer que conserve gratitud hacia un novio, del cual se
ha recibido en pasadas épocas el supremo don del amor,
y que ahora, por una involuntaria velP.idad de senti·
mientes, ya no se presta a continuar el dulce idilio, que
sólo pertenece al recuerdo.
Pues si en el afecto legítimo la priocipal condicióu
que se requiere es que sea sincero y fiel, ¿como se hau
de un:r en matrimonio dos seres, de los cuales uno de
ellos no se siente dispuesto a tener por el otro ese ca·
riño leal ?
Y, si no tiene las honradas intenciones de casarse,
1 para qué, también, prolongar por más tiempo esa comedia innoble en la que ni placer se encueutra ?
Del cambio de sentimientos nadie es responsable, y
lo único necesario en estos casos es ser franco y leal; el
novio de «Magda» lo fué, de modo que no existe ningu·
na indignidad en ésta, si recuerda con encanto y con
agradecimiento para ese caballero, sus pasadas veutu•
ras.
El caso de usted es rr.uy diferente: su novio la enga·
ñaba; tenía otro afecto en el corazón, al cual sacrificó
la dicha de la noble y generosa «Walkiria,» que hoy
se ha propuesto vengarse de su antiguo prometido, aun·
que sea a costa de su propia vida .... «La venganza es
el placer de los dioses,» decían los romanos de otros
tiempos; es cierto, será un· placer para los dioses del
paganismo, más nunca para las almas cristianas que sa·
ben sufrir y perdonar. Olvide ested la ofensa, y, sobre
todo, olvide al ofensor; esto es muy fácil cuando ya no
se estima a un hombre, y usted no puede estimar «al
traidor,» ¿ no es cierto? Pues bien; olvídelo, y, lo que es
más aún, olvídelo por otro, el cual sea digno de uu:i
mujer tan inteligente como usted lo es.
Esa será la mejor venganza, y para «vValkiria,» la
más grata; ¿verdad?
POSTAL
TALI0SER: ¿Aún se acuerda usted de míl Yo le creía
muy ocupada en su viaje de recreo a través de la bella
Italia. Mucho le agradezc~ que se acordara de "Margarita" en las catacumbas de los santos mártires; esa
oraci6n es la más dulce memoria con que podía favo·
recerme. Pero, no puedo menos de asegurarle que su
letra no es la misma de sus primeras tarjetas; éstas te·
oían el sello de una legítima feminidad, y las últimas
poseen un carácter netamente varonil, sobre todo por
su laconismo. Un notable escritor tuvo la feliz o desdichada ocurrencia de llamar a las mujeres: "el sexo elocuente.''

Por eso me llama la atención el cambio de su estilo;
pero. en fin, no tengo derecho para abrigar esa duda, y
me despido deseándole un feliz viaje y un pronto regreso a la patria.
PARA L AS U~AS MANCHADAS
Luc1LA: Procure usted quitarse esas manchas, usan•
do el "pulidor" con bastante frecuencia, pero si no con·
sigue lo que desea, póngase esa pomada roja que presta
a las uñas un bonito color sonrosado; así no se verán
los feos puntos blanco, de que habla, los cuales la tie·
nen tan triste y preocupaca. En este, como en otros
casos de la vida, amable señorita, cuando una mancha
no desaparece, lo mejor es ocultarla de un modo hábil,
pues lo más torpe es hacer ostentación de ella.
CORRESPONDENCIA ROTA
UNA AFLIGIDA: Quisiera yo, simpática señorita, darle
una respuesta que pudiera consolar su pena, pero cuan·
do ~e recibe un" confidencia debe corresponderse con
absf)JUtd sinceridad, y así Jo hago respecto de su pregunta. Si ese caballero la amase de verdad, babría insistido en escribirle, más aún si juzgo que usted se había ofendido por su declaración ; si no lo ha hecho de
ese modo, sino que, por el c.:&gt;nlrdrio, é l mismo propuso
romper la correspondencia epistolar que antes sostenían,
a usted no le queda más recurso que aceptar esa proposición y procurar que el olvido venga poco" poco a
quitar de su corazón un afecto que tacto la hace sufrir.
MARGARITA.

Lo que disti ngue de un modo especial al Odol de todos los demás
preparados para limpiar la boca. es s u notable propiedad de recubrir toda la
ca,·idad bucal con u na ligerísima y microscópica capa, pero s in embargo de
gran ·poder antiséptico. que aún durante algunas horas después de haberse
la,·ado la boca, conserva su efecto. Este duradero efecto, que ningún otro preparado posee, es lo que asegura a quien usa diariamente el Odol, de que su
boca e3tá protegida contra el efecto de las caries y materias de ferrne1úación
que destruyen la dentadura.

EL ARTE DE BAILAR
BIEN
Hay que confesarlo, nuestra prosaica
época cootamporánea, que lo es de tantos
danzantes, resulta una negación respecto a
la danza.
Si el hada encorsetada y barroca del minué, cubierta de encajes y polvos de arroz ,
acostumbrada al re,,peto religioso de sus
partidarios, viera lo que hoy suced~. vol ve•

ría a hundirse en su bombonera esmaltada
por Wateau.
Hoy se baila mucho, se baila en todas
partes, pero se baila mal.
Al parecer, nada más fácil que sacar a
bailar a una señorita.
Con cogerla de la mano y ceñirla el talle asunto concluido.
Eso haceo muchos osados, lanzándose de
cualquier manera entre los que bailan, introduciendo la confusión con su marcha loca como aquel cañón terrible de Ja noveJa 'de Víctor Hugo, «El noventa y tres,»

desprendido de sus amarras y balanceado
por los vaivenes del buque.
Aquí arriman un pisotón; allí sacan un
ojo con el brazo. convertido en un palo,
allá sacuden un cachete al dar la vuelta;
y a todo esto, la «pareja» sudando en po·
der de tal molinillo, y haciendo la triste fi.
gura como la ninfa que se llevara un ogro.
Nada más sencillo que moverse con ele·
gaucia y armonía.
He aquí la actitud debida: el brazo iz·
quierdo del caballero debe estar bastante
extendido, para imprimir al brazo derecho

de la dama, las diferentes direcciooes del
vals, )'. el hombro derecho de aqué l no debe deJar_ de per1;11a~ecer constantemente
perp~nd1cular al 1qm~rdo de ésta
As1 colocados se evitan los encoutrouazos que ~os reclutas º? saben impedir.
Conocida y~ la actito~ de los bailarines
no huel~~n ciertas máximas de exquisita
correccwn.
En el vals, la señora es la que debe ro·
gar al caballero el de~canso.
Es~a es la regla universal, salvo en el
Brazil, e~ que es él el 9ue la propone.
La muier no debe mirar nunca al hom•
bre a la cara, ni llevar los ojos bajos, sin
fijarlos con naturalidad en cuantos pu~tos
se le presenten al girar.
Conviene evitar lo mismo la gazmoñería
que el descaro.
Si el valsador es tímido, no es mal visto
que ella comience la conversación.
A veces una joven en el rigodóo habla
con el bailador que tiene a su lado, y que
es el de otra pareja y no con el suyo.
Es un acto incorrectísimo.
En cambio no lo es (i la vida es uua pa·
radoja!) .,¡ escurrirse de la reunión sin des·
pedirse de nadie
Para conducir al «buffet» a su pareja demostrará el caballero su buena crianza, pidiendo permiso a la madre de la jovencita
y a ella misma, no invitándola de hecho,
como se acostumbra. Un detalle inapreciable.
Los hombres deben llevar las dos manos
enguantadas, sobre todo para bailar.
La mano desnuda puede sudar y manchar el guante y el talle de la dama.
Las señoras irán provistas de un «car•
net» para apuntar los bailes que se las pidan y del abanico tau necesario e importante en la mujer, rn puñal o su varita de
virtudes.
La mezquita de Santa Sofía en Constantinopla es, según una autoridad competente, la iglesia más perfecta y hermosa erigida por un pueblo cristiane-pues, se sabe,
era iglesia cristiana antes de mezquita
mahometaoa En particular es imponente
el interior, con su maravillosa cúpula de
107 pies de anchura, diseñada eu un plan
hasta entonces desconocido. Hay en o cer·
ca de Constantinopla a lo menos c ien mez·
quitas que son imitaciones más o menos
aproximadas de la de Santa Sofía. El solo
rasgo característicamente maht meta no en
estos templos es el minarete.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Mc1rchita y arrugada á loa
dieciocho

Joven y seductora
á los sesenta años
La edad no !m
:oorta.-N!nón de
L'Enclo11 tuvo un
a p a s!on ado ad·
m!udor cuando
contaba 00 aiios,Las arrugas, la flo
jedad dd las carn es en el rostr o y
el cuello, la lax! •
tud del b usto los
c ..usa el despr en4lm!ento del cutis
y el reblandecl•
miento de los tejl·
dos subcut áneos
Par a evit ar todo
~o Que envej ' Ce porQue destr uye la ap ariencia Juvenil, nad a tan b ueno como la

Creme Sirene para embe-

llece.-

(desgrasada.) - Además de ser
un h igiénico hermoseador sin Igual, sol!•
d!flca lós tejidos, promue ve una circulación salu dable y satura de un magnético
p erf~me voluptoso,-Blanca para la ru·
bta.-Rosa par a la trlguella 6 morena.TARRO COK INTERESANTES CONSEJOS$ 2.25
CO8REOCER'l'Tló'10•DO, $,2.50.

- r oa

PRODUCTOS

DERMATALIS

EN LAS M I N As
Luis R. se desper tó después de una pe·
sadilla que duraba desde algunos horas.
Encendió un fósforo, miró el reloj: las siete, las siete de la mañana. Estaban prisio·
ceros desde tres días.
A la luz del fósforo, Marcos s. movió
las pestañas, abriendo luego los ojos como
un loco
Temblaba por el miedo y por la fiebre.
Antonio L. no se :iespertó.
- Duerme-murmuró Luis. -El puede
dormir!
Volvieron a entrar en las tinieblas.
-Ayúdame, Luis,-dijo Marcos queján·
do~e. agarrándole una mano en la obscu·
ridad.
-/Que yo te ayude?-La voz de Luis
sonó áspera, casi feroz.
-No q uiero mori r, Luis-lloró el joven·
cito-tú sabes tantas cosas! Busca, busca,
encuentra algo......
--L o pensé toda Ja noche-dijo Luis, con
len titud, como hablando a sí mismo.-Acabar así como un ratón. y 0 era fuerte, yo
era inteligente. H ubiera llegado a ser e l
jefe. Malditos todos! Malditos todos los vivos!
- / Moriremos, Luis?
-Como ratones.
Marcos se levantó de pronto. Una piedra
cayó despertan d o el eco d el su b terráneo.
-No te muevas-gritó Luis.-Te tiro al
agua si te mueves; te tiro, por Dios!
El otro volvió a acostarse lleno de miedo.
-Marcos-murmuró L uis, después de un
momento. Buscó en la obscuridad la mano
a rdiente del muchacho, Ja estrechó entre
las suyas.
La voz débil le contestó:
-Luis, sálvanos tú!
y volvió a reinar el silencio. Pasó otra
hora. Se oía siempre la respiración fuerte
y tranquila de Antonio L. que dormía.
-Qué respiración caliente!-murmuró
Luis.-/ No sientes qué aliento?
Marcos tembló como si despertara de
improviso; se movió c0n trabajo.
_y0 quemo,
-/No sientes el aliento de :\ntonio? Es
como fuego.

m•:º

-Yo he bajado en el agua esta nochedijo después de un momento.-He nadado
hasta la entrada de la segunda galería. El
agua baja siempre. Desde allá siguiendo
por la galería, virando a la derecha y después a la izquierda se puede alcanzar el
pozo. Si trabajan de aquel lado hay modo
de hacerse oír .... - Había hablado lenta·
mente, cerno si estudiara en su idea el ca·
mino que había que llenar.
-Quiero tentar -añadió.
Podíase casi oír los corazones que latían
como martillos. Antonio r eflexionaba: su
cerebro era un poco torpe.
-Dices, /virando a la derecha, después
a la izquierda? He comprendido, voy yo.
Se puso de pié.
-Dénme antes qué comer.
-Come-dijo Luis-y toma un sorbo de
agua. Después te sentirás mejor .
Rió con la risa silenciosa.
-/Hay todavía mucho pan?-preguntó
Antonio.
-No, dijo Luis. Y tampoco de aire hay
mucho. ¿No sientes?
Antonio no pidió nada más. Comió despacio, muy despacio. Era alto, fuerte, enor·
me: un coloso inocente.
-Pero-dijo cuando hubo acabado de
comer y de beber-no veré. ¿Cómo haré ?
-Es una empresa difícil-dijo Luis.Iré yo.
-Yo nado mejor que todoS--observó An·
tonio. Tenía vergüenza de su misma ham·
bre extraordinaria y quería ser útil a lo
menos.
-Dime otra vez el camino. Primero a
la derecha, después a la i zquierda.
-No vayas!-gritó MarcOS--no vayas,
tengo miedo.
- / Miedo de qué?-dijo Luis; y le estre·
chó la mano hasta hacerle daño.
'
-Antoni?, Antonio, no vayas!- sollc2ó
Marcos, quitando con fuerzasu mano de la
otra.
-Se quedará .\ntonio, voy yo.
Y también Luis ~e levan!&lt;&gt;.
:\tarcos sintió en la oscuridad que los
dos hombres estai)an de pié, uno al lado
otro. Abrió los ojos ·para mir~r: le parecía
de tener una necesidad de mirarlos en la
cara. Y no vi-'\ más que tinieblas· Sintió en
los o¡·os un dolor frío. una punzada; los

volvió a ce rrar, volvió a caer cansado, mur- el agua que había bajado por la noche y
Más ta1de, en las iglesias, las esculturas
murando:
que desde la mañana crecía, crecía con ra· que adornaban coros y capillas, represen·
-No, Luis, tú no....
pidez, misteriosamente. De allá no llega• taban personajes desnudos o en camisa.
Antonio empezaba a bajar, arrastrándo- ría nadie más: ni la salvación ni la muerte.
Los primeros eran los condenados, los
se. Cuando llegó al fondo se detuvo.
¿ Dónde estaba Antonio? Nadaba a tien· segundos los justos.
CUANDO OTROS FALLAN
-1 Cuánto tiempo se necesitará ?
tas .... Su aliento cálido, su hambre terri·
Conforme fué pasando el tiempo, la caCONSULTE A
-Nadando despacio, descansando a me· ble, vagaba para siempre en una oscuri- misa cambió de forma, abandonando la
LOS MEDICOS INGLESES
nudo para tocar la pared, se necesitará tal dad sin fin.,....
de túnica para convertirse en una prenda
(ESPECL\LISTAS EXPERTOS)
vez media hora. La vela puede du1ar aún
.... Y los periódicos hablaron después de graciosa elegancia.
Ellos tratan v cur.111 toJa clase Je enfermedades más. La dejaré encendida para la vuelta. de Luis R., quien había velado nueve días
Crónicas y N erViosas especiales. L:1s enfermedades
-Eociende! .\h! he visto la segunda ga· y nueve noches sobre la. vida de Marcos
de la Sangre en el hombre y en la mujer. especialmen Al margen de la vida
S., el pequeño minero de su pueblo; y to•
te la Esterilidad y toda clase de enfermeJaJes de n~uu- !ería.
La vela que Lu is tenía bien alta, alum· dos supieron cómo, calentándolo sobre su
No deja de ser curioso que en cierto
raleza delic.a&lt;la en ambos sexos que requieren experiencia y habilidad. Una curnción Radii:al y Perma- bró la gruta profunda, cerrada por una ga· pecho, dándole el último pedazo de pan, elemento femenino se haya iniciado &lt;el
nente es GARANTIZADA en cada caso.
culto del hombre», como dice con mucha
Si no puede presentarse a su consultorio, sírvase !ería. Antonio se sumergió entre el ruido lo hubiese devuelto vivo a la luz del sol.
gracia el escritorTery, cuando se pretende
enviarles un timbre de a cinco centavo~. v un cuestio- ligero del agua ; la voz repitió alta, lejos:
nario l e ser.i enviado para un trm.1.miem(J a Jomicilio.
-La segunda galería! He llegado!
TERESAH.
saplantarlo en sus funciones ¡:olíticas, y
Han cumJo ya a mt1chos pacientes de esa man~ra, a
Ac;tonio pasó la cabeza debajo de la ga- - -en cambio continúe la mujer, con su en te·
quienes no han visto jamás.
Sin embar~. una visita es preferible en cada ca- !ería; dijo:-entro!
LAS PERSONAS DE EDAD MUY ro beneplácito, sometida a la más impla·
so.
El coloso desapareció.
AVANZADA es muy frecuente que se que• cable de las tiranías, ejercida despóticaUna caución Je $500.00 oro. se Ja a cualquier per-/Cuánto tiempo empleará?-preguntó jen de postración de fuerzas, y debemos m~te ·por el elemt-n_to masculino.
d á
sona cuyo caso sea tratado sin éxito.
Marcos temblando.
esforzarnos en proporcionar a esas perso· q or pocof q~1e se p1e nse, sed compren e :
I:\'STITUTO :MEDICO BRIT.\NICO
Luis levantó los hombroF. Dejó encendi•
¡'6
· d
fá ·¡
ue nos re enmos a 1a mo a en e 1 ves1,r,
n~s u~a a ,mentac, o vana a ,
_c! mente que ha .llegado
a los límites extremos de la
da por algunos instantes más la vela sobre digestible y que a la par sea nutritiva. En .
.
H
h'
.
ta. Calle de L&lt;)pez, 8
el abismo, y después la apagó.
estos casos conviene ensayar alguna vez el rnconsc1e~c1a.
e a 1 una_ mu¡er que se
México, D. F.
i
Por
qué
apagas?-preguntó
Marcos.
KUFEKE,
que
reune
a
estas
propiedades,
rebela,
airada,
contra
la.
,mcua
conducta
Horas de Consulta: Je 9 a. m. a 6 p. m.
-Para ahorrar-contestó Lu is. Y espe· un sabor agradable, y que ha rnrvido ya en de lo:; hombre~ que la pnva de derechos
Domingos: de 10 a. m. a I p. m.
raron en silencio. Pasaron muchos minutos algunas ocasiones como alimentación exclu· q~e en_ su sentir la pert~necen, ~. vemo~- a
OTRAS OFICINAS EN:
lentos, angustiosos, fúnebres.
siva de personas ancianas que digerían con esla m1sm'.1 hmu¡der sorne edr.set a ,schrec,oln
Puebla, Pueb. Po rtal Hidalgo No. 5.
ME\riJa. Yuc. calle 61, No. 5I4Marcos seguía con el pensamiento el mu· dificultad.
a os capn~ os e un mo 1s o, .9ue oy a
Gufüfab ,jara, Jal. San Francisco, No. 235.
do viaje en la oscuridad. Primero a dere·
Pídase en farmacias y droguerías el Li· presenta h_mchada como un bun~e)o_y ma•
cha, después a izquierda .... Tocar siempre brito de cocina KUFt:KE que contiene nana 1~ f~Jª como a u~ tamal, hm1taodole
NOTA ESPECIAL:
la pared por no equivocarse ... . y mirar más de roo recetas de cocina muy ó.credi• el Emov1mt1ento dte las p,e_rónas.
t
I
El Prof. W. 11. Hale, Presidente de la lnstitut:i6n,
s con ra es a opres, n con ra a que
está ahora a cargo Je nuestra oficina principal en Mé- bien! L;i galería tieue otras salidas; se en· tadas
x i co. D. F.
tra e ntonces ~n un laberinto negro... . .
·
debía, en buena ley, iniciarse l;i rebeldía;
-iAn tonio!-gritó Marcos de pronto.
pero oo es aií y contemplamos, sooriendQ
Y el grito desesperado resonó terrible.
LA CAMISA
sarcásticamente, como haría Moliére, e l
EL PERFUME ROSE DE CHIRAZ
-iAntonio, Antonio, oh, Dios mío, An•
hecho de que el hombre, por especulación
de la ca~a F. Wolll y Son. recuerda la fragan- tonio .... !
.
.
y con entero desprecio de las gracias fe.
Luis tembló.
Esta prenda rtel vestuar_10 femenrno e_vo• meninas, cambia la forma de los cuerpos,
cia suave de las rosas de Persia.
_ 1Que te pasa?
ca desde luego las telas ligeras; la batista rectifica la obra de la naturaleza y hasta
BOCA DELICIOSA. F.RAGA:SCIA
Marcos movía los brazos, mirando asus- transparente, envolvie nd o los tesoros de supr ime, por hacerse original, las formas
una plástica impecable.
en el ALIENTO c o n Is■
tado el precipicio.
que f ueron ¡a o b ra maestra y e ¡ encanto
La camisa aparece en nuestros días ele· d e ¡ os mas
, e él e b res escu¡!ores. D e ano
- en
- Tú lo mandaste a morir! No era aquel
- en guerra a b'1erta ¡os sen
- ores pon h'fi·
el camino. Tú lo sabías, no era aquel. ¡ An· gante, contrastando con la rudimentaria de ano,
nuestras lejanas antepasadas.
ces de la moda, se exprimen cada vez más
Perfuman los tocio, Antonio!
¿ C uándo se comenzó a usar camisa?
labios y dan á la
-Cállate-dijo Luis, con un grao tem·
e ¡ cerebro para presentar nuevos &lt;modeboca. sabor de am·
, Nos cuentan que la virgen tenía camisa: ¡os». p ara e ¡¡o suprimen
e ¡ ta¡¡ e, e ¡ pee h o
brosía, apasionan blor;-se apercibirá de la equivocación.
-No puede apercibirse! sollozó Marcos aun se encuentran fragmentos de ellas en y quién sabe cuántas cosas más, convir·
y hacen divino el
· d o a ¡a mu¡er
· en a ¡go muy d'1st1Dto
·
beso de los aman- desesperado-no ha trabajado nunca por ciertas iglesias, donde se veneran como !len
a ¡o
tes.
santas reliquias auténtic.,.s.
, . que reprodujeron Fidias y Praxiteles en
La esoosB o.ne ese lado. Tú, sí, Luis, tú sí.
Es casi seguro que antes se llamó tun1•
d · bl
E
d d
¡
usa las Putlllu de
En
horror quiso huír. Precipitó. Luis ca después fué camisa.
sus a m,Ea es esta~u~s- s ver a que a ·
Violetos de Ru sia, de
y le estrechó con fuerza.
R 1 .
•
h
h h gunas senoras cont10uan mostrando, basQuentln, goza. de li. le -cog10
1
- Mar cos. Marcos, óyeme.
evt, ac,ones se1:1saciona es s~ ª':' ec O tante apretadas y a despecho de la moda,
ternura de suma•
- Tú lo has mandado a morir, sollozaba et n ebste reshpecto, vwlat nddo el mis_tenod de la algunas partes prominentes del individuo;
r!do. lnd!spen'é
d
,
.
um
ra o mom1as e mu·
•
,
b
d
sa ble para
los Marcos, volv1 n o~e ng,do entre los bra· . r a·' se
¡ . ao encon
'd
. s
d' . p_ero_ ~s 1o cierto que aun. no se a pensa_ o,
Que Bman las ex- zos
de
Luis.
Y
Lms
sentía
el
horror
en
el
l
~
et
s
eég
pcias,
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as
con
cami=,
en
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s1qu1era,
en
una
buena
hga
por
e
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sentido
o.uls!teces. Cajita
1ID as ¡:ocas.
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d
,
artística de alu
pequeno cuerpo prepara o para escaparse.
Las .
f
.
h h
F
. comun.
minio. 50 cvs. Por correo, CArt!tlcBda, 60
, -Y él,di_l?OrLq~é nos siguió ? Yod no que· fueron ;:;:~;~ªrc;~~~:ivatc s~~/~e ~:n;~~
cvs.-En :l.léxl&lt;l&lt;&gt;:Js/u111ns.m, Félix&amp;, Oía. A -v.
RECTOR DE SAAVEDRA.
d'd
b
¡
·
f
San Franci8co, Se.-J. r,obad.te Suc,,. &amp; Cn,. Pro• na .... . 110 u1s con voz apaga a.
No habló del pan que había robado, D'J , o sa ~r que as mu¡eres ran_cesas usar,sa 5.-J. Uihltin, l'iwrs. Sa, Bolívar t5.
dijo q ue había rechazado a otros
bao cam,sas_con ba'ldas carmes1.
L os sollozos d e 1 mue hª~h 0 se e~1ma ban. ta Hasta
siglo la
VIropa
aparece
claramente es·
prendaelentre
femenina.
Poc_o a_poco el cuerpo se ,ba enfriando, se
En el siglo VII se comenzó a usar la ca.
hacia hgero como un trapo. Después un cam • d d
·
E 0t
t ,
¡
esca.lofrío lo embargó todo y fué creciendo: si'glo,saXIIIe ormt •~re e.s epofca Y '?
,
, 1os ra¡es mascu1rnos y emen,Cuando estoy triste, veo en cada una de
a h ora M arcos tem bla b a, mas no por e I f no nos , 1
dí
d
t- ·
·
ni por la liebre.
. so o compren .ªº os un!cas, una ID sus traves11ras la imagen de una desgracia
é
•
,
L
.
Q
tenor
y
otra
exter10r.
La
primera
se
ha•
que puede sucederle, y me pierdo ea mil
1
-:-¿Q u piensas.-mur~uro 1!1s---1 ,ue cía con telas demasiado burdas.
qmera deshacerme también de ti?
E 0 ¡ · ¡O XIV ¡
· f é
, presentimientos dolorosos.
tos ClGARILLOS y
d
13
El cora?óa de Mac eos tuvo un latido .
e s,g
ª ca?1 ª u ya mas Rompe una pierna a un títere, y yo pien·
i orna
AZOADOS
f
t
digna de envolver las gracias femen10as.
so: ¿ Se romperá una pierna en una caída?
tos PAPELESNDREU
ueNroe. d'¡·o L •s
L h h h
Se cuenta que Isabel la Católica, cuando Juega a la pelota y me p regunto: ¿Será un
1
,
u, -no.
o e ec o para 1 't' d z
h'
d
del DR.
los dos. Si lo hubiese hecho para mí solo, e si
e arago~a, izo voto e conser· jugador? Cuando hace sonar su tambor,
sería un asesino. Pero lo hice para los dos· var puesta la cam1s~ qu'? llevaba ha~t!'- que me imagino que puede morir en la guerra;
¿entiendes ?
· s~s arm_as fue~en v1ctonosas, y el sitio du- cuando derriba un altarcito, temo que lle,•
gue a ser un escéptico; cuando lo veo ac uMarcos no comprendió. Su corazón la· ro . · ·· id~s anos!
.
,
tía, latía, vivo únicamente por el susto. y . La camisa de dormir_ que apareció en el rrucado en medio de dos sillas, me parece
también en aquel corazón cansado los la- siglo VII no tuvo éx,_to, probablemente, que un día puede ser arrojado eu una pri·
Representante General en México, tidos se volvieron temblorosos.
~orque después se de¡ó de usarla mucho sión. ¿El? Son sueños.
Octavio Sarti, 1~ Donceles 32,
N 0 d..
d
á
L .
b
tiempo.
.Hastd que yo vi11a no le acontecerán des·
•
,¡eron na ª m s.
u,s pensa ª en
En esas épocas lejanas, las mujeres, tan gr_acias. Le seguiré como la sombra al cuervestidas, recubiertas como castillos, de la
cabeza a los pies, durante el día; las princesas, las reinas, todas, se acostaban des·
DE
nudas.
POLVOS ADHERENTES
La delicadeza femenina actual se espanINVISIBLES
ta ante esta ausencia de traje nocturno que
hoy es riquísimo y seductor , mucho' más
FINURA, PUREZA, PERFU~lE IDEAL. - Comunica al rostro una maravillosa
seductor que el cuerpo desprovisto de to•
l:u~f~c~:~o~e~~e~~•&lt;!.~~!abJ~nfousr~oro:::c~aost tnR~~~~ºfii~~~ ~~~~~~a~
da cubierta y adorno.
absolnla Son los polvos de arroz de las reinas y los reyes de los polvos de arroz
Todo el siglo XV se pasó sin que las mu•
AGNEL. PP.Af'UMJSTA, 16, Aven ue de l'Opéra, PAR.I S
jeres se cubrieran para dormir.

VIOLETAS RUSAS

~!

S'

L~

Higiene. --- Belleza.

Perfumería Francesa.
Av.

E L MUNDO ILUSTRADO

-Moriremos sofocados-dijo Luis sinies·
tramente.
Antonio se movió; ,·iróse de lado, suspi·
ró fuer te y volvió a dormir respirando con
la boca entreabierta.
Callaron.
-Estoy bien-dijo de pronto Marcos le·
vantándose sobre las rodillas Tenía algunos momentos así de delirio.
-Luis, /no sabes que estoy bien?
En la oscuridad Luis rióse con los dientes cerrados: pareció la risa silenciosa de
. n a. Después se levantó, encend1'6
una h 1e
otro fósforo, exploró el ca.m ino.
-Voy a buscarte un poco de agua.
Se dejó caer, arrastrándose ágil y atento
com~ ~º.ª ser pi~nte. Lleg~n1o al borde, del
prec1p1010 apoy~~dose al ultimo escalon y
est~ vez encend_10 un pedazo de vela que
trata en _el_ ~ls1ll?., M1:6 las aguas neg:_:1s
del prec1p1c10,
fi¡amente, escudnnó
con~tenc16n; susoios centellearon. Después
volv16 a subir llevando la botella llena de
agua.
-Toma-dijo.
Y Marcos bebió con avidez.
-Ahora sí-dijo Luis. Y volvió el silen·
cio otra vez. Pasó quizás otra hora, eter·
na, tristísima.
Antonio L , se despertaba al fln.
Oyeron la larga respiración del sueño
que acaba; el coloso tendió los brazos, en·
contró a Luis, se levantó sobre los codos,
aun medio dormido.
- Ah , -dl·¡·o- cómo dorm1'a 1· so-naba que
estaba en mi casa. ¿Qué hora es, Luis?
- N o t engo fós foros Para botar- Contes ·
tó Luis, malamente.
-Serán .... ¿Qué hora será ? Tengo ham·
b re.
•
-Tú siempre tienes hambre.
Entonces rióse también Antonio; pero su
risa fué gruesa y abierta, y tranquila como
su respiración.
-Para comer hay ; de tomar hay tam·
bién. Valor, Luis! Pronto ,·endrán a darnos
la libertad.
- / Los oyes que vienen? Desde 15 horas
00 excavan ya.
-Vienen por otro lado-afirmó Antonio
'd d
con segun ª ·
- Del lado del agua, ¿dices&gt;
' pero vienen,
·
¡ os h e o1'do.
- N o se,
· ca ¡¡o• me d't
L u,s
1 an d o.

~ ©J@ liW@y© ~(9).

DEL ALBUMDE UN PADRE

Madame O. Liesta.

ª

A CUDID

Quinta de ~alud

''R• LaVIS. ta"

A

Tlálpam, D. F.--Teléfono 16.
Asistencia científica de
morfinómanos, enajenados,
alcohólicos y quirúrgicos,
empleando los medios terapéuticos más modernos. Eficaz atención para los enfermos. Departamento especial para señoras. Instalación eléctrica completa. •
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tensión, mecanoterapia.

~

,

'º

[

Diredor Médico,

EDUARDO LICEAGA.

FLOR BELLEZA

4

Acción

Médico encargado del departamento de enfermedades nerviosas,

..

El mayor
disolvente del Aoido úrico
.'Para abrevlar y e vitar laa C ri•i• de

Dr. A. Ruiz Erdo1.áin

GOTA, ARENILLA, REUMATISMO

Ad ministrador.

.l. f.avista.

CÓLICOS NEFRÍTICOS
tomad alguna• m ed ida.t1

/

or día .

UMATI
•

LINIMENTO
GENEAU
".-:!~"~
118

Sol o TO P I CO

reempluando el
hego oio dolor nl
caida del pelo, cura

rapida y teRurA de
_lat Cojera■• E1para....,ea,Sobreh11e109,,

Torceduraa.etc..et.o,

Re-.111.i-.o • ll'MOlo&amp;1-.0 aumejórablo.

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�EL MUNDO ILUSTRADO

~

po. Seré su amigo, su confesor, su cenline·
(( l.1. ¿Pero después?
-~{:•~-:-

i Ah! el peosamieoto de dejarlo solo en
el mundo, me aterró., tengo miedo de la
muerte, me he hecho pusilánime. Quisiera
vivir un siglo, quedar decrépito, ciego, paralítico, a rrodillado perpetuamente en una
silla, para que en los días de dudas y de
peligros pudiese aferrarle la mano, tocarle
la cabeza, suplicarle, si no coo la voz, al
menos con los gritos y las lágrimas, que jamás se aparte de la senda del honor.
Y siempr e me detengo eo el-peosamieo·
to de la belleza.
No creía que uo padre además del afee·
to que todos comprenden, pudiesP. a limen·
tar por su hijo un sentimiento tao semejan·
te al de un escultor por su estatua. Yo tam·
biéo espío, con trepidación, el rostro del
que lo mira, interpreto las sonrisas y co·
mento los cumplimientos como uo artista
incierto de su obra.

Agencia de Inhumaciones

EUSEBIO - GAYOSSO
MARISCALA 3.

Recaudación de Panteones, Cajas Mortuorias,
Servicio Fúnebre por Ferrocarril.
TELEF0N0S: ERICSS0N, 836.
MEXICANA, 1006.

L===========~

Cada una de sus bellezas me parece un
mérito de mis manos; cada una de sus imperfecciones el efecto de una negligencia
mía.
Cada dia se me presenta en un aspecto
diverso.
Lo miro y lo remiro, de frente, de perfil, adelante, atrás, de arriba, de abajo; corrijo con los ojos ciertos de sus rasgos,
quedo perplejo, pero coocluyo siempre por
darme una refregadita de manos, y decir
que es un bello trabajo.
¡Son grandes niveladores del corazón
humano los niños!
Una pobre mujer con un niño en los bra·
zos, sentada en el umbral de la puerta, ve
pasar una señ&lt;,ra en carruaje, con un niño
en las rodillas.
El chiquitín de la señora e~tá vestido de
terciopelo; el suyo está vestido de andrajo;
aquél tiene un sinnúmero de juguetes; e l
suyo nunca ha tenido juguetes; aquél come
confites; el suyo roe un pedazo de pan negro.
Y sin embargo, de las miradas que cam·
biao las dos mujeres sobre sus propios hijos, la que expresa un sentimiento de eovi•
dia es la de la señora.
La pobre mujer lo observa, y exclama
con un estremecimiento de orgullo:
- iEl mío es el más bello!

Hoy le he hecho tomar un baño, y viéo·
dole desnudo y bello, chprreando agua y
rieodo, pensaba:
- Y sio embargo, a estas pobres criatu·
ras la fiebre las consume, la viruela las
ciega, la tos convulsa los sofoca, el crup
los estrangula, y es preciso ver las ponerse
negras, debatirse, revolver los ojos llenos
de lágrimas, pedir socorro agitando las ma·
oecitas y quedar rígidas; es necesario ver·
las encerrar en 1;n' (.'ajoncioto, ver que las
llevan envueltas ea un paño negro y las
arrojan en un foso y las cubren de tierra y
piedras, y después r egresar a la casa de
une pensando que quedan allí solas bajo la
nieve, en medio de un campo lleno de esqueletos; y al entrar en casa, ver de nuevo
sus juguetes y sus trajecitos, la cuna vacía,
la sillita vacía, la habitación vacía, todo el
uuiverso vacío. y sentir resonar en aquel
horrendo silenr.io la risa de los niños de los
vecinos!
¡Ah! cuando esto sucede me parece que
no se puede hacer más que un&amp; de dos cosas: o destrozarse el cráneo contra una pa·
red, o caer de rodillas y permanecer per·
petuamente con la frente inclinada sobre
la cuna.
Desde que mi vida está ligada a esta
criatura, no me aterra ya el pensamiento
de la muerte, o no me entristece sioo eo
cuaoto se relaciona al de su porvenir.
Pero si por su vida debie~a sacrificar la
mía; si con la seguridad de salvarla, debie·
ra hacerle escudo de mi cuerpo. y defeo
derla sin defenderme, inmóvil con ella en
lo~ brazos, y diez asesinos a mi espalda:
¡oh! tiemblo con no sé qué voluptuosidad
feroz y soberbia ante ese peo~mieotol
Creo, sieoto, juro, que me dejaría acribillar a puñaladas, cubriéndole la cabeza de
besos, sin abrir la boca pata gritar :- ¡Piedad!-y sin derramar una lágrima sobre mi
destino ..... .
EDMUNDO DE A'.\IICIS.

.

Cúrese usted IDISIDO en
su casa

.J

Se Debe Curar Toda Clase de

las Enfermedades de la Sangre.
Ningún daño pueden causar los microbios; y los gérmenos de las enfermedades se extenminan, cuando la
sangre está limpia y circulan.do con
actividad en las venas y las arterias.
En estas condiciones cual.quiera persona puede des-afiar los microbios.
Las full&lt;lionés de la sangre son las
de proteger y conservar la vida.
Cuando la sangre circola a perfooción, el cuerpo está saludable y activo, pues toda enfermedad es sNJ14&gt;lemen te el resultado de alguna obstrucción en la circulación de la sangre.

El Remedio de Munyon para la
Sangre, cura radicalmente todas las
impm,ezas de la Sangre los Barros
la Complexión defectu¿sa, Ilerpes;
Elczema, y todos los desarreglos de
la Sangre. 50 centavos, Marca 3 X,
$2.
El Remedio Líquido de Munyon pa.
ra. la. Sangre ( en pastillas) no tiene
igual para las Afecciones Sifilíticas
de los Huesos, las Ulceras Sifilíticas
y las eniermedades Cutáneas y Escrofulosas; desarraiga toa as Jas impurezas de J.a Sangre. Precio $ 4.

Un Testimonio Entusiástico.
"Haba·na, JuUo 3 de 1912.
"Pendone la dilación de este testimonio, el que le ruego acepte unido
al mayor reconociJuiento y más profunda gratitud. Coauo usted sa•b e desde hace más de dos años el estado de
mi sao.gre ha sido bastante desfavorable, man,üestándose ,particulaT&gt;meote en el rostro esta descomposición
tan peligrosa como molesta. Las po'.
cas dosis del remedio '' Líquido para
la Sangre", por Ud. a mí recomendado con tanto acie-rto, hao sido suficientes p:.ira el completo restablecimiento, inclusive la curación de la
piel del rostro, cuyas buenas con.di:
ciones, obtenidas con su eficaz remedio, me obligan a recomendarlo por
c?usiderarlo un deber, tanto ,por gratitud a Ud. como 4&gt;or .humanidad a
mis semejantes; teniendo particular
placer en contestar lo que cuak¡uiera
persona interesada, se ,s irva interrogaT&gt;me.'' Ateot3Jlllente. Eduardo
Cardona.-S ¡c. Hwbana 151.
El Remedio para los Riñones, cura
pront-amente los Dolores de Espa&lt;Lda
y todas las enfermedades de los Riñones. 50 centavos. 3 X, $ 2.

El Remedio para. el Estreñimiento.
El más moderno, el más cienti.fico y
eficaz para esa enfermedad. En tubos, por 50 centavos.
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clase de Dispepsia. 50 centavos. Mar•
ca 3 X, $ 2.

Ungiiento para las Almorranas.
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todo gasto.
~funyon 's 53 aud J efferson, Phi.la•
tlelphia, E. U. de A.
·

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado, 1913, Año 20, Tomo 1, No 16, Abril 20</text>
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              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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